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                    <text>�Equipo editorial
Editor Responsable
Dr. en CS. Esteban Gilberto Ramos Peña, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
Editor Técnico
MGS. Alejandra Berenice Rocha Flores, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
Editores de Sección
• Dra. Georgina Mayela Núñez Rocha, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
• Dr. Erik Ramirez López, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
• Dra. Aurora de Jesús Garza Juárez, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
• MES. Clemente Carmen Gaitán Vigil, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
Comité Científico
• Dr. Josep Antoni Tur Mari, Universidad de las Islas Baleares, España, Spain
• Dra. Ana María López Sobaler, Universidad Complutense de Madrid, Spain
• Dra. Liliana Guadalupe González Rodríguez, Universidad Complutense de Madrid, Spain
• Dr. Patricio Sebastián Oliva Moresco, Universidad del Bío Bío Chillán - Chile, Chile
• Dr. José Alex Leiva Caro, Universidad del Bío Bío, Chile
• Dr. Jesús Ancer Rodríguez, Universidad Autónoma de Nuevo León, México
• Dr. Edgar C. Jarillo Soto, Universidad Autónoma Metropolitana, México
• Dr. José Alberto Rivera Márquez, Universidad Autónoma Metropolitana Unidad
Xochimilco, México
• Dr. Francisco Domingo Vázquez Martínez, Universidad Veracruzana, México
• Dr. Noe Alfaro Alfaro, Universidad de Guadalajara, México
• Dra. Alicia Álvarez Aguirre, Universidad de Guanajuato, México
• Dr. Heberto Romeo Priego Álvarez, Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, México
• PhD Rosa Margarita Duran García, Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, México
• Dr. Fernando Guerrero Romero, Instituto Mexicano del Seguro Social, México

RESPYN, Revista Salud Pública y Nutrición, es una revista electrónica, con periodicidad trimestral,
editada y publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Facultad de Salud
Pública y Nutrición. Domicilio de la Publicación: Aguirre Pequeño y Yuriria, Col. Mitras Centro,
Monterrey, N.L., México CP 64460. Teléfono: (81) 13 40 48 90 y 8348 60 80 (en fax). E-mail:
respyn.faspyn@uanl.mx, URL: https://respyn.uanl.mx/. Editor Responsable: Dr. en CS. Esteban
Gilberto Ramos Peña. Reserva de derechos al uso exclusivo No. 04-2014-102111594800-203, de
fecha 21 de octubre de 2014. ISSN 1870-0160 (https://portal.issn.org/resource/ISSN/1870-0160).
Ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Registro de marca ante el Instituto
Mexicano de la Propiedad Industrial: No. 1,183,059. Responsable de la última actualización de este
número Dr. Esteban Gilberto Ramos Peña, Cd. Universitaria, San Nicolás de los Garza, N.L., México.

�TABLA DE CONTENIDOS
ARTÍCULO ORIGINAL


Eficiencia de indicadores antropométricos en el diagnóstico de obesidad abdominal infantil
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn22.1-710
Luis Felipe Talavera, Rosa Olivia Mendez Estrada, Alma Delia Contreras Paniagua, David
Jiménez Pavón, Graciela Caire Juvera, María Isabel Ortega Vélez



Relación índice de masa corporal, complexión y riesgo metabólico en familiares de
estudiantes de Nutriología
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn22.1-714
Vidalma del Rosario Bezares Sarmiento, Juan Marcos León González, María Dolores
Toledo Meza, Nely Isabel Cruz Serrano



Hábitos y percepciones sobre alimentación y consumo de endulzantes en población
universitaria
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn22.1-697
Marina Laura Wallinger, Francisco Manuel Díaz, Emilio Luis Cabello, Mónica Yedvab,
María Elena Colombo, Guillermina Ailén Guerero, Florencia Magalí Pisarra, Ana Verónica
Moreno, Lucía Pelatelli



Alimentación y estilos de vida durante el confinamiento por pandemia en estudiantes
universitarios de Chiapas, México
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn22.1-709
Juan Carlos Nájera Ortiz, Guadalupe Cartas Fuentevilla

�Artículo Original

EFICIENCIA DE INDICADORES ANTROPOMÉTRICOS Y DE COMPOSICIÓN CORPORAL EN EL
DIAGNÓSTICO DE OBESIDAD ABDOMINAL INFANTIL.
EFFICIENCY OF ANTHROPOMETRIC INDICATORS IN DIAGNOSIS OF CHILDREN ABDOMINAL OBESITY.

Talavera-Hernandez Luis Felipe 1, Méndez-Estrada Rosa Olivia 2, Contreras-Paniagua Alma Delia1, Jiménez
Pavón David 3,4,5, Caire-Juvera Graciela 1, Ortega-Velez María Isabel 1.
1 C.I.A.D., A.C., Departamento de Nutrición Pública y Salud. Investigación en Alimentación y Desarrollo Hermosillo.
México. 2 1 C.I.A.D., A.C., 2. Departamento de Nutrición y Metabolismo. Investigación en Alimentación y Desarrollo
Hermosillo. México 3 Universidad de Cádiz, Facultad de Educación, España. 4 Universidad de Cádiz, Hospital
Universitario, España. 5 CIBER de Fragilidad y Envejecimiento Saludable (CIBERFES), España.

RESUMEN
Introducción: Caracterizada por un exceso del tejido adiposo visceral (TAV), la obesidad abdominal incrementa el riesgo del
síndrome metabólico. El método más popular para evaluar la obesidad infantil es el índice de masa corporal para la edad
(IMC), aunque estudios recientes sugieren la circunferencia de cintura (CC) o el índice cintura-estatura (ICE). Objetivo:
Evaluar la eficiencia de indicadores antropométricos para predecir TAV y clasificar sobrepeso más obesidad (SO/OB). Material
y Método: Estudio transversal, analítico y comparativo. Se evaluaron 59 niños (47.5% mujeres) de 10.6 ± 2.1 años de edad
en escuelas públicas de Hermosillo, Sonora, México; se examinaron variables antropométricas, estimando el IMC e ICE, se
determinó el TAV mediante Absorciometría Dual de Rayos X (DEXA); se analizó mediante: regresión lineal múltiple,
concordancia con el modelo de Bland y Altman e índice Kappa de Cohen. Resultados: El modelo más eficiente para predecir
TAV fue el de la CC (R2=0.90). Los indicadores antropométricos tuvieron buena concordancia entre sí en el diagnóstico de
SO/OB (Kappa ≥ 0.6), aunque el análisis de Bland y Altman indicó buena concordancia entre CC-TAV e ICE-TAV. Conclusiones:
Los mejores predictores del TAV fueron CC e ICE. Los resultados sugieren que CC e ICE resultan los mejores indicadores para
evaluar obesidad abdominal y diagnosticar SO/OB en niños y adolescentes mexicanos.
Palabras Clave: Obesidad abdominal infantil, indicadores antropométricos, Absorciometría Dual de Rayos X.

ABSTRACT
Introduction: Abdominal obesity, determined by excess in Visceral Adipose Tissue (VAT), increases the risk of metabolic
syndrome. The most common method to evaluate childhood obesity is body mass index (BMI), but recently studies also
suggest the use of waist circumference (WC) and waist to height ratio (WHR). Objective: Evaluate the efficiency of
anthropometric indicators in VAT prediction and classify overweight-obesity (OW/OB). Material and method: Crosssectional, analytical and comparative study. 59 children (47.5% girls) of 10.6 ± 2.1 years of age in public schools of Hermosillo,
Sonora, Mexico were evaluated; anthropometric variables were examined, estimating BMI and WHR, VAT was determined by
Dual Energy X-ray Absorptiometry (DEXA); multiple linear regression, Bland Altman's concordance and Cohen's Kappa index
were analysed. Results: The most efficient model to predict VAT was the WC (R 2=0.90). The anthropometric indicators
reported good concordance with each other in the diagnosis of OW/OB (Kappa ≥ 0.6), although the Bland Altman analysis only
reported good agreement between WC-TAV and WHR-TAV. Conclusions: WC and WHR were better predictors of VAT. Results
suggest that WC and WHR can be used to assess abdominal obesity and diagnose OW/OB in Mexican children.
Key words: Children abdominal obesity, anthropometric indicators, Dual Energy X-ray Absorciometry.
Correspondencia: Luis Felipe Talavera-Hernandez
luis.talaveradc18@estudiantes.ciad.mx
Recibido: 05 de octubre 2022, aceptado: 12 de diciembre 2022
©Autor2023
Citation: Talavera-Hernandez L.F., Méndez-Estrada R.O., Contreras-Paniagua A.D., Jiménez Pavón D., Caire-Juvera G., OrtegaVelez M.I. (2023) Eficiencia de indicadores antropométricos en el diagnóstico de obesidad abdominal infantil. Revista Salud
Pública y Nutrición, 22 (1), 1-10. https://doi.org/10.29105/respyn22.1-710

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

1

�Artículo Original

Significancia
Este artículo contribuye con evidencia regional sobre
la eficiencia del uso de indicadores antropométricos
de fácil uso, en la clínica y en la comunidad, para el
diagnóstico e interpretación de la obesidad
abdominal en niños y adolescentes
Introducción
La obesidad continúa en aumento alrededor del
mundo (Haththotuwa et al., 2020), afectando a su
paso a niños y adolescentes. Al respecto estudios
indican una relación entre la obesidad y el aumento
del riesgo para desarrollar enfermedades crónicas no
transmisibles,
características
del
síndrome
metabólico en la edad adulta (Faienza et al., 2020;
Noubiap et al., 2022). En este contexto, México
ocupa el primer lugar en obesidad infantil a nivel
mundial (UNICEF, 2022) y en 2020 la encuesta
nacional de salud y nutrición (ENSANUT) reportó
una prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad
de 38.2% en niños en edad escolar de 5 a 11 años y
43.8% en adolescentes de 12 a 19 años; con ello se
observó un incremento de 2.7% y 5.4%
respectivamente con relación a la prevalencia
reportada en 2018, antes de la emergencia
epidemiológica por COVID-19 (ENSANUT, 2019;
Shamah-Levy et al., 2021).
En los esfuerzos por frenar este incremento, es
indispensable una adecuada evaluación y
seguimiento de indicadores que permitan identificar
la efectividad de los programas de prevención y
tratamiento de la obesidad infantil. Durante décadas,
el índice de masa corporal (IMC) se ha reportado
como el indicador más utilizado para medir la
obesidad infantil (Bristol (Reino Unido):
Development Initiatives., 2021). A pesar de ello,
presenta limitaciones para la evaluación de
adiposidad, uno de los principales factores de riesgo
en el desarrollo de diabetes tipo 2 y enfermedades
cardiovasculares en niños y adolescentes
(Aristazábal et al., 2019; Després &amp; Lemieux, 2006;
Ross et al., 2020). En la actualidad, otros indicadores
como la circunferencia de cintura (CC), el índice
cintura-cadera, el índice cintura-estatura (ICE), la
circunferencia de cuello y el pliegue sub mandibular
se utilizan alrededor del mundo para estimar la
obesidad central/abdominal (Kelishadi et al., 2015;
Ruiz De Eguilaz et al., 2010; Valle-Leal et al., 2016).
Destacan por su practicidad, la CC y el ICE, que
según un estudio realizado en niños mexicanos, es el

indicador con mayor sensibilidad en el diagnóstico
del riesgo metabólico (Valle-Leal et al., 2016). Se
reconoce además, el efecto de la etnicidad y otros
indicadores socioeconómicos en la sensibilidad de
los distintos métodos (Ross et al., 2020).
Entre los factores limitantes reportados en el uso de
la CC en la práctica clínica y estudios
epidemiológicos, se encuentra la falta de puntos de
corte para la clasificación de los grados de obesidad
en el estudio del riesgo frente a enfermedades
relativas al síndrome metabólico, no obstante, son
varios los estudios que recientemente sustentan el
uso del percentil 90 para el diagnóstico de sobrepeso
más obesidad (Ross et al., 2020; Xi et al., 2020); otro
problema surge en el sitio de medición, ya que no
existe un consenso internacional y esto dificulta la
comparación entre distintas investigaciones
(Ostchega et al., 2019); algo similar sucede con los
puntos de corte para el diagnóstico de obesidad
infantil con el indicador ICE (Tutunchi et al., 2020);
por otra parte los estudios de CC e ICE acerca del
nivel de confiabilidad y concordancia son limitados
en poblaciones infantiles (Ross et al., 2020; Shaw et
al., 2007).
El objetivo de este estudio fue analizar la capacidad
predictiva y la concordancia de indicadores como el
IMC, CC e ICE para evaluar el tejido adiposo
visceral (TAV), así como en el diagnóstico de
sobrepeso más obesidad.
Material y Método
2.1. Muestra
Se realizó un estudio de corte transversal, analítico y
comparativo en la ciudad de Hermosillo, Sonora
(Noroeste de México), en un grupo de 59 niños y
adolescentes con una edad promedio de 10.6 ± 2.1
años. El reclutamiento y evaluación sucedieron en el
periodo entre noviembre 2018 y febrero 2019. Se
seleccionaron 3 escuelas primarias y 3 escuelas
secundarias de manera no probabilística intencional,
correspondientes a zonas en donde los hogares se
caracterizan por un nivel de marginación medio o
alto; la selección se realizó mediante las bases de
datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía
e Informática (INEGI) y la clasificación de los
niveles de marginación del Consejo Nacional de
Población (CONAPO) (CONAPO, 2018; INEGI,
2013, 2018).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

2

�Artículo Original

Un total de 65 participantes firmaron las cartas de
consentimiento informado de un total de 650
invitaciones distribuidas; se excluyeron 6
participantes debido a que cumplieron con uno o más
de los siguientes criterios de exclusión: recibir
medicación hormonal, sufrir de alguna enfermedad
metabólica, tener movilidad limitada, algún metal
incrustado en el cuerpo o estar embarazada
(adolescentes mujeres que hayan tenido su
menarquia). Como resultado, 29 niños de escuela
primaria (edad promedio de 8.5 ± 0.4 años, 65.5%
niñas) y 30 adolescentes (edad promedio de 12.6 ±
0.4 años, 30% niñas) participaron en el estudio. El
comité de ética del Centro de Investigación en
Alimentación y Desarrollo A.C. (CIAD) aprobó el
protocolo de investigación (Número de referencia
CE/016/2018).
2.2 Antropometría
Las siguientes medidas se realizaron siguiendo el
protocolo de la Sociedad Internacional de Avances
en Cineantropometría (ISAK) (Stewart et al., 2011):
peso (P), estatura (E) y circunferencia de cintura
(CC). Todas las medidas se tomaron por duplicado y
sin zapatos ni ropa extra como suéter. El error de la
medición entre ambas medidas fue &lt; 2%. Los
instrumentos incluyeron una balanza con 10 g de
sensibilidad, un estadiómetro portátil Seca 213 y una
cinta metálica flexible Lukfin. La CC se midió
considerando el punto medio entre la cresta iliaca del
individuo y su última costilla (Stewart et al., 2011).
Para estimar el Índice de Masa Corporal para la edad
(IMC) se utilizó el programa de la Organización
Mundial de la Salud (OMS) AntrhoPlus en su versión
1.0.4 (Blössner et al., 2009). También se estimó el
Índice de Cintura/Estatura (ICE) dividiendo la CC
entre la E.
Un antropometrista certificado en el nivel 2 del
protocolo ISAK condujo las evaluaciones.
2.3. Absorciometría dual de rayos X (DEXA)
Los participantes se trasladaron en vehículos
oficiales desde la escuela a las instalaciones del
laboratorio de densitometría del Centro de
Investigación en Alimentación y Desarrollo, A.C.,
acompañados de padres y maestros tutores. Los niños
y adolescentes asistieron con al menos doce horas de
ayuno y con la vejiga vacía; se solicitó a los
participantes que el día previo a la evaluación no
realizaran ejercicio físico intenso y que consumieran

entre 6 y 8 vasos de agua. A las niñas que reportaron
haber iniciado su ciclo menstrual se les realizó una
prueba de embarazo en orina previo a la evaluación,
con el respectivo consentimiento de la niña y del
padre o tutor; miembros del equipo de investigación
del sexo femenino explicaron a las niñas el
procedimiento para colectar la muestra de orina, y su
posterior análisis, para lo que se utilizaron tiras
reactivas Spinreact modelo FHC-201 por duplicado
para prevenir falsos positivos. Se designó un espacio
privado para que los participantes se despojaran de
todos los elementos metálicos, de la ropa y calzado y
se les proporcionó una bata de uso en recintos
clínicos.
Una vez calibrado el equipo se procedió a colocar a
los participantes sobre el DEXA según las
especificaciones del fabricante y se realizó la
evaluación. En un análisis post evaluación se definió
la región para el tejido adiposo visceral (TAV) en el
programa Hologic Discovery DEXA usando la
metodología descrita por Bredella et al. (2013). El
software del DEXA localiza automáticamente los
límites internos y externos de ambos lados de la
pared abdominal; esta región comprende una línea de
5 cm a través del abdomen a la altura de las vértebras
L4/L5, con una línea inferior situada sobre 1 cm del
borde de la cresta iliaca. Para que el programa pueda
estimar el TAV, se mide toda la masa de esta región
y se resta el área definida como tejido subcutáneo
(Bredella et al., 2013; Goldberg &amp; Fung, 2020). Para
algunos casos fue necesario que un analista corrigiera
las líneas de marcación generadas automáticamente
para tener mayor precisión y certeza en la evaluación.
2.4. Análisis estadístico
Los datos se expresan como media ± desviación
estándar (DE). Se evaluó la diferencia entre las
variables continuas mediante la prueba t de Student
y se usó la prueba de χ2 para el análisis de
proporciones. La estratificación de la muestra en
normo peso (NP) y sobrepeso + obesidad (SO/OB)
siguió los puntos de corte establecidos para cada
indicador: para IMC se consideró SO/OB cuando el
valor z ≥ +1 (Onis et al., 2007); para CC se asumió
SO/OB cuando la medición superaba el percentil 90,
de acuerdo a los puntos de corte internacionales (Xi
et al., 2020); y finalmente se definió SO/OB cuando
el ICE ≥ 0.5 (Valle-Leal et al., 2016).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

3

�Artículo Original

Para analizar la capacidad predictiva en la evaluación
del tejido adiposo visceral (TAV) mediante los
indicadores IMC, CC e ICE, se utilizaron los
coeficientes de la regresión lineal múltiple por pasos
hacia atrás. Para lo anterior se crearon modelos
independientes
en
dónde
cada
indicador
antropométrico se ajustó por posibles variables
confusoras; la variable respuesta usada para este
análisis fue el TAV medido mediante DEXA. Se
consideraron posibles variables confusoras aquellas
con plausibilidad biológica y significancia
estadística para posteriormente incluirse en los
modelos, tales como edad, sexo, masa muscular y
densidad mineral ósea.
Para evaluar la eficiencia de los indicadores
antropométricos en la estimación de obesidad
abdominal, se analizó la concordancia entre IMC, CC
e ICE, y el TAV usando el método Bland y Altman.
Para ello se reportó el promedio de las diferencias de
las medidas estandarizadas, así como su desviación
estándar. La diferencia entre las medias representa la
concordancia entre los métodos, mientras que la
desviación estándar representa la variación entre los
mismos (Shaw et al., 2007).
Finalmente, se utilizó el índice Kappa del test de
Cohen para analizar la concordancia en el
diagnóstico de obesidad abdominal de los diferentes
métodos antropométricos, usando como referencia el
método tradicional para el diagnóstico de obesidad
en general (IMC) en comparación con indicadores
más localizados (CC e ICE). Para el análisis se
considera que el valor máximo para el índice Kappa
es igual a 1, indicando concordancia total, mientras
que el valor mínimo puede ser negativo; se considera
un valor excelente cuando es superior a 0.8, bueno
por encima de 0.6, aceptable si es mayor a 0.4 e
inadecuado si el índice Kappa es reportado por
debajo de éste punto (Martınez-González et al.,
2006).
Se utilizó el programa estadístico SPSS versión 18
para todos los análisis estadísticos, considerando
como diferencias estadísticamente significativas
valores de p ≤ 0.05.
Resultados
La Tabla 1 presenta las características generales de la
población. Se evaluaron 59 niños y adolescentes con
una edad promedio de 10.6 ± 2.1 años, 47.5% de los

cuales fueron mujeres. Los hombres presentaron
mayor edad y consecuentemente mayor estatura que
las mujeres (p ≤ 0.05), sin embargo, no se observaron
diferencias significativas por sexo en cuanto a la
media del peso y circunferencia de cintura (p ˃ 0.05).
Tabla 1. Características generales de la población de estudio
y las diferencias según el sexo

Edad*
Peso
Talla*
CC

Total N=59 Mujeres n=28 Hombres n=31
Media DE Media DE
Media
DE
10.6 2.1
9.8
2
11.3
1.9
41.7
16
37.8 14.4
45.2
16.8
141.5 14.3 137.5 14.4
145.1
13.4
69.3 13.1
66
11
72.3
14.3

Fuente: Elaboración propia
CC= Circunferencia de cintura
* = Diferencia significativa en la prueba de t para muestras independientes
p ≤ 0.05

La muestra total de niños y adolescentes se clasificó
de acuerdo con sus características físicas en normo
peso (NP) y sobrepeso más obesidad (SO/OB)
aplicando diferentes métodos; los resultados se
muestran en la Tabla 2. La prevalencia de SO/OB fue
mayor cuando se usó el IMC y menor cuando se
usaron los puntos de corte internacionales de la CC
al percentil 90 (42.4 y 27.1% respectivamente). La
prueba de χ2 indicó diferencias entre todas las
proporciones. El mismo patrón se observó en
hombres y mujeres.
Tabla 2. Prevalencia de normo peso y sobrepeso + obesidad de acuerdo con diferentes
indicadores.
IMC
(%)
NP
SO/OB

Total N=59
CC ICE
(%) (%)

57.6a, b 72.9a, c 62.7b, c
42.4a, b 27.1a, c 37.3b, c

Mujeres n=28
IMC
CC
ICE
(%)
(%)
(%)
64.3
75
71.4

Hombres n=31
IMC
CC
ICE
(%)
(%)
(%)
51.6
71
54.8

35.7

48.4

25

28.6

29

45.2

IMC= Índice de masa corporal para la edad, punto de corte cuando el valor z ≥ +1.
CC= Circunferencia de cintura, punto de corte en el percentil 90 de acuerdo a Xi et al. (2020).
ICE= Índice de cintura-estatura, punto de corte ≥ 0.5.
NP= Normo peso
SO/OB= Sobrepeso + obesidad
2

a= Diferencias significativas en la prueba χ entre IMC y CC, p ≤ 0.05.
2

b= Diferencias significativas en la prueba χ entre IMC e ICE, p ≤ 0.05.
c= Diferencias significativas en la prueba χ 2 entre CC e ICE, p ≤ 0.05.

Para identificar que método era más eficiente en la
predicción del TAV, en la Tabla 3 se reporta el
coeficiente de determinación para cada método
cuando el análisis se ajustó por sexo, edad, masa
muscular y contenido mineral óseo; el método con
menor sensibilidad en ésta población para la
predicción del TAV fue el IMC con un R2 = 0.77,

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

4

�Artículo Original

mientras que la CC fue la de mayor sensibilidad, con
un R2 = 0.90.
Tabla 3. Coeficiente de determinación (R2) de
indicadores antropométricos para estimar el
tejido adiposo visceral.
βa
IMC (puntaje z)
70.0 *
CC (cm)
10.5 *
ICE (cm)
1540.8 *

Figura 1. Gráficos de concordancia de Bland y
Altman entre el tejido adiposo visceral evaluado
mediante DEXA (TAV) y el índice de masa corporal
(IMC) [a], circunferencia de cintura (CC) [b] e índice
de cintura estatura (ICE) [c].

IC 95%
R2 b
57.26 82.7 0.77
9.31 11.8
0.9
1316.6 1765 0.86

Fuente: Elaboración propia
a = Tejido adiposo visceral (TAV) en gramos evaluado
CC= Circunferencia de cintura.
ICE= Índice de cintura-estatura.

Adicionalmente, el análisis de concordancia usando
el método de Bland y Altman (Tabla 4 y Figura 1),
reportó, a través de la diferencia de las medias de los
diferentes indicadores antropómetros respecto al
TAV estimado mediante el DEXA, que el método
IMC presenta en esta población un mayor sesgo, que
tiende a la subestimación respecto al TAV (TAVIMC = -0.895), a diferencia de los métodos CC e
ICE, que además de reportar un mayor nivel de
concordancia respecto al TAV (TAV-CC ≤ 0.001;
TAV-ICE ≤ 0.001), mostraron un rango de variación
menor respecto al método de referencia (DE = 0.38 y
0.60 respectivamente), con mejores resultados para
la CC.
Tabla 4. Concordancia entre
indicadores antropométricos
y el TAV mediante el análisis
Bland y Altman
Mediaa
TAV-IMC -0.895
TAV-CC
≤ 0.001
TAV-ICE ≤ 0.001

DEb
0.94
0.38
0.6

Fuente: Elaboración propia
TAV = Tejido adiposo visceral en
gramos evaluado mediante
Absorciometría Dual de Rayos-X
(DEXA)
IMC= Índice de masa corporal para
la edad.
CC= Circunferencia de cintura.
ICE= Índice de cintura-estatura
a= Media de la diferencia de las
variables estandarizadas.
b= Desviación estándar de la
diferencia de las variables

Finalmente, se realizó un análisis de concordancia
para el diagnóstico de obesidad abdominal usando el
índice Kappa de la prueba de Cohen, el cual se
observa en la Tabla 5. El nivel de concordancia
observado entre el método tradicional para el
diagnóstico de obesidad general en niños y
adolescentes (IMC), y los métodos localizados (CC e
ICE), se categorizó como bueno, de acuerdo con el
nivel de clasificación de concordancia de la prueba
(Kappa ≥ 0.6). Un resultado similar (Kappa ≥ 0.6) se
observa en la comparación entre los métodos CC e
ICE.

Tabla 5. Concordancia en el diagnóstico de normo peso y
CC
ICE
NP
(%)

SO/OB
Kappa NP (%) SO/OB (%) Kappa
(%)

IMC

NP
SO/OB

57.6
15.3

0.67
27.1

ICE

NP
SO/OB

59.3
13.6

3.4
0.62
23.7

52.5
10.2

5.1
32.2

0.683

IMC= Índice de masa corporal para la edad, punto de corte cuando el
valor z ≥ +1.
CC= Circunferencia de cintura, punto de corte en el percentil 90.
ICE= Índice de cintura-estatura, punto de corte ≥ 0.5.
NP= Normo peso

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

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�Artículo Original

Discusión
La CC fue el indicador antropométrico con mejor
capacidad para predecir el TAV en este estudio, con
un coeficiente de determinación mayor en
comparación a los otros métodos, así como una
mayor concordancia de acuerdo al método Bland y
Altman; además se reportó un buen nivel de
concordancia en el diagnóstico de obesidad según el
índice de Kappa de Cohen cuando se comparó con el
método tradicional (IMC) y otro método localizado
(ICE). Por su parte el IMC fue el método con menor
capacidad predictiva en relación al TAV en los niños
y adolescentes sonorenses.
La prevalencia de SO/OB observada en este estudio
es en general elevada (˃29%) respecto a lo observado
en otros contextos (Garrido-Miguel et al., 2019); lo
anterior, independientemente del método empleado
para definir SO/OB. En relación al IMC, la encuesta
nacional de salud y nutrición (ENSANUT) en
México reportó en 2020 niveles similares de SO/OB
(43%) a los observados en éste estudio (IMC SO/OB
= 42%), aunque en 2019, cuando se evaluó a la
población de este estudio, los valores eran casi 6%
menores (ENSANUT, 2019; Shamah-Levy et al.,
2021). Un patrón similar se observó en cuanto a la
CC, en el estudio de identificación y prevención de
los efectos sobre la salud inducidos por la dieta y el
estilo de vida en niños (Identification and prevention
of Dietary- and lifestyle- induced health EFfects In
Children and infantS – IDEFICS) en 2014; en donde
a niñas de la región europea con una media de 10.5
años que fueron evaluadas en CC en el punto medio
entre la cresta iliaca y la última costilla presentaron
una CC de 60.6 cm en su percentil 50 y 59.9 cm en
niños, es decir, 9 cm inferiores a la media reportada
en los participantes del presente estudio (Nagy et al.,
2014).
Lo anterior no necesariamente coincide con otros
estudios de la región norte de México, que en un
rango de edad similar y usando la misma
metodología que el presente estudio, reportan valores
de CC promedio que van de los 60 a los 68 cm (Hall
López et al., 2013; López-Alonzo et al., 2021;
Serrano et al., 2021). La población de este estudio no
es representativa de la población mexicana, ni de la
región norte del país, y es probable que la alta
variabilidad observada esté asociada a factores
locales y regionales, enmarcando así la necesidad de
generar referencias de CC regionales en nuestro país

para el monitoreo de la obesidad abdominal infantil
y no solo mediante el IMC, ya que actualmente las
referencias de la región como la Encuesta Nacional
de Salud y Nutrición (ENSANUT) no reporta la CC
como ya lo hacen otras encuestas nacionales
(NHANES) (Fryar et al., 2021; Shamah-Levy et al.,
2021). En éstos mismos estudios regionales se
observa una inconsistencia en el uso de los puntos de
corte para el diagnóstico de obesidad abdominal
mediante CC; algunos usan el percentil 75 mientras
que otros el percentil 90 (Hall López et al., 2013;
Serrano et al., 2021). Esto dificulta la validación
externa del diagnóstico de obesidad abdominal en
población pediátrica, por lo que probablemente los
puntos de corte internacionales no incluyen la región
latinoamericana (Xi et al., 2020).
A pesar de los resultados en este estudio y otras
investigaciones (Ross et al., 2020) que sugieren que
la CC es una medida con un gran poder de predicción
del TAV, la medición de la CC depende de factores
técnicos que podrían limitar su uso por el riesgo de
sesgo a diferencia del IMC, que solo requiere datos
como peso corporal, estatura y edad. La técnica de
medición de la CC requiere del manejo de la cinta
antropométrica, una postura del sujeto determinada,
así como la localización estandarizada del punto de
medición (marca umbilical, cintura mínima, en el
borde de la cresta y en el punto medio entre cresta y
última costilla, entre otras variantes del método)
(Higgins &amp; Comuzzie, 2012; Stewart et al., 2011).
Por otro lado, la mayor parte de los factores de
variación se pueden controlar mediante un
adiestramiento adecuado del evaluador. En una
revisión realizada por Kelishadi et al. (2015), que
analizaron 61 estudios, los indicadores más
utilizados para la evaluación del riesgo metabólico
fueron la CC, ICE y el índice cintura cadera,
concluyendo que siempre que se use la misma
metodología en la población de estudio, cualquier
método puede usarse eficientemente para monitorear
los factores de riesgo cardio metabólico (Kelishadi et
al., 2015). De manera particular, respecto al método
de la CC, el centro nacional para la estadística en
salud (NCHS) en Estados Unidos reportó en 2019
que distintos métodos, incluido el aprobado por la
OMS y usado en este estudio, tienen una sensibilidad
y especificidad superior al 90% respecto al método
de la NHNES para diagnosticar obesidad abdominal
en población adulta, con excepción de la medición en

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

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�Artículo Original

mujeres que reportaron un 85% de sensibilidad. Así
mismo, la mayoría de los métodos se mantuvieron
dentro del rango de ± 1.5 cm de variación a lo largo
de los diferentes grupos étnicos y de edad evaluados,
con algunas excepciones, entre ellas las mujeres
medidas con el método de la OMS que superaron en
promedio 3.21 cm los resultados obtenidos por la
NHNES (p ≤ 0.0125), los autores concluyen que el
nivel de variabilidad entre ambos métodos en el
grupo de mujeres corresponde a las diferencias
anatómicas de la cadera, un punto de referencia
determinante en la medición de la CC. (Ostchega et
al., 2019).
Por su parte, el ICE es menos utilizado para
monitorear la efectividad de una intervención en
obesidad infantil respecto a otros métodos como IMC
y CC (Brown et al., 2019). No obstante, el índice de
ICE ≥ a 0.5 ha demostrado ser un método con mayor
nivel de sensibilidad respecto al IMC y CC cuando
se asocia al riesgo del desarrollo del síndrome
metabólico en niños mexicanos, particularmente
diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares
(López-González et al., 2016; Valle-Leal et al.,
2016). Si bien ya existen puntos de corte
internacionales para CC en el diagnóstico de SO/OB,
favoreciendo su uso como método de seguimiento en
estudios contra la obesidad infantil (Xi et al., 2020),
el ICE podría resultar más práctico y fiable para el
diagnóstico de obesidad infantil respecto al IMC y
CC en contextos clínicos, así como en el desarrollo
de estudios epidemiológicos. Los resultados de este
estudio sustentan lo anterior, indicando un nivel de
concordancia bueno (Kappa &gt; 0.6) respecto al
método tradicional (IMC) en el diagnóstico de
obesidad infantil, además de no requerir de una tabla
de referencia para estimar los puntos de corte,
haciendo su interpretación más sencilla, rápida y con
un buen nivel de fiabilidad.
Por otro lado, Shaw y colaboradores (2007)
reportaron en adultos y adultos mayores un nivel de
concordancia relativamente aceptable entre el IMC y
el porcentaje de grasa corporal del tronco cuando se
estimó mediante el DEXA. Es decir, el método de
IMC en adultos y adultos mayores se encuentra al
nivel de la CC para evaluar indirectamente el TAV
(desviación estándar del IMC con valores entre 0.66
y 0.73 vs CC con valores entre 0.65 y 0.71), cuando
la CC se midió en el punto medio entre la cresta iliaca
y la última costilla (Shaw et al., 2007). Según lo

observado en los niños y adolescentes de este
estudio, el rango de sesgo entre ambos métodos
respecto al TAV fue más evidente (desviación
estándar del IMC = 0.94 vs CC = 0.38). En otros
términos, la variabilidad entre el IMC y el TAV en
esta población de estudio es relevante, lo que limita
la fiabilidad del IMC como un método sensible en la
evaluación del TAV. Esto se esperaba, al tratarse de
un método diseñado para el diagnóstico de obesidad
en general y no como una medida de composición
corporal localizada. Por lo mismo, otros autores
reportan una baja sensibilidad del IMC en la
evaluación del seguimiento en programas de
prevención y tratamiento de la obesidad (Vanderwall
et al., 2018).
Conclusiones
A pesar de que el IMC, la CC y el ICE, mantienen un
buen nivel de concordancia entre sí para el
diagnóstico del SO/OB, debido a su practicidad,
facilidad de uso, interpretación y mayor fiabilidad en
la evaluación del TAV, se recomienda el uso
prioritario de la CC en estudios poblacionales
dirigidos a niños y adolescentes. Según los resultados
del presente estudio, la CC mostró ser el mejor
indicador antropométrico con un menor nivel de
variabilidad respecto al TAV, coincidiendo también
con otros estudios en poblaciones de mayor edad que
han mostrado resultados similares. Además, la
naturaleza de la unidad de medida de este método
(cm) facilita la interpretación de los resultados, sobre
todo en estudios longitudinales. Aunque existen
diversas metodologías, se recomienda el uso de la
misma técnica de evaluación intra e inter sujeto,
principalmente en mujeres, que debido a su anatomía
pueden presentar un mayor sesgo entre los diferentes
métodos. Con el fin de extender el uso de este método
en los programas de intervención, es pertinente
incorporar estas medidas en las encuestas nacionales
o generar referencias regionales a fin de homogenizar
su uso en la población y tener un seguimiento más
puntual de la obesidad infantil.
Adicionalmente, este estudio suma evidencia al ICE
como un método de uso práctico y fiable en el
diagnóstico de SO/OB, debido principalmente a su
buena concordancia respecto al TAV, así como en el
diagnóstico de SO/OB evaluado mediante el IMC,
pero con la diferencia de no requerir tablas
percentilares para su diagnóstico, una característica
útil en el trabajo de campo. Sin embrago, al igual que

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

7

�Artículo Original

con la CC, las referencias regionales siguen siendo
necesarias para extender su uso.
Agradecimiento y financiamiento
Agradecemos especialmente a Gloria Elena Portillo,
María Paredes, Dayra Zarate y Kennia Chaparro por
su apoyo durante el trabajo de campo.
Financiamiento por el Centro de Investigación en
Alimentación y Desarrollo (CIAD A.C.)
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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

10

�Artículo Original

RELACIÓN ÍNDICE DE MASA CORPORAL, COMPLEXIÓN Y RIESGO METABÓLICO EN
FAMILIARES DE ESTUDIANTES DE NUTRIOLOGÍA.
RELATIONSHIP OF BODY MASS INDEX, COMPLEXION AND METABOLIC RISK IN RELATIVES OF
NUTRIOLOGY STUDENTS.

León González Juan Marcos*, Bezares Sarmiento Vidalma del Rosario*, Cruz Serrano Nely Isabel*, Toledo
Meza María Dolores*.
*Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, México.

RESUMEN
Introducción: La valoración antropométrica método confiable en la detección temprana de enfermedades crónicas no
transmisibles, con prevalencia en aumento ante una población cada vez más envejecida, sedentaria y estilo de vida no
saludable. Objetivo: Identificar en la familia de estudiantes de la licenciatura en Nutriología, de Universidad de Ciencias y
Artes de Chiapas, el índice de masa corporal, cintura cadera y complexión, relacionándolos con el riesgo metabólico. Material
y Método: Estudio descriptivo, transversal, muestra de 48 familiares de estudiantes de licenciatura en Nutriología, edad de
19 a 59 años, variables peso, estatura, circunferencias de cintura, cadera y muñeca, determinación de índices de masa
corporal, cintura-cadera y complexión. Con análisis estadísticos descriptivos. Resultados: El índice de masa corporal
predominante fue normal, 63.8% presentó complexión grande de acuerdo a circunferencia de muñeca. 46.8% con presencia
de obesidad androide, índice cintura cadera en mujeres 27.6%, hombres 19.1%; relación índice de masa corporal e índice
talla/muñeca con diferencia significancia p≤0.05* en todas las variables antropométricas. Conclusiones: la población de
estudio dio muestra de complexión grande, estatura baja, obesidad androide, evidenciado por la mayor acumulación de grasa
en el segmento superior, representando mayor riesgo a las enfermedades cardiovasculares y metabólicas, lo que implica
mayor cuidado en el estilo de vida.
Palabras Clave: Evaluación antropométrica, Familiares de estudiantes universitarios, riesgo metabólico

ABSTRACT
Introduction: Anthropometric assessment is a reliable method in the early detection of chronic non-communicable diseases,
with an increasing prevalence in the face of an increasingly older, sedentary population with an unhealthy lifestyle. Objective:
To identify in the family of students of the degree in Nutrition, from the University of Sciences and Arts of Chiapas, the body
mass index, waist hip and complexion, relating them to metabolic risk. Material and method: Descriptive, cross-sectional
study, sample of 48 relatives of undergraduate students in Nutrition, aged 19 to 59 years, variables weight, height, waist, hip
and wrist circumferences, determination of body mass index, waist-hip and complexion. With descriptive statistical analysis.
Results: The predominant body mass index was normal, 63.8% had a large complexion according to wrist circumference.
46.8% with presence of android obesity, waist-hip ratio in women 27.6%, men 19.1%; relationship between body mass index
and height/wrist index with a significant difference p≤0.05* in all anthropometric variables. Conclusions: The study
population showed a large complexion, short stature, and android obesity, evidenced by the greater accumulation of fat in
the upper segment, representing a greater risk of cardiovascular and metabolic diseases, which implies greater care in lifestyle.
Key words: Anthropometric evaluation, Relatives of university students, metabolic risk.
Correspondencia: Vidalma del Rosario Bezares Sarmiento
vidalma.bezares@unicach.mx
Recibido: 13 de noviembre 2022, aceptado: 20 de diciembre 2022
©Autor2023
Citation: León González J.M., Bezares Sarmiento V.R., Cruz Serrano N.I., Toledo Meza M.D. (2023)
Relación índice de masa corporal, complexión y riesgo metabólico en familiares de estudiantes de
Nutriología. Revista Salud Pública y Nutrición, 22 (1), 11-18. https://doi.org/10.29105/respyn22.1-714

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

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�Artículo Original

Significancia
Las mediciones antropométricas son consideradas
como indicadores de rutina a aplicarse en la
valoración del estado nutricional, sin embargo, pocos
efectúan relaciones entre los índices de masa
corporal, cintura cadera, muñeca; lo cual es
importante de considerar para un análisis más
completo, porque si bien incluir solo un índice como
lo es la masa corporal, da un perfil del paciente, pero
no es indicador que refleje la realidad física de la
persona. Las correlaciones entre variables,
evidencian la importancia de integralidad en el
momento de evaluar a pacientes, con técnicas de fácil
aplicación, que permiten dar mejor panorama del
individuo.
Introducción
En las últimas dos décadas se ha producido un
importante aumento en los estudios de valoración
antropométrica debido a la presencia de
enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT),
enfermedades de larga duración cuya evolución es
generalmente lenta. Estos padecimientos representan
una verdadera epidemia que va en aumento por el
avance de la edad de la población y las formas de
vida presente que acentúan el sedentarismo y la mala
alimentación. Entre los factores de riesgo se
encuentran la hipertensión, dislipidemias, sobrepeso,
obesidad, falta de actividad física y mala
alimentación (Urdánigo, Orellana, Pérez y Castro,
2022).
En adultos mexicanos la mayor prevalencia de
obesidad es de 40 a 49 años (40.5%), sin embargo,
en los grados más altos de obesidad (grado II y III)
se observó una mayor prevalencia en los adultos de
50 a 59 años (Barquera, Campos, Hernández,
Pedroza, y Rivera, 2013; Kaufer y Pérez, 2022).
De acuerdo a la Encuesta Nacional de Salud y
Nutrición (ENSANUT) del año 2020, el sobrepeso y
la obesidad en México, es uno de los desafíos de
salud pública más grandes, problema que va en
aumento y que se ha generalizado en todas las
edades, por ejemplo, en adolescentes el 44% de los
jóvenes entre 12 y 19 años muestran sobrepeso u
obesidad, lo que representa, aproximadamente, un
aumento significativo del 14% comparados con los
resultados del 2018-2019. Con cifras más altas en
localidades urbanas (45%) que en rurales (39%). En
la población adulta, el 74% (7/10 adultos) padece

sobrepeso u obesidad, con una diferencia de cuatro
puntos porcentuales entre mujeres (76%) y hombres
(72%); esta disparidad entre géneros es todavía más
marcada si se considera únicamente la obesidad, 40
y 31% en mujeres y hombres, respectivamente
(Campos, Hernández, Oviedo, y Barquera, 2021).
Al comparar sólo la prevalencia de obesidad, ésta fue
27.6% más alta en mujeres (40.2%) que en hombres
(31.5%), mientras que el sobrepeso fue 13.4% mayor
en hombres (40.6%) que en mujeres (35.8%). Datos
comparativos de sobrepeso y obesidad en el periodo
de 2012 a 2020, muestran que la prevalencia
combinada de sobrepeso más obesidad, en este
periodo aumentó 3.9% en los hombres y 4% en las
mujeres. Al comparar sólo obesidad, se observa que
en los hombres hubo un incremento de 17.5% entre
los años 2012 (26.8%) y 2020 (31.5%); mientras que
en las mujeres el incremento fue de 7.2% en el
periodo de 2012 (37.5%) a 2020 (40.2%). Estas
prevalencias de obesidad se mostraron con mayor
incremento en población urbana 42.1% en relación a
la rural 33.9% (Shamah et al., 2020).
En Chiapas, en hombres, la tendencia en la
prevalencia de sobrepeso y obesidad en seis años
(2006 a 2012) se observó un incremento de 12.0%,
en este periodo el sobrepeso en los hombres no
presentó cambios significativos. Sin embargo, en
conjunto (IMC ≥25 kg/m2) la prevalencia de
sobrepeso y obesidad si incrementó dos puntos
porcentuales en el caso de los hombres, no así en las
mujeres (Gutiérrez et al., 2012).
A partir de los 40 y 60 años, se observa una
redistribución de la grasa corporal con un aumento
de la grasa visceral, intramuscular, el aumento del
peso y la masa grasa se deben a una progresiva
disminución del gasto energético por una
disminución de la masa magra y de la tasa metabólica
basal (Goodpaster y Brown, 2005).
México, se caracteriza por haber tenido uno de los
incrementos más rápidos a nivel mundial en
prevalencia de sobrepeso y obesidad, así como de las
enfermedades asociadas como son la diabetes
mellitus tipo 2, hipertensión arterial, problemas
cardiovasculares, dislipidemias, entre otras.
La valoración del estado nutricional es un aspecto
fundamental para la identificación de grupos de

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

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�Artículo Original

riesgo por deficiencias y excesos dietéticos que
pueden desencadenar muchas de estas enfermedades
(Aguilera et al., 2019).
De acuerdo a la American Medical Association
House of Delegates (AMAHD), la evaluación
antropométrica se define como el conjunto de
mediciones corporales con el que se determinan los
diferentes niveles y grados de nutrición de un
individuo mediante parámetros antropométricos e
índices derivados de la relación entre los mismos
(AMAHD, 2013). Estudios epidemiológicos y
clínicos ponen de manifiesto que los cambios
cualitativos y cuantitativos en la alimentación actual
junto con otros cambios en el estilo de vida, como lo
es un descenso en la actividad física, han provocado
un incremento preocupante en el número de personas
con sobrepeso y obesidad, así como cifras
importantes de colesterol y triglicéridos (AMAHD,
2013; Barquera et al., 2013). De acuerdo a
profesionales en la nutrición la mejora en los hábitos
alimentarios junto con la realización diaria de
actividad física y el mantenimiento de un peso
corporal adecuado, podría reducir la incidencia de
algunas enfermedades catalogadas como (ECNT).
Con los avances de la edad se pueden observar
cambios en la composición corporal y en la actividad
física que pueden afectar al estado nutricional,
principalmente un incremento en el peso (Lago,
Rodríguez, y Lamas, 2011). Pueden producir un
aumento de la grasa corporal que se relaciona con un
mayor riesgo para presentar diabetes, hipertensión,
dislipidemias o aterosclerosis (Lohman, Roche y
Martorell, 1991). Con el aumento en la edad las
mujeres durante los primeros años de la menopausia,
producen una pérdida importante de masa ósea que
aumenta el riesgo de osteoporosis.
Valorar el estado nutricional a través del uso de la
antropometría, permite diagnosticar algunos
problemas nutricionales que pueden estar afectando
el estado de salud de las personas.
Los problemas nutricionales, se ha evidenciado con
el cambio de la dieta tradicional basada en granos,
cereales y leguminosas, por una dieta basado en
alimentos ultra procesados, principalmente los ricos
en grasas, azúcares y sal, altamente palatales e
incluso para algunos adictivos, ligado con la
inactividad física, favorecida por la tecnificación,

son los dos principales agentes ambientales
responsables de la alta prevalencia de obesidad,
agentes ambientales como el estrés, depresión, vida
agitada y privación del sueño, provocan un
desbalance energético crónico a favor de los ingresos
calóricos con respecto al gasto, expresándose por
una acumulación de grasa anormal e incremento
progresivo del peso corporal (Malo, Castillo y Pajita,
2017; Organización Mundial de la Salud, 2018;
Torres y Rojas, 2018).
Es así que el estudio identificó en la familia de
estudiantes de la licenciatura en Nutriología, de
Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, el índice
de masa corporal, cintura cadera y complexión,
relacionándolos con el riesgo metabólico.
Material y Método
La investigación se realizó durante el segundo
semestre del año 2020, durante la pandemia por
COVID-19, en una sola fase de estudio, fue de
carácter descriptivo, de corte transversal, con
universo de estudio de 187 adultos, tomando una
muestra de 48 (36 mujeres y 12 hombres) familiares
de alumnos que cursaban la licenciatura en
nutriología, en la Universidad de Ciencias y Artes de
Chiapas, teniendo como criterios de elegibilidad que
fueran personas adultas en edades comprendidas de
19 a 59 años, en ambos sexos, que eligieran a una
persona que reunieran lo solicitado, deseara
participar después de conocer el objetivo del estudio,
la confidencialidad del mismo, así como una amplia
explicación de lo que se efectuaría en su persona,
además que viviera en la misma casa del estudiante;
el método de selección fue a conveniencia del
investigador, no hubo pérdida de participantes. Se
consideraron variables antropométricas peso,
estatura, circunferencia de cintura y cadera (CC-Ca),
circunferencia de muñeca (CM), se determinaron los
índices de masa corporal (IMC) e índice de cintura y
cadera (ICC).
Como
procedimiento
para
la
valoración
antropométrica, los estudiantes recibieron una
capacitación presencial previa de parte del
investigador titular, siguiendo las medidas sanitarias
necesarias, en donde se les explicó la técnica
específica para cada una de las mediciones, los
posibles sesgos a desarrollarse, solicitándoles que al
momento de efectuarlas acondicionaran un espacio
privado dentro de sus hogares, y de igual manera se

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�Artículo Original

explicó la interpretación de la información a obtener,
para lo cual se empleó la Norma Oficial Mexicana
NOM-008-SSA3-2017, Para el tratamiento integral
del sobrepeso y obesidad (Secretaría de Salud, 2018),
los instrumentos usados fueron báscula mecánica de
piso SECA 750, capacidad de 1 a 150 kg, estadímetro
portátil SECA 213, medición de 1 mm a 205 m y
cinta métrica de bolsillo Lufkin W606PM, con
medida máxima de 2 m.
Para la valoración de circunferencia de cintura, fue
considerado de acuerdo a sexo, hombres: Normal (95
cm); Riesgo elevado (95 a ≤102 cm) y Riesgo muy
elevado (≥ 102 cm); Mujeres: Normal (82 cm);
Riesgo elevado (82 a ≤ 88 cm) y Riesgo elevado [ ≥
88 cm] (Secretaría de Salud, 2012).
El ICC, evalúa la distribución del tejido adiposo, e
identifica el riesgo cardiovascular, para lo cual se
tomó en cuenta la clasificación de Secretaría de
Salud (2012): hombres&lt;0.78 ginecoide, 0.78-0.93
distribución normal y &gt; 0.93 androide; mujeres &lt;0.71
ginecoide, 0.71-0.84 distribución normal y &gt;0.84
androide.
En la complexión, se utilizó Circunferencia de
muñeca, mediante la clasificación de Nowak y
Schulz (1987): hombres &gt;10.4 chica, 9.6-10.4
mediana y &lt;9.6 grande; mujeres &gt;11 chica, 10.1-11
mediana y &lt;10.1 grande.
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud
(OMS, 2010), el IMC se clasifica en: Bajo peso (18,5
kg/m2); Normopeso (18,5 kg/m2 - 24,9 kg/m2);
Exceso de peso (≥ 25 kg/m2); Sobrepeso o Preobeso
(25,0 kg/m2 - 29,9 kg/m2); Obesidad Grado I o
Moderada (30,0 kg/m2 - 34,9 kg/m2); Obesidad
Grado II o Severa (35,0 kg/m2 - 39,9 kg/m2) y
Obesidad Grado III o Mórbida (≥ 40,0 kg/m2).
La información fue concentrada en base de datos
Statistical Package for Science Social (SPSS, versión
21), se analizó mediante frecuencia (f), porcentaje
(%), intervalo de confianza para muestras de
variables dependiente e independiente (t-student),
correlación de Pearson para la asociación entre datos.

Resultados
De acuerdo al análisis de frecuencias se encontró al
relacionar el índice de masa corporal (IMC) con la
circunferencia de muñeca, que el mayor porcentaje
se ubicó en rango normal, y complexión grande. Una
cuarta parte presentó un índice &gt; 25 kg/m2, e índice
de complexión &lt;10.1 (Tabla 1).
Tabla 1. Relación entre índice de masa corporal con circunferencia de muñeca.

Índice de masa corporal*
Bajo peso
Normal
Pre-obesidad
Sobrepeso
Obesidad I
Obesidad II
Obesidad III
Total
Fuente: Elaboración propia
* (kg/m2)

Circunferencia de muñeca
Total
Complexión
Pequeña Mediana Grande
Núm. % Núm. % Núm. % Núm. %
0 0.0
0 0.0
2 4.2
2 4.2
1 2.0
0 0.0 30 62.5
31 64.5
0 0.0
0 0.0
2 4.2
2 4.2
0 0.0
0 0.0 11 23.0
11 23.0
0 0.0
0 0.0
1 2.0
1 2.0
0 0.0
0 0.0
0 0.0
0 0.0
0 0.0
0 0.0
1 2.0
1 2.0
1 2.0
0 0.0 47 97.9
48 99.9

Por otra parte, el análisis de los resultados de los 48
individuos mostró a través de correlación de Pearson,
una relación negativa débil (r= -.495; p= 0.000***)
entre el índice de masa corporal e índice talla.
De 48 personas estudiadas, 23 presentaron mayor
acumulación de grasa en el segmento superior, en la
zona cervical y abdominal, ubicándoles en obesidad
tipo androide (Tabla 2).
Tabla 2. Índice cintura cadera.
Índice de cintura cadera*
Segmento inferior
Segmento central
Segmento superior
Total

Hombres
Mujeres
Total
Núm. % Núm. % Núm.
%
0
0.0
8 16.6
8 16.6
3
6.2
14 29.0
17 35.2
9 18.7
14 29.0
23 47.7
12 25.0
36 75.0
48 100.0

Fuente: Elaboración propia
* centimetros

El análisis comparativo entre índice de cintura cadera
y de masa corporal, refleja que existe distribución de
grasa en el segmento superior y central con mayor
predominancia (Tabla 3).

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�Artículo Original

Tabla 3. Comparación entre el Índice cintura cadera e índice de masa corporal.
Índice de masa corporal
Índice de cintura Bajo peso Normal Pre obesidad Sobrepeso Obesidad I
Núm. % Núm. %
Núm. %
Núm. %
Núm. %
cadera*
Segmento inferior
1 2.1
5 10.4
0 0.0
2 4.0
0 0.0
Segmento central
0 0.0
13 27.0
1 2.1
2 4.0
1 2.1
Segmento superior
1 2.1
13 27.0
1 2.0
7 14.6
0 0.0
Total
2 4.2
31 64.4
2 4.2
11 22.6
1 2.1

Obesidad II Obesidad III
Núm. %
Núm. %
0 0.0
0
0.0
0 0.0
0
0.0
0 0.0
1
2.1
0 0.0
1
2.1

presente investigación. Por otra parte, la ENSANUT
2019, muestra el aumento porcentual en seis años,
mayor en hombres que en mujeres, siendo de 7%
contra 3% respectivamente (Shamah et al., 2019).

Fuente: Elaboración propia
*centimetros

Las correlaciones entre las variables antropométricas
estudiadas, dan muestra de relación débil entre
circunferencia de muñeca con circunferencia de
cadera (r=.496; p= 0.000***), mientras que las
correlaciones positivas altas se observaron entre
índice de masa corporal con circunferencia de cintura
(r=.866; p=0.000***) y circunferencia de cadera
(r=.892; p=0.000***), así como entre circunferencias
de cintura, con cadera: r=.812; p=0.000*** (Tabla
4).
Tabla 4. Correlaciones de las variables antropométricas.
Índice de
masa Circunferencia Circunferencia Circunferencia
corporal de muñeca
de cintura
de cadera
Índice de masa corporal
1
.530*
.866*
.892*
Circunferencia de muñeca
1
.526*
.496*
Circunferencia de cintura
1
.812*
Circunferencia de cadera
1
*p= 0.000
n=48

Discusión
Los resultados del índice masa corporal con la
circunferencia de muñeca, dio a conocer complexión
grande tanto en quienes fueron evaluados dentro de
la categoría normal como en sobrepeso; ambos
índices
dieron
muestra
de
correlación
estadísticamente
significativa.
Chumlea,
Wisemandle, Guo y Siervogel (2002), reportaron que
el tamaño de la estructura se asocia más con las
medidas de grasa corporal total, masa libre de grasa
y contenido mineral óseo.
La mayor acumulación de grasa encontrada en esta
población fue tipo androide en un porcentaje cercano
a la mitad de la muestra participante, lo que significa
mayor riesgo a las enfermedades cardiovasculares y
metabólicas, a este respecto, estudios como el de
Hernández, Moncada y Domínguez (2018), indican
que la relación entre ICC con el diagnóstico
nutricional, refleja la existencia de distribución de
grasa en el segmento superior, obesidad tipo
androide, siendo más frecuente en hombres que en
mujeres, con mayor riesgo para enfermedades
cardiovasculares; por otra parte Bautista,
Guadarrama y Veytia (2020), señalan una
prevalencia de obesidad del cien por ciento entre la
población que estudiaron, con más del 50% de IMC
y circunferencia de cintura, similar a lo hallado en la

En este sentido, Bautista et al. (2020), señala que la
circunferencia de cintura, además de indicar la
tendencia o predisposición a la acumulación de grasa
en el segmento superior, incide en la probabilidad de
padecer enfermedades cardíacas, infarto cerebral o
problemas de tensión arterial, entre otros.
Cabe señalar, que esto significa, si no existe una
intervención oportuna, el riesgo no solo será
cardiovascular sino también metabólico como la
diabetes mellitus tipo 2 que representa en su conjunto
el síndrome metabólico.
Es importante mencionar, que el IMC diagnosticado
en esta población estudiada, indica el nivel de
relación fuerte con las circunferencias de cintura y
cadera, a este respecto González, Tejeda y Quintín
(2020) en la investigación realizada revela que, en la
medida que aumenta el tejido adiposo abdominal,
también existe un incremento de los niveles del
índice aterogénico. Gómez, Agudelo, García y
Franco (2020), observaron en adultos jóvenes de
Colombia, que por cada unidad que aumentaran las
circunferencias corporales, el IMC incrementaba
proporcionalmente, esta relación directa entre estas
variables puede deberse a que ambos están
asociados, sin determinar este comportamiento si el
aumento es de tejido graso o magro, pero con
influencia significativa según el sexo.
Según la OMS (2021), muestra que las
consecuencias más comunes a desarrollarse en las
personas que padecen obesidad son las enfermedades
cardiovasculares, la diabetes, trastornos locomotores
(osteoartritis), algunos cánceres (endometrial, mama,
ovarios, próstata, hígado, vesícula biliar, riñones y
colon); el riesgo de contraer estas enfermedades no
transmisibles crece al aumentar el IMC.
Así pues, para estimar la obesidad, desde un punto de
vista epidemiológico, el índice de masa corporal y la
circunferencia de cintura son dos mediciones que
pueden ser útiles en la detección del riesgo potencial
de enfermedad metabólicas (Cedeño et al., 2015;
Suárez, y Sánchez, 2018).

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�Artículo Original

Dentro de las posibles limitaciones del estudio es que
el investigador titular no estuvo presente físicamente
en cada hogar, pero sí de manera virtual, que no todos
los integrantes adultos de la familia desearon
participar para poder contar con una muestra mayor
de la obtenida, que fue del 25 por ciento del universo
de estudio, lo cual hubiese podido ser más
enriquecedor, al contar con más información; dentro
de las posibles fuentes de sesgo o de imprecisión es
que el equipo no se calibrase de manera apropiada o
que el instrumentista no aplicará la técnica correcta.
La magnitud de cualquier posible sesgo, queda sujeto
a la exactitud y precisión de las mediciones
realizadas por el alumno, lo cual podría variar la
confiabilidad de los resultados.

Bibliografía

Conclusiones
La población de estudio de acuerdo a los resultados
hallados manifiesta un alto riesgo hacia las
enfermedades cardiovasculares y metabólicas. Las
mediciones antropométricas es un indicador de
validez, de fácil aplicación para detectar a tiempo el
aumento de masa corporal y sus consecuentes
problemas, si bien la evaluación del IMC indicó un
número mayor dentro de valores normales, la CC
demostró que existe la presencia de obesidad central,
siendo las mujeres quienes presentaron mayor
vulnerabilidad hacia enfermedades metabólicas.

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Es importante señalar, que este aumento de peso
corporal, deja entrever que puede existir un
inadecuado régimen de alimentación y/o estilo de
vida, lo cual hace que haya desequilibrio entre lo que
se consume con el gasto energético.
Por ello, es recomendable profundizar en esta
población, considerando otras variables como la
alimentación, la actividad física y educación
nutricional; por ser la obesidad detonante de
enfermedades metabólicas, de origen multifactorial
para el individuo y fomentadas por una cultura de
consumo, con una determinante socioeconómica.

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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

17

�Artículo Original

https://www.scielo.org.mx/pdf/prode/v49n193/03017036-prode-49-193-145.pdf
Urdánigo, J. J., Orellana, J. M., Pérez. G. P., y Castro, J. E.
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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

18

�Artículo Original

HÁBITOS Y PERCEPCIONES SOBRE ALIMENTACIÓN Y CONSUMO DE ENDULZANTES EN
POBLACIÓN UNIVERSITARIA.
HABITS AND PERCEPTIONS ABOUT FOOD AND CONSUMPTION OF SWEETENERS IN THE UNIVERSITY
POPULATION.

Wallinger Marina Laura *, Díaz Francisco Manuel *, Cabello Emilio*, Yedvab Mónica*, Colombo María Elena*,
Guerrero Guillermina*, Pisarra Florencia*, Moreno Ana Verónica*, Pelatelli Lucía*.
* Universidad Nacional de Lanús, Provincia de Buenos Aires, Argentina.

RESUMEN
Introducción: El estilo, perfil y actitud sobre alimentación se encuentran en relación con dimensiones socio-culturales que
condicionan el consumo de alimentos. Objetivo: Describir estilo, perfil, actitudes alimentarias y consumo de endulzantes en
la Universidad Nacional de Lanús, y su relación con condiciones sociodemográficas. Material y Método: Se realizó un estudio
descriptivo-transversal sobre una muestra no probabilística (n=236) de estudiantes, docentes-investigadores y no-docentes
durante 2021, mediante un cuestionario autoadministrado, sobre estilo (omnívoro/vegetariano), perfil (innovador/noinnovador), actitudes (hedonista/restrictivo/consciente) alimentarias, hábitos de consumo y valoración por atributos de
endulzantes. Se relacionaron dichas variables con condiciones sociodemográficas. Análisis descriptivo. Resultados: 46%
fueron innovadores, con tendencia en mujeres, &gt;25 años, y nivel socioeconómico medio-alto. El 45% fueron hedonistas,
predominando &lt;40 años y el nivel socioeconómico bajo, entre restrictivos (30%) mujeres y &gt;40 años, y entre conscientes el
nivel socioeconómico medio-alto. El consumo de azúcar (54%) predomina en nivel socioeconómico bajo y &lt;25 años, y se
identifica con atributos negativos. La Stevia presenta atributos vinculados con la salud, aunque su consumo es bajo (24%).
Conclusiones: Se observa relación entre características sociodemográficas y perfil, actitud y estilo alimentario y de
endulzantes. Las valoraciones sobre los mismos no se corresponden con los consumos, condicionados por hábitos, costos,
entre otros.
Palabras Clave: Consumo-alimentario; endulzantes; condiciones-sociodemográficas.

ABSTRACT
Introduction: The style, profile and attitude about food are related to socio-cultural dimensions that condition food
consumption. Objective: To describe eating style, profile and attitudes and consumption of sweeteners at the Universidad
Nacional de Lanús, and its relationship with sociodemographic conditions. Material and method: A descriptive-crosssectional study was carried out on a non-probabilistic sample (n=236) of students, teacher-researchers and non-teachers
during 2021, through a self-administered questionnaire, on style (omnivorous/vegetarian), profile (innovative /noninnovative), food attitudes (hedonistic/restrictive/conscious), consumption habits and evaluation by attributes of sweeteners.
These variables were related to sociodemographic conditions. Descriptive analysis. Results: 46% were innovative, with a
tendency towards women, &gt;25 years old, and medium-high SES. 45% were hedonists, predominantly &lt;40 years old and low
SES, among restrictive (30%) women and &gt;40 years old, and medium-high SES among conscientious. Sugar consumption (54%)
predominates in low SES and &lt;25 years, and is identified with negative attributes. Stevia has attributes linked to health,
although its consumption is low (24%). Conclusions: A relationship is observed between sociodemographic characteristics
and profile, attitude and eating style and sweeteners. The valuations on them do not correspond to the consumption,
conditioned by habits, costs, others.
Key words: Food-consumption; sweeteners; sociodemographic-conditions.
Correspondencia: Marina Laura Wallinger
mlwallinger@gmail.com
Recibido: 01 de julio 2022, aceptado: 10 de noviembre 2022
©Autor2023
Citation: Wallinger M.L., Díaz F.M., Cabello E., Yedvab M., Colombo M.E., Guerrero G., Pisarra F.,
Moreno A.V., Pelatelli L. (2023) Hábitos y percepciones sobre alimentación y consumo de endulzantes
en población universitaria. Revista Salud Pública y Nutrición, 22 (1), 19-28.
https://doi.org/10.29105/respyn22.1-697

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

19

�Artículo Original

Significancia
Las modificaciones en los estilos de vida, los
sistemas productivos, el exceso de alimentos de
pobre calidad nutricional y la transición
epidemiológica-nutricional constituyen un escenario
complejo, donde las prácticas y hábitos alimentarios
quedan influenciados por diversos factores. Conocer
estos factores y la interacción de los mismos es de
interés para comprender la complejidad del acto
alimentario. Por otro lado, muchos consumidores
presentan interés sobre el impacto de sus consumos
alimentarios en su salud y la del medio ambiente. El
reemplazo del azúcar por un endulzante natural y
ancestral resulta una opción interesante en este
sentido.

afectado. Conviven entonces, la escasez y la
opulencia, el déficit y el exceso, con diferentes
matices a nivel poblacional, familiar e incluso
individual. Este complejo panorama denominado,
por algunos autores, "mosaico epidemiológico" pone
de manifiesto la coexistencia de diferentes estadios
de la transición epidemiológica y nutricional dentro
del mismo territorio (Durán, 2005; Pasca, 2011;
Spinelli, 2010). Asimismo, esta situación
epidemiológica se encuentra atravesada por
determinantes sociales que la condicionan, por lo
tanto, no se trata de enfermedades que puedan ser
abordadas únicamente desde el sector salud o como
problema de salud sino con la complejidad que
presentan los problemas sociales (Spinelli, 2010).

Introducción
En Argentina los problemas epidemiológicos
actuales más frecuentes relacionados con la
alimentación son el exceso de peso, sobrepeso,
obesidad y enfermedades crónicas no transmisibles
(ECNT), y presentan fuerte relevancia en
relevamientos poblacionales oficiales. Según la 4ta.
Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR) del
Instituto Nacional de Estadísticas y Censos
(INDEC), y la Secretaría de Salud de la Nación, el
66.1% de la población mayor a 18 años presenta
exceso de peso, un 34% presenta hipertensión arterial
y un 39% hipercolesterolemia (INDEC, 2019). En
niños, niñas y adolescentes la prevalencia nacional
de exceso de peso es del 41.1% entre los 5 y los 17
años según la 2da. Encuesta Nacional de Nutrición y
Salud (ENNyS). Si bien estas son las formas más
prevalentes de malnutrición en nuestro país, las
mismas conviven con otros problemas como la baja
talla (7.9% en menores de 5 años) relacionada con el
déficit (Ministerio de Salud, 2019). Esta situación
encuentra su paralelismo con la dicotomía
enfermedades agudas/enfermedades crónicas, donde
la idea de transición epidemiológica intenta
interpretar el comportamiento de las sociedades
industrializadas. Esta concepción, presenta un sesgo
reduccionista en tanto las realidades se muestran más
complejas y en los países no se encuentran modelos
puros. En Argentina, coexisten enfermedades
crónicas, como baja talla y deficiencias de
micronutrientes con la problemática en aumento del
sobrepeso y obesidad. En esta situación de
complejidad multivariada, denominada “Carga
Sanitaria Dual del Siglo XXI”, el sector de menor
nivel socioeconómico (NSE) y educacional es el más

En este sentido, los problemas de salud más
prevalentes en Argentina no se pueden analizar sin
pensar el contexto social en el cual se desarrollan.
Tanto el exceso de peso como la baja talla se da en
un contexto en el que el porcentaje de hogares por
debajo de la línea de pobreza alcanza el 27,9%
(hogares donde reside el 37.3% de las personas del
país) siendo la tasa de desocupación del 7% de la
población económicamente activa, lo que determina
a los problemas en el acceso a los alimentos, debido
a que, en una sociedad capitalista el mismo está
mediado por la capacidad de compra. Los niveles de
inflación actuales complejizan esta cuestión
fundamentalmente para quienes destinan más del
40% de los ingresos a la compra de alimentos
(INDEC, 2021). La prevalencia de exceso de peso en
la población adulta relevado en la ENNyS 2018
(67,9%) mostró diferencias significativas según el
nivel de instrucción y NSE (Ministerio de Salud,
2019).
La complejidad del acto alimentario y su relación con
la situación epidemiológica descrita puede
interpretarse, como indican diferentes autores, por la
crisis en el sistema de normas que regulan las
prácticas alimentarias en la modernidad, la
modificación de las relaciones sociales, la teoría del
gen ahorrador y el incremento en la disponibilidad de
alimentos y bebidas azucaradas, entre otras (Fischler,
1988; Fischler, 2010; Aguirre, 2011; Barthes, 2006;
Pasca 2011; Le Bretón, 2007). Esta crisis del sistema
alimentario ha tensionado los modos de producción
y de comercialización, emergiendo lentamente, otras
maneras de consumo que responden a modos de
producción más sanos, seguros y justos, tanto para

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

20

�Artículo Original

los productores como para los consumidores. Los
mismos cuestionan tanto a la producción
agroindustrial como a la comercialización de
alimentos en las grandes cadenas. Algunos grupos
poblacionales muestran interés por sus consumos
alimentarios, centrados en la conceptualización de la
alimentación saludable, las ideas sobre los
“alimentos-medicamentos”, los riesgos de la ingesta
de algunos de ellos (productos ultra procesados, uso
de agroquímicos), el impacto ambiental según el
origen y/o formas de producción, la comercialización
de los mismos, entre otros. Se crea de esta manera
un terreno fértil para discutir y problematizar hacia
dentro del campo alimentario, analizando según los
actores e intereses en juego y según su posición en la
estructura social. Se puede pensar, que se está
produciendo un cambio en los consumidores, en sus
prácticas de consumo que poco a poco podrán ir
modificando las normas, con una lógica más
saludable, más local y menos injusta, y esto permita
de alguna manera, acumular poder para lograr
modificar las reglas del juego dentro del campo.
(Freidin, 2016; Aparici et al., 2016). En este
contexto, los alimentos agroecológicos, de
producción local y circuitos cortos de
comercialización (que acercan productores y
consumidores) son valorados por muchas personas.
Diferentes estudios encuentran una tendencia hacia
estos consumos en poblaciones urbanas, en mujeres,
adultos jóvenes y en aquellos que poseen mayor nivel
educativo (Gutiérrez-Pérez et al., 2013; PontesOlivera et al., 2020; Muzlera, 2020; Higuchi, 2015;
Chaparro-Africano y Franco-Chocue, 2020; entre
otros).
Desde el año 2014, en la Universidad Nacional de
Lanús (UNLa) se desarrollan diferentes actividades
académicas, de investigación y de extensión
universitaria, en el espacio de Huerta Demostrativa
Agroecológica, con la comunidad universitaria.
Dentro de la misma se ha indagado y evaluado la
posibilidad de cultivo, procesamiento y elaboración
de productos alimenticios en base a Stevia
Rebaudiana Bertoni (Stevia), variedad criolla y
producida de modo agroecológico, así como los
facilitadores y obstáculos para el consumo de la
misma (Wallinger et al., 2019; Pisarra et al., 2021).
En este sentido, los hábitos y percepciones -que
construyen actitudes, prácticas y perfiles sobre
alimentación y cuidado de la salud-, se presentan

como variables de interés en la búsqueda de
comprender el acto alimentario en su complejidad, a
partir de indagar cómo las mismas se relacionan con
el consumo de un endulzante natural, de cultivo
ancestral, no nutritivo.
La comunidad UNLa, compuesta por estudiantes,
docentes-investigadores y trabajadores no-docentes
conforman en este estudio la población de interés, en
el marco del cual se plantearon como objetivos,
describir el estilo, perfil y actitudes relativas a la
alimentación en la comunidad UNLa, y analizarlas
en relación a sus condiciones sociodemográficas. Por
otro lado, se pretendió indagar cómo las actitudes,
perfil y estilo de alimentación se relacionan con el
conocimiento, uso, hábitos y preferencias relativos al
consumo de endulzantes, con particular interés en el
consumo de Stevia en sus distintas presentaciones.
Material y Método
Se realizó un estudio descriptivo y transversal sobre
una muestra no probabilística de la comunidad de la
UNLA (n=236), durante 2021. Se incluyó a todos los
estudiantes, docentes-investigadores y trabajadores
no docentes de la universidad que quisieran
participar de la encuesta, a quienes se aplicó un
cuestionario auto administrado online (CAWI) (2025 minutos de duración). El proyecto del cual forma
parte este estudio cuenta con la aprobación de la
Comisión de Ética de la Investigación, dependiente
del Rectorado de la UNLa.
El cuestionario fue diseñado en el marco de las
actividades del equipo multidisciplinario de
investigación, incluyendo módulos sobre variables
sociodemográficas, estilo, perfil y actitudes
alimentarias, así como conocimientos, valoración,
prácticas, y hábitos de consumo de endulzantes. Se
realizó una prueba piloto en una población de
características similares a la estudiada, para evaluar
la comprensión del instrumento, tiempo de duración
para completarla, y dificultades encontradas en el
mismo.
Se indagaron diferentes variables de caracterización
de la población en estudio, como sexo, edad, vínculo
con la UNLa y nivel socioeconómico (NSE). Para
este último se clasificó a la población en estudio en
NSE medio alto, NSE medio y NSE bajo (Azcárate y
Zambelli, 2015).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

21

�Artículo Original

En cuanto a la categorización de la población bajo
estudio en relación a su estilo de alimentación, se
consideró “omnívoro'' a todo aquel respondente que
indicara que consume todo tipo de alimentos tanto de
origen animal como vegetal. Aquellos que
manifestaron algún tipo de exclusión de alimentos de
origen animal, fueron considerados como
“vegetarianos-veganos''.
En cuanto a la disposición (perfil) hacia la
incorporación de nuevos alimentos, se presentaron
cinco frases ordenadas de acuerdo a la misma (desde
“constantemente pruebo alimentos y comidas
nuevas” a “no confío en alimentos y comidas
nuevas”), donde cada encuestado debía indicar con
cuál de ellas se sentía más identificado. De este
modo, se categorizó a la población como
“innovador” (respondieron “constantemente pruebo
alimentos y comidas nuevas”) y “no innovador” a
quienes optaron por alguna de las otras opciones.
En lo referente a la segmentación según su actitud
ante la alimentación se presentaron a los
entrevistados distintas frases vinculadas a actitudes
de cuidados de la salud, consumos alternativos y
barreras a la hora de la elección de sus estilos de
consumo de alimentos, indagando acerca de su grado
de acuerdo con cada una de ellas (escala de 10
puntos, desde “muy identificado” a “nada
identificado”). Se incluyeron sets de atributos para
trabajar con técnicas de conglomerados y análisis de
correspondencias, que permitieran identificar las
categorías emergentes.

de atributos con los cuales se pedía asociar a cada uno
de ellos. Los atributos planteados fueron tomados de
grupos focales realizados en investigaciones previas
(Wallinger et al., 2020; Pisarra et al., 2021), y fueron
agrupados en las siguientes categorías: agradodesagrado; saludable-no saludable; industrialnatural; altas calorías-bajas calorías; cuidado del
medio ambiente. Para el caso de la Stevia en
particular se evaluó con una escala de 5 puntos los
atributos “dulzor” (muy dulce-nada dulce), “sabor”
(mucho sabor metálico-nada de sabor metálico),
“natural” (muy artificial-muy natural), “calorías”
(engorda mucho-no engorda), y “aroma” (muy poco
aromático-nada aromático).
Se utilizó el software Survey Monkey para la
recolección, y el paquete estadístico SPSS para el
procesamiento de los datos. Las variables se
presentaron como frecuencias porcentuales. Se
determinó el error de estimación para totales
considerando: el nivel de confianza (1-α
=0,95=&gt;z=1,96), el supuesto de máxima dispersión
para proporciones (p=0,50*q=0,50) y el tamaño
muestral (236).
Para el nivel de agrado de endulzantes se estimaron
las medias de cada categoría, con base en el consumo
de los mismos. Para el análisis de atributos de la
Stevia se realizó un análisis de correlación lineal
múltiple de Pearson, para comprender los atributos
que mayor incidencia registran con el agrado,
considerándose bajo el análisis los que registraron
una significancia menor a 0,05 (α).

Con relación a otras prácticas relativas a la
alimentación se indagó sobre la importancia que le
asignan al consumo de alimentos libres de
agroquímicos (escala de 10 puntos, desde “muy
importante” a “nada importante”) y su consumo
efectivo (escala de 5 puntos, desde “siempre” hasta
“nunca”).

Resultados
La muestra quedó conformada por 236 participantes,
entre docentes-investigadores, trabajadores no
docentes y estudiantes. En la Tabla 1, se observa la
conformación de la misma. Se resalta la alta
proporción de mujeres, estudiantes y de NSE medio.

Por último, se incluyeron preguntas sobre el
conocimiento, consumo ocasional y consumo
frecuente de endulzantes nutritivos y no nutritivos,
naturales o artificiales, disponibles en el mercado
argentino, así como características de los mismos.
Para esto último, por un lado, se exploró el nivel de
agrado (escala de 10 puntos, desde “no me agrada
nada” hasta “me agrada mucho”) para cada uno de
los endulzantes, y por el otro se presentaron una serie

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

22

�Artículo Original

Tabla 1: Caracterización de la
1

población en estudio:
comunidad UNLa 2021.
%
Sexo
Varones
Mujeres

16.0
84.0

Grupo etareo
18- 24 años
25-40 años
&gt; 40 años

30.0
35.0
35.0

Categoria
Estudiante
Docente
No-docente

67.0
20.0
12.0

Nivel
socioeconómico
Medio Alto
Medio
Medio Bajo

27.0
55.0
18.0

Fuente: Elaboración propia
1: n=236

en mujeres, en mayores de 25 años, y en el NSE
medio alto. Los no innovadores declaran diversas
restricciones a la prueba de nuevos alimentos, ya sea
vinculado con falta de confianza o relegando esta
posibilidad a ocasiones especiales. Desde el punto de
vista de la actitud, se observó que, entre los
hedonistas, predominan los menores de 40 años y el
NSE bajo, entre los restrictivos es mayor la
proporción en mujeres y mayores de 40 años, y se
incrementa el NSE entre los conscientes, siendo el
grupo etario más representado el de 25-40 años.
Tabla 2: Porcentaje de la población1 UNLa, 2021 por estilo, perfil y actitud con
relación a la alimentación según variables socioeconómicas .
Sexo
Grupo etario
NSE
Medio
H M 18-24 25-40 &gt;40
Medio Bajo
alto
Omnívoro
Vegetariano - vegano

85 67
15 33

67
33

72
28

72
28

74
26

67
33

74
26

Innovador
No innovador

44 47
56 53

41
59

47
53

49
51

53
47

45
55

37
63

Restricitivos
24 32
Hedonistas
48 44
Conscientes
28 25
Fuente: Elaboración propia.
1: n= 236

12
64
24

24
52
24

51
21
27

33
37
29

31
44
25

26
54
20

Estilo, perfil y actitudes alimentarias
El 69% de la población en estudio presenta un estilo
de alimentación omnívoro, optando el resto de la
misma por opciones veganas/vegetarianas. Por otra
parte, se encontró que el 46% de la población
presenta un perfil innovador en relación a su
alimentación.

A la hora de comprar alimentos, 72% de los
entrevistados asignan una significación relevante y
positiva a que los mismos provengan de huertas
agroecológicas, aunque respecto de su consumo
efectivo el 22% los consume con frecuencia,
mientras que un 50% declara consumirlos en forma
espaciada u ocasional.

Del análisis de correspondencia del set de atributos
quedaron configurados tres grupos que fueron
ponderados por su peso relativo y caracterizados por
sus actitudes destacadas: “Hedonistas” (45%)
resumidos alrededor de la idea de que “deberían
cuidarse más”; “Restrictivos” (30%), resumidos
alrededor de la idea del cuidado general y
particularmente de “no engordar”, y “Conscientes”
(25%), apalancados en su autopercepción de
consumidores informados, y de consumos variados
en cuanto a alimentos y bebidas, selectivos en cuanto
a las formas de producción de los mismos.

El error de estimación para totales fue de 0,06 puntos
porcentuales.

Las diferencias en cuanto a las condiciones
socioeconómicas de cada una de estas variables se
presentan en la Tabla 2. Se resalta que en mayor
medida los varones y los mayores de 25 años son
omnívoros. En relación con la posibilidad de probar
nuevos alimentos, este perfil se ve más representado

Conocimientos, prácticas y hábitos de consumo de
endulzante.
Los edulcorantes artificiales y el azúcar blanco
industrial se encuentran entre los endulzantes más
conocidos por los encuestados (91.1 y 90.3 %
respectivamente), seguidos por la miel (86%) y la
Stevia (80.9%).
El consumo ocasional de azúcar blanca (89%)
predomina levemente sobre el de edulcorantes
artificiales y la miel (83.5% cada uno de ellos),
seguidos por Stevia (68.2%). En el consumo
habitual, el azúcar blanco vuelve a liderar con 54%
mientras que Stevia alcanza un 24% de los
encuestados.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

23

�Artículo Original

Específicamente, la variedad de Stevia que
predomina en el conocimiento (83.8%) y uso
(60.7%) es en polvo, seguido por la versión líquida
(conocimiento 66.5%, uso 42.9%). El producto en
hojas es conocido por el 46.1% de quienes conocen
Stevia, y utilizado por un 25% de sus consumidores
habituales. Entre quienes usan habitualmente Stevia,
el 94.6% la utilizan en bebidas –básicamente en
infusiones, y en menor medida en jugos, licuados
naturales-, mientras que el 35% utiliza en comidas –
mayoritariamente distintos postres y pastelería-. Por
otro lado, el consumo de Stevia se incrementa con la
edad, y en hedonistas. La segmentación en cuanto a
variables
sociodemográficas
y
perfil
de
alimentación, según el consumo de Stevia, y la
valoración de la misma se muestran en la Tabla 3.
Tabla 3: Porcentaje de la población1 UNLa 2021 por uso, consumo y
valoración de la Stevia según variables sociodemográficas
Consumidor
Habitual No habitual
Sexo
Hombres
Mujeres
Grupo etareo
18- 24 años
25-40 años
&gt; 40 años

Valoración
Negativa Regular Positiva

26
24

74
76

41
30

23
24

36
46

16
23
33

84
77
67

25
44
25

35
16
23

40
40
52

Nivel socioeconómico
Medio Alto
Medio
Bajo

29
26
13

71
74
87

27
34
32

27
23
21

46
43
47

Estilo
Omnívoro
Vegetariano - vegano

23
25

77
75

37
32

17
36

48
32

Perfil
Innovador
No innovador

22
25

78
75

33
35

31
17

36
48

Actitud
Restricitivos
Hedonistas
Conscientes

38
20
17

62
80
87

20
32
50

25
26
16

55
42
34

Fuente: Elaboración propia
1: n=236

Por otro lado, cuando se analiza la valoración de la
Stevia en aquellos que son consumidores habituales
se observa que el 71% de los mismos presenta una
apreciación positiva del edulcorante, y un 23%
regular, siendo muy bajo el porcentaje que la valora
de manera negativa (6%).

7.4 la miel). Sin embargo, su proyección hacia el
consumo habitual no es lineal, ya que en esta última
dimensión las tres presentan un consumo inferior al
azúcar blanco y los edulcorantes. Para el caso de la
Stevia, la misma obtiene una preferencia positiva,
con una media de 6.6 puntos.
El análisis de regresión por atributos revela a las
dimensiones del sabor (p=0.000) y dulzor (0.008)
como las variables que inciden en las valoraciones
positivas de Stevia en términos de agrado general,
mientras que calorías y aroma no registran
asociaciones significativas. El coeficiente de
correlación de Pearson registra un valor de 0.475
para el modelo global.
En el posicionamiento por atributos ningún producto
de la categoría se destaca por su capacidad
diferencial para capturar ninguno de ellos. La Stevia
se apropia de atributos vinculados con la salud en
código urbano; saludable en general, no engorda, no
es adictivo, es eficaz contra la diabetes. Su
presentación en hojas agrega y valora el cuidado del
medio ambiente asociado probablemente con la
ausencia de procesos industriales.
Para el caso del azúcar orgánico y/o mascabo y la
miel, si bien comparten atributos inespecíficos de
producto saludable y cuidado del medio ambiente, se
desplazan hacia otros atributos positivos: “son para
toda la familia y en especial para los niños”, y se
asocian con el placer. Pero también se reconocen
como aportantes de gran cantidad de calorías para la
miel y con barreras de precio significativas para el
azúcar orgánico y/o mascabo.
Esa barrera de precio se reconvierte para el azúcar
blanco (es barata), constituyendo en el resto de los
atributos la contraparte de las valoraciones positivas
señaladas anteriormente: “no es saludable”, “genera
rechazo”, “aporta calorías”. Comparte ese espacio
con los edulcorantes, los cuales suman otros atributos
negativos asociados a que tiene sabor fuerte y
metálico.
En la Figura 1 se presentan los atributos y sus
categorías emergentes.

La miel y las modalidades orgánicas y/o mascabo de
azúcar encabezan las preferencias de los
consumidores en la categoría a la hora de
evaluaciones con medias superiores a los 7 puntos
(7.7 el azúcar de mascabo, 7.5 el azúcar orgánico y

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

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�Artículo Original

Figura 1: Endulzantes evaluados: atributos y sus
categorías emergentes.

Fuente: Elaboración propia
azúcar blanco
miel

edulcorantes artificiales

azúcar mascabo

Stevia

Stevia en hojas

Discusión
Al contemplar el acto alimentario en su complejidad
las dimensiones socio-políticas y socio-culturales
(que es y que no es comida, las representaciones
sobre cómo debe ser el consumo alimentario según
sector -género- o grupo -edad-) condicionan el
consumo a de alimentos según clase, sector o grupo,
a través de las relaciones sociales que se dan al
interior del entramado de estas dimensiones
(Aguirre, 2004). Los hallazgos de este estudio dan
cuenta de este enunciado. En este sentido, el perfil
innovador y la actitud consciente en la alimentación
se ve representado en mayor medida en aquellos con
NSE medio alto en comparación al NSE bajo
(tienden a la no-innovación y al hedonismo). En
concordancia con otros autores (Fischler, 1988;
Aguirre, 2004), las posibilidades de elección variada
de alimentos están vinculadas con el acceso a los
mismos, condicionado por el poder adquisitivo y la
educación, entre otros factores. Un ejemplo claro se
observa en el hecho de que el origen productivo de
los alimentos (agroecológico) es valorado, pero no se
corresponde con el consumo efectivo de los mismos
en los encuestados de este estudio.
Con relación a la actitud restrictiva en la
alimentación es relevante señalar que, si bien
presenta mayor representación en mujeres y a medida
que se incrementa la edad, no se encuentran
diferencias según el NSE. La medicalización del acto

alimentario (Gracia-Arnaiz, 2007) y el significado de
la “alimentación correcta o saludable” (SuárezSolana, 2016; Friedin, 2016), ha tensionado las
decisiones alimentarias hacia los consumos
restrictivos, considerados más “saludables”. La
tradición médica occidental ha puesto el centro en la
prevención de las enfermedades, la reducción del
peso corporal y otros consejos sobre lo considerado
“saludable” para consumir, resaltando los aspectos
restrictivos de la alimentación (Gracia-Arnaiz,
2007), en detrimento de los aspectos sociales de la
misma. Por otro lado, las redes sociales y los medios
masivos de comunicación generan tendencias sobre
lo que “debe ser adecuado” e influyen en los
consumidores, sobre todo en mujeres y adultos
mayores. Cómo encontró Freidin (2016) en adultos
residentes en el Área Metropolitana de Buenos Aires,
el discurso sobre lo que es una alimentación
saludable se centra en la información construida
desde los expertos y difundida por los medios de
comunicación, relativos al contenido nutricional de
los alimentos. Esta actitud, también puede
relacionarse con el mayor consumo de Stevia
(edulcorante no-nutritivo) dado en mujeres (Dourado
Arrais, 2019; Zanini, Araujo y Martinez-Mesa, 2011)
y a medida que se incrementa la edad.
En el presente estudio, si bien la miel y los azúcares
orgánicos y mascabo presentaron mayor preferencia,
el azúcar blanco presentó la mayor frecuencia de
consumo habitual y ocasional, destacándose entre
sus atributos, el bajo costo. Es relevante señalar en
este punto que los atributos que destacan los
encuestados en todos los endulzantes se contraponen
al consumo habitual referido de los mismos. Se pone
aquí en tensión lo que se conoce y cree con relación
a la alimentación y lo que se pone en práctica en la
realidad, donde el acceso (Fischler, 1988; Aguirre,
2004), el nivel educativo, la sectorialidad y grupo,
condicionan los consumos concretos de las personas.
Da cuenta de ello que el azúcar es más consumido
entre los NSE más bajos y en edades más jóvenes,
coincidente con los resultados de la última ENNyS
(Ministerio de Salud, 2019). En contraposición, los
edulcorantes artificiales y la Stevia presentan un
mayor consumo entre las personas de mayor edad y
NSE, en concordancia con Guerrero et al. (2019) y
Durán Agüero (2015).
Por otra parte, coincidentemente con Zanini (2011),
la utilización de edulcorantes artificiales es mayor en

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

25

�Artículo Original

relación con el uso de la Stevia y sus esteviósidos.
Esto se observa a pesar de las diferencias encontradas
en cuanto a los atributos que utilizaron para
caracterizar a los mismos, incluso los
cuestionamientos con relación al sabor metálico que
presentan. Como señala Fischler (1995), en el
“comensal moderno'', el gusto convive con el
disgusto, dialogan y se encuentran, conformando así
la preferencia o aceptabilidad de un producto. Lo que
determinará y/o condicionará la aceptación o rechazo
de un alimento, se encuentra estrechamente
vinculado a la percepción subjetiva y simbólica del
comensal. Es decir, con aspectos ligados a sus
preferencias de color, sabor, naturaleza, origen,
textura, consistencia, presentación, motivación.
La Stevia generó posicionamientos relacionados con
la salud, posiblemente porque se considera su origen
natural más allá que las presentaciones de consumo
habitual referidas son las versiones industrializadas
de la misma. Por otro lado, la presentación en hojas
adquirió el atributo “cuidado del medio ambiente”,
como aspecto valorado. Retomando las ideas
planteadas en esta discusión resulta relevante
destacar que, si bien la Stevia atrae estos atributos
positivos, su consumo en la población estudiada es
bajo, e incluso entre aquellos que son consumidores
habituales de la misma la valoración positiva no es
plena, ya que casi las dos terceras partes de los
encuestados la valora de modo “negativo” o
“regular”. En estudios previos (Pisarra et al., 2021;
Wallinger et al., 2020) se han observado ciertas ideas
preconcebidas o prejuiciosas de las características
sensoriales de la Stevia, que podrían estar operando
también en las respuestas obtenidas en el presente
estudio. Esto pone de manifiesto la complejidad y
multidimensionalidad de la construcción del gusto
por los alimentos.
Conclusiones
En base a los resultados obtenidos se puede concluir
que las actitudes y prácticas relacionadas con la
alimentación
están
influenciadas
por
las
características sociodemográficas de la población en
estudio, donde el NSE, el grupo y sector constituyen
factores relevantes en las mismas. Las valoraciones
sobre los endulzantes no se corresponden con los
consumos efectivos de los mismos, los que quedan
condicionados por hábitos, costumbres, costos, entre
otras variables.

Agradecimientos.
El presente trabajo fue realizado en el marco del
Proyecto 80020180200010LA, Convocatoria UNLa
AH 2018.
Los autores y autoras declaran no presentar conflicto
de interés.
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27

�Artículo Original

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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

28

�Artículo Original

ALIMENTACIÓN Y ESTILOS DE VIDA DURANTE EL CONFINAMIENTO POR PANDEMIA EN
UNIVERSITARIOS DE CHIAPAS, MÉXICO.
FOOD AND LIFESTYLES DURING PANDEMIC CONFINEMENT IN UNIVERSITY STUDENTS FROM CHIAPAS,
MEXICO.

Nájera-Ortiz Juan Carlos1, Cartas-Fuentevilla Guadalupe2.
1 Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, Facultad de Ciencias Odontológicas y Salud Pública. 2 Universidad de
Ciencias y Artes de Chiapas, Facultad de Ciencias Humanas y Sociales. México.

RESUMEN
Introducción: Durante el periodo del confinamiento por covid-19 la población modificó actividades laborales y sociales,
alterando patrones alimentarios, prácticas de actividad física y sueño, causando un impacto directo sobre la salud física y
emocional. Objetivo: Describir los cambios generados en la conducta alimentaria y estilos de vida durante la pandemia
COVID-19 en población universitaria habitante del estado de Chiapas, México. Material y Método: Estudio transversal, donde
participaron estudiantes universitarios del estado de Chiapas, México. La recolección de datos fue realizada a través de una
encuesta digital por medio de Google Forms. Resultados: Participaron 306 estudiantes con promedio de edad de 20.75 años
(DE= 2.062), se encontró aumento estadísticamente significativo en el número de comidas hechas al día, el promedio a la
semana en consumo de carne procesada, huevos, galletas (bollería) y bebidas azucaradas. Disminución estadísticamente
significativa en consumo de pescados y mariscos, lácteos, comida rápida. También aumento significativo, tiempo de sueño,
ver televisión y uso de dispositivos electrónicos. Conclusiones: La población presentó tendencia a los cambios en
alimentación y estilos de vida poco saludables, aumentando los factores de riesgo de padecer otros tipos de enfermedades.
Palabras Clave: Indicadores de Salud Comunitaria, conducta alimentaria, estilo de vida

ABSTRACT
Introduction: During the period of confinement due to covid-19, the population modified work and social activities, altering
eating patterns, physical activity practices and sleep, causing a direct impact on physical and emotional health. Objective: To
describe the changes generated in eating behavior and lifestyles during the COVID-19 pandemic in a university population
living in the state of Chiapas, Mexico. Material and method: Cross-sectional study, where university students from the state
of Chiapas, Mexico participated. Data collection was carried out through a digital survey using Google Forms. Results: 306
students participated with an average age of 20.75 years (SD= 2.062), a statistically significant increase was found in the
number of meals eaten per day, the average per week in consumption of processed meat, eggs, cookies (pastries) and sugary
drinks. Statistically significant decrease in consumption of fish and shellfish, dairy, fast food. Also, significant increase, sleep
time, watching television and use of electronic devices. Conclusions: The population presented a tendency to changes in
diet and unhealthy lifestyles, increasing the risk factors of suffering from other types of diseases.
Key words: Community Health Status Indicators; Feeding Behavior; Life Style
Correspondencia: Juan Carlos Nájera-Ortiz
juan.najera@unicach.mx
Recibido: 19 de agosto 2022, aceptado: 10 de noviembre 2022
©Autor2023
Citation: Nájera-Ortiz J.C., Cartas-Fuentevilla G. (2023) Alimentación y estilos de vida durante el confinamiento por pandemia
en universitarios de Chiapas, México. Revista Salud Pública y Nutrición, 22 (1), 29-37. https://doi.org/10.29105/respyn22.1-709

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

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�Artículo Original

Significancia
Los estudios y evidencias sobre el efecto del
distanciamiento social en la vida de la población
joven en estados como Chiapas, son aún escasos. El
aislamiento de seres queridos, amigos y profesores,
la pérdida de libertad, la incertidumbre sobre la
enfermedad, los cambios en las actividades de rutina,
la falta de espacio físico en el hogar, aspectos
relacionados con el empeoramiento económico de las
familias y la interrupción de clases pueden provocar
cambios en comportamientos y estilos de vida, y
pueden dañar la salud de población en este grupo de
edad.
Introducción
La pandemia provocada por SARS-Cov-2
desencadenó varios problemas en los diferentes
sectores de la sociedad; desde sus inicios en
diciembre 2019 y hasta la fecha, no solo ha
provocado que existan millones de personas
infectadas, sino también, un gran número de
fallecimientos a nivel mundial. México reportó sus
primeros casos importados a finales de febrero de
2020, comenzando en ese momento con la fase I de
COVID-19 (Suárez et al., 2020), posterior a estos
hechos, el Gobierno Federal decretó el 24 de marzo
el inicio de la fase 2 de la pandemia COVID-19 en el
país, tras registrar las primeras infecciones locales
(Suárez et al., 2020). En esta fase se adoptaron
diversas medidas de salud pública, tales como la
suspensión principalmente de ciertas actividades
económicas, restricción de congregaciones masivas
y se recomendó permanecer en el domicilio a la
población en general, especialmente a los mayores de
60 años y a las personas con diagnóstico de
hipertensión arterial, diabetes, enfermedad cardíaca
o pulmonar, inmunosupresión inducida o adquirida,
a las mujeres que se encuentren en estado de
embarazo o puerperio inmediato.
El confinamiento en los hogares, buscó provocar
distanciamiento social, con el fin de reducir el
contacto físico entre personas y el riesgo de
transmisión del virus, además de ayudar a reducir los
casos, siendo esta considerada en ese momento la
medida más efectiva para prevenir la transmisión del
nuevo virus (Sedano-Chiroque et al., 2020). Sin
embargo, esta medida se puede considerar una
experiencia difícil de afrontar y puede tener impactos
significativos en la vida de todos (Malta et al., 2020).
Influyendo en el estilo de vida, especialmente en la

dieta y actividad física; estudios también demuestran
además que durante esta etapa pueden verse afectado
los niveles de estrés y ansiedad (Clemente-Suárez et
al., 2020; Khademian et al., 2021; Antunes et al.,
2020; Di Renzo et al., 2020) aumentando los factores
de riesgo de padecer otros tipos de enfermedades.
Durante el periodo del confinamiento la población
modificó sus actividades laborales y sociales, alteró
patrones alimentarios, prácticas de actividad física y
sueño, causando un impacto directo sobre la salud
física y emocional (García-Tascón et al., 2021). Por
lo tanto, bien puede sospecharse de un incremento en
la prevalencia del sobrepeso y obesidad a nivel
mundial, debido a que muy probablemente, la
población aumentó la ingesta calórica (grasas y
carbohidratos) y sedentarismo. Otro de los aspectos
que, pudo haberse afectado fue la salud mental de los
individuos a causa de trastornos emocionales como
ansiedad, estrés, depresión y preocupación, factores
que condicionaron en la alteración del
comportamiento alimentario (Villaseñor-Lopez et
al., 2021).
En este sentido, lo evidenciado en otras partes del
mundo, nos hace plantear la hipótesis que la realidad
de la población del estado de Chiapas, en cuanto a los
efectos del confinamiento por pandemia, podrían
presentar similitudes, a pesar de la existencia de
contextos poco visibilizados y caracterizados por la
desigualdad, así́ como por la diversidad demográfica,
socioeconómica y cultural de las diferentes regiones
que conforman el estado. Por ello, la presente
investigación tiene como objetivo general describir
los cambios generados en la conducta alimentaria y
estilos de vida durante la pandemia COVID-19 en
población universitaria habitante del estado de
Chiapas, México.
Material y Método
Se llevó a cabo un estudio epidemiológico de corte
transversal,
donde
participaron
estudiantes
matriculados en la Licenciatura de Cirujano Dentista
de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas
(UNICACH), México, durante el periodo escolar
febrero-julio de 2021. La recolección de datos fue
realizada a través de una encuesta digital por medio
de Google Forms (Laguna et al., 2020), cuya
invitación fue enviada, junto con el enlace de acceso
al formulario, a cada representante de grupo de todos
los semestres, para que previas indicaciones

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

30

�Artículo Original

puntuales del llenado del formulario, procedieran a
responder de manera voluntaria quienes estuvieran
dispuestos a participar. De esta manera, fueron
incluidos cuestionarios de estudiantes con matrícula
vigente del ciclo escolar y programa educativo
correspondiente de la UNICACH y cuyo formulario
estuviera llenado de manera completa.
El cuestionario incluyó preguntas relacionadas a la
caracterización de cada participante (sexo, edad,
lugar de origen), de la alimentación antes y durante
el confinamiento, tales como el número de comidas
diarias realizadas, frecuencia semanal de consumo
de alimentos por grupo (carne roja/blanca, carne
procesada, pescados o mariscos, huevos, lácteos,
cereales refinados, cereales integrales, verduras,
frutas, leguminosas, galletas o bollería, bebidas
azucaradas y comida rápida), así como de algunos
hábitos relacionados al estilo de vida (consumo de
tabaco y alcohol, práctica de actividad física,
modificaciones del sueño, tiempo de ver televisión y
uso de dispositivos electrónicos) antes y durante del
confinamiento. Vale la pena señalar que, se
excluyeron formularios incompletos en su llenado y
de estudiantes de otros programas educativos y/o de
otras Universidades.
Es importante mencionar que, la participación de los
universitarios fue autorizada a través un
consentimiento informado vía online, además de que
se informó sobre la finalidad y objetivos de la
investigación, que la participación era voluntaria y
que podían abandonar el cuestionario en cualquier
momento. También se informó de que los datos
aportados serían anónimos y se facilitaba el nombre,
centro y correo electrónico de contacto de una
persona del grupo investigador para cualquier
información adicional o consulta. Todos los
procedimientos
fueron
adecuados
a
las
recomendaciones para la investigación biomédica de
Helsinki de la Asociación Médica Mundial y a la Ley
General de Salud de México, este estudio es de riesgo
mínimo, como lo estipula la mencionada ley.

hicieron las comparaciones pertinentes con las
pruebas de normalidad y se consideró un valor de
p&lt;0,05 como estadísticamente significativo
aplicando la prueba t de Student para la comparación
de medias para muestras relacionadas.
Resultados
Descripción de la población en estudio.
El estudio incluyó a un total de 306 participantes
(27.9%) de un total de 1096 estudiantes matriculados
para el ciclo escolar correspondiente al periodo de
aplicación del instrumento, quienes decidieron
participar de manera voluntaria, correspondieron al
sexo femenino 222 (72.5%), provenientes de 33
municipios del estado de Chiapas, predominando los
de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez (54.2%), ciudad
sede de la Facultad. La localidad de origen fue en su
mayoría considerada de tipo urbana (88.2%). El
96.1% vive en una Familia nuclear (papá, mamá,
hermanos).
Comportamiento de la alimentación entre los
participantes.
En relación a lo declarado por el grupo de estudiantes
participantes del estudio, se presentaron aumentos
significativos en primer lugar, en el número de
comidas que llevaban a cabo diariamente, así como
en el consumo semanal de carne procesada, de
huevos, galletas o bollería y de bebidas azucaradas.
Y de cambios significativos que tendieron a la
disminución en el consumo de pescados o mariscos,
lácteos y de comida rápida (Tabla 1).

Para el análisis estadístico se empleó el paquete
estadístico SPSS 23.0 que, de acuerdo a la naturaleza
de cada variable, se hizo un análisis descriptivo en
las que se calculó las medidas de tendencia central
como la media y medidas de dispersión como la
desviación estándar y rangos y se realizó un análisis
de frecuencia para las variables categóricas. Se

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

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�Artículo Original

Tabla 1. Consumo promedio de alimentos antes y durante el confinamiento
por pandemia.

Número de comidas
1*

hechas al día
Consumo de carne
roja/blanca
Consumo de carne
*

procesada
Consumo de pescados o
mariscos

*

Consumo de huevos

*

Consumo de Lácteos

*

Consumo de cereales
refinados
Consumo de cereales
integrales
Consumo de Verduras
Consumo de frutas
Consumo de
leguminosas
Consumo de galletas o
*

bollería
Consumo de bebidas
*

azucaradas
Consumo de comida
*

rápida

Consumo promedio
semanal antes del
confinamiento
(DE)
2.92
(0.576)

Consumo promedio
semanal durante el
confinamiento
(DE)
3.67
(0.840)

3.36
(1.356)
1.30
(0.043)

3.28
(1.497)
2.48
(0.080)

1.66
(0.928)
3.40
(1.605)
4.05
(2.029)
4.08
(1.985)
3.02
(1.925)
4.48
(1.680)
4.23
(1.780)
3.27
(1.648)
2.91
(1.805)

1.18
(0.576)
4.45
(1.513)
3.61
(1.956)
3.90
(2.039)
2.92
(1.744)
4.50
(1.756)
4.26
(1.905)
3.22
(1.592)
3.2
(1.791)

2.08
(1.388)

2.60
(1.609)

2.14
(0.941)

2.0
(1.336)

Fuente: Cuestionarios.
1 Se refiere al número de comidas al día y no al consumo semanal como el resto
de variables.
* p ≤0.05

Es importante señalar también que, en porcentajes
considerables los participantes en el presente estudio,
manifestaron que el consumo habitual de cereales
refinados, cereales integrales, verduras, frutas y
leguminosas, no presentó cambió durante el
confinamiento, es decir, se mantuvo en cuanto a la
frecuencia. (Tabla 2)

Tabla 2. Porcentaje de universitarios según cambios en el consumo de alimentos
antes y durante el confinamiento por pandemia*
Consumo durante el confinamiento
Se mantuvo (%) Disminución (%) Aumento (%)
Número de comidas hechas al día
Consumo de carne roja/blanca
Consumo de carne procesada
Consumo de pescados o mariscos
Consumo de huevos
Consumo de Lácteos
Consumo de cereales refinados
Consumo de cereales integrales
Consumo de Verduras
Consumo de frutas
Consumo de leguminosas
Consumo de galletas o bollería
Consumo de bebidas azucaradas
Consumo de comida rápida

117 (38.2)
162 (52.9)
78 (25.5)
139 (45.4)
87 (28.4)
136 (44.4)
126 (41.2)
116 (37.9)
170 (55.6)
152 (49.7)
126 (41.2)
43 (14.1)
60 (19.6)
127 (41.5)

13 (4.2)
76 (24.8)
34 (11.1)
131 (42.8)
41 (13.4)
110 (35.9)
112 (36.6)
108 (35.3)
66 (21.6)
82 (26.8)
80 (26.1)
122 (39.9)
100 (32.7)
105 (34.3)

176 (57.2)
68 (22.2)
194 (63.4)
36 (11.8)
178 (58.2)
60 (19.6)
68 (22.2)
82 (26.8)
70 (22.9)
72 (23.5)
100 (32.7)
141 (46.1)
146 (47.7)
74 (24.2)

Fuente: Cuestionarios.
* n=306

Hábitos relacionados al estilo de vida de los
participantes.
En cuanto a los hábitos que presentaron quienes
participaron en el estudio, se resalta lo concerniente
al consumo de tabaco y alcohol. Para el caso del
primero, se encontró que 92 (32.1%) del total
(n=306) declaró ser consumidor de tabaco, y al
analizar los promedios diarios reportados antes y
durante el confinamiento, no se encontraron
diferencias estadísticamente significativas, de hecho,
casi la mitad mantuvo el consumo de éstos (Tabla 3).
Para el caso de consumo de alcohol, 109 (35.6%)
declaró hacerlo de manera habitual, quienes, en casi
tres cuartas partes, declaró bebió menos de lo que
solía tomar durante el confinamiento (Tabla 3).
Tabla 3. Consumo de tabaco y alcohol antes y
durante el confinamiento.
Consumo de tabaco
Consumo de cigarrillos al día
antes de confinamiento
Consumo de cigarrillos al día
durante el confinamiento
Durante el confinamiento
Se mantuvo
Disminuyó
Aumentó

Media

DE

2.58

1.43

2.41

1.26

Núm
44
29
20

%
47.3
31.2
21.5

Consumo de alcohol durante el confinamiento
Núm
%
Misma frecuencia
5
4.6
Aumento en la frecuencia
10
9.2
Disminución de la frecuencia
81 74.3
Dejó de beber
13 11.9
Fuente: Cuestionarios.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

32

�Artículo Original

En cuanto a otros hábitos, es de resaltar que, el
tiempo dedicado al sueño, ver televisión y el uso de
dispositivos electrónicos con fines recreativos,
presentó aumentos significativos en el promedio de
horas diarias dedicadas a cada uno de ellos (Tabla 4).
Tabla 4. Desarrollo de actividades diarias antes y durante el
+

confinamiento por pandemia .
Antes del
confinamiento
Media DE
Ejercicio físico (minutos)
33.20 14.12
6.51
1.31
Dormir1*
2.06
1.15
Ver televisión1 *
2.22
Uso dispositivos electrónicos1* 3.66

Después del
confinamiento
Media DE
30.53 12.12
8.36 1.78
3.98 2.17
6.65 3.76

Fuente: cuestionarios
1= En horas
* p&lt;0.001
+ n=306

Lo que puede verse claramente evidenciado con los
porcentajes reportados en cuanto al aumento en el
tiempo de dedicación durante el confinamiento
(Tabla 5).
Tabla 5. Desarrollo de actividades diarias antes y durante el confinamiento por
+

pandemia .

Ejercicio físico (minutos)
Dormir1
Ver televisión1
Uso dispositivos electrónicos 1

Se mantuvo
Núm
%
160.00 52.3
80 26.1
106 34.6
60 19.6

Disminuyó
Núm
%
68 22.2
44 14.4
26
8.5
10
3.3

Aumentó
Núm
%
78 25.5
182 59.5
174 56.9
236 77.1

Fuente: cuestionarios
1= En horas
+ n=306

Discusión
El confinamiento domiciliario como acción directa
en respuesta a la pandemia de COVID-19, produjo
efectos positivos desde el punto de vista
epidemiológico para frenar la propagación del virus
entre la población, sin embargo, también tuvo
repercusiones importantes asociadas a la
modificación de los estilos de vida cotidiana en gran
sector de la población (Ammar et al., 2020; Naia y
Hamadeh, 2020); Es bien sabido que, el hecho de
permanecer la mayor parte del tiempo en casa pudo
provocar cambios relacionados a la salud mental
(ansiedad o estrés), lo que a su vez, también en
muchos casos, pudo traer como consecuencia, el
aumento en hábitos de tipo sedentario y menor
motivación de llevar una alimentación saludable
(Narici et al., 2020).

Nuestra población estuvo conformada por jóvenes
universitarios originarios de diferentes municipios
del estado de Chiapas, con edades entre los 18 y 23
años, con relación a esto, los estudiantes
universitarios pudieron haber sido uno de los grupos
poblacionales más afectados en la esfera de la calidad
de vida durante el confinamiento, ya que de acuerdo
a Pacheco et al (2014), la percepción sobre la salud
y calidad de vida que ellos tienen, se encuentra
relacionada directamente con aspectos emocionales,
cognitivos y de comportamientos, que a la vez,
pueden constituirse como indicadores de riesgo de
enfermedades y otros daños a la salud.
En relación a los hábitos alimenticios, el promedio de
comidas hechas al día encontrado previo al periodo
de confinamiento fue muy cercano a 3, presentado
similitud con lo reportado por Villaseñor et al.,
(2021) y Rodríguez-Pérez et al., (2020), donde se
reporta que la mayor parte de la población refirió
realizar 3 comidas al día. En contraparte a esto,
nuestros hallazgos muestran un porcentaje
considerable, declaró que aumentó ese número de
comidas diarias durante el confinamiento, lo cual
influyó en el hecho de que se presentaran diferencias
estadísticamente significativas, al comparar los
promedios antes y durante el confinamiento.
Lo cual, visto desde el punto que al estar en casa,
muy probablemente fue posible que llevaran a cabo
un mayor número de comidas al día, sin esto
significar que fueran de la mejor calidad nutricia, ya
que tal vez, se optaba por consumir productos
almacenados, favoreciendo el consumo de alimentos
accesibles y asequibles, que en la mayoría de los
casos poseen alta densidad energética y bajo poder
nutricional, los cuales no proporcionan los
nutrimientos inorgánicos, vitaminas y proteínas
necesarias para una alimentación saludable, situación
que ha propiciado que sectores importantes de la
población mexicana se encuentre en inseguridad
alimentaria. Los resultados de nuestro estudio
presentan este patrón, el cual se vio reflejado en un
aumento en el consumo de carne procesada, galletas
o bollería y de bebidas azucaradas.
De acuerdo con un estudio internacional desarrollado
por Ammar et al (2020), donde se analizan los
efectos del confinamiento en los hábitos alimentarios
y la actividad física, quienes participaron declararon
haber aumentado su consumo de alimentos

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

33

�Artículo Original

considerados poco saludables, aunado a esto,
tuvieron una mayor frecuencia de episodios de comer
sin control, además de recurrir a los refrigerios
durante la noche.
Adicionalmente a este punto, un estudio desarrollado
en Italia por Pellegrini y cols (2020), mencionan que,
durante el confinamiento en aquel país, personas
obesas que se encontraban en un programa de
pérdida de peso, el confinamiento en casa propicio
un ambiente de mayor ingesta calórica y el consumo
de mayor cantidad de grasa y carbohidratos, lo que
ocasionó que el confinamiento les provocara una
ganancia de peso. De esta manera, el impacto
negativo que esto conlleva se podría corroborar con
los indicadores antropométricos, incremento en peso
y grasa corporal, y si se cuenta con estudios de
laboratorios podremos agregar que también pueden
presentarse incrementos en los niveles de los
parámetros del perfil de lípidos, todo ello implica que
la población se encuentre vulnerable a presentar
complicaciones a corto y largo plazo, como lo es la
obesidad, diabetes, hipertensión.
En cuanto al consumo de frutas, verduras,
leguminosas y cereales integrales, aunque
presentaron un porcentaje importante con tendencia
a la disminución en su consumo durante el
confinamiento, la diferencia entre los promedios de
consumo no presentó significancia estadística.
Respecto a los tres primeros, su consumo tanto
previo, como el declarado durante el confinamiento,
de acuerdo a lo recomendado por la Organización
Mundial de la Salud (OMS), se encuentran por
debajo de lo que se sugiere en sus lineamientos.
Estudios realizados en otras partes del mundo nos
muestran resultados diversos. Por ejemplo, los
resultados de un estudio argentino presentaron una
reducción en el consumo de frutas y verduras durante
la cuarentena (Sudriá et al., 2020), de igual forma,
Sidor y Rzymski (2020) en un estudio desarrollado
con población polaca, reportaron que un tercio de los
participantes no cumplían con las recomendaciones
diarias de frutas y verduras. Por otro lado, estudios
realizados en Brasil (Steele et al 2020) y China
(Wang et al., 2020), describieron un aumento en el
consumo de frutas, verduras y legumbres durante el
periodo de confinamiento en su población
participante.

De esta manera, la situación presentada por nuestra
población en estudio resulta preocupante, pues revela
una importante frecuencia elevada de consumo
inadecuado de frutas y verduras en comparación con
lo propuesto por la OMS (2021). Más aún, que en el
presente estudio se consideró́ un criterio menos
estricto de consumo adecuado (consumo días a la
semana) a diferencia de la forma habitual, cuya
escala es determinada por el número de porciones por
día. Por lo tanto, la promoción de un hábito
recomendable al respecto, es una prioridad a trabajar
en estos jóvenes, pues este grupo de alimentos se
considera fuente de importantes micronutrimentos
para lograr un desarrollo adecuado en el individuo.
Otro aspecto a resaltar, está relacionado al acceso a
frutas y verduras durante la cuarentena, el cual pudo
verse limitado por la suspensión o limitación del
funcionamiento de mercados, tianguis o centros de
abasto de estos productos, un mayor costo de estos
productos en supermercados y un mayor temor de la
población a exponerse al contagio en estos lugares de
abastecimiento (Sidor y Rzymski, 2020), prefiriendo
alimentos no perecederos. Rodríguez-Pérez et al
(2020) reportan en su investigación desarrollada en
España que, su población en estudio presentó
dificultades para acceder a alimentos frescos como
carne, vegetales y mariscos durante confinamiento.
Respecto a este último grupo de alimentos, nuestros
resultados mostraron disminución significativa en su
consumo promedio, muy probablemente también
asociado a la dificultad en su acceso.
El hecho de que se haya presentado aumento
significativo en el consumo de huevos durante la
cuarentena, está muy probablemente asociado a
factores como la facilidad para almacenarse y
cocinarse, así como de acceso. Para el caso de los
productos lácteos, la disminución en su consumo
puede deberse, según la Federación Panamericana de
Lechería (FEPALE) (2022) a factores relacionados a
la economía general y los efectos de segundo orden
en el poder adquisitivo de los hogares y el tipo de
cambio.
Además de los cambios presentados en la
alimentación durante el período de distanciamiento
social, es bien sabido que también se presentaron
cambios en los estilos de vida y la adopción de
hábitos que pueden considerarse no saludables. Al
analizar el consumo de tabaco y alcohol antes y

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

34

�Artículo Original

durante el confinamiento, los resultados nos
mostraron en relación al primero, que entre quienes
manifestaron ser fumadores, casi la mitad expresó
que su consumo en cuanto a número de cigarrillos
por día se mantuvo. No así en lo relativo con el
consumo de bebidas alcohólicas, donde encontramos
que, el porcentaje de personas que declaró la
disminución en su ingesta fue casi del 75%, respecto
a este punto, es importante señalar que el estado de
Chiapas, al igual que otros estados de la República
Mexicana, implementaron Ley Seca durante este
periodo, comercializándose exclusivamente de
manera clandestina.

que varias de estas situaciones, se hayan replicado en
una gran proporción de este grupo poblacional.

Un aspecto que llama la atención es el notorio y
significativo aumento en el tiempo dedicado a
dormir, ver televisión y el uso de dispositivos
electrónicos para fines de entretenimiento. Respecto
a las horas de sueño, nuestros resultados difieren a lo
que diferentes estudios publican (Mónico et al.,
2020; Killgore et al., 2020; Kokou et al., 2020;
Voitsidis et al., 2020) en relación que, en las
poblaciones en estudio, predominaron episodios de
insomnio. Lo cual, visto desde la perspectiva que en
nuestro estudio trata de estudiantes universitarios, los
horarios escolares y laborales fueron más relajados
junto con el aumento del tiempo en el hogar, permitió
a las personas dormir más, independientemente de la
carga emocional que el aislamiento social les pudo
provocar.

Bibliografía

Debido a que el encierro resultó una situación
excepcional que causó nuevos modelos de vida,
nuevos hábitos de consumo y en particular, nuevos
consumos de los medios de comunicación, así como
del entretenimiento y de ocio, la ciudadanía
confinada disponía de mucho tiempo para informarse
y entretenerse. Por ello, resulta lógico que nuestros
resultados muestren que el consumo de televisión y
medios digitales se hayan disparado durante el
confinamiento.
Conclusiones
Las evidencias sugieren que cuando la población
joven no va a la escuela (por ejemplo, durante los
fines de semana y feriados), suelen ser menos activos
físicamente, pasan más tiempo frente a la pantalla y
a dispositivos electrónicos, tienen problemas para
dormir y empeoran su dieta. Por lo tanto, durante el
período de distanciamiento social, es comprensible

Ante esta realidad, podemos visualizar dos
escenarios: uno donde las personas tomaron esto
como una oportunidad para mudar hacia hábitos más
saludables. Y tenemos a quienes no lo hicieron, por
diferentes circunstancias que no siempre fueron
voluntarias, sino que a lo mejor fue como
encontraron la solución a sus problemas de ansiedad
e incertidumbre, no estaban organizados o en la
disposición de cambiar.

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Wang, X., Lei, S.M., Le, S., Yang, Y., Zhang, B., Yao, W.,
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Public Health; 17: 5575.
https://DOI: 10.3390/ijerph17155575

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

37

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                    <text>�Equipo editorial
Editor Responsable
Dr. en CS. Esteban Gilberto Ramos Peña, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
Editor Técnico
MGS. Alejandra Berenice Rocha Flores, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
Editores de Sección
• Dra. Georgina Mayela Núñez Rocha, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
• Dr. Erik Ramirez López, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
• Dra. Aurora de Jesús Garza Juárez, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
• MES. Clemente Carmen Gaitán Vigil, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
Comité Científico
• Dr. Josep Antoni Tur Mari, Universidad de las Islas Baleares, España, Spain
• Dra. Ana María López Sobaler, Universidad Complutense de Madrid, Spain
• Dra. Liliana Guadalupe González Rodríguez, Universidad Complutense de Madrid, Spain
• Dr. Patricio Sebastián Oliva Moresco, Universidad del Bío Bío Chillán - Chile, Chile
• Dr. José Alex Leiva Caro, Universidad del Bío Bío, Chile
• Dr. Jesús Ancer Rodríguez, Universidad Autónoma de Nuevo León, México
• Dr. Edgar C. Jarillo Soto, Universidad Autónoma Metropolitana, México
• Dr. José Alberto Rivera Márquez, Universidad Autónoma Metropolitana Unidad
Xochimilco, México
• Dr. Francisco Domingo Vázquez Martínez, Universidad Veracruzana, México
• Dr. Noe Alfaro Alfaro, Universidad de Guadalajara, México
• Dra. Alicia Álvarez Aguirre, Universidad de Guanajuato, México
• Dr. Heberto Romeo Priego Álvarez, Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, México
• PhD Rosa Margarita Duran García, Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, México
• Dr. Fernando Guerrero Romero, Instituto Mexicano del Seguro Social, México

RESPYN, Revista Salud Pública y Nutrición, es una revista electrónica, con periodicidad trimestral,
editada y publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Facultad de Salud
Pública y Nutrición. Domicilio de la Publicación: Aguirre Pequeño y Yuriria, Col. Mitras Centro,
Monterrey, N.L., México CP 64460. Teléfono: (81) 13 40 48 90 y 8348 60 80 (en fax). E-mail:
respyn.faspyn@uanl.mx, URL: https://respyn.uanl.mx/. Editor Responsable: Dr. en CS. Esteban
Gilberto Ramos Peña. Reserva de derechos al uso exclusivo No. 04-2014-102111594800-203, de
fecha 21 de octubre de 2014. ISSN 1870-0160 (https://portal.issn.org/resource/ISSN/1870-0160).
Ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Registro de marca ante el Instituto
Mexicano de la Propiedad Industrial: No. 1,183,059. Responsable de la última actualización de este
número Dr. Esteban Gilberto Ramos Peña, Cd. Universitaria, San Nicolás de los Garza, N.L., México.

�TABLA DE CONTENIDOS
ARTÍCULO ORIGINAL


Prevalencia, factores de riesgo y tratamiento de la infección de vías urinarias en mujeres
embarazadas.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn21.4-684
Omar Daniel Cortés Enríquez, Juan Hector Torres González



Análisis de programa de autocuidado que utiliza WhatsApp como herramienta de apoyo
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn21.4-685
Anna Karen Velasco Guadarrama



Efecto del marketing de alimentos poco saludables sobre las preferencias gustativas en
escolares
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn21.4-687
María Celeste Nessier, María Victoria Cruz, Adriana Autelli, José Altamirano, Juliana
Grimaldi, Agustina Marconi
ARTÍCULO DE REVISIÓN



Promoción de la salud sexual en adolescentes y jóvenes latinoamericanos y del caribe: una
revisión panorámica
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn21.4-694
Oscar Alejandro Palacios Rodríguez
ARTÍCULO BREVE



Determinación del estado nutricional y su relación con la albúmina en adultos mayores de
Tlaxcala.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn21.4-688
Erika Fabiola Reyes Maldonado, Elia Carmen Zayas Serrano, Terpsícore Sanchez Flores

�Artículo Original

PREVALENCIA, FACTORES DE RIESGO Y TRATAMIENTO DE LA INFECCIÓN DE VÍAS
URINARIAS EN MUJERES EMBARAZADAS.
PREVALENCE, RISK FACTORS AND TREATMENT OF URINARY TRACT INFECTIONS IN PREGNANT WOMEN.

Cortés Enríquez Omar Daniel*, Torres González Juan Héctor*.
*Servicios de Salud de Nuevo León O.P.D. Jurisdicción Sanitaria #4, México.

RESUMEN
Introducción: Las Infecciones de Vías Urinarias (IVU) durante el embarazo son causa de complicaciones obstétricas, además,
el tratamiento supone un riesgo para el binomio materno- fetal. Objetivo: Estimar la prevalencia de IVU en el embarazo en
un centro de salud del primer nivel de atención y evaluar si existen factores de riesgo que incrementen esta prevalencia dentro
de la misma población. Material y Método: Estudio retrospectivo y transversal, revisión de 75 expedientes de la consulta
prenatal, pacientes con mínimo 25 semanas de gestación, muestra calculada para prueba de hipótesis de una proporción,
muestreo probabilístico simple, se realizó análisis demográfico, se evaluó la distribución de pacientes con IVU con relación a
variables socio demográficas y diagnóstico de vaginosis durante el embarazo. Se calculó la razón de prevalencias (RP).
Resultados: Prevalencia de IVU en el embarazo (45.33%), diagnóstico de IVU se realizó predominantemente combinando
criterios clínicos con resultados del Examen General de Orina o con este estudio de manera aislada. Tratamiento más utilizado
fue la nitrofurantoina (44.12%). Prevalencia de IVU mayor en el grupo de edad de 30-35 años (RP 1.68 [IC 95% 1.02-2.77]),
escolaridad de preparatoria (RP 1.76 [1.11-2.79]), con diagnóstico de vaginosis en el mismo embarazo (RP 1.6 [1.001-2.58]).
Conclusiones: Prevalencia elevada de IVU en el embarazo, asociación entre el desarrollo de IVU y pertenecer al grupo de
edad de 30-35 años, escolaridad preparatoria, padecer una vaginosis durante el mismo embarazo.
Palabras Clave: Cistitis; Bacteriuria; Enfermedades Urogenitales Femeninas.

ABSTRACT
Introduction: Urinary Tract Infections (UTIs) can increase the risk of obstetric complications during pregnancy. Moreover, the
treatment itself represents a risk for both the mother and the fetus. Objective: To estimate the prevalence of UTI in
pregnancy in a primary care health center and to assess whether there are risk factors that increase this prevalence within
the same population. Material and method: Retrospective and cross-sectional study, review of 75 records of the prenatal
consultation, patients with a minimum of 25 weeks of gestation, sample calculated to test the hypothesis of a proportion,
simple probabilistic sampling, demographic analysis was carried out, the distribution of patients with UTI with relation to
sociodemographic variables and diagnosis of vaginosis during pregnancy. The prevalence ratio (PR) was calculated. Results:
Prevalence of UTI in pregnancy (45.33%), diagnosis of UTI was made predominantly by combining clinical criteria with results
of the General Urine Examination or with this study in isolation. The most used treatment was nitrofurantoin (44.12%). Higher
prevalence of UTI in the age group 30-35 years (PR 1.68 [95% CI 1.02-2.77]), high school education (PR 1.76 [1.11-2.79]), with
diagnosis of vaginosis in the same pregnancy (PR 1.6 [1.001-2.58]). Conclusions: High prevalence of UTI in pregnancy,
association between the development of UTI and belonging to the age group of 30-35 years, high school education, suffering
from vaginosis during the same pregnancy.
Key words: Bacteriuria; Pregnancy; Cystitis.
Correspondencia: Omar Daniel Cortés Enríquez
omardcortes@outlook.com
Recibido: 10 de abril 2022, aceptado: 15 de agosto 2022
©Autor2022
Citation: Cortés Enríquez O.D., Torres González J.H. (2022) Prevalencia, factores de riesgo y tratamiento
de la infección de vías urinarias en mujeres embarazadas. Revista Salud Pública y Nutrición, 21 (4), 1-11.
https://doi.org/10.29105/respyn21.4-684

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.4 octubre - diciembre, 2022

1

�Artículo Original

Significancia
Debido a su elevada prevalencia en el embarazo, y su
potencial dañino durante el mismo, el diagnóstico y
tratamiento de la Infección de Vías Urinarias en esta
población es esencial. Este artículo busca conocer la
prevalencia de la enfermedad en una unidad médica
de primer nivel de atención, así como las
características de quienes la padecen. También
conocer si los factores de riesgo que se han descrito
previamente para el desarrollo de IVU son
coincidentes con esta población. Por último, conocer
si el diagnóstico y el tratamiento de IVU en el
embarazo se realiza en apego a las directrices de las
instituciones nacionales e internacionales.
Introducción
La infección de vías Urinarias (IVU) se define como
la existencia de microorganismos patógenos en el
tracto urinario con o sin presencia de síntomas. Se
clasifica de diferentes maneras: en alta o baja, aguda
o crónica, no complicada o complicada, sintomática
o asintomática, nueva o recurrente y comunitaria o
nosocomial (IMSS, 2009; CENETEC,2021). Las
IVU son prevalentes en el embarazo y pueden causar
estrés y ansiedad considerable en la mujer (Ghouri et
al., 2019). Además, las IVU y sus complicaciones
asociadas causan cerca de 150 millones de muertes
cada año a nivel mundial (Taghavi et al., 2020).
La prevalencia de Bacteriuria Asintomática es más
común en países en vías de desarrollo, pudiendo
alcanzar una cifra de hasta 21.2 % en países de África
y Asia Central (Bizuwork et al., 2021; Azami et
al.,2019). Se ha descrito que la prevalencia de
Bacteriuria Asintomática es más alta durante el
primer trimestre del embarazo (Azami et al., 2019).
Las mujeres embarazadas poseen un riesgo
incrementado de padecer una IVU debido a los
cambios anatómicos y funcionales que conlleva este
proceso como: el peso del feto sobre la vejiga, la
dilatación de los uréteres y la pelvis renal causado
por la relajación del músculo ureteral por las
fluctuaciones hormonales, el incremento en la tasa de
filtración glomerular por el aumento de volumen
sanguíneo, entre otras (Lee et al., 2019; Ghouri et al.,
2018; Jido, 2014; Rizvi et al., 2011).
En México, las IVU representan un problema de
salud pública, pues constituyen la tercera causa de
morbilidad general y la segunda causa de morbilidad

en mujeres. Con más de 4.3 millones de casos en
2019, de los cuales el 76.9% ocurrió en mujeres, solo
fueron superadas como causa de enfermedad por las
infecciones respiratorias. El estado de Nuevo León
presento cerca de 180 000 casos de esta enfermedad,
representando el 4% de los casos nacionales en 2019
(DGE SSA, 2019). En nuestro país se ha descrito
previamente que de 5-10% de las mujeres mexicanas
embarazadas presentaron por lo menos un evento de
IVU. Así mismo, el 10% del ingreso hospitalario en
gestantes se debe a esta patología (Zúñiga- Martínez
et al, 2019). Se ha descrito que hasta un 23% de las
pacientes con IVU tienen una recurrencia en el
mismo embarazo o poco después del nacimiento
(IMSS, 2009; CENETEC,2021).
Sobre los patógenos más comunes causantes de las
IVU, E. coli es el principal patógeno del tracto
urinario, aislado en entre el 75-90% de las IVU no
complicadas (Rizvi, 2011).
La incidencia de Bacteriuria Asintomática se
incrementa con la edad avanzada, la diabetes, la
actividad sexual, la historia previa de IVU y las
anormalidades anatómicas o funcionales del tracto
urinario. La pielonefritis es más frecuente en las
pacientes con episodios previos de Bacteriuria
Asintomática, edad joven, nulíparas, con
pielonefritis previa, en quienes padecen talasemia,
diabetes y otros estados de inmunosupresión (Glaser
et al., 2015; Schneeberger et al.,2018).
Las complicaciones de las IVU en el embarazo no
necesariamente ocurren por una infección activa
durante el periodo gestacional. Se ha propuesto que
las IVU altas durante la infancia en niñas pueden
producir cicatrices renales, que, en momentos
posteriores de la vida, con los cambios anatómicos y
fisiológicos del embarazo, pueden ser causa de
preeclampsia, incrementando la morbimortalidad
materno-fetal (Ozlü et al.,2012; Ghouri et al.,2020;
Ghouri et al.,2019; Jido, 2014). Investigaciones
recientes han demostrado el riesgo incrementado de
preeclampsia de hasta 2 veces en las pacientes con
IVU no tratadas (Taghavi et al., 2020; Ghafari et
al.,2016).
Sobre el tratamiento, la guía de práctica clínica
mexicana, elaborada por el Instituto Mexicano del
Seguro Social (IMSS) y el Centro Nacional de
Excelencia Tecnológica en Salud (CENETEC),

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.4 octubre - diciembre, 2022

2

�Artículo Original

recomienda el uso de amoxicilina a dosis de 500 mg
cada 6 horas durante 4-7 días en monoterapia o en
combinación con nitrofurantoina. Se considera que el
uso de monoterapia de la nitrofurantoina a dosis de
100 mg cada 6 horas por 4 a 7 días es un esquema
recomendable en nuestro medio, lo anterior es
también recomendado por otras instituciones como el
National Institute for Health and Care Excellence
(NICE) y el American College of Obstetricians and
Gynecologists
(ACOG).
(IMSS,
2009;
CENETEC,2021; Ghouri &amp; Hollywood,2020; Glaser
&amp; Schaeffer, 2015).
Este estudio fue realizado en una unidad médica de
primer nivel de atención localizada en el municipio
de Benito Juárez, perteneciente a la zona
metropolitana de Monterrey, en el noreste de
México. Con una población de 333, 481 habitantes,
este municipio es el sexto más poblado del estado, y
cuenta con una población joven, pues la media de
edad es de 24 años. Más del 63% de la población del
municipio estudio solo hasta el nivel básico, un factor
de riesgo para padecer IVU (SET NL, 2015; INEGI,
2015). Durante el 2020, la jurisdicción sanitaria
número 4 del estado de Nuevo León, a la que
pertenece el municipio de Juárez, fue la jurisdicción
con mayor número de consultas prenatales de
primera vez, con cerca del 23% de las consultas de
este tipo en el estado. En el mismo año, el municipio
de Juárez fue el quinto municipio con más consultas
prenatales de primera vez en el estado (DGIS SSA,
2020). Así pues, el conocer el estado actual de esta
patología, frecuente en nuestro medio, tiene gran
importancia para identificar áreas de oportunidad en
las que se pueda intervenir a través de actividades de
promoción de la salud.
Esta investigación tuvo como objetivo determinar la
prevalencia de la lVU en el embarazo en un centro de
salud del primer nivel de atención y evaluar si existen
factores de riesgo que incrementen esta prevalencia
dentro de la misma población.
Material y Método
En este estudio retrospectivo y transversal, la
información se recolectó del expediente clínico de las
pacientes embarazadas que acudieron a control
prenatal al Centro de Salud Urbano “Monte Kristal”
en el municipio de Juárez, Nuevo León, México. Se
revisaron los expedientes de 75 pacientes que
cumplieron los criterios de inclusión señalados más

adelante. Se realizó el cálculo de tamaño de la
muestra utilizando una fórmula de prueba de
hipótesis para una proporción, tomando en cuenta
una confianza del 95%, una potencia del 97.5%, una
proporción de sujetos con el padecimiento de 80%
según lo reportado en la literatura previa en nuestro
país y una proporción de sujetos sin el padecimiento
de 20% calculando una muestra óptima de mínimo
61 participantes. (Zúñiga- Martínez et al, 2019).
Las pacientes que cumplieran con los siguientes
criterios de inclusión fueron aleatorizadas para
realizar un muestreo simple: Pacientes con embarazo
confirmado por Ultrasonido Obstétrico o Prueba
Inmunológica de Embarazo, que acudieron a cita de
control prenatal en el Centro de Salud mencionado al
menos una vez por trimestre y que al momento de la
revisión del expediente tuviera al menos 25 semanas
de gestación por Fecha de Última Menstruación, esto
con la finalidad de tener información retrospectiva de
los 3 trimestres gestacionales de cada paciente.
Para las pacientes con diagnóstico de IVU, se realizó
de 3 maneras: clínico, definido como la presencia de
1 o más de los siguientes síntomas: disuria, poliuria,
polaquiuria, nicturia, prurito o ardor al orinar, dolor
suprapúbico o tenesmo vesical; por Examen General
de Orina (EGO) cuando alguno de estos parámetros
estaban presentes: nitritos y/o esterasa leucocitaria
positivos, así como leucocitos, levaduras y/o
bacterias moderados o abundantes; la última forma
de diagnóstico fue una combinación de ambas
modalidades. Por su costo y accesibilidad, el
urocultivo no fue ordenado de manera rutinaria a las
pacientes.
Los resultados fueron procesados utilizando el
software estadístico IBM SPSS versión 25. Se utilizó
la prueba de Kolmogórov- Smirnov para comprobar
la normalidad de los datos de las variables
cuantitativas.
Las variables cualitativas fueron expresadas como la
frecuencia absoluta y proporción. Dichas variables
correspondieron a: Grupo de edad, escolaridad,
religión, ocupación, estado civil, Antecedentes
Personales Patológicos y No Patológicos, así como
diagnóstico de IVU y/o vaginosis durante el
embarazo.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.4 octubre - diciembre, 2022

3

�Artículo Original

Las variables cuantitativas se expresaron como la
media y desviación estándar, estas variables fueron:
Menarca, Inicio de Vida Sexual Activa y
Antecedentes Gineco-Obstétricos.

Tabla 1. Características demográficas de las pacientes.

Menor de 19 años

27

37.0

25.23 - 47.91

Para la comparación de las variables cuantitativas en
los dos grupos (Pacientes embarazadas con IVU/
Pacientes embarazadas sanas) se utilizó una prueba
de t de student, así mismo, para la evaluación de la
distribución de las frecuencias de las variables
cualitativas se utilizó una prueba de Chi cuadrado,
con la finalidad si de evaluar si entre las categorías
de estas variables existían diferencias significativas.
Las variables cuantitativas de más de 2 categorías
fueron analizadas usando una prueba de ANOVA. Se
tomaron como significativos los valores de p ≤ 0.05.

19 a 30 años

36

48.0

36.31 - 59.85

30 a 35 años

10

13.3

6.58 -23.16

35 a 40 años

2

2.7

0.32 - 9.30

Esta investigación fue aprobada por el comité de
ética en investigación del Hospital Regional Materno
Infantil de Alta Especialidad de la Secretaría de
Salud de Nuevo León y fue realizado dentro del
Registro Estatal de Investigación con el número de
aprobación DEISC- 190122012.
Resultados
Se estudió a un total de 75 pacientes embarazadas
que cumplieron con los criterios de inclusión. Como
se muestra en la tabla 1, 37% de la población
estudiada fueron pacientes embarazadas de 19 años o
menos. La mayor parte de las pacientes (72%)
contaban con un nivel de escolaridad de secundaria o
menor y solo el 6% contaba con estudios de
licenciatura. Poco más de la mitad de los
participantes (50.67 %) refirió no practicar ninguna
religión. Más del 90% de las pacientes refirió ser ama
de casa. Así mismo, el 64% de las pacientes refirió
estar en un estado civil de unión libre. La prevalencia
de Antecedentes Obstétricos como Diabetes mellitus
gestacional y los estados hipertensivos del embarazo
fue bajo (2.67 % y 1.33 % respectivamente). En
cuanto a los Antecedentes Personales no patológicos,
se evaluó la presencia de tatuajes y perforaciones en
las pacientes, los cuales fueron poco frecuentes (5.33
% y 2.67 %). Además, se evaluó la presencia de
toxicomanías en las pacientes, de las cuales el 6.67%
describió utilizar alguna sustancia. Como se describe
más adelante, la prevalencia general de IVU fue
elevada (45.33 %), al igual que la prevalencia de
vaginosis durante el embarazo (25.33%).

Núm.

%

IC 95

Edad de las pacientes:

Escolaridad:
Primaria

9

12.0

5.64 - 21.56

Secundaria

45

60.0

48.04 - 71.15

Preparatoria

16

21.3

12.71 - 32.32

Licenciatura

5

6.7

2.20 - 14.88

29

38.7

27.64 - 50.62

Cristiana

8

10.7

4.72 - 19.94

Ninguna

38

50.7

38.86 - 62.42

Religión:
Católica

Ocupación:
Ama de casa

68

90.7

81.71 - 96.16

Estudiante

3

4.0

0.83 - 11.25

Otra

4

5.3

1.47 - 13.10

Soltera

14

18.7

10.60 - 29.33

Casada

13

17.3

9.57 - 27.81

Unión libre

48

64.0

52.09 - 74.77

Estado civil:

Antecedentes de Diabetes Mellitus Gestacional,
Preeclampsia o Eclampsia:
Negado

72

96.0

88.75 - 99.17

DM Gestacional

2

2.7

0.32 - 9.30

Preeclampsia

1

1.3

0.03 - 7.21

Antecedentes Personales No Patológicos:
Tatuajes

4

5.3

Perforaciones

2

2.7

0.32 - 9.30

69

92.0

83.40 - 97.01

Ninguno

1.47 - 13.10

Toxicomanías:
Positivas

5

6.7

2.20 - 14.88

Negativas

70

93.3

85.12 - 97.80

Infección de Vías Urinarias en el embarazo:
Positivo

34

45.3

33.79 - 57.25

Negativo

41

54.7

42.75 - 66.21

Vaginosis durante el embarazo:
Positivo

19

25.3

15.99 - 36.70

Negativo

56

74.7

63.30 - 84.01

Fuente: Revisión de expedientes

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.4 octubre - diciembre, 2022

4

�Artículo Original

Los antecedentes Gineco-obstétricos de las pacientes
se resumen en la tabla 2. La edad promedio de la
menarca en las pacientes estudiadas fue de 12.69
años (DE 0.83). La edad de Inicio de Vida Sexual
Activa fue en promedio a los 16.72 años (DE 2.25).
Así mismo, la mayor parte de las pacientes se
encontraba cursando su primera gesta (41.3%) y
entre las que habían tenido un hijo previo el parto fue
más frecuente que la cesárea (34.7 % y 13.3%
respectivamente).
Tabla 2 Antecedentes GinecoObstétricos de las pacientes.

Menarca (Edad)
Edad inicio de Vida Sexual
Activa (IVSA)

Tabla 3 Comparación del promedio de edad de
menarca e Inicio de Vida Sexual Activa (IVSA)
entre pacientes con IVU y vaginosis y pacientes sin
estas complicaciones.
Variable

IC95

Media (DE)

Menarca:
IVU positivo

12.76 (0.78)

11.98-13.54

IVU negativo

12.63 (0.88)

11.74-13.52

Vaginosis positivo

12.78 (0.53)

12.25-13.32

Vaginosis negativo

12.66 (0.92)

11.74-13.58

Inicio de Vida Sexual Activa:
IVU positivo

17.08 (2.49)

14.59-19.57

Media (DS)

IVU negativo

16.41 (2.01)

14.40-18.42

12.69 (0.83)

Vaginosis positivo

16.63 (1.86)

14.76-18.49

16.72 (2.25)

Vaginosis negativo

16.75 (2.38)

14.36-19.13

Fuente: Revisión de expedientes

Núm. (%)
Número de Gestas
1 gesta

31 (41.3)

2 gestas

23 (30.7)

3 o más gestas

21 (28)

Número de Partos
1 parto

26 (34.7)*

2 partos

7 (9.3)*

3 partos

3 (4.0)*

Número de Cesáreas
1 cesárea

10 (13.3)*

2 cesáreas

2 (2.7)*

Número de Abortos
1 aborto

6 (8)*

2 abortos

2 (2.7)*

3 abortos

1 (1.3)*

Fuente: Revisión de expedientes

*p&lt;0.05

En la tabla 4 se muestra la prevalencia de variables
que se conoce aumentan la presencia de
complicaciones obstétricas en las pacientes. En la
población estudiada, la IVU fue más prevalente
durante el segundo trimestre del embarazo, seguido
por el tercer trimestre gestacional. La prevalencia de
infecciones vaginales durante el embarazo fue de
igual manera elevada en la población, mostrando una
prevalencia de 25.33 %, encontrándose una
prevalencia de vaginosis bacteriana de 9.33 % y de
vaginosis micótica de 16 %.
Tabla 4 Prevalencia de variables que aumentan las
complicaciones obstétricas.

Variable

Prevalencia

Embarazo en adolescente*

36.0% 25.2- 47.9

Infección de vías urinarias

45.3% 42.7- 66.2

Primer Trimestre
* Porcentaje calculado en relación con el total de
las pacientes, el porcentaje faltante representa a
las pacientes que cursaban su primer embarazo.

Segundo Trimestre
Tercer Trimestre
Vaginosis

La edad de menarca y la edad de IVSA no fue
significativamente diferente entre las pacientes que
presentaron IVU y las que no, ni entre las pacientes
con diagnóstico de vaginosis en el embarazo, como
se muestra en la tabla 3.

IC95

8.0%

2.9 -16.6

22.7% 13.7- 33.7
14.7%

7.5- 24.7

25.3%

15.9-36.7

Vaginosis Bacteriana

9.3%

3.8-18.2

Vaginosis Micótica

16.0%

8.5-26.2

Fuente: Revisión de expedientes

*19 años o menos

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.4 octubre - diciembre, 2022

5

�Artículo Original

La tabla 5 resume las características de las pacientes
que mostraron IVU durante el embarazo. Por tipo de
IVU, la más prevalente fue la cistitis aguda, presente
en el 61.76% de las pacientes, seguido de la
Bacteriuria Asintomática, presente en el 32.3% de las
pacientes con IVU. La mayor parte de los
diagnósticos fueron realizados con base en
parámetros clínicos junto con resultados anormales
en el EGO (38.24% de las pacientes). En cuanto al
tratamiento utilizado, el 100% de las pacientes
recibió tratamiento farmacológico para la IVU. El
medicamento más utilizado fue la nitrofurantoina,
usado en el 44.12 % de las pacientes, seguido por la
cefalexina, usada en el 35.29% y la amoxicilina
usada en el 14.71%.

Como se observa en la tabla 6, ninguna de las
variables comparadas mostró una diferencia
estadísticamente significativa en la frecuencia de
IVU entre sus diferentes categorías.
Tabla 6 Diferencia en la prevalencia de Infección de Vías
Urinarias (IVU) de acuerdo con diferentes características
de las pacientes.

Edad

Escolaridad

Tabla 5 Características de las pacientes con
Infección de Vías Urinaria (IVU) durante el embarazo.
Núm. %*

IC95

Religión

Trimestre Gestacional afectado
Primer trimestre

6

18

17

50 32.43 - 67.57

Tercer trimestre

11

32 17.39 - 50.53

Tipo de Infección de Vías Urinarias:

Estado Civil

Bacteriuria Asintomática

11

32 17.39 - 50.53

Cistitis Aguda

21

62 43.56 - 77.83

Bacteriuria Asintomática
+ Cistitis Aguda

2

5.9

0.72 - 19.68

7 (9.33)

3 (4)

35 a 40 años

1 (1.33)

1 (1.33)

Primaria

4 (5.33)

5 (6.66)

Secundaria

17 (22.66)

28 (37.3)

Preparatoria

11 (14.66)

5 (6.66)

Licenciatura

2 (2.66)

3 (4)

Ninguna

17 (22.66)

21 (28)

Católica

13 (17.33) 16 (21.33)

Ama de casa

4 (5.33)
36 (48)

Estudiante

1 (1.33)

2 (2.66)

Otra

1 (1.33)

3 (4)

Soltera

5 (6.66)

9 (12)

Unión libre
Vaginosis

4 (5.33)
32 (42.66)

23 (30.66)

25 (33.3)

Casada

6 (8)

7 (9.33)

Positivo

12 (16)

7 (9.33)

Negativo

Tipo de diagnóstico:
Clínico

Ocupación

13 (17.3) 23 (30.66)

30 a 35 años

Cristiana

6.76 - 34.53

Segundo trimestre

Menor de 19
años
19 a 30 años

Con IVU Sin IVU (%)
(%)
13 (17.3) 14 (18.66)

22 (29.3) 34 (45.33)

Fuente: Revisión de expedientes

9

26 12.88 - 44.36

Clínico + EGO

13

38 22.17 - 56.44

EGO

12

35 19.75 - 53.51

Nitrofurantoina

15

44 27.19 - 62.11

Cefalexina

12

35 19.75 - 53.51

Amoxicilina

5

15

4.95 - 31.06

Otro

2 5.88

0.72 - 19.68

Tratamiento brindado:

Fuente: Revisión de expedientes
*Se consideran significativos los porcentajes mayores al
5%, según la prevalencia descrita en pacientes
embarazadas de nuestro medio (Zúñiga- Martínez et al,
2019). EGO Examen General de Orina.EGO: Examen
General de Orina.

*p&lt;0.05

Por otra parte, se calculó la razón de prevalencia de
las diferentes categorías de las variables estudiadas.
Los valores de este índice y sus intervalos de
confianza se muestran en la Figura 1. Tres categorías
mostraron un incremento en la probabilidad de
desarrollar una IVU en el embarazo. Estas fueron:
pertenecer al grupo de edad de 30-35 años (RP 1.68
[1.02-2.77]), pertenecer al grado de escolaridad
máxima de preparatoria (RP 1.76 [1.11-2.79]) y el
diagnóstico de vaginosis durante la gestación (RP 1.6
[1.001-2.58]). Sobre el diagnóstico de esta última, es
importante destacar que el no padecer vaginosis
durante el embarazo mostro una razón de prevalencia
de 0.62 (0.38-0.99).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.4 octubre - diciembre, 2022

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�Artículo Original

Discusión
Entre los hallazgos más importantes, encontramos
una prevalencia de IVU elevada en la población
estudiada, predominantemente en el segundo
trimestre de gestación. El aumento en la prevalencia
estuvo relacionado con diferentes características,
como pertenecer al grupo de edad de 30-35 años, un
grado de escolaridad de preparatoria y el diagnóstico
simultaneo de vaginosis durante el embarazo. El
diagnóstico de IVU tuvo diferencia con lo
recomendado, sin embargo, el tratamiento en todos
los casos fue adecuado.
La prevalencia general de IVU en pacientes
embarazadas fue de 45.33 %. De acuerdo con el
trimestre gestacional afectado, 8% de las pacientes
presentaron la patología durante el primer trimestre
de gestación, 22.66% durante el segundo trimestre y
14.66% durante el tercer trimestre. Esta prevalencia
fue considerablemente superior a lo reportado en
países en desarrollo, pero similar a lo reportado
previamente en México (Lee et al., 2019; Ghouri et
al., 2018; Jido, 2014; Rizvi et al., 2011; ZúñigaMartínez et al., 2019). Más aún, a diferencia de otros
autores que reportaron una prevalencia mayor
durante el primer trimestre gestacional, en la
población estudiada se observó que esta era mayor
durante el segundo trimestre (Azami et al., 2019).

Esto puede estar relacionado con el incremento de
peso y los importantes cambios hormonales que se
acentúan durante esta etapa del embarazo, los cuales
incrementan la retención urinaria, tanto por el efecto
mecánico del incremento de peso como por el
relajamiento del músculo ureteral por las
fluctuaciones hormonales, incrementando el riesgo
de IVU a partir del segundo trimestre (Ghouri et al.,
2018).
Otra diferencia importante con lo reportado por otros
autores fue el tipo de IVU más frecuente.
Previamente, se ha reportado en países desarrollados
una prevalencia de Bacteriuria Asintomática de
74.8% de las pacientes con IVU y de IVU
sintomática de 25.2%, mientras que en nuestra
población se encontró una presencia de Bacteriuria
asintomática de 32.35% y de IVU sintomática de 67
% (Rizvi et al., 2011). No se observaron casos de
pielonefritis aguda en la población estudiada.
En esta investigación se estudió si la prevalencia de
IVU se encontraba incrementada por pertenecer a
determinada categoría de las siguientes variables:
Edad, escolaridad, religión, ocupación, estado civil y
el diagnóstico de vaginosis durante el mismo
embarazo. Si bien no se encontró significancia
estadística en la distribución de IVU en las diferentes

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.4 octubre - diciembre, 2022

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�Artículo Original

categorías, el cálculo de la razón de prevalencia
mostró que tres categorías estuvieron relacionadas
con el incremento en la prevalencia de IVU:
pertenecer al grupo de edad de 30-35 años (RP 1.68
[1.02-2.77]), pertenecer al grado de escolaridad
máxima de preparatoria (RP 1.76 [1.11-2.79]) y el
diagnóstico de vaginosis durante la gestación (RP 1.6
[1.001-2.58]).
El incremento en el desarrollo de IVU con la edad ha
sido descrito previamente y se ha sugerido que esté
relacionado con un mayor número de uro patógenos
adheridos a las células epiteliales que en pacientes
jóvenes (Valdevenito, 2008; Pavanello et al., 2009).
Así mismo, la relación entre la Vaginosis y el
incremento en el desarrollo de IVU se ha descrito
previamente y está relacionado con el incremento del
pH vaginal debido a la disminución de la producción
de lactato y peróxido de hidrógeno por los
lactobacilos vaginales normales que son desplazados
por microorganismos patógenos, lo que genera un
ambiente propicio para el desarrollo de IVU (Sumati
et al., 2008; Glaser et al., 2015; Schneeberger et
al.,2018). No se encontró evidencia de que el grado
máximo de estudios incremente el riesgo de
desarrollar IVU.
Sobre el diagnóstico de IVU, en la población
estudiada este fue realizado con una combinación de
parámetros clínicos más el resultado anormal en el
Examen General de Orina, o con este último estudio
aislado en la mayoría de los casos (38.24% y 35.29%
respectivamente). Si bien es un punto de buena
práctica clínica reconocido por diferentes
instituciones como el ACOG, el IMSS y el
CENETEC, el solicitar al menos un urocultivo
durante el embarazo, idealmente entre las semanas
12 y 14 de gestación, realizar dicha prueba de manera
generalizada representa un reto por la elevada
cantidad de pacientes embarazadas, su distribución
en zonas del estado con difícil acceso a unidades con
laboratorio clínico y la complejidad en el
procesamiento de la prueba. Por lo anterior y
tomando en cuenta que de acuerdo con la literatura
actual, un diagnóstico por EGO tomando en cuenta
la presencia de esterasa leucocitaria positiva puede
tener una sensibilidad de hasta 85 %, y la presencia
de síntomas urinarios puede tener una sensibilidad de
entre 50 y 80%, el diagnóstico de IVU por estas
modalidades es adecuado, ya que se ponderan los
eventuales riesgos de dar un tratamiento a una

paciente sana con los de no dar un tratamiento a una
paciente y que eventualmente pudiera desarrollar una
complicación obstétrica (Glaser &amp; Schaeffer, 2015;
Abdel-Azis
et
al.,2017;
IMSS,
2009;
CENETEC,2021; Jido, 2014).
En cuanto al tratamiento, tres fármacos fueron los
más utilizados por su disponibilidad en los servicios
de salud: la nitrofurantoina, usada en el 44.12% de
las pacientes con IVU, la cefalexina, usada en el
35.29% y la amoxicilina, usada en el 14.71%. La
nitrofurantoina es así misma el más recomendado en
las guías de práctica clínica del NICE, el ACOG, el
IMSS y el CENETEC, a menos que exista una
contraindicación, siendo la principal de ellas el que
la paciente se encuentre cursando el tercer trimestre
gestacional, lo cual se siguió en el abordaje de las
pacientes estudiadas (Ghouri &amp; Hollywood,2020;
IMSS, 2009; CENETEC,2021). Es importante
destacar que a pesar de ser el medicamento más
recomendado y usado, la nitrofurantoina no es inocua
para el binomio materno-fetal y se ha reportado un
riesgo incrementado de presentar defectos
congénitos como hendiduras faciales, anomalías del
esófago y anorrectales, malformaciones cardiacas, y
oculares, así como discapacidad funcional en los
niños en etapas tardías del desarrollo, también, si se
utiliza durante el tercer trimestre del embarazo
incrementa el riesgo de hemolisis y deficiencia de la
enzima G6PD en neonatos (Ghouri et al., 2018; Rizvi
et al., 2011; Crider et al., 2009). La cefalexina y la
amoxicilina son reconocidas también como
alternativas seguras y eficaces para el tratamiento de
IVU en el embarazo y metaanálisis recientes no han
encontrado un incremento en la toxicidad en
pacientes expuestos (Glaser &amp; Schaeffer, 2015).
De manera adicional, diferentes problemáticas
fueron identificadas en la comunidad estudiada. Una
de las más llamativas es la elevada prevalencia de
embarazo adolescente (36%), este porcentaje es casi
el doble del porcentaje nacional reportado por la
Secretaría de Salud en el 2018 (18.5%) lo que
representa riesgos para la salud tanto de la madre
como del producto en gestación, así como una
importante carga para los servicios de salud que
atienden estas complicaciones (UNFPA, 2018).
Así mismo, se observó que la mayor parte de las
pacientes tiene una escolaridad limitada, con un nivel
máximo de estudios de secundaria en la mayoría de

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.4 octubre - diciembre, 2022

8

�Artículo Original

los casos. Una escolaridad limitada ha sido
relacionada con un incremento en embarazos no
deseados y una prevalencia incrementada de
infecciones de transmisión sexual, sin embargo, en
nuestro estudio la prevalencia de IVU mostró ser
superior en las pacientes con escolaridad máxima de
preparatoria (RP 1.76) (Lee et al., 2019).
Dentro de los antecedentes Gineco-obstétricos,
destaca la elevada prevalencia de Inicio de Vida
Sexual Activa temprano, el cual en promedio fue a
los 16.72 años (DE=2.25 años). Si bien un IVSA
temprano debe ser definido con base en las
características demográficas y culturales de cada
región, una de las definiciones más aceptadas es un
primer contacto sexual antes de los 16 años (Burke et
al., 2018; Young et al., 2018; Madkour et al., 2010).
Teniendo esto en cuenta, la población estudiada tuvo
una prevalencia de IVSA temprano de 54.66%. De
acuerdo con el Consejo Nacional de Población
(CONAPO) la edad media de IVSA en México, así
como en Nuevo León, fue de 17.7 años, por lo que la
edad de IVSA en la población estudiada fue
significativamente menor que lo reportado
previamente, incluso inferior que la entidad con el
promedio más bajo en el mismo reporte, representada
por Chihuahua con un IVSA a los 17.2 años
(CONAPO, 2014). En esta población, se observó una
edad promedio de la menarca a los 12.69 (DE=0.83)
años, lo cual coincide con lo reportado por otros
autores para la población del norte de México y es
significativamente menor a la edad reportada en el
sur del país (12.06 [DE 0.44] y 14.8 [DE 1.2]),
respectivamente (Méndez-Estrada et al., 2006;
Malina et al., 2004).
Las observaciones realizadas indican que existen
diferentes problemáticas en la población, tanto
relacionadas con el desarrollo de IVU como a otras
patologías, como enfermedades de transmisión
sexual.
Conclusiones
La importante prevalencia de IVU en el embarazo en
la población estudiada, particularmente en el
segundo trimestre de gestación, debe orientar a
incrementar las acciones preventivas en la mujer
embarazada para evitar este tipo de patologías, como
fomentar una higiene adecuada y evitar el contacto
con múltiples parejas sexuales, especialmente en las
pacientes que demostraron un riesgo incrementado,

como aquellas mayores de 30 años y las pacientes
con diagnóstico de vaginosis bacteriana. Sobre esto
último, las pacientes con diagnóstico de vaginosis de
manera aislada deberían ser evaluadas para IVU,
pues se conoce la relación entre ambas patologías. el
reforzamiento de la atención preconcepcional,
especialmente en comunidades en las que la mayor
parte de la población es joven, como la estudiada,
incrementar la promoción de la aplicación de
métodos anticonceptivos en las unidades de salud, así
como el reforzamiento de los programas de
prevención y promoción a la salud en la
adolescencia. En cuanto al diagnóstico y tratamiento
de la IVU en el embarazo en la unidad de salud, se
identificó que se realizó un abordaje adaptado a la
capacidad y recursos de los servicios de salud del
estado que, si bien en términos generales es
adecuada, deben incrementarse los esfuerzos para
promover un embarazo saludable e integrar el
urocultivo como medio de diagnóstico para
disminuir el riesgo de falsos positivos de IVU
durante el embarazo.
Agradecimientos.
Agradecemos a la Dra. Ana María Villarreal Herrera
y a la Lic. Manuela García Adame, Jefa y Jefa de
Enseñanza de la Jurisdicción Sanitaria #4 de los
Servicios de Salud de Nuevo León por su apoyo para
realizar esta investigación.
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11

�Artículo Original

ANÁLISIS DE PROGRAMA DE AUTOCUIDADO QUE UTILIZA WHATSAPP COMO
HERRAMIENTA DE APOYO.
ANALYSIS OF A SELF-CARE PROGRAM USING WHATSAPP AS A SUPPORT TOOL.

Velasco Guadarrama Anna Karen*.
*COMECYT, México.

RESUMEN
Introducción: Se propone WhatsApp como una herramienta de apoyo efectiva para aumenta la accesibilidad, la adaptación y
crea un entorno comunitario a los programas de autocuidado. Objetivo: Evaluar el impacto de un programa de autocuidado
presencial y remoto a través de WhatsApp, adaptando el temario a la comunidad de pacientes. Material y Método: Durante
la intervención de 7 meses, los participantes en el grupo Intervención recibieron un programa de autocuidado presencial y
remoto a través de WhatsApp. El impacto del programa fue medido a través de los resultados fisiológicos, los cambios
conductuales y la percepción del paciente. Resultados: Del total de participantes registrados al programa (N=83), 43
completaron el programa de autocuidado. La presión arterial muestra cambios estadísticamente significativos comparando el
grupo Control y el grupo Intervención. Conclusiones: El programa de autocuidado presencial y remoto en WhatsApp ha
mostrado una reducción estadísticamente significativa en la presión arterial. Las iniciativas para el manejo de enfermedades
crónicas a través de redes sociales pueden potencialmente traer mejoras en los pacientes crónicos.
Palabras Clave: Autocuidado; enfermedades crónicas; WhatsApp.

ABSTRACT
Introduction: WhatsApp is proposed as an effective support tool to increase access and adaptability as well as create a sense
of community in self-management programs. Objective: Evaluate the impact of a face-to-face and remote self-management
program using WhatsApp, adapting the program to the patient community. Material and method: During the 7-month
intervention, participants received a face-to-face and remote self-management through WhatsApp. The impact of the
program was measured through physiological outcomes, behavioral changes, and patients’ perception. Results: From total
number of participants registered in the program (N=83), 43 completed the self-management program. Blood pressure shows
statistically significant changes while comparing the control group vs intervention. In the self-assessment, more than 85% of
patients reported positive dietary changes and increased self-efficacy. Conclusions: The face-to-face and remote selfmanagement program though WhatsApp showed a statistically significant change in blood pressure. Initiatives to manage
chronic diseases through social networks can potentially bring improvements in patient outcomes.
Key words: Self-management; chronic disease; WhatsApp.
Correspondencia: Anna Karen Velasco Guadarrama
anna.kvg92@gmail.com
Recibido: 11 de abril 2022, aceptado: 30 de agosto 2022
©Autor2022
Citation: Velasco Guadarrama A.K. (2022) Análisis de programa de autocuidado que utiliza WhatsApp
como herramienta de apoyo. Revista Salud Pública y Nutrición, 21 (4), 12-22.
https://doi.org/10.29105/respyn21.4-685

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.4 octubre - diciembre, 2022

12

�Artículo Original

Significancia
Se evaluó la utilidad de un programa presencial con
WhatsApp como herramienta de apoyo en el
autocuidado de enfermedades crónicas. Este estudio
cobra importancia a medida que aumenta la
accesibilidad, la adaptación y el uso de las redes
sociales en intervenciones de salud (Gabarron et al.,
2018). Las redes sociales pueden eliminar barreras y
crear un entorno comunitario. Por lo tanto, el estudio
reveló el potencial de invertir en WhatsApp como
apoyo efectivo para mejorar los resultados clínicos y
la satisfacción del paciente.
Introducción
Las enfermedades crónicas matan a 41 millones de
personas al año. De estas, 17.0 millones son
provocadas por enfermedades cardiovasculares y 1.5
millones por diabetes (Organization, 2021). En la
actualidad, las enfermedades cardiovasculares y la
diabetes amenazan a la población mundial como unas
de las principales causas de muerte en el mundo
(Organization, 2020). Sin embargo, el impacto de
enfermedades crónicas seguirá creciendo con el
envejecimiento de la población (Organization,
2021). Tan solo se espera que la prevalencia de
diabetes se duplique de 171 millones en el año 2000
a 366 millones en el año 2030 (Wild, Roglic, Green,
Sicree, 2004).
Alrededor del 77% de las muertes por enfermedades
crónicas ocurren en países donde predominan las
clases medias y bajas (Organization, 2021). Por
tanto, la prevalencia y la mortalidad de enfermedad
crónicas están estrechamente relacionadas con las
desventajas sociales y económicas (Organization,
2020). Algunas desventajas podrían ser: 1) acceso
limitado a servicios, 2) falta de medicamentos e
insumos 3) educación deficiente de las enfermedades
y 4) estilos de vida poco saludables (Epping-Jordan
et al., 2004; Homer &amp; Hirsch, 2006).
Actualmente, los cambios demográficos y
epidemiológicos en México se han traducido en un
aumento de la prevalencia de enfermedades crónicas
y un mayor riesgo de complicaciones (Gucciardi et
al., 2013). Por lo tanto, se requieren estrategias costoefectivas, así como soluciones integradas para el
manejo de las enfermedades crónicas (Coulter et al.,
2013; Epping-Jordan et al., 2004). Los modelos
integrales y centrados en el paciente se enfocan en:
1) atención continua de calidad, 2) toma de decisión

basadas en evidencia y 3) apoyo del autocuidado. Los
nuevos modelos de servicio otorgan a los pacientes
una mayor responsabilidad y una participación activa
en su salud a través de un proceso de toma de
decisiones compartidas con sus médicos (Coulter et
al., 2013).
El modelo de atención integral sugiere el uso del
autocuidado para enfermedades crónicas y la
literatura destaca su importancia (Coulter et al.,
2013; De Bruin et al., 2011; Epping-Jordan et al.,
2004; World Health Organization, 2020). A través de
un programa de educación y apoyo clínico, los
pacientes
comprometidos
pueden
adquirir
habilidades y confianza para controlar su enfermedad
y mejorar sus indicadores clínicos (Greene &amp;
Hibbard, 2012). Sin embargo, atributos importantes
del paciente como la clase socioeconómica, el nivel
educativo, la accesibilidad a la clínica, la gravedad
de la enfermedad, la edad y la cultura pueden afectar
el desempeño en el autocuidado (Gucciardi et al.,
2013; McEwen et al., 2010; Song &amp; Lipman, 2008).
Por lo tanto, es fundamental adaptar el autocuidado a
las características del paciente ya que pueden afectar
el éxito del programa.
Si bien hay evidencia de que se pueden mejorar los
resultados clínicos con el uso de esta herramienta, el
autocuidado de enfermedades crónicas está
subdesarrollado y no se implementa ampliamente
(Greene &amp; Hibbard, 2012; Gucciardi et al., 2013;
McBain et al., 2015; Panagioti et al., 2014). En
México se han promovido el autocuidado y se han
estudiado temas relacionados con el autocuidado.
López-Escobar et al. (2021) caracterizan la cultura
del autocuidado por medio de entrevistas
semiestructuradas que permitieron analizar los
cuidados significativos para el paciente a partir del
análisis de tradiciones, valores y experiencias. El
artículo señala como principales actividades de
autocuidado: el apego al tratamiento farmacológico
y el control de los niveles de glucemia. De igual
forma, Villalobos et al. (2019) caracterizan la
atención médica y las acciones de autocuidado en
diabéticos. Concluyen que es de gran importancia
establecer un programa de control de diabetes que
incluya educación a pacientes y cursos para el
personal clínico. Cruz-Bello et al. (2014) destacan
que las mujeres presentaron mayor número de
factores no clínicos para aceptar acciones de
autocuidado y prevenir complicaciones en diabetes

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.4 octubre - diciembre, 2022

13

�Artículo Original

mellitus tipo 2. Por otro lado, Baquedano et al.
(2010) utilizaron estadística descriptiva y de
correlación para evaluar la capacidad de autocuidado
de personas con diabetes mellitus tipo 2, donde los
resultados mostraron que el 33.5% de los sujetos
presentaron buena capacidad de autocuidado y el
66.5% una capacidad regular. Sin embargo, los
estudios descritos previamente no han utilizado redes
sociales. Es posible que se deba incrementar la
difusión y la accesibilidad del autocuidado para
generar un impacto más grande en la salud de los
mexicanos (De Bruin et al., 2011).
Ha habido esfuerzos crecientes en utilizar nuevas
tecnologías en el autocuidado para mejorar la
accesibilidad, por ejemplo, por medio de teléfonos
inteligentes e internet (Aminuddin et al., 2021;
Tourkiah et al., 2019). Asimismo, las redes sociales
han eliminado barreras físicas asociadas con las
modalidades presenciales. Las redes sociales, como
WhatsApp, pueden ofrecer intervenciones remotas
de salud, permitiendo a las personas comunicarse y
compartir información en tiempo real (Gabarron et
al., 2018). Por consiguiente, las redes sociales
pueden convertirse en un recurso valioso como
apoyo a un programa de autocuidado. WhatsApp
brinda un entorno adecuado para crear un sentido de
comunidad donde se comparten experiencias y donde
se muestra empatía y compañerismo con personas
con padecimientos similares. Sin embargo, hay poca
evidencia que respalde el uso de WhatsApp como
una herramienta de apoyo en un programa de
autocuidado (Al Omar et al., 2020).
Se estima que, en México, existen 81 millones de los
usuarios de celular inteligente y 78.1% lo utiliza para
para acceder a redes sociales (INEGI, 2020). El
autocuidado con el uso de redes sociales puede ser
exitoso y mejorar los resultados de los pacientes
crónicos. Al revisar la literatura, no se mostraron
estudios previos que exploraran el autocuidado
digital en México. Por lo tanto, el objetivo de este
estudio fue evaluar el impacto de un programa de
autocuidado presencial y remoto utilizando
WhatsApp como canal de comunicación y
seguimiento, adaptado a la comunidad de pacientes.
El impacto será medido a través de a través de los
resultados fisiológicos, los cambios conductuales y
la percepción del paciente. La hipótesis se establece
de la siguiente manera: los participantes que
recibieron el programa de autocuidado presencial y

remoto vía WhatsApp tendrán mejores resultados
fisiológicos comparado con los participantes que no
recibieron el programa de autocuidado. La
intervención se llevó a cabo en los Centros de Salud
y Asistencia Social Municipal con participantes con
enfermedades crónicas del Sistema Municipal
Toluca para el Desarrollo Integral de la Familia
(DIF). Se analizaron los resultados de los
participantes para evaluar el impacto del autocuidado
de enfermedades crónicas. En consecuencia, el
estudio proporcionará puntos críticos para el
desarrollo de estrategias en el manejo de
enfermedades crónicas en el cuidado de la salud.
Material y Método
El estudio consta de un cuasi experimento
cuantitativo con grupo de control y grupo
intervención. El estudio tiene la intención de analizar
la implementación de un programa culturalmente
adaptado, presencial y remoto en los Centros de
Salud y Asistencia Social Municipal del Sistema
Municipal Toluca para el Desarrollo Integral de la
Familia (DIF).
Pacientes diabéticos e hipertensos de los Centros de
Salud y Asistencia Social Municipal de Toluca, una
edad entre 40 y 85 años, fueron reclutados. Se
comenzó por reclutar telefónicamente a los pacientes
crónicos registrados con ayuda del personal de salud
de cada centro. Adicionalmente, se reclutaron
pacientes crónicos durante las consultas mensuales
con el médico de cada centro de salud.
El personal de salud encargado del programa fue
designado por los directores de cada centro, con base
en su experiencia en el manejo de enfermos crónicos,
habilidades de comunicación efectivas y
disponibilidad de tiempo en la clínica.
El programa de autocuidado tuvo una duración de 7
meses, tiempo en el cual se impartieron sesiones
presenciales junto con actividades remotas en
WhatsApp. Las sesiones presenciales se realizaron
cada 15 días en diferentes horarios con una duración
aproximada de una hora y media. Dichas sesiones
tuvieron el siguiente formato: 1) platica informativa,
2) actividad interactiva y práctica sobre la plática, 3)
sesión de dudas y preguntas, 4) dinámica
socioemocional, 5) resumen del día y 6) cierre.
Asimismo, se crearon grupos de WhatsApp por
centro de salud para el seguimiento remoto. Las

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.4 octubre - diciembre, 2022

14

�Artículo Original

actividades en los grupos de WhatsApp se enviaron
diario de lunes a viernes entre 9:00 y 11.00 am,
teniendo una duración de 5 a 20 minutos. Aunque no
había una revisión de cumplimiento de las
actividades en WhatsApp, la interacción de los
participantes en los grupos se fomentó, por ejemplo,
compartiendo recetas sanas y fotos al terminar la
actividad física.
Para fomentar la asistencia, se ejecutaron diferentes
acciones a lo largo del programa. Se realizaron
llamadas telefónicas para invitar a los participantes
antes de cada sesión, se enviaban recordatorios por
WhatsApp y se colocaron anuncios en los centros de
salud. Pero, sobre todo, se insistió a los participantes
sobre la necesidad de responsabilizarse de su
enfermedad y de llevar un programa de autocuidado
para un mejor control durante las sesiones.
Adicionalmente, se hicieron encuestas bimestrales
para evaluar la satisfacción de los participantes con
programa de autocuidado. Para asegurar el
compromiso, el temario se fue adaptando mes con
mes a las necesidades y gustos de los participantes.
La intervención consistió en un programa de
autocuidado integral donde los participantes
pudieran adquirir conocimientos, habilidades y
confianza para controlar su enfermedad y mejorar sus
resultados clínicos. Por lo tanto, se definieron tres
pilares clave para el funcionamiento del programa:
(1) control médico, (2) educación sobre el manejo de
enfermedades crónicas, y (3) comunidad de apoyo.
Primero, para el cuidado de cualquier enfermedad
crónica, el participante debe acudir a sus consultas y
estudios médicos de forma rutinaria. Por lo tanto, el
participante mantuvo un monitoreo mensual con su
médico. La capacitación inicial al personal de salud
enfatizó la importancia de buscar relaciones
significativas con el participante en un ambiente de
empatía y confianza. Segundo, el programa ofreció
sesiones presenciales y actividades remotas en
WhatsApp para educar al participante en el cuidado
de su enfermedad. Asimismo, la educación buscaba
otorgar una mayor responsabilidad a los participantes
y una participación más activa en su salud (Coulter
et al., 2013). Finalmente, se buscó crear un sentido
de pertenencia en los participantes a través de una
comunidad de apoyo. La comunidad aseguro una
mayor asistencia al programa y una mayor
adherencia al tratamiento (Campos, 2007; McEwen
et al., 2010).

El temario para el programa estuvo referido de la
evidencia clínica y abarcó lo siguiente: 1)
conocimientos básicos de las enfermedades, 2)
manejo clínico y medicamentos, 3) nutrición, 4)
ejercicio físico, 5) terapia física, y 6) apoyo y manejo
emocional (Brady et al., 2013; Coulter et al., 2013;
Gucciardi et al., 2013; McEwen et al., 2010;
Panagioti et al., 2014). Si bien se estandarizó el
temario y las actividades, se adaptaron ciertos
aspectos del programa a cada centro de salud. Se
realizó una encuesta inicial para conocer las
características clínicas y socioeconómicas, así como
el nivel de alfabetización de los participantes de cada
centro. A partir de esta información, se concretaron
estrategias para reducir ciertas barreras culturales y
optimizar los resultados del autocuidado (Campos,
2007; Kent et al., 2013; McEwen et al., 2010).
Primero, se buscó reducir el lenguaje clínico, realizar
actividades interactivas, y usar materiales pictóricos
y audiovisuales durante el programa. Asimismo, el
temario fue ajustado a las características
socioeconómicas y preferencias dietéticas, de
actividad física y emocionales de los participantes
por centro de salud. Por último, el programa tuvo un
enfoque cálido, amigable y congruente con los
valores culturales mexicanos, procurando mantener
un ambiente libre de vergüenza y culpa. Se
recomendó involucrar a seres queridos en el
tratamiento del participante, con la posibilidad de
incorporarse al programa (McEwen et al., 2010;
Salcedo-Rocha et al., 2008).
Por razones éticas, se acordó con los Centros de
Salud y Asistencia Social Municipal de Toluca no
realizar una asignación aleatoria a los grupos Control
e Intervención. Por lo tanto, los participantes se auto
asignaron a los grupos dependiendo de su
participación en un programa (Handley et al., 2018).
Es decir, el grupo Intervención asistió
constantemente al programa de autocuidado además
de acudir a su control mensual en el centro de salud.
El grupo Control llevo un manejo usual, acudiendo a
su control mensual en el Centro de Salud y sin acudir
al programa de autocuidado. En la Tabla 1, se
describen los criterios de inclusión y exclusión.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.4 octubre - diciembre, 2022

15

�Artículo Original

Tabla 1. Criterios de inclusión y exclusión
Inclusión

Exclusion

Paciente entre 40 y 85 años con
diabetes y/o hipertensión

Pacientes que no cumplan con alguno
de los criterios de inclusión

Consentimiento informado

Pacientes con una dificultades o
incapacidad visual y/o auditiva grave

Cuestionario preintervención

Pacientes sin teléfono de contacto

Pacientes con voluntad de participar
en todo el estudio
Pacientes que pueden acudir a sus
consultas mensuales
Fuente: Elaboración propia

El estudio busca analizar el impacto de un programa
de autocuidado, midiendo los resultados fisiológicos
y conductuales de los participantes. Los datos
fisiológicos de los participantes fueron recolectados
antes y después la intervención. Durante las
consultas mensuales, el personal de salud registró los
indicadores fisiológicos, así como síntomas y
complicaciones de la enfermedad para evaluar
cambios fisiológicos en los participantes. Las
variables fisiológicas a considerar en este estudio
fueron el peso (kg), la glucosa (mg/dl) y la presión
arterial (mmHg). Para el análisis de este estudio, se
utilizaron los indicadores fisiológicos del mes
anterior al comienzo del programa (preintervención)
y del último mes del programa (postintervención).
Asimismo, las autoevaluaciones examinaban los
cambios conductuales y la percepción del
participante al concluir el programa. A través de
preguntas estructuradas con opción múltiple, el
participante comparó su conducta pre y
postintervención. Específicamente, los participantes
evaluaron y reportaron: 1) cambios de hábitos, 2)
manejo de emociones, 3) confianza al manejar su
enfermedad, 4) autoeficacia y 5) síntomas y
complicaciones de la enfermedad. Los participantes
respondieron la encuesta por medio de Google Forms
o de forma escrita en las sesiones presenciales, según
la preferencia de los participantes. Las preguntas de
la encuesta fueron leídas a participantes que tienen
dificultades para leer y/o escribir. Los siguientes
instrumentos fueron adaptados del Chronic Disease
Self-Management Program, de la Universidad de
Stanford (Brady et al., 2013) para medir los
resultados de los cuestionarios: 1) Autovaloración de
enfermedades crónicas (K. Lorig et al., 2020), 2)

Autoeficacia para el manejo de enfermedades
crónicas (K. R. Lorig et al., 2001) y 3) Limitaciones
de las actividades sociales/de roles (K. Lorig et al.,
1996).
Excel fue utilizado para el análisis de datos.
Estadística descriptiva, incluyendo la media y la
desviación estándar, fueron utilizados para describir
el grupo control y grupo intervención. La prueba t
para muestras independientes fue utilizada para
comparar los datos del grupo control contra el grupo
intervención. El tamaño del efecto fue calculado para
medir el efecto de la intervención. El nivel de
significancia fue estipulado en p≤ 0.01.
Resultados
De los 190 posibles participantes, se negaron a
participar el 40% (N=76) de ellos, siendo los
principales argumentos: 1) horarios de trabajo, 2)
asuntos familiares, 3) falta de accesibilidad, o 4) por
miedo o inseguridad debido a la pandemia de Covid19. De una muestra de 114, los participantes se auto
asignaron al grupo Control o grupo intervención.
Algunos participantes abandonaron el estudio por
alguna o varias de las siguientes situaciones: 1)
asuntos familiares, 2) problemas de salud, 3) falta de
interés, 4) falta de tiempo por trabajo, 5) miedo o
preocupación a contagios por SARS covid-19 y/o 6)
falta de accesibilidad, ya sea para acudir de forma
presencial o vía WhatsApp. Los participantes que
tenían los datos clínicos incompletos fueron
excluidos del estudio. Del total de participantes
registrados al programa (N=83), solo el 51% (N=43)
completaron en su totalidad el programa de
autocuidado, asistiendo a las consultas mensuales, a
las sesiones presenciales, e interactuando de manera
regular en el grupo de WhatsApp. El resto de los
participantes (N=40) no siguió el programa de
autocuidado y solo asistieron a las consultas
mensuales.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.4 octubre - diciembre, 2022

16

�Artículo Original

Figura 1. Diagrama de flujo de cuasi experimento

Tabla 2. Características basales de los participantes
Control (n=40)
No.
%

Fuente: Elaboración propia

Las características basales demográficas de la
muestra se reportan en la Tabla 2. Se puede observar
que el grupo control incluye a 15 participantes
diabéticos, mientras que en el grupo intervención
existen 12. Así mismo, el grupo control incluye a 14
participantes hipertensos, mientras que en el grupo
intervención incluyen 12.

Control
Media
Peso (kg)

DE

Media

Enfermedad crónica
Diabetes
Hipertensión
Diabetes, Hipertensión
Prediabetes

15
12
9
4

38%
30%
23%
10%

12
14
13
4

28%
33%
30%
9%

27
26
22
8

33%
31%
27%
10%

Años con la enfermedad
&lt;1 año
1-5 años
5- 10 años
&gt;10 años
No especificado

5
4
5
16
10

13%
10%
13%
40%
25%

2
4
11
20
6

5%
9%
26%
47%
14%

7
8
16
36
16

8%
10%
19%
43%
19%

Género
Mujer
Hombre

30
10

75%
25%

37
6

86%
14%

67
16

81%
19%

Rango de edad
40-49
50-59
60-69
70 y más

5
20
8
7

13%
50%
20%
18%

7
13
13
10

16%
30%
30%
23%

12
33
21
17

14%
40%
25%
20%

Escolaridad
Primaria
No tengo
Secundaria
Licenciatura o carrera técnica
Preparatorio

21
2
10
4
3

53%
5%
25%
10%
8%

16
6
10
5
6

37%
14%
23%
12%
14%

37
8
20
9
9

45%
10%
24%
11%
11%

Estado civil
Casado/a
Viudo/a
Soltero/a
Divorciado/a
No especificado

25
4
7
4
0

63%
10%
18%
10%
0%

26
7
7
2
1

60%
16%
16%
5%
2%

51
11
14
6
1

61%
13%
17%
7%
1%

Ocupación/Profesión
Casa
Campo/ albañilería
Comerciante
Otro

26
2
3
9

65%
5%
8%
23%

35
0
3
5

81%
0%
7%
12%

61
2
6
14

73%
2%
7%
17%

Trabaja actualmente
Sí
No
No especificado

15
21
4

38%
53%
10%

11
32
0

26%
74%
0%

26
53
4

31%
64%
5%

Sin
embargo,
no
muestran
resultados
estadísticamente significativos. Al realizar una
prueba t para muestras independientes, la presión
arterial tiene cambios estadísticamente significativos
comparando el grupo Control y el grupo
Intervención.

Tabla 3. Resultados clínicos
Post-intervención

Intervención
DE

Control
Media

DE

Intervención
Media

DE

Diferencia
Control
Media
0.53

Diferencia
Intervención

t (gl)

a

Control vs. Intervención
Tamaño
del
p
IC 95%
efecto b
bajo alto

DE

Media

DE

3.30

-0.69

2.58

1.41 (60) 0.08

0.42

-8.57 30.35

0.84 (30) 0.20

0.31

-14.34 10.54

2.94 (59)0.002*
2.90 (47)0.003*

1.01**
0.91**

5.45 11.41
2.41 9.46

67.95

10.50

65.38

9.42

67.75 18.45

64.60 9.17

124.20

58.71

119.16

37.47

136.50 76.15

122.40 36.81

-0.67 18.64

Presión arterial
Sistólica (mmHg) 117.82
Diastólica (mmHg) 72.80

15.48
8.43

118.18
75.90

12.56
9.26

124.89 27.46
81.64 12.08

116.53 10.31
74.15 9.09

11.45 15.26
9.16 12.11

-2.44 12.30
-1.08 10.48

Glucosa (mg/dl)

Total (n=83)
No.
%

Fuente: Elaboración propia

Los resultados clínicos, mostrados en la Tabla 3,
señalan que en el grupo Intervención existe una
disminución en la media de las variables estudiadas,
mientras que el grupo Control solo se observa dicho
efecto en la glucosa.
Pre-intervención

Intervención (n=43)
No.
%

-0.56

2.50

Fuente: Elaboración propia
a

Prueba t para muestras independiente

b

Prueba Ds de Cohen

* p≤ 0.01
** efecto≥ 0.8
DE= desviación estándar; t= índice t; gl= grados de libertad; IC= intervalo de confianza

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.4 octubre - diciembre, 2022

17

�Artículo Original

Se realizaron cuestionarios de autoevaluación para
medir cambios conductuales del participante. La
Tabla 4 muestra los resultados de la encuesta en el
grupo Intervención. Más del 85% de los participantes
reportaron cambios positivos en la alimentación,
comiendo más alimentos sanos y disminuyendo el
consumo de azúcar, grasas y alimentos procesados.
De igual forma, más del 85% reportan una mayor
autoeficacia sintiéndose más seguros en el manejo de
la enfermedad crónica. Sin embargo, no se realizó
una comparación preintervención y postintervención
entre el grupo Control y el grupo Intervención.

participantes
reporta
complicaciones
como
neuropatías y problemas de vista con un 31% y 33%,
respectivamente. El 18% reporta haber buscado a un
especialista o visitado un hospital para el tratamiento
de dichas complicaciones. Sin embargo, no se realizó
una comparación preintervención y postintervención
entre el grupo Control y el grupo Intervención
Tabla 5. Resultados de autoreporte de síntomas y
complicaciones
¿Has sentido una mejoría en síntomas y/o
complicaciones de tu enfermedad?
Si
No
Tal vez

Tabla 4. Resultados de autoevaluación de cambios conductuales
Mucho más Más que Igual que
que antes
antes
antes

Menos
que antes

Mucho menos
que antes

Alimentación
¿Come alimentos variados y sanos?

28%

69%

3%

0%

0%

¿Es consciente de cuánto y qué tipo
de comida que comiste?

44%

46%

3%

0%

8%

¿Come y bebe alimentos
endulzados y azucaradas (refrescos,
té helado dulce, jugos, etc.)?

0%

0%

0%

56%

44%

¿Come grasas o alimentos grasosos
que no son saludables?

0%

0%

3%

59%

38%

¿Come alimentos procesados ​(como
comidas hechas en microondas,
papas y botanas, tocino y
embutidos, y comida rápida)?

0%

0%

15%

31%

54%

13%

15%

59%

5%

8%

26%

38%

28%

3%

5%

0%

10%

44%

23%

23%

3%

3%

49%

26%

21%

0%

5%

31%

41%

23%

¿Ha sentido o tenido algunos de los siguientes
padecimientos en los últimos seis meses?
Neuropatía
Problemas de vista
Caída o golpe
Problemas cardio vasculares
Infección de vías urinarias
Infección en la piel

¿Realiza ejercicios físicos
moderados?
Interacciones en actividades sociales o de rol
¿Su salud ha afectado actividades
sociales cotidianas con la familia,
amigos, vecinos?
¿Su salud ha afectado sus
pasatiempos o actividades
recreativas?
¿Su salud ha afectado con
quehaceres del hogar o del trabajo?

Emociones relacionadas con la enfermedad crónica
¿Se siente desmotivado/a por su
0%
condición de salud?
¿Se siente preocupado/a por salud?

8%

¿Se siente frustrado/a por tus
0%
problemas de salud?
Autoeficacia en el manejo de la enfermedad crónica
¿Se siente seguro/a de conocer su
enfermedad, los síntomas y las
36%
posibles complicaciones?
¿Se siente seguro/a de conocer los
hábitos de alimentación y ejercicio
64%
que debe llevar para controlar su
enfermedad?
¿Se siente seguro/a de conocer
como puede evitar complicaciones
51%
de su enfermedad?
¿Se siente seguro/a de realizar
diferentes tareas y actividades para
49%
controlar su enfermedad?
¿Se siente seguro/a de poder
controlar la angustia emocional
(enojo, tristeza, enojo, ansiedad,...)?

36%

0%

15%

54%

31%

13%

18%

44%

18%

5%

21%

49%

26%

49%

10%

3%

0%

36%

0%

0%

0%

49%

0%

0%

0%

46%

5%

0%

0%

56%

8%

0%

0%

Fuente: Elaboración propia

Asimismo, los participantes del grupo Intervención
reportaron síntomas y complicaciones percibidos
(Tabla 5). El 95% describen sentir una mejoría en los
síntomas. Sin embargo, un porcentaje de

31%
33%
8%
8%
5%
5%

¿Ha visitado a un médico especialista o un
hospital para tratar complicaciones de tu
enfermedad?
Si
No

18%
82%

Neuropatía
Problemas de vista
Caída
Problemas cardio vasculares
Apéndice
Próstata

8%
3%
3%
3%
3%
3%

Ejercicio físico
¿Realiza ejercicios físicos vigorosos?

95%
0%
5%

Si su respuesta es sí, ¿por qué?

Fuente: Elaboración propia

Discusión
El estudio fue diseñado para analizar el impacto de
un programa de autocuidado presencial y remoto en
WhatsApp, que tenía como objetivo mejorar las
variables fisiológicas y conductuales en participantes
crónicos de los Centros de Salud y Asistencia Social
Municipal del Sistema Municipal Toluca para el
Desarrollo Integral de la Familia (DIF).
La literatura destaca la importancia del autocuidado
para el control de enfermedades crónicas (Coulter et
al., 2013; De Bruin et al., 2011; Epping-Jordan et al.,
2004; World Health Organization, 2020). En este
estudio, se evaluó la utilidad de un programa
presencial con WhatsApp como herramienta remota
de apoyo en el autocuidado para lograr un mejor
control. Este estudio cobra importancia a medida que
aumenta la accesibilidad, la adaptación y el uso de

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.4 octubre - diciembre, 2022

18

�Artículo Original

las redes sociales en intervenciones de salud
(Gabarron et al., 2018). Es inevitable para explorar
el uso de nuevas tecnologías y las redes sociales
como una herramienta potencial para impulsar el
autocuidado. Las redes sociales pueden eliminar
barreras asociadas a la accesibilidad y difusión (Al
Omar et al., 2020; Gabarron et al., 2018). Además, el
uso de redes sociales puede impulsar relaciones
socioemocionales significativas entre los pacientes
que forman parte del programa. La creación de
dichas relaciones puede beneficiar a los pacientes en
su tratamiento y control (Gucciardi et al., 2013;
McEwen et al., 2010; Panagioti et al., 2014). Por lo
tanto, el experimento contribuye con el diseño de un
programa presencial y remoto en WhatsApp que
puede ser utilizado para el desarrollo de estudios y/o
programas de autocuidado en México.
Los resultados clínicos de este programa mostraron
una disminución significativa en la presión arterial de
participantes con diabetes y/o hipertensión. Además,
la literatura muestra resultados clínicos positivos en
intervenciones de autocuidado en comunidades
mexicanas (Martínez et al., 2016; McEwen et al.,
2010). Sin embargo, aún no se han evaluado
programas de autocuidado que utilicen WhatsApp en
México. Omar et al. (2020) muestran una reducción
estadísticamente significativa del 0.6% (p=0.032) en
HbA1c a los 6 meses en una intervención de
autocuidado de WhatsApp en pacientes diabéticos en
Emiratos Árabes. En un metaanálisis de 43 estudios
clínicos, Tao &amp; Or (2013) describe una reducción del
0.30% (95% CI 20.39- 20.21, p=0.001) en HbA1c en
pacientes que utilizan tecnologías de la información
en su control comparado con un el tratamiento usual.
De igual forma, se habla sobre la necesidad de
desarrollar tecnologías para teléfonos inteligentes
con mayor efectividad, ya que las que están
disponibles no muestran resultados clínicos
significativos (Aminuddin et al., 2021; Tourkiah et
al., 2019). Por lo tanto, los hallazgos de este estudio
revelan el potencial que tiene el uso de redes sociales
en los programas de autocuidado para mejorar los
resultados clínicos de los pacientes.
Los programas de autocuidado son intervenciones
complejas que divergen en contenidos y
componentes de entrega pero que buscan ofrecer
educación y desarrollo de habilidades para el control
de enfermedades crónicas. Sin embargo, se han
realizado esfuerzos limitados para estudiar las

características del programa que están asociadas con
un resultado positivo (Gucciardi et al., 2013). Este
estudio, por lo tanto, analizó la adaptabilidad del
programa del autocuidado asociada a mejorar los
resultados fisiológicos. A partir de la encuesta inicial,
se concretaron estrategias para reducir ciertas
barreras de adaptabilidad y optimizar los resultados
del autocuidado. Algunas estrategias fueron: reducir
el lenguaje clínico, usar materiales pictóricos y
audiovisuales, ajustar a preferencias dietéticas de
pacientes (Campos, 2007; Kent et al., 2013; McEwen
et al., 2010). En este sentido, nuestros hallazgos
concuerdan con los de estudios previos que estipulan
que es necesario adaptar el programa de autocuidado
a la comunidad de pacientes para asegurar asistencia
y, posiblemente, mejorar los resultados clínicos
(Campos, 2007; Cruz-Bello et al., 2014; Flores-Pérez
et al., 2015; McEwen et al., 2010; Salcedo-Rocha et
al., 2008). Cabe destacar, que no se evaluaron las
características de los pacientes para determinar si
hubo factores externos, es decir, factores de
confusión que impactaran los resultados.
Los hallazgos de este estudio tienen algunas
implicaciones. La literatura muestra estudios de
autocuidado específicos a una enfermedad crónica
(Baquedano et al., 2010; Cruz-Bello et al., 2014;
López-Escobar et al., 2021; Salcedo-Rocha et al.,
2008). Sin embargo, debido a cuestiones éticas, se
acordó incluir a cualquier paciente prediabético,
diabéticos e hipertensos que deseaba ser parte del
programa de autocuidado. Incluso, al incorporar a
pacientes de distintas enfermedades crónicas, se
logró un mayor número de participantes en el
estudio. Asimismo, los resultados clínicos de este
estudio se muestran con el peso, la glucosa y la
presión arterial. Estos indicadores clínicos fueron
limitados a los recursos materiales con los que
contaban los centros de salud.
Por último, es importante recalcar que el manejo de
enfermedades crónicas y el control de indicadores
clínicos depende de la adherencia al tratamiento
farmacológico (Campos, 2007; Martínez et al.,
2016). Aunque durante el programa se enfatizó en el
uso correcto de medicamentos como parte del
tratamiento, no hubo un seguimiento estricto en la
adquisición y toma de medicamentos. Esta
responsabilidad cayó en manos del paciente. El
estudio asume que los participantes tuvieron una
adherencia correcta a los medicamentos, sin

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19

�Artículo Original

embargo, los resultados clínicos pudieron verse
afectados.
En cuanto a los cambios conductuales, el sesgo de
deseabilidad social pudo haber afectado a los
participantes. Es posible que los participantes
reportaron cambios de comportamientos que en
realidad no ocurrieron por sentirse socialmente
aceptados por la comunidad de pacientes (Martínez
et al., 2016). Asimismo, los resultados pudieron
verse afectados por un sesgo de autoselección ya que
los participantes eligieron participar o no en el
programa de autocuidado. Los participantes en el
grupo Intervención pueden diferir en resultados
clínicos relevantes de aquellos en el grupo Control.
Existen limitaciones en el estudio. El reclutamiento
de participantes fue un desafío. El uso de registros de
asistencia de los CAMIDIF no fue eficiente, y que
los contactos registrados tenían números telefónicos
erróneos o inválidos. Cerca del 40% de los pacientes
negaron a participar debido a 1) horarios de trabajo,
2) asuntos familiares, 3) falta de accesibilidad o 4)
por miedo o inseguridad debido a la pandemia de
Covid-19.
Solo el 36% de los participantes terminó el programa
y fueron estudiados. Es decir, solo el 36% de
participantes que acudió a las consultas, participo en
las sesiones presenciales e interactuaba en el grupo
de WhatsApp fueron incluidos en el análisis. Es
posible que los pacientes no participantes hayan
tenido resultados positivos. Debido a la falta de
seguimiento, no fue posible incluirlos en el estudio.
Mismo caso para participantes que terminaron el
programa, pero había omisiones en el registro de
datos clínicos o contaban con errores.
En la aplicación WhatsApp, no se pudo confirmar
que cada mensaje enviado fuera realmente abierto y
leído por los participantes por temas de
confidencialidad. Por consiguiente, el estudio
considero interacciones en el grupo como un
equivalente a las asistencias presenciales al
programa. Las interacciones en el grupo que se
consideraron fueron respuestas con mensajes, emojis
o stickers.
El programa tuvo un tiempo de seguimiento de 7
meses. Es posible que se observe un cambio más
significativo con un programa de mayor duración,

donde se pueda evaluar la constancia y consistencia
de los resultados. De igual forma, un estudio clínico
aleatorio puede evaluar con mayor certeza la
efectividad de los programas de autocuidado
remotos.
Conclusiones
El programa de autocuidado presencial y remoto en
WhatsApp ha tenido un impacto positivo en los
participantes de los Centros de Salud y Asistencia
Social Municipal del Sistema Municipal Toluca para
el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), mostrando
una reducción estadísticamente significativa en la
presión arterial.
El autocuidado puede potencialmente transformar el
manejo de enfermedades crónicas en México
(Baquedano et al., 2010; Epping-Jordan et al., 2004).
Las iniciativas para manejo de enfermedades
crónicas a través de redes sociales pueden traer
mejoras significativas para los pacientes. Sin
embargo, es necesario estudiar más a fondo el diseño
y la implementación de programas de autocuidado
con uso de redes sociales para comprender su
impacto. Es necesario estudiar las barreras que
pueden influir en la efectividad, tales como la edad o
el acceso a WhatsApp, así como la costo-efectividad
de los programas de autocuidado en México (Al
Omar et al., 2020; Cruz-Bello et al., 2014; Tao &amp; Or,
2013).
Agradecimiento
Gracias a todo el personal en los Centros de Salud y
Asistencia Social Municipal de Toluca; al Desarrollo
Integral de la Familia (DIF) Municipal de Toluca; y
a todos los participantes del programa.
Financiamiento
Esta investigación fue financiada por el Consejo
Mexiquense de Ciencia y Tecnología (COMECYT).
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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.4 octubre - diciembre, 2022

22

�Artículo Original

EFECTO DEL MARKETING DE ALIMENTOS POCO SALUDABLES SOBRE LAS PREFERENCIAS
GUSTATIVAS EN ESCOLARES.
EFFECT OF UNHEALTHY FOOD MARKETING ON TASTE PREFERENCES IN SCHOOLCHILDREN.

Nessier María Celeste1,2, Cruz María Victoria1, Autelli Adriana2, Altamirano José1, Grimaldi Juliana 3, Marconi
Agustina4.
1 Facultad de Ciencias de la Salud, Universidad Católica de Santa Fe, Argentina. 2 Instituto de Investigaciones de la
Facultad de Ciencias de la Salud, Universidad Católica de Santa Fe, Argentina. 3 Facultad de Filosofía y HumanidadesUniversidad Católica de Santa Fe. 4 Universidad de Wisconsin- Madison, Estados Unidos.

RESUMEN
Introducción: La elección de un alimento tiene relación con preferencias de sabor y los hábitos alimentarios aprendidos en la
infancia. Objetivo: Evaluar el efecto de las estrategias de marketing de los envases de alimentos poco saludables sobre las
preferencias gustativas de escolares de primer grado de escuelas primarias de la Ciudad de Santa Fe, en 2019. Material y
Método: Estudio de intervención. Mediante un muestreo no probabilístico por conveniencia se seleccionaron dos escuelas
primarias de diferente nivel sociodemográfico de la ciudad de Santa Fe. Participaron 45 escolares de ambos sexos que fueron
evaluados antropométricamente y degustaron tres pares de alimentos, cada uno presentado con su envase original y otro
idéntico, pero de color blanco o gris. Se evaluó si el sabor de cada par de alimentos era igual o diferente; y si se registraba la
diferencia se solicitaba que señalen el producto del sabor preferido. Mediante un cuestionario autoadministrado se indagó
sobre hábitos de consumo y el ambiente familiar. Resultados: El 86% de los escolares evaluados antropométricamente
presentaba exceso de peso. La mayoría de los participantes no hallaron diferencias en el sabor. Entre quienes respondieron
que el sabor resultó diferente, el 68% pertenece a un estrato social más vulnerable. Además, más del 90% de niños y niñas
que percibieron una diferencia de sabor del producto prefirieron el envase original. Conclusiones: Los resultados del presente
trabajo, realizado por primera vez en Argentina, refuerzan el debate por la relevancia de un marco normativo que regule la
publicidad de alimentos dirigida al público infantil.
Palabras Clave: Obesidad pediátrica, Mercadeo, Alimentos Industrializados, Publicidad de Alimentos, Etiquetado Nutricional.

ABSTRACT
Introduction: The food choice is related to taste preferences and eating habits learned in childhood. Objective: To evaluate
the effect of marketing strategies for unhealthy food packaging on the taste preferences of first grade students from
elementary schools in the City of Santa Fe, in 2019. Material and method: Intervention study. Through a non-probabilistic
convenience sampling, two elementary schools from different socio demographic levels in the city of Santa Fe were selected.
Forty-five children of both sexes participated. They were evaluated anthropometrically and participated in the tasting of three
pairs of food products, each one presented with its original container and another identical, but white or gray. It was assessed
if the taste of each food pair was the same or different. If there was a reported difference, they were asked to indicate the
product with the preferred flavor. A self-administered questionnaire inquired about consumption habits and the family
environment. Results: 86% of the students evaluated anthropometrically presented excess of weight. Most participants
found no difference in taste. Among those who answered that the taste was different, 68% belonged to a more vulnerable
social stratum. In addition, more than 90% of boys and girls that perceived a difference in the taste of the product preferred
the original packaging. Conclusions: The results of this study, carried out for the first time in Argentina, reinforce the debate
on the relevance of a policy that regulates food advertising aimed at children.
Key words: Pediatric Obesity, Marketing, Industrialized Foods, Food Publicity, Nutritional Labeling.
Correspondencia: María Celeste Nessier
cnessier@ucsf.edu.ar
Recibido: 19 de abril 2022, aceptado: 26 de julio 2022
©Autor2022
Citation: Nessier M.C., Cruz M.V., Autelli A., Altamirano J., Grimaldi J., Marconi A. (2022) Efecto del
marketing de alimentos poco saludables sobre las preferencias gustativas en escolares. Revista Salud
Pública y Nutrición, 21 (4), 23-31. https://doi.org/10.29105/respyn21.4-687

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.4 octubre - diciembre, 2022

23

�Artículo Original

Significancia
Existe la necesidad de diseñar, implementar y
fomentar políticas públicas que permitan al
consumidor discernir sobre la calidad nutricional de
un producto, evitando que las estrategias de
marketing usadas por las empresas manipulen o
escondan información real y trascendente del
producto en cuestión. Este estudio pretende remarcar
la situación de vulnerabilidad de los niños y niñas a
las estrategias de marketing desplegadas por la
industria alimentaria, y que ésta se encuentra
condicionada por la pertenencia sociodemográfica de
sus hogares. Se espera que la presente investigación
constituya un aporte a los debates ya abiertos en
nuestro país sobre regulación alimentaria.
Introducción
A nivel mundial, el exceso de peso en los niños y
niñas (NyN) se ha transformado en una verdadera
epidemia. En América Latina y el Caribe, el
sobrepeso infantil en NyN de 5 a 9 años, pasó de
17.5% a 33.7% entre 1990 y 2016, con casi 18
millones de menores afectados/as en la Región
(Organización de las Naciones Unidas para la
Alimentación y la Agricultura, Organización
Panamericana de la Salud y Programa Mundial de
Alimentos de las Naciones Unidas para la Infancia,
2019), siendo Argentina el país con la mayor
prevalencia (36.4%) entre niños de 5 a 19 años
(Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia,
2021). La Encuesta Nacional de Nutrición y Salud
Ennys II (Ministerio de Salud y Desarrollo Social de
Argentina y Secretaría de Gobierno de la Salud,
2019) realizada en el año 2019, reportó una
prevalencia de exceso de peso en NyN mayores de 5
años del 41.1%.
Cada vez contamos con mayor evidencia que da
cuenta que los productos alimenticios destinados al
público infantil son altamente calóricos y contienen
cantidades excesivas de azúcar y grasas añadidas
(Elliot, 2019; Elliott y Truman, 2020; Chemas-Velez
et.al 2020). Hacia estos productos se orienta el marco
de las medidas regulatorias impulsadas por los
Organismos
Internacionales
de
la
Salud
(Organización Panamericana de la Salud, 2015),
dado que integran las categorías de alimentos de
mayor exposición en la publicidad televisiva (World
Health Organization, 2010). Un estudio realizado en
Argentina reportó que los postres, los lácteos, las
bebidas azucaradas, las cadenas de comida rápida y

los snacks salados son las categorías de productos de
mayor publicidad (Fundación Interamericana de la
Salud Argentina, 2015). Resultados similares aportó
un trabajo que identificó a los lácteos, los dulces y
golosinas, los productos de las cadenas de comidas
rápidas y las bebidas, como los más anunciados
(Rovirosa et al., 2017). Recientemente, se publicaron
resultados de otro trabajo que encontró como
productos más publicitados a las golosinas, las
galletitas dulces y las sopas deshidratadas (Gatica
Miles y Gomez, 2022). Este escenario, también se ve
reflejado en las tendencias de venta de productos
ultraprocesados, donde en América Latina mostró un
incremento entre 2000 y 2013, principalmente en
México, Chile y Argentina (Organización
Panamericana de la Salud y Organización Mundial
de la Salud, 2015). Asimismo, estudios realizados en
base a la Encuesta Nacional de los Gastos de Hogares
en Argentina indican que el consumo de alimentos
procesados y ultraprocesados creció del 42% al 50%
entre 1996-1997 y 2012-2013, respectivamente
(Zapata et al., 2016).
El packaging es un método significativo de
marketing porque es el primer medio de
comunicación al consumidor en el punto de venta
sobre las propiedades del producto, y los NyN los
más influenciables (Berry y Mc Mullen, 2008). Para
la Organización Mundial de la Salud la evidencia en
esta línea es “inequívoca” (World Health
Organization, 2018). Asimismo, el diseño de los
envases modela la percepción e intención de compra
de alimentos de los NyN y de sus padres (Ares et al.,
2022).
En la actualidad, se reconoce que el precio, la
ubicación, las promociones y el diseño del envase
condicionan las preferencias y conductas
alimentarias, como así también las decisiones de
compra (Fondo de las Naciones Unidas para la
Infancia, 2019). Dichas técnicas son empleadas por
la industria alimentaria para crear legitimidad,
preferencia, conciencia de marca y lealtad por parte
del público infantil (Gootman, 2006; Organización
Panamericana de la Salud, 2015). Estos
condicionantes han cobrado relevancia dado el
incremento en la disponibilidad de alimentos
ultraprocesados, donde Argentina ocupa el segundo
lugar en ventas con 30 Kg. por persona por año
(Organización Panamericana de la Salud, 2019).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.4 octubre - diciembre, 2022

24

�Artículo Original

El presente trabajo tuvo por objetivo evaluar el efecto
de las estrategias de marketing de los envases de
alimentos poco saludables sobre las preferencias
gustativas de NyN de primer grado de dos escuelas
primarias de la Ciudad de Santa Fe, en 2019.
Material y Método
Se realizó un estudio de intervención. Un muestreo
no probabilístico de conveniencia se utilizó para
seleccionar dos escuelas primarias de gestión privada
ubicadas en barrios sociodemográficamente
diferentes de la ciudad de Santa Fe, como marcador
del nivel socioeconómico del hogar, escogiéndose
una ubicada en la zona céntrica de la Ciudad y otra
en un barrio periférico. La población de estudio
estuvo integrada por escolares de ambos sexos. Se
consideraron los siguientes criterios de inclusión:
NyN que cursen el primer grado; y de exclusión:
escuelas
que
estuvieran
participando
de
intervenciones educativas en alimentación saludable,
como así también escolares con enfermedades
metabólicas, que no estén presentes el día de la
experiencia, que presentaran sintomatología que les
impida participar de la experiencia o que se
encuentren bajo tratamiento dietoterápico.
En primer lugar, se remitió un cuestionario
autoadministrado dirigido a los cuidadores junto con
el consentimiento informado, a los fines de indagar
sobre las características sociodemográficas del
hogar, frecuencia de consumo de los alimentos de la
experiencia por parte de los NyN, y presencia y uso
de pantallas en el hogar. Luego, previo asentimiento
de los NyN, se los invitó a participar de una
experiencia degustativa. Los tres alimentos que se
emplearon en la experiencia fueron seleccionados
mediante criterios de categorías de productos más
publicitados en la televisión argentina dirigidos a
NyN. Se incluyeron: un yogur entero bebible sabor
vainilla (envase de 185 gr. que tenía un personaje con
licencia), un postre lácteo sabor vainilla (envase de
120 gr. que tenía un diseño colorido y personaje
propio de la marca) y una bebida cola regular sin
dibujos más que el logo y nombre de la marca (lata
de 354 ml.). Cada uno de estos alimentos fue
presentado en su envase original, y en otro idéntico,
pero con un envoltorio de color blanco (o gris en el
caso de la lata), sin identificación de marca ni
estrategia de marketing.

Para la ejecución de las experiencias se siguió la
metodología propuesta por Roberto et al (2010). Los
NyN participaron de modo individual. Los pares de
alimentos se presentaron de a uno por vez a cada
participante en un orden aleatorio, ubicados sobre
una mesa y cubiertos cada par por una caja que se
destapaba al momento de degustar. El asistente a
cargo de la conducción de la experiencia comenzaba
la misma diciendo: “Voy a invitarte a probar 3 pares
de alimentos”. Para asegurar que la manipulación
experimental fuese evidente, se le preguntó al
participante si reconocía la marca del producto. Al
terminar de probar cada par de alimentos, el asistente
preguntaba: “¿El gusto de estos alimentos te pareció
igual o diferente?” y, en el caso de responder que los
encontraba diferentes, se le pedía que señale con el
dedo el que le gustó más.
Finalmente, los escolares fueron evaluados
antropométricamente. El peso se determinó
empleando una balanza electrónica portátil marca
TANITA® UM-061. La talla se midió con un
altímetro portátil de hojas milimetradas con una
capacidad máxima de 2 m. y precisión de 1 mm., y
se calculó el Índice de Masa Corporal.
El Comité de Ética de Investigación del Hospital J.
M. Cullen de la Ciudad de Santa Fe aprobó este
estudio.
Con los datos recolectados se construyó una base en
Microsoft Office Excel 2016 y se utilizó el programa
SPSS (v.20) para el análisis estadístico. La
preferencia gustativa se tabuló de la siguiente forma:
1 si se detectaron diferencias gustativas y 0 si no se
detectaron diferencias. Se aplicó el Test Q de
Cochran para evaluar la igualdad de proporciones
entre los 3 alimentos de la experiencia, con una p &lt;
0.05. La hipótesis nula era que los NyN no
identificarían diferencias en el sabor entre los pares
de productos alimenticios de la experiencia. Se
empleó la misma prueba para evaluar las diferencias
entre las dos escuelas participantes. También se
probó la hipótesis nula para cada uno de los
alimentos de la experiencia por separado utilizando
la Prueba de proporciones binomial (con una p=0.5).
Análisis exploratorios se llevaron a cabo para
determinar la relación entre las variables categóricas
estudiadas a través de la Prueba de Fisher, con una
significancia de 0,05.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.4 octubre - diciembre, 2022

25

�Artículo Original

Resultados
De los 45 NyN invitados a participar del estudio, 43
completaron la experiencia de degustación y fueron
evaluados antropométricamente. La edad abarcó
entre 5 y 7 años (Media: 6 años; DE: 0.5 años). La
totalidad de los cuidadores (n=45) respondieron la
encuesta. El 86% (n= 37) presenta exceso de peso
(58,1% sobrepeso y 27,9% obesidad) (Tabla 1). La
mediana del IMC es de 18.3 kg/m2 con una varianza
de 7.75 kg/m2 y una moda de 17,6 kg/m2.
Tabla 1 Características de los Niños y Niñas y sus Cuidadores
Características de los niños y niñas
Edad
Sexo
Varones
Mujeres
Estado Nutricional (n=43)*
Normal (&gt;-1y&lt;+1DE)
Sobrepeso (&gt;+1y&lt;+2DE)
Obesidad (&gt;21y&lt;+3DE)
Características de los Cuidadores
Edad
Educación
Primario Incompleto
Primario Completo
Secundario Incompleto
Secundario Completo
Terciario Incompleto
Terciario Completo
Universitario Incomopleto
Universitario Completo
Trabajo Formal en el Hogar
Si
No

Escuela 1
Media
6.8
Núm.
14
9
Núm.
4
12
7

Escuela 2

DS Media DS
0.4
6.9 0.4
%
Núm. %
53.8
12 46.3
47.5
10 52.7
%
Núm. %
17.4
2
11
52.2
13
66
30.4
5
26

Escuela 1
Escuela 1
Media DS Media DS
38.7
4.7 34.7 8.9
Núm.
%
Núm. %
0
0
2 9.6
0
0
4
20
0
0
2 9.6
2
8.8
9
44
3
14
2 9.5
5 21.8
2 9.5
3
14
0
0
10 43.7
0
0
Núm.
%
Núm. %
21 91.4
15 68.3
2
8.8
7 31.9

Fuente: Elaboración propia
Referencia: * WHO Multicentre Growth Reference Study Group. WHO Motor
Development Study:
Windows of achievement for six gross motor development milestones. Acta
Paediatrica
Supplement 2006;450:86-95

asociación con el tipo de escuela (p=0.12). El hábito
de dormir de los NyN mirando una pantalla se
encuentra presente en el 50% de los escolares. En
cuanto a las horas que pasan frente a las pantallas, el
55% mira 2 horas al día, con una media de 2 hs/día
con una varianza de 1.95 hs/día.
El promedio de edad de los cuidadores es de 36.97
±7 años. En cuanto a su nivel educativo, de los 44
cuidadores que respondieron la pregunta, el 75%
cuenta con estudios secundarios o superiores. Se
halló asociación entre el nivel educativo del cuidador
y la escuela (p=0.00). Al indagar sobre la presencia
de trabajo formal en el hogar, el 80% manifestó
contar con al menos un miembro de su hogar con
trabajo formal, para lo cual se halló relación con la
escuela (p=0.058).
En relación a la frecuencia de consumo de los
alimentos empleados en la experiencia gustativa, el
44.4% de los cuidadores manifiestan que los NyN
consumen postres algunas veces por semana; el
44.5% semanalmente yogur y el 33.3%
semanalmente gaseosas. La frecuencia de consumo
de estos alimentos según el tipo de escuela demuestra
que éstos se encuentran más habitualmente presentes
en la dieta de los NyN que concurren a la escuela
periférica, principalmente para el caso del consumo
de gaseosa (Figura 1).
Figura 1 Frecuencia de consumo de los alimentos según escuela (n=43)
60%
50%
40%
30%
20%
10%
0%

Postre

Yogur Gaseosa

ESCUELA CENTRICA
Nunca
Pocas veces al año
Algunas veces por mes
Algunas veces por semana
Todos los días

0.0667
0.1333
0.1333
0.1556
0.0222

0.0222
0.0222
0.1556
0.1778
0.1333

0.1111
0.1111
0.1333
0.0898
0.0667

Postre Yogur Gaseosa
ESCUELA
0
PERIFERICA
0.0222
0
0.0222
0.0222
0
0.0222
0.0889 0.0444 0.1111
0.2889 0.2667 0.2444
0.0667 0.1778 0.0889

Fuente: Elaboración propia

No se halló relación entre el estado nutricional y el
sexo (p=0.75), ni con la escuela (p=0.75), como así
tampoco entre la distribución por sexo entre las
escuelas (p=0.45). En cuanto a la presencia de
pantallas en el hogar, 6 de cada 10 hogares cuentan
con 2 ó 3 pantallas, sin encontrarse asociación con el
tipo de escuela (0=0.085). El 81.8% reportó contar
con un televisor en la habitación donde duermen los
NyN, sin encontrarse evidencia estadística de

En cuanto a las preferencias gustativas, la prueba Q
de Cochran no indica diferencias entre las tres
proporciones, χ 2 (2) = 2.71, p = 0.26. Se observa que
para el caso del postre lácteo existe mayor acuerdo
de no diferencia gustativa (76.6% respondió que el
sabor era igual), a diferencia de la gaseosa donde el

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.4 octubre - diciembre, 2022

26

�Artículo Original

34.9% de los participantes reportó un sabor diferente
(Figura 2).

Figura 3 Preferencia gustativa por alimento y por escuela (n=43).
¿Te parecen iguales o diferentes?
50%

Figura 2 Preferencia gustativa manifestadas en la
experiencia (n=43).

30%
10%

¿Te parecen iguales o diferentes?
80%

-10%

Gaseos
a
Escuela Céntrica
Son iguales 0.4884 0.4186 0.3256
Diferentes 0.0465 0.1163 0.1163
ns/nr
0.093
Postre Yogur

60%
40%
20%
0%
Son iguales
Diferentes
ns/nr

Gaseos
a
Escuela Periférica
0.2791 0.2791 0.2326
0.186 0.186 0.2326
Postre Yogur

Fuente: Elaboración propia

Postre
0.767
0.233

Yogur
0.698
0.302

Gaseosa
0.558
0.349
0.093

Fuente: Elaboración propia

El análisis descriptivo del comportamiento de
preferencia gustativa muestra que, con el postre
lácteo, casi las ¾ partes considera que los sabores
eran iguales; y de los 10 chicos que respondieron que
los sabores eran diferentes, el 90% manifiesta una
preferencia de gusto por el envase original del
producto.

Asimismo, el 100% de los NyN de la Escuela
Periférica que identificaron un sabor diferente,
manifestaron una preferencia por el sabor del envase
original (Figura 4).
Figura 4 Preferencia de sabor por percepción diferente, según
alimento y escuela (n=43).
¿Cuál te gustó más?
80%

70%
60%
50%
40%

30%

En el caso de la gaseosa, de los 39 NyN que
participaron, poco más de la mitad considera que el
gusto es igual, y de los 15 que respondieron hallar un
sabor diferente, el 93% manifiesta preferencia por el
envase original. En el caso del yogur, casi el 70%
considera que el gusto es igual y de los 13 que
respondieron encontrar un sabor diferente, el 92%
prefiere el gusto del envase original. Se realizó para
cada una de las experiencias la Prueba de
proporciones binomiales, con el fin de evaluar la
preferencia gustativa, resultando significativos para
yogur (p=0.14) y postre (p=0.001).
Al momento de analizar la hipótesis de igualdad de
proporciones con la prueba Q de Cochran entre
ambas escuelas, se halló nuevamente que no existen
diferencias significativas (p=0.61 para la Escuela
Periférica, y p=0.22 para Escuela Céntrica).
Un análisis comparativo entre las escuelas refleja que
la identificación de preferencia diferente es mayor,
en todos los casos, en los NyN de la Escuela
Periférica (Figura 3).

20%
10%
0%

Blanco
Marca

Postre
0.1
0.1

Yogur Gaseosa
Escuela Céntrica
0.0769 0.0666
0.307 0.2666

Postre Yogur Gaseosa
Escuela Periférica
0.8

0.6166

0.666

Fuente: Elaboración propia

Discusión
En relación al estado nutricional, el 86% (n=37)
presentaron sobrepeso y obesidad (58.1% y 27.9%
respectivamente). Estos resultados son superiores a
los reportados por un trabajo realizado en 734
escolares de 1° y 4° grado de 9 escuelas de la Ciudad
de Santa Fe en el año 2017, donde se halló una
prevalencia de 30.11% de sobrepeso y 23.43% de
obesidad (Kruger et al., 2017). También, a nivel
provincial, el valor reportado por el Informe del
Programa SUMAR evidenció cifras inferiores (38%
de exceso de peso en niños y niñas de entre 6 y 9 años
de edad) (Secretaría de Gobierno de la Salud, 2018).
A pesar de que la mayoría de los participantes no
identificaron diferencias en el sabor, en la actualidad
son consistentes los resultados de investigaciones
que muestran la influencia de diferentes estrategias

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.4 octubre - diciembre, 2022

27

�Artículo Original

de marketing del envase de los alimentos, como el
uso de personajes y la fuerza de la marca sobre las
preferencias gustativas en la población infantil
(Lavriša y Pravst, 2019). Robinson et al. (2007)
hallaron que, en 4 de las 5 comparaciones
presentadas, los participantes prefirieron el sabor de
los alimentos y bebidas cuyos envoltorios eran de
McDonald's. Elliott et al. (2013) en NyN de 3 a 5
años, demostraron su preferencia por alimentos en
algún envase decorado. Roberto et al. (2010)
reportaron una preferencia significativamente mayor
por el sabor de los alimentos con personajes. Una
reciente revisión sistemática concluyó que, en
condiciones experimentales, se encontró que el uso
de personajes en el envase de productos con alto
contenido de grasa, sal y azúcar significó una
preferencia de sabor significativamente mayor
(p&lt;0.001) (Packer et al., 2022). Un experimento de
compra de colaciones realizado por Hartmann et al.
(2017) halló que las decisiones de compra están
determinadas principalmente por el tipo de producto
(56.6%), mientras que la marca (22.8%) y el precio
(20.6%) resultan de menor relevancia. Los resultados
de una revisión sistemática realizada por Kraak y
Story (2015) evidenciaron que, tanto los personajes
famosos y reconocidos por los NyN como los
desconocidos, pueden convertirse en una
herramienta para aumentar la preferencia, la solicitud
de compra y la elección.
Si bien los hallazgos no confirman los resultados
hallados por las investigaciones previas, que podría
deberse al pequeño tamaño de la muestra, sí
demuestran los efectos de las estrategias de
marketing del envase de alimentos en poblaciones
más vulnerables, donde los NyN de la escuela
periférica
—ubicada
en
un
contexto
sociodemográfico desventajado— podrían tener una
menor alfabetización mediática, y por lo tanto, contar
con menos recursos y habilidades para analizar
críticamente los mensajes de los medios de
comunicación (Cairns et al., 2006; Hampson et al.,
2009).
Nuestro trabajo tuvo varias fortalezas. En primer
lugar, la inclusión de escuelas ubicadas en diferentes
barrios sociodemográficos de la ciudad como
marcador de nivel socioeconómico del hogar. La
muestra resultó ser comparable entre las escuelas, en
cuanto al estado nutricional y sexo de los NyN, y a
su vez, los cuidadores mostraron diferente nivel

educativo y características de empleo, lo que
demuestra que las escuelas se emplearon como
marcador del nivel sociodemográfico de la población
bajo estudio. En segundo lugar, las experiencias se
llevaron a cabo solo manipulando el envase. Se
demostró la manipulación verificando el
reconocimiento de la marca por parte del participante
de cada par de alimentos presentados. Por último, a
los fines de controlar los sesgos, los NyN
participantes no recibieron comentarios sobre sus
preferencias gustativas; el orden de presentación de
los pares de alimentos y de su degustación se
aleatorizó, y los participantes tuvieron la posibilidad
de responder que las muestras tenían el mismo sabor
permitiendo falsear la hipótesis de preferencia de
sabor.
En relación a las limitaciones, las escuelas fueron
elegidas por conveniencia y la muestra de estudio
resultó pequeña, lo que impidió medir la influencia
entre las diferentes poblaciones. Además, el
investigador que condujo las experiencias no estaba
cegado a las hipótesis y es posible que haya dado
señales no intencionales que influyeron en las
respuestas de los NyN. Aunque fueron entrenados
para mantener expresiones corporales y faciales
neutrales, y aplicar uniformemente cada experiencia
y preguntar siempre del mismo modo, es posible que
los investigadores hayan podido involuntariamente
influir en las respuestas. Otra posible limitación fue
el hecho de que las escuelas seleccionadas son
instituciones privadas, lo que dificulta replicar los
resultados en escuelas públicas. Finalmente, otra
limitación podría relacionarse con el hecho de que las
escuelas seleccionadas son de características urbanas
o suburbanas. Estudios internacionales muestran
diferencias en los gustos y preferencias alimentarias
en los estudiantes de nivel primario según si el lugar
de residencia fuese urbano o rural (Park et al., 2015).
Este estudio es el primero en Argentina que evalúa la
influencia de las estrategias de marketing del envase
de alimentos dirigidos a NyN. Los resultados
muestran que, si bien la mayoría de los participantes
reportaron no hallar un sabor diferente en las
experiencias realizadas, se encontraron diferencias
significativas en la preferencia gustativa al momento
de degustar el postre lácteo (23% manifestó que el
sabor era diferente en contraposición al 77% que
respondió ser igual) y el yogur (30% manifestó que
el sabor era diferente contraposición al 70% que

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.4 octubre - diciembre, 2022

28

�Artículo Original

respondió ser igual). Además, en la experiencia con
el postre lácteo se encontraron diferencias
significativas entre las preferencias gustativas según
la escuela, ya que los NyN pertenecientes a la escuela
ubicada en una zona periférica de la ciudad (con
características sociodemográficas vulnerables)
muestran una mayor tendencia a preferir el sabor del
producto en su envase original en relación a quienes
asisten a la escuela céntrica. Del total de participantes
que respondieron que el sabor resultó diferente, el
68% —26 niños y niñas— eran alumnos de la escuela
ubicada en el barrio periférico. En un contexto
internacional de transición hacia una dieta global a
base de alimentos más procesados, donde América
Latina es una de las regiones que registra mayor
crecimiento en venta de productos ultraprocesados,
especialmente en los países de ingresos medios
altamente poblados (Baker et al., 2020), estas
asimetrías sociales deben ser atendidas por oportunas
políticas de regulación alimentaria.
Conclusiones
Estos resultados llaman a la reflexión sobre la
influencia de la publicidad de alimentos dirigida
directamente a los NyN, especialmente de aquellos
pertenecientes a sectores sociodemográficos más
desventajados, donde se emplean dibujos y
personajes que empatizan con sus intereses,
influyendo también sobre la forma en que perciben el
sabor de un producto, quizás debido a su menor
alfabetización mediática.
Los resultados del presente trabajo, que se realiza por
primera vez en Argentina, refuerzan el debate sobre
la pertinencia de un marco normativo que regule la
publicidad de alimentos dirigida al público infantil.
Es por este motivo que se precisa fortalecer la
regulación existente en el país y la implementación
de mecanismos eficaces dirigidos a restringir las
prácticas de marketing engañosas en los envases de
alimentos y que aseguren el derecho de los
consumidores a información clara y veraz.
Cuando hay una marca reconocible y/o personajes
infantiles, los NyN se ven potencialmente
persuadidos y sus preferencias alimentarias se ven
socavadas más allá de sus sentidos.

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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.4 octubre - diciembre, 2022

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�Artículo Original

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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.4 octubre - diciembre, 2022

31

�Artículo de Revisión

PROMOCIÓN DE LA SALUD SEXUAL EN ADOLESCENTES Y JÓVENES DE LATINOAMÉRICA Y
DEL CARIBE: UNA REVISIÓN PANORÁMICA.
PROMOTING SEXUAL HEALTH AMONG ADOLESCENTS AND YOUNG PEOPLE IN LATIN AMERICA AND THE
CARIBBEAN: AN OVERVIEW REVIEW.

Palacios Rodríguez Oscar Alejandro*.
*Facultad de Psicología, Universidad Autónoma de San Luis Potosí, México.

RESUMEN
Introducción: La población adolescente y joven es un grupo prioritario en materia de promoción de la salud sexual, dado que
sus principales problemas obedecen a comportamientos de riesgo, lo que ha sido establecido como una prioridad por los
estados en la región de América Latina y el Caribe. Objetivo: Explorar que se ha investigado sobre las intervenciones basadas
en la promoción de la salud sexual en adolescentes y jóvenes de América Latina y el Caribe. Material y Método: Se llevó a
cabo una revisión de literatura basada en el diseño de Scoping Review de Arksey y O'Malley. La búsqueda se realizó en los
índices y las bases de datos de PubMed, Scopus, Scien Direct, EBSCO, Scielo y Redalyc. Resultados: Se encontró que la
mayoría de los estudios seleccionados fueron realizados en Colombia y Cuba y el enfoque metodológico más utilizado fue el
cualitativo. Los hallazgos más relevantes fueron agrupados en tres áreas: evaluación inicial, intervención y evaluación final.
Conclusiones: El panorama de las intervenciones para la promoción de la salud sexual en adolescentes y jóvenes muestra
escasa producción en América Latina y el Caribe. Es necesario aumentar la misma y definir las estrategias pertinentes para
mejorar las condiciones de la salud sexual en esta población en particular.
Palabras Clave: Promoción de la salud, Salud sexual, Adolescente, Joven.

ABSTRACT
Introduction: The adolescent and youth population are a priority group in terms of sexual health promotion, given that their
main problems are due to risk behaviors, which has been established as a priority by states in the Latin American and
Caribbean region. Objective: To explore what research has been done on interventions based on the promotion of sexual
health in adolescents and young people in Latin America and the Caribbean. Material and method: A literature review was
conducted based on Arksey and O'Malley's Scoping Review design. The search was carried out in PubMed, Scopus, Scien
Direct, EBSCO, Scielo and Redalyc indexes and databases. Results: It was found that most of the selected studies were carried
out in Colombia and Cuba and the methodological approach most used was qualitative. The most relevant findings were
grouped into three areas: initial evaluation, intervention and final evaluation. Conclusions: The panorama of interventions
for the promotion of sexual health in adolescents and young people shows little production in Latin America and the
Caribbean. It is necessary to increase it and define relevant strategies to improve sexual health conditions in this particular
population.
Key words: Health Promotion, Sexual Health, Adolescent, Youth.
Correspondencia: Oscar Alejandro Palacios Rodríguez o.palacios.rdz@gmail.com
Recibido: 11 de junio 2022, aceptado: 15 de agosto 2022
©Autor2022
Citation: Palacios Rodríguez O.A. (2022) Promoción de la salud sexual en adolescentes y jóvenes de
Latinoamérica y del Caribe: una revisión panorámica. Revista Salud Pública y Nutrición, 21 (4), 32-42.
https://doi.org/10.29105/respyn21.4-694

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.4 octubre - diciembre, 2022

32

�Artículo de Revisión

Significancia
La promoción de la salud es una de las funciones
esenciales de la salud pública; particularmente, en
materia de salud sexual es de suma importancia para
el mantenimiento de una salud integral. La población
adolescente y joven está expuesta a riesgos sexuales
como lo son embarazos no planeados e Infecciones
de Transmisión Sexual (ITS), por lo que las
intervenciones basadas en la promoción de la salud
sexual se han mostrado como una alternativa para el
ejercicio de conductas sexuales más informadas y
responsables. De esta forma, el presente permite
sintetizar la evidencia sobre este tipo de
intervenciones a través de una revisión de literatura
que posibilita analizar sus alcances y sus
limitaciones.
Introducción
En el año 2000, en la ciudad de Antigua, Guatemala;
la Organización Panamericana de Salud (OPS), la
Organización Mundial de la Salud (OMS) y la
Asociación Mundial para la Salud Sexual (WAS)
convocaron a una consulta respecto a las estrategias
en materia de salud sexual; hecho que sentó las bases
para presentar el documento Promoción de la salud
sexual. Recomendaciones para la acción (OPS,
OMS, WAS, 2000). En éste, se argumenta la
importancia de la salud sexual en los grupos para
mantener una salud integral, por lo que se establecen
estrategias y metas puntuales para el mejoramiento y
la promoción de la salud sexual en las poblaciones.
Asimismo, el documento evidencia la relevancia de
atender a grupos particulares como lo son
adolescentes y jóvenes (OPS, OMS &amp; WAS, 2000).
La población adolescente y joven se caracteriza por
ser un grupo saludable, dado que la probabilidad de
que enfermen es baja; sin embargo, sus problemas de
salud obedecen a conductas de riesgo asociadas al
consumo de drogas, la exposición a la violencia, las
relaciones sexuales desprotegidas, los malos hábitos
alimentarios y la falta de ejercicio, lo que conlleva
problemáticas que afectan la integridad física y
emocional de este grupo poblacional (Organización
de Estados Americanos [OEA], 2019a, 2019b).
El Fondo de Población de las Naciones Unidas
(UNFPA, 2019), afirma que en 2018 en América
Latina y el Caribe había un total de 163 484 154
millones de jóvenes de 10 a 24 años, lo que
representaba el 25% de la población total. Dada la

transición demográfica, la globalización y los
cambios tecnológicos y ambientales, proteger la
salud de adolescentes y jóvenes se ha mostrado como
una prioridad; particularmente, el mejoramiento de la
salud sexual se ha establecido como meta para las
políticas en salud (OEA, 2019b).
Los adolescentes figuran como un grupo que se
encuentra marginado ante la detección y el
tratamiento de las Infecciones de Transmisión Sexual
(ITS) (OMA, 2019). La OMS estima que, en 2016,
2.1 millones de adolescentes vivían con VIH a nivel
mundial, además de representar una de las
principales causas de mortalidad en este grupo
(OMS, 2018a). Según el Programa Conjunto de las
Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA,
2018), en América Latina se ha avanzado poco
respecto a la prevención del VIH en lo establecido
como meta para el 2020, además de aumentar la
incidencia en jóvenes dentro de grupos clave.
Igualmente, el embarazo a temprana edad figura
como un problema de salud sexual; en el caso de
América Latina y el Caribe, se estima 66.5
nacimientos por cada 1000 adolescentes, lo que
posiciona la región como la segunda tasa más alta a
nivel mundial de embarazo adolescente (OPS, OMS
&amp; UNFPA, 2018). Aunado a esto, el uso de
anticonceptivos en la región ha permanecido en
66.7%, a pesar de haber aumentado en otras partes
del mundo (OMS, 2018b).
Cabe mencionar que, las normas sociales y culturales
siguen influyendo en el acceso a la atención y los
espacios para gozar de una adecuada salud sexual.
Las mujeres siguen teniendo un papel poco
equitativo en la toma de decisiones respecto a su
salud sexual y reproductiva; mientras que los
hombres con frecuencia ejercen conductas de riesgo
basadas en una preconcepción de su masculinidad
(OEA, 2019b).
Ante las problemáticas presentadas en adolescentes
y jóvenes, estudios han realizado intervenciones
basadas en la promoción de la salud sexual que han
sido resumidas en revisiones de literatura. Mientras
que hay autores que cuestionan la efectividad de este
tipo de intervenciones, debido a la poca significancia
estadística que presentan y no mostrar cambios de
consideración en la población (Tolli, 2012), hay otros
que aseguran que las acciones desde la promoción de

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.4 octubre - diciembre, 2022

33

�Artículo de Revisión

la salud sexual son una opción efectiva que aumenta
el conocimiento y generan cambios en las actitudes y
el comportamiento de adolescentes y jóvenes
respecto a su salud sexual (Bowring et al., 2018;
Hammarström et al., 2018; Shackleton et al., 2016).
Asimismo, el uso de medios digitales como el
internet, los mensajes de texto y las redes sociales en
la promoción de la salud sexual, ha sido considerado
como un recurso para la creación de redes de apoyo
que posibilitan el uso responsable de los servicios de
atención en salud; no obstante, se considera que esto
debe de ser mejor controlado para asegurar su
efectividad (Condran et al., 2017; Guse et al., 2012).
También se ha encontrado que los proyectos en salud
sexual que son insertados en instituciones como la
universidad, son bien percibidos por la población
estudiantil; sin embargo, su uso puede llegar a ser
limitado si se les percibe como servicios poco
accesibles y poco amigables (Preinfalk, 2016).
Ahora bien, los datos presentados en el contexto de
América Latina y el Caribe muestran el nivel de
desigualdad de la región a comparación de otras del
mundo en materia de salud sexual. La población
adolescente y joven es clave para la implementación
de proyectos dirigidos a la promoción de la salud
sexual, dada su vulnerabilidad y exposición a riesgos
sexuales. Dentro de este contexto, se encuentra la
falta de revisiones de literatura que muestren el
alcance de los estudios en el tema, por lo que el
presente tiene como objetivo responder a la pregunta
¿Qué se ha investigado sobre las intervenciones
basadas en la promoción de la salud sexual en
adolescentes y jóvenes de América Latina y el
Caribe?
Material y Método
La presente revisión de literatura se basó en el diseño
de Scoping Review de Arksey y O’Malley (2005), el
cual permite explorar el alcance de los estudios
actuales respecto a un tema en particular para resumir
sus resultados e identificar áreas de oportunidad para
investigaciones posteriores. El Scoping Review se
desarrolla en cinco etapas: (a) identificación de una
pregunta de investigación, (b) identificación de los
estudios importantes, (c) selección de los estudios,
(d) extracción de los datos y (e) recopilación, síntesis
y comunicación de los resultados. Igualmente, para
la presentación de este trabajo se consultó la lista de
verificación Preferred Reporting Items for
Systematic reviews and Meta-Analyses extension for

Scoping Reviews (PRISMA-ScR) (Tricco et al.,
2018).
Se realizó una búsqueda de literatura del mes de
noviembre de 2021 a abril de 2022, en los índices y
las bases de datos de PubMed, Scopus, Scien Direct,
EBSCO, Scielo y Redalyc. Las palabras clave fueron
adaptadas al estilo de búsqueda de los sitios. En
PubMed se apoyó la búsqueda en el tesauro Medical
Subject Headings (MeSH); mientras que en los
demás sitios se utilizaron términos booleanos y
opciones de búsqueda avanzada para afinar la
exploración.
La recuperación de artículos fue en su mayoría
mediante acceso libre, aunque en ocasiones se utilizó
el portal de la biblioteca digital de la Universidad
Autónoma de San Luis Potosí. En la tabla 1 se
muestran las palabras clave que permitieron obtener
un mayor éxito en la búsqueda.
Tabla 1. Palabras claves utilizadas en la busqueda de la literatura
Índice/Base de
datos

PubMed

Palabras clave
utilizadas
sexual health
promotion,
adolescent
health
promotion/sexual
health/young
adult/adolescent

Combinación utilizada

Resultados

(sexual health promotion[Title/Abstract]) AND
adolescent[Title/Abstract]

63

((("Health Promotion"[Mesh]) AND "Sexual
Health"[Mesh]) AND "Young Adult"[Mesh])
AND "Adolescent"[Mesh]

30

EBSCO

sexual health
promotion

TI sexual health promotion AND AB sexual
health promotion AND TI adolescent ADN AB
adolescent

39

Scopus

sexual health
promotion,
adolescents

( TITLE (sexual AND health
AND promotion) AND ABS (sexual AND health
AND promotion) AND TITLE (adolescents) AND
ABS (adolescents))

19

sexual health promotion AND adolescents

15

sexual health promotion AND young adults

19

promoción salud sexual AND adolescentes

93

promoción salud sexual AND jóvenes

78

ScienceDirect

Scielo

sexual health
promotion,
adolescents
sexual health
promotion, young
adults
promoción salud
sexual, adolescentes
promoción salud
sexual AND
adolescentes

Fuenta: Construcción propia

Se incluyeron solamente artículos empíricos y la
selección se centró en intervenciones realizadas
desde la promoción de la salud sexual en la población
adolescente y joven. A pesar de elegir solamente
artículos publicados en países latinoamericanos y del
caribe, se revisaron trabajos escritos en inglés,
español y portugués.
La selección y la depuración de artículos se realizó
mediante la lectura y el análisis del título, resumen y
texto completo de acuerdo con los criterios

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.4 octubre - diciembre, 2022

34

�Artículo de Revisión

mencionados anteriormente. Se tuvo acceso a un
total de 161 artículos, de los cuales se recuperaron
157 en texto completo. De éstos, 36 fueron
descartados por título ya que hacían referencia a
estudios realizados en países que no pertenecían a la
región de América Latina y el Caribe; 57 más fueron
excluidos por resumen y 41 fueron descartados al
leer el texto completo debido a ser estudios ajenos a
la región, ser trabajos teóricos y/o no realizar alguna
intervención desde la promoción de la salud sexual,
lo que dejó en total 22 artículos para revisión y
análisis (Ver Figura 1).
Los artículos fueron leídos y sistematizados en una
tabla matriz que incluía los siguientes datos: autor,
año, enfoque, diseño, lugar, muestra, instrumentos o
técnicas, variables o dimensiones, análisis y
resultados principales. Posteriormente, los resultados
de los artículos fueron analizados y agrupados en
áreas temáticas con el apoyo de tablas para
identificar temas recurrentes (Arksey &amp; O’Malley,
2005; Popay et al., 2006).

Tabla 2 Características generales de los estudios
Característica Núm. Característica
Idioma
Español
Inglés
Portugués
País
Colombia
Cuba
Brasil
Costa Rica
México
Bolivia,
Ecuador y
Nicaragua
Puerto Rico
Enfoque
Cualitativo
Cuantitativo
Mixto

Participantes
16 Adolescentes
5 Jóvenes
1 Adolescentes y jóvenes
Diseño
5 Concurrente
5 Descriptivo
4 Investigación participativa
3 Cuasi experimental
3 Exploratorio

Núm.
13
5
4
3
3
3
2
2

Investigación acción
participativa

2

Investigación acción
Transversal
10 Experimental
8 Estudio de caso
4 Secuencial

2
2
1
1
1

1
1

Fuenta: Construcción propia

Los hallazgos más relevantes son agrupados en los
temas más frecuentes reportados por los estudios en
sus resultados (Ver tabla 3), los cuales son
presentados de manera narrativa en tres áreas
temáticas: evaluación inicial, intervención y
evaluación final.
Tabla 3 Temas repostados con mayor frecuencia en los estudios seleccionado

Resultados
De los 22 artículos seleccionados y sistematizados, el
trabajo más antiguo fue del año 1999 y el más
reciente de 2021. La mayoría fueron realizados en
Colombia y Cuba, además de estar escritos en
español. El enfoque metodológico más utilizado fue
el cualitativo, mientras que la gran parte de los
estudios se enfocaron en la población adolescente
(Ver tabla 2).

ÁREAS
Evaluación inicial Intervención Evaluación final
ESTUDIOS
1 2 3 4
5
6
7
8
Rodríguez et al. (1999)
- ✓ ✓
Gallegos et al. (2008)
- ✓ ✓
Leyva et al. (2011)
- ✓ ✓
Mantilla et al. (2012)
- ✓ - ✓
✓
✓
Pérez (2012)
✓ ✓ ✓ ✓
✓
✓
Umaña y Chaves et al. (2012) - ✓
✓
Martínez et al. (2013)
✓
Rodríguez et al. (2013)
✓ - ✓
Vélez et al. (2015)
✓
✓
Benavides y Alfaro (2016)
- ✓
✓
✓
✓
Ivanova et al. (2016)
✓ - ✓
✓
✓
✓
Meza (2016)
✓ ✓ ✓
✓
Palacios et al. (2016)
✓ ✓ - ✓
✓
✓
✓
Sánchez et al. (2016)
- ✓ ✓
✓
✓
✓
Souza et al. (2016)
✓
✓
✓
✓
Tavares et al. (2016)
✓ - ✓
✓
✓
Bravo et al. (2017)
✓
✓
Zanatta (2017)
✓
Ferreira et al. (2018)
✓ - ✓ ✓
Palma y Orcasita (2018)
- ✓ ✓ ✓
Morales et al. (2019)
- ✓ ✓
✓
✓
Mederos (2021)
- ✓
✓
✓
Total
7 7 6 8
5
8
18
9
Fuenta: Construcción propia
1- Percepción
2- Desinformación
3- Riesgos sexuales
4- Intereses
5- Adaptación
6- Estrategias
7- Alcances
8- Limitaciones

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.4 octubre - diciembre, 2022

35

�Artículo de Revisión

Evaluación inicial
En primer lugar, se describen los hallazgos que
encontraron aquellos estudios que realizaron un
diagnóstico o una evaluación inicial en la población
adolescente y joven.
Percepción de la sexualidad
Los estudios reportan que adolescentes y jóvenes
conciben la sexualidad y la salud sexual
frecuentemente enmarcada dentro de un contexto
netamente biológico y focalizado en la genitalidad,
lo que restringe considerar otros aspectos
relacionados a lo psicológico, lo social y lo cultural
(Meza Arguedas, 2016; Palacios Rodríguez et al.,
2016; Rodríguez Cabrera et al., 2013). Así pues, en
algunos casos se observó que la salud sexual sigue
mostrándose como tabú y su información es difícil de
abordar (Ferreira do Nascimento et al., 2018; Tavares
Gontijo et al., 2016), particularmente en proyectos
que involucraban la participación de los padres de
familia (Ivanova et al., 2016; Pérez Berrocal, 2012).
Desinformación
Estudios encontraron que adolescentes y jóvenes
contaban en general con un nivel de desinformación
considerable en salud sexual; en específico, se
encontró desconocimiento en temas como las ITS, el
uso de anticonceptivos, el embrazo a temprana edad,
los derechos sexuales, entre otros (Mantilla Uribe et
al., 2012; Meza Arguedas, 2016; Palacios Rodríguez
et al., 2016; Palma &amp; Orcasita, 2018; Pérez Berrocal,
2012; Rodríguez Cabrera et al., 2013; Sánchez
Medina et al., 2016). En caso de contar con
información, rara vez se cuestionaba la validez y el
origen de ésta (Pérez Berrocal, 2012; Rodríguez
Cabrera et al., 2013).
Riesgos sexuales
Algunos de los artículos encontraron que
adolescentes y jóvenes se exponían a riesgos
sexuales como la falta de uso del condón o barreras
de látex durante las relaciones sexuales (Ferreira do
Nascimento et al., 2018; Gallegos et al., 2008; Leyva
Ramírez et al., 2011; Palma &amp; Orcasita, 2018; Pérez
Berrocal, 2012), la práctica de relaciones sexuales
bajo el influjo de drogas y el intercambio de juguetes
sexuales (Palma &amp; Orcasita, 2018). En el caso de la
falta de uso del condón, adolescentes y jóvenes
justificaban su decisión debido a tener una relación
monógama (Palma &amp; Orcasita, 2018) o porque su
pareja se rehusaba a usarlo (Gallegos et al., 2008;

Morales et al., 2019), mientras que otros afirmaron
considerarlo incomodo o que reducía el placer
durante las relaciones sexuales (Morales et al., 2019).
Intereses
Los temas que adolescentes y jóvenes reportaron de
mayor interés fueron las ITS (Benavides Leal &amp;
Alfaro Salas, 2016; Mantilla Uribe et al., 2012;
Palacios Rodríguez et al., 2016; Rodríguez Cabrera
et al., 2013; Tavares Gontijo et al., 2016; Umaña
Chacón &amp; Chaves Mayorga, 2012), el placer sexual
y el erotismo (Benavides Leal &amp; Alfaro Salas, 2016;
Palacios Rodríguez et al., 2016; Rodríguez Cabrera
et al., 2013; Tavares Gontijo et al., 2016), el
embarazo a temprana edad (Benavides Leal &amp; Alfaro
Salas, 2016; Mantilla Uribe et al., 2012; Rodríguez
Cabrera et al., 2013), el aborto (Benavides Leal &amp;
Alfaro Salas, 2016; Umaña Chacón &amp; Chaves
Mayorga, 2012), los derechos sexuales (Mantilla
Uribe et al., 2012; Palacios Rodríguez et al., 2016),
el noviazgo (Mantilla Uribe et al., 2012; Rodríguez
Cabrera et al., 2013), el uso adecuado del condón
(Mantilla Uribe et al., 2012; Tavares Gontijo et al.,
2016), los roles de género (Ivanova et al., 2016), la
violencia sexual y los delitos sexuales (Palacios
Rodríguez et al., 2016).
A su vez, refirieron que el abordaje de la salud sexual
debía ser de forma natural, dinámica y lúdica con la
ayuda de actividades como talleres, dramatizaciones,
escritura de poemas, utilización de redes sociales,
recursos audiovisuales, participación de los pares,
entre otras (Mantilla Uribe et al., 2012; Mederos
Villalón, 2021; Morales et al., 2019; Palacios
Rodríguez et al., 2016; Rodríguez Cabrera et al.,
2013; Tavares Gontijo et al., 2016). Esto obedece,
según adolescentes y jóvenes, a que la forma en
cómo se ha abordado la salud sexual, frecuentemente
cae en la monotonía de actividades y la exposición de
temas repetitivos (Mantilla Uribe et al., 2012;
Palacios Rodríguez et al., 2016; Tavares Gontijo et
al., 2016).
Intervención
En la siguiente área se muestran las implicaciones
que conllevó el diseño de los estudios revisados, así
como las estrategias que se implementaron para la
promoción de la salud sexual.

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�Artículo de Revisión

Adaptación
Para obtener los resultados esperados y las metas
planteadas, algunos proyectos tomaron en cuenta las
normas sociales y culturales de los grupos con los
que se realizaría la intervención moral (Morales et
al., 2019; Souza et al., 2007). Esto fue considerado
debido a que creencias y prácticas de género
relacionadas al machismo y el rol tradicional de la
mujer, influían de manera importante respecto a la
atención y el autocuidado de la salud sexual (Ferreira
do Nascimento et al., 2018; Morales et al., 2019;
Pérez Berrocal, 2012; Sánchez Medina et al., 2016).
Estrategias
Se observó que los estudios hicieron uso de distintas
estrategias para promocionar la salud sexual con la
población adolescente y joven. Dentro de éstas, se
reportaron actividades como talleres dirigidos por
especialistas (Ivanova et al., 2016; Pérez Berrocal,
2012; Souza et al., 2007), capacitación a
profesionales y profesores (Rodríguez Jústiz et al.,
1999; Zanatta, 2017), conversatorios y platicas
informativas (Mantilla Uribe et al., 2012; Palacios
Rodríguez et al., 2016), dramatizaciones (Pérez
Berrocal, 2012; Souza et al., 2007), uso de las redes
sociales como Facebook, WhatsApp y Twitter
(Ivanova et al., 2016; Palacios Rodríguez et al.,
2016), análisis grupales (Mantilla Uribe et al., 2012),
construcción de material pedagógico (Zanatta,
2017), creación de una sección especializada en la
biblioteca escolar (Rodríguez Jústiz et al., 1999),
elaboración de un diario educativo (Mederos
Villalón, 2021) y difusión de una revista basada en
las vivencias de los mismos adolescentes y jóvenes
(Pérez Berrocal, 2012).
Evaluación final
Por último, en esta área se muestra el impacto
logrado por las acciones de los estudios analizados,
con relación a los alcances y las limitaciones
reportadas.
Alcances
Gran parte de los estudios reportan un aumento
respecto al conocimiento inicial que adolescentes y
jóvenes tenían sobre la salud sexual, el cual es
adjudicado a los proyectos de intervención (Meza
Arguedas, 2016; Palacios Rodríguez et al., 2016;
Palma &amp; Orcasita, 2018; Tavares Gontijo et al.,
2016; Umaña Chacón &amp; Chaves Mayorga, 2012;
Vélez et al., 2015). El aprendizaje se refiere a temas

como las ITS (Leyva Ramírez et al., 2011; Martínez
de León et al., 2013; Meza Arguedas, 2016; Palma &amp;
Orcasita, 2018), los métodos anticonceptivos y de
protección (Leyva Ramírez et al., 2011; Meza
Arguedas, 2016; Palma &amp; Orcasita, 2018; Sánchez
Medina et al., 2016), los derechos sexuales (Mantilla
Uribe et al., 2012; Meza Arguedas, 2016), el aborto,
el embarazo (Leyva Ramírez et al., 2011) y el uso de
los servicios de salud locales (Morales et al., 2019).
Particularmente en el tema relacionado a la
promoción del uso del condón, se reportó que las
acciones generaron mayor intención de uso en las
relaciones sexuales, no solamente del condón
masculino, sino también del femenino (Gallegos et
al., 2008; Morales et al., 2019).
Asimismo, se expone que el aprendizaje de
adolescentes y jóvenes posibilitó la reflexión
(Palacios Rodríguez et al., 2016; Palma &amp; Orcasita,
2018; Sánchez Medina et al., 2016); además de
generar un cambio en la precepción de la salud
sexual, la cual ahora se narraba como un fenómeno
que involucra aspectos no solamente reproductivos y
biológicos, sino también psicológicos, sociales y
culturales (Ivanova et al., 2016; Mantilla Uribe et al.,
2012; Martínez de León et al., 2013; Palma &amp;
Orcasita, 2018; Souza et al., 2007).
Solo un estudio reportó un gran interés en las
acciones por parte de todos los involucrados
(Benavides Leal &amp; Alfaro Salas, 2016); no obstante,
un número considerable describió una participación
aceptable por parte de adolescentes y jóvenes
(Benavides Leal &amp; Alfaro Salas, 2016; Gallegos et
al., 2008; Mederos Villalón, 2021; Palacios
Rodríguez et al., 2016; Rodríguez Jústiz et al., 1999;
Souza et al., 2007; Tavares Gontijo et al., 2016). A
su vez, artículos describieron una satisfacción en
participantes con respecto a las metas alcanzadas,
mientras que otros reportaron haber sido
considerados como de utilidad y valor para la
población (Morales et al., 2019; Palacios Rodríguez
et al., 2016; Palma &amp; Orcasita, 2018; Tavares
Gontijo et al., 2016). También en algunos casos, las
personas involucradas afirmaron haber obtenido una
sensación de empoderamiento (Palma &amp; Orcasita,
2018; Souza et al., 2007), así como haber creado
vínculos y redes de apoyo (Palma &amp; Orcasita, 2018).

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�Artículo de Revisión

Algunos estudios facilitaron el trabajo de distintos
sectores y profesionales, pues se destacó el apoyo de
instituciones educativas (Palacios Rodríguez et al.,
2016; Rodríguez Jústiz et al., 1999) y
gubernamentales (Ivanova et al., 2016; Palacios
Rodríguez et al., 2016), así como del personal de
salud que fue descrito como una gran ventaja para el
desarrollo de los proyectos (Ivanova et al., 2016;
Mederos Villalón, 2021; Palacios Rodríguez et al.,
2016; Tavares Gontijo et al., 2016).
En donde se contó con la participación de docentes
se observaron cambios importantes en la enseñanza
de los temas de sexualidad, se mostró una actitud más
abierta y natural ante la temática y se implementaron
estrategias creativas gracias al cambio de concepción
sobre la sexualidad que tenían docentes (Mantilla
Uribe et al., 2012). Igualmente, donde participaron
padres de familia, se describió que su colaboración
permitió mejorar la comunicación entre estos y
adolescentes en cuestiones de salud sexual (Bravo
González et al., 2017; Morales et al., 2019;
Rodríguez Jústiz et al., 1999).
Asimismo, se resalta la participación de amigos y/o
pares, dado que representaban un recurso importante
en adolescentes y jóvenes para informarse y tomar
decisiones en materia de salud sexual (Palma &amp;
Orcasita, 2018; Pérez Berrocal, 2012; Sánchez
Medina et al., 2016). Así pues, adolescentes y
jóvenes percibían mejor los proyectos donde
participaban los pares, ya que se mostraban más
abiertos a trabajar y obtener información con gente
joven o similar a su edad, pues consideraban tener
mismos intereses y experiencias similares (Ivanova
et al., 2016; Morales et al., 2019; Palacios Rodríguez
et al., 2016; Souza et al., 2007).
Limitaciones
A pesar de que estudios reportaron una buena
participación de adolescentes y jóvenes, otros
describieron una colaboración poco intencionada o
escasa, caracterizada por poca interacción y bajo
interés en las actividades realizadas (Benavides Leal
&amp; Alfaro Salas, 2016; Palacios Rodríguez et al.,
2016; Souza et al., 2007; Tavares Gontijo et al.,
2016; Vélez et al., 2015). De igual manera, un
estudio mencionó limitaciones respecto al desarrollo
de la evaluación final con todos los involucrados, lo
que condicionó no obtener los resultados esperados
(Ivanova et al., 2016).

Con la participación de profesores, un artículo
menciona que la colaboración fue difícil y representó
una limitante puesto que los mismos tenían un
significado importante para los adolescentes
(Palacios Rodríguez et al., 2016). A su vez, la
participación de padres de familia fue limitada, dado
que adolescentes y jóvenes no quisieron su
involucramiento en las actividades (Palacios
Rodríguez et al., 2016); mientras que donde
participaron, hubo falta de interés para acceder y
revisar los recursos propuestos para los mismos
(Bravo González et al., 2017).
Finalmente, se presentaron estudios donde se
encontró que no hubo diferencias significativas
respecto a algunos conocimientos finales o el
aprendizaje después de la intervención, en
comparación a los obtenidos en la evaluación inicial
(Meza Arguedas, 2016; Sánchez Medina et al., 2016)
Discusión
Los artículos presentados muestran información de
los alcances y las limitaciones de realizar
intervenciones basadas en la promoción de la salud
sexual. Respecto al aspecto metodológico, se
encontró una diversidad de diseños que hace difícil
establecer el más pertinente, así como las directrices
específicas para llevar a cabo proyectos de este tipo.
A su vez, se evidencia la necesidad de estudios que
resalten la evaluación de las estrategias utilizadas,
más aún si se considera que gran parte de las acciones
reportadas fueron meramente informativas, por lo
que quedaría pendiente demostrar si la difusión de
información para el desarrollo de nuevos
conocimientos genera un cambio genuino en el
comportamiento sexual de adolescentes y jóvenes.
En este sentido, cabe mencionar que el éxito de las
intervenciones en salud depende de múltiples
factores y particularmente, aquellas dirigidas a
promover cambios en la salud, puesto que no
muestran resultados de manera inmediata, sino que
los beneficios tienden a tardar en presentarse y son
difíciles de observar (Nebot et al., 2011).
Los estudios muestran una concepción de la salud
sexual enmarcada aún dentro de una definición
netamente biológica y genital, además de seguir
percibiéndose a la misma como tema tabú (Meza
Arguedas, 2016; Palacios Rodríguez et al., 2016;
Pérez Berrocal, 2012; Rodríguez Cabrera et al.,
2013). No obstante, resaltan aspectos sociales y

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�Artículo de Revisión

culturales permeados por creencias de género
arraigadas que representan una limitante para la
atención de la salud sexual y reproductiva (Ferreira
do Nascimento et al., 2018; Morales et al., 2019;
Pérez Berrocal, 2012; Sánchez Medina et al., 2016),
debido a que ésta llega a percibirse como un asunto
exclusivo de mujeres, pues los hombres la consideren
ajena y solo hacen uso de los servicios en situaciones
de emergencia (Obach et al., 2018). En consecuencia,
plantear estrategias desde una perspectiva restringida
y parcial representa un obstáculo para las acciones
que busquen la atención integral de la salud sexual
(Preinfalk, 2016). Los proyectos deben considerar las
creencias, las prácticas y las normas grupales para
mayor relevancia y mejor aproximación a la realidad
de las personas (Bowring et al., 2018).
A pesar del fácil acceso a información a través del
internet y las diversas redes sociales, adolescentes y
jóvenes aún muestran una carencia considerable de
información en salud sexual (Mantilla Uribe et al.,
2012; Meza Arguedas, 2016; Palacios Rodríguez et
al., 2016; Palma &amp; Orcasita, 2018; Pérez Berrocal,
2012; Rodríguez Cabrera et al., 2013; Sánchez
Medina et al., 2016). Cabría realizar estudios sobre
la forma en como hacen uso de esta información,
además de evaluar la calidad y la objetividad de la
misma. La poca información con la que cuentan,
sumado a la exposición de otros riesgos como el
consumo de drogas y la práctica de conductas
sexuales desprotegidas que es reportado (Ferreira do
Nascimento et al., 2018; Gallegos et al., 2008; Leyva
Ramírez et al., 2011; Palma &amp; Orcasita, 2018; Pérez
Berrocal, 2012), potencializan consecuencias
negativas que comprometen la integridad de la salud
sexual y se ve reflejado en el aumento de la infección
por VIH (ONUSIDA, 2018) y la alta tasa de
embarazo adolescente en la región (Organización
Panamericana de la Salud et al., 2018).
El éxito de la promoción de la salud sexual, implica
la colaboración de distintos sectores de la población
que van desde la familia hasta el Estado (OMS, OPS
&amp; WAS, 2000); así pues, la participación de los
mismos beneficiaros es esencial para el
mejoramiento de sus condiciones en salud sexual; sin
embargo, los estudios mostraron ambigüedad
respecto al interés en participar de adolescentes y
jóvenes; pues mientras algunos estudios reportaron
una colaboración aceptable (Benavides Leal &amp;
Alfaro Salas, 2016; Gallegos et al., 2008; Palacios

Rodríguez et al., 2016; Rodríguez Jústiz et al., 1999;
Souza et al., 2007; Tavares Gontijo et al., 2016),
otros encontraron poca participación (Benavides
Leal &amp; Alfaro Salas, 2016; Palacios Rodríguez et al.,
2016; Souza et al., 2007; Tavares Gontijo et al.,
2016; Vélez et al., 2015). Esto es relevante, pues en
la medida que adolescentes y jóvenes se muestren
renuentes a ejercer una participación interesada y
genuina, será difícil que adquieran los conocimientos
y las habilidades necesarias para mejorar su salud
sexual (Palacios Rodríguez et al., 2016).
El desinterés presentado por ciertos grupos de
adolescentes y jóvenes puede atribuirse a lo que
refieren como temas repetitivos y la monotonía de
estrategias para abordar dichos temas (Mantilla
Uribe et al., 2012; Palacios Rodríguez et al., 2016;
Tavares Gontijo et al., 2016). Así pues, es importante
acordar temas de interés común que consideren los
actuales fenómenos sociales y políticos de la región
como lo son los movimientos feministas, las nuevas
masculinidades, las diversidades sexuales, los
derechos sexuales, la violencia sexual, la
legalización del aborto, entre otros. A su vez, el
abordaje de la salud sexual requiere de estrategias
innovadoras que atraigan el interés y rompan con la
monotonía referida.
Cabe puntualizar que debido al alcance del scoping
review, no se evalúa la metodología y la calidad de
los resultados de los artículos analizados, lo que
representa una limitante para la toma de decisiones
metodológicas. No obstante, la presente revisión
muestra un panorama sobre las estrategias y las
acciones que han sido implementadas para mejorar
las condiciones de salud sexual en grupos clave de la
región de América Latina y el Caribe como lo son
adolescentes y jóvenes.
Conclusiones
A más de 20 años de la presentación del documento
Promoción de la salud sexual. Recomendaciones
para la acción, el panorama de las intervenciones
para la promoción de la salud sexual en adolescentes
y jóvenes se muestra con escasa producción, dado los
pocos estudios formulados a partir de esta
perspectiva. Son pocos los países de la región de
América Latina y el Caribe que reportan estudios, por
lo que es necesario aumentar su producción para
comprender la realidad de la región y definir
estrategias pertinentes para mejorar las condiciones

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�Artículo de Revisión

de atención y cuidado de la salud sexual en
adolescentes y jóvenes. Esto es importante pues
en el contexto mundial de la investigación, América
Latina y el Caribe se sitúan como una región limitada
y desigual a comparación de otras debido a su
historia política, social, institucional, de enseñanza y
económica (Suárez Amaya &amp; Diaz Barrios, 2013). El
panorama mostrado por esta revisión permite
identificar abordajes potenciales, además de motivar
esfuerzos para el desarrollo de más estudios que
permitan definir las directrices más pertinentes para
la promoción y el mejoramiento de la salud sexual en
adolescentes y jóvenes.
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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.4 octubre - diciembre, 2022

42

�Artículo Breve

DETERMINACIÓN DEL ESTADO NUTRICIONAL Y SU RELACIÓN CON LA ALBÚMINA EN
ADULTOS MAYORES DE TLAXCALA.
DETERMINATION OF THE NUTRITIONAL STATUS AND ITS RELATIONSHIP WITH ALBUMIN IN THE OLDER
ADULTS OF TLAXCALA.

Reyes Maldonado Erika Fabiola*, Zayas Serrano Elia Carmen*, Sánchez Flores Terpsícore*.
*Centro de Estudios Superiores de Tepeaca (CEST), Puebla. México.

RESUMEN
Introducción: El estado de nutrición está relacionado con el envejecimiento. Objetivo: Determinar la relación de los niveles
de albúmina y el estado nutricional en adultos mayores de Tlaxcala. Material y Método: Estudio transversal, en 31 personas
de 60 a 65 años; 22.5% hombres y 77.5% mujeres, se determinó albúmina e IMC, se utilizó instrumento Mini Nutritional
Assessment (MNA). Resultados: 74.20% niveles bajos de albúmina, 58.1% con sobrepeso/obesidad, 9.7% con desnutrición
y 67.7% con riesgo de desnutrición por MNA. Conclusiones: A nivel general predominó la desnutrición, los valores de
albumina correlacionan con los diferentes métodos de medición antropométrica del estado nutricio.
Palabras Clave: Adulto mayor, estado nutricio, albúmina.

ABSTRACT
Introduction: Nutritional status is related to aging. Objective: To determine the relationship between albumin levels and
nutritional status in older adults from Tlaxcala. Material and method: Cross-sectional study, in 31 people aged 60 to 65
years; 22.5% men and 77.5% women, albumin and BMI were determined, using the Mini Nutritional Assessment (MNA)
instrument. Results: 74.20% had low albumin levels, 58.1% were overweight/obese, 9.7% were malnourished, and 67.7%
were at risk of malnutrition due to MNA. Conclusions: At a general level, malnutrition prevailed, albumin values correlate
with the different methods of anthropometric measurement of nutritional status.
Key words: Elderly, nutrition, albumin.
Correspondencia: Erika Fabiola Reyes Maldonado
reynadrakon@ces-tepeaca.edu.mx
Recibido: 20 de abril 2022, aceptado: 12 de septiembre 2022
©Autor2022
Citation: Reyes Maldonado E.F., Zayas Serrano E.C., Sánchez Flores T. (2022) Determinación del estado
nutricional y su relación con la albúmina en adultos mayores de Tlaxcala. Revista Salud Pública y
Nutrición, 21 (4), 43-47. https://doi.org/10.29105/respyn21.4-688

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.4 octubre - diciembre, 2022

43

�Artículo Breve

Significancia
En la casa del abuelo del municipio de San Juan
Totolac, Tlaxcala, no existe hasta el momento
evidencia de este tipo de estudio en el adulto mayor,
esto permite que la información beneficie tanto a los
pacientes como al personal que labora en dicho lugar,
de esta manera se logrará mejorar los padecimientos
de las personas geriátricas, que se ven perjudicadas
principalmente por llevar una mala alimentación.

adultos mayores. Se incluyeron 52,911 participantes
de ambos géneros, se obtuvieron los resultados de
índice de masa corporal (IMC), y las concentraciones
de albúmina, entre los sujetos con alto riesgo de
desnutrición por el cuestionario Mini Nutritional
Assement (MNA), encontrando significativamente
más bajos que aquellos sin riesgo. Por lo que se
concluye que estos biomarcadores son útiles para
conocer la desnutrición en adultos mayores.

Introducción
El envejecimiento es la última etapa de desarrollo en
el ciclo de la vida. En México, de acuerdo con la
Encuesta Intercensal del Instituto Nacional de
Estadística y Geografía (INEGI), en 2018, reporta
que el grupo etario de 50 a 64 años representa un
13.90 % de la población total, y el grupo de 65 años
y más conforman un 7.90%.

El objetivo del presente estudio es determinar el
estado nutricional y su relación con la albúmina en
los adultos mayores adscritos a la casa del abuelo en
el municipio de San Juan Totolac, Tlaxcala, México
de octubre a diciembre del 2020.

En un estudio reciente realizado por Osuna y
colaboradores en 2015, se ha observado que la
desnutrición en ancianos está relacionada con
múltiples consecuencias, que incluyen: alteración en
la función muscular, disminución de la masa ósea,
disfunción inmunitaria, anemia, repercusión en el
estado cognitivo, retardo en la cicatrización, pobre
recuperación posterior a una cirugía, incremento del
riesgo de estancia hospitalaria, fragilidad, mortalidad
y reducción en la calidad de vida.
Actualmente se ha propuesto el uso de El Mini
Nutritional Assessment (MNA), que es una prueba
para determinar el riesgo de malnutrición y es un
cuestionario de 18 preguntas; éste valora tanto
parámetro dietético, antropométricos y de salud; con
valores inferiores a 17 refiere un estado con
desnutrición, mayor a este hasta 23.50 revelan riesgo
de desnutrición y superiores a 24 indican un
adecuado estado nutricional.
Respecto a la albúmina sérica humana, ésta
constituye aproximadamente un 60% del total de
proteínas en sangre. Es una proteína visceral cuyo
resultado se manifiesta por el consumo y absorción
alimentaria de las 3 semanas anteriores.
En la actualidad, son pocos los estudios que se
enfocan en determinar el estado nutricio de los
adultos mayores en México, Zhiying Zhang y
colaboradores, en el año 2017, realizaron un estudio
con el objetivo de evaluar desnutrición entre los

Material y Método
Para el análisis de los adscritos a la Casa del Abuelo
se tomaron en cuenta los siguientes criterios: a).
Inclusión: Adultos mayores de 60 años de ambos
géneros adscritos en la casa del abuelo, que desearon
participar en el estudio; b). No inclusión: Adultos
mayores que no quisieran participar, que presentaron
alguna alteración en el estado de conciencia que
impidiera la aplicación del instrumento, pacientes
con antecedente de diagnóstico de enfermedad renal
crónica u otra enfermedad; c). Eliminación: adultos
mayores que decidieran retirarse durante el estudio o
que su entrevista quedase incompleta.
A cada uno de los participantes se les explicó el
estudio y una vez firmado el formato de
consentimiento informado, se aplicó el instrumento
de medición Mini Nutricional de Assement (MNA) y
se realizaron las mediciones antropométricas. Cada
cuestionario tuvo un folio, que garantizó la
confidencialidad de los datos.
Para obtener las medidas antropométricas se
utilizaron los criterios de Yepez 2017 y Pugliesi P
(2021). Los adultos mayores que presentaron ciertas
limitaciones físicas se utilizaron el índice de altura
rodilla- talón, para realizar fórmulas de estimación
con las ecuaciones siguientes:
Talla (varones)
Centímetros = 64.19 - [0.04 x edad (años)] + (2.02 x
(AR) Altura de rodilla).

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�Artículo Breve

Talla (mujeres)
Centímetros = 84.88 - [0.24 x edad (años)] + (1.83 x
(AR) Altura de rodilla).
Posteriormente se calculó el índice de masa corporal
(IMC), dividiendo la masa en kilogramos (el peso)
dividido por el cuadrado de la estatura expresada en
metros (altura).
Para la circunferencia de pantorrilla, se solicitó estar
descubierta, se ubicó el punto máximo en su eje
longitudinal de la misma, sin realizar presión sobre
la piel, se colocó la cinta métrica alrededor de la
pantorrilla y se midió en centímetros.
En cuanto a la circunferencia braquial, con el brazo
relajado, se colocó alrededor en el punto medio entre
la clavícula (acromion) y el codo (olécranon) sin
presión a la piel, y se midió en centímetros.
Para la circunferencia abdominal, se solicitó a
persona estar de pie, con área libre, sin ropa
accesorios, y se midió en el punto medio entre
última costilla, la cresta iliaca y el ombligo, en
momento que se realizó una respiración lenta y
expulsó el aire.

la
ni
la
el
se

Para la prueba de albúmina, se utilizaron 2
microlitros de muestra diluida con 150 microlitros de
reactivo R1 de suero, se incubó por 5 minutos a 37
grados. Se añadió a la mezcla 40 microlitros de
reactivo R2 spinreact y se incubó a la misma
temperatura por 5 minutos. Se leyó en un
espectrofotómetro marca Jenway 6300 a 630
nanómetros.
La captura de los datos se realizó en el programa de
Microsoft Excel 2010 y para el análisis estadístico se
utilizó el programa IBM SPSS Statistics versión 21.

Albumina
La media de albumina fue de 3.1 ± 0.4 (DS). El
74.2% presentó rangos bajos de albumina (&lt;2.5 g/dl),
el 25.8% rangos normales (2.5 – 3.4 g/dl).
Índice de Masa Corporal (IMC).
Del total de la muestra, el 16.1% presentó bajo peso,
25.8% normal, 58% sobrepeso/obesidad, (ver tabla
1). La media de IMC de 27.2 ± 3.9(DS).
Cuestionario de Mini Nutritional Assessment
(MNA).
Los resultados del MNA, reportan que el mayor
porcentaje (67.7%) de adscritos al centro tienen
diagnóstico de riesgo de desnutrición, (ver tabla 1).
Circunferencia de brazo, pantorrilla y abdominal
En la circunferencia de brazo, 54.8% tuvieron
valores normales. En la circunferencia de pantorrilla
71% tuvieron valores de desnutrición. En relación
con la distribución de la circunferencia abdominal, el
45.1% y el 22.6% presentaron, respectivamente,
valores compatibles con riesgo muy alto y alto de
mala nutrición, (ver tabla 1).
Para conocer la relación entre el estado nutricio de
los adultos mayores y el nivel de albúmina, se utilizó
la Prueba de correlación de Spearman con un valor
crítico de rho 0.207; Se obtuvo un coeficiente de
correlación de 0.363 (correlación positiva
moderada). La dispersión del estado nutricional y la
albúmina tiene una correlación directa positiva de
36.30% de predicción (0.363), por tanto, el estado
nutricio que se encuentra en las personas mayores
puede tener alteración anormal en dicha proteína.
Las mediciones del estado por diferentes métodos
correlacionan estadísticamente con los niveles de
albumina con una “p” en un rango de 0.000 al 0.01
con los diagnósticos. (ver tabla 1)

El protocolo del proyecto fue aprobado por el comité
de Bioética e Investigación de la institución (Centro
de Estudios Superiores de Tepeaca, CEST).
Resultados
En la investigación, participaron 31 adultos mayores
y se encontró con mayor frecuencia el género
femenino (80.6%). La media de edad fue de 70.3 ±
7.2(DS) años.

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�Artículo Breve

Tabla 1 Estado nutricio por diferentes mediciones y media de albumina por
diagnóstico. Se muestran los resultados de los diagnósticos del estado nutricio
de acuerdo a las medidas antropométricas, IMC, los resultados del MNA y las
medias de albúmina.

Indicador de estado nutricio

Número

%

Albumina
IC95

Media

Correlación
rho

IC95

Índice de Masa corporal*
Bajo peso
Normal
Sobrepeso
Obesidad

5
8
10
8

16
26
32
26

Circunferencia de brazo **
Normal
Riesgo desnutrición

17
14

55 3.5 (± 0.3)
45 2.9 (± 0.2)

0.14 0.54
0.1

Circunferencia de Pantorrilla*
Normal
Riesgo desnutrición

9
22

29 3.5 (± 0.3)
71 2.9 (± 0.2)

0.19 0.922 0.762-1.03
0.08

Circunferencia abdominal*
Riesgo bajo
Riesgo alto
Riesgo muy alto

10
7
14

32 2.9 (± 0.3)
23 2.7 (± 0.3)
45 2.7 (± 0.5)

0.18
0.745 0.585-0.855
0.22
0.26

Mini Nutritional Assessmentt**
Desnutrición
Normal
Riesgo desnutrición

3
7
21

9.7 2.7 (± 0.3)
23 3.6 (± 0.3)
68 2.9 (± 0.2)

0.711-0.981
0.33
0.871
0.22
0.08

2.7 (± 0.5)
3.5 (± 0.3)
2.8 (± 0.3)
3.2 (± 0.3)

0.43
0.2 0.723 0.56-0.83
0.18
0.2

Conclusiones
La combinación de la determinación del estado
nutricional y de la albúmina ayuda en la valoración
de la malnutrición de los adultos mayores. Los altos
porcentajes de adultos mayores con desnutrición o en
riesgo de desnutrición en esta muestra y debido a que
son un grupo vulnerable es posible considerar la
periodicidad en una atención médica periódica.
Bibliografía

0.38-0.65

Fuente: Datos obtenidos mediante la presente investigación.
* p≤&lt;0.001, ** p&lt;0.05

Discusión
Los resultados del presente estudio muestran una
relación alta estadísticamente significativa entre las
variables, excepto en la circunferencia del brazo
donde la relación fue moderada. Estos hallazgos
concuerdan con el trabajo realizado por Vidaña G en
el año 2019; en ambos estudios se observa una
estrecha relación entre las variables, lo que indica
que una malnutrición se verá reflejada en el
desequilibrio de la albúmina de forma negativa. En
cuanto al Mini Nutritional Assement (MNA) en
nuestro estudio, se observa que más de la mitad de
dicha población tiene un alto riesgo de desnutrición
y una albúmina baja; Esto coincide con los resultados
de Muñoz, Zhiying (2017) y Yuvaraj (2018), así
como los estudios de Muñoz B. y colaboradores,
Conroy G. en el 2017 y Fuentes en el 2020 en los
cuales se observa un alto porcentaje en riesgo de
desnutrición.
También se observan resultados similares a los
estudios realizados por Deossa en el 2016, Lopes
Ferreira en el 2018 y Katsas del año 2019, en los que
se muestra un alto porcentaje tanto de sobrepeso
como de obesidad y una mayor frecuencia de riesgo
de desnutrición.

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                  <text>La Revista Salud Pública y Nutrición, inicia en el 2000 y es una publicación universitaria con periodicidad trimestral, producida por la Subdirección de Investigación, Innovación y Posgrado de la Facultad de Salud Pública y Nutrición y la valiosa colaboración de la Dirección de Tecnologías de Información de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Tiene como finalidad publicar y divulgar la productividad científica al ofrecer un espacio con visibilidad global para difundir toda aquella información sobre salud pública y nutrición que se genera en los ámbitos académico y científico tanto en el entorno local, regional, nacional e internacional.</text>
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              <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
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                <text>La Revista Salud Pública y Nutrición, inicia en el 2000 y es una publicación universitaria con periodicidad trimestral, producida por la Subdirección de Investigación, Innovación y Posgrado de la Facultad de Salud Pública y Nutrición y la valiosa colaboración de la Dirección de Tecnologías de Información de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Tiene como finalidad publicar y divulgar la productividad científica al ofrecer un espacio con visibilidad global para difundir toda aquella información sobre salud pública y nutrición que se genera en los ámbitos académico y científico tanto en el entorno local, regional, nacional e internacional.</text>
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                <text>Rocha Flores, Alejandra Berenice, Editor Técnico</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>�Equipo editorial
Editor Responsable
Dr. en CS. Esteban Gilberto Ramos Peña, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
Editor Técnico
MGS. Alejandra Berenice Rocha Flores, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
Editores de Sección
• Dra. Georgina Mayela Núñez Rocha, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
• Dr. Erik Ramirez López, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
• Dra. Aurora de Jesús Garza Juárez, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
• MES. Clemente Carmen Gaitán Vigil, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
Comité Científico
• Dr. Josep Antoni Tur Mari, Universidad de las Islas Baleares, España, Spain
• Dra. Ana María López Sobaler, Universidad Complutense de Madrid, Spain
• Dra. Liliana Guadalupe González Rodríguez, Universidad Complutense de Madrid, Spain
• Dr. Patricio Sebastián Oliva Moresco, Universidad del Bío Bío Chillán - Chile, Chile
• Dr. José Alex Leiva Caro, Universidad del Bío Bío, Chile
• Dr. Jesús Ancer Rodríguez, Universidad Autónoma de Nuevo León, México
• Dr. Edgar C. Jarillo Soto, Universidad Autónoma Metropolitana, México
• Dr. José Alberto Rivera Márquez, Universidad Autónoma Metropolitana Unidad
Xochimilco, México
• Dr. Francisco Domingo Vázquez Martínez, Universidad Veracruzana, México
• Dr. Noe Alfaro Alfaro, Universidad de Guadalajara, México
• Dra. Alicia Álvarez Aguirre, Universidad de Guanajuato, México
• Dr. Heberto Romeo Priego Álvarez, Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, México
• PhD Rosa Margarita Duran García, Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, México
• Dr. Fernando Guerrero Romero, Instituto Mexicano del Seguro Social, México

RESPYN, Revista Salud Pública y Nutrición, es una revista electrónica, con periodicidad trimestral,
editada y publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Facultad de Salud
Pública y Nutrición. Domicilio de la Publicación: Aguirre Pequeño y Yuriria, Col. Mitras Centro,
Monterrey, N.L., México CP 64460. Teléfono: (81) 13 40 48 90 y 8348 60 80 (en fax). E-mail:
respyn.faspyn@uanl.mx, URL: https://respyn.uanl.mx/. Editor Responsable: Dr. en CS. Esteban
Gilberto Ramos Peña. Reserva de derechos al uso exclusivo No. 04-2014-102111594800-203, de
fecha 21 de octubre de 2014. ISSN 1870-0160 (https://portal.issn.org/resource/ISSN/1870-0160).
Ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Registro de marca ante el Instituto
Mexicano de la Propiedad Industrial: No. 1,183,059. Responsable de la última actualización de este
número Dr. Esteban Gilberto Ramos Peña, Cd. Universitaria, San Nicolás de los Garza, N.L., México.

�TABLA DE CONTENIDOS
ARTÍCULO ORIGINAL


Apoyo social percibido en redes sociales por estudiantes universitarios del Sur y Norte de
México
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn21.2-1
Milton Carlos Guevara Valtier, Pedro González Angulo, Velia Margarita Cárdenas
Villarreal, Martha Pérez Fonseca, Alma Delia Santiago Mijangos



Refrigerios escolares: comparación nutricional y adherencia a lineamientos
gubernamentales bajo dos diferentes reglamentos internos
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn21.2-2
Linda Selen Valenzuela-Calvillo, Ana Lidia Arellano-Ortiz, Liliana Ivonne CuetoVallecillo, Jocelín Gabriela Hernández Carrillo, Alejandra Rodríguez-Tadeo, Marcela SotoGarcía



Características psicológicas, estilos de vida y hábitos alimentarios en estudiantes
universitarios en Medellín, Colombia.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn21.2-3
Mely Isabella Serna Ortega, María Paola Obando Naspiran, Daniela Sánchez Acosta,
Sandra Ivonne Pérez Sierra, Melissa Botero Bernal



Caracterización del estilo de vida y su relación con el Índice de Masa Corporal en
estudiantes de la Licenciatura en Nutrición.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn21.2-4
Valeria Berenice Pech Gómez, María del Rosario Barradas Castillo, Reyna María Cruz
Bojórquez, Irma Isela Aranda González, Ángel Cirilo Lendechy Grajales
ARTÍCULO DE REVISIÓN



Aplicaciones terapéuticas de la bromelina en el sistema gastrointestinal en humanos: una
revisión de alcance.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn21.2-5
Moisés González Taracena, Keith Irina Valencia Ruiz, Leticia Márquez Zamora, Erik
Ramírez López, Adbel Zaid Martínez Báez

�Artículo Original

APOYO SOCIAL PERCIBIDO EN REDES SOCIALES POR ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DEL
SUR Y NORTE DE MÉXICO.
SOCIAL SUPPORT PERCEIVED IN SOCIAL NETWORKS BY UNIVERSITY STUDENTS FROM THE SOUTH AND
NORTH OF MEXICO.

Guevara-Valtier Milton Carlos1, González Angulo Pedro2, Cárdenas Villarreal Velia Margarita1, Pérez Fonseca
Martha3, Santiago Mijangos Alma Delia3.
1 Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Enfermería. 2 Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, Facultad
de Enfermería. 3 Universidad Veracruzana, Facultad de Enfermería. México.

RESUMEN
Introducción: El apoyo social en redes sociales son aquellas relaciones online que se mantienen con una base relativa de
sinceridad, soporte y confianza al que se puede recurrir en caso de ser necesario. Objetivo: Determinar la relación y
diferencias entre el apoyo social percibido en redes sociales con variables sociodemográficas en estudiantes universitarios de
dos instituciones públicas pertenecientes al Norte y Sur de México (Monterrey y Minatitlán). Material y Método: Diseño
exploratorio. La muestra estuvo conformada por 304 estudiantes universitarios con muestreo no probabilístico por
conveniencia. Se empleó la prueba de Spearman, Mann-Whitney y Kruskal-Wallis considerando significancia estadística de
p&lt;0.05. Resultados: Se encontraron diferencias significativas, siendo mayor el apoyo social percibido en estudiantes del área
norte y en semestres inferiores. No hubo diferencias significativas con respecto al sexo. Se halló relación negativa entre el
apoyo social percibido con el semestre (rs=-202, p&lt;.05) y la edad (rs=-286, p&lt;.05). Conclusiones: Los estudiantes
universitarios de semestres menos avanzados perciben un mayor apoyo social de redes sociales y conforme avanzan se ve
disminuido, así también a menor edad mayor percepción del apoyo social. Es importante desarrollar estrategias de apoyo en
redes sociales que fortalezcan aspectos emocionales y cognitivos de los estudiantes durante su formación.
Palabras Clave: Apoyo Social, Red Social, Internet, Educación Superior.

ABSTRACT
Introduction: Social support on social networks are those online relationships that are maintained with a relative basis of
sincerity, support and trust that can be resorted to if necessary. Objective: To determine the relationship and differences
between the perceived social support in social networks with sociodemographic variables in university students of two public
institutions belonging to the North and South of Mexico (Monterrey and Minatitlan). Material and method: Exploratory
design. The sample consisted of 304 university students with non-probabilistic sampling for convenience. The Spearman,
Mann-Whitney and Kruskal-Wallis test was used considering the statistical significance of p&lt; 0.05. Results: Significant
differences were found, with greater perceived social support in students from the northern area and in lower semesters.
There were no significant differences with respect to sex. A negative relationship was found between perceived social support
with the semester (rs=-202, p&lt;.05) and age (rs=-286, p&lt;.05). Conclusions: University students in less advanced semesters
receive greater social support from social networks and as they progress it is diminished, so also at a younger age greater
perception of social support. It is important to develop support strategies in social networks that strengthen emotional and
cognitive aspects of students during their training.
Key words: Social support, social networking, internet, education higher.
Correspondencia: Alma Delia Santiago Mijangos alsantiago@uv.mx
Recibido: 28 de diciembre 2021, aceptado: 08 de marzo 2022
©Autor2022
Citation: Guevara-Valtier M.C., González Angulo P., Cárdenas Villarreal V.M., Pérez Fonseca M.,
Santiago Mijangos A.D. (2022) Apoyo social percibido en redes sociales por estudiantes universitarios
del Sur y Norte de México. Revista Salud Pública y Nutrición, 21 (2), 1-8.
https://doi.org/10.29105/respyn21.2-1

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.2 abril -junio, 2022

1

�Artículo Original

Introducción
El apoyo social percibido en redes sociales se define
como las relaciones online que se mantienen con una
base relativa de sinceridad, soporte y confianza; se
trata de una red que mantiene y potencializa las
relaciones sociales a las que se puede recurrir en caso
de ser necesario. Las redes sociales online pueden
significar un acercamiento renovado al mundo social
que incluye una serie de aspectos estructurales y
funcionales derivados del mantenimiento de las
relaciones sociales (Aranda y Pando, 2013; Fuente et
al., 2010).
De acuerdo con Hernández y Camargo (2017) existe
evidencia que indica los múltiples beneficios del
apoyo social, entre estos la autorregulación del
aprendizaje como predictor del rendimiento
académico y obtención de mejores promedios
(Daura, 2015), jóvenes que tienen acceso a internet y
diversos tipos de redes sociales online
frecuentemente tienden a conseguir e incrementar su
apoyo social (Yang y Lee, 2020).
En ambientes académicos, el estrés psicológico suele
ser una reacción negativa experimentada por los
estudiantes, diversos autores como Maturana y
Vargas (2015); Condyque et al. (2016); Pacheco
(2017) y Vallejo et al. (2017) reportaron que entre
mayor sea el nivel educativo, mayor es el estrés
percibido indistintamente de las carreras en las que
se encuentran matriculados; es decir, a medida que
los jóvenes ingresan eventualmente a los niveles
educativos medio y posteriormente el superior
universitario, peor es la percepción del estrés debido
a que tienen que afrontar la presión de los maestros,
los trabajos académicos, el tiempo compartido con
otras actividades como las prácticas profesionales, la
investigación, la proyección y extensión universitaria
y la presión de los padres y amigos, por lo que se ha
convenido denominarlo estrés académico.
En este sentido, Silva (2015) encontró que el apoyo
social puede amortiguar la experiencia estresante y
los estudiantes actúen de la mejor manera
solucionando problemas relacionados con su
formación profesional; el apoyo social es un factor
protector de alta importancia ante las experiencias
perturbadoras o adversas que plantea la
incorporación a la universidad (Almeida et al., 2018;
Martínez, et al., 2014).

Sin embargo, lo anterior hace énfasis en el apoyo
social que se recibe presencialmente; cuando el
apoyo social es mediatizado por las Tecnologías de
la Información y Comunicación (TIC) adecuados
para soportar la conexión a la internet para tener
acceso a redes sociales virtuales como: Facebook,
Twitter e Instagram, las relaciones suelen
expandirse, las TIC aumentan la probabilidad de
establecer más redes sociales; de igual manera a
mayor apoyo social percibido, más beneficios
pueden visualizar quienes se incorporan a alguno de
estos grupos virtuales. Cole et al. (2017) muestran
que el apoyo social cara a cara y el apoyo social en
línea reducen la posibilidad de experimentar los
efectos negativos de la victimización, pensamientos
depresivos y sentimientos adversos en jóvenes
sometidos a eventos estresantes en contextos
educativos como los universitarios.
Por su parte, Gamez y Kramer (2014) reportaron que
el principal motivo de uso de redes sociales es
mantener contacto con los amigos actuales, y que la
utilidad, facilidad de uso, influencia social,
infraestructura de soporte, identidad comunitaria
tuvieron una influencia positiva y significativa, y la
de carácter social fue la más relevante para predecir
su adopción, por otro lado también documentaron
que de los motivos conocidos para usar esta red
social, la interacción entre usuarios pertenecientes a
la institución educativa fue una de las más
importantes. La evidencia muestra que el uso de las
redes sociales tiene aspectos benéficos en apoyo en
logros académicos, en la promoción de la salud y
prevención de la enfermedad (Arab y Díaz, 2015).
Si bien se hicieron estudios correlacionales entre el
apoyo social percibido en redes sociales (ASPRS)
con variables como: el consumo de alcohol en
adolescentes (Ortiz et al., 2019), factores de riesgo de
obesidad y sobrepeso en adolescentes (Guevara et al.,
2021) y redes virtuales en usuarios con discapacidad
(Suriá,
2017),
pero
no
con
variables
sociodemográficas. A pesar de los aspectos positivos
que representa el apoyo social y el potencial que este
puede representar en las redes sociales, en México,
las evidencias al respecto son escasas en esta línea de
investigación para conocer el apoyo social que los
estudiantes universitarios perciben a través de redes
sociales, un solo estudio identificado reporta que un
59.8% y 44.9% de estudiantes encuestados indicaron
sentir algo de apoyo por parte de sus conocidos y

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.2 abril -junio, 2022

2

�Artículo Original

amigos en las redes sociales, respectivamente. Un
47.9% señaló sentir algo de satisfacción con el apoyo
recibido en Facebook a diferencia del apoyo
percibido en la red social twitter, ya que la mayoría
(37.2%) manifestó no sentir nada de apoyo social por
en esta red social (González, Landero y Díaz, 2013).
Por lo anterior el objetivo del estudio fue determinar
la relación y diferencias entre el apoyo social
percibido en redes sociales (ASPRS) con variables
sociodemográficas en estudiantes universitarios de
dos instituciones públicas pertenecientes al Norte y
Sur de México (Monterrey y Minatitlán).

Material y Método
Diseño de estudio
Dado que el apoyo social percibido de las redes
sociales (ASPRS) en el contexto mexicano,
específicamente entre estudiantes del norte
(Monterrey) y sur (Minatitlán) respectivamente se
decidió emplear un diseño exploratorio para
describir, relacionar y verificar diferencias entre
grupos (Hernández y Mendoza, 2018).
Población y muestra
Participaron un total de 304 estudiantes adscritos al
programa académico de Licenciatura en Enfermería
de dos universidades públicas (una de la ciudad de
Monterrey, Nuevo León y otra de la ciudad de
Minatitlán, Veracruz), el muestreo fue no
probabilístico por conveniencia. La muestra se formó
por 69 (22.7%) estudiantes de primer semestre, 50
(16.4%) del segundo, 66 (21.8%) del cuarto, 56
(18.4%) del sexto, 35 (11.5%) del séptimo y 28
(9.2%) del octavo semestre. Se incluyeron
estudiantes que voluntariamente aceptaron participar
y que oficialmente se encontraban inscritos en un
programa de licenciatura en enfermería de ambas
regiones, finalmente el 47.7% de ellos pertenecían al
Sur y 52.3% al Norte del país, de los cuales el 68.8%
fueron mujeres y 31.3% hombres.
Instrumento
Se aplicó una cédula de datos sociodemográficos que
incluyó el sexo, edad, área y semestre; la variable
apoyo social a través de las redes sociales se midió
con el cuestionario Apoyo social percibido a través
de las redes sociales (ASPRS) de González et al.
(2013). El cuestionario auto administrado fue
validado en una población de 494 personas de 15

años en adelante residentes del norte de México.
Psicométricamente es un cuestionario apropiado para
evaluar la variable ya su reporte de confiabilidad
global es considerado aceptable (α = 0 .94) y
evidencia adecuada de una estructura factorial
unidimensional con valores Kaiser Meyer Olkin
adecuados de 0.095; así como valores significativos
en la prueba de esfericidad de Bartlet. El cuestionario
está compuesto por un total de 15 preguntas, en las
que se indaga el apoyo social percibido a través de
redes sociales, cada ítem tiene una escala de
respuestas tipo Likert que va de 5 a 1 (Mucho a
Nada). Una vez que los sujetos del estudio
seleccionan sus respuestas la suma del total de ellas
puede oscilar desde un puntaje mínimo de 15 hasta
75; lo que indica que, a mayor puntaje, mayor apoyo
social percibido a través de redes sociales (González
et al., 2013).
Procedimiento de recogida y análisis de datos
Previo a la recolección de los datos se obtuvo la
autorización de las dos instituciones educativas a la
que pertenecían los estudiantes del norte (Monterrey)
y sur (Minatitlán). La recolección de los datos se
realizó de manera presencial antes de iniciar la
pandemia por COVID-19. Cada estudiante fue citado
en un sitio adecuado para contestar los cuestionarios
y estuvieron acompañados por el investigador y un
representante de la institución educativa como
testigo; se cuidó que quienes aceptaran participar en
el estudio indicaran tener una cuenta activa en alguna
red social, si la respuesta era afirmativa entonces se
entregaba el asentimiento y consentimiento
informado de acuerdo a cada caso, es decir a quienes
eran menores de edad se entregaban ambos
documentos, al presentar autorización por escrito en
ambos documentos se le entregaba el cuestionario
para su llenado; en el caso de los estudiante mayores
de edad solo se hacía entrega del consentimiento
informado; en todo momento se explicó a los
participantes la importancia de la lectura completan
de estos y participar en el estudio solo si la
información era clara, en este sentido se cuidó el
derecho a retirarse si así lo decidía y asegurar la
confidencialidad, privacidad así como un trato digno.
(Guevara et al., 2017; Mazzanti, 2011).
Análisis estadístico
Los datos fueron capturados y se analizaron con el
paquete estadístico SPSS® versión 24 para
Windows. Se obtuvieron medidas de tendencia

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.2 abril -junio, 2022

3

�Artículo Original

central, dispersión, frecuencias y porcentajes. Para
conocer la normalidad de las variables y determinar
los estadísticos a utilizar se empleó la prueba de
Kolmogorov Smirnov con la corrección de Lilliefors.
Las variables continuas demostraron no tener
normalidad por lo que se emplearon estadísticos no
paramétricos para dar respuesta al objetivo del
estudio (Coeficiente de Spearman, U de Mann
Whitney y Kruskal-Wallis) se consideró un nivel de
significancia con un valor de p≤ 0.05.
Resultados
Del total de los estudiantes universitarios, 159
(52.3%) pertenecían a una universidad del Norte de
México y el resto a una Universidad del Sur del
mismo país; la edad osciló entre los 17 y los 24 años
(M=20, DE= 1.74), predominando el sexo femenino
en un 68.8 % (n=304). Asimismo, el 22.7% de los
participantes mencionó cursar el primer semestre,
16.4% el segundo semestre, 21.7% el cuarto
semestre, un 18.4% el sexto semestre, 11.5% el
séptimo y octavo con un 9.2% (tabla 1).

Tabla 1. Características generales de la población*
Área
Variable

Norte

n
Hombre 47
Sexo
Mujer 112
Primero 68
Segundo 10
Semestre
Cuarto
4
Sexto 20
Séptimo 33
Octavo 24
Fuente: Elaboración propia, 2022.
Nota: *n=304

Sur

%
15.5
36.8
22.4
3.3
1.3
6.6
10.9
7.9

n
48
97
1
40
62
36
2
4

%
15.8
31.9
0.3
13.2
20.4
11.8
0.7
1.3

Como se puede observar en la tabla 2 no se
encontraron diferencias significativas (p&gt;0.05) con
respecto al sexo.
Tabla 2. Diferencias del apoyo social percibido de las redes sociales (ASPRS)
de acuerdo con el sexo
Variables

n

Media Mdn

DE

r

U

Valor de
p

Femenino
209
47.2
48
12.7 153.1
9813 0.872
Masculino
95
46.9
48
14.6 151.3
Fuente: Elaboración propia, 2022.
Nota: Mdn = mediana, DE = desviación estándar, r = rango promedio, n = 304, U
= U de Mann Whitney
Sexo

Como se muestra en la tabla 3 respecto a las
diferencias del apoyo social percibido de las redes
sociales (ASPRS) se encontró que los estudiantes
universitarios del norte de México perciben más
apoyo social en las redes sociales (M=49.55,
DE=12.79), en comparación con los estudiantes del
sur (M=44.40, DE=13.30). Al comparar a los
estudiantes del norte con el sur, se encontraron
diferencias significativas con la variable ASPRS a
favor del norte (p&lt;0.05) de acuerdo con el rango
promedio.
Tabla 3. Diferencias del apoyo social percibido de las redes sociales (ASPRS) de
acuerdo con el área
Variables

n

Media

Mdn

DE

r

Valor de
p

U

Norte
159
49.6
51
12.8 169.1
8894.5
0.001
Sur
145
44.4
45
13.3 134.3
Fuente: Elaboración propia, 2022.
Nota: Mdn = mediana, DE = desviación estándar, r = rango promedio, n = 304, U = U
de Mann Whitney
Área

En la tabla 4 se observa una diferencia significativa
al comparar los semestres con la variable ASPRS
(p&lt;0.05), sin embargo, algunas medianas son
similares, por ejemplo, entre los estudiantes de
segundo y séptimo semestre, así como entre los
estudiantes de sexto y octavo.

