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LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

;!llllllllllllllllllllllllll lll llllllllllll lllllllll ll lllllllll lllllll lll lllllllll lllllll lll llll lll lllllllll lllllllllll!l

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REVISTA DE BELLAS ARTES, LITERATURA Y ACTUALIDADES

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de cada mes.

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Consta cada uno de sus números de una cubierta y diez y seis páginas, varias de ellas con selectos grabados,
debidos al lápiz y al buril de los primeros artistas.
Consecuente con su título, que es al propio tiempo su programa, La Ilustración Española y Americana reproduce, por medio del grabado, del fotograbado y de otros procedimientos modernos, los sucesos importantes del mundo entero que atraen la atención general; cuadros y esculturas notables de todas las escuelas; monumentos arquitectónicos antiguos ó modernos; retratos de los personajes de reconocida notoriedad, etc.
La sección literaria, confiada á los más distinguidos escritores, contribuye eficazmente á hacer de esta publicación una verdadera enciclopedia de nuestra época. Cuando la abundancia ó el interés de los asuntos artísticos
y de actualidad lo reclama, se distribuyen Suplemenfos, gratis para los Sres. Subscriptores.
A las personas que deseen conocer esta .publicación se les facilitan números de muestra gratis en las principales librerías y por su

ADMINISTRACIÓN: CALLE DE PRECIADOS, 46, MADRID.

1.- Toilette de tarde.

3.- Toilette para paseo.

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lla; chaleco de raso Liberty negro.
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impresores de la Real Ca.ea.
(Propied&amp;d de LA ILUSTRA.CIÓN ESl'A..~OLA Y Al(1!:R10A.NA .)

Núm. ~--De granadina verde musgo,
guarnecida con plissés e Tom•Ponce &gt; de
seda del _mis~o color; mangas y chorrera de aplicac1on de Inglaterra.

2.-Traje de Indiano.

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

86

87

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
SUMARIO.

TEXTO,-Explicación de los grabados.-Revista parisiense, por V. de
Castel6.do.-El puente, continuación, novela traducidá por Sylvia.
-Desde mi celda: Cartas de Londres, por Lady Belgravia,- Co·
rre~pondencla particular, por D.ª Adela P.-Explieación del figurín duminado.-Sueltoa.-Anuncioa.
GRAB.U&gt;os.-1. Toilette de tarde.-2, Traje de Indiana.-8. Toilette
para paaeo.-4. Traje para otoño.- 5. Peinado para seilorita.-6 li
8. C~ello y corbatas.-9. Toile tte para reunionea.-10. Toilette para
com1d81!1,-11. Traje guarnecido con trencilla, propio para señorita.
-12. Traje para niña de 5 á 7 aí'i.os.-13. Traje con falda plisaée.Traje para seílorita.-16. Traje paranii'i.a de 5 ti 7 años.-16. TraJe de calle para entretiempo,-17. Traje para niila de 8 á 10 ail.os.
-18. Traj~ de hechura csastre•.-19. Chaleco de franela.-20. Traje
de paseo.-21. Traje para niña de 5 A 7 años.-22. Carrick plissée
para señorita.-23. Traje de paseo.-24.. Traje con falda-túnica de
corpiño.-25. Traje con Ievitón.-26. Traje para oasino.-27. Blusa
de concierto! ~ropia para señorita.-28. Cuellos y corbatas.29. Blusa de eohen:ne.-30. Traje de chei»otle.

!'·

parados de trecho en trecho por una línea obscura que da al traje un aspecto sobrio y permiten llevarlo en toda ocasión. Tratándose de tel~s gruesas un P?ºº pesadas, que son á propósito para l?s abrigos grandes, es preciso que la
falda sea lisa, y hasta hay quien copia enteramente e! c?rte y plegado de las prendas de hombre. El ~meo defect'? de ".Si:"s faldas es su precio
elevado, p~ro sus d1spos1c10nes son muy variadas. Es evidente que una hechura complicada
~aria á las faldas de esta clase de telas un peso
mtolerable. A lo sumo, se podrá adornarlas con
straps cortados al bies en la misma tela ó con
franjas de piel flexible, de Suecia ó de cabritilla de tono leonado, á las cuales un refinamiento de elegancia decora con pespuntes formando
grecas 6 arabescos regulares.

•

••
REVISTA PARISIENSE.

El empleo de la piel se generaliza cada vez
más; pero no deja de ser de perfecta distinción.
A ello contribuye, sin duda alguna, el no estar

SUMARIO.

tSe acaba la chaqueta semilargaf-Abrigos grandes ~o:n faldas iguales. - Los adornos de piel.- Blusas de franela. -Trajes de sa al
encarnado. - Nueva to~ma del paletó Imperio. - Las túnicas:'_
Fracs rayados y de terc1opelo.-Trajes de terciopelo.-Todavía la
lucha entre las m~ga&amp; cortas y las largas. - Encajes y pasamanerías en forma.-li_'1c/1us-tiran~s.-Adornos de faldas.- Pasamanerfas y bordados r1cos.-Senctllez y arte en la combinación.

~ ERSONAS

bi".n informadas anuncian el próximo fin del tra¡ e «sastre• de chaqueta semilarga. Las aldetas de las chaquetas llamadas Luis XV
se harán, ó m~cho ~ás )argas ó mucho más cortas. Nada de d1mens10nes medias.

donado ó un cuellecito de lienzo liso orlad
con calados, y una corbata muy ancha, forman~
do laz'? grande y chorrera, de muselina lisa
Valen~10nnes ancho. En realidad, la muselinr
sólo sirve para sostener el encaje.

•
• •
Para los días de calor que suelen sobrevenir
~l final del otoño se adoptan muy bonitos tra:
¡es de sayal encarnado, tan franco que hay quia
lo. encue'!tra demasiado crudo. La falda es d!
phegues o tablas; la chaqueta es de aldeta lisa
corta, que pasa unos tres dedos del talle; la mal.
ga es d~ hechura «sastre»; e_l cuello y las solapas
de terc10pelo negro, Jo mismo que las carter
de los puños y los botones de la chaqueta
S?n muy pequeños. Estos trajes, aunque 'mu e
vistosos, son verdaderamente elegantes.
y

q;s

•••
El paletó corto de estilo Imperio cuyo uso S&amp;
ha ext~ndido demasiado para que' no se ha a
vulgarizado algun tanto, apenas se ve de ot~o
modo que reducido á ¡¡na sencilla chaquetilla t
la que se adaptan aldetas plegadas extremadamente largas. Con frecuencia, la parte alta 119
cuaja de soutaches ó de pliegues. A veces sin embargo, se corta sin pinzas, con una sola' costura
en el hombro, y ajustada sencillamente por pliegues drapeados sobre el pecho, bajo uu lazo ¡¡80
de tafetán ó de terciopelo.

• •

I

Para los trajes de vestir se usa mucho la túnica, que da ocasión á nuevos efectos de las telas
rayadas.
Sirva de ejemplo el traje de la figura 4 de
lana gris_ ratón, con frac de lana rayada en' do&amp;
tonos grises, adornada con pafio gris liso bor•
dado con soutache.

• •
Y )a última palabra, para el regreso en automóv1\ después de una cacería, y también para
el tra¡ e de calle, de poco vestir, muy de otoño ó

•••

La combinación de telas es aquí bien clara y
se asegura que este será uno de los caracte;es

Fig. 2.

Fig. 1.

de invierno, se~á, seguramente, el gran abri 0
de_ forma ampli~, con una falda sencilla de 1a
m1~ma tela. Seran muy á propósito para estos
tra¡es l~~ hom~pun barreados y flexibles de
tonos ro¡1zos ó mruela, caramelo, corteza de casta~a, etc., y los chev~ottes de cuadros verdes
grises muy desvanecidos, bastante claros y sl..

al alcance de todo el mundo la adopción de esos
chalecos delicadamente bordados: unos en matices claros, como arena ó tilo sobre Suecia blanca; otros con hilos de oro de plata ó de acero
formando enrejado. Algu~os grandes modisto~
han adoptado la piel-terciopelo, que es un cuero
prep~ado de tal manera que toma un tono
aterctopelado y mate, como de pastel. Con esa
piel hace~ chalecos, cuellos, carteras y hasta est?las, ap)rnadas _sobre un abrigo de vestir. La
p1el-te~ciopelo tiene la buena cualidad de teñirse adm1ra~le!llente en todos los colores. Se borda con d1bu¡os de gran relieve y sedas lasas
gruesas. Pero la piel así bordada no convendría
para los trajes sencillos de que os venía hablando, Y por eso el único adorno que en ellos cabe
es el de \os straps pespunteados.
El abrigo grande se corta en forma y produce grandes cañones en la espalda y por delante. Sus mangas, ó son de forma raglán ó japonesas, ó amplias y recogidas bajo ancha; cart~ras de_ ~erciopelo ó de piel pespunteada, hamenda ¡uego con el cuello «sastre&gt;, sencillamente vuelto y de puntas redondas.

•••
B~jo estos abrigos se llevan blusas de hechura
camisero, de franela lisa de color claro que
contr~ste !'ºn el del abrigo, cuando éste ~s de
mezclilla o de cuadros; pero si es liso entonces
la franela de la blusa es rayada ó cuadriculada
En uno y otro caso se imponen el cuello almi~

bles, para que no se arrolle sobre sí mismo al
cabo de pocos d!as.
En las telas de rayas el paño de delante debe
ser sumamente estrecho y casi igual por arriba
y por abajo. Se ha de cortar en sentido diferente
de el deh·esto de la falda, y debe llevar ingleteados de trencilla ancha ó un sencillo soutache
muy fino que recuadre el delantal. También se
emplea el soutache en las faldas, cuyos paños laterales se aplican en dientes agudos sobre el de
delante. ·EI soutache suele también acompañará
las trencillas y galones de lana un poco anchos
(dos ó tres milímetros), siguiendo aquél y éstos
los mismos dibujos, ya en las faldas ya en los
paletós sueltos.

dos de manera que parezcan formar pieza. Estos
fracs, de seda rayada, tendrán por rivales los
de terciol/elo planchado ó estampado.
El terc10pelo marfil con dibujos persas azules, el de color de limón con rameados de tono
rosa de primavera y, en mastic menos claro, el
azul-acero ó verde trébol planchado, son los
preferidos.

•

••
Los trajes completos de terciopelo obscuro se
llevan siempre y serán por largo tiempo los tras
jes de vestir, de día, por excelencia. Los hermosos reflejos de sus profundos pliegues envuelven
la silueta femenina en uua gracia majestuosa, de
la que no hemos de privarnos voluntariamente.
Si lo que se desea es uu traje de medio vestir,
se puede escoger un terciopelo inglés de canutillo muy grueso, y agregarle, no la chorrera de
encaje de pre~io, que es el forzoso complemento
de un traje de terciopelo muy de vestir, sino un
gracioso y sobrio adorno, hecho, por ejemplo
con esos plegaditos de tafetán que se adopta~
muy á menudo para los trajes de paño ligero,
de los que es muestra el modelo de la figura 2.
Es un traje de tarde ó noche, cuya falda es de
raso mate azul porcelana, y la blusa de tul crema moteado, con tirantes de Venecia crudo, bordados con sedas azules.

•••

Pero ¡qué distantes están tan sencillos adornos
de los maravillases bordados de soutaches con
que se enriquecen algunos vestidos y abrigos!
Hay para tales adornos telas nuevas que llenan la
mano con su blanco espesor, que se drapean con
gran facilidad y que no se entrapan. La estación
próxima ha de ver y celebrar el triunfo del bordador y del pasamanero. Eso al menos es lo que
dice la vista de las colecciones y modelos nuevos, en que la pasamanería juega brillante papel,
y en los bordados se asocian felizmente los finos
soutaches con las sedas lasas, produciendo efectos sobrios, armoniosos y elegantísimos .