Tabla 4. Diferencias del apoyo social percibido de las redes sociales (ASPRS) de
acuerdo con el semestre
Variable

n

Media

Mdn

DE

r

H

Valor
de p

Primero
69
52.5
54
12.0
186.4
Segundo
50
50.7
52
12.2
177.8
Cuarto
66
41.7
41
12.4
115.9
Semestre
2918.3 .000
Sexto
56
45.6
45
12.8
140.3
Séptimo
35
47.5
51
14.0
157.4
Octavo
28
42.7
46
14.3
128.3
Fuente: Elaboración propia, 2022.
Nota: Mdn = mediana, DE = desviación estándar, r = rango promedio, n = 304, H =
Kruskall- Wallis

Al existir diferencias significativas del ASPRS de
acuerdo con el semestre se aplicó la prueba KruskalWallis a posteriori para conocer de forma específica
en donde se encontraban las diferencias (tabla 5). Se
encontró que el ASPRS no es el mismo entre los
estudiantes de segundo semestre con rango promedio
de 177.81 y cuarto semestre con rango medio de
115.92 (p= .003 &lt; 0.05), la percepción de apoyo
social de las redes sociales es mayor en los de
segundo; misma situación pasó con los alumnos de

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.2 abril -junio, 2022

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�Artículo Original

primero y cuarto semestre (r=186.42 vs 115.92) (p=
.000 &lt; 0.05), así mismo este comportamiento se
presentó también con alumnos de primer y octavo
semestre (r=186.42 vs 128.32) (p= .048 &lt; 0.05), lo
que indicó mayor percepción de apoyo social de las
redes sociales en los estudiantes de primer semestre.
Al comparar los demás semestres por pareja no
existieron diferencias significativas. (p&gt; 0.05).

Tabla 5. Comparación entre parejas de las
variables semestre y ASPRS
Variable

Muestra 1 Muestra 2

Primero
Segundo
Primero
Cuarto
Primero
Sexto
Primero
Séptimo
Primero
Octavo
Segundo
Cuarto
Segundo
Sexto
Séptimo
Semestre Segundo
Segundo
Octavo
Cuarto
Sexto
Cuarto
Séptimo
Cuarto
Octavo
Sexto
Séptimo
Sexto
Octavo
Séptimo
Octavo
Fuente: Elaboración propia, 2022.

Estos hallazgos de alguna forma coinciden con
reportes previos, se ha documentado que el ingreso a
carreras relacionadas con las ciencias de la salud
experimentan niveles altos de estrés académico y en
este sentido existe un incremento del riesgo para el
desarrollo de otros trastornos neuro cognitivos y
fisiológicos como el de desarrollar y/o mantener
estilos de vida poco o nada saludables para la salud,
por lo que el apoyo social juega un papel de
supervivencia o protector, es decir, estudiantes de
menor edad y semestres inferiores buscan y son foco
de atención para otorgar información, apoyo
emocional y formar parte de programas dirigidos a la
orientación educativa incluso de aquellos con
enfoque en la tutoría académica (Castillo, et al.,
2020; Fernández, 2005; Marín et al., 2015; Martínez,
et al., 2014; Xu, Li y Yang, 2019).

Valor
de p
1.000
.000
.052
1.000
.048
.003
.422
1.000
0.255
1.000
0.361
0.255
1.000
1.000
1.000

Para dar respuesta al objetivo se encontró una
relación lineal estadísticamente significativa, media
e inversa entre el apoyo social percibido de las redes
sociales y la edad de los estudiantes universitarios
(rs=-.286, p&lt;.05). Así también hubo una relación
lineal estadísticamente significativa, media e inversa
entre el apoyo social percibido de las redes sociales
y el semestre (rs=-.202, p&lt;.05) (tabla 6).

Tabla 6. Relación entre el ASPRS y las variables edad y semestre
Total
Variable

rs

Valor de p

Norte
rs

Edad
-0.286
.000
-0.291
Semestre
-0.202
.000
-0.221
Fuente: Elaboración propia, 2022.
Nota: rs = Rho de Spearman

Discusión
De acuerdo con el propósito del estudio, se encontró
una correlación negativa entre la edad y el semestre
en curso con el ASPRS. Esto puede explicarse debido
a que conforme los estudiantes avanzan en su
formación tienen mayor necesidad de buscar otras
alternativas de información, apoyo de pares, estar
informados, buscar alternativas más accesibles para
la realización de actividades académicas (Falcón,
2013).

Sur

Valor de p

rs

Valor de p

.000
0.005

-0.252
-0.173

0.002
0.038

Estos resultados también pueden deberse a las
características biológicas de la muestra, es decir la
evidencia indica que la transición entre la
adolescencia y la madurez temprana conlleva nuevas
necesidades de diversa tipología como la de
relacionarse con otros para obtener recursos
materiales o intangibles, por lo que ingresar a redes
de apoyo social especialmente mediatizadas por las
tecnologías de la información y la comunicación y
sobre todo las de más populares, pueden ser un
mecanismo que aproxime el deseo de los estudiantes
universitarios por obtener un recurso con el que
pueda contar de forma rápida cuando lo necesita,
segura en cierto nivel y con pares (Fernández, 2005;
Fuente, et al., 2010; Martínez, et al., 2014).
Con respecto a las diferencias significativas
encontradas, al apoyo social percibido en redes
sociales mediatizadas por la internet, de acuerdo a
sexo, área geográfica (Norte o Sur de México) y
semestre, los hallazgos indican equivalencia en el
apoyo social percibido entre hombres y mujeres, los

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.2 abril -junio, 2022

5

�Artículo Original

estudiantes
del
área
norte
perciben
significativamente mayor apoyo hecho que puede
deberse a variables mediadoras que no fueron
exploradas en el presente estudio como la frecuencia
en días por semana y tiempo invertido de
convivencia en una red social, tamaño de la misma y
posiblemente recursos que tal vez sean mayormente
limitados en el área sur. Se pudiera relacionar por
laboratorios acondicionados con equipo de cómputo
y conexión a internet, también estudios
socioeconómicos indican que la región norte cuenta
con mayor nivel de percepción económica, sin
embargo, hoy en día el hecho de tener acceso a
internet es relativamente económico y en tanto
asequible para la mayoría de la población como el
caso del contexto mexicano (Instituto Nacional de
Estadística y Geografía [INEGI], 2016).
De acuerdo al semestre en curso los de menor grado
académico, es decir los de primer ingreso perciben
significativamente mayor apoyo social a través de las
redes sociales, fenómeno que tal vez se deba a que en
el inicio o arranque de periodo académico se tenga
más tiempo para ingresar a estas plataformas,
también podría deberse a la transición en que los
estudiantes se encuentran, la necesidad de
pertenencia a un grupo como Facebook, contar con
un medio para compartir ideas, conocer nuevos
amigos, establecer lazos de amistad o bien sea una
solicitud por parte del profesorado con el fin de
establecer lazos de recreación, socializar tareas
académicas fuera de la plataforma de estudios oficial
de la institución educativa lo que favorece al
intercambio de ideas, participación por equipos para
lograr metas académicas derivadas del plan de
estudios en curso.
En el caso de la propagación del virus que causa la
COVID-19 a nivel internacional una medida
adoptada es el distanciamiento social, por lo que al
momento de iniciar el trabajo de clase en casa o
educación a distancia de forma abrupta quienes se
encontraban en semestre en curso, dejaron de verse y
convivir en los espacios áulicos presenciales y los
estudiantes de nuevo ingreso no han tenido a poco
más de un año, en el caso de México ninguna
interacción cara a cara, por lo que los espacios
virtuales pueden funcionar como lazos que
favorezcan la continuidad de las relaciones entre
quienes ya se conocían y para los estudiantes de

nuevo ingreso ser un medio de preparación online
para tener contactos presenciales.
De forma general ante la situación epidemiológica
experimentada y las reacciones en especial las que
afectaron la socialización presencial entre
estudiantes y otros agentes implicados en el acto
educativo existe la necesidad científica de continuar
realizando estudios en los que se evalúe el apoyo
social percibido por estudiantes universitarios en
redes sociales de tipo virtual como Facebook, Twitter
u otras.
Conclusiones
El apoyo social percibido de las redes sociales en los
estudiantes universitarios depende del área y el
semestre. Además, al existir una relación estadística
significativa media e inversa de la edad y el semestre
con el ASPRS, esto podría indicar que los estudiantes
de menor semestre y de menor edad buscan y utilizan
las redes sociales como un medio para recibir apoyo
social,
sin
embargo,
conforme
avanzan
académicamente las redes sociales se perciben como
un medio para compartir información en formato de
texto, imágenes y vídeos, publicar mensajes,
fotografías, o compartir tareas, etc., más no como un
medio para dar y recibir apoyo social. Aunado a lo
anterior este estudio es de vital importancia para
futuras investigaciones en donde se contemplen
diferentes regiones y comparar en cuanto a los
factores sociodemográficos.

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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.2 abril -junio, 2022

8

�Artículo Original

REFRIGERIOS ESCOLARES: COMPARACIÓN NUTRICIONAL Y ADHERENCIA A LINEAMIENTOS
GUBERNAMENTALES BAJO DOS DIFERENTES REGLAMENTOS INTERNOS.
HOME-PACKED LUNCHES: NUTRITIONAL COMPARISON AND ADHERENCE TO GOVERNMENT GUIDELINES
UNDER TWO DIFFERENT INTERNAL REGULATIONS.

Valenzuela-Calvillo Linda Selen*, Arellano-Ortiz Ana Lidia*, Cueto-Vallecillo Liliana Ivonne, Hernández-Carrillo
Jocelín Gabriela*, Rodríguez-Tadeo Alejandra*, Soto-García Marcela*.
* Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, Ciudad Juárez, México.

RESUMEN
Introducción: Un refrigerio debe contener el 15% del valor calórico total, incluir frutas o verduras, comida preparada y agua,
según los lineamientos en México. Sin embargo, algunas escuelas dictaminan reglamentos internos que no cumplen con los
lineamientos ni con recomendaciones nutricionales. Objetivo: Comparar el contenido de nutrientes y tipo de alimentos en
refrigerios de preescolares de dos diferentes reglamentos internos. Además, determinar si cumplen con los lineamientos
propuestos en 2010 y 2014. Material y Método: Se evaluaron los refrigerios bajo dos reglamentos: Reglamento de alimentos
saludables (RAS) que solo incluye frutas y verduras y reglamento libre elección (RLE). Los refrigerios fueron comparados
respecto a su contenido nutricional y el tipo de alimentos con los lineamientos (SS-SEP/2010 y 2014). Resultados: Los
refrigerios aportaron el 6.5% y 22.9% de la energía en RAS y RLE respectivamente. El contenido de vitamina C sobrepasó la
Ingesta Diaria Recomendada (IDR) (144%) en RAS, pero deficiente en otros micronutrientes. En RLE, el sodio fue elevado
(39.9% de IDR). Solo el 5.1% de todos los refrigerios fueron considerados saludables según lineamientos de SS/SEP-2010, pero
no bajo SS/SEP 2014. Conclusiones: Es necesario involucrar profesionales de la salud en la implementación de reglamentos
saludables.
Palabras Clave: Dieta, escuelas, refrigerios, nutrientes, reglamento escolar.

ABSTRACT
Introduction: A Home-packed lunch must contain 15% of the total caloric value, including fruits or vegetables, prepared food,
and water, according to the guidelines in Mexico. However, some schools issue internal regulations that do not meet the
guidelines or nutritional recommendations. Objective: To compare the nutrient content and type of food in preschool homepacked lunches from two different internal regulations. In addition, determine if they meet the guidelines proposed in 2010
and 2014. Material and method: Snacks were evaluated under two regulations: Healthy Food Regulation (RAS), which only
includes fruits and vegetables, and free choice regulation (RLE). The lunches were compared regarding their nutritional
content and the type of food with the guidelines (SS-SEP/2010 and 2014). Results: Home-packed lunches contributed 6.5%
and 22.9% of the energy in RAS and RLE, respectively. Vitamin C content exceeded the Recommended Daily Intake (RDI) (144%)
in RAS, but was deficient in other micronutrients. In RLE, sodium was high (39.9% RDI). Only 5.1% of all snacks were considered
healthy according to SS/SEP-2010 guidelines, but not under SS/SEP 2014. Conclusions: It is necessary to involve health
professionals in implementing nutritional regulations.
Key words: Diet, schools, lunches, nutrients, scholar regulation.
Correspondencia: Ana Lidia Arellano-Ortiz ana.arellano@uacj.mx
Recibido: 19 de enero 2022, aceptado: 01 de marzo 2022
©Autor2022
Citation: Valenzuela-Calvillo L.S., Arellano-Ortiz A.L., Cueto-Vallecillo L.I., Hernández-Carrillo J.G.,
Rodríguez-Tadeo A., Soto-García M. (2022) Refrigerios escolares: comparación nutricional y adherencia
a lineamientos gubernamentales bajo dos diferentes reglamentos internos. Revista Salud Pública y
Nutrición, 21 (2), 9-19. https://doi.org/10.29105/respyn21.2-2

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.2 abril -junio, 2022

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�Artículo Original

Introducción
La dieta que se lleva durante la infancia es primordial
para el correcto desarrollo del niño, donde un aporte
suficiente de nutrientes permitirá que haya un
crecimiento apropiado, una madurez psicosocial y
una prevención de enfermedades en la edad adulta
(López Díaz-Ufano, 2017). Sin embargo, el correcto
aporte de nutrientes puede verse afectado por el
comportamiento de los niños, ya que consumen una
variedad o contenido inadecuado de alimentos
(Lafraire et al., 2016), y la elección de los alimentos
puede verse influida por la observación e imitación
de su entorno (Moreno Villares &amp; Galiano Segovia,
2015). Por ello, los padres son los responsables del
aporte adecuado de energía y nutrientes, así como
también esta responsabilidad debe abarcar el ámbito
escolar, elaborando refrigerios adecuados para la
alimentación de sus hijos en las escuelas.
Un refrigerio saludable debe contener por lo menos
el 15% del valor calórico total diario (VCT) y no
debe ser un sustituto del desayuno (Bourges et al.,
2008). Por lo tanto, es una porción de comida más
pequeña que las comidas, y se recomienda incluir al
menos una porción de frutas, verduras y agua potable
a libre demanda. Los alimentos preparados deben
estar compuestos principalmente por cereales,
leguminosas, oleaginosas o alimentos de origen
animal para cumplir con los criterios nutricionales,
según la Secretaría de Educación Pública (SEP)
(Secretaria de Salud/Secretaría de Educación
Pública, 2014). Dado que, en México, del 15 al 19%
de los preescolares no desayuna, el refrigerio
preparado en casa es su única fuente de energía
durante la mañana (Ponce Gómez et al., 2018). Por
lo tanto, se debe prestar más atención a su
composición para garantizar que se suministren los
nutrientes adecuados a los niños.
Desde 2014, se ha establecido en México el
programa "Escuelas libres de chatarra", en el que se
restringe la venta de alimentos industrializados y
densos en energía dentro de las escuelas. Este
programa anima a los estudiantes a traer refrigerios
preparados en casa y ofrecer la opción de comprar
alimentos saludables en la escuela (Dirección
General de Promoción de la Salud, 2014). Sin
embargo, la SEP ha reportado que un niño en edad
preescolar consume aproximadamente en promedio
de 433 kilocalorías diarias de sus refrigerios
preparados en casa (Hernández-Ávila &amp; Martínez-

Montañez, 2011), lo que supera las recomendaciones
para este grupo de edad: 195 kcal (185-205) para
niños de 4 y 5 años (Bourges et al., 2008). Por ello,
se han incorporado en algunas escuelas programas
nutricionales educativos para orientar a los niños
hacia la consecución de una alimentación adecuada y
un estilo de vida saludable (López-Olmedo et al.,
2018). A pesar de esto, los refrigerios preparados en
casa no están equilibrados. Por un lado, pueden ser
deficientes en nutrientes específicos (como
vitaminas y minerales), creando la necesidad de ser
suministrados estos durante las comidas a lo largo del
día (Reyes-Hernández et al., 2010); por otro lado,
pueden superar la recomendación de otros como
sodio, azúcares o grasas saturadas.
Si bien existen políticas públicas en México sobre las
pautas para un refrigerio saludable (Secretaria de
Salud/Secretaría de Educación Pública, 2014), no
obstante, ninguna legislación obliga a los padres a
seguirlas. Como resultado, los directores y
administrativos de las escuelas pueden gestionar los
reglamentos alimentarios internos, que van desde
muy estrictos hasta muy flexibles. Sin embargo, no
se ha evaluado en las escuelas el cumplimiento de los
lineamientos sugeridos por el gobierno mexicano, ni
la adecuación nutrimental de los alimentos
recomendados internamente en los planteles.
Por lo anterior, en este trabajo se evaluó el contenido
de nutrientes y los tipos de alimentos en los
refrigerios de preescolares elaborados desde casa
entre dos tipos de reglamentos alimentarios internos:
uno basado en frutas y verduras, y el otro sin alguna
restricción. Además, se determinó si estos
reglamentos cumplen con los lineamientos
establecidos por el gobierno mexicano (establecidos
en el 2010 y 2014).
Material y Método
Participantes y procedimiento
Este estudio fue transversal y se evaluaron los
refrigerios de tres días no consecutivos en abril del
2019 de dos centros escolares de nivel básicopreescolar. Cada uno tiene un reglamento alimentario
diferente. En el primer centro escolar, a los niños solo
se les permitía traer frutas, verduras y agua natural
desde casa; este reglamento se denominó reglamento
de alimentos saludables (RAS). Si los niños traían
otro tipo de alimento que no fueran frutas o verduras,
los maestros retenían el refrigerio y se lo devolvían a
los padres al final de la clase. Luego, los docentes

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�Artículo Original

reiteraban a los padres la importancia de traer solo
frutas y verduras de acuerdo con la normativa
interna, pero no con los estatutos del gobierno. En el
segundo centro escolar, los niños tenían que traer el
refrigerio elaborado desde casa, sin restricciones en
el tipo de comida, y este tipo de regulación se
denominó reglamento de libre elección (RLE).
Ambos preescolares están ubicados en el sur de
Ciudad Juárez, Chihuahua. Se seleccionaron a todos
los niños inscritos segundo y tercer grado (4 y 5 años)
de cada centro escolar. En total, se evaluaron los
refrigerios para llevar en casa de 79 niños, 40 de RAS
y 39 de RLE. Previamente se entregó una carta
informativa a los administradores que explicaba el
motivo de la visita y las actividades a realizar.
Además, los padres firmaron una carta de
consentimiento informado para autorizar la
participación de su hijo en el estudio, que incluye el
propósito y los beneficios del trabajo. Así mismo, el
proyecto fue aprobado por el Comité de Bioética de
la Universidad Autónoma de la Ciudad de Juárez
(UACJ) (CIEB-2019-1-158).
Los criterios de inclusión fueron los siguientes: niños
de segundo y tercer grado de preescolar que
asistieron al menos tres días durante el período de
evaluación y trajeron su lonchera de casa. Se excluyó
a los niños que compraron almuerzos en la tienda de
la escuela o que no presentaron un refrigerio
preparado de casa, o no completaron los tres días
registrados.
Recopilación de datos
Para recopilar los datos, se visitaron las escuelas tres
días a la semana durante el período en el que se
consumían los refrigerios. A través de la observación
directa, se pidió a los niños que mostraran el
contenido de sus refrigerios y fue registrado cada
alimento. El contenido de los refrigerios se analizó
con modelos estándar de referencia para estimar la
cantidad de cada alimento (porciones, tazas y
cucharas medidoras) (Shamah-Levy et al., 2006). Las
cantidades (g) se determinaron utilizando la base de
datos de alimentos del Departamento de Agricultura
de los Estados Unidos (USDA) (USDA, 2022). Se
utilizaron tablas de referencia para estimar la
cantidad de ingredientes en las recetas de alimentos
regionales (como tortilla de maíz y pan) (Grijalva
Haro et al., 1995). También se registraron las
etiquetas nutricionales de los productos envasados,
embotellados o enlatados dentro de cada lonchera.

Estimación del contenido nutricional
La estimación del contenido energético y nutricional
se realizó a través del registro de cada alimento en
hojas de trabajo del programa Microsoft Excel®.
Dicho registro contenía la información nutrimental
obtenida de la base de datos del Departamento de
Agricultura de los Estados Unidos (USDA, 2022) y
etiquetas nutricionales de los productos comerciales
específicos. Los nutrientes analizados fueron los
siguientes:
1)
macronutrientes:
proteínas,
carbohidratos (total, azúcar y fibra) y lípidos (totales,
saturados, monoinsaturados y poliinsaturados), 2)
micronutrientes: sodio, calcio, zinc, hierro, folato,
vitamina A (equivalentes al retinol) y vitamina C
(ácido ascórbico). Estos micronutrientes fueron
seleccionados por sus características y funciones
representadas en el desarrollo y crecimiento de los
niños (Campos Ponce et al., 2019). La estimación de
adecuación de energía, macro y micronutrientes de
los refrigerios se determinó con base en lo reportado
por el Instituto de Medicina (Trumbo et al., 2002),
estableciendo un requerimiento energético estimado
(REE) promedio de 1386 kcal para este grupo de
edad (4 y 5 años) y con actividad física ligera. La
Ingesta Diaria Recomendada (IDR) de macro y
micronutrientes
se
definió
siguiendo
el
requerimiento para su edad para la población
mexicana (Bourges et al., 2008), con excepción de la
IDR de sodio que fue obtenida de las tablas de
recomendación por el Instituto de Medicina de los
EE.UU. (Institute of Medicine, 2006).
En el caso de los refrigerios obtenidos bajo el RLE,
los alimentos se clasificaron por la naturaleza de su
origen: a) frutas y verduras, b) bebidas saborizadas
(jugos, néctares y aguas saborizadas), c) galletas y
pan dulce (bollería) , d) dulces (gelatina, chocolate),
e) tortilla o papas fritas, f) lácteos saborizados (leche
y yogures saborizados), g) comida rápida (pizza, hot
dogs, hamburguesas y papas fritas), h) desayunos
regionales ( huevos revueltos, burritos, quesadillas
[tortilla de maíz o harina con queso], hot-cakes y
otros, como tacos, sopes o gorditas), y i) sándwiches.
Adherencia a los lineamientos
Finalmente, para determinar la adherencia a los
lineamientos en México, los refrigerios evaluados
fueron clasificados como saludables, parcialmente
saludables y no saludables, de acuerdo con los
Lineamientos Generales para Dispensación o
Distribución de Alimentos y Bebidas en

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�Artículo Original

Establecimientos de Alimentos Escolares que exhibe
la Secretaría de Salud y la Secretaría de Educación
Pública (SS / SEP) en 2010 y en el 2014, siendo esta
la última directriz. La primera directriz (SS/ EP2010) (Secretaria de Salud/Secretaría de Educación
Pública, 2010) considera que un refrigerio saludable
debe contener: una porción de fruta o verdura, una
porción de comida preparada y agua natural a libre
demanda, mientras que la segunda directriz (SS/SEP2014) (Secretaria de Salud/Secretaría de Educación
Pública, 2014) indica: una porción de frutas o
verduras, una porción de cereales integrales, una
porción de leguminosas secas o semillas oleaginosas
y agua a libre demanda. Para considerar que el
refrigerio era “saludable”, este debía contener todo lo
indicado en los lineamientos del 2010 o 2014. El
refrigerio se consideró "parcialmente saludable" si
incluía cualquier combinación de alimentos
recomendados y no recomendados (principalmente
alimentos procesados con alto contenido de azúcar,
sodio y grasa). Cualquier refrigerio no recomendado
por las pautas del gobierno se consideró como "no
saludable".
Análisis estadístico
El contenido nutricional completo de cada
reglamento alimentario se analizó mediante una
prueba T de Student, después de realizar una prueba
de normalidad (Kolmogorov-Smirnov, p ≥ 0.05).
Además, para evaluar el contenido nutricional entre
los grupos de alimentos de RLE, se realizó un
ANOVA con una prueba de Scheffe. Ambos análisis
se realizaron con un nivel de significancia de 0.05
utilizando el programa IBM SPSS statistics® versión
23.0.
Resultados
Alimentos más comunes en los refrigerios
Se registraron un total de 237 refrigerios los cuales
se muestran en la Tabla 1. En RAS, el 100% de los
refrigerios fueron frutas y verduras, mientras que
solo el 30% de los niños tenían este grupo de
alimentos en RLE. En ambos reglamentos, la fruta
que tuvo mayor frecuencia fue la manzana (80% en
RAS y 15% en RLE), y la verdura más frecuente fue
el pepino (40% en RAS y 7.5% en RLE). Por otro
lado, hubo una alta proporción de niños que
consumieron bebidas saborizadas (82.1%) y
sándwiches (74.4%) en el RLE, seguido del
desayuno regional (61.6%), comida rápida (35.9%),
galletas y pan dulce (35.9%), lácteos saborizados

(30.8%), tortilla o papas fritas (23.1%) y dulces
(17.9%).
Tabla 1. Distribución de los alimentos consumidos bajo
los reglamentos RAS y RLE (N=79)
RAS [% (n)]
RLE [ % (n)]
a) Frutas y verduras
100 (40)
30.0 (11)
Frutas
Manzana
80.0 (32)
15.0 (6)
Sandía
60.0 (24)
0
Plátano
57.5 (23)
2.5 (1)
Naranja
47.5 (19)
0
Mango
40.0 (16)
0
Melón
17.5 (7)
0
Papaya
7.5 (3)
0
Fresa
5.0 (2)
0
Guayaba
2.5 (1)
0
Pera
2.5 (1)
0
Piña
2.5 (1)
0
Uva
2.5 (1)
12.5 (5)
Ciruela
0
2.5 (1)
Verduras
Pepino
40.0 (16)
7.5 (3)
Jicama
25.0 (10)
0
Apio
2.5 (1)
0
Zanahoria
2.5 (1)
0
b) Bebidas saborizadas
82.1 (32)
Jugos
41.0 (16)
Aguas de sabor
30.8 (12)
Néctares
25.6 (10)
c)Galletas y panes
35.9 (14)
dulces
Galletas
28.2 (11)
Pan dulce
7.7 (3)
d)Dulces
17.9 (7)
Gelatinas
12.8 (5)
Chocolates
5.1 (2)
e)Frituras
23.1 (9)
f)Lácteos saborizados
30.8 (12)
Yogurt de sabores
17.9 (7)
Leche con chocolate
15.4 (6)
g)Comida rápida
35.9 (14)
Pizza
25.6 (10)
Otros (hot dog,
hamburguesa, papas
7.8 (4)
fritas)
h)Desayunos
61.6 (22)
regionales o estándar
Burritos (tortilla de
25.6 (10)
harina con guisado)
Variado (tacos, sopes,
13.0 (3)
guisados)
Quesadillas
12.8 (5)
Huevo revuelto
5.1 (2)
Hot cake
5.1 (2)
i) Sándwiches
74.4 (29)
Fuente: Encuesta
RAS: Reglamento de Alimentos Saludables, RLE:
Reglamento de Libre Elección.

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�Artículo Original

Contenido nutricional de los refrigerios
Al comparar el contenido promedio de macro y
micronutrientes presentes en los refrigerios de ambos
reglamentos (Tabla 2), se observó que el aporte de
energía, carbohidratos, proteínas y grasas, así como
los micronutrientes folato, calcio, hierro, sodio y
zinc, fueron significativamente más altos en RLE (p
&lt;0.001). Sin embargo, la fibra y la vitamina C fueron
más altas en RAS (p &lt;0.001). Si bien no se
observaron diferencias entre ambos reglamentos con
respecto al contenido de vitamina A y azúcar, no
obstante, fue de interés conocer la diversidad de las
fuentes de alimentos que pudiera cambiar la calidad
nutricional. Para ello, se determinó el contenido
nutricional promedio dado para los distintos grupos
de alimentos de RLE (Tabla 3).
Tabla 2. Contenido nutricional de los alimentos presentes
en los refrigerios según reglamentos (N=237)
Nutrientes

RAS (n=120)

RLE (n=117)

Media (±E.E.) Media (±E.E.)

Valor p

Energía (kcal)
Carbohidratos (g)
Azúcares (g)
Fibra (g)
Proteínas (g)
Grasas (g)
Grasa saturada (g)

83.6 (4.5)
19.9 (1.0)
13.6 (4.3)
3.1 (0.2)
1.2 (0.4)
0.5 (0.1)
0.1 (0.2)

325.6 (13.1)
38.6 (1.5)
13.3 (1.4)
2.0 (0.2)
10.1 (0.6)
13.3 (0.8)
4.1 (1.9)

&lt;0.001
&lt;0.001
0.813
&lt;0.001
&lt;0.001
&lt;0.001
&lt;0.001

Grasa
monoinsaturada (g)

0.1 (0.01)

4.6 (2.5)

&lt;0.001

Grasa
polinsaturada (g)

0.1(0.03)

3.5 (1.4)

&lt;0.001

Vitamina A (ER, µg)

54.6 (12.3)

70.1 (7.5)

0.288

Vitamina C (mg)
Folato (µg)
Calcio (mg)
Hierro (mg)
Sodio (mg)
Zinc (mg)

36.1 (5.5)
21.9 (3.3)
22.4 (1.9)
0.5 (0.1)
4.7 (0.9)
0.2 (0.1)

5.2 (1.9)
71.4 (6.1)
136.9 (11.9)
2.5 (0.3)
478.7 (32.3)
1.6 (0.1)

&lt;0.001
&lt;0.001
&lt;0.001
&lt;0.001
&lt;0.001
&lt;0.001

Tabla 3. Contenido de nutrientes [media (± E.E.)] en los refrigerios bajo el Reglamento Libre Elección (RLE) según el grupo de alimentos (n=117)
FV

BA

GP

Energía (kcal)

75.08 (10.9) cd

55.78(7.0) d

204.45(26.7) b 73.69(7.1) cd

181.28(24.0) bcd 184.57(18.3) bc

286.42(19.3) ab 395.20(32.0) a 264.91(8.3) b

Carbohidratos(g)

18.35 (2.7) bc

12.15(1.6) c

28.67(3.6) ab

13.6(1.9) c

21.78(2.8) bc

20.44(2.3) bc

30.17(2.5) ab

38.30(2.7) a

26.50(0.2) abc

Azúcares (g)

12.94(2.1) ab

11.60(1.7) abc 14.53(1.8) a

13.12(1.9) a

0.86(0.3) d

18.72(2.3) a

2.94(0.4) cd

3.44(0.4) bcd

1.48(0.2) d

Fibra (g)

2.59 (0.5) a

0.21(0.2) d

0.77(0.2) abcd

0.31(0.01) cd

2.28(0.6) abc

0.05(0.0) d

2.33(0.2) ab

2.50(0.5) ab

0.58(0.1) bcd

Proteínas (g)

0.74 (0.1) c

0.37(0.2) c

2.37(0.5) c

1.49(0.1) c

3.07(0.4) c

3.98(0.8) c

10.22(1.1) b

16.49(1.7) a

9.98(0.5) b

d

d

Grasa (g)
Grasa saturada (g)

0.26 (0.0)
0.03(0.0)

c

0.01(0.001)

Grasa monoinsaturada (g) 0.03(0.5) d
Grasa polinsaturada (g)
0.03(0.0) d
Vitamina C (mg)

11.09 (2.9) a

Folato (ug)

5.81 (1.9) b

Vitamina A, ER (ug)

6.35 (1.4)

0.19(0.1)

b
bc

c

DUL

7.59(1.3)

bcd

4.07(0.7)

ab

FRI

1.95(3.3)

cd

1.14(0.2)

bc

LAC SAB

9.11(1.6)

bc

2.94(0.9)

abc

3.38(0.7)

COM RAP

cd

1.51(0.93)

13.63(1.4)

bc

4.90(0.5)

DES REG

ab

SAN

19.14(2.3)

a

5.90(0.9)

a

2.89(0.3) abc

0.02(0.001) d 1.65(0.4) bcd

0.64(0.05) cd

4.25(0.7) b

0.06(0.1) d

4.96(0.6) ab

8.46(1.1) a

0.04(0.0) d

0.60(0.2) d

2.78(0.4) bc

3.56(0.4) b

0.64(0.6) a

1.65(0.3) cd
-

0.002(0.001) d

6.84(4.5) a
-

0.05(0.002) d
-

0.08(0.1) a

1.38(0.3) a

2.53(1.5) a

0.17(0.04) b
-

0.22(0.2) b

0.17(0.2) b

100.56(15.7) a

97.87(10.4) a

0.44(0.4)

b

b

c

1.04(0.7)

c

-

8.16 (4.7) b
16.04(16.0)

c

Calcio (mg)

14.87(2.9)

Hierro (mg)

0.29 (0.0) ab

0.06(0.1)
-

Sodio (mg)

53.05 (51.5) c

35.98(6.8) c

3.24(2.7)

c

1.94(1.8) ab

b

1.37(0.02)

0.16(0.05) ab

120.05(30.4) c 54.05(6.4) c

0.21(0.2) ab

0.48(0.5)

87.62(26.9)

52.32(8.8)
abc

0.03(0.0) b

222.56(45.5) bc 109.20(22.5) c

b

124.81(16.4)

55.55(7.7)
ab

13.26(0.8) ab

a

3.83(0.3) bc
5.97(0.2) a
0.08(0.1) a
94.74(4.6) a

b

186.23(31.9)

135.55(10.6) a
a

181.52(14.9) a

2.17(0.2) ab

3.34(0.3) a

627.98(70.2) a

652.42(70.0) a 488.81(27.9) ab

3.12(0.1) ab

Zinc (mg)
0.10(0.01) c
0.01(0.01) c
0.30(0.2) c
0.09(0.001) c 0.08(0.1) c
0.05(0.03) c
1.29(0.1) b
1.96(0.3) ab
2.50(0.1) a
Fuente: Encuesta
E.E. Error estándar. FV: Frutas y Verduras, BS: Bebidas saborizadas, GP: Galletas y pan dulce, DUL: Dulces, FRI: Frituras, LAC SAB: Lácteos saborizados, COM RAP:
Comida Rápida, DES REG: Desayunos Regionales o estándar, SAN: Sándwiches. Letras diferentes en superíndice indican diferencias significativas (valor p ≤0.05)

Hubo diferencias significativas en el contenido
nutricional de los grupos de alimentos: los desayunos
regionales o estándar y la comida rápida aportaron el
mayor contenido energético y la mayor cantidad de
nutrientes (p ≤ 0.05). En RLE, la fuente de mayor
contenido de vitamina A fueron los sándwiches,
mientras que los lácteos saborizados, los dulces
(gelatina y chocolate), las galletas y el pan dulce
(pasteles) fueron las principales fuentes de azúcar.
Porcentaje de energía de macronutrientes y
adecuación nutricional.
Se estimó la distribución calórica de macronutrientes
y su porcentaje de adecuación para cada reglamento
(Tabla 4). En RLE, los valores de distribución
calórica y el porcentaje de adecuación fueron
mayores en la mayoría de los nutrientes que en RAS.
En RLE, los refrigerios supusieron el 22.9% de la
energía recomendada para este grupo de edad. Sin
embargo, el contenido de sodio se elevó y representó
más de un tercio de la recomendación diaria (39.9%).
En RAS, el contenido de vitamina C superó la IDR
(144.4%), pero con una marcada diferencia para el
resto de micronutrientes: hierro, calcio, zinc y sodio,
con menos del 5% de la IDR.

Fuente: Encuesta
E.E. Error estándar; ER: Equivalentes de Retinol; RAS: Reglamento de
Alimentos Saludables, RLE: Reglamento de Libre Elección

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.2 abril -junio, 2022

13

�Artículo Original

Tabla 4. Ingestas recomendadas para preescolares y la
contribución del refrigerio de energía, macro y micronutrientes

Figura 1. Proporción de refrigerios reportados bajo el
reglamento libre elección (RLE) clasificados de acuerdo a los
lineamientos de la SS/SEP.

Porcentaje de adecuación
Nutrientes

Energía del refrigerio *
Porcentaje de energía de
macronutrientes**

Carbohidratos
Azúcares
Proteínas
Grasas
Grasa saturada
Grasa monoinsaturada
Grasa polinsaturada

15% del REE

RAS
Media %
(±E.E.)
6.5 (0.3)

RLE
Media %
(±E.E.)
22.9 (1.0)

55- 60 %
&lt;10 %
10-15 %
25-30 %
&lt;10 %
NA
10%

5.8 (0.3)
4.0 (0.2)
0.3 (0.01)
0.3 (0.04)
0.05 (0.02)
0.03 (0.00)
0.04 (0.00)

11.3 (0.4)
3.9 (0.4)
3.0 (0.2)
8.7 (0.5)
2.7 (0.2)
3.0 (0.3)
2.3 (0.2)

25 mg
230 µg
400 µg
800 mg
15 mg
1200 mg
6.6 mg
25 g (16)

144.4 (21.9)
9.5 (1.4)
13.6 (3.1)
2.8 (0.2)
3.2 (0.4)
0.4 (0.1)
2.7 (0.1)
19.6 (1.2)

20.8 (7.5)
31.1 (2.7)
17.5 (1.9)
17.1 (1.5)
16.5 (2.3)
39.9 (2.7)
23.6 (2.0)
12.2 (1.4)

Recomendación

Adecuación nutrimental

Vitamina C §
Folato§
Vitamina A (ER) §
Calcio§
Hierro§
Sodio¥
Zinc§
Fibra§

Fuente:
* Determinado con base al requerimiento energético estimado (REE) para su grupo
de edad (1386 kcal, 4-5 años)

** Calculado con el REE y las calorías obtenidas de cada macronutriente.
§ Basado de las recomendaciones para la población mexicana según edad de 4 a 8
años (Bourges et al., 2008)

* Basado los lineamientos de la secretaria de Salud y Secretaria de
Educación Pública (SS/SEP) en el 2010. Saludable: Fruta/verdura, alimento
preparado (sándwich o desayuno regional) y agua ** Basado en las
recomendaciones de un refrigerio saludable SS/SEP en el 2014. Saludable:
Fruta/verdura, cereal integral, leguminosas secas u oleoginosas y agua.
Parcialmente saludab le : Presentar alimentos no recomendados y/o presentar
uno o dos de los alimentos recomendados. No saludab le : Presentar solo
alimentos no recomendados, en el caso del 2010: bebidas saborizadas,
galletas y pan dulce, dulces y gelatinas, frituras, lácteos saborizados o comida
rápida; y en el caso del año 2014 todos los alimentos anteriores y
considerando además alimentos preparados].

¥ Basado en la IDR de Instituto Nacional de Medicina según la edad de 4 a 8 años
(Institute of Medicine, 2006)
E.E. Error estándar; NA: No aplica; RAS: Reglamento de Alimentos Saludables,
RLE: Reglamento de Libre Elección

Refrigerios saludables
La totalidad de los refrigerios en RAS (n = 120) fue
parcialmente saludable para SS/SEP-2010 y SS/SEP2014 debido a que no se incluyeron alimentos que
eran frutas, verduras y agua, mientras que las
proporciones de RLE fueron diferentes entre esos
dos. En RLE (n = 127) (Figura 1), según las
directrices de SS/SEP-2010, el 5.1% de los
refrigerios se consideraron saludables, pero no se
reportó ni un solo refrigerio en esta categoría en el
SS/SEP-2014. Los refrigerios considerados
parcialmente saludables constituyeron la proporción
más significativa bajo ambos reglamentos, con más
del 60%. Además, al menos una cuarta parte de los
refrigerios se clasificaron como no saludables
(24.8% y 37.6% según las directrices S /SEP-2010 y
SS/SEP-2014, respectivamente).

Discusión
Un refrigerio para niños en edad preescolar debe
ofrecer suficiente energía y nutrientes para satisfacer
las demandas del período escolar. Está demostrado
que su actividad cerebral requiere un suministro
continuo de energía (Adolphus et al., 2016).
Desafortunadamente, este estudio mostró que ni el
RAS ni el RLE logran los criterios necesarios para
ser suficientes y saludables. En primer lugar, RAS
cumple con las recomendaciones de la SEP en cuanto
a la incorporación de frutas y verduras. Sin embargo,
el refrigerio no es variado ya que la mayoría de los
niños traen solo un tipo de fruta y verdura (manzana
y pepino). Como tal, deberían promover una
diversidad de frutas y verduras de temporada y ser
variado entre semana para aumentar la cantidad de
fitoquímicos, vitaminas y minerales (Macdiarmid,
2014). A pesar de las mejores intenciones con
respecto a esta norma alimentaria, el refrigerio no
cumple con las recomendaciones nutricionales para
este grupo de edad, dado que es deficiente en energía
(promedio 6.5% vs. 15% de VCT recomendado) y
otros nutrientes por no agregar cereales, alimentos de
origen animal o legumbres que aumentan el aporte de
proteínas, hierro, calcio y zinc (Campos Ponce et al.,
2019). Bajo este reglamento interno, se debe

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.2 abril -junio, 2022

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�Artículo Original

promover el consumo de cereales bajos en grasa y
alimentos de origen animal que ofrezcan un aporte
calórico lo suficientemente grande como para aportar
el 15% de su energía diaria, correspondiente a los
aspectos necesarios (Dirección General de
Promoción de la Salud, 2014). En los niños que no
desayunan, la RAS tiene un bajo aporte energético y
nutricional, lo que podría resultar insuficiente para
cubrir sus requerimientos, saciar el hambre y podría
afectar su rendimiento escolar (Mohiuddin, 2019).
Además, podría favorecer el desarrollo de conductas
alimentarias inadecuadas, llevando al niño a
consumir un mayor contenido de densidad energética
al regresar a casa, y, por tanto, podría favorecer el
desarrollo de sobrepeso u obesidad (Ardeshirlarijani
et al., 2019). En consecuencia, se sugiere evitar este
tipo de reglamento, donde solo hay un alto aporte de
vitamina C y fibra, pero no así de los demás
nutrientes.
En el caso de RLE, los alimentos se eligieron bajo el
criterio de los padres. En este reglamento interno se
observó un bajo consumo de refrescos azucarados, el
cual podría explicarse por la difusión de la estrategia
del Gobierno federal, en conjunto con la Secretaría
de Educación Pública, donde se establecieron
recomendaciones para un refrigerio saludable
(Secretaria de Salud/Secretaría de Educación
Pública, 2014). Sin embargo, en este estudio, la
ingesta de bebidas saborizadas fue muy alta, y el
consumo de lácteos saborizados fue frecuente y
representaba el mayor contenido de azúcar. Este
resultado podría reflejar la falta de conocimiento de
los padres para interpretar las etiquetas nutricionales,
lo que lleva a elegir lácteos y otras bebidas con alto
contenido de azúcar agregado (Espinosa Huerta et
al., 2015). Además, es posible que sepan sobre
nutrición, pero algunos factores podrían ser una
barrera para hacer el refrigerio, como la economía de
los padres, las alergias, la seguridad alimentaria, las
preferencias de los niños y el tiempo dedicado a
preparar los alimentos (Hawthorne et al., 2018;
O’Rourke et al., 2020).
El RLE superó la energía recomendada para un
refrigerio y tuvo un mayor contenido de macro y
micronutrientes, a excepción de la vitamina C y la
fibra. Además, presentó un contenido de azúcares
similar al RAS; sin embargo, la fuente era diferente.
Los principales alimentos con azúcar fueron las
galletas, las bebidas lácteas saborizadas, los jugos y

los dulces presentes en los refrigerios bajo este
reglamento. Por lo tanto, se debe trabajar para reducir
el consumo de estos alimentos industrializados, con
grandes cantidades de azúcares añadidos, grasas y
sodio, como aditivos alimentarios que pueden afectar
a la salud de los niños. Los otros nutrientes fueron
más altos en RLE debido a los desayunos regionales
o estándar y sándwiches (el segundo alimento más
reportado). El sándwich ofreció un alto contenido de
calcio, zinc, folato y vitamina A, debido
principalmente a la harina de trigo y maíz en ciertos
productos consumidos fortificados con estos
nutrientes (Orjuela et al., 2019).
Aunque en este estudio no se evaluó el consumo
energético total, estudios previos en escuelas
mexicanas han demostrado que del 18.0% al 53.4%
de los estudiantes no desayunan (Quintero-Gutiérrez
et al., 2014). Por ello, la comida preparada en casa
debe tener un perfil nutricional adecuado. Por
ejemplo, un refrigerio basado únicamente en frutas y
verduras puede ser insuficiente para los niños que no
desayunan, mientras bajo el REL podría compensar
la omisión del desayuno.
De acuerdo con la Secretaría de Salud de México, un
refrigerio preparado en casa debe aportar la energía
y los nutrientes necesarios en los tres grupos de
alimentos del “plato del bien comer”, se deben evitar
los periodos de ayuno entre comidas que superen las
cuatro horas. Además, debe mantener la saciedad y
disminuir el apetito (Secretaría de salud, 2013). Los
resultados muestran que cada refrigerio de REL solo
incluye el grupo de frutas/verduras de los tres grupos
de alimentos recomendados, por lo que debe
considerarse un refrigerio "parcialmente saludable".
Este tipo de reglamento interno no es recomendable
en base a esta evidencia, debido a la baja cantidad de
nutrientes que ofrece. Por otro lado, en REL, la
proporción de refrigerios que se consideraron
saludables fue baja, y la mayoría de los refrigerios
presentaron al menos un alimento que no se
recomienda. Esto debido a que en los lineamientos
modificados del 2014 no incluye a los alimentos
preparados como un alimento saludable.
La combinación de alimentos indicada por SS/SEP2014 incluye legumbres secas y oleaginosas; sin
embargo, estos no se consumieron en el estudio. Por
lo tanto, se debe promover la inclusión de estos
alimentos en las meriendas de los preescolares, ya

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.2 abril -junio, 2022

15

�Artículo Original

que se ha reportado que los niños no tienen un
consumo elevado de los mismos en la región norte de
México (Gaona-Pineda et al., 2018).
Así mismo, se demostró que a pesar de que los
refrigerios se traen de casa, el contenido energético y
nutricional es inadecuado (Romo-Palafox et al.,
2017). Este resultado puede explicarse por la
desinformación que se encuentra en la mayoría de la
población mexicana sobre la buena alimentación
(Batis et al., 2020) y la lectura correcta de las
etiquetas nutricionales (Espinosa Huerta et al.,
2015). Por lo tanto, la implementación de estrategias
para mejorar la comprensión de la alimentación
saludable no debe limitarse solo a impartir clases
para niños. Sin embargo, es fundamental que estas
estrategias también incluyan a los docentes,
administradores y padres de familia.
En el caso de los docentes, estos podrían tener un
papel fundamental en la promoción de conductas
saludables en los niños cuando tienen una adecuada
comprensión del tema (Ward et al., 2015). Sin
embargo, en la actualidad, los educadores de
preescolares tienen un conocimiento insuficiente
sobre las recomendaciones nutricionales básicas,
especialmente en cuanto al tamaño de las porciones
y la selección de alimentos y bebidas (Rapson et al.,
2020), por lo que no están capacitados para orientar
a los padres en estos temas.
Con respecto a los padres, son ellos quienes toman
las decisiones en cuanto a la alimentación de sus
hijos y, en segundo lugar, los comportamientos de los
padres son un factor importante en el desarrollo de
sus hábitos alimentarios (Romanos-Nanclares et al.,
2018). Aunque los padres se enfrentan a muchas
barreras para mejorar la alimentación familiar
(Ruiter et al., 2019), las intervenciones educativas
podrían centrarse en tres aspectos esenciales: 1)
sensibilización en la aceptación de alimentos y
conductas saludables a través de técnicas de
exposición repetida, 2) fomentar la responsabilidad
familiar sobre la alimentación en lugar de
simplemente dándoles pautas a seguir, y 3) promover
una dieta variada para combatir el mito de que la
alimentación saludable es restrictiva, costosa e
inalcanzable. Además, es fundamental involucrar a
toda la familia, especialmente a ambos padres, dado
que las madres frecuentemente se sienten poco

apoyadas por sus pares masculinos en este tema
(Romanos-Nanclares et al., 2018).
Conclusiones
El reglamento interno de refrigerios basados
exclusivamente en frutas y verduras no refleja el
valor nutrimental de lo que un refrigerio saludable
debería de contener. En cambio, los refrigerios bajo
el reglamento que da una libre elección de alimentos
pueden presentar un consumo de energía que
sobrepase al requerimiento de todo el día. Asimismo,
ninguno de los reglamentos analizados satisface las
propuestas del gobierno mexicano. Por lo tanto, no
se recomienda que los maestros o administradores
escolares implementen regulaciones sobre los
refrigerios hechos en casa para niños en edad
preescolar sin el apoyo de expertos en nutrición.
Además, estos tipos de reglamentos pueden tener
consecuencias para la salud de los preescolares
debido a la energía insuficiente o excesiva que
contienen dichos refrigerios. Por estas razones, es
necesario involucrar a profesores, administradores y
padres de familia en las intervenciones educativas
implementadas por un profesional de nutrición, con
la intención de ampliar el alcance de estas estrategias.
Agradecimientos
Los autores agradecen a las escuelas participantes,
sus directivos y maestros que permitieron la
obtención de los datos.

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�Artículo Original

CARACTERÍSTICAS PSICOLÓGICAS, ESTILOS DE VIDA Y HÁBITOS ALIMENTARIOS EN
ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS EN MEDELLÍN, COLOMBIA.
PSYCHOLOGICAL CHARACTERISTICS, LIFESTYLES AND EATING HABITS IN UNIVERSITY STUDENTS IN
MEDELLÍN, COLOMBIA.

Serna Ortega Mely Isabella1, Obando Naspiran María Paola1, Acosta Guevara Daniela Sánchez1-2, Pérez Sierra
Sandra Ivonne1, Botero Bernal Melissa2.
Universidad CES: 1 Facultad de Ciencias de la Nutrición y los Alimentos. 2 Facultad de Psicología. Medellín,
Colombia.

RESUMEN
Introducción: Existe una relación entre características psicológicas como la ansiedad, el miedo y la tristeza, con los estilos de
vida y los hábitos de alimentación, específicamente en la población universitaria. Objetivo: Describir las características
psicológicas, estilos de vida y hábitos alimentarios de estudiantes de primer semestre de una universidad privada en Medellín,
Colombia durante los años 2015-2018. Material y Método: Estudio observacional, descriptivo, retrospectivo, de fuentes
secundarias y con tendencia analítica. Se tomaron los datos obtenidos a partir de un cuestionario ad hoc aplicado a estudiantes
de primer semestre de una universidad privada que indagó su percepción sobre algunas características psicológicas, estilos
de vida y hábitos alimentarios. Resultados: Se encontró una asociación estadísticamente significativa entre la ideación suicida
y el consumo de carne, así como el consumo de azúcar con la presencia de miedo. Relación proporcionalmente inversa entre
el consumo de frutas y la presencia de ansiedad y tristeza. Conclusiones: Estas estadísticas son de gran relevancia debido a
que evidencian la necesidad de crear de planes y proyectos enfocados en mejorar los hábitos de vida de los estudiantes que
empiezan a incursionar en la vida universitaria, puesto que de esto dependerá el desarrollo de estos durante su carrera
profesional. Se recomiendan dietas bajas en grasa y azúcares, pero ricas en frutas y vegetales, como elementos que pueden
reducir la presencia de problemáticas relacionadas con la salud mental.
Palabras Clave: estudiantes universitarios, depresión, alimentación.

ABSTRACT
Introduction: Social support on social networks are those online relationships that are maintained with a relative basis of
sincerity, support and trust that can be resorted to if necessary. Objective: To determine the relationship and differences
between the perceived social support in social networks with sociodemographic variables in university students of two public
institutions belonging to the North and South of Mexico (Monterrey and Minatitlan). Material and method: Exploratory
design. The sample consisted of 304 university students with non-probabilistic sampling for convenience. The Spearman,
Mann-Whitney and Kruskal-Wallis test was used considering the statistical significance of p&lt; 0.05. Results: Significant
differences were found, with greater perceived social support in students from the northern area and in lower semesters.
There were no significant differences with respect to sex. A negative relationship was found between perceived social support
with the semester (rs=-202, p&lt;.05) and age (rs=-286, p&lt;.05). Conclusions: University students in less advanced semesters
receive greater social support from social networks and as they progress it is diminished, so also at a younger age greater
perception of social support. It is important to develop support strategies in social networks that strengthen emotional and
cognitive aspects of students during their training.
Key words: Social support, social networking, internet, education higher.
Correspondencia: Melissa Botero Bernal alsantiago@uv.mx
Recibido: 01 de octubre 2021, aceptado: 27 de enero 2022
©Autor2022
Citation: Serna Ortega M.I., Obando Naspiran M.P., Acosta Guevara D.S., Pérez Sierra S.I., Botero
Bernal. (2022) Características psicológicas, estilos de vida y hábitos alimentarios en estudiantes
universitarios en Medellín, Colombia. Revista Salud Pública y Nutrición, 21 (2), 20-29.
https://doi.org/10.29105/respyn21.2-3

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.2 abril -junio, 2022

20

�Artículo Original

Introducción
La alimentación es un proceso esencial para el
desarrollo cognitivo y físico de los seres humanos
dado que gracias a esta el cuerpo cumple con las
necesidades nutricionales requeridas para su
funcionamiento correcto (García et al., 2016). La
ingesta de los alimentos dependerá del
comportamiento alimentario, el cual es definido
como un conjunto de acciones motivadas por
aspectos biológicos, psicológicos y socioculturales
que condicionan al sujeto para la elección y posterior
ingesta de un alimento sobre otro (Oda et al., 2018),
por lo que un mal comportamiento alimentario no
solo genera problemas de salud, sino que interfiere
en el funcionamiento del individuo con su entorno.
Por su parte, la salud mental que es definida como un
estado de bienestar que le permite a el sujeto
desenvolverse según sus habilidades, afrontar el
estrés de la vida diaria y trabajar de manera
productiva, cumpliendo además un papel
protagónico en el funcionamiento adecuado del
individuo; por tanto, diferentes factores psicológicos
como el estrés, la ansiedad y la depresión suelen
generar un deterioro significativo en las diferentes
esferas de vida del sujeto (Rodríguez &amp; Organización
Panamericana de la Salud, 2009).
En la vida universitaria, los factores anteriormente
mencionados influyen de manera directa no sólo en
el rendimiento académico de los estudiantes sino en
su salud física y mental (Mayorga et al., 2019; Sprake
et al., 2018). Según investigaciones sobre el tema, el
primer año de vida universitaria se ha identificado
como un período asociado con el aumento de peso
corporal en estudiantes universitarios debido a la
forma de alimentación que comienzan a implementar
(Finlayson et al., 2012; Nikolaou et al., 2015). Dicho
aumento ha llevado a las instituciones de educación
superior a reconocer su papel en el hábito alimentario
de los sujetos (Schnettler et al., 2013), ya que
reconocen que los estudiantes prefieren la ingesta de
alimentos altos en grasas saturadas y un menor
consumo de frutas (Becerra et al., 2016), así como
síntomas de depresión y ansiedad asociados con
patrones de alimentación de baja calidad (El Ansari
et al., 2014).
Ampliando este último aspecto, otros estudios han
encontrado información acerca del impacto de la
alimentación y la salud mental en estudiantes
universitarios, como es el caso del estudio realizado

en la Universidad Autónoma de Yucatán y en la
Universidad Autónoma San Luis Potosí en México,
en el cual se identificó una prevalencia de sobrepesoobesidad en estudiantes de nutrición y enfermería,
con cifras mayores a las reportadas por otras
investigaciones (Salazar et al., 2016). Este estudio,
también indicó que los resultados estuvieron
asociados con diagnósticos sugestivos de ansiedad, y
sugieren la necesidad de implementar programas de
prevención para el sobrepeso y obesidad teniendo en
cuenta los factores psicológicos relacionados,
garantizando una evaluación e intervención
interdisciplinar.
Por otro lado, según el Boletín de Salud Mental del
año 2017 (Ministerio de salud, 2018), en América
Latina y el Caribe, “la prevalencia de trastornos
mentales es del 12.7% al 15% y se han vinculado a
estos los problemas nutricionales”, muchos de los
cuales comienzan a manifestarse durante la
transición de la infancia a la adolescencia. De manera
particular en Colombia, las personas que más asisten
a consulta por trastornos mentales se encuentran
entre los 0 y 19 años; con un aumento anual en el
número de consultas relacionadas con esta índole
(Ministerio de salud, 2018).

Teniendo en cuenta lo anteriormente expuesto, se
busca identificar las características psicológicas y
alimentarias en la población recién ingresada a la
universidad mediante un ejercicio de detección de los
hábitos alimentarios y el estado de salud mental de
los jóvenes con miras a la construcción de programas
de atención institucional centrados en la población
estudiantil, así como la intervención eficaz en
materia de salud pública. En este sentido, esta
investigación tuvo como objetivo describir las
características psicológicas y alimentarias de
estudiantes de primer semestre de una universidad
privada en Medellín, Colombia durante los años
2015-2018.
Material y Método
Población y muestra.
La presente investigación es un estudio
observacional, descriptivo, retrospectivo, de fuente
secundaria y con tendencia analítica. El estudio se
llevó a cabo a partir de los registros obtenidos en una
muestra de estudiantes de primer semestre de la
Universidad CES en Medellín, Colombia, entre

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.2 abril -junio, 2022

21

�Artículo Original

enero de 2015 hasta diciembre de 2018. Durante el
primer semestre, los estudiantes fueron evaluados
mediante la aplicación de un cuestionario ad hoc
previamente diseñado por el equipo de Bienestar
Institucional de dicha universidad. Se incluyeron
registros de estudiantes pertenecientes a los
diferentes programas académicos: Medicina,
Medicina Veterinaria Y Zootecnia, Odontología,
Fisioterapia, Psicología, Tecnología En Atención Pre
hospitalaria, Nutrición Y Dietética, Química
Farmacéutica, Biología, Enfermería, Derecho,
Administración De Empresas y Ecología. Se
excluyeron los registros de aquellos estudiantes con
ausencia de información de más del 10% de los
datos. Se obtuvo una muestra total de 2.995 registros.
De manera inicial, se realizó una solicitud al área de
Bienestar Institucional de la Universidad CES
respecto al acceso a la base de datos de aquellos
estudiantes que ingresaron a la universidad durante
los años 2015-2018. En dicha solicitud se informó
acerca del aval del Comité Institucional de Ética en
Investigación de la Universidad CES, el objetivo del
estudio y las consideraciones éticas para la
salvaguardar la información de los encuestados y
mantener su anonimato.

Resultados
Del total de registros de estudiantes que ingresaron a
los diferentes programas ofrecidos en la Universidad
CES (n=2,995), más del 90% tenían una edad
comprendida entre 15 y 21 años, y el 70.3% eran
mujeres. La mayoría de los estudiantes residen en
zonas urbanas de la ciudad (55.9%). El estado civil
de mayor prevalencia fue soltero en 97.8%. En
cuanto al estrato socioeconómico, el 86.5%
pertenecen a los estratos medio y alto (Tabla 1).

Tabla 1. Distribución por frecuencia de las
variables sociodemográficas
Edad
15-17 años
18-21 años
22-25 años
&gt;25
Sexo
Mujer
Hombre
Estrato socioeconómico
Bajo (1-2)
Medio (3-4)
Alto (5-6)
Tipo residencia
Rural
Urbana
No responde
Fuente: Encuesta

n
1,297
1,498
141
59

%
43.3
50.0
4.7
1.9

2,108
887

70.3
29.6

403
1,267
1,325

13.4
42.3
44.2

122
1,676
1,197

4
55.9
39.9

Las facultades con mayor proporción de estudiantes
fueron medicina (27.7%), seguido por medicina
veterinaria y zootecnia (16.4). La forma de pago de
la matrícula con mayor proporción fueron los
recursos propios (62.7%); y el motivo de elección de
carrera fue por gusto o afinidad personal (92.1%)
(Tabla 2).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.2 abril -junio, 2022

22

�Artículo Original

Tabla 2. Distribución por frecuencia
de las variables académicas
Facultad
Medicina
Medicina veterinaria y
zootecnia
Odontología
Fisioterapia
Psicología
Ciencias y
biotecnología
Ciencias de la nutrición
y los alimentos
Enfermería
Derecho
Ciencias
administrativas y
económicas
Forma de pago
matrícula
Recursos propios
Becas
Préstamos
Otros
No responde
Motivo elección de la
carrera
Gusto o afinidad
personal
Sugerencia de
orientación profesional
Facilidad de ingreso o
ubicación laboral
Presión familiar o
social
Otro motivo

n
831

%
27.7

493

16.4

341
320
254

11.3
10.6
8.4

246

8.2

224

7.4

103
100

3.4
3.3

83

2.7

1,878
552
444
120
1

62.7
18.4
14.8
4
0.1

2,760

92.1

117

3.9

35

1.1

10

0.3

73

2.4

Fuente: Encuesta

Estilos de vida
El 66.3% de los estudiantes reportó consumir bebidas
alcohólicas, y el 7.4% consumo de cigarrillo, pipa o
tabaco. El 94.7% de los estudiantes refieren nunca
haber consumido marihuana y el 40% refieren
consumir bebidas energizantes (Tabla 3). Respecto a
las razones mencionadas sobre el consumo de
bebidas alcohólicas y energizantes, tabaco, y
marihuana, el 31.8% menciona hacerlo de forma

voluntaria. El 96.2% conocen los efectos nocivos que
producen el consumo de sustancias.
Tabla 3. Distribución por frecuencia de
consumo de alcohol y tabaco
Consumo de bebidas
alcohólicas
Nunca
Esporádicamente (hasta 3
veces al mes)
Entre 4 y 6 veces al mes
Entre 7 y 10 veces al mes
Más de 10 veces al mes
Diariamente
Consumo de cigarrillos,
pipa o tabaco
Nunca
Esporádicamente (hasta 3
veces al mes)
Entre 4 y 6 veces al mes
Entre 7 y 10 veces al mes
Más de 10 veces al mes
Diariamente
Consumo de marihuana
Nunca
Esporádicamente (hasta 3
veces al mes)
Entre 4 y 6 veces al mes
Entre 7 y 10 veces al mes
Más de 10 veces al mes
Diariamente
Consumo de bebidas
energizantes
Nunca
Esporádicamente (hasta 3
veces al mes)
Entre 4 y 6 veces al mes
Entre 7 y 10 veces al mes
Más de 10 veces al mes
Diariamente

n

%

180

33.7

293

54.8

45
13
2
1

8.4
2.4
0.3
0.1

494

92.5

23

4.3

3
4
4
6

0.5
0.7
0.7
1.1

506

94.7

21

3.9

2
2
1
2

0.3
0.3
0.1
0.3

320

59.9

150

28

41
9
9
5

7.6
1.6
1.6
0.9

Fuente: Encuesta

Hábitos alimentarios
La mitad de los estudiantes encuestados comen 5 o
más comidas al día, sin contar con un horario fijo
para las comidas principales. El 81.9% de la
población desayuna diariamente. Un porcentaje
mayor al 50% de los estudiantes refieren consumir de
forma diaria todos los grupos de alimentos, a

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.2 abril -junio, 2022

23

�Artículo Original

excepción de azúcares, gaseosas y chocolates los
cuales presentan un porcentaje menor (42.3%)
(Gráfico 1).

Gráfico 1. Porcentaje de consumo por grupo de alimentos

dentro de lo esperado para su peso y talla, mientras
que el 20.9% se percibió en sobrepeso u obesidad. El
89% de estudiantes que reportaron presencia de
ansiedad (leve, moderada o grave) y un poco menos
de la mitad de los estudiantes que manifiestan
síntomas de tristeza leves, moderados o graves
(46.7%), se auto percibieron con sobrepeso u
obesidad (Tabla 4).
Tabla 4. Distribución por frecuencia de los síntomas
emocionales y psicológicos según la autopercepción del
IMC
Síntomas
psicológicos emocionales

N=2,079

Características psicológicas
Se encuentra presencia de percepción de síntomas
ansiosos (78.2%), percepción de síntomas depresivos
relacionados con presencia de tristeza por más de 4
semanas consecutivas (33.3%) y temor sin motivo
aparente (56.5%). Respecto a la intensidad de la
ansiedad, el 29.5% percibe ansiedad moderada
(Gráfico 2). En términos de la funcionalidad familiar,
según los resultados arrojados por el APGAR
familiar el 23.2% de los estudiantes refieren algún
tipo de disfunción familiar: leve (15.8%), moderada
(3.9%) y severa (3.4%).

Gráfico 2. Porcentaje de presencia de síntomas psicológicos

* Estos datos fueron diligenciados por 2,613 estudiantes, que
corresponden al 87.2% del total de registros.

Relación
entre
aspectos
psicológicos
y
comportamiento alimentario
En relación con la autopercepción sobre el IMC, el
65.6% de la muestra percibió que se encontraba

Usted Ahora se Siente
IMC dentro de
IMC en
IMC en
lo esperado sobrepeso u bajo peso
n
%
n
%
n
%

Ansiedad
No ha sentido
437
Leve
667
Moderado
473
Grave
139
Tristeza
No ha sentido
1,230
Leve
277
Moderado
146
Grave
63
Ideación suicida
No ha sentido
1,567
Leve
109
Moderado
30
Grave
10

25.4
38.8
27.5
8.1

55
176
201
116

10.0 77 22.1
32.1 133 38.1
36.6 98 28.1
21.1 41 11.7

7.6
16.1
8.5
3.6

292
122
88
46

53.2 221 63.3
22.2 63
18
16 48 13.7
8.3 17 4.8

91.3
6.3
1.7
0.5

446
67
25
10

81.3 292 83.6
12.2 39 11.1
4.5 15 4.3
1.8
3 0.8

Fuente: Encuesta
*Estos datos fueron diligenciados por 1,716 estudiantes, que
corresponde 57.2% del total de los registros.

En relación con la presencia de otros síntomas
psicológicos, se encontró que del total de personas
que refirieron presencia de dolor actual (n=119), el
47.9% se sienten con un IMC adecuado. Respecto a
la sensación de cansancio referida por 329 personas,
el 50.7% se sienten con un IMC adecuado. Los
cambios en relación con el apetito por pérdida o
incremento fueron reportados por 252 personas, de
las cuales el 40% se auto perciben con sobrepeso u
obesidad. En relación con los cambios en el sueño o
presencia de dificultades con este, se encuentra que
del total de personas que lo refirieron (n=293), el
46.4% se auto perciben con sobrepeso u obesidad. La
presencia de trastornos digestivos se encontró en 132

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.2 abril -junio, 2022

24

�Artículo Original

personas, de las cuales el 40.9% se auto perciben con
sobrepeso u obesidad.
Finalmente, al analizar el consumo de grupos
alimentos con la presencia de síntomas psicológicosemocionales de percepción de miedo, ideación
suicida, ansiedad y tristeza, se encuentra que el
26.1% de los estudiantes que no consume carne
presenta ideaciones suicidas, y el 57.2% de los
estudiantes que consume azúcar siente miedo o temor
sin motivo aparente. Se encontró asociación
estadísticamente significativa entre la ideación
suicida y el consumo de carne (p=0.022). A su vez,
el consumo de azúcar y la presencia de miedo o temor
sin motivo aparente también presentaron una
asociación estadísticamente significativa (p=0.048).
Adicionalmente, se encuentra que el 79.4% de las
personas que no consumen frutas presentaron
síntomas de ansiedad y el 67.3% de las personas que
consumen frutas presentaron ausencia de síntomas de
tristeza. En este grupo de alimentos, se encontraron
los valores p más alejados, mostrando una asociación
inversamente proporcional entre el consumo de este
grupo de alimentos con la presencia de síntomas
psicológicos, principalmente ansiedad (p=0.967) y
tristeza (p=0.933). (Tabla 5).
Tabla 5. Asociación entre grupo de alimentos y variables psicológicas
Grupo de alimento

Miedo
Presencia
Ausencia
n
%
n
%

Ideación suicida
Presencia
Ausencia
n
%
n
%

Ansiedad
Presencia
Ausencia
n
%
n
%

Tristeza
Presencia
Ausencia
n
%
n
%

Total*

2

Carne
Consumo
1165
56.6
891
43.3
No consumo
15
65.2
8
34.7
Azúcar1
Consumo
1126
57.2
840
42.7
No consumo
54
47.7
59
52.2
Leche
Consumo
1123
56.6
858
43.3
No consumo
57
58.1
41
41.8
Frutas
Consumo
1163
57
877
42.9
No consumo
17
43.5
22
56.4
Hortalizas
Consumo
1110
56.5
854
43.4
No consumo
70
60.8
45
39.1
Harinas
Consumo
1165
56.7
888
43.2
No consumo
15
57.6
11
42.3
Fuente: Elaboración propia
1. p&lt;0.05 en Miedo; 2. p&lt;0.05 en Ideación suicida

226
6

10.9
26.1

1830
17

89
73.9

1628
19

79.1
82.6

428
4

20.8
17.3

671
9

32.6
39.1

1385
14

67.3
60.8

2056
23

217
15

11
13.2

1749
98

88.9
86.7

1561
85

79.4
75.2

405
27

20.6
23.8

636
44

32.3
38.9

1330
69

67.6
61.1

1966
113

222
10

11.2
10.2

1759
88

88.7
89.8

1574
73

79.4
74.4

407
25

20.5
25.5

643
37

32.4
37.7

1338
61

67.5
62.2

1981
98

225
7

11
17.9

1815
32

88.9
82.1

1616
31

79.2
79.4

424
8

20.7
20.5

667
13

32.7
33.3

1373
26

67.3
66.6

2040
39

215
17

10.9
14.7

1749
98

89.1
85.2

1561
86

79.4
74.7

403
29

20.5
25.2

633
47

32.2
40.8

1331
68

67.7
59.1

1964
115

227
5

11.1
19.2

1826
21

88.9
80.7

1630
17

79.4
65.3

423
9

20.6
34.6

670
10

32.6
38.4

1383
16

67.3
61.5

2053
26

*Total en cada grupo de consumo por variable psicológica

Discusión
En relación con los estilos de vida de los estudiantes
universitarios, un estudio realizado en Venezuela con
el objetivo de determinar la influencia del estilo de
vida, el sexo, la edad y el índice de masa corporal
sobre la salud física y psicológica de jóvenes
universitarios, halló que el 73% consume dulces, el
25% de los estudiantes refiere consumir alcohol y el
13% reporta fumar (Angelucci et al., 2017). En
contraste con lo encontrado en el estudio actual y
teniendo en cuenta la cantidad de sujetos
encuestados, el consumo de azúcares representó un

porcentaje menor (42.3%) siendo el grupo de
alimentos de menor consumo, un porcentaje mayor
refiere consumo de alcohol (54.8%) y un número
menor (4.3%) manifestó consumo de cigarrillo, pipa
o tabaco. Es importante aclarar respecto al consumo
de alcohol y tabaco, que el consumo referido cuenta
con frecuencia esporádica de hasta 3 veces al mes,
con un porcentaje de respuesta del 17.82% de la
muestra total.
Estos resultados, demuestran estilos de vida en los
estudiantes universitarios que deben ser intervenidos,
llevando a reflexionar sobre la necesidad de
implementar programas de prevención y promoción
de estilos de vida saludable que mejoren la calidad de
vida de los estudiantes universitarios (Bejarano,
2016). Sin embargo, es importante aclarar que, si
bien el estudio realizado en Venezuela se presenta
con la totalidad de la población encuestada, el
presente estudio reporta un porcentaje de la
población total, lo que puede representar un sobre
registro en los resultados obtenidos.
Estudios que buscan relacionar los hábitos
alimentarios con la presencia de sintomatología
depresiva han encontrado que diferentes grupos de
alimentos y nutrientes están relacionados con la
mejoría de síntomas depresivos, como el caso del
omega 3, así como otros que influyen en la aparición
y evolución de los síntomas depresivos como los
azúcares refinados y las grasas saturadas (Márquez
MO, 2016). En el presente estudio, no se encontró
una relación entre el consumo de los diferentes
grupos de alimentos con la sintomatología depresiva.
No obstante, a la hora de analizar la relación entre
grupos de alimentos con la ideación suicida,
conducta presente en algunas personas con
sintomatología depresiva, se encontró una asociación
estadísticamente significativa (p=0.022) entre el
consumo de carne con la ideación suicida. En
relación con este hallazgo, un estudio que buscó la
relación entre el consumo de aminoácidos esenciales
y la función cognitiva encontró que el consumo de
proteínas (especialmente en el desayuno) evita
problemas relacionados con la socialización y el
estado anímico. Además, el déficit de triptófano,
aminoácido esencial precursor de la dopamina, puede
producir síntomas depresivos; a la vez que el exceso
en la síntesis de la dopamina a partir de su
aminoácido precursor produce irritabilidad y
cambios de humor (Fernández &amp; Vicente, s. f.).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.2 abril -junio, 2022

25

�Artículo Original

En este estudio uno de los principales hallazgos fue
la asociación estadística significativa entre el
consumo de azúcar con la presencia de miedo o
temor sin motivo aparente (p=0.048), dichos
resultados coinciden con lo encontrado en un estudio
en China el cual encontró una asociación estadística
entre el consumo de azúcar y refrescos con síntomas
de ansiedad y depresión en estudiantes universitarios
(Zhang et al., 2019). Esta relación se puede deber a
diferentes mecanismos metabólicos y de
funcionamiento biológico, entre los que se
encuentran el estrés oxidativo (Maes et al., 2011), la
disfunción endotelial o un mayor nivel de
inflamación (Zhang et al., 2019) y el mecanismo de
la 5-hidroxitriptamina (5-HT o serotonina)
(Fakhoury, 2016), encontrándose que la disminución
de la serotonina en las personas aumenta la
vulnerabilidad de presentar ansiedad y depresión
(Lindseth et al., 2015).
Otro de los principales resultados fue la asociación
estadísticamente significativa entre la presencia de
ideación suicida y el consumo de carne (p=0.022).
Contrastando esto con otros estudios, se encuentra la
ideación suicida se ha asociado con algunos hábitos
de consumo como la ingesta de azúcares, hábito que
aumenta el riesgo de conductas suicidas (Jacob et al.,
2020; Pan et al., 2011). Sin embargo, según el
conocimiento de las investigadoras, este es el primer
estudio en encontrar una asociación entre la ideación
suicida y el consumo de carne, aunque se debe tener
en cuenta que este estudio trabajó con las
percepciones de los estudiantes y no con diagnósticos
clínicos arrojados por un profesional, por lo que se
deben hacer investigaciones sobre el tema para
estudiar dicha asociación.
Por su parte, la relación inversamente proporcional
entre el consumo de frutas y los síntomas de ansiedad
y tristeza, los cuales reportaron los valores p más
alejados, p=0.967 y p=0.933 respectivamente,
podrían explicarse a partir de estudios como el
realizado por Akbaraly et al. (2009), quienes afirman
que una dieta basada en el consumo de frutas y
verduras disminuyen el riesgo de padecer depresión.
Por tanto, y teniendo en cuenta que las intervenciones
para reducir los síntomas depresivos y la ansiedad
entre los estudiantes también podrían resultar en el
consumo de alimentos más saludables y viceversa (El
Ansari et al., 2014), los estudios sobre los hábitos y
estilos de vida de los jóvenes universitarios recién

ingresados a las instituciones superiores resulta de
vital importancia
no solo para fomentar las
intervenciones en la salud física y mental en este
grupo poblacional, sino para focalizar estos
programas de intervención, asunto fundamental
debido a que de esto dependerán los procesos de
ajuste, adaptación, bienestar y calidad de vida de los
estudiantes (Morales, 2018). Este elemento, cobra
importancia al destacar que específicamente para el
caso del presente estudio, la formación de
profesionales de la salud debe incluir el fomento de
hábitos alimentarios que promuevan su salud,
brindando a los futuros pacientes un ejemplo de las
conductas sanas, y ayudando en la construcción de
ambientes cada vez menos obesogénicos en nuestras
comunidades, incluyendo el espacio universitario. Es
así como de forma indiscutible, la población
universitaria es un grupo de importancia social que
representa el capital humano en formación para el
progreso de cualquier nación, lo cual hace que velar
por su bienestar sea de vital importancia en una
sociedad.
Esta investigación posee diferentes limitaciones, por
ejemplo, al tratarse de una investigación de fuente
secundaria, se encontraron algunas limitaciones
relacionadas con el poco control de las variables,
aspecto que puede representar un sesgo para los
investigadores a la hora de indagar por alguna
variable específica limitando así la información que
se puede obtener.
Por su parte, debido a que el instrumento utilizado
para la recolección de la información contenía
originalmente información personal, el considerar
preguntas sensibles relacionadas con el consumo de
sustancias, puede representar un error en el análisis e
interpretación de los datos. Además, el diseño del
instrumento no contó con la obligatoriedad en las
respuestas, elemento que implicó que sólo una parte
de los encuestados respondiera a la totalidad de
preguntas, llevando a los investigadores a realizar la
aclaración del porcentaje de estudiantes que
respondían ante cada variable.
Por otro lado, dado que en este estudio solo
participaron estudiantes de primer semestre de una
universidad privada de la ciudad, no se puede
conocer a profundidad si este fenómeno también se
presenta en los demás semestres académicos y demás
universidades, por lo que los estudios futuros deben

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.2 abril -junio, 2022

26

�Artículo Original

enfocarse en la totalidad de la población
universitaria, así como contrastar la población de
universidad pública y privada, así mismo, los futuros
estudios deben enfocarse en muestras más grandes en
donde se apliquen pruebas psicológicas más
extensas, esto con el fin de extrapolar los resultados
encontrados en este estudio.
A pesar de lo anterior, cabe destacar lo económico y
ágil de la obtención de los datos al tomar la
información a partir de una fuente secundaria y la
gran cantidad de muestra obtenida; sin embargo, se
recomienda realizar un estudio más exhaustivo, de
fuente primaria, que incluya un trabajo
interdisciplinario mediante la relación nutricionistapsicólogo para disminuir al máximo los sesgos y
obtener datos precisos que se acerquen más a la
realidad.

Conclusiones
Este estudio evidenció la asociación significativa
entre el consumo de carne y la ideación suicida, así
como el consumo de azúcar con la presencia de
miedo. Se encontró una relación proporcionalmente
inversa entre el consumo de frutas y presentar
síntomas de ansiedad y tristeza. A su vez, se reporta
alta presencia de mujeres en el ambiente
universitario, un alto consumo en bebidas
alcohólicas, elevada percepción de presencia de
temor sin motivo aparente y prominente percepción
de estudiante que se perciben con sobrepeso y
ansiedad. Los comportamientos evidenciados
demuestran los hábitos alimentarios que los
estudiantes empiezan a emplear durante su vida
universitaria y que conllevan a que estos tengan
mayores factores de riesgo que ponen en peligro su
salud física y mental, de igual manera, dichas
estadísticas son de gran relevancia debido a que estas
apoyan la creación de planes y proyectos enfocados
en mejorar los hábitos de vida y el bienestar de los
estudiantes que empiezan a incursionar en la vida
universitaria, puesto que de esto dependerá el
desarrollo de estos durante su carrera profesional. Se
recomiendan dietas bajas en grasa y azúcares, pero
ricas en frutas y vegetales, como elementos que
pueden reducir la presencia de problemáticas
relacionadas con la salud mental. Finalmente, este
estudio insta a hacer mayores investigaciones en el
tema para contar con datos claros y concisos,

buscando con ello impactar la salud pública de las
regiones.

Agradecimientos
Al equipo de Bienestar Institucional y Desarrollo
Humano de la Universidad CES por suministrar la
base de datos para la obtención y análisis de la
información.
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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.2 abril -junio, 2022

29

�Artículo Original

CARACTERIZACIÓN DEL ESTILO DE VIDA Y SU RELACIÓN CON EL ÍNDICE DE MASA
CORPORAL EN ESTUDIANTES DE LA LICENCIATURA EN NUTRICIÓN
CHARACTERIZATION OF THE LIFESTYLE AND ITS RELATIONSHIP WITH THE BODY MASS INDEX IN
STUDENTS OF THE BACHELOR OF NUTRITION

Pech Gómez Valeria Berenice1, Barradas Castillo María del Rosario1, Cruz Bojórquez Reyna María1, Aranda
González Irma Isela1, Lendechy Grajales Ángel Cirilo2.
1 Universidad Autónoma de Yucatán. México. 2 Centro de Investigaciones Regionales Dr. Hideyo Noguchi. México.

RESUMEN
Introducción: Durante la etapa universitaria como resultado del incremento en las actividades académicas los estudiantes
experimentan cambios pocos saludables en sus hábitos de vida. Objetivo: Caracterizar el estilo de vida y su posible relación
con el Índice de Masa Corporal (IMC) en estudiantes de la Licenciatura en Nutrición de la Universidad Autónoma de Yucatán.
Material y Método: Estudio comparativo relacional de tipo transversal, con una muestra a conveniencia de 110 estudiantes
de ambos sexos, los datos fueron obtenidos a través de la encuesta PEPS-I de Nola Pender. La información fue recabada
mediante Microsoft Forms y se realizó la prueba de independencia Chi-cuadrado con el paquete estadístico SPSS v.22.
Resultados: De los participantes 78 fueron mujeres (71.0%) y 32 hombres (29.0%), del total, en 51 estudiantes (46.4%)
predominó el estilo de vida medio y 77 estudiantes (70.0%) se encontraron en normopeso según el ÍMC. Como resultado de
la prueba estadística se confirmó la independencia entre las variables analizadas (valor p=0.598). Conclusiones: No existe
relación estadísticamente significativa entre los niveles del estilo de vida y los rangos de IMC de los estudiantes.
Palabras Clave: Estilo de vida, Índice de Masa Corporal, Estudiantes.

ABSTRACT
Introduction: During the university stage, as a result of the increase in academic activities, students experience unhealthy
changes in their lifestyle habits. Objective: To characterize the lifestyle and its possible relationship with the Body Mass
Index (BMI) in students of the Bachelor's Degree in Nutrition at the Autonomous University of Yucatan. Material and method:
Cross-sectional relational comparative study, with a convenience sample of 110 students of both sexes, the data were
obtained through Nola Pender's PEPS-I survey. The information was collected through Microsoft Forms and the Chi-square
test of independence was performed with the SPSS v.22 statistical package. Results: Of the participants, 78 were female
(71.0%) and 32 were male (29.0%). Of the total, 51 students (46.4%) had a medium lifestyle and 77 students (70.0%) were
normal weight according to the BMI. As a result of the statistical test, the independence between the variables analyzed was
confirmed (p-value=0.598). Conclusions: There is no statistically significant relationship between lifestyle levels and BMI
ranges of the students.
Key words: Life Style, Body Mass Index, Students.
Correspondencia: Pech Gómez Valeria Berenice a13004057@alumnos.uady.mx
Recibido: 08 de diciembre 2022, aceptado: 01 de abril 2022
©Autor2022
Citation: Pech Gómez V.B., Barradas Castillo M.R., Cruz Bojórquez R.M., Aranda González I.I. (2022)
Caracterización del estilo de vida y su relación con el índice de masa corporal en estudiantes de la
licenciatura en nutrición. Revista Salud Pública y Nutrición, 21 (2), 30-38.
https://doi.org/10.29105/respyn21.2-4

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.2 abril -junio, 2022

30

�Artículo Original

Introducción
El estilo de vida se define, de acuerdo con la
Organización Mundial de la Salud (OMS) como “una
forma de vida que se basa en patrones de
comportamiento identificables, determinados por la
interacción entre las características personales
individuales, las interacciones sociales y las
condiciones
de
vida
socioeconómicas
y
ambientales”. Aunque practicar hábitos saludables
no es sinónimo ni garantía de una vida más larga o
sin enfermedades, el mejorar el estilo de vida de las
personas a través de pequeños cambios es
favorecedor para su salud.
Algunos estudios plantean que asistir a la universidad
puede aumentar la prevalencia del sobrepeso u
obesidad y confirman que el aumento de peso y un
estilo de vida poco saludable, se asocian con un
mayor riesgo de Enfermedades No Transmisibles
(ENT) (Bernardo et al., 2017; Gómez et al., 2016;
López et al., 2020).
En la etapa universitaria se adquieren o consolidan
hábitos que van a permanecer en la vida adulta, por
lo que es importante que se adopten hábitos
saludables que favorezcan la salud (Martínez, 2017),
con la finalidad de evitar o disminuir el riesgo de
contraer una ENT en el futuro.
El estilo de vida de los estudiantes universitarios
sufre modificaciones, debido a que las actividades
académicas ocasionan que pasen mayor tiempo fuera
de su casa. En este mismo sentido, es común que se
generen cambios en la rutina en donde la falta de
organización y planeación de la alimentación, dan
paso al consumo de alimentos de rápida preparación
y con alto aporte calórico (Angelucci et al., 2017;
Ejeda et al., 2019; Mallqui et al., 2020; Moreira et al.,
2018, Yaguachi et al., 2018).
Entre las prácticas reportadas por estudiantes de la
Facultad de Contaduría y Administración de la
Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), están
la ausencia del cuidado de su salud y el poco interés
en los cambios en su cuerpo, además existe la
práctica de comer comida chatarra y, por falta de
tiempo, una alta prevalencia de sedentarismo
(Jiménez et al., 2017).
Lo anterior es de gran relevancia, debido a que, a
nivel nacional, los resultados de la Encuesta
Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT, 2018)

demuestran el consumo deficiente de alimentos
recomendables como verduras (24.9%), huevo
(28.9%), frutas (35.2%), leguminosas (37.0%),
lácteos (37.0%) y carnes (50.0%) en las personas
entre 12 y 19 años, así como consumo excesivo de
bebidas no lácteas endulzadas (85.7%), botanas,
dulces y postres (53.7%) cereales dulces (35.2%),
comida rápida y antojitos mexicanos (22.9%).
Diferentes estudios han confirmado que el tener un
estilo de vida no saludable es un factor de riesgo para
desarrollar ENT, siendo comportamientos que son
más comunes en el periodo de transición de la
adolescencia hacia adulto joven, además se ha
concluido que la obesidad está llegando a niveles en
los cuales se le considera una epidemia a escala
mundial, la cual afecta a niños, adolescentes y
adultos (Endo et al., 2021; Rangel et al., 2017; Solera
et al., 2019); así mismo esto se puede observar en los
resultados de las ENSANUT realizada en México, en
población a partir de 20 años. De 2012 a 2018 se ha
incrementado la prevalencia de exceso de peso (de
71.3% a 75.2%), dislipidemias (de 13.0% a 19.5%),
hipertensión arterial (de 16.6% a 18.4%) y diabetes
(de 9.2% a 10.3%), todas con mayor frecuencia en
las mujeres que en los hombres (ENSANUT, 2018).
El estilo de vida de las personas no depende sólo de
los conocimientos sobre la salud y los componentes
del estilo de vida saludable como la alimentación
correcta, el descanso, el manejo del estrés y el
ejercicio físico, sino que implica la influencia de una
serie de factores como el nivel socioeconómico, la
cultura, la religión, la influencia de los amigos y la
familia, entre otros (Dorantes et al., 2020).
Por otra parte, algunos estudios han permitido
identificar el riesgo que los estudiantes universitarios
tienen al estar expuestos ante situaciones que se
relacionan con un estilo de vida poco saludable,
como el consumo de alcohol, tabaco, uso de drogas,
prácticas sexuales de riesgo, sedentarismo, tiempo de
sueño, trastornos psicológicos, tiempo de sueño y
alimentación no saludable, hablando de excesos o de
deficiencia en la parte nutricional (Dorantes et al.,
2020; Endo et al., 2021).
El actual estudio ha permitido caracterizar el estilo
de vida de los estudiantes de la Licenciatura en
Nutrición de la Universidad Autónoma de Yucatán
(UADY), lo cual es muy importante para proponer
acciones y programas de intervención enfocados a

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.2 abril -junio, 2022

31

�Artículo Original

sensibilizar a los estudiantes para tomar acciones que
favorezcan su salud. Por lo anterior, el objetivo del
presente trabajo fue caracterizar el estilo de vida y su
posible relación con el Índice de Masa Corporal
(IMC) en estudiantes de la Licenciatura en Nutrición
de la Universidad Autónoma de Yucatán, siendo la
hipótesis de investigación la existencia de dicha
relación.
Material y Método
Estudio comparativo relacional, de corte transversal
(Hernández et al., 2014); se utilizó una muestra de
conveniencia de 110 estudiantes.
Los criterios de inclusión para los participantes del
estudio fueron los siguientes: a) que estuvieran
inscritos en algún semestre de la Licenciatura en
Nutrición de la UADY y b) que pertenecieran al ciclo
escolar septiembre 2020 - febrero 2021. Por su parte,
los criterios de exclusión fueron; a) que los
estudiantes estuvieran cursando servicio social y
prácticas profesionales, b) en el caso de las alumnas,
que estuvieran embarazadas.
A los estudiantes que cumplían con los criterios de
inclusión se les envió la invitación explicándoles el
objetivo del estudio y se les anexó el consentimiento
informado, los que aceparon participar, firmaron el
consentimiento y lo enviaron a la responsable de la
investigación, quien a su vez les envío el link para
que registraran su peso, estatura y respondieran la
encuesta PEPS-I diseñada en Microsoft Forms. Para
mantener la confidencialidad de la información y el
anonimato se consideraron las recomendaciones
establecidas en la Ley General de Salud en materia
de Investigación en seres humanos para
investigación con riesgo mínimo (Artículo 41 Bis) y
en la Norma Oficial Mexicana NOM-012-SSA32012.
Para evaluar el estilo de vida se utilizó la encuesta de
PEPS-I de Nola Pender (1996), con 48 reactivos tipo
Likert con un solo patrón de respuesta con cuatro
opciones y su puntaje correspondiente; nunca (1
punto), a veces (2 puntos), frecuentemente (3
puntos), rutinariamente (4 puntos).
La encuesta se encuentra dividida en seis subescalas:
Nutrición, Ejercicio, Responsabilidad en Salud,
Manejo del Estrés, Soporte Interpersonal y
Autoactualización (Vijil et al., 2018).

La menor puntuación es de 48 y la mayor es de 192,
donde a mayor puntuación se considera que tiene un
mejor estilo de vida, estableciéndose la siguiente
escala:
 Estilo de vida bajo (EVB) 48-107 puntos:
Condición de vida poco saludable.
 Estilo de vida medio (EVM) 108-131
puntos: Condición de vida saludable.
 Estilo de vida alto (EVA) 132-192:
Condición de vida muy saludable.
Para la toma de las mediciones antropométricas, no
fue posible realizarlas de manera personal debido a
la contingencia por COVID-19; por lo que se les
proporcionó a los estudiantes un documento con el
procedimiento y las técnicas para la toma de las
medidas de peso y estatura, a fin de que ellos
pudieran realizar dichas mediciones. El criterio de
clasificación del IMC corresponde la establecido por
la OMS, utilizando la siguiente fórmula IMC= (Peso
(kg)) / (Talla(m^2)) y con los siguientes puntos de
corte:
Tabla 1. Clasificación para determinar el IMC
según la OMS.

Bajo Peso (&lt;18.5)

&lt;16 Delgadez severa
16 – 16.9 Delgadez
moderada
17 – 18.9 Delgadez
aceptable

Normal (18.5 – 24.9)
Sobrepeso (≥25)

18.5 – 24.9 Normal
25 – 29.9 Preobeso

Obeso (≥30)

30 – 34.9 Obeso tipo I
35 – 39.9 Obeso tipo II
≥40 Obeso tipo III

Fuente: Adaptada de Palafox, M. y Ledesma,
J. (2012).

Concluida la encuesta se recuperó la base de datos.
Posteriormente el procesamiento y análisis de la
información se realizó mediante el programa
estadístico IBM SPSS Statistics versión 22, con el fin
de obtener los estadísticos descriptivos y la prueba
Chi-cuadrada de independencia para establecer la
relación entre las variables que permitieron
comprobar o descartar la siguiente hipótesis: el estilo

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.2 abril -junio, 2022

32

�Artículo Original

de vida tiene relación con el IMC de los estudiantes
universitarios de la licenciatura en nutrición de la
UADY.
Resultados
La población estuvo conformada por 110
universitarios, con un rango de edad de 17 a 26 años;
el promedio fue de 21 años con una desviación
estándar de 2.049. La frecuencia de estudiantes por
semestre mostró que hubo más participantes en
séptimo, con un 34% y segundo con un 19.1%, tal
como se muestra en la Tabla 2.

Tabla 2. Edad, sexo y semestres de los
estudiantes
n
Edad

17-18 años
19-22 años
23-26 años

8
82
20

%
7.3
74.5
18.1

Sexo

Mujeres
Hombres

78
32

70.9
29.1

Primer semestre
Segundo semestre
Tercer semestre
Semestre
Cuarto semestre
Quinto semestre
Séptimo semestre

18
21
14
11
8
38

16.4
19.1
12.7
10
7.3
34.5

Tabla 3. Clasificación del estilo de vida de los
estudiantes de nutrición de acuerdo con el
PEPS-I por sexo
Sexo
Nivel de estilo
Mujer
Hombre
Total
de vida
n (%)
n (%)
n (%)
Bajo (EVB)
8 (7.3)
3 (2.7)
11 (10)
Medio (EVM)
41 (37.3) 10 (9.1) 51 (46.4)
Alto (EVA)
29 (26.4) 19 (17.2) 48 (43.6)
Total
78 (71.0) 32 (29.0) 110 (100)
Fuente: Elaboración propia a partir de los
resultados del cuestionario.
En la figura 1, se observa la distribución de los
estudiantes de cada semestre según el nivel de estilo
de vida, en general, se destaca que predomina el
estilo de vida medio y alto; los del séptimo semestre
representan la mayor proporción en el estilo de vida
bajo (6.4%) y medio (18.2%). En contraste, los
estudiantes que tuvieron mayor frecuencia de estilo
de vida alto fueron los de segundo semestre (13.6%),
cabe mencionar que los menores porcentajes de
estudiantes clasificaron en un estilo de vida bajo.

Fuente: Elaboración propia a partir de los resultados
del cuestionario.

En la tabla 3, se puede observar el estilo de vida de
los estudiantes de nutrición de acuerdo con el
cuestionario PEPS-I, donde el 46.4% tuvieron un
estilo de vida medio (EVM), 43.6% tuvieron un
estilo de vida alto (EVA) y sólo 10.0% presentó
estilo de vida bajo (EVB). En los tres niveles la
frecuencia fue mayor en las mujeres que en los
hombres.

En la tabla 4, se muestra el estado de nutrición de los
estudiantes indicando que el 70.0% se encuentran en
condición normal, el 23.6% en sobrepeso y
preobesidad y 2.7% en condiciones de bajo peso. En
todos los casos la prevalencia fue mayor en las
mujeres.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.2 abril -junio, 2022

33

�Artículo Original

Tabla 4. Clasificación de los estudiantes de
nutrición de acuerdo con el estado de
nutrición por sexo.

Estado de
Nutrición
Delgadez
Moderada
Delgadez
Aceptable
Normal
SobrepesoPreobeso
Obeso tipo I

Mujer
n (%)

Sexo
Hombre
n (%)

Total
n (%)

1(0.9)

0

1(0.9)

2(1.8)

0

2(1.8)

58(52.7)

19(17.3)

77(70)

14(12.7)

12(10.9) 26(26.3)

3(2.7)

1 (0.9)

4 (3.6)

Total
78 (70.9) 32 (29.1) 110 (100)
Fuente: Elaboración propia a partir de los
resultados del cuestionario.

El estado de nutrición normal fue del 22.7% en los
estudiantes de séptimo semestre, el 11.8% en el
primero y segundo tercero, el 9.1% cuarto y el 5.5%
en el quinto. Por su parte, la mayor distribución del
sobrepeso-preobeso se presentó en el siguiente
orden; 9.1% en los estudiantes de séptimo, 6.4% en
los de segundo, 3.6% en los de primero y 2.7% en los
de tercero, la prevalencia más baja fue en cuarto y
quinto (0.9%) (Tabla 5).

Tabla 5. Estado de nutrición por semestre
Índice de Masa Corporal
Sobrepeso- Delgadez Obeso Delgadez
Semestre Normal
Total
Preobeso Moderada tipo 1 Aceptable
n (%)
n (%)
n (%)
n (%)
n (%)
n (%)
Primero
13(11.8)
4(3.6)
1(0.9)
0
0 18(16.4)
Segundo
13(11.8)
7(6.4)
0
1(0.9)
0 21(19.1)
Tercero
10(9.1)
3(2.7)
0
0
1(0.9) 14(12.7)
Cuarto
10(9.1)
1(0.9)
0
0
0 11(10.0)
Quinto
6(5.5)
1(0.9)
0
1
0
8(7.3)
Séptimo
25(22.7)
10(9.1)
0
2(1.8)
1(0.9) 38(34.5)
Total
77(70.0)
26(23.6)
1(0.9)
4(3.6)
2(2.8) 110(100)
Fuente: Elaboración propia a partir de los resultados del cuestionario.

embargo, en la tabla 6 se puede ver que la mayor
proporción de estudiantes con IMC en normalidad, el
32.7% tienen un estilo de vida medio. En contraste,
por arriba del IMC normal como es el caso del
sobrepeso-preobesidad,12.7% presentaron estilo de
vida alto, mientras que los que presentaron obesidad
tipo I, la mayoría tiene un estilo de vida medio
(2.8%). Por su parte, en los estudiantes con delgadez
aceptable (1.8%) predomina los que tienen un estilo
de vida medio y los que presentan delgadez
moderada (0.9%) estilo de vida alto. Al analizar la
relación del IMC con el estilo de vida, se puede
observar que son independientes.

Tabla 6. Frecuencia y porcentaje de estudiantes según nivel de estilo de vida e IMC.

Índice de Masa Corporal
Nivel de estilo Delgadez Delgadez
Sobrepeso- Obesidad
Normal
Total
de vida
Moderada Aceptable
Preobeso
Tipo I
n (%)
n (%)
n (%)
n (%)
n (%)
n (%)
Bajo (EVB)
0
0
9(8.2)
2(1.8)
0
11(10.0)
Medio ((EVM)
0
2(1.8)
36(32.7)
10(9.1)
3(2.8)
51(46.4)
Alto (EVA)
1(0.9)
0
32(29.1)
14(12.7)
1(0.9)
48(43.6)
Total
1(0.9)
2(1.8)
77(77.0)
26(23.6)
4(3.7) 110(100)
Fuente: Elaboración propia a partir de los resultados del cuestionario.
Chi2 p&gt;0.05

En la tabla siguiente se presentan los promedios y
desviaciones estándar de IMC y resultados del PEPSI por semestre de los alumnos objeto de estudio.
Como puede observarse, los promedios de IMC
presentan valores entre 22.58 y 24.78. El promedio
más alto se registra en el séptimo semestre (23.78) y
el más bajo en el tercer semestre (22.58), con
desviaciones
estándar
de
3.36
y
3.19
respectivamente. Estos últimos valores representan
lo que en promedio difieren los valores del IMC en
el semestre correspondiente. Por su parte, los
promedios de los resultados del PEPS-I presentan
valores entre 122.76 y 141.38 puntos. El promedio
más alto se registra en el segundo semestre (141.38)
y el más bajo en el séptimo semestre (122.76), con
desviaciones estándar de 18.73 y 17.21 puntos,
respectivamente. Estos últimos valores reflejan lo
que en promedio difieren los puntajes asociados con
los Resultados del PEPS-I, en el semestre respectivo.

Con respecto al IMC en la tabla 5 se observa que el
70% de los estudiantes se encontraron en una
condición normal, se esperaría que el mayor
porcentaje de ellos tuviera un estilo de vida alto. Sin

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.2 abril -junio, 2022

34

�Artículo Original

Tabla 7. Estadística de IMC y PEPS-I por semestre.

universidad sean poco saludables, considerando que
con frecuencia los estudiantes están sometidos a
exigencias que les genera importantes niveles de
estrés, alteraciones en la presión arterial, en el patrón
de sueño y del descanso e incluso un deterioro del
estado nutricional. , además de otros factores de
riesgo como son la inactividad física (Angelucci et
al., 2017; Báez et al., 2019; Suescún et al., 2017).

Índice de
Resultados
Masa
Semestre
de PEPS-I
Corporal
23.02
133.89
Media
1
3.23
20.62
Desv. estándar
23.47
141.38
Media
2
Al analizar los resultados del estado de nutrición, se
3.67
18.73
Desv. estándar
encontró que el 70% de la población estudiada tuvo
22.58
125.57
Media
una condición normal, lo que sugiere que el mayor
3
3.19
16.98
Desv. estándar
porcentaje de los estudiantes de la licenciatura en
22.59
128.36
Media
nutrición, corporizan el conocimiento adquirido
4
2.24
21.73
Desv. estándar
durante sus estudios, destacando que la mayor
24.71
131.63
prevalencia fue la de séptimo semestre. Si estos
Media
5
resultados se comparan con los de la ENSANUT
3.92
15.43
Desv. estándar
2020 (Shamah, et al., 2021), en donde el grupo etario
23.78
122.76
Media
7
de 20 a 29 años tuvo una prevalencia de normalidad
3.36
17.21
Desv. estándar
de 36.96%. Estos resultados son similares a los
23.39
129.7
Media
reportados por Mallqui et al. (2020) donde señala que
Total
3.31
19.31
Desv. estándar
en los estudiantes que no son del área de la salud, el
Fuente: Elaboración propia a partir de los resultados del cuestionario.
29.1% los estudiantes universitarios se encuentran

dentro de los parámetros normales.
Discusión
Los resultados muestran que el 90% de los
estudiantes universitarios de la Licenciatura en
Nutrición se ubicaron en un estilo de vida aceptable,
de los cuales el 46.4% se ubicó en un nivel medio y
el 43.6% en un nivel alto. Estos datos difieren a lo
encontrado por Báez et al., (2019), donde el 7.1%
cuenta con un estilo de vida saludable y el 92.9%
presenta estilo de vida no saludable, por otro lado,
Jiménez et al., (2017) sugiere que estas incidencias
se encuentran condicionadas por factores como son
el consumo de bebidas alcohólicas, tabaquismo y
dietas poco equilibradas que incluyen comidas
rápidas y/o chatarra entre otros.
Es evidente que en esta etapa universitaria se inician
procesos de adaptación acorde a las necesidades
particulares, como se demuestra en el estudio de
Vilugrón, et al. (2021), donde señala que una vez que
los estudiantes se incorporan a este nivel de estudios,
su estilo de vida puede tener variaciones negativas;
por la ausencia prolongada en el hogar y la
diversificación de las actividades académicas.
Esa situación es propicia para que los hábitos que se
suelen ir construyendo durante su estancia en la

Dicha situación permite visualizar que en los
estudiantes de la licenciatura en nutrición el
porcentaje de normalidad es mayor a razón 33.05
puntos porcentuales, respecto al reportado a nivel
nacional en la ENSANUT 2020. Asimismo, se
destaca que 30% de los estudiantes se encontró fuera
de los parámetros de normalidad, posiblemente no
están aplicando dichos conocimientos debido a
situaciones adversas, por lo que sería importante
profundizar en las causas con el fin de contribuir a
que esta porción de estudiantes mejore su estado de
nutrición.
Estos resultados, concuerdan con los estudios
realizados por Ejeda et al. (2019) en estudiantes de la
asignatura de Alimentación-Nutrición y Báez et al.,
(2019) en estudiantes de Enfermería, donde se
observó que estos no aplican los conocimientos que
están adquiriendo en la carrera, ya que el 23.8% y el
42.2%, respectivamente se encuentran fuera de los
criterios normales del estado de nutrición.
Al analizar los resultados del IMC y el estilo de vida
de los participantes del presente estudio, se pudo
observar que no existe relación entre las variables
(p=0.598), situación que también ha sido constatada

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.2 abril -junio, 2022

35

�Artículo Original

por varios autores como (López et al., 2017; Moreira
et al., 2018 y Suescún et al., 2017) aunque se
esperaría que al cursar la licenciatura en nutrición y
desarrollar competencias relacionadas con la
promoción de la salud y una buena alimentación
podría ser suficiente para concientizar y realizar
actividades de mejoramiento del estilo de vida
(Cervantes, et al., 2020).
Desde la perspectiva de la ciencia de la salud, se
esperaría que las variables estudiadas tuvieran
relación, nos lleva a la necesidad de profundizar tanto
en la metodología utilizada como en los posibles
factores que están influyendo para que esas variables
no tengan una relación estadística significativa.
Conclusiones
La caracterización del estilo de vida de los
estudiantes permitió identificar que los mayores
porcentajes se ubican en los estilos de vida medio y
alto. Asimismo, a través del IMC el más alto
porcentaje se ubica en un estado de nutrición normal.
Respecto la distribución de los estudiantes por
semestre se observa que en todos los casos tanto en
el nivel de estilo de vida como el estado de nutrición
la frecuencia siempre fue mayor en las mujeres.
De acuerdo a los resultados de la prueba de
independencia Chi-Cuadrado no existe relación
estadísticamente significativa entre el estilo de vida
y el IMC de los estudiantes de la Licenciatura en
Nutrición.

Agradecimiento
Agradecemos a las autoridades de la Facultad de
Medicina y a los estudiantes de la Licenciatura de
Nutrición por haber contestado de manera oportuna
el cuestionario enviado.

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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.2 abril -junio, 2022

38

�Artículo de Revisión

APLICACIONES TERAPÉUTICAS DE LA BROMELINA EN EL SISTEMA GASTROINTESTINAL EN
HUMANOS: UNA REVISIÓN DE ALCANCE.
BROMELAIN AND ITS THERAPEUTIC APPLICATIONS IN THE HUMAN GASTROINTESTINAL SYSTEM: A
SCOPING REVIEW.

González Taracena Moisés*, Valencia Ruiz Keith Irina*, Márquez Zamora Leticia*, Ramírez López Erik*,
Martínez Báez Adbel Zaid*.
* Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Salud Pública y Nutrición. México

RESUMEN
Introducción: La bromelina se ha utilizado con fines terapéuticos desde el siglo XIX. Se han reportado distintos estudios tanto
de experimentación in vitro como en animales e incluso en humanos que mostraron resultados favorables para el sistema
gastrointestinal. Objetivo: Desarrollar una revisión de las investigaciones realizadas en las dos últimas décadas que refieren
al uso terapéutico gastrointestinal de la bromelina en humanos, animales y experimentación in vitro. Material y Método: Se
realizó una revisión exploratoria (scoping review) con base en los requerimientos de PRISMA para este tipo de revisiones. La
búsqueda documental se llevó a cabo en los estudios publicados en las bases de datos PubMed, ScienceDirect, Scopus, Google
Académico, Springer Link y Wiley. Resultados: Se encontraron trece artículos, cinco ensayos clínicos, cuatro en animales y
cuatro in vitro. Los resultados de los efectos terapéuticos de la bromelina fueron significativos por sus propiedades como
analgésico, antiácido, anticancerígeno, antiinflamatorio, inmunomodulador, prebiótico, probiótico, en la disminución del
estreñimiento y en el vaciamiento gástrico. Conclusiones: La bromelina tiene efectos benéficos a nivel gastrointestinal en
humanos, solo se requiere profundizar en las evidencias para dar continuidad a las investigaciones de los últimos dos decenios.
Palabras Clave: Bromelina; Enfermedades Gastrointestinales; Nutracéutico.

ABSTRACT
Introduction: Bromelain has been used for therapeutic purposes since the 19th century. Different studies have been reported
both in vitro experimentation and in animals and even in humans that showed favorable results for the gastrointestinal
system. Objective: To develop a review of the investigations carried out in the last two decades that refer to the
gastrointestinal therapeutic use of bromelain in humans, animals and in vitro experimentation. Material and method: An
exploratory review (scoping review) was carried out based on the PRISMA requirements for this type of review. The
documentary search was carried out in the studies published in the PubMed, ScienceDirect, Scopus, Google Scholar, Springer
Link and Wiley databases. Results: Thirteen articles were found, five clinical trials, four in animals and four in vitro. The
results of the therapeutic effects of bromelain were significant due to its properties as an analgesic, antacid, anticancer, antiinflammatory, immunomodulatory, prebiotic, probiotic, in reducing constipation and gastric emptying. Conclusions:
Bromelain has beneficial effects at the gastrointestinal level in humans, it is only necessary to deepen the evidence to continue
the research of the last two decades.
Key words: Bromelain; Gastrointestinal diseases; Nutraceutical.
Correspondencia: Adbel Zaid Martínez Báez abdel.martinezbz@uanl.edu.mx
Recibido: 07 de marzo 2022, aceptado: 07 de abril 2022
©Autor2022
Citation: González Taracena M., Valencia Ruiz K.I., Martínez Báez A.Z., Márquez Zamora L., Ramírez
López E. (2022) Aplicaciones terapéuticas de la bromelina en el sistema gastrointestinal en humanos:
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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.2 abril -junio, 2022

39

�Artículo de Revisión

Significancia o impacto del artículo
Actualmente la información en cuanto a las
aplicaciones terapéuticas de la bromelina en el
sistema gastrointestinal es limitada, por lo que la
presente revisión pretende recopilar toda la
información disponible tanto en humanos como en
animales y experimentación in vitro, que ayude a
dilucidar los beneficios del nutraceútico en el sistema
previamente
mencionado
propiciando
más
investigación al respecto, para que en un futuro
pueda utilizarse ampliamente, lo que podría
disminuir los costos y efectos secundarios asociados
al tratamiento tradicional.
Introducción
La piña (Ananas comosus L.) es cultivada
principalmente en América del Sur, esta fruta se ha
utilizado como medicina tradicional en distintas
culturas desde el siglo XIX (Abbas et al., 2020;
Mohd Ali et al., 2020). Desde el año 1876 se conoce
como bromelina a un complejo enzimático que se
encuentra en la Ananas comosus L. al cual se le
atribuyen sus propiedades terapéuticas (Abbas et al.,
2020; Mohd Ali et al., 2020).
Debido a su composición, la Ananas comosus ha
demostrado actividades funcionales de beneficio
para el sistema gastrointestinal, así como para el
mantenimiento del peso ideal y un buen balance
nutricional (Chaudhary et al., 2019; Zdrojewicz et
al., 2018). La bromelina está compuesta por un
complejo de diferentes tiol-endopeptidasas y sus
propiedades se deben principalmente a su
composición que incluyen enzimas proteolíticas
(Abbas et al., 2020; Arefin et al., 2020;
Bhattacharyya, 2008).
Distintos trastornos gastrointestinales comprometen
el estado nutricional de los pacientes, en cuanto a los
trastornos esofágicos el cáncer de esófago que tiene
como pilar de tratamiento la esofagectomía que
propicia síntomas postoperatorios como la pérdida
del apetito, la saciedad precoz, la disfagia, la
aspiración y el reflujo lo que puede afectar el estado
nutricional de las personas (Watanabe et al., 2020).
La esofagitis eosinofílica se reconoce como una
forma particular de respuesta inmunoalérgica no
mediada por IgE del esófago, desencadenada en la
mayoría de los casos por alimentos (Pérez-Martínez
et al., 2018). La enfermedad por reflujo

gastroesofágico (ERGE) que muchas veces está
relacionada con la alimentación y desencadena
síntomas y/o complicaciones que pueden provocar
afectaciones al estado nutricional de las personas.
(Fass et al., 2021; Huerta-Iga et al., 2016).
Por otro lado, están los trastornos gastroduodenales
como la gastroparesia que se caracteriza por
trastornos gastrointestinales superiores, incluidos
nauseas o vómito y retraso en el vaciamiento gástrico
(Tack et al., 2018).
También están los trastornos intestinales como el
síndrome de intestino irritable (SII) es un desorden
funcional gastrointestinal que tiene un impacto
importante en el estado nutricional y funcionamiento
social de los pacientes (Ford et al., 2020). El
estreñimiento también provoca afectaciones en el
estado nutricional ya que tiene como principal
característica la dificultad o poca frecuencia de los
movimientos intestinales. (Serra et al., 2017).
En cuanto a los desórdenes de la vesícula biliar y
esfínter de Oddi una de las afecciones más peligrosas
está la colangitis ascendente aguda que es una
afección potencialmente mortal que involucra
inflamación aguda e infección del conducto biliar
común causada por bacterias que ascienden desde el
esfínter de Oddi causando la tríada de Charcot de
fiebre, ictericia y dolor abdominal (Wilkins et al.,
2017).
De los desórdenes anorrectales la gastroenteritis
aguda se define por la frecuencia de 3 o más
evacuaciones con heces líquidas o acuosas en un solo
día, pero una duración de no más de 14 días, la
duración es lo que se usa para diferenciarla de una
diarrea crónica, que comúnmente es infecciosa, ya
que se origina por un microorganismo patógeno
(Polanco Allué, 2015).
Por último, cualquier enfermedad bucal, de origen
congénito, infeccioso, traumático, inflamatorio o
neoplásico e incluso después de las cirugías
correctivas, puede afectar las funciones rutinarias de
la cavidad bucal e impactar negativamente la ingesta
de alimentos y líquidos lo que impacta
negativamente al estado nutricional (Giridhar, 2016).
Para el tratamiento de afecciones gastrointestinales
existen tres clases principales de fármacos: laxantes,

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.2 abril -junio, 2022

40

�Artículo de Revisión

reductores de ácido y antieméticos (Khan, 2020). Sin
embargo, durante el tratamiento de patologías
comunes como la ERGE o el SII; estos
medicamentos pueden generar efectos adversos que
podrían minimizarse o eliminarse al utilizar un
compuesto natural como la bromelina (Fox &amp;
Muniraj, 2016).
Entre las aplicaciones clínicas de la bromelina que se
han reportado están la fibrinólisis, antiagregante
plaquetario,
anticancerígeno,
así
como
gastrointestinales, mucolítica e incluso el
mejoramiento de la absorción de antibióticos (Hale,
2004; Maurer, 2001; Murthy, 2006; Pavan et al.,
2012; Ramli et al., 2017; Stepek et al., 2005, 2006;
Tochi et al., 2008; Zhou, Wang, Xu, et al., 2017). En
cuanto a las aplicaciones de la bromelina en el tracto
gastrointestinal se tiene información limitada en
general y en especial en humanos, por lo que una
revisión de los ensayos disponibles en cuanto a dicha
actividad tanto en humanos, animales e in vitro puede
ayudar a propiciar más ensayos clínicos que
establezcan el efecto benéfico de la bromelina en el
sistema gastrointestinal, tener mayor conocimiento
sobre dosis adecuadas en humanos y usos específicos
en diferentes patologías.
La recopilación documental del uso de la bromelina
a nivel gastrointestinal puede ayudar a disminuir los
costos de tratamientos de enfermedades por la
disminución del uso de los fármacos específicos. La
mayor proporción de la bromelina se encuentra en las
partes no comestibles de la piña. La recopilación de
la información existente en un documento único
actualizado podría servir de base para la población la
cual se beneficiaría por el acceso al conocimiento de
los beneficios terapéuticos de la bromelina. De esta
manera, quizás se expandiría su comercialización y
accesibilidad. Esta revisión de alcance tiene como
objetivo recopilar la información existente de los
últimos dos decenios que refiere a investigaciones
referentes a la descripción del uso terapéutico
gastrointestinal de la bromelina en humanos,
animales y experimentación in vitro.

en animales e in vitro, las búsquedas bibliográficas
se realizaron en seis bases de datos electrónicas
Mendeley, Web of Science, Wiley, Science Direct,
Springer Link y Pub Med. Las palabras claves para
la búsqueda en la base de datos “Scopus” fueron las
siguientes: bromelain OR pineapple AND gastric OR
bowel. Para ser incluidos en esta revisión, los
estudios tenían que haber implementado ensayos
clínicos, estudios in vitro y en animales. Los
documentos considerados para la inclusión
bibliográfica fueron los que analizaron los efectos
terapéuticos de la piña y/o la bromelina en los
últimos dos decenios hasta el presente y que fueron
escritos en lengua inglesa y española.
Se realizó el análisis de los artículos completos
basándose en los criterios de selección previamente
definidos, fue realizado por dos de los autores, para
determinar cuáles serían excluidos y cuales incluidos
en el artículo y un tercer autor que arbitraba en caso
de discordancia.
Resultados
Se identificaron 69 estudios, una vez eliminados los
duplicados quedaron 65 para ser analizados, durante
el análisis se descartaron 32 artículos por ser estudios
de revisión, evaluándose los 33 artículos restantes
descartando 20 de ellos por no ser de índole
terapéutica, estudiar una actividad diferente a la
gastrointestinal, utilizar un agente terapéutico
distinto al que se buscaba, idioma distinto al inglés o
español y ensayos no terapéuticos.
La calidad de los artículos se verificó que no
estuvieran incluidos en la Lista de Journals
depredadores de Beall y que estuvieran incluidos en
el Journal Citation Reports (JCR), SCImago Journal
Rank (SJR), Directory of Open Access Journals
(DOAJ).
Finalmente se incluyeron 13 artículos en la revisión
que cumplieron con los criterios de inclusión, fue
elaborado un diagrama de flujo en el que se describió
este proceso con los estudios identificados para esta
revisión (ver figura 1).

Material y Método
Fue realizada una revisión de alcance tomando como
base la declaración PRISMA para revisiones de
alcance (Page et al., 2021; Tricco et al., 2018). Para
analizar el efecto gastrointestinal en ensayos clínicos,

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41

�Artículo de Revisión

En la tabla 1 se presenta la revisión de alcance en la
que se realizó un análisis bibliométrico de los 13
artículos seleccionados se presentan, población de
estudio, países, tipo de estudio y resultados
significativo. Del total, el 38.4% son ensayos clínicos
de diferente tipo publicados entre el 2013 y el 2021;
el 30.8% fueron ensayos experimentales en animales,
publicados entre 2014 y 2017 y el 30.8% fueron
ensayos experimentales in vitro, publicados entre
2013 y 202. El 53.8% de los artículos incluidos
fueron reportados en Turquía, Australia y España. El
93.3% de los estudios refieren resultados
significativos.

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�Artículo de Revisión

En cuanto a los estudios experimentales, 4 realizados
en animales y 4 in vitro con resultados significativos
en las siguientes propiedades: antiestreñimiento,
antiinflamatorio, inmunomodulador y en la
disminución del estreñimiento, pero con las
limitantes que implica el realizar estudios
experimentales en animales e in vitro, por lo que se
requiere de la realización de ensayos clínicos que
puedan fortalecer la evidencia y llegar a establecer
dosis seguras y funcionales (Amini et al., 2013;
Begum et al., 2015; Campos et al., 2020; Islam et al.,
2021; Raeisi et al., 2020; Sahbaz et al., 2015; Zhou,
Wang, Feng, et al., 2017; Zhou, Wang, Xu, et al.,
2017).
Uso de la bromelina en ensayos clínicos con
aplicación en el sistema gastrointestinal
Respecto a los ensayos clínicos, la tabla 2 refiere las
dosis, fuente, uso aplicación gastrointestinal,
actividad y resultados significativos. De los cinco
ensayos, cuatro de ellos reportaron resultados
significativos, entre los que se destaca el ensayo
clínico controlado aleatorizado de Altinbas et al.,
(2013) en la que utilizaron una población grande de
126 pacientes, se utilizó 1 litro de jugo de piña en
combinación con polietilenglicol, que mejoró la
limpieza intestinal previo a la colonoscopía.
Con respecto a los ensayos clínicos, de los cinco
estudios descritos, tres de ellos utilizaron bromelina
combinada con otros compuestos y los restantes
utilizaron bromelina de forma exclusiva (Altinbas et
al., 2013; de la Barrera-Núñez et al., 2014; Pellicano
et al., 2009; Şimşek et al., 2013; Valle et al., 2021).
Cuatro de los cinco artículos tuvieron resultados
significativos en las siguientes actividades y
propiedades de la bromelina: vaciamiento gástrico,
analgésica, antiácido y anticancerígena (Altinbas et
al., 2013; Pellicano et al., 2009; Şimşek et al., 2013;
Valle et al., 2021).

ingredientes llamado TUBES gastro ® (alginato de
sodio, bicarbonato de sodio, bromelina y una mezcla
de aceites esenciales) como antiácido para pacientes
con dispepsia funcional; la eficacia del tratamiento se
midió mediante una escala visual analógica (EVA),
68% de los pacientes mostraron una mejora en dicha
puntuación.
En el estudio elaborado por Valle et al., (2021)
analizaron la acción anticancerígena de la bromelina
mediante un compuesto de bromelina y acetilcisteína
(BromAc®) administrado a 33 pacientes con
tumores mucinosos peritoneales inoperables. La
dosis suministrada de BromAc® fue la siguiente
Bromelina 20-60 mg y Acetilcisteína 1.5-2 g
administrado por guía radiológica en una solución
glucosada al 5%. Los autores evaluaron a todos los
pacientes que recibieron al menos una dosis de
BromAc® donde observaron un perfil de seguridad
manejable con el uso de este compuesto. Además,
encontraron que el compuesto afectó el marco
protector (oncoproteínas) y la estructura biológica
clave del tumor.
El ensayo clínico donde no se encontraron resultados
significativos fue el realizado por De la BarreraNúñez et al. (2014). En esa investigación estudiaron
el efecto de la bromelina en la inflamación, dolor y
apertura bucal en el postoperatorio de pacientes con
extracción de tercer molar. Los autores usaron una
dosis de 150 mg/día de bromelina en los tres
primeros días y 100 mg en los días 4 a 7 de los
postoperados. Aunque no hubo diferencias
estadísticamente significativas entre los grupos de
tratamiento, se observó una tendencia hacia menos
inflamación y mayor apertura oral en el grupo que
recibió bromelina, en comparación con el grupo que
recibió placebo.

En un estudio sobre el efecto de la bromelina en el
vaciamiento gástrico realizado por Şimşek et al.,
(2013), se utilizó un 1 litro de jugo de piña tres días
antes de la extracción de balón endoscópico se logró
disolver efectivamente los restos de comida en el
estómago. En el estudio de Altinbas et al., (2013) se
utilizó un litro de jugo de piña en combinación con
polietilenglicol, lográndose la limpieza intestinal
previo a la colonoscopía. En el estudio de Pellicano
et al., (2009) se evaluó el beneficio de utilizar un
suplemento que contenía bromelina entre sus

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�Artículo de Revisión

En el estudio de Zhou, Wang, Xu, et al., (2017)
utilizaron una dosis de 5 y 20 mg/kg la cual
incrementó significativamente el tránsito intestinal y
el vaciamiento gástrico en las ratas constipadas;
mientras que la bromelina en dosis de 5, 10 y 20
mg/kg obtuvo el mismo efecto previamente descrito
en ratas no constipadas.

Uso de la bromelina en ensayos en animales e in vitro
con aplicación en el sistema gastrointestinal
La tabla 3 muestra las dosis utilizadas, fuente,
aplicación gastrointestinal, actividad y resultados
significativos de los ensayos en animales e in vitro.
De los ocho ensayos, cuatro fueron realizados en
animales, todos ellos utilizaron la bromelina
exclusivamente con resultados significativos en las
siguientes
propiedades:
disminución
del
estreñimiento, antiinflamatorio e inmunomodulador;
(Begum et al., 2015; Sahbaz et al., 2015; Zhou,
Wang, Feng, et al., 2017; Zhou, Wang, Xu, et al.,
2017). Se destaca su efecto antiinflamatorio en dos
de los estudios con dosis similares, en el estudio de
Sahbaz et al., (2015) utilizaron bromelina disuelta en
1 ml de solución salina con una dosis de 10 mg/kg de
peso corporal, mientras en el estudio de Zhou, Wang,
Feng, et al., (2017) utilizaron bromelina de fruta
purificada en dosis de 10 mg/kg y 80 mg/kg de peso
corporal intragástrico disuelto en solución salina.
Ambos tuvieron resultados significativos con dosis
similares.
En otro de los estudios, realizado por Begum et al.,
(2015) se buscó comprobar la actividad
inmunomoduladora de la bromelina, fue realizado en
lechones donde se utilizó una dosificación de 2 g/kg
de bromelina. Se encontró que los lechones lactantes
alimentados con la dosis de 2 g/kg de bromelina
presentaron un aumento en la ganancia de peso
diaria, una IgG sérica más alta y menor nitrógeno
ureico en sangre, además de un aumento en los
recuentos de linfocitos en sangre y proteína de la
leche de las cerdas.

De los cuatro ensayos realizados in vitro, tres de ellos
utilizaron la bromelina combinada con otros
compuestos y en el ensayo restante la utilizaron de
forma exclusiva. Los cuatro obtuvieron resultados
significativos en las siguientes actividades:
prebiótica, probiótica y anticancerígena; entre las que
se destacan la actividad anticancerígena (Amini et
al., 2013; Campos et al., 2020; Islam et al., 2021;
Raeisi et al., 2020). Dos estudios, el de Amini et al.,
(2013) y el de Raeisi et al., (2020), se enfocaron en
la actividad anticancerígena, utilizaron la bromelina
en conjunto con agentes quimioterapéuticos como el
cisplatino y el 5-fluorouracilo. En ambos casos se
obtuvieron resultados significativos, ya que se redujo
la proliferación de cáncer gástrico. En el estudio de
Amini et al., (2013) la combinación de bromelina con
cisplatino inhibió células cancerígenas tanto
gástricas como del colon.
Otra de las actividades estudiadas con el uso de
bromelina es la prebiótica que puede derivarse de la
planta Ananas Comosus L. en el estudio de Campos
et al., (2020) informaron sobre la biodisponibilidad y
bioaccesibilidad de las fracciones de subproductos de
la piña en todo el tracto gastrointestinal (TGI)
simulado. Al evaluar su potencial prebiótico in vitro.
Hallazgos destacables dentro de la simulación del
TGI fueron que las harinas de piña digeridas fueron
utilizadas por bacterias intestinales humanas en
particular Lactobacillus y Bifidobacterium que
aseguraron el mantenimiento o la mejora del
crecimiento de microorganismos específicos y
modularon su metabolismo.
Se realizó experimentación in vitro en el estudio de
Islam et al. (2021), que desarrollaron una bebida
probiótica fermentada con Lactobacillus acidophilus,
derivado de cuajada de leche y jugo de piña. La
supervivencia del cultivo probiótico en la bebida
durante la digestión gastrointestinal in vitro fue
superior al 80% durante el periodo de conservación
de 56 días. Los autores sugieren que esta bebida

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.2 abril -junio, 2022

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�Artículo de Revisión

puede tener buenas cualidades funcionales y
nutricionales para el consumo humano.

Los medicamentos más comúnmente utilizados en
patologías que afectan al sistema gastrointestinal
como los antiácidos pueden ocasionar efectos
adversos cómo impactación fecal, nausea, vómito y
dolor abdominal; además no se recomienda su uso
prolongado en ciertas poblaciones como la pediátrica
y los adultos mayores (Salisbury &amp; Terrell, 2022). En
este respecto la bromelina tiene la ventaja de que
puede ser asimilada por el cuerpo humano en dosis
de hasta 12 gramos al día sin provocar efectos
secundarios, incluso después del uso prolongado
(Arefin et al., 2020; Pavan et al., 2012). Debido a que
la bromelina es estable a bajos niveles de pH no se
ve afectada por este factor para poder ejercer
actividades benéficas en el sistema gastrointestinal
(Tochi et al., 2008).
Las concentraciones de bromelina son más elevadas
en los tallos de la piña que en la fruta, se producen
0.6 kg de tallos de piña y generalmente se desechan
después de pelarlos, por lo que además podría ser
más económica la producción de la bromelina a partir
de los tallos a comparación de la fruta que es
comestible, siendo esta una gran oportunidad buscar
el aprovechamiento de estos desechos y a la vez

generar beneficios en la salud de la población
(Kringel et al., 2020; Ramli et al., 2017).

Discusión
Todos los estudios muestran fortalezas y debilidades.
Entre las limitaciones mostradas de los estudios de
ensayos clínicos, el de Vallet et al (2021) muestra
que es un ensayo en fase I por lo cual aún no se puede
establecer la eficacia del tratamiento hasta fortalecer
la evidencia, mientras que en el De la Barrera Nuñez
et al (2014) se necesitan más estudios para investigar
la hipótesis de que se pueden aplicar diferentes
regímenes de dosificación de bromelina asociado con
un mayor efecto antiinflamatorio en el manejo
postoperatorio de terceros molares impactados,
asimismo, en el estudio de Pellicano et al (2009) al
ser un estudio piloto se realiza a pequeña escala, es
corto en viabilidad. En el de Anltibas (2013) se
compararon los resultados con el antiguo estándar de
oro en cuanto a régimen de preparación intestinal, es
decir, 4 litros de solución PEG-ES (solución
electrolítica de polietilenglicol), en lugar de una
dosis dividida de PEG-ES. Esa fue la principal
limitación del estudio, porque un régimen de dosis
dividida de PEG-ES se ha convertido en el estándar
de oro para la limpieza intestinal antes de un
procedimiento colonoscópico. En el estudio de
Simsek et al (2013) es un estudio unicéntrico con un
número reducido de pacientes.
En cuanto a los ensayos experimentales en animales,
se requiere la realización de ensayos clínicos que
evalúen sus efectos y seguridad. En cuanto a los
ensayos experimentales in vitro, se requiere
fortalecer la evidencia por medio ensayos in vivo y
comprobar los beneficios se requiere probar la bebida
y su efecto probiótico en ensayos clínicos.
Los cuatro ensayos clínicos restantes se realizaron
con una menor población y calidad en la
metodología, en donde sólo uno de ellos no obtuvo
resultados significativos que fue el realizado por de
la Barrera-Núñez et al., (2014).
Al considerar la información recopilada, el realizar
más ensayos clínicos con mayor población y mejor
metodología podría fortalecer la evidencia y
posteriormente ayudar a establecer las dosis a utilizar
para obtener un beneficio clínicamente significativo
(Altinbas et al., 2013; de la Barrera-Núñez et al.,

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�Artículo de Revisión

2014; Pellicano et al., 2009; Şimşek et al., 2013;
Valle et al., 2021)

Conclusiones
Con base en la descripción realizada en la presente
revisión donde se recopiló información de los
últimos 21 años de investigación, se encontró que el
uso terapéutico gastrointestinal de la bromelina en
humanos, animales y experimentación in vitro
muestra beneficios en distintas patologías del sistema
gastrointestinal.
En cuanto a los ensayos clínicos se obtuvieron
resultados significativos en las siguientes
actividades: vaciamiento gástrico, analgésica,
antiácido y anticancerígena. En cuanto los ensayos
realizados en animales mostraron resultados
significativos en las siguientes actividades:
antiestreñimiento,
antiinflamatoria
e
inmunomoduladora; mientras que los ensayos
experimentales in vitro significativos en las
siguientes actividades: prebiótica, probiótica y
anticancerígena.
La bromelina proporciona beneficios en el sistema
gastrointestinal en humanos, solo se requiere
incrementar la cantidad y calidad de la evidencia, con
la realización de más ensayos con metodología
apropiada para estudios clínicos.

Agradecimiento
Agradecemos a la Facultad de Salud Pública y
Nutrición que forma parte de la Universidad
Autónoma de Nuevo León, por brindarnos las
herramientas necesarias para la realización del
artículo y al Consejo Nacional de Ciencia y
Tecnología (CONACyT-México), le expresamos
nuestro agradecimiento por las becas otorgadas con
números de apoyo 759459 y 790240.

Financiamiento
El estudio fue financiado por ninguna institución, se
realizó por medio de recursos propios de los
investigadores.

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                <text>La Revista Salud Pública y Nutrición, inicia en el 2000 y es una publicación universitaria con periodicidad trimestral, producida por la Subdirección de Investigación, Innovación y Posgrado de la Facultad de Salud Pública y Nutrición y la valiosa colaboración de la Dirección de Tecnologías de Información de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Tiene como finalidad publicar y divulgar la productividad científica al ofrecer un espacio con visibilidad global para difundir toda aquella información sobre salud pública y nutrición que se genera en los ámbitos académico y científico tanto en el entorno local, regional, nacional e internacional.</text>
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                <text>Ramos Peña, Esteban Gilberto, Editor Responsable </text>
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                <text>Rocha Flores, Alejandra Berenice, Editor Técnico</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>�Equipo editorial
Editor Responsable
Dr. en CS. Esteban Gilberto Ramos Peña, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
Editor Técnico
MGS. Alejandra Berenice Rocha Flores, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
Editores de Sección
• Dra. Georgina Mayela Núñez Rocha, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
• Dr. Erik Ramirez López, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
• Dra. Aurora de Jesús Garza Juárez, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
• MES. Clemente Carmen Gaitán Vigil, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
Comité Científico
• Dr. Josep Antoni Tur Mari, Universidad de las Islas Baleares, España, Spain
• Dra. Ana María López Sobaler, Universidad Complutense de Madrid, Spain
• Dra. Liliana Guadalupe González Rodríguez, Universidad Complutense de Madrid, Spain
• Dr. Patricio Sebastián Oliva Moresco, Universidad del Bío Bío Chillán - Chile, Chile
• Dr. José Alex Leiva Caro, Universidad del Bío Bío, Chile
• Dr. Jesús Ancer Rodríguez, Universidad Autónoma de Nuevo León, México
• Dr. Edgar C. Jarillo Soto, Universidad Autónoma Metropolitana, México
• Dr. José Alberto Rivera Márquez, Universidad Autónoma Metropolitana Unidad
Xochimilco, México
• Dr. Francisco Domingo Vázquez Martínez, Universidad Veracruzana, México
• Dr. Noe Alfaro Alfaro, Universidad de Guadalajara, México
• Dra. Alicia Álvarez Aguirre, Universidad de Guanajuato, México
• Dr. Heberto Romeo Priego Álvarez, Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, México
• PhD Rosa Margarita Duran García, Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, México
• Dr. Fernando Guerrero Romero, Instituto Mexicano del Seguro Social, México

RESPYN, Revista Salud Pública y Nutrición, es una revista electrónica, con periodicidad trimestral,
editada y publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Facultad de Salud
Pública y Nutrición. Domicilio de la Publicación: Aguirre Pequeño y Yuriria, Col. Mitras Centro,
Monterrey, N.L., México CP 64460. Teléfono: (81) 13 40 48 90 y 8348 60 80 (en fax). E-mail:
respyn.faspyn@uanl.mx, URL: https://respyn.uanl.mx/. Editor Responsable: Dr. en CS. Esteban
Gilberto Ramos Peña. Reserva de derechos al uso exclusivo No. 04-2014-102111594800-203, de
fecha 21 de octubre de 2014. ISSN 1870-0160 (https://portal.issn.org/resource/ISSN/1870-0160).
Ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Registro de marca ante el Instituto
Mexicano de la Propiedad Industrial: No. 1,183,059. Responsable de la última actualización de este
número Dr. Esteban Gilberto Ramos Peña, Cd. Universitaria, San Nicolás de los Garza, N.L., México.

�TABLA DE CONTENIDOS
ARTÍCULO ORIGINAL


La consejería como intervención de salud mental en trabajadores industriales
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn21.1-1
Omar Sánchez-Armáss Cappello, Bella Dulce Purata Juárez, Gicela de Jesús Galván
Almazán, Celia Aradillas-García



Asociación entre cronotipo y la ingesta nocturna de alimentos con el índice de masa corporal
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn21.1-2
Ana María González Ponce, Adriana Alejandra Márquez Ibarra



Validación de materiales didácticos sobre alimentación saludable en el sur de Yucatán
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn21.1-3
Neysi Maria Canul Tamay, María del Rosario Barradas Castillo, Ángel Cirilo Lendechy
Grajales, Emilio Felipe Pavía Carrillo
ARTÍCULO DE REVISIÓN



Efecto de los ácidos grasos omega-3 en individuos con obesidad: revisión sistemática
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn21.1-4
Edna Judith Nava González, Miguel Eduardo Longoria-Oyervidez, Karina Lizbeth TreviñoCasanova, María Alejandra Sánchez-Peña, Sofía Cuellar- Robles
ENSAYO



Enfermedad pulmonar obstructiva crónica y cocción de alimentos con biomasa: Un problema
transdisciplinar
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn21.1-5
Sebastian Ramirez Roldan

�Artículo Original

LA CONSEJERÍA COMO INTERVENCIÓN DE SALUD MENTAL EN TRABAJADORES
INDUSTRIALES.
COUNSELING LIKE MENTAL HEALTH INTERVENTION ON INDUSTRIAL WORKERS.

Sánchez-Armass Cappello Omar1, Purata Juárez Bella Dulce3, Galván Almazán Gicela de Jesús2, Aradillas
García Celia2.
Universidad Autónoma de San Luis Potosí: 1 Facultad de Psicología, 2 Facultad de Medicina/CIACYT. 3 Instituto de
Estudios Superiores para el Desarrollo Integral, Campus SLP. México.

RESUMEN
Introducción: La Organización Mundial de la Salud estima que los trastornos mentales son la primera causa de discapacidad y
la segunda de enfermedad en el mundo para personas entre 15-44 años. Objetivo: Fue observar los valores de autoestima,
depresión, y ansiedad antes, y después de una intervención con consejería. Material y Método: Estudio longitudinal,
descriptivo y observacional. Completaron el estudio 12 trabajadores de una empresa de la ciudad de San Luis Potosí, se les
aplicaron las pruebas psicológicas, Rosemberg, CESD, y STAI antes y después de la intervención de consejería con de un mínimo
de 8 sesiones durante un periodo de 10 meses. Resultados: Después de la intervención de consejería, se observaron un
aumento significativo en la autoestima, y una disminución moderada de los síntomas de depresión y ansiedad, aunque sin
significancia estadística. Conclusiones: Es posible que el buen resultado con autoestima este coadyuvado por la percepción
de los trabajadores de ser gratificados al participar en el estudio. La no significancia en depresión y ansiedad, pueden ser
debidas al pequeño tamaño de la muestra ya que se puede observar disminución en los síntomas para estas variables.
Palabras Clave: Trabajador, Consejería, Autoestima, Depresión, Ansiedad.

ABSTRACT
Introduction: The World Heat Organization states that mental disorders are the principal cause of disability and the second
illness worldwide for persons between 15 to 44 years old. Objective: To observe self-esteem, depression, and anxiety values
before personal counseling and after it. At least 8 sessions. Material and method: Longitudinal, descriptive, and
observational study. 12 workers of an enterprise in San Luis Potosi finished the study. Psychological tests such as Rosemberg,
CESD, and STAI were applied before and after the intervention. Results: A rise in self-esteem was observed, with statistical
significance, but not at depression. Anxiety did not show changes. Conclusions: The results could be influenced by the
workers' perception of being gratified for participating in the study. Our results may be affected by the small size of workers
who finished the study.
Key words: Worker, Counselling, self-esteem, depression, anxiety.
Correspondencia: Celia Aradillas García celia@uaslp.mx
Recibido: 08 de julio 2021, aceptado: 19 de noviembre 2021
©Autor2022
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn21.1-1
Citation: Sánchez-Armass Cappello O., Purata Juárez B.D., Galván Almazán G.J., Aradillas García C.
(2022) La consejería como intervención de salud mental en trabajadores industriales. Revista Salud
Pública y Nutrición, 21 (1), 1-9.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.1 enero -marzo, 2022

1

�Artículo Original

Introducción
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima
que los trastornos mentales son la primera causa de
discapacidad y la segunda de enfermedad en el
mundo para personas entre 15 a 44 años de edad
(Asensio-Cuesta, Bresó, Saez, &amp; García-Gómez,
2019). Lo cual corresponden a la etapa de la vida en
que se espera la mayor productividad en todas las
esferas que conforman la vida de los seres humanos.
Durante los últimos años múltiples estudios han
confirmado que el tratamiento de la depresión y la
ansiedad son convenientes tanto para la salud, el
bienestar como para los aspectos económicos
relativos a la productividad; ya que es más rentable
para la sociedad y el gobierno dar diagnóstico y
tratamiento en tiempo y forma a estos padecimientos
incapacitantes (Sporinova et al., 2019). Se estima que
para el año 2030 el tratamiento de estos trastornos
que conllevan enfermedad y pérdidas económicas,
necesitarían una inversión de US$147 billones lo que
se traduciría en 43 millones de años de vida saludable
y productiva con un valor de US$310 billones, esto
solo considerando los beneficios económicos, lo que
hace una razón costo beneficio de 3:1(Chisholm et
al., 2016). En un estudio realizado en nuestro país se
mostró que las estrategias que dan un mejor costoefectividad son las que combinan manejo proactivo
con psicoterapia breve y fármacos, esto calculado a
partir de los años de vida ajustados por discapacidad
(AVISA) que corresponde a la suma de los años
perdidos por mortalidad prematura y los años vividos
con discapacidad (Creswell et al., 2017; Lara-Muñoz
et al., 2010).
Debido al alto costo de las intervenciones
terapéuticas para tratar estos padecimientos surge
importantemente el trabajo de consejería. La
consejería es un tipo de coaching de vida enfocado
en problemas interpersonales. Ésta incluye
intervenciones tanto individuales como grupales,
ayudando en la búsqueda de alternativas o soluciones
a las personas que consultan, pero con la
particularidad de ofrecer un servicio más a corto
plazo que la psicoterapia (Bower, Knowles,
Coventry, Rowland, &amp; Group, 2011).
Por otro lado, una de las principales metas del
Programa Mundial de Acción en Salud Mental de la
OMS es disminuir la carga de los trastornos mentales
y promover acciones que permitan que la atención a

estos desórdenes mentales esté al alcance de todos
los seres humanos en todas las regiones del mundo,
por lo que se hacen esfuerzos en el sentido de
visibilizar estos problemas. Sin embargo, a pesar de
todos los planes de salud mental, programas y leyes,
las metas propuestas entre 2014 y 2020; no fueron
alcanzadas. Habrá que mencionar y sumar, el
impacto en los temas de salud mental que causo la
epidemia por SARS-CoV-2, con la COVID-19
(Santomauro et al., 2021).
El trastorno depresivo (TD) es un problema de salud
mental pública que se observa significativamente
distribuido en todas las regiones del mundo, desde
2011 se encontró como la cuarta causa de
discapacidad y la segunda en el 2020 (Evans-Lacko
et al., 2018). El TD se encuentra asociado a factores
de riesgo no modificables como condiciones
individuales de edad y sexo, factores hereditarios,
raza y etnia (Labaka, Goñi-Balentziaga, Lebeña, &amp;
Pérez-Tejada, 2018; Ware et al., 2015). Así mismo
ha mostrado correlación con factores de riesgo
modificables
que
incluyen
los
aspectos
socioculturales, el estilo de vida (alimentación,
sedentarismo, vivienda, uso del tiempo libre, etc.),
los entornos familiar y laboral, así como las variables
macro y micro económicas de las diferentes regiones
geográficas (Porras-Segovia et al., 2019; Sgroi,
2010). Por otro lado, la ansiedad es el trastorno
psicológico más común, presente en casi todos los
grupos culturales y puede ser experimentado alguna
vez en la vida por el 32 % de los seres humanos
(Chisholm et al., 2016), que pese a ser una condición
subjetiva y relativa es contemplada en la definición
de salud mental de la OMS. Se ha reportado que
cierto nivel de ansiedad interfiere con el desarrollo
de las actividades diarias como los estudios, el
trabajo, la interacción con otras personas; lo cual
repercute el desarrollo personal, y la productividad.
De este modo tenemos que una variable macro nivel
como el crecimiento económico puede ser afectada
por una variable micro nivel como la productividad a
su vez relacionada con estados afectivos como la
felicidad (Bower et al., 2011; Sgroi, 2010).
La autoestima es un componente psicológico que nos
indica los sentimientos de valoración y respeto hacia
la propia persona. Esta se va formando y
desarrollando al tiempo en que el individuo
interactúa con su ambiente e internaliza las
experiencias físicas, psicológicas y sociales

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.1 enero -marzo, 2022

2

�Artículo Original

(Wilhelm, Martin, &amp; Miranda, 2012). Es conocido
que una baja autoestima está relacionada con
depresión y que esta última también puede incidir en
la autoestima, estas relaciones parecen también
observarse con ansiedad. En 2012 se llevó a cabo un
meta análisis para dilucidarlas, se encontró que el
efecto de autoestima sobre depresión fue mayor que
el de depresión sobre autoestima; con ansiedad los
resultados fueron similares, y no se encontraron
diferencias significativas por sexo y edad (Sowislo &amp;
Orth, 2013). Lo que sugiere que las intervenciones
para aumentar la autoestima llevarían a una
disminución en el riesgo de depresión. Por lo que
resulta relevante estudiar este tema en especial en
trabajadores industriales ya que en el ánimo de
incrementar la productividad se está dando
importancia al bienestar del trabajador (Hoffmeister,
Gibbons, Schwatka, &amp; Rosecrance, 2015). También
se ha encontrado que la autoestima muestra una
relación positiva con el bienestar (Moreno &amp;
Marrero, 2015).
Se ha reportado que una disminución del 5% en
riesgos al bienestar del trabajador está
significativamente asociada con una disminución en
ausentismo del 0.74%, una disminución de
presentismo del 2.38%, y el 0.24% de aumento del
rendimiento en la actividad laboral (Shi, Sears,
Coberley, &amp; Pope, 2013). Según reportó Hemp
(2004) para el Harvard Business Review, el
presentismo les costó a las empresas norteamericanas
alrededor de $150 billones de dólares al año y se
entiende como el hecho de asistir a trabajar
sintiéndose mal, sin ánimo y con un bajo desempeño,
lo que causa un impacto mayor que el ausentismo
(Adrián Lazo Páez, 2015). Entre las condiciones de
salud más frecuentes se encuentran los trastornos del
ánimo, y afecciones físicas crónicas (Bielecky et al.,
2015).
Cabe mencionar que en nuestro país la Ley Federal
del Trabajo, artículo 132, fracción XVI, obliga al
patrón a instalar fábricas, talleres, oficinas, locales y
demás lugares donde deban desempeñarse los
trabajadores, de acuerdo al reglamento y las normas
oficiales mexicanas en materia de seguridad, salud y
medio ambiente de trabajo, para prevenir accidentes
y enfermedades laborales. Esta misma ley dispone en
su artículo 512 “que en los reglamentos e instructivos
que las autoridades laborales expidan, se fijen las
medidas necesarias para prevenir los riesgos de

trabajo y lograr que el trabajo se realice en
condiciones que aseguren la vida y la salud de los
trabajadores” (Secretaría del Trabajo y Previsión
Social, 2014).
Por otro lado, se muestra que el concepto salud solo
se encuentra mencionado de manera general.
Recientemente, El Diario Oficial de la Federación,
publico el 23 de octubre de 2018 que el Comité
Consultivo Nacional de Normalización de Seguridad
y Salud en el Trabajo, en su Primera Sesión Ordinaria
de 2017, otorgó la aprobación respectiva a la NOM
35, Norma Oficial Mexicana que garantiza por ley la
identificación y análisis de riesgo psicosocial en el
trabajo. Se da visibilidad a la necesidad de realizar
más estudios de este tipo a pesar de ser difíciles y
costosos de llevar a cabo.
El estado de San Luis Potosí cuenta con una planta
de trabajadores afiliados al Instituto Mexicano del
Seguro Social hasta antes de la pandemia, en febrero
del año 2020, de 455 mil 287 empleos formales de
acuerdo con la Secretaría del Trabajo y Previsión
Social, Subsecretaría de Empleo y Productividad
Laboral. Estas estadísticas solo consideran como
riesgos de trabajo los accidentes de trabajo
propiamente dichos, solamente 2016 fueron (7,388),
los accidentes en trayecto al centro laboral (4,078), y
las enfermedades laborales (270). No se ha
localizado más información local lo que sugiere que
no existen estudios debido a que no se le ha dado la
importancia seguramente por desconocimiento de la
conveniencia de cuidar la salud y bienestar del
trabajador (Secretaría del Trabajo y Previsión Social,
2014).
Los factores de riesgo para la salud física y mental y
en general el bienestar de los trabajadores se derivan
de modo en que la organización estructura sus tareas
y responsabilidades, por lo que es necesario
intervenir directamente en el nivel organizacional
para prevenir y afrontar estos problemas.
El objetivo de este estudio fue observar el
comportamiento de las mediciones de autoestima,
depresión y ansiedad antes y después de la
intervención de consejería y la relación que guardan
entre sí.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.1 enero -marzo, 2022

3

�Artículo Original

Material y Método
Es un estudio piloto, longitudinal descriptivo y
observacional. El presente trabajo se apega a lo
señalado por la declaración de Helsinki (“World
Medical Association Declaration of Helsinki: ethical
principles for medical research involving human
subjects”, 2013) y lo dispuesto en la Ley general de
Salud en materia de investigación para la salud.
Posterior a detallar la información acerca de la
naturaleza, propósito y condiciones de la
investigación, así como las características, duración,
anonimato de los datos recabados y el carácter
voluntario de su participación, todos los participantes
firmaron el consentimiento informado.
Se invitaron a participar en el estudio a 40
trabajadores que laboraban en una empresa de
instalaciones eléctricas localizada en la zona
industrial de la ciudad de San Luis Potosí. La
participación fue, voluntaria, sin costo para los
participantes, confidencial, y se les aclaró que
podrían abandonar el estudio cuando así lo desearan.
Los trabajadores tenían entre 23 y 46 años, y en su
mayoría un nivel de educación media (secundaria
técnica). Se aplicaron las pruebas psicológicas para
medir autoestima, depresión, ansiedad; Rosemberg,
CESD, y STAI respectivamente antes de la
intervención de consejería y una vez más al terminó
de la intervención. El estudio se realizó durante un
periodo de 10 meses y solamente se tomaron en
cuenta para el estudio, aquellos trabajadores que
completaron entre 8 y 10 sesiones de consejería y que
completaron las pruebas psicológicas antes, y
después de la intervención, en total el universo de
trabajo fue de 12 trabajadores. Habida cuenta de que
se suspendieron actividades en días feriados,
periodos vacacionales, y compromisos laborales de
los trabajadores. También hubo trabajadores que se
dieron de baja en el centro laboral. Los criterios de
inclusión fueron: Estar dados de alta laboral en la
empresa seleccionada y firmar una carta de
consentimiento informado. Los criterios de
eliminación fueron: no completar por lo menos 8
sesiones de consejería y las pruebas psicológicas.
Se eligió la prueba de Rosemberg que muestra los
sentimientos de autovaloración y respeto de sí
mismo, consta de 10 reactivos, 5 formulados en
sentido negativo y 5 en positivo. Se interpreta como
sigue: de 30 a 40 puntos autoestima elevada, deseable
considerada normal. De 26 a 29 puntos media, no

presenta problemas, aunque se aconseja mejorarla. Y
menor de 25 puntos baja con problemas
significativos, se recomienda atención especializada.
La escala Rosemberg ha sido traducida y validada en
español. Los valores para la consistencia interna de
las escalas son 0.76 y 0.87. La fiabilidad de
0.80(Rosenberg, 2016).
Para medir de depresión se usó la escala del Centro
de Estudios Epidemiológicos de la Depresión
(CESD-10), que es una versión corta muy usada en
hombres y mujeres de diferentes edades en varios
países. Consta de 10 reactivos que detectan síntomas
afectivos como tristeza y bajo estado de ánimo y
síntomas físicos como poca energía y problemas de
sueño. De 0 a 14 puntos los síntomas no son
consistentes con riesgo de depresión, la presencia de
este trastorno es improbable. De 15 a 24 puntos
existen síntomas consistentes con riesgo de
depresión, la presencia de este trastorno es probable,
se recomienda una evaluación diagnóstica formal. De
25 a 40 puntos los síntomas son muy consistentes con
los criterios para riesgo de depresión, la presencia de
este trastorno es muy probable, es necesaria una
atención profesional especializada (ST, AC, &amp; HH,
2006).
Para evaluar los niveles de ansiedad se usó una
versión corta de State Trait Anxiety Inventory
(STAI) que consta de 10 reactivos, esta prueba está
estandarizada para un nivel de lectura de sexto grado
de educación básica en 48 idiomas e investiga
síntomas como sentirse nervioso, preocupado,
aumento de la frecuencia cardiaca, sudoración,
dificultad para respirar asociados al trastorno de
ansiedad. Se interpreta así: de 0 a 14 puntos el riesgo
de un trastorno de ansiedad es improbable, no se
recomienda una evaluación diagnóstica. De 15 a 24
puntos es probable el riesgo de un trastorno de
ansiedad, se recomienda una evaluación diagnóstica
formal. De 25 a 40 puntos es necesaria una
evaluación profesional especializada (A, JB, &amp; RL,
2009).
Las pruebas psicológicas y las sesiones de consejería
fueron aplicadas por 6 maestros en consejería. Los
consejeros recibieron un pago en efectivo, de
acuerdo con el número de sesiones de consejería que
se llevaron a cabo, este pago corrió a cargo de la
empresa donde laboraban los trabajadores. Las
sesiones de consejería fueron semanales, con

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�Artículo Original

duración de 45 minutos, y el número de estas
dependió de cada caso particular. También se realizó
una sesión grupal de cierre que incluía un
cuestionario de satisfacción auto administrado.
Se realizó la prueba estadística de análisis de
fiabilidad en el programa estadístico SPSS para
evaluar la confiabilidad de los instrumentos
utilizados, a través del índice Alpha de Cronbach.
Para la prueba del Centro de Estudios
Epidemiológicos de la Depresión (CESD-10) se
obtuvo un Alpha de .871, mientras que para la prueba
State Trait Anxiety Inventory (STAI) versión corta el
valor de Alpha fue de .876. Por lo tanto, fue adecuado
utilizar la totalidad de ítems para cada una de las
pruebas.
Se realizó una base de datos con las puntuaciones de
cada uno de los instrumentos aplicados a los
participantes, utilizando los programas de análisis
estadístico SPSS versión 20.0 y GraphPad Prism
versión 5. Se evaluó la normalidad de los datos
mediante la prueba de normalidad Shapiro-Wilk y
posteriormente se compararon medias con la prueba
paramétrica T para muestras relacionadas. Por
último, para evaluar la correlación entre la
puntuación de los síntomas de autoestima, depresión
y ansiedad se realizó una correlación de Pearson.
Todos los valores se representan como media ± la
desviación estándar Valores de P&lt;0.05 se
consideraron como estadísticamente significativos.
Resultados
Se incluyeron para el análisis los datos de
participantes que concluyeron un ciclo de 8 a 10
sesiones de consejería. Por lo anterior, se obtuvo una
muestra de 12 trabajadores; 2 mujeres de 25 y 32
años respectivamente y 10 hombres de entre 23 y 44
años. En la Tabla 1 se muestra la puntuación para
depresión, ansiedad y autoestima; antes y después del
estudio.

de acuerdo con los puntos de corte de la prueba de
Rossemberg, se considera una autoestima alta
deseable una puntuación de 30 a 40. En relación con
depresión y ansiedad no se encontraron diferencias
significativas para los puntajes de los participantes
del estudio, podemos observar en la Figura 2. Una
tendencia en disminución del puntaje de la prueba
consistente con una mejora del estado depresivo. Sin
embargo, no alcanzó significancia estadística, de la
misma manera no se encontraron diferencias
significativas para el puntaje de ansiedad (Tabla 2).
Tabla 1 Datos de los trabajadores participantes y sus puntuaciones
Folio

2
12
14
22
23
24
25
30
31
34
35
37

Edad

Sexo

34
23
46
32
25
44
44
33
43
33
19
26

Depresión Depresión Ansiedad Ansiedad
antes
después
antes
después

M
M
M
F
F
M
M
M
M
M
M
M

13
1
11
13
17
19
10
13
1
8
12
4

11
3
8
6
7
17
2
13
1
11
11
5

21
1
8
7
17
23
10
16
4
6
12
7

Autoestima Autoestim
antes
a después

11
2
6
7
14
19
8
16
3
16
14
6

26
22
26
20
24
30
20
30
20
22
32
20

28
33
34
32
36
28
32
32
29
34
23
31

Fuente: Encuesta
M: Masculino; F: Femenino

Tabla 2 Comparación de medias antes y
después de la intervención para
sintomatología general de autoestima,
depresión y ansiedad
Antes de
intervención
Media

DE

Después de
intervención
Media

DE

Autoestima*

24.3

4.4

31.0

3.5

Depresión
Ansiedad

10.2
11.0

5.7
6.9

7.9
10.2

4.8
5.6

Fuente: Encuesta
* &lt;p.005

En la Figura 1 podemos observar en las barras de
color naranja un aumento en el puntaje de autoestima
después de la consejería, cabe destacar que el único
sujeto en el que no se observó una mejoría fue el folio
35. Además, la media del puntaje de autoestima de
los participantes posterior a la consejería aumento de
24 a 31 puntos donde encontramos una diferencia
significativa con una t = -3.350, y significancia
bilateral = 0.006 (Tabla 2). Esto es relevante ya que,

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�Artículo Original

Figura 1. Prueba Rosemberg de autoestima antes y
después de la intervención de Consejería

Figura 2. Prueba CESD-10 de depresión antes y después
de la intervención de Consejería

Observamos un aumento de los sentimientos de
autovaloración y respeto de sí evaluado como la
puntuación de autoestima, antes y después de una
intervención en consejería. Con la finalidad de
analizar la relación que guardan entre si la
autoestima, depresión y ansiedad evaluados como la
puntuación obtenida en los diferentes instrumentos
utilizados (, se realizó un análisis de correlación para
determinar si el aumento en los puntajes de
autoestima, se relacionaban con la disminución de
los puntajes de depresión y ansiedad (Figura 3). De
acuerdo con el análisis de correlación se determinó
que el aumento de la puntuación de autoestima se
relaciona de forma negativa con los puntajes de
depresión y ansiedad (r -0.294 y r -0.171,
respectivamente), pero no es estadísticamente
significativo.

Figura 3. Puntuación de sintomatología de
autoestima y su relación con la puntuación para
depresión y ansiedad.

Discusión
El entorno globalizado y cambiante en el que nos
desarrollamos demanda grandes esfuerzos para
cumplir con las exigencias de las áreas, personal,
familiar, laboral y organizacional, donde la parte
emocional psicológica se encuentra comprometida,
lo que puede dar como resultado un aumento en el
riesgo de trastornos del ánimo como depresión,
ansiedad, y como ya mencionamos su interacción
con autoestima (Sowislo &amp; Orth, 2013), así como la
conveniencia en términos de productividad de
atender a las estrategias de prevención y
afrontamiento (Chisholm et al., 2016). La presión
organizacional impacta directamente a los
trabajadores, si vemos a la salud como un proceso a
lo largo de la vida que depende por un lado de la
persona y por otro de las condiciones y
circunstancias que encuentre en su medio, lo que se
traduce en bienestar o enfermedad que inciden en la
productividad (Durán, 2010).
En este estudio observamos que, aunque los 40
trabajadores iniciales se mostraron entusiasmados
por su participación en el estudio solamente lo
terminaron a satisfacción 12 personas, por causas
muchas veces no atribuibles a ellos mismos sino a
eventos laborales. Podemos también incluir la
dificultad para dedicar tiempo a estos temas para los
que se tiene la percepción de que “no hay tiempo”.
Se debe competir contra los rápidos cambios
tecnológicos, económicos y culturales que nos han
llevado a la separación entre los aspectos personal,
familiar y laboral.
Al concluir la intervención en consejería los
participantes aumentaron la puntuación de
autoestima ya que a excepción del trabajador folio
35, 8 participantes obtuvieron puntuaciones que los

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�Artículo Original

clasificaron como autoestima deseable, según
Rosemberg. Desconocemos si existen otros factores
que ayudaron además de la consejería como por
ejemplo la percepción de ser tomados en
consideración por su órgano de trabajo. También
sería de interés investigar otros aspectos como la
resiliencia en cada sujeto. Los participantes también
reportaron a sus consejeros sentirse mejor y haber
solucionado conflictos en su trabajo y en sus hogares.
Lo anterior es consistente con lo reportado por
Garay-Sánchez y colaboradores donde el desarrollo
de la intervención de consejería demostró cambios
significativos en la autoestima evidenciados por las
expresiones compartidas con sus consejeros (Gladys,
Angel, María, &amp; Rafael, 2009).
Uno de los resultados esperados consistía en que al
concluir la intervención en consejería los
participantes aumentaran la puntuación de
autoestima y que esto repercutiera en los síntomas de
depresión y ansiedad. Sin embargo, no se encontró
diferencias significativas para las puntuaciones de
depresión y ansiedad, aunque se observa una
tendencia en los valores de las pruebas psicológicas.
Una posible explicación a esto debido podría ser que,
por ejemplo, un participante (folio 34) en lugar de
disminuir síntomas, los aumento. Esto pudo deberse
a alguna situación que no se contempló en el estudio
y de la cual el participante no recibió tratamiento,
constituyéndose como una de las limitantes de este
trabajo. Por lo cual es necesario más estudios que
demuestren el efecto de la consejería en el ámbito
laboral y sus resultados a corto, mediano y largo
plazo en los síntomas de depresión y ansiedad. Se ha
determinado que el estrés laboral puede constituir un
desencadenante de la depresión, donde el apoyo de
supervisores y una mayor satisfacción en el trabajo
pueden disminuir la ocurrencia de estrés laboral y
depresión (Gong et al., 2014). Sin embargo, evaluar
los niveles de estrés entre los participantes del
estudio no fue contemplado, lo cual constituye junto
con el tamaño de muestra una de las limitaciones del
presente trabajo. Se sugiere que en futuras
investigaciones debe realizarse un seguimiento de los
participantes que pudieran obtener puntuaciones que
los clasifiquen como en riesgo y referirlos al
profesional de salud más apropiado, además de
evaluar factores como el estrés laboral, que pudieran
repercutir en diferentes síntomas relacionados a la
salud mental.

Conclusiones
Se observó un aumento en la puntuación para los
sentimientos de autovaloración y respeto de sí
mismo, posterior la intervención en consejería. Por lo
que se sugiere que las intervenciones de consejería
podrían constituir herramientas potenciales para el
aumento de la autoestima de trabajadores
industriales.
Agradecimientos
Agradecemos al Ing. Ricardo Jiménez Cataño su
contribución invaluable para la realización de este
trabajo y su soporte económico para su realización.
Agradecemos a todos los participantes que hicieron
posible llevar a cabo este estudio

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9

�Artículo Original

ASOCIACIÓN ENTRE CRONOTIPO Y LA INGESTA NOCTURNA DE ALIMENTOS CON EL ÍNDICE
DE MASA CORPORAL.
ASSOCIATION BETWEEN CHRONOTYPE AND NOCTURNAL FOOD INTAKE WITH BODY MASS INDEX.

González Ponce Ana María1, Márquez Adriana Ibarra Alejandra 2.
1 Universidad del Papaloapan campus Tuxtepec. 2 Universidad de Sonora campus Cajeme. México.

RESUMEN
Introducción: El cronotipo, es un patrón regular de oscilación en procesos fisiológicos en relación con el ciclo de sueño-vigilia.
La evidencia muestra que el cronotipo vespertino aunado a la ingestión de cena, tiene mayor riesgo de desarrollar obesidad.
Objetivo: Determinar la asociación entre el cronotipo y la ingesta nocturna de alimentos, con el índice de masa corporal (IMC)
y circunferencia de cintura. Material y Método: Estudio analítico transversal en universitarios (n= 264), las medidas
antropométricas se obtuvieron por personal estandarizado, el cronotipo se obtuvo mediante el cuestionario MEQ- SA validado
y adaptado al español, de Horne- Östberg y para la ingesta nocturna de alimentos, el cuestionario validado de MárquezSalazar. El análisis de datos se realizó con el paquete Stata versión 14, para todas las pruebas se consideró un valor p&lt; 0.05
como significancia estadística. Resultados: No se observó relación entre el IMC y los cronotipos (p= 0.1136), tampoco se
encontró asociación entre la circunferencia de cintura y el cronotipo (p= 0.1325), además no existió asociación (p=0.709) entre
las categorías de cronotipo y el hábito de alimentación nocturna. Conclusiones: No se encontró asociación entre las variables
analizadas.
Palabras Clave: Ingesta de alimentos, Índice de Masa Corporal, Cronotipo.

ABSTRACT
Introduction: The chronotype is a regular pattern of oscillation in physiological processes in relation to the sleep-wake cycle.
The evidence shows that the chronotype in the evening, together with the ingestion of dinner, has a higher risk of developing
obesity. Objective: To determine of association between the chronotype and the nightly intake of food, with the body mass
index (BMI) and waist circumference. Material and method: Transversal analytical study in university students (n= 264),
anthropometric measurements were obtained by standardized personnel, the chronotype was obtained by means of the
MEQ- SA questionnaire validated and adapted to Spanish, by Horne- Östberg and for nighttime food intake, the validated
questionnaire by Márquez-Salazar. The data analysis was performed with the Stata package version 14, for all tests a value p&lt;
0.05 was considered as statistical significance. Results: No relationship was observed between BMI and chronotypes (p=
0.1136), nor was there any association between waist circumference and chronotype (p= 0.1325), and there was no
association (p=0.709) between chronotype categories and nighttime eating habits. Conclusions: No association was found
between the variables analyzed.
Key words: Food intake, body mass index, Chronotype.
Correspondencia: Ana María González Ponce anamariagp25@hotmail.com
Recibido: 10 de mayo 2021, aceptado: 06 de octubre 2021
©Autor2022
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn21.1-2
Citation: González Ponce A.M., Márquez A.I. (2022) Asociación entre cronotipo y la ingesta nocturna
de alimentos con el índice de masa corporal. Revista Salud Pública y Nutrición, 21 (1), 10-18.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.1 enero -marzo, 2022

10

�Artículo Original

Introducción
La obesidad es uno de los problemas de salud pública
más importantes de México, reconocida como factor
de riesgo en el desarrollo de las dos principales
causas de mortalidad en adultos mexicanos. De
acuerdo con la Encuesta Nacional de Nutrición y
Salud (ENSANUT 2018), la prevalencia de obesidad
en adultos fue de 36.1% (Barquera et al., 2020).
Aunque se considera una enfermedad de origen
multifactorial, entre sus principales causas se
encuentran el consumo de alimentos ricos en hidratos
de carbono y/o grasas, el sedentarismo, la herencia y
otros factores relacionados con el estilo de vida,
como escasas horas de sueño (Guo X et al., 2013), y
la ingesta nocturna de alimentos se han ligado con
diversos indicadores de adiposidad (Bandín, 2014;
Garaulet, 2014; Garaulet, 2013; Jakubowicz, 2013).
Otro elemento que se ha asociado con la obesidad es
el cronotipo o preferencia circadiana, que refleja el
momento del día predilecto por un individuo para un
ciclo de actividad/descanso. Cada individuo tiene
características propias respecto a los ritmos
circadianos, aunados a la hora de dormir, hora de
levantarse y actividades diarias, lo que genera un
rasgo estable en el tiempo (Lucassen et al., 2013) el
cual depende de factores genéticos, edad, género y
ambiente (Roenneberg et al., 2007; Miller et al.,
2015). De esta manera se pueden distinguir
individuos que se acuestan y levantan temprano
(diurnos) en contraste a los que lo hacen más tarde
(vespertinos/ nocturnos) (Roenneberg et al., 2007).
Existe un tercer cronotipo (intermedio o neutro) al
cual pertenece el 60% de la población adulta, en este
caso los individuos se adaptan sin dificultad a
cualquier horario (Kivelä L et al., 2018).
El cronotipo se ha relacionado con la ingesta de
alimentos, particularmente en aquellos sujetos de
tipo vespertino/nocturno, quienes mantienen una
mayor ingesta de calorías durante la cena y por lo
tanto un mayor riesgo de desarrollar alteraciones
metabólicas como la obesidad (Miller et al., 2015;
Escobar et al., 2016).
Así mismo se ha observado que en los estudiantes
universitarios las preferencias vespertinas en
conjunto con una restricción de sueño han sido
asociadas a una dieta no saludable y ganancia de peso
(Miller et al., 2015). Por lo anterior, el objetivo de
este estudio fue determinar la asociación entre el

cronotipo y la ingesta nocturna de alimentos con el
índice de masa corporal (IMC) y circunferencia de
cintura en universitarios de ambos sexos.
Material y Método
Diseño del estudio: Estudio analítico transversal.
Población de estudio: estudiantes universitarios de
una institución pública de Oaxaca, México en marzo
2018 (n= 264) con una mediana de edad de 21 años,
76.05 % mujeres y 23.95 % hombres, elegidos al azar
que aceptaron participar en el estudio, mediante
previa firma de consentimiento informado, aprobado
por un comité de ética.
Criterios de inclusión: Estudiantes universitarios en
activo durante el ciclo escolar 2018-2019- A de la
Universidad del Papaloapan campus Tuxtepec,
Oaxaca y que al momento de la medición de las
variables a estudiar no consumieran fármacos para
dormir y/o en tratamiento para la obesidad.
Criterios de eliminación: Contar con datos
insuficientes de las variables de interés derivados a
no querer responder los cuestionamientos o errores
de captura.
Que al momento de la medición de las variables
incumpliera con alguno de los criterios de inclusión.
Selección de la muestra: Para la determinación del
tamaño de la muestra se usó la fórmula para muestra
de fracción grande con un nivel de confianza del 95
%.

Donde:
• N = Total de la población (840 estudiantes)
• Zα= 1.96 al cuadrado
• p = proporción esperada (en este caso 5% = 0.05)
• q = 1 – p (en este caso 1-0.05 = 0.95)
• d = precisión (5%)
La muestra resultante fue n= 264
Recolección de los datos:
Se realizó la recolección de los datos de interés en
marzo de 2018 en el hospital robotizado de la
Universidad del Papaloapan campus Tuxtepec,

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.1 enero -marzo, 2022

11

�Artículo Original

Oaxaca, como parte de la recopilación de datos sobre
salud en la población estudiantil vigente (840
alumnos). De ahí se seleccionó una muestra al azar
de 264 estudiantes que cumplieran con los criterios
de inclusión antes mencionados.
Antropometría:
Las medidas antropométricas se obtuvieron por
personal entrenado y estandarizado a través de
protocolos convencionales, usando técnicas y
procedimientos
internacionalmente
aceptados
(Shamah et al., 2006).
La circunferencia de cintura se midió con una cinta
antropométrica marca SECA® con capacidad de 150
cm para clasificar a los sujetos, utilizando los puntos
de corte propuestos por la OMS (Organización
Mundial de la Salud) de &gt;88 cm en mujeres y &gt;102
cm en hombres, con alto riesgo cardiovascular
(NOM-174-SSA1-1998).
La talla se midió con el uso de un estadímetro marca
Seca® con capacidad de 220 cm y con una precisión
de 1 mm, y el peso corporal se obtuvo utilizando una
balanza electrónica marca Tanita® (Modelo 1583,
Tokio, Japón), con una precisión de 100 g. El IMC
(kg/m2) se calculó para los sujetos con datos
completos de talla y peso y se usaron como puntos de
corte los propuestos por la OMS y señalados en la
NOM-174-SSA1-1998.
Cronotipo:
El cronotipo se midió a través del cuestionario auto
aplicado MEQ- SA, previamente validado y
adaptado al español, el cual permite establecer el
tiempo de sueño preferido del individuo
clasificándolo como diurno, intermedio o
vespertino/nocturno (Horne y Östberg, 1976). El
cuestionario consta de 19 preguntas en las que se
debe elegir una sola opción. Posteriormente se
sumaron todos los puntos para determinar el
cronotipo de acuerdo con los siguientes rangos: 5986 puntos diurno, 42-58 puntos intermedio y 16-41
puntos vespertino o nocturno.
Se han diseñado varios cuestionarios para medir el
cronotipo, sin embargo, el cuestionario MEQ es uno
de los instrumentos más utilizados y aceptados para
medir el cronotipo avalado por la Academia
Americana de Medicina del Sueño. El MEQ está

considerado como el estándar de oro para medir el
cronotipo y se ha traducido a varios idiomas.
En estudios realizados en sujetos sanos han
informado que el MEQ tiene una adecuada fiabilidad
y validez (Di Milia et al., 2013; Lee et al., 2014;
Roveda et al., 2017). El MEQ contiene 19 ítems
relativos a los tiempos de sueño-vigilia y los tiempos
preferidos para las actividades físicas y mentales, así
como el estado de alerta subjetivo, mismos que se
puntúan utilizando un formato de respuesta tipo
Likert. Se ha sugerido que los puntos de corte
consideren la edad, el sexo, las variaciones
culturales, la estación de nacimiento y la pubertad
(Adan y Natale, 2002; Caci et al, 2009; Kim et al,
2002). Una traducción al sueco del MEQ realizada
por Ståleby y colaboradores informaron de una alta
fiabilidad de la escala en una población adulta sana
(Ståleby et al, 2016).
Historia dietética:
Para evaluar el comportamiento alimentario, solo en
cuanto a la ingesta nocturna de alimentos, se utilizó
el ítem correspondiente a dicho rubro, del
cuestionario validado de Márquez- Salazar y
coautores (Márquez et al., 2014). Dicho cuestionario
ha sido validado en población universitaria mexicana
con índices de reproducibilidad (ICC 0.76) y validez
(alfa de Cronbach 0.98) satisfactorios de acuerdo a la
Teoría de Respuesta al Ítem (TRI) para medir el
comportamiento
alimentario
en
estudiantes
universitarios.
Análisis estadístico:
El análisis de los datos se realizó con el paquete
estadístico Stata versión 14. Las variables continuas
se muestran en medianas y percentiles 25 y 75,
derivado a su distribución no paramétrica. Las
variables categóricas se muestran en frecuencias.
Para todas las pruebas se consideró un valor p&lt; 0.05
como significancia estadística. Se realizaron pruebas
X2 para las variables categóricas de interés y pruebas
de correlación de Spearman para las variables
continuas.
Resultados
Las características generales de los 263 alumnos
objeto de estudio (se eliminó un dato por no contar
con mediciones completas) se muestran en la tabla 1
y 2. De las variables de interés se encontró una mayor

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.1 enero -marzo, 2022

12

�Artículo Original

proporción de mujeres en comparación a los hombres
(76.05 % vs 23.95 %), la mediana de edad fue de 21
años, de IMC 24.6 y el 49.81% de la muestra se
encontraron en la categoría de normalidad para esta
variable, ver tablas 1 y 2.

Tabla 1. Características generales de la
población*
Variable
P25 Mediana
P75
Edad (años)
20
21
22
Cintura (cm)
75.0
80.0
87.0
Estatura (m)
1.5
1.6
1.63
IMC (kg/m2)
22.4
24.6
27.8
Peso (kg)
54.0
61.4
69.0
Fuente:Encuesta
*n=263
IMC= Índice de masa corporal, Kg= kilogramos,
cm= centímetros, , m=metro.
P25= percentil 25, P75= percentil 75

Tabla 2. Distribución de IMC y
Sexo
Variable
N
%
Sexo
Mujer
200
76.1
Hombre
63
24.0
Categoría de IMC
Bajo peso
7
2.7
Normal
131
49.8
Sobrepeso
88
33.5
Obesidad I
30
11.4
Obesidad II
6
2.3
Obesidad III
1
0.4
Fuente: Encuesta
n=263
IMC= Índice de masa corporal.

Derivado de la encuesta para determinar el cronotipo,
se observó que el 66.54% se encontraba en la
categoría intermedia; respecto a las personas que
respondieron tener el hábito de cenar, se determinó
que el 76.43 % de la población estudiada, respondió
de manera afirmativa, ver tabla 3.

Tabla 3. Cronotipo y hábitos de
alimentación nocturna
Variable
Tipo de Cronotipo
Diurno
Intermedio
Nocturno

N

%

74
175
14

28.1
66.5
5.3

Hábitos de alimentación nocturna
Cena
Sí (diario)
201
No (diario)
24
Entre semana
20
Fin de semana
18
Fuente: Encuesta
n=263

76.4
9.1
7.0
6.8

Respecto a la relación entre el IMC como variable
categórica y los diferentes tipos de cronotipo, no se
observó una tendencia o relación entre estas dos
variables, ver tabla 4; además al realizar la
correlación de Spearman con las variables de forma
continua, tampoco se encontró relación alguna, con
un valor p= 0.1136; en este mismo sentido, al realizar
la correlación de Spearman entre la circunferencia de
cintura y el cronotipo, no se encontró una asociación
con un valor p= 0.1325.

Tabla 4. Relación entre IMC y cronotipo
Categorías IMC
Bajo peso
Normal
Sobrepeso
Obesidad I
Obesidad II
Obesidad III
Fuente:Encuesta
n=263
Chi2 p&gt;.05
IMC= Índice de masa

Tipo de cronotipo
Diurno
Intermedio Nocturno
n
%
n
%
n
%
0.0 0.0
7 2.7
0 0.0
34 12.9
88 33.5
9 3.4
24 9.1
60 22.8
4 1.5
12 4.6
17 6.5
1 0.4
4 1.5
2 0.8
0 0.0
0.0 0.0
1 0.4
0 0.0

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.1 enero -marzo, 2022

13

�Artículo Original

La relación entre las categorías de cronotipo y los
hábitos de alimentación nocturna, tampoco mostró
una asociación entre las mismas, con un valor
p=0.709, ver tabla 5.

Tabla 5. Relación entre IMC y hábitos de alimentación
nocturna.
Hábitos de alimentación nocturna (cena)
Categoría
IMC

Entre
semana

Solo fines de
No cenan
semana

n
%
Bajo peso
0 0.0
Normal
10 3.8
Sobrepeso
9 3.4
Obesidad I
1 0.4
Obesidad II
0 0.0
Obesidad III
0 0.0
Fuente: Encuesta
n=263
2
Chi P&gt;.05
IMC= Índice de masa corporal

n
1
5
10
1
1
0

%
0.4
1.9
3.8
0.4
0.4
0.0

n
1
14
6
2
1
0

Si, todos
los días

%
n
%
0.4
5 1.9
5.3 102 38.8
2.3 63 24.0
0.8 26 9.9
0.4
4 1.5
0.0
1 0.4

Discusión
A pesar de que una dieta poco saludable se ha
asociado con la obesidad y que los sujetos con un
cronotipo vespertino/nocturno se han relacionado
con una ingesta nocturna elevada de alimentos,
misma que podría predecir un mayor riesgo de
obesidad entre dichos individuos en comparación
con los del cronotipo matutino. En el presente estudio
no se pudo demostrar la asociación entre el
cronotipo, la ingesta nocturna de alimentos, con el
IMC y la circunferencia de cintura, estos resultados
comparten evidencia según lo encontrado por
Hernández (Hernández et al., 2020), donde no se
encontró asociación entre la calidad del sueño e
indicadores antropométricos y de consumo
alimentario del personal de la salud de la muestra
estudiada.
En 2019, González y colaboradores en una muestra
conformada por 50 enfermeras, revelaron que los
valores de IMC no mostraron diferencias
significativas (p&lt;0.5) según el cronotipo de la
población estudiada (González et al., 2019). En
concordancia con lo anterior, De Amicis y
colaboradores no encontraron asociación entre el
cronotipo y la obesidad abdominal y la grasa
visceral; pero no se investigó la interacción de la
dieta en dicha asociación, lo mismo que ocurrió con

la presente investigación (De Amicis et al., 2020).
Este último aspecto fue examinado por
investigadores finlandeses, quienes evidenciaron que
el cronotipo no cambiaba la asociación entre una
dieta equilibrada y la obesidad, concluyendo que la
ingesta energética nocturna puede desempeñar un
papel en la obesidad independientemente del
cronotipo. (Maukonen et al., 2019).
En el presente estudio, no se evaluó la calidad de la
dieta ni el aporte energético de la ingesta nocturna, lo
cual explicaría la no asociación entre las variables
evaluadas.
Zerón-Rugerio y colaboradores examinaron la
asociación del cronotipo con una dieta saludable y la
obesidad en adultos jóvenes entre 18-25 años,
mostrando que los sujetos con cronotipo
vespertino/nocturno, tienen menor adherencia a una
dieta saludable, así como un mayor IMC, aunque no
investigaron la obesidad abdominal a través de la
medición de la circunferencia de cintura, como se
realizó en la presente investigación (Zerón et al.,
2019).
Por otra parte, es importante mencionar que respecto
al cronotipo intermedio, Machado-Rojas y coautores
concluyen que existe un claro predominio de este
cronotipo, seguido en frecuencia por el matutino y el
vespertino/nocturno. Lo que concuerda con los
resultados obtenidos en esta investigación (Machado
et al., 2019).
Dentro de las implicaciones de los hallazgos
encontrados en este estudio cabe señalar que el
porcentaje del cronotipo diurno fue mayor en
comparación al nocturno, aunque la mediana de edad
fue de 21 años; lo que indica que su cronotipo ya ha
cambiado gradualmente o está en esa transición, del
nocturno al intermedio para instalarse al final en el
cronotipo diurno (Paine et al., 2006; Yu et al., 2015),
esto probablemente también se deba a que al ser
estudiantes de la salud, su cronotipo se ve afectado
por las actividades que diariamente se llevan a cabo
dentro de su programa académico. Además, se ha
identificado la transición entre la adolescencia y la
edad adulta como un período de mayor riesgo de
aumento de peso excesivo, disminución de la calidad
de la dieta y de la actividad física,
independientemente del cronotipo (Nelson, 2018).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.1 enero -marzo, 2022

14

�Artículo Original

En relación a la ingesta nocturna de alimentos, los
datos hallados en el presente estudio muestran que no
hay diferencias entre las categorías de cronotipo,
contrario a lo reportado por Roßbach y colaboradores
en el 2018, al señalar que el cronotipo vespertino
entre los adolescentes se asocia con un cambio en el
consumo de alimentos hacia la cena y que por lo
tanto, los patrones de alimentación de los
adolescentes parecen seguir su reloj interno en lugar
de horarios socialmente determinados (Roßbach et
al., 2018). Sin embargo, cabe destacar que se trata de
etapas de la vida en las que la preferencia diurna se
retrasa, alcanzando su máximo alrededor de los 20
años (Roenneberg et al., 2007) y que los cambios en
los patrones de consumo de alimentos, la exposición
a la luz artificial durante la noche y el uso de
dispositivos electrónicos las 24 horas del día, los 7
días de la semana, puede retrasar el inicio del sueño
y, por tanto, alterar los ritmos circadianos,
emergiendo como un factor de riesgo potencial para
la obesidad en este grupo de edad (Potter et al.,
2016).
Por otra parte, en 2019, McMahon y colaboradores
encontraron que los sujetos con cronotipo matutino,
cuando se consideraba el número de horas de sueño
(&lt; 6 horas), eran más propensos a tener un mayor
porcentaje de grasa corporal, relación cintura-cadera
y relación cintura-altura en comparación con
aquellos individuos con un cronotipo intermedio,
además no se observaron relaciones entre la falta de
sueño y la obesidad entre los sujetos con cronotipo
vespertino/nocturno. En este estudio no se determinó
el tiempo de sueño, variable que pudiera intervenir
en la no asociación de las variables estudiadas, de ahí
que las alteraciones metabólicas relacionadas con el
sueño entre diferentes cronotipos merecen una mayor
investigación (McMahon et al., 2019).
Xiao y colaboradores en el 2019, al investigar la
relación entre el horario de comidas y el IMC
dependiente del cronotipo, encontraron una
asociación entre un mayor porcentaje de la ingesta
diaria total de energía consumida durante la noche
con mayor probabilidad de tener sobrepeso u
obesidad, particularmente en personas con un
cronotipo vespertino. Estas asociaciones fueron más
fuertes para la ingesta de hidratos de carbono y
proteínas que para la ingesta de grasas (Xiao et al.,
2019).

En este estudio no se evaluó el contenido nutrimental
y energético de la ingesta diaria y de la ingesta
nocturna, sin embargo Lucassen y coautores, quienes
sí evaluaron los contenidos nutrimentales y calóricos
de la dieta, tampoco encontraron diferencias
significativas en el número total de comidas diarias y
en el tamaño de las porciones entre los cronotipos
matutinos y vespertino/nocturno, además, el patrón
vespertino se asoció con una mayor pérdida de grasa
en comparación con la masa libre de grasa (Lucassen
et al., 2013). Aunado a lo anterior, un estudio de
ingesta dietética informó que la ingesta de alimentos
a altas horas de la noche era menos saciante y
provocaba una mayor ingesta total de energía (De
Castro, 2004). En este sentido, los resultados de la
evaluación de la sensación de hambre entre dos tipos
de cronotipo, no pudieron identificar ninguna
diferencia significativa entre los tipos matutino y
vespertino/nocturno (Meule et al., 2012). No
obstante, Muñoz y colaboradores revelaron una
interacción significativa entre el cronotipo y el índice
de masa corporal con respecto a la energía y los
nutrimentos consumidos en la cena (Muñoz et al,
2017).
Este estudio presenta ciertas limitaciones ya que
contempló el análisis de una muestra de
universitarios, a los cuales no se les hicieron
determinaciones de conducta alimentaria, de ingesta
de nutrimentos, ni composición corporal completa,
debido a que la recolección original de los datos
implicaba aspectos y variables generales sobre la
salud de los estudiantes.
Además, no se evaluó el contenido nutrimental y
energético en específico de la ingesta nocturna de
alimentos, tampoco se determinó el número de horas
dedicadas al sueño, variables que pudieron influir en
los resultados encontrados.
Conclusiones
Dadas las características de la población estudiada,
existen más allá del cronotipo, otros aspectos como
la alteración del sistema circadiano que repercuten en
el sueño, la ingestión de alimentos y el gasto
energético en dicha población. La ingestión de
alimentos durante la noche y el recorte de las horas
de sueño se han señalado como principales
cronodisruptores, componentes que requieren de
mayor investigación, además de la determinación del
cronotipo como un criterio para la prevención y

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.1 enero -marzo, 2022

15

�Artículo Original

modificación de hábitos inadecuados que pueden
incrementar el riesgo a desarrollar enfermedades
metabólicas.

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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.1 enero -marzo, 2022

18

�Artículo Original

VALIDACIÓN DE MATERIALES DIDÁCTICOS SOBRE ALIMENTACIÓN SALUDABLE EN EL SUR
DE YUCATÁN.
VALIDATION OF EDUCATIONAL MATERIALS ON HEALTHY EATING IN SOUTHERN YUCATÁN.

Canul Tamay Neysi María, Barradas Castillo María del Rosario, Lendechy Grajales Ángel Cirilo, Pavía Carrillo
Emilio Felipe.
Universidad Autónoma de Yucatán: 1 Facultad de Medicina, 2 Centro de Investigaciones Regionales "Dr. Hideyo
Noguchi". México.

RESUMEN
Introducción: El cambio en la selección de alimentos, preferentemente de tipo industrializados y/o hipercalóricos, contribuye
en los problemas de salud. De aquí la importancia de implementar materiales didácticos validados como una estrategia para
la promoción de la salud. Objetivo: Validar dos materiales didácticos en la población sur de Yucatán para la mejora en la
promoción de la alimentación saludable. Material y Método: Estudio transversal mixto, con muestra a conveniencia de 112
personas de 18-60 años. La investigación se llevó en las siguientes etapas: Preproducción, Elaboración y Validación, esta última
se dividió en tres fases: 1. Validación técnica, con la participación de nutriólogos; 2. Prueba piloto, realizada con personas con
características similares a la población objetivo y 3. Validación con la población. Las variables estudiadas fueron: atractividad,
comprensión, identificación, aceptación e inducción a la acción. Se aplicó el coeficiente de alfa de Cronbach para evaluar la
confiabilidad y validez del instrumento. Resultados: El rotafolio reflejó una confiabilidad aceptable (α=0.761) y el franelógrafo
una confiabilidad buena (α=0.832). las variables con mayor necesidad de mejoras fueron: comprensión, aceptación e
identificación en ambos materiales didácticos. Conclusiones: Los materiales son estadísticamente confiables, aunque son
susceptibles de mejorarlos atendiendo las variables, comprensión, aceptación e identificación.
Palabras Clave: Validación, Materiales didácticos, Alimentación saludable.
ABSTRACT
Introduction: The change in the selection of foods, preferably industrialized and / or hypercaloric, contributes to health
problems. Hence the importance of implementing validated teaching materials as a strategy for health promotion. Objective:
"To validate two teaching materials in the southern population of Yucatán to improve the promotion of healthy eating."
Material and method: Mixed cross-sectional study, with a convenience sample of 112 people aged 18-60 years. The research
was carried out in the following stages: Preproduction, Elaboration and Validation, the latter was divided into three phases:
1. Technical validation, with the participation of nutritionists; 2. Pilot test, carried out with people with characteristics similar
to the target population and 3. Validation with the target population. The variables studied were: attractiveness,
understanding, identification, acceptance and induction to action. Cronbach's alpha coefficient was applied to assess the
reliability and validity of the instrument. Results: The flip chart showed acceptable reliability (α = 0.761) and the flannel board
a good reliability (α = 0.832). the variables with the greatest need for improvement were: understanding, acceptance and
identification in both teaching materials. Conclusions: The materials are statistically reliable, although they can be improved
by taking into account the variables, understanding, acceptance and identification.
Key words: Validation, Didactic materials, Healthy eating.
Correspondencia: Neysi María Canul Tamay A17016971@alumnos.uady.mx
Recibido: 05 de octubre 2021, aceptado: 18 de noviembre 2021
©Autor2022
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn21.1-3
Citation: Canul Tamay N.M., Barradas Castillo M.R., Lendechy Grajales A.C., Pavía Carrillo E.F. (2022)
Validación de materiales didácticos sobre alimentación saludable en el sur de Yucatán. Revista Salud
Pública y Nutrición, 21 (1), 19-27.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.1 enero -marzo, 2022

19

�Artículo Original

Introducción
En las últimas décadas la modernización, favorecida
por la urbanización y las nuevas tecnologías, ha
traído comodidad y en ciertos aspectos una mejora en
la calidad de vida de nuestra sociedad; sin embargo,
estos cambios han afectado y modificado
drásticamente el estilo de vida y la alimentación de
la poblacional mexicana (Ayuso, y Castillo,
2017).En la actualidad es muy notorio y preocupante
cómo estos cambios han provocado que la dieta
tradicional de las comunidades rurales, basadas
principalmente en alimentos frescos y naturales,
cultivados por ello mismos, como es el maíz, frijol y
chile, se vea sustituidos por la dieta occidental,
dominado principalmente por los productos
industrializados,
alimentos
hipercalóricos,
abundantemente en azúcares simples y grasas
saturadas (Marín, Sánchez y Maza, 2014). Esta
transición alimentaria ha favorecido problemas de
salud de la población, reflejándose en el aumento de
la prevalencia e incidencia de sobrepeso y obesidad,
así como de las enfermedades crónico-degenerativas.
Este panorama de salud emergente a nivel mundial
hace un llamado para involucrarse en la Promoción
de la Salud, la cual abarca un conjunto de
intervenciones y acciones que van dirigidas a
beneficiar y proteger el estado de salud, así como la
calidad de vida, mediante la prevención y solución de
causas primordiales de los problemas (OMS,2017),
siendo por lo tanto una vía indispensable para
persuadir a la sociedad hacia hábitos y prácticas
alimentarias saludables. Por lo anterior, en la
educación para la salud, considerado el instrumento
de la promoción, es sumamente necesario el empleo
de materiales didácticos para facilitar la transmisión
del mensaje a la población y ayudar a construir
conocimiento, así como favorecer el proceso de
enseñanza aprendizaje (Díaz, Pérez, Báez y Conde,
2012) y (Vásquez, 2014). Sin embargo, el impacto
que tendrán los materiales didácticos depende en
gran medida de su diseño y contenido, así como de
su correcta adaptación a las características y
necesidades de los destinatarios (Salazar, Shamah,
Escalante, Jiménez, 2012). Consciente de esto, la
Organización Panamericana de la Salud (OPS, 1984)
recalca la necesidad del uso de materiales didácticos
sencillos, de calidad y acorde a las características de
la población para promover el autocuidado y las
medidas preventivas en salud.

Se han establecido dos tipos de validación, la
primera, es la técnica; su finalidad es asegurar que
los contenidos sean claros y apropiados, mediante
una revisión efectuada por un grupo de expertos en
el tema que se aborda. La segunda es la validación
con la población, la cual requiere de dos grupos; el
piloto y el objetivo (UNICEF,2003). El grupo piloto,
debe tener características similares a la población de
interés, con el fin de identificar la mejora en el
contenido, el lenguaje, así como, conocer si la
estructura y diseño del material funciona y es apto
para ser utilizado, para que, finalmente la validación
se realice con la población objetivo.
Existen autores que ratifican la importancia de la
validación de materiales didácticos, “El proceso de
validación es necesario antes de usar los materiales
como ayuda educativa, con el fin de valorar su
pertinencia, validez y potencialidad para motivar la
adopción voluntaria de conductas saludables”
(Arismendi, Carmona, Rodríguez y Alzate, 2015,
p.67). De igual manera Franco, Alzate, Granda,
Hincapié y Muñoz (2018), exponen la gran
importancia de evaluar los materiales en el área de la
salud, para lograr su adaptación y adecuación a las
características y necesidades de la población y con
esto poder garantizar la calidad y efectividad,
evitando de esta manera el uso de material didáctico
sin impacto educativo.
Por lo mencionado anteriormente se recalca la
importancia de validar materiales, tomando en cuenta
los criterios de Ziemendorff y Krause (2003):
atractividad, comprensión, identificación, aceptación
e inducción a la acción. La atractividad hace
referencia a que el material contiene elementos
suficientemente buenos para captar y llamar la
atención; la evaluación se da mediante aspectos
como los colores, las imágenes, el tipo de letra o
diseño que se está utilizando (UNICEF,2003). El
segundo (comprensión), evalúa si la población
entiende y tienen claro el mensaje o si hay existencia
de confusión respecto al contenido del material. El
tercero (identificación), tiene en cuenta lo
sociocultural, por lo que explora si la población se
siente identificada con las ideas y el contenido
plasmado, evidenciando si perciben que el material
fue elaborado y dirigido específicamente para ellos
(Franco, et al.,2018). El cuarto (aceptación), su
evaluación da como resultado conocer si hay
indignación con el mensaje, el lenguaje, las

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.1 enero -marzo, 2022

20

�Artículo Original

imágenes, el enfoque dado y el contenido; en caso
contrario a esto, evidencia la aceptación de la
población respecto a las características del material,
las ideas, así como las propuestas o acciones que se
quieren alcanzar. El último (inducción a la acción),
explora si se percibe que el contenido del material va
a favorecer cambio en el comportamiento, es decir,
identificar si se favorece la motivación y adopción de
los comportamientos dirigidos al mejoramiento de
salud (Barradas, Lendechy, Coop y Pavía, 2021).
De aquí la relevancia de la validación de los
materiales didácticos, porque permite identificar los
aspectos de mejora y lograr focalizar los materiales
al grupo de interés, para favorecer la adecuada
transmisión del mensaje. Por lo contrario el omitir
este proceso de validación solo propicia caer en el
error de contemplar solo el punto de vista, las
exigencias de las personas involucradas en la
elaboración, así como el no considerar las diferencias
que existen, en el aspecto socioeconómico,
sociocultural, el nivel educativo y las perspectivas de
la población objetivo, dando como resultado que se
siga invirtiendo en la elaboración de materiales
didácticos inadecuados, carentes en características
necesarias para alcanzar su efectividad y calidad
(Ziemendorff y Krause, 2003).
Por todo lo anterior, se tiene como objetivo “Validar
dos materiales didácticos en la población sur de
Yucatán para la mejora en la promoción de la
alimentación saludable”. Este estudio traerá
beneficios tanto para la región sur como para la
sociedad en general, ya que al contar con material
didáctico validado de calidad y focalizado a la
población, permitirá que haya una mejor
comprensión y sobre todo eficacia en la transmisión
de la información, lo que a su vez motive a la
población a realizar acciones que beneficien su salud.
Material y Método
Se realizó un estudio transversal mixto, donde el
universo fue la población adulta de las localidades
de Tixméhuac, Tahdziú y Chacsinkín, con una
muestra a conveniencia de hombres y mujeres
adultos de 18 a 60 años, conformada por 112
personas; 12 participaron en la prueba piloto (cinco
para el rotafolio y siete para el franelógrafo) y 100 en
la validación de ambos materiales (50 para el
rotafolio y 50 en el franelógrafo). Todos los
participantes firmaron el consentimiento informado.

Se excluyeron aquellas que no tenían disponibilidad
para participar en las reuniones programadas y
quienes no cumplieron con los protocolos sanitarios.
Previo a la validación de los materiales se llevó a
cabo la validación técnica conformada por cuatro
profesionales del área de Nutrición de la Universidad
Autónoma de Yucatán (UADY).
Para el desarrollo de los instrumentos de validación
se siguieron las recomendaciones de Ziemendorff y
Krause (2003) y la OPS (1984), incluyéndose los
siguientes criterios: atractividad, aceptación,
comprensión, identificación e inducción a la acción.
El instrumento se estructuró en 8 o 9 ítems para
valorar cada una de las variables, haciendo un total
de 40 ítems, con una escala de Likert del 1 al 5, donde
1 representa un menor complimiento y 5 un mayor
cumplimiento (9). La escala para evaluar los
resultados del instrumento fue: 40-45 puntos no
necesita reformas, 21-39 necesita reformas y ≤ 20
puntos el material debe ser rechazado (OPS, 1984).
Para la captura de los resultados obtenidos, se
elaboró la base de datos, donde se ingresó la
información de cada etapa de validación; el análisis
y tabulación se realizó mediante estadística
descriptiva, con software SPSS®, versión 25 en
español.
La evaluación de la confiabilidad del instrumento se
realizó con el coeficiente alfa de Cronbach, la cual
refleja la consistencia entre los diferentes ítems y si
existe correlación entre sí (Chaves y Rodríguez,
2017). Los criterios de interpretación se muestran en
la tabla 1.

Tabla 1. Valoración de confiabilidad según el
coeficiente alfa de Cronbach.
Intervalo de coeficiencia de
Alfa de Cronbach

Interpretación

0-0.5
0.5-0.6

Inaceptable
Pobre

0.6-0.7

Cuestionable

0.7-0.8

Aceptable

0.8-0.9
0.9-0.95

Bueno
Excelente

Fuente: Chaves y Rodríguez (2017).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.1 enero -marzo, 2022

21

�Artículo Original

El proceso de elaboración de los materiales y su
respectiva validación consistió en las siguientes
etapas: La primera (preproducción) consistió en la
búsqueda de información bibliográfica sobre
alimentación saludable en la etapa adulta) y se
estructuró la ficha técnica de la información. La
segunda fue la elaboración de los materiales
didácticos, la cual consistió en definir primero la
secuencia didáctica y posteriormente la organización
de la información en el material. La tercera fue la
validación y consistió en tres fases; la técnica, la
prueba piloto y la poblacional.
En la validación técnica, participaron cuatro
profesionales del área de la nutrición de la UADY, a
quienes se les presentó los materiales elaborados y se
solicitó su evaluación mediante el instrumento de
validación. Derivado de los puntajes y observaciones
de los expertos se hicieron cambios en la primera
versión de los materiales didácticos.
En la prueba piloto participaron 12 mujeres, de las
cuales cinco valoraron el rotafolio y siete el
franelógrafo, quienes cumplían con características
similares a las personas que colaboraron en la
validación poblacional. El proceso de validación dio
inicio con la exposición del tema utilizando los
materiales didácticos. Se realizaron dos sesiones de
45 min para cada material, al término de la
presentación del tema se proporcionó a cada
participante el instrumento de validación para que lo
contestaran. Derivado de los puntajes y
observaciones se hicieron cambios en los materiales.
Cabe destacar que en ambas pruebas piloto la
explicación del tema de ambos materiales se realizó
en lengua maya, debido a que la mayor parte de los
participantes refirió hablar y entenderla al ser su
lengua materna.
La Validación poblacional, se llevó a cabo con la
participación de un total de 50 personas por cada
material didáctico, dando inicio con la exposición del
tema, con una duración de 45 min para cada material
(franelógrafo y rotafolio). Finalizando la exposición
del tema se proporcionó el instrumento de validación
para que los participantes evaluarán el material
didáctico. Debido a la contingencia por Covid-19,
fue necesario convocar a la población por grupos de
10 personas para guardar la sana distancia y aplicar
las medidas sanitarias establecidas por el gobierno.

A continuación, en la figura 1, se esquematiza el
proceso de validación de los materiales didácticos.

Resultados
En la investigación participaron 112 adultos, de los
cuales el 70.5 % eran mujeres y el 29.5 % hombres.
Del total de la muestra el 11 % corresponde a las 12
personas que integraron las pruebas piloto; y el 89%
corresponde a los 100 participantes de la validación
poblacional. A continuación, se presentan los
resultados de la investigación en el orden en que se
realizó la validación:
Los resultados de la validación técnica del
franelógrafo (Tabla 2) muestran que la atractividad e
inducción a la acción no requieren reformas,
mientras que las tres variables restantes sí muestran
necesidad de reformas. Los cambios sugeridos por
los expertos fueron: eliminar algunas imágenes
utilizadas en el apartado de características de la
alimentación saludable y la de las recomendaciones.
Por su parte, en la validación técnica del rotafolio
(Tabla 2), se observó que la atractividad e inducción
a la acción reflejó no necesitar reformas, mientras
que la comprensión, aceptación e identificación
requieren reformas. Los cambios sugeridos por los
expertos fueron: necesidad de eliminar palabras
técnicas, mejorar la redacción, así como cambiar
algunas imágenes que causan confusión en el
apartado de las recomendaciones.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.1 enero -marzo, 2022

22

�Artículo Original

Tabla 2. Resultado de validación técnica de los materiales didacticos
Clasificación

Comprensión Atractividad Aceptación Identificación
n (%)

Validación
Técnica
(Franelógrafo)

Técnica
(Rotafolio)

No necesita
reformas
Necesita
reformas
No necesita
reformas
Necesita
reformas

n (%)

n (%)

n (%)

Tabla 4. Resultado por variable de validación del rotafolio

Inducción a
la acción
n (%)

2 (50)

4 (100)

2 (50)

3 (75)

4 (100)

2 (50)

0 (N/A)

2 (50)

1 (25)

0 (N/A)

3 (75)

4 (100)

2 (50)

3 (75)

4 (100)

1 (25)

0 (N/A)

2 (50)

1 (25)

0 (N/A)

Fuente: Elaboración propia aprtir de los resultados del instrumnento de validación.
N/A: No aplica, referente a 0 participantes.

Comprensión Atractividad Aceptación Identificación
Validación Clasificación
No necesita
Prueba
reformas
piloto
Necesita
reformas

Poblacional

n (%)

n (%)

n (%)

n (%)

Inducción
a la acción
n (%)

4 (80)

5 (100)

4 (80)

5(100)

5(100)

1 (20)

0 (N/A)

1 (20)

0 (N/A)

0 (N/A)

No necesita
reformas

36 (72)

47(94)

38 (76)

33 (66)

40 (80)

Necesita
reformas

14 (28)

3 (6)

12 (24)

17 (34)

10 (20)

Fuente: Elaboración propia aprtir de los resultados del instrumnento de validación.
N/A: No aplica, referente a 0 participantes.

Como se puede observar en la tabla 3, en la prueba
piloto las variables de atractividad, aceptación,
identificación e inducción a la acción no necesitan
reformas y solo la comprensión reflejó necesidad de
reformas, con un porcentaje de 14%, que
corresponde a un participante. Las sugerencias de
mejora fueron que se modificaran algunas palabras
para la explicación del tema, ya que el lenguaje fue
muy técnico.
Por otro lado, en la tabla 4, se observa, que en la
prueba piloto las variables de atractividad,
identificación e inducción a la acción no reflejaron
necesidad de reformas, siendo solo variables de
comprensión y aceptación, los que presentaron
necesidad de reformas, con porcentaje un 20%, que
equivalen a un participante en cada uno. Se identificó
que los participantes consideran que el material
contiene una amplia información, por lo cual refieren
no comprender en concreto todo lo que se explicó, de
igual manera, se identificó que algunos elementos del
material no son considerados por los participantes
como parte de su cultura, por lo tanto, no se sentían
identificados.
Tabla 3. Resultado por variables de validación del franelógrafo
Comprensión Atractividad Aceptación Identificación
Validación Clasificación
No necesita
Prueba
reformas
piloto
Necesita
reformas
No necesita
reformas
Poblacional
Necesita
reformas

n (%)

Tabla 5. Resultados de validación poblacional del franelógrafo
Variables de
Comentarios
validación
Que el lenguaje utilizado para la explicación del tema
sea acorde al grupo. “En la explicación se dijo algunas
Comprensión palabras técnicas que posiblemente no todos
comprendan, por ejemplo: Lípidos”. (P1). Es bastante
información y es difícil explicarlo a otras personas.
Atractividad El tipo de letras de los títulos no son muy llamativos.
“Hay que contextualizar los alimentos al contexto
rural, la piña, no hay por el pueblo.” (P2) “No todos
Aceptación entienden bien español, algunos entienden más la
maya.” (P3) y “Debe ser más contextualizado a la
alimentación comunitaria.” (P4)
La piña no hay aquí en el pueblo, el aceite de canola y
Identificación
de girasol no son de por aquí.
Inducción a la No siempre se puede comprar los alimentos y se come
acción
lo que hay.
Fuente: Elaboración propia aprtir de los resultados del instrumnento de validación.

Inducción
a la acción
n (%)

n (%)

n (%)

6 (86)

7 (100)

7 (100)

7(100)

7 (100)

n (%)

En la validación poblacional del franelógrafo, como
se observa en la tabla 3, el 32% requiere
modificaciones en la comprensión, 10% en
atractividad, 36% en aceptación, 26% identificación
y solo el 4% en inducción a la acción. En la tabla 5,
se muestra el consenso de los comentarios recibidos
en las variables para la mejora del material didáctico.

1 (14)

0 (N/A)

0 (N/A)

0 (N/A)

0 (N/A)

34 (68)

45 (90)

32 (64)

37 (74)

48 (96)

16 (32)

5 (10)

18 (36)

13 (26)

2 (4)

Con respecto a la Validación poblacional del
rotafolio, los resultados reflejaron que el 28%
necesita mejoras en comprensión, 6% en
atractividad, 24% en identificación, 34% en
aceptación y 20% en inducción a la acción (Tabla 4).

Fuente: Elaboración propia aprtir de los resultados del instrumnento de validación.
N/A: No aplica, referente a 0 participantes.

En la tabla 6, se muestra los comentarios de los
participantes en cada variable de validación para la
mejora del material didáctico.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.1 enero -marzo, 2022

23

�Artículo Original

Tabla 6. Resultados de validación poblacional del rotafolio
variables de
validación

Comprensión

Comentarios
Hay mucha información y no todo se logra captar bien.
Se entendió más o menos. Poder explicarlo a otras
personas está difícil, porque son varias cosas y se
olvida. “Las letras están un poco pequeñas y desde mi
lugar no se ve muy bien” . (P5)
No se usa lenguaje que toda la población entiende.

Hay elementos innecesarios en el material, algunos
alimentos. El tipo y tamaño de letra no resultan muy
Atractividad llamativos y los colores de algunas imágenes no se
aprecian muy bien y por lo tanto no resaltan la
información.
“Hay que contextualizar los alimentos al contexto
Aceptación
rural.” (P6)
Hay expresiones que no resultan familiar. Algunas
Identificación imágenes no se relacionan con la vida cotidiana. “El
aceite de coco, de girasol no hay aquí”. (P7)
Está bien lo que se dice, pero a veces no podemos
Inducción a la
hacerlo, comemos lo que nos alcanza y tenemos en la
acción
casa.
Fuente: Elaboración propia aprtir de los resultados del instrumnento de
validación.

Finalmente, cuando se realizó el estadístico alfa de
Cronbach, como se observa en la tabla 7, los
resultados del coeficiente muestran que el
instrumento de validación del rotafolio tiene una
confiabilidad aceptable, mientras que el del
franelógrafo reflejó una confiabilidad buena lo que
significa que los instrumentos y la información
plasmada en los materiales didácticos tienen un
grado de confiabilidad y validez (Chaves y
Rodríguez, 2017).
Tabla 7. Resultado del coeficiente alfa de Cronbach de la
validación poblacional
Material didáctico
Franelógrafo
Rotafolio

Coeficiente de Alfa de
Cronbach
0.836
0.761

Fuente: Prueba de Coefi ci ente a l fa de Cronba ch.

Discusión
Los resultados obtenidos en el coeficiente de alfa de
Cronbach evidencian que los instrumentos de este
estudio son estadísticamente confiables, lo que
brinda certeza que la información contenida en los
materiales permite medir la comprensión, la
atractividad aceptación, identificación e inducción a
la acción sobre el tema de la alimentación saludable.
Estos resultados son semejantes a los de Barradas, et

al. (2020), en la cual demostraron que cinco de sus
instrumentos validación eran confiables y por lo
tanto sus correspondientes materiales didácticos
estaban listos para poder utilizarse como están, de
todos estos materiales resaltamos los resultados
obtenidos en el rotafolio (α= 0.81) y franelógrafo (α
= 0.99) de dicho estudio. Por otro lado, autores como
Gómez, Cerrado y Rangel (2018), manejando las
mismas variables de validación y misma escala de
evaluación al del presente estudio, evidenciaron
puntajes ≥ 0.9, demostrando que el instrumento tiene
confiabilidad excelente y por lo tanto resultados
favorables hacia las variables de validación y hacia
el material mismo. En esta misma línea Chávez y
Rodríguez (2017), en la validación de un
cuestionario, evidenciaron que los ítems empleados
tenían un alto grado de confiabilidad.
Con base a lo anterior, se puede decir que la
aplicación de la prueba de alfa de Cronbach es igual
de eficiente independientemente del tipo de material
e ítems formulados, de aquí la relevancia que tiene su
aplicación para evaluar la confiabilidad a fin de tener
una mayor objetividad, precisión y consistencia de
los resultados de cada una de las variables de los
instrumentos de validación.
En esta investigación, la validación técnica se realizó
con la participación de profesionales de la nutrición,
representando un aspecto bastante favorable, ya que
permitió identificar pautas concisas de mejora, en el
diseño, así como una mejor adecuación de la
información, lo cual es consistente con lo que plantea
Salazar, et al. (2012) , al ratificar que los materiales
sobre nutrición deben ser revisados por expertos en
el tema, para lograr unificar criterios de forma como
de contenido, para que el mensaje sea más claros y
comprensibles, de igual manera las contribuciones de
jueces o expertos conllevan a enriquecer, así como
mejorar la aplicabilidad del material didáctico,
porque permite identificar si se requiere reformular
la información, sustituir términos o las imágenes
empleadas, para garantizar que el material que llegue
a la población sea de calidad (Moura I, et al.,2017).
Por lo que las modificaciones realizadas tras la
validación técnica se vieron reflejadas positivamente
en los resultados de las pruebas piloto, en los cuales
tres de las variables evaluadas no necesitaron
reformas, siendo solo la comprensión y aceptación
los que presentan porcentajes mínimos de reforma.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.1 enero -marzo, 2022

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�Artículo Original

En la validación poblacional se pudo observar que las
características de atractividad e inducción a la acción
fueron mejor calificadas, ya que un mínimo
porcentaje refirió que se necesitan reformas en
cuanto al tamaño y colores de letras e imágenes,
mientras que la inducción a la acción los resultados
evidenciaron que la población identifica que debe
realizar cambios en su alimentación y estilos de vida,
para prevenir enfermedades, así mismo mencionaron
que su consumo de alimentos lo hacen de acuerdo a
lo que tienen acceso y disponible en su comunidad.
Siendo esto similar a lo obtenido por Franco, et
al.(2018), en su la validación de materiales, en la cual
la atractividad reflejó respuestas favorables a
comparación de las otras variables, siendo necesario
realizar solo mínimas modificaciones, respecto al
tamaño de la letra, mientras que en la segunda
variable se evidenció que a pesar de que se refuercen
conductas presentes en los participantes, no todos
tenían la costumbre, la disponibilidad y accesibilidad
de adquirir los alimentos que se proponían en el
material. De aquí que se recalca la importancia de
que los materiales trasmitan información que
motiven y refuercen las intenciones de cambio de
conducta en alimentación y nutrición, porque la
recepción del mensaje permite que los participantes
puedan confrontar sus hábitos y percepciones con la
información que van adquiriendo (Arismendi, et
al.,2015).
Por otra parte, el rotafolio y el franelógrafo reflejaron
mayor necesidad de mejoras en la comprensión,
aceptación e identificación. Este resultado es
parecido a lo encontrado por Barradas, et al. (2020),
al demostrar que dos de sus materiales didácticos
(rotafolio y memorama) reflejaron necesidad de
mejoras en las variables de entendimiento e
identificación, siendo estas relacionadas en cuanto a
la redacción y la adecuación de las imágenes con el
contexto cultural de su población de estudio, siendo
similar a lo encontrado en el presente estudio, en la
cual la población indicó que la explicación de los
materiales no se adecuó a un lenguaje cotidiano y
más comprensible, lo que se puede atribuir al hecho
de que en los grupos convocados para la validación,
había personas maya hablantes, por lo que al realizar
la explicación en español dificultó que se
comprendiera la información, lo cual difiere a lo
observado en ambas pruebas piloto, en las cuales la
explicación de los materiales se realizó en lengua
maya, reflejándose un porcentaje muy bajo de

necesidad de reformas en la comprensión, las cuales
fueron referentes a la extensión de la información y
palabras técnicas. Lo anterior evidencia la necesidad
de emplear un lenguaje adecuado a las características
de los destinatarios, así como el emplear imágenes
adecuadas que resalten la información que se desea
transmitir, para facilitar la comprensión del mensaje,
independientemente si los participantes saben leer o
no (Fernandes, Pereira, Paiva y De Souza, 2020).
De igual manera en la presente investigación se
evidenció la necesidad de contextualizar los
alimentos a la región, ya que la población refirió que
algunos alimentos utilizados no eran propios de su
comunidad. Estos resultados sin duda alguna
evidencian modificaciones íntimamente relacionadas
con aspectos socioculturales de la población de
estudio, lo cual se correlaciona con lo que señalan
Franco, et al. (2017), que los aspectos culturales y
simbólicos su población de estudio, favorecía el
arraigo a ciertos alimentos, así como formas de
preparación artesanales y de arraigo ancestral.
Resultado similar fue lo obtenido por Solano, Casas
y Guarín (2019), en su investigación, en el cual la
población refleja no sentirse identificada con ciertas
imágenes utilizadas en el material, debido a que estas
no se consideraban propias del contexto de la
comunidad.
Por todo lo anterior esta investigación demuestra la
importancia de someter los materiales didácticos que
se pretenden utilizar en la promoción de la salud a un
proceso de validación, para poder identificar las
mejoras,
realizar
las
modificaciones
correspondientes y con esto poder garantizar que
sean acorde a las necesidades y características de la
población, para transmitir mensajes claros y de
calidad, tal como lo postulan Ziemendorff y Krause
(2003) y la OPS (1984).
Conclusiones
El diseño del rotafolio y el franelógrafo son
estadísticamente confiables para la población adulta
de la región sur de Yucatán, lo cual significa que
pueden ser utilizados como recursos didácticos en la
promoción de la alimentación saludable,
sin
embargo, para poder alcanzar niveles de
confiabilidad más altos es deseable realizar las
mejoras que surgieron en el proceso de validación y
someter a una segunda fase de evaluación con la
población para tener la versión final y así verificar

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.1 enero -marzo, 2022

25

�Artículo Original

que estén adecuados concretamente
características,
tanto
culturales
socioeconómicas de la población.

a

las
como

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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.1 enero -marzo, 2022

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�Artículo Original

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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.1 enero -marzo, 2022

27

�Artículo de Revisión

EFECTO DE LOS ÁCIDOS GRASOS OMEGA-3 EN INDIVIDUOS CON OBESIDAD: REVISIÓN
SISTEMÁTICA.
EFFECT OF OMEGA-3 FATTY ACIDS IN INDIVIDUALS WITH OBESITY: A SYSTEMATIC REVIEW.

Longoria-Oyervidez Miguel Eduardo*, Treviño-Casanova Karina Lizbeth*, Sánchez-Peña María Alejandra*,
Cuellar- Robles Sofía*, González-Nava Edna Judith*.
*Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Salud Pública y Nutrición. México.

RESUMEN
Introducción: La obesidad hoy en día es un grave problema de salud pública a nivel mundial, nacional y local, por lo que se
ha estudiado el papel de los ácidos grasos omega-3 en la regulación del peso corporal. Objetivo: Conocer el efecto benéfico
de la suplementación con omega-3 en seres humanos con obesidad. Material y Método: Se realizó una búsqueda en cuatro
bases de datos en línea donde el tamaño de muestra fue de 34 a 154 participantes, todos los participantes comprendían con
un IMC &gt;30y &lt;40 kg/m2 y una edad adulta promedio de 18 a 70 años. La duración de la intervención con suplementación de
omega-3 fue de 10 a 30 semanas, utilizando una dosis de 300 mg a 4 gramos. Resultados: La suplementación con los ácidos
grasos omega-3, durante 10 a 30 semanas con una dosis de 1 a 3 gramos, podrían ayudar a mejorar el índice de masa corporal
(IMC) y el índice cintura-cadera (ICC), al igual que la modulación inflamatoria en las adipocinas IL8 y la proteína C reactiva.
Conclusiones: La evidencia de la eficacia de la suplementación con los ácidos grasos omega-3 para la pérdida de peso no es
sólida, por lo que es importante continuar investigando y revisando sus efectos. Las limitaciones del estudio: número limitado
de estudios, además las investigaciones se realizaron en modelos animales.
Palabras Clave: obesidad, ácidos grasos omega 3, suplementos dietéticos.

ABSTRACT
Introduction: Obesity today is a serious public health problem at the global, national and local level, for which the role of
omega-3 fatty acids in the regulation of body weight has been studied. Objective: To know the beneficial effect of omega-3
supplementation in obese humans. Material and method: A search was carried out in four online databases where the
sample size was 34 to 154 participants, all participants had a BMI&gt; 30 and &lt;40 kg / m2 and an average adult age of 18 to 70
years. The duration of the intervention with omega-3 supplementation was 10 to 30 weeks, using a dose of 300 mg to 4 grams.
Results: Supplementation with omega-3 fatty acids, for 10 to 30 weeks with a dose of 1 to 3 grams, could help improve body
mass index (BMI) and waist-hip index (ICC), as well as than inflammatory modulation in IL8 adipokines and C-reactive protein.
Conclusions: The evidence for the efficacy of omega-3 fatty acid supplementation for weight loss is not strong, so it is
important to continue researching and reviewing its effects. Study limitations: limited number of studies, in addition to
research conducted in animal models.
Key words: obesity, omega 3 fatty acids, dietary supplements.
Correspondencia: Edna Judith González-Nava edna.navag@uanl.mx
Recibido: 21 de septiembre 2021, aceptado: 06 de diciembre 2021
©Autor2022
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn21.1-4
Citation: Longoria-Oyervidez M.E., Treviño-Casanova K.L., Sánchez-Peña M.A., Cuellar-Robles S.,
González-Nava E.J. (2022) Efecto de los ácidos grasos Omega-3 en individuos con obesidad: Revisión
Sistemática. Revista Salud Pública y Nutrición, 21 (1), 28-35.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.1 enero -marzo, 2022

28

�Artículo de Revisión

Introducción
La prevalencia de obesidad a nivel mundial trae
consigo un enorme riesgo de enfermedades
metabólicas y cardiovasculares, predisponiendo a un
estado pro-inflamatorio (Castellanos T &amp; Rodríguez
D, 2015; Ellulu et al., 2017).
Según datos presentados por el Instituto Nacional de
Salud Pública (INSP) en la Encuesta de Salud y
Nutrición (ENSANUT) en el año 2018, reportó que,
a nivel nacional, el porcentaje de adultos de 20 años
y más, con sobrepeso y obesidad fue de 75.2%,
porcentaje que en el 2012 fue de 71.3 por ciento
(INSP, 2018).
La Asociación Estadounidense de Endocrinólogos
Clínicos (AACE) y el Colegio Estadounidense de
Endocrinología (ACE) han definido la obesidad
como “enfermedad crónica basada en la adiposidad
por sus siglas en ingles ABCD”, este término
identifica explícitamente una enfermedad crónica,
aludiendo a una base fisiopatológica precisa
(Mechanick et al., 2017).
La clasificación actual de Obesidad propuesta por la
OMS está basada en el Índice de Masa Corporal
(IMC) (Moreno M, 2012). De esta manera, se aplica
el término “obesidad” a cualquier persona con una
relación peso-talla o IMC de ≥ 30 kg / m2. Esta
definición ha llegado a confundir por las
implicaciones relacionadas con la salud, ya que el
diagnóstico se basa únicamente en una medición
antropométrica, por lo que el biomarcador de peso y
talla no determina la adiposidad por si sola
(Mechanick et al., 2017).
Etiología y Fisiopatología de la obesidad: expansión
del tejido adiposo.
La obesidad está modulada por factores genéticos,
epigenéticos, fisiológicos y de estilo de vida, donde
hay elevada ingesta calórica, con bajo gasto
energético.
El tejido adiposo contiene
aproximadamente
600
factores
bioactivos
considerados adipoquinas, las más estudiadas son la
leptina y la adiponectina. Durante la obesidad se
observa alteración en la secreción de estas sustancias
debido a la inflamación, lo cual conlleva a anomalías
metabólicas. En la obesidad como enfermedad
crónica, se puede observar mayor infiltración de
monocitos (atraídos por sustancias químicas) que a
su vez madurarán a macrófagos lo cuales secretarán

una gran cantidad de sustancias inflamatorias
(Suárez Carmona et al., 2017; Izaola, 2015).
Aspectos de los ácidos grasos omega-3 en la
intervención nutricional
Los ácidos grasos omega-3 son ácidos grasos
polinsaturados que se encuentran en tres principales
formas en los alimentos: ácido eicosapentaenoico
(20:5 omega-3, EPA), ácido docosahexaenoico (22:6
omega-3, DHA) y alfa linolénico (18:3 omega-3, aALA) (Castellanos T &amp; Rodríguez D, 2015).
Hoy en día se conoce del requerimiento de mayores
concentraciones de ácidos grasos omega-3,
recomendadas para la prevención de enfermedades
cardiovasculares y neurodegenerativas, con efecto,
antiinflamatorio, aunque aún falta evidencia, se ha
motivado al desarrollo de procesos que permiten
obtener altas concentraciones de ácidos grasos
omega-3 ya sea de EPA, DHA o de ambos. Este
proceso se puede realizar de forma química o
mediante enzimas; el cual consiste en separar los
ácidos grasos de estructura triglicerídica de los
aceites marinos, transformándolos en esteres del
etanol (Valenzuela B, 2014).
Mecanismo de los omega-3 en la pérdida de peso.
Los posibles mecanismos relacionados con el efecto
de los omega-3 sobre el peso corporal o la masa de
grasa corporal parecen estar asociados con cambios
metabólicos relacionados con la obesidad, incluida la
modulación del metabolismo de los lípidos, la
regulación de las adipocinas (como la adiponectina y
la leptina) y la disminución de la inflamación del
tejido adiposo (Delpino et al., 2021).
Los ácidos grasos omega-3 son eficaces para
proteger contra la obesidad al activar el tejido
adiposo pardo (BAT) que ayuda al gasto energético
a través de su función termogénica especializada. El
EPA aumenta la termogénesis mediante el
desacoplamiento de la proteína 1 (UCP-1), esta
proteína estimula el consumo de energía y permite la
generación de calor (Saini &amp; Keum, 2018).
Según Faurot et.al (2016) cada vez es más complejo
consumir ácidos grasos omega-3 de origen marino,
por lo que el uso de suplementos dietéticos es común,
su evaluación es desafiante, especialmente entre las
poblaciones de minorías étnicas, como los hispanos /
latinos. Aún es controversial mediante la evidencia,

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.1 enero -marzo, 2022

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�Artículo de Revisión

si el consumo de ácidos grasos omega-3 puede influir
en el efecto antiinflamatorio en la obesidad.
Se ha estimado el papel de los ácidos grasos omega3 de cadena larga, docosahexaenoico (DHA) y
eicosapentaenoico (EPA) en la regulación del peso
corporal y efecto antiinflamatorio, por lo que, según
la evidencia científica encontrada, el objetivo del
presente estudio es revisar la literatura sobre
investigaciones que evaluaron el efecto benéfico de
la suplementación con omega-3 en seres humanos
con obesidad.
Metodología
Para resolver el problema o tema de revisión se
elaboró la pregunta PICO
considerando los
siguientes elementos: P; (paciente o problema):
estudios con personas mayores o igual a 18 años y un
índice de masa corporal mayor o igual a 30 kg/m2. I;
(intervención): suplementación con los ácidos grasos
omega-3. C; (Comparación): con grupo placebo. O;
(outcome o resultado): donde se muestren resultados
en los parámetros antropométricos (peso, masa grasa,
masa libre de grasa, circunferencia de cintura e ICC),
perfil bioquímico y antinflamatorio en adultos con
obesidad. Por lo tanto, la pregunta PICO fue la
siguiente: ¿El omega 3 tiene un efecto benéfico en la
obesidad? Para contestar esta pregunta, el presente
estudio se ajustó a la declaración PRISMA para
revisiones sistemáticas y metanálisis.
Estrategia de búsqueda
Se realizó la búsqueda de ensayos clínicos en
buscadores como Pubmed ®, Science Direct ®,
Google académico ® y Cochranelibrary ®. La
información que se utilizó para esta revisión se
identificó en artículos acerca de los ácidos grasos
omega-3 y su efecto en la obesidad. Las palabras
claves que se utilizaron fueron: “obesidad”, “omega3”, “suplementación”, “PUFAS”, “Perfil de lípidos”,
“Inflamación”, “Adulto”, y las combinaciones entre
estas en idioma inglés y español.
Selección de estudios
En esta revisión basada en la metodología de las
revisiones Cochrane, se creó una base de datos con
todos los artículos identificados en el software
Excel® versión 2013. Se consideraron los estudios
realizados en humanos (mayores o igual a 18 años y
un índice de masa corporal mayor o igual a 30
kg/m2), y solo cuando se administró los ácidos
grasos omega-3 como suplemento. De ellos se

incluyeron todos los que cumplían los siguientes
criterios: 1) Los que se reportaron como
prospectivos, aleatorios (paralelos o transversales),
ciegos (dobles o únicos) y de control, con tamaño de
la muestra mayor a 30. 2) suplementación con los
ácidos grasos omega-3 (proporción de EPA y DHA)
o ser grupo control en un periodo mayor de 3
semanas; 3) los que reportaron al menos uno de los
siguientes parámetros de composición corporal
incluyendo peso corporal, IMC, circunferencia de
cintura e índice de cintura-cadera (ICC); 4) Perfil
bioquímico enfocado en perfil de lípidos e
inflamatorio. Fueron excluidos todos los que no
cumplieron los parámetros de selección y los
estudios con enfoque a pacientes con obesidad en la
unidad de cuidados intensivos.
El proceso de cribado fue realizado individualmente
según los criterios de inclusión y exclusión
previamente definidos. En caso de desacuerdo, los
autores discutieron para establecer un consenso.
Primero, cada autor seleccionó los títulos de los
artículos de interés de forma independiente. La
segunda etapa consistió en la lectura de los
resúmenes seleccionados; posteriormente, los
artículos se leyeron en su totalidad. Finalmente,
también se revisaron las referencias de todos los
artículos leídos en su totalidad.
Evaluación de la calidad
La evaluación de la calidad de los artículos se realizó
utilizando la herramienta de evaluación de riesgos
Cochrane (Higgins JPT, et al). Esta escala evalúa
siete ítems, y cada ítem debe clasificarse como de
bajo riesgo, alto riesgo o riesgo de sesgo poco claro.
Los siete ítems son: 1- generación de secuencia
aleatoria; 2- ocultación de la asignación; 3cegamiento de pacientes y personal; 4- cegamiento
de la evaluación de resultados; 5- datos de resultado
incompletos; 6- notificación selectiva; 7- otro sesgo.
Los meta análisis fueron revisados individualmente
y analizados para obtener los datos puntuales
de cambio en los parámetros antropométricos, perfil
bioquímico y antinflamatorio
El trabajo fue registrado y revisado por el comité de
ética, cumpliendo con la declaración de Helsinki.
Resultados
De acuerdo a la búsqueda realizada se encontraron 37
artículos en total, que contenían las palabras clave

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.1 enero -marzo, 2022

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�Artículo de Revisión

(mencionadas en metodología) en el título o abstract
de los artículos. En el primer filtro se excluyeron
aquellos que en el título o resumen especificaran que
eran de revisión sistemática, reporte, critical reviews
y que fueran realizados en animales, enfocados en
otros grupos de edad (población pediátrica &lt;18 años
y/o adultos mayores &gt;70 años), por el año
comprendido (&lt;2010) y por el tamaño de muestra
(&lt;30 participantes). Posterior a este filtro se
seleccionaron 14 artículos los cuales fueron
analizados y de estos se eliminaron 6 por evaluar
ingesta a través de alimentos ricos en omega-3,
enfoque en población con sobrepeso e ingesta de
cápsulas de omega-3 modificadas con otra sustancia
bioactiva. De acuerdo con los criterios de selección 8
artículos cumplieron con la metodología de inclusión
(ver figura 1).
Figura 1. Estudios obtenidos en bases de datos
evaluados para la inclusión.

Fuente: Elaboración propia.

En el Consort se incluyen las características de la
evaluación y tratamiento de los estudios, los cuales
sus años comprendidos fueron del 2010 al 2020, de
los artículos que se encontraron 97% cumplieron con
esta característica, encontrándose mayor cantidad de
publicaciones del año 2013. El tiempo de publicación
abarcó del 2011 al 2018, y los del 2013 con tres
artículos. El tamaño de muestra fue de 34 a 154
participantes, todos los participantes comprendían
con un IMC &gt;30y &lt;40 kg/m2 y una edad adulta
promedio de 18 a 70 años.
La duración de la intervención con suplementación
de omega-3 fue de 10 a 30 semanas. Usando una
dosis de omega-3 de 300 mg a 4 gramos como dosis
mínima y máxima respectivamente, además con

administración de placebos al grupo control en 3
estudios, mientras que en 3 se ofrecieron solo
cápsulas de omega-3 y en uno combinado. Todos los
artículos evaluaron datos antropométricos, con al
menos un parámetro, pruebas de laboratorio como
perfil de lípidos, y perfil inflamatorio, otras pruebas
más específicas como prueba de tolerancia a la
glucosa e índice de calidad del sueño. Para evaluar
ingesta se utilizaron frecuencia de alimentos (ver
tabla 1).
Efectos de omega-3 en fenotipos antropométricos y
de composición corporal
Los artículos que reportaron el efecto de los ácidos
grasos omega-3 en los cambios de peso corporal
fueron 4, Keshavarz, A y cols., reportaron una
pérdida del peso corporal de 3,37% (−3,17 kg) y un
4,35% (−4,19 kg) para placebo y omega-3,
respectivamente. Mientras que en el estudio de
DeFina, F. y cols., no se observaron diferencias
significativas. Los resultados calculados indicaron
que el omega-3 no se asoció con una reducción
significativa del peso corporal en comparación con
los controles. En el IMC se observaron diferencias
significativas en todos los artículos, con una
disminución con respecto al valor basal en todos los
grupos, en los grupos placebo y a los que se les dio
omega-3, siendo más significativo la disminución en
la dosis de 1 y 2 gramos.
En total, la investigación en los efectos de omega-3
sobre los cambios en la circunferencia de la cintura
no se observó heterogeneidad significativa entre los
participantes, mientras que, en el ICC, el tratamiento
no se encontró asociado en ninguna forma con las
modificaciones en el índice cintura-cadera, dado la
reducción proporcional de la cadera.
Keshavarz, A. et al reportó el efecto de omega-3 en
la composición corporal encontrándose una
reducción de la masa grasa del 8.95% (−3,43 kg) y
un aumento de la masa libre de grasa del 0,67% (0,29
kg) para el placebo. Para el grupo de omega-3 hubo
una reducción tanto en masa grasa de 9,76% (−3,8
kg) como en masa libre de grasa 0,51% (−0,36 kg).
Solo González, O. et al. reportó que no se encontró
influencia del tratamiento sobre los cambios en la
masa libre de grasa observados, los cuales fueron
inferiores al 1 % en todos los grupos, y en la masa
grasa se observaron diferencias significativas.

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�Artículo de Revisión

Tabla 1. Características de la evaluación y tratamiento.

Dosis de
omega 3

Autor

Duración

Parámetros evaluados

Resultados

La suplementación redujo el peso
Diario de alimentos (3 días).
1 g de Omegacorporal y de la C.C. Además, hubo
Peso, IMC, CC e ICC, MG, MLG y
Munro A. et al.
3 (DHA) + 12 semanas
reducción en los triglicéridos,
MM. Ácidos grasos plasmáticos.
(EPA)
mientras que no hubo cambios en el
Niveles de TNFa y IL-6.
resto de lípidos en sangre.
Talla, PA, IMC, CC, y Prueba
psiquiátrica.

3.0 g de
DeFina, F. et al
Omega- 3 24 semanas PCR y hormona tiroidea
(EPA) + (DHA).
estimulante y ácidos grasos.
Prueba de ejercicio en bicicleta.
Cuestionario de alimentarios.
4 g de OmegaSpencer, M. et
3 (EPA) +
12 semanas Prueba de tolerancia a la
al
glucosa oral, lípidos séricos,
(DHA).
función tiroidea y laboratorios
de rutina.
0.5 g de
Omega- 3, de
Kiecolt, K. et al 347,5 mg de 16 semanas
ácido (EPA) y
58 mg (DHA).

No hubo diferencia en la pérdida de
peso en ambos grupos con y sin
suplementación. Además, no hubo
cambios en los otros parámetros
evaluados.

Hubo disminución de triglicéridos en
el grupo suplementado, en el perfil de
lípidos, glucosa, IL-10, IL-12, resistina
y leptina no hubo cambios.

Talla y peso. Ácidos grasos
plasmáticos, estado de ánimo y
citocinas IL-6 y TNF-a. Diámetro No hubo diferencias significativas en
abdominal, cuestionario de
ningún parámetro salvo en la IL-6.
Frecuencia alimentaria e índice
de calidad del sueño.

Omega-3
(cada cápsula
Peso, talla, IMC, ICC la MG y MM
Keshavarz, A. et
180 mg de EPA 12 semanas por InBody270 y el inventario de
al
y 120 mg de
depresión de Beck.
DHA)

Hubo reducción de peso y del estado
de depresión. Sin cambios en el
apetito y en el autocontrol de
alimentos. Además, hubo un retorno
de peso en el grupo suplementado.

Hubo reducción de peso en todos los
Peso, IMC, índice cintura cadera
grupos, por lo que se observó en toda
1 g y 2 g por
y distribución grasa. Se midió:
González, O. et
una disminución del IMC. Además, no
día de Omega- 12 semanas masa grasa (%), masa magra (Kg.)
al.
se encontró influencia del
3
y peso (Kg.) en forma basal, al
tratamiento en la masa magra, grasa e
mes, a los dos y tres meses.
ICC.

Vors, C. et al.

Allaire, J. el al.

1 g de omega3 por día que
proporcionab
10 semanas
an: 2,7 g /d
EPA, 2,7 g / d
DHA

3 g / d de
Omega-3

IMC, circunferencia de cintura.
Concentraciones séricas de
colesterol total, triglicéridos,
HDL y glucosa. Extracción de
ARN de sangre total y PCR.

Hubo aumento de las
concentraciones séricas de
adiponectina y disminución de los
niveles séricos de IL-18. Hubo
cambios en las concentraciones
séricas de PCR. Además, se redujo la
PCR plasmática.

Circunferencia de cintura y
cadera. Composición corporal
10 semanas
Hubo cambio en las concentraciones
con absorciometría de rayos X
cada fase
de C reactiva, además del índice de
de energía dual. Cuestionario de
(3)
omega- 3 fue mayor en hombres.
frecuencia de alimentos.
Colesterol total, TG y las HDL.

Fuente: Elaboración propia

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�Artículo de Revisión

Efectos de la omega-3 en el perfil de lípidos y
citocinas proinflamatorias
En total, la investigación en los efectos de omega-3
en el grupo de suplementación y placebo sobre los
cambios en el perfil de lípidos, reportaron una
reducción significativa en los triglicéridos, mientras
que en el resto no hubo no se observaron diferencias
de gran impacto, además los fosfolípidos plasmáticos
aumentaron significativamente gracias al DHA,
encontrándose el efecto contrario del EPA.

se observó una disminución en la masa libre de grasa
en algunos artículos. Sin embargo, no se observaron
cambios significativos en la masa magra.

No se observaron cambios en los niveles de IL-10,
IL-12, resistina, PAI-1 o leptina. Mientras que hubo
efectos de significativos sobre las citocinas TNF-a,
IL- 6 y IL-18. En la PCR hubo un cambio importante
con la suplementación de omega-3, siendo uno de sus
principales efectos en el organismo.

En artículos previamente mencionados señalaban
que la suplementación con altas dosis de EPA y DHA
tiene efectos similares sobre la expresión de varios
genes implicados en la regulación de procesos
antiinflamatorios y pro inflamatorios en células
sanguíneas completas. Los datos también indicaban
que los efectos de EPA y DHA sobre la expresión de
genes antiinflamatorios pueden ser más consistentes
que sus efectos sobre la expresión de genes
proinflamatorios.

Otros parámetros estudiados de la suplementación
con omega-3
No se observaron cambios en la glucosa en ayunas o
en 2 h, la sensibilidad a la insulina (SI) o la secreción
de insulina. El sueño y el ejercicio no mostraron
cambios diferenciales en grupos placebo o de omega3 (Spencer, M. et al; Keshavarz, A. et al).
Discusión
Aunque los estudios con animales han demostrado
que la ingesta dietética de los ácidos grasos omega-3
puede reducir el peso corporal en roedores con
obesidad y puede reducir la acumulación de grasa
corporal, particularmente la grasa visceral con un
consumo de dieta alta en grasas, la eficacia de la
suplementación con omega-3 como complemento de
la pérdida de peso en humanos no es sólida.
En este artículo de revisión sistemática, se investigó
el efecto benéfico de la suplementación con omega3 en seres humanos con obesidad, en 8 artículos
originales donde se usó placebo y suplementación en
adultos con obesidad.
En el artículo de Spencer, M. y cols., mencionan que
el tratamiento con omega-3 tiene efectos
beneficiosos directos sobre el fenotipo adiposo y que
un tratamiento más prolongado puede conducir a una
mejor función metabólica. En esta revisión
sistemática, se encontró resultados significativos en
los cambios de masa grasa, en donde se observó una
disminución de ésta a comparación de los grupos
control con administración de placebos. Asimismo,

En cuestión del perfil de lípidos, se reportó reducción
significativa en triglicéridos, no obstante, no se
observó ningún cambio significativo. Hubo un
aumento de los fosfolípidos plasmáticos debido al
consumo de DHA, sin embargo, tuvo el efecto
contrario al consumir EPA.

En esta revisión sistemática no se observaron
cambios significativos en las proteínas proinflamatorias, con excepción de la PCR donde hubo
una diferencia significativa con la suplementación de
omega-3, teniendo un impacto en el estado de
inflamación. Aunque los ácidos grasos omega-3 no
pueden reemplazar las buenas conductas de salud
como el ejercicio, las personas que están en riesgo
debido a enfermedades o afecciones inflamatorias
establecidas pueden beneficiarse de su uso. Estos
datos proporcionan una ventana a las formas en que
los ácidos grasos omega-3 pueden afectar el inicio, la
progresión y la resolución de la enfermedad.
Du, S. y cols., explicaron que, en total, 21
comparaciones con 1329 sujetos investigaron el
efecto del aceite de pescado en los cambios de peso
corporal. No se encontró heterogeneidad
significativa, lo que quiere decir que no se asoció con
una reducción del peso corporal. Además, los
resultados calculados indicaron que el aceite de
pescado no se asoció con una reducción significativa
en el IMC, y además sugirieron que el aceite de
pescado podría reducir significativamente la ICC y
esto se asoció más cuando se combinó con un
programa de pérdida de peso.
Por lo que, a partir de los resultados de este estudio,
la mayor limitación fue el reducido número de

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.1 enero -marzo, 2022

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�Artículo de Revisión

artículos que se logró analizar debido a que los demás
estudios que se encontraron fueron excluidos debido
a que no cumplían con los requerimientos de
inclusión para realizar esta revisión sistemática.
Además, la mayoría de las investigaciones se
realizaron en modelos animales. Debido a esto se
considera que se necesitan más investigaciones a
gran escala durante mucho tiempo para determinar
conclusiones definitivas o estandarizar la
metodología con diseños adecuados.
Conclusiones y recomendaciones
La evidencia de la eficacia de la suplementación con
los ácidos grasos omega-3 como complemento de la
pérdida de peso no es sólida, por lo que es importante
continuar investigando y revisando sus efectos en
conjunto con un régimen de ejercicio y dietético
estructurado; puede sugerirse en el tratamiento de la
obesidad para mejorar el estado general de salud y
modular los procesos inflamatorios y complicaciones
asociadas a futuro, siempre y cuando el paciente
requiera su uso.
Por lo que es importante continuar con
investigaciones en adultos con obesidad que nos
ayuden a comprobar el efecto benéfico de este
suplemento, además de que la información en
humanos
es
escasa,
encontrándose
más
investigaciones en modelos animales.
Agradecimientos:
Agradecemos al programa educativo de la
Especialidad en Nutriología Clínica de la Facultad de
Salud Pública y Nutrición, UANL que pertenece al
Programa Nacional de Posgrado de Calidad (PNPC)
del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología
(CONACYT) por su apoyo en la realización de esta
revisión científica en memoria del Dr. José Juan
Longoria Garza.
Financiamiento: El presente estudio no tuvo
financiación.
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�Artículo de Revisión

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�Ensayo

ENFERMEDAD PULMONAR OBSTRUCTIVA CRÓNICA Y COCCIÓN DE ALIMENTOS CON
BIOMASA: UN PROBLEMA TRANSDISCIPLINAR.
CHRONIC OBSTRUCTIVE PULMONARY DISEASE AND BIOMASS FOOD COOKING: A TRANSDISCIPLINARY
PROBLEM.

Ramírez Roldán Sebastián*.
*Fundación Universitaria Juan de Castellanos. Tunja - Boyacá | Colombia.

RESUMEN
Introducción: La enfermedad pulmonar obstructiva crónica es una de las principales causas de mortalidad a nivel mundial,
clásicamente asociada al tabaquismo, los datos indican su importante relación con la inhalación de productos de la combustión
de material de biomasa, en el contexto de poblaciones rurales con limitación en el acceso a energías limpias la preparación
de alimentos se convierte en factor de riesgo para el padecimiento de esta patología. Objetivo: Proponer la enfermedad
pulmonar obstructiva crónica asociada a humo de biomasa en contexto rural como un problema de alta complejidad que
requiere de un abordaje transdisciplinar que permita la generación de soluciones ajustadas a las necesidades de esta
población. Conclusiones: El enfoque transdisciplinar ofrece una alternativa válida e inexplorada para el estudio de la
enfermedad pulmonar obstructiva crónica asociada al humo de biomasa.
Palabras Clave: EPOC, Cocción de alimentos, Transdisciplinar.

ABSTRACT
Introduction: Chronic obstructive pulmonary disease is one of the main causes of mortality worldwide, classically associated
with smoking, the data indicate its important relationship with the inhalation of biomass combustion products, in the context
of rural populations with limited access to clean energy, cooking becomes a risk factor for non-communicable diseases such
as chronic obstructive pulmonary disease. Objective: To propose chronic obstructive pulmonary disease due to biomass
smoke in the rural context as a highly complex problem which requires a transdisciplinary approach that allows generating
solutions tailored to the needs of this population. Conclusions: The transdisciplinary approach offers a valid and unexplored
alternative to chronic obstructive pulmonary disease research.
Key words: COPD, Food cooking, Transdisciplinary.
Correspondencia: Sebastián Ramírez Roldán sramirezr@jdc.edu.co,
Recibido: 03 de septiembre 2021, aceptado: 22 de noviembre 2021
©Autor2022
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn21.1-5
Citation: Ramírez Roldán S. (2022) Enfermedad Pulmonar Obstructiva crónica y cocción de alimentos
con biomasa: Un problema transdisciplinar. Revista Salud Pública y Nutrición, 21 (1), 36-42.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.1 enero -marzo, 2022

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�Ensayo

Introducción
Desde el principio de la vida, comer y nutrirse han
sido fundamentales para el desarrollo integral de la
especie humana, siendo absolutamente necesarias
para su subsistencia. Sin embargo, en lo que respecta
a la alimentación humana engloba aspectos más allá
de lo biológico, se debe entender la alimentación
como un proceso que no se limita a la mera ingesta
de alimentos sino que articula una cadena de
procesos que involucran la siembra, la cosecha, la
distribución, la cocción y la ingesta (Figura 1.); y por
tanto, a través de ella el ser humano estimula sus
sentidos, se identifica, se expresa, se comunica y
socializa con sus pares, o definida por Casanueva
como el: “conjunto de procesos biológicos,
psicológicos y sociológicos relacionados con la
ingestión de alimentos, mediante el cual el
organismo obtiene del medio los nutrientes que
necesita, así como satisfacciones intelectuales,
emocionales, estéticas y socioculturales que son
indispensables para la vida humana plena”
(Casanueva et al, 2008)
Figura 1. Procesos involucrados en la alimentación.

Fuente: Elaboración propia
Comprender la enfermedad pulmonar asociada al
humo de biomasa como un problema ligado
directamente a la alimentación entorno a la
preparación de los alimentos, permite una visión más
amplia del problema y a su vez ofrece la oportunidad
de ser abordado desde un enfoque transdisciplinar
que favorezca el entendimiento de este fenómeno de
manera integral, sin limitarla a la definición simplista
de salud como “ausencia de enfermedad”, aportando
a la generación de nuevo conocimiento.
De manera tradicional, la EPOC se ha asociado
principalmente al tabaquismo, lo cual, en ocasiones
minimiza el impacto de esta patología en personas
expuestas de manera crónica a humo producto de
combustión de biomasa, en especial mujeres y niñas
que desde temprana edad se encuentran
desempeñando tareas domésticas como la cocina
durante varias horas al día enmarcado en un contexto
cultural propio de las comunidades rurales.

De allí la necesidad e insistencia sobre un abordaje
transdisciplinar de la problemática, de modo que se
permita, desde la ciencia, aportar soluciones que
vayan más allá del tratamiento de una enfermedad o
posiciones prohibicionistas que trasgredan la cultura
material e inmaterial de las comunidades rurales, y a
su vez, conlleven al empoderamiento y dignidad de
la mujer campesina.
La enfermedad pulmonar obstructiva crónica
(EPOC) es la tercera causa de muerte a nivel mundial
con más de 3 millones de decesos por año, la cual
afecta aproximadamente al 10% de la población
mundial (Celli y Wedzicha, 2019) encontrando una
prevalencia mayor en adultos mayores de 40 años. Se
caracteriza por alteración de la dinámica de flujo de
aire pulmonar, difícilmente reversible, secundario a
procesos de inflamación crónica debida a alteración
de la arquitectura broncoalveolar producida por
exposición a gases o material particulado.
El tabaquismo está catalogado como la principal
causa de esta patología, con una prevalencia en
adultos para el año 2018 según datos del Banco
Mundial del 23.82% (Banco Mundial, 2018), de los
cuales, según datos de la Organización Mundial de la
Salud (OMS) el 80% reside en países de ingresos
medios o bajos (OMS, 2021), sin embargo,
aproximadamente un tercio de los pacientes
diagnosticados con EPOC no han tenido exposición
a humo de tabaco, por tanto, se reconocen otras
causas como lo es la exposición crónica a biomasa
tipo leña, carbón o estiércol, que son usados como
biocombustibles en países pobres para la cocción de
alimentos o calefacción (Agustí y Hogg, 2019).
El humo producto de la combustión de biomasa está
compuesto principalmente por monóxido de carbono
(CO), óxido nítrico y sulfúrico, benceno,
benzopireno, radicales libres, aldehídos y de
partículas de materia respirables (PM), estas últimas
son clasificadas según su diámetro aerodinámico,
encontrando las denominadas PM10 que
corresponden a partículas “gruesas” al tener diámetro
de 10µm y las PM2.5 o partículas “finas” de 2.5µm
de diámetro, siendo las PM2.5 de particular
importancia dada su capacidad de daño a nivel distal
de las vías aéreas incluidos los alveolos pulmonares
(Bălă, 2021) (Rosário Filho et al, 2021).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 21 No.1 enero -marzo, 2022

37

�Ensayo

Por ello, la Organización Mundial de la Salud
reconociendo el potencial lesivo de éstas partículas
emitió en 2006 el documento titulado “WHO Air
quality guidelines for particulate matter, ozone,
nitrogen dioxide and sulfur dioxide “(WHO, 2006)
en el cual se establecen los valores estándar límite de
exposición a material particulado sobre los cuales
existe el menor riesgo de mortalidad por cáncer
pulmonar o enfermedad cardiopulmonar (Tabla 1.).
Sin embargo, existen estudios donde se ha calculado
la presencia de material particulado en hogares que
usan combustión de biomasa para cocinar se han
encontrado niveles de material particulado que
francamente exceden los valores guía de la OMS
representando un riesgo importante para la salud
(Zambrano, 2017).

Tabla 1. Valores guía para PM10 y PM2.5
según OMS.
PM10 (μg/m3) –
Anual
20
3

PM10 (μg/m ) – 24h
50

3

PM2.5 (μg/m ) – Anual
10
3

PM2.5 (μg/m ) – 24h
25

Fuente: (2006). Ai r qua l i ty gui del i nes : gl oba l upda te
2005: pa rti cul a te ma tter, ozone, ni trogen di oxi de, a nd
s ul fur di oxi de. WHO.

Se calcula que aproximadamente el 50% de las
muertes por esta patología en países en vías de
desarrollo son atribuibles a la exposición a biomasa,
dentro de las cuales el 75% corresponde a mujeres
debido a rasgos culturales en donde ellas tienen un
rol principalmente doméstico lo que supone una
mayor exposición a éstos contaminantes (Simkovich
et al, 2019) (Capistrano et al, 2017). Adicionalmente,
surge una preocupación debida a la exposición a
biomasa, la cual también afecta a población
pediátrica que al estar bajo el cuidado de la madre se
expone, si bien no en la misma medida, a gases y
partículas nocivas producto de la combustión de
biomasa traducidos en una mayor proporción de
infecciones respiratorias agudas y asma comparados
con población pediátrica no expuesta (Ramírez et al,
2019).

La relación entre la exposición a humo de biomasa y
EPOC, entre otras enfermedades respiratorias, ha
sido ampliamente descrita en la literatura médica a
nivel mundial, donde se reportan RR de 3.2 (IC95%
2.3-4.8) o 2.14 (IC95% 1.78-2.58), según el estudio
revisado, para mujeres mayores de 30 años que
realizan tareas domésticas en áreas rurales
(Capistrano et al, 2017), en revisión sistemática y
meta análisis realizado se encontró un riesgo
aumentado de EPOC asociado a combustión de
biomasa en mujeres de 2.65 (IC95% 2.13-3.31), así
como se encontró mayor afectación en personas de
área rural en comparación con las de área urbana
dada la mayor disponibilidad de energía limpia en los
últimos (Pathak et al, 2019).
Por otro lado, estudios sobre el fenotipo de la EPOC
reportan un fenotipo específico inducido por humo
de biomasa en el cual existe una obstrucción de flujo
aéreo menos severa, mayor antracosis y mayores
niveles sanguíneos de IgE reportados (Olloquequi et
al, 2018) (Junemann y Legarreta, 2007), así como
fenotipo específico para las mujeres, quienes, por
características anatómicas propias del sexo presentan
mayor engrosamiento bronquial traducido en mayor
disnea y una disminución de FEV1 más vertiginosa
(C. Gut-Gobert et al, 2019), este último de gran
importancia dada la mayor exposición de las mismas
a contaminantes derivados de la combustión de
biomasa.
Sin embargo, esta relación no ha sido sólo de interés
en el campo de la medicina pues su misma
complejidad involucra otras disciplinas del
conocimiento que desde su experticia han aportado
para la comprensión, aunque aún incompleta,
integral de esta problemática. Trabajos realizados
han demostrado la presencia de Hidrocarburos
Aromáticos Policíclicos (HAP) y material
particulado como producto de combustión
incompleta de material de biomasa, estos a su vez se
reconocen
como
elementos
potencialmente
deletéreos para la salud respiratoria (Låg et al, 2020)
(Gordon et al, 2014), a su vez, se investigan
soluciones para disminuir la exposición de mujeres a
estos contaminantes mediante el rediseño de estufas
tradicionales de modo que estas sean más eficientes
en cuanto a combustión del material de biomasa y
eliminación de gases nocivos (Thomas et al., 2015)
(Pope et al., 2021).

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38

�Ensayo

Por parte de las ciencias sociales, particularmente de
la antropología médica, se realizó un estudio sobre la
población uruguaya, en el cual, se abordó la
experiencia sensorial de la respiración especialmente
en personas con EPOC quienes reportaban “falta de
aire”, encontrando de manera paradójica que el humo
producto de la combustión de biomasa no es
percibido como una amenaza que pueda empeorar los
síntomas respiratorios dada su ubicuidad, de igual
manera, se concluye que la EPOC “transforma el
cuerpo y hace que sea hiperperceptivo e
hipersensible a los cambios en el aire” (Wainwright,
2017).
La transdisciplinariedad es quizás un término
complejo, sin embargo, puede ser definida de manera
sucinta como “Un enfoque de investigación que tiene
como objetivo fomentar la coproducción de
conocimiento significativo a través de procesos
integradores y participativos que reúnen a diversos
actores, disciplinas y conocimientos bases, más allá
de
la
cooperación
de
disciplinas
(multidisciplinariedad) y la integración de
disciplinas (interdisciplinariedad)” (Thompson et al,
2017) (ver tabla 2.), a su vez, el enfoque
transdisciplinar introduce el concepto de “niveles de
realidad”, objeto de su estudio, que corresponde a las
distintas percepciones de un sujeto, cada una de ellas
invariable e incompleta en sí misma para la
comprensión de la realidad, ello supone la
transposición de estos niveles, rompiendo las reglas
implícitas de cada uno para lograr una panorámica
más amplia y veraz acerca de un tema en particular
(Nicolescu, 2014).
Tal enfoque, durante los últimos años ha sido objeto
de uso para diversos estudios, de los cuales la
medicina no ha sido ajena, en donde fuera de generar
nuevo conocimiento también se busca la resolución
de problemas de la sociedad reconociendo su
complejidad; de modo que exista un trabajo
mancomunado que cierre la brecha entre científicos
y actores sociales y se promueva el progreso de todas
las partes involucradas (Ahedo García et al, 2020)
(Paoli Bolio, 2020). Sin embargo, se reconoce que,
por el carácter complejo de los temas que aborda, la
transdisciplinariedad como enfoque es a su vez
compleja en el sentido de unificación de conceptos y
lenguaje que son propios de cada disciplina o actor
participante, a su vez, las diferencias epistemológicas
suponen dificultades en la comunicación entre

disciplinas y por tanto este enfoque es demandante
tanto en tiempo como en compromiso (Habermann et
al, 2013).
Figura 2. Enfoques de investigación.

Fuente: Elaboración propia

Tabla 2. Diferencias entre multi-inter-transdisciplinariedad
Multidisciplinariedad

Interdisciplinariedad

No hay intercambio
de resultados

Intercambio y
comparación de
resultados

Distintas ópticas para
un mismo problema

Transferencia de
métodos y
conocimiento

Sale de los límites de las
disciplinas

Cada disciplina saca
sus propias
conclusiones

Las disciplinas
permanecen
distinguibles

Niveles de realidad

Transdisciplinariedad
Involucra a todos los
implicados en un
problema de
investigación

Fuente: Elaboración propia

Un trabajo realizado que buscaba analizar la realidad
socioeconómica y productiva de comunidades
rurales del municipio de San Dionisio (Nicaragua)
logró
demostrar
la
necesidad
de
la
transdisciplinariedad como metodología integradora
que permitiera superar las dificultades de abordaje de
la complejidad en el contexto rural representados por
el “reduccionismo positivista de las ciencias
naturales como hermenéutico de las ciencias
sociales”, y a su vez, generar estrategias de desarrollo
para la región, destacando la participación ciudadana
en su construcción (Alfaro-Mardones et al, 2015).
En el manual de métodos de investigación para la
transformación rural del proyecto TRANSACT se
nos presentan de manera pragmática, y basado en
experiencias de trabajo realizadas en Etiopía,
diferencias entre el trabajo inter y transdisciplinar

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enfocado hacia el desarrollo rural, donde si bien se
resaltan
las
múltiples
ventajas
de
la
transdisciplinariedad, se deja evidencia de las
diversas limitantes de esta metodología, las cuales,
podrían considerarse dispendiosas al tratarse de un
consenso entre las diferentes disciplinas y los actores
sociales, de quienes han de tenerse en cuenta sus
intereses particulares, miedos, reservas y formas de
comunicación, aspectos que requieren de tiempo,
dedicación y repetición de actividades (Habermann,
2013).
Ahora bien, la EPOC, dado su carácter multifactorial,
sus relaciones pulmonares y extra pulmonares no
lineares y su heterogeneidad entre quienes la
padecen, aspectos representados en el impacto sobre
la morbilidad y mortalidad de la población a nivel
mundial, se posiciona como un problema social
ampliamente complejo que requiere de estrategias
multidimensionales para el perfilamiento de
pacientes que permita, a su vez, el desarrollo de
planes de manejo transdisciplinar que permitan un
abordaje holístico e integral (Houben-Wilke, 2018),
pese a ello, los estudios bajo el enfoque
transdisciplinar de esta patología son escasos.
Programas como el Life Rainbow Programme (LRP)
realizan intervenciones de este tipo en pacientes con
enfermedades crónicas no neoplásicas, como la
EPOC, reportando resultados positivos como mejora
significativa de la calidad de vida y disminución la
estancia hospitalaria (Law et al, 2020); por otra lado,
el desarrollo de un programa de baile como medida
de intervención a través de un enfoque
transdisciplinar sugiere beneficios físicos y
psicosociales en personas con sensación crónica de
falta de aire que han de ser corroborados mediante un
ensayo clínico aleatorizado (Harrison et al, 2020).
Sin embargo, en la actualidad no se tiene referencia
de trabajos bajo esta modalidad que involucren tanto
la EPOC secundaria a humo de biomasa como la
ruralidad, lo cual, sin duda alguna, deja la puerta
abierta para el desarrollo de investigaciones bajo esta
metodología que permitan una visión más amplia de
un problema que nos concierne a todos como
sociedad.

Conclusiones
Los datos previamente expuestos dejan en evidencia
la gran importancia que tiene la EPOC asociada a la
cocción de alimentos mediante combustión de
material de biomasa, en especial en mujeres de zonas
rurales a nivel mundial. Está clara la relación entre
ambos elementos, sin embargo, existen vacíos de
orden multifactorial sobre cómo solucionar esta
problemática. El enfoque de investigación
transdisciplinar, pese al tiempo que requiere y la
dificultad metodológica que representa, ofrece una
alternativa válida y pertinente de abordaje de esta
patología. La enfermedad cuenta con estudios
realizados bajo esta metodología, sin embargo,
resultan insuficientes para el contexto de una
enfermedad con alta heterogeneidad, en la cual, los
entornos rurales, donde hay mayor asociación al
humo de biomasa, representan en sí mismos
complejidad adicional que debe ser tenida en
consideración.
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                <text>La Revista Salud Pública y Nutrición, inicia en el 2000 y es una publicación universitaria con periodicidad trimestral, producida por la Subdirección de Investigación, Innovación y Posgrado de la Facultad de Salud Pública y Nutrición y la valiosa colaboración de la Dirección de Tecnologías de Información de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Tiene como finalidad publicar y divulgar la productividad científica al ofrecer un espacio con visibilidad global para difundir toda aquella información sobre salud pública y nutrición que se genera en los ámbitos académico y científico tanto en el entorno local, regional, nacional e internacional.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>�Equipo editorial
Editor Responsable
Dr. en CS. Esteban Gilberto Ramos Peña, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
Editor Técnico
MGS. Alejandra Berenice Rocha Flores, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
Editores de Sección
• Dra. Georgina Mayela Núñez Rocha, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
• Dr. Erik Ramirez López, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
• Dra. Aurora de Jesús Garza Juárez, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
• MES. Clemente Carmen Gaitán Vigil, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
Comité Científico
• Dr. Josep Antoni Tur Mari, Universidad de las Islas Baleares, España, Spain
• Dra. Ana María López Sobaler, Universidad Complutense de Madrid, Spain
• Dra. Liliana Guadalupe González Rodríguez, Universidad Complutense de Madrid, Spain
• Dr. Patricio Sebastián Oliva Moresco, Universidad del Bío Bío Chillán - Chile, Chile
• Dr. José Alex Leiva Caro, Universidad del Bío Bío, Chile
• Dr. Jesús Ancer Rodríguez, Universidad Autónoma de Nuevo León, México
• Dr. Edgar C. Jarillo Soto, Universidad Autónoma Metropolitana, México
• Dr. José Alberto Rivera Márquez, Universidad Autónoma Metropolitana Unidad
Xochimilco, México
• Dr. Francisco Domingo Vázquez Martínez, Universidad Veracruzana, México
• Dr. Noe Alfaro Alfaro, Universidad de Guadalajara, México
• Dra. Alicia Álvarez Aguirre, Universidad de Guanajuato, México
• Dr. Heberto Romeo Priego Álvarez, Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, México
• PhD Rosa Margarita Duran García, Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, México
• Dr. Fernando Guerrero Romero, Instituto Mexicano del Seguro Social, México

RESPYN, Revista Salud Pública y Nutrición, es una revista electrónica, con periodicidad trimestral,
editada y publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Facultad de Salud
Pública y Nutrición. Domicilio de la Publicación: Aguirre Pequeño y Yuriria, Col. Mitras Centro,
Monterrey, N.L., México CP 64460. Teléfono: (81) 13 40 48 90 y 8348 60 80 (en fax). E-mail:
respyn.faspyn@uanl.mx, URL: https://respyn.uanl.mx/. Editor Responsable: Dr. en CS. Esteban
Gilberto Ramos Peña. Reserva de derechos al uso exclusivo No. 04-2014-102111594800-203, de
fecha 21 de octubre de 2014. ISSN 1870-0160 (https://portal.issn.org/resource/ISSN/1870-0160).
Ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Registro de marca ante el Instituto
Mexicano de la Propiedad Industrial: No. 1,183,059. Responsable de la última actualización de este
número Dr. Esteban Gilberto Ramos Peña, Cd. Universitaria, San Nicolás de los Garza, N.L., México.

�TABLA DE CONTENIDOS
ARTÍCULO ORIGINAL


Seguridad alimentaria familiar y hogares sustentables de alumnos practicantes de nutrición
durante la pandemia de COVID 19
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn20.4-1
Renè Cristòbal Crocker Sagastume, Nohemí Rahel Esparza Alvarado, Lourdes Concepción
Huerta García, Ariadna Lizbeth Pérez Boarín



Indicadores de enfermedades no comunicables en adolescentes mexicanos en relación con
nivel socioeconómico e índice de marginación
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn20.4-2
Marisol Vidal-Batres, Gicela de Jesús Galván-Almazán, Juan Manuel Vargas-Morlaes,
Patricia Elizabeth Cossio-Torres, Celia Aradillas-García



Índice de alimentación saludable, ingesta de agua y calidad del sueño en atletas de alto
rendimiento de una universidad pública
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn20.4-3
Georgina Mayela Núñez Rocha, Rocío Martínez - Hernández, Mayra Cañamar-Ramírez,
María Natividad Ávila-Ortiz, José Alberto Pérez García, Milton Carlos Guevara-Valtier,
Karina Janett Hernández Ruiz



Los factores de riesgo cardiovascular en población indígena y mestiza en Chiapas
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn20.4-4
Nely Isabel Cruz-Serrano, Alfredo Briones-Aranda, Vidalma del Rosario Bezares Sarmiento,
María Dolores Toledo- Meza, Juan Marcos León-González



Diagnosis de alimentos con origen transgénico en la frontera Uruguay-Brasil: legislación,
conocimiento y rotulado
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn20.4-5
Ignacio Pablo Traversa Tejero

�

Vegetarianismo: Una caracterización antropométrica, dietética y motivacional en adultos
venezolanos
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn20.4-6
Jesús Enrique Ekmeiro Salvador, Cruz Rafael Arévalo-Vera
ARTÍCULO DE REVISIÓN



Componentes alimenticios, estado de ánimo y su relación con el sistema inmune en COVID19
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn20.4-7
Leticia Interián-Gómez, Sara Elena Aguila-Gutiérrez, Katia Marisol Esquivias-López,
Victoria Alejandra Pulido-De la Cruz, Nestor Joshue Silva-Arzola, Karina Gonzalez-Becerra

�Artículo Original

SEGURIDAD ALIMENTARIA FAMILIAR Y HOGARES SUSTENTABLES DE ALUMNOS
PRACTICANTES DE NUTRICIÓN DURANTE LA PANDEMIA DE COVID 19.
FAMILY FOOD SECURITY AND SUSTAINABLE HOUSEHOLDS OF STUDENT NUTRITION PRACTITIONERS
DURING THE COVID 19 PANDEMIC.

Crocker-Sagastume René Cristóbal*, Esparza Alvarado Nohemí Rahel*, Huerta García Lourdes Concepción*,
Pérez Boarín Ariadna Lizbeth*.
* Universidad de Guadalajara, México.

RESUMEN
Introducción. Se analiza la situación de seguridad y vulnerabilidad alimentaria familiar de alumnos practicantes de Nutrición.
Objetivo: Mejorar las formas de respuesta educativas vinculadas a hogares sustentables en un Centro de la Universidad de
Guadalajara, en el contexto de la pandemia de COVID 19. Material y Método: Se seleccionan a 67 familias de un universo
de 122 familias de alumnos practicantes. Se aplica un diseño metodológico de investigación acción participativa; se recolectan
datos con encuesta, que incluye elementos de la cadena epidemiológica de seguridad alimentaria y el análisis del discurso
escrito para evaluar las respuestas de alumnos a la problemática familiar. Resultados: El 70% obtiene alimentos del mercado
y supermercado, 10.4% de producción en casa; la mitad de la población consume diariamente lácteos, cárnicos y azúcares. La
prevalencia de sobrepeso/obesidad es de 46.25%; el 6% ha padecido Covid-19 y 10.5% presenta alguna enfermedad previa.
El 91.84% de los alumnos realiza intervención en aprovechamiento y producción de alimentos para mejorar su situación de
vulnerabilidad alimentaria. Conclusiones: Las familias de los alumnos tienen inseguridad y vulnerabilidad alimentaria de
acuerdo con indicadores de producción sustentable y consumo de alimentos, esto impacta en el estado nutricio y prevalencia
de enfermedad crónico-degenerativas asociadas a COVID-19.
Palabras Clave: Seguridad alimentaria, hogares sustentables, COVID 19.

ABSTRACT
Introduction: The family food security and vulnerability situation of students practicing Nutrition is analyzed. Objective: To
improve the forms of educational response linked to sustainable homes in a Center of the University of Guadalajara, in the
context of the COVID 19 pandemic. Material and method: 67 families are selected from a universe of 122 families of
practicing students. A participatory action research methodological design is applied; Data are collected with a survey, which
includes elements of the epidemiological chain of food safety and the analysis of written discourse to evaluate the responses
of students to family problems. Results: 70% obtain food from the market and supermarket, 10.4% from home production;
half of the population consumes dairy, meat, and sugars daily. The prevalence of overweight / obesity is 46.25%; 6% have
suffered from Covid-19 and 10.5% have a previous illness. 91.84% of the students perform intervention in the use and
production of food to improve their situation of food vulnerability. Conclusions: The families of the students have food
insecurity and vulnerability according to indicators of sustainable production and food consumption, this impacts on the
nutritional status and prevalence of chronic-degenerative diseases associated with COVID-19.
Key words: Food security, sustainable households, COVID 19.
Correspondencia: René Cristóbal Crocker Sagastume rene.crocker@academicos.udg.mx
Recibido: 31 de marzo 2021, aceptado: 09 de agosto 2021
©Autor2021
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn20.4-1
Citation: Crocker-Sagastume R.C., Esparza Alvarado N.R., Huerta García L.C., Pérez Boarín A.L. (2021)
Seguridad alimentaria familiar y hogares sustentables de alumnos practicantes de nutrición durante la
pandemia de COVID 19. Revista Salud Pública y Nutrición, 20 (4), 1-10.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

1

�Artículo Original

Introducción
En la presente investigación se analiza la situación de
seguridad y vulnerabilidad alimentaria de las
familias de los alumnos practicantes de la Carrera de
Nutrición del Centro Universitario de Ciencias de la
Salud de la Universidad de Guadalajara con el
objetivo de mejorar las formas de respuesta socioeducativas vinculadas a hogares sustentables en el
contexto de la pandemia de COVID 19 y la crisis
socio-ambiental que se vive en el planeta.
A partir de la pandemia de COVID 19 generada por
cambios socio ambientales que afectan el equilibrio
de la naturaleza, entre otras causas, se ha
profundizado la necesidad de que las escuelas y
facultades que forman profesionales de la Nutrición,
analicen la situación de seguridad alimentaria de las
familias de sus alumnos, para generar acciones que
incidan en el desarrollo de hogares sustentables que
permitan una nueva cultura de cuidado del planeta, a
partir de aportar soluciones desde sus propios
entornos ambientales socio-familiares.
Para abordar el problema de la seguridad y
vulnerabilidad alimentaria familiar de los alumnos
practicantes y las formas de respuesta de la
institución educativa a sus espacios de confinamiento
durante la pandemia de COVID 19, se formulan dos
preguntas de investigación: la primera, ¿Cuál es la
situación de salud alimentaria de las familias de los
alumnos practicantes de nutrición durante la
pandemia por COVID 19, valorada a través del
análisis de su situación de seguridad y vulnerabilidad
alimentaria durante el otoño de 2020? La segunda,
¿Cuáles son las acciones prioritarias para establecer
un programa participativo de hogares sustentables
para prevenir la problemática de salud alimentaria
familiar en el contexto de la pandemia de COVID 19
y la problemática socio-ambiental?
La pandemia por COVID-19 representa un
importante riesgo de adquirir o bien incrementar el
grado de inseguridad alimentaria en los hogares. Las
medidas empleadas para controlar y evitar la
propagación del virus han representado un
importante impacto en la economía, lo cual, ha
repercutido negativamente en muchos hogares. El
aumento en los precios de los alimentos, el gasto en
alimentos de los hogares y las restricciones
económicas han sido reconocidos como factores
causales de hasta el 50% de la inseguridad

alimentaria en hogares de estudiantes universitarios
(Eche, et al, 2018).
Al analizar los antecedentes de estudios que vinculan
la seguridad alimentaria y los factores asociados con
COVID 19 relacionados con hogares sustentables, se
encuentra que en países como Jordania, las medidas
de aislamiento representaron un incremento en la
inseguridad alimentaria del 23,1%, donde aspectos
como el ingreso mensual per cápita y el número de
miembros de la familia se asocia principalmente con
la inseguridad alimentaria moderada y severa,
mientras que el rango de edad entre los 18 y 30 años,
así como vivir en propiedades alquiladas también
incrementa la inseguridad alimentaria severa
(Elsahoryi, et al, 2020).
En México se reconoce un porcentaje promedio de
inseguridad alimentaria de 69.5%, cuando se
analizan las categorías de disponibilidad y consumo
de alimentos. Las personas de escasos recursos son
la población con mayor riesgo de encontrarse en una
situación de inseguridad alimentaria, representando
un porcentaje de 85.8%, seguido de aquellas
personas que viven en zonas rurales con un
porcentaje de inseguridad alimentaria del 78 %
(Mundo-Rosas, et al, 2018).
Al revisar antecedentes de la asociación entre
comorbilidades vinculadas a la nutrición y COVID
19, los estudios muestran significancia estadística.
De acuerdo a Posso y colaboradores (2020) en
España se encontró que la prevalencia de al menos
una comorbilidad en pacientes positivos a COVID19 fue de un 81.9%, donde la hipertensión fue la más
frecuente con un porcentaje de 64.6%, seguida por
enfermedad renal crónica, diabetes y enfermedad
respiratoria crónica.
En México, entre los factores de letalidad en
pacientes con COVID-19 se encuentran algunas
comorbilidades como diabetes de aparición
temprana,
obesidad,
enfermedad
pulmonar
obstructiva crónica, edad avanzada, hipertensión,
inmunosupresión y enfermedad renal crónica. El
efecto de la diabetes sobre la letalidad por COVID19 está relacionada en un 49.5% por la presencia de
obesidad (Bello-Chavolla, et al, 2020).
También se reconoce que la presencia de tres o más
comorbilidades en pacientes positivos a COVID-19

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

2

�Artículo Original

presenta mayor tasa de letalidad, riesgo de
hospitalización, neumonía e ingreso a unidad de
cuidados intensivos (Kammar-García, et al, 2020).
La importancia del estudio está relacionada con el
análisis de las características que conforman un
hogar sustentable dentro de las familias de los
alumnos, lo que permite acercarse a la situación de
seguridad alimentaria durante la contingencia por
COVID-19. Es una herramienta para llevar a cabo el
diagnóstico y realizar propuestas de intervención que
permitan fomentar la implementación de hogares
sustentables en las familias de los alumnos, a través
del cambio de modos de vida, aprovechando la
situación de aislamiento durante la cual permanecen
en sus hogares.
La implementación de estrategias de acción
participativa, promovidas por alumnos practicantes
de nutrición en sus propios hogares, tiene la finalidad
de mejorar la seguridad alimentaria y busca
transformar con ayuda de la colaboración familiar
hogares sustentables que permitan alcanzar objetivos
nutricionales y la sostenibilidad socio-ambiental
urbana. Los objetivos de las estrategias de acción
participativa abordadas en el presente estudio, tienen
la finalidad de reducir el impacto socio-ambiental
urbano, mediante mejoras del uso de agua y tierra, el
aprovechamiento del suelo y el espacio; dietas
sostenibles para la seguridad alimentaria y nutrición,
las cuales, se caracterizan por ser dietas basadas en
plantas, la reducción en el consumo de carne y
aumento en el consumo de pescado. También
involucran disminuir la cantidad de productos
lácteos, como bocadillos, pan blanco y bebidas
azucaradas (Wilson, et al, 2019).
Como fundamento teórico-conceptual del estudio se
recuperan y construyen las siguientes definiciones:
seguridad alimentaria, inseguridad alimentaria,
dietas sostenibles, modos de vida sustentables,
hogares sustentables, pandemia de COVID 19 y
procesos educativos participativos, los cuales se
conceptualizan a continuación:
La Organización de las Naciones Unidas para la
Alimentación y la Agricultura (FAO) define la
Seguridad Alimentaria (SA) como la situación que
existe cuando todas las personas tienen, en todo
momento, acceso físico, social y económico a
alimentos suficientes, inocuos y nutritivos que
satisfacen sus necesidades nutrimentales diarias y

preferencias alimentarias para llevar una vida activa
y sana. Los cuatro dominios que comprenden la SA
son: disponibilidad física, acceso económico y físico
a los alimentos, la utilización y la estabilidad en el
tiempo de las tres dimensiones anteriores, y están
descritas en la enciclopedia de SA y sostenibilidad
(FAO, 1996.)
La Inseguridad Alimentaria (IA) se define como la
disponibilidad limitada o incierta de acceso a
alimentos adecuados y culturalmente apropiados por
falta de dinero u otros recursos (FAO, FIDA y PMA.
2012.)
Con base en los conceptos de Dietas Sostenibles
(Mason, Lang, 2017) y Modos de Vida Sustentables
(Pat Fernández, 2012) Crocker y cols. (2019)
desarrollan el concepto de hogares sustentables como
una propuesta teórico-metodológica para analizar la
vulnerabilidad alimentaria de las familias,
incluyendo aspectos económicos, sociales, culturales
y ambientales, al vincular el concepto de Nutrición
Ecológica con el consumo alimentario de las
poblaciones y la transformación del modo de
producción de alimentos con el objetivo de detener el
cambio climático del planeta.
La pandemia de COVID-19 es una crisis sanitaria
mundial causada por un coronavirus SARS-CoV 2,
recién descubierto. (Di Gennaro, 2020) COVID-19,
es mucho más que una enfermedad infecciosa; está
afectando la seguridad socioeconómica y alimentaria
en todo el mundo. El impacto del virus en SA no está
claro, el Marco de las Naciones Unidas para la
respuesta socioeconómica inmediata informó que el
virus probablemente aumentaría la pobreza, la
inseguridad alimentaria y las desigualdades a escala
mundial (Pérez-Escamilla, 2017; United Nations,
2020).
La educación participativa es una propuesta
fundamentada en la Pedagogía Crítica de Frontera de
Henry Giroux (González, 2007.) en la cual los
alumnos cogestionan su proceso de aprendizaje con
las comunidades y los profesores para generar
propuestas de transformación social. “En ese sentido,
el conocimiento, las destrezas y los valores se
convierten en contenidos educativos necesarios para
que el alumno pueda negociar de manera crítica los
límites culturales que le ofrece la sociedad y, en

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

3

�Artículo Original

consecuencia, para proceder a transformar el mundo
en que vive…”

Carrera de Nutrición y que aceptaran participar en el
estudio.

La presente investigación pretende innovar el
conocimiento en la relación seguridad alimentaria
familiar y el desarrollo de hogares sustentables de
alumnos en instituciones educativas que forman
profesionales de la Nutrición, que permitan construir
una nueva cultura de alimentación sostenible en las
escuelas y facultades de Nutrición y se avance en el
desarrollo de universidades sustentables desde la
construcción socio-familiar.

Se aplica un diseño metodológico de Investigación
Acción Participativa (IAP) (Colmenares, 2012.) que
incluye tres fases, educación y capacitación inicial,
investigación de campo y acciones de
transformación.
Durante el proceso se aplican
técnicas cuantitativas, a través de aplicación de una
encuesta estandarizada y la construcción de bases de
datos en Excel y Epi Info, así como, técnicas de
análisis del discurso escrito para interpretar las
estrategias, acciones y recursos utilizados por los
alumnos y sus familias para formular un plan
operativo de hogar sustentable.

Material y Método
El estudio se fundamenta en una propuesta
epistemológica y epidemiológica Crítica, en donde
se retoman los aportes de la Teoría Crítica
relacionados con el espacio y la geografía urbana
valorados desde la sustentabilidad territorial en una
perspectiva de la determinación social de la salud
(Breihl, 2010). Un aspecto distintivo de esta
perspectiva, es que el investigador y los alumnos
investigados, establecen una relación de igualdad
para interpretar los datos y construir conjuntamente
propuestas y acciones de transformación al problema
investigado en sus núcleos familiares. En la
investigación, el investigador y los investigadores
internos, alumnos practicantes que rotan en el
Subprograma de Talentos Jóvenes del Programa de
Educación, Salud, Alimentación y Ambiente en
Comunidades (PROESANC) del Instituto Regional
de Investigación en Salud Pública (IRISP) de la
Universidad de Guadalajara, conducen un proceso
educativo co-gestivo, establecido a través de medios
virtuales de aprendizaje, dada la situación de
confinamiento de los alumnos practicantes y sus
familias, para realizar un diagnóstico situacional de
la seguridad alimentaria de los alumnos practicantes
y con base en el análisis de datos, establecen un
programa operativo durante el semestre para generar
acciones de transformación en dirección de propiciar
hogares sustentables.
El universo del estudio está constituido por 122
familias de alumnos practicantes de 6º y 8º Semestres
de la Carrera de Nutrición que realizan sus prácticas
profesionales en el otoño del 2020, en donde
seleccionan a 67 familias que corresponden a 55 %
del total. Las familias participantes corresponden al
100 % de los alumnos del turno matutino; el principal
criterio de inclusión es que fueran practicantes de la

La investigación se realiza en tres fases en donde se
implementan los siguientes procedimientos de
investigación: En la primera, los alumnos que
realizan prácticas profesionales iniciales y terminales
en la Orientación Especializante Selectiva de
Alimentación y Nutrición en Poblaciones, son
capacitados en el uso de una encuesta estandarizada
semi-abierta, construida en PROESANC con base en
elementos de la cadena epidemiológica de la
seguridad alimentaria formulados por el Instituto de
Nutrición de Centro América y Panamá (INCAP,
1998) que contiene indicadores de producción,
disponibilidad, consumo, aprovechamiento de
alimentos y evaluación del estado nutricio
individual, familiar, su relación con comorbilidades
crónico-degenerativas y la prevalencia de COVID 19
en las familias; asimismo, los alumnos practicantes
adquieren competencias para realizar gestión social
familiar para desarrollar propuestas cualitativas de
hogares sustentables. Esta actividad se realiza en
grupos pequeños en el Laboratorio de Agroecología
para la Salud, que es un espacio abierto, en donde
participan 16 alumnos de 8º. Ciclo, que capacitan en
línea a 37 alumnos de 6º ciclo.
En la segunda fase, de recolección de datos
cuantitativos, los 67 alumnos practicantes recolectan
datos a través de aplicar la encuesta semiestructurada
a los miembros de sus familias mediante entrevista
oral directa y llenan los datos en la encuesta. Las
encuestas de los alumnos de 6º ciclo y las propias de
los alumnos de 8º ciclo, son enviadas en línea al
equipo de investigadores, quienes realizan el vaciado
en una base de datos de Excel. Las encuestas son
colectadas por los alumnos investigadores y el

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�Artículo Original

investigador principal, quienes realizan el análisis de
los datos utilizando porcentajes para los datos
descriptivos y X2 y P para los datos inferenciales con
base en los patrones de referencia de OMS. Para la
evaluación del estado nutricio se aplica la
metodología de la Encuesta Nacional de Salud y
Nutrición (ENSANUT), se utilizaron los puntos de
corte de IMC para adultos e IMC/edad, establecidos
por la Organización Mundial de la Salud (OMS);
además, se ingresaron los datos de niños &lt;5 años en
el programa WHO ANTHRO, para obtener la
puntuación Z de talla/edad, peso/edad y peso/talla
para poder clasificar a aquellos con retraso de
crecimiento, insuficiencia ponderal o con
emaciación, sobrepeso u obesidad, respectivamente
(WHO, 1995; Cuevas, Shamah, Hernández,
González, Gómez, Ávital, et al., 2018) y los
indicadores propuestos por el Instituto de Nutrición
de Centro América y Panamá (INCAP, 2000.)
Los datos de morbilidades asociadas de los miembros
de la familia, se documentaron por los alumnos
practicantes, a través de interrogatorio de los
miembros por medio de recordatorio de los últimos
tres meses con base en los informes médicos de las
familias.
En la tercera fase, de acciones de transformación, los
alumnos de 8º y 6º Semestre con asesoría de sus
profesores tutores, elaboran un plan operativo
semestral, a partir del diagnóstico de la situación de
seguridad alimentaria familiar, las comorbilidades
detectadas y del grado de sustentabilidad alimentaria
familiar. En esta fase, el equipo de investigación
aplica la técnica de análisis de discurso documental
para evaluar las estrategias, acciones y recursos
utilizados en cada familia de los alumnos para
construir la propuesta de hogares sustentables.
La presente investigación se lleva a cabo con los
códigos de investigación estipulados por la
Declaración de Helsinki y Los Principios Éticos y el
Código de Conducta de la American Phychological
Association, donde se establece que todos los
participantes: deben estar informados del propósito
de la investigación y el uso que se hará con los
resultados de la misma; se realiza con respeto por la
dignidad humana, la igualdad, la autonomía
individual y la libertad de expresión, así como la
justicia y el acceso a la información.

Resultados
Se evalúa a 67 familias de alumnos practicantes
(54.91 %) de un universo de 122 familias de
alumnos. Las familias de los alumnos están
constituidas por 151 mujeres (56.55%) y 116
hombres (43.44%). El 26.59% (n=71) de los
individuos tiene entre 1 y 20 años, 34.08% (n= 91)
entre 21 y 35 años y el 39.32 % (n=105) es &gt; 36 años.
El ingreso familiar mensual promedio corresponde a
161.48 salarios mínimos ($19,897.02 moneda
nacional), del cual destinan en promedio a alimentos
lo equivalente a 49.31 salarios mínimos ($6,076
moneda nacional) que equivale al 30.5 % de sus
ingresos mensuales.
En el estudio se analizan las categorías de la cadena
epidemiológica de la SA formulados por INCAP
(2000) Al realizar la valoración de la categoría
producción de alimentos, el 55% de las familias
cuentan con espacio para producir alimentos, sin
embargo, sólo el 19.40% (n=13) de las familias
producen alimentos y/o plantas medicinales en el
hogar. En cuanto al tipo de producción predominan
el cultivo de frutas (61.54%), plantas medicinales
(53.85%) y verduras (46.15%). En ningún hogar se
producen legumbres.
Esto coincide con un problema que plantean los
alumnos practicantes relacionado con la falta de
conocimiento en producción de alimentos para el
autoconsumo. En el plan operativo, elaborado por los
practicantes para resolver esta problemática, se
incluye como acción prioritaria realizar sesiones
educativas y prácticas para la promoción de
agroecología y huertos familiares en casa, para la
creación de una cultura de hogar sustentable, como
se menciona en el relato siguiente:
“No solamente asegura (sic) nuestra seguridad
alimentaria teniendo acceso y disponibilidad
alimentos sanos para nuestra alimentación, sino que
también mejora nuestra salud al consumir alimentos
frescos y sin pesticidas o algún otro químico con el
que normalmente son rociados los cultivos …”
En lo que refiere a la categoría disponibilidad de
alimentos, el 98.51% de las familias mencionan que
adquieren sus alimentos frescos, el 67.16%
enlatados, el 40.30% congelados y el 31.34%
adquiere sus alimentos preparados. Así mismo, las
familias participantes mencionan que utilizan más de
un método de almacenaje para sus alimentos, todas

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

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�Artículo Original

almacenan sus alimentos por medio de refrigeración,
mientras que el 41% también almacena a la
intemperie, el 8.96 % en conservas y el 2.99% por
secado. En la figura 1, se muestran las fuentes de
obtención de alimentos, entre las que se destacan la
tienda, el mercado y el supermercado con una
frecuencia mayor al 70% y solamente el 10.4 % los
obtienen de producción en casa.

Fuente: Entrevistas a alumnos practicantes

desperdicio de comida, principalmente en los
residuos, uno de ellos señala lo siguiente:
“Aproximadamente se genera de 2 a 3 kilos de
basura al día por familia, de igual manera y
generalmente se puede decir que estos hogares no
realizan acciones como el separar la basura, ni
reutilizar o reciclar, tampoco tienen un buen ahorro
de agua, ni de luz…”
En la categoría estado nutricio y morbilidad asociada
se encuentra lo siguiente: la prevalencia combinada
de sobrepeso y obesidad de todos los grupos de edad,
de acuerdo con el Índice de Masa Corporal (IMC), es
de 46.25%, mientras que el 48.87% se encuentra en
normopeso y el 4.89% en bajo peso. El 37% de los
niños &lt;5 años (n=8), tiene retraso de crecimiento,
valorado por el indicador talla/edad, 25% tiene
insuficiencia ponderal (indicador peso/edad) y
también un 25% tiene emaciación leve (indicador
peso/talla); mientras que el 37.5% se encuentra por
arriba del estándar de normalidad de peso para la
talla. Se observa una diferencia significativa en la
relación de IMC y sexo (p= 0.03), así como para IMC
y edad (p=0) (tablas 1 y 2).

Respecto a la categoría consumo de alimentos, al
analizarla con el indicador Frecuencia de Consumo
de Alimentos se reporta que todos los miembros de
las familias consumen cereales a diario, aceites y
grasas en el 94% de los participantes. Entre los
alimentos más consumidos se encuentran las frutas y
verduras, consumidas a diario por el 74% de los
miembros de las familias. También se reporta un
consumo frecuente de lácteos, alimentos cárnicos y
azúcares, consumidos a diario por el 53.73%, 52.23%
y 49.25% respectivamente.
En la categoría aprovechamiento de alimentos, el
100% de las familias cuentan con los servicios
básicos de agua, luz y drenaje; 98.51% con gas y
97% con recolección de basura. Únicamente 34
(50.75%) de las familias realizan separación de
residuos, y de estas sólo el 38% da un adecuado
manejo a los residuos, al reciclarlos o elaborar
composta.
El 91.84% de los alumnos practicantes considera
importante en el plan operativo el aprovechamiento
de los alimentos como propuesta de intervención, en
donde señalan que se impartieron talleres de
lombricomposta y composta, separación de basura y
su correcta manipulación, y se buscó disminuir el

Tabla 1. Relación Índice de Masa Corporal y Covid-19

Clasificación
IMC
Bajo peso
Normopeso
Sobrepeso
Obesidad
Total

Femenino

Masculino

Total

n

%

n

%

n

5
85
40
22
152

38.5
65.4
52.6
45.8
56.9

8
45
36
27
116

61.5
34.6
47.4
56.3
43.4

13
130
76
48
267

%
4.9
48.7
28.5
18.0
100.0

x2 8.73; p 0.03
Fuente: Entrevistas a practicantes

Tabla 2. Relación IMC y edad*
Clasificación
IMC
Bajo peso
Normopeso
Sobrepeso
Obesidad
Total

1-2
n %
1 7.7
1 0.8
0 0.0
1 2.1
3 1.1

3-6
n
%
2 15.4
6 4.6
1 1.3
1 2.1
10 3.7

7-12
n
%
0 0.0
10 7.7
0 0.0
8 16.7
18 6.7

13-20
n
%
5 38.5
26 20.0
3 3.9
6 12.5
40 15.0

21-35
n
%
3 23.1
58 44.6
19 25.0
11 22.9
91 34.1

36-60
n
%
2 15.4
25 19.2
51 67.1
18 37.5
95 35.6

&gt;60
n %
0 0.0
4 3.1
2 2.6
3 6.3
9 3.4

Total
n
%
13
4.9
130 48.7
76 28.5
48 18.0
267 100.0

Fuente: Entrevistas a practicantes
*años
x2 80.449; p= 0.00

En los datos de morbilidad general, el 6 % de la
muestra ha estado enferma por Covid-19. El 10.5 %
presenta alguna enfermedad previa, de las cuales el
28.57% son enfermedades gastrointestinales (GI), el
21.43% enfermedades cardiovasculares y 17.86%

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�Artículo Original

enfermedades endócrinas. Al realizar un análisis por
grupos de edad, predominan en un 28.57% las
enfermedades GI en niños y adultos jóvenes (11-35
años),
mientras
que
las
enfermedades
cardiovasculares, endocrinas y renales, en adultos de
36-60 años (42.85%). La relación entre comorbilidad
previa y presencia de Covid-19 (tablas 3 y 4)
muestran una asociación positiva entre las variables,
sin embargo, el sobrepeso/obesidad relacionado a la
presencia de Covid-19 (tabla 5) no muestra
resultados significativos, probablemente por ser
adultos con menor edad.

Tabla 3. Cormobilidad y Covid-19
Presencia COVID-19
SI
No
n
%
n
%
Comorbilidad previa*
Si
No
Tipo de comorbilidad**
Cardiovascular
Endocrina
Gastrointestinal
Respiratoria
Autoinmune
De la piel
De la sangre
Renal

4
12

14.3
5.0

24
227

85.7
95.0

1
0
3
0
0
0
0
0

16.7
0.0
42.9
0.0
0.0
0.0
0.0
0.0

5
5
4
3
2
23
1
2

83.3
100.0
57.1
100.0
100.0
1150.0
100.0
100.0

Total
n %

28 10.5
239 89.5
6
5
7
3
2
2
1
2

21.4
17.9
25.0
10.7
7.1
7.1
3.6
7.1

Fuente: Entrevistas a practicantes
*x 2 4.59; p .03; n=267
**x 2 3.80; p .05; n=28

Tabla 4. Relación sobrepeso/obesidad y Covid-19
Clasificación IMC
Sobrepeso/Obesidad
Normopeso/Bajo peso
Total

Presencia de Covid-19
Si
No
n %
n %
8 6.5 116 93.5
8 5.6 135 94.4
16 6.0 251 94.0

Total
n
%
124 46.4
143 53.6
267 100.0

x2 0.09; p 0.75

Fuente: Entrevistas a practicantes

Las comorbilidades relacionadas a la edad no
presentan diferencias significativas (p=0.17) al igual
que la relación de comorbilidad para edad y sexo
femenino (p=0.27) sin embargo, sí presentó una
asociación positiva en el sexo masculino (p=0.03).

El sobrepeso y obesidad relacionada a enfermedades
crónico degenerativas no presenta resultados
significativos (p=0.57), al igual que el estado nutricio
relacionado a la producción de alimentos (p=0.47).
En la categoría estilo de vida: los niños y
adolescentes de 1-20 años, realizan actividad física
(AF) en promedio 2.4 días/semana ±2.1 DE y
consumen agua (CA) 1.3 Lt/día de agua natural ± 0.8
DE; la población joven adulta entre 21 y 35 años
realiza AF en promedio 3.2 días/semana ±2.2 DE y
consumen 2 Lt/día de agua ±0.8 DE, mientras que los
adultos &gt;36 años realizan 1.8 días/semana de AF
±2.2 DE y consumen 1.5 Lt/día de agua ±0.6 DE en
promedio.
En las propuestas de plan operativo de los alumnos
para un estilo de vida saludable y sustentable, se
promueve la promoción de la importancia de pausas
activas, AF de acuerdo con las capacidades del adulto
mayor, recomendaciones de AF de la Organización
Mundial de la salud (OMS) y actividades recreativas
en casa para toda la familia, esto en palabras de los
practicantes:
“Para que los niños puedan crear el hábito de
realizar actividad física con el paso del tiempo [se
debe] concientizar sobre las ventajas de realizarla
para prevenir complicaciones de sobrepeso y
obesidad en este grupo etario…”
Discusión
Con base en los datos sociodemográficos y de
saneamiento básico, las familias de los alumnos
practicantes estudiadas están constituidas por
población de capas medias, con capacidad de compra
de alimentos y con buenos servicios básicos, en
donde predomina la población joven y adulta.
De acuerdo a la categoría de producción de
alimentos, los hogares de las familias de los alumnos
practicantes no tienen una práctica de
sustentabilidad, a pesar de que más de la mitad de las
familias tienen espacios para cultivo, agua intubada
para producirlos y desechos orgánicos para elaborar
compostas u otros abonos orgánicos, sin embargo,
los alumnos tienen conciencia del problema y lo
incluyen como una prioridad en sus planes
operativos.
Con respecto a los datos de las categorías de
disponibilidad y consumo de alumnos, la mitad de las

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

7

�Artículo Original

familias tienen dietas de baja calidad biológica y
nutricional debido al consumo distorsionado de
alimentos, lo que repercute en que la mitad de los
miembros de las familias de los alumnos practicantes
tengan sobrepeso y obesidad, con impacto en la
prevalencia de enfermedades crónico-degenerativas,
principalmente enfermedades cardiovasculares,
como comorbilidades para padecer COVID 19, a
pesar de que no se encontró asociación estadística
con sobrepeso y obesidad.
En el análisis de los datos estilos de vida saludables
valorados por actividad física y consumo de agua, la
primera (AF) es baja y la segunda (CA) es normal,
de acuerdo a las recomendaciones internacionales de
OMS.
La forma en que se valora la seguridad alimentaria en
México se relaciona únicamente con indicadores de
disponibilidad y consumo de alimentos, por lo que no
es posible contrastar los resultados del estudio con
las estadísticas que se formulan en el país. En el
presente estudio la seguridad alimentaria se valora
con las categorías formuladas por el INCAP (2000)
que incluyen: producción, disponibilidad, consumo y
aprovechamiento de alimentos y su relación con el
estado nutricio individual y familiar. Con los
resultados
empíricos
recolectados
en
la
investigación, las familias se encuentran en
inseguridad alimentaria en las categorías analizadas.
En lo que se refiere a los conceptos de hogares
sustentables y modos de vida sostenibles (Mason y
Lang, 2017) (Fernández, 2012) (Crocker, 2019) la
mayoría de
las familias tienen vulnerabilidad
alimentaria, principalmente en los aspectos sociales,
culturales y ambientales, por lo que se puede inferir
que no contribuyen al objetivo de detener el cambio
climático en los espacios urbanos donde viven.
De acuerdo a los planes operativos formulados por
los alumnos practicantes y sus profesores tutores, que
son analizados de forma cualitativa, existe
conciencia de la importancia de transitar hacia
hogares y modos de vida sustentables, para aportar
en la dirección del concepto de Nutrición Ecológica
(Lang, 2017) y mejorar los indicadores de seguridad
alimentaria, a través de promover dietas sustentables,
principalmente en disminuir el consumo de carnes
rojas y alimentos ricos en azúcares simples.

enfermedades crónico-degenerativas, principalmente
cardiovasculares y renales, y se encuentran asociadas
a la prevalencia de COVID-19, como se expresan en
los estudios realizados en España y México.
De acuerdo a la experiencia educativa vivida con los
alumnos practicantes y sus familias, durante el
confinamiento por COVID-19, es importante
desarrollar metodologías participativas para la
investigación y el aprendizaje en línea con la
perspectiva Crítica (Breihl, 2010) en los programas
de alimentación poblacional de las licenciaturas en
Nutrición del país, que permita realizar programas de
incidencia en la promoción de hogares sustentables y
dietas sostenibles en el hogar y los espacios
geográficos donde viven los alumnos para impactar
el cambio climático urbano.
Conclusiones
Las familias de los alumnos practicantes en Nutrición
tienen inseguridad alimentaria de acuerdo a los
indicadores de producción y consumo de alimentos,
lo que impacta en los indicadores de estado nutricio,
valorados por IMC y las comorbilidades relacionadas
con la prevalencia de enfermedad crónico
degenerativa asociada a COVID-19.
Las familias de los alumnos practicantes de
Carrera de Nutrición del Centro Universitario
Ciencias de la Salud de la Universidad
Guadalajara viven en hogares no sustentables y
consumen dietas sostenibles, lo que impacta en
vulnerabilidad alimentaria.

la
de
de
no
su

Se recomienda desarrollar proyectos que impacten
los espacios geográficos urbanos y rurales en las
carreras de nutrición, principalmente en los
programas de salud pública y alimentación
poblacional que permitan desarrollar modos de vida
sustentables a escala familiar y poblacional, así
como, en los espacios universitarios, en dirección de
tomar conciencia del cambio climático planetario.

Las comorbilidades relacionadas con sobrepeso y
obesidad están asociadas con la alta prevalencia de

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

8

�Artículo Original

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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

9

�Artículo Original

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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

10

�Artículo Original

INDICADORES DE ENFERMEDADES NO COMUNICABLES EN ADOLESCENTES MEXICANOS EN
RELACIÓN CON NIVEL SOCIOECONÓMICO E ÍNDICE DE MARGINACIÓN
NON-COMMUNICABLE DISEASES INDICATORS IN MEXICAN ADOLESCENTS RELATED TO SOCIOECONOMIC
LEVEL AND MARGINALIZATION INDEX

Vidal-Batres Marisol 1, Galván Almazán Gicela de Jesús2, Vargas-Morales Juan Manuel3, Cossío-Torres Patricia
Elizabeth2, Aradillas-García Celia2.
Universidad Autónoma de San Luis Potosí: 1 Coordinación para la Innovación y Aplicación de la Ciencia y Tecnología, 2
Facultad de Medicina, 3 Facultad de Ciencias Químicas. México.