•

• •
Sigue en pie la cuestión de las mangas largas
ó co:tas, y si .º'?ns_ultáis sobre ella á los grandes
modistos, rec1b1ré1s las más contradictorias respuestas. Uno defiende la manga corta, otro aboga por la larga, un tercero, y éste es el más prudente, estima que cada una de ellas tiene sus
ventajas y sus inconvenientes. La manga larga
es la más á propósito para el traje «sastre• que se
Jleva desde por la mañana, á pie, en c¿che á
tiend~s, á visitas de intimidad ó de caridad. En
camb1?, la mau~a corta es irreemplazable para
un tra¡e de vestir, completado con guantes irreprochables y dejando entrever la línea armoniosa del antebrazo.
Deseemos, pues, que esta división ponga de
acuerdo á los dos primeros, aceptan(j.o el prudente parecer del tercero. Mientras esto se dedde, siguen las mangas japonesas y las sobremangas cortas sobre bullonados de encaje ó de
tul bordado, combinación de la que no parece
que estemos hastiadas. Cuando el bullón es de
encaje ligero ó de tela muy ftaa como muselina
ó tul point d'esprit, se puede adornar la blusa
co_u tir!ntes, con un canesú ó gran cueJlo de enca¡e mas grueso, como el guipur, Craponne ó
Irlanda, ó con una berta como la de la figura 3
perteneciente á un traje de étamine de color d~
tabaco, cou chaleco y quilla de la falda de terciopelo de igual color, cou soutaches y blusa de
tul malla, bordado con seda Jasa realzada con
oro. Ese adorno del cuerpo se hace á veces con
g~lones orientales ó con bordados rumanos, servios ó bretones. Yo prefiero la sencillez de un
bonito encaje blanco.

•••

Fig. ,.

rededor de las faldas anchas almenas, ó para
subrayar las costuras, en una altura de 30 centímetros, desde el borde de la falda.
Adorno nuevo es también, no el bies sino la
manera de colocarlo, cosido solament~ por el
centro. Es necesario para ello que el bies sea
doble, que se apoye sobre tela de algún cuerpo
y que sea mantenido por algunos puntos invisi-

Pero quedémonos por hoy en los trajes senciJlos, y ved de ellos dos modelos en las figuras 4
y 5. Es la primera un traje de paño ligero verde
angélica, adornado con plegados de seda de
igual matiz y lunares de soutache. La blusa es de
seda moteada verde y ciruela. La segunda es un
traje sastre de shuntung violado con golpes de
pasamanería, chaleco de paño gamuza y botones
de terciopelo verde.
El gran arte consiste en llegar con elementos
v!l'iados á una extr~ma armonía. Tal detalle, que
aislado parece capr10hoso, al ponerlo en su sitio asegura el equilibrio de las líneas ó de los
colores. No elijáis, pues, por separado telas y
adornos; vedlos reunidos y haceos bien cargo
del efecto del conjunto. Nunca fué más necesaria que ahora esta precaución.

•

• •
El calor altera el cutis si no se le preserva de
sus efectos. Los evita, y ya producidos los disimula, el Duvet de Ninon, polvo de arr oz invisible, adherente á la piel y que comunica una
blancura diáfana. Existe en cuatro matices: blanco, rosado, natural y moreno, y para evitar falsificaciones hay que exigir el verdadero nombre.
Lo mejor es dirigirse á la Perfumería Ninon (31,
rue du Quatre-Septembre), en París.
V. DE CASTELFIDO.
Parls, 24 de Agosto de 1907.

•

••

EL PUENTE.

Es también muy elegante y nuevo colocar sobre _una blusa de encaje un adorno de pasamaneria de oro empañado, muy calada y hecha en
forma. Es un capricho bastante caro pero muy
bonito. El encaje hecho_ en forma, y; de Irlanda
ó Cr~ponne, ya de grupur ó malla bordados,
permite obtener mangas japonesas como las de
la figura 3.

Continuación.

XV.

•
••
Para c'?mpletar una blus~ de encaje ó un traje
de tela ligera acaso demasiado sencillo para la
m~d:' ~ctual, os hago notar una fantasía que adqrurira todo su valor sobre un traje negro de
granadina de vuela ó de gasa. Es un ancho fichutirantes que envuelve lo alto del brazo hecho
con tul griego de malla grande. El fich'u tiene
tre_s pliegues planos, regutarmente separados
de¡ando entre ellos espacios lisos, cuya trans'.
parencia contrasta con la opacidad de los pliegues.
Fig.

s.

predominantes de los trajes de vestir, así de día
como de noche. Se llevan, eu efecto, muchos
fracs de seda rayada, combinados con faldas de
buenos encajes, como los de punto de I nglate·
rra y de AlenQon. L~s encajes, ligeramente drapeados, forman detras anchos recogidos. Etdra·
peado permite emplear anchos volantes, r eunl-

•
••
Las faldas lisas se hacen amplias, á veces entreabiertas por abajo sobre uu pafio en punta de
o_tr_a tela, lo cual exige repetir la misma dispos1c1ón en el cuerpo. A veces, auu la costura de
delan!e está acompañada por una pasamanería
que simula una abertura cerrada por una multitud de botoncitos cascabeles. Las pasamanerías
de bellotas se emplean también para dibujar al-

•ll'Jg. r;,

. María Teresa amaba entrañablemente á su padr~, que era_pers?nificación de la bondad .y de
la mdulgencia; as, es que, por vez primera experimentab_a, pensando en él, una especie d~ temor ó de timidez. Votvfa caminando con lentitud, preguntándose en qué actitud se colocaría
el señor de Marmennes al penetrarse de la situación que se había creado respecto á sus vecinos. Tan pronto daba por hecho que la mutua
simpa~ía, los :recuerdos agradables, y sobre todo
el_ car1ñ? hama ella, ta'! mimada hasta entonces,
trmnfarian del resentimiento de su padre así
como de las positivas dificultades de vecindad·
~n. pronto temía, por el contrario, una infl.exi~
b_1hdad que hasta entonces no había tenido ocasión g.e comprobar en el señor de Marmennes
pero de 1~ cual le ~onsideraba susceptible po;
obra ~e c1rcuustancias determinadas.
Segun se dejaba llevar por la esperanza ó por
el temor, _se trazaba una vida nueva, deliciosam~nte ammada y llena de interés inusitado, 6
ca1a en _verdadera desesperación ante la idea de
renunciará una amistad que, aun siendo de fecha muy reciente, había echado hondas raíces
en su corazón.

�88

•

,¡

i

i
1

LA MODA ELEGANtE ILUSTRADA

Se quitó el sombrero y entró en el comedor,
donde preparaba todas las mañanas el desayuno
de su padre.
Desde hacía algún tiempo ponía verdadero
empeño en introducir la mayor suma de agrado
y de comodidad en cuanto les rodeaba; había
bordado servilletas, cuyos vivos colores resaltaban armoniosamente sobre el roble ennegrecido
de la mesa, y había sacado el servicio de plata,
bastante autiguo y delicadamente cincelado. Artista por naturaleza, experimentaba de ordinario cierto placer en ordenar estos objetos, restos de un lujo desaparecido, y no era raro que
añadiese algunas flores, que su padre miraba con
complacencia.
Pero aquella mañana estaba distraída, nerviosa, y echó en la tetera una dosis de té exagerada.
Se estremeció cuando su padre abrió la puerta.
Esta comidita íntima resultaba generalmente
muy agradable al señor de Marmennes y á su
hija. En aquella hora el sol entraba á raudales
en el amplio comedor, algo obscuro durante el
resto del día; María Teresa volvía sonrosadísima
de-1 paseo matinal, y traía casi siempre alguna
noticia recogida en el pueblo ó algún recado
del señor Cura. Era también la hora de la llegada del cartero: cartas y periódicos proporcionaban agradable distracción á la monotonía del
campo, y el padre y la hija se detenían gustosamente leyendo ante el mantel bordado de rojo,
sobre el cual lucía el primoroso servicio de plata antigua, las tazas vetustas de forma cilíndrica
y las tostadas, doradas cuidadosamente por Matilde.
El seilor de Marmennes entró con aire satis fecho; pero apenas había posado los labios en. la
frente que su hija le presentaba, cuando le observó alguna alteración en el semblante.
-iQué ha ocurrido esta mañana, querida hija?
-preguntó con cierta inquietud.-Me parece
que estás pálida .....
-¡Oh! No; estoy únicamente algo excitada,
porque he tenido un encuentro inesperado por
completo ..... Voy á contárselo á usted ..... Pero
antes déjeme servirle .....
También tenía alterada la voz, y retrasaba
instintivamente el momento de hablar. Vertió
el agua en el té con torpeza en ella no habitual, dejó caer el azucarero, después se disculpó con cierta ligereza por haber hecho el té
demasiado cargado. Su padre la observaba con
sorpresa no exenta de inquietud: Al fin, la jovencita se sentó y tomó una tostada; pero inmediatamente la dejó en el plato y miró al señor
de Marmennes, intentando sonreir.
-Adivine usted á quién he encontrado al salir de la iglesia .....
-tUna compañera de colegio? tLos Artibes?
¡,No? Casi nunca logro descifrar enigmas; es preciso que me ayudes, mi querida niña.
-Bueno, pues he visto á Cristina Dncey.....
El rostro del señor de Marmennes expresó
asombro, unido á visible satisfacción.
-¡Cómo! tSon vecinos nuestros? ¡Cuánto me
alegr o! tPor qué has tardado tanto en decírmelo?
tSupongo que te habrás mostrado hospitalaria,
como es costumbre en el campo, y que los habrás invitado á comer?... ..
María Teresa agitó nerviosamente su té; después intentó, sin conseguirlo, tomar un bocado
de pan.
-Nomeheatrevido..... Queridopapá, es tan .....
tan extraño ..... ¿Sabe usted dónde viven?
El señor de Marmennes, no pudiendo explicarse la emoción de su hija, la miró con sorpresa.
-Viven en La Ribera ..... , en la otra Ribera .. :..
-dijo débilmente María Teresa.
·
-tEstá alquilada La Ribera?-exclamó estupefacto el señor de Marmennes.
-No..... Es de ellos, delseilor Ducey-respondió con esfuerzo.
El señor de Marmennes intentaba en vano
comprender.
- Entonces, ¿ha sido vendida esa hacienda?
-Hace algún tiempo se la regaló al seilor
Ducey el señor de Sallis ....
El señor de Marmennes se estremeció; después, levantándose bruscamente, dió algunos
pasos por la habitación. Su hija corrió á colgársele del brazo.
-Papá, los volveremos á ver;¿no es verdad?
-preguntó con acento suplicante.-¡Ignorában
el nombre de ·usted, nada sabían de lo que ha ,
ocurrido, ni del daño que le ha hecho el señor
de Sallis!
.-¡Volverlos á ver, María Teresa! ¡Ir otra vez
allá, 6 recibir aquí á los parientes de mi peor
enemigo! ¡No piensas lo que dices, hija mía!
.
-El es enemigo de usted; pero usted, papá,
no odia á nadie.

4.-Traje para otoño.

Núm. 4.- La falda de este traje, de cachemir color
ciruela, se adorna con un bies de terciopelo, y después con otros dos, formando ondas y dispuestos de
manera que simulen dos volantes. Peto de malla bordada, chaleco de terciopelo color ciruela y cinturón
drapeado de terciopelo. Las mangas, de hechura japonesa, se adornan con bieses de pana y caen sobre
faroles de guipur sobre malla.