RESUMEN
Introducción. El nivel socioeconómico es un determinante en la exposición de riesgos para la salud. Su relación con
enfermedades no comunicables en países de ingreso mediano-bajo es poco conocida. Junto con el índice de marginación, se
relacionan con la letalidad de la COVID-19. Objetivo: Conocer si el índice de marginación y nivel socioeconómico están
asociados con factores de riesgo de enfermedades no comunicables. Material y Método: Estudio analítico transversal, 409
participantes de 10 a 20 años de edad de municipios con alta y muy baja marginación. Se midió peso, talla, presión arterial,
glucosa y perfil lipídico. También, se aplicó el cuestionario AMAI. Resultados: Resistencia a insulina, presión arterial sistólica
elevada y sobrepeso, y obesidad fueron las variables con mayor prevalencia. Se encontraron diferencias entre nivel
socioeconómico e índice de marginación. A mayor nivel socioeconómico cifras mayores de glucosa, y a mayor marginación
mejor perfil lipídico y cifras menores de glucosa. Conclusiones: Hay una elevada prevalencia de estos factores de riesgo
resaltando la necesidad de intervenciones para su monitoreo y manejo. Poblaciones más vulnerables tienen mejores
condiciones de salud comparadas con poblaciones de nivel socioeconómico alto. Estos resultados consistentes con diferentes
estudios en países de ingreso mediano y bajo.
Palabras Clave: Enfermedades no comunicables, nivel socioeconómico, índice de marginación, adolescentes.

ABSTRACT
Introduction: Socioeconomic level is a determinant factor of exposure to health risks. Little is known about the relationship
between non-communicable diseases in low-middle-income countries. Marginalization index and socioeconomic level are
associated with COVID-19 lethality. Objective: Know if marginalization index and socioeconomic level are associated with
risk factors for non-communicable diseases. Material and method: A cross-sectional study with 409 participants between
10 to 20 years’ old who live in municipalities with high and very low marginalization index. Weight, height, blood pressure,
fasting glucose, and lipidic profile were measured. In addition, the AMAI questionnaire was applied. Results: Insulin
resistance, elevated systolic blood pressure, and overweight, and obesity were the variables more prevalent. Differences
between comorbidities, socioeconomic level, and marginalization index were found. At a higher socioeconomic level, higher
values of fasting glucose. At a greater marginalization index, better levels of lipidic profile and lower fasting glucose levels
were found. Conclusion: There is an elevated incidence of these risk factors, highlighting the need for interventions to monitor
and manage these diseases. The population in more vulnerable situations had better health conditions than those with higher
socioeconomic level; these findings were consistent with middle- and low-income countries.
Key words: Non-communicable diseases, socioeconomic level, marginalization index.
Correspondencia: Celia Aradillas-García celia@uaslp.mx
Recibido: 11 de mayo 2021, aceptado: 12 de agosto 2021
©Autor2021
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn20.4-2
Citation: Vidal-Batres M., Galván Almazán G.J., Vargas-Morales J.M., Cossío-Torres P.E., Aradillas-García
C. (2021) Indicadores de enfermedades no comunicables en adolescentes mexicanos en relación con
nivel socioeconómico e índice de marginación. Revista Salud Pública y Nutrición, 20 (4), 11-21.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

11

�Artículo Original

Introducción
Las enfermedades no comunicables (ENC) son el
resultado de una combinación de factores genéticos,
psicológicos, ambientales, y de comportamiento
según la World Health Organization (WHO,2018).
Llevar un estilo de vida con una dieta poco saludable,
sedentarismo, alto consumo de alcohol etc. está
estrechamente vinculado con el sobrepeso y
obesidad; existe una asociación directa con estos
factores de riesgo para el desarrollo ENC (Kimokoti
y Millen, 2016). Entre estas están: la enfermedad
cardiovascular (ECV), hipertensión (HTA), cáncer,
asma, y diabetes mellitus tipo 2 (DM2). Estas son las
principales causas de muerte a nivel global (71%)
afectando principalmente a los países de ingreso
mediano y bajo (PIMB) (Allen et al., 2017; WHO,
2018). Además, como es bien conocido, los hábitos
como el consumo de tabaco, ingesta elevada de
sodio, alcohol e inactividad física son factores de
riesgo para desarrollarlas (WHO, 2018).
Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición
2018 (ENSANUT), 38.4% de los adolescentes
presentan sobrepeso u obesidad, prevalencia que
continúa aumentando (Shamah-Levy et al., 2020).
México se encuentra en los primeros lugares a nivel
mundial de sobrepeso y obesidad infantil; a pesar de
esto la ENSANUT no evalúa la prevalencia de
indicadores bioquímicos y clínicos en esta población
(Dávila-Torres, González-Izquierdo, y Barrera-Cruz,
2015). Se ha estimado que la prevalencia nacional de
HTA en adolescentes es del 5.5% y 6.4% en hombres
y mujeres respectivamente (Rosas-Peralta et al.,
2015). Estudios en Latinoamérica reportan valores
que van del 4.3 al 14.9% en esta población (Ruilope,
Nunes Filho, Nadruz, Rodríguez Rosales y VerdejoParis, 2018). En cuanto al perfil lipídico, Bibiloni et
al. (2016) reportan la prevalencia de alguna
dislipidemia en el 48.8% de los adolescentes
mexicanos principalmente bajos niveles de colesterol
de alta densidad (C-HDL), y triglicéridos (TAG)
elevados.
México es un país de mediano-alto ingreso según la
clasificación del Banco Mundial, este clasifica las
economías del mundo en 4 grupos: alto, medianoalto, mediano-bajo y bajo. Esta clasificación se basa
en el ingreso nacional bruto per cápita (World Bank,
2018). La relación entre nivel socioeconómico (NSE)
y las ENC es bien conocida en países de alto ingreso,

pero no en PIMB (Allen et al., 2017). Es de
importancia
internacional
conocer
el
comportamiento de las ENC en estos países, ya que
la prevalencia de las ENC como ECV, HTA y DM2
ha aumentado en los PIMB de acuerdo a la
Organización mundial de la salud (OMS, 2019,
2020). En México, también se ha identificado que los
factores sociales como en el NSE, y el nivel de
marginación se relacionan con la gravedad y
mortalidad de la COVID-19 (Ortiz-Hernández y
Pérez-Sastré, 2020).
La marginación se ha definido como un fenómeno
multidimensional que se asocia a la carencia de
oportunidades sociales, la ausencia de capacidades
para adquirirlas o generarlas, y también a privaciones
e inaccesibilidad a bienes y servicios fundamentales
para el bienestar, según el Consejo Nacional de
Población (CONAPO) (CONAPO, 2013).
El CONAPO desarrolló el índice de marginación que
permite diferenciar las localidades de acuerdo con las
carencias que padecen. En México 31.1% de las
entidades federativas se encuentran en un grado de
marginación alto o muy alto. Por ende, diversos
grupos sociales son excluidos a nivel bienestar,
recursos, capacidades y desarrollo. Diferenciar las
entidades federativas y municipios según su grado de
marginación es de gran utilidad dado que permiten
identificar las áreas que se enfrentan a una elevada
vulnerabilidad social y las desventajas que esta
representa, por ejemplo, a nivel salud (CONAPO,
2015).
Por otro lado, El NSE es una determinante de la
probabilidad de que los individuos se expongan a
factores de riesgo ambientales y otros factores de
riesgo para la salud (Kollia et al., 2016). Se han
asociado conductas de riesgo como el consumo de
tabaco, alcohol, y mala dieta; así como un acceso
limitado a servicios de salud y poco control de las
ENC en un bajo NSE. También se ha asociado
positiva y negativamente con el riesgo
cardiovascular, morbilidad y mortalidad (Kollia et al.
2016).
Poco se conoce sobre la influencia que tiene el NSE
en la salud cardiovascular (Riva, Larsen, y
Bjerregaard, 2016). Un estudio en Grecia, país de
alto ingreso detectó que un bajo NSE se asociaba con
DM2 y con hipercolesterolemia, pero no con

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�Artículo Original

obesidad e HTA. Sin embargo, se asoció un bajo
NSE como factor de riesgo a 10 años para ECV
(Kollia et al. 2016). Otro estudio en Groenlandia,
encontró que un NSE alto está asociado con mejor
presión arterial (PA) tanto sistólica (PAS) como
diastólica (PAD) (Riva et al., 2016).
Rarau et al. (2019) en Papúa Nueva Guinea, país de
ingreso mediano bajo, encontraron factores de riesgo
como un bajo consumo de frutas y verduras, alto
consumo de azucares, sal, comida frita y alcohol, así
como obesidad, HTA y bajos niveles de C-HDL en
el grupo con más años de educación. Además, al
comparar en grupos de mayor bienestar con menor
bienestar, se encontró mayor consumo de azúcar,
obesidad, HTA y niveles elevados de hemoglobina
glucosilada (HbA1c) en el grupo con mayor
bienestar. Asimismo, un metaanálisis evaluó la
relación de DM2 con el NSE y encontró una relación
positiva con la prevalencia de diabetes en países en
desarrollo. Sin embargo, ocurrió lo contrario en los
países desarrollados donde hubo una asociación
negativa (Xu, Yu, Yin, Zheng, Li, 2017).
La actual pandemia por el coronavirus SARS-CoV-2
ha resaltado los riesgos de padecer algunas ENC.
Como se ha descrito ampliamente, la obesidad, DM2
e HTA han contribuido a aumentar la letalidad
durante el padecimiento por la COVID-19. Ya se han
publicado las primeras implicaciones para nuestro
país, sobre la elevada prevalencia de ENC frente a la
COVID-19 (Denova‐Gutiérrez et al., 2020).

Muestra
Fue estratificada a partir de los datos oficiales del
Instituto Nacional de Estadística y Geografía
(INEGI), se eligieron los municipios con más alto
(San Luis Potosí y Matehuala) y bajo (Ahualulco,
Villa de Guadalupe y Moctezuma) índice de
marginación de la zona centro y altiplano del estado.
Posteriormente, se eligieron las escuelas de acuerdo
con los siguientes criterios de inclusión: escuelas
públicas del turno matutino y nivel educativo de
primaria, secundaria y bachillerato.
Los criterios de inclusión fueron, ser mexicano,
asistir a una de las escuelas muestreadas, carta de
consentimiento informado firmada por padres o
tutores y el asentimiento del participante en el
momento de realizar la toma de muestras. Los
criterios de exclusión fueron, presentar una
enfermedad diagnosticada, como DM2, HTA o
alguna dislipidemia, el consumo de un medicamento
que alterare los valores bioquímicos, embarazo.

Figura 1. Mapa de municipios de muy bajo y alto
índice de marginación muestreados en el estado de
San Luis Potosí, México

El objetivo del estudio fue conocer si el índice de
marginación y el nivel socioeconómico están
asociados con el sobrepeso, obesidad, resistencia a la
insulina (RI), presión arterial alterada, prediabetes, y
dislipidemia; ya que son comorbilidades que
aumentan el riesgo de desarrollar ENC (HTA, DM2,
ECV), en esta población de estudio compuesta de
adolescentes que pertenecen a un país de ingreso
mediano alto.
Material y Método
Se realizó un estudio transversal analítico en 409
adolescentes entre los 10 y 20 años de edad que
asistían a escuelas públicas de nivel básico, medio, y
medio superior, en municipios de muy baja y alta
marginación, en el estado de San Luis Potosí, México
(figura 1).

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13

�Artículo Original

Variables
Se realizó un examen clínico por aparatos y sistemas
a cada participante el cual constaba de a) mediciones
antropométricas (peso y talla), b) mediciones clínicas
(PA), c) toma de muestra sanguínea con ayuno previo
de 12 horas para determinar parámetros bioquímicos,
(glucosa y perfil lipídico) y d) cuestionario AMAI
10x 6 del año 2011 para medir el NSE.
a)
Mediciones antropométricas
Para evaluar el peso se utilizaron básculas
electrónicas calibradas TANITA UM-081. Se pidió a
los participantes que subieran a la báscula con la
menor cantidad de ropa posible y sin zapatos
tomándolo al 0.1 kg más cercano según la Norma
Oficial Mexicana-047-SSA2-2015 (NOM-047SSA2, 2015). Para la talla se utilizaron estadímetros
móviles marca Seca 213, 205 cm. Se colocaron
formando un ángulo de 90°. Se cuidó que la posición
fuera firme de pie, apoyando los talones, pantorrillas,
glúteos, espalda y cabeza en la pared esta se colocó
de acuerdo al plano de Frankfort (Fernández,
Redden, Pietrobelli y Allison, 2004). Posteriormente
se calculó el índice de masa corporal (IMC) con la
fórmula de Quetelet (kg/m2), mediante las
puntuaciones Z de IMC para la edad de acuerdo con
la edad y sexo, mediante el programa WHO Anthro
Plus. Se utilizaron los criterios utilizados por OMS,
Desnutrición (&lt;-2 puntuaciones Z), Normopeso (&lt;-1
a 0.99 puntuaciones Z) y sobrepeso/obesidad (&gt;1
puntuaciones Z) (WHO, 2007).
b)
Mediciones clínicas
La PA fue medida por profesionales de la salud
capacitados de acuerdo con un protocolo común
adaptado de los procedimientos recomendados por la
American Heart Association (Whelton et al. 2018).
Se utilizó un medidor portátil marca OMRON
modelo HBP-1300. Se emplearon tres tamaños de
brazaletes de acuerdo con la circunferencia braquial
de cada participante, la medición fue tomada en el
brazo derecho, los participantes permanecían
sentados y relajados durante 5 minutos antes de la
medición.
La interpretación de las medidas de PA se basó en las
tablas de PA del National High Blood Pressure
Education Program Working Group on High Blood
Pressure; las cuales consideraban el sexo, edad y talla
para su análisis, el diagnóstico de PA elevada se
realizó con un percentil &gt;90 tanto para la PAS como

PAD (Deparment of Health and Human Services,
2005).
c)
Parámetros bioquímicos
Los parámetros bioquímicos incluyeron: glucosa en
ayuno y perfil lipídico. Las muestras de sangre (6
mL) se extrajeron con un sistema BD Vacutainer con
previo ayuno de 12 horas. La glucosa en sangre fue
determinada por el método de glucosa oxidasa
peroxidasa GOD-PAP. Se separó el suero para las
determinaciones del perfil lipídico.
Se definió prediabetes, a valores mayores a 100
mg/dL según la American Diabetes Association
(ADA, 2017). Los puntos establecidos para
dislipidemia fueron colesterol total (CT) &gt;170
mg/dL, colesterol de baja densidad (C-LDL)
&gt;110mg/dL, C-HDL &lt;45 mg/dl, TAG &gt; 130 mg/dl
(Expert Panel on Integrated Guidelines for
Cardiovascular Health and Risk Reduction in
children and adolescents, 2011).
El índice de triglicéridos y glucosa en ayuno (TyG)
se determinó de acuerdo con la siguiente formula Ln
[TAG(mg/dL) X Glucosa (mg/dL)] / 2, GuerreroRomero et al. (2016) evaluaron este índice en
población mexicana para identificar la RI. La RI se
presenta antes del desarrollo de DM2 siendo esta
también un factor de riesgo para el desarrollo de
ENC. Se definió RI cuando se presentaban valores
≥4.44 (Locateli et al., 2019).
d)
Nivel socioeconómico
En México, la Asociación Mexicana de Agencias de
Inteligencia de Mercado y Opinión (AMAI)
desarrollo un modelo de estimación, clasificando a
los hogares en diferentes NSE. Se aplicó el
cuestionario del año 2011 con la Regla 10x6 que era
el más actual en ese momento.
Este considera variables como número de
habitaciones, tipo de piso, baños, regaderas, focos,
autos, tipo de estufa en la casa, así como la educación
del principal proveedor del hogar (AMAI, 2018). Se
tomó como alto NSE los grupos A/B y C+, mediano
NSE: C, C- y D+ y bajo NSE a los grupos D, y E.
El nivel A/B en su mayoría son viviendas propias,
con sistema óptimo de sanidad, dos automóviles, por
lo general el jefe de familia tiene estudios
universitarios de posgrado. En el nivel C+, 2/3 partes
de las viviendas son propias, con un sistema óptimo

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

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�Artículo Original

de sanidad, en promedio cuentan con 1 o 2
automóviles y el jefe de familia tiene estudios
universitarios. El nivel C, 2/3 partes tienen vivienda
propia, casi todas cuentan con agua y sanidad, la
educación del jefe de familia en promedio es
preparatoria. El nivel D+ son casas pequeñas y la
mitad propias, solo ¼ tiene automóvil, la escolaridad
en promedio es secundaria, y la mayor parte de su
gasto lo invierten en alimentos, transporte, y pago de
servicios. El nivel D son casas pequeñas y la mitad
propias, 1 de cada tres no tienen agua y 1 de cada 4
no tienen baño y la escolaridad en promedio es
primaria. Finalmente, el grupo E son casas pequeñas
donde 2/3 partes tienen baño, la mayoría tiene que
salir para conseguir agua, 2/3 cuentan con estufa, la
escolaridad en promedio es primaria incompleta y la
mayor parte de su gasto se invierte en alimentos y
pago de servicios.
Consideraciones éticas
Los padres o tutores estuvieron presentes durante la
recolección de todas las variables. Los datos se
manejaron de manera confidencial. El estudio fue
avalado por el Comité de Ética de Secretaría de Salud
de San Luis Potosí.
Análisis estadístico
Los datos se analizaron mediante estadística
descriptiva, las variables discretas se reportaron
como porcentajes o frecuencias, y las continuas
como medias y desviación estándar. La variable del
NSE se dividió en tres categorías NSE alto (A/B Y
C), mediano (C, C-, D+), bajo (D y E) y se tomó
como variable categórica. En las variables continuas
se utilizó la prueba de Kolmogórov-Smirnov (K-S)
para evaluar la normalidad de los datos; de acuerdo
con esto se compararon las medias de 3 grupos con
la prueba de Kruskal-Wallis y de dos grupos con la
prueba U de Mann-Whitney. Se consideró
estadísticamente significativo una p&lt;0.05. Se utilizó
el programa IBM SPSS Statistics versión 23.
Resultados
Se evaluaron 409 participantes de los cuales el 43.5%
eran hombres y el 56.5% mujeres. La edad media era
de 13.67 ± 2.68. Con relación al indicador
antropométrico la media de la puntuación Z del IMC
se encontraba en rangos de normopeso en ambos
sexos. Para el perfil lipídico la media de todas las
variables se encontraba en rangos adecuados, salvo
el índice TyG que se encontraba por arriba del punto

de corte establecido. Al realizar el análisis de acuerdo
con el sexo, los hombres presentaban valores más
altos de PAS y glucosa que las mujeres, por otro lado,
las mujeres tenían una media más alta en las cifras de
TAG. (ver tabla No. 1).
Tabla 1. Características generales, antropométricas, clínicas y
bioquímicas de la población

Edad*
Talla*
Peso
Z IMC
PAS*
PAD
CT
C-HDL
C-LDL
TAG*
Glucosa*
RI

Niños (n=178)
M
DS
13.2
2.6
1.6
0.1
51.9
17.6
0.3
1.6
120.5
13.7
66.2
9.3
153.8
27.8
53.8
10.6
80.5
22.5
97.3
53.2
91.4
7.8
4.5
0.3

Niñas (n=231)
M
DS
14.1
2.7
1.5
0.1
50.6
13.1
0.3
1.3
116.2
10.1
66.6
8.8
155.6
29.6
54.1
11.5
80.1
25.2
107.5
52.9
89.4
14.7
4.5
0.2

Total (409)
M
DS
13.7
2.7
1.6
0.1
51.2
15.2
0.4
1.4
118.1
12.0
66.4
9.0
154.8
28.8
54.0
11.1
80.2
24.0
103.1
53.2
90.3
12.2
4.5
0.3

Fuente: Encues ta
M: medi a ; DS: des vi a ci ón es tá nda r; IMC: índi ce de ma s a corpora l ; PAS:
pres i ón a rteri a l s i s tól i ca ; PAD: pres i ón a rteri a l di a s tól i ca ; CT: col es terol
tota l ; C-HDL: col es terol de a l ta dens i da d; C-LDL: col es terol de ba ja dens i da d;
TAG: tri gl i céri dos ; RI: res i s tenci a a l a i ns ul i na . Se util i zó l a prueba U de
Ma nn-Wi thney pa ra compra r l a s medi a s .

* p &lt; .05

Nuestros resultados muestran que los factores de
riesgo que tienen mayor prevalencia en esta
población son la RI, PAS elevada y sobrepeso u
obesidad. 58.4% de la población presentaba RI,
determinada de acuerdo con el índice TyG propuesto
por Guerrero-Romero et al, 2016 Por otro lado, 4 de
cada 10 mostraban PAS elevada; la prevalencia de
sobrepeso, y obesidad fue del 33.3%. En cuanto al
perfil lipídico se observaron prevalencias del 29.3%
de
hipercolesterolemia,
del
24.2%
en
hipertrigliceridemia
y
del
21.8%
en
hipoalfalipoproteinemia. En total el 52.3% de la
población presentaba algún indicador del perfil de
lípidos alterado. Finalmente, la prevalencia de
prediabetes en la población total fue del 8.8%.
Además, se observó una relación entre los factores de
riesgo con el nivel de marginación. A mayor NSE y
menor marginación mayores cifras de PA, CT, CLDL y glucosa. Sin embargo, solo se obtuvieron
diferencias significativas con las variables de CHDL, C-LDL y glucosa al compararlos con el índice
de marginación (ver tabla No. 2)

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

15

�Artículo Original

Tabla 2. Asociación entre NSE y de marginación con variables antropométricas, bioquímicas y
clínicas

Z IMC
PAS
PAD
CT
C-HDL*
C-LDL*
TAG
Glucosa*
RI

Bajo
M
0.2
117.3
66.1
151.0
52.4
78.6
99.9
90.0
4.5

Nivel socioeconómico
Medio
Alto
M
DS
M
0.3
1.5
0.7
118.0
12.1 119.3
66.3
8.6 67.0
155.4
28.1 156.2
54.1
11.2 55.2
80.0
24.0 82.8
106.5
55.9 91.4
90.1
13.8 91.7
4.5
0.3
4.5

DS
1.3
10.6
11.6
29.7
9.7
22.0
46.3
7.9
0.2

DS
1.3
12.9
7.6
30.8
12.0
26.2
46.2
7.8
0.2

Nivel de marginación
Muy bajo
Alto
M
DS
M
0.2
1.5
0.5
118.8
11.3 117.0
66.9
8.4
65.5
156.8
28.9 151.7
53.0
10.9
55.5
83.4
25.7
75.3
102.2
50.7 104.4
91.0
7.9
89.2
4.5
0.2
4.5

DS
1.3
12.9
9.8
28.4
11.4
20.1
57.0
16.9
0.3

Fuente: Encuesta

IMC: índice de masa corporal; PAS: presión arterial sistólica; PAD: presión arterial diastólica; CT:
colesterol total; C-HDL: colesterol de alta densidad; C-LDL: colesterol de baja densidad; TAG:
*Nivel de marginación p &lt; .05

Discusión
El objetivo del estudio fue conocer si el índice de
marginación y el nivel socioeconómico están
asociados con el sobrepeso, obesidad, RI, presión
arterial alterada, prediabetes y dislipidemia; las
cuales son comorbilidades que aumentan el riesgo de
desarrollar ENC, y contribuyen a las complicaciones
graves de la COVID-19. Tomando en cuenta que la
población de estudio son adolescentes que
pertenecen a un país de ingreso mediano-alto. Se
relacionaron las variables de glucosa C-HDL y CLDL con el nivel de marginación donde a mayor
marginación cifras de glucosa disminuidas y mejores
valores del perfil lipídico.
La elevada prevalencia de estas comorbilidades
puede favorecer el desarrollo de ENC, y las elevadas
prevalencias de sobrepeso, y obesidad que presentó
la población de estudio (33.3%). De acuerdo con los
resultados de Kit y cols., en 2013 evaluaron la
prevalencia de HTA en niños y adolescentes de 8 a
17 años, el grupo hispano obtuvo una prevalencia del
11.5%, una cifra muy por debajo de la obtenida en
este estudio (Kit et al., 2015). Existen pocos estudios
que evalúen la prevalencia de HTA en adolescentes
mexicanos, pero se estima que 5.5% de ellos
presenten pre-hipertensión e HTA. De acuerdo con el
proyecto de la Norma Oficial Mexicana PROYNOM-31-SSA2-2014, Para la atención a la salud en
la infancia en cada visita médica se deben medir la
PA de los niños (PROY-NOM-31-SSA2, 2014). A
pesar de esta normativa se observó una elevada
prevalencia de esta variable, por lo tanto, una
evaluación continua de la evolución de ésta es
importante. La guía americana de HTA en niños
sugiere monitorear este signo mínimo 1 vez al año a
partir de los 3 años y los niños y adolescentes que

presenten HTA además de una intervención en el
estilo de vida, deben tener un seguimiento cada 6
meses (Flynn et al., 2017). Otros estudios como el de
Simental-Mendía et al. (2019), han relacionado un
elevado índice TyG con pre-hipertensión e HTA en
adolescentes, dos de las variables que presentaron
mayor alteración en nuestra población fueron la RI
por el índice TyG y la PAS elevada.
En el presente estudio, en cuanto al perfil lipídico, se
observó que 5 de cada 10 adolescentes presentaba
alguna dislipidemia. En 2016 un estudio en
adolescentes mexicanos reportó resultados similares
con una prevalencia de dislipidemias del 48.8%, las
más comunes fueron hipertrigliceridemia e
hipoalfalipoproteinemia (Bibiloni et al., 2016). Las
de mayor prevalencia en nuestro estudio fueron
hipercolesterolemia e hipertrigliceridemia. Estudios
en otros países como Brasil muestran prevalencias en
adolescentes que van del 20% al 35% en
hipercolesterolemia, del 7.8% al 18.4% en
hipertrigliceridemia,
del
46-50%
en
hipoalfalipoproteinemia y del 3.5 al 10.9% en altos
niveles de C-LDL (Bloch et al., 2016; Vizentin et al.,
2018). Estas cifras son similares a las nuestras con
excepción de la hipertrigliceridemia donde
obtuvimos cifras más elevadas. En cuanto al C-HDL
obtuvimos
prevalencias
menores
de
hipoalfalipoproteinemia que en los estudios de Bloch
et al,2016 y Vizentin et al,2018.
La Norma Oficial Mexicana NOM-037-SSA2-2012,
Para la prevención, tratamiento y control de las
dislipidemias recomienda que el monitoreo de
lípidos en sangre inicie a los 20 años, sin embargo,
según la ENSANUT 2018 el 47.7% de la población
mayor a 20 años no cuenta con una medición del
perfil lipídico (NOM-037-SSA2,2012). Además, de
acuerdo con nuestros resultados es necesario iniciar
con este monitoreo desde edades más tempranas. La
guía americana para la salud cardiovascular en niños
y adolescentes recomienda iniciar este monitoreo
entre los 9 y 11 años cuando los niños no presentan
ningún factor de riesgo (Expert Panel on Integrated
Guidelines for Cardiovascular Health and Risk
Reduction in children and adolescents, 2011).
En cuanto al NSE un estudio en Brasil, país de
ingreso mediano alto al igual que México, reportó
que, en los hombres, a mayor NSE los niveles de CHDL estaban por debajo de los valores adecuados, lo

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

16

�Artículo Original

cual resulta similar en nuestro estudio (Espírito Santo
et al., 2019). Igualmente, otro estudio en Israel
reportó que a menor NSE mejores niveles en el CHDL (Interator et al., 2019). La relación entre el NSE
y el perfil lipídico en países desarrollados es clara, a
mayor NSE un perfil lipídico más saludable, sin
embargo, en los países en desarrollo se muestra un
patrón diferente donde un bajo NSE se asocia a mejor
perfil lipídico (Interator et al., 2019; Kollia et al.,
2016; Riva et al., 2016). Nuestro estudio concuerda
con este patrón en cuanto a las variables de C-HDL
y C-LDL, pero no se encontraron diferencias
significativas con las demás variables del perfil
lipídico.
Además, un estudio realizado en 2018 con cinco
PIMB encontró que los hombres de NSE alto tenían
mayor riesgo de tener sobrepeso y obesidad, así
como DM2 e HTA en comparación con los hombres
de bajo NSE (Ogunsina, Dibaba, y Akinyemiju,
2018). Estos resultados coinciden con los nuestros
donde se encontró una diferencia de medias entre los
grupos de NSE con la variable de glucosa y el grupo
de NSE alto tenía cifras más elevadas; además
también se encontraron diferencias estadísticamente
significativas en las medias del C-HDL, C-LDL, y
glucosa entre los grupos de muy baja y alta
marginación donde el grupo con alta marginación
tenía un perfil lípido más saludable.
Estos resultados además de ser consistentes con más
estudios que muestran que en los PIMB, poblaciones
con NSE más alto tienen mayor riesgo de ENC, al
contrario de lo que sucede con los países de ingresos
altos (Kollia et al., 2016; Ogunsina et al., 2018; Riva
et al., 2016). Esté revela que la relación de NSE con
ENC se da desde edades tempranas puesto que
nuestra población de estudio fue de un grupo de edad
de los 10 a 20 años en comparación con otras
investigaciones donde la población eran adultos
mayores de 18 años de edad.
Actualmente los PIMB experimentan una rápida
transición nutricional que incluye, cambios en los
comportamientos alimenticios, inactividad física, y
composición corporal (Popkin, 2015). En los PIMB
los grupos con bajo NSE son principalmente
afectados por la desnutrición, por tanto, tienen menor
riesgo de presentar obesidad debido al bajo acceso a
alimentos. Durante el proceso de desarrollo de estos
países, se empiezan a notar cambios por ejemplo al

adoptar estilos de vida occidentales, las condiciones
de vida mejoran, ampliando el acceso a comestibles
y cambiando a una dieta occidental con alimentos de
alto aporte energético y azucares. Con relación a las
políticas públicas para combatir el problema de
obesidad, México fue el primer país de mediano
ingreso que aprobó el impuesto a bebidas azucaradas
y comida chatarra, teniendo efectos importantes en la
disminución del consumo de estos productos en la
población de bajo nivel socioeconómico (Popkin,
2017).
La obesidad y sus comorbilidades se han asociado
con mayor riesgo de enfermedades infecciosas y
virales. La epidemia del COVID-19 ha causado un
alto número de muertes a nivel mundial. Reportes en
población mexicana han asociado mayor riesgo de
desarrollar COVID-19 severo al presentar obesidad,
DM2 e HTA en comparación con los que no
presentaban estas comorbilidades (Denova‐Gutiérrez
et al., 2020). Aunque las ENC son menos comunes
en adolescentes que en adultos, ambas poblaciones
tienen mayores probabilidades y condiciones de
desarrollar COVID-19 severo en comparación de los
que no presentan estas comorbilidades (Nogueira-deAlmeida et al., 2020). Nuestros resultados muestran
una elevada prevalencia de factores de riesgo para
desarrollar ENC en población adolescente. Además,
los índices de pobreza y de marginación también
están asociados a la letalidad y gravedad de la
COVID-19. Estudios en México indican que el
riesgo de hospitalización y muerte aumenta en las
zonas que tiene mayores índices de pobreza o mayor
marginación (Gutierrez y Bertozzi, 2020; OrtizHernández y Pérez-Sastré, 2020).
Asimismo, la obesidad y sus comorbilidades
conllevan otro tipo de complicaciones metabólicas
que aumentan la morbimortalidad de los
adolescentes que la padecen. Las complicaciones de
la DM2 en adolescentes y jóvenes se desarrollan de
una forma más acelerada y agresiva que cuando está
se presenta en adultos de edad media. También,
presentar un perfil lipídico alterado en niños y
adolescentes es un indicador temprano de riesgo
cardiovascular y síndrome metabólico. Además, los
niños con obesidad tienen un mayor riesgo de
también presentar obesidad en la vida adulta.
(Zamora-Kapoor, Fyfe-Johonson, Omidpanah,
Buchwald y Sinclair, 2018).

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17

�Artículo Original

Es necesario comprender y conocer más sobre estas
comorbilidades para realizar planes de intervención
y estrategias más eficaces para proteger a la
población mexicana (Rosas-Peralta et al., 2015).
Además, estudios exponen que, en población infantil
y adolescente, la obesidad tiene una alta prevalencia
en casos severos de COVID-19, por ejemplo, en
Canadá la obesidad fue el tercer factor de riesgo más
prevalente en niños y adolescentes admitidos en
cuidados intensivos después de enfermedades
severas asociadas a la inmunosupresión y cáncer
(Nogueira-de-Almeida et al., 2020).

Financiamiento
CONACYT con número de registro de FMSLP2014-02-251723

Limitaciones del estudio.
Una de las limitaciones de este trabajo fue que la
población de estudio incluyo solo adolescentes
escolarizados. Por lo que estos resultados no
representan a la población adolescente que no asiste
a la escuela y que probablemente ya está inserta en el
mundo laboral.

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Conclusiones
Los participantes de este estudio mostraron una
elevada incidencia de diferentes comorbilidades para
desarrollar ENC, independientemente del NSE
donde se encuentren. Esto resalta la necesidad de una
intervención donde se promueva el monitoreo de la
presión arterial y perfil lipídico de los adolescentes,
junto con una evaluación que ayude a determinar
acciones específicas para cambiar aspectos del estilo
de vida que puedan estar causando estas cifras tan
elevadas. Se encontraron cifras menores de glucosa
y perfil lipídico más saludable a un alto nivel de
marginación, mostrando que un bajo nivel de
marginación es un factor de riesgo en los PIMB,
resultados consistentes con diferentes estudios que
evalúan en NSE y nivel de marginación en diferentes
PIMB.
Agradecimientos
Este trabajo fue apoyado por los FONDOS-MIXTOS
CONACYT-Gobierno del Estado de San Luis Potosí,
a través del proyecto: Identificación de perfiles
genéticos, proteómicos y factores de riesgo asociados
a enfermedades no transmisibles y sus
comorbilidades e implementación de intervenciones
educativas para su prevención (FMSLP- 2014-C02251723). Se agradece a la Secretaría de Educación
Pública y a todas las escuelas que participaron en este
trabajo.

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21

�Artículo Original

ÍNDICE DE ALIMENTACIÓN SALUDABLE, INGESTA DE AGUA Y CALIDAD DEL SUEÑO EN
ATLETAS DE ALTO RENDIMIENTO DE UNA UNIVERSIDAD PÚBLICA
HEALTHY EATING INDEX, WATER INTAKE AND SLEEP QUALITY IN HIGH PERFORMANCE ATHLETES FROM
A PUBLIC UNIVERSITY.

Núñez-Rocha Georgina Mayela1, Martínez-Hernández Rocío1, Cañamar-Ramírez Mayra2, Ávila-Ortiz María
Natividad1, Pérez García José Alberto2, Guevara-Valtier Milton Carlos3, Hernández Ruiz Karina Janett1.
Universidad Autónoma de Nuevo León: 1 Facultad de Salud Pública y Nutrición, 2 Dirección de Deportes, 3 Facultad de
Enfermería. México.

RESUMEN
Introducción. Los atletas de alto rendimiento (AAR) deben tener una alimentación saludable, ingesta adecuada de agua y
buena calidad del sueño para mejorar su rendimiento físico. Objetivo: Determinar el índice de alimentación saludable, la
ingesta de agua en 24 horas y la calidad del sueño, en AAR de una universidad pública. Material y Método: Diseño transversal
descriptivo, participaron N= 769 AAR. Se aplicó una encuesta digital previa autorización y firma de consentimiento informado.
Contenía variables sociodemográficas y tipo de deporte. Se estableció el Índice de Alimentación Saludable mediante
frecuencia de consumo alimentario, se midió ingesta de agua en 24 horas y calidad del sueño. Se aplicaron promedios,
desviación estándar, frecuencias y porcentajes. Resultados: El 57.7% eran mujeres, edad de 19.8±2,6 años. Predominaron
los deportes de pelota. El 25% mostró una alimentación saludable; el consumo de agua fue de 1.825 ± .828 litros en 24 horas;
el 48% de las mujeres y 36.8% de los hombres tuvieron ingesta adecuada de agua. El 24,4% presentó buena calidad de sueño.
Conclusiones: La prevalencia de alimentación saludable, ingesta adecuada de agua y una buena calidad del sueño es baja.
Palabras Clave: Atletas de alto rendimiento, alimentación saludable, ingesta de agua, calidad del sueño.

ABSTRACT
Introduction: Athletes should have a healthy diet, adequate water intake and good sleep quality to improve their physical
performance. Objective: To determine the index of healthy eating, water intake and sleep quality in high performance
athletes. Material and method: Cross-sectional descriptive design, N= 769 high performance athletes participated. After
authorization and signature of informed consent, an online survey was applied. It contained sociodemographic variables and
type of sport. The Healthy Eating Index was established through frequency of food consumption, water intake in 24 hours and
sleep quality. Averages, standard deviation, frequencies and percentages were applied. Results: 57.7% were women, age
19.8±2.6 years. Ball sports were predominant. 25% showed a healthy diet; water consumption of 1.825 ± .828 liters in 24
hours; 48% of women and 36.8% of men had adequate water intake. A good quality of sleep was observed in 24.4%.
Conclusion: The prevalence of healthy eating, adequate water intake and good sleep quality is low. It is important to design
strategies to improve these habits and optimize physical performance, quality of life and health.
Key words: High performance athletes, healthy eating, water intake, sleep quality.
Correspondencia: Georgina Mayela Núñez Rocha. georgina.nunezr@uanl.mx
Recibido: 07 de julio 2021, aceptado: 08 de septiembre 2021
©Autor2021
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn20.4-3
Citation: Núñez-Rocha G.M., Martínez - Hernández R., Cañamar-Ramírez M., Ávila-Ortiz M.N., Pérez
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Pública y Nutrición, 20 (4), 22-30.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

22

�Artículo Original

Introducción
De acuerdo a la Ley General de Cultura Física y el
Deporte en México (2013): El atleta de alto
rendimiento (AAR) se define como “aquel que
practica la disciplina deportiva con altas exigencias
técnicas y científicas de preparación y
entrenamiento, que le permiten participar en
preselecciones y selecciones nacionales que
representan al país en competencias y pruebas
oficiales de carácter internacional” (Ley General de
Cultura Física, México, 2013).
En AAR, la alimentación saludable, la adecuada
ingesta de agua y calidad de sueño son necesarias
para preservar la salud y tener una buena calidad de
vida, además, mejoran el rendimiento físico antes,
durante y después de los entrenamientos de rutina.
Publicaciones señalan que estas acciones están
directamente relacionadas con mejores resultados en
sus competencias deportivas (Kotarska, Nowak,
Szark &amp; Nowak, 2019; Parrón, Nestares &amp; De
Teresa, 2015; Duarte &amp; Anderson, 2013). En este
grupo poblacional, una alimentación saludable hace
referencia a la incorporación de diferentes grupos de
alimentos como: cereales, frutas, verduras, lácteos,
carnes, y legumbres en las porciones y frecuencias de
consumo recomendadas por organismos e
instituciones de salud. (American Dietetic
Association, 2019; Pelly &amp; Thurecht, 2019; BertiZanella, Maciel-August, Donner-Alves, Matte,
Guerini de Souza, 2018). Por otro lado, una
alimentación poco saludable tiene impacto directo en
la pérdida de masa muscular, pérdida o fracaso para
ganar densidad ósea, elevado riesgo de sufrir
lesiones, desórdenes alimentarios, osteoporosis y
amenorrea en el caso de mujeres y niveles
prolongados de cansancio (American Dietetic
Association, 2029; Pelly et al., 2019; Berti-Zanella et
al., 2018; Belval, Hosokawa, Casa, Adams,
Armstrong, Baker et al., 2019; Taylor, Chrismas,
Dascombe, Chamari, Fowler, 2016). La alimentación
de los AAR se puede ver afectada por factores
externos como la comercialización de alimentos ultra
procesados, viajes recurrentes que cambian su estilo
de alimentación, y limitación en la misma por el
grupo de alimentos existentes en los comedores.
Aunado a lo anterior, se conoce que este grupo de
población suele consumir grandes cantidades de
alimentos cuya calidad nutritiva es deficiente,
ingieren bebidas azucaradas en forma excesiva y la
ingesta de agua y vegetales es baja lo que conlleva al

consumo insuficiente de micronutrientes y fibra
(Massarani, Citelli, Canella &amp; Koury,2019;
Trakman, Forsyth, Hoye, Belski, 2019; Mancine,
Kennedy, Stephan, Ley, 2021).
En relación a la ingesta de agua, diferentes
instituciones como la Federación Española de
Medicina Deportiva (Belval et al., 2019) señala la
importancia de la ingesta de agua en AAR cuya
cantidad mínima es de 3 litros de agua natural por
día. Este requerimiento radica en la demanda física
que realiza este grupo de personas para cumplir con
las expectativas de los entrenamientos con respecto
al deporte que practican; en este sentido, las
demandas físicas y fisiológicas son representadas por
la composición muscular, el proceso de
termorregulación, la tasa de sudoración, rutinas de
ejercicio y otros factores que los hacen vulnerables a
un desequilibrio hídrico por una ingesta insuficiente
de líquido particularmente de agua (Belval et al.,
2019; Olzinski, Beaumont, Toledo, Yudell, Johnston
&amp; Wardenaar, 2019;Iglesias,Villarino, Martínez,
Cabrerizo, Gallardo, Lorenzo, et al. 2011).Una
deshidratación repercute directamente en los
músculos y estructuras tendinoligamentosas, ya que
produce rigidez y reduce los procesos fisiológicos del
organismo, provocando una disminución en su
rendimiento físico y aumenta el riesgo de sufrir
desmayos, agotamiento por calor y en casos
extremos la muerte (Olzinski et al, 2019; Barbero,
Castagna &amp; Granda, 2006). Al respecto, estudios de
investigación señalan que una pérdida de peso del
2% por deshidratación, provoca una disminución del
5 al 10% del rendimiento físico (Urdampilleta,
Martínez, Julia &amp; Álvarez, 2013; Observatorio de
Hidratación y Salud, 2007) finalmente y no menos
importante la deshidratación, incluso en niveles muy
bajos puede afectar también la calidad del sueño
(Belval, et al, 2019; Taylor, 2016)
La buena calidad del sueño en AAR, es
imprescindible no solo por los beneficios que ya se
conocen, sino porque es el medio más efectivo y
natural para favorecer y acelerar los procesos de
recuperación muscular. Una mala calidad del sueño
puede propiciar altos niveles de cansancio diurnos,
afectando directamente la calidad y la adherencia al
entrenamiento y aumenta el riesgo de sufrir lesiones;
además, reduce el funcionamiento físico y cognitivo.
Existe evidencia científica de la relación directa entre
mala calidad del sueño y perder durante una

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

23

�Artículo Original

competencia deportiva; asimismo, entre la duración
del sueño y el rendimiento en dicha competencia
(Gupta, Morgan &amp; Gilchrist, 2017; Kölling,
Duffield, Erlacher, Venter &amp; Halson, 2019) .Entre
los factores relacionados con la degradación en la
calidad de sueño de los AAR se encuentran las
demandas de entrenamiento (frecuencia, intensidad y
volumen),mayor
excitación
antes
de
las
competencias, uso de dispositivos electrónicos antes
de acostarse y la demanda de viajes debido a las
competencias deportivas (Gupta et al 2017; Kölling
et
al,
2019;
Mata-Ordoñez,
CarreraBastos,Domínguez,Sánchez,Oliver,2018;Poussel,La
ure,GenestFronzaroli,Renaud,Favre.etal.2014).
La necesidad de continuar con el estudio de estas
variables es porque se podrían asumir
comportamientos saludables en este grupo y no es
correcto considerar de antemano que los AAR tienen
estilos de vida saludables. Publicaciones refieren que
12 a 32% de AAR no lleva una alimentación
saludable, que 43 a 80.2% no incluye en su dieta
alimentos de consumo diario como son las frutas o
verduras y 17% tiene una mala o muy mala
alimentación. Por otro lado, se ha encontrado que 40
a 48.6% de los atletas ingiere menos de 1.500 litros
diarios de agua, incluso hay evidencia de que un alto
porcentaje (67%) no tiene una hidratación adecuada
posterior al ejercicio (Belval et al, 2019; Taylor et al,
2016; Parrón et al, 2015). En relación a la calidad del
sueño se ha reportado que 30 a 65.8%, tiene una mala
calidad de sueño (Belval et al., 2019; Taylor et al,
2016; Mancine et al., 2021; Leduc, Tee, Weakley,
Ramírez, Jones, 2019). Desde esta perspectiva, el
presente estudio tiene por objetivo determinar el
índice de alimentación saludable, la ingesta de agua
en 24 horas y la calidad del sueño en AAR de una
universidad pública.
Material y Método
Se llevó a cabo un estudio transversal descriptivo, en
una población de AAR de diferentes tipos de deporte
de una Universidad pública. Se incluyó el total
(censo) de atletas que aceptaron participar en el
estudio (N=769) y que firmaron la carta de
consentimiento informado. Se excluyeron aquellos
con lesiones en los últimos tres meses y los
participantes con encuestas incompletas (N=8). Se
determinó un tamaño mínimo de muestra bajo la
hipótesis que menos de 20% de los AAR tenía una
alimentación saludable con el 95% de nivel

confianza y un nivel de significancia de 5 % dio un
total de n= 219 participantes. El muestreo fue no
probabilístico por conveniencia considerando al total
de AAR.
Debido a la emergencia sanitaria actual , se diseñó
una encuesta digital la cual incluía variables sobre
tipo de deporte: resistencia y fuerza rápida
(atletismo, escalada y triatlón y levantamiento de
pesas); coordinación y arte competitivo (animación,
gimnasia aeróbica, natación, wáter polo, tiro con arco
y ajedrez); combate (box, esgrima, judo, karate y tae
kwon do); juegos de pelota (football americano,
basketball, football rápido, football soccer, tenis,
tenis de mesa, voleibol, voleibol de playa, handball,
hockey de pasto, softball y tochito). Variables
sociodemográficas como edad en años cumplidos;
sexo, facultad a la que pertenecían y semestre que
cursaban; lugar de origen: Nuevo León /otro estado
de la república/otro país; ocupación: trabaja/no
trabaja; estado civil: con pareja/sin pareja; con quien
vive: con sus padres/compañero de cuarto/ con
pareja/alojamiento de la Universidad y si utilizaban
el Servicio de Alimentación y Nutrición Deportiva de
la Universidad antes de la emergencia sanitaria.
Para establecer el Índice de Alimentación Saludable
(IAS) se aplicó la encuesta de Frecuencia de
Consumo Alimentario (FCA) compuesta por 9
grupos de alimentos (cereales, frutas, verduras,
lácteos, proteínas, legumbres, embutidos, repostería
y aceites o grasas) de acuerdo a la recomendación de
la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria los
primeros cuatro grupos (cereales , verduras y
hortalizas, frutas y leche y derivados) son de
consumo diario; si se consumían diariamente se daba
puntuación de 10, si se consumían 3 o más veces,
pero no a diario 7.5, si se consumían 1 o 2 veces a la
semana 5, menos de una vez a la semana 2.5 y nunca
o casi nunca la puntuación era de 0. Los dos
siguientes grupos (carnes y legumbres) son de
consumo semanal; si se consumían 1 o 2 veces a la
semana se daba puntuación de 10, si se consumía 3 o
más veces a la semana, pero no diario 7.5, si se
consumía menos de una vez a la semana 5, consumo
diario 2.5, nunca o casi nunca la puntuación sería 0.
Finalmente, los tres últimos grupos (embutidos,
dulces y refrescos con azúcar, aceites o grasas) son
de consumo ocasional; si nunca o casi nunca se
consumían, la puntuación era de 10, menos de una
vez a la semana7.5, 1 o 2 veces a la semana 5, 3 o

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

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�Artículo Original

más veces a la semana 2.5 y si se consumían
diariamente la puntuación era 0. En cuanto a la
variedad, se otorgaron 2 puntos si cumplía cada una
de las recomendaciones diarias para cada grupo de
alimentos y 1 punto si cumplía cada una de las
recomendaciones semanales. La sumatoria de las 10
variables da un puntaje máximo de 100 y los puntos
de corte son de acuerdo con el puntaje total: &gt;80
puntos=alimentación
saludable,
50
a
80
puntos=necesita cambios
y &lt;50 puntos=
alimentación poco saludable. (Berti-Zanella et al.,
2018; Norte &amp; Ortiz, 2011; Krebs, Pannucci, Subar,
Kirkpatrick, Lerman, Tooze et al.,2018).

El estudio fue aprobado por el Comité de Ética e
Investigación de la Facultad de Salud Pública y
Nutrición con número de registro 20-FaSPyN-SA17.TP. Se guardó anonimato y confidencialidad de
los datos
Resultados
Características generales y sociodemográficas.
Participaron N= 769 AAR de diferentes tipos de
deporte. Predominaron los atletas que practicaban
juegos de pelota (figura 1).

En relación a la ingesta de agua, ésta se estableció
mediante auto reporte de la cantidad en promedio de
ingesta de agua en litros cada 24 horas y se categorizó
de acuerdo al sexo en adecuada, moderada y
deficiente, siguiendo la norma establecida por la
Federación Española de Medicina Deportiva (Belval
et al., 2019) que recomienda para mujeres una
ingesta diaria de aproximadamente de 2 a 2.5 litros
de agua y hombres de 2. 5 a 3 litros. (Urdampilleta et
al., 2013; Iglesias et al., 2011; Observatorio de
Hidratación y Salud, 2007).
La calidad del sueño se evaluó mediante el
instrumento de Pittsburgh Sleep Quality Index
(PSQI) (Buysse, Reynolds, Monk, Berman, Kupfer,
1989; Leduc et al., 2019). El cual está compuesto por
7 dimensiones cuya sumatoria es igual a 21, los
puntos de corte son: &gt;5 que indica una mala calidad
del sueño y &lt;5 que sugiere una buena calidad del
sueño.
Previa gestión en reunión con entrenadores de las
diferentes disciplinas deportivas, se les envió a los
atletas en el mes de enero 2021 un enlace electrónico
de la encuesta diseñada en Google Drive junto con el
consentimiento informado para que lo firmaran
aquellos que desearan participar; posteriormente,
respondieron la encuesta y enviaron sus respuestas.
Dicha encuesta tiene una duración de 15 a 20 minutos
aproximadamente. Se excluyeron N= 8 encuestas
incompletas. El plan de análisis incluyó estadística
descriptiva: promedio y desviación estándar de las
variables numéricas y frecuencias y porcentajes de
las variables categóricas. Se utilizó el programa IBM
Statistical Package for the Social Sciences (SPSS)
versión 21.

El 57.7% eran mujeres, el promedio de edad fue de
19.8±2.6 años, 64.6% era de Nuevo León, 33.2 %
trabajaba, 98.8% no tenía pareja, 84.3% vivía con sus
padres, 22.1% del total de participantes pertenecía a
la Facultad de Ingeniería Mecánica y Eléctrica y 21.7
% cursaba tercer semestre de la licenciatura. El
35.4% de los atletas utilizaba el servicio de
alimentación deportiva antes de la emergencia
sanitaria (tabla 1)

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

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�Artículo Original

Tabla 1 . Carácterísticas generales y demográficas de los atletas

Variables

n

%

Sexo

Mujer
Hombre

444
325

57.7
42.3

169
141

22.1
18.3

Facultad

Ingeniería mecánica y eléctrica
Organización deportiva
Contaduría pública y
administración
Derecho y criminología
Otras Facultades

137

17.8

86
236

11.2
30.6

Semestres

Primer semestre
Tercer semestre
Quinto semestre
Otros semestres

142
167
131
329

18.3
21.7
17
43

Lugar origen

Monterrey
Otro estado o país

497
272

64.6
35.4

Trabajo

Si
No

255
514

33.2
66.8

Estado civil

Soltero
Unión libre

756
13

98.3
1.7

Con padres
Otras personas
Solo

648
82
39

84.3
10.6
5.1

272

35.4

497

64.6

Con quien vive

Utilizaban el Servicio
de Alimentación
Deportiva de la
Si
universidad antes de la
No
emergencia sanitaria.

Calidad del sueño. El 73.0% de los atletas presentó
mala calidad del sueño como se observa en la tabla
2.
Tabla 2. Calidad del sueño en atletas

Fuente: encuesta directa

Índice de alimentación saludable: Se observó que
70% de los atletas necesita cambios en su
alimentación (figura 2).

Calidad del sueño
n
Buena
208
Mala
561
Total
769
Fuente: encuesta directa
n = 769

%
27
73
100

Mientras que, en la evaluación de la calidad del
sueño por sexo, las mujeres presentaron mayor
prevalencia de mala calidad del sueño frente a los
hombres (figura 4).

Ingesta de agua. El promedio de consumo de agua de
los atletas fue de 1.825 ± .828 litros al día y la ingesta
insuficiente de agua al día por sexo resultó ser mayor
en los hombres (figura 3).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

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�Artículo Original

Discusión
La alimentación, la ingesta de agua y la calidad del
sueño son el primer paso para contar con un
panorama general del estado de salud de los AAR, es
imprescindible identificar estas prácticas de manera
cotidiana ya que son la brújula para el diseño de
estrategias individualizadas y efectivas que
optimicen su rendimiento deportivo.
Como se observó en el presente estudio, la mayoría
de los atletas necesita cambios en su alimentación de
acuerdo al índice de alimentación saludable que se
estableció y a lo recomendado por las diferentes
sociedades de nutrición clínica (Norte A &amp; Ortiz R.
2011), y deportiva (Berti-Zanella et al, 2019;
American Dietetic Association, 2009); estos
hallazgos concuerdan con lo encontrado por BertiZanella y colaboradores (2019) donde se estableció
que 72,7% de los atletas presentaba una alimentación
poco saludable.
Otro estudio estableció el consumo de alimentos en
atletas y se observó que solo el 12% de ellos cumplía
con las recomendaciones de la pirámide de
alimentación
saludable
propuesto
por
la
Organización de la Naciones Unidas para la
Alimentación y Agricultura (FAO) (Parrón-Sevilla.,
et al, 2015), lo mismo que en el presente estudio, los
niveles bajos de alimentación saludable en los AAR
puede explicarse por diversos factores como la falta
de asesoría nutricional, falta de conocimientos con
respecto a una alimentación saludable e incluso el
confinamiento debido a la actual pandemia y la falta
de competencias próximas, que involucra el máximo
apego del AAR a una alimentación saludable.
En lo que respecta a la ingesta de agua, los hallazgos
encontrados están por debajo de la ingesta media de
las recomendaciones de la Federación Española de
Medicina del Deporte (Belval, et al, 2019; Olzinski,
et al, 2019; Iglesias, et al, 2011; Serra, et al. 2007),
estos hallazgos coinciden con lo referido por ParrónSevilla y colaboradores (2015), donde miden la
ingesta de agua diaria mediante el auto reporte en
jugadores de pádel y se encontró que 48.6% de los
atletas no ingería la cantidad mínima de 1500
mililitros de agua diarios recomendados. Por otro
lado, en corredores de montaña, se comparó el
consumo de carbohidratos, agua y sodio con la
recomendación actual y se encontró que la ingesta
media de agua era de 1591. 67 ± 630 mililitros; los

resultados de estos hallazgos se atribuyeron a la falta
de conocimientos sobre la importancia de la
hidratación y el impacto en el rendimiento físico
cuando se mantiene hidratado durante todo el día
(Jiménez-Alfageme, Aguirre, Mielgo-Ayuso, &amp;
Martínez, 2021).
En relación a la calidad del sueño, los hallazgos
muestran que la mayoría de los AAR presentan mala
calidad del sueño lo cual concuerda con los
resultados encontrados en otros estudios como el
realizado por Leduc C., et al. (2019) donde determina
la calidad, cantidad y variabilidad intra-individual
del sueño en estudiantes y estudiantes-atletas de
universidades del Reino Unido. Se midió mediante el
instrumento de PSQI y se encontró que el 65% de los
participantes presentaba mala calidad del sueño.
Asimismo, un estudio realizado en Irlanda y el Reino
Unido en atletas de sub élite y élite, estableció la
calidad, cantidad y tiempo de sueño mediante el
instrumento PSQI reportó que 64% de los atletas
presentaba mala calidad del sueño (Doherty,
Madigan, Nevill, Warrington, &amp; Ellis, 2021). Los
participantes expresaron que esta situación podría
deberse a la situación de confinamiento, altas cargas
de tarea, ansiedad y hambre nocturna entre otras.
Es conveniente mencionar que el presente estudio se
realizó en el total de AAR de una universidad pública
y de ambos sexos y aunque se han realizado estudios
de estas variables en atletas, la mayoría las mide de
manera aislada, no se ha publicado alguno que
incluya estas tres de variables del llamado
“entrenamiento invisible” (Rosero, 2018; Parrón,
2015). Por otro lado, es un estudio transversal que no
permite por el momento hacer inferencias sino solo
mostrar la situación actual.
Conclusiones
La mayoría de los atletas necesita cambios en su
alimentación de acuerdo al índice de alimentación
saludable, el promedio de ingesta de agua está por
debajo de las recomendaciones y los hombres
presentaron mayor prevalencia de inadecuada
ingesta de agua en comparación con las mujeres y la
mayoría de los atletas presenta mala calidad del
sueño. Desde esta perspectiva, el presente estudio
ilustra un panorama general de la situación que viven
los AAR en relación a los hábitos saludables que son
imprescindibles para conservar su salud y se
relacionan estrechamente con el rendimiento físico

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

27

�Artículo Original

antes, durante y después de sus entrenamientos y
competencias deportivas. Por tanto, con estos
resultados se tienen elementos sensibles para diseñar
una intervención dirigida a este grupo de atletas con
el fin de mantener y mejorar su salud en esta
situación de emergencia sanitaria que los ha
mantenido en confinamiento. Lo anterior es de gran
trascendencia para mantener una supervisión y
evaluación constante, estrecha e individualizada en
donde se considere incluir la recopilación de datos de
actividad física, datos antropométricos, bioquímicos,
clínicos, ambientales y la ingesta de alimentos con
porciones para el cálculo de la ingesta de
macronutrientes de acuerdo a las necesidades
individualizadas de cada atleta. Además, es
importante diseñar y aplicar estrategias efectivas
para incrementar la ingesta de agua y calidad del
sueño para preservar la salud y optimizar su
rendimiento físico.
Agradecimientos
A la Dirección de Deportes de la Universidad y a los
entrenadores de los atletas de alto rendimiento
participantes por su invaluable apoyo en la
realización del presente estudio.

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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

29

�Artículo Original

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4.pdf

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

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�Artículo Original

FACTORES DE RIESGO CARDIOVASCULAR EN POBLACIÓN INDÍGENA Y MESTIZA, EN
CHIAPAS
CARDIOVASCULAR RISK FACTORS IN THE INDIGENOUS AND MIXED-RACE POPULATIONS IN CHIAPAS.

Cruz-Serrano Nely Isabel1, Briones-Aranda Alfredo2, Bezares-Sarmiento Vidalma del Rosario1, Toledo- Meza
María Dolores1, León-González Juan Marcos1.
1 Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas. 2 Universidad Autónoma de Chiapas. México.

RESUMEN
Introducción: Las enfermedades cardiovasculares y la incidencia de sus factores de riesgo es alta, con tendencia a incrementar.
Objetivo: Describir la prevalencia de riesgo cardiovascular en dos poblaciones: indígena y mestiza en los altos de Chiapas,
México. Material y Método: Estudio descriptivo, transversal, muestra obtenida por conveniencia del Hospital de las Culturas
en población sin enfermedades cardiovasculares conocida y con diferentes factores de riesgo, se aplicó encuesta prediseñada
para evaluar la prevalencia de factores de riesgo modificables. Se realizaron pruebas bioquímicas, evaluación del índice de
masa corporal. El análisis estadístico se realizó con nivel de significancia estadística p&lt; 0.05. Resultados: Participaron 123
adultos (66% de origen indígena, 34% mestizos). Edad promedio 44 años, analfabetismo 50%, mayor prevalencia de
sedentarismo y tabaquismo en mestizos, 73% de los indígenas y el 50% de los mestizos se clasificaron con riesgo cardiovascular
bajo, el moderado (21%) y el alto (29%) fue mayor en los mestizos. La obesidad está se relacionada con el grupo étnico.
Conclusiones: El riesgo cardiovascular es dependiente del grupo étnico; la aculturación, analfabetismo y dialecto representan
factores socioculturales que incrementan en población indígena. Las estrategias, la alfabetización en salud y la creación de
programas multi e interdisciplinarios en salud, podrían impactar positivamente sobre la disminución del riesgo cardiovascular
en estas poblaciones.
Palabras Clave: Prevalencia, factores de riesgo, enfermedad cardiovascular, indígenas, mestizos.

ABSTRACT
Introduction: Cardiovascular diseases and the incidence of their risk factors is high, with a tendency to increase. Objective:
To describe the prevalence of cardiovascular risk in two populations: indigenous and mestizo in Los Altos of Chiapas, Mexico.
Material and method: Descriptive, cross-sectional study, sample obtained by convenience of the Hospital de las Culturas in
a population without known cardiovascular diseases and with different risk factors, a pre-designed survey was applied to
evaluate the prevalence of modifiable risk factors. Biochemical tests, evaluation of the body mass index were carried out.
Statistical analysis was performed with a statistical significance level p &lt;0.05. Results: 123 adults participated (66% of
indigenous origin, 34% mestizo). Average age 44 years, illiteracy 50%, higher prevalence of sedentary lifestyle and smoking in
mestizos, 73% of indigenous people and 50% of mestizos were classified with low, moderate (21%) and high (29%)
cardiovascular risk it was greater in the mestizos. Obesity is related to ethnicity. Conclusion: Cardiovascular risk is dependent
on ethnic group; acculturation, illiteracy and dialect represent sociocultural factors that increase the indigenous population.
The strategies, health literacy and the creation of multi and interdisciplinary health programs could have a positive impact on
the reduction of cardiovascular risk in these populations.
Key words: Prevalence, risk factors, cardiovascular disease, indigenous, mixed race.
Correspondencia: Vidalma del Rosario Bezares-Sarmiento. vidalma.bezares@unicach.mx
Recibido: 25 de julio 2021, aceptado: 20 de septiembre 2021
©Autor2021
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn20.4-4
Citation: Cruz-Serrano N.I., Briones-Aranda A., Bezares-Sarmiento V.R., Toledo- Meza M.D., LeónGonzález J.M. (2021) Factores de riesgo cardiovascular en población indígena y mestiza, en Chiapas.
Revista Salud Pública y Nutrición, 20 (4), 31-46.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

31

�Artículo Original

Introducción
Entre los principales problemas que enfrenta
actualmente la humanidad, se encuentran las
enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT),
que presentan tasas altas tasas de morbilidad, sobre
todo problemas cardiovasculares, los cuales están
asociados a factores de riesgo modificables y no
modificables.
Los
factores
de
riesgo
cardiovasculares (FRCV), pueden ser estimados por
métodos cualitativos y se clasifican en leve,
moderado y alto, mientras que los cuantitativos
indica la probabilidad de sufrir enfermedades
cardiovasculares (ECV) en un tiempo determinado,
esto se calcula mediante tablas de riesgo
cardiovascular (Ortega, 2021). Estas enfermedades
han incrementado ante el cambio de las costumbres
y estilos de vida, es bien sabido que la práctica de
actividad física (AF), tiene un rol importante en la
prevención de enfermedades crónicas como la
diabetes mellitus, además de retardar la aparición de
otros factores de riesgo cardio metabólicos, que
mejoran la calidad de vida y el bienestar psicológico
de las personas que padecen estas enfermedades
(Paing, Kirk, Collier, Kubiak, y Chastin, 2018). Sin
embargo, con los siglos, las ocupaciones manuales y
la AF han disminuido, a favor de profesiones y
oficios de mayor acción intelectual y por ende mayor
sedentarismo. Actualmente el uso de vehículos de
transporte favorece la inactividad física, sumado a la
falta de tiempo y la carencia de hábitos por realizar
ejercicio (Rivera, Cedillo, Pérez, Flores y Aguilar,
2018). Medina, Jáuregui, Campos y Barquera (2018)
reportaron en la ENSANUT-MC, que más del 80%
de los niños y 35% de los adolescentes en México no
cumple con las recomendaciones de actividad física,
y que la tendencia no mejoró de 2012 a 2016; por otra
parte la ENSANUT, 2018-19, puntualizó que las
mujeres adultas a nivel nacional permanecen
sentadas 3 horas 30 minutos al día, distinguiéndose
que las mujeres de 20 a 29 años de edad es el grupo
de personas con mayor tiempo de descanso (4 horas
25 minutos), comparado con los otros grupos de
edad; mientras que en el nivel rural las horas que
permanecen sentadas es de 3 horas 10 minutos
(Medina, Jáuregui, Ríos y Barquera, 2020).
Rivera et al. (2018), señalan que además de otros
determinantes como los hábitos de alimentación
inadecuados, la premura para conseguir y preparar
los alimentos, han tendido a favorecer el apego al
consumo de alimentos procesados con elevada

densidad calórica e inciden en conjunto en la
distribución, frecuencia y magnitud de estas
enfermedades.
Los cambios en la cultura alimentaria en México,
junto al avance tecnológico han traído como
consecuencia, mayor riesgo para desarrollar
enfermedades crónicas, entre ellas las ECV,
incrementando las prevalencias de morbimortalidad
a nivel global (Gómez y Velázquez, 2019).
En Chiapas, de forma similar al resto del país, los
padecimientos crónicos constituyen el principal reto
en salud, lo que llama a fortalecer la capacidad de
respuesta del sector salud ante estas condiciones. Al
mismo tiempo, la presencia de estilos de vida no
saludables, denotados por la importante prevalencia
de consumo de alcohol (Chiapas: 10.8% población
mayor de 20 años) y tabaco (Chiapas: 6.6%
población mayor de 20 años), exacerba el reto de los
padecimientos crónicos y llama a fortalecer el
abordaje preventivo (INEGI, 2014; INEGI-INSPSSA, 2019).
Por otra parte, la prevalencia mundial de las
enfermedades crónicas no trasmisibles (ECNT),
como la HTA, DM, la Obesidad y las Dislipidemias,
va en ascenso, ya que de acuerdo con datos de la
ENSANUT, 2018-19, la prevalencia de DM en
México fue de 10.3%, siendo mayor en las mujeres
(11.4%) que en los hombres (9.1%), para
hipertensión arterial de 18.4%, mayor en las mujeres
(20.9%) que en los varones (15.3%), e
hipercolesterolemia estuvieron en 30.4%, con más
prevalencia en población de 40 a 59 años (Rojas,
Mendoza y Laguna, 2020). Además, los cambios en
el estilo de vida sedentario o con muy baja AF están
favoreciendo el incremento en la prevalencia de estos
FRCV, en donde, participan e interaccionan factores
genéticos y la influencia innegable del medio
ambiente. En esta misma línea, el tabaquismo, el
alcoholismo, también son otros factores que
favorecen la prevalencia de dichas enfermedades y
sus complicaciones y todo esto se consideraban
exclusivas de los pobladores de grandes urbes en los
países
desarrollados.
Actualmente,
estas
enfermedades también están presentes entre la
población indígena o rural. Ciertas etnias tienen
mayor susceptibilidad para desarrollar ECV que
otras, especialmente aquellas que emigran a lugares
donde su forma de vida, accediendo, entre otras

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

32

�Artículo Original

cosas, a los alimentos industrializados y a espacios
laborales que no demandan extenuante actividad
física y como consecuencia propician el incremento
exponencial de estas patologías (Page, 2014).
Brocklebank et al. (2015), en revisión sistemática,
identificaron la coincidencia en 28 estudios la
asociación entre sedentarismo y FRCV, con
marcadores de resistencia a la insulina, por otra parte,
Leiva et al. (2017), a este respecto hallaron que el
incremento se asocia significativamente con la
adiposidad y deterioro de la salud cardiovascular,
independientemente de factores socio-demográficos,
alimenticios, IMC y AF.
La población de México se ha distinguido a lo largo
de la historia por su diversidad étnica, quienes viven
en condiciones precarias en materia de ingresos,
educación, vivienda y servicios; factores que
determinan desigualdad social basada en su
ubicación dentro de la jerarquía de poder, prestigio y
acceso a los recursos, y que influyen de manera
determinante en la salud, y se manifiesta al analizar
el proceso de transición epidemiológica en México;
en donde la prevalencia de enfermedades crónico
degenerativas, aunado a los de déficit nutricios han
aumentado en los últimos años. Hecho ocurrido por
muchos factores y que varía según las características
genéticas de la población, los cambios en los hábitos
alimentarios y las costumbres o hábitos relacionados
con la AF de los individuos. (Daviglus et al., 2012).
Con base al estudio internacional de Framingham,
ideal para realizar el estudio epidemiológico, se ha
tomado en cuenta los criterios de este, en donde se
puede identificar los principales FRCV, relacionados
con el medio ambiente y las características propias
del
paciente
como:
tabaquismo,
HTA,
hipercolesterolemia, antecedentes familiares de
ECV,
obesidad,
DM,
sedentarismo,
hipertrigliceridemia, cHDL, edad, género y
condiciones psicosociales (Rodríguez et al., 2011).
Kershaw, Greenlund, Stamler, Shay, y Daviglus
(2012) determinaron las características individuales
que contribuyen durante el seguimiento a la aparición
posterior de la ECV. Por otra parte, Hurley et al.
(2012), demostró la existencia que en otros grupos
raciales/étnicos puede verse afectada por diferencias
en la prevalencia y la importancia relativa de estos
factores de riesgo, por no ser identificados y que
siguen estando mal definidos en los grupos raciales.
de igual manera, Dinwiddie, Zambrana, y Garza
(2014), en sus resultados de los FRCV, señalaron las

diferencias en la prevalencia por la influencia de
factores como la educación, lugar de nacimiento y el
género; observando que a mayor grado de estudio se
asoció con mayores probabilidades de HTA en
hombres y en mujeres mayor probabilidad de padecer
DM. Guzmán y Roselló (2011), indicaron en su
estudio que las variables sociodemográficas (sexo,
edad, ocupación y educación), antropométricas
(peso, talla e IMC), factores de riesgo como
tabaquismo, DM, HTA, obesidad y datos
bioquímicos (CT, cHDL, cLDL y glicemia) tienen
una relación importante.
La prevalencia de DM se ha modificado en los
últimos años, según el reporte de la ENSANUT,
2018-19, hace el análisis de los informes de los años
2012 y 2018 (9.2% vs 10.3% respectivamente) La
prevalencia entre los hombres y mujeres de 60 a 69
años, presenta una ligera variación entre ambos
reportes, hombres (8.6% vs 9.1%), mujeres (9.7% vs
11.4%), observándose que fue ligeramente mayor en
mujeres (Rojas et al., 2020).
Con respecto a la hipertensión arterial se observaron
cambios del reporte de 2012 y 2018, en donde hubo
un incremento en la prevalencia a partir de los 40
años con un incremento relativo de 208.7% en
mujeres (22.9% vs 47.8%) y de 208.3% en hombres
(16.9% vs 35.2%), en general después de los 20 años,
esta prevalencia de hipertensión es reportada como
de 16.6% (2012), y 18.4% para 2018. A nivel
nacional, la prevalencia de HTA por diagnóstico
médico previo en el estado de Chiapas se ubicó
debajo de la media nacional que es de 46.8%,
disminuyendo ésta para población rural (21.9%),
(Campos et al., 2020).
El reporte de los resultados de CT elevado fue mayor
en la población de 40 a 59 años (34.7%) y en la de 60
años o más (30.4%). Se observaron resultados
diferentes de CT elevado por sexo en el grupo de 40
a 59 años (34% en hombres y 42.1% en mujeres) y
en el de 60 años o más (33.4% en hombres y 42.1%
en mujeres) (Rojas et al., 2020).
La prevalencia de sobrepeso y obesidad (IMC ≥25
kg/m²) en hombres fue de 73.0%, y en mujeres, de
76.8%. Al comparar la prevalencia de obesidad fue
en hombres (30.5%) que en mujeres (40.2%), siendo
9.7% más alta en mujeres que en varones (Medina,
Jáuregui, Ríos, Barquera, 2020).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

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�Artículo Original

Alcocer, Lozada, Fanghänel, Sánchez, y Campos
(2011), muestran la estimación del RCV, que se ha
convertido en piedra angular de las guías clínicas de
prevención primaria para el tratamiento de la
dislipidemia. Las tablas de Framingham y de
Evaluación Sistemática de Riesgo Coronario
(SCORE), han sido útiles para determinar la
probabilidad de sufrir un evento cardiovascular; en
México se han utilizado las tablas de bajo riesgo
SCORE, ya que, de acuerdo con la OMS,
epidemiológicamente le corresponde la del grupo B
(baja mortalidad infantil y en adultos), más parecida
a la de países europeos con bajo riesgo.
Tablas de riesgo de Framingham. Utiliza un método
de puntuación con base a las siguientes variables:
edad (35 – 74 años), sexo, cHDL, colesterol total,
presión arterial sistólica, tabaquismo (si/no), diabetes
(si/no), e hipertrofia ventricular izquierda (HVI)
(si/no), con ello se puede calcular el riesgo coronario
a los 10 años que incluye: angina de pecho estable,
infarto al miocardio y muerte coronaria (Sans,
Fitzgerald, Royo, Conroy, Graham, 2007).
Modelo SCORE. En Europa, múltiples Sociedades
Cardiovasculares; propusieron un nuevo algoritmo
denominado Systematic Coronary Risk Evaluation
(SCORE), que fue presentado en 2003. El proyecto
reunió un pool de bases de datos de estudios de
cohortes de 12 países europeos (Finlandia, Rusia,
Noruega, Gran Bretaña, Escocia, Dinamarca, Suecia,
Bélgica, Alemania, Italia, Francia y España),
principalmente poblacionales, con 88.080 mujeres y
117.098 hombres, 2,7 millones de personas-año de
seguimiento, y 7.934 muertes cardiovasculares, de
las que 5.652 fueron muertes coronarias (Yusuf et al.,
2004). A partir de este pool de datos, se derivó una
regla de predicción del riesgo de ECV mortal en 10
años, en el que la edad es usada como una medida del
tiempo de exposición. Los FR incluidos para cada
sexo en función de la edad son: consumo de tabaco,
PAS y CT o cociente CT/HDLc. SCORE permite
estimar la probabilidad de muerte cardiovascular,
tanto por enfermedad coronaria como por
enfermedad cerebrovascular para individuos de entre
40 y 65 años, en los pacientes menores de 40 años, se
calculó el riesgo proyectando su edad a 40 años. Para
los pacientes mayores de 65 años, se estimó el riesgo
como si su edad fuera 65 años (Sans et al., 2007; Saab
et al., 2015).

Dada la variabilidad geográfica del RCV en Europa,
se desarrollaron dos modelos SCORE, para países de
alto o bajo riesgo. De los dos modelos desarrollados,
uno basado en el CT y otro en la razón CT / C - HDL,
en el estudio se utilizó el basado en el CT. La
novedad más importante de la función de riesgo
SCORE comparada con la de Framingham es que
estima el riesgo mortal de todas las manifestaciones
aterotrombóticas cardiovasculares. La lógica de este
cambio es que los mismos FR están asociados con
diversas enfermedades y que las personas con alto
riesgo de muerte CV también lo están de episodios
no mortales (Sans et al., 2007). El estudio realizado
en población adulta de Huancayo-Perú, asoció los
factores sociales, fisiológicos y el RCV, según el
Framingham Risk Score, el riesgo de padecer un
evento CV a 10 años fue bajo en el 88% de los casos
(Mejía et al., 2016).
En el proceso de adaptación de las guías de
prevención, se aconsejó calibrar los modelos SCORE
al nivel de riesgo de cada país SCORE, ha sido
desarrollado para definir el estilo de vida, FR y
terapéuticas para la prevención de las ECV. (Banegas
et al., 2011).
La importancia de la realización de este estudio fue
mostrar la información disponible de las
desigualdades existentes en la salud de la población
indígena y no indígena de Chiapas y evaluar el papel
que tiene el grupo étnico en la explicación de tales
desigualdades. Asimismo, se analizó la relación entre
las condiciones de vida de la población indígena y su
estado de salud, lo cual posibilitará indagar más a los
FR tradicionales y justificará la realización de
investigaciones con el propósito de estimar el RCV y
cualquier actitud, recomendación o intervención que
haya demostrado la capacidad para mejorar la calidad
de vida de las personas o de disminuir su morbimortalidad. Es así como el objetivo de este trabajo
fue describir la prevalencia de los FRCV en dos
poblaciones, una indígena y otra mestiza que residen
en la zona de los altos de Chiapas en espera del
cambio en la tendencia actual para contribuir a
implementar programas de salud pública tendientes a
reducirlos.
Material y Método
Estudio descriptivo, transversal, para determinar la
prevalencia de FRCV en dos poblaciones sin ECV
conocida, con diferentes componentes étnicos y

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

34

�Artículo Original

sociodemográficos para estimar el riesgo
cardiovascular, realizado en el hospital de las
culturas, ubicado en la ciudad de San Cristóbal de la
Casas, en el estado de Chiapas, México, nosocomio
en donde se utiliza medicina tradicional, de
concentración de pacientes indígenas (Instituto de
Salud del Estado de Chiapas, 2013). Se integró una
muestra no probabilística a conveniencia del
investigador. La población de estudio estuvo
conformada por 123 pacientes atendidos en la
consulta externa del hospital, distribuidos en 81 de
origen indígena y 42 mestizos. Se incluyeron
pacientes adultos de ambos sexos, entre 18 a 60 años,
indígenas y mestizos, obesos o no obesos, que
cursaran o no con dislipidemias, DM, presión arterial
(HTA), quienes autorizaron su participación
mediante carta de consentimiento informado
personal o a través de un traductor o familiar en los
casos de no hablar el idioma español. Excluyendo
pacientes que presentaran complicaciones y/o
gravedad de su padecimiento en el momento del
estudio.
Para la recolección de datos, se llevó a cabo una
anamnesis realizada en la primera visita, por medio
de la aplicación de cuestionario, diseñada en cinco
apartados: datos de identificación, antecedentes
socio-familiares, antecedentes sobre estilo de vida
(actividad física, consumo de alcohol, tabaco),
además de realizarse exámenes bioquímicos, para
ello, a cada paciente se le extrajeron muestras de
sangre venosa tras ayuno de 8 horas, por la mañana,
en tubo de vacío sin anticoagulante, para la
determinación de: Glucosa, Urea, Creatinina, Ácido
úrico, Colesterol total, Colesterol ligado a
lipoproteínas de alta densidad. (HDL), lipoproteínas
de baja densidad (LDL) y lipoproteínas de muy baja
densidad (VLDL), Triglicéridos. Las muestras de
sangre se centrifugaron a 3500 × g durante 3 minutos
en una centrífuga SOLBAT a 4o C, y el plasma se
eliminó y analizó inmediatamente después de la
recolección. Para la determinación cuantitativa de
glucosa, colesterol total y triglicéridos en suero, Se
utilizó el método enzimático colorimétrico
(GLUCOSA PAP SL, ELITECH, Francia). Para
determinar el colesterol HDL se utilizó el método de
precipitación combinado con un método enzimático
colorimétrico (CHOD-PAP, RANDOX LAB LTD);
la medición de triglicéridos se llevó a cabo mediante
método enzimático, hidrólisis con lipasas (GPOPPAP, RANDOX, Reino Unido). El colesterol LDL se

calculó mediante el método de Friedewald. fórmula:
LDL (mmol / L) = colesterol total - (TG / 5) -HDL,
precisa para muestras con valores inferiores a 400 mg
/ dl. Todas las mediciones fueron realizadas por un
espectrofotómetro. RA-50 (Sistema de química
clínica, Bayer, Alemania). El principio del método
para determinación de urea es la hidrolisis de esta,
catalizada por medio de la ureasa presente en la
muestra en amoniaco (NH³) y anhídrido carbónico
(CO²), el amoniaco se incorpora al α-cetoglutarato
por acción del glutamato deshidrogenasa (GLDH)
con oxidación paralela de NADH a NAD+, la
disminución de la concentración del NAD+ es
proporcional a la concentración de urea en la
muestra. El ácido úrico es oxidado por la uricasa a
alantoína y peróxido de hidrógeno (2H²O²), que en
presencia enzimática se convierte en un compuesto
rosáceo la quinonaimina y la intensidad roja es
proporcional a la concentración de ácido úrico. Para
todas estas determinaciones se utilizó un
espectrofotómetro Spinlab o analizador para lecturas
a 510, 340 y 520 nm respectivamente. La medición
de la creatinina estuvo basada en la reacción con el
picrato de sodio descrita por Jaffe formando un
complejo rojizo que de acuerdo con la intensidad es
proporcional a la concentración de creatinina, todas
se expresan en mg/dL. El peso corporal obtenido en
Kg fue medido en una balanza con precisión de 0.1
kg, la talla en cm con una precisión de 1 cm. Se
calculó el índice de Quetelet o índice de masa
corporal (IMC) mediante la fórmula: IMC= peso
corporal (Kg) / Talla (m)². Para determinar obesidad
se utilizó el indicador de IMC (Suverza y Haua,
2010; Luna, Coello, León, Pascacio, y Bezares,
2014), se siguió las técnicas en apego a los criterios
de la Norma Oficial Mexicana NOM-008-SSA32017 (SSA, 2018), para el tratamiento integral del
sobrepeso y la obesidad, indicado en el apartado 15.
Apéndice a informativo. A.1 Puntos de corte de los
indicadores antropométricos. Para la medida de la
presión arterial clínica (PAC) se siguieron las
recomendaciones de la Sociedad de Hipertensión
Británica: El paciente sentado, con el brazo izquierdo
descubierto en ligera flexión y el antebrazo apoyado
sobre una superficie lisa a la altura del corazón,
recomendándole no hubiera ingerido cafeína ni haber
fumado en los 30 minutos previos a la medición.
Durante 5 minutos previos a la medida de la PA,
permaneció en reposo en un ambiente tranquilo y de
temperatura confortable. Se realizaron 3 medidas a
intervalos de 3 minutos de reposo. Se obtuvo la

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

35

�Artículo Original

media de la segunda y tercera medida. La presión se
expresa en milímetros de mercurio (mmHg), se
siguieron las recomendaciones y clasificación de la
hipertensión arterial según la Norma Oficial
Mexicana NOM-030-SSA2-2009 para la prevención,
tratamiento y control de la hipertensión arterial
(SSA, 2010a). Para la presencia de dislipidemia se
utilizaron los valores recomendados por la NOM 037-SSA2-2002 para la prevención, tratamiento y
control de las dislipidemias (SSA, 2012). El
diagnóstico de DM se establece según los criterios de
la NOM-015-SSA2-2010 para la prevención,
tratamiento y control de la DM (SSA, 2010b).
La estratificación del RCV de forma clínica, se tomó
como base los 4 niveles o categorías del riesgo
propuestas por el NCEP-ATP III y revisadas en el
2004 (riesgo bajo, moderado y riesgo alto). Para la
estimación del RCV se utilizaron las tablas de
predicción del riesgo de la Organización Mundial de
la Salud (OMS, 2008), que indican el riesgo de
padecer un episodio cardiovascular grave, mortal o
no, en un periodo de 10 años según la edad, el sexo,
la presión arterial, el consumo de tabaco, el colesterol
total en sangre, con presencia o ausencia de DM; los
niveles de riego estimado están interpretados como:
Riesgo de episodio cardiovascular a 10 años:&lt;10%
bajo, 10 a &lt;20% moderado, &gt;20 a &lt;30% alto
(Álvarez, 2001).
En el análisis estadístico de la información se
utilizaron las variables que eran las que se
relacionaban con los objetivos del estudio, tres
dependientes (glucemia, presión arterial y niveles de
colesterol), viendo la significancia mediante la Chi
cuadrado (x²), con intervalo de confianza del 95%, y
significancia de p&lt;0.05*. El análisis descriptivo
consistió en el cálculo de media ± y desviación
estándar en las variables cuantitativas continúas. Las
variables cualitativas categóricas se calcularon
mediante el porcentaje de hombres y mujeres, se
utilizaron medidas descriptivas de resumen para la
edad y el IMC general y por sexo. En cuanto a las
medidas antropométricas se dividió a la población de
estudio tomando en consideración el IMC: sobrepeso
(de 25 a 29.9) y obesidad (de 30 o mayor). Se
procedió a dicotomizar las variables independientes
numéricas con la finalidad de poder realizar el
análisis en las tablas 2 x 2 mediante, el programa
estadístico empleado fue el EPI INFO, para
Windows versión 6.

Resultados
De las 123 personas participantes, procedentes de los
Altos de Chiapas, 58 fueron hombres (47.3%) y 65
mujeres (52.7%), con promedio de edad 44 ± 16.8
años, indígena 42.6 ± 18 años vs mestizo 45.23 ±
15.7 años (Tabla 1).

Tabla 1. Media de la edad por grupo
étnico y sexo
Mestiz
o
n=42
DS Media DS
17.9
50.0 15.8
16.2
41.0 13.9
18.0
45.2 15.7

Indígena
n=81
Sexo
Hombres
Mujeres
Total

Media
47.0
38.0
42.6

Fuente: encuesta

La distribución de la población total por grupo étnico
fue, 81 personas indígenas (66% de la población
total), y 42 personas mestizas (34% de la población
total). En la población indígena (40%) eran
analfabeta, característico del grupo étnico
(X2=12.01; p &lt;0.05*), 60% cursaba con primaria, en
comparación con la población mestiza (10%), en
donde la mayoría eran profesionistas, mostrando
diferencia estadística importante (X2=13,25; p
&lt;0.05*). En lo laboral, el grupo étnico al que
pertenecen los participantes está asociado con el tipo
de ocupación que realizan (X2=38.89; p &lt;0.05*), en
el grupo indígena predominó las labores del hogar
(51%), y del campo (32%). Finalmente, se observa
que tanto la actividad física (X2=11.38; p &lt;0.05*)
como el hábito tabáquico (X2=5.21; p &lt;0.05*) están
asociados de manera significativa con el grupo
étnico, mostrando que los mestizos presentan mayor
sedentarismo y tabaquismo. En lo que se refiere al
consumo de alcohol, se observó que la población
mestiza aparentemente presenta mayor frecuencia de
consumo de alcohol (40%), sin embargo, no refirió
diferencia significativa (Tabla 2).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

36

�Artículo Original

Tabla 2. Distribución de la población según variables sociodemográficas

Variable sociodemográfica
Sexo
Hombres
Mujeres
Alfabetismo*
Analfabeta
Alfabeta
Escolaridad*
Primaria
Secundaria
Preparatoria
Licenciatura
Ocupación*
Oficios del hogar
Campesino
Comerciante
Albañil
Profesionistas
Ejercicio*
Activo
Sedentario
Tabaquismo**
Fumador
No fumador
Alcoholismo
Bebedor
No bebedor

Indígena
n= 81
n
%

Mestizo
n=42
n
%

TOTAL
n

%

37
44

46.0
54.0

21
21

50.0
50.0

58
65

47.2
52.8

32
49

40.0
60.0

4
38

10.0
90.0

36
87

29.3
70.7

33
9
6
1

41.0
11.0
7.0
1.0

13
9
8
8

31.0
21.0
19.0
19.0

46
18
14
9

52.9
20.7
16.1
10.3

41
26
4
4
6

51.0
32.0
5.0
5.0
7

14
1
4
1
22

33.0
2.0
10.0
2.0
52.0

55
27
8
5
28

44.7
22.0
6.5
4.1
22.8

70
11

86
14

25
17

60.0
40.0

95
28

77.2
22.8

14
67

17
83

15
27

36.0
64.0

29
94

23.6
76.4

25
56

31
69

17
25

40
60

42
81

34.1
65.9

Fuente: encuesta
*p&lt;.01
**p&lt; .05

De La e manera general la mayor proporción fue
representada por tener un riesgo bajo (65%), seguido
de un riesgo alto (18%) y finalmente en su menor
proporción un riesgo moderado (17%) (Figura 1).

Tanto el RCV bajo como alto, muestran una
dependencia significativa con el grupo étnico. En
ambos casos también se observa una mayor
prevalencia de RCV bajo en indígenas y RCV alto en
los mestizos (Tabla 3).

Tabla 3. Estimación de riesgo cardiovascular en indígenas y
mestizos
Riesgo
cardiovascular

Indígenas
n

Bajo*
SI
NO
Moderado
SI
NO
Alto *
SI
NO

Mestizos

n= 81

n =42
%

n

%

n

TOTAL
%

59
22

73.0
27.0

21
21

50.0
50.0

80
43

65.0
35.0

12
69

15.0
85.0

9
33

21.0
79.0

21
102

17.1
82.9

10
71

12.0
88.0

12
30

29.0
71.0

22
101

17.9
82.1

Fuente: encuesta
*p=.01
**p&lt; .05

Finalmente, cuando se analiza las posibles
asociaciones entre la presencia de los diversos FRCV
en relación con el grupo étnico al que pertenecen los
participantes, se observa que la presencia de
obesidad está relacionada significativamente con el
grupo étnico, con mayor prevalencia en el grupo de
los mestizos en un 31% (Tabla 4).

Figura 1. Prevalencia de riesgo cardiovascular en la población.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

37

�Artículo Original

Tabla 4. Distribución del factor de riesgo cardiovacular
presente en la población total
Factores
de riesgo
cardiovascular

Indígenas
n= 81
n
%

Sobrepeso
SI
34
NO
47
Obesidad
SI
9
NO
72
Hipertensión Arterial
SI
21
NO
60
Diabetes Mellitus
SI
32
NO
49
Dislipidemias agrupadas
SI
73
NO
8
Hipertrigliceridemia
SI
48
NO
33
Hipercolesterolemia
SI
9
NO
72
Hipoalfalipoproteinemia
SI
59
NO
22
Colesterol LDL
SI
6
NO
75
Colesterol VLDL
SI
37
NO
44

Mestizos
n =42
n
%

TOTAL
n
%

42.0
58.0

14
28

33.0
67.0

48
75

39.0
61.0

11.0
89.0

13
29

31.0
69.0

22
101

17.9
82.1

26.0
74.0

13
29

31.0
69.0

34
89

27.6
72.4

40.0
60.0

22
20

52.0
48.0

54
69

43.9
56.1

90.0
10.0

34
8

81.0
19.0

107
16

87.0
13.0

59.0
41.0

22
20

52.0
48.0

70
53

56.9
43.1

11.0
89.0

4
38

10.0
90.0

13
110

10.6
89.4

73.0
27.0

29
13

69.0
31.0

88
35

71.5
28.5

7.0
93.0

3
39

7.0
93.0

9
114

7.3
92.7

46.0
54.0

17
25

40.0
60.0

54
69

43.9
56.1

Fuente: encuesta

Discusión
Los cambios económicos, sociales, políticos y
culturales han modificado las tendencias
nutricionales y epidemiológicas en México. La
adopción de un estilo de vida occidental, han
modificado la composición de la dieta y de la
actividad física, dado lugar al aumento en la
prevalencia de los FRCV y metabólicos como las
dislipidemias, HTA, tabaquismo, DM, obesidad
(Ferreira et al., 2017).
Otro problema que incide en la salud de la población
es la escolaridad, en general, la población indígena

se caracteriza por ser analfabeta (518 361), en
estados como Chiapas y Oaxaca, es mayor que las del
resto del país (Rojas et al., 2015); por otra parte,
aunado al alto índice de marginación y pobreza que
presenta la población indígena. La población
indígena de los Altos de Chiapas presenta cambios
culturales, al adoptar el modo de vida, partiendo que
ya empiezan a hablar el idioma español, lo que
denota la proximidad de la convivencia en las zonas
urbanas y con población no indígenas, lo cual ha
generado su trasformación de esta población,
cambiando su forma de vida tradicional, como lo es
el caso de atención de la salud-enfermedad, haciendo
uso de la medicina tradicional, lo cual se mantiene
pero ha manifestado cambios importantes, por su
acercamiento a área urbana, que los ha llevado en
consecuencia a la exposición a factores de riesgo,
característicos del proceso de urbanización, que ha
ido modificando las de costumbres tradicionales, con
la consecuente adopción de estilo de vida occidental
(Adam et al., 2014; Ferreira et al., 2017; López y
Teodoro, 2006; OPS/OMS 2012), como pudo
observarse en esta investigación.
Aun cuando en los resultados se halló predominio de
riesgo bajo a presentar un evento cardiovascular, si
es destacable mencionar, que la presencia de
enfermedades crónicas no transmisibles, es
coincidente con el estudio de Cruz, Tuñón,
Villaseñor, Álvarez y Nigh (2013), en donde se
encontró que dentro de los FRCV identificados se
obtuvo a 70 pacientes (57%) con alteraciones de
peso, con IMC alto; 48 (39%) con sobrepeso y 22
(18%) con obesidad, siendo más prevalente en
mujeres. La alta prevalencia de sobrepeso encontrado
en la población indígena coincide con el incremento
en el sobrepeso y obesidad reportado previamente en
las comunidades indígenas de los altos de Chiapas;
lo que podría estar relacionado con el incremento en
el consumo de bebidas azucaradas y gasificadas en
estos habitantes (Cruz et al., 2013). Por otra parte, el
estudio realizado por Paramio, Letrán, Requesen y
Hernández (2021), calcularon el RCV en 376
personas, encontrándose que el 63.30% tuvieron
RCV-global bajo, y que a medida que aumenta la
edad el RCV global también tiende a aumentar, con
mayor prevalencia en hombres; también observaron
que el 24.74% presentaron cifras de hipertensión
arterial sistólica mayor o igual a 140 mmHg, y el
29.26% registraron cifras de colesterol por encima de

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

38

�Artículo Original

6 mmol/L, siendo estos factores de riesgo posibles de
modificar.
De igual manera, es interesante observar el
incremento en la prevalencia del tabaquismo,
alcoholismo, situación coincidente en otras
poblaciones indígenas latinoamericanas (Cardona et
al., 2012; Oliveira et al., 2014). La prevalencia de
tabaquismo en este estudio fue menor a la reportada
en el estudio del Carmen de 26,9 % y mayor que el
estudio ENFREC II de 22,7 %. Lo mismo sucede con
el alcohol, 42 hombres (34%) consume alcohol. La
prevalencia del consumo de alcohol en este estudio
fue superior al reportado en Chile (13,2 %) y a la
reportada en el estudio del Carmen que reportó 18,7
% de la población, siendo inferior al informado (37,4
%) en Colombia (Catano et al., 2015).
Los factores de riesgo identificados en el estudio,
detectada como problemática grave, por el hecho de
que la mayoría de las personas que los presentan, no
están conscientes de su presencia. Otra de las
condiciones encontradas en este estudio, fue que la
mayoría de los participantes indígenas se dedicaba
predominantemente a labores del hogar y el campo,
semejante que en otras regiones como en Colombia,
el hombre le compete la caza y pesca y la recolección
de frutas, la construcción de la vivienda, las labores
referentes a la preparación de la siembra, la
construcción de los medios de transporte. En Brasil
existen varios grupos, los tikuna se dedican a la
pesca, los maku a la colecta de miel (Rubio, 2014) lo
que sugiere mayor actividad física, en contraste con
la población mestiza que se dedican a labores más
sedentarias; encontrándose entre los mestizos mayor
grado de RCV; por otra parte, el incremento
progresivo del RCV observado en el grupo indígena,
posiblemente está influenciado por el proceso de
aculturación, por la transición de las poblaciones
indígenas al sedentarismo y a la adopción de hábitos
alimentarios urbanos, así como la incorporación de
alcohol y tabaco (Aluli et al., 2009; Ferreira et al.,
2017). Por otra parte, un caso similar estudiado en
indígenas de la Amazonia Brasileña, indican que
cambios socioculturales, económicos y ambientales
son factores de riesgo cardiovascular importantes en
los cambios encontrados en esa población (Sombra
et al., 2021).
De acuerdo a los resultados de este estudio, la
población indígena se observó ser mayormente

activos que la mestiza, ya que esta muestra mayor
prevalencia de sedentarismo, lo cual puede atribuirse
a la ocupación que desempeñan, por ser en su
mayoría profesionistas o amas de casa, comparado
con las investigaciones realizadas (Araque, Ceballos,
Fernández, y Montalvo, 2017; Cardona, 2012),
refieren posibles factores sobre la escasa actividad
física, entre los que se destacan: la falta de tiempo,
de voluntad y de energía, con la consecuente
adopción de conductas poco saludables, como el ver
más tiempo televisión o consultar el internet. Según
la OPS, en algunos países ha disminuido la actividad
física de la población, lo que se ha asociado con
procesos de urbanización y cambios en los estilos de
vida. En la población indígena de la presente
investigación, se observó una proporción importante
que se dedica al hogar o al comercio, lo cual les limita
la realización de ejercicio físico; estudios como los
de Catano (2015), señala que, las principales barreras
para la actividad física, es la falta de tiempo, de
voluntad y de energía, lo que muestra similitud con
los Emberá-Chamí, e implica la adopción de
conductas poco saludables y la pérdida del arraigo
cultural en esta comunidad indígena.
Con respecto a la HTA, es el FR con mayor impacto
en el aumento de morbilidad y la mortalidad por
ECV, independientemente del efecto de otros
factores. Este FR se encontró en 34 (28%) pacientes,
21 eran indígenas (26%) y 13 mestizos (31%), estas
cifras fueron similares a las estimaciones realizadas
para América Latina, donde se reporta un 35%, en
Chile un 36.7%, en la Encuesta Nacional de Salud y
Nutrición de México se halló un 43.2%. Sin
embargo, algunos estudios en Colombia y España
han reportado prevalencias del 74.5%, en Argentina
del 76% (INEGI, 2015).
De acuerdo a los resultados del presente estudio, el
consumo de alcohol y tabaco en población indígena
fue importante, aunque fue menor que en la
población mestiza, no obstante es mayor el
porcentaje, si se compara con el estudio realizado por
López et al. (2020) en población indígena con DM
sobre la prevalencia de tabaquismo y alcoholismo de
manera general fue de 7.4% y de tabaco de 3.1%,
siendo mayor en hombres que en mujeres, en donde
posiblemente haya la influencia del entorno
sociocultural; entre los indígenas comunidades
tzotziles y tzeltales de los altos de Chiapas, el
aguardiente consumido es el pox o posh, considerada

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

39

�Artículo Original

como una bebida ritual y tradicional, símbolo de
fraternidad entre las comunidades (Reyes, 2009).
En las alteraciones en las concentraciones de lípidos
encontrados en este estudio, se observó la
prevalencia mayor entre la población indígena
(87%), principalmente de hipoalfalipoproteinemia,
estudios han dado a conocer el efecto de la omega 3
en la disminución del proceso de hígado graso y de
regular receptores nucleares que controla el
metabolismo del colesterol, además de otras vías
glucolíticas. La segunda dislipidemia más frecuente
son los TG altos, combinada con HDL bajos y con
VLDL alto, y la tercera dislipidemia más frecuente
es la VLDL alta combinada con TG altos y/o con
HDL baja. Las cifras de glucosa altas se presentaron
en 54 (44%), 28 (23%) hombres y 26 (21%) mujeres
(Castellanos y Rodríguez, 2015).
El estudio costarricense de Hernández (2016),
muestra que un 77,6 % de la población tienen dos o
más factores de riesgo para ECV, datos muy
semejantes a los de este trabajo y a los descritos por
otros investigadores colombianos. De igual manera,
los resultados del presente estudio son similares a los
reportados en la literatura científica internacional en
el estudio de MONICA; sin embargo, se sabe que los
factores modificables como el sedentarismo, los
hábitos de alimentación, el consumo de alcohol y
tabaco, pueden atenderse antes de los 40 años, ya que
después de esa etapa de vida el desarrollo de la DM
es inminente (Vázquez et al., 2019).
Conclusiones
La OMS ubica la ECV dentro de las primeras cinco
causas de mortalidad en adultos de ambos sexos;
proyecta que para el 2030 dicha enfermedad
representará la causa de más de 8 millones de
muertes a partir de los 30 años. En la actualidad las
sociedades de cardiología de todo el mundo se han
interesado en los FRC y su repercusión en la
expectativa de vida. Eso motivó nuestra inquietud y
la realización del presente estudio.
El nivel de RVC está asociado significativamente
con el tipo de grupo étnico, en donde los mestizos
presentaron mayor prevalencia de RCV alto. Dentro
de los principales factores asociados, la obesidad fue
el único factor asociado significativamente al grupo
étnico. Aunque la población indígena fue la que
ocupó el segundo lugar en la prevalencia de RCV, es

preocupante la tendencia del incremento de peso
presente en esta población, posiblemente por
diversos factores socioculturales entre los que se
destacan el proceso de aculturación, la barrera del
idioma, el analfabetismo.
El nivel educativo cumple un rol importante en el
desarrollo de ECV e influye en el RCV. Por un lado,
la población con mejor nivel educativo tiende a tener
mayor riesgo coronario, además de estar relacionado
con el nivel socioeconómico, considerándose que, a
más recursos económicos, mayor RCV.
Se ha observado que los indígenas de los altos de
Chiapas por la cercanía que tienen con la capital del
estado viajan frecuentemente a ella por múltiples
motivos principalmente por dedicarse al comercio de
su mercancía y por lo tanto algunos permanecen
mucho tiempo allí e incluso algunos ya viven en la
capital y la transición del estilo de vida al
sedentarismo y a hábitos alimenticios urbanos, así
como la incorporación de alcohol y tabaco,
determina un aumento en el promedio de la presión
arterial, e incremento a más edad, característica de
las sociedades occidentales. El estilo de vida
sedentario o la baja AF- junto con el hábito de fumar
y el consumo de alcohol- potencian el desarrollo de
factores de riesgo hacia el sobrepeso y obesidad que
se consideran buenos predictores de FRCV, hábitos
que tienden a persistir toda la vida, y están asociados
con dislipidemias, HTA, aterosclerosis; dando lugar
a mayor riesgo de desarrollar cardiopatías coronarias.
El cálculo del riesgo CV total sigue siendo
herramienta fundamental en la prevención de
enfermedad cardiovascular, dando lugar a que las
personas con mayor riesgo de un episodio de ECV
sean las más beneficiadas de las medidas
preventivas. El 35% de la población total de estudio
presento un riesgo cardiovascular moderado y alto,
con predomino en la población mestiza en
comparación con el grupo de los indígenas.
En Chiapas, de forma similar al resto del país, los
padecimientos crónicos constituyen el principal reto
en el sector salud, lo que llama a fortalecer la
capacidad de respuesta de este sector ante estas
condiciones. Al mismo tiempo, la presencia de
estilos de vida no saludables exacerba el reto de los
padecimientos crónicos, y llama a fortalecer el
abordaje preventivo. Así pues, se concluye que la

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

40

�Artículo Original

estimación del riesgo cardiovascular es la forma más
razonable y costo-efectivo para determinar las
prioridades de prevención cardiovascular en
personas asintomáticas.
Fortalezas.
Este estudio aporta información de un grupo
poblacional, correspondiente a la mayor prevalencia
de los FRC en la zona de los altos de Chiapas, en
estrecha relación con la obesidad, sedentarismo, y
marcadores de desventaja socioeconómica, por
consiguiente, los estudios de prevalencia de los FRC
siguen estando justificados para generar hipótesis y
orientar políticas sanitarias costo-efectiva de
determinar las prioridades en prevención
cardiovascular en personas asintomáticas, plantear
mejores campañas educativas y fortalecer los
programas de control en la comunidad,
particularmente la de fortalecer la etno-educación, la
interculturalidad en salud y la recuperación de la
identidad cultural y que, además, permita asignar los
recursos en función de las necesidades, entendiendo
como tal es el riesgo de presentar una ECV. Poder
determinar el RCV de un individuo se ha convertido
en una herramienta esencial en la prevención de la
ECV.
Los estudios sobre FRC en indígenas resultan
necesarios, puesto que la mayoría de las
investigaciones sobre la enfermedad y otros factores
se han desarrollado en poblaciones diferentes. Los
resultados del estudio pueden extrapolarse a grupos
con características similares a las descritas en este
manuscrito; por lo cual es de gran relevancia para
investigaciones posteriores.
Limitaciones.
La principal limitación de nuestro estudio es que se
trata de un estudio transversal en un sector de la
población específico, que es incapaz de establecer
relaciones causales. Los resultados, por lo tanto, son
representativos de un colectivo concreto en Chiapas,
por lo que, se debe tener el cuidado que cuando se
realicen estudios similares al referido, cubran las
mismas características en cuanto a la población
estudiada, para evitar sesgos en la obtención de
resultados y estos sean diferentes.
Por otro lado, es difícil comparar las prevalencias de
los FRC con otros estudios epidemiológicos, debido
a las diferencias en la metodología empleada, los

grupos de edad estudiados, la estandarización de la
población, ocupaciones (en el caso de los que
analizan población laboral), los factores estudiados y
la escala de riesgo considerados. Algunos
determinantes históricos culturales del grupo
retrasaron la recolección de la información en
algunas comunidades.
Recomendaciones.
A la luz del análisis del comportamiento
epidemiológico de la patología cardiovascular se
hace evidente una génesis multifactorial, con ello se
fundamenta la importancia de la detección y estudio
de los FRC, ya que al sospechar o diagnosticar dichas
enfermedades, es posible ofertar oportunamente el
manejo y con ello un control clínico-metabólico,
además de evitar o retrasar las complicaciones
inherentes a dichas enfermedades. De ahí que la
propuesta del presente trabajo sea además de la
identificación por el profesional médico de los FRC
en el sujeto aparentemente sano, conocer
precisamente cuánto sabe y por ende reconoce dicho
sujeto respecto a los denominados FRC.
La importancia de fomentar la interculturalidad en
salud constituye una estrategia para mejorar el acceso
y la calidad de la atención, para proporcionar a los
pueblos los medios necesarios para promoverla y
tener mayor control de sus vidas. La meta es prevenir
futuros eventos cardiovasculares.
Teniendo en cuenta que las ECV constituyen una de
las principales causas de mortalidad y morbilidad en
el país, es necesario que sea de gran interés el
desarrollo de modelos de predicción del riesgo de
padecer este tipo de enfermedades. Recomendar el
uso de los diagramas de predicción del riesgo
basados en el estudio SCORE (del inglés "Systematic
Coronary Risk Evaluation", ‘evaluación sistemática
del riesgo coronario’) es un adelanto muy importante
para identificar a las personas con un elevado RCV
y, en especial, para motivar a los pacientes a
modificar la intensidad de las conductas de reducción
de riesgo en forma individualizada, para mejorar la
adherencia en terapias de reducción de riesgo.
Además, la educación en salud, es una de las medidas
a emplear en el fomento de una alimentación sana,
un peso deseable y un estilo de vida activo que
incluya un programa mediante campañas
preventivas, asesoramiento alimentario, sugerencias

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

41

�Artículo Original

respecto a la AF o en su momento con tratamientos
terapéuticos.
En resumen, la gran ventaja del abordaje de la
calificación del riesgo es que proporciona medios
racionales para tomar decisiones acerca de la
intervención de manera orientada, lo que permite un
mejor uso de los recursos para reducir el RCV. Es
preciso realizar más investigaciones que validen los
diagramas actuales de predicción del riesgo
subregionales para poblaciones concretas en los
niveles nacional y local, y para confirmar que el uso
de métodos de estratificación del riesgo en países de
ingresos bajos y medianos da lugar a beneficios tanto
para los pacientes como para el sistema de atención
de salud.

Bibliografía
Adam, A. L., Lambrick, D. M., Faulkner, J. A.,
Fryer, S., Tarrant, M. A., Podevigne, M.,
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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

46

�Artículo Original

DIAGNOSIS DE ALIMENTOS CON ORIGEN TRANSGÉNICO EN LA FRONTERA URUGUAYBRASIL: LEGISLACIÓN, CONOCIMIENTO Y ROTULADO
DIAGNOSIS OF FOODS WITH TRANSGENIC ORIGIN ON THE URUGUAY-BRAZIL BORDER: LEGISLATION,
KNOWLEDGE AND LABELING.

Traversa Tejero Ignacio Pablo*.
Centro Regional de Profesores, Uruguay.

RESUMEN
Introducción. Los alimentos con ingredientes de origen transgénico están globalizados y el cultivo de semillas transgénicas
modifica las matrices productivas de los países del Mercosur. Objetivo: Comparar la legislación de los alimentos con
ingredientes transgénicos de Uruguay y Brasil, analizar el rotulado, y evaluar el conocimiento de la población fronteriza de
ambos países. Material y Método: Se analizó la evolución del marco jurídico, el relevamiento de alimentos comercializados
en supermercados y la aplicación de cuestionarios a los habitantes de dos municipios. Resultados: Muestran similitud de los
marcos jurídicos. En Uruguay están autorizados maíz y soja, en Brasil, están, además, frijol, caña de azúcar, algodón y eucalipto.
El rotulado es exigido cuando un alimento supera el 1% de componentes de origen transgénico. Los alimentos transgénicos
vendidos en supermercados totalizan 38. Los ingredientes mayoritarios son harina de maíz y aceite de soja transgénicos. El
25% de la población comprende el proceso biológico para la obtención de un alimento transgénico y el 20% sabe identificar
el rotulado de alimento transgénico. Conclusiones: La autonomía alimentaria se logra con mejor información, discusión de
modelos productivos y reflexión sobre sostenibilidad de paradigmas socioeconómicos.
Palabras Clave: Modelo productivo, legislación, rotulado, autonomía alimentaria.

ABSTRACT
Introduction: Foods with ingredients of transgenic origin are globalized and the cultivation of transgenic seeds modifies the
productive matrices of the Mercosur countries. Objective: To compare the legislation of foods with transgenic ingredients
in Uruguay and Brazil, analyze the labeling, and evaluate the knowledge of the border population of both countries. Material
and method: Consisted of the analysis of the evolution of the legal framework, the survey of foods sold in supermarkets and
the application of questionnaires to the inhabitants of two municipalities. Results: Similarity of legal frameworks was. In
Uruguay, corn and soybeans are authorized, in Brazil, there are also beans, sugar cane, cotton and eucalyptus. Labeling is
required when a food exceeds 1% of components of transgenic origin. Transgenic foods sold in supermarkets total 38. The
main ingredients are transgenic corn flour and soybean oil. 25% of the population understand the biological process to obtain
a transgenic food and 20% know how to identify the labeling of transgenic food. Conclusion: Food autonomy is achieved
with better information, discussion of production models and reflection on the sustainability of socioeconomic paradigms.
Key words: Production model, legislation, labeling, food autonomy.
Correspondencia: Ignacio Pablo Traversa Tejero. igtraversa@gmail.com
Recibido: 13 de abril 2021, aceptado: 29 de julio 2021
©Autor2021
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn20.4-5
Citation: Traversa Tejero I.P. (2021) Diagnosis de alimentos con origen transgénico en la frontera
Uruguay-Brasil: Legislación, conocimiento y rotulado. Revista Salud Pública y Nutrición, 20 (4), 47-56.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

47

�Artículo Original

Introducción
Los cultivos transgénicos aumentan en superficie año
tras año desde el inicio de su comercialización en
1996; incluyen importantes fuentes alimentarias,
como el maíz, el arroz, el trigo y la soja, esa lista se
complementa con algodón, canola y varias
hortalizas. En el MERCOSUR (Mercado Común del
Sur) Brasil cultiva 25,5 millones de hectáreas (ha) y
Argentina 23 millones ha. Por su parte, Paraguay
implanta unos tres millones de ha transgénicas, y
recientemente Uruguay ha superado el millón de
hectáreas con cultivos biotecnológicos (FAO, 2021).
Fue a fines de la década de 1990, cuando en el
MERCOSUR se introdujeron los primeros cultivos
genéticamente modificados (CGM) junto a nuevas
tecnologías, insumos y recursos financieros
(Terradas, 2017). Las semillas transgénicas darían
mayores cosechas y serían una solución al hambre en
el mundo, sin embargo, el hambre hallaría su razón
en la desigual distribución de la riqueza (RAPAL,
2019). En Uruguay, luego de veinte años, el nuevo
modelo productivo introducido no ha cumplido su
promesa de disminución de hambre y de uso de
agroquímicos (Martínez Debat, 2018). Se espera que
la producción de soja en Brasil crezca a razón de
2,6% anual, al tiempo que en Argentina a una tasa de
2,1% anual y en Estados Unidos con un incremento
de 1,0%. La proyección prevé que las exportaciones
de la oleaginosa en 2026 estarán dominadas por
Brasil y Estados Unidos, que juntos representan casi
el 80% de las exportaciones mundiales (Gutiérrez,
2011).
Las actuales políticas económicas articulan y
reproducen un contexto de dependencia mundial e
inserción de los recursos naturales a los flujos del
comercio mundial (Segrelles Serrano, 2005), al
punto que en Uruguay, la ganadería extensiva y los
rubros cerealeros de: maíz, girasol, trigo, cebada,
avena y sorgo, comenzaron a ser desplazados por
cultivos forestales y cultivos transgénicos de soja y
maíz (Achkar et al., 2006) que cambiaron la matriz
productiva del país (Arbeletche y Carballo, 2006) y
promovieron la investigación de cultivares de uso
comercial para la exportación de semillas de soja
(Terradas, 2017).
Los países del MERCUSOR han incorporado
organismos específicos para la evaluación de los
OGM (organismos genéticamente modificados). Las
regulaciones pretenden garantizar que los OGM que

son liberados al medio sean seguros para el
ecosistema. En Brasil, la normativa que rige está
presente en la ley de Bioseguridad; en Paraguay y
Uruguay, en función de decretos del poder ejecutivo
y en la Argentina, por medio de resoluciones y
normativas específicas (CAS/IICA, 2010).
De acuerdo con Galeano (2017), en 2017 se
encontraban autorizados en Uruguay, los cultivos
transgénicos de maíz y de soja, para el primero se
autorizaron diez eventos y para el segundo fueron
cinco; las empresas autorizadas fueron: Monsanto,
Syngenta, Pioneer-Dow, Bayer y BASF.
La inocuidad en los alimentos transgénicos se
encuentra cuestionada por la comunidad científica
quien identifica efectos adversos a nivel toxicológico
y alergénico (Domingo y Bordonaba, 2011). Dentro
del periodo 2002–2015, el herbicida más utilizado
fue el glifosato, el cual acompañó el crecimiento del
área sembrada con soja (Terradas, 2017). La soja
genéticamente modificada cultivada es resistente al
glifosato, gracias al gen RR (Round-up Ready)
introducido en su ADN (Blum et al., 2008).
La liberación de un nuevo evento transgénico está
sujeta a un procedimiento de evaluación de riesgo
ambiental (Terradas, 2017) y la discusión sobre
cultivos transgénicos y alimentos derivados se
mantiene en debate en Uruguay; los cultivadores de
arroz están en contra de las variedades OMG (García
et al., 2010). Para algunos, la introducción de estos
cultivos provoca pérdidas de los servicios
ecosistémicos, erosión de suelos y transformaciones
socioeconómicas (Terradas, 2017) y de acuerdo con
Jurkiewicz et al., (2014), la preocupación por los
alimentos transgénicos entre los consumidores se
mantiene debido a la falta de estudios acerca de los
efectos.
La Ingeniería Genética opera por medio de enzimas
de restricción; toma un fragmento de ADN y con el
auxilio de una enzima ADN ligasa se une a un vector
o plasmidio generando una molécula recombinante.
El transgénico se obtiene con el ADN recombinante
que se introduce en un microorganismo cultivado. Al
desarrollarse expresa el gen de interés en el vegetal
(cultivo). De acuerdo con Hilbeck y Schmidt (2006),
una gran variedad de estudios comprueba que las
toxinas Bt (Bacillus thurigiensis) presentes en los

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

48

�Artículo Original

cultivos transgénicos son nocivas para veinte
especies de organismos benéficos en los ecosistemas.
Pese a que Brasil y Argentina ocupan el segundo y
tercer puesto dentro de los países productores de
cultivos genéticamente modificados en el mundo, en
Latinoamérica hay un bajo nivel de conciencia y
conocimientos acerca de la biotecnología (Evans y
Ballen, 2013). Por lo expuesto, el presente trabajo
plantea la hipótesis de la existencia de
comercialización de alimentos con ingredientes de
origen transgénico en la región fronteriza entre
Uruguay y Brasil y por ello, se hace necesario
conocer las perspectivas de los consumidores en
relación a los alimentos de origen transgénicos
(Bianco et al., 2010). El objetivo de esta
investigación fue comparar la legislación de los
alimentos con ingredientes transgénicos en Uruguay
y Brasil, analizar la presencia del rotulado, y evaluar
el conocimiento de la población fronteriza de ambos
países.

Material y Método
Área de estudio
La frontera uruguayo brasileña incluye cinco
municipios uruguayos y once brasileños. La región
presenta una alta concentración urbana centrada en
las ciudades capitales (Mazzei y De Souza, 2012).
Por razones de representatividad, fueron
seleccionados dos municipios, uno uruguayo
(Rivera) y otro brasilero (Livramento), ambos
localizados en la mitad de la línea fronteriza entre
Uruguay y Brasil.
Colecta de datos
Para el relevamiento de la bibliografía, se realizó un
muestreo con el fin de conocer las leyes, decretos y
normas que regulan los cultivos y alimentos
transgénicos en Uruguay y Brasil, ese relevamiento
incluyó portales oficiales de los ministerios de
agricultura y medio ambiente de ambos países y otras
entidades gubernamentales. Para la selección de los
supermercados se aplicó un muestreo aleatorio
simple; se escogieron al azar tres mercados de la
frontera uruguaya (Rivera) y tres mercados de la
frontera brasilera (Livramento). Para determinar los
alimentos con ingredientes de origen transgénico, se
realizó un censo de cada supermercado, rastreando
completamente las góndolas de los mercados y para
conocer el origen del ingrediente transgénico se
tomaron registros fotográficos de las etiquetas de los

alimentos transgénicos (frente y verso). Como
complemento y a los efectos de evaluar el
conocimiento de los consumidores, fue aplicado un
cuestionario aleatorio in situ, a personas que
realizaron compras en los supermercados
seleccionados (en total 390 observaciones). El
universo de los entrevistados fue definido por los
habitantes de las ciudades de Rivera (64.465) y
Livramento (76.321), como criterios de inclusión,
exclusión y eliminación fueron consideradas
solamente personas con mayoría de edad (18 años).
Procesamiento de los datos
La información colectada referente a normas
reguladoras de transgénicos fue analizada organizada
cronológicamente y comparada entre ambos países.
Los datos de campo provenientes de los
supermercados
(alimentos
transgénicos
y
entrevistas) fue ingresada por variable de estudio en
una planilla de cálculo de Microsoft Excel, en donde
fueron aplicadas técnicas de estadística descriptiva
numéricas de tendencia central y dispersión, técnicas
de tabulación y graficación (Infante y Zárate de Lara,
2015). A los efectos de rechazar o no la hipótesis de
trabajo, se tomó como criterio la presencia o ausencia
de alimentos con presencia de ingredientes
transgénicos en alguno de los seis supermercados
analizados.

Resultados y discusión
Evolución de la legislación uruguaya
El Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial
y Medio Ambiente, aplica medidas para prevenir y
controlar los riesgos ambientales derivados de la
biotecnología de creación, manipulación, utilización
o liberación de organismos genéticamente
modificados en cuanto afecten la conservación y
sostenibilidad de la diversidad biológica y el
ambiente. Además, coordina medidas a adoptar
frente a riesgos con la salud humana, la seguridad
industrial y laboral y de buenas prácticas de
laboratorio, farmacéutico y alimenticio (Uruguay,
2000).
La introducción, uso y manipulación de vegetales
genéticamente modificados, pueden efectuarse
previa autorización. Dicha autorización se otorga
caso a caso, a partir de los resultados obtenidos en las
etapas de la evaluación y gestión del riesgo de una
aplicación sobre el ambiente, la diversidad biológica,

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

49

�Artículo Original

la salud humana, la sanidad animal y vegetal y los
aspectos socioeconómicos (Uruguay, 2008).
El Gabinete Nacional de Bioseguridad (GNBio)
autoriza nuevas solicitudes vinculadas a los vegetales
y sus partes genéticamente modificadas que ingresan
al país y modela los lineamientos de políticas
nacionales de bioseguridad (Uruguay, 2008), además
promovía acciones para la implementación del
etiquetado inicialmente voluntario aplicable a
aquellos alimentos en los que se comprobaba
mediante análisis del producto final la presencia de
ADN o proteínas genéticamente modificados
(Uruguay, 2008). Ya en 2013, en la ciudad de
Montevideo se estableció que los alimentos que eran
manipulados genéticamente en más de 1% del total
de
componentes,
debían
ser
etiquetados
(Montevideo, 2013). En 2018, se dispuso que
aquellos alimentos que contenían ingredientes
modificados genéticamente, debían llevar en la cara
principal del envase el símbolo de transgénicos. Se
trata de un símbolo formado por dos círculos
concéntricos con una letra T en el círculo central y
con un espacio entre ambos círculos conteniendo la
expresión: “contiene organismo modificado
genéticamente” (Montevideo, 2018).
Las instituciones públicas y privadas que desarrollan
y/o manipulen organismos vegetales genéticamente
modificados (OVGM) debe conformar una Comisión
Interna de Bioseguridad (CIB) y registrarse ante el
GNBio (Uruguay, 2014). La difusión de la
información pública correspondiente a la
presentación de las solicitudes de estudio de nuevos
eventos se realiza mediante la publicación de en la
página electrónica del Ministerio de Ganadería
Agricultura y Pesca y en diarios de circulación
nacional. El GNBio realiza una instancia de
instrucción pública con el objetivo de consultar,
informar a la ciudadanía y recibir sus pareceres
(Uruguay, 2021). Están autorizados los cultivos de
soja y de maíz de ciertos eventos (Tabla 1).
Evolución de la legislación brasileña
En Brasil se establecen las normas para el uso de las
técnicas de ingeniería genética y la liberación al
medio ambiente de los organismos genéticamente
modificados (OGM); la Comisión Técnica Nacional
de Bioseguridad (CTNbio) ha elaborado las
instrucciones normativas analizando proyectos de
experimentación (Brasil, 1995). El rótulo del

embalaje o del recipiente en el que está contenidos el
alimento debe poseer el nombre del producto
transgénico o producto producido a partir de
producto transgénico (Brasil, 2003). Esta regulación
es reforzada por Brasil (2005) debido a que todos los
alimentos e ingredientes alimenticios destinados al
consumo humano o animal que contengan o sean
producidos a partir de OGM o derivados deben
contener información en sus rótulos, conforme
reglamento (Brasil, 2005).

Tabla 1. Cultivos genéticamente modificados autorizados en Uruguay.
Especie/Evento

Uso solicitado

Autorizados

Soja 40-3-2
Soja A2704-12 (LL)
Soja A5547-127 (LL)
Soja M0N89788XM0N87701 (RR2YBt)
Soja BPS-CV127-9
Soja DAS44406-6
Soja MON89788XMON87708
Soja FG72
Soja FG72XA5547-127

Comercial
Comercial
Comercial
Comercial
Comercial
Comercial
Comercial
Comercial
Comercial

Maíz MON810

Comercial

02/10/1996 (Decreto 249/000)
19/09/2012
19/09/2012
19/09/2012
29/10/2014
En evaluación
En evaluación
En evaluación
En evaluación
20/06/03 (Decreto 249/000),
21/06/11 (Decreto 353/008)

Maíz BT11

Comercial

Maíz GA21
Maíz GA21XBT11
Maíz TC1507
Maíz NK603
Maíz M0N810XNK603
Maíz TC1507XNK603
Maíz BT11XMIR162XGA21
Maíz M0N89034XTC1507XNK603
Maíz dulce
Maíz M0N89034XM0N88017
Maíz BT11XMIR162XMIR604XGA21
Maíz MON89034XNK603XTC1507XDAS40278-9
Maíz TC1507XMON810XNK603
Maíz T25

Comercial
Comercial
Comercial
Comercial
Comercial
Comercial
Comercial
Comercial
Comercial
Comercial
Comercial
Comercial
Comercial
Comercial

Soja M0N89788 (RR2Y)

Semilla/Export.

Soja A2704-12 (LL)
Soja M0N89788XM0N87701 (RR2YBt)
Soja A5547-127
Soja M0N89788X87708
Soja DAS44406-6
Fuente: Adaptado de

[25]

05/05/04 (Decreto 249/000),
21/06/11 (Decreto 353/008)
21/06/2011
21/06/2011
21/06/11, 20/10/11
21/06/2011
21/06/2011
19/09/2011
19/09/2012
19/09/2012
19/09/2012
En evaluación
En evaluación
En evaluación
En evaluación
En evaluación

03/11/09, (17/11/10,
20/10/11, 03/10/12,
Semilla/Export. 03/11/09,(17/11/10,
Semilla/Export. 17/11/10,(20/10/11)
Semilla/Export. 20/10/2011
21/09/2012
16/10/2013,
Semilla/Export.
13/08/14)
Semilla/Export. 01/09/2014

(URUGUAY, 2019). MGAP (Uruguay).

La creación de la CTNBio se vincula al
establecimiento del Sistema de Información de
Bioseguridad, el cual corresponde al ámbito del
Ministerio de Ciencia y Tecnología y se encarga del
registro de información relacionado con las
actividades de análisis, autorización, registro,
monitoreo y acompañamiento de los distintos
procesos de los OMG y derivados [28] (Brasil,
2005).
Además, la CTNBio brinda apoyo y
asesoramiento al Gobierno Federal en la
formulación, actualización e implementación de
OGM y en la evaluación de los riesgos que estos

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

50

�Artículo Original

alimentos provocan a la salud humana y al medio
ambiente (Brasil, 2005).
Desde el año 2015, los alimentos que contienen
menos de 1% de transgénicos, pasaron a expresarse
como alimento libre de transgénicos, manteniendo el
rótulo solo aquellos que contienen más de este
porcentaje (Ottajano, 2015). Esta norma confrontó
con la Ley de Bioseguridad (11.105-2005), donde se
especificaba en el artículo 40 que cualquier alimento
poseedor de transgénicos debía estar rotulado (Brasil,
2005). El artículo 10 de la ley 11.460 del año 2007,
establece que están impedidas las investigaciones y
el cultivo de organismos genéticamente modificados
en tierras indígenas y áreas de unidades de
conservación, excepto en Áreas de Protección
Ambiental (Brasil, 2007).
Por otro lado, las evaluaciones del riesgo a la salud
humana y animal precisan del análisis comparativo
de la composición química y nutricional entre el
alimento oriundo del OGM y el no modificado, in
natura, o después del procesamiento y la existencia
de equivalencia sustancial entre el OGM y su
organismo parental, incluyendo el análisis de antinutrientes, si hubiere (Brasil, 2020).
Están autorizados los cultivos de: soja, maíz, poroto,
caña de azúcar, algodón, eucalipto (Brasil, 2003)
(Ver tabla 2).
Rotulado de alimentos.
El rotulado tiene tres propósitos principales, en
primer lugar, suministrar información sobre salud y
seguridad, en segundo
término,
proteger
consumidores de industrias de embalaje fraudulentas
e ilusorias y por último promover competencia leal y
marketing de productos (Pozetti, 2014). Los
derechos de los consumidores están consagrados en
los marcos jurídicos que garantizan la calidad
nutricional y la inocuidad sanitaria y la información
sobre los atributos intrínsecos de los productos a
adquirir para su consumo (Pessanha, 1998). En los
supermercados fronterizos de ambos países se
alcanzó un total de 38 productos (alimentos) con
ingredientes de origen transgénico en su
composición, por lo que no se rechaza la hipótesis de
la investigación planteada en la introducción
referente a la existencia de alimentos “transgénicos
en el mercado”.

Tabla 2. Cultivos genéticamente modificados autorizados en Brasil
OGM (especie/evento)
Soja (Glycine max )
Soja (Glycine max )
Soja (Glycine max )
Soja (Glycine max )
Soja (Glycine max )
Soja (Glycine max )
Soja (Glycine max )
Soja (Glycine max )
Soja (Glycine max )
Soja (Glycine max )

Uso solicitado
Tolerante Herbicida
Tolerante Herbicida
Tolerante Herbicida
Tolerante Herbicida/Resistencia insectos
Tolerante Herbicida
Tolerante Herbicida/Resistencia insectos
Tolerante Herbicida
Tolerante Herbicida
Resistencia insectos
Tolerante Herbicida/Resistencia insectos

Autorizado*
1998/1
2009/1
2010/2
2010/1
2015/4
2016/1
2016/1
2017/1
2017/1
2018/1

Maíz (Zea mays)
Maíz (Zea mays)
Maíz (Zea mays)
Maíz (Zea mays)
Maíz (Zea mays)
Maíz (Zea mays)
Maíz (Zea mays)
Maíz (Zea mays)
Maíz (Zea mays)
Maíz (Zea mays)
Maíz (Zea mays)
Maíz (Zea mays)
Maíz (Zea mays)
Maíz (Zea mays)
Maíz (Zea mays)
Maíz (Zea mays)
Maíz (Zea mays)
Maíz (Zea mays)

Tolerante Herbicida
Tolerante Herbicida/Resistencia insectos
Resistencia insectos
Tolerante Herbicida
Tolerante Herbicida/Resistencia insectos
Tolerante Herbicida
Tolerante Herbicida/Resistencia insectos
Resistencia insectos
Tolerante Herbicida/Resistencia insectos
Resistencia insectos
Tolerante Herbicida/Resistencia insectos
Tolerante Herbicida/Resistencia insectos
Tolerante Herbicida/Resistencia insectos
Tolerante Herbicida/Resistencia insectos
Tolerante Herbicida/Resistencia insectos
Resistente a insectos
Tolerante Herbicida/Resistencia insectos
Tolerante a herbicida

2007/1
2007/1
2007/1
2008/2
2008/1
2009/1
2009/3
2009/1
2010/3
2010/1
2011/3
2013/1
2014/2
2015/13
2016/6
2017/2
2017/2
2018/2

Algodón (Gossypium sp.)
Algodón (Gossypium sp.)
Algodón (Gossypium sp.)
Algodón (Gossypium sp.)
Algodón (Gossypium sp.)
Algodón (Gossypium sp.)
Algodón (Gossypium sp.)
Algodón (Gossypium sp.)

2005/1
2008/2
2009/2
2009/1
2010/1
2011/1
2011/1
2012/2

Algodón (Gossypium sp.)
Algodón (Gossypium sp.)
Algodón (Gossypium sp.)
Algodón (Gossypium sp.)
Algodón (Gossypium sp.)
Algodón (Gossypium sp.)

Tolerante Herbicida/Resistencia insectos
Tolerante Herbicida/Resistencia insectos
Tolerante Herbicida/Resistencia insectos
Resistencia a insectos
Tolerancia a herbicidas
Tolerante Herbicida/Resistencia insectos
Resistencia a insectos
Tolerante Herbicida/Resistencia insectos
Restauración de fertilidad (producción de
semillas)
Tolerante Herbicida/Resistencia insectos
Tolerante Herbicida/Resistencia insectos
Tolerancia a herbicidas
Aumento de termoestabilidad de amilasa
Disminución del estrés hídrico en la sequía
Tolerante Herbicida/Resistencia insectos

Frijol (Phaseolus vulgaris)

Resistente al Virus del mosaico dorado del frijol

2011/1

Eucalipto (Eucalyptus sp.)
Caña azúcar (Saccharum
officinarum)
Caña azúcar (Saccharum
officinarum)

Aumento volumétrico de madera

2015/1

Resistencia insectos

2017/1

Resistencia insectos

2018/1

Algodón (Gossypium sp.)

2012/1
2016/1
2017/1
2017/1
2018/1
2018/1
2018/3

Fuente: Adaptado por el autor de (Brasil, 2019).
*año/veces

Es posible observar que, dentro de los diez primeros
en orden de compra por frecuencias absolutas y
relativas, se encuentran los alimentos derivados del
maíz transgénico, un cultivo cuya data de
autorización como transgénica data desde 2003 en
Uruguay y de 2007 en Brasil (tablas 1 y 2
respectivamente). También los derivados de la soja
la cual estaba autorizada desde 2003 en Uruguay y
2008 en Brasil. En el presente los alimentos
comercializados en supermercados derivados de
aquellas autorizaciones son: maíz en grano, harina de
maíz, almidón de maíz, aceite de maíz (Ver tabla 3).
En supermercados de Belo Horizonte Mansur et al.
(2017) analizan 35 rótulos de veinte marcas de
aceites derivados de maíz, canola, girasol y soja;

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

51

�Artículo Original

encontrando que se respeta el rotulado obligatorio,
no obstante, con información complementaria
incompleta, por lo que los órganos responsables
deberían estandarizar las etiquetas de los alimentos.

Tabla 3. Alimentos transgénicos comercializados en la frontera uruguayo
brasilera por frecuencias absolutas y relativas.
No de alimento
NombreFrecuencia absolutaFrecuencia relativa (%)
1
Mayonesa
421
6,4
2
Aceite de soja
355
5,4
3
Maíz en grano
308
4,7
4
Mostaza
288
4,4
5
Harina de maíz
281
4,3
6
Margarina
245
3,7
7
Saladitos (Snack)
234
3,6
8
Almidón de maíz
217
3,3
9
Aceite de maíz
204
3,1
10
Mortadela
203
3,1
11
Gelatina
199
3,0
12
Galletitas dulces
198
3,0
13
Galletas integrales
197
3,0
14
Papas fritas
195
3,0
15
Salsa de tomate
188
2,9
16
Chocolate en polvo
183
2,8
17
Galletitas saladas
182
2,8
18
Pimentón
182
2,8
19
Salchichas
167
2,5
20
Cereales de chocolate
153
2,3
21
Galletas cereales
145
2,2
22
Polvo de hornear
142
2,2
23
Sopa crema
136
2,1
24
Mazamorra maíz
135
2,1
25
Budín
128
1,9
26
Avena (cereales)
123
1,9
27
Polvo para torta
123
1,9
28
Sardinas
118
1,8
29
Aceite de oliva
115
1,7
30
Pan rallado
115
1,7
31
Paté de atún
106
1,6
32
Caldo sopa
100
1,5
33
Tostadas
92
1,4
34
Aceite de canola
89
1,4
35
Tostadas integrales
81
1,2
36
Azúcar impalpable
79
1,2
37
Cereales en barra
78
1,2
38
Pan prepronto
68
1,0
Total
6573
100,0
Fuente: el autor.

En una investigación practicada en Trujillo (Perú), se
llegó a la conclusión que la población tuvo un bajo
nivel de conocimiento sobre los alimentos
transgénicos y un alto nivel de consumo de alimentos
contemplados como transgénicos, no obstante, un
bajo nivel de aceptación de alimentos transgénicos
(Rodríguez Soto et al., 2017). En este estudio, casi
las tres cuartas partes de la población desconoce la
simbología de los alimentos transgénicos, uno de
cada cinco los reconoce por la presencia de la letra T.

Esta letra está bajo triángulo equilátero de fondo
blanco o amarillo es el símbolo definido por la
ordenanza 2658 (Brasil, 2003), apenas el cuatro por
ciento reconoce el rotulado en toda la dimensión
legal, y el dos por ciento restante identifica el
triángulo amarillo de este tipo de alimentos (figura
1).
Figura 1. Conocimiento sobre el rotulado de los alimentos transgénicos
por frecuencia relativa en porcentaje.

Fuente: el autor.

Tomando en consideración el conocimiento que la
población tiene sobre la definición de alimento
transgénico es posible observar que apenas la cuarta
parte registra una idea aproximada, dado que su
respuesta fue: “genéticamente modificado, variación
de genes o semillas modificadas”. El 75% restante no
tiene idea clara sobre lo que consume al comprar un
alimento rotulado como de origen transgénico (Ver
tabla 4). De acuerdo a Pereira Cavalcante (2020),
serían necesarias políticas de estímulo a la educación
nutricional de las poblaciones a través de los medios
de comunicación. De esta forma se entiende que el
rotulado es un paliativo para el consumidor en el
mercado de alimentos, porque de acuerdo a HoltGimenez (2009) la importancia radicaría en la
soberanía alimentaria entendida esta como
antagónica a la promovida por la dominante
agricultura de revolución verde (capitalista), la cual
está regida por la mercantilización global de los
agronegocios.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

52

�Artículo Original

Tabla 4. Conocimiento poblacional en la frontera uruguayo brasilera
sobre la definición de alimentos transgénicos por frecuencias absolutas
y relativas.
Conocimiento Frecuencia absoluta
no sabe
139
genéticamente modificado
83
modificado
66
artificial
36
creado en laboratorio
15
contiene químicos
11
variación de genes
15
mejor calidad
7
con agrotóxicos
4
perjudicial
4
más sabroso
3
no contiene agrotóxicos
3
hibridación de plantas
2
mezcla de alimentos
2
mutación genética
2
semillas modificadas
2
Total
394
Fuente: el autor.

Frecuencia relativa (%)
35,3
21,1
16,8
9,1
3,8
2,8
3,8
1,8
1,0
1,0
0,8
0,8
0,5
0,5
0,5
0,5
100,0

Apenas el 1% de los respondientes entiende que estos
alimentos son diferentes; las respuestas no son
coincidentes con un estudio practicado en el estado
de Ceará (Brasil), donde el 69% de la población
sostiene que los alimentos con ingredientes
transgénicos son como mínimo no saludables o
incluso perjudiciales para la salud (Pereira
Cavalcante, 2020). Según Ramón Vidal (2018),
recién estamos empezando a entender el papel de los
transgénicos en la salud y en la enfermedad. Con ello
se abren posibilidades de intervención nutricional
con probióticos y prebióticos que marcarán en buena
medida el futuro de la alimentación y la salud.
Conclusiones
i) Las leyes que regulan los cultivos y alimentos
transgénicos en Brasil se remontan a 1995 y en
Uruguay a normas del año 2000. Las legislaciones se
enmarcan en la protección del ambiente y el cuidado
de la salud y la calidad de los alimentos
comercializados. Las autorizaciones de cultivos
transgénicos se otorgan caso a caso por órganos
competentes; el Gabinete Nacional de Bioseguridad
en Brasil, y la Comisión Técnica Nacional de
Bioseguridad en Uruguay. Una diferencia entre
ambos países consiste en la imposibilidad de la
experimentación con cultivos transgénicos, en
unidades de conservación y en las tierras indígenas
del territorio brasilero.

ii) El marco jurídico es muy dinámico y está en
consonancia con el surgimiento permanente de las
nuevas tecnologías transgénicas del campo
agronómico, las cuales obligan a una continua
revisión y actualización de las normas ambientales y
alimentarias. En Uruguay están autorizados
solamente los cultivos transgénicos de maíz y soja,
en tanto en Brasil; dada la amplitud geográfica y la
diversidad de climas están autorizados, además,
frijol, caña de azúcar, algodón y eucalipto.
iii) Es exigido el rotulado cuando un alimento supera
el 1% de componentes de origen transgénico. Los
alimentos transgénicos vendidos totalizan 38. El
ingrediente mayoritario es derivado de la harina de
maíz transgénico y del aceite de soja transgénica.
Esos componentes formulan alimentos ampliamente
consumidos como: galletitas, papas fritas, cereales de
chocolate y polvo de hornear entre otros. Apenas uno
de cada cuatro habitantes comprende de forma
correcta el proceso biológico necesario para la
obtención de un alimento transgénico y uno de cada
cinco sabe identificar por la simbología legal
(rotulado) el alimento transgénico comercializado en
los supermercados.
iv) A los efectos de generar políticas para la
protección de la ciudadanía y el fomento de la
educación alimentar y nutricional, se hace necesario
debatir la temática de la inserción internacional en
los modelos productivos de los países y reflexionar
sobre la sostenibilidad global de los paradigmas
socioeconómicos que los promueven. De esta
manera, los habitantes serán portadores de un
conocimiento profundo y estarán en la libertad de
escoger aquellos alimentos que entiendan saludables
dentro de un marco de autonomía alimentaria.
Agradecimientos
A los pobladores de la faja fronteriza UruguayBrasil, que se prestaron como respondientes de este
estudio.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

53

�Artículo Original

Bibliografía
Achkar, M., Domínguez, A., Pesce, F. (2006).
Principales transformaciones territoriales en el
Uruguay rural contemporáneo. Pampa. Santa Fe,
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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

56

�Artículo Original

VEGETARIANISMO: UNA CARACTERIZACIÓN ANTROPOMÉTRICA, DIETÉTICA Y
MOTIVACIONAL EN ADULTOS VENEZOLANOS
VEGETARIANISM: AN ANTHROPOMETRIC, DIETARY AND MOTIVATIONAL CHARACTERIZATION IN
VENEZUELAN ADULTS.

Ekmeiro-Salvador Jesús Enrique*, Arévalo-Vera Cruz Rafael*.
*Universidad de Oriente. Puerto La Cruz - Venezuela.

RESUMEN
Introducción: El vegetarianismo es un modelo alimentario en plena expansión, por lo que su estudio reviste interés. Objetivo:
caracterizar una muestra de personas que se autodefinen como vegetarianas, de acuerdo a parámetros antropométricos y
dietéticos, así como evaluar las razones que motivan su conducta alimentaria. Material y Método: El estado antropométriconutricional se evaluó a través del índice de masa corporal y el diagnóstico de riesgo cardiometabólico. La evaluación dietética
se basó en recordatorios de 24 horas y a través de una entrevista personal fueron evaluadas las motivaciones prácticas.
Resultados: el 73,21% de la muestra obtuvo un diagnostico antropométrico normal, y el 18,30% presenta riesgo
cardiometabólico. Según su esquema alimentario se diferenciaron tres grupos: veganos, vegetarianos y flexitarianos; el grupo
de vegetarianos fue el único en mostrar un perfil calórico proporcionalmente ajustado a los valores de referencia de energía
y nutrientes establecidos para la población venezolana. La deficiencia de vitamina B12 se describe como el principal problema
para todos los grupos. Los beneficios sobre la salud, la ecología y el maltrato animal aparecen como razones principales de su
orientación alimentaria. Conclusiones: Se evidenció una amplia adecuación de parámetros antropométricos y dietéticos
para la población estudiada, pero particularmente el grupo de vegetarianos logró un perfil calórico proporcionado dentro de
los valores de referencia establecidos para la población venezolana.
Palabras Clave: Vegano, vegetariano, flexitariano, dieta, nutrición.

ABSTRACT
Introduction: Vegetarianism is an expanding food model, which is why its study is of interest. Objective: To characterize
a sample of people who define themselves as vegetarians, according to anthropometric and dietary parameters, as well as to
evaluate the reasons that motivate their eating behavior. Material and method: the anthropometric-nutritional status was
evaluated through the body mass index and the diagnosis of cardio metabolic risk. The dietary evaluation was based on 24hour reminders and the practical motivations were evaluated through a personal interview. Results: 73.21% of the sample
obtained a normal anthropometric diagnosis, and 18.30% presented cardio metabolic risk. According to their diet, three
groups were differentiated: vegans, vegetarians and flexitarians; the group of vegetarians was the only one to show a caloric
profile proportionally adjusted to the energy and nutrient reference values established for the Venezuelan population. Vitamin
B12 deficiency is described as the main problem for all groups. The benefits on health, ecology and animal abuse appear as
the main reasons for its food orientation. Conclusion: a wide adaptation of anthropometric and dietary parameters was
evidenced for the population studied, but particularly the group of vegetarians achieved a caloric profile provided within the
reference values established for the Venezuelan population.
Key words: Vegan, vegetarian, flexitarian, diet, nutrition.
Correspondencia: Jesús Enrique Ekmeiro-Salvador. nutridietsalvador@gmail.com
Recibido: 06 de marzo 2021, aceptado: 28 de julio 2021
©Autor2021
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn20.4-6
Citation: Ekmeiro-Salvador J.E., Arévalo-Vera C.R. (2021) Vegetarianismo: una caracterización
antropométrica, dietética y motivacional en adultos venezolanos. Revista Salud Pública y Nutrición, 20
(4), 57-72.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

57

�Artículo Original

Introducción
El crecimiento del vegetarianismo, como modelo
alimentario y como estilo de vida, forma parte de una
tendencia global ampliamente descrita a través de
una vasta literatura académica disponible. Sus
prácticas constituyen parte del patrimonio culinariocultural en muchos países del Sur Global, mientras
que en los del Norte Global representan una
alternativa de cambio generalmente ligada a la
filosofía de la vida, preocupación por la degradación
del medio ambiente, compasión por los animales,
cuidados de la salud o motivos religiosos (Miranda,
Gomes, Morais, Tonetti y Vassimon, 2013).
El vegetarianismo cubre amplias prácticas
alimentarias y de vida. Se caracteriza por su apego a
criterios espirituales, filosóficos, morales y
emocionales (Orellana, Sepúlveda y Denegri, 2013;
González Saura, 2018) que proponen otras formas de
ver el mundo y organizar la manera de alimentarse.
En gran medida puede ser considerado parte de un
estilo de vida o de identidad (Brignardello, Heredia,
Ocharán y Durán, 2013; Parker y Vadiveloo, 2019) e
incluso, en el caso del veganismo, se asume como
postura política traducida en un activismo que ha
comenzado a influir sobre el derecho y las leyes
ciudadanas; así como ha generado un nuevo tipo de
gastronomía en auge (Labbé Yáñez, 2016) asociada
a una visión más ecológica de los sistemas
económicos y el consumo. Los activistas veganos
han sido objeto de estigma, estereotipos y actitudes
negativas, al manifestar y defender creencias éticas
importantes (Povey, Wellens y Conner, 2001; Cole y
Morgan, 2011; Bresnahan, Zhuang y Zhu, 2016) pero
que con el tiempo han sido finalmente respaldadas y
ampliamente reconocidas por la ciencia.

Brignardello, et al., 2013; Bravo, Ibarra y Paredes,
2014; Parker y Vadiveloo,2019), poblaciones
urbanas y con fuerte capital cultural, como ejecutivos
o de alto nivel educativo (Centre de recherche pour
l'étude et l'observation des conditions de vie
[CRÉDOC], 2019); debido particularmente a la
divulgación cada vez más frecuente, en medios y
redes de comunicación social, de estudios que
evalúan el impacto sobre el medio ambiente y sobre
los recursos hídricos de la producción intensiva de
alimentos de origen animal (Pilis, Stec, Zych y Pilis,
2014), la ineficiencia de la producción de carne y su
vínculo con el calentamiento global (Bravo, et al.,
2014; Sánchez Mendoza, Flores Villalba, Rodríguez
Hernández, Anaya Escalera y Contreras 2020).
Las dietas a base de plantas son más sostenibles
desde el punto de vista medioambiental que las dietas
ricas en productos animales porque utilizan menos
recursos naturales y generan mucho menos daño
(Melina, Craig y Levin, 2016); por tanto son una
forma de reducir la huella ecológica, dado que estas
dietas producen emisiones en cantidad bastante
menor de gases de efecto invernadero en
comparación a las dietas omnívoras (Rosi, et al.,
2017; Chai, Van der Voort, Grofelnik, Eliasdottir,
Klöss y Pérez-Cueto, 2019).

Frecuentemente estos estilos de vida también tienen
relación con motivos religiosos; históricamente
hinduistas y hebreos proponen a sus fieles prácticas
vegetarianas para alcanzar o mantener la
purificación, así como los Adventistas del Séptimo
Día fundamentan su propuesta de vida equilibrada,
activa y longeva haciendo especial mención a la
alimentación como una columna base para obtener la
salud integral que ellos sugieren y practican
(Guzmán Cáceres, 2017)

Las modalidades del vegetarianismo son en su
mayoría producto de creencias éticas sólidas sobre el
bienestar animal, referidas a la matanza y el uso
excesivo o innecesario de los animales para
alimentarnos y vestirnos. Igualmente se ha
incrementado la conciencia pública sobre el manejo
industrial de los animales, donde frecuentemente
están bajo condiciones de suciedad, aglomerados en
lugares donde no pueden moverse o llevar a cabo sus
comportamientos naturales, sufriendo problemas de
salud o llegando a morir debido a que son criados
para producir leche o huevos a un rango mayor al que
sus cuerpos pueden responder naturalmente. Elegir
una dieta vegana es una demostración diaria de
compasión por los animales de todo el planeta
(Calderón Aravena 2017; Hölker, Von Meyer-Höfer
y Spiller, 2019); se estima que actualmente alrededor
del 46% de los vegetarianos en Estados Unidos son
veganos (Clifford y Kozil, 2017).

La popularidad del vegetarianismo está creciendo
especialmente entre mujeres, adolescentes y adultos
jóvenes (Le Roy y Díaz San Martín, 2010;

La epidemiología nutricional viene trabajando con
todos estos conceptos, demostrando la significativa
conexión entre los estilos de vida que promueven

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

58

�Artículo Original

dietas vegetarianas y su impacto positivo sobre la
salud (Le, Sabaté, Singh y Jaceldo-Siegl, 2018). Las
dietas bajas en carnes y derivados, pero
especialmente las dietas vegetarianas que los
excluyen por completo, están asociadas al aumento
de la esperanza de vida y pueden influir en los niveles
circulantes de biomarcadores inflamatorios,
reduciendo así el riesgo de enfermedades crónicas no
transmisibles al alcanzar mejores niveles de tensión
arterial, perfil lipídico y glucosa en sangre; por lo
tanto, menor predisposición a padecer diabetes
mellitus tipo 2, enfermedades cardiovasculares,
obesidad, hipertensión, hiperlipidemia y cáncer.
Además, existen beneficios sobre enfermedades
autoinmunes como la artritis reumatoide. Mientras
que en el caso contrario y con reducida ingesta de
alimentos
de
origen
vegetal,
aumentan
considerablemente todos estos riesgos (Kahleova,
Levin y Barnard, 2017; Rojas Allende, Figueras
Díaz, y Durán Agüero, 2017; Dinu, Abbate, Gensini,
Casini, y Sofi, 2017; Menzel, et al., 2020). De igual
modo, como en cualquier otra dieta o patrón
alimentario propuesto, si no se dispone una adecuada
formulación técnica sus seguidores podrían
exponerse a riesgos importantes en cuanto a la
biodisponibilidad adecuada de algunos nutrientes, en
este caso de aminoácidos esenciales, ácidos grasos
poliinsaturados (AGP) omega 3 (n-3) y determinados
micronutrientes tales como hierro, zinc y selenio, o
déficit de vitaminas B12 y D. Esto se asocia a riesgo
de déficit nutricional, por lo que se hace necesaria
una adecuada supervisión profesional y educación
nutricional continua (Pilis, et al., 2014; Dinu, et al.,
2017; Sebastiani, et al., 2019; Martínez Biarge,
2019).
En todo el mundo la prevalencia de vegetarianos
varía considerablemente, y aunque generalmente
representan un porcentaje discreto de la población de
cada país, es un sector consolidado en franca
expansión. En Europa, donde el movimiento es muy
activo, llegan a representar hasta el 5,6% del
promedio ponderado en cuatro de los países más
poblados, en Reino Unido 8,0%, Alemania 5,6%,
Francia 5,2% y en España 2,8%. Adicionalmente,
una proporción aún mayor de personas muestra
interés en integrarse al vegetarianismo al definirse
como flexitarianos; en Alemania alcanzan el 26,0%,
Francia 20%, España 23% y en Reino Unido hasta un
19% de la población estudiada (CRÉDOC, 2019). En
India, el país más representativo, hasta el 40% de las

personas son vegetarianas, el 3,3 % en Estados
Unidos y hasta el 14% de la población brasileña está
calificada como tal (Oregon State University, 2011;
Ruby, 2012; Hrynowski, 2019; Hargreaves, Araújo,
Nakano y Zandonadi, 2020).
Aunque en Latinoamérica existen pocos estudios
recientes que estimen el porcentaje de vegetarianos,
algunos datos de consultoras de mercadeo sugieren
que podría tratarse de hasta un 8% de la población
general, siendo México el país con más vegetarianos
de Latinoamérica con 19%, de los cuales un 9% se
consideran veganos (The Nielsen Company, 2016).
En Venezuela, la falta de profesionales
especializados en el área, además de la escasez de
estudios sobre el vegetarianismo, nos lleva a
considerar muy importante la producción de
información sobre el tema. Así, el presente estudio
tuvo como objetivo identificar en participantes del
área metropolitana de Puerto La Cruz los diferentes
tipos de prácticas vegetarianas, analizando la calidad
nutritiva de sus dietas, el impacto sobre el estado
nutricional, así como las motivaciones que les
animan a seguir este tipo de esquema alimentario.
Material y Método
Se trata de un estudio descriptivo, transversal y con
abordaje cuantitativo; que cuenta con la aprobación
del Comité de Bioética e Investigación y donde todos
los participantes firmaron el término de libre
consentimiento. La selección de los sujetos se derivó
de conferencias y clases magistrales sobre
vegetarianismo dictadas en universidades y oficinas
gubernamentales, así como en un restaurante
vegetariano y en una escuela de gastronomía del
Área Metropolitana de Puerto La Cruz, en
Venezuela, entre Julio de 2018 y febrero de 2020; en
ellas se informaba sobre la naturaleza de nuestro
estudio y la necesidad de contar con un voluntariado
participante. Los criterios de inclusión de la
investigación fueron individuos mayores de 18 años,
sanos, de ambos sexos y que se consideraran
vegetarianos; mientras que los de exclusión se
enfocaron en que esta práctica alimentaria fuese de
carácter continuo y que dispusieran de tiempo
suficiente para asistir a las entrevistas para
cumplimentar la información requerida.
Las personas participantes fueron convocadas
individualmente para una evaluación presencial, que

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

59

�Artículo Original

incluyó una entrevista que permitía conocer las
principales razones por las cuales se sentía motivadas
por las prácticas alimentarias vegetarianas, cómo las
desarrollaban y el tiempo que llevaban de manera
ininterrumpida dentro de la misma. Para realizar la
antropometría, se tomaron medidas de masa corporal
(kg) empleando la Báscula portátil Tanita®,
capacidad 200 kg, así como la altura (m) obtenida
con estadiómetro portátil digital prototipo de la
Universidad de Córdoba- España. Con estos datos se
calculó el índice de masa corporal (IMC) en kg / m2,
para la clasificación del estado nutricional según la
Organización Mundial de la Salud. Igualmente se
midió el perímetro de cintura, para el diagnóstico de
riesgo cardiometabólico en adultos, tomando como
patrón la clasificación de la Federación Internacional
de Diabetes.
Para la evaluación de la ingesta de nutrientes se
recabaron dos recordatorios de 24 horas en días no
consecutivos de una misma semana a cada
participante; en ellos quedaron reportados todos los
alimentos que fueron consumidos durante el día
anterior, describiendo si habían sido alimentos
individuales y crudos o preparados y bebidas,
naturales o con algún nivel de proceso industrial, si
los habían consumido dentro o fuera del hogar,
detalles sobre su preparación o receta, así como la
cantidad consumida. Se solicitó además información
específica sobre el consumo de suplementos
multivitamínicos.
Toda la información fue recogida en un cuestionario
abierto o predeterminado (en formato de papel o
digital) a través de una entrevista presencial
manejada por nutricionistas dietistas previamente
capacitadas y siguiendo la metodología de pasos
múltiples (United States Department of Agriculture,
2014). Para precisar las cantidades consumidas, se
apoyaron en alimentos modelados y figuras
geométricas que cuentan con el peso estandarizado
del alimento que representan; además, se emplearon
un álbum de fotografías de utensilios caseros en
tamaño real y algunas unidades de ayuda como tazas,
vasos y cucharas. Las nutricionistas transformaron
estas medidas caseras a gramos y mililitros utilizando
tablas de medidas y raciones venezolanas (Escuela de
Nutrición y Dietética UCV, 2002), para luego hacer
una revisión final cruzada de estas conversiones con
otro colega.

Estadísticamente el consumo de cada participante fue
analizado individualmente realizando un estudio de
frecuencia para cada uno de los alimentos reportados
en ambas visitas, determinando la moda estadística,
que arrojó el valor de gramaje más representativo
para cada alimento consumido. La posterior
información nutricional de estos datos de consumo
de alimentos se obtuvo a través del programa Food
Processor® utilizando la Tabla de Composición de
Alimentos venezolana (Instituto Nacional de
Nutrición [INN], 2015) para la cantidad neta de
macronutrientes
(energía,
proteínas,
grasa,
carbohidratos) y micronutrientes (calcio, hierro,
magnesio, zinc, vitamina A) de cada uno de los
participantes del estudio, y a través de la Tabla de
Composición de Alimentos de Centroamérica
(Instituto de Nutrición de Centro América y Panamá
[INCAP], 2012) para obtener específicamente las
cantidades netas de AGP, que incluyen omega 3 y
omega 6, y vitamina B12 consumidas.
En esta investigación el análisis del consumo de
calorías y nutrientes seleccionados se basó en los
valores de referencia del Instituto Nacional de
Nutrición de Venezuela (INN, 2012), determinando
para cada tipo de dieta estudiada tanto el perfil
calórico, que engloba los macronutrientes (energía,
proteínas, grasas y carbohidratos), como las fuentes
de las proteínas consumidas, animal o vegetal,
desagregando la participación de las mismas según
los diferentes tipos de dietas estudiadas.
Para evaluar la contribución calórica porcentual de
los
macronutrientes
se
consideraron
las
recomendaciones para la población venezolana:
entre 11-14% para las proteínas, 20-30% para las
grasas y 56-69% para los carbohidratos; y la
adecuación de su consumo a través de tres categorías:
adecuado (95-105%), inadecuado por déficit (&lt;95%)
e inadecuado por exceso (&gt;105%). En el caso de los
micronutrientes se establecieron como criterios los
de adecuado (85-115%), inadecuado por déficit
(&lt;85%) e inadecuado por exceso (&gt;115%) (Rojas,
2009).
Se utilizó estadística inferencial para determinar
diferencias en las variables, considerando como un p
significativo aquel &lt;0,05 haciendo uso del Chi
cuadrado; así como el paquete estadístico SPSS
versión 20 para analizar toda la información derivada

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

60

�Artículo Original

de las encuestas; así como tabular y graficar los
resultados obtenidos.
Resultados
Del total de personas evaluadas 84 sujetos fueron del
sexo masculino ( 37,5%) y 140 del sexo femenino
(62,5%); de ese total (n=224) de muestra validada el
12,94% (n=29) correspondieron a personas veganas,
que no consumen ningún tipo de carne ni productos
de origen animal, el 33,03% (n=74) fueron definidos
como vegetarianos propiamente dichos, cuyas dietas
excluyen carnes pero no aquellos productos de origen
animal (huevos, leche, miel) que no impliquen el
sacrificio animal, y finalmente un 54,01% (n=121)
correspondieron a población flexitariana, que basan
su dieta mayoritariamente en productos de origen
vegetal pero que pueden incluir algunos productos de
origen animal y eventualmente pequeñas cantidades
de carnes, especialmente de animales marinos.
El diagnóstico del estado nutricional (ver Tabla 1)
arrojo que el 73,21% de la muestra presenta un
diagnóstico normal (n=164), el 16,07% presenta
sobrepeso (n=36) principalmente a expensas del
grupo de flexitarianos, al igual que el 8,02% de la
muestra cursa con algún tipo de obesidad (n=18). El
2,67% de las personas evaluadas fueron
diagnosticadas con déficit (n=6) principalmente a
expensas de los grupos de vegetarianos y veganos. El
18,30% de los participantes presentaron riesgo
cardiometabólico (n=41), concentrando el grupo de
flexitarianos el 55,28% (n=29) de los diagnosticados;
los vegetarianos reúnen 33,69% (n=11) de los casos
mientras que los veganos resultaron el 8,33% (n=1).

El aporte promedio de energía suministrada por los
macronutrientes fue de 1877 kcal/persona/día en el
grupo de veganos, 2094 kcal/persona/día para los
vegetarianos y 2197 kcal/persona/día entre los
flexitarianos. La fórmula calórica promedio para
cada uno de los grupos de participantes según su tipo
de dieta se esquematiza en la Figura 1, donde se
observa que el grupo de vegetarianos es el único
ajustado a las recomendaciones venezolanas de
contribución
calórica
porcentual
por
macronutrientes. Frente a esta referencia, el grupo de
veganos estudiados mostró una dieta deficiente en
proteínas y grasas, pero excesiva en hidratos de
carbono. Por el contrario, el grupo de flexitarianos
reportó una fórmula excesiva en proteínas y grasas,
pero deficitaria en carbohidratos.
Al respecto de los macronutrientes la mayoría de
muestra estudiada (80,35%) presentó un consumo
adecuado de energía, con un 17,85% de la misma
descrita en exceso para su requerimiento. En el caso
de las proteínas el 70,48% se ubicó dentro del
margen adecuado; la prueba chi2 reportó además
diferencia significativa según el tipo de dieta (p&lt;
0,05) ya que los flexitarianos presentaron una mayor
inadecuación por exceso para este nutriente.
También se reportó adecuación para los consumos de
grasas (83,03%) y carbohidratos (80,80%) en todos
los grupos estudiados. Aunque el 84,37% de los
participantes demostraron ingestas adecuadas de
AGP, se encontraron diferencias significativas entre
los diferentes tipos de dietas (p&lt; 0,05) reportándose
déficits marcados para los grupos de vegetarianos y
veganos (ver Tabla 2).

Tabla 1: Estado nutricional según tipo de dieta. Puerto La Cruz, 2021
Diagnóstico Antropométrico
Tipo Dieta
Défi ci t
Veganos
M=12
F=17
Vegetarianos
M=28
F=46
Flexitarianos
M=44
F=77
Total
224

Fuente: encuesta

Norma l

Sobrepes o Obes i da d I Obes i da d II

Riesgo Cardio
metabólico

1
(8,33%)

10
(83,33%)

1
(8,33%)

0
(0,00%)

0
(0,00%)

1
(8,33%)

2
(11,76%)
1
(3,57%)
2
(4,34%)

14
(82,35%)
20
(71,42%)
37
(78,26%)

1
(5,88%)
5
(17,85%)
4
(8,69%)

0
(0,00%)
1
(3,57%)
2
(4,34%)

0
(0,00%)
1
(3,57%)
1
(2,17%)

0
(0,00%)
7
(25,00%)
4
(8,69%)

0
(0,00%)

26
(59,09%)

11
(25,00%)

5
(11,36%)

2
(4,54%)

18
(40,90%)

0
(0,00%)
6
(2,67%)

57
(74,02%)
164
(73,21%)

14
(18,18%)
36
(16,07%)

4
(5,19%)
12
(5,35%)

2
(2,59%)
6
(2,67%)

11
(14,28%)
41
(18,30%)

En el grupo de minerales estudiados se observó una
amplia adecuación para el calcio (90,17%) y el zinc
(89,73%), y un poco más discreta para magnesio
(74,10%) y hierro (72,32%) en la totalidad de

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

61

�Artículo Original

personas participantes. Se encontraron diferencias
significativas entre los tipos de dietas (p&lt; 0,05) para
el déficit de calcio y zinc en veganos; de igual modo
significativa para los excesos de hierro y magnesio
en los grupos de vegetarianos y veganos (ver Tabla
2).
De las vitaminas consideradas para esta
investigación presentaron altos porcentajes de
adecuación general tanto la A (81,69%) como la C
(88,39%); mientras que la vitamina B12, aunque
alcanza adecuación entre el 69,64% de la muestra,
reporta importantes deficiencias de consumo para
todos los tipos de dietas, que se hacen significativas
(p&lt; 0,05) en el caso de vegetarianos y veganos,
quienes resultaron con los mayores déficits (ver
Tabla 2).
Cuando los encuestados fueron preguntados sobre la
suplementación imprescindible para este tipo de
dietas encontramos diferencias importantes entre los
tres grupos: el 100% de los veganos (n=29)
respondieron acertadamente, un 32,4% de
vegetarianos (n=24) afirmaron conocer el carácter de
la suplementación, y solo un 23,1% de flexitarianos
(n=28) manifestó estar informado sobre los
requisitos adecuados de suplementación. Aunque el
36,1% (n=81) de la muestra estudiada conocen la
importancia de la suplementación, de igual modo un
46,9% de la misma (n=38) afirmaron no cumplir de
manera regular con la misma.

Tabla 2: Porcentaje de la población según niveles de adecuación de energía y
nutrientes por tipo de dieta. Puerto La Cruz, 2021

Adecuación de Nutrientes
Déficit
Adecuado
Exceso
Déficit
Proteína
Adecuado
Exceso
Déficit
Grasas
Adecuado
Exceso
Déficit
AGP
Adecuado
Exceso
Déficit
Carbohidratos Adecuado
Exceso
Déficit
Ca
Adecuado
Exceso
Déficit
Fe
Adecuado
Exceso
Déficit
Mg
Adecuado
Exceso
Déficit
Zn
Adecuado
Exceso
Déficit
A
Adecuado
Exceso
Déficit
C
Adecuado
Exceso
Déficit
B12
Adecuado
Exceso
Energía

Dietas
Veganos*

Total

Vegetarianos** Flexitarianos***

3,44%
93,10%
3,44%
6,89%
93,10%
0,00%
0,00%
100,00%
0,00%
10,34%
89,65%
0,00%
0,00%
100,00%
0,00%
13,79%
86,20%
0,00%
3,44%
58,62%
37,93%
0,00%
62,06%
37,93%
13,79%
86,20%
0,00%
6,89%
93,10%
0,00%
0,00%
89,65%
10,34%
75,86%
24,13%
0,00%

2,70%
82,43%
14,86%
2,70%
74,32%
22,97%
1,35%
89,18%
9,45%
16,21%
78,37%
5,40%
4,05%
83,78%
12,16%
0,00%
93,24%
6,75%
1,35%
68,91%
29,72%
0,00%
71,62%
28,37%
14,86%
85,13%
0,00%
9,45%
78,37%
12,16%
1,35%
93,24%
5,40%
33,78%
66,21%
0,00%

0,82%
76,03%
23,14%
0,00%
63,63%
36,36%
0,82%
75,20%
23,96%
4,95%
85,12%
9,91%
1,65%
74,38%
23,96%
0,82%
89,25%
9,91%
0,82%
77,68%
21,48%
0,00%
78,51%
21,48%
5,78%
93,38%
0,82%
9,91%
80,99%
9,09%
2,47%
85,12%
12,39%
17,35%
82,64%
0,00%

General
1,78%
80,35%
17,85%
1,78%
70,98%
27,23%
0,89%
83,03%
16,07%
9,37%
84,37%
6,25%
2,23%
80,80%
16,96%
2,23%
90,17%
7,58%
1,33%
72,32%
26,33%
0,00%
74,10%
25,89%
9,82%
89,73%
0,45%
9,37%
81,69%
8,92%
1,78%
88,39%
9,82%
30,35%
69,64%
0,00%

Fuente: encuesta
*n=29
**n=74
***n=121

El consumo habitual de proteína según su origen
resultó bastante diferenciado según el tipo de dieta,
así en el grupo de veganos fue de 100 % proteína
vegetal, los vegetarianos reportaron un 32,1% de
proteína animal y 67,9% vegetal, mientras que en los
flexitarianos fue significativamente menor la
diferencia entre 49,6% de proteína animal y 50,4%
de origen vegetal; la totalidad de la muestra promedia
un consumo de 68,9 g/proteína/día y solamente en el
grupo de hombres flexitarianos se observa un
consumo mayor de proteína de origen animal sobre
la de origen vegetal (ver Tabla 3).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

62

�Artículo Original

Tabla 3: Consumos promedios de proteínas según tipo de dieta.
Puerto La Cruz, 2021.
Proteína Animal
(g)

Dietas
Hombres
Mujeres
Hombres
Vegetariana**
Mujeres
Hombres
Flexitariana***
Mujeres
Total General

Vegana*

0
0
19,2 ± 8,2
17,9 ± 6,9
43,4 ± 12,6
32,2 ± 9,4
28,7 ± 9,2

Proteína Vegetal
(g)
46.3 ± 12.7
40,8 ± 10,9
42,4 ± 13,3
36,3 ± 11,0
40,5 ± 12,6
34,5 ± 11,9
40,2 ± 10,7

Fuente: encuesta
*n=29
**n=74
***n=121

La adhesión a alguno de los tipos de dieta vegetariana
varía de manera significativa según el grupo
estudiado. Para el 33,47% (n=81) de los flexitarianos
la principal razón es la salud, seguida en un 26,85%
(n=65) por la necesidad de adelgazar y en el 26,44%
(n=64)
de los participantes por razones de
economía. Para los vegetarianos también la salud con
el 33,1% (n=49) y la economía con 24,32% (n=36)
son las principales razones para seguir este esquema
alimentario, más desmarcadas de la necesidad de
adelgazar que fue señalada por el 16,21% (n=24) de
los encuestados. La totalidad de la muestra de
veganos coincidió al señalar dos razones principales
que fundamentan su esquema de alimentación y
estilo de vida, y fueron tanto el respeto a los animales
como las implicaciones de la alimentación sobre la
ecología, alcanzando un 50% (n=29) cada criterio
(ver Figura 2).
Cabe destacar que ningún participante, de ningún
grupo, señaló razones religiosas como motivación
base para su conducta alimentaria. Sin embargo, el
43,75% (n=98) del total de las personas estudiadas
reportaron pertenecer a grupos religiosos que
promueven dentro de sus prácticas y fundamentos
enfoques alimentarios de tipo vegetariano: judíos
(n=7), hinduismo krishna (n=11), taoístas (n=19) y
adventistas del 7mo día (n=61).

Discusión
Esta investigación muestra una panorámica
alimentaria de un grupo de personas vegetarianas,
como línea base para reconocer sus características y
profundizar en el estudio de esta importante
población. Este comportamiento alimentario logra
ser adecuado para muchos de ellos, sin embargo, una
buena parte requiere hacer cambios importantes y
más o menos profundos en sus dietas para alcanzar
criterios saludables.
No existen dudas relacionadas con los beneficios de
las dietas vegetarianas y veganas (Rocha, Laster,
Parag y Shah, 2019), la postura de la Asociación
Americana de Dietética ha sido categórica al
calificarlas como saludables y nutricionalmente
adecuadas, capaces de proporcionar beneficios para
la salud en la prevención y en el tratamiento de
ciertas enfermedades. Destaca además que las dietas
vegetarianas bien planificadas son apropiadas para
todas las etapas del ciclo vital, incluidos el embarazo,
la lactancia, la infancia, la niñez y la adolescencia,
así como para deportistas; y que en algunos casos
podrían resultar útiles los suplementos o los
alimentos enriquecidos dadas sus grandes cantidades
de nutrientes esenciales que logran proporcionar
(Craig y Mangels, 2010). Sin embargo, a pesar de
todo esto, parece existir un gran desconocimiento al
respecto de estas opciones dietéticas tan importantes
(Martínez, Ros y Nieto, 2019).
La evaluación antropométrica permitió evidenciar si
bien la mayor parte de la muestra cursa con un
diagnóstico normal (73,21%), un 24,03% de
personas evidencian sobrepeso u obesidad,
básicamente entre los grupos de vegetarianos y sobre
todo de flexitarianos. De igual modo se evidenció la

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

63

�Artículo Original

presencia de 2,67% de déficit asociado
exclusivamente a dietas vegetarianas y veganas.
Parece existir una tendencia hacia un estado
antropométrico-nutricional más saludable en la
misma medida en que la dieta se configura sin carnes
y con menos productos derivados de animales, lo
cual incide de manera directa y evidente sobre la
cantidad de energía que aporta la dieta.
La fórmula calórica de cada grupo corrobora la
tendencia a disminuir la cantidad de grasas y
proteínas consumidas, según se va haciendo más
restrictiva la dieta con el consumo de alimentos de
origen animal en general. En promedio los veganos
consumen menos calorías que los restantes grupos
estudiados, y dicha ingesta se sustenta más
ampliamente en los carbohidratos de la dieta.
Mientras que los grupos de vegetarianos y
flexitarianos, al consumir productos de origen
animal, estructuran una fórmula calórica con cuotas
de participación de grasas más amplias,
principalmente a expensas de los carbohidratos, y
consecuentemente con una mayor carga calórica
aportada. Esto corresponde con las referencias que
observan, al igual que en nuestro estudio, variaciones
en la prevalencia de obesidad entre vegetarianos y no
vegetarianos; los primeros tienden a ser más
delgados y presentar un peso inferior que los
segundos. Algunos datos sugieren que la
alimentación puede ser menos calórica mientras más
estrictamente vegetariana se defina, que en cualquier
caso es de menor densidad calórica (mucha fibra y
menos grasa) y que define un metabolismo basal más
elevado en los vegetarianos (Puiggròs Llop, 2008).
La fórmula calórica para cada grupo mostró esos
cambios, definiéndose como adecuada únicamente la
presentada por los vegetarianos ya que se ajustaba en
todos sus macronutrientes a los valores de referencia
establecidos para la población venezolana; la
fórmula calórica vegana según este indicador se
queda corta en la proporción de proteína
suministrada (8,9%), aunque otras referencias
internacionales podrían avalar como adecuado este
rango porcentual (Puiggròs Llop, 2008), mientras
que la fórmula calórica evidenciada en los
flexitarianos resultó desproporcionada para todos los
macronutrientes.
Tanto la cantidad total de proteína consumida como
la combinación de proteína vegetal para cubrir con

los requerimientos necesarios de los aminoácidos
esenciales, resulta un tema polémico para la
población vegetariana; y a la fecha no existen
consensos de organizaciones internacionales del área
de la nutrición que emitan valores de referencia sobre
la ingesta de proteínas de bajo valor biológico,
corregidos justamente en función de la calidad
proteica. Esto es particularmente crítico para el grupo
de veganos, con los consumos porcentuales más
bajos de proteínas y todas de origen vegetal, quienes
en otros estudios venezolanos similares han
demostrado desempeños controvertidos: población
adulta con antropometría y bioquímica adecuada en
unos, pero en otros se reportan niños y adolescentes
con indicadores de composición corporal
disminuidos (Guzmán Cáceres, 2016; Guzmán
Cáceres, 2017).
Las cantidades de lípidos requeridas por los humanos
perfectamente pueden ser cubiertas a través de
cualquiera de las dietas vegetarianas propuestas, sin
embargo, la discusión al respecto de la grasa gira
alrededor de la calidad de las mismas. Las fuentes
vegetales de algunos ácidos grasos poliinsaturados
son limitadas, y solo una también limitada síntesis
endógena podría suplir parte de su aporte dietético
(Kaur, Chugh y Gupta, 2014; Tocher, Betancor,
Sprague, Olsen y Napier, 2019). Este aporte se hace
aún más crítico si la cantidad total de grasa ingerida
tampoco es suficiente, como lo han demostrado
particularmente parte del grupo de veganos estudiado
en esta investigación.
Se están estudiando los beneficiosos efectos
protectores cardiovasculares, neurológicos y
cognitivos de los AGP (Sanders, 2014; Zarate, El
Jaber-Vazdekis, Tejera, Pérez, y Rodríguez, 2017),
particularmente
de
los
ácidos
grasos
eicosapentaenoico (EPA) y docosahexaenoico
(DHA), que son los más especialmente
comprometidos en dietas sin alimentos de origen
animal. Los vegetarianos no muestran signos clínicos
de deficiencia de AGP, pero se requiere más
investigación para determinar si los niveles
observados en los vegetarianos son suficientes para
mantener una salud óptima. Se sugiere a los
vegetarianos tomar medidas dietéticas prácticas para
optimizar la calidad de las grasas consumidas, como
mejorar la ingesta de ácidos grasos omega-3,
especialmente de ácido α-linolénico (ALA) que es
precursor de los EPA y DHA; así como procurar que

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

64

�Artículo Original

la grasa principal de la dieta proceda de alimentos y
aceites ricos en oleico, como las aceitunas y el aceite
de oliva, pero también otras grasas locales como
anacardos, maní, y aguacates. Por otro lado, debería
evitarse un exceso de alimentos ricos en ácido
linoleico. Asimismo, la dieta no debería contener un
exceso de ácidos grasos trans, procedentes de la
hidrogenación de las grasas, que también interferiría
en la deseada síntesis endógena de AGPI-CL n-3.
(González Corbella, 2005; Saunders, Davis y Garg,
2013). La ingesta de ALA en vegetarianos también
puede aumentarse mediante el consumo de semillas
de linaza, semillas de chía o de micro algas (GarcíaMaldonado, Gallego-Narbón y Vaquero, 2019).
Los diferentes tipos de dieta vegetarianas estudiados,
también evidencian una amplia capacidad de
adecuación para el consumo de los micronutrientes
analizados en esta investigación. En promedio todos
los grupos demostraron ingestas mayoritariamente
suficientes en cuanto a minerales (Ca, Fe, Mg y Zn)
y vitaminas (A, C y B12), sin embargo sobre los que
se discute actualmente a nivel internacional ya no
solo se refiere a su cantidad adecuada sino también a
su biodisponibilidad o calidad biológica (Pilis, et al.,
2014; Rizzo, et al., 2016; Gluba-Brzózka, Franczyk
y Rysz, 2017; Rojas Allende, et al., 2017; Torres
Flores, Mata Ordoñez, Pavia Rubio,Rios Quirce y
Sánchez Oliver, 2017; García Maldonado, et al.,
2019)
En el caso del calcio la adecuación de consumo fue
ampliamente alcanzada por vegetarianos y
flexitarianos, también por la mayoría de veganos,
aunque en un 13,79% de este último grupo se
evidenció déficit del mineral. Esta adecuación baja
potencia para este grupo el efecto negativo de otros
factores propios de la naturaleza del calcio de origen
vegetal en alimentos que limitan su absorción, como
la habitual presencia concomitante de oxalatos,
taninos y fitatos, así como la ausencia de lactosa, que
no está presente en la dieta vegana y es un factor que
favorece la absorción de calcio (Guzmán Cáceres,
2016). Considerando que los vegetales contienen
cantidades apreciables de calcio, medidas de
educación nutricional podrían ayudar a este grupo de
la población estudiada a tomar decisiones dietéticas
más asertivas, adicionalmente la adecuación del
consumo de magnesio ha resultado excesiva para
todos los grupos y esto podría ser una buena garantía

pues el magnesio juega un papel importante en la
absorción intestinal del calcio.
Muchas investigaciones (Rogerson,2017; Rose y
Strombom, 2019; Bakaloudi, et al., 2020) destacan la
necesidad de llevar a cabo una vigilancia en el
consumo de zinc y hierro, especialmente de este
último, puesto que el de origen vegetal se absorbe
peor que el de origen animal y puede provocar
problemas de anemia. El hierro proveniente de la
dieta vegetariana es de naturaleza férrico (no-hem) el
cual se une a los fitatos, taninos, fosfatos, oxalatos,
fosfoproteínas, fibra, minerales (calcio, zinc,
magnesio, manganeso y cobre) en los alimentos
vegetales y éstos tienen un efecto inhibitorio en su
absorción (Rojas Allende, et al., 2017) La población
estudiada ha reportado una amplia adecuación en
cuanto al hierro, pero en el caso del zinc ha
evidenciado un déficit importante para el grupo de
veganos.
Esta situación podría verse compensada ya que estas
dietas vegetarianas han demostrado una amplia
oferta de cantidades de vitaminas A y C, que son
conocidos factores que favorecen la absorción y
movilización de hierro no hemínico, además de
disminuir el efecto inhibitorio que provocan los
fitatos y polifenoles presentes en la dieta (Boccio, et
al., 2003; Portillo, Fajardo, Solano y Barón, 2009;
Butler y Ghugre, 2020). Sin embargo,
contextualizando la adecuación del consumo de
hierro en la población venezolana, resulta oportuno
acotar que este mineral se encuentra en la lista de las
deficiencias de micronutrientes y que la misma no es
solo un riesgo para los vegetarianos, sino un
problema de salud pública para Venezuela (Ekmeiro
Salvador, Moreno Rojas, García Lorenzo y Cámara
Martos, 2015; Guzmán Cáceres, 2016).
De igual modo y al respecto de la ingesta de zinc en
la dieta de los vegetarianos, algunos autores han
cuestionado su biodisponibilidad y señalado que,
debido a su ineficiente absorción, incluso las ingestas
excesivas, terminan siendo deficitarias (Foster y
Samman, 2015). La Asociación Americana de
Dietética sugiere que las necesidades de zinc para
vegetarianos cuyas dietas son ricas en fitatos
pudieran exceder las recomendaciones dietéticas
(García Maldonado, et al., 2019); sin embargo, los
efectos inhibidores del fitato sobre la absorción de
zinc pueden minimizarse mediante métodos

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

65

�Artículo Original

modernos de procesamiento de alimentos como
remojo, calentamiento, brotación, fermentación y
uso de levaduras. Así la absorción de zinc puede
mejorarse mediante el uso de panes a base de
levadura y panes de masa madre, brotes y legumbres
remojadas (Saunders, Craig y Baines, 2013).
El principal problema de las dietas vegetarianas es
que son pobres en vitamina B12, como lo corroboran
nuestros datos obtenidos donde se apreciaron
deficiencias críticas para todos los grupos de
participantes. La vitamina B12 se encuentra casi
exclusivamente en alimentos de origen animal y, por
lo tanto, es un nutriente de posible preocupación para
quienes siguen una dieta vegetariana o vegana
(Zeuschner, et al., 2012); incluso algunos
investigadores explican que a pesar de la creencia de
que el consumo de lácteos y huevos puede completar
las necesidades de vitamina B12, es necesario
siempre suplementar, tanto en vegetarianos como en
veganos (Torres Flores, et al., 2017; Rudloff, et al.,
2019).
Por tanto, la única suplementación que debería ser
implementada por defecto en veganos, y cualquier
persona que limite significativamente la ingesta de
alimentos de origen animal, es la de vitamina B12
(Martínez, et al., 2019); sin embargo, evidenciamos
en nuestro estudio que casi dos tercios de los
encuestados lo ignoraban, y que la mitad de los
participantes que si conocían la necesidad de la
suplementación no podían, por diversas razones,
cumplirla de forma regular.
Así, aunque tradicionalmente las investigaciones
sobre vegetarianismo se han centrado en las posibles
deficiencias nutricionales, en los últimos años el
enfoque ha cambiado radicalmente y muchos más
estudios se han orientado a confirmar los beneficios
y ventajas para la salud de comer sin carne. Las
personas se vuelven vegetarianas por muchas
razones, que incluyen salud, convicciones religiosas,
preocupaciones sobre el bienestar animal o el uso de
antibióticos y hormonas en el ganado, o el deseo de
comer de una manera que evite el uso excesivo de los
recursos ambientales. Razones que está permitiendo
al vegetarianismo transitar en la actualidad por uno
de sus momentos evolutivos de mayor crecimiento y
consolidación; determinando nuevos estilos de vida
que poco a poco van transformando los sistemas
culinarios (Contreras Hernández y García Arnaiz,

2005; Harvard Medical School, 2010; Rizzolo,
2018), e incidiendo progresivamente en las
estructuras políticas y agroalimentarias tradicionales.
Sin embargo, los niveles de compromiso y
comensalidad no son iguales ni uniformes para todas
las personas vegetarianas, que antes de ser definidas
desde una esperada homogeneidad podríamos más
bien englobarlas dentro de un “proceso” en que va
alcanzando individualmente diferentes grados de
pericia. Esta población es muy heterogénea, tanto
como los son las razones por las cuales deciden
modificar su conducta alimentaria, y por lo cual
obliga a observarlos y estudiarlos como una
población difusa alrededor de un creciente núcleo
duro que sistematiza los fundamentos del grupo.
Esta diversidad evolutiva entre las personas
participantes en esta investigación, ha quedado en
evidencia al consultar las razones por las cuales se
han incorporado a la cultura vegetariana.
Flexitarianos y vegetarianos demostraron ser
llevados por los mismos criterios, aunque en
diferente grado de compromiso. Para los
flexitarianos la motivación por la salud, pero
particularmente por adelgazar, capitalizaba a la
mayoría de los entrevistados; vinculada fuertemente
por los referentes de la moda, muchos de ellos habían
sido estimulados por los mediatizados ejemplos de
artistas consagrados, modelos profesionales o
deportistas exitosos que han hecho tendencia el
vegetarianismo. En grupo de vegetarianos la
motivación por la salud sigue siendo la más
importante, pero incluyendo en una menor frecuencia
el objetivo de adelgazar, lo que unifica el buen estado
de salud como la más importante entre la totalidad de
la muestra estudiada. Reconocen con esto la enorme
incidencia de la dieta sobre el bienestar general, y
sobre la eventual recuperación de estados
patológicos, pero también los beneficios de las dietas
vegetarianas sobre la salud los debemos analizar
dentro de una perspectiva más amplia pues otras
investigaciones han demostrado que los vegetarianos
llevan estilos de vida más conscientes sobre la
influencia de la actividad física, se abstienen de
fumar y consumir alcohol con más frecuencia que lo
no vegetarianos, además que han demostrado perfiles
culturales más altos y frecuentemente pertenecen a
niveles socioeconómicos más elevados (Rudloff, et
al., 2019).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

66

�Artículo Original

Otro elemento vinculante a propósito de la
motivación entre flexitarianos y vegetarianos resulto
el factor económico. Un porcentaje importante en
ambos grupos de entrevistados destacaron que la
adquisición mucho más limitada en cantidad y
frecuencia de carnes y productos de origen animal,
que tradicionalmente han sido de los alimentos más
costosos en el mercado, incide positivamente en su
presupuesto; lo cual propone seguir investigando
sobre la vinculación del poder adquisitivo, el nivel
socioeconómico, y el acceso real a los alimentos de
esta población. El factor económico, junto al acceso
a información nutricional realmente técnica, podrían
eventualmente estar vinculado a la imposibilidad de
incorporar regularmente alimentos que ayudarían a
brindarle una mejor adecuación a sus dietas en
algunos de los nutrientes estudiados; es el caso de
semillas y frutos secos (anacardos, maní, ajonjolí,
linaza, etc.) así como el aguacate, algas y algunos
tipos de aceites (oliva, canola, semilla de uva) cuyos
precios en el mercado podrían ser actualmente de
difícil acceso para el consumidor promedio y por ello
ver limitado el consumo de los mismos. Del mismo
modo, el tema económico podría estar incidiendo en
la imposibilidad de la suplementación regular con
vitamina B12 que estas personas requieren
regularmente.
Por otro lado, los veganos tienen una visión muy
distinta y depurada de razones que justifican sus
prácticas alimentarias. Señalan, a través de nuestro
estudio, que contrarrestar los deterioros ecológicos
en el planeta debido en gran medida a nuestros
actuales patrones de consumo (incluyendo el
alimentario) y el maltrato propiciado a los animales
en la cadena agroalimentaria, son los criterios
fundamentales de su veganismo. En menor grado en
el grupo de vegetarianos algunos entrevistados ya
proponían estas premisas, pero son los veganos
quienes las hacen fundamentales; demostrando un
probable trayecto evolutivo en la profundización y
consolidación de hábitos alimentarios basados en
productos vegetales más exclusivos, y con un
carácter contestatario y alternativo hacia un modelo
alimentario cuestionado en múltiples ámbitos por sus
impactos negativos e indeseables tanto en lo personal
como en lo colectivo.
Estas reflexiones podrían tener implicaciones para
educar nutricionalmente; a los consumidores en
general para a comer de manera más saludable

basándose en productos naturales y de origen
vegetal, así como en aquellos que ya han asumido
patrones dietéticos vegetarianos para adaptar los
contenidos de formación al momento evolutivo que
transitan, haciendo de la educación nutricional una
herramienta más útil y pragmática. De igual modo
esta caracterización descrita, heterogénea pero
inclusiva a la vez en las formas de “ser” vegetariano,
posee implicaciones para productores y vendedores
de alimentos, quienes tienen un enorme desafío para
adaptar sus estrategias a las nuevas tendencias en
alimentación y consumo (Ion 2007).

Conclusiones
En general la muestra evaluada y categorizada en
veganos, vegetarianos y flexitarianos, evidenció una
mayoritaria y amplia adecuación a través de los
parámetros antropométricos y dietéticos estudiados.
Sin embargo, más particularmente, solamente el
grupo de vegetarianos logró un perfil calórico
proporcionado dentro de los valores de referencia
establecidos para la población venezolana.
Aunque los participantes demostraron ingestas
adecuadas de grasas poliinsaturadas, se encontraron
déficits marcados para los grupos de vegetarianos y
veganos. Sobre el grupo de minerales estudiados se
observó una amplia adecuación para el calcio, zinc,
magnesio y hierro para el grupo general; pero se
encontraron diferencias significativas de déficit de
calcio y zinc en veganos, así como excesos de hierro
y magnesio en los grupos de vegetarianos y veganos.
Todas las categorías muestrales demostraron una
amplia oferta de vitaminas A y C en sus dietas, así
como también un notable déficit general de B12.
Aunque los criterios motivacionales por los cuales
las personas entrevistadas se definían como
vegetarianas fueron muy heterogéneos, se apreció
una tendencia común entre flexitarianos y veganos
por la salud y el adelgazamiento como razón
principal; así como la economía que les puede
representar una dieta libre o disminuida en productos
de origen animal. Mientras que el grupo de veganos
manifestó a la ecología y el maltrato animal como
razones principales de su orientación alimentaria.
Estos resultados pueden tener implicaciones
inmediatas e importantes en materia de educación
nutricional; recomendando enfocar sus contenidos en

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

67

�Artículo Original

función a las diferencias propias de cada categoría de
la población vegetariana. De igual modo pueden ser
la base para promocionar las ventajas nutricionales
de un mayor y mejor consumo de alimentos de origen
vegetal dirigidos a la población general, e
importantes para productores y vendedores de
alimentos ante la constante necesidad de adaptar sus
estrategias a las nuevas tendencias en alimentación y
consumo.

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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

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�Artículo de Revisión

COMPONENTES ALIMENTICIOS, ESTADO DE ÁNIMO Y SU RELACIÓN CON EL SISTEMA
INMUNE EN COVID-19
FOOD COMPONENTS, MOOD AND THEIR RELATIONSHIP WITH THE IMMUNE SYSTEM IN COVID-19.

Interián-Gómez Leticia*, Aguila-Gutiérrez Sara Elena*, Esquivias-López Katia Marisol*, Pulido-De la Cruz
Victoria Alejandra*, Silva-Arzola Nestor Joshue* González-Becerra Karina*.
*Universidad de Guadalajara, Guadalajara, México.

RESUMEN
Introducción: El SARS-CoV-2 causante del Covid-19 no solo afecta al sistema inmunológico, sino también el confinamiento
tiene un gran impacto sobre la salud mental y fisiológica de la población. Objetivo: Describir los componentes alimenticios
que mejoran el estado de ánimo y su influencia en el fortalecimiento del sistema inmune de la población, durante la pandemia
por Covid-19. Material y Método: Se consultaron las bases de datos como Google Scholar y PubMed (MEDLINE), y se
incluyeron artículos originales y de revisión. Resultados: Los componentes bioactivos presentes en los alimentos como
probióticos, triptófano, L-teanina y antioxidantes, mejoran el estado de ánimo (tristeza, ira, angustia), incluso ayudan a reducir
niveles de estrés, ansiedad y depresión; a su vez los probióticos, L-teanina, vitamina C y vitaminas liposolubles (A, D y E)
muestran un impacto positivo en el sistema inmunológico. Conclusiones: De acuerdo con la presente revisión, los principales
compuestos que se destacan por promover un estado de calma y relajación son el triptófano, la L-teanina y polifenoles
encontrados en arándanos y uva morada clase Concord, entre otros alimentos. Probióticos de los géneros Lactobacillus y
Bifidobacterium mejoran los estados de ansiedad y depresión. Por su parte, ha sido estudiado el efecto en la respuesta inmune
de las vitaminas A, D, E y C, así como de probióticos del género Lactobacillus. Por último, los probióticos y L-teanina destacan
por mejorar el estado de ánimo, así como la respuesta inmune.
Palabras Clave: Covid-19, compuestos bioactivos, estado de ánimo, sistema inmune.

ABSTRACT
Introduction: The SARS-CoV-2 that causes Covid-19 not only affects the immune system, but also confinement has a great
impact on the mental and physiological health of the population. Objective: To describe bioactive compounds of food that
improves mood and their influence on strengthening the immune system of the population, during the Covid-19 pandemic.
Material and method: Databases such as Google Scholar and PubMed (MEDLINE) were consulted, and original and review
articles were included. Results: The bioactive components present in food such as probiotics, tryptophan, L-Theanine
improve mood (sadness, anger, anguish), even can reduce levels of stress, anxiety and depression. Probiotics, L-Theanine,
antioxidants such as vitamin C, tryptophan and fat-soluble vitamins (A, D and E) showed a positive impact on the immune
system. Conclusion: According to our review, the main compounds in promoting a calm and relax mood are tryptophan, LTheanine and polyphenols found in Blueberries and Concord class purple grapes among others. Lactobacillus probiotics and
Bifidobacterium probiotics improve anxiety and depression. Also, it has been studied the effect in the immune response of
vitamins A, D, E and C, such as Lactobacillus probiotics. Lastly, probiotics and L-Theanine stand out in improving mood and
immune response.
Key words: Covid-19; bioactive compounds, mood, immune system.
Correspondencia: Karina González-Becerra kariglezb@gmail.com
Recibido: 22 de abril 2021, aceptado: 10 de septiembre 2021
©Autor2021
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn20.4-7
Citation: Interián-Gómez L., Aguila-Gutiérrez S.E., Esquivias-López K.M., Pulido-De la Cruz V.A., SilvaArzola N.J. González-Becerra K. (2021) Componentes alimenticios, estado de ánimo y su relación con el
sistema inmune en covid-19. Revista Salud Pública y Nutrición, 20 (4), 73-86.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

73

�Artículo de Revisión

Introducción
El COVID-19 es la enfermedad transmitida por un
nuevo tipo de coronavirus SARS-CoV-2
caracterizada por presentar síntomas leves del
resfriado común (fiebre, tos seca, dolor de cabeza,
dolor muscular, etc.) y resfriado severo (dificultad al
respirar) que desencadenan la muerte (Butlera y
Barrientos, 2020; Shakoor et al., 2021). La forma de
actuar del virus SARS-CoV-2 es infectar las células
humanas por la unión de sus proteínas de pico (S) a
la enzima angiotensina-2 (ACE2). La ACE2 se
expresa en las células pulmonares AT2, células
epiteliales del esófago y en los enterocitos del íleon
y el colon (Infusino et al., 2020). La investigación de
esta enfermedad ha permitido crear una vacuna con
un alto grado de efectividad, pero aún hay retos que
alcanzar (Wibawa, T. 2020).
En todo el mundo, el confinamiento por la pandemia
de COVID-19 ha tenido un gran impacto en la salud
mental de la población, generando tensión emocional
que contribuye a presentar ansiedad, estrés y
depresión (Speth et al., 2020; Van-Rheenen et al.,
2020; Dubey et al., 2020). Tal parece que el estado
de ánimo tiene una influencia negativa sobre el
sistema
inmunológico,
confiriendo
mayor
vulnerabilidad
a
desarrollar
enfermedades
infecciosas; desencadenando cambios fisiológicos en
el sistema nervioso central, órganos y tejidos
periféricos. Por lo que se propone que las emociones
negativas pueden tener un impacto nocivo para la
salud, una propuesta es a través del debilitamiento
del sistema inmunológico y el sistema endocrino
(Camacho Arroyo, I. 2020). En este sentido se ha
demostrado que existen compuestos bioactivos
presentes en los alimentos que pueden alterar las
emociones y/o tener influencia sobre el sistema
inmunológico. Entre ellos se encuentran los
probióticos, el triptófano, la L-teanina y los
antioxidantes que mejoran el estado de ánimo. A su
vez algunos de éstos muestran también efecto
positivo en el sistema inmunológico como los
probióticos, el triptófano y la L-teanina; así mismo se
ha demostrado la efectividad de las vitaminas A, D,
C y E en el reforzamiento del sistema inmune. Por lo
anterior en una dieta saludable debe incluir alimentos
ricos en los componentes antes mencionados para
tener efectos antiinflamatorios e inmunoreguladores,
los cuales modifican el sistema adaptativo que
elimina las amenazas de patógenos (Butlera y
Barrientos, 2020; Goncalves-Mendes et al., 2019;

Szodoray, et al., 2010) mejorando el bienestar físico
y mental.
Por lo tanto, el objetivo de la presente investigación
fue describir los componentes alimenticios que
mejoran el estado de ánimo y su influencia en el
fortalecimiento del sistema inmune de la población,
durante la pandemia por Covid-19.
Material y Método
Se realizó la búsqueda de artículos científicos en el
periodo de septiembre del 2020 al mes de abril del
2021 en buscadores como Google Scholar, PubMed,
SciELO y Dialnet, utilizando las palabras clave:
COVID-19, SARS-CoV-2, nutrition and COVID-19,
immune system in COVID-19, anxiety and COVID19, mood and immune system, components and
mood, nutrients and immune system, vitamins and
mood, tryptophan and mood, probiotics on mood and
immune system. Las editoriales consultadas fueron
Elsevier, Springer, Wiley, Cambridge University
Press, MDPI entre otras.
La selección de artículos se realizó con base en los
siguientes criterios: a) artículos publicados del 2010
al 2020, b) artículos originales y de revisión escritos
en inglés, c) estudios directamente relacionados con
el objetivo de búsqueda y d) estudios realizados en
personas adultas. Dentro de las limitaciones del
estudio se obtuvo que la información de los artículos
se actualiza constantemente con respecto al covid-19,
se detectó un déficit de estudios sobre covid-19 y su
relación con componentes alimenticios, sistema
inmunológico y estado de ánimo durante la búsqueda
y revisión de los estudios científicos.
De acuerdo con la Real Academia española las
definiciones de términos de importancia en el
presente artículo se describen a continuación:
Ansiedad: estado de inquietud o zozobra del estado
de ánimo. Estrés: tensión provocada por situaciones
agobiantes que originan reacciones psicosomáticas o
trastornos psicológicos que van de leves a severos.
Depresión: síndrome caracterizado por una tristeza
profunda y por la inhibición de las funciones
psíquicas, a veces con trastornos neurovegetativos.
Pandemia: enfermedad epidémica que se extiende a
muchos países o que ataca a casi todos los individuos
de una localidad o región. Los compuestos bioactivos
se definen como los componentes de los alimentos

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

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�Artículo de Revisión

que influyen en las actividades celulares y
fisiológicas obteniendo, tras su ingesta, un efecto
beneficioso para la salud. Sistema inmune: respuesta
o reacción que ocurre dentro de un organismo con el
propósito de defenderse de invasores extraños.
Resultados
Se partió de 1,442 artículos que contenían las
palabras clave (mencionadas en el apartado de
metodología) en el título o abstract de los artículos.
En el primer filtro se excluyeron aquellos que en el
título o resumen especificaran que fueron realizados
en animales, estudios en otros grupos de edad (niños,
adolescentes o ancianos) y componentes dirigidos a
mejorar otras condiciones fisiológicas como la
memoria y/o sueño, así como alimentos asociados
con la sensación de bienestar por su alto contenido
en azúcares. Posterior a este filtro se seleccionaron
91 artículos los cuales fueron analizados
completamente y de estos se eliminaron 53 por no
tener resultados que aportaran a cumplir con el
objetivo de la presente revisión es decir que no se
demostraba el efecto del componente bioactivo sobre
el estado de ánimo y/o el fortalecimiento del sistema
inmunológico.

Finalmente, se incluyeron 38 artículos a la sección de
desarrollo y discusión de los cuáles 11 artículos
fueron sobre antecedentes de covid-19 estado de
ánimo y sistema inmunológico, 27 sobre compuestos
bioactivos de los cuales 15 mostraron información
estadísticamente significativa acerca del efecto de
algún compuesto bioactivo sobre las emociones y
sistema inmune; con los que se construyeron la Tabla
1 que describe los efectos de componentes
alimenticios sobre el estado de ánimo y la tabla 2 que
describe los efectos de compuestos alimenticios
sobre el sistema inmune. Las tablas se realizaron
considerando los siguientes aspectos: alimento,
componente alimentario, efecto observado en algún
estado de ánimo y/o el sistema inmune y dosis
propuesta a la que se obtiene el beneficio descrito.
Como limitaciones de los resultados fue que no se
evaluó el riesgo de sesgo de los artículos incluidos en
la presente revisión sin embargo todos fueron
artículos publicados en revistas indexadas en el
Journal Citation Reports de Clarivate Analytics con
factor de impacto mayor a 1 lo que sugiere una
calidad adecuada de los artículos incluidos en la
presente revisión.

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�Artículo de Revisión

Tabla 1. Efectos de componentes alimenticios en estado de ánimo.
Fuente

Compuesto

Tipo de ensayo

Dosis

Efecto observado

3 g liofilizado,
probióticos
(OmniBiotic)

Los pacientes que recibieron
suplementos probióticos
disminuyeron
significativamente las
puntuaciones totales del
Inventario de Depresión de
Beck.

2g de polvo
liofilizado,
probióticos
Ecologic Barrier
(probióticos de
Winclove)

Se mostró una reducción en
la depresión, así como la
reducción de la rumia y los
pensamientos agresivos.

Probióticos

(Akkasheh et al.,
2016)

(Steenbergen et
al., 2015

Lactobacillus
acidophilus,
Lactobacillus casei,
Bifidobacterium
bifidum
Probióticos de múlti
especie de
Bifidobacterium

(Khalid et al.,
2017)

Flavonoides

(Haskell-Ramsay,
Stuart, Okello y
Watson, 2017)

Antioxidantes

(Yoto, Motoki,
Murao y
Yokogoshi, 2012)

L-teanina

(Lindseth, Helland
y Caspers, 2015)

Triptófano

Ensayo clínico
aleatorizado, doble
ciego, 20 participantes
control recibieron un
placebo y 20
participantes
suplemento probiótico
en adultos sanos.

Alimentos en los que
encuentran

Bebidas lácteas con
probióticos, yogur,
chucrut, kombucha,
suplementos

Arándanos, moras,
Dosis de una
Menor riesgo de desarrollar
fresas, zarzamoras,
Ensayo experimental
bebida de
depresión; menor deterioro
frutas cítricas,
aleatorizado, placebo
arándanos que de procesos cognitivos que
chocolate, nueces,
doble ciego en 21
contiene 253 mg mantienen la depresión y el bebidas derivadas de la
adultos jóvenes sanos.
de antocianina
estado de ánimo estable.
uva como el vino tinto,
té verde y negro.
200 mL de jugo
El jugo de uva mejora el
Ensayo experimental
de uva morada estado de ánimo en adultos
aleatorizado, doble
Welch's + 30 mL jóvenes sanos, sintiéndose
Fresas, Moras, Uvas
ciego, en 20 adultos de cordial sabor a más tranquilos después de la
jóvenes sanos.
grosella negra uva morada en comparación
Schweppes
con el placebo.
Ensayo experimental
cruzado, aleatorizado, y 200 mg con 250
Efecto antiestrés
Hojas de Té verde
controlado en 14
mL de agua
personas sanas.
Ensayo cruzado
Disminución de ansiedad y
10 mg/kg de peso
aleatorizado, en 25
mejoría en el estado de
corporal/día
personas jóvenes sanas.
ánimo.

Suplementación y
proteína dietética.

Tabla 2. Efectos de compuestos alimenticios en el sistema inmune.
Fuente

Compuesto

Tipo de ensayo

Dosis

Efecto observado

(Berggren, Probióticos
Reducen el riesgo de contraer
Estudio aleatorizado,
LazouSuplementación
L. Plantarum
infecciones virales de personas
doble ciego y
Ahrén,
9
HEAL0 y L.
sanas, así como también reduce los
diaria con 10
placebo en 272
Larsson,
paracasei
episodios y número de días con
UFC*
adultos sanos.
Önning,
8700
síntomas.
2011)
Ensayo aleatorizado,
Promueve un nivel plasmático más
(Goncalvesdoble ciego,
600.000 UI
alto de TGFβ en respuesta a la
Mendes et Vitamina D
controlado con
diarias*
vacunación contra la influenza sin
al., 2019
placebo en adultos
mejorar la producción de anticuerpos.
de más de 65 años.
Estudio con el
La exposición a la vitamina D durante
objetivo de
4400 UI/d en 26
el desarrollo fetal influye en el
investigar si la
cordones
sistema inmunológico del recién
(Hornsby et
vitamina C ayuda a
umbilicales y
nacido, que puede contribuir a la
Vitamina D
al., 2018)
la inmunidad
400 UI/d en 25
protección contra los resultados
neonatal en la
cordones
relacionados con el asma, incluidos
suplementación
umbilicales.
los infecciosos, en los primeros años
materna.
de vida.
Ensayo controlado
La vitamina E en complemento con el
(Hemila,
aleatorio en hombres
Vitamina E
50 mg/dl
ejercicio redujo la incidencia de
2016)
fumadores de 50 a
neumonía en un 69%.
69 años
Ensayo aleatorizado
doble ciego y
Pacientes con
Correlación positiva de células NK,
placebo en 25
(Szodoray
Ssj con 2 μmol/, Th17, lo que confirma que la vitamina
Vitamina A
pacientes con
et al. 2020)
2.5 μmol/,
A es un regulador de procesos
Síndrome Sjören
pacientes sanos
inmunitarios.
primario (Ssj) y 15
personas sanas.
(WaqasEstudio con el
Khan,
objetivo de
11g por 24 hrs
Hemodinámicamente comenzó a
Parikh,
investigar si la
por punción
mejorar, la radiografía de tórax
Vitamina C
Megala y
vitamina C ayuda a
intravenosa
mostró una mejoría en la neumonía,
Predeteanu
la recuperación de
continua
saturación de oxígeno 92%
, 2020)
COVID-19
Ensayo comparativo
(Kurihara
aleatorizado, doble
Suprimió significativamente la
et al.,
L-teanina
ciego y de grupos
700 mg/día
incidencia del resfriado común en
2010)
paralelos en 176
comparación con el grupo placebo.
adultos.
* UFC: unidades formadoras de colonias; *UI: Unidad internacional; * µl: Microlitro.

Alimentos en los
que encuentran

Bebidas lácteas con
probióticos, yogur,
chucrut, kombucha,
suplementos

Salmón, Trucha,
Sardina

Suplementación

Aceites y
almendras.

Zanahoria, Hígado y
espinacas.

Frutas cítricas:
Limón, Naranja,
Kiwi.

Suplementación

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�Artículo de Revisión

Discusión
COVID-19 y su impacto en la salud emocional
El COVID-19 es la enfermedad transmitida por el
coronavirus SARS‐CoV‐2, la estructura es esférica y
su genoma está constituido por RNA de cadena
sencilla. Tiene una envoltura lipídica con tres
proteínas ancladas en ellas: E (envoltura), M
(membrana) y S (spike), que le da la apariencia de
corona, además su tiempo de incubación promedio es
de 5 a 14 días (Díaz-Castrillón y Toro-Montoya,
2020). A su vez, la infección ocasionada por el
SARS‐CoV‐2 se asocia con problemas en vías
respiratorias que van desde síntomas leves a severos
que pueden desencadenar en la muerte (Butlera y
Barrientos, 2020; Shakoor et al., 2021).
Por otro lado, se ha demostrado que durante la
cuarentena los síntomas psicológicos como el estrés,
ansiedad y depresión han aumentado y se asocian con
el tiempo extendido de confinamiento, así también
con las afectaciones directas que ocasiona el SARS‐
CoV‐2 al sistema nervioso central por su potencial
capacidad neuro-invasiva que pudieran ocasionar
alteraciones en la salud emocional de personas que
padecen o han padecido esta enfermedad (Speth et
al., 2020; Van-Rheenen et al., 2020; Dubey et al.,
2020). El estrés desencadena varios cambios
fisiológicos en el sistema nervioso central, órganos y
tejidos periféricos entre ellos el incremento de
hormonas como el cortisol que produce efectos
negativos sobre el organismo (Jaatinen et al., 2014),
además el estrés disminuye las defensas del cuerpo
dependiendo de la diversidad de factores como la
duración, la reacción o la percepción del individuo a
la condición estresante afectando además la
conducta, capacidad de concentración y de
memorización (Naranjo-Pereira, 2009).
Referente a los datos de estrés y ansiedad, China es
uno de los países con cifras más altas, el 25% de la
población general ha presentado niveles moderados
y severos de ansiedad o síntomas relacionados al
estrés en respuesta a la pandemia; asimismo, se ha
estudiado el impacto en población estadounidense
que previo a la pandemia ya presentaba problemas
mentales; en dicha población de estudio se vieron
acentuados éstos y otros desórdenes emocionales
como xenofobia, miedo a la contaminación, entre
otros (Asmundson et al., Ingram, Maciejewski y
Hand, 2020). En este sentido, otro estudio realizado

en China, evaluó el impacto psicológico de 1,210
personas, y se encontró que el 28.8% presentó
síntomas de ansiedad de moderados a graves, el
16.5% síntomas depresivos igualmente de
moderados a graves y el 8.1% niveles de estrés
elevados (Wang et al., 2020).
Por su parte, en un estudio de España realizado por
Pérez y cols., se analizó el estado de ánimo de 1,014
adultos mostrando una correlación directa entre el
COVID-19 y los estados de tristeza-depresión,
ansiedad y enojo representando el 51% de la
población estudiada (Pérez-Fuentes, Molero-Jurado,
Martos-Martínez y Gázquez-Linares, 2020),
mientras que otro estudio realizado en Croacia en
3,027 adultos (70% mujeres) donde se investigó el
efecto del confinamiento por COVID-19 en los
cambios de humor, se demostró que tanto hombres
como mujeres se sintieron asustados (P &lt;0,001),
desanimados (P &lt;0,001) y tristes (P &lt;0,001) con la
situación actual (Đogaš et al., 2020).
Es indiscutible que el confinamiento por COVID-19
representa una situación estresante para las personas
volviéndolas más vulnerables a experimentar
sensación de miedo, tristeza, enojo, así como
ansiedad o depresión que, de acuerdo con NaranjoPereira son las manifestaciones psicológicas más
peligrosas que pueden disminuir significativamente
la calidad de vida de quienes lo padecen.
Si bien son más los estudios que refieren y evalúan
el impacto psicológico de estrés por el
confinamiento, es importante resaltar que la ansiedad
y depresión pueden presentarse en personas positivas
a COVID-19 por el efecto neuro-invasivo observado
como manifestaciones de agitación, confusión,
convulsión y posible daño neuronal en el tracto
corticoespinal; no obstante, ningún estudio refiere si
esta condición emocional persiste después de haber
cesado la infección.
Por lo tanto, es de suma importancia proponer un
cambio de hábitos en la sociedad que ayude a atenuar
los efectos psicológicos de estrés, ansiedad y
depresión; uno de ellos es a través del consumo de
alimentos mínimamente procesados que contengan
componentes bioactivos que muestran beneficios en
el estado de ánimo y por ende en el sistema nervioso
para modular esta situación de tensión emocional
(Yoto, Motoki, Murao y Yokogoshi, 2012).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

77

�Artículo de Revisión

Componentes bioactivos, su relación con emociones
y sistema inmune
Como medidas de prevención para frenar los
contagios de COVID-19, se estableció un
confinamiento domiciliario, trayendo como
consecuencias cambios en los hábitos alimenticios y
comportamientos cotidianos (distanciamiento físico
y autoaislamiento) sin olvidar que los contagios
incrementaron, por lo que el estrés aumentó de
manera significativa. El estrés se asocia con hábitos
de consumo poco saludables como comer en exceso
y con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades
que se ha reportado que aumenta el riesgo de
complicaciones severas por COVID-19 (Dubey et
al., 2020; Speth et al., 2020; Van-Rheenen et al.,
2020; Đogaš et al., 2020). Por su parte, diversos
autores han descrito que componentes bioactivos
presentes en los alimentos como el triptófano, Lteanina, antioxidantes y los probióticos benefician el
estado de ánimo cuando se incluyen de manera
regular en la dieta diaria.
A continuación, se describen los principales
componentes bioactivos reportados que tienen un
efecto positivo sobre el estado de ánimo y/o sobre el
sistema inmunológico.
Triptófano
El triptófano (TRP) es un aminoácido esencial
mayormente empleado en la síntesis de proteínas;
también es precursor de la síntesis de serotonina a
nivel intestinal, cerebral y sistema nervioso central.
A nivel intestinal, la serotonina modula el
peristaltismo y produce una respuesta inflamatoria.
Por otro lado, la disminución aguda de TRP en la
dieta provoca niveles bajos de serotonina a nivel
cerebral produciendo clara dificultad en el control del
estado de ánimo en personas sanas, pero con
predisposición genética a presentar depresión, no
obstante, en pacientes con depresión esta
disminución puede derivar en un cuadro depresivo
agudo severo (Jenkins, Nguyen, Polglaze y Bertrand,
2016). Asimismo, aproximadamente un 4% del
triptófano ingerido es empleado por el microbiota
intestinal que lo transforma en diversos metabolitos
con
efectos
antiinflamatorios.
Está
bien
documentado que altos niveles de estrés emocional o
fisiológico pueden alterar la composición de la
microbiota intestinal y con ello el metabolismo del
TRP que puede inducir un incremento de cortisol y

permeabilidad intestinal que finalmente conlleva a
una respuesta inmune disminuida (Gao et al., 2018).
Un estudio realizado en 2015 evaluó los efectos del
TRP dietético en 25 sujetos jóvenes sobre el estado
de ánimo positivo (alegría, entusiasmo, etc.) y estado
de ánimo negativo (tristeza, ira, miedo, etc.); así
como en trastornos de ansiedad y depresión. Se
administró una dieta baja en TRP (&lt;5 mg/kg de peso
corporal/día) y una dieta alta en TRP (&gt;10 mg/kg de
peso corporal/día) durante 4 días, ofreciendo
alimentos con TRP (queso mozzarella, productos de
soya, semillas de calabaza y claras de huevo). Se
utilizó la escala de ansiedad de autoevaluación de
Zung para evaluar y cuantificar la ansiedad de los
participantes en las últimas 24 horas, el estado de
ánimo se midió utilizando el PANAS (Programa de
Afecto Positivo y Afecto Negativo) y se evaluó la
tendencia hacia un estado depresivo empleando la
escala de depresión SDS de Zung. Como resultado,
se encontró una mejoría en el estado de ansiedad y
menor tendencia a la depresión en los participantes
que tuvieron una dieta alta en TRP, asimismo, los
resultados del test PANAS sobre el estado de
irritabilidad demostraron puntuaciones positivas más
altas cuando se consumía una dieta alta en TRP
(Lindseth, Helland y Caspers, 2015). A su vez, Bravo
y cols. concuerdan con lo anterior, en cuyo estudio se
muestra una respuesta positiva en el estado de ánimo
tras la ingesta de cereales enriquecidos con TRP en
35 adultos de mediana edad y ancianos voluntarios
durante 3 semanas; en la primer semana consumieron
cereales (22.5 mg de TRP en 30 g de cereales por
dosis) en el desayuno y la cena, en la segunda semana
consumieron cereales con dosis más alta de TRP (60
mg de TRP en 30 g de cereales por dosis) en el
desayuno y cena y en la tercer semana dieta habitual.
Se monitorearon por tres semanas y analizaron
muestras de orina para medir la serotonina total.
Como resultado encontraron que los cereales con
dosis más altas de TRP aumentaron los niveles de
serotonina en orina y mejoraron los síntomas de
depresión de acuerdo con el test de Beck (Bravo et
al., 2013). A través de una adecuada ingesta de TRP
es posible mantener el equilibrio entre la tolerancia
inmunológica intestinal y el mantenimiento de la
microbiota (Gao et al., 2018) como vía reguladora de
las respuestas inflamatorias (Marsland, 2016).
Estos estudios, aunque concuerdan con el rol
predominante del triptófano y sus metabolitos en la
homeostasis de la microbiota y el sistema inmune, así

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

78

�Artículo de Revisión

como su papel en el estado de ánimo, no todos
resaltan el rol que juega la vitamina B6 en el
transporte del triptófano desde el torrente sanguíneo
al cerebro para posteriormente ser convertido en
serotonina. Por otro lado, las muestras de sujetos de
estudio son pequeñas y no se incluyen personas con
un diagnóstico definido de ansiedad o depresión, ni
tampoco con antecedentes familiares identificados;
es importante resaltar que, aunque las dosis y tiempos
de tratamientos fueron diferentes en cada estudio,
son claros los efectos positivos del TRP en el estado
de ánimo tanto en personas jóvenes como adultos
mayores consumiendo alimentos enriquecidos en
este aminoácido.
L-Teanina
La L-Teanina es otro aminoácido que se encuentra de
forma natural en el té verde y otras plantas
(Sakamoto, Pereira, Bueno y Santos, 2019), su
función es bloquear la unión del ácido L-glutámico a
los receptores de glutamato en el cerebro e inhibir la
excitación de las neuronas corticales mostrando
efectos antiestrés. En un estudio en 2012, se
investigó los efectos de la L-teanina sobre el estrés
psicológico en 14 personas sanas durante 7 días,
sometiendo a cada uno a tres sesiones por separado
administrando por vía oral 200 mg de L-teanina más
placebo (Dextrina), 100 mg de cafeína más placebo
o solo placebo en conjunto con 250 mL de agua. Se
les midió la presión arterial y se expusieron a 3
sesiones de carga de estrés, realizando en cada una
de ellas tareas mentales y tareas de estrés físico
después de cada tratamiento. La evaluación fue con
el Profile of Mood States (POMS) para medir el
estado de ánimo de tensión y ansiedad; los resultados
de las puntuaciones de POMS indicaron que la Lteanina muestra efecto anti estrés ya que disminuyó
significativamente la presión arterial a través de
inhibir la excitación de las neuronas corticales y la
respuesta de activación nerviosa simpática en
presencia de estrés, además, la ingesta de L-teanina
mejoró el estado de ánimo de los participantes al
reducir la tensión y la ansiedad causadas por el estrés
psicológico en comparación con el placebo (Yoto,
Motoki,
Murao
y
Yokogoshi,
2012).En
comparación, otro estudio evaluó el efecto de una
bebida nutritiva a base L-teanina sobre el estado de
ánimo y un factor de estrés cognitivo. La
investigación se realizó en 34 adultos sanos de entre
18 y 40 años. Se evaluó el rendimiento cognitivo y la
actividad oscilatoria alfa del estado de reposo

(potencial neurofisiológico) con la magneto
encefalografía (MEG). El estado de estrés, como el
estado de ánimo y fatiga fueron evaluados antes y
después de esta herramienta empleando test de Índice
de ansiedad STAI-S (State-Trait Anxiety Index). El
resultado apoya los efectos antiestrés de L-teanina,
ya que el consumo de 200 mg de la bebida nutritiva,
con dosis pequeñas de 1 mg de fosfatidilserina, 25
mg de alfa glicerilfosforilcolina y 10 mg de
manzanilla como vehículos, redujo la respuesta
subjetiva al estrés significativamente después de una
hora de ingerir la dosis y redujo el cortisol tres horas
después de ingerir la dosis (White et al., 2016). Por
otro lado, algunos autores sugieren que la L-teanina
tiene efecto en la respuesta inmune humoral
asociada con la producción de anticuerpos; en un
ensayo aleatorizado doble ciego de 5 semanas
participaron 176 hombres sanos, a los que se les
administró 2 tabletas de cistina y teanina por vía oral
después del desayuno y la cena, cada tableta con 175
mg de L- cistina más 70 mg de L -teanina para tratar
los síntomas de la resfriado común, obteniendo una
reducción significativa de incidencia de resfriado y
síntoma de fiebre (Kurihara et al., 2010). A pesar de
estos hallazgos, es importante realizar más estudios
para concretar que L-teanina tiene un efecto en el
estado inmune, ya que en esta revisión no se
encontraron más estudios para determinar que su uso
de forma individual es efectivo para reforzar la
respuesta inmune.
Antioxidantes
Los antioxidantes son un grupo de compuestos que
se encuentran en los alimentos, dentro de sus
principales beneficios se encuentra prevenir los
efectos de radicales libres en funciones fisiológicas
en humanos.
Un ensayo clínico aleatorizado a doble ciego en 20
adultos sanos midió el efecto de los polifenoles en
estado de ánimo subjetivo (calma, alerta, relajado,
tenso); los compuestos fenólicos que se encuentran
en las bayas de uvas se han relacionado con aumento
de la función cerebral y estado cognitivo. En la
evaluación del estado de ánimo subjetivo se
utilizaron las Escalas de Bond-Lader; a su vez, el
contenido fenólico se determinó mediante el método
Folin-Ciocalteu. Los resultados sugieren que el
consumo de 200 mL de jugo de uva morada del cual
65% de contenido es de uva Concord, puede mejorar
el estado de ánimo en adultos jóvenes. Los

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

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�Artículo de Revisión

participantes estaban más tranquilos después de
consumir el jugo de uva en comparación al grupo
placebo, además se tuvo resultados significativos en
el tiempo de atención compuesta (p = 0,047) y
aumento en las calificaciones de calma (p = 0,047)
(Haskell-Ramsay, Stuart, Okello y Watson, 2017).
Un estudio realizado por Khalid en 2017 evaluó el
cambio del estado de ánimo en 21 adultos sanos a los
que se les entregó una bebida con un total de 253 mg
de antocianinas y una bebida placebo de vitamina C
con fructosa. Los participantes asistieron al
laboratorio durante un mínimo de tres a siete días. El
resultado mostró un efecto agudo tras el consumo de
flavonoides de arándanos sobre el afecto positivo y
ningún efecto sobre el afecto negativo en adultos
jóvenes sanos, esto se debe a que los flavonoides se
han asociado con la función ejecutiva (FE), una FE
deteriorada mantiene un estado de depresión y estado
de ánimo bajo y una FE mejorada reduce los procesos
cognitivos depresivos (Khalid et al., 2017).
Consistente con este resultado Haskell en el 2017
evaluó la mejoría del estado de ánimo en adultos
jóvenes sanos tras la suplementación con jugo de uva
morada. Se realizó con 20 participantes, se
administró el tratamiento (200 mL de jugo de uva
morada y 30 mL de cordial sabor grosella negra) y el
placebo (200 mL de jugo de uva blanca, 10 mL de
cordial sabor grosella negra y 20 mL de agua fría).
Como resultado obtuvieron que el jugo de uva
morada aumentó las calificaciones de calma en los
pacientes, mejorando su estado mental ante cualquier
alteración causado por ansiedad o depresión (Haskell
et al., 2017).
En la tabla 1 se muestran los compuestos bioactivos
en los que se observaron efectos positivos sobre el
estado de ánimo.
Vitamina C
La vitamina C es un antioxidante que protege del
daño oxidativo generado durante el metabolismo
celular o por exposición a toxinas y contaminantes
externos, a la vez tiene un efecto en el sistema
inmune innato ya que estimula la migración de
neutrófilos al sitio de la infección; su acumulación en
las células de neutrófilos puede mejorar la
quimiotaxis, la fagocitosis y la eliminación
microbiana (Carr y Maggini, 2017).
Waqas-Khan y cols., realizaron un estudio en
pacientes de 74 años con el diagnóstico de COVID-

19 con síntomas de fiebre baja, tos seca y disnea.
Durante la exploración presentaron los siguientes
signos vitales: temperatura de 37.7°, presión arterial
de 121/82, pulso de 87 latidos por minuto (lpm),
frecuencia respiratoria de 16 y saturación de oxígeno
del 87%. El séptimo día intrahospitalario se inició
con una dosis alta de Vitamina C; 11g por 24 hrs por
punción intravenosa continua hasta el día 16
intrahospitalario. Como resultado, el estado clínico
mejoró lentamente. El soporte de noradrenalina se
suspendió al día noveno, la radiografía de tórax
mostró una mejoría en la neumonía, su estado
respiratorio continuó mejorando con una saturación
de oxígeno de 92% y sin necesidad de ventilación
mecánica, por lo que se le atribuye la mejora a la
administración de Vitamina C en conjunto con los
medicamentos utilizados (Waqas-Khan, Parikh,
Megala y Predeteanu, 2020).
En nuestra revisión no se encontraron estudios sobre
su efectividad de la vitamina C en el estado de ánimo
y en la tabla 2 se muestran los componentes que
mostraron efectos positivos sobre el sistema inmune.
Probióticos
Los probióticos son microorganismos vivos que
mejoran el balance de la microbiota intestinal; sus
efectos benéficos sobre la salud humana los ejercen
a través del eje cerebro-intestino cuya comunicación
se genera a través del nervio vago, vía
neuroendocrina y rutas de respuesta inmune (RI); de
esta forma la inflamación intestinal puede reflejar
una subsecuente neuroinflamación. Recientemente,
se están estudiando múltiples cepas probióticas
considerándolas como tratamiento adyuvante en
cuadros depresivos. El estudio de Steenbergen L y
cols. en el 2015, realizado en 40 pacientes durante 4
semanas, empleó una suplementación con
probióticos de múltiples especies descritos en la tabla
1, como estrategia adyuvante para mejorar la
depresión. Esto se evaluó antes y después con el
Índice de Sensibilidad a la Depresión de Leiden
(LEIDS-r). Se mostró una reducción en la depresión
y los pensamientos agresivos asociados con el estado
de ánimo triste como angustia, pérdida de motivación
y expectativas sobre el futuro, etc. (Steenbergen et
al., 2015).
Estos resultados son consistentes con lo reportado
por Akkasheh y cols. en 2016, en 40 pacientes
durante 8 semanas tratados con probióticos de las

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

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�Artículo de Revisión

cepas descritas en la tabla 1. Los resultados fueron
una disminución significativa de los síntomas de
depresión según las puntuaciones totales del
Inventario de Depresión de Beck en comparación con
el placebo (almidón) (Steenbergen et al., 2015;
Akkasheh et al, 2016); no obstante, se debe
investigar sobre los fundamentos neurobiológicos de
los efectos observados en los estudios anteriores.
Además de presentar efectos positivos sobre el
estado de ánimo, otros estudios muestran que los
probióticos tienen efectos inmunorreguladores
mediante las células inmunitarias sistémicas y
mucosas, así como las células epiteliales intestinales
activando la inmunidad innata para preparar las
respuestas inmunitarias adaptativas, teniendo un
potencial
terapéutico
para
enfermedades
relacionadas con la RI, como alergia, infección viral
y potenciación de las respuestas de vacunación (Yan
y Polk, 2011). En este sentido, Berggren, A y cols.,
en el 2011 realizaron un estudio en donde se
suplementó diariamente con 109 UFC (Unidades
Formadoras de Colonias) a 272 personas sanas con
cepas probióticas L. Plantarum HEAL0 y L.
paracasei 8700: 2, durante 12 semanas. El resultado
fue que la incidencia de adquirir uno o más episodios
de infecciones virales se redujo de 67% en el grupo
control a 55% en el grupo de probióticos (p &lt;0.05),
el número de días con síntomas se redujo
significativamente (p &lt;0.05) de 8.6 días en el grupo
de control a 6.2 días en el grupo de probióticos,
durante el período de 12 semanas (Berggren, LazouAhrén, Larsson, Önning, 2011), pudiendo concluir
que las cepas probióticas de Lactobacillus,
Bifidobacterium son eficaces como tratamiento
adyuvante para mejorar o prevenir la depresión y
mejorar el sistema inmune.
Vitamina D
La Vitamina D (VD) es un precedente de la hormona
esteroidea que es esencial para el organismo humano.
Uno de sus orígenes es endógeno, cuando se expone
a la radiación ultravioleta B (UVB) en la epidermis
de la piel en donde se transforma en colecalciferol, el
cual se hidroxila en el hígado para formar 25hidroxivitamina D, que se transforma en la hormona
1,25-hidroxivitamina la cual termina en el riñón
como Calcitriol (Shakoor et al., 2021); o exógeno por
medio de la ingestión de verduras (vitamina D2,
ergocalciferol) o de origen animal (colecalciferol)
(Bizzaro, Antico y Fortunato, 2017). En 2019 se
realizó un ensayo aleatorizado con placebo en donde

se investigó si la suplementación en personas
mayores de 65 años mejoraría la RI para evitar el
riesgo de contagio por influenza; se dividieron los
voluntarios en dos grupos: el primero con un nivel
sérico de VD ≥30 ng/mL y el segundo con un nivel
&lt;30 ng/mL. Fueron asignadas al azar a uno de dos
grupos en donde uno se suplementó durante 3 meses
con una dosis de 100,000 UI durante 15 días, seguido
de una vacuna de la influenza; el otro grupo recibió
un placebo en un lapso de 3 meses, seguido de una
vacuna contra la influenza. Se concluyó que la
suplementación con VD en respuesta a la vacunación
dirige la polarización de los linfocitos hacia una RI
tolerogénica, así como impulsa un mayor nivel
plasmático de TGFβ (Factor de crecimiento
transformador-beta), sin embargo, no mejora la
reproducción de anticuerpos (Goncalves-Mendez,
2019).
Así mismo, en 2018 se realizó un ensayo clínico
aleatorizado doble ciego y controlado con placebo en
51 mujeres embarazadas con el objetivo de investigar
el efecto sobre la inmunidad neonatal de la
suplementación materna mediante el subconjunto de
muestras de sangre del cordón umbilical, las
pacientes estaban entre la 10-18 semanas de
embarazo para recibir suplementos de VD que se
dividieron en dos grupos: dosis altas 4400 UI/d de
VD (n=25) y dosis bajas de 440 UI/d de VD (n=26).
Como resultado del estudio el grupo de dosis altas
tuvo una respuesta mejorada de citocinas
proinflamatorias, brindando un beneficio en el
desarrollo en el sistema inmunológico del recién
nacido, así mismo se concluyó que la suplementación
de la VD durante el desarrollo fetal tiene un impacto
en el sistema inmunológico, ya que puede contribuir
a la protección contra el asma, e infecciones de vías
respiratorias (Hornsby, et al., 2018).
Por otro lado, se ha observado que la VD también
tiene un efecto en las emociones, al ser una hormona
neuroesteroidea única. Por medio de la regulación de
la síntesis de neurotransmisores, mejora el factor de
crecimiento nervioso, así como el estado de ánimo.
Esta vitamina está involucrada en diversos procesos
cerebrales, tales como neuroinmunomodulación,
regulación
de
factores
neurotróficos,
neuroprotección, neuroplasticidad y desarrollo
cerebral (Anglin, Samaan, Walter y McDonald,
2013). En el año 2017 se realizó un ensayo doble
ciego controlado con placebo, se trataron 33

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

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�Artículo de Revisión

pacientes de 18-70 años con depresión bipolar y
deficiencia de VD. Los sujetos fueron divididos en
dos grupos: uno con suplementación de 5000 UI de
VD y otro placebo. Para medir la depresión bipolar
se midió con puntuación MADRS (Montgomery
Asberg Depression Rating Scale), YMRS (Young
Mania Rating Scale) y HAM-A (Hamilton
Depression Rating Scale). Los principales resultados
fueron que la puntuación MADRS disminuyó
significativamente en el grupo placebo de igual
forma en el grupo con VD lo que significa que ambos
tuvieron una disminución significativa de los
síntomas de depresión (Marsh, Penny y Rothschild,
2017). Por lo que se requieren más estudios para
esclarecer el papel de la vitamina D sobre la
depresión y ansiedad.
Vitamina E
La Vitamina E es un antioxidante compuesto por
cuatro tocoferoles y cuatro tocotrienoles (Khadangi
y Azzi, 2018). En 2016 se realizó un ensayo
controlado aleatorio, donde su principal objetivo era
suplementar vitamina E para analizar la disminución
de incidencia de neumonía en hombres fumadores de
50 a 69 años con la característica de que fumaran más
de 5 cigarrillos al día, se les suplementó con 50
mg/dL de vitamina E durante 5-8 años, 2216
pacientes fueron asignados al azar a cuatro grupos:
placebo, Alfa-tocoferol, Betacaroteno + Alfatocoferol, Betacaroteno. Los resultados comprobaron
que el grupo Alfa-tocoferol (Vitamina E), en
complemento con el ejercicio en tiempo libre redujo
la incidencia de neumonía en un 69% (Hemila,
2016). Al encontrar solo un artículo sobre el efecto
de Vitamina E sobre el sistema inmunológico por lo
tanto se requieren más estudios que ayuden a
esclarecer la participación de la vitamina E sobre el
sistema inmune.
Vitamina A
La Vitamina A es un micronutriente que tiene un
papel significativo en procesos fisiológicos, como lo
es la visión, la respuesta inmunitaria, la
diferenciación y proliferación celular (Debelo,
Novotny y Ferruzzi, 2017). Se han hecho diversos
estudios relacionando el sistema inmunológico y la
ingesta de vitamina A. En 2010, se realizó un estudio
para investigar el papel inmunomodulador de la
vitamina A en 25 pacientes con Síndrome Sjören
primario (Ssj) y 15 personas sanas. Se encontró que
las concentraciones de vitamina A en el plasma

disminuyeron significativamente en personas con
Ssj, ya que los pacientes sanos conservaban 2.5 μ
mol/L, comparado con los pacientes con Ssj con 2 μ
mol/L, demostrando la correlación positiva que
existe entre los porcentajes de células NK, Th17 y los
niveles de vitamina A, ya que la producción de
citocinas, células N, Th17 están asociadas
comúnmente con respuestas inmunitarias. Esto
confirma que la vitamina A es un regulador de
procesos inmunitarios, por lo que su disminución
favorece al desarrollo de infecciones virales o bien la
presencia de manifestaciones más graves (Szodoray
et al., 2010).
En la presente revisión no se encontraron estudios
sobre su efectividad de la vitamina A en el estado de
ánimo.
A nuestro conocimiento, esta revisión es la primera
que se enfoca en identificar componentes bioactivos
que influyen positivamente tanto en la respuesta
inmune como en el estado de ánimo, principales
aspectos de salud que se han visto afectados durante
la actual emergencia sanitaria por COVID-19; no
obstante, este trabajo presenta ciertas limitaciones ya
que los estudios seleccionados miden la respuesta en
diversos estados de ánimo como tristeza, ira, miedo,
tensión, estrés incluyendo ansiedad y depresión; la
diversidad de estados de ánimo dificulta la
interpretación de los resultados por el empleo de
mayor variedad de herramientas metodológicas en
las poblaciones estudiadas. Además, en los estudios
incluidos se emplearon preparaciones nutracéuticas
con dosis establecidas en las poblaciones estudiadas,
por lo que no es posible hacer recomendaciones
dietéticas precisas a nuestra población, sólo nos
limitamos a promover el consumo de alimentos que
contengan este tipo de componentes benéficos,
haciendo énfasis en los que muestran doble efecto.
Aun así, tales limitantes nos muestran la necesidad
de realizar estudios que se enfoquen en evaluar
componentes bioactivos que presenten más de un
efecto positivo en la salud.
Conclusiones
El confinamiento por la pandemia de COVID-19 ha
generado tensión emocional en la población,
incrementando los estados de ansiedad, estrés y/o
depresión que pueden tener una influencia negativa
sobre el sistema inmunológico, confiriendo mayor

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.4 octubre - diciembre, 2021

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�Artículo de Revisión

vulnerabilidad a contraer infecciones. La presente
revisión tuvo como propósito mostrar diferentes
compuestos alimenticios que influyen tanto en la
mejora del estado de ánimo como en la RI. Los
principales compuestos que se destacan por tener un
efecto antiestrés que promueve un estado de calma y
relajación y disminuyen los síntomas de ansiedad son
el triptófano, la L-teanina y polifenoles encontrados
en arándanos y uva morada clase Concord. Con base
en los diferentes estudios analizados, los probióticos
de los géneros Lactobacillus acidophilus, casei,
brevis,
salvarius;
Lactocuccus
lactis,
Bifidobacterium bifidum y lactis mejoran los estados
de ansiedad y depresión. Por su parte, las vitaminas
A, D, E y C, así como los probióticos Lactobacillus
plantarum y paracasei y la L-teanina muestran un
efecto positivo en la respuesta del sistema
inmunológico reduciendo el riesgo de infecciones.
Asimismo, se observó que los probióticos y la Lteanina son los que destacan por presentar ambos
efectos.
Es importante resaltar que, aunque las dosis
empleadas de estos componentes, sujetos y tiempos
de tratamientos fueron diferentes en cada estudio,
son claros los efectos positivos que éstos muestran en
el estado de ánimo y respuesta inmune.
Esta revisión pretende servir de motivación en el
mejoramiento y adecuación de programas de
alimentación y nutrición dirigidos a grupos
vulnerables, además de proporcionar información
útil que ayude al diseño de nuevas estrategias en
nutrición para mejorar la salud mental y nutricional
teniendo un mejor pronóstico durante el
confinamiento o infección por Covid-19.
Asimismo, se destaca la importancia de investigar los
posibles efectos sinérgicos tras el consumo de una
combinación de varios de este tipo de compuestos.

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Editor Responsable
Dr. en CS. Esteban Gilberto Ramos Peña, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
Editor Técnico
MGS. Alejandra Berenice Rocha Flores, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
Editores de Sección
• Dra. Georgina Mayela Núñez Rocha, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
• Dr. Erik Ramirez López, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
• Dra. Aurora de Jesús Garza Juárez, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
• MES. Clemente Carmen Gaitán Vigil, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
Comité Científico
• Dr. Josep Antoni Tur Mari, Universidad de las Islas Baleares, España, Spain
• Dra. Ana María López Sobaler, Universidad Complutense de Madrid, Spain
• Dra. Liliana Guadalupe González Rodríguez, Universidad Complutense de Madrid, Spain
• Dr. Patricio Sebastián Oliva Moresco, Universidad del Bío Bío Chillán - Chile, Chile
• Dr. José Alex Leiva Caro, Universidad del Bío Bío, Chile
• Dr. Jesús Ancer Rodríguez, Universidad Autónoma de Nuevo León, México
• Dr. Edgar C. Jarillo Soto, Universidad Autónoma Metropolitana, México
• Dr. José Alberto Rivera Márquez, Universidad Autónoma Metropolitana Unidad
Xochimilco, México
• Dr. Francisco Domingo Vázquez Martínez, Universidad Veracruzana, México
• Dr. Noe Alfaro Alfaro, Universidad de Guadalajara, México
• Dra. Alicia Álvarez Aguirre, Universidad de Guanajuato, México
• Dr. Heberto Romeo Priego Álvarez, Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, México
• PhD Rosa Margarita Duran García, Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, México
• Dr. Fernando Guerrero Romero, Instituto Mexicano del Seguro Social, México

RESPYN, Revista Salud Pública y Nutrición, es una revista electrónica, con periodicidad trimestral,
editada y publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Facultad de Salud
Pública y Nutrición. Domicilio de la Publicación: Aguirre Pequeño y Yuriria, Col. Mitras Centro,
Monterrey, N.L., México CP 64460. Teléfono: (81) 13 40 48 90 y 8348 60 80 (en fax). E-mail:
respyn.faspyn@uanl.mx, URL: https://respyn.uanl.mx/. Editor Responsable: Dr. en CS. Esteban
Gilberto Ramos Peña. Reserva de derechos al uso exclusivo No. 04-2014-102111594800-203, de
fecha 21 de octubre de 2014. ISSN 1870-0160 (https://portal.issn.org/resource/ISSN/1870-0160).
Ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Registro de marca ante el Instituto
Mexicano de la Propiedad Industrial: No. 1,183,059. Responsable de la última actualización de este
número Dr. Esteban Gilberto Ramos Peña, Cd. Universitaria, San Nicolás de los Garza, N.L., México.

�TABLA DE CONTENIDOS
ARTÍCULO ORIGINAL


Consumo de sustancias adictivas en estudiantes de primer ingreso a un Centro Universitario
en Jalisco, México.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn20.2-1
Patricia Landeros Ramírez, Zoila Gómez Cruz, Alfonsina Núñez-Hernández, Miriam Susana
Medina Lerena, Cecilia Jiménez Plascencia



Prevalencia de la práctica de actividad física y estado nutricional en adolescentes de la
subregión los Santanderes Colombia: resultados de la Ensin 2015.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn20.2-2
Carlos Augusto Poveda Acelas, Dana Carolina Poveda Acelas



Adherencia a la Dieta Mediterránea en estudiantes universitarios del norte de México
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn20.2-3
Monserrat Delgado Flores, César Augusto Martínez Martínez, Max Eduardo Klassen
Merancio, Julio César Guedea Delgado, Maria de Jesús Muñoz-Daw



Estado nutricional, consumo de alimentos ultra procesados y trastorno por déficit de la
atención, hiperactividad e impulsividad en alumnos de secundaria de la Ciudad de México
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn20.2-4
Laura Moreno Altamirano, Angélica Estefanía Flores Ocampo, Marena Ceballos Rasgado,
Juan José Garcia García



ENSAYO
Políticas públicas para el control de enfermedades transmitidas por vectores en México
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn20.2-5
Alan Esteban Juache Villagrana, Adriana E Flores Suárez

�R

E

S

P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

CONSUMO DE SUSTANCIAS ADICTIVAS EN ESTUDIANTES DE PRIMER INGRESO
A UN CENTRO UNIVERSITARIO EN JALISCO, MÉXICO.
CONSUMPTION OF ADDICTIVE SUBSTANCES IN FIRST-INCOME STUDENTS TO A UNIVERSITY CENTER IN
JALISCO, MEXICO.
Landeros Ramírez Patricia*, Gómez Cruz Zoila*, Núñez-Hernández Alfonsina*, Medina Lerena Miriam
Susana*, Jiménez Plascencia Cecilia*.
* Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias, Universidad de Guadalajara. México.
Citation: Landeros Ramírez P., Gómez Cruz Z., Núñez-Hernández A., Medina
Lerena M.S., Jiménez Plascencia C. (2021) Consumo de sustancias adictivas en
estudiantes de primer ingreso a un Centro Universitario en Jalisco, México.
Revista Salud Pública y Nutrición, 20 (2), 1-12.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2021 Landeros Ramírez P., et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn20.2-1
Recibido: 10 de octubre 2020;
Aceptado: 18 de enero 2021
Email: patricia.landeros@academicos.udg.mx

�Tabaco, alcohol, drogas ilícitas, estudiantes
universitarios

Artículo Original

CONSUMO DE SUSTANCIAS ADICTIVAS EN ESTUDIANTES DE PRIMER INGRESO A UN
CENTRO UNIVERSITARIO EN JALISCO, MÉXICO.
Landeros Ramírez Patricia*, Gómez Cruz Zoila*, Núñez-Hernández Alfonsina*, Medina Lerena Miriam
Susana*, Jiménez Plascencia Cecilia*.
* Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias, Universidad de Guadalajara. México.

RESUMEN
Introducción. el consumo de sustancias adictivas por jóvenes se considera un grave problema de salud pública. Objetivo:
conocer la prevalencia del consumo de alcohol, tabaco y otras drogas en estudiantes de primer ingreso a un Centro
Universitario en Jalisco, México. Material y Método: se aplicó un cuestionario a los alumnos de nuevo ingreso al Centro
Universitario, se obtuvo información sociodemográfica (edad, sexo, promedio de bachillerato, escolaridad de los padres,
relación familiar) y consumo de sustancias adictivas (alcohol, tabaco y otras drogas) y se obtuvo su consentimiento informado.
Resultados: participaron 608 alumnos, 53.8% mujeres y 46.2% hombres, edad promedio 19.1 ± 1.3 años, las mujeres tuvieron
mejor promedio de bachillerato (89.45 ± 5.76) respecto a los hombres (86.12 ± 6.27) (p&lt;0.001), 49.8% tuvieron una relación
familiar excelente, 59.2% fumó tabaco alguna vez y 19.8% fuman en fiestas y reuniones; 92.9% consumió alcohol en alguna
ocasión y 43% los fines de semana; la droga ilícita más consumida fue marihuana, 24% ha fumado alguna vez y 1.5% fines de
semana. Conclusiones: En esta investigación, se encontró que un alto porcentaje de jóvenes ha ingerido bebidas alcohólicas,
que el fumar está asociado al consumo de alcohol y tener una relación familiar excelente reduce la incidencia del consumo de
drogas.
Palabras Clave: Tabaco, alcohol, drogas ilícitas, estudiantes universitarios

ABSTRACT
Introduction: the consumption of addictive substances by young people is considered a serious public health problem.
Objective: to be aware of the consumption of alcohol, tobacco and other drug use in first-time students of the University
Center in Jalisco, Mexico. Material and method: a questionnaire was applied to new students at the University Center, and
sociodemographic information was obtained (age, sex, high school average, parents' education, family relationship) and
consumption of addictive substances (alcohol, tobacco and other drugs) and their informed consent was obtained. Results:
608 students participated, 53.8% women and 46.2% men, average age 19.1 ± 1.3 years, women had a better high school
average (89.45 ± 5.76) compared to men (86.12 ± 6.27) (p &lt;0.001), 49.8%. They had an excellent family relationship, 59.2%
smoked tobacco at some time and 19.8% smoke at parties and get together; 92.9% consumed alcohol at some point and 43%
drank on the weekends; the most widely used illicit drug was marijuana, 24% had ever smoked and 1.5% smoked on weekends.
Conclusions: In this research, it was found that a high percentage of young people have ingested alcoholic beverages, that
smoking tobacco is associated with alcohol consumption and having an excellent family relationship reduces the incidence of
drug use.
Key words: Tobacco, alcohol, illicit drugs, college students.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

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�Tabaco, alcohol, drogas ilícitas, estudiantes
universitarios

Introducción
En el ámbito mundial y nacional existe la
preocupación por el incremento constante del
consumo de drogas entre jóvenes. La adolescencia en
una etapa crítica particularmente vulnerable y los
jóvenes pueden desarrollar conductas de riesgo como
el consumo de sustancias adictivas (Jiménez,
Menéndez e Hidalgo, 2012).
En México, al igual que en muchos otros países, el
consumo de sustancias adictivas tanto legales:
alcohol y tabaco, como ilegales: marihuana, cocaína,
entre otras, constituyen un grave problema de salud
pública y es considerado uno de los problemas
emergentes que debe ser atendido de manera integral
por todos los niveles, en especial por el sector salud
y el sector educativo (Zamora-Mendoza, HernándezCastañón, Álvarez-Aguirre, Garza-González y
Gallegos-Torres, 2013). La Encuesta Nacional de
Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco
(ENCODAT) (2017), reporta que el consumo de
drogas en la población de 18 a 34 años presentó un
incremento significativo durante 2016: cualquier
droga pasó de 2.8% al 5%, drogas ilegales se duplicó
(2.3% a 4.6%) y marihuana de 1.9% a 3.5%; respecto
al alcohol, la prevalencia de consumo de alguna vez
en la vida en la población adulta es de 77.3% y en el
último año es de 53.3%; en cuanto al tabaquismo, la
prevalencia en adultos mexicanos es de 20.1%,
encontrándose un mayor consumo de tabaco en
hombres (31.3% ) que en mujeres (9.8%).
El uso nocivo del alcohol es uno de los principales
factores de riesgo para la salud de la población y en
particular en jóvenes ya que disminuye el autocontrol
y aumenta los comportamientos de riesgo, su
consumo está relacionado con más de 200
enfermedades y trastornos. Se encuentra asociado
con la posibilidad de desarrollar problemas de salud
como alcoholismo, cirrosis hepática, algunos tipos de
cáncer y enfermedades cardiovasculares, así como
traumatismos derivados de la violencia y los
accidentes de tránsito. Cada año se producen 3
millones de muertes en el mundo debido al consumo
nocivo de alcohol, lo que representa un 5,3% de las
defunciones (OMS, 2018).
El tabaquismo es uno de los principales factores de
riesgo para el desarrollo de algunas enfermedades
crónico-degenerativas,
como
el
cáncer,
enfermedades cardiovasculares, pulmonares y

Artículo Original

efectos perinatales, entre otras. El riesgo de contraer
enfermedades causadas por tabaquismo está
directamente relacionado con la edad de inicio de su
consumo (Plá, Elizarde, Cárdenas, Solares y Nieves,
2016). En México, la edad promedio de inicio de
consumo de tabaco es a los 14.3 años (ENCODAT,
2017).
En la mayoría de los países latinoamericanos el
consumo de tabaco y bebidas alcohólicas forma parte
de las costumbres sociales y culturales. Entre los
factores que influyen en el inicio de su consumo se
encuentran
aspectos
de
tipo
familiar,
socioeconómico, cognitivo y emocional. Se ha
señalado que el fumar entre jóvenes les da mayor
seguridad y confianza para relacionarse e interactuar
en grupo, respecto al alcohol, su uso se ve
incrementado con la edad, y hay una mayor
posibilidad para adquirirlo o consumirlo, ya que
entre los jóvenes la percepción del riesgo es muy
baja, además de existir una tolerancia para el
consumo de alcohol riesgoso, sobre todo cuando el
abuso está ligado a la diversión (Telumbre y
Sánchez,
2015;
Jiménez-Muro,
Beamonte,
Marqueta, Gargallo y Nerín, 2009).
El ambiente familiar es de suma importancia para el
desarrollo de los adolescentes, ya que en esta etapa
se presentan los mayores cambios a nivel físico,
psicológico y social, que conllevan hacia la vida
adulta, se espera que este ambiente sirva para que
surjan adultos responsables para interactuar en la
sociedad, sin embargo en la familia pueden existir
factores que desencadenan diferentes problemas
como las adicciones y el consumo de drogas
(Herrera-Chávez, Linares-Rubio y Díaz-Barajas,
2018).
El consumo de sustancias psicoactivas constituye
una carga sanitaria y social muy significativa, aunque
en gran medida prevenible. De acuerdo a la
Organización Mundial de la Salud (OMS) más de
450.000 muertes al año se pueden atribuir al
consumo de drogas, por lo que señalan, es necesario
adoptar medidas para evitar que la mortalidad,
morbilidad y discapacidad relacionadas con el uso de
drogas y su impacto en el bienestar sigan siendo un
problema (OMS, 2016). Los adolescentes se
encuentran en una etapa de crecimiento y desarrollo,
que los convierte en personas vulnerables para
desarrollar patrones de comportamiento que afectan

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

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�Tabaco, alcohol, drogas ilícitas, estudiantes
universitarios

su salud y su calidad de vida, incluyendo el consumo
y abuso de sustancias adictivas.
Por otra parte, el ingreso a la universidad es una etapa
de la vida, marcada por un aumento del estrés, y es
frecuente que no se establezcan conductas saludables
(Maturana, 2011; Rodríguez et al., 2016), en estudios
previos en este Centro Universitario se ha
evidenciado el consumo de sustancias lícitas e ilícitas
en estudiantes (Gómez, Landeros, Noa y Patricio y
2017) en este sentido, este trabajo pretende contribuir
al conocimiento del riesgo que presenta esta
población estudiantil al momento de ingresar a la
educación superior y que sirva como herramienta de
análisis para generar acciones preventivas, de
monitoreo y de promoción a la salud como parte de
una educación integral,
Por lo que el presente estudio tuvo como objetivo
conocer la prevalencia del consumo de alcohol,
tabaco y otras drogas, y analizar la influencia de la
relación familiar en dicho consumo, así como
conocer el promedio de bachillerato de los
estudiantes de primer ingreso a un Centro
Universitario en Jalisco, México.
Material y Método
El presente es un estudio descriptivo y transversal, se
aplicaron encuestas a los alumnos de primer ingreso
a la universidad, de las licenciaturas de Agronomía,
Agronegocios, Biología, Ciencia de los Alimentos y
Medicina Veterinaria y Zootecnia del Centro
Universitario
de
Ciencias
Biológicas
y
Agropecuarias (CUCBA) de la Universidad de
Guadalajara.
Previa autorización de los respectivos Coordinadores
de las Licenciaturas antes mencionadas, se aplicó un
cuestionario de manera anónima a todos los alumnos
de primer ingreso al Centro Universitario, donde se
obtuvo información sociodemográfica (edad, sexo,
estado civil, promedio de bachillerato, escolaridad de
los padres, responsable del sostenimiento
económico), relación familiar (esta se clasificó como
excelente, buena, regular y mala, donde cada alumno
eligió la respuesta de acuerdo al tipo de relación que
tiene con su familia) y consumo de sustancias
adictivas (alcohol, tabaco y otras drogas).

Artículo Original

Se excluyeron del estudio: estudiantes que no
otorgaron su consentimiento o proporcionaron datos
incompletos y menores de 18 años. El protocolo de
esta investigación fue autorizado por el Colegio
Departamental del Departamento de Salud Pública
mediante el Acta núm. SP/159/2019 y la
Coordinación de Investigación del Centro
Universitario.
Análisis estadístico:
Se elaboraron tablas de
frecuencia y de contingencia para analizar la
distribución de las variables y se evaluó la
significancia estadística de las diferencias
observadas mediante las pruebas t de Student y Jicuadrada.

Resultados
El total de la población estudiantil que participó en
este estudio fueron 608 alumnos, de los cuales 327
(53.8%) fueron mujeres y 281 (46.2%) hombres. Se
encontró que los alumnos tenían una edad promedio
de 19.1 ± 1.3, con mediana de 18 años.
Las licenciaturas con mayor número de alumnos a su
ingreso fueron Medicina Veterinaria y Zootecnia
(n=228), Biología (n=174) y Agronomía (n=142)
seguidas de Ciencia de los Alimentos (n=36) y
Agronegocios (n=28).
La mayoría de los estudiantes refirió ser soltero, vivir
y depender económicamente de ambos padres,
además de tener una relación familiar excelente.
También, la mayoría de los alumnos mencionó que
sus padres cuentan con educación básica (9 años de
estudio), encontrándose además que 27.0% de los
papás y 22.4% de las mamás habían concluido una
carrera universitaria (ver tabla 1).

Se les explicó el propósito del estudio y se obtuvo su
consentimiento informado.

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�Tabaco, alcohol, drogas ilícitas, estudiantes
universitarios

Artículo Original

Tabla 1. Características sociodemográficas de los estudiantes de primer ingreso al CUCBA
Mujeres
(n=327)
n
%
Edad
18 a 20 años
21 a 23 años
&gt;23 años
Estado civil
Soltero
Casado
Otro
Vive con:
Solo o con amigos
Ambos padres
Papá o mamá
Hermanos
Otros
Responsable del sostenimiento económico
Tú mismo
Ambos padres
Papá o mamá
Otros
Relación familiar
Excelente
Buena
Regular
Mala
No contestó
Escolaridad materna
Educación básica (9 años)
Media superior (3 años)
Licenciatura (4 años)
Posgrado
No contestó
Escolaridad paterna
Educación básica (9 años)
Media superior (3 años)
Licenciatura (4 años)
Posgrado
No contestó
Fuente directa
p&gt;0.05

Hombres
(n=281)
n
%

Total
(n=608)
n
%

289
23
15

88.4
7.0
4.6

238
27
16

84.7
9.6
5.7

527
50
31

86.7
8.2
5.1

318
5
4

97.2
1.5
1.2

274
3
4

97.5
1.1
1.4

592
8
8

97.3
1.3
1.3

23
192
87
10
15

7.1
58.7
26.6
3.1
4.6

20
194
50
9
8

7.1
69.1
17.8
3.2
2.8

43
386
137
19
22

7.1
63.7
22.5
3.1
3.6

29
142
152
4

8.9
43.6
46.6
0.9

41
136
100
4

14.6
48.4
35.6
0.8

70
278
252
8

11.5
45.7
41.5
1.3

167
132
24
2
2

51.0
40.4
7.3
0.6
0.6

134
123
21
1
2

47.7
43.7
7.5
0.4
0.7

301
255
45
3
4

49.5
41.9
7.4
0.5
0.7

127
93
83
21
3

38.8
28.4
25.6
6.4
0.9

132
82
53
13
1

47.0
29.2
18.8
4.6
0.4

259
175
136
34
4

42.6
28.8
22.4
5.6
0.6

108
76
94
30
19

33.0
23.2
28.7
9.2
5.8

115
68
70
19
9

40.9
24.2
24.9
6.8
3.2

223
144
164
49
28

36.7
23.7
27.0
8.0
4.6

Consumo de tabaco
En la figura 1 se muestran las características sobre el
consumo de tabaco, donde se destaca que los
hombres reportaron un consumo significativamente
mayor (p&lt;0.05) que las mujeres respecto al consumo
diario y en los últimos 12 meses. En cuanto a la edad
de inicio de consumo de tabaco, se observó que las
mujeres fumaron por primera vez en promedio a los
16.6 años ± 1.79 (DE) y los hombres a los 16.4 ± 2.04
(DE) años, sin diferencia estadística.

Tabla 2. Comparación del promedio de bachillerato de
jóvenes consumidores y no consumidores de sustancias
adictivas

Acerca de la opinión que tienen los jóvenes sobre el
consumo de tabaco, éstos mencionaron que fumar es
dañino (82%), es agradable (46%), está mal visto
(23.6%), reduce el estrés (18.2%), sirve para
socializar (5.0%), es apetecible (3.8%), hace sentir
bien (3.3%), mejora el estado de ánimo (2.3%), da
seguridad (1.2) y ayuda a estar delgado (1.2%). Por
otro lado, en este estudio 34.3% de la población
estudiantil manifestó que algún miembro de su
familia fumaba: papá (15.1%), mamá (4.8%), ambos
padres (3.4%), hermanos (7.5%) y otros (3.5%).

No consumidores
n
DE
250 89.4 ± 6.08
53 90.4 ± 5.63
428 88.5 ± 6.25
528 88.1 ± 6.12
531 88.0 ± 6.11

Además, al analizar las variables: vivir con sus
padres y el consumo de tabaco mediante la prueba Jicuadrada, se observó que el vivir con ambos padres
reduce el riesgo de fumar, y el vivir únicamente con
el padre se asoció con este riesgo con diferencia
estadística (p=0.021).

El promedio de calificaciones obtenido en el
bachillerato fue mayor en el grupo de estudiantes que
no consumían algún tipo de sustancia adictiva
respecto a los consumidores (ver tabla 2).

Sustancia adictiva
Tabaco*
Alcohol*
Marihuana*
Cocaína*
Otras drogas

Consumidores
n
DE
302 86.7 ± 6.12
502 87.6 ± 6.22
131 86.2 ± 5.80
9 82.2 ± 5.93
13 85.1 ± 7.60

Fuente directa
: Promedio

DE: Desviación estándar
*T de Student &lt;0.005

Consumo de alcohol
Del total de la muestra estudiada, 90.6% de los
alumnos refirió haber consumido alcohol alguna vez
en su vida, y 62.9% ingirió bebidas alcohólicas en los
últimos 30 días. Se observó que los fines de semana
los
hombres
presentaron
un
consumo

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

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�Tabaco, alcohol, drogas ilícitas, estudiantes
universitarios

Artículo Original

significativamente mayor (p&lt;0.001) que las mujeres
(figura 2). La edad promedio de inicio en el consumo
de alcohol en mujeres fue de 16.5 ± 1.65 (DE) y en
hombres 16.1 ± 1.87 (DE). Al preguntarles acerca del
número de bebidas alcohólicas que ingieren por
ocasión, se encontró que 47.3% toma 1 a 2 copas,
27.3% de 3 a 4, 13.6% de 5 a 6, 8.4% de 7 a 9 y 3.5%
ingiere 10 o más copas, siendo el tequila (41.3%) y
la cerveza (37.9%) las de mayor preferencia.

Al analizar mediante la prueba Ji-cuadrada, la
relación familiar de los encuestados con el consumo
de sustancias adictivas, se observó en todos los casos,
que un mayor porcentaje de los jóvenes que no
consumen tabaco (54.9%), alcohol (56.4%),
marihuana (52.3%), cocaína (50.3%) y otras drogas
(50.3%) tienen una relación familiar excelente, sin
embargo, los que consumen algún tipo de droga
mencionó en su mayoría consideran su relación
familiar ya sea buena o regular y una pequeña
proporción de estos la consideran mala, con
diferencia estadística (p&lt;0.05).
En este estudio, mediante la prueba Ji-cuadrada, se
encontró que fumar está asociado al consumo de
bebidas alcohólicas (p&lt;0.001) ya que los jóvenes que
fuman tienen mayor probabilidad de consumir
alcohol.
Consumo de drogas
La frecuencia de consumo de drogas ilegales
(marihuana, cocaína y otras drogas) por los
estudiantes, se muestra en la figura 3, siendo la
marihuana la que el mayor porcentaje de estudiantes
la consume, observándose en todos los casos una
importante disminución cuando se compara la
frecuencia de consumo de alguna vez en la vida, año,
mes, fines de semana y diariamente.
Entre los principales motivos que llevaron a los
jóvenes a consumir algún tipo de droga ilícita se
encuentran la diversión (14%), la curiosidad y la
experimentación (7.5%) y en menor proporción:
aburrimiento (1.7%), rebeldía (1.2%), aceptación
(0.7%), problemas (0.7%) o porque los demás lo
hacen (0.5%).

Discusión
El ingreso a la universidad es una etapa considerada
de vulnerabilidad para los jóvenes, debido entre otras
cosas a que tienen nuevas experiencias, nuevos lazos
de amistad y en algunos casos por la separación de la
familia, existen factores socioambientales que
pueden influir en el consumo de drogas y en
comportamientos de riesgo (Antoniassi y Gaya,
2015). Los adolescentes al estar inmersos en un
proceso de maduración y desarrollo son
especialmente vulnerables a los efectos de estas
sustancias tóxicas (Simón et al., 2019).
En este estudio el consumo de tabaco alguna vez en
la vida, es similar al reportado por Telumbre-Terrero,
Esparza-Almanza, Alonso-Castillo y AlonsoCastillo (2016) y por González et al. (2019) quienes
identificaron una prevalencia de 58.1%. Al analizar
el consumo diario de tabaco, se encontró que la
prevalencia es menor en mujeres en comparación con
los hombres, situación similar a lo reportado por
otros estudios (ENCODAT 2017; Chinwong,
Mookmanee, Chongpornchai, y Chinwong,

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�Tabaco, alcohol, drogas ilícitas, estudiantes
universitarios

2018; Reyes-Ríos, Camacho-Rodríguez, FerrelBallestas, Ferrel-Ortega y Bautista-Pérez, 2018) y
difiere de Barra et al., (2015), Alvear-Galindo et al.,
(2015) y Ordás et al., (2017) quienes no encontraron
diferencia estadística significativa en el consumo de
tabaco según el género. Valdez-Rodríguez,
Rodríguez-Olivas, Hernández-Bernadett y TerrazasAltamirano (2019) en un estudio realizado en el
Instituto Tecnológico de Chihuahua en México,
encontraron que casi la mitad de los estudiantes
encuestados son fumadores sociales (48.48%), con
hábitos de consumo en fiestas y grupos de amigos, en
nuestro estudio los datos indican un porcentaje
menor (19.0%). La edad en la que iniciaron a fumar
los hombres (16.4 años) y mujeres (16.6 años)
concuerda con la edad que reportan (15 a 16 años)
Strunin et al., (2017) y Reyes-Ríos et al., (2018), y es
superior a la que indican Villatoro et al., (2016),
quienes encontraron que los hombres empiezan a
fumar a los 12.6 años y las mujeres a los 13.1 años.
Existen varios factores que influyen en la edad de
inicio en el consumo de tabaco, alcohol y otras
drogas, entre ellos factores culturales y contextuales
como son la educación de los padres, la
externalización de problemas de conducta,
disponibilidad del tabaco, el uso de otras sustancias
adictivas, situación económica, cuestiones de
identidad, etc. (Strunin et al., 2017; Sánchez-Hoil et
al., 2017).
Este estudio mostró que la prevalencia en el consumo
de tabaco en los últimos 12 meses (32.1%) coincide
con otras investigaciones (Caravaca et al., 2015 y
Rodríguez et al., 2016) y difiere de lo encontrado por
Aguilar (2015) y Telumbre-Terrero et al. (2016)
quienes encontraron una prevalencia de 21.0% y
41.6% respectivamente.
En relación a la opinión sobre el consumo de tabaco,
la mayoría de los estudiantes tiene conocimientos
acerca de los daños a la salud que causa el fumar,
nuestros resultados coinciden con diversos estudios,
donde más del 80% de los jóvenes reconoce que
fumar causa problemas de salud (Ortega-Ceballos,
Terrazas-Meraz, Arizmendi-Jaime y TapiaDomínguez, 2018; Fernández-Castillo, Molerio,
López, Cruz y Grau, 2016; García-García, VázquezGalindo, Hayashida y Dos Santos, 2014), lo cual
pudiera ser un factor protector en el consumo de
cigarrillos, sin embargo también mencionaron que
fumar es agradable, reduce el estrés, sirve para

Artículo Original

socializar, mejora el estado de ánimo, les
proporciona seguridad, y ayuda a estar delgados,
estas opiniones coinciden con lo encontrado por Peña
y Ávila (2016), Reyes-Ríos et al., (2018), Duarte,
Varela, Salazar, Lema y Tamayo (2012) y Valdéz et
al. (2019).
Los resultados de este estudio mostraron que el vivir
con ambos padres disminuye las probabilidades de
fumar de los encuestados, datos semejantes a lo
reportado por Maturana, (2011) quien señala que los
adolescentes que conviven en familias en las que no
hay ningún fumador, tienen más probabilidades de
no consumir que aquellos donde uno o varios
integrantes si fuman, la relación se intensifica en las
familias donde los fumadores son (padre, madre y
hermano). Otten, Engels, van de Ven y Bricker,
(2007) indican que la estructura familiar influye
sobre el consumo de tabaco de los jóvenes, esto
puede explicarse debido a que existe una mayor
supervisión y responsabilidad, a diferencia de
familias con un solo padre.
Respecto al consumo de alcohol alguna vez en la vida
y en el último año, nuestros resultados indican una
mayor
prevalencia
(90.8%
y
83.4%
respectivamente), a lo encontrado en la población
mexicana de 18 a 65 años (ENCODAT, 2017), y a lo
reportado por Caravaca et al., 2015 (78.4%) y por
Telumbre y Sánchez (2015) (68.9%), datos similares
a los nuestros fueron reportados por Armendáriz et
al., (2014) en un estudio realizado en Nuevo León,
México, en donde un alto porcentaje de alumnos
(92.2%) mencionó haber ingerido bebidas
alcohólicas en alguna ocasión.
Maturana (2011) y Armendariz et al. (2014) señalan
que las reuniones que realizan los jóvenes los fines
de semana surgen como una necesidad en el sentido
que necesitan reafirmar su identidad y buscan
relacionarse consumiendo alcohol y otras drogas
para generar vínculos sociales. En nuestra encuesta,
la prevalencia de estudiantes que declararon ingerir
bebidas alcohólicas los fines de semana fue mayor en
hombres (43.3%) que en mujeres (29.9%)
mostrándose este mismo patrón en otras
investigaciones (Poscia et al., 2015; García,
Gimenez, Castro, Nebot y Ballester, 2018), por otra
parte, existen pocos estudios donde se muestre que
las mujeres presentan un mayor consumo (Villareal,
Sánchez y Musito, 2013).

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�Tabaco, alcohol, drogas ilícitas, estudiantes
universitarios

Las evidencias sugieren que el inicio temprano de
consumo de bebidas alcohólicas aumenta en gran
medida el riesgo de desarrollar trastornos
relacionados con el alcohol (Giustino et al., 2018),
aunque algunas investigaciones reportan el inicio de
consumo a edades tempranas (Villatoro et al., 2016;
Navalón y Ruiz, 2017; Castaño-Pérez y CalderónVallejo, 2014), en este estudio la edad de consumo
por primera vez fue mayor (16.3 años), lo que es
congruente con lo afirmado por González et al, 2019;
Telumbre-Terrero et al. 2016). En México, la edad
legal para consumir alcohol es a los 18 años, sin
embargo, el consumo de esta sustancia está
ampliamente disponible y es muy accesible para los
jóvenes y existe poca verificación de la edad en
establecimientos (Strunin et al., 2017), por otro lado,
la ingesta de alcohol es parte de la vida social dado
que está presente como vehículo de socialización
incluyendo fiestas familiares como son las
celebraciones de bautizos, cumpleaños, bodas y
festividades con arraigo cultural (Medina-Mora,
2007; Armendariz et al., 2014).
En relación al número de bebidas alcohólicas que
ingieren los jóvenes por ocasión, este estudio mostró
un consumo menor que lo reportado por TelumbreTerrero et al., (2016) quienes señalan que los
alumnos ingieren en promedio hasta 5 copas por
ocasión, y coincide con Betancourth-Zambrano,
Tacán-Bastidas y Córdoba-Paz (2017), quienes
realizaron un estudio en jóvenes universitarios
colombianos y encontraron que en promedio
ingieren 2 o 3 bebidas embriagantes en un día de
consumo de alcohol.
Se encontró que los hombres consumen más cantidad
de alcohol que las mujeres lo que concuerda con lo
reportado por Ferretti et al., (2018) y por Yadav,
Khanuja y Velaga (2020); Caro, García, Acosta,
Ibáñez y Delgado, 2015; Barrera et al., 2020) quienes
indican que los hombres beben con mayor frecuencia
y consumen mayor cantidad de alcohol que las
mujeres, esto puede deberse a las diferencias en las
características físicas, las mujeres necesitan una
cantidad menor de alcohol para alcanzar el mismo
nivel de embriaguez que los hombres debido a su
menor índice de masa corporal y al metabolismo de
alcohol más lento, de acuerdo con Erol y Karpyak,
(2015) las mujeres suelen tener menos
probabilidades de tener problemas con la bebida.

Artículo Original

Los tipos de bebidas alcohólicas más consumidas
fueron el tequila y la cerveza, resultado que
corresponde con lo descrito en otras investigaciones
(Puig-Nolasco, Cortaza-Ramirez y Pillon, 2011;
Telumbre y Sánchez, 2014) mientras que otros
autores señalan que la cerveza es la preferida por los
universitarios (Salcedo, Palacios y Espinosa, 2011;
Caro, et al., 2015; Barrera et al., 2020).
En relación al consumo de drogas ilícitas, el tipo de
droga más utilizada por los jóvenes encuestados fue
la marihuana seguida de la cocaína, resultados que
coinciden con Tiburcio et al., (2016), Caravaca, et
al., (2015) y Figueredo (2014), al investigar sobre los
motivos de su consumo, la mayoría de los alumnos
en este estudio indicaron: diversión, curiosidad y
experimentación, similar a lo reportado en otras
investigaciones (Gámez-Medina, Ahumada-Cortez y
Valdez-Montero, 2017; Tirado et al., 2012).
Diversas investigaciones señalan que los entornos
familiares desestructurados, con padres que
consumen sustancias adictivas son más permisivos, y
propician que los hijos adolescentes sean más
proclives al consumo de drogas. Simón, et al., (2019)
encontraron como factor protector el tener una buena
relación con los padres ya que estos se consideran
proveedores de afecto y puede contribuir a disminuir
el malestar emocional de los jóvenes. En este trabajo
se observó que un mayor porcentaje de los
estudiantes que no consumen drogas consideran que
tienen una relación familiar excelente, lo que
concuerda con lo reportado por Caravaca et al.,
(2015) quienes señalan que jóvenes de familias con
estructuras fuertes, con mayor confianza y lazos de
comunicación más estrechos, tienen menores
probabilidades de consumir drogas que aquellos que
viven con falta de comunicación, violencia y
desapego. Ruiz-Risueño Ruiz-Juan, y Zamarripa
(2012), señalan la importancia de la influencia de los
familiares (padres y hermanos concretamente), no
solo para el consumo de alcohol sino también el de
otras sustancias.
Conclusiones
En el presente estudio se encontró que un alto
porcentaje de jóvenes de primer ingreso al Centro
Universitario ha ingerido bebidas alcohólicas, los
jóvenes que fuman tienen mayor probabilidad de
consumir alcohol, además los estudiantes que

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

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�Tabaco, alcohol, drogas ilícitas, estudiantes
universitarios

tuvieron una relación familiar excelente presentaron
una menor incidencia en el consumo de sustancias
adictivas, siendo esta una etapa importante en la vida
de los estudiantes para su futuro personal y
profesional, es necesario reflexionar sobre el papel
de la Universidad con acciones que permitan
prevenir el consumo de drogas, así como la
identificación temprana de estudiantes que puedan
presentar problemas de adicciones.
Agradecimientos
Para el desarrollo de este estudio se contó con el
apoyo del Programa de Fortalecimiento de Cuerpos
Académicos, Convocatoria 2019 de PRODEP,
Universidad de Guadalajara.

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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

11

�Tabaco, alcohol, drogas ilícitas, estudiantes
universitarios

Artículo Original

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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

12

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S

P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

PREVALENCIA DE LA PRÁCTICA DE ACTIVIDAD FÍSICA Y ESTADO NUTRICIONAL
EN ADOLESCENTES DE LA SUBREGIÓN SANTANDER Y NORTE DE SANTANDER
COLOMBIA: RESULTADOS ENSIN 2015.
PREVALENCE OF THE PRACTICE OF PHYSICAL ACTIVITY AND NUTRITIONAL STATUS IN ADOLESCENTS
OF THE SANTANDER SUBREGION AND NORTHERN SANTANDER COLOMBIA: ENSIN 2015 RESULTS.
Poveda Acelas Carlos Augusto1, Poveda Acelas Dana Carolina2.

1 Universidad CES, Medellín Colombia. 2 Universidad Jaume I Castellón de la Plana España.
Citation: Poveda Acelas C.A., Poveda Acelas D.C. (2021) Prevalencia de
la práctica de actividad física y estado nutricional en adolescentes de la
Subregión Santander y Norte de Santander Colombia: resultados ENSIN 2015.
Revista Salud Pública y Nutrición, 20 (2), 13-21.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2021 Poveda Acelas C.A., et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn20.2-2
Recibido: 04 de septiembre 2020; Aceptado: 20 de enero 2021
Email: carlos226_@hotmail.com

�Adolescente, actividad física, estado nutricional.

Artículo Original

PREVALENCIA DE LA PRÁCTICA DE ACTIVIDAD FÍSICA Y ESTADO NUTRICIONAL EN
ADOLESCENTES DE LA SUBREGIÓN SANTANDER Y NORTE DE SANTANDER COLOMBIA:
RESULTADOS ENSIN 2015.
Poveda Acelas Carlos Augusto1, Poveda Acelas Dana Carolina2.
1 Universidad CES, Medellín Colombia. 2 Universidad Jaume I Castellón de la Plana España.
RESUMEN
Introducción. La inactividad física en adolescentes es un problema de salud pública a nivel mundial, pues contribuye al
desarrollo de sobrepeso, obesidad y enfermedades crónicas. Objetivo: Describir la prevalencia de la práctica de actividad
física y el estado nutricional de los adolescentes (13 a 17 años) residentes en la Subregión: Santander y Norte de Santander
de Colombia que participaron en la última Encuesta Nacional de la Situación Nutricional de Colombia (ENSIN 2015). Métodos:
Estudio descriptivo de corte transversal, de fuente secundaria, proveniente de 847 registros de la Encuesta Nacional de la
Situación Nutricional. El análisis descriptivo consistió en el cálculo de frecuencias absolutas y relativas debido a que las
variables del estudio se consideraron de naturaleza cualitativa. Resultados: El 14.8% de los adolescentes cumplían los 60
minutos diarios de actividad física recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En cuanto a la actividad
física según el estado nutricional se encontró que los adolescentes menos activos físicamente fueron aquellos con sobrepeso
(13.0%) y obesidad (2.9%). Conclusiones: Se requiere fomentar la actividad física diaria en los adolescentes para evitar las
consecuencias físicas, psicológicas y sociales que genera no realizarla.
Palabras Clave: Adolescente, actividad física, estado nutricional.

ABSTRACT
Introduction: Physical inactivity in adolescents is a public health problem worldwide, as it contributes to the development of
overweight, obesity and chronic diseases. Objective: Describe the prevalence of physical activity practice, and nutritional
status in adolescents (13 to 17 years old) from the Subregion: Santander and Norte de Santander of Colombia who participated
in the last National Survey of the Nutritional Situation of Colombia (ENSIN 2015). Material and methods: Descriptive crosssectional study, secondary source, from 847 records of the National Survey of the Nutritional Situation. The descriptive
analysis consisted of the calculation of absolute and relative frequencies because the study variables were considered
qualitative in nature. Results: 14.8% of adolescents fulfilled the 60 minutes of physical activity per day recommended by
the World Health Organization (WHO). Regarding physical activity according to nutritional status, it was found that the least
physically active adolescents were those with overweight (13.0%) and obesity (2.9%). Conclusions: It is necessary to promote
daily physical activity in adolescents, given the physical, psychological and social consequences of not doing it.
Key words: adolescent, exercise, nutritional status.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

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�Adolescente, actividad física, estado nutricional.

Artículo Original

Introducción
La actividad física es definida por la Organización
Mundial de la Salud (OMS) como toda acción que
involucra un trabajo muscular y aumento del gasto
energético (OMS, 2020). Diferentes estudios han
mostrado que la realización constante de actividad
física durante la infancia y adolescencia tiene un
impacto positivo en el crecimiento y desarrollo
físico, social y psicológico de los menores de edad;
además que la práctica regular de actividad física
desde estas etapas de la vida fomenta estilos de vida
saludables en la edad adulta, convirtiéndose en
factores claves para un buen estado nutricional y de
salud (Slowik et al., 2019).

En Latinoamérica y el Caribe, un estudio realizado
con datos que contenían información sobre la
actividad física de los adolescentes de 26 países
durante 2007-2013, reportó que solo el 15 % de los
adolescentes cumplían con las recomendaciones de
actividad física; en países como San Vicente y
Granadinas ( 12.8% de los menores de edad son
activos físicamente), en
Antigua y Barbados
(22.8%), Argentina (16.7%), Bolivia (13.9%), Chile
(13.6%), Costa Rica (18.5%), Perú (15.4%), Ecuador
(14.5%) y Guatemala (15.6%); Además existe
evidencia que en cuanto a la actividad física por sexo;
los hombres son más activos físicamente que las
mujeres (Farias et al., 2018).

Expertos en el mundo han señalado cómo la práctica
regular de actividad física tiene múltiples beneficios
para la salud de los adolescentes; dentro de ellos
destacan: incrementa la capacidad aeróbica, la
composición corporal, la aptitud muscular, estimula
el crecimiento de la autoestima, la socialización,
mejora el rendimiento intelectual; además previene
diversas enfermedades crónicas como son: diabetes,
obesidad,
enfermedades
cardiovasculares
(Mikaelsson, Rutberg, Lindqvist y Michaelson,
2019; Sánchez et al.,2019).

En México la Encuesta Nacional de Salud y
Nutrición 2018-2019 (ENSANUT) reportó que el
53.7% de los adolescentes cumplen con la
recomendación de actividad física diaria. Los
resultados por sexo de la ENSANUT 2018-2019
muestran que el 46.5% de las mujeres y 60.9% de los
hombres, cumple con la indicación dada por la OMS
(Shamah et al., 2020).

No obstante, pese a estos beneficios, realizar
actividad física no es un hábito común en la
población adolescente (Del Ciampo, Louro, Del
Ciampo y Ferraz, 2019); lo cual ha desencadenado
que las cifras de sobrepeso y obesidad en este grupo
poblacional estén aumentando cada vez más (Chen et
al., 2020).
A nivel mundial se ha encontrado que la inactividad
física es un problema de salud pública, dado que
contribuye al desarrollo de obesidad, enfermedades
cardiovasculares y metabólicas (Whooten, Kerem y
Stanley, 2019). Según la Organización Mundial de la
Salud (OMS) los adolescentes deben realizar al
menos 60 minutos diarios de actividad física
moderada a intensa para que se le consideren como
físicamente activos y gocen de los beneficios para la
salud que dicha práctica genera (Organización
Mundial de la Salud [OMS], 2020). Sin embargo,
actualmente se estima que en el mundo el 80 % de
los adolescentes son inactivos físicamente (García,
2019).

Naciones como Antigua y Barbados describieron que
solo el 28.5% de los hombres y 16.7% de las mujeres
cumplían con las recomendaciones de actividad
física propuestas por la OMS; en Argentina el 21.7
% de los hombres y 12.1% de las mujeres; en Chile
18.3% de los hombres y 9.3 % de las mujeres y en
Ecuador 18.0 % de los hombres y 10.8% de las
mujeres (Farias et al., 2018).
En el contexto colombiano, la Encuesta Nacional de
la Situación Nutricional (ENSIN) encuesta que es
realizada en el país cada 5 años y cuya última versión
fue en el año 2015, permitió referenciar la situación
nutricional de la población colombiana, describiendo
para el 2015 que el 13.4 % de los adolescentes de
Colombia cumplían con las recomendaciones de
actividad física (Encuesta Nacional de la Situación
Nutricional en Colombia [ENSIN], 2015a).
No obstante, en la Subregión de Santander y Norte
de Santander de Colombia no existen estudios que
reporten la prevalencia de las prácticas de actividad
física y estado nutricional en adolescentes.
Debido a lo anterior, este estudio tuvo como objetivo:
describir la prevalencia de la práctica de actividad
física y el estado nutricional de los adolescentes (13

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

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�Adolescente, actividad física, estado nutricional.

Artículo Original

a 17 años) residentes en la Subregión: Santander y
Norte de Santander de Colombia, que participaron en
la Encuesta Nacional de la Situación Nutricional de
Colombia 2015.

En el primer componente la ENSIN indagó aspectos
como el área de residencia de los adolescentes, nivel
de escolaridad, edad, sexo, etnia, afiliación al sistema
de seguridad social, entre otros.

Materiales y Métodos
Se presenta un estudio cuantitativo, descriptivo de
corte transversal, de fuente de información
secundaria, en el que se hizo uso de la estadística
univariada (descriptiva) para el análisis de la
información.

En el de antropometría la ENSIN realizó en cada
menor de edad la medición de talla y peso por
personal previamente capacitado y entrenado,
posterior a la toma de las medidas antropométricas se
pudo establecer el Índice de Masa Corporal para la
edad (IMC/ Edad).

La información de este estudio se obtuvo de la
ENSIN 2015, la cual fue suministrada por el
Ministerio de Salud y Protección Social de
Colombia. La ENSIN 2015 es una encuesta nacional
en torno a la situación nutricional de la población
colombiana. El desarrollo de la encuesta fue liderado
por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar en
coordinación del Ministerio de Salud y Protección
Social, el Instituto Nacional de Salud y el
Departamento Administrativo para la Prosperidad
Social y tuvo como objetivo analizar la situación
alimentaria y nutricional de la población colombiana
de acuerdo a los determinantes sociales definidos por
la ENSIN (Encuesta Nacional de la Situación
Nutricional en Colombia [ENSIN], 2015, p.2).

Finalmente, para el componente de actividad física la
ENSIN 2015 aplicó el cuestionario del Louth
Behavior Surveillance System (YRBSS) con el fin de
estimar las recomendaciones de actividad física de la
población adolescente (Encuesta Nacional de la
Situación Nutricional en Colombia[ENSIN], 2015, p.
41) Este es un cuestionario internacional de
aproximadamente 86 preguntas, el cual indaga sobre
comportamientos alimentarios poco saludables de
los adolescentes y actividad física inadecuada
(Centers for Disease Control and Prevention [CDC],
2019).

Población estudiada y muestra
Teniendo en cuenta que la ENSIN 2015 se encuentra
segmentada en grupos de edad, para efectos de esta
investigación la unidad de observación fueron los
registros que se encontraban en la base de datos de la
ENSIN 2015 correspondientes a adolescentes entre
los 13 17 años que residían en la Subregión:
Santander y Norte de Santander.
De acuerdo con lo anterior, se tuvo una población de
889 datos de adolescentes de la subregión, los cuales
fueron depurados eliminando aquellos que estaban
incompletos o que tenían variables con datos
inconsistentes (aquellas donde no concordaba la
información), quedando finalmente 847 registros
para el análisis.
De otro lado, en esta investigación se estudiaron 3
componentes que hicieron parte de la ENSIN 2015:
condiciones socioeconómicas, antropométrico y de
actividad física.

Dentro de las preguntas de actividad física que se
midieron en la ENSIN y que se tuvieron en cuenta en
esta investigación se encuentran:1. De los siete días
a la semana ¿cuántos días realizó actividad física?, 2.
De los siete días a la semana, ¿cuántos días llevó a
cabo ejercicios de levantamiento de pesas?, 3. ¿En
dónde usted vive hay presencia de parques o centros
deportivos para realizar actividad física? pregunta
que se realizó para determinar la disponibilidad y
acceso a lugares para realizar física en los lugares de
residencia, 4. ¿Va a ciclovías los fines de semana
para realizar actividad física? y 5. ¿Asiste a escuelas
deportivas?
Variables del estudio:
Este estudio tiene 10 variables, las cuales están
distribuidas en tres grupos: sociodemográficas,
estado nutricional y de actividad física. Las variables
sociodemográficas del estudio fueron: lugar de
residencia, edad del adolescente, sexo y nivel de
escolaridad. La variable estado nutricional fue
medida a través del Índice de Masa Corporal para la
edad. El grupo de variables de actividad física estuvo
conformado por cinco: 1. Activo físicamente durante
60 minutos diarios, 2. Ejercicios de levantamiento de
pesas en la semana, 3. Presencia de parques o centros

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

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�Adolescente, actividad física, estado nutricional.

deportivos en el lugar de residencia para realizar
actividad física. 4. Acude a ciclovías los fines de
semana a realizar actividad física, 5. Asistencia a
escuelas deportivas para realizar actividad física en
la semana.
La práctica de actividad física fue determinada a
partir de las variables: Ejercicios de levantamiento de
pesas en la semana, presencia de parques o centros
deportivos en el lugar de residencia para realizar
actividad física, acude a ciclovías los fines de semana
a realizar actividad física y asistencia a escuelas
deportivas para realizar actividad física en la semana.
Para determinar la prevalencia de actividad física se
tuvo en cuenta los datos de la variable activo
físicamente durante 60 minutos diarios, ya que el
parámetro de la OMS para identificar a un
adolescente físicamente activo es: realizar actividad
física moderada a intensa por 60 minutos los 7 días
de la semana. De esta manera, solo los adolescentes
que realizaban 60 minutos de actividad física diaria
fueron considerados como físicamente activos.
El estado nutricional de los adolescentes se
estableció de acuerdo a la directriz dada por la
Resolución 2465 de 2016 del Ministerio de Salud y
Protección Social de Colombia, donde se enuncia
que el índice de Masa Corporal/edad es el indicador
idóneo para establecer el estado nutricional de los
adolescentes. Se tomaron las desviaciones estándar
(DE) del IMC que estaban en la base de datos y se
procedió a clasificar el estado nutricional de los
adolescentes en las siguientes categorías: sobrepeso
a aquellos menores de edad cuyo IMC /edad (&gt;+ 1 a
+≤ 2 DE), obesidad aquellos adolescentes en (&gt; +2
DE), IMC adecuado para la edad DE entre (≥ -1 a ≤
+1 DE), riesgo de delgadez (≥ -2 a ≤ -1 DE) y
delgadez (&lt; -2 DE).
Para el procesamiento y análisis de la información se
usó el programa SPSS versión 21 licencia
Universidad CES. El análisis descriptivo requirió el
cálculo de frecuencias absolutas y relativas, ya que
para fines de esta investigación todas las variables de
este estudio fueron categorizadas como de naturaleza
cualitativa.

Artículo Original

Colombia para el uso de la base de datos, también
tuvo en cuenta lo expresado por la declaración de
Helsinki y las pautas de investigación en humanos,
además obtuvo el aval de comité de ética de la
Universidad CES Medellín Colombia (acta 151 del
comité de ética en investigación en humanos
Universidad CES).
Resultados
La tabla 1 presenta
las características
sociodemográficas de los 847 registros de
adolescentes estudiados según sexo, en donde se
puede observar que más del 70% de los y las
adolescentes vivían en la cabecera municipal. En lo
que respecta al nivel de escolaridad se puede aseverar
que más del 85% de los participantes del estudio
tenían entre primaria completa y secundaria
incompleta.

Tabla 1. Características sociodemográficas de los adolescentes de la subregión: Santander y
Norte de Santander según sexo. ENSIN, 2015.

Características sociodemográficas
Cabecera municipal
1. Lugar de residencia Centro poblado
Rural disperso
2. Edad

Entre 13 a 15 años
Entre 16 a 17 años

Menos de primaria completa
Entre primaria completa y
3. Nivel de escolaridad
secundaria incompleta
del adolescente
Entre secundaria completa y
superior incompleta

Sexo del adolescente
Masculino
Femenino
No.
%
No.
%
330
72.8
304
77.2
12
2.6
10
2.5
111
24.5
80
20.3
272
181

60.0
40.0

220
174

55.8
44.2

20

4.4

11

2.8

391

86.3

339

86.0

42

9.3

44

11.2

Fuente: Elaboración propia en base a datos de la ENSIN 2015 proporcionados por el Ministerio de Salud y
Protección Social de Colombia.

La tabla 2 indica la prevalencia de actividad física de
los adolescentes, donde se puede aseverar que el 14.8
% de los menores de edad eran activos físicamente,
lo cual indica que el 85.2 % de los menores de edad
eran inactivos físicamente, es decir no realizaban
mínimo 60 minutos de actividad física los 7 de días
de la semana.

Consideraciones éticas
La investigación contó con la autorización del
Ministerio de Salud y Protección de salud de

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

16

�Adolescente, actividad física, estado nutricional.

Tabla 2. Prevalencia de actividad física de los
adolescentes de la subregión: Santander y Norte
de Santander. ENSIN, 2015
Actividad física
0 días
1 día
Activo
2 días
físicamente
3 días
durante 60
4 días
minutos
5 días
diarios
6 días
7 días

No.
216
177
123
89
51
44
22
125

%
25.5
20.9
14.5
10.5
6.0
5.2
2.6
14.8

Fuente: Elaboración propia en base a datos de la
ENSIN 2015 proporcionados por el Ministerio de Salud
y Protección Social de Colombia.

Artículo Original

Tabla 3. Actividad física de los adolescentes de la subregión: Santander y Norte de
Santander según sexo. ENSIN, 2015.

1. Activo físicamente durante 60
minutos diarios

0 días
1 día
2 días
3 días
4 días
5 días
6 días
7 días

Masculino
No.
%
78
17.2
81
17.9
73
16.1
47
10.4
36
7.9
33
7.3
12
2.6
93
20.5

Femenino
No.
%
138
35.0
96
24.4
50
12.7
42
10.7
15
3.8
11
2.8
10
2.5
32
8.1

2. Ejercicios con pesas

0 días
1 día
2 días
3 días
4 días
5 días
6 días
7 días

203
72
69
30
15
12
6
46

44.8
15.9
15.2
6.6
3.3
2.6
1.3
10.2

225
74
41
20
5
6
4
19

57.1
18.8
10.4
5.1
1.3
1.5
1.0
4.8

3. Presencia de parques o centros
deportivos en lugar de residencia

Si
No

349
104

77
23

281
113

71.3
28.7

4. Va a ciclovías los fines de semana a
realizar actividad física

Si

232

51.2

208

52.8

No

221

48.8

186

47.2

Si
No

288
165

63.6
36.4

225
169

57.1
42.9

5. Asistencia a escuelas deportivas

La tabla 3 señala la actividad física de los sujetos del
estudio según sexo, en ella se observa que los
hombres fueron más activos físicamente (20.5%) que
las mujeres (8.1%). También muestra que los
hombres realizan en mayor porcentaje ejercicios que
involucran el levantamiento de pesas. Para la
variable asistencia a escuelas deportivas, la tabla
presenta que el 63.6% de los hombres van a este tipo
de centros deportivos, mientras que las mujeres van
en un 57.1%.
Además, la tabla indica que más del 70% de los y las
adolescentes tenía en los lugares de residencia
parques o centros deportivos.

Sexo del adolescente

Actividad física

Fuente: Elaboración propia en base a datos de la ENSIN 2015 proporcionados por el Ministerio de
Salud y Protección Social de Colombia.

En la tabla 4 se presenta el estado nutricional de los
sujetos del estudio de acuerdo con el sexo En ella se
puede apreciar que más del 60% de los y las
adolescentes presentaban un IMC/Edad adecuado, en
lo concerniente a la malnutrición por exceso se puede
ver que la obesidad fue más prevalente en los
hombres que en las mujeres (4.9% y 3.3%
respectivamente); mientras que el sobrepeso fue
mayor en las mujeres que en los hombres (18.5% y
14.3% respectivamente).
En relación a la
malnutrición por déficit, la tabla describe que el
porcentaje de riesgo de delgadez y delgadez fue
mayor en el sexo masculino.

Tabla 4. Estado nutricional de los adolescentes de la subregión:
Santander y Norte de Santander según sexo. ENSIN, 2015.

Estado nutricional
Obesidad
Sobrepeso
IMC Adecuado para la edad
Riesgo de delgadez
Delgadez

Sexo del adolescente
Masculino
Femenino
No.
%
No.
%
22
4.9
13
3.3
65
14.3
73
18.5
276
60.9
273
69.3
77
17
31
7.9
13
2.9
4
1.0

Fuente: Elaboración propia en base a datos de la ENSIN 2015 proporcionados
por el Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

17

�Adolescente, actividad física, estado nutricional.

La tabla 5 describe la actividad física de los
adolescentes según el estado nutricional. Se puede
ver que los adolescentes que eran físicamente activos
tenían mayor porcentaje de riesgo de delgadez
(21.3%) y delgadez (17.6 %), seguido de aquellos
con un IMC adecuado (14.6%). Para los adolescentes
con sobrepeso la prevalencia de menores de edad
físicamente activos fue de 13.0% y para los que se
encontraban en obesidad de 2.9%.
Para la variable: ejercicios con pesas, se muestra que
los adolescentes con sobrepeso e IMC adecuado para
la edad fueron los que en mayor porcentaje
realizaban ejercicios de fuerza durante los días de la
semana. En lo concerniente a la asistencia a escuelas
deportivas, la tabla describe que los adolescentes con
obesidad son los que en menor porcentaje asistían a
centros deportivos (45.7%).
Tabla 5. Actividad física de los adolescentes de la subregión: Santander y Norte de Santander según
estado nutricional. ENSIN, 2015
Estado nutricional según IMC/Edad

1. Activo físicamente durante 60
minutos diarios

0 días
1 día
2 días
3 días
4 días
5 días
6 días
7 días

No. % No. %
13 37,1 40 29,0
7 20,0 32 23,2
6 17,1 17 12,3
2
5,7 16 11,6
2
5,7
6
4,3
3
8,6
5
3,6
1
2,9
4
2,9
1
2,9 18 13,0

IMC
Riesgo de
Adecuado
delgadez
No.
%
No.
%
137 25,0 22 20,4
104 18,9 28 25,9
85 15,5 15 13,9
60 10,9 8
7,4
38
6,9
4
3,7
32
5,8
4
3,7
13
2,4
4
3,7
80 14,6 23 21,3

No.
4
6
0
3
1
0
0
3

%
23,5
35,3
0,0
17,6
5,9
0,0
0,0
17,6

2. Ejercicios con pesas

0 días
1 día
2 días
3 días
4 días
5 días
6 días
7 días

22
4
6
3
0
0
0
0

62,9
11,4
17,1
8,6
0,0
0,0
0,0
0,0

50,7
15,9
14,5
5,1
0,7
3,6
2,9
6,5

269
96
71
36
12
13
5
47

49,0
17,5
12,9
6,6
2,2
2,4
0,9
8,6

57
24
9
2
6
0
1
9

52,8
22,2
8,3
1,9
5,6
0,0
0,9
8,3

10
0
4
2
1
0
0
0

58,8
0,0
23,5
11,8
5,9
0,0
0,0
0,0

3. Presencia de parques o centros
deportivos en lugar de residencia

Si
No

28
7

80,0 107 77,5
20,0 31 22,5

403
146

73,4
26,6

80
28

74,1
25,9

12
5

70,6
29,4

4.Va a ciclovías los fines de semana

Si
No

19
16

54,3
45,7

66
72

47,8
52,2

279
270

50,8
49,2

65
43

60,2
39,8

11
6

64,7
35,3

Si
No

16
19

45,7
54,3

85
53

61,6
38,4

329
220

59,9
40,1

71
37

65,7
34,3

12
5

70,6
29,4

Obesidad Sobrepeso
Actividad física

5. Asistencia a escuelas deportivas

70
22
20
7
1
5
4
9

Delgadez

Fuente: Elaboración propia en base a datos de la ENSIN 2015 proporcionados por el Ministerio de Salud y Protección Social de
Colombia.

Discusión
Esta investigación permitió describir la prevalencia
de la práctica de actividad física y estado nutricional
de los adolescentes de la subregión de Santander y
Norte de Santander Colombia. Los resultados
mostraron que solo el 14.8% de los menores de este
estudio cumplían con las recomendaciones diarias de
actividad física establecida por la OMS (60 minutos
de actividad física todos los días para ser considerado
activo físicamente), lo cual indicó que el 85.2% de la
población era inactiva físicamente; coincidiendo con
lo reportado por un estudio mexicano, donde más del
80 % de los adolescentes no realizaban actividad

Artículo Original

física (Medina, Jáuregui, Campos y Barquera, 2018).
Así mismo, otros estudios realizados en
Latinoamérica y a nivel mundial concluyeron que
más del 70% de adolescentes eran inactivos
físicamente (Rodríguez y Santos, 2017; Sharma,
Cosme y Woo, 2018; Thani et al., 2018; Guthold,
Stevens, Riley y Bull, 2020).
Referente a la actividad física según sexo, este
estudio encontró que los hombres eran más activos
físicamente que las mujeres, encontrando resultados
afines a los descritos por investigaciones realizados
a nivel mundial, en los que las mujeres eran quienes
realizaban menor actividad física en comparación
que los hombres (Mera et al., 2017; Guthold et al.,
2020; Darling et al., 2020; Colley et al., 2017;
Rosselli et al., 2020).
En lo que respecta a las prácticas de actividad física,
se halló que los hombres realizan más actividades de
fuerza como levantamiento de pesas, además asisten
con más frecuencia a escuelas deportivas en
comparación que las mujeres, encontrando
resultados paralelos con lo descrito por un estudio
español en el cual los hombres eran quienes más
actividades de musculación (5,9% los hombres y
0,5% las mujeres) y actividades deportivas
realizaban (89% los hombres frente a 62,8% las
mujeres) (Oliveira y Parra, 2018).
En lo concerniente al estado nutricional de los
adolescentes según sexo, los resultados mostraron
que más del 60% de los menores de edad tenían un
IMC adecuado para la edad, de igual forma, la
obesidad fue más prevalente en los hombres frente a
las mujeres, encontrando similitudes con lo expuesto
por un estudio realizado en jóvenes, donde más del
50 % de los adolescentes tenían un estado nutricional
adecuado, además que los hombres eran quienes
mayor obesidad tenían (3.25% hombres con
obesidad; 1.60 % mujeres con obesidad)
(Glinkowska y Glinkowski, 2018).
En relación a la actividad física y el estado
nutricional, los resultados de este estudio arrojaron
que los adolescentes con riesgo de delgadez (21.3%)
y delgadez (17.6%) eran los más físicamente activos,
mientras que los menos activos fueron los menores
con sobrepeso (13.0%) y obesidad (2.9%);
encontrando semejanzas con lo reportado por un
estudio de Paraguay, donde hallaron que las personas

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

18

�Adolescente, actividad física, estado nutricional.

Artículo Original

con obesidad (26.3 %) y sobrepeso (46.3%) eran los
menos activos físicamente (Ruiz y Sánchez, 2017).

adolescentes frente a pantallas de televisores,
computadores y videojuegos).

Los anteriores datos reflejan la necesidad de crear
diferentes estrategias e intervenciones encaminadas a
fortalecer la práctica diaria de actividad física en los
adolescentes, haciendo énfasis en los menores de
edad con exceso de peso y sexo femenino, dado que
son quienes menos actividad física realizaban en la
subregión, lo cual los hace más vulnerables al
desarrollo de enfermedades crónicas (Di Cesare et
al., 2019).

Conclusiones
En la subregión de Santander y Norte de Santander
Colombia, se encontró que el 14,8% de los
adolescentes eran activos físicamente, siendo los
hombres los que en mayor proporción cumplían con
la recomendación diaria de actividad física de la
OMS (20,5%) con relación a las mujeres (8,1%).
Además, los hombres son los que en mayor
porcentaje realizaban prácticas de actividad física
como levantamiento de pesas y asistencia a escuelas
deportivas.

Dentro de las fortalezas de este estudio destacan que
es la primera investigación realizada en la subregión
de Santander y Norte de Santander sobre prevalencia
de la práctica de actividad física y estado nutricional,
lo cual lo convierte en una base para futuras
investigaciones en la subregión en las que se creen
estrategias de intervención orientadas a fomentar la
actividad física y mejorar el estado nutricional de los
y las adolescentes.
Este estudio presenta ciertas limitaciones, una de
ellas es que para medir la actividad física de los
adolescentes se utilizó el cuestionario Youth
Behavior Surveillance System (YRBSS), el cual no
había sido validado en Colombia, sin embargo, fue
adaptado para poder ser aplicado en la población
adolescente de Colombia. Otra limitación del
estudio es que los autores de esta investigación no
pueden precisar la calidad de la valoración
antropométrica realizada a los menores de edad
debido a que no estuvieron presentes en dicha
evaluación; sin embargo, se aclara que la ENSIN
dentro de su proceso metodológico capacitó al
personal que hizo las mediciones. También faltaron
otras variables que pudieran aportar información
sobre las prácticas de actividad física de los
adolescentes como tipos de deportes practicados, así
como también variables relacionadas con la
alimentación de los adolescentes.
Debido a lo anterior, se recomienda realizar otros
estudios que indaguen aspectos de la actividad física
como: preferencias de actividad física, razones por
las cuales no realizan actividad física (a pesar de
contar con espacios deportivos para la práctica
deportiva), así mismo sería importante investigar
sobre hábitos alimentarios en adolescentes y
comportamientos sedentarios (tiempo que pasan los

Por otro lado, los registros estudiados de los menores
de edad con sobrepeso y obesidad que participaron
en este estudio, son los que en menor proporción
realizaban actividad física todos los días.
En consecuencia, es necesario que en la subregión de
Santander y Norte de Santander se implementen
programas de actividad física orientados a la
población adolescente femenina y masculina, pues
aunque el sexo masculino fue el que en mayor
porcentaje se consideró físicamente activo, las cifras
de inactividad física para ambos sexos son altas, de
manera que se deben realizar planes de ejercicio
físico, así como también es importante promover los
beneficios a nivel físico, psicológico y social que
genera la práctica de actividad física regular.
Igualmente, es fundamental la creación de planes de
intervención que mejoren el estado nutricional de los
adolescentes.
Agradecimientos
Al Ministerio de Salud y Protección Social por
facilitar la fuente de información.

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21

�R

E

S

P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

ADHERENCIA A LA DIETA MEDITERRÁNEA EN ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS
DEL NORTE DE MÉXICO.
ADHERENCE TO THE MEDITERRANEAN DIET IN UNIVERSITY STUDENTS OF SCIENCES OF PHYSICAL
CULTURE.
Delgado Flores Monserrat*, Martínez Martínez Cesar Augusto*, Klassen Merancio Max Eduardo*,
Guedea Delgado Julio Cesar*, Muñoz-Daw María de Jesús*.
*Universidad Autónoma de Chihuahua, Facultad de Ciencias de la Cultura Física. México.
Citation: Delgado Flores M., Martínez Martínez C.A., Klassen Merancio M.E.,
Guedea Delgado J.C., Muñoz-Daw M.J. (2021) Adherencia a la dieta
mediterránea en estudiantes universitarios del norte de México. Revista
Salud Pública y Nutrición, 20 (2), 22-31.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2021 Delgado Flores M., et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn20.2-3
Recibido: 02 de septiembre 2020; Aceptado: 08 de marzo 2021
Email: cesar_mtz15@hotmail.com

�Alimentación, nutrición, dieta mediterránea,
universitarios.

Artículo Original

ADHERENCIA A LA DIETA MEDITERRÁNEA EN ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DEL NORTE
DE MÉXICO.
Delgado Flores Monserrat*, Martínez Martínez Cesar Augusto*, Klassen Merancio Max Eduardo*, Guedea
Delgado Julio Cesar*, Muñoz-Daw María de Jesús*.
* Universidad Autónoma de Chihuahua, Facultad de Ciencias de la Cultura Física. México.

RESUMEN
Introducción. La dieta mediterránea es un patrón alimentario altamente reconocido como beneficioso para la salud. Objetivo:
Evaluar y comparar por sexo la adherencia a la dieta mediterránea de los estudiantes universitarios de la Facultad de Ciencias
de la Cultura Física de la Universidad Autónoma de Chihuahua. Material y Método: Estudio comparativo, descriptivo y
transversal en el que participaron 165 estudiantes, 88 mujeres y 77 hombres, entre 22 y 34 años. Se analizó el peso, estatura,
índice de masa corporal y la adherencia a la dieta mediterránea utilizando el cuestionario KIDMED según el sexo. Se utilizaron
las pruebas estadísticas de t de Student, U-Mann Whitney y Chi cuadrado. Resultados: Se clasificaron con sobrepeso el 30.7%
de las mujeres y el 46.8% de los hombres con diferencia estadística (p&lt;0.04) y con obesidad 9.1% en ambos sexos. En la
adherencia a la dieta mediterránea el 33.9% clasificó con muy baja, 48.5% con necesidad de ajustes a los patrones
mediterráneos y 17.6% como óptima, no se reflejó diferencias por sexo (p&lt;0.788). Conclusiones: La adherencia a la dieta
mediterránea requiere de ajustes, requiriendo hacer mayor promoción de los beneficios a corto y largo plazo que ofrece la
dieta mediterránea respecto a la dieta occidental.
Palabras Clave: Alimentación, nutrición, dieta mediterránea, universitarios.

ABSTRACT
Introduction: The Mediterranean diet is a feeding pattern highly recognized as beneficial for health. Objective: To evaluate
and compare by gender the adherence to the Mediterranean diet of university students at the Faculty of Science of the
Physical Culture of Universidad Autónoma de Chihuahua. Material and method: It was a comparative, descriptive and crosssectional study. 165 students participated, 88 women and 77 men, between 22 and 34 years old. The variables of weight,
height, body mass index and the adherence to the Mediterranean diet by gender were analyzed. The statistical tests of
Student's t-test, Mann-Whitney-U and Chi-squared were used. Results: 30.7% of the women and 46.8% of the men were
classified as overweight with statistical difference (p &lt;0.04) and 9.1% obesity in both sexes. In adherence to the Mediterranean
diet, the 33.9% classified as very low, 48.5% as needing adjustments to the Mediterranean patterns and 17.6% as optimal, no
differences by gender were reflected (p&lt;0.788). Conclusions: Adherence to the Mediterranean diet requires adjustments,
requiring greater promotion of the short and long-term benefits offered by the Mediterranean diet compared to the Western
diet.
Key words: Feeding, nutrition, mediterranean diet, university students.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

22

�Alimentación, nutrición, dieta mediterránea,
universitarios.

Introducción
La dieta mediterránea fue declarada Patrimonio
Inmaterial de la Humanidad por la Organización de
las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y
la Cultura (UNESCO) en 2013, reconocida como una
filosofía de vida, fruto de las relaciones
interculturales que comparte conocimientos,
prácticas, tradiciones de los cultivos y cosechas
agrícolas, la pesca y la cría de animales, la forma de
conservar, cocinar, compartir y consumir los
alimentos, implicando un intercambio social. La
dieta mediterránea nutricionalmente es reconocida y
recomendada por ser alta en antioxidantes, en fibra,
en aceites omega 3, compuestos fitoactivos como el
licopeno, lupeol, quercetina, genisteína, carnosol y
resveratrol, aportes adecuados de minerales,
vitaminas, proteínas y energía (Escaffi et al., 2016).
La dieta mediterránea se caracteriza por el consumo
de platillos con alto contenido de verduras y frutas,
consumo frecuente de frutos secos, cereales
integrales y bajo consumo de alimentos de origen
animal, en los que se prefiere el pescado, las aves de
corral y lácteos bajos en grasa (Díaz et al., 2007). Es
por este motivo que la dieta mediterránea es
reconocida a nivel internacional por ser una dieta
saludable, se considera como un tratamiento
preventivo y primario para enfermedades
relacionadas con la inflamación crónica de acuerdo
con Dussaillant et al. (2016) y que puede ser utilizada
para disminuir o controlar enfermedades como el
síndrome metabólico, cardiovasculares, diabetes,
hipertensión y mejorar la calidad de vida (Babio et
al., 2009; Serra &amp; Ortiz, 2018).
En contraste, la dieta occidental conformada por dos
acontecimientos históricos, la revolución agrícola y
la Industrial, se caracteriza por comidas rápidas, altas
en carnes rojas, harinas refinadas, lácteos y azúcares
refinados, lo que ha traído un aumento en los
problemas de salud relacionados con la dislipidemia
que ocasionan enfermedades cardiovasculares,
diabetes e hipertensión. Según Peñalvo et al. (2015),
ésta alimentación también se encuentra asociada con
el 35% de las muertes por cáncer y específicamente
con el 10 y 12% del cáncer de próstata (Ferrís et al.,
2012).
En el estudio de Arriaga &amp; Cruz (2019) compararon
3 dietas: baja en grasa, dieta mediterránea y baja en
carbohidratos, la dieta mediterránea y la dieta baja en

Artículo Original

carbohidratos demostraron ser una alternativa
efectiva para la reducción del peso corporal en
comparación con la dieta baja en grasa.
Durante el periodo universitario los jóvenes se
encuentran en un momento crítico, ya que el
desarrollo de sus estilos de vida impactará en su
desempeño y salud a futuro (Gómez et al., 2016).
Convirtiéndose en un grupo vulnerable desde el
punto de vista nutricional (Landeros et al., 2018), ya
que en la etapa universitaria existen muchos cambios
como la exigencia de los estudios, cambios
psicosociales y aumento de estancia universitaria.
Esta etapa se caracteriza además por la transición de
la adolescencia a la edad adulta, lo que conlleva
aumento de la independencia, autonomía y
responsabilidad de los universitarios, los cuales
toman decisiones sobre el “¿cómo?, ¿qué?, ¿dónde?
y ¿cuándo comer?”, como lo comentan Van Kim et
al. (2012), todo esto a veces sin tener conocimiento
de su salud y necesidades alimentarias, este
desconocimiento los lleva a malos hábitos nutricios
como ayunos, saltearse comidas, comer a horas
inadecuadas, preferencia por las comidas rápidas,
elevado consumo de alcohol (Arroyo et al., 2006) y
alimentos de origen animal, por lo que el perfil
calórico de los mismos se aleja de lo recomendado
(Ponce et al., 2011).
La alimentación es uno de los factores asociados a la
actividad física y el deporte para mantener la salud y
el rendimiento físico adecuado, proporcionando los
micronutrientes requeridos para que el atleta en un
estado saludable potencialice sus funciones
metabólicas, así maximizará sus resultados en el
entrenamiento. Una baja disponibilidad de la
cantidad de energía en la dieta puede resultar en una
perdida no deseada de masa muscular, disfunción
hormonal, baja densidad ósea, aumento de fatiga,
lesiones con una recuperación prolongada y otras
enfermedades (Thomas et al., 2016).
El cuestionario KIDMED es una herramienta para
evaluar la adherencia a la dieta mediterránea en niños
y jóvenes, que fue desarrollado y validado por Serra
et al. (2004). La prueba se basa en los principios del
patrón dietético mediterráneo, a través de la
evaluación del consumo de 16 componentes,
ayudando a identificar personas con cantidades
adecuadas de la ingesta de nutrientes (índice más

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�Alimentación, nutrición, dieta mediterránea,
universitarios.

alto) y con hábitos poco saludables (índice más bajo)
(García et al., 2015).
El objetivo de esta investigación fue evaluar la
adherencia de la dieta mediterránea en los estudiantes
de séptimo y octavo semestre de la Facultad de
Ciencias de la Cultura Física de la Universidad
Autónoma de Chihuahua a través del cuestionario
KIDMED para poder efectuar la comparación entre
hombres y mujeres participantes.
Material y Método
El diseño utilizado fue cuantitativo, descriptivo y
transversal. La muestra fue no aleatoria, se realizó un
muestro por conveniencia y estuvo conformada por
165 estudiantes universitarios de 7° y 8° semestre de
la Facultad de Ciencias de la Cultura Física de los
cuales 88 (53%) son mujeres y 77 (47%) hombres, se
excluyeron únicamente los estudiantes que no
asistieron el día de la evaluación; por lo que la
muestra corresponde al 87% de los estudiantes de 7°
y 8° la facultad. Para la realización de este estudio se
solicitó permiso a las autoridades universitarias. A
los estudiantes se les dio una amplia explicación
sobre la investigación y a los que aceptaron participar
voluntariamente se les repartió el cuestionario
KIDMED.
La edad y el sexo se recogió en el mismo cuestionario
KIDMED. La muestra se caracterizó con
antropometría básica de masa corporal y estatura, las
cuales se realizaron en el laboratorio de
antropometría y con la técnica de la Sociedad
Internacional
para
el
Avance
de
la
Cineantropometría (ISAK), se midió la masa
corporal con el mínimo de ropa, en la báscula digital
Tanita modelo BF-680W (TANITA Corporation
Inc., Airlington Heights, Illinois, Estados Unidos) la
estatura máxima en posición de bipedestación sin
calzado y con el peso distribuido equitativamente y
la cabeza en posición Frankfort, se midió con el
estadímetro marca Seca 206 (SECA Ltd., Hamburgo,
Alemania) fijo en una pared lisa.
El índice de masa corporal (IMC) se calculó
dividiendo la masa corporal en kilogramos entre la
estatura en metros al cuadrado (kg/m2), el cual
permitió clasificar a los sujetos de estudio en bajo
peso cuando el IMC es menor a 18.5, normopeso
cuando se encuentra entre 18.5 y 24.9, sobrepeso de
25 a 29.9 y obesidad de 30 o mayor WHO (1995).

Artículo Original

Para evaluar la adherencia a la dieta mediterránea se
utilizó el cuestionario de KIDMED de Serra et al.,
(2004), que consta de 16 preguntas, a las cuales se les
asigna una puntuación, las preguntas que presentan
adherencia a la DIETA MEDITERRÁNEA suman
un punto, las preguntas con connotación negativa al
patrón de la misma restan un punto y el resultado se
clasifica en tres niveles: calidad de dieta óptima, con
una puntuación mayor o igual a ocho, necesidad de
ajustar la ingesta a los patrones mediterráneos, de
cuatro a siete puntos y muy baja calidad en la dieta,
menor o igual a tres puntos, el cual fue auto-aplicado
en un tiempo aproximado de 10 minutos.
Las variables de estudio fueron la adherencia a la
dieta mediterránea, peso, talla, índice de masa
corporal y la variable categórica fue el sexo.
Para el análisis estadístico se utilizó el paquete
estadístico del SPSS v21, para las variables
cuantitativas de antropometría se determinó la
normalidad con la prueba de Kolmogorov-Smirnov,
para la estadística descriptiva y para comparar
medias y medianas se utilizó la prueba de t de
Student para los datos normales y U-Mann Whitney
para los datos no normales, así mismo, se
determinaron frecuencias y porcentajes, para evaluar
diferencias de datos no paramétricos, en la
clasificación del IMC y en la adherencia a la dieta
mediterránea por sexo se utilizó la prueba de Chi
cuadrado al 95 % de confianza al igual que las
diferencias
estadísticas
de
preguntas
del
cuestionario. Este estudio se realizó bajo los
principios éticos de la declaración de Helsinki.
Resultados
De los estudiantes universitarios que participaron el
53.3% fueron mujeres y el 46.7% hombres, con
edades comprendidas entre 22 y 34 años, con una
mediana de 23 años. Los valores obtenidos para las
medidas antropométricas como la masa corporal y la
estatura tuvieron diferencias estadísticas propias del
sexo, mayores en los hombres (p&lt;0.001), en el IMC
el promedio de las mujeres corresponde a normopeso
y en los hombres a sobrepeso (tabla 1).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

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�Alimentación, nutrición, dieta mediterránea,
universitarios.

Artículo Original

Tabla 1. Datos antropométricos de los estudiantes universitarios
según el sexo

IMC (kg/m2)*
Estatura (m)*

Masa Corporal (kg)*

Mujeres (n=88)
media
DE
24
4.6
1.63
1.5

diferencias estadísticamente significativas
ninguna de las respuestas por sexo.

en

Hombres (n=77)
Media
DE
25.6
3.6
1.74
1.5

Mediana

RIQ

Mediana

RIQ

64.6

13.8

77.8

13.1

Fuente: Encues ta.
*Es tadís tica des cri ptiva de l os es tudi a ntes uni vers i tari os y contra s te por s exo de l a s
va ri a bl es a ntropométri ca s , prueba t de Student pa ra l a s va ri a bl es di s tri buci ón
norma l y U de Ma nn-Whi tney pa ra l a va ri a bl e di s tri buci ón no norma l , s i gni fi ca nci a
de p&lt;0.005
DE= des vi a ci ón es tánda r, RIQ=ra ngo i ntercua rtíl i co Fuente: El a bora ci ón propi a

En la figura 1 se muestra la clasificación del IMC por
sexo, encontrando diferencias únicamente en la
categoría de sobrepeso donde se observa que es
mayor en los hombres (p=0.04).

En la tabla 2 se observa que la adherencia a la dieta
mediterránea de los estudiantes universitarios,
“adherencia muy baja” el 33.9%, con “necesidad de
ajustes a los patrones mediterráneos” 48.5% y
“óptima” el 17.6%, no se reflejaron diferencias
estadísticamente significativas en la adherencia por
sexo (p&lt;.788).

Tabla 2. Adherencia de la dieta mediterránea por sexo de los
estudiantes universitarios
Sexo
Adherencia
Muy bajo
Necesidad de ajuste
Optima
Total

En la figura 2 se muestran los resultados por sexo de
las preguntas del cuestionario KIDMED, en la que
consumen 2 frutas diarias el 33.8% de los hombres y
el 31.8% de las mujeres, y come verduras más de una
vez al día el 39% y el 39,8%, las respuestas a las que
mayor porcentaje de estudiantes respondieron
afirmativamente fueron el consumo de leguminosas
más de una vez a la semana con un registro del 80.5%
los hombres y 87.5% las mujeres, desayuna lácteos
el 70.1% y el 71% respectivamente; de las preguntas
con puntuación negativa, la pregunta si acude más de
una vez a la semana a un restaurante de comida
rápida la respuesta fue 45.5% y 45.6%, no desayunan
el 44.2% y el 33%, desayuna bollería industrial 39%
y 45% y consume varias veces al día dulces y bollería
27.3% y 40.9% respectivamente. No se observaron

Mujer
No.
%
29 33.0
46 52.3
13
15
88
100

Hombre
No.
%
27
35.1
34
44.2
16
20.8
77
100

Total
No.
%
56
33.9
80
48.5
29
17.6
165 100

Fuente: Elaboración propia
Contraste por sexo a la adherencia con la prueba Chi cuadrado (p=0.014)

Discusión
En la dieta mediterránea se recomienda el consumo
cotidiano de agua, lácteos, verduras, frutas,
leguminosas y carnes, por lo que sería conveniente
que se incluya como parte de la enseñanza en la
elección de alimentos.
La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2018
menciona en el estado nutricional referido por el
IMC, que el 36% de las mujeres de 20 años y
mayores tienen sobrepeso y el 40% obesidad,
mientras que los hombres el 42.4% y el 30.5%
respectivamente (SSA/INSP, 2018), en este estudio

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

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�Alimentación, nutrición, dieta mediterránea,
universitarios.

el sobrepeso que se observa en los estudiantes
evaluados es muy cercano al reportado a nivel
nacional en adultos de 20 años o mayores, sin
embargo, la obesidad es mucho menor en los
estudiantes de esta investigación, pudiera ser por el
rango de edad, que es menor. Landeros et al. (2018)
reportaron en estudiantes universitarios de
Guadalajara, Jalisco en México, una obesidad de 9%
que coincide con nuestro estudio.
En la búsqueda que realizamos conseguimos una
publicación sobre la evaluación a la adherencia a la
dieta mediterránea mediante el cuestionario
KIDMED en estudiantes universitarios realizado en
la Ciudad de México y aplicado por Gerardo et al.
(2019), en el que reportan que los estudiantes
evaluados no tienen adherencia a la dieta
mediterránea y los estudiantes que realizan ejercicio
físico consumen generalmente más verduras y tienen
el hábito de desayunar.
En las frutas y verduras, la vitamina A o retinol
proviene de los carotenos, principalmente del βcaroteno, ya que una sexta parte de este último se
transforma en retinol, y frutas como la papaya,
mango, durazno, melón y de verduras como las
acelgas, las espinacas, la zanahoria y el brócoli,
tienen un alto contenido de β-caroteno, por lo que es
relativamente fácil completar los requerimientos de
esta vitamina (Beltrán et al., 2012), también un
consumo variado de frutas y verduras asegura una
ingesta adecuada de nutrientes indispensables como
la vitamina C, la fibra y los compuestos fitoactivos
(Pérez y Marivan, 2014), además, por su baja
densidad calórica, ayudan a prevenir un aumento de
peso corporal y disminuyen el riesgo de
enfermedades no transmisibles (Calañas, 2005), es
importante reconocer que una baja diversidad en las
frutas y verduras consumidas, puede dificultar el
mantenimiento de hábitos saludables a largo plazo
(Mendonca et al., 2019); de las respuestas al
cuestionario KIDMED por parte de los estudiantes
universitarios estudiados, en las preguntas de “come
2 frutas todos los días” y “come verduras más de 1
vez al día”, un poco más de la tercera parte respondió
que sí, lo que dificulta completar los requerimientos
de estos nutrimentos en la mayoría de los estudiantes.
Entre las preguntas de connotación negativa, está “si
acude más de una vez por semana a restaurant de
comida rápida”, el 45.5% de los hombres y el 45.6%

Artículo Original

de la mujeres refirió que sí, de acuerdo con Sánchez
&amp; Aguilar (2015) este es un problema de salud ya que
normalmente en estos lugares los alimentos de mayor
disponibilidad son bollería elaborada con harina
blanca, carne con alto contenido de grasa y azúcares,
alimentos que consumiéndolos con cierta frecuencia
pueden ser una de las causas de la obesidad,
dislipidemias, hipertensión, diabetes y problemas
cardiovasculares (Cruz et al., 2017). Los estudiantes
universitarios tienen un ritmo de vida acelerado y no
tienen el hábito para la elaboración de alimentos, es
poco común que coman adecuadamente en casa, ya
que pueden conseguir comida abundante y rápida a
domicilio. Resultados similares obtuvo Bravo et al.
(2019) donde el 35% consumía comida rápida,
principalmente papas fritas, debido a la
disponibilidad y el sabor.
Las leguminosas, específicamente el frijol
(Phaseolus vulgaris), que es de consumo popular en
todo el país y además es el segundo cultivo que más
se produce y se consume después del maíz (Zea mays
L.), con una ingesta promedio anual per cápita de 10
kg (Ramírez et al., 2020), es rico en proteína, fibra,
hierro y ácido fólico (Ulloa et al., 2011; Gómez &amp;
Velázquez, 2019). Con relación a lo anterior, en este
cuestionario los estudiantes respondieron que sí a la
pregunta de “consume leguminosas más de una vez
por semana”, con el porcentaje más alto en todas las
respuestas, un 80.5% los hombres y un 87.5% las
mujeres.
En este estudio más de la mitad de los estudiantes
contestaron que sí a la pregunta “consume frutos
secos al menos dos veces por semana”, según Arias
et al. (2019) estos alimentos son una fuente
importante de antioxidantes como la vitamina E y el
selenio, ricos en fitoquímicos y ácidos
poliinsaturados que tienen un impacto importante y
positivo en la neurogénesis, por eso existe una
asociación entre el consumo de frutos secos y la
función cognitiva, velocidad visual y memoria
inmediata. El consumo de 30 gramos de frutos secos
y aceite de oliva incluidos en una dieta saludable
mejoran la función cognitiva (Martínez et al., 2013).
Menos de la mitad de los estudiantes respondieron
que sí a la pregunta “utiliza aceite de oliva”, aun
cuando se ha descubierto que tiene grandes
beneficios su consumo, por ejemplo, Giacosa et al.
(2016) sugieren que existe evidencia favorable sobre

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

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�Alimentación, nutrición, dieta mediterránea,
universitarios.

el riesgo de padecer cáncer en tracto aéreo y
digestivo.
El desayuno es una comida importante ya que rompe
un estado de ayuno del cuerpo, que se ha mantenido
un tiempo considerable durante el periodo de sueño,
en donde se reorganizan procesos metabólicos. Para
considerarse que un desayuno es adecuado debe
aportar por lo menos el 20% de los requerimientos
energéticos diarios. De acuerdo con Uzhova et al.
(2017), se ha visto que las personas que no
desayunan tienen una dieta alejada al patrón de la
dieta mediterránea, en el cuestionario KIDMED a la
pregunta “no desayuna” el 38% de los estudiantes
que participaron en este estudio declararon no
hacerlo. Saltarse el desayuno se ha visto relacionado
con un riesgo mayor de padecer adiposidad,
resistencia a la insulina y obesidad (López et al.,
2018). No basta con desayunar todos los días, sino
buscar un desayuno de calidad, que incluya que
incluya los diferentes tipos de alimentos, y así
aumente su calidad (Navarro et al., 2016).
Otra de las preguntas con mayor porcentaje de
respuesta por los estudiantes es “desayuna un
lácteo”, el 70% de los hombres y el 71% de las
mujeres respondieron afirmativamente, la región está
entre las de mayor producción de lácteos en el país,
participando con un 9.2% (DIyEEyS, 2019), esta es
una de las razones por la cual los lácteos forman parte
de nuestra cultura alimentaria, aunque en la pregunta
“consume 2 yogures y/o 400 g queso al día” solo el
23.4% de los hombres y el 30.7% de las mujeres
respondió que sí, quizá por la cantidad específica de
la pregunta. De acuerdo con Navarro et al. (2016) es
conveniente ingerir lácteos desnatados o reducidos
en azúcar a pesar de ser un alimento alto en proteína,
calcio y vitaminas, ya que hay una inclinación a
padecer obesidad si se ingieren lácteos con grandes
cantidades de azúcar.
A la pregunta “consume varias veces al día dulces y
golosinas” aproximadamente la tercera parte de los
estudiantes reportaron que sí, estos resultados se
asemejan al estudio de Navarro (2017), donde
describe que estos alimentos proporcionan una
sensación de placer y satisfacción, aportan azúcares
simples y aditivos con grandes cantidades de
sacarosa o jarabe de fructosa, también Castañeda et
al. (2016) refieren que se consideran alimentos

Artículo Original

industrializados desbalanceados con alto contenido
de carbohidratos, grasas, sales y pobres en vitaminas.
La dieta mediterránea es uno de los modelos que más
ha demostrado sus beneficios en la salud del ser
humano, se considera como un tratamiento
preventivo y primario en diversas enfermedades,
como las cardiovasculares, alérgicas y psiquiátricas,
además mejorar la calidad de vida (Serra &amp; Ortiz,
2018), también se ha relacionado con menor riesgo
de deterioro cognitivo, de enfermedad de Alzheimer
y otras formas de demencia, mejorando la función
cognitiva en adultos mayores (Pooja &amp; Dahl, 2018).
En este estudio solo el 17.6% de los jóvenes
universitarios tuvieron una adherencia óptima a la
dieta mediterránea, obteniendo resultados similares a
los de García et al. (2015), donde se mostró una baja
adherencia a la dieta mediterránea en niños y jóvenes
del mediterráneo, con tendencia al abandono,
previendo que esta situación puede traer eventos
adversos a la salud dada la efectividad del patrón
dietético de la dieta mediterránea.
Para estudios posteriores sería conveniente ampliar
la muestra a los estudiantes universitarios de todos
los semestres, para que la muestra sea representativa
estadísticamente, a su vez se recomienda usar
herramientas antropométricas de evaluación de la
composición corporal que diferencien entre masa
libre de grasa y masa grasa, ya que al tratarse de
estudiantes de la cultura física, estos pudieran tener
una musculatura más desarrollada, causada por
hábitos de cuidado y mantenimiento de la salud como
la práctica de ejercicio o deporte.
Conclusiones
La mayoría de los estudiantes universitarios
necesitan de ajustes en su dieta a los patrones
mediterráneos, por lo que se debe hacer mayor
promoción a los beneficios de corto y largo plazo que
ofrece la dieta mediterránea respecto a la dieta
occidental, parte de estos trabajos es la motivación
por constituir un programa de formación integral
hacia los estudiantes que profesionalmente se
dedicarán a la actividad física, para que lleven un
control de su alimentación, lo cual les brindará
beneficios personales y familiares.
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31

�R

E

S

P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

ESTADO NUTRICIONAL, CONSUMO DE ALIMENTOS ULTRA PROCESADOS Y
TRASTORNO POR DÉFICIT DE LA ATENCIÓN, HIPERACTIVIDAD E IMPULSIVIDAD
EN ALUMNOS DE SECUNDARIA DE LA CIUDAD DE MÉXICO
NUTRITIONAL STATUS, CONSUMPTION OF ULTRA-PROCESSED FOODS AND ATTENTION DEFICIT
DISORDER, HYPERACTIVITY AND IMPULSIVITY IN SECONDARY SCHOOL STUDENTS IN MEXICO CITY.
Moreno-Altamirano Laura*, Flores-Ocampo Angélica Estefanía*, Ceballos-Rasgado Marena*, GarcíaGarcía Juan José *.
*Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Medicina. México.
Citation: Moreno-Altamirano L., Flores-Ocampo A.E., Ceballos-Rasgado M.,
García-García J.J. (2021) Estado nutricional, consumo de alimentos ultra
procesados y trastorno por déficit de la atención, hiperactividad e
impulsividad en alumnos de secundaria de la Ciudad de México. Revista Salud
Pública y Nutrición, 20 (2), 32-41.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2021 Moreno-Altamirano L., et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn20.2-4
Recibido: 8 de septiembre 2020;
Aceptado: 13 de enero 2021
Email: garciagjj@gmail.com

�Obesidad y sobrepeso en adolescentes, productos ultra
procesados, alimentación, trastornos por déficit de la
atención e hiperactividad.

Artículo Original

ESTADO NUTRICIONAL, CONSUMO DE ALIMENTOS ULTRA PROCESADOS Y TRASTORNO POR
DÉFICIT DE LA ATENCIÓN, HIPERACTIVIDAD E IMPULSIVIDAD EN ALUMNOS DE
SECUNDARIA DE LA CIUDAD DE MÉXICO
Moreno-Altamirano Laura*, Flores-Ocampo Angélica Estefanía*, Ceballos-Rasgado Marena*, García-García
Juan José *.
* Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Medicina. México.

RESUMEN
Introducción. El aumento de obesidad y síntomas del trastorno por déficit de atención con hiperactividad, motivó este estudio.
Objetivo: Identificar estado nutricional, consumo de alimentos, trastorno por déficit de atención con hiperactividad y explorar
su relación con la alimentación en alumnos de una secundaria. Material y Método: Estudio transversal realizado en todos los
alumnos que contaron con aceptación para participar. Se calcularon frecuencias simples de índice de masa corporal,
coeficiente de correlación de Spearman y prueba U de Mann-Whitney para explorar la relación entre alimentación y trastorno
por déficit de atención con hiperactividad. El nivel de significancia fue de 5% (α = 0.05). Resultados: El 45.5% de alumnos
tenían sobrepeso y obesidad. Entre el 18.9% y 40.5% consumían más de 3 productos ultra procesados por semana. La
prevalencia de casos sospechosos del trastorno por déficit de atención con hiperactividad fue de 2.5%. El consumo de
golosinas (dulces) se correlacionó con el trastorno y el consumo de frituras (botanas saladas) se asoció sólo con hiperactividad.
El consumo de frutas se correlacionó inversamente con hiperactividad. Conclusiones: Es necesario continuar estudiando
esta asociación y enfatizar en la promoción de una alimentación saludable para prevenir el aumento de obesidad en
adolescentes.
Palabras Clave: Obesidad y sobrepeso en adolescentes, productos ultra procesados, alimentación, trastornos por déficit de la
atención e hiperactividad.

ABSTRACT
Introduction: Increased obesity and symptoms of attention deficit hyperactivity disorder prompted this study. Objective:
Identify nutritional status, food consumption, attention deficit hyperactivity disorder, and explore their relationship to eating
in secondary students. Material and method: Cross-sectional study carried out on all students who were accepted to
participate. Simple body mass index frequencies, Spearman correlation coefficient, and Mann-Whitney U-test were calculated
to explore the relationship between eating and attention deficit hyperactivity disorder. The significance level was 5% (α x
0.05). Results: 45.5% of students were overweight and obese. Between 18.9% and 40.5% consumed more than 3 ultraprocessed products per week. The prevalence of suspected cases of attention deficit hyperactivity disorder was 2.5%.
Consumption of sweets was correlated with the disorder and the consumption of frying (salted snacks) was associated only
with hyperactivity. Fruit consumption was inversely correlate with hyperactivity. Conclusions: It is necessary to continue to
study this association and emphasize the promotion of healthy eating to prevent the increase in obesity in adolescents.
Key words: Obesity and overweight in adolescents, Food-Processing Industry, ultra-processed food, eating, attention deficit
disorders and hyperactivity.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

32

�Obesidad y sobrepeso en adolescentes, productos ultra
procesados, alimentación, trastornos por déficit de la
atención e hiperactividad.

Introducción
El cambio de alimentación, en adolescentes y todos
los grupos de edad, ha favorecido el aumento de la
prevalencia de sobrepeso y obesidad (SP+O) en
México. Entre 1988 y 2012 en los adolescentes de 12
a 19 años, el SP+O pasó de 11.1% a 34.9%. En 2018,
en este grupo de edad, fue de 38.4%, en mujeres
41.4% y en hombres 35.8% (Instituto Nacional de
Salud Pública INSP, 2012; 2018).
De acuerdo con informe de la OPS entre 2000 y el
2103152013 las ventas de los productos ultra
procesados (UP) crecieron en México, las cuales se
asocian con el sobrepeso y la obesidad. Pan
American Health Organization (PAHO, 2015).
La evidencia, de múltiples autores,
resultados consistentes de que los UP
principales generadores de la obesidad
publicaciones referidas por la PAHO.
2019).

muestra
son los
mundial,
(PAHO,

Acorde a la clasificación NOVA (El nombre que se
le dio a la clasificación NOVA, se origina del
destello que los astrónomos antiguos veían ante la
aparición de una nueva estrella en el cielo nocturno,
que en latín significa «nueva»), agrupa los alimentos
por su grado de procesamiento y aporte nutricional.
Los alimentos UP son “formulaciones industriales
con gran cantidad de ingredientes. Se componen de
sustancias que no tienen uso culinario, que son
sintetizadas a partir de constituyentes de alimentos.
Asimismo, contienen varios aditivos para modificar
su color, sabor o textura final (PAHO, 2015).
Algunos de estos aditivos son inocuos, de otros se
conocen diversos efectos en la salud, sobre todo
cuando se consumen grandes porciones y algunos
más, están en discusión (Aditivos alimentarios;
Matthiesen, Fagt, Biltoft-Jensen, Beck, Ovesen,
2003).
Por ejemplo, los azúcares, el glutamato monosódico
(GMS) y el ácido guanílico pueden desviar
mecanismos en el sistema digestivo y el cerebro
asociados a la señal para saciar el apetito y, por lo
tanto, causar sobreconsumo, obesidad y afectar
negativamente los hábitos alimentarios (Aditivos
alimentarios). La mayoría de los alimentos y bebidas
UP, incluso, muchos productos “light” están
endulzados con jarabe de maíz de alta fructosa que
tiene un índice glucémico muy alto por lo que se

Artículo Original

eleva en forma inmediata el nivel de azúcar en sangre
(Johnson, et al., 2007).
Existen evidencias de que el GMS y todos los
glutamatos, el mono-potásico, el cálcico, amónico, y
magnésico, puede contribuir a la fisiopatología del
trastorno por déficit de la atención (TDAH). A este
compuesto, se le llama también proteína vegetal,
fermentos autolizados, proteína de soya, proteína o
vegetales hidrolizados, soya texturizada, caseinatos,
saborizantes naturales, etc (Maltezos et al., 2014).
Se ha documentado que el GMS genera
genotoxicidad en linfocitos humanos debido a que
aumenta el daño oxidativo celular y conlleva
alteraciones en el DNA (Lau, McLean, Williams y
Howard, 2006). El GMS está contraindicado en
personas con TDAH, trastorno bipolar, Alzheimer,
Parkinson, epilepsia y esquizofrenia (Nigg y Holton,
2014). Se ha recomendado que los pacientes con
TDAH eliminen de su dieta colorantes, saborizantes
y endulzantes artificiales, GMS y monopotásico,
benzoato de sodio, carragenos (Nigg y Holton, 2014;
Kaplan, McNicol, Conte y Moghadam 1989). El
GMS se utiliza para acentuar el sabor de los UP que
se consumen sobre todo por niños y adolescentes. En
los hogares es utilizado ampliamente en pastillas de
consomé, salsas, sopas, condimentos industriales, etc
(Aditivos alimentarios).
A casi todos los UP se les adicionan, entre otros
aditivos, colorantes artificiales como rojo 40,
amarillo 5 (tartrazina o tartracina), amarillo 6, rojo
cochinilla, carmoisina y ponceau 4R, los cuales están
asociados a incremento de los síntomas de TDAH.
Otros aditivos que se utilizan en la mayoría de los UP
son el ácido fosfórico y almidón modificado también
asociados con TDAH (Aditivos alimentarios).
El TDAH es uno de los principales trastornos
neuropsiquiátricos en la infancia. Se caracteriza por
capacidad de atención disminuida, hiperactividad e
impulsividad, que generan deterioro en el
funcionamiento escolar y general (American
Psychiatric Association. DSM-IV: DSM-IV, 1994).
El objetivo de este estudio fue Identificar el estado
nutricional medido a través del Índice de masa
corporal (IMC), el consumo de alimentos y el
trastorno por déficit de atención con hiperactividad
(TDAH) y sus componentes y explorar su relación

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

33

�Obesidad y sobrepeso en adolescentes, productos ultra
procesados, alimentación, trastornos por déficit de la
atención e hiperactividad.

con la alimentación en alumnos de una secundaria de
la Ciudad de México.

Material y Método
Diseño y población.
Se realizó en el año 2018, un estudio transversal en,
prácticamente, la totalidad del alumnado (6 grupos
de cada uno de los 3 grados), del turno matutino de
una escuela secundaria pública de la Ciudad de
México que aceptó participar, con el conocimiento y
autorización de sus padres. La población estuvo
conformada por 473 estudiantes, 241 mujeres y 232
hombres, de quienes se obtuvieron medidas
antropométricas. El cuestionario de alimentos fue
contestado por 460 alumnos, en tanto que el de
TDAH, lo fue por 472 alumnos, de los cuales 237
(50.1%) fueron mujeres y 235 (49.9%) hombres.
Variables y proceso de obtención de datos. Consumo
de alimentos.
Se aplicó un cuestionario de “Frecuencia de
Consumo de Alimentos” elaborado y validado por el
profesorado participante en este estudio. El grupo
académico, conformado por epidemiólogos y
nutriólogos, contempló la validez de apariencia, de
contenido y de expresión del instrumento,
conformado por 25 preguntas sobre ingesta de
alimentos procesados o caseros y mínimamente
procesados y productos ultra procesados (NOVA).
Se calculó la media del consumo de alimentos y
bebidas, agrupados acorde con la clasificación
NOVA (PAHO, 2015).
TDAH.
Se utilizó el “Cuestionario para Escolares y
Adolescentes Latinoamericanos con Trastorno por
Déficit de Atención con Hiperactividad” (CEALTDAH, 2009), con 28 reactivos (15 evalúan
inatención, 7 hiperactividad y 6 impulsividad). Se
califica en una escala tipo Likert del 0 al 3 con una
puntuación máxima de 84 puntos. Se consideraron
como casos sospechosos a los alumnos que
obtuvieron 51 puntos o más, con base en 17 criterios.
El punto de corte correspondió al percentil 97.5 de la
distribución de valores. Para los componentes de
TDAH, dicho percentil se ubicó en 30 puntos para
inatención, 14 puntos para hiperactividad, y 12
puntos para impulsividad.

Artículo Original

Índice de masa corporal (IMC).
Se midió la estatura y el peso de los alumnos de
secundaria (con una báscula Tanita, y estadímetro), y
se calculó el IMC (kg/m2). Se utilizaron las Tablas
de IMC y tablas de IMC para la edad, de niños(as) y
adolescentes de 5 a 18 años de edad. Se consideró la
existencia de sobrepeso cuando el IMC para la edad
se encontraba más de una desviación estándar por
encima de la mediana establecida en los patrones de
crecimiento infantil de la OMS, y obesidad cuando
era mayor que dos desviaciones estándar por encima
de la mediana establecida en los patrones de
crecimiento infantil de la OMS. (OMS, 2020 c).
(Tabla I)
Tabla 1. Puntos internacionales de corte de IMC
para sobrepeso y obesidad en niños, por sexo, de
11 a 16 años, correspondientes a un IMC de 25 y de
30 a los 18 años
2

Edad
11.0
11.5
12.0
12.5
13.0
13.5
14.0
14.5
15.0
15.5
16.0

2

IMC 25 kg/m
IMC 30 kg/m
Hombres Mujeres Hombres Mujeres
20.6
20.7
25.1
25.4
20.9
21.2
25.6
26.1
21.2
21.7
26.0
26.7
21.6
22.1
26.4
27.2
21.9
22.6
26.8
27.8
22.3
23.0
27.3
28.2
22.6
23.3
27.6
28.6
23.0
23.7
28.0
28.9
23.3
23.9
28.3
29.1
23.6
24.2
28.6
29.3
23.9
24.4
28.9
29.4

Fuente: Adaptado de: Kaufer H. M., Toussaint G. (2008)
Indicadores antropométricos para evaluar sobrepeso y
obesidad en pediatría. Boletín Médico del Hospital Infantil de
México. (65), 502-518

Un grupo de estudiantes de Medicina fue capacitado
para la aplicación de los instrumentos, para realizar
la somatometría y para calcular el IMC (este se
verificó calculándolo de manera automatizada en
Excel).
Análisis estadístico
Se obtuvo la prevalencia de sobrepeso y obesidad y
se calculó la media del consumo de alimentos y
bebidas. Debido a que las variables antropométricas
no siguieron una distribución semejante a la normal,

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

34

�Obesidad y sobrepeso en adolescentes, productos ultra
procesados, alimentación, trastornos por déficit de la
atención e hiperactividad.

se utilizó la mediana y otros percentiles para
describirlas, se realizó la prueba U de Mann-Whitney
para comparar dichas distribuciones, así como las
puntuaciones de TDAH, según sexo, y se obtuvo el
coeficiente de correlación de Spearman entre la
puntuación del cuestionario de TDAH (51 puntos y
más) y edad, IMC, y la frecuencia de consumo de
alimentos. Se utilizó un nivel de significancia de 5%
(α = 0.05). Se utilizó el programa SPSS (versión 25).
Consideraciones éticas
El proyecto fue revisado por las Comisiones de Ética
e Investigación y registrado en la División de
Investigación de la Facultad de Medicina UNAM
como parte del protocolo FM/DI/117/2017. 20172020.
Todos los participantes tuvieron conocimiento de la
finalidad de la investigación, su participación fue
voluntaria y se contó con la autorización de sus
padres para que ellos participaran y para que sus
datos pudieran ser utilizados para su publicación,
reproducción y divulgación en soporte de papel e
Internet.
Resultados
Datos generales. La edad promedio fue de 13.10 años
± 0.94 (DS) para las mujeres y de 13.19 ± 0.98 (DS)
para los hombres, en tanto que la mediana fue de 13
para ambos.
Medidas antropométricas.
La media de la talla fue de 1.54 m ± 0.06 (DS) para
mujeres y 1.60 m ± 0.09 (DS) para hombres, mientras
que la mediana fue de 1.54 m y 1.61 m,
respectivamente; el peso promedio de las mujeres fue
de 53.7 kg ± 13 (DS) y el de los hombres de 56.2 kg
± 14.4 (DS). La mediana, en cambio, fue de 51 y 54
kg, respectivamente.
La media del IMC fue de 22.1 kg/m2 ± 4.7 (DS), y de
21.3 kg/m2 ± 4.5 (DS), para mujeres y hombres,
respectivamente. Por otro lado, la mediana fue de
21.1 y de 20.1.

Artículo Original

El 2.5% del alumnado presentó bajo peso. Por otro
lado, se observó SP en el 23.3% y O en el 22.2% de
los. El SP fue más frecuente en mujeres mientras la
obesidad fue mayor en hombres. (Tabla 2).

Tabla 2. Estado nutricional por sexo en alumnos de
secundaria
Estado
Mujeres
nutricional (IMC) No. %
Bajo peso severo 1
0.4
Bajo peso
3
1.2
Normal
128 53.1
Sobrepeso
61 25.3
Obesidad
48 19.9
Total
271 100

Hombres
No. %
1
0.4
7
3
118 50.9
49 21.1
57 24.6
232 100

Total
No. %
2
0.4
10 2.1
246 52
110 23.3
105 22.2
473 100

Fuente: Encuesta

Productos ultra procesados (UP).
Consumo diario.
El 68.9% de los alumnos consumió uno o dos
golosinas (dulces), el 29.6% tres o más. El 81.8%
refirió consumir de 1 a 2 frituras (botanas saladas),
mientras que el 16.4 % ingirió tres o más bolsas. El
74.4% de los alumnos beben entre 1 y 2 lácteos de
sabor, el 22.8% consumen 3 o más.
Consumo semanal.
El 79.5% de los alumnos consumen comida rápida de
1 a 2 veces, casi el 19% los hace tres o más. El 62.7%
refirió consumir una sopa instantánea y el 16.4%
consume más de tres. El 58.0 % de los alumnos
comen carne procesada entre 1 y 2 días. El 40.5% lo
hace 3 o más. El 57.3 % consume cereales dulces de
una a dos veces, el 39.6% tres o más días. El 73% de
los alumnos consumen pan de caja de una a dos
veces, el 27.4% tres o más días. El 71.6% usan
aderezos una o dos veces, el 23.7%, en 3 o más
ocasiones. El 35.5% de los alumnos beben 3 o más
refrescos y consumen la misma cantidad de jugos
envasados (Tabla 3).

Se encontraron diferencias estadísticamente
significativas en la distribución del peso y la talla,
según sexo (Prueba U de Mann-Whitney, p &lt; 0.05 y
p &lt; 0.01, respectivamente), pero no en la edad y el
IMC.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

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�Obesidad y sobrepeso en adolescentes, productos ultra
procesados, alimentación, trastornos por déficit de la
atención e hiperactividad.

Tabla 3. Consumo de alimentos y bebidas ultra procesados en
alumnos de secundaria
Alimentos y bebidas ultra procesadas *3 o más
porciones
Carne procesada a la semana
Cereales dulces a la semana
Golosinas (dulces, chocolates, helados, pastelillos) al día
Pan de caja a la semana
Aderezos a la semana
Comida rápida a la semana
Frituras al día
Sopas instantáneas a la semana

40.5
39.6
29.6
27.4
23.7
18.9
16.4
16.4

Bebida no láctea azucarada a la semana:
Refrescos
Jugos
Bebidas lácteas azucaradas al día

35.5
35
22.8

%

Artículo Original

Trastornos por déficit de atención e hiperactividad
(TDAH).
La prevalencia global de casos sospechosos de TDA
fue de 2.5%. Al desagregar los componentes de
TDA, se calificaron 13 personas con inatención, 17
con hiperactividad y 18 con impulsividad. Al
analizar la distribución de cada uno de dichos
componentes según sexo con la prueba U de MannWhitney, se observaron diferencias estadísticamente
significativas en las puntuaciones de hiperactividad
entre hombres y mujeres, (p &lt; 0.001), pero no en las
de inatención e impulsividad (Tabla 5).

Fuente: Encuesta
*Todos los alumnos consumen por lo menos un día a la semana todos los UP
Tabla 5. Puntuación de los componentes del TDAH por sexo y percentil
Inatención

Alimentos mínimamente procesados y procesados.
Consumo diario.
El 52.2% de los adolescentes consumen entre 1 y 2
frutas, el resto 3 o más. El 51.4% de los estudiantes
ingieren 4 o más verduras. El 47% de los alumnos
beben más de cinco vasos de agua natural, el resto 4
o menos. El 56% de ellos beben 3 o más vasos de
agua de fruta natural con azúcar.
Consumo semanal.
El 42.7% de los alumnos comen 2 o menos porciones
de leguminosas. El 69.3% de ellos consumen 3 o más
porciones de cereales, en particular maíz (tortillas).
El 55.3% corresponde a arroz, el 26.9% a pasta
(trigo) y el 26.9% a antojitos. El consumo de 3 o más
porciones de cárnicos fue: 40% pollo, 35% res y 13%
pescado (Tabla 4).

Percentil

H

M

2.5
3
2
25
8
8
50
12
11
75
16 16.5
97.5
28.2 31
Mínimo
0
0
Máximo 43
42

Global
2
8
12
16
30
0
43

Hiperactividad
H

M

1
0
3 2.5
5
4
8
6
15 14.1
0
0
21 20

Impulsividad

Global

H

M Global

0
3
5
7
14
0
21

0
2
4
7
13
0
18

0
2
4
12
12
0
14

0
2
4
7
12
0
18

TDAH
H

M

4.9 4
15 13
21 20
30 28.5
53 52.1
1
2
82 74

Global
4
14
20
29.3
52.2
1
82

Fuente: Encuesta
H: Hombres. M: Mujeres. TDAH: Trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

Alimentación y TDAH.
El consumo diario de golosinas se correlacionó con
cada uno de los componentes de TDA, así como con
la evaluación global. La cantidad de frituras
consumidas al día se asoció estadísticamente
significativa sólo con hiperactividad. Aunque débil,
el consumo de frutas se correlacionó inversamente
con hiperactividad. (Tabla 6).
Tabla 6. Componentes del TDAH y alimentos ultra procesados

Tabla 4. Consumo de alimentos y bebidas procesados o mínimamente procesados en
alumnos de secundaria
Alimentos y bebidas procesadas o mínimamente procesadas: porciones/vasos al día

%

Agua de frutas con azúcar (3 o más)
Verduras (4 o más)
Agua (5 o más)
Frutas (3 o más)

56
51.4
47
46.8

Alimentos procesados o mínimamente procesados* 3 o más porciones/semana
Tortillas de maíz
Leguminosas
Cereales (Arroz o pasta)
Huevo
Antojitos

%
69.3
55.8
55.3
44
26.9

Carnes no procesadas:
Pollo
Res
Pescado

Trastorno de déficit de
atención
Inatención
Hiperactividad
Impulsividad
Evaluación global

Consumo diario de
alimentos
Golosinas
Fruta
Golosinas
Frituras
Golosinas
Golosinas

Correlación de
Spearman
0.178
-0.82
0.164
0.114
0.159
0.195

Valor de p
&lt; 0.05
&lt; 0.05
&lt; 0.01
&lt; 0.05
&lt; 0.05
&lt; 0.01

Fuente: Encuesta
TDAH: Trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

%
40
35
13

Fuente: Encuesta
*Todos los alumnos consumen por lo menos una porción de estos alimentos al día

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�Obesidad y sobrepeso en adolescentes, productos ultra
procesados, alimentación, trastornos por déficit de la
atención e hiperactividad.

Discusión
En este estudio fue posible corroborar que el SP+O
es un problema que se debe atender urgentemente.
Las cifras encontradas en este estudio (45.5%) fueron
superiores a las reportadas por ENSANUT 2018 en
adolescentes de 12 a 19 años (38.4%) (INSP, 2018).
Asimismo, se infiere que la alimentación de los
adolescentes estudiados es de alta densidad
energética ya que gran parte de ellos señalaron
consumir entre 1 y 2 presentaciones de UP, lo cual
supera por mucho las recomendaciones de consumo
de azúcares añadidos, grasas y sal por día. En
porciones de 15 gramos es posible encontrar hasta 2
cucharadas de azúcar, 25% del consumo máximo por
día recomendado por la OMS (OMS, 2015 a).
Además, contienen diversos aditivos como GMS,
colorantes, benzoato de sodio, ácido fosfórico, ácido
guanílico, y almidón modificado, entre otros (PAHO,
2019).
Algunas golosinas contienen plomo, el que se ha
relacionado con hiperactividad y conducta antisocial
(Azcona, Ramírez y Vicente, 2015; Liu, Liu et al.,
2014). La mayoría de los alumnos ingieren 2
paquetes de frituras por día, en los que el contenido
de azúcar oscila entre el 47% y el 62% (PROFECO,
2018). Asimismo, una porción de 30 g de cereal
empaquetado contiene un tercio de la cantidad
máxima de azúcar que puede ingerir un adolescente
en un día, más de la mitad de los alumnos los
consumen dos veces a la semana (PROFECO, 2011).
El pan de caja, los aderezos y las sopas instantáneas,
también contienen grandes cantidades de azúcares, el
80% de los estudiantes los comen por lo menos una
vez a la semana. Los refrescos, los jugos y las leches
saborizadas contienen además jarabe de maíz de alta
fructosa y otros tipos de azúcares añadidos, el 88%
de los alumnos beben entre 1 a 4 refrescos y jugos
envasados por semana y más del 90% de ellos
consumen de 1 a 4 productos lácteos saborizados por
día (Armenteros, 2018; Pérez-Herrera y Cruz-López,
2019).
La mayoría de los jugos contienen azúcares añadidos
como fructosa o sacarosa, y se asocian, por tanto, a
un mayor riesgo de desarrollar sobrepeso y obesidad
y enfermedades metabólicas (Cabada, 2016). Los
refrescos, además, contienen aditivos químicos,
como ácido fosfórico, cuyos efectos están
relacionados con hiperactividad y otros problemas de
salud (Magaña, 2019; Aditivos alimentarios). Los

Artículo Original

embutidos y carnes frías, que casi la mitad de los
alumnos estudiados (40.5%) refirieron consumir más
de tres veces a la semana, contienen almidón
modificado, asociado con TDAH (PROFECO, 2010)
y tienen gran cantidad de aditivos; en el 2015 la OMS
los clasificó dentro del Grupo 1, cancerígeno para los
seres humanos (cáncer de colon, recto, páncreas y
próstata) (OMS, 2015 b). El alto consumo de comida
rápida y de sopas instantáneas orienta a suponer que
varias de las comidas de los alumnos son
reemplazadas por UP, ya que el 79.5% de los
alumnos consumen comida rápida de 1 a 2 veces a la
semana. Asimismo, el 62.7% refirió consumir una
sopa instantánea al día y el 16.4% dijo consumir más
de tres. Las sopas instantáneas están compuestas
hasta por 36 ingredientes de los cuales tres son
diferentes tipos de azúcares, siete son diferentes tipos
de sales, GMS y ácido guanílico (Cabada, 2013),
aditivos asociados con obesidad y TDAH. Los
aderezos, consumidos por el 71.6% de los alumnos,
contienen, entre otros aditivos, tartrazina que
también se ha asociado a TDAH; en Europa, a partir
de 2009 los alimentos que contengan este colorante
deben contar con la siguiente leyenda “Puede tener
efectos negativos sobre la actividad y la atención”
(Aditivos alimentarios; PROFECO, 2014).
En la ENSANUT 2018 se reportó que más del 80%
de la población de todas las edades consume bebidas
azucaradas y más de la mitad de los niños y
adolescentes consumen botanas, dulces y postres
frecuentemente (INSP, 2018).
Por otro lado, fue posible observar que los
adolescentes tienen una alimentación deficiente en
nutrimentos esenciales. A partir del consumo de
diversos alimentos reportado por los alumnos, se
infiere que no logran cubrir las necesidades de
diversos nutrimentos. Por ejemplo, el consumo de
frutas y verduras recomendado es de 3 frutas y 4
verduras al día (Bonvecchio et al., 2015), es menor al
referido por más de la mitad de los alumnos lo cual,
no logra cubrir las necesidades de vitaminas y
minerales (C, D, calcio, hierro, potasio, magnesio,
etc.) (Tabla III). Asimismo, la recomendación para el
consumo de alimentos de origen animal (AOA) es de
3.5 porciones al día, el reportado por los alumnos es
muy bajo para cubrir los requerimientos de hierro
(17mg al día) y de folatos (270µg al día)
(Bonvecchio, 2015) (Tabla III).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

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�Obesidad y sobrepeso en adolescentes, productos ultra
procesados, alimentación, trastornos por déficit de la
atención e hiperactividad.

Artículo Original

En este estudio se identificaron 13 alumnos (2.5%)
como posibles casos con TDAH. Mientras que en el
mundo se ha reportado que la prevalencia es de
5.29% (Polanczyk et al., 2007; Willcutt, 2012). Vale
la pena señalar que los niños con TDAH que no son
tratados tienen mayor riesgo de presentar accidentes
y heridas (Ulloa, Sauceda, Ortiz y Sánchez, 2006;
Leibson y Long, 2003), Además manifiestan un
pobre desarrollo académico y alto abandono de la
escuela. Este trastorno puede persistir durante la vida
adulta por lo que las relaciones familiares y maritales
se ven afectadas (Sauceda, Albores, Capece,
Landeros y Martínez, 2007), de ahí la importancia
de identificarlos y tratarlos oportunamente.

No obstante, la asociación de los aditivos
alimentarios y sus posibles efectos en la salud aún es
controversial. Es claro que los componentes de la
alimentación no son los únicos factores involucrados
en la causalidad de TDAH, y la naturaleza de un
estudio transversal como este sólo permite establecer
asociaciones estadísticas que son susceptibles de ser
abordadas con en otro tipo de diseños. Finalmente, se
recomienda realizar acciones de detección temprana
de este trastorno. En el presente trabajo no se
pretendió realizar el diagnóstico como tal de TDAH,
no obstante, se recomendó la atención especializada
en los jóvenes que tuvieron datos sugestivos del
mismo.

Debido a lo señalado líneas arriba fue que en este
estudio transversal se decidió estudiar la asociación
entre UP que contienen aditivos como los colorantes,
el GMS, etc. Si bien se puede observar una posible
asociación entre golosinas y TDAH y entre la
cantidad de frituras con hiperactividad, debido a que
no se realizó un estudio longitudinal no es posible
inferir causalidad (Tabla VI).

Conclusiones
Es fundamental asumir cabalmente el compromiso
con el “Plan de Acción quinquenal para la
prevención de la obesidad en la niñez y la
adolescencia 2014-2020” (OPS 2014). El cual
propone las medidas que se deben adoptar al respecto
(OPS-OMS, 2014). El logro de sus objetivos
requiere un enfoque multisectorial que se centre en
transformar el ambiente obesogénico actual en
oportunidades para promover un consumo mayor de
alimentos nutritivos. Ya que sustituir estos por
productos UP de alta densidad energética y ricos en
aditivos, en varios estudios, se ha asociado con el
incremento de la obesidad, de los síntomas del
TDAH y de otros problemas de salud. En ese sentido,
es necesario organizar actividades dirigidas a los
padres de familia, profesores y a los alumnos de
todos los niveles, para promover una alimentación
saludable.

En contraparte, se observó una leve correlación
inversa entre el consumo de frutas y la
hiperactividad. Al respecto, vale la pena destacar que
menos de la mitad de los alumnos (46.8%) mostró un
consumo adecuado de frutas (Tabla IV). Por ejemplo,
en este estudio se observó que solamente alrededor
de la mitad de los alumnos consumen cantidades
adecuadas de verduras y leguminosas (se recomienda
consumir de 1 a 2 porciones al día). Se ha
documentado que en México cada vez se consume
menor cantidad de leguminosas, misma que es sabido
que cuentan con alto contenido de proteínas,
carbohidratos, fibra, vitaminas y minerales como
hierro, calcio y vitamina B, que contribuyen a cubrir
las necesidades de folatos y de cereales, los cuales
contienen vitaminas B, hierro, etc (MorenoAltamirano et al, 2014; Moreno-Altamirano et al,
2015).
Sin embargo, el consumo de cereales en este estudio
fue adecuado en la mayoría de los alumnos (se
recomienda entre 7 y 8 porciones al día), así como la
ingesta de agua natural (3 a 8 vasos al día). Por otro
lado, la cantidad de agua de frutas con azúcar
añadido que los adolescentes señalaron beber fue
muy alta (Bonvecchio, 2015).

Agradecimientos
Los
investigadores
extendemos
nuestro
agradecimiento por el trabajo a los estudiantes del
Grupo 2208 generación 2018-2019 de la Facultad de
Medicina de la UNAM: Aguilar Saucedo Nancy
Guadalupe, Alcántara Téllez Edwin Raúl, Alducin
Arellano Ángel, Álvarez López Adrián, Arias Vega
Gabriela Itzel, Castellanos Santiago Luis Guillermo,
Castillo Reséndiz David Noé, Cornelio Cayetano
Leticia, De la Cruz Vélez Arlet, Elizarrarás Herrera
Lady Diana, García López Abril Itzel, García Vargas
Irma Berenice, Gómez De La Peña Leticia Lore,
Gutiérrez Cruz Anahí, Gutiérrez Fernández Josué
Noel, Granados García Ana Laura, Jiménez Ramírez
Ana Lilia, Mata Aguilera Xcaret, Medina Aguilar
Fernando Miguel, Medina Galindo Nahomi, Moreno

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

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�Obesidad y sobrepeso en adolescentes, productos ultra
procesados, alimentación, trastornos por déficit de la
atención e hiperactividad.

Ávalos Luis Enrique, Ramírez Luis Edwin, Reyna
Gutiérrez Ana Mitzi, Rodríguez Zaragoza Ariel
Ricardo, Sánchez Zuccolotto Anel Cecilia,
Santamaría Acevedo Daniela, Tenorio Robles
Michelle, Torres Santamaría Andrea, Villantes
Gómez Abraham.

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Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2021 Juache Villagrana A.E., et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn20.2-5
Recibido: 04 de diciembre 2020;
Aceptado: 19 de febrero 2021
Email: adriana.floressr@uanl.edu.mx

�Control de vectores, manejo de vectores, legislación
mexicana.

Ensayo

POLÍTICAS PÚBLICAS PARA EL CONTROL DE ENFERMEDADES TRANSMITIDAS POR
VECTORES EN MÉXICO.
Juache Villagrana Alan Esteban *, Flores Suárez Adriana E. *
*Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Ciencias Biológicas. México.
RESUMEN
Introducción. Las enfermedades transmitidas por vectores (ETV) persisten como un problema nacional de salud pública. A fin
de disminuir su impacto, existen políticas públicas dirigidas al manejo de estas infecciones. Las soluciones propuestas, así
como su implementación, se estipulan dentro de documentos como la ley general de salud (LGS) y normas oficiales mexicanas
(NOM). Pese a que la ejecución de las políticas públicas ha conducido a resultados favorables en contra de las ETV, existen
nuevas pautas internacionales establecidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que incrementarían la eficacia de
las políticas actuales. Objetivo: Contrastar las acciones estipuladas en las políticas públicas mexicanas del 2000 a 2020 para
el combate a las ETV contra las directrices internacionales actuales. Conclusiones: La mayoría de las actividades en contra
de las ETV recaen dentro del control de vectores, mismo que al ser comparado con las directrices de la OMS exhibe áreas de
oportunidad en la escala de aplicación, uso de insecticidas, participación comunitaria, investigación, entre otras. Bajo este
escenario, las políticas públicas deben actualizarse para incluir nueva información propuesta por organismos internacionales.
Palabras Clave: Control de vectores, manejo de vectores, legislación mexicana.

ABSTRACT
Introduction: Vector-borne diseases (VBD) persist as a national public health problem in many countries including Mexico. To
avoid their impact in public health there is a series of public policies oriented directly or indirectly towards their control. All
proposed solutions and their implementation are written in official documents such as the Mexican general law of health and
official norms. Even though enforcement of public policies has brought positive results versus VBD, there are new guidelines
elaborated by the World Health Organization (WHO) that can boost actual efforts. Objective: To contrast actions provided
by Mexican public policies of 2000-2020 regarding combat of VBD with those guidelines supplied by the WHO. Conclusions:
Most actions taken against VBD are vector control methods using integrated vector management as a guide methodology.
However, a comparison of actual integrated vector management implemented in Mexico to global alignments proposed by
the WHO exhibit improvements that must be applied to enhance control of VBD. Some of these advancements include the
scale of application of public policies, insecticide use and management, community participation, VBD research, and others.
In this framework, public policies should be updated to include new information suggested by international entities.
Key words: Vector control, vector management, Mexican legislation.

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Introducción
En diversas partes del mundo, incluyendo México,
las enfermedades transmitidas por vectores persisten
como un problema de salud pública. Su impacto es
evidente tanto por la cantidad de personas afectadas,
así como por las consecuencias económicas que
generan. Por ejemplo, en 2018 se registraron 228
millones de casos (206-258 millones, IC 95 %) de
paludismo, de los cuales ocurrieron un total de 405
000 consecuencias fatales a nivel mundial (OMS,
2019). Siguiendo con este ejemplo, el impacto
económico se evidencia en los países con mayor
prevalencia quienes tienen un crecimiento
económico menor en comparación a países libres de
paludismo (Gallup y Sachs, 2001). Debido a las
consecuencias negativas de las ETV existen
organismos gubernamentales y no gubernamentales
encargados de aminorar y prevenir tales
consecuencias por medio del desarrollo de políticas
públicas. Desde esta perspectiva, las políticas
públicas, tal y como lo define Velásquez (2009), son
procesos que incluyen las decisiones, acciones,
inacciones, acuerdos e instrumentos, que buscan
solucionar o prevenir una situación identificada
como problemática. En México, todas las estrategias
propuestas para el combate a las ETV están
establecidas dentro de documentos normativos
oficiales tales como la ley general de salud y diversas
normas oficiales. En este mismo contexto, las
acciones planteadas para el manejo de ETV datan de
siglos pasados, no obstante, pese a que la ejecución
de las políticas públicas ha conducido a resultados
favorables en contra de las ETV, existen nuevas
pautas internacionales establecidas por la
Organización Mundial de la Salud (OMS) que
incrementarían la eficacia de las políticas actuales.
En este ensayo se describe el panorama en el que se
encuentran las ETV en territorio nacional dentro del
periodo de 2000 al 2020, además, se enuncia el
fundamento legal oficial para el manejo de estas
infecciones dictado en la constitución política, la ley
general de salud, y normas oficiales mexicanas
establecidas dentro del mismo periodo de tiempo.
Por último, ya que los esfuerzos mayoritarios para el
control de las ETV se dan en el control de vectores,
se contrastan las acciones específicas de las políticas
públicas con los lineamientos internacionales del
manejo integrado de vectores.

Ensayo

Panorama de las ETV en México
Previo a la descripción de las ETV como problema
de salud pública en México, es importante describir
rasgos básicos de este grupo de enfermedades. La
característica distintiva de las ETV es la transmisión
de patógenos mediada por dípteros (mosquitos y
moscas), ftirapteros (piojos), hemipteros (chinches),
e ixodidos (garrapatas) (Organización Mundial de la
Salud [OMS], 2020). Estos artrópodos, conocidos
como vectores, actúan como vehículos de agentes
infecciosos que transmiten a huéspedes vertebrados
durante interacciones como la alimentación
hematófaga (Mullen y Durden 2009). Los virus de la
fiebre amarilla y dengue, diseminados por dipteros
del género Aedes (Patterson et al., 2016), o bien, el
parásito Trypanosoma cruzi agente causal de la
enfermedad de Chagas transmitido por chinches de
los géneros Triatoma y Rhodnius, son ejemplos de
estos patógenos (González y Hernández, 2017; Pita
et al., 2018). Establecida la relación tripartita entre
patógeno-vector-huésped, para reducir el impacto de
las ETV existen técnicas de control, como vacunas
implementadas en contra del dengue (Sridhar et al.,
2018), o métodos quimioprofilácticos en el caso del
paludismo (Schwartz, 2012). No obstante, el control
de poblaciones de vectores permanece como el
método de primera elección para el manejo de las
ETV. Cada país está encargado de aplicar las
estrategias de control que considere pertinentes de
acuerdo con sus políticas públicas, en función de las
situaciones epidemiológicas y entomológicas de
cada región. Ahora bien, en México diversas ETV
han sido reconocidas como problema de salud
pública a través del tiempo. Los casos nuevos de
estas enfermedades son registrados dentro del boletín
epidemiológico (BE) del Sistema Nacional de
Vigilancia Epidemiológica (SINAVE). En el periodo
2000-2002 se reportaba la morbilidad del paludismo
(provocado por Plasmodium falciparum y P. vivax),
el dengue y dengue hemorrágico. A partir de 2003 y
hasta 2013 se reportaba la morbilidad de estas
infecciones en conjunto con los casos confirmados de
fiebre del Oeste del Nilo. En 2014 se incluyeron los
casos confirmados de tifo epidémico, tifo murino,
otras rickettsiosis, e infecciones de fiebre manchada.
En 2015 y hasta 2016 fue incorporada la enfermedad
por virus del Zika. A partir del 2017 a la fecha, los
boletines epidemiológicos contienen las ETV
mencionadas anteriormente y los casos de
enfermedad por virus chikungunya. A la par, otras
ETV son clasificadas como de interés local, regional

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o institucional que no son reportadas dentro del BE.
Es relevante mencionar que la vigilancia de la
mayoría de estas ETV ocurre de manera obligatoria
de acuerdo con normativas oficiales mexicanas tales
como la NOM-017-SSA2-2012 (Diario Oficial de la
Federación [DOF], 2013). Los reportes oficiales de
cifras de nuevos casos emitidos en el boletín
epidemiológico nacional muestran que existe una
variación considerable en cuanto a la persistencia de
las ETV dentro del territorio mexicano; en
https://alanjuache.wixsite.com/etvmexico se puede
visualizar en número de casos confirmados de las
ETV vigiladas en México y su variación temporal.
Sustento oficial para la vigilancia y control de las
ETV en México
En México existe una legislación orientada al
problema que representan las ETV, primordialmente
el artículo 4° de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos (DOF, 2020) establece la
protección de la salud como derecho personal. Este
artículo da paso al surgimiento de la Ley General de
Salud (LGS, 2020), en donde se detalla el acceso a
los servicios de salud y las condiciones de salubridad
general. Esta ley contiene artículos relacionados
directamente a las ETV. De inicio, el artículo 2°
instituye el derecho a la protección de la salud y en
su fracción VIII, dicta la prevención de las
enfermedades para todas las personas. En materia de
Salubridad General, la fracción XV del artículo 3°
señala la prevención y el control de las enfermedades
transmisibles donde se incluye a las ETV. En el
artículo 28° se menciona el Compendio Nacional de
Insumos para la Salud, mismo que es aprobado por la
Secretaría de Salud (SS), el cual contiene la lista de
insumos esenciales para la protección de los
mexicanos. En este compendio se incluyen los
plaguicidas aplicados para el control de vectores;
aprobados por un órgano de la SS, el Centro Nacional
de Programas Preventivos y Control de
Enfermedades (CENAPRECE). De manera similar,
dentro de la La Ley General de Salud (LGS) se
establece que la SS es encargada de establecer y
operar el Sistema Nacional de Vigilancia
Epidemiológica (artículo 133, fracción II).
El artículo 134 acuerda que tanto la SS, así como los
gobiernos estatales, deben realizar actividades de
vigilancia epidemiológica, prevención y control de
las siguientes ETV: fiebre amarilla, dengue y otras
arbovirosis (fracción VI), paludismo, tifo, fiebre

Ensayo

recurrente transmitida por piojo, otras rickettsiosis,
leishmaniasis, tripanosomiasis y oncocercosis
(fracción VII). Algunas de estas infecciones tienen
requisitos especiales sujetos al Reglamento Sanitario
Internacional (OMS, 2008) y a un reglamento interno
de la LGS en materia de Sanidad Internacional (DOF,
1985), de manera que, infecciones individuales de
fiebre amarilla deben reportarse a la SS o la autoridad
sanitaria más cercana de manera inmediata (artículo
136, fracción I), al igual que cualquier brote o
epidemia de cualquier enfermedad (fracción II).
Siguiendo estos reglamentos, otras enfermedades
deben notificarse en un plazo no mayor a 24 h,
incluyendo los casos individuales de tifo epidémico,
fiebre recurrente transmitida por piojo, paludismo, y
casos humanos de encefalitis equina venezolana
(fracción III). Por último, cualquier infección debe
ser notificada en un plazo no mayor a 24 h ubicando
los primeros casos individuales de otras
enfermedades transmisibles en un área no infectada
(fracción IV). La LGS obliga a la confirmación por
cualquier medio clínico disponible cualquier
enfermedad diagnosticada (artículo 139, fracción I).
La primera acción concreta para el control de ETV se
da en la LGS, que establece como medida preventiva,
la destrucción o control de vectores, reservorios y
fuentes de infección naturales o artificiales que
representen un riesgo para la salud (artículo 139,
fracción VI). Este control de vectores ocurre por
diferentes técnicas, como la aplicación de
insecticidas. En México, la LGS ejerce una
regulación sobre los plaguicidas, sustancias o
mezclas de sustancias que permiten controlar
organismos perjudiciales que comprenden, desde
plagas agrícolas hasta vectores de enfermedades
humanas o animales (artículo 278, fracción I). En
cuanto a los plaguicidas útiles, la LGS refiere en su
artículo 279 que la SS es la encargada de autorizar
los productos que pueden contener plaguicidas, sus
disolventes,
procesos
de
persistencia
y
bioacumulación (fracción II-IV) y finalmente, las
NOM que contemplen lo referente a la fabricación,
manejo, almacenamiento, comercialización, y
aplicación (fracción V). Para concluir, el artículo 404
se decreta la destrucción o el control de insectos u
otra fauna transmisora y nociva (fracción VI).
Normas Oficiales Mexicanas enfocadas a las ETV
La primera norma enfocada a las enfermedades
transmisibles es la NOM-017-SSA2-2012 “Para la

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Vigilancia Epidemiológica” (DOF, 2013). En esta
norma se especifican los criterios, designaciones y
directrices operacionales del Sistema Nacional de
Vigilancia Epidemiológica. Aquí se establece que es
obligatorio vigilar la morbilidad de: la encefalitis
equina venezolana, fiebre amarilla, fiebre
hemorrágica por dengue, fiebre por dengue, fiebre
manchada, fiebre del oeste del Nilo, peste, el
paludismo por P. falciparum y P. vivax, tifo
epidémico y murino, y otras rickettsiosis. Todas estas
ETV se notifican de manera semanal, sin embargo, la
encefalitis equina venezolana, fiebre amarilla, fiebre
hemorrágica por dengue, fiebre manchada, fiebre por
oeste del Nilo, peste, el paludismo por P. falciparum,
y los tifos, presentan además notificación inmediata.
Todas las ETV mencionadas tienen vigilancia de
mortalidad, mientras que solo algunas como la fiebre
hemorrágica y no hemorrágica por dengue y el
paludismo presentan vigilancia especial. En este
documento se estipulan las metodologías de
vigilancia como la forma convencional, la basada en
laboratorio, centinela, entre otras. Otras ETV
clasificadas como de interés local, regional o
institucional son la leishmaniasis visceral y cutánea,
oncocercosis y la enfermedad por virus del
chikungunya.
La NOM-032-SSA2 (DOF, 2015) es el documento
normativo que dicta las acciones definitivas para el
control de ETV. Desde su primera expedición en
2002 ha tenido dos modificaciones, una en 2010 y
otra en 2014, siendo esta ultima la vigente. Su
objetivo principal es delimitar criterios y
procedimientos para disminuir riesgo de infecciones
y las complicaciones de las ETV. En la primera parte
de esta norma se promueve la concientización
poblacional sobre las características sociales de las
ETV y cómo estas influyen en la transmisión y
prevención de enfermedades. De igual forma,
presenta una descripción del manejo integrado de
vectores (MIV), estrategia que definen como el uso
de dos o más metodologías de control de vectores
priorizando el uso de aquellas con menor impacto
ambiental negativo y dejando como último recurso
los agentes químicos sintéticos. Dichas metodologías
engloban el control físico, químico, biológico,
botánico, misceláneo y regulatorio. El control
químico por medio de compuestos sintéticos utiliza
como base la lista de productos recomendados
autorizada por el CENAPRECE. Esta lista es
actualizada con base en la eficacia de los productos

Ensayo

analizada a través de monitoreos de susceptibilidad y
pruebas de efectividad biológica. Los monitoreos de
efectividad corresponden al esquema de evaluación
de plaguicidas (WHOPES, por sus siglas en ingles)
de la OMS y generalmente solo se utilizan mosquitos
Ae. aegypti como organismos de referencia.
Adicionalmente, esta NOM ordena la vigilancia
entomológica a fin de estimar la densidad o
abundancia de vectores.
Esta norma presenta apartados especiales para las
ETV de mayor importancia en el país. Para el MIV
de dengue, se recomienda el uso de medios físicos,
químicos y biológicos para reducir las poblaciones de
vectores. Particularmente, el control físico se
implementa con barreras físicas para evitar el ingreso
de mosquitos a casas, la limpieza, y que el agua
almacenada esté libre de etapas inmaduras de
mosquitos. En cuanto al uso de insecticidas se
recomienda la combinación de larvicidas y
adulticidas de cualquier tipo. En el caso del
paludismo
se
recomiendan
los
mismos
procedimientos de vivienda segura. La aplicación de
insecticidas se efectúa solo en caso de brotes o
después de desastres naturales utilizando larvicidas y
adulticidas. La aplicación se realiza principalmente
focalizada a casas continuamente positivas a
paludismo (casas palúdicas). La enfermedad de
Chagas tiene un MIV encaminado al control de la
vivienda mediante su mejoramiento, medidas de
manipulación, o modificación permanente. El
control químico se realiza por cualquier insecticida
que demuestre efectividad biológica de aplicación
residual en muros internos y externos, así como
estructuras peridomiciliares justo antes de la época
de lluvias según el nivel de infestación. La
oncocercosis tiene un control por medio de la
administración de ivermectina en dosis semestrales;
a partir de 2015 es catalogada como ETV eliminada
en el territorio nacional. Para sitios donde se han
detectado casos de leishmaniasis cutánea localizada,
mucocutánea y difusa se recomienda el uso de ropa
para evitar la exposición de la piel, medida
complementada con el uso de repelentes. Solo para
casos reportados de leishmaniasis visceral se
recomienda el uso de insecticidas residuales
aplicados en las viviendas, al igual que el uso de
pabellones en la población en riesgo. Los mosquitos
vectores de virus del oeste del Nilo son controlados
por medio de insecticidas de acción efímera,
larvicidas y medidas de control físico sobre los

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criaderos. Por último, el manejo integrado de
vectores de Rickettsia incluye una combinación de
estrategias de vivienda segura, ectodesparasitantes
en fauna nociva como perros callejeros o propios,
además del control químico por medio de rociado
espacial con plaguicidas efímeros en sitios con casos
probables.
Lineamientos mundiales sobre MIV y su contraste
con México
El MIV es un concepto utilizado desde hace tiempo,
sus principios fundamentales tienen origen en
diferentes partes del mundo a partir del control de
mosquitos. Beier et al. (2008) señalan los siete
elementos principales del MIV: la reducción de
vectores y transmisión de patógenos, actividades de
control seguras a nivel ecológico, ambiental, social,
económico y político, búsqueda de tácticas de control
sin efectos negativos, desarrollo de resistencia, y la
afectación a solo organismos objetivo, conocimiento
del ciclo de transmisión de las ETV y biología de
vectores, programas efectivos con métodos
predictivos para la dinámica poblacional y de
transmisión, control dinámico aplicando diversas
estrategias, y por último, el dinamismo de las
estrategias debe darse acorde a un programa de
vigilancia de vectores y patógenos activo. A fin de
facilitar la adopción del MIV para el control de ETV
en distintas regiones del mundo, la OMS ofrece un
manual-guía de esta metodología (OMS, 2012),
mismo que será utilizado como base para comparar
la legislación en México y su adecuación posterior
para cumplir los retos de la respuesta mundial 20172030. Además de estas directrices mundiales, la
Organización Panamericana de la Salud (OPS)
presenta una guía operativa sobre la aplicación del
MIV para las Américas (OPS, 2019) la cual servirá
de punto de referencia a nivel regional.
A continuación, presentamos una breve reseña de
este manual resaltando aquellos conceptos clave de
planeación, implementación y vigilancia aplicados
para un correcto MIV. Consideramos que varios de
estos conceptos no han sido atendidos a cabalidad
por las autoridades sanitarias mexicanas, condiciones
que discutimos más adelante. Los principales puntos
a tomar en cuenta para la adopción del MIV como
estrategia en contra de las ETV incluyen: la toma de
decisiones basada en evidencias, la atención de las
ETV de manera integral y no individualista, el ajuste
de las medidas hacia el cambio climático y la

Ensayo

urbanización, la concientización de los agricultores y
la comunidad en general sobre su impacto en las ETV
y la existencia de una limitada cantidad de
insecticidas para control de vectores que puede
desencadenar la subsecuente aparición de resistencia.
Utilizando estos parámetros el MIV es una
aproximación que tiende a resolver problemas
empleando información obtenida de campo y de la
cual la resolución espacial es importante; entre más
local sea el área de recolección de datos, las
intervenciones
serán
más
efectivas.
La
implementación de un MIV efectivo, por
consiguiente, debe cumplirse en un eje que incluya la
participación social y legislativa, la cooperación intra
e intersectorial, una orientación integral para
eficientizar los recursos. Su aplicación debe ocurrir
en una escala local con coordinación flexible a
niveles municipales, estatales y federal que asegure
la mejor toma de decisiones basadas en las
condiciones entomológicas y epidemiológicas
focalizadas.
Partiendo desde la planeación del MIV una de las
principales bases a considerar son las políticas
públicas en contra de las ETV. Las políticas públicas
permiten un accionar correcto y deben contemplar la
política de salud nacional, integración de los sistemas
de salud, guías de control de vectores, y el uso de
plaguicidas. Las políticas públicas mexicanas
incluyen la LGS, las normas y otros documentos
como los lineamientos operativos de vigilancia de
ETV. Dentro de esta normatividad debe existir una
flexibilidad legislativa para que se considere a nivel
federal como la parte administrativa que establece las
políticas y guías de acción, pero que la elección e
implementación de las medidas sea dictada por el
nivel municipal o su escalón más próximo. Si bien en
la LGS se estipula que como autoridades sanitarias
se encuentran el presidente de la Republica, el
consejo de salubridad general, la secretaria de salud
y los gobiernos de las entidades federativas (artículo
4, todas las fracciones), no se describen a mayor
detalle el límite de las atribuciones de cada uno de
ellos. Lo anterior supone un problema de flexibilidad
ya que todo es controlado a nivel estatal o federal
desestimando el límite de autoridad del nivel local.
Esto puede verse reflejado en otros aspectos del MIV
como el uso de insecticidas. Las pautas para el uso y
la aplicación de plaguicidas dependen del nivel
federal vía el CENAPRECE y abarca desde su
autorización por medio de la lista de insumos

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recomendados hasta los monitoreos de resistencia.
Históricamente no se realizan estudios activos sobre
monitoreo de resistencia en otras especies distintas a
Ae. aegypti. Asimismo, todas las pruebas de
efectividad biológica se realizan en esta especie
dejando un vacío de información en la funcionalidad
de los plaguicidas sobre otros vectores como las
chinches transmisoras del mal de Chagas. En
conjunto, los problemas de inflexibilidad de políticas
públicas en una escala local y el ineficiente manejo
de plaguicidas ocasionan un mayor problema.
Siguiendo con el ejemplo de la enfermedad de
Chagas, se estima que esta ETV afecta a 1.1 millones
de personas en México en donde la transmisión no
ocurre de manera homogénea en toda la república
siendo los estados con mayor incidencia Yucatán,
Oaxaca e Hidalgo (Rojo, et al. 2018). Con este
ejemplo podemos destacar lo siguiente: ¿Cómo se
realiza un monitoreo de efectividad biológica de
insecticidas en chinches si no existe una directriz en
ninguno de los instrumentos legislativos?, sabiendo
que la prevalencia de esta enfermedad es variable en
todos los estados ¿Qué plaguicidas se deben aplicar
en los estados más afectados? En lugares afectados
por más de una ETV con diferentes grupos de
vectores ¿Cuáles son las acciones establecidas en un
instrumento normativo oficial para discriminar entre
productos efectivos y no efectivos atendiendo a
vectores de grupos taxonómicos diferentes (chinches
y mosquitos, por ejemplo)? Es evidente que existen
áreas de oportunidad para implementar un MIV
transparente, preciso y eficaz.
Otro de los problemas relacionados al control
químico por medio de plaguicidas es que su
aplicación no es exclusiva del área de la salud, la
aplicación de insecticidas también ocurre en la
industria agrícola. Los insectos vectores pueden estar
expuestos a los compuestos químicos de uso agrario
y, a su vez, durante una exposición prolongada,
desembocar en una presión de selección que
culminará en el desarrollo de resistencia. En la
implementación del MIV la OMS sugiere un control
sobre el uso de insecticidas agrícolas para evitar el
fenómeno descrito anteriormente. En México no
existe una base de datos, registro, o algún método
efectivo que permita evaluar cuales insecticidas se
utilizan en campos agrícolas, su frecuencia de uso, y
por lo tanto se ignora si estos representan una
amenaza para un manejo de vectores efectivo. Por lo
tanto, es necesario la creación de un sistema de

Ensayo

información que permita conocer por zonas,
ciudades, o municipios, los plaguicidas utilizados en
todos los ámbitos. Otra de las insuficiencias que hace
falta solucionar dentro del territorio nacional es la
aplicación de nuevos procedimientos para el estudio
de resistencia a insecticidas. En México se llevan a
cabo bioensayos de efectividad biológica (KuriMorales, et al. 2017), no obstante, estos pueden
carecer de sensibilidad teniendo como consecuencia
que la detección de resistencia ocurre cuando los
mecanismos involucrados sean irreversibles. Para
ello es ineludible establecer dentro de la normativa
oficial mexicana estudios de monitoreo de resistencia
que no solo involucren la aparición fenotípica, sino
que permitan identificar los principales mecanismos
metabólicos o genómicos que intervienen en la
aparición de este fenómeno (Dusfour, et al. 2019). De
manera similar, la recomendación de plaguicidas por
parte del CENAPRECE requiere de un
procedimiento
estandarizado,
documentado,
transparente, normado y basado en evidencia
científica que evite la aparición de contrariedades
tales como las que se registran en la lista de
productos recomendados para el combate de insectos
vectores del 2020 (CENAPRECE, 2020). Para
demostrar estas contrariedades es preciso relacionar
esta lista a los resultados finales de adulticidas del
año 2018 (CENAPRECE, 2018) donde se evaluó la
susceptibilidad de Aedes aegypti a diferentes
insecticidas utilizando el bioensayo en botella
establecido por la CDC. De los 12 compuestos
adulticidas
probados,
ocho
de
ellos
(alfacipermetrina, clorpirifos, clotianidina, fenotrina,
imidacloprid,
propoxur,
transcifenotrina
y
transflutrina) no tienen dosis diagnosticas
establecidas en el manual del CDC lo que sugiere que
las dosis usadas para estos químicos podrían no ser
las óptimas. En cuanto a los resultados obtenidos, la
fenotrina y el imidacloprid presentan un promedio de
mortalidad de apenas 6 % y 12 %, respectivamente.
Mas a detalle, los resultados de mortalidad por estado
muestran que solo para Yucatán en el caso de la
fenotrina y Chihuahua para la Imidacloprid presentan
una mortalidad superior al 98 %. A pesar de estos
resultados ambos compuestos aparecen como
insumos recomendados para su uso en 2020 y solo en
el caso de la fenotrina se presenta una advertencia de
uso condicionado. Tal advertencia carece de
especificidad ya que no expresa explícitamente las
acciones a tomar. Para esto la OPS (OPS, 2019)
sugiere que la principal recomendación sea evaluar

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el uso de otro insecticida con diferente mecanismo de
acción. Este tipo de ambigüedades podrían evitarse
estableciendo en una norma oficial sobre la
evaluación, elección y aplicación de insecticidas para
el control de organismos vectores y con ello se
fortalecen las políticas públicas de intervención de
México.
La participación de centros de investigación o
instituciones de educación superior es un elemento
de apoyo que podría emplearse para la resolución de
problemas en la aplicabilidad del MIV, mismo que es
mencionado en el manual de MIV de la OMS. La
NOM 032 indica que se debe promover los
programas de vigilancia, prevención y control de las
ETV en centros de investigación, instituciones de
educación superior para un manejo adecuado de estas
enfermedades. Al igual que el punto anterior, no
existe un documento escrito que sirva como base
para intensificar esta participación y como única
línea de colaboración, los plaguicidas son evaluados
por instituciones de educación superior para conocer
su efectividad biológica.
Otras de las grandes disparidades entre el MIV
recomendado por la OMS y la aplicación en México
es la eficiencia en el uso de recursos y el ajuste de las
medidas debido al cambio climático y la
urbanización. La norma 032 muestra que cada una de
las ETV sujetas a vigilancia en México cuenta con un
MIV especifico y no se aprovecha el enfoque integral
que promueve la OMS. Esto supone que se destinen
recursos para distintas ETV en lugar de agrupar
ciertas enfermedades con características similares.
Por ejemplo, uno de los principales enfoques para el
control de enfermedades transmitidas por mosquitos
es el manejo de sitios de desarrollo larvario. Para
evitar confusiones o extensiones innecesarias,
convendría organizar un grupo de enfermedades
como transmitidas por moquitos y establecer que uno
de los principales medios de control sea el uso de
vivienda y agua segura indicando todos los sitios de
desarrollo identificados para todas las especies de
mosquitos. Otra aproximación a la eficiencia en el
uso de recursos y al mismo tiempo diversificar el uso
de insecticidas para evitar el surgimiento de
resistencia a un grupo químico en particular, se
recomendaría la aplicación de insecticidas de
diferentes grupos químicos a más de dos órdenes de
insectos transmisores de enfermedades, claramente
con la previa demostración de efectividad biológica.

Ensayo

Aunado a estas recomendaciones, se desconoce la
manera en que los laboratorios nacionales investigan
la biología de vectores, componente también
mencionado en el MIV de la OMS. Ninguno de los
instrumentos legislativos evidencia si existe
investigación continua para determinar otras
maneras de control aparte de las mencionadas en la
NOM 032, mismas que solo incluyen manejo físico
del hábitat, control químico, y control educativo a
pesar de que se mencionan otro tipo de medidas.
Por último, vale la pena señalar que uno de los pilares
del MIV en México incluye la comunicación social.
Esto constituye un acierto en el MIV aplicado en la
república ya que aquí se da la transmisión de la
información a través de diferentes medios como la
televisión, internet, folletos, o mensajes plasmados
en la vía pública. No obstante, no existe un
instrumento que permita determinar si la información
dada a la población es tomada en cuenta por los
habitantes de las zonas de riesgo. Realizar
evaluaciones sobre la información que posee la
población en general podría ayudar a intensificar los
esfuerzos actuales o a corregir el rumbo de la
transmisión de conocimiento.
Proyecto de respuesta mundial para el control de
vectores 2017-2030
Para finalizar el análisis de los esfuerzos para el
control de ETV en México se discute la respuesta
mundial para el control de vectores 2017-2030
(OMS, 2020). Este proyecto se da para la mejora de
ciertos componentes que permitirán un control de
vectores eficaz, sostenible y adaptado que reduzca la
amenaza de las ETV. La mayor parte de este
documento incluye lo anteriormente propuesto por el
manual de aplicación del MIV de la OMS. Además,
se da en el marco de las principales ETV: el
paludismo, dengue, filariasis linfática, enfermedad
de Chagas, oncocercosis, leishmaniasis, fiebre del
chikungunya, enfermedad por virus del Zika, fiebre
amarilla, encefalitis japonesa y la esquistosomiasis.
De estas, solo tres de ellas no poseen una vigilancia
establecida en la NOM 017. Los objetivos de esta
propuesta incluyen la reducción de la mortalidad en
al menos en un 75 %, la reducción de la incidencia
en al menos un 60 % y la prevención de epidemias
en países endémicos y no endémicos. Parte de su
justificación destaca la falta de programas nacionales
de
investigación,
participación
efectiva
multisectorial y comunitaria, además de débiles

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

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�Control de vectores, manejo de vectores, legislación
mexicana.

sistemas de monitoreo e implementación de nuevas
intervenciones del control de vectores. Nuevamente,
esta aproximación señala el constante cambio social,
demográfico y ambiental que modifica las
condiciones de transmisión propiciando la expansión
geográfica de las ETV o la ampliación de periodos
epidémicos.
La pieza fundamental de este nuevo enfoque
envuelve la investigación básica y aplicada para el
control de vectores en conjunto con un personal
operativo altamente capacitado y metodologías
innovadoras que remplacen o se apliquen
simultáneamente a las todavía utilizadas. La
investigación se propone al igual que hace tiempo,
involucrar a las comunidades científicas nacionales e
internacionales para la resolución del problema de las
ETV. En cuanto a las nuevas propuestas se encuentra
la capacitación del personal. Esta capacitación está
orientada a la Entomología Médica para asegurar que
las personas que operan a nivel local tengan los
conocimientos suficientes sobre biología de vectores,
epidemiología, métodos de control y monitoreo de
resistencia. Reiteradamente, se anuncia la
colaboración intersectorial para la mejor toma de
decisiones y evitar la centralización de la
información.
A escala regional la OPS (OPS, 2019) en su
documento operativo del MIV para las Américas
demarca brechas estructurales encontradas para la
aplicación del manejo de vectores. Parte de estas
brechas coinciden con lo descrito anteriormente en
este texto y pone en evidencia la necesidad de nuevos
enfoques. Por ejemplo, la OPS señala la falta de
cobertura y calidad en las intervenciones en contra de
la malaria, además de carencia de datos
entomológicos, deficiencia en la estratificación del
territorio para conocer áreas de riesgo prioritarias,
capacitación de recursos humanos inadecuada,
complicaciones con el proceso de compra de
insecticidas y una ausencia de participación
intersectorial que aplica tanto para la malaria como
otras ETV. Aparte de estas deficiencias la OPS
reconoce que existe una ineficacia en el control de las
enfermedades ya que existe un tratamiento separado
para cada enfermedad contrario a un enfoque
integral. En cuanto a la normatividad, la OPS admite
la importancia de los marcos normativos que deben
implementarse en el nivel operativo más bajo.

Ensayo

Conclusiones
En México existe un esfuerzo para controlar el
impacto de las ETV, la mayor parte de estos
esfuerzos están establecidos en una serie de
documentos oficiales como la LGS y las distintas
normas oficiales mexicanas.
En comparación con la metodología propuesta por la
OMS para el MIV y el proyecto más reciente para el
control de vectores, la legislación nacional presenta
discrepancias que, al adecuarse, podría incrementar
la efectividad de las acciones en contra de los
organismos vectores de manera sostenible, ecológica
y socialmente aceptables.
Las políticas deben ser explícitas y claras para evitar
ambigüedades y malas interpretaciones y deben
planearse, ejecutarse y evaluarse con una
colaboración interdisciplinaria, interinstitucional e
interprofesional, de esta manera se lograrán
establecer mejores condiciones para el manejo y
eliminación de las ETV en nuestro país. Además, las
políticas deberán fortalecer las iniciativas mundiales
en materia de control de ETV.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>�Equipo editorial
Editor Responsable
Dr. en CS. Esteban Gilberto Ramos Peña, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
Editor Técnico
MGS. Alejandra Berenice Rocha Flores, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
Editores de Sección
• Dra. Georgina Mayela Núñez Rocha, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
• Dr. Erik Ramirez López, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
• Dra. Aurora de Jesús Garza Juárez, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
• MES. Clemente Carmen Gaitán Vigil, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
Comité Científico
• Dr. Josep Antoni Tur Mari, Universidad de las Islas Baleares, España, Spain
• Dra. Ana María López Sobaler, Universidad Complutense de Madrid, Spain
• Dra. Liliana Guadalupe González Rodríguez, Universidad Complutense de Madrid, Spain
• Dr. Patricio Sebastián Oliva Moresco, Universidad del Bío Bío Chillán - Chile, Chile
• Dr. José Alex Leiva Caro, Universidad del Bío Bío, Chile
• Dr. Jesús Ancer Rodríguez, Universidad Autónoma de Nuevo León, México
• Dr. Edgar C. Jarillo Soto, Universidad Autónoma Metropolitana, México
• Dr. José Alberto Rivera Márquez, Universidad Autónoma Metropolitana Unidad
Xochimilco, México
• Dr. Francisco Domingo Vázquez Martínez, Universidad Veracruzana, México
• Dr. Noe Alfaro Alfaro, Universidad de Guadalajara, México
• Dra. Alicia Álvarez Aguirre, Universidad de Guanajuato, México
• Dr. Heberto Romeo Priego Álvarez, Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, México
• PhD Rosa Margarita Duran García, Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, México
• Dr. Fernando Guerrero Romero, Instituto Mexicano del Seguro Social, México

RESPYN, Revista Salud Pública y Nutrición, es una revista electrónica, con periodicidad trimestral,
editada y publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Facultad de Salud
Pública y Nutrición. Domicilio de la Publicación: Aguirre Pequeño y Yuriria, Col. Mitras Centro,
Monterrey, N.L., México CP 64460. Teléfono: (81) 13 40 48 90 y 8348 60 80 (en fax). E-mail:
respyn.faspyn@uanl.mx, URL: https://respyn.uanl.mx/. Editor Responsable: Dr. en CS. Esteban
Gilberto Ramos Peña. Reserva de derechos al uso exclusivo No. 04-2014-102111594800-203, de
fecha 21 de octubre de 2014. ISSN 1870-0160 (https://portal.issn.org/resource/ISSN/1870-0160).
Ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Registro de marca ante el Instituto
Mexicano de la Propiedad Industrial: No. 1,183,059. Responsable de la última actualización de este
número Dr. Esteban Gilberto Ramos Peña, Cd. Universitaria, San Nicolás de los Garza, N.L., México.

�TABLA DE CONTENIDOS
ARTÍCULO ORIGINAL


Tendencias del Comportamiento Espaciotemporal de Diabetes Mellitus y Enfermedades
Isquémicas en San Luis Potosí, México
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn20.1-1
Gabriela Domínguez Cortinas, Asaneth Careli Macías Perez, Gregoria Patricia Muñiz
Carreón, Ana Cristina Cubillas Tejeda, Leonardo Ernesto Márquez Mireles



Factores asociados a la distorsión de la imagen corporal en mujeres adolescentes.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn20.1-2
Beatriz Merino Zeferino, Elsy Aidé García Villegas, Liliana Juárez Martínez, Reyna
Sámano, Horacio Márquez González, Diana Laura Martínez Torres Pico, Violeta Josahandi
Lamar Rea



Eficacia de la incorporación dietética de alimentos bajos en carbohidratos simples y altos en
antioxidantes sobre parámetros antropométricos en mujeres con sobrepeso
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn20.1-3
Dulce Margarita Arteaga-Murguia, Edith Efrén Alarcón-Domínguez, Quetzali Gutiérrez
Sánchez, Hugo David Rodríguez-Jiménez, Victor Manuel Zamora Gasga



ARTÍCULO DE REVISIÓN
Efecto de siete dietas populares en el peso y la composición corporal en adultos: una revisión
sistemática.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn20.1-4
Bertha Winterman Hemilson, Erik Ramírez López, Alpha Berenice Medellín Guerrero

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S

P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

TENDENCIAS DEL COMPORTAMIENTO ESPACIO-TEMPORAL DE DIABETES
MELLITUS Y ENFERMEDADES ISQUÉMICAS EN SAN LUIS POTOSÍ, MÉXICO.
TENDENCIES OF THE SPATIAL AND TEMPORAL BEHAVIOR OF DIABETES MELLITUS AND ISCHEMIC
DISEASE IN SAN LUIS POTOSÍ, MÉXICO.
Macías Pérez Asaneth Careli*, Domínguez Cortinas Gabriela*, Muñiz Carreón Gregoria Patricia*,
Cubillas Tejeda Ana Cristina*, Márquez Mireles Leonardo Ernesto*.
* Universidad Autónoma de San Luis Potosí, México.
Citation: Macías Pérez A.C., Domínguez Cortinas G., Muñiz Carreón G.P.,
Cubillas Tejeda A.C., Márquez Mireles L.E. (2021) Tendencias del
comportamiento espaciotemporal de diabetes mellitus y enfermedades
isquémicas en San Luis Potosí, México. Revista Salud Pública y Nutrición, 20
(1), 1-11.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2021 Macías Pérez A.C., et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn20.1-1
Recibido: 20 de septiembre 2020; Aceptado: 30 de noviembre 2020
Email: gabriela.dominguez@uaslp.mx

�Diabetes mellitus; enfermedad isquémica;
comportamiento espaciotemporal.

Artículo Original

TENDENCIAS DEL COMPORTAMIENTO ESPACIO-TEMPORAL DE DIABETES MELLITUS Y
ENFERMEDADES ISQUÉMICAS EN SAN LUIS POTOSÍ, MÉXICO.
Macías Pérez Asaneth Careli*, Domínguez Cortinas Gabriela*, Muñiz Carreón Gregoria Patricia*, Cubillas
Tejeda Ana Cristina*, Márquez Mireles Leonardo Ernesto*.
* Universidad Autónoma de San Luis Potosí, México.

RESUMEN
Introducción. Existen factores sociales adversos que aumentan la vulnerabilidad de las poblaciones en la presencia de las
enfermedades crónicas no transmisibles, provocando procesos de transición epidemiológica que influyen en el
comportamiento epidemiológico de las afecciones. Objetivo: Analizar las tendencias espaciotemporales de diabetes mellitus
y enfermedades isquémicas en San Luis Potosí, México, mediante un análisis retrospectivo (1996-2011) de morbilidad,
estableciendo sus principales determinantes sociales. Material y Método: Se calcularon tasas de incidencia por 100 000
habitantes de diabetes y enfermedades isquémicas durante el periodo 1996-2011, identificando su comportamiento
espaciotemporal a nivel estatal y municipal. Fueron evaluadas relaciones multivariadas entre determinantes sociales y
morbilidad. Resultados: La diabetes mostró tendencia al aumento en número de casos (m=9.49, R2=0.2966) en 26 de los 58
municipios del estado, mientras que las enfermedades isquémicas presentaron tendencias positivas en 4 municipios. El
comportamiento de ambas enfermedades se asoció significativamente a factores de vulnerabilidad como la condición
indígena (R2=0.778) y la pobreza alimentaria (R2=0.753). Conclusiones: La región Huasteca concentró la mayor incidencia
de diabetes y enfermedades isquémicas y tendencia al aumento. Condiciones como el ser indígena, no derechohabiente de
servicios de salud y presentar pobreza alimentaria determinan el comportamiento de estas enfermedades.
Palabras Clave: Diabetes mellitus; enfermedad isquémica; comportamiento espaciotemporal.

ABSTRACT
Introduction: There are adverse social factors that increase the vulnerability of populations in the presence of chronic noncommunicable diseases, causing processes of epidemiological transition that influence the epidemiological behavior of the
diseases. Objective: Analyze patterns and trends of the spatial and temporal behavior of diabetes mellitus and ischemic
diseases in San Luis Potosí, Mexico, through a retrospective analysis (1996-2011) of morbidity and its main social
determinants. Material and method: Incidence rates per 100 000 inhabitants of diabetes and ischemic diseases during the
period 1996-2011 were calculated, identifying spatial and temporal behavior patterns and trends at the state and municipal
level. Multivariate relationships between social determinants and morbidity rates were assessed. Results: Diabetes showed
a significant trend in the increase in new cases (m=9.49, R2=0.2966) in 26 of the 58 municipalities of the State, while ischemic
diseases showed only significant trends to the increase in 4 Municipalities. Trends and spatial and temporal behavior of both
diseases was strongly associated with vulnerability factors such as indigenous status (R=0.882; R2=0,778) and food poverty
(R=0.868, R2=0.753). Conclusions: Huasteca showed greatest morbidity of diabetes and ischemic diseases, with a tendency
to increase. Being indigenous and poor significantly determines the behavior of these diseases.
Key words: Diabetes mellitus; ischemic disease; spatial and temporal behavior.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.1 enero - marzo, 2021

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�Diabetes mellitus; enfermedad isquémica;
comportamiento espaciotemporal.

Introducción
En los últimos 25 años procesos de transición
epidemiológica ocurridos fundamentalmente en
países en desarrollo han llevado al aumento de
enfermedades crónicas no transmisibles (ENT) que
han influido de manera decisiva en el
comportamiento epidemiológico de las afecciones
que padece la sociedad. Analizando su impacto de
manera cronológica, en el 2008, las ENT fueron
responsables del 63% de las muertes en el mundo,
para el 2014 el porcentaje aumentó a 70%, en 2016 a
72%, y en el 2017 alcanzando el 74% fueron
causantes de la defunción de 38 millones de personas
(Organización Mundial de la Salud [OMS], 2017).
Padecer alguna patología de esta índole no solamente
afecta la calidad y esperanza de vida del enfermo,
sino que además impacta fuertemente la economía de
las familias y de los sistemas sanitarios. Tan solo en
América, según el Plan de Acción y Control de
Enfermedades, se prevé una derrama económica de
más de 46 billones de dólares durante el periodo
2011-2030 para mitigar los daños en la medida
posible (Organización Panamericana de la Salud
[OPS], 2014).
En México, las ENT explican el 80% de muertes
(Instituto Nacional de Estadística y Geografía
[INEGI], 2016), destacando la diabetes mellitus tipo
2 (DMT2) y las enfermedades isquémicas del
corazón (EIC) en los primeros lugares de las causas
de morbilidad, de muerte prematura y de
discapacidad. La Organización Panamericana de la
Salud (OPS) recomienda para un adecuado acceso y
cobertura en atención sanitaria un producto interno
bruto (PIB) de al menos 6%, no obstante, para la
población mexicana este valor apenas alcanza el
2.5% (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia
[UNICEF], 2017). En el estado de San Luis Potosí,
los registros de mortalidad por ENT en los últimos
diez años muestran incrementos en los decesos por
DMT2 de 29.7% y por EIC de 30.6%, lo que ha
colocado a ambas enfermedades dentro de las tres
primeras causas de muerte en la Entidad (Sistema
Único de Información de Vigilancia Epidemiológica
[SUIVE], 2011).
Adicionalmente, los factores sociales adversos
aumentan la vulnerabilidad de las poblaciones ante
las ENT, luego entonces, las condiciones de pobreza
y exclusión social, el bajo nivel de desarrollo humano
y la falta de acceso a servicios de salud gratuitos de

Artículo Original

calidad, entre otros, toman gran relevancia dado que
los impactos de las ENT sobre las poblaciones
humanas, no sólo dependerán de la naturaleza de la
enfermedad per se, sino de la condición de
vulnerabilidad social, ambiental, política, cultural y
sanitaria, que podría mermar su capacidad de
afrontar los riesgos y mitigar los impactos sobre su
estado de salud y bienestar (Armas, et al., 2009)
(Bener, et al., 2009).
Dicho lo anterior, la presente investigación tiene
como objetivo, identificar y analizar patrones y
tendencias del comportamiento espaciotemporal de
la DMT2 y las EIC mediante un análisis
retrospectivo de un periodo de estudio de 16 años
(1996-2011), incorporando un conjunto de
determinantes sociales relacionados con ambas
enfermedades para la cuantificación multivariada de
sus pesos de atribución sobre la condición de
morbilidad detectada en el estado de San Luis Potosí.
Material y Método
Descripción del sitio de estudio. El estado de San
Luis Potosí se encuentra localizado en la altiplanicie
centro de la República Mexicana; cuenta con una
superficie de 60 546.79 km² y representa el 3% del
área total del país. Sus límites geográficos son 24°
29' 21° 10' latitud norte y 98° 20' 102° 18' longitud
oeste, colindando al norte con el estado de Coahuila,
noreste con Nuevo León y Tamaulipas, al este con
Veracruz, al sur con Hidalgo, Querétaro y
Guanajuato, al suroeste con Jalisco y al oeste con
Zacatecas (Instituto Nacional de Estadística
Geografía e Informática [INEGI], 2015). Está
dividido en 58 municipios distribuidos en cuatro
regiones geográficas: Altiplano (15 municipios25.86%), Centro (11 municipios-18.96%), Media (12
municipios-20.68%) y Huasteca (20 municipios34.48%) (Servicios de Salud del estado de San Luis
Potosí, 2018). Según el Censo de Población y
Vivienda 2015, el Estado cuenta con un total de 2 585
518 habitantes, de los cuales 392 999 (15.2%) son
indígenas, cuya mayor concentración geográfica se
da en la región Huasteca (83%); cabe señalar que la
población indígena que habita en el estado de San
Luis Potosí representa el 10.7% del total en el país
(Instituto Nacional de Estadística Geografía e
Informática [INEGI], 2015). Según fuentes oficiales,
el 50.5% de la población total del Estado se
encuentra en condición de pobreza ya sea moderada
(37.7%) o extrema (12.8%) (Consejo Nacional de

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.1 enero - marzo, 2021

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�Diabetes mellitus; enfermedad isquémica;
comportamiento espaciotemporal.

Población [CONAPO], Secretaria de Salud [SSA],
Secretaría de Gobernación [SEGOB], 2014).
Tratamiento y análisis de los datos. A partir de los
Servicios de Salud del Estado, fueron obtenidos los
reportes del número de casos nuevos de DMT2 y EIC
por semana epidemiológica, considerando un
periodo de 16 años comprendidos entre 1996 a 2011
y con un nivel de desagregación municipal. Los datos
fueron analizados mediante el software SPSS versión
25.0. Con fines de comparabilidad estadística
interanual e intermunicipal para cada enfermedad
según año y municipio de estudio, se calcularon las
tasas de incidencia acumulada por 100 000 habitantes
utilizando los datos de población de censos, conteos
y proyecciones del estado de San Luis Potosí,
proporcionados por el Instituto Nacional de
Estadística y Geografía (INEGI). Para la
identificación de patrones de comportamiento
espacial y temporal de DMT2 y EIC, así como de sus
principales tendencias durante el periodo de estudio,
todos los datos de incidencia acumulada fueron
analizados a través de un modelo de tendencia lineal
aplicando el método de mínimos cuadrados. La
construcción cuantitativa de las relaciones
multivariadas entre los determinantes sociales y las
tasas de morbilidad de DMT2 y EIC, se realizó a
través de un análisis exploratorio de factores
aplicando el método de extracción de Componentes
Principales (CP) mediante el programa estadístico
PASW Statistics versión 18. Se aplicaron pruebas de
viabilidad y pertinencia estadística del CP tales
como: la determinante de la matriz, la prueba de
esfericidad de Bartlett y la prueba de Káiser-MeyerOlkin (KMO) (Meyers, Gams, Guarino, 2006) (Hair,
Anderson, Tatham, Black, 2007). Se generó la tabla
de la varianza total explicada para identificar el
número de componentes con eigenvalores mayores
que 1 y se trabajó con una matriz de componentes
rotada por el método varimax para facilitar la
interpretación de las cargas que los indicadores
tienen en los componentes extraídos. (Meyers,
Gams, Guarino, 2006) (Hair, Anderson, Tatham,
Black, 2007). Los determinantes sociales
seleccionados para este análisis fueron: 1) Habitantes
por unidades de consulta externa (HAUCE), 2)
Unidades de hospitalización (UNHOSP), 3)
Habitantes por personal médico (HAPEME), 4) %
Población sin derechohabiencia a servicios de salud
(PSINDH), 5) % Población con pobreza alimentaria
(PPOBRA), 6) % Población con pobreza de

Artículo Original

capacidades (PPOBRC), 7) % Población con pobreza
patrimonial (PPOBRP), 8) % Población analfabeta
de 15 años y más (PPOBAN), 9) % Población con
hacinamiento (PHACIN), 10) % Población indígena
(PPOBIN), 11) % Población ocupada con hasta 2
salarios mínimos (PPO2SM), 12) Región Estatal
(REGN). Todos los datos de los determinantes
sociales seleccionados para los años 2000, 2005 y
2010 con desagregación municipal fueron obtenidos
de INEGI, Consejo Nacional de Población
(CONAPO) y Consejo Nacional de Evaluación de la
Política de Desarrollo Social (CONEVAL).

Resultados
Tasas de incidencia acumulada y análisis de
tendencia en el Estado.
La tasa de incidencia acumulada de DMT2 de 19962011 sumó 6 036.8 nuevos casos, con una media
anual de 377.3; ocho años superaron la media (2000,
2004-2010). La tasa más alta fue vista en el año 2000
con 527.6 y la más baja en 1996 con 211.4. El
comportamiento de la incidencia tuvo variaciones,
observándose aumentos sostenidos de 1996-1998 y
2004-2006; y un decremento del 2007-2009. La
DMT2 durante el periodo evaluado mostró una
tendencia al aumento de la enfermedad
estadísticamente significativa (m=9.49, R2=0.2966),
a una razón estimada de 9 casos nuevos por 100 000
habitantes/año y de 152 casos nuevos en 16 años
(Figura 1A). En cuanto a EIC, la tasa de incidencia
acumulada fue de 806.0 con una media de 50.4; ocho
años la superaron: 2001, 2003 y 2005-2010. La tasa
más elevada ocurrió en 2007 con 93.0 y la más baja
en 1996 con 38.1. Aumentos sostenidos de tres años
tuvieron lugar de 1999-2001 y del 2005-2007. Un
decremento constante fue observado del 2008-2011.
La tendencia mostró un aumento no significativo de
la patología (m=0.7873, R2=0.1986) con un nuevo
caso por 100 000 habitantes/año (Figura 1B). De
manera general, la Huasteca fue la zona más
afectada, representando el 40.17% de la tasa de
incidencia acumulada de diabetes y el 34.68% de las
cardiopatías isquémicas.

Tasa de incidencia acumulada por municipio.
DMT2. Ciudad Valles (9 998.6), Cárdenas (7 191.9),
San Luis Potosí (7 007.8) y El Naranjo (6 748.8)
registraron las mayores tasas de incidencia, mientras
que Cerro de San Pedro (737.4), Villa de Ramos (1

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.1 enero - marzo, 2021

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�Diabetes mellitus; enfermedad isquémica;
comportamiento espaciotemporal.

086.2) y Villa de Arista (1 249.5) presentaron las más
bajas. La media fue de 3 447.3 nuevos casos por 100
000 habitantes, superando esta cifra 23 de los 58
municipios (40.0%) del Estado, de los cuales el 57%
pertenecen a la Huasteca, 26% a la región Media,
13% a la Centro y 4% al Altiplano. Al comparar las
tasas de incidencia de DMT2 del municipio más
afectado con el menos afectado, la diferencia resulta
7.5 veces mayor. EIC. Ciudad Valles (1 573.4),
Cerritos (1 459.6) y San Luis Potosí (1 259.0)
registraron las tasas de incidencia más altas, mientras
que cerro de San Pedro (0.0), Mexquitic (8.5) y
Ciudad Fernández (9.8) mostraron las más bajas. La
media fue de 256.6 siendo superada por 15 de 58
municipios (26%), de los cuales el 47%
corresponden a la Huasteca, 26% al Altiplano, 20%
a la región Media y 7% a la región Centro (Tabla 1).
Análisis de Tendencia Municipal.
DMT2. Partiendo de la estimación lineal de 19962011 a nivel municipal, se detectaron tendencias
significativas al aumento en 26 municipios del
Estado (45%) de los cuales el 38% (10/26) se
concentra en la región Huasteca, 23% (6/26) en la
región Altiplano, 23% (6/26) en la Media y 15%
(4/26) en la Centro. Los municipios con las mayores
tasas de incremento de la enfermedad fueron Tamuín
(m=33.8, R2=0.4704), El Naranjo (m=29.8,
R2=0.3950) y Lagunillas (m=29.1, R2=0.7272)
(Tabla 1, Figura 2A).
EIC. A partir de la estimación lineal, 9 municipios
(16%) se identificaron con tendencias significativas:
5 a la disminución y 4 al incremento; de los 4 con
tendencia al aumento de nuevos casos, 3 se localizan
en la Huasteca: Tamuín (m=3.9, R2=0.6935), San
Martín Chalchicuautla (m=0.87, R2=0.571) y Ciudad
Valles (m=8.5, R2=0.3145) y uno en región Media:
Rioverde (m=3.2, R2=0.6907) (Tabla 1, Figura 2B).
Análisis multivariado de la morbilidad y los
determinantes sociales de la salud.
Los resultados de viabilidad y pertinencia estadística
del análisis de CP fueron los siguientes: a) La
determinante de la matriz de correlación mostró un
alto grado de colinealidad entre las variables
analizadas
(determinante=2.72E-010)
siendo
significativamente diferente de la matriz identidad;
b) La prueba de esfericidad de Bartlett fue
significativa (Chi2=1141.62; gl=78; p&lt;0.0001)
indicando alta correlación entre variables; y c) La

Artículo Original

prueba KMO de adecuación de muestreo fue de
0.789, sugiriendo que la naturaleza de los datos es
adecuada para el tipo de análisis factorial sugerido
(Meyers, Gams, Guarino, 2006).
Los resultados del análisis de CP mostraron un
porcentaje de varianza total explicada de 80.9%
extraída en los primeros tres componentes, de los
cuales el primero explica el 53.0% de la varianza, el
segundo 18.7% y el tercero 9.25% (Tabla 1). La
matriz de componentes rotada mostró las variables
que presentaron los mayores coeficientes de
correlación (R) en cada uno de los componentes
extraídos reflejando la intensidad y peso de
atribución de cada uno de ellos (Tabla 1). A partir de
dichos coeficientes se obtuvieron los valores de R2
que representan la fuerza de la asociación de cada
determinante social (variables independientes) con la
condición de morbilidad de DMT2 y EIC (variable
dependiente-componentes 1 y 2) identificada en el
Estado (Figura 3).
La integración de los resultados del análisis
multivariado permitió determinar que en el estado de
San Luis Potosí el comportamiento espaciotemporal
de
ambas
enfermedades
se
encuentra
significativamente asociado a factores de
vulnerabilidad como: pertenecer a una población
indígena (R=0.882; R2=0.778), padecer pobreza
alimentaria (R=0.868, R2=0.753), pobreza de
capacidades (R=0.858, R2=0.736) y pobreza
patrimonial (R=0.815, R2=0.664), habitar en la
región Huasteca (R=0.797, R2=0.635), presentar
condición de hacinamiento (R=0.695, R2=0.483) y
carecer de acceso a los sistemas de salud gratuita
(R=0.665, R2=0.442) (Tabla 2 y Figura 3). Dichos
factores sociales en su conjunto estarían explicando
poco más del 50% del comportamiento
espaciotemporal de la carga de morbilidad por
DMT2 y EIC en esta Entidad. Aunque con menor
peso explicativo (19%) el conjunto de factores
referentes a la prestación de servicios del sistema de
salud del Estado tales como el número de unidades
de consulta externa y de hospitalización, también
estarían jugando un papel importante en el
comportamiento espacial y temporal de ambas
enfermedades (HAUCE, R=-0.912, R2=0.831;
UNHOSP, R=-0.659, R2=0.434) (Tabla 2 y Figura
3).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.1 enero - marzo, 2021

4

�Diabetes mellitus; enfermedad isquémica;
comportamiento espaciotemporal.

Artículo Original

Tabla 1. Tasas de incidencia acumulada y tendencias de DMT2 y EIC a nivel de desagregación municipal durante periodo de 1996 a 2011
Diabetes mellitus (DMT2)
Clave
Municipio
001
002
003
004
005
006
007
008
009
010
011
012
013
014
015
016
017
018
019
020
021
022
023
024
025
026
027
028
029
030
031
032
033
034
035
036
037
038
039
040
041
042
043
044
045
046
047
048
049
050
051
052
053
054
055
056
057
058

Región
estatal

Nombre Municipio

Centro
Ahualulco
Media
Alaquines
Huasteca
Aquismón
Centro
Armadillo de los Infantes
Media
Cárdenas
Altiplano
Catorce
Altiplano
Cedral
Media
Cerritos
Centro
Cerro de San Pedro
Media
Ciudad del Maíz
Media
Ciudad Fernández
Huasteca
Tancanhuitz
Huasteca
Ciudad Valles
Huasteca
Coxcatlán
Altiplano
Charcas
Huasteca
Ébano
Altiplano
Guadalcázar
Huasteca
Huehuetlán
Media
Lagunillas
Altiplano
Matehuala
Centro
Mexquitic de Carmona
Altiplano
Moctezuma
Media
Rayón
Media
Rioverde
Altiplano
Salinas
Huasteca
San Antonio
Media
San Ciro de Acosta
Centro
San Luis Potosí
Huasteca San Martín Chalchicuautla
Media
San Nicolás Tolentino
Media
Santa Catarina
Centro
Santa María del Río
Altiplano
Santo Domingo
Huasteca San Vicente Tancuayalab
Centro Soledad Graciano Sánchez
Huasteca
Tamasopo
Huasteca
Tamazunchale
Huasteca
Tampacán
Huasteca
Tampamolón Corona
Huasteca
Tamuín
Huasteca
Tanlajás
Huasteca Tanquián de Escobedo
Centro
Tierra Nueva
Altiplano
Vanegas
Altiplano
Venado
Centro
Villa de Arriaga
Altiplano
Villa de Guadalupe
Altiplano
Villa de la Paz
Altiplano
Villa de Ramos
Centro
Villa de Reyes
Altiplano
Villa Hidalgo
Media
Villa Juárez
Huasteca
Axtla de Terrazas
Huasteca
Xilitla
Centro
Zaragoza
Altiplano
Villa de Arista
Huasteca
Matlapa
Huasteca
El Naranjo
Promedio
Valor mínimo
Valor máximo

Población
a

Total
b

Total

casos

22,383
9,202
54,280
4,269
22,358
11,384
23,508
24,184
7,594
35,571
50,932
22,511
201,028
16,958
23,920
52,104
29,096
16,826
6,114
121,604
70,199
22,209
19,110
110,296
41,552
9,691
10,951
895,954
20,792
5,272
14,807
49,984
14,181
20,647
441,507
34,853
105,098
16,018
15,710
45,697
19,962
17,475
9,090
10,707
16,020
20,781
11,389
6,553
49,347
64,106
17,636
11,301
34,619
55,403
31,819
20,408
32,325
27,562

497
231
989
146
1,608
259
608
1,164
56
1,012
1,469
976
20,100
532
591
3,179
776
469
253
5,523
1,048
445
555
7,356
1,042
305
420
62,787
854
309
333
2,176
279
510
5,847
1,987
3,912
556
580
3,079
847
617
290
305
537
413
314
108
536
1,758
376
325
1,293
1,105
1,109
255
528
1,859
2,541
56
62,787

Tasa
Tendencia
incidencia
d
(m)
acumuladac
2,220.5
13.6
2,510.4
1.1
1,822.0
2.9
3,420.0
4.3
7,191.9
24.7
2,275.1
9.2
2,586.3
9.8
4,813.1
-10.3
737.4
2.5
2,845.0
13.5
2,884.2
12.3
4,335.6
16.0
9,998.6
0.3
3,137.2
5.0
2,470.8
6.3
6,101.3
13.4
2,667.0
9.8
2,787.4
14.2
4,138.3
29.1
4,541.8
22.5
1,492.9
9.0
2,003.7
4.3
2,904.3
4.7
6,669.3
5.6
2,507.7
2.9
3,147.2
10.9
3,835.4
16.6
7,007.8
11.7
4,107.3
27.9
5,860.9
7.2
2,249.0
10.8
4,353.4
29.0
1,967.4
7.1
2,470.1
8.7
1,324.3
-0.4
5,701.0
4.9
3,722.2
14.8
3,471.1
-19.0
3,691.8
11.8
6,737.9
33.8
4,243.1
13.6
3,530.8
21.2
3,190.5
17.1
2,848.5
21.6
3,352.1
5.1
1,987.4
9.8
2,757.2
9.6
1,648.1
6.7
1,086.2
8.1
2,742.3
10.5
2,132.0
-1.5
2,876.0
4.8
3,734.9
14.6
1,994.5
6.3
3,485.4
0.3
1,249.5
2.2
1,633.4
11.3
6,744.8
29.8
3,447.3
737.4
9,998.6

Enfermedades Isquémicas (EIC)
2e

R

0.492*
0.007
0.022
0.044
0.329*
0.336*
0.173
0.192
0.036
0.763**
0.403*
0.385*
0.000
0.065
0.220
0.252*
0.544**
0.341*
0.727**
0.443*
0.457*
0.115
0.037
0.027
0.033
0.245
0.677**
0.211
0.715**
0.066
0.257*
0.225
0.220
0.163
0.000
0.016
0.298*
0.128
0.224
0.470*
0.145
0.426*
0.536**
0.507**
0.060
0.195
0.252*
0.206
0.626**
0.353*
0.009
0.059
0.412*
0.162
0.000
0.041
0.530**
0.394*

Total
casos

b

3
9
44
8
224
16
39
353
0
48
5
79
3,163
3
72
276
36
11
10
1,359
6
30
11
581
64
2
8
11,280
13
9
2
126
6
8
223
178
292
11
22
255
42
28
13
32
59
16
12
5
16
131
5
10
64
35
45
13
13
176
338
0
11,280

Tasa
Tendencia
incidencia
d
(m)
acumuladac
13.4
-0.18
97.8
-0.48
81.1
-0.20
187.4
-1.56
1,001.9
-4.32
140.5
-1.33
165.9
0.31
1,459.6
-7.44
0.0
0.00
134.9
0.15
9.8
-0.11
350.9
-0.73
1,573.4
8.52
17.7
0.04
301.0
1.92
529.7
2.58
123.7
-0.04
65.4
0.38
163.6
0.25
1,117.6
-12.29
8.5
0.06
135.1
-0.38
57.6
-0.34
526.8
3.23
154.0
-1.31
20.6
-0.09
73.1
-0.08
1,259.0
1.76
62.5
0.87
170.7
1.30
13.5
0.25
252.1
1.30
42.3
-0.27
38.7
0.26
50.5
-0.09
510.7
0.68
277.8
0.64
68.7
0.53
140.0
0.40
558.0
3.88
210.4
-0.44
160.2
-1.16
143.0
-1.51
298.9
-0.77
368.3
0.90
77.0
-0.09
105.4
-0.44
76.3
0.18
32.4
-0.10
204.3
-0.95
28.4
0.23
88.5
-0.90
184.9
0.26
63.2
0.03
141.4
-0.70
63.7
0.31
40.2
0.28
638.6
0.62
256.6
0.0
1,573.4

2e

R

0.088
0.050
0.020
0.206
0.410*
0.291*
0.031
0.274*
0.000
0.007
0.123
0.048
0.314*
0.007
0.241
0.226
0.000
0.072
0.003
0.419*
0.050
0.088
0.038
0.690**
0.321*
0.015
0.004
0.240
0.571**
0.140
0.168
0.047
0.069
0.064
0.038
0.030
0.066
0.111
0.015
0.693**
0.039
0.121
0.142
0.016
0.088
0.001
0.025
0.003
0.026
0.234
0.052
0.247
0.016
0.000
0.100
0.070
0.073
0.010

a. Proyecciones de población 1996-2011. Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI)
b. Casos nuevos de enfermedad por semana epidemiológica. Servicios de Salud del Estado
c. Tasa estandarizada por 100 000 habitantes
d. Valor de la pendiente según ecuación de mínimos cuadrados. Valores de m&gt;0.0 = incremento de casos, valores de m&lt;0.0 disminución de casos
e. Coeficiente Determinación R 2 de ajuste de datos al modelo lineal. R 2 &gt;0.250, ajuste estadísticamente significativo*, &gt;0.500 altamente significativo**
Fuente: Elaboración propia

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.1 enero - marzo, 2021

5

�Diabetes mellitus; enfermedad isquémica;
comportamiento espaciotemporal.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.1 enero - marzo, 2021

Artículo Original

6

�Diabetes mellitus; enfermedad isquémica;
comportamiento espaciotemporal.

Artículo Original

Tabla 2. Autovalores y varianza acumulada por componente (A), y matriz
rotada con saturación (correlación) por componente extraído y variable
observada (determinantes sociales) (B).
A) Componente
1
2
3

Total
7.422
2.619
1.296

Autovalores iniciales
% varianza explicada % varianza acumulada
53.016
53.02
18.708
71.72
9.258
80.98

B) Matriz de Componentes rotada
Componentes extraídos
Variables observadas (determinantes sociales)
1
2
3
% Población indígena
0.882
0.135
% Población con pobreza alimentaria
0.868 0.411 -0.186
% Población con pobreza de capacidades
0.858 0.415 -0.206
% Población con pobreza patrimonial
0.815 0.418 -0.234
Región estatal
0.797 -0.166 0.305
% Población con hacinamiento
0.695 0.345 -0.255
% Población sin derechohabiencia
0.665 0.395 -0.301
Habitantes por unidades de consulta externa
-0.160 -0.912
% población ocupada con hasta 2 salarios mínimos
0.504 0.789 -0.185
Unidades de hospitalización
-0.145 -0.659 0.549
% Población analfabeta
0.558 0.579
Habitantes por personal médico
-0.289 -0.852
Método de extracción: Análisis de componentes principales
Método de rotación: Normalización Varimax con Kaiser
Fuente: Elaboración propia

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.1 enero - marzo, 2021

7

�Diabetes mellitus; enfermedad isquémica;
comportamiento espaciotemporal.

Discusión
En San Luis Potosí las enfermedades crónicas han
estado presentes en los primeros lugares de
morbilidad desde 1985 (Secretaría de Salud [SSA],
2017). En la actualidad el problema se acentúa ya que
las EIC y DMT2 representan la primera y segunda
causa de mortalidad en el Estado siendo responsables
del 43% de las defunciones (Instituto Nacional de
Estadística y Geografía [INEGI], 2017) (Instituto
Nacional de Estadística y Geografía [INEGI], 2018).
La menor incidencia de DMT2 y EIC fue registrada
en 1996 y aunque en los 15 años subsecuentes se
observaron fluctuaciones, las tasas de incidencia en
la mayoría de los años fueron significativamente
mayores a las de 1996. Este comportamiento pudiera
estar ligado a la política de descentralización de los
servicios de salud durante el sexenio de Ernesto
Zedillo (1994-2000) iniciando en 1995 y
consolidando a cada Estado como organismo público
descentralizado
en
1997
(López,
2012)
(Organización Panamericana de la Salud [OPS],
2018). La adaptación a esta nueva condición de los
servicios de salud, así como la afiliación masiva de
población al Seguro Popular entre 2000 y 2006
pudieron contribuir a una mayor capacidad de
registro de casos de enfermedad en los años
analizados (Flamand, Moreno, 2015) (Instituto
Nacional de Salud Pública [INSP], 2013) (Secretaría
de Salud [SSA], 2019). No obstante, las tendencias
emanadas del análisis histórico de ambas
enfermedades muestran un comportamiento
ascendente en el Estado con énfasis en las regiones
Media y Huasteca, que además de presentar la mayor
carga de enfermedad en el periodo estudiado,
también concentran el 87% de la población indígena
y más del 52% de población que vive en condiciones
de pobreza, hacinamiento, bajos ingresos, bajo nivel
educativo y sin derechohabiencia (Instituto Nacional
de Estadística Geografía e Informática [INEGI],
2015) (Consejo Nacional de Población [CONAPO],
Secretaria de Salud [SSA], Secretaría de
Gobernación [SEGOB], 2014).
Este panorama es preocupante si consideramos que
no sólo la DMT2 y las EIC van en aumento, sino que
algunos de sus principales determinantes sociales
tendrán muy poca o nula mejoría en el Estado según
ha estimado CONAPO en sus proyecciones de
marginación y pobreza a 2030 (Consejo Nacional de
Población [CONAPO], Secretaria de Salud [SSA],
Secretaría de Gobernación [SEGOB], 2014). Las

Artículo Original

tendencias estimadas en nuestro estudio mostraron
coherencia con datos publicados en la ENSANUT
(Instituto Nacional de Salud Pública [INSP], 2013)
que ha reportado para el Estado un incremento de
DMT2 y EIC del 3.8% y 2.2% respectivamente en el
periodo 2006-2012. Asociaciones multivariadas
detectadas en nuestro modelo de CP han sido
también reportadas por otros autores que refieren
mayores prevalencias de DMT2 y EIC en
poblaciones con bajo nivel educativo, bajo nivel de
ingresos y sin acceso a servicios de salud gratuitos
(Armas, et al., 2009) (Bener, et al., 2009).
Es importante expresar que, si bien, los
determinantes evaluados mostraron un alto peso
explicativo de las incidencias de ambas ENT en la
entidad, estos no son los únicos que pudieran estar
regulando dichos comportamientos, tal como
reportan otros autores que han identificado
determinantes de suma importancia para DMT2 y
EIC como edad, sexo, sedentarismo, sobrepeso,
obesidad y dieta (Escolar, 2009) (Hu, et al., 2003)
(Périssé, De Andrade, Caminha, 2010) (Ramos, et
al., 2012) (Bacallao, Díaz-Perera, Alemañy, 2012).
La carencia de información oficial de dichos
determinantes, así como la agregación de la
información disponible a nivel de población general,
impidió la incorporación de estos indicadores al
análisis estadístico, lo que representa una limitante
en nuestro estudio. Sin embargo, los determinantes
sociales con mayor atribución en el comportamiento
de estas ENT referidas en el primer componente del
análisis multivariado da pauta para dirigir
intervenciones con enfoque territorial, social y
epidemiológico.
Conclusiones
El análisis espacial y temporal del comportamiento
mostrado por las ENT a nivel no solo estatal, sino
también, regional y local, permiten la identificación
de áreas prioritarias a intervenir. Es necesario
entonces, no sólo diagnosticar tempranamente y
atender los daños causados por ambas enfermedades,
sino que, a través de la contextualización y
concientización de la sociedad respecto a la
problemática, se promuevan cambios en los estilos
de vida actuales que tanto contribuyen con este grave
y creciente problema de salud pública.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.1 enero - marzo, 2021

8

�Diabetes mellitus; enfermedad isquémica;
comportamiento espaciotemporal.

Agradecimientos
El presente estudio fue financiado por el Fondo
Sectorial de Investigación Ambiental de la Secretaría
del Medio Ambiente y Recursos Naturales
(SEMARNAT)_Consejo Nacional de Ciencia y
Tecnología (CONACYT) 2014-2017 en México, a
quien agradecemos el apoyo brindado, que hizo
posible su realización.

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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.1 enero - marzo, 2021

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S

P

Y

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Revista Salud Pública y Nutrición

FACTORES ASOCIADOS A LA DISTORSIÓN DE LA IMAGEN CORPORAL EN
MUJERES ADOLESCENTES.
FACTORS ASSOCIATED WITH BODY IMAGE DISTORTION IN ADOLESCENT WOMEN.
García Villegas Elsy Aidé1, Juárez Martínez Liliana1, Sámano Reyna2, Márquez González Horacio3,
Martínez Torres Pico Diana Laura4, Lamar Rea Violeta Josahandi4, Merino Zeferino Beatriz1.
1 Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán. 2 Instituto Nacional de
Perinatología Isidro Espinosa de los Reyes l. 3 Hospital Infantil de México Federico Gómez. 4
Universidad del Valle de México, Campus Lomas Verdes. México.
Citation: García Villegas E.A., Juárez Martínez L., Sámano R., Márquez
González H., Martínez Torres Pico D.L., Lamar Rea V.J., Merino Zeferino B.
(2021) Factores asociados a la distorsión de la imagen corporal en mujeres
adolescentes. Revista Salud Pública y Nutrición, 20 (1), 12-19.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2021 García Villegas E.A., et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn20.1-2
Recibido: 09 de octubre 2020;
Aceptado: 30 de noviembre 2020
Email: meze_us@yahoo.com.mx

�Distorsión de la Imagen Corporal, Adolescentes, Estado
de Nutrición.

Artículo Original

FACTORES ASOCIADOS A LA DISTORSIÓN DE LA IMAGEN CORPORAL EN MUJERES
ADOLESCENTES.
García Villegas Elsy Aidé1, Juárez Martínez Liliana1, Sámano Reyna2, Márquez González Horacio3, Martínez
Torres Pico Diana Laura4, Lamar Rea Violeta Josahandi4, Merino Zeferino Beatriz1.
1 Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán. 2 Instituto Nacional de Perinatología Isidro
Espinosa de los Reyes l. 3 Hospital Infantil de México Federico Gómez. 4 Universidad del Valle de México, Campus
Lomas Verdes. México.

RESUMEN
Introducción. En la adolescencia aumentan las necesidades nutricionales y se adquieren nuevos hábitos alimentarios, debido
a influencias psicológicas y sociales que condicionan la aparición de distorsión de la imagen corporal. Objetivo: Identificar la
relación de la distorsión de la imagen corporal en mujeres adolescentes con su estado de nutrición, síntomas depresivos,
hábitos alimentarios, actividad física y sedentarismo. Material y Método: Estudio transversal en 174 adolescentes en 2018.
Se evaluó el estado de nutrición por índice de masa corporal, se auto aplicó un cuestionario para conocer la percepción de
imagen corporal, síntomas depresivos, hábitos alimentarios, actividad física y sedentarismo. Se realizó un análisis de regresión
logística. La razón de momios se presenta con intervalos de confianza al 95 %. Se consideró estadísticamente significativo p
&lt;0.05. Resultados: La prevalencia de distorsión de imagen corporal fue 63.2 %, 52.3 % subestimaron su percepción, 50.6 %
tenían sobrepeso y obesidad y 43.7 % presentaron síntomas depresivos. Las mujeres con distorsión realizan menos número
de comidas, son más jóvenes y presentan mayor prevalencia de sobrepeso y obesidad. Conclusiones: Las adolescentes con
distorsión de imagen corporal tienen mayor frecuencia de sobrepeso y obesidad, esto condiciona a mayor riesgo en la salud.
Palabras Clave: Distorsión de la imagen corporal, adolescentes, estado de nutrición.

ABSTRACT
Introduction: In adolescence, nutritional needs increase and new eating habits are acquired, due to psychological and social
influences that condition the appearance of distortion of the body image. Objective: identify the relationship of the distortion
of body image in adolescent women with their nutritional status, depressive symptoms, eating habits, physical activity, and
sedentary lifestyle. Material and method: Cross-sectional study in 174 adolescents in 2018. The nutritional status was
evaluated by body mass index, a questionnaire was self-applied to know the perception of body image, depressive symptoms,
eating habits, physical activity, and sedentary lifestyle. A logistic regression analysis was performed. The odds ratio is
presented with 95% confidence intervals. P &lt;0.05 was considered statistically significant. Results: The prevalence of body
image distortion was 63.2%, 52.3% underestimated their perception, 50.6% were overweight and obese, and 43.7% presented
depressive symptoms. Women with distortion eat fewer meals, are younger, and have a higher prevalence of overweight and
obesity. Conclusions: Adolescents with distorted body image are more often overweight and obese, this conditions a higher
health risk.
Key words: Distortion of body image, adolescents, nutrition status.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.1 enero - marzo, 2021

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�Distorsión de la Imagen Corporal, Adolescentes, Estado
de Nutrición.

Introducción
En la adolescencia aumentan las necesidades
nutricionales y se adquieren nuevos hábitos
alimentarios debido a influencias psicológicas y
sociales que pueden condicionar a una distorsión de
la imagen corporal, frecuentemente relacionada con
la aparición de trastornos alimentarios (Bobadilla,
2014; Albarello, 2018; Kazarez, 2018), siendo las
mujeres las más afectadas por diferentes aspectos
socioculturales (Ceja, Vizcaíno, Tapia, Cadenas,
Baltazar y Montero, 2010) y además en esta etapa
aumenta la preocupación por la imagen corporal
(Soto et al; 2015).
La autopercepción de la imagen corporal es la
representación simbólica que cada individuo
construye sobre su propio cuerpo y esta puede ser
correcta, subestimada o sobrestimada. Cuando existe
una alteración en la percepción de la imagen y el
tamaño corporal no coincide con el real, se habla de
que existe una distorsión (Bobadilla 2014; Jiménez,
P., Jiménez, A. y Bacardi, 2017). Una mala
percepción de la imagen corporal se asocia con una
mayor angustia psicológica, más trastornos
alimentarios, atracones y menos conductas que
promueven la salud, como la actividad física y el
consumo de frutas y verduras (Roberts y Duong,
2013).
Se han realizado diferentes estudios para conocer la
frecuencia de distorsión en adolescentes, en Túnez
fue de 44.8 % (Ben et al; 2019) y en Corea de 51.8 %
(Hyun et al; 2014). Heshmat et al. (2015)
identificaron el 40 % de distorsión en mujeres
adolescentes.
Las causas de la distorsión de la imagen corporal
pueden deberse a factores sociales y psicológicos.
Entre los sociales se encuentran los medios de
comunicación, la cultura, las amistades y la familia
(Jiménez, 2017) y dentro de los psicológicos, los
síntomas depresivos y la baja autoestima que
aumentan la vulnerabilidad a las presiones sobre el
cuerpo, influyendo en la distorsión e insatisfacción
de la imagen corporal (Hyun, 2014; Quek, 2017;
Murray, 2018).
En México, el 35.8% de las mujeres de 12 a 19 años
presentaban sobrepeso u obesidad en 2012
(ENSANUT 2012), incrementando 5.3 puntos
porcentuales para la encuesta realizada en el 2018

Artículo Original

(41.1 %) (ENSANUT, 2018), lo que puede
representar un riesgo para el desarrollo de distorsión
de la imagen corporal. Un estudio realizado en
adolescentes mexicanas con sobrepeso y obesidad
encontró que el 43.7 % tenían distorsión (Merino,
García, Márquez, Guarneros, Sámano y Madrigal,
2018) y (Sámano et al. 2015) señalan que los jóvenes
con sobrepeso y obesidad subestiman su peso ya que
se ven más delgados de lo que son. Estos autores
describen una asociación entre la distorsión de la
imagen corporal con el sobrepeso y la obesidad,
siendo éstas, un problema relevante en adolescentes,
no sólo por sus implicaciones en la salud debido a su
relación con las enfermedades crónicas no
transmisibles (Durán, 2013), sino también porque
afecta el estado mental y la forma en que se
relacionan con su entorno.
El objetivo del estudio fue identificar la relación de
la distorsión de la imagen corporal en mujeres
adolescentes con su estado de nutrición, síntomas
depresivos, hábitos alimentarios, actividad física y
sedentarismo.
Material y Método
Estudio transversal realizado en 197 adolescentes de
12 a 18 años de una escuela privada del Estado de
México en el 2018. Los criterios de inclusión fueron
la participación voluntaria de las alumnas que
acudieron a clases el día de la evaluación y que
llevaron la autorización firmada por sus padres o
tutores. Se obtuvo el consentimiento informado de
los responsables de las estudiantes y el asentimiento
informado de las alumnas. Se eliminaron del estudio
a las alumnas que tenían incompletos los
cuestionarios. La investigación fue aprobada por las
autoridades escolares.
El procedimiento
antropométrica de
cuestionario auto
autopercepción de
depresivos, hábitos
sedentarismo.

consistió en la evaluación
peso y talla y se realizó un
aplicado para evaluar la
la imagen corporal, síntomas
alimentarios, actividad física y

Personal estandarizado por el método de Habitch
(1974) efectuó las mediciones antropométricas. Para
obtener el peso se utilizó una báscula electrónica de
piso marca TANITA UM-061 con una precisión de
100 g, se pesaron con un mínimo de ropa y sin
zapatos. La estatura se midió con un estadímetro

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.1 enero - marzo, 2021

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�Distorsión de la Imagen Corporal, Adolescentes, Estado
de Nutrición.

marca SECA 206 con una precisión de 1 mm, de pie,
en posición erguida y sin zapatos. Las medidas
antropométricas se realizaron bajo las técnicas
descritas por Lohman (1991). Con el peso y la
estatura se calculó el índice de masa corporal (IMC)
dividiendo el peso entre la estatura al cuadrado, el
IMC se clasificó acorde con los percentiles de los
patrones de referencia de la OMS (2007) para niñas
de 5 a 18 años según la edad y sexo para clasificar el
estado de nutrición en bajo peso, normal, sobrepeso
y obesidad.
La depresión se midió con el Cuestionario de
Depresión Infantil (CDI) (Kovacs, 1981) validado en
niños y adolescentes para detectar síntomas
depresivos (SD). El cuestionario consta de 27
reactivos enunciados en tres frases que rescatan la
distinta intensidad o frecuencia de la presencia de
síntomas depresivos en adolescentes. La valoración
de cada reactivo se hizo utilizando una escala de 0 a
2 puntos, donde 0=normalidad (intensidad o
frecuencia baja), 1=cierta intensidad (intensidad o
frecuencia media) y 2=presencia de algún síntoma
depresivo (intensidad o frecuencia alta). La
puntuación se obtuvo sumando los valores de cada
uno de los reactivos. La clasificación fue: ≥ 19
puntos (presencia de SD claros), 12-18 puntos
(problemas psicológicos) y &lt; 12 puntos
(normalidad).
Para evaluar la autopercepción de la imagen
corporal, se utilizaron las siluetas de Rand (2000). Se
pidió a las participantes elegir una de las 9 siluetas en
la que mejor se percibieran y se clasificaron como: 12, bajo peso; 3-5, normal; 6-7, sobrepeso y 8-9
obesidad.
La distorsión de la imagen corporal se obtuvo
comparando la silueta seleccionada por cada una de
las estudiantes con el estado de nutrición real
obtenido mediante el IMC. Los resultados se
clasificaron en subestimación, cuando se perciben
con un menor estado de nutrición al real, estimación
correcta, se perciben igual al estado de nutrición que
presentan y sobreestimación, se perciben con un
estado nutricio mayor al que tienen (Rizo, Cortés,
Brauer, Kuzmar, García, 2014).
Los hábitos alimentarios evaluados fueron si
desayuna, tiempos de comida al día, consumo de
refresco y agua. Se preguntó si realizaban actividad

Artículo Original

física y para conocer el sedentarismo se preguntó el
tiempo frente a la pantalla de televisión, de aparatos
electrónicos o video juegos.
Análisis estadístico: Las variables continúas se
presentaron como mediana y rango intercuartílico
(RIQ) y fueron comparadas mediante la prueba U de
Mann-Whitney. Las variables cualitativas se
describieron mediante frecuencias y fueron
comparadas entre grupos utilizando la prueba de X2
de Pearson Se realizó análisis de regresión logística
siendo la variable dependiente la distorsión de la
imagen corporal. El coeficiente de regresión (beta) o
razón de momios (OR) se presenta con sus intervalos
de confianza al 95 % (IC 95 %). Los diagnósticos de
regresión se realizaron mediante la prueba de
Hosmer-Lemeshow para el modelo logístico. Se
consideró estadísticamente significativo p &lt;0.05. El
análisis se realizó con el paquete estadístico SPSS
versión 21.0 para Windows (IBM Corp, 12).
Resultados
De un total de 197 adolescentes, se tuvo una tasa de
respuesta de 88.3 %, obteniendo información de 174
participantes de 12 a 18 años. La prevalencia de
distorsión de la imagen corporal fue del 63.2 %, el
52.3 % subestimaron su percepción, el 50.6 % tenían
sobrepeso y obesidad y el 43.7 % presentaron
síntomas depresivos claros (tabla 1).
Tabla 1. Características antropométricas, percepción de
la imagen corporal y síntomas depresivos de las
adolescentes
Variables
Edad (años)
Peso (kg)
Estatura (cm)
IMC (kg/m2)
Síntomas depresivos (puntaje)
Estado de nutrición (IMC)
Bajo peso
Normal
Sobrepeso
Obesidad
Síntomas depresivos claros
Distorsión de la imagen corporal
Subestimación
Sobreestimación

Población
(n=174)
Mediana (RIQ*)
14.0 (13.1-15.0)
56.5 (50.2-62.4)
157 (153.3-161.2)
22.6 (20.4-25.3)
11 (7.0-16.2)
n (%)
28 (16.1)
58 (33.3)
60 (34.5)
28 (16.1)
76 (43.7)
110 (63.2)
91 (52.3)
19 (10.9)

Fuente: Elaboración propia con datos obtenidos en el
programa IBM SPSS V.21
IMC: Índice de masa corporal, *RIQ= rango intercuartílico

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.1 enero - marzo, 2021

14

�Distorsión de la Imagen Corporal, Adolescentes, Estado
de Nutrición.

En la tabla 2 se observa que el comportamiento de
los síntomas depresivos fue similar en las que
presentaron y no distorsión. Con respecto a los
hábitos alimentarios, 4 de cada 10 alumnas no
desayunaban, realizaban una o dos comidas y bebían
menos de un litro de agua al día. La mitad de las
adolescentes no practicaba actividad física y 36.2 %
pasaba más de 7 horas al día frente a una pantalla,
además se observó una asociación entre el consumo
de 1 a 2 comidas al día y la distorsión de la imagen
corporal.

Artículo Original

Tabla 3. Distribución de las características de acuerdo con el estado de nutrición según la distorsión
de la imagen corporal

Variables
1
Síntomas depresivos

Bajo peso y normal
n=86
Distorsión
Si
No
n=30
n=56
n (%)
11 (36.7) 23 (41.1)

Sobrepeso y obesidad
n=88
Distorsión
Si
No
n=30
n=56
n (%)
37 (46.3)
5 (62.5)

Hábitos alimentarios 1
No desayunar
1-2 comidas al día
Consumo de agua/día &lt; 1 litro
Consumo de refresco más de 2 veces/día

10 (33.3)
12 (40)
17 (56.7)
11 (36.7)

21 (37.5)
16 (28.6)
22 (39.3)
19 (33.9)

36 (45.0)
42 (52.5)
31 (38.8)
27 (33.8)

2 (25.0)
2 (25)
2 (25)
3 (37.5)

14 (46.7)

29 (51.8)

39 (48.8)

2 (25)

8 (26.7)

22 (39.3)

29 (36.3)

4 (50.0)

Actividad física
No realizan

1

Sedentarismo1
Tiempo frente a pantalla más de 7 horas/día

Tabla 2. Distribución de las características según la distorsión de la imagen
corporal

Síntomas depresivos

Población
Sin
Distorsión
total
distorsión
(n=110)
( n=174)
(n=64)
76 (43.7) 48 (43.6) 28 (43.8)

Hábitos alimentarios
No desayunar
1-2 comidas al día*
Consumo de agua/día &lt; 1 litro
Consumo de refresco más de 2 veces/día

69 (39.7)
72 (41.4)
72 (41.4)
60 (34.5)

46 (41.8)
54 (49.1)
48 (43.6)
38 (34.5)

23 (35.9)
18 (28.1)
24 (37.5)
22 (34.4)

84 (48.3)

53 (48.2)

31 (48.4)

63 (36.2)

37 (33.6)

26 (40.6)

Variables

Actividad física
No realizan
Sedentarismo
Tiempo frente a pantalla más de 7 horas/día

Fuente: Elaboración propia con datos obtenidos en el programa IBM SPSS V.21
*p&lt;0.05

Edad (años)2

*

Puntaje depresión2
Tiempo frente a la pantalla (horas) 2

Media (DE)

Media (DE)

13 (12-14) 14 (13-15)

13 (13-14.8) 13.5 (12.2-16.2)

9 (5.8-14) 11 (7-15.8)
4 (3-7)

6 (4-7)

11 (8-17)

20 (8.7-34.2)

5 (3.2-8)

6.5 (3.8-9.2)

Fuente: Elaboración propia con datos obtenidos en el programa IBM SPSS V.21
1

Prueba exacta de Fisher

2

Prueba T de Student para muestras independientes
* p&lt;0.05

En la tabla 4 se muestra que la presencia de distorsión
de la imagen corporal fue mayor en las adolescentes
con sobrepeso y obesidad, y además se observa que
la mayor proporción de ellas subestiman su estado de
nutrición.
Tabla 4. Asociación del estado de nutrición con la distorsión de la imagen
corporal

En relación con el estado de nutrición y tener
distorsión de la imagen corporal, se encontró una
diferencia significativa en la edad de las adolescentes
con bajo peso o estado de nutrición normal, en donde
las que no presentaron distorsión tenían mayor edad,
además aquellas con sobrepeso y obesidad sin
distorsión muestran mayor frecuencia de síntomas
depresivos (tabla 3).

Distorsión de la imagen
corporal

Estado de nutrición
Bajo peso y
normal (n=86)

Sobrepeso
(n=69)

Obesidad
(n=28)

Presencia de distorción*
No
Si

56 (65.1)
30 (34.9)

5 (8.3)
55 (91.7)

3 (10.7)
25 (89.3)

Estimación de Distorción*
Subestimación
Sobreestimación

15 (17.4)
15 (17.4)

51 (85.0)
4 (6.7)

25 (89.3)
0 (0.0)

Fuente: Elaboración propia con datos obtenidos en el programa IBM SPSS V.21
* Chi-cuadrada p&lt;0.05

En la tabla 5 se observa que las adolescentes con
sobrepeso y obesidad tienen 20.4 veces el riesgo de
presentar distorsión de la imagen corporal, y la edad
es un efecto adverso, ya que las adolescentes más
jóvenes tienen mayor probabilidad de tener
distorsión. El 45 % de la variabilidad en la distorsión
corporal se explica por el estado de nutrición y la
edad de las adolescentes. Al obtener una prueba de
Hosmer y Lemeshow se puede concluir que los datos
se ajustan al modelo que estamos postulando con
respecto a la variable dependiente.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.1 enero - marzo, 2021

15

�Distorsión de la Imagen Corporal, Adolescentes, Estado
de Nutrición.

Tabla 5. Análisis de regresión logística para variables asociadas a distorsión corporal de las
adolescentes

Beta

OR

Variable
Estado de nutrición (bajo peso
y normal/sobrepeso y

3.02

Edad (años)

-0.364

IC 95%

p

20.4

8.4-49.5

&lt; 0.001

0.695

0.514-0.939

0.018

Prueba de
2
R de
Hosmer y
Ngelkerke
Lemeshow
0.216

0.452

Fuente: Elaboración propia con datos obtenidos en el programa IBM SPSS V.21
OR: Odds ratio;IC 95%: intervalo de confianza del 95%

Discusión
En este estudio se evidencia una alta proporción de
adolescentes con distorsión de la imagen corporal,
más que en otras investigaciones, además tienen
mayor prevalencia de sobrepeso y obesidad. En
adolescentes coreanas (Hyun et al, 2014) reportan
que la distorsión de la imagen corporal se asoció con
sobrepeso u obesidad. Mendonça et al. (2014)
encontraron que las adolescentes con distorsión de la
imagen corporal se perciben con sobrepeso o con
peso normal cuando en realidad eran obesas.
Las adolescentes con sobrepeso y obesidad que no
tenían distorsión mostraron más síntomas
depresivos, a este respecto Roberts y Duong (2013)
mencionan que un grupo de jóvenes con sobrepeso u
obesidad tienen mayor probabilidad de sufrir
depresión y ésta se relaciona con su percepción,
estrés y estilos de vida poco saludables que con el
tiempo los lleva a desarrollar obesidad.
Se debe destacar que las jóvenes estudiadas con
sobrepeso y obesidad subestimaron su condición,
situación que se hace particularmente relevante
cuando esta prevalencia es mayor incluso que a nivel
nacional; lo que concuerda con otros autores (Oliva,
Ordóñez, Santana, Marín, Andueza, Gómez, 2016)
quienes describen que las adolescentes que
subestimaron su peso corporal presentaron obesidad.
En este sentido, es importante identificar cómo se
perciben dado que éste puede ser el primer
impedimento para atenderse o iniciar una estrategia
de prevención. Sámano et al (2015) mencionan que
las mujeres que tienden a sobreestimar el peso
corporal están más comprometidas para buscar ayuda
y seguir las recomendaciones de un especialista,
contrario a lo que podría pasar con las que
subestiman su condición.
Otro estudio encontró que niños escolares con
sobrepeso y obesidad, con una prevalencia de 38 %
subestiman su peso y seleccionan imágenes ideales

Artículo Original

más delgadas de las que les corresponden (Uribe et
al, 2018). Aun cuando no es el mismo grupo de
población que en el presente estudio, da cuenta de
que el problema de sobrepeso y obesidad suele no ser
percibido por quien lo presenta. Lee J. y Lee, Y.
(2016) informaron que aproximadamente uno de
cada dos adolescentes de 12 a 18 años percibió
incorrectamente su estado de peso corporal, ya sea
subestimando (23.7 %) o sobreestimando (25.6 %) y
que debido a los efectos negativos en la salud física
y mental es importante evaluar la prevalencia de
distorsión de la imagen corporal.
En nuestro estudio, las adolescentes de menor edad
tuvieron una mayor probabilidad de presentar
distorsión de la imagen corporal, lo que se puede
explicar por lo publicado por Gómez, Sánchez y
Mahedero (2013) quienes reportaron que, entre
adolescentes de 12 a 17 años de ambos sexos, a
medida que aumenta la edad tienen una mejor
percepción de su imagen corporal.
La distorsión de la imagen corporal en las
adolescentes es preocupante debido a que está
influenciado por los modelos estéticos corporales
que las lleva a restringir su alimentación o modificar
sus hábitos alimentarios (Vaquero, Alacid, Muyor y
López, 2013). En este estudio encontramos una
diferencia entre la restricción en el número de
comidas al día, siendo mayor la frecuencia en las que
presentan distorsión. Oliva et al. (2016) refieren que
la modificación de los hábitos alimentarios, el
realizar dietas y actividad física en busca de
conseguir una imagen adecuada a la estética
dominante, es un problema de salud emergente en
este grupo de edad. Lo anterior puede estar
relacionado con casos de trastornos de la conducta
alimentaria, como contraparte del sobrepeso y la
obesidad. En adolescentes japonesas la percepción de
su imagen corporal impacta en sus hábitos
alimentarios y en ocasiones buscan suprimir su
aporte calórico para lograr modificaciones en su
composición corporal (Shirasawa et al, 2015).
La fortaleza de nuestro estudio radica que en este
grupo de población se encontró alta prevalencia de
distorsión de la imagen corporal, principalmente que
subestiman su condición y además presentaron una
alta frecuencia de sobrepeso y obesidad, lo que las
coloca como un grupo de riesgo y de priorización, en
donde se hace necesario la detección de la distorsión
y un abordaje de atención integral que considere no

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.1 enero - marzo, 2021

16

�Distorsión de la Imagen Corporal, Adolescentes, Estado
de Nutrición.

sólo el elemento nutricional sino también el
psicológico. Dentro de las debilidades es que al ser
un estudio transversal no es posible establecer una
relación causal de la distorsión. Una segunda es que
el tamaño de la población estudiada fue pequeño.
Conclusiones
Los factores asociados a la distorsión de la imagen
corporal en el estudio son consumir menos de 2
comidas al día, tener menos edad y presentar
sobrepeso y obesidad.
Las mujeres adolescentes con distorsión de la imagen
corporal son las que tienen una mayor prevalencia de
sobrepeso y obesidad, además subestiman su
condición y son las de menor edad. La
autopercepción errónea del estado de nutrición ya sea
bajo peso, sobrepeso u obesidad, especialmente en
este grupo de edad, ha sido una preocupación
nutricional para los profesionales de la salud por las
consecuencias que conlleva con respecto a su control
de peso y hábitos poco saludables. Por lo que se debe
considerar cómo se perciben y cómo desean estar, e
incorporar en la terapia de apoyo no sólo la parte
nutricional sino la detección de eventos como la
distorsión, la depresión y el estado psicológico y
emocional, ya que estos pueden influir en el manejo
efectivo del sobrepeso y la obesidad.

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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.1 enero - marzo, 2021

19

�R

E

S

P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

EFICACIA DE LA INCORPORACIÓN DIETÉTICA DE ALIMENTOS BAJOS EN
CARBOHIDRATOS SIMPLES Y ALTOS EN ANTIOXIDANTES SOBRE PARÁMETROS
ANTROPOMÉTRICOS EN MUJERES CON SOBREPESO.
EFFICACY OF DIETARY INCORPORATION OF LOW SIMPLE CARBOHYDRATE AND HIGH ANTIOXIDANT
FOODS ON ANTHROPOMETRIC PARAMETERS IN OVERWEIGHT WOMEN.
Arteaga-Murguia Dulce Margarita1, Alarcón-Domínguez Edith Efrén2, Gutiérrez-Sánchez Quetzali1,
Rodríguez-Jiménez Hugo David1, Zamora-Gasga Victor Manuel3.

1 Universidad Vizcaya de las Américas. 2 Unidad de Medicina Familiar 18. Instituto Mexicano del
Seguro Social. 3 Tecnológico Nacional de México, Tepic, Nayarit. México.
Citation: Arteaga-Murguia D.M., Alarcón-Domínguez E.E., Gutiérrez-Sánchez
Q., Rodríguez-Jiménez H.D., Zamora-Gasga V.M. (2021) Eficacia de la
incorporación dietética de alimentos bajos en carbohidratos simples y altos
en antioxidantes sobre parámetros antropométricos en mujeres con
sobrepeso. Revista Salud Pública y Nutrición, 20 (1), 20-29.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2021 Arteaga-Murguia D.M., et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn20.1-3
Recibido: 12 de mayo 2020;
Aceptado: 30 de noviembre 2020
Email: vzamora@ittepic.edu.mx

�Estrés oxidativo, sobrepeso, alimentos antioxidantes,
fibra dietética, control del peso corporal.

Artículo Original

EFICACIA DE LA INCORPORACIÓN DIETÉTICA DE ALIMENTOS BAJOS EN CARBOHIDRATOS
SIMPLES Y ALTOS EN ANTIOXIDANTES SOBRE PARÁMETROS ANTROPOMÉTRICOS EN
MUJERES CON SOBREPESO.
Arteaga-Murguia Dulce Margarita1, Alarcón-Domínguez Edith Efrén2, Gutiérrez-Sánchez Quetzali1, RodríguezJiménez Hugo David1, Zamora-Gasga Victor Manuel3.
1 Universidad Vizcaya de las Américas. 2 Unidad de Medicina Familiar 18. Instituto Mexicano del Seguro Social. 3
Tecnológico Nacional de México, Tepic, Nayarit. México.

RESUMEN
Introducción. La dieta saludable es un factor determinante en la disminución de la incidencia de obesidad en la población
mexicana, y la incorporación de vegetales y frutas a la dieta puede ser una alternativa para contrarrestar los efectos adversos
de esta patología. Objetivo: Evaluar la eficacia de la incorporación dietética de alimentos bajos en carbohidratos simples y
altos en antioxidantes sobre parámetros antropométricos en mujeres con sobrepeso del gimnasio municipal de Jalcocotán
Nayarit. Material y Método: Se realizó un ensayo clínico cruzado aleatorizado. Nueve participantes fueron clasificadas en:
Grupo experimental, consumió frutos, vegetales, vino tinto y fruto secos; Grupo control, siguió una dieta normocalórica. Al
finalizar un mes, las dietas fueron cruzadas con un periodo previo de lavado de una semana. Se compararon las diferencias
entre los parámetros antropométricos antes y después de la intervención (Prueba t student, α =0.05). Resultados: La dieta
experimental disminuyó significativamente el peso, índice de masa corporal, la circunferencia de cintura, cadera y brazo
comparado con el control (p&lt;0.05). Discusión: Las frutas y los vegetales contiene menos carbohidratos simples y mayor
contenido de fibra dietética que ha demostrado reducir la grasa abdominal, mientras tanto, antioxidantes como los polifenoles
mitigan las complicaciones provocadas por la obesidad. Conclusiones: La sustitución de alimentos antioxidantes bajos en
carbohidratos simples fue igualmente eficaz en la disminución del peso que una recomendación normocalórica.
Palabras Clave: Estrés oxidativo, sobrepeso, alimentos antioxidantes, fibra dietética, control del peso corporal.

ABSTRACT
Introduction: A healthy diet is a determining factor in the decrease in the incidence of obesity in the Mexican population, and
the incorporation of vegetables and fruits into the diet may be an alternative to counteract the adverse effects of this
pathology. Objective: The objective was to evaluate the effectiveness of dietary incorporation of foods low in simple
carbohydrates and high in antioxidants on anthropometric parameters in overweight women from the Jalcocotán Nayarit
municipal gym. Material and method: A randomized crossover clinical trial was performed. Nine participants were classified
into: Experimental group, consumed fruits, vegetables, red wine and nuts; Control group followed a normal calorie diet. At
the end of one month, the diets were crossed with a previous washing period of one week. The differences between the
anthropometric parameters before and after the intervention were compared (Student's t test, ɑ = 0.05). Results: The
experimental diet significantly decreased weight, body mass index, waist, hip and arm circumference compared to the control
(p &lt;0.05). Discussion: Fruits and vegetables contain fewer simple carbohydrates and higher dietary fiber content that has been
shown to reduce belly fat, while antioxidants such as polyphenols mitigate obesity complications. Conclusions: The
substitution of antioxidant foods low in simple carbohydrates was just as effective in weight loss as a normocaloric
recommendation.
Key words: Oxidative stress, overweight, antioxidant foods, dietary fiber, body weight control.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.1 enero - marzo, 2021

20

�Estrés oxidativo, sobrepeso, alimentos antioxidantes,
fibra dietética, control del peso corporal.

Introducción
En la actualidad, los patrones de consumo de la
población adulta mexicana han indicado dietas de
mala calidad con una progresiva inclusión de
alimentos nocivos en las diferentes regiones del país
(Pérez-Tepayo et al., 2020). En este sentido,
Dosamantes-Carrasco et al. (2017)se ha establecido
que una mayor adherencia a la ingesta de alimentos
poco saludables aumenta el riesgo de desarrollar
indicadores antropométricos no saludables y en
consecuencia la incidencia de obesidad. En México,
la prevalencia del sobrepeso y la obesidad y sus
trastornos metabólicos asociados se consideran una
gran amenaza para la salud pública que afecta
principalmente a las mujeres. En 2018, se encontró
que 36.6 % de las mujeres de 20 años o más
presentaron sobrepeso y 40.2% obesidad (INSP,
2018). En Nayarit, los resultados en mujeres de 20
años o más son similares a nivel nacional. La
prevalencia de sobrepeso y obesidad fue de 35.6 y
36.5%, respectivamente (INSP, 2012). La obesidad
se caracteriza por una inflamación crónica de bajo
grado con un estrés oxidativo permanentemente
aumentado, esta sobreexpresión del estrés oxidativo
daña las estructuras celulares junto con la producción
insuficiente de mecanismos antioxidantes, lo que
lleva al desarrollo de complicaciones relacionadas
con la obesidad (Marseglia et al., 2015). En este
sentido Amirkhizi et al. (2010) menciona que, la
susceptibilidad al daño oxidativo es aún mayor en
sujetos obesos debido a la disminución de las fuentes
de antioxidantes, incluida la superóxido dismutasa,
glutatión peroxidasa y catalasa, vitamina A, vitamina
E, vitamina C y β-caroteno. La dieta y el ejercicio son
claves en el tratamiento de estas patologías.
Particularmente, los polifenoles de la dieta son una
clase de fitoquímicos naturales, de los cuales algunos
tales como catequinas, antocianinas, resveratrol y
curcumina han demostrado modular las vías
fisiológicas y moleculares que están involucradas en
el metabolismo energético, la adiposidad y la
obesidad (Tucakovic et al., 2015). Las dietas que
incluyen una variedad de alimentos y componentes
alimentarios como la fibra dietética y compuestos
antioxidantes tienen efectos beneficiosos sobre los
marcadores de enfermedad y los resultados de salud,
incluida la regulación del peso corporal, importante
en la prevención de enfermedades crónicas (Slavin y
Green, 2007). El efecto del cambio en el perfil de
alimentos consumidos sobre la pérdida de peso ha
sido documentado en mujeres adultas por diversos

Artículo Original

autores, particularmente el incremento en la ingesta
de verduras y frutas (Dreher y Ford, 2020). Svendsen
et al. (2007) encontraron que el incremento en el
consumo de verduras (hasta al menos 400 g / día) y
frutas (hasta al menos 300 g / día) incrementa la
pérdida de peso hasta 3% y aumenta las
concentraciones plasmáticas de α- y β-caroteno. En
un estudio retrospectivo de 6 meses, 66 mujeres
obesas encontraron que el incremento en el consumo
de verduras y frutas y la reducción del consumo de
dulces y frituras fue relacionado con una disminución
en el peso corporal medio en un 3.2%, el IMC en 2.5
kg/m2, la masa grasa corporal en un 1.7% y la
circunferencia de cintura en 4.8 cm en comparación
a los niveles de referencia (Aguiar-Bloemer et al.,
2019). Sin embargo, aún no son claros los efectos de
estas dietas en la reducción de los parámetros
antropométricos. Los supuestos beneficios de estas
dietas pueden atribuirse a mecanismos que
involucran la regulación de la saciedad y el apetito,
el control glucémico e insulinémico, la regulación de
los lípidos y la reducción del estrés oxidativo y los
procesos inflamatorios. Por lo tanto, el objetivo del
presente trabajo fue evaluar la eficacia de la
incorporación dietética de alimentos bajos en
carbohidratos simples y altos en antioxidantes sobre
los parámetros antropométricos en mujeres con
sobrepeso que asisten al gimnasio municipal de
Jalcocotán Nayarit, México.
Material y Método
Selección de los participantes
La presente investigación se trató de un estudio
analítico, longitudinal, prospectiva y experimental.
La selección de la muestra se obtuvo por muestreo no
probabilístico discrecional. La selección de los
participantes se estableció utilizando los siguientes
criterios de inclusión: Femeninas con sobrepeso (25
kg/m2 ˂IMC˂ 29.9 kg/m2) de 25 a 40 años, sin alguna
patología agregada, que realizaban una hora de
ejercicio en bicicleta estática a la semana, con un
periodo de frecuencia entre 5 y 12 meses adscritas al
Gimnasio municipal de Jalcocotán, Nayarit. Un total
de nueve mujeres fueron elegidas previa autorización
y firma de consentimiento informado. Se determinó
la potencia de la prueba con el programa para análisis
epidemiológicos de datos Epidat versión 4.1
mediante la fórmula de comparación de medias en
dos grupos emparejados, considerando como
variable de desenlace el peso. La potencia de la
prueba fue de 33.8% considerando una diferencia de

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.1 enero - marzo, 2021

21

�Estrés oxidativo, sobrepeso, alimentos antioxidantes,
fibra dietética, control del peso corporal.

medias a detectar de 0.58, una desviación estándar de
las diferencias de 1 y un nivel de confianza del 95%.
El trabajo experimental fue realizado durante el
periodo comprendido entre julio y septiembre del
2019.

Artículo Original

convencionales de tipo normocalórica (AC). Los
menús fueron ajustados utilizando la tasa metabólica
basal (TMB) calculada con la fórmula de Harris
Benedict (Roza y Shizgal, 1984), considerando un
efecto termogénico de los alimentos del 10% y una
actividad física moderada de 20%. El rango de
ingesta energética total de las pacientes fue entre
1742 y 1977 kcal. Ambas recomendaciones
dietéticas se ajustaron al consumo de 20% de
proteínas, 50% de carbohidratos y 30% de lípidos de

Diseño de la investigación
El estudio fue un ensayo clínico aleatorio, simple
ciego, cruzado de dos periodos (Ver Figura 1).

Población Diana
Asistentes al Gimnasio
público de Jalcocotán,
Nayarit (N=20)

Criterios de inclusión:
1) Edad entre 25 y 40 años; 2) Género
Femenino; 3) 25 kg/m2 &lt; IMC &lt; 29.9
kg/m2

Once personas no cumplieron con los
criterios de selección

Población experimental
(N=9)

Consentimiento
informado

Muestra (n=9)
Asignación aleatoria

1er Periodo de un mes

Periodo de lavado de una
semana

2do Periodo de un mes

Grupo A (Experimental, n=5)
Secuencia AB

Grupo B (Control n=4)
Secuencia BA

Grupo Experimental
Dieta BC-AOX
BCS-AOX
Dieta

Grupo Control
Dieta Normocalórica

Peso, talla, IMC, circunferencia de
cadera, cintura y brazo, presión arterial,
% masa grasa y pliegues cutáneos

Peso, talla, IMC, circunferencia de
cadera, cintura y brazo, presión arterial,
% masa grasa y pliegues cutáneos

Grupo Control
Dieta
Dieta BCS-AOX
BC-AOX

Grupo Experimental
Dieta Normocalórica
Peso, talla, IMC, circunferencia de
cadera, cintura y brazo, presión arterial,
% masa grasa y pliegues cutáneos

Peso, talla, IMC, circunferencia de
cadera, cintura y brazo, presión arterial,
% masa grasa y pliegues cutáneos
Comparación

Interpretación
Conclusión

Durante cada periodo, los sujetos recibieron
instrucciones para consumir menús de dos tipos de
recomendaciones nutricionales, una con alimentos
bajos en carbohidratos simples y altos en
antioxidantes (BCS-AOX) y otra con alimentos

la ingesta energética total. Sin embargo, en los menús
de las recomendaciones nutricionales BCS-AOX,
25% de la ingesta total fue sustituida por la
incorporación de alimentos considerados fuentes de
antioxidantes (Polifenoles identificados ≥ 14 según

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.1 enero - marzo, 2021

22

�Estrés oxidativo, sobrepeso, alimentos antioxidantes,
fibra dietética, control del peso corporal.

la Base de Datos Phenol Explorer versión 3.6,
http://phenol-explorer.eu/)
y/o bajos en
carbohidratos simples (Carga glucémica &lt; 10 y/o
índice glucémico &lt; 50, según el Sistema Mexicano
de Alimentos Equivalentes, SMAE) como verduras
(calabaza, apio, tomate, coles, zanahoria, pimiento,
espinaca y brócoli), frutas (cítricos, fresas, kiwi,
melón, guayaba, uva roja, arándanos, frambuesas y
moras), vino tinto y frutos secos. Las porciones
fueron establecidas utilizando el SMAE (PérezLizaur et al., 2014) y la ingesta energética total fue
distribuida durante el día en cinco tiempos de ingesta
(Desayuno, primera colación, comida, segunda
colación y cena). Ambos grupos recibieron
orientación nutricional inicial referente al plato del
bien comer y algunas patologías y consecuencias que
se desarrollan cuando existe problemas de sobrepeso
como la diabetes e hipertensión. Los sujetos
desconocían las recomendaciones nutricionales a las
que fueron asignados hasta que finalizó el estudio y
se analizaron los datos. En el periodo inicial, cada
participante fue asignado aleatoriamente para recibir
las recomendaciones BCS-AOX o las de AC, que
debían consumirse durante cuatro semanas. Este
periodo inicial fue seguido por una fase de lavado de
una semana, durante la cual los sujetos recibieron
instrucciones de consumir los alimentos de acuerdo
a su elección. Diferentes autores sugieren que un
período de lavado de una semana fue suficiente para
eliminar el efecto del tratamiento anterior cuando se
trata de la suplementación de alimentos con alto
contenido de compuestos antioxidantes (BarreraReyes et al., 2019; Roengrit et al., 2015). Finalmente,
los sujetos fueron asignados para recibir el otro
tratamiento por un período adicional de 4 semanas.
Cuatro sujetos recibieron inicialmente las
recomendaciones AC y cinco sujetos las
recomendaciones de BCS-AOX. Las participantes
mantuvieron sus rutinas de ejercicio durante la
intervención. El cumplimiento del consumo de los
alimentos en cada recomendación se calculó a partir
recordatorios de alimentos en dos días no
consecutivos cada 2 semanas.
Variables de estudio
A cada paciente se le aplicó una historia clínica que
incluía la edad, ocupación, actividad física,
escolaridad, estado civil y antecedentes patológicos
heredofamiliares. Las evaluaciones antropométricas
fueron realizadas por personal capacitado y se
siguieron los protocolos establecidos por Suverza y

Artículo Original

Haua (2010). Las variables evaluadas fueron peso
(kg), talla (m) índice de masa corporal (Kg/m2),
circunferencia de cintura, cadera y brazo (cm), masa
grasa (%) pliegues corporales (mm, bicipital,
tricipital, subescapular, suprailiaco) y presión arterial
(mmHg, sistólica y diastólica). En cada periodo se
evaluó el peso utilizando una báscula digital
(FOSET, modelo BASC-180B, China), la talla con
un estadímetro de pared (Zaude 204, China), el
índice de masa corporal (IMC= Peso, kg / Talla, m2),
la circunferencia de cadera, cintura y brazo con una
cinta metálica (Lufkin ExecutiveThinlen, W606ME,
USA). Además, se determinó el cambio en la presión
arterial sistólica y diastólica con un monitor de
presión arterial de muñeca (OMRO, HEM-6221,
China), la masa grasa se determinó a partir de los
pliegues cutáneos tricipital, bicipital, subescapular y
suprailíaco utilizando un plicómetro Slim Guide. Se
realizaron comparaciones antes y después de cada
periodo de evaluación en cada grupo de
recomendación nutricional. En el estudio se cumplió
con los principios éticos de las investigaciones en
humanos establecidos en la Declaración de Helsinki
y de acuerdo al Reglamento de la Ley General de
Salud en Materia de Investigación para la Salud.
Análisis estadístico de los datos
Los datos de las variables continuas se representaron
como la media ± desviación estándar y en las
variables categóricas se utilizó la frecuencia absoluta
y el porcentaje (n=9). La prueba Chi-cuadrada (χ2) se
utilizó para ver la asociación entre variables
categóricas. Para comparar los cambios en las
variables de estudio en respuesta a los periodos de las
dietas, se utilizaron pruebas t student para una
muestra emparejada. Además, se probaron los
cambios entre las dietas en cada periodo utilizando
una prueba t student para muestras independientes.
Finalmente, se realizó una prueba t student para
comparar las diferencias entre los dos grupos
pareados. Para el análisis de los datos se utilizó el
programa STATISTICA versión 12 (Statsoft, Inc
1984-2014, Tulsa, USA) y Epidat 4.1, con un nivel
de confianza del 95%.

Resultados
Características de los participantes
El presente estudio evaluó los efectos de la
incorporación de alimentos bajos en carbohidratos
simples y antioxidantes sobre la antropometría en

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.1 enero - marzo, 2021

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�Estrés oxidativo, sobrepeso, alimentos antioxidantes,
fibra dietética, control del peso corporal.

mujeres con sobrepeso. Previo a la implementación
del cambio en la dieta, a las participantes se les
preguntaron características sociales y antecedentes
patológicos heredofamiliares. De las nueve
participantes, 8 eran trabajadoras fuera del hogar,
solo una mostró escolaridad máxima de nivel
licenciatura. Cuatro participantes eran casadas y
cuatro solteras. Además, dos de ellas mencionaron la
presencia de diabetes mellitus e hipertensión y solo
una mencionó la obesidad como antecedentes
patológicos familiares.
Cambios en las variables evaluadas
Los valores de peso, índice de masa corporal (IMC),
circunferencia de cintura y cadera de las participantes
antes y después de la aplicación de la dieta baja en
carbohidratos simples-antioxidante (BCS-AOX) y la
dieta normocalórica se presentan en la Figura 2.
Después de un mes de iniciación de ambas dietas, los
participantes alcanzaron una reducción significativa
del peso y del IMC (p&lt;0.05). Para la dieta BCS-AOX
se encontró una diferencia de 1.56 kg y en la dieta
normocalórica se encontró una diferencia de 0.97 kg
entre el periodo basal y el periodo después de
iniciarse las dietas. Con respecto al IMC las dietas
presentaron diferencias (Δ basal- final) de 0.59 y 0.37
Kg/m2 para BCS-AOX
y normocalórica,
respectivamente. Esto sugiere que BCS-AOX obtuvo
mayor reducción del peso corporal y del IMC
respecto a la dieta normal. En la dieta normocalórica
los valores obtenidos presentaron una diferencia de
0.72 y 1.33 cm de cadera y cintura, sin cambio
significativo (p&gt;0.05). Sin embargo, los valores de
las diferencias para la dieta BCS-AOX fueron de
0.94 cm para circunferencia de cadera y 1.83 cm para
la de cintura, mostrando diferencia estadística entre
los periodos basal y final (p&lt;0.05). Cabe señalar que
no se encontraron diferencias significativas en
ninguna de las variables entre la dieta experimental
contra la normal al final de cada periodo (p&gt;0.05).

Artículo Original

Figura 2. Cambios en el peso, índice de masa corporal,
circunferencia de cintura y de cadera durante un mes de
seguimiento de la dieta baja en carbohidratos simples y alta
en antioxidantes (BCS-AOX) y la dieta normal (normocalórica) en mujeres con sobrepeso de Jalcocotán, Nayarit.

*Indica diferencia estadística para la comparación entre los
periodos basal y final para las dietas experimentales
utilizando la prueba t pareada (p&lt;0.05).

En la tabla 1 se muestran los cambios en los
parámetros antropométricos y presión arterial de los
pacientes antes y después del programa dietético
basado en una dieta baja en carbohidratos y
antioxidantes (BCS-AOX). La circunferencia de
brazo antes de la dieta BCS-AOX fue de 36.05 cm y
se redujo a 35.11 cm. Esta reducción fue
estadísticamente significativa (p&lt;0.05). Por otro
lado, los valores de la masa grasa, pliegue bicipital,
tricipital, subescapular y suprailiaco no mostraron
diferencias significativas entre el periodo basal y el
final. Sin embargo, la presión diastólica mostró un
incremento al final del periodo de evaluación con una
diferencia de 6.22 mmHg (p&lt;0.05). Es importante
señalar que a pesar del incremento los valores se
encontraron en el rango normal. Por otro lado,
tampoco se encontraron diferencias significativas en
ninguna de las variables entre las dietas por cada
periodo de evaluación (p&gt;0.05).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.1 enero - marzo, 2021

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�Estrés oxidativo, sobrepeso, alimentos antioxidantes,
fibra dietética, control del peso corporal.

Tabla 1 Evaluación de la circunferencia de brazo, masa grasa,
pliegues corporales y presión arterial durante un mes de
nutricional utilizando una dieta baja en carbohidratos simples y
alta en antioxidantes (BC-AOX) en mujeres con sobrepeso de
Jalcocotán, Nayarit. 1
Dieta BC-AOX
Circunferencia de brazo (cm)*
Masa grasa (%)
Pliegues corporales(mm)
Bicipital
Tricipital
Subescapular
Suprailiaco
Presión arterial (mmHg)
Sistólica
Diastólica*

Basal
36.06 ± 2.83
26.03 ± 3.16

Final
35.11 ± 3.44
25.46 ± 3.5

12.89 ± 2.57
21.78 ± 4.52
23.89 ± 4.62
23.44 ± 5.08

12.44 ± 3.13
22.33 ± 2.92
24.11 ± 6.17
22.56 ± 5.2

116.44 ± 8.31
74.67 ± 4.27

123.56 ± 7.62
80.89 ± 5.56

1

Los valores representan la media ± desviación estándar (n=9). 2 El
valor p fue calculado para la comparación entre los periodos basal
y final en las dietas experimentales utilizando la prueba t pareada.
* p&lt;0.05

En la Tabla 2 se muestran los efectos de la dieta
normocalórica sobre los parámetros antropométricos
y la presión arterial. No se encontraron cambios
significativos en las variables estudiadas (p&gt;0.05).
La circunferencia de brazo promedio fue de 37.78
cm, la masa grasa fue de 25.9 % y los pliegues,
bicipital, tricipital, subescapular y suprailiaco
presentaron valores de 12.89, 21.22, 24.56 y 23.11
mm, respectivamente. La presión arterial sistólica y
diastólica se mantuvo constante con valores finales
de 121.67 y 78.56 mmHg, respectivamente.

Artículo Original

Tabla 2. Evaluación de la circunferencia de brazo, masa grasa,
pliegues corporales y presión arterial durante un mes de control
nutricional utilizando una dieta normal (normocalórica) en
1
mujeres con sobrepeso de Jalcocotán, Nayarit.
Dieta Normal
Basal
Circunferencia de brazo (cm) 35.78 ± 3.16
Masa grasa (%)
26.86 ± 2.52

Final
35.78 ± 2.91
25.9 ± 3.31

Pliegues corporales(mm)
Bicipital
Tricipital
Subescapular
Suprailiaco

12.94 ± 2.65
23.22 ± 2.77
24.89 ± 4.34
26.22 ± 5.36

12.89 ± 3.26
21.22 ± 2.39
24.56 ± 4.67
23.11 ± 4.62

Presión arterial (mmHg)
Sistólica
Diastólica

119.56 ± 9.7
77.11 ± 7.87

121.67 ± 12.61
78.56 ± 6.06

1

Los valores representan la media ± desviación estándar (n=9).

2

El valor p fue calculado para la comparación entre los periodos basal
y final en las dietas experimentales utilizando la prueba t pareada.

Para determinar los efectos de las dietas sobre los
parámetros antropométricos se realizó un análisis
comparando las diferencias entre de los periodos por
grupos (Tabla 3). Se observó que la diferencia entre
los grupos fue significativa en la circunferencia de
brazo y el pliegue tricipital (p&lt;0.05), encontrando
que le grupo antioxidante disminuye la
circunferencia de brazo, pero el grupo control tiene
un mayor efecto en la disminución del pliegue
tricipital. También se destacó que la diferencia es
mayor en el peso, y el IMC y la presión arterial para
BCS-AOX comparado con la dieta normocalorica,
sin embargo, estos cambios no fueron
estadísticamente significativos (p&gt;0.05)

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.1 enero - marzo, 2021

25

�Estrés oxidativo, sobrepeso, alimentos antioxidantes,
fibra dietética, control del peso corporal.

Tabla 3. Análisis de las diferencias por grupo en los parámetros
1
antropométricos en mujeres con sobrepeso.

Parámetros
Peso (kg)
IMC (km2)
Circunferencia de cintura (cm)
Circunferencia de cadera (cm)
Circunferencia de brazo (cm)*
Presión sistólica (mmHg)
Presión diastólica (mmHg)
Masa grasa (%)
Pliegue bicipita(mm)
Pliegue tricipital (mm)*
Pliegue Subescapular (mm)
Pliegue Suprailíaco (mm)
1

Δ periodos
(antes-después )
BCS-AOX Normocalórico
1.57
0.98
0.59
0.38
1.83
1.33
0.94
0.72
0.94
0
-7.11
-2.11
-6.22
-1.44
0.56
0.96
0.44
0.06
-0.56
2
-0.22
0.33
0.89
3.11

Δ grupos
(Δ BCS-AOX-Normocalórico )
0.59
0.21
0.50
0.22
0.94
-5.00
-4.78
-0.39
0.39
-2.56
-0.56
-2.22

Los valores representan la media de las diferencias por periodos y por grupo.

2

El valor p fue calculado para la comparación entre las diferencias obtenidas del
periodo inicial y final entre los grupos utilizando la prueba t para la diferencia de
dos grupos pareados.
* p&lt;0.05

Discusión
En el presente trabajo se evaluó el efecto de la
sustitución de alimentos antioxidantes bajos en
carbohidratos simples sobre las características
corporales de mujeres con sobrespeso. En este
sentido, se observaron disminuciones significativas
del peso, e IMC en la dieta normocalórica y en la
dieta con alimentos bajos en carbohidratos y altos en
antioxidantes (BCS-AOX), pero solo se observó una
disminución en los valores de circunferencia de
cintura y cadera para esta última dieta. En este
sentido, Annuzzi et al. (2014) no encontraron
cambios significativos en el peso y la circunferencia
de cintura después de ocho semanas de
administración de una dieta naturalmente
enriquecida con polifenoles (-0.57 kg y -0.6 cm) con
respecto a una dieta isocalórica (-0.11 kg y -0.8 cm)
en adultos con riesgo cardiovascular. Recientemente
se ha informado que la diferencia media en la pérdida
peso oscila entre −0.98 y −7.05 kg para las dietas
bajas en carbohidratos y entre −1.75 y −2.24 kg para
la dieta mediterránea (Dinu et al., 2020). Cabe
señalar que la diferencia en el peso obtenido para la
dieta BCS-AOX (1.56 kg) se encuentra entre los
valores reportados para las dietas bajas en
carbohidratos. Los ligeros cambios en los parámetros
antropométricos podrían atribuirse a la ingesta de
fibra dietética y antioxidantes de las verduras y frutas
presentes en mayor cantidad en la dieta BCS-AOX.
En este sentido, Vega et al. (2019), quienes
realizaron una intervención basada en el incremento
en el consumo de verduras y fruta, observaron una

Artículo Original

disminución de la prevalencia de sobrepeso y
obesidad en adolescentes mexicanos de 13.8% a
6.1%. No obstante, la evidencia no es contundente,
ya que autores como Ruiz-Montero (2016)
mencionan que es la combinación de diferentes
factores alimentarios como una dieta rica en
verduras, fruta y el control en la ingesta de carne roja
lo que podría a ayudar en la disminución del IMC.
En este trabajo no se encontraron cambios
significativos en los parámetros antropométricos, sin
embargo, la modificación en los alimentos
consumidos podría mejorar el perfil antioxidante en
los individuos, sin embargo, es necesario incluir
análisis bioquímicos en la investigación. En este
sentido, Crujeiras et al. (2006) administraron una
dieta con restricción de calorías (600 kcal) y
sustituyeron 5% (control) y 15% de la energía total
por frutas. Los autores no encontraron cambios entre
el grupo de intervención y el grupo control con
respecto a la pérdida de peso pero encontraron una
disminución (-30%) de la concentración de
malondialdehído atribuyendo un efecto antioxidante
asociado a la fibra dietética (Crujeiras et al., 2006).
Es bien conocido el beneficio del consumo de fibra
dietética sobre todo de las fibras solubles. Las fibras
solubles (como los β-glucanos) influyen en el apetito
a través de propiedades químicas y físicas y los
posibles mecanismos para el efecto saciante incluyen
la naturaleza viscosa en el tracto gastrointestinal o
mediante la prolongación de la elevación de la
colecistoquinina (supresores del apetito) que resulta
en una saciedad prolongada (Fuller et al., 2016). Por
otro lado, los polifenoles son bien conocidos por
brindar beneficios para la salud, incluidas acciones
antihipertensivas
a
través
de
acciones
antiinflamatorias y antioxidantes. Un estudio en
humanos con síndrome metabólico ha informado que
la ingesta de quercetina de 150 mg / día durante cinco
semanas disminuye la presión arterial sistólica (Egert
et al., 2009). Estos resultados no coinciden con lo
reportado en este trabajo donde se observó un
incremento en la presión sistólicas con la dieta BCSAOX, sin embargo, estas diferencias pueden deberse
al estado patológico de los pacientes. En el presente
trabajo las participantes solo presentaron problemas
de sobrepeso y ninguna otra patología agregada. En
este sentido, Edwards et al. (2007) indicaron que la
ingesta de quercetina de 730 mg / día durante cuatro
semanas disminuye la presión arterial sistólica y
diastólica en pacientes hipertensos en etapa 1, pero
no tiene efectos sobre la presión arterial sistólica o

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.1 enero - marzo, 2021

26

�Estrés oxidativo, sobrepeso, alimentos antioxidantes,
fibra dietética, control del peso corporal.

diastólica con pre hipertensión. En la tabla 3 se
observan una mayor reducción del peso y el índice de
masa corporal para BCS-AOX, aunque no fue
estadísticamente significativa. Sin embargo, los
resultados sugieren que la incorporación a la dieta de
alimentos bajos en carbohidratos y con propiedades
antioxidantes
modifican
los
parámetros
antropométricos. La uva es un alimento reconocido
por su poder antioxidante. Según Chuang y McIntosh
(2011) los mecanismos potenciales por los cuales las
uvas ricas en polifenoles previenen la inflamación
mediada por la obesidad son la expresión de genes o
proteínas antioxidantes, la atenuación de la
señalización del estrés del retículo endoplásmico, el
bloqueo de las citocinas proinflamatorias, la
supresión de la expresión de genes inflamatorios y
la inducción del metabolismo mediante el aumento
de la actividad de la histona desacetilasa. Sin duda,
el efecto de los fitoquímicos de las plantas es tan
relevante que incluso se han realizados estudios
como el de Tripp et al. (2019) donde se confirmó que
la adición de suplementos nutracéuticos específicos
a una dieta mediterránea restringida en calorías con
modificaciones en el estilo de vida mejora múltiples
factores de riesgo de longevidad de manera más
efectiva que la modificación de la dieta y el estilo de
vida solo. Por último, es importante considerar que el
tamaño de la muestra, la falta de análisis bioquímicos
y el corto periodo de la intervención podrían ser
limitantes en los hallazgos de este estudio y deben ser
consideradas para determinar los efectos que el
cambio en el perfil de alimentos proporciona a la
salud de los individuos.
Conclusiones
En este trabajo se estableció que la sustitución en un
25% de la ingesta calórica total de alimentos bajos en
carbohidratos y altos en antioxidantes a la dieta
modificó
favorablemente
los
parámetros
antropométricos de la misma forma que lo hace una
dieta normocalórica en mujeres con sobrepeso que
asisten al gimnasio municipal de Jalcocotán Nayarit
durante un mes de intervención. Los alimentos
incorporados pueden proporcionar mayor cantidad
de fibra dietética y polifenoles, los cuales podrían
representar un papel clave en el tratamiento dietético
y control del sobrepeso y obesidad. Sin embargo, son
necesario estudios controlados donde se evalúen
marcadores bioquímicos en comunidades específicas
del estado de Nayarit para fortalecer las evidencias
encontradas en este esta investigación.

Artículo Original

Agradecimientos
Arteaga-Murguia, DM, agradece al Sr. Jesús
Arteaga, Sra. Emilia Murguia, Carlos Arvizu, Aliz
Arvizu, a la Sra. Amparo Escobedo, así como a cada
participante por su amable colaboración en la
realización de este proyecto.
Bibliografía
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Revista Salud Pública y Nutrición

EFECTO DE SIETE DIETAS POPULARES EN EL PESO Y LA COMPOSICIÓN
CORPORAL EN ADULTOS: UNA REVISIÓN SISTEMÁTICA.
EFFECT OF SEVEN POPULAR DIETS ON WEIGHT AND BODY COMPOSITION IN ADULTS: A SYSTEMATIC
REVIEW.
Winterman Hemilson Bertha*, Ramírez López Erik*, Medellín Guerrero Alpha Berenice*.

* Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
Citation: Winterman Hemilson B., Ramírez López E., Medellín Guerrero A.B.
(2021) Efecto de siete dietas populares en el peso y la composición corporal
en adultos: una revisión sistemática. Revista Salud Pública y Nutrición, 20
(1), 30-39.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2021 Winterman Hemilson B., et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn20.1-4
Recibido: 18 de octubre 2020;
Aceptado: 11 de diciembre 2020
Email: berthita3@gmail.com

�Dieta popular, composición corporal, peso corporal .

Artículo de Revisión

EFECTO DE SIETE DIETAS POPULARES EN EL PESO Y LA COMPOSICIÓN CORPORAL EN
ADULTOS: UNA REVISIÓN SISTEMÁTICA.
Winterman Hemilson Bertha*, Ramírez López Erik*, Medellín Guerrero Alpha Berenice*.
* Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
RESUMEN
Introducción. Si una dieta ofrece reducir de peso en un periodo corto, se le define como dieta de moda o milagro. No es claro
su efecto en el peso y la composición corporal (CC). Objetivo: resumir los antecedentes y sintetizar los efectos de siete dietas
populares en el peso y la CC en adultos. Métodos: Se usaron cinco bases de datos entre las cuales están PubMed y Cochcrane.
Los términos usados en la búsqueda fueron dieta de moda, dieta milagro, dieta popular, CC, masa grasa, músculo, entre otros.
Se combinaron con operadores lógicos y términos como dieta Atkins, dieta Dukan, dieta de la Zona, Ayuno Intermitente, dieta
Paleolítica, dieta Vegetariana, Vegana, adultos entre otros. Resultados: Se identificaron ocho metanálisis que contenían
ensayos clínicos aleatorizados y se consideraron para la revisión seis. Otros 43 ensayos fueron consultados para obtener
detalles. Los metaanálisis excluidos no cumplieron con criterios de los niveles de evidencia y de la guía PRISMA. Conclusiones:
Las dietas populares analizadas podrían ocasionar perdidas de peso en el corto y largo plazo de entre 4.3 y 10 kg. Los cambios
en la composición corporal no han sido satisfactoriamente reportados. Aun es limitada la información para generalizar los
cambios en el peso y la CC por efecto de las dietas populares.
Palabras Clave: Dieta popular, composición corporal, peso corporal.

ABSTRACT
Introduction: If a diet offers to reduce weight in a short period, it is defined as a fad or miracle diet. The effect of popular
diets in the short or long term on weight and body composition is not exact. Objective: To summarize the background and
synthesize the effects of seven popular diets on weight and body composition in adults. Methods: Five databases were
used, including PubMed and Cochrane. The terms used in the search were fad diet, miracle diet, popular diet, CC, fat mass,
and muscle mass, among other terms. They were combined with logical operators and terms such as Atkins diet, Dukan diet,
Zone diet, Intermittent Fasting, Paleolithic diet, Vegetarian diet, Vegan, and adults. Results: Eight meta-analyses containing
randomized clinical trials were identified, and six were considered for review. Another 43 trials were consulted for details. The
excluded meta-analyses did not meet the criteria for levels of evidence and the PRISMA guideline. Conclusions: the popular
diets analyzed could cause weight loss in the short and long term between 4.3 and 10 kg. Changes in body composition have
not been satisfactorily reported. Information is still limited to generalize changes in weight and WC due to popular diets.
Key words: Popular diet, corporal composition, body weight.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.1 enero - marzo, 2021

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�Dieta popular, composición corporal, peso corporal .

Introducción
Las personas suelen elegir ciertas dietas para
disminuir de peso o bien para modificar sus hábitos
o estilo de vida. Si una dieta ofrece reducir de peso
en un periodo corto, menor de 6 meses, se le define
como dieta de moda o milagro. Estos términos no
aplicarían a dietas como la vegetariana o paleolítica,
que buscan modificar el estilo de vida más que
reducir el peso de forma acelerada. Para fines
prácticos, nos referiremos a las dietas milagro o de
moda y a las de cambio en el estilo de vida como
dietas populares. En la práctica nutricional, se suele
asumir que una dieta popular podría ocasionar
cambios rápidos o desfavorables en el peso y la
composición corporal de un paciente. Sin embargo,
no es claro el efecto de estas dietas en el corto o largo
plazo en el peso, la grasa corporal, masa muscular y
otros componentes. El objetivo de esta revisión es
resumir los antecedentes y sintetizar los efectos de
siete dietas populares en el peso y la composición
corporal en adultos.
Metodología
Esta es una revisión sistemática cualitativa
descriptiva (sin análisis estadístico). Se incluyeron
estudios en centros clínicos, laboratorios de
investigación y población abierta. El intervalo de
edad seleccionado fue de 18 a 75 años. Se incluyeron
estudios con pacientes con diabetes, hipertensión u
otras enfermedades crónicas además de sujetos sanos
con sobrepeso u obesidad. Se incluyeron los ensayos
que informaron la aplicación de las dietas
modificándolas o agregando actividad física cuando
ningún otro estudio pudo reemplazarlos. Para
resolver el problema o tema de revisión se elaboró la
pregunta PICO considerando los siguientes
elementos: P; paciente o problema: estudios con
pacientes que emplean dietas para bajar de peso o
modificar su estilo de vida. I; intervención: dietas
milagro o de moda modificadas en la proporción de
macronutrientes y/o reducidas en calorías. C;
Comparación dieta normal, habitual u otra dieta de
moda. O; outcome o resultado: donde se muestren
resultados en el peso, masa grasa, masa magra,
músculo, grasa regional o visceral, agua corporal,
masa o densidad ósea y peso. Por lo tanto, la pregunta
PICO fue la siguiente: en las personas que usan dietas
para bajar de peso o modificar su estilo de vida
¿cuáles son los efectos de la implementación de las
dietas populares sobre el peso y la composición
corporal? Para contestar esta pregunta, el presente

Artículo de Revisión

estudio se ajustó a la declaración PRISMA para
revisiones sistemáticas y metanálisis. Se realizó una
búsqueda en idioma inglés y español en las bases de
datos Pubmed, Google Scholar, Cochrane, Latindex,
LILACS y Scielo. Se comprobó que los artículos no
estuvieran en la lista de journals depredadores (List
of Predatory Journals). Si los artículos eran de acceso
libre, se confirmó su inclusión en la base Directory
of Open Access Journals (DJOA). Se emplearon
términos generales en castellano y en inglés como
dieta de moda, dieta milagro, dieta popular,
composición corporal, masa magra, masa libre de
grasa, músculo, grasa visceral, agua corporal, grasa
regional, porcentaje de grasa, masa ósea, densidad
ósea, dieta Atkins, dieta Dukan, dieta de la zona,
ayuno intermitente, dieta paleolítica, dieta
vegetariana y dieta vegana. Otros términos
empleados y combinados con los operadores
booleanos (NOT, OR y AND) fueron sobrepeso,
obesidad, diabetes y adulto. La búsqueda se concretó
en los últimos diez años y se seleccionaron
metaanálisis de estudios aleatorios controlados que
tuvieran el análisis de GRADE u otra fuente de
evaluación de nivel de calidad basada en evidencia.
Los metaanálisis fueron revisados individualmente y
analizados para obtener los datos puntuales de
cambio en el peso y la composición corporal por
grupo o fase de intervención.
Desarrollo y discusión
Dieta normal y pérdida de peso de acuerdo con las
normas. Una dieta normal puede definirse como el
conjunto de alimentos y platillos que se consumen
cada día y constituye la unidad de la alimentación
(NOM-043, 2012 “Promoción y educación para la
salud en materia alimentaria. Criterios para brindar
orientación”). Existen dietas normales y terapéuticas;
dentro de estas últimas están las dietas para el control
de peso y tratamiento de la obesidad (Pérez- Lizaur y
García-Campos, 2012). Por otro lado, están las dietas
populares, donde algunas tienen como objetivo
promover la pérdida de peso y otras como las
vegetarianas, fomentar un estilo de vida en particular
(Centurión-Bernal, González-Acosta, Rojas-Pavón,
Burgos-Larroza &amp; Meza-Miranda, 2018). El Centro
de Investigación para la diabetes Joslin de EUA
(Hamdy, 2011) sugiere que perder entre 5 a 10% del
peso inicial mejora de forma significativa el control
de la glucosa en sangre en pacientes con diabetes y
ayuda en la prevención de la prediabetes. En México,
se sugiere que los pacientes con obesidad (IMC &gt;30

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.1 enero - marzo, 2021

31

�Dieta popular, composición corporal, peso corporal .

kg/m2) podrán tener una restricción energética de 20
a 25 kcal/día con base en el “peso ideal”. (NOM-015SSA2-2010 “Para la prevención, tratamiento y
control de la diabetes mellitus”). De inicio, se sugiere
reducir del consumo habitual 250 a 500 kcal/día,
hasta alcanzar mínimo 1200 kcal/día. Esto podría
lograr una reducción de peso de 0.5 a 1.0 kg/semana
o 5% de sobrepeso con mejorías metabólicas. Como
es de notar, las guías normas no establecen metas en
la modificación de la composición corporal como la
grasa o músculo. Esto se debe en parte al acceso de
métodos confiables de medición de la composición
corporal.
Definición de dieta de moda o milagro. La
Federación Mexicana de Diabetes señala que una
dieta milagro promete resultados de manera rápida,
sin esfuerzo y ocasiona confusión y dudas (FMD,
2014). La Asociación Española de Dietistas
Nutricionistas propone identificar a las dietas
fraudulentas si prometen resultados rápidos y
mágicos; prohíben el consumo de un alimento o
grupo, contiene listas de alimentos ‘’buenos’’ o
‘’malos’’;
se
le
atribuyen
propiedades
extraordinarias a algún alimento, y si en su mayoría
incluyen testimonios o relatos de aquellos
voluntarios que las hicieron (GREP-AEDN, 2009).
La tabla 1 resume las características mencionadas
que propone el Grupo de Revisión, Estudio y
Posicionamiento de la Asociación Española de
Dietistas-Nutricionistas, 2012. Se añaden las
sugerencias de la Academia de Nutrición y Dietética
para ayudar a los consumidores a detectar alguna
dieta de moda (Wolfran, 2019). Para fines prácticos,
es este documento nos referiremos a las dietas
milagro o de moda y aquellas de cambio en el estilo
de vida como dietas populares. Finalmente, una dieta
de corto plazo se considera a los 6 meses y una de
largo plazo a los 12 meses o más (Antón et al., 2017).
Tipos de dietas restringidas en energía o modificadas
en la distribución de macronutrientes. Existe un
conocimiento general de cómo podría clasificarse
una dieta, pero no un consenso universal con
características puntuales. Las tablas 2 y 3 sugieren
como podrían clasificarse las distintas dietas
populares de acuerdo con su aporte energético,
contenido de macronutrientes y elección de ciertos
grupos de alimentos.

Artículo de Revisión

Efecto de siete dietas populares en la composición
corporal. La presente revisión muestra que las dietas
populares pueden ser divididas entre dietas de moda
(milagro) y aquellas de cambio en el estilo de vida.
La etiqueta de dieta milagro depende del uso que se
le dé a una dieta en particular. Por ejemplo, está
documentado el papel terapéutico de la dieta Atkins
en enfermedades como la epilepsia refractaria en
niños (Kverneland et al., 2018). Del otro lado, la
dieta vegetariana, vegana y paleolítica son
consideradas de cambio en el estilo de vida o hábitos.
Aunque estas dietas eliminan ciertos alimentos, los
principios por los que no aceptan el consumo de estos
son diferentes a los que promueven las dietas de
moda. A pesar de que se asume que las dietas
populares pueden tener efectos adversos o positivos
en la composición corporal, la evidencia muestra que
estos efectos no han sido reportados de forma
suficiente y sistemática. Esto significa que la
composición corporal no ha sido el objetivo principal
cuando se analiza el efecto de una dieta popular. Por
ello, los metaanálisis se centran en el cambio de peso
y marcan como limitante de los estudios
seleccionados la ausencia de datos de composición
corporal. Los cambios en la composición corporal
por efecto de una dieta popular deben ser evaluados
mediante la pletismografía por desplazamiento de
aire (BOD-POD) o la absorciometría dual de rayos X
(DXA) que, no obstante, son costosas y no siempre
disponibles en los lugares de investigación. Cuando
se usan analizadores de grasa corporal, estos pueden
revelar cambios en la composición corporal por
efecto de una dieta, pero los resultados entre estudios
es difícil compararlos por la variabilidad de las
mediciones entre marcas y modelos de dispositivos.
Tabla 1. Propuestas para identificar una dieta de moda (milagro)
Grupo de Revisión, Estudio y Posicionamiento de
la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas, Academia de Nutrición y Dietética, 2019.
2012.
1. Prometen resultados rápidos.
1. Pérdida de peso muy rápida
2. Cantidades y limitaciones: limita ciertos grupos de
2. Prometen resultados “Mágicos”.
alimentos y da cantidades ilimitadas de otros.
3. Prohíben un grupo/ grupos de alimentos.
3. Combinaciones específicas de alimentos
4. Incluyen relatos, historias o testimonios, sin
4. Menús muy rígidos.
documentar para aportar credibilidad.
5. Afirmaciones que sugieren que el producto es
seguro, ya que es "natural"
6. Exageran o distorsionan la realidad científica de
un nutriente o alimento.

5. No se necesita hacer actividad física.

7. Incluyen o se basan en el consumo de preparados
que vende quien promueve el tratamiento dietético.

Dieta Atkins y de la Zona (Johnston, et al; 2014). El
metaanálisis incluyó estudios con participantes de 46
años (± 9 años), 94.1 kg (±14.6 kg) e IMC de 33.7
kg/m2 (tabla 4). Con la dieta Atkins se obtuvo una

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.1 enero - marzo, 2021

32

�Dieta popular, composición corporal, peso corporal .

pérdida de peso a los 6 meses de 10.1 kg; a los 12
meses de seguimiento, el cambio del peso inicial fue
solo de 6.3 kg. Es decir, los pacientes recuperaron 3.8
kg de peso. Con la dieta de la Zona la pérdida de peso
a los 6 meses fue de 8.4 kg, mientras que, a los 12
meses, esta solo fue de 5.9 kg. En este caso la
recuperación del peso perdido fue de 2.5 kg. La
pérdida de peso a los 6 meses entre ambas dietas solo
difirió 1.7 kg (IC del 95%, 0,35-3,09 kg). A los 12
meses, la diferencia en la disminución del peso entre
las dos dietas solo fue de 0.4 kg. Una limitante
importante del estudio de Johnston y colaboradores
es que no excluyeron estudios que modificaban la
energía de la dieta de acuerdo con las necesidades del
paciente o adicionaban actividad física. Estas
variables añadidas son un factor de confusión,
porque no se está evaluando el efecto único de una
dieta sobre el peso y la composición corporal. Por
otra parte, la recuperación del peso puede ser debida
a la limitada adherencia de los participantes. El
porcentaje de abandono de los sujetos en estas dietas
fue reportado en promedio en un 40%. Debido a lo
anterior, a menudo se cuestiona cual es la mejor
dieta, la respuesta podría ser que es aquella a la que
el paciente se puede adherir mejor y permanecer
tanto tiempo como sea posible.

Artículo de Revisión

Tabla 2. Tipos de dietas restringidas en energía o modificadas en la distribución de macronutrientes.
BAJAS EN CALORÍAS
Promueven un déficit calórico de 500 a 1,000 Kcal/día
(SEDO,2007). Aportan 450 a 800 kcal/día, es decir,
menos del 50% del gasto energético total, o de 6 a 10
kcal/kg en un adulto de 70 kg. El aporte de proteínas es
entre 70-100 g/día (0.8-1.5 g/kg/día). Esto cubriría 25%
a 50% del valor calórico total (ADA, 2009; Breton,
2016).

DIETA ATKINS
Fue creada por el medico Robert C. Atkins quien público el libro “La
revolución dietética del Dr. Atkins” a principios de los 70´s (La nueva dieta
Atkins,2020). Mas tarde, en 1992, debido a las críticas que afirmaban que
dicha dieta podría conducir a déficits dietéticos como un pobre aporte de
fibra ("A critique of low-carbohydrate ketogenic weight reduction regimens",
1973) reedito este libro, titulándolo “La nueva revolución dietética del Dr.
Atkins” (La nueva dieta Atkins, 2020). Es una dieta hiperproteica y consta de
4 fases (inducción, pérdida de peso continua, mantenimiento previo y
mantenimiento). Las primeras dos fases tienen como objetivo perder el peso
deseado, limitando el consumo de carbohidratos a 20 g/día, mientras que la
proteína proviene de cualquier alimento de origen animal y aporta de 115-175
g/día en mujeres y hasta 225 g/día en hombres. En la fase 2 se incrementa
de forma paulatina los carbohidratos entre 25-40 g/día (La nueva dieta
Atkins,2020). Las siguientes fases tienen como objetivo evitar el “rebote” y
mantener el peso perdido. Se aumenta el consumo de carbohidratos a 10
g/semana y en la última fase se inicia la actividad física (La nueva dieta
Atkins,2020).

Ejemplo:
· Dieta Dukan Fase 1 y Fase 2 (Antón., et al., 2017).

DIETA DUKAN
Fue creada por el médico francés Pierre Dukan quien encuentra la base de su
método tratando a un paciente con obesidad que deseaba perder peso sin
sacrificar la ingesta de carne. Alrededor de 1980 se da la publicación de la
primera edición de su libro conocido como “La dieta Dukan” (Dieta Dukan,
2020). Esta dieta consta de 4 fases, dos de pérdida de peso hasta llegar al
peso ideal (ataque y crucero) y dos de mantenimiento (consolidación y
estabilización). Durante las 2 primeras fases permite 100 alimentos (28
verduras). La primera fase dura de 3 a 10 días y se permiten 72 alimentos
altos en proteína y bajos en grasa (Dieta Dukan, 2020). En la segunda fase
hay días alternos entre el consumo de las verduras de bajo índice glucémico
más proteínas y el siguiente día solo con proteínas. La fase 3 (de
consolidación) tiene como objetivo evitar el rebote y se inicia la introducción
de carbohidratos complejos y leguminosas en ciertas raciones. En la fase 4
(estabilización) el sujeto regresa a una dieta libre, pero se introducen 3
reglas básicas: un día a la semana de proteínas, ejercicio de mínimo 20
min/día y consumo de 3 cucharadas de salvado de avena/día (Dukan, 2010).

BAJAS EN CARBOHIDRATOS
Se define de manera muy heterogénea (Hernández,
2015). Una de las descripciones más aceptadas es la
de Feinman et al., (2015), que la definen con un aporte
menor a 130 g/día de carbohidratos ó menos de 26%
de la energía total.

AYUNO INTERMITENTE
A lo largo del tiempo, el ayuno ha tenido modificaciones debido a contextos
religiosos, espirituales o terapéuticos (Wilhelmi de Toledo et al., 2013). Dos
los primeros médicos interesados en las ventajas de este tipo de restricción
calórica fueron el Dr. Edward Hooker Dewey, quien, a finales del siglo XIX, en
los Estados Unidos, realizaba un ayuno diario hasta el medio día; por otro
lado, a principios del siglo XX, el Dr. Guillaume Guelpa (francés), practicó
ciclos continuos de ayuno durante 2-5 días. (Trepanowski, Canale, Marshall,
Kabir, &amp; Bloomer, 2011). No fue hasta el 2002 cuando surgieron las primeras
pautas sobre el ayuno intermitente como tratamiento terapéutico en un
consenso de expertos (Wilhelmi de Toledo et al., 2013). Existen diversos
métodos o regímenes para realizar el ayuno intermitente, incluido el ayuno en
días alternos (ADF) donde se alternan 2 días no consecutivos. Es decir, no se
ingieren alimentos durante todo el día y se come sin restricciones el resto de
la semana; por ello se le conoce como ADF 5:2. Un método similar es el
ayuno modificado en días alternos (ADMF). Aquí, los individuos alternan días
entre ingerir pocas calorías (&lt;25% de las necesidades energéticas) y comer
sin restricciones al día siguiente, utilizando la misma metodología que el ADF
5:2. El ayuno con restricción de tiempo (IFR) implica restringir la ingesta de
alimentos a períodos específicos del día; generalmente entre las 16 y 18
horas. A diferencia del ADF y ADMF, el IFR es realizado todos los días de la
semana (Anton, et al; 2018).

Ejemplo:
· Dieta Atkins Fase 3 y 4 (Antón., et al., 2017).
MUY BAJAS EN CARBOHIDRATOS
Se disminuye el aporte de carbohidratos por debajo de
20 g/día o entre 20 a 60 g/día (menos del 20% del
aporte calórico total) y lleva un incremento
proporcional en el aporte de grasas o proteínas
(SEEDO, 2007). Una restricción de 20 g por tres meses
es considerada una dieta muy baja en carbohidratos o
cetogénica pura (Foster, 2010).
Ejemplo:
· Dieta Dukan Fase 1(Antón et al., 2017).
BAJAS EN GRASA
Son dietas con energía limitada proveniente de las
grasas a menos del 30% del valor calórico total. La
OMS recomienda limitar la ingesta de ácidos grasos
saturados (AGS) a &lt;10% de la ingesta total de energía,
y otros organismos competentes como la American
Heart Association recomiendan restringir la ingesta de
AGS a &lt;7%. (Mansoor, Vinknes, Veierod &amp; Retterstol,
2015).
Ejemplo: Dieta Dukan Fase 1 y Fase 2 (Antón et al.,
2017).
MUY BAJAS EN GRASA
Reducen la ingesta de grasa total entre 15% al 20% del
valor calórico total, con menos del 7% de AGS y menos
de 200 mg de colesterol total (Martin, Plasencia &amp;
González, 2001; Seid, &amp; Rosenbaum.,2019). Se utiliza
en pacientes con hiperlipidemia y en quienes después
de 3 meses de tratamiento con una dieta hipocalórica y
baja en grasa no obtienen mejorías;
Ejemplos:
· Dieta Ornish (Gardner, et al., 2007)

Ayuno intermitente (Cho et al; 2019 y Harris, et al;
2018). Los metanálisis incluyeron participantes que
presentaban sobrepeso u obesidad (IMC &gt; 25kg/m2)
y edades de 18-65 años (tabla 4). Los estudios
incluyeron ensayos que comparan el ayuno
intermitente contra una dieta de restricción calórica o

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.1 enero - marzo, 2021

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�Dieta popular, composición corporal, peso corporal .

grupo sin intervención. Entre los diferentes
regímenes o métodos de ayuno intermitente el de
mayor frecuencia reportado es el ayuno intermitente
modificado en días alternos (ver tabla 2). En los días
de ayuno se ingiere &lt;25% del requerimiento
energético total, y el resto de los días se ingiere el
100% del requerimiento energético. El segundo tipo
utilizado fue el ayuno con restricción de tiempo,
donde hay una ventana de consumo de energía y otra
donde no se ingieren alimentos. Es decir, la ventana
de ingesta de energía puede ser diurna o nocturna. Se
observó mayor pérdida de peso y mejores parámetros
en la resistencia a la insulina en un grupo que
consumía más calorías por la mañana y menos por la
noche en condiciones de restricción calórica similar.
Esto podría repercutir en diferentes cambios de
composición corporal. Al analizar los datos, se
encontró que a una semana la pérdida de peso es de
1.7 kg (sin especificar si la perdida proviene del
componente magro o graso). A un mes la pérdida de
peso puede ser hasta de 1.8 kg del peso basal (30%
masa grasa y 40% masa magra); el resto podría
deberse a una pérdida de agua por depleción del
glucógeno muscular. No obstante, el compartimento
de composición corporal más complejo de medir de
forma exacta es el agua corporal, por lo que
prácticamente no aparece en los ensayos clínicos.
Una pérdida de las reservas de glucógeno muscular
de 500 g significaría una disminución de 1100 a 1300
g de agua, por lo que el peso corporal atribuido a esta
pérdida seria de 1.8 kg (Rodoreda, 2013). Esta
pérdida de agua no es clínicamente relevante porque
solo está en relación con el glucógeno depletado y se
recuperaría a medida que el glucógeno se recupera.
La pérdida de peso debido al agua puede ser
clínicamente relevante cuando a la dieta se añaden
diuréticos. A seis meses de intervención el peso total
perdido es reportado entre 5.7 kg, de los que 3.6 kg
proviene de la masa grasa (63%) y 1.2 kg de la masa
magra (21%). Estos hallazgos se alinean con la
sugerencia de que la pérdida de masa magra deseable
se mantenga entre 1/4 a 1/3 de la pérdida de peso total
en un régimen de restricción calórica continua (Cho
et al; 2019).
Dieta paleolítica (Ghaedi et al; 2019 y de Menezes et
al., 2019). Se incluyeron sujetos con sobrepeso u
obesidad y, además, algunos estudios evaluaron a
mujeres post menopaúsicas o personas con diabetes
tipo 2 (tabla 4). La pérdida de peso a 1 mes puede ser
de hasta 3.4 kg, con una disminución del porcentaje

Artículo de Revisión

de grasa corporal total de 1.34%. La disminución de
peso a los 3 meses puede alcanzar hasta 4.1 kg del
peso inicial. A pesar de no ser una dieta restrictiva en
cantidad de alimentos o calorías, el peso perdido a
los 6 meses puede ser de hasta 8.1 kg y 4.3% de grasa
del peso corporal total. Es posible estos cambios se
deban en parte a efecto sacietogénico de la dieta,
verificado por Bloch et al., 2015, quienes probaron el
efecto agudo de las comidas basadas en la dieta
paleolítica sobre marcadores bioquímicos de
saciedad comparados con otra dieta estándar.
Dieta vegana y vegetariana (Huang, 2015). Se
incluyeron sujetos dentro de un rango de edad de 1882 años e IMC inicial entre 25 y 53 kg/m2 (tabla 4).
La pérdida de peso a un mes en el estilo de vida
vegetariano fue de 4.6 kg; a los 3 meses puede ser de
6.5 kg. Es interesante que a los 6 meses la pérdida de
peso no se incrementó. La explicación más plausible
es que al ser una dieta de cambio en el estilo de vida
y no un plan para perder peso, el organismo se adapta
a los hábitos modificados y la pérdida de peso se
estabiliza. Además, es necesario remarcar que los
sujetos generalmente incluidos tienen sobrepeso. En
cuánto la dieta vegana, los cambios en la pérdida de
peso son similares a los de la dieta vegetariana; a 3
meses de seguimiento, la disminución de peso puede
ser de 4.3 kg. A los 6 y 12 meses, la perdida es apenas
de 600 gramos (4.8 kg de peso perdido). El
metaanálisis analizado incluye estudios que evalúan
el impacto de la dieta junto con una modificación en
la dieta o ejercicio. Se descartaron aquellos artículos
que incluyeron intervenciones adicionales a la dieta
per se, ya que el verdadero efecto de una dieta se
mide sin modificación en el aporte de energía y/o
actividad física.
Esta revisión solo analizó metaanálisis de los diez
últimos años que cumplieran con los criterios
PRISMA. Los metanálisis a su vez solo incluyen
estudios que cumplen con criterios de calidad del
CONSORT y GRADE. Una limitante de los
resultados es que el estudio de Johnston, et al; 2014
(Dieta Atkins y de la Zona) no se excluyeron los
ensayos que modificaron las dietas de acuerdo con
las necesidades de los pacientes o adicionaron
actividad física. Por lo tanto, los efectos de las dietas
no pueden ser atribuidos a su exclusiva
implementación.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.1 enero - marzo, 2021

34

�Dieta popular, composición corporal, peso corporal .

Conclusiones
Las dietas muestran efectos notables en la reducción
de peso corporal, pero los cambios en la composición
corporal no han sido satisfactoriamente reportados.
Los ensayos clínicos no han tenido como objetivo
principal la medición de variables de composición
corporal. Entre las dos categorías de dietas populares
aquí reportadas (de moda y de cambio en el estilo de
vida) hay algunas diferencias en la pérdida de peso.
La dieta Atkins y de la Zona podrían inducir una
pérdida de peso rápida a los 6 meses hasta de 10 kg.
Sin embargo, la recuperación del peso perdido a los
12 meses es más probable, pudiendo ser atribuida en
gran parte a la baja adherencia. Dietas como el ayuno
intermitente que es más flexible promoverían una
pérdida de peso a los 6 meses de 5.7 kg con un tercio
de la perdida atribuida a la grasa corporal. En cuanto
a la dieta paleolítica, la pérdida de peso que se podría
esperar es hasta 8 kg en seis meses; ocasionada por
su poder sacietogénico, similar al que se presenta en
las primeras semanas en las dietas cetogénicas. Las
dietas Vegetariana y Vegana muestran que la pérdida
de peso a los 3 meses es entre 4.3 y 6.5 kg y se
estabiliza a los 6 meses. Los resultados de esta
revisión muestran un panorama del efecto de las
dietas en la pérdida de peso, pero se sugiere
precaución al tomarlos como concluyentes o
generalizables. Es difícil la interpretación del efecto
de una dieta cuando los estudios incluyen
modificaciones en las mismas dietas o adicionan
actividad física. En otros casos, como en el ayuno
intermitente, la variabilidad de los regímenes no
permite extrapolar los mismos resultados a
cualquiera de sus variantes.

Artículo de Revisión

reportan los cambios en el porcentaje de pérdida de
peso inicial. Esto permitiría comparar los resultados
con las recomendaciones que sugieren un meta
inicial de pérdida de peso de 5% a 10%. Otros índices
útiles como el porcentaje de pérdida del exceso de
peso son omitidos. Un metanálisis reporto el cambio
en el porcentaje de grasa cuando esta métrica es la
menos fiable para interpretar cambios en la masa
grasa y magra. Finalmente, es necesario remarcar que
sigue siendo un pendiente el estudio de los efectos de
las dietas después de 12 meses. Aunque no fue el
objetivo de esta revisión demostrar cual es la mejor
dieta o las más adecuada para perder peso, es
necesario señalar lo siguiente: después de evaluar los
posibles riesgos a la salud de cualquier dieta, lo
siguiente es reconocer que debido a que las distintas
dietas son toleradas de manera variable por los
individuos, la dieta ideal sería aquella a la que mejor
se adhiere una persona y le permite permanecer el
mayor tiempo posible con el sostenimiento de los
cambios adquiridos.

Así mismo, la falta de datos acerca de la dieta Dukan
es un reflejo de las complicaciones y oportunidades
para estudiar los efectos en la composición corporal
en las dietas populares. Los mismos metanálisis
señalan limitaciones para poder explicar los cambios
en la grasa subcutánea abdominal o visceral cuando
se observa una reducción en el perímetro de cintura.
No obstante, comparar los efectos en la composición
corporal por efecto de las dietas no es tan confiable
como lo es comparar el peso corporal. Es deseable
emplear técnicas como la DXA porque la
bioimpedancia eléctrica tiene como inconveniente la
variación de resultados entre modelos y fabricantes,
aunque pueda detectar cambios en el tiempo. Otros
detalles que impiden utilizar de mejor manera la
información de los ensayos y metanálisis es que no

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.1 enero - marzo, 2021

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�Dieta popular, composición corporal, peso corporal .

Tabla 3. Tipos de dietas basadas en la selección de alimentos por modificación en el estilo de vida o
distribución de macronutrientes.

Artículo de Revisión

Tabla 4. Estudios seleccionados de siete dietas de moda y sus efectos en el peso y
composición corporal

DIETA PALEOLÍTICA
El concepto de la dieta paleolítica se originó en década de 1970. Su popularidad se disparó después de la
publicación del libro The Paleo Diet: Perder peso y mantenerse saludable al comer los alimentos que fueron
diseñados para comer de Loren Cordain en 2002 (Challa, Bandlamudi &amp; Uppaluri,2020). El principio de la dieta
es que el cuerpo humano es genéticamente incompatible con la alimentación moderna que surgió a partir de
la aparición de la agricultura. Se reconoce como patrón nutricional la dieta basada de plantas y animales
silvestres que nuestros ancestros consumían hace más de 10,000 años. La dieta entonces consistía en 5565% (proteína y grasa de origen animal) y 35-45% (frutas y vegetales). Desatacaban el consumo de pescado,
carnes alimentadas de libre pastoreo, verduras, frutas, raíces, especias y nueces. Por esta razón, se rechaza
la dieta moderna evitando alimentos refinados y ultraprocesados. A pesar de ser una dieta sin restricción
calórica o en cantidad de alimentos, resulta saciante por el tipo de alimentos que la conforman (Opie,2014).
Al eliminar varios alimentos modernos como granos enteros, legumbres y productos lácteos se considera que
no se aprovechan fuentes adicionales de calcio y fibra (The Paleo Diet, 2020).
DIETA VEGANA
El término “vegano” fue acuñado por Donald Watson en el primer número de Vegan News, en 1944. Hasta
entonces se hizo una diferenciación con el vegetarianismo, cuya mayoría de practicantes se dice la utiliza
como un tipo de dieta más, mientras que el veganismo se asume como un estilo de vida basado en la ética
(McDonald, 2000). Vegano o vegetariano total, hacen referencia a la exclusión de todos los productos de
origen animal como carne, mariscos, aves, huevos y productos lácteos; también elimina derivados de
animales como gelatina, miel, albúmina, suero de leche, caseína y algunas formas de vitamina D 3 (Thompson,
2008). El EPIC-Oxford mostró que los veganos tenían la ingesta media más baja de vitamina D (0,88 μ g/d). Es
decir, un cuarto de la ingesta media de los omnívoros. Los veganos tienen que consumir alimentos
enriquecidos con vitamina B 12 o suplementos que la contengan o podrían presentar signos carenciales. Otros
nutrimentos que pueden ser de baja ingesta entre los veganos son los ácidos grasos omega 3,
eicosapentaenoico (EPA) y ácido docosahexaenoico (DHA) (Nieto, Martínez &amp; Ros, 2019).
VEGETARIANA
La Asociación Vegetariana Británica fue la primera en emplear la palabra “vegetariano” en el año de 1842,
relacionando el consumo de alimentos de origen vegetal con el mantenimiento de la salud. En 1960, Felipe
Torres y Besóla, plantearon los primeros escritos acerca de nutrición vegetariana y el grupo de alimentos que
la componen (Cayllante, 2014). La Sociedad Argentina de Nutrición (SAN), clasifica las variantes más
conocidas del vegetarianismo como: veganos, ovo-vegetariano, lacto-vegetariano, ovolacto-vegetariano y
semi-vegetariano. En E.U 3.3% de los adultos estadounidenses son vegetarianos o veganos, y de ellos 46%
son veganos (Melina, Craig &amp; levin, 2016).
La dieta vegetariana es considerada un estilo de vida, adoptada bajo principios de filosofía y moral, como la
compasión hacia los animales y el cuidado del miedo ambiente, que involucran al individuo a consumir
alimentos vegetales. Los vegetarianos se abstienen de consumir carne como aves, pescado y puerco; los
ovolacto-vegetarianos, el grupo más popular, si incluyen huevo y productos de derivados lácteos. Esta dieta
puede llevar a una deficiencia de vitamina B12, hierro, zinc, calcio, vitamina D y ácidos grasos omega 3. No
obstante, si se planifica bien y se incluye verduras, frutas, granos integrales, legumbres, nueces y semillas
podría proporcionar una nutrición adecuada (Melina, Craig &amp; levin, 2016; Cayllante, 2014). Se recomienda que
en la dieta vegetariana se incluyan ingestas diarias de vitamina D de 1,000 a 2,000 UI o incluso más. También
se sugiere se suplementen con vitamina B12 o se consuman alimentos fortificados ya que 1 pieza de huevo y
1 taza de leche al día aportarían dos terceras parte de las recomendaciones diarias (RDA). En cuanto al
Omega-3, la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD) sugiere el
consumo de 1-1.5 g/día de ácido alfa-linolénico (ALA) para cubrir la ingesta entre 53% y 80% de las RDA. El
calcio en los vegetarianos se ha observado alrededor de 270 mg/día (27% de la RDA). En cuanto al hierro, se
cubriría 86.1% de las recomendaciones si tuviesen la ingestión de 18% hem (animal) en comparación con el
hierro no hem (vegetal) (Nieto, Martínez &amp; Ros, 2019).

DIETA DE LA ZONA
Esta dieta fue creada por el Dr. Barry Sears en el año 1995. Se basa en equilibrar una comida para optimizar la
respuesta hormonal durante las siguientes cinco horas y por tanto controlar los niveles de inflamación de tu
cuerpo. Cada tiempo de comida está formado por tres bloques, en proporción 40%, 30% y 30%, carbohidratos,
proteínas y lípidos, respectivamente (Dario D, 2020). En este tipo de dieta se destaca el consumo de los
ácidos grasos omega 3, la importancia de la síntesis de la insulina y el control de la glucemia. Consta de 5
tiempos de comida espaciados entre 4 y 5 horas. Para determinar cuánto debe comerse, se toma en cuenta el
grado de actividad física, porcentaje de grasa y masa magra. Suele ser una dieta hipocalórica e hiperproteica
(Dario D, 2020). La postura del Grupo de Revisión, Estudio y Posicionamiento de la Asociación Española de
Dietistas-Nutricionistas (GREP-AEDN, 2009) es desaconsejar el método de la dieta de la Zona debido a que, a
pesar de contener consejos potencialmente beneficiosos, presenta conceptos que pueden clasificarse como
inexactos y erróneos.

Autor/año
Johnston et al; 2014

Dieta

Tiempo

Dieta Atkins y
Dieta de la
Zona

6 meses

Pérdida de peso 6 meses

12meses

Cho et al;2019
Harris et al; 2018

Ayuno
intermitente

1 semana

1 mes

2 meses

3 meses

6 meses

Ghaedi et al;2019
de Menezes et al;
2019

Dieta
Paleolítica

14 días a 1 mes

Atkins: −10.14 kg
Zona: −8.4 kg
Diferencia entre Atkins y Zona:
−1.7 kg
Pérdida de peso 12 meses
Atkins: −6.35 kg
Zona: −5.93 kg
Diferencia entre Atkins y Zona:
−0.42 kg
Diferencias en una semana
Peso: −1.7 kg
IMC: −0.5 kg/m2
Grasa: 0 kg
Diferencias en un mes
Peso: −1.8 kg
IMC: −0.55 kg/m2
Masa magra: −0.55 kg
Grasa: −0.73 kg
Diferencia a 2 meses
Peso: −3.2kg
IMC: −3.2 kg/m2
Masa magra: −1.3 a −1.7 kg
Grasa: −2 kg
Diferencias a 3 meses
Peso: −3.4 kg a −5.2 kg
IMC: −0.97 kg/m2
Masa magra: -0.72 kg
Grasa: −2.1kg a −3.3 kg
Diferencias a 6 meses
Peso: −5.7kg
Masa magra: −1.2 kg
Grasa: −3.6 kg
Diferencias a 14 días- 1 mes
Peso: −1 kg a −3.4kg
% de grasa corporal: −1.34%

3 meses

6 meses

Huang, 2015

Efectos en el peso y la
composición corporal

Dietas
veganas y
Dieta
vegetariana

1 mes
3 meses
6 meses

3 meses
6 meses

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.1 enero - marzo, 2021

IMC: −0.8 kg/m2 a −0.9 kg/m2
Diferencias a 3 meses
Peso: −2.1 kg a −4.1kg
IMC: −1 kg/m2
Diferencias a 6 meses
Peso: −4.9 kg a −8.1kg
% de grasa corporal: −1.90% a − 4.3
%
Vegetariana 1 mes
Peso: −4.6 kg
Vegetariana 3 meses
Peso: −6.5 kg
Vegetariana 6 meses
Peso: −6.5 kg
2
IMC: −2.2 kg/m
Vegana 3 meses
Peso: −4.3 kg
Vegana a 6 y 12 meses
Peso: −4.8 kg

36

�Dieta popular, composición corporal, peso corporal .

Artículo de Revisión

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                <text>La Revista Salud Pública y Nutrición, inicia en el 2000 y es una publicación universitaria con periodicidad trimestral, producida por la Subdirección de Investigación, Innovación y Posgrado de la Facultad de Salud Pública y Nutrición y la valiosa colaboración de la Dirección de Tecnologías de Información de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Tiene como finalidad publicar y divulgar la productividad científica al ofrecer un espacio con visibilidad global para difundir toda aquella información sobre salud pública y nutrición que se genera en los ámbitos académico y científico tanto en el entorno local, regional, nacional e internacional.</text>
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                    <text>�R

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Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

INTERVENCIÓN EDUCATIVA EN NIÑOS DE ESCUELAS DE TIEMPO COMPLETO
EN CIUDAD MANTE, TAMAULIPAS.
EDUCATIONAL INTERVENTION IN FULL-TIME SCHOOLS CHILDEN IN CIUDAD MANTE, TAMAULIPAS.
Sanromán-Martínez María Victoria 1, Peña-Avelino Luz Yosahandy1, Navarro-Álvarez Guadalupe
Lorena1,2, Rivera-Mellado Milton Carlos3, Ceballos-Olvera Ivonne1.
1 Universidad Autónoma de Tamaulipas. 2 Hospital General de la Zona No. 3. Ciudad de El Mante.
3 Jurisdicción Sanitaria No. VI Ciudad de El Mante, México.
Citation: Sanromán-Martínez M.V., Peña-Avelino L.Y., Navarro-Álvarez G.L.,
Rivera-Mellado M.C., Ceballos-Olvera I. (2020) Intervención educativa en
niños de escuelas de tiempo completo en Ciudad Mante, Tamaulipas. Revista
Salud Pública y Nutrición, 19 (4), 1-9.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2020 Sanromán-Martínez M.V., et al. This is an open-access
article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License
[CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in
any medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn19.4-1
Recibido: 09 de julio 2020;
Aceptado: 05 de octubre 2020
Email: iceballos@docentes.uat.edu.mx

�Alimentación, actividad física, sobrepeso y obesidad.

Artículo Original

INTERVENCIÓN EDUCATIVA EN NIÑOS DE ESCUELAS DE TIEMPO COMPLETO EN CIUDAD
MANTE, TAMAULIPAS.
Sanromán-Martínez María Victoria1, Peña-Avelino Luz Yosahandy1, Navarro-Álvarez Guadalupe Lorena1,2,
Rivera-Mellado Milton Carlos3, Ceballos-Olvera Ivonne1.
1 Universidad Autónoma de Tamaulipas. 2 Hospital General de la Zona No. 3. Ciudad de El Mante.
3 Jurisdicción Sanitaria No. VI Ciudad de El Mante, México.

RESUMEN
Introducción. Para prevenir enfermedades relacionadas con desórdenes alimenticios, se deben implementar intervenciones
que aborden educación, nutrición y actividad física en escuelas primarias de tiempo completo (EPTC) en México. Objetivo:
Evaluar la efectividad de una intervención educativa sobre el estado nutricional, nivel de conocimientos, hábitos de
alimentación, actividad física e implementación de menús saludables en escolares de entre 6 y 12 años. Material y Método:
Estudio cuasi experimental, descriptivo longitudinal, con una muestra de 262 alumnos de 2 EPTC, (grupo intervenido y grupo
control) de Ciudad Mante, Tamaulipas, México. Se realizó una encuesta de conocimiento, frecuencia alimenticia y actividad
física, además de la evaluación antropométrica al inicio y al final de la intervención. En el grupo intervenido se cambiaron los
menús escolares, se impartieron pláticas sobre los hábitos de alimentación y se implementó actividad física durante cuatro
meses. Resultados: El sobrepeso y obesidad general al inicio y final de la intervención fue del 46% y 28% respectivamente.
La intervención educativa logró disminuir el bajo peso, la obesidad y el sobrepeso. Se incrementó el tiempo de actividad física
en los participantes. Conclusiones: La intervención educativa sí es funcional en EPTC con alimentación correcta, hábitos
saludables y actividad física puede mejorar el estado nutricional en los escolares.
Palabras Clave: Alimentación, actividad física, sobrepeso y obesidad.

ABSTRACT
Introduction: To prevent eating disorders related to diseases, interventions that address education, nutrition, and physical
activity should be implemented in full-time primary schools in Mexico. Objective: To evaluate the effectiveness of an
educational intervention on nutritional status, level of knowledge, eating habits, physical activity and healthy menu
implementation in schoolchildren between 6 and 12 years old. Material and method: A descriptive, longitudinal, quasiexperimental study with a sample of 262 students from 2 different schools (intervened group and control group) from Ciudad
Mante, Tamaulipas, Mexico. Knowledge, frequency of food consumption, and physical activity survey were carried out, in
addition to the anthropometric evaluation before and after the intervention. In the intervened group, school menus were
changed, talks were given on eating habits, and physical activity was implemented in four months. Results: Overweight and
general obesity before and after the intervention were 46% and 28%, respectively. The educational intervention managed to
reduce low weight, obesity, and overweight. Participants' physical activity time was increased. Conclusions: The educational
intervention itself is functional in full-time schools with correct nutrition, healthy habits, and physical activity that can improve
nutritional status in schoolchildren.
Key words: Nutrition, physical activity, overweight and obesity.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 4 octubre - diciembre, 2020

1

�Alimentación, actividad física, sobrepeso y obesidad.

Introducción
Se estima que a nivel mundial la obesidad se ha
triplicado desde 1975 y para el 2016, había más de
340 millones de niños y adolescentes (entre 5 y 19
años) con sobrepeso u obesidad (NCD-RisC, 2017;
OMS, 2020). En América Latina dicha condición se
presenta en aproximadamente 42.5 millones. En el
caso de México, la ENSANUT (Romero et al., 2013)
reportó una prevalencia de sobrepeso y obesidad del
16% y 15% respectivamente en niños de 5 a 12 años.
Mientras que, en el caso de los adolescentes, esta
prevalencia de sobrepeso y obesidad fue de 23% y
14% respectivamente (Shamah et al., 2011). Para el
2018 la obesidad en escolares y adolescentes sin
ayuda alimentaria aumentó en un 97% y 60%
respectivamente. El reporte general mostró un
aumento de 2.2 veces en la obesidad con respecto a
lo reportado en el 2012 (Shamah et al., 2019). En el
2012, Tamaulipas reportó una prevalencia de
sobrepeso y obesidad de 18.7 y 23.7% en escolares
(Rivera et al., 2013). La Organización de las
Naciones Unidas (OMS) para la Alimentación y la
Agricultura (FAO, 2018) indicó que la tendencia a
incrementar la obesidad y el sobrepeso es
consecuencia de diferentes factores entre los que
destacan: crisis económicas, conflictos sociales,
cambio climático y principalmente cambios en los
hábitos alimentarios. El estado nutricional de las
personas está asociado a la condición física y es el
balance entre consumo y gasto energético (Martínez,
2014). Un desequilibrio en el estado nutricional,
pueden originar desórdenes alimenticios como: la
desnutrición, la obesidad, las enfermedades crónicas
degenerativas y las deficiencias vitamínicas
(Casanueva et al., 2001). La educación nutricional y
el incremento en la actividad física repercute en la
nutrición, pues al mejorar el comportamiento
dietético y el estado de nutrición en los niños, se
evitará a largo plazo enfermedades aún en presencia
de antecedentes genéticos (FAO, 2018). Algunas
estrategias que se han implementado para la
disminución del sobrepeso y la obesidad en escolares
son las intervenciones integrales (desde educativas
hasta la implementación de actividad física) que han
mostrado reducción en el índice de masa corporal
(IMC), menor consumo de alimentos no saludables y
aumento de conocimientos sobre salud nutricional
(Kain et al., 2012; Ratner et al., 2013; Vio et al.,
2014). En México se han implementado una serie de
intervenciones, en las cuales se han observado
cambios en los estilos de vida promoviendo la

Artículo Original

disminución del IMC (Alvirde et al., 2013),
incremento en la selección y consumo de alimentos
saludables (Safdie et al., 2013; Vargas, 2019), y
aumento en la actividad física (Gatica et al., 2019).
No obstante, en México se ha demostrado la
presencia incrementada del sobrepeso y obesidad
(Romero et al., 2013; Shamah et al., 2019). La
evidencia disponible sobre intervenciones integrales
que evalúen estrategias combinadas para prevenir el
sobrepeso y la obesidad en escolares aún es
insuficiente. Una intervención educativa que
promueva hábitos saludables ayudara a disminuir el
sobrepeso y la obesidad en escolares.
En el 2007, en México, el Programa de Escuelas de
Tiempo Completo comenzó con 500 escuelas
ubicadas en 15 estados mexicanos y para el año
escolar 2012-2013, ya había 6,715 escuelas en los 32
estados federales mexicanos (Zermeño et al., 2014).
En el año 2018, en Tamaulipas, ya existían 860
escuelas de tiempo completo. En el caso de El Mante,
Tamaulipas, se tenían registradas 95 escuelas (10
privadas y 85 públicas) con una población total
11,006 alumnos inscritos en el nivel primaria, de las
cuales 14 escuelas eran de tiempo completo (SEP,
2020). El Programa, propuso dar atención a la
problemática de alimentación ya que, en estos
planteles, se cuenta con un espacio para el refrigerio
y se ha establecido así la enseñanza de hábitos y
valores en el fomento de la convivencia armónica y
la conservación de la salud. Una de las
recomendaciones fue planificar el menú diario con
productos de temporada y los de consumo tradicional
en la comunidad, incluyendo los tres grupos de
alimentos: frutas y verduras, cereales y tubérculos, y
leguminosas y alimentos de origen animal. Sin
embargo, en dichos planteles no se cuenta con
especialistas en nutrición, por lo tanto, el objetivo del
presente trabajo es evaluar la efectividad de una
intervención educativa sobre el estado nutricional,
nivel de conocimientos, la importancia de los buenos
hábitos de alimentación y actividad física en escuelas
primarias de tiempo completo mediante la
participación de un especialista en nutrición, chef y
activador físico.
Material y Método
Se realizó un estudio cuasi experimental, descriptivo,
analítico y longitudinal, llevado a cabo de enero a
mayo del 2018, cuya población objetivo fue de 262
niños de dos escuelas primarias de tiempo completo

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 4 octubre - diciembre, 2020

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�Alimentación, actividad física, sobrepeso y obesidad.

(en horario de 8 a 16 horas) de edades comprendidas
entre 6 y 12 años, que acudían a clases en la primaria
“Ricardo J. Zevada” grupo intervenido (131) y como
grupo control (131) alumnos de la escuela “Club de
Leones”.
Ambas
instituciones
contaron
aproximadamente con una población total de 211
alumnos. Estas escuelas se localizan en Ciudad
Mante Tamaulipas, México. Los padres de familia o
tutores y alumnos fueron informados sobre el
estudio. Los responsables del cuidado de los menores
firmaron un consentimiento informado autorizando
la participación de sus hijos en el estudio en ambas
instituciones (control e intervenida). Los criterios de
inclusión considerados fueron: alumnos inscritos en
el plantel educativo, madres de familia y docentes
que presentaron consentimiento informado firmado,
y que participaron en los talleres, mientras que los
criterios de exclusión fueron niños, madres de
familia y docentes que no quisieran participar en el
proyecto y los alumnos inscritos que no se
encontraron al momento de la evaluación inicial.
criterios de eliminación: alumnos que no acudieron a
todas las sesiones educativas y que no realizaron las
evaluaciones finales, madres de familia o docentes
que no asistieron a las sesiones educativas.
Una vez obtenido el consentimiento informado, se
aplicó una encuesta sobre los hábitos de alimentación
y ejercicio a los alumnos de ambas instituciones
educativas. La encuesta aplicada se basó en el
instrumento previamente validado en Chile con
algunas adaptaciones (Lera et al., 2015). para
determinar el estado nutricional de los alumnos
participantes antes y después de la intervención se
realizó un tamizaje de peso, talla e IMC de acuerdo
con lo propuesto por OMS, 2020 y la NOM-008
SSA-1993, comparando con las tablas de percentiles
de 5 a 19 años. En la escuela intervenida se realizaron
9 sesiones educativas para los niños, con una
duración de 20 minutos cada una [hábitos de
alimentación (porciones correctas de acuerdo a la
edad los niños, Plato de bien comer, importancia de
agua natural, importancia de las frutas y verduras en
cada tiempo de comida, la importancia de la
actividad física y disminución del uso de aparatos
electrónico como entretenimiento)] y tres talleres dos
para padres el primero con el tema de alimentos
saludables, porciones, preparación y cocción; el
segundo taller a los padres sobre los efectos
negativos de malos hábitos de alimentación en los
niños, la actividad física) uno curso taller para

Artículo Original

docentes (actividad física diaria en los niños), lo
anterior con el fin de que los padres estuvieran
informados sobre estos temas. El taller realizado con
los profesores, fue organizado para la
implementación de la actividad física con los niños
la cual se realizó de lunes a viernes durante 15
minutos antes de entrar a clases, incluyendo
ejercicios de estiramiento y coordinación con
música. Se realizó la revisión del menú de desayunos
escolares; este análisis reveló un contenido alto de
energía (1545 kcal/d, entre el desayuno y la comida),
37.7 g de proteínas, lípidos 74.1 g e hidratos de
carbono 185.3 g y se implementaron nuevos menús
en la escuela intervenida con variedad de alimentos,
porciones correctas, mejor aporte nutritivo y balance
energético por edad, basada en una dieta
estandarizada de 1500 kcal por día, proteína 56 g,
lípidos 50 g, hidratos de carbono 206.2. En ambos
grupos control e intervenido la encuesta y tamizaje
de medidas antropométricas se realizó antes y
después de la intervención.
Los resultados de la encuesta, el peso, estatura, IMC
y diagnóstico nutricional fueron capturados en el
programa de Excel 2010, Microsoft Office. Para la
obtención de porcentajes, se construyeron tablas de
contingencia por género y estado nutricional; además
de los cambios de hábitos de actividad física. Se
realizó una prueba t de Student para muestras
dependientes del IMC y para las dimensiones
asociadas a los hábitos, consumo de alimentos y
actividad física Los datos fueron analizados en el
programa IBM Statistical Package for the Social
Sciences (SPSS) Statistics Software v25.
Resultados
El presente estudio se llevó a cabo con la
participación de 262 alumnos de los cuales fueron 74
hombres y 57 mujeres entre 6 y 12 años de edad
(muestra=131) pertenecientes a la escuela primaria
“Ricardo J. Zevada” como grupo intervenido. Los
alumnos de la escuela primaria “Club de Leones”
como grupo control fueron 73 hombres y 58 mujeres
de 6 a 12 años de edad Ambas escuelas son de tiempo
completo donde los niños realizan dos comidas
durante el horario escolar.
En la tabla 1, se muestran los resultados del estado
nutricional (bajo, normal, sobrepeso y obesidad) al
inicio y final de la intervención en función del género
y del grupo evaluado (intervenido n=131 y control

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 4 octubre - diciembre, 2020

3

�Alimentación, actividad física, sobrepeso y obesidad.

n=131). En el grupo de niños intervenidos se observó
3.8% de bajo peso, 49.5% peso normal, 21.3%
sobrepeso y 25.1% obesidad antes de la intervención.
Después de la intervención, no se observaron niños
con bajo peso, en peso normal fue de 71.7%, en
sobrepeso 9.2% y obesidad 19%. Estos resultados
indican que el estado nutricional normal mejoró en
un 22% en niños que participaron en la intervención.
El estado nutricional del grupo control fue el
siguiente: bajo peso de 9.9%, peso normal de 28.9%,
sobrepeso en10.6% y obesidad 50.3%; después de la
intervención se mostró los siguientes resultados: el
peso bajo fue de 0.7%, el peso normal de 44.2%, el
sobrepeso 18.2% y la obesidad 36.5%. En el grupo
control hubo un incremento del 15.3% en estado
nutricional normal. Es importante resaltar que el
sobrepeso y obesidad se presentó con mayor
frecuencia en los niños comparado con las niñas que
participaron en este estudio. Estas condiciones en el
grupo de estudio disminuyeron un 18.2%,
comparado con el grupo control el cual solo
disminuyó un 6.2%. Sin embargo, en los valores
promedio de IMC no se encontró diferencia
significativa (p&gt;0.05*) entre los grupos estudio y
control (tabla 2).

Artículo Original

dimensiones: frecuencia de consumo de alimentos,
hábitos y actividad física. Los resultados reflejan una
diferencia significativa (p&lt;0.0001**) en la
frecuencia de consumo y hábitos en los niños del
grupo intervenido. No se presentaron diferencias en
ninguna dimensión en el grupo control. Lo anterior,
sugiere que los niños en el grupo intervención
consumieron en menor frecuencia alimentos de alto
aporte calórico. Los niños no dejaron de comer solo
modificaron lo que comieron aumentando la
frecuencia de consumo de verduras, frutas, agua y
colaciones sanas en la semana. El conocimiento
adquirido se ve reflejando en la elección de alimentos
saludables, así como la frecuencia de consumo figura
1. No se observaron cambios respecto a la actividad
física.
Tabla 3. Dimensiones asociadas a los hábitos, consumo de
a

alimentos y actividad física de los niños correspondiente a la
frecuencia en las respuestas de los niños

Dimensión
Frecuencia de consumo
de alimentos
Hábitos

Tabla 1. Estado nutricional en escolares* con relación al género al inicio y final de la
intervención
Género
Estado
nutricional

Fase de la
intervención

Bajo

Inicial
Final

2 (1.5)
0 (0)

7 (5.3)
1 (0.7)

3 (2.3)
0 (0)

6 (4.6)
0 (0)

Inicial
Final
Inicial
Final
Inicial
Final

40 (30.5)
52 (39.7)
15 (11.4)
9 (6.9)
17 (12.9)
13 (9.9)

23 (17.5)
32 (24.4)
7 (5.3)
9 (6.8)
36 (27.4)
31 (23.6)

25 (19.0)
42 (32)
13 (9.9)
3 (2.3)
16 (12.2)
12 (9.1)

15 (11.4)
26 (19.8)
7 (5.3)
15 (11.4)
30 (22.9)
17 (12.9)

Sobrepeso
Obesidad

Posintervención
Ⴟ DE
2.36
0.52
2.44
0.64
2.64
0.52
2.48
0.64
2.47
0.6
2.51
0.57

Fuente: Elaboración propia

Masculino
Intervenido
n (%)

Normal

Actividad física

Grupo
Estudio*
Control
Estudio *
Control
Estudio
Control

Preintervención
Ⴟ
DE
2.63 0.5
2.55 2.4
2.37 0.5
2.58 0.5
2.46 0.6
2.51 0.6

Control n
(%)

Femenino
Intervenido
n (%)

Control n
(%)

a: n=131
*p&lt;0.0001

Fuente: Elaboración propia
*n=262

Tabla 2. Prueba t de Student para muestras dependientes del IMC con
relación al género, durante la pre y post-intervención.

Grupo

Género
Masculino
Femenino
Masculino
Femenino

Estudio
Control

Pre-intervención
Ⴟ
DE
18.51
4.52
19.1
5.52
19.23
4.96
18.87
3.78

Pos-intervención
Ⴟ
DE
17.94 4.14
17.8
3.45
19.61 4.82
19.12 3.85

Fuente: Elaboración propia

En la tabla 3, de acuerdo a la cantidad de respuestas
por niño se analizaron las siguientes tres

Sin embargo, En la tabla 4 se observa que las
frecuencias de respuestas de los alumnos muestran
un número mayor para el grupo control en cuanto a
la actividad deportiva fuera de la escuela y la
disminución del tiempo de uso de algún aparato
electrónico (televisión, computadora y consolas de
video).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 4 octubre - diciembre, 2020

4

�Alimentación, actividad física, sobrepeso y obesidad.

Tabla 4. Frecuencia de hábitos de actividad física

Frecuencia

Intervención
Inicial
Final
n
%
n
%

Frecuencia participas en actividades deportivas*
Nunca
27 20.6 18 13.7
Una vez por semana
65 49.6 61 46.6
2-3 veces por semana 39 29.8 30 22.9
Casi todos los días
0
0.0
22 16.8

Control
Inicial
Final
n
%
n
%
30
40
34
27

22.9
30.5
26.0
20.6

32 24.4
69 52.7
23 17.6
7 5.3

Frecuencia participas en actividades recreativas al aire libre*
Nunca
21 16.0 19 14.5
28 21.4
1 vez por semana
38 29.0 48 36.6
39 29.8
2-3 veces por semana 35 26.7 26 19.8
34 26.0
casi todos los días
37 28.2 38 29.0
30 22.9

33
36
36
26

25.2
27.5
27.5
19.8

Tiempo que realiza actividad física
20 minutos
39 29.8
1 hora
55 42.0
2 horas
23 17.6
No hago
14 10.7

18
33
35
45

13.7
25.2
26.7
34.4

41
50
28
12

31.3
38.2
21.4
9.2

37
44
31
19

28.2
33.6
23.7
14.5

Horas diarias frente a televisión, computadora, consolas de video juegos
1 hora
54 41.2 69 52.7
28 21.4 28 21.4
2 horas
35 26.7 28 21.4
31 23.7 22 16.8
3 horas
23 17.6 17 13.0
21 16.0 24 18.3
4 horas o más
19 14.5 17 13.0
51 38.9 57 43.5
Fuente: Elaboración propia
n = 131
* Fuera de horario escolar

La tabla 5 muestra el análisis nutrimental del menú
(desayuno y comida) que preparaban las madres de
familia antes de la intervención. Este análisis reveló
un contenido alto de energía (1545 kcal/d, entre el
desayuno y la comida), 37.7 g de proteínas, lípidos
74.1 g e hidratos de carbono 185.3 g. Durante la
intervención se cambiaron los menús con un menor
aporte de energía (1,195.9 kcal/d) y macronutrientes
(37.7 g de proteínas, lípidos 50.5 g e hidratos de
carbono 147.4 g). La diferencia en las kilocalorías
que no consumieron diariamente en el desayuno y la
comida fue de 349.1. Asimismo, el consumo de
lípidos fue menor en 23.6 g y 37.9 g de hidratos de
carbono.

Discusión
Este estudio mostró una reducción de sobrepeso y
obesidad de los niños en la intervención del 18.25%

Artículo Original

comparado con los niños del grupo control 6.2%. de
acuerdo con estos resultados Pérez et al. (2008)
implementaron un programa educativo en 121
alumnos, con una duración 16 semanas, en el cual se
observó disminución del sobrepeso y obesidad, pero
no observaron disminución en el IMC. Harris et al.
(2009) Aguilar et al. (2011) y Lobos et al. (2013)
revelan que la implementación de programas de
educación nutricional acoplados a actividad física
ayuda a mantener los IMC o reducirlos
paulatinamente en periodos de 4 a 12 meses.
Tomando en cuenta lo anterior, los programas de
educación con mayor duración tendrán mejores
resultados en la disminución de IMC, sobrepeso y
obesidad en los niños. Estudios realizados por la
ENSANUT (Romero et al. 2013) indican que el
sobrepeso y la obesidad se presenta en niños (36.9%)
y niñas (32%), estos datos coinciden con lo reportado
en este estudio y con lo reportado por Ratner et al.
(2013) en Santiago de Chile, junto Benítez et al.
(2016) en Tepic, Nayarit y Aparco et al. (2017) en
Lima.
El grupo de niños intervenido obtuvo un mejor
estado nutricional porcentual en comparación con el
grupo sin intervención. La diferencia fue de 6% de
incremento en estado condición normal siendo esto
posible debido a la modificación de los menús
durante la intervención incluyendo las sesiones de
activación física. La modificación en un menor
consumo de energía y macro nutrimentos de alta
densidad calórica, lograron la mejoría en el estatus
nutricional. Quizán et al. (2014) emplearon un
programa educativo que promueve la alimentación
saludable, en este estudio se describen resultados
positivos debido a que los participantes en su
programa disminuyeron la ingesta de energía (grasas
totales y carbohidratos). Los resultados de la presente
intervención también guardan relación con lo
reportado por Lobos et al. (2013) y Scruzzi et al.
(2014) quienes observaron una relación entre la
mejora del estado nutricional, la práctica nutricional,
y de la actividad física en los niños de primaria.
Además, se debe considerar que el tiempo de
implementación, y el seguimiento en un programa de
intervención es un factor relevante en el éxito de este
tipo de programas (López et al., 2010).
El grupo de alumnos intervenidos mostró un cambio
de hábitos positivo al consumir alimentos nutritivos
(frutas y verduras) en comparación con el grupo

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 4 octubre - diciembre, 2020

5

�Alimentación, actividad física, sobrepeso y obesidad.

control. Esto concuerda con el estudio realizado por
Santos et al. (2015) en alumnos de diferentes
escuelas del estado de Quintana Roo, en el que se
demostró un aumento en el consumo de alimentos
saludables; así mismo Vio et al. (2014), reportaron la
disminución del consumo de alimentos no nutritivos
y aumentando el consumo de alimentos nutritivos
dentro de la escuela. Romero et al. (2013) reportó que
los niños mexicanos consumen preferentemente
productos lácteos, antojitos (preparados con grasa
proteínas y cereales), bebidas azucaradas pastelillos
y galletas. Lo anterior demuestra que la intervención
influenció a los niños a consumir alimentos
saludables.
Con respecto a la actividad física, este estudio
observó una disminución en el sedentarismo en los
niños que participaron en la intervención,
aumentando la actividad física dentro y fuera de la
escuela. Llargués et al. (2012), concluye que el
aumento en frecuencias de la actividad física en la
escuela, mejora el estado nutricional de los alumnos.
El hábito de uso de aparatos electrónicos, como
televisión, computadora y video juegos fue menor en
el grupo estudio que el grupo control, siendo similar
al obtenido por Quizán et al. (2014) quienes
mostraron que los niños intervenidos reducen el
número de horas dedicadas a actividades sedentarias
en comparación con los no intervenidos. Por ello las
pláticas de concientización que promueva una mayor
activación física también tendrán efecto en el estado
nutricio.
En el estudio, se analizó el contenido nutricional del
menú preparado en la escuela por las madres de
familia, antes de la intervención, donde dicho menú
fue sustituido cada semana por uno saludable,
logrando así una disminución del aporte energético,
lo que ayudó a la mejora del estado nutricional.
Actualmente, hay estudios del refrigerio que venden
en la escuela y los cambios a lo largo del tiempo
(Santos et al., 2015), sin embargo, no hay
investigaciones donde se modifiquen los menús en
las escuelas de tiempo completo con la intervención
de un nutriólogo, sin embargo, la ENSANUT
(Romero et al., 2013), reportó un cambio importante
en el consumo de colaciones nutritivas y en la
frecuencia de los alimentos.
Con respecto a los conocimientos de los hábitos de
alimentación correcta, se incrementaron al término

Artículo Original

de la intervención, sin embargo, los resultados
alcanzado no corresponde con los obtenido por
Llargués et al. (2012). Lo anterior puede deberse a el
tiempo de duración de cada estudio. Esto sugiere que
los conocimientos y los hábitos de alimentación
correctos requieren de programas de intervención
constantes o de mayor duración para logra el impacto
deseado.
Conclusiones
Al implementar una intervención educativa integral
que incluya pláticas y talleres sobre alimentación y
los efectos nocivos del uso de aparatos electrónicos
como entretenimiento y la incorporación de la
actividad física. Se logra disminuir la frecuencia de
consumo de alimentos con bajo contenido
nutricional, se mejoran los hábitos tanto alimenticios
como de actividad física en escolares. Además, la
implementación de menús en las escuelas realizados
por un especialista en nutrición promueve el
consumo de alimentos adecuados con los
requerimientos energéticos que favorecen el estado
nutricional de los niños al disminuir el bajo peso, la
obesidad y el sobrepeso. Se sugiere que la
intervención se realice durante un tiempo mayor a
cuatro meses y se hagan visitas de seguimiento.
Agradecimientos
La realización del presente trabajo fue gracias a los
alumnos participantes de las escuelas “Ricardo J.
Zevada” como grupo intervenido y la escuela “Club
de Leones” como grupo control. De la misma forma,
queremos agradecer a los padres de familia por su
valiosa colaboración, y autorización para la
participación de sus hijos y, no menos importante
damos las gracias, a las direcciones de los centros
educativos participantes, por la entusiasta
participación durante el tiempo de ejecución de la
intervención.
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9

�R

E

S

P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

EVALUACIÓN NUTRICIONAL EN ESTUDIANTES DE UNA UNIVERSIDAD PÚBLICA.
NUTRITIONAL ASSESSMENT IN STUDENTS OF A PUBLIC UNIVERSITY.
Mallqui More Juan Edwin1, Leon Toledo Liz Emyli1, Reyes Narváez Silvia Elizabet,2.
1 Universidad Nacional de Barranca, Perú. 2 Universidad Nacional Santiago Antúnez de Mayolo, Perú.

Citation: Mallqui More J.E., Leon Toledo L.E., Reyes Narváez S.E. (2020).
Evaluación nutricional en estudiantes de una universidad pública. Revista
Salud Pública y Nutrición, 19 (4), 10-15.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2020 Mallqui More J.E., et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn19.4-2
Recibido: 03 de julio 2020;
Aceptado: 05 de octubre 2020
Email: reynaelizabet26@hotmail.com

�Evaluación nutricional, conducta alimentaria, índice de
masa corporal (IMC).

Artículo Original

EVALUACIÓN NUTRICIONAL EN ESTUDIANTES DE UNA UNIVERSIDAD PÚBLICA.
Mallqui More Juan Edwin1, Leon Toledo Liz Emyli1, Reyes Narváez Silvia Elizabet2.
1 Universidad Nacional de Barranca, Perú. 2 Universidad Nacional Santiago Antúnez de Mayolo, Perú.

RESUMEN
Introducción. Los hábitos alimentarios de los estudiantes universitarios varían por diversos factores que afectan su estado
nutricional ocasionando la prevalencia de obesidad y sobrepeso, siendo estas, las que aumentan el riesgo de padecer
enfermedades no trasmisibles (ENT). Objetivo: Determinar la relación entre los hábitos alimenticios y el estado nutricional
de los estudiantes de una universidad pública en Barranca. Material y Método: Investigación descriptiva correlacional de
diseño no experimental, en una muestra de 261 estudiantes de 7 escuelas profesionales seleccionados a través un muestreo
aleatorio estratificado. La recolección de datos se realizó con una encuesta de hábitos alimenticios, clasificándolo en categoría
Adecuado (15-20 puntos) e Inadecuado (0-14 puntos). La evaluación nutricional se obtuvo a través del índice de masa corporal
(IMC), clasificando en delgadez, normal, sobrepeso y obesidad. Resultados: 80.4% de estudiantes universitarios presenta
hábitos alimenticios inadecuados y 52.9% sobrepeso. Por escuelas profesionales se observa 42.9% con obesidad tipo II en
Ingeniería agrónoma, 24.2% con obesidad tipo I en Enfermería y 20.3% con sobrepeso en Contabilidad y finanzas.
Conclusiones: La prueba de hipótesis evidencia que existe relación significativa entre los hábitos alimenticios y el estado
nutricional (p= 0.00), y el estado nutricional no guarda relación con la escuela profesional (p= 0.11).
Palabras Clave: Evaluación nutricional, conducta alimentaria, índice de masa corporal (IMC).

ABSTRACT
Introduction: The eating habits of university students vary due to various factors that affect their nutritional status, causing
the prevalence of obesity and overweight, these being the ones that increase the risk of suffering from non-communicable
diseases (ENT). Objective: To determine the relationship between eating habits and nutritional status of students at a public
university in Barranca. Material and method: Descriptive correlational research of non-experimental design, in a sample of
261 students from 7 professional schools selected through stratified random sampling. Data collection was carried out with a
survey of eating habits, classifying it in the Adequate (15-20 points) and Inadequate (0-14 points) categories. The nutritional
evaluation was obtained through the body mass index (BMI), classifying as thin, normal, overweight and obesity. Results:
80.4% of university students present inadequate eating habits and 52.9% overweight. By professional schools, 42.9% were
observed with type II obesity in Agronomic Engineering, 24.2% with type I obesity in Nursing and 20.3% with overweight in
Accounting and finance. Conclusions: The hypothesis test shows that there is a significant relationship between eating habits
and nutritional status (p = 0.00), and nutritional status is not related to professional school (p = 0.11).
Key words: Nutritional evaluation, eating behavior, body mass index (BMI).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 4 octubre - diciembre, 2020

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�Evaluación nutricional, conducta alimentaria, índice de
masa corporal (IMC).

Introducción
La etapa universitaria suele coincidir con el paso de
la adolescencia a la adultez y es en ese momento que
los estudiantes se responsabilizan por primera vez de
su alimentación. Este grupo etario se deben
considerar como un grupo de intervención para
mejorar sus hábitos alimentarios el cual ha
empeorado en los últimos años colocándolo en alto
riesgo de padecer enfermedades crónicas no
trasmisibles (ENT) a corto, mediano y largo plazo
(Concha, Gonzales, Puñuñuri y Valenzuela, 2019).
Esta etapa importante de su vida es especial para la
toma de decisiones respecto a su salud, asimismo,
para la promoción de estilos de vida saludable
(Riveros y Apolaya, 2020). Los jóvenes
universitarios se enfrentan a cambios en su estilo de
vida compatibilizando los estudios con la actividad
física, social y hábitos alimentarios. Además, los
cánones de belleza que fomentan la delgadez en las
mujeres y la musculatura en los varones influyen en
su autoimagen corporal que pueden derivar en
conductas alimentarias nocivas para su salud (Zulet
y col, 2018).
A nivel mundial se estima que 1900 millones de
adultos mayores de 18 años tiene sobrepeso y 650
millones obesidad (OMS, 2020). En este contexto el
Perú evidencia 42.4% de jóvenes y 23.9% de
adolescentes con sobrepeso y obesidad; asimismo,
una vez a la semana el 29% de personas consumen
comida chatarra y 87,1% frituras; mientras que
20.2% consume un exceso de sal (INS, 2019).
El sobrepeso y obesidad es un problema social y
sanitario de gran magnitud (Zulet y col, 2018), que
se observa en diversas regiones del país relacionado
con la ingesta alimentaria y situaciones del núcleo
familiar (Alvines y col. 2019). La obesidad se asocia
a carencias nutricionales en los primeros años de
vida, a los hábitos alimentarios, las condiciones
socioculturales, la actividad física y al consumo de
bebidas azucaradas (Cárdenas y col. 2019). De igual
modo la elevada prevalencia posiblemente este
asociado al sedentarismo y al consumo de alimentos
hipercalóricos y ultraprocesados, Calderón y col.
(2018), encontró que los jóvenes tienen preferencias
alimentarias por las pastas el 79,58%, 65.65% por los
snacks y el 63.68% la carne procesada; además no
gustan de las verduras y el 22.48% no le gusta ningún
tipo de verdura.

Artículo Original

Los universitarios son conscientes que una
alimentación saludable es beneficiosa para su salud
física y mental, sin embargo, es más costosa y les
toma tiempo la compra y preparación, además de los
horarios y restricciones económicas propias de su
etapa (Sánchez y col. 2019).
La alimentación de los universitarios mexicanos es
poco saludable. Un estudio en la Universidad de
Guadalajara a estudiantes del área de salud y otras
áreas los jóvenes reconocieron que una alimentación
saludable les da bienestar físico y mental. En lo físico
refieren que les da más energía, mejor
funcionamiento de los órganos y les previene de
ENT. En relación a lo mental se sienten realizados,
con mayor autoestima y mejor rendimiento
académico. No obstante, ellos atribuyen el rol
esencial de la madre en las decisiones de elección e
ingesta de alimentos (Sánchez y col. 2019).
La familia constituye un pilar fundamental en la
alimentación de sus integrantes, así lo demostró
Alvines y col. (2019), en un estudio realizado en
estudiantes universitarios del interior del país y de la
zona norte de Lima cuyo estilo de vida se vio
reflejado en la prevalencia de sobrepeso y obesidad
(21.6% y 8.9%) y el 21% presento alto riesgo de
ENT. De igual modo se encontró 50% de sobrepeso
y obesidad y riesgo de enfermedad cardiovascular
relacionada a la malnutrición en estudiantes de
medicina humana en Lima-Perú (Riveros y Apolaya,
2020).
Supuestamente a mayor conocimiento en temas de
salud mejor serán los hábitos alimentarios, sin
embargo, no se encontró diferencias significativas
entre el comportamiento alimentarios de los
estudiantes de Ciencias de la Salud en relación a las
otras carreras profesionales, lo que indica que los
conocimientos que tienen sobre nutrición no lo ponen
en práctica. Pues los jóvenes deciden que alimentos
consumen influenciados por los diversos factores
como la presión social, la disponibilidad de dinero, la
mayor independencia o la oferta de comidas rápidas.
De allí que se debe promover los buenos hábitos
alimentarios para alcanzar un adecuado estado
nutricional y la manera más conveniente, es
incorporando una gran variedad de alimentos en la
dieta diaria (Muñoz y col. 2017).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 4 octubre - diciembre, 2020

11

�Evaluación nutricional, conducta alimentaria, índice de
masa corporal (IMC).

Por consiguiente, el objetivo de este estudio es
conocer el estado nutricional de los estudiantes de
una universidad pública, lo que nos permitirá
elaborar propuestas de intervención para fortalecer
los estilos de vida saludable relacionado a la
alimentación y con ello contribuir a mejorar los
índices de prevalencia de obesidad y sobrepeso en
este grupo poblacional.
Material y Método
El presente estudio es una investigación básica de
diseño no experimental realizada en el año 2019. La
muestra fue de 261 estudiantes universitarios de las
escuelas profesionales de Ingeniería civil, Ingeniera
agrónoma, Ingeniería de industrias alimentarias,
Enfermería, Obstetricia, Contabilidad y Derecho,
seleccionados a través un muestreo aleatorio
estratificado. Los criterios de inclusión se consideró
que estén matriculados en el semestre 2019-II, que
cursen estudios del I al VIII ciclo, de ambos sexos y
que acepten participar voluntariamente.
El diagnóstico nutricional se realizó a través de la
medición antropométrica para obtener el IMC,
clasificando según los criterios de la Organización
Mundial de la Salud (OMS) en: Delgadez tipo III (&lt;
16), Delgadez tipo II (16 a &lt; 17), Delgadez tipo I (17
a &lt; 18.5), Normal (18.5 a &lt; 25), sobrepeso (25 a &lt;
30), Obesidad I (30 a &lt; 35), Obesidad II (35 a &lt; 40)
y Obesidad III (≥ a 40) (OMS, 1995). Para la toma
de datos se consideró la Guía técnica para la
valoración nutricional antropométrica de la persona
adulta del Misterio de Salud (Minsa), el peso se
midió con una balanza de plataforma y la talla se
utilizó el tallímetro (MINSA, 2012).
Para medir la segunda variable se utilizó el
cuestionario Conociendo tus hábitos alimentarios,
elaborado por los autores basada en la Norma técnica
de alimentación para la Población Peruana (2018),
constó de 20 preguntas cerradas, con una valoración
de 1 punto para la respuesta correcta, clasificando en
hábitos alimenticios adecuados (15-20 puntos) e
inadecuados (0-14 puntos). Este instrumento tuvo un
coeficiente de validez de contenido (CVC) de 0,94 y
de confiabilidad 0,86 según la prueba estadística de
Kuder - Richardson (KR -20). El análisis de los datos
se realizó con el SPSS versión 20 y se presentó los
resultados en tablas de contingencia. Se consideró el
nivel de confianza de 95% y se aplicó la prueba de
Chi cuadrado para la relación de variables. Se aplicó

Artículo Original

los principios éticos y bioéticos de la investigación
aplicables en cualquier tipo de investigación y se
consideró el anonimato y privacidad, de igual modo
los jóvenes que aceptaron participar firmaron el
consentimiento informado. Previamente este
consentimiento fue aprobado por el Comité de Ética
de la Universidad.
Resultados
El estudio estuvo conformado por 261 estudiantes
universitarios, de este grupo 94.3%(246) de ellos
comprende el grupo de edad de 18 a 29 años,
52.9%(138) son varones y 47.1% (123) mujeres;
71.6%(187) proceden del área urbana y el 28.4%(74)
del área rural, 93.9%(245) son de estado civil soltero;
60.9%(159) no trabajan y el 26.4%(69) tiene un
trabajo independiente (ver tabla 1).
Tabla 1. Características sociodemográficas de los estudiantes
universitarios

&lt; 18
Grupo edad (años) 18 - 29
&gt; 30
Hombre
Sexo
Mujer
Urbano
Procedencia
Rural
Soltero
Estado civil
Casado
Otros
No trabaja
Ocupación
Trabajador independiente
Trabajador dependiente
Fuente: Elaboración Propia

N°
4
246
11
138
123
187
74
245
2
14
175
69
17

%
1,5
94,3
4,2
52,9
47,1
71,6
28,4
93,8
0,8
5,4
67
26,4
6,6

El 80.5% (210) de los estudiantes tienen hábitos
alimenticios inadecuados y el 19.5% (51) hábitos
alimenticios adecuados. Por consiguiente, se
evidencia que existen hábitos alimenticos
inadecuados en los estudiantes universitarios (ver
tabla 2).
Tabla 2. Hábitos alimenticios de los estudiantes
universitarios

Hábitos
alimenticios

N°

%

Adecuado

51

19.5

Inadecuado

210

80.5

Total

261

100

Fuente: Elaboración Propia

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 4 octubre - diciembre, 2020

12

�Evaluación nutricional, conducta alimentaria, índice de
masa corporal (IMC).

En relación al diagnóstico nutricional se puede
aprecia que el 52.9% (138) alcanzó un diagnóstico
nutricional de sobrepeso. Por consiguiente, se afirma
que el índice de masa corporal es anormal en la
mayoría de los estudiantes (ver tabla 3).
Tabla 3. Diagnóstico nutricional de estudiantes
universitarios

Diagnóstico
nutricional

N°

%

Delgadez tipo I
Normal
Sobrepeso

7
76
138

2.7
29.1
52.9

Obesidad tipo I

33

12.6

Obesidad tipo II
Total

7
261

2.7
100

Total

7

2.7

76

29.1

Diagnóstico nutricional
Sobrepeso Obesidad I Obesidad II
Total
N°(%)
N°(%)
N°(%)
N°
(%)
137 52.5 33 12.6 7
2.7 210 80.4
1
0.4
0
0
0
0
51 19.6
138

52.9

33

12.6

7

2.7

261

Ing. Civil
Contabilidad y
Finanzas
Derecho y
Ciencia Política

Sobrepeso
N°(%)
23 16.7

Diagnóstico nutricional
Normal
Obesidad I Obesidad II Delgadez I
N°(%)
N°(%)
N°(%)
N°(%)
18
23.7
7
21.2
1 14.3 1
14.3

28

20.3

11

14.5

2

6.1

0

0

1

14.3

13

9.4

14

18.4

6

18.2

1

14.3

2

28.5

20
19
19

14.5
13.8
13.8

5
5
9

6.6
6.6
11.8

8
7
1

24.2
21.2
3

1
0
3

14.3
0
42.8

0
0
2

0
0
28.5

16

11.5

14

18.4

2

6.1

1

14.3

1

14.3

138

100

76

100

33

100

7

100

7

100

(p-valor=0.11)

Tabla 4. Diagnóstico nutricional según hábitos alimenticios en estudiantes universitarios
Normal
N°(%)
26
9.9
50
19.2

Escuela
Profesional

Fuente: Elaboración Propia

En relación al diagnóstico nutricional según hábitos
alimenticios se puede observar que los estudiantes
universitarios con hábitos alimenticios inadecuados
evidencian malnutrición por exceso y carencia, como
el sobrepeso, obesidad y delgadez; y los que tienen
hábitos alimenticios adecuados reportan un IMC
normal, por lo tanto, existe relación significativa
entre los hábitos alimenticios y el estado nutricional
(p= 0.00) (ver tabla 4).

Delgadez I
N°(%)
7
2.7
0
0

Tabla 5. Diagnóstico nutricional según escuelas profesionales.

Enfermería
Obstetricia
Ing. Agrónoma
Ing. Industrias
Alimentarias
Total

Fuente: Elaboración Propia

Hábitos
Alimenticios
Inadecuado
Adecuado

Artículo Original

100

Fuente: Elaboración Propia
(p-valor=0.00)

En el diagnóstico nutricional por escuelas
profesionales se observa que 42.9% de los
estudiantes de Ingeniería agrónoma 42.9% presenta
obesidad tipo II, en Enfermería 24.2% tiene obesidad
tipo I y en Contabilidad y finanzas 20.3% tiene
sobrepeso. Según la prueba de Chi cuadrado el estado
nutricional no tiene relación con la escuela
profesional (p= 0.11) (ver tabla 5).

Discusión
Según la revista de psicología (Becerra, 2016), la
vida universitaria es una etapa de crecimiento
individual, donde la persona se desarrolla física y
cognitivamente, además la persona adquiere
conductas relacionadas a la salud sean o no
beneficiosas. Sin embargo, los jóvenes asumen el
autocuidado de su salud para mantener un estilo de
vida saludable.
Teniendo los diagnósticos nutricionales con mayor
incidencia en sobrepeso y obesidad en estudiantes de
una universidad pública, se encontró una relación
significativa entre los hábitos alimenticios y el
diagnóstico nutricional. De un total de 100% el
80.5% presentó hábitos alimenticios inadecuados
repercutiendo en el 52.9% de sobrepeso en
estudiantes universitarios. Esta relación se contrasta
con la realidad nacional, que a pesar de la existencia
de lineamientos de políticas de salud que tienen
como objetivo disminuir enfermedades no
trasmisibles y fomentar estilos de vida saludable, aún
se sigue registrando este problema en el sector de
salud pública. Esta situación no solo afecta a la
población que se encuentra en etapa adolescente sino
también está incluido un grupo etario muy vulnerable
a cambios que alteran su estilo de vida como es la
juventud.
Los resultados obtenidos de sobrepeso y obesidad
fueron de 68.2%, siendo una cifra alarmante para la
salud pública. Según el estudio los estudios esta
población presenta alto riesgo cardiovascular
(Riveros y Apolaya, 2020). Estos resultados
discrepan al estudio sobre hábito y calidad
nutricional del desayuno en estudiantes de nutrición
donde el 69.4% presento resultado normal (Herrera,

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 4 octubre - diciembre, 2020

13

�Evaluación nutricional, conducta alimentaria, índice de
masa corporal (IMC).

Celoira y Asaduroglu, 2017). También al estudio
estilo de vida saludable en estudiantes de enfermería
donde se evidenció que el 95% presento un índice de
masa corporal normal (Morales, Gómez, García,
Chaparro y Carreño, 2018).
La obesidad y sobrepeso es más prevalente en la
etapa vida joven, el cual puede generar un impacto
decisivo en la vida adulta. En este proceso el
profesional de enfermería urge la necesidad de
realizar promoción y prevención a fin de garantizar
un buen estado de salud e identificando los factores
de riesgo en forma oportuna (MINSA, 2018).
En relación al diagnóstico nutricional y hábitos
alimenticios según escuelas profesionales, se
evidencio que el 42.8% de los estudiantes que
pertenecen a la escuela profesional de ingeniería
agrónoma presentan obesidad tipo II. Estos
resultados se asemejan al estudio conocimientos
sobre alimentación saludable, donde se demostró que
el 63.2% de los estudiantes de dicha escuela
profesional presentan un bajo nivel de conocimientos
sobre alimentación saludable. (Reyes y Oyola,
2020).
Si los estudiantes continúan con los hábitos
alimentarios inadecuados, en el futuro pueden tener
ENT generando un costo económico personal,
familiar y al estado. El estudiante universitario debe
tomar conciencia de su cuidado y adoptar buenos
hábitos alimenticios (Botello, Villanueva, Ruiz y
Gallegos, 2018). Callisaya (2016) citado por Aco
(2018), refiere que los horarios de clase muchas
veces impiden que los estudiantes ingieran sus
alimentos en la hora adecuada, y en ocasiones
suspendan los platos esenciales de la alimentación.
Los jóvenes requieren alimentarse para un buen
desempeño académico, caso contrario puede generar
agotamiento y distracción.
De acuerdo a la evidencia científica la etapa
universitaria tiene gran relevancia en la adopción de
hábitos alimentarios en la población joven (Olea,
Celis, Granfeldt, 2019). Además, está demostrado
que los hábitos alimenticios se relacionan con el
IMC, donde la universidad interviene de forma
directa e indirecta en sus hábitos alimenticios. Por tal
razón la universidad dentro de la formación integral
debe promover estilos de vida saludable, dentro de
ellos la buena alimentación.

Artículo Original

Conclusiones
Existe relación significativa entre los hábitos
alimenticios y el estado nutricional de los estudiantes
de una universidad pública los mismos que presentan
riesgo de padecer ENT al tener hábitos alimenticios
inadecuados y sobrepeso. Asimismo, el estado
nutricional no guarda relación con la escuela
profesional. Se sugiere realizar programas de
intervención para este grupo poblacional con el
propósito de fortalecer sus prácticas de alimentación
que eviten la omisión de los principales platos de
comida y el excesivo consumo de grasas saturadas,
carbohidratos y comidas rápidas.
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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 4 octubre - diciembre, 2020

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�Evaluación nutricional, conducta alimentaria, índice de
masa corporal (IMC).

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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 4 octubre - diciembre, 2020

15

�R

E

S

P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

MALNUTRICIÓN POR EXCESO EN LA EDAD ESCOLAR:
ESTUDIO RETROSPECTIVO DE UNA COHORTE DE NIÑOS Y NIÑAS DE CIUDAD
DE BUENOS AIRES (2012-2017)
MALNUTRITION BY EXCESS IN SCHOOLCHILDREN:
RETROSPECTIVE COHORT STUDY IN BUENOS AIRES CITY (2012-2017)
Piaggio Laura*, Schloss Beatriz*, Chiazzari Marisa*, Rolón Marina*, Mehlman Gustavo*, González
Rocío*.
*Ministerio de Salud de la Ciudad de Buenos Aires, Argentina.
Citation: Piaggio L., Schloss B., Chiazzari M., Rolón M., Mehlman G., González
R. (2020). Malnutrición por exceso en la edad escolar. Estudio retrospectivo
de una cohorte de niños y niñas de Ciudad de Buenos Aires (2012-2017).
Revista Salud Pública y Nutrición, 19 (4), 16-26.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2020 Piaggio L., et al. This is an open-access article distributed
under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which
permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium,
provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn19.4-3
Recibido: 04 de agosto 2020;
Aceptado: 07 de octubre 2020
Email: antropologiaalimentaria@hotmail.com

�Estado nutricional, salud escolar, obesidad.

Artículo Original

MALNUTRICIÓN POR EXCESO EN LA EDAD ESCOLAR
ESTUDIO RETROSPECTIVO DE UNA COHORTE DE NIÑOS Y NIÑAS DE CIUDAD DE BUENOS
AIRES (2012-2017).
Piaggio Laura *, Schloss Beatriz *, Chiazzari Marisa *, Rolón Marina *, Mehlman Gustavo *, González Rocío *.
*Ministerio de Salud de la Ciudad de Buenos Aires, Argentina.

RESUMEN
Introducción. La malnutrición por exceso es uno de los problemas de salud más prevalentes en escolares. Objetivo: describir
el estado nutricional de una cohorte de niños/as que concurrieron a escuelas de gestión estatal de Ciudad de Buenos Aires,
evaluados/as en 1º y 6º grado; analizar la prevalencia e incidencia de sobrepeso/obesidad y su asociación con sexo, zona, tipo
de jornada escolar e intervenciones educativas del Programa Mi Escuela Saludable. Material y Método: estudio observacional,
analítico, de cohorte retrospectivo. Se calculó el score z de IMC/edad y la diferencia de medias para muestras independientes.
Se calcularon y compararon prevalencias mediante χ², p&lt;0,05. Se realizó el cálculo de regresión logística bivariada (OR IC95%)
para el análisis de incidencia. Resultados: Se incluyeron 3530 niños/as. La prevalencia de exceso de peso fue del 39,5% en
2012 y del 48,3% en 2017. La prevalencia de obesidad aumentó significativamente en varones (p=0,00) y en niños/as de
escuelas de jornada simple sin intervención educativa (p=0,01). La incidencia de obesidad tuvo una tasa de 3,1% y fue mayor
en varones y en zona sur. Conclusiones: Durante la escolaridad primaria, se agrava la malnutrición por exceso, por lo que
se requieren urgentes modificaciones del entorno alimentario escolar.
Palabras Clave: estado nutricional, salud escolar, obesidad.

ABSTRACT
Introduction: Malnutrition by excess is one of the most prevalent health issues in schoolchildren. Objective: To describe the
nutritional status of a cohort of children attending public schools in Buenos Aires City, evaluated in 1st and 6th grade; to
analyze the prevalence and incidence of overweight / obesity and their association with sex, geographic area, type of school
day and educational interventions of the Program “My Healthy School”. Material and method: Observational, analytical,
retrospective cohort study. The BMI / age z score and the mean difference for independent samples were calculated.
Prevalences were calculated and compared using χ², p &lt;0.05. The bivariate logistic regression was calculated (OR 95% CI) for
the incidence analysis. Results: 3530 children were included in the study. The prevalence of malnutrition by excess was
39,5% in 2012 and 48,3% in 2017. The prevalence of obesity increased significantly in boys (p = 0,00) and in children from
single-day schools without educational intervention (p = 0.01). The incidence of obesity had a rate of 3.1% and was higher in
boys and in the southern area. Conclusions: During primary schooling, malnutrition by excess worsens, so urgent changes in
the school food environment are needed.
Key words: Nutritional status, school health, obesity.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 4 octubre - diciembre, 2020

16

�Estado nutricional, salud escolar, obesidad.

Introducción
La malnutrición por exceso es uno de los problemas
de salud más prevalentes en niños y niñas en edad
escolar. En esta etapa se observa un marcado
incremento en el sobrepeso y la obesidad. La Ciudad
Autónoma de Buenos Aires (CABA) cuenta con
información epidemiológica-nutricional sobre esta
población procedente de diversas fuentes.
La Encuesta de Alimentación y Nutrición, que se
realizó en la CABA en el año 2011, documentó en la
población de niños y niñas de 5 a 12 años un 23,6%
de sobrepeso y 18,8% de obesidad, siendo un 23,6%
en los niños y un 13,8% en las niñas para esta última
categoría (Vicejefatura de Gobierno de la Ciudad de
Buenos Aires[VJ-GCBA], 2013). Un estudio
epidemiológico en base a datos del Programa de
Salud Escolar de la CABA del 2015 muestra para
sobrepeso una prevalencia de 26,1% y para obesidad,
un 20,6% en estudiantes de nivel primario (niños,
24,8% y niñas, 16,3%) (Concilio, 2019). Asimismo,
los datos del protocolo del Programa de Salud
Escolar del año 2018 muestran entre la población de
estudiantes de 6 a 14 años, un 21,8% de sobrepeso y
se verifica un 24,5% de obesidad (niños 28,9% y
niñas, 18,9%) (Ministerio de Salud Gobierno de la
Ciudad de Buenos Aires[MS-GCBA], 2018a). Por
último, otra fuente de datos de la CABA proviene del
Informe de Población atendida en Centros de Salud
de primer nivel de atención, del año 2018, que
muestra que, para niños y niñas de 6 a 14 años, el
sobrepeso fue del 24,6% y la obesidad del 20,9%
(niños, 24,3% y niñas, 17,7%) (MS-GCBA, 2018b).
A nivel nacional, según la 2a. Encuesta Nacional de
Nutrición y Salud (ENNyS2) del 2019, la proporción
de sobrepeso y obesidad fue del 20,7% y 20,4%
respectivamente entre los 5 y los 17 años. En varones
la obesidad fue de 22,9% y en mujeres 17,6%
(Ministerio de Salud de la Nación[MSAL], 2019a).
Otro estudio nacional de referencia es el del
Programa de Sanidad Escolar (PROSANE) que
publicó en el año 2019 una investigación sobre el
estado nutricional de una cohorte de escolares con
mediciones en los años 2012 y 2017. Sobre un total
de 10961 estudiantes, en primer grado se observó una
prevalencia de sobrepeso del 21,1% y una obesidad
del 14,5%, mientras que, en sexto grado, las
prevalencias aumentaron a 26,6% de sobrepeso y
22,7% de obesidad (Lev, Coradini y González,
2019).

Artículo Original

La obesidad genera gran preocupación sanitaria en la
salud de niños y niñas por las consecuencias que
genera: problemas de autoestima, afecciones
respiratorias, articulares, hipertensión arterial y
diabetes -a edades cada vez más tempranas.
Asimismo, implica una mayor probabilidad de
continuar con obesidad en la adultez, agravando sus
consecuencias y el desarrollo de enfermedades no
transmisibles (MSAL, 2018).
La escuela se destaca como un ámbito privilegiado
para la promoción de prácticas saludables de
alimentación, tanto por la importancia que tienen los
alimentos y bebidas consumidos durante la jornada
escolar, como por los procesos de socialización
alimentaria que se desarrollan en las aulas, patios,
comedores, salidas educativas, actos y festejos
(Piaggio, et al. 2017; Piaggio, et al., 2011; 2013).
Organismos internacionales han desarrollado
múltiples iniciativas para aprovechar este potencial
generador de salud de la institución escolar
(Organización Mundial de la Salud[OMS], 2006;
OMS, 2016).
A nivel local, el Programa de Salud Escolar (PSE)
(Decreto N° 3362, 1989) realiza controles de salud
en las escuelas de gestión estatal, en 1º, 4º y 6º grado
y en 2º año de nivel medio.
La Ciudad cuenta con la Ley de Alimentación
Saludable en Escuelas (Ley N° 3704, 2010) que
plantea estándares nutricionales para los servicios de
alimentación y establece el tipo de productos que se
permite comercializar en los puntos de venta al
interior de los establecimientos.
En el año 2012 se creó el Programa Mi Escuela
Saludable (MES) con el objetivo de desarrollar
acciones de educación alimentaria destinadas a
escolares, docentes y familias. En las escuelas
participantes, durante 2 años, Licenciados/as en
Nutrición realizan talleres y se entrega
bimestralmente un cuadernillo (“Mi Revista
Saludable”) (González et al., 2015).
De las 443 escuelas primarias de gestión estatal, 40%
son de jornada simple (JS) y 60% de jornada
completa (JC) (Ministerio de Educación [MEGCBA], 2017). Todas brindan desayuno o merienda
y, en las escuelas de JC, también se brinda almuerzo.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 4 octubre - diciembre, 2020

17

�Estado nutricional, salud escolar, obesidad.

Se distribuyen territorialmente en 21 distritos
escolares (DE).
Retomando los antecedentes a nivel nacional, dado
que el estudio del PROSANE no incluye a escolares
de la CABA, se decidió analizar la base de datos
jurisdiccional, a fin de comparar con los resultados
de dicho estudio e indagar sobre algunos aspectos
particulares de las escuelas de la Ciudad.
Se estableció como objetivo general describir el
estado nutricional de una cohorte de estudiantes que
concurrieron a escuelas de gestión estatal de la
CABA, evaluados/as en 1º y 6º grado en los años
2012 y 2017, analizando la prevalencia e incidencia
del exceso de peso.
Se planteó como hipótesis que durante la etapa
escolar la prevalencia del exceso de peso se
incrementa en la población estudiada, con mayor
incidencia entre quienes concurren a escuelas
ubicadas en la zona de mayor vulnerabilidad socioeconómica de la ciudad (zona sur).
Material y Método
El presente es un estudio observacional, analítico, de
cohorte retrospectivo. Se tomaron las bases de datos
del PSE para seleccionar una cohorte de estudiantes
con mediciones antropométricas registradas en 1° y
en 6° grado. A la base se adicionó información sobre
las escuelas que recibieron intervenciones educativas
del Programa MES.
La población de estudio fue la totalidad de
estudiantes que concurrieron a escuelas primarias de
gestión estatal de la CABA evaluados/as por el PSE.
Según datos oficiales (Ministerio de Educación[MEGCBA], 2019), la matrícula fue de 20630 estudiantes
en 1° grado en el año 2012 y de 20713 en 6° grado
en el 2017.
La cohorte se conformó retrospectivamente con
aquellos escolares que contaban con datos de las
mediciones antropométricas en el protocolo
informatizado.
La base inicial fue de 3588 casos. Como criterio de
inclusión se consideró a estudiantes con registro de
las fechas de nacimiento y de la toma de las medidas
antropométricas en 1° y 6° grado.

Artículo Original

Los criterios de exclusión fueron los casos con datos
faltantes de sexo y con mediciones extremas: ± 5
desvíos estándar (DS) para Índice de Masa Corporal
/Edad (IMC/E) (Organización Mundial de la
Salud[OMS], 2009).
Luego de la revisión, la muestra quedó conformada
por 3530 escolares.
La base incluyó las siguientes variables: fecha de
nacimiento, sexo, fecha de las mediciones, peso y
talla en 2012 y 2017, nombre de la escuela a la que
asistía en cada año, distrito escolar, zona de la
ciudad, tipo de jornada escolar e intervención
educativa del Programa MES.
Se utilizó el programa AnthroPlus de la Organización
Mundial de la Salud (OMS, 2009) para el
procesamiento de las mediciones antropométricas.
Los valores de IMC/E se categorizaron de acuerdo a
los criterios para evaluaciones poblacionales
establecidas por el Ministerio de Salud de la Nación
(Abeyá, et al., 2007):
- Bajo peso = &lt; -2,00 Desvíos Standard (DS)
- Normal = -2,00 a +0,99 DS
- Sobrepeso = +1,00 a + 2,00 DS
- Obesidad = &gt; +2,00 DS
En cuanto a la distribución geográfica, se utilizó el
criterio del Ministerio de Educación (ME-GCBA,
2019), que agrupa a los 21 DE en 3 zonas: norte (DE
9, 10, 14, 15, 16, 17), centro (DE 1, 2, 3, 6, 7, 8, 11,
12,18) y sur (DE 4, 5, 13, 19, 20 y 21).
Respecto a la jornada, las escuelas se clasificaron en
dos tipos: simple y completa.
En relación a las intervenciones educativas, se
consideraron dos categorías: presencia / no presencia
del Programa MES en alguno de los años del período
(2012-2016), considerando el ciclo lectivo completo.
El análisis se organizó en dos fases: en la primera, se
calcularon medidas de tendencia central y dispersión
para variables cuantitativas (score Z de IMC/E) y se
calculó la diferencia de medias para muestras
independientes (2012 y 2017). Para variables
categóricas (diagnósticos nutricionales al inicio y fin
del período) se calcularon porcentajes y se
compararon las prevalencias mediante chi cuadrado
(x2). Se consideraron significativas las diferencias de
p &lt;0,05.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 4 octubre - diciembre, 2020

18

�Estado nutricional, salud escolar, obesidad.

En la segunda fase, se analizó la incidencia del
exceso de peso y, en particular, de la obesidad y su
asociación con las variables dependientes (sexo,
zona, tipo de jornada e intervención educativa). Para
ello, se realizó un análisis multivariado con el cálculo
de regresión logística bivariada, Odds Ratio (OR)
con Intervalo de confianza (IC) 95%.
El procesamiento estadístico se realizó con el
programa IBM Statistical Package for Social
Sciences (IBM SPSS Statistics 15.0).
En cuanto a las consideraciones éticas, para
resguardar la identidad de niños y niñas y el secreto
estadístico (Ley Nº 17622), luego de seleccionar los
casos, el Área de Estadística del Ministerio de Salud
de la CABA anonimizó la base de datos que fue
posteriormente consolidada y procesada.

Artículo Original

El score Z de IMC/E aumentó en promedio 0,15
±1,13 entre 2012 y 2017 y esta diferencia fue
estadísticamente significativa (p&lt;0,001) (Test de t
para datos pareados).
En el Gráfico 1 se observa la distribución de curvas
de la muestra total y según sexo. Tanto al inicio como
al final, la curva de la muestra total se encuentra
desplazada a la derecha, desplazamiento más
acentuado en varones. Esto refleja valores más altos
del score Z de IMC/E, lo cual indica mayor
frecuencia de sobrepeso y obesidad.
Gráfico 1 – Comparación de la población estudiada
con la distribución de referencia. Muestra total y
según sexo. Años 2012 y 2017.