-No, gracias á Dios; puedo perdonar, y hasta
sentirme por encima de la ofensa ..... Pero el
más elemental cuidado de mi dignidad me veda
las re\aciones con la familia del hombre que me
ha perseguido con su odio.
-Entre los Ducey y su tío no hay comunidad
de sentimientos..... Cristina ha quedado consternada, desoladisima, al enterarse de lo que ha
ocurrido ..... Su hermano le escribirá á usted para ·
pedirle que subsistan nuestras buenas relaciones de Amélie .....
Le flaqueó la voz, porque vió en la cara de su
padre expresión de inflexibilidad absoluta. El
señor de Marmennes la condujo hasta una silla,
se sentó á su lado y le dijo con aparente tranquilidad, aun cuando su acento acusaba leve
temblor:
- tHan roto con él... .. , con el señor de Sallis?
-¡Oh! No; le profesan profundo reconocimiento, y cuando nos abandonaron repentinamente fué para ir á cuidarlo.
-Entonces, iquién puede asegurar que no recibirán su visita?
María Teresa bajó la cabeza con pesadumbre:
ya sabía que esa visita era inminente.
-Lamento-continuó el señor de Marmennes,
dominando siempre la agitación que se habla
apoderado de él, -lamento profundamente que
un descuido, en verdad inexplicable, nos haya
hecho ignorar mutuamente nuestras relaciones
de familia ..... Quisiera no haberlos encontrado .....

Pero esta situación es difícil de despejar y no
pue_do, á pesar. de la simpatía personal q~e experimento hacia el señor Ducey y hacia su hermana, reanudar con los parientes del señor de
Sallis relaciones de amigos y de vecinos.
María Teresa rompió á sollozar, y su padre la
miró con angustia manifl.esta. ¡Era tan cariñosa
tan poco exigente! ¡Había aceptado su vida seri~
y hasta triste con tanto valor, que resultaba
realmente duro negarle el único deseo que hasta
entonces habla expresado, la única satisfacción
que pedía!
-Lo lamento, te lo repito, mi pobre niña .....
Haría muchas cosas por serte agradable, por ll evará tu vida elementos menos tristes de los que
la componen ..... Pero hay en esto una cuestión
de dignidad .... .
María Teresa continuó llorando. Su padre paseó agitadamente por la estancia; después se
aproximó á la ventana. Soplaba el céfiro; el Pajarito formaba remolinos espumantes contra el
pilar roto del puente, y más allá doblábanse
blandamente las ramas. ¡Cuántos recuerdos felices se Jlsociaban á aquellas umbrías avenidas· á
aquellas avenidas, invadidas hoy por los heÍechos y las flores silvestres; á aquella vetusta
granja, cuyas paredes grises surgían á lo lejos
entre los troncos de los árboles! ¡Cuántas sinceras emociones despertaba todo aquello en este
momento! Pero aquel lugar parecía fuuesto.....
¡Y después de haber apurado tantos dolores,aun
debía ver sufrir á su hija! Las lágrimas de María Teresa corrían también por obra del mismo
enemigo malvado; su nombre, su sólo nombre
caía como sombra implacable entre la pobre
niña aislada y los inocentes goces que había entrevisto .....
El señor de Marmennes reñía interiormente
ruda batalla contra la cólera que le invadía el
alma; después volvió hacia donde estaba su hija,
que seguía llorando. Ésta alzó la cabeza y dejó
ver la mirada afligida.
-Mucho siento disgustará usted ..... He sufrí•
do un desengaño muy duro ..... Nunca tuve amigas, y al lado de Cristina me sentia más dichosa
y más buena .....
El señor de Marmennes titubeó un instante:
luego, hablando precipitadamente, como si su
corazón tu viese prisa por empeñar su palabra ·
para consolará su hija, exclamó:
-Escucha, hija mía: yo no puedo ver al señor
Ducey, y tampoco puedo permitir que pises los
umbrales de su casa ..... Este tranquilo riachuelo
se ha convertido en auxiliar inconsciente de
una obra de odio, y por culpa de Luciano se ha
transformado en abismo infranqueable. Pero no
te prohibo que te veas con la señorita de Ducey
en cualquiera parte, no siendo en la casa de so
hermano 6 en la nuestra.
María Teresa exhaló un grito de júbilo , y saltó al cuello de su padre.
-Espera~continuó éste, sintiéndose ya tranquilizado,-ha:r. ciertas condiciones..... Desde luego cuento con que la señorita Cristina tiene
mucho tacto y tú suficiente instinto de las con·
veniencias sociales, para no hacer extensiva l
su hermano la especie de autorización que te
concedo. Además, deseo que estos encuentros
no llamen mucho la atención, porque resultarian
motivo de asombro para la gente de la comarca.
. -¡Oh, padre mío! ¡Qué alegría, 6, por lo menos, qué consuelo!
-No te regocijes tan pronto ..... Acaso á la se·
ñorita de Ducey le moleste mi negativa á recibirla y á vol ver á ver á su hermano ..... También
ella debe velar por su dignidad, y quizás rehuse
admitir una tolerancia que, lo reconozco, tiene
algo de mortifl_cante.
.
.,
-tElla? tCr1stina ceder á una consideramon
personal cuando se trata de complacerá alguien?
¡Oh! Papá, ¡usted no la conoce!
Maria Teresa estaba verdaderamente consolada; pero á medida que su fisonomía iba tomando expresión alegre, la del señor de Marmennes
se tornaba pensativa é inquieta; seguramente
empezaba á arrepentirse de su imprudente con•
cesión. Sin embargo, no se sentía con fuerzas
para retractarse.
- Después de todo, es una temporada que pa•
sará pronto - se dijo · suspirando, -y me falta
valor para afligir á mi pobre hija.
María Teresa esperó con ansiedad al mensajero que debía llegar de La Ribera. Le vió avan·
zar por la alameda, en la otra orilla del río; era
uno de los hijos del colono. El chico costeó el
Pajarito hasta el puentecillo rústico, que se ha·
liaba á algunos centenares de metros; desp~tls
llegó corriendo á La Ribera, y sacó del bolsillo
la carta de Juan al señor de Marmennes.
·
Empleó éste largo rato en escribir la res·

89

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
sta. María Teresa obsequió al niño con duly después se escabulló para cortar por lo
las reflexiones de Matilde, que s~ mostraba
curiosa que de costumbre. Pero acechaba al
ueño mensajero, y cuando el señor de Marnes, después de llamar, encargó á la anciana
iente que le entregase la respuesta, también
ovencita le confió una esquela.
Es para la señorita de Ducey.
l muchachito sonrió, mostrando los blancos
tes, é introdujo con precaución el sobre en
olsillo de su chaqueta.
Tendré cuidado con ella-dijo;-la señorita
uy buena.
partió, llevando un zueco en cada mano para

Núm. 5. -Nuestro grabado representa un peinado
bajo con moño trenzado. Se riza el pelo, se divide en
dos partes por medio de una raya, de oreja á oreja;
se pone el crepé que ha de formar los bucles, se echa
el pelo hacia atrás y se sostiene por medio de peinecillos¡ se disponen las puntas formando bucles, que
adornan la parte de encima de la cabeza; se tren~a
en seguida la mata de pelo, se forma un moño baJO
y se prende en él un lazo de terciopelo negro.
Núms. 6 á 8. - Cuello de batista blanca. Se adorna
con puntos anudados de seda azul, calados, y bieses

de batista.

rer más de prisa,

iéndolo alejarse, una angustia repentina se
deró de María Teresa: tuvo la vaga intuición
pesar que la carta de su padre iba á producir
an, y ese pesar encontró eco simpático en su
azón. ¡Quién sabe! Tal vez, justamente ofeno, influiría para que su hermana se abstuse de las entrevistas toleradas únicamente
el señor de Marmennes. Pero no; Cristina
ía que su presencia era grata á una jovencita
madre, sin amigas, abrumada ·por deberes
teros y á menudo abatida por el desaliento y
edio; J\O rehusaría llevar, aUí donde se le pira, el bálsamo de su afecto y de su estímulo.
María Teresa se dispuso á esperar el siguiendía con firme confianza.

5,-Pelnado para aeñorlta.

La corbata núm. 1 es de seda chinée, guarnecida al
borde con un bies de seda.
El segundo modelo es de seda pongée á rayas.
Núm. 9. - De muselina de seda blanca fruncida y
adol"nada con muselina Pompadour. La falda termina
por un volante de muselina Pompadour; la unión de
este volante y el jaretón del bajo quedan disimulados
por un bullonado de muselina; el de arriba sujeto por
lazos de muselina. EL traje se forra con seda blanca,
interponiendo una primera falda ligeramente fruncida. EL cuerpo se abre sobre un (ichu de encaje, al que
rodea un drapeado de muselina, el cual lleva al borde un volante de encaje. Cinturón-corpiño de seda

Liberty blanca.

Núm. IO.-De shantu-ng azul pastel con grandes luna•
res azules y blancos. Se guarnece con tafetán negro
y tafetán pékinée negro y blanco. Uin turón de tafetán
negro, peto de tul y canesú dé guipur con cuello recto. El chaleco es de shantung, adornado con vivos de
tafetán y abrochado por medio de presillas y botones
antiguos. Mangas de tul realzadas por motivos de
guipur.

Continuará.
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6 .6. 8.- Cuello y corbatu.

Espalda del dibujo 9.

Espaldt del dibujo IO.

9.-Tallette para reunlon&amp;1,

10.-Tallette para oomidu.

�88

LA MODA ELEGAN'¡'E ILUSTRADA

Se quitó el sombrero y entró en el comedor,
donde preparaba todas las mañanas el desayuno
de su padre.
Desde hacía algún tiempo ponía verdadero
empeño en !ntroducir la mayor suma de agrado
Y de comodidad en cuanto les rodeaba· habia
bordado servilletas, cuyos vivos colores ~asaltaban armoniosamente sobre el roble ennegrecido
de la mesa, había sacado el servicio de plata,
~astan te antiguo y delicadamente cincelado. Arti,sta por naturaleza, experimentaba de ordinario merto placer en ordenar estos objetos restos ~e un lujo desaparecido, y no era rar~ que
añad10se alg_unas flores, que su padre miraba con
complacencia.
Pero aquella mañana estaba distraída, nerviosa, y echó ª'! _la tetera una dosis de té exagerada.
Se estrememo cuando su padre abrió la puerta.
Esta comidita íntima resultaba generalmente
II!?Y agradable al señor de Marmennes y á su
h1¡a. En aquella hora el sol entraba á raudales
en el amplio comedor, algo obscuro durante el
resto del día; María Teresa volvía sonrosadísima
del_ ~•seo m~tinal, y traía casi siempre alguna
not101a recogida en el pueblo ó algún recado
del señor Cura. Era también la hora de la lleoada del cartero: cartas y periódicos proporcio~aban agradable distracción á la monotonía del
campo, y el padre y la hija se detenían gustosamente leyendo ª?te el n_iantel bordado de rojo,
sobre _el cual luma el primoroso servicio de plata antigua, las tazas vetustas de forma cilíndrica
Y, las tostadas, doradas cuidadosamente por Mat1lde.
El selior de Marmennes entró con aire satisfecho; pero apenas había posado los labios en la
frente que su hija le presentaba cuando le ob servó alguna alteración en el se~blante.
-¡,Qué ha ocurr)do esta maliana, querida hija?
-preguntó con Cierta inquietud. -Me parece
que estás pálida .....
-¡Oh! No; _estoy únicamente algo excitada,
porque he temdo un encuentro inesperado por
comple~? .... , Voy á contárselo á usted ..... Pero
antes de¡eme servirle .....
. T~m.bién tenía alterada la voz, y rekasaba
mstmt1vamente el momento de hablar. Vertió
e\ agua en el té con torpeza en ella no habitual, dejó caer el azucarero después se disculpó ~on cierta ligereza por h~ber hecho el té
demasrndo cargado. Su padre la observaba con
sorp~esa no exenta de inquietud: Al fin, la jov~nmta se sentó J'." tomó una tostada; pero inmediatamente la d~¡ó en el plato y miró al señor
de Marr_n~nnes, mtentando sonreir.
. -Ad1v:me 1:1sted á _quién he encontrado al sahr de la 1gles1a .....
-;/Un~ compañera de colegio? ¡,Los Artibes?
/.~o. Casi nunca logro descifrar enigmas; es preciso que me ayudes, mi querida niña.
-Bueno, pues he visto á Cristina Dncey .....
El rostro _del _se~~r de Marmennes expresó
asombro, umdo a visible satisfacción.
-¡Cómo! ¡,Son vecinos nuestros? ¡Cuánto me
~legro! ¡,Por qué has tardado tanto en decírmelo?
¿Supongo que te habrás mostrado hospitalaria
com~ es_ costumbre en el campo, y que los ha'.
brás 1~v1tado á comer?.....
Ma~1a Teres~ agitó nerviosamente su té; después intentó, sm conseguirlo tomar un bocado
de pan.
'
-No me he atrevido ..... Querido papá, es tan .....
tan extraño ..... ¡,Sabe usted dónde viven?
El señor?ª Marmennes, no pudiendo explicarse la e_moc1ón de su hija, la miró con sorpresa.
- ..Viven
déb 'len La Ribera..... , en Ia o tra .R'b
i era.....
- d1¡0 • i mente María Teresa.
·
-¿Está alquilada La Ribera?-exclamó estupefacto el señor de Marmennes.
. -No..... Es de ellos, del señor Ducey-respondió con esfuerzo.
El señor de Marmennes intentaba en vano
comprender.
- Entonces, ¿ha sido vendida esa hacienda?
-Hace algún tiempo se la regaló al selior
Ducey el señor de Sallis ....
El señor de Marmennes se estremeció; después, levantánd?se . J_&gt;ruscamente, dió algunos
pasos por la hab1tac1on. Su hija corrió á colgársele del brazo.
-Papá, los volveremos á ver;¿no es verdad?
-preguntó con acento suplicante.-¡Ignorában
el no?I-bre ~e ·usted, nada sabían de lo que ha
ocurrido, m del daño que le ha hecho el señor
de Sallis!
,-;-¡Volve;l?s á ve;, María Teresa! ¡Ir otra vez
alla, ? remb1r _aqm á los parientes de mi peor
enemigo! ¡No piensas lo que dices hija mía!
-E_l es enemigo de nsted; per¿ usted, papá ·
no odia á nadie.
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•

Pero esta situación es difícil de despejar, y no
puedo, á pesar de la simpatía personal que experimento hacia el señor Ducey y hacia su hermana, reanudar con los parientes del señor de
Sallis relaciones de amigos y de vecinos.
María Teresa rompió á sollozar, y su padre la
miró con angustia manifiesta. ¡Era tan cariñosa
tan poco exigente! ¡Había aceptado su vida seri~
y hasta triste con tanto valor, que resultaba
realmente duro negarle el único deseo que hasta
entonces había expresado, la única satisfacción
que pedía!
-Lo lamento, te lo repito, mi pobre niña .....
Haría muchas cosas por serte agradable, por llevará tu vida elementos menos tristes de los que
la componen ..... Pero hay en esto una cuestión
de dignidad .... .
María Teresa continuó llorando. Su padre paseó agitadamente por la estancia; después se
aproximó á la ventana. Soplaba el céfiro; el Pajarito formaba remolinos espumantes contra el
pilar roto del puente, y más allá doblábanse
blandamente las ramas. ¡Cuántos recuerdos feli ces se ;isociaban á aquellas umbrías avenidas· á
aquellas avenidas, invadidas hoy por los helechos y las flores silvestres; á aquella vetusta
granja, cuyas paredes grises surgían á lo lejos
entre los troncos de los árboles! ¡Cuántas sinceras emociones despertaba todo aquello en este
&lt; '
momento! Peró aquel lugar parecía funesto .....
-..:' ; ¡Y después de baber apurado tantos dolor es, aun
debía ver sufrir á su hija! Las lágrimas de Ma,,¼
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ría Teresa corrían también por obra del mismo
enemigo malvado; su nombre, su sólo nombre
caía como sombra implacable entre la pobre
nília aislada y los inocentes goces que había en:¡¿
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El selior de Marmennes reñía interiormente
ruda batalla contra la cólera que le invadía el
alma; después volvió hacía donde estaba su hija,
que seguía llorando. Ésta alzó la cabeza y dejó
¿ ver
la mirada afligida.
-Mucho siento disgustará usted ..... He sufrido un desengaño muy duro ..... Nunca tuve amigas, y al lado de Cristina me sentía más dichosa
y más buena .....
El señor de Marmennes titubeó un instante:
luego, hablando precipitadamente, como si su .
corazón tuviese prisa por empeñar su palabra
para consolará sn hija, exclamó:
-Escucha, hija mía: yo no puedo ver al señor
Ducey, y tampoco puedo permitir que pises los
umbrales de su casa ..... Este tranquilo riachuelo
se ha convertido en auxiliar inconsciente de
una obra de odio, y por culpa de Luciano se ha
transformado en abismo infranqueable. Pero no
te prohibo que te veas con la seliorita de Ducey
4.-Traje para otoño.
en cualquiera parte, no siendo en la casa de su
hermano ó en la nuestra.
Núm. 4.- La falda de este traje, de cachemir color
María Teresa exhaló un grito de júbilo, y salciruela, se adorna con un bies de terciopelo, y des- tó al cuello de su padre.
pués con otros dos, formando ondas y dispuestos de
-Espera~continuó éste, sintiéndose ya tranmanera que simulen dos volantes. Peto de malla bor- quilizado,-ha:r. ciertas condiciones ..... Desde luedada, chaleco de terciopelo color ciruela y cinturón go cuento con que la señorita Cristina tiene
drapeado de terciopelo. Las mangas, de hechura japonesa, se adornan con bieses de pana y caen sobre mucho tacto y tú suficiente instinto de las.con·
veniencias sociales, para no hacer extensiva á
farolee de guipur sobre malla.
su hermano la especie de autorización que te
concedo. Además, deseo que estos encuent~o•
no llamen mucho la atención, por que r esultanan
-No, gracias á Dios; puedo perdonar, y hasta motivo de asombro para la gente de la comarca.
sentirme por encima de la ofensa ..... Pero el . -¡Oh, padre mío! ¡Qué alegría, ó, por lo me·
más elemental cuidado de mi dignidad me veda nos, qué consuelo!
-No te regocijes tan pronto ..... Acaso á la •~las re\aciones con la familia del hombre que me
ñorita de Ducey le moleste mi negativa á r~ciha perseguido con su odio.
-Entre los Ducey y su tío no hay comunidad birla y á volverá verá su hermano ..... También
de sentimientos..... Cristina ha quedado conster- ella debe velar por su dignidad, y quizás r ehns&amp;
nada, desoladísima, al enterarse de lo que ha admitir una tolerancia que, lo reconozco, tiene
ocurrido ..... Su hermano le escribirá á usted para · algo de mortificante.
..
-tElla? ¡,Cristina ceder á una considera1:1on
pedirle que subsistan nuestras buenas relaciopersonal cuando se trata de complacer á algu1en1
nes de Amélie .....
Le flaqueó la voz, porque vió en la cara de su ¡Oh! Papá, ¡usted no la conoce!
María, Teresa estaba verdaderamente consopadre expresión de inflexibilidad absoluta. El
señor de Marmennes la condujo hasta una silla, lada; pero á medída que su fisonomía iba tomanse sentó á su lado y le dijo con aparente tran- do expresión alegre, la del señor de Marmennes
quilidad, aun cuando su acento acusaba leve se tornaba pensativa é inquieta; seguramente
temblor:
empezaba á arrepentirse de su imprudente con·
-¡,Han roto con él... .. , con el señor de Sallis? cesión. Sin embargo, no se sentía con fuerzas
-¡Oh! No; le profesan profundo reconoci- para retractarse.
miento, y cuando nos abandonaron repentina-Después de todo, es una temporada que pa•
mente fué para ir á cuidarlo.
sará pronto - se dijo· suspirando, -y me falta
-Entonces, ¡,quién puede asegurar que no re- valor para afligir á mi pobre hija.
cibirán su visita?
María Teresa esperó · con ansiedad al_ menssMaría Teresa bajó la cabeza con pesadumbre: jero que debía llegar de La Ribera. Le v1ó avan·
ya sabía que esa visita era inminente.
zar por la alameda, en la otra orilla del río; era
-Lamento-continuó el señor de Marmennes uno de los hijos del colono. El chico costeó e1
dominando siempre la agitación que se habí~ Pajarito hasta el puentecillo rústico, que se h:apoderado de él,-lamento profundamente qne llaba á algunos centenares de metros; desp~ s
un descuido, en verdad inexplicable, nos haya llegó corriendo á La Ribera, y sacó del bols1llo
hecho ignorar mutuamente nuestras relaciones la carta de Juan al señor de Marmennes.
de familia ..... Quisiera no haberlos encontrado .....
Empleó éste largo rato en escribir la res-

•:
~-

89

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
puesta. Maria Teresa obsequió al niño con dulces, y después se escabulló para cortar por lo
sano las reflexiones de Matilde, que s~ mostraba
más curiosa que de costumbre. Pero acechaba al
pequeño mensajero, y cuando el señor de Marmennes, después de llamar, encargó á la anciana
· sirviente que le entregase la respuesta, también
la jovencita le confió una esquela.
-Es para la señorita de Ducey.
El muchachito sonrió, mostrando los blancos
dientes, é introdujo con precaución el sobre en
el bolsillo de su chaqueta.
-Tendré cuidado con ella-dijo;-la señorita
es muy buena.
. Y partió, llevando un zueco en cada mano para
,correr más de prisa.

Viéndolo alejarse, una angustia repentina se
apoderó de María Teresa: tuvo la vaga intuición
del pesar que la carta de su padre iba á producir
á Juan, y ese pesar encontró eco simpático en su
corazón. ¡Quién sabe! Tal vez, justamente ofendido, influiría para que su hermana se abstuviese de las entrevistas toleradas únicamente
por el señor de Marmennes. Pero no; Cristina
sabía que su presencia era grata á una jovencita
sin madre, sin amigas, abrumada ·por deberes
austeros y á menudo abatida por el desaliento y
el tedio; J:\O rehusaría llevar, allí donde se le pidiera, el bálsamo de su afecto y de sn estímulo.
Y María Teresa se díspuso á esperar el siguiente día con firme confianza.

5.-Pelnado para aañorita.

Núm. 5. -Nuestro grabado representa un peinado
bajo con modo trenzado. Se riza el pelo, se_di!ide ~n
dos partes por medio de una raya, de oreJa a oreJa;
se pone el crepé que ha de formar los bucles, se echa
el pelo hacia atrás y se sostiene por medio de peine~
cillos; se disponen las puntas formando bucles, que
adornan la parte de encima de la cabeza; se tren~a
en seguida la mata de pelo, se forma un moño baJO
y se prende en él un lazo de terciopelo negro.
Núms. 6 á 8.-Cuello de batista blanca. Se adorna
con puntos anudados de seda azul, calados, y bieses
de batista.
La corbata núm. 1 es de seda chinie, guarnecida al
borde con un bies de seda.
El segundo modelo es de seda pongé6 á rayas.
Núm. 9.-De muselina de seda blanca fruncida y
adoi-nada con muselina Pompadour. La falda termina
por un volante de muselina Pompadour; la unión de
este volante y el jaretón del bajo quedan disimulados
por un bullonado de muselina; el de arriba sujeto por
lazos de muselina. El traje se forra con seda blanca,
interponiendo una primera falda ligeramente fruncida. El cuerpo se abre sobre un fü;hu de encaje, al que
rodea un drapeado de muselina, el cual lleva alborde un volante de encaje. Cinturón-corpiño de seda

Liberty blanca.

Núm. 10.-De shantung azul pastel con grandes lunares azules y blancos. Se guarnece con tafetán negro
y tafetán pékinée negro y blanco. Uinturón de tafetán
negro, peto de tul y canesú dé guipur con cuello recto. El chaleco es de shantung, adornado con vivos de
tafetán y abrochado por medio de presillas y botones
antiguos. Mangas de tul realzadas por motivos de
guipur.

Continuará.

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6 i. 8.-Cuello y corbatas.

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Espalda del dibujo 9.

Espald• del dibujo 10.

9.-Tollette para reunlonet.

10.-Tollette para oomidaa.