Resultados
Caracterización de la muestra
Se estudiaron 3530 escolares, 50,5% masculino
(n=1782) y 49,5% femenino (n=1748). En un 40%
concurrían a escuelas ubicadas en la zona norte
(n=1402), un 43% en zona centro (n=1509) y un 17%
en zona sur (n=619). Esta distribución no guarda
correlación con la matrícula escolar, que se
distribuye 23%, 43% y 34% en las zonas norte,
centro y sur, respectivamente. Un 54,3% de
escolares (n=1882) concurrieron a escuelas de JC,
fluctuando levemente según zona de la Ciudad:
56,6%, 53,2% y 51,8% en el norte, centro y sur,
respectivamente.
Un 34,3% asistieron a escuelas en donde se
desarrollaron actividades de educación alimentaria
del Programa MES (n=1212), correspondiendo
38,6%, 37,4% y 17,1% a las zonas norte, centro y sur.
A la vez, el 73% del alumnado (n=887) que participó
en estas actividades correspondió a escuelas de JC.
Comparación del estado nutricional en primer y sexto
grado
Respecto a la valoración del estado nutricional, al
inicio del ciclo escolar, la media del score Z de
IMC/E fue de 0,74 con un DS de ±1,36 (IC
95%=0,69-0,78). La mediana de IMC/E fue de 0,66.
Al finalizar el período en estudio, la media de score
Z de IMC/E fue de 0,88 con un DS de ±1,21
(IC95%= 0,85-0,93). La mediana de IMC/E fue de
0,94.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 4 octubre - diciembre, 2020

19

�Estado nutricional, salud escolar, obesidad.

Al inicio del ciclo escolar, la prevalencia de
sobrepeso fue 22,6% y de obesidad 16,9%. Hacia el
final del estudio, las prevalencias aumentaron a
29,5% de sobrepeso y 18,8% de obesidad (Tabla 1).

Tabla 1 – Distribución porcentual de los diagnósticos del estado
Diagnóstico
Bajo peso
Normo-peso
Sobrepeso
Obesidad
Total

n
61

2012
% IC95
1.7

(1,33 - 2,22)
58.7
2072
(57,25 - 60,33)
22.6
799
(21,26 - 24,05)
16.9
598
(15,72 - 18,22)
3530
100

n
50
1776
1040
664
3530

2017
% IC95
1.4
(1,05 - 1,86)
50.3
(40,65 - 51,97)
29.5
(27,96 - 30,99)
18.8
(17,53 - 20,14)
100

Fuente: elaboración propia en base a datos del PSE
IC 95%

La prevalencia de exceso de peso (sobrepeso +
obesidad) fue de 39,5% en 2012 y de 48,3% en 2017,
incrementándose a lo largo de 6 años de escolaridad
en un 22%.
Analizando las variables en estudio (Tabla 2), el
sobrepeso se incrementó de manera significativa en
ambos sexos (p&lt;0,000). La obesidad se incrementó
significativamente sólo en varones (p&lt;0,000). Al
final del periodo, la prevalencia de obesidad entre
varones casi duplica a la de mujeres.
En las zonas norte y centro se incrementó
significativamente el sobrepeso (p&lt;0,000) y, la
obesidad sólo en la zona sur (p=0,009). Al observar
las prevalencias de obesidad por zona en el final del
período, la misma fue de 16,6 % en zona norte y
23,9% en el sur, siendo la diferencia entre ambas
zonas de un 44%.

Artículo Original

Tabla 2 – Distribución porcentual del exceso de peso según variables en estudio, en 2012 y

Variable

Categorías

Sexo

F (n=1748)
M (n=1782)
p

Zona Ciudad

Norte (n=1402)
Centro (n=1509)
Sur (n=619)
p

Tipo de Jornada*

Simple (n=1583)
Completa (n=1 882)
p

Intervención MES

Sin (n=2318)
Con (n=1212)
p

Categorías de exceso de peso
Sobrepeso
Obesidad
2012
2017
p
2012
2017
23.30% 29.60% 0.000 14.50%
13.20%
21.90% 29.30% 0.000 19.40%
24.30%
0.000
0.000
21.10% 28.60% 0.000 17.10%
16.60%
23.00% 30.20% 0.000 16.40%
18.80%
25.20% 29.60% 0.09 17.90%
23.90%
0.000
22.60% 27.20%
0 16.70%
20.20%
22.70% 31.40% 0.000 17.20%
17.80%
0.007
22.60% 29.00% 0.000 15.60%
18.70%
22.70% 30.30% 0.000 19.50%
19.10%
0.003

p
0.28
0.000
0.72
0.08
0.01
0.01
0.64
0.01
0.8

Nota: * se excluyen 65 casos que cambiaron de jornada en el período considerado.
Fuente: elaboración propia en base a datos del PSE y del Programa MES

Comparando las prevalencias de sobrepeso y
obesidad en 2012 y 2017 por tipo de jornada
combinada con la presencia del Programa MES
(Tabla 3), el sobrepeso se incrementó en todos los
casos, pero la obesidad aumentó significativamente
sólo entre estudiantes que concurrieron a escuelas de
JS sin intervención del Programa MES (p=0,01).
Tabla 3 – Distribución porcentual del exceso de peso por tipo de
jornada e intervención educativa combinadas, en 2012 y 2017
Tipo de jornada* e
intervención educativa
combinadas
JC con interv MES
(n=887)

Categorías de exceso de peso
Sobrepeso
Obesidad
2012
2017
2012
2017

1

22.40%

30.80%

20.00%

19.20%

23.00%

32.00%

14.80%

16.60%

24.80%

29.00%

17.50%

19.50%

22.00%

26.70%

16.50%

20.40%

1

JC sin interv MES
(n=995)
JS con interv MES
(n=303)
JS sin interv MES
(n=1280)

1,2

Nota: * se excluyen 65 casos que cambiaron de jornada en el período considerado
Fuente: elaboración propia en base a datos del PSE y del Programa MES
1. p&lt;0.01 Sobrepeso
2. p&lt;0.05 Obesidad

En relación al tipo de jornada escolar, el sobrepeso
se incrementó significativamente en JS y JC
(p=0,002 y p&lt;0,000), pero la obesidad aumentó sólo
en JS (p=0,01).
Un comportamiento similar se observó entre
escolares que asistieron a escuelas con presencia del
Programa MES. El sobrepeso se incrementó tanto en
escuelas con y sin intervención (p&lt;0,000), pero la
obesidad aumentó sólo en éstas últimas (p=0,005).

Evolución del estado nutricional
Tomando en consideración las categorías de
diagnóstico nutricional al inicio del ciclo escolar,
transcurridos seis años, las mismas presentaron las
siguientes variaciones:
- De 61 escolares con bajo peso al inicio, el 14,8%
llegó a 6° grado con sobrepeso u obesidad.
- De 2072 escolares con normopeso al inicio, el 69%
continuaba como normal. El 23,8% cambió a

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 4 octubre - diciembre, 2020

20

�Estado nutricional, salud escolar, obesidad.

sobrepeso y el 5,3% a obesidad, finalizando con
exceso de peso el 29,1%.
- De 799 escolares con sobrepeso inicial, el 29%
cambió a normopeso, el 46,1% continuó con
sobrepeso y el 25% cambió a obesidad; finalizando
con exceso de peso el 71,1%.
- De 598 escolares con obesidad al inicio, el 59%
continuaba con obesidad y el 28,6% finalizó con
sobrepeso, sumando 77,6% con exceso de peso. Un
12% cambió a normopeso.
En el conjunto de la muestra, 812 escolares
empeoraron su diagnóstico nutricional (23%),
considerando tanto quienes migraron a “exceso de
peso” (n=612) como quienes de sobrepeso pasaron a
obesidad (n=200). Sin embargo, también podemos
observar que 476 mejoraron su estado nutricional
(13,5%), pasando 171 de obesidad a sobrepeso y 305
de ambas categorías a “sin exceso”.
A continuación, se presentan los datos de acuerdo a
las cuatro categorías utilizadas en el Informe del
PROSANE (Lev, Coradini y González, 2019)
(Gráfico 2).
Gráfico 2 – Distribución de la población según
estado nutrición agrupado (CON / SIN
sobrepeso/obesidad) entre los años 2012 y 2017.

Fuente: elaboración propia en base a datos del
Programa de Salud Escolar (MS-GCBA).

Relacionando estas categorías con las variables en
estudio, sólo se observan diferencias significativas
según zona de la ciudad, siendo mayor el porcentaje
de estudiantes que se mantienen sin exceso de peso
en las escuelas de zona norte (p=0,022), mientras que

Artículo Original

en la zona sur es mayor el porcentaje de quienes
continúan con exceso de peso (p=0,006).
Se realizó un análisis multivariado focalizando entre
quienes migraron desde otras categorías hacia el
exceso de peso y, en particular, hacia la obesidad,
considerando como variables dependientes: sexo,
zona de la ciudad dicotomizada (sur / no-sur), tipo de
jornada e intervención del Programa MES.
Respecto a la incidencia de exceso de peso, cuya tasa
fue de 17,3%, la regresión logística bivariada sólo
evidenció asociación para la variable sexo: los
varones tuvieron un 48% más probabilidad de
cambiar a dicha categoría (p&lt;0,000; OR: 1,488;
IC95%: 1,245-1,778).
La tasa de incidencia de obesidad fue de 3,1%. Se
evidenció asociación para las variables sexo y zona:
los varones duplicaron la probabilidad de cambiar a
dicha categoría (p&lt;0,000; OR:2,331; IC95%:1,8122,999) y quienes concurrieron a escuelas de zona sur
tuvieron un 80% más probabilidad (p=0,005;
OR:1,793; IC95%:1,190-2,702).
Sintetizando destacamos que, en el análisis de
comparación de prevalencias de obesidad, la misma
se incrementó significativamente por sexo (varones),
por zona (sur) y en estudiantes que concurrieron a
escuelas de JS sin intervención del Programa MES.
Al analizar la incidencia de obesidad, resultaron
asociadas sólo las variables sexo y zona.

Discusión
En este estudio se documentó un incremento
significativo del exceso de peso durante los seis años
de escolaridad primaria (2012-2017). Casi la mitad
de estudiantes de escuelas primarias de gestión
estatal de la CABA (48,3%) se encontraron con
exceso de peso al final del período considerado,
similar a lo evaluado a nivel nacional por el
PROSANE (49,3%) (Lev, Coradini y González,
2019).
El sobrepeso afectó casi por igual a ambos sexos,
pero la obesidad resultó mayor en varones. Esta
diferencia por sexo también se documentó en los
estudios locales citados como antecedentes
(Concilio, 2019; GCBA, 2013; GCBA, 2018a,
2018b) y en la Segunda Encuesta Nacional de

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 4 octubre - diciembre, 2020

21

�Estado nutricional, salud escolar, obesidad.

Nutrición y Salud (MSAL, 2019a), que además
identificó diferencias significativas según sexo en
algunos consumos alimentarios: menor consumo de
frutas y mayor consumo de bebidas azucaradas en
varones.
La mayor prevalencia de obesidad en varones, según
el Atlas Global de Obesidad infantil (Lobstein y
Brindsen, 2019), es una tendencia que se observa en
los países de altos y medianos-altos ingresos (entre
los que se encuentra Argentina) tanto en el grupo de
edad de 5 a 9 años como en el de 10 a 19. Sha, et al.
(2020) plantean que ha habido escaso debate acerca
de las posibles razones e implicancias de estas
diferencias. Instan a incorporar una perspectiva de
género en los estudios de obesidad infantil para
contribuir a mejorar las acciones de prevención.
Respecto a la distribución geográfica, en nuestra
muestra se observó que el incremento en la
prevalencia e incidencia de obesidad fue
significativamente mayor entre el alumnado que
concurrió a escuelas de la zona sur de la ciudad. Esta
zona se caracteriza por una alta concentración de
población en situación de vulnerabilidad social
(Abelenda, Canevari y Montes, 2016), indicando que
la obesidad en la infancia se presenta con mayor
intensidad en contextos de pobreza. Esta asociación
se verificó en otros estudios de escolares que
concurren a escuelas de gestión estatal (Concilio,
2019; Ponce, et al., 2016), no así en población
infantil general (VJ-GCBA, 2013; MSAL, 2019a).
Considerando el tipo de jornada escolar, la
prevalencia
de
obesidad
se
incrementó
significativamente en las escuelas de jornada simple.
Diversos documentos de organismos internacionales
y nacionales (Castagnari, 2018; MSAL, 2019b;
Organización Panamericana de la Salud[OPS], 2014;
United Nations International Children's Emergency
Fund[UNICEF]-Fundación InterAmericana del
Corazón[FIC] 2018; OMS, 2016) destacan la
provisión de comidas de adecuada calidad
nutricional en la escuela como una medida
estratégica para abordar la obesidad infantil.
Una investigación desarrollada unos años antes del
período considerado (Piaggio et al, 2011) mostró una
relación inversa entre los consumos informales
durante los recreos y las comidas estructuradas
brindadas por la escuela: el consumo de bebidas
azucaradas, golosinas, alfajores, galletitas, snacks
salados era mayor en escuelas de JS que en las de JC

Artículo Original

(en las que se ofrece desayuno y almuerzo). En este
sentido, el mayor consumo informal de productos de
inadecuado perfil nutricional en escuelas de JS,
podría estar relacionado con el incremento
significativo de la obesidad en este tipo de jornada.
No obstante, ello requeriría futuras investigaciones
ya que el presente estudio no ha contado con
información sobre ingesta alimentaria y, por tanto,
tiene como limitación el no poder establecer
asociaciones directas entre el estado nutricional y la
alimentación escolar.
Las intervenciones de educación alimentaria del
Programa MES se desarrollaron en mayor
proporción en escuelas de JC durante el período
considerado. Podemos postular que dichas
intervenciones junto con este tipo de jornada
ejercieron un efecto sinérgico en la contención del
incremento de la obesidad.
La bibliografía indica que las intervenciones
educativas tienen una efectividad limitada en la
mejora de las prácticas alimentarias en la infancia y
de su estado nutricional, cuando no se dan
acompañadas por modificaciones en el entorno
escolar (Ávila, et al. 2016; Hawkes, 2013; Rossi et
al., 2018; UNICEF-FIC, 2018). En este sentido, se
han documentado cambios favorables en las
preferencias alimentarias y prácticas de consumo de
escolares cuando las intervenciones educativas se
han dado, por ejemplo, en el marco de experiencias
sostenidas de entrega gratuita de frutas o de
incremento de la disponibilidad de agua segura
sumada a la restricción de bebidas azucaradas (World
Cancer Research Fund[WCRF], 2015).
Una evaluación propia del programa MES concluyó
que “para que la educación alimentaria-nutricional
sea traducida en acciones, se requieren decisiones
políticas que vayan en línea con cambios
estructurales en el ambiente para que el entorno
realmente favorezca los hábitos saludables” (Rossi et
al., 2018, p.45).
Se cuenta con evidencia a nivel internacional que
muestra que las modificaciones en los entornos
alimentarios escolares han producido efectos
positivos en la mejora de las prácticas alimentarias
infantiles y en una disminución del IMC (Driessen,
Cameron, Thornton, Lai y Barnett, 2014). Una
herramienta clave la constituyen las regulaciones

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 4 octubre - diciembre, 2020

22

�Estado nutricional, salud escolar, obesidad.

mediante leyes estrictas con estándares claros. Un
estudio realizado en EEUU (Taber, Chriqui, Perna,
Powell y Chaloupka, 2012) analizó el efecto de
diferentes leyes dictadas en 40 Estados para regular
la venta de los llamados “alimentos competitivos”
(aquellos que se venden por fuera de las comidas
provistas por la escuela). Observaron un menor
incremento del IMC, luego de 3 años, en estudiantes
expuestos a entornos escolares regulados por leyes
fuertes (que establecían estándares claros y
específicos y tenían consistencia a lo largo de los
niveles escolares), en comparación con estudiantes
de Estados con regulaciones débiles, entre quienes el
incremento de IMC fue similar al de estudiantes de
Estados sin ninguna normativa.
En relación a los puntos de venta de alimentos y
bebidas, la reglamentación de la Ley de
Alimentación Saludable de la CABA (Ley N° 3704,
2010) sólo exige que se agreguen productos
saludables a la oferta convencional, lo cual la sitúa
en la categoría de “regulación débil”. En los
estándares nacionales e internacionales (MSAL,
2019b; UNICEF-FIC, 2018; OMS, 2016) se plantea
que la oferta de alimentos y bebidas en el ámbito
escolar (disponible para la venta, traída por
estudiantes, ofrecida en eventos festivos, deportivos
o salidas educativas) debe ser exclusivamente de
buena calidad nutricional, priorizando alimentos
naturales o mínimamente procesados, evitando la
presencia de productos ultraprocesados (Castagnari,
2018) y asegurando la disponibilidad gratuita de agua
segura. Asimismo, es fundamental incluir la
restricción de toda publicidad de alimentos y
bebidas, marcas y empresas, a fin de ofrecer un
entorno escolar protegido (MSAL, 2019b; OPS,
2014; OMS, 2016).
A la vez, el impacto diferencial de la obesidad en la
población que concurre a escuelas ubicadas en la
zona de mayor vulnerabilidad socio-económica de la
ciudad (zona sur) podría aminorarse incrementando
la oferta de escuelas de jornada completa
(Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia[ACIJ],
2012). La desigual distribución geográfica de este
tipo de oferta educativa no se subsana con la
propuesta de jornada extendida (sumar dos horas de
clase y almuerzo a la jornada simple), iniciada en
2017 (Di Pietro, Tófalo, Medela, Pitton, y Zanelli,
2017), ya que la misma no abarca al total de la
matrícula (se implementa sólo en los últimos dos

Artículo Original

años de escolaridad). Incrementar las escuelas de
jornada completa en el sur de la ciudad permitiría
mejorar la seguridad alimentaria de niños y niñas.
Conclusiones
La malnutrición por exceso afecta a la mitad de los y
las estudiantes de escuelas primarias de gestión
estatal de la CABA. Durante el período escolar, un
alto porcentaje de niños y niñas empeora su estado
nutricional, habiéndose documentado una mayor
incidencia de obesidad en varones y en la zona de
más vulnerabilidad socio-económica de la ciudad.
Se considera importante desarrollar líneas de
investigación que analicen la mayor prevalencia de
obesidad en los varones incorporando una
perspectiva de género.
Por otro lado, se plantea necesario ampliar la oferta
educativa de jornada completa, para contribuir -entre
otros aspectos- a mejorar la seguridad alimentaria de
niños y niñas de la zona sur.
Autoridades sanitarias internacionales y nacionales
han destacado la potencialidad del entorno escolar en
la prevención de la obesidad infantil. Transformar en
acto esa potencialidad en la Ciudad de Buenos Aires
requiere implementar con urgencia modificaciones
en el entorno escolar a través de regulaciones
estrictas, basadas en evidencia científica y sin
conflictos de interés.
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26

�R

E

S

P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

CARACTERIZACIÓN DE PACIENTES CON DISLIPIDEMIA EN UN HOSPITAL
REGIONAL DE COLOMBIA
CHARACTERIZATION OF PATIENTS WITH DYSLIPIDEMIA AT A REGIONAL HOSPITAL OF COLOMBIA.
González Soriano Luz Stella1, Lozano Espinosa Diego Alejandro2, Bornachera Pinto Diego Armando3.
1 Clínica Colsubsidio Ciudad Roma, 2 Fundación Hospital Pediátrico La Misericordia, 3
Hospital Universitario San José Infantil.
Citation: González Soriano L.S., Lozano Espinosa D.A., Bornachera Pinto D.
A. (2020). Caracterización de pacientes con dislipidemia en un Hospital
Regional de Colombia. Revista Salud Pública y Nutrición, 19 (4), 27-36.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2020 González Soriano L.S. et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn19.4-4
Recibido: 09 de junio 2020;
Aceptado: 19 de octubre 2020
Email: stellags012@gmail.com

�Dislipidemia, hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia.

Artículo Original

CARACTERIZACIÓN DE PACIENTES CON DISLIPIDEMIA EN UN HOSPITAL REGIONAL DE
COLOMBIA
González Soriano Luz Stella1, Lozano Espinosa Diego Alejandro2, Bornachera Pinto Diego Armando3.
1 Clínica Colsubsidio Ciudad Roma, 2 Fundación Hospital Pediátrico La Misericordia, 3 Hospital Universitario San José
Infantil.

RESUMEN
Introducción. La dislipidemia constituye un factor de riesgo mayor y modificable en la génesis de las enfermedades
cardiovasculares. Objetivo: Caracterizar los pacientes adultos con dislipidemia que consultan al servicio ambulatorio del
Hospital Regional Valle de Tenza, Guateque Boyacá, Colombia, en el año 2014. Material y Método: Se realizó un estudio
observacional de corte trasversal retrospectivo. Se incluyeron los pacientes de 18 o más años con alteraciones en el perfil
lipídico en seguimiento por consulta ambulatoria del Hospital Regional Valle de Tenza, Guateque Boyacá, Colombia en el 2014,
utilizando información registrada en resultados de laboratorio e historias clínicas, análisis efectuado mediante el programa
EPI INFO versión 7. Resultados: Se analizaron 600 pacientes, el promedio de edad de la población fue de 59 años, el 65.4%
fueron mujeres. La frecuencia de hipercolesterolemia fue 86.28%, hipertrigliceridemia 68.35%, colesterol HDL bajo 32.64% y
dislipidemia mixta 33.33%. Los principales factores de riesgo identificados fueron sobrepeso (44.67%), hipertensión arterial
(39.8%), obesidad (26.67%), y diabetes mellitus tipo 2 (13.17%). Conclusiones: La dislipidemia es un factor de riesgo
cardiovascular de gran impacto en salud pública lo cual incentiva a desarrollar y fortalecer estrategias de prevención y
tratamiento oportuno.
Palabras Clave: Dislipidemia, hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia.

ABSTRACT
Introduction: Dyslipidemia constitutes a major and modifiable risk factor in the genesis of cardiovascular diseases. Objective:
Characterize adult patients with dyslipidemia who came to the outpatient service of the Valle de Tenza Regional Hospital,
Guateque Boyaca, Colombia, in 2014. Material and method: A retrospective cross-sectional observational study was
conducted. Patients aged 18 or over with alterations in the lipid profile were included in follow-up by outpatient consultation
at the Valle de Tenza Regional Hospital, Guateque, Boyaca, Colombia in 2014, using information from laboratory results and
medical records. The analysis was carried out using the software ¨ EPI INFO¨, version 7. Results: 600 patients were analyzed,
the average age of the population was 59 years, 65.4% were women. The frequency of hypercholesterolemia was 86.28%,
hypertriglyceridemia 68.35%, elevated LDL cholesterol 73.72%, low HDL cholesterol 32.64% and combined dyslipidemia
33.33%. The main risk factors found were overweight (44.67%), hypertension (39.8%), obesity (26.67%), and type 2 diabetes
mellitus (13.17%). Conclusions: Dyslipidemia is a cardiovascular risk factor with a great impact on public health, which
encourages the development and strengthening of prevention and timely treatment strategies.
Key words: Dyslipidemia, hypercholesterolemia, hypertriglyceridemia.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 4 octubre - diciembre, 2020

27

�Dislipidemia, hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia.

Introducción
La dislipidemia es un conjunto de alteraciones en las
concentraciones de los lípidos o componentes de las
lipoproteínas circulantes a nivel sanguíneo. La
dislipidemia constituye un factor de riesgo mayor y
modificable en la génesis de las enfermedades
cardiovasculares ateroscleróticas (Jellinger, y otros,
2017). Los niveles séricos de colesterol LDL
corresponden a la forma dominante de colesterol
aterogénico y representan una causa primaria de
ateroesclerosis, por lo tanto, las reducciones en sus
concentraciones sanguíneas generan gran reducción
en el riesgo de Enfermedad Cardiovascular
Aterosclerótica (Grundy, y otros, 2019). Las
concentraciones séricas de colesterol y triglicéridos
y su metabolismo están determinados tanto por
componentes genéticos de la persona como por
factores adquiridos y modificables del estilo de vida,
la dieta, y el nivel de actividad física (Teresich,
2014). La Organización Mundial de la Salud (OMS)
recomienda un diagnóstico temprano y tratamiento
oportuno para las personas con enfermedad
cardiovascular o consideradas con alto riesgo
cardiovascular, dado por la presencia de uno o más
factores de riesgo como hipertensión arterial,
dislipidemia, diabetes mellitus, o alguna enfermedad
cardiovascular ya establecida (Organización
Mundial de la Salud, 2017).
Las enfermedades cardiovasculares encabezan las
causas de mortalidad a nivel mundial. Se estima que,
en el año 2015, 17.7 millones de personas en el
mundo murieron por esta causa, correspondiendo al
31% de los registros de mortalidad (Organización
Mundial de la Salud, 2017). Según la OMS, la
mayoría de los pacientes que padecen de
hipercolesterolemia en el mundo no reciben
tratamiento para contrarrestar esta enfermedad,
generalmente porque desconocen que necesitan
tratamiento, a pesar de que los medicamentos
hipolipemiantes
se
encuentran
fácilmente
disponibles para su uso, además de su bajo costo y
alta eficacia (Organización Mundial de la Salud,
2011).
Según la Organización Panamericana de la Salud, en
Colombia en el 2008, las enfermedades isquémicas
del corazón fueron la principal causa de mortalidad
en hombres y mujeres mayores de 45 años, y las
enfermedades cerebrovasculares constituyeron el
tercer lugar del total de muertes en los hombres

Artículo Original

mayores de 45 años, y el segundo en las mujeres de
esta misma edad (Organización Panamericana de la
Salud, 2010).
A nivel global, la prevalencia de dislipidemia varía.
En el estudio EURIKA, que incluyó población
europea,
se
encontró
prevalencia
de
hipertrigliceridemia en 20.8% y niveles bajos de
colesterol HDL en 22.1% de los participantes
(Halcox, et al., 2017). En Sudáfrica, el estudio
HAALSI reportó que el 67.3% de los pacientes con
reportes de perfil lipídico cumplieron criterios de
dislipidemia,
y
se
encontró
que
la
hipertrigliceridemia fue el hallazgo más frecuente
(Reiger, y otros, 2017). Por otra parte, en China del
Norte registraron una prevalencia general de
dislipidemia de 31.2%, donde 4.3% tenía niveles
séricos de colesterol total elevado, 2.4% colesterol
LDL elevado, 14.7% hipertrigliceridemia y 17.4%
colesterol HDL bajo (Xi, et al., 2020). Los registros
en Norteamérica muestran que el 45% de los
canadienses entre los 18 a 79 años padecen de
dislipidemia (Joffres, Shields, Tremblay, &amp; ConnorGorber, 2013), mientras que, en Estados Unidos,
durante el 2015 a 2016, el 12.4% y el 18% de los
adultos tenían colesterol total elevado y
concentraciones séricas de colesterol HDL bajo,
respectivamente (Carroll, Fryar, &amp; Nguyen, 2017).
En cuanto a Latinoamérica, en el estudio CESCAS,
una cohorte prospectiva realizada en 4 ciudades (2 en
Argentina, una en Chile y una en Uruguay), se
observó una prevalencia de dislipidemia en el 58.4%
de la población (Rubinstein, et al., 2015). La
Encuesta Nacional de Salud, Chile 2016 – 2017
reporta HDL bajo en 45.8%, LDL elevado en 5.2%,
hipertrigliceridemia en 35.8%, colesterol total
elevado en 27.8% de la población (Margozzini &amp;
Passi, 2018).
En Colombia, en el 2009 se aprobó la Ley 1355 ¨por
medio de la cual se define la obesidad y las
enfermedades crónicas no transmisibles asociadas a
esta como una prioridad de salud pública y se
adoptan medidas para su control, atención y
prevención¨, resaltando la importancia de la
modificación de los estilos de vida hacia una vida
saludable (Instituto Colombiano de Bienestar
Familiar, 2009). En el Plan Decenal de Salud Pública
2012-2021, se encuentra como una de las metas la
reducción relativa del 20% de los niveles de
colesterol elevado en las personas de 18 años y más

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 4 octubre - diciembre, 2020

28

�Dislipidemia, hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia.

(Ministerio de Salud y Protección Social (Colombia),
2013), dado que es una de las prioridades para
mejorar la situación de salud del país.
En nuestra población de estudio, a pesar de tratarse
de un departamento en Colombia con alta carga de
enfermedad cardiovascular, se desconocen datos
epidemiológicos sobre dislipidemia. Este es el
primer estudio en la región que describe la frecuencia
de los tipos de dislipidemia y los factores de riesgo
relacionados, siendo de gran importancia dado que
incentiva a que se prioricen intervenciones enfocadas
a la prevención primaria y secundaria, diagnóstico
temprano y tratamiento oportuno de la dislipidemia
en este grupo poblacional y que genere un impacto
en salud pública. El objetivo de este trabajo es
caracterizar los pacientes adultos con dislipidemia
que consultan al servicio ambulatorio del Hospital
Regional Valle de Tenza, Guateque Boyacá,
Colombia, en el año 2014.
Material y Método
Diseño:
Se llevó a cabo un estudio observacional de corte
transversal retrospectivo.
Población de estudio:
Se incluyeron todos los pacientes de 18 o más años
que fueron atendidos en consulta ambulatoria del
Hospital Regional Valle de Tenza del municipio de
Guateque, Boyacá, Colombia, entre el periodo del 1
de enero y el 31 de diciembre del año 2014, que
presentaron alguna alteración de los componentes del
perfil lipídico identificado a partir de la revisión de
resultados de laboratorio clínico.
El municipio de Guateque es la capital de la
Provincia del Oriente, situado en el suroeste del
departamento de Boyacá, a una distancia de 112 km
de Bogotá, la capital del país. Cuenta con 9603
habitantes (DANE, 2015) (Alcaldía Municipal de
Guateque, 2016). La economía de este municipio y
de la región está basada principalmente en la
actividad agrícola. Entre el año 2005 y 2014, las
principales causas de mortalidad identificadas en el
municipio de Guateque, tanto en hombres como en
mujeres, fueron la enfermedad isquémica del corazón
en el primer lugar, seguida por las enfermedades
cerebrovasculares en el segundo lugar (Mendoza
Torres, 2016).

Artículo Original

Criterios de inclusión: adultos con dislipidemia que
acudieron a consulta externa y disponían de
expediente clínico y que incluyera en él, reportes de
pruebas de laboratorio clínico de perfil lipídico, con
seguimientos médicos que permitieran evaluar todas
las variables del presente estudio. Se excluyeron los
pacientes sin control médico durante el año 2014 y
aquellos con historia clínica incompleta, que no
proporcionaran los datos necesarios para estimar las
variables requeridas para este estudio. Se documentó
un total de 1305 pacientes con reportes de laboratorio
clínico de perfil lipídico alterado; de estos, solo se
encontraron expedientes con historias clínicas
completas y con seguimiento de controles médicos
de 600 expedientes.
Variables de estudio:
Se analizaron variables sociodemográficas (sexo,
edad (años), procedencia), antecedentes personales
de estos se consideraron: patológicos (diagnóstico de
hipertensión arterial, diabetes mellitus, enfermedad
renal crónica, obesidad, sobrepeso, síndrome de
ovario poliquístico, hiperuricemia, hipotiroidismo,
colestasis), tóxicos
(consumo de alcohol,
tabaquismo) y farmacológicos (uso de fármacos
como tiazidas o estrógenos), valoración médica
(índice de masa corporal (IMC) y diagnóstico
actual), reportes de laboratorio clínico: perfil lipídico
(resultados de niveles séricos de colesterol total,
colesterol HDL, colesterol LDL, y triglicéridos en
mg/dl) y tratamiento médico implementado para
control de la enfermedad.
Los criterios que se consideraron en este estudio para
categorizar el tipo de dislipidemia siguieron las
recomendaciones de las guías ATP III, 2002. Según
las guías ATP III (National Cholesterol Education
Program (NCEP) Expert Panel on Detection,
Evaluation, and Treatment of High Blood
Cholesterol in Adults (Adult Treatment Panel III),
2002), las alteraciones en el perfil lipídico se
clasificaron de la siguiente manera:
- Colesterol LDL elevado: una concentración de
colesterol ligado a lipoproteínas de baja densidad
(cLDL) igual o mayor a 100 mg/dl, o según factores
de riesgo individuales.
- Hipercolesterolemia: niveles séricos de colesterol
total igual o mayor de 200 mg/dl.
- Dislipidemia mixta: concentraciones de colesterol
LDL y triglicéridos elevados.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 4 octubre - diciembre, 2020

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�Dislipidemia, hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia.

- Hipertrigliceridemia aislada: concentraciones de
triglicéridos igual o mayor de 150 mg/dl.
- Colesterol HDL bajo: concentraciones de colesterol
ligado a lipoproteínas de alta densidad (cHDL)
inferiores a 40 mg/dl.
Recolección de información: El grupo de
investigación estructuró y presentó el protocolo de
investigación en el año 2015, luego de obtener los
avales correspondientes, se llevó a cabo la
recolección de la información requerida para evaluar
las variables del estudio, para lo cual se efectuó una
revisión detallada de los resultados de laboratorio
clínico y de las historias clínicas en físico de los
pacientes con alteraciones en el perfil lipídico en el
año 2014 (1 de enero al 31 de diciembre) del Hospital
Regional de Valle de Tenza de Guateque, Boyacá,
Colombia.
Análisis estadístico:
Se llevó a cabo un análisis estadístico de tipo
descriptivo presentando las variables cualitativas
como frecuencias absolutas y relativas, y las
variables cuantitativas a través de medidas de
tendencia central (media) y de dispersión (desviación
estándar) según comportamiento de distribución
normal. El análisis fue realizado mediante el
programa EPI INFO versión 7 (Centers for Disease
Control and Prevention, 2019).
Consideraciones éticas:
El protocolo de estudio fue aprobado por el comité
técnico directivo del Hospital Regional Valle de
Tenza, para el análisis de la información de manera
retrospectiva siguiendo los lineamientos nacionales e
internacionales de bioética e investigación en seres
humanos y garantizando el manejo confidencial de la
información de los pacientes contenida en los
expedientes clínicos.
Resultados
El promedio de edad de los sujetos de estudio fue de
59 años ± 15.85, en su mayoría de sexo femenino
(65.4%, n= 392) y procedentes de Guateque
(53.67%, n=322).

Artículo Original

Tabla 1. Frecuencia de alteraciones en el perfil
lipídico
Tipo de alteración
Hipercolesterolemia
Colesterol LDL elevado
Hipertrigliceridemia
Dislipidemia mixta
Colesterol HDL bajo

n

%

518
442
410
200
196

86.28
73.72
68.35
33.33
32.64

N: 600
Fuente: Revisión de resultados de laboratorio clínico en físico

También se evaluaron variables consideradas en
literatura como factores de riesgo para dislipidemia,
encontrando en mayor frecuencia factores como
sobrepeso, hipertensión arterial, obesidad y diabetes
mellitus tipo 2 (Tabla 2).
Tabla 2. Frecuencia de factores de riesgo presentes para
dislipidemia en la población de estudio
Factor de riesgo
Consumo de Alcohol
Uso de estrógenos
Uso de hidroclorotiazida
Sobrepeso
Obesidad
Hipertensión arterial
Diabetes Mellitus Tipo 2
Enfermedad renal crónica
Hipotiroidismo
Hiperuricemia
Síndrome de ovario Poliquístico
Colestasis

n

%

4
6
72
268
160
239
79
18
44
4
3
1

0.67
1.00
12.00
44.67
26.67
39.80
13.17
3.00
7.33
0.67
0.50
0.17

N=600
Fuente: Revisión de historias clínicas en físico

En cuanto al tratamiento médico para la dislipidemia
en la población de estudio, el 27.67% (n=166) de la
población recibió tratamiento no farmacológico; y
del manejo farmacológico prescrito, el medicamento
más utilizado fue la atorvastatina (25.8% n=155)
(Figura 1).

En cuanto a los tipos de alteraciones en el perfil
lipídico identificados, la hipercolesterolemia fue el
hallazgo más frecuente en esta población, seguido
por el colesterol LDL elevado (Tabla 1).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 4 octubre - diciembre, 2020

30

�Dislipidemia, hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia.

Discusión
Se estudiaron 600 pacientes con alteraciones en el
perfil lipídico, encontrando que la mayoría fueron
mujeres, siendo la hipercolesterolemia el tipo de
alteración de perfil lipídico más prevalente, los
factores de riesgo asociados con mayor frecuencia
fueron el sobrepeso y la hipertensión arterial, y como
manejo farmacológico principal se evidenció la
prescripción de atorvastatina.
La dislipidemia es un problema de salud pública por
su alta participación en el desarrollo y progreso de la
enfermedad cardiovascular; el estudio CARMELA
(Cardiovascular Risk Factor Multiple Evaluation in
Latin America) mostró en sus resultados que la edad
promedio de los pacientes con riesgo metabólico en
Bogotá fue de 45.1 años (Schargrodsky, y otros,
2008), mientras que en nuestro estudio el promedio
de edad en pacientes con dislipidemia fue de 59 años,
cifra que se relaciona con el intervalo de edad de 45
a 65 años en los que las enfermedades isquémicas del
corazón y las enfermedades cerebrovasculares
representan las primeras causas de mortalidad en
Colombia (Organización Panamericana de la Salud,
2010). Se encontró en este estudio que el 65.4% de
los pacientes con dislipidemia fueron mujeres, así
como lo observado en un hospital de la provincia de
Azuay-Ecuador (Palacio Rojas, y otros, 2017) y en
un estudio realizado en cuatro ciudades colombianas
(Pereira, Manizales, Armenia y Cartago) (Machado
Alba J. E., Machado Duque, Yepes, Manrique, &amp;
Tobón, 2016) en los que reportan predominio de
dislipidemia en mujeres, lo que puede estar
relacionado con un mayor porcentaje de grasa
corporal total en las mujeres en comparación con los
hombres (Centers for Disease Control and
Prevention, 2008) y mayor frecuencia de exceso de
peso en las mujeres (Organización Mundial de la
Salud, 2020; Bays, y otros, 2013).

Artículo Original

Según Machado (Machado Alba &amp; Machado Duque,
2013), la dislipidemia mixta, hipercolesterolemia
aislada e hipertrigliceridemia se reportaron en
46.6%, 29.4% y 20.3% respectivamente; Durango G
(Durango Villadiego &amp; Corredor Pereira, 2013)
reportó
una
prevalencia
de
50%
de
hipercolesterolemia
aislada
y
53.3%
de
hipertrigliceridemia, mientras que los resultados en
una IPS en Medellín, Colombia, han registrado una
prevalencia de hipertrigliceridemia del 41.8%,
hipercolesterolemia 46%, dislipidemia 74.7%
(Galvis Pérez, Barona Acevedo, &amp; Cardona Arias,
2016). En cuanto a los hallazgos de alteraciones en el
perfil lipídico en el presente estudio, dislipidemia
mixta se presentó en el 33.33%, hipercolesterolemia
en el 86.28% e hipertrigliceridemia en el 68.35%.
Estos resultados muestran que la población estudiada
presenta mayor frecuencia de hipercolesterolemia,
alteración lipídica que se considera un factor de
riesgo mayor para el desarrollo de enfermedades
cardiovasculares ateroscleróticas (Jellinger, y otros,
2017), lo que pudiera estar contribuyendo a las
principales causas de mortalidad identificadas en el
municipio de Guateque, la enfermedad isquémica del
corazón y las enfermedades cerebrovasculares
(Mendoza Torres, 2016).
Se han reportado una serie de patologías crónicas no
transmisibles como factores de riesgo para el
desarrollo de la dislipidemia. El estudio
HISPALIPID (Vegazo, y otros, 2006) reportó que el
86.4% de los pacientes con dislipidemia presentaron
algún otro factor de riesgo cardiovascular, la
comorbilidad más frecuentemente asociada a este
problema fue la hipertensión arterial (51.1%).
Machado encontró diabetes mellitus en 28.5% e
hipertensión arterial en 93.2% de los pacientes con
dislipidemia (Machado Alba &amp; Machado Duque,
2013). En un estudio realizado en estudiantes
universitarios en Bogotá, Colombia encontraron una
asociación significativa entre la obesidad y la
hipertrigliceridemia (Almonacid Urrego, y otros,
2016). En el estudio realizado por Zuluaga-Quintero
et al, en los pacientes con dislipidemia tratados con
estatinas en una IPS se presentaron comorbilidades
similares a las encontradas en el presente estudio
tales como hipertensión arterial, diabetes mellitus y
enfermedad tiroidea (Zuluaga Quintero, Arcila
Hincapie, Bedoya López, Toro Palacio, &amp; Arboleda
Velásquez, 2015). En el presente estudio el 13.17%

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 4 octubre - diciembre, 2020

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�Dislipidemia, hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia.

presentaban la comorbilidad de diabetes mellitus, el
39.8% hipertensión arterial, y el 26.67% eran obesos.
Lo anterior resalta como la dislipidemia está
altamente relacionada con otras condiciones de
riesgo cardiovascular modificables y de gran impacto
en salud pública, que al ser tratada de manera
oportuna y adecuada pudieran ayudar a una
disminución del riesgo cardiovascular.
Existe una relación fisiopatológica para el desarrollo
de dislipidemia en pacientes que padecen de
obesidad, debido a que los adipocitos cumplen
funciones endocrinas e inmunes, y al presentarse una
acumulación excesiva de tejido adiposo se genera
una elevación anormal de los niveles de lípidos
circulantes (Bays, y otros, 2013). En el 2010, en la
Encuesta Nacional de la Situación Nutricional en
Colombia se reportó un aumento progresivo del
exceso de peso, pasando del 45.9% de la población
en el año 2005 a 51.2% en el 2010; así mismo se
reportó que el exceso de peso era más frecuente en
las mujeres que en los hombres (55.2% frente a
45.6%) (Instituto Colombiano de Bienestar Familiar,
2010), similar a lo observado en otros países de
América Latina (Organización Panamericana de
Salud, 2017), y a lo valorado en 2016 a nivel mundial
en la población adulta, donde un 39% de los hombres
y un 40% de las mujeres tenían sobrepeso, y un 11%
de los hombres y un 15% de las mujeres padecían
algún grado de obesidad (Organización Mundial de
la Salud, 2020). En el presente estudio, el 71% de los
pacientes tuvieron exceso de peso (sobrepeso y
obesidad), cifra que demuestra una alta frecuencia de
presentación concomitante de estas patologías en
esta población, lo que indicaría que los estilos de vida
de esta población son poco saludables y explicaría la
alta prevalencia de hipercolesterolemia e
hipertrigliceridemia reportada.
En el presente estudio el 46% tenían tratamiento
farmacológico, los medicamentos más utilizados
fueron las estatinas y en menor proporción los
fibratos, 27.67% de los pacientes fueron tratados
solamente con medidas no farmacológicas, pero no
se pudo determinar qué tipo de recomendaciones se
le indicaba al paciente y en un 26% no se determinó
ningún tratamiento. El estudio HISPALIPID reporta
un 72.6% de pacientes tratados con algún
medicamento hipolipemiante, siendo las estatinas el
medicamento que recibió la mayoría de los
participantes del estudio (Vegazo, y otros, 2006). Si

Artículo Original

bien el porcentaje de pacientes que recibieron algún
manejo farmacológico fue mayor en el estudio
HISPALIPID en comparación con el nuestro, en
ambos estudios el manejo farmacológico más
frecuente se encuentra acorde con el tratamiento de
primera línea para la hipercolesterolemia. La estatina
más prescrita en nuestro estudio fue la atorvastatina,
siendo esta la intervención más costo-efectiva para
pacientes con dislipidemia con predominio de
hipercolesterolemia y que tengan criterios que
indiquen tratamiento farmacológico con terapia
moderada y alta con estatinas en Colombia, dado la
ganancia en años de vida ajustados por calidad
(AVAC) y su bajo costo (Rosselli, 2015).
Es importante conocer las diferentes opciones y
respuesta terapéutica del manejo farmacológico de la
dislipidemia, entre los que se encuentran las
estatinas, con las que se logra una disminución de la
concentración sérica de colesterol LDL en 18-55%,
aumento del colesterol HDL en 5-15% y disminución
del 7-30% en los niveles séricos de triglicéridos. Los
fibratos generan una disminución de los niveles
séricos de triglicéridos entre 20 a 50% y del
colesterol LDL en 5 a 20% y un aumento del
colesterol HDL en 10 a 35%. Otro hipolipemiante, la
niacina, aumenta las concentraciones de colesterol
HDL en 15 a 25%, disminuye los niveles séricos de
colesterol LDL en 5 a 25%, y reduce los triglicéridos
séricos en 20 a 50%. Ezetimiba disminuye el
colesterol LDL en 18-20% y triglicéridos en 5-14%
y aumenta el colesterol HDL en 1 a 5% (Juan López,
y otros, 2013). Lo anterior resalta que las estatinas
son los medicamentos de elección para lograr mayor
disminución de los niveles séricos de colesterol LDL
y así reducir el riesgo de enfermedades
cardiovasculares ateroscleróticas (Grundy, y otros,
2019).
Ya implementado el tratamiento y teniendo en cuenta
las guías del ATP III, las recomendaciones deben
dirigirse a realizar un control de perfil lipídico en seis
semanas posterior al inicio de la terapia
farmacológica y continuar cada seis semanas hasta
alcanzar el objetivo (National Cholesterol Education
Program (NCEP) Expert Panel on Detection,
Evaluation, and Treatment of High Blood
Cholesterol in Adults (Adult Treatment Panel III),
2002). Posteriormente realizar un control cada seis a
doce meses.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 4 octubre - diciembre, 2020

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�Dislipidemia, hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia.

Es de vital importancia implementar medidas tan
trascendentales como las no farmacológicas,
incentivando a la población del Valle de Tenza a
disminuir de peso, adoptando estilos de vida
saludables con modificaciones en la dieta, realizar
ejercicio físico regular, disminuir el consumo de
alcohol y el tabaquismo, y logrando un adecuado
control de las comorbilidades, las cuales además
aumentan el riesgo cardiovascular. Dentro de las
recomendaciones dietarias se encuentran reducir el
consumo de grasas saturadas, ya que estas aumentan
los niveles séricos de colesterol LDL, prefiriendo las
grasa insaturadas y entre estas las monoinsaturadas
que disminuyen las concentraciones séricas de
colesterol LDL y al mismo tiempo generan un factor
protector
aumentado
el
colesterol
HDL,
adicionalmente una dieta baja en calorías, rica en
verduras y frutas, reducir la ingesta de carbohidratos
y aumentar el consumo de fibra soluble (Juan López,
y otros, 2013). Motivar la práctica de actividad física
aeróbica regular (Arizmendi, 2010); en la población
adulta con dislipidemia se sugiere realizar ejercicio
físico de resistencia cardiovascular entre tres a cinco
veces a la semana, cada sesión con una duración de
20 a 60 minutos, con intensidad moderada a
vigorosa, actividad física que debe ser indicada de
manera individual dependiendo las características
particulares de cada paciente (Ministerio de Salud y
Protección Social - Colciencias, 2014). Es
importante destacar que el tratamiento no
farmacológico como disminución de peso, actividad
física y abandono del cigarrillo pueden aumentar el
colesterol HDL de 5 a 20%, 5 a 30% y 5%,
respectivamente (Juan López, y otros, 2013).
Limitaciones del estudio
Se encontró alteraciones en algún componente del
perfil lipídico en los resultados del laboratorio del
Hospital Regional Valle de Tenza del municipio de
Guateque, Boyacá, Colombia, entre el 1 de enero y el
31 de diciembre de 2014 en 1305 pacientes, sin
embargo, se presentó la limitación que solo se
encontraron historias clínicas completas y con
seguimiento de controles médicos a 600 de dichos
pacientes, lo que se explica dado que esta institución
es el hospital de segundo nivel de referencia para la
comunidad de varios municipios que asisten a la
realización de sus paraclínicos y continúan sus
controles médicos en sus centros de atención
primaria y otros por inasistencias a citas médicas de
seguimiento. También como limitante se puede

Artículo Original

señalar que al ser un estudio descriptivo no se pueden
realizar asociaciones estadísticas en causalidad entre
los tipos de dislipidemia descritos y los factores de
riesgos asociados en nuestra población.
Conclusiones
El presente estudio analizó una población de 600
pacientes adultos con dislipidemia atendidos de
forma ambulatoria en un hospital regional de
Colombia; la hipercolesterolemia y los niveles
séricos de colesterol LDL fueron los tipos
predominantes de dislipidemia encontrados, ambos
conocidos por su relación con las enfermedades
cardiovasculares ateroscleróticas. Las condiciones
de riesgo más frecuentes fueron sobrepeso,
hipertensión arterial, obesidad y diabetes mellitus
tipo 2, también se encontró en algunos casos ausencia
de tratamiento farmacológico. Dada la alta
prevalencia de enfermedades cardiovasculares en la
región, es indispensable implementar programas de
búsqueda activa y seguimiento a los pacientes con
dislipidemia acompañado de asesorías nutricionales
y de educación terapéutica, estimulando la
adherencia al tratamiento farmacológico y no
farmacológico de manera que se generen procesos
preventivos con enfoque en factores modificables
que tengan un impacto en salud pública.
Agradecimientos
Los autores agradecen a las directivas del Hospital
Regional Valle de Tenza de Guateque, Boyacá del
año 2015 y al programa de Epidemiologia de la
Fundación Universitaria Juan N. Corpas.
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                  <text>La Revista Salud Pública y Nutrición, inicia en el 2000 y es una publicación universitaria con periodicidad trimestral, producida por la Subdirección de Investigación, Innovación y Posgrado de la Facultad de Salud Pública y Nutrición y la valiosa colaboración de la Dirección de Tecnologías de Información de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Tiene como finalidad publicar y divulgar la productividad científica al ofrecer un espacio con visibilidad global para difundir toda aquella información sobre salud pública y nutrición que se genera en los ámbitos académico y científico tanto en el entorno local, regional, nacional e internacional.</text>
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                <text>La Revista Salud Pública y Nutrición, inicia en el 2000 y es una publicación universitaria con periodicidad trimestral, producida por la Subdirección de Investigación, Innovación y Posgrado de la Facultad de Salud Pública y Nutrición y la valiosa colaboración de la Dirección de Tecnologías de Información de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Tiene como finalidad publicar y divulgar la productividad científica al ofrecer un espacio con visibilidad global para difundir toda aquella información sobre salud pública y nutrición que se genera en los ámbitos académico y científico tanto en el entorno local, regional, nacional e internacional.</text>
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Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

FACTORES MATERNOS Y PESO DEL RECIÉN NACIDO EN EMBARAZADAS
ADOLESCENTES EN SALTA- CAPITAL. ARGENTINA. PERÍODO 2002-2011.
Maternal factors and weight of the newborn in pregnant adolescents of Salta-Capital. Argentina.
2002-2011 period.
Zimmer Sarmiento María del Carmen*, Oyes López Ontiveros Julio Cesar*.
* Consejo de Investigación de la Universidad Nacional de Salta. – IIENPo - Facultad de Ciencias de la
Salud. UNSa. Argentina.
Citation: Zimmer Sarmiento M.C., Oyes López Ontiveros J.C., (2020) Factores
maternos asociados al peso al nacer del recién nacido en embarazadas
adolescentes de Salta- Capital. Argentina. Años 2002-2011. Revista Salud
Pública y Nutrición, 19 (3), 1-7.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2020 Zimmer Sarmiento M.C., et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn19.3-1
Recibido: 16 de febrero 2020;
Aceptado: 06 de julio 2020
Email: zimmerm@unsa.edu.ar

�Factores maternos, embarazo adolescente, peso al nacer.

Artículo Original

FACTORES MATERNOS Y PESO DEL RECIÉN NACIDO EN EMBARAZADAS ADOLESCENTES EN
SALTA- CAPITAL. ARGENTINA. PERÍODO 2002-2011.
Zimmer Sarmiento María del Carmen*, Oyes López Ontiveros Julio Cesar*.
*Consejo de Investigación de la Universidad Nacional de Salta. – IIENPo - Facultad de Ciencias de la Salud. UNSa.
Argentina.

RESUMEN
Introducción. En Argentina, el embarazo adolescente es un problema de salud pública, con serias implicaciones en la salud y
nutrición del binomio madre-hijo. Objetivo: Caracterizar factores maternos de las embarazadas adolescentes y relacionarlos
con el peso del recién nacido. Material y Método: Se realizó un estudio descriptivo y correlacional en 9479 embarazadas
adolescentes y sus recién nacidos, asistidas en el Hospital Público Materno Infantil (HMI) de Salta, Capital. La fuente de
información fue la Hoja matriz de nacimientos del HPMI. Las variables estudiadas fueron: edad, estatura, estado nutricional
pregestacional, edad gestacional, control prenatal, nivel de instrucción de la embarazada y peso del recién nacido. Se estudió
la asociación o relación entre las variables cualitativas aplicando Ji cuadrado y para las variables cuantitativa T student o
ANOVA. Resultados: Se encontró asociación estadísticamente significativa entre los factores maternos estudiados y el peso
al nacer del recién nacido, a excepción de la edad de las adolescentes embarazadas (temprana y tardía). Conclusiones: Se
evidenció que el IMC pregestacional, edad gestacional, número de controles prenatales, semana de captación y nivel de
formación de las madres adolescentes se asocian al peso del recién nacido.
Palabras Clave: Factores maternos- Embarazo adolescente- Peso al nacer.

ABSTRACT
Introduction: In Argentina, adolescent pregnancy is a public health problem, with serious implications for the health and
nutrition of the mother-child relationship. Objective: To characterize some maternal factors of pregnant adolescents and to
relate them to the weight of the newborn. Material and method: A descriptive and correlational study was carried out in
9479 pregnant adolescents and their newborns, assisted at the Maternal and Child Public Hospital (HMI) of Salta, Capital. The
source of the information was the HPMI Birth Matrix Sheet. The variables studied were: age, height, pre-pregnancy nutritional
status, gestational age, prenatal control, educational level of the pregnant woman and weight of the newborn. The association
or relationship between the qualitative variables was studied applying Chi square and for the quantitative variables T student
or ANOVA. Results: A statistically significant association was found between the maternal factors studied and the birth
weight of the newborn, except for the age of pregnant adolescents (early and late). Conclusions: It was evidenced that the
pre-pregnancy BMI, gestational age, number of prenatal controls, week of uptake and education level of the adolescent
mothers of the new-borns are associated with the birth weight of the neonates.
Key words: Maternal factors- Adolescent pregnancy- Birth weight.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

1

�Factores maternos, embarazo adolescente, peso al nacer.

Introducción
La adolescencia, es una etapa caracterizada por
grandes cambios físicos, biológicos, sicológicos,
emocionales y sociales. Se entiende por adolescencia
a, “la etapa que transcurre entre los 10 y 19 años”,
incluyendo la adolescencia temprana o precoz (10 a
14 años) y la adolescencia tardía (15 a 19 años) (OPS,
UNFPA, UNICEF, 2018) (IRIS, OPS, 2018).
El embarazo en adolescentes es un problema de salud
pública por las consecuencias que trae aparejado en
el binomio madre-hijo. La tasa de fecundidad de
adolescentes en Argentina es una de las más elevadas
en América (62,8%) (Parra, 2018). Observándose en
el año 2017 que el 13,6% (94.079) del total de
nacidos vivos fueron de madres adolescentes. En el
último informe de estadísticas vitales de Argentina
de la Dirección de Estadística e Información para la
Salud de Argentina (DEIS) para el año 2018, se
observa que en Salta el 18,3 % de embarazos
correspondió a embarazadas adolescentes.
El embarazo adolescente se vincula a graves riesgos
para la salud, y a menor edad del embarazo mayores
pueden ser las complicaciones. En ese periodo, la
adolescente aún no ha cesado su crecimiento, lo que
incrementa el riesgo de déficit energético y de
nutrientes indispensables para un adecuado
crecimiento de la madre, una óptima ganancia de
peso en el embarazo, un buen desarrollo fetal y
adecuado peso del neonato (IRI, OPS, 2018).
Los efectos dañinos en el neonato pueden incluir
restricción del crecimiento intrauterino, bajo peso al
nacer, prematuridad y malformaciones. Además del
riesgo de prematuridad, el nacer antes de completar
las 37 semanas de gestación, trae consigo diversas
complicaciones médicas como retraso del
crecimiento, trastornos en los pulmones, retinopatía
y ceguera. La restricción del crecimiento intrauterino
no solo se debe a problemas en la madurez fisiológica
de la gestante sino también a trastornos patológicos
y/o emocionales.
Las muertes perinatales son 50% más altas entre los
bebés nacidos de madres de menos de 20 años, que
entre aquellos nacidos de madres entre 20 y 29 años.
Los recién nacidos de madres adolescentes tienen
mayor probabilidad de tener bajo peso al nacer, con
riesgos a largo plazo (OMS, 2011). La gestación
adolescente como causa del BPN puede explicarse

Artículo Original

por la competencia entre el feto y la madre por los
nutrientes, la malnutrición materna, la prematuridad,
factores de riesgo característicos de esta edad, como
el consumo de alcohol, sustancias psicoactivas,
cigarrillo e inadecuados hábitos de alimentación
(Restrepo-Mesa, 2014). Se ha demostrado por otro
lado que la implementación de programas de control
destinados
especialmente
a
adolescentes
embarazadas, mejoran el proceso del embarazo y del
producto de la gestación.
Los efectos nocivos en la salud del niño no se limitan
a la vida intrauterina y al momento del parto. Las
complicaciones dejan secuelas que se manifiestan en
etapas posteriores del desarrollo. Estos niños, son
más susceptibles a infecciones y a fallecer durante el
primer año de vida.
Diversos estudios han evidenciado mayor
prevalencia de embarazo adolescente en contextos de
pobreza, e inequidad social, lo que aumentarían la
probabilidad de que la madre y el feto en formación
padezcan graves complicaciones obstétricas (Reyes,
2014). En este contexto, el nivel de escolaridad de la
gestante suele ser inferior al de la población general,
con elevados índices de deserción escolar, pre y
postgestacional (Díaz, 2002), resultando en la
mayoría de estos casos serios problemas de tipo
socioeconómicos, con dificultad para conseguir
empleo, abandono de su pareja y finalmente mayor
pobreza en la población repercutiendo en el
desarrollo del capital humano y en la salud de las
futuras generaciones.
Esta investigación se planteó como objetivo
caracterizar algunos factores maternos (biológicos,
proceso de atención y sociales) de las embarazadas
adolescentes y relacionarlos con el peso del recién
nacido en la ciudad de Salta.
Material y Método
Se realizó un estudio descriptivo, y correlacional a
partir de datos obtenidos de la hoja matriz de
nacimiento del Hospital Público Materno Infantil
(HMI) de la ciudad de Salta, referente provincial,
ubicado al Norte de la República Argentina. En el
presente estudio se pretendió caracterizar a las
embarazadas adolescentes según algunos factores
biológicos, del proceso de atención y sociales, y
relacionarlos con el peso del recién nacido.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

2

�Factores maternos, embarazo adolescente, peso al nacer.

La población en estudio (9479), estuvo conformada
por todos los recién nacidos vivos con madres
adolescentes atendidos durante el período de enero
2002 a diciembre 2011, quedando incluidos los
recién nacidos con madres menor de 20 años de edad,
excluidos aquellos recién nacidos cuyas madres
tuviesen como residencia habitual otros municipios
de la provincia de Salta, otra provincia u otro país;
madres con embarazos gemelar; y eliminados
aquellos recién nacidos cuya hojas matrices de
nacimiento no contaban con la información de las
variables en estudio.
Para el análisis estadístico de las variables en estudio,
se aplicó estadística descriptiva y para conocer la
asociación entre los factores maternos y el peso del
recién nacido se utilizó Ji2 para las variables
cualitativas. Para el análisis cuantitativo a los fines
de comparar los factores maternos con las diferencias
de los promedios de peso de los recién nacidos, se
utilizó análisis de varianza (ANOVA) y T student.
Para el procesamiento de datos se utilizó el software
SPSS versión 21,0.
Las variables de estudio relacionadas con el recién
nacido:
• Peso: Bajo peso (&lt;2500 g), Peso Insuficiente
(2500-2999 g) y Peso Adecuado (≥ 3000 g) según la
clasificación de la OMS.
• Edad gestacional: Pretermino: menos de 37
semanas de gestación; A término de 37 - 41 semanas
y Postermino más de 41 semanas de gestación.
Variables relacionadas con las embarazadas
adolescentes:
• Edad materna (años): embarazadas adolescentes
precoz (10 a 14 años) y embarazadas tardías (15 a 19
años) (DEIS, 2018).
• Estatura (cm): en riesgo ≤ a 150 cm y sin riesgo
&gt;150 cm.
• IMC pregestacional (Kg/m2): Bajo peso (&lt;18,5),
Normal (18,5 a 24,9), Sobrepeso (25 a 29,9) y Obesa
(&gt;30).
• Números de controles prenatales: se clasifica en:
Adecuado: en mujeres con embarazos de bajo riesgo
se recomienda realizar 5 controles como mínimo y
con alto riesgo 9 controles como mínimo. (Fescina et
al, 2011).
Inadecuado: cuando no cumplimenta el número
mínimo de controles recomendado según
cronograma de controles.

Artículo Original

• Semana de captación. Según CLAP, 2011 (Fescina
et al, 2011), se clasifica en:
Precoz: cuando el primer control prenatal se realiza
hasta la 12 semana de gestación. Aceptable: cuando
el primer control se realiza entre la semana 13 a 20.
Tardía: cuando el primer control se realiza a partir de
la 21 semana.
• Nivel de formación alcanzado: entendiendo como
tal, al grado más alto completado dentro del nivel
más avanzado cursado (DEIS, 2018). Adecuado e
inadecuado.
Consideraciones éticas y legales: Se solicitó
autorización a la institución (HPMI), los datos fueron
brindados por la misma, resguardando la
confidencialidad de los mismos respetando las
consideraciones éticas y legales correspondientes.
Resultados
En la presente investigación se estudiaron 9479
recién nacidos de madres adolescentes, nacidos en el
HPMI de referencia de la provincia de Salta, en el
periodo 2002- 2011, la edad gestacional promedio al
momento del parto fue 38,94 semanas. Al analizar la
distribución de los recién nacidos, se observa que el
5,1% nació antes de las 37 semanas de gestación
(pretermino), el 94 % entre las 37 a 41 semanas de
gestación (a término) y el resto postermino con más
de 41 semanas de gestación, el peso promedio del RN
fue de 3211 gramos (DE ± 408 gramos), la mitad de
los recién nacidos presentaron más de 3200 gramos.
La edad promedio de las adolescentes fue de 17,6
(DE ± 1,3 años). El 92% de las adolescentes
embarazadas
correspondían
a
embarazadas
adolescentes tardía con edades entre 15 a 19 años,
mitad de las embarazadas estudiadas tenían más de
18 años de edad, con una edad mínima de 11 años y
una edad máxima de 19 años.
El 88,1% de las adolescentes embarazadas
presentaron talla superior a 155cm, el 66,3%
presentó peso normal, 23,7 % presento peso
insuficiente, 7,8% bajo peso, y el 2,2% tuvo alto peso
al nacer. Casi la cuarta parte de la población presento
peso insuficiente (2500g a 2999g) y sumado a estos
los bajos peso, ascienden el porcentaje en riesgo de
morbilidad y mortalidad de los recién nacidos a 31,5
%.El 26,2 % de las embarazadas iniciaron su
embarazo con malnutrición, su índice de masa
corporal pregestacional superior a lo normal fue en
promedio de 16,2 % y 12,2% con bajo peso, se

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

3

�Factores maternos, embarazo adolescente, peso al nacer.

observó que el mayor porcentaje de madres con bajo
peso se encontraron entre las edades de 10 a 14 años
mientras que la malnutrición por exceso se presentó
en embarazadas de 15 a 19 años. El 34,8% de las
embarazadas iniciaron su control prenatal luego de
las 21 semanas de gestación predominando en este
grupo las embarazadas adolescentes precoces, lo que
muestra la necesidad de promover la captación
temprana. El número de control prenatal, se evaluó
con las normas vigentes en el periodo de estudio
(mínimo hasta 5 controles), encontrando solo un 65,2
% con control prenatal adecuado. La mitad de las
embarazadas controladas cumplieron con más de 5
controles. El nivel de formación alcanzado fue
inadecuado en un 42,5% en las adolescentes
embarazadas siendo más crítica esta situación en la
adolescencia tardía, con una inadecuación del 43,6%
(ver tabla 1).
Tabla N° 1 Distribución porcentual de características del recién nacido y de las
embarazadas adolescentes. Salta. Período, 2002-2011.
Variable

Artículo Original

Este hecho se pone de manifiesto, al analizar ambas
variables, observándose que la mayor proporción de
recién nacidos con bajo peso son producto de
embarazos de adolescentes con baja talla, bajo peso,
edad gestacional menor de 37 semanas, con número
de controles prenatales inadecuados, que fueron
captadas tardíamente y con un nivel de formación
inadecuado. Los porcentajes de estas variables
disminuyen en forma indirectamente proporcional al
peso de nacimiento.
Si bien, no hubo asociación entre las edades de la
madre y el peso al nacer, se observa en las
adolescentes precoces una ligera tendencia a
disminuir el porcentaje a medida que aumenta el peso
al nacer, siendo mayores los porcentajes de
embarazadas adolescentes precoz en los recién
nacidos de bajo peso y peso insuficiente, mientras
que en el alto peso fue mayor en las embarazadas
adolescentes tardía. Se relacionó además la edad de
las embarazadas con la edad gestacional del recién
nacido y se encontró una asociación estadísticamente
significativa (p=0,004). El 7,5% de los recién
nacidos de embarazadas precoces fueron prematuros
(Ver tabla 2).

Categoría
Pretermino
A termino
Postermino

N°
480
8909
90

%
5,1
94,0
0,9

Peso al Nacer

Bajo peso
Peso insuficiente
Normal
Alto peso

738
2248
6280
213

7,8
23,7
66,3
2,2

Edad materna

Adolescente precoz
Adolescente tardía

755
8724

8,0
92

Estatura materna

≤150cm
&gt;150cm

1126
8353

11,9
88,1

Bajo peso
Normal
Sobrepeso
Obesidad

1033
6069
1206
170

12,2
71,6
14,2
2,0

Tardía
Intermedia
Precoz

3302
3471
2706

34,8
36,6
28,5

Inadecuado
Adecuado

3302
6176

34,8
65,2

N de controles
prenatales*

Inadecuado
Nivel de formación alcanzado
Adecuado

4031
5448

42,5
57,5

Semana de
captación*

Edad gestacional

IMC pregestacional

Semana de captación

N de controles prenatales

Fuente: Elaboración propia con datos obtenidos de HPMI de Salta Argentina.
2002-2011

Tabla 2. Distribución porcentual de características maternas de embarazadas adolescentes y del RN según
peso al nacer. Salta. Años 2002-2011

Variable

Edad materna

Categoría

Adolescente
Precoz
Adolescente
Tardía

Bajo peso
N
%

Peso
N

Peso al nacer
Normal
%
N
%

Alto peso
N
%

71

9.6

195

8.7

477

7.6

12

5.6

667

90.4

2053

91.3

5803

92.4

201

94.4

Estatura materna*

&lt;150cm
&gt;150cm

128
610

17.3
82.7

338
1910

15
85

654
5626

10.4
89.6

6
207

2.8
97.2

IMC pregestacional*

Bajo peso
Normal
Sobrepeso
Obesidad

137
431
74
14

20.9
65.7
11.3
2.1

312
1416
220
26

15.8
71.7
11.1
1.4

576
4085
873
115

10.2
72.3
15.5
2.1

8
137
39
15

4
68.8
19.6
7.5

Edad gestacional*

Pretermino
A termino
Postermino

384
351
3

52
47.6
0.4

90
2150
8

4
95.6
0.4

6
6200
74

0.1
98.7
1.2

0
208
5

0
97.7
2.3

Nivel de Formación
alcanzado*

Adecuado

336

45.5

1405

62.5

4274

68.1

161

75.6

Inadecuado

402

54.5

843

37.5

2005

31.9

52

24.4

Tardío
Intermedio
Precoz

402
231
105

54.5
31.3
14.2

843
814
591

37.5
36.2
26.3

2005
2340
1935

31.9
37.3
30.8

52
86
75

24.4
40.4
35.2

Inadecuado

565

76.6

1047

46.6

2340

37.1

79

37.1

Adecuado

173

23.4

1201

53.4

3940

62.7

134

62.9

Fuente: Sistema Informatico Perinatal. Hospital Publico Materno Infantil. Salta. Argentina.

Al analizar la asociación entre los factores maternos
y la clasificación del peso del recién nacido, se
encontró asociación con todas las variables maternas
(p=0,00) excepto con la edad materna precoz y
tardía.

N=9479
p&lt;0.001

Al aplicar T de Student o ANOVA, según
corresponde en cada caso para comparar la diferencia
de medias del peso al nacer con las características
maternas, se encontró que las variables que

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

4

�Factores maternos, embarazo adolescente, peso al nacer.

presentaron diferencias significativas fueron: IMC
pregestacional, edad gestacional, número de
controles prenatales, semana de captación, nivel de
formación alcanzado. Evidenciando el IMC
pregestacional, que el bajo peso antes del embarazo
disminuye el peso al nacer en el recién nacido (Ver
tabla 3).
Tabla 3. Distribución de medias de peso al nacer según factores maternos y
del producto de la concepción en Salta-Capital. Argentina. Período 2002-2011.
Categoría

Variable

Peso al nacer
(Ẋ)

Edad de la madre 1

Adolescente Precoz
Adolescente tardía

3088.6
3154.0

Estatura materna1

&lt; 150 cm
&gt;150cm

3051.0
3162.2

IMC pregestacional*2

Bajo peso
Normal
Sobrepeso
Obesidad

3000.1
3163.5
3237.7
3831.3

Edad gestacional*2

Pretermino
A termino
Postermino

1955.3
3210.9
3388.3

N° de controles prenatales*1

Inadecuados
Adecuados

3050.2
3201.9

Semana de captación*2

Tardía
Intermedia
Precoz

3050.2
3169.5
3243.5

3045.5
Inadecuado
3225.6
Adecuado
3210.9
A termino
3388.3
Postérmino
Fuente: Elaboración propia con datos obtenidos del HPMI de Salta.
Argentina. 2002-2011.
* p &lt; 0.001
1. ANOVA
2. T Student
Nivel de formación alcanzado*1

Discusión
Si bien en esta investigación, no se encontró
asociación estadísticamente significativa entre la
edad materna y el peso al nacer, existen estudios
recientes que afirman que las madres adolescentes
constituyen un grupo de riesgo asociado al desarrollo
de bajo peso al nacer con una edad media materna de
17,7 años (Jiménez, 2017). Sin embargo, la mayor
proporción de adolescentes embarazadas con bajo
peso pregestacional que se encontraron en el grupo
etareo de 15 años o menos (8%), superó en un 4% al
grupo de adolescentes tardías. Esta cifra de 8%,
supera ampliamente al promedio nacional en
Argentina (2,64%) (UNICEF, 2019). Según Bojanini
(2004), la probabilidad de morir por eventos
relacionados con la reproducción es dos veces mayor
cuando la adolescente está entre los 15 y los 19 años,

Artículo Original

pero es seis veces mayor cuando es menor de 15
años, por lo que el porcentaje encontrado a nivel
local a pesar de no encontrar una asociación
estadística debe ser atendido por los mayores riesgos
en salud y nutrición que ocasionan los embarazos a
tan corta edad (Restrepo-Mesa, 2014). La OMS
informa que el 90% de los embarazos en
adolescentes ocurren en países de bajos y medianos
ingresos, el porcentaje más alto a nivel mundial es en
África con un 18,8% (IC 95%: 16,7,20,9) (Getachew
Mulu Kassa, 2018)
El 11,9% de las adolescentes estudiadas presentaron
retraso en talla o riesgo de talla baja para la edad, lo
que evidencia un pasado nutricional adverso que
condiciona el desarrollo de la gestación, que se pone
de manifiesto en los resultados de esta investigación
ya que el mayor porcentaje de embarazadas
adolescentes con baja talla dieron a luz recién
nacidos con bajo peso. Diferentes estudios, entre
ellos los realizados por Restrepo en Colombia,
demuestran que existe una asociación directa entre el
peso materno y el peso del recién nacido, similares
resultados se presentaron en este estudio en el que se
observó asociación estadística entre las variables
mencionadas, que se manifiestan en la mayor
proporción de embarazadas con bajo peso
pregestacional que presentan recién nacidos con bajo
peso al nacer, de allí, la necesidad de destacar la alta
proporción de embarazadas encontradas en este
estudio con bajo peso pregestacional (12,2%)
superior a lo observado por Gibbs y col. Resultados
similares encontró Ticona Rendón en Perú, el que
concluyó que los factores nutricionales de la madre
antes del embarazo, como peso inferior a 45 kg,
estatura menor a 1.50 m e IMC menor a 20 kg/m2
fueron los principales determinantes del bajo peso al
nacer.
En el presente estudio se encontró asociación entre el
número de controles prenatales menor a ocho y el
bajo peso del neonato.
Al analizar la semana de captación, en esta
investigación el 34,8% de las embarazadas
ingresaron después de la semana 12 al programa de
Control Prenatal, estos resultados son comparables
con los encontrados por Restrepo-Mesa, S. (2014) en
Colombia, en el cual 48,6% de las adolescentes
embarazadas ingresaron después del primer trimestre
al programa.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

5

�Factores maternos, embarazo adolescente, peso al nacer.

En esta investigación la mayor proporción de RN con
bajo peso al nacer se presentó en madres
adolescentes con nivel de instrucción inadecuado, las
adolescentes precoces con nivel educativo
inadecuado dieron a luz neonatos con 180,08 g.
menos que las adolescentes tardías, lo que contribuye
al círculo intergeneracional de la pobreza, limitando
las oportunidades laborales y un proyecto de vida
diferente al de la maternidad (Restrepo-Mesa, 2014).
Según Mendoza (2012), la escolaridad fue
significativamente menor en adolescentes que en
mujeres de 20-34 años (p&lt;0,05). con un promedio de
9 años de estudio. (Valencia, 2012). Un estudio de
metanálisis mostró en África que los adolescentes
con nivel educativo inadecuado tenían dos veces más
probabilidad de comenzar la maternidad en la
adolescencia que en edades superiores (Getachew
Mulu Kassa, 2018).
Conclusiones
Los hallazgos de este estudio indican que los factores
maternos estudiados: semana de captación o inicio de
control prenatal, la edad gestacional del RN, la
estatura de la madre, el IMC pregestacional, número
de controles prenatales y nivel de formación
alcanzado por la madre se asocian con el peso del
recién nacido. Los mismos se evidencian, sobre todo
en los recién nacidos que presentan bajo peso y
también en el peso insuficiente ya que ambos
presentan tendencias similares.
Esta realidad, demuestra la situación de riesgo en que
se encuentran las embarazadas adolescentes de Salta
Capital que seguramente van a impactar en el
crecimiento y desarrollo de los recién nacidos.
Las embarazadas adolescentes constituyen una
prioridad en la salud pública por ende deben ser
atendidas como tal en el sistema de salud debido a su
vulnerabilidad psicológica, económica y social.
Lamentablemente, en la práctica, las actividades se
reducen a la consulta prenatal (Restrepo-Mesa,
2014).
Agradecimientos
- Al Hospital Público Materno Infantil de la ciudad
de Salta-Capital, que nos brindó la base de datos
para realizar la investigación.

Artículo Original

-

Al Consejo de Investigación de la Universidad
Nacional de Salta, quien financió la
investigación.

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Artículo Original

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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

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Revista Salud Pública y Nutrición

ASOCIACIÓN ENTRE CONCENTRACIONES DE FERRITINA, CRP, sTFR Y HbA1c EN
SUJETOS CON Y SIN DM2.
ASSOCIATION BETWEEN CONCENTRATIONS OF FERRITIN, CRP, sTFR AND HbA1c IN SUBJECTS WITH
AND WITHOUT DM2.
Márquez Ibarra Adriana Alejandra1, González Ponce Ana María2.
1 Universidad Tecmilenio, Zapopan, Jalisco, México. 2 Universidad del Papaloapan, Tuxtepec,
Oaxaca, México.
Citation: Márquez Ibarra A.A., González Ponce A.M., (2020) Asociación entre
concentraciones de ferritina, CRP, sTFR y HbA1c en sujetos con y sin DM2.
Revista Salud Pública y Nutrición, 19 (3), 8-18.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2020 Márquez Ibarra A.A., et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn19.3-2
Recibido: 11 de mayo 2020;
Aceptado: 10 de agosto 2020
Email: aami27@hotmail.com

�Diabetes tipo 2, inflamación, proteína c- reactiva,
ferritina.

Artículo Original

ASOCIACIÓN ENTRE CONCENTRACIONES DE FERRITINA, CRP, sTFR Y HbA1c EN SUJETOS
CON Y SIN DM2.
Márquez Ibarra Adriana Alejandra1, González Ponce Ana María2.
1 Universidad Tecmilenio, Zapopan, Jalisco, México. 2 Universidad del Papaloapan, Tuxtepec, Oaxaca, México.

RESUMEN
Introducción. Se ha demostrado que existe un componente inflamatorio en la patogenia de la diabetes tipo 2 (DM2) y se ha
asociado con elevaciones en los niveles de ferritina sérica. Objetivo: Evaluar la asociación entre concentraciones séricas de
ferritina, CRP, receptores solubles de transferrina (sTfR) y hemoglobina glucosilada (HbA1c) en sujetos con y sin diabetes tipo
2. Material y Método: Estudio secundario, derivado de la ENSANUT 2006. Se analizaron concentraciones de ferritina, sTFR y
CRP (n=4578), se asoció HbA1c y ferritina (n=287), y variables como, índice de masa corporal (IMC), edad, sexo, tratamiento
actual para DM2, tabaquismo y consumo de alcohol. El análisis estadístico se realizó con modelos de regresión logística
múltiple y modelos de regresión lineal múltiple. Se consideró como significancia estadística un valor de p &lt;0.05 y la dirección
y magnitud de la asociación. Resultados: La posibilidad de tener DM2 se asoció con las concentraciones séricas de ferritina
y con las de CRP (p&lt;0.02). La ferritina se asoció de manera inversa con las de sTFR (β -0.91, p&lt;0.001). La HbA1c no se asoció
con la ferritina. Conclusiones: En mexicanos con DM2 la ferritina sérica es mayor que en sujetos con diabetes y su variabilidad
está explicada por indicadores del estatus de hierro y de inflamación.
Palabras Clave: Diabetes tipo 2, inflamación, proteína c- reactiva, ferritina.

ABSTRACT
Introduction: An inflammatory component has been shown to exist in the pathogenesis of type 2 diabetes (DM2) and has
been associated with elevations in serum ferritin levels. Objective: to evaluate the association between serum ferritin
concentrations, CRP, soluble transferrin receptors (sTfR) and glycosylated hemoglobin (HbA1c) in subjects with and without
type 2 diabetes. Material and method: Secondary study, derived from ENSANUT 2006. Concentrations of ferritin, sTFR and
CRP (n=4578) were analyzed, HbA1c and ferritin (n=287) were associated, and variables such as, body mass index (BMI), age,
sex, current treatment for DM2, smoking and alcohol consumption. Statistical analysis was performed with multiple logistic
regression models and multiple linear regression models. An association with a value of p &lt;0.05 was considered significant
and the direction and magnitude of the association. Results: The possibility of having DM2 was associated with serum ferritin
and CRP concentrations (p&lt;0.02). Ferritin was inversely associated with sTFR (β -0.91, p&lt;0.001). HbA1c was not associated
with ferritin. Conclusions: In Mexicans with DM2 serum ferritin is higher than in subjects with diabetes and its variability is
explained by indicators of iron status and inflammation.
Key words: Type 2 diabetes, inflammation, c-reactive protein, ferritin.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

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�Diabetes tipo 2, inflamación, proteína c- reactiva,
ferritina.

Introducción
La diabetes mellitus tipo 2 (DM2) es una causa
importante de morbimortalidad en el mundo. En
México la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición
de medio camino (ENSANUT-MC) (2016), encontró
que la prevalencia de diabetes en el país pasó de 9.2%
en 2012 a 9.4% en 2016, esto con base a diagnóstico
previo de la enfermedad. Las mujeres reportan
mayores valores (10.3%) que los hombres (8.4%).
Esta tendencia se observa tanto en localidades
urbanas como en rurales (9.5% en mujeres, 8.9% en
hombres) (Rojas et al., 2018).
La DM2 tiene una etiología multifactorial
incluyendo factores ambientales (dietéticos,
obesidad, tabaquismo, alcoholismo, sedentarismo,
etc.) y genéticos. Desde 1998 se ha documentado
evidencia epidemiológica de la asociación entre la
ferritina y DM2, en donde se ha evaluado la reserva
de hierro corporal como predictor de DM2,
encontrando que los hombres con concentraciones
elevadas de ferritina tienen más posibilidad de tener
DM2 en comparación con los hombres con bajos
niveles de ferritina, además se ha observado que la
ferritina sérica se asocia positivamente con las
concentraciones
de
insulina,
hemoglobina
glucosilada (HbA1c) y glucosa sérica en ayuno;
siendo más significativa en hombres. Los resultados
también han evidenciado que las personas con DM2
tienen una media de ferritina sérica mayor al
compararlos con grupos control y que tanto ferritina
como transferrina se asocian de manera
independiente con la aparición de hiperglucemia
(Canturk et al.,2003; Ford y Cogswell, 1999; Forouhi
et al., 2007; Fumeron, P’eanc, Pharmd y Balkau.,
2006; Jiang,2004; Salonen et al.,1998; Sharifi y
Sazandeh,2004). Sin embargo, los resultados de la
asociación entre la concentración de ferritina sérica y
el riesgo de diabetes tipo 2 en diversos tipos de
estudios, han sido inconsistentes. Varios de estos han
observado una asociación positiva; sin embargo, las
concentraciones de ferritina en el suero también
pueden reflejar una inflamación sistémica que
coexiste con la diabetes, más que concentraciones
altas de hierro, ya que las muestras de sangre se
recogen después del diagnóstico de diabetes. Jiang et
al., (2004) realizaron un estudio prospectivo de casos
y controles anidado dentro de la cohorte de
enfermeras, de las 32,826 mujeres que
proporcionaron muestras de sangre durante 19891990 y estaban libres de diabetes diagnosticada,

Artículo Original

enfermedad cardiovascular y cáncer, 698
desarrollaron diabetes durante los 10 años de
seguimiento. Los resultados señalaron que la
ferritina fue mayor (109 [105] contra 71.5 [68.7]
ng/mL en los controles; p &lt; 0.001) y la relación de
los sTfR era más baja (102 [205] contra 141 [340],
respectivamente; p &lt; = 0.01). Los RR a través de los
quintiles de los sTfR fue de 2.44 (IC 95%, 1.613.71), 1.00 (IC 95%, 0.64-1.56), 1.13 (IC 95%, 0.731.74), 0.99 (IC 95%, 0.64-1.53) y 1.00 (p = 0.01), por
lo tanto, la ferritina elevada y un cociente bajo de
sTfR, se puede asociar a un progresivo riesgo de
DM2 en mujeres sanas.
Jehn et al., (2007) en una cohorte anidada dentro del
estudio de riesgo de aterosclerosis en las
comunidades (ARIC), y con el objetivo de
determinar la asociación entre el nivel de ferritina en
plasma y el riesgo de DM2, encontraron que después
de ajustar por edad, sexo, estado menopáusico, etnia,
centro, tabaquismo e ingesta de alcohol, el RR para
DM2, comparando el quinto quintil de ferritina con
el primer quintil, fue 1.74 (IC 95%: 1.14- 2.65; p
&lt;0,001). Después de un ajuste adicional para el IMC
y los componentes del síndrome metabólico, el RR
fue de 0.81 (IC 95%: 0.49- 1.34; p= 0.87). En un
estudio anidado de casos y controles, los casos
tuvieron niveles de sTfR más altos (3.50 ± 0.07 vs
3.30 ± 0.06 mg / l; p = 0.03), pero los niveles de
ferritina no fueron estadísticamente diferentes. El OR
y el IC 95% para la incidencia de DM2 que comparó
los cuartiles más altos con los más bajos de sTfR fue
2.26 (1.37–4.01; p= 0.008). Los autores concluyeron
que los niveles de sTfR moderadamente elevados se
asocian con un mayor riesgo de DM2 entre las
personas
con
sobrepeso
y
obesidad
(Rajpathak,2009). Sun, et al., (2013) en un estudio
prospectivo cuyo objetivo fue investigar
prospectivamente la asociación ferritina-diabetes, se
midió ferritina plasmática, CRP, adiponectina y
glutamil transferasa (GGT), después de múltiples
ajustes, la asociación fue significativa con un RR de
DM2 de 1.90 (IC 95%: 1.37-2.65) al comparar el
quintil más alto con el más bajo de ferritina
específico por sexo. Además, en este mismo estudio,
se incluyeron 9 estudios adicionales. El RR agrupado
fue 1,60 (IC 95%: 1.25- 2.04) al comparar la
categoría más alta con la más baja de ferritina con
una heterogeneidad moderada (I (2) = 49.0%; p=
0.03), en este metaanálisis se detectó una relación
lineal significativa dosis-respuesta.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

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�Diabetes tipo 2, inflamación, proteína c- reactiva,
ferritina.

La plausibilidad biológica hasta ahora propuesta
pone de manifiesto que el metabolismo de la insulina
se afecta con el aumento de las reservas de hierro, lo
que conduce a la hiperinsulinemia periférica. De
hecho, la anormalidad inicial y más común
observada en condiciones de sobrecarga de hierro es
la resistencia a la insulina en el hígado, así mismo el
estrés oxidativo induce resistencia a la insulina, al
disminuir su internalización y al aumentar la síntesis
de ferritina. (Fernández-Real, López-Bermejo y
Ricart, 2002). La ferritina actúa como mediador
inflamatorio al activar la proteína quinasa activadora
de mitogénesis (MAPK) y el factor nuclear kappabeta (FN-κβ), que junto con una serie de reacciones
con especies reactivas de oxígeno (ROS) activan la
muerte celular programada y la respuesta
inflamatoria (Carrillo, Peña y Zepeda, 2015).
Ma (2018) en su trabajo concluyo que los niveles
elevados de ferritina sérica se asociaron con medidas
sustitutivas de la resistencia a la insulina entre los
hombres de mediana edad y ancianos y las mujeres
posmenopáusicas, pero no en las mujeres
premenopáusicas.
En la revisión realizada por Swaminathan et al.
(2002), se concluyó que la sobrecarga de hierro no es
un requisito previo para que intervenga en la diabetes
y sus complicaciones.
Así mismo, Eshed, Elis y Lishner (2001) en una
revisión crítica sobre la asociación entre DM2,
resistencia a la insulina, control glucémico,
complicaciones diabéticas e hiperferritinemia,
encontró que la concentración de ferritina en plasma
se correlaciona positivamente con la resistencia a la
insulina y con el riesgo de presentar DM2, pero la
sobrecarga de hierro sustancial no es una
característica típica de la DM2, y que por lo tanto no
hay correlación entre el nivel de ferritina en plasma
y el control glucémico o las complicaciones
microangiopáticas diabéticas.
En otra revisión realizada por Pickup (2004), se
encontraron resultados contradictorios, y concluye
que se necesita más investigación para confirmar y
aclarar en qué medida la inflamación en la diabetes
tipo 2 es una anormalidad primaria o parcialmente
secundaria a hiperglucemia, obesidad, aterosclerosis
u otras características comunes de la enfermedad.

Artículo Original

El significado de esta asociación no está claramente
definido por lo cual, el presente estudio tuvo como
objetivo evaluar la asociación entre concentraciones
séricas de ferritina, CRP, receptores solubles de
transferrina (ya que es necesario saber si la mayor
variabilidad de su concentración de debe per se al
estatus de hierro) y hemoglobina glucosilada
(HbA1c) en sujetos con y sin diabetes tipo 2.
Material y Método
Diseño y población de estudio:
El presente es un estudio transversal, que constituye
un análisis secundario de la base de datos de adultos
&gt;20 años, de ambos sexos, de la Encuesta Nacional
de Salud y Nutrición (ENSANUT,2006). Esta
encuesta tuvo un diseño muestral probabilístico,
polietápico, estratificado y por conglomerados, para
mayores detalles se puede consultar la metodología
de esta (ENSANUT,2006). El protocolo fue
aprobado por las comisiones de Ética, Investigación
y Bioseguridad del Instituto Nacional de Salud
Pública (INSP).
Los datos utilizados en el estudio se derivaron de la
submuestra de 6350 sueros seleccionados al azar de
12,633 muestras de suero disponibles, los análisis se
realizan de forma individual.
El cálculo del tamaño de la submuestra general de la
ENSANUT 2006 se basó en los siguientes supuestos:
detectar una prevalencia del 8.2% de diabetes, con un
nivel de confianza del 95%, con una tasa de no
respuesta del 20% y un efecto de diseño de 1.7
(basado en estimaciones de la Encuesta Nacional de
Nutrición 1999 y la Encuesta Nacional de Salud
2000), la submuestra se calculó originalmente para
que fuera representativa a nivel nacional y de las
cuatro regiones geográficas de México, es decir
Norte, Centro, Centro-Oeste, Sur-Sureste.
Para este estudio se consideró la submuestra original
de la ENSANUT 2006 y se incluyeron los sujetos que
tuvieran disponibles todas las variables de interés:
concentraciones de ferritina, sTFR, CRP (n=4578)
independientemente de la presencia o ausencia de
DM2, es decir, se consideraron todos los adultos ≥ 20
años con las variables de interés en la base de datos;
se realizó como ejercicio el cálculo de muestra para
verificar cumplir con datos suficientes, para el primer
análisis (asociación ferritina y la presencia de DM2)
se llevó a cabo el cálculo de tamaño de muestra para

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

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�Diabetes tipo 2, inflamación, proteína c- reactiva,
ferritina.

Artículo Original

diferencias de medias para grupos con y sin diabetes,
estratificando por sexo, tomando como referencia la
investigación (Forouhi et al.,2007) y considerando el
efecto de diseño (DEF) de la ENSANUT, estimando
un efecto pequeño y usando el comando sampsi del
programa Stata, se obtuvo como máximo una n=2125
y para el segundo y tercer análisis se realizó cálculo
del poder estadístico para regresión lineal,
considerando varios escenarios con distintas r2, y
utilizando el comando powerreg, obteniendo como
máximo una n de 800; por lo tanto fue viable tomar
los 4,578 datos disponibles como muestra.

con la ayuda de taras u objetos con peso conocido.
Para la medición de la talla se utilizó un estadímetro
marca (Dynatop, México, D.F.) con capacidad de 2
m y una precisión de 1mm. Los encuestadores
fueron previamente estandarizados y capacitados
para las mediciones de acuerdo con las técnicas
descritas en el manual de procedimientos para
proyectos de nutrición del Instituto Nacional de
Salud Pública (INSP) (Shamah-Levy, VillalpandoHernández y Rivera-Dommarco, 2006). El índice de
masa corporal (IMC) fue calculado a partir del peso
y la talla: peso (kg)/talla (m2) (OMS,2000).

Para el análisis de la asociación entre hemoglobina
glucosilada (HbA1c) y las concentraciones séricas de
ferritina, la muestra es no probabilística, limitándose
a solo 287 sujetos de los 1,099 que tenían un
diagnóstico previo de DM2 hecho por un médico
contaban con determinaciones simultaneas de
HbA1c y ferritina (Villalpando, 2010).

Variables bioquímicas:
Para medir las variables bioquímicas se tomaron
muestras sanguíneas (Twetz,1999) de manera
aleatorizada en 30% de los 45,446 sujetos mayores
de 20 años incluidos en la encuesta. Los sujetos
fueron citados a la toma de muestras en condiciones
de ayuno; en todos los casos se registró el tiempo de
la última comida y el 91.3% declararon haber tenido
más de 8 horas de ayuno.

Se excluyeron del análisis a sujetos con niveles de
ferritina ≥1000 ng/ml, aquellos que auto reportaron
transfusiones o donaciones de sangre en el último
año, mujeres embarazadas y en estado de lactancia,
los criterios de no inclusión fueron datos
insuficientes de todas las variables de interés en la
base de datos o que presentaran errores en su captura.
Medición y definición de las variables.
Variables socioeconómicas y clínicas:
Para fines de esta investigación se utilizaron datos
obtenidos de los cuestionarios sociodemográfico y de
salud de adultos &gt; 20 años, aplicado en la ENSANUT
(Shamah-Levy, Villalpando-Hernández y RiveraDommarco, 2007).
Las variables extraídas de estos cuestionarios fueron
edad (años), sexo, tratamiento actual para la DM2
(insulina, hipoglucemiantes, ambos o ninguno),
tabaquismo, definido como haber fumado por lo
menos 100 cigarros en el último año y estratificado,
no, si o nunca y además el consumo de alcohol
actual, clasificado como nunca, diario, semanal,
mensual u ocasional.
Antropometría:
Para la medición del peso corporal se utilizaron
balanzas electrónicas marca Tanita con una precisión
de 100 g, su funcionamiento y calibración se verificó

Las concentraciones de HbA1c se determinaron por
método inmuno colorimétrico en sangre total en un
autoanalizador marca PRESTIGE 24i (Niigata,
Japón), con un intervalo de medición de 2.0-16.0 %
y un coeficiente de variación (CV) del 5%. Las
determinaciones de sTFR y ferritina sérica se
realizaron por el método de ELISA (Behring,
Maburg, Alemania), usando un autoanalizador BN100 con un intervalo de medición para ferritina de 2640 ng/mL y para sTFR de 0.14-8.80 mg/L, con un
CV para sTFR del 5% y 1.54% para ferritina. La CRP
se determinó por nefelometría, usando anticuerpos
monoclonales de alta sensibilidad en un nefelómetro
marca (Behring, Maburg, Alemania), con un
intervalo de medición de 0.17-220 mg /L y un CV del
5.29%. Las concentraciones de glucosa se midieron
en suero usando el método automatizado de glucosa
oxidasa en un autoanalizador marca PRESTIGE 24i,
(Niigata, Japón) con un CV del 5%. Los niveles de
hierro sérico se midieron en un espectrómetro de
emisión óptica de plasma por acoplamiento inductivo
(ICP-OES) marca Vista PRO-CCD- simultaneous
(Mulgrave, Victoria, Australia) con un rango de
medición de 10-400 µg/L y un CV del 5%
(Twetz,1999).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

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�Diabetes tipo 2, inflamación, proteína c- reactiva,
ferritina.

Definición de Diabetes:
1.-Sujetos que declararan haber tenido un
diagnóstico previo de DM2 establecido por un
médico los cuales fueron denominados “diagnóstico
previo”.
2.- Sujetos cuya concentración de glucosa en la
muestra de sangre en ayunas fuera ≥ 126 mg / dL,
denominados como “hallazgo de la encuesta”.
Análisis estadístico:
Se realizó un análisis descriptivo de las variables,
usando medias e intervalos de confianza (IC) al 95%,
para las variables continuas y distribución de
frecuencias para las variables categóricas. Se
valoraron
los
supuestos
de
normalidad,
homocedasticidad, colinealidad y bondad de ajuste.
La ferritina, CRP, hierro sérico y sTFR no se
distribuyeron normalmente según la prueba Shapiro
Will, por lo cual se realizó una transformación
logarítmica, expresando los resultados post análisis
como antilogarítmos. Se consideró como
significativa una asociación con un valor de p &lt;0.05
y los IC de cada OR.
Es importante señalar que este estudio indaga sobre
varios puntos a considerar por lo tanto se construyen
varios modelos en los cuales las variables
dependientes e independientes difieren.
1.-Para evaluar la asociación entre DM2 y ferritina se
construyeron modelos de regresión logística
múltiple, considerando como variable dependiente la
ausencia o presencia de DM2 y como variable
independiente la distribución en quintiles de
ferritina, los modelos se ajustaron por CRP, IMC,
edad, sexo, consumo de alcohol y tabaco.
2.-Para evaluar las asociaciones entre ferritina y CRP
y, entre ferritina y sTFR (en el entendido que sTFR
es la única variable disponible sobre el estado de
hierro para el análisis y esto corroboraría que los
cambios en ferritina se ven reflejados en los
receptores) se construyeron modelos de regresión
lineal múltiple, introduciendo como variable
dependiente el logaritmo de ferritina como escala
continua y como variables independientes
alternativamente el logaritmo de CRP o el logaritmo
de sTFR como variable continua, los modelos se
ajustaron por sexo, edad, IMC, DM2, consumo de
alcohol y tabaco. Se estimaron los coeficientes
estandarizados para valorar la aportación de cada
variable independiente sobre la variable dependiente.

Artículo Original

3.-Para estimar la asociación entre ferritina y HbA1c
se realizaron modelos de regresión lineal múltiple,
considerando como variable dependiente el
logaritmo de ferritina como variable continua y como
variable independiente las concentraciones de
HbA1c como variable continua, los modelos se
ajustaron por IMC, edad, sexo, consumo de alcohol
y tabaco, sTFR, CRP, hierro, tratamiento médico
DM2.
Fue considerada como significativa una asociación
con un valor de p &lt;0.05 para los efectos principales.
Para el análisis estadístico se utilizó el programa
estadístico Stata considerando el ajuste del diseño de
la ENSANUT, utilizando el módulo svy con
excepción del análisis de asociación entre ferritina y
Hb1Ac.
Resultados
1.-Comparaciones bivariadas
Las características de la población de estudio se
presentan en la tabla 1, según las pruebas t student y
X2. La media geométrica de las concentraciones de
ferritina (80.1 ng/mL vs. 49.6 ng/mL p&lt;0.0001) y de
CRP (3.34 mg/L vs 2.03 mg/L p&lt;0.0001) fueron
significativamente mayores en el grupo con DM2 en
comparación con el grupo sin diabetes,
respectivamente; mientras que las medias de las
concentraciones
de
sTFR
no
fueron
significativamente diferentes entre grupos.
La media del IMC fue significativamente mayor en
el grupo con DM2 (28.77 kg/m2) en comparación al
grupo sin DM2 (27.54 kg/m2 p&lt;0.002).

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�Diabetes tipo 2, inflamación, proteína c- reactiva,
ferritina.

Tabla 1. Características generales de la muestra de sujetos con diabetes
mellitus tipo 2 y sin diabetes.
Diabeticos tipo 2
(n=397)
N
%

No diabéticos
(n=4181)
n
%

Edad (años)
20-40***
41-60***
61-90***

52
190
155

13
48
39

2300
1296
585

55
31
14

Sexo
Hombre
Mujer

179
218

45
55

1923
2258

46
54

Tabaquismo+
No
Sí**
Nunca*

44
151
202

11
38
51

543
1129
2509

13
27
60

Consumo de
alcohol**
Nunca
Diario*
Semanal
Mensual
Ocasional

186
20
44
12
135

47
5
11
3
34

2132
84
460
209
1296

51
2
11
5
31

CRP (mg/L)***

397

Ferritina
(ng/ml)***

397

sTFR (mg/L)

397

(kg/m2)**

mantiene en el quintil 5, sugiriendo que existe un
valor crítico (Ver figura 1).
De la misma manera la probabilidad de ser diabético
se asoció con las concentraciones de CRP. Es decir,
por cada mg/L de CRP la probabilidad de ser
diabético aumenta 0.01 [OR.1.01(1.0-1.07)]. Así
mismo, por cada unidad más de IMC la posibilidad
de ser diabético aumenta 0.03 veces [OR.1.03(1.01.03)]; Las concentraciones de sTFR, el sexo y el
consumo de alcohol no mostraron ningún efecto
sobre la posibilidad de presentar DM2, por lo tanto,
no se muestra asociación (Ver tabla 3).

Tabla 2. Análisis de regresión logística de la asociación de ferritina y

Media
geométrica
IC (95%)

IMC

Artículo Original

397

3.34
(2.86-3.90)
80.08
(68.75-93.29)
2.89
(2.74-3.06)
28.77
(28.01-29.54)

Media
geométrica
IC (95%)

4181
4181
4181
4181

2.03
(1.93-2.14)
49.58
(46.40-52.99)
2.88
(2.83-2.93)
27.54
(27.30-27.78)

+ Consumo de 100 cigarros en el último año, ** Consumo de alcohol en el
último año. CRP=Proteína c reactiva, sTFR= Receptores solubles de
transferrina, IMC= Índice de masa corporal, IC= Intervalo de confianza.
* p &lt; 0.05
** p &lt; 0.01
***p &lt; 0.001

Quintil 1

Media de
ferritina
ng/ml
9.58

Quintil 2

33.05

7.3

Quintil 3

65.94

8.3

Quintil 4

112.9

14.4

Quintil 5

247.43

15.7

Quintiles de
Ferritina

% sujetos
con DT2
5.7

OR (IC 95%) OR (IC95%) OR (IC 95%)
Modelo 1
1
1.14
(.63-2-06)
1.16
(.64-2.11)
2.05**
(1.07-3.92)
2.11***
(1.18-3.78)

Modelo 2
1
1.16
(.63-2.08)
1.16
(.64-2.11)
1.99**
(1.05-3.75)
2.02***
(1.13-3.6)

Modelo 3
1
1.16
(.65-2.07)
1.16
(.63-2.12)
1.96**
(1.04-3.71)
1.97**
(1.11-3.52)

Modelo 1 (ajustado por edad, sexo e índice de masa corporal). Modelo 2 (ajustado
por variables modelo 1 + consumo de alcohol y tabaquismo). Modelos 3 (ajustado
por variables modelo 2 + proteína c reactiva).OR=Razón de momios. IC= Intervalos de
confianza.
* n= 4,578
** p&lt;0.05
***p = 0.01

2.- Asociación entre diabetes, ferritina y CRP.
En el modelo de regresión logística multivariada, la
posibilidad de tener DM2 se asoció con las
concentraciones séricas de ferritina. Los sujetos en el
quintil 5 de ferritina tuvieron 2.11 veces más
posibilidades de presentar DM2 en comparación con
los sujetos del quintil 1, ajustando por IMC, sexo y
edad. Al ajustar por CRP, tabaquismo y consumo de
alcohol la atenuación de la asociación fue poca,
obteniendo que los sujetos en el quintil 5 de ferritina
tuvieron 1.97 veces más posibilidades de presentar
DM2 (O.R. 1.97(1.11-3.52)) (Ver tabla 2). El efecto
que se observa respecto a los quintiles refiere un
umbral, no habiendo asociación en el quintil 2 y 3
con respecto al quintil1, pero al pasar quintil 4 el OR
se duplica, existiendo una asociación, la cual se

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

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�Diabetes tipo 2, inflamación, proteína c- reactiva,
ferritina.

Artículo Original

Tabla 3. Regresión logística multivariada
teniendo como variable dependiente la
posibilidad de tener Diabetes tipo 2*
Variable
CRP**
IMC**
sTFR

OR (IC 95%)
1.01(1.0-1.07)
1.03(1.0-1.03)
1.02 (0.91-1.14)

Edad (años)
20-40
41-60***
61-90***

1
5.82 (3.54-9.55)
10.58 (6.27-17.84)

Sexo
Mujer
Hombre

1
0.65(0.40-1.06)
1

Tabaquismo
Si
No
Nunca

1.67(.99-2.83)
1.08(0.63-1.85)
1

Consumo de alcohol 2
Nunca
Diario
Semanal
Mensual
Ocasional

1
1.71 (0.62-4.96)
1.09 (0.55-2.13)
0.75 (0.23-2.48)
1.2(0.73-1.97)

1. Consumo de 100 cigarros en el último año, 2.
Consumo de alcohol en el último año,
CRP=Proteína c reactiva, sTFR= Receptores
solubles de transferrina, IMC= Índice de masa
corporal, IC= Intervalo de confianza, OR= Razón
de momios.
* n= 4,578
** p&lt;0.05
***p = 0.001

3.-Asociaciones entre ferritina, Proteína C reactiva y
sTfR.
En la regresión lineal múltiple se obtuvo un valor R2
de 0.23, lo cual explica solo una parte de la
variabilidad de la ferritina. En este sentido, las
concentraciones de sTFR (β -0.91, p&lt;0.001)
aportaron la mayor contribución a la variabilidad a
las concentraciones de ferritina, seguidas por la
variable sexo [(hombres)

(β0.78, p&lt;0.0001)],

posteriormente las edades de 61 a 90 años (β0.45,
p&lt;0.0001) y de 41 a 60 años (β0.29, p&lt;0.0001); y por
último la diabetes (β0.24 p&lt;0.007) y la CRP (β0.11,
p&lt;0.0001) (Ver tabla 4).

4.- Asociación entre ferritina y hemoglobina
glucosilada
Considerando el análisis sobre la asociación de estas
dos variables, ferritina como variable dependiente y
HbA1c como variable independiente. Se encontró en
esta muestra que la media de edad fue de 56.5 años,
IMC de 28.89 kg/m2, la distribución de mujeres fue
de 59.5% y de hombres 40.5%. El 6.6% tuvieron un
buen control glucémico (HbA1c &lt;7%), mientras que
el 93.4% tuvieron mal control glucémico (HbA1c
≥7%), la media de HbA1c fue de 10.2%. Las medias
geométricas de las variables bioquímicas fueron:
ferritina 90.7 ng/mL, sTFR 2.50 mg/L, hierro sérico
90.46 µg/dL y CRP 3.22 mg/L.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

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�Diabetes tipo 2, inflamación, proteína c- reactiva,
ferritina.

Las concentraciones de HbA1c no se asociaron
significativamente con las concentraciones de
ferritina en la regresión lineal [ Coeficiente β -0.022,
IC 95% (-.05, .01)] p=0.31.
Discusión.
En este estudio se confirmó que las concentraciones
medias de ferritina sérica son mayores en sujetos con
DM2 en comparación con sujetos sin diabetes, como
lo han encontrado varios estudios hechos en
poblaciones de distintos orígenes étnicos (Akter et
al.,2017; Canturk et al., 2003; Ford y Cogswell,
1999; Forouhi et al., 2007; Fumeron, P’eanc, Pharmd
y Balkau., 2006; Jiang,2004; Ma, 2018; Salonen et
al., 1998; Sharifi y Sazandeh, 2004).
Salonen et al., (1998) en su estudio de casos y
controles anidados en una cohorte realizada en
Finlandia con un seguimiento de 4 años, donde su
objetivo fue evaluar la acumulación de hierro en el
cuerpo como predictor de DM2, encontró que al
finalizar el estudio los hombres con concentraciones
elevadas de ferritina tuvieron un O.R.2.4 (I.C. 95%
1.03- 5.5, p=0.04), es decir 140% más posibilidades
de tener DM2 en comparación con los hombres con
bajos niveles de hierro. Ford et al., (1999) hicieron
un estudio transversal en Estados Unidos, para
examinar la relación entre la ferritina sérica y DM2,
la población de estudio fue 9486 adultos de ≥20 años
evaluados en la National Health and Nutrition
Examination Survey (NHANES; 1988-1994);
identificándose 4 categorías para DM2, utilizando
los criterios de la Organización Mundial de la Salud
(OMS): sin DM2, intolerancia a la glucosa, nuevo
diagnóstico de DM2 y diagnóstico previo. Para el
quintil más alto de ferritina el O.R. para nuevo
diagnóstico de DM2 fue de 4.94 (3.05-8.01) para
hombres y 3.61 (2.01-6.48) para mujeres después de
ajustar por edad, sexo, etnicidad, educación, IMC,
consumo de alcohol y CRP.
Asimismo, se ha demostrado que las concentraciones
de ferritina sérica se asocian a otros indicadores del
estado nutricio de hierro, como las concentraciones
de sTFR y de hierro sérico, demostrando que son las
variables con mayor contribución a la variabilidad de
las concentraciones de ferritina (sTFR: β-0.91). No
se demostró que la variabilidad de las
concentraciones de ferritina se asociase a los niveles
de HbA1c, a diferencia del estudio de Son (2019),

Artículo Original

donde encontró que los niveles de ferritina sérica de
los
pacientes
con
DM2
aumentaron
significativamente al aumentar niveles de HbA1c (p
&lt;0,01) y una fuerte correlación positiva entre los
niveles de ferritina sérica y HbA1c y niveles de
glucosa en sangre en ayunas (FBG) (p &lt;0.01).
Derivado a que la CRP y la ferritina son reactantes
de fase aguda (Horvat, 2020) ambos se aumentan en
presencia de un proceso inflamatorio; se sugiere que
la asociación que se demuestra en este estudio entre
un indicador de inflamación aguda y crónica como es
la CRP y la ferritina apunta que otra parte de la
variabilidad de las concentraciones de ferritina sérica
en diabéticos se debe al proceso inflamatorio crónico
de baja intensidad que ocurre en la diabetes y en la
obesidad (considerada en este estudio con el IMC) (
; O´Rourker, 2013;Van den Oever et al., 2010).
Diversos estudios epidemiológicos soportan el papel
de la inflamación en la patogénesis de la DM2, se ha
utilizado la CRP como indicador de inflamación y ha
sido un predictor independiente de DM2 en
diferentes poblaciones (Denghan, 2007; Doi, et al.,
2005; Hu, Meigs, Li, Rifai y Manson, 2004; Pradham
et al., 2001). Los mecanismos por los cuales las altas
concentraciones de ferritina pudieran asociarse con
la presencia de DM2 aún no son claros, se ha
postulado que un mayor depósito de hierro en el
hígado puede causar resistencia a la insulina,
interfiriendo con su capacidad de suprimir la
producción hepática de glucosa. El enlace entre
niveles altos de ferritina y presencia de inflamación
para asociarse con la DM2 podría estar determinada
al menos en parte, por la alta capacidad del hierro
para funcionar como un agente prooxidante sugiere
que puede generar radicales libres aumentando el
estrés oxidativo y con ello un mayor riesgo para
desarrollar DM2 (Forouhi et al.,2007). Es importante
señalar que este estudio muestra resultados
convincentes según lo referido por otros autores que
han evidenciado una asociación positiva entre
ferritina y DM2; sin embargo, la evidencia es
limitada a poblaciones europeas, asiáticas,
afroamericanas y americanas, en México fue el
primer estudio en mostrar estos datos provenientes de
una encuesta nacional. Dentro de las limitaciones de
este estudio están la falta de marcadores que
identifiquen a sujetos con Hemocromatosis
hereditaria, cuyo diagnóstico se basa en la existencia
de concentraciones extremadamente altas de ferritina
y de saturación de transferrina, además de excesivos

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

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�Diabetes tipo 2, inflamación, proteína c- reactiva,
ferritina.

depósitos de hierro en una biopsia hepática o bien la
identificación de polimorfismos del gen de HFE
(Pietrangelo, 2004a, 2010b). Con el propósito de
minimizar esta posibilidad se excluyó del análisis a
los sujetos con concentraciones de ferritina
≥1000ng/ml. En cuanto a la submuestra analizada
para determinar la asociación entre ferritina y HbA1c
el poder estadístico fue muy bajo del 25%, es muy
probable que esto se deba al tamaño de muestra tan
pequeño de sujetos con determinaciones simultaneas
de HbA1c y ferritina. Lo anterior sugiere que falta de
asociación podría deberse al bajo poder estadístico y
estar cometiendo un error tipo II; además dado el
diseño de este estudio es difícil interpretar las
asociaciones, así como su plausibilidad biológica,
para tal caso se deben realizar estudios longitudinales
que puedan observar los efectos.
Conclusiones
Este estudio muestra, que en sujetos mexicanos con
DM2 las concentraciones de ferritina sérica son
mayores que en sujetos sin diabetes y que la mayor
parte de su variabilidad está explicada por la
variación de los indicadores del estatus de hierro y de
inflamación (CRP). No se pudo establecer que la
HbA1c tenga impacto sobre las concentraciones de
ferritina. Es importante establecer que es necesario
realizar futuros estudios que ayuden a entender los
mecanismos implicados en estos eventos, como
estudios longitudinales que contemplen más
variables para tratar de explicar sus efectos sobre las
concentraciones de ferritina, además ensayos
clínicos que desarrollen intervenciones que permitan
establecer direccionalidad y posibles efectos de
variables sobre las concentraciones de ferritina.

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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

18

�R

E

S

P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

RELACIÓN DEL ÍNDICE CINTURA-ESTATURA (ICE) CON CIRCUNFERENCIA
CINTURA E ÍNDICE DE CINTURA CADERA COMO PREDICTOR PARA OBESIDAD Y
RIESGO METABÓLICO EN ADOLESCENTES DE SECUNDARIA.
RELATIONSHIP OF WAIST-HEIGHT RATIO (WHTR) WITH WAIST AND WAIST-HIP RATIO AS A PREDICTOR
FOR OBESITY AND METABOLIC RISK IN MIDDLE SCHOOL ADOLESCENTS.
Zermeño-Ugalde Pablo 1, Gallegos-García Verónica1, Castro Ramírez Raúl Arcadio2, Gaytán-Hernández
Darío1.
1 Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), México. 2 Instituto Tecnológico y de Estudios
Superiores de Monterrey (ITESM), México.
Citation: Zermeño-Ugalde P., Gallegos-García V., Castro Ramírez R.A.,
Gaytán-Hernández D., (2020 Relación del índice cintura-talla (ICT) con
cintura e Índice de Cintura Cadera como predictor para obesidad y riesgo
metabólico en adolescentes de secundaria". Revista Salud Pública y Nutrición,
19 (3), 19-27.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2020 Zermeño-Ugalde P., et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn19.3-3
Recibido: 29 de julio 2020;
Aceptado: 12 de septiembre 2020
Email: pablo.zermeno@uaslp.mx

�Índice Cintura-Estatura, Adolescentes, Obesidad.

Artículo Original

RELACIÓN DEL ÍNDICE CINTURA-ESTATURA (ICE) CON CIRCUNFERENCIA CINTURA E ÍNDICE
DE CINTURA CADERA COMO PREDICTOR PARA OBESIDAD Y RIESGO METABÓLICO EN
ADOLESCENTES DE SECUNDARIA.
Zermeño-Ugalde Pablo1, Gallegos-García Verónica1, Castro Ramírez Raúl Arcadio2, Gaytán-Hernández Darío1.
1 Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), México. 2 Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de
Monterrey (ITESM), México.

RESUMEN
Introducción. El sobrepeso y obesidad en adolescentes son un problema nutricional, el aumento en la prevalencia es
preocupante por los efectos adversos del exceso del peso en salud. El Índice Cintura-Estatura (ICE) ≥0.5 es aceptado como un
punto de corte universal y puede ser utilizado para predecir obesidad abdominal/riesgo cardiovascular. Objetivo: Identificar
el riesgo de obesidad/riesgo metabólico mediante ICE comparando las medidas antropométricas circunferencia cintura (CC.)
e Índice de Cintura Cadera (ICC.) en adolescentes. Material y Método: Se estudiaron 378 adolescentes de 11-17 años, se
diagnosticó obesidad abdominal con ICE ≥0.5. Se determinó sensibilidad, especificidad, valor predictivo positivo y negativo,
área bajo la curva e intervalo de confianza con base a ICE, CC. e ICC para detectar obesidad, comparándolos y determinar
mejor validez para diagnostico en adolescentes. Resultados: El ICE ≥0.5 se observó en 122 (32.7%) adolescentes con un
promedio de 0.47±0.07, siendo el predominio en género masculino con 63 (51.6%), difiriendo del género femenino con 59
(48.4%). Presentando ICE una sensibilidad del 95% y especificidad 77%. Conclusiones: El ICE ≥0.5 es una medida sensible
para identificar obesidad en adolescentes y encontrar relación con riesgo metabólico pudiendo ser utilizada de diagnóstico en
adolescentes.
Palabras Clave: Índice Cintura-Estatura, Adolescentes, Obesidad.

ABSTRACT
Introduction: Overweight and obesity in adolescents are a nutritional problem, the increase in the combined prevalence is
worrying due to the adverse effects of excess weight on health. The waist-height ratio (WHtR) ≥0.5 is accepted as a universal
cut-off point and can be used to predict abdominal obesity/cardiovascular risk. Objective: Identify the risk of
obesity/metabolic risk through WHtR comparing anthropometric measures waist circumference (WC.) and waist-hip ratio
(WHR). In adolescents. Material and method: 378 adolescents aged 11-17 years were studied, abdominal obesity was
diagnosed with a WHtR ≥0.5. Sensitivity, specificity, positive and negative predictive value, area under the curve and
confidence interval were determined based on WHtR, WC. and WHR. to detect obesity, comparing them and determining
better validity for diagnosis in adolescents. Results: The WHtR ≥0.5 was observed in 122 (32.7%) adolescents, with an average
of 0.47 ± 0.07, the predominance in the masculine gender being 63 (51.6%), differing from females with 59 (48.4 %). Presenting
in WHtR a sensitivity of 95% and specificity 77%. Conclusions: The WHtR ≥0.5 is a sensitive measure to identify obesity in
adolescents and find a relationship with metabolic risk and can be used as a diagnosis in adolescents.
Key words: Waist-height ratio, Adolescents, Obesity.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

19

�Índice Cintura-Estatura, Adolescentes, Obesidad.

Introducción
En México el sobrepeso y obesidad es un problema
nutricional en la población adolescente, el aumento
en la prevalencia combinada es preocupante, por los
efectos adversos del exceso de peso en la salud. La
prevalencia de hombres y mujeres adolescentes (12 a
19 años) según la ENSANUT 2018 (Encuesta
Nacional de Salud y Nutrición) de sobrepeso es de
23.8% y de obesidad 14.6% con total del 38.4%.
Siendo mayor en las mujeres en el total del sobrepeso
con obesidad con un 41.1% a diferencia de los
hombres con un 35.8%, con una prevalencia en San
Luis Potosí del 16.7% en obesidad (Encuesta
Nacional de Salud y Nutrición, 2018). En la
encuestan anterior, la ENSANUT 2016 se obtuvo
una prevalencia de sobrepeso con un 22.4% y de
obesidad de 13.9% (Morales, 2016) con un 36.3% a
nivel nacional. Para los adolescentes, el exceso de
peso mediante diagnóstico de obesidad y sobrepeso
en 2018 es mayor que la encuesta del 2016. Siendo
enfermedades que pueden prevenirse y/o
desarrollarse desde la infancia, resultando en un
problema de salud pública en México. Las mujeres
actualmente con base a la ENSANUT 2018 tienen
una prevalencia mayor tanto de sobrepeso (27%)
como de obesidad (14.1%) a diferencia de la
ENSANUT del 2016 con un sobrepeso de 26.4 % y
obesidad de 12.8%. Los hombres igualmente con
base a la ENSANUT 2018 tienen una prevalencia
mayor tanto de sobrepeso con un 20.7% y de
obesidad del 15.1% a diferencia de la ENSANUT del
2016 con sobrepeso de 18.5% y obesidad del 15%
(Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, 2018). Es
posible que, de mantenerse la tasa de aumento
registrada en los adolescentes (hombres y mujeres)
del 2018, en la próxima encuesta, el aumento en las
diferencias de prevalencias pueda ser mayor.
Se han descubierto diferentes factores de riesgo
causantes de enfermedades, la obesidad es una de
ellas (M. Muñoz, 2016). A pesar de la aparente
estabilización en el crecimiento de la prevalencia
combinada de sobrepeso y obesidad, es una de las
enfermedades con más altas tasas en el mundo, por
lo que se requiere redoblar esfuerzos en las
estrategias de prevención de sobrepeso y obesidad.
La obesidad es el exceso de grasa corporal, siendo un
problema de salud pública en países en vías de
desarrollo, así como en países desarrollados
(Williams, 2015). Se han establecido los marcadores
para determinar adiposidad como: circunferencia de

Artículo Original

cintura (CC.), Índice de cintura cadera (ICC.), Índice
de Masa Corporal y últimamente el Índice CinturaEstatura (Huamán, 2017), relacionados con
enfermedades y mortalidad. A pesar de la urgente
preocupación que la obesidad y el sobrepeso han
tenido desde 1980, los datos de todos los países
indican que la obesidad se ha convertido en una
epidemia mundial, desde 1970s, los datos de la
National Health and Nutrition Survey (NHANES)
revelan un crecimiento en la población adulta y joven
independientemente de la raza, etnia, género o edad.
El diagnóstico de la obesidad en la niñez y
adolescencia se realiza generalmente mediante el
Índice de Masa Corporal (IMC) en base a puntos de
corte para la edad y el género.
La adolescencia se refiere al periodo de desarrollo
entre la infancia y la adultez. La OMS (Organización
Mundial de la Salud) define como a los adolescentes
a los individuos entre la edad de 10 a 19 años y ellos
abarcan cerca del 20% de la población mundial
(Adesina, 2012). La obesidad en la niñez se ha
convertido en una epidemia global con una
importancia social y de salud en el mundo. Se estima
que 4 millones de muertes y 120 millones de
discapacidades a nivel mundial son atribuidas a un
Índice de Masa Corporal (IMC) elevado (Caballero,
2007). Estudios mencionan que la adolescencia sufre
una variedad de problemas de salud especialmente
aquellos con inadecuados hábitos alimentarios, como
la inadecuada calidad y cantidad de alimentos que
comen, siendo de las principales causas de problemas
de peso que usualmente pasan desapercibidas ya que
la evaluación del peso no se considera una prioridad
en la adolescencia como en los niños (Adesina,
2012). La obesidad en la infancia es de especial
preocupación dado su impacto en el desarrollo de
múltiples
condiciones,
está
incrementando
rápidamente y se ha asociado con la dislipidemia,
hipertensión y alteraciones de la glucosa (Carter,
2002). Especialmente los niños que tienen sobrepeso
son más propensos a padecer obesidad en edades
posteriores. De acuerdo a la Organización Mundial
de la Salud, 381 millones de niños menores de 20
años tienen sobrepeso u obesidad en el 2016. En las
últimas cuatro décadas la prevalencia del exceso de
peso en hombres y mujeres adolescentes se ha
incrementado substancialmente desde un 4 al 18%
(Power, 1997). Una encuesta realizada en una
escuela pública de Estados Unidos 78% reportaron
que su peso no era una preocupación seria de salud,

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

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�Índice Cintura-Estatura, Adolescentes, Obesidad.

aproximadamente un tercio de los encuestados tenían
con obesidad, dos tercios tenían sobrepeso (K. A.
Muñoz, 1997).
Las escuelas públicas son adecuados lugares para
encaminar los hábitos relacionados con el peso
además de una manera para concientizar a la
población joven (Kriemler, 2011). Algunas escuelas
han demostrado, mejorar la dieta, incrementar la
actividad física y disminuir la obesidad (Veugelers,
2005). Las intervenciones son especialmente
efectivas cuando se incluyen cambios en la
educación. Hay esfuerzos encaminados para
disminuir la obesidad que incluyen la alimentación,
la actividad física y las intervenciones en las escuelas
basadas en la población joven (Hoelscher, 2017)
En adolescentes la grasa abdominal o central
incrementa el riesgo metabólico (dislipidemia y
resistencia a la insulina) y complicaciones
cardiovasculares. Los índices predictivos incluyen
Índice de Cintura-Estatura, Circunferencia de
Cintura e Índice de Cintura Cadera (Sabah, 2014). La
circunferencia de cintura tiene alta sensibilidad y
especificidad para la medición de la grasa superior,
en personas jóvenes. Por lo tanto, es útil para
identificar el sobrepeso u obesidad y el riesgo a
desarrollar
complicaciones
metabólicas
(Bacopoulou, 2015). Lo mismo sucede con los
predictores de Índice de cintura talla y circunferencia
de cintura los cuales son mejores predictores. A pesar
de que la circunferencia de cintura es un buen
marcador para conocer la grasa central, se requieren
de tablas para la edad y el género en adolescentes
(Eun-Gyong, 2016). El IMC es un buen indicador del
exceso de adiposidad, sin embargo, por sí solo no
puede distinguir a los individuos con exceso de grasa
corporal de aquellos con elevada masa muscular y no
puede reflejar la distribución (S Yajnik, 2004). El
sobrepeso (P≥85) y obesidad (P≥95) en niños y
adolescentes (&lt;18 años) son diagnosticados
mediante los percentiles de IMC para la edad de la
Organización Mundial de la Salud (Rodea-Montero,
2014). Sin embargo, es debatible si el IMC y/o los
percentiles son predictores precisos para el síndrome
metabólico en niños y adolescentes, debido a que
reflejan el total de la obesidad.
El diagnóstico de sobrepeso u obesidad con base al
IMC no diferencia el reflejo de masa muscular y
masa grasa. Estudios han mostrado mayor asociación

Artículo Original

con la grasa intrabdominal, sin embargo, al no
considerar la talla, puede clasificar a las personas con
la misma circunferencia de cintura siendo alto o
bajos de estatura.
Se encuentran varios métodos de valoración de la
composición corporal siendo los más precisos, como
la
resonancia
magnética
o
tomografía
computarizada, sin embargo, no son comunes en la
práctica debido a su alto costo y a la exposición a la
radiación (Kooy, 1993).
Mientras que la distribución de grasa ha sido
considerada obesidad aterogénica, se ha puesto
atención en métodos que evalúen la obesidad central,
como el Índice Cintura-Estatura (ICE) que ha sido
propuesto como un buen predictor de distribución de
grasa
intrabodominal
o
visceral,
riesgo
cardiovascular y mortalidad (Ashwell, 2016; Sabah,
2014). El ICE fue por primera vez utilizado en el
estudio de Framingham (Kahn, 2005), propuesto
para niños y adolescentes, siendo uno de los más
comunes actualmente (Kelly, 2013). El ICE es un
método fácil de usar, replicar y de bajo costo
pudiendo ser realizado en individuos o una población
de personas, de ahí viene la importancia en su empleo
(Rodríguez, 2018) siendo buen predictor sobre la
morbilidad y mortalidad (Ashwell, 2014; Shen,
2017), el cual se ha llegado a recomendar como una
medida antropométrica sustituta por su gran
capacidad para identificar individuos con riesgos en
la salud independientemente del peso corporal
(Corrêa, 2019). Con base a ello se sugiere utilizar en
Índice de Cintura-Estatura (ICE), estudios han
mostrado que el punto de corte de ICE ≥0.5 es
aceptado como un punto de corte universal y puede
ser
utilizado
para
predecir
obesidad
abdominal/riesgo cardiovascular en personas
mayores de 6 años (Ashwell, 2005; Eun-Gyong,
2016; Taylor R., 2009).
No hay estudios suficientes en población mexicana
que reporten la relación entre el Índice CinturaEstatura con medidas antropométricas para la edad
en población adolescente mexicana. Por lo tanto, el
principal objetivo del estudio es identificar el riesgo
de obesidad/riesgo metabólico mediante Índice de
Cintura-Estatura
comparando
las
medidas
antropométricas Circunferencia de cintura e Índice
Cintura Cadera en población adolescente. En México
hay pocos estudios que evalúen en la población

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

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�Índice Cintura-Estatura, Adolescentes, Obesidad.

adolescente la asociación del Índice Cintura-Estatura
(ICE) con las medidas antropométricas (ICC y CC.)
como predictor para obesidad y riesgo metabólico.
Material y Método
El estudio está conformado por 378 adolescentes de
11-17 años, de una escuela secundaria de San Luis
Potosí, participando mediante una convocatoria
abierta a través de la escuela. Se realizó un estudio
cuantitativo,
correlacional,
transversal
y
observacional en estudiantes de ambos géneros,
citados en grupos según el salón del grado escolar de
1° grado, 2° y 3° de secundaria. Para el acceso a la
escuela se obtuvo mediante la autorización del
Director y Subdirector del plantel, solicitándose carta
de consentimiento firmada por el padre/tutor y el
adolescente a participar. Los criterios de inclusión
tomados en cuenta fueron los siguientes: todos los
estudiantes cuyos padres firmen y entreguen la carta
de consentimiento informado y asistan a la toma de
medidas y que cursen 1°grado, 2° y 3° de secundaria.
Los criterios de exclusión fueron los siguientes:
estudiantes que ya no se encuentren inscritos en el
periodo de estudio. Criterios de eliminación, los
adolescentes que por alguna razón no tengan las
mediciones antropométricas de: Peso, Talla,
Circunferencia de Cintura (CC.) y Circunferencia
Cadera (CCa.).
Se realizaron las mediciones dentro de un espacio
asignado dentro de la Institución, el cual se
proporcionó para adaptarse a realizar las medidas
antropométricas de manera individual (Peso, Talla,
CC. y CCa.), en el que se canalizo a los estudiantes
por grupos en el momento del receso para no
interrumpir con sus actividades académicas con una
duración aproximada de 5 minutos por alumno.
El estudio tuvo una duración de 4 meses en el
proceso de recolección de datos antropométricos por
Licenciados en Nutrición previamente capacitados y
estandarizados en la toma de medidas Peso, Talla,
CC., CCa. El peso se obtuvo en lo estudiantes
mediante basculas Tanita® Bc-568, sin zapatos en un
área adecuada para la toma de medidas
antropometricas, asignada por la institución en donde
se tuviera comodidad y mantuviera la privacidad de
los estudiantes; La talla en bipedestación sin zapatos
a través de estadímetros portátiles Seca® 213. Con la
medición de peso (kg) y talla (m2), se obtuvo como
resultado el Índice de masa corporal (IMC) para la

Artículo Original

edad utilizado en población adolescente, calculado
por la división del peso entre la talla al cuadrado en
donde se graficaron los resultados con los percentiles
de la Organización Mundial de la Salud según la
edad, para obtener el resultado del diagnóstico
nutricional usando los criterios establecidos por la
Organización Mundial de la Salud: siendo
normopeso: ≤84.9Percentil, sobrepeso: ≥85Percentil
y obesidad ≥95. La CC. y CCa. se obtuvieron con
cintas métricas Lufkin (metálica flexible con
precisión de 0.5 cm) en bipedestación entre el
momento de inhalación y exhalación del paciente,
obteniendo el ICC por medio de la división de CC.
(cm) y CCa. (cm). Mediante la medición de CC. y de
talla se obtuvo el ICE, obtenido mediante la división
de la cintura (cm) entre la estatura (cm), siendo ≥0.5
utilizado como punto de corte. el cual el resultado
servirá como medida predictora para detectar riesgo
cardiovascular.
Análisis estadístico. Se utilizó estadística
descriptiva, media, mediana, moda, mínimo,
máximo, rango de desviación estándar. Para la
evaluación de las variables de las medidas
antropométricas ICE comparado con CC., ICC. para
el diagnóstico de nutrición de IMC para la edad, se
utilizarán las pruebas estadísticas: correlación lineal
de Pearson, regresión lineal y Anova de una vía,
considerando 95% de confianza en todos los casos.
Se utilizó el software estadístico SPSS (Statistical
Product and Service Solutions) Versión 15. Una vez
finalizada la toma de medidas antropométricas en
toda la población se vacío la información en una base
de datos realizada en el programa de Microsoft Excel
y se analizó en el programa estadístico SPSS
entregando a la institución los resultados
individuales y generales de los estudiantes con una
plática informativa para generar conciencia del
diagnóstico nutricional de los estudiantes. Para la
sensibilidad, especificidad y valores predictivos los
resultados se registraron en una base de datos en el
programa Excel y fueron procesado en Software
estadístico R. Mediante el desarrollo de una
regresión logística se determinó la sensibilidad,
especificidad, valores predictivos para medir la
eficiencia del ICE, ICC. y la CC. para el diagnóstico
de obesidad. Se establecen como punto de corte un
50% como corte en la probabilidad que resultaba de
la regresión logística.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

22

�Índice Cintura-Estatura, Adolescentes, Obesidad.

Resultados
Se estudiaron 372 adolescentes entre 11 y 17 años de
edad (195 Masculinos y 177 Femeninos), el
promedio de edad fue de 13±.9 años con y sin
obesidad/riesgo metabólico mediante el ICE. La
distribución de acuerdo al estado nutricional según
IMC/edad por percentiles en adolescentes, se
encontró en sobrepeso (Percentil ≥85) con 46(12.3%)
adolescentes y con obesidad (Percentil ≥95) 99
(26.6%) dando un total de 145 (38.9%) adolescentes
con sobrepeso y obesidad por medio de los
percentiles de la OMS.
El ICE ≥0.5 se observó en 122 (32.7%) adolescentes
un promedio del ICE de 0.47±0.07, con predominio
en el género masculino con 63(51.6%) adolescentes,
a diferencia que en el género femenino se presentó
un ICE ≥0.5 en 59(48.4%) adolescentes. Según el
IMC/edad de sobrepeso y obesidad (percentil ≥85 y
≥95) se encontraron un 91% de los adolescentes
clasificados como obesidad/riesgo metabólico
mediante el ICE ≥0.5, y el 13.6% de los que
presentaron diagnóstico normal mediante IMC/edad
se encontraron con un ICC ≤0.49 (p&lt;0.01). En los
adolescentes masculinos con ICE ≥0.5 se
encontraron con CC ≥90cm el 34% y ≥102cm el
9.5%. En las adolescentes femeninas con un ICE
≥0.5 se encontró en CC. ≥80cm en el 40.6% y ≥88cm
en el 20.3%. En los adolescentes masculinos con un
ICE ≥0.5 se encontraron con un ICC ≥0.95 el 1.3%.
En las adolescentes femeninas con un ICE ≥0.5 se
encontraron con un ICC ≥0.86 el 3.2 %. ver tabla 1.

Artículo Original

Tabla 1. Índice Cintura-Estatura (ICE) con punto de
corte ≥0.5, según género, edad e IMC/edad.
ICT ≤0.49
N (%)

ICT≥0.5
N (%)

Total
N (%)

GÉNERO
Masculino
Femenino

132 (52.8)
118 (47.2)

63 (51.6)
59 (48.4)

195 (52.4)
177 (47.6)

EDAD
11-14 años
15-17 años

230 (92.0) 110 (90.2) 340 (91.4)
20 (8.0)
12 (9.8)
32 (8.6)

Variable

IMC/EDAD
Normopeso
(Percentil ≤84.9)
Sobrepeso y
Obesidad*
(Percentil ≥85)
CINTURA ATP III
Hombres*
≤101.9
≥102
Mujeres*
&lt;87.9
≥=88
ICC
Hombres*
≤0.94
≥0.95
Mujeres*
≤0.85
≥0.86
CINTURA OMS
Hombres*
≤89.9
≥90
Mujeres*
≤79.9
≥80

216 (86.4)

11 (9.0)

227 (61.0)

34 (13.6)

111 (91.0) 145(38.9%)

132 (100)
0 (0)

57 (90.5)
6 (9.5)

189 (96.9)
6 (3.1)

118 (100)
0 (0)

47 (79.7)
12 (20.3)

165 (93.2)
12 (6.8)

195 (52.4)
2 (0.5)

53(14.2)
5 (1.3)

248(66)
7(1.8)

114(30.6)
3(0.8)

35(9.4)
12 (3.2)

149(40)
15(4)

132(35)
0 (0)

30(8)
33(8.8)

160(43)
33(8.8)

118(31)
0

17(4.5)
42(11)

135(36)
42(11.2)

Fuente: Encuesta, Medición
p&lt;0.001

El ICE ≥0.5 en nuestra población mostró sensibilidad
mayor en la detección de obesidad con un 95%, el
ICC en hombres 94% y en mujeres 95%, en CC. se
mostró una sensibilidad en hombres del 97% y en
mujeres 93%. El área bajo la curva para obesidad fue:
En ICE de 0.94, ICC femenino 0.76, ICC masculino

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

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�Índice Cintura-Estatura, Adolescentes, Obesidad.

0.78, CC. masculino 0.95, CC. femenino 0.94. Ver
tabla 2.
Tabla 2. Índice Cintura-Estatura (ICE) como prueba diagnóstica para detectar obesidad
comparado con ICC y Circunferencia Cintura (CC.), en adolescentes de San Luis Potosí. n=372
Variables
ICT
Total

Punto de corte

P.Corte %Sens %Spec VPP VPN
IC-95%
ABC
0.5
95% 77% 86% 91% 0.84 - 0.91 0.94

ICC

Masculino Reg Log
Punto de corte
Femenino Punto de corte

0.9
0.95
0.86

94%
98%
95%

42% 70% 83% 0.66 - 0.79 0.78
13% 62% 83% 0.56 - 0.7
24% 68% 73% 0.6 - 0.75 0.76

Cintura

Masculino Reg Log
Punto de corte OMS.
Punto de corte ATP III.

78.5
90
102

97%
99%
100%

80% 88% 94% 0.85 - 0.94 0.95
40% 71% 97% 0.69 - 0.81
8% 61% 100% 0.55 - 0.69

Cintura

Femenino Reg Log
Punto de corte OMS.
Punto de corte ATP III.

77
80
88

93%
95%
100%

80% 89% 87% 0.82 - 0.92
56% 79% 88% 0.74 - 0.86 0.94
18% 67% 100% 0.62 - 0.76

Fuente: Encuesta, Medición
P. Corte: Punto de corte; % Sens: Sensibilidad; %Spec: Especificidad; VPP: valor predictivo positivo; VPN: valor
predictivo negativo; IC-95%: intervalo de confianza; ABC: Área bajo la curva

Discusión.
Nuestros
resultados
demuestran
que,
en
adolescentes, un ICE igual o superior a 0.5, puede ser
un indicador útil para identificar obesidad, además
por ser un punto de corte que es aplicable para ambos
géneros y todos los grupos de edad,
independientemente de la etnia, hace fácilmente su
aplicación e interpretación (Vieira, 2018). Al
comparar nuestros resultados frente a los del ICC y a
la CC., se demostró que ICE tuvo una sensibilidad
similar a la variable de CC. con los cortes
establecidos por el modelo de Regresión logística. La
especificidad es mayor para la variable de CC.,
aunque la diferencia no fue significativa. Además,
los cortes de probabilidad en la literatura (WHO,
2008) que podemos encontrar para CC. del ICC y
CC., resultaron con menos asertividad con aquellos
encontrados mediante la regresión logística, como el
corte de 0.95 ICC tiene un intervalo de confianza casi
10 puntos menor que el 0.90 que se concluyó
mediante el algoritmo.
El síndrome metabólico se refiere a la presencia de
varios factores de riesgo cardiovascular, como lo es
la obesidad, adiposidad visceral, etc. (Huang, 2009),
el ICE se relaciona con el síndrome metabólico como
le menciona Yang en su estudio (Yang, 2017),
reportándose en nuestro estudio un punto de corte
para ICE de ≥0.50 con un 95% de sensibilidad, 77%
de especificidad para el diagnóstico de obesidad
siendo buen predictor, similar a los resultados de
Arnaiz y col. encontrando una sensibilidad del 72%,
especificidad del 70% (Valle-leal, 2016). RodeaMontero y col mencionan en su estudio una
sensibilidad del 69.1% y una especificidad del

Artículo Original

57.1%, sin embargo, utilizaron un punto del corte de
ICE ≥0.6 (Rodea-Montero, 2014).Además se
encontró con sobrepeso y obesidad con base a los
percentiles de IMC/edad de la OMS a 145(38.9%)
adolescentes, muy similar a los datos de la
ENSANUT del 2018 con un 38.4%(Encuesta
Nacional de Salud y Nutrición, 2018) y del 2016 con
36.3%(Morales, 2016) con una diferencia de &lt;0.001
en los percentiles de sobrepeso y obesidad. En
nuestro estudio se encontró en hombres con base a la
CC., una sensibilidad del 99% y una especificidad
del 40%, en mujeres unas sensibilidad del 95% y
especificidad del 56% comparado con el estudio de
Rodea-Montero el cual encontraron en hombres una
sensibilidad menor con un 74.4%, una especificidad
del 65.2% y en mujeres una sensibilidad menor del
55.2% con una especificidad mayor del 84.2%
(Rodea-Montero, 2014) comprándolo con base a
nuestro estudio, la CC. tiene mayor capacidad para
detectar la obesidad en la población de adolescentes.
El ICE se ha sugerido que es un indicador de
obesidad de fácil obtención, siendo su valor
relativamente similar en nuestro estudio en la
variable de género masculino y femenino como lo
menciona en su estudio P.Arniz y col. con una
p=0.409 siendo no significativa (Arnaiz, 2014), sin
embargo en este estudio no fue el caso en la edad de
la adolescencia, debido a que la población más joven
(11-14años) mostro 91.4% en mayoría sobrepeso u
obesidad con base al ICE, como lo sugiere Roswall y
col. presentándose en las edades más jóvenes. La
medición de ICE es un buen indicador de riesgo
cardiovascular, sin embargo, debe de haber
referencias según la edad (Roswall et al., 2009).
Además, se ha buscado la asociación entre ICE, los
factores de riesgo y condiciones de salud, nuestra
investigación permitió determinar la concordancia
entre el ICE mayor a 0.5 para establecer obesidad.
Existen estudios que muestran que el ICE y la CC.
son un buen indicador de enfermedad cardiovascular
(López-González, 2016; Ma, 2016), sin embargo, la
Organización Mundial de la salud utiliza la CC. o el
IMC para la población en general para definir
obesidad y el riesgo metabólico (WHO, 2008).
Cossio y col. mostraron que el ICE y la CC. se
relacionaban significativamente en niños hispánicos
con los niveles insulina, mostrando una mayor
influencia en la obesidad abdominal (Cossio, 2009).
Por otra parte, es de suma importancia el resaltar que
del total de adolescentes en el estudio con un ICE
≥0.5, 112 (30%) son clasificados con obesidad según

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

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�Índice Cintura-Estatura, Adolescentes, Obesidad.

el IMC, dando una subestimación de adolescentes
que cursan con la condición en su composición
corporal de sobrepeso u obesidad, además de su
importancia a nivel de la salud de los problemas en
escolares.
Una limitación del estudio se pudo observar que es
una población que se encuentra en su pico de
crecimiento pudiendo alterar los resultados por los
cambios en talla y reservas corporales de grasa,
dependiendo de la edad en los adolescentes, además
de poder variar en la ingesta alimentaria por los
cambios de las hormonas estimuladoras del apetito y
en la actividad física. En la población mexicana son
escasos los estudios sobre crecimiento por lo cual se
llegan a utilizar las curvas de crecimiento de la OMS
(Van Den Broeck, 2009)
Conclusiones
En este estudio se demostró que con un criterio de
ICE ≥0.5 es una medida sensible para identificar
obesidad en adolescentes y encontrar relación con
riesgo metabólico, a pesar que en nuestro estudio
tuvo una menor especificidad se encontró una gran
sensibilidad. Es una herramienta que puede ser
utilizada de diagnóstico en la población mexicana,
por lo tanto, se recomienda realizar investigación
acerca de los puntos de corte dependiendo del tipo de
población, etnia y la edad. Se puede concluir que el
valor de ICE no varía con el género, pero si en las
edades dentro de la etapa de la adolescencia (11 a 17
años). Estos resultados apoyan el uso de la medición
de ICE como un método para diagnóstico de
obesidad que puede ser utilizado para población
adolescente para el inicio y seguimiento de la
adolescencia, siendo simple y de bajo costo. La
temprana prevención y detección de sobrepeso u
obesidad en edades tempranas es de gran
importancia, se debe de poner atención en los
cambios de mediciones antropométricas para alertar
a los padres o escuelas antes de que se inicien los
problemas de salud y recordar el mensaje de “mantén
la medición de tu CC. menor que la mitad de tu
estatura”.

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�R

E

S

P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

NUTRICIÓN HOSPITALARIA Y AMBULATORIA EN ENFERMOS CON COVID-19.
HOSPITAL AND OUTPATIENT NUTRITION IN PATIENTS WITH COVID-19.
Covarrubias Gómez Alfredo1,2, Arellano Carreño Víctor Alan3, Uscanga Castillo Juan David3, Rosas
Romero Reina1.
1 Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán. 2 Centro Algia para la
Educación en Salud. 3 Hospital Henri Dunant, México.
Citation: Covarrubias Gómez A., Arellano Carreño V.A., Uscanga Castillo J.D.,
Rosas Romero Reina. (2020) Nutrición hospitalaria y ambulatoria en enfermos
con COVID-19. Revista Salud Pública y Nutrición, 19 (3), 28-37.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2020 Covarrubias Gómez A., et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn19.3-4
Recibido: 03 de junio 2020;
Aceptado: 01 de septiembre 2020
Email: alfredo.covarrubias@algia.org.mx

�Nutrición; COVID-19; Hospital; Ambulatorio;
Distintivo H.

Caso Clínico

NUTRICIÓN HOSPITALARIA Y AMBULATORIA EN ENFERMOS CON COVID-19.
Covarrubias-Gómez Alfredo1,2, Arellano-Carreño Víctor Alan3, Uscanga-Castillo Juan David3, Rosas-Romero
Reina1.
1 Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán. 2 Centro Algia para la Educación en Salud. 3
Hospital Henri Dunant, México.

RESUMEN
Introducción. La enfermedad por SARS-CoV-2 ha cambiado nuestra percepción de la atención hospitalaria e involucra el
contexto médico y el nutricional. Las decisiones clínicas respecto al plan nutricional de un enfermo ocurren en un medio
multidisciplinario. Objetivo: Proporcionar a los clínicos elementos necesarios para realizar sugerencias nutricionales
fundamentadas en la evidencia para enfermos con COVID-19. Material y Método: Se presenta un caso clínico. Se revisa la
literatura disponible sobre la nutrición ambulatoria y hospitalaria de enfermos con COVID-19. Se discuten aspectos
relacionados con la nutrición en esta población en el contexto hospitalario y ambulatorio. Resultados: Se revisaron
diferentes guías internacionales sobre la nutrición en enfermos con COVID-19 en el contexto hospitalario y ambulatorio. Entre
las recomendaciones destacan: (i) consideraciones sobre la nutrición enteral temprana y su manejo durante la pronación, (ii)
las medidas ambulatorias del enfermo con COVID-19, y (iii) el impacto de la enfermedad en los servicios de alimentos
hospitalarios. Conclusiones: Los servicios de alimentación hospitalaria son un área vulnerable durante una pandemia. Los
protocolos nutricionales si bien son semejantes a los realizados en unidades críticas deben más orientados a los diferentes
momentos que viven los enfermos COVID-19. Se requiere mayor investigación y esta experiencia constituye un área de
oportunidad.
Palabras Clave: Nutrición; COVID-19; Hospital; Ambulatorio; Distintivo H.

ABSTRACT
Introduction: SARS-CoV-2 disease has changed our perception of hospital care and it includes the medical and nutritional
context. Clinical decision making about patient's nutrition occurs in a multidisciplinary setting. Objective: Provide the basic
elements about nutritional evidence-based suggestions on COVID-19 to health care professionals. Material and method: A
clinical case is presented. The available literature on outpatient and hospital nutrition of patients with COVID-19 is reviewed.
Nutritional aspects of this population are discussed in the hospital and outpatient setting. Results: Different international
guidelines on nutrition in patients with COVID-19 in the hospital and outpatient context were reviewed. Among the
recommendations are: (i) considerations on early enteral nutrition and its management during pronation, (ii) the outpatient
measures of the patient with COVID-19, and (iii) the impact of the disease on hospital food services. Conclusions: Hospital
feeding services are a vulnerable area during a pandemic. Although the nutritional protocols are similar to those carried out
in critical units, they should be more oriented to the different moments experienced by COVID-19 patients. Further research
is required, and this experience constitutes an area of opportunity.
Key words: Nutrition; COVID-19; Hospital; Ambulatory; Distinctive H.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

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�Nutrición; COVID-19; Hospital; Ambulatorio;
Distintivo H.

Introducción
La enfermedad por SARS-CoV-2 denominada
COVID-19 está cambiando la forma de
conceptualizar la atención en salud en el mundo y la
nutrición hospitalaria o ambulatoria no son
excepciones (Lavianno, Koverech, &amp; Zanetti, 2020)
(Butler &amp; Barrientos, 2020). Esta enfermedad está
causada por una familia viral denominada
coronavirus.
Los
coronavirus
producen
enfermedades de las vías respiratorias con diferentes
niveles de severidad (por ejemplo, el Severe Acute
Respirtory Syndrome o SARS del 2003) (World
Health Organization, 2020).
El COVID-19 recibe ese nombre del acrónimo
“Coronavirus Disease 2019” y es causada por el
SARS-Cov-2. Esta enfermedad condiciona la
presencia de un Síndrome de Distress Respiratorio
Agudo (Acute Respiratory Distress Syndrome o
ARDS) (World Health Organization, 2020). En el
mundo, al 22 de julio del 2020, se habían contagiado
cerca de 15.4 millones de personas (0.2% de la
población mundial) y habían muerto más de 632,000
personas. En México, al 22 de julio del 2020, se
habían infectado cerca de 362,000 personas y habían
muerto cerca de 41,190 personas (tasa de mortalidad
mayor al 11%).
El hecho de que en poco tiempo se enfermen un gran
número de sujetos condiciona que los sistemas de
salud puedan colapsarse. Los hospitales no solo
pueden saturarse en ocupación sino sobrepasar sus
recursos humanos y materiales. Estos incluyen desde
las terapias intensivas hasta los servicios de
alimentos (Lavianno, Koverech, &amp; Zanetti, 2020)
(Butler &amp; Barrientos, 2020).
Los hospitales para asegurar la inocuidad de los
alimentos que se proporcionan deben prolongar al
máximo las fases de latencia y aceleración positiva.
Esto se alcanza mediante: (i) lograr que los alimentos
contengan microorganismos dentro de los límites
permitidos por las normas ya establecidas; (ii) evitar
la contaminación alimentaria pon recipientes y
utensilios contaminados; (iii) crear condiciones
desfavorables para el crecimiento microbiano; y (iv)
proporcionar elementos que reduzca el número de
microorganismos por acción directa (por ejemplo, la
radiación) (Ecured, s. f.) (Gobierno de México,
1995).

Caso Clínico

En el contexto del COVID-19 la contaminación
puede presentarse en los servicios de alimentos por
los proveedores de servicios e insumos; el personal
que labora en el departamento de servicio de
alimentos; el contacto de charolas, vajillas y
cubiertos de pacientes infectados; las superficies de
preparación;
entre
muchas
otras
más.
Consecuentemente se deben extremar medidas para
salvaguardar la seguridad de los enfermos y del
personal.
En cuanto la atención nutricional en el ámbito
hospitalario podemos considerar a la evaluación
nutricional como “la obtención de información
clínica relacionada con la alimentación del paciente”.
La evaluación consta de: (i) La obtención de datos e
información por parte del individuo evaluado. (ii) La
realización de pruebas y mediciones. (iii) Aplicación
sistemática y ordenada de los datos. (iv) Evaluación
e interpretación de los datos, pruebas obtenidas. (v)
Diagnóstico nutricional.
El objetivo del presente trabajo es proporcionar a los
clínicos información fundamentada en la evidencia
acerca de aspectos nutricionales relacionados
específicamente a enfermos con infección causada
por el SARS-Cov-2 para facilitar su toma de
decisiones en el futuro.
Caso clínico en nutrición
Se trata de una mujer de 43 años originaria de la
Ciudad de México. Cuenta con los diagnósticos
previos de hipertensión arterial de 10 años de
evolución en tratamiento y control con candesartán y
diabetes mellitus 2 de 7 años de evolución en
tratamiento y pobre control con metformina. Es
sedentaria. Niega alcoholismo, tabaquismo y otras
toxicomanías. No presenta otros antecedentes de
relevancia.
Acude al servicio de urgencias por dificultad
respiratoria, sensación de ahogo, y fiebre de 39
grados centígrados que iniciaron 24 horas antes de su
llegada al hospital.
Cuenta con un peso de 100 kilogramos, una estatura
de 165 centímetros, frecuencia cardiaca de 100
latidos por minuto, frecuencia respiratoria de 45
respiraciones por minuto, una tensión arterial de
170/100 milímetros de mercurio, temperatura de 39
grados centígrados, y SpO2 de 79%. Presenta

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

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�Nutrición; COVID-19; Hospital; Ambulatorio;
Distintivo H.

Glasgow de 15 y se encuentra orientada en tiempo,
persona y lugar.
Se encontró con franca dificultad respiratoria
(taquipnea, tiraje intercostal, actividad de músculos
accesorios) y síndrome febril (temperatura corporal
de 39 grados centígrados, taquicardia de 100 latidos
por minuto, diaforesis). A la exploración se
encuentra palidez de mucosas con buena hidratación,
eritema conjuntival, epífora, taquicardia sin algún
otro fenómeno a la auscultación, taquipnea con bases
congestivas e hipoventiladas en forma bilateral,
cianosis peribucal y acrocianosis distal, el resto de la
exploración se encuentra dentro de parámetros
normales.
Se le realizó una tomografía axial computada en la
que se documenta neumonía compatible con
enfermedad por SARS-CoV-2. La reacción en
cadena de la polimerasa con transcriptasa inversa
(RT-PCR en inglés) fue positiva a SARS-CoV-2
estableciéndose el diagnóstico de COVID-19.
La evaluación nutricional documenta que la enferma
presenta un IMC de 36.73 gr/cm; con ello, se integran
los diagnósticos de obesidad grado 2, diabetes
mellitus 2, hipertensión arterial, y posible síndrome
metabólico. Cabe destacar que ambas situaciones
clínicas son considerados factores de riesgo para la
enfermedad causada por el SARS COV-2.
Entre los elementos bioquímicos presenta una
hemoglobina glicosilada de 10, la función renal y
hepática se encuentran conservadas, y no cuenta con
elementos gasométricos que indiquen intubación.
Tiene un valor de proteína C reactiva de 10.
Desde el punto de vista de la evaluación dietética no
existe pérdida de peso o ni del apetito en los últimos
3 meses. Las alergias e intolerancias alimenticias son
negativas. Se identifican diversos riesgos: (i) riesgo
de desnutrición por neumonía atípica, (ii) riesgo
inflamatorio por obesidad, y (iii) riesgo metabólico
por diabetes mellitus 2. Estas consideraciones
sugieren que la enferma requiere de un seguimiento
nutricional post-hospitalización.
Se proporcionó manejo con mascarilla de alto flujo
con 15 litros de oxígeno por minuto (con saturación
de 88% y gasometría arterial sin criterios de
intubación), no toleró la pronación, se proporcionan

Caso Clínico

antiretrovirales (remdesivir e hidroxicloroquina) y
antiagregación plaquetaria (ácido acetil-salicílico).
La enferma después de 10 días evoluciona hacia la
mejoría y es egresada del hospital a los 17 días
posterior a su ingreso. Se programa valoración
subsecuente en consulta externa post-COVID.
Consideraciones nutricionales
Generalidades.
A mediados de diciembre de 2019, en la ciudad de
Wuhan, en el centro de China, se declaró una
epidemia de coronavirus. Esta enfermedad es
causada por un nuevo tipo de coronavirus llamado
primero 2019-nCoV, luego renombrado SARS-CoV2, nunca observado antes de su aparición en esta
metrópoli de 11 millones de habitantes (Saqrane &amp;
El Mhammedi, 2020).
De tal forma que la enfermedad de COVID-19 es
causada por el SARS-CoV-2. Este es un virus que
pertenece al gran coronavirus. Los coronavirus
pueden causar desde un resfriado simple hasta una
infección respiratoria grave como la neumonía. Esta
familia vírica, ha causado epidemias fatales, tal fue
el caso del SRAS o MERS y ahora del COVID-19
(Saqrane &amp; El Mhammedi, 2020).
Como cualquier pandemia, esta enfermedad tiene
distribución global. Tiene una tasa de mortalidad
entre 3 y 10%. Los países europeos han sido
severamente afectados, principalmente Italia y
España (Saqrane &amp; El Mhammedi, 2020). En el
Reino Unido, por ejemplo, se ha identificado que
afecta más a los hombres, con mayor Índice de Masa
Corporal, la mayoría de los enfermos era capaz de
autocuidarse, la cantidad de intubaciones se relaciona
con obesidad y otras comorbilidades (principalmente
afección pulmonar crónica, cardiovascular y
diabetes), los enfermos con intubación la mantienen
de 5 a 14 días (Phua, y otros, 2020).
Conforme a lo que se ha repostado de la experiencia
hospitalaria de enfermos con COVID-19, es posible
identificar los siguientes grupos: (i) los enfermos que
tienen con enfermedad moderada y no requieren
pronación ni intubación; (ii) los que tienen con
enfermedad severa y requieren pronación, pero no
intubación; (iii) los que tienen enfermedad severa y
requieren pronación e intubación. (Phua, y otros,
2020) (Saqrane &amp; El Mhammedi, 2020).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

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�Nutrición; COVID-19; Hospital; Ambulatorio;
Distintivo H.

Con base en cada uno de estos grupos se han
propuesto diferentes esquemas de ministración de los
alimentos entre los que se encuentran la vía oral, la
enteral, y la parenteral. Cada uno de estos abordajes
ocurre en diferentes sitios al interior del hospital y
requerirán la participación del personal de servicios
de alimentos y de los nutriólogos clínicos (Tabla 1)
(ASPEN-SCCM, 2020) (Lavianno, Koverech, &amp;
Zanetti, 2020) (Barazzoni, y otros, 2020). Nunca
debemos olvidar que todos producimos aerosoles y
que los aerosoles son los transmisores del virus
(Herron, Hay-David, Gilliam, &amp; Brennan, 2020).
Todos tienen COVID-19 hasta demostrar lo
contrario.
Tabla 1. Consideraciones nutricionales en los diferentes grupos
de enfermos con COVID-19 en el contexto hospitalario
Enfermedad moderada y no requieren pronación ni intubación.
Sitio en hospital: Piso de hospitalización o terapia intermedia
Nutrición oral (hipercalórica e hiperprotéica)​
Nutrición enteral​
Enfermedad severa y requieren pronación pero no intubación.
Sitio en hospital: Terapia intermedia o terapia intensiva
Nutrición enteral​ temprana
Enfermedad severa y requieren pronación e intubación.
Sitio en hospital: Terapia intensiva
Nutrición enteral temprana
Nutrición parenteral (fórmulas poliméricas)
Realizada por el Dr. Alfredo Covarrubias-Gómez con información de
(Lavianno, Koverech, &amp; Zanetti, 2020).

Recomendaciones nutricionales en sujetos con
enfermedad severa que se encuentran en la terapia
intermedia o intensiva.
Es mandatorio que antes de cualquier intervención en
enfermos con diagnóstico de COVID-19 se sigan los
estándares de colocación de los EPP [equipo de
protección personal] establecidos por los CDC de los
EE. UU. [Centers for Disease Control]. Esta regla es
aplicable para todos los proveedores de atención en
salud, incluidos los médicos, nutriólogos, enfermeras
y demás profesionales de la salud. El EPP incluye: (i)
gafas protectoras o “googles”, (ii) bata de
aislamiento u “overol”, (iii) un protector facial o
“careta facial”, y (iv) un respirador N95 (Figura 1)
(ASPEN-SCCM, 2020) (Barazzoni, y otros, 2020)
(Phua, y otros, 2020) (Lavianno, Koverech, &amp;
Zanetti, 2020) (Herron, Hay-David, Gilliam, &amp;
Brennan, 2020).

Caso Clínico

Figura 1. Equipo de protección personal (EPP) para
los profesionales de la salud.

La imagen muestra una infografía para ser colocada
en las áreas COVID y No-COVID a nivel
hospitalaria enfocada a los trabajadores de la salud
por el Dr. Alfredo Covarrubias-Gómez con
información de (Lavianno, Koverech, &amp; Zanetti,
2020).
Todos los grupos coinciden en que la evaluación
nutricional y el tamizaje del riesgo nutricional es
importante en los enfermos con COVID-19. Esta
evaluación ABCD debe además contemplar todas las
condiciones comórbidas, la función del tracto
gastrointestinal y el riesgo de aspiración (ABCD es
una nemotécnica para la evaluación nutricional que
hace referencia a parámetros: Antropométricos,
Bioquímicos, Clínicos, Dietéticos). Se ha sugerido
que no se utilicen indicadores de nutrición
tradicionales o marcadores sustitutos, ya que no están
validados en cuidados críticos. La evaluación del
riesgo nutricional se puede realizar con dos
instrumentos validados como el Nutritional Risk
Screening [NRS 2002] (utilizado en el ámbito del
enfermo geriátrico, considera la severidad de la
enfermedad y un estado nutricional de riesgo) (Tabla
2) y el NUTRIC score (utilizado comúnmente en la
terapia intensiva) (Tabla 3) (ASPEN-SCCM, 2020)
(Barazzoni, y otros, 2020) (Phua, y otros, 2020)
(Lavianno, Koverech, &amp; Zanetti, 2020) (Herron,
Hay-David, Gilliam, &amp; Brennan, 2020).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

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�Nutrición; COVID-19; Hospital; Ambulatorio;
Distintivo H.

Continuación… Tabla 3. Variables evaluadas por el NUTRIC score.*

Tabla 2. Nutritional Risk Screening [NRS 2002]
Severidad de la enfermedad
Disminución incrementa requerimientos
Puntos
Variable
Ausente
Requerimientos nutricionales normales
0

Estado nutricional alterado
Puntos
Ausente
0

Leve
1

Variable
Estado nutricional normal

Pérdida de peso mayor al 5% en 2
meses con IMC de 18.5 a 20.5 y con
afección al estado general o pérdida
aunada a ingesta de alimentos por
debajo del 25% al 60% de los
requerimientos normales en la semana
previa

Severa
3

Pérdida de peso mayor al 5% en 1 mes
(&gt; 15% en 3 meses) y con IMC menor
de 18.5 con afección al estado general
o pérdida aunada a ingesta de
alimentos por debajo del 0% al 25% de
los requerimientos normales en la
semana previa

Puntuación nutricional

Sistema de puntuación su la IL-6 está disponible
Suma de puntos

Fractura de cadera, pacientes crónicos en
especial aquellos con EPOC, cirrosis
hepática descompensada, en hemodiálisis,
con diabetes, y con cáncer.

Pérdida de peso mayor al 5% en 3
meses o pérdida aunada a ingesta de
alimentos por debajo del 50% al 75%
de los requerimientos normales en la
semana previa

Moderada
2

Caso Clínico

Leve
1

+

Moderada
2

Cirugía mayor de abdomen, EVC, neumonía
severa, malignidad hepática.
El enfermo se encuentra confinado a la
cama dada la severidad de la enfermedad.
Los requerimientos proteicos se
encuentran incrementados y pueden ser
alcanzados aunque frecuentemente
requieren de nutrición artificial.

Severa
3

Trauma cráneo-encefálico, trasplante de
médula ósea, pacientes en UCI (APACHE
&gt;10).
El enfermo se encuentra en UCI con
ventilación asistida. Los requerimientos
proteicos no son alcanzados. La pérdida de
proteínas y nitrogenada pueden ser
significativamente atenuadas con la
intervención nutricional.

Puntuación por
enfermedad

Si el enfermo es mayor de 70 años agregue al total un punto por la edad

Un enfermo con una enfermedad crónica
que es admitido al hospital por
complicaciones de esta. El enfermo esta
débil pero puede deambular fuera de
cama. Los requerimientos en proteínas se
encuentran incrementados pero pueden
ser compensados por la ingesta oral.

= Puntuación parcial
Total ajustado a la edad

=

Puntuación &gt; 3 = El enfermo se encuentra en riesgo y se debe iniciar un plan de cuidado nutricional.
Puntuación &lt; 3 = Re-evalúe al enfermo semanalmente.
Traducida por el Dr. Alfredo Covarrubias-Gómez con información de (Barazzoni, y otros, 2020) (Phua, y otros, 2020)

6 a 10

0a5

APACHE II

SOFA
Número de
comorbilidades
Días de estancia
en la UCI

Rango
&lt; 50
50 a &lt; 75
&gt; 75
&lt; 15
15 a &lt; 20
20 a 28
&gt; 28
&lt;6
6 a &lt; 10
&gt; 10

Puntos
0
1
2
0
1
2
3
0
1
2

0a1

0

2 o más
0a1

1
0

2 o más
1
0 a &lt;400
0
&gt; 400
1
Continúa… Tabla 3. Variables evaluadas por el NUTRIC score.*
IL-6

Puntuación baja

Explicación
Asociada con un mal
desenlace clínico
(mortalidad,
ventilación).
Estos enfermos se
benefician con una
terapia nutricional
agresiva

Estos enfermos tienen un Estos enfermos
riesgo bajo de
tienen un riesgo bajo
malnutrición
de malnutrición

Estos enfermos tienen un Estos enfermos
tienen un riesgo bajo
Puntuación baja riesgo bajo de
malnutrición
de malnutrición

Traducida por el Dr. Alfredo Covarrubias-Gómez con información de (Barazzoni, y otros,
2020) (Phua, y otros, 2020)

Tabla 3. Variables evaluadas por el NUTRIC score.*

Edad

Explicación
Asociada con un mal
desenlace clínico
(mortalidad, ventilación).
Estos enfermos se
Puntuación alta benefician con una terapia
nutricional agresiva

Sistema de puntuación su la IL-6 NO está disponible**
Suma de puntos
Categoría
Explicación
Explicación
Asociada con un mal
Asociada con un mal
desenlace clínico
desenlace clínico
(mortalidad, ventilación). (mortalidad,
Estos enfermos se
ventilación).
5a9
Puntuación alta benefician con una terapia Estos enfermos se
nutricional agresiva
benefician con una
terapia nutricional
agresiva
0a4

Variable

Categoría

* El NUTRIC Score está diseñado para realizar el tamizaje del riesgo nutricional en
pacientes críticamente enfermos y que desarrollan eventos que pueden ser
modificados con una terapia nutricional agresiva. La puntuación va de 0 a 10 puntos.
** Si bien la IL-6 es un indicador de severidad en el enfermo críticamente enfermo su
papel en el NUTRIC Score es mínimo y no es esencial solicitarla.

Con respecto al cálculo de los requerimientos
energéticos de los enfermos con COVID-19, algunos
autores sugieren que puede emplearse la calorimetría
indirecta en los centros en donde se cuente con ella y
que además sea operativamente factible su
realización (ASPEN-SCCM, 2020) (Barazzoni, y
otros, 2020) (Phua, y otros, 2020) (Lavianno,
Koverech, &amp; Zanetti, 2020) (Herron, Hay-David,
Gilliam, &amp; Brennan, 2020) [se debe considerar que
es muy alta la posibilidad de que el virus se aloje en
la cámara del calorímetro; las mangueras y cámaras
utilizadas en estos equipos son desechables en los
EE. UU. y estos insumos deben ser tratados como
material con riesgo biológico letal]. Si esto no es
posible, puede considerarse un cálculo de 25
kcal/kg/día el cual puede ser empleado durante cinco
días, en aquellos pacientes con más de 5 a 7 días
hospitalización el cálculo puede ser realizado
considerando 30 kcal/kg/día (ASPEN-SCCM, 2020)
(Barazzoni, y otros, 2020) (Phua, y otros, 2020)
(Lavianno, Koverech, &amp; Zanetti, 2020) (Herron,
Hay-David, Gilliam, &amp; Brennan, 2020).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

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�Nutrición; COVID-19; Hospital; Ambulatorio;
Distintivo H.

El aporte calórico debe considerar también la
administración de fármacos o soluciones (por
ejemplo; proporfol, soluciones mixtas, soluciones de
hidroxietil-almidón, entre otras). Así mismo, el
cálculo proteico en estos enfermos debe considerar
de 1.2 a 2.0 g/kg/día (ASPEN-SCCM, 2020)
(Barazzoni, y otros, 2020) (Phua, y otros, 2020)
(Lavianno, Koverech, &amp; Zanetti, 2020) (Herron,
Hay-David, Gilliam, &amp; Brennan, 2020).
El paciente hospitalizado en las unidades de cuidados
intensivos (UCI) con COVID-19 debe iniciar una
terapia de soporte nutricional en forma temprana, en
especial en aquellos que no pueden mantener ingesta
volitiva, la nutrición enteral debe ser iniciada en un
plazo de 24 a 48 horas posterior al ingreso a la UCI
(ASPEN-SCCM, 2020) (Barazzoni, y otros, 2020)
(Phua, y otros, 2020) (Lavianno, Koverech, &amp;
Zanetti, 2020) (Herron, Hay-David, Gilliam, &amp;
Brennan, 2020).
El inicio de la nutrición enteral debe iniciarse en
todos los enfermos con COVID-19 tempranamente
(Figura 2).
Figura 2. Manejo nutricional en individuos
hospitalizados con riesgo de COVID-19, aquellos
que ya cuentan con la enfermedad, y aquellos
ingresados en la UCI.

Caso Clínico

No se considera la presencia de peristaltismo para su
inicio y se prefiere la nutrición enteral sobre la
parenteral. Es destacable el hecho de que del 30% al
70% de los pacientes ingresados en la UCI
presentarán disfunción gastrointestinal secundaria;
este fenómeno clínico depende del diagnóstico
establecido, las condiciones pre-mórbidas, el modo
de ventilación, los medicamentos ministrados y el
estado
metabólico
(ASPEN-SCCM,
2020)
(Barazzoni, y otros, 2020) (Phua, y otros, 2020)
(Lavianno, Koverech, &amp; Zanetti, 2020) (Herron,
Hay-David, Gilliam, &amp; Brennan, 2020).
Al iniciar la nutrición enteral debemos considerar
que el nivel de infusión se desvía más bajo en el
tracto gastrointestinal. En los enfermos críticos con
alto riesgo de aspiración o en aquellos que han
mostrado intolerancia a la nutrición enteral gástrica
se debe poner especial atención al volumen
ministrado (Tabla 4).
Tabla 4. Tipo de nutrición enteral con base en la gravedad
Gravedad

Tipo NE

Pacientes con síndrome de dificultad respiratoria
aguda (SDRA) / lesión pulmonar aguda (ALI) y aquellos
que se espera que tengan una duración de ventilación
mecánica ≥72 horas

Requerimiento calorico total

Los pacientes con alto riesgo nutricional (p. ej., NRS
2002 ≥ 5 o puntaje NUTRIC Score ≥ 5, sin interleucina
6) o con desnutrición grave deben avanzar hacia la
meta tan rápido como se tolere durante 24 a 48 horas
mientras se controla el síndrome de realimentación.

Requerimiento calórico y proteico al 80%

Realizada por el Dr. Alfredo Covarrubias-Gómez con información de (Barazzoni, y otros, 2020) (Phua, y otros,
2020)

La imagen muestra la secuencia de pasos a
implementarse en enfermos con COVID-19 en
distintos contextos.

Este no debe exceder los 300 a 500 ml/día con una
densidad energética aproximada de 1.25 a 1.5
kcal/ml.
La
alimentación
enteral
trófica
(generalmente definidas como 10–20 ml/hr o 10–20
kcal/hr) puede ser suficiente para prevenir la atrofia
de la mucosa y mantener la integridad intestinal
[existe la posibilidad de que los requerimientos
nutricionales no sean alcanzados con esa estrategia y
podría sugerirse la implementación de una
suplementación parenteral; sin embargo, esta
recomendación no es considerada en las guías
consultadas para la realización de esta revisión]
(ASPEN-SCCM, 2020) (Barazzoni, y otros, 2020)
(Phua, y otros, 2020) (Lavianno, Koverech, &amp;
Zanetti, 2020) (Herron, Hay-David, Gilliam, &amp;
Brennan, 2020).
Dada la heterogeneidad de los protocolos para la
nutrición enteral en el sujeto pronado y críticamente

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

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�Nutrición; COVID-19; Hospital; Ambulatorio;
Distintivo H.

enfermo, la factibilidad de realizar recomendaciones
categóricas es limitada. En el contexto específico del
enfermo
pronado
con
COVID-19
las
recomendaciones conjuntas de la ASPEN-SCCM
sugieren suspender la nutrición enteral en aquellos
enfermos que presentan compromiso o inestabilidad
hemodinámica (estado de choque) y reiniciarla hasta
que el enfermo se estabilice. La disminución del flujo
sanguíneo intestinal por hipoperfusión puede
condicionar isquemia y necrosis contraindicando la
nutrición enteral. Consecuentemente es importante
tener precaución en enfermos que presentaron
hipoperfusión y que reciben vasopresores (ASPENSCCM, 2020) (Barazzoni, y otros, 2020) (Phua, y
otros, 2020) (Lavianno, Koverech, &amp; Zanetti, 2020)
(Herron, Hay-David, Gilliam, &amp; Brennan, 2020).
En los enfermos en pronación también se debe
suspender la nutrición enteral durante el tiempo que
dure pronado, cuando esta termina se debe
corroborar la posición del tubo de nutrición. En ellos,
también se debe considerar el uso de procinéticos por
el riesgo de aspiración (metoclopramida) y al
reiniciar la nutrición procurar mantener la cabeza de
30º a 45º. En los pacientes con puntas nasales de alto
flujo se debe considerar que la irritación de la mucosa
puede condicionar náusea y distensión gástrica
(ASPEN-SCCM, 2020) (Barazzoni, y otros, 2020)
(Phua, y otros, 2020) (Lavianno, Koverech, &amp;
Zanetti, 2020) (Herron, Hay-David, Gilliam, &amp;
Brennan, 2020).
Con respecto a los líquidos es importante mencionar
que no deben restringirse; sin embargo, se debe
vigilar la ingesta hídrica y el aporte de líquidos por
otras vías (líquidos o nutrición parenterales,
nutrición enteral). La presencia de sobrecarga hídrica
y edema pulmonar puede empeorar la neumonitis
severa del enfermo con COVID-19 e incrementar la
disnea. Del mismo modo, se sugiere que las
formulaciones enterales contengan poco líquido ya
que retrasan el vaciamiento gástrico y conducen a
intolerancia. En el paciente geriátrico se debe vigilar
el sodio por el riesgo de hiponatremia y en enfermo
con nutrición enteral existe riesgo de hipernatremia
(ASPEN-SCCM, 2020) (Barazzoni, y otros, 2020)
(Phua, y otros, 2020) (Lavianno, Koverech, &amp;
Zanetti, 2020) (Herron, Hay-David, Gilliam, &amp;
Brennan, 2020). Ninguna de las recomendaciones
sobre nutrición en el enfermo con COVID-19
realizada por la ASPEN-SCCM, ESPEN, y AusPEN

Caso Clínico

recomienda alguna formulación enteral específica al
momento.
Recomendaciones nutricionales en sujetos con
enfermedad leve que se encuentran en
hospitalización (área no-intensiva) o en domicilio.
En los enfermos que se encuentran en domicilio o
que se encuentran en hospitalización y que no tienen
criterios de gravedad ni requieren ventilación
invasiva o pronación, la ingesta oral es fundamental.
El objetivo es satisfacer las necesidades nutricionales
considerando que están cursando con una
enfermedad infecciosa que promueve un estado
hipermetabólico (ASPEN-SCCM, 2020) (Phua, y
otros, 2020).
En ese sentido el gasto energético basal puede
estimarse entre 2,000 y 2,500 calorías por día. El
estado hipermetabólico y las modificaciones en el
gusto y el olfato pueden condicionar que los
enfermos con COVID-19 pierdan el apetito. Se ha
sugerido que el régimen alimenticio este dividido en
sextos. Es conveniente recordar que las calorías son
importantes para proteger al músculo contra la
degradación proteica para obtener energía; esto
aunado al estrés metabólico causado por el COVID19, permite una ingesta calórica mayor a la contenida
en la dieta habitual (ASPEN-SCCM, 2020).
El consumo de proteína debe ser elevado por lo que
se estima entre 75 y 100 gramos de proteína por día.
El consumo de líquidos debe ser de alrededor de 3
litros de líquido por día. Los líquidos óptimos para
beber son las bebidas líquidas claras con calorías y
proteínas, soluciones de rehidratación oral o bebidas
deportivas con proteína añadida. Se recomienda el
consumo de 60 a 120 mililitros cada 15 a 20 minutos
(ASPEN-SCCM, 2020) (Figura 3).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

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�Nutrición; COVID-19; Hospital; Ambulatorio;
Distintivo H.

Figura 3. Infografía sugerida para el enfermo con
COVID-19 en domicilio o en piso de hospitalización
y que no tienen criterios de gravedad ni requieren
ventilación invasiva o pronación.

Caso Clínico

enferma requirió de cuidados intermedios y no de
cuidados intensivos.
En el paciente hospitalizado con COVID-19 el
requerimiento energético toma en consideración un
cálculo de 25 a 30 kcal/kg/día; si nuestra enferma
pesa 100 kg con una talla de 165 cm podemos
considerar su peso ideal utilizando los rangos de un
índice de masa corporal saludable (por este medio
peso se encuentra entre 50.4 y 68.1 kilogramos [para
un IMC de 25 el peso ideal sería de 68 kilos]).
Con lo anterior podemos estimar un requerimiento
energético basal de 1,700 kcal/día del día 1 del inicio
de la enfermedad al día 7 y de 2,040 kcal/día del día
8 al día 15 del inicio de la enfermedad (ASPENSCCM, 2020) (Barazzoni, y otros, 2020) (Phua, y
otros, 2020) (Lavianno, Koverech, &amp; Zanetti, 2020)
(Herron, Hay-David, Gilliam, &amp; Brennan, 2020).

La imagen muestra una infografía que pueda ser
proporcionada a los enfermos con COVID-19 en
domicilio o en piso de hospitalización y que no tienen
criterios de gravedad ni requieren ventilación
invasiva o pronación. Esta serie de recomendaciones
solo aplican 10 a 14 días de enfermedad confirmada.
No aplica en enfermos con diabetes, sobrepeso,
hipertensión, nefropatías o hepatopatías. Realizada
por el Dr. Alfredo Covarrubias-Gómez con
información de (Lavianno, Koverech, &amp; Zanetti,
2020).
Evolución del caso expuesto.
Atendiendo a las recomendaciones propuestas por la
ASPEN-SCCM y ESPEN encontramos dos
escenarios. El primero es la nutrición al
internamiento y el segundo es la nutrición en
domicilio.
Sobre la alimentación durante el internamiento
debemos recordar que el caso propone a una enferma
con COVID-19 con diabetes mellitus tipo 2,
hipertensión, obesidad grado 2, probable síndrome
metabólico y COVID-19. Esta persona pese a una
saturación deficiente (SpO2 del 88%) no toleró la
pronación y se mantuvo con puntas nasales de alto
flujo como apoyo ventilatorio no invasivo. El apetito
de la enferma se encuentra disminuido en un 50%
debido a los equipos no invasivos de ventilación, al
malestar generalizado de la enferma, y a las
alteraciones del gusto y del olfato asociados a la
enfermedad. También es importante destacar que la

Después del día 15 al 21 del inicio de la enfermedad
el requerimiento energético basal vuelve a las
condiciones previas al evento y en el caso de que no
presente alguna complicación médica (en el caso de
la enferma podemos contemplar una dieta
modificada en macro- y micro-nutrientes dados sus
diagnósticos nutricionales) (ASPEN-SCCM, 2020)
(Barazzoni, y otros, 2020) (Phua, y otros, 2020)
(Lavianno, Koverech, &amp; Zanetti, 2020) (Herron,
Hay-David, Gilliam, &amp; Brennan, 2020). Diversos
autores sugieren que el peso contemplado en el
cálculo debe ser el peso ideal (Thibault, y otros,
2020). En este caso, el seguimiento post-hospitalario
no fue posible debido a la gravedad de la enfermedad
y la prioridad de atención hospitalaria frente a la
contingencia del COVID-19.
La distribución dieto sintética de carbohidratos y
lípidos no son consideradas en las recomendaciones
realizadas por ASPEN-SCCM y ESPEN; sin
embargo, las proteínas contemplan de 1.2 a 2.0
g/kg/día y se sugiere incrementar los requerimientos
de omega-3 (Thibault, y otros, 2020) (Tabla 4). En la
enferma del caso los requerimientos proteicos
estarían entre de 81.6 a 136 g/día si consideramos su
peso para in IMC de 25.
Las recomendaciones domiciliarias relacionadas con
la alimentación de esta enferma no son diferentes a
las hospitalarias, poniendo especial énfasis en el
consumo de líquidos.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

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�Nutrición; COVID-19; Hospital; Ambulatorio;
Distintivo H.

Aspectos que son importantes considerar son las
interacciones alimento medicamento y entre
medicamentos. El remdesivir presenta interacciones
con el alcohol que pueden condicionar daño
hepático. La combinación de remdesivir e
hidroxicloroquina
presenta
interacciones
relacionadas con una disminución en la eficacia de
remdesivir.
Las alteraciones sobre el olfato y el gusto impactan
necesariamente en la percepción de los alimentos y
condicionan una disminución en la ingesta. Lo
anterior aunado a la pérdida incrementada de peso
por el estado hipermetabólico condicionan un riesgo
nutricional importante.
Las complicaciones cardiacas, neurológicas,
dermatológicas, de coagulación, gastrointestinales,
entre otras pueden condicionar eventualidades aún
por estudiarse en el corto, mediano y largo plazo. La
repercusión nutricional de tales eventualidades aún
no ha sido considerada puntualmente.
Conclusiones
En México pocos hospitales cuentan con Distintivo
H. Este reconocimiento es otorgado por la Secretaría
de Turismo y es avalado por la Secretaría de Salud.
Se entrega a los prestadores de servicios de alimentos
y bebidas que cumplen con los estándares definidos
por dicho programa. Esto quiere decir que los
establecimientos que lo ostentan deben estar
apegados a la lista de verificación de la norma
vigente (Gobierno de México, 2016).
Si bien es cierto que el Distintivo H garantiza la
inocuidad alimentaria, al no tratarse de una norma
obligatoria, no es costumbre que los hospitales
ostenten tal reconocimiento. Entre los Institutos
Nacionales de Salud que cuentan con ese distintivo,
se encuentran los siguientes: (i) Psiquiatría; (ii)
Rehabilitación; (iii) Neurología y Neurocirugía; (iv)
Perinatología; (v) Medicina Genómica; (vi)
Cancerología. Cabe destacar que los comedores estos
centros se caracterizan por que son provistos por
terceros (Gobierno de México, 2016).
Los hospitales que cuentan con el Distintivo H, son
capaces de garantizar la inocuidad de los alimentos
que son servidos a pacientes, comensales y personal.
En esta época de pandemia derivada de la infección

Caso Clínico

por SARS-Cov-2 los protocolos para asegurar la
inocuidad requieren ser revisados profundamente.
Los hospitales públicos nacionales no tienen la
obligación de contar con este distintivo y la única
norma que deberían seguir en forma obligatoria es la
NOM-251-SSA1-2009 que regula la preparación de
los alimentos. El Distintivo H más allá de ser un
reconocimiento de nivel turístico nos ofrece
parámetros de calidad más elevados que de la NOM251-SSA1-2009.
Dada la elevada posibilidad de contagio del SARSCov-2 hacia el personal y hacia los pacientes en
modelos hospitalarios híbridos, sugerimos que no se
pierda de vista una eventual Enfermedad Transmitida
por Alimentos a consecuencia de este virus. La
situación de pandemia que viven los hospitales
nacionales genera la oportunidad de consolidar
estrategias tendientes a mejorar la atención de los
enfermos sin poner en riesgo al personal.
Entre ellas se encuentra la necesidad de crear
modelos educativos acerca del impacto nutricional
intrínseco y extrínseco del COVID-19 hacia el
personal que labora al interior y exterior de los
servicios de alimentación de hospitales híbridos o
reconvertidos. En este escenario los nutriólogos
clínicos y de servicios de alimentos tienen la
oportunidad de generar líneas de investigación en
una enfermedad inexplorada y que presenta retos aún
desconocidos.
Si bien es cierto que los modelos atención nutricional
en una terapia intensiva pueden ser útiles; debemos
reconocer que los cambios fisiopatológicos a nivel
respiratorio,
cardiovascular,
neurológico,
dermatológico, gastrointestinal y nefrológico (por
mencionar algunos) son al momento diferentes a
otros procesos de enfermedad y desconocemos el
impacto sobre la nutrición humana. Si bien
encontramos muchas limitaciones en nuestra
búsqueda bibliográfica, también observamos muchas
áreas de oportunidad para el desarrollo de la
investigación en el campo de la nutriología clínica y
de los servicios de alimentación.
Agradecimientos
Agradecemos a nuestras familias su apoyo
incondicional; nuestros pacientes y maestros por su
enseñanza; al Centro Algia para la Educación en
Salud por las facilidades con la redacción del

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

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�Nutrición; COVID-19; Hospital; Ambulatorio;
Distintivo H.

presente trabajo; y al personal del Hospital Henri
Dunant por su entrega amorosa a los pacientes y el
apoyo proporcionado en esta pandemia.
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                <text>Respyn Revista de Salud Pública y Nutrición, 2020, Vol 19, No 3, Julio-Septiembre</text>
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                <text>La Revista Salud Pública y Nutrición, inicia en el 2000 y es una publicación universitaria con periodicidad trimestral, producida por la Subdirección de Investigación, Innovación y Posgrado de la Facultad de Salud Pública y Nutrición y la valiosa colaboración de la Dirección de Tecnologías de Información de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Tiene como finalidad publicar y divulgar la productividad científica al ofrecer un espacio con visibilidad global para difundir toda aquella información sobre salud pública y nutrición que se genera en los ámbitos académico y científico tanto en el entorno local, regional, nacional e internacional.</text>
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E

S

P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

COMPARACIÓN DE 3 ECUACIONES PARA ESTIMAR EL GASTO ENERGÉTICO EN
REPOSO VS CALORIMETRÍA INDIRECTA EN ESCOLARES CON OBESIDAD.
COMPARISON OF 3 EQUATIONS TO ESTIMATE THE ENERGY EXPENDITURE AT RESTING VS INDIRECT
CALORIMETRY IN SCHOOLCHILDREN WITH OBESITY.
Ramírez Resendez Beatriz1, Balderas Dibildox Daniela 2, Sánchez Peña María Alejandra 1, Márquez
Zamora Leticia1, Ramírez López Erik 1, López-Cabanillas Lomelí Manuel 1, Solís Pérez Elizabeth1.
1 Facultad de Salud Pública y Nutrición, Universidad Autónoma de Nuevo León. 2 Consultoría
Privada. Monterrey, N.L. México.
Citation: Ramírez Resendez B., Balderas Dibildox D., Sánchez Peña MA.,
Márquez Zamora L., Ramírez López E., López-Cabanillas Lomelí M., Solís Pérez
E. (2020) Comparación de 3 Ecuaciones para estimar el Gasto Energético en
Reposo Vs Calorimetría Indirecta en Escolares con Obesidad. Revista Salud
Pública y Nutrición, 19 (2), 1-8.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2020 Ramírez Resendez B. et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn19.2-1
Recibido: 09 de marzo 2020;
Aceptado: 12 de junio 2020
Email: maria.sanchezp@uanl.mx.

�Calorimetría indirecta, Ecuaciones predictivas,
Pediatría, Obesidad, Gasto energético en reposo.

Artículo Original

COMPARACIÓN DE 3 ECUACIONES PARA ESTIMAR EL GASTO ENERGÉTICO EN REPOSO VS
CALORIMETRÍA INDIRECTA EN ESCOLARES CON OBESIDAD.
Beatriz Ramírez Resendez1, Daniela Balderas Dibildox2, María Alejandra Sánchez Peña1, Leticia Márquez
Zamora1, Erik Ramírez López1, Manuel López-Cabanillas Lomelí1, Elizabeth Solís Pérez1.
1 Facultad de Salud Pública y Nutrición, Universidad Autónoma de Nuevo León. 2 Consultoría Privada. Monterrey, N.L.
México.

RESUMEN
Introducción. El gasto energético en reposo (GER) se determina por calorimetría indirecta; o por ecuaciones de predicción.
Objetivo: Estimar el gasto energético en reposo por ecuaciones de predicción comparada con calorimetría indirecta en
escolares con obesidad. Material y Método: Estudio comparativo, descriptivo y trasversal bajo previo consentimiento
informado a escolares entre 7 y 12 años de edad con obesidad (&gt; 2 D. E. OMS 2007). Bajo previo ayuno y reposo de 12 horas
se realizó el estudio de calorimetría indirecta con el equipo Quark RMR®. Las ecuaciones de predicción para estimar gasto
energético fueron Schofield, Tverskaya y Lazzer. Se realizó el análisis estadístico con el software MedCalc® V13.3. Resultados:
41 escolares, 59% (n=24) género femenino y 41%(n=17) masculino, con promedio de edad de 9.0 ± 2.0 años. Al comparar el
gasto energético, el promedio de las diferencias fue de 232 kcal, 89 kcal y 251 kcal respectivamente; siendo la equivalencia
entre grupos significativa para la ecuación predictiva de Schofield (p=&lt;0.0001), Tverskaya (p=&lt;0.0028) y Lazzer (p=&lt; 0.0001).
Conclusiones: Para determinar el GER en la población infantil con obesidad la mejor herramienta es calorimetría indirecta,
ya que en termino grupal las tres ecuaciones de predicción sobreestiman significativamente el gasto energético en reposo.
Palabras Clave: Calorimetría indirecta, Ecuaciones predictivas, Pediatría, Obesidad, Gasto energético en reposo.

ABSTRACT
Introduction: The energy expenditure at rest (GER) is a determined by indirect calorimetry, or by prediction equations.
Objective: To estimate the energy expenditure at resting by prediction equations compared with indirect calorimetry in
schoolchildren with obesity. Material and method: Comparative, descriptive and cross sectional study with prior informed
consent to schoolchildren between 7 and 12 years of age with obesity (&gt;2 D.E. WHO 2007). Under previous fasting and resting
for 12 hours, an indirect calorimetry study was performed with the Quark RMR® equipment. The prediction equations to
estimate energy expenditure were Schofield, Tverskaya and Lazzer. Statistical analysis was performed with MedCalc® V13.3
software. Results: 41 schoolchildren, 59% (n=24) female gender and 41% (n=17) male with an average age of 9.0 + 2.0 years.
When comparing energy expenditure, the average of the differences was 232 kcal, 89 kcal and 252 kcal respectively; the
equivalence between groups being significant for the predictive equation of Schofield (p=&lt;0.0001), Tverskaya (p=&lt;0.0028) and
Lazzer (p=&lt;0.0001). Conclusions: To determine the GER in the obese child population, the best tool is indirect calorimetry,
since in group terms the three prediction equations significantly overestimate the energy expenditure.
Key words: Indirect calorimetry, Predictive equation, Pediatrics, Obesity, Energy expenditure at resting.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 2 abril - junio, 2020

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�Calorimetría indirecta, Ecuaciones predictivas,
Pediatría, Obesidad, Gasto energético en reposo.

Introducción
El gasto energético en reposo (GER) se define como
la energía necesaria para mantener las funciones
fisiológicas esenciales (Stubelj et al., 2020).
Su desequilibrio entre la ingesta y la utilización de la
misma provoca obesidad, la cual es un trastorno
nutricional que se presenta a cualquier edad
(Becerril-Sánchez, 2015, Hernández, 2019).
Por lo que la determinación del GER es necesaria
para evaluar este balance y evitar las complicaciones
asociadas con la obesidad (Balas Nakash et al.,
2008).
En México, la obesidad infantil es un problema de
salud pública, la Encuesta Nacional de Salud y
Nutrición (ENSANUT) estimó en escolares una
prevalencia de sobrepeso y obesidad de 32.8% para
niñas y 33.7% para niños (Shamah Levy et al., 2018).
Dentro de los métodos para evaluar el GER se
encuentra la calorimetría indirecta (CI) utilizada en
el área clínica y considerada además como un
estándar de oro. Sin embargo, este método es costoso
y generalmente difícil de realizar si no se cuenta con
personal especializado y un espacio adecuado. Es por
esto que en la práctica clínica comúnmente se
utilizan ecuaciones predictivas para estimar el GER
(De la Cruz, De Mateo, 2015; Becerril-Sánchez,
2015).
Existen diversas ecuaciones que han sido propuestas
a nivel internacional para la estimación del GER en
niños, las cuales han sido validadas contra el GER
medido por CI y son específicas para un grupo de
edad y diseñadas en ciertos grupos étnicos, sin
embargo el uso de las ecuaciones de estimación
existentes está limitado por el hecho de que fueron
desarrolladas con individuos cuyo ambiente y
características físicas difieren a la de la población
mexicana, además varían de acuerdo a edad, sexo,
raza y composición corporal del grupo estudiado,
investigaciones realizadas por
Balas-Nakash,
concluyeron que el gasto energético en reposo es
mayor en escolares con obesidad en comparación de
escolares con peso normal (Balas Nakash et al.,
2008).
Estos datos concuerdan con otros estudios realizados
en niños con y sin obesidad, en donde el GER fue

Artículo Original

mayor en presencia de obesidad (Rodríguez et al.,
2002).
En algunas de las ecuaciones la composición
corporal tiene un rol importante sobre el GER ya que
se sabe que los niños con obesidad presentan mayor
peso corporal, y, por tanto, una cantidad mayor de
masa grasa (MG) y masa libre de grasa (MLG) en
comparación con niños de peso normal (Vermorel,
Lazzer, Bitar et al., 2005). Sin embargo, algunos
estudios corroboran lo encontrado en el estudio de
Balas-Nakash (2008) acerca de que el GER es igual
en niños con peso normal y niños con obesidad
cuando se determina la MLG Rodríguez et al., 2002).
Mc Duffie et al., realizaron una comparación de CI
con las ecuaciones para GER de Schofield, HarrisBenedict, FAO/OMS/ONU (1985), Tverskaya
(1998) y Maffeis (1993) en 502 niños entre 6 y 11
años de raza negra y blanca con normopeso,
sobrepeso y obesidad, encontrando que ninguna de
las ecuaciones estimó el GER de forma precisa
(McDuffie et al., 2004).
En otro estudio Balas-Makash et al., compararon las
ecuaciones
Schofield,
Harris-Benedict,
FAO/OMS/ONU y Tverskaya con CI en 114
escolares mexicanos de 9 a 12 años con y sin
sobrepeso y encontrando que la ecuación de mayor
concordancia fue la de Tverskaya (Balas Nakash et
al., 2008).
Sin embargo, existen otras ecuaciones como la de
Lazzer, desarrollada específicamente para niños y
adolescentes severamente obesos, la cual ha sido
escasamente comparada con las ecuaciones
previamente mencionadas (Lazzer, Agosti, et al.,
2006).
Por lo que nuestro objetivo es estimar el gasto
energético en reposo obtenido por las ecuaciones
predictivas de Schofield, Tverskaya y Lazzer
comparada con calorimetría indirecta en escolares
del estado de Nuevo León de 7 a 12 años con
obesidad.
Material y Método
Se realizó estudio comparativo, descriptivo y
trasversal en escolares con obesidad, entre 7 y 12
años de edad, de ambos géneros participantes en un
campamento de verano.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 2 abril - junio, 2020

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�Calorimetría indirecta, Ecuaciones predictivas,
Pediatría, Obesidad, Gasto energético en reposo.

Todos los padres de los escolares participantes
firmaron carta de consentimiento informado y carta
de asentimiento por parte del niño. Se excluyeron a
los que no presentaron diagnóstico de obesidad por
medio del IMC según la referencia de la OMS 2007,
y a los participantes que presentaran alguna patología
crónica (enfermedad del tracto respiratorio y/o
cardiopatías) que pudiera alterar los resultados de la
determinación, eliminando a los participantes que
durante la medición de la calorimetría indirecta
presentaron inestabilidad respiratoria (SO2 ‹ 88% o
FIO2 › 0.6 o PaO2 ‹ 60 mm Hg o PaCO2 › 45 mm
Hg).
Procedimiento:
Selección de la muestra.
Muestra no probabilística, invitando a participar en
un campamento de verano en las instalaciones del
Bioparque Estrella con duración de 7 días las 24
horas del día a escolares de las diferentes escuelas
públicas del estado de Nuevo León, a las personas
que respondieron a la convocatoria se les realizó una
evaluación antropométrica de peso y talla y se
seleccionaron para participar en el campamento a
todos aquellos que presentaron obesidad de acuerdo
al diagnóstico del IMC.
Evaluación antropométrica.
A todos los participantes se les realizó evaluación
antropométrica que incluyó peso, masa grasa y masa
libre de grasa por medio de bioimpedancia eléctrica
a través del inBody770® (InBody CO., LTD, Seoul
Korea) y medición de estatura (Estadímetro portátil
marca SECA® 213) para obtener el IMC (kg/m2). El
diagnóstico nutricional se obtuvo en base a tablas de
referencia de la OMS 2007 (obesidad = +2 DE).
Evaluación del gasto energético en reposo con
calorimetría indirecta
La determinación del GER se realizó por personal
entrenado utilizando el calorímetro modelo Quark
RMR® (COSMED) el cual fue calibrado al inicio de
las mediciones de acuerdo a los requerimientos
establecidos por la European Medical Device
Directive.
La medición se realizó bajo previo ayuno y reposo
absoluto de 12 horas, trasladándose al escolar a la
habitación de lectura en un carro de golf para evitar
su movilidad. La habitación de lectura permaneció a

Artículo Original

temperatura constante de 20°C, la determinación se
realizó en una sola ocasión con el niño recostado en
posición decúbito supino colocando un casco
“Canopy” con capa sobre su cabeza para la
recolección de gases por un periodo de entre 25 y 30
minutos.
Durante la medición los niños permanecieron
despiertos, sin realizar ningún movimiento que
implicara esfuerzo físico, lo más tranquilos posible y
respirando por la nariz a través de la mascarilla.
Posteriormente se llevó a cabo la captura de datos
para realizar el análisis estadístico.
Evaluación del gasto energético en reposo con
ecuaciones de estimación
Las ecuaciones de predicción utilizadas para estimar
el GER fueron Schofield, Tverskaya y Lazzer (Tabla
1); las tres ecuaciones se dividen por género.
Schofield separa la ecuación en dos grupos de edad,
escolares y adolescentes y utiliza los datos de peso
en kg y talla en cm. La ecuación de Tverskaya y
Lazzer fueron desarrolladas en población con
obesidad y utilizan otros parámetros como es: masa
grasa, masa libre de grasa y edad, y determinan el
gasto energético en un grupo de edad de 6 a 18 años
y de 7 a 18 años respectivamente, La diferencia con
la ecuación de Lazzer es que el resultado se obtiene
en KJ y se convirtió a kcal (1 KJ = 0.24 kcal).
Tabla 1. Ecuaciones uiliadas para estimar GER
FÓRMULAS

EDAD

NIÑOS
Lazzer

7 a 18 años

(Género x 909.12) - (Edad x 107.48) + (kg MLG x 68.39) + (kg MG x 55.19) + 3631.23

Tverskaya

6 a 18 años

775 + (28.4 x MLG kg) - (37 x edad) + (3.3 x MG kg) + (82 x 1)

Schofield

3 a 10 años

19.59 (peso kg) + 1.303 (talla cm) + 414.9

10 a 18 años

16.25 (peso kg) + 1.372 (talla cm) + 515.5

NIÑAS
Lazzer

7 a 18 años

(Género x 909.12) - (Edad x 107.48) + (kg MLG x 68.39) + (kg MG x 55.19) + 3631.23

Tverskaya

6 a 18 años

775 + (28.4 x MLG kg) - (37 x edad) + (3.3 x MG kg) + (82 x 1)

Schofield

3 a 10 años

19.59 (peso kg) + 1.303 (talla cm) + 414.9

10 a 18 años

16.25 (peso kg) + 1.372 (talla cm) + 515.5

Análisis Estadístico
La creación de la base de datos se realizó con el
programa Windows-Excel® 2013 para el análisis
estadístico y comparación de las ecuaciones de
predicción (Schofield, Tverskaya y Lazzer) versus
calorimetría indirecta. El análisis estadístico se
realizó son el software MedCalc® versión 13.3,
utilizando estadística paramétrica (t student para una

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�Calorimetría indirecta, Ecuaciones predictivas,
Pediatría, Obesidad, Gasto energético en reposo.

muestra) para evaluar el error sistemático y el error
proporcional (regresión simple) entre las ecuaciones
de predicción y la CI.
La equivalencia grupal (diferencias sistemáticas)
entre el gasto energético en reposo calculado por las
ecuaciones predictivas y la calorimetría indirecta se
evaluó con el sesgo o media de las diferencias.

Artículo Original

de las diferencias. En resumen, de las tres
ecuaciones, todas sobreestiman significativamente el
gasto energético en reposo comparado con
calorimetría indirecta, esto quiere decir que tuvieron
error sistemático, para esto se realizó un análisis de
regresión simple donde se obtuvo una significancia
para la ecuación predictiva de Schofield
(p=&lt;0.0001), Tverskaya (p=&lt;0.0028) y Lazzer (p=&lt;
0.0001).

Para comprobar que el sesgo fuera uniforme a lo
largo de la magnitud de las mediciones (error
proporcional) se realizó un análisis de regresión
simple donde la pendiente no fuera significativa (P&gt;
0.05).
La equivalencia individual entre el gasto energético
calculado con las ecuaciones predictivas y la
calorimetría indirecta se determinó mediante un
método no paramétrico sugerido por Bland y Altman.
Para cada ecuación se calculó el porcentaje de
observaciones cuyas diferencias fueran menores a
100, 125, 150 y 175 kcal. Estos valores en calorías
representan los cambios mínimos del gasto
energético en reposo para el grupo de edad escolar
(Marugán, 2011).
Resultados
De un total de 43 escolares con obesidad evaluados,
se eliminaron 2 sujetos, por lo que se presentan
resultados de 41 escolares. De acuerdo al género el
59% (n=24) fueron del género femenino y
41%(n=17) del género masculino, con un promedio
de edad de 9.0 ± 2.0 años. La comparación de cada
una de las ecuaciones contra calorimetría indirecta se
visualiza en la Figura 1.
En los datos obtenidos de la comparación del GER
estimado por Schofield, Tverskaya y Lazzer versus
calorimetría indirecta, el promedio de las diferencias
fue de 232 kcal, 89 kcal y 251 kcal respectivamente
(Figura 2).
En los límites de concordancia se obtuvieron rangos
entre 660 kcal y -264 kcal de diferencia, obteniendo
en la ecuación de Schofield unos límites entre 660
kcal, -195 kcal, Tverskaya 443 kcal, -264 kcal y
Lazzer 624 kcal, -121 kcal.

De las tres ecuaciones que se compararon con
calorimetría indirecta únicamente la ecuación de
Schofield presentó error proporcional (p=0.0170) lo
que quiere decir que las diferencias no fueron
homogéneas a lo largo de la magnitud de las
mediciones. En cambio, las otras ecuaciones no
presentaron error proporcional por lo que no fueron
significativas, Tverskaya (p=0.2155) y Lazzer
(p=0.0884).
La Tabla 2 muestra el promedio de kcal medidas por
calorimetría indirecta y estimada para cada una de las
ecuaciones de predicción con su desviación estándar
del total de la muestra. Todas las ecuaciones
sobreestiman el GER de la calorimetría indirecta
sistemáticamente.

La equivalencia grupal entre el gasto energético en
reposo estimado por las ecuaciones predictivas y la
calorimetría indirecta se evaluó con el sesgo o media

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�Calorimetría indirecta, Ecuaciones predictivas,
Pediatría, Obesidad, Gasto energético en reposo.

Artículo Original

De acuerdo a los datos, se observa que en 1 de cada
3 sujetos las ecuaciones estiman el gasto energético
en reposo comparado con CI con un rango de
exactitud por debajo de 100 kcal de diferencia, en los
valores siguientes para cada uno de los límites por
debajo de 125 kcal, 150 kcal y 175 kcal la ecuación
que más porcentaje acumulado de casos tiene es la de
Tverskaya. Incluso en esta ecuación el 90% de los
casos cae por debajo de las 300 kcal de diferencia con
la CI, comparado con las ecuaciones de Schofield y
Lazzer donde apenas el 50% de los casos presenta
diferencias en el gasto energético en reposo por
debajo de las 300 kcal de diferencia comparado con
la calorimetría indirecta.

Tabla 2. Comparación del gasto energético estimado mediante
ecuaciones de estimación y calorimetría indirecta en los
escolares del estudio

Método

Límites de
concordancia ó
precisión de la
ecuación

Media ± Sesgo o error
DE
sistemático

Calorimetr 1321 ±
ía indirecta 172

-

-

-

1553 ±
242

232*

&lt; 0.0001

660 / -195

Ecuación 1411 ±
Tverskaya 203

89*

&lt; 0.0028

443 / -264

Ecuación
Lazzer

251*

&lt; 0.0001

624 / -121

Ecuación
Schofield

1572 ±
217

Por otro lado, se establecieron los límites del
porcentaje acumulado (Tabla 3) de las diferencias en
cada uno de los rangos, en base a las calorías que
representan los cambios mínimos del gasto
energético en reposo por cada grupo de edad.
Tabla 3. Porcentaje acumulado de diferencias entre el gasto
energético por las ecuaciones de predicción versus por calorimetría
indirecta

Ecuación

Porcentaje acumulado de diferencias
&lt; 100 kcal &lt; 125 kcal &lt; 150 kcal &lt; 175 kcal &lt; 300 kcal

Schofield

29

34

39

46

58

Tverskaya
Lazzer

29
29

44
32

49
37

54
39

90
56

Discusión
En el presente estudio decidimos evaluar el gasto
energético en reposo estimado por las ecuaciones de
predicción (Schofield, Tverskaya y Lazzer) versus
calorimetría indirecta en escolares con obesidad,
donde la hipótesis planteada fue que ninguna de las
ecuaciones utilizadas es precisas ni exactas
comparadas con la calorimetría indirecta en escolares
mexicanos de 7 a 12 años de edad con obesidad. Esto
se justifica porque las ecuaciones que existen y se
utilizan actualmente en nuestra población para
estimar el gasto energético en reposo fueron
desarrolladas con individuos residentes de países
industrializados, cuyo ambiente y características
físicas difieren a la de la población mexicana, además
varían de acuerdo a la edad, sexo, raza y composición
corporal del grupo estudiado (Balas Nakash et al.,
2008).
Los resultados de este estudio muestran que a pesar
de que las tres ecuaciones sobreestiman
significativamente el gasto energético en reposo
comparado con calorimetría indirecta, en términos
grupales la ecuación de Tverskaya es la más
recomendable por ser la que muestra una media de
diferencia menor de 89 kcal respecto a los datos
obtenidos por calorimetría indirecta. Lo anterior
similar al estudio publicado por Balas-Nakash et al.,
(2008) donde también encontraron que la ecuación
de Tverskaya es de las que más se aproxima al GER.
En la ecuación de Schofield el promedio de las
diferencias fue de 232 kcal, por lo que sobreestima el
gasto energético en reposo comparado con la
calorimetría indirecta. En los límites de concordancia
tiene un límite máximo de 660 calorías y un límite
mínimo de -195 calorías de diferencia con la

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 2 abril - junio, 2020

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�Calorimetría indirecta, Ecuaciones predictivas,
Pediatría, Obesidad, Gasto energético en reposo.

calorimetría, lo que nos dice que el 95% de los casos
puede caer dentro de estos límites. La línea de
regresión o pendiente, presentó error proporcional lo
cual muestra que no se distribuyó de manera
homogénea a lo largo de la magnitud de las
mediciones, esto se puede justificar ya que es una
ecuación que se desarrolló en población con
normopeso, no en niños con obesidad. Nuestro
resultado concuerda con el publicado por
Derumeaux-Burel en el 2004 donde también
encontraron que la ecuación de Schofield
sobreestimaba el gasto energético real.
En la ecuación de Tverskaya se observa que el sesgo
es menor que la ecuación de Schofield respecto a la
calorimetría indirecta. De igual manera sobreestima
el gasto energético en reposo y los límites de
concordancia son más estrechos. Las diferencias se
distribuyeron de manera homogénea a lo largo de la
magnitud de las mediciones por lo que
estadísticamente no hay error proporcional.
Dentro de los resultados con la ecuación de Lazzer,
se obtuvo una media en las diferencias de la
estimación del gasto energético en reposo más alta
que en las ecuaciones de Schofield y Tverskaya, con
promedio de 251 kcal y límites de concordancia más
amplios que oscilan entre 624 y -121 kcal lo cual
indica que la ecuación no es muy precisa comparado
con la calorimetría indirecta. La pendiente o línea de
regresión no mostró error proporcional.
A diferencia de nuestro resultado, en el estudio
publicado en el 2006 por Lazzer, et al., para niños y
adolescentes severamente obesos, la ecuación que
desarrollaron, la cual fue comparada el siguiente año
por el mismo autor, con las ecuaciones de McDuffie,
Derumeaux,
Tverskaya,
Schofield,
FAO/WHO/UNU y Harris-Benedict, resultó ser la de
mayor aproximación (Lazzer, Agosti, et al., 2007).
Así mismo, Marra M et al (2015) determinó que la
ecuación que mejor estima el GER en adolescentes
de 14 a 18 años es la de Lazzer. Sin embargo, en estos
estudios fueron incluidos niños y adolescentes
obesos de 12 a 18 años, rango de edad que no se
incluye en el presente estudio, por lo que podría ser
que para adolescentes Lazzer sea la más precisa.

Artículo Original

la calorimetría indirecta, esta ecuación podría
recomendarse para estudios poblacionales en niños
con obesidad ya que su exactitud es buena a nivel
grupal, en forma individual o en la práctica clínica se
tendría que revisar si la ecuación ofrece estimaciones
confiables para realizar una intervención, y aun así
sería cuestionable dado los límites de concordancia,
ya que entre más estrecho sea el rango más precisa es
la ecuación.
Así mismo pudimos corroborar que todas las
ecuaciones comparadas con calorimetría indirecta
sobreestiman el gasto energético, por lo que, de
contar con ella, la mejor herramienta para determinar
el GER en la población infantil con obesidad es la
calorimetría indirecta.
Sin embargo, es necesario seguir realizando más
estudios, donde se incluyan todas las ecuaciones
existentes y que además las poblaciones sean
estadísticamente representativas. Ya que para que se
logre una mejora en el estado nutricional de los
escolares es necesario que se establezcan
acertadamente sus requerimientos o gasto de energía,
para no sobre o subestimar sus necesidades y con ello
asegurar que su nutrición y crecimiento sean los
adecuados.

Conclusiones
Se concluye que para determinar el GER en la
población infantil con obesidad la mejor herramienta
es la calorimetría indirecta. En base a los resultados
obtenidos, en la evaluación grupal se concluye que
las tres ecuaciones de predicción sobreestiman
significativamente el gasto energético en reposo
comparado con calorimetría indirecta.
En la evaluación individual, se concluye que los
límites de concordancia mostraron variaciones al
compararla con la calorimetría.
La ecuación de Tverskaya fue la que presentó menor
error sistemático comparado con calorimetría
indirecta, sin embargo, esta se recomienda
únicamente a nivel poblacional ya que su exactitud
es buena a nivel grupal pero no a nivel individual.

Aunque la ecuación de Tverskaya es la que menores
diferencias grupales en promedio mostró respecto a

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�Calorimetría indirecta, Ecuaciones predictivas,
Pediatría, Obesidad, Gasto energético en reposo.

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expenditure in nonobese, obese and postobese
adolescents. Reprod Nutr Dev; 45(2): 129-42.
DOI: 10.1051/rnd:2005014

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 2 abril - junio, 2020

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Revista Salud Pública y Nutrición

PREVALENCIA DE CONDUCTAS ALIMENTARIAS DE RIESGO EN ADOLESCENTES
DE CARACAS: 2012 VS. 2018.
PREVALENCE OF RISK EATING BEHAVIOR IN YOUTH FROM CARACAS:
2012 VS. 2018
Zerpa García Carlos Enrique1, Ramírez Andreína2.
1 Universidad Simón Bolívar, Venezuela. 2 Fundación Ayúdate, Caracas, Venezuela.
Citation: Zerpa García C.E., Ramírez A., (2020) Prevalencia de Conductas
Alimentarias de Riesgo en Adolescentes de Caracas: 2012 vs. 2018. Revista
Salud Pública y Nutrición, 19 (2), 9-18.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2020 Zerpa García C.E., et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn19.2-2
Recibido: 24 de marzo 2020;
Aceptado: 15 de junio 2020
Email: czerpa@usb.ve

�Trastornos del comportamiento alimentario; estudiantes
de bachillerato; escala EAT-26; pruebas noparamétricas.

Artículo Original

PREVALENCIA DE CONDUCTAS ALIMENTARIAS DE RIESGO EN ADOLESCENTES DE CARACAS:
2012 VS. 2018.
Zerpa García Carlos Enrique 1, Ramírez Andreína2.
1 1 Universidad Simón Bolívar, Venezuela. 2 Fundación Ayúdate, Caracas, Venezuela.

RESUMEN
Introducción: Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) constituyen un grupo de desórdenes psicológicos graves. Dentro
del mismo, anorexia y bulimia han sido clasificados en el DSM V (APA, 2013) como trastornos específicos. Objetivo: Comparar
la prevalencia de las conductas alimentarias de riesgo sugestivas de trastornos del comportamiento alimentario en
adolescentes de un municipio de la ciudad de Caracas en dos muestras tomadas en años diferentes (NA: 2012 vs NB: 2018).
Material y Método: Los participantes provenían de seis (6) institutos educativos de Caracas; fueron evaluados con el
cuestionario EAT-26 (Ntotal = 933; NA = 311; 40,51% hombres; 59,49% mujeres); (NB = 622; 40,51% hombres; 59,49%
mujeres), con edad promedio NA= 16,88 años y NB= 14,88 años. Se hicieron comparaciones no paramétricas empleando la
prueba U de Mann-Whittney. Resultados: Se observó prevalencia de TCA (para EAT-26 ≥ 20) de 6,4%, (año 2012) y 15,3%
(año 2018), así como diferencias estadísticamente significativas en los puntajes totales del EAT-26 para los factores Bulimia y
Control Oral, pero no para Dieta; y para puntaje total y Control Oral; solo se observaron diferencias significativas en dos (2)
de los seis (6) institutos de educación considerados. Conclusiones: Los resultados apuntan hacia la importancia de considerar
estos cambios reportados en torno a la prevalencia de conductas de riesgo de TCA.
Palabras Clave: Trastornos del comportamiento alimentario; estudiantes de bachillerato; escala EAT-26; pruebas noparamétricas.

ABSTRACT
Introduction: Eating disorders (ATCs) are a group of serious psychological disorders. Within it, anorexia and bulimia have been
classified in DSM V (APA, 2013) as specific disorders. Objective: To compare the prevalence of risky eating behaviors
suggestive of Eating Disorders in adolescents from a municipality in the city of Caracas in two samples taken in different years
(NA: 2012 vs NB: 2018). Material and method: The participants came from six (6) educational institutes of Caracas; they were
evaluated with the EAT-26 questionnaire (Ntotal = 933; NA = 311; 40.51% men; 59.49% women); (NB = 622; 40.51% men;
59.49% women), average age NA = 16.88 years and NB = 14.88 years. Nonparametric comparisons were made using the MannWhittney U test. Results: A prevalence of eating disorders was observed (for EAT-26 ≥ 20) of 6.4%, (year 2012) and 15.3%
(year 2018), as well as statistically significant differences in the total scores of the EAT-26 for the Bulimia and Oral Control
factors, but not for Diet; and for total score and Oral Control; significant differences were only observed in two (2) of the six
(6) educational institutes considered. Conclusions: The results point to the importance of considering these reported changes
around the prevalence of TCA risk behaviors.
Key words: Risk eating behaviors; high school students; EAT-26 scale; non-parametric tests.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 2 abril - junio, 2020

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�Trastornos del comportamiento alimentario; estudiantes
de bachillerato; escala EAT-26; pruebas noparamétricas.

Introducción
Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA)
constituyen un grupo de desórdenes psicológicos
graves. Dentro del mismo, anorexia y bulimia han
sido clasificados en el DSM V (APA, 2013) como
trastornos específicos, incorporando también al
Trastorno por atracón, y en ellos la calificación de
gravedad mínima se fundamenta en un elemento
clave de diagnóstico: el índice de masa corporal
(IMC) en el caso de la anorexia nerviosa; la
frecuencia de comportamiento compensatorio
inapropiado en la bulimia; y la frecuencia de excesos
de ingesta de comida en el Trastorno por atracón
(Walsh, 2019). Estudios recientes confirman que la
prevalencia mundial es alta, especialmente en
mujeres y su tasa aumentó desde 3,5% para el
período 2000–2006, hasta 7,8% para el período
2013–2018 (Galmiche, Déchelotte, Lambert &amp;
Tavolacci, 2019). Esto representa un verdadero
desafío, tanto para las políticas públicas de salud
como para los proveedores de servicios de salud,
puesto que resultan potencialmente peligrosos al
tener consecuencias físicas y emocionales y su
pronóstico de cura es reservado si no se atienden
tempranamente.
Estos trastornos tienen serios impactos tanto
económicos como sociales y, de acuerdo con
Vaidyanathan, Patnaik &amp; Menon (2019), pueden ser
comparables con los impactos que tienen trastornos
como la ansiedad y la depresión; señalan además que
desde fines del siglo XVII ya se empleaba el término
“consunción nerviosa”, para referirse a ellos, siendo
percibidos
históricamente
como
síndromes
vinculados a la cultura occidental y fueron descritos
por primera vez en mujeres caucásicas de América
del Norte y el oeste de Europa (Pike, Hoek &amp; Dunne,
2014); actualmente se han identificado en todas las
culturas del mundo con tasas de prevalencia más
bajas que en los países occidentales, aunque en
franco crecimiento (Hoek, 2014).
En efecto, en años recientes han sido numerosos los
estudios de TCA que se han efectuado en diversos
lugares. La literatura reporta un interés destacado en
el tema, hecho comprobable en investigaciones como
las de Dao-Le, Barendregt, Hay &amp; Mihalopoulos
(2017) en la que reportan un meta-análisis de 112
investigaciones empíricas publicadas entre los años
2009 a 2015 y solo en el tema de la prevención.
Muchos estudios se han enfocado en la prevalencia

Artículo Original

de estos trastornos, por ejemplo, el de Cheah,
Jackson, Touyz &amp; Hay (2020, en prensa) en Oceanía;
Keski-Rahkonen &amp; Mustelin (2016) en Europa; van
Hoeken, Burns &amp; Hoek (2016) en África; Thomas,
Lee &amp; Becker (2016) en Asia; y Kolar, Rodríguez,
Chams &amp; Hoek (2016) en América Latina.
En esta última región, son numerosas las
investigaciones en las que la población objetivo han
sido los adolescentes (p. e.: Caldera, del Campo,
Caldera, Reynoso &amp; Zamora, 2019, en México;
Montoya &amp; Angamarca, 2016, en Ecuador; MorenoGutiérrez et al, 2016, en Colombia; Urrutia,
Cazenave, Badillo &amp; Fajardo, 2008, en Chile; entre
otros). Las tasas de prevalencia para América Latina
son comparables entre países como Colombia,
Brasil, Venezuela y México, observándose tasas
promedio de 1,16% para anorexia y bulimia en la
región (Kolar et al, 2016). Hoek (2014) refiere que la
evidencia actual sugiere que las tasas para bulimia
nerviosa están disminuyendo en los países
occidentales y se mantiene estable para la anorexia
nerviosa. En el caso particular de Venezuela, se han
reportado muy pocos estudios de TCA, muy
disímiles, encontrándose prevalencias de entre 01,56% (Quintero-Párraga, Pérez-Montiel, MontielNava, Pirela, Acosta &amp; Pineda, 2003), hasta 18%
(Ríos, Machado, Rísquez, &amp; Ortega, 1994), a través
de medidas realizadas con el instrumento EAT-26, y
no existen reportes que comparen muestras no
relacionadas de adolescentes que hayan
sido
evaluados en momentos distintos pero en las mismas
instituciones educativas para obtener la prevalencia
de conductas sugestivas de estos trastornos y su
cambio en el tiempo. Resulta importante dar cuenta
de ello puesto que los aspectos epidemiológicos de
los TCA resultan en información útil para aspectos
de identificación de prioridades en su representación
conveniente para procesos de adjudicación de
recursos financieros dirigidos a las propuestas de
intervención y en especial, prevención de tales
trastornos. De allí que el objetivo de esta
investigación fue comparar en dos años diferentes
(2012 vs 2018) las tasas de prevalencia de conductas
sugestivas de riesgo de TCA (EAT-26 ≥ 20), con
miras a las implicaciones que la prevalencia tiene
para las políticas de atención de estos trastornos en
adolescentes en un municipio de la ciudad de
Caracas, Venezuela.

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�Trastornos del comportamiento alimentario; estudiantes
de bachillerato; escala EAT-26; pruebas noparamétricas.

Material y Método
La población se constituyó por las personas de edad
adolescente que cursaban estudios de educación
secundaria en el municipio Sucre, autarquía
perteneciente al Distrito Metropolitano de Caracas,
(N = 457935, 50,93% y 49,07% mujeres; INE, 2014).
Las muestras fueron de tipo probabilísticas; para ello
se seleccionó dentro del municipio la parroquia con
mayor índice poblacional, correspondiéndose con la
parroquia Leoncio Martínez (N = 63118) y en ella,
los institutos educativos con mayor tasa de
estudiantes; esto incluyó a seis (6) instituciones
educativas, en las que se hizo selección aleatoria de
los integrantes de cada muestra, lo cual se aprecia en
la tabla 1. Los criterios de inclusión se
correspondieron con: a) ser estudiante del tercer nivel
de educación básica o del nivel de educación media
diversificada; b) pertenecer a la comunidad educativa
de los institutos seleccionados; el criterio de
exclusión fue ser menor de 12 años o mayor de 18.
El tamaño muestral se estimó a partir de la ecuación:

n

4* N * p*q
E  N  1  4 * p * q
2

n: es el tamaño muestral a estimar; 4: es una constante; p y q: son
las probabilidades de éxito o fracaso que tienen un valor de 50%,
por lo que p y q=50; N: tamaño de la población; es el error muestral
seleccionado (con el valor de 5%).

La muestra para el año 2012 quedó conformada por
NA = 311 participantes y la muestra del año 2018 por
NB = 622. Esta última tomó en cuenta los mismos
institutos encuestados en el año 2012 a fin de
controlar el tipo de institución y hacer comparables
las medidas en el tiempo; resultó mayor debido a un
incremento de la matrícula en las instituciones
públicas participantes, proveniente de la movilidad
de estudiantes desde otras instituciones privadas. La
investigación fue de tipo descriptivo, no
experimental y de naturaleza ex post facto
retrospectivo, en tanto buscaba especificar
propiedades y características importantes del
fenómeno objeto de análisis, describiendo las
tendencias en las variables de los grupos que se
estudiaron, (Hernández, Fernández &amp; Baptista,
2014). Los estudiantes participaron de forma
voluntaria y completaron en todas sus partes tanto
una hoja de datos socio-demográficos como el
instrumento EAT-26.

Artículo Original

Instrumento
Cuestionario de Actitudes Alimentarias EAT-26. Se
administró el EAT-26; se trata de un instrumento de
auto-informe, versión abreviada de 26 ítems del
EAT-40, elaborado originalmente por Garner,
Olmsted, Bohr &amp; Garfinkel (1982) que mide la
presencia de conductas de riesgo de Trastornos del
comportamiento alimentario;
adaptado en
Venezuela, por Ríos, Machado, Rísquez &amp; Ortega
(1994) en una muestra de 330 jóvenes de ambos
sexos, reportó un coeficiente alpha de Cronbach α=
0,76 y estimación de confiabilidad test-retest de rtt=
0,72 para la escala total. Se presentan los
planteamientos en una escala de tipo Likert, de
elección forzada de 6 puntos que van desde 1
("nunca") hasta 6 ("siempre). La puntuación total se
obtiene recodificando puntajes de la siguiente
manera: puntajes de 1 a 3 son recodificados como 0;
4 se recodifica como 1; 5 como 2; y 6 se recodifica
como 3, con la excepción de los ítems 19 y 25, los
cuales son calificados de manera inversa.
La puntuación total de EAT-26 oscila entre 0 y 78 y
los autores del instrumento han establecido un corte
en 20 puntos que se utiliza para determinar casos de
conductas alimentarias de riesgo de las de no-riesgo.
Este mismo punto de corte fue reportado en el estudio
de Ríos et al. El instrumento contiene a su vez tres
componentes o factores; conforman las sub-escalas
de Dieta (13 ítems referidos a comportamientos de
evitación de comestibles que incrementen el peso
corporal y preocupación por la consunción o bien, la
distorsión de la imagen corporal); Bulimia (seis ítems
sobre tendencia al comportamiento voraz en la
alimentación y conductas bulímicas); y Control Oral
(siete ítems referidos al auto control de la ingesta de
alimentos y la presión proveniente del entorno
social).
Las propiedades psicométricas que se han reportado
para el instrumento original en idioma Inglés refieren
estabilidad en la medida en el tiempo (test-retest a
dos y cuatro años) que oscila entre rtt= 0,84 y rtt=
0,89 (Banasiak, Wertheim, Koerner &amp; Voudouris,
2001; Carter &amp; Moss, 1984); un coeficiente alpha de
Cronbach
α= 0,938 para la escala total con
muestras de mujeres españolas (Ribas, Bersabé,
Jiménez &amp; Berrocal, 2010); y α= 0,921, α= 0,891, α
= 0,857 y α= 0,818 para la escala total, factor

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�Trastornos del comportamiento alimentario; estudiantes
de bachillerato; escala EAT-26; pruebas noparamétricas.

Bulimia, factor Dieta y factor Control,
respectivamente,
en
muestras
colombianas
(Constaín, et. al, 2014).
Análisis de los datos
Para analizar los datos se empleó el programa SPSS
v.23 y se estimaron estadísticos descriptivos de
tendencia central en las variables de naturaleza
numérica; debido a la ausencia de normalidad en las
distribuciones de puntajes de la medida del EAT-26
y la existencia de valores atípicos, se empleó la
prueba no paramétrica U de Mann-Whitney de
muestras independientes para el cálculo de las
diferencias de medianas del instrumento entre los
grupos de 2012 y 2018, y también por institución
educativa.
Procedimiento
El estudio implicó las siguientes etapas: 1) gestión de
la autorización para la administración de los
instrumentos, ante autoridades y padres, en los
institutos educativos en los que se efectuó la
investigación; 2) solicitud de participación
voluntaria de los estudiantes; 3) administración de la
hoja de datos socio-demográficos y del instrumento
EAT-26; 4) elaboración de una base de datos para
SPSS v.23; y 5) Análisis de los datos recopilados.
Para salvaguardar los necesarios atributos éticos que
están implicados en la investigación, a cada
participante se le solicitó su autorización para que se
le administrara el instrumento y suministrara
información socio-demográfica para los propósitos
que se perseguían. El tratamiento que se le dio a la
información
recabada
fue
de
estricta
confidencialidad. En ningún momento se dieron a
conocer en el informe de la investigación los
nombres de las personas participantes; solo se
indicaron los nombres de las instituciones educativas
específicas a las que pertenecían los estudiantes
encuestados. La investigación consideró los
lineamientos éticos para el trabajo con participantes
humanos expuestos por Kerlinger y Lee (2002; p.
396 y siguientes) en tanto no se puso en riesgo a las
personas ni se violaron las normas del libre
consentimiento informado, salvaguardándose el
bienestar del grupo de participantes al cuidar que no
existieran riesgos explícitos ni potenciales para las
personas.

Artículo Original

Resultados
Del total de N= 933 adolescentes (tabla 1), el grupo
que conformó la muestra de la recolección de datos
del año 2012 presentó los siguientes atributos: NA=
311
participantes
(33,33%)
con
edades
comprendidas entre 15 y 18 años (40,51% hombres
con Mm= 16,44 y DTm= 0,754; 59,49% mujeres con
Mf= 16,67 y
DTf= 0,776); de otro lado, el
grupo que conformó la muestra del año 2018 se
caracterizó por lo siguiente: NB= 622 (66,66%), con
edades comprendidas entre 12 y 18 años (40,51%
hombres con Mm= 15,04 y DTm= 1,587; 59,49%
mujeres con Mf= 14,77 y DTf= 1,592).

La figura 1 presenta los gráficos elaborados para la
evaluación de los atributos de las distribuciones de
puntajes en las muestras seleccionadas, para la escala
total del EAT-26. Puede apreciarse en dicho gráfico
que las formas de las distribuciones de los datos
difieren de la curva normal, mostrándose coleadas
hacia la derecha, con asimetría positiva (NA: As =
1,487; e = 0,138, y NB: As = 1,781; e = 0,098) y de
forma leptocúrtica (NA: K = 3,220; e = 0,276, y NB:
K = 4,577; e = 0,196). Igualmente, la prueba de
Levene sugiere no equivalencia entre las varianzas de
los puntajes del EAT-26 para las muestras NA y NB
(para EAT escala total W = 31,009, p&lt;0,05; Dieta: W
= 4,453, p&lt;0,05; Bulimia: W = 38,719 p&lt;0,05;
Control Oral W = 3,885 p&lt;0,05). Lo anterior sugirió
la necesidad de realizar análisis no paramétricos a los
datos obtenidos con la administración del
instrumento EAT-26. Dado que un importante
número de observaciones en las muestras NA y NB
obtuvo puntajes superiores al percentil P75, las
distribuciones se encuentran coleadas a la derecha
del gráfico. Tanto las figuras 1 y 2 como la tabla 2
muestran alta variabilidad en los puntajes del grupo
evaluado en el año 2012 y del grupo del año 2018.

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�Trastornos del comportamiento alimentario; estudiantes
de bachillerato; escala EAT-26; pruebas noparamétricas.

Artículo Original

Figura 1. Gráficos de normalidad de las distribuciones de puntajes en EAT-26 (total) para las muestras del
estudio.

Figura 2. Gráficos de caja y bigotes de las distribuciones de puntajes en EAT-26 (total) para las muestras del
estudio.

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�Trastornos del comportamiento alimentario; estudiantes
de bachillerato; escala EAT-26; pruebas noparamétricas.

Alta variabilidad de los datos, tanto para la escala
total como para los factores componentes, también se
observa en la tabla 3, en la cual se presentan los
descriptivos obtenidos solo para el subgrupo de
participantes que obtuvo en el EAT-26, puntajes ≥
20, conformando el grupo con riesgo de trastornos
del comportamiento alimentario (TCA) conforme a
los presupuestos del modelo de medida. En dicha
tabla se muestra que las desviaciones típicas tienden
a ser más amplias para el grupo del año 2018 (N B),
por lo que se trata de una muestra menos homogénea
que la del año 2012 (NA).

Al contrastar las medianas de las distribuciones de
puntajes, en la tabla 4a se aprecia el comportamiento
de los datos para los puntajes de la escala total y sus
factores; y en la tabla 4b igualmente se aprecia el
comportamiento de los datos para el subgrupo de
riesgo de TCA (EAT-26, puntajes ≥ 20). Con un
nivel de confianza del 95%, se observan diferencias
estadísticamente significativas entre la recolección
de datos de los años 2012 y 2018 en el caso de los
puntajes de escala total (U = 80077,5; sig. = 0,000;
p&lt;0,05), y en los factores de Bulimia (U = 82545,5;
sig. = 0,000; p&lt;0,05) y Control Oral (U = 72323,5;
sig. = 0,000; p&lt;0,05); particularmente en el caso de
los puntajes del grupo de riesgo de TCA se observan
diferencias estadísticamente significativas para las
muestras NA y NB en el puntaje total del instrumento
EAT-26 (U = 666,00; sig. = 0,035; p&lt;0,05) y en el
factor Control Oral (U = 525,5; sig. = 0,002;
p&lt;0,05).

Artículo Original

La tabla 5 presenta los contrastes de las medianas de
los puntajes del EAT-26, escala total, para las
muestras NA y NB, y de acuerdo al instituto
educativo de procedencia. En la misma puede
apreciarse que en cinco (5) de los seis (6) institutos
se
presentan
diferencias
estadísticamente
significativas para este contraste. En efecto, se
observan diferencias para el instituto CSG en el
factor Dieta (U = 1537,5; sig. = 0,006; p&lt;0,05);
instituto CME tanto para el puntaje total de la prueba
(U = 1443,5; sig. = 0,002; p&lt;0,05), como en los
factores de Bulimia (U = 1587; sig. = 0,006; p&lt;0,05)
y Control Oral (U = 1462; sig. = 0,003; p&lt;0,05);
instituto CER, tanto en el factor Bulimia (U = 2106;
sig. = 0,019; p&lt;0,05) como en Control Oral (U =
1824; sig. = 0,001; p&lt;0,05); instituto CP para el
puntaje total
(U = 1192; sig. = 0,003; p&lt;0,05),
para el factor Bulimia (U = 1404; sig. = 0,027;
p&lt;0,05) y el factor Control Oral (U = 1287; sig. =
0,013; p&lt;0,05); y, finalmente, para el instituto CEB
solo en el factor Bulimia (U = 1053; sig. = 0,006;
p&lt;0,05).

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�Trastornos del comportamiento alimentario; estudiantes
de bachillerato; escala EAT-26; pruebas noparamétricas.

Artículo Original

En la tabla 6 se aprecian los contrastes efectuados a
las medianas de las muestras por instituto, en el
subgrupo de riesgo de TCA (EAT-26 ≥ 20). Se
evidencia que para este subgrupo existen diferencias
estadísticamente significativas para las medidas del
EAT-26 del factor Control Oral en el instituto CME
(U = 6,00; sig. = 0,035; p&lt;0,05) y para el factor Dieta
en el instituto CMI (U = 17,5; sig. = 0,022; p&lt;0,05),
no observándose diferencias en ningún otro factor
entre instituciones educativas.

intervalo de tiempo considerado, desde un 6,43%
para el año 2012 hasta un 15,3% en el año 2018. Un
resultado muy superior a lo reportado recientemente
por Kolar et al. (2016) en el que refieren prevalencia
de alrededor del 1,6% en jóvenes latinoamericanos y
por Quintero et al (2003) en Venezuela, con tasa de
1,56% y más cercanos a los reportes de Ríos,
Machado, Rísquez, &amp; Ortega (1994) de 18%. No
obstante, los hallazgos son consistentes con lo
referido por Galmiche, Déchelotte, Lambert, &amp;
Tavolacci (2019), en tanto confirman que los TCA,
en general, son altamente prevalentes en todo el
mundo y que estas tasas aumentaron durante el
intervalo de estudio que ellos reportan: desde un
3,5% para el período 2000–2006 hasta un 7,8% para
el período 2013–2018, patrón que se observa con la
misma tendencia en los participantes de nuestro
estudio y con un incremento porcentual para
estudiantes masculinos en la muestra del año 2018,
comparado con la muestra de 2012 (4,02% vs
1,29%), siendo significativas las diferencias para
cada sexo en el contraste de los años 2012 vs 2018.

Finalmente se estimó la prevalencia de conductas de
riesgo sugestivas de TCA a través del EAT-26 (EAT26 ≥ 20) obteniéndose una tasa de 6,43%, (NA = 20)
para la muestra del año 2012; 16 casos se
corresponden con estudiantes femeninas (5,14%) y 4
con estudiantes masculinos (1,29%); una tasa de
15,3% (NB = 95) para la muestra del año 2018), 70
casos correspondientes a estudiantes femeninas
(11,25%) y 25 casos a estudiantes masculinos
(4,02%). Las medianas de estas dos distribuciones
son estadísticamente distintas al estimar la prueba de
Brown-Forsythe en la que tal diferencia se observa
para la distribución de EAT-26 del grupo total (F =
32,638 p&lt;0,05) y para las distribuciones de Bulimia
(F = 26,923; p&lt;0,05) y Control Oral (F = 32,520;
p&lt;0,05) del grupo total, excepto para Dieta (F =
0,035; p&gt;0,05).

Los resultados de la investigación también revelan
específicamente que las tasas de incremento de
puntajes en el instrumento de medida empleado
EAT-26, son estadísticamente significativas en el
caso de las puntuaciones para el factor Bulimia y
Control Oral, pero no para el caso de Anorexia. Sin
embargo, para el punto de corte EAT-26 ≥ 20 de
conductas sugestivas de TCA, los datos muestran
diferencias significativas tanto para el puntaje total
del instrumento como para el factor Control Oral;
cabe recordar que este factor del instrumento está
asociado a la vigilancia de la ingesta de comida y
observancia de presiones del entorno respecto a la
conducta alimentaria. En el caso de los contrastes
entre instituciones, se observaron diferencias
estadísticamente significativas para los puntajes del
EAT-26 en la escala total en cinco (5) institutos y
específicamente diferencias para el puntaje total de
la prueba en dos (2) institutos y en cuatro (4) para los
factores Bulimia y Control Oral; en ningún instituto
se observó diferencia significativa para el factor
Dieta. No obstante, solo en dos (2) de los seis (6)
institutos, considerando el punto de corte EAT-26 ≥
20, se observaron diferencias significativas para el
factor Dieta y para el factor Control Oral, siendo
básicamente estables los puntajes entre instituciones
en el tiempo bajo el referido criterio.

Discusión
La investigación realizada comparó a través del
instrumento EAT-26, las conductas de riesgo
asociadas a los trastornos del comportamiento
alimentario en estudiantes adolescentes de ambos
sexos de un municipio de la ciudad de Caracas,
Venezuela, con datos recolectados en dos (2)
momentos diferentes (años 2012 y 2018). Los
resultados muestran en general un incremento de la
prevalencia de conductas sugestivas de TCA en el

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15

�Trastornos del comportamiento alimentario; estudiantes
de bachillerato; escala EAT-26; pruebas noparamétricas.

Lo anterior coincide parcialmente con lo reportado
por Kolar et al (2016) quienes refieren al respecto
que en América Latina las tasas de prevalencia son
comparables entre diferentes países. Según Kolar et
al, la literatura reporta que, para el caso de la
anorexia, la prevalencia ha tendido a mantenerse
estable en los últimos años si se compara con
muestras norteamericanas y europeas, lo que puede
obedecer a diferencias en cuanto a ideales de la figura
corporal que poseen las muestras de participantes
latinos. En torno a ello, Warren, Gleaves y
Rakhkovskaya (2013) refieren que la autoimagen
personal en jóvenes estudiantes latinas sugiere
actitudes más favorables a rasgos corporales más
curvos y a un peso mayor que lo observado en otros
grupos étnicos occidentales. La observación de
diferencias en Control Oral y no en los otros factores
medidos con el instrumento puede obedecer a un
incremento de conductas impulsivas que van
transformándose en comportamientos compulsivos y
más habituales en los sujetos que incluso pueden
llegar a ser deliberadamente planificados, tal como lo
afirman Pearson, Wonderlich &amp; Smith (2015), y que
serviría a los propósitos de reducir experiencias de
afecto negativo en los adolescentes.
Conclusiones
Los análisis presentados permiten concluir en torno
al objetivo propuesto. En efecto, se logró comparar a
dos grupos de adolescentes, estudiantes de
bachillerato a partir de datos del instrumento EAT26 tomados en dos años diferentes y en seis (6)
instituciones educativas. En el caso de la muestra de
nuestro estudio, se observaron promedios
relativamente similares en el intervalo considerado,
pero solo para el factor Dieta del EAT-26, sin
incremento significativo en el periodo estudiado. Se
encontraron puntajes más altos en 2018 para la
muestra total y para el grupo de riesgo EAT-26 ≥ 20
con puntajes sugestivos de TCA.
Los resultados apuntan hacia la importancia de
considerar estos cambios reportados en torno a la
prevalencia de conductas de riesgo de TCA en el
estudio de los factores de riesgo que los incrementan
en la población adolescente que habita contextos
urbanos, a fin de diseñar efectivas políticas públicas
de prevención, así como para la estimación de los
costos asociados al diseño de programas de
orientación y tratamiento de los factores relacionados
al riesgo de TCA, en especial, al tratamiento de la

Artículo Original

bulimia y el trastorno por atracón y las conductas
compulsivas de control. Los datos sugieren que, si
bien las tasas reportadas para estos factores en el
EAT-26 se mantienen relativamente estables, la
prevalencia de conductas sugestivas de TCA en las
muestras de jóvenes de interés resulta muy alta al
contrastarla con el promedio latinoamericano; por
tanto, indudablemente representan un riesgo de salud
de considerable importancia que demanda y justifica
la asignación de recursos para su atención. Nuevas
investigaciones serán necesarias para continuar
observando las modificaciones en los niveles de
conductas de riesgo de TCA y en las tasas de
prevalencia de los TCA en el grupo etario de interés.

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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 2 abril - junio, 2020

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�R

E

S

P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

LA DEPRESIÓN, UN PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA DE LAS MUJERES EN
CHIAPAS.
DEPRESSION, A PUBLIC HEALTH PROBLEM OF WOMEN IN CHIAPAS.

Jonapá Carrillo Víctor Hugo*, Rivas Bocanegra María Georgina*; Durán García Rosa Margarita*; Ruíz
Balbuena Fernando*.
* Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.
Citation: Jonapá Carrillo VH., Rivas Bocanegra MG., Durán García R M., Ruíz
Balbuena F. (2020) La depresión, un problema de salud pública de las mujeres
en Chiapas. Revista Salud Pública y Nutrición, 19 (2), 19-25.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2020 Jonapá Carrillo VH., et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn19.2-3
Recibido: 19 de febrero 2020;
Aceptado: 22 de junio 2020
Email: georgina.rivas@unicach.mx

�Depresión, mujeres.

Artículo Original

LA DEPRESIÓN, UN PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA DE LAS MUJERES EN CHIAPAS.
Jonapá Carrillo Víctor Hugo*, Rivas Bocanegra María Georgina*; Durán García Rosa Margarita*; Ruíz
Balbuena Fernando*.
* Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH), Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.

RESUMEN
Introducción: La depresión es una patología difícil de reconocer que se ha convertido en un problema de salud pública, sobre
todo en las mujeres. Objetivo: se determinó la prevalencia de depresión y su severidad, según variables sociodemográficas,
en un grupo de mujeres en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México. Material y Método: Mediante un diseño transversal
se identificó la prevalencia de depresión y su severidad en una muestra de 113 mujeres. Resultados: La prevalencia fue de
33.2% (n=38) mientras que el mayor porcentaje lo ocupó la depresión grave (n=20), con el 52.63%; seguida por la depresión
moderada (n=14) con el 36.84%. Conclusiones: la depresión es un problema de salud pública para las mujeres en Chiapas.
Se requieren estudios adicionales para evaluar la magnitud de este trastorno en las diferentes regiones del estado.
Palabras Clave: Depresión, mujeres.

ABSTRACT
Introduction: It´s difficult to recognize depression; nowadays a public health problem mostly in women. Objective: this paper
presents the prevalence of depression and its severity in a non-random sample of 113 women of Tuxtla Gutierrez, Chiapas.
Material and method: the research was a descriptive study with a transversal design. Results: The prevalence of depression
of the sample was 33.2% (n=38), of them 52.6% (n=20) presented serious depression, followed by 36.84% (n=14), with
moderate depression. Conclusions: Depression is a public health issue for women in Chiapas. Additional studies are required
to asses it’s magnitude at different regions of Chiapas.
Key words: Depression, women.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 2 abril - junio, 2020

19

�Depresión, mujeres.

Artículo Original

Introducción
La depresión, es una alteración del estado de ánimo
que repercute en el sentido de la vida, y en el que
predominan síntomas afectivos como sentimientos
de soledad, de culpa, de desesperanza, de
irritabilidad, de impotencia frente a las exigencias de
la vida, de desinterés frente a situaciones que antes
importaban; con presencia de síntomas cognitivos
como incapacidad para concentrarse, disminución de
la memoria, retardo psicomotor y pensamientos de
muerte, que implican a la voluntad y que por lo tanto
conllevan a la apatía frente a las labores cotidianas;
además de síntomas somáticos como cefaleas,
cansancio, alteraciones del sueño y del apetito, así
como dolor en diversas partes del cuerpo sin una
causa plenamente diagnosticada y con algún
compromiso inmunológico (Secretaría de Salud,
2015). Identificar la depresión sin embargo no es
tarea sencilla pues el problema pasa desapercibido
para los afectados, sus familiares y aún para el mismo
personal de salud.
Ya desde la información del 2000, se preveía que la
depresión llegaría a ser una de las principales causas
de discapacidad para el 2030 (Organización Mundial
de la Salud [OMS], 2008); y su relevancia es tal, que
la salud mental y la prevención del suicidio se han
incluido en los Objetivos del Desarrollo Sostenible
(Organización Panamericana de la Salud [OPS] y
OMS, 2017a).
De acuerdo con el documento acerca de la Carga de
los Trastornos Mentales en la Región de Las
Américas, 2018, de la OPS y la OMS (2018), “a nivel
mundial, en el 2015, las enfermedades no
transmisibles representaron el 60% del total de años
de vida ajustados en función de la discapacidad
(AVAD), de los cuales 12% correspondieron a los
trastornos mentales, trastornos neurológicos
específicos y por consumo de sustancias, así como al
suicidio” (p. 5).
En la región de las Américas, las enfermedades no
transmisibles representaron hasta un 78% del total de
AVAD y dentro de éste porciento los trastornos
mentales, neurológicos, debidos al consumo de
sustancias y el suicidio, representaron el 19%;
distribuyéndose el 59% restante en enfermedades
cardiovasculares, cáncer, osteomusculares y otras
enfermedades crónicas. A las enfermedades
transmisibles y materno infantiles les correspondió

una cifra menor, 12% y a las lesiones 10%. Los
trastornos mentales, neurológicos, por consumo de
sustancias y el suicidio, con casi una quinta parte,
constituyeron el subgrupo más grande en el total de
los AVAD, indicador que incluye a la mortalidad y a
la discapacidad. La depresión fue la principal entidad
en dicho subgrupo que incluye 18 patologías (OMS
y OPS, 2018).
De acuerdo sólo con el indicador APD que no incluye
a la mortalidad pero que da cuenta de la magnitud de
la discapacidad, los trastornos mencionados
representaron el 34% en la región de las Américas; y
en México la cifra del 33.5% (Brasil 36.5% y Haití
28.2%), siendo la depresión el principal problema
(OMS y OPS, 2018)
En nuestro país según “Tasa de casos nuevos de
enfermedades sobre trastornos mentales y del
comportamiento seleccionados, por Entidad
Federativa, Casos Seleccionados, Período y Sexo”,
del INEGI, el trastorno depresivo ha aumentado
progresivamente con una tasa de 58.13 en 2014,
79.77 en el 2015, 84.76 en el 2016 y 99.69 en el 2017.
Entidades con contextos de violencia como
Chihuahua, Durango y Ciudad de México la
aumentaron en el período del 2014 al 2017, de 135.71
a 268.82, de 135.22 a 250.26 y de 148.91 a 203.51,
en los años respectivos. En el estado de Chiapas, las
tasas para casos nuevos de depresión también fueron
en ascenso, si bien en niveles mucho menores: 27.4
en el 2014; 22.5 en el 2015, 24.44 en el 2016 y de
32.59 en el 2017 (Instituto Nacional de Estadística y
Geografía [INEGI], 2019a), lo que parecería sugerir
que la depresión no sería un problema prioritario en
esta entidad del sureste.
Sin embargo, son las mujeres en el mundo quienes
más viven con depresión en todas las regiones del
mundo y en todas las edades (OMS y OPS, 2017b).
Así se constata también en México, de acuerdo con
la “Tasa de casos nuevos de enfermedades sobre
trastornos mentales y del comportamiento
seleccionados
por Entidad Federativa, Casos
Seleccionados, Período y sexo”, exclusivamente para
dicho trastorno, pues la tasa fue de 27.12 en los
hombres y de 87.71 en las mujeres en el 2014, de
38.98 en los hombres frente a 118.63 en las mujeres
en el 2015, de 42.4 en los hombres frente a 125.1 de
las mujeres en el 2016 y 53.42 en los hombres hasta
143.73 en las mujeres en el 2017, que muestra a nivel

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�Depresión, mujeres.

Artículo Original

nacional, a lo largo del período señalado, el
incremento del problema para ellas (INEGI, 2019a)
Lo anterior se repite para todos los estados, tengan
altos o bajos niveles con respecto a esta patología,
como es el caso de Chiapas, que según la
información de “Integrantes del hogar de 7 años y
más por Entidad Federativa, Período, Sexo y
Condición de sentimientos de depresión” entre sexos
registra: 27.8% hombres y 33.8% mujeres en el 2014,
18.6% hombres y 24.4% mujeres en el 2015 y
finalmente 22.8% hombres y 30.1% mujeres en el
2017 (INEGI, 2018).
En esta entidad se registró
una tasa de 8.42 en los hombres frente a una tasa de
45.65 en las mujeres en 2014, de 8.47 en los hombres
frente a 35.5 en las mujeres en el 2015, de 12.52 en
los hombres frente a 37.84 en las mujeres en el 2016
y de 17.31 en los hombres frente a 47.23 en las
mujeres en el 2017, (INEGI, 2019a); lo que muestra
en todos los años como el problema va en aumento
y que son éstas quienes se ven más aquejadas Dicho
trastorno puede ser sumamente discapacitante y aún
llevar al suicidio (OPS y OMS 2018), solución
terminal que en México paradójicamente es más
frecuente en los hombres, de acuerdo con datos del
INEGI cuando se evalúa la serie del 2010 al 2017
(INEGI, 2019b).
El objetivo de este trabajo fue, por lo tanto, visibilizar
la magnitud de la depresión y su severidad, en un
grupo particular de mujeres en la capital del estado
de Chiapas; problema que afecta la calidad de vida
de quienes lo sufren, con posibles repercusiones en
su salud general.

Material y Método
Se realizó un estudio de diseño transversal, la
población objeto de estudio estuvo conformada por
700 mujeres integrantes de una asociación civil, que
facilita microcréditos a persona emprendedoras en
diversas sedes de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez,
Chiapas. Mediante técnica de muestreo por
conveniencia, fueron incluidas en el estudio 113
mujeres que provenían de diversas zonas de la
ciudad, atendidas en una brigada para profilaxis
dental, integrada por estudiantes de la Facultad de
Ciencias odontológicas y Salud pública de la
Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas.

Se elaboró un primer instrumento para la recolección
de las variables sociodemográficas de interés (edad,
condición de unión, alfabetismo, escolaridad y
ocupación) y un segundo, para identificar la
depresión y su grado de severidad. Este último, se
elaboró a partir de la Guía de Práctica Clínica para el
Diagnóstico y Tratamiento del Trastorno Depresivo
en el adulto, actualizada al 2015, de la Secretaría de
Salud (2015), con preguntas que recogen la evidencia
de la revisión sistemática de la literatura de guías
internacionales, meta análisis, ensayos clínicos
aleatorizados, estudios observacionales y con
criterios diagnósticos de la CIE-10 (OMS); que
también, toma en cuenta el Inventario de Depresión
de Beck.
Ambos instrumentos, previa validación y una vez
obtenido el consentimiento informado por escrito de
las mujeres participantes, fueron aplicados por el
autor principal de la investigación y estudiantes del
décimo semestre de odontología (previa capacitación
para homogenizar los criterios de la recolección de la
información). El segundo instrumento se aplicó en
dos partes; la primera, para identificar la presencia de
depresión y la segunda, para evaluar el grado de
severidad de quienes la presentaban. La recolección
de la información, se realizó en el periodo de tiempo
comprendido del 23 de marzo al 16 de noviembre de
2019.
Una vez recolectada la información, se elaboró una
base de datos en el programa estadístico SPSS
versión 23; inicialmente se realizó un análisis
descriptivo univariado, calculándose porcentajes,
intervalos de confianza al 95% (IC 95%), promedios
y desviación estándar (DE). Posteriormente se
realizó un análisis bivariado, utilizando el estadígrafo
chi-cuadrado (X2), con el objetivo de medir el grado
de relación entre las variables cualitativas (variables
sociodemográficas y la presencia de depresión).
Resultados
Se incluyeron en el estudio un total de 113 mujeres
de 15 a 70 años de edad, el promedio de edad fue de
40 años±12.9 (DE); el grupo etario más numeroso
estuvo representado por las mujeres de 15 a 40 años,
62 (54.9%). Respecto a las características
sociodemográficas, 98 sabían leer y escribir (86.7%),
68 tenían educación básica (60.2%), 81 refirieron
tener pareja (71.7%) y 58, se dedicaban a las
actividades del hogar (51.3%); ver tabla 1.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 2 abril - junio, 2020

21

�Depresión, mujeres.

Artículo Original

Asimismo, de las 113 mujeres estudiadas, 38
presentaron
depresión,
representando
una
prevalencia del 33.6% (IC 95%; 24.9-42.3). Por otra
parte, al analizar el grado de relación entre la
presencia de este problema de salud y diversas
variables sociodemográficas, aunque no se encontró
una relación estadísticamente significativa entre
ellas; cabe destacar, que la depresión se presentó en
un porcentaje ligeramente mayor, en las mujeres de
15 a 40 años (35.5%; valor p= 0.645); en aquellas que
tenían educación media y superior (35.1%; valor
p=0.858; ); en las que dijeron vivir con una pareja
(35.8%; valor p=0.436) y en las que refirieron tener
una actividad remunerada fuera de casa ( 36.4%;
valor p=0.549); ver tabla 1.
Tabla 1. Prevalencia de depresión, según variables
sociodemográficas

Variables

* n (%)

Depresión
NO
SI
n (%)
n (%)

Grupo de edad
15-40 años
41-70 años

62 (54.9)
51 (45.1)

40 (64.5)
35 (68.6)

22 (35.5)
16 (31.4)

Sabe leer y escribir
Si
No

98 (86.7)
15 (13.3)

65 (66.32)
10 (66.66)

33 (33.67)
5 (33.33)

Escolaridad
Sin escolaridad
Educación básica
Educación media y superior

8 (7.1)
68 (60.2)
37 (32.7)

6 (75.0)
45 (66.2)
24 (64.9)

2 (25.0)
23 (33.8)
13 (35.1)

Vida en pareja
Sin pareja
Con pareja

32 (28.3)
81 (71.7)

23 (71.9)
52 (64.2)

9 (28.1)
29 (35.8)

Ocupación
Ama de casa
Comercio y otros

58 (51.3)
55 (48.7)

40 (69.0)
35 (63.6)

18 (31.0)
20 (36.4)

*(n=113)
Fuente: Elaboración propia.

Con respecto a la evaluación de la severidad de la
depresión, la mayor parte de las mujeres, cursaban
con una depresión severa, 20 (52.6%), seguida por
las que presentaban depresión moderada, 14 (36.8%)
y únicamente 4, se les evaluó como depresión leve
(10.5%).
Por otro lado, se evaluó el grado de severidad de la
depresión, según las diferentes variables
sociodemográficas; en este sentido, se constató que
presentaban depresión severa: el 54.5% de las
mujeres de 15 a 40 años, el 86.7% de aquellas que
refirieron no saber leer y escribir, el 65.2% de las

mujeres que cursaban con educación básica, el 66.7%
de las que vivían con una pareja y el 61.1% que
refirió dedicarse a las actividades del hogar (ver tabla
2).
Tabla 2. Distribución porcentual del grado de severidad de la
depresión según de las mujeres variables sociodemográficas
Depresión
Moderada Severa
n (%)
n (%)

Variables

*n

Leve
n (%)

Grupo de edad
15-40 años
41-70 años

22
16

2 (9.1)
2 (12.5)

8 (36.4)
6 (37.5)

8 (50.0)

Sabe leer y escribir
Si
No

33
15

4 (12.1)
0

13 (39.4)
2 (13.3)

16 (48.5)
13 (86.7)

Escolaridad
Sin escolaridad
Educación básica
Educación media y superior

2
23
13

1 (50.0)
1(4.3)
2 (15.4)

0
7 (30.4)
7 (53.8)

1 (50.0)
15 (65.2)
4 (30.8)

Vida en pareja
Sin pareja
Con pareja

9
29

1 (11.1)
3 (10.3)

2 (22.2)
12 (41.4)

6 (66.7)
14 (48.3)

Ocupación
Ama de casa
Comercio y otros

18
20

2 (11.1)
2 (10.0)

5 (27.8)
9 (45.0)

11 (61.1)
9 (45.0)

*n=38
Fuente: elaboración propia

Discusión
En este estudio en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez,
Chiapas, se identificó una prevalencia del trastorno
depresivo de 33.6%; similar a la cifra para las
mujeres en Chiapas de acuerdo con la base de datos
“Integrantes del hogar de 7 años y más por Entidad
Federativa, Período, Sexo y Condición de
sentimiento de depresión” (INEGI, 2018), que la
sitúa en 33.8% en el 2014 y en 30.1% en el 2017. En
nuestra búsqueda no encontramos casi estudios
poblacionales publicados acerca del problema en este
estado; una investigación realizada en 1998 acerca de
la salud mental de las mujeres rurales en Chiapas,
con una muestra de 300 campesinas en 6
comunidades mestizas en dos municipios fronterizos
con Guatemala y utilizando el Hopkins Symptom
Checklist-25
(HSCL-25),
evidenciaba
una
proporción del 50% de depresión (Nazar y Zapata,
2014). Por otro lado, en una muestra de 450 mujeres
en la zona mixteca de alta marginación, en la
confluencia de Puebla, Guerreo y Oaxaca, se
encontró una prevalencia de depresión menor, de

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 2 abril - junio, 2020

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�Depresión, mujeres.

Artículo Original

22.3% y 24.5% entre las edades de 15 a 49 años,
utilizando el cuestionario Center for Epidemiologic
Studies Depression Scale (CES-D) (Bojorquez y
Salgado 2009). En el norte de México, en una
muestra de 118 mujeres, con el Inventario de
Depresión de Beck, se evidenció una prevalencia de
12.7% de depresión, la cual fue severa y moderada
(Gaytán, et al., 2019). En nuestro trabajo con el
instrumento empleado, se identificó depresión grave
seguida de la moderada, similar a lo registrado por
Nazar y Zapata (2014) quienes también detectaron un
importante grado de severidad y casos con intentos
de suicidio, problema de salud que no tenía sin
embargo visibilidad.
Nuestros resultados no fueron significativos para
ninguna de las variables sociodemográficas de
interés. Sin embargo, es importante continuar
visibilizando el trastorno depresivo como un
importante problema de salud pública, que afecta
sobre todo a las mujeres, sobre las cuales recae la
principal responsabilidad como cuidadoras de su
familia, así como de los ancianos y los
discapacitados, lo cual genera una importante carga
de trabajo, con su consecuencia de ansiedad y
depresión (Rodríguez, et al., 2017; López, Frías y
Del Pino, 2019). Más de la mitad de las mujeres
entrevistadas eran amas de casa y con seguridad las
mujeres que trabajaban fuera de su hogar también se
ocupaban de las labores domésticas. Se sabe que
tanto el trabajo doméstico en el hogar como el trabajo
informal son fuente de depresión, sobre todo si se
trata de jefas de familia (Lara, 2014). Su mayor
involucramiento en las relaciones interpersonales de
tipo afectivo con la pareja y los hijos, las vuelve
especialmente vulnerables para esa patología (Burin,
1996; Lara, 2014; Secretaría de Salud, 2015). La
pobreza duplica el riesgo de depresión y más de la
mitad de las personas que viven en pobreza son
mujeres (Lara, 2014; Secretaría de Salud, 2015). No
se indagó sobre violencia doméstica, sin embargo, el
problema es relativamente frecuente, existiendo
evidencia en la literatura de la relación entre
violencia y trastorno depresivo (Lara, 2014;
Secretaría de Salud, 2015).
Si bien es abundante la evidencia de que el trastorno
depresivo ocurre más en mujeres, una limitante de
nuestro estudio, fue no haber contado con población
de ambos sexos, puesto que la asociación civil a la
que tuvimos acceso en la capital de Tuxtla Gutiérrez,

solo atiende a aquellas. Al tratarse de una muestra
por conveniencia no fue posible extrapolar los
resultados a las mujeres de la ciudad. Otra limitante
fue su tamaño, que no permitió encontrar
significación estadística en relación con las variables
sociodemográficas. Finalmente, el instrumento
usado en nuestro estudio, fue el que las Instituciones
de la Secretaría de Salud deben aplicar para el
diagnóstico del trastorno depresivo, basado en una
guía de práctica clínica actualizada y fundamentada
en una revisión amplia de la literatura; se trató por lo
tanto de una herramienta práctica no simplemente de
tamizaje para detección del problema en poblaciones,
la cual nos facilitó devolver los resultados a la
asociación civil, con la confianza de que se había
identificado el trastorno depresivo en sus afiliadas.
Tanto en México como en otros países se han
utilizado cuestionarios de tamizaje para depresión,
los cuales son escalas de cribado que hacen una
identificación presuntiva de la enfermedad, las cuales
sin embargo no son pruebas diagnósticas y por lo
consiguiente no son útiles en la atención a la salud,
así que los individuos que dan positivo en dichas
escalas deben someterse a exámenes de diagnóstico
para confirmar el trastorno depresivo (Sánchez, et al.,
2014; Tejada, Jaramillo, Sánchez y Sharma, 2014).
Este estudio nos plantea preguntas que merecerían
ser exploradas posteriormente. Entre ellas si la
prevalencia del trastorno aumenta en Tuxtla
Gutiérrez, a través de los años, como parece
corroborarlo los porcentajes y tasas para depresión
según entidad federativa y por lo tanto para Chiapas,
que presenta el INEGI, en muestras más grandes y
representativas; el grado de severidad del trastorno
depresivo, así como la relación entre éste y la
convivencia con una pareja por la probable relación
con la violencia y su tipo.

Conclusiones
La depresión es sin duda un problema de salud
pública para las mujeres en México y en Chiapas,
como lo es en el resto del mundo. Se requieren
estudios transversales con muestras probabilísticas
en las diferentes regiones del estado con el fin
evidenciar la magnitud del problema. Su severidad
sugiere la presencia de condiciones de vida
estresantes y probablemente de falta de
oportunidades para salir adelante, en uno de los
estados del país con más alta marginación. Sus

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 2 abril - junio, 2020

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�Depresión, mujeres.

Artículo Original

causas deberían explorarse desde la determinación
social de la salud con una perspectiva de género.
Notas:
_1
Los años de vida ajustados en función de la
discapacidad (AVAD), es un indicador que
proporciona una medida compuesta de la mortalidad
y la discapacidad, acerca de un determinado daño s
la salud; útil en un contexto de multimorbilidad y
sobrevivencia con discapacidad y muerte prematura.
1

Los años de vida perdidos (AVP) es un indicador
acerca de la mortalidad por causas especificas
ponderada en función de la esperanza de vida en el
momento de la muerte. Los años perdidos por
discapacidad (APD) es un indicador de la prevalencia
de la enfermedad ponderada en función de su
impacto discapacitante (OPS 2018,1 y 4).
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%3D1&amp;usg=AOvVaw10kmfEzrY4nbj_lj5M3r1
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�R

E

S

P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

CALIDAD DEL SUEÑO Y SU ASOCIACIÓN CON EL RENDIMIENTO ACADÉMICO DE
LOS PROGRAMAS DE PREGRADO DE LA INSTITUCIÓN UNIVERSITARIA
COLEGIOS DE COLOMBIA – UNICOC, SEDE BOGOTÁ.
BEHAVIORS OF DREAM AND ITS ASSOCIATION WITH THE ACADEMIC PERFORMANCE OF THE
UNDERGRADUATE PROGRAMS OF THE UNIVERSITY INSTITUTION COLLEGES OF COLOMBIA - UNICOC,
BOGOTA HEADQUARTERS.
Aguilera Rojas Sandra Elizabeth*, Bicenty Mendoza Ángela*, Ibáñez Pinilla Édgar Antonio*, Marentes
Delgado Adriana*, Cruz Jiménez Valentina*, Ruiz García Luz Amparo*.
* Institución Universitaria Colegios de Colombia UNICOC Sede Bogotá. Colombia.
Citation: Aguilera Rojas SE., Bicenty Mendoza A., Ibáñez Pinilla EA., Marentes
Delgado A., Cruz Jiménez V., Ruiz García LA. (2020) Calidad del sueño y su
Asociación con el Rendimiento Académico de los Programas de Pregrado de
la Institución Universitaria Colegios de Colombia – UNICOC, Sede Bogotá.
Revista Salud Pública y Nutrición, 19 (2), 26-35.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2020 Aguilera Rojas SE. et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn19.2-4
Recibido: 31 de diciembre 2019;
Aceptado: 01 de junio 2020
Email: lagarcia@unicoc.edu.co

�Disomnias, desórdenes de excesiva somnolencia,
desarrollo de desórdenes académicos, aprendizaje.

Artículo Original

CALIDAD DEL SUEÑO Y SU ASOCIACIÓN CON EL RENDIMIENTO ACADÉMICO DE LOS
PROGRAMAS DE PREGRADO DE LA INSTITUCIÓN UNIVERSITARIA COLEGIOS DE COLOMBIA
– UNICOC, SEDE BOGOTÁ.
Aguilera Rojas Sandra Elizabeth*, Bicenty Mendoza Ángela*, Ibáñez Pinilla Édgar Antonio*, Marentes Delgado
Adriana*, Cruz Jiménez Valentina*, Ruiz García Luz Amparo*.
* Institución Universitaria Colegios De Colombia UNICOC Sede Bogotá. Colombia.

RESUMEN
Introducción. El sueño es un estado fisiológico que es transitorio y periódico. Y se define como una necesidad básica del ser
humano. Objetivo: Establecer la relación entre la calidad del sueño y el rendimiento académico de los alumnos de los
programas de pregrado de la institución universitaria Colegios de Colombia UNICOC. Material y Método: Estudio descriptivo
de corte transversal. La muestra estuvo compuesta por 266 estudiantes universitarios. Se incluyeron variables
sociodemográficas, clínicas y académicas. Se utilizó la prueba chi cuadrado de Pearson y modelo de regresión logística con el
método Enter. (SPSS v22). Para la obtención de datos se aplicó el índice de calidad del Sueño de Pittsburg (PSG) y la escala de
somnolencia Epworth (ESE). Resultados: El promedio del índice de PSG fue de 8,7±3 y el de ESE fue 9,09±4.07 Entre el PSG
y el ESE hubo asociación estadísticamente significativa (p=0,004). Conclusiones: Se concluye que el rendimiento académico
está asociado a la mala calidad del sueño y la somnolencia las cuales fueron prevalentes, especialmente en los estudiantes del
Colegio Odontológico.
Palabras Clave: Disomnias, desórdenes de excesiva somnolencia, desarrollo de desórdenes académicos, aprendizaje.

ABSTRACT
Introduction: Sleep is a physiological state that is transient and periodic. And it is defined as a basic need of the human being.
Objective: To establish the relationship between the quality of sleep and the academic performance for the students of the
undergraduate programs at the university institution Colleges of Colombia - UNICOC. Material and method: A cross-sectional
study that includes 266 students. Type of sampling was stratified by proportional allocation the applied instruments were
Pittsburgh Scale (ICSP) and Somnolence Epworth, in addition to sociodemographic, clinical and academic variables included.
Pearson's chi-square test and logistic regression model with the Enter method were used. SPSS v22. Results: The mean sleep
quality index (PSG) was 8.7±3 and ESE was 9,09±4.07. Between PSG and ESE, there was statistically significant association (p
= 0.004). It is concluded that the academic performance is associated to the poor quality of sleep and drowsiness which were
prevalent, especially in the students of the Odonatological College.
Key words: Dyssomnias, Disorders of Excessive Somnolence, Developmental Academic Disorder, learning.

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�Disomnias, desórdenes de excesiva somnolencia,
desarrollo de desórdenes académicos, aprendizaje.

Introducción
El sueño es un estado fisiológico fundamental que se
caracteriza por ser transitorio, periódico, reversible e
ineludible en la vida del ser humano. Se destaca por
su función importante en el Sistema Nervioso, al
estar intrínsecamente relacionado con las vías de
secreción hormonal y las del dolor. Por consiguiente,
Maslow lo define como una “necesidad básica del ser
humano” (Lezcano H, 2014). El sueño, así como el
descanso son fundamentales para tener una buena
salud y así lograr mejorar la calidad de vida. Los
efectos del sueño no se limitan al propio organismo,
con la necesidad de restauración neurológica, sino
que, afectan al desarrollo y funcionamiento normal
de las capacidades cognoscitivas e intelectuales de
las personas (Bohorquez, 2011). Por tal motivo se ha
estandarizado que: el número de horas adecuadas
para que una persona consiga descansar y reponerse
de las actividades cotidianas oscila entre 7 y 9 horas.
En estados donde hay un menor número de 6 horas
de sueño se genera una acumulación progresiva de
cansancio, que produce estados de fatiga, por
consiguiente, disminución de la calidad de vida.
Además, en casos más extremos se registran
alteraciones del comportamiento, atención y falta de
memoria (Cañones P.J, 2003), debido a que el sueño
actúa en el cerebro como el disco duro de un
computador (Lezcano H, 2014).
Estudios han reportado que individuos con trastornos
y mala calidad del sueño presentan un riesgo elevado
de desarrollar patologías como: hipertensión arterial,
obesidad, síndrome metabólico y diabetes (Grander
M.A, 2012). Por otro lado, en el caso de la población
joven universitaria, autores como Lund Reider en el
2010, encontraron cambios en los patrones de sueño
cuando los adolescentes ingresan a la universidad.
Estas alteraciones son capaces de producir dificultad
para la concentración dentro del aula de clases que
genera un aprendizaje no significativo. En estudios
realizados con estudiantes universitarios se ha
encontrado que estos presentan mala calidad del
sueño, como consecuencia de factores académicos,
socio económicos, familiares o de tipo personal. En
el estudio realizado por Lezcano, Vieto, Morán,
Donadío &amp; Carbonó (2014), con estudiantes de
medicina de la universidad de Panamá cuyo objetivo
era determinar las características y la calidad de
sueño se concluye que, de una muestra de 290
estudiantes, según la escala de somnolencia y el
índice de calidad del sueño el 67.6% son malos

Artículo Original

dormidores lo que influye directamente con la
calidad del sueño. La universidad de Quintana Roo
en la ciudad de México buscó determinar los factores
que inciden en la calidad del sueño, encontrando que
la falta de sueño se relaciona con factores como el
consumo de alcohol, café y tabaco, a su vez se buscó
la relación entre la calidad del sueño y el rendimiento
académico indicando que existe la posibilidad de que
la mala calidad del sueño pueda afectar el
rendimiento académico de los estudiantes. (Aguirre.,
2014).
De la misma forma, en Colombia se han realizado
estudios buscando evaluar la mala calidad del sueño
y conductas de sueño. Un ejemplo, es el de Machado
realizado en 2015 con estudiantes de Medicina, quien
reportó que existe una alta frecuencia de somnolencia
diurna cercana al 60% además, de una mala calidad
de sueño siendo con un predominante del 80%, lo
anterior, debido a los horarios de los estudiantes en
los que se presenta una disrupción del ritmo
día/noche. En adición, otro estudio realizado en la
Universidad Nacional reporta que, más de la mitad
de los estudiantes (66%) tienen mala higiene del
sueño, lo cual provoca afectaciones a la hora dormir
como la interrupción continua del patrón del sueño,
convirtiéndose en un mal hábito. A demás, en este
estudio también se buscó establecer la relación de los
hábitos de sueño con el rendimiento académico,
encontrando que; no fue tan fuerte dicha asociación
a pesar de la alta prevalencia de falta de sueño, pero
si se pudo asociar que los estudiantes con mejor
rendimiento académico son en mayoría malos
dormilones (Escobar - Cordoba, 2011). En estudio
realizado en la Universidad de Cartagena con 210
estudiantes de la facultad de medicina se determina
que 185 son caracterizados como malos dormidores
y 25 como buenos dormidores, situación que está
relacionada con la calidad del sueño y el estado de
somnolencia,
se
observaron
diferencias
significativas en cuanto al rendimiento académico de
los dos grupos. (Monterrosa Castro, 2014). Caicedo
Ochoa, en su estudio de prevalencia del grado de
somnolencia y su relación con el rendimiento
académico en estudiantes de medicina de la Ciudad
de Tunja, concluyendo que La prevalencia de
somnolencia es alta en estudiantes de Medicina y su
relación con el rendimiento académico no se
evidencia en la población estudiada (Caicedo Ochoa
Y., 2016). En estudio realizado en una Universidad
Pública de la ciudad de Manizales, cuyo objetivo fue

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�Disomnias, desórdenes de excesiva somnolencia,
desarrollo de desórdenes académicos, aprendizaje.

determinar la calidad del sueño y la somnolencia
diurna excesiva en universitarios de diferentes
carreras de pregrado, se concluyó que la mala calidad
del sueño y la somnolencia se presentan en todas las
áreas del conocimiento y que no son de exclusividad
de disciplinas del sector salud. (de la Portilla Maya
S, 2019)
La mala calidad del sueño trae consigo trastornos de
sueño (TS) siendo estos una de las principales causas
de consulta médica, además de, morbilidad física y
mental, que pueden afectar a individuos de cualquier
edad o condición socioeconómica. Sin embargo,
existe poca información sobre su prevalencia y
repercusión en diferentes aspectos de la vida de las
personas. En Colombia no se han realizado
suficientes investigaciones en este campo y, por
tanto, se carece de información propia para
implementar políticas de prevención y manejo
(Amador J, 2015). El sueño tiene una importancia
relevante en los procesos de consolidación de la
memoria, aprendizaje, procesos restaurativos y
codificación (Veldi M, 2005). Por ello, es importante
la buena calidad del sueño en estudiantes
universitarios. Los disturbios del sueño o la mala
calidad del sueño se asocian a reducción en la
vitalidad, mal funcionamiento social y deterioro en la
actividad física, salud mental, procesos cognitivos,
rendimiento sicomotor y calidad de vida (Ahrberg K,
2012) (Curcio G, 2006). El insomnio tiene tasas de
prevalencia en estudiantes universitarios del 69,0%
(Lund HG, 2010, Preisegolaviciute E, 2010). y se
ha asociado con estados de mayor fatiga,
irritabilidad, ansiedad, depresión, dificultad para
terminar las tareas, déficit cognitivo, accidentes,
ausentismo, o dependencia de sustancias, suicidio,
compromiso
inmunológico,
enfermedades
cardiovasculares y gastrointestinales (Cheng SH,
2012).
Por otro lado, es bien conocida la importancia de una
correcta interacción entre memoria, aprendizaje y
codificación, pero estos deben estar acompañados de
una buena calidad del sueño, lo cual permitirá el
logro y materialización de los proyectos de vida
(Escobar - Cordoba, 2011, Amador J, 2015, Veldi M,
2005). Cuando hay deficientes resultados
académicos, estos repercuten en otros ámbitos como
el social que conduce a exclusión familiar,
económicos por la carga que este genera, pero es
importante señalar que no sólo se afecta el individuo

Artículo Original

como persona, sino que esto también incide en la
Institución formadora ya que los tiempos y
momentos programados se retrasan y generan costos
adicionales. (Veldi M, 2005)
Malos Hábitos del Sueño en estudiantes
adolescentes, así como las largas jornadas de estudio,
las prácticas asistenciales en las clínicas, y los
trabajos de laboratorio de preclínica, en el caso
específico de estudiantes de Odontología, podrían
afectar de forma negativa el sueño, debido a la
privación de este, lo cual conllevaría a situaciones de
somnolencia diurna y diminución de la capacidad de
respuesta frente a las situaciones cotidianas. Esto sin
contar que existen factores externos asociados a un
mal dormir tales como el consumo de cigarrillo,
alcohol, el sedentarismo, uso excesivo de internet,
por citar algunos. Es importante que las instituciones
de educación superior (IES), sean capaces de
reconocer señales tales como cambios en la
conducta, adecuada actitud resolutiva frente a los
problemas por parte de sus estudiantes, ya que esto
indiscutiblemente conlleva a un deterioro en la
actividad física, los procesos cognitivos, el
rendimiento psicomotor y la calidad de vida
(Ahrberg K, 2012, Curcio G, 2006).
El rendimiento académico de los estudiantes
universitarios constituye un factor imprescindible y
fundamental para la valoración de la calidad
educativa en la enseñanza superior. (Enríquez
Guerrero, Segura Cardona, &amp; Cuevas, 2013) Su
carácter complejo y multidimensional evoluciona a
partir de concepciones centradas en el alumno
(basadas en la voluntad o en la capacidad de este), en
los resultados de su trabajo escolar, hasta
concepciones holísticas que atribuyen el rendimiento
a un conjunto de factores derivados del sistema
educativo, de la familia y del propio alumno. El bajo
rendimiento académico, es el resultado de múltiples
factores y causas, entre los que se encuentran: los de
carácter individual con relación a su estado de salud,
el contexto familiar, la situación socioeconómica y
otros asociados al propio sistema educativo.
En una investigación realizada por Pérez, Ramón,
Sánchez (2000) con estudiantes universitarios
demuestra, que la motivación está asociada a la
asistencia a clases, y que la ausencia a las lecciones
se relaciona con problemas de repetición y abandono
a los estudios. Cuanta mayor asistencia, mejor

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 2 abril - junio, 2020

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�Disomnias, desórdenes de excesiva somnolencia,
desarrollo de desórdenes académicos, aprendizaje.

calificación; la asistencia es una de las variables más
significativas que influye en el rendimiento
académico del alumno. Conclusiones similares las
encontró Montero y Villalobos (2004) en un estudio
realizado con universitarios de la universidad de
Costa Rica, en la que se evidenció que los estudiantes
y las estudiantes que asisten a clases regularmente
siempre o casi siempre tienen en promedio 0,26
puntos más que aquello estudiantes que no lo hacen
en forma regular. (Enríquez Guerrero, Segura
Cardona, &amp; Cuevas, 2013).
El solo hecho de que una institución pueda llegar a
tener control en las faltas de sus estudiantes a clase,
y determinar que no fueron por razones como, qué
necesitaban dormir más o por múltiples causas,
podrían
ayudar un estudiante a tener mejor
rendimiento académico , mejora en la planificación
de su tiempo, y tan solo con crear políticas
preventivas institucionales, se generaría un impacto
en la calidad de vida de un futuro profesional y a su
vez se generan herramientas para responder a las
exigencias y demandas educativas en un contexto
marcado por desafíos propios del proceso de la
globalización hacia la búsqueda de la alta calidad
institucional.
Por las anteriores razones se cree que la calidad del
sueño y los malos hábitos del sueño, en estudiantes
adolescentes, las largas jornadas de estudio de los
estudiantes de los colegios Administrativo, Jurídico
y Odontológico, así como las prácticas asistenciales
en las clínicas, o trabajos de laboratorio de preclínica,
en el caso específico de estudiantes de Odontología,
podrían afectar de forma negativa el sueño, lo cual
conllevaría a situaciones de somnolencia diurna lo
que afectaría su rendimiento académico. De tal
forma que el presente trabajo se planteó como
objetivo determinar la calidad del sueño y su
asociación con el rendimiento académico de los
estudiantes de pregrado de la Institución
Universitaria Colegios de Colombia – UNICOC,
sede Bogotá.
Material y Método
El tipo de estudio fue observacional, descriptivo, de
corte transversal en una población de estudiantes de
pregrado matriculados en el primer periodo de 2016
de la Institución Universitaria Colegios de Colombia
– UNICOC, sede Bogotá, conformada por tres
colegios: Administrativo, Jurídico y Odontológico.

Artículo Original

La muestra estuvo conformada por 266 estudiantes:
25 estudiantes del colegio Jurídico, 32 estudiantes
del colegio Administrativo y 209 estudiantes del
colegio Odontológico. A los que se les aplicaron los
instrumentos índices de Pittsburg (PSG) y la escala
de somnolencia de Epworth (ESE), previa firma del
consentimiento informado. Como criterios de
inclusión se tomaron estudiantes que aceptaron
participar voluntariamente en el estudio y como
exclusión estudiante que no se encontraban el día de
la aplicación del instrumento. El tipo de muestreo fue
estratificado por afijación proporcional para los
colegios
administrativo y odontológico no
probabilístico y censal para la población del colegio
jurídico; el tamaño de la muestra se calculó con una
prevalencia del 50%, una precisión del 6% y una
confiabilidad del 95% para una total de 215
estudiantes, estimando una pérdida del 10% y por
aproximaciones el tamaño fue de 241 estudiantes de
los colegio administrativo y odontológico, y 25
estudiantes del colegio jurídico para una total de 266
estudiantes.
Se tomaron variables como edad en años, sexo,
condición socioeconómica, estado civil, lugar de
procedencia, peso, talla, IMC.
La variable
dependiente objeto de estudio fue el rendimiento
académico, definida como número de asignaturas
reprobadas en el semestre. Para determinar índice de
calidad del sueño se utilizó la escala Pittsburgh
(ICSP)instrumento que consta de diecinueve
preguntas de autoevaluación y cinco preguntas
dirigidas a los compañeros de prueba, el instrumento
se distribuye en siete categorías a saber: calidad
subjetiva de sueño, latencia, duración, eficiencia,
perturbaciones del sueño, uso de medicación para
dormir, disfunción diurna (Honorio &amp; Hideyo,
2013), la finalidad evaluar la calidad global y sus
perturbaciones en el último mes; la puntuación de las
todas las áreas se suman para dar una puntuación
global que oscilará entre 0 y 21 puntos, donde el “0”
indica facilidad para dormir y “21” dificultad severa
en todas las áreas, por lo que se deriva la siguiente
escala de puntuación: de 0 a 5 se considera como
“buenos dormidores”, mayor de 5 una mala calidad
del sueño (Royuela, 1997), somnolencia diurna entre
7 y 13, ligera somnolencia diurna entre 14 y 19
puntos., la validez de consistencia interna, medido
mediante el alfa de Cronbach fue de 0,83.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 2 abril - junio, 2020

29

�Disomnias, desórdenes de excesiva somnolencia,
desarrollo de desórdenes académicos, aprendizaje.

También se aplicó la escala de Somnolencia excesiva
diurna denominada Epworth (ESE) (Epworth
Sleepiness Scale, ESS) de Johns (1991,1992) (Chica
H, 2007) prueba subjetiva cuyo objetivo es evaluar la
magnitud de la somnolencia diurna frente a ocho
situaciones de la vida diaria, indica o señala los
individuos que presentaron trastornos de sueño o no
y los que han sufrido privación de sueño o no, esto
con un puntaje de 0= para Nunca; 1 = Ligera; 2=
Moderado, 3 = Alta. Su puntación global presenta un
rango entre 0 y 24. De esta manera si el alumno se
encuentra entre 0 y 6 puntos no presenta. Para este
caso, la validez del Coeficiente de Cronbach fue de
0,85 y la correlación inter- ítem global fue de 0,51.
Con los datos obtenidos se realizó una base de datos
en Microsoft Excel versión 2010, y el análisis de los
datos se realizó mediante el programa estadístico
SPSS versión 22. Las variables cualitativas se
analizaron mediante frecuencias absolutas y
porcentuales, las variables cuantitativas se analizaron
con promedios, medianas y desviaciones estándar,
para determinar asociación se utilizó la prueba ChiCuadrado de Pearson y Odds Ratio, con intervalos de
confianza al 95%, para controlar la confusión se
utilizó un modelo de regresión logística con el
método Enter. El nivel de significancia fue al 0,05.

Artículo Original

predominante fue el estrato tres con un 60,8%,
seguido del estrato cuatro con un 18,5% y el dos con
un 15,8%.
Con respecto a la condición nutricional según el IMC
después de la condición normal 75%, predominó el
sobrepeso 15% y la obesidad 10%, (siendo normal un
IMC entre 18.50 - 24.99, sobre 25.00 - 29.99 y
obesidad mayor de 30) no se encontró asociación
significativa entre estas variables y la calidad del
sueño.
Por otro lado, la aplicación de la escala de
somnolencia EPWORTH y el índice de Pittsburg
PSG señalan que las horas de sueño promedio fueron
de 5,3±1,2 (Me=5), con un rango de 2 a 9 horas. El
promedio del índice de calidad del sueño (PSG) fue
de 8,7±3 (Me=9), el mínimo fue de 1 y el máximo de
17, con respecto a la ESE el promedio fue de
9,09±4,07 (Me=9), mínimo de 0 y máximo de 21.
Según la escala Epworth (ESE) (Epworth Sleepiness
Scale, ESS) de Johns (1991,1992) (Chica H, 2007) la
calidad del sueño de los estudiantes mala (Gráfica 1),
y presentan un índice de somnolencia baja.
Figura 1. Clasificación del Grado de Somnolencia de
la ESE

Para controlar las variables confusoras se solicitó a
los estudiantes que se abstuvieran de participar
aquellos que tuvieran problemas personales o que
consumieran algún fármaco. La aplicación del
instrumento se realizó en forma física por parte de los
investigadores en forma anónima para evitar los
sesgos de respuesta. La variable dependiente objeto
de estudio es el rendimiento académico y esta fue
obtenida con base en el número de asignaturas
reprobadas durante el curso de su carrera.

Resultados
De la aplicación de los instrumentos se obtuvieron
los siguientes resultados:
Con relación a las características generales de la
población, la edad promedio fue de 21,8±3,6 años,
con un rango que oscila desde los 16 años hasta los
43 años, y la variabilidad fue medianamente
homogénea (CV=16,3%). La mayor parte de la
población estudiada fue de sexo femenino con
60,2%, solteros (88,3%). El estrato socioeconómico

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 2 abril - junio, 2020

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�Disomnias, desórdenes de excesiva somnolencia,
desarrollo de desórdenes académicos, aprendizaje.

Se encontró asociación estadísticamente significativa
entre el EPWORTH y PSG (p=0,004). (OR=3,01
IC95% (1,4 a 6,5), estudiantes con mala calidad del
sueño presentaron estadios de somnolencia en 44%,
mientras que, para aquellos que presentaron una
calidad del sueño buena o aceptable la presencia de
somnolencia fue del 4% (Tabla 1)

Artículo Original

Tabla 3. Distribución de EPWORTH por Factores
Somnolencia
Características

n

%

n

%

Colegio

Jurídico
Administrativo
Odontológico

15
12
99

11,9
9,5
78,6

10
20
102

7,6
15,2
77,3

1 a 3 semestre
≥4 semestre
Si
No

38
88
24
100

30,2
69,8
19,4
80,6

37
95
8
122

28,0
72,0
6,2
93,8

Si
No
Si
No

46
77
39
86

37,4
62,6
31,2
68,8

54
78
41
91

40,9
59,1
31,1
68,9

Semestre
Reprobados
semestres*

Tabla1. Asociación entre PSG y EPWORTH

Somnolencia

Malo
Bueno
Total

111
10
121

Sin Somnolencia

Total

103
28
131

214
38
252

Fuente: Encuesta

Así mismo la calidad del sueño PSG se asocia con el
vínculo del estudiante a el colegio o la facultad a la
que pertenece y el reprobar o no asignaturas están
relacionados con la
calidad del sueño y la
somnolencia constituyéndose estos como un factor
de riesgo para los estudiantes del colegio
administrativo y jurídico ( OR=2,3 (IC95% 0,6 a
8,4)) y para estudiantes vinculados al colegio
odontológico – colegio administrativo (OR=2,3
(IC95% 0,6 a 8,4) ) haber reprobado materias fue un
factor protector con un OR=0,5(IC95% 0,25 a 0,98).
Esto está relacionado con la carga académica,
intensidad horaria y el tiempo dedicado al desarrollo
de las actividades propias de cada colegio. (Tabla 2)
Tabla 2. Distribución de PSG por Factores

Variables
Colegio*

PSG
Mala
Buena
Características n
%
n
%
Jurídico
20
9,0
4
10,5
Administrativo
22
9,9
10
26,3
Odontológico
180
81,1
24
63,2

Reprobados
semestres

Si
No

27
192

12,3
87,7

4
33

10,8
89,2

Reprobado Materias*

Si
No

77
142

35,2
64,8

20
18

52,6
47,4

Participación de
actividades

Si
No

Reprobado Materias
Participación de
actividades

EPWORTH

PSG

72
149

32,6
67,4

12
26

31,6
68,4

Fuente: Encuesta

Sin Somnolencia

Variables

Fuente: Encuesta
*p&lt;0,05

Al evaluar la calidad del sueño controlando las
variables, el tener somnolencia (ESE) es un factor de
riesgo para la calidad del sueño. (Tabla 4)
Tabla 4. Regresión logística de la calidad del sueño (PSG)

Variables en el modelo

OR

IC 95% a OR
Inferior
Superior

Semestre perdido (Si/No)

1.6

0.3

3.6

Asignaturas perdidas (Si/No)

0.5

0.2

1.1

Participación en actividades
extracurriculares (Si/No)

1.1

0.5

2.6

Semestre (5 a 10/1 a 4)

1.3

0.5

3.0

Somnolencia (ESE)

3.2*

1.4

7.4

Fuente: Encuesta
*p&lt;0,05

Al evaluar la somnolencia controlando las variables,
el haber reprobado materias y el tener mala calidad
del sueño (PSG) es un factor de riesgo para la
somnolencia. (Tabla 5)
Tabla 5. Regresión logística de la somnolencia (ESE)
IC 95% a OR
Inferior
Superior

Variables en el modelo

OR

Semestre perdido (Si/No)

3.7*

1.5

9.5

Asignaturas perdidas (Si/No)

0.7

0.4

1.3

Participación en actividades
extracurriculares (Si/No)

1.1

0.6

1.9

Semestre (5 a 10/1 a 4)

0.8

0.5

1.5

Calidad del sueño (PSG)

3.1*

1.4

7.3

*p&gt;0,05

En estadios de somnolencia (19.4%) reprobar
semestres se constituye un factor de riesgo con
EPWORTH con un OR=3,6 (1,6 a 8,5). (Tabla 3)

Fuente: Encuesta
*p&lt;0,05

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�Disomnias, desórdenes de excesiva somnolencia,
desarrollo de desórdenes académicos, aprendizaje.

Esta investigación logró establecer relación entre la
mala calidad de sueño y bajo rendimiento académico
especialmente en estudiantes del colegio
odontológico al ser comparados con estudiantes del
colegio administrativo y jurídico de UNICOC, el
porcentaje promedio de estudiantes con asignaturas
reprobadas en los tres colegios es del 11.35%
teniendo mayor peso porcentual la carrera de derecho
con el 13%, seguida de odontología y administración
de empresas y de negocios con el 11%, no obstante
es importante precisar que la carga académica es
mayor en la carrera de odontología y por tratarse de
una disciplina del área de la salud y la rigurosidad
técnico científica de la misma no la hace comparable
con las ciencias jurídicas y administrativas como tal.
Discusión
Se han realizado estudios que buscan establecer la
relación entre la del sueño con el rendimiento
académico, no obstante al buscar la comparación con
otros estudios no se encontraron investigaciones en
las que se involucren estudiantes de odontología; se
establece una relación con estudios basados en el
área de medicina y enfocados a evaluar calidad del
sueño y rendimiento académico con médicos en
formación, un estudio realizado en la Universidad de
Pereira con estudiantes de Medicina, halló que estos
estudiantes presentan mala calidad del sueño
asociándolo con bajo rendimiento académico,
partiendo de características generales siendo los
datos más relevantes el predomino de sexo femenino
con un 60.2% (frente a un 59.4% del sexo masculino)
(Cañones P.J, 2003) de la universidad Tecnológica
de Pereira. Según las escalas implementadas (PSG y
EPWORTH) cerca de la mitad de los estudiantes
padecen baja somnolencia, a diferencia de lo
publicado en el estudio comparativo en el que un
49,8% presenta somnolencia excesiva diurna. De la
misma forma, los estudiantes de esta investigación
fueron clasificados con mala calidad del sueño con
un 85.4% (frente a un 80%), datos similares a los
reportados por la Universidad Tecnológica de Pereira
en estudiantes de Medicina. (Machado-Duque &amp;
Echeverri Chabur, 2015) Se encuentra similitud en
los resultados dado que son universidades
colombianas y los estudios fueron realizados con
estudiantes de áreas de la salud con una alta carga
académica y responsabilidad clínica. En cuanto a la
carga académica y con respecto a la PSG el haber
reprobado materias y el tener mala calidad del sueño
es un factor de riesgo alto para presentar somnolencia

Artículo Original

teniendo en cuenta el bajo rendimiento académico,
esto lo hace similar a otros estudios realizados en
estudiantes de Medicina y algunas Escuelas de
Educación Superior de áreas de la salud, lo
importante no es solo encontrar que la relación mala
calidad del sueño y rendimiento académico es causa
de un desequilibrio en varios aspectos del estudiante
y que involucra directamente su vida académica
fomentando un posible ambiente negativo
institucional sino que también es importante, el
cómo crear un estado de mejora desde las
instituciones, en sus planes de bienestar
universitario, o seguimiento preventivo estudiantil
para en futuros estudios denotar como estas políticas
de mejora afectan el conjunto estudiante y que
alcances la promoción y prevención como recurso
universitario está influenciando en la población
universitaria. Es preciso anotar que los estudiantes
que formaron parte de la investigación en su mayoría
es población adolescente y de acuerdo con el estudio
realizado por Quevedo-Blasco, en lo referente a la
calidad del sueño, se estableció que para este grupo
de población, una relación directamente proporcional
con el rendimiento académico, corroborando que la
calidad del sueño incide de manera negativa en las
calificaciones, asignaturas reprobadas y por ende en
la afectación en el rendimiento académico (Blasco,
2011). Así mismo en el estudio de Guavativa Méndez
y Pérez Parra (Guavativa Méndez &amp; Pérez Parra,
2017), se encontró que aproximadamente el 70% de
los estudiantes no presentan una buena calidad de
sueño y a su vez presentan algún nivel de
somnolencia, se estableció además que existe una
correlación entre la calidad del sueño de los
estudiantes y el rendimiento académico, ya que se
evidencia que entre mayor sea la puntuación del
Índice de Calidad de Sueño de Pittsburgh (ICSP)
menor es el rendimiento que
obtienen los
estudiantes, de igual modo, existe la correlación entre
la Calidad de sueño y el indicie de somnolencia de
Epworth, puesto que entre mayor puntuación del
ICSP mayor va a ser la somnolencia que presenten
los estudiantes durante el transcurso del día.
Según las escalas implementadas Epworth y
Pittsburg para la Investigación, se evidencia que la
mayoría de los estudiantes presentan altos niveles de
somnolencia y en la clasificación de la calidad
(Bohórquez, 2011) del sueño un predomino de la
mala calidad de sueño, considerando un elevado
nivel de riesgo para la población universitaria,

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 2 abril - junio, 2020

32

�Disomnias, desórdenes de excesiva somnolencia,
desarrollo de desórdenes académicos, aprendizaje.

mencionando los estados negativos anteriormente
expuestos en el ser humano, desde lo emocional,
social, académico, hasta conllevar esta alteración a
una alteración sistémica; de igual forma el haber
reprobado materias y tener mala calidad del sueño es
un factor asociado a la presencia de somnolencia en
estudiantes de los colegios odontológico, jurídico y
administrativo – UNICOC Bogotá, lo que puede
indicar que esta sea la causa de la prevalencia de bajo
rendimiento académico, a su vez al evaluar la
presencia de somnolencia y el haber reprobado
materias y tener mala calidad de sueño es un factor
de riesgo asociado a la baja somnolencia la cual fue
dominante en el estudio, a futuro el nivel de
somnolencia puede ser excesiva, por lo que es
importante implementar políticas de promoción y
prevención frente al problema, es importante prestar
especial atención a los resultados generados para el
colegio jurídico y administrativo que aunque la
carga académica sea diferente presenta rangos
estadísticamente significativos con respecto a la
alteración en niveles de sueño y rendimiento
académico.
El sueño y el descanso son fundamentales para tener
una buena salud y lograr calidad de vida; si sólo es
un factor negativo el mal dormir, al sumarle un bajo
rendimiento académico que también afecta la salud,
lo social, cognitivo y emocional, se puede hablar de
una alerta de salud pública en este caso, que puede
afectar estudiantes de odontología y de otras áreas
del conocimiento. UNICOC Bogotá, no busca sólo
llegar a crear ajustes en las políticas de bienestar
estudiantil, sino que alerta a otras instituciones, para
que logren re direccionar estrategias, frente a estas
situaciones de salud pública basados en la evidencia
obtenida con este estudio, donde es evidente esta
importante asociación estableciendo acciones de
mejora para lograr un entorno de desempeño tanto
estudiantil como laboral y administrativo saludable,
que conlleve a una mejora de resultados académicos,
fomentando acciones de promoción de la salud y
prevención de la enfermedad.
Limitaciones
Las limitaciones están relacionadas con los
instrumentos utilizados, debido a que estos son
subjetivos, por lo tanto, es una limitación propia de
los cuestionarios, sin embargo, esto no altera la
validez y la confiabilidad de los resultados obtenidos.

Artículo Original

Con base en los resultados del estudio, sería
conveniente estudiar otras variables que incidan en la
calidad del sueño tales como estrés, consumo de
sustancias psicoactivas y hábitos de estudio entre
otras con el fin de determinar con mayor rigurosidad
la relación entre la calidad del sueño y el rendimiento
académico.
Conclusiones
Con lo anterior se concluye que el rendimiento
académico está asociado a la mala calidad del sueño
y la somnolencia las cuales fueron prevalentes,
especialmente en los estudiantes del Colegio
Odontológico y el Colegio Jurídico.

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                <elementText elementTextId="597150">
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                <text>La Revista Salud Pública y Nutrición, inicia en el 2000 y es una publicación universitaria con periodicidad trimestral, producida por la Subdirección de Investigación, Innovación y Posgrado de la Facultad de Salud Pública y Nutrición y la valiosa colaboración de la Dirección de Tecnologías de Información de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Tiene como finalidad publicar y divulgar la productividad científica al ofrecer un espacio con visibilidad global para difundir toda aquella información sobre salud pública y nutrición que se genera en los ámbitos académico y científico tanto en el entorno local, regional, nacional e internacional.</text>
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                <text>Respyn Revista de Salud Pública y Nutrición, 2020, Vol 19, No 1, Enero-Marzo</text>
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                <text>La Revista Salud Pública y Nutrición, inicia en el 2000 y es una publicación universitaria con periodicidad trimestral, producida por la Subdirección de Investigación, Innovación y Posgrado de la Facultad de Salud Pública y Nutrición y la valiosa colaboración de la Dirección de Tecnologías de Información de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Tiene como finalidad publicar y divulgar la productividad científica al ofrecer un espacio con visibilidad global para difundir toda aquella información sobre salud pública y nutrición que se genera en los ámbitos académico y científico tanto en el entorno local, regional, nacional e internacional.</text>
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E

S

P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

INFECCIONES RESPIRATORIAS AGUDAS Y CARACTERIZACIÓN DE BACTERIAS
POTENCIALMENTE PATÓGENAS EN COMUNIDADES DE LA HUASTECA
POTOSINA.
ACUTE RESPIRATORY INFECTIONS AND CHARACTERIZATION OF POTENTIALLY PATHOGENIC BACTERIA IN
COMMUNITIES OF LA HUASTECA POTOSINA.

Diego-Rodríguez Mariana*, Domínguez-Cortinas Gabriela*, Cubillas-Tejeda Ana Cristina*, Galindo
Mendoza María Guadalupe*.
*Universidad Autónoma de San Luis Potosí, México.
Citation: Diego-Rodríguez M., Domínguez-Cortinas G., Cubillas-Tejeda A.C.,
Galindo Mendoza M.G. (2019) Infecciones respiratorias agudas y
caracterización de bacterias potencialmente patógenas en comunidades de
la Huasteca Potosina. Revista Salud Pública y Nutrición, 18 (4), 1-8.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2019 Diego-Rodríguez M. et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn18.4-1
Recibido: 02 de agosto 2019;
Aceptado: 26 de noviembre 2019
Email: gabriela.dominguez@uaslp.com

�Infecciones respiratorias agudas, bacterias patógenas
potenciales, factores de riesgo.

Artículo Original

INFECCIONES RESPIRATORIAS AGUDAS Y CARACTERIZACIÓN DE BACTERIAS
POTENCIALMENTE PATÓGENAS EN COMUNIDADES DE LA HUASTECA POTOSINA.
Diego-Rodríguez Mariana*, Domínguez-Cortinas Gabriela*, Cubillas-Tejeda Ana Cristina*, Galindo Mendoza
María Guadalupe*.
*Universidad Autónoma de San Luis Potosí, México.