�LA MODA

90

ELEGANTE ILUSTRADA

91

LA MODA ELE.GANTE ILUSTRADA

•

•

Eapalda del dibujo 13.
Espalda del dibujo 14.

15.-Traje para niña de 5 á 7 años.

12.-Tra]e para niña de5 á 7 añoa.

16.-Traje de oalle para entretiempo.
11.-TraJe guarnecido con trencilla,
Propio para aen'orlta.

:;;&gt;dir -14.-Traje para eeñora.

13.-Traja con falda plissée.

seda; peto y man~as también de guipur, terminando estas en puños de lana plissée.
Núm. 15.-Traje marinero de jerga
azul, guarnecido con botones dorados¡
cuello de cutí blanco adornado con
bieses de cutí azul.

Núm. 11.-De bengalina color gris
obscuro, adornada con trencilla de 2
centímetros de ancho, y formando
todo alrededor pliegues planchados.
La falda cae libremente sobre otra interior. EL cuello, redondo por detrás;
el cinturón, las mangas y el peto, se
adornan con soutache.
Núm. 12.-Traje sencillo de tela de
lana color gris, adornado con pequeños bieses de tafetán y guipur de Ir•
landa.
Núm. 13.- De lana á cuadros blancos
y negros. En la falda se forman trece

[,

pliegues huecos, pespuntead.os por delante en 35 cm. de su longitud, y por

detrás sólo en 20 cm. El e bolero• se
ciñe al talle por medio de un cinturón
cortado al hilo, y se guarnece con solapas de pana blanca ribeteadas con
trencilla negra; también son de pana
blanca las pequeñas vueltas de los fa!•
dones y de los puños. Chaleco cruzado
de tafetán negro.

17.-Traje paraniiia de 8 á 10 años.

18.-TraJe de fleohura aastre.

Núm. 14. - De lana de fantasía gris
verde, adornado con bordado. El fondo de la falda es de tafetán, y se guar
nece con un volante de lana de la altura necesaria; se aplica el paño delan
tero sobre el fondo de la falda y des
pués se coloca la túnica. El cuerpo se
adorna lo mismo que la falda: solapas
de guipnr, ribeteadas con un bies de

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Núm. 16.-De sarga azul marino. Falda sin forro, formando delante dos
pliegues huecos que constituyen el delantero y dos pliegues; el borde inferior se adorna con un gran bies de tafetán negro. La chaqueta se forra con
seda blanca, y se completa el traje
con crespón de la China blanco.
Núm. 17. -Falda de jerga color madera clara; blusa de seda Liberty del
mismo color, adornada con volantes
de la misma tela y puntos á la inglesa.

Núm. 18.-De dril color gris nfquel,
adornado con botones chatos de la
misma tela. Capelina blanca de paja
de arroz guarnecida con plumas y con
un pájaro, y alrededor de la copa con
terciopelo gris.
Nlim. 20.-De shuntung claro, guarnecido con volantes de la misma seda;
en la manteleta solapas de guipur antiguo.
Núm. 21.-Traje marinero de jerga
encarnada, guarnecido con trencillas
encarnadas y botoncitos de madera
encarnada.

20,-TraJe de paseo.

21.- Traje para niña de i á 7 año,.

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

92

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

93

Núm. 24.-De lana de fantasfa color gris, tono sobre
tono; la falda-corpifio cae sobre otra interior de tafetán, que termina por un volante de lana pékinée.
El e.bolero, es corto; su escote y las bocamangas se
adornan con terciopelo gris. Completa el traje un
peto de encaje.

Núm. 22,-De palio color champagne, guarnecido alrededor con bieses de tafetán de tono más obscuro.
En el medio de la espalda se forma un pliegue hueco.
Las mangas se componen de dos piezas y se adornan
con bieses de tafetán, uno de los cuales se prolonga
á lo largo de la costura del hombro.

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~úm. 27.-De éolienne color rosa pálido¡ peto y mangas de
~mp~r crema con f~rro. de muselina de seda rosa. Se adorna
uon tiras de seda, ribeteadas con guipu.r crema.

;,

Núm. 28.-De hilo blanco, adornados con bordado á punto
llano. L&lt;?s lazo~ que completan las corbatas son de sedapongée1·
los demas de cmta de seda.
El rabat ~s de linó~ plissée, ribeteado con encaje y adornado
con un motivo de gmpur.
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La corbata estilo Lavalliere es de muselina de seda; sus bordes, festoneados, descansan sobre encaje fruncido.

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Núm. 23. -Este traje se compone de falda de pallo
color verde aceituna y cuerpo de tafetán pékinée
verde y blanco; le sirven de complemento una blusa
de encaje y una chorrera; la falda se adorna con tres
bieses, y termina bajo un cinturón de seda verde.
El cuerpo se forra con seda blanca y se ribetea con
trencilla de seda verde. Del mismo modo se adornan
las mangas.

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Núm. 29.-~e éolienne color azul pálido. Los delanteros se
un~n por med10 de patas, que se destacan sobre el peto de musel_ma de seda. La blusa se adorna con bordado y motivos de
gwpur.
.

Núm. 25.- De lanilla color gris azul. El levitón se

forra con tafetán azul, y se adorna al filo con un bordado hecho con soutache negra¡ chaleco de pana azul
con vivo de paiio blanco y abrochado por medio de
botones azules. A cada lado del cuello de pana bordada se fija una cinta de pana. Las mangas terminan en
bocamangas bordadas; la costura de los hombros
queda disimulada por el bordado: completa el traje
una blusa de linón bordado.

27.- Blusa de conclerto, propia para señorita.

Núm. 30.-De cheviotte blanco, guarnecido con botones de
nácar de for_ma de aceituna y con vivos de seda verde almendra. Falda s10 forro, formando grupos de pliegues pespuntead?ª. hasta mitad de altura. Chaqueta guarnecida con patas, que
d1~1mulan las costuras y llegan' hasta el borde, en donde se
suJetan con botones. Mangas japonesas, postizas y pespunteada_s sobre la _chaqueta; en la costura de la sangría forman dos
phegues horizontales que desaparecen en la parte de encima
de la manga; cuello-chal, cubierto de seda con vivos de seda
verde almendra, adorno que se repite en el borde de las
mangas.

. 26.-TraJe para casino.

t .úm. 26.-De vuela gris per~a; se stdorna con vulla del mismo
co ;&gt;r, sobre }a que se ~estacan grandes fu.nares de color gris obscm o. Canesu de encaJe, adornado alrededor con seda de color
claro; chaleco de seda.

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29.-Blusa de éolienne.
23,-TraJe de paaeo,

24.-TraJe con falda-túnica de corpiño.

25.-TraJa con levitón.

-7

•

t&gt;·Espaldas de los dibuja.
26, 27, 29 y 30.

30.-TraJe de ohevlotte.

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

94

muerzo bueno, abundante y variado, compuesto
de carne, jamón y aves, fríos y calientes, pescado, frutas y queso, qne todo acaba por ser obsequio para los peces, pues el paso del canal es
CARTAS DE LONDRES,
pistonudo, y necesita tener el estómago de pieMaison Ucuru,
dra el que no lo pierda. Afortunadamente, mi
Boulevard du Prince Albert.
niñera y yo de piedra lo tenemos; pero, en camBoulope-But•Mer.
bio, mi marido se marea, como decía aquél, sólo
Agosto 1907,
de mirar el coche del Ministro de Marina, y mis
hijos,
aunque ellos se oreen unos lobos de mar,
Queridísimas: Decididament!) voy á tener que
primer vaivén del barco comienzan á cambiar
variar el título de estas cartas y llamarlas «Car- al
tas de todas partes&gt;, pues eso de llamarlas &lt;de la peseta y no cesan hasta llegar al punto de su
Londres&gt;, cuando están escritas desde Boulogne- destino.
En este tristísimo estado desembarcamos en
sur-Mer, no pega ni con cola.
Boulogne,
que es una población antigua, cuya
Perdonad por hoy, y para la próxima crónica
parte vieja, muy parecida á Bayona, es horroroprometo la enmienda.
Me despedí de vosotras la víspera de tomar el sa de fea; pero cuya parte nueva es alegre y pinTiene esta ciudad, como todas sus oomtren para Folkestone, donde se coge el vapor toresca.
pail.eras
de Francia, cuantas comodidades puepara Boulogne. Este paso del canal es algo más
largo que. por Do ver; pero, en cambio, es menos dan apetecerse, y sus precios moderados, su
agitado que por aquel puerto, pues hay menos magnífica playa, sus exquisitos alimentos, hacen
que sea un punto de reunión de numerosos incorrientes.
Como me decís, las que me conocéis, que lo gleses y de buen número de franceses: españoque os gusta es que os &lt;cuente mi vida», os la les es raro encontrar.
Tomamos un cochecito, que nos conduce á la
contaré desde mi salida de Londres.
Ya oshe dicho mil veces que mi posición finan- Haute Ville (parte alta de la ciudad), y allí, al
ciera es modesta, y aunque le doy mil gracias pie de las antiguas murallas, en medio de . un
á Dios porque no me falta nada de lo necesario, precioso paseo llamado Boulevard del Príncipe
tengo que vivir cuidando mucho de mis gastos Alberto (nombre puesto sin duda por galantería
para que no excedan nunca de mis ingresos. En á los ingleses, que son los que más favorecen esInglaterra hay un proverbio popular que dice: tas alturas), se encuentra situada la casita donde
Mind the pennies; the pounds will mind themselves. viene vuestra amiga á descansar unas semanas
(Tened cuidado de los peniques (moneda de diez de limpiezas, ropas, cocina y demás vulgaridacéntimos), que las libras esterlinas (moneda de des de las pobres amas de casa, cuya abnegación
cinco duros) se cuidarán ellas solas). Con esto sin constante pasa bien inadvertida. La casita, comduda nos quieren decir lo mismo que un prover- puesta de cuatro pisos, es monísima. En el sousbio francés: Sois honnete dans les petites choses, tu sol (piso bajo tierra) tiene la cocina, cuarto de
le seras dans les g,-andes (sed honrados en las oficios, despensas, etc., etc. En el bajo hay una
cosas pequeñas y Jo seréis en las grandes), que familia inglesa, que viene, como nosotros, todos
yo les he hecho aprender á mis hijos y he trata- los veranos y pasa aquí seis meses. El principal
do de inculcarles siempre. Es muy verdad que lo ocupamps nosotros: tiene un saloncito moníel que tiene cuidado de no pecar en Jo poco, simo, con su correspondient~ buen piano; este
tampoco pecará en lo mucho. Lo propio sucede salonoito es el de los dueños de la casa, pero
con los gastos: si un ama de casa se acostumbra nos lo ceden para recibir visitas. Nuestros domiá no hacer presupuestos, á no apuntar lo que nios son un buen comedor, bien puesto, y tres
gasta, á no sujetarse á lo que tiene, pronto la hermosos dormitorios, amueblados con senciruina derrumbará el edificio de su hogar. Tener llez y exquisito gusto; todo limpísimo.
En el piso segundo hay otra familia inglesa, y
poco dinero podrá ser una desgracia, porque
realmente en la vida va haciendo oada día más en el tare.ero tienen sus habitaciones los dueños
falta; pero no es una vergií.enza, y es mucho me- de la casa. Se compone esta familia de un major vivir modestamente y con tranquilidad, á trimonio, aun en bueua edad, y de un hijo y una
vivir con apuros y deudas. Sentado ya el prece- hija jóvenes. El chico cursa sus estudios en Padente que vuestra Lady Belgravia no es rica (y rís; la muchacha, después de estudiar aquí en el
no por eso la queréis menos, 1,verdadY ), no os Couvent de la Solitude, pasó á Inglaterra á
chocará que saliera de Londres con su marido, perfeccionar su educación, y es por su finura,
sus hijos y su niñera en un vagón de tercera cla- su instrucción y sus modales una señorita. Tienen una sola criada, una aldeana joven y robusta
se, vía Folkestone .....
-¡Que horror!-dice una elegante lectora que para el trabajo fuerte de la casa. Os doy todo;
no me conoce, no me quiere y le suena muy mal estos detalles con mi cuenta y razón. ¿Qué haesto de tercera.-¡ Qué manera tan ordinaria de ria en España un matrimonio burgués como
viajar] 1,Qué especie de mujer será esta Lady éste, dueño de una casa como ésta y de buen
Belgravia? Yo para viajar así me quedo en casa. número de francos ahorrados? Pues pretender
-Permítame usted, señora, que me defienda que el chico olvidase su humilde origen y si-le contesta vuestra Lady Belgravia, que, por guiese, por lo menos, la carrera de diplomático·
más que la juz~ue con desprecio esa lectora des- que la chica, cruzada de brazos y sentada en un~
conocida, es fina, . y, sobre todo, tratándose de silla, esperase que un título arruinado viniera á
contestar, no queda jamás en falta.-Los vago- pretenderla, y los papás, llenos de orgullo con
nes de tercera en Inglaterra son infinitamente sus proyectos, dejarían correr los días y las pesuperiores á los nuevos coches de segunda de setas. No así estos franceses. Voy á contaros
España, á esos que llaman de corredor. ¿No le cómo viven.
Monsieur Lécuru, el marido, va diariamente
parece á usted que bien puede, por lo tanto, viajarse en ellos? Los de segunda en Inglaterra son al mercado y compra y se trae él mismo en su
superiores á los de primera en España, y los de grau cesto lo mej orcito de cada cosa. Cuenta de
p~i!"era son superiores á toda comparación; no él es el cuidado de los postres, de la bodega de
via¡an en ellos más que los Reyes, Príncipes y la despensa; él limpia los pescados y las ave;; él
magnates. Los vagones de tercera del South-Eas- limpia plata y cuchillos, y él-¡oh marido motern (línea del Sud-Este), que es la que meco- delo!-desciende á ayudará su mujer hasta en
rrespondía tomar, están·barnizados de color cao- la confección de determinadas salsas, tan exquiba, capitonés con terciopelo de algodón, con su sitas, que los huéspedes, después de comerlas
cuartito de tocador para cada vagón, en el cual nos chupamos los dedos. En cuanto á Mme. Lé'.
hay un water-closet, un lavabo y agua filtrada en curu, no pierde el tiempo. Guisa para las tres
una botella, q:ue, en compañía de dos vasos, hay familias que nos reunimos, que comemos aparen una bande¡a; el compartimiento es para ocho ✓ te, y cada una con un menu distinto. Parece que
personas, pero como en todos los países del lo hace jugando: si vierais su cocina, es una
mundo «poderoso caballero es don dinero», un taza de plata; á ella no se le ve una mancha y
chelin ( cinco rea)es) dado á tiempo al guarda guisa que es un primor; es lo mejor de la i:iejor de las cocinas. Su hija no se está quieta tamdel tren obra prodigios.
Nos colocamos los cinco, y el hombre echa la poco: acompañada de Gracy, la criada, que limllave del vagón, con lo cual vamos solos hasta pia lo más fuerte de las habitaciones, hace camas, limpia poi vo, sirve mesas, no desdorándose
Folke tone Pier (puerto).
~l vapor que hace la travesía nos espera al pie de nada, y ayudando á sus padres en todo y por
mismo del tren, y el billete de tercera incluye todo. Cuando ellos hablan de casarla el día de
el de segunda en el vapor. Cinco duros ida y mañana, no sueñan con coronas y pergaminos
vuelta á Francia, valedero el billete por un mes, no; piensan prácticamente en un hombre des~
y mediante media corona (tres pesetas próxima- clase, bien educado, que sepa ganarse la vida
mente) se pueden prorrogar los billetes por otro y conservar el dote que le dejarán sus padres.
¡ Qué felices son! Distraídos con su constante
mes, y asi sucesivamente hasta que se quiera.
En el vapor, durante la travesía, suena la hora trabajo, siempre están alegres y contentos. Los
del lunch (almuerzo). Este es á precio fijo: me- domingos van todos juntos á Misa mayor y por
dia corona, y las bebidas aparte; pero es un al- la tarde á paseo; nadie diría, al verlos ta~ bien

DESDE MI · CELDA.

•

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

vestidqs, que de lunes á sábado no volverán á
descansar un minuto. ¡Trabajo, bendito seas·
cuánto bien haces en el mundo! Mirando á es~
familia, siguiendo día por dia su vida modelo
no puedo menos de acordarme con pena y ris~
al mismo tiempo de un matrimonio muy humilde que yo conozco en España, tan humilde que
ambos han sido criados de servir toda su juventud.
· Estando yo en Madrid en una ocasión, vinieron á verme los papás y los hijos. La chica venia de sombrero, blusa calada, guantes al codo·
tan pomposa, que parecia un ave del paraíso· eÍ
chico con un cuello de tres varas de alto, c~rbata de moda, etc., etc.
-¿Qué se hace?-les pregunté yo, por decirles algo.
-Pues Faustinita-me contestó el papá,-después de haber terminado sus estudios de maestra, se ha dedicado al piano, á la pintura y á los
idiomas; sobre todo el inglés la tira ciegamente.
Anda, hija, dile algo á la señorita, que vea cómo
lo posees.
La pobre chica comenzó á dejar escapar unos
sonidos extraordinarios, medio aullidos, medio
palabras, de los cuales no logré entender nada,
y no saqué más consecuencia que un ataque de
risa que me obligó á fingir una repentina hemorragia por la nariz y á desaparecer del público
para reírme á mandíbula batiente. ¡Pobre idioma de Byron, qué asesinatos cometen contigo!
Repuesta de mi hemorragia, sali de nuevo, J
dirigiéndome al chico, le dije:
- Y tú ¡,qué vas á ser?
-¿Yo?fugeniero militar.
El angelito es un alcornoque, como sus papás;
excuso deciros la carrera de espinas que le espera.
En el curso de mi conversación saqué la dolorosa consecuencia que aquel par de polluelos
cursis se avergonzaban de sus padres; que los
padres se privaban hasta de lo más necesario
por darles carreras tan diametralmente opuestas
á su posición, y que la casa aquélla debía ser la
antesala del infierno.
Las gentes pobres se desdoran del servicio;
no quieren oficios, que son tan honrosos, y aspiran á todo, menos á trabajar, y así anda la
cosa .....
Lady Belgravia recuerda en este instante que,
con su afición decidida á las divagaciones, ha
dejado en el mayor abandono el asunto principal de su carta ..... Estoy oyendo una voz que me
dice:
-Vamos á ver, y por todos esos prodigios de
que disfrutas, 1,qué te lleva al mes Mme. LécuruY
Cuéntanoslo, que buen pico será.
-Amiga mía -le contesto yo, que en el tono
de su pregunta la he conocido, - ¡qué chasco te
vas á llevar! Acostumbrada á los precios de los
puertos del Norte de España, te sorprenderás
cuando te diga que por este pisito, con su luz
correspondiente, ropa limpia de mesa, camas
y toallas, lumbre en la cocina y servicio, pagamos durante Julio y Agosto á razón de ~
francos al mes; si nos quedamos en Septiembre,
nos dejan el piso en 150, y si permanecemos en
Octubre, en 100; es decir, que el pasar cuatro
meses en Boulogne-sur-Mer, en una casa monl•
sima, admirablemente servidos, nos cuesta 650
francos. ¡Cuándo copiarán este ejemplo nuestras
patronas espail.olas, y se convencerán que resultaría mejor negocio para ellas tener á la gente
cuatro meses seguidos en su casa, y, pür lo tanto, haciendo gastos en la pol;,lación, que no du·
rante un mes desplumará cuanto incauto forastero cae entre sus manos, y luego en invierno
quedarse las poblaciones y las casas convertidas
en el desierto del Sabara!
¿Que qué me dan de comer?
Bueno; está visto que la vida de Lady Belgravia en sus detalles más íntimos ha de ser del
dominio público (¡es lo que nos sucede á los
personaies!) Pues nos dan de comer lo siguiente:
Por la mail.ana, á las ocho, un gran bol de c~fé
con leche y unos c,-oissants (pan francés especial
para el desayuno) y una mantequilla que resulta
una delicia. A mediodía una sopa variada, un
plato de pescado superior, una verdura Y. un
plato de ave, caza ó carne; un plato de cocma,
postres y café, con su copita de licor. De noche,
para cenar, un plato de verdura, uno de pescado
ó frito y uno de ave (pues no tomamos nunca
carne de noche), queso, fruta y compota.
.
No, no me sube un dineral, te contesto, amiga
repliconcilla, que eres como Santo Tomás, que
no hay quien te haga creer las cosas. Me ponen
la cuenta de la comida por semanas: el sábado
por la noche la pago. Como ya os he dicho que
todo lo ajusto prilliero, le dije á Mme. Lécurn

•

que no quería que las cuentas excediesen de 15
francos al día, y eso es lo que suben un día con
otro, quince francos; somos cinco, salimos, pues,
á tres francos por cabeza, y mi niñera, que come
con otras dos criadas inglesas que hay en la casa,
me dice que la tratan admirablemente; y ellos
han de ganar, como es consiguiente; pero tienen
el negocio tan divinamente arreglado, que ese
es el secreto de sus ventajas y economías.
¿Que qué vida hago?
Pues os la contaré otro día: hoy ya me he excedido de los límites convenidos, y temo que
nuestro distinguido Director nos expulse á todas
por charlatanas. Sin querer, charlando con vosotras vuela el tiempo para mí, lleno cuartillas y
cuartillas, y me olvido que LA MODA ELEGANTE
no se hace exclusivamente para imprimir las
epístolas de vuestra muy elocuente y muy afectísima
LADY BELGRAVIA.

fitorrespon~encia parlicufar.
ME RÍO DEL

QUÉ

DIRÁN.-1.ª Sin sombrero.-2.ª En-

caje torchon de 10 cm. de ancho.-3.ª La idea de la jar-

dinera me parece muy bien; debe decorarse en negro.- 4. ª Si es por la tarde, con sombrero ; por la
noche, sin él.
UNA FEA QUE QUIERE SER GUAPA.-1.ª Frótese por la

maílana y por la noche con unas gotas de la siguiente
composición:

Agua de rosas ............. 100 gramos.
Glicerina neutra.. . • . . • . . . • 25

Tanino....................

40

-

2. ª La primera el cabello completamente ondulado,
hueco de los lados y de delante; la parte alta de la

cabeza adornada con bucles cayendo sobre el tupé, y
toda la parte de detrás trenzada, formando corona alrededor de l'a cabeza. La segunda con el cabello también ondulado y hueco, formando un moño en la parte
de arriba, y con lo de detrás una trenza doblada ó bucle sujeto con un gran lazo negro.-3. 8 Lea la 3.ª contestación dada á 6 &lt;k Julio en LA MODA del 22 de Junio.-4.ª Sf, señora.
UNA GITANA.-No es necesario que se baje del coche.
G. P.-1.ª Puede ir sin él.-2.ª Con las iniciales de
Iosnombres.-3.ª Los de la alcoba y gabinete.-4.ª Dos
para cada cama.-5. 8 Una de piqué para de noche, y
otra buena para ponerla de dfa.-6.ª A las personas
que regalen.-7.ª Debe hacer ese señor las veces de
padre.-8.ª No, seí'iora. No me está permitido contestar
por carta.
UNA QUE LE GUSTAN LOS OJJLLOS..... -1.ª Helad-O de
naranja. En un perol se ponen dos litros ! medio de
agua con un kilo de azúcar y ocho naranjas exprimidas; la cantidad de zumo de naranja varía según la
calidad de éstas; si son jugosas, se ponen las ocho, y si
no, se aumenta el zumo hasta que se comprenda que
tiene un buen paladar; se mezcla bien todo, se pasa
por el cedazo y se pone á helar. - Leche helada. Se
ponen á cocer dos litros de leche con 600 gramos de
azúcar blanca en polvo y un bastón de vainilla ó esencia de ésta, cuando está fría se pasa por el tamiz á la
sorbetera de máquina; se pone á helar, y cuando empieza á cuajarse, teniendo consistencia, se agregan
ocho claras de huevo montadas á la nieve, se mezcla,
&lt;lándole poco á poco al volante de la máqui.n a para
que quede lisa.-2.8 Dirija la carta á la Sección de encargos enviando el justificante, con sobre puesto al
Sr. Director.-3.8 y 5. ª Le aconsejo que no haga nada.
-4.8 La alcoba y el gabinete.