RESUMEN
Introducción. Las enfermedades respiratorias generan una inmensa carga para la salud en todo el mundo, entre ellas se
encuentra la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, la tuberculosis, asma e infecciones respiratorias agudas. Estas últimas
son responsables de más de 4 millones de muertes cada año. Objetivo: Conocer tanto la prevalencia de infecciones
respiratorias agudas como la frecuencia de bacterias potencialmente patógenas en garganta de población infantil y adulta, así
como algunos factores de riesgo asociados en comunidades vulnerables del estado de San Luis Potosí. Material y Método: Se
seleccionaron 3 localidades del estado de San Luis Potosí (105 familias). Se realizaron exudados faríngeos para identificar
bacterias potencialmente patógenas (BPP) y por medio de cédulas familiares se obtuvieron datos de síntomas de infecciones
respiratorias agudas un mes antes de la entrevista y algunos factores de riesgo. Resultados Se lograron identificar BPP en
las tres localidades, encontrándose con mayor frecuencia a Enterobacter spp (34.6% en el Sabinito), Escherichia coli (40% en
Nueva Primavera), Streptococcus pyogenes (37.5% en Nuevo Aquismón). Conclusiones: Los resultados encontrados son un
primer acercamiento de un análisis epidemiológico de BPP en localidades que presentan vulnerabilidad socioeconómica y de
salud.
Palabras Clave: Infecciones respiratorias agudas, bacterias patógenas potenciales, factores de riesgo.

ABSTRACT
Introduction: Respiratory diseases generate an immense burden for health worldwide, including chronic obstructive
pulmonary disease, tuberculosis, asthma and acute respiratory infections. The latter are responsible for more than 4 million
deaths each year. Objective: Know both the prevalence of acute respiratory infections and the frequency of potentially
pathogenic bacteria in the throat of children and adults, as well as some associated risk factors in vulnerable communities in
the state of San Luis Potosí. Material and method: Three locations in the state of San Luis Potosí (105 families) were selected.
Pharyngeal exudates were performed to identify potentially pathogenic bacteria (BPP) and data from acute respiratory
infections were obtained one month before the interview and some risk factors. Results: They were able to identify BPP in
the three locations, with Enterobacter spp (34.6% in Sabinito), Escherichia coli (40% in New Spring), Streptococcus pyogenes
(37.5% in Nuevo Aquismón) being more frequently found. Conclusions: The results found are a first approach to an
epidemiological analysis of BPP in localities that present socioeconomic and health vulnerability.
Key words: Acute respiratory infections, potential pathogenic bacteria, risk factors.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 4 octubre -diciembre, 2019

1

�Infecciones respiratorias agudas, bacterias patógenas
potenciales, factores de riesgo.

Introducción
Las infecciones respiratorias agudas (IRA) se
definen como el conjunto de enfermedades
transmisibles del aparato respiratorio que incluye
desde el catarro común hasta la neumonía, pasando
por la otitis, amigdalitis, sinusitis, bronquitis aguda,
laringotraqueitis, bronquiolitis y laringitis, con
evolución menor a 15 días y con la presencia de uno
o más síntomas o signos clínicos como tos, rinorrea,
obstrucción nasal, etc., los cuales pueden estar o no
acompañados de fiebre (Ferreira, et al., 2013). Son
generalmente de etiología infecciosa, pueden
producir un espectro de enfermedades que van desde
infecciones
asintomáticas
o
leves
hasta
enfermedades graves y fatales, dependiendo del
patógeno causante, de factores ambientales y del
huésped (Secretaría de Salud [SSA], 2012) (Tapia,
Sarti, Kuri, Ruíz, Velázquez, 2006).
Si bien es cierto que la mayoría de las infecciones
respiratorias tienen un origen viral, las bacterias
juegan un papel importante en la colonización del
epitelio respiratorio superior que posteriormente si
alcanza el tracto respiratorio inferior ocasiona un
grupo complejo y extenso de enfermedades que de
no ser tratadas a tiempo pueden generar
complicaciones graves sobre todo en grupos etarios
vulnerables como son los niños y adultos mayores
(Somogyi, Alfaro, Herrera, Herrera, 1998).
De acuerdo con la organización mundial de la salud
(OMS) las IRA continúan siendo la enfermedad
transmisible más letal, tan sólo en 2016 causaron tres
millones de defunciones en todo el mundo
(Organización Mundial de la Salud [OMS], 2018).
En niños menores de 5 años, la neumonía es
responsable del 18 % de todas las muertes o más de
1,3 millones al año (Walker, et al.,2013); la
neumonía mata a muchas más personas que el VIH o
el paludismo (Neil, 2010). De acuerdo con las
estadísticas oficiales, en México las IRA constituyen
la primera causa de morbilidad y egreso hospitalario
en los menores de 5 años, con frecuencia de 13
episodios por cada 100 consultas médicas. Lo
anterior representa dos a cuatro episodios de IRA al
año por niño (Dirección General de Epidemiología
[DGE], 2012).

Artículo Original

prevalencia en niños menores de 10 años del 38.0%
apenas por debajo de la prevalencia Nacional con un
40.0% (Encuesta Nacional de Salud y Nutrición
[ENSANUT], 2012).
También cabe mencionar que resulta muy importante
el papel que juega la flora bacteriana común o normal
del tracto respiratorio humano, además la
nasofaringe humana constituye un reservorio natural
de bacterias potencialmente patógenas (BPP), que se
involucran en varios procesos infecciosos, sobre
todo, en la población infantil (Lieberman, et al.,
2006) (Neto, et al., 2003).
Entre las principales BPP que causan infección ya
sea respiratoria o meníngea se señalan:
Staphylococcus aureus, Haemophilus influenzae,
Moraxella catarrhalis, Streptococcus pneumoniae y
Streptococcus pyogenes, además la Neisseria
meningitidis que puede causar meningitis y/o
enfermedad meningocóccica (Álvarez, Roas, Maitín,
2008). Estas bacterias colonizan la nasofaringe de los
individuos sanos y contribuyen al desarrollo de
infecciones locales o invasivas. Su presencia en la
nasofaringe origina el estado de portador sano,
persona que alberga un agente infeccioso sin
presentar signos o síntomas clínicos de enfermedad y
que puede constituir una fuente potencial de
infección (Fuentes, et al., 2002).
Los factores de riesgo que favorecen la colonización
nasofaríngea por las BPP y el estado del portador son
varios y entre ellos se describen: la edad, el sexo, el
hábito de fumar, condición de fumador pasivo,
ausencia de lactancia materna, el consumo de
bebidas alcohólicas, el hacinamiento, la ocupación,
las infecciones respiratorias aguda (IRA), el
tratamiento con esteroides, antimicrobianos o drogas
inmunosupresoras, así como los antecedentes
alérgicos (asma bronquial), entre otros (Neto, et al.,
2003) (Castellanos, et al., 2001).
El presente estudio tuvo por objetivo conocer la
prevalencia de infecciones respiratorias agudas y
detectar la presencia de bacterias potencialmente
patógenas en garganta de población infantil y adulta,
así como algunos factores de riesgo asociados a estas
en tres comunidades de la Huasteca Potosina.

Para el estado de San Luis Potosí las IRA siguen
siendo relevantes; de acuerdo con la Encuesta
Nacional de Salud y Nutrición identificó una

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 4 octubre -diciembre, 2019

2

�Infecciones respiratorias agudas, bacterias patógenas
potenciales, factores de riesgo.

Consideraciones éticas
Toda la metodología se apegó estrictamente a la
declaratoria de ética de Helsinki. La participación de
fue voluntaria, todos firmaron una carta de
consentimiento informado, en el caso de los menores
de edad este consentimiento fue firmado por un padre
o tutor, con la conformidad del menor. Cada
resultado de los estudios realizados se entregó en
forma confidencial.
Material y Método
Selección de comunidades de estudio
Se aplicaron los siguientes criterios para la selección
de comunidades de estudio: a) Localidades con
población entre 500 y 1200 habitantes, b) Grado de
marginación y rezago social alto-medio y d)
Ubicadas en microrregiones geográficas con señales
definidas de variabilidad climática (DomínguezCortinas,
2013).
Siguiendo
los
criterios
anteriormente mencionados se eligieron las
comunidades: Nueva Primavera (Municipio
Tamuín), Nuevo Aquismón (Municipio Tamuín) y El
sabinito de Arriba (Municipio El Naranjo). Estas
localidades forman parte de la Huasteca potosina que
se localiza en el extremo sur oriental del estado de
San Luis Potosí.
Diseño y tipo de estudio
El presente estudio fue de tipo exploratorio,
descriptivo, con diseño de campo y de corte
transversal. El periodo de evaluación para analizar
las IRA y la detección de BPP en cada comunidad
fue de enero a marzo del 2017.
Muestreo y población de estudio
La población de estudio de cada comunidad fue
elegida según los siguientes criterios de inclusión: a)
Tiempo de residencia en la comunidad de10 años o
más para población adulta y de toda la vida para
población infantil, b) Aceptación para participar en
el estudio mediante una carta de consentimiento
informado y c) Adultos y niños que no estuvieran
bajo tratamiento de alguna enfermedad respiratoria al
momento de la encuesta. El total de población
participante por comunidad quedó de la siguiente
manera: El Sabinito (N=149), Nueva Primavera
(N=108) y Nuevo Aquismón (N=235).
La obtención de información general del estado de
salud, así como de otros datos socioeconómicos y
demográficos
de
las
poblaciones
totales

Artículo Original

participantes, se llevó a cabo mediante una encuesta
semiestructurada aplicada por unidad familiar y
respondida por el jefe o jefa de familia. Los datos que
se recogieron fueron: 1) Población infantil con
diagnóstico de IRA que se definió como porcentaje
de la población de 15 años o menor que recibió un
diagnóstico médico de IRA por un mes antes del
periodo de evaluación. 2) Población adulta mayor de
15 años con diagnóstico de IRA que se definió igual
que el indicador anterior 3) Algunos factores de
riesgo de interés (edad y hacinamiento).
Para la obtención de las BPP se realizaron 316
exudados faríngeos a niños y adultos seleccionados
aleatoriamente de la población total participante de
cada comunidad garantizando en cada caso una
representatividad mayor del 40% (El Sabinito n=120;
Nuevo Aquismón n=153; Nueva Primavera n=43).
Exudados Faríngeos
Los exudados faríngeos fueron realizados frotando
áreas amigdalares con hisopo de algodón estéril,
colocado inmediatamente en medio de transporte
Stuart para evitar contaminación y conservados en
hielera a 4ºC para su transporte al laboratorio. Las
muestras se inocularon en Agar Mueller-Hinton
(Merck) suplementado con sangre de carnero
desfibrinada al 5% (para el aislamiento de S. aureus,
Streptococcus spp). Las placas inoculadas se
estriaron e incubaron a 37 ºC durante 24 a 48 h en
atmósfera húmeda con 5% de CO2. Luego de su
incubación, se re aislaron los microorganismos que
pudieran corresponder con S. aureus, Estreptococo
β-hemolítico, S. pneumoniae. Se investigaron
también por los métodos convencionales (Koneman,
et al., 1998) otras BPP identificadas por tinción de
Gram, como bacilos gramnegativos (BGN). Entre
ellos se aislaron cepas de Klebsiella spp., Proteus
spp. Y Pseudomonas spp.
Control de calidad.
Los análisis microbiológicos fueron realizados en el
Laboratorio de Química Clínica/Análisis Clínicos de
la Facultad de Ciencias Químicas, UASLP, el cual
cuenta con certificación según NOM-007-SSA32011 y PROY-NMX-EC-17043-IMNC-2010.
Análisis estadístico
Los resultados fueron procesados en bases de datos
Excel 2013. Se realizaron pruebas de X2 (p= &lt;0.05)
y Razón de Momios de Prevalencia (RMP) entre las

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 4 octubre -diciembre, 2019

3

�Infecciones respiratorias agudas, bacterias patógenas
potenciales, factores de riesgo.

BPP, factores de riesgo y localidades por medio del
software Epi info 7.
Resultados
Bacterias potencialmente patógenas identificadas
Entre las BPP identificadas predominó: Enterobacter
spp. (34.6% en el Sabinito), Escherichia coli (38.3%
en Nuevo Aquismón y 40% en Nueva Primavera),
Streptococcus pyogenes (37.5% en Nuevo
Aquismón).
Las bacterias más frecuentes fueron Streptococcus
pyogenes (9.3 % en el Sabinito, 37.5 en Nuevo
Aquismón y 20% en Nueva Primavera), Enterobacter
spp (34.6% en el Sabinito, 6.6% en Nuevo Aquismón
y 7% en Nueva Primavera), Escherichia coli (6.6 %
en el Sabinito, 38.3% en Nuevo Aquismón y 40% en
Nueva Primavera). (Tabla 1).
Tabla 1. Bacterias potencialmente patógenas identificadas por exudado
faríngeo en las tres comunidades
Comunidad

Microorganismos

Frecuencias (%)

El sabinito

Enterobacter spp
Klebsiella spp.
Staphylococcus Aureus
Streptococcus Pyogenes
Escherichia coli
Otros*
Total

26 (34.6)
18 (24)
12 (16)
7 (9.3)
5 (6.6)
7 (9.2)
75 (100)

Nuevo Aquismón

Escherichia coli
Streptococcus Pyogenes
Enterobacter spp
Klebsiella spp.
Streptococcus grupo A
otros**
Total

46 (38.3)
45 (37.5)
8 (6.6)
6 (5)
5 (4.1)
10 (8.1)
120 (100)

Nueva Primavera

Escherichia coli
6 (40)
Klebsiella spp.
4 (26.6)
Streptococcus Pyogenes
3 (20)
Proteus spp.
1 (7)
Enterobacter spp.
1 (7)
Total
15 (100)
Otros* = Proteus spp, Streptococcus pneumoniae, Moraxella spp , Streptococcus Beta
hemolítico no grupo A.
Otros** = Staphylococcus Aureus, Kleibsella pneumoniae, Enterobacter aerogenes,
Proteus spp, Pseudomonas spp.

Prevalencias de infecciones respiratorias agudas
(IRA)
a)
Población infantil con diagnóstico previo de
IRA.
La población infantil total con diagnóstico de IRA
previo fue de 34 individuos (El Sabinito n=12, Nueva
Primavera n=10, Nuevo Aquismón n=12). Se realizó
análisis de x2 y RMP entre las tres localidades no
mostrando ninguna diferencia estadísticamente
significativa (Tabla 2).

Artículo Original

b)
Población adulta mayor de 15 años con
diagnóstico previo de IRA.
La población adulta total con diagnóstico de IRA fue
de 69 individuos (El Sabinito n=30, Nueva
Primavera n=9, Nuevo Aquismón n=30). Se realizó
también análisis de x2 y RMP entre las tres
localidades mostrando diferencia estadísticamente
significativa (p= &lt;0.00001) en la localidad del
Sabinito. Además, la RMP de la misma comunidad
fue de 4.1 (IC=2.08 - 10.07) (Tabla 2).
Tabla 2. Prevalencias de infección respiratoria aguda y probabilidad de riesgo de niños y adultos en las tres
comunidades.
Comunidad
El Sabinito
Nuevo Aquismón
Nueva Primavera
Subtotal

n
47
59
39
145

Población infantil de Población infantil con Prevalencia
RMP
15 años y menos
diagnóstico de IRA
IRA
35
12
25.50% 1.46
47
12
20.30%
1
29
10
25.60% 1.46
111
34
23.40%

IC
.79-2.69

X2

valor p

1.52

0.217

.79-2.69

1.52

0.217

Población adulta Población adulta con Prevalencia
Comunidad
n
RMP
valor p
X2
IC
con 15 años y más diagnóstico de IRA
IRA
El Sabinito
102
72
30
29.40%
4.1 2.08-10.07 17.88 &lt;0.00001*
Nuevo Aquismón
176
146
30
17.00%
1.5 0.72-3.12 1.21
0.269
Nueva Primavera
69
60
9
13%
1
Subtotal
347
278
69
20%
Total
492
Fuente: elaboración propia
* Valor estadísticamente significativo
RMP: Razón de Momios de la prevalencia

Portadores de bacterias potencialmente patógenas y
factores de riesgo
Los resultados de los exudados faríngeos muestran
que, en la comunidad de El Sabinito de 120 muestras
analizadas, 70 resultaron con BPP dando una
prevalencia del 58.30%. Para la comunidad de Nuevo
Aquismón, de 153 muestras,105 mostraron BPP
dando una prevalencia del 68.60% y para la
comunidad de Nueva Primavera, de 43 muestras, 15
presentaron BPP con una prevalencia del 34.80%.
Esto es, un total de 190 portadores de BPP (60%),
considerando las tres comunidades de estudio (Tabla
3).
Tabla 3. Distribución de portadores y no portadores de bacterias patógenas potenciales
según la edad.
Comunidad El Sabinito
Edad (años) n Portadores n (%) No portadores n (%) RMP
X2
IC
1 a 15
46
32 (70)
14 (30)
2.52 1.41-4.5 10.004
16 a 30
24
12 (50)
12 (50)
1.083 0.62-1.88 0.08
31 a 55
33
16 (48)
17 (52)
1
56 a 80
17
10 (59)
7 (41.1)
1.55 0.89-2.72 2.43
Total
120
70
50

valor p
0.001*
0.77
0.11

Comunidad Nuevo Aquismón
Edad (años) n Portadores n (%) No portadores n (%) RMP
IC
1 a 15
37
30 (81)
7 (19)
1
16 a 30
39
19 (49)
20 (51)
0.22 0.11-0.42
31 a 55
45
36 (80)
9 (20)
0.9 0.46-1.88
56 a 80
26
16 (62)
10 (38.4)
0.38 0.20-0.72
Más de 80
6
4 (66.6)
2 (33.3)
0.47 0.24-0.91
Total
153
105
48

X2

valor p

22.5
0.03
8.8
5.09

&lt;0.00001*
0.85
0.002*
0.024

Comunidad Nueva Primavera
Edad (años) n Portadores n (%) No portadores n (%) RMP
X2
valor p
IC
1 a 15
10
6 (60)
4 (40)
7.87 4.03-15.35 41.08 &lt;0.00001*
16 a 30
6
1 (16)
5 (83.3)
1
31 a 55
16
4 (25)
12 (75)
1.75 0.86-3.52 2.48
0.114
56 a 80
11
4 (36.3)
7 (63.6)
2.95 1.50-5.78 10.39 0.0012*
Total
43
15
28
RMP: Razón de Momios de la prevalencia
*Valor estadísticamente significativo

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4

�Infecciones respiratorias agudas, bacterias patógenas
potenciales, factores de riesgo.

En la tabla 3 se muestra la distribución de la
población con exudados faríngeos según la edad.
Hubo una mayor participación de individuos
pertenecientes a las edades comprendidas entre 1-15
años y 31-55 años para las tres localidades. Se realizó
la prueba de X2 de tendencia lineal para las tres
localidades. Para El Sabinito se encontraron
diferencias estadísticamente significativas (p=0.001)
entre el grupo de edades comprendidas entre 1-15
años y su condición de portadores, además con un
riesgo 2.5 veces mayor que el resto de los grupos de
edad. Para Nuevo Aquismón se encontraron
diferencias estadísticamente significativas (p=
&lt;0.00001) en el grupo de edades comprendidas de
16-30 años y en el grupo de 56-80 años (p=0.002).
En Nueva Primavera también se encontraron
diferencias estadísticamente significativas en los
grupos de edades comprendidos entre 1-15 años (p=
&lt;0.00001) y una RMP de 7.87 (IC=4.03-15.35).
También en el grupo de 56-80 años se encontraron
diferencias
estadísticamente
significativas
(p=0.0012).
Se realizó un análisis entre las tres comunidades y la
condición de ser portadores de BPP totales
encontrándose que para la localidad de el Sabinito
hay un RMP de 2.5 (IC=1.44-4.54) con un valor de
(p=0.001) (Tabla 4).

Tabla 4. Comparación de portadores y probabilidad de riesgo
entre las tres comunidades.
RMP
Comunidad
IC
El Sabinito
2.56 1.44-4.54
Nuevo Aquismón
3.94 2.19-7.10
Nueva Primavera
1
Fuente: elaboración propia
* Valor estadísticamente significativo
RMP: Razón de Momios de la prevalencia

X2
valor p
10.63 0.0011*
21.79 0.000003*

También se estableció como factor de riesgo al
hacinamiento de los portadores de BPP y se pudo
observar que las tres localidades presentan altos
índices de este. En el Sabinito el 74% de los
portadores de BPP viven en hogares hacinados, en
Nueva Primavera el 44% y en Nuevo Aquismón el
79%. De estas tres localidades solo 2 resultaron con
diferencias significativas, El Sabinito (p=0.0007) y
Nuevo Aquismón (p=0.001), además esta localidad
resultó con una RMP=3.94 (IC= 2.19-7.10) respecto
al hacinamiento y los portadores de BPP (Tabla 5).

Artículo Original

Tabla 5. Distribucion de portadores de Bacterias potencialmente patógenas y el
hacinamiento.
Comunidad El Sabinito
Hacinamiento Total Portadores n (%) No portadores n (%)
Si
72
53 (74)
19 (26)
No
48
17 (35)
31 (65)
120
70
50
Comunidad Nuevo Aquismón
Hacinamiento total Portadores n (%) No portadores n (%)
Si
81
64 (79)
17 (21)
No
72
41 (57)
31 (43)
total
153
105
48

RMP
X2
valor p
IC
2.67 1.50-4.73 11.56 0.0007*

RMP
X2
valor p
IC
3.94 2.19-7.10 21.79 0.001*

Comunidad Nueva Primavera
Hacinamiento total Portadores n (%) No portadores n (%) RMP
Si
25
11 (44)
14 (56)
1
No
18
4 (22)
14 (78)
total
43
15
28
Fuente: Elaboración propia
* Valor estadísticamente significativo
RMP: Razón de Momios de la prevalencia

IC

X2

valor p

Discusión
Las prevalencias encontradas de IRA en las
localidades son una aproximación preliminar de la
situación de salud en comunidades vulnerables. Las
diferencias encontradas en El Sabinito con respecto
a las otras localidades son un indicio de que muy
probablemente hay subregistros en los diagnósticos,
debido en parte a la falta de infraestructura médica,
falta de personal médico o las distancias para visitar
uno. Nuevo Aquismón y Nueva Primavera son
localidades que carecen de lo anterior, y las hace
comunidades muy vulnerables en cuestión de salud.
De acuerdo con el grupo de edades resultó que en la
localidad de Nueva Primavera hay un riesgo de casi
8 veces más de ser portador de BPP entre 1-15 años
con respecto a las demás localidades, siendo este
grupo el que representa mayor vulnerabilidad a IRA,
sobre todo en los menores de 5 años.
Por otra parte, las BPP representan una causa común
de infección respiratoria; sin embargo, los
principales géneros involucrados varían dependiendo
de los estudios, sobre todo en función del tipo de
cuadro respiratorio y del grupo etario involucrado
(Hoeprich, 1994).
De acuerdo con los BPP identificados los más
frecuentes fueron: Streptococcus pyogenes en Nuevo
Aquismón, éste es el primer agente bacteriano que
ocasiona faringitis, estas infecciones ocurren durante
todo el año sin embargo tienen picos de incidencia en
otoño y primavera, es importante diferenciar el tipo
de faringitis que cursa un paciente debido a las
complicaciones que puede haber ya que puede
ocasionar desde otitis, sinusitis hasta escarlatina y
fiebre reumática (Macedo, Mateos, 2008).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 4 octubre -diciembre, 2019

5

�Infecciones respiratorias agudas, bacterias patógenas
potenciales, factores de riesgo.

Otro BPP encontrado fue Staphylococcus aureus (en
Nuevo Aquismón y El Sabinito), patógeno capaz de
causar enfermedades de amplio espectro como
infecciones menores de la piel e infecciones
invasoras serias como: bacteriemia, infecciones del
sistema nervioso central, osteomielitis, infecciones
del tracto respiratorio, infecciones del tracto urinario
y el síndrome de choque tóxico, así como infecciones
gastrointestinales (Cervantes, García, 2014) y por
esto debe considerarse un patógeno potencial en
todas las circunstancias. También ha sido implicado
en la neumonía, con cifras elevadas de morbilidad y
mortalidad (González, Rubio, Romero, 1999). De
acuerdo con un estudio realizado en Buenos Aires
sobre la distribución estacional de Staphylococcus
aureus se observó que los aislamientos realizados de
adultos predominaron en los meses de verano y otoño
(Verón, et al., 2012). Debido a esto sería también de
suma importancia hacer estudios longitudinales que
permitieran encontrar los picos máximos de estos
patógenos y compararlos entre otras comunidades
con alta variabilidad climática.
Los portadores de este patógeno han sido estudiados
en pacientes sintomáticos; así como también en
individuos sanos (Corbella, et al., 1997) habiéndose
reportado tasas que varían de un 18% a un 55%
(Chow, Yu, 1998). Estas diferencias o variaciones en
las tasas pueden corresponder a diferencias en el
estudio de poblaciones, técnicas de muestreo y
preservación de muestras, así como criterios de
inclusión o identificación del estado del portador
(López, et al., 2014) (Corbella, et al., 1997).
Se plantea que los resultados de las investigaciones
epidemiológicas están influidos por la estación en
que se realizan, la edad de la población estudiada y
los métodos diagnósticos empleados, en la mayoría
de los estudios se ha encontrado que los virus del
resfriado común causan alrededor del 25% de los
casos de faringitis y que otros virus son responsables
de entre el 10-15% (Chow, Yu, 1998).
De acuerdo con los factores de riesgo encontrados en
este trabajo el hacinamiento resultó una condición
importante para ser portador de BPP (El Sabinito y
Nuevo Aquismón). Los individuos con un índice alto
de hacinamiento tienen más probabilidad de
desarrollar enfermedades infecciosas, así como
mayor probabilidad de contagio de BPP, esto se
demuestra en un estudio realizado en Suiza en donde

Artículo Original

en la población adulta e infantil estudiada se encontró
que para S. pneumoniae el hacinamiento constituye
un factor de riesgo (Gunnarsson, Holm, Söderström,
2000). Sería muy importante poder establecer dentro
de las localidades de estudio la BPP más frecuente y
su asociación con el hacinamiento, esto permitiría
diferenciar las medidas preventivas o de diagnóstico
oportuno muy particular y específico.
Limitaciones del trabajo.
Dado el papel fundamental que juegan las
condiciones climáticas en los ciclos de vida de los
patógenos identificados, una de las principales
limitantes del estudio es haber realizado un único
muestreo faríngeo y solamente en los meses más
fríos y húmedos del año. Se considera que un estudio
longitudinal hubiera arrojado información de mucho
valor para la investigación y futuros programas de
prevención y control de las IRA.
Conclusiones
A partir de estos hallazgos es importante señalar que
los individuos que participaron en el presente estudio
viven en situaciones que vulneran su salud, por
ejemplo, son localidades con rezago educativo alto,
con población indígena, con poca o nula atención
médica local, pobreza extrema, condiciones de
vivienda precarias, entre otras. Este trabajo aporta
bases para poder identificar otros factores de riesgo,
incluyendo la variabilidad climática, para poder
ofrecer un panorama más completo de la situación
con las enfermedades respiratorias y su prevención.
Además, se podrían ofrecer planes o estrategias
específicas y contextualizadas para cada localidad
que atendieran a esta problemática de BPP e IRA.
Es importante tener en cuenta que la vinculación con
otras instituciones es primordial para que este tipo de
estudios se repliquen en otras comunidades con alta
vulnerabilidad, no solo en el estado sino en otras
partes de la república y así se puedan generar mapas
de riesgo que permitan tomar decisiones en tiempo
real.
Agradecimientos
Agradecemos al fondo sectorial de investigación
ambiental de la Secretaría del Medio Ambiente y
Recursos Naturales (SEMARNAT)_ Consejo
Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT)
2014-2017 en México por el financiamiento de este
trabajo.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 4 octubre -diciembre, 2019

6

�Infecciones respiratorias agudas, bacterias patógenas
potenciales, factores de riesgo.

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�Infecciones respiratorias agudas, bacterias patógenas
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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 4 octubre -diciembre, 2019

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E

S

P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

PATRONES ALIMENTICIOS Y SOBREPESO-OBESIDAD ESCOLAR. ESTUDIO
COMPARATIVO SECTOR PÚBLICO Y PRIVADO, ZONA METROPOLITANA
ZACATECAS-GUADALUPE.
FOOD PATTERNS AND SCHOOL OVERWEIGHT-OBESITY. COMPARATIVE STUDY OF THE PUBLIC AND
PRIVATE OF EDUCATION, ZACATECAS-GUADALUPE METROPOLITAN ZONE.
Almeida-Perales Cristina1, Gutiérrez-Razo Ana Chistrian2, Ruiz de Chávez-Ramírez Dellanira1, GarcíaZamora Pascual Gerardo1.
1 Universidad Autónoma de Zacatecas, México. 2 Secretaria de Educación de Zacatecas SEDUZAC.
México.
Citation: Almeida-Perales C., Gutiérrez-Razo A.C., Ruiz de Chávez-Ramírez
D., García-Zamora P.G. (2019) Patrones alimenticios y sobrepeso-obesidad
escolar. Estudio comparativo sector público y privado, zona metropolitana
Zacatecas-Guadalupe. Revista Salud Pública y Nutrición, 18 (4), 9-16.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2019 Almeida-Perales C., et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn18.4-2
Recibido: 18 de octubre 2019;
Aceptado: 10 de diciembre 2019
Email: druizchavezr@hotmail.com

�Patrones alimenticios, sobrepeso-obesidad escolar, dieta
occidental.

Artículo Original

PATRONES ALIMENTICIOS Y SOBREPESO-OBESIDAD ESCOLAR. ESTUDIO COMPARATIVO
SECTOR PÚBLICO Y PRIVADO, ZONA METROPOLITANA ZACATECAS-GUADALUPE.
Almeida-Perales Cristina1, Gutiérrez-Razo Ana Chistrian2, Ruiz de Chávez-Ramírez Dellanira1, García-Zamora
Pascual Gerardo1.
1.

Universidad Autónoma de Zacatecas, México. 2. Secretaria de Educación de Zacatecas SEDUZAC, México.

RESUMEN
Introducción. El sobrepeso-obesidad escolar en México representa un problema de salud pública. Examinar el consumo de
alimentos resulta obligado para comprender el fenómeno e identificar áreas de oportunidad en intervenciones educativas.
Objetivo: Determinar y comparar los patrones alimenticios y prevalencia de sobrepeso-obesidad en escolares del sector
público y privado. Material y Método: Estudio transversal y comparativo en escolares (5-11 años) de escuelas públicas y
privadas de la zona metropolitana Zacatecas-Guadalupe. De una población de 31,440 niños se seleccionaron a 372 escolares
de 8 escuelas públicas y 2 privadas bajo un muestreo aleatorio estratificado. Se estimó el patrón alimenticio conforme a una
frecuencia de consumo semanal y el diagnóstico nutricional acorde a criterios de la OMS. Mediante el programa SPSS 20 se
procesó la información estadística descriptiva e inferencial. Resultados: Aun cuando la prevalencia de sobrepeso-obesidad
fue mayor en escuelas públicas (36.8%) que privadas (28.2%), no hubo diferencias significativas (p&gt;0.05). Predominaron en
ambos grupos, patrones alimenticios de ingesta por arriba de lo recomendado en los grupos de azúcares, cereales, lácteos y
alimentos de origen animal. Conclusiones: Se identificó una dieta occidentalizada que favorece la malnutrición por exceso.
Urgen acciones de promoción de salud y políticas que garanticen alimentos nutritivos a la población.
Palabras Clave: Patrones alimenticios, sobrepeso-obesidad escolar, dieta occidental.

ABSTRACT
Introduction: School overweight-obesity in Mexico represents a public health problem. Examining food consumption is
necessary to understand the phenomenon and identify areas of opportunity in educational interventions. Objective:
Determine and compare dietary patterns and prevalence of overweight-obesity in schoolchildren in the public and private
sectors. Material and method: cross-sectional and comparative study in schoolchildren (5-11 years) of public and private
schools in the Zacatecas-Guadalupe metropolitan area. From a universe of 31,440 children, 372 schoolchildren were selected
from 8 public schools and 2 private schools under stratified random sampling. The nutritional diagnosis was evaluated
according to WHO criteria and the nutritional pattern based on a frequency of weekly consumption. Through the SPSS 20
program, the information was processed through descriptive and inferential statistics. Results: Even though the prevalence
of overweight-obesity was higher in public schools (36.8%) than in private schools (28.2%), there were no significant
differences (p&gt;0.05). Predominated in both groups, dietary patterns of intake above the recommended in the groups of sugars,
cereals, dairy products and foods of animal origin. Conclusions: A westernized diet was identified that favors malnutrition due
to excess. Health promotion actions and policies that guarantee nutritious food to the population are urgent.
Key words: patterns of food consumption, overweight-school obesity, occidental diet.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 4 octubre -diciembre, 2019

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�Patrones alimenticios, sobrepeso-obesidad escolar, dieta
occidental.

Introducción
El sobrepeso y obesidad además de representar un
serio factor de riesgo para desarrollar enfermedades
crónico degenerativas, también constituye para el
sector sanitario una carga económica para el control
y atención de sus padecimientos asociados, como la
diabetes, hipertensión, cardiopatías coronarias, entre
otras. De acuerdo a la Organización Panamericana de
la Salud y la Organización Mundial de la Salud OPS
y OMS (2017), en América Latina y el Caribe se
registró la prevalencia más alta en ambas
malnutriciones. Sin embargo, la obesidad
(IMC≥30kg/m2) alcanzó prevalencias epidémicas en
niños, adolescentes y adultos, con más del doble del
promedio global (26.8% contra el 12.9%). En
México, la prevalencia combinada de sobrepesoobesidad ha alcanzado cifras alarmantes, no sólo en
adultos, sino también en niños escolares, por ello han
estado entre los primeros del mundo con este
padecimiento (OCDE, 2017). Por más de diez años
(2006-2016), la proporción en escolares ha sido del
34%, no obstante, la obesidad ha aumentado
paulatinamente; pasó de 9.4% (Shamah, Villalpando,
y Rivera, 2007) a 15.3% (Shamah, Cuevas, Rivera y
Hernández, 2016).
Muchos son los factores que determinan el desarrollo
del sobrepeso y la obesidad, desde una perspectiva
distal a próxima están: el modelo de producción y
distribución de alimentos, urbanización, economía
familiar y accesibilidad alimentaria, patrones
alimenticios, inactividad física, patologías, entre
otras. Sin embargo, dentro de las causas inmediatas
y mayormente identificadas entre los niños, es el alto
consumo de alimentos ricos en azúcares y grasas, los
cuales son de fácil acceso y disponibilidad.
Al respecto, algunas investigaciones efectuadas en
escolares han señalado el alto consumo de esta clase
alimentos, como son los dulces, frituras, bebidas
azucaradas y cereales de caja, así como un bajo
consumo de frutas y verduras (Bravino y Corvalán,
2017) (Aparco, Bautista, Astete, y Pillaca, 2016;
Baranowski, Diep, y Baranowski, 2013; Rodríguez,
Mundo, García, y Shamah, 2011; Rosique, García, y
Villada, 2012; Sleddens et al., 2014). Empero, al
comparar entre escolares por tipo de escuela (pública
y privada), los estudios de Bravino y Corvalán
(2017), Ajayi et al. (2015), El-Sabely et al. (2013) y
Rosique, García, y Villada (2012) reportaron mayor
consumo de alimentos de origen animal, cereales,

Artículo Original

leguminosas y azúcares en alumnos del sector
privado, situación que también se presentó al cotejar
el IMC entre ambos sectores (Morales y Marín, 2007;
Bacardí, Jiménez, Jones, y Guzmán, 2007; Menchaca
y Zonano, 2006). Por consiguiente, el objetivo de
este artículo es determinar las diferencias en los
patrones alimenticios, obesidad y sobrepeso en
escolares del sector público y privado de la zona
metropolitana Zacatecas-Guadalupe de México, lo
cual resulta importante para identificar nuevas líneas
de investigación, así como futuros programas de
intervención.
Material y Método
Se efectuó un estudio transversal, comparativo y
analítico en septiembre de 2016. El universo
comprendió 31,440 escolares de 5 a 11 años de edad,
de nivel primaria inscritos en las instituciones
públicas y privadas de la zona metropolitana
Zacatecas-Guadalupe. Se utilizó un muestreo
probabilístico aleatorio estratificado bietápico; por
localidad y por tipo de escuela (pública y privada).
Zacatecas contó con 15,357 alumnos inscritos en 52
escuelas, de los cuales 13,806(90%) estaban en el
sector público y 1,551(10%) en el privado. Mientras
tanto, en Guadalupe se contabilizaron 16,083
alumnos en 55 escuelas; 12,639(79%) en primarias
públicas y 3,444(21%) en privadas. En ambas
localidades el número de escuelas privadas fue de
cinco, es decir, correspondieron aproximadamente al
10% del total de las escuelas (SEDUZAC, 2016). La
estimación de la muestra estratificada para
proporciones consideró un nivel de confianza de 95%
y cota de error de 5%, obteniéndose n=356; más 10%
de tasa de no respuesta n=392≈400, los cuales se
distribuyeron: nZAC= 200 y nGPE =200. Dada la
limitación de muestrear las 107 instituciones de la
zona metropolitana, se seleccionaron aleatoriamente
y por localidad 5 escuelas: 4 públicas y 1 privada. De
este modo, fueron 10 las escuelas que formaron parte
de este estudio con 40 alumnos a elegir en cada una
de ellas, en donde se consideró un grupo por grado,
seleccionándose de forma aleatoria de 6 a 7 escolares
por grupo, con base a una tabla de números aleatorios
y las listas de grupo.
Los criterios de inclusión de participación de
alumnos a este estudio fueron escolares con edades
entre 5 a 11 años de edad e inscritos en alguna de las
escuelas primarias. En tanto, los criterios de
exclusión contemplaron aquello niños con alguna

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 4 octubre -diciembre, 2019

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�Patrones alimenticios, sobrepeso-obesidad escolar, dieta
occidental.

enfermedad crónica degenerativa, congénita,
metabólica o inmunológica o bien, niños que estén
bajo tratamiento con prescripción médica. Se solicitó
autorización a directivos de las escuelas y a padres de
familia de los niños a través del consentimiento
informado apegado a los principios éticos de
Helsinki.
Se utilizaron dos instrumentos de elaboración propia.
El primero de ellos, se aplicó a los sujetos de estudio
para obtener información antropométrica (edad,
sexo, peso, talla e índice de Masa Corporal, IMC)
para evaluar el diagnóstico nutricional de acuerdo al
valor de la puntuación Z según los criterios de la
OMS 2007 (Suverza y Haua, 2010) e información de
consumo de alimentos. Para la toma de peso se
utilizó una báscula «Tanita hd-313”» con capacidad
de 150 kg y un grado de precisión de 0.1 kg. Para la
medición de la talla se usó la cinta «Gluick» de fibra
de vidrio con una longitud de cero a 180 centímetros.
El segundo instrumento se giró a padres o tutores del
escolar seleccionado, donde se recopiló la
información de la frecuencia de consumo de 7 días
del niño, así como de las características de su hogar.
Cabe mencionar que se hizo una capacitación a las
personas de apoyo del trabajo de campo, con la
finalidad de estandarizar el levantamiento de
medidas.
Los datos obtenidos de la frecuencia de alimentos
sirvió para determinar el tamaño de las porciones y
posteriormente, calcular las raciones según la
cantidad sugerida como equivalentes de acuerdo al
Sistema Mexicano de Equivalentes (Pérez, 2014);
luego dichos equivalentes se transformaron en
raciones, se multiplicaron por el número de veces en
1 día y por el número de días de consumo, para así,
obtener un número total de raciones de cada uno de
los alimentos y después, se dividieron entre 7 para
determinar el promedio de raciones consumidas por
día y se asignaron al grupo de alimento
correspondiente (Frutas, Verduras, Cereales,
Leguminosas, Alimentos de Origen Animal (AOA),
Lácteos y Azúcares). En seguida, se contaron las
raciones/día para definir un patrón de consumo bajo
las categorías de: consumo nulo, debajo de lo
recomendado, adecuado y/o arriba de lo
recomendado, las cuales se estimaron conforme a las
recomendaciones de consumo por actividad física,
sexo y edad de acuerdo a Pérez y Roselló (2008).

Artículo Original

Para el análisis de los datos se utilizó el programa
estadístico SPSS versión 20, se llevó a cabo un
análisis descriptivo (medidas de tendencia central y
cálculo de porcentajes) e inferencial (prueba para la
diferencia de proporciones, prueba de independencia
y regresión logística binaria). Se consideró un nivel
de confianza del 95%. El estudio se apegó a lo
dispuesto en las guías preparadas por el Consejo de
Organizaciones Internacionales de las Ciencias
Médicas en colaboración con la Organización
Mundial de la Salud OMS acerca de las Pautas éticas
internacionales para la investigación biomédica en
seres humanos.

Resultados
A continuación, se presenta la información
recopilada de 372 escolares, cifra que cumplió con el
requerimiento de muestra calculada. Se presentan
inicialmente los datos generales de los hogares de los
escolares, posteriormente los patrones alimenticios y
al final, las prevalencias de sobrepeso y obesidad.
Características sociodemográficas del hogar de los
escolares.
Las edades promedio de los jefes de hogar de ambos
grupos
de
estudio
mostraron
diferencia
estadísticamente significativa (p≤0.05), en el sector
público (SPu) resultaron ser más jóvenes (36.1±7.2
vs. 38.3±6.1 años) (tabla 1). En la escolaridad, en el
ámbito privado fue evidente una mayor cualificación
académica (p≤0.05), con respecto al público, donde
predominaron los estudios básicos, además un tercio
de éstos declararon ocupación en el hogar o
desempleado, mientras que en el sector privado (SPr)
manifestaron ser empleados, en ambos casos se
mostraron diferencias significativas por sector
(p≤0.05).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 4 octubre -diciembre, 2019

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�Patrones alimenticios, sobrepeso-obesidad escolar, dieta
occidental.

Tabla 2. Proporción de consumo por grupo de alimento y tipo de
escuela

Tabla 1. Características generales de los hogares de escolares
por tipo de escuela

20 a 29*
30 a 39
Edad jefe de
hogar (años) 39 a 40

Estado civil

Nulo

Debajo de lo
recomendado

Adecuado

Arriba de lo
recomendado

Alimentos de Origen Animal (carnes y huevo)

39(51.3)

73(27.9)

28(36.8)

Sector Público

0.7

43.2

21.8

34.4

50 y más

8(3.1)

3(3.9)

Sector Privado

0

30.4

30.4

39.2

Soltero(a)

21(7.3)

5(6.2)

Casado(a)

187(64.7)

61(76.2)

Sector Público

11.9

54

17.9

16.1

Unión libre

48(16.6)

7(8.8)

Sector Privado

5.1

64.6

25.3

5.1

19(6.6)

6(7.5)

Viudo(a)

4(1.4)

-

Sector Público

1.4

35.1

28.1

35.4

Primaria incompleta

4(1.4)

-

Sector Privado

0

30.4

30.4

39.2

34(11.8)

-

Primaria
Secundaria*

Leguminosas (frijol, lentejas, habas y alubias)

Lácteos (leche, queso y yogur)

Cereales (tortillas, arroz, galletas, cereal y papa)

113(39.1)

4(5.0)

Sector Público

0

33.3

9.5

57.2

Preparatoria/Téc.

72(24.9)

17(21.2)

Sector Privado

0

57

7.6

35.4

Licenciatura*

43(14.9)

44(55.0)

Posgrado*

Frutas y jugo natural

5(1.7)

13(16.2)

Sector Público

2.1

53.7

11.9

32.3

22(7.6)

1(1.2)

Sector Privado

2.5

51.9

13.9

31.6

Hogar*

76(26.3)

8(10)

Empleado público*

66(22.8)

34(42.5)

Sector Público

3.5

81.4

7.4

7.7

49(17)

13(16.2)

Sector Privado

5.1

79.7

5.1

10.1

40(13.8)

14(17.5)

Desempleado*
Ocupación

Sector Público Sector Privado
(SPu), n(%)
(SPr), n(%)
47(17.9)
6(7.9)
134(51.1)

Divorciado(a)

Escolaridad

Artículo Original

Empleado privado
Independiente

* valor p≤0.05 para prueba de diferencia de proporciones de columna
Nota: los valores de n varían debido a omisiones en las respuestas
recopiladas en cuestionarios
Fuente: elaboración propia a partir de cuestionario padres de familia

La mayor parte de los hogares de los niños indicó
tener acceso a los servicios de salud en ambos
sectores (90.3% en SPu y 88.6% en SPr), no obstante,
se presentó diferencia significativa (p≤0.05) entre los
derechohabientes al Instituto Mexicano del Seguro
Social (IMSS) con 46.6% para el SPr y 66.3% SPu.
En cuanto al gasto mensual que garantizaba el nivel
de vida familiar, y en específico, la asignación de éste
en la adquisición de alimentos, se tuvo diferencia
significativa entre los que dispusieron de “más de la
mitad del gasto mensual en alimentos”, 39.8% de los
hogares del SPu vs 17.5% del SPr (p≤0.05). De
manera recíproca, resultó la proporción de hogares
que destinaron “menos de la mitad del gasto para
alimentos”, 11% del SPu vs 23.8% del SPr (p≤0.05).
Patrones Alimenticios
En relación a la ingesta de alimentos, más de tres
cuartas partes de los escolares de ambos sectores
tuvieron un patrón inadecuado, esto de acuerdo a la
distribución en que se ubicaron las proporciones en
las categorías de consumo nulo, menor o mayor a lo
recomendado para los siete grupos de alimentos de
referencia, expuestas en la tabla 2.

Verduras crudas y cocidas y jugo natural

Azúcares (refrescos, golosinas y jugos industrializados)
Sector Público

4.2

32.6

11.6

51.6

Sector Privado

2.5

31.6

7.6

58.2

Fuente: elaboración propia a partir de cuestionario padres de familia

El análisis de los resultados presentados en la tabla 2,
reveló patrones alimenticios con características
semejantes entre ambos sectores, con predominio en
el consumo de alimentos de origen animal, cereales,
azúcares y lácteos, elementos característicos de una
dieta occidental, condición que se complementó con
el bajo consumo de frutas y verduras, así como en el
grupo de las leguminosas, donde la prevalencia de
consumo nulo, fue mayor que en cualquier otro
grupo. Ahora bien, para investigar alguna asociación
entre los diferentes grupos de alimentos y el tipo de
escuela se aplicó la prueba de independencia, sin
embargo, en ningún caso se evidenció significancia
estadística, es decir, no se presentó dependencia entre
las variables. Igualmente, se ejecutó un análisis de
regresión logística binaria para identificar qué sector
de escolares presentó más probabilidades de
consumo entre los diferentes grupos de alimentos. De
acuerdo a la tabla 3, la probabilidad de incrementar
el consumo de alimentos de origen animal y lácteos
en niños del SPr respecto al SPu aumentó en 24 y 48
por ciento, respectivamente, en tanto, la probabilidad
de aumentar el consumo de cereales disminuyó en
SPr que en niños de SPu.

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�Patrones alimenticios, sobrepeso-obesidad escolar, dieta
occidental.

Tabla 3. Regresión logística binaria
Alimento
Valor p
Origen animal
0.005
Leguminosas
0.617
Lácteos
0.034
Cereales
0
Frutas
0.756
Verduras
0.73
Azúcares
0.32
Fuente: elaboración propia

Exp(B), IC(95%)
1.24 (1.13,2.33)
0.92 (0.65,1.29)
1.48 (1.03,2.13)
0.41 (0.29,0.58)
1.05 (0.77,1.42)
0.92 (0.59,1.45)
1.16 (0.86,1.55)

Sobrepeso y obesidad escolar
En relación a los indicadores de peso e Índice de
Masa Corporal (IMC), en el SPu se presentó mayor
variabilidad que en el SPr, no así en la edad y talla
(Tabla 4).
Tabla 4. Indicadores antropométricos de escolares por
tipo de escuela
Sector Público Sector Privado
Media Desv. Est. Media Desv. Est.
Edad

8.7

1.8

8.7

1.8

Peso* (kg)

32.1

10.8

29.5

8.5

Talla (m)

1.3

0.1

1.3

0.1

IMC* (kg/mt2)

17.9

3.4

16.8

2.7

* valor p≤0.05 para la prueba de diferencia de medias
Fuente: elaboración propia a partir de cuestionario escolares

Respecto al diagnóstico de sobrepeso y obesidad
combinada en el total de escolares (Figura 1), se
encontró una prevalencia de 35.1%, y al disgregar
esta proporción por sector, el público resultó por
arriba de esta media porcentual, no obstante, una vez
calculada la prueba de diferencia de proporciones, el
resultado no presentó significancia estadística
(p&gt;0.05).

Figura 1. Proporción de sobrepeso y obesidad por tipo de escuela

Fuente: elaboración propia a partir de cuestionario escolares

Artículo Original

Discusión
Con base en los diagnósticos nutricionales de
sobrepeso-obesidad en escolares, no se presentaron
diferencias significativas por sector educativo, sin
embargo, más allá de esta comparación, se corrobora
la realidad nacional, uno de cada tres niños prevalece
bajo esta malnutrición. Aun cuando se tienen
políticas públicas que pretenden atenuar esta
epidemia, las erogaciones anuales del erario público
para la atención y control de sus enfermedades
asociadas cada vez son mayores, de ahí la
connotación de representar un problema de salud
pública. De acuerdo a la Unidad de Análisis
Económico de la Secretaria de Salud (2017), en 2014
el costo directo fue mayor a 151 mil millones de
pesos (mdp) y el costo indirecto (pérdida de
productividad, mortalidad prematura) de 72 mil mdp,
que representaron el 0.9% y 0.4% del PIB,
respectivamente. Para 2017, dichos costos fueron de
163 mil mdp y 78 mil mdp. Las proyecciones para
2023 advierten erogaciones de 184 mil mdp y 88 mil
mdp, de acuerdo al orden señalado.
La estimación de sobrepeso-obesidad escolar en este
estudio resultó de 35.1%, cifra superior al último
reporte oficial efectuado para la zona urbana de
Zacatecas de 27% (INSP, 2013), no obstante,
coincidió con la proporción nacional urbana vigente
del 34.9% de la Encuesta Nacional de Salud y
Nutrición 2016 (Shamah, et al., 2016). De igual
manera, se correspondió con las estadísticas de la
Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económico (OCDE (2017), donde México encabezó
la lista de los países latinoamericanos.
En cuanto a la prevalencia de sobrepeso-obesidad por
tipo de escuela, fueron mayores en escolares del SPu
(20.3%/16.5%) que en SPr (17.6%/10.6%), no
obstante,
no
se
evidenciaron
diferencias
significativas (p&gt;0.05), tal como registraron ElSabely, Tork, y El-Sayid (2013), aunque con
proporciones inferiores en ambos grupos de
comparación, no sobrepasaron el 15% de sobrepesoobesidad. Son escasos los estudios publicados que
efectúen comparaciones al respecto, a nivel nacional
se encontraron algunos que se efectuaron en ciudades
del centro y norte del país como el de Morales y
Marín (2007), Bacardí, Jiménez, Jones, y Guzmán
(2007) así como el de Menchaca y Zonano (2006),
empero en todos ellos, se encontraron proporciones
de obesidad superiores al presente estudio -desde

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 4 octubre -diciembre, 2019

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�Patrones alimenticios, sobrepeso-obesidad escolar, dieta
occidental.

26% hasta 48%-, donde los escolares del sector
privado presentaron mayores cifras (p≤0.05)
respecto a escuelas públicas.
Esta tendencia de encontrar mayor sobrepesoobesidad en el ámbito privado también se presentó en
estudios de origen africano u oriente medio (Ajayi,
Elechi, y Alhaji, 2015; Ani, Adeoye, Ajuzie, Ngozi,
y Oyekan, 2018; El-Sabely et al., 2013; Fruhstorfer,
Mousoulis, Uthman, y Robertson, 2016; Kyallo,
Makokha, y Mboganie, 2013) con prevalencias de
26% a 56%, y de América Latina estuvo el de Biazzi
et al. (2018). Por tanto, se considera importante
incrementar las investigaciones que comparen la
malnutrición por tipo de escuela y así, distinguir si el
hallazgo obtenido en este estudio de mayores
prevalencias de sobrepeso-obesidad comiencen a
invertirse en niños de escuelas públicas.
Respecto a la frecuencia de consumo de alimentos,
pese haber considerado diferentes metodologías, de
forma general, se coincidió en una valoración
deficiente de consumo de frutas y verduras en los
escolares, respecto al consumo de alimentos ricos en
azúcares, grasas y cereales, tal como se muestran en
los estudios de Parente, Pereira, Barros, y Alonso
(2018), Ani et al. (2018) Amu, Olatona, y Deji
(2017), Bravino y Corvalán (2017), Ajayi et al.
(2015), El-Sabely et al. (2013) y Rosique, García, y
Villada (2012). En cuanto a la comparación entre las
escuelas de interés, fueron mayores los consumos de
alimentos de origen animal, cereales y leguminosas,
así como azúcares en escolares del sector privado que
en el público. No así en el estudio de Parente et al.
(2018), donde la ingesta de productos de origen
animal y sus derivados fueron semejantes entre los
niños de ambos sectores.
Cabe mencionar que en el presente estudio se
encontró como hallazgo que 10% de la población
escolar tuvo consumo nulo en leguminosas. Aun
cuando más del 50% del total de los niños indicó
consumir frutas y verduras todos los días, éstos no
cumplieron con las recomendaciones diarias, y, por
el contrario, 65% de los escolares superó las
recomendaciones de azúcares, y en el grupo de
cereales, más del 35%. El consumo de alimentos de
origen animal, así como de lácteos y sus derivados
también estuvieron por arriba de lo sugerido, aunque
en menor medida. Bajo estas consideraciones, se
obtuvieron resultados semejantes a lo reportado por

Artículo Original

la ENSANUT 2016 (Shamah, Cuevas, Rivera, y
Hernández, 2016), donde se observó que cerca de la
mitad de los escolares consumieron frutas, y poco
más del 60% consumió botanas, dulces y postres.
De este modo, la ingesta de alimentos de los
escolares en estudio no cumplió con las raciones
diarias recomendadas según las guías de
alimentación para escolares mexicanos, se replicó
una dieta caracterizada por no incluir un alimento de
cada grupo por tiempo de comida, y notablemente
compuesta por el mismo tipo de alimentos. Con esto,
se evaluó una dieta tipo occidental, homogénea y
estratificada según el acceso.
Conclusiones
El sobrepeso y obesidad escolar continúa vigente
entre los principales y graves problemas de salud
pública de México. Los resultados de este estudio
confirmaron la situación prevalente en la república
mexicana, 3 de cada 10 niños escolares presentaron
sobrepeso y obesidad, independientemente a su
adscripción educativa, así también, presentaron
patrones alimenticios inadecuados. Es un hecho que
la población escolar sigue expuesta a un ambiente
obesogénico que lo limita a optar por alimentos
saludables, en cambio accede con facilidad a
productos hipercalóricos e hipergrasos. De continuar
bajo esta situación, y no implementar cabalmente los
programas de intervención en educación alimentaria
y nutricional contemplados en la estrategia nacional
para el combate de ambas malnutriciones, se avecina
un país de adultos enfermos incapaces de contribuir
en el desarrollo económico y social para garantizar
mejores condiciones de vida en la sociedad, e
implicarán mayores erogaciones del gobierno para
tratar sus enfermedades asociadas. Es tarea
imprescindible del Estado garantizar una
alimentación saludable, educación y atención
oportuna a la salud, normas efectivas de regulación
alimentaria y programas educativos en materia de
nutrición para las familias.
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Revista Salud Pública y Nutrición

LA INFLUENCIA DE LA INDUSTRIA ALIMENTARIA EN LA ÉTICA DEL
NUTRIÓLOGO.
¿A QUIÉN LE CONVIENE QUÉ?
THE INFLUENCE OF THE FOOD INDUSTRY ON THE ETHICS OF THE NUTRIOLOGIST.
TO WHOM IS IT SUITABLE?
Ceballos-Suárez Silvia Cristina*, Castillo-Hernández Karen G.*
* Escuela de Ciencias de la Salud de la Universidad Marista de Mérida, México.
Citation: Ceballos-Suárez S.C., Castillo Hernández K.G. (2019) La influencia
de la industria alimentaria en la ética del nutriólogo. ¿A quién le conviene
qué? Revista Salud Pública y Nutrición, 18 (4), 17-22.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2019 Ceballos-Suárez S.C. et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn18.4-3
Recibido: 20 de junio 2019;
Aceptado: 08 de octubre 2019
Email: nutricalli@gmail.com

�Capitalismo, industria alimentaria,
ética profesional.

Ensayo

LA INFLUENCIA DE LA INDUSTRIA ALIMENTARIA EN LA ÉTICA DEL NUTRIÓLOGO.
¿A QUIÉN LE CONVIENE QUÉ?
Ceballos Suárez Silvia Cristina*, Castillo Hernández Karen G.*
* Escuela de Ciencias de la Salud de la Universidad Marista de Mérida, Yucatán, México.

RESUMEN
Introducción. La revolución industrial fue pilar del modelo económico capitalista, surgido a principios del siglo XIX. En este
modelo se tiende a maximizar las ganancias, fomentando un consumo cada vez mayor de productos. La industria alimentaria
ha seguido esta misma tendencia afectando la salud de la población a través del sobreconsumo de productos de baja calidad
nutrimental. El profesionista de la nutrición también ha sido involucrado en las estrategias del mercado generando
incertidumbre sobre su ética profesional. Objetivo: Reflexionar sobre la responsabilidad ética que tiene el nutriólogo frente
a las estrategias de sobreconsumo que promueve la industria alimentaria. Conclusiones: El profesionista de la nutrición
podría tener un papel más activo en la regulación de las normativas de promoción de la industria alimentaria siendo su deber
anteponer el bienestar de las personas frente a los intereses económicos.
Palabras Clave: Capitalismo, industria alimentaria, ética profesional.

ABSTRACT
Introduction: The industrial revolution was a pillar of the capitalist economic model, which emerged in the early nineteenth
century. This model tends to maximize profits, promoting an increasing consumption of products. The food industry has
followed this same trend affecting the health of the population through the overconsumption of products of low nutritional
quality. Dietitians have also been involved in market strategies calling into question professional ethics. Objective: To reflect
on the ethical responsibility that nutritionists have against the overconsumption strategies promoted by food industry.
Conclusions: Dietitians could have a more active role in the regulation of promotions of the food industry, being his duty to
put the welfare of the people before any other interest.
Key words: Capitalism, food industry, health professional ethics.

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�Capitalismo, industria alimentaria,
ética profesional.

Introducción
El capitalismo es un modelo económico que surge
con la revolución industrial a principios del siglo
XIX. En el capitalismo, el trabajo artesanal fue
reemplazado por un trabajo especializado,
mecanizado y colectivo (asalariado) controlado por
“la empresa”. Además, la mecanización del trabajo
permitió vender más a un precio más bajo,
eliminando a las empresas más pequeñas que no son
capaces de integrar la tecnología y ser competitivas
(Gouvener et al., 2005).
Las empresas en el afán de incrementar sus
ganancias, eliminan o absorben a otras empresas más
débiles, concentrando cada vez más el capital,
monopolizando la producción, a los asalariados y
encapsulando poco a poco el poder en sus manos. La
concentración del capital favorece acuerdos entre
iguales fijando precios monopólicos y manteniendo
la competencia mediante sus ejes de publicidad e
innovación. Debido a lo anterior y en la búsqueda por
multiplicar sus ganancias, éstas invierten en otras
ramas de producción, diversificándose y perpetuando
la misma dinámica de negocio (Gouvener et al.,
2005). Cuando algunas de estas grandes empresas
conocidas como multinacionales cruzan las fronteras
de los países ejerciendo el mismo ciclo, el poder que
tienen es tal, que son capaces de interferir en las
agendas políticas.
México ha sido sede de grandes multinacionales de
la industria alimentaria, lo anterior es relevante
porque nuestro país ocupa uno de los primeros
lugares a nivel mundial en consumo de algunos
productos procesados como las bebidas azucaradas.
Esto no es independiente de los problemas de
obesidad que tiene la nación, que a pesar de ser
conocidos están lejos de ir disminuyendo. Por
ejemplo, las prevalencias de sobrepeso y obesidad
han aumentado de acuerdo con los resultados de la
ENSANUT MC 2016 que compara los datos con
respecto a la ENSANUT 2012. Es conocido que la
industria alimentaria, financia investigación,
patrocina eventos relacionados con la salud y a los
profesionistas los involucra en sus estrategias de
mercado (Barquera et al., 2018). En el presente
trabajo las autoras, Nutriólogas, apoyan la tesis de
que el modelo económico actual es un determinante
de las decisiones respecto a la salud poblacional lo
que a su vez ha transgredido la ética del profesional
de la salud.

Ensayo

El capitalismo y el crecimiento de la industria
alimentaria
Según el reporte PROMEXICO (2018), la industria
de alimentos procesados representa el 3.9% del PIB
liderado por las categorías de panadería y confitería.
Los productos listos para consumir y ultraprocesados
han incrementado sus ventas y se espera que la
producción crezca durante el periodo 2018-2021
(PROMEXICO, 2018). Con este crecimiento,
aumenta también la disponibilidad de azúcar simple,
grasa saturada, sodio y energía, factores que
contribuyen al exceso de peso poblacional y a sus
consecuencias negativas a la salud como lo son la
diabetes, las enfermedades cardiovasculares, el
cáncer, por mencionar algunas. (Monteiro et al.,
2018).
En el modelo económico capitalista, las leyes de
mercado determinan el crecimiento de las empresas,
nacionales o multinacionales, que tienen la capacidad
productiva para generar más a un menor costo. Estas
leyes también determinan cuáles negocios
desaparecen por ser ineficientes, sustituyendo a los
productores primarios locales. Entonces, la
producción local de alimentos disminuye,
incrementándose las importaciones. (NavarreteReynoso et al., 2015).
Lo anterior se explica debido a diversos factores que
reorganizan el mercado como la reestructuración
familiar, en la que ambos padres trabajan,
disminuyendo el tiempo para la preparación de
alimentos e incrementando la demanda de alimentos
procesados. Además, en las crisis económicas y en la
pobreza, situación en la que viven más de 50
millones de personas en el país, se destina la mayor
parte del ingreso a las necesidades básicas como la
alimentación (FAO, 2018). Otros factores que han
contribuido a la dinámica actual del mercado
alimentario son: el crecimiento urbano que
disminuye la disponibilidad de la tierra cultivable,
los canales de distribución de alimentos ampliados a
tiendas de autoservicio que han absorbido o
eliminado a las pequeñas empresas locales y la ya
mencionada monopolización de los precios
establecidos por las grandes empresas de alimentos.
(Navarrete- Reynoso et al., 2015).
Salud vs industria alimentaria.
A partir del escenario planteado, la Estrategia
mundial sobre régimen alimentario, actividad física

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�Capitalismo, industria alimentaria,
ética profesional.

y salud propuesta por la OMS (2004), alienta a la
industria
alimentaria
a
realizar
cambios.
Concretamente, la reducción de las grasas saturadas,
los ácidos grasos trans, los azúcares libres y la sal en
los productos alimentarios procesados; así como la
reducción del tamaño de las porciones y el aumento
de opciones alimentarias innovadoras, saludables y
nutritivas. También recomienda la revisión de la
publicidad, promoviendo información nutricia veraz
y de fácil comprensión. Sin embargo, existe
oposición por parte de la industria, esquivando las
demandas a través de una autoregulación ineficiente
o responsabilizando al consumidor de las elecciones
alimentarias (Ludwin et al., 2008).
En nuestro país, se han propuesto políticas públicas
para modificar el ambiente comercial y facilitar
comportamientos saludables, así como empoderar al
consumidor para elegir de una manera informada los
alimentos que consume (SSA, 2010). La sociedad
civil ha tratado de contribuir a informar a la
población acerca del contenido nutricional de
productos alimentarios, además de advertir sobre las
campañas con publicidad engañosa (El poder del
consumidor A.C., 2019). Sin embargo, es necesario
preguntarse si las acciones encaminadas a disminuir
el exceso de peso están siendo efectivas, debido a que
no se ha evidenciado una mejoría en el estado de
nutrición de los mexicanos de acuerdo a la
ENSANUT MC 2016, al contrario, la diabetes y el
sobrepeso en adultos siguen aumentando (Shamah et
al., 2016). Por lo tanto, resultan cuestionables las
políticas públicas, los esfuerzos de la sociedad civil
y la autoregulación de la industria alimentaria.
¿Acaso la disponibilidad de alimentos poco
saludables no es cada vez mayor? ¿El consumo de
alimentos ultraprocesados no ha aumentado?
La evaluación de los hábitos de los mexicanos refiere
que el consumo de alimentos ultraprocesados, es
común. Al menos 5 de cada 10 escolares y
adolescentes consumen frecuentemente botanas y
frituras. El 34% de los preescolares consumen
comida rápida. Es alarmante mencionar que 9 de
cada 10 mexicanos consumen bebidas azucaradas,
destacando el consumo de refresco de cola en 7 de
cada 10. Además, al menos el 50% de la población
pediátrica consume bebidas azucaradas de forma
cotidiana (Arvizú et al., 2015). Aunado a esto, el
INEGI (2016) reportó que el 7.7% de los ingresos de
los mexicanos se destinan al consumo de alimentos y

Ensayo

bebidas fuera del hogar y de este gasto, el 2.4% se
destina al consumo de bebidas.
En el año 2014 se estableció en nuestro país un
impuesto a las bebidas azucaradas, como una medida
recomendada por la OMS para disminuir su
consumo. Los resultados de esta intervención
publicados dos años después, mencionan que la
compra de estos productos disminuyó 8% durante ese
periodo, también se reportó un incremento del 2.1%
en las ventas de las bebidas no gravadas (Colchero et
al., 2017). Con respecto a los alimentos densamente
energéticos (275 kcal/100gr) que no son
considerados de consumo básico, también se
estableció una medida recaudatoria del 8%. En la
evaluación posterior a un año, se observa una
disminución en la compra del 10.2% en el nivel
socioeconómico bajo, del 5.8% en el nivel medio y
sin cambios en el estrato más alto (Batis et al., 2016).
Dos de las grandes multinacionales de bebidas
azucaradas, respondieron al impuesto establecido
con estrategias de mercadotecnia multimillonarias
que vinculan el consumo de sus productos con
emociones positivas, dirigidas en gran medida a la
población joven y a aquella que vive en las
comunidades más alejadas y marginadas, las cuales
difícilmente cuentan con atención a la salud ni acceso
a información sobre los daños que ocasiona el
consumo de bebidas embotelladas. Otra medida, fue
financiar investigaciones que diluyen la evidencia
que vincula la obesidad con el consumo de estos
productos, sin embargo, se identificó a través de una
revisión sistemática que los resultados financiados
por la industria encontraron una asociación 5 veces
menor que aquellos estudios que no fueron
financiados (Du et al., 2018) y (Bes-Rastrollo et al.,
2013).
La industria alimentaria también ha tenido un interés
en el desarrollo de alimentos modificados en grasas,
azúcar o energía, así como de los alimentos
funcionales y nutracéuticos debido a la creciente
demanda de estos productos. Así, el profesional de la
nutrición se ha involucrado en la industria mediante
la investigación, promoción y publicidad de
alimentos, etiquetado nutricional y educación al
consumidor (Rodríguez y Ureña, 2007). En este
sentido, la industria alimentaria financia
investigaciones para el desarrollo de nuevos
productos, que “ayuden a mejorar la salud de la

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 4 octubre - diciembre, 2019

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�Capitalismo, industria alimentaria,
ética profesional.

población”, sin embargo, debido a casos como el
mencionado sobre las bebidas azucaradas, el apoyo
es cuestionable.
Conflictos éticos
Un conflicto de interés se refiere a las situaciones en
las cuales consideraciones tanto financieras como de
otra índole, podrían comprometer un interés por la
salud del paciente o de la población por un interés
personal o institucional. En investigación, un
conflicto de interés puede comprometer el juicio del
investigador y conducirlo a reportar resultados falsos
o modificados (Herrera, 2016). Recientemente se
publicó que la empresa Coca-Cola ha financiado 8
millones de euros a organizaciones científicas y
médicas, los cuales se han destinado a la
investigación y a la organización de congresos
(Ansede, 2018), lo anterior es importante porque es
contradictorio encontrar stands de la marca en los
congresos de nutrición ya que como se ha
evidenciado, el consumo excesivo de refrescos y
bebidas azucaradas es causante de obesidad.
Lo peligroso de recibir financiamiento de las grandes
empresas es responder a la pregunta planteada ¿A
quién le conviene qué? Debido a que el desarrollo de
productos saludables debería ser un interés común
como lo recomiendan las directrices mundiales, sin
embargo ¿Por qué las etiquetas son engañosas? ¿Por
qué se le pone la etiqueta de “integral” a los
productos, pero no la advertencia de que tienen
jarabe de alta fructuosa o grasas trans? ¿Por qué si las
grandes empresas tienen asesoría de expertos, un
producto etiquetado como saludable no lo es en
realidad? ¿Será que es caro producir alimentos
saludables o será que nos quieren enfermos?
La ética del nutriólogo
La Ley reglamentaria del artículo 5º constitucional
relativo al ejercicio de las profesiones establece
sanciones para todo aquel que infrinja las
disposiciones establecidas por la misma (Cámara de
Diputados del H. Congreso de la Unión, 2018). Sin
embargo, a diferencia de las normas legales, en el
caso de las normas éticas no existe una sanción
establecida por alguna autoridad ante su
incumplimiento. La ética depende exclusivamente
del conocimiento del bien, de la conciencia, voluntad
y libertad del profesionista para adherirse a un código
ético de conducta.

Ensayo

La Asamblea General de las Naciones Unidas (1948)
en la declaración de los derechos humanos menciona
que “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida
adecuado que le asegure, así como a su familia, la
salud y el bienestar, y en especial la alimentación…”.
El código de ética del nutriólogo propuesto por el
Colegio Mexicano de Nutriólogos exhorta al
profesionista en los artículos 3º, 8 º y 22º a respetar
los derechos humanos de sus pacientes y sociedad en
general, así como a conducirse con la verdad sin
anteponer sus intereses (Colegio Mexicano de
Nutriólogos A.C. 1999).
Ante el poder y la influencia que tiene la industria
alimentaria, es imperativo preguntarse ¿Cuál es la
responsabilidad del nutriólogo para con la sociedad
ante un escenario como el que se ha descrito? La
versatilidad de la profesión permite realizar acciones
desde diferentes escenarios. Entre las acciones que se
proponen están: evitar el conflicto de interés
prescindiendo de patrocinios incongruentes en
eventos formativos, investigaciones, en la consulta
privada, en proyectos comunitarios, privilegiando a
productores locales u organizaciones que fomenten
la alimentación saludable (Barquera et. al, 2018). El
nutriólogo debe ser capaz de empoderar a las
comunidades para que puedan realizar elecciones
alimentarias que contribuyan a su salud con
información fehaciente, además de proporcionar
opciones de alimentos locales que contribuyan a la
salud y a la economía mexicana. El nutriólogo
también debe ser congruente, una de las tareas más
difíciles de realizar. Ante el privilegio de contar con
un grado de estudios en el área de la salud, la postura
del profesional de la nutrición no puede ser
expectativa, es necesario “hacer”. Si bien el modelo
económico está en contra, es muy importante
recordar que el actuar siempre favoreciendo la salud
de nuestros pacientes o de las comunidades en las que
influimos es nuestra responsabilidad ética.
Conclusiones
La conveniencia de la industria alimentaria por
incrementar su capital parece dejar en desventaja al
profesional de la salud, su capacidad financiera le
permite realizar una inteligente y efectiva publicidad,
lo cual le ha permitido colocar sus productos
ultraprocesados de forma cotidiana y excesiva en las
mesas de los mexicanos, siendo los productos
alimenticios de baja calidad más accesibles para
aquellos que viven en situaciones de pobreza y

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 4 octubre - diciembre, 2019

20

�Capitalismo, industria alimentaria,
ética profesional.

vulnerabilidad. Además, mediante la innovación de
productos, confunden al consumidor promoviendo
como alimentos “saludables” aquellos que no lo son.
Lo anterior no es regulado de forma efectiva debido
a que la industria alimentaria también ha sido capaz
de corromper políticas públicas, instituciones de
salud y al mismo profesional de la salud.
¿A quién le conviene qué? Es una pregunta que debe
ser abordada desde la formación profesional, no
solamente dando a conocer los principios éticos,
también incentivando la creatividad del futuro
profesionista para proponer acciones en pro del
bienestar de la población. En la era de las redes
sociales, éstas pueden ser un puente de comunicación
para difundir información veraz, orientar a la
población en la lectura de etiquetas y denunciar a los
productos con publicidad engañosa. El nutriólogo
debe formarse para ejercer su profesión bajo
principios éticos, sumar acciones para que la
población pueda realizar elecciones alimentarias que
beneficien su salud, proponer políticas públicas,
promover opciones saludables de productores
locales, contribuir a la formación ética de los nuevos
profesionistas y predicar con el ejemplo. La conducta
ética de los profesionales, puede sumar y contribuir
al bienestar de la sociedad.

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Revista Salud Pública y Nutrición

BEBIDA ADICIONADA CON BROSIMUM ALICASTRUM SW.: UNA ALTERNATIVA
PARA REQUERIMIENTOS DIETARIOS ESPECIALES.
DRINK ADDED WITH BROSIMUM ALICASTRUM SW.: AN ALTERNATIVE FOR SPECIAL DIETARY
REQUIREMENTS.
Martínez-Ruiz Nina del Rocío 1, Torres Luis Enrique Javier1, del Hierro-Ochoa Julio César1 y LarquéSaavedra Alfonso2
1 Instituto de Ciencias Biomédicas, Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. 2 Centro de
Investigación Científica de Yucatán, México.
Citation: Martínez-Ruiz N.R., Torres L.E.J., del Hierro-Ochoa J.C., Larqué-S.A.
(2019) Bebida adicionada con Brosimum alicastrum Sw.: una alternativa para
requerimientos dietarios especiales. Revista Salud Pública y Nutrición, 18 (3),
1-10.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2019 Martínez Ruiz N.R. et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn18.3-1
Recibido: 27 de marzo 2019;
Aceptado: 11 de septiembre 2019
Email: nmartine@uacj.mx

�Brosimum alicastrum, ramón, bebida nutritiva,
alimentación especial.

Artículo Original

BEBIDA ADICIONADA CON BROSIMUM ALICASTRUM SW.: UNA ALTERNATIVA PARA
REQUERIMIENTOS DIETARIOS ESPECIALES.
Martínez- Ruiz Nina del Rocío1, Torres Luis Enrique Javier1, del Hierro-Ochoa Julio César1 y Larqué-Saavedra
Alfonso2.
1 Instituto de Ciencias Biomédicas, Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. 2 Centro de Investigación Científica de
Yucatán, México.

RESUMEN
Introducción. Brosimum alicastrum Sw. (ramón) es un árbol de Mesoamérica y el Caribe, cuya semilla es subutilizada, a pesar
de ser un alimento preciado por civilizaciones prehispánicas como los Mayas. La semilla de ramón tiene propiedades de interés
por su contenido en macro y micronutrientes. Objetivo: Formular y elaborar una bebida adicionada con harina de semilla de
ramón para regímenes dietarios especiales. Material y Método: Se diseñó y formuló una bebida, la cual se analizó en sus
propiedades fisicoquímicas (AOAC), inocuidad (cuenta directa en placa), aceptación sensorial (escala hedónica de 9categorías) y en respuesta glicémica (curva de tolerancia a la glucosa). Resultados: Se obtuvo una bebida sabor café capuchino,
con un contenido de proteína de 6.8 g, fibra dietética de 2 g y bajo aporte de grasa (0.2 g), en una porción de 281 ml, fue
aceptada por el consumidor (75%) y su ingesta no alteró la respuesta glicémica en individuos jóvenes. Conclusiones: Se
obtuvo una bebida de ramón sensorialmente aceptada, que aporta proteína, fibra dietética, es libre de gluten, lactosa y
cafeína y su consumo mostró una respuesta normoglicémica, por lo que representa una alternativa para la dieta de jóvenes
adultos con intolerancia a lactosa, gluten y/o cafeína.
Palabras Clave: Brosimum alicastrum, ramón, bebida nutritiva, alimentación especial.

ABSTRACT
Introduction: Brosimum alicastrum Sw. (ramón) is a tree from Mesoamerica and the Caribbean, whose seed is currently
underutilized, despite being an important food by pre-Hispanic civilizations such as the Mayans. Ramón seed has interesting
properties due to its macro and micronutrients. Objective: to formulate and elaborate a nutritive beverage added with ramón
seed flour for special feeding regimes. Material and method: A beverage was designed and formulated, which was analyzed
in in physicochemical properties (AOAC), innocuity (direct plate count), sensory acceptance (9-point hedonic scale) and
glycemic response (glucose tolerance curve). Results: A beverage cappuccino-coffee flavor, was obtained, with a protein
content of 6.8 g, 2 g dietary fiber and low-fat intake (0.2 g), in a portion of 281 ml. The product was accepted by the consumer
(75%) and its intake did not alter the glycemic response in young individuals. Conclusions: A ramón beverage was obtained. It
was sensorially accepted provides protein, dietary fiber, is gluten-free, lactose-free and caffeine-free. The beverage was
sensorially accepted and its consumption showed a normoglycemic response, so ramón beverage represents an alternative
for the diet of young adults with lactose, gluten and / or caffeine intolerance.
Key words: Brosimum alicastrum, ramón, nutritive beverage, special food.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

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�Brosimum alicastrum, ramón, bebida nutritiva,
alimentación especial.

Introducción
Ciertos grupos de la población están sujetos a
requerimientos dietéticos especiales debido a la
intolerancia, hipersensibilidad o patología que
presentan y cuyo tratamiento más efectivo se
restringe a terapia nutricional. En el caso de los
celíacos, su alimentación se restringe a productos
libres de gluten, excluyendo cereales como el trigo,
centeno, cebada y alimentos que los contengan, sin
embargo, generalmente los alimentos libres de gluten
no se enriquecen o fortifican por lo que estos
productos no aportan la misma cantidad de nutrientes
que sus homólogos con gluten (Molina-Rosell,
2013). El eliminar estos granos de amplio consumo e
incluso la avena en la enfermedad celíaca, reduce
considerablemente la selección de alimentos y
frecuentemente estos pacientes presentan déficit de
micronutrientes como hierro, ácido fólico, cobre,
zinc, vitaminas, entre otros (Moscoso &amp; Quera,
2015). Por otra parte, la deficiencia de lactasa ocurre
en el 70% de la población adulta en el mundo,
particularmente su producción intestinal declina a
partir de los dos años, adolescentes y adultos tienen
sólo un 5 a 10 % de la concentración de lactasa que
existía en la infancia, además de los casos de
deficiencia primaria o por enfermedades que afectan
la concentración de esta enzima en el intestino
(Rosado, 2016). El tratamiento en el 70-80% de los
casos es una dieta sin lactosa o en su caso, mantener
una ingesta reducida de leche y sus derivados
(Moreira &amp; López San Román, 2006). Otro grupo
con requerimiento dietético especial son las personas
sensibles a la cafeína, ya pueden presentar síntomas
negativos después de su consumo. En adolescentes
se ha observado particularmente episodios
depresivos, estrés y ansiedad (Richards &amp; Smith,
2015) y/o efectos hipertensivos, disturbios del sueño,
insomnio, entre otros (Yang, Palmer, &amp; de Wit,
2010). Estos requerimientos especiales de
alimentación suelen ser costosos en algunos casos y
difíciles de implementar en la vida diaria. La terapia
nutricional requiere del desarrollo de alimentos
nutritivos, sensorialmente aceptados por el
consumidor y que apoyen la alimentación de este tipo
de grupos.
Por otra parte, Brosimum alicastrum Sw. es un árbol
neotrópico que se distribuye desde de México,
América Central hasta el norte de América del Sur y
ha sido utilizado históricamente como alimento
desde el período clásico de los Mayas. “Brosimos”

Artículo Original

significa “comestible” y tiene más de 50 nombres
comunes, tales como: ramón, nuez Maya, mojo,
mojote, ojite, capomo, huje, ox, entre otros (Barrance
et al., 2003). De acuerdo con la Organización de las
Naciones Unidas para la Alimentación y la
Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), esta
especie está clasificada como “Grass”, es decir
inocua y ha sido utilizada, convirtiendo el fruto, la
semilla, madera, hojas y látex, en fuentes de materias
primas para alimentación y forrajes (CONAFORFAO, 2012). La Academia de Ciencias de los
Estados Unidos lo considera como una de las
especies subexplotadas con promisorio valor
económico (NAS, 1975). Las semillas de Brosimum
alicastrum Sw. presentan un perfil nutrimental alto,
de mayor calidad que el maíz (Peters &amp; PardoTejeda, 1982). Esta semilla tiene propiedades de
interés como son su contenido en proteína (13%),
fibra dietética (15%), bajo contenido de grasa (1.1%)
y un importante aporte en micronutrientes como
ácido fólico, riboflavina, vitamina B6, vitamina C,
vitamina A, cobre, hierro, magnesio, fósforo, potasio
y zinc (USDA, 2017; Carter, 2015; Larqué-Saavedra,
2014a), los cuales son mayores a los que aporta una
harina integral de maíz amarillo (USDA, 2017). En
sus propiedades antioxidantes, la harina de semilla de
B. alicastrum Sw. contiene más compuestos
polifenólicos que la nuez, el cacahuate o la almendra
y una capacidad antioxidante similar a la nuez, pero
mayor que la del cacahuate y la almendra (Tokpunar,
2010;
Ozer,
2017).
Estas
características
nutrimentales y en compuestos bioactivos hace de la
semilla de Brosimum alicastrum Sw. una propuesta
de innovación forestal de la biodiversidad que puede
ser aprovechada en el diseño de alimentos nutritivos.
En México la harina de semilla de ramón es un
producto orgánico, sin gluten (Larqué-Saavedra,
2014c), su aporte en macro y micronutrientes resulta
particularmente importante para la dieta por
enfermedad celíaca. Además, la harina de semilla de
ramón no aporta lactosa y favorece la elaboración de
bebidas de apariencia láctea, lo que puede satisfacer
las expectativas del consumidor intolerante a la
lactosa. Finalmente, la semilla de ramón no contiene
cafeína, pero su semilla tostada se ha utilizado como
sustituto de café (Gutiérrez, 2017). Por lo que el
objetivo del presente estudio fue formular y elaborar
una bebida nutritiva adicionada con harina de semilla
de ramón, sensorialmente agradable para apoyar la
alimentación especial de ciertos grupos de jóvenes

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�Brosimum alicastrum, ramón, bebida nutritiva,
alimentación especial.

adultos como los celíacos, intolerantes a la lactosa
y/o sensibles a la cafeína.
Material y Método
Diseño de la formulación y elaboración de la bebida
Para la formulación inicial de la bebida se utilizó
como materia prima: harina de semilla de Brosimum
alicastrum Sw. (Herbario Roger Orellana s/n, Centro
de Investigación Científica de Yucatán (CICY)). La
semilla se recolectó de árboles de ramón que crecen
en el Rancho Xoccheila (20o33’N;89o34’W),
municipio de Sacalum, Yucatán; posteriormente se
secó al sol, se removieron las testas y se realizó la
molienda hasta obtener una harina fina (MartínezRuiz y Larqué-Saavedra, 2018) (materia prima
proporcionada por el CICY). También se utilizó
caseína micelar (Muscle Feast®), cocoa en polvo
(Molina®), extracto de vainilla (Molina®),
edulcorante no calórico (sucralosa, Splenda®), leche
descremada y deslactosada (Lala®) agua purificada
(Ciel®), jugo de naranja (Jumex®) y sabor
capuchino, moka y chocolate (Deiman®). La
formulación inicial se propuso en función de la
formulación empleada para hacer un atole con la
harina de semilla de ramón (70 g/ 300 mL agua)
(Arévalo &amp; Bressani, 2013), la cual se consideró en
un 50% y en una porción de 281 mL (33 g de harina
de semilla de ramón / 281 mL). Para la elaboración
inicial de la bebida se siguió el método reportado por
Acosta y Martínez-Ruiz, (2017) con modificaciones.
Para lo cual realizó homogenizando en un procesador
de alimentos (Oster®) 11.7 g de la harina de semilla
de Brosimum alicastrum Sw., junto con 0.85 mg de
sucralosa, 0.6 g de cocoa en polvo y 100 mL de agua
purificada. La mezcla se homogenizó por
aproximadamente 2 min a velocidad baja.
Posteriormente se agregó caseína micelar (1-2 g)
hasta lograr la consistencia adecuada de la bebida y
se homogenizó por 2 min. La bebida obtenida se
llevó a un proceso térmico de 83 °C/2 min.
Inmediatamente el producto se envasó en caliente en
frascos de vidrio con tapa hermética y sello de goma,
previamente esterilizados (120 °C / 20 min). La
bebida se dejó enfriar hasta la formación de vacío y
se almacenó a temperatura ambiente. Una vez abierta
la bebida se mantuvo en refrigeración (4-6 °C). A
partir de la formulación y proceso de elaboración
inicial de la bebida, se realizaron pruebas
preliminares de nivel de agrado con 10
consumidores, quienes evaluaron y proporcionaron

Artículo Original

comentarios en la papeleta de respuesta
correspondiente sobre la bebida de cada formulación.
Con estos resultados preliminares se fue modificando
la formulación y el proceso de elaboración de la
bebida nutritiva, se realizaron un total de 22
formulaciones efectuando diferentes combinaciones
de los ingredientes y modificando el proceso de
elaboración. La selección de la formulación y
proceso de elaboración final se consideró cuando las
pruebas sensoriales preliminares mostraron el mayor
grado de aceptación, lo cual se validó posteriormente
con una prueba de consumidor.
Análisis fisicoquímico de harina de semilla de ramón
y la bebida final
Se realizó un análisis proximal de la bebida obtenida
a partir de la formulación y proceso de elaboración
final (formulación 22) que incluyó: contenido de
humedad (AOAC 935.29), cenizas (AOAC 945.46),
proteína (AOAC 984.13), grasa (AOAC 920.39) y
carbohidratos totales por el método de diferencia
(AOAC, 2000). Además, se realizó la determinación
de fibra cruda por una digestión ácido-alcalina
(NMX-F-090-S-1978) (SSA, 1979), actividad de
agua (AquaLab®, Serie 3), pH por método
potenciométrico (NMX-F-317-S-1978) (SSA, 1978),
y contenido de sodio por el método de Volhard
(NMX-F-360-S-1981) (SSA, 1981). La estimación
de fibra dietética se obtuvo multiplicando el
porcentaje de fibra cruda, determinado en este
estudio, por 3.81. Este valor se calculó mediante la
relación del porcentaje de fibra dietética reportado
para la harina de semilla de ramón por LarquéSaavedra (2014a) entre el porcentaje de fibra cruda
obtenido por Arévalo y Bressani (2013).
Calidad microbiológica de la bebida final
Se realizó el recuento total de mesofílicos aerobios,
coliformes totales y hongos y levaduras por el
método de cuenta directa en placa, utilizando placas
3M® Petrifilm y de acuerdo con el método
especificado por el fabricante (México 3M, 2017).
Prueba de consumidor
La prueba se realizó en 142 consumidores jóvenes
universitarios (21.5 ± 5.3 años). Para la prueba se
presentó a cada consumidor 10 mL de la bebida
contenidos en vasos plásticos (1 oz), identificados
con números aleatorios de tres dígitos y de manera
monádica. La bebida se sirvió a temperatura
ambiente y al consumidor se le presentó una escala

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

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�Brosimum alicastrum, ramón, bebida nutritiva,
alimentación especial.

hedónica con nueve categorías desde “Me gusta
muchísimo” hasta me “Me disgusta muchísimo”.
Antes de probar la bebida, se les solicitó a los
participantes enjaguarse la boca con agua purificada
y posteriormente registrar en la escala hedónica el
nivel en que les agrado el producto (Lawless &amp;
Heymann, 2010).
Respuesta glicémica
Para la prueba de respuesta glicémica se siguió la
metodología propuesta por Arévalo y Bressani
(2013) con modificaciones. Para lo cual en la prueba
participaron 12 jóvenes universitarios cuyos criterios
de selección fueron no tener ningún padecimiento
crónico, no estar bajo tratamiento farmacológico y
que firmaran un consentimiento informado. El
ensayo se realizó en dos sesiones, con tres días de
diferencia, con el mismo grupo de participantes y un
ayuno previo a las pruebas de 8 h. Se elaboraron dos
preparaciones de la bebida formulada, una sin harina
de semilla de ramón (bebida control, BC) y otra con
harina de semilla de ramón (bebida tratamiento, BR)
y posteriormente se adicionaron 190 g de glucosa
(70%, Deiman®) en 250 ml de cada bebida para
obtener una concentración de glucosa de 0.3 g/ml.

Artículo Original

prueba de tolerancia a la glucosa se analizaron
mediante la prueba t-Student. Todas las pruebas se
realizaron utilizando el programa XLSTAT, versión
2015 (Addinsoft, París, Francia). En todos los casos
se consideró una significancia a p&lt;0.05.
Resultados y Discusión
Formulación y elaboración de la bebida
Los resultados de las pruebas preliminares de nivel
de agrado de las formulaciones previas que
permitieron seleccionar la formulación y el proceso
de elaboración final de la bebida se muestran en el
Tabla I. La formulación 22 (formulación final)
presentó las mejores características, y las materias
primas utilizadas en su elaboración fueron: harina de
semilla de Brosimum alicastrum Sw., cocoa en
polvo, extracto de vainilla, edulcorante no calórico
(sucralosa), leche descremada y deslactosada, agua y
sabor café capuchino (solicitud de patente
MX/a/2019/000622), que por su naturaleza la hacen
una bebida libre de lactosa, gluten y cafeína (˂1
mg/100mL).
Tabla I. Principales observaciones y tipo de modificación realizadas en las diferentes
formulaciones de la bebida nutritiva.

En cada prueba se recolectó al inicio una muestra de
sangre por punción venosa. Posteriormente, los
participantes ingirieron 125 mL de la bebida (BC en
la primera sesión y BR en la segunda sesión) y 5 min
después los 125 mL restantes. En ambas sesiones, se
recolectaron muestras de sangre de los participantes
a los 30, 60 y 120 min después del consumo total de
la bebida. La concentración de glucosa sérica se
determinó por el método enzimático-colorimétrico
(COBAS®, mod. Integra Plus 400) (Davidsohn &amp;
Bernard, 1983). Todos los procedimientos fueron
aprobados por el Comité de Bioética de la
Universidad Autónoma de Ciudad Juárez y los
participantes firmaron un consentimiento informado.
Análisis de datos
Los datos provenientes del análisis fisicoquímico se
presentan como la media de tres réplicas con
desviación estándar, considerando un coeficiente de
variación menor al 5%. Con los datos del análisis
proximal se calculó la etiqueta nutrimental del
producto y se comparó con productos comerciales
similares. Los datos provenientes de la prueba de
nivel de agrado se analizaron usando chi cuadrada y
ANOVA de una vía. Los datos provenientes de la

El proceso de elaboración de la bebida inicial se fue
ajustando a través de las diferentes formulaciones y
de acuerdo con el comportamiento de la materia
prima, (Figura 1) (solicitud de patente
MX/a/2019/000622), indicando los puntos críticos
de control y el cual se diseñó considerando etapas de
bajo costo para ser implementado con facilidad.
En el proceso se identifican algunos puntos
importantes como el primer tratamiento térmico (70

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�Brosimum alicastrum, ramón, bebida nutritiva,
alimentación especial.

°C/2 min), el cual tuvo como propósito la
gelatinización del almidón contenido en la
formulación, pues los gránulos de este no son
solubles en agua fría y el calor ocasiona un
hinchamiento irreversible del gránulo (Pérez,
Baldwin, &amp; Gallant, 2009). Posteriormente, en los
puntos críticos de control destacan: un segundo
tratamiento térmico (83 °C/1 min), homogenizado (1
min) y envasado. El objetivo del segundo tratamiento
térmico fue eliminar microorganismos patógenos
que pueden causar daño a la salud de los
consumidores,
así
como
microorganismos
deteriorativos o que puedan reducir la vida de
anaquel del producto. El tipo de tratamiento
empleado para esta bebida, fue tipo una
ultrapasteurización a alta temperatura (83°C) y de
tiempo corto (1 min), la cual elimina los
microorganismos que están presentes en ella, y por el
tiempo de exposición garantiza no afectar los
componentes químicos de la misma (Bedolla et al.,
2004). El segundo homogenizado permitió romper
los gránulos de almidón hinchados por el primer
tratamiento térmico y obtener una bebida homogénea
de mayor fluidez o consistencia líquida, finalmente
el envasado en caliente permitió mantener la
inocuidad del producto.

Figura 1. Proceso final para elaboración de la bebida
adicionada con harina de semilla de ramón†. *Puntos
Críticos de Control. †Solicitud de patente
MX/a/2019/000622.
Composición y aporte nutrimental de la bebida
El análisis fisicoquímico de la harina de semilla de
ramón y la bebida se presenta en la Tabla II.

Artículo Original

Tabla II. Análisis fisicoquímico para harina y bebida elaborada a partir de la semilla
de ramón.
Harina de semilla de
Bebida con harina de semilla
Brosimum alicastrum Sw. de Brosimum alicastrum Sw.
Humedad (%)
9.2 ± 0.2
88.3 ± 0.0
Proteína (%)
11.1 ± 0.3
2.4 ± 0.1
Grasa (%)
0.7 ± 0.0
0.6 ± 0.1
Cenizas (%)
3.4 ± 0.1
0.6 ± 0.0
Carbohidratos totales (%)
75.6 ± 0.4
8.5 ± 0.1
Fibra cruda (%)
4.0 ± 0.1
0.2 ± 0.0
Fibra dietaría (%) **
15.3
0.7
pH
5.7 ± 0.0
6.5 ± 0.6
Aa
0.53 ± 0.0
0.99 ± 0.0
Sodio (mg/100g)
18.8 ± 0.0
*DE=0.0 significa DE˂0.1 **Estimación de fibra dietética para la harina de semilla de B.
alicastrum Sw. y para la bebida.

La harina de semilla de ramón mostró un alto
contenido de proteína, fibra dietética y minerales, así
como un bajo contenido de grasa, un pH ligeramente
ácido y una actividad de agua intermedia (zona II).
Por su parte la bebida formulada destacó, dentro de
sus componentes, en proteína y carbohidratos
particularmente complejos, con un pH ligeramente
ácido y una actividad de agua en zona III. El
contenido de proteína de la bebida es una mezcla de
proteínas de origen animal proporcionadas por la
leche (59%) y vegetales proporcionadas por la harina
de semilla de ramón (41%). De acuerdo con un
estudio anterior, la harina de semilla de ramón
proporciona nueve aminoácidos esenciales (Carter,
2015) en mayor cantidad comparado con la leche de
vaca (USDA, 2017), lo que la hace una proteína
completa. Además, se ha reportado que esta harina
proporciona un importante contenido de minerales
entre los que destacan cobre (0.4 mg/100 g), hierro
(1.6 mg/100 g), magnesio (53.2 mg/100 g),
manganeso (0.7 mg/100 g), fósforo (130.8 mg/100
g), potasio (431.4 mg/100 g), selenio (31.2 mg/100
g) y zinc (1.0 mg/100 g) en mayor contenido
comparada con la leche de vaca. En vitaminas
sobresale su aporte en riboflavina (2.5 mg/100 g),
ácido pantoténico (0.8 mg/100 g), niacina (1.5
mg/100 g) y timina (0.2 mg/100 g) (USDA, 2017;
Carter, 2015). Dicha composición hace de esta harina
una materia prima de interés para incrementar la
riqueza nutrimental de la bebida. La harina de semilla
de ramón proporciona un bajo contenido de grasa,
conformada por ácido linoleico (55.1%) y linolénico
(9.9%) (Tokpunar, 2010), principalmente, mismos
que son ácidos grasos esenciales (Omega 6 y 3,
respectivamente)
asociados
con
la
salud
cardiovascular (Connor, 2000).
De acuerdo con su aporte nutrimental, la bebida
formulada en este estudio (“bebida de ramón”),
contribuye con el 9% de proteína (6.8 g) de la ingesta
diaria recomendada (IDR, basada en una dieta de

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

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�Brosimum alicastrum, ramón, bebida nutritiva,
alimentación especial.

2000 kcal), el 0.3 % de grasas (0.2 g), el 8 % de
carbohidratos (24 g, de los cuales 8.7 g son azúcares),
el 8% de fibra dietética (2.0 g), el 3% de sodio (63.5
mg) y un aporte energético de 125 kcal, todo en una
porción sugerida de 281 mL. La bebida de ramón
aporta menos energía que la leche entera (175 kcal/
281 mL), que un jugo de fruta comercial (132
kcal/281 mL) y similar a una bebida de soya (118
kcal/ 281 mL). La bebida de ramón tiene un
importante aporte de proteína en comparación con
otras bebidas como la de coco (0 g/281 mL),
almendra (3.6 g/ 281 mL) y similar a una bebida de
soya sabor chocolate (6.4 g/281 mL) (USDA, 2017).
El contenido proteico de la bebida de ramón (14.5 g/
L) fue ligeramente menor al de un producto lácteo
combinado (15.0 g/ L), lo cual la clasifica como una
bebida (NOM-183-SCFI-2012) (SE, 2012). Por otra
parte, la bebida de ramón tiene un bajo aporte de
grasa en comparación con la leche entera (9.3 g/281
mL), bebidas de coco (5.3 g/281 mL), almendra (2.3
g/281 mL) y de soya (4.7 g/281 mL). La bebida de
ramón no contiene lactosa y su contenido de
azúcares, principalmente provenientes de la leche
deslactosada (77 %), es similar a una bebida de coco
(8.2 g/281 mL) y menor a la leche entera (12.8 g/281
mL), una bebida de soya sabor chocolate (22.1 g/281
mL), un jugo de fruta comercial (30.9 g/281 mL) o
de un refresco (29.7 g/281 mL). En fibra dietética, la
bebida de ramón aporta dos veces más que bebidas
como la de coco (1 g/281 mL), almendra (1 g/281
mL) o un jugo comercial (0.8 g/281 mL) y una
propiedad nutrimental con respecto a la leche entera
que no aporta este nutrimento. Finalmente, en sodio
la bebida de ramón aporta menor cantidad en
comparación con la leche entera (140.5 mg/281 mL),
que una bebida de soya (92.5 mg/281 mL) y una de
almendra (211 mg/281 mL) (USDA, 2017). Esta
información permite considerar a la bebida de ramón
como un alimento que aporta calidad y cantidad de
proteína y fibra dietética en referencia a bebidas
similares; tiene un limitado aporte de lípidos,
azúcares y sodio en relación a un alimento completo
como la leche entera, o de otros alimentos como
jugos comerciales o refrescos; no contiene lactosa,
gluten o cafeína en su formulación, lo que la hace una
bebida óptima para el desayuno y merienda de
jóvenes adultos intolerantes a la lactosa, celíacos o
con sensibilidad a la cafeína.

Artículo Original

Calidad microbiológica de la bebida
El resultado de las pruebas microbiológicas mostró &lt;
10 UFC/ mL para coliformes totales, negativo para
mesofílicos aerobios y hongos y levaduras. El control
en el proceso de elaboración de la bebida de ramón
indicó una calidad microbiológica adecuada,
haciendo de este producto, un alimento apto para
consumo humano (NOM-184-SSA1-2002) (SS,
2002). Resultados similares se obtuvieron en una
bebida elaborada a base de arroz y plasma bovino y
porcino, con tratamientos térmicos similares a los
establecidos en el proceso de elaboración de la
bebida de este estudio y que también fueron
determinantes para garantizar la inocuidad en el caso
de la bebida de arroz (Tirado, Montero, &amp; Acevedo,
2015). El manejo de puntos críticos de control y su
envasado en caliente permitió conservar la bebida a
temperatura ambiente, lo cual proporciona un fácil
manejo y menor costo de almacenamiento del
producto. Una vez abierta la bebida se recomienda su
almacenamiento en refrigeración (4-6 C). No
obstante, más estudios sobre estabilidad y vida de
anaquel del producto son necesarios para determinar
su fecha de caducidad.
Aceptación de la bebida
Para evaluar la aceptación de la bebida de ramón, se
agruparon las respuestas de la escala hedónica en tres
áreas: agrado, neutral y desagrado (Figura 2A). Los
resultados indicaron que la bebida fue del agrado del
consumidor (75%), el desagrado y neutro no
presentaron diferencia significativa entre sí (χ
2=165.8, p&lt;0.01). El consumidor ubicó la bebida en
la categoría “Me gusta” y el nivel de desagrado,
significativamente menor, se ubicó entre “Me
disgusta” y “Me disgusta ligeramente” (Figura 2B) F
(1,128) =299.1, p&lt;0.01. En función del perfil de
macronutrientes y sus características de estar libre de
lactosa, gluten y cafeína, la bebida formulada podría
considerarse un candidato viable para probar su
funcionalidad
en
diferentes
grupos
con
requerimientos dietarios especiales. Sin embargo, la
aceptación del alimento por parte del consumidor es
un factor fundamental para que se dé la elección y
consumo de este producto sobre otros alimentos que
están en el mercado (Suri et al., 2019). Actualmente
existen alimentos que se denominan funcionales en
el mercado, pero que no son del agrado del
consumidor, lo que constituye un fracaso a las
propiedades del alimento frente al rechazo del
consumidor. Particularmente la FAO recomienda

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

6

�Brosimum alicastrum, ramón, bebida nutritiva,
alimentación especial.

considerar alimentos integrados en la cultura de los
individuos, con un apropiado aporte de nutrimentos
por grupo de edad, enfocados a necesidades
especiales y que sean de la preferencia de los
individuos (Sundaram, Rawal, &amp; Clarck, 2015).

Artículo Original

En los diferentes tiempos de respuesta no se presentó
diferencia entre BC y BR, sin embargo, se observó
que la respuesta del grupo BR disminuyó ligeramente
en 5.9 % a los 60 min y a 3.7% a los 120 min en
comparación con la BC.

Figura 2. Aceptación de la bebida adicionada con harina de semilla de
Brosimum alicastrum Sw. A. Frecuencia y porcentaje, B. Valores medios ± DE.
Letras diferentes indican diferencia significativa a p˂0.05.

Figura 3. Curva de respuesta glicémica a la bebida adicionada con harina de
semilla de Brosimum alicastrum Sw. Valores medios ± DE. BC -bebida control,
BR -bebida con harina de semilla de ramón. *Diferencia significativa a p&lt;0.05.

Respuesta glicémica
Los resultados de la prueba se presentan en la Figura
3. No se encontró diferencia significativa entre BC y
BR en la glicemia de los participantes a diferentes
tiempos, excepto en la inicial (t-0) donde los
participantes con la BC tuvieron una glicemia basal
ligeramente superior a la respuesta con la BR (t=2.7,
p=0.01), lo cual puede deberse a la dieta de los
participantes un día antes de la prueba, a quienes se
les solicitó mantener una dieta baja en carbohidratos,
más no se les proporcionó una dieta que les aportará
la misma cantidad de calorías y de carbohidratos lo
que es un factor predisponente que puede alterar la
glicemia basal (Parada &amp; Rozowski, 2008). Los
resultados indicaron que la bebida con harina de
semilla de ramón (BR) no alteró la respuesta
glicémica de los participantes, considerando los
criterios diagnósticos de la Asociación Americana de
Diabetes (ADA, por sus siglas en inglés) y su
condición de normoglicemia a los 120 min (ADA,
2018), de la misma forma que la bebida control (BC).

Solamente se encontró un estudio que reporta un
efecto hipoglucemiante en una bebida con harina de
semilla de ramón, mostrando un decremento de la
respuesta glicémica de 18.3%.Esta diferencia puede
relacionarse con el contenido de harina de semilla de
ramón en una bebida tipo atole, la cual contenía 70.0
g de harina de semilla de ramón (23.3%) en 300 mL
de agua (Arévalo &amp; Bressani, 2013), lo cual fue 5
veces más que la cantidad de harina de semilla de
ramón proporcionada en la bebida de este estudio
(14.0 g/250 mL). De acuerdo con Arévalo y Bressani,
este efecto glicémico se atribuye a tres factores: uno
el contenido de fibra dietética, el bajo índice
glicémico de la bebida tipo atole (&lt; 55%) y al bajo
contenido de lípidos que presenta la harina de semilla
de Brosimum alicastrum Sw. Considerando
particularmente la fibra dietética, la diferencia de
fibra (1.8 g/ 250 mL) es 5 veces menos en la bebida
de ramón del presente estudio en comparación con la
bebida tipo atole (9 g/250 mL) (Arévalo &amp; Bressani,
2013), esto podría explicar la diferencia en la
respuesta glicémica entre ambos estudios. No
obstante, el aumento de harina de semilla de ramón
provoca alta viscosidad en la bebida, propiedad que
no fue del agrado del consumidor cuando se probó la
formulación inicial con harina de semilla ramón en
10.3%. Esto confirma una vez más la importancia de
considerar las propiedades organolépticas de los
alimentos en paralelo a su funcionalidad.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

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�Brosimum alicastrum, ramón, bebida nutritiva,
alimentación especial.

Por otra parte, el consumo de dietas especiales
generalmente está relacionado para el tratamiento de
enfermedades como alergias alimentarias, diabetes,
intolerancia a la lactosa, enfermedad celíaca, entre
otras. Sin embargo, también hay dietas especiales
debido al estilo de vida, para bajar de peso,
deportivas o culturales. Las dietas especiales han
mostrado una tendencia creciente en los últimos
años, siendo las dietas más frecuentes entre jóvenes:
las vegetarianas y por intolerancia a la lactosa. No
obstante, la dieta libre de gluten, para tratar la
enfermedad celíaca, representa en un hoy en día un
próspero mercado en el campo de los alimentos y las
bebidas (Miranda, Lasa, Bustamante, Churruca, &amp;
Simon, 2014). Este tipo de dieta selecciona alimentos
que no solamente estén libres de gluten, sino que
sean nutricionalmente adecuados. Diferentes
cereales, granos, semillas legumbres y nueces
pueden reemplazar al gluten (el amaranto, la quinoa,
el mijo, el sorgo, el lino y los garbanzos); todos ellos
pueden mejorar el sabor y calidad nutricional de la
dieta, sin embargo, se usan con poca frecuencia,
debido en parte al costo y su disponibilidad
(Bascuñán, Vespa, &amp; Araya, 2017). En este sentido,
la bebida adicionada con harina de semilla de
Brosimum aliscatrum Sw. constituye una alternativa
para una dieta libre de gluten, ya que utiliza una
semilla rica en nutrientes y con poco uso en la
actualidad. Los productos elaborados con esta
semilla pueden beneficiarse por su aporte en macro y
micronutrientes, a diferencia de los productos sin
gluten, que actualmente se caracterizan por utilizar
pocos ingredientes y no están fortificados como los
equivalentes que contienen trigo. Algunas propuestas
de alimentos procesados a partir de amaranto, quinua
y trigo sarraceno han mostrado niveles más altos de
proteínas, grasa, fibra y minerales en comparación
con productos basados en granos tradicionales como
el arroz y el maíz (Bascuñán et al., 2017). En este
estudio, la harina de semilla de ramón representó una
fuente de nutrientes para diseñar una bebida nutritiva
que puede incorporarse a este tipo de régimen
dietético y al estar libre de lactosa, puede ser una
alternativa ante la creciente demanda de mercado por
intolerancia a este azúcar. Por ejemplo, el consumo
de bebidas basadas en plantas se ha incrementado
(19%), estas bebidas principalmente son elaboradas
a partir de soya, arroz, coco, avena o quinua, las
cuales son nutrimentalmente más pobres que la leche
de vaca, particularmente con menor contenido de
proteína (excepto la de soya) o con pobre calidad

Artículo Original

proteica (PDCAAS), como es el caso de la bebida de
almendra. El bajo contenido de aminoácidos
esenciales en bebidas como la de coco, arroz, quinua,
almendra o avena (aminoácidos sulfurados) (Sousa
&amp; Kopf-Bolanz, 2017) es particularmente importante
a considerar, si se desea tener una dieta balanceada.
En contraparte, la harina de semilla de ramón
proporciona
nueve
aminoácidos
esenciales
(histidina, isoleucina, lisina, metionina, fenilalanina,
treonina, triptófano y valina (Carter, 2015), además
de fibra y calcio (Larqué-Saavedra, 2014a), que no
contienen algunas bebidas elaboradas a partir de
plantas o son muy pobres en estos nutrientes, por lo
que deben ser fortificadas (Sousa &amp; Kopf-Bolanz,
2017). Finalmente, la bebida de ramón tiene un sabor
a café capuchino y su consistencia y aspecto son
similares a este producto, con la diferencia de que no
contiene cafeína como otras bebidas (café, té,
refresco o bebidas energizantes) consumidas
comúnmente en la dieta. Esto representa una ventaja
para aquellos individuos con sensibilidad a la cafeína
o bien que su consumo en exceso (&gt;400 mg/día)
provoca efectos adversos como ansiedad, depresión,
dificultad para dormir, temblores, náuseas, entre
otros) (Wolde, 2014). Actualmente las directrices
dietéticas basadas en alimentos (FBDG, por sus
siglas en inglés) proporcionan una visión
desfavorable de las bebidas con cafeína,
especialmente por sus propiedades diuréticas,
psicoestimulantes e inhibidora de nutrientes (Reyes
&amp; Cornelis, 2018), lo que hace de la bebida de ramón
un alimento que puede ser incluido en la dieta
habitual. La semilla de ramón representa una
alternativa en el diseño de nuevos alimentos en
contraste con otros granos o semillas de uso
convencional.
Conclusiones
La bebida adicionada con harina de semilla de
Brosimum alicastrum Sw. (ramón), formulada en el
presente estudio, fue sensorialmente aceptada por el
consumidor, con un aporte nutrimental de interés,
particularmente en su contenido de proteína, fibra
dietética, libre de gluten, lactosa y cafeína,
comparativamente con bebidas de este tipo, y su
consumo mostró una respuesta glicémica
posprandial normal. Por lo anterior, este tipo de
bebida puede considerarse como una propuesta
atractiva de consumo regular entre la población y
particularmente una alternativa para jóvenes adultos

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

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�Brosimum alicastrum, ramón, bebida nutritiva,
alimentación especial.

Artículo Original

con requerimientos especiales de alimentación por
intolerancia a la lactosa, gluten o cafeína.

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Agradecimientos
Los autores agradecen al Centro de Investigación
Científica de Yucatán (CICY) por la donación de la
harina de semilla de Brosimum alicastrum Sw. para
realizar este estudio.

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Revista Salud Pública y Nutrición

EVALUACIÓN DEL CONOCIMIENTO DEL MÉTODO DE CONTEO DE
CARBOHIDRATOS Y ESTADO NUTRICIO EN ADOLESCENTES CON DIABETES TIPO
1 QUE ACUDEN AL “CAMPO AMIGO” DE LA ASOCIACIÓN MEXICANA DE
DIABETES, NUEVO LEÓN A.C. 2016-2017.
EVALUATION OF KNOWLEDGE OF THE CARBOHYDRATE COUNTING METHOD AND NUTRITIONAL
CONDITION IN ADOLESCENTS WITH TYPE 1 DIABETES WHO ATTEND THE “CAMPO AMIGO” OF THE
MEXICAN ASSOCIATION OF DIABETES, NUEVO LEÓN A.C. 2016-2017.
Brito-Álvarez Marisol1, Hernández-Arizpe Leticia María1,2, Martínez-González Gustavo Israel1.
1 Facultad de Salud Pública y Nutrición, Universidad Autónoma de Nuevo León. 2 Asociación
Mexicana de Diabetes en Nuevo León A.C. México.
Citation: Brito Álvarez M., Hernández Arizpe L.M., Martínez González G. I.
(2019) Evaluación del conocimiento del método de conteo de carbohidratos
y estado nutricio en adolescentes con diabetes mellitus tipo 1 que acuden al
“Campo Amigo” de la Asociación Mexicana de Diabetes, Nuevo León A.C.
2016-2017. Revista Salud Pública y Nutrición, 18 (3), 11-20.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2019 Brito Álvarez M. et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn18.3-2
Recibido: 19 de febrero 2019;
Aceptado: 21 de junio 2019
Email: mari_solbrito123@hotmail.com

�Conteo de carbohidratos, diabetes tipo 1, adolescentes.

Artículo Original

EVALUACIÓN DEL CONOCIMIENTO DEL MÉTODO DE CONTEO DE CARBOHIDRATOS Y
ESTADO NUTRICIO EN ADOLESCENTES CON DIABETES TIPO 1 QUE ACUDEN AL “CAMPO
AMIGO” DE LA ASOCIACIÓN MEXICANA DE DIABETES, NUEVO LEÓN A.C. 2016-2017.
Brito-Álvarez Marisol1, Hernández-Arizpe Leticia María1,2, Martínez-González Gustavo Israel1.
1 Facultad de Salud Pública y Nutrición, Universidad Autónoma de Nuevo León. 2 Asociación mexicana de Diabetes en
Nuevo León A.C. México.

RESUMEN
Introducción. El conteo de carbohidratos (CC) es una herramienta que consiste en cuantificar los carbohidratos de los
alimentos para estimar unidades de insulina a aplicar y mejorar niveles glicémicos. Objetivo: Evaluar y comparar el
conocimiento del método de conteo de carbohidratos en el “Campo Amigo” 2017, generado durante el Campo Amigo 2016
de la Asociación Mexicana de Diabetes en Nuevo León A.C., en adolescentes con Diabetes Tipo 1. Material y Método: Estudio
mixto, longitudinal, correlacional y descriptivo, con 24 adolescentes entre 13-18 años con DT1. Se evaluó aplicación del
método de CC mediante encuesta; analizando peso, talla, IMC, HbA1c y glucosa. Se realizaron tablas de frecuencia con dos
variables (Comparativo Anual) confrontada con resto de variables, con 95% de confiabilidad. Resultados y Discusión: El
conocimiento del método de CC fue igual en 2016 vs 2017 con una media de 71.04%; siendo mayor en niveles adecuados de
glucosa (76.26%), estado nutricio normal (83%) y la HbA1c presentando fuera del rango (85%). Los adolescentes aplicaron la
técnica, pero reportaron desconocerla. Conclusiones: El método de CC es una herramienta útil, pero requiere continua
educación; a mayor conocimiento del método, adecuados parámetros de control.
Palabras Clave: Conteo de carbohidratos, diabetes tipo 1, adolescentes.

ABSTRACT
Introduction: Carbohydrate counting is a primary tool in which the amount of carbohydrates in food are count to estimate
the amount of insulin that the patients need to apply themselves to have a better control over their glycemia. Objective:
Evaluate to compare the knowledge in carbohydrate counting in “Campo Amigo 2017” generated during “Campo Amigo 2016”
of “Asociación Mexicana de Diabetes en Nuevo León A.C.” in teenagers with Type 1 Diabetes. Material and method: A mixed,
longitudinal, correlational and descriptive study with 24 teenagers, among 13 to 18 years old with DT1. The application on CC
method was evaluated through a survey; analyzing weight, height, BMI, glycosylated hemoglobin and serum glucose.
Frequency tables were created with two variables (Annual comparative) compared with other variables, with 95% reliability.
Results and Discussion: Knowledge of the CC method was the same in 2016 vs 2017 with a mean of 71.04%, being high in
adequate levels of glucose (76.26%) normal nutritional status (83%) and HbA1c out of range (85%). The teenagers applied the
technique but reported not knowing it. Conclusions: The CC method is a useful tool but requires continuous education; A
greater knowledge of the method of CC suitable control parameters.
Key words: Carbohydrate counting, diabetes type 1, teenagers.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

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�Conteo de carbohidratos, diabetes tipo 1, adolescentes.

Introducción
La diabetes es una afección crónica que se produce
cuando se mantienen niveles elevados de glucosa en
sangre, debido a que el organismo deja de producir,
disminuye la cantidad de insulina que debe producir
o no logra utilizar dicha hormona de manera eficaz
(Han Cho et al., 2017).
La diabetes tipo 1 (DT1) es causada por reacción
autoinmune, en la que el sistema de defensa ataca a
las células β del páncreas encargadas de la
producción de insulina, dando como resultado baja o
ninguna producción de insulina, las personas con este
padecimiento necesitan de insulina todos los días
para controlar los niveles de glucosa en sangre; este
padecimiento aparece con mayor frecuencia en niños
y adolescentes, estas personas necesitan inyecciones
diarias de insulina a fin de mantener niveles de
glucosa en intervalos normales (Han Cho et al.,
2017).
La incidencia de diabetes tipo 1 en México y en el
mundo se encuentra en constante aumento; se calcula
que más de 96,000 niños y adolescentes menores de
15 años son diagnosticados con DT1 anualmente y la
cifra supera los 132,600 cuando se amplía el rango
de edad hasta los 20 años, siendo más frecuentes el
número de casos en América del norte y el caribe
(Han Cho et al., 2017).
Un estudio realizado por el Instituto Mexicano del
Seguro Social (IMSS) reportó el aumento del número
de nuevos casos de DT1 en población pediátrica
durante el 2000-2010, incrementando el número de
3.4 a 6.7 por cada 100,000 asegurados menor o igual
a 19 años, en el 2000 se reportaron 367 nuevos casos,
en 2006 se reportaron 1,029 nuevos casos (8.8
nuevos casos por cada 100,000 asegurados),
descendió en 2007 a 2008 (5.2 y 4.5
respectivamente) y volvió a aumentar en 2010 con
698 nuevos casos registrados, siendo más alta la
incidencia en las edades de 10 a 14 años de edad
(Gómez-Díaz et al., 2012).
La Asociación Mexicana de Diabetes en Nuevo León
A.C. es una organización civil sin fines lucrativos
que fue fundada en 1979 con el objetivo de ayudar a
las personas que viven con diabetes y a sus
familiares; su objetivo es ayudar a alcanzar la calidad
de vida de las personas mediante la supervisión
médica, educando a los pacientes, así como la

Artículo Original

difusión de nuevos tratamientos y medicinas para
controlar la patología (Asociación Mexicana de
Diabetes en Nuevo León, s.f.).
El Campo Amigo es una iniciativa dirigida a niños y
adolescentes que viven con DT1, este campamento
se realiza desde el año 1982, para educar a niños,
jóvenes y padres de familia con hijos que viven con
DT1, está encabezado por la Asociación Mexicana
de Diabetes en Nuevo León A.C.; promoviendo 3
pilares del autocuidado que son: alimentación
saludable, ejercicio físico y adherencia al tratamiento
terapéutico, esta iniciativa ha logrado generar un
impacto en más de 15 mil beneficiarios desde su
creación (Asociación Mexicana de Diabetes en
Nuevo León, s.f.a).
El conteo de carbohidratos es una herramienta de
planificación de las comidas para las personas con
diabetes, este consiste en llevar un registro de la
cantidad de carbohidratos que contienen los
alimentos que se van a consumir (National Institute
of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases,
2015).
Frederick M. Allen en 1912, introdujo por primera
vez el método de (CC), herramienta que consiste en
realizar un registro de la cantidad de carbohidratos
que contienen los alimentos que se consumen durante
el día, los horarios, tiempos de comidas, cantidad de
alimentos y contenido de carbohidratos para obtener
un mejor control de su glicemia con la aplicación
correcta de las dosis de insulina (Dalsgaard et al.,
2014).
El método de CC fue una de las estrategias
recomendadas por la Diabetes Control and
Complications Trial (DCCT) a mediados de los años
20’s. En 1994 la American Diabetes Asociation
(ADA) recomendó la técnica del CC con el propósito
de optimizar el control de la glucosa (Yam, Candila,
y Chuc, 2012).
Cuando el adolescente subestima la cantidad de
carbohidratos a consumir los niveles de glucosa se
eleven constantemente generando un aumento de la
HbA1c, lo que conlleva a riesgo de complicaciones.
Organizaciones como la National Institute of
Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIH),
así como la American Diabetes Association (ADA)
han demostrado que el método de conteo de

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

12

�Conteo de carbohidratos, diabetes tipo 1, adolescentes.

carbohidratos es una herramienta útil y recomendada
que ayuda a regular los niveles de glucosa en sangre;
lo que permite que las personas que viven con DT1
desde los niños y adolescentes tengan autocontrol de
sí mismo, de la ingesta de los alimentos, así como de
las unidades a inyectar, este autocontrol genera una
autonomía en el control de este padecimiento, por
ello la importancia de buscar el apego a las
herramientas y mejorar el conocimiento (National
Institute of Diabetes and Digestive and Kidney
Diseases, 2015) (American Diabetes Association,
2015).
La adolescencia se define como el periodo de vida
entre los 11 y 21 años, donde se desarrollan cambios
psicológicos, físicos y hormonales que complicación
el control de este padecimiento, es probable
encontrar diferencias en crecimiento y desarrollo
entre jóvenes con eficaz y con pobre control
glucémico, en especial en la etapa prepuberal y en la
pubertad, la diabetes puede afectar desde la salud
buco dental de niños y adolescentes por ello es
importante el adecuado control de la glucosa en
sangre para evitar complicaciones de la enfermedad
(Brown J., 2014).
El sobrepeso se ha observado con mayor prevalencia
en la población con diabetes tipo 1 durante la infancia
y la pubertad, el tratamiento con insulina parece ser
uno de los implicados, especialmente en el sexo
femenino. El riesgo de incrementar el peso en los
pacientes con diabetes es el aumento de las
complicaciones
crónicas
como
nefropatías,
retinopatías, enfermedades cardiovasculares e infarto
cerebral (Velasco Manrique et al., 2014).
El deterioro del control metabólico en los
adolescentes con DT1 no solo se debe a factores
conductuales y psicosociales característicos de la
etapa, si no también es debido a que la hormona de
crecimiento reduce la sensibilidad puberal a la
insulina. Los requerimientos de insulina aumentan
entre el 30 y el 50% en esta etapa por el aumento de
la insensibilidad a la insulina (Rotemberg Dr. E. y
Smaisik Dra. K., 2010).
La DT1 afecta el crecimiento y la remodelación ósea
en niños y jóvenes mal controlados, los pacientes
bien controlados tratados con insulina tienen una tasa
de formación normal de hueso. Las niñas con
diagnostico prepuberal sin adecuado tratamiento,
tienen reducción de crecimiento en altura y tendencia

Artículo Original

a sobrepeso a partir del inicio de la pubertad, sin
embargo, es menor el crecimiento en los varones
(Rotemberg Dr. E. y Smaisik Dra. K., 2010).
Un desbalance entre la ingesta de los alimentos y el
gasto de los mismos genera un desequilibrio en el
estado nutricional de las personas, por ello se
evaluará en estado nutricional de los adolescentes
con diabetes tipo 1.
El objetivo de esta investigación fue evaluar y
comparar el conocimiento del método de conteo de
carbohidratos en el “Campo Amigo” 2017, generado
durante el “Campo Amigo 2016” de la Asociación
Mexicana de Diabetes en Nuevo León A.C., en
adolescentes con Diabetes Tipo 1; se comparara el
estado nutricional de los adolescentes, se relacionará
el conocimiento del método de conteo de
carbohidratos y los resultados de HbA1c, glucosa y
estado nutricional, así como se identificaran las
razones por las que los adolescentes utilizan o no la
técnica de conteo de carbohidratos.
Material y Método
Estudió de carácter Cuantitativo-Cualitativo (mixta),
correlacional, descriptivo y longitudinal, donde se
incluyeron a 24 adolescentes de 13 a 18 años con
Diabetes tipo 1 que asistieron al “Campo Amigo” de
la Asociación Mexicana de Diabetes en Nuevo León
A.C., durante los campamentos 2016 – 2017. Los
criterios de inclusión fueron: Adolescentes con DM
1 que acudieron al “Campo amigo 2016 y 2017” de
la Asociación Mexicana de diabetes en Nuevo León
A.C., con edades ≥13 años y ≤18 años mientras los
criterios de exclusión: Adolescentes con DM 2 o que
no padezcan diabetes o que no deseen participar, &lt;13
años y &gt;18 años. Se utilizó una técnica de muestreo
simple, por conglomerado, con un 95% de índice de
confiabilidad.
Se evaluó el impacto de la orientación e inducción
del método de CC aplicación del mismo y la
percepción sobre los alimentos con carbohidratos,
mediante una encuesta, aplicada el último día del
Campo Amigo 2016 y una segunda encuesta el
primer día del Campo Amigo 2017. Los datos de
peso y talla fueron recolectados en una base de datos
en el programa Excel 2011.
Previo a la evaluación en el Campo Amigo 2016 se
dio una orientación sobre el método de CC basados
en el Sistema Mexicano de Alimentos Equivalentes,

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

13

�Conteo de carbohidratos, diabetes tipo 1, adolescentes.

explicando contenido de carbohidratos en una ración,
intercambios de alimentos, los grupos de alimentos
con contenido significativo de este macronutriente,
leche, pan, cereales y frutas contienen 15 g de
carbohidratos a excepción de la leche que contiene
12 g y las leguminosas que contienen 20 g totales de
los cuales 5 g son fibra. Se les brindó ejemplos de
tiempos de comida y se les enseñó a relacionar
mediante medidas caseras las equivalentes para
contabilizar los carbohidratos, para el adecuado uso
del método CC se les enseñó la relación insulina:
carbohidratos, los bolos de corrección, factor de
sensibilidad o corrección (FS o FC) (Yam et al.,
2012).
Se evaluó el impacto de la orientación al final del
campamento mediante la aplicación de la encuesta,
se tomaron en consideración alimentos que contenían
carbohidratos de manera significativa (12-15 g),
después de 1 año los participantes que regresaron al
Campo Amigo se les volvió a evaluar el
conocimiento de CC mediante una segunda encuesta.
Para evaluar el estado nutricional se utilizó el IMC
obtenido mediante peso donde se usó báscula Tanita
BC-533 para peso, para la talla se usó estadímetro
SECA (Mod. 213). El IMC se obtuvo mediante la
fórmula de Quetelec, se clasifico mediante
Desviaciones Estándar (DE indicadores de
crecimiento con puntuaciones Z de la OMS
(Velásquez G. O., 2016); donde +3 DE = Obeso, +2
DE = Sobrepeso, +1 DE = Riesgo de Sobrepeso, 0
DE = Normal, -1 DE= Normal, -2 DE = Emaciado, 3 DE = Severamente Emaciado (Velásquez G. O.,
2016) (Ladino M. L. y Velásquez G. O., 2016).
La Asociación Americana de Diabetes que marca que
los rangos adecuados de HbA1c es (7.5% entre los
13 y 19 años) (Cefalu, W., et al., 2017). A partir del
% de HbA1c control para fines de esta investigación
la HbA1c se clasificó como buen control valores de
HbA1c de 7 a 7.9% y mal control cifras fuera del
rango. Para la glucemia en ayudas los valores
normales para adolescentes son de 90-130 mg/dL, en
esta investigación el rango utilizado fue de 80 – 130
mg/dl como buen control (Cefalu, W., et al., 2017).
Los datos fueron capturados en una base de datos en
el programa IBM Statistics 24 con el que se
realizarán tablas de frecuencia de dos variables
dentro de las cuales será considerada la variable
principal (Comparativo anual) confrontada con el
resto de las variables establecidas en el instrumento

Artículo Original

de observación (Control de HbA1c, Glucosa al
despertar, Estado nutricio, Peso, índice de masa
corporal, conocimiento del método de conteo de
carbohidratos). Para algunos procedimientos
estadísticos de clasificación y manejo de base de
datos será empleado el programa Microsoft Excel
2011.
Análisis estadístico
El modelo estadístico analítico del presente estudio,
consistió en la aplicación de pruebas de bondad para
2 variables, considerando los datos presentados en el
objetivo general, el modelo corresponde a la
aplicación de prueba de bondad de ajuste o de Chi
cuadrada.
La prueba de chi cuadrada es utilizada para evaluar
hipótesis en el sentido de relación entre dos variables,
aplica para variables nominales, ordinales o en
intervalos. Su cálculo se realiza por medio de una
tabla de contingencia o tabulación cruzada para las
dos variables (Comparativo anual con Control de
HbA1c, Glucosa al despertar, Estado nutricio e
índice de masa corporal).
Fueron aplicadas pruebas de diferencia de
proporciones para dos muestras. Es una prueba
estadística para contrastar proporciones o
porcentajes y analizar si difieren significativamente
considerando los valores obtenidos en dos muestras
independientes. Dichas pruebas fueron aplicadas
para comparar el porcentaje de conocimiento de
carbohidratos 2016 y compararlo con 2017.
Consideraciones éticas y de bioseguridad: Todos los
procedimientos estarán de acuerdo con lo estipulado
en el Reglamento de la Ley General de Salud en
Materia de Investigación para la Salud. Capítulo l,
Artículo 17, Sección l, investigación riesgo mínimo,
por lo que se aplicó el consentimiento informado de
forma verbal a padres y adolescentes, explicando los
objetivos de la investigación y corroborándoles que
si algún sujeto de investigación no desea participar
puede no participar en la investigación (Diario
Oficial de la Federación, 2014).
Resultados
De los 24 participantes que acudieron al “Campo
Amigo 2016 y 2017”, el 54.2% eran de sexo
masculino (M) y un 45.8% de sexo femenino (F),
respecto a la edad, el sexo (F) en el 2017 tenían una

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

14

�Conteo de carbohidratos, diabetes tipo 1, adolescentes.

Artículo Original

edad promedio de 15.36±1.43 años, mientras el sexo
(M) tenían 15.2±1.2 años, presentando un tiempo
promedio de diagnóstico fue de 5.5±3.2 años.

Tabla 2. Control de HbA1c, comparativo 2016-2017
2016
Buen control

El peso promedio de la población estudiada aumentó
del año 2016 al 2017, obteniendo un promedio de
60.31±9.93 a 62.42±7.66 kg en el sexo (F), mientras
que en el sexo (M) se obtuvo un promedio de
59.52±12.91 a 63.29±26, al evaluar Índice de Masa
Corporal (IMC), se obtuvo como resultado un
aumentó no significativo de este parámetro
reportando que el IMC del sexo (F) paso de
24.27±3.72 kg/m2 a 24.76±2.73 kg/m2 y en el sexo
(M) paso de un 22.34±4.24 kg/m2 a un 22.89±9.4
kg/m2 del año 2016 al 2017 respectivamente (Tabla
1).
Tabla 1. Peso e Índice de Masa Corporal según género,
comparativo 2016-2017
Peso
Femenino
Masculino

IMC

2016

2017

2016

2017

60.31±9.93

62.42±7.66

24.27±3.72

24.76±2.73

59.52±12.91 63.29±26.41 22.34±4.24

22.89±9.40

Fuente: directa

N=24

El porcentaje de personas con estado nutricio
“Normal” durante el 2016 fue de un 25%
disminuyendo a un 20.83% para el 2017, el “Riesgo
a sobrepeso” aumentó pasando de un 37.5% a un
41.67%, mientras que el “Sobrepeso” se redujo de un
33.33% a un 20.83%, la “Obesidad” se mantuvo
igual con 4.17% y “Emaciados” paso de 0% a un
4.17% del 2016 al 2017 respectivamente (Figura 1).

En cuanto a los niveles de HbA1c el porcentaje de la
población que mantenía niveles adecuados entre 77.9 HbA1c (Cefalu, W., et al., 2017) fue de un 33.3%
en el 2016 aumentando a un 37.5% la HbA1c durante
el 2017, se observó la reducción del porcentaje de
adolescentes que mantenían niveles inadecuados de
HbA1c, pasando de un 66.67% a un 62.50% del 2016
al 2017 respectivamente (Tabla 2).

%

n

%

8

33.33

9

37.5

66.67

15

62.5

100

24

100

Inadecuado control
16
Total

2017

n

24

X2= 0, p= 1
Fuente: directa

N=24

En cuanto los niveles de glucosa al despertar durante
el año siguiente a la intervención del “Campo
Amigo” el promedio de adolescentes que mantuvo
glucosas normales o dentro del rango (80-130 mg/dl)
paso de un 33.3% a un 45.83% del 2016 al 2017 y
redujo el porcentaje de adolescentes con glucosas
fuera del rango de un 66.67 a un 54.17%.
Mientras que, en la evaluación del conocimiento y
desconocimiento del contenido de carbohidratos en
los adolescentes, se observa como la media fue igual
en los 2 años evaluados, tanto para 2016 como para
2017; el 71.04% tenía conocimiento de que
alimentos
contenían
carbohidratos
significativamente y el 28.96% contesto de manera
incorrecta la evaluación, aunque para ambos años el
porcentaje fue igual existió mayor error en algunos
alimentos respecto a su contenido de carbohidratos
(Tabla 3).
Los alimentos con los cuales existió mayor
porcentaje de error en el conocimiento del contenido
de carbohidratos fueron los guisantes/chicharos
donde el 79.17% tenía desconocimiento de que estos
alimentos contenían carbohidratos, dato que se
mantuvo igual en ambos años, la alcachofa el 58.33%
de la población dijo que tenía carbohidratos
significativamente y aumento el desconocimiento a
un 66.67% para el 2017, el aceite se redujo de un
54.17% a un 41.67% de los adolescentes que
afirmaban que este alimento tenia carbohidratos,
mientras que la almendra mostro características
similares, de un 50% a un 41.67% (Tabla 3)
Los alimentos con menor porcentaje de error fueron
plátano (donde el 100% contesto correctamente),
naranja (paso de un 95.83% a un 91.67%,
disminuyendo el conocimiento del 2016 al 2017) y
pan (aumento de un 95.83 a un 100%) (Tabla 3).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

15

�Conteo de carbohidratos, diabetes tipo 1, adolescentes.

Tabla 3. Conocimiento del método de conteo de carbohidratos, comparativo 2016 –
2017
2016

2017

Artículo Original

Tabla 4. Comparación de conocimiento del método de conteo de
carbohidratos con glucosa al despertar, Estado Nutricio y HbA1c
evaluados en el 2017

Conocimiento Desconocimiento Conocimiento Desconocimiento
Papa

91.67

8.33

95.83

4.17

Guisantes/chícharo

20.83

79.17

20.83

79.17
20.83

Pollo

25

79.17

Pan

95.83

4.17

100

0

Camarones

54.17

45.83

50

50

Adecuado

76.26

14.6

45

95

50

Macarrones

75

25

83.33

16.67

Inadecuado

66.26

19.9

35

100

65

41.67

58.33

33.33

66.67

Emaciado

60

N/A

60

60

0

N/A

65

21.2

50

80

30

Normal

83

7.58

75

95

20

35

N/A

35

35

0

67.5

15.3

50

90

40

79

21.6

45

100

55

Alcachofa
Huevo

75

Conocimiento del Método de Conteo
de Carbohidratos
Media DE Min Max Rango Valor p

75

25

79.17

20.83

Galletas

91.67

8.33

95.83

4.17

Leche

91.67

8.33

87.5

12.5

Sardinas

58.33

41.67

66.67

33.33

Aceite

45.83

54.17

58.33

41.67

62.5

37.5

37.5

62.5

Glucosa

Estado
Nutricio

Plátano

100

0

100

0

Arroz

87.5

12.5

87.5

12.5

Obeso
Riesgo de
Sobrepeso
Sobrepeso

83.33

16.67

79.17

20.83

6 a 6.9

76.25

18

60

100

40

Lentejas

62.5

37.5

58.33

41.67

Jamón serrano

62.5

37.5

58.33

41.67

7 a 7.9

73.89

16.7

50

95

45

95.83

4.17

91.67

8.33

8 a 8.9

85

9.13

75

95

20

50

50

58.33

41.67

9 a 9.9

55

18.7

35

80

45

71.04

28.96

71.04

28.96

11 a 11.9

60

15

45

75

Queso manchego

Pepino

Naranja
Almendras
Media
Fuente: directa

HbA1c

N=24

Fuente: Directa

p &gt; 0.05

Se realizó una comparación del conocimiento del
método de conteo de carbohidratos con los valores de
glucosa al despertar, estado nutricio y HbA1c de los
datos arrojados en el 2017. Obteniendo que la media
era más alta para los pacientes que mantenían
glucosas al despertar dentro del rango con una media
de conocimiento de 76.26 vs un conocimiento una
media 66.26 en el método de conteo de carbohidratos
en los pacientes con inadecuadas glucosas al
despertar, en cuanto al estado nutricional, la media
de conocimiento fue más alta para los que tenían
estado nutricio “Normal”, seguida de “Sobrepeso”
con una media de 79.0 y “Riesgo a sobrepeso” con
67.5; mientras la HbA1c el conocimiento fue más
alto en niveles fuera del rango con una media de 85
a los que mantenían HbA1c de 8 a 8.9 seguida de
76.25 para los que mantenían de 6 a 6.9 y una media
de 73.89 para los que tenían HbA1c dentro del rango
de 7 a 7.9 (Tabla 4).

0.175

0.12

0.101

30
N=24

En la segunda evaluación durante el 2017 se
integraron algunas preguntas para corroborar el uso
del método de conteo de carbohidratos, se les
cuestiono sobre la escala de conocimiento que
consideraban tener los adolescentes, obteniendo que
del total de la población consideran que en promedio
su escala de conocimiento es de 6.72±2.92.
También se les cuestiono sobre ¿Qué grupo de
alimentos no contenía carbohidratos?, las opciones
fueron: cereales, grasas, frutas, leguminosas, el
70.83% contesto correctamente que el grupo de
grasas era el que no contenía carbohidratos
significativamente y un 29.16% contesto
incorrectamente; se les pregunto por la cantidad de
carbohidratos que tiene una porción de fruta, el
87.5% contesto correctamente 15 g de carbohidratos
y un 12.5% incorrectamente.
Se les pregunto sobre las unidades a aplicar a una
comida con 60 g de carbohidratos, si 1UI = 15 g de
carbohidratos, el 91.6% contesto correctamente,
mientras un 8.33% de manera incorrecta.
Los resultados cualitativos responden a las preguntas
sobre si usaron el método de conteo de carbohidratos
previo al campamento, de no utilizarlo ¿Cuáles
fueron las razones? Y como creían poder mejorar el
uso de esta técnica; de los 24 adolescentes evaluados
15 sujetos afirmaron si utilizar el método de conteo
de carbohidratos, consideraron que la forma de
mejorar el uso de la técnica era practicando el método

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

16

�Conteo de carbohidratos, diabetes tipo 1, adolescentes.

de conteo, algunos sujetos contestaron: “si lo utilice
por que el doctor comienza a cuestionarme”, “si lo
utilizó, pero sería más fácil si fuese más simple”.
Seis de los adolescentes contestaron que no utilizan
la técnica de conteo de carbohidratos, “No lo utilice
porque no se y además trato de no consumirlos
tanto”, “No, el doctor siempre me ha tratado con
cantidades fijas”, “No lo utilizo porque no se hacer
conteo de carbohidratos”, “No utilice conteo de
carbohidratos por que no veía la comida que me iba
a comer, pero si aplico el conteo en mi casa”.
Mientras 3 personas no contestaron las preguntas que
se les hicieron.
Discusión
La intervención nutricional que realizan los
nutriólogos a personas que viven con diabetes
mediante el método de conteo de carbohidratos
contribuye a mejorar el control metabólico de la
diabetes, de los 24 participantes que acudieron en el
“Campo Amigo 2016 – 2017” el 54.1% era de sexo
(M) y un 45.8% (F), durante el 2016 el IMC
promedio fue de 23.2±3.96, mientras que para el
2017 fue de 23.8±3.49, en ambos el IMC fue más alto
en las mujeres que en los hombres, al relacionar estos
datos con a una investigación realizada por Spiegel
et al., 2012 en Estado Unidos de América obtuvieron
que de los adolescentes evaluados el IMC promedio
fue de 22.4±3.7 para el grupo de intervención
reflejando que en la población mexicana evaluada el
IMC es mayor que la población Americana.
El IMC del sexo (F) en el 2017 fue de 24.76±2.73
kg/m2 y en el sexo (M) 22.89±9.4 kg/m2 al
correlacionar los datos obtenidos con los resultados
reportados por la ENSANUT 2016 podemos
observar similitud con un porcentaje de sobrepeso
mayor en sexo femenino que en masculino con un
26.4%(F) en el 2016 contra un 18.5%(M), a
diferencia de la obesidad donde el mayor porcentaje
lo obtuvo el sexo (M)15% y el (F)12.8% en el 2016
(Hernández M. et al., 2016).
Al clasificar el estado nutricional se obtuvo que en el
2016 los porcentajes de estado nutricio “Emaciados”
fueron de 0%, “Normal” fue de 25%, el “Riesgo a
sobrepeso” fue de 37.5%, el “Sobrepeso fue de
33.3% y la “Obesidad 4.17%”, mientras que para el
2017 aumento el porcentaje de “Emaciados” 4.17%,
“Normal” disminuyo a un 20.83, “Riesgo a

Artículo Original

sobrepeso”
41.67%,
“Sobrepeso”
20.83%,
“Obesidad” se mantuvo igual 4.17%,
una
investigación realizada por Villarreal et al., 2015, en
Venezuela describió la interpretación del estado
nutricional de 105 adolescentes y niños a su ingreso
a la consulta de endocrinología sin intervención
sobre el método de conteo de carbohidratos
reportando que el 17% se encontraba en IMC “bajo”,
68.2% en “Normal”, 12.5% “Sobrepeso” y un 2.3%
en obesidad, al comparar ambos grupos, la población
mexicana y venezolana, la población mexicana tiene
bajo porcentaje de adolescentes con IMC normal en
comparación con Venezuela, pero un mayor
porcentaje de obesidad y sobrepeso, esta
investigación reporto la interpretación del IMC
durante el recién diagnóstico de la DT1 y la primera
consulta con el endocrinólogo, dato que puede alterar
el estado nutricional de los adolescentes debido a que
una signo de diagnóstico de este padecimiento es el
bajo peso; después de la intervención en el 2017 los
porcentajes de estado nutricional “Emaciado se
mantuvo igual”, las personas con IMC “Normal”
disminuyeron, aumento el “Riesgo de sobrepeso” sin
embargo se redujo el “sobrepeso” y la “Obesidad”
se mantuvo igual, observándose que aunque el
“Riesgo de Sobrepeso” aumentó, un porcentaje de la
población paso de “Obesidad” a “Riesgo de
Obesidad” mejorando el estado nutricional.
Durante la evaluación del “Campo Amigo” 2016 y
2017 los porcentajes de adolescentes que reportaron
mantener niveles adecuados de HbA1c (7 a 7.9%)
fueron un 33.3% en 2016 y pasaron a un 37.5% en el
año posterior, reduciendo el porcentaje de
adolescentes que reportaron niveles inadecuados de
un 66.7% a un 62.5%, Spiegel et al., 2012, reportó
que el grupo de intervención manejaba una HbA1c
de 8.41±1.04 para el grupo intervención y HbA1c de
8.22% para el grupo control, arriba del rango normal
utilizado esta investigación como buen control,
mientras que la investigación de Villarreal et al.,
2015, en Venezuela reporto una HbA1c promedio de
9.78±3.18 durante la primera consulta con
endocrinología y después del seguimiento de 10
años, se reportó que el porcentaje de pacientes con
buen control metabólico fue de (33.8%) con una
HbA1c promedio de 6.25±0.81, mientras que el
66.2% tenía mal control metabólico 10.71±1.92, para
clasificar la HbA1c utilizaron el % adecuado de este
parámetro para la edad de 13 a 19 años “Buen control
= 7%” y “Mal control = fuera de metas establecidas

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

17

�Conteo de carbohidratos, diabetes tipo 1, adolescentes.

para la edad”, esta investigación coincide con la
población de Venezuela, reportando porcentajes
similares niveles adecuados e inadecuados de HbA1c
igual que en población mexicana aun después del
seguimiento durante 10 años, coincidiendo en un
cambio mínimo de los porcentajes de este parámetro
un año posterior al campo.
Después de la intervención nutricional con la técnica
del conteo de carbohidratos en la población estudiada
existió una reducción de los adolescentes con HbA1c
fuera del rango, coincidiendo con una investigación
realizada por Marigliano et al., 2013, que mostro
reducción de la HbA1c después de la intervención
nutriológica pasando de 8.5±0.77 a 7.92±0.74 en la
evaluación inicial y 18 meses posteriores a la
intervención así como el aumento del IMC 17.9 a
19.3 kg/m2, posterior a la técnica de conteo de
carbohidratos.
Situación similar en una investigación realizada en
Turquía, donde se evaluó el IMC inicial, en el primer
año de intervención y posteriormente en el segundo
año, donde posterior a la intervención nutriológica
del método de conteo de carbohidratos el IMC paso
de 20.89 reportado en la evaluación inicial a 21.63 en
la evaluación en el primer año posterior a la
intervención para disminuir a 20.81 en un segundo
año evaluado, coincidiendo que durante 1 año de
intervención aumenta el IMC por la intervención
mediante el método de conteo de carbohidratos ya
que facilita el conteo de carbohidratos adecuado más
las dosis de insulina adecuadas promoviendo la
ganancia de peso. En cuanto a la HbA1c en el mismo
grupo disminuyo de 8.10 en el último año, 7.58 en el
primer año y 7.87 en el segundo año, después de la
intervención nutricional, podemos observar como
con la intervención nutricional del método de conteo
de carbohidratos tanto en nuestra investigación como
en otras el control metabólico mejora (Gökşen,
Altınok, Özen, Demir, y Darcan, 2014).
Los resultados reportados de niveles de glucosa al
despertar clasificados como dentro del rango o
normal (80-130 mg/dl), arrojan que el porcentaje de
adolescentes tenían rangos normales de glucosa en
ayuno pasaron de un 33.3% a un 45.83% y el
porcentaje que tenía glucosas fuera del rango
disminuyo de un 66.67% a un 54.17% del 2016 al
2017 respectivamente, Villarreal et al., 2015, reporto
que el 33.8% tenía buen control respecto a la glucosa

Artículo Original

en ayuno (108.38±24.68) y un 66.2% mal control
(220.87±85.87), coincidiendo con los porcentajes de
adolescentes encontrados en glucosas fuera del
rango.
En cuanto al conocimiento del método de conteo de
carbohidratos, la media de conocimiento y
desconocimiento de contenido de carbohidratos en
los alimentos evaluados fue igual para el 2016 vs el
2017, sin embargo, se obtuvo que los adolescentes
mejoraron el conocimiento en ciertos alimentos y
redujeron el conocimiento en algunos otros. En
cuanto a los principales alimentos donde los
adolescentes subestiman o sobreestiman la cantidad
o contenido de carbohidratos en la investigación
reportaron que los principales errores se cometieron
en los guisantes/chícharos, en ambos años, alcachofa
donde aumento el desconocimiento, aceite
disminuyo el porcentaje de error pero se mantuvo en
los alimentos con porcentajes de error más altos de
los alimentos evaluados, así como la almendra;
Spiegel et al., 2012 reportó que los alimentos con
mayor error de sobreestimación fueron leche, jarabe,
jugo de naranja, crema de cacahuates, zanahorias,
brócoli, así como los alimentos que subestimaron
fueron el cereal, plátano, papas frita y refresco
regular, coincidiendo con la población americana en
que
los
adolescentes
mexicanos
tienen
subestimación en algunos productos como la leche
donde aumentó el porcentaje de personas con
desconocimiento de que este producto contenía
carbohidratos pasando de 8.33% a un 12.5%,
situación similar en la naranja pasando de un 4.17%
a un 8.33% por lo que los adolescentes tienden a
subestimar la cantidad de carbohidratos contenido en
estos alimentos, mientras que en esta investigación
se difiere con la población Americana por la
subestimación de contenido de carbohidratos y por
ende subestimación de los alimentos como la papa
donde mejoro el conocimiento del 2016 al 2017
pasando de un 91.67% a un 95.83% respectivamente,
mientras que el plátano mantuvo su 100% de
conocimiento en ambos años.
Al realizar la comparación del conocimiento del
conteo de carbohidratos con la glucosa al despertar,
el estado nutricional y la HbA1c se observó que la
media de conocimiento fue más alta para los niveles
de glucosa adecuados (76.26), también fue más alta
para el estado nutricional “Normal” obteniendo una
media de (83) y la HbA1c la media de conocimiento

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

18

�Conteo de carbohidratos, diabetes tipo 1, adolescentes.

fue más alta en HbA1c de 8 a 8.9% concluyendo que
existe mejor control metabólico cuando existe mayor
conocimiento de conteo de carbohidratos
coincidiendo con las investigaciones de Marigliano
et al., 2013 donde mostro reducción de la HbA1c
después de la intervención con el método de conteo
de carbohidratos y la investigación de Gökşen et al.,
2014 donde el IMC y la HbA1c redujo durante el
primer año posterior a la intervención con el método
de conteo de carbohidratos.
De acuerdo a los resultados cualitativos los
adolescentes desconocen con exactitud cuál es la
técnica de conteo de carbohidratos, no conocen el
método de conteo de carbohidratos en las preguntas
abiertas, pero contestaron correctamente en las
preguntas de opción múltiple, aunque la mayoría de
los adolescentes tiene un promedio de diagnóstico de
5.5±3.2 años que sugiere mayor conocimiento, la
mayoría de los adolescentes utilizan el método sin
embargo no tienen el conocimiento de la herramienta
que están utilizando.
Conclusiones
Al mejorar el conocimiento del método de conteo de
carbohidratos existe mayor control en las insulina a
inyectarse por lo que incrementa el IMC, se reducen
los niveles de HbA1c y las glucosas en ayuno por el
adecuado control de las unidades a aplicar
dependiendo del contenido de carbohidratos de los
alimentos, aunque la media no cambió entre un año a
otro en base al conocimiento general del contenido
de carbohidratos de los alimentos se observó que los
adolescentes siguen confundiendo los alimentos
mejorando en el conocimiento de algunos en el 2016
y disminuyendo el conocimiento de otros para el
2017.
Concluyendo que se cumplieron los objetivos
satisfactoriamente.
• Se evaluó y comparo el conocimiento del
método de conteo de carbohidratos en
adolescentes en el “Campo Amigo 2016 y 2017”
de la Asociación Mexicana de Diabetes en
Nuevo León A.C.
• Se determinó que los adolescentes si utilizaron
el método de conteo de carbohidratos después de
la orientación durante el “Campo Amigo 2016”
sin embargo algunos adolescentes mejoraron en
el conocimiento y la práctica, pero desconocen
el método que están utilizando.

Artículo Original

•

•
•

El estado nutricio evaluado mediante el IMC no
mostro cambios significativos, en ambos sexos
aumento el peso durante el año 2016 y 2017, sin
embargo, al no observar aumento significativo
del IMC se concluye que fue debido al aumento
de la talla.
La media de conocimiento de conteo de
carbohidratos fue más alta en los adolescentes
con niveles dentro del rango de HbA1c.
Los adolescentes reportaron que las razones por
la que no usaron el método de CC fue porque es
complicado, algunos reportaron que si lo
utilizaron y otros mencionaron que no lo
utilizaron, pero en la evaluación practica
contestaron correctamente, relacionándose a
que, si utilizan el método, pero desconocen que
herramienta están utilizando.

Agradecimientos
A la Asociación Mexicana de Diabetes en Nuevo
León, A.C., equipo del “Campo Amigo”, Dr.
Fernando Javier Lavalle, a la Dra. Leticia María
Hernández Arizpe, Dr. Gustavo Israel Martínez por
su apoyo en esta investigación.
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Revista Salud Pública y Nutrición

ESTADO NUTRICIONAL, PRÁCTICAS Y PERCEPCIONES SOBRE ALIMENTACIÓN Y
ACTIVIDAD FÍSICA EN FAMILIAS DE COMUNIDADES SUBURBANAS DE SAN LUIS
POTOSÍ, MÉXICO.
NUTRITIONAL CONDITION, PRACTICES AND PERCEPTIONS ON FOOD AND PHYSICAL ACTIVITY IN
FAMILIES OF SUBURBAN COMMUNITIES OF SAN LUIS POTOSÍ, MEXICO.
González-Mares Mariana Odemaris*, Aradillas-García Celia*, Márquez-Mireles Leonardo Ernesto*,
Berumen-Rodríguez Alejandra Abigail*, Vargas-Morales Juan Manuel*, Portales-Pérez Diana Patricia*,
Cubillas-Tejeda Ana Cristina*.
*Universidad Autónoma de San Luis Potosí, México.
Citation: González-Mares M.O., Aradillas-García C., Márquez-Mireles L.E.,
Berumen-Rodríguez A.A., Vargas-Morales J.M., Portales-Pérez D.P., CubillasTejeda A.C. (2019) Estado nutricional, prácticas y percepciones sobre
alimentación y actividad física en familias de comunidades suburbanas de San
Luis Potosí, México. Revista Salud Pública y Nutrición, 18 (3), 21-37.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2019 González-Mares M.O. et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn18.3-3
Recibido: 29 de mayo 2019;
Aceptado: 17 de septiembre 2019
Email: acris@uaslp.mx

�Transición nutricional, conducta alimentaria, ejercicio,
urbanización.

Artículo Original

ESTADO NUTRICIONAL, PRÁCTICAS Y PERCEPCIONES SOBRE ALIMENTACIÓN Y ACTIVIDAD
FÍSICA EN FAMILIAS DE COMUNIDADES SUBURBANAS DE SAN LUIS POTOSÍ, MÉXICO.
González-Mares Mariana Odemaris*, Aradillas-García Celia*, Márquez-Mireles Leonardo Ernesto*, BerumenRodríguez Alejandra Abigail*, Vargas-Morales Juan Manuel*, Portales-Pérez Diana Patricia*, Cubillas-Tejeda
Ana Cristina*.
*Universidad Autónoma de San Luis Potosí, México.

RESUMEN
Introducción. Las zonas de pobreza suburbana son importantes en salud pública por sus implicaciones epidemiológicas, que
abarcan riesgos por asentamientos no saludables y la adopción del estilo de vida urbano, características propicias para la doble
carga de la malnutrición. Objetivo: Estudiar la transición nutricional en familias de comunidades suburbanas de San Luis
Potosí, México, a partir de indicadores nutricionales y del análisis de percepciones y prácticas de alimentación y actividad
física. Material y Método: Los datos provienen de una evaluación antropométrica y clínica realizada a 29 familias de Real
Peñasco y Milpillas, de cuestionarios y entrevistas aplicadas a adultos, y de la técnica del dibujo en niños. Resultados: Las
familias presentan rezago social, y su principal problema nutricional es el sobrepeso y la obesidad; la calidad de la alimentación
y el sedentarismo fueron factores de riesgo. Entre los participantes existe conocimiento sobre alimentación saludable y no
saludable, sin embargo, el consumo de refresco es alto y el de verduras es problemático, además, las oportunidades para
realizar ejercicio son escasas. Conclusiones: Es necesario implementar estrategias de intervención basadas en evidencia; la
experiencia del presente estudio, aporta bases para replantear futuros programas sociales y de salud en estas comunidades,
acorde a su contexto.
Palabras Clave: Transición nutricional, conducta alimentaria, ejercicio, urbanización.

ABSTRACT
Introduction: Suburban poverty zones are important in public health because of their epidemiological implications, which
include risks from unhealthy settlements and the adoption of urban lifestyles, characteristics conducive to the double burden
of malnutrition. Objective: Study the nutritional transition in families from suburban communities of San Luis Potosí, México,
based on nutritional indicators and the analysis of perceptions and practices of food and physical activity. Material and
method: Data come from an anthropometric and clinical evaluation of 29 families from Real Peñasco and Milpillas, from
questionnaires and interviews applied to adults, and from the technique of drawing in children. Results: Families present
social backwardness, and their main nutritional problem is overweight and obesity; the quality of eating and sedentary lifestyle
were risk factors. Among the participants there is knowledge about healthy and unhealthy eating, however, soda consumption
is high and vegetable consumption is problematic, besides, the opportunities to exercise are scarce. Conclusions: It is
necessary to implement intervention strategies based on evidence; the experience of this study provides the basis for
rethinking future social and health programs in these communities, according to their context
Key words: Nutritional transition, feeding behavior; exercise; urbanization.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

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�Transición nutricional, conducta alimentaria, ejercicio,
urbanización.

Introducción
En las ciudades de América Latina, la
suburbanización se presenta como un territorio con
elementos urbanos y rurales entrelazados. En estos
espacios confluyen viviendas urbanas, centros
industriales y comerciales, infraestructura vial, y
actividades agrícolas y ganaderas (Valencia y López,
2014). Los espacios suburbanos se han caracterizado
por albergar zonas de pobreza, donde población de
bajo nivel socioeconómico soluciona su problema de
vivienda en terrenos de bajo costo que conllevan
problemáticas de acceso, carencia de servicios y
riesgo ambiental (Aguilar y López, 2016). Las zonas
de pobreza urbana son importantes en salud pública
por sus implicaciones epidemiológicas; en estos
escenarios convergen múltiples riesgos, entre éstos,
el riesgo de enfermedades infecciosas, peligros
psicosociales, contaminación ambiental, accidentes
de tráfico y enfermedades no transmisibles (ENT),
debido a asentamientos no saludables y la adopción
del estilo de vida urbano. Estos contextos son
propicios para la doble carga de la malnutrición, es
decir, prevalece la desnutrición y aumenta la
obesidad (Campbell y Campbell, 2007; Jiménez,
Torres y Salcedo, 2016;).
En los países de América Latina y el Caribe (ALC)
se identifican lazos entre la pobreza y el estado
nutricional. Las prevalencias de baja talla para la
edad y anemia han sido mayores en la población de
menor nivel socioeconómico; la relación del ingreso
con el exceso de peso no ha sido tan lineal, y en esta
asociación se involucra el desarrollo económico de
los países y el momento de la transición nutricional.
La tendencia hacia el sobrepeso en los sectores
menos favorecidos económicamente, se ha vinculado
con mayor disponibilidad y acceso a alimentos de
alto contenido calórico y escaso valor nutricional
(FAO, OPS, WFP y UNICEF, 2018).
La transición nutricional se caracteriza por el
incremento en la oferta de alimentos procesados con
alto contenido de azúcar, grasas y sal, y un menor
consumo de alimentos tradicionales; dicho patrón se
ha documentado en las encuestas de alimentos de los
países de ALC, donde se ha perdido la alimentación
tradicional, basada en cereales y leguminosas,
complementada con hierbas y hortalizas de cada
lugar (FAO et al., 2018; Shamah, Cuevas, Mayorga
y Valenzuela, 2014). La liberación del comercio que
permitió la introducción de alimentos procesados no

Artículo Original

saludables al mercado alimentario, aunado a la
reducción del apoyo a la producción y comercio
local, ha favorecido que los hogares pobres
adquieran dichos alimentos por un bajo costo.
Asimismo, la transición nutricional se ha relacionado
con la migración a zonas urbanas, sin embargo, este
proceso de aculturación está mediado por la
ocupación, los ingresos y las creencias de los
migrantes (Ezzahra, Magaña, Macías, Aguilera y
Bracamontes, 2016). Un menor gasto energético es
parte también de la transición nutricional,
particularmente en el medio urbano. En algunos
barrios de ALC, los más jóvenes salen a las calles a
jugar futbol u otro deporte, no obstante, hay
asentamientos donde la inseguridad y la falta de
espacios para que los niños jueguen limita las
actividades extraescolares al interior de las casas,
favoreciendo el tiempo frente al televisor (Fraser,
2005).
En el caso de México, diferentes datos apoyan la
evidencia de la transición nutricional. A nivel
nacional, la prevalencia de sobrepeso y obesidad es
una problemática prioritaria; en el 2016, una tercera
parte de los menores entre 5 y 11 años de edad y más
de una tercera parte de los adolescentes presentó
sobrepeso y obesidad; entre los adultos, 7 de cada 10
tuvieron sobrepeso y la mitad de este grupo obesidad
(Shamah-Levy et al., 2017). Esto sucede en un
contexto donde prevalece aún la desnutrición crónica
en menores de cinco años (13.6%) (RiveraDommarco, Cuevas-Nasu, González-de Cosío,
Shamah-Levy y García-Feregrino, 2013) y en el que
se ha documentado una prevalencia de 8.4% de doble
carga de malnutrición en el hogar (niño con baja talla
para la edad y madre con sobrepeso u obesidad)
(Rivera, Pedraza, Martorell y Gil, 2014). En el 2012,
la alimentación registró una elevada proporción de
población con alta ingesta de azúcares añadidos (5885%), grasas saturadas (54-92%), e ingesta
insuficiente de fibra (65-87%) y otros
micronutrientes (Rivera et al., 2016). Además, la
prevalencia de inactividad física en adultos (20-69
años) ascendió a 16.5%, porcentaje que aumentó
significativamente respecto al 2006; los datos de
sedentarismo en niños y adolescentes indicaron que
un 67% pasó más de dos horas diarias frente a una
pantalla (Medina, Barquera y Janssen, 2012).
En la literatura existen diversos estudios que
describen la problemática de la malnutrición y su

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

22

�Transición nutricional, conducta alimentaria, ejercicio,
urbanización.

relación con diferentes factores como la dieta, las
preferencias y percepciones sobre alimentación, y la
actividad física, particularmente en población
infantil y mujeres en edad reproductiva (Arellano,
Álvarez, Eroza, Huicochea y Tuñón, 2019; Chávez et
al., 2018; Lozada-Tequeanes, Campero-Cuenca,
Hernández, Rubalcava-Peñafiel y Neufeld, 2015;
Muñoz-Daw, Muñoz-Duarte, De La Torre-Díaz,
Hinojos-Seáñez, Pardo-Rentería, 2016; Pérez, 2006;
Pérez y Romero, 2018; Sánchez-García, ReyesMorales y González-Unzaga, 2014; VegaRodríguez, Álvarez-Aguirre, Bañuelos-Barrera,
Reyes-Rocha y Castañón-Hernández, 2015). A nivel
familiar, existen investigaciones que documentan la
transición nutricional a partir de las características de
la alimentación y la prevalencia de enfermedades
crónicas en población urbana marginada (Del ÁngelPérez y Villagómez-Cortés, 2014), así como de las
percepciones sobre la transición alimentaria (Ayuso
y Castillo, 2017). Sin embargo, el estudio de la
transición nutricional en familias vulnerables, que
integre el componente alimentario y de actividad
física, es un área que aún necesita explorarse y que
representa una oportunidad para entender mejor la
problemática, ya que en el núcleo familiar se
establecen la cultura alimentaria y los estilos de vida
(Macias, Gordillo y Camacho, 2012). Por lo anterior,
el objetivo de esta investigación fue estudiar la
transición nutricional en un grupo de familias que
habitan en dos comunidades suburbanas de San Luis
Potosí, a partir de indicadores nutricionales y del
análisis de percepciones y prácticas de alimentación
y actividad física. Comprender los resultados
nutricionales desde la experiencia de las personas, es
una herramienta útil para diseñar programas de salud
contextualizados.
Material y Método
El tipo de investigación fue mixta, se utilizaron
metodologías cuantitativas y cualitativas con
igualdad de estatus, de forma concurrente, secuencial
e independiente. Los resultados obtenidos se
triangularon para tener una comprensión integral de
los conocimientos, percepciones y riesgos
nutricionales de los participantes (Kaur, 2016;
Schoonenboom y Burke, 2017). La recopilación de
información se llevó a cabo desde noviembre de
2015 hasta septiembre de 2016.

Artículo Original

Población de estudio
Se seleccionaron por conveniencia dos comunidades
con alto nivel de marginación, la comunidad de Real
Peñasco y la comunidad Milpillas, localizadas en la
periferia urbana del municipio de San Luis Potosí,
SLP, México, el cual cuenta con una población de
824 229 habitantes (Instituto Nacional de Estadística
y Geografía [INEGI], 2015) y tiene un grado de
marginación bajo (Consejo Nacional de Población
[CONAPO], 2016). Real Peñasco es una de las Áreas
Geográficas Básicas (AGEBs) del municipio de San
Luis Potosí, tiene una población de 224 habitantes
(CONAPO, 2010a) y es conocida por formar parte de
una zona ladrillera. En esta comunidad se han
construido fraccionamientos en las últimas dos
décadas, entre calles sin pavimentar y
entremezclados con espacios baldíos y algunas zonas
de siembra. Separada por una avenida, al norte de
Real Peñasco se encuentra Milpillas, localidad de 1
546 habitantes (CONAPO, 2010b) que alberga al
tiradero municipal. A pesar de la conexión con la
ciudad, la apreciación del paisaje remite a un entorno
rural, con caminos sin pavimentar, viviendas a medio
construir y rodeadas de extensiones de tierra, algunas
con huertos o animales, o bien con basura recolectada
del tiradero. Investigaciones previas realizadas en
estas comunidades, describen el estado de
vulnerabilidad social y ambiental que enfrenta la
población (Domínguez-Cortinas, Cifuentes, Rico y
Díaz-Barriga, 2012; Domínguez-Cortinas, DíazBarriga, Martínez-Salinas, Cossío y PérezMaldonado, 2013).
La unidad de análisis fueron familias de Real
Peñasco y Milpillas, las cuales se contactaron a
través de un centro de educación básica de cada sitio.
Los criterios de inclusión fueron: a) tener un niño
inscrito entre primero y cuarto año de primaria, para
dar seguimiento a las familias en el entorno escolar
durante dos años, y b) la participación del niño y al
menos uno de sus padres o tutores en el estudio. El
criterio de exclusión fue la condición de embarazo,
por la alteración de parámetros antropométricos y
clínicos. Por cuestiones de recursos económicos para
realizar los análisis clínicos, solo se invitó
aleatoriamente a la mitad de las familias de primero
a cuarto grado. Empero, la tasa de respuesta fue
menor a la esperada, de tal forma que en Milpillas se
conformó una muestra de participación voluntaria de
15 familias (26.8%) de las 56 familias invitadas);
mientras que en Real Peñasco fue de 14 familias

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

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�Transición nutricional, conducta alimentaria, ejercicio,
urbanización.

(36.8%) de las 38 familias invitadas). En total,
participaron 102 individuos de 29 familias,
integradas por uno o más hijos de diferentes edades,
madres o ambos padres y en algunos casos por los
abuelos.
Consideraciones éticas
El estudio fue aprobado por el comité de ética en
investigación en salud del estado de San Luis Potosí
(SLP/006-2015) y cumplió con los principios de la
declaración de Helsinki (Asociación Médica
Mundial [AMM], 2013). La participación fue
voluntaria; los participantes firmaron una carta de
consentimiento informado, en el caso de los menores
de 18 años este consentimiento fue firmado por un
padre o tutor, con el asentimiento del menor. Los
resultados de los estudios realizados se entregaron de
forma confidencial y anónima; aquellos participantes
que resultaron en riesgo clínico fueron referidos a un
médico.
Evaluación nutricional
Se obtuvieron medidas de altura y peso de todos los
participantes de acuerdo a protocolos establecidos
(Shamah-Levy, Villalpando-Hernández y RiveraDommarco, 2006). El peso se midió con una báscula
electrónica (TANITA UM-081); la altura y la
circunferencia de cintura se midieron con un
estadiómetro portátil (Seca 213, 205 cm) y una cinta
métrica metálica (Lufkin, 200 cm), respectivamente.
En los menores de 20 años el puntaje Z del Índice de
Masa Corporal (IMC) y del indicador talla para la
edad, fueron obtenidos mediante el procesamiento de
los datos en el programa ANTHRO PLUS®; se
utilizaron los puntos de corte de la Organización
Mundial de la Salud (OMS) para identificar
sobrepeso, obesidad y baja talla para la edad (De
Onis, 2015; World Health Organization [WHO],
2018). El IMC en los mayores de 20 años se calculó
como el peso en kilogramos dividido por el cuadrado
de la altura en metros; el punto de corte fue ≥ 25
Kg/m2 para sobrepeso y ≥ 30 Kg/m2 para obesidad
(WHO, 2006). En los menores de 18 años se
consideró obesidad abdominal en el percentil ≥90
(Fernandez, Redden, Pietrobelli y Allison, 2004), y
en los adultos a partir de valores de circunferencia
≥90 cm en hombres y ≥80 cm en mujeres (Alberti et
al., 2009). Para identificar anemia, se determinaron
niveles de hemoglobina en sangre. Se tomaron 5 ml
de sangre por punción venosa con tubos Vacutainer
con EDTA y se realizó la biometría hemática con el

Artículo Original

analizador de hematología Cell-Dyn. Los puntos de
corte de hemoglobina de la OMS fueron la referencia
para identificar participantes con anemia (OMS,
2011).
Como análisis complementario a la evaluación
nutricional, se incluyó la determinación de glucosa,
triglicéridos, colesterol total, colesterol HDL y LDL,
por su relación con la dieta y la actividad física. Se
pidió a los participantes un ayuno de 12 horas y se
tomaron 10 mL de sangre por punción venosa con
tubos Vacutainer® que se almacenaron a 4°C hasta
su análisis. El punto de corte para glucosa fue 100
mg/dL (American Diabetes Association [ADA],
2015) y para dislipidemias se utilizó el criterio del
National Cholesterol Education Program (NCEP)
(National Heart, Lung, and Blood Institutes [NHBI],
2001) y valores de referencia para niños y
adolescentes (Sociedad Argentina de Pediatría,
2015). La biometría hemática y la bioquímica clínica
no se realizaron en todos los participantes por
inconvenientes para obtener la muestra sanguínea,
principalmente de algunos menores.

Evaluación de nivel socioeconómico y seguridad
alimentaria
Para estimar el nivel socioeconómico familiar se
aplicó el instrumento de la Asociación Mexicana de
Agencias de Inteligencia de Mercado y Opinión 8*7
(AMAI, 2018). Las experiencias de inseguridad
alimentaria se evaluaron a través de la versión
mexicana de la Escala Latinoamericana y Caribeña
de Seguridad Alimentaria (ELCSA) (Carmona,
Paredes y Pérez, 2017; Gutiérrez et al., 2012;
Organización de las Naciones Unidas para la
Alimentación y la Agricultura [FAO], 2012). Estos
dos instrumentos se integraron en un cuestionario
aplicado a todas las familias, que además incluyó
preguntas sobre ingresos económicos familiares para
estimar si se alcanza la línea de pobreza extrema
(valor de la canasta alimentaria por persona al mes)
(Consejo Nacional de Evaluación de la Política de
Desarrollo Social [CONEVAL], 2019). En el
cuestionario se integró también una pregunta sobre
apoyo de programas sociales.
Evaluación de la calidad de la alimentación y
actividad física
La actividad física en adultos se evaluó con el
Cuestionario Mundial sobre Actividad Física

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

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�Transición nutricional, conducta alimentaria, ejercicio,
urbanización.

(GPAQ) de la OMS (WHO, 2019), y en menores de
20 años se incluyeron preguntas sobre el tiempo
sedentario frente a un monitor (televisión, celular,
videojuegos). La calidad de la dieta en todos los
participantes se evaluó con el Índice de Alimentación
Saludable
(IASE)
(Muñoz-Cano,
CórdovaHernández y Del Valle-Leveaga, 2015; Norte y
Ortiz, 2011), con una adaptación de las variables
evaluadas a los alimentos de la población mexicana.
De acuerdo a la puntuación obtenida en las variables
del índice, la calidad del patrón del consumo
alimentario se calificó como Saludable (&gt;80 puntos),
Necesita cambios (80-50 puntos) y Poco saludable
(&lt;50 puntos). La frecuencia de consumo de
alimentos en adultos se obtuvo a partir de una
adaptación del IASE y del cuestionario de frecuencia
de alimentos de la ENSANUT (Instituto Nacional de
Salud Pública [INSP], 2012).
Análisis de percepciones sobre alimentación y
actividad física
Se utilizaron diferentes herramientas para recolectar
información en dos grupos de estudio: a) grupo de
adultos integrado por madres y padres de familia, y
b) población infantil en edad escolar (5 a 11 años de
edad). Para los adultos se diseñó un cuestionario de
percepción sobre alimentación y ejercicio y se aplicó
a 35 personas (Real Peñasco n=16, Milpillas n=19).
El cuestionario incluyó las siguientes preguntas
abiertas: ¿Qué alimentos hacen bien a mi salud?,
¿Qué alimentos hacen mal a mi salud?, ¿Qué
beneficios obtengo del ejercicio? y ¿Qué dificultades
tengo para realizar ejercicio? Con la población
infantil se utilizó la técnica del dibujo, la cual ha sido
aplicada por nuestro grupo en distintos escenarios
(Börner, Torrico-Albino, Nieto-Caraveo y CubillasTejeda, 2015; Börner, Torrico-Albino, NietoCaraveo y Cubillas-Tejeda, 2017; Cubillas-Tejeda,
León-Gómez, Torrico-Albino y Nieto-Caraveo,
2018; Torres-Nerio, Domínguez-Cortinas, Van’tHooft, Díaz-Barriga y Cubillas-Tejeda, 2010). El
análisis se realizó en un grupo de 32 niños (Real
Peñasco n=14, Milpillas n=18). A cada niño se le
proporcionó el material necesario para dibujar y una
hoja con dos indicaciones: Dibuja actividades que
son buenas para tu salud y Dibuja actividades que son
malas para tu salud. Los niños tuvieron una hora para
realizar la actividad, además, se les indicó que no era
un examen, por lo que no había respuestas correctas
o incorrectas, que no era un concurso de dibujo y que
la actividad era individual.

Artículo Original

Las respuestas del cuestionario y los elementos
dibujados fueron sometidos a análisis de contenido
(Silverman, 2016; Taylor, Bogdan y DeVault, 2015);
por lo que se establecieron inductivamente categorías
temáticas excluyentes a partir de las respuestas dadas
para cada pregunta del cuestionario, y para los
elementos dibujados en cada indicación.
Posteriormente se clasificaron las respuestas y los
elementos dibujados y se contabilizaron las
frecuencias en cada categoría establecida. El análisis
de frecuencia se llevó a cabo por individuo sin tener
en cuenta el número total de respuestas o elementos
dibujados por participante en cada categoría. El
análisis de contenido se realizó por dos
investigadores independientes, en los casos en los
que hubo diferencia, las categorías se ajustaron.
Además, se realizaron entrevistas semiestructuradas
a cuatro madres y un padre de familia por comunidad
(n=10). Al respecto, cinco padres de familia
declinaron la invitación a ser entrevistados,
argumentando cuestiones de tiempo. El guion de las
entrevistas incluyó apartados sobre percepciones y
prácticas familiares en torno al consumo de
alimentos saludables y no saludables, transición
alimentaria, actividad física y convivencia. Las
entrevistas fueron grabadas con el consentimiento de
los participantes y se transcribieron para procesarse
y analizarse con el programa ATLAS.ti Scientific
Software Visual Qualitative Data Analysis Version
7.0®. El análisis se basó en la teoría fundamentada y
consistió en la codificación, categorización,
establecimiento de temas, categorías centrales y
relaciones entre categorías (Cho y Lee, 2014).
Identificación y recorrido de expendios de alimentos
Se conformó un grupo de reflexión en cada
comunidad con madres de familia (Real Peñasco
n=7, Milpillas n=8), para obtener información sobre
los establecimientos donde compran los alimentos.
Posteriormente, en compañía de una mamá de cada
comunidad, se realizó un recorrido por los
establecimientos enlistados en el grupo de reflexión,
para observar los productos que se ofrecen en estos
lugares.
Análisis estadístico
Para contrastar los resultados socioeconómicos y
nutricionales por comunidad, y las variables
categóricas de los cuestionarios estandarizados, de
los cuestionarios de percepción y de los dibujos, se

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

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�Transición nutricional, conducta alimentaria, ejercicio,
urbanización.

Artículo Original

aplicó la prueba χ2 o la prueba exacta de Fisher,
según correspondió, y se estableció un nivel de
significancia de p≤0.05. El cálculo del percentil ≤25
y el percentil ≥75, se utilizó para analizar el
cuestionario de frecuencia de consumo de alimentos.
Se calculó la razón de momios (OR) para explorar
factores de riesgo para las variables nutricionales y
clínicas con un intervalo de confianza del 95%. Los
datos se analizaron con el software Statistica 10
(StatSoft.Inc) y JMP® 9.0.2.

porcentaje de familias que presentó al menos un caso
de riesgo por alteración de cada parámetro
bioquímico fue, 51.7% (n=15) en glucosa y en
colesterol-LDL, 62.1% (n=18) en triglicéridos y en
colesterol alto, y 58.6% (n=17) en colesterol-HDL
bajo.

Resultados
Características socioeconómicas y nutricionales de
los participantes
El rango de edad de los participantes fue entre 3 y 56
años, el 55.9% (n=57) menores de 15 años y el 44.1%
(n=45) adultos de 23 años y mayores; el 52.9%
(n=54) de sexo femenino y el 47.1% (n=48) de sexo
masculino. El 68.9% (n=20) del total de madres de
familia refirieron ser amas de casa, y el resto
combinan esta labor con empleos como aseo de
casas, comercio, recolección de basura y trabajo en
ladrilleras. Entre los padres de familia participantes,
el 31.2% (n=5) es jornalero, 18.7% (n=3) pepenador,
12.5% (n=2) albañil, 12.5% (n=2) comerciante, 6.2%
(n=1) ladrillero, 6.2% (n=1) vidriero, 6.2% (n=1)
despachador y 6.2% (n=1) chofer. Los resultados
mostraron que la mayoría de las familias se encuentra
en una condición socioeconómica vulnerable, puesto
que el 65.0% (n=19) se clasifica en los dos niveles
más bajos de AMAI, el 89.7% (n=26) no alcanzan la
línea de pobreza extrema y el 71.4% (n=20)
experimenta una percepción de inseguridad
alimentaria. En Milpillas el acceso a agua entubada y
drenaje es menor que en Real Peñasco, en cambio el
apoyo de programas sociales es mayor (Tabla 1).

Acceso a agua entubada*

100 (14)

53.3 (8)

S obrepeso y obesidad

Acceso a sanitario

85.7 (12)

53.3 (8)

Población total

43.5 (20/46)

44.6 (25/56)

Acceso a drenaje*

85.7 (12)

40.0 (6)

Por familia**

92.8 (13/14)

93.3 (14/15)

Población total

47.8 (22/46)

42.9 (24/56)

92.8 (13/14)

100 (15/15)

M enores de 15 años

4.0 (1/25)

12.5 (4/32)

Por familia**

7.14 (1/14)

20.0 (3/15)

Tabla 1. Características socioeconómicas, nutricionales y clínicas de la población participante de Real Peñasco y
Milpillas, San Luis Potosí, SLP, México, 2015

Herramienta: Cuestionarios

La principal problemática nutricional identificada en
los participantes de las dos comunidades fue el
sobrepeso y la obesidad (Tabla 1); en el total de las
familias, el 93.1% (n=27) tiene al menos un miembro
con sobrepeso u obesidad, y el 96.6% (n=28) tiene al
menos un miembro con obesidad abdominal. La baja
talla para la edad se presentó en menos familias, al
respecto, en Milpillas se encontraron dos casos de
doble carga nutricional en el hogar, y en Real
Peñasco, se encontró un caso de doble carga
individual (mujer con anemia y sobrepeso). Entre
comunidades no se encontraron diferencias
significativas en los casos de riesgo por alteración de
los parámetros bioquímicos evaluados (Tabla 1). El

Real Peñasco % (n) Milpillas % (n)
Familias=14
Familias=15

Nivel socioeconómico (AMAI)

Evaluación nutricional

Real Peñasco Milpillas
% (n/No)
% (n/No)

Obesidad abdominal

A/B, C+

0

C/C-/D+

50.0 (7)

20.0 (3)

Por familia**

D/ E

50.0 (7)

80.0 (12)

Baja talla para la edad

0

Línea de bienestar mínimo
Alcanzan la línea

14.3 (2)

6.7 (1)

No alcanzan la línea

85.7 (12)

93.3 (14)

Percepción de seguridad
alimentaria (ELCS A)

Anemia
Población total

2.5 (1/40)

2.2 (1/46)

Seguridad alimentaria

42.9 (6)

13.3 (2)

Riesgo glucosa altaa

Inseguridad alimentaria

50.0 (7)

86.7 (13)

Prediabetes población total

20.0 (8/40)

21.7 (10/46)

Sin dato

Prediabetes por familia**

7.14 (1)

0

50.0 (7/14)

40.0 (6/15)

Diabetes población total

2.5 (1/40)

4.35 (2/46)

Con apoyo

21.4 (3)

66.7 (10)

Diabetes por familia**

7.14 (1/14)

13.3 (2/15)

Sin apoyo

78.6 (11)

33.3 (5)

Riesgo triglicéridos altos b
Población total

42.5 (17/40)

30.4 (14/46)

Por familia**

Apoyo de programas sociales*

78.6 (11/14)

46.7 (7/15)

Población total

25.0 (10/40)

32.6 (15/46)

Por familia**

Riesgo colesterol total altoc
57.1 (8/14)

66.7 (10/15)

Población total

17.5 (7/40)

21.7 (10/46)

Por familia**

42.9 (6/14)

60.0 (9/15)

Población total

27.5 (11/40)

39.1 (18/46)

Por familia**

42.9 (6/14)

73.3 (11/15)

Riesgo colesterol-LDL altod

Riesgo colesterol-HDL bajoe

Fuente: Elaboración propia.
* Valor de p&lt;0.05 obtenido por χ2 o prueba exacta de Fisher.
**Familias con un miembro en riesgo.
Líneas de corte parámetros bioquímicos:
a

Prediabetes 100 a &lt;126 mg/dL; diabetes ≥ 126 mg/dL

b

Riesgo triglicéridos 0-9 años ≥ 75 mg/dL; riesgo triglicéridos 10-19 años ≥ 90 mg/dL; riesgo triglicéridos adultos ≥ 150 mg/dL

c

Riesgo colesterol total niños y adolescentes ≥ 170 mg/dL; riesgo colesterol total adultos ≥ 200 mg/dL

d

Riesgo colesterol-LDL niños y adolescentes ≥ 110 mg/dL; riesgo colesterol-LDL adultos ≥ 130 mg/dL

e

Riesgo colesterol-HDL ≤ 40 mg/dL

Prácticas de alimentación y actividad física
Ningún participante se clasificó en el nivel
Alimentación saludable del IASE. El 75.5% (n=77)
de los participantes se ubicó en la categoría
intermedia (Necesita mejorar), que implica que aún
se necesitan hacer cambios en la alimentación. El
resto de los participantes (24.5%, n=25) se clasificó
en la categoría más baja (Poco saludable). Se indagó
sobre el cumplimiento de la recomendación semanal
de consumo de algunos ítems del IASE: verduras y
frutas (diario); azúcares y bebidas azucaradas (nunca
o casi nunca). Se encontraron diferencias
significativas por grupo de edad en el no
cumplimiento del consumo de verduras y frutas. El
no cumplimiento del consumo de verduras fue mayor
en los participantes menores de 15 años, mientras que
el no cumplimiento del consumo de frutas fue mayor
en los adultos (Figura 1).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

26

�Transición nutricional, conducta alimentaria, ejercicio,
urbanización.

Respecto al grupo de azúcares, el 64.7% (n=66) de la
población total los consumió diariamente, y 13.7%
(n=14), tres o más veces por semana. En cuanto a las
bebidas azucaradas, 38.2% (n=39) los consumió
diariamente, y 35.3% (n=36), tres o más veces por
semana. Los alimentos de mayor y menor consumo,
obtenidos de la lista de frecuencia de alimentos
aplicada a adultos, son similares entre comunidades
(Tabla 2). Existen algunas excepciones, por ejemplo,
en los alimentos de origen animal (AOA), en Real
Peñasco se encuentra la carne roja, mientras que en
Milpillas aparece el atún.

Artículo Original

Los resultados de actividad física de 45 adultos de
Real Peñasco y Milpillas, indicaron que el 28.9%
(n=13) realiza alguna actividad física en su tiempo
libre, y el 75.6% (n=34) cumplió la recomendación
semanal de actividad moderada (Academia Nacional
de Medicina, 2015; WHO, 2010). Se obtuvo
información de actividad física y sedentarismo de 43
participantes menores de 15 años. El 30.2% (n=13)
de los menores realiza alguna actividad física en su
tiempo libre, mientras que el 27.9% (n=12) pasa más
de dos horas frente a una pantalla (televisión, celular,
videojuegos). Entre comunidades no se encontraron
diferencias significativas en los datos de actividad
física y en la calidad de la alimentación.
Algunas prácticas de alimentación y actividad física
de los participantes resultaron factores de riesgo para
sobrepeso y obesidad, obesidad abdominal y glucosa
alta (Tabla 3), para el riesgo de triglicéridos,
colesterol total, colesterol HDL y colesterol LDL, no
se encontró asociación (datos no mostrados). En los
adultos de 23 años y mayores, el riesgo es mayor para
sobrepeso y obesidad, obesidad abdominal y glucosa
alta. Por otra parte, la calidad de la dieta, clasificada
en el nivel Necesita mejorar del IASE, fue factor de
riesgo para sobrepeso y obesidad, y obesidad
abdominal, en la población total. En los menores de
15 años, pasar más de dos horas frente a un monitor,
fue factor de riesgo para glucosa alta.
Tabla 3. Factores de riesgo para sobrepeso y obesidad, obesidad abdominal y glucosa alta en los participantes de Real

Factores de riesgo
No.

%

Sobrepeso y
obesidad
OR IC95%

Obesidad abdominal
%

OR

IC95%

Glucosa alta
No.

%

OR

IC95%

Edad
≥ 23 años
≤ 15 años

45 75.6
84.4
43 37.2
12.9 5.02-33.3**
33.2 11.1-99.8**
5.78 1.74-19.2**
57 19.3
14.0
43 9.3

IASE (población total)
Necesita mejorar
Poco saludable

77 53.2
51.9
66 28.8
5.98 1.88-19.1**
3.42 1.23-9.50**
7.68 0.96-61.5
25 16.0
24.0
20 5.0

Tiempo frente al monitor (menores)
&gt; 2 horas
≤ 2 horas

12 25.0
16.7
1.14 0.24-5.41
0.83 0.14-4.84
31 22.6
19.3

8 37.5
13.2 1.12-155**
23 4.35

Actividad física 150 min* (adultos)
No cumple
10 20.0
90.0
1.44 0.26-8.10
1.93 0.20-18.2
Cumple
34 26.5
82.3
Fuente: Elaboración propia.
*Actividad física moderada. OR: odds ratio, IC 95%: intervalo de confianza de 95%.
**p&lt;0.05
IASE: Índice de Alimentación Saludable.

9 66.7
0.77 0.16-3.63
33 60.6

Percepciones sobre alimentación y actividad física
A partir de las respuestas de 35 adultos (Real Peñasco
n=16, Milpillas n=19) a la pregunta ¿Qué alimentos
hacen bien a mi salud?, se establecieron las
categorías Verduras, Frutas, Cereales, Leguminosas,
AOA y Agua natural. Entre comunidades se
encontraron diferencias significativas en la categoría
Frutas (81.3% [n=13] Real Peñasco, 36.8% [n=7]

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

27

�Transición nutricional, conducta alimentaria, ejercicio,
urbanización.

Artículo Original

Milpillas, p=0.016), y en la categoría Leguminosas
(37.5% [n=6] Real Peñasco, 78.9% [n=15] Milpillas,
p=0.018). También se encontró diferencia en la
subcategoría Pollo de la categoría AOA (0% Real
Peñasco, 41.2% [n=5] Milpillas, p=0.037). En la
pregunta ¿Qué alimentos hacen mal a mi salud?, las
respuestas se clasificaron en las categorías AOA,
Harinas, Dulces, Alimentos procesados, Antojitos,
Grasas, Comida irritante y Otros. Se encontró que la
categoría Alimentos procesados fue la más
mencionada (56.3% [n=9] Real Peñasco, 63.2%
[n=12] Milpillas, p=0.678), principalmente la
subcategoría Refresco (55.5% [n=5] Real Peñasco,
83.3% [n=10] Milpillas, p=0.331); entre
comunidades no se encontraron diferencias
significativas en las categorías de esta pregunta.
Con relación al ejercicio, el 80.0% (n=28) de los
adultos de las dos comunidades reconoció efectos
benéficos sobre la salud. Además, un 48.6% (n=17)
identificó alguna dificultad para realizarlo,
principalmente la falta de tiempo (58.8%, n=10), en
mayor porcentaje en Milpillas (88.9%, n=8) que en
Real Peñasco (25.0%, n=2) (p=0.0152), seguido por
las limitaciones físicas (29.4%, n=5) y una actitud de
flojera o cansancio (17.6%, n=3).

Respecto al análisis de percepción infantil, en la
Figura 2 se muestran las categorías establecidas para
cada indicación dada en la herramienta de dibujo. En
la indicación, Dibuja actividades que son buenas
para tu salud, los niños de las dos comunidades
dibujaron elementos principalmente en las
categorías: Ingerir alimentos saludables, Jugar y
Hacer actividad física. Dentro de la categoría Ingerir
alimentos saludables, dibujaron esencialmente frutas
y verduras. Respecto a la indicación, Dibuja
actividades que son malas para tu salud, las
categorías en las que una mayor frecuencia de niños
dibujó fueron: Ingerir alimentos no saludables,
Hacer actividades peligrosas y Tomar refresco. En
la categoría Ingerir alimentos no saludables,
dibujaron: papitas, churros, dulces, sopas
instantáneas y salsas. Los niños de Milpillas
dibujaron con mayor frecuencia en dicha categoría,
comparados con los de Real Peñasco (Figura 2).

Particularidades de la alimentación y la actividad
física familiar de acuerdo con los testimonios de los
adultos entrevistados
Alimentos consumidos
En las comidas familiares destaca la importancia de
los cereales y tubérculos, tal es el caso del arroz, la
“sopita” de pasta, la papa y principalmente la tortilla.
Al igual que la tortilla, el frijol es también
imprescindible, dice uno de los padres de familia que
“podrá faltar lo que sea, pero frijoles y tortillas
siempre hay”. Entre los AOA, el huevo es el alimento
por excelencia entre las familias, debido a cuestiones
de practicidad y precio, se consume en el desayuno,
comida o cena, con embutidos o chile. En Real
Peñasco, otros AOA forman parte de la alimentación,
como la carne roja, el pollo y de forma esporádica
pescados y mariscos. En Milpillas también se
consume carne roja, pollo y ceviche, pero los
testimonios aluden a comprar poca carne o de forma
ocasional: “(…) a veces les traigo así bistec, les
traigo pollo, así cualquier cosa de carne” (Madre,
Entrevista 1 Milpillas, septiembre 2016).
A la mayoría de los miembros de las familias les
gustan las frutas, su consumo depende del tipo de
fruta y está supeditado a los días en que se haga el
“mandadito”: “Las niñas son las que piden y p´s uno
les trae su kilito de, ya sea de un melón o sandía”

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

28

�Transición nutricional, conducta alimentaria, ejercicio,
urbanización.

(Padre, Entrevista 5 Milpillas, octubre 2016). Las
verduras no tienen el mismo éxito, son desagradables
para niños y algunos adultos. La preparación de las
verduras influye en la aceptación; a los niños le gusta
el repollo y la lechuga cuando acompañan antojitos.
El rechazo de los niños participantes por las verduras
influye para que no se incluyan en las comidas
familiares. Existen familias donde ningún miembro
consume verduras, o el consumo se limita a algunas
ocasiones mensuales: “(…) de hecho cuando mi
suegra hace caldo es la pura carne, la agüita, la sopa
y ya, pero así que le eche que la calabaza, ella sí le
echa, pero nosotros no nos la comemos” (Madre,
Entrevista 1 Real Peñasco, septiembre 2016).
El consumo de alimentos procesados se presenta en
todos los grupos de edad, aunque la preferencia más
notable ocurre entre niños y adolescentes. En muchos
casos, la preferencia por este tipo de alimentos es
mayor que por aquellos preparados en casa.
Le lleva la señora una torta con aguacate y queso y
su jugo, pero no, casi trae todo el bolillo, o sea la
torta no se la come (…) si le mandamos unas papitas,
un jugo, unas galletas si la consume (Padre,
Entrevista 5 Milpillas, octubre 2016).
Las preferencias de los niños influencian el tipo de
alimentos que preparan las mamás, en Milpillas, por
ejemplo, los niños piden carne roja, un producto que
las madres perciben como no saludable. Los dulces,
refrescos, pizzas y alimentos fritos, son igualmente
productos del agrado de los menores. A nivel
familiar, los alimentos procesados más populares son
las sopas instantáneas y el refresco. Se encontraron
referencias al consumo de refresco desde la niñez de
algunos adultos, una mamá de Milpillas narró que su
papá “lo mandaba traer”. En las comidas y en la
convivencia familiar el refresco tiene una
importancia similar a las tortillas: “- ¿Y qué tiene de
comer? - p´s ya les digo que hice, pero les digo, pero
aquí falta tortillas y falta el refresco, uno ponga el
refresco y el otro las tortillas” (Madre, Entrevista 4
Milpillas, octubre 2016).
En lo que respecta a la manera de preparación de los
alimentos, la forma frita fue la más mencionada. Las
grasas utilizadas para freír fueron el aceite y la
manteca, esta última obtenida de los puercos que
crían algunas familias. Cuando usan aceite, algunas
mamás utilizan un litro semanalmente, mientras que

Artículo Original

otras que gastan de dos a tres litros. Una mamá
explicó que ella agrega más aceite porque su esposo
lo pide.
Transición alimentaria
Las mamás entrevistadas de Milpillas coincidieron
en que la alimentación actual es diferente a la de su
niñez, la cual estaba basada en productos saludables
y naturales obtenidos “del monte” y preparados en
casa. Entre estos productos mencionaron los frijoles,
nopales, maíz, tortillas, conejos del campo y gallinas
de patio; también se describió la ausencia de grasa en
la preparación y de carne roja. Una de las mamás
explicó por qué se abandonó la siembra en Milpillas:
“Ya no llovió igual, lo mismo que la gente se fue
acabando, la gente fue que ya no le gustaron esos
trabajos (…) la gente ya tiene flojera de trabajar las
parcelas ya mejor siembra o vende el agua” (Madre,
Entrevista 3 Milpillas, septiembre 2016).
Las madres describen que el cambio en la
alimentación, se relaciona incluso con el rechazo al
sabor de los productos obtenidos de la cría de
animales, como las “gallinas de patio” y la leche,
comparado al sabor de los que consiguen en las
tiendas. Para algunos adultos, principalmente en Real
Peñasco, el cambio en la alimentación ha sido un
mayor poder adquisitivo para comprar alimentos,
respecto a su niñez con problemas de desnutrición.
Oportunidades para realizar actividad física
El tipo de actividad física que pueden realizar los
adultos en su comunidad, es el fútbol y la zumba. El
fútbol se realiza de forma independiente en campos
de tierra, o bien, como parte de las actividades de los
equipos llaneros; en el caso de la zumba, en Real
Peñasco se realiza con la iniciativa de vecinos de un
fraccionamiento, mientras que en Milpillas ha sido
impulsada por personal de programas sociales y
algunos vecinos, sin embargo, en las dos
comunidades han existido problemas para mantener
la actividad. El personal de los programas sociales,
ha organizado caminatas comunitarias que no han
sido constantes por el cambio de responsables a nivel
programa. Los participantes mencionan barreras para
involucrarse en estas actividades, como el desinterés:
“Nomás que uno no hace aprecio vedad, ya nomás,
no hace aprecio de ir, no hace caso de ir” (Madre,
Entrevista 3 Milpillas, septiembre 2016); el tiempo
se identifica también como una limitante.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

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�Transición nutricional, conducta alimentaria, ejercicio,
urbanización.

Ay pues la verdad de ejercicio, pos, es que la mera
verdad a mi si me gusta mucho el ejercicio, pero la
verdad no tengo tiempo, (…) el poquito tiempo
quisiera para, pos, para acostarme un ratito a
descansar por que sí es mucho mí, pos, mi trabajo
(Madre, Entrevista 2 Real Peñasco, septiembre
2016).
Independientemente de la actividad física en el
tiempo libre, los adultos entrevistados coinciden en
que sus actividades diarias implican un desgaste
físico importante, principalmente aquellos que
trabajan “la pastura” para los animales y el cuidado
de
huertos.
Estas
actividades,
realizadas
principalmente en Milpillas, representan un espacio
importante de ejercicio y convivencia familiar. La
actividad física en el tiempo libre en los menores de
15 años, se desarrolla en lugares donde existen los
espacios, como las canchas de los fraccionamientos
y las casas con patios amplios, en “la pastura” y el
cuidado de huertos. Una mamá de Real Peñasco,
relata que durante un tiempo inscribió a su hija en un
deporte, pero le fue imposible mantener esta
actividad por cuestiones económicas.
Características de los expendios de alimentos
Las mamás identificaron como los principales
lugares de abastecimiento de alimentos, dos
supermercados medianos en ambas comunidades,
dos abarroterías en Real Peñasco y cuatro en
Milpillas. Algunas mamás mencionaron lugares
retirados, como un tianguis grande y un centro
comercial, ambos localizados en la periferia del
municipio y a los que pueden llegar en coche o
camión. En los supermercados se ofrecen diversos
productos, tales como, arroz, pastas, sopas
instantáneas, cereales de caja, avena, pan blanco e
integral, enlatados, frijoles, soya, aceite, leche entera
y descremada, queso, yogurt, jamón, salchicha,
chorizo, carne, frutas, verduras, dulces, frituras,
papas y refrescos. La oferta de alimentos coincide en
los supermercados, por ejemplo, la diversidad de
dulces, papas y refrescos es amplia. También se
encontró variedad en las frutas y verduras, pero la
mayoría en mal estado, las madres describen esta
experiencia y detallan la necesidad de estar al
pendiente del día que surten producto fresco. En el
caso de la carne, se vende pollo y cortes de carne con
alto contenido de grasa, como trozos de carne de
puerco, carne para taco, chuleta ahumada y carne
molida. En las abarroterías pequeñas, a excepción de

Artículo Original

la carne, se puede encontrar esta misma línea de
productos en una menor diversidad. Las frutas y
verduras que se observaron fueron cebolla, jitomate,
chile, plátano, manzana y limón. Además, en casi
todos los establecimientos se vende cerveza. En una
de las abarroterías, la tendera explicó que no ofrecía
una mayor variedad de verduras por que el producto
“se le quedaba”. Las mamás que acompañaron al
equipo de investigación en el recorrido, compartieron
que las iniciativas para vender verduras en la
comunidad no han sido exitosas, una de ellas piensa
que el costo no tiene que ver, ya que una verdura no
es más cara que unos churros o un refresco.
Discusión
En el presente estudio, la investigación mixta
permitió triangular los hallazgos cuantitativos y
cualitativos, para interpretar el estado nutricional de
un grupo de familias de zonas suburbanas de San
Luis Potosí, México, desde sus percepciones y
prácticas de alimentación y actividad física. En estas
familias, con rezago económico, pobreza alimentaria
y falta de acceso a servicios, está presente la doble
carga de la malnutrición en sus expresiones
comunitaria, de hogar y de individuo (Rivera et al.,
2014), sin embargo, como sucede en el panorama
nacional (Aguilar-Salinas et al., 2010; Gutiérrez et
al., 2012; Shamah-Levy et al., 2017), el sobrepeso y
la obesidad, las dislipidemias y el riesgo por
prediabetes, tienen una mayor prevalencia.
En cuanto a la calidad de la alimentación en las
familias, la evaluación realizada por medio del IASE,
indica que el mayor porcentaje de participantes se
ubica en la categoría Necesita cambios, característica
observada en otros estudios realizados en población
mexicana en los que se aplican distintas adaptaciones
del índice de alimentación saludable (IAS) (Galaviz,
Ramos, Núñez y Salas, 2019; González, Puga y
Quintero, 2012; Olvera et al., 2018). En el estudio
de Galaviz et al. (2019), en población con
marginación alta, aumenta el porcentaje de
participantes en la categoría Poco saludable y
disminuye
la
categoría
Saludable,
este
comportamiento es similar en los participantes del
presente estudio, para los cuales, la calificación
Saludable es nula. En esta investigación, la categoría
Necesita cambios, fue factor de riesgo para
sobrepeso y obesidad, y obesidad abdominal. Los
resultados del estudio apuntan, a que los
participantes ubicados en el nivel Necesita cambios

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

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�Transición nutricional, conducta alimentaria, ejercicio,
urbanización.

tienen un mayor consumo energético que aquellos
clasificados en el nivel Poco saludable.
Los alimentos de mayor consumo en las familias,
exhiben un cuadro básico que se ha documentado en
estudios previos en población mexicana (Del ÁngelPérez y Villagómez-Cortés, 2014), y que se basa en
tortillas, arroz, frijoles, huevo, nopales, jitomate,
cebolla, plátano, limón y chile. El protagonismo de
algunos de estos alimentos se ha explicado a partir de
su efecto en producir saciedad y en la tradición
gastronómica (Del Ángel-Pérez y VillagómezCortés, 2014), además, en el recorrido de expendios
de alimentos, se observó que estos productos son de
fácil acceso. En los testimonios de los adultos, se
describió la importancia de alimentos del grupo de
cereales y tubérculos, y leguminosas, es decir que los
carbohidratos y la proteína vegetal son importantes
en la dieta familiar. En el caso de la proteína animal,
una fuente primordial es el huevo; el consumo de
otros AOA es controversial, este es el caso de la
carne roja. En los establecimientos de la comunidad
se observó la oferta de cortes grasosos de carne roja,
lo que podría explicarse por el precio y la capacidad
adquisitiva de los consumidores (Ortiz-Hernández,
Rodríguez-Magallanes y Melgar-Quiñónez, 2012).
Esto es congruente con la mala percepción de las
mamás sobre este producto, y en Milpillas dicha
percepción se refuerza por su reciente integración a
las costumbres de alimentación, contrario al
consumo de pollo que viene desde la cría de gallinas.
En Real Peñasco el consumo de carne tiene indicios
de ser más favorable, tanto en cantidad como
diversidad. Una mayor oferta de AOA es uno de los
rasgos de la transición alimentaria y su consumo
excesivo se relaciona con el desarrollo de ENT; en
las comunidades de estudio la falta de acceso a carnes
magras aumenta este nivel de riesgo. Algo similar
ocurre con el consumo de grasas, la disponibilidad de
aceites baratos ha ido en ascenso en países en
desarrollo (Popkin, Adair y Ng, 2012), esto tiene
sentido en la experiencia de las familias, que llegan a
adquirir hasta tres litros de aceite semanalmente.
El patrón de consumo de frutas, verduras, azúcares y
bebidas azucaradas, fue similar al comportamiento
nacional y a otros estudios en población de San Luis
Potosí, principalmente en lo que respecta al bajo
consumo de verduras en los menores de 15 años, y el
alto consumo de bebidas azucaradas en la población
total (García, Noyola, Hernández y Peralta, 2017;

Artículo Original

Shamah-Levy, et al., 2017). A pesar de estos datos,
el análisis de percepción por cuestionario y dibujo,
reveló que entre los participantes existe una
percepción importante de las verduras como
alimentos saludables, mientras que las bebidas
azucaradas y otros procesados se perciben como no
saludables. Desde la experiencia descrita en las
entrevistas, el consumo de verduras está influenciado
por la oferta limitada en los establecimientos y el
rechazo de algunos integrantes de las familias. Las
preferencias de los menores juegan un papel
importante, el desagrado de los hijos hacia las
verduras disminuye su integración en las comidas
familiares; sucede al revés con las frutas, al ser un
alimento de agrado para los niños los padres buscan
la manera de adquirirlo, sin importar las limitaciones
de acceso. El agrado por las frutas en los niños ha
sido documentado en estudios previos, y se relaciona
con el sabor dulce (Sánchez-García et al., 2014).
Con relación al consumo de alimentos procesados,
las madres, preocupadas porque los hijos coman,
aceptan la introducción de alimentos “nuevos”,
distintos a los que consideran saludables. Contrasta
esta respuesta frente a lo observado en un estudio con
madres de clase media que habitan en la zona
metropolitana de Buenos Aires, donde las
preferencias de los hijos se negocian para conciliar
también los alimentos nutritivos (Freidin, 2016). Lo
anterior pone de manifiesto que el rezago social y
educativo puede limitar las herramientas para hacer
frente a la transición alimentaria. La oferta de
alimentos procesados como refrescos, jugos, dulces,
frituras, papitas y comida instantánea, es constante en
los establecimientos de las comunidades. En la vida
familiar, el refresco ha adquirido significados
sociales relevantes. Eso tal vez explique que, a pesar
de ser percibido como un alimento no saludable, aun
así, su consumo sea elevado. Lo anterior refuerza el
valor simbólico de los alimentos y el planteamiento
de Freidin (2016), donde las personas ponderan la
preocupación por la salud con valores como la
conveniencia, los costos, el placer y la sociabilidad.
Como señala el autor, la preferencia de los jóvenes
por estos productos se ha relacionado con la oferta,
publicidad e incentivación entre pares.
En la transición nutricional de las familias han
participado diferentes factores; la oferta de alimentos
no saludables con alta palatabilidad, el acceso
limitado a productos frescos saludables, costumbres

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

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�Transición nutricional, conducta alimentaria, ejercicio,
urbanización.

gastronómicas que interiorizaron productos
procesados, preferencias por sabor y el abandono del
campo. Según narran los testimonios, las familias
que aún crían animales y cultivan huertos, encuentra
tanto la oportunidad de consumir productos naturales
como un espacio para activarse físicamente y
convivir. En este sentido, el trabajo en el campo es
una característica positiva, partiendo de las escasas
oportunidades en las comunidades para realizar
ejercicio. Tal parece que la falta de alternativas para
ejercitarse, inciden en una escasa cultura del
ejercicio, lo que puede explicar el desinterés cuando
surge una oportunidad de realizarlo. De acuerdo con
los resultados del cuestionario de actividad física, el
porcentaje de adultos que no cumplió la
recomendación de actividad moderada (24.4%,
n=11), fue mayor que el promedio nacional reportado
en la ENSANUT de medio camino 2016 (14.4%)
(Shamah-Levy et al., 2017). Los adultos
participantes en este estudio, perciben como barreras
para realizar actividad física en el tiempo libre, a la
falta de tiempo, las limitaciones físicas y cuestiones
de motivación.
En la actividad física de los menores, el espacio
parece ser esencial. Estudios con población infantil,
señalan que la falta de espacios de juego en las
viviendas, y ciudades poco accesibles y seguras,
favorecen el sedentarismo (Gutiérrez-Zornoza,
Rodríguez-Martín, Martínez-Andrés, García-López
y Sánchez-López, 2014). En esta investigación, se
encontró que los menores con acceso a patios o áreas
de juego en su vivienda, alternan el tiempo frente al
televisor con algún tipo de actividad física. El
porcentaje de menores de 15 años que pasó más de
dos horas frente al televisor (27.9%, n=12), fue
menor que el promedio nacional (55.5%) (ShamahLevy et al., 2017), sin embargo, este tiempo
sedentario fue factor de riesgo para glucosa alterada
en ayunas. Las calles no se mencionaron como
espacios de juego de los menores; en un estudio de
percepción de riesgos en escolares de Real Peñasco,
se encontró que algunos niños percibieron
vandalismo y violencia en los alrededores de sus
casas (Börner, Torrico-Albino, Nieto-Caraveo y
Cubillas-Tejeda, 2015; Börner, Torrico-Albino,
Nieto-Caraveo y Cubillas-Tejeda, 2017). En el
entorno municipal, Real Peñasco se considera una
zona peligrosa, y Milpillas ha sido escenario de actos
de delincuencia organizada. Lo anterior también es
percibido por algunos niños participantes, de acuerdo

Artículo Original

a los resultados obtenidos en la técnica de dibujo
(Figura 2).
Entre las principales fortalezas del estudio se
encuentra el uso de investigación mixta, que permite
integrar y contrastar los resultados del análisis de
percepciones y prácticas y el diagnóstico nutricional,
para proponer una estrategia de intervención
contextualizada y holística. Otra aportación de la
investigación, fue involucrar a la población infantil
en el análisis de percepción, para darle la oportunidad
de expresarse con relación a lo que sabe, piensa y
percibe sobre su salud y el cuidado de la misma
(Börner, Torrico-Albino, Nieto-Caraveo y CubillasTejeda, 2017; Cubillas-Tejeda, León-Gómez,
Torrico-Albino y Nieto-Caraveo, 2018; TorresNerio, Domínguez-Cortinas, Van’t-Hooft, DíazBarriga y Cubillas-Tejeda, 2010). Entre las
limitaciones de la investigación se encuentran las
dificultades para aumentar el porcentaje de
participación de las familias, lo que pudo dar más
solidez a los resultados, sin embargo, la integración
de un enfoque mixto contribuyó a respaldar el
análisis. Otras limitaciones del estudio fueron la falta
de evaluación de otros micronutrientes en la
valoración nutricional, y un estudio más
sistematizado de los expendios de alimentos.

Conclusiones
Las familias participantes de ambas comunidades,
presentan rezago económico, pobreza alimentaria y
falta de acceso a servicios; entre estas familias existe
la doble carga de la malnutrición, sin embargo, el
sobrepeso, la obesidad, las dislipidemias y el riesgo
por prediabetes, tienen una mayor prevalencia. A
pesar de existir conocimientos relacionados con
alimentación saludable, en la mayoría de los
integrantes de las familias existen hábitos
alimenticios inadecuados y falta de actividad física
por diversas razones. La situación de las
comunidades analizadas es similar en otras
poblaciones de SLP, México, América Latina y de
otros países en desarrollo, lo que hace indudable la
necesidad de diseñar e implementar estrategias de
intervención
basadas
en
evidencia
y
contextualizadas, que favorezcan en las personas el
aprendizaje significativo, el cambio o permanencia
de hábitos enfocados a fomentar conductas
protectoras. Es fundamental establecer el diálogo y
fomentar la participación en las comunidades, así

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

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�Transición nutricional, conducta alimentaria, ejercicio,
urbanización.

como establecer la vinculación interinstitucional y
multidisciplinaria, que favorezcan el abordaje de las
problemáticas de manera integral.
La experiencia del presente estudio, aporta bases
para replantear futuros programas sociales y de salud
en estas comunidades, acorde a su contexto. Además
de la importancia de atender el rezago social, es
primordial brindar capacidades y alternativas a los
pobladores,
atractivas
y
culturalmente
contextualizadas, que les permita contender con los
efectos negativos de la transición urbana y
nutricional.
Agradecimientos
Agradecemos el apoyo otorgado por el Fondo Mixto
del CONACYT-Gobierno del Estado de San Luis
Potosí para la realización del proyecto titulado
“Identificación de perfiles genéticos, proteómicos y
factores de riesgo asociados a las enfermedades no
transmisibles
y
sus
comorbilidades
e
implementación de intervenciones educativas para su
prevención”
(FMSLP-2014-C02-251723).
Se
agradece al Dr. Nazeem Muhajarine y a la Dra.
Sylvia Abonyi de la Universidad de Saskatchewan,
Canadá, por su asesoría en el análisis de datos
cuantitativos y cualitativos. Gracias a las familias de
Real Peñasco y Milpillas por su participación y la
apertura para compartirnos sus experiencias.
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37

�R

E

S

P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

THE ROLE OF SOCIAL SUPPORT IN ADULT WOMEN’S WEIGHT LOSS: A
LITERATURE REVIEW.
EL PAPEL DEL APOYO SOCIAL EN LA PÉRDIDA DE PESO DE LAS MUJERES ADULTAS: UNA REVISIÓN DE
LA LITERATURA.
Martínez Jaikel Tatiana*
*Escuela de Nutrición, Universidad de Costa Rica.
Citation: Martínez Jaikel T. (2019) The role of social support in adult
women’s weight loss: A literature review. Revista Salud Pública y Nutrición,
18 (3), 38-44.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2019 Martínez Jaikel T. et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn18.3-4
Recibido: 09 de abril 2019; Aceptado: 26 de julio 2019
Email: tatimartinez@hotmail.com

�Family social support- weight loss-women

Artículo de Revisión

THE ROLE OF SOCIAL SUPPORT IN ADULT WOMEN’S WEIGHT LOSS: A LITERATURE REVIEW.
Martínez Jaikel Tatiana*.
*Escuela de Nutrición, Universidad de Costa Rica.

ABSTRACT
Introduction: Excess body weight is a worldwide health problem. Social support may play a central role during weight loss
processes; however, this relationship has not been clearly established. Objective: To determine the role of social support in
adult women’s weight loss. Material and method: We conducted a systematic review searching four databases: PubMed,
Ebsco Medline with full text, PsycINFO and Web of Science. The articles reviewed were 1) related to at least one of the research
questions; 2) showed intervention studies aiming to evaluate the effectiveness of the familiar social support component in
weight loss; 3) included adult women between 18 and 65 years old in the population of the study. Results: Ten studies
relating family social support to weight loss: only a few of them have shown an association between weight loss and family
social support, and none of the studies found an association between family social support and BMI; involving family members
in weight loss programs seems to have some positive effects but the results are mixed. Limitations: Studies used different
definitions and measures to evaluate family social support; some of them were excluded because they did not differentiate
in their analysis between men and women. Conclusions: There seems to be a positive effect between social support and
weight loss in women, but more studies are necessary to draw solid conclusions.
Key words: Family social support- weight loss-women

RESUMEN
Introducción. El exceso de peso corporal, es un problema de salud mundial. El apoyo social podría jugar un papel central
durante los procesos de pérdida de peso, sin embargo, esta relación no está claramente establecida. Objetivo: Determinar el
papel del apoyo social en la pérdida de peso de las mujeres adultas. Material y método: Realizamos una revisión sistemática
buscando cuatro bases de datos: PubMed, Ebsco Medline con texto completo, PsycINFO y Web of Science; e incluyendo
artículos que fueron 1) relacionados con al menos una de las preguntas de investigación; 2) estudios de intervención con el
objetivo de evaluar la efectividad del componente de apoyo social familiar en la pérdida de peso; 3) la población del estudio
eran mujeres adultas entre 18 y 65 años. Resultados: Se encontraron diez estudios que relacionan el apoyo social familiar
con la pérdida de peso: solo algunos de ellos demostraron una asociación entre la pérdida de peso y el apoyo social familiar,
y ninguno encontró una asociación entre el apoyo social familiar y IMC; involucrar a miembros de la familia en programas de
pérdida de peso parece tener algún efecto positivo pero los resultados fueron mixtos. Limitaciones: los estudios utilizaron
diferentes definiciones y medidas para evaluar el apoyo social familiar; algunos de ellos fueron excluidos porque no
diferenciaron en su análisis entre hombres y mujeres. Conclusiones: Parece existir un efecto positivo entre el apoyo social y
la pérdida de peso en las mujeres, pero se necesitan más estudios para establecer conclusiones sólidas.
Palabras Clave: Apoyo social familiar, pérdida de peso, mujeres.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

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�Family social support- weight loss-women

Introduction
Overweight and obesity, as defined as excess body
weight, are a worldwide health problem, including
Latin-American
countries
(World
Health
Organization, 2015). For example, in Mexico,
according to data from the Encuesta Nacional de
Salud y Nutrición de Medio Camino 2016, more than
70% of adults are considered to be overweight or
obese. Specifically, in Mexican adult women, in
2016 the prevalence of excess body weight (BMI
≥25) was 72.7% (Secretaría de Salud, 2017). Excess
body weight is associated with the leading causes of
death worldwide, such as cardiovascular disease,
stroke, diabetes, and some types of cancer (Center for
Disease Control and Prevention, 2018; NHLBI
Obesity Education Initiative Expert Panel, 1998;
World Health Organization, 2015). Other
psychosocial consequences such as depression,
insecurity, isolation, and lack of self-esteem are also
documented more often in women (Azarbad &amp;
Gonder-Frederick, 2010; Luppino et al., 2010). For
this reason, the prevention and treatment of excess
body weight is fundamental to maintain population
health. Excess body weight results from multiple
causes and contributing factors, including individual
and environment factors, therefore its treatment
should involve multiple interventions and strategies
(CDC, 2018; NIDDK, 2012; NHLBI Obesity
Education Initiative Expert Panel, 1998).
Promoting a healthy diet and exercise are two of the
most important components of weight loss
interventions (NHLBI Obesity Education Initiative
Expert Panel, 1998) and for both, a behavior change
is required. Theoretically, social support may play a
central role during weight loss processes (Greaves et
al., 2011; Verheijden, Bakx, van Weel, Koelen, &amp;
van Staveren, 2005).
The concept of social support has been used to define
many different concepts, such as emotional,
instrumental, informational, and appraisal support
(Thoits, 2011; Verheijden et al., 2005). Uchino
(2009) differentiates between perceived and received
social support. He points out that this is a main
distinction because perceived support has had a
greater relationship to health in a more consistent
way than received support has. Perceived support is
related to one´s potential access to social support. On
the other hand, received support is more a relational
factor that appears during a specific time frame and

Artículo de Revisión

usually in response to stressful circumstances
(Uchino, 2009).
Family, as a primary group, is one of the most
recognized sources of social support (Thoits, 2011).
In women, who are used to undertaking most of the
domestic and care work in Latin American countries
(Economic Commission for Latin America and the
Caribbean, 2018), having the support of their family
members may be crucial to implement healthier food
and physical activity behaviors. For example, in our
study in Costa Rica conducted with food- insecure,
excess-weight women, we found that family may
help in the efforts to lose weight or may hinder it.
Some of the problems that women face when they are
trying to lose weight are that family members do not
want to eat healthily. Also, the family, and especially
their partners, tries to “boycott” their intentions to
lose weight by bringing home foods high in calories
and fat (Martinez-Jaikel &amp; Frongillo, 2016).
Therefore, to recognize the main role that family
members play in weight loss processes has strong
rationality.
Some literature reviews have evaluated the effect of
the family members in adult weight loss, the results
tend to show positive results, however the evidence
is not fully consistent (Avenell et al., 2004; Black,
Gleser, &amp; Kooyers, 1990; Glenny, O’Meara,
Melville, Sheldon, &amp; Wilson, 1997; Kelsey, Earp, &amp;
Kirkley, 1997; McLean, Griffin, Toney, &amp;
Hardeman, 2003; Verheijden et al., 2005). For
example, the revision of Glenny, O'meara, Melville,
Sheldon &amp; Wilson (1997) found that interventions
involving family members seem to show some
advantages in children but in adults, specifically in
interventions with couples, the effectiveness cannot
be fully established. In the same way, McLean,
Griffin, Toney, &amp; Hardeman (2003) concluded that
involvement of spouses in weight loss, weight
control, and weight maintenance interventions
tended to improve effectiveness, however, the
existing studies provided limited support. On the
other hand, Avenell et al. (2004) found that family
therapy has been more associated with greater weight
losses for up to two years when compared to
individual therapy. Also, Verheijden et al. (2005)
demonstrated that social support interventions on
weight management show positive results. This
literature review aims to review the most recent
literature (from 2005 to now) in relation to family

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

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�Family social support- weight loss-women

social support and weight loss, specifically in
women. The purpose of this article is to determine
the role of social support in adult women´s weight
loss. The following questions will be addressed: 1)
Does family social support influence the processes of
weight loss in women? 2) Is there a relationship
between family social support and weight in women?
3) Does the participation of family members,
including partners, in weight loss interventions
improve weight outcomes in women?
Material and method
Search Strategy
We searched four specialist databases: PubMed,
Ebsco Medline with full text, PsycINFO, and Web of
Science.
The electronic searches were
complemented by Google Scholar using the same
terms in Spanish and Portuguese too. Manual
searches of bibliographies found in all articles were
done. The keywords used were: “Social support”family – “weight loss”- women.

Artículo de Revisión

points, and if a study obtained less than 6 points it
was considered a low-quality study. No metaanalysis or statistical analyses were conducted.
Table 1.Tool to evaluate the quality of the studies
Quality categories
Intervention Study Design

High (3)
Randomized controlled
Trial

Sample

Probability Sample
Report measures with
Reliability and Validity of the
high levels of validity and
Measures
reliability
Randomization or
Control for confounding
adjustment for at least 3
confounding factors

Moderate (2)

Low (1)

Cuasi-experimental

Non-experimental

Purposeful sample
Report measures with
moderate levels of validity
and reliability

Convenience Sample
Reliability and Validity
measures are not
reported

Adjustment for at least
one confounding factors

No adjustment for
confounding factors

Results
Figure 1 depicts a flow chart with the number of
articles remaining at each stage and the reasons for
exclusion.

Inclusion Criteria/ Exclusion Criteria
We applied the following inclusion criteria: 1)
studies should be related to at least one of the
research questions; 2) they should be intervention
studies or analysis of intervention studies aiming to
evaluate the effectiveness of the familiar social
support component in weight loss; 3) the population
of the study should include adult women between 18
and 65 years old, and body weight should be an
outcome measure. Studies were excluded if the
population of the study included people with
diabetes, cancer, pregnant or post-partum women.
They were also excluded if the articles described
protocols and not results and were published before
2005. The two exceptions were the article of Cousins
et al (1992) and Teixeira et al (2002) because these
articles were not included in the previous literature
reviews.
Assessment of study quality
As Khan, Kunz, Kleijnen, &amp; Antes (2003) proposed,
to assess the quality of the studies we developed a
quality hierarchy tool (Table 1). This tool rated the
studies based on certain criteria: the intervention
study design, the type of the sample, the reliability
and validity of the measures, and the control for
confounding. The maximum possible points were
12. A high-quality study should have between 11 and
12 points, a moderate quality study between 7 and 10

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�Family social support- weight loss-women

Ten papers met the selection criteria. Using our
quality hierarchy tool, two papers were classified as
high quality studies (Jerome et al., 2015; Johnson,
Carson, Affuso, Hardy, &amp; Baskin, 2014), seven as
medium quality studies (Cousins et al., 1992;
Kiernan et al., 2012a; Kim, McEwen, Kieffer,
Herman, &amp; Piette, 2008; Kumanyika et al., 2009;
Kyryliuk, Baruth, &amp; Wilcox, 2015; Marquez &amp;
Wing, 2013; Teixeira et al., 2002), and one as a low
quality study (Pinelli, Brown, Herman, &amp; Jaber,
2011). In relation to the study design, six were
randomized trials, one was a cluster randomized trial,
and three had a non-experimental design. The sample
sizes were between 588 and 27 individuals. All the
studies were conducted in the U.S. Next, the findings
will be reported for each research question.

Findings and discussion
Interventions examining the association between
family social support and weight loss in women
We found four studies (Jerome et al., 2015; Kiernan
et al., 2012b; Kyryliuk et al., 2015; Teixeira et al.,
2002) aimed to evaluate the association between
family social support and weight loss in women. In
three of them, the predominant population was white
but also included other populations; in Kyryliuk et
al., (2015) the population was African American.
Three of the studies used different scales to measure
different types of family social support - such as
social support for diet (Jerome et al., 2015),
perceived support, and sabotage from friends and
family - for healthy eating and physical activity
(Kiernan et al., 2012b) and general social support
(Teixeira et al., 2002). One of them, Kyryliuk et al
(2015), used items to evaluate social support for
physical activity and consumption of fruits and
vegetables. Two of them used the Sallis, Grossman,
Pinski, Patterson, &amp; Nader (1987) scale to assess
support from family and friends in relation to
exercise behavior.
In three of them, family social support was not
associated with weight loss: in Jerome et al (2015),
family social support was not associated with weight
loss either in African-American women nor nonAfrican American women. Texeira et al (2002) found
that social support and social support for exercise
(including family support) was not associated with
weight loss either. Kyryliuk et al. (2015) did not find
any association in regard to social support for

Artículo de Revisión

physical activity (OR: 0.68,95% CI (0.45, 1.01) and
social support for fruit and vegetable consumption
(OR:0.80, 95% CI (0.56, 1.16)) and weight loss.
Only the Kiernan et al (2012) study found that
women who never experienced family support were
least likely to lose weight (45.7% lost weight) while
women who experienced frequent friend and family
support were more likely to lose weight (71.6% lost
weight).
Interventions examining association between family
social support in diet and exercise and Body Mass
Index (BMI)
There are two studies that investigated the
association between family social support and BMI
(Johnson et al., 2014; Kim et al., 2008). Both studies
used the Sallis et al. (1987) scale to measure social
support for diet and exercise. Johnson et al. (2014)
worked with African-American women in the rural
Deep South. They showed that these women
experienced minimal social support from family and
friends for healthy eating and exercise. Moreover,
they found also that both family and friends
concurrently encouraged and discouraged healthy
eating, and family members were more supportive
than friends for obesity prevention behavior. The
study of Kim et al., (2008) enrolled 228 women with
records of gestational diabetes mellitus participating
in a University-affiliated managed care plan, but that
were not presented as having diabetes in the moment
of the study. Self-efficacy and social support from
family and friends for physical activity were
associated with physical activity, as well as social
support from family and friends for a healthy diet
was associated with better dietary scores. However,
in both studies, social support factors were not
associated with BMI.
Interventions including family members and their
relationship with weight loss.
We found four interventions that aimed to know if
the inclusion of family members improved weight
loss outcomes. Three randomized trials (Cousins et
al., 1992; Kumanyika et al., 2009; Marquez &amp; Wing,
2013) and one with a non-experimental design
(Pinelli et al., 2011), that had sample sizes between
27 and 281, were carried out in non-white women.
The family social support was measured in two
different ways: 1) as attendance of family members
to the intervention sessions (Cousins et al., 1992;
Kumanyika et al., 2009; Pinelli et al., 2011) and 2)

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�Family social support- weight loss-women

through using Sallis et al (1987) Social Support for
Diet and Exercise Behaviors Questionnaire
(Marquez &amp; Wing, 2013).
In Kumanyika et al. (2009) the participants were
African-American, in Cousins et al (1992) and
Marquez &amp; Wing (2013) were Latinas, and in Pinelli
et al., (2011) were Arab-Americans. Kumanika et al
(2009) found that being assigned to participate with
family members, friends, or other group members
had no effect on weight change; enrolling with others
was associated with greater weight loss only when
partners participated more and lost more weight.
Marquez &amp; Wing (2013) concluded that enlisting
family or friends did not enhance weight loss
outcomes in Latinas. Even Cousins et al (1992)
found a trend for the family intervention to be more
effective than the program for the individuals this
difference was not significant in Mexican-American
women. Only the study of Pinelli et al (2011) found
that Arab-American women with support were
significantly more likely to achieve the weight loss
goal than those without support (85% of 14 women
vs 33% of 30 women, p=0.0028). On the contrary,
in men, even success in achieving weight loss was
also higher for those with family support, although
the difference was not statistically significant (44%
of 9 men vs 28% of 18 men, p =5.42).
Discussion
Despite the relevance of the worldwide increase of
obesity and the theoretical importance that family
social support may have in the weight loss processes,
only ten studies relating family social support to
weight loss in women were found in the last ten
years. We found that only a few of the studies have
shown an association between weight loss and family
social support, and none of the studies found an
association between family social support and BMI.
Involving family members in weight loss programs
seems to have some positive effects but the results
are mixed. Thus, based on these studies, there is not
enough evidence to draw solid conclusions about
how family social support improves weight loss. It is
important to highlight that our results do not differ
from earlier reviews (Black, Gleser, &amp; Kooyers,
1990; McLean, Griffin, Toney, &amp; Hardeman, 2003;
Verheijden et al., 2005; Glenny, O'meara, Melville,
Sheldon &amp; Wilson, 1997). Although, it seems to
indicate a trend in the last 10 years to use the Sallis
et al (1987) Social Support and Eating Habits Survey

Artículo de Revisión

and Social Support and Eating Habits Survey
because half of the studies used them. Overall, while
social support has been conceptualized in different
ways and has been measured using different scales,
this situation has been difficult to compare between
studies. It is important to mention that none of the
studies made a distinction between perceived social
support and received social support. This lack of
differentiation may result in an underestimation of
the changes in social support because perceived
social support may not change so much due to an
intervention (Uchino, 2009).
More research should be carried out to inform
policymakers of interventions that include the
support of family members. Future research should
take into consideration that the biggest challenge
may be how to involve family members in
interventions in a cost-effective way while taking
into consideration the particularities of the family
dynamic in each cultural context. For example, in
Latin American countries, researchers may have a
challenge to engage men in interventions due to the
existing gender norms. Men may avoid certain selfcare behaviors for considering them female
behaviors (Fleming &amp; Agnew-Brune, 2015; Montero
et al., 2004). Moreover, gender differences should be
taken into consideration; the characteristics of an
intervention with women taking into consideration
their husbands may have different characteristics
than the contrary. All of these questions should be
answered before carrying out interventions with
women involving their family members.
Limitations
The major limitation was that only ten studies were
found from 2005. Based on them, the research
questions were answered Gray literature and
unpublished studies were not included, and authors
of the included papers were not contacted. As a
result, it is possible that the findings of this review
have been influenced by publication bias. Another
important limitation is that the studies used different
definitions and measures to evaluate family social
support. Moreover, although many studies are
carried out in non-white populations such as AfricanAmerican or Latino Women, all of them were
implemented in the U.S. Some studies could not be
included because they did not differentiate in their
analysis between men and women.

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�Family social support- weight loss-women

Conclusions
Given the theoretical importance of family social
support in weight loss processes, it is surprising that
little research has been carried out on this issue. The
heterogeneity of social support definitions, the type
of support evaluated, and the measurement tools that
are used in the studies, limited the comparison of
results among the studies and may explain the lack of
solid evidence to demonstrate the importance of
social support in weight loss processes.
All the articles that met the inclusion criteria were
conducted in the U.S, so it is highly recommended to
develop and implement more research in this
important field, particularly in Latin American
countries since these countries are highly familyoriented.
Given that perceived support has
demonstrated a greater relationship to health that
received support, research may be improved by
making the distinction between both types of social
support. Qualitative studies in specific populations
are needed to identify the best strategies to involve
family members in interventions.
Acknowledgments
I want to thank Dr. Spencer Moore (Department of
Health Promotion, Education, and Behavior,
University of South Carolina, Columbia, South
Carolina, USA) for his guide on the writing of this
article

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                  <text>La Revista Salud Pública y Nutrición, inicia en el 2000 y es una publicación universitaria con periodicidad trimestral, producida por la Subdirección de Investigación, Innovación y Posgrado de la Facultad de Salud Pública y Nutrición y la valiosa colaboración de la Dirección de Tecnologías de Información de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Tiene como finalidad publicar y divulgar la productividad científica al ofrecer un espacio con visibilidad global para difundir toda aquella información sobre salud pública y nutrición que se genera en los ámbitos académico y científico tanto en el entorno local, regional, nacional e internacional.</text>
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                <text>Respyn Revista de Salud Pública y Nutrición, 2019, Vol 18, No 3, Julio-Septiembre</text>
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                <text>La Revista Salud Pública y Nutrición, inicia en el 2000 y es una publicación universitaria con periodicidad trimestral, producida por la Subdirección de Investigación, Innovación y Posgrado de la Facultad de Salud Pública y Nutrición y la valiosa colaboración de la Dirección de Tecnologías de Información de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Tiene como finalidad publicar y divulgar la productividad científica al ofrecer un espacio con visibilidad global para difundir toda aquella información sobre salud pública y nutrición que se genera en los ámbitos académico y científico tanto en el entorno local, regional, nacional e internacional.</text>
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E

S

P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

DETERMINACIÓN DE LA CORRELACIÓN EN EL USO DEL CUESTIONARIO DE
VANDERBILT Y LA APLICACIÓN DE PRUEBAS NEUROPSICOLÓGICAS PARA EL
DIAGNÓSTICO DEL TRASTORNO POR DÉFICIT ATENCIONAL.
DETERMINATION OF THE CORRELATION IN THE USE OF THE VANDERBILT QUESTIONNAIRE AND THE
APPLICATION OF NEUROPSYCHOLOGICAL TESTS FOR THE DIAGNOSIS OF THE ATTENTIONAL DEFICIT
DISORDER
Carreño Álvarez Miguel*, Gatica Ferrero Sergio*.
* Facultad de Educación de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, Chile.
Citation: Carreño Álvarez M., Gatica Ferrero S. (2019) Determinación de la
correlación en el uso del Cuestionario de Vanderbilt y la aplicación de pruebas
neuropsicológicas para el diagnóstico del Trastorno por Déficit Atencional.
Revista de Salud Pública y Nutrición, 18 (2), 1-7.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2019 Carreño Álvarez M. et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn18.2-1
Recibido: 16 de enero 2019;
Aceptado: 23 de mayo 2019
Email: sgatica@ucsc.cl

�Trastornos del aprendizaje, DSM-V, cuestionarios de
observación del comportamiento, evaluación
neuropsicológica, funciones ejecutivas.

Artículo Original

DETERMINACIÓN DE LA CORRELACIÓN EN EL USO DEL CUESTIONARIO DE VANDERBILT Y LA
APLICACIÓN DE PRUEBAS NEUROPSICOLÓGICAS PARA EL DIAGNÓSTICO DEL TRASTORNO
POR DÉFICIT ATENCIONAL
Carreño Álvarez Miguel*, Gatica Ferrero Sergio*.
* Facultad de Educación de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, Chile.

RESUMEN
Introducción. El trastorno por déficit atencional con hiperactividad (TDAH) es el trastorno del neurodesarrollo más habitual
en la investigación y práctica clínica con escolares. Se caracteriza por síntomas de inatención y de hiperactividad/impulsividad
que dificultan el aprendizaje y la adaptación positiva a la escuela. El TDAH suele ser detectado por medio de escalas de
observación del comportamiento y de test neuropsicológicos. El Decreto 170/2009 del Ministerio de Educación chileno
plantea un protocolo de detección basado en la aplicación del Cuestionario Abreviado Conners sin contemplar los aspectos
cognitivos que aportan los test neuropsicológicos. Objetivo: Determinar el grado de correlación entre un cuestionario de
observación de conducta y los resultados de una batería neuropsicológica de evaluación de la atención y la inhibición. Material
y Métodos: Se evaluaron 70 alumnos de Educación Básica chilenos con el NICHQ Vanderbilt Assessment Scale y con tests
neuropsicológicos para atención e inhibición; los resultados fueron analizados con r de Pearson. Resultados: No existe
correlación entre los puntajes obtenidos con NICHQ y los test neuropsicológicos. Conclusiones: Las escalas de observación
del comportamiento y los test neuropsicológicos no pueden ser utilizados unos en reemplazo de otros, más bien parecen
constituir un continuo dentro de la evaluación del TDAH.
Palabras Clave: Trastornos del aprendizaje, DSM-V, cuestionarios de observación del comportamiento, evaluación
neuropsicológica, funciones ejecutivas.

ABSTRACT
Introduction: Attention-deficit hyperactivity disorder (ADHD) is the most common neurodevelopmental disorder in research
and clinical practice with schoolchildren. It is characterized by symptoms of inattention and hyperactivity / impulsivity that
hinder learning and positive adaptation to school. ADHD is usually detected through behavioral observation scales and
neuropsychological tests. Decree 170/2009 of the Chilean Ministry of Education proposes a detection protocol based on the
application of the Conners Abbreviated Questionnaire without considering the cognitive aspects that neuropsychological tests
provide. Objective: To determine the degree of correlation between a behavioral observation questionnaire and the results
of a neuropsychological battery of evaluation of attention and inhibition. Methods: 70 Chilean Basic Education students were
evaluated with the NICHQ Vanderbilt Assessment Scale and with neuropsychological tests for attention and inhibition; the
results were analyzed with Pearson's r. Results: There is no correlation between the scores obtained with NICHQ and the
neuropsychological tests. Conclusions: Behavioral observation scales and neuropsychological tests cannot be used to replace
others, rather they seem to be a continuum in the evaluation of ADHD.
Key words: Learning disorders, DSM-V, behavioral observation questionnaires, neuropsychological evaluation, executive
functions.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 2 abril -junio, 2019

1

�Trastornos del aprendizaje, DSM-V, cuestionarios de
observación del comportamiento, evaluación
neuropsicológica, funciones ejecutivas.

Introducción
El trastorno por déficit de atención con
hiperactividad (TDAH) es el trastorno del
neurodesarrollo más habitual en la investigación y la
práctica clínica de niños en edad escolar (Salas,
González, Araya, Valencia y Oyarce, 2017) con una
alta prevalencia en la población infantil que varía
entre un 5 a 10% (Fernández, López, Albert,
Fernández, Fernández, Calleja y López, 2017). Se
considera como un trastorno del neurodesarrollo en
base a la clasificación prescrita por el DSM-V, cuyos
síntomas nucleares son dificultades a nivel
atencional y signos de hiperactividad e impulsividad,
dando lugar a tres subtipos de TDAH, (1) con
predominio inatento, (2) con predominio
hiperactivo/impulsivo y (3) con predominio
combinado. Se ha podido observar que el TDAH
tiene un fuerte componente disejecutivo,
manifestado en alteraciones la atención (con sus
redes de arousal, orientación y control ejecutivo), la
inhibición de respuestas automáticas y en medida
variable, la capacidad de planificación, memoria de
trabajo, entre otros (Petersen &amp; Posner, 2012).
La detección del TDAH se lleva a cabo en base a la
evaluación neuropsicológica y a la observación
conductual. La primera corresponde al desempeño
que alcanza el sujeto en test de características
psicométricas de lápiz y papel que evalúan,
principalmente, la atención y el control de impulsos.
La segunda corresponde a la aplicación de
cuestionarios de observación conductual, aplicados
por padres y profesores. Existe un amplio debate
relativo a la pertinencia de los cuestionarios y las
escalas de observación conductual para la detección
de TDAH, debido a la longitud de la lista de síntomas
incluidos en el DSM-V (Barkley, 2009).
En Chile, el Decreto 170/2009 (2010) del Ministerio
de Educación fija las normas para determinar a los
alumnos con necesidades educativas especiales que
serán beneficiarios de las subvenciones para
educación especial. El documento explicita los
procedimientos para la detección y derivación para la
evaluación diagnóstica integral del TDAH, entre los
que se incluyen la utilización de pruebas en basadas
en criterios como el Test de Conners. Son
mencionados también el Cuestionario de
Observación del Comportamiento en la Sala de
Clases para Profesores (TOCA-RR) y el
Cuestionario para Padres PSC. No se hace alusión al

Artículo Original

uso de instrumentos neuropsicológicos que puedan
limitar el efecto del sesgo del evaluador.
Algunos de los cuestionarios con mayor difusión
para la evaluación del TDAH son (a) el Test de
Conners, (b) la Escala para la Evaluación del
Trastorno por Déficit de Atención con
Hiperactividad (EDAH), (c) el Cuestionario para
Padres y Maestros NICHQ Vanderbilt Assessment
Scale, y (d) el ADHD Self-Report Scale.
La evaluación neuropsicológica del TDAH suele
utilizar algunos test de manera más frecuente, tales
como (a) Prueba de Memoria de Trabajo de WISCIV, (b) la Prueba Continuous Performances Test
(CPT), (c) el Test de los Cinco Dígitos (FDT), (d) el
Test de Stroop, y (e) el Test de Percepción de
Diferencias-Revisado (CARAS-R).
En Chile los cuestionarios sobre atención y conducta
tienen un uso más extendido que las pruebas
neuropsicológicas, por lo que tienen un lugar
preponderante en el reconocimiento del TDAH. Esto
va en abierta contradicción con la investigación
actual, la cual sostiene que las evaluaciones
neuropsicológicas vienen a complementar el uso de
cuestionarios y de los criterios diagnósticos
establecidos en el DSM-V y permiten establecer una
línea de base para la posterior intervención (AbadMas, Caloca-Català, Mulas y Ruiz-Andrés, 2017).
Un estudio realizado en México observó que al
aplicar pruebas psicométricas como la Figura de
Rey-Osterrieth y la prueba de Cancelación Visual de
Mesalum, los resultados obtenidos por los alumnos
no se correlacionaron de manera significativa con los
alcanzados por medio de la aplicación de encuesta de
Conners para profesores (Flores-Aréchiga, GarzaGonzález, Llaca-Díaz y Gómez-Espinel, 2016).
Resultados semejantes obtuvieron Young &amp;
Gudjonsson (2005), quienes utilizaron el Young
ADHD Questionnaire-I (YAQ-I), cuestionario auto
informado, y Young ADHD Questionnaire-S (YAQS), cuestionario informado por terceros, aplicado por
examinadores entrenados. Paralelamente se aplicó a
los sujetos una batería neuropsicológica conformada
por el Letter Cancelation Test (LCT), Continuos
Performance Test (CPT) y Matching Familiar
Figures test (MFF). Los investigadores concluyeron
que las pruebas neuropsicológicas no se
correlacionan necesariamente con los cuestionarios
aplicados y que incluso, el sólo uso de pruebas
neuropsicológicas no bastaría para establecer un

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 2 abril -junio, 2019

2

�Trastornos del aprendizaje, DSM-V, cuestionarios de
observación del comportamiento, evaluación
neuropsicológica, funciones ejecutivas.

diagnóstico diferencial entre el TDAH y otras
alteraciones psiquiátricas.
Los cuestionarios presentan una clara ventaja en su
aplicación en las escuelas; pueden ser rápidamente
aplicados por profesores y su coste es bajo. Sin
embargo, presentan altos niveles de discrepancia al
ser comparados los reportes de docentes y familiares
(Salas, González, Araya, Valencia, &amp; Oyarce, 2017).
Esto no ocurre con las pruebas neuropsicológicas,
cuyos resultados son consistentes entre diferentes
evaluadores; sin embargo, su uso es más limitado por
factores económicos y de especialización de
examinadores. No obstante estas observaciones,
otros autores utilizan de modo exitoso escalas y
cuestionarios de comportamiento para la detección
del TDAH en investigación, utilizando los criterios
del DSM-IV y DSM-V (Barkley, 2009; Becker,
2013), la escala Conners (Sims, Purpura &amp; Lonigan,
2012), la Child and Adolescent Disruptive Behavior
Inventory (CADBI) (Lee, Burns, Snell y McBurnett,
2013) o la Vanderbilt ADHD Diagnostic Teacher
Rating Scale (Langberg, Vaughn, Brinkman,
Froehlich, &amp; Epstein, 2010; Becker, 2013). Los
autores suelen referir un proceso de entrenamiento
previo en el uso de cuestionarios y escalas de
observación del comportamiento que otorgan solidez
a la detección de TDAH con estos instrumentos.
En base a lo anterior, resulta interesante conocer si
en el contexto de una escuela pública de la región del
Biobío en Chile, las escalas y cuestionarios de
observación del comportamiento pueden utilizarse
en lugar de test neuropsicológicos para la detección
del TDAH, tal como sugiere el Decreto 170/2009 del
Ministerio de Educación. Por lo tanto, el objetivo del
estudio es determinar el grado de correlación entre
los resultados del Sistema NICHQ Vanderbilt de
Evaluación (cuestionario del profesor), basado en los
criterios diagnósticos del DSM-V y los resultados de
una batería neuropsicológica de evaluación de la
atención y la inhibición.
Material y Métodos
Tamaño y selección de la muestra
La muestra estuvo constituida por 75 alumnos de tres
cursos diferentes pertenecientes al ciclo de
Enseñanza General Básica (EGB) de una escuela
pública de la comuna de Coronel, región del Biobío,
Chile. Se utilizó un muestreo de tipo no
probabilístico por conveniencia en base a la

Artículo Original

propuesta de muestreo establecida por Blaxter,
Hughes y Tight (2002). Se excluyen del estudio cinco
alumnos que presentan trastorno del espectro autista,
capacidad intelectual límite y discapacidad
intelectual (Manterola y Otzen, 2015), debidamente
acreditadas por profesionales afines (psicólogo,
neurólogo, psiquiatra), por lo que la cantidad total de
sujetos participantes se reduce a 70. Ocho niños de la
muestra contaban con diagnóstico previo de TDAH,
situación que no era conocida por los informantes. Se
evaluó a niños y niñas de 3º (n=23), 4º (n=27) y 8º
año (n=20) de Enseñanza General Básica (EGB), con
una edad promedio de 138,8 meses (11,5 años). Un
45,71% de la muestra eran niñas (n=32) y un 54,28%
(n=38 eran niños).
Todos los profesores, apoderados y estudiantes
aceptaron voluntariamente participar del estudio. En
el caso de los alumnos, sus padres/apoderados
debieron firmar un consentimiento informado en que
declaraban comprender la naturaleza y objetivos de
la investigación y los derechos que les asisten en
estos casos; los profesores debieron firmar un
documento similar. En todo el proceso evaluativo se
respetaron las normas éticas de investigación con
personas contenidas en la Declaración de Helsinki.
Instrumentos de recolección de información
Cuestionario NICHQ Vanderbilt Assessment Scale
(NICHQ). Es un cuestionario de screening para la
detección del TDAH, trastorno oposicionista
desafiante (TOD), trastorno di-social (TD),
ansiedad/depresión
(A/D)
y
desempeño/participación escolar (DPE). Para el
presente estudio sólo se utilizó el screening para
TDAH compuesto por 18 indicadores, 9 para
inatención y 9 para hiperactividad, correspondientes
a los mencionados por el DSM-V. Se trata de una
escala que permite graduar las conductas según su
frecuencia. Se hace uso de su versión traducida, la
que ha sido usada en otros estudios (García-Noriega
y Bárcena-Calvo, 2013). Es informado por los
profesores de cada participante.
Test de Percepción de Diferencias-Revisado
(CARAS-R). Evalúa la atención de los sujetos
mediante la capacidad de determinar diferencias
entre figuras semejantes (Monteoliva, Carrada, &amp;
Ison, 2017). Consta de 60 ítems, compuestos por tres
dibujos esquemáticos de caras, de las cuales una se
diferencia del resto en uno o más rasgos (cabello,

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 2 abril -junio, 2019

3

�Trastornos del aprendizaje, DSM-V, cuestionarios de
observación del comportamiento, evaluación
neuropsicológica, funciones ejecutivas.

cejas y boca). El sujeto debe seleccionar la cara
diferente y dispone de tres minutos para completar la
mayor cantidad de ejercicios posible. Se utiliza con
sujetos entre los 6 y 18 años; su aplicación puede
hacerse individual o colectiva. Su fiabilidad total
obtenida con α de Cronbach es de 0,91 y está
baremada en percentiles y eneatipos por curso.
Índice de Atención/Concentración. Corresponde a un
índice complementario del Test de Memoria y
Aprendizaje (TOMAL). El TOMAL permite evaluar
memoria, aprendizaje, atención, entre otros. De esta
prueba
se
hace
uso
del
índice
de
Atención/Concentración, que está compuesto por los
subtest de: a) dígitos en orden directo, b) dígitos en
orden indirecto, c) letras en orden directo, d) letras en
orden indirecto, y e) imitación manual. Los subtest
utilizados son pruebas clásicas de span de dígitos
directo e inverso profusamente utilizados en test de
inteligencia. Se aplica a sujetos entre los 5 y los 19
años de edad de forma individual. Su fiabilidad, de
0,98, fue obtenida mediante α de Cronbach y
entrega puntajes baremados en percentiles y
puntuaciones escalares.
Test de los cinco dígitos (FDT). Evalúa la capacidad
de control inhibitorio y flexibilidad cognitiva. Cada
una de las cuatro tareas que la componen, consta de
una página que contiene 50 estímulos, dispuestos en
10 filas de 5 ítems cada una. Cada ítem a su vez, se
compone de cinco signos que pueden ser dígitos o
asteriscos, con los cuales el sujeto debe realizar
cuatro diferentes operaciones: a) parte de lectura; b)
parte de conteo; c) parte de elección (contar
independiente del valor del dígito y d) parte de
alternancia (contar y leer dígitos, según
corresponda). Se utiliza con sujetos de 7 años en
adelante; su aplicación es individual. En el presente
estudio se ha utilizado solamente para medir la
interferencia o inhibición. Su fiabilidad fue obtenida
con el procedimiento de las dos mitades, y corregidos
posteriormente los índices con la fórmula de
Spearman-Brown con los valores siguientes, lectura
0,95, conteo 0,94, elección 0,93 y alternancia 0,92.
El FDT fue baremado en percentiles.
Aplicación de los instrumentos.
La aplicación de la Escala NICHQ fue realizada por
profesores que trabajan directamente con los
alumnos evaluados. Para todos los casos (niños de 3º,
4º y 8º de EGB) se consideró a dos informantes por

Artículo Original

alumno; el primero correspondía a un profesor de
aula, preferentemente de las asignaturas de Lenguaje
y Comunicación o Educación Matemática; el
segundo correspondía a una educadora diferencial.
Los profesores informantes (n=6) realizaron una
capacitación de 16 horas en los fundamentos teóricos
y aplicaciones prácticas del NICHQ Vanderbilt
Assessment Scale – Teacher Informant, a cargo de un
académico especialista de la Universidad Católica de
la Santísima Concepción (UCSC), Chile. Cada par de
informantes recopiló información conductual de
cada estudiante durante dos semanas; pasado ese
tiempo, y con asesoría del Coordinador del Programa
de Inclusión Escolar de la escuela, la pareja de
informantes completó el cuestionario NICHQ
consensuando sus respuestas. Se realizó este
procedimiento para disminuir el efecto de sesgo.
Paralelamente, un equipo de tres evaluadoras de la
Carrera de Educación Diferencial de la UCSC, aplicó
los test neuropsicológicos a la muestra (n=70).
Procedimientos
Los procedimientos aplicados se dividieron en cuatro
etapas, siendo éstas,
a)
Consentimiento informado; tanto alumnos
como padres/tutores deben aceptar participar.
b)
Capacitación en aplicación de Cuestionario
NICHQ para maestros
c)
Aplicación
de
los
instrumentos
(cuestionario y baterías neuropsicológicas.
d)
Interpretación de los resultados en base a
procesamiento de datos.
Análisis de los resultados.
Los resultados fueron sometidos a la prueba de
normalidad de Shapiro-Wilk (Hernández-Sampieri,
Fernández-Collado y Baptista-Lucio, 2010) para
determinar el estadígrafo de correlación más
apropiado para el caso. El análisis permitió
seleccionar el coeficiente de correlación de Pearson
en base a la distribución normal de los datos. Para el
procesamiento de datos, se utilizó el programa SPSS
24.0.
Resultados
Variable inatención. Se analizan los resultados
obtenidos por medio de: a) Cuestionario NICHQ para
inatención
(VANI),
b)
índice
de
Atención/Concentración de Test TOMAL (IAC), y
c) test de Percepción de Diferencias (CA). Los
resultados se muestran en tabla 1.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 2 abril -junio, 2019

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�Trastornos del aprendizaje, DSM-V, cuestionarios de
observación del comportamiento, evaluación
neuropsicológica, funciones ejecutivas.

Tabla 1. Correlaciones entre instrumentos que miden variable inatención.
VANI

IAC

CA

VANI

Correlación de Pearson

1

-,175

-,195

IAC

Correlación de Pearson

-,175

1

,252*

CA

Correlación de Pearson

-,195

,252*

1
N= 70

*. La correlación es significativa en el nivel 0,05 (2 colas).
Fuente: Elaboración propia

El análisis de los resultados muestra ausencia de
correlación estadísticamente significativa entre las
variables principales representadas por el
Cuestionario NICHQ para inatención, por un lado, y
los resultados neuropsicológicos en atención
representados por el rendimiento en IAC y el CA, por
el otro. Por otra parte, tampoco se observa
correlación significativa entre las baterías
neuropsicológicas aplicadas.

Artículo Original

atención (IAC y CA) y la de inhibición (FDT). En el
caso particular de la correlación entre IAC y CA,
existe menos de un 5% de error en el grado de
correlación obtenida, lo que nos asegura que esta
correlación, aunque débil, es positiva.
Correlación interna entre subcomponentes de
Cuestionario NICHQ. Se analizan los resultados
obtenidos por los dos componentes del Cuestionario
NICHQ para TDAH relativos a inatención e
hiperactividad/impulsividad. Los resultados se
muestran en la tabla 4.
Tabla 4. Correlación entre subcomponentes de Cuestionario de
Vanderbilt para inatención e hiperactividad/impulsividad
VANI

VANHI

VANI

Correlación de Pearson

1

,671**

VANHI

Correlación de Pearson

,671**

1

**. La correlación es significativa en el nivel 0,01 (2 colas).

Variable hiperactividad/impulsividad. Se analizan
los resultados obtenidos por medio de: a)
Cuestionario
NICHQ
para
hiperactividad/impulsividad (VANHI), y b) Test de
los Cinco Dígitos (FDT). Los resultados se muestran
en la tabla 2.
Tabla 2. Correlaciones entre instrumentos que miden variable
hiperactividad/impulsividad
VANHI

FDT

VANHI

Correlación de Pearson

1

-,060

FDT

Correlación de Pearson

-,060

1
N= 70

Fuente: Elaboración propia

El análisis de los resultados muestra ausencia de
correlación estadísticamente significativa entre las
variables principales representadas por el
Cuestionario
NICHQ
para
hiperactividad/impulsividad, por un lado, y los
resultados
neuropsicológicos
en
atención
representados por el rendimiento en el FDT.
Correlación entre baterías neuropsicológicas. Se
analizan los resultados de a) IAC (atención), b)
CARAS-R (atención), y c) inhibición (FDT). Los
resultados se muestran en la tabla 3.
Tabla 3. Correlación entre los resultados obtenidos en pruebas neuropsicológicas
FDT

IAC

CA

FDT

Correlación de Pearson

1

,160

,127

IAC

Correlación de Pearson

,160

1

,252*

CA

Correlación de Pearson

,127

,252*

*. La correlación es significativa en el nivel 0,05 (2 colas).

1
N= 70

Fuente: Elaboración propia

El análisis de los resultados muestra que no existe
una correlación significativa entre las baterías de

Fuente: Elaboración propia

N= 70

El análisis de los resultados muestra una correlación
moderado significativa entre los componentes de la
escala NICHQ.
Discusión
Los resultados obtenidos permiten observar que no
existe correlación entre los resultados obtenidos
mediante el Cuestionario NICHQ para maestros y las
pruebas neuropsicológicas seleccionadas. Tres
aspectos más son interesantes de notar. En primer
lugar, las tareas de atención medidas con test
neuropsicológicos correlacionan significativamente,
cuestión que puede interpretarse en el sentido de que
ambos test miden una habilidad ejecutiva común que
no parece depender del input sensorial (visual para
CARAS-R y auditivo para IAC). Dado que no es una
correlación fuerte, sería interesante estudiar en qué
medida un test puede reemplazar al otro, o si ambos
deben ser utilizados complementariamente en una
batería de exploración amplia.
En segundo lugar, la falta de correlación estadística
entre los test de atención (CARAS-R e IAC) y el test
de control inhibitorio refuerzan la idea, extendida en
la literatura, que se tarea de dos funciones ejecutivas
diferentes que deben ser abordadas por la evaluación
neuropsicológica del TDAH. En esta línea AbadMas et al., (2017) señala que las pruebas
neuropsicológicas pueden venir a complementar los
criterios diagnósticos establecidos en DSM-V, los
cuales considera como imprecisos.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 2 abril -junio, 2019

5

�Trastornos del aprendizaje, DSM-V, cuestionarios de
observación del comportamiento, evaluación
neuropsicológica, funciones ejecutivas.

En tercer lugar, la significativa correlación entre las
escalas de inatención e hiperactividad/impulsividad
en el Cuestionario NICHQ parece indicar que,
pudiendo ser una herramienta valiosa para la
detección de TDAH, no parecen tener capacidad
discriminatoria suficiente para diferenciar entre los
subtipos del trastorno.
De esta forma, se obtienen resultados similares al
estudio de Flores-Aréchiga, Garza-González, LLacaDíaz y Gómez Espinel (2016), en cuanto a que no
existirían correlaciones significativas entre el uso de
cuestionarios
y
baterías
neuropsicológicas.
Específicamente el uso de cuestionarios de
observación conductual depende, en alguna medida
del juicio del evaluador, cuestión que no suele ocurrir
con el uso de test neuropsicológicos.
De la misma forma, Young &amp; Gudjonsson (2005)
concluyeron que no existiría una correlación
estadísticamente significativa entre los resultados
obtenidos por medio de las dos metodologías de
evaluación; en su estudio no desestiman el uso de
cuestionarios ni el uso de baterías. Al igual que en
nuestro estudio, señalan que el sólo uso de baterías
no es suficiente para establecer un diagnóstico
diferencial del TDAH. Además de eso, nuestros
resultados parecen indicar que, pese a su uso habitual
en investigación, el Cuestionario NICHQ no parece
suficiente por sí mismo para detectar el TDAH en la
población escolar chilena estudiada.
Conclusiones
Los resultados obtenidos por medio del uso del
Cuestionario NICHQ para maestros y de pruebas
neuropsicológicas aplicadas, permiten sugerir que
ambas metodologías de evaluación no compiten
entre sí, ni pueden ser usadas una en reemplazo de la
otra. De hecho, ambos procedimientos parecen ser
complementarios; permiten obtener una visión
global del desempeño dentro del aula de clases
(cuestionarios), así como medir rendimientos
específicos en determinadas habilidades cognitivas
(pruebas neuropsicológicas).
La falta de correlato entre ambas metodologías de
evaluación para el TDAH, puede entenderse por los
siguientes motivos: a) los criterios diagnósticos
establecidos por DSM pueden ser insuficientemente
claros, precisos y depurados (Abad-Mas, Caloca-

Artículo Original

Català, Mulas &amp; Ruiz-Andrés, 2017), de hecho
parecen tender a ser redundantes (Barkley, 2009); b)
el grado de entrenamiento de los sujetos que
informan los cuestionarios de conducta parece ser
insuficiente, sobre todo al contrastar con las exitosas
experiencias de otros autores; c) las pruebas
neuropsicológicas evalúan habilidades medidas en
rendimiento, mientras que los cuestionarios evalúan
conductas en base a juicio de terceros (Hjern, Weitoft
&amp; Lindblad, 2010; Weissenberger et al., 2017); y d)
el rendimiento en pruebas neuropsicológicas puede
deberse a alteraciones, trastornos o retrasos del
desarrollo diferentes al TDAH.
Para efecto de los resultados obtenidos, puede
entenderse
que
la
aplicación
de
test
neuropsicológicos resulta deseable para una mejor
identificación de los sujetos, reduciendo el sesgo del
evaluador (sobre todo de quienes evalúan mediante
uso de cuestionarios) y aportando mayor información
acerca de orientaciones psicoeducativas que
permitan abordar las dificultades que presentan los
alumnos.
Limitaciones
El análisis de los resultados ha permitido detectar dos
limitaciones importantes en el estudio. La primera ha
sido el limitado número de participantes, así como su
poca representatividad socioeconómica, al tratarse de
alumnos de un solo centro educativo; esta situación
ha derivado en la imposibilidad de generalizar los
resultados obtenidos. La segunda, ha sido no
considerar el rendimiento escolar una variable en la
investigación, a sabiendas que el TDAH cursa con un
desempeño académico deficiente en diversas áreas
del currículo escolar.
La observación de estas limitaciones nos orienta a
resolverla en el futuro contando con una muestra más
robusta e incluyendo el desempeño escolar como
variable de estudio.
Agradecimientos
Esta investigación fue posible gracias al apoyo del
Proyecto INDIN 04/2018 de la Universidad Católica
de la Santísima Concepción del cual es investigador
principal el segundo autor.

Bibliografía

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 2 abril -junio, 2019

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�Trastornos del aprendizaje, DSM-V, cuestionarios de
observación del comportamiento, evaluación
neuropsicológica, funciones ejecutivas.

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Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 2 abril -junio, 2019

7

�R

E

S

P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

INTERVENCIÓN DIETÉTICA EN PACIENTES CON SOBREPESO Y OBESIDAD.
DIETARY INTERVENTION IN OVERWEIGHT AND OBESITY PATIENTS.
Reyna Chacón Ana Fernanda*, Zebadúa Flores Rosa Aminta *.
* Universidad Vizcaya de las Américas, Campus Tepic, México.
Citation: Reyna Chacón A.F., Zebadúa Flores R.A. (2019) Intervención
dietética en pacientes con sobrepeso y obesidad. Revista de Salud Pública y
Nutrición, 18 (2), 8-15.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2019 Reyna Chacón A.F. et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn18.2-2
Recibido: 09 de diciembre 2018;
Aceptado: 21 de mayo 2019
Email: fernandachacon02@gmail.com

�Sobrepeso, obesidad, alimentación

Artículo Original

INTERVENCIÓN DIETÉTICA EN PACIENTES CON SOBREPESO Y OBESIDAD
Reyna Chacón Ana Fernanda*, Zebadúa Flores Rosa Aminta *.
* Universidad Vizcaya de las Américas, Campus Tepic, México.

RESUMEN
Introducción. El sobrepeso y obesidad representan un serio problema de salud mundial, México no es la excepción; existen
factores, como la distribución del tiempo en las actividades cotidianas, agravada por hábitos nocivos que posee, educación
nutricional deficiente, acceso a comida procesada, alimentos ricos en grasa y azúcares, produciendo un incremento en el peso
corporal y aumenta la posibilidad de adquirir otras patologías; como medida de prevención o tratamiento y para evitar
alteraciones de la salud, es importante una intervención dietética. Objetivo: analizar el funcionamiento y apego ante una
intervención dietética en pacientes con sobrepeso y obesidad como principal problema de salud. Material y Métodos: el
estudio es cuasiexperimental, con un desarrollo de seis meses, la muestra es de 40 personas de 30 a 70 años. Resultados: se
inicia: 82% mujeres y 18% hombres, el 92% con sobrepeso y obesidad, con enfermedades como dislipidemias, hipertensión y
diabetes, el 82% abandonó el tratamiento, mostrando falta de interés en la salud, baja educación nutricional y el aumento del
riesgo a futuras complicaciones. Conclusiones: La intervención dietética sí es funcional, con respecto al apego, es bajo. Es
necesario enseñar cambios de hábitos de alimentación.
Palabras Clave: Sobrepeso, obesidad, alimentación.

ABSTRACT
Introduction: Overweight and obesity means a serious global health problem, Mexico is not the exception; there are factors,
such as the distribution of time in daily activities, aggravated by harmful habits, poor nutritional education, access to processed
foods, high fat and sugars foods, development a weight gain and increasing the possibility of acquiring other pathologies; As
a preventive or treatment measure and to avoid alterations to health, a dietary intervention is important. Objective: analyze
the working and reception of a dietary intervention in overweight and obese patients as the main health problem. Methods:
the study is longitudinal type, with a six months’ development, the sample of people are 40 from 30 to 70 years old. Results:
it starts: 82% women and 18% men, 92% with overweight and obesity, with diseases like dyslipidemia, hypertension and
diabetes, 82% give up the treatment, showing lack of interest in health, low nutrition education and the increase in risk of
future complications. Conclusions: the dietary intervention is functional; the reception is low. It is necessary to teach changes
in eating habits.
Key words: Overweight, obesity, alimentation.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 2 abril -junio, 2019

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�Sobrepeso, obesidad, alimentación

Introducción
El sobrepeso y obesidad, en gran parte de la
población mexicana, son el principal problema de
salud; en el presente trabajo, se analizó el
funcionamiento y apego de una intervención
dietética; en personas atendidas en el área de
nutrición de la Clínica de Unidad de Medicina
Familiar no. 25 de Tepic, Nayarit. Muñoz (2015),
refiere que los alimentos industrializados, son causa
principal del aumento en enfermedades no
transmisibles, figurando como problema primario de
salud en México, recurriendo a la prevención, se han
establecido dietas para el consumo de alimentos de
manera saludable.
Las enfermedades crónicas no transmisibles (ENT),
son aquellas que no tienen cura. (Málaga, 2014); la
Organización Mundial de la Salud (2018), menciona
que el 71% de muertes anuales producidas en el
mundo, son atribuibles a ellas, ya que existen
factores de riesgo asociados a este tipo de
padecimientos, como los son: el consumo de tabaco,
alcohol, dietas inadecuadas aunado a una vida
sedentaria.
Los problemas más importantes relacionados con la
nutrición se encuentran en las altas tasas de
sobrepeso y obesidad que afectaban en el 2012, a 7
de cada 10 adultos y 3 de cada 10 niños y a todos los
grupos socioeconómicos en México, incluyendo a
los hogares que se encuentran en situación de
inseguridad alimentaria (ENSANUT, 2012);
Mientras tanto las prevalencias de sobrepeso (20.6%)
y de obesidad (12.2%) en niñas en 2016 fueron muy
similares a las observadas en 2012 (sobrepeso 20.2%
y obesidad 11.8%). En niños hubo una reducción de
sobrepeso entre 2012 (19.5%) y 2016 (15.4%) que
resultó estadísticamente significativa; Para adultos
de 20 años y más la prevalencia combinada de
sobrepeso y obesidad pasó de 71.2% en 2012 a
72.5% en 2016; este aumento de 1.3 puntos
porcentuales no fue estadísticamente significativo.
(ENSANUT, 2016). Hay una proyección de que la
obesidad se convierta en una epidemia mundial, ya
que para el año 2025 habrá un aumento del 60% en
la prevalencia de esta enfermedad (Díaz, 2015).
La organización de las Naciones Unidas para la
Agricultura y Alimentación (2018), refiere que una
nutrición adecuada, asegura una defensa contra las
enfermedades y es la fuente de energía para estar

Artículo Original

activo, la deficiencia de macro y micronutrientes
originan problemas nutricionales (dieta inadecuada),
obteniendo como resultado el aumento y la
prevalencia de casos de sobrepeso, obesidad y
enfermedades no transmisibles.
Otero menciona en su libro, que la Nutrición, va más
allá de comer, ya que es un proceso muy complejo,
lo define como el conjunto de fenómenos mediante
los cuales se obtienen, utilizan y excretan las
sustancias nutritivas (2012), mientras la OMS refiere
que es la ingesta de alimentos en relación con las
necesidades dietéticas del organismo (2016).
La Norma Oficial Mexicana, NOM-043-SSA2-2012,
señala que la Alimentación, es el conjunto de
procesos biológicos, psicológicos y sociológicos,
relacionados con la ingestión de alimentos, siendo
esta la forma que el organismo, obtiene los
nutrimentos indispensables y con ello logra una vida
plena.
El sobrepeso y la obesidad es una acumulación
anormal o excesiva de grasa que puede ser
perjudicial para la salud, se mide en adultos con el
índice de masa corporal (IMC), siendo una relación
entre el peso y la talla (OMS, 2016).
Enfermedades relacionadas con el sobrepeso y
obesidad
Diabetes Mellitus es padecimiento caracterizado por
un alto nivel de glucosa resultado de defectos en la
capacidad del cuerpo para producir o usar insulina,
Hay tres tipos de Diabetes; Tipo I, se presenta cuando
el páncreas no genera la producción de insulina,
Diabetes tipo II en el cual cuerpo no produce
suficiente insulina o las células no hacen uso de la
insulina (ADA, 2018). Diabetes Gestacional este tipo
de diabetes usualmente se desarrolla en la segunda
mitad del embarazo con una intolerancia a la glucosa
(Gómez et all, 2015).
La insulina es una hormona secretada por el páncreas
participa en el metabolismo de los carbohidratos,
lípidos y proteína, nos ayuda a que azúcar, los
almidones y otros alimentos se conviertan en la
energía necesaria para la vida diaria (ADA, 2018).
Canalizo-Miranda et all (2013), explica que existen
un conjunto de enfermedades asintomáticas
imputables a las concentraciones anormales de

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 2 abril -junio, 2019

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�Sobrepeso, obesidad, alimentación

lipoproteínas en la sangre. Las dislipidemias que se
presentan en la población con obesidad son resultado
de la resistencia a la insulina. Se caracterizan por
concentraciones anormales de colesterol de muy baja
densidad (VLDL, del inglés very low density
lipoprotein), LDL, triglicéridos y HDL. (Gómez et
all, 2014). Otro factor de predisponente para riesgos
cardiovasculares, es la hipertensión arterial (HTA) es
una alteración crónica, caracterizada por el
incremento continuo de las cifras de la presión
sanguínea en las arterias (Berengues, 2016).
Dieta
La Norma Oficial Mexicana NOM-043-SSA2-2012
define a la dieta, como el conjunto de alimentos y
platillos que se consumen al día, constituyendo la
unidad de la alimentación.
Alcalá et all (2015), menciona que los
macronutrientes vienen del elemento macro [grande]
sobre la palabra nutriente, del participo activo [-nte]
del verbo nutrir y este del latín nutrire = alimentar,
juegan un papel principal en la regulación de la
ingesta, encontramos en lo que son lípidos, proteínas
y carbohidratos.
La función de los carbohidratos también llamado
glúcidos, es aportar energía a través de la glucosa,
constituyendo una parte fundamental de la
alimentación humana (Mataix, 2015).
Las grasas pertenecen a un grupo de compuestos
llamados lípidos, la palabra lípido se deriva del
griego lipos, que significa grasa, son esenciales para
el funcionamiento y estructura de los tejidos (Roth,
2009).
Las proteínas son un conjunto de aminoácidos,
necesarios para el crecimiento y la reparación de los
tejidos, son el principal componente estructural de
las células y los tejidos, y últimos macronutrientes en
ser utilizados por el organismo (FAO, 2015).
Los micronutrientes es lo contrario de los
macronutrientes, ya que tienen la misma
terminología de la nutrie = alimentar encontramos lo
que son las vitaminas y minerales, son requeridos por
el organismo, en muy pequeñas cantidades, con la
finalidad de que este tenga un normal
funcionamiento, crecimiento y desarrollo (Ciudad,
2014).

Artículo Original

Organización de las Naciones Unidas para la
Agricultura y Alimentación (2018), refiere que las
vitaminas y minerales ayudan en el funcionamiento
normal del metabolismo, y son esenciales para el
crecimiento y las actividades corporales normales.
Además, colaboran en las reacciones de liberación de
energía
química
de
los
macronutrientes
(carbohidratos, lípidos y proteínas) (Vega, 2010).
El porcentaje de hidratos de carbono que deben
consumir pacientes con sobrepeso y obesos es del
45% a 55%, proteína del 15% al 25 %, tanto de
origen animal como vegetal, grasas totales del 25 al
35% del requerimiento energético total, el porcentaje
recomendado será bajo el criterio clínico, referido así
en la guía de práctica clínica Obesidad y sobrepeso
(2012), se debe considerar la condición metabólica
del paciente, evaluar el consumo energético , tiempos
de alimentación y tamaño de las porciones.
La norma Oficial mexicana NOM-015-SSA2-2010
menciona que requerimiento total va derivado de los
macro nutrimentos, para que el paciente mantenga un
peso recomendable es de la siguiente manera: menos
del 30% de las grasas, 50%-60% de hidratos de
carbono, en promedio 15% de las kcal totales
corresponderá a proteínas.
Plan de Alimentación
Es un control o régimen de la ingesta calórica
necesaria que necesita cada persona diariamente para
mantenerse sano, cabe destacar que esta ingesta
calórica es diferente en cada persona ya que todos los
organismos son distintos en cada persona (ADA,
2019). Existen herramientas diseñadas para ser
utilizadas por los nutriólogos, como el Sistema
Mexicano de Alimentos Equivalente (SMAE), que es
un instrumento de valoración de los aportes
nutricionales de los alimentos y se utiliza como
estrategia para tratar enfermedades como la obesidad
y el sobrepeso con el diseño de dietas personalizadas,
auxiliadas con la ingesta calórica de cada persona, y
para ello, se utiliza la ecuación empírica de Harris
Benedict desarrollada para estimar el metabolismo
basal en kcal (Suverza, 2010). Las ecuaciones de
Harris-Benedict siguen siendo el método más común
para calcular el gasto energético con fines clínicos y
de investigación (David et all 1998).

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 2 abril -junio, 2019

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�Sobrepeso, obesidad, alimentación

Material y Métodos
La investigación es cuasiexperimental, se efectuó en
el departamento de nutrición de la Clínica de Unidad
de Medicina Familiar No. 25 de Tepic, Nayarit, en el
periodo de febrero–agosto 2018 (seis meses),
corresponde al tipo longitudinal, con supervisiones y
concientización de una adecuada alimentación, cada
mes. La muestra corresponde al tipo no
probabilístico, la elección se realizó utilizando los
criterios de inclusión: pacientes canalizados al área
de nutrición con problemas de sobrepeso y obesidad
según criterios de la OMS, los criterios de exclusión
son los pacientes con clasificación normal según
criterios de la OMS. La muestra estuvo constituida
por 40 adultos con edades oscilante de 21 a 70 años,
integrado por 84% femenino y el resto masculino,
todos ellos derechohabientes de la unidad médica.
Con la valoración médica y diagnóstico, se inicia la
intervención dietética, utilizando la información
proporcionada por del paciente, peso, talla e índice
de masa corporal.
La información del paciente, se obtuvo mediante su
historia clínica de cada persona, integrada por
preguntas generales, como: edad, sexo, estilo de vida,
antecedes
heredofamiliares,
enfermedades,
frecuencia alimentaria, consumo de medicamentos y
la práctica de actividad física. Para la obtención del
peso y talla, se utilizó una báscula hospitalaria con
estadímetro, marca Torino, habilitada para medir
peso en kilogramos y la altura en centímetros, se
realizó sin zapatos y ropa ligera, hombros relajados,
piernas rectas y talones unidos (Suverza,2010). El
índice de masa corporal (IMC), se calculó mediante
la fórmula que relaciona el peso y talla (Ver tabla 1).
Tabla 1.
Clasificación del índice de masa corporal (IMC)

Clasificación
Normal
Sobrepeso
Obesidad
Obesidad grado II
Obesidad grado III
Fuente:Directa

IMC (Kg/m2)
18.5 – 24.9
25 – 29.9
30 – 34.9
35 – 39.9
Más de 40

Con los datos obtenidos del paciente se estimaron las
calorías requeridas, considerando otras variables
como la actividad física de acuerdo a la formula

Artículo Original

Harris-Benedict (Ver tabla2), con un mínimo de
1050 kcal y un máximo de 1800 kcal, se les entregó
un plan de alimentación.
Tabla 2.
Pacientes según Kcal requeridas por día y
formulas para la estimación
Intervalo (kcal/día)
1050 1149
1150 1249
1250 1349
1350 1449
1450 1549
1550 1649
1650 1749
1750 1849
Total de pacientes
fuente:Directa

Pacientes
Núm
%
7.50
3
9
22.50
9
22.50
5
12.50
20.00
8
2
5.00
3
7.50
1
2.50
100.00
40

Fórmula de Harris-Benedict
Completa
Simplificada
Mujer

Varón

GER (kcal) = 655.1 + [9.563
x peso(kg)] + [1.850 x talla
(cm)] - (4.676 x edad
(años)]

GER (kcal) = 655 + [9.56 x
peso(kg)] + [1.85 x talla
(cm)] - (4.68 x edad (años)]

GER (kcal) = 66.5 +[13.75 x GER (kcal) = 66.5 +[13.75 x
peso(kg)] + [5.003 x talla
peso(kg)] + [5.0 x talla (cm)] (cm)] - [6.775 x edad (años)]
[6.78 x edad (años)]

Las distribuciones de los macronutrimentos fueron
de la siguiente manera: hidratos de carbono 55%,
lípidos 28% y proteínas 17%, estas proporciones se
aplicaron en forma de equivalentes con raciones de
alimentos, fraccionada en 3 comidas y 2 colaciones,
considerando: lácteos, carnes, fruta, verdura,
cereales leguminosas y grasas, con el objetivo de
contar con una dieta individual variada y el paciente
pueda elegir sus alimentos con la guía
proporcionada, como lo indica el Sistema Mexicano
de Alimentos Equivalentes (SMAE). A todos los
pacientes
se
le
dieron
las
siguientes
recomendaciones:
establecer
horarios
de
alimentación acorde a sus necesidades y tomar diario
2 litros aproximadamente de agua simple al día. Se
realizó un estudio de Shapiro-Wilk, para verificar
que los datos provienen de una distribución normal y
la prueba de t-Student para muestras relacionadas,
con una diferencia hipotética de las medias de 2, un

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 2 abril -junio, 2019

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�Sobrepeso, obesidad, alimentación

Artículo Original

nivel de confianza del 95% y nivel de significancia
del 5%.

clasifican como: normal 7.5%, sobrepeso 40.0%,
obesidad 30.0%, obesidad grado II 17.5% y obesidad
grado III 5.0%.

Resultados
En la tabla 3 se muestra el comportamiento de toda
la investigación, iniciando con 40 personas, 82% del
género femenino y 18% masculino de edad
comprendida entre 21 a 70 años. Al término del
estudio, la participación se caracterizó por un
ausentismo de 33 personas representadas por un
100% del género masculino y un 79% que el género
femenino. La canalización de las personas a control
dietético, corresponde a un 65% por el sobrepeso y
obesidad, y el resto presentaba otra patología como:
diabetes el 15% (6), hipertensión y dislipidemias con
un 10% (4) respectivamente. En relación al IMC, se

Los pacientes que concluyeron el tratamiento fueron
7, en la figura 1 se muestran los índices de masa
corporal inicial y final de cada uno de ellos, se
observa que hubo una reducción en su índice de masa
corporal, cambiando su diagnóstico nutricional
inicial de obesidad a sobrepeso y los que estaban en
sobrepeso a un peso normal. A los valores obtenidos
de la IMC de los pacientes que terminaron el
tratamiento, se demostró tienen una distribución
normal (p&gt; 0.05), los pacientes bajaron en promedio
su IMC de 29.47 a 27.08 kg/m2 (p= 0.000).

Tabla 3 Caracteristicas de la población estudiada
Femenino
Enfermedad por la cual fue
canalizada a Control
Dietético
Diabetes
Dislipidemia
Hipertensión
Sobrepeso
Obesidad
Clasificación con IMC
Normal
Sobrepeso
Obesidad
Obesidad grado II
Obesidad grado III
Fuente: Directa

Masculino

Inicial (33)

Terminó (7)

Núm
5
3
3
10
12

%
15.2
9.1
9.1
30.3
36.4

Núm
1
0
1
4
1

%
14.3
0.0
14.3
57.1
14.3

Núm
4
3
2
6
11

3
15
9
4
2

9.1
45.5
27.3
12.1
6.1

1
5
1
0
0

14.3
71.4
14.3
0.0
0.0

2
10
8
4
2

Abandono (26)

Inicial (7)

Terminó (0)

Abandono (7)

% Núm
15.4
1
11.5
1
7.7
1
23.1
1
42.3
3

%
14.3
14.3
14.3
14.3
42.9

Núm
0
0
0
0
0

%
0.0
0.0
0.0
0.0
0.0

Núm
1
1
1
1
3

%
14.3
14.3
14.3
14.3
42.9

7.7
38.5
30.8
15.4
7.7

0.0
14.3
42.9
42.9
0.0

0
0
0
0
0

0.0
0.0
0.0
0.0
0.0

0
1
3
3
0

0.0
14.3
42.9
42.9
0.0

0
1
3
3
0

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 2 abril -junio, 2019

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�Sobrepeso, obesidad, alimentación

Discusión
La falta de apego al tratamiento dietético es evidente
en ambos géneros, ya que fueron canalizadas a
Control Dietético por problemas de salud y algunos
con complicaciones de otras afectaciones, como se
muestra en la tabla 3, mostrando un abandono por la
de la mayoría de pacientes, Samano (2011), en su
artículo “Abandono del Tratamiento Dietético en
Pacientes Diagnosticados con Obesidad en un
Consultorio Privado de Nutrición” refiere que el
abordaje de esta importante patología, no es sencillo,
ya que ocho de cada diez pacientes, abandonan el
tratamiento antes del cumplimiento de la meta
establecida en términos de disminución de peso. Esto
contribuye a mantener e incrementar los riesgos de
aparición de enfermedades crónico-degenerativas
asociadas a la obesidad.
La Organización Mundial de la Salud (2018) refiere
que las intervenciones se centran en la corrección de
las prácticas y los hábitos personales. Es un cambio
en el estilo de vida, más actividad física y una dieta
saludable, el artículo de Investigación, “Evaluación
de un programa piloto de intervención en adultos con
sobrepeso u obesidad, en riesgo de diabetes”,
menciona, que el país no cuenta con programas
preventivos que consideren el financiamiento de
actividades que fomentan cambios en hábitos de
alimentación y de actividad física, con ello, la
percepción en el público general y los profesionales
de la salud, refleja que muy pocos pacientes logran
resultados exitosos en el control de peso a largo plazo
(Carrasco et all, 2008).
Al paciente se le debe educar a cambiar hábitos de
alimentación, con el fin de conocer su estado
nutricional, los beneficios de aprender a manejar a
una enfermedad como tal y todas las consecuencias
que conlleva mantener un sobrepeso, algún grado de
obesidad, ya que al no lograr el éxito el paciente
tendrá una recaída; se dice que es difícil, por las
costumbres, religiones, economía, etc., existen
bastantes factores que alteran y hace que el paciente
desista de mantener una buena alimentación,
provocando así, un daño a largo plazo y con ello se
contempla la posibilidad complicaciones mayores.
Se recomienda, más educación nutricional a los
pacientes, Montoya et all (2014), indica en su
artículo “efecto de la intervención nutricional
temprana en el resultado clínico de pacientes en

Artículo Original

riesgo nutricional”, la importancia de la intervención
nutricional temprana y el seguimiento en los
pacientes con riesgo nutricional, para disminuir la
proporción de complicaciones moderadas, mejorar la
adecuación de la ingesta de energía como evidencia
de una buena alimentación.
Conclusiones
La intervención dietética aplicada a pacientes con
sobrepeso y obesidad como principal problema de
salud, si tiene efectos significativos, pero es preciso
señalar que el apego a ella es bajo, por lo que es
necesario enseñar un cambio de hábitos de
alimentación.
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�Sobrepeso, obesidad, alimentación

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Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 2 abril -junio, 2019

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N

Revista Salud Pública y Nutrición

INSEGURIDAD ALIMENTARIA Y CARACTERIZACIÓN DE POBLACIÓN
BENEFICIARIA DE TRES BANCOS DE ALIMENTOS EN JALISCO, MÉXICO.
FOOD INSECURITY AND CHARACTERIZATION OF BENEFICIARY POPULATION OF THREE FOOD BANKS IN
JALISCO, MÉXICO.
Márquez Ibarra Adriana Alejandra1, Hernández Castellanos Elizabeth1, Bravo Núñez Carolina1, Orozco
Hernández Roberto Paulo1, Salazar Preciado Laura Leticia2, Foust Rodríguez David1, Fuentes Elia
Natalia1.
1 Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente, México. 2 Centro Universitario de
Tonalá, Universidad de Guadalajara, México.
Citation: Márquez Ibarra A.A., Hernández Castellanos E., Bravo Núñez C.,
Orozco Hernández R.P., Salazar Preciado L.L., Foust Rodríguez D., Fuentes E.N.
(2019) Inseguridad alimentaria y caracterización de población beneficiaria de
tres bancos de alimentos en Jalisco, 18 (2), 16-22.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2019 Márquez Ibarra A.A. et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn18.2-3
Recibido: 21 de marzo 2019;
Aceptado: 14 de junio 2019
Email: paulorozco@iteso.mx

�Seguridad alimentaria, pobreza, nutrición.

Artículo Original

INSEGURIDAD ALIMENTARIA Y CARACTERIZACIÓN DE POBLACIÓN BENEFICIARIA DE TRES
BANCOS DE ALIMENTOS EN JALISCO
Márquez Ibarra Adriana Alejandra1, Hernández Castellanos Elizabeth1, Bravo Núñez Carolina1, Orozco
Hernández Roberto Paulo1, Salazar Preciado Laura Leticia2, Foust Rodríguez David1, Fuentes Elia Natalia1.
1 Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente, México. 2 Centro Universitario de Tonalá, Universidad de
Guadalajara, México.

RESUMEN
Introducción. En el mundo se pierden cerca de un tercio de todos los alimentos producidos para consumo humano en el
mundo, mientras que en Jalisco sólo 68.5% de la población tiene seguridad alimentaria. Objetivo: El objetivo del estudio fue
caracterizar a los beneficiarios socio-demográficamente y evaluar seguridad y pobreza alimentaria. Material y Métodos: Se
obtuvieron datos del proyecto “Modelo logístico para el aprovechamiento, conservación y manejo de alimentos: plataforma
de alimentos (JAL 2016-01-02-279011)” muestreo a conveniencia de familias atendidas por Banco de Guadalajara, Zapotlanejo
y Tepatitlán (n=311). Se evaluó el grado de seguridad y pobreza alimentaria, escolaridad, ingreso familiar comparado con la
línea de bienestar mínimo, gasto en alimentación; variables cuantitativas en mediana y rango intercuartílico; cualitativas en
frecuencia y porcentaje. Resultados: El 97.4% son mujeres, solo 10% de ellas concluyó preparatoria, 75% presentaron
sobrepeso u obesidad. Únicamente 7.4% se clasificó como seguridad alimentaria, Guadalajara tuvo el mayor porcentaje con
inseguridad alimentaria moderada y severa (29.7% y 4.7%), y Tepatitlán leve (73.5%), 60% del ingreso se destina a
alimentación, 78% muestran pobreza alimentaria. Conclusiones: La pobreza alimentaria coexiste con desnutrición y la
obesidad, las mujeres son las encargadas del hogar y la alimentación por lo que debe intervenirse con enfoque de género y la
inseguridad alimentaria leve debe considerarse un problema a atender.
Palabras Clave: Seguridad alimentaria, pobreza, nutrición.

ABSTRACT
Introduction: In the world, about one third of all food produced for human consumption is lost, while in Jalisco only 68.5% of
the population has food security. Objective: The aim of the study was to evaluate food security and to characterize the
beneficiary population in sociodemographic terms. Methods: Data was obtained from the project "Logistic program for the
use, conservation and management of food: food platform (JAL 2016-01-02-279011)" convenience sampling of 311 families
in communities of Guadalajara, Zapotlanejo and Tepatitlán food banks. The degree of food security and poverty, schooling,
family income compared with the minimum welfare line, percentage of family income spent on food; The quantitative
variables were expressed as median and interquartile range; The qualitative ones in frequency and percentage. Results: 97.4%
of beneficiaries are women (10% finished high school), 75% presented overweight or obesity. Only 7.4% was classified in food
security, Guadalajara had the highest percentage with moderate and severe food insecurity (29.7%, 4.7%), and Tepatitlán had
the highest frequence of mild food insecurity (73.5%), 60% of income was allocated for food, 78% in food poverty. Conclusions:
Food poverty coexists with malnutrition and obesity. Mostly are women who take care of household and food, these findings
merit an in-depth analysis with a gender approach.
Key words: Food security, poverty, nutrition.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 2 abril -junio, 2019

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�Seguridad alimentaria, pobreza, nutrición.

Introducción
De acuerdo con la Organización de las Naciones
Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO),
la seguridad alimentaria “se da cuando todas las
personas tienen acceso físico, social y económico
permanente a alimentos seguros, nutritivos y en
cantidad suficiente para satisfacer sus requerimientos
nutricionales y preferencias alimentarias, y así poder
llevar una vida activa y saludable”. (FAO, 2017)
En México, según las estimaciones del Consejo
Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo
Social (CONEVAL) en 2016, con base en los
módulos de condiciones socioeconómicas de la
Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los
Hogares MCS-ENIGH 2012 y 2014; y según la
Escala Mexicana de Seguridad Alimentaria (EMSA),
el porcentaje de la población con seguridad
alimentaria aumentó de 56.1 en 2012 a 57.5% en
2014 (de 65.8 a 69 millones de personas); la
inseguridad alimentaria leve disminuyó de 20.6 a
19.1% (de 24.2 a 22.9 millones de personas); la
inseguridad alimentaria moderada disminuyó de 13.7
a 13.4 % (de 16 a 16.1 millones de personas); sin
embargo, la inseguridad alimentaria severa aumentó
de 9.7 a 9.9%, es decir, de 11.3 a 11.9 millones de
personas. (CONEVAL,2014)

Artículo Original

Material y Métodos
Diseño y población de estudio
El presente estudio forma parte del proyecto
“Modelo logístico para el aprovechamiento,
conservación y manejo tecnificado de alimentos:
plataforma de alimentos (JAL 2016-01-02-279011)".
Para la caracterización de la población beneficiaria
se obtuvieron datos de una muestra a conveniencia
de las localidades atendidas por los Bancos de
alimentos de Tepatitlán A.C, Zapotlanejo A.C. y
banco diocesano de alimentos de Guadalajara, todos
pertenecientes al Estado de Jalisco, México. Se
seleccionaron las comunidades en relación con el
número de población atendida y comunidades
sugeridas por los bancos de alimentos como
representativas de los mismos.
La convocatoria fue realizada por los trabajadores
sociales y nutriólogos de los BDA, de manera que
coincidiera el día de toma de datos con la entrega de
alimentos en cada una de las localidades
seleccionadas. La muestra final obtenida fue de 311
familias. (ver Tabla 1)

BANCO

Tabla 1. Distribución de la muestra por banco de alimento
Total de Familias
Familias encuestadas
LOCALIDAD
beneficiarias por el BDA Frecuencia
%
Villas de la Hacienda*

Según la Secretaría de desarrollo social, con datos de
CONEVAL (2016), en Jalisco el 68.5% de la
población tiene seguridad alimentaria, 15% de la
población tienen inseguridad alimentaria leve, 9.3%
de la población inseguridad alimentaria moderada y
7.3% inseguridad alimentaria severa. (CONEVAL,
2014)
Aunado a lo anterior, la FAO estima que cada año,
aproximadamente un tercio de todos los alimentos
producidos para consumo humano en el mundo se
pierden. Este desperdicio de comida representa una
oportunidad para mejorar la inseguridad alimentaria
mundial, sino también para mitigar los impactos
ambientales y el uso de los recursos de las cadenas
alimentarias. (FAO, 2013) En este sentido, los
Bancos de alimentos (BDA) como organizaciones
sin ánimo de lucro buscan recuperar alimentos, de la
sociedad y redistribuirlos entre las personas
necesitadas; en este estudio buscamos caracterizar a
las personas que son beneficiarias de los BDA, con
la finalidad de tener un perfil que permita conocer la
condición actual de la población seleccionada.

Guadalajara

109

Ruiseñores**
200
Eucaliptos*
230
Total
539
La Purísima
150
Zapotlanejo
La Paz
85
Santa Fe
63
Total
298
Capilla de Guadalupe
26
Tepatitlán de Morelos
Pegueros
50
Total
76
TOTAL
913
Fuente: Entrevistas, padrón de beneficiarios de los bancos de alimentos.
*Localidad perteneciente al municipio de Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco.
** Localidad perteneciente al municipio de Tala, Jalisco.

45

41.2

48
55
148
41
42
31
114
26
23
49
311

24
23.9
27.3
49.4
49.2
100
46

Los criterios de inclusión fueron: ser beneficiario del
banco de alimentos de la localidad seleccionada,
presentarse el día de la toma de datos, tener el tiempo
y disposición de participar en el estudio.
Criterios de no inclusión: no desear participar en el
estudio y/o no ser beneficiario del banco de
alimentos de la localidad encuestada.
Medición y definición de variables
Para fines de la caracterización, a los beneficiarios se
les aplicó la Escala Latinoamericana y del Caribe de
Seguridad Alimentaria (ELCSA) validada en el

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�Seguridad alimentaria, pobreza, nutrición.

contexto rural y urbano de Veracruz, México (Susana
Sánchez Viveros,2014) y utilizada en la Encuesta
para Focalizar Hogares con Inseguridad Alimentaria
(ENHINA) propuesta por el Sistema Nacional para
el desarrollo integral de la familia (DIF Nacional), la
cual consta de 15 ítems para hogares con integrantes
menores de edad y 8 para aquellos en los que
únicamente habitan adultos, que fueron respondidos
por la persona beneficiaria de la canasta alimentaria,
la temporalidad referida en dicha encuesta es de los
últimos tres meses y las opciones de respuesta fueron
“nunca” (0 puntos), “rara vez” (1 punto), “algunas
veces” (2 puntos) o “siempre” (3 puntos), y de
acuerdo a la sumatoria de puntajes se estratificó a la
población evaluada en las siguientes categorías:
• 0 puntos: Seguridad alimentaria
• 1 a 15 puntos en hogares con menores de edad y
1 a 8 puntos en hogares únicamente con adultos:
Inseguridad alimentaria leve.
• 16 a 30 puntos en hogares con menores de edad
y 9 a 16 puntos en hogares únicamente con
adultos: Inseguridad alimentaria moderada.
• 31 a 45 puntos en hogares con menores de edad
y 17-24 puntos en hogares únicamente con
adultos: Inseguridad alimentaria severa. (Susana
Sánchez Viveros, 2014)
Se realizó la determinación de peso y talla de los
beneficiarios directos (aquellos inscritos en el padrón
de beneficiarios del programa de los BDA), por los
investigadores asociados al proyecto y/o estudiantes
de la licenciatura en nutrición del Instituto
Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente
(ITESO), con estos datos antropométricos se calculó
el índice de masa corporal (IMC) mediante la
fórmula (kg/m2) y se categorizó con base en los
puntos de corte de la Organización Mundial de la
Salud (OMS, 2016).
Además se aplicó a la persona beneficiaria un
cuestionario sobre datos generales de la familia, entre
las variables que se auto reportaron, fueron: edad
(años),
escolaridad
(grado
académico
completo/incompleto), ocupación (se estratifico por
las categorías que fueron reportadas), número de
integrantes de la familia (valor absoluto), gasto
económico semanal destinado a la alimentación de la
familia e ingreso económico semanal, mismos que
fue transformado para el análisis a ingreso mensual;
con el cual se determinó el número de familias que
se encontraban por debajo de la línea de bienestar

Artículo Original

mínimo de acuerdo a los criterios para medir la
pobreza del CONEVAL (equivale al valor de la
canasta alimentaria por persona al mes); en este
trabajo se consideraron los valores del mes de abril
del año 2017 que estipula la línea de bienestar
mínimo para zonas urbanas $1400.27
pesos
mexicanos (MXN) y en zonas rurales $994.85 MXN
por persona al mes. (CONEVAL, 2014), se estipuló
el tamaño de hogar sin considerar la tabla de
equivalencia de integrantes según la edad. Además,
se generaron las variables: porcentaje del gasto
mensual para la compra de alimentos, derivado del
ingreso económico mensual y el gasto en la compra
de alimentos para la familia, así mismo, se determinó
el gasto per cápita en alimentos por día en el hogar,
según el auto reporte de gasto en alimentos por
familia entre el número de integrantes de la misma.
Análisis estadístico
Se realizó un análisis descriptivo de las variables, en
el caso de las cuantitativas se utilizaron medianas y
rangos intercuartílicos 1 y 3 (RIC) debido a su
comportamiento no paramétrico, mientras que las
variables cualitativas se expresaron en frecuencias y
porcentajes.
Resultados
Se evaluaron 311 familias beneficiarias de los bancos
de alimentos, del municipio de Guadalajara 148, en
Zapotlanejo 114 y en Tepatitlán 49.
Variables sociodemográficas
Se describen los datos obtenidos para cada una de las
variables sociodemográficas analizadas por cada
banco de alimentos.
Sexo de la persona encuestada.
Con respecto a la distribución por sexo se observó
que en la mayoría de los casos la persona encuestada
pertenecía al sexo femenino (97.4%), la mayor
proporción de encuestados del sexo masculino se
encontró en el banco de alimentos de Guadalajara
(3.4%).
Edad de la persona encuestada.
Con respecto a la edad, la mediana fue de 36 años. El
municipio de Tepatitlán fue el que concentro
beneficiarios de mayor edad (43 años), seguido de
Zapotlanejo y Guadalajara (42 y 36 años
respectivamente).

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�Seguridad alimentaria, pobreza, nutrición.

Escolaridad de la persona encuestada.
La escolaridad con mayor proporción reportada fue:
secundaria completa (36.0%), primaria completa
(22.9%) y primaria incompleta (16.40%), por su
parte, sólo 9.9% de la población entrevistada estudió
la preparatoria completa.

Artículo Original

respectivamente) y a Tepatitlán como el banco de
alimentos con mayor inseguridad alimentaria leve
con 73.5% de la muestra clasificada con esta
condición (ver Figura 1).

Ocupación de la persona encuestada
Con respecto a la ocupación que realizan las personas
encuestadas, que en este caso son las madres de
familia, se encontró que la principal actividad que
realizaban era ser amas de casa en el caso de los tres
bancos de alimentos (81.0%), en donde la proporción
de actividades con remuneración económica
corresponden a menos de 20% del total de las
personas encuestadas.
Datos antropométricos
En la tabla 2 se muestran los resultados del análisis
del estado nutricio a partir del IMC, en donde la
mayoría presentaron obesidad y sobrepeso (39.7% y
35.4% respectivamente).
Tabla 2. Índice de masa corporal de los beneficiacios directos por banco
de alimentos
Guadalajara
Zapotlanejo
Tepatitlán
Variable
(n=143)
(n=105)
(n=49)
n
%
n
%
n
%
Peso bajo
1
0.7
1
1
3
6.1
Peso
43
30.1
18
17.1
8
16.3
saludable
Sobrepeso
48
33.6
41
39
16
32.7
Obesidad
51
35.7
45
42.9
22
44.9
Fuente: determinaciones antropométricas, índice de masa corporal (IMC),

La clasificación del puntaje obtenido en la encuesta
de seguridad alimentaria, catalogó a Guadalajara
como el municipio con mayor inseguridad
alimentaria moderada y severa (29.7% y 4.7%

El análisis del ingreso familiar mensual y el gasto que
se destina de éste a la alimentación se presenta en la
tabla 3. Se calculó también el porcentaje que
representa el gasto familiar que es destinado a la
compra de alimentos y que correspondió al 60%
aproximadamente. Por último, se obtuvo el gasto per
cápita con la intención de identificar el gasto por
individuo que se destina a la alimentación, debido a
la variabilidad en el número de integrantes en el
hogar.

Tabla 3. Ingreso familiar y gasto familiar mensual en alimentación, porcentaje del gasto mensual destinado a la compra de
alimentos y gasto per cápita en alimentación por día en el hogar
Guadalajara
Zapotlanejo
Tepatitlán
Total
Variable
(n=148)
(n=114)
(n=49)
(n=311)
Mediana
RIC
Mediana
RIC
Mediana
RIC
Mediana
RIC
Ingreso familiar mensual
2800.02000.02674.02400.03600
3600
4000
4000
(MXN)
5200.0
4800.0
5600.0
4800.0
Gasto familiar mensual en
1600.01200.01500.01600.02000
2000
2400
2000
alimentación (MXN)
3100.0
2450.0
3600.0
2800.0
Porcentaje
del
gasto
mensual destinado a la
58.3
40.0-76.9
60
41.5-80.0
60
45.2-80.1
59.1
40.7-77.8
compra de alimentos
Gasto per cápita en
alimentación por día en el
16
11.1-22.2
13.3
13.3-19.25
15.6
12.5-21.75
13.3
10.4-22.2
hogar (MXN)
Fuente: entrevistas. IFM = Ingreso familiar mensual (MXN); GFMA = Gasto familiar mensual en alimentación (MXN); %GFMA =
Porcentaje del gasto mensual destinado a la compra de alimentos; GPCA = Gasto per cápita en alimentación por día en el hogar
(MXN). RIC= rangos intercuartiles 1 y 3. MXN= pesos mexicanos

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�Seguridad alimentaria, pobreza, nutrición.