A.

AL

S. C. DEJ.-1.ª Plantas &lt;kestufafria: núms.1,

EXPLICACIÓN DEL FIGURIN ILUMINADO.
Correaponde i la1 aeñoraa 1u1orlptoru á la edlolón de lujo.

•
VI
OLE
T
T
E
I
D
E
AL Ep::-::::,:::::::·'
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perfumista, 19, Faubourg St Honoré.
París,

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en el pantalón, cerrada por delante. Cuello malva y
corbata regata. Cinturón drapeado que abrocha detrás.
Mangas con puiios.
Maúiriales: 1,50 m.
2. Traje de vuela rosa para ni11a de 4 á 6 años.Falda de talle cor.to, fruncida y cortada en forma con
doble franja de pliegues, entredoses y borde cte' guipur. Cuerpo fruncido en el talle y ple~ado en 'el escote. Entredós de ~ipur delante y &lt;letras, cortado por
dos correas de gmpur en los hombros. Moña de cinta
con caídas. Mangas bebé.
Materiales: 2 m.
3. Traje de lana blanca y verde para niña de 7 á 11
mios.-Falda cortada en for:rna con delantal que retorna por abajo en franja horizontal. Cuerpo fruncido
en el talle con delantero que prolonga el delantal y
forma el escote. Cuellos recto y vuelto de guipur.
Mangas bebé, con puño.
Matsriales: 3 m.
4. Traje de lana escocesa para niña de 8 á 12 años.F!ilda cortada al bies, que cae sobre dos volantes también al bies. Cuerpo-pelerina al bies, abierto sobre
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Materiales: 1 m.
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Y montado sobre un canesú de encaje. Tirantes del
talle á los hombros. Junto al escote pasa una cinta de
tafetán qµe forma lazo delante. Mangas bebé con puiios y adornos como la falda.
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suscriptoras son:
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cab1'lario &lt;k la Saltld.J-Pliego 74, contenien~o 1~ defl•
nición, usos y explicación de las palabras s1gw~ntee:
Pan de gluten.-Panacea.-Panad~:-Panad~o.Panarizo. -Pancreatina. - Pancreatihs. -Pandiculación.-Pantanos (Fiebre &lt;k los).-Paño.-Pap_alna.Papaverina.-Papaya (Carica).-Papeles medicinales.
-Papera. - Papiloma. -Pápula. - Paquidermatocele.
-Paquimeningitis.-Paracentes~:-Parac~~-.- Pa- ·
raldehido.-Pardlisis. -ParapleJt-a, - Parasdicidas.Parásitos.-Parclte.-Parencefa1.-0C6le.-Paresia. - Parestssia.-Parietaria.-Par6tida.-PMoxismo.-PdruUs.-Pasmo.-Pasta .,..,Jicinal.-Pastilla.-Patala._Patogenia. -Pato¡¡nomónico. - Patologia. -Patológico
(Estado).-Peca.-Pectoral.

PRIMERA EDICIÓN

Sumarlo del núm. 31, correspondiente al 22 de Agosto.
TEx,ro.-Crónica general, por D. Jos~ Fernández Bremón.Frn de mes, por D. Alejandro Larrubiera.-Un monumento en ruina, por D. Isidro Gil.-Andalucia, poesía, por don
Pablo Cavestany y de Anduaga.-Desde París: Celebridades contemporáneas: Antonio Lavergne, por D. Carlos de
Batlle.-La rehabilitación del Príncipe de la Paz, por don
Juan Pérez de Guzmán.-Informaciones, por '".-Sueltos.
-Anuncios.
GRABADos.-Marruecos: Los sucesos de Casablanca. Bombardeo. Una calle de la ciudad. Puerta del palacio del Sultán
ocupado por el Bajá. Baterfa desde la que los moros hiele~
ron fuego sin proyectiles. Tánger: Embarque de tropas con
destino á Casablanca.-De Pekín á Paria en automóvil:
Llegada á Paris.-Francia: La catástrofe ferroviaria en
Ponts-de-Cé.-Burgos: Iglesia de San Nicolás de Bari.Valencia: S. A. R. la infanta D.ª Isabel en casa de los Marqueses de Cáceres. -Retrato de Antonin Lavergne.-La
costa meridional de Inglaterra.
SUPLEMENTO.-Choque de trenes en Otzaurte (Guipúzcoa), dibujo de Pedrero.-Los sucesos de Casablanca, dibujo de
M. Alcázar.-Vistas deMazaglin y de Mogador, dibujos de
A. de Cauta.

El colmo de la ignorancia: Desconocer que el único
Polo fácil de explorar es el de Orive.

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puede poner un grupo de rosales no trepadores y al-

. La Florida, novela original de E. Marcel, traducida expresamente para LA MODA ELEGANTE, por Araceli.-Pliego 10 encuadernable de esta obra.

gún arbusto de hoj.a permanente; para tapizar las parerles, rosales trepadores de té. -3.8 Para conservar
P,Stas plantas es necesario una galería expuesta al saliente 6 mediodía; también puede ponerlas dentro de
una habitación, con bastante claridad, durante los
meses fríos, regándolos solamente cada tres ó cuatro
rlfas. -4.8 La tierra de brezo, ó mantillo de bosque,
se recoge, no en la superficie del terreno, sino á una
profundidad de 25 centímetros. -5.ª Las de colores
claros se limpian con bencina¡ las negras con café;
Jas encarnadas quedan perfectamente disolviendo un
poco de protocloruro de estaño en buena cantidad de
agua; séquese á la sombra.-6.ª La cala se conserva
mejor dentro de una habitación ó galería. - 7.ª Semperflorens blanca.

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                  <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752064&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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LA MODA ELEGAN'.CE ILUSTRADA

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debidos al lápiz y al buril de los primeros artistas,
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Consecuente con su título, que es al propio tiempo su programa, La Ilustración Española y Am~r1cana reproduce, por medio del grabado, del fotograbado y de otros procedimientos modernos, los sucesos importantes del mundo entero que atraen la atención general; cuadros y esculturas notables de todas las escuelas; monumentos arquitectónicos antiguos ó modernos; retratos de los personajes de reconocida notoriedad, etc.
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La sección literaria, confiada á los más distinguidos escritores, contribuye eficazmente á hacer de esta publicación una verdadera enciclopedia de nuestra época. Cuando la abundancia ó el interés de los asuntos artísticos
y de actualidad lo reclama, se distribuyen Suplementos, gratis para los Sres. Subscriptores.
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Sres. Herrero Hermanos. Sucesores. - Plaza de la Concepción, núm. 2, México.

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Reservados todos los dere~os de propiedad. a.rtistica y literaria.

deslrnJ' huta lu RAICES el VELL9 del rostro de las damas (Bnba. Bi.,te, et&lt;.l, sl1I
ningon pe]igro paN el cutis. SO Año• de Esito,ymillares de lestimonio1garantiza.n la ellcat1a
de esta preparacion. (Se nnde en cajas, para la barba, J en 1/2 cajas para el bigote h,:e.ro). ~
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gris malva y blanco y vuela
gris liso, con canesú de en•
caja de Irlanda.

3. - Traje para señorita ó señora fovPin.

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
SUMARIO.
TKxTo,-Explicaci6n de los grabados.-Revista paI'isi~nse, por V. ~e
Castelftdo.-El puente, continuación, novela ,traducida por Sylv1a.
-Explicación del fl.gurin iluminado.-Fatal1dad, poesla, por don
M. R. Blanco-Belmonte.-Correspondencia particular, por doña
Adela P.-Sueltoa.-Anunoios.
GRABA.Dos.- L Traje sencillo l?ara señorita.-2. Traje de mailana Y
eampo.-3. Traje para señorita 6 señora joven.---:4. ,Paletó de otoño
para seilorita.-5. Traje con •bolero• y faldaplusee. -6. Blusa de
lana.-7. Blusa de seda para seiiora de cierta edad.-8, ~lusa de tafetán negro para señora de edad.- 9. Traje para aeifor1ta de H _á
16 ailos.-10. Traje elegante para nl.ila de 1' á 15 añ&lt;?ª· -11. _TraJe
para niña de lb fi. 16 ailos,-12. Faldón para ree1é!3- nacido. 13, Traje de ch"emotte para niiia de 7 á 9 aí'l.os,-14,. Tra1e deh~chu·
ra sastre pal'a ni.J1a de 10 á 12 aí'l.os.-15. Faldón para bautizo.16, Faldón de cristianar.-16 bis. Traje para nií'l.o de. 2 á 4 aiios.17. Toilette de cortejo para señora de edad.-18. Tm~tte para se•
í'l.orita de 13 ai 1ñ aí'l.oa desempeñando papel de señorita de honor.
-19. Traje de boda ....'..20. Toilette de boda.-21. Toilette para s.eño•
rita de bonor.-21 bis. Traje para nilla de 4. á 12 afi.os.-22 . Toilette
de cortejo para señora joven.-28. Faldón con cuerpo.-.M Y 25. T~pete para mesa.- 26 y 27. Gorra y boina para sport. - 28. Tapiz
bordado.-29. Mantelillo.-S0 y 31. Servilletitas para bandeja.82 y 83. Pantallas de estilo Luis XVl,-34,. Modelo de b?rdado para
entredós de malla.-Só. Blusa de malla.-36 y 37. Abrigos elegantes para de noche.·-38. Folda-justillo de ~año.- 89. Falda de ca1;e.
-40. Blusa de tafetán negro.~(1. Matinee 6 bata.- (2. Traje Prm•

ees:i.

REVISTA PARISIENSE.
SUMARIO.

Augurios de la moda. - Las faldas. - Los adornos de pieles. - Los
trajes de malla y fleco . -Novedades en los ch11leeos. -El arte del
adorno.- Colores. - Lanas glaseadss.- El paiio y el traje cGranmaestre:o ,-La defensa del blanco.-Otros dos modelos nuevos.