Línea de bienestar mínimo
Para determinar si los integrantes de las familias
encuestadas cubrían la línea de bienestar mínimo
(valor de la canasta alimentaria por persona por mes)
de acuerdo al INEGI con datos del mes de abril de
2017, se analizó el ingreso mensual per cápita
(Figura 2). Este análisis se realizó tomando en cuenta
a los municipios de Guadalajara y Tepatitlán como
zona urbana ($1400.27 MXN) y a Zapotlanejo como
zona rural ($994.85 MXN), se consideró el tamaño
de hogar sin considerar la tabla de equivalencia de
integrantes según la edad.

Discusión
Con base en datos de seguridad alimentaria del
CONEVAL, de sus dos últimos registros (20122014), se puede apreciar que el avance fue
únicamente de 1.4 puntos porcentuales y que
aproximadamente 600 mil personas pasaron a
padecer inseguridad alimentaria severa en este
mismo periodo. Es importante contrastar que, de los
datos obtenidos sobre la línea de bienestar mínimo,
seguridad alimentaria y obesidad se convierten en
marcadores en diversas dimensiones de un mismo
problema: la pobreza objetiva. Así mismo, la
percepción que las familias tienen de ésta y sus
efectos en la salud de las personas que las integran.

Artículo Original

En este estudio, se pudo observar que 78.1% de los
beneficiarios de los bancos de alimentos se
encuentran por debajo de la línea de bienestar
mínimo, lo que genera incertidumbre en los hogares
sobre cómo asegurar su alimentación en un futuro
próximo y que dependan de la alimentación que les
proporcionan los BDA. Lo anterior cobra evidencia
física en la salud de los beneficiarios evaluados, de
los cuales 75.1% tiene sobrepeso u obesidad, ya que
prioritariamente aseguran la alimentación de sus
hijos y parejas. Al comparar los datos obtenidos con
la prevalencia de sobrepeso y obesidad a nivel
nacional en la ENSANUT Medio Camino (MC) 2016
se puede contrastar que la suma de la prevalencia de
ambas es de 72.5%, lo que en da una diferencia
mínima de 2.6 puntos porcentuales. También se
encontró que los bancos de alimentos de Zapotlanejo
y Tepatitlán superaron la prevalencia nacional por
8.5 y 5.1 puntos porcentuales respectivamente, lo que
habla de la importancia de proporcionar una canasta
alimentaria mucho más apegada a una dieta correcta
y no únicamente como asistencialismo. Ya que el
fenómeno que aquí se observa, también ha sido
encontrado en otras poblaciones de América Latina,
conocido como obesidad en la pobreza, la cual marca
la tendencia de la polarización económica, social y
alimentaria de los pueblos de nuestro continente.
(Peña et al; 2000).
Un dato sobresaliente, que no debiera ser la regla en
la actualidad y que sin embargo recalca el atraso en
el que se encuentran algunas comunidades en el país
es que la mayoría de las encuestadas fueron mujeres
(97.4%), de las cuales 81% desempeñaban el rol de
amas de casa y por ende también casi la totalidad eran
las responsables de preparar los alimentos del hogar
(95.8%). Con esto se puede ratificar lo que
investigadoras como Elena Pérez ha estudiado por
más de diez años en el país, que es la importancia de
la utilización de la categoría de género en los estudios
sobre alimentación y en las estrategias de
intervención que surjan a partir de ello (Gil-Romo &amp;
Díez-Urdanivia Coria; 2007).
También se puede destacar que de las comunidades
evaluadas, el BDA de Guadalajara que representó la
zona metropolitana de Guadalajara resultó con el
mayor porcentaje de inseguridad alimentaria
moderada y severa (29.7% y 4.7% respectivamente),
cifras mayores a las reportadas en ENSANUT 2012
para zonas urbanas, donde se especifica 14.1% de

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�Seguridad alimentaria, pobreza, nutrición.

inseguridad alimentaria moderada y 6.6% severa;
agregando a lo anterior es de sumo interés enfatizar
que la línea de bienestar mínimo específicamente en
Guadalajara fue 55 puntos porcentuales por encima
de la prevalencia encontrada en ENSANUT 2012, lo
que pone de manifiesto que la mayoría de las familias
beneficiarias carecen de suficiente dinero para la
compra de la canasta alimentaria mensual para cada
uno de sus integrantes, especialmente cuando habitan
en poblaciones urbanas; lo que no es congruente ya
que dicha población debiera contar con mayor
accesibilidad a los mismos por encontrase dentro o
en las periferias de una de las ciudades más
importantes y con mayor ingreso de recursos del país.
Una de las debilidades del presente trabajo, es que en
este proyecto no se encuestó a toda la población
beneficiaria de los bancos de alimentos y que no se
contaba con datos previos del grado de inseguridad
de los beneficiarios de la totalidad atendida. Sin
embargo, a pesar de que el muestreo de este trabajo
fue pequeño, se teoriza que el problema de
inseguridad alimentaria tiene mayor foco de atención
en la accesibilidad de alimentos que en la
disponibilidad de los mismos, lo cual apoya la
hipótesis de que el problema de la pobreza
alimentaria radica en la injusta distribución de
alimentos y no en su insuficiente producción,
asimismo da pauta para nuevas investigaciones en
poblaciones beneficiarias de BDA de otras regiones
del país para saber si encuentran en la misma
problemática y de ser así iniciar acciones que
favorezcan el estado en el que se encuentran estos
grupos vulnerables.
Conclusiones
El presente estudio muestra que los bancos de
alimentos atienden a poblaciones con diferentes
grados de inseguridad alimentaria, de los cuales un
porcentaje importante se encuentra en inseguridad
moderada y grave. Se considera importante tomar en
cuenta sugerir que para futuras investigaciones y de
manera necesaria en la práctica diaria de los BDA se
valoren los ingresos y egresos económicos de las
familias beneficiarias, así como la determinación de
impactos sistemáticos e institucionalizados en el área
de la salud. En el ámbito de la nutrición, se sugiere
evaluar y medir a través de indicadores
antropométricos y bioquímicos auxiliares como las
tomas rápidas de glucosa y/o hemoglobina
glucosilada a grupos vulnerables y diseñar, operar y

Artículo Original

dar seguimiento permanente a un Sistema de
Vigilancia Epidemiológica (SVE) para estas
comunidades, que realmente permita medir el
impacto del trabajo que los bancos de alimentos
realizan, sobre todo para obtener el indicador de
resultados primordial de cualquier programa
alimentario que es la salud de sus beneficiarios. Así
mismo, debido la elevada prevalencia de sobrepeso y
obesidad en las beneficiarias evaluadas, cobra
especial relevancia cuidar la adecuación nutricional
de las canastas alimentarias que los BDA ofrecen y
evitar de manera enfática la administración de
productos ultra procesados en su dieta, ya que no sólo
no son benéficos, sino que resultan seriamente
contraproducentes para su salud.
A partir de lo anterior, se hace evidente la necesidad
de que las estrategias de los bancos de alimentos
consideren como premisa básica de trabajo que la
malnutrición (desnutrición, sobrepeso y obesidad) es
consecuencia de un desequilibrio social y se podrían
conducir las siguientes pautas de abordaje:
•
La
inaccesibilidad
de
alimentos,
especialmente saludables, en zonas urbanas por los
bajos ingresos económicos.
•
La materialización de la pobreza alimentaria
en enfermedades como la desnutrición y la obesidad.
•
La necesidad de un enfoque de género en
sus acciones.
Agradecimientos
Los autores agradecemos la fuente de financiamiento
del proyecto "Modelo logístico para el
aprovechamiento,
conservación
y
manejo
tecnificado de alimentos: plataforma de alimentos
(JAL 2016-01-02-279011)", por el Fondo Mixto
Jalisco (CONACYT-Gobierno del Estado de
Jalisco), con la colaboración de instituciones:
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de
Occidente (ITESO, coordinadora), Instituto
Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey
(ITESM-Campus
Guadalajara),
Centro
de
Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño
del Estado de Jalisco AC (CIATEJ) y Desarrollo
Humano de Jalisco (ProSociedad).
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�R

E

S

P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

PREVALENCIA DE SÍNDROME METABÓLICO EN NIÑOS Y ADOLESCENTES
MEXICANOS EN TORNO A SUS DIFERENTES DEFINICIONES.
PREVALENCE OF METABOLIC SYNDROME IN MEXICAN CHILDREN AND ADOLESCENTS IN RELATION TO
THEIR DIFFERENT DEFINITIONS.
Ramírez Díaz María del Pilar *, Luna Hernández Jorge Fernando*.
*Universidad del Istmo Campus Juchitán, México.
Citation: Ramírez Díaz M.P., Luna Hernández J.F. (2019) Prevalencia del
síndrome metabólico en niños y adolescentes mexicanos en torno a sus
diferentes definiciones. Revista de Salud Pública y Nutrición, 18 (2), 23-32.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2019 Ramírez Díaz M.P. et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn18.2-4
Recibido: 21 de marzo 2019;
Aceptado: 20 de junio 2019
Email: pilar.ramirezdiaz@gmail.com

�Síndrome metabólico en niños y adolescentes, definición
de síndrome metabólico, criterios diagnósticos de
síndrome metabólico.

Artículo de Revisión

PREVALENCIA DE SÍNDROME METABÓLICO EN NIÑOS Y ADOLESCENTES MEXICANOS EN
TORNO A SUS DIFERENTES DEFINICIONES
Ramírez Díaz María del Pilar *, Luna Hernández Jorge Fernando*.
*Universidad del Istmo Campus Juchitán, México.

RESUMEN
Introducción. El Síndrome Metabólico es factor de riesgo para enfermedad cardiovascular y diabetes tipo 2. En niños y
adolescentes se desconoce la prevalencia real por falta de consenso en sus criterios. Objetivo: Describir la prevalencia de
síndrome metabólico en niños y adolescentes mexicanos en torno a sus diferentes criterios diagnósticos. Material y Métodos:
revisión descriptiva, de artículos científicos. Enunciados claves: “Síndrome metabólico en niños y adolescentes mexicanos”,
“Metabolic syndrome in mexican children” y “Criterios diagnósticos de síndrome metabólico en niños mexicanos” utilizando
Google Académico, Scielo, Elsevier y Pubmed. Los artículos incluidos fueron los que cumplían con &gt;15 puntos de puntuación
STROBE. Resultados: Se encontraron 24 estudios los cuales, registraron 39 prevalencias y 13 criterios diagnósticos. Los más
utilizados fueron NCEP-ATPIII, IDF y Cook y las prevalencias mayores fueron 62%, 54.6% y 53.3% con los criterios de Cruz, Cook
e IDF en niños con obesidad y las menores 2.0%,2.4% y 2.6% con IDF, Weist y Cruz. Conclusiones: El estudio del síndrome
metabólico en niños y adolescentes en México debería representar una prioridad para el sistema de salud. Las limitantes del
estudio fueron las escasas investigaciones y las diferencias entre prevalencias de acuerdo al criterio utilizado por lo cual, no
fue posible establecer una prevalencia certera.
Palabras Clave: Síndrome metabólico en niños y adolescentes, Definición de síndrome metabólico, Criterios diagnósticos de
síndrome metabólico.

ABSTRACT
Introduction: The metabolic syndrome is a risk factor for cardiovascular disease and type 2 diabetes. In children and
adolescents, the real prevalence is unknown by the lack of consensus in its diagnostic criteria. Objective: To describe the
prevalence of metabolic syndrome in Mexican children and adolescents, around its different diagnostic criteria. Methods:
Describe study, literature review. Key phrases used: “Síndrome metabólico en niños y adolescents mexicanos”, “Metabolic
síndrome in mexican children” and “Diagnostic criterio of metabolic syndrome in mexican children” using Google Académico,
Scielo, Elsevier and Pubmed. The studies included were those that met at least 15 STROBE score points. Results: We found 24
studies which registered 39 prevalences and 13 diagnostic criteria. The most used were those of NCEP-ATP III, IDF and Cook.
The highest prevalences were 62%, 54.6% and 53.3 % with the criteria of Cruz, Cook and IDF in children with obesity and
lowest 2.0%, 2.4% and 2.6 % with IDF, Weist and Cruz. Conclusions: The study of metabolic syndrome in children and
adolescents should represent a priority for health system. The limitations of the study were the the scarce investigations and
the differences between prevalences according to the criterion used for which, it was not possible to establish an accurate
prevalence.
Key words: Metabolic syndrome in children and adolescents, Definition of metabolic syndrome, Diagnostic criteria of
metabolic syndrome.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 2 abril -junio, 2019

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�Síndrome metabólico en niños y adolescentes, definición
de síndrome metabólico, criterios diagnósticos de
síndrome metabólico.

Introducción
El Síndrome X o “síndrome de resistencia a la
insulina” fue descrito por Reaven (1988) el cual se
caracterizaba por diversas alteraciones metabólicas
como resistencia a la insulina, obesidad abdominal,
hipertensión arterial e inflamación crónica, las cuales
aumentaban el riesgo de enfermedad cardiovascular.
Años después, en 1998 la Organización Mundial de
la Salud (OMS) acuña el término de “síndrome
metabólico”, cuya definición resalta a la resistencia a
la insulina (RI) como uno de los componentes
centrales
de
diagnóstico,
requiriendo
la
implementación
del
“Clamp
Euglucémico
Hiperinsulinémico”, volviéndola poco práctica y
costosa en el ámbito clínico (Alberti y
Zimmet,1998). Debido a esto, el Grupo Europeo para
el estudio de la Resistencia a la Insulina (EGIR)
modificó la definición de la OMS (Balkau,1999) y
dos años después, el Programa Nacional de
Educación sobre el Colesterol y el Panel III de
Tratamiento del Adulto (NCEP-ATP III, 2001)
plasma sus criterios diagnósticos de SM, más
prácticos, menos invasivos y con mayor aplicación a
nivel mundial. Otra de las definiciones más utilizadas
es la generada por la Federación Internacional de
Diabetes (IDF), la cual señala a la circunferencia
abdominal como uno de los principales componentes
para el diagnóstico de SM (Alberti y Zimmet, 2005).
El SM funge como el principal indicador de riesgo
para la generación de diabetes tipo 2 (DT2) y
enfermedad cardiovascular (ECV), siendo estas, dos
de las principales causas de mortalidad a nivel
mundial (NCEP-ATP III, 2001 y OMS, 2018). Dicho
síndrome se caracteriza por la presencia de tres o más
componentes
que
incluyen
dislipidemias,
hipertensión arterial, colesterol HDL disminuido,
aumento de la glucemia en ayuno, resaltando a la
obesidad abdominal como uno de los componentes
más importantes, ya que per se, es un factor de riesgo
para la generación de diferentes complicaciones
clínico-metabólicas en niños y adultos. (Elizondo et
al., 2010; Carrillo et al., 2010 y Asociación
Latinoamericana de Diabetes [ALAD], 2013).
Actualmente,
la
transición
demográfica,
epidemiológica y nutricional conducen hacia el
aumento del consumo de alimentos industrializados
y altamente energéticos que ha generado una
creciente oleada de casos de sobrepeso y obesidad a
nivel mundial propiciando que los casos de SM
también se vean aumentados a edades más

Artículo de Revisión

tempranas. En niños y adolescentes, la prevalencia de
obesidad
está
incrementando
de
manera
descontrolada, tan solo para el año 2016 la OMS
estimó que más de 41 millones de niños menores de
cinco años en todo el mundo presentaban sobrepeso
u obesidad, y a partir de esta edad hasta los 19 años
el número de niños y adolescentes obesos se ha
multiplicado por 10 en los últimos cuatro decenios,
afectando indistintamente a todos los países. (OMS,
2016).
Aunado a lo anterior, el problema de la obesidad y
sobrepeso en niños y adolescentes no pasa
desapercibido en México y de acuerdo con los datos
de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de
Medio Camino (ENSANUT MC, 2016) la
prevalencia de sobrepeso y obesidad para el año 2016
osciló entre el 33.2% en niños de 5 años a 11 años y
36.3 % en adolescentes de 12 a 19 años (ENSANUT
MC, 2016), lo que significa que 1 de cada 3 niños y
adolescentes presenta sobrepeso u obesidad, y
debido a su magnitud y trascendencia, se ha
constituido como un grave problema de salud
pública, que sin el manejo adecuado, puede aumentar
el riesgo de SM (Vera et al., 2015).Desde esta
perspectiva, el diagnóstico de SM en este grupo de
edad ha generado controversias por falta de consenso
en su definición para niños y adolescentes(Arjona,
Gómez y Aguilar, 2008), por lo cual la IDF adapta
una clasificación para este grupo poblacional
(Zimmet et al., 2007), sin embargo, sigue teniendo
límites resolutivos. Esto ha llevado a diversos autores
a hacer adaptaciones a los criterios y puntos de corte
para el diagnóstico de SM generando que la
prevalencia de este problema se vea afectada en
función del criterio utilizado.
En nuestro país, el estudio del SM en niños y
adolescentes es limitado y se torna difícil establecer
la situación en este grupo de edad, por ello, el
presente trabajo de investigación tiene como objetivo
describir la prevalencia de SM en niños y
adolescentes en México en torno a sus diferentes
definiciones.
Material y Métodos
La presente investigación se realizó mediante la
revisión de literatura con un enfoque descriptivo y se
tomó como muestra principal los artículos científicos
que abordaban la descripción y prevalencia del
síndrome metabólico en niños y adolescentes

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 2 abril -junio, 2019

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�Síndrome metabólico en niños y adolescentes, definición
de síndrome metabólico, criterios diagnósticos de
síndrome metabólico.

mexicanos. Se empleó el buscador Google
Académico, Scielo, Elsevier y Pubmed para el
rastreo de información mediante el uso de los
enunciados claves; “Síndrome metabólico en niños y
adolescentes mexicanos”, “Prevalencia de síndrome
metabólico en niños y adolescentes mexicanos”,
“Metabolic syndrome in mexican children” y
“Criterios diagnósticos de síndrome metabólico en
niños mexicanos”
Se incluyeron los trabajos que cumplieran las
siguientes consideraciones:
1. Investigaciones realizadas en México.
2. Artículos originales.
3. Artículos publicados en cualquier año hasta la
actualidad.
4. Artículos publicados en español o inglés.
Los trabajos excluidos fueron aquellos que no fueran
originales y los que se repetían en los diferentes
motores de búsqueda científica.
Se excluyeron tesis y trabajos que no cumplieran con
al menos 15 puntos de la puntuación STROBE.
Para la organización de la información, se fueron
vaciando los datos de cada investigación en una tabla
incluyendo autor, año, tamaño de muestra del
estudio, criterio diagnóstico de síndrome metabólico
utilizado y prevalencia obtenida, asegurando que la
información fuera lo más homogénea posible.
Resultados
La búsqueda reflejó que existen pocos estudios
referentes al SM en niños y adolescentes en México,
y que varios estudios se repiten en las diferentes
bibliotecas de artículos científicos.
En total se encontraron 24 artículos que cumplieron
con los criterios de inclusión y que describían la
prevalencia de SM en niños y adolescentes
mexicanos en un periodo que abarca desde el año
2004 al 2018. Se identificó la utilización de 13
criterios diagnósticos diferentes, y los respectivos
contrastes entre los componentes y puntos de corte
de los mismos.
Como se puede observar (tabla 1) los componentes
más utilizados en los criterios diagnósticos fueron los
niveles de glucosa, CC, triglicéridos, C-HDL, IMC,
PAS, PAD, ICC y la resistencia a la insulina
(HOMA-IR). El criterio que mayor número de
componentes incluye es el de EGIR con un total de
siete, seguido por los criterios de Weist, OMS, y la

Artículo de Revisión

propuesta cubana con seis. Los criterios del ATP III,
IDF, Cook, Ferranti, Cruz y ALAD, comparten cinco
componentes (CC, triglicéridos, C-HDL, PA y
glucosa) mientras que REGODCI también cuenta
con cinco componentes, sin embargo, cambia la CC
por el IMC.
De todos los criterios mencionados anteriormente los
puntos de corte para CC son menores en el de
Ferranti (≥P75) en comparación con los otros cuatro
que señalan ≥P90. Este mismo criterio junto con el
de la OMS, AACE y Morrison, divide el componente
de C-HDL en mujeres y hombres, a diferencia de los
demás que lo manejan como un componente general
y que los vuelve más específicos.
Los criterios de Weist, EGIR y AACE contemplan
los mismos componentes que los criterios
anteriormente mencionados, con adición del IMC.
Asimismo, el de AACE divide en hombres y mujeres
la CC en cm, mientras que Weist la maneja en
percentil &gt;90. Los criterios de IDF, REGODCI,
OMS, ALAD, EGIR y AACE, dividen la presión
arterial en sistólica y diastólica, mientras que el resto
de los criterios maneja un percentil general.
La glucosa, es un componente presente en todos los
criterios por su importancia en cuanto al riesgo de
diabetes, los puntos de corte de la IDF, REGODCI y
ALAD, son los más bajos, (&gt;100 mg/dl) mientras que
los otros criterios lo manejan &gt; 110 mg/dl, similares
a los de un adulto.
Los puntos de corte de triglicéridos son los que más
difieren entre criterios, el de la OMS, ALAD, EGIR,
AACE y REGODCI son los más elevados y se
clasifican prácticamente como si fueran de un adulto,
mientras que los del ATP III y Ferranti son los más
bajos.
El criterio de la OMS y la propuesta cubana son los
únicos que incluyen el ICC en sus componentes y el
único criterio que maneja la resistencia a la insulina
(HOMA-IR) es el de EGIR, sin embargo, solo se
utilizó en uno de los estudios realizados en niños
mexicanos.
Por otro lado, se pueden observar las diferencias
entre prevalencias de las investigaciones a través de
distintos criterios en la tabla 2; cuatro de los estudios
utilizaron criterios diferentes en la misma muestra

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 2 abril -junio, 2019

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�Síndrome metabólico en niños y adolescentes, definición
de síndrome metabólico, criterios diagnósticos de
síndrome metabólico.

Artículo de Revisión

Tabla 1. Criterios diagnósticos de síndrome metabólico en niños y adolescentes
NCEP-ATP
III

IDF

Cook

Weiss

Ferranti

Cruz

Circunferencia de
cintura percentil o cm
Triglicéridos Percentil
o mg/dl
C-HDL Percentil o
mg/dl
Presión arterial
Percentil o mm/Hg
PAS y PAD

≥ P90

≥ P90

&gt;P90

&gt;P97

&gt; P75

&gt;P90

≥ 100

≥ 150

≥ 110

&gt;P95

≥ 100

&gt;P90

≥141.6

&gt;150

≥ 150

≤ 40

≤ 40

≤ 40

&lt;P5

H &lt; 50
M &lt;44

&lt;P10

≤48.7

H &lt;40
M &lt;35

≥ P90

S ≥ 130
D ≥85

≥P90

&gt;P95

≥ P90

&gt;P90

S ≥116.5
D ≥ 77.1

S &gt;140
D &gt;90

Glucosa mg/dl

≥110

≥100

≥110

&gt;110

TGA b

≥100

Parámetros

&gt;140
a

&lt;200 PCG

Z-Score ≥
2.0

IMC

REGOCID

OMS

ALAD

Morrison

AACE

H ≥94cm
M ≥80cm

H &gt;102
M &gt;88

≥ 110

≥ 180

&gt;150

H &gt;110
M &gt;90

≤ 40

H ≤ 40
M ≤ 50

≤ 40

H ≤ 40
M ≤ 50

&lt;P5

S ≥ 130
D ≥85

≥P90

S &gt;140
D &gt;90

S &gt;130
D &gt;85

&gt;95

≥100

≥110

≥110

≥P90

≥30

≥ P90

DM c, IGd ,
GAA

H ≥P99
M ≥P88

e

≥ 30

110-125 en 6.1 mmol/L o
ayuno o 140- Glucemia 2
200 PCG
hrs &gt;140
≥25

H &gt; 0.90
M &gt; 0.85

C/C

Propuesta
Cubana

EGIR

&gt;97
&gt;97

Resistencia a la
insulina (HOMA-IR)
Fuente: Elaboración propia

&gt;P75

a

PCG: Post carga de glucosa

e

DM: Diabetes mellitus

b

TGA: Tolerancia a la glucosa alterada

d

IG: Intolerancia a la

e

GAA: Glucosa alterada en

Tabla 2. Prevalencia de síndrome metabólico en niños y adolescentes mexicanos.
Prevalencias con base a los criterios utilizados (%)
Primer autor
Año
Población
Muestra
Edad (años) NCEP-ATPIII
Rodríguez M.
2004
965
10 a 18
6.5
Halley E.
2007
1366
7 a 24
19.6
Aradillas G.
2008
871
6 a 15
Jiménez A.
2009
246
12 a 14
Guerrero F.
2010
1262
7 a 15
Martínez J.
2010
97
3 a 18
37.1
Cárdenas V.
2010
254
10 a 19
9.4
Cardoso G.
2010
1850
12 a 16
12.6
Bautista L.
2010
150
6 a 16
Elizondo L.*
2010
215
6 a 12
Elizondo L.*
2011
261
6 a 12
Evia M.*
2013
110
8 a 16
Elizondo L.*
2013
96
6 a 12
Álvarez M.
2014
972
16 a 20
Ortega R.
2014
103
10 a 15
Ortega R.
2015
172
6 a 15
Romero E.
2016
120
8 a 13
48.6
Peña B.
2017
508
9 a 13
21.1
Valdés Y.
2017
2599
6 a 16
5.1
Gonzáles C.
2018
60
4 a 17
Ávila A.*
2018
1017
6 a 12
*Estudios realizados en población con sobrepeso y obesidad.

IDF
6.7
4.63
53.3
33.3
15.4
2
-

Cook
9.2
23.3
44
13.8
4.8
43
54.6

Weiss
2.4
-

con el objetivo de hacer comparaciones de
prevalencias; identificando un total de 39
prevalencias distintas entre todas las investigaciones.
También se muestran los criterios utilizados en cada
una de las prevalencias obtenidas, el criterio más
utilizado por los diferentes autores fue el de NCEPATPIII con un porcentaje de 23.07% (9),
continuando por el propuesto por la IDF con el 20.51
% (8), seguido por la propuesta de Cook con 17.94%
(7). En contraste, los criterios menos utilizados
fueron los de Weist, ALAD, EGIR, Morrison y la
propuesta cubana con un 4.1 % (1).

Ferranti
45.9
12.9
-

Cruz
62
2.6
-

REGODCI
7.8
26.6
26.6
-

OMS
4.5
40.3
-

ALAD
48.8
-

Morrison
16
-

EGIR
3.8
-

AACE
7.7
-

Cuba
33.3
-

El menor tamaño de muestra utilizada por los autores
fue de 60, mientras que la mayor estuvo constituida
por 2599 individuos, el rango de edad de los sujetos
de estudio estuvo entre tres y 24 años. De estas
muestras, el 50% (12) estuvieron constituidas por
niños y adolescentes sin distinción de su IMC. Por
otro lado, 16.6% (4) fueron constituidas por niños y
adolescentes
con
sobrepeso
y
obesidad
exclusivamente, 20.8 % (5) de los estudios fueron
realizados en población con obesidad, 8.3% (2) en
población con obesidad y normopeso y el 4.1 % (1)
estuvo constituida por niños y adolescentes con
obesidad, sobrepeso y normopeso.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 2 abril -junio, 2019

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�Síndrome metabólico en niños y adolescentes, definición
de síndrome metabólico, criterios diagnósticos de
síndrome metabólico.

Las tres prevalencias más altas registradas fueron
obtenidas con los criterios de Cruz, Cook e IDF
siendo estas de 62%, 54.6% y 53.3%
respectivamente. Los tres criterios diagnósticos
manejan los mismos indicadores, sin embargo, los
puntos de corte guardan ciertas diferencias. Es
importante mencionar que la muestra de dichos
estudios estaba integrada exclusivamente por niños y
adolescentes con presencia de obesidad. En
contraste, las prevalencias menores fueron obtenidas
en aquellos estudios que utilizaron los criterios de
IDF (2.0%), Weist (2.4%) y Cruz (2.6%), teniendo
en cuenta que en la muestra de estudio no se
consideró el IMC como criterio de selección.
Dentro de los cuatro estudios que utilizaron más de
un criterio diagnóstico para comparar las
prevalencias de SM dentro de una misma muestra se
encontraron diferencias desde 2.4% al 45.9 %, lo que
refleja las discrepancias entre diferentes criterios
diagnósticos en una misma población.
Discusión
En México, el panorama epidemiológico de las
enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT) es
grave, de acuerdo con cifras de la ENSANUT MC
(2016) la prevalencia conjunta de sobrepeso y
obesidad en población mayor a 20 años es de
alrededor del 72.5 % y 9.4% para diabetes tipo 2,
cifra que podría incrementarse al doble si se admite
el criterio de que por cada persona diagnosticada
existe otra que desconoce padecerla.
En cuanto a niños y adolescentes la situación no
mejora, la problemática se ha visto exacerbada por el
cambio en los estilos de vida, el sedentarismo, la
transición epidemiológica y nutricional dirigida
hacia el consumo de alimentos altamente
energéticos, con alto contenido de azúcar añadida,
grasas saturadas, sodio y la incorrecta aplicación de
las políticas públicas para el control de la industria
alimentaria. Debido a esto, la prevalencia de
sobrepeso y obesidad para el año 2016 osciló entre el
33.2% en niños de 5 años a 11 años y 36.3 % en
adolescentes de 12 a 19 años (ENSANUT MC,
2016), lo que significa que 1 de cada 3 niños y
adolescentes presenta sobrepeso u obesidad,
incrementando su probabilidad a desarrollar
complicaciones metabólicas.

Artículo de Revisión

El vínculo entre la obesidad, SM y DT2 ya se ha
caracterizado en poblaciones adultas y se ha
documentado que las personas con SM tienen el
doble de probabilidades de morir y tres veces más
probabilidades
de
tener
complicaciones
cardiovasculares (Zimmet et al., 2007). En población
pediátrica y adolescente se ha tornado más
complicado su estudio, siendo uno de los principales
problemas la existencia de una amplia variedad de
criterios que utilizan diferentes componentes, los
cuales, incurren en las prevalencias. La construcción
de una definición de SM para niños y adolescentes es
compleja, ya que existen diferentes cambios
metabólicos relacionados con el desarrollo puberal
como la presión arterial, los niveles de lípidos y la
composición corporal que afectan la distribución del
tejido adiposo y provocan una disminución en la
sensibilidad a la insulina de hasta el 30%, con un
consecuente aumento en la secreción de la misma
(Alberti G. et al., 2004);así como de los niveles de
adiponectina (Reinehr, Roth, Menke y Andler,
2004), a consecuencia de esto diversos autores han
optado por hacer adaptaciones a las definiciones ya
establecidas para adultos, como el criterio de ATPIII; sin embargo dichas adaptaciones se hicieron
sobre la base de patrones de crecimiento y desarrollo
de los Estados Unidos, lo que complica la aplicación
universal para definir SM en niños y adolescentes.
Es importante mencionar que cada una de las
definiciones están creadas con base a una muestra
poblacional distinta, por lo cual, se tendría que elegir
aquellas definiciones que ocupen muestras
representativas con características similares a la
población que se estudiará, en este sentido , una
definición que podría ser útil para población
mexicana sería la de la Asociación Latinoamericana
de Diabetes (ALAD,2007), ya que los puntos de
corte
están
establecidos
para
población
latinoamericana de 6 a 18 años, sin embargo, solo
una de las investigaciones encontradas hizo uso de
esta definición y no hay manera de comparar
resultados, por ello sería necesario seguir evaluando
su aplicación en nuevos estudios en paralelo con
otras definiciones y así observar las diferencias en las
prevalencias obtenidas.
De manera general la revisión muestra una diferencia
evidente entre las prevalencias de SM en niños y
adolescentes, esto a consecuencia de los distintos
criterios utilizados, además del tipo de muestra

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 2 abril -junio, 2019

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�Síndrome metabólico en niños y adolescentes, definición
de síndrome metabólico, criterios diagnósticos de
síndrome metabólico.

seleccionada para su estudio, debido a que, las
prevalencias más altas fueron encontradas en niños y
adolescentes con presencia de sobrepeso, obesidad o
ambas. Coincidiendo con la fisiopatología propia de
la obesidad, ya que la presencia de esta condición
propicia alteraciones clínicas y metabólicas como
hipertensión, hiperglucemia y dislipidemias,
representando un predictor de enfermedades
cardiovasculares (ECV) y diabetes tipo 2 (DM2).
(NCEP-ATP III, 2001; Weiss y Caprio, 2005;
Mamum et al., 2009; Wong, 2007 y Kurl S et al.,
2006). Estudios han determinado prevalencias del
30% de SM en población infantil con obesidad
(Cook, 2004) y hasta un 50% con mayor grado de
obesidad (Weiss et al., 2004); En consecuencia, se
podría esperar una prevalencia considerable en
nuestro país ya que, de acuerdo a lo reportado por la
ENSANUT MC las cifras de prevalencia de obesidad
en niños de 5-11 fue de 15.3%, mientras que para los
adolescentes de 12-19 años fue de 13.9%.
Ante esta situación, sería importante reflexionar el
uso correcto de un mismo criterio para el diagnóstico
de SM en población pediátrica obesa y no obesa, por
ello, se podría pensar en utilizar puntos de corte más
estrictos en niños con obesidad ya que,
probablemente algunos de estos casos aún no
presenten cambios metabólicos debido al tiempo de
evolución de su condición, sin embargo, esto no
significa que se encuentren fuera de riesgo de
presentar en un futuro SM o en su defecto otra
enfermedad metabólica, por lo cual, su vigilancia
tendría que ser más rigurosa por el personal de salud.
Por otro lado, existen otros componentes clínicos y
metabólicos relacionados con el SM que podrían
ahondar en su diagnóstico como lo es la
hiperuricemia, ya que esta relación va acorde con la
fisiopatología, al tener una alteración de la
insulinemia aumentan los niveles de ácido úrico.
(Denzer et al., 2003 y Ford et al., 2007; Tsouli et al.,
2006; Sui et al., 2008; Mangge et al.,2013 y Cardoso
et al., 2013). En el mismo sentido se han asociado
biomarcadores alterados como la proteína C reactiva
y los niveles de interleucinas-6 propios de la
inflamación como consecuencia de la RI y la
obesidad. (Weiss et al., 2004) De igual modo se han
relacionado las concentraciones alteradas de
adiponectinas almacenadas en el tejido adiposo
blanco, como una característica presente en la
obesidad, SM, incluso en la enfermedad hepática
grasa no alcohólica, la cual también se ha

Artículo de Revisión

considerado como un componente adicional al SM,
debido a que representa un signo prematuro de
enfermedades cardiovasculares en adultos y niños.
(Kotnik, Fischer y Wabitsch, 2015; Alterio et al.,
2014 y Bussler et al., 2017)
Existen indicadores en cuanto a costo- beneficio que
han demostrado su efectividad en otros componentes
del SM, un ejemplo ya conocido es la medición de la
circunferencia de cintura, ésta ha demostrado ser un
mejor indicador de riesgo de hipertensión e
hipertrigliceridemia, con respecto al IMC. Por lo que
se ha considerado que el IMC sobre los factores de
riesgo cardiovascular, se encuentra influenciado por
la obesidad abdominal. (Balas et al., 2008)
En el mismo sentido existen un indicador que
recientemente han tomado mayor auge dentro de la
investigación como es el caso del índice cintura talla
(ICT) el cual, ha demostrado en algunos estudios
tener mayor fuerza de asociación con el riesgo de
enfermedades
cardiovasculares
(ECV)
en
comparación al IMC (Elizondo AshwellyHsieh,
2005; Kahn, Imperatore y Cheng, 2005;Maffeis,
Bazanto y Talamini, 2008; Elizondo, 2011),en el
mismo sentido los resultados de un metaanálisis
demostraron que este indicador fue un mejor
predictor de manera general para determinar factores
de riesgo de enfermedades cardio metabólicas en
niños; además, de que tiene la bondad de no necesitar
puntos de corte específicos para la edad, sexo o grupo
étnico, por lo cual facilita su interpretación. (Lo. k,
Wong, Khalechelvam y Tam , 2016).
Ante el panorama ya mencionado, es imprescindible
realizar un tamizaje oportuno desde el primer nivel
de atención, no obstante, en la práctica clínica no se
realiza de manera efectiva, tal como lo muestra un
estudio realizado por el Instituto Nacional de
Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán
(Medina, 2015) cuyo objetivo fue explorar la
capacidad de los profesionales dela salud para
identificar los principales criterios de SM en niños en
dos estados de la república. En dicho estudio se
observó que el 63.1%del total de los profesionales no
miden la circunferencia de cintura en preescolares,
siendo uno de los principales factores de riesgo para
desarrollar SM, el 46.4% no la medía en escolares,
sin embargo, el porcentaje aumentó en adolescentes
hasta el 64.6%. Por otro lado, se reportó que el 72.6%
de los encuestados no mide la presión arterial en edad

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 2 abril -junio, 2019

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�Síndrome metabólico en niños y adolescentes, definición
de síndrome metabólico, criterios diagnósticos de
síndrome metabólico.

preescolar y el 64.6% en edad escolar. A pesar de que
el estudio solo describe la situación de dos estados de
la república, podría estar reflejando el
desconocimiento o la falta de una búsqueda
intencionada de los factores de riesgo de SM en
pacientes pediátricos por parte del personal de salud,
una de las razones del porque no se realiza en la
consulta clínica , puede deberse a que dichos factores
se hacen presentes en mayor proporción en personas
de edades más avanzadas, no obstante, ante la
magnitud que representa actualmente la obesidad
infantil es indispensable incluir indicadores que nos
permitan tener una detección temprana en niños y
adolescentes que estén en riesgo o ya presenten SM.
Dentro de las limitantes que presenta esta revisión
encontramos que existen escasos estudios acerca de
la prevalencia de SM en niños y adolescentes
mexicanos y en su mayoría utilizan criterios y
muestras distintas que no nos permiten hacer
comparaciones homogéneas, ni dar una cifra certera
acerca de la prevalencia en México.
Conclusiones
El estudio de SM en niños y adolescentes en México
debería representar una prioridad para el sistema de
salud, debido a la alta prevalencia de obesidad
infantil cuyas complicaciones se hacen presentes en
edades más tempranas. La estandarización de
criterios y puntos de corte han representado una gran
limitante dentro de la investigación, es por ello, que
surge la necesidad de elaborar criterios propios,
adaptados a las condiciones y características de
población mexicana. Dichos criterios contribuirían a
dar un panorama más certero acerca de la prevalencia
de SM, lo cual, favorecería a la toma de decisiones
en cuanto a la vigilancia epidemiológica y a las
posibles intervenciones que favorezcan el control y
la disminución de complicaciones de casos. Por otro
lado, es importante resaltar la relevancia de capacitar
al personal de salud acerca de incluir nuevas
mediciones factibles y de fácil interpretación durante
la práctica clínica, que nos permita indagar a mayor
profundidad sobre el estado o la condición en la que
se encuentre tanto el infante como el adolescente, con
el objetivo de detectar posibles casos de SM y
disminuir la prevalencia de ECNT.
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                <text>La Revista Salud Pública y Nutrición, inicia en el 2000 y es una publicación universitaria con periodicidad trimestral, producida por la Subdirección de Investigación, Innovación y Posgrado de la Facultad de Salud Pública y Nutrición y la valiosa colaboración de la Dirección de Tecnologías de Información de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Tiene como finalidad publicar y divulgar la productividad científica al ofrecer un espacio con visibilidad global para difundir toda aquella información sobre salud pública y nutrición que se genera en los ámbitos académico y científico tanto en el entorno local, regional, nacional e internacional.</text>
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E

S

P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

MOTIVOS DE LOS ESTUDIANTES DE LA ZONA CENTRO DE MÉXICO PARA
ELEGIR LA LICENCIATURA EN NUTRICIÓN.
REASONS OF THE STUDENTS IN THE CENTRAL AREA OF MEXICO TO CHOOSE THE DEGREE IN
NUTRITION.
Coronel Núñez Samuel*, Pineda Sales Isabel*, Díaz García Rafael*, Reyes Jorge Joel*.
* Universidad Autónoma Metropolitana, México.
Citation: Coronel Núñez S., Pineda Sales I., Díaz García R., Reyes J.J. (2019)
Motivos de los estudiantes de la zona centro de México para elegir la
licenciatura en nutrición. Revista de Salud Pública y Nutrición, 18 (1), 1-8.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2019 Coronel Núñez S. et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn18.1-1
Recibido: 31 de octubre 2018;
Aceptado: 12 de diciembre 2018
Email: samcor@correo.xoc.uam.mx

�Elección de carrera, motivos, licenciatura en nutrición

Artículo Original

MOTIVOS DE LOS ESTUDIANTES DE LA ZONA CENTRO DE MÉXICO PARA ELEGIR LA
LICENCIATURA EN NUTRICIÓN
Coronel Núñez Samuel*, Pineda Sales Isabel*, Díaz García Rafael*, Reyes Jorge Joel*.
* Universidad Autónoma Metropolitana, México.

RESUMEN
Introducción. La licenciatura en nutrición en las universidades se inició en México en 1972, hasta el año 2002, se identificaron
32 instituciones y actualmente se estima que existen más de 300 escuelas que ofrecen la licenciatura. Consideramos de la
mayor importancia explorar los motivos por los que los estudiantes estudian la licenciatura en nutrición. Objetivo: Analizar
los motivos que tuvieron los estudiantes para elegir la licenciatura en nutrición. Material y Métodos: De 2015 a 2018 se
aplicaron cuestionarios a 1003 estudiantes que cursaban el primer año y 800 que cursaban el último año de la licenciatura en
nutrición en 27 instituciones educativas de la Zona Centro de México: Michoacán, Guanajuato, Hidalgo, Puebla, Morelos,
Querétaro, Tlaxcala, Estado de México y la Ciudad de México. Se hicieron dos preguntas, una abierta y otra cerrada a los
alumnos del primer año, se solicitó señalar los tres motivos más relevantes, marcando como número uno el de mayor
importancia, a los que cursaban el último año solamente se les aplicó la pregunta cerrada. Resultados: Los motivos que se
señalaron con mayor frecuencia, tanto por los estudiantes que iniciaban la licenciatura como por los que estaban cercanos a
concluirla fueron: a) Interés por trabajar en clínica, b) Orientación vocacional, c) Porque en su familia tuvieron un problema
de salud relacionado con la nutrición. En la pregunta cerrada los motivos más importantes fueron: a) Interés por ayudar a la
gente, b) El gusto por la carrera, c) Su relación con el área de la salud. Conclusiones: Los motivos para estudiar la licenciatura
son muchos y muy diversos, sin embargo, se pueden destacar el interés por trabajar en el área clínica, la orientación vocacional
y la posibilidad de ayudar a la gente.
Palabras Clave: Elección de carrera, motivos, licenciatura en nutrición.

ABSTRACT
Introduction: The bachelor in nutrition began in Mexico in 1972 in the universities. In 2002, 32 institutions were identified
and it currently is estimated that there are more than 300 schools that offer the bachelor. We consider important to explore
the reasons why students decide to study a Bachelor of nutrition. Objective: Analyze the reasons why students decide to study
a Bachelor of nutrition. Methods: They were applied 1003 questionnaires to students that were studying the first year of
Bachelor of Nutrition from 2015 to 2018. Also 800 questionnaires were applied to student of the last year of the Nutrition
Bachelor. Students were from 27 educational institutions of the Central Zone of Mexico: Michoacán, Guanajuato, Hidalgo,
Puebla, Morelos, Querétaro, Tlaxcala, State of Mexico and Mexico City. Two questions were asked, one open and one closed
to the students of the first year, it was requested to mark the three most relevant reasons why they chose the degree,
indicating as number one the most important, for those who attended the last year, only the closed question was applied.
Results: The reasons were that were pointed out more frequently, both by the students who started the degree and by those
who were close to concluding it were: a) Interest in working in the clinical area, b) Vocational orientation, c) Because in their
family they had a problem of health related to nutrition. In the closed question the most important reasons were: a) Interest
in helping people, b) The taste for the degree, c) Its relationship with the health area. Conclusions: The reasons to study the
degree are diverse; nevertheless, we can highlight the interest in working in the clinical area, followed by the vocational
direction and the possibility of helping the people.
Key words: Career choice, reasons, degree in nutrition.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 1 enero -marzo, 2019

1

�Elección de carrera, motivos, licenciatura en nutrición

Artículo Original

Introducción
El número de escuelas que ofrecen la licenciatura en
nutrición en México se incrementó de manera
considerable a partir de 1995, especialmente en la
Zona Centro de México (ZCM). Para este estudio
consideramos en la ZCM a las siguientes entidades
federativas: Michoacán, Guanajuato, Hidalgo,
Puebla, Morelos, Querétaro, Tlaxcala, Estado de
México y la Ciudad de México.

En la búsqueda bibliográfica se puso especial
atención en las revistas de habla hispana de mayor
prestigio en el área de nutrición: Archivos
Latinoamericanos
de
Nutrición,
Nutrición
Hospitalaria, Revista de Salud Pública y Nutrición y
Revista Chilena de Nutrición, en ninguno de los
casos se encontraron artículos relacionados con el
tema “Motivos de elección de la licenciatura en
nutrición”.

En México, la licenciatura en nutrición se inició en
las universidades en 1972 (Olascoaga, 1977, p.54) y
en 1995 se identificaron 20 escuelas que ofrecían la
licenciatura, cinco de ellas se ubicaban en la ZCM
(AMMFEN,1996, p.15).
En 2015 se identificaron más de 300 escuelas que
impartían la licenciatura en el país, de las cuales 102
se ubicaron en la ZCM, lo que significa que a partir
del inicio de la licenciatura hasta el año 1995, se
fundó una escuela de nutrición en un periodo mayor
a cuatro años en promedio y de 1995 a 2015
aproximadamente iniciaron la formación de
nutriólogos cuatro escuelas por año.

En la investigación que dio lugar a este documento,
se aplicaron cuestionarios a 1803 estudiantes de 27
instituciones educativas de la ZCM pertenecientes a
nueve estados de la República Mexicana, 1003
cursaban el primer año de estudios y 800 el último
año. El objetivo en este estudio fue analizar los
motivos que tuvieron los estudiantes para elegir la
licenciatura en nutrición, en el artículo se presentan
los resultados de los principales motivos que
señalaron los estudiantes y se hicieron
comparaciones entre los alumnos del primero y
último año, además se comparan los resultados entre
hombres y mujeres considerando que la licenciatura
desde su creación está integrada en forma
mayoritaria por estudiantes del género femenino.

Dentro de este contexto, consideramos que es de la
mayor importancia investigar los motivos por los
cuales los estudiantes deciden inscribirse a la
licenciatura en nutrición. Se hizo una revisión de la
literatura especializada para identificar las
investigaciones realizadas en este tema, se
encontraron artículos relacionados con las siguientes
licenciaturas: pedagogía, (Avendaño y González,
2012, p.21-33), (Geereyat, Cifuentes y Villaroel,
2016, p.1-19); Psicología, Derecho y Biología
(Gámez y Marrero, 2003, p.121-131); Área de
negocios (Farías, Monforte y García, 2012, p.64-80).
En el caso de Ciencias de la Salud, se encontraron
dos artículos, en ambos se reportan los motivos de
elección de varias carreras (Verde, Gallardo y
Compeán, 2007, p.44-51), (Troncoso, Garay y
Sanhueza, 2016, p.55-61). En el primer caso se
aplicó un cuestionario a 437 estudiantes de
enfermería, nutrición, estomatología y medicina; en
el segundo caso se aplicaron entrevistas
semiestructuradas a 55 estudiantes de: medicina,
nutrición y dietética, enfermería, kinesiología y
tecnología médica, de la licenciatura en nutrición
solamente participaron diez estudiantes.

Material y Métodos
En el período comprendido entre marzo de 2015 y
agosto de 2018 se llevó a cabo un estudio transversal
observacional de tipo descriptivo (Méndez, 2006,
p.12), en las instituciones que ofertan la licenciatura
en nutrición en la ZCM que incluyó los estados de:
Michoacán, Guanajuato, Hidalgo, Puebla, Morelos,
Querétaro, Tlaxcala, Estado de México y la Ciudad
de México.
Se incluyó a los alumnos de las Instituciones con las
siguientes características:
• 5 años como mínimo de haber iniciado la
licenciatura
• Tener al menos una generación de egresados
• Contar con el Reconocimiento de Validez
Oficial de Estudios (RVOE) y universidades
públicas
• Matrícula superior a 100 estudiantes
El criterio de exclusión fue el siguiente: Instituciones
que no otorgaron la autorización para realizar la
investigación después haber realizado por lo menos
tres intentos por los responsables del estudio.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 1 enero -marzo, 2019

2

�Elección de carrera, motivos, licenciatura en nutrición

Artículo Original

La prueba piloto y la validación del cuestionario, que
incluye otros aspectos, se hizo mediante su
aplicación en dos escuelas públicas y dos privadas.

Para el análisis se utilizó estadística descriptiva y
pruebas de chi-cuadrado, con el apoyo de los
paquetes Excel 2016 e IMB SPSS Statistics 22.

El tamaño de muestra se obtuvo de la siguiente
manera: se identificaron las instituciones que
cumplían con los criterios de inclusión y se solicitó a
las autoridades correspondientes la autorización para
aplicar los cuestionarios a todos los alumnos que
cursaban el primero y el último año de estudio, de
esta manera, se incluyeron 27 instituciones
educativas y se obtuvo una muestra de 1803 alumnos,
800 correspondieron a alumnos que cursaban el
último año de estudios, estos se incluyeron porque
disponen de más información y criterios de
valoración sobre los diferentes aspectos del
currículum y la práctica curricular y a 1003
estudiantes del primer año, con el interés de obtener,
entre otros aspectos, información sobre los motivos
que tuvieron para estudiar la licenciatura en
nutrición.

Resultados
En este estudio, se analizaron las respuestas de 1803
estudiantes, tanto del primero como del último año,
matriculados en 27 Instituciones de la ZCM, de las
cuáles 40% fueron universidades públicas y el 60%
restante fueron universidades privadas.
Datos generales. De los estudiantes de primer año, el
79.4% correspondieron al sexo femenino y 20.6% al
masculino, en tanto que en los del último año la
proporción fue de 84.5% y de 15.5%
respectivamente. La edad promedio de los primeros
fue 20.7 años, con una desviación estándar de 3.81 y
de los que estaban por terminar la carrera fue de 24.6
años, con una desviación estándar de 4.03. Con
relación al estado civil, el 96% de los estudiantes de
primer año eran solteros, 2% casados y 2% tenían
otro estado civil, en el caso de los estudiantes de
último año, 94% eran solteros, 5% casados y 1% con
otro estado civil.

Para la aplicación de cuestionarios, asistieron a cada
una de las instituciones educativas por lo menos dos
de los integrantes del proyecto y se les explicó a los
estudiantes la importancia de la investigación y se les
hizo saber que su participación en este estudio era de
manera estrictamente voluntaria, por lo que no fue
necesario obtener el consentimiento informado por
escrito. Para indagar los motivos de elección de la
carrera, el cuestionario aplicado a los alumnos de
primer año incluyó una pregunta cerrada y una
abierta, en tanto que el cuestionario correspondiente
a los de último año, solo incluyó la pregunta cerrada.

A cada alumno se le solicitaron tres motivos en orden
de importancia, el marcado como número uno debía
corresponder al motivo más importante. Dentro de
los resultados más relevantes se encontró que: a)
Interés por el trabajo en clínica, b) Orientación
vocacional y c) Porque el estudiante o algún familiar
cercano tuvo algún problema relacionado con la
nutrición, fueron los tres motivos mencionados con
mayor frecuencia. (Tabla 1)

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 1 enero -marzo, 2019

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�Elección de carrera, motivos, licenciatura en nutrición

Artículo Original

Tabla 1. Motivos de los estudiantes para elegir la licenciatura en nutrición como carrera profesional
MARCADO COMO
NÚMERO 1

MOTIVOS

PR IM ER
AÑO

1. Influencia de familiares

MARCADO COMO
NÚMERO 2

SEGU N D O
AÑO

PR IM ER
AÑO

MARCADO COMO NÚMERO
3

SEGU N D O
AÑO

PR IM ER
AÑO

SEGU N D O
AÑO

F

%

F

%

F

%

F

%

F

%

F

%

57

5.7

51

6.4

57

5.7

48

6.0

64

7.3

74.2

10.3

2. Perspectiva de obtener altos ingresos

40

4

25

3.1

60

6.0

55

6.9

88

10

74.2

10.3

3. Orientación vocacional

191

19

178

22.3

142

14.2

159

19.9

108

12.3

105

14.6

4. Influencia de amigos

5

0.5

8

1

8

0.8

13

1.6

7

0.8

17.3

2.4

5. Para lograr prestigio social

32

3.2

6

0.8

39

3.9

20

2.5

57

6.5

31

4.3

6. Interés por el trabajo en clínica

328

32.7

296

37

212

21.1

206

25.8

91

10.3

75.6

10.5

7. Por tener experiencia ocupacional previa

10

1

11

1.4

32

3.2

17

2.1

27

3.1

28.8

4

8. Por considerar que al concluir sería fácil
encontrar trabajo

19

1.9

9

1.1

46

4.6

34

4.3

55

6.3

46.1

6.4

9. Por mejorar tu imagen corporal

42

4.2

20

2.5

93

9.3

56

7.0

100

11.4

86.4

12

10. Por asistir a un gimnasio

33

3.3

12

1.5

59

5.9

18

2.3

50

5.7

18

2.5

11. Porque tu o algún familiar cercano tuvo
algún problema relacionado con la nutrición

155

15.5

106

13.3

142

14.2

117

14.6

135

15.3

108

15

91

9.1

78

9.8

113

11.3

57

7.1

97

11

55.4

7.7

1003 100

800

100

1003

100

800

100

880

100

720

100

12.

Otros
TOTAL

*La tercera opción no fue contestada por el 12.2% de los estudiantes

Al comparar por sexo sobre los motivos que tienen
los estudiantes para estudiar a licenciatura (se analizó
solamente el motivo más importante), se observó
que: a) Interés por el trabajo en clínica fue marcado
por 36.7% de las mujeres y 26.3% de los hombres, b)
Orientación vocacional por 20.7% de las mujeres y
19.7% de los hombres y c) Porque el estudiante o
algún familiar cercano tuvo algún problema
relacionado con la nutrición por 14.6% y 14.0%.
(Tabla 2)
Tabla 2. Motivos de los estudiantes para elegir la licenciatura en nutrición
con relación al sexo.
Mujeres

Motivos
1. Influencia de familiares
2. Perspectiva de obtener altos ingresos
3. Orientación vocacional
4. Influencia de amigos
5. Para lograr prestigio social

Hombres

F

%

F

%

76

5.3

32

8.8
6.6

41

2.9

24

297

21

72

20

8

0.6

5

1.4
3.3

26

1.8

12

528

37

96

26

7. Por tener experiencia ocupacional previa
8. Por considerar que al concluir sería fácil encontrar
trabajo
9. Por mejorar tu imagen corporal

11

0.8

10

2.7

22

1.5

6

1.6

44

3.1

18

4.9

10. Por asistir a un gimnasio
11. Porque tu o algún familiar cercano tuvo algún
problema relacionado con la nutrición
12. Otros

31

2.2

14

3.8

210

15

51

14

144

10

25

6.8

6. Interés por el trabajo en clínica

TOTAL

1438 100

365 100

La mayor parte de resultados fueron semejantes entre
hombres y mujeres, solamente se encontraron
diferencias significativas a valores de p &lt; 0.05, con
relación al interés por trabajar en nutrición clínica
con un porcentaje mayor de mujeres que de hombres
y en el caso de la perspectiva de obtener altos
ingresos, fue mayor el porcentaje de hombres que de
mujeres.
Para conocer si los estudiantes tuvieron otros
motivos -que no fueron incluidos en la pregunta
cerrada- para la elección de la carrera, se hizo la
misma pregunta, pero de forma abierta a estudiantes
de primer año, se categorizaron las respuestas y se
encontró que el 16.3% de los estudiantes decidieron
estudiar la licenciatura porque tuvieron interés o
gusto por la carrera, el segundo motivo mencionado
fue “por ayudar a la gente” (12.6%) y el tercero, con
un porcentaje similar, fue la relación de la nutrición
con el área de la salud (12%). Fueron mencionados
otros motivos, con porcentajes menores al 5% que
pueden revisarse en la tabla 3. Se puede observar que
las respuestas entre la pregunta abierta y la cerrada
son similares, a excepción de “ayudar a la gente” que
no se contempló en la pregunta cerrada.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 1 enero -marzo, 2019

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�Elección de carrera, motivos, licenciatura en nutrición

Tabla 3. Motivos de los estudiantes para elegir la licenciatura en nutrición
(pregunta abierta)
Motivos
1. Interés o gusto por la carrera
2. Por ayudar a la gente
3. La relación de la nutrición con el área de la salud
4. Nuevos conocimientos acerca del metabolismo con
base en una alimentación correcta
5. Influencia familiar
6.Problemática de salud actual en México
7.Enfermedades asociadas
8. Importancia de la carrera
9. Prevención de enfermedades
10. Otros motivos
TOTAL

MOTIVO
F
%
163 16.3
126 12.6
120 12
48

4.8

45
4.5
40
4
37
3.7
35
3.5
30
3
359 35.8
1003 100

Discusión
El motivo más importante marcado como número
uno, tanto por los alumnos de primer año como del
último, fue: “Interés por trabajar en clínica”. Este
motivo fue señalado en el primer caso por el 32.7%
de los alumnos y en el segundo caso por el 37%; en
el porcentaje acumulado, es decir, el que representa
el total de alumnos que manifestaron este motivo, ya
sea en primero, segundo o tercer lugar, fue para los
alumnos del primer año 64.1% y para los del último
año el 73.3%.
El interés por trabajar en nutrición clínica ha sido una
constante en los estudiantes de las universidades
mexicanas, en una investigación a nivel nacional, se
mostró que el 54.3% de los estudiantes de primer año
y el 57.7% del último año manifestaron interés por
trabajar en el campo de Nutrición Clínica (Coronel y
Díaz, 2015, p.12), lo que significa que el campo
profesional de la nutrición clínica fue superior a la
suma de los otros tres campos definidos por
Asociación Mexicana de Miembros de Facultades y
Escuelas de Nutrición (Nutrición poblacional,
Servicios de alimentos y Tecnología alimentaria).
Esta situación se manifestó también en la ubicación
de los egresados en el campo laboral, en 1996, el 43%
de egresados trabajaba en el área nutrición clínica
(AMMFEN, 1996, p.52) y en 2006, el porcentaje se
incrementó al 59% (AMMFEN, 2006, p.64), la
situación anterior es diferente a otros países como
Chile, que en 1992 el 25.1% se ubicó en Nutrición
clínica (Olivares, Soto y Aguayo, 1992, p.52) y en
2013, solamente el 12.9% (González, 2013, p.11).
Entre los posibles factores que pueden explicar los
altos porcentajes en el campo de nutrición clínica
para el caso de México se encuentran los siguientes:

Artículo Original

a) La enseñanza de la nutriología se inició en los
hospitales, lo cual incidió significativamente en el
desarrollo de la profesión, ya que la práctica
profesional dominante guarda relación con su origen,
b) Una cantidad importante de programas de
licenciatura se fundaron asociados a facultades o
escuelas de medicina, lo que posiblemente influyó en
un enfoque dirigido a nutrición clínica. (Coronel y
Díaz, 2015, p.7)
El segundo motivo en orden de importancia fue
“orientación vocacional”, este término ha tenido
diferentes concepciones y su origen se remonta a
principios del siglo pasado (Gavilán, 2006, p.32), y
ha tomado una gran variedad de definiciones y se han
tenido diferentes objetivos, se señala que la
orientación vocacional se ocupa de que los
estudiantes no se equivoquen cuando tomen una
decisión vocacional y así poder evitar fracasos en sus
vidas; también se considera que los estudiantes
tomen las mejores decisiones vocacionales, si no la
correcta, por lo menos la más adecuada, atendiendo
a sus características de personalidad e interés
detectados (Oliveros y González, 2012, p.128). En
varios artículos se argumenta que una de las
principales funciones de la orientación vocacional, es
presentar la información existente en varias
universidades para que el estudiante seleccione la
que más le guste.
En este estudio, el 19% de los estudiantes del primer
año y el 19.9% del último año señalaron a la
“orientación vocacional” como el segundo motivo
más importante marcado como número 1 y en el
porcentaje acumulado lo mencionaron el 45.5% y el
54.5% respectivamente. En algunas investigaciones
la orientación vocacional se ha considerado como un
factor determinante, por ejemplo, para estudiar
medicina (Machado y otros, 2013, p.183), sin
embargo, en otros estudios tuvo resultados
controvertidos, la mayoría de los estudiantes de las
carreras de kinesiología, nutrición y dietética y
enfermería identificaron la limitada o nula
orientación recibida desde los establecimientos
educacionales para la selección de su carrera
universitaria.
El tercer motivo señalado en orden de importancia
fue relacionado con la situación de que el estudiante
o algún familiar cercano tuvo algún problema
relacionado con la nutrición, mencionado por el

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 1 enero -marzo, 2019

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�Elección de carrera, motivos, licenciatura en nutrición

15.5% de los alumnos del primer año y por el 13.3%
de los alumnos del último año. Con relación al
porcentaje acumulado, el 45% de los alumnos que
iniciaba la carrera y 42.9% de los que estaban
cercanos a concluirla marcaron este motivo.
Aunque el motivo fue relacionado con problemas
personales o familiares de nutrición, consideramos
que es solo un reflejo de la situación epidemiológica
que afecta a todo el país, como se reporta en la
Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio
Camino 2016, en la que se establece que, en el caso
de las mujeres de 10 a 49 años, en el periodo de 1988
a 2016, el sobrepeso se incrementó en un 42.4% y la
prevalencia de obesidad en 290.5%. En el caso de los
hombres el periodo de seguimiento es más corto, de
2000 a 2016, durante este periodo la prevalencia de
sobrepeso aumentó 1.1% y la obesidad se incrementó
en 42.8%, en lo que se refiere a Diabetes, enfermedad
íntimamente relacionada con la nutrición, paso de
5.8% en el año 2000 a 9.4% en el año 2016
(ENSANUTMC,2016, p.46-80).
Es probable que la situación epidemiológica de
México sea uno de los motivos por lo que muchos
estudiantes decidieron elegir la licenciatura en
nutrición, en este sentido, es importante destacar que
actualmente más de la tercera parte de los egresados
se dedican a la consulta privada, ya sea como trabajo
principal o secundario y que la obesidad y la diabetes
son las principales causas por las que los pacientes
acuden a recibir atención nutriológica (AMMFEN,
2015, p.124).
Con una frecuencia mucho menor que los motivos
anteriores, el cuarto motivo en orden de importancia
fue: “Influencia de familiares”, marcado como
número uno por el 5.7% de los estudiantes del primer
año y 6.4% de los del último, la influencia de la
familia no se identificó como un factor que haya
motivado la elección de la carrera en la gran mayoría
de los estudiantes encuestados. En otros estudios esta
misma tendencia se presentó en las carreras de
enfermería, nutrición y dietética, kinesiología y
tecnología médica, sin embargo, sí constituyó un
motivo importante para estudiantes de medicina
(Troncoso, Garay y Sanhueza, 2016, p.3). La
reducida influencia familiar también se encontró en
otras investigaciones (Peinado y Fernández, 2011,
p.392); (De la mano y Moro, 2010, p.212).

Artículo Original

Otros motivos que, aunque no fueron mencionados
con tanta frecuencia como los señalados previamente
son: “Por mejorar tu imagen corporal” y “Por asistir
a un gimnasio”. Para los profesores de la licenciatura
en nutrición, es frecuente encontrar en las aulas uno
o más estudiantes que practican fisicoculturismo o
algún deporte de manera constante, es posible que
este grupo haya accedido a la licenciatura en
nutrición por su interés en el área de nutrición y
deporte. Es conveniente señalar que, en el año 2007,
cuando la AMMFEN actualizó los campos
profesionales se propuso incluir como un nuevo
campo “nutrición y deporte”, sin embargo, no se
aceptó, actualmente existen mayores evidencias para
que la AMMFEN reconsidere su inclusión (Coronel
y Díaz, 2015, p.3).
Otro motivo que fue mencionado con una frecuencia
considerable fue “la perspectiva de obtener altos
ingresos”, que fue marcada como número uno por el
4.0% de los alumnos del primer año y 3.1% del
último año y en el acumulado alcanzó un porcentaje
superior al 20% en ambos casos. En este sentido es
conveniente comentar que en el segundo estudio
nacional de egresados realizado por la AMMFEN se
señaló, que uno de los mayores problemas de la
profesión se refiere a los bajos salarios que se paga a
los egresados y que en promedio es inferior
comparado con el salario que se paga a otros
profesionales de la salud como médicos, dentistas y
químicos (AMMFEN, 2006, p.61).
Los motivos que tuvieron frecuencias marginales
fueron: a) Influencia de amigos, b) Por considerar
que al concluir sus estudios sería fácil encontrar
trabajo, c) Por experiencia ocupacional previa. En los
tres casos, fueron marcados como número uno por un
porcentaje inferior al 2% tanto por los alumnos del
primero como del último año.
En esta investigación se propuso hacer la
comparación de resultados con respecto al sexo,
considerando que la población femenina es
ampliamente mayoritaria en la licenciatura, sin que
se tengas suficientes elementos para justificar esta
situación. En 1996, la AMMFEN reportó que el 87%
de egresados correspondió al sexo femenino y el 13%
al masculino y después de una amplia discusión,
dentro del grupo de trabajo, se concluyó que “las
instituciones que ofrecen la licenciatura no restringen
el acceso a los hombres y que los diferentes campos

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 1 enero -marzo, 2019

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�Elección de carrera, motivos, licenciatura en nutrición

profesionales
pueden
ser
desarrollados
indistintamente con el mismo nivel de calidad”
(AMMFEN, 1996, p.38). La proporción de hombres
se ha incrementado con el tiempo, 82.6% mujeres y
17.4% hombres (AMMFEN, 2006, p.44) que es una
distribución semejante a la encontrada en este
estudio.
De acuerdo a los resultados, se puede observar que
son similares en nueve de las once opciones y que
solamente en “interés para trabajar en clínica” y
“perspectivas de alto ingreso”, de acuerdo con la
prueba estadística de chi-cuadrado existen
diferencias significativas a valores de p&lt; a 0.05.
En lo que respecta a la mayor proporción de mujeres
que se interesa por trabajar en nutrición clínica es
difícil explicar la diferencia porque existen múltiples
variables para esta situación, sin embargo, es
probable que una de las razones, sea la posibilidad de
trabajar en la consulta privada que actualmente
representa una de las fuentes más importantes para el
empleo, y que permite flexibilidad de horarios, que
fue uno de los motivos más importantes señalados
por los nutriólogos que trabajan en esta área
(AMMFEN, 2015, p.111).
En lo que se refiere a la perspectiva de obtener altos
ingresos, la proporción de hombres fue mayor que la
de las mujeres, este es un aspecto que se ha estudiado
más y se explica en función del peso de la
socialización diferencial respecto de los roles
esperados en función del género, que considera al
hombre como el principal sostén del hogar,
asignando al salario femenino una función de apoyo
(Quattrocchi y otros, 2017, p.33).
Dentro de las respuestas obtenidas de la pregunta
abierta que solamente se aplicó a los alumnos del
primer año, solo se consideraron las que tenían una
frecuencia superior al 3% y es importante señalar que
se obtuvo una amplia diversidad de respuestas con
frecuencias menores y que se engloban en la opción
otros con el 35.8%.
En las respuestas que se obtuvieron con una
frecuencia mayor al 3% podemos observar que hay
similitud en los aspectos referentes a: influencia
familiar, problemática de la salud en México y
enfermedades asociadas, sin embargo, consideramos
de la mayor importancia destacar que las dos

Artículo Original

respuestas con mayor frecuencia fueron: “interés o
gusto por la carrera” con el 16.3% y “ayudar a la
gente” con el 12.6%. En el primer caso consideramos
que es difícil hacer observaciones ya que el gusto
puede estar relacionado con múltiples variables; en
el segundo caso, resulta agradable que, en una
pregunta abierta, sea la segunda que obtuvo la mayor
frecuencia, tomando como base que la ayuda a la
gente, particularmente a la más vulnerable es una
obligación moral de las universidades y en especial
de las profesiones de la salud.
Los egresados de la licenciatura en nutrición pueden
ayudar a muchas personas en cualquiera de los
campos profesionales, especialmente en el campo
profesional denominado “nutrición poblacional”
antes “nutrición comunitaria” si consideramos que
las enfermedades relacionadas con la nutrición
afectan a millones de personas y que en este campo
se puede actuar con grupos de población y
particularmente a nivel preventivo.
Conclusiones
Los motivos de los estudiantes de la Zona Centro de
México para elegir la licenciatura en nutrición son
muy diversos, sin embargo, se pueden destacar: a) El
interés por trabajar en nutrición clínica, b) La
orientación
vocacional,
c)
El
panorama
epidemiológico de la salud en México relacionado
con la nutrición y d) La posibilidad de ayudar a la
gente.
No se encontraron diferencias importantes entre las
respuestas de los alumnos que están iniciando la
licenciatura con relación a los que están por
terminarla. Con respecto al género, las respuestas
también fueron similares, excepto en dos casos, en
las que hubo diferencias estadísticamente
significativas, que fue lo relacionado con el trabajo
en nutrición clínica y las posibilidades de obtener
altos ingresos.
De acuerdo con la revisión en la literatura
especializada, se puede afirmar que este tema ha sido
poco estudiado y que es de mucha relevancia,
considerando el acelerado incremento de la matrícula
en el país. Es conveniente que las instituciones
educativas que ofrecen la licenciatura otorguen
información sobre el plan de estudios y el mercado
laboral a sus estudiantes antes del ingreso o durante
el primer año de la carrera.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 1 enero -marzo, 2019

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�Elección de carrera, motivos, licenciatura en nutrición

Artículo Original

Agradecimientos
Agradecemos al Programa para el Desarrollo
Profesional Docente (PRODEP) por el apoyo
brindado al Cuerpo Académico “Investigación
Educativa en las licenciaturas de Ciencias Biológicas
y de la Salud”, también agradecemos el apoyo de las
27 Instituciones participantes en este estudio.

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Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 1 enero -marzo, 2019

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Revista Salud Pública y Nutrición

ALIMENTACIÓN Y MARGINACIÓN EN LA POBLACIÓN DEL NORESTE DE
MÉXICO.
FEED AND MARGINATION IN THE POPULATION OF NORTHEAST MEXICO.
Galaviz Alarcón Silvia María*, Ramos Peña Esteban Gilberto*, Núñez Rocha Georgina Mayela*,
Salas García Rogelio*.
* Facultad de Salud Pública y Nutrición, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
Citation: Galaviz Alarcón S.M., Ramos Peña E.G., Núñez Rocha G.M., Salas
García R. (2019) Alimentación y marginación en población del noreste de
México. Revista de Salud Pública y Nutrición, 18 (1), 9-14.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2019 Galaviz Alarcón S.M. et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn18.1-2
Recibido: 02 de marzo 2019;
Aceptado: 05 de abril 2019
Email: esteban.ramosp@uanl.mx

�Marginación, calidad de la alimentación, patrón
alimentario, México.

Artículo Original

ALIMENTACIÓN Y MARGINACIÓN EN LA POBLACIÓN DEL NORESTE DE MÉXICO
Galaviz Alarcón Silvia María*, Ramos Peña Esteban Gilberto*, Núñez Rocha Georgina Mayela*,
Salas García Rogelio*.
* Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, México.

RESUMEN
Introducción: La alimentación puede ser afectada por varios factores, entre ellos la marginación que es multidimensional y
expresa desigualdades. Objetivo: Determinar si la marginación está asociada a la calidad del patrón de consumo alimentario
en población de 5-59 años en Nuevo León. Material y Métodos: Se utilizó la información de edad, municipio de residencia y
9 grupos de la frecuencia de consumo de alimentos (cereales, verduras, frutas, leche, carnes, leguminosas, embutidos, dulces
y refrescos) de 5,195 individuos de 5-59 años participantes de la Encuesta Estatal de Salud y Nutrición de Nuevo León
2011/2012. La marginación se identificó por el lugar de residencia de cada participante y se clasificó de acuerdo con los grados
de marginación propuestos por el CONAPO 2010, donde para el estado de Nuevo León se identificaron los grados alto, medio,
bajo y muy bajo. La calidad del patrón de consumo alimentario se clasificó en 3 categorías: Inadecuada, Necesita Cambios y
Adecuada. Resultados: Solo el 9.5% de la población presentó una calidad adecuada, mientras que el 84.5% necesita cambios.
Más del 80% de la población de cada grado de marginación se ubicó en la categoría necesita cambios, en el grado de
marginación alta el 14.3% de la población tiene calidad Inadecuada. Conclusiones: La calidad del patrón de consumo
alimentario está asociado significativamente a la marginación.
Palabras Clave: Marginación, calidad de la alimentación, patrón alimentario, México.

ABSTRACT
Introduction: Feeding can be affected by several factors, including marginalization that is multidimensional and expresses
inequalities. Objective: To determine if the marginalization is associated to the quality of the pattern of food consumption in
the population of 5-59 years old in Nuevo León. Methods: We used the information of age, place of residence and 9 groups
of the frequency of food consumption (cereals, vegetables, fruits, milk, meats, legumes, sausages, sweets and soft drinks), of
5,195 individuals of 5-59 years old participants of the State Health and Nutrition Survey of Nuevo León 2011/2012. The
marginalization was identified by the place of residence of each participant and was classified according to the degrees of
marginalization proposed by the CONAPO 2010, where for the state of Nuevo León were identified the grades high, medium,
low and very low. The quality of the food consumption pattern was classified into 3 categories: Inadequate, Need Changes
and Adequate. Results: Only 9.5% of the population presented an adequate quality, while 84.5% need changes. More than
80% of the population of each degree of marginalization was placed in the category needs changes, in the degree of high
marginalization 14.3% of the population has inadequate quality. Conclusions: The quality of the pattern of food consumption
is significantly associated with marginalization.
Key words: Marginalization, food quality, eating pattern, México.

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�Marginación, calidad de la alimentación, patrón
alimentario, México.

Introducción
La alimentación es afectada por diferentes factores
biológicos, psicológicos, económicos y sociales. Las
condiciones de la marginación fomentan una
alimentación inadecuada y, por tanto, un estado de
nutrición inadecuado, ya que, con situaciones como
el bajo ingreso económico, el número elevado de
integrantes en la familia, las malas condiciones de las
viviendas, el pobre acceso a los alimentos, una
educación alimentaria y nutricional escasa, mala
higiene e inadecuadas prácticas de manipulación de
alimentos, entre otras, afectan el consumo de
alimentos (Ramos Peña, 2009).
La marginación es un fenómeno multidimensional
que se expresa en desigualdad del progreso y excluye
a grupos sociales de oportunidades de crecimiento y
desarrollo. En el 2010 según el Consejo Nacional de
Población (CONAPO), Nuevo León (NL) se ubicó
en el índice de marginación muy bajo, sin embargo,
cerca de 223 mil habitantes en el estado,
principalmente en los municipios del sur, viven en
comunidades con grados de marginación alta
(CONAPO, 2015).
La epidemiología nutricional busca formas efectivas
de evaluar la ingesta de alimentos a nivel
poblacional, debido a que numerosos factores
condicionan e influyen en la alimentación, su
evaluación resulta difícil y compleja (Martínez,
2013; Serra, Aranceta, &amp; Mataix, 2006).
Actualmente el interés se centra en la evaluación de
patrones alimentarios y no en nutrientes, ya que, lo
que se consume son combinaciones de alimentos y
no nutrientes aislados (Hu, 2002; Martínez, 2013). Se
han propuesto diferentes índices o métodos para
evaluar la calidad de la dieta, algunos basados en
nutrientes, otros en grupos de alimentos y algunos
combinados (Gil, Martínez, &amp; Olza, 2015). La
Calidad del Patrón de Consumo Alimentario (CPCA)
es una adaptación del Índice de Alimentación
Saludable (IAS) español, propuesto por NorteNavarro y Ortiz Moncada, 2011 (Norte &amp; Ortiz,
2011) que evalúa la calidad de la dieta de acuerdo a
la concordancia del consumo de grupos de alimentos
que recomienda la Sociedad Española de Nutrición
Comunitaria (SENC) (Sociedad Española de
Nutrición Comunitaria, 2015). La CPCA es un
método rápido y fácil para conocer la calidad de la
alimentación, ya que evalúa la frecuencia con la que
los grupos de alimentos se consumen al contrastarlos

Artículo Original

con las recomendaciones establecidas. El objetivo de
este estudio fue determinar si la marginación está
asociada a la calidad del patrón de consumo
alimentario en la población de 5-59 años en el estado
de Nuevo León.
Material y Métodos
Estudio
de
diseño
transversal,
analítico,
comparativo. Se utilizaron los datos de los
participantes de la primera Encuesta Estatal de Salud
y Nutrición 2011/2012 de Nuevo León (EESN-NL
2011/2012). En la encuesta se entrevistaron a 7,293
individuos, de los cuales solo se estudiaron a los
participantes de 5-59 años (5,211). Se eliminaron del
presente análisis a 16 participantes con información
incompleta en la frecuencia de consumo de alimentos
o en alguna de las variables de interés, para este
análisis se incluyeron a 5,195 individuos.
Para determinar el grado de marginación se utilizó el
lugar de residencia de cada participante y se clasificó
de acuerdo a los grados de marginación propuestos
por el CONAPO 2010 (Consejo Nacional de
Población (CONAPO), 2015), donde para el estado
de Nuevo León se identificaron los grados alto,
medio, bajo y muy bajo.
Para la creación de la CPCA se utilizaron 71
alimentos de la frecuencia de consumo de alimentos,
conformados en 9 grupos (cereales, verduras, frutas,
productos lácteos, carnes, leguminosas, embutidos,
dulces y refrescos). Se asignó una puntuación a cada
alimento de acuerdo con el cumplimiento de la
recomendación de consumo semanal que establece la
SENC 2015 en su Pirámide de la Alimentación
Saludable 2015. Para los grupos de consumo diario
(cereales, verduras, frutas y leche), la puntuación fue:
(10 puntos si se consume 7 días, 7.5 de 5-6 días, 5 de
2-4 días, 2.5 1 día y 0 si nunca lo consume), para los
grupos de consumo semanal (carnes y leguminosas)
la puntuación fue: (10 puntos si se consume 2-4 días,
7.5 de 5-6 días, 5 solo 1 día, 2.5 los 7 días y 0 si nunca
lo consume), para los grupos de consumo ocasional
(embutidos, dulces y refrescos) la puntuación fue:
(10 puntos si nunca consume, 7.5 solo 1 día, 5 de 24 días, 2.5 de 5-6 días y 0 si consume los 7 días). La
categorización de la CPCA se estableció con base a
la sumatoria de la puntuación (≥80 Adecuada, 51-79
Necesita cambios y ≤50 Inadecuada) (Norte &amp; Ortiz,
2011).

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 1 enero - marzo, 2019

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�Marginación, calidad de la alimentación, patrón
alimentario, México.

Artículo Original

El análisis estadístico se llevó a cabo por medio de
descriptivos y una prueba de chi cuadrada para
determinar la asociación de las variables. La
significancia estadística se estableció con un valor p
&lt;0.05 y se utilizó el paquete estadístico NCSS 10.
Las diferencias entre cada grupo de las
estratificaciones de detectaron a través de los
intervalos con el 95% de confianza.
Resultados
El 58.5% de la población eran mujeres y el 41.5%
hombres. La media de edad de la población fue de
28.3 ±16.3 años (DS). El 61.1% se ubicaron en el
estrato de muy baja marginación, 13.0% baja, 25.4%
media y 0.5% alta. En cuanto a la calidad del patrón
de consumo alimentario, el 9.5% tuvo CPCA
adecuada, el 6.0% inadecuada y el 84.5% necesita
cambios.
Al estratificar la CPCA por grupos de edad, se
observó que en los tres grupos los porcentajes más
altos se ubican en necesidad de cambios en la
alimentación, siendo más alta la proporción en el
grupo de 5-9 años (87.8%) (Ver tabla 1).
Se encontró que la CPCA está asociada al sexo
(p&lt;0.05), el porcentaje de mujeres con CPCA
adecuada es mayor que los hombres. Al estratificar
la población por grupos de edad, también se
encuentra asociada la CPCA a los grupos de edad
(p&lt;0.05), es mayor el porcentaje de individuos del
grupo de 10 a 19 años con CPCA inadecuada que los
del grupo de 5 a 9 años, mientras que en la CPCA
adecuada es mayor el porcentaje de los de 20 a 59
años que los del grupo de 10 a 19 años (Ver tabla 1).
En cuanto a los grupos de alimentos, los porcentajes
más altos que se ubicaron en la CPCA inadecuada
fueron los grupos de refrescos, frutas, productos
lácteos y leguminosas, los porcentajes más altos en
CPCA adecuada fue en los grupos de cereales, carnes
y dulces (Ver tabla 1).

Al contrastar la CPCA con los grados de
marginación, se encontró que se encuentran
asociados (p&lt;0.05). En las categorías de CPCA
adecuada y necesita cambios no se encuentran
diferencias en el porcentaje de población de cada
nivel de marginación, mientras que en la categoría de
CPCA adecuada, los porcentajes difieren entre las
categorías de las marginaciones media, baja y muy
baja (ver tabla 2)

Cuando se realiza la contrastación entre CPCA y el
sexo de la población estratificada por niveles de
marginación, se encontró asociación entre las dos
variables (p&lt;0.05). En las categorías de CPCA
inadecuada y necesitan cambios no se encuentras
diferencias en los porcentajes entre los niveles de
marginación, mientras que en la categoría de CPCA
adecuada, la diferencia está entre los niveles medio y
muy baja de marginación (ver tabla 3)

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�Marginación, calidad de la alimentación, patrón
alimentario, México.

Artículo Original

de marginación muy baja respecto al nivel alto de
marginación (ver tabla 5)

Al contrastar la CPCA y el grupo de edad de la
población estratificado por niveles de marginación,
se encontró asociación entre las dos variables solo en
el grupo de 20 a 59 años (p&lt;.05). Las diferencias de
porcentajes se encuentran en la categoría de CPCA
adecuada, en donde, el porcentaje es mayor en el
estrato de marginación muy baja respecto a la baja y
la media (ver tabla 4).

Se encontró que la CPCA está asociada a la
marginación en todos los grupos de alimentos
(p&lt;0.05). El grupo de cereales presenta los
porcentajes más altos de población con CPCA
adecuada, mientras que en, las frutas, lácteos,
leguminosas y refrescos lo tienen en la CPCA
inadecuada en algunos niveles de marginación. En
los grupos de alimentos de verduras, frutas,
productos lácteos y carnes, el porcentaje de
población con CPCA adecuada es más alto en el nivel

Discusión
Hemos encontrado que la CPCA está asociada a los
diferentes grados de marginación. La alimentación
en general es afectada por diferentes determinantes,
que condicionan la calidad de los alimentos que se
consumen; estos determinantes, cuya combinación
dan forma a las categorías de la marginación,
tendrían mayor o menor influencia en el acceso a los
alimentos dependiendo del grado de marginación en
que se encuentren las comunidades.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 1 enero - marzo, 2019

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�Marginación, calidad de la alimentación, patrón
alimentario, México.

El estudio en población española (Norte y Ortiz,
2011) mostró que el 72% del total de la muestra
necesitaba cambios en su alimentación y que la
alimentación de las clases sociales más bajas era
menos saludable. Nuestros resultados refieren mayor
porcentaje (84.5%, IC95 83.5-85.5) de población que
requiere cambio en su alimentación y que solo
(3.6%) de la población del estrato de marginación
alto tiene CPCA adecuada.
Otro estudio encontró que la población con grado de
marginación alto tenía menor variedad de alimentos
en su dieta, en comparación con los sujetos del grado
muy bajo (208 alimentos vs. 404) (Ramos-Peña et al.,
2007), esto puede deberse a diferentes factores que
influyen en todo el proceso alimentario, desde la
capacidad económica, la oferta y disposición de
alimentos en las regiones, la calidad e inocuidad de
los alimentos, la cultura y hábitos de quien compra y
prepara los alimentos entre otros.
El estudio en población del Estado de Veracruz,
encontró que en ninguno de los niveles
socioeconómicos los alimentos básicos requeridos
para una buena alimentación superaron el 50% y el
80% de la población ha recibido recomendaciones
médicas de hacer cambios en su alimentación (Del
Ángel &amp; Villagómez, 2013), lo que concuerda con
los datos de nuestra investigación que el 84.5%
necesita realizar cambios. Recientemente un estudio
realizado en población adulta mexicana donde
evaluaron la calidad de la dieta por medio de una
aproximación cuantitativa al cumplimiento de los
diferentes componentes de una alimentación
saludable (suficiente, balanceada, completa, variada
e inocua), mencionados en la Norma Oficial
Mexicana 043, de acuerdo a distintas fuentes de
recomendaciones de nutrientes y grupos de
alimentos, encontró que la puntuación media de
dicho índice fue de 68.5 ± 9.3, (Macedo, Márquez,
Fernández, &amp; Vizmanos, 2016) lo cual es similar a la
media encontrada en este estudio (66.6±10.1), sin
embargo, no muestran clasificación de categorías de
la CPCA.
Otros estudios en Colombia han reportado que,
principalmente las familias que viven en situación de
pobreza se encuentran en inseguridad alimentaria
(Aguirre-Acevedo &amp; Álvarez, 2012; Prada, Herrén,
&amp; Ortíz, 2008). En un estudio realizado en el
municipio de Girón Santander, evaluaron a familias

Artículo Original

en situación de pobreza y desplazamiento,
registrando que el 95% de las familias se encontraban
en inseguridad alimentaria y el 34% manifestaban no
tener acceso a la compra de alimentos (Prada et al.,
2008). Así mismo, Álvarez y Aguirre 2012,
clasificaron a las familias en conglomerados de
acuerdo a su nivel de pobreza y reportaron que el
18% de las familias se encontraban en el
conglomerado 4, (de mayor pobreza), y estas mismas
familias presentaban mayores prevalencias de
inseguridad alimentaria leve o moderada (AguirreAcevedo &amp; Álvarez, 2012).
Hemos encontrado que en el grupo de adolescentes
los grados de marginación alta y media presentan
CPCA inadecuada, este resultado es consistente con
el estudio de Béghin, 2014, el cual analizó datos de
1,768 adolescentes de ocho diferentes países
europeos participantes del estudio Healthy Lifestyle
in Europe by Nutrition in Adolescence (HELENA
study) donde encontraron que, aquellos adolescentes
con padres de menor nivel socioeconómico
mostraron menores puntuaciones en la calidad de la
dieta (Béghin et al., 2014). Así mismo, Darmon,
2008 menciona que, en los Estados Unidos, los niños
y adolescentes de hogares de bajo nivel
socioeconómico consumen menos frutas y verduras
y una variedad más limitada de productos, lo que
representa una dieta inadecuada (Darmon &amp;
Drewnowski, 2008).
La inadecuada calidad de la dieta en poblaciones en
comunidades con diferentes grados de marginación
puede explicarse debido a que los factores que
influyen en la selección de los alimentos de las
personas son muy variados, complejos y
multifactoriales (Darmon &amp; Drewnowski, 2008). En
este sentido la Secretaría de Desarrollo Social
(SEDESOL) en México en su documento
diagnóstico y propuesta de atención del programa de
comedores comunitarios en 2014, afirma que las
condiciones de marginación guardan estrecha
relación con la pobreza extrema de alimentación y
menciona que los tres factores que más influyen son
los relacionados a la disponibilidad y acceso a los
alimentos, los bajos o insuficientes ingresos
económicos y el consumo inadecuado y bajo
aprovechamiento de nutrientes (SEDESOL, 2014).
Nuestro estudio presenta algunas fortalezas,
principalmente el tamaño de la muestra, que incluyó
3 grupos de edades diferentes, así como la fácil

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 1 enero - marzo, 2019

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�Marginación, calidad de la alimentación, patrón
alimentario, México.

utilización de datos secundarios, esencialmente los
provenientes de la frecuencia de consumo de
alimentos, sin embargo, como limitaciones, tenemos
que, la frecuencia de consumo de alimentos no era
semicuantitativa, y la guía de alimentación utilizada
para evaluar la calidad de la dieta no era específica
para población mexicana.
Conclusiones
En conclusión, la CPCA está asociada a la
marginación. Es importante conocer la situación
alimentaria de los más vulnerables, para contribuir a
la generación y ejecución de nuevas estrategias que
garanticen que, los alimentos ricos en nutrientes y
una dieta de calidad estén igualmente disponibles
para todos. Se necesitan más estudios que evalúen la
calidad de la dieta de las personas en marginación,
por medio de diferentes procedimientos, que sean
comparados y que esta información inspire la
generación de una ley alimentaria que proteja,
respalde y haga realidad el derecho a la alimentación
de todos los seres humanos.
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Revista Salud Pública y Nutrición

ENFOQUES Y FACTORES ASOCIADOS A LA INSEGURIDAD ALIMENTARIA.
APPROACHES AND FACTORS ASSOCIATED WITH FOOD INSECURITY.
Pérez Garcés Ranulfo1, Silva Quiroz Yolanda2.
1 Universidad Autónoma del Estado de México, México. 2 Consultor independiente, México.
Citation: Pérez Garcés R., Silva Quiroz Y. (2019) Enfoques y factores asociados
a la inseguridad alimentaria. Revista de Salud Pública y Nutrición, 18 (1), 1524.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2019 Pérez Garcés R. et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn18.1-3
Recibido: 27 de noviembre 2018; Aceptado: 20 de marzo 2019
Email: ranulfoprez121@gmail.com

�Inseguridad alimentaria, enfoques teóricos, seguridad
alimentaria y nutricional

Artículo de Revisión

ENFOQUES Y FACTORES ASOCIADOS A LA INSEGURIDAD ALIMENTARIA
Pérez Garcés Ranulfo1, Silva Quiroz Yolanda2.
1 Universidad Autónoma del Estado de México, México. 2 Consultor independiente, México.

RESUMEN
Introducción En este artículo se ofrece una revisión de los principales enfoques teóricos utilizados tanto en México como en
otros países para el estudio de la seguridad alimentaria y nutricional en población infantil; destacando en cada uno de ellos,
los factores asociados y resultados más relevantes. Objetivo: Realizar un balance sobre la literatura existente a fin de
identificar los principales enfoques teóricos y los factores asociados a la seguridad e inseguridad alimentaria. Material y
Métodos: La búsqueda de trabajos se realizó en tres bases de datos de revistas científicas electrónicas. La selección se realizó
con base en los siguientes criterios: a) que el tema principal fuese la seguridad alimentaria, b) que estudiaran la seguridad
alimentaria de población menor de 18 años, c) que estudiaran la seguridad alimentaria en hogares y d) que en los resultados
se hiciera referencia a hallazgos específicos menores de 11 años. Los trabajos revisados se organizaron en torno a cuatro
enfoques principales: el enfoque neoclásico, el enfoque biomédico, el enfoque sociológico y el enfoque de modos de vida
sostenibles. Resultados: Se encontraron 24 artículos que abordan los cuatro enfoques Conclusiones: La revisión bibliográfica
realizada permite plantear que la seguridad alimentaria al ser un fenómeno complejo y multidimensional, no puede ser
abordado en su totalidad desde una única perspectiva teórica, sino que se requiere cada vez más de enfoques holísticos y
multidisciplinarios para su abordaje.
Palabras Clave: Inseguridad alimentaria, enfoques teóricos, seguridad alimentaria y nutricional.

ABSTRACT
Introduction: This article offers a review of the main theoretical approaches used in Mexico and other countries for the study
of child food and nutrition security; highlighting in each of them, the associated factors and most relevant results. Objective:
To make a balance on the existing literature in order to identify the main theoretical approaches and the factors associated
with food security and insecurity. Methods: The search for works was carried out in three databases of electronic scientific
journals. The selection was made based on the following criteria: a) what the main topic was food security, b) to study the
food security of the population under 18 years of age, c) to study food security in households and point out findings about
children. The reviewed works were organized around four main approaches: the neoclassical approach, the biomedical
approach, the sociological approach and the sustainable livelihoods approach. Results: We found 24 articles that address the
four approaches. Conclusions: The bibliographic review carried out allows us to state that food security, being a complex and
multidimensional phenomenon, this cannot be analyzed from a single theoretical lens, but increasingly requires holistic and
multidisciplinary approaches.
Key words: Food insecurity, theoretical approaches, food and nutritional security

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 1 enero - marzo, 2019

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�Inseguridad alimentaria, enfoques teóricos, seguridad
alimentaria y nutricional

Introducción
Erradicar el hambre se posicionó dentro de la Agenda
internacional en 1974, en el marco de la Conferencia
Mundial de la Alimentación realizada en Roma,
Italia. Posteriormente, durante la Cumbre Mundial
sobre la Alimentación de 1996 se planteó que el
problema del hambre era mucho más complejo, y se
optó por orientar las acciones de los Estados hacia el
logro de la seguridad alimentaria; la cual existía
“cuando todas las personas tienen en todo momento
acceso físico y económico a suficientes alimentos
inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades
alimenticias y sus preferencias en cuanto a los
alimentos a fin de llevar una vida activa y sana”
(FAO, 1996); cuyas estrategias prioritarias serían
garantizar la disponibilidad de alimentos, la
estabilidad social y política tanto a nivel nacional
como internacional, aumentar la producción de
alimentos y hacer uso de los excedentes (FAO,
1996).
En 2015 se fijó como uno de los Objetivos de
Desarrollo Sostenible a la seguridad alimentaria y
nutricional. El Objetivo 2 de la Agenda 2030 planteó
“Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria
y la mejora de la nutrición y promover la agricultura
sostenible”. Sin embargo, en el informe Panorama de
la seguridad alimentaria y nutricional de América
Latina y el Caribe 2017. Sistemas alimentarios
sostenibles para poner fin al hambre y la
malnutrición, se subrayó que el hambre en el mundo,
incluida América Latina, estaba aumentando; y que
en México aun cuando se producían alimentos
suficientes para alimentar a la población, ello no
garantizaba que el consumo fuese adecuado, variado
y nutritivo (Organización de las Naciones Unidas
para la Alimentación y la Agricultura [FAO] y
Organización Panamericana de la Salud [OPS],
2017).
A partir de este contexto, en el marco de un proyecto
más amplio sobre seguridad alimentaria de población
infantil en el Estado de México, se planteó como un
objetivo prioritario realizar un balance sobre la
literatura existente sobre el tema, a fin de identificar
los principales enfoques teóricos y los factores
asociados a la seguridad e inseguridad alimentaria,
así como para identificar las líneas de investigación
aún pendientes de abordar.

Artículo de Revisión

Material y Métodos
El presente estudio es tipo descriptivo y analítico se
realizó mediante la revisión de artículos científicos
sobre la seguridad alimentaria en población infantil
en México principalmente y otras regiones. Se
incluyeron trabajos de corte cualitativo y
cuantitativo, publicados e indexados en los últimos
cinco años, o más, si su relevancia era mencionada
por otros autores. La búsqueda de trabajos se realizó
principalmente en las plataformas de Ebesco, Scielo
y Redalyc, mediante el uso de las frases clave “food
security, “food insecurity”, “Childhood food
insecurity” “Seguridad alimentaria”, “Seguridad
alimentaria y nutricional”, “Seguridad alimentaria en
niños” y “Seguridad alimentaria infantil”.
La selección de artículos se realizó con base en los
siguientes criterios: a) qué el tema principal fuese la
seguridad alimentaria, b) que estudiaran la seguridad
alimentaria de población menor de 18 años, c) que
estudiaran la seguridad alimentaria en hogares y d)
que en los resultados se hiciera mención a hallazgos
específicos sobre los hijos. La primera selección de
textos fue de 58 trabajos, de los cuales se descartaron
10 porque la fecha de publicación excedía 5 años de
antigüedad. Mediante una primera lectura rápida de
los trabajos se descartaron otros 24 textos por dos
razones: la primera, que ya se tenía una
concentración de trabajos que podrían ubicarse en el
enfoque biomédico, y la segunda causa de exclusión
fue que, pese al gran número de trabajos
antropológicos y socioculturales sobre la
alimentación, en la gran mayoría no se hacía
referencia a la seguridad alimentaria como marco
analítico más amplio, siendo este el eje de reflexión
de este trabajo.
Los 24 trabajos académicos que resultaron
seleccionados para su análisis fueron sistematizados
en matrices comparativas, en las cuales cada
columna hacía referencia a un elemento de interés y
las filas a los artículos revisados. Los aspectos
contrastados fueron: sujetos o grupos de estudio,
causas de la inseguridad alimentaria, consecuencias
de la inseguridad alimentaria, definición utilizada,
fuente de información y metodología, hallazgos
principales y vacíos de investigación señalados por
el autor o autores del trabajo.

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�Inseguridad alimentaria, enfoques teóricos, seguridad
alimentaria y nutricional

Desarrollo y discusión
La presente revisión bibliográfica se realizó con base
en 24 trabajos académicos. Los artículos revisados se
organizaron en torno a cuatro enfoques teóricos
principales: el enfoque neoclásico, el enfoque
biomédico, el enfoque sociológico y el enfoque de
modos de vida sostenibles.

Artículo de Revisión

•

•
•

El enfoque neoclásico de la seguridad alimentaria
parte de los conceptos de producción, oferta,
demanda, precios de los alimentos, déficit de la
oferta y déficit de la producción de alimentos. Bajo
este enfoque la seguridad alimentaria se explica por
la oferta de alimentos y la demanda efectiva en un
tiempo determinado. A su vez, la disponibilidad de
alimentos depende del nivel en los suministros
alimentarios (incluidos los compuestos de la
producción de subsistencia y los suministros del
mercado procedentes de la producción interna, las
existencias y las importaciones de alimentos);
mientras que el acceso a los alimentos está
determinado por la capacidad para expresar las
necesidades alimentarias como demanda efectiva
(sin considerar la producción de subsistencia). En
tanto que la estabilidad se refiere a las menores
variaciones en la producción, los suministros y/o la
demanda de alimentos a lo largo del tiempo (FAO,
2011).
Las investigaciones realizadas con base en este
enfoque definen a la seguridad alimentaria como una
situación en que la oferta y la demanda de alimentos
son suficientes para atender las necesidades
alimentarias de manera continua y estable; en
contraste, la inseguridad alimentaria se define como
las variaciones ocasionales, recurrentes o
permanentes en el volumen de la oferta o demanda
de alimentos, siendo estos insuficientes para atender
las necesidades de la población (déficit de la
producción de alimentos o de la demanda debido a la
carencia de recursos económicos) (FAO, 1999).
Algunos de los supuestos teóricos que se pueden
inferir de este enfoque son:
• Los precios del mercado de los alimentos
determinan el volumen de la producción, la
oferta y la demanda en un país.
• Los cambios en los parámetros se producen
como consecuencia del desarrollo económico o
de medidas normativas específicas.

Las personas consumen los alimentos en función
de la elección racional que hace de los productos
que se ofertan en el mercado y de su nivel de
ingresos.
Existe inseguridad alimentaria cuando la
demanda efectiva supera la producción interna
de alimentos y no existen importaciones.
Existe inseguridad alimentaria cuando aun
habiendo oferta, los consumidores tienen
ingresos insuficientes para adquirir los
alimentos y satisfacer sus necesidades.

En este enfoque se pueden ubicar trabajos como los
de Sosa (2017) y Candela (2016). Sosa estima que,
en México, debido al incremento poblacional de los
últimos 35 años, la producción agrícola ha
disminuido, debido a la disminución del total de
hectáreas per cápita cultivadas (Sosa, 2017). Con su
estudio concluyó que entre 1980 y el año 2015 la
población aumentó 79 por ciento y la tierra agrícola
disponible per cápita descendió en un 31 por ciento
(Sosa, 2017). A decir de este autor, el país deberá
introducir mejoras tecnológicas para potencializar el
rendimiento de la superficie cultivable y poder
asegurar el abasto de alimentos a los mexicanos hacia
el año 2050, de lo contrario, ocurrirá una crisis
alimentaria.
De acuerdo con un estudio del Banco Mundial
(2015), en Brasil, el sector agrícola contribuye con
23% del Producto Interno Bruto, 33% de los empleos
y 43% de las exportaciones del país. Sin embargo,
más del 1% del PIB se pierde debido a eventos
extremos que no son atendidos oportunamente,
poniendo en riesgo la producción de alimentos a
nivel mundial para los próximos años. Mientras que
Candela (2016) al analizar la situación venezolana
concluyó que la disponibilidad de alimentos desde el
año 2013 dependió de la importación de estos, por lo
cual, derivado de las restricciones y la crisis
económica enfrentada en 2015, el abastecimiento de
alimentos es deficiente, los ingresos se contrajeron y
hubo cambios en los patrones de consumo
alimentario (Candela, 2016). Por su parte, Rivero y
Aliaga (2014) encontraron que en Bolivia no existía
disponibilidad de alimentos, y no la lograrían hacia
el año 2030 como se esperaría. Sus afirmaciones las
sustentaron en el hecho de que en ese país se han
priorizando las exportaciones y una cultura de bajo
consumo de frutas y verduras; por lo que la
inseguridad alimentaria en el país difícilmente se

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�Inseguridad alimentaria, enfoques teóricos, seguridad
alimentaria y nutricional

solucionaría con un incremento en la oferta de
alimentos nutritivos.
Todos estos trabajos se han realizado con base en
estadísticas de las hojas de balance de alimentos y sus
sistemas de cuentas nacionales; permitiendo con ello
identificar tendencias generales a nivel país sobre los
niveles de seguridad alimentaria.
Por otra parte, el enfoque biomédico construido a lo
largo de los siglos XVI y XVII en Europa) es propio
de la biomedicina (Fernández, 2004; eminentemente
biológico, técnico y positivista en el abordaje del
fenómeno salud-enfermedad-atención. Así, la
persona
al
ser
considerada
en
clave
anatomopatológica, se convierte en un objeto
medible; mientras que las causas de las enfermedades
al buscarse en el aspecto biológico son consideradas
como problemas susceptibles de intervención clínica
(Fernández, 2004). La atención a la salud de las
personas en este modelo, se sustenta en tres
principios: a) la búsqueda de alteraciones anatómicas
subyacentes a una enfermedad, b) la indagación de
las alteraciones fisiológicas y c) las investigaciones
etiológicas (Fernández, 2004). Por lo que, la
evidencia sobre algún problema de inseguridad
alimentaria se basa en la medición cuantitativa y
biológica de problemas antropométricos y de salud
que se pueden curar.
Fuertemente influenciados por el enfoque
biomédico, gran parte de los estudios relacionados
con la inseguridad alimentaria se enfocan en los
resultados de ésta. En el caso de la población infantil,
desde 1990, la estrategia mundial para combatir la
malnutrición de los niños que lanzó el Fondo de las
Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF por sus
siglas en inglés) planteó que la malnutrición es el
resultado del “consumo inadecuado de nutrientes o
por factores de enfermedad que afectan la digestión,
absorción, transporte y utilización de nutrientes”
(UNICEF, 1990); enfocándose en los aspectos
medibles de las alteraciones biológicas evitables.
De hecho, durante muchos años, la ingesta calórica
fue considerada el estándar para medir el acceso a los
alimentos a nivel doméstico, y a nivel individual las
medidas antropométricas del estado nutricional; sin
embargo, ambos tipos de acceso están determinados
por diversos factores. La ingesta calórica per cápita
refleja el consumo actual de alimentos, pero no

Artículo de Revisión

considera otros aspectos como son: la calidad,
diversidad dietética, suficiencia de micronutrientes,
vulnerabilidad, riesgos, fluctuaciones en el tiempo,
etcétera. No obstante, las medidas antropométricas se
usan con mayor frecuencia porque su medición es
más barata (Maxwell, Coatles y Vaitla, 2013).
Dentro de los estudios recientes sobre la seguridad
alimentaria de hogares con población menor de 18
años, la unidad de análisis ha sido el hogar, y la
mayoría se enfocan en los menores de cinco años
(Papas, Trabulsi, Dahl y Dominick, 2015; Urquía,
2014; Vega, et al, 2014; Cuevas, et al, 2014; Mundo,
et al, 2014; Mundo, Shamah y Rivera, 2013). Este
mayor énfasis en los menores de cinco años se debe
a la consideración de que ellos son el grupo de
población más vulnerable en situaciones de
inseguridad alimentaria y donde pueden identificarse
consecuencias de más largo plazo.
Estos autores sitúan las causas de la inseguridad
alimentaria en la ingesta inadecuada de
micronutrientes, los escasos recursos económicos de
los hogares, y el limitado acceso a dietas adecuadas
en nutrientes y energía; factores que ocasionan
comidas de baja calidad, desnutrición, depresión y
cambios en sus hábitos alimenticios. En el caso de
México, los estudios realizados, con enfoques
cuantitativos, identificaron que los niños de hogares
mexicanos con inseguridad alimentaria severa eran
aquellos que se encontraban en condiciones de
pobreza, con jefatura indígena, familias grandes,
jefes de hogar con bajo nivel educativo o femenina;
y que debido a la baja diversidad alimentaria (menor
consumo de frutas, verduras, fibra y energía),
presentaban desnutrición crónica y baja talla para la
edad.
En el contexto estadounidense, Papas, Trabulsi, Dahl
y Dominick (2015), así como Kaur y colaboradores
(2015), encontraron que la ingesta inadecuada o
reducida de alimentos en niños ocasiona un déficit
del desarrollo cognitivo, conductas disfuncionales,
tensiones emocionales y alteraciones en los patrones
de alimentación con tendencia a la obesidad.
Además, de que la inseguridad alimentaria era
causada por los bajos ingresos económicos, el
tamaño y la presencia de varios niños en el hogar.
Otros trabajos que se enfocaron en el estudio de los
hogares en general, sin distinguir la edad de sus

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�Inseguridad alimentaria, enfoques teóricos, seguridad
alimentaria y nutricional

integrantes, también encontraron que algunas de las
causas de la inseguridad alimentaria son: la presencia
de población dependiente, como son niños y adultos
mayores; la ausencia de redes de apoyo social
(Valencia y Ortíz, 2014); la disponibilidad o no de
activos en el hogar (tierras para cultivo) (Zárate, et
al., 2015); no pertenecer a algún sistema de seguridad
social (Castro y Camberos, 2017); así como el habitar
en localidades aisladas y carentes de accesos
carreteros (Haro, et al., 2016). Además, identificaron
que, en los hogares, el recibir ayuda de programas
sociales poseer tierras para cultivo de alimentos o el
que alguno de sus miembros tenga empleo
remunerado no significa que los hogares tendrán
suficientes ingresos para adquirir alimentos.
Entre las líneas de investigación sobre las cuales los
investigadores consideran se debe profundizar el
trabajo en el tema de seguridad alimentaria se
encuentran:
• Los estudios comparativos y longitudinales a
partir de diferentes medidas de seguridad
alimentaria y de medidas antropométricas.
• La cantidad real y calidad de los alimentos que
consumen los integrantes de un hogar
• El peso de la variable condición indígena del
hogar.
• Los efectos de los programas sociales que
reciben los hogares.
• Las estrategias de subsistencia de los hogares en
caso de sufrir inseguridad alimentaria.
• La prevalencia de enfermedades respiratorias,
crónicas no transmisibles y diarreicas en los
hogares con inseguridad alimentaria.
• Las prácticas de inocuidad alimentaria de los
hogares.
• Las preferencias culturales por la alimentación y
su efecto sobre la inseguridad alimentaria, y
• Las fluctuaciones locales de los precios de los
alimentos y su efecto sobre el consumo de los
hogares.
Un tema poco estudiado en las investigaciones del
enfoque biomédico fue el de la inseguridad
alimentaria y sus consecuencias para las jefas del
hogar. McDonald y colaboradores (2015), estudiaron
la inseguridad alimentaria de madres e hijos en
Camboya como causal de desnutrición. Entre sus
hallazgos destaca la importante prevalencia de
delgadez y malnutrición materna, debido a la
asignación diferenciada e injustificada de alimentos

Artículo de Revisión

dentro del hogar. A decir de los autores, las encuestas
de percepción de inseguridad alimentaria no
permiten identificar si dentro de los hogares se
priorizaban las necesidades nutricionales de los niños
o de otros miembros del hogar en detrimento de las
madres; sin embargo, dan cuenta de un problema que
en otros estudios se menciona someramente o incluso
se invisibiliza.
Desde el punto de vista metodológico, es importante
mencionar que en la mayoría de los estudios
revisados se encuentra ausente un enfoque teórico,
tanto general como específico, en torno al cual se
articulen las reflexiones sobre la seguridad
alimentaria. Con un fuerte perfil positivista y
biomédico se enfocan en dar cuenta de prevalencias
de enfermedades de malnutrición o de percepciones
de inseguridad alimentaria, sin profundizar en el
carácter multidimensional de este problema social.
Este vacío teórico se evidencia con las escazas
referencias conceptuales sobre lo que entienden los
autores por seguridad alimentaria. Además, la
mayoría de los estudios se han realizado a partir de
grandes encuestas nacionales de salud o seguridad
alimentaria y con base en las escalas mundiales sobre
percepciones de seguridad alimentaria de los
hogares, a través de historiales de frecuencias de
alimentos consumidos, medidas antropométricas y
patrones de gasto. Sin embargo, hay escasas
referencias sobre grupos poblacionales específicos
(personas con discapacidad, migrantes, adultos
mayores e indígenas).
El tercer enfoque teórico identificado es el
sociológico o de la sociocultura alimentaria. Con
raíces antropológicas estructural-funcionalistas, este
tipo de estudios parten de la consideración de que la
nutrición tiene dos funciones, una biológica y una
social; por lo que se enfocan en analizar los
comportamientos alimentarios y los modos de comer
como indicadores de estatus social (Díaz y Gómez,
2005); así como el carácter expresivo de las
representaciones entorno a la alimentación. Uno de
los teóricos más influyentes en este enfoque es Pierre
Bourdieu, para quien los cambios en las preferencias
alimentarias se explican por los habitus, es decir, las
prácticas y representaciones de un grupo social
determinado en torno a la alimentación;

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alimentaria y nutricional

constituyéndose ésta en un criterio de diferenciación
de clases sociales, prestigio, estatus, de distinción u
ostentación (Díaz y Gómez, 2005).
Desde este enfoque es posible encontrar la idea de
que la alimentación es generadora de opiniones
creencias y significados que inciden en la
producción, distribución, selección, preparación y
consumo de alimentos. Esta consideración ha dado
lugar a estudios interesados en dar cuenta de la
construcción social de la alimentación y los factores
asociados (entre los que se encuentran: la cultura
alimentaria, las costumbres familiares, la publicidad,
las relaciones de poder dentro de los hogares, los
aspectos subjetivos que se vehiculizan en los
alimentos y a través de la experiencia con estos); sin
embargo, el común denominador de los estudios es
la escasa o nula consideración de estas preferencias
como factores asociados a la seguridad alimentaria
de los hogares y las personas.
Arboleda y Villa (2016) afirman que la alimentación
es un hecho y acción que determina además de lo
biológico, a las diferentes identidades, las
condiciones de bienestar y la auto-representación de
los sujetos. Además, afirman que las preferencias por
determinados alimentos están permeadas por
significados sobre los alimentos, las preparaciones y
las experiencias. Arboleda (2014) y Arboleda y Villa
(2016), consideran que las situaciones de escasez de
alimentos contribuyen a la configuración de
estrategias familiares para acceder a la alimentación
del grupo familiar. Las estrategias que las familias
adoptan pueden ser: a) elegir la compra de alimentos
más baratos y saciadores, b) consumir aquello que se
requiere (por obligación) en situaciones de
enfermedad, c) consumir lo que sea práctico, sin
importar contenido nutricional, d) disminuir el
número de comidas al día, e) rebuscar en los
desechos, la mendicidad o buscar redes de apoyo, f)
servir porciones más pequeñas en las comidas
principales, g) ingerir una bebida para calmar el
hambre y h) cambiar los horarios habituales de las
comidas y de sus actividades.
Otros estudios entorno a la alimentación señalan que,
ésta depende las prácticas y representaciones que
socialmente han construido en torno a la salud y la
salubridad de sus viviendas. Assunta y colaboradores
(2016) encontraron que las prácticas alimentarias en
familias chilenas estaban fuertemente afectadas por

Artículo de Revisión

las prácticas higiénico-sanitarias del hogar. En el
mismo sentido, un estudio de la UNICEF en
Guatemala, Honduras y El Salvador, identificó la
deficiente salubridad e higiene de los hogares, con
importantes consecuencias para la salud de los niños;
pero no como causal de inseguridad alimentaria, sino
como variable característica del contexto de los
hogares en esta condición. El mismo estudio da
cuenta de cómo los hogares internalizan sus prácticas
alimentarias con base en creencias culturales; por
ejemplo, el que aseguren que las comidas frías
pueden causar cambios de temperatura física en el
cuerpo, dolor de estómago y diarrea; y que la
desnutrición ocurre por actos de brujería, mal de ojo,
tristeza o parásitos (UNICEF-SESAN, 2014).
Finalmente, un enfoque emergente en México y
América Latina es el Enfoque de modos de vida
sostenibles. Éste tiene su origen en la Comisión de
Medio Ambiente y Desarrollo de Brundtland, y fue
extendido hacia otros países después de la
Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio
Ambiente y Desarrollo de 1992 y creado con el
objetivo de evaluar las estrategias de las personas en
situaciones de pobreza (Valdés y Pérez, 2011). Por
modos de vida sostenibles se entiende el conjunto de
capacidades, bienes, capitales y actividades que
realizan las personas para vivir; y son sostenibles
cuando permiten hacer frente e incluso recuperarse
de tendencias adversas o shocks repentinos, así como
cuando permiten el mantenimiento y mejora de las
propias capacidades y activos presentes y futuros sin
socavar la base de recursos naturales (FAO, 2009,
citado en Valdés y Pérez, 2011). Entre los principales
modelos del enfoque de modos de vida sostenibles se
encuentran: el del Programa de las Naciones Unidas
para el Desarrollo (PNUD), el modelo del
Departamento para el Desarrollo Internacional
(DFID) del Reino Unido, el del Fondo Internacional
para el Desarrollo Agrícola (FIDA), el programa de
Asistencia Cooperativa (CARE) y el de la
Organización de Alternativas de Desarrollo (DA)
(Valdés y Pérez, 2011).
El planteamiento principal este enfoque es que las
familias se encuentran insertas en contextos de
vulnerabilidad, y que poseen activos cuyo valor
depende del entorno social, institucional y
organizativo. Con base en éste, Pat y colaboradores
(2011) encontraron que las diferencias en las
estrategias familiares para hacer frente a los choques

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�Inseguridad alimentaria, enfoques teóricos, seguridad
alimentaria y nutricional

externos que afectan el consumo y producción
agrícola de alimentos se explican por los activos y el
capital social que poseen (la tenencia de tierras
mecanizadas, la afiliación a organizaciones
productivas y los subsidios productivos recibidos).
Son los capitales los que también establecen las
diferencias en las capacidades de las comunidades
para aumentar o reducir sus condiciones de vida,
siendo el capital natural el más importante. Además,
los estudios revisados señalan que los hogares que
destinan un alto porcentaje del ingreso del hogar a la
compra de alimentos se convierten en unidades
domésticas con inseguridad alimentaria, ya que esto
no les permite ahorrar, mejorar las condiciones de su
vivienda y mucho menos invertir en la mecanización
de sus tierras, además de consumir dietas poco
variadas (Pasquier, 2017; Zárate, et al, 2016, Román,
et al., 2010, Serrano, et al., 2016).
En el estado de Chiapas, Pasquier (2017) identificó
escenarios de inseguridad alimentaria crónica
causados por: la escasez de maíz en algunas épocas
del año, el aumento continuo de los precios de
productos de primera necesidad, la interrupción en la
transmisión generacional de conocimientos sobre el
uso de los recursos naturales, el desplazamiento
forzado, la inexistencia de vínculos sociales, las
enfermedades de los miembros del hogar y las
migraciones fallidas.
Si bien se trata de un enfoque poco utilizado, se
considera que éste posee potencial analítico en las
investigaciones sobre seguridad alimentaria,
especialmente para comprender el contexto en el cual
se encuentran los hogares, como éste les afecta o
beneficia y como responden a sus efectos en la
búsqueda cotidiana de satisfacer sus necesidades
alimenticias. Además, se trata de un enfoque que
permite visualizar hacia donde se pueden reorientar
los apoyos gubernamentales para familias en
condiciones de inseguridad alimentaria. Cabe señalar
que
este
modelo
enmascara
procesos,
comportamientos, decisiones, creencias, costumbres
y tradiciones de los núcleos familiares, que definen e
incluso determinan el cómo las familias acceden a los
alimentos o cómo cubren sus necesidades.
Conclusiones
Combatir el hambre y garantizar la seguridad
alimentaria y nutricional de la población forma parte
de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la

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Agenda 2030 a nivel mundial. Los estudiosos de la
alimentación y nutrición están frente a uno de los
principales problemas sociales a nivel internacional
y por ende aún hay amplios campos de investigación
en los cuales deberá profundizarse, no sólo en lo que
a espacios geográficos estudiados se refiere, sino
también a unidades de análisis poco estudiadas con
mayor detalle, como son los niños y niñas mayores
de 5 años, adultos mayores, migrantes, minorías
étnicas y adolescentes, sólo por mencionar algunos.
Como se mostró a lo largo de esta revisión, la mayor
cantidad de estudios sobre seguridad alimentaria se
han realizado desde un enfoque biomédico y con el
objetivo de mostrar aspectos específicos de la
inseguridad alimentaria, como son: la ingesta
calórica individual, las alteraciones anatómicas y de
la salud, y la percepción de las familias sobre su
acceso, disponibilidad y suficiencia de alimentos. Sin
embargo, estos requieren de un enfoque teórico más
amplio que vaya más allá de las estadísticas y
mediciones antropométricas que utilizan. Los
estudios sociológicos en torno a la alimentación, muy
centrados en el trabajo cualitativo también requieren
ampliar sus discusiones hacia la seguridad
alimentaria de las comunidades o grupos sociales de
estudio, como puede ser el efecto de las estrategias
de los hogares en situaciones de escasez de alimentos
sobre el estado nutricional de sus integrantes.
Finalmente, los trabajos realizados a partir del
enfoque de modos de vida sostenibles, aunque es
emergente, también posee un potencial analítico que
puede explotarse en futuras investigaciones,
tomando en cuenta que debido a los factores que
considera tiene mayor aplicabilidad en contextos
geográficos pequeños.
Los enfoques teóricos, los aspectos, determinantes y
consecuencias de situaciones y condiciones de
inseguridad alimentaria que se identificaron en esta
revisión bibliográfica dan cuenta de que se trata de
un
problema
social
multifacético
y
multidimensional; el cual no puede ser estudiado en
su totalidad por una única teoría o una sola forma de
aproximación empírica, ya que los marcos de
investigación no son permanentes ni ahistóricos, sino
que se configuran y reconfiguran al estar
contextualizados espacio-temporalmente,
La complejidad de la seguridad alimentaria y
nutricional de la población humana exige avanzar

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�Inseguridad alimentaria, enfoques teóricos, seguridad
alimentaria y nutricional

hacia la construcción de modelos de análisis
complejos que permitan contar con nuevas formas de
ver la realidad, de propiciar el diálogo inter y
multidisciplinario y con ello superar reduccionismos
teóricos y metodológicos. Continuar los estudios
sobre seguridad alimentaria y nutricional sólo desde
un enfoque teórico o una metodología específica
conlleva el riesgo de cosificar el concepto, resultando
inevitable la cuantificación y descripción, y menos el
contribuir desde la ciencia a mejorar las condiciones
de vida de las personas.
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Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 1 enero - marzo, 2019

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E

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P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

LA OBESIDAD DESDE LA PERSPECTIVA DE LA SELECCIÓN DE ALIMENTOS.
OBESITY FROM THE PERSPECTIVE OF FOOD SELECTION.
Arriaga-Ramírez José Cristóbal Pedro*, Cruz-Morales Sara E.*
* Universidad Nacional Autónoma de México, México.
Citation: Arriaga-Ramírez J.C.P., Cruz-Morales S.E. (2019) La obesidad desde
la perspectiva de la selección de alimentos. Revista de Salud Pública y
Nutrición, 18 (1), 25-32.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2019 Arriaga-Ramírez J.C.P. et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn18.1-4
Recibido: 08 de enero 2019;
Aceptado: 20 de marzo 2019
Email: jcpedro@unam.mx

�Obesidad, alimentación, aprendizaje social..

Ensayo

LA OBESIDAD DESDE LA PERSPECTIVA DE LA SELECCIÓN DE ALIMENTOS
Arriaga-Ramírez José Cristóbal Pedro*, Cruz-Morales Sara E.*
* Universidad Nacional Autónoma de México, México.

RESUMEN
Introducción: La obesidad es un problema de salud a nivel mundial, así como en México. La iniciación de la alimentación se
ha estudiado desde la perspectiva de la homeostasis. El aprendizaje es un mecanismo de adaptación que permite la regulación
de la alimentación en ausencia de señales de error, como lo implican las estrategias basadas en cambios de las variables
reguladas homeostáticamente y provee un mecanismo flexible y dinámico especialmente en ambientes predecibles. Objetivo:
La tesis de este trabajo es que, mediante la selección de alimentos, mediada socialmente como influencia directa por medio
de la enseñanza, para elegir, comprar y preparar los alimentos de una lista en donde se indique el contenido de carbohidratos,
se puede ayudar a resolver el problema de la obesidad causada por el consumo excesivo de éstos. Conclusiones: La selección
de alimentos con base en la influencia social puede proveer estrategias para controlar la obesidad mediante la limitación en
el consumo de carbohidratos. Se ha encontrado que las dietas bajas en carbohidratos producen una disminución de peso
mayor que la limitación del contenido de grasa en la dieta. En las dietas bajas en carbohidratos, una variedad efectiva en la
reducción del peso es la dieta cetogénica.
Palabras Clave: Obesidad, alimentación, aprendizaje social.

ABSTRACT
Introduction: Obesity is a health problem worldwide and in México. Feeding initiation has been studied from a homeostasis
view. Learning is an adaptive mechanism that allows feeding regulation in absence of error signals as implied by strategies
based on disturbances on homeostatic guided variables and gives a flexible and dynamic mechanism specially in predictive
environments. Objective: The thesis of this work is that, by means of food selection, socially guided as a direct influence by
means of teaching, to choose, buy, and to prepare foods from a list where the amount of carbohydrates is shown, may help
to solve the obesity problem caused by excessive consumption of them. Conclusions: Food selection with base on social
influences and may provide strategies to reduce obesity by limiting the amount of carbohydrates consumed. It has been found
that low carbohydrate diets reduce weight more than the reduction of fat in diet. In low carbohydrate diets, one that has been
found effective is the ketogenic diet.
Key words: Obesity, feeding, social learning.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 1 enero - marzo, 2019

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�Obesidad, alimentación, aprendizaje social..

Introducción
La tesis de este trabajo es que, mediante la selección
de alimentos, mediada socialmente como influencia
directa por medio de la enseñanza, para elegir,
comprar y preparar los alimentos de una lista en
donde se indique el contenido de carbohidratos, se
puede ayudar a resolver el problema de la obesidad
causada por el consumo excesivo de éstos.
La obesidad es un problema de salud a nivel mundial,
en México y en países en desarrollo (Imes &amp; Burke,
2014; Swinburn et al., 2011; WHO, 2018). En
México el 42.6% de los hombres mayores de 20 años,
presentan sobrepeso y 26.8% obesidad. El 35.5% de
las mujeres mayores de 20 años, presentan sobrepeso
y 35.2% obesidad. En el país, aproximadamente 7 de
cada 10 adultos tienen exceso de peso (Gutiérrez, et
al., 2013). Desde la Psicología Experimental un área
que tiene estrategias para ayudar a resolver este
problema es el de la Selección de Alimentos. En este
trabajo se presentan algunos determinantes del inicio
de la alimentación, factores que guían la selección de
alimentos, la participación del aprendizaje individual
y mediado socialmente en la selección de alimentos,
datos acerca de la utilidad de las diferentes
estrategias como ejercicio, dietas y algunas
sugerencias con base en la participación del
aprendizaje mediado socialmente para resolver el
problema de la obesidad.
Determinantes psicológicos del inicio de la
alimentación. El comer es una de las actividades
humanas más básicas (Capaldi, 1996). En la
Psicología un área que estudia por qué comemos lo
que comemos es la de la Selección de Alimentos, el
estudio de la selección de alimentos con influencia
social resultó importante porque como lo indicó el
trabajo de Galef (1991), ésta no ocurre en el medio
natural de manera óptima como lo sugieren algunas
aproximaciones teóricas. La selección de los
alimentos está determinada por el ambiente, las
consecuencias orgánicas de los alimentos, la
influencia social a que está sujeto el que se alimenta
que puede guiar el consumo de alimentos seguros y
evitar alimentos dañinos. La iniciación de la
alimentación, en la Psicología, se ha descrito
proponiendo varias estrategias. Una de ellas es la
homeostasis, que consiste en el mantenimiento del
equilibrio en diversos parámetros fisiológicos
(Bernard 1878, citado en Ramsay, Seeley, Bolles &amp;
Woods, 1996). El mecanismo que opera en este

Ensayo

mantenimiento del equilibrio es uno de
retroalimentación negativa (McFarland, 1971), en
ella un nivel establecido de los parámetros se
mantiene estable, cuando el sistema detecta un
cambio en ese parámetro se procede a consumir
alimento para regresar al nivel preestablecido. Sin
embargo, la estrategia de la retroalimentación
negativa tiene aspectos criticables. Uno de ellos es
que se debe producir una señal de error para que se
genere una respuesta de corrección del parámetro
(Ramsay et al., 1996). Otro mecanismo propuesto es
el de la regulación anticipatoria y se supone que éste
evita el problema de los mecanismos de
retroalimentación negativa (Houk, 1988). Esta
estrategia implica que los organismos tengan un
decodificador de los nutrientes de cada alimento que
requieren (Ramsay et al., 1996). Sin embargo, esta
estrategia sugiere que se debe dar una “corrección”
antes de que se produzca un desequilibrio (Houk,
1988). En ambas estrategias se requiere de un
detector de la condición de error cuando ocurre o
antes de que ocurra. Como es evidente, no es claro en
qué consisten o como pueden indicar al que se
alimenta estos detectores de error en los parámetros
que determinan el inicio de la alimentación.
Otro mecanismo necesario para explicar el inicio
de la alimentación y la selección de los alimentos.
En la selección de alimentos se involucra el
aprendizaje (Birch &amp; Fisher, 1996). El aprendizaje es
un mecanismo de adaptación que permite una
regulación de la alimentación en ausencia de señales
de error como lo implican las dos estrategias
mencionadas antes. En el aprendizaje de preferencias
alimenticias el sabor del alimento se asocia con sus
efectos. Si un alimento tiene efectos positivos se
consumirá más en el futuro; en cambio sí tiene
efectos negativos se generará una aversión que hará
que se evite consumirlo (Rozin, 1996). El
aprendizaje provee un mecanismo flexible y
dinámico mediante el cual se evita atribuir la
iniciación de la alimentación a las perturbaciones en
las
variables
reguladas
homeostáticamente,
especialmente en ambientes predecibles, en los que
se puede anticipar las perturbaciones a la
homeostasis (Ramsay et al., 1996). Específicamente,
el consumo de los alimentos dependerá de las
condiciones ambientales y sociales que rodean al
consumo de estos que puede cambiar, por medio del
aprendizaje, si las condiciones cambian. El
aprendizaje permite elegir alimentos seguros para

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�Obesidad, alimentación, aprendizaje social..

mantener la salud, a través de la formación de
relaciones entre el consumo y sus efectos. Es
necesario depender del aprendizaje individual y
social porque, como algunas aproximaciones teóricas
lo sugieren, la selección de alimentos no ocurre de
manera automática en el medio natural ni en
condiciones de laboratorio como lo muestran los
estudios en los que se ha analizado la selección de
alimentos con situaciones de tipo “cafetería” en las
que se presenta una variedad de alimentos con
diferentes nutrientes (Galef, 1991).
Algunos mecanismos de aprendizaje que pueden
explicar la conducta de alimentarse. El aprendizaje
puede tener la forma de condicionamiento clásico y
se pueden generar tanto aversión (Schafe &amp;
Bernstein, 1996) como preferencia por diversos
alimentos (Capaldi, 1996). La preferencia de
alimentos
puede
generarse
por
diversos
procedimientos de condicionamiento simple o
individual, por ejemplo, el efecto medicinal,
asociaciones sabor-sabor, sabor-nutrientes, el efecto
postre, etc. (Capaldi, 1996). El efecto medicinal
genera una preferencia por alimentos consumidos
durante la recuperación de una enfermedad. Las
asociaciones sabor-sabor se producen cuando un
sabor preferido, como los sabores dulces, se asocia
con un alimento novedoso y como resultado se
genera una preferencia por el alimento novedoso. Las
asociaciones sabor-nutrientes se producen cuando un
sabor novedoso se asocia con los efectos de las
calorías de un alimento preferido, como por ejemplo
la sacarosa. El efecto postre ocurre cuando un
alimento novedoso es seguido de un alimento
preferido como la sacarosa. La selección de
alimentos tiene unas bases asentadas en el
condicionamiento simple y en el condicionamiento
basado en la influencia social (Birch &amp; Fisher, 1996;
Rozin, 1996). Esta influencia social puede ser
directa, en este tipo se requiere la mediación de otro
individuo de la misma especie. La influencia también
puede ser de manera inadvertida, en este caso la
presencia social directa de otro individuo es
necesaria pero no está orientada a propósito para
producir un efecto determinado. En el tipo de
influencia de una agencia social activa el agente
social, un individuo, participa en la tarea de
aprendizaje como un maestro activo. Este tipo de
influencia es la que se requiere para enseñar a
diferenciar
los
alimentos
abundantes
en
carbohidratos para superar el gusto “innato” por los

Ensayo

sabores dulces (Cowart, 1981; Rozin, 1996). El
aprendizaje mediado socialmente puede influir en la
selección de alimentos dependiendo de la valencia
del contexto social en el que se presentan, si es
positiva como en una reunión con familiares o
amigos puede generar preferencia; si es negativa
como cuando se fuerza a los niños a comer alimentos
porque son “buenos para ellos”, puede generar una
disminución en el consumo o aversión (Birch &amp;
Fisher, 1996). El aprendizaje con la participación de
un maestro activo también puede ocurrir enseñando
a seleccionar alimentos para consumir usando una
lista de alimentos y formando una discriminación
entre alimentos seguros y alimentos dañinos. Este
tipo de aprendizaje es de tipo instrumental u operante
mediado socialmente. A través de este procedimiento
pueden producirse preferencias de alimentos con los
nutrientes adecuados para mantener la salud y evitar
por ejemplo el consumo excesivo de carbohidratos y
la obesidad. Este tipo de aprendizaje está mediado
por un agente social que participa como maestro en
la tarea de aprendizaje (Birch &amp; Fisher, 1996; Rozin,
1996).
La selección de alimentos puede resolver el
problema que se observa en la explicación
tradicional de la obesidad como exceso de comida
y falta de ejercicio. En el área de la salud a nivel
mundial un aspecto relacionado estrechamente con la
selección de alimentos y el aprendizaje que parece
tener proporciones de epidemia es el incremento en
obesidad (Imes &amp; Burke, 2014; Swinburn et al.,
2011; WHO, 2018), de igual manera que ocurre en
México (Gutiérrez, et al., 2013) y en otros países en
desarrollo. La lógica tradicional explica el aumento
de peso como una diferencia entre las calorías
ingeridas mediante la alimentación y las calorías
gastadas a través de la actividad física. Esta relación
puede estudiarse desde la perspectiva psicológica.
Solamente que se deben hacer algunas precisiones.
La relación entre calorías ingeridas y gastadas se ha
explicado desde la perspectiva de la física como una
relación de las leyes de la termodinámica que sugiere
que si se mantiene un equilibrio entre estas
cantidades consumidas y gastadas se puede entender
la producción de la obesidad o la ausencia de ésta.
Otra aclaración pertinente es que el organismo no es
simplemente un ente físico como lo implica la
afirmación anterior. Las calorías del alimento
provienen de los macronutrientes: carbohidratos,
grasas y proteínas.
Los carbohidratos son

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 1 enero - marzo, 2019

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�Obesidad, alimentación, aprendizaje social..

monosacáridos como la glucosa o fructosa, o
polisacáridos como la maltodextrina o las féculas.
Las grasas son triglicéridos que son ácidos grasos,
esteres del glicerol; la naturaleza de las cadenas
alifáticas determina qué tipo de grasas son, por
ejemplo, saturadas. Las proteínas, son cadenas de
aminoácidos, 20 de los cuales ocurren naturalmente
(Rowland, Li, &amp; Morien, 1996). Aunque en términos
físicos el contenido energético de estos
macronutrientes son calorías y una caloría es una
caloría y la obesidad parece obedecer a un
desequilibrio entre el consumo y el gasto de ellas. En
el organismo los elementos de estos alimentos tienen
efectos no solamente físicos sino también
bioquímicos. Desde una perspectiva bioquímica los
efectos de las “calorías”, de los diferentes tipos de
alimentos son diferentes. Cada uno de estos
alimentos se metaboliza de manera diferente
(Feinman &amp; Fine, 2003). Por esta razón no aplica la
lógica de que una caloría es una caloría
independientemente del macronutriente que
provenga y tampoco que la obesidad se explica
cuando se rompe el equilibrio entre entradas y salidas
de éstas (Taubes, 2007). Además, esta razón no
siempre se cumple, por ejemplo, la disminución de
calorías consumidas no se acompaña con una
disminución en el peso de acuerdo con un estudio
realizado en Inglaterra (Griffit, Lluberas, &amp;
Luhrmann, 2013). En algunos estudios no se ha
encontrado que la actividad física prevenga el
aumento de peso en los participantes (Church et al.,
2009; Dwyer-Lindgren et al., 2013; I-Min, Djoussé,
Sesso, Lu, &amp; Buring, 2010). Sin embargo, en otros sí
se ha encontrado una reducción de peso cuando se
ejercitaron de 370 min/semana a 295 min/semana, y
perdieron 1.4 y 1.8 kg en promedio, mujeres y
hombres respectivamente, en comparación al grupo
control que aumentó 0.7 kg en mujeres y disminuyó
0.1 kg en hombres, durante un periodo de 12 meses
en un estudio aleatorizado (McTiernan et al., 2007).
Donelly et al. (2013) evaluaron en un estudio
aleatorizado el efecto del ejercicio sobre la reducción
de peso en un diseño de tres grupos. Un grupo control
sin ejercicio, un grupo con ejercicio de reducción de
400 kcal/sesión y otro de 600 kcal/sesión. Los dos
grupos con ejercicio redujeron el peso durante los 10
meses que duró el estudio. Los resultados mostraron
un aumento de 0.5% en el grupo control, y una
disminución 4.3% y 5.7% en los grupos
experimentales respectivamente.

Ensayo

Otro aspecto importante para considerar es que el
organismo tiene un indicador del cambio en el peso
y del consumo de energía. Cuando se aumenta o
disminuye el peso, se establecen cambios
compensatorios en el gasto de energía en el cuerpo,
y estos se presentan al haber cambios de disminución
de entre el 10% y el 20% del peso inicial (Leibel,
Rosenbaum, &amp; Hirsch, 1995). Estos cambios
compensatorios persisten seis años después de la
pérdida de peso (Fothergill et al., 2016).
Estudios en los que se indica que el principal
determínate de la obesidad es el consumo excesivo
de carbohidratos. Diferentes autores han
mencionado que uno de los generadores de la
obesidad es el exceso de azúcar agregada a los
alimentos procesados (Fung, 2016; Lustig, 2012,
2013, 2017; Taubes, 2007; Wilson &amp; Lowery, 2017).
Algunos de estos autores indican que los
determinantes del consumo de alimentos y la
obesidad son las hormonas (Fung, 2016; Lustig,
2012, 2013, 2017). En particular los niveles de
insulina producidos por el consumo de azúcar y
carbohidratos en general. Sin embargo, podría
cuestionarse si la selección de alimentos puede, al
limitar el consumo excesivo azúcar en particular y de
carbohidratos, limitar de alguna manera la
producción de ciertas hormonas, específicamente la
insulina y ayudar a controlar la obesidad. Los
alimentos procesados tienen azúcar agregada y
contribuyen a la obesidad. De acuerdo con Lustig
(2012, 2017), la industria alimenticia ha modificado
los alimentos para mantener su duración en los
anaqueles eliminando la fibra natural y la grasa para
anunciarlos como “reducidos en grasa”. Esta
manipulación causa deterioro del sabor en los
alimentos y para compensar esto se agregan grandes
cantidades de azúcar. Otro problema es que el azúcar
tiene una gran cantidad de nombres equivalentes,
cincuenta y seis, y no es fácil de identificar en las
etiquetas de alimentos procesados (Lustig, 2013).
Evidencia de que la dieta baja en carbohidratos
produce una disminución de peso mayor que la
dieta baja en grasa. Algunos estudios controlados y
aleatorizados han mostrado que la limitación en la
cantidad de carbohidratos produce una disminución
de peso mayor que la limitación del contenido de
grasa en la dieta (Brehm, Seeley, Daniels, &amp;
D’Alessio, 2003; Samaha et al., 2003; Shai et al.,
2009; Sumithran et al., 2013; Yancy et al., 2004).

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Brehm et al. (2003) en un estudio aleatorizado de seis
meses de duración encontraron que la dieta baja en
grasa produjo una disminución de 2.0 kg y una dieta
baja en carbohidratos produjo una disminución de
4.8 kg. Los autores señalaron que la dieta baja en
carbohidratos resultó mejor que la dieta baja en grasa
para reducir el peso a corto plazo, seis meses, sin
elevar el riesgo cardiovascular en mujeres sanas.
Samaha et al. (2003) llevaron a cabo un estudio en el
que compararon dos dietas, una baja en grasa y otra
baja en carbohidratos. Al cabo de seis meses el grupo
que perdió más peso fue el de la dieta baja en
carbohidratos, 1.9 kg en el grupo con dieta baja en
grasa y 5.8 kg en el grupo con dieta baja en
carbohidratos. Shai et al. (2009) realizaron un
estudio con duración de dos años. Compararon tres
dietas: baja en grasa, Mediterránea y baja en
carbohidratos. La pérdida de peso fue de 2.9 kg para
la dieta baja en grasa, 4.4 kg para la dieta
Mediterránea y 4.7 kg para la dieta baja en
carbohidratos. Los autores concluyeron que la dieta
Mediterránea y la dieta baja en carbohidratos son una
alternativa efectiva para la reducción de peso
corporal en comparación con la dieta baja en grasa.
Sumithran et al. (2013) evaluaron la reducción de
peso mediante una dieta baja en carbohidratos.
Encontraron que los participantes redujeron el 13%
del peso inicial y que algunas hormonas y nutrientes
que afectan el apetito se alteraron durante la dieta en
comparación con la fase en la que se eliminó ésta.
Yancy et al. (2004) compararon una dieta baja en
grasa contra una dieta baja en carbohidratos en un
estudio aleatorizado con 24 semanas de duración.
Los sujetos del grupo de dieta baja en carbohidratos
redujeron el 12.8% del peso contra los sujetos del
grupo de la dieta baja en grasa sólo el 6.7%.
De manera opuesta, otros estudios han encontrado
una disminución de peso semejante para las dietas en
las que se comparan los tres tipos de macronutrientes
(Sacks et al., 2009).
Efectos positivos de la dieta baja en
carbohidratos. En las dietas bajas en carbohidratos,
una variedad de éstas que se ha encontrado efectiva
en reducción de peso es la dieta cetogénica (Paoli,
2014; Wilson &amp; Lowery, 2017). La dieta cetogénica
se caracteriza por una reducción en el contenido de
carbohidratos a 50 g o menos por día y por un
incremento de los otros macronutrientes grasas y
proteínas (Paoli, Rubini, Volek, &amp; Grimaldi, 2013).

Ensayo

La dieta cetogénica tiene diversos efectos, uno de los
principales para el tratamiento de la obesidad es la
reducción del apetito (Gibson et al., 2015). Otros
efectos terapéuticos de la dieta cetogénica son: la
terapia en epilepsia una disminución de crisis (Lutas
&amp; Yellen, 2013), en la diabetes reducción de la
glucosa en la sangre (Sainbury et al., 2018), el
síndrome de ovarios poliquísticos (Marvopoulos,
Yancy, Hepburn, &amp; Westman, 2005), acné,
enfermedades neurológicas como el Parkinson y
Alzheimer (Kirkorian, Shidler, Dangelo, Couch,
Benoit, &amp; Clegg, 2012; Taylor, Sullivan , Mahnken,
Burns, &amp; Swerdlow, 2018) cáncer (Fine et al, 2012),
y la reducción de riesgo en enfermedades
respiratorias (Rubini et al., 2015) y riesgos
cardiovasculares (Paoli et al., 2013; Volek et al.,
2009). Otro aspecto que se ha observado en las dietas
bajas en carbohidratos es una mejora en el perfil de
lípidos de los participantes (Brehm et al., 2003; Paoli
et al., 2013; Shai et al., 2008; Volek et al., 2009).
Conclusiones
Con base en la información mencionada en los
apartados anteriores, la selección de alimentos puede
utilizarse para resolver el problema de la obesidad
cuando sea causada por el consumo excesivo de
carbohidratos. En el tipo de influencia de una agencia
social activa, el agente social participaría en la tarea
de aprendizaje como un maestro activo (Rozin,
1996), como se mencionó antes. La estrategia por
seguir, por parte del maestro activo, sería elaborar
una lista de alimentos en la que se identifiquen los 56
nombres que tiene el azúcar en sus diferentes formas
(Lustig, 2013) y los alimentos con gran contenido de
carbohidratos, pues se ha demostrado que un cambio
en la forma de alimentarse reduciéndolos, produce
una reducción de peso (Fung, 2016; Lustig, 2012,
2013, 2017; Taubes, 2007; Wilson &amp; Lowery, 2017),
así como enlistar los alimentos que contengan bajas
cantidades de estos. Además del azúcar, el maestro
activo puede identificar los alimentos con harina de
trigo, féculas y otros elementos semejantes. Esta
lista se usaría para enseñar a los sujetos con obesidad,
que no tenga su origen en un padecimiento médico, a
identificar el contenido de carbohidratos de los
alimentos, a seleccionarlos, a guiar la compra de
alimentos examinando la etiqueta y para la
preparación de alimentos de acuerdo con recetas que
pueden encontrarse en la literatura (por ejemplo,
véase Fung, 2016; Lustig, 2012, 2013, 2017; Wilson
&amp; Lowery, 2017). La meta por seguir sería reducirlos

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a un nivel que permita la pérdida de peso, por
ejemplo, menos de 50 g al día y lograr un cambio
duradero o permanente en la forma de alimentación
y controlar la obesidad.

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                  <text>La Revista Salud Pública y Nutrición, inicia en el 2000 y es una publicación universitaria con periodicidad trimestral, producida por la Subdirección de Investigación, Innovación y Posgrado de la Facultad de Salud Pública y Nutrición y la valiosa colaboración de la Dirección de Tecnologías de Información de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Tiene como finalidad publicar y divulgar la productividad científica al ofrecer un espacio con visibilidad global para difundir toda aquella información sobre salud pública y nutrición que se genera en los ámbitos académico y científico tanto en el entorno local, regional, nacional e internacional.</text>
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                <text>Respyn Revista de Salud Pública y Nutrición, 2019, Vol 18, No 1, Enero-Marzo</text>
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                <text>La Revista Salud Pública y Nutrición, inicia en el 2000 y es una publicación universitaria con periodicidad trimestral, producida por la Subdirección de Investigación, Innovación y Posgrado de la Facultad de Salud Pública y Nutrición y la valiosa colaboración de la Dirección de Tecnologías de Información de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Tiene como finalidad publicar y divulgar la productividad científica al ofrecer un espacio con visibilidad global para difundir toda aquella información sobre salud pública y nutrición que se genera en los ámbitos académico y científico tanto en el entorno local, regional, nacional e internacional.</text>
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N

Revista Salud Pública y Nutrición

RIESGO DE DIABETES MELLITUS TIPO 2, SOBREPESO Y OBESIDAD EN ADULTOS
DEL DISTRITO DE BARRANQUILLA.
RISK OF DIABETES MELLITUS TYPE 2, OVERWEIGHT AND OBESITY IN ADULTS OF THE DISTRICT OF
BARRANQUILLA.
Rodríguez Leyton Mylene*, Mendoza Charris Mario*, Sirtori Ana María*, Caballero Ilianis*, Suárez
Mailleth*, Álvarez María Alejandra*.
* Universidad Metropolitana de Barranquilla, Colombia.
Citation: Rodríguez Leyton M., Mendoza Charris M., Sirtori A.M., Caballero I.,
Suárez M., Álvarez M.A. (2018) Riesgo de Diabetes Mellitus tipo 2, Sobrepeso
y Obesidad en adultos del Distrito de Barranquilla. Revista de Salud Pública y
Nutrición, 17 (4), 1-10.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2018 Rodríguez Leyton M. et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn17.4-1
Recibido: 12 de agosto 2018;
Aceptado: 12 de noviembre 2018
Email: myrodriguez@unimetro.edu.co

�Diabetes mellitus, factores de riesgo, obesidad,
sobrepeso, actividad física.

Artículo Original

RIESGO DE DIABETES MELLITUS TIPO 2, SOBREPESO Y OBESIDAD EN ADULTOS DEL
DISTRITO DE BARRANQUILLA
Rodríguez Leyton Mylene*, Mendoza Charris Mario*, Sirtori Ana María*, Caballero Ilianis*, Suárez Mailleth*,
Álvarez María Alejandra*.
* Universidad Metropolitana de Barranquilla, Colombia.

RESUMEN
Introducción: Identificar factores de riesgo de diabetes mellitus tipo 2 (DM2) es altamente costo-efectivo para la población y
el sistema de salud, con el fin de promover estilos de vida saludables. Objetivo: Determinar el riesgo de presentar DM2 y su
relación con el sobrepeso y la obesidad, en población adulta de Barranquilla, Colombia. Material y Métodos: Estudio
observacional, descriptivo, transversal realizado en 322 adultos mayores de 18 años sin diagnóstico de DM2, elegidos
aleatoriamente por muestreo con probabilidad proporcional al tamaño, de 9319 adultos en 1759 viviendas ubicadas en 59
manzanas. Se estableció el riesgo de DM2 según el test Findrisc y su relación con el sobrepeso, obesidad, actividad física y
consumo de frutas y verduras. Se aplicaron pruebas estadísticas. Resultados: El 5,9 % (n=19) presentó riesgo alto y el 48,8%,
(n=157) riesgo medio de DM2. Los factores de riesgo principales que presentaron relación estadísticamente significativa
(p=0,00) fueron: inactividad física (74,84%), obesidad abdominal (62,77%), sobrepeso y obesidad (60,43%), el bajo consumo
de verduras o frutas (56,21%) no tuvo significancia estadística. Conclusiones: Se evidenció la relación del sobrepeso, la
obesidad y la inactividad física con el riesgo de desarrollar DM2 en adultos de Barranquilla.
Palabras Clave: Diabetes mellitus, factores de riesgo, obesidad, sobrepeso, actividad física.

ABSTRACT
Introduction: Identifying risk factors of diabetes mellitus type 2 (DM2), is highly cost-effective for the population and the
health system, in order to promote healthy lifestyles. Objective: To determine the risk of developing DM2 and its relationship
with overweight and obesity in the adult population of Barranquilla, Colombia. Methods: Observational, descriptive, crosssectional study conducted in 322 adults over 18 years of age without diagnosis of DM2, randomly chosen by sampling with
probability proportional to the size of 9319 adults in 1759 homes located in 59 blocks. The risk of DM2 was established
according to the Findrisc test and its relationship with overweight, obesity, physical activity and consumption of fruits and
vegetables. Statistical tests were applied. Results 5.9% (n = 19) of the individuals presented high risk and 48.8%, (n = 157)
average risk of DM2. The main risk factors that presented a statistically significant relationship (p = 0.00) were: physical
inactivity (74.84%), abdominal obesity (62.77%), overweight and obesity (60.43%), low consumption of vegetables or fruits
(56.21%) had no statistical significance. Conclusions: The relationship of overweight, obesity and physical inactivity was
evidenced with the risk of developing DM2 in adults of Barranquilla.
Key words: Diabetes mellitus, risk factors, obesity, overweight, physical activity.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 4 octubre -diciembre, 2018

1

�Diabetes mellitus, factores de riesgo, obesidad,
sobrepeso, actividad física.

Artículo Original

Introducción
Las enfermedades no transmisibles como la Diabetes
Mellitus tipo II (DM2), son susceptibles de
prevención primaria, secundaria y terciaria; es
posible detener su aparición en la población a riesgo,
su control depende del diagnóstico precoz y
adecuado, de la identificación temprana de factores
de riesgo modificables como alimentación y los
estilos de vida, para intensificar acciones preventivas
en sujetos supuestamente sanos y en riesgo de
padecer la enfermedad (American Diabetes
Association, 2018).

La DM2, es una enfermedad crónica de alta
morbilidad y mortalidad en el mundo, de tipo
endocrino –metabólica; su etiología compleja, se
caracteriza por hiperglucemia debida a una deficiente
secreción o acción de la insulina. La identificación de
los factores de riesgo especialmente los modificables
como la alimentación y la actividad física por su
relación con el exceso de peso, es útil para el diseño
e implementación de estrategias de intervención para
la prevención o reducción de complicaciones a corto
y largo plazo (World Health Organization, 1999,
2016).

La Federación Internacional de Diabetes, (IDF, por
su sigla en inglés) (2015), estimó para los años 2015
y 2017, una prevalencia de diabetes a nivel mundial
en población de 20 a 79 años, de 8.8% (7.2-11.3%),
con un incremento de personas DM2 de 415 millones
en el año 2015 a 425 en 2017, que representan un
gasto sanitario de 637.000 millones de dólares en
2015, a 727.000 millones en el año 2017 (IDF, 2017).

La susceptibilidad al desarrollo de la DM2 se
encuentra determinada por un efecto combinado de
factores ambientales y genéticos (Carrillo, C.,
Panduro-C.A.,2001). Los factores ambientales
modulan el fenotipo, incluyen aspectos climáticos,
geográficos, demográficos y socioeconómicos, el
estilo de vida, la dieta, la actividad física el
tabaquismo y el alcoholismo, que son factores
modificables (Lara, 2017). Los factores de riesgo no
modificables son la raza, edad, sexo, historia familiar
de diabetes, de diabetes gestacional y el síndrome de
ovario poliquístico (Palacios, 2012).

En el grupo de población de 20 a 79 años, en Centro
y Sur América, la prevalencia bruta de DM2 fue de
9.4 % en 2015 y de 8% en 2017, se proyecta al año
2045 una prevalencia de 0.1%; mientras que en Norte
América y el Caribe la prevalencia bruta de DM2 fue
de 12.9 % en el año 2015 y de 13 % en el año 2017
(IDF, 2015, 2017).
En Colombia, la Encuesta Nacional de salud,
(Ministerio de Salud, 2009), registró la prevalencia
de Diabetes de 3.51%, en el año 2016 la prevalencia
de DM2 fue 7.6% en hombres y 8.5% en mujeres, los
factores asociados por sexo fueron: sobrepeso:
53.2% y 58.3%, obesidad: 15.7% y 25.5%,
inactividad física: 53.4% y 72.9%, respectivamente;
se estiman 3 millones de personas con diabetes, 2
millones diagnosticados y 1 millón sin diagnosticar
(MinSalud, 2016). La FID registra una prevalencia
de DM para Colombia de 8.2% y proyecta al 2045,
cifras del 10.0% (IDF, 2017).
En Barranquilla la prevalencia de DM2 en población
de 18 a 69 años en el año 2015 fue de 2.58 %,
(Alcaldía de Barranquilla, 2016). El estudio de
validación del Test de Findrisc realizado en varios
centros de atención de salud en la Ciudad, mostró una
prevalencia de DM2 del 13%, 18% en hombres y
12% en mujeres (Barengo, 2013).

Estudios realizados en países de América Latina y el
Caribe, han mostrado asociación estadísticamente
significativa entre el riesgo de DM2 y sus diferentes
de factores asociados, especialmente el sobrepeso,
obesidad central y total, la inactividad física, la
hipertensión arterial, el síndrome metabólico, la
intolerancia en el test de glucosa, la alteración de los
niveles de glicemia en ayunas, los niveles de HDL
bajos, hipertrigliciridemia y los hábitos de
alimentación (Izquierdo-V., 2010, Palacios y otros,
2012, Bandeira, 2013, Brito, 2014, Gómez-C., 2015,
Montes-O. y otros, 2016).
En Colombia los Factores de riesgo prevalentes para
la presencia de DM2 son la obesidad según IMC, la
obesidad abdominal, la inactividad física y los
hábitos alimentarios inadecuados que incluyen el
bajo consumo de frutas en 64,7% y verduras 57.9%,
preferencia por alimentos fritos en 42,3%; bajo
consumo de proteína de origen animal en 12.7%,
lácteos en 31.8%, alto consumo de almidones 43.4%;
adición de azúcar, panela o miel en 35.3% y uso del
salero en 18.8%, (Barrera y otros, 2012); la edad y
los antecedentes familiares de DM2 se encuentran

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�Diabetes mellitus, factores de riesgo, obesidad,
sobrepeso, actividad física.

entre los factores no modificables asociados a la
DM2 (Cordero, 2017).
La DM2 es una enfermedad asintomática en sus
etapas tempranas, puede permanecer sin diagnóstico
por largos períodos y progresar hacia complicaciones
microvasculares, macrovasculares y agudas que
incrementan la morbi-mortalidad y la carga socioeconómica; es necesario identificar tempranamente
la población a riesgo o sin diagnosticar mediante
métodos de tamización para la búsqueda de pacientes
asintomáticos y confirmar con laboratorios: prueba
de tolerancia oral a la glucosa, glucemia en ayunas o
hemoglobina glicosilada (MinSalud,2016).
Los factores de riesgo para el desarrollo de DM2, son
incluidos en el diseño de test para detectar a los
individuos en riesgo de padecer la enfermedad,
asociaciones como la American Diabetes
Association (2015) y otras asociaciones (Gob. de
España, 2008, ADA, 2015, MinSalud, 2016,
Fundación redGDPS, 2016). Los criterios para
definir el riesgo de DM2, presentan variaciones, lo
que hace necesario cuantificar los factores de riesgo
en el diseño de instrumentos para generar mayor
aproximación a los individuos de riesgo (RasmussenT.,2011, Waugh, y otros, 2013).
El test de FINDRISC (Finnish Diabetes Risk Score),
ha mostrado fortaleza en relación con otros
instrumentos por haber sido validado en diversos
países de América, Europa y Asia (Janghorbani y
otros, 2013, D’Souza, 2013, Tankova, 2014). Este
test fue diseñado en el año 2001 y desarrollado en el
contexto de un estudio prospectivo para la predicción
de desarrollo de DM a 10 años en la población
finlandesa. Evalúa 8 factores de riesgo principales
para el desarrollo de DM2 (Hippisley, 2009, Arnold.
y otros, 2012, Jølle, 2016, Salinero, 2016). Con la
aplicación y validación del Test de Findrisc, los
médicos Jaako Tuomiletho y Noël Barengo, en el
proyecto Demojuan identificaron la población en
riesgo de padecer DM2 del corregimiento de Juan
Mina y algunos sectores de Barranquilla,
implementando medidas de prevención primaria en
adultos de riesgo, diagnóstico precoz e identificando
la prevalencia de DM2 (Barengo,2013).
La Alcaldía del Distrito de Barranquilla ha
adelantado el Proyecto Floreser, en el sector de Las
Flores, localidad de Riomar, con una estrategia que

Artículo Original

pretende generar escenarios futuros autosostenibles
de bienestar, prevención primaria y secundaria para
Diabetes y otras enfermedades crónicas en la
población. Se sitúa entre el Mar Caribe y el tramo
final del Río Magdalena, ubicado al margen de dos
corredores estratégicos de la ciudad, tiene acceso al
Río, rodeado de una zona de desarrollo industrial y
fabril, alejado de las zonas residenciales, lo que
ofrece posibilidades como entorno saludable.
El sector es considerado por la administración local
en sus políticas de desarrollo, en los escenarios
deportivos, escuelas y colegios desarrolla acciones
de prevención primaria, dirigidas a la población
escolar y adolescente (Sarmiento, 2017); se
promueve alimentación saludable: consumo de
frutas y verduras y la práctica de la actividad física
para prevenir la obesidad (Consejo de Barranquilla,
2013), proyecta fortalecer la gestión sobre la DM2 en
adultos no diagnosticados, para evitar consecuencias
de mayor gravedad que incrementan los costos al
sistema de salud.
Esta población es socialmente desfavorecida, los
participantes en esta investigación son el 96.8% de
estrato socioeconómico bajo, con niveles de ingresos
precarios, se ocupan en el sector informal de la
economía trabajando por cuenta propia o realizan
labores domésticas, el 65.5 % se encuentran en el
régimen subsidiado en salud, el 41.9% tienen
educación secundaria y el 31.1% primaria; estas
condiciones limitan el acceso a los servicios de salud
y a los servicios básicos. Existen debates éticos
acerca de cómo las poblaciones privilegiadas
enferman y mueren menos que los grupos con alta
vulnerabilidad y diferencias en el nivel de vida, la
identificación del riesgo de DM2 busca mejorar la
calidad de vida y prevenir la morbimortalidad (López
y Ávalos, 2013, Soares, 2014, Leveau, 2017).
El objetivo de esta investigación es determinar el
riesgo de presentar DM2 y su relación con el
sobrepeso y la obesidad, en población adulta de
Barranquilla, Colombia; para generar evidencia
científica que contribuya al fortalecimiento de las
políticas públicas que ejecuta el gobierno Distrital en
el Sector de Las Flores, permitiendo a las autoridades
sanitarias establecer un pronóstico individual,
derivar individuos con alto riesgo hacia los servicios
de salud para la prevención primaria y secundaria
con pautas de diagnóstico e intervención precoz,
modificación de estilos de vida que son más efectivos
y económicos que las intervenciones farmacológicas.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 4 octubre -diciembre, 2018

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�Diabetes mellitus, factores de riesgo, obesidad,
sobrepeso, actividad física.

Material y Métodos
Tipo de Estudio. Se realizó un estudio
Observacional, descriptivo, transversal en población
adulta de una localidad del Distrito de Barranquilla,
en el Caribe colombiano.
Población y muestra. El universo fueron 9319
habitantes entre 18 y 64 años de edad residentes en
1759 viviendas ubicadas en 59 manzanas del sector
de Las Flores en la localidad de Riomar, según datos
de la coordinación de Promoción y Prevención de la
Institución de salud, IPS Universitaria de la
Secretaria de Salud Distrital de Barranquilla en
septiembre de 2016.
Muestreo: Para el muestreo se descartaron las
manzanas correspondientes a industrias, colegios,
parques públicos e iglesias por su baja densidad
poblacional; se realizó un muestreo aleatorio
quedando seleccionadas 20 manzanas; el número de
viviendas se determinó por muestreo con
probabilidad proporcional al tamaño (PPT) para
poblaciones finitas quedando elegidas una muestra
de 322 de viviendas.
De cada vivienda elegida al azar se seleccionó de
forma aleatoria un adulto mayor de 18 años para
responder el test de Findrisc, en total 322 individuos
que firmaron el consentimiento informado y
cumplieron con el criterio de inclusión de la edad y
con los criterios de exclusión de haber sido
diagnosticado con diabetes, ser menor de edad o ser
mujer en estado de gestación.
Recolección de información. La recolección de
información se llevó a cabo en el período
comprendido entre los meses de septiembre y
noviembre de 2016. Se aplicó el test de Findrisc
diseñado por Lindström y Tuomilehto (2003) para
evaluar el riesgo de desarrollar DM2 en 10 años, el
cual ha sido validado y aprobado por la FID,
mediante la medición de ocho variables que incluyen
la identificación del sobrepeso y obesidad según IMC
y el riesgo cardiovascular según perímetro de la
cintura; cada una de ellas se puntuaron en números
ascendentes según el riesgo, como se observa en el
formulario anexo; se calculó el riesgo total sumando
los puntos de cada variable; la calificación total de
éstos según el riesgo tiene rango de 0 a 26 puntos.

Artículo Original

Se definió la clasificación del riesgo global de DM2
según el puntaje total, de acuerdo con la escala de
Tuomilehto y Lindstom (2003), que determina la
probabilidad de que un individuo en un grupo o
población desarrolle la enfermedad con pronóstico a
10 años: Riesgo Bajo &lt;7 puntos, Riesgo Medio 7-14
puntos, Riesgo Alto: &gt;14 puntos. Además, se
clasificó el nivel de riesgo para las 8 variables
clasificados en niveles de riesgo medio y alto para
cada uno de los factores evaluados (Izquierdo, 2010).
Análisis estadístico. Los datos fueron digitados en
hoja de cálculo, se realizó análisis de estadística
descriptiva incluyendo la determinación de la media,
desviación estándar para variables cuantitativas,
distribución de frecuencias y números absolutos para
las variables cualitativas. Para comparaciones por
género y edad, se utilizó la prueba de t de Student
para variables continuas y Chi cuadrado para
variables categóricas como el sobrepeso, obesidad,
actividad física; considerando como estadísticamente
significativo un valor p&lt;0,05. Los datos fueron
procesados en SPSS versión 19.
Aspectos éticos. El protocolo de estudio fue
aprobado y registrado por el comité de ética de la
Universidad Metropolitana de la ciudad de
Barranquilla, con consentimiento informado de los
participantes.
Resultados
Del total de la muestra de 322 individuos
participantes, 256, el 79.5% fueron mujeres y 66, el
20.5% hombres; la edad promedio fue de 38.7 ± 14.7
años, 213 individuos, correspondientes al 66.1%
fueron menores de 45 años y 109, el 33.9% mayores.
El puntaje del riesgo global de Diabetes según el test
de Findrisc en promedio fue de 7.4 ± 4.4, el puntaje
máximo fue de 23 y el mínimo de cero en 13
personas, 4.0% que no presentaron ningún factor de
riesgo; 11.2 % presentaron un factor de riesgo y el
restante 84.8 % presentaron 2 o más factores de
riesgo de DM2, Figura 1. El riesgo fue mayor en el
género femenino (7.7±4.3) con respecto al masculino
(6.3±4.7); hubo diferencia significativa (p=0.0332);
los valores promedio del puntaje de Findrisc y las
variables antropométricas según género, la media del
IMC sitúa a la población especialmente a las mujeres
en sobrepeso, ver Tabla 1.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 4 octubre -diciembre, 2018

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�Diabetes mellitus, factores de riesgo, obesidad,
sobrepeso, actividad física.

Artículo Original

Se presentaron diferencias estadísticamente
significativas del riesgo de desarrollar DM2 y la
actividad física (p=0.000), perímetro de cintura
(p=0.000), sobrepeso y obesidad (p=0.000),
antecedentes familiares de DM2(p=0.000) y el
consumo de antihipertensivos (p=0.000). Aunque el
bajo consumo de frutas y verduras fue uno de los
factores prevalentes en la población, no presentó
relación estadísticamente significativa con el riesgo
de desarrollarla (p=0.211), igual ocurrió con
antecedentes de hiperglicemia (p=0.211).
Tabla 1. Valores promedio de variables antropométricas y puntaje
FINDRISC

VARIABLE
Edad*
Peso*
Talla*
IMC
Perímetro Abdominal*
Puntaje de Findrisc*

SEXO
FEMENINO
MASCULINO
Desviación
Desviación
Media
Stándar
Media
Stándar
37.6
14
43
15.9
65.1
13.3
73.5
13.2
1.56
0.06
1.69
0.08
26.8
5.2
25.8
4.3
85.4
12.6
89.8
11.9
7.7
4.29
6.32
4.7

Fuente: Población participante en el estudio

El factor de riesgo falta de práctica de la actividad
física en el trabajo y/o en el tiempo libre al menos 30
minutos según género y edad, presentó cifras
importantes en ambos sexos, aun cuando fue mayor
en mujeres con un 76.6% y en mayores de 45 años
con
82%.
Se
encontraron
diferencias
estadísticamente significativas con el género
(p=0.000) pero no con la edad (p=0.2149) y una
asociación estadísticamente significativa entre la
actividad física y la edad (p=0.0000)

* t student &lt; 0.05

En cuanto a la clasificación por nivel global de riesgo
de DM2, 19 individuos, el 5.9% estaban en riesgo
alto, 157 en riesgo medio, el 48.8% y en riesgo bajo
146, el 45.3%. El riesgo alto fue mayor en mujeres
presentándose en el 6.3%, 16 mujeres; mientras que
en hombres fue solo el 4.6%, 3 individuos; lo mismo
ocurrió con el riesgo medio, 132 mujeres, el 52.4% y
15 hombres, el 39.1% se clasificaron en este rango.
La relación del riesgo de desarrollar DM2, fue
estadísticamente significativa con el sexo (p=0.03) y
con la edad mayor de 45 años (p=0.000).

El riesgo medio y alto de desarrollar DM2
relacionado con la obesidad abdominal según género
fue mayor en las mujeres, 159 que corresponden al
62.35%, comparado con 53.0% de los hombres, 35
sujetos.

En la Tabla 2, muestra las variables evaluadas para
determinar el Riesgo Global de DM2. Al establecer,
los puntajes del test de Findrisc clasificados en
niveles de riesgo medio y alto para cada uno de los 8
factores evaluados el mayor riesgo es 74.8% en el
factor realización de actividad física en el trabajo y/o
en el tiempo libre al menos 30 minutos seguido en
orden descendente por la obesidad abdominal que
registró un 62.8%, sobrepeso y obesidad 60.4%,
consumo de verduras o frutas 56.2%, edad 33.5%,
antecedentes familiares de diagnóstico de DM
21.1%, consumo de medicamentos para la
hipertensión arterial 16.5% y antecedentes
personales de hiperglicemia 3.7%.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 4 octubre -diciembre, 2018

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�Diabetes mellitus, factores de riesgo, obesidad,
sobrepeso, actividad física.

Artículo Original

Tabla 2. Variables Riesgo Global de DM2, según sexo. Distrito de Barranquilla, Atlántico.
Colombia
Variables Riesgo global de DM2 Test
de Findrisk

Puntaje Test de Find risk

Mujeres

Hombres

Puntos
0
2
3
4
Total
0
1
3
Total
0

%
69.90%
16.40%
8.20%
5.50%
100.00%
37.60%
38.80%
23.50%
100.00%
31.10%

%
53.00%
18.20%
21.20%
7.60%
100.00%
47.00%
33.30%
19.70%
100.00%
60.60%

3

29.10%

25.80%

4

39.80%

13.60%

Total

100.00%

100.00%

Si

0

23.40%

31.80%

No

2
Total

76.60%
100.00%

68.20%
100.00%

0
1
Total
0
1
Total
0
5
Total
0

43.00%
57.00%
100.00%
83.20%
16.80%
100.00%
96.10%
3.90%
100.00%
76.00%

45.40%
54.50%
100.00%
84.80%
15.10%
100.00%
97.00%
3.00%
100.00%
86.40%

3
5
Total

11.30%
11.70%
100.00%

6.10%
7.60%
100.00%

Escala de medición
Menor a 45 años
45-54 años
55-64 años
Mayor de 64 años

1. Edad *

2. Índice de masa corporal (peso
kg/talla2) *

Menor de 25
Entre 25-30
Mayor de 30
Hombres: &lt;94 cm
Mujeres: &lt;80 cm
Hombres: entre 94-102 cm
Mujeres: entre 80-88 cm
Hombres: &gt;102 cm.
Mujeres: &gt;88 cm.

3. Perímetro de cintura *

4. Realización de actividad física en
el trabajo y/o en el tiempo libre al
menos 30 minutos *
5. Frecuencia consumo de verduras
o fruta

Cada día
No cada día

6. Consumo de medicamentos para
la presión arterial *

No
Si

7. Antecedentes personales de
hiperglicemia (por ejemplo, un

No
Si

8. Familiares allegados u otros
parientes con diagnóstico de
diabetes tipo 1 o tipo 2 *

Ninguno
Abuelos, tía, tío, primo
hermano
Padres, hermanos o hijos

Fuente: Población participante en el estudio
*Chi2 &lt;0.05

En la Tabla 3 se observa el índice de masa corporal y
el perímetro abdominal, según grupos de edad, la
prevalencia de sobrepeso y obesidad en mayores de
45 años fue mayor, comparativamente con los
menores de 45 años: 77 individuos que representan
el 70.6% de la población con más de 45 años, se
presentó
una
asociación
estadísticamente
significativa entre sobrepeso y obesidad y la edad
(p=0.0000). En cuanto al sobrepeso y la obesidad
obesidad abdominal se observó en el 67.9% de la
población mayor de 45 años; sin embargo, no se
observó relación estadísticamente significativa
(p=0.733).
Tabla 3. Índice de masa corporal y perímetro abdominal, según grupos de edad.
Barranquilla, Atlántico. Colombia
EDAD

Menos de 45
años (n=213)

45- 54 años
(n=49)

55- 64 años
(n=43)

Más de 64
años (n=17)

Total (n=
322)

INDICE DE MASA CORPORAL*

Delgadez
Normal
Sobrepeso
Obesidad

%

%

%

%

%

3.8
40.8
34.3
21.1

2.0
26.6
51.0
20.4

0.0
30.2
39.6
30.2

5.9
23.5
41.2
29.4

3.1
36.3
37.9
22.7

40.8
59.2

25.6
74.4

34.7
65.3

41.2
58.8

37.9
62.1

OBESIDAD ABDOMINAL

No Obeso
Sobrepeso – Obesidad
Fuente: Población participante en el estudio
*Chi2 &lt;0.05

El promedio del IMC fue de 26.5±5.25, en mujeres
26.7 ± 5.5 y en hombres 25.8 ± 4.4; en cuanto a la
relación del sobrepeso y la obesidad según IMC y el

sexo, predominó en el sexo femenino, el 38.7%, 99
mujeres presentaron sobrepeso y el 23.4%, 60
obesidad; se encontró asociación estadísticamente
significativa entre la obesidad y sobrepeso y el sexo
(p=0.0000).
Con respecto al perímetro abdominal fue mayor el
riesgo y la obesidad abdominal en mujeres, 173 de
ellas, el 68.9%, comparado con 39.4 % en los
hombres, 26 y prevaleció en el grupo de edad de
mayores de 45 años en un 67.6%, 73 individuos. Se
encontró asociación estadísticamente significativa
entre la obesidad y sobrepeso con las variables sexo
femenino (p=0.0000) y edad mayor de 45 años (p=
0.0000).
Discusión
El acercamiento al pronóstico del riesgo de DM2 es
ganancia para la población y para el sistema de salud,
puesto que la intervención sobre los factores de
riesgo controla la aparición de la enfermedad y
retarda las complicaciones ateroescleróticas,
evidenciando que resulta más efectivo y económico
realizar prevención primaria y secundaria (Vargas,
2016).
En esta investigación se identificaron los factores de
riesgo de presentar DM2 con la aplicación del test de
Findrisc, instrumento desarrollado por Lindström y
Tuomilehto (2003), validado previamente en otras
localidades del Distrito de Barranquilla en 322
personas mayores de 18 años del sector las Flores,
localidad de Riomar; la muestra tenía edad promedio
38.7±14.7 años, 66.1% fueron menores de 45 años y
el 79.5% mujeres.
El puntaje promedio de Findrisc fue 7.4 ± 4.4 y la
clasificación por niveles de riesgo adoptada para este
estudio fue alto – mayor de 14 puntos- en 19
individuos, el 5.9%, riesgo medio – 7 a 14 puntos157, correspondiente al 48.8% y riesgo bajo- menos
de 7 puntos- 146, un 45.3%. Las guías para la
práctica clínica del Ministerio de salud de Colombia
(2016), establecen que las personas con puntaje en el
test de Findrisc mayor o igual a 12 tienen una alta
probabilidad de tener Diabetes u otras alteraciones de
la glicemia por lo que se debe realizar prueba
diagnóstica, 54 personas de este estudio, un 16.7%
presentaron puntaje mayor de 12.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 4 octubre -diciembre, 2018

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�Diabetes mellitus, factores de riesgo, obesidad,
sobrepeso, actividad física.

El 85% de la población de este estudio tenía dos o
más factores de riesgo de DM2, en este estudio,
proporción similar al estudio de Brito (2014)
realizado en Venezuela de 83%. En este estudio los
factores con mayor población en riesgo fueron la
falta de realización de actividad física en el trabajo
y/o en el tiempo libre al menos 30 minutos 74.8%,
seguido por la obesidad abdominal 62.77%,
sobrepeso y obesidad 60.4%, el bajo consumo de
verduras o frutas 56.2%; similar a lo encontrado por
otros estudios donde el riesgo de DM2 para
sobrepeso y la obesidad según IMC y obesidad
abdominal se encuentran como factores de mayor
riesgo, 88% y 78 % (Izquierdo, Boldo y Muñoz,
2010, Palacios y otros, 2012, Barengo, 2013,
Bandeira, 2013, Brito, Brito, Ruiz, 2014, Gómez,
2014, Sánchez y otros 2015, Montes y otros, 2016).
El bajo consumo de frutas y verduras y de la falta de
práctica de actividad física, han sido discutidos en
cuanto a su relevancia como indicadores de
pronóstico de riesgo de DM2 por Tuomilehto y
Lindström (Izquierdo y otros 2010, Barengo, 2013),
quienes plantean que son factores a modificar para la
prevención, pero no son indicadores predictivos. En
cuanto a la relación del consumo de frutas con bajo
índice glicémico y la mejora en el nivel promedio de
glucosa en la sangre durante los últimos 3 meses
(A1c), lo que puede influir positivamente en los
niveles de presión arterial, cifras de colesterol HDL
y riesgo de cardiopatía coronaria (Durán, 2012); se
debe investigar para determinar los niveles óptimos
de consumo de fruta para maximizar el control
glicémico. Así mismo, el alto contenido de fibra
presente en los vegetales, es un factor protector para
el desarrollo de DM2, debido a mecanismos como el
retardo en el vaciamiento gástrico por las
propiedades viscosas y la absorción de agua, el
retardo en la secreción de la insulina y sensibilidad a
ésta y el descenso en la glicemia postprandial, así la
fibra también contribuye en el control de peso
(Sánchez y otros, 2015).
La inactividad física, es reportada como uno de los
factores de riesgo en ensayos clínicos controlados,
demostrando que los individuos que practican
actividad física regular presentan un menor riesgo
relativo de desarrollar diabetes en un 31% (RR .69
IC95% .58 a .83) en relación con los inactivos y se
estableció que la actividad física estructurada

Artículo Original

disminuye el riesgo de DM2 (López y otros, 2004,
Arias, 2015, Bayındır y otros, 2016).
En esta investigación, la obesidad abdominal, el
sobrepeso y obesidad según IMC presentaron
porcentajes importantes como factores de riesgo de
DM2, similar a lo observado en otros estudios
(Izquierdo y otros 2010, Barengo, 2013, Brito y otros
2014); el porcentaje de individuos en riesgo medio y
alto de desarrollar DM2 relacionado con el factor de
riesgo, obesidad abdominal según sexo fue mayor en
las mujeres 62.3% comparado con los hombres 53.0
%. Según edad, la población mayor de 45 años
presenta mayor riesgo de desarrollar diabetes,
resultado similar es reportado por Jølle et al (2016)
en el cual la prevalencia de Findrisc elevado fue
mayor en las mujeres y el riesgo se incrementa con la
edad pasando de 1.5% entre los 20 y 39 años a 25.1%
en mayores de 70 años.
El mayor riesgo de DM2 en mujeres de este estudio
respecto a los hombres, es contrario a lo encontrado
por Barengo (2013), en varios centros de atención de
salud del Distrito de Barranquilla, que mostró una
prevalencia de DM2 del 13%, 18% en hombres y
12% en mujeres, similar a otras investigaciones que
reportan que los hombres son más propensos a
desarrollar DM2; sin embargo, otros estudios han
mostrado mayor riesgo de DM2 en mujeres
(Aschner, 2010, Izquierdo, 2010, Arnold, 2012,
Palacios, 2012, Brito, 2014, Suárez, 2014); Ishaque
et al (2016) quienes observaron un riesgo de 2.9% en
hombres y12.5% en mujeres como sucedió en el
estudio de Jølle et al (2016). Estos resultados dejan
abierta la posibilidad de continuar investigando
respecto a los factores asociados al riesgo de DM2
para hombres y mujeres,
Este estudio ratifica la importancia de implementar
acciones preventivas para la presencia de sobrepeso
y obesidad, especialmente las relacionadas con la
práctica de la actividad física y la alimentación
saludable que cumpla las recomendaciones del
consumo de frutas y verduras, para lograr que la
población del Distrito de Barranquilla ubicada en
sectores como Las Flores, especialmente las mujeres
mantengan un peso saludable.
Conclusiones
La determinación del riesgo de DM2, el sobrepeso y
la obesidad, en la población adulta del Distrito de
Barranquilla, sector de las flores, utilizando el test de

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 4 octubre -diciembre, 2018

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�Diabetes mellitus, factores de riesgo, obesidad,
sobrepeso, actividad física.

Findrisc para identificar los factores de riesgo
modificables asociados con la enfermedad,
constituye evidencia científica que contribuye al
fortalecimiento de las políticas públicas que ejecuta
el gobierno Distrital para generar un escenario futuro
de bienestar permitiendo a las autoridades sanitarias
establecer un pronóstico individual, derivar
individuos con alto riesgo hacia los servicios de salud
para la prevención primaria y secundaria con pautas
de diagnóstico e intervención precoz, y modificación
de estilos de vida; éstos son más efectivos y
económicos que las intervenciones farmacológicas.
En esta población de estudio, la obesidad abdominal
medida por la circunferencia de cintura, el sobrepeso
y la obesidad por el IMC son determinantes de riesgo
para DM2, después de la inactividad física que fue el
factor de mayor nivel de riesgo. La falta de consumo
de frutas y vegetales en la alimentación diaria,
aunque no mostró significancia estadística se asocia
al sobrepeso y la obesidad. Los factores de menor
impacto para el pronóstico de riesgo de DM2 en la
población investigada, fueron la edad, los
antecedentes familiares de DM2, la HTA y los
antecedentes personales de hiperglicemia.
La población en riesgo de DM2 del Distrito de
Barranquilla requiere ser intervenida en la
importancia de estilos de vida saludables, para
controlar los factores de riesgo como la inactividad
física y los hábitos dietarios inadecuados, que les
permita mantener un IMC acorde con los parámetros
de bajo riesgo para el desarrollo de DM2 en años
futuros.
Agradecimientos
Los investigadores agradecemos a los estudiantes del
Programa de Nutrición y Dietética de la Universidad
Metropolitana y al equipo de Caminantes del Paso de
Las Flores por su participación en el operativo de
campo de este proyecto.
Conflicto de intereses. Los autores declaran que no
tener conflicto de interés de ningún tipo, ni real o
potencial sobre los resultados presentados.
Bibliografía
Alcaldía de Barranquilla, Secretaría de Salud Pública.
(2016). Análisis de Situación de Salud con el Modelo
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E

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Revista Salud Pública y Nutrición

PRÁCTICAS Y SABERES SOBRE ALIMENTACIÓN INFANTIL EN FAMILIAS DE UNA
COMUNIDAD CERCANA AL TIRADERO MUNICIPAL DE SAN LUIS POTOSÍ.
PRACTICES AND KNOWLEDGE ON CHILD FEEDING IN FAMILIES OF A COMMUNITY NEAR THE
MUNICIPAL GARBAGE DUMP OF SAN LUIS POTOSÍ.
Monsiváis-Nava Claudia Davinia1, Romero-Contreras Silvia2, García-Cedillo Ismael2, van´t Hooft
Anuschka3, Cubillas-Tejeda Ana Cristina4.
1 Universidad Autónoma de San Luis Potosí, México. 2 Universidad Autónoma de San Luis Potosí,
Facultad de Psicología, México. 3 Universidad Autónoma de San Luis Potosí, Facultad de Ciencias
Sociales y Humanidades, México. 4 Universidad Autónoma de San Luis Potosí, Facultad de Ciencias
Químicas, México.
Citation: Monsiváis-Nava C.D., Romero-Contreras S., García-Cedillo I., van´t
Hooft A., Cubillas-Tejeda A.C. (2018) Prácticas y saberes sobre alimentación
infantil en familias de una comunidad cercana al tiradero municipal de San
Luis Potosí. Revista de Salud Pública y Nutrición, 17 (4), 11-26.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2018 Monsiváis-Nava C.D., et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn17.4-2
Recibido: 17 de agosto 2018;
Aceptado: 29 de noviembre 2018
Email: acris@uaslp.mx

�Lactancia materna, relaciones familiares, enfermedades
no transmisibles, alimentación infantil.

Artículo Original

PRÁCTICAS Y SABERES SOBRE ALIMENTACIÓN INFANTIL EN FAMILIAS DE UNA COMUNIDAD
CERCANA AL TIRADERO MUNICIPAL DE SAN LUIS POTOSÍ.
Monsiváis-Nava Claudia Davinia1, Romero-Contreras Silvia2, García-Cedillo Ismael2, van´t Hooft Anuschka3,
Cubillas-Tejeda Ana Cristina4.
1 Universidad Autónoma de San Luis Potosí. 2 Universidad Autónoma de San Luis Potosí, Facultad de Psicología. 3
Universidad Autónoma de San Luis Potosí, Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades. 4 Universidad Autónoma de
San Luis Potosí, Facultad de Ciencias Químicas.

RESUMEN
Introducción: En México la morbilidad y la mortalidad por enfermedades no transmisibles han aumentado con elevadas
prevalencias de sobrepeso, obesidad, y diabetes mellitus tipo 2. La lactancia materna es una estrategia costo-efectiva que
contribuye a la prevención de algunas enfermedades no transmisibles, tanto en la madre, como en el bebé. Objetivo: Explorar
los saberes y prácticas sobre alimentación infantil que tienen las mujeres en escenarios de vulnerabilidad y la influencia del
saber médico en las decisiones de cómo alimentan a sus hijos, con el fin de diseñar e implementar estrategias de promoción
a la salud contextualizadas. Material y Métodos: Se entrevistó a seis madres que viven en una localidad de San Luis Potosí, y
se aplicó un cuestionario a 39 prestadores de servicios de salud. Resultados: Las recomendaciones sobre alimentación infantil
que realiza el personal de salud a las mujeres de la comunidad son descontextualizadas de su realidad. Las mujeres validan el
saber materno sobre el saber médico para guiar sus prácticas de alimentación, y en algunos casos, desconfía del personal de
salud. Conclusiones: Se requiere reducir la brecha entre el saber médico y el saber materno para realizar estrategias de
promoción a la salud contextualizadas y respetuosas.
Palabras Clave: Lactancia materna, relaciones familiares, enfermedades no transmisibles, alimentación infantil.

ABSTRACT
Introduction: In Mexico, morbidity and mortality due to noncommunicable diseases have increased with high prevalences of
overweight, obesity and diabetes mellitus type 2. Breastfeeding is a cost-effective strategy that contributes to the prevention
of some noncommunicable diseases, both in the mother and in the baby. Objective: To explore the knowledge and practices
on infant feeding that women have in scenarios of vulnerability and the influence of medical knowledge in decisions about
how to feed their children, in order to design and implement contextualized health promotion strategies. Methods: Six
mothers who live in a locality of San Luis Potosí were interviewed, and a questionnaire was applied to 39 health service
providers. Results The recommendations on infant feeding carried out by health personnel to women in the community are
decontextualized from their reality. Women validate maternal knowledge about medical knowledge to guide their feeding
practices, distrust of health personnel. Conclusions: It is necessary to reduce the gap between medical knowledge and
maternal knowledge to carry out health promotion strategies that are contextualized and respectful.
Key words: breastfeeding, family relations, noncommunicable diseases, infant feeding.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 4 octubre -diciembre, 2018

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�Lactancia materna, relaciones familiares, enfermedades
no transmisibles, alimentación infantil.

Introducción
Las enfermedades no transmisibles (ENT) son la
principal causa de muerte en el mundo; han causado
38 millones (70%) de los 56 millones de defunciones
registradas en el 2012 (PHAO, 2017). Dichas
enfermedades tienen efectos devastadores en las
poblaciones más pobres y vulnerables, por lo que
reducir su carga mundial debe ser una prioridad
absoluta y una condición para un desarrollo
sostenible, lo que plantea un desafío de salud pública
en todos los países (Mendis, 2014; OMS, 2017). En
México, según datos del 2012, las ENT fueron la
causa del 77% de las muertes registradas (OPS, 2012;
OMS, 2018a), con elevadas prevalencias de
sobrepeso, obesidad, diabetes mellitus tipo 2, entre
otras. El aumento de la prevalencia y muerte por
ENT se asocia a los cambios en los patrones de
alimentación y actividad física, así como con el
aumento en la disponibilidad de alimentos
industrializados y la disminución de los alimentos
frescos cuyos costos se han incrementado (Arenas, et
al., 2015). Lo anterior, ha contribuido al aumento de
la malnutrición, denominador común de la
desnutrición y la obesidad (FAO, FIDA, WFP,
2015).
Los cambios actuales en los hábitos de alimentación
y estilos de vida han afectado a todos los grupos de
edad y constituyen uno de los principales obstáculos
para lograr y mantener la salud y el bienestar de la
población. Un niño alimentado de manera correcta
desde su nacimiento tiene más probabilidades de
mantener su peso saludable en las diversas etapas de
la vida, lo que incide de manera directa en la
disminución del riesgo de padecer obesidad y ENT
(Pereira, Alfenas &amp; Araújo, 2014; Gobierno de la
República de México, 2014; Arenas, et al., 2015). La
literatura sobre la Lactancia Materna (LM) indica
que es una de las estrategias más costo-efectivas para
prevenir la mortalidad y morbilidad infantil, además
de potenciar el desarrollo cognoscitivo (Horta, Loret
de Mola, &amp; Victoria, 2015) y proteger al bebé de
desarrollar leucemia (Amitay &amp; Keinan-Boker,
2015), sobrepeso u obesidad en etapas posteriores de
la vida (Pereira, et al., 2014). En las madres que
amamantan a sus hijos se ha visto menor riesgo de
padecer ENT como cáncer de mama y de ovario
(IARC, OMS, 2014), diabetes, obesidad (Zanotti,
Capp, &amp; Wender, 2015), hipertensión y depresión
(Gutiérrez, et al.,2012; Jacoby, et al., 2014; González
de Cosío &amp; Hernández Cordero, 2016). Sin embargo,

Artículo Original

en México, de acuerdo con resultados publicados en
la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012
(ENSANUT), la práctica de la LM ha tenido ha
disminuido notablemente: el porcentaje nacional de
LM exclusiva en menores de seis meses bajó entre el
2006 y el 2012 de 22.3% a 14.5%, y en el medio rural
de 36.9% a 18.5% (Gutiérrez, et al., 2012).
La Organización Mundial de la Salud (OMS)
recomienda la lactancia de forma exclusiva durante
los primeros seis meses de vida, seguida de la LM
continua hasta los 24 meses y combinada con una
alimentación adecuada de otros alimentos (OMS,
2003). De acuerdo con los resultados de la
ENSANUT 2012, en México la duración promedio
de la lactancia es de 10 meses, menos de la mitad del
tiempo
recomendado
por
la
OMS,
consecuentemente, se reporta que han aumentado
tanto el número de niños que son alimentados con
sucedáneos de leche materna, como la introducción
temprana de alimentos innecesarios (Gutiérrez, et al.,
2012). Según la OMS, un desarrollo adecuado
requiere que la alimentación complementaria se
inicie a los seis meses de edad y que sea suficiente en
variedad, cantidad y frecuencia. Además, es
indispensable ejercer buenas prácticas de higiene y
manejo de alimentos y ayudar a los niños a que
paulatinamente se adapten a nuevas texturas y
sabores, hasta que gradualmente puedan integrarse a
la dieta familiar (OMS, 2003). La alimentación
complementaria no depende exclusivamente de la
disponibilidad de alimentos en el hogar, sino también
de las prácticas y saberes de alimentación de los
cuidadores y es en esta etapa en donde para muchos
niños, se inicia la malnutrición (OMS, 2003; OPS,
2007).
En México, se han adoptado recomendaciones y
normas internacionales que promocionan y protegen
la LM, las cuales son sugeridas por la OMS, la
Organización Panamericana de la Salud (OPS) y el
Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia
(UNICEF por sus siglas en inglés). Entre ellas, el
Código Internacional de Comercialización de
Sucedáneos de la Leche Materna que se firma en
Ginebra en mayo de 1981, se adopta en México en
1988, y es un instrumento ético que representa los
requerimientos mínimos para promover y proteger la
LM en todos los países además de vigilar a las
compañías productoras de fórmulas lácteas (OPS,
OMS &amp; Fundación LACMAT, 2005). La iniciativa

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12

�Lactancia materna, relaciones familiares, enfermedades
no transmisibles, alimentación infantil.

Artículo Original

Hospital Amigo del Niño y de la Niña (IHANN) que
surge entre 1991-1992 y se comienza a aplicar en
hospitales del país ese mismo año con el fin de
fortalecer las prácticas de maternidad y LM; la
Declaración Innocenti para la protección, promoción
y apoyo a la lactancia (OMS, 2003; OPS, 2003). Las
políticas y programas desarrollados por organismos
internacionales funcionan como base de los
programas nacionales en México; por ejemplo, la
Estrategia Nacional de Lactancia Materna (20142018) (Gobierno de la República de México, 2014),
y la Estrategia Nacional para la Prevención y el
Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes
(Gobierno de la República de México, 2013). En el
2015, se suma el Consejo Nacional para la
Prevención y Control de las Enfermedades Crónicas
No Transmisibles para la vigilancia de la LM. Las
estrategias nacionales mencionadas, que buscan
promover y proteger la LM, así como tener una
alimentación complementaria e integración a la dieta
familiar que promueva hábitos saludables, se
comunican a las personas en hospitales y centros de
salud.

también ha permeado al tema de la alimentación
infantil, sugiriendo qué comer, cuánto y cómo.

De acuerdo a lo anterior, las estrategias nacionales de
promoción de la LM se comunican en hospitales y
centros de salud, por lo que es indispensable conocer
la información que prestadores de servicios de salud
proporcionan a las familias sobre alimentación
infantil, y el paradigma médico que guía sus
prácticas. Chapela (2001) argumenta que las
prácticas de promoción de la salud suelen hacerse de
forma paternalista y asistencial, bajo el paradigma
médico hegemónico en donde el cuerpo humano se
ve fragmentado, separado de su realidad, con
prácticas de promoción que incluyen contenidos
arbitrarios y poco realistas de los contextos donde se
comparten. El paradigma médico hegemónico, de
acuerdo con Menéndez (1984) presenta los
siguientes rasgos estructurales: biologismo,
concepción
teórica
evolucionista-positivista,
ahistoricidad, asocialidad, individualismo, eficacia
pragmática, salud como mercancía, relación
asimétrica
médico-paciente,
participación
subordinada y pasiva, exclusión de las personas
sobre el saber médico, expansión del saber médico a
nuevas áreas en donde antes no eran considerados
como entidades médicas o “medicalización”. La
medicalización es la conversión en procesos
patológicos de situaciones que son y han sido
siempre completamente normales, la medicalización

Con base en lo anterior, el objetivo del presente
estudio fue analizar las prácticas y saberes sobre
alimentación infantil durante el primer año de vida
del bebé, comprendiendo el periodo de la lactancia
materna y posteriormente el de la alimentación
complementaria que ejercen las madres, así como
conocer la información que proporcionan a las
familias, los prestadores de servicios de salud y el
paradigma que guía su práctica. Un acercamiento y
comprensión de los significados que las madres y las
familias otorgan a sus prácticas, experiencias y
saberes sobre la alimentación infantil en un contexto
particular, es una valiosa herramienta para diseñar e
implementar estrategias de promoción de la salud
contextualizadas, las cuales se centren en la
prevención de ENT desde sus primeros años de vida.

De acuerdo con Osorio (2001), las prácticas se
definen como un conjunto de conductas que son
pautadas culturalmente que van adquiriendo
diferentes niveles de complejidad, llegan a volverse
rutinarias y expresan la acción del sujeto en la
realidad a través de la distribución o asunción de
roles, funciones e interacciones con el mundo social.
Las representaciones, son el conjunto de opiniones,
nociones, ideas, concepciones, creencias, valores,
actitudes y significaciones que los sujetos elaboran
sobre un tema determinado, es decir, las
representaciones guían la práctica (Menéndez &amp; di
Pardo, 1996). Los saberes, según Menéndez
(Menéndez &amp; di Pardo, 1996) no se remiten
únicamente al conocimiento sobre determinada
temática, sino a las elaboraciones que los sujetos
comparten como producto de su vida social,
construidas colectivamente, y que, a su vez, éstos son
representados y se ponen en práctica por sujetos y
grupos sociales concretos.

Material y Métodos
Diseño del estudio
El presente estudio se encuentra bajo un marco
interpretativo (Álvarez-Gayou, 2003), es de carácter
cualitativo, se siguió el método de teoría
fundamentada (Taylor, Bogdan, &amp; DeVault, 2015;
Hernández-Sampieri,
Fernández-Collado,
&amp;
Baptista-Lucio, 2014; Toro, 2002), y forma parte de
un proyecto más amplio, dentro del cual, uno de los
objetivos es el diseñar e implementar intervenciones

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 4 octubre -diciembre, 2018

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�Lactancia materna, relaciones familiares, enfermedades
no transmisibles, alimentación infantil.

educativas para la prevención de ENT. El proyecto
cuenta con la aprobación del Comité Estatal de Ética
en Investigación en Salud del estado de San Luis
Potosí (SLP006-2015) y cumple con los principios
éticos de la declaración de Helsinki de 2013.Las
mujeres entrevistadas firmaron un consentimiento
informado y se les pidió autorización para grabarlas
durante la entrevista, también se les comentó que en
el momento en que no desearan continuar la
entrevista podían decirlo y se concluiría la entrevista.
Para tener acceso al personal de salud se tramitaron
los permisos pertinentes en cada institución y se les
informó a los participantes que el cuestionario era
anónimo y que si deseaban dejar de responder se
respetaría su decisión.
Sitio de estudio
El estado de San Luis Potosí se encuentra en el centro
de la República Mexicana y presenta un grado de
marginación medio. El municipio de San Luis Potosí
(SLP) concentra 824 229 habitantes (INEGI, 2015) y
está dentro de aquellos que presentan un bajo nivel
de marginación; sin embargo, la marginación a nivel
municipal es una medida resumen y por lo tanto
puede “esconder” la marginación por localidades, ya
que hay entidades que no cuentan con municipios de
muy alta o alta marginación, pero sí con localidades
con ese grado (CONAPO, 2010). De acuerdo con el
Consejo Nacional de Población (CONAPO), el
índice de marginación urbana incorpora cinco
dimensiones: a) acceso a servicios de salud, b) acceso
a la educación, c) acceso a una vivienda digna, d)
percepción de ingresos monetarios y e)
desigualdades de género; con base a estas cinco
dimensiones, se identifican once formas de rezago,
las cuales son medidas como el porcentaje de la
población que no cuenta con los bienes y servicios
esenciales para el desarrollo de sus capacidades
básicas (CONAPO, 2010).
El área de estudio de la presente investigación fue la
localidad de Milpillas, que pertenece al municipio de
SLP. Se localiza al norte de la ciudad capital del
estado, a un kilómetro de la mancha urbana y a 500
metros del sitio de disposición final de residuos
sólidos conocida como tiradero “El Peñasco”. De
acuerdo con datos publicados por CONAPO en el
año del 2010 (CONAPO, 2010), la localidad de
Milpillas es una zona con un alto nivel de
marginación. La localidad de Milpillas es menor a los
2500 habitantes, de los cuales 603 habitantes de 15

Artículo Original

años o más, tienen educación básica incompleta; 351
habitantes sin derecho a servicios de salud; 153
habitantes carecen de agua entubada en sus hogares;
118 habitantes no cuentan con drenaje y 43 no tienen
luz eléctrica (CONEVAL, 2010). En un estudio
realizado por Domínguez-Cortinas (2013) en la
localidad Milpillas durante el año 2009, cuyo
objetivo fue identificar problemas de salud asociados
a la injusticia ambiental, se encontró que los
habitantes presentan morbilidad por diarreas,
padecimientos gastrointestinales y dermatológicos,
riesgos a la salud por parasitosis, bajo coeficiente
intelectual,
bajos
ingresos
económicos,
hacinamiento, falta de saneamiento y riesgos por
exposición a contaminantes generados por la quema
de basura y uso de leña para cocinar.
Población de estudio
Participaron seis mujeres pertenecientes a la
localidad de Milpillas, cuatro prestadores de
servicios de salud de primer nivel, cinco de segundo
nivel y treinta estudiantes que cursaban el penúltimo
y último semestre de licenciatura en medicina, en
enfermería o nutrición. Los estudiantes participantes
se encontraban realizando prácticas profesionales en
los dos primeros niveles de salud, es decir, realizando
acciones de promoción de la salud y brindando
atención en hospitales públicos de la ciudad de SLP.
Mujeres entrevistadas
A las participantes se les aplicó una entrevista semiestructurada, diseñada con base en algunos puntos de
la Guía para medir conocimientos, actitudes y
prácticas en nutrición (Macías, &amp; Glasauer, 2014).
Los temas que se abordaron fueron: características
del contexto, alimentación familiar, embarazo,
atención médica, prácticas y saberes ante la LM,
prácticas y saberes sobre la alimentación
complementaria y el rol de los prestadores de
servicios de salud. Posterior a su diseño y para su
validación, el instrumento se evaluó por un grupo de
investigadores. La duración de las entrevistas, en
promedio fue de 90 minutos. Las entrevistas se
realizaron entre abril de 2016 y marzo de 2017. Se
consideraron a mujeres de la localidad de Milpillas
que tuvieran hijos entre los cero y tres años de edad
para poder conocer sobre prácticas y saberes que las
madres ejercen durante el primer año de vida de sus
bebés; en la Tabla 1 se muestran las principales
características de las entrevistadas.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 4 octubre -diciembre, 2018

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�Lactancia materna, relaciones familiares, enfermedades
no transmisibles, alimentación infantil.

Las entrevistas se aplicaron en sus casas o en un
espacio de uso comunitario que se encuentra justo a
un lado de la casa de salud. La saturación de los datos
determinó el número de entrevistas realizadas, es
decir, el momento en el que, durante la obtención de
la información, ésta empieza a ser igual, repetitiva o
similar (Hernández-Sampieri, et al., 2014). Las
entrevistas fueron grabadas, previo consentimiento
de la entrevistada, y transcritas textualmente;
asimismo se realizaron anotaciones de campo y se
generaron expedientes para cada una de las
entrevistas. Para el análisis de los datos generados,
en un primer momento, se revisaron las entrevistas y
se identificaron las categorías planteadas que
resultaron de las preguntas de investigación. Esta
primera codificación se realizó con el software de
análisis cualitativos de datos, ATLAS.TI. versión7.
Después, se hizo un análisis de los códigos, la
formación de familias y redes, en la búsqueda de
relaciones, patrones, temas y regularidades, pero
también contrastes entre los resultados (Delamont,
1992).

Artículo Original

puntos de la Guía para medir conocimientos,
actitudes y prácticas en nutrición (Macías, &amp;
Glasauer, 2014; OMS, OPS, 2010). Previamente a la
aplicación del cuestionario se hicieron diez
aplicaciones de prueba a estudiantes de licenciatura
para comprobar su efectividad, cada aplicación tuvo
una duración de 30 minutos aproximadamente.
Este grupo de estudio se conformó por 39 prestadores
de servicio de salud (28 mujeres y 11 hombres) con
un rango de edad de 20 a 54 años. Se buscó que los
participantes estuvieran vinculados con el tema de
alimentación infantil y se encontraran en una
posición en la que pudieran dar recomendaciones o
prescripciones a las familias sobre alimentación
infantil, por lo que los criterios de selección fueron
los siguientes: a) que aceptaran responder el
cuestionario, b) que tuvieran profesión de pediatría,
nutrición o enfermería, c) que su lugar de trabajo
fuera en hospitales o centros de salud donde acuden
las familias de las mujeres entrevistadas. Para el caso
de los estudiantes, los criterios de selección fueron

Tabla 1. Principales características de las entrevistadas. Localidad de Milpillas, San Luis Potos, México
Número de
Edad en
Número de
Escolaridad
Ocupación
entrevista
años
hijos y edades

E1

E2

Edad durante
su primer
embarazo

Ocupación
pareja

Tiempo de
lactancia del
último hijo

18 años

Fábrica de
colchones/
tiradero

18 meses

20 años

Microempresa
reciclando
plástico

24 meses

24 años

Técnico en
mantenimient
o

12 meses

26 años

Red ambiental

24 meses

21 años

Recolector de
basura

9 meses

14 años

Jornalero,
pepenador.

Días

12 años

Secundaria
trunca

30

Secundaria

28

Hogar

10 años
2 años

Hogar

7 años
2 años
6 años

E3

Primaria

30

Hogar

3 años
8 meses

Liquido 4m

Secundaria

34

Hogar

6 años

Sólido 4m

Liquido 8dias
Sólido 3m
Liquido 4m

8 años
E4

Alimentación
complementaria
último bebé

Sólido 6m
Liquido 6m
Sólido 6m

7 meses
6 años
E5

Secundaria

27

Hogar

5 años
2 años

E6

Primaria

28

Trabaja en
el tiradero/
hogar

14 años
12 años
2 años

Prestadores de servicios de salud
Para este grupo se utilizó un cuestionario que contó
con 36 preguntas abiertas y 8 preguntas cerradas; los
cuestionarios con preguntas abiertas son un
instrumento muy útil en la investigación cualitativa,
ya que nos permite llegar a un número mayor de
personas (Álvarez-Gayou, 2003) para su diseño se
hizo una revisión bibliográfica y se tomaron algunos

Liquido 7m
Sólido 8m
Liquido 2m
Sólido 3m

los siguientes: a) que aceptaran responder el
cuestionario, b) que fueran estudiantes de medicina,
nutrición o enfermería, c) que estuvieran realizando
prácticas profesionales y tuvieran espacios para dar
recomendaciones o prescripciones a los pacientes.
Los cuestionarios se aplicaron entre el mes de mayo
y octubre de 2017. Para el análisis de la información
se transcribió la información de los cuestionarios, se

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 4 octubre -diciembre, 2018

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�Lactancia materna, relaciones familiares, enfermedades
no transmisibles, alimentación infantil.

sacaron las frecuencias de las respuestas para las
preguntas cerradas, y para las preguntas abiertas se
realizó un análisis de contenido, y con base a las
respuestas dadas en cada pregunta, se establecieron
categorías temáticas, se clasificaron y contabilizaron
las respuestas para obtener frecuencias. Se realizaron
bases de datos en Microsoft® Office Excel®.

Resultados
Descripción del contexto en el que se analiza la
alimentación infantil
De acuerdo con las observaciones realizadas durante
el estudio, se apreció que, en la entrada del relleno
sanitario o “tiradero”, como le llaman las personas de
la localidad de Milpillas, cruzan camiones de la Red
ambiental (empresa encargada del manejo de los
desechos del tiradero municipal), camionetas y
carretones arrastrados por mulas o caballos
manejados por mujeres con niños pequeños,
personas de la tercera edad y hombres, todos saliendo
con bolsas llenas de basura. Los carretones son un
medio que se utiliza para cargar y transportar basura,
por lo regular tienen dos llantas, la parte superior
despejada y puede ser arrastrada por caballos o
mulas. En el relleno sanitario hay un flujo constante
de personas que entran y salen, también se
observaron animales, como perros y aves.
En esta localidad operan ladrilleras sin regulación,
las ladrilleras son hornos construidos con adobe o
barro y ladrillos, en ellos se cosen los ladrillos como
el último paso en la elaboración de éstos. Para su
cocción, los productores de ladrillos utilizan como
combustible madera, plásticos, aparatos eléctricos, lo
cual recogen en el relleno sanitario. Las emisiones
que se generan al ambiente por la quema de dicho
material, afecta su salud y el de las personas de la
localidad. La recolección de basura y la producción
de ladrillos son las principales fuentes de ingresos de
las familias, y en la mayoría de las familias, todos los
miembros de la misma participan en ambas
actividades, desde bebés que acompañan a sus
madres al relleno sanitario, niños y personas de la
tercera edad.
Se observó que la mayoría de las casas son
construidas con ladrillo o block de concreto, otras
son construidas con trozos de materiales como
madera, plástico, cartón, esponjas o láminas.
Algunas familias tienen animales para engorda como

Artículo Original

vacas o cerdos, que son alimentados de los
desperdicios orgánicos que recogen del relleno
sanitario, y otras familias tienen sembradíos de
alfalfa que sirven para alimentar al ganado. Muchas
de las casas tienen patios con superficies de tierra
cubiertos con bolsas repletas de basura que traen
desde el tiradero, bolsas con plásticos, latas,
electrónicos, juguetes o cajas con comida caduca aún
en sus empaques expuestos a la intemperie, que, en
ocasiones, consumen las familias. Hay una tienda de
abarrotes muy grande en donde pueden encontrar
desde productos de limpieza, alimentos de la canasta
básica, refrescos, agua embotellada y algunas frutas
y verduras.
La localidad de Milpillas cuenta con una escuela de
nivel preescolar, otra de nivel primaria y una
telesecundaria, todas son públicas. Existe una casa de
salud que es atendida por una enfermera, un médico
y una persona de la comunidad que ayuda a recibir a
las familias que llegan al centro. En México, la casa
de salud es el centro de atención para la salud en
donde las familias de zonas rurales asisten, son
mucho más pequeños que los centros de salud y
ofrecen acciones gratuitas a través de brigadas
móviles. La casa de salud de Milpillas cuenta con
cuatro habitaciones de aproximadamente tres metros
cuadrados cada una; se abre tres días por mes en un
horario de 9:00 am a 2:30 pm. Cuando las familias
necesitan recibir atención médica en los días que no
está abierta la casa de salud, tienen que trasladarse
por más de una hora al centro de salud más cercano
o a los hospitales que ofrecen servicios de segundo
nivel y atienden a personas que cuentan con seguro
popular, este seguro se da a las personas que no
cuentan con un seguro social de gastos médicos y
busca que todas las personas afiliadas al seguro
popular tengan acceso a servicios de salud.
Resultados obtenidos mediante los instrumentos de
recolección de datos
Las seis mamás entrevistadas tuvieron a sus bebés en
hospitales públicos y recibieron atención médica
durante los primeros meses de sus bebés. De acuerdo
a lo referido por las participantes entrevistadas,
existe una división por género de las tareas que se
llevan a cabo dentro y fuera del hogar. Las mujeres
se hacen cargo, de manera central, de la preparación
y distribución de alimentos dentro del hogar, aseo del
hogar, cuidado de los hijos y trabajar para completar
los gastos. En Milpillas, el relleno sanitario o el

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 4 octubre -diciembre, 2018

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�Lactancia materna, relaciones familiares, enfermedades
no transmisibles, alimentación infantil.

“tiradero” como se le conoce, es un espacio en el que
las mujeres asisten cuando necesitan un ingreso
extra, ya que pueden acudir cuando ellas lo desean y
el tiempo que puedan. Si bien al momento de realizar
la entrevista solamente una de ellas trabajaba en el
tiradero, todas las entrevistadas han asistido al menos
una vez en la vida a trabajar.

Artículo Original

compartieron las mujeres entrevistadas, se puede
identificar que el rol que juegan sus madres o
suegras, en gran medida determina el tipo de
alimentación que posteriormente tendrán sus bebés.

“Casi todas las mamás hemos llevado a nuestros
bebés (al tiradero) casi recién nacidos, porque
siento, no me consta que todas, viven la misma o peor
situación que uno, muchas siguen en el mismo
infierno, digo yo…y los llevan en unas carriolas y a
veces en porta bebés, pero no son unos porta bebés
nuevos, ahí salen, ya nomás uno los lava bien”
(Madre. Entrevista 6, abril del 2016)
Las entrevistadas comentaron que en más de una
ocasión se han llevado a sus hijos al “tiradero”, y que
es muy común ver desde bebés, niños pequeños y
adolescentes que ya también apoyan en la selección
de basura para su venta. Las ganancias de una
mañana de trabajo en el tiradero oscilan entre los $50
y los $200 pesos mexicanos.

Las prácticas de alimentación infantil mencionadas
por las entrevistadas favorecen la LM sobre la
alimentación con sustitutos de leche, por beneficios
en la salud del bebé, cuestiones económicas o
simplemente porque no se concibe que sea de otra
forma, ya que es una práctica que predomina en el
contexto.

“Sí, María (su hija de once años) como quiera, se
sube y se duerme en el carretón que tiene como unas
tablas, se tiende una cobija y ella ya se pierde hasta
que llegamos a la casa, y ya la levantamos para que
se dé una enjuagadita y no vaya a la escuela con mal
olor, y nosotros también, y nos venimos durmiendo a
la una de la mañana y al día siguiente a las siete de
la mañana pues ya, échate una avena o un cereal y
vete a la escuela” (Madre. Entrevista 6, abril del
2017)

“mi mamá me dijo que debía darles pecho siempre
desde chiquitos para que no se enfermen tanto y para
que crezcan sanos” (Madre. Entrevista 5, marzo,
2017)

Los varones adultos trabajan en algún empleo
relacionado con el relleno sanitario, en la empresa
Red Ambiental que es la encargada del manejo de los
residuos, en chatarreras que se encuentran en la
misma zona separando basura para su venta, o
directamente en el relleno sanitario cuando no tienen
empleo fijo, otros trabajan como jornaleros o en las
ladrilleras que se encuentran en Milpillas.
Lactancia materna
En la Figura 1, se muestra el resultado del análisis de
los datos obtenidos en las entrevistas en donde se
representan los tres posibles tipos de alimento que
puede recibir un recién nacido y los factores que
pueden acompañar cada decisión. En los relatos que

Los saberes compartidos por parte de madres o
suegras sobre los beneficios de un tipo de
alimentación sobre otra y la forma de afrontar los
obstáculos por lesiones durante el amamantamiento
motivan a las mujeres a no interrumpir la lactancia,
ya que no hacerlo podría ser cuestionado por las
personas de su entorno o familia. Si bien mencionan
que, al nacer sus bebés, son las enfermeras o doctores
quienes también las motivan a amamantar a sus
bebés, son las madres o suegras quienes supervisan y
guían esta práctica.
“No, fue mi mamá la que me explicó y de hecho fue
cuando se la quité. Le quité como dos meses, o sea
nada más le di como dos semanas al bebé primero,
pero se me agrietaron los pechos y ya después le
suspendí, le dejé de dar un mes y mi mamá me
regañaba, me decía que no, que así tenía que ser; y
me decía: ¡No, vas a darle! y ya nada más me
compuse y comencé a darle otra vez” (Madre.
Entrevista 1, marzo 2017)

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 4 octubre -diciembre, 2018

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�Lactancia materna, relaciones familiares, enfermedades
no transmisibles, alimentación infantil.

Una entrevistada comentó que en ocasiones daba a su
bebé leche de fórmula debido a que se la daban
gratuitamente en el hospital público. Esta “ayuda en
especie” está escrita en las leyes del Instituto
Mexicano del Seguro Social (IMSS), artículo 94, y
del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los
Trabajadores del Estado (ISSSTE), artículo 38,
formando parte de las políticas públicas en México
(de Cosío Martínez &amp; Hernández Cordero, 2016).
“… le tuve que dar fórmula un día hasta que me bajó
(…) hasta los seis meses me daban en el Seguro (…)
le di pecho y leche (…) que si no ajustaba que le
diera fórmula (se refiere a lo que le decía la doctora
en el Seguro)”. (Madre. Entrevista 4, marzo 2017)
Sin embargo, en este contexto se identificó una
tendencia en cuanto a la responsabilidad que tienen
exclusivamente las mujeres de ser las encargadas de
la alimentación del recién nacido, sea LM o
alimentación con sustitutos de leche.
“No pues para él era mejor que les diera (leche
materna), porque no había para comprar la leche. O
sea, cuando le di a mi hijo que te digo que tuve que
suspenderle el pecho mi mamá fue la que me compró
la leche, o sea mi mamá fue la que me apoyó mucho
en eso. Sí pues para este hombre hubiera sido mejor
que siempre les diera pecho” (Madre. Entrevista 1,
marzo 2017)
Más bien se salió porque estaba asustado (su
esposo), para que no la vaya a apachurrar, para que
no la vaya a… pues es que también era inicio de todo.
Pero sí me acuerdo que hasta dormí sentada esa
noche, porque era para el 31 de diciembre, sentada
con mi niña en los brazos. Pues es que tenía hambre.
Y yo no le compré fórmula, no le compré nada. Dije
pues así. No pues hasta que yo sola. (Madre.
Entrevista 2, marzo 2017).
La necesidad de trabajar para cubrir los gastos diarios
en el hogar es un reto que manifiestan las
entrevistadas para poder continuar con la LM,
trabajar en el “tiradero” les da la oportunidad de
llevarse a sus bebés o hijos pequeños y de esta forma
no dejarlos solos en casa. Las madres expresan que a
los niños pequeños les gusta ir al “tiradero” porque
pueden encontrar juguetes, o alimentos chatarra aún
en sus empaques que posiblemente pueden comer al
llegar a casa. Las entrevistadas también hablan de los

Artículo Original

riesgos de trabajar en el “tiradero” como el mal olor,
lastimarse con vidrios rotos, jeringas u otros objetos
punzocortantes, los perros y pájaros en abundancia,
la falta de sombra y la dificultad para lavarse las
manos. Pero también hablan de la libertad que tienen
al poder trabajar cuando lo necesitan para el sustento
de su familia.
“No, sí, pues no es higiénico, yo lo sé, pero yo mi
niño sí le daba (leche materna), me cargaba una
botella de agua, y mi mamá me dijo, “cárgate un
trapito en una bolsa, porque vamos a durar todo el
día, échale pañales, dos cambiecitos”. Mi mamá era
la que me decía cómo le hiciera, yo me llevaba
pañales, sus cambiecitos, talco, y uno o dos trapitos,
entonces ya cuando me pedía, y como anda uno
sucio, me lavaba las manos, y con el trapito, me lo
ponía entre el pecho y la blusa, blusa de cuello alto,
y me limpiaba el pecho, y mi mamá me decía quítate
la camisa que traes más sucia, y me dejaba la de
abajo, y le daba hasta que quedara bien lleno”
(Madre. Entrevista 6, abril 2017)
Destete de los niños
Todas las madres entrevistadas amamantaron a sus
bebés, una de ellas solamente durante algunos días
debido a que su bebé fue diagnosticado en un hospital
público con alergia a la proteína de leche de vaca
(ALPV), razón por la cual se le recomendó suspender
la LM y sustituirla por leche en polvo hidrolizada. La
leche en polvo hidrolizada no contiene lactosa y es a
base de proteína, en México cada lata de 800g cuesta
entre $350 y $450 pesos mexicanos y cada lata dura
aproximadamente una semana (Farmacias del
ahorro, 2018). Debido al alto costo, la entrevistada
expresó que en diversas ocasiones le fue imposible
comprar la leche, por lo que tuvo que sustituirla por
otro tipo de líquidos o alimentos desde una edad muy
temprana, aunada a la dificultad de tener acceso a
agua purificada. En estos casos, y de acuerdo con la
literatura, una opción es continuar con la LM
eliminando de su dieta la proteína de leche de vaca
(Barrios-Montijo, 2014).
“Yo lloraba, porque yo le daba agüita de arroz y ella
no me la quiso mucho, y el papá sin novedad. Ahí
para que vea yo sí sufrí mucho” (Madre. Entrevista
6, abril 2016).
Las madres dicen que los prestadores de servicios de
salud dan recomendaciones sobre los beneficios de la

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 4 octubre -diciembre, 2018

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�Lactancia materna, relaciones familiares, enfermedades
no transmisibles, alimentación infantil.

LM y su importancia, sobre el momento en el que se
“debería” destetar a un bebé, y también son quienes
sugieren y orientan a las madres sobre cómo iniciar
la alimentación complementaria.
“Ah, porque fui a la clínica, a las vacunas que les
tocan de seis meses, y el niño pidió leche, y el médico
me dijo, “¿Cuánto tiene su hijo?”, y ya le digo 6
meses, y me dijo: “¿y por qué le sigue dando pecho?,
qué no sabe que ya no está comiendo leche, sino su
calcio” y me empezó a regañar y, pero al grande sí
le di tanto tiempo, y nunca me dijeron nada verda”
(Madre. Entrevista 6, abril 2016).
Al igual que los prestadores de servicios de salud,
son las abuelas quienes también guían este proceso
de destete, compartiendo saberes que determinan la
duración de la LM, por lo que las madres de los bebés
se ubican ante dos saberes que muchas veces se
contraponen, incitando a la simulación con algunas
de las partes una vez tomada su decisión.

Artículo Original

“Entonces ha de haber sido antes, como a los cuatro
entonces. Porque a veces me preguntaban los
doctores, me decía ¿y le da algo? Y yo les decía que
no, porque después me regañaba porque decía que
no era recomendable darles de bebé. Pero si mi
mamá me decía, no sí dales su caldito de frijoles, sus
tecitos, agüita, y sí les daba” (Madre. Entrevista 1,
marzo 2017)
“A veces yo me fijo en internet, busco así cosas, pero
casi mi mamá es la que nos ha enseñado, por que
como ella ha tenido muchos niños, pues igual tiene
como la experiencia. Ya nos dice, no pues dale esto
y ya cuando se nos enferma me dice dale esto o así.
Pero dicen que uno no debe auto medicarse y así,
pero a veces uno confía más. Porque la medicina
luego te afecta, entonces trato de darle como un té
de algo o así. Pero ya si no pues vamos al doctor
para que los recete” (Madre. Entrevista 3, marzo
2017).

“En el Seguro y centro de salud, siempre han dicho
que hasta los seis meses (amamante a su bebé), pero
yo les doy hasta el año” (Madre. Entrevista 4, marzo
2017).

Como parte de ese saber materno, es válido iniciar la
alimentación complementaria antes de los 6 meses de
edad, así como introducir líquidos desde días de
nacidos. En cambio, el saber médico sugiere que se
inicie a los 6 meses de edad.

Alimentación complementaria
Un momento clave es cuando inicia la alimentación
complementaria, definida como el momento en el
que la leche materna ya no es suficiente para cubrir
las necesidades nutricionales del lactante, por lo que
empieza la introducción de diferentes sólidos y
líquidos. Esta etapa que inicia a los seis meses de
edad es una fase de gran vulnerabilidad, ya que es el
momento en el que para muchos niños empieza la
malnutrición (OMS, 2018b). Si bien es cierto que en
el acceso a determinados alimentos influyen las
prácticas, la manera de comer, es uno de los primeros
aprendizajes sociales y, por lo tanto, los ingredientes,
la preparación o mezcla de alimentos se aprenden en
el entorno social.

“Pues a veces los doctores te lo dicen porque son
doctores y saben lo que es bueno, pero a veces el
sazón de la mamá por cómo, más que nada por los
antepasados ellas comían diferentes” (Madre.
Entrevista 1, marzo 2017).

Las mujeres entrevistadas comentan que la
alimentación complementaria, que es guiada por sus
madres o suegras, suele iniciarse entre los tres y los
seis meses de edad. Una entrevistada mencionó el
internet como otra fuente de información que es
importante, pero sigue siendo el saber materno el que
marca la pauta.

“… mi mamá como a los 5 meses… le dio uno (un
chocolate) y fue el caos porque vomitó mucho, y de
ahí me la llevé porque se me empezaba a hacer
ojerosa y como que se me deshidrataba, y ya fue
cuando me la internaron. Y me dijeron que nada de
chocolates” (Madre. Entrevista 6, abril 2016).
Prestadores de servicios de salud y alimentación
infantil
A continuación, se muestran los resultados más
relevantes en relación al tema de alimentación
infantil, y prestadores de servicios de salud. En los
cuestionarios se les preguntó si habían tomado algún
taller, materia o diplomado relacionados con LM y
alimentación complementaria, a lo que 28
participantes (71.7%) respondieron que sí, las
respuestas más mencionadas fueron cursos en línea,

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 4 octubre -diciembre, 2018

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�Lactancia materna, relaciones familiares, enfermedades
no transmisibles, alimentación infantil.

congresos y capacitaciones en su lugar de trabajo,
mas no dentro del plan de estudios.
Una pregunta que se les hizo fue acerca de lo que
dirían a una madre que argumentara que tiene poca
leche, un saber que puede afectar la práctica. La
tendencia en las respuestas fue revisar la técnica de
la madre con doce menciones (30%), continuar
estimulando con masajes y tomar abundante agua.
Aunado a estas respuestas, dos de los encuestados
expresaron que para motivar a las madres a que
amamanten a sus hijos tienen que regañarlas.
“…tengo que regañarlas para que lo hagan
(amamanten a sus hijos), muestran muy poco
interés” (Prestador de servicios de salud. Centro de
Salud. Cuestionario 35, octubre 2017).
“… la gente no es muy cooperadora, no hace lo que
se le dice… cumplimos con darle información”
(Prestador de servicios de salud. Centro de Salud.
Cuestionario 37, octubre 2017).
En cuanto a las respuestas de las diferencias entre
leche materna y sustituto de leche materna, 21
encuetados (53%) hicieron referencia a las
inmunoglobulinas presentes en la leche materna, 13
(33%) a la proteína y grasa presentes en la leche
materna y una persona mencionó que la diferencia
radica en que la leche materna contribuye a la
prevención del cáncer de seno y que favorece,
además, la pérdida de peso de la madre.
Al preguntarles sobre la razón por la que consideran
que las madres no amamantan a sus hijos, algunos de
los participantes dieron más de una respuesta. Trece
participantes (30%) mencionaron que, por dolor, 11
(28%) dijeron que, por falta de información, 10
(25%) refirieron que, por flojera o comodidad, 9
(23%) por tiempo, 8 (20%) por trabajo, 7 (17%), por
estética de los senos una persona (2%), una persona
(2%) dijo que el esposo podía prohibirlo, y una
persona (2%) dijo que por culpa de los hospitales
particulares.
“…por mitos de que se les cuelgan los senos y
tonterías por el estilo” (Prestador de servicios de
salud. Estudiante de Medicina. Cuestionario 1. mayo
2017).

Artículo Original

“…falta de interés… o creencias populares”
(Prestador de servicios de salud. Estudiante de
Medicina. Cuestionario 13. mayo 2017).
Una sola persona hizo mención a las políticas
internas de los hospitales particulares, que
obstaculizan el apego inmediato con la madre, el
alojamiento en conjunto y la falta de seguimiento a
las normas de promoción de la LM (OMS, 2003)
(Ramos-Rodríguez &amp; Hernández-González, 2017)
“…Por culpa de los hospitales particulares”
(Prestador de servicios de salud. Estudiante de
Medicina. Cuestionario 38. octubre 2017).
También se les preguntó sobre los beneficios de la
LM en el bebé o la madre después del año de edad, a
lo que 13 encuestados (33%) mencionó que no había
ningún beneficio, 10 (25%) mencionó que se seguía
beneficiando al sistema inmunológico, 6 (15%) no
respondió, 3 (7%) mencionó que favorece al vínculo
madre e hijo, 2(5%) mencionaron que contribuía al
desarrollo cognitivo del bebé, una persona mencionó
su contribución para la prevención de cáncer de seno
y uno más al desarrollo del lenguaje. Es relevante
señalar que existe evidencia de los beneficios de la
LM prolongada tanto en la madre como en el niño
(Asociación Española de Pediatría, 2015), y se
esperaría que el personal de salud estuviera
informado al respecto.
El inicio de la alimentación complementaria y la
introducción de líquidos es un momento clave, a lo
que 23 (58%) de los prestadores de servicios de salud
respondieron que debe iniciarse después de los 6
meses; algunos señalaran además la preparación de
alimentos sin aceites, cocidos al vapor evitando
agregar sal. Un prestador de servicios de salud que
trabaja en Milpillas respondió que es común observar
que el inicio de la alimentación complementaria sea
a los 3 meses.
Discusión
A partir de la información obtenida en la presente
investigación, es posible llegar a algunas
conclusiones relacionadas con las prácticas y saberes
sobre alimentación infantil en escenarios
contextuales como Milpillas, las cuales pueden
brindar pautas para el diseño e implementación de
estrategias de promoción de la LM y alimentación
infantil saludable. En la localidad de Milpillas son las

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no transmisibles, alimentación infantil.

mujeres quienes tienen la asignación del rol de la
alimentación de los integrantes de su familia, del
cuidado de los hijos y del hogar y, también de generar
ingresos económicos para su sustento. Este rol de
cuidado surge de la experiencia propia de la de otras
mujeres cercanas, principalmente madres y suegras,
por la experiencia que ellas han tenido de cuidar,
alimentar y trabajar para el sustento de sus familias.
Los varones contribuyen económicamente en sus
hogares y sus fuentes de ingreso principalmente están
relacionadas con trabajos formales o informales
relacionados con la recolección de basura o su venta
posterior. Delegan a las mujeres las decisiones
relacionadas con la crianza y la alimentación infantil.
En este sentido, Zuanilda-Mendoza en el 2006
realizó una descripción de saberes de mujeres y
varones Triquis, una comunidad localizada en
Oaxaca para dar cuenta de los roles de género en la
crianza y procesos de salud, también encontró que la
crianza, incluyendo procesos de alimentación infantil
como lactancia, ablactación y posteriormente
integración a la dieta familiar corresponde
principalmente a las madres y otras mujeres de
diferentes generaciones, como las abuelas. Esto nos
da la pauta para que futuras estrategias de promoción
de la salud, integre a los diferentes miembros de la
familia.
Sin duda, los retos que tienen que superar las madres
de familia para amamantar a sus bebés y
posteriormente para alimentarlos saludablemente son
muchos, uno de ellos es el trabajo formal o informal
que les impide a las madres estar cerca de sus hijos
para poder alimentarlos a libre demanda, esto quiere
decir, cada que el bebé lo solicite. Una entrevistada
comentó que, el principal factor por el que no pudo
continuar con la LM fue el trabajo, sin embargo, otra
de las entrevistadas nos comentó que trabajar en el
“tiradero” les da la oportunidad de asistir cuando lo
deciden y en el horario que pueden, por lo que
pueden llevarse a su bebé al tiradero para poder
continuar con la lactancia. Ahí, las familias pueden
encontrar desde sillitas para bebés, juguetes o
alimentos empaquetados que pueden consumir en
casa. Las mujeres recolectan desperdicios orgánicos
que después serán vendidos a criaderos de cerdos.
Pese a estos beneficios reconocidos por las mujeres,
ellas hablan de los riesgos a los que también se
exponen.

Artículo Original

En relación al relleno sanitario, no se puede dejar de
mencionar que el gobierno se ve beneficiado del
trabajo informal de estas mujeres que con su trabajo
resuelven en gran medida el tema de reciclaje,
asumen roles que corresponden a las autoridades
municipales, quienes permiten un trabajo informal
que no las compromete a velar por la seguridad o a
enfrentar las consecuencias de los riesgos que
implica trabajar en el tiradero (Florisbela dos Santos
&amp; Wehenpohl, 2001). Los pepenadores son
imprescindibles en la sociedad de consumo y es una
labor explotada en condiciones de insalubridad y a
veces infrahumana, además de no recibir en todos los
casos una remuneración equitativa por su trabajo,
dejando las ganancias que se obtienen de la
separación de materiales en manos de terceros que
solo fungen como intermediarios (Florisbela dos
Santos &amp; Wehenpohl, 2001).
De las entrevistadas, quienes dieron a sus bebés
lactancia mixta, es decir, leche materna y leche de
fórmula, tuvieron mayor contacto con los servicios
de salud. Una de ellas debido a que en el IMSS se la
otorgaron gratuitamente durante seis meses, por la
“ayuda en especie” que está estipulada en las leyes
del IMSS (González de Cosío &amp; HernándezCordero, 2016). Otra de las entrevistadas que dio
lactancia mixta, fue por recomendaciones médicas a
causa de la alergia a la proteína de leche de vaca que
tuvo su bebé. Estos datos nos permiten ver que, a
mayor contacto con los servicios de salud, mayor
medicalización de la alimentación infantil, y también
mayor acompañamiento en el desarrollo de los bebés
por parte de los prestadores de servicios de salud
(Conrad, 1997). En ambos casos las madres
expresaron ambivalencia en cuanto a su decisión de
alimentar a sus bebés con sustituto de leche materna,
enfrentándose al saber médico contra el saber
materno.
De acuerdo con los resultados de este estudio, se
observó que los prestadores de servicios de salud
proporcionan
información
diferente
sobre
alimentación infantil. Algunos sugieren una
alimentación mixta para “complementar”, y hay
quiénes, ante las dificultades de la lactancia materna,
sugieren alimentación con fórmula láctea. Por otro
lado, existen prestadores que motivan la adecuada
práctica de la lactancia, dando un adecuado
acompañamiento a las madres. También están los
prestadores de servicios de salud que sugieren se

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no transmisibles, alimentación infantil.

inicie la alimentación complementaria a los cuatro
meses, y la mayoría que sugiere que sea a los seis
meses y que además sugieren a las familias
secuencias de alimentos de acuerdo con la edad del
bebé, medidas de higiene y de preparación. Lo
anterior refleja la diferencia y las contradicciones que
existen con relación con el tema de alimentación
infantil. Estos resultados concuerdan con lo
reportado por Villalobos-Núñez en 2011, quien
realizó una investigación cualitativa en donde por
medio de entrevistas obtuvo información sobre el
conocimiento que tiene el personal de salud del
servicio de maternidad sobre la LM exclusiva, y
encontró que existen diferencias en el conocimiento
que poseen los participantes, así como en las técnicas
de amamantamiento, lo que dificulta la adecuada
promoción, acompañamiento ante dificultades que se
pudieran presentarse durante la lactancia y el
mantenimiento prolongado de la misma.
El inicio de la alimentación complementaria es un
momento en el que se manifiesta una competencia
entre saberes, el saber médico y el saber materno, en
este caso representada por una abuela o madre con
hijos mayores. En esta competencia de saberes
prevalece el saber materno sobre el médico,
iniciando una alimentación complementaria antes de
los seis meses de edad. Las entrevistadas hacen
referencia a la necesidad de ocultar información al
personal de salud respecto a sus prácticas para evitar
regaños. Un prestador de servicios de salud expresó
que cumple con dar información, y que la gente no
hace lo que se le dice. Es necesaria la capacitación
adecuada de los prestadores de servicios de salud
para mejorar la comunicación médico- paciente,
visibilizando la falta de actualización del currículo de
escuelas afines a los servicios de salud, afirma
González de Cosío &amp; Hernández-Cordero.
Las madres entrevistadas, definieron la forma de
atención que reciben por el personal de salud como
impersonal, rutinaria, con cierta estructura que van
conociendo y a la que se van adaptando. Saben que
cuando toca consulta tienen que esperar horas para
ser atendidas… “para que me diga lo mismo de
siempre” “para que nada más me regañe”. Pero si no
aceptan esta estructura, se quedarían sin atención
médica gratuita, así que se adaptan, y comprenden
que no se puede confiar del todo. Esta situación
propicia un juego de simulación, en donde el médico
sugiere, recomienda, orienta, bajo el supuesto de que

Artículo Original

la madre no sabe; y la madre que asiente a las
recomendaciones del médico, pero que sí tiene un
saber, un saber del que ha sido parte y que ha ido
construyendo a lo largo de su vida, y que para ella
tiene un sentido real. El médico sugiere porque es
parte de lo que le “toca”, da recomendaciones a las
madres sobre los beneficios de la lactancia materna y
su importancia, también sobre el momento en el que
se “debería” destetar a un bebé. Son también quienes
recomiendan se utilice sustituto de leche materna
para complementar o para evitar enfermedad,
orientan a las madres sobre cómo iniciar la
alimentación complementaria, pero lo hace desde su
propia realidad, muy lejana a la de la madre, un saber
más cercano a lo biológico que a lo social.
Los prestadores de servicios de salud que están en
contacto con mujeres en periodo de gestación y
durante los primeros meses de vida del bebé, tienen
un rol primordial en la adecuada promoción de la
lactancia materna y alimentación complementaria;
por lo que deben respetar, y primordialmente,
conocer los saberes de las familias a las que se
acercan. Ramos-Rodríguez &amp; Hernández-González
en el 2017 compartieron el testimonio de 39 madres
lactantes, 11 madres abuelas y 12 prestadores de
servicios de salud de una población nahua de
Cuentepec, Morelos, México. Sus resultados
concuerdan con la presente investigación, ya que
encontraron que, los saberes médicos por lo general
están descontextualizados de la realidad y de los
saberes de las personas, separan la parte social de la
biológica, y ven a las personas únicamente como el
síntoma que hay que “curar”.
Gonzáles de Cosío-Martínez, Hernández-Cordero &amp;
Hernández-Ávila (2017) afirman que el tema de la
alimentación infantil es un gran pendiente en la
agenda de salud pública del país, por lo que urge una
promoción, protección y apoyo, para lo cual, los
prestadores de servicios de salud tienen un rol
importante. Además, es necesario establecer una
política nacional multisectorial, fortalecer el
financiamiento para investigación y promover la
voluntad política. Para esto, tiene que ser visibilizada
la problemática desde las familias y el impacto que
tiene en su cotidianidad. Así como visibilizar el
apoyo en la formación pertinente que necesitan
recibir los prestadores de servicios de salud en sus
universidades y en sus centros de trabajo. En
congruencia con lo citado, Salas Valenzuela, Torre

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no transmisibles, alimentación infantil.

Medina-Mora &amp; Meza Segura en el 2014 examinaron
los programas de estudio de la Licenciatura en
Enfermería de la Ciudad de México para saber si los
programas contaban con contenidos para poner en
práctica las recomendaciones actuales sobre
alimentación infantil. Encontraron que es necesaria
una actualización bibliográfica y que además se
incluya las normas oficiales vigentes, literatura
internacional sobre el tema de alimentación infantil,
entre otras recomendaciones. En México, a pesar de
haberse adoptado recomendaciones y normas
internacionales sugeridas por la OMS, la OPS y
UNICEF, que promocionan la lactancia materna y
acompañamiento a las familias para la introducción
a la alimentación complementaria después de los seis
meses cumplidos, no se ha logrado una coordinación
y regulación que realmente proteja la alimentación de
los niños en sus primeros años, y tampoco se ha
logrado integrar en sus estrategias y propuestas a la
población a la cual se espera llegar.

Artículo Original

logre la promoción de la LM infantil y la prevención
de ENT.
Agradecimientos
Se agradece la colaboración de las mujeres
entrevistadas de la comunidad de Milpillas por
compartir sus saberes, sus alegrías y temores, por sus
opiniones. Agradecemos a los prestadores de
Servicios de Salud por su tiempo y sus respuestas,
por compartir sus inquietudes y su sentir sobre su
práctica. Se agradece el apoyo otorgado por el al
Fondo Mixto CONACYT-Gobierno del Estado de
SLP con la Clave FMSLP-2014-C02-251723 por el
apoyo para la realización del proyecto que lleva el
nombre de Identificación de perfiles genéticos,
proteómicos y factores de riesgo asociados a las
enfermedades no transmisibles y sus comorbilidades
e implementación de intervenciones educativas para
su prevención.
Bibliografía

Conclusiones
En la presente investigación se encontró que la
práctica de la LM es valorada y promovida por las
propias mujeres y miembros de la localidad de
Milpillas. Lo habitual es tener una lactancia materna
prolongada, más allá del año de edad, más no
exclusiva, debido a que a muy temprana edad se
inicia la alimentación complementaria.
Los prestadores de servicios de salud promueven la
LM, más no logran reconocer, en su mayoría, los
beneficios de una lactancia materna prolongada y la
diferencia entre prolongada y exclusiva. Es
importante y necesaria una adecuada formación de
los prestadores de servicios de salud en el área de LM
y alimentación infantil, pero, además, que los
prestadores de servicios de salud logren una reflexión
sobre su práctica y previo a las recomendaciones que
dan, conozcan el contexto de las personas, y validen
sus saberes, ya que son esos saberes los que
determinan su práctica.
Es por lo tanto indispensable que se diseñen e
implementen programas de promoción de la salud, en
los cuales se promueva la LM y la alimentación
infantil saludable, de una manera holística, y no
desde un solo saber, ya sea del médico, del
investigador, o de organismos nacionales o
internacionales. Si se diseñan de esta manera, es más
probable que se tenga un resultado alentador, y se

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Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 4 octubre -diciembre, 2018

26

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E

S

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Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

INTERVENCIÓN NUTRICIONAL CON OMEGA 3 EN UN GRUPO DE PACIENTES
CON DIAGNÓSTICO DE TRASTORNO DEL ESPECTRO AUTISTA (TEA).
NUTRITIONAL INTERVENTION WITH OMEGA 3 IN A GROUP OF PATIENTS WITH DIAGNOSIS OF
AUTISTIC SPECTRUM DISORDER.
Serrato Sánchez Karla Alejandra1, Bazaldúa Ledesma Verónica2, Garza Sepúlveda Gerardo2, Cuellar
Robles Sofía2, Márquez Zamora Leticia2, Sánchez Peña María Alejandra2.
1 Universidad Autónoma de Nuevo León, Hospital Universitario “Dr. José Eleuterio González”, México.
2 Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, México.
Citation: Serrato Sánchez K.A., Bazaldúa Ledesma V., Garza Sepúlveda G.,
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Nutricional con Omega 3 en un grupo de pacientes con diagnóstico de
Trastorno del Espectro Autista (TEA). Revista de Salud Pública y Nutrición, 17
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Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2018 Serrato Sánchez K.A., et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn17.4-3
Recibido: 10 de septiembre 2018; Aceptado: 29 de noviembre 2018
Email: maria.sanchezp@uanl.mx

�Trastorno del Espectro Autista, Gluten, Caseína, Omega-3.

Artículo Original

INTERVENCIÓN NUTRICIONAL CON OMEGA 3 EN UN GRUPO DE PACIENTES CON
DIAGNÓSTICO DE TRASTORNO DEL ESPECTRO AUTISTA (TEA).
Serrato Sánchez Karla Alejandra1, Bazaldúa Ledesma Verónica2, Garza Sepúlveda Gerardo2, Cuellar Robles
Sofía2, Márquez Zamora Leticia2, Sánchez Peña María Alejandra2.
1 Universidad Autónoma de Nuevo León, Hospital Universitario “Dr. José Eleuterio González”.
2 Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Salud Pública y Nutrición.

RESUMEN
Introducción: El trastorno del espectro autista afecta la interacción social, y la conducta. Diversos estudios describen una
variedad de terapias entre ellas la dieta sin gluten y caseína y la suplementación con ácidos grasos omega-3. Objetivo: Evaluar
el efecto de una dieta sin gluten y caseína, suplementada con ácidos grasos omega-3 en el Trastorno del Espectro Autista.
Material y Métodos: Estudio experimental controlado no aleatorio realizado durante ocho semanas valorando 15 sujetos en
un rango de edad de 3-12 años se realizó evaluación nutricional y la escala de CARS al inicio y final del estudio, se dividieron
en tres grupos, grupo A: dieta sin gluten y caseína, grupo B: dieta sin gluten y caseína más suplementación con omega-3 en
una dosis de 1.2 g/d y grupo C: control sin dieta y sin suplementación. Realizando análisis estadístico con el programa
estadístico MEDCALC®. Resultados: Del total de 15 sujetos el 20 % pertenecía al género femenino mientras que el 80 % al sexo
masculino con una media de edad de 7 años. Al comparar el comportamiento se observó una diferencia significativa
(p=0.0006) en el grupo B. Conclusiones: La dieta sin gluten y caseína y los con ácidos grasos omega-3 puede ser una terapia
nutricional efectiva para mejorar el comportamiento.
Palabras Clave: Trastorno del Espectro Autista, Gluten, Caseína, Omega-3.

ABSTRACT
Introduction: autism spectrum disorders affects social interaction, and behavior. Several studies describe a variety of
therapies including gluten-free diet and casein and supplementation with omega-3 fatty acids. Objective: To evaluate the
effect of a diet without gluten and casein, supplemented with omega-3 fatty acids in Autistic Spectrum Disorder. Methods:
non randomized controlled experimental study conducted during eight weeks in fifteen children diagnosed with ASD in an age
range of 3-12 years, with nutritional evaluation and the CARS scale at the beginning and end of the study, were divided into
three groups, group A: diet without gluten and casein, group B: diet without gluten and casein plus omega-3 in a dose of 1.2
g / d and group C: control without diet and without supplementation. Performing statistical analysis with the statistical
program MEDCALC®. Results: Of 15 subjects, 20% belonged to the female gender while 80% to the male sex with an average
age of 7 years. When comparing the behavior, a significant difference was observed (p = 0.0006) in group B. Conclusions: The
diet without gluten and casein and those with omega-3 fatty acids can be an effective nutritional therapy to improve behavior.
Key words: autism spectrum disorders, gluten, casein, omega-3.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 4 octubre - diciembre, 2018

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�Trastorno del Espectro Autista, Gluten, Caseína, Omega-3.

Introducción
El Trastorno del Espectro Autista (TEA), es un
desorden que, aunque las estimaciones de
prevalencia varían, se sugiere que a nivel
internacional uno de cada 1,000 niños lo presenta.
(Álvarez., Camacho-Arroyo., 2010: 22). En Estados
Unidos su prevalencia es 1 de cada 68 niños
(Mankad., Dupuis., Smile., 2015: 1) y para México
la prevalencia es de 1 por cada 300 niños (Oviedo.,
De la Chesnaye., Guerra-Araiza., 2015: 7).
Su etiología es desconocida, afectando el desarrollo
neurológico, presentando una deficiencia en la
interacción social y comunicación, mostrando
conductas rígidas y repetitivas acentuadas con
diferente grado de severidad que alteran la situación
nutricional, la evolución de la enfermedad o su
respuesta a las terapias. (Mankad et al., 2015: 1).
Hasta la fecha, no existe medicamento que pueda
curar el autismo, debido a esto muchos padres han
optado por el uso de tratamientos alternativos.
Incluyendo dietas de eliminación, en especial sin
gluten y sin caseína; excluyendo de la dieta el trigo,
cebada, avena, centeno y alimentos que lo contengan
tales como panes, pastas, pasteles u otros productos
de panadería hechos con harinas de estos cereales;
mientras que la eliminación de caseína consiste en
descartar la ingesta de productos lácteos incluyendo
la leche materna, yogurt, queso, mantequilla, crema
o nieve entre otros. (Marí-Bauset., Zazpe., MariSanchis., Llopis-González., Suárez-Varela., 2014:
673).
Ya que se ha identificado que los péptidos bioactivos
(gluteomorfina y caseomorfina) del gluten y la
caseína respectivamente tienen un rol importante en
el origen de deficiencias alimentarias y en algunos
síntomas conductuales en el autismo, debido a la
actividad excesiva de opioides producidos por estos,
lo que genera una mucosa intestinal más permeable,
reportándose en algunos estudios; niveles anormales
en orina y en el fluido cerebroespinal de estas
sustancias peptídicas (Millward., Ferriter., Calver.,
Connell-Jones., 2008: 2-3).
Este tipo de tratamiento se basa en la teoría de la
liberación de péptidos con actividad opioide en el
intestino, donde después de la digestión, ciertos tipos
de proteínas pueden cruzar la mucosa intestinal
donde estos péptidos, transportados por la corriente

Artículo Original

sanguínea, atraviesan la barrera hematoencefálica y
llegan al sistema nervioso central en grandes
cantidades logrando afectar el funcionamiento del
cerebro. (Marí-Bauset et al., 2014: 674).
Por otro lado, los ácidos grasos omega-3 como
constituyente de la dieta, están presentes en las
membranas celulares, siendo sugerido que es un
factor importante en la respuesta de los
neurotransmisores o estimulación neurohormonal
(Belmaker., Meiri., 2014: 2427). Los numerosos
efectos de los ácidos grasos omega-3 sobre los
mecanismos neuronales explican que la deficiencia
de estos conduce a un deterioro de las diversas
funciones cerebrales.
La suplementación con ácidos grasos omega-3 en
autismo se ha utilizado con frecuencia como una
terapia complementaria, que brinda beneficio en los
síntomas propios de este trastorno, así como mejoría
en las habilidades de lenguaje y aprendizaje (Bent.,
Bertoglio., Ashwood., Bostrom., Hendren., 2011:
545).
Diversos estudios en niños con autismo han
observado que presentan niveles bajos de ácidos
grasos omega-3 en sangre, en comparación con niños
que no padecen esta patología, generando la idea de
que los suplementos de ácidos grasos omega-3
pueden conducir a una mejora en el comportamiento.
(Politi., Cena., Emanuele., 2011: 1788).
Por lo que nuestro objetivo en el presente estudio fue
el proporcionar una intervención nutricional con
dieta sin gluten y sin caseína, suplementada con
ácidos grasos omega-3 en pacientes con TEA para
asociarla con el comportamiento y de esa forma,
beneficiar a este grupo vulnerable de una mejor
manera para desarrollar habilidades conductuales y
sociales que les permita adaptarse y tener
independencia en las actividades básicas de la vida
diaria.
Material y Métodos
Estudio experimental controlado no aleatorio con un
tamaño de muestra a conveniencia, en un grupo de
pacientes con Trastorno del Espectro Autista que
acudían a una Instancia de Atención Integral para
TEA en la Ciudad de Monterrey, N.L., México.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 4 octubre - diciembre, 2018

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�Trastorno del Espectro Autista, Gluten, Caseína, Omega-3.

Artículo Original

Bajo previo consentimiento informado por el padre o
tutor se realizó historia clínica nutricional (anexo 1)
a cada paciente donde se englobó el Proceso del
Cuidado Nutricio (PCN) realizando evaluación
clínica, antropométrica (peso, estatura e IMC/Edad),
y dietética, haciendo uso del formato validado
recordatorio de 24 horas y frecuencia de alimentos al
inicio y al final del estudio.
Para valorar el TEA y los rasgos de conducta de
todos los grupos se utilizó la escala CARS
(Childhood Autism Rating Scale) (anexo 2), la cual
consta de 15 ítems referentes a cada uno de los
ámbitos conductuales propios de la patología, tales
como trastornos en las relaciones interpersonales,
imitación, afecto inapropiado, resistencia al cambio,
entre otros. Este instrumento permite clasificar al
encuestado en diversos grados de severidad de la
patología (medio, moderado y severo). Cada
elemento contribuye igualmente a la puntuación
total, el cual puede variar de 15 a 60, al inicio y final
de la intervención.
Posterior a la evaluación inicial se dividieron en tres
grupos, al grupo A, se implementó intervención
nutricional con dieta sin gluten y sin caseína de
acuerdo con su requerimiento para la edad y lista de
alimentos permitidos y no permitidos y sin
suplementación. Al grupo B se le brindo
Intervención nutricional con dieta sin gluten y
caseína de acuerdo con su requerimiento para la
edad, lista de alimentos permitidos y no permitidos y
suplementación con omega-3 con dosis de 1.2 g/día.
Grupo C: (control), sin dieta y sin suplementación
(Diagrama 1).
Se realizaron 8 sesiones (1 por semana) para dar
seguimiento dietético, entregar suplemento y brindar
orientación alimentaria.

Resultados
La población de estudio fue de 15 sujetos en un rango
de edad de 3 a 12 años con un promedio de 7 ± 3 años
de edad, divididos en 3 grupos: 5 sujetos a una dieta
sin gluten y sin caseína (grupo A), 5 con dieta sin
gluten y sin caseína suplementado con omega-3
(grupo B) y 5 sin dieta ni suplementación (grupo C)
(Tabla 1). Del total de la población un 80 % (n=12)
fue de género masculino y un 20 % (n=3) del género
femenino como se muestra en el Gráfico 1.
Tabla 1. Descripción de la población de estudio
Grupo A
Grupo B
Grupo C
Media + DE Media + DE Media + DE
n=5
n=5
n=5
Edad (años)
7 ± 3.7
7 ± 2.3
7 ± 3.5
Min.
3
5
3
Máx.
12
11
12
Fuente directa.
Los datos se expresaron como media + desviación
estándar, años.

Se realizó análisis estadístico con pruebas
descriptivas, y paramétricas de asociación con
prueba de Chi2 y análisis de varianza por t de student
pareada y ANOVA para comparación entre grupos,
utilizando el programa estadístico MEDCALC®.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 4 octubre - diciembre, 2018

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�Trastorno del Espectro Autista, Gluten, Caseína, Omega-3.

Artículo Original

Gráfico 2.

Fuente directa.

Al comparar el comportamiento por la escala CARS
para evaluar el grado de severidad de Autismo por
grupos de estudio en relación con la puntuación
obtenida basal y final en base al análisis estadístico
de varianzas por t de student pareada se observó una
diferencia significativa (p=0.0006) entre el grupo
con dieta y el grupo de dieta más suplemento.
Al comparar el comportamiento entre grupos por
ANOVA se observó una diferencia significativa
(p=0.41) como se observa en la Tabla 2.
Tabla 2. Comparación del grado de severidad del Autismo por la
escala CARS en la población de estudio
Basal
Final
p-valor*1 p-valor*2
Media + DE Media + DE
Grupo A
(n=5)
31.8 ±6.3
27.9 ±6.0
0.3589
Grupo B
(n=5)
Grupo C
(n=5)

30.2 ±2.8
35.7 ±8.1

20.3 ±1.2
30.7 ±8.0

0.0006*

También se comparó el consumo de gluten y caseína
por la prueba Chi2 en la población de estudio por
medio de la herramienta dietética frecuencia de
consumo de alimentos, obtenida al inicio y final en
los tres grupos.
Se observó una disminución de la frecuencia en el
promedio de consumo de alimentos con gluten y
caseína, sin embargo, no existe una diferencia
estadísticamente significativa como se muestra en la
Tabla 3.
Tabla 3. Frecuencia del consumo de alimentos con gluten y caseína en la población de estudio
Gluten
Basal (%) Final (%) p-valor*1

0.041*

0.3809

*p&lt;0.005 1.Determi na da por va ri a nza por t de s tudent pa rea da 2.ANOVA

Fuente directa.

Los cambios del estado nutricional se pueden atribuir
a la restricción de alimentos en la dieta sin gluten y
sin caseína implementada en el grupo A y B, la cual
limita la variedad de alimentos para su ingesta
dejando como opción alimentos con alto valor
calórico.

Caseína
Basal (%) Final (%) p-valor*1

Gluten y Caseína
Basal (%) Final (%) p-valor*1

Grupo A

4.6

0.2

0.1718

2.2

0

0.1797

6.8

0.2

0.1718

Grupo B

2.4

0

0.8964

3.6

0.2

0.2873

6

0.2

0.1718

Grupo C

9.2

7.8

0.2414

4.8

2.8

0.259

14

10.6

0.2414

*p&lt;0.005

1 Determinado por prueba Chi2

Los datos se expresaron como media + desviación estándar.

La evaluación del estado nutricional del total de
sujetos (n=15) por IMC de acuerdo con la edad en los
tres grupos al inicio y final de la intervención, se
observa en el Gráfico 2.

Sobre la ingesta de macronutrientes, así como de
algunas vitaminas, minerales y otros nutrientes
involucrados en el desarrollo neurológico. La ingesta
de energía promedio en el Grupo A al inicio fue de
2824 kcal comparada con 2041 kcal al final, en el
Grupo B el promedio de ingesta al inicio y final de la
intervención fue de 1194 y 770 kcal respectivamente;
mientras que en el Grupo C hubo una ingesta de 1865
kcal basal y 1218 kcal finales. El consumo dietético
de omega-3 disminuyo en todos los grupos, en el

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 4 octubre - diciembre, 2018

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�Trastorno del Espectro Autista, Gluten, Caseína, Omega-3.

Grupo B disminuyo de 0.67 g al inicio a 0.17 g al
final (Tabla 4), es importante mencionar que este
grupo fue suplementado 1.2 g/día de este nutriente,
lo que apoyo en cumplir su requerimiento de ingesta
diaria.
Tabla 4. Ingesta diaria Inicial y Final de nutrientes en sujetos valorados con TEA
Grupo A
Grupo B
Grupo C
Basal
Final
Basal
Final
Basal
Final
Energía
(Kcal)
2824.8
2041.16
1194.79
770.47
1865.27
1218.67
Pt (g)
87.26
63.61
43.28
39.99
74.01
50.24
HC (g)
298.18
265.14
174.1
105.11
217.88
166.2
Lp (g)
149.55
94.92
40.34
23.09
78.78
42.87
Vit B1 (mg)
0.77
0.8
0.48
0.24
0.43
0.48
Vit B6 (mg)
1.19
0.92
0.41
0.3
0.6
0.51
Vit B9 (µg)
2.36
1.13
0.8
1.07
2.59
1.5
Vit B12 (µg)
253.16
170.32
122.81
67.24
144.74
139.37
Magnesio (mg) 276.76
204.26
86.22
42.1
72.57
74.74
Selenio (µg)
60.52
40.91
16.65
14.78
58.49
31.36
Zinc (mg)
8.5
5.48
2.6
2.07
5.14
3.33
Omega-3 (g)
1.61
0.5
0.67
0.17
0.82
0.56
Omega-6 (g)
14.48
4.83
4.46
1.19
5.96
3.31
Fuente directa

Discusión
El presente estudio es el primero en niños con
trastorno del Espectro Autista en el Estado de Nuevo
León presentando evidencia de que la
suplementación con ácidos grasos omega-3 en
conjunto con una dieta sin gluten y sin caseína tiene
una influencia positiva en el grado de severidad de
síntomas conductuales, en comparación con el grupo
que solo recibió una dieta sin gluten y sin caseína, lo
contrario a lo encontrado por Harrison (2006)
quienes no observaron una diferencia significativa en
el comportamiento.
Estudios como el de Bent y cols (2011) utilizaron la
suplementación de omega-3 en una dosis de 1.3
g/día, no mostrando resultados estadísticamente
significativos, pero si una disminución en la
hiperactividad en el grupo con la suplementación en
comparación con el grupo placebo.
En un estudio de revisión donde evaluaron la eficacia
de la suplementación con ácidos grasos omega-3 en
autismo se encontró una mejora significativa en los
síntomas conductuales. Amminger y cols (2007)
reporto que el efecto de la suplementación con
omega 3 era superior al placebo reduciendo la
hiperactividad y mejorando el lenguaje. Lo cual tanto
en el estudio de Bent como el de Ammingen con
nuestro estudio tiene una similitud.

Artículo Original

Hajar y cols (2017) en un metanálisis observaron un
beneficio pequeño pero significativo en relación con
la suplementación con omega-3 y la interacción
social evaluando estos parámetros dentro de la escala
CARS, observando en nuestro estudio resultados
significativos similares.
En una revisión realizada por James et al (2011)
donde se evaluó la eficacia de los ácidos grasos
omega-3 en la mejora de las características del
comportamiento en Autismo, en dos estudios
aleatorizados doble ciego no se observó una
diferencia significativa en la hiperactividad entre el
grupo experimental (suplementado) y el grupo
control (placebo). Lo cual no se observó en nuestro
estudio ya que si mostro significancia.
Harris y cols (2012) estudiaron el efecto de la dieta
sin gluten y caseína en relación en la mejora del
comportamiento en niños con Autismo utilizando la
escala de CARS, donde los resultados muestran que
el 100 % de los padres de los niños con la dieta
reportaron una mejora en el comportamiento a pesar
de que la escala no respalda una correlación
significativa entre el consumo de alimentos con
gluten-caseína y el comportamiento, lo cual no se
observó en nuestro estudio ya que el implementar
solo la dieta restrictiva no mostro significancia.
En una prueba controlada aleatorizada llevada a cabo
por Seung (2007) no observaron una diferencia
estadísticamente significativa entre los grupos donde
se evaluó la severidad de los síntomas o del lenguaje,
a pesar de que los padres de familia de 7 de los 15
niños reportaron una mejora en el lenguaje,
observando una situación semejante en nuestro
estudio, aunque no se observó una correlación
estadística entre la escala de CARS con la dieta sin
gluten y sin caseína.
Una de las ventajas de nuestro estudio es la
intervención nutricional con dieta sin gluten y sin
caseína en conjunto con la suplementación con
ácidos grasos omega-3, demostrando cambios de
comportamiento después de 8 semanas de
intervención, en contraste con otros estudios
revisados que no muestran una mejora significativa
en el comportamiento al llevar solamente una de las
dos terapias y no en conjunto como en nuestro
estudio.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 4 octubre - diciembre, 2018

31

�Trastorno del Espectro Autista, Gluten, Caseína, Omega-3.

Conclusiones
En base a los resultados obtenidos se puede concluir
que en nuestro estudio no hay evidencia
estadísticamente significativa de mejoría en el
comportamiento de niños con Trastorno del Espectro
Autista al llevar una dieta sin gluten y sin caseína, sin
embargo, cuando se utiliza la suplementación con
ácidos grasos omega-3 se observa un impacto
positivo en su comportamiento.
Por lo que la suplementación con ácidos grasos
omega 3 puede considerarse como una terapia
nutricional efectiva para mejorar el comportamiento
característico de los niños con TEA.
Es necesaria la realización de investigaciones donde
la población de estudio sea mayor para seguir
evaluando esta relación de la suplementación de
ácidos grasos omega-3 en niños con autismo y la
conducta, así como la evaluación de un grupo con
suplementación de ácidos grasos omega-3 en niños
que lleven una dieta sin restricción.
Se requiere seguir estudiando el Trastorno del
Espectro Autista y su interacción con la alimentación
y suplementación con el fin de comprender mejor la
patología y llevar a cabo tratamientos nutricionales
más específicos.
Agradecimientos
Los autores agradecen al Dr. Erik Ramírez López y
Dr. José Luis Jasso Medrano el apoyo brindado para
el análisis estadístico.

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�Trastorno del Espectro Autista, Gluten, Caseína, Omega-3.

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Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 4 octubre - diciembre, 2018

33

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Revista Salud Pública y Nutrición

ÍNDICE DE MASA CORPORAL Y RENDIMIENTO ACADÉMICO EN ESTUDIANTES
UNIVERSITARIOS.
BODY MASS INDEX AND ACADEMIC PERFORMANCE IN UNIVERSITY STUDENTS
Landeros Ramírez Patricia1, Gómez Cruz Zoila1, Rimoldi Rentería Ma. de Jesús2, Parada Barrera Gloria2,
Núñez-Hernández Alfonsina1.
1 Universidad de Guadalajara, Departamento de Salud Pública, México. 2 Universidad de Guadalajara,
Departamento de Ciencias Ambientales, México.
Citation: Landeros Ramírez P., Gómez Cruz Z., Rimoldi Rentería M.J., Parada
Barrera G., Núñez-Hernández A. (2018) Índice de Masa Corporal y
Rendimiento Académico en Estudiantes Universitarios. Revista de Salud
Pública y Nutrición, 17(4), 34-40.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2018 Landeros Ramirez P. et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn17.4-4
Recibido: 17 de agosto 2018;
Aceptado: 06 de diciembre 2018
Email: patricia.landeros@academicos.udg.mx

�Índice de Masa Corporal (IMC), rendimiento académico,
estudiantes universitarios.

Artículo Original

ÍNDICE DE MASA CORPORAL Y RENDIMIENTO ACADÉMICO EN ESTUDIANTES
UNIVERSITARIOS
Landeros Ramírez Patricia1, Gómez Cruz Zoila1, Rimoldi Rentería Ma. de Jesús2, Parada Barrera Gloria2, NúñezHernández Alfonsina1.
1 Universidad de Guadalajara, Departamento de Salud Pública. 2 Universidad de Guadalajara, Departamento de
Ciencias Ambientales.

RESUMEN
Introducción: Los estudiantes universitarios son un grupo vulnerable que se encuentra en proceso de formación, con hábitos
alimentarios en muchos casos no saludables que pueden afectar el rendimiento académico. Objetivo: Identificar la relación
entre el Índice de Masa Corporal (IMC) y el rendimiento académico de los alumnos del Centro Universitario de Ciencias
Biológicas y Agropecuarias de la Universidad de Guadalajara. Material y Métodos: Es un estudio de casos y controles, para lo
cual se tomó peso y estatura de los estudiantes y se calculó el IMC, se formaron dos grupos: casos (estudiantes con bajo peso,
sobrepeso y obesidad) y controles (normopeso). El rendimiento académico fue clasificado en tres categorías: Excelente/Muy
Bueno (90-100), Bueno (80-89) y Regular/Malo (&lt; 80), de acuerdo a su situación académica se catalogaron como: titulados,
egresados, activos y estudiantes irregulares. El análisis estadístico se realizó mediante el coeficiente de correlación de Pearson,
pruebas de media y desviación estándar y prueba t de student. Resultados: Participaron 200 alumnos, con edad promedio de
21 años, 97 casos (13% tuvieron bajo peso, 26.5% sobrepeso y 9% obesidad) y 103 controles (51.5%). El 40.5% de alumnos
con sobrepeso presentaron rendimiento académico significativamente menor (p&lt;0.05) en relación al 13.5% con normopeso.
Conclusiones: En esta muestra de estudio se encontró una correlación negativa y significativa entre el IMC y el promedio
académico.
Palabras Clave: Índice de Masa Corporal (IMC), rendimiento académico, estudiantes universitarios.

ABSTRACT
Introduction: The university students are a vulnerable group in the sense of their eating habits that in many cases are
unhealthy with impact on their academic performance. Objective: Identify the relationship between the Body Mass Index
(BMI) and the academic performance of the students from of the University Center of Biological and Agricultural Sciences of
the University of Guadalajara. Methods: A study of cases and controls, the student’s weight and height were taken into
consideration and their BMI was calculated. Two groups were considered: Group cases (underweight, overweight and obesity
students) and Group controls (normal weight students). The academic performance was classified into three categories:
Excellent/Very Good (90-100), Good (80-89) and Regular/Bad (&lt;80), according to their Academic Situation the students were
cataloged as: certified professionals, graduates, active and non-regular students. The results were statistically analyzed under
the Pearson correlation coefficient, mean, standard deviation tests and student t test. Results: From 200 students analyzed,
with an average age of 21 years old, 97 were classified into the Group Cases (13% were underweight, 26.5% overweight and
9% obese) and 103 into the Group Controls (51.5%). Concerning the Academic Performance, 40.5% of overweight students
showed significantly lower academic performance (p &lt;0.05) in comparison to 13.5% with normal weight. Conclusions: The
results of this study showed a negative and significant correlation between the BMI and the academic average.
Key words: Body Mass Index (BMI), academic performance, university students.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 4 octubre -diciembre, 2018

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�Índice de Masa Corporal (IMC), rendimiento académico,
estudiantes universitarios.

Introducción
Entre los grupos etarios claves para establecer estilos
de vida saludable se encuentran los jóvenes
universitarios quienes adquieren hábitos que en la
mayoría de los casos se mantienen en la edad adulta,
entre los que destaca una inadecuada calidad de la
alimentación, si éstos permanecen se convertirán en
factores de riesgo para la salud (Sánchez-Ojeda y De
Luna-Bertos, 2015). El ingreso de los jóvenes a la
universidad es una etapa crítica, los cambios en los
métodos de aprendizaje y el interés por obtener
mejores resultados académicos les crean conflictos
emocionales que pueden contribuir en la sensación
de hambre, apetito y saciedad e influir en la selección
adecuada de alimentos que les permita obtener más
energía para cumplir con los deberes encomendados
(Fleitas, García y Zambrano, 2015).
Respecto al rendimiento académico, este es
considerado como la suma de diferentes factores que
desarrolla y aplica la persona que aprende,
atribuyéndole un valor al logro que el estudiante ha
alcanzado en las tareas académicas, el cual se mide
mediante las calificaciones obtenidas, ya sea con un
valor cuantitativo o cualitativo, cuyos resultados
integran las materias aprobadas o reprobadas, el
grado de éxito académico, o la deserción (Jiménez y
Madrigal, 2009).
El mecanismo por el cual la salud y la nutrición
influyen en los logros educativos no está bien
establecido, pero sí se conoce que la mala salud y la
malnutrición en la primera infancia pueden afectar
las capacidades cognitivas, alterando el proceso de
aprendizaje y consecuentemente el logro educativo
(Ghosh, Rakshit y Bhattacharya, 2013).
En México, el estudio realizado por García, Padrón,
Ortiz-Hernández, Camacho y Vargas (2005),
muestra la notoria influencia de una nutrición
deficiente en escolares respecto a su rendimiento
académico. Jiménez y Madrigal (2009), encontraron
que el 38% de los jóvenes con sobrepeso y obesidad
mostraban bajo rendimiento académico. Al respecto,
Jukes, McGuire, Method y Sternberg (2002), señalan
que existe evidencia sobre la importancia de la
nutrición como elemento esencial en el aprendizaje y
rendimiento académico, lo cual repercute a mediano
y largo plazo en una mayor productividad y mejores
salarios. A nivel nacional la prevalencia de sobrepeso
y obesidad en adultos ha aumentado de manera

Artículo Original

importante en los últimos años, en la actualidad
alcanza el 72.5% de la población según datos
reportados por la Encuesta Nacional de Salud y
Nutrición Medio Camino (ENSANUT MC, 2016).
Diversos autores mencionan que los estudiantes
universitarios son un grupo vulnerable desde el punto
de vista nutricional, ya que se caracteriza por omitir
comidas con frecuencia y tener preferencia por
comida rápida (Antonella, Vidal, Brassesco, Viola y
Aballay, 2015; Arroyo et al., 2006). Con el fin de
conocer la situación particular en nuestro medio
educativo es pertinente abordar esta problemática
que podría estar incidiendo en la formación
académica y por ende en el aspecto laboral futuro,
por lo que es importante determinar si existe relación
entre el Índice de Masa Corporal (IMC) y el
rendimiento académico de los alumnos del Centro
Universitario
de
Ciencias
Biológicas
y
Agropecuarias (CUCBA), lo que permitirá
fundamentar propuestas tendientes a generar y
fortalecer estilos de vida saludables en la comunidad
universitaria y con ello contribuir a mejorar los
indicadores educativos del Centro Universitario..
Material y Métodos
El presente es un estudio de casos y controles que se
llevó a cabo en la población estudiantil de las
licenciaturas de Agronomía, Biología, Ciencia de los
Alimentos y Medicina Veterinaria y Zootecnia del
Centro Universitario de Ciencias Biológicas y
Agropecuarias (CUCBA) de la Universidad de
Guadalajara, conformado por 200 alumnos de ambos
sexos, con edades entre 18 y 27 años, a quienes se les
explicó el propósito del estudio y se obtuvo su
consentimiento informado para aplicar el
instrumento de evaluación. Para determinar el
tamaño de la muestra se consideró una investigación
previa en este Centro, donde los resultados mostraron
que de acuerdo al IMC el 39.9% (n=133) de los
estudiantes presentaron un IMC alterado (bajo peso:
11.5%, sobrepeso: 20.5% y obesidad: 8.3%),
considerándose éstos como el grupo de casos para el
presente trabajo, de los cuales 97 estudiantes fueron
incluidos y 36 excluidos por no presentar datos
completos. El protocolo de estudio fue aprobado por
el Colegio Departamental del Departamento de Salud
Pública y la Coordinación de Investigación del
Centro Universitario.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 4 octubre -diciembre, 2018

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�Índice de Masa Corporal (IMC), rendimiento académico,
estudiantes universitarios.

A cada uno de los alumnos participantes en el estudio
se les tomó peso y estatura, y con estos datos se
determinó el Índice de Masa Corporal (IMC), el peso
fue medido utilizando una báscula calibrada marca
Seca Modelo 700 con una precisión de 100 g, el IMC
se calculó utilizando la siguiente ecuación: peso en
kg/talla2 y se clasificaron de acuerdo a los criterios
de la Organización Mundial de la Salud (OMS,
2018), que establece las siguientes categorías: bajo
peso (IMC &lt; 18.5), normopeso (IMC: 18.5 – 24.9),
sobrepeso (IMC: 25 – 29.9) y obesidad (IMC &gt; 30).
A los estudiantes que presentaron bajo peso,
sobrepeso y obesidad se les incluyó en el grupo de
casos y a los alumnos con normopeso en el grupo
control.
El criterio utilizado para determinar el rendimiento
académico de los alumnos fue la calificación
promedio obtenida de los cursos al final del estudio,
y se clasificó en tres categorías: Excelente/Muy
Bueno (90-100), Bueno (80-89) y Regular/Malo (&lt;
80), además se determinó la situación académica de
los jóvenes, y se catalogaron como: titulados,
egresados, activos y estudiantes irregulares.
Se consideró, titulado: al alumno que cubrió el plan
de estudios y cumplió con los requisitos establecidos
por la universidad y obtuvo su título; egresado:
alumno con certificado o constancia de estudio que
aprobó y acreditó todas las asignaturas del plan de
estudios; activo: alumno vigente; irregular: alumno
que no logró obtener calificación aprobatoria en
periodo extraordinario, debiendo repetir la materia en
el ciclo escolar siguiente, esta información se obtuvo
a través de la Coordinación de Control Escolar del
CUCBA.
Se analizó la relación entre el Índice de Masa
Corporal (IMC) y el promedio académico de los
alumnos mediante una regresión lineal y el
coeficiente de correlación de Pearson, también se
utilizaron tablas de contingencia para comparar las
diferentes variables de casos y controles.
Adicionalmente se realizaron pruebas de media y
desviación estándar y se calculó la probabilidad con
la Prueba t de student para muestras independientes
entre casos y controles y la Prueba X2.

Artículo Original

Resultados
El presente estudio está conformado por 200
estudiantes universitarios de los cuales 97 fueron
casos y 103 controles. De este grupo de estudio, 82
(41%) corresponden al sexo femenino y 118 (59%)
al masculino. En la tabla 1 se muestran las
características generales (edad, peso, estatura, IMC,
número de cursos reprobados y número de semestres
cursados) de los casos y controles.
Tabla 1. Características generales de casos y controles
Característica
Edad (años)
Peso (kg)*
Estatura (cm)*
IMC*
No. de cursos reprobados
Semestres cursados

Controles
(n=103)
Media ± DE
21.56 ± 3.0
62.43 ± 8.8
168.76 ± 8.6
21.87 ± 1.9
7.02 ± 12.3
9.64 ± 2.0

Casos (n=97)
Media ± DE
21.22 ± 2.6
76.41 ± 19.7
172 ± 8.8
25.62 ± 5.6
8.89 ± 13.7
9.87 ± 2.1

Fuente directa
DE: Desviación estándar
* p &lt; 0.05

Al comparar los casos y controles en relación a su
situación académica, se observó una menor
proporción (32%) de alumnos titulados en el grupo
de casos comparado con el 37.9% del grupo control,
sin observarse diferencia estadística (p&gt;0.05) (Tabla
2).
Tabla 2. Situación académica de los alumnos del
CUCBA
Casos
n= 97
n
Titulado
31
Egresado
47
Activo
7
Irregulares
12
Fuente Directa

(%)

Controles
n= 103
n

(%)

32
48.4
7.2
12.4

39
42
10
12

37.9
40.7
9.7
11.7

Al analizar el rendimiento académico y la situación
académica del total de la población estudiada, se
observó que los alumnos que tuvieron un
rendimiento Excelente/Muy Bueno durante su
estancia universitaria, lograron un mayor índice de
titulación (64.9%), mientras que los estudiantes que
mostraron un rendimiento académico Regular/Malo
(45.9%) presentaron una situación académica

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 4 octubre -diciembre, 2018

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�Índice de Masa Corporal (IMC), rendimiento académico,
estudiantes universitarios.

irregular (alumnos que repitieron materias) con
diferencia estadística significativa (p&lt;0.001) (Tabla
3). Además, del total de los alumnos que participaron
en el estudio, 35% obtuvieron el título universitario,
de éstos el 57.1% fueron hombres y el 42.9% mujeres
(Tabla 4).
Tabla 3. Rendimiento académico y situación académica de los
alumnos del CUCBA
Rendimiento Académico
Excelente/
Alumnos Muy Bueno
Bueno
Regular/Malo
(n=37)
(n=126)
(n=37)
n
(%)
n
(%)
n
Titulados
24
64.9
42
33.3
4
Egresados
11
29.7
69
54.8
9
Activos
2
5.4
8
6.3
7
Irregulares
0
0
7
5.6
17
Fuente directa

(%)
10.9
24.3
18.9
45.9

Artículo Original

una mayor prevalencia en el sexo masculino,
mientras que el grupo control (IMC ≥ 18.5 – 24.9)
estuvo conformado por el 51.5%.
En la tabla 5 se describe la relación entre el
rendimiento académico y el IMC de los casos y
controles, donde se muestra que en el grupo de
estudiantes con sobrepeso existe un porcentaje
significativamente mayor (p &lt; 0.05) de alumnos en
la categoría Regular/Malo (40.5%) comparado con
los alumnos de la categoría Excelente/Muy Bueno
(13.5%), cabe destacar que en el grupo control un
mayor porcentaje de alumnos (67.6%) se encuentra
en la categoría Excelente/Muy Bueno, aunque sin
diferencia estadística.
Tabla 5. Relación entre el IMC y el rendimiento académico de los estudiantes del CUCBA

IMC
Casos
Bajo peso
Sobrepeso
Obesidad

Tabla 4. Porcentaje de alumnos titulados de acuerdo al género
Alumnos
Titulados
No titulados
Fuente directa

Mujeres (n=82)
n
30
52

(%)
42.9
40

Hombres (n=118)
n
40
78

(%)
57.1
60

Total (n=200)
n
70
130

(%)
35
65

Mediante la prueba X2, se comparó el rendimiento
académico por género, observándose una mayor
proporción de mujeres (62.2%) en la categoría
Excelente/Muy Bueno, mientras que en los hombres
es mayor el porcentaje (81.1%) en la categoría de
rendimiento académico Regular/Malo con diferencia
estadística p&lt;0.001 (Figura 1).

Al determinar el IMC de los estudiantes, el grupo de
casos mostró los siguientes resultados: 13% tuvieron
bajo peso (IMC &lt; 18.5), con mayor prevalencia en el
sexo femenino, 26.5% y 9% presentaron sobrepeso
(IMC de 25 – 29.9) y obesidad (IMC ≥ 30)
respectivamente, encontrándose en estos dos últimos

Excelente/ Muy Bueno
(90 a 100)
n
(%)

Rendimiento Académico
Bueno (80 a 89)
Regular/Malo (&lt; 80)

Total

n

(%)

n

(%)

n

(%)

(&lt; 18.5)
(25 – 29.9)
(≥ 30)

5a
5a
5a

13.5
13.5
5.4

18a
33 a, b
14 a

14.3
26.2
11.1

3a
15 b
2a

8.1
40.5
5.4

26
53
18

13
26.5
9

Controles
Normopeso (18.5-24.9)

25 a

67.6

61a

48.4

17a

45.9

103

51.5

Total
37
100
126
Fuente Directa
Las literales a, b indican diferencia estadística p &lt; 0.05

100

37

100

200

100

En la figura 2, se muestra la relación entre el IMC y
el promedio académico de los casos y controles, ésta
presenta una correlación negativa (r = -0.216) y
significativa (p = 0.002) entre ambos, la pendiente de
la ecuación de regresión de – 0.268 implica que por
cada unidad que aumenta el IMC, la calificación
promedio disminuye 0.268 puntos.

Discusión
Los estudiantes universitarios se encuentran en un
proceso de formación en donde ciertos problemas
pueden alterar el equilibrio saludable, afectar el

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 4 octubre -diciembre, 2018

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�Índice de Masa Corporal (IMC), rendimiento académico,
estudiantes universitarios.

rendimiento académico y su proyecto de vida (Ríos
y Osornio, 2014).
Al comparar las características generales de los casos
y controles, se observaron diferencias estadísticas
significativas para peso, estatura e IMC, lo que era de
esperarse dado que los estudiantes están clasificados
por el IMC, en cuanto al número de cursos
reprobados y semestres cursados, no se encontró
diferencia.
El rendimiento académico generalmente medido a
través de un promedio escolar, expresa el grado de
logro que han tenido los estudiantes en la asimilación
y comprensión de los contenidos docentes y puede
definir el éxito o fracaso en el estudio (García, López
de Castro y Rivero, 2014), por otra parte la titulación
representa el punto culminante de un proceso de
formación en el que los estudiantes adquieren los
conocimientos, las habilidades, las aptitudes y las
actitudes que les permitirán ejercer con pertinencia la
profesión para la cual se formaron, y continuar
aprendiendo a lo largo de toda la vida (Mendieta,
2014). Los resultados de esta investigación,
mostraron que los alumnos que presentaron un mejor
rendimiento académico lograron un mayor índice de
titulación.
En el presente estudio los resultados mostraron que
un mayor porcentaje (57.1%) de hombres lograron
obtener un título universitario datos similares
(58,5%) a lo reportado por Persoglia, Carella y Solari
(2017), lo que contrasta con estudios realizados por
Meijer y Navarro (2009) donde señalan que las
mujeres logran un mejor desempeño en relación a la
permanencia y a la titulación.
Se han llevado a cabo múltiples estudios acerca de
las diferencias en los procesos intelectuales entre el
hombre y la mujer, los que incluyen el rendimiento
académico (Echavarri, Godoy y Olaz, 2007). En
nuestra investigación se encontró que una mayor
proporción de mujeres obtuvo un rendimiento
académico Excelente/Muy Bueno respecto a los
hombres, resultados similares a lo reportado por
Sepúlveda et al., (2011), Persoglia, Carella y Solari
(2017) y Gómez, Oviedo y Martínez (2011). Algunos
estudios sugieren que un mejor rendimiento
académico en mujeres, podría explicarse entre otros
aspectos al tipo de evaluaciones en las que se
requiere del uso importante del léxico, además

Artículo Original

reflexionan más que los hombres sobre cómo
preparar la información para un examen oral o
escrito, en aspectos tales como asociación libre,
redacción y/o presentación (Sepúlveda et al., 2011),
sin embargo los resultados de Sepúlveda, Montero,
Pérez, Contreras y Solar (2010) muestran que no
existen diferencias significativas que se asocie con el
género, al respecto se destaca que el rendimiento
académico estaría relacionado con el estilo de
aprendizaje y el empleo de estrategias de aprendizaje
(Yip, 2012).
Al comparar el rendimiento académico de los casos
y controles, en el grupo de casos, los alumnos con
sobrepeso presentaron un rendimiento académico
significativamente menor (p&lt;0.05), lo que concuerda
con Anderson y Good (2017) quienes encontraron
que los estudiantes con sobrepeso y obesidad
tuvieron una calificación más baja que los alumnos
con normopeso, Correa-Burrows, Burrows, Blanco,
Reyes y Gahagan (2016) consideran que el consumo
excesivo de alimentos altamente energéticos, bajos
en fibra y con elevadas cantidades de grasa (que
contribuyen al sobrepeso y obesidad) está
relacionado con un bajo rendimiento académico.
Los resultados de los indicadores antropométricos
del presente estudio, particularmente en lo
relacionado al sobrepeso (26.5%) y obesidad (9%),
difieren de Zea, Vargas, Nieva y Anaya (2016),
quienes encontraron que, de los alumnos ingresantes
a la Facultad de Enfermería en Perú, un 54.8%
presentó un IMC dentro de los valores normales,
19.4% con bajo peso, 9.7% con sobrepeso y un
16.1% con obesidad. Respecto al bajo peso, nuestros
resultados muestran una mayor prevalencia en
mujeres, datos que son diferentes a lo reportado por
Pérez-Cueto y Eulert (2009) donde la prevalencia de
bajo peso fue insignificante y afectó principalmente
a los varones, y coinciden con Ríos y Osornio (2014),
los cuales mencionan que el sobrepeso y la obesidad
pueden deberse entre otros factores a los estilos
alimentarios de los jóvenes universitarios
caracterizados por saltarse comidas, comer cualquier
cosa para saciar el hambre o el consumo de comida
rápida.
Investigaciones
realizadas
en
estudiantes
universitarios permiten pensar en la existencia de un
estado nutricional inadecuado en este grupo
poblacional, que puede ser un componente que incide

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�Índice de Masa Corporal (IMC), rendimiento académico,
estudiantes universitarios.

en el aprendizaje de los estudiantes (Fleitas, García y
Zambrano, 2015). Aunque la correlación en esta
investigación, entre el IMC y el rendimiento
académico fue débil, indica que a medida que el IMC
de los estudiantes se incrementa, su calificación
promedio disminuye, esto difiere de lo reportado por
Wehigaldeniya, Oshani y Kumara (2017) y Zea,
Vargas, Nieva y Anaya (2016), quienes refieren que
no existe asociación entre ambos, sin embargo
nuestros datos son consistentes con otros estudios
que han demostrado una asociación significativa
entre el IMC y el rendimiento académico (Anderson
y Good, 2017), existe evidencia que dietas poco
saludables, la baja ingesta de frutas y verduras y la
insuficiente actividad física son variables que
pudieran estar relacionadas con el bajo rendimiento
académico (Correa-Burrows, Burrows, Blanco,
Reyes y Gahagan, 2016; Anderson y Good, 2017).
Conclusiones
La correlación débil encontrada entre el IMC y el
rendimiento académico en esta investigación, sugiere
involucrar en estudios posteriores otras variables
como frecuencia de consumo de alimentos, actividad
física, hábitos de sueño, estrategias de aprendizaje, y
factores socioeconómicos entre otros.

Artículo Original

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Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 4 octubre -diciembre, 2018

40

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Revista Salud Pública y Nutrición

DEPRESIÓN, ANSIEDAD Y ESTRÉS EN ESTUDIANTES DE NUEVO INGRESO A LA
EDUCACIÓN SUPERIOR.
DEPRESSION, ANXIETY AND STRESS IN NEW STUDENTS ENTERING TO HIGHER EDUCATION
Tijerina González Liliana Zandra*, González Guevara Erika*, Gómez Nava Marisol*, Cisneros Estala
Martha Aidee*, Rodríguez García Karla Yadira*, Ramos Peña Esteban Gilberto*.
*Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, México.
Citation: Tijerina González L.Z., González Guevara E., Gómez Nava M.,
Cisneros Estala M.A., Rodríguez García K.Y., Ramos Peña E.G. (2018)
Depresión, ansiedad y estrés en estudiantes de nuevo ingreso a la educación
superior. Revista de Salud Pública y Nutrición, 17(4), 41-47.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2018 Tijerina González LZ et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn17.4-5
Recibido: 10 de octubre 2018;
Aceptado: 29 de noviembre 2018
Email: liliana.tijerinag@uanl.mx

�Depresión, ansiedad, estrés, estudiantes universitarios.

Artículo Original

DEPRESIÓN, ANSIEDAD Y ESTRÉS EN ESTUDIANTES DE NUEVO INGRESO A LA EDUCACIÓN
SUPERIOR.
Tijerina González Liliana Zandra*, González Guevara Erika*, Gómez Nava Marisol*, Cisneros Estala Martha
Aidee*, Rodríguez García Karla Yadira*, Ramos Peña Esteban Gilberto*.
*Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, México.

RESUMEN
Introducción: Muchos problemas de salud mental tienden a aparecer al final de la infancia o al comienzo de la adolescencia,
según estudios más recientes, los problemas de salud mental constituyen la principal causa de morbilidad en los jóvenes.
Objetivo: Determinar frecuencia de ansiedad, depresión y estrés en estudiantes de primer grado de una licenciatura en una
universidad pública. Material y Métodos: Se realizó un estudio de corte transversal en una muestra de 520 estudiantes,
utilizando el cuestionario autoadministrado DASS-21, que permitió establecer la prevalencia de depresión, estrés y ansiedad,
El análisis estadístico se realizó mediante la prueba no paramétrica de independencia. Resultados: El promedio de edad de
fue de 18.06 (DE ±1.82) años, el 80.8% de la población eran mujeres y un 19.2% eran hombres. El 19.9% tiene algún grado de
ansiedad, 36.9% algún grado de depresión y 19.8% de estrés. Conclusiones: Los componentes de la prueba DASS (depresión,
ansiedad y estrés) están asociados, en el género femenino se encontró asociación depresión-ansiedad, ansiedad-estrés y
depresión-ansiedad y en hombres solamente depresión-ansiedad.
Palabras Clave: Depresión, ansiedad, estrés, estudiantes universitarios.

ABSTRACT
Introduction: Many mental health problems tend to appear at the end of childhood at the beginning of adolescence, according
to more recent studies, mental health problems are the main cause of morbidity in young people. Objective: To determine
frequency of anxiety, depression and stress in first-graders of a bachelor's degree at a public university. Methods A crosssectional study was conducted in a sample of 520 students, using the self-administered questionnaire DASS-21, which allowed
to establish the prevalence of depression, stress and anxiety. The statistical analysis was carried out using the nonparametric
test of independence. Results: The average age was 18.06 (SD ± 1.82) years, 80.8% of the population were women and 19.2%
were men. 19.9% have some degree of anxiety, 36.9% some degree of depression and 19.8% stress. Conclusions: The
components of the DASS test (depression, anxiety and stress) are associated, it was found association of depression-anxiety,
anxiety-stress and depression-anxiety in women and in only depression-anxiety in men.
Key words: Depression, anxiety, stress, university students.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 4 octubre -diciembre, 2018

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�Depresión, ansiedad, estrés, estudiantes universitarios.

Introducción
La salud mental se define como un estado de
bienestar en el cual el individuo es consciente de sus
propias capacidades, puede afrontar las tensiones
normales de la vida, puede trabajar de forma
productiva y fructífera y es capaz de hacer una
contribución a su comunidad (OMS, 2013).
Es de importancia poder establecer la prevalencia de
estudiantes con algún nivel de depresión, ansiedad,
estrés al ingreso a educación superior a fin de
establecer la salud mental y que pueda verse afectada
por las exigencias, nivel de desarrollo y de
competencias que establecen posibilidad de éxito o
fracaso. (Gutiérrez Rodas, y otros, 2010).
La depresión se presenta como un conjunto de
síntomas de predominio afectivo (tristeza patológica,
apatía, desesperanza, decaimiento, irritabilidad,
sensación subjetiva de malestar e impotencia frente a
las exigencias de la vida) aunque, en mayor o menor
grado, también están presentes síntomas de tipo
cognitivo, volitivo y somático, por lo que podría
hablarse de una afectación global psíquica y física,
haciendo especial énfasis en la esfera afectiva
(National Collaborating Centre for Mental Health,
2010).
El término ansiedad alude a la combinación de
distintas manifestaciones físicas y mentales que no
son atribuibles a peligros reales, sino que se
manifiestan ya sea en forma de crisis o bien como un
estado persistente y difuso, pudiendo llegar al
pánico; no obstante, pueden estar presentes otras
características neuróticas tales como síntomas
obsesivos o histéricos que no dominan el cuadro
clínico (Sierra, Ortega, &amp; Zubeidat, 2003).
El estrés es un estado persistente de sobre activación
que refleja la dificultad constante de enfrentar las
demandas de la vida, distinguiendo como
consecuencia de este estado la baja tolerancia a la
frustración. (Román Mella, Vinet, &amp; Alarcón
Muñoz, 2014).
La depresión y la ansiedad son cuadros
fenomenológicamente distintos, pero ha sido muy
difícil distinguir entre ellos mediante las medidas
clínicas o el uso de auto reportes, se ha sugerido que
se debe a las escalas para medir la depresión y
ansiedad que predominantemente miden el factor

Artículo Original

común de la afectividad negativa (Gurrola Peña,
Balcázar Nava, Bonilla Muños, &amp; Virseda Heras,
2006).
En los últimos años, las investigaciones han dirigido
sus esfuerzos hacia el estudio de la depresión y la
ansiedad; en este sentido se ha realizado diversos
estudios (Alonso et al., 2004; Beuke, Fischer, &amp;
MCdowall, 2003; Brown, Campbell, Lehman,
Grishman, &amp; Mancill, 2001; Dowrick et al., 1998;
Michaud, Murria, &amp; Bloom, 2001), centrados en el
análisis de factores como la edad, con el objetivo de
determinar el inicio o mantenimiento de la depresión
y la ansiedad; por lo anterior, muchos estudios se han
centrado en la población universitaria, llegando a la
conclusión de la alta prevalencia de la ansiedad y la
depresión en esta población.
Se he observado un incremento notorio de
manifestaciones depresivas particularmente en
adolescentes femeninas respecto a periodos previos
de la vida. (Román Mella, Vinet, &amp; Alarcón Muñoz,
2014). Según datos de la OMS cada año se suicidan
más de 800,000 personas, y el suicidio es la segunda
causa de muerte en el grupo de 15 a 29 años de edad,
los trastornos mentales y el consumo nocivo de
alcohol contribuyen a muchos suicidios (OMS).
La escala de Depresión, Ansiedad y Estrés (DASS21) fue diseñada para medir estados emocionales
negativos de depresión, ansiedad y estrés; que
incluye síntomas esenciales de cada condición y se
excluye los que pueden estar presentes en ambos
trastornos, por ejemplo, cambios de apetito. (Román,
Santibáñez, &amp; Vinet , 2016). Originalmente constaba
de 42 reactivos, esos reactivos fueron la base para
conformar la versión corta que consta de 21
reactivos; posee subescalas específicas, la escala de
la depresión mide la baja afectividad positiva, la
escala de la ansiedad mide la agitación
psicofisiológica y la de estrés, la afectividad
negativa. (Gurrola Peña, Balcázar Nava, Bonilla
Muños, &amp; Virseda Heras, 2006).
Según Antúnez y Vinet (2012), la discriminación
perfecta entre medidas de auto - informes de
ansiedad y depresión parece imposible ya que las
correlaciones entre las escalas del DASS no se
deberían únicamente a la carga de los factores, sino
más bien a la continuidad natural entre los tres
síndromes y, por ende, a la correlación esperable

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 4 octubre -diciembre, 2018

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�Depresión, ansiedad, estrés, estudiantes universitarios.

entre los factores, que puede surgir debido a que
existen causas comunes subyacentes a la depresión,
la ansiedad y al estrés.
En términos de calidad de vida, los trastornos de
ansiedad y depresión afectan el desarrollo normal de
los adolescentes, teniendo un impacto negativo en el
rendimiento académico y en el desempeño
psicosocial (Román Mella, Vinet, &amp; Alarcón Muñoz,
2014) (Meyer K., Ramírez F., &amp; Pérez V., 2013) Los
estudiantes de Ciencias de la Salud pueden presentar
elevados niveles de estrés, lo que se correlaciona con
malos resultados académicos, adopción de hábitos
poco saludables, y desarrollo de patologías mentales
y físicas. (Meyer K., Ramírez F., &amp; Pérez V., 2013).

Artículo Original

cuatro alternativas, las que se ordenan en una escala
de 0 a 3 puntos, el puntaje de cada escala se calcula
con la suma de los puntajes de los ítems
pertenecientes a esa escala y varía entre 0 a 21 puntos
(Román Mella, Vinet, &amp; Alarcón Muñoz, 2014).
Una vez obtenido el puntaje para cada escala se
clasificaron los niveles de depresión, ansiedad y
estrés como: normal, bajo, moderado, severo y
extremadamente severo; la e
scala utilizada
está construida para el DASS-42, por lo cual, para
poder utilizar la escala para los resultados del DASS21 se deben multiplicar por dos (ver figura 1)
(Lovibond &amp; Lovibond, 1995).
Figura 1. Escala para los puntajes DASS-42

En adolescentes de 17 y 18 años, se ha encontrado
una asociación significativa entre el grado de
depresión y las tasas de síntomas depresivos
posteriores, depresión mayor, desordenes de
ansiedad, ideas suicidas e intentos de suicidas.
(Fergusson, Horwood, Ridder, &amp; Beautrais, 2005).
Diversos estudios avalan que, en general, los
estudiantes de carreras de la salud están expuestos a
niveles de estrés más elevados que la población en
general por sobrecarga académica, falta de tiempo
para cumplir con obligaciones y realización de
exámenes. (Castillo Pimienta, Chacón de la Cruz, &amp;
Díaz-Véliz, 2016) (Marty, Lavín G., Figueroa M.,
Larraín de la C., &amp; Cruz M, 2005) De acuerdo a la
literatura, para los estudiantes de carreras de la salud,
el primer año es uno de los más estresante (Meyer K.,
Ramírez F., &amp; Pérez V., 2013) (Celis, Cabrera,
Cabrera, Alarcón, &amp; Monge, 2001).
El Objetivo del estudio fue evaluar la presencia de
depresión, ansiedad y estrés en estudiantes de nuevo
ingreso a la educación superior, determinar si existe
relación entre alguno de los tres componentes, así
como comprobar si existe diferencias según género.
Material y Métodos
Se realizó un estudio de corte transversal, de tipo
censal en 520 estudiantes de primer ingreso a la
licenciatura en Nutrición, del semestre Enero-Junio
2018, para determinar la presencia de depresión,
ansiedad y estrés, se utilizó la prueba DASS-21
versión en español de (Daza, Novy, Stanley, &amp;
Averill, 2002); cada una de las tres escalas tiene siete
ítems con formato de respuesta tipo Likert con

Normal
Bajo
Moderado
Severo
Extremadamente severo
(Lovibond &amp; Lovibond, 1995)

Depresión

Ansiedad

Estrés

0-9
10-13
14-20
21-27
28 o más

0-7
8-9
10-14
15-19
20 o más

0-14
15-18
19-25
26-33
34 o más

Los estudiantes fueron informados de los propósitos
y objetivos del estudio, y se les solicitó su
participación voluntaria, después de esto se les
entregó el cuestionario autoadministrado que
garantizó la privacidad de los estudiantes y su
participación anónima, cumpliendo con lo
establecido por el Reglamento de la Ley General de
Salud en Materia de Investigación para la Salud en
caso de investigaciones con riesgo mínimo
(Secretaria de Salud, 1984).
Resultados
El promedio de edad de los estudiantes fue de 18.06
(DE. ±1.82) años, el 80.76% de los estudiantes son
del género femenino (n.420) y el 19.24% masculino
(n.100).
El 19.42% de los estudiantes (n. 101) mostraron
algún nivel de depresión, reportando a su vez que el
36.92% (n.192) presentaban algún nivel de ansiedad,
en cuanto los niveles de estrés reportados se
encontraron un 19.81% de los estudiantes (n. 103)
presentaban niveles de estrés. (Tabla n. 1)

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 4 octubre -diciembre, 2018

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�Depresión, ansiedad, estrés, estudiantes universitarios.

Artículo Original

prueba paramétrica demuestran asociación entre
depresión y estrés (Tabla 4).

En la combinación de depresión y ansiedad, el 42.9%
de los estudiantes presentaron combinaciones entre
los niveles de depresión y ansiedad. El 1.5%
presentaron nivel bajo, 2.7% moderado, 0.4%
extremadamente severo tanto en depresión como en
ansiedad. Los resultados de la prueba paramétrica
demuestran asociación entre depresión y ansiedad.
Tabla 2).

En cuanto a la combinación de depresión-ansiedad
estratificado por sexo, el 29.4% de las mujeres tienen
algún nivel en esta combinación, el 1.0% presentaron
nivel bajo, 2.5% moderado, 0.2% extremadamente
severo tanto en depresión como en ansiedad. El
27.6% de los hombres tienen algún nivel en esta
combinación, El 0.6% presentaron nivel bajo, 0.2%
moderado, 0.2% extremadamente severo. Los
resultados de la prueba paramétrica demuestran
asociación entre depresión y estrés en ambos sexos
(Tabla 5).

En cuanto a la presencia de estrés-ansiedad, el 40.6%
de los estudiantes presentaron combinaciones entre
los niveles de esta combinación. El 2.3% presentaron
nivel bajo, 1.3% moderado, 0.2% severo, 0.6%
extremadamente severo tanto en depresión como en
ansiedad. Los resultados de la prueba paramétrica
demuestran asociación entre estrés y ansiedad (Tabla
3).

En la combinación depresión-estrés, el 28.6% de los
estudiantes presentaron combinaciones entre los
niveles de esta combinación. El 1.5% presentaron
nivel bajo, 1.7% moderado, 0.4% severo, 0.6% tanto
en depresión como en ansiedad. Los resultados de la

En la combinación de depresión-estrés estratificado
por sexo, el 11.7% de las mujeres tienen algún nivel
en esta combinación, el 1.5% presentaron nivel bajo,
1.3% moderado, 0.4% severo, tanto en depresión
como en ansiedad. El 10.5% de los hombres tienen
algún nivel en esta combinación, El 0.4%
presentaron nivel moderado. Los resultados de la
prueba paramétrica demuestran asociación entre
depresión y estrés en ambos sexos (Tabla 6).

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 4 octubre -diciembre, 2018

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�Depresión, ansiedad, estrés, estudiantes universitarios.

Artículo Original

ambas condiciones ha sido reportada por clínicos y
por investigadores; esta alta correlación puede
explicarse por causas comunes de estados afectivos
negativos. Por otra parte, los tres estados pueden
aparecer frente a condiciones contextuales comunes
que los activan (Antúnez &amp; Vinet, 2012) En la
presente investigación se encontró que existe una
asociación estadísticamente significativa entre los
tres componentes, (depresión, ansiedad y estrés)
(p&lt;0.5).

En cuanto a la combinación de depresión-ansiedad
estratificado por sexo, el 6.1% de las mujeres tienen
algún nivel en esta combinación, el 0.4% presentaron
nivel bajo, 1.2% moderado, 0.2% severo, 0.38%
extremadamente severo tanto en depresión como en
ansiedad. El 4.6% de los hombres tienen algún nivel
en esta combinación, El 0.4% presentaron nivel bajo,
1.2% moderado, 0.19% extremadamente severo. Los
resultados de la prueba paramétrica demuestran
asociación entre depresión y ansiedad estrés en
ambos sexos (Tabla 7).

Meyer, Ramirez y Perez (2013) Encontraron en su
estudio que el 38.7% de los alumnos percibe niveles
significativos de estrés y en el estudio de Román,
Vinet y Alarcón (2014), un tercio de los adolescentes
presenta
síntomas
depresivos
clínicamente
significativos, en este estudio se encontró que el
19.8% perciben algún nivel de estrés, aunque el
porcentaje es menor (p&lt;.05) respecto a ambos
estudios, pero el 36.92% de estos mismo estudiantes
presentaban diversos niveles de ansiedad, no por eso
se debe disminuir esfuerzos en la implantación de
estrategias necesarias para el manejo precoz para el
mejoramiento de la salud mental de estos estudiantes
de manera que transcurran su estudio de licenciatura
sin ese tipo de barreras.
El porcentaje de mujeres con estrés (20.7%) en este
estudio es mayor que el de los hombres (p&lt;.05) lo
cual concuerda con el estudio en Chile en estudiantes
del área médica (Marty, Lavín G., Figueroa M.,
Larraín de la C., &amp; Cruz M, 2005).
En cuanto a la depresión, este estudio ha encontrado
una prevalencia (19.3%) mayor (p&lt;.05) que en el
estudio de en estudiantes de educación media,
Cajigas, Kahan, Luzardo y Ugo (2010).

Discusión
En términos conceptuales, depresión y ansiedad son
muy diferentes, pero la superposición clínica entre

El padecimiento de trastornos de salud mental, que
puede tener efectos importantes en la salud general y
el desarrollo del adolescente, tiende a ir asociado a
diversos problemas sanitarios y sociales, como un
consumo más elevado de alcohol, tabaco y sustancias
ilícitas, el embarazo, el abandono escolar y la
asunción de conductas delictivas (Meyer K., Ramírez
F., &amp; Pérez V., 2013) (OMS, 2018). Estudios
centrados en la población universitaria evidencian
que son altas las prevalencias en este tipo de trastorno
tal como los realizados por Amézquita, González y
Zuluaga, 2000; Gallagher, 2002 reportaron niveles
de depresión y ansiedad de 41.7% a 58.1%, valores

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 4 octubre -diciembre, 2018

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�Depresión, ansiedad, estrés, estudiantes universitarios.

que son superiores a los encontrados en nuestro
estudio. En cuanto a los realizados por Campo-Cabal
y Gutiérrez, 2001; Galli, 2005 y Miranda, Gutiérrez,
Bernal y Escobar, 2000, reportaron de 30% a 44% los
valores de nuestro estudio son superiores en lo
referente a la depresión y al estrés no así en cuanto a
la depresión.
Los datos epidemiológicos del (Ministerio de la
Protección Social, República de Colombia, 2006),
señalan que la ansiedad y la depresión constituyen en
Colombia un importante problema de salud,
ocupando los primeros renglones en cuanto a los
motivos de consulta psicológica y psiquiátrica,
llegando a afectar al 17% de la población
universitaria. (Agudelo Vélez, Casadiegos Garzón,
&amp; Sánchez Ortíz, 2008), nuestros resultados son
superiores en cuanto a ansiedad, pero, aun así, la
prevalencia en la población de nuestro estudio es alta
19.3% ± 3.4 en depresión, 32.8 ± 4.1 en ansiedad y
16.5 ± 3.4 en estrés. Estos trastornos pueden actuar
sobre variables de rendimiento académico, la
deserción y el abandono y el bienestar emocional,
entre otras. (Agudelo Vélez, Casadiegos Garzón, &amp;
Sánchez Ortíz, 2008).
Conclusiones
Es importante destacar que la presente investigación
se realizó a estudiantes que ya habían presentado su
examen de admisión a la facultad y recibido la noticia
que estaban oficialmente aceptado, se les aplicó la
encuesta en los días en los días de inicio de cursos
tiempo en que se les presentaron los planes de trabajo
y lo cual no es motivo de estrés, aun así, se
encontraron prevalencias altas en los trastornos de
ansiedad, estrés y depresión en esta población
estudiantil.
Todas las combinaciones de ansiedad, estrés y
depresión se encuentran asociadas al género.
Es necesario desarrollar elementos de vigilancia en
estudiantes ya que se ha demostrado la asociación
entre estrés y los factores de exposición en clase,
entrega de tareas y trabajos indicados en las unidades
de aprendizaje, así como los exámenes obligatorios
en estudiantes universitarios (Pozos, Preciado,
Acosta, Aguilera, &amp; Delgado, 2014) de ahí que la
realización de las pruebas de tamizaje de estrés al
ingreso a educación superior es importante.

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                    <text>�R

E

S

P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

FACTORES RELACIONADOS A LA PRESENCIA DEL SÍNDROME DE BURNOUT EN
UNA MUESTRA DE ENFERMERAS DEL SECTOR SALUD, CIUDAD DE MÉXICO.
FACTORS RELATED TO THE PRESENCE OF BURNOUT SYNDROME IN A SAMPLE OF NURSES IN THE
HEALTH SECTOR, MEXICO CITY.
Sánchez-Jiménez Bernarda 1, Flores-Ramos Mónica 2, Sámano Reyna 1, Rodríguez-Ventura Ana Lilia 1,
Chinchilla Ochoa Daniela1.
1 Instituto Nacional de Perinatología “Isidro Espinosa de los Reyes”, México. 2 Instituto Nacional de
Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, México.
Citation: Sánchez-Jiménez B., Flores-Ramos M., Sámano R., RodríguezVentura A.L., Chinchilla Ochoa D. (2018) Factores relacionados a la presencia
del síndrome de Burnout en una muestra de enfermeras del Sector Salud,
Ciudad de México. Revista de Salud Pública y Nutrición, 17(3), 1-8.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2018 Flores-Ramos M. et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn17.3-1
Recibido: 21 de junio 2018;
Aceptado: 21 de septiembre 2018
Email: flores_ramos@hotmail.com

�Burnout, enfermera, autoestima.

Artículo Original

FACTORES RELACIONADOS A LA PRESENCIA DEL SÍNDROME DE BURNOUT EN UNA
MUESTRA DE ENFERMERAS DEL SECTOR SALUD, CIUDAD DE MÉXICO.
Sánchez-Jiménez Bernarda 1, Flores-Ramos Mónica 2, Sámano Reyna 1, Rodríguez-Ventura Ana Lilia 1,
Chinchilla Ochoa Daniela1.
1 Instituto Nacional de Perinatología “Isidro Espinosa de los Reyes”. 2 Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la
Fuente Muñiz.

RESUMEN
Introducción: Las enfermeras son un grupo profesional con alto riesgo de sufrir síndrome de Burnout. Algunos factores
sociodemográficos y psicológicos se relacionan a dicho síndrome. Objetivo: evaluar la relación entre el estrés psicológico, los
tres factores descritos para el síndrome de Burnout, y las características socio-demográficas y psicológicas en un grupo de
enfermeras. Material y Métodos: Participaron 265 enfermeras de un centro especializado en salud reproductiva. Todas
completaron las evaluaciones sobre características socio-demográficas y aspectos relacionados con sus condiciones de
trabajo. Se aplicaron además el Inventario de Burnout de Maslach, el Inventario de Coopersmith, y el Cuestionario General de
Salud. Resultados: Se observaron altos niveles de agotamiento emocional en 17.4% de la muestra. El 4.9% de las enfermeras
mostraron bajos niveles de realización personal. La autoestima estuvo relacionada con el agotamiento emocional, la
despersonalización y la realización personal. El agotamiento emocional se relacionó con la atención de pacientes seriamente
enfermos, y con el trabajo en el horario matutino. Conclusiones: Los factores del síndrome de Burnout, particularmente el
agotamiento emocional se relaciona con las condiciones de trabajo. Otros elementos que se relacionan con este síndrome
son el estrés psicológico y la autoestima.
Palabras Clave: Burnout, enfermera, autoestima.

ABSTRACT
Introduction: Nurses are an important population in high risk to suffer Burnout. Some working factors, socio-demographic
variables and psychological variables are related to the Burnout syndrome. Objective: To evaluate the relation between the
three factors of Burnout and psychological distress with socio-demographic characteristics, working and psychological
characteristics and of a sample of nurses. Methods: Participants were 265 nurses of a specialized institute in reproductive
health. All of them completed the instruments about socio-demographic characteristics and specific aspects of working
conditions. The Maslach Burnout Inventory, the Coopersmith Inventory, and the General Health Questionnaire were applied
to the participants. Results High levels of emotional exhaustion were observed in 17.4% of the sample. The 4.9% of the nurses
showed a low level of personal accomplishment. Self-esteem was related to emotional exhaustion, depersonalization, and
personal accomplishment. Emotional exhaustion was related to seriously ill patient attention, and morning hours of work.
Conclusions: Burnout syndrome factors, especially emotional exhaustion are related to working conditions. Psychological
distress and self-esteem are also related to Burnout syndrome.
Key words: Burnout, nurses, self-esteem.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 3 julio -septiembre, 2018

1

�Burnout, enfermera, autoestima.

Introducción
El síndrome de Burnout fue descrito como el
resultado de una respuesta al estrés prolongado,
originado por una serie de estresores crónicos
emocionales e interpersonales (Maslach, Schaufeli,
&amp; Leiter, 2001). Dicho síndrome consiste en la
presencia
de
agotamiento
emocional,
despersonalización, y sensación de pobre realización
personal ante la exposición a estrés crónico. Se ha
considerado que el agotamiento emocional es el
principal componente del síndrome de Burnout, y se
caracteriza por la falta o carencia de energía y
entusiasmo (Maslach et al., 2001); mientras que la
despersonalización es una actitud distante y cínica
hacia el trabajo; la realización personal disminuida se
define como el sentimiento de no ser capaz de hacer
el trabajo con eficacia. Con base en la descripción del
síndrome de Burnout, se creó el inventario de
evaluación de Maslach, que evalúa los tres factores
de este síndrome: agotamiento emocional,
despersonalización y realización personal (Maslach
&amp; Jackson, 1981) y este instrumento ha sido utilizado
para evaluar a poblaciones con diferentes
profesiones. El personal de salud ha mostrado ser
más vulnerable a sufrir síndrome de Burnout;
particularmente en el caso de las enfermeras se ha
documentado una alta prevalencia de este síndrome
(Raftopoulos, Charalambous, &amp; Talias, 2012), lo
cual probablemente se derive del contacto cercano
con pacientes de difícil manejo, o del temor a
cometer errores en el cuidado de la salud (Ferreira &amp;
Lucca, 2015). De igual manera pueden ser factores
moduladores del estrés la ambigüedad en el rol que
se cumple, la carga de trabajo, la edad, la resiliencia,
un estilo de afrontamiento activo y el apoyo social
(Duquette, Kérowc, Sandhu, &amp; Beaudet, 1994). Por
otro lado, es importante evaluar el papel de la
satisfacción laboral (Kalliath &amp; Morris, 2002), de la
motivación, el liderazgo, el empoderamiento y la
confianza (Papathanasiou et al., 2014) como factores
que pueden disminuir la presencia de Burnout en
personal dedicado a la enfermería. Tanto la
satisfacción personal como los niveles de Burnout
pueden estar determinados por condiciones laborales
como estresores en el sitio de trabajo (Lambert,
Lambert, Petrini, Li, &amp; Zhang, 2007), como pueden
ser el control de los insumos, el equipamiento
inadecuado o pobre, las condiciones de seguridad
inadecuadas en el sitio de trabajo, el manejo del
personal y las dificultades para adherirse al
presupuesto del hospital (Khamisa, Oldenburg,

Artículo Original

Peltzer, &amp; Ilic, 2015). Sin embargo, no solo las
condiciones laborales sino también otros factores
personales pueden contribuir a desarrollar un
síndrome de Burnout, de los cuales podemos
mencionar el nivel educativo (Lu, While, &amp;
Barriball, 2007) y factores psicológicos propios de la
persona (Chakraborty, Chatterjee, &amp; Chaudhury,
2012). Algunos autores han sugerido que la autoestima también puede contribuir a la satisfacción
laboral, pero no se ha corroborado una relación
directa entre esta variable y el síndrome de Burnout
(Chakraborty et al., 2012; Lou, Li, Yu, &amp; Chen,
2011).
El en caso del estrés psicológico se ha observado que
tiene una relación directa con los niveles de
agotamiento emocional y una relación inversa con la
satisfacción personal. En una muestra de médicos
dedicados a la medicina de urgencias se observó que
el estrés psicológico fue altamente prevalente y que
el Burnout correlacionó significativamente, de
manera inversa, con la satisfacción laboral
(Boudreaux, Mandry, &amp; Brantley, 1997). De manera
similar, en una evaluación realizada a personal de
enfermería que incluyó a 4,407 enfermeras de 8
hospitales generales de Japón, se observó que un alto
porcentaje (68%) sufrían de estrés psicológico de
acuerdo al Cuestionario General de Salud (Suzuki et
al., 2004). Una observación importante en este
estudio fue la asociación entre una “pobre salud
mental” y la presencia de errores médicos en los 12
meses previos. Concluyendo los autores que la
importante labor de los profesionales de la salud,
particularmente las enfermeras que se encuentran en
contacto directo con sus pacientes, implica que deben
encontrarse en un “buen estado mental”. Por ello, es
de suma importancia entender qué factores afectan la
salud mental de este personal, para poder planear
intervenciones de índole emocional a fin de
fortalecer u optimizar su estado de salud, lo cual
puede reducir el ausentismo laboral y permitir una
mayor productividad; además, mejorarían la
ejecución de sus funciones en su praxis diaria con sus
pacientes y población en general.
En virtud de lo anterior, el objetivo del presente
trabajo fue explorar los niveles de Burnout y estrés
psicológico en un grupo de enfermeras dedicadas a la
salud reproductiva y su relación con variables
sociodemográficas,
auto-estima
y variables
relacionadas con las condiciones laborales. Nuestra

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 3 julio -septiembre, 2018

2

�Burnout, enfermera, autoestima.

hipótesis es que los niveles de Burnout y el estrés
psicológico se encontrarán relacionados con
condiciones laborales negativas y características
sociodemográficas
desfavorables
de
las
participantes.
Material y Métodos
Diseño del estudio
Estudio transversal y analítico, realizado de 2013 y
2016 en un grupo de enfermeras de una institución
dedicada particularmente a la atención de mujeres
con embarazo de alto riesgo, pero cuenta con muchos
otros servicios de atención médica para la mujer y el
neonato. La muestra fue consecutiva e intencional en
enfermeras que tuvieran un contrato de base, de todos
los turnos, servicios y categorías existentes en el
Instituto. Fueron convocadas mediante invitación
personal por la investigadora principal y solamente
aquéllas(os) que de manera voluntaria aceptaron
participar fueron incluidos en el estudio, firmando
carta de consentimiento. La muestra final quedó
constituida por 265 participantes de un universo de
478 enfermeras(os). El total de participantes que
constituyeron la muestra final fueron quienes tenían
disponibilidad de tiempo y acudieron a la evaluación.
Se excluyeron a los enfermeros hombres en virtud de
que constituían menos del 1% del total de los
entrevistados; así mismo se excluyeron embarazadas
y participantes que dejaran sus cuestionarios
incompletos y/o con datos inconsistentes. Este
proyecto fue aprobado por los Comités de Ética, de
Investigación y Bioseguridad de nuestra Institución.
Evaluaciones
Características socio-demográficas.
Se registró su estado civil, formación académica y
religión en formato elaborado para tal fin. El nivel
socio-económico fue medido con un cuestionario
especial desarrollado por la Asociación Mexicana de
Investigación de Mercado y Opinión Pública. Este
cuestionario consta de 10 ítems que al ser calificados
se agrupan en 6 niveles socioeconómicos: muy bajo,
bajo, medio-bajo, medio-medio, medio-alto, alto y
muy alto (López Romo, 2011).
Condiciones laborales.
Las variables evaluadas en relación a las condiciones
laborales fueron: años de servicio en la institución,
años de servicio en otra institución dado el caso de
haber laborado previamente; turno de trabajo que se
clasificó como matutino, vespertino y nocturno. Tipo

Artículo Original

de pacientes atendidos de acuerdo con la
enfermedad, gravedad de los pacientes y tipo de
servicio (incluyendo asistencia directa a pacientes o
trabajo
predominantemente
administrativo).
Además, se registró si las enfermeras estaban
trabajando en otra institución académica o de salud
además de la nuestra.
Cuestionarios.
Los 30 ítems del Cuestionario General de Salud
(CGS-30) fueron usados para evaluar el estrés
psicológico. Este fue originalmente desarrollado por
Goldberg y ha sido ampliamente utilizado en
diferentes estudios como una herramienta para
determinar si un individuo se encuentra en riesgo de
desarrollar trastornos psiquiátricos (Golderberg &amp;
Williams, 1988); versiones posteriores de este
instrumento se han desarrollado con cambios en el
número de ítems, estas versiones muestran
propiedades clinimétricas adecuadas para usarse en
escenarios médicos. Una versión mexicana de la
escala fue validada desde 1983 y ha sido utilizada en
la población mexicana (Golderberg &amp; Williams,
1988).
Para evaluar la auto-estima se utilizó el inventario de
Coopersmith (Mikesell, Calhoun, &amp; Lottman, 1970)
que es un instrumento de 25 reactivos que describen
actitudes hacia uno mismo y hacia los demás, así
como intereses personales. Una versión mexicana de
este inventario fue validada para ser usada en adultos
(Cantú, Asunción, Verduzco, Acevedo, &amp; Cortés,
1993), y mostró un coeficiente de confiabilidad de
0.81 usando Alfa de Cronbach.
El Inventario de Maslach de Burnout (MBI, por sus
siglas en inglés) se utiliza para describir el estrés
laboral en profesionales que se encuentran en
contacto directo con la gente. Comprende 22 ítems
que evalúan las tres dimensiones básicas:
agotamiento emocional, despersonalización, y
satisfacción personal. Las puntuaciones iguales o
mayores a 27 indican un agotamiento emocional
elevado; puntuaciones de 17 a 26 indican
agotamiento emocional moderado y las puntuaciones
de 16 o menos indican un bajo grado de agotamiento
emocional. Con respecto a la despersonalización las
puntuaciones de 13 o más indican un estado severo
de despersonalización, mientras que puntuaciones de
7 a 12 se consideran moderadas y puntuaciones de 6
o menos indican bajo grado de despersonalización

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 3 julio -septiembre, 2018

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�Burnout, enfermera, autoestima.

(Cooper, 1998). La puntuación para satisfacción
personal se invierte, siendo los puntajes de 0 a 31
indicativos de severidad, mientras que puntuaciones
de 32 a 38 son moderados y puntuaciones superiores
a 39 indican un bajo grado de satisfacción personal
(a mayor puntuación menor afectación de la persona
y mayor realización personal). La versión en español
del inventario de Maslach fue validada y demostró
tener una validez interna elevada y una adecuada
confiabilidad con una alfa de Cronbach de 0.9
(Moreno-Jiménez, Bustos, Matallana, &amp; Miralles,
1997).
Análisis estadístico
Se reporta el análisis descriptivo de las variables. Se
llevó a cabo también un análisis de correlación entre
los factores de Burnout y las variables sociodemográficas y de las condiciones laborales,
utilizando la prueba de correlación de Spearman. Un
análisis de la varianza o una prueba de Kruskal
Wallis, según correspondía, se utilizaron para
comparar las puntuaciones de los tres factores o
dimensiones de Burnout dependiendo del tipo de
paciente atendido, y el turno de trabajo. Los niveles
de significancia estadística fueron establecidos en
0.05. Utilizamos el programa estadístico SPSS
versión 12.0 para llevar a cabo el análisis de datos.
Resultados
De un total de 478 enfermera(o)s convocados, 282
respondieron los cuestionarios; es decir obtuvimos
una tasa de respuesta de 58.99%. De éstos se
excluyeron los datos de 2 hombres, dos enfermeras
embarazadas y 13 cuestionarios incompletos o con
datos inconsistentes. La muestra final fue de 265
participantes que completaron los cuestionarios
correctamente. La media de edad de las enfermeras
fue de 41 años, las características socio-demográficas
de las participantes se muestran en la tabla 1. Con
respecto a las condiciones laborales observamos que
el tiempo promedio de laborar en esta institución fue
de 18 años (de=8.5); 145(54.7%) de las participantes
se encontraban laborando en el turno matutino,
45(17%) en el turno vespertino, y 75(28.3%) en el
nocturno. De todas las participantes el 7.9% se
encontraban además laborando en algún otro centro
académico o de atención a la salud como hospitales
o consultorios médicos. El 63.8% de las enfermeras
evaluadas se encontraban en contacto directo con
pacientes gravemente enfermos, 18.5% atendían
pacientes hospitalizados con entidades medicas no

Artículo Original

graves, 8.7% se encontraban asignadas a los servicios
de consulta externa, y 9.1% tenían labores
predominantemente administrativas y poco contacto
con pacientes.
Tabla 1. Características socio-demográficas
de las participantes.

Estado civil
Casada o unión libre
Soltera o viuda
Turno de trabajo
Matutino
Vespertino
Nocturno
Años de servicio
ene-14
15-29
≥ 30
Nivel socio-económico
Bajo y Medio-bajo
Medio-medio
Medio-alto
Alto
Religión
Católica
Otra

N

%

166
99

63
37

145
45
75

54.7
17
28.3

76
168
21

28.7
63.4
7.9

17
73
119
56

6.4
27.6
44.9
21.1

240
25

91
9

Las puntuaciones promedio de agotamiento
emocional, despersonalización y realización
personal fueron 17.49, 2.7 y 43.64 respectivamente.
Cuando categorizamos estas variables encontramos
que 17.4% de las enfermeras tenían un alto nivel de
agotamiento emocional, 1.1% presentaron un alto
grado de despersonalización, y 4.9% tenían un bajo
nivel de realización personal. Niveles bajos de
autoestima fueron observados en un total de 71
enfermeras (26.8%), y altos niveles de estrés
psicológico fueron observados en 27 enfermeras
(10.2%).
El agotamiento emocional no se correlacionó con el
turno de trabajo, el nivel educativo, los años de
servicio en esta institución, ni el hecho de estar
laborando en otro centro de atención a la salud.
Nosotros observamos que el agotamiento emocional
correlacionó de manera significativa pero inversa

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 3 julio -septiembre, 2018

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�Burnout, enfermera, autoestima.

con las puntuaciones de auto-estima (rho de
Spearman = -0.264, p&lt;0.05), indicando que a mayor
autoestima menor agotamiento emocional. Cuando
comparamos los grupos de acuerdo al tipo de
pacientes
atendidos
observamos
que
las
puntuaciones de agotamiento emocional eran
mayores en enfermeras que atendían a pacientes
seriamente enfermos en comparación a enfermeras
asignadas a la consulta externa (17vs11; Kruskal
Wallis, p=0.020); así mismo observamos que las
enfermeras trabajando en un horario matutino tenían
puntuaciones mayores de agotamiento emocional en
comparación a las enfermeras que trabajaban por la
tarde sin ser esta una diferencia estadísticamente
significativa (17 vs 13; Kruskal Wallis, p=0.06)
(tabla 2).
La despersonalización no mostró correlación con las
variables socio-demográficas, y al igual que el
agotamiento emocional, mostró una relación inversa
con la auto-estima (rho de Spearman = 0.196, p &lt;
0.001). Los años de servicio se correlacionaron de
manera inversa a la despersonalización (rho de
Spearman = -0.205, p&lt;0.001).
En el caso de la realización personal, mostró una
correlación directa con la auto-estima (rho de
Spearman = 0.298, p &lt; 0.001). Aun cuando no
observamos diferencias en el promedio de
puntuaciones de realización personal entre mujeres
con o sin pareja, observamos que había una
proporción mayor de mujeres solteras en el grupo de
realización personal moderada o alta. Es de hacerse
notar que la realización personal se correlacionó con
el nivel socio-económico; los niveles socioeconómicos medio-alto, alto y muy alto mostraron
puntuaciones significativamente mayores en autoestima en comparación a los otros niveles
socioeconómicos.
Igualmente,
los
niveles
socioeconómicos medio-alto y alto presentaron
puntuaciones significativamente mayores en
realización personal en comparación a los niveles
medio bajo y bajo (ANOVA, Tukey p=0.030, 0.034).
La realización personal no mostró correlación con las
variables laborales evaluadas como años de servicio,
horarios de trabajo y tipo de pacientes atendidos.

Artículo Original

Tabla 2. Niveles de agotamiento emocional, despersonalización y satisfacción
personal según tipo de pacientes atendidos y turno de trabajo.
Dimensiones de Burnout
Agotamiento
emocional

Despersonalización

Satisfacción
profesional

17 (11,23)a

3±3

43±6

15(8,23.5)

3±3

45±4

a

46±2

Tipo de pacientes
Gravemente enfermos
(n=169)
Hospitalizados no graves
(n=49)
Consulta externa

11 (4, 16)

2±2

Otras funciones (n=24)

16.5(9.5, 29.5)

3±4

42±9

p

0.020 *

0.754

0.068

(n=23)

Turno de trabajo
Matutino

17(9,25.5)

1(0,4)

47(42,48)

Vespertino

13 (4.5, 19)

2(0,4)

46(42.5, 48)

Nocturno

16(13, 22)

2(1,4)

44(40, 48)

p

0.060 *

0.08

0.48

a: diferencias observadas entre enfermeras que atienden pacientes graves y enfermeras de la consulta externa.
*Kruskal Wallis, los datos se expresan en medianas y rango intercuartil (p25, p75).

El estrés psicológico medido de acuerdo al CGS-30
estuvo directamente relacionado con el agotamiento
emocional y la despersonalización, e inversamente
relacionado con la auto-estima y las puntuaciones de
realización personal.
Discusión
Un elevado nivel de Burnout fue observado en esta
muestra de enfermeras, acorde con lo reportado por
otros autores. Particularmente, nosotros observamos
una proporción elevada de enfermeras con altos
niveles de agotamiento personal y esto se relacionó
con el tipo de pacientes atendidos. En nuestra
muestra, la atención de pacientes gravemente
enfermos se relacionó con altos niveles de
agotamiento emocional. Diversos estudios han
reportado proporciones similares de enfermeras con
síndrome de Burnout (Poncet et al., 2007), e incluso
mayor porcentaje llegando hasta dos tercios del
personal de enfermería dedicado al cuidado de
pacientes en estado crítico con síndrome de Burnout
(Cicchitti, Cannizzaro, Rosi, Maccaroni, &amp;
Menditto, 2014). Las comparaciones entre personal
de salud dependiendo del tipo de servicio que
presten, han demostrado que el personal que labora
en unidades de emergencia o unidades de cuidado a
pacientes en estado crítico son más propensos a sufrir
de Burnout (Ahmadi, Azizkhani, &amp; Basravi, 2014).
En el caso de las participantes de este estudio, un alto
porcentaje atiende pacientes con un estado delicado
de salud, debido a que es el tipo de pacientes que
habitualmente se atienden en este hospital, esto
podría ser un motivo por el cual existen altos niveles
de Burnout.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 3 julio -septiembre, 2018

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�Burnout, enfermera, autoestima.

Contrariamente a lo que esperábamos, las enfermeras
que trabajaban en el turno matutino tenían altas
puntuaciones de agotamiento emocional. Nosotros
consideramos que independientemente del turno de
trabajo, el número de horas trabajadas por semana
debería ser evaluado, dado que sabemos que en
nuestro sistema de salud los horarios vespertinos y
nocturnos implican menos horas de trabajo a la
semana. En el caso de nuestro hospital, las
enfermeras que laboran en el horario matutino
permanecen en el sitio de trabajo aproximadamente
40 horas por semana, mientras que aquellas que
trabajan en el horario vespertino tienen asignadas
entre 30 a 35 horas semanales. De manera similar a
lo que nosotros observamos, un estudio brasileño
encontró que trabajar en el horario matutino con un
promedio de 36 horas semanales fue un factor
relacionado a síndrome de Burnout (Ribeiro et al.,
2014). En el mismo contexto, un estudio reporta que
la demanda de trabajo está asociada con el promedio
de tiempo que las enfermeras se encuentran en el
hospital (Cho, Park, Jeon, Chang, &amp; Hong, 2014),
por lo cual hubiera sido importante evaluar cuál es la
percepción de la muestra que evaluamos en cuanto a
la demanda de trabajo dependiendo del turno
laborado.
Existen escasos datos acerca de la relación entre
auto-estima y Burnout, en una exploración piloto de
la relación entre la auto-estima y la satisfacción
profesional, se detectó una correlación positiva entre
estas variables, con un efecto mediador sobre el
síndrome
de
Burnout
(Karanikola,
Papathanassoglou, Giannakopoulou, &amp; Koutroubas,
2007). En el mismo sentido, una encuesta de 253
enfermeras reportó una correlación positiva entre
auto-estima y satisfacción laboral (Moore, Lindquist,
&amp; Katz, 1997). Acorde con estos resultados, nuestra
muestra la autoestima estuvo relacionada con los
factores del síndrome de Burnout, las enfermeras con
altos niveles de realización personal presentaban
mayor autoestima, y las enfermeras con altos niveles
de agotamiento emocional y despersonalización
presentaban bajas puntuaciones en la medición de
autoestima. Debido al diseño transversal de nuestro
trabajo no podemos asumir una relación causal entre
autoestima y los tres factores del Burnout, ni
identificar si las puntuaciones en los factores de
Burnout son causa o consecuencia del nivel de
autoestima; sin embargo, es importante señalar existe
una relación entre Burnout y autoestima. Es

Artículo Original

necesario
considerar
que
estar
sometido
crónicamente a estrés podría impactar en la
autoestima de los trabajadores. Estudios posteriores
de seguimiento, podrían clarificar en qué sentido se
presenta esta relación y de esa manera poder
proponer medidas para incidir en mejorar el bienestar
del personal de enfermería.
Por último, nosotros observamos que la realización
personal no se relaciona con las condiciones
laborales. En este sentido, la variable que mostró
mayor relación con la realización personal fue el
nivel socio-económico. Estudios previos han
sugerido que el desbalance entre el esfuerzo y la
recompensa está asociado con el síndrome de
Burnout. Se sabe que la percepción económica es una
recompensa importante en el área laboral, lo que
podría explicar los hallazgos encontrados. Un
estudio realizado en siete países europeos encontró
que una proporción desbalanceada entre esfuerzo y
recompensa se relacionó con el síndrome de Burnout
y con la intención de abandonar la profesión de
enfermería (Hasselhorn, Tackenberg, &amp; Peter, 2004).
En otro estudio, llevado a cabo con enfermeras
iraníes, el factor que afectó de manera más
importante para sufrir Burnout fue la desproporción
entre tiempo de trabajo e ingreso (Moghaddasi,
Mehralian, Aslani, Masoodi, &amp; Amiri, 2013).
La seguridad de los pacientes en servicios médicos,
se encuentra comprometida cuando el personal de
salud se encuentra con altos niveles de Burnout,
como lo describen Welp y colaboradores (Welp,
Meier, &amp; Manser, 2015). En el estudio de los autores
mencionados en el que participaron 1425 sujetos
(entre médicos y enfermeras), se observó que los
niveles elevados de agotamiento emocional eran
predictores de mortalidad en los pacientes; en las
unidades en que el personal tenía altos niveles de
agotamiento emocional existían mayores tasas
estandarizadas de mortalidad. De ahí que se
considera que la importante labor del personal de
salud, requiere que exista una óptima salud mental en
ellos y, por tanto, es importante entender qué factores
afectan la salud mental de dicho personal, para poder
establecer estrategias que den soporte emocional al
personal de enfermería. Además de evaluar las
condiciones laborales, debemos considerar los
satisfactores que pueden modular el estrés, como el
reconocimiento a la labor de enfermería e incentivos

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 3 julio -septiembre, 2018

6

�Burnout, enfermera, autoestima.

para personal que atienda pacientes críticamente
enfermos.
Conclusiones
Los factores que contribuyeron a la presencia de
Burnout en esta muestra de enfermeras fueron el
trabajo en el turno matutino y la atención de
pacientes gravemente enfermos. La autoestima es
otro factor que mostró relación con el Burnout, sin
embargo, es importante realizar más estudios que
puedan determinar cómo se comporta dicha relación.
Finalmente, un bajo nivel socioeconómico se
relacionó con insatisfacción personal de las
participantes.
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Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 3 julio -septiembre, 2018

8

�R

E

S

P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

COMPOSICIÓN, FORMA CORPORAL Y LÍPIDOS SANGUÍNEOS EN JUGADORAS
UNIVERSITARIAS DE BALONCESTO DE COMPETICIÓN.
COMPOSITION, BODY FORM AND BLOOD LIPIDS IN UNIVERSITY PLAYERS OF COMPETITION
BASKETBALL
Corvos Hidalgo César Augusto1,2, Corvos Andrea Victoria3
1 Universidad de Carabobo, Campus Bárbula, Uruguay. 2 Instituto Superior de Educación Física,
Universidad de la República, Rivera, Uruguay. 3 Hospital Universitario Domingo Luciani, Uruguay.
Citation: Corvos Hidalgo C.A., Corvos A.V. (2018) Composición, forma
corporal y lípidos sanguíneos en jugadoras universitarias de baloncesto de
competición. Revista de Salud Pública y Nutrición, 17 (3), 9-16.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2018 Corvos Hidalgo CA et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn17.3-2
Recibido: 24 de julio 2018;
Aceptado: 21 de septiembre 2018
Email: upel.fisiologia@yahoo.com

�Masa magra, tejido adiposo, lípidos sanguíneos,
somatotipo, deportistas universitarias.

Artículo Original

COMPOSICIÓN, FORMA CORPORAL Y LÍPIDOS SANGUÍNEOS EN JUGADORAS
UNIVERSITARIAS DE BALONCESTO DE COMPETICIÓN
Corvos Hidalgo César Augusto1,2, Corvos Andrea Victoria3
1 Universidad de Carabobo, Campus Bárbula. 2 Instituto Superior de Educación Física, Universidad de la República,
Rivera, Uruguay. 3 Hospital Universitario Domingo Luciani.

RESUMEN
Introducción: La cineantropométrica analiza las dimensiones morfológicas y funcionales del atleta en función del deporte, y/o
posición específica, asimismo, es muy importante conocer los lípidos sanguíneos para un mejor control en cuanto a salud se
refiere. Objetivo: Analizar la composición, forma corporal y lípidos sanguíneos por posición específica de basquetbolistas
universitarias. Material y Métodos: Estudio de campo, descriptivo y comparativo, la muestra conformada por 21 jugadoras.
Se consideraron los pliegues cutáneos, circunferencias y diámetros óseos para la obtención de las variables de masa adiposa,
masa muscular y el somatotipo, considerando también el perfil lipídico. Resultados: Las aleros y bases mostraron valores
inferiores en los pliegues cutáneos (diferencias entre bases y pívots), en la sumatoria de estos (diferencias entre bases y pívots)
y en el porcentaje de adiposidad corporal de 26,90±0,30 y 33,20±8,74 respectivamente (diferencias entre bases y pívots). La
masa muscular resultó ser mayor en las bases (37,32%) y aleros (36,40) con diferencias significativas con respecto a los pívots.
Los 3 grupos se caracterizaron por tener un somatotipo endomorfo-mesomórfico con prevalencia de tejido adiposo seguido
de masa muscular relativa. En relación al perfil lipídico, no hubo diferencias significativas entre los grupos, sólo una leve
disminución del colesterol ligado a lipoproteínas de alta densidad en las aleros y bases. Conclusiones: Las base y aleros tienen
tendencia al sobrepeso y las pívots a la obesidad y, una categorización somatotípica de endomofo-mesomórfico por posición
específica y todo el grupo, seguidamente los lípidos sanguíneos se comportaron dentro de los valores normativos, a excepción
del colesterol ligado a lipoproteínas de alta densidad, resultando levemente menor en las aleros y bases.
Palabras Clave: Masa magra, tejido adiposo, lípidos sanguíneos, somatotipo, deportistas universitarias.

ABSTRACT
Introduction: The cineanthropometry analyzes the morphological and functional dimensions of the athlete in the sport, or
position-specific function, in addition, is very important to know blood lipids for better control in terms of health. Objective:
To analyze the composition, body shape and blood lipids by position-specific College ballers. Methods: Descriptive and
comparative field study, the sample consists of 21 players. Skin folds, circles and were bone diameters for the obtaining of the
variables of body adiposity, muscle mass and somatotype, considering also the lipid profile. Results The eaves and bases
showed lower values in the skin folds (differences between bases and pivots), in the sum of these (differences between bases
and pivots) and in the percentage of body fat of 26, 90±0, 30 and 33, 20±8, 74 respectively (differences between bases and
pivots). Muscle mass turned out to be higher in the bases (37,32%) and eaves (36,40) with significant differences with respect
to the pivots. 3 groups were characterized by having a somatotype endomorph-mesomorph with prevalence of adipose tissue
followed by relative muscle mass. In relation to the lipid profile, there were no significant differences between the groups,
only a slight decrease of the cholesterol bound to lipoproteins of high density in the eaves and bases. Conclusions: The base
and eaves are prone to being overweight and the pivots to obesity, and a categorization by position-specific endomorphmesomorph somatotype and the whole group, then blood lipids behaved within the normative values, to except for the
cholesterol bound to high-density lipoproteins, resulting in slightly lower in the eaves and bases.
Key words: muscle mass, adipose tissue, blood lipids, somatotype and college athletes.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 3 julio -septiembre, 2018

9

�Masa magra, tejido adiposo, lípidos sanguíneos,
somatotipo, deportistas universitarias.

Introducción
Hoy día, ha crecido el interés por la práctica
deportiva en Estados Unidos (EE. UU) y Europa,
haciendo énfasis en el baloncesto, que se ha
consolidado como uno de los deportes “rey” y,
ganando un importante número de participantes
(Sánchez y Gómez, 2008). De la misma manera, en
América Latina, más concretamente en Venezuela,
ha crecido el interés por su práctica, más después de
la obtención del título del Campeonato Suramericano
de Baloncesto en el año 2016.
Como disciplina deportiva, se le conoce por sus
aportes fundamentales de fuerza y velocidad, así
pues, son numerosos los saltos y las aceleraciones
realizadas durante un juego (Lorenzo, 1998). En ésta
misma línea, existen estudios que han tratado de
cuantificar la distancia recorrida de acuerdo a la
posición específica, informando que el base es quien
más distancia recorre, realizando una actividad más
global con un gran número de carreras a intensidad
submáxima, seguido del alero, mientras que la
actuación del pívot ha de ser una acción más puntual,
alternando desplazamientos cortos con fases de
recuperación relativa (Barbero, 2001), asimismo,
éste deporte ha sufrido una
serie
de
transformaciones durante los últimos años, no solo a
nivel técnico y táctico, sino también en función de la
exigencia de los deportistas, siendo cada vez más
necesaria ciertas características morfo funcionales
para lograr un rendimiento óptimo (Souto, 2011).
Por su parte, el creciente interés por descubrir las
características físicas del ser humano data desde la
antigüedad hasta nuestros días, lo único que difiere
es que en la actualidad existe una variada gama de
métodos, modelos y tecnologías que hacen más fácil
la obtención de esta información (Norton y Olds,
2000). El somatotipo, definido como la descripción
numérica de la configuración morfológica de un
individuo en el momento de ser estudiado, se utiliza
para describir la forma corporal y su composición
principalmente en atletas (Espinoza, 2004), siendo
los componentes de éste la endomorfia, la
mesomorfia y la ectomorfia. Asimismo, dichas
características físicas se ven afectada por factores
genéticos, culturales y sociales, en donde se puede
indicar la importancia de los hábitos de vida de cada
persona, sobre todo en relación a la alimentación y
actividad deportiva que practican (Oria y col, 2002).

Artículo Original

En el mismo orden de ideas, se hace necesario
entender acerca de los procesos que involucran la
identificación de los biotipos predominantes en los
deportes; específicamente en el básquetbol, ya que
puede condicionar ciertamente los resultados
posteriores. A partir de la idea anterior, el estudio
cineantropométrico resulta una herramienta muy
valiosa para el proceso de detección y selección de
talentos deportivos (Almagiá y col, 2009; Reilly,
2008), principalmente para establecer un parámetro
objetivo que permita establecer una continuidad
dentro de los procesos de selección y detección
(Regnier, Salmela y Russell, 1993), valorando de
antemano el éxito del deportista, así pues, se puede
seleccionar
a
los
deportistas
atendiendo
estrechamente al perfil antropométrico que
representa el prototipo de un deporte determinado.
El estudio morfológico en atletas, se ha dirigido en
un primer momento a detectar y determinar los
cambios durante el crecimiento, y los promovidos
por el ejercicio. Los cambios físicos tienen especial
significado cuando se relacionan a una práctica
deportiva sistematizada, y en particular con una
especialización
deportiva.
La
evaluación
cineantropométrica y en especial el somatotipo, son
de utilidad para la selección y el control de los atletas
en formación (Carter y Heath, 1990; Camarero y col
1997). En relación a lo anterior, los estudios en este
ámbito se han enfocado a documentar y analizar las
dimensiones morfológicas, funcionales y de tipo
técnico táctico deportivo del atleta, caracterizándolos
en función del deporte, posición o prueba (Popovic y
col, 2013).
Por otra parte, el baloncesto al ser considerado un
deporte intermitente y de gran cantidad de saltos y
aceleraciones, sería evidente encontrar valores de
perfil de lípidos normales, sobre todo en lo que se
refiere al colesterol HDL, que aumenta conforme a la
intensidad de la actividad física llevada a cabo, así,
el colesterol y los triglicéridos aportan información
acerca de la salud de las arterias, los triglicéridos
contribuyen a advertir acerca de la ingesta de lípidos
en la dieta y su utilización a través de la lipoproteína
lipasa, y finalmente, el colesterol ligado a
lipoproteínas de alta densidad (c-HDL), incrementa
sus niveles con la práctica de deporte aeróbico
frecuente, ofreciendo protección cardiovascular
(Urdampilleta y col, 2014).

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 3 julio -septiembre, 2018

10

�Masa magra, tejido adiposo, lípidos sanguíneos,
somatotipo, deportistas universitarias.

Igualmente, en el deporte se pueden observar
aumentos del colesterol ligado a lipoproteínas de alta
densidad (c-LDL) en situación de gran actividad
física o entrenamientos en altitud, debido al estrés
oxidativo, también el abuso de grasas saturadas
aumenta sus niveles, también sucede con los niveles
de triglicéridos, que tienden a incrementarse con el
abuso en la ingesta de grasas saturadas, alcohol o
azucares y, en contra parte, con ejercicios aeróbicos
de larga duración bajan considerablemente
(Urdampilleta y col, 2014).
Seguidamente, en función de la intensidad del
ejercicio realizado y de una mayor o menor
utilización de las grasas como combustible
energético, pueden verse modificados ciertos
parámetros lipídicos, observándose este patrón
especialmente en los triglicéridos, con una tendencia
a su disminución en sujetos jóvenes y en los deportes
de larga duración, esto debido a una mayor actividad
de lipoproteína lipasa en el músculo esquelético
(Hamilton, 2001).
De acuerdo a lo anterior, el objetivo de este estudio
se centra en analizar la composición corporal y el
perfil de lípidos de acuerdo a la posición específica
de basquetbolistas universitarias de competición de
la Universidad de Carabobo de Venezuela en el año
2015.

Artículo Original

el mencionado ente internacional. Para la
clasificación del porcentaje de adiposidad corporal
(%AC) para sujetos jóvenes se considerando los
rangos óptimos de 8-15% para los hombres y de 1320% para las mujeres (Forbes, 1987)
Se emplearon los siguientes instrumentos: dos
calibradores Slimguide® para medición de pliegues
cutáneos; dos cintas antropométricas marca SECA®;
dos paquímetros para diámetros óseos cortos marca
Cescorf® (con extensores de profundidad); un
estadiómetro portátil marca SECA® y una balanza
marca SECA® para el registro de la masa corporal y
1 vernier marca Holtain para diámetros óseos
pequeños.
Se determinó el somatotipo antropométrico por el
método ecuacional de Carter &amp; Heath, el cual
requiere: masa corporal, estatura, los pliegues
cutáneos del tríceps, subescapular, supraespinal y
pierna medial; las circunferencias de brazo
tensionado y pierna máxima, y los diámetros óseos
de humero y fémur. Posteriormente, se obtuvo la
somatocarta en donde se refleja cada jugador y en la
distinta zona del área somatotípica y su posición
específica, así como también los promedios de
acuerdo a la posición específica.

Material y Métodos
Participantes
El presente estudio es de tipo transversal, descriptivo,
no probabilístico que se llevó en el transcurrir del año
2015. Se evaluó a la selección femenina de
baloncesto de la Universidad de Carabobo
conformada por 21 participantes. Todos los
entrenadores, padres de familia o tutores y atletas,
fueron informados previamente sobre las
condiciones y propiedades de la evaluación, a lo cual
accedieron voluntariamente y firmaron un
consentimiento informado.

Perfil lipídico
Posteriormente, a los participantes se les remitió al
Centro
de
Investigaciones
Médicas
y
Biotecnológicas de la Universidad de Carabobo
(CIMBUC) y al laboratorio clínico del Centro de
Análisis Especiales de la mencionada universidad
para la determinación de las concentraciones séricas
de lípidos, obteniéndose por la mañana muestras de
sangre en ayuna mediante punción venosa; el
torniquete fue retirado luego de no más de 30 a 60
segundos de oclusión recolectándose 5 ml de sangre
en tubo sin anticoagulante con gel separador. Los
sueros fueron separados dentro de la hora y
procesados inmediatamente.

Composición corporal
La evaluación antropométrica se realizó por
duplicado considerando el perfil restringido de
acuerdo a la técnica de la International Society for
Advancement of Kinanthropometry (ISAK), de
acuerdo a su Manual International Standards for
Anthropometric Assesment (Stewart y col, 2011) y
fue realizada por un antropometrista certificado por

Tras el procesado de la muestra, se determinaron las
concentraciones séricas de colesterol total,
triglicéridos, colesterol-HDL y colesterol-LDL, para
el análisis del perfil lipídico, en donde: para la
clasificación de las variables lipídicas, se utilizaron
los valores de referencia establecidos para la
población venezolana adulta por el ILIB, del inglés
International Lipid Informaction Bureau (2000),

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 3 julio -septiembre, 2018

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�Masa magra, tejido adiposo, lípidos sanguíneos,
somatotipo, deportistas universitarias.

considerando normales los niveles de colesterol total
&lt; 180 mg/dl, LDL-colesterol &lt; 130, triglicéridos &lt;
150 y colesterol HDL &gt; 40 para hombres y &gt; 45 para
mujeres, valores iguales o mayores a los previos, se
consideraron como de riesgo cardiovascular.

Artículo Original

Tabla 1. Promedios de las variables antropométricas y bioquímicas por posición de juego.

Posición específica
ALERO

BASE

PIVOT

TOTAL

1,62±0,02
60,18±4,91

1,68±0,02
62,81±2,84

1,71±0,07
67,13±12,37

1,67±0,05
63,60±8,59

29,25±4,66
18,07±3,60
19,00±1,00
30,50±6,86
96,83±13,28

22,50±1,11
18,13±2,10
21,75±2,22
27,25±2,75
89,62±9,91

24,82±12,38
24,88±9,08
30,50±6,40
39,00±12,66
119,20±31,87

25,53±8,18
20,36±5,39
23,75±4,67
32,25±9,07
101,88±24,02

Peso muscular (kg) &amp;, ǂ

28,42±2,50
36,40±4,51
17,18±2,93
21,93±1,76

26,90±0,30
37,32±1,56
16,93±1,79
23,43±0,67

33,20±8,74
30,00±5,96
17,529,17
15,52±2,38

29,50±5,02
35,52±4,45
18,87±4,47
22,53±1,92

SOMATOTIPO
Endomorfo
Mesomorfo
Ectomorfo

6,44±0,63
3,46±0,89
1,80±0,91

6,94±0,16
3,76±0,65
2,41±0,59

5,78±2,40
3,33±1,53
2,82±2,14

6,39±1,39
3,52±1,00
2,34±1,33

Colesterol (mg/dL)

152,50±43,09

135,75±68,03

151,50±13,72

143,92±43,41

Triglicéridos (mg/dL)

113,25±51,00

85,25±37,01

93,00±28,37

102,42±38,14

c- HDL (mg/dL)

44,75±5,38

43,75±5,50

46,75±6,24

44,58±5,33

c- LDL (mg/dL)

92,75±14,97

106,50±41,80

107,00±13,71

102,08±25,23

MEDICIONES GENERALES
Altura (m) ¥,&amp;
Peso corporal (kg) &amp;
PLIEGUES SUBCUTÁNEOS

Análisis estadístico
El análisis estadístico se realizó en SPSS versión 23.0
para Windows®. El test de Kolmogorov-Smirnov
para muestras menores de 30 casos se utilizó para el
análisis de normalidad. Se realizaron análisis
descriptivos
correspondientes
(promedio
±
desviación estándar), por otro lado, se utilizaron las
pruebas ANOVA con post hoc para verificación de
diferencias entre los grupos evaluados y la prueba de
Friedman, para comparar los cambios en el
cuestionario de signos y síntomas.

Resultados
La edad del seleccionado de chicas promedió 18,33
años, mientras que se obtuvo un valor de 1,67 m para
la altura y un peso corporal de 63,60 kg.
En la tabla 1, se observan los promedios de las
variables antropométricas y bioquímicas de las
jugadoras de acuerdo a la posición ubicada en el
campo de juego, en donde las bases y aleros
mostraron valores más bajos en los pliegues cutáneos
que las pívot, a excepción del pliegue del tríceps que
fue mayor en las aleros y con diferencias
significativas con relación a las bases. Del mismo
modo, el pliegue subescapular mostró diferencias
significativas entre las alero y pívots y éstas últimas
con las bases. Los pliegues supraespinal y abdominal
no mostraron diferencias significativas siendo mayor
en las pívots y, se obtuvieron diferencias
significativas en la sumatoria total de pliegues
cutáneos al comparar las bases y pívot.
En relación a la composición corporal se obtuvieron
diferencias en el %AC y porcentaje de masa
muscular (%MM), y el peso muscular, siendo
significativas estas diferencias, sin embargo, el peso
graso se mantuvo relativamente constante entre los
grupos, asimismo, el %AC y %MM, así como el peso
muscular fue muy parecido en las aleros y las bases.
En cuanto a los componentes del somatotipo y el
perfil lipídico, no se observaron diferencias
significativas entre las posiciones específicas.

Pl. Tríceps (mm) ¥
Pl. Subescapular (mm) &amp;,ǂ
Pl. Supraespinal (mm)
Pl. Abdominal (mm)
∑ pliegues subcutáneos (mm) ǂ
COMPOSICIÓN CORPORAL
AC (%) ǂ
MM (%) &amp;, ǂ
Peso graso (kg)

PERFIL LIPÍDICO

Fuente: Directa
(AC): Adiposidad corporal. (MM):
masa muscular.
¥
p&lt;.05 Alero vs Base
&amp;
p&lt;.05 Alero vs Pívot
ǂ
p&lt;.05 Base vs Pívot

De igual manera, al comparar el %AC, ha de notarse
que prácticamente todos los grupos de posición se
ubican en las categorías de sobrepeso y obesidad
pese a que son atletas universitarias de competición,
representando a la universidad en eventos a nivel
nacional, de la misma forma, las bases y aleros se
ubicaron en la categoría de sobrepeso, mientras que
las pívot se ubicaron en la categoría de obesidad. A
la postre, el perfil de lípidos mostró estar en sus
valores normales considerando el promedio, a
excepción del c-HDL, que se encuentra ligeramente
por debajo de los valores referenciales en las aleros y
bases.
En relación al somatotipo, en la figura 1, se
identifican las distintas categorías de las jugadoras
de acuerdo a la posición específica, evidenciando
notoriamente que todos los grupos se clasifican como
endomorfas-mesomórficas, caracterizándose como
sujetos con alta adiposidad relativa y grasa
subcutánea abundante, así como acumulación de
grasa en la región abdominal; de la misma forma,
tienen un desarrollo músculo esquelético relativo
moderado y linealidad relativa de gran volumen por
unidad de altura y extremidades voluminosas.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 3 julio -septiembre, 2018

12

�Masa magra, tejido adiposo, lípidos sanguíneos,
somatotipo, deportistas universitarias.

Por otro lado, los resultados de un elevado tejido
adiposo podrían ser explicados por la falta de
competiciones por parte del seleccionado de
universitarias que, para el momento de las
evaluaciones se encontraban en período fuera de
temporada competitiva, lo que tendría razón un
menor gasto energético y posiblemente un
incrementado consumo de calorías, siendo evidente
el bajo nivel competitivo que puede haber alterado de
manera significativa la composición corporal de éste
grupo de jugadoras universitarias de baloncesto.

Figura 1. Ubicación de las jugadoras y los
promedios de acuerdo a la posición específica.

Discusión
Actualmente hay muchos trabajos en donde se
analice la composición corporal en distintas
disciplinas deportivas, sin embargo, fue muy difícil
encontrar trabajo en la población universitaria, y más
aún atletas universitarias de baloncesto. En relación
a esto, se cuenta con el estudio Rivera. (2014), en
donde obtuvo promedios en los pliegues cutáneos del
tríceps, subescapular, el supraespinal y el abdominal,
valores muy por debajo a los obtenidos en éste
trabajo para una muestra universitaria, sólo
evidenciándose una importante similitud en la
estatura y el peso corporal.

Artículo Original

El tejido graso es quizá uno de los indicadores que
tiene gran importancia en la medicina deportiva, el
cuantificar este tejido adiposo permite observar el
exceso de tejido no contráctil, el cual desmejora la
relación peso- potencia, tanto en desplazamientos
horizontales como verticales (Garrido, 2005).
Con referencia a la composición corporal, Gil y
Verdoy. (2011) informan sobre datos de %AC y
%MM de 15,76% y 47,66% respectivamente, y
valores adiposos muy por debajo a los nuestros, en
tanto que, la masa muscular resultó ser mucho mayor
en el estudio de Gil. Otro estudio en donde se
evaluarán los componentes corporales fue el trabajo
liderado por Godoy y cols. (2015), en donde se
obtuvieron valores mayores en el %AC, resultando
muy similar el comportamiento de la masa muscular
en comparación con nuestro trabajo.
De la misma manera, en éste mismo trabajo de
Godoy y cols. (2015), se presenta un somatotipo
endomorfo mesomórfico, al igual que el nuestro, sin
embargo, nuestra muestra ha demostrado tener
menos % de tejido adiposo y ligeramente menor
masa muscular, no evidenciándose el mismo
resultado en el somatotipo, puesto que en nuestro
estudio se obtuvo un valor más alto de endomorfía y
un menor valor en la mesomorfía en comparación
con el estudio de referencia.
Por su parte, las mujeres experimentan un
incremento en la endomorfia notándose un cambio o
desplazamiento entre la endomorfia-mesomorfia
balanceada y meso-endomorfia en adolescentes
avanzadas (Carter y Heath, 1990), en éstas atletas se
obtuvo una categorización somatotípica con
prevalencia de la endomorfía, y la mesomorfía como
segundo componente.
Al comparar los resultados de nuestro estudio de
acuerdo a la posición específica, se encontró que en
el estudio de Salgado y cols (2009), se han
comprobado marcadas diferencias en la masa
corporal y en la estatura en todas las posiciones,
salvo una ligera similitud en la masa corporal y la
estatura entre las bases. De la misma forma, se
presentan marcadas diferencias entre los parámetros
adiposo y muscular, en donde, en nuestro estudio se
obtuvieron valores mucho más altos de %AC y
mucho más bajo %MM. Por otro lado, coincidiendo
con el planteamiento de Álvarez (2001), es el base
quien menor grasa corporal debería de tener, seguido

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 3 julio -septiembre, 2018

13

�Masa magra, tejido adiposo, lípidos sanguíneos,
somatotipo, deportistas universitarias.

del alero y el pívot (Barbero, 2001) tal cual se
exhiben en nuestros resultados.
Tal y como se señaló anteriormente, hay que tomar
en cuenta el momento en que se encontraban las
jugadoras a la hora de realizar las evaluaciones, por
cuanto, estaban con muy poca actividad en
comparación con el gasto energético que tienen
durante la temporada pre competitiva y competitiva.
Basado en estos resultados, se hace aún vigente lo
señalado por Heikkinen (2011) quien sostiene que
hay necesidad de asesoramiento nutricional
profesional entre las atletas de élite universitarias; en
éste orden de ideas y siguiendo lo planteado por
Mesana (2013), quien estudió la ingesta inadecuada
de adolescentes que practican deportes de alta
competición, este tipo de consumo genera problemas
nutricionales por desequilibrios alimentarios en esta
población.
En otro orden de ideas, los lípidos sanguíneos
aportan idea acerca de la salud de las arterias. Los
triglicéridos pueden aportar información acerca de la
ingesta de lípidos en la dieta y su utilización a través
de la lipoproteína lipasa (LPL). El c-HDL, con
deporte aeróbico periódico, eleva sus niveles,
ofreciendo protección cardiovascular. En el deporte
se pueden observar aumentos de c-LDL en situación
de gran actividad física o entrenamientos en altitud,
debido al estrés oxidativo. En tanto que, el abuso de
grasas saturadas aumenta sus niveles. Los
triglicéridos sanguíneos con ejercicios aeróbicos de
larga duración disminuyen considerablemente por el
aumento de la LPL (Urdampilleta, 2014).
Se dispone de buena evidencia científica acerca de
los efectos del ejercicio aeróbico de moderada
intensidad en el perfil lipídico, entre los que hay que
destacar el cambio favorable que ejerce en el
metabolismo lipoprotéico debido al incremento de la
fracción c-HDL por su carácter cardioprotector. Las
modificaciones beneficiosas de los lípidos
sanguíneos incluyen descensos del colesterol total, cLDL y triglicéridos, e incrementos de la fracción cHDL, subfracciones c-HDL2 y c-HDL3. El aumento
de la actividad de la LPL también se ha observado en
relación con los cambios descritos en los triglicéridos
y el c-HDL (Gordon y col, 1994; Thompson y col,
2001).

Artículo Original

Sin embargo, la intensidad y la duración de una
actividad física necesarias para alcanzar efectos
beneficiosos en el perfil lipídico no han quedado
definidas claramente. No obstante, parece que es
necesario un ejercicio prolongado para influir en el
c-HDL y el c-LDL.
Trabajos como el realizado por Ruiz y col. (2004),
aportan información sobre las posibles implicaciones
del deporte de competición en el perfil lipídico. Las
interacciones de la lipoproteína a y la apolipoproteína
B100 con los otros factores de riesgo cardiovascular
sugieren que deportes mixtos, de alto componente
dinámico y contracciones musculares de tipo
excéntrico con alto impacto muscular y articular
como el fútbol, practicados a alta intensidad, pueden
presentar un perfil lipídico desfavorable (Boraita,
2004). No obstante, sucede lo contrario en éste
trabajo, a excepción del c-HDL, que estuvo en las
aleros y las bases ligeramente por debajo de lo
recomendado.
Con respecto a lo anterior, fue prácticamente
imposible encontrar al menos 2 investigaciones
relacionadas a éste parámetro a jugadoras de
baloncesto, y más aún, relacionado a estudiantes
universitarias practicantes de baloncesto. En éste
aspecto, se halló la investigación de Godoy y cols.
(2015), en donde se encontraron valores de colesterol
y triglicéridos de 189 y 128 mg/dL respectivamente,
resultados estos elevados de forma importante en
comparación a nuestra muestra de jugadoras, en
donde los resultados fueron menores a los plasmados
en el estudio al que se hace referencia.
Otros estudios muestran que un alto volumen de
entrenamiento, o programas profesionales de
entrenamiento con ejercicios de muy larga duración
(llamados de ultra-resistencia, como el alpinismo), se
acompañan de cambios oxidativos en las partículas
LDL (Knez, Coombes y Jenkins, 2006), también
ocurre en jugadores profesionales de fútbol y
baloncesto (Pincemail y col, 2000).

Conclusiones
Las jugadoras que ocuparon las posiciones de base y
aleros tienen tendencia al sobrepeso y las pívots a la
obesidad, asimismo, obtuvieron valores mayores de
adiposidad corporal seguido de niveles moderados de
masa muscular alcanzando una categorización

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 3 julio -septiembre, 2018

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�Masa magra, tejido adiposo, lípidos sanguíneos,
somatotipo, deportistas universitarias.

somatotípica de endomofo-mesomórfico de acuerdo
a la posición específica como en todo el grupo, al
mismo tiempo, los lípidos sanguíneos se
comportaron dentro de los valores normativos, a
excepción del c- HDL, que resultó levemente menor
en las aleros y las bases.
Para finalizar, sería conveniente otro estudio, pero
esta vez durante toda la temporada, y así dar
seguimiento a los parámetros de composición
corporal como valor útil en la búsqueda del máximo
rendimiento deportivo, también haciendo énfasis en
los nutrientes que consumen las atletas a lo largo de
la temporada y ver así si es en la alimentación en
donde radica la proporción tan elevada de adiposidad
corporal.
Agradecimientos
Este trabajo fue realizado gracias al apoyo de la
dirección de deportes de nuestra Alma mater por
facilitar la sala de primeros auxilios en donde fue
aplicado el protocolo y la logística correspondiente,
de igual manera, gracias a las atletas universitarias
por prestar toda su colaboración para la puesta en
marcha de la investigación.
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16

�R

E

S

P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

ADAPTATION AND REPRODUCIBILITY OF A QUESTIONNAIRE TO ASSESS
PHYSICAL ACTIVITY IN EPIDEMIOLOGICAL STUDIES AMONG YAQUI INDIANS
FROM SONORA, MÉXICO.
ADAPTACIÓN Y REPRODUCIBILIDAD DE UN CUESTIONARIO PARA EVALUAR LA ACTIVIDAD FÍSICA EN
ESTUDIOS EPIDEMIOLÓGICOS ENTRE LOS INDIOS YAQUI DE SONORA, MÉXICO.
Serna Gutiérrez Araceli*, Esparza-Romero Julián*
*Research Center for Food and Development A.C., Public Nutrition and Health Department and
Technological Institute of Sonora, México.
Citation: Serna Gutiérrez A., Esparza-Romero J. (2018) Adaptation and
reproducibility of a questionnaire to assess physical activity in
epidemiological studies among Yaqui Indians from Sonora, México. Revista de
Salud Pública y Nutrición, 17(3), 17-25.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2018 Serna Gutiérrez A et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn17.3-3
Recibido: 05 de junio 2018;
Aceptado: 17 de septiembre 2018
Email: julian@ciad.mx

�Ethnic groups; México; physical activity questionnaire

Artículo Original

ADAPTATION AND REPRODUCIBILITY OF A QUESTIONNAIRE TO ASSESS PHYSICAL ACTIVITY
IN EPIDEMIOLOGICAL STUDIES AMONG YAQUI INDIANS FROM SONORA, MÉXICO
Serna Gutiérrez Araceli*, Esparza-Romero Julián*
*Research Center for Food and Development A.C., Public Nutrition and Health Department and Technological Institute
of Sonora

ABSTRACT
Introduction: Due to the benefits of physical activity (PA) for health and the associated risk of physical inactivity with obesity
and non-communicable diseases, the evaluation of PA is of great interest in public health. Objective: Was adapt and evaluate
the reproducibility of a questionnaire to assess PA in epidemiological studies among Yaqui Indians from Sonora, México.
Methods: The participants were 100 Indians from the 9 Yaquis communities, including men and women aged 20 or older. The
adaptation phase of the PA questionnaire (PAQ) was done by interviewing 40 Yaquis about their activities related to leisuretime, occupation and transportation. For the reproducibility analysis, the PAQs applied by duplication to 60 adults were
evaluated by the Spearman Correlation Coefficient (ρ) and Intraclass Correlation Coefficient (ICC). The level of agreement was
evaluated by the Bland-Altman plot. Results Eighteen leisure time activities, 34 occupational activities, and 5 transportation
activities were included in the PAQ. Very strong correlations were found for total leisure-time and occupational activities (ρ
=0.92 and ρ=0.88, respectively; p&lt;0.0001), and sedentary behaviors (ρ=0.94; p&lt;0.0001) for the previous 12 months. The
Bland-Altman plots indicated high agreement between PAQs. Conclusions: The adapted PAQ had high reproducibility for
measuring PA in the Yaqui Indian population.
Key words: Ethnic groups; México; physical activity questionnaire.

RESUMEN
Introducción: Debido a los beneficios de la actividad física (AF) en la salud y la asociación de la inactividad física con la obesidad
y las enfermedades no transmisibles, evaluar la AF es de gran relevancia para la salud pública. Objetivo: Adaptar y evaluar la
reproducibilidad de un cuestionario para medir la AF en estudios epidemiológicos de adultos Yaquis de Sonora, México.
Material y Métodos: Se incluyeron 100 Yaquis (hombres y mujeres) de 9 localidades con edad igual o mayor a 20 años. Para
la adaptación del cuestionario de AF (CAF) se entrevistaron a 40 participantes sobre sus actividades recreativas, ocupacionales
y de transporte. Para la reproducibilidad, los CAFs aplicados por duplicado a 60 Yaquis fueron evaluados por Correlación de
Spearman (ρ) y Correlación Intraclase (CI). La concordancia fue analizada por gráfico de Bland-Altman. Resultados: Dieciocho
actividades de tiempo libre, 34 ocupacionales y 5 de transporte fueron incluidas en el CAF. Se encontraron correlaciones
fuertes para actividades del tiempo libre y ocupacionales, así como hábitos sedentarios (ρ=0.92, ρ=0.88, ρ=0.94;
respectivamente; p&lt;0.0001) para los 12 meses previos. Los gráficos de Bland-Altman indicaron un alto nivel de concordancia
entre los CAFs. Conclusiones: El CAF adaptado tuvo alta reproducibilidad para medir la AF en Yaquis
Palabras Clave: Grupos étnicos; México; cuestionario de actividad física

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 3 julio -septiembre, 2018

17

�Ethnic groups; México; physical activity questionnaire

Introduction
It is well known that PA has great health benefits
(Foulds, Bredin, Charlesworth, Ivey &amp; Warburton,
2014; Janssen, &amp; LeBlanc, 2010; WHO, 2010) and
that physical inactivity is a primary risk factor for the
development of obesity (Golubic et al., 2015; Maher,
Mire, Harrington, Staiano, &amp; Katzmarzyk, 2013;
Wanner et al., 2016) and No Communicable
Diseases, causing 5.3 million deaths per year
worldwide (Lee et al., 2012; Sallis et al.,2016). Due
to the importance of PA in preserving health, mainly
by promoting weight loss (Jakicic et al., 2014;
Mekary et al., 2015; WHO, 2010), its evaluation is of
great interest (Hallal et al., 2016). There are different
methods for the evaluation of PA, such as
questionnaires, doubly labelled water, pedometers,
accelerometers, and more (Aparicio-Ugarriza et al.,
2014; Ara et al., 2015). PAQs are the most
commonly used method in population studies
(Esparza-Romero et al., 2015; Gómez, HernándezPrado, Morales, &amp; Shamah-Levy 2009; Tornos et al.,
2009).
The advantage of the PAQs, besides their low cost, is
that they can be designed and validated for a given
population, including ethnic groups, thus providing
information of the specific patterns of physical
activity of the population (Kriska et al., 1990;
Lavandera-Torres &amp; Esparza-Romero, 2017;
Macniven et al., 2016). PAQs can lead to
inaccuracies because they depend on the memory of
the interviewee (Ara et al., 2015), but strategies can
be generated to reduce this disadvantage. One
important aspect that should be considered when
PAQs are selected to measure PA is their previous
adaptation based on the target population to be
studied. Applying a PAQ generated from a particular
community to a new population with different
cultural characteristics can lead to inaccuracies
(Arredondo, Mendelson, Holub, Espinoza, &amp;
Marshall, 2012). The short version of the
International Questionnaire of Physical Activity,
which originally had adequate validation and
reproducibility for 12 countries, had poor validity
and a modest reproducibility for the evaluation of
moderate and vigorous PA in the Mexican population
(Medina, Barquera, &amp; Janssen, 2013). Although not
discussed by the authors (Medina et al., 2013) it is
important to consider the adaptation process in
selecting PAQs (Moreira et al., 2013; Oyeyemi et al.,
2016; Oyeyemi et al., 2011).

Artículo Original

Indigenous populations have less favorable health
conditions and higher prevalence of obesity and
NCD than non-indigenous populations (Gracey &amp;
King 2015). This makes the specific study of PA and
its association with obesity and NCD in these ethnic
minorities relevant. However, it is necessary to
generate and evaluate measurement instruments,
such as PAQs, according to the context and culture
of these populations (Arredondo et al., 2012; Medina
et al., 2013).
Some questionnaires have been designed and
validated for indigenous populations (Esparza et al.,
2010; Kriska et al., 1990; Lavandera-Torres &amp;
Esparza-Romero, 2017; Trost, Marshall, Miller,
Hurley, &amp; Hunt, 2007). Kriska et al. (1990)
developed a PAQ to study PA and its role in type 2
diabetes in U.S. Pima Indians. Similarly LavanderaTorres &amp; Esparza-Romero (2017), adapted and
studied the reproducibility of a PAQ in indigenous
Seris of México with good results. Esparza et al.
(2010) adapted the questionnaire by Kriska et al.
(1990) to investigate the relationship of PA with
obesity in Mexican Pima Indians.
The Yaqui Indians are an ethnic group from Sonora,
Mexico, originally settled along the Yaqui River,
between the municipalities of Cajeme and Guaymas.
Its territory includes three areas: mountainous,
fishing and farming (Moctezuma-Zamarron, 2007).
This indigenous group has presented changes in their
lifestyle; for example, their agricultural activity has
gone from being self-sufficient to commercial, from
manual to mechanized and even to land rent. It is
reasonable to speculate that their physical activity
has decreased as a result. Furthermore, while studies
have reported that the Yaquis present problems of
obesity and NCDs (Brito-Zurita et al., 2007;
Rodríguez-Morán et al., 2008), no information has
been reported about their PA. The purpose of this
study was to adapt and evaluate the reproducibility
of a PAQ to study PA in adult Yaquis in Sonora,
Mexico.
Materials and Method
Participants
The study participants were 100 Yaqui Indians,
including men and non-pregnant women aged 20 or
over from the following Yaqui Indians communities:
Loma de Guamúchil, Loma de Bácum, Tórim,
Vícam Pueblo, Vícam Switch, Casas Blancas,

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 3 julio -septiembre, 2018

18

�Ethnic groups; México; physical activity questionnaire

Pótam, Ráhum and Bélem. Participants were selected
if they had stable and/or temporary employment or
domestic duties. The number of participants were 40
for the adaptation phase of the PAQ and 60 for the
evaluation of its reproducibility. Participants were
selected proportionally to the adult population of
each community using information from the National
Institute of Statistics and Geography (INEGI, 2010).
The sample size was based in obtaining significant
correlation coefficients greater or equal to 0.4, with
α=0.05 and a power of 90% (Norman &amp; Streiner,
2000). The interviews were completed in the homes
of the participants during the period of June through
August, 2016.
Description of the Physical Activity Questionnaire
The applied questionnaire was similar to that
designed and validated by Kriska et al. (1990) for
U.S. Pimas and adapted by Esparza et al. (2000) for
the Pima population of Sonora, México. This PAQ
evaluates the PA of the previous 12 months and for
the previous week. For purposes of this paper, only
the previous 12 months were evaluated. The PAQ
consists of two sections: the first includes questions
about the leisure-time activities and the second about
occupational activities. Frequencies such as months
per year, weeks per month, days per week and the
number of hours per day for each activity were
registered to estimate the average number of hours
per week (h/wk) for each activity.
Adaptation
For this phase, the methodology proposed by
Lavandera-Torres and Esparza-Romero (2017) was
carried out for 40 Yaquis Indians. During each
interview, the participants were asked to describe in
detail their leisure-time, occupational and
transportation activities. The information generated
was book recorded, considered and included in the
PAQ.
To classify the identified activities, they were
analyzed in detail and assigned with metabolic
equivalents (METs) based on the Compendium of
Physical Activity (Ainsworth et al., 2011). Activities
were classified as sedentary behaviors (1 to 1.5
METs) and light (1.6 to 2.9 METs), moderate (3 to
5.9 METs) and vigorous (≥6 METs) activities. A
MET represent the oxygen rate of approximately 3.5
ml/kg · min for an average adult who is sitting quietly
(Ainsworth et al., 2011).

Artículo Original

Reproducibility
The reproducibility of the adapted PAQ was
evaluated through the test-retest protocol. The PAQ
was applied to the Yaquis adult sample twice with a
margin between applications of 1 to 3 weeks.
Anthropometric Measurements
Participants were evaluated for weight, height, and
waist circumference according to the methodology of
the International Society for the Advancement of
Cineanthropometry (ISAK, 2001).
Statistical Analysis
The PA (h/wk) was analyzed as total, light, moderate
and vigorous leisure-time and occupational activities
and as sedentary behaviors (i.e., watching television
and talking/sitting at home with family and neighbors
[socializing]). Furthermore, PA was additionally
analyzed as specific domains such as sports (soccer,
baseball and softball), craftwork (embroidery and
making reed curtains), agricultural (sowing by hand,
harvesting, and fumigating) and housework
(sweeping, mopping, washing clothes by hand, and
preparing food).
To evaluate the reproducibility of the adapted PAQ,
PA information of the applied PAQs (PAQ1 at
starting time and PAQ2 after 1-3 weeks apart) from
the previous 12 months was analyzed using the
Spearman Correlation Coefficient (ρ) and the twoway mixed model (average measure) Intraclass
Correlation Coefficient (ICC). The degree of
relations for ρ were defined as weak (ρ between
0.11-0.25), half (ρ between 0.26-0.50), considerable
(ρ between 0.51-0.75) and very strong (ρ between
0.76-0.90) (Hernández&amp; Fernandez, 2010). The ICC
ratings suggested by Landis and Koch were used to
evaluate the degree of relation of the PAQs
(reproducibility) as poor (0-0.2), fair (0.2-0.4),
moderate (0.4-0.6) substantial (0.6-0.8) and almost
perfect (0.8-1.0) (Landis &amp; Koch, 1997).
Bland-Altman plots were used to determine the level
agreement between the PAQ1 and PAQ2 regarding
total leisure-time, occupational activities and
sedentary behaviors (h/wk). In other words, BlandAltman plots provided information about the
magnitude of overestimation (mean bias above the

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 3 julio -septiembre, 2018

19

�Ethnic groups; México; physical activity questionnaire

zero line) or underestimation (mean bias below the
zero line) of the PAQ1 with respect to PAQ2; in
either case, mean bias was analyzed by the paired ttest. Simple linear regression was performed to
evaluate homogeneity of the differences (bias) over
the range of average values (h/wk) from the two
PAQs measurements. The dependent variables were
the differences (h/wk) between PAQ1 and PAQ2,
and the independent variables were the average
(h/wk) of both PAQs. Biases falling outside the
Bland-Altman agreement interval were expressed as
percentage.
Stata software version 14 was used for the statistical
analysis (Stata Corp LP, College Station, Texas,
USA; URL: http://www.stata.com). Significance
was considered at a p-value of p≤0.05.
Ethics approval
The protocol was approved by the Ethics Committee
of the Research Center for Food and Development.
Before the interview, each participant received
complete information about the project and signed a
consent form.
Results
Participants
Initially, there were 66 participants for the study of
reproducibility, but only 60 completed the second
PAQ (15 men and 45 women). Ages ranged from 20
to 65 years, with an average of 40.0 years for men
and 37.8 years for women. Anthropometric
characteristics such as weight, height, body mass
index and waist circumference are shown in Table 1.
Table 1. Anthropometric characteristics of the participants
Men (n=17)
Mean ± SD
Range
Age (year)
40.8 ± 14.4
20 - 65
Weight (kg)
73.2 ± 7.3
55.1 - 99.5
Height (cm)
170.6 ± 0.03
1.6 - 1.8
BMI (kg/m2)
25.1 ± 3.6
18 - 32.4
Waist circumference (cm)
89.6 ± 2.1
70 - 107

Women (n=43)
Mean ± SD
Range
37.8 ± 26.8
20 - 65
73.4 ± 1.3
39.7 - 119.1
156.7 ± 0.03
1.4 - 1.7
29.8 ± 0.7
19.2 - 44
94 ± 3.5
68.5 - 115

Date are shown as the mean, standar deviation and range

Adaptation
Eighteen leisure-time activities were recorded,
including sports and exercise related activities such
as football, baseball, softball, jogging, and walking
as well as sedentary behaviors such as watching
television and socializing. Thirty-four occupational
activities were reported and related to agriculture,
silviculture, construction, craftwork, among others;
each of the occupational activities consisted of a

Artículo Original

series of sub-activities. Housework activities
consisted of sweeping, mopping, handwashing,
hauling water, making flour tortillas and others.
Activities related to transport included walking,
biking, and riding horses or traveling in cars or
trucks. Table 2 shows a larger number of activities
reported by the Yaquis Indians along with the values
of METs assigned to them. These activities were
listed in the PAQ. In addition, an open question was
added at the end of the list to further include activities
that interviewees considered as being part of their PA
pattern.
Table 2. List of leisure-time, occupational, and transportation activities
Activities (METsa)
Occupational

Leisure-time

Transportation

Sports

Agricultural

Craftwork

Walking (3)

Soccer (7)

Sowing by hand (4.3)

Embroidery (1.8)

Bicycle (4)

Baseball (5)

Cutting herb (6.3)

Sewing (1.8)

Horse (3.8)

Softball (5)

Fumigating (4.5)

Making reed curtains (2.5)

Car (2.5)

Basketball (6.5)

Harvesting (4.8)

Making brooms (3)

Bus (1.3)

Exercise

Cattle raising

Housework

Truck (2.5)

Zumba (5)

Order (3.5)

Sweeping (2.3)

Weight training (6)

Making cheese (3)

Washing clothes by hand (2)

Bicycling (4)

Shepherding (3.8)

Carrying water (4.5)

Jogging (4.5)

Silviculture

Watering plants (2)

Run (6)

Cutting firewood (6.3)

Making flour tortillas (2)

Walking (3.5)

Make coal (6.3)

Sedentary behavior

Construction

Cooking in a hornillac (2)
Washing dishes (1.8)

Socializingb (1.5)
Watching television (1.3)

Making bricks (6.5)

Other:

Plaster (6.3)

Baking (2)

Pasting Block (4.5)

Playing music (2)

Laying tile (3.8)

Teaching (1.8)

Cement (6.5)

Maquiladora operator (3.3)

a

METs: Metabolic Equivalents

b

Talking/sitting at home with family and neighbors

c

Hornilla: Hollow where embers or firewood are placed, with a side vent and a top grille.

Reproducibility
The results of the test-retest analysis regarding
leisure-time and occupational activities are shown in
Table 3. The ρ values of moderate, vigorous and total
leisure-time (h/week) indicate a very strong
correlation between PAQ1 and PAQ2 (ρ=0.94 and ρ
=0.91, ρ=0.92, respectively; p&lt;0.00001). The ICC
revealed almost perfect correlations for total leisuretime activities and categories of intensity. The results
of ρ for occupational activities indicated a very
strong correlation between PAQ1 and PAQ2 for
light, moderate, vigorous and total occupational
activities (ρ=0.87, ρ=0.84, ρ=0.91, ρ=0.88,
respectively; p&lt;0.00001). For the ICC, all the values
showed almost perfect correlation for occupational
activities.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 3 julio -septiembre, 2018

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�Ethnic groups; México; physical activity questionnaire

Table 3. Reliability for leisure-time and occupational
activities, specific domains of activities and sedentary
behaviors between PAQa1 and PAQa2
ρc*

ICCd **

Leisure-time Activities (h/wkb )
Moderate

0.94

0.97

Vigorous

0.91

0.98

Total

0.92

0.95

Occupational Activities (h/wkb )
Light

0.87

0.95

Moderate

0.84

0.95

Vigorous

0.91

0.98

Total

0.88

0.94

Specific domains of activities (h/wkb )
Sports

0.99

0.99

Craftwork

0.93

0.99

Agricultural

0.99

0.99

Housework

0.91

0.96

Sedentary behaviors (h/wkb )
Watching television

0.89

0.99

0.82

0.91

0.94

0.96

Socializinge
Total
a

Physical Activity Questionnaire

b

Hours per week

c

Spearman rank correlation coefficient. *p &lt;0.00001

d

Intraclass correlation coefficient. **p &lt;0.0001

e

Talking/sitting at home with family and neighbors

The specific domains of activities such as sports,
craftwork, agriculture and housework yielded ρ
values greater than 0.90 (p&lt;0.00001), indicating very
strong correlations. Regarding ICC values, all the
correlations of the specific domains of activities were
cataloged as almost perfect (Table 3).

Artículo Original

10.11 (lower LOA) to 8.66 (upper LOA) with 10%
of bias outside of LOA.

Figure 1: Bland-Altman plot for total leisure-time
activities (h/wk) as assessed by the PAQ1 and PAQ2
Regarding total occupational activities, the BlandAltman plot (Figure 2) revealed that mean bias was
also similar to zero (mean bias=-0.39, p=0.76).
Further, the plot also shows that differences were
homogeneous among the average values in h/wk of
total occupational activities (β=0.87, p=0.16). The
LOA were 21.3 (lower LOA) to 20.5 (upper LOA),
with 5% of the bias outside of LOA.

With regard to total sedentary behaviors, the ρ value
(ρ=0.94; p&lt;0.00001) indicated a very strong
correlation. The correlations for watching television
and socializing at home were also considered very
strong. The ICC values for all sedentary behaviors
indicated almost perfect correlations (Table 3).
The Bland-Altman plot (Figure 1) shows mean bias,
the regression line and the limits of agreement for
total leisure-time activities (h/wk). The mean bias
was not different from zero (mean bias=0.72,
p&gt;0.05). In the same plot, the regression line
indicated that differences between measurements (β
= 0.041, p=0.77) were homogeneously distributed
throughout the average (h/wk) of total leisure
activities. The limits of agreement (LOA) were -

Figure 2: Bland-Altman plot for total occupational
activities (h/wk) as assessed by the PAQ1 and PAQ2
Discussion
The adaptation phase allowed for a detailed
identification of common leisure-time, occupational
and transportation activities among the Yaqui
Indians to investigate how activities were performed.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 3 julio -septiembre, 2018

21

�Ethnic groups; México; physical activity questionnaire

The leisure-time activities mainly included watching
television, socializing (sedentary behaviors) and
some sports activities. The activity of socializing is
facilitated because Yaqui households consist of a
large, fenced-in land in which different generations
of the same family live together (grandparents,
parents and offspring). During the afternoon and
mid-morning, Yaqui family members typically chat
in their homes under the shade of trees or ramadas (a
roof, without walls, built with mesquite sticks, reed
and other plants). On the other hand, occupational
activities were related to agriculture, construction,
silviculture, craftwork activities and housework,
among others.
The adaptation phase allowed for uncovering the
types of PA that adult Yaquis perform in their daily
lives as well as how they are carried out. This latter
information was useful to further classify sedentary
behaviors light, moderate, and vigorous PA. This
phase also permitted the identification of the
appropriate terms used for the different PAs, which
was useful for reducing misunderstandings during
the interview and thus improving the accuracy of the
PAQ.
Regarding reproducibility, the correlation values
obtained for total leisure-time and occupational
activities in the previous 12 months were similar to
those reported by Kriska et al. (1990) in U.S. Pima
Indians 21 to 36 years of age (ρ=0.92 y ρ=0.88,
respectively, p&lt;0.05). These correlation values were
higher than those reported by Lavandera-Torres and
Esparza-Romero (2017) for the Seri population with
values of ρ=0.82 (p &lt;0.05) for total leisure activities
and values of ρ=0.58 (p &lt;0.05) for total occupational
activities. The correlation values obtained for both
activities were also higher than those obtained by
Sobngwi, Mbanya, Unwin, Aspray, &amp; Alberti (2001)
in a rural population of Cameroon.
It should be noted that in the present study, leisuretime and occupational activities were subcategorized
and analyzed by light, moderate and vigorous
intensity. However, in the literature, ρ and ICC
values are shown for moderate and vigorous total
activities without classifying them as leisure-time or
occupational activities (Vasheghani-Farahani, et al.,
2011; Cust et al., 2008). Such is the case for the study

Artículo Original

reported by Medina, et al. (2013) in a Mexican
population where reproducibility of the International
Physical Activity Questionnaire was evaluated. In
that study, ICC values for moderate and vigorous
activities were 0.49 and 0.50 (p&lt;0.05), respectively,
which are lower than those obtained in the present
work. In a different study conducted among a
Nigerian population, ICC values reported for
moderate and vigorous activities were also lower
than those obtained in this study (ICC=0.73 and 0.33,
respectively) (Oyeyemi et al., 2011)
When activities were analyzed as specific domains,
high correlation values between the two PAQs in the
previous 12 months were observed in all the specific
domains (sports, craftwork, agricultural and
housework). The values for sports activities found
here were higher than those reported in other studies
(Lavandera-Torres and Esparza-Romero, 2017). The
correlation found for the housework activities was
higher than that reported by Cust et al. (2008) (ρ
=0.73; p&lt;0.0001) and other studies (Vasheghani et
al., 2011; Chu &amp; Moy, 2015). Finally, the correlation
evaluated by ρ for the group of craftwork activities
was slightly lower than that reported by LavanderaTorres and Esparza-Romero (ρ=0.97; p&lt;0.05)
(2017).
The reproducibility of sitting time as a marker of
sedentary behaviors was evaluated in different
studies using the International Physical Activity
Questionnaire (Chu &amp; Moy, 2015; Oyeyemi et al.,
2011; Vasheghani et al., 2011). The results of these
studies were ICC=0.84, ICC=0.73 and ICC=0.56, for
Malaysia, Iranian and Nigerian populations,
respectively (Chu &amp; Moy, 2015; Oyeyemi et al.,
2011; Vasheghani et al., 2011). Sedentary behaviors
in this study had higher correlation values.
The Bland-Altman plots showed that PA measured
by PAQ1 was similar to that measured by PAQ2.
That mean bias was close to zero indicates agreement
between both questionnaires. In addition, linear
regression analysis showed that the error or
differences between PAQs were constant over the
range of h/wk of physical activity.
The results of the reproducibility of this study are
largely explained by the adaptation process because
it allowed for the use of specific terms for the

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 3 julio -septiembre, 2018

22

�Ethnic groups; México; physical activity questionnaire

different activities in the community and for the idea
of listing them in the questionnaire format. This
means that interviewees were able to better
understand the questions, and the interviewer could
be clear about the meaning of the questions. Another
important aspect of this study was the previous
training received by the interviewers, part of which
consisted of understanding the community and
conducting previous PAQs with people of the
community.
Conclusions
The adaptation phase allowed for a detailed
identification of the most important leisure-time,
occupational and transportation activities among the
Yaqui Indians to investigate how these activities
were performed and to determine the appropriate
terms to use for the PAQs. The adapted PAQ had
high reproducibility for measuring PA during the
previous 12 months, and it may therefore be used to
evaluate PA and its association with obesity and
NCD in the Yaqui Indian population.
Acknowledgments
The authors thank the traditional guards of each
Yaqui community for allowing us to conduct our
research. We especially thank the subjects who
participated in the study in a most attentive and
friendly way with our fieldworkers. The authors also
thank Paola Griselda Torres Sánchez, Alejandra
Ruelas Ruiz and Oswar Karim Plata Urias Bachelor
students in Physical Exercise Science at
Technological Institute of Sonora, for data
collection.
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Revista Salud Pública y Nutrición

ESTIGMATIZACIÓN A PERSONAS CON VIH-SIDA EN LA ATENCIÓN PRIMARIA
COMO BARRERA DE APEGO AL TRATAMIENTO.
STIGMATIZATION OF PEOPLE WITH HIV-AIDS IN PRIMARY CARE AS A BARRIER ADHERENCE TO THE
TREATMENT
Saucedo Pahua Gerardo 1-2, Huerta Baltazar Mayra Itzel 1, Alcántar Zavala Ma. Lilia 1-3, Ruiz Recéndiz
Ma. de Jesús 1, Jiménez Arroyo Vanesa 1, Avila Cazarez Lorena 1-2
1 Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, México. 2 Hospital General Regional Nº. 1 del
Instituto Mexicano del Seguro Social, Morelia, Michoacán, México. 3 Hospital Infantil “Eva Sámano de
López Mateos”, México.
Citation: Saucedo Pahua G., Huerta Baltazar M.I., Alcántar Zavala M.L., Ruiz
Recéndiz M.J., Jiménez Arroyo V., Avila Cazarez L. (2018) Estigmatización a
personas con VIH-SIDA en la atención primaria como barrera de apego al
tratamiento. Revista de Salud Pública y Nutrición, 17(3), 26-33.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2018 Saucedo Pahua G. et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn17.3-4
Recibido: 13 de agosto 2018;
Aceptado: 24 de septiembre 2018
Email: ge_ra_sol@hotmail.com

�VIH-SIDA, estigma y discriminación, atención primaria
.

Ensayo

ESTIGMATIZACIÓN A PERSONAS CON VIH-SIDA EN LA ATENCIÓN PRIMARIA COMO
BARRERA DE APEGO AL TRATAMIENTO
Saucedo Pahua Gerardo 1-2, Huerta Baltazar Mayra Itzel 1, Alcántar Zavala Ma. Lilia 1-3, Ruiz Recéndiz Ma. de
Jesús 1, Jiménez Arroyo Vanesa 1, Avila Cazarez Lorena 1-2
1 Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. 2 Hospital General Regional Nº. 1 del Instituto Mexicano del
Seguro Social, Morelia, Michoacán. 3 Hospital Infantil “Eva Sámano de López Mateos”.

RESUMEN
Introducción: La infección por VIH es un problema a nivel mundial que afecta la salud de quien la contrae y en él se
experimentan procesos psicoemocionales y de estigmatización. El estigma, es resultado del desconocimiento de los actores
directos en la atención primaria a la salud. Este problema social crea una barrera en las personas seropositivas a no buscar un
tratamiento oportuno, lo que deteriora ampliamente su calidad de vida. Objetivo: Presentar una reflexión crítica sobre las
razones por el cual las personas seropositivas refieren sentir estigmatización y discriminación por los involucrados en la
atención primaria. Conclusiones: Dentro de la cultura Mexicana existe una diversidad de pensamiento hacia las personas que
viven con VIH, dado a esto se han implementado políticas públicas a favor de éste sector altamente vulnerable, el propósito
es salvaguardar y respetar la integridad de los individuos seropositivos, del mismo modo la Secretaría de Salud es el eje rector
en promover información, detección y tratamiento oportuno a las personas que demandan atención primaria a la salud,
mediante la difusión de información científica a través de los actores directos de la atención. Es necesario desarrollar
herramientas de evaluación que permitan corroborar que la información emitida tenga un impacto cognitivo significativo.
Palabras Clave: VIH-SIDA, Estigma y discriminación, Atención Primaria.

ABSTRACT
Introduction: HIV infection is a worldwide problem that affects the health of those who contract it and in it psycho-emotional
and stigmatization processes are experienced. The stigma is the result of ignorance of the direct actors in primary health care.
This social problem creates a barrier in seropositive people not to seek timely treatment, which greatly deteriorates their
quality of life. Objective: To present a critical reflection on the reasons why HIV-positive people report feeling stigmatization
and discrimination for those involved in primary care. Conclusions: Within the Mexican culture there is a diversity of thinking
towards people living with HIV, given that public policies have been implemented in favor of this highly vulnerable sector, the
purpose is to safeguard and respect the integrity of HIV-positive individuals. Similarly, the Ministry of Health is the guiding axis
in promoting information, detection and timely treatment for people who demand primary health care, through the
dissemination of scientific information through the direct actors of care. It is necessary to develop assessment tools to
corroborate that the information issued has a significant cognitive impact.
Key words: HIV-AIDS, Stigma and discrimination, Primary Care.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 3 julio -septiembre, 2018

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�VIH-SIDA, estigma y discriminación, atención primaria
.

Introducción
La pandemia del virus de inmunodeficiencia humana
y el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (VIHSIDA) han sido un problema de salud pública a nivel
mundial (Compean, Pérez, Staines y Ortiz, 2014).
Según el informe del Programa Conjunto de
Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA) a
fínales de 2015, 36.7 millones de personas vivían con
el virus en mundo (ONUSIDA, 2016) y México no
es la excepción, con 24,718 casos de VIH-Sida,
predominando en jóvenes de 15 y 29 años de edad
(CENSIDA, 2015).
El VIH es un problema de salud que abarca esferas
psicológicas y emocionales, a nivel personal y social;
El estigma aparece como un atributo desacreditante
en las personas seropositivas, como barrera a no
buscar tratamiento, generando preocupación,
ansiedad y depresión, deteriorando su calidad de vida
(CV) (Pantoja y Estrada, 2014).
Desde 1994 Forstein refiere que, las personas sienten
estigmatización por parte de profesionales de la
salud, al momento de solicitar el cribado de VIH y
para acceder a servicios de salud una vez que han
sido diagnosticados seropositivos. (Varas, 2008);
aunado a esto en 2003 Infante et al., refieren que en
México las PVVIH refieren una mala calidad de
atención por parte de los prestadores de servicios de
salud.
Por otra parte, Chong et al., 2012 refieren que, las
personas seropositivas hombres y mujeres
heterosexuales y hombres que tienen sexo con
hombres (HSH) atendidos en un hospital público del
estado de Chiapas, mantienen oculto el diagnóstico,
por miedo al estigma por la comunidad donde
residen. Al expresar que les es difícil enfrentar el
estigma y discriminación que emana los
profesionales de la salud al momento de la atención
en salud para su control.
Dado lo anterior en América Latina y el Caribe es
casi nula la evidencia respecto a las políticas públicas
en materia de salud y de derechos humanos, respecto
a programas holísticos libres de discriminación hacia
las PVVIH; en el caso de Colombia, este país en1988
elaboró el primer Plan Nacional de Prevención y
Control del SIDA, estableciendo en 1991 por primera
vez normas sobre la atención integral, derechos y
deberes de las PVVIH (Arrivillaga et al., 2009).,

Ensayo

entre éste periodo Costa Rica, República
Dominicana, Ecuador, Guatemala, Honduras,
Nicaragua, panamá y Puerto Rico decretaron leyes en
los que abordan el tema de VIH-SIDA, en materia de
prevención,
tratamiento,
derechos
y
responsabilidades de las personas seropositivas
(Varas y Toro, 2003).
Torres (2006) realizó un análisis en relación a las
políticas públicas en salud en respuesta al VIH-SIDA
en México donde concluye que éstas han beneficiado
a grupos que han sido tradicionalmente marginados
y excluidos del proceso de implementación de las
mismas; en 2015 la investigadora Rangel en su
manuscrito detalla los procesos políticos de
trasformación a la Ley en salud y de derechos
humanos en la Republica Mexicana, dado a que la
enfermedad ha formado parte de la agenda como
problema de salud pública; en este mismo años los
investigadores Orozco et al., realizaron un mapeo
político y revisión del marco normativo para la
prevención del VIH y fortalecer las acciones contra
el estigma, la discriminación y la homofobia por
parte de los involucrados en la atención en salud.
Bermúdez et al., 2015; argumentan que los
profesionales de la salud tienen la responsabilidad y
el compromiso de brindar una atención de calidad
libre de estigma y discriminación hacia las personas
que viven con virus de inmunodeficiencia humana
(PVVIH); dado a que el objetivo en materia de salud
pública es educar, prevenir, diagnosticar y otorgar un
tratamiento oportuno y a su vez concientizar a la
PVVIH a hacer adherencia a la terapia antirretroviral
(TARV) en el éxito del tratamiento al VIH (Oliva,
Lastre, Viñas y González, 2013). Cualquier actitud
estigmatizante por parte de los mismos tiene un
impacto psicoemocional, en la vida de las personas
seropositivas (Pantoja y Estrada, 2014).
Éste ensayo tiene como propósito presentar una
reflexión crítica sobre las razones por el que las
personas
seropositivas
refieren
sentir
estigmatización y discriminación por los
involucrados en la atención primaria. Para ello se
discute sobre el papel de las políticas públicas en
salud y de derechos humanos para sustentar una
atención medica libre de discriminación, en la
PVVIH.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 3 julio -septiembre, 2018

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�VIH-SIDA, estigma y discriminación, atención primaria
.

Ensayo

La metodología empleada a este manuscrito fue; una
revisión sistemática en español e inglés en diez
bases de datos electrónicas en salud, las cuales
fueron: PubMed, EBSCO, Scielo, CUIDEN,
Aquichan, Redalyc, RESPYN, DOAJ - Directory of
Open Access Journals, Free Medical Journals y
Google académico, Se utilizaron los siguientes
términos de búsqueda: VIH-SIDA, Estigma y
discriminación, Atención primaria a la salud,
Políticas Publicas, Derechos humanos.

dado a la necesidad apremiante que existe de
fortalecer la educación formal de los profesionales
futuros en estos tres ejes de conocimiento; en virtud
de que el desconocimiento de los involucrados afecta
gravemente al estado psícoemocional de la persona
seropositiva. Del mismo modo se presentan estudios
realizados en las PVVIH, en el que muestran sentirse
vulnerables por el estigma y la discriminación de los
actores en la atención primaria a la salud, lo que
ocasiona una barrera al apego terapéutico.

Los criterios de selección fueron; 1) trabajos de enero
de 2013 a abril de 2018 2) trabajos en los cuales se
analizaba la vulnerabilidad al VIH de forma
específica y clara en relación al estigma y
discriminación que viven las personas con VIH por
parte de los prestadores de servicios en salud en el
primer nivel de atención.3) trabajos que empleaban
un enfoque desde las políticas públicas en salud y de
derechos humanos respecto al VIH-SIDA y 4)
trabajos cualitativos que expresaran las barreras de
apego al tratamiento retroviral relacionado a la
estigmatización percibida.

Conocimiento, habilidad y actitud del personal de
salud sobre VIH-SIDA en la atención primaria a la
salud
En 1980, inició la epidemia del VIH-SIDA a nivel
mundial, y por consecuente la propagación de
información formal e informal, que ha sido evaluada
con aspectos asociados al conocimiento, aptitudes y
prácticas relacionadas a la infección por el VIH, a
grupos profesionales de la salud involucrados en la
asistencia a personas infectadas por el virus (Barbosa
et al, 2015). De acuerdo a Bolaños en 2015,
recomienda que el equipo básico de salud (EBS),
debe estar preparado con los conocimientos,
habilidades y actitudes suficientes en la prevención
VIH/SIDA, ante el riesgo que presenta la comunidad
(Bolaños et al., 2015).

De 109 resultados, 35 investigaciones de tipo
cuantitativo y cualitativo con diseños descriptivos y
correlacional cumplieron los criterios de inclusión y
de evaluación para su análisis y discusión de la
información para el presente ensayo; el resto de la
evidencia científica fue omitida dado a que no
cumplieron los criterios de selección.
A la luz de los resultados y del análisis se presenta a
continuación la respuesta al objetivo del presente
manuscrito. En el primer apartado se describe el
conocimiento, las habilidades y la actitud del
personal de salud sobre VIH-Sida en la atención
primaria a la salud, en seguida se presenta la
evidencia científica que describe la estigmatización
y discriminación como barrera de apego al
tratamiento en las PVVIH, seguida de esto se
muestran las políticas públicas dirigidas a la atención
medica libre de discriminación, a personas que viven
con VIH-Sida en México y se finaliza con las
conclusiones.
Bajo este eje temático, es importante resaltar la
relevancia sobre la adquisición de conocimientos que
todos los profesionales de salud deben tener en
relación a: la infección del VIH y SIDA, mediante
políticas públicas en salud y de derechos humanos;

En 1996 se obtuvo el acceso y utilización a la terapia
antirretroviral (TARV), lo que ha permitido una
importante reducción de la morbi-mortalidad por el
virus, en las PVVIH (Gilmara et al., 2015); dicha
adherencia ha aumentado la calidad de vida en años
en las personas seropositivas, quienes experimentan
procesos complejos de transformación personal al
vivir con una enfermedad crónica (Hipólito et al.,
2017); por tal motivo los profesionales de salud
deben poseer dominio sobre las consideraciones
biológicas,
psicológicas
y
sociales,
para
proporcionar cuidados holísticos a las personas
seropositivas, con la mayor ética profesional
(Gómez et al., 2013).
Como profesionales de salud, se debe estar en total
disposición para prestar atención primaria,
promoviendo el más alto grado de bienestar al
paciente, garantizando su actuar en la atención
integral del usuario (Bermúdez et al., 2017). En el
actuar
del
equipo
multidisciplinario,
los
profesionales de salud directos en observar los
avances terapéuticos, es Enfermería, quien participa

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 3 julio -septiembre, 2018

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�VIH-SIDA, estigma y discriminación, atención primaria
.

en la detección, cuidado y control de la enfermedad
crónica (Costa et al., 2012).
El control clínico en las PVVIH, actualmente es una
herramienta indispensable para el acompañamiento
de los avances y esfuerzos necesarios para la mejoría
en la atención, en el aumento y la demanda de la
atención primaria a la salud (APS) (Leite et al.,
2017).
En 2014, Carvalho et al., en su estudio: “Valores
intervinientes en el cuidado del enfermero al cliente
con VIH/Sida”, concluyen que cada miembro del
equipo de salud debe autoconocerse, lo que implica
la reflexión de sus valores, creencias y cultura, con el
fin de que éstos no interfieran negativamente en la
realización de sus acciones de atención primaria a la
salud.
De esta manera, los profesionales de salud son
considerados un pilar fundamental en la oferta del
tamizaje en la APS, y el desconocimiento de ello
limita la calidad del servicio a este grupo vulnerable
(Pantoja, 2014). De tal manera que el rechazo y la
discriminación percibido por el usuario durante la
detección, evita buscar un tratamiento y adherencia
al mismo, por miedo a la estigmatización ya
vivenciada, lo que limita ampliamente su CV (Cunha
et al., 2015).
Evidencia científica de la estigmatización y
discriminación como barrera de apego al tratamiento
en las PVVIH
A lo largo de muchas décadas, la estigmatización ha
sido reconocida como una conducta inmoral, descrito
por Erving Goffman y Herek, atributo que
desacredita al individuo y tiene un efecto indeseable
en la condición humana, (Erving Goffman y Herek,
citado por Pantoja et al., 2014). Colbert et al., definen
al estigma como un proceso social relacionado con la
salud, que es vivenciado, anticipado, caracterizado
por exclusión, rechazado, con sensaciones de culpa
y/o devaluación; que resulta de la experiencia de una
persona o grupo.
En la actualidad existen mitos y creencias
relacionados con el VIH/SIDA, que conducen a
prácticas de estigma social hacia las personas
seropositivas, de acuerdo a la evidencia científica la
infección
del VIH se asocia directamente a
conductas de alto riesgo, y por ende, esto altera el

Ensayo

comportamiento de los profesionales de la salud que
se manifiestan en prácticas estigmatizadoras y
discriminativas dirigidas con juicios negativos sobre
su moral, conductas irrespetuosas e incluso
dominadas al temor a contraer el virus (Barbosa,
2015).
La credibilidad de los profesionales de salud se ve
afectada por aspectos como la desinformación y
estereotipos sociales, lo que genera actitudes
estigmatizantes, que son percibidas por las personas
seropositivas (Pantoja, 2014); lo que minimiza el
éxito en el apego al tratamiento, estas dificultades de
acceso a los servicios de salud aumentan el riesgo de
aumentar la carga viral en las personas con VIH,
reduciendo la CV en la persona (Leite, 2017).
Tamayo et al., 2015 en su estudio “Estigma social en
la atención de personas con VIH/sida por estudiantes
y profesionales de las áreas de la salud, en Medellín,
Colombia” afirman que el estigma por parte del
personal de la salud tiene grandes implicaciones en
la calidad del servicio el cual hace que las personas
VIH positivas no acudan oportunamente a los
servicios de salud; estos hallazgos se relacionan a lo
encontrado por Bermúdez et al., en 2015, donde
afirma que el estigma y la discriminación alrededor
del VIH construye una barrera que impide el acceso
a los servicios de salud. En definitiva, los
investigadores consideran relevante evitar la
discriminación en la prestación de servicios de salud.
Guardia et al., 2015 en su investigación presentan las
narrativas de PVVIH en situaciones discriminatorias
que ellos atribuyen al sistema de salud y a la
bioseguridad. Los autores concluyen desde su
perspectiva que las personas confunden las
características estructurales del sistema de salud con
estigmatización; sin embargo, en el estudio los
trabajadores de la salud ponen al descubierto sus
temores irracionales al contagio.
Scher (2016) refiere en su estudio que, cada
participante ha percibido algún tipo de estigma, y
también ha recibido algún tipo de discriminación
durante su vida en distintos grados., por tanto, se
revelaron experiencias de discriminación en el
ámbito escolar, familiar, laboral, y en la vida
cotidiana de las PVVIH., cada mujer trans se refirió
al hecho de que la mayoría de ellas trabajan en el

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 3 julio -septiembre, 2018

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�VIH-SIDA, estigma y discriminación, atención primaria
.

Ensayo

comercio sexual debido a las condiciones de estigma
y discriminación que enfrentan en el día a día.

Nacional de Salud involucrado en la atención a las
PVVIH.

De igual modo, Fuster et al., en 2013 elaboraron un
cuestionario para medir las estrategias de las
personas con VIH para afrontar el estigma. Los
resultados arrojados mostraron que las personas con
VIH utilizan una variedad de estrategias de
afrontamiento que se sitúan en el control primario,
así como en el secundario., éstas, abren el panorama
de intervenciones para capacitar a las personas con
VIH y enfrentar el estigma y la discriminación.

En 1990 se creó la comisión Nacional de los
Derechos Humanos (CNDH) la cual ha trabajado
activamente tras las violaciones a los derechos
humanos que han presentado de forma oficial las
PVVIH en la negación o inadecuada prestación del
servicio público de salud (CNDH, 2015); Trece años
después, el Diario Oficial de la Federación (DOF)
publica en 2003 la Ley Federal para prevenir y
eliminar la discriminación (LFPED), la cual
establece que, queda prohibida toda práctica
discriminatoria que tenga por objeto o efecto impedir
o anular el reconocimiento o ejercicio de los
derechos e igualdad, creando para ello, el Consejo
Nacional para Prevenir la Discriminación
(CONAPRED), el cual es el órgano encargado de
promover políticas públicas, garantizando el derecho
a la igualdad e inclusión social.

Políticas públicas dirigidas a la atención medica libre
de discriminación, a personas que viven con VIHSIDA en México
Dentro de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos el Artículo 1° tercer párrafo
establece que: queda prohibida toda discriminación
hacia las condiciones de salud y preferencias
sexuales de las personas, esto aunado al artículo 4º
tercer párrafo, donde se afirma que: toda persona
tiene derecho a la protección de la salud, y establece
que la ley definirá las bases y modalidades para el
acceso a los servicios de salud (Constitución Política
de los Estados Unidos Mexicanos, 1917).
En este mismo país las acciones para la prevención,
detección y diagnóstico oportuno de las infecciones
de trasmisión sexual (ITS) y de VIH-SIDA son
prioritarias en el sistema de salud y se sustentan en
normas y políticas públicas específicas en el
Programa Sectorial de Salud 2013-2018, (2013). Así
mismo, se describe en la presentación del Programa
de Acción Específico Respuesta al VIH, Sida e ITS,
tras el decreto de otorgar tratamiento oportuno a
estos problemas de salud pública, de forma gratuita y
universal a personas altamente vulnerables, siendo el
factor más importante en la reducción de la
morbimortalidad de la infección por el VIH.
La Ley General de Salud se aplica en toda la
República Mexicana y sus disposiciones son de
orden público e interés social, en lo concerniente a la
detección oportuna de las ITS y de VIH-SIDA la
Norma Oficial Mexicana NOM-010-SSA2-2010.
Para la prevención y control de la infección por virus
de la inmunodeficiencia humana, tiene un marco de
confidencialidad, siendo una disposición de
observancia obligatoria en el territorio nacional para
todas las instituciones y personal del Sistema

A la luz de las políticas públicas anteriormente
mencionadas se ha creado un pliego de derechos
humanos hacia las personas que viven con VIH o con
SIDA, en el que se establece la igualdad de derecho
a vivir sin discriminación o violación a las garantías
individuales y colectivas en la persona o de quien
dependa de ellos (CNDH, 2016), en el entendido que
todos los profesionales de la atención primaria están
comprometidos a brindar atención holística y
pandimensional, tal como lo refiere Betty Newman
en su teoría.
Conclusiones
En conclusión, las PVVIH manifiestan que han
experimentado de estigmatización y discriminación,
tras esta experiencia las personas seropositivas
expresan la necesidad de sentir apoyo emocional en
especial de su familia y de su red social, lo que les
facilita la búsqueda de información y tratamiento
farmacológico, situación inherente a la aceptación de
esta enfermedad crónica.
Igualmente se encontró que las PVVIH cuentan con
información entorno a su enfermedad, puesto que el
alcance a la tecnología ha permitido que las personas
consulten páginas de internet e integre este
conocimiento a su contexto en particular para
construir una visión clara de su propio riesgo y las
alternativas que tienen para reducirlo. Justamente
estos hallazgos exponen la relevancia de mejorar los

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30

�VIH-SIDA, estigma y discriminación, atención primaria
.

Ensayo

procesos de la educación formal entre los
profesionales de la salud de todos los niveles de
atención, respecto a la información correcta de la
enfermedad, tratamiento y control, con base en la
evidencia científica actual.

Bibliografía

La cultura mexicana, pues, emerge de una diversidad
de pensamientos y actos reprobados hacia las
PVVIH, y por tal motivo se ha trabajado en
establecer y practicar las políticas públicas, en los
programas de “asistencia social” a PVVIH, ya que la
problemática de personas que viven con VIH/SIDA
en el mundo ha aumentado en gran medida y ha
causado estragos sociales, económicos, culturales y
problemas dentro del núcleo familiar. Por lo anterior
México, tiene políticas públicas a favor de las
PVVIH, que se sustentan en el Programa de Acción
Específico 2013 -2018 - Respuesta al VIH, SIDA e
ITS, cuyo objetivo prioritario es la prevención,
detección y control de las personas altamente
vulnerables, mediante políticas y estrategias que
hacen frente a esta problemática en el país.

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En esta misma línea de ideas, el acceso a los servicios
de APS libres de discriminación son una
determinante importante para el tamizaje oportuno,
diagnostico asertivo para el tratamiento efectivo en
la limitación del daño, que permita eliminar las
barreras institucionales de acceso a la atención y al
uso de los servicios sin temor a experimentar
estigmatización por parte de los involucrados en la
atención primaria a la salud; por ello, en ésta se
plantean grandes desafíos en la gestión de servicios
de salud para los diversos actores del sistema, en
enfocar la atención a grupos vulnerables, y se
superan barreras de acceso a los servicios de salud si
los involucrados conocen las políticas públicas en
relación a una tención libre de discriminación, como
derecho hacia las PVVIH.
Finalmente, conviene resaltar que para difundir los
conocimientos en salud es imprescindible, y al
mismo tiempo es necesario desarrollar herramientas
de evaluación que permitan corroborar que la
información proporcionada a los profesionales de la
salud y las PVVIH ha sido comprendida y en su
defecto, replantear nuevas técnicas de aprendizaje
para lograr un conocimiento cognitivo significativo.

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                  <text>La Revista Salud Pública y Nutrición, inicia en el 2000 y es una publicación universitaria con periodicidad trimestral, producida por la Subdirección de Investigación, Innovación y Posgrado de la Facultad de Salud Pública y Nutrición y la valiosa colaboración de la Dirección de Tecnologías de Información de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Tiene como finalidad publicar y divulgar la productividad científica al ofrecer un espacio con visibilidad global para difundir toda aquella información sobre salud pública y nutrición que se genera en los ámbitos académico y científico tanto en el entorno local, regional, nacional e internacional.</text>
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                <text>La Revista Salud Pública y Nutrición, inicia en el 2000 y es una publicación universitaria con periodicidad trimestral, producida por la Subdirección de Investigación, Innovación y Posgrado de la Facultad de Salud Pública y Nutrición y la valiosa colaboración de la Dirección de Tecnologías de Información de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Tiene como finalidad publicar y divulgar la productividad científica al ofrecer un espacio con visibilidad global para difundir toda aquella información sobre salud pública y nutrición que se genera en los ámbitos académico y científico tanto en el entorno local, regional, nacional e internacional.</text>
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                <text>Ramos Peña, Esteban Gilberto, Editor Responsable </text>
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                <text>Rocha Flores, Alejandra Berenice, Editor Técnico</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

INCREMENTO DE LA EXPRESIÓN DE TLR4 Y EFECTO ANTIOXIDANTE DEL ÁCIDO
ACETILSALICÍLICO EN CONEJOS CON DIETA ALTA EN GRASAS
INCREASE IN THE EXPRESSION OF TLR4 AND ANTIOXIDANT EFFECT OF ACETYLSALICYL ACID IN RABBITS
WITH A HIGH FAT DIET
Ortíz-Reyes, Ana Elenka1. Calderón-Torres, C. Marissa 1*
1

Unidad de Biomedicina, Facultad de Estudios Superiores Iztacala, Universidad Nacional Autónoma
de México. Tlalnepantla, Estado de México, México
Citation: Ortiz-Reyes, AE., Calderón-Torres, MC. (2017) Incremento de la

expresión de TLR4 y efecto antioxidante del ácido acetilsalicílico en conejos
con dieta alta en grasas, Revista de Salud Pública y Nutrición, 16(2), 1-10.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
león, Facultad de Salud Pública, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2017 Ortiz-Reyes, AE et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BYND 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn16.2-1
*Email: mcalderon@campus.iztacala.unam.mx

�Obesidad, dislipidemia, inflamación, estrés oxidante,
hígado graso no alcohólico (HGNA).

Artículo Original

INCREMENTO DE LA EXPRESIÓN DE TLR4 Y EFECTO ANTIOXIDANTE DEL ÁCIDO
ACETILSALICÍLICO EN CONEJOS CON DIETA ALTA EN GRASAS

Ortíz-Reyes, Ana Elenka1. Calderón-Torres, C. Marissa 1*

1

Unidad de Biomedicina, Facultad de Estudios Superiores Iztacala, Universidad Nacional Autónoma de México.
Tlalnepantla, Estado de México, México

RESUMEN
Introducción: La obesidad y el desarrollo de enfermedades hepáticas que se caracterizan por el aumento y acumulación de

lípidos en tejidos y sangre, inflamación y estrés oxidante, son actualmente una epidemia mundial, y en la población mexicana es
cada vez mayor el número de jóvenes afectados. Este aumento ha conducido a la investigación médica hacia la detección
temprana del síndrome metabólico, que se emplea como indicador de síntomas que pueden ser de riesgo para la salud y
conducir a enfermedades hepáticas. Objetivo: Los objetivos del presente trabajo fueron: evaluar en un modelo de dislipidemia
en conejos jóvenes alimentados con una dieta alta en grasa (ácido palmítico al 20%), la producción de especies reactivas del
oxígeno y cambios en la expresión de genes TLR4, COX2y de !L-1β como marcadores de inflamación y de estrés oxidante, así
como evaluar el efecto del ácido acetilsalicílico en la producción de radicales libres y en la expresión de estos genes.
Resultados: En los conejos alimentados con exceso de grasa aumentaron los niveles de triglicéridos (p&lt;0.05), la expresión de
TLR4 y las especies reactivas del oxígeno, aunque éstas últimas no de forma significativa. La administración de ácido
acetilsalicílico en dosis antiinflamatorias disminuyó la producción de especies reactivas del oxígeno y la expresión de TLR4.
Discusión: La ingesta elevada de grasa en conejos jóvenes por un período corto de tiempo conduce a la dislipidemia y a la
sobreexpresión de TLR4, gen clave de la respuesta inflamatoria y vinculada al aumento de las especies reactivas del oxígeno.
Los resultados indican que el ácido acetilsalicílico tiene efecto antioxidante.
Palabras Clave: Obesidad, dislipidemia, inflamación, estrés oxidante, hígado graso no alcohólico (HGNA).
ABSTRACT
Introduction: The obesity and liver diseases progression are characterized by the increase and accumulation of lipids in

tissues and blood, inflammation and oxidative stress. These diseases are now a worldwide epidemic, and the number of young
people affected is increasing in the Mexican population. This increase has led to medical research towards the early detection of
the metabolic syndrome, which is used as an indicator of symptoms that may be at risk for health and lead to liver disease.
Objective: The objectives of the present study were to evaluate in a model of dyslipidemia in young rabbits fed three months
with a diet high in fat (20% palmitic acid), the production of reactive oxygen species and changes in TLR4, COX2 and !L-1β
gene expression, as markers of inflammation and oxidative stress; also to evaluate the effect of acetylsalicylic acid on the
production of free radicals and on the expression of these genes. Results: In rabbits fed with excess of fat, significantly
increased the levels of triglycerides (p&lt;0.05), TLR4 expression, and reactive oxygen species, although in the latter, not
significantly. The administration of acetylsalicylic acid in anti-inflammatory doses decreased the production of reactive oxygen
species and the expression of TLR4. Discussion: The high fat intake in young rabbits lead to dyslipidemia and overexpression
of TLR4, a key gene in the inflammatory response and linked to the increase of reactive oxygen species. The results indicate
that acetylsalicylic acid has an antioxidant effect
Key words: Obesity, dyslipidemia, inflammation, oxidative stress, non-alcoholic fatty liver (HGNA)

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 2 julio - septiembre 2017

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�Obesidad, dislipidemia, inflamación, estrés oxidante,
hígado graso no alcohólico (HGNA).

Introducción
La obesidad y las enfermedades hepáticas como el
hígado graso no alcohólico (HGNA) o la esteatosis
no alcohólica, se caracterizan por la acumulación
excesiva de lípidos en las células hepáticas
(esteatosis), así como una condición de inflamación
y de estrés oxidante (Petrosillo et al., 2007). En
diferentes modelos biológicos de la enfermedad se
ha reportado que la inflamación implica cambios en
la expresión genética de las citocinas proinflamatorias TNF-α, IL-6, IL-1α, IL-1βy IL-18
(Stojsavljević et al., 2014). Aunado a esto, los
productos de la cascada de señalización de
inflamación como la ciclo-oxígenasa 2 (COX2) y
los receptores de membrana plasmática tipo Toll
(TLR), especialmente TLR3 y TLR4 pueden
amplificar dicha condición (Liu et al., 2014).
Las citosinas que favorecen la inflamación,
representan un grupo diverso, son secretadas por
varios tipos de células y tienen diferentes funciones y
efectos biológicos. En el estudio de la patogénesis del
HGNA destaca la investigación de la citosinas, TNFα, IL-6 y las de la familia de IL-1 (Tilg, 2010). TNFα es una molécula secretada por macrófagos
infiltrados en el tejido adiposo y en los hepatocitos y
es concurrente en la inflamación crónica
(Stojsavljević et al., 2014). La citosina IL-6 es
producida por adipocitos, hepatocitos, células del
sistema inmunológico y endoteliales. En la obesidad
el aumento de IL-6 favorece la inflamación de bajo
grado, sin embargo su estudio es controversial ya que
además de favorecer la inflamación se ha demostrado
que tiene efectos protectores del hígado; mientras que
la citosina IL-1B, miembro de la familia de las
citosinas IL-1, es producida por macrófagos en
respuesta al aumento de lipopolisacáridos y ácidos
grasos libres (Stojsavljević et al., 2014), y su sobreexpresión ha sido relacionada con el aumento de
COX2 (Akarasereenont et al., 1995), esta enzima
cataliza la conversión de ácido araquidónico a
prostanoides y tromboxanos, moléculas que
favorecen la inflamación (Yu et al., 2006).
La expresión de los receptores de membrana es
indispensable en la respuesta inmunológica a
organismos
patógenos,
pues
reconocen
lipopolisacáridos de las bacterias y activan vías de
señalización que inducen a la transcripción de
citocinas pro-inflamatorias, de la enzima de síntesis
de óxido nítrico (iNOS) y de moléculas de adhesión

Artículo Original

como ICAM y VCAM-1 (Goud y Frienman, 2010).
Sin embargo, la sobre-expresión del gen TLR4 en la
inflamación de enfermedades hepáticas nada tiene
que ver con una respuesta a un organismo patógeno;
en su lugar se ha sugerido como una respuesta
alterna del sistema inmunológico ante el exceso de
lípidos. Se ha propuesto que los ácidos grasos libres
oxidados pueden ser reconocidos por TLR4, lo que a
su vez activa la vía de señalización de citocinas proinflamatorias (Lee et al., 2003; Suganami et al.,
2007; Manček-Keber et al., 2015).
La situación de estrés oxidante ante una dieta rica en
ácidos grasos se favorece por la sobre-producción de
especies reactivas del oxígeno (ERO), por diferentes
procesos o reacciones, como la peroxidación de
lípidos (Oliveira et al., 2002) o por el aumento de
actividad
enzimática
de
la
acetil-CoA
deshidrogenasa (VLCAD) (Cardoso et al., 2013).
Cuando la producción de ERO rebasa la capacidad
de los sistemas antioxidantes de la célula, se produce
un desequilibrio denominado estrés oxidante. De
acuerdo con la teoría celular del envejecimiento, el
exceso de radicales libres puede alterar o dañar las
funciones de las biomoléculas y su acumulación
continua puede modificar primero las funciones
celulares y posteriormente la de órganos y tejidos
(Kourtis y Tavernarakis, 2011).
Por ello, en las células hepáticas, la continua
presencia de niveles elevados de ácidos grasos
libres, que pueden conducir a estrés oxidante y a
inflamación, es un factor determinante para el
progreso hacia la enfermedad del HGNA. Por
consiguiente, esta enfermedad se ha considerado
como una de las manifestaciones del denominado
síndrome metabólico, definido como un conjunto
de síntomas independientes y de riesgo para la
salud, como la presión arterial elevada, aumento de
la concentración de glucosa y de lípidos
(dislipidemia) en sangre, especialmente de
triglicéridos, niveles bajos de HDL, así como
obesidad central, es decir, acumulación de grasa en
la cintura (Alberti et al., 2009).
La enfermedad del HGNA sin atención médica
oportuna puede conducir a cirrosis o en casos más
graves a cáncer hepático. Aunque se han hecho
diferentes trabajos concernientes a la búsqueda de
marcadores moleculares tempranos de dislipidemia
o esteatosis (Pagadala et al., 2009), aún no se ha

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 2 julio - septiembre 2017

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�Obesidad, dislipidemia, inflamación, estrés oxidante,
hígado graso no alcohólico (HGNA).

determinado cuál puede ser el mejor marcador que
determine su diagnóstico temprano.
Por ello, las investigaciones de HGNA se han
centrado tanto en la búsqueda de marcadores
moleculares tempranos que puedan definir alguna de
las alteraciones antes mencionadas, así como en el uso
de compuestos que disminuyan o inhiban el desarrollo
de esteatosis, sin efectos colaterales adversos. De los
diversos compuestos estudiados, destacan los trabajos
con estatinas, como el caso de la atorvastatina que
reduce la expresión del gen TLR4 (Fang et al., 2014);
la vitamina C, que disminuye los niveles de
triglicéridos en sangre (McRae, 2008); y los
compuestos antiinflamatorios no esteroideos, por
ejemplo el ácido aceitesalicílico (AAS), que inhibe
específicamente a la enzima COX2 (Clària et al.,
1996), en consecuencia se bloquea la producción de
prostanoides, prostanglandinas y tromboxanos
(Ricciotti et al., 2011), además de ser reportado como
antioxidante (Mahmood et al., 2009).

Artículo Original

de conejos jóvenes; B) Grupo Grasa (AP) a cuyo
alimento se agregó 20% de ácido palmítico; C) Grupo
Grasa-Ácido acetilsalicílico (AP/AAS) de libre
acceso a comida con 20% ácido palmítico y la
administración de una dosis antiinflamatoria de ácido
acetilsalicílico 28.5 mg/kg (Cyrus et al., 2002; PaulClark et al., 2004); y D) Grupo con administración de
ácido acetilsalicílico (AAS) con libre acceso a comida
y la administración de ácido acetilsalicílico (28.5
mg/kg). Los tratamientos se suministraron
diariamente durante 3 meses. Los animales fueron
sacrificados con una sobredosis de pentobarbital
sódico (63 mg/2.5 kg de peso) y se realizó la
disección, del hígado se obtuvieron muestras que se
colocaron en tubos cónicos de polipropileno de 2 ml,
estos se congelaron con nitrógeno líquido y se
almacenaron en un ultracongelador a -70°C.

Considerando lo anterior, el objetivo de este trabajo
fue investigar el cambio en la expresión de los genes
TLR4, COX2 y de IL-1f3, como indicadores de estrés
oxidante por lípidos, y como posibles marcadores de
cuadros inflamatorios en obesidad, así como evaluar
si la administración del ácido acetilsalicílico (AAS)
en dosis antiinflamatoria tiene un efecto en la
producción de especies reactivas del oxígeno y en la
expresión genética de TLR4, COX2 y de IL-1f3.

Cuantificación de lípidos
Durante el sacrificio de los conejos se obtuvieron
muestras
sanguíneas
para
determinar
las
concentraciones plasmáticas de colesterol total,
HDL, LDL y triglicéridos. Las muestras se
analizaron en el laboratorio de referencia
internacional Grupo Diagnóstico Médico PROA S.A.
de C.V. (Laboratorio CARPERMOR). A partir de
los datos de concentración de lípidos se calculó el
promedio de cada grupo experimental y se obtuvo el
error típico, los datos se analizaron con la prueba de t
de Student. Las diferencias con un valor de p&lt;0.05 se
consideraron significativas.

Material y Métodos
Obtención de las muestras biológicas
En este trabajo se utilizaron conejos gazapos de la
cepa Nueva Zelanda (Oryctologus cuniculus) de 3
meses de edad, provenientes de la granja de la
Facultad de Veterinaria y Zootecnia de la Facultad de
Estudios Superiores Cuautitlán, UNAM. Los conejos
se mantuvieron en el Bioterio de la Facultad de
Estudios Superiores Iztacala, UNAM en condiciones
controladas de crecimiento, es decir, a una
temperatura de 23 ±5°C, con un ciclo de
luz/obscuridad de 12 h cada uno y humedad relativa
del ambiente de 45 a 60%. Los conejos se dividieron
en cuatro grupos experimentales de 6 organismos
cada uno: A) Grupo Control (CN), con libre acceso a
agua y alimento comercial, de composición
balanceada de nutrimentos para dietas de crecimiento

Cuantificación de las especies reactivas de
oxígeno (ERO) totales en extractos celulares
La evaluación de ERO se hizo de acuerdo al método
modificado de Hempel et al. (1999); el extracto
celular se obtuvo de acuerdo con el ensayo
modificado de Song et al. (2013). De cada muestra de
hígado se tomó 100 mg y para eliminar el exceso de
sangre se lavó con buffer de fosfatos (PBS) 1X; el
tejido se transfirió a un tubo cónico de propileno de 2
mL y se le añadió 500 µl de PBS 1X. La lisis celular
se hizo con micropistilo de teflón y 5 µl de fluoruro
de fenilmetilsulfonilo (PMSF) 100 mM. El macerado
se centrifugó a 13000 rpm por 3 min a 4°C. La fase
acuosa se transfirió a un tubo nuevo y se mantuvo en
hielo. Luego una alícuota de 50 µl de cada muestra,
por triplicado, se colocó en una placa de 96 pozos y
se añadió 195 µl de PBS 1X y 5 µl de diacetato de
2’,7’- diclorofluoresceína (DCFDA) 500 µM. La
placa se colocó en un fluorómetro con lector de

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 2 julio - septiembre 2017

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�Obesidad, dislipidemia, inflamación, estrés oxidante,
hígado graso no alcohólico (HGNA).

Artículo Original

placas de 96 pozos, la fluorescencia de las muestras
se registró a una longitud de onda de excitación de
485 nm y de emisión de 520 nm, por 60 min. El
valor de fluorescencia se reportó como la unidad
relativa de fluorescencia por mg de proteína total
del extracto celular. La concentración de proteína se
determinó con el método de espectrofotometría de
luz UV a 280 nm y una curva estándar de albumina
de suero de bovino (BSA). De los datos de
fluorescencia relativa de cada grupo experimental,
se calculó el promedio y se obtuvo el error típico,
los datos se analizaron con la prueba de t de
Student. Las diferencias con un valor de p&lt;0.05 se
consideraron significativas.

ARN de la fase acuosa se precipitó con acetato de
sodio 3M y etanol absoluto y se incubó a -70°C por
30 min. Posteriormente el tubo se centrifugó por 15
min a 13000 rpm; el sobrenadante se descartó y el
ARN precipitado se lavó dos veces con etanol al
75%. Una vez evaporado el etanol, el ARN se
resuspendió cuidadosamente en agua con DEPC y se
almacenó a -70°C. La pureza e integridad del ARN
se verificó mediante electroforesis en gel de agarosa
(1%) y formaldehído. El ADN remanente se eliminó
con un sistema comercial de ADNasa (Ambion
RNA, life Technologies). La concentración de ARN
se determinó mediante espectrofotometría con luz
UV a 260 nm.

Extracción de ARN total por Fenol ácido
El aislamiento del ARN total se hizo de acuerdo al
método de Schmitt et al. (1990) previamente
modificado (Calderón-Torres et al., 2006). De cada
hígado se tomó una muestra de 0.1 gramos, que se
lavó y cortó en trozos pequeños; luego se transfirió a
un tubo cónico de propileno de 2 mL estéril y se le
añadió 500 µl de buffer AE [Acetato de sodio 50 mM
y EDTA 10 mM, pH 5.3] y para inhibir la actividad
de enzimas que degradan ARN, se añadió 5 µl de
dietil pirocarbonato (DEPC); el tubo se agitó
suavemente, y el tejido macerado se transfirió a otro
tubo cónico de propileno de 2 mL calentado a 65°C,
que contenía 400 µl de fenol ácido, 20 µl de SDS al
20% y perlitas de vidrio; el tubo se incubó en baño
maría a 65°C por 5 min y se agitó en el vórtex por 30
s; este paso se repitió dos veces, y después el tubo se
enfrió a -70°C por 5 min y se centrifugó a 13000 rpm
por 5 min. La fase acuosa se transfirió a un tubo
nuevo y se le agregó 400 µl de fenol; se agitó en
vórtex y se centrifugó a 13000 rpm por 5 min;
nuevamente la fase acuosa se transfirió a otro tubo
cónico de propileno de 2 mL y se añadió 250 µl de
fenol y 240 µl de la mezcla cloroformo-isoamílico, se
agitó en vórtex y se centrifugó a 13000 rpm. El

Diseño de oligonucleótidos
Para amplificar el ARN mensajero de los genes
GAPDH, Interleucina IL-1β, Ciclooxigenasa 2
(COX2) y el receptor tipo Toll 4 (TLR4), primero se
obtuvo la secuencia del ARN mensajero de cada gen
en la base de datos del National Center for
Biotechnology Information (NCBI) y a partir de
cada secuencia se diseñó un par de oligonucleótidos
con
los
programas
Primer
del
NCBI
(http://biotools.nubic.northwestern.edu/OligoCalc) y
Primer3 v.0.4.0 (Untergasser A, 2012). La secuencia
de oligonucleótidos específicos para cada gen se
muestra en la tabla I. La especificidad teórica de
cada par de oligonucleótidos se calculó con los
programas disponibles en internet OligoCalc
(Kibbe, 20017) y OligoAnalyzer (Integrated DNA
Technologies, 2017). Los oligonucleótidos se
sintetizaron en la Unidad de Biología Molecular del
Instituto de Fisiología Celular, UNAM.

Tabla I. Secuencia de los oligonucleótidos de anclaje de cada gen.

Gen
Gliceraldehído-3fosfato
deshidrogenasa
(GAPDH
Interleucina )
1β
(IL-1β )
Ciclooxigenasa
(COX-2 )
Receptor tipo

Secuencia de
referencia (NCBI)

NM_001082253.1

NM _001082201.1
2
NM_001082388.1
NM_001082732.2

Secuencia de oligonucleótidos
(F_oligo 5’-&gt;3’cadena sentido “Forward”; R_oligo 5’&gt;3’cadena de sentido complementario “Reverse”)
F- TGACGACATCAAGAAGGTGGTG

121 pb

R- GAAGGTGGAGGAGTGGGTGTC
F- TCTGCAACACCTGGGATGAC R-

114 pb

TCAGCTCATACGTGCCAGAC

F-

TTGACCAGTACAAGTGCGAC

R-

AGTGCGTAAGGATGTAGTGC
GTGGTATCTTTTGCTGTAGTT
TTCTCACCCAGTCCTCATCC

FR-

Tamaño del
amplificado

132 pb
142 pb

TLR-4

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�Obesidad, dislipidemia, inflamación, estrés oxidante,
hígado graso no alcohólico (HGNA).

RT-PCR-tiempo real
La expresión de los genes TLR4, COX2e IL-1f3 se
cuantificó con el sistema comercial de RT-PCR
SYBR Green Power SYBR Green RNA-to-CTTM 1Step (Applied Biosystems); en este sistema la primer
reacción de la transcripción inversa del ARN
mensajero (RT) que produce copias de ADN
complementario, está acoplada a la reacción en
cadena de la polimerasa (PCR) con esta segunda
reacción se amplifica y cuantifica el número de
copias del ADN complementario.
Para determinar la cantidad óptima necesaria de ARN
a usar en cada reacción de RT-PCR y conocer la
eficiencia de amplificación de cada par de
oligonucleótidos, se hizo una curva de dilución de la
concentración del ARN total por muestra de cada
grupo experimental y se obtuvo su curva de
disociación y estándar. Finalmente, para cada muestra
de ARN, se hizo una reacción de RT por triplicado,
con una concentración de ARN total de 10 ng/ul y de
cada par oligonucleótidos de 900 nM, en un volumen
final de reacción de 10 µl. La reacción de RT-PCR se
hizo en el equipo de tiempo real Step One PlusTM
(Applied Biosystems).
La temperatura y el tiempo de cada ciclo se mantuvieron
de acuerdo con las recomendaciones del proveedor. De
cada reacción de RT-PCR se obtuvo su curva
disociación y su valor de CT. Para determinar la
expresión diferencial de cada gen en las muestras del
control (CN) y de los tratamientos (AP, AP/AAS y
AAS), se utilizó el método de comparación denominado
doble delta CT (2-ΔΔCT); con este método, primero se
obtuvo la dispersión de los datos del valor CT de los
genes inducibles TLR4, IL-1f3 y COX2, con respecto al
valor de CT del gen constitutivo GADPH.

Artículo Original

Resultados
Perfil de lípidos en sangre
Para determinar si los conejos jóvenes alimentados
con un exceso de grasa por tres meses tenían
dislipidemia, caracterizada por niveles elevados de
triglicéridos y de colesterol LDL y la disminución de
los valores de colesterol HDL, se obtuvo el perfil de
lípidos de los conejos. Al comparar el valor promedio
de cada determinación de lípidos en los conejos con
dieta normal sin grasa (CN) y de los conejos
alimentados con ácido palmítico al 20% (AP), se
observó en estos últimos que la concentración de
triglicéridos aumentó significativamente (p = 0.0465);
por lo que respecta al valor de LDL, aunque se
comprobó que aumentó, este cambio no fue
estadísticamente significativo (Figura 1) al igual que
la disminución del valor de HDL. En los de conejos
alimentados con dieta alta en grasa y administración
de ácido acetilsalicílico (AP/AAS), se observó que la
concentración de triglicéridos y de LDL disminuyó
con respecto al grupo AP y que la de LDL aumentó,
pero ninguno de los cambios fue estadísticamente
significativo (Figura 1). En los conejos con dieta
normal y administración de ácido acetilsalicílico
(AAS), el valor de triglicéridos fue similar al del
grupo CN y los valores de HDL y de LDL
disminuyeron con respecto al grupo CN, pero estos
cambios
tampoco
fueron
estadísticamente
significativos.
Figura 1. Perfil de lípidos en sangre de conejos, alimentados por
tres meses con dieta normal (CN), ácido palmítico 20% (AP) y con
un suplemento de ácido acetilsalicílico (AP/AAS) y con dieta
normal + ácido acetilsalicílico (AAS). Las mediciones representan
el promedio de los valores obtenidos por cada conejo (conejos
control n=6 y conejos para cada tratamiento n=5) con su valor de
error típico, la diferencia significativa de los niveles de
triglicéridos se indica con un asterisco (p&lt;0.05).

Posteriormente se calculó la diferencia de los valores
de CT del control y de los tratamientos para cada gen
y el valor de doble delta CT se obtuvo con el
logaritmo de la diferencia antes señalada.
Finalmente se calculó el error total del método doble
delta CT con la fórmula del coeficiente de variación
del boletín de cuantificación relativa de la expresión
genética, del proveedor Applied Biosystems (2001).

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 2 julio - septiembre 2017

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�Obesidad, dislipidemia, inflamación, estrés oxidante,
hígado graso no alcohólico (HGNA).

Producción de radicales libres totales
Considerando que los conejos jóvenes alimentados
con exceso de grasa presentaron dislipidemia,
condición en la que ya se ha reportado estrés oxidante
(Furukawa et al., 2004), en las muestras de hígado se
midió el nivel de las especies reactivas del oxígeno
(ERO). En general los cambios del valor promedio de
ERO de cada grupo tratamiento con respecto al grupo
control
(CN),
no
fueron
estadísticamente
significativos, sin embargo se encontró que el valor de
ERO de los conejos AP fue el más alto en relación al
valor de los conejos CN (Figura 2); mientras que el
valor de ERO de los conejos AP/AAS fue similar al
del grupo CN, es decir, que en presencia del ácido
acetilsalicílico (AAS) disminuyó el nivel de ERO. Por
el contrario, en los hígados de los conejos AAS se
observó que el nivel de ERO aumentó casi dos veces
más que el valor del grupo CN.
Figura 2. Niveles de ERO totales en extractos celulares de
hígados de conejos, alimentados por tres meses con dieta
normal (CN), ácido graso palmítico 20% (AP) y con un
suplemento de ácido acetilsalicílico (AP/AAS) y con dieta
normal + ácido acetilsalicílico (AAS). Las mediciones son el
promedio de dos lecturas después de 60 min de reacción con la
2’7’ DHFC, (n=3 de conejos CN y AP/AAS y n=2 de conejos AP y
ASS) con su valor de error típico.

Expresión genética de COX2, IL-1/3 y TLR4
Para evaluar si el exceso de lípidos y la
administración de ácido acetilsalisílico en la dieta de
los conejos jóvenes tenían un efecto en la expresión
de tres genes que codifican para las moléculas
marcadoras de inflamación, interleucina 1β (IL-1/3),
enzima ciclo-oxigenasa 2 (COX2) y el receptor de
membrana tipo Toll (TLR4), se utilizó la técnica RTPCR cuantitativo. Sorpresivamente se encontró que
en las muestras de hígado de los tres grupos de
tratamiento, la expresión de COX2 y de IL-1β fue

Artículo Original

menor en relación al grupo control (CN). Mientras
que la expresión del gen TLR4 en los hígados de los
conejos a cuyo alimento se agregó 20% de ácido
palmítico (AP), aumentó hasta seis veces más que en
los conejos CN; en los conejos AP/AAS la expresión
del gen TLR4 disminuyó en relación con los conejos
AP; se consideró que este cambio era debido a la
administración de ácido acetilsalisílico (AAS). Por lo
que respecta a los conejos del grupo AAS, la
expresión del gen TLR4 aumentó hasta cuatro veces
más que en los conejos CN.
Figura 3. Niveles relativos del ARN mensajero de tres genes
indicadores de inflamación y estrés oxidante en muestras de
hígado de conejos, alimentados con ácido palmítico al 20% (AP),
con ácido palmítico + ácido acetilsalicílico (AP/AAS), y con dieta
normal + ácido acetilsalicílico (AAS). Los niveles de los
transcritos se determinaron por RT-PCR en tiempo real. Para
cada gen los niveles de expresión de los conejos alimentados
con dieta normal (CN) se tomaron como valor de referencia. Los
datos se presentan como el valor de 2-ΔΔCT y su coeficiente de
variación de seis mediciones por cada gen para dos conejos por
tratamiento.

Discusión
En México, el aumento alarmante de la población
de jóvenes con obesidad representa un problema de
salud pública que ha generado diferentes estrategias
del sector salud para reducir y prevenir este
problema, así como investigación enfocada a los
componentes del síndrome metabólico en jóvenes y
adultos. Lo anterior con el objetivo de evaluar si en
etapas tempranas se puede detectar y detener su
progresión hacia esteatosis, que a largo plazo
podría conducir a la enfermedad del hígado graso
no alcohólico (HGNA).
En particular, en los modelos biológicos de estudio
de la obesidad, se han buscado marcadores

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 2 julio - septiembre 2017

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�Obesidad, dislipidemia, inflamación, estrés oxidante,
hígado graso no alcohólico (HGNA).

tempranos de dislipidemia, siendo los valores
arrojados en un análisis de lípidos en sangre, como
el aumento de los niveles de triglicéridos y la
disminución de HDL los más empleados para
indicar que puede haber síndrome metabólico. Tal
como se observó en este trabajo, en los conejos
jóvenes alimentados con una dieta alta en ácido
palmítico (AP), se encontró que en efecto ya tenían
dislipidemia, pues los valores de triglicéridos y LDL
aumentaron y el valor de HDL disminuyó hasta 3
veces con respecto a las muestras de los conejos con
dieta normal (CN).
En los conejos AP + ácido acetilsalicílico (AP/AAS)
no se encontró dislipidemia, es probable que en
estos conejos la administración de AAS evitó el
establecimiento de dislipidemia. De este hallazgo
surgió la pregunta ¿cuál es el efecto molecular de
AAS que conduce a la reducción de lípidos en
sangre? La disminución podría ser debida a la
capacidad antioxidante de AAS, que ya ha sido
reportada en células del endotelio de arteria
pulmonar de bovino (Podhaiski et al., 1997) y en el
gusano Caenorhabditis elegans (Ayyderava et al.,
2011) ambos expuestos a compuestos oxidantes, así
como en la reducción de colesterol en sangre de
ratas deficientes en cobre (Fields et al., 2001).
Por ello, en el modelo de dislipidemia del presente
trabajo, se decidió evaluar, primero si en los conejos
alimentados con el exceso de lípidos (grupo AP),
aumentaba la producción de ERO que pudiera
conducir al estrés oxidante, y segundo, si la
administración de AAS en los conejos AP/AAS
disminuía la producción de ERO, tal como ocurre con
la mayoría de los antioxidantes. Al respecto, se
encontró que en los conejos alimentados con ácido
palmítico 20% (AP), aumentó la producción de ERO
en hígado, este resultado es similar al reportado en el
hígado de ratas Wistar alimentadas con tocino, papas
fritas, chocolates y galletas (Milagro et al., 2006). Por
el contrario, se encontró que los niveles de ERO
disminuyeron en los conejos AP/AAS. Estos
resultados indican, primero, que en la dieta rica en
grasa hubo una sobre-producción de ERO, que
eventualmente podría resultar en una condición de
estrés oxidante, y segundo, indican que la
administración de AAS tiene un efecto antioxidante,
ya que en los hígados con exceso de grasa disminuyó
la producción de ERO.

Artículo Original

Al medir la producción de ERO en los conejos AAS
se encontró que tenía la misma sobre-producción que
en el grupo (AP); es probable que en los conejos de
dieta normal con AAS, su efecto sea pro-oxidante, ya
que en el hígado el AAS puede ser metabolizado a
salicilatos y se ha demostrado en mitocondrias
aisladas que los salicilatos pueden desacoplar la
cadena de transporte de electrones y la fosforilación
oxidativa y en consecuencia al aumento de ERO
(Battaglia et al., 2005).
Considerando que la presencia elevada de lípidos en
hepatocitos activa una respuesta de transcripción de
genes marcadores de inflamación (Stojsavljević et
al., 2014), en el presente modelo de conejos jóvenes
con dislipidemia, se midió la expresión de los genes
COX2 y de IL-13 y TLR4. En el caso de los genes
COX2 y de IL-13, se esperaba que su expresión
aumentara en el hígado de los conejos AP y que
disminuyera tanto en los conejos AP/AAS como en
los conejos AAS, pero no se encontró ningún
cambio de la expresión de los genes COX2 y de IL13 en los hígados de estos grupos. Este resultado es
similar a lo reportado por Hsieh et al. (2013), que en
ratas Sprague-Dawley alimentadas por tres meses
con una dieta alta en grasas (45%), no encontraron
cambios en la expresión de COX2 en hígado,
solamente en el tejido graso. Es probable que en el
modelo de dislipidemia temprana en conejos
jóvenes, los cambios en la expresión de los genes
COX2 y de IL-13, sólo se observen en macrófagos
de sangre periférica y no en hígado, tal como ocurre
en macrófagos aislados de sangre de conejos con
hiperlipidemia (Chen et al., 2013).
Por lo que respecta a la expresión del gen TLR4, se
encontró que aumenta en los hígados de los conejos
AP, esto nos conduce a proponer que en conejos
jóvenes con dietas altas en grasa, hay una
correlación entre el aumento de la expresión del gen
TLR4, el aumento de lípidos en sangre y de la
producción de especies reactivas del oxígeno.
Mientras que en los conejos AP/AAS tanto la
expresión del gen TLR4 y la producción de ERO
disminuyen, ello probablemente se debe al efecto
antioxidante del AAS. Estos resultados son
similares a los de Chen et al. (2013), que en conejos
alimentados por dos meses con una dieta alta en
colesterol (5%) y grasa (15%), reportaron una
condición de hiperlipidemia y el aumento de la
expresión de TLR4 en macrófagos de sangre.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 2 julio - septiembre 2017

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�Obesidad, dislipidemia, inflamación, estrés oxidante,
hígado graso no alcohólico (HGNA).

Por lo que respecta a la expresión del gen TLR4 en
los conejos AAS, se observó que aumentó hasta 4
veces más que en los conejos AP/AAS, es probable
que esta sobre-expresión sea debida al efecto prooxidante del AAS (Battaglia et al., 2005). Los
resultados del aumento en la producción de ERO así
como de la expresión del gen TLR4 en los conejos
AAS, nos llevan a proponer que el uso de AAS
continuo por tres meses, en conejos con dieta normal
sin exceso de lípidos, no es aconsejable por su efecto
pro-oxidante.
El aumento de la expresión del gen TLR4, tanto en
presencia de ácidos grasos libres provenientes de la
dieta rica en grasa, como en presencia de LPS ya ha
sido reportado (Manček-Keberet al., 2015); en
pacientes con artritis reumatoide se demostró cómo
la proteína de membrana codificada por TLR4 puede
reconocer lípidos oxidados de micro-vesículas
externas y activar la vía de señalización de
inflamación, como ocurre cuando reconoce LPS.
Esta es una de las explicaciones de cómo se inicia la
respuesta inflamatoria en presencia de ácidos grasos
libres u oxidados. En ese sentido, los resultados de
la expresión del gen TLR4 son similares a los que se
encontraron en este trabajo, ya que dicha expresión
así como la producción de ERO, aumentaron en los
conejos jóvenes con dislipidemia.
Agradecimientos:

Agradecemos al Dr. Miguel Murguía Romero su
colaboración en el análisis y discusión de resultados,
la revisión y sus valiosos comentarios a este
manuscrito, al Dr. Antonio Peña Díaz por todas las
facilidades otorgadas para hacer este trabajo, y a dos
revisores anónimos que hicieron observaciones a
una versión previa del manuscrito que lo mejoraron
substancialmente. Este trabajo fue financiado
parcialmente por el proyecto PAPIIT IN226716 de
la DGAPA-UNAM.

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Revista Salud Pública y Nutrición

VALORACIÓN NUTRICIONAL DE LAS PERSONAS ADULTAS MAYORES DE ACUERDO
AL AJUSTE DE TABLAS ESTANDARIZADAS DE CENAPRECE EN LA ZONA
URBANA DE GUERRERO, MÉXICO
NUTRITIONAL ASSESSMENT OF OLDER ADULTS ACCORDING TO THE ADJUSTMENT OF CENAPRECE STANDARDIZED
TABLES IN THE URBAN AREA OF GUERRERO, MEXICO
1

Torres Castañón Mirna Eréndira Carreón Gómez Juan Manuel 1 Bernal Mendoza Lorena Inés 1 Reyna
Ávila Leticia 1

1 Escuela Superior de Enfermería No.1, de la Universidad Autónoma de Guerrero
Citation: Torres Castañón Mirna Eréndira, Carreón Gómez Juan Manuel, Bernal

Mendoza Lorena Inés, Reyna Ávila Leticia. (2017) Valoración nutricional de las
personas adultas mayores de acuerdo al ajuste de tablas estandarizadas de
CENAPRECE en la zona urbana de Guerrero, México, Revista de Salud Pública y
Nutrición, 16(2), 11-18.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo león,
Facultad de Salud Pública, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2017 Torres Castañon ME et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY-ND
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium,
provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn16.2-2
*Email: crysle81@hotmail.com

�Salud del niño, ingestión de líquidos, agua bebible

Artículo Original

VALORACIÓN NUTRICIONAL DE LAS PERSONAS ADULTAS MAYORES DE ACUERDO AL
AJUSTE DE TABLAS ESTANDARIZADAS DE CENAPRECE EN LA ZONA URBANA DE GUERRERO,
MÉXICO
Torres Castañón Mirna Eréndira 1 Carreón Gómez Juan Manuel 1 Bernal Mendoza Lorena Inés 1 Reyna
Ávila Leticia 1

1 Escuela Superior de Enfermería No.1, de la Universidad Autónoma de Guerrero
RESUMEN
Introducción: Los principales tipos de bebidas que contribuyen con el mayor aporte energético en los escolares son las

bebidas azucaradas, sin embargo, su ingesta es mayor a la recomendada y sin tomar en cuenta la del agua simple al día. Estos
hábitos pueden contribuir a ganancia de peso ponderal y a padecer enfermedades crónicas. Objetivo: Ejecutar un plan de
orientación nutricional sobre el consumo de bebidas en escolares de educación primaria. Métodos: Estudio descriptivo con 56
escolares de educación primaria. Se realizó en tres fases, primero se realizó antropometría, se determinó el conocimiento y
frecuencia de consumo de bebidas, después cinco sesiones de orientación nutricional y finalmente se reevaluó la primera fase;
se utilizó estadística descriptiva, para el procesamiento se utilizó SPSS v 21. Resultados: 56 niños del estudio, 51.8% eran
mujeres, 48.2% hombres, en edad promedio de 8.1 años DE. 0.908, 25% aprobó el cuestionario de conocimientos previo a las
sesiones, 57% tomaban agua natural, el resto eran bebidas azucaradas, que consumían hasta más de 5 veces a la semana;
posterior a la orientación nutricional el 32% incrementaron conocimiento (p= 0.007), 76.5% tomaban agua natural.
Conclusiones: Se muestra una ejecución positiva del plan de orientación nutricional, se incrementó el conocimiento, sin
embargo, debido a la influencia familiar sobre los hábitos alimenticios hacia los escolares no se encontró una destacada
disminución en las bebidas azucaradas. Se sugiere llevar a cabo una intervención junto con los padres de familia en un periodo
y muestra mayor para incrementar efectividad.
Palabras Clave: Adulto mayor, Sobrepeso y Obesidad, Envejecimiento.
ABSTRACT
Introduction: The UN considers senior adult (PAM) the 60 years for developing countries like Mexico. Nutrition plays an

important role in life expectancy. The eating habits of the MAP are often inadequate. The metabolism slows down over the years,
and energy requirements are lower, causing overweight and obesity (S / O) reaching epidemic proportions worldwide; 2.8 million
people die from it each year, and complications from chronic noncommunicable diseases. For the PAM in Mexico, ENSANUT
2012, reported on average S / O 64.25%, 33.85% normal and 1.92% underweight for both sexes. In Guerrero the S / O of 9.6%
for both sexes. The survey reports only the state prevalence of anemia in adults aged 60 years or older, or 23.2%, higher than
that reported at the national level (16.5%). Objective: To assess the nutritional status of MAP according to BMI according to
the adjustment Of standardized tables of the National Center for Preventive Programs and Disease Control (CENAPRECE), as
well as waist-hip circumference and associated factors. Methods: An analytical cross-sectional study, carried out in 1731 PAM
of the urban area of Guerrero, random sample, selected by conglomerate. Instrument: WHO / PAHO SABE survey. Results:
The prevalence of S / O was 38.19% and 19.41 of low weight according to BMI, waist measurement indicated 65.81% with risk
and waist-hip ratio 76.64% high risk. Conclusions: Associated factors were age, sex, academic level, consumption of dairy
products and water glasses.
Key words: Older adult, Overweight and Obesity, Aging.

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�Salud del niño, ingestión de líquidos, agua bebible

Introducción
La organización mundial de la salud, define a las
personas de 60 a 74 años como edad avanzada, de
75 a 90 ancianas y mayores de 90 años son grandes
viejos.
En América Latina y el Caribe en 2016, las personas
de 60 años o más representan el 11,5% de la
población. Se prevé que en 2030 la cifra incremente
y que en 2050 constituiría el 26% de la población.
(CEPAL &amp; ECLAC, 2016). El Consejo Nacional de
Población (CONAPO), prevé que para el 2030
Guerrero se ubicara en el lugar 19 en el proceso de
envejecimiento poblacional del país.
En relación a los problemas nutricionales en los
adultos mayores se subraya que los cambios en el
estilo de vida y la urbanización han influido en el
proceso denominado “transición nutricional”, el cual
acompaña el proceso de transición epidemiológica y
demográfica. (Acosta, Carrizo, &amp; Torres, 2015)
En los últimos años, las personas mayores se han
convertido en una población vulnerable, rodeadas de
un sinnúmero de circunstancias como las
enfermedades crónicas no transmisibles, la pérdida
de la capacidad funcional, el sedentarismo, la
exclusión social y la disminución de la participación
en el rol económico y la comunidad, lo cual afecta la
calidad de vida.
A pesar de que el proceso de envejecimiento es
inevitable, los desórdenes y la problemática que en
general enfrenta esta población se pueden
contrarrestar debido a que están influenciados por
factores socioculturales y por el estilo de vida, entre
ellos la alimentación y la actividad física. (Rodriguez
Daza, 2011)
El proceso de envejecimiento, trae significativos
cambios corporales, y la medición de la
composición corporal de la población Adulta
Mayor es fundamental en la evaluación del estado
nutricional. La malnutrición puede tener múltiples
manifestaciones de acuerdo al consumo deficiente
o excesivo.
La prevalencia de malnutrición en los adultos
mayores va del 4 al 10% en los que viven en su
domicilio. La pérdida de peso, en sí misma no causa
problemas de salud, pero hace que las personas

Artículo Original

mayores sean más vulnerables a la desnutrición y
por lo tanto, a enfermar. La pérdida significativa de
peso relativa al tiempo se define como pérdida
aproximadamente de 2 kg. Es un desequilibrio
negativo entre el aporte de uno o más nutrientes al
organismo y las necesidades de esos nutrientes, que
produce una alteración en la forma o el
funcionamiento del cuerpo.
La obesidad es una enfermedad crónica de origen
multifactorial, en cuyo desarrollo están implicados
determinantes genéticos y ambientales. Se
manifiesta por una alteración en la composición
corporal,
provocando
un
aumento
del
compartimento graso. En la mayoría de los casos,
el aumento de los depósitos de tejido adiposo va
acompañado de un aumento del peso corporal,
dando lugar a un aumento considerable del riesgo
de aparición de comorbilidades que afectan la
calidad y esperanza de vida.
El sobrepeso en si no es una enfermedad, pero si una
condición que predispone al desarrollo de
enfermedades tales como diabetes e hipertensión lo
cual influye negativamente sobre enfermedades
cardiovasculares (Jürschik, 2012). La OCDE reporta
que entre 2000 y 2012, las tasas de sobrepeso u
obesidad aumentaron de 62% a 71% y constituyen un
importante factor de riesgo de defunción, con una
mortalidad de alrededor de 3 millones de adultos al
año. Para las personas adultos mayor (PAM) de
México, en 2012, ENSANUT reporto en promedio de
Sobrepeso y Obesidad (S/O), obesidad de 64.25%,
33.85% normal y bajo peso un 1.92% para ambos
sexos; en el sexo masculino el S/O fue de 61.93%,
peso normal 36% y bajo peso un 2.1%; en el sexo
femenino el S/O fue de 66.57%, el peso normal de
31.7% y bajo peso 1.73%. (Gutiérrez JP, 2012). La
ENSANUT en 2012 reporto que en Guerrero la
prevalencia de S/O fue de 9.6% (31.1 mil habitantes)
en ambos sexos, en el femenino un 11.5% (19.7 mil
habitantes) y en el masculino 7.4% (11.4 mil
habitantes).
La prevalencia estatal de anemia en los adultos de
60 años o más fue de 23.2%, la prevalencia fue
mayor a la reportada en el ámbito nacional (16.5%).
Es bien sabido que la anemia durante la vida adulta
disminuye considerablemente la productividad y la
calidad de vida, hecho que repercute en las pérdidas
económicas de las naciones. En las PAM, la anemia

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 2 julio -septiembre, 2017

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�Salud del niño, ingestión de líquidos, agua bebible

disminuye la capacidad para mantener niveles
adecuados de actividad física y la movilidad en
general, lo que hace a este grupo de edad más
vulnerable.
Los factores asociados a los problemas nutricionales
reportados en Guerrero por ENSANUT son que el
13.2% de los habitantes eran inactivos, 8.7%
moderadamente activos, es decir, realizaban el
mínimo de Actividad Física sugerido por la OMS, y
78.0% activos. (INSP, 2013)
Existen numerosos métodos, de mayor o menor
complejidad, para estimar la composición corporal
y realizar la evaluación nutricional; no obstante, el
enfoque antropométrico continúa siendo la vía
alternativa elegida para la mayoría de las
investigaciones, no solo porque resulta de fácil
acceso y aplicable a todas las personas, sino por lo
inocuo, lo confiable y lo poco costoso del método.
(Fernández Díaz, Martínez Fuentes, Díaz Sánchez,
&amp; Xonia, 2005)
El objetivo del estudio fue: Valorar el estado
nutricional de las Personas Adultas Mayores según
IMC de acuerdo al ajuste de tablas estandarizadas
de CENAPRECE, además de circunferencia de
cintura, cintura- cadera y factores asociados.

Material y Métodos
Se efectuó un estudio transversal analítico, con una
muestra de 1731 personas adultas mayores de 60
años y más, de ambos sexos, con residencia mayor a
5 años en la zona urbana de Guerrero, que desearon
participar con la firma del consentimiento informado
o que contara con un informante sustituto en caso de
que no pudieran dar la información directa. El
muestreo fue aleatorio por conglomerados en cuatro
etapas, en la primera etapa se seleccionaron 21
AGEBS1 de la ciudad, en forma proporcional al
grado de marginación, clasificada en 4 estratos: muy
alta, alta, media y baja junto a la muy baja. Segunda
etapa: de cada AGEBs se seleccionaron en forma
aleatoria 10 colonias en forma proporcional al

AGEB urbana es un área geográfica ocupada por un conjunto
de manzanas perfectamente delimitadas por calles, avenidas,
andadores o cualquier otro rasgo de fácil identificación en el
terreno y cuyo uso del suelo es principalmente habitacional,
1

Artículo Original

tamaño de las AGEBs. Tercera etapa: de cada
colonia se seleccionaron 2 manzanas en forma
aleatoria. Cuarta etapa: de cada manzana se
seleccionaron 10 viviendas, dando un total de 4200
viviendas visitadas.
Esto permitió superar el hecho de que 55% de las
viviendas no tiene adultos mayores. La unidad de
muestreo fue la vivienda y la unidad de análisis los
adultos mayores de las viviendas seleccionadas. La
variable dependiente fue el estado nutricional de las
PAM, medido a través del índice de masa corporal
(IMC), Perímetro cintura, cintura–cadera. Las
variables independientes: sexo, edad, estado
nutricional y actividad física. Se utilizó la Encuesta
Salud, Bienestar y Envejecimiento (SABE), diseñada
por la OMS/OPS, tropicalizada por la Secretaría de
Salud México y Guerrero. La cuál integra secciones
correspondientes a las variables sociodemográficas,
Estado de salud y Antropometría.
De los métodos antropométricos, el más utilizado
para evaluar el estado nutricional es el índice de masa
corporal (IMC), por la sencillez de su medición, que
lo hace aplicable en grandes grupos de población y
su fácil interpretación. Tiene mucha importancia para
la epidemiología nutricional por el riesgo que
constituyen para la salud los valores extremos
asociados a él. (Fernández Díaz, Martínez Fuentes,
Díaz Sánchez, &amp; Xonia, 2005)
La clasificación actual de Obesidad propuesta por
la OMS está basada en el Índice de Masa Corporal
(IMC), el cual corresponde a la relación entre el
peso expresado en kilos y el cuadrado de la altura,
expresada en metros. De esta manera, las personas
cuyo cálculo de IMC sea igual o superior a 30
kg/m2 se consideran obesas.
Este índice es la razón entre el peso (expresado en
kilogramo) y la talla al cuadrado (expresada en
metro) (P/T.2) Basándose en datos de morbilidad y
mortalidad se ha llegado a establecer puntos de corte
o valores críticos que delimitan la “normalidad” de
los valores que denotan “pesos bajos” y posiblemente
o ciertamente malnutrición por defecto, y los “pesos

industrial, de servicios, comercial, etcétera, y sólo son asignadas al
interior de las zonas urbanas que son aquellas con población
mayor o igual a 2,500 habitantes y en las cabeceras municipales.

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�Salud del niño, ingestión de líquidos, agua bebible

altos” y posiblemente o ciertamente malnutrición
por exceso. (SSA, NOM-043-SSA2, 2012).
La OPS clasifica la valoración nutricional de las
Personas Adultas Mayores de acuerdo al Índice de
Masa Corporal (IMC), como Delgadez &lt; 23.0,
Normal &gt; 23 a &lt; 28, Sobrepeso &gt; 28 a &lt; 32 y
Obesidad &gt; 32. (OPS, 2002).
El perímetro de cintura se recomienda como el
indicador antropométrico más práctico y sencillo
para evaluar la grasa abdominal en adultos. La
OMS sugiere que la medición debe tomarse 2 cm
por debajo del ombligo, aunque puede dificultarse
en personas obesas. En términos generales,
circunferencias mayores a 100 cm se consideran
riesgosas. En mujeres cuya circunferencia de
cintura &gt;88 cm y en hombres con circunferencia &gt;
102 cm (Hombres: ≤102 Normal y &gt; 102 cm
sobrepeso/obesidad; Mujeres: ≤88 cm Normal y &gt;
88 cm sobrepeso/obesidad).

Artículo Original

Resultados
Participaron 1731 PAM, de los cuales 60.60% fueron
Mujeres y 39.40% Hombres. La media de edad fue de
71.32 ± 8.44 (1DS), rango de edad de 60 a 109; De
acuerdo al Nivel Académico se encontró que el
42.81% no cuentan con estudios, mientras que el
57.20% cuentan con alguna formación académica.
Referente a los hábitos alimenticios de las PAM, el
64.09% realiza dos comidas al día; el 82.99%
consume lácteos al día; el 98.43% consume de
leguminosas una vez a la semana, 64.42% consume
de carnes tres veces por semana, 86.59% consume de
verduras y frutas dos veces al día, 53.31% consume
de 3 a 5 vasos de agua al día. En cuanto a la actividad
física el 77.78% no realiza. (Tabla 1)

La circunferencia de cintura y de cadera se expresa
con el cociente cintura/cadera. La circunferencia de
la cintura es indicador de tejido adiposo en la cintura
y en el área abdominal; la circunferencia de cadera es
un indicador de tejido adiposo que esta sobre los
glúteos y la cadera, por lo tanto el cociente provee un
índice de distribución de adiposidad relativa en los
adultos; cuando más alto sea el cociente, mayor será
la proporción de adiposidad abdominal. La
clasificación de la valoración nutricional de las
Personas Adultas Mayores de acuerdo a la medición
cintura/cadera en hombres se considera &lt; 0.95 muy
bajo riesgo, entre 0.96- 0.99 bajo riesgo, &gt; 1 alto
riesgo; en mujeres se considera &lt;0.80 Muy bajo
riesgo, entre 0.81-0.84 bajo riesgo y &gt; 0.85 alto
riesgo. (SSA, Evaluación y Seguimiento Nutricional
del Adulto Mayor en el Primer Nivel de Atención.,
2014).
Los datos se capturaron en el software Punto Penn y
se trasladaron a los programas Excel y Stata V 11. La
gestión de datos fue a partir de la descripción
univariado, el análisis crudo bivariado se realizó
calculando la RM, su intervalo de confianza 95%,
valor de “p” de la posición de la distribución “Z”,
con punto de corte igual o menor a 0.05. Por último
se realizó un modelo multivariado ajustado por edad
y sexo.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 2 julio -septiembre, 2017

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De acuerdo al IMC, el S/O presenta una prevalencia
de 38.19%; los hombres presentan 40.76% y las
mujeres 36.51%; por rango de edad el grupo más
afectado fue de 60 a 64 años con un 25.42%. De
acuerdo al IMC las personas con S/O que no hacen
actividad
física
representan
el
22.22%.
Considerando las tres categorías (muy bajo, bajo y
alto riesgo) de la escala de clasificación de riesgo
de la OMS para el perímetro cintura-cadera; se
encontró que el 76.64 % de las PAM se ubican en
riesgo alto, por sexo el 92.73% de las mujeres
tienen riesgo alto contra 51.84% de los hombres.
De acuerdo a la medición del perímetro Cintura, el
65.81% presenta riesgo, por sexo se encontró que
65.36% de las mujeres tiene riesgo y en hombres
66.52%. (Tabla 2)

Los factores asociados al S/O mediante la medición
de IMC fue la edad, el consumo de lácteos al día,
consumo de vasos de agua al día. Los factores
asociados en las PAM con riesgo de S/O mediante
la medición de cintura fueron la edad, el nivel
académico, y el consumo de vasos de agua al día.
El factor asociado al riesgo alto de S/O en las PAM
mediante la medición de cintura cadera fue el sexo.
(Tabla 3)

Artículo Original

Los factores asociados al bajo peso mediante la
medición de IMC fue la edad, el consumo de
lácteos al día, consumo de carne, y consumo de
vasos de agua al día. Los factores asociados en las
PAM sin riesgo mediante la medición de cintura
fueron la edad, el nivel académico y el consumo de
vasos de agua al día. El factor asociado muy bajo
peso en las PAM mediante la medición de cintura
cadera fue el sexo. (Tabla 4)

A través del análisis multivariado se obtuvo la
asociación de los siguientes factores: el S/O a
través de la medición de IMC se asoció con la edad,
actividad física, consumo de vasos de agua,
consumo de verduras y frutas y percepción de la
alimentación por las PAM. A través de la medición
de Cintura se asoció con edad, consumo de vasos
de agua, y percepción de la alimentación. Y a
través de la medición de cintura cadera se asoció el
sexo. (Tabla 5)

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 2 julio -septiembre, 2017

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�Salud del niño, ingestión de líquidos, agua bebible

Artículo Original

Discusión

La prevalencia de S/O encontrada en las PAM de la
zona urbana del estado de Guerrero fue de 38.19%,
similar al estudio de Barquera realizado en México
en el 2012 quien reporto un 38.8%, estos datos
difieren del estudio de ENSANUT en 2012 en
Guerrero que reporto una prevalencia de 41.8%,
debido a que la población en esta investigación es de
60 años y más, y se evidenció que a partir de esta
edad se va perdiendo mayor masa corporal.

A través del análisis multivariado se obtuvo la
asociación de los siguientes factores: el bajo peso a
través de la medición de IMC se asoció con la edad,
lácteos al día, consumo de carnes y consumo de
vasos de agua. A través de la medición de Cintura se
asoció con edad, nivel académico y consumo de
vasos de agua. Y a través de la medición de cintura
cadera se asoció el sexo. (Tabla 6)

La prevalencia de S/O de acuerdo al IMC reportado
en este estudio es de 40.76% en hombres y 36.51%
en mujeres, coincidiendo con el estudio de
ENSANUT en Guerrero, en el cual el sexo que más
prevaleció fue el masculino con 40.7% contra el
36.4% en el femenino. Los resultados difieren del
estudio realizado por Barquera en el que la
prevalencia fue mayor en el sexo femenino con un
37.5% que en el masculino 26.8%. La diferencia en
los hallazgos de este estudio radica en el uso de la
tabla de Valoración Nutricional del Adulto Mayor
que establece la OPS en Guía Clínica para Atención
Primaria a las Personas Adultas Mayores, así mismo
el rango de edad muestra también diferencias, ya que
Barquera considera en su investigación a personas de
65 años y más y en este estudio se consideraron PAM
a partir de los 60 años ( (Barquera, 2012).
Un estudio realizado por ENSANUT demuestra que la
media de perímetro cintura-cadera de riesgo fue de
67.9% contra un 76.64% de este estudio. De igual
forma en ENSANUT, el porcentaje para el sexo
masculino fue de 70% mientras que en las mujeres fue
el 74%; resultados similares a este estudio con un
51.84% para el sexo masculino y 92.73% para el sexo
femenino.
Referente al parámetro de Cintura en adultos
mayores de más de 60 años de edad, los resultados
de la presente investigación tomando a ambos sexos
el porcentaje de riesgo fue de 65.81%, en
comparación con el estudio de ENSANUT donde el
resultado fue de 60.95% del total de los participantes
tomando en cuenta en los dos estudios a hombres y
mujeres con el rango mayor a 90 cm.
El estudio de Tarqui Mamani y colaboradores
encontró que los factores sociodemográficos

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 2 julio -septiembre, 2017

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Artículo Original

asociados con la delgadez en el adulto mayor fue el
nivel educativo primario (OR 1,9; IC 95%:1,3-2,9).
Como factores asociados al sobrepeso el sexo
femenino (OR 1,8; IC 95%:1,4-2,1), y como
factores sociodemográficos asociados con la
obesidad el sexo femenino (OR 3,1; IC 95%: 2,34,1), el nivel educativo primario (OR 2,4; IC 95%:
1,5-4,0) o secundario (OR 2,0; IC 95%: 1,2-3,4).
(Tarqui Mamani , Álvarez Dongo , EspinozaOriundo, &amp; Gomez Guizado, 2014)

Agradecimientos:
Agradecimiento a CENAPRECE, Universidad
Autónoma de Guerrero, Secretaria de Salud Guerrero
y a los estudiantes participantes de la unidad
académica de enfermería No. 1 de la UAGro, por
permitirnos trabajar en conjunto durante el desarrollo
del proyecto SABE, así mismo por el apoyo y
confianza brindada al grupo disciplinar.

Coincidiendo con el presente estudio, en el cual se
reportó que los factores asociados al S/O mediante la
medición de cintura fue el nivel académico (p=0.009)
y mediante el indicador de cintura cadera se asoció
con el sexo femenino (p=0.000).

Bibliografía

Los factores asociados al S/O reportados en este
estudio fueron: a través de la medición de IMC (edad,
actividad física, consumo de vasos de agua al día,
consumo de frutas y percepción de la alimentación
por parte de las PAM), a través de la medición de
cintura (edad, consumo de vasos de agua y
percepción de la alimentación por parte de las PAM)
y a través de la medición de cintura cadera (sexo).
Los factores asociados al bajo peso: a través de la
medición de IMC (edad, consumo de lácteos al día,
consumo de carnes y consumo de vasos de agua al
día, a través de la medición de cintura (edad, nivel
académico, y consumo de vasos de agua) y a través
de la medición de cintura cadera (sexo).

Conclusiones:
Los resultados del estudio, hacen necesaria la
reorientación de políticas públicas y actividades
que conduzcan a modificar la salud y la atención
para el bienestar de las PAM.
El aporte del presente estudio es la integración de
las tres mediciones para detectar el S /O, así como
el bajo peso en las PAM. Por lo tanto es
fundamental que en la medición de cintura y cintura
cadera se realicen nuevos puntos de corte adaptados
a las PAM, ya que los establecidos por la OMS son
generales y podrían sobre representar el S /O en
este grupo poblacional.

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Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 2 julio -septiembre, 2017

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�Salud del niño, ingestión de líquidos, agua bebible

Artículo Original

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Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 2 julio -septiembre, 2017

18

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E

S

P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

ORIENTACIÓN NUTRICIONAL SOBRE EL CONSUMO ADECUADO DE BEBIDAS EN
ESCOLARES
NUTRITIONAL GUIDANCE ON THE APPROPRIATE CONSUMPTION OF BEVERAGES IN SCHOOLS
García Badillo Paola Estefanía 1, Noyola Pescina Tania 1, Hernández Blanco María Lourdes 2, Peralta
Suchil Julieta Nataly 3
1 Universidad Autónoma de San Luis Potosí, Facultad de Enfermería y Nutrición, Licenciatura en Nutrición. 2
Universidad Autónoma de San Luis Potosí, Facultad de Enfermería y Nutrición, Unidad de Cuidados Integrales e
Investigación en Salud. 3 Universidad Autónoma de San Luis Potosí, Facultad de Enfermería y Nutrición, Maestría en
Salud Pública
Citation: García Badillo PE., Noyola Pescina T., Hernández Blanco ML,

Peralta Suchil JN. (2017) Orientación nutricional sobre el consumo adecuado
de bebidas en escolares, Revista de Salud Pública y Nutrición, 16(2), 19–27.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
león, Facultad de Salud Pública, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2017 García Badillo PE. et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY-ND
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium,
provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn16.2-3
*Email: paoegb@hotmail.com

�Salud del niño, ingestión de líquidos, agua bebible

Artículo Original

ORIENTACIÓN NUTRICIONAL SOBRE EL CONSUMO ADECUADO DE BEBIDAS EN ESCOLARES

García Badillo Paola Estefanía 1, Noyola Pescina Tania 1, Hernández Blanco María Lourdes 2, Peralta Suchil
Julieta Nataly 3

1 Universidad Autónoma de San Luis Potosí, Facultad de Enfermería y Nutrición, Licenciatura en Nutrición. 2
Universidad Autónoma de San Luis Potosí, Facultad de Enfermería y Nutrición, Unidad de Cuidados Integrales e
Investigación en Salud. 3 Universidad Autónoma de San Luis Potosí, Facultad de Enfermería y Nutrición, Maestría en
Salud Pública.
RESUMEN
Introducción: Los principales tipos de bebidas que contribuyen con el mayor aporte energético en los escolares son las

bebidas azucaradas, sin embargo, su ingesta es mayor a la recomendada y sin tomar en cuenta la del agua simple al día. Estos
hábitos pueden contribuir a ganancia de peso ponderal y a padecer enfermedades crónicas. Objetivo: Ejecutar un plan de
orientación nutricional sobre el consumo de bebidas en escolares de educación primaria. Métodos: Estudio descriptivo con 56
escolares de educación primaria. Se realizó en tres fases, primero se realizó antropometría, se determinó el conocimiento y
frecuencia de consumo de bebidas, después cinco sesiones de orientación nutricional y finalmente se reevaluó la primera fase;
se utilizó estadística descriptiva, para el procesamiento se utilizó SPSS v 21. Resultados: 56 niños del estudio, 51.8% eran
mujeres, 48.2% hombres, en edad promedio de 8.1 años DE. 0.908, 25% aprobó el cuestionario de conocimientos previo a las
sesiones, 57% tomaban agua natural, el resto eran bebidas azucaradas, que consumían hasta más de 5 veces a la semana;
posterior a la orientación nutricional el 32% incrementaron conocimiento (p= 0.007), 76.5% tomaban agua natural.
Conclusiones: Se muestra una ejecución positiva del plan de orientación nutricional, se incrementó el conocimiento, sin
embargo, debido a la influencia familiar sobre los hábitos alimenticios hacia los escolares no se encontró una destacada
disminución en las bebidas azucaradas. Se sugiere llevar a cabo una intervención junto con los padres de familia en un periodo
y muestra mayor para incrementar efectividad.
Palabras Clave: salud del niño, ingestión de líquidos, agua bebible.
ABSTRACT
Introduction: The main types of drinks that contribute the major energy supply in schoolchildren are sugary drinks, however,

their intake is higher than recommended and without taking in count the one of the simple water at day. These habits may
contribute to weight gain and to chronic diseases. Objective: Perform a plan of a nutritional orientation on the consumption of
beverages in elementary school students. Methods: Descriptive study with 56 primary school children. It was performed in
three phases, first anthropometry was performed, the knowledge and frequency of consumption of drinks were determined, then
five sessions of nutritional orientation and finally the first phase was reevaluated; descriptive statistics were used, SPSS v 21
was used for processing. Results: 56 children in the study, 51.8% were women, 48.2% were men, with a mean age of 8.1 years
SD. 0.908, 25% passed the knowledge questionnaire prior to the sessions, 57% ingest natural water, the rest were sugary
drinks, which consumed up to more than 5 times a week; After nutritional counseling, 32% increased knowledge (p= 0.007),
76.5% ingest natural water. Discussion: It shows a positive performance of nutritional orientation, increased knowledge,
however, due to the environmental influence on eating habits towards schoolchildren did not find an outstanding decrease in
sweetened beverages. It is suggested to carry out an intervention together with the parents in a larger period and a bigger
sample for increase effectiveness.
Key words: child health, fluid intake, drinking water.
Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 2 julio -septiembre, 2017
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�Salud del niño, ingestión de líquidos, agua bebible

Introducción
El agua es un compuesto esencial para la vida,
constituye de 50 a 75% del peso de un individuo,
aunque esto depende de la edad, el sexo y la
composición corporal. El ser humano obtiene de 70 a
80% de su requerimiento hídrico de las bebidas y de
20 a 30% de los alimentos que consume.
Los principales tipos de bebidas que contribuyen con
el mayor aporte energético en la población mexicana
son: refrescos, bebidas elaboradas con jugos de fruta
(con o sin azúcar), aguas frescas y jugos elaborados
con 100% de fruta a los que se agrega azúcar, esto
representa la quinta parte del valor energético total
(VET) ingerido por los mexicanos, y constituyen un
factor importante en el aumento de peso. Así como la
Encuesta Nacional de Salud y Nutrición
(ENSANUT) 2006, en la frecuencia de consumo de
alimentos reportó que se consumían 17 tipos de
bebidas, entre ellas las azucaradas, de éstas el 20.7%
correspondía a la energía total consumida. Así
mismo, reportó que se incrementó un 12% el
consumo de refrescos con respecto a 1989, por lo
tanto, a nivel mundial México se ubicó como el
segundo país con mayor consumo de refresco y para
2012 ocupó el primer lugar (Hernández et al., 2012).
Al respecto, 28.1% del consumo total de bebidas en
los niños mexicanos durante el día es de agua simple;
44% lo complementan con bebidas azucaradas y el
resto de líquidos proviene de los alimentos (Irizarry,
2009). Lo anterior lleva a que un 50% de los niños
mexicanos no alcancen la recomendación mínima del
consumo de agua simple al día de 1.8 litros
(Hernández et al., 2012).
En relación a la inadecuada ingesta de bebidas
azucaradas sumada a otros factores, en la última
década en México, la prevalencia de sobrepeso y
obesidad en escolares ha aumentado 42% (Carriedo
et al., 2013), así como ENSANUT 2012 reporta ésta
prevalencia en 34.4%, de igual manera en
consecuencia de éstas cifras, se aumenta el riesgo a
presentar enfermedades crónico degenerativas, por lo
que el Hospital Infantil de México en 2006 creó un
modelo predictivo matemático a fin de estimar la
carga económica y en salud de la obesidad en niños
mexicanos durante los años 2006-2050 y se
demostró por resultados que en 2015 se presentarían
los primeros casos de diabetes mellitus 2 y de
hipertensión arterial que pueden ser prevenibles. En

Artículo Original

2012 la Secretaria de Salud informó que invierte en
la atención de la obesidad y sus complicaciones 42
mil millones de pesos anuales, así como las
pérdidas por productividad (Acosta et al., 2002).
Ante tal situación, la Secretaría de Salud (2010),
estableció el Acuerdo Nacional para la Salud para
promover el aumento de la disponibilidad,
accesibilidad y el consumo de agua simple potable
y disminuir el consumo de azúcares y grasas en
bebidas.
La alimentación y la nutrición son procesos
influenciados por aspectos biológicos, ambientales y
socioculturales. Durante la infancia, éstos
contribuyen a un desarrollo y crecimiento óptimo, así
como una maduración biopsicosocial, por lo que es
necesario que los niños adquieran durante esta etapa
hábitos alimentarios saludables y conductas que
perduren en el tiempo (Araneda, Bustos, Cerecera y
Amigo, 2015). En este sentido, la escuela se
considera un lugar adecuado para la promoción de
estilos saludables, por ello la Secretaría de Educación
Pública (SEP) estableció lineamientos para la venta
de alimentos y bebidas en los planteles de educación
básica (Macías, Gordillo y Camacho, 2012). Así
como Kaushik, Mullee, Bryant y Hill (2007)
sugieren que es importante que en México se
garantice el acceso libre al agua potable dentro de
todas las escuelas y se regule la publicidad de
bebidas azucaradas dirigida a los niños, debido a que
se ha encontrado en estudios que un acceso limitado
al agua natural resulta en una inadecuada ingesta del
agua en las escuelas.
La iniciativa de una orientación nutricional es
funcional debido a que los niños pasan varias horas
del día en la escuela, lugar adecuado para la
promoción de estilos de vida saludables y recibir
orientación sobre la ingesta adecuada de agua
natural que puede disminuir la de bebidas
azucaradas (Hernández et al., 2012).
Ante lo antes expuesto, el centro de salud
comunitario de la Universidad Autónoma de San
Luis Potosí, denominado Unidad de Cuidados
Integrales en Investigación en Salud (UCIIS) que es
un espacio destinado para que los Pasantes de la
Licenciatura en Enfermería y Nutrición puedan
desenvolverse profesionalmente, implantó una
estrategia de salud escolar en escuelas de educación

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 2 julio -septiembre, 2017

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�Salud del niño, ingestión de líquidos, agua bebible

básica de la comunidad en la que se encuentra, por
lo tanto, una de ellas es la Escuela Primaria “José
Mariano Jiménez”, ubicada al oriente del municipio
de San Luis Potosí, en donde por medio de una
iniciativa educativa de orientación nutricional se
pretendió contestar la pregunta ¿Habrá una
disminución en la frecuencia de consumo de bebidas
azucaradas y un aumento en el conocimiento teórico
sobre consumo de bebidas por medio de una
orientación nutricional en escolares de educación
primaria?
Teniendo en cuenta lo anterior, el presente artículo se
planteó el objetivo de aumentar el conocimiento
teórico sobre el consumo de bebidas y disminuir la
frecuencia de consumo de bebidas azucaradas por
medio de una orientación nutricional en escolares de
educación primaria. Además, se incluyó el objetivo
específico de conocer y comparar el estado nutricio
de los escolares previo y posterior a la orientación
nutricional.
Por lo tanto, estudio se desarrolló a partir de la
hipótesis, que una orientación nutricional aumentará
el conocimiento teórico sobre el consumo de bebidas
y disminuirá la frecuencia de consumo de bebidas
azucaradas en escolares.
Material y Métodos
Estudio longitudinal, cuasi experimental que
involucra la participación de 56 niños de segundo a
sexto grado de primaria con edad de 7 a 12 años,
de una población total de 545 alumnos.
Como criterio de inclusión, se requirió la firma de un
consentimiento informado por parte de los padres de
familia y que los estudiantes estuvieran inscritos en la
Escuela Primaria José Mariano Jiménez, ubicada en la
colonia La Libertad, San Luis Potosí, S.L.P.
El criterio de exclusión fue la negación de la firma
del consentimiento informado por los padres de
familia o la participación de los alumnos negada
por los docentes a su cargo que mantuvieron como
prioridad lograr cubrir el programa educativo en
tiempo y forma.
Por otro lado, el criterio de eliminación, que
descartó a siete alumnos, fue la ausencia a sesiones
de orientación nutricional y la falta de información
requerida para la evaluación de los escolares.

Artículo Original

Éste estudio se realizó en tres fases en un periodo de
cinco meses durante el turno matutino, la primera
consistió en generar un diagnóstico nutricional y de
conocimientos sobre el consumo de bebidas en
escolares dentro de la biblioteca de la escuela, para
ello se tomaron medidas antropométricas para la
obtención de un diagnóstico nutricio inicial,
analizando el Índice de Masa Corporal para la Edad
con las tablas del Center of Desease Control and
Prevention
(CDC),
2000
(IMC/Edad)
y
posteriormente
se
aplicó
el
cuestionario
“Conocimientos sobre bebidas” (ENSANUT, 2006)
con 9 preguntas de opción múltiple con temas sobre
la recomendación de ingesta del agua simple, sus
beneficios y los riesgos de consumir bebidas
azucaradas, evaluado en una escala del 0 al 10
siendo la calificación aprobatoria de 6 a 10 y
reprobatoria de 0 a 5.9, aunado a ello se realizó una
“Frecuencia de consumo de bebidas”, en donde los
escolares marcaban en una escala de frecuencia de
consumo de cuatro bebidas (agua sola, refresco, jugo
industrializado y agua de frutas con azúcar), cuyas
opciones de elección fueron: “nunca”, “una a cuatro
veces a la semana” y “cinco o más veces a la
semana” para conocer los hábitos de ingesta de los
participantes.
En la segunda fase, se llevó a cabo la orientación
nutricional en los escolares con cinco sesiones cada
una duración de entre 15 minutos y 1 hora,
realizándolas entre cada dos y tres semanas
aproximadamente, mediante talleres interactivos con
temas como: la importancia del consumo de agua
natural, las consecuencias de la ingesta de bebidas
azucaradas, el requerimiento de consumo de agua
natural y preparación de bebidas bajas en calorías.
Se trabajó en la promoción del consumo adecuado
de bebidas en el ambiente escolar por medio de la
decoración de garrafones en los salones de clases de
los participantes, la creación de un mural y un juego
de “El Avión” en forma de botella de agua en un
área de juego.
Por último, en la tercera fase, se evaluaron los
resultados obtenidos posteriores a las sesiones
educativas de orientación nutricional, mediante las
medidas antropométricas obteniendo un diagnóstico
nutricio, el cuestionario de conocimientos y la
frecuencia de consumo de bebidas.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 2 julio -septiembre, 2017

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�Salud del niño, ingestión de líquidos, agua bebible

Para el análisis estadístico, se utilizó estadística
descriptiva, con frecuencias absolutas y relativas, así
como con medidas de tendencia central y de
dispersión; así mismo, se corrió la prueba no
paramétrica de los rangos con signo de Wilcoxon para
los resultados del cuestionario de conocimientos y el
diagnóstico nutricio de los escolares. Por otro lado, se
utilizó la prueba de Bowker McNemar para los
resultados de la frecuencia de consumo de bebidas.
En todas las pruebas mencionadas se consideró un
nivel de significancia de p&lt;0.05, con apoyó del
paquete estadístico SPSS v 21.

Artículo Original

Tabla 1. Escolares por momento de orientación según
calificación de examen de conocimientos

Antes
Calificación

Frecuencia

Después
Frecuencia
%

%

Aprobatoria
Reprobatoria

14
42

25
75

32
24

57
43

Total

56

100

56

100

Fuente: Directa

Manteniendo los principios éticos, el presente
estudio se apegó al artículo 100 de la Ley General
de Salud en Materia de Investigación de Salud
(Secretaría de Salud, 1987). Previo al desarrollo del
estudio se solicitó y se obtuvo el registro CEIFE2016-169 ante el Comité de Ética en Investigación
de la Facultad de Enfermería y Nutrición de la
Universidad Autónoma de San Luis Potosí, aunado
a ello se informó a las autoridades escolares y
padres de familia al firmar el consentimiento
informado sobre el desarrollo y los resultados del
estudio; así como se acordó que no existe conflicto
de intereses entre los profesionales de la salud que
llevaron a cabo la investigación.

Resultados

Características de la población de estudio
De los 56 escolares participantes en el estudio,
51.8% eran mujeres y 48.2% hombres, la media de
la edad fue de 8.1 ± 0.908 (DE) años.
Nivel de conocimientos sobre bebidas
En la evaluación inicial del conocimiento sobre el
adecuado consumo de bebidas, se encontró que
75% de los escolares obtuvieron una calificación
reprobatoria en una escala del 0 al 5.9, y 25%
fueron aprobatorios en una escala del 6 al 10.
Posteriormente a las sesiones de orientación
nutricional en dónde se explicó dinámica y
participativamente los temas del cuestionario de
conocimientos, se encontró una notable mejoría por
un incremento al 57% de niños con calificaciones
aprobatorias y disminución con calificaciones
reprobatorias (p=0.012), (Ver tabla 1).

Frecuencia de consumo de bebidas
Se encontró en primera instancia que más del 50%
de los niños encuestados consumían refrescos, jugos
industrializados y agua de frutas endulzada de una a
cuatro veces a la semana y el 57% consumían más
de 5 veces a la semana agua natural. Posterior a
éstos resultados, se desarrollaron las sesiones de
orientación nutricional con una metodología
interactiva para hacer consciente al niño sobre los
beneficios del consumo de agua natural y la
disminución de bebidas azucaradas, en las cuales los
niños mostraron interés participando activamente.
Una vez concluidas éstas sesiones se observó un
incremento del 19.5% el consumo de agua natural
más de 5 veces por semana (ver tabla 2), sin
embargo, no resultó en un valor significativo la
comparación de frecuencias (p= 0.087) mostrado en
la Tabla 3. Por otro lado, se redujo a menos del 50%
las bebidas azucaradas con frecuencia de una a
cuatro veces por semana, se incrementó al 50% los
escolares que no toman refresco a la semana (Tabla
2) y además se obtuvo un valor significativo en la
comparación de frecuencias de éstas bebidas
(p=0.001) reflejado en la Tabla 4. Con lo antes
mencionado, se descarta la hipótesis nula y se
aprueba la alterna, al demostrar que disminuyó la
frecuencia de consumo de bebidas azucaradas en
escolares posterior a la orientación nutricional.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 2 julio -septiembre, 2017

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�Salud del niño, ingestión de líquidos, agua bebible

Artículo Original

Tabla 2. Escolares*&amp; por frecuencia consumo bebidas semanal pre y post orientación nutricional
según tipo de bebida

Pre orientación

Bebida

Nunca 1 - 4 veces

Post orientación

Más de 5 veces Nunca 1 - 4 veces

Más de 5 veces

Agua Natural
Refresco

5,5
20,0

37,5
62,5

57,0
18,5

3,5
50,0

20,0
43,0

76,5
7,0

Jugo Ind.

20,0

52,0

28,0

32,0

48,0

20,0

Agua de frutas

11,0

68,0

21,0

39,0

41,0

20,0

* En porcentajes; &amp;

n=56

Tabla 3. Comparación entre frecuencia de consumo de "agua sola" pre y post orientación
nutricional
Post-Orientación
Frecuencia de
consumo

Nunca
Núm.

PreOrientación

1-4 veces
% Núm.

Total

Más de 5 veces

% Núm.

%

Núm.

%

Nunca

1

33.3

1

33.3

1

33.3

3 100.0

1-4 veces

1

4.8

6

28.6

14

66.7

21 100.0

Más de 5 veces

0

0.0

4

12.5

28

87.5

32 100.0

Total

2

3.6

11

19.6

43

76.8

56 100.0

Fuete: Directa “Frecuencia de consumo de bebidas”
P &gt; 0.05

Tabla 4. Escolares&amp; según frecuencia de consumo de bebidas azucaradas* pre y post
orientación nutricional
Post-Orientación
Frecuencia de consumo
PreOrientación

Total

Nunca

Nunca
7.1

1-4 veces
1.8

Más de 5 veces
0.0

1-4 veces

30.3

39.3

5.4

75.0

Más de 5 veces

1.8

12.5

1.8

16.1

Total

39.3

53.6

7.1

100.0

8.9

Fuente: Directa “Frecuencia de consumo de bebidas”
P &lt; 0.05, n=56
* Las “bebidas azucaradas” incluyen la evaluación de: refresco, jugo industrializado y agua de
frutas con azúcar.
En porcentajes

&amp;

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 2 julio -septiembre, 2017

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�Salud del niño, ingestión de líquidos, agua bebible

Diagnóstico nutricio por IMC/ Edad
La tabla 5 muestra los porcentajes de los niños
estudiados según diagnóstico por IMC llevado a cabo
por medidas antropométricas. El mayor porcentaje de
presenta en IMC normal en ambos momentos de la
orientación alimentaria. No se encontró diferencia
entre el IMC/ Edad pre y post la orientación
nutricional, (p= 0.414).
Tabla 5. Porcentaje de escolares según diagnóstico
nutricio por IMC/ Edad pre y post orientación
nutricional presentada en porcentajes
Diagnóstico Pre orientación
Bajo Peso
Normopeso
Sobrepeso
Obesidad
Total

0
64.3
17.9
17.9
100.0

Post orientación
1.8
60.7
16.1
21.4
100.0

Fuente: Directa “Diagnóstico nutricio”
P &gt; 0.05

n=56

Discusión

Los resultados de este estudio muestran que la
iniciativa de la estrategia de orientación nutricional
fue favorable, debido a que se incrementó el
conocimiento en aproximadamente la mitad de
escolares (P= 0.012). Este incremento en los
conocimientos de los escolares es semejante a lo
reportado en un estudio por Rodríguez et. al. 2013,
en el cual encontraron una tendencia a la mejoría
de conocimientos nutricionales tras una
intervención educativa moderada pero específica
(aplicada por un profesional de la nutrición y no
por sus profesores) sobre nutrición y hábitos de
Vida Saludable, a pesar de que los niños estudiados
partían de una base de conocimientos buena. Esto
nos lleva a pensar que tras una intervención
educativa impartida por profesionales sanitarios se
puede producir un mayor impacto y una mejoría en
los conocimientos nutricionales.
Los escolares por su corta edad no están conscientes
de los riesgos a su salud que causa una alta ingesta de
azúcares simples y sus elecciones son influenciadas
ambientalmente, como en la escuela se observó que
comúnmente madres de familia en el recreo les
proporcionaban a los escolares bebidas

Artículo Original

azucaradas, aportando únicamente calorías sin
nutrientes (Rivera et al., 2008).
En cuanto a las medidas antropométricas, se tomaron
en forma de monitoreo por el corto tiempo de
duración de la misma por lo que no se observaron
cambios significativos (p= 0.414) en el diagnóstico
nutricio de los niños evaluados, ya que no se evaluó
el factor de la ingesta de alimentos. Lo que coincide
con estudios que muestran que cuando los objetivos
son de aprendizaje relacionados con la nutrición, el
éxito es mayor que cuando el objetivo es reducir el
IMC, aun cuando la intervención dure meses o
incluso años (Flores, Klünder y Medina, 2008), como
James et al. (2004) menciona que al disminuir su
consumo de bebidas azucaradas después de 12 meses
disminuyó 0.2% sobrepeso y obesidad.
En los últimos años, resultados de diversos estudios
han señalado que los niños que consumen mayores
cantidades de bebidas azucaradas tienen 55% más
probabilidades de tener un riesgo para la salud, como
lo es el sobrepeso y la obesidad a diferencia de
aquellos que consumen menos (Velasco et al., 2015).
En los escolares participantes, previamente a la
orientación nutricional, se reflejaron hábitos en
preferencia a bebidas azucaradas y poco
conocimiento sobre las bebidas, como resultó en la
evaluación inicial de este estudio, obteniendo un
promedio de calificación de 5.1, situación que indica
que el niño no tiene asociación de las bebidas con su
salud, estos resultados coinciden con un estudio
realizado por Théodore et al. (2011) los niños eligen
las bebidas (dulces por lo general) principalmente en
función de sus gustos y preferencias de sabor y no a
raíz de consideraciones relacionadas con su salud.
Estos resultados coinciden con los hallazgos de un
estudio realizado por el Departamento de Nutrición y
Bioquímica de Bogotá en 2014 con niños de siete y
ocho años, donde se concluye que cuando los niños
gozan de libertad para seleccionar alimentos y
bebidas, su elección no está dictada por atributos para
su salud sino por sus preferencias gustativas.
En ocasiones la población está informada y conoce
los conceptos básicos nutricionales, sin embargo, en
la mayoría de los casos no se ponen en práctica por
no comprender el impacto que puede llegar a causar
en ellos, por lo que se debe afrontar la enseñanza
desde una perspectiva multifactorial. En la literatura
señala que las intervenciones a nivel escolar

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 2 julio -septiembre, 2017

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�Salud del niño, ingestión de líquidos, agua bebible

constituyen una de las estrategias más importantes
para enfrentar la obesidad en la población infantil, ya
que los primeros años de enseñanza básica
constituyen un periodo de desarrollo de hábitos de
alimentación por su población cautiva y vulnerable a
los beneficios de la educación. A pesar de numerosos
estudios, al momento no se tiene una estrategia
universal aplicable en las escuelas (Flores, Klünder y
Medina, 2008 y Ratner et al., 2013).
De los resultados del cuestionario de frecuencia de
consumo de bebidas aplicados posteriormente a la
orientación nutricional, fueron favorables, debido a la
disminución de consumo de bebidas azucaradas
(refrescos, jugos industrializados y agua de frutas
endulzadas con azúcar) con un valor significativo (p=
0.001). En cambio, el incremento de consumo de
agua natural no tuvo significancia (p= 0.087) al igual
que el diagnóstico nutricio (p= 0.414). Sin embargo,
en estudios similares respecto a la disminución de
bebidas azucaradas, los resultados fueron poco
efectivos para reducir peso, argumentando que el
hogar es además de la escuela otro lugar significativo
donde hay un importante consumo de estas bebidas,
factor que no ha sido controlado suficientemente en
previas investigaciones (Hernández et al., 2012), por
lo que se considera como factor importante para
cambiar los hábitos de los escolares, incluir en gran
medida la participación de los padres (Lindsay,
Sussner y Gotmaker, 2006 y Nickelson, Roseman y
Forthofer, 2010).
Por otro lado, es necesario considerar la influencia
familiar por ser el primer contacto de la generación
de hábitos y conductas de elección relacionadas
con la alimentación de los niños, ya que estos son
el resultado de una construcción social y cultural
acordada implícitamente por sus integrantes
(Macías, Gordillo y Camacho, 2012). Sin embargo,
en el presente estudio se tuvo como limitación la
autorización de padres de familia al no firmar el
consentimiento informado para tener una mayor
muestra de estudio, por lo que en futuros estudios
se tiene que concientizar y promover la
participación tanto de los padres de familia como
de los maestros para poder incluirlos dentro de las
mismas actividades y evaluaciones
Conclusiones:
Se muestra que la ejecución de un plan de orientación
nutricional sobre el consumo de bebidas en escolares

Artículo Original

fue positivo, ya que posteriormente a ésta, se
incrementó el conocimiento sobre bebidas con valor
significativo (p= 0.012) y se disminuyó el consumo
de bebidas azucaradas (p= 0.001), dando resolución a
la pregunta de investigación. En base a lo antes
mencionado, se demuestra el objetivo y se acepta la
hipótesis alterna: una orientación nutricional
aumentará el conocimiento teórico sobre el consumo
de bebidas y disminuirá la frecuencia de consumo de
bebidas azucaradas en escolares. Sin embargo, no se
encontró un aumento significativo en el consumo de
agua sola (p= 0.087), así como no se observaron
cambios significativos en pre y post diagnóstico
nutricio de los escolares (p= 0.414).
Finalmente, se sugiere para tener resultados más
favorables, se lleve a cabo en próximas
orientaciones o intervenciones nutricionales la
inclusión de los padres de familia de escolares de
nuevo ingreso a la primaria, por ser el primer nivel
de educación donde se empieza a mandar o llevar
alimentos y bebidas para ingerir dentro de la
institución. Agregando la sugerencia de invitar a los
docentes para fomentar la promoción de la ingesta
de agua natural dentro y fuera del salón, realizando
actividades con los escolares para que tomen
conciencia y relacionen la ingesta de bebidas con su
salud, todo esto en un periodo y con una muestra
mayor para incrementar efectividad.
Agradecimientos:
Se agradece a la directiva de la Escuela Primaria
José Mariano Jiménez, San Luis Potosí, S.L.P. por
permitir llevar a cabo el proyecto de investigación
con los estudiantes dentro de sus instalaciones.
Se agradece a la Unidad de Cuidados Integrales e
Investigación en Salud de la Universidad Autónoma
de San Luis Potosí por su apoyo.
Se agradece a la M Admon. Rosa María Guadalupe
Andrade Cepeda, Jefa de la Unidad de Posgrado y
docente de la Facultad de Enfermería y Nutrición de
la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, por su
apoyo en la revisión del presente artículo.
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Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 2 julio -septiembre, 2017

26

�Salud del niño, ingestión de líquidos, agua bebible

Artículo Original

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Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 2 julio -septiembre, 2017

27

�R

E

S

P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

INTERVENCION NUTRICIONAL A PACIENTES CON
ENFERMEDAD DE PARKINSON
NUTRITIONAL INTERVENTION TO PATIENTS WITH PARKINSON DISEASE

Flores Solís María Dolores1, Gómez García Anel2. Valenzuela Gandarilla Josefina3, Ibarra Bravo
Octavio Miguel4, Punzo Bravo Guillermo5.
Facultad de Enfermería, U.M.S.N.H. Servicio de Nutricion Enteral y Parenteral del Hospital general Dr.
Miguel Silva, SSM, 2IMSS, Morelia. Michoacán, 3Facultad de Enfermería, U.M.S.N.H., 4 Hospital General
Dr. Miguel Silva, SSM, Medicina interna, Neurología, 5 Hospital General Dr. Miguel Silva, SSM,
Investigacion Clínica y Neurología
1

Citation: Flores Solís M.D., Gómez García A. Valenzuela Gandarilla

J., Ibarra Bravo O. M., Punzo Bravo G. (2017) Intervención Nutricional en
Pacientes con Enfermedad de Parkinson, Revista de Salud Pública y Nutrición,
16(2), 28-35.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo león,
Facultad de Salud Pública, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2017 Flores Solís M.D. et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BYND 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn16.2-4
*Email: doloresfloresnut@hotmail.com.

�Intervención Nutricional, Pacientes con Parkinson

Artículo Original

INTERVENCION NUTRICIONAL A PACIENTES CON
ENFERMEDAD DE PARKINSON

Flores Solís María Dolores1, Gómez García Anel2. Valenzuela Gandarilla Josefina3, Ibarra Bravo Octavio
Miguel4, Punzo Bravo Guillermo5.

Facultad de Enfermería de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. 2Investigadora IMSS, Morelia.
Michoacán. 3Facultad de Enfermería, U.M.S.N.H. 4 Hospital General Dr. Miguel Silva, SSM, Medicina interna, Neurología.
5 Hospital General Dr. Miguel Silva, SSM, Investigacion Clínica y Neurología.
1

RESUMEN
Introducción: Los pacientes con Enfermedad de Parkinson (EP) llegan a tener carencia nutrimental debida a incremento en el

gasto energético, temblor y rigidez, disminución de ingesta alimentaria, falta de apetito, náuseas/vómito, problemas de deglución,
sensación de saciedad temprana, aporte calórico inadecuado de nutrientes en la dieta, constipación y estreñimiento. Objetivo:
Realizar una intervención nutricional para monitorear el estado nutricional con el uso de complementos nutricionales, dieta
polimérica, fibra soluble e insoluble, antioxidantes y espesantes a pacientes con enfermedad de Parkinson. Métodos: Estudio
longitudinal, se realizó de Junio 2016 a Junio 2017 a una muestra de 54 pacientes con EP que estuvieron todo el estudio y
acudían a la consulta de neurología del Hospital General Dr. Miguel Silva, SSM, se les proporcionó dieta polimérica, fibra soluble
e insoluble, antioxidantes y espesantes así como orientación alimentaria en su dieta habitual. El monitoreo se llevó a cabo con
Evaluación Nutricional: Antropométricos, Bioquímicos, Clínicos y Dietéticos. Resultados: Se valoró nutricionalmente a 38
pacientes hombres y 16 mujeres de entre 30-85 años con EP., la disfagia fue la que mejor respuesta tuvo al tratamiento nutricio
con 45 puntos porcentuales menos al final respecto al inicial, le sigue el estreñimiento con 31.5 puntos porcentuales, el 74.3% de
los pacientes mantuvieron sus valores de CMB al final respecto al inicial, el resto de ellos aumentaron sus valores.
Conclusiones: Se observó incremento en el peso en masa muscular así como mejor funcionamiento gastrointestinal, mejor
estado nutricional, tendencia a mejor calidad de vida.
Palabras Clave: Intervención nutricional, Parkinson.
ABSTRACT
Introduction: Patients with Parkinson's disease (PD) have nutritional deficiency due to increased energy expenditure,

tremor and stiffness, decreased food intake, poor appetite, nausea / vomiting, swallowing problems, early satiety, caloric
intake inadequate nutrients in the diet, constipation and constipation. Objectives: To perform a nutritional intervention to
monitor nutritional status with the use of nutritional supplements, polymeric diet, soluble and insoluble fiber, antioxidants and
thickeners to patients with Parkinson's disease. Methods: A longitudinal study was conducted from June 2016 to June 2017
in a sample of 54 patients with PD who were in the study and attended the neurology clinic of the General Hospital Dr. Miguel
Silva, SSM. They were given a polymeric diet, fiber Soluble and insoluble, antioxidants and thickeners as well as dietary
guidance in their usual diet. The monitoring was carried out with Nutritional Assessment: Anthropometric, Biochemical,
Clinical and Dietetic. Results: A total of 38 male and 16 female patients aged 30-85 years with PD were nutritionally
evaluated. Dysphagia was the one with the highest nutritional response, 45 percentage points lower than the initial one,
followed by constipation with 31.5 Percentage points, 74.3% of the patients maintained their CMB values at the end of the
initial one, and the rest of them increased their values. Conclusions: It was observed an increase in muscle mass as well
as better gastrointestinal function, better nutritional status, and tendency to better quality of life. Values.
Key words: Nutritional intervention, Parkinson.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 2 julio -septiembre, 2017

28

�Intervención Nutricional, Pacientes con Parkinson

Artículo Original

Introducción
La enfermedad de Parkinson (EP) es un trastorno
degenerativo del sistema nervioso central. Fue
descrita por primera vez en 1817 por James
Parkinson, un médico británico que publicó un
artículo sobre lo que llamó "la parálisis temblorosa."
La EP pertenece a un grupo de enfermedades
llamadas trastornos del movimiento. Se caracteriza
por una pérdida de las células de la sustancia nigra y
una deficiencia de dopamina en el cuerpo estriado.
La
dopamina
no
atraviesa
la
barrera
hematoencefálica, por lo que no puede administrarse
directamente para suplir esta deficiencia.

Muchos investigadores ahora creen que la
enfermedad es consecuencia de una combinación
de susceptibilidad genética y exposición a uno o
más factores ambientales que desencadenan la
enfermedad, otros estudios realizados demuestran
que el 24 % de los pacientes con EP padecen
desnutrición y el 60% tiene riesgo de padecerla.
La intervención nutricional adecuada al inicio de la
EP y el monitoreo continuo para el apego al
tratamiento médico y nutricional evitan un
deterioro de la masa y la fuerza muscular para
prevenir la Sarcopenia en este tipo de pacientes.
(Burgos R. Virgili 2009)

Una forma de hacerlo es como levodopa, profármaco
que sí atraviesa la barrera hematoencefálica y que,
una vez en el cerebro, se convierte en dopamina. El
uso de levodopa en la EP comienza en el año 1961 y,
aunque han pasado más de 50 años continúa siendo
el principal fármaco para su tratamiento, junto con
compuestos carbidopa o bencerazida (inhibidores de
la dopadescarboxilasa), que evitan su rápida
degradación y se consigue que la cantidad de
levodopa que alcanza el sistema nervioso central sea
mayor aumentando el tiempo de semivida de la
levodopa. Aunque la levodopa es el fármaco más
eficaz para el tratamiento sintomático del Parkinson,
a medida que progresa la enfermedad y aumenta el
tiempo de tratamiento, también se incrementa el
porcentaje
de
pacientes
que
presentan
complicaciones. Los cuatro síntomas principales son
temblor, o temblor en las manos, los brazos, las
piernas y la mandíbula o la cabeza; rigidez, o
agarrotamiento de las extremidades y el tronco;
bradicinesia, o lentitud en los movimientos; e
inestabilidad postural, o deterioro del equilibrio.
Estos
síntomas
generalmente
comienzan
gradualmente y empeoran con el tiempo. (Plana M.
2009).

El deterioro del estado nutricional es multifactorial
en la EP como es debido a un incremento en el gasto
energético por la enfermedad, disminución de la
ingesta alimentaria por falta de apetito, náuseas o
ayunos, problemas de deglución, sensación de
saciedad temprana, un aporte calórico inadecuado de
nutrientes en la dieta, estos pacientes a menudo
experimentan cambios en el peso corporal durante el
curso de la enfermedad, tanto la pérdida de peso y
aumento de peso pueden ocurrir, pero la pérdida de
peso es más frecuente y se asocia con aumento de la
discinesia, mayor mortalidad donde se pierde más
masa magra muscular como proteína visceral por lo
que es importante llevar estos registros y evitar la
progresión acelerada de la enfermedad y pobre
calidad de vida; (Sharma y Vassallo 2014)
encontraron pruebas que vinculan la pérdida de peso
con una progresión más rápida del Parkinson en su
fase inicial, mientras que un leve aumento de masa
corporal en los pacientes parece frenar el avance de
la enfermedad.

A medida que los síntomas se vuelven más
pronunciados, los pacientes pueden tener dificultad
para caminar, hablar o completar otras tareas
sencillas como comer.
La EP es crónica, degenerativa y progresiva, que
persiste durante un extenso período de tiempo, lo
que significa que sus síntomas empeoran con el
tiempo. No es contagiosa. Aunque algunos casos de
Parkinson parecen ser hereditarios y otros pueden
rastrearse a mutaciones genéticas específicas.

Es importante reconocer la interacción fármaconutriente ya que la Levodopa tiene interacción con
la proteína y compiten en las vías metabólicas por
su absorción por lo que no se debe de administrar
con alimentos de origen animal. La levodopa oral
se absorbe rápidamente en el intestino delgado a
través del sistema de transporte para aminoácidos
aromáticos. Los aminoácidos de la dieta pueden
alterar su absorción. Las concentraciones máximas
del fármaco en plasma suelen ocurrir entre 1/2 y 2
horas después de una dosis oral. La vida media en
plasma es de 1 a 3 horas.
El objetivo fue realizar una intervención nutricional
para monitorear el estado nutricional con el uso de

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 2 julio -septiembre, 2017

29

�Intervención Nutricional, Pacientes con Parkinson

complementos nutricionales, dieta polimérica, fibra
soluble e insoluble, antioxidantes y espesantes a
pacientes con enfermedad de Parkinson.
Material y Métodos
Se hizo un estudio longitudinal, cuasi experimental,
se realizó de Junio 2016 a Junio 2017 a una muestra
de 54 pacientes con EP que estuvieron todo el
estudio y acudían a la consulta de neurología del
Hospital General Dr. Miguel Silva, SSM, estuvo
formada por 38 hombres y 16 mujeres, con un rango
de edad entre 30-85 años que se encuentran en el
estadio I-V, los cuales se les evalúo su estado
nutricional
utilizando
los
indicadores
antropométricos, bioquímicos, clínicos y dietéticos,
comparando con tablas de referencia y valores de
laboratorio para su adecuada interpretación. Los
estándares de referencia de la circunferencia
muscular libre de grasa CMB = PB (cms.) – (0.31 X
PT (cm)), el cual es un indicador nutricional objetivo
y con una especificidad alta, es medible, fácil de
realizar y tener un monitoreo continuo.
El CONUT (Control Nutricional) es una herramienta
que nos indica, la alerta baja, modera o severa del
estado nutricional con mediciones específicas,
valorando el grado de desnutrición monitoreando
proteína visceral y reserva de colesterol. (Ulíbarri y
Col. 2005), se aprecia en (tablas 1 y 2).
Tabla 1. Estándares de referencia para la
circunferencia Muscular del Brazo
GENERO
Grado de Medición

Hombres Mujeres

Estándar
90% del estándar
80% del estándar
70% del estándar
60% del estándar

25.3 cm 23.2 cm
22.8 cm 20.9 cm
20.2 cm 18.6 cm
17.7 cm 16.2 cm
15.2 cm 13.9 cm

Artículo Original

El criterio de inclusión fue: Pacientes con EP que
acudieran a la consulta de neurología, HGMS de
Junio del 2016 a Junio del 2017. Los criterios de
exclusión fueron: pacientes qué se encontraban
hospitalizados, pacientes que no acepten realizarse
las pruebas o participar en la encuesta alimentaria,
se contó con la misma muestra de pacientes con EP
al inicio y al final de la Intervención Nutricional. Se
tomaron en cuenta como criterios de eliminación:
pacientes que no cumplieran en realizarse los
exámenes de laboratorio o no tuvieran el apego a la
orientación nutricional y al tratamiento con
suplementos fibra y espesantes.
Clínicamente se revisó a los pacientes con EP y se
estuvieron analizando los síntomas como nauseas,
vomito, anorexia, disfagia, problemas dentales,
estreñimiento, temblor/marcha, observando con
que frecuencia lo padecían antes y durante la
Intervención nutricional y/o con el apoyo de
complementos nutricionales en su dieta diaria,
orientando al paciente y su familia en la adecuada
ingesta alimentaria.
Se obtuvo el consentimiento informado para la
intervención nutricional que fue mejorando su dieta
habitual o incluyendo dieta polimérica, fibra soluble o
insoluble, antioxidantes y espesantes en el caso de
una marcada deglución.
Para el análisis de la información se utilizó el
programa estadístico SPSS V.20 y Excel.

Resultados
La población estudiada corresponde a pacientes que
tienen diagnóstico de Enfermedad de Parkinson, el
70.4% fueron (38) hombres y el 29.6% (16) mujeres.
El mayor porcentaje 52%, (el cual el 33% hombres y
19% mujeres) correspondió a pacientes de 40 a 59
años de edad (ver tabla 3).

TABLAS DE FRISANCHO 1990 Y CONSENSO FELANPE 2008

Tabla 2.- Valoración del grado de desnutrición
Parámetro

Normal

Moderado

Severa

Albumina (gr/dl)
Puntuación
Cuenta total de Linfocitos (ml)
Puntuación
Colesterol (mg/dl)
Puntuación
Total del filtro

3.5 - 4.5
3 - 3.49
2.5 - 2.9
0
2
4
&gt; 1,600 1200 - 1599 800 - 1200
0
1
2
&gt; 180 140 - 180
100 -139
0
1
2
0-1
42827
42952

Leve

&lt; 2.5
6
&lt; 800
3
&lt; 100
3
&gt;8

Fuente: J. Ignacio de Ulíbarr y Col. CONUT. Nutr. Hosp. (2005) XX (1) 38-45

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 2 julio -septiembre, 2017

30

�Intervención Nutricional, Pacientes con Parkinson

En cuanto al estadio de la enfermedad, el 16% tenía
estadío I, el 34.3% estadío II, 19.7% estadío III,
24.4% estadío IV y el 5.6% estadío V.
Referente al riesgo nutricio (Índice de Naber) que
presentaron los pacientes, el 30.8% sin riesgo, 15.4%
desnutrición leve, 38.5% desnutrición moderada,
15.3% desnutrición severa.
De acuerdo al grado de desnutrición por albúmina,
el 56.9% de los pacientes con EP estudiados
tuvieron grado normal, 23.7% desnutrición leve,
11.7% desnutrición moderada y el 7.7%
desnutrición severa.
La medición de la circunferencia muscular que
normalmente realiza el Nutriólogo tiene validez
cuando se lleva el monitoreo periódico y con apego al
tratamiento nutricional. Se realizó la medición de la
CMB en el inicio y en el seguimiento. Como se
observa en la tabla 4, el 74.3% de los pacientes
mantuvieron sus valores al final respecto al inicial, el
resto de ellos aumentaron sus valores. El mayor
porcentaje (51.9%, IC: 38.6-65.2) se mantuvieron en
normal, ningún paciente disminuyó sus valores
iniciales al final del estudio.
Tabla 4. Pacientes con EP según inicio y final de la medición (n=54)
FINAL

INICIO

MEDICIÓN
Normal
90-85%
84-75%
&lt;75%
&lt;60%

Normal
Núm.%
28 51.9
6 11.1
0 0.0
0 0.0
0 0.0

90-85%
IC
Nú%
38.6 - 65.2 0
1.1 - 21.1 5
0.0 4
0.0 1
0.0 0

IC
Núm%
0.00.00
0.0
9.30.1 - 18.50
0.0
7.40.0 - 15.75
9.3
1.90.0 - 6.23
5.6
0.00.00
0.0

84-75%
IC Núm%
0.0 0
0.0 0
0.1 - 18.3 0
0.0 - 12.9 1
0.0 0

&lt;75%
IC
Nú
0.0
0.00
0.0
0.00
0.0
0.00
1.9 0.0 - 6.20
0.0
0.01

&lt;60%
%
IC
0.0
0.0
0.0
0.0
0.0
0.0
0.0
0.0
1.9 0.0 - 6.2

En esta tabla 5, se observa una tendencia a la mejoría
del estado nutricio al final del estudio, en el nivel
normal mostró una tendencia al aumento del
porcentaje, mientas en los demás estados de nutrición
la tendencia fue a la disminución al final del estudio,
lo anterior nos habla de que el estado nutricio en estos
pacientes muestra una tendencia positiva con
tratamiento nutricional.
Tabla 5. Pacientes* por Valoración inicial y final según del grado de
desnutricion , CONUT
Inicial
Normal
Desnutrición leve
Desnutrición moderada
Desnutrición severa
Fuente: Directa
* n = 54

%
33.4
27.6
22.6
16.4

IC
20.8 - 46.0
15.7 - 39.5
11.4 - 33.8
6.5 - 26.3

Final
%
IC
51.4 38.1 - 64.7
23.3 12.0 - 34.6
14.2 4.9 - 23.5
11.1 2.7 - 19.5

Artículo Original

En la tabla 6, pacientes con EP por evaluación inicial
y final según presencia de sintomatología, la disfagia
fue la que mejor respuesta tuvo al tratamiento nutricio
con 45 puntos porcentuales menos al final respecto al
inicial, le sigue el estreñimiento con 31.5 puntos
porcentuales. Todas las demás sintomatologías tienen
tendencia de disminuir el porcentaje de pacientes con
sintomatología al final de tratamiento respecto al
inicio.
Tabla 6. Pacientes* con EP por evaluación inicial y final según
presencia de sintomatología

INICIO
Nauseas/vòmito
Disfagia
Anorexia
Dentadura
Estreñimiento
Temblor-marcha

35.2
66.7
46.3
77.8
74.1
72.2

INICIO
%IC
22.5 - 47.9
54.1 - 79.3
33.0 - 49.6
66.7 - 88.9
62.4 - 85.7
60.3 - 84.1

11.1
21.7
24.1
57.4
42.6
59.3

FINAL
%IC
2.7 - 19.5
10.7 - 32.7
12.7 - 35.5
44.2 - 70.6
29.4 - 55.8
46.2 - 72.4

Fuente: Directa
*n= 54

Discusión

La enfermedad de Parkinson (EP) ocupa el segundo
lugar dentro de las demencias más comunes, luego
de la enfermedad de Alzheimer (EA). Afecta por lo
general a personas mayores de 50 años, con un
incremento de la incidencia después de los 60 años
de edad. La prevalencia de EP, reportada a nivel
mundial en las personas mayores de 65 años, es de
aproximadamente del 1%, con una incidencia
mundial cruda ajustada por edad de 9,7 a 13,8 casos
por cada 100.000 personas por año. (Sheard, 2011).
Las enfermedades de Parkinson y Alzheimer son
consideradas factores de riesgo de malnutrición
energético proteica. Es esencial la detección precoz
de estas situaciones de riesgo para contribuir al
desarrollo de estrategias de intervención nutricional,
retardando de este modo la aparición de
comorbilidades asociadas que comprometan el
estado de salud del paciente y su calidad de vida.
(Camina, 2013).
La desnutrición calórica proteica y proteica son las
causas más frecuentes de las alteraciones nutricionales
en el anciano y uno de los grandes síndromes
geriátricos que llevan a la incapacidad. Esta alta
frecuencia está motivada por los numerosos factores
de riesgo de esta población. Se produce una

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 2 julio -septiembre, 2017

31

�Intervención Nutricional, Pacientes con Parkinson

disminución de la masa corporal magra (6,32 en cada
década a partir de los 30 años). Este decremento se
llama Sarcopenia y tiene como consecuencia la
pérdida de fuerza, capacidad aeróbica y
funcionalidad. La Sarcopenia es multifactorial y está
relacionada con el estrés oxidativo, habiéndose
considerado como más importantes la alteración en la
síntesis y degradación de las proteínas, los procesos
inflamatorios, las alteraciones hormonales y la
disfunción mitocondrial (Cruz-Jentoft &amp; Cuesta,
2011). Durante el proceso de envejecimiento se tiene
relación con obesidad, osteoporosis y enfermedades
metabólicas (Rieu, 2006).
Por estas consecuencias fue importante evaluar el
efecto de la ingesta proteica con la masa muscular
del brazo y las proteínas viscerales con el
instrumento CONUT, así como mejorar la
sintomatología. (Camina, 2013).
Actualmente no existe un patrón de oro en la
valoración del paciente con Parkinson y el CONUT
(Control Nutricional) es una herramienta que nos
ayuda a valorar el grado de desnutrición con una
especificidad y sensibilidad alta, con la obtención
de Albumina sérica, cuenta total de linfocitos y
colesterol son datos que alertan en la desnutrición
leve, moderada o severa para implementar una
intervención nutricional temprana y adecuada,
evitando complicaciones de malnutrición o
desnutrición que son más difíciles de rehabilitar en
pacientes con EP, es importante monitorear las
proteínas viscerales para mejorar su aporte
nutricional. (Conut, 2005)
El aumento de peso a veces se observa en las etapas
iniciales de la enfermedad y probablemente
dependiente del tratamiento dopaminérgico, lo que
mejora los síntomas del motor y puede modular la
conducta alimentaria (Sharma, 2014). Pero la pérdida
de peso es más frecuente y se asocia con aumento de
la discinesia, mayor mortalidad, progresión acelerada
de la enfermedad y pobre calidad de vida. Las causas
de pérdida de peso en la EP aún no están claras.
Especialmente cambios en el gasto de energía y
conducta alimentaria es por eso que en este estudio se
monitoreo cada 2 meses a los pacientes para tener un
apego en la orientación alimentaria y en la utilización
adecuada de los complementos como fue la dieta
polimérica, antioxidantes, fibra soluble e insoluble y
espesantes.(Kistner, 2014)

Artículo Original

"Los pacientes EP que experimentaron temprana
pérdida de peso resultaron tener formas más severas
y sistemáticas de la enfermedad, posiblemente debido
a la implicación del sistema neuroendocrino o el
sistema gastrointestinal nervioso, mientras aquellos
que ganaron peso tuvieron una versión más leve de la
enfermedad", explicó Anne-Marie Wills, Catedrática.
Neurólogos del Massachusetts General Hospital
(MGH).
La restricción proteica constituye una práctica
conocida para tratar algunas enfermedades, pero
supone el riesgo de exponer al paciente a un aporte
insuficiente de proteínas. La levodopa compite con
aminoácidos de cadena larga por transportadores a
nivel gastrointestinal, barrera hematoencefálica y
empeoramiento de la sintomatología motora. Es
recomendable asegurar un aporte mínimo en
proteínas de 0,8 g/kg/día en pacientes con
circunferencia muscular del brazo normal y
proteínas viscerales normales, pero aquellos
pacientes que presenten déficit de circunferencia
muscular del brazo, albumina y cuenta total de
linfocitos bajas se requiere aumentar la proteína
hasta 1.5 g/kg/día y ser posible, de alto valor
biológico, el cuidado que se debe de tener es que
deben pasar de 2 a 3 horas de que ingiera la
Levodopa. Puede realizarse una redistribución
horaria de la ingesta de proteínas, restringiéndola
durante el día y cubriendo las raciones
recomendadas por la noche (cena). (Lara, 2013).
Debe observarse la dentadura de los enfermos ya que
se deteriora más que cualquier persona porque
aprietan mucho los dientes y se caen con más rápidez
las piezas dentales, se debe realizar la interconsulta
con el odontólogo para mejorar su dentadura y su
ingesta alimentaria.
Se recomienda la administración de suplementos
dieta polimérica, antioxidantes, fibra soluble e
insoluble y espesantes a media mañana, con la
merienda y antes de acostarse, ya que es cuando
menos alteran el apetito de las principales comidas.
Asimismo, debe distribuirse la ingestión de proteínas
a lo largo del día para optimizar su ingesta, al
contrario que en las personas jóvenes, en los que se
optimizan en la comida principal. (Shen, 2015)Se
indica que la retirada de estos suplementos debe
realizarse cuando haya desaparecido la situación

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 2 julio -septiembre, 2017

32

�Intervención Nutricional, Pacientes con
Parkinson

causante como los pacientes que mejoraron la
deglución fueron poco a poco dejando los espesantes,
los pacientes que presentaron estreñimiento severo se
fue incrementando la fibra soluble e insoluble hasta
mejora el tránsito intestinal, sin embargo no se ha
dejado la fibra en su alimentación diaria, se orientó al
paciente y su familia para adecuar su ingesta por
medio de papillas e introduciendo la fibra a la comida
diaria en sopas, ensaladas, guisos, gelatinas, compota
de frutas, licuados, etc., el consejo nutricional es muy
valioso en las diferentes etapas de la enfermedad, el
Nutriólogo es el profesional indicado para mejorar la
alimentación diaria de los enfermos con Parkinson y
mantener o mejor su estado nutricional.
La atrofia de las papilas gustativas conduce a la
selección de alimentos con sabores dulces y salados
(por ejemplo, productos azucarados o fuertemente
sazonados. Asimismo, la pérdida de sensibilidad
gustativa puede conllevar menor ingesta de
nutrientes y reducción del apetito, por lo que fue
importante mejorar su ingesta con alimentos suaves
y espesantes. Tragar es una serie de eventos
coordinados secuenciales que asegura el paso de
cualquier sustancia (alimentos, líquidos, saliva,
moco, drogas) desde la boca hasta el estómago a
través de la faringe y el esófago, evitando el paso
de la sustancia tragada hacia las vías respiratorias,
si esto se complica se denomina disfagia es el
término usado para describir cualquier dificultad en
la deglución; por lo tanto, la disfagia no representa
un diagnóstico médico, sino un síntoma que es muy
característico en la EP y debe ser detectada
tempranamente aumentando su actividad con
espesantes para evitar se atrofie la deglución y el
EP requiera sonda de Gastrostomía para su
alimentación.(Hughes, 2002)
También estos enfermos cursan con trastornos
motores gastrointestinales provocando estreñimiento
que llega a ser severo de 8 a 13 días para la
defecación y mucho es también por la falta de ingesta
adecuada de líquidos por problemas de deglución,
esto se trató con fibra soluble e insoluble que se fue
incrementando poco a poco en la dieta hasta mejorar
el tránsito intestinal. Beneficios de la ingesta de fibra
soluble se disuelve en el líquido se formara un gel es
más viscoso y en el color se forman ácidos grasos de
cadena corta (AGCC) estimulando y fortaleciendo la
flora intestinal mejorando la absorción de calcio,
magnesio y fosforo, regulan los niveles de glucosa en

Artículo Original

sangre, bajan el colesterol LDL y menor riesgo de
enfermedad cardiaca, en especial la Inulina quien
tiene más efectividad prebiótica así como los fructo
oligosacáridos. La fibra insoluble requiere mayor
cantidad de líquidos ya que se expande y fortalece
las vellosidades (ejercita en su paso) y aumenta el
tránsito intestinal eliminando las sustancias de
desecho, estos beneficios son muy recomendables
para los pacientes con Parkinson.
El temblor y la marcha en la EP representan un gasto
del 30% al 50% del Gasto Energético Basal por lo
que el apego al tratamiento médico y nutricional es
fundamental.
Puede establecerse que las tasas de mortalidad por
EP son bajas para cualquier estrato de edad y que la
edad de la muerte de los pacientes ha ido
desplazándose hasta edades más avanzadas, por un
progresivo aumento de la esperanza de vida.
Además, todo parece indicar que el tratamiento con
levodopa reduce el riesgo de muerte de los
pacientes, especialmente durante los primeros años
de la enfermedad, por lo que es importante la
intervención nutricional y que el Nutriólogo Clínico
tiene un campo importante y líneas de investigación
en la Neurología.
Conclusiones:
La EP es degenerativa y progresiva con muchos
matices y sintomatologías que es un reto importante
para la Nutriología. No existe un “patrón de oro”
para la evaluación nutricional y es importante
valorar la masa muscular y la masa visceral porque
es lo que más pierde el enfermo de Parkinson. La
intervención nutricional debe ser temprana al
diagnóstico para evitar deterioro en los pacientes,
proporcionando orientación alimentaria continua
para que se llegue al apego en la ingesta adecuada
de alimentos, nutrientes, y complementos
nutricionales (dieta polimérica con fibra soluble e
insoluble, antioxidantes y espesantes) en su dieta
habitual, esto refleja en el paciente con Parkinson un
mejor estado nutricional, mejor respuesta al
tratamiento farmacológico y mejor calidad de vida.
Recomendar horarios de administrar la Levodopa y
horarios de Alimentación a la ingesta de proteínas
para que ambos tengan sus rutas de aprovechamiento
y se vea reflejado en la evolución de la salud.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 2 julio -septiembre, 2017

33

�Intervención Nutricional, Pacientes con Parkinson

La malnutrición y desnutrición leve, moderada o
severa ya que es más difícil rehabilitar el estado
nutricional.
La Disfagia está muy presente en pacientes con
Parkinson, se requiere evaluar desde el diagnóstico para
activar la deglución evitando o retrasando el uso de
sondas como Gastrostomía para su alimentación. La
combinación de la fibra soluble e insoluble tiene más
beneficios en el enfermo de Parkinson que solo darle
fibra insoluble o laxantes.
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�Intervención Nutricional, Pacientes con Parkinson

Artículo Original

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Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 2 julio -septiembre, 2017

35

�R

E

S

P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

CONSTRUCCIÓN Y VALIDACIÓN POR JUICIO DE EXPERTOS DE UN
INSTRUMENTO PARA MEDIR ATRIBUCIONES CAUSALES DE LAS
COMPLICACIONES CRÓNICAS DE LA DIABETES MELLITUS
CONSTRUCTION AND VALIDATION BY JUDGMENT OF EXPERTS OF AN INSTRUMENT TO MEASURE
CAUSAL ATTRIBUTIONS OF THE CHRONIC COMPLICATIONS OF DIABETES MELLITUS
Zarco Villavicencio Alejandro1, Cardoso Gómez Marco Antonio1, Sánchez Ruíz José Gabriel1,
Arellano Cobián José Fernando1
1

Facultad de Estudios Superiores Zaragoza U.N.A.M.

Citation: Zarco Villavicencio A., Cardoso Gómez M A., Sánchez Ruíz J G.,

Arellano Cobián J F. (2017) Construcción y Validación por juicio de expertos
de un instrumento para medir atribuciones causales de las complicaciones
crónicas de la Diabetes Mellitus, Revista de Salud Pública y Nutrición, 16(2),
36 – 44.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo león,
Facultad de Salud Pública, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2017 Zarco Villavicencio A. et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY-ND
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium,
provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn16.2-5
*Email: Alezv88@gmail.com

�Juicio de expertos, validez de contenido, atribuciones
causales, diabetes mellitus

Artículo Original

CONSTRUCCIÓN Y VALIDACIÓN POR JUICIO DE EXPERTOS DE UN INSTRUMENTO PARA
MEDIR ATRIBUCIONES CAUSALES DE LAS COMPLICACIONES CRÓNICAS DE LA DIABETES
MELLITUS

Zarco Villavicencio Alejandro1, Cardoso Gómez Marco Antonio1, Sánchez Ruíz José Gabriel1, Arellano Cobián
José Fernando1
1

Facultad de Estudios Superiores Zaragoza U.N.A.M.

RESUMEN
Introducción: La transición epidemiológica y demográfica, así como la modificación del estilo de vida han contribuido a

incrementar la prevalencia de la diabetes mellitus (DM) y otras enfermedades crónicas. La DM provoca complicaciones que
trastornan la calidad de vida y llevan a una muerte prematura, además de generar costos elevados para su atención. Los
enfermos con DM realizan atribuciones causales acerca de su enfermedad, y conocerlas ayuda a explicar y entender lo que le
pasa al enfermo y permite llevar a cabo acciones preventivas. Objetivo: Diseñar y validar un instrumento que permita conocer
las atribuciones causales que los enfermos con DM realizan en relación a sus complicaciones crónicas. Métodos: Se
desarrolló una escala tipo Likert de 36 ítems y se sometió a validación de contenido por 10 jueces de varias disciplinas del área
de la salud. Resultados: Los ítems que fueron calificados con un porcentaje superior o igual a 80 en las categorías de
suficiencia, claridad, coherencia y relevancia fueron incluidos en la escala. 4 ítems presentaron deficiencia en alguna categoría.
Conclusiones: Los resultados indican una adecuada validez de la escala, por lo que asumimos que tiene un potencial
considerable para identificar los factores a los cuales los enfermos con DM atribuyen sus complicaciones crónicas y así
contribuir en la prevención y control de las mismas.
Palabras Clave: Juicio de expertos, validez de contenido, atribuciones causales, diabetes mellitus.
ABSTRACT
Introduction: Epidemiologic and demographic transitions, as well as modifications in life-style have contributed to the

increase in prevalence of diabetes mellitus (DM) and other chronic diseases. DM causes complications that transform the
living standard and lead to premature death, along with generating additional costs for its medical treatment. Patients with
DM provide causal attributions to their disease and this knowledge helps to understand and explain their symptoms, and
enables to take preventive measures. Objective: Designing and validation of an instrument that allows the determination of
causal attributions that patients with DM make regarding their chronic complications. Methods: A Likert-type scale with 36
items was built and validated by 10 judges from different health-care disciplines. Results: Items with a qualification greater
or equal than 80% in sufficiency, clarity, coherence and relevance were included in the scale. 4 items had deficiency in
certain category. Discussion: Results indicate an appropriate validity in the scale, so it is assumed that it has a significant
potential for the identification of factors of their chronic complications attributed by the patients with DM, in order to
contribute to the prevention and control of the same.
Key words: Expert judgement, content validity, causal attributions, diabetes mellitus.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 2 julio -septiembre, 2017

36

�Juicio de expertos, validez de contenido, atribuciones
causales, diabetes mellitus

Artículo Original

Introducción
Como resultado de la transición epidemiológica y
demográfica que se presenta desde las últimas
cuatro décadas del siglo XX en el ámbito mundial,
las enfermedades crónico-degenerativas han venido
ocupando los primeros lugares en las estadísticas
de morbi-mortalidad, que antes pertenecían a las
enfermedades infecciosas agudas.

La DM es atribuida a la mala alimentación, a los
antecedentes familiares o al mal funcionamiento del
organismo entre otras cosas (Garza et al, 2003).
Asimismo, en algunas personas con diabetes existen
creencias, tabúes y prohibiciones con respecto al uso
de ciertos productos, que los hacen adoptar patrones
inapropiados de comportamiento (Péres, Santos,
Zanetti y Ferronato, 2007).

La transición epidemiológica se encuentra vinculada
a la transición de riesgos (Kuri-Morales, 2011),
siendo la modificación abrupta del estilo de vida el
principal riesgo para la salud de la población, que
puede explicar el incremento en la prevalencia de
diabetes mellitus tipo 2 en México (Menéndez et al,
2005), de 7.3% en 2006, a 9.2% en 2012 y 9.4 % en
2016 (ENSANUT MC 2016). La diabetes mellitus
(DM) es una de las patologías no transmisibles más
frecuentes y de mayor severidad por sus diversas
complicaciones crónicas (Sierra y Mendivil, 2006;
ADA, 2015), que llevan a quienes la padecen a tener
una mala calidad de vida o una muerte prematura
(García, 1998; Garza, 2003; Mata, 2003; Arredondo
y De Icaza, 2011). Además, el tratamiento y control
de la DM revelan un alto costo económico y social,
sobre todo ocasionado por sus complicaciones (De
los Ríos- Castillo, 2004).

Las atribuciones que realizan las personas sobre su
diagnóstico y pronóstico aun cuando sean
médicamente incorrectas condicionan fuertemente
el comportamiento que asumen en torno a la
enfermedad (Bail Pupko et al, 2012), ya que dichas
atribuciones influyen ampliamente sobre el
comportamiento de las personas (De la Torre y
Godoy, 2002).

Se estima que una tercera parte de los individuos
con DM no sabe que la padece y tampoco realiza
acciones apropiadas de detección (Fisher et al,
2002). Jiménez-Corona et al (2013) mencionan que
el período de latencia largo de la enfermedad
incrementa la posibilidad de que el diagnóstico se
realice en forma tardía.
La DM requiere cuidado clínico y educación
continua para prevenir sus complicaciones agudas
y crónicas (ADA, 2004). Apóstolo et al (2007) y la
ADA (2015) mencionan que la DM exige una
alteración e integración permanente de las
actividades de la vida diaria para poder evitar sus
graves complicaciones. Según López-Amador y
Ocampo-Barrio (2007), la mayoría de los enfermos
está consciente sobre cómo se pueden evitar o
retardar las complicaciones y aunque lo pueden
atribuir al tratamiento, al plan alimentario o a la
actividad física no presentan un adecuado apego a
éstos.

Se ha documentado acerca del papel de las creencias,
la vulnerabilidad y otras variables psicológicas, en
diversas enfermedades. En particular, en las
conductas de acudir a revisiones preventivas, por
ejemplo en cáncer (Andreu et al, 2007; Romero,
2011), aunque también con la adaptación y
afrontamiento a la enfermedad.
Las atribuciones se consideran una explicación
empírica, ya sea externa o interna de las cosas que le
pasan al individuo, sirven como guía de futuras
conductas y son una fuerte motivación para realizar
acciones preventivas en salud (Roesch y Weiner,
2001, citados por Garza et al, 2003). Bail Pupko et al
(2012) plantean que es inherente al ser humano
generar explicaciones que integren y den sentido a los
eventos de la vida, por lo que en las enfermedades
crónicas se sigue la misma lógica. León, Páez y Díaz
(2003) refieren que las atribuciones se hacen debido a
la necesidad de las personas de predecir el futuro y
controlar los eventos. Ante la amenaza o la
experiencia de una enfermedad las personas generan
explicaciones acerca del origen de ésta. Turquinst et
al (1988, citado en León, Páez y Díaz, 2003)
encontraron que ante enfermedades severas los
enfermos hacen más atribuciones causales que en el
caso de enfermedades menos amenazantes.
Conocer las atribuciones relacionadas con la
enfermedad facilita el canal de la comunicación
médico-paciente, ayuda a entender y explicar las
cosas que le pasan al enfermo, brinda un marco
referencial para futuras decisiones y conductas que

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 2 julio -septiembre, 2017

37

�Artículo Original

Juicio de expertos, validez de contenido, atribuciones
causales, diabetes mellitus

pueden minimizar los resultados negativos porque
motivan hacia la realización de conductas
preventivas (Garza et al, 2003). En estudios sobre
enfermos con cáncer se concluye que la importancia
de estudiar las atribuciones se debe a que influyen
en la realización de conductas pro-salud (Romero,
2011).
En la revisión de la literatura realizada por los
autores, se encontraron pocos estudios acerca de las
atribuciones que realizan los individuos con DM en
relación con las complicaciones de su enfermedad
(Garza et al, 2003; Moreno, 2004; López-Amador,
2007; Page-Pliego, 2015) y al parecer no se cuenta
con algún instrumento diseñado para recabar
información al respecto. Por lo tanto, el objetivo de
este trabajo es describir la construcción de un
instrumento y su proceso de validación, para
identificar las atribuciones causales que las personas
con DM formulan sobre las complicaciones de esta
enfermedad que han presentado o que suceden en la
actualidad, con el fin de incidir en aquellos factores a
los que la persona atribuye la presencia de
complicaciones y así tratar de modificar el curso de
la enfermedad, retrasando o evitando la aparición de
dichas complicaciones.
.
Material y Métodos
Participantes
Los participantes fueron los que se describen a
continuación, porque se eligió la técnica de juicio de
expertos en la validación del instrumento debido a
que esta técnica es confiable y relativamente sencilla,
y porque se utiliza frecuentemente en la validación
de contenido de los instrumentos antes de aplicar
éstos a la población.
Con base en las propuestas de Hyrkas (2003),
Escobar-Pérez y Cuervo-Martínez (2008) y Brill,
2006; García y Fernández, 2008 (citados por Cabero
y Barroso 2013), utilizando criterios como la
vinculación del experto con el problema de interés
para el estudio, la experiencia profesional, cualidades
personales para participar en las investigaciones y
pericia profesional, se invitó a 10 jueces, de
diferentes profesiones del área de la salud, con la
finalidad de que la evaluación del instrumento se
realizara de manera multidisciplinaria; todos ellos
con experiencia y disposición para evaluar el
instrumento. Los jueces se desempeñan en diversas

áreas de ejercicio profesional: académica, asistencial
e investigación.
Los jueces invitados que realizaron la evaluación
del instrumento fueron:
1.- MGO. 60 años. Médico Cirujano con
especialidad en Medicina Familiar. Experiencia en
consulta
de
medicina
familiar,
módulo
DIABETIMSS, enseñanza, coordinación médica.
0.- MIRS. 40 años. Médico Cirujano con
especialidad en Medicina Familiar. Experiencia en
consulta
de
medicina
familiar,
módulo
DIABETIMSS, enseñanza, coordinación médica.
2.- PMS. 50 años. Psicóloga con maestría en
Terapia Transpersonal. Tanatóloga. Experiencia en
enseñanza, psicoterapia.
3.- GMMB. 58 años. Psicóloga con maestría en
Antropología y experiencia en psicología educativa
y educación para la salud.
1.- MLPL. 59 años. Médico Cirujano con
especialidad en Medicina Familiar, maestría en Salud
Pública y doctorado en Ciencia de la Salud Colectiva.
Experiencia en consulta médica de urgencias,
epidemiología, enfermedades relacionadas con la
nutrición, enseñanza.
4.- IAAL. 58 años. Médico Cirujano con maestría
en Salud Pública. Experiencia en enseñanza, salud
pública y epidemiología.
5.- RMOM. 50 años. Licenciada en Enfermería con
maestría en Enfermería y doctorado en Ciencias de la
Enfermería. Experiencia en investigación cualitativa
en familia, salud familiar y enfermedades crónicas.
6.- VRA. 50 años. Licenciada en Enfermería y
Obstetricia, con maestría y doctorado en Ciencias
de la Enfermería. Experiencia en enfermedades
crónicas, el adulto mayor, el cuidador familiar.
2.- FRBM. 61 años. Médico Cirujano con
especialidad en Medicina Familiar. Experiencia en
consulta de medicina familiar, enseñanza.
7.- FLS. 57 años. Médico Cirujano con especialidad
en Medicina Interna. Experiencia en enfermedades
crónico-degenerativas, enseñanza.
Instrumento.
El instrumento que se diseñó lo denominamos Escala
de atribuciones causales en las complicaciones
crónicas de la diabetes mellitus (EACCCDM) e
incluye la siguiente estructura:
a) Título
b) Propósito de la escala

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 2 julio -septiembre, 2017

38

�Juicio de expertos, validez de contenido, atribuciones
causales, diabetes mellitus

Artículo Original

c) Instrucciones para responder una serie de frases
que constituyen los ítems de la escala, utilizando
alguno de los 5 puntos en formato tipo Likert en
que está diseñada: 1.- Totalmente en desacuerdo,
2.- En desacuerdo, 3.- No sé, 4.- De acuerdo y 5.Totalmente de acuerdo.
d) Tabla con 36 ítems, que se agruparon en 3
dimensiones: biológica, social y psicológica. Dentro
de cada una de las dimensiones mencionadas se
consideraron diferentes categorías:
En la dimensión biológica las categorías fueron:
Ejercicio-descanso, alimentación, herencia y
medicamentos.

del sector salud, ubicadas en la zona oriente de la
Ciudad de México, que anotaran las causas a las
que los enfermos de DM que acuden a sus unidades
atribuyen la presencia sus complicaciones. De
dichas respuestas se diseñaron varios ítems y se
seleccionaron 36 de ellos.

En la dimensión social las categorías fueron:
Apoyo, médico tratante y economía.

Para garantizar la sinceridad en las respuestas no se
incluyó en la estructura de la escala la solicitud del
nombre del participante, ni algún otro dato que
permitiera su identificación.

Con respecto a la dimensión psicológica las
categorías fueron: Rasgos de personalidad y
factores incontrolables.
e) Agradecimiento
En la construcción de la escala para evaluar las
atribuciones causales de las complicaciones que
presentan los enfermos con DM, se utilizó el
procedimiento planteado por Morales (2011), por lo
que la construcción de la escala se realizó en 2
fases: Preparación y Análisis (Figura 1).
Figura 1. Fases seguidas en la construcción de la
EACCCDM
Figura 1. Fases seguidas en la construcción de la EACCCDM
Construcción de la escala tipo Likert
Fase de preparación
Fase de análisis

1.- Plan previo
modelos)

(revisión

d

2.- Preparar el instrumento

Redacción de los ítems

Otras
pregunta
(información personal)

4.- Análisis de los ítems.
Cálculo
de
la
fiabilidad. Selección

5.- Análisis
complementarios
Verificación de la validez

La estructura del instrumento se configuró en 2
bloques de ítems o preguntas.
Estructura de la escala
Bloque 1
Ítems de identificación personal
(sexo, edad, etc.)
Bloque 2
Ítems de la escala de atribuciones

Procedimiento.
A cada uno de los jueces se le entregó un paquete que
incluía:
I.- Invitación personalizada, con las instrucciones
necesarias para evaluar las diferentes dimensiones
de los 36 ítems que conforman el instrumento, así
como los objetivos de la investigación, de la prueba
y del juicio de expertos.
II.- Tabla explicativa para la calificación de los
ítems, indicando que la evaluación debía hacerse
considerando cuatro niveles de cumplimiento: 1.- No
cumple con el criterio, 2.- Bajo nivel, 3.- Moderado
nivel y 4.- Alto nivel. La evaluación debían hacerla en
cada una de las siguientes categorías:
o Suficiencia. Los ítems de una misma
dimensión bastan para obtener la medición
de ésta.
o Claridad. El ítem se comprende fácilmente,
su sintáctica y semántica son adecuadas.
o Coherencia. El ítem tiene relación lógica
con la dimensión o indicador que está
midiendo.
o Relevancia. El ítem es esencial o importante
y debe ser incluido.
o

3.- Obtener
datos de
muestra adecuada

un

La construcción de los ítems se llevó a cabo
solicitando a 15 médicos familiares y 5 médicos
generales adscritos a unidades de Medicina Familiar

III.- Tabla donde se presentan agrupados los ítems
en dimensiones biológica, social o psicológica.
IV.- Hoja para concentrar los datos de la evaluación,
incluyendo un espacio para comentarios y
sugerencias que quisiera hacer el juez.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 2 julio -septiembre, 2017

39

�Juicio de expertos, validez de contenido, atribuciones
causales, diabetes mellitus

Artículo Original

V.- Glosario de términos utilizados en el
instrumento.
Tabla 1. Porcentaje de expertos que calificaron con la categoría moderado y alto nivel

VI.- La Escala de atribuciones causales en las
complicaciones crónicas de la diabetes mellitus. Una
vez concluida la evaluación del instrumento por los
jueces, los resultados se procesaron utilizando el
paquete estadístico SPSS Versión 22.

Categorías evaluadas
Número

Ítem

5 Tomar varios refrescos al día

90

100

100

90

16 Utilizar insulina

70

90

80

70

23 El médico no está bien preparado

90

100

90

90

27 Es caro acudir a la consulta mensual

80

90

100

90

80

100

90

90

100

100

100

100

100

90

100

90

90

100

90

90

29 Soy muy enojón

100

100

100

100

31 Me enfermo muy seguido

100

100

100

90

26 Es caro seguir una dieta

100

90

100

100

7 Comer muchas tortillas
8 Comer muchas golosinas

Para evaluar la validez de contenido de la
EACCCDM nos basamos en varios criterios
mencionados en la literatura cuando esta se realiza
mediante el método de expertos. En primer lugar,
para determinar si en cuanto a las categorías de
suficiencia, claridad, coherencia y relevancia cada
ítem podía ser considerado para formar parte de la
escala se aplicó una variante del señalamiento de
Hyrkäs, Appelqvist-Schmidlechner y Oksa, (2003),
que originalmente dice que si un 80% de los expertos
están de acuerdo en la validez de un ítem este puede
ser incorporado al instrumento. Específicamente, se
procedió de la siguiente manera: por una parte, se
agrupó al porcentaje de expertos que asignaron a cada
ítem la calificación de 1 (no cumple con el criterio) y
2 (lo cumple con bajo nivel). Por otra, se formó un
segundo grupo, el de los que calificaron con 3 (el
ítem cumple el criterio con moderado nivel)
y 4 (lo cumple con alto nivel). De esta manera, con
base en el segundo agrupamiento, los ítems que
alcanzan un porcentaje superior o igual a 80 en las
cuatro categorías se incluyen en la EACCCDM.

Resultados
En la Tabla I se presentan los porcentajes obtenidos
del segundo agrupamiento siguiendo el orden que
tenían en los formatos de evaluación entregados a los
jueces. Se encontró que de acuerdo al procedimiento
de análisis empleado, la mayoría de los ítems están
bien calificados y que los ítems 16, 25, 4 y 14
requieren revisión para determinar su inclusión,
después de alguna modificación, o definitivamente su
eliminación. Se considera la posibilidad de mantener
alguno de estos ítems o todos ya que varios de los
expertos participantes proporcionaron comentarios
adicionales en algunos de ellos al calificarlos. En la
Tabla I, la diferencia entre el valor mostrado y el
100% corresponde al porcentaje de expertos que
evaluaron el ítem con la categoría no cumple el
criterio y lo cumple con bajo nivel.

Suficiencia Claridad Coherencia Relevancia

11 Familiares directos con Diabetes Mellitus
17 Sin apoyo de la familia

100

100

100

100

15 Utilizar muchas medicinas

2 Dormir poco

100

100

100

100

21 El médico no me informó sobre la diabetes

100

90

100

100

80

70

90

90

32 Soy muy desconfiado

100

100

90

90

12 Tomar medicinas que no me indicó el médico

100

100

100

90

80

90

80

80

100

100

100

100
100

25 Alto costo de los medicamentos

28 Soy muy nervioso
33 Por un susto muy fuerte

100

90

100

13 No usar las dosis indicadas en las medicinas

6 Comer varias piezas de pan al día

100

90

100

90

19 Muchos problemas familiares

100

100

100

100

20 Falta de confianza en el médico

100

90

90

80

90

90

90

80

90

90

90

90

90

90

100

100

36 Brujería
3 Hacer poco ejercicio
24 Solicita pocos estudios de laboratorio
34 Usar remedios caseros

90

80

90

80

100

100

100

90

90

90

90

70

9 Comer en horarios no establecidos

100

100

100

90

14 No seguir los horarios para tomar las

80

80

60

50

18 Sin apoyo de amigos y compañeros

100

100

100

100

10 Tomar bebidas alcohólicas

90

100

90

80

22 Falta de comunicación entre médico y paciente

90

100

90

100

30 Soy muy descuidado

90

100

90

80

35 Mala suerte

90

90

90

80

1 Ejercicio excesivo
4 Trabajar mucho

También se calculó la media aritmética de las
calificaciones otorgadas por los jueces a cada
categoría evaluada de cada ítem. Tomando en cuenta
que cuando el juez asignaba una calificación de 3
significaba que el ítem cumplía en un nivel moderado
el criterio y que 4 correspondía a un nivel alto se
consideró que una calificación media superior a 3.0
representaba un comportamiento adecuado del ítem.
En la Tabla II se presentan los resultados obtenidos.
Se puede notar que los ítems 16 y 14 presentan
deficiencias en relevancia y el 16 también en
suficiencia.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 2 julio -septiembre, 2017

40

�Juicio de expertos, validez de contenido, atribuciones
causales, diabetes mellitus

Aclaramos que aunque algunos autores (como
Escobar-Pérez y Cuervo-Martínez, 2008) mencionan
el uso de varios estadísticos como parte del análisis
de las propiedades psicométricas de un instrumento
se descartaron algunos, por su objetivo y por la
naturaleza de los datos y el tipo de diseño de
investigación requerido; además, porque no se
buscaba analizar la confiabilidad de la EACCCDM
en este momento.
Tabla 2. Puntaje medio, entre paréntesis la desviación estándar, de los ítems de la EACCCDM en las
categorías evaluadas
Categorías evaluadas
Número

Ítem

Suficiencia Claridad

5 Tomar varios refrescos al día

3.4 (.69) 3.4

16 Utilizar insulina

2.9 (1.1) 3.2(.91)

Coherencia Relevancia

(.51) 3.7 (.48) 3.4

(.96)

3.1 (1.1) 2.8

(1.3)

3.4 (.69) 3.6 (.51) 3.5 (.70) 3.3
3.4 (.84) 3.6 (.69) 3.8 (.42) 3.6

(.94)
(.96)

7 Comer muchas tortillas

3.5 (.85) 3.7(.48)

3.5 (.97) 3.6

(.96)

8 Comer muchas golosinas
11 Familiares directos con Diabetes Mellitus

3.8 (.42) 3.8 (.42)
3.8 (.42) 3.5 (.42)

3.8 (.42) 3.9
3.8 (.97) 3.6

(.31)
(.96)

17 Sin apoyo de la familia

3.5 (.97) 3.7 (.48)

3.6 (.96) 3.6

(.96)

29 Soy muy enojón
31 Me enfermo muy seguido

3.9 (.31) 3.8(.42)
3.8 (.42) 3.8 (.42)

3.9 (.31) 3.8
3.8 (.42) 3.6

(.42)
(.96)

26 Es caro seguir una dieta

3.9 (.31) 3.5(.97)

3.9 (.31) 3.9

(.31)

3.9 (.31) 3.9(.31)
3.7 (.48) 3.7 (.48)

3.9 (.31) 3.8
3.8 (.42) 3.8

(.42)
(.42)

21 El médico no me informó sobre la diabetes

3.8 (.42) 3.6 (.69)

3.8 (.42) 3.8

(.42)

25 Alto costo de los medicamentos
32 Soy muy desconfiado

3.5 (.85) 3.0(1.0)
3.8 (4.2) 3.8 (4.2)

3.7 (.67) 3.7
3.7 (.67) 3.7

(.67)
(.67)

4.0 (.00) 3.8(4.2)

4.0 (.00) 3.7

(.94)

3.6 (.84) 3.6 (.69)
4.0 (.00) 3.9(.31)

3.5 (1.0) 3.4
4.0 (.00) 4.0

(1.0)
(.00)

6 Comer varias piezas de pan al día

4.0 (.00) 3.7(.67)

3.8 (.42) 4.0

(.00)

13 No usar las dosis indicadas en las medicinas
19 Muchos problemas familiares

3.8 (.42) 3.8 (.63)
4.0 (.00) 4.0 (.00)

3.9 (.31) 3.6
4.0 (.00) 4.0

(.96)
(.00)

20 Falta de confianza en el médico

3.8 (.42) 3.6 (.69)

3.6 (.69) 3.4

(.84)

36 Brujería
3 Hacer poco ejercicio

3.6 (.96) 3.7 (.67)
3.8 (.63) 3.6 (.96)

3.6 (.96) 3.4
3.7 (.94) 3.8

(1.0)
(.63)

24 Solicita pocos estudios de laboratorio

3.8 (.63) 3.8(.63)

3.9 (.31) 3.9

(.31)

34 Usar remedios caseros
1 Ejercicio excesivo

3.6 (.96) 3.5(1.0)
3.8 (.42) 4.0 (.00)

3.6 (.96) 3.4
4.0 (.00) 3.6

(1.0)
(.96)

4 Trabajar mucho

3.7 (.67) 3.6 (.69)

3.7 (.67) 3.3

(1.1)

9 Comer en horarios no establecidos
14 No seguir los horarios para tomar las medicinas

3.8 (.42) 3.9 (.31) 3.9 (.31) 3.6
3.4 (1.0) 3.4(1.0) 3.0 (1.1) 2.8

(.69)
(1.3)

18 Sin apoyo de amigos y compañeros

3.8 (.42) 3.8 (.42)

3.8 (.42) 3.7

(.48)

10 Tomar bebidas alcohólicas
22 Falta de comunicación entre médico y paciente

3.6 (.96) 4.0 (.00)
3.6 (.96) 3.9(.31)

3.7 (.94) 3.4
3.5 (.97) 3.8

(1.2)
(.42)

30 Soy muy descuidado

3.5 (.97) 3.9(.31)

3.5 (.97) 3.2

(1.2)

35 Mala suerte

3.5 (.97) 3.4 (.96)

3.4 (.96) 3.2

(1.2)

23 El médico no está bien preparado
27 Es caro acudir a la consulta mensual

2 Dormir poco
15 Utilizar muchas medicinas

12 Tomar medicinas que no me indicó el médico
28 Soy muy nervioso
33 Por un susto muy fuerte

Discusión

Los estudios sobre atribuciones causales se han
realizado sobre diferentes temas, como: rendimiento
escolar, éxito y fracaso, pobreza, maltrato a la mujer,
desempleo, obesidad, depresión, motivación y
deporte. Sin embargo, existen pocos estudios que
indaguen
sobre
atribuciones
causales
en
enfermedades como la DM.
Según Malacara (2003) la diabetes es atribuida a la
mala alimentación, a los antecedentes familiares o al
mal funcionamiento del organismo, entre otros. En el
trabajo realizado por López-Amador y Ocampo-

Artículo Original

Barrio (2007) en un grupo de diabéticos mexicanos
aunque se mencionan como creencias, constituyen
atribuciones de los enfermos con DM acerca del
origen de su enfermedad, alimentación, ejercicio,
tratamiento y complicaciones. Con respecto a estas
últimas, las atribuyen a la alimentación, actividad
física y tratamiento, reconociendo que la falta de
apego a las indicaciones médicas es la causa de
descontrol glucémico
y la aparición de
complicaciones. Este autor considera importante
tomar en cuenta todos los puntos de vista acerca de la
realidad de los enfermos con DM, uno de los cuales
son las atribuciones, pues son ellos quienes viven la
enfermedad y en pocas ocasiones se les toma en
cuenta para buscar alternativas de solución a sus
problemas.
En un estudio realizado por Garza, Calderón,
Salinas, Núñez y Villarreal (2003) en el noreste de
México, se mencionan las atribuciones causales de
350 enfermos con respecto a las causas y la
evolución de los síntomas de la diabetes. El susto
fue la atribución más frecuente, seguida del coraje,
la herencia, los problemas familiares, y otras menos
frecuentes, como comer mucho azúcar, vida
sedentaria, descuido y brujería. Page-Pliego (2015)
en su estudio realizado en Chiapas, México,
encontró que la DM es atribuida al “mal echado”
(equivalente a la brujería), el susto y los excesos
dietéticos. Entre los ítems de nuestra escala de
atribuciones se contemplan todas las atribuciones
mencionadas por estos autores.
Moreno et al (2004) mencionan que las personas con
DM comparten la misma enfermedad, pero el
significado de ésta en la vida de cada una es único y
diferente, ya que las creencias, valores y actitudes
individuales influyen en la conducta y por lo tanto en
la adhesión al plan terapéutico. Relacionado con lo
anterior, Péres, Santos, Zanetti y Ferronato (2007)
consideran que las categorías referidas a
alimentación, medicación, actividad física y
sentimientos asociados a la enfermedad se
estructuran
alrededor
de
sentimientos
y
comportamientos que funcionan como supuestos que
guían de forma particular como cada individuo va a
apropiarse de su enfermedad.
En un estudio realizado en enfermos con DM, tanto
urbanos como rurales del occidente de México,
Bustos et al (2007) menciona que es evidente la poca

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 2 julio -septiembre, 2017

41

�Juicio de expertos, validez de contenido, atribuciones
causales, diabetes mellitus

importancia que éstos le dan a la observancia de la
dieta y la realización de ejercicio como parte del y
tratamiento de la enfermedad, probablemente porque
no han comprendido la importancia trascendental que
tienen para la prevención de complicaciones y el
control metabólico de la enfermedad.
Bolaños y Sarría-Santamera (2003) comentan que
cuando la persona ha interiorizado y tomado
conciencia de la posibilidad de que aparezcan
complicaciones y la relaciona con la calidad de vida
que disfruta en el presente y su deseo de mantenerla
en un futuro, resulta más fácil que adopte pautas de
autocuidado, sin embargo, este mismo autor
considera que el miedo a las complicaciones puede
resultar contraproducente y activar mecanismos de
negación que dificultan la aceptación y
afrontamiento del problema. Castellanos y Eslava
(2014) mencionan además que las atribuciones
causales están influenciadas por los servicios de
salud y en ocasiones entran en conflicto con las
explicaciones propias.
Entender el marco existencial del enfermo y la
vivencia de la enfermedad es crucial para plantear
estrategias de intervención y mejora (Murphy,
mencionado por Bolaños y Sarría-Santamera, 2003).
Tener en cuenta la perspectiva de las personas
enfermas contribuye a planificar la atención médica y
de servicios de salud, ya que ello aumenta la
posibilidad de mejorar la calidad de los tratamientos y
el autocuidado (Mercado y Hernández, 2007),
pudiendo o no conducir a un adecuado control y a
prevenir o no complicaciones a largo plazo (Gaytán y
García de Alba, 2006).
En las instituciones del sector salud en México se
considera una prioridad la atención de la DM por
medio de acciones integrales y específicas que evitan
o retardan la aparición y modifican en lo posible la
frecuencia y magnitud de las complicaciones, por lo
que, investigar sobre enfermedades crónicodegenerativas como la DM que afectan la
productividad de los individuos y su capacidad de
generar ingresos, a la vez que originan un consumo de
servicios sociales y de salud, generalmente de alto
costo (Guzmán y Silva, 2010; Arredondo y De Icaza,
2011) es de gran importancia porque si continúa la
tendencia actual en el aumento del número de
enfermos de DM en pocos años ni el sistema de salud
ni los propios pacientes podrán soportar el costo de

Artículo Original

los tratamientos de esta enfermedad y sus
complicaciones. La DM se ha convertido en un serio
problema de salud pública, que va en aumento tanto en
la población de edad avanzada como en niños y
adolescentes (Jiménez y Dávila, 2007; Vinicor,
Albright, citados por Salazar et al, 2012; JiménezCorona et al, 2013). Mora-Morales (2014) pronostica
que la DM producirá un altísimo costo en dinero para
su atención médica y más importante que esto, un
terrible y doloroso sufrimiento humano durante su
evolución,
aumentando
sus
bien
conocidas
complicaciones crónicas.
La escala desarrollada en el presente estudio pretende
cubrir la necesidad de contar con un instrumento
específico que permita al personal de salud conocer las
causas a las que los enfermos de DM atribuyen el
desarrollo de sus complicaciones, de una manera rápida
y confiable, pudiendo aplicarse en la sala de espera o
durante la consulta médica. La información que puede
aportar es importante para actuar sobre aquellos
factores a los que la persona atribuye la presencia de
complicaciones, buscando retrasar la evolución de las
ya existentes y evitando la aparición de nuevas
complicaciones.
Conclusiones:
Los datos obtenidos indican una adecuada validez de
la EACCCDM, esto sugiere que el instrumento
propuesto en este trabajo tiene un potencial
considerable para ayudar a identificar en personas
con DM los factores a los que atribuyen sus
complicaciones crónicas. Como se mencionó antes,
la información que se pueda recabar al respecto
constituye un marco referencial importante en la
toma de decisiones, incluso a nivel gubernamental,
para diseñar e instrumentar estrategias para
involucrar significativamente a la persona con su
tratamiento.
En distintas situaciones el método por excelencia para
obtener información es la entrevista, sin embargo, una
de las limitantes que la caracterizan es la dificultad
para calificar los datos recabados. Un instrumento
como la EACCCDM abroga dicho problema y facilita
el proceso de calificación al proporcionar una
puntuación numérica que permite examinar la variable
medida desde distintas perspectivas, por ejemplo
estadísticamente, ya sea de la puntuación global
obtenida o de las puntuaciones de cada una de las
dimensiones que constituyen la

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 2 julio -septiembre, 2017

42

�Artículo Original

Juicio de expertos, validez de contenido, atribuciones
causales, diabetes mellitus

variable. Sin duda esto es de gran interés para el trabajo
de investigación científica.

competencia experta. Bordón Revista de Pedagogía,
65(2), 25-38.

En este escrito se presenta la construcción y
validación del contenido de la EACCCDM, en
trabajos futuros presentaremos datos sobre su
confiabilidad y validez de constructo y convergente,
con el objetivo de que se constituya en un
instrumento promisorio para el estudio en el tema de
atribuciones causales sobre las complicaciones de la
DM.

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�Artículo Original

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Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 2 julio -septiembre, 2017

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Revista Salud Pública y Nutrición

OBESIDAD Y SALUD, ¿EN REALIDAD EXISTE EL PACIENTE
OBESO METABÓLICAMENTE SANO?
OBESITY AND HEALTH, IS THERE REALLY THE METABOLICALLY HEALTHY
PATIENT OBESE?
Acebo Martínez Mónica Lucía1
1

Universidad Autónoma de San Luis Potosí, Facultad de Enfermería y Nutrición.

Citation: Acebo Martínez Mónica Lucía (2017) Obesidad y Salud, ¿En realidad

existe el paciente obeso metabólicamente sano?, Revista de Salud Pública y
Nutrición, 16(2), 44 - 55
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo león,
Facultad de Salud Pública, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2017 Acebo Martínez M. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BYND 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn16.2-6
*Email: LN.MONICA.ACEBO@hotmail.com

�Obesidad, Obeso metabólicamente sano, Riesgo
Cardiovascular

Artículo de Revisión

OBESIDAD Y SALUD, ¿EN REALIDAD EXISTE EL PACIENTE OBESO METABÓLICAMENTE SANO?
Acebo Martínez Mónica Lucía1

1Universidad Autónoma de San Luis Potosí, Facultad de Enfermería y Nutrición.
RESUMEN
Introducción: La obesidad es una enfermedad crónica y multifactorial, en los últimos años ha alcanzado niveles para

considerarse como pandemia. Existe amplia evidencia de la obesidad es un factor de riesgo importante para desarrollar
enfermedades cardiovasculares que son la principal causa de muerte a nivel mundial. Sin embargo, se ha descrito que en
algunos pacientes con obesidad pareciera se encuentran protegidos a las a normalidades metabólicas ya que no presentan
complicaciones anteriormente mencionadas, los cuales se han clasificado como obesos metabólicamente sanos, aunque
dicho concepto aun es controversial.. Objetivo: Describir la fisiopatología de la obesidad para analizar el fenotipo del obeso
metabólicamente sano por medio de revisión de literatura. Métodos: Estudio con diseño de revisión descriptiva, el material
fueron artículos en los que se abordó la descripción de factores fisiopatológicos de la obesidad, la búsqueda se centró en
artículos recuperables en las plataformas PubMed (Medline) y Ebsco mediante el uso de los enunciados “Pathophysiology
and Obesity” y “Healthy and Obesity”. Resultados: Presentar obesidad representa una situación de riesgo cardiovascular
por sí sola, sobre todo la denominada obesidad central al promover el desarrollo de factores de riesgo cardiovascular. El
fenotipo metabólicamente sano puede alcanzar hasta el 30% en los pacientes que prese ntan obesidad lo que en algunos
casos puede retardar el inicio del tratamiento nutricional por no contar con complicaciones metabólicas y conforme avance el
grado de obesidad o aumente la edad se pueden desarrollar dichas complicaciones. Conclusiones : Se requieren más
estudios en donde se evalúen a los participantes de forma longitudinal para conocer la evolución del fenotipo o la respuesta
a intervenciones nutricionales y corroborar si el obeso sano sería un estadio inicial hacia la evolución al estado de obesidad
patológica.
Palabras Clave: Obesidad, Obeso metabólicamente sano, Riesgo Cardiovascular.
ABSTRACT
Introduction: Obesity is a chronic and multifactorial disease that in recent years has reached levels to be considered as

a pandemic. There is ample evidence that the obesity is an important risk factor for developing cardiovascular diseases,
which are the leading cause of death worldwide. However, it has been reported that some patients with obesity seem to
be protected from metabolic abnormalities because they don't have any of the aforementioned complications, which have
been classified as metabolically healthy obesity, although this concept is still controversial. Objective: describe the
pathophysiology of obesity to analyze the phenotype of the metabolically healthy obese through literature review.
Methods: Study with descriptive review design, the sample material were articles that addressed the description of
pathophysiological factors of obesity, the search focused on retrievable items on the platforms PubMed (Medline) and
Ebsco through the use of statements “Pathophysiology and Obesity” y “Healthy and Obesity”. Results: To present
obesity represents a cardiovascular risk situation on its own, especially the so-called central obesity in promoting the
development of cardiovascular risk factors. The metabolically healthy phenotype can reach up to 30% in patients who are
obese, which in some cases may delay the start of nutriti onal treatment because there are no metabolic complications
and as the degree of obesity increases or age increases, such complications may develop. Conclusions : Further studies
are required in which participants are assessed longitudinally to know the evo lution of the phenotype or the response to
nutritional interventions and corroborate whether the healthy obese would be an initial stage towards the evolution to the
state of pathological obesity.
Key words: Obesity, Metabolically healthy obese, Cardiovascular Risk.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 2 abril - jun 2017

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�Obesidad, Obeso metabólicamente sano, Riesgo
Cardiovascular

INTRODUCCIÓN
La obesidad es una enfermedad crónica y
multifactorial que en los últimos años, ha alcanzado
niveles para poder considerarse como una pandemia.
De acuerdo con datos de la Organización Mundial de
la Salud, entre 1980 y 2014 la prevalencia mundial
de obesidad se duplicó lo que lleva a que más de 600
millones de adultos presenten obesidad (OMS,
2016). México, no se encuentra exento de dicho
fenómeno y se calcula que en la actualidad el 72.5 %
de la población adulta presentan sobrepeso u
obesidad (Hernández Ávila, et al. 2016).
Como lo menciona Dávila, existe amplia evidencia
de que presentar sobrepeso u obesidad es un factor
de riesgo importante para desarrollar enfermedades
no transmisibles (Dávila, González &amp; Barrera,
2015), entre las que destacan las enfermedades
cardiovasculares las cuales son la principal causa de
muerte
mundialmente
(Rosas-Peralta,
M.,
Arizmendi-Uribe, E., &amp; Borrayo-Sánchez, G. 2017),
sin olvidar el riesgo comprobado que existe en
dichos pacientes de presentar diabetes, trastornos del
aparato locomotor y cáncer. Se calcula que
dependiendo de la edad y la etnia, el paciente que
presenta obesidad tiene una esperanza de vida de
hasta 20 años menor lo cual es equiparable a la
reducción que se da en los fumadores. Gran parte del
aumento del riesgo cardiovascular se debe a la
presencia de obesidad central y la asociación de la
misma con hipertensión y resistencia a la insulina
(Coniglio, 2014). Sin embargo, se ha descrito que en
algunos pacientes con obesidad pareciera que se
encuentran protegidos a las anormalidades
metabólicas ya que no presentan complicaciones
anteriormente mencionadas (Primeau, et al., 2011),
los cuales se han clasificado como pacientes con
obesidad metabólicamente sanos, aunque dicho
concepto aun es controversial ya que se encuentran
criterios diagnósticos diferentes entre autores.
El objetivo del presente estudio es describir la
fisiopatología de la obesidad, para analizar el
fenotipo del paciente adulto con obesidad
metabólicamente sano.
MATERIAL Y MÉTODOS
El presente estudio con diseño de revisión
descriptiva, tuvo como material muestral artículos en
los que se hubiese abordado la descripción de los

Artículo de Revisión

factores fisiopatológicos de la obesidad, asimismo,
el análisis del fenotipo del paciente adulto con
obesidad metabólicamente sano.
Se incluyeron estudios comparativos de diseño
transversal o longitudinal y artículos de revisión.
La fase de búsqueda se centró en artículos
recuperables en las plataformas PubMed (Medline)
y Ebsco mediante el uso de los enunciados
“Pathophysiology and Obesity” y “Healthy and
Obesity”.
La selección de los artículos utilizados en este
trabajo se realizó́ según los siguientes criterios:
1. Estudios indexados publicados en el periodo
2000-actualidad. Se incluyeron algunas excepciones
de consensos y resultados principales del estudio
Framingham.
2. Artículos publicados en español o inglés.
3. Estudios realizados en humanos.
4. Estudios realizados en adultos donde se analice
al paciente con obesidad metabólicamente sano.
Una vez finalizada la búsqueda, se procedió a la
revisión los resúmenes de los artículos encontrados
con el fin de eliminar los duplicados o los que no
cumpliesen los criterios. Se realizó́ una lectura crítica
de texto completo para elaborar los apartados de éste
trabajo y se utilizaron los diferentes argumentos
encontrados para poder concluir.
DESARROLLO Y DISCUSIÓN
Obesidad

Prevalencia de la obesidad
Datos de la OMS arrojan que para el 2014 alrededor
del 13 % de los adultos mundialmente presentaba
obesidad y más del 39 % sobrepeso. Lo que es
equivalente a 1900 millones de adultos con sobrepeso
y más de 600 millones con obesidad (OMS, 2016).
México se encuentra inmerso en un proceso acelerado
de doble transición, una demográfica y la
epidemiológica. Ya que aunque actualmente se
considera a México como un país joven, existe un
estrechamiento progresivo de la base de la pirámide
poblacional (Córdova, 2016). Según datos de INEGI,
se estima que a México le llevará 50 años completar
el proceso de envejecimiento lo que en Europa tomó
200 años. La transición nutricional en México lleva a
que actualmente se describa la coexistencia de
desnutrición y obesidad en combinaciones
heterogéneas. El sobrepeso y la

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 2 abril - jun 2017

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�Obesidad, Obeso metabólicamente sano, Riesgo
Cardiovascular

obesidad se han convertido en el factor de riesgo
modificable más importante (Gutiérrez, et al.,
2012). De acuerdo con los resultados de la
ENSANUT 2016, para adultos de 20 años y más la
prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad
pasó de 71.2 % en 2012 a 72.5 % en 2016, siendo
la prevalencia mayor en sexo femenino (Hernández
Ávila, et al., 2016). Un dato aún más preocupante
es la prevalencia del 76.6 % de obesidad
abdominal, la cual es ampliamente relacionada con
la cantidad de grasa visceral y riesgo
cardiovascular (Janssen, 2009).
Etiopatogenia de la obesidad
La obesidad es una enfermedad crónica, de origen
multifactorial y presenta una gran cantidad de
fenotipos. (Moreno, 2012). Para el desarrollo de la
obesidad, se ha descrito que se involucran la
susceptibilidad
genética,
metabólica,
endocrinológica, los estilos de vida y el entorno, con
influencia de diversos determinantes subyacentes
como la condición económica, la educación, la
cultura, la urbanización y las condiciones
sociopolíticas. (Fernández-Travieso, 2016).
Factores genéticos
La secuenciación del genoma humano combinada
con desarrollos tecnológicos y metodológicos, ha
llevado a la identificación de una abundancia de
genes que modulan características antropométricas.
Sin embargo, aún es necesaria investigación para
seguir identificando las variantes genéticas y
epigenéticas que contribuyen a la obesidad. (Pigeyre,
Yazdi, Kaur, &amp; Meyre, 2016).
En los últimos años se han utilizado diversas
estrategias para identificar los determinantes
genéticos de la obesidad como los estudios de
asociación del genoma completo (GWAS), por sus
siglas en íngles Genome-wide association study, y
el análisis de genes candidatos. Actualmente se ha
informado que existen alrededor de 127 sitios en el
genoma humano relacionados con el desarrollo de
la obesidad a través de los estudios de GWAS.
(Singh, Kumar &amp; Mahalingam, 2017)
De acuerdo a Singh, la genética de la obesidad se
puede dividir en dos grandes grupos. En el primero
encontramos todos los Síndromes que se asocian con

Artículo de Revisión

el desarrollo de obesidad con o sin retraso en el
crecimiento, en el segundo la obesidad causada por
la mutación de un solo gen o monogénica y la
poligénica (Singh, 2017).
Se han descrito variantes genéticas asociadas a
obesidad como polimorfismos de un solo nucleótido
(SNPs) principalmente en los genes fat mass and
obesity-associated (FTO), melanocortin 4 receptor
(MC4R), fas apoptotic inhibitory molecule 2
(FAIM2), neuronal growth regulator 1 (NEGR1),
cholesterol ester transfer protein (CETP),
brainderived neurotrophic factor (BDNF), adaptor
protein 1 (SH2B1), apolipoprotein A-I (APOA1),
apolipoprotein A-II (APOA2), apolipoproteína A-V
(APOA5) y perilipin 1 (PLIN1). (Moleres, et al.,
2014; Pigeyre, 2016).
Moleres y colaboradores, estudiaron la respuesta de
una intervención multidisciplinaria para la pérdida de
peso la cual incluía dieta personalizada, programa de
actividad física y apoyo psicológico, en 199
adolescentes durante 10 semanas. Tanto al comienzo
como al final de la intervención se analizaron
marcadores bioquímicos y se tomaron medidas
antropométricas. Se realizó la caracterización
genética de los participantes sobre 4 SNPs (rs670,
rs662799, rs1800777 y rs9939609) en 4 genes
(APOA1, APOA5, FTO y CETP). Se concluyó que
los SNPs del APOA5 y el FTO estaban asociados con
el colesterol HDL, y los SNPs del CETP y APOA1
mostraron importante efecto sobre el peso corporal y
la adiposidad. Estas variantes genéticas estarían
relacionadas no solamente a valores bioquímicos sino
también en la respuesta a una intervención
multidisciplinar para la pérdida de peso en
adolescentes con sobrepeso u obesidad (Moleres,
2014).
Cada día resulta más importante estudiar la
susceptibilidad genética para presentar obesidad, no
solamente desde mutaciones genéticas sino que se
debe incluir alteraciones en la regulación de los
genes, ahí la importancia de la epigenética. La
epigenética es un sistema de regulación que controla
la expresión de los genes en células especializadas
que no implica cambios en la secuencia del ADN y
que puede transmitirse durante una o más
generaciones a través de mitosis o meiosis.
(Valladares-Salgado, Suárez-Sánchez, BurgueteGarcía &amp; Cruz, 2014). Existen distintos tipos de

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 2 abril - jun 2017

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�Obesidad, Obeso metabólicamente sano, Riesgo
Cardiovascular

regulaciones epigenéticas. Entre ellos el más
reconocido son los cambios en la metilación del
ADN. (Ordovás, 2013).
La metilación del ADN es la marca epigenética más
ampliamente estudiada en estudios que relacionan
los efectos sobre la salud de los cambios
epigenéticos,
incluyendo
la
obesidad.
Recientemente se han desarrollado métodos
epigenómicos para cuantificar sitios de metilación
dentro de todo el genoma, lo que lleva a la búsqueda
de asociaciones de un gran número de genes y sus
CpGs con la obesidad (Casanello, Krause, CastroRodríguez, &amp; Uauy, 2016).
Xu y Colaboradores, realizaron el estudio en todos
los perfiles de metilación en el genoma de 48 jóvenes
afroamericanos con obesidad y 48 con masa grasa
normal. Buscaban observar si la variabilidad
epigenética en la metilación es también una
característica importante de la obesidad como lo es
en el cáncer y demostraron que la variabilidad
diferencial es también una característica importante
de los cambios de metilación relacionados con la
obesidad. (Xu, et al., 2013).
Existen múltiples factores tales como el género, el
origen étnico, la edad, la exposición a productos
químicos, el humo de tabaco, el alcohol y la dieta
que afectan los niveles de metilación global, lo que
podría explicar las asociaciones observadas entre la
metilación global y la obesidad (Casanello, 2016).
Hay pruebas convincentes de que un entorno posnatal
y prenatal adverso puede aumentar el riesgo de
obesidad en la vida de adulto, lo que ha hecho que se
mencione al período de desarrollo embrionario como
una ventana crítica en el establecimiento del
epigenoma. (Hanson, &amp; Gluckman, 2014).
Se ha establecido la conexión entre presencia de
obesidad y defectos genéticos que afectan a la ruta
lipolítica en una serie de estudios (Palou, Bonet,
Picó &amp; Rodríguez, 2004).
Factores metabólicos
Hace más de 60 años se creía que la ingesta de
alimentos solamente estaba relacionada con la
acumulación de grasa corporal, hasta que se
identificaron señales de saciedad cómo el glucagón y

Artículo de Revisión

la colecistoquinina. Aunadas a dichas moléculas se
describieron otras como la leptina, insulina,
adiponectina, neuropéptido Y (NPY), entre otras. Las
cuales juegan un rol importante comportamiento
alimentario regulado por el hipotálamo del sistema
nervioso central. (Singh, 2017).
La leptina es una hormona secretada por los
adipocitos, que es proporcional a la cantidad de tejido
adiposo y promueve la reducción de la ingesta
energética por medio de la señal de saciedad en el
cerebro (Farr, Gavrieli &amp; Mantzoros, 2015). Se ha
demostrado que en obesidad la leptina puede estar
elevada no solamente por las altas cantidades de grasa
corporal, se sugiere que dicho aumento es debido a la
disminución de la sensibilidad a esta hormona, o sea,
a su resistencia (Zhou &amp; Rui, 2013).
Existe otra hormona que comparte con la leptina
numerosas propiedades referidas a la regulación del
balance energético. La insulina es una hormona
peptídica sintetizada y secretada por las células β de
los islotes de Langerhans pancreáticos. Su principal
función es la de regular la homeostasis de la
glucosa. (Singh, 2017). Además, promueve la
síntesis de triglicéridos, estimula la diferenciación
de los preadipocitos, el transporte de glucosa, la
lipogénesis e inhibe la lipolisis. (Pliquett, Führer,
Falk, Zysset, von Cramon, &amp; Stumvoll, 2006).
El neuropéptido Y, es un péptido que se sintetiza en
el núcleo arqueado del hipotálamo que actúa como
neurotransmisor o neuromodulador. Se encuentra
bien establecida su función orexigénica y la relación
con obesidad, debida no solamente a la hiperfagia
(especialmente de carbohidratos), sino también a una
mayor acumulación de lípidos en el tejido adiposo
blanco, la inhibición de la termogénesis en el tejido
adiposo pardo y la estimulación de hiperinsulineamia
(Olza, et al., 2013). Se ha descrito que situaciones en
donde existen restricciones calóricas, pérdida de
peso, ejercicio excesivo y otras situaciones de estrés,
se aumenta la tasa de transcripción y la síntesis de
NPY en el núcleo arqueado del hipotálamo, con la
finalidad de favorecer la ingesta alimenticia y
disminuir el gasto energético (González, Ambrosio,
&amp; Sánchez,2006).
En el sistema celular del núcleo arqueado del
hipotálamo donde se encuentran las neuronas ricas
en neuropéptido Y también coexpresan el péptido

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 2 abril - jun 2017

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�Obesidad, Obeso metabólicamente sano, Riesgo
Cardiovascular

relacionado con la proteína Agouti (AgRP), la cual
cuenta con la mayor potencia orexigénica,
especialmente en dietas altas en lípidos y sacarosa.
Cuenta con otros factores que favorecen a la obesidad
como disminuir la termogénesis en el tejido graso
pardo lo que condiciona la ganancia de peso. Es
importante resaltar que la secreción de AgRP se eleva
durante el ayuno (Calzada-León, AltamiranoBustamante, &amp; Ruiz-Reyes, 2008; González, 2006).
Patologías endocrinológicas que pueden condicionar
obesidad
Actualmente está demostrado que existen múltiples
enfermedades endocrinológicas que favorecen el
desarrollo de obesidad entre las que destacan;
hipogonadismos,
hipotiroidismo,
insulinoma,
lesiones hipotalámicas y Síndrome de Cushing. De
ellos el más común es el hipotiroidismo en donde la
ganancia de peso ha sido incluida como uno de los
principales síntomas clínicos. Sin embargo, no está
tan clara la influencia que puede tener el aumento de
peso en la función tiroidea. (Calvo, et al., 2010).
Algunos estudios han relacionado el aumento sérico
de la hormona estimulante de la tiroides con el
incremento del índice de masa corporal y el
porcentaje de grasa corporal (Fox, et al., 2008;
Gopinath, et al., 2008; Ortega, Pannacciulli,
Bogardus &amp; Krakoff, 2007). Por otra parte, se ha
descrito que el incremento de peso corporal puede
llevar a una hipofunción tiroidea a partir de
alteraciones del eje hipotálamo-hipófisis-tiroides en
donde tiene fuerte implicación la leptina. (Kumar,
et al. 2008).
Factores ambientales o del estilo de vida
La causa fundamental del sobrepeso y la obesidad es
un desequilibrio energético entre las calorías
consumidas y gastadas. En México se atraviesa por
una transición nutricional con la occidentalización de
la dieta y pérdida de la dieta tradicional. Las
características principales que llevan a cambios en los
hábitos alimentarios incluyen una mayor dependencia
y disponibilidad a bajo costo de alimentos procesados
y comidas rápidas con altas cantidades de grasa,
azúcar y sal, aunado a la falta de acceso a frutas y
verduras, el aumento en el tamaño de las porciones,
exposición constante de publicidad de alimentos
industrializados, incremento en el

Artículo de Revisión

consumo de bebidas azucaradas, disminución del
tiempo disponible para la preparación de alimentos
en casa así como tener ayunos prolongados,
contribuyen al desarrollo de la obesidad aunado
disminución importante de la actividad física de la
población hacen que el problema continúe. (Dávila,
2015; Reséndiz, Hernández, Sierra &amp; Torres, 2015).

Alteraciones metabólicas presentes en la obesidad
El paciente con obesidad tiene exceso de tejido
adiposo el cual almacena y distribuye los depósitos
de ácidos grasos en el cuerpo los cuales están
formados por células llamadas adipocitos. Los
ácidos grasos no esterificados (FFA), asociado con
la albúmina sérica y unidos a las lipoproteínas de
muy baja densidad por sus siglas en inglés VLDL,
son captados y trasportados al interior del
adipocitos por diferentes receptores o asimilados
por difusión pasiva (Meissburger, 2010).
El exceso de tejido adiposo promueve un estado
proinflamatorio generalizado, con un incremento en
el número y migración de los macrófagos hacia el
tejido adiposo, este cambio está asociado con la
inflamación sistémica y resistencia a la insulina
(Irecta &amp; Álvarez 2016).
Complicaciones
El paciente con obesidad que presenta un estado
proinflamatorio generalizado lleva al desarrollo de
resistencia a la insulina, lo que hace que la obesidad
sea el factor de riego y la causa más importante de
la diabetes tipo 2, la hipertensión, la enfermedad
coronaria y otras enfermedades cardiovasculares
(Zhang, Ren, 2016). El riesgo de desarrollar estas
enfermedades no transmisibles aumenta con el
mayor grado de obesidad. (Moreno, 2012). La
presencia de hiperglucemia es uno de los
componentes de lleva a la aparición de factores de
riesgo cardiovascular, lo cual está demostrado en
estudios que asocian el control glucémico
deficiente con la presencia de hipertensión,
proteinuria y dislipidemias. (Campos-Nonato,
González-Chávez, &amp; Barquera, 2012).
La enfermedad hepática grasa no alcohólica NAFLD
(Nonalcoholic fatty liver disease, esteatosis hepática
no alcohólica o hígado graso) se encuentra
ampliamente asociada a la presencia de obesidad.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 2 abril - jun 2017

49

�Obesidad, Obeso metabólicamente sano, Riesgo
Cardiovascular

Principalmente por el desequilibrio que existe entre
la ingesta de alimentos y su gasto. (Chang et al.,
2016). Se caracteriza por la infiltración de ácidos
grasos en los hepatocitos del parénquima hepático y
participa la señalización proinflamatoria presente
en el paciente con obesidad. Produciendo daño
hepático principalmente por la lipotoxicidad la cual
es promovida por la fi-oxidación de los ácidos
grasos de cadena larga dentro de los peroxisomas y
la co-oxidación dentro de retículo endoplásmico
(Pettinelli, Obregón &amp; Videla, 2011).
Se encuentra descrito cómo muchos de los elementos
fisiopatológicos de la obesidad, a su vez, son factores
de riesgo para desarrollar arteriosclerosis. Estos
elementos llevan a anomalías lipídicas como el
incremento las lipoproteínas de baja densidad (LDL)
pequeñas y densas que se observa en la obesidad
visceral, junto con el descenso del colesterol unido a
lipoproteínas de alta densidad (cHDL), facilitado por
la hipertrigliceridemia, crean las condiciones
metabólicas generales apropiadas para el desarrollo
del proceso aterógeno (Aranceta, et al., 2003). La
NAFLD, se ha descrito como un importante factor de
riesgo cardiovascular, considerando su asociación con
un aumento de la incidencia de los cambios
ateroescleróticos y la enfermedad coronaria (Bhatia,
Curzen, Calder &amp; Byrne, 2012).
La obesidad es considerada como uno de los
principales factores de riesgo de cardiopatía
coronaria equiparándola con el tabaquismo,
hipercolesterolemia, hipertensión arterial y
sedentarismo y a otros factores no modificables
como la edad avanzada y sexo masculino (Eckel, &amp;
Krauss, 1998).
En el estudio de Framingham, realizado en 5209
personas, a los 26 años de seguimiento mostró que
la obesidad era un factor de riesgo independiente de
enfermedades cardiovasculares (Hubert, Feinleib,
McNamara, &amp; Castelli, 1983).
Otra de las principales causas de muerte en el mundo
es la presencia de cáncer. En dicha enfermedad se ha
demostrado que la obesidad aumenta las tasas de
mortalidad de todos los cánceres combinados y para
los cánceres en múltiples sitios específicos (Calle,
Rodriguez, Walker &amp; Thun, 2003).

Artículo de Revisión

Existe evidencia de la asociación entre la obesidad y
un mayor riesgo para desarrollar varios tipos de
cáncer entre los que destaca el de endometrio, mama,
colorrectal, de vesícula biliar y tiroides (Hernández,
2016; Oliva, Cantero &amp; García, 2015). Se encontró
que el cáncer de mama es tres veces más común en
mujeres sedentarias y que presenten obesidad, que en
las activas y con menor peso (Oliva, 2015).
Además de las enfermedades crónicas mencionadas,
la obesidad es ampliamente relacionada con diversos
síntomas físicos, psicológicos y sociales (Sanz,
Orgilés &amp; Espada, 2016).

Definición
del
paciente
con
obesidad
metabólicamente sano
Se ha descrito que en algunos pacientes con
obesidad pareciera que se encuentran protegidos a
las anormalidades metabólicas ya que no presentan
complicaciones
anteriormente
mencionadas
(Primeau, 2011), los cuales se han clasificado como
pacientes con obesidad metabólicamente sanos. Se
calcula que aproximadamente entre un 10 y 20% no
presentan complicaciones metabólicas como
resistencia a la insulina o factores de riesgo cardio
vascular. (Borrás &amp; Gilbert, 2014).
De acuerdo a los establecido por Borrás (2014), se
puede definir al paciente con obesidad sano como
“aquel individuo con IMC &gt;30kg/m2 que no tienen
insulinorresistencia lo cual concuerda con los
criterios establecidos por otros autores (Meigs, et
al., 2006).
Por otra parte Sims, realiza la descripción de los
pacientes que cumplen los criterios como paciente
con obesidad metabólicamente sano afirmando que
habitualmente son personas altas sin llegar a tener
acromegalia y que es necesario realizar una
evaluación clínica básica que incluya la historia
familiar de obesidad o antecedentes personales de
presencia de obesidad a edades tempranas en
ausencia de resistencia a la insulina, insulina
plasmática en ayunas dentro del rango normal, no
presentar evidencia de desórdenes asociados al
síndrome metabólico y contar con distribución
global del exceso de grasa corporal sin acumulación
visceral. (Sims, 2001)

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 2 abril - jun 2017

50

�Obesidad, Obeso metabólicamente sano, Riesgo
Cardiovascular

De acuerdo a lo reportado por Wildman existe una
alta prevalencia de adultos con normopeso que
presentan
una
serie
de
complicaciones
cardiometabólicas y de adultos con sobrepeso y
obesidad metabólicamente sanos. En dicho estudio
clasificaron a los participantes en 4 fenotipos
diferentes, para clasificarlo como metabólicamente
sano no debería de tener anormalidades metabólicas
o tener sobrepeso y máximo 1 anormalidad
metabólica (Wildman, et al., 2008).
Sugerencias de un subtipo metabólicamente sano de
paciente con obesidad
En una muestra de 5440 adultos que participaron en
el National Health and Nutrition Examination
Surveys (NHANES) 1999-2006 se encontró que el
17.9% tenían sobrepeso y eran metabólicamente
sanos y 9.7% presentaban obesidad sin alteraciones
metabólicas. Cuando se realiza la comparación de
acuerdo al grupo de IMC se encontró que 31.7% de
los participantes que presentaban obesidad eran
metabólicamente
sanos.
(Wildman,
2008).
Kanagasabai y colaboradores, realizaron el análisis
de la misma encuesta para conocer si existe
diferencia entre cantidad de actividad física,
adherencia a guías alimentarias y la historia de peso
corporal, entre las personas que presentan obesidad
pero son metabólicamente sanas y las que presentan
alteraciones metabólicas. Al comparar los grupos,
encontraron diferencia estadísticamente significativa
en la cantidad de actividad física catalogada como
de recreación, en el total de actividad física, cambio
de peso en los últimos 10 años y cambio de peso
desde la edad de 25 años.
López- García y colaboradores, realizaron un
estudio representativo de la población adulta
española con 11,520 participantes en donde
encontraron que la prevalencia de pacientes con
obesidad metabólicamente sanos fue del 6.5% de la
muestra total lo que corresponde al 28.9% de los
diagnosticados con obesidad.
El ser mujer, rango de edad menor, consumo de
tabaco, consumo moderado de alcohol y alto nivel
de
actividad
física
se
asociaron
independientemente con el fenotipo del paciente
con obesidad metabólicamente sano (Lopez-Garcia,
Guallar-Castillon, Leon-Muñoz &amp; RodriguezArtalejo, 2013).

Artículo de Revisión

En un estudio realizado en Perú en adultos mayores
de 20 años, la población estudiada fue de 158
participantes en donde compararon diferentes
clasificaciones para paciente con obesidad
metabólicamente sano, de acuerdo a los establecido
por Wildman el 7% era paciente con obesidad
metabólicamente sano y con los criterios de Meiggs
fue del 13% (Pajuelo, et al., 2014).
En México, de acuerdo a los datos que se
obtuvieron del estudio PRIT y Lindavista se
seleccionó una muestra de 8,405 participantes en
donde identificaron 9 fenotipos. Para cada categoría
de IMC se encontraron sujetos normales es decir
sin ningún factor de síndrome metabólico (SM),
con 2 factores de riesgo asociados a SM y con 3. En
los participantes que presentaron sobrepeso y
obesidad se encontró una prevalencia de 10.8% con
metabolismo normal y el 5.8% de los sujetos
delgados contaban con factores de riesgo asociados
a SM (Fanghänel, et al., 2015).
De acuerdo a los resultados preliminares del grupo de
investigación EPINUT de la Universidad
Complutense de Madrid, se analizaron 7972 pacientes
de 18 a 74 años de edad con IMC ≥ 25. Se encontró
que la cantidad de sujetos metabólicamente sanos
desciende significativamente con el grado de
obesidad y resultó más alta para las mujeres en todas
las categorías nutricionales. La proporción de
participantes con obesidad metabólicamente sanos
fue de 31.7%. En contraste, se encontró que a mayor
edad y mayor circunferencia de cintura aumentaba la
probabilidad
de
presentar
un
fenotipo
metabólicamente anormal en participantes con peso
normal. (Marrodán, Martínez, Sánchez, López,
Alférez &amp; Villarino, 2016).
Cabe resaltar lo encontrado por Camhi y
Katzmarzyk, en donde evaluaron la composición
corporal de 395 hombres y mujeres que presentaban
obesidad, por medio de densitometría y tomografía
computarizada. Se encontraron múltiples diferencias
estadísticamente significativas entre el grupo del
fenotipo metabólicamente sano y los pacientes que
presentaban obesidad metabólicamente anormal, por
ejemplo los hombres metabólicamente sanos tenían
menor porcentaje de grasa corporal, menor cantidad
tejido adiposo en el tronco, menor cantidad de grasa
visceral, entre otras (Camhi &amp; Katzmarzyk, 2014).

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 2 abril - jun 2017

51

�Obesidad, Obeso metabólicamente sano, Riesgo
Cardiovascular

Existe una cantidad limitada de información sobre
estudios longitudinales en donde se observe la
progresión del paciente metabólicamente sano. Por
ejemplo lo realizado por Yu Mi Kang y
colaboradores, en donde realizaron el seguimiento de
1,240 personas durante 2.9 años para evaluar si el
fenotipo del paciente con obesidad metabólicamente
sano se encuentra asociado a la progresión de los
cambios ateroescleróticos y la enfermedad coronaria
por calcificación de arterias e identificar el rol de la
NAFLD en esta progresión.
Se concluyó que el paciente con obesidad, sin
importar el fenotipo, tiene mayor riesgo de
progresión de la aterosclerosis (Kang YM, et al.,
2017). Por otro lado Eshtiaghi y colaboradores,
evaluaron el curso natural de 916 adultos durante
10 años, con diagnóstico de obesidad abdominal y
fenotipo metabólicamente sano. Solamente el 51.4
% mantuvieron el fenotipo metabólicamente sano
después de 10 años.
El perder el diagnóstico de metabólicamente sano,
se asoció a hipertrigliceridemia, nivel bajo de HDL
y resistencia a la insulina (Eshtiaghi, Keihani,
Hosseinpanah, Barzin &amp; Azizi, 2015).
CONCLUSIONES:
Por tanto, se concluye que el presentar obesidad
representa una situación de riesgo cardiovascular por
sí sola, sobre todo la denominada obesidad central,
ya que muchos de los elementos fisiopatológicos de
la enfermedad, a su vez, son factores de riesgo para
desarrollar arteriosclerosis.
De acuerdo a los diferentes autores, el fenotipo
metabólicamente sano puede alcanzar hasta el 30%
en los pacientes que presentan obesidad lo que en
algunos casos puede retardar el inicio del
tratamiento nutricional por no contar con
complicaciones
metabólicas.
Es importante
considerar que el fenotipo del paciente con obesidad
metabólicamente sano puede estar relacionado con
la edad del paciente y conforme avance el grado de
obesidad o aumente la edad se pueden desarrollar
complicaciones metabólicas.

Artículo de Revisión

evolución del fenotipo o la respuesta a intervenciones
nutricionales y corroborar si el paciente con obesidad
sano sería un estadio inicial hacia la evolución al
estado de obesidad patológica.
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Se requieren más estudios en donde se evalúen a los
participantes de forma longitudinal para conocer la

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52

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Obesidad, Obeso metabólicamente sano, Riesgo
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�Obesidad, Obeso metabólicamente sano, Riesgo
Cardiovascular

Artículo de Revisión

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                <text>La Revista Salud Pública y Nutrición, inicia en el 2000 y es una publicación universitaria con periodicidad trimestral, producida por la Subdirección de Investigación, Innovación y Posgrado de la Facultad de Salud Pública y Nutrición y la valiosa colaboración de la Dirección de Tecnologías de Información de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Tiene como finalidad publicar y divulgar la productividad científica al ofrecer un espacio con visibilidad global para difundir toda aquella información sobre salud pública y nutrición que se genera en los ámbitos académico y científico tanto en el entorno local, regional, nacional e internacional.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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