U

NA visita de dos horas á algunas casas de la
calle de la Paz enseña tanto, que nos podríamos considerar bien informadas de lo qne se
llevará este invierno, si la imaginación de los
modistos no estnviera siempre en actividad para
crear nuevas formas, no sólo á la entrada de
cada estación, sino en el curso de ellas.
Sigue la moda de las faldas que caen á plomo,
y cada vez más, para los trajes largos de vestir
y de noche, y se ve también la falda corselete de
pliegue Watteau. En cambio, en los de calle im-

con bordados. Sin embargo, es así; después del punto cuadrado, bordada, que terminan, á partircuero bordado, aparece la piel bordada con sou- de la rodilla, en un hermoso fleco de seda. Este
taches con perlas de acero, con cabujones de aza- traje se puede hacer crema ó negro, y aun para
bache' y con lentejuelas de color. He visto trajes un traje de medio vestir puede escogerse gris ó
adornados con breitschwantz, bordado con lente- azafranado, pero viste mucho menos. Si la malla
es negra, se podrá suprimir el bordado y limijuelas de color verde bronce.
Entre estos trajes, adornados con pieles, he tarse á pasar por las mallas cintas estrechas de
visto uno muy bonito. La piel era de cordero terciopelo negro, alternadas de modo que forblanco formando cerco á la falda y tirautes al men una especie de galón trenzado, que se discúerpo; y cuajada de lentejuelas de plata. La ar- pone en círculos ó en una greca.
monía de los dos blancos era perfecta.
Las pieles de pelo largo, como la cebellina, el
••
visón ó la marta, se cortarán también en franjas
Aunque la moda de los chalecos dat9; de \argo
anchas, y se colocarán en. las chaquetas y paletiempo, se han encontrado ahora combma01ones
tós amplios de la misma piel.
.
Acaso os parezca prematuro hablar de pieles; tan nuevas, que parece una novedad, no ya de
pero tened en cuenta que para t~nerlas di~pues- hoy, sino de mañana.
Aun los trajes que no tienen chalecos propia•
tas al venir bruscamente los primeros frio~, es
mente
dichos, no están cerrados sencillamente
preciso que los peleteros las preparen con tiempo y por tanto que en pleno verano hayan de- por un pechero ó una blusa, sino_que una especidid~ lo que s~ llevará en el invierno, y hayan cie de falso chaleco, de forma mas ó menos caterminado sus modelos, sobre los cuales no ha- prichosa, completa la chaqueta corta. Tal sucede, por ejemplo, en el tra¡e de la figura 1, de
paño ligero gris ratón, adornado con entredoses
del mismo paño plegado, y blusa de tul gris
point d' esprit.
.
Los trajes compuestos de varias telas se prestan á agradables combinaciones de ~ste género.
Supóned un vestido en que se combma una tela
lisa con otra de rayas. Se podrá disponer, á lo
largo de los delanteros, una franja de tela rayada,
abriendo, á manera de chaleco, sobre un pechero
de encaje, como aparece en el traje de la figura 2 de lana rayada en madera claro y verde obscur~ adornado con dibujos de soutaches sobre
tafetán verde, manga de seda flexible verde y
pechero de enc~je.
.
También he visto nn chaleco muy bomto, de
paño Habana, bajo un vestido de color de uva de
corinto. Estaba montado muy alto en el escote y
dejando ver apenas la corba~a; era de cor~e cuadrado, dejando ver una camiseta d~ enca¡e bretón ligeramente blusado sobre el cmturón.

que el conjunto del traje guarde perfecta unidad
y esa sencillez de línea tan parisiense como elegante. A primera vista se echa de ver el .corte
perfecto, la armonía del color, y sólo al m!rarla
en detalle se advierte la manera como está bordado y adornado. Es un verdade_ro arte el de
fundir así los adornos con el tra¡ e de manera
que lo embellezcan todo, pasando epos misD?-os
inadvertidos. Este resultado se obtiene, me¡or
que con aplicaciones de galones, bordando directamente la misma tela del vestido y adaptando el\bordado á la hechura elegida para que
los dibujos ocupen, después de heoho el traje,
el logar que les corresponde, á pesar de los
pliegues y drapeados. Así está hecho el traje de
la figura 3, qe crespón de la China de color de
heliotropo bordado y trabajado con plegaditos,
y completado con una blusa de encaje de imitación. Este sistema tiene la inmensa ventaja de
permitir á la modista adaptar á cada traje una
clase de bordado que siente .bien á la que ha de
llevarlo. No se trata solamente de elegir, según
los casos, una disposición que adelgace ó engruese, que alargue artificialmente el busto ó
haga aparecer la falda más larga. El arte propio
del bordador y del pasamanero es crear y renovar los modelos «de estilo», y no todos los estilos convienen á todas las personas. Una cabeza
rubia, una cara redonda y sonrosada, no ganará
nada sobre un cuello de bordados bizantinos; un
rostro oval, alargado y moreno á manera de las
figuras egipcias, no deberá escoger un traje de
bordados Luis XV. Hay en esto toda una invest.igación artística que hacer.
0

•

••
El violeta franco se empieza á llevar menos;
en cambio están de moda los tonos Burdeos y
Málaga. En este último color he visto un precioso traje de paño compuesto de una falda lisa y
una chaqueta formando una especie de pechero
redondeado qne bajaba muy poco del pecho,
dejando al descubierto el talle. Le bordeaban
tres filas de soutaches y un fleco de cascabeles_
El escote dejaba ver la blusa hecha, como el cinturón, de fular estampado en dibujo de cachemir sobre fondo amarillo alelí.

•
• •
Una novedad interesante, y que se acomoda
admirablemeute á los trajes de calle de medio
vestir, es la lana ligeramente glaseada, pero con
un glaseado superficial que deja al tejido su
blandura y le permite tomar, según los caprichos de la luz, los tonos tornasolados. Existen
de estas lanas en color violado, ligeramente glaseadas en hortensia. Los resedas, los grises nube, los ciruela ligeramente azafranados, se prestan muy bien á este glaseado.
Las lanas más generalmente empleadas al fin
de estación serán, pues, de dos géneros: los tejidos rasos ligeramente glaseados, para los trajes
de vestir, y los homespun, los cheviot/es, para los
«sastre&gt; sencillos. Las telas rugosas y sedosas son
las preferidas sobre la jerga, á la que se reprocha su inevitable sequedad.

Fig. 2.

Fig. 1.

1

pera la falda redonda, algo corta, y no es probable que se modifique esta forma, puesto que
se anuncia la moda de los adornos de pieles alrededor, y una falda así rodeada será demasiado
pesada para darle una hechura que obligue á llevarla recogida constantemeute. Esas franjas de
piel serán cortadas, generalmente, en pieles de
pelo corto, de las que el breitschwantz es la primera por su flexibilidad y ligereza, como las de
una tela, y por sus hermosos y brillantes reflejos tan variados y tan bonitos, que es incompr~nsible que se trate de ocultarlos á medias

brá más que bordar las mil variaciones que inspire la fantasía de las clientes, y el cuidado de
avalorar su belleza, acomodando las prendas al
tipo de cada cual. Pero claro es que no se deja
fácilmente ver esas creaciones, y que sólo pan•
latinamente se va descorriendo el velo que envuelve sus detalles en el misterio. He podido
vislumbrar, sin embargo, que los abrigos de
pieles en forma de peplum, serán una de las novedades más elegantes de este invierno. Los de
chinchilla y armiño, se llevarán mucho como
abrigos para la noche. Por ahora se ven muchos
abrigos Imperio, adornados con franjas de malla de felpilla, drapeados por arriba en una especie de fichu recogida con borlas de felpilla.
A propósito de pieles, se habla de la resurrección de una que fué abandonada hace mucho
tiempo, á pesar de que se presta á hacer preciosos adornos.
Varios grandes modistos se proponen adornar
con ella, en estrechas franjas, los trajes de terciopelo. Y si esto es sólo un «se dice•, se puede
ya dar como cierto que las jóvenes llevarán este
año el plumón de cisne formando ligera orla al
borde de los vestidos de baile de muselina ó de
crespón de seda. El único defecto del plumón
de cisne, es el ser demasiado delicado; pero ilo
son menos las telas á que ha de acompañarY

•
••
Las señoras jóvenes se pondrán, sobre fondos
de seda estampada, trajes completos de malla de

99

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

Flg. ,.

planos, y el cinturón es de paño, cortado en
forma y surcado por pespuntes. Inútil parece
advertir que este traje, caprichoso y joven, sentarla mal á personas poco esbeltas que representan su edad, si esta edad se aleja bastante de
los veinte años. Pero las que, conservando el
talle ·esbelto y el aire joven, tuvieran la cara
algo ajada para desafiar el color rojo, pueden
reproducir el traje en blanco sin temor de en•
vejecerse ni de ser censuradas por haber buscado en vano un rejuvenecimiento ilusorio.

•

••

Fi¡. 3.

Si preferis el chaleco clásico, podéis, sin e;:bargo, renovar su aspecto, eligiendo par~ •cerio un material nuevo, por ejemplo, la P!el de
foca, que, adelgazada suficientemente, hara, con
sus reflejos, un bonito fondo á los bordados con
que la habéis de adornar.

•

••

t-

No vayáis á suponer que todos estos adornos
van á constituir trajes de invierno pesado~ Y
cargados. Está todo ello tan bien combma 0 ,

•
••
Y volviendo ahora, para terminar, á los trajes
de color que se nos ofrecen como novedades,
os presento los dos de las figuras 4 y 5. Es el
primero de vuela negra plegada, con entredoses
de Craponne negro y motivos de malla bordada,
y el segundo de raso flexible verde tilo, adornado con una berta de seda Pompadour terminada por detrás en largas caídas con fleco de
seda.

•
••
Con los calores se acentúa la sequedad y aspereza del cutis. Pero hay un medio para combatir
esa sequedad, y es la Brise Exotique en agua ó en
crema, que, no sólo lo evita, sino que blanquea
y suaviza la piel y hace desapareceré impide las
arrugas, botones y manchas rojizas. Es preciso
dirigirse á la Par(umerie Exotique, 35, rue du
Quatre-Septembre, en París, para evitar las imitaciones, de las que hay que desconfiar.

•• •
También parece acercarse la hora de los paños mates ó arrasados de reflejos, que forman
un fondo inmejorable para los bordados. El paño
es la lana más fácil de teñir, con la que se obtienen los colores más variados, desde el blanco
puro, insuperable para trajes de día muy elegantes, hasta el negro profundo de los trajes de
luto. Ciertos colores, como algunos rojos, no se
han podido obtener en otras telas, y hay tonos
muy delicados en los violetas, en los beiges mastic y en los verdes mares, que no se obtienen
más que en el paño.
Puesto que he citado el pafio rojo, quiero daros noticia de una preciosa fantasía nacida á la
orilla del mar, pero cuya existencia es tan corta
que seguramente se prolongará durante toda
la época de las cacerías. Es el traje llamado
«cuartel-maestre , , que sería casi igual á los trajes de muchachita, si la chaqueta, recta por detrás y formando paletó-saco, no estuviera ligeramente entallada bajo los brazos y en los delanteros! El cuello marinero es encarnado, como
todo el traje, pero cubierto de aplicaciones de
guipur grueso de tonos grises.
El peto-chaleco es de vuela de seda encarnada, un poco fruncida, en varias. hileras alrededor del escote redondo muy abierto, con un
gran lazo de vuela de seda. La falda redonda
está sencillamente formada con anchos pliegues

El blanco es el color maravilloso que sienta
bien á todas las edades, á todos los colores de la
tez y hasta á todas las siluetas. El blanco engruesa
menos que cualquier otro color claro, y una
persona gruesa, pero demasiado joven para resignarse á usar exclusivamente colores neutros,
obrará con prudencia adoptando el blanco para
todos sus trajes de noche y de casa. Pero, bien
entendido, hablo del blanco de lana ó del de
las telas muy flexibles y muy ligeras, como la
vuela, gasa, ciertos crespones de la China, eolianas, raso Liberty. Las sedas firmes ó gruesas,
como la faya, tafetán ó raso de Lyon; las demasiado tiesas, como el piqué, no dan ese aspecto
envuelto que las adelgaza. Las detractoras del
blanco, que suelen serlo encarnizadas, le repro•
chan que enrara la silueta, y que hace aparecer la
cara demasiado encarnada ó demasiado pálida, y
se complacen en recordar á tal ó cual que en el
día de su boda estaba con su traje de desposada
«mucho menos bien» que de ordinario. Este testimonio no es de fuerza, ni está muchas veces
justificado. El día de la boda no suele ser día de
indulgencia: se concentran sobre la novia todas
las facultades de observación que en otras circunstancias se distribuirían entre todas las personas bien vestidas del salón ó del teatro. Se ha
ido allí á verá la novia, y se la pasa por un tamiz de mallas tan estrechas que no deja escapar
sin censura ni un mechón de pelo mal colocado,
ni un pliegue poco gracioso del traje. Y si la novia, conmovida, intimidada por tantos ojos dirigidos sobre ella, fatigada por las comidas, recepciones, veladas, compras y pruebas que han precedido al acto, está más pálida ó más sofocada
que de costumbre, no hay que hacer responsable de ello á su inocente traje blanco.
Pero cabe en un traje de desposada, ó en otro
cualquiera blanco, elegir con acierto el matiz y
la tela. Hay muchas tonalidades blancas, y unas
convienen más á una tez mate y otras á un cutis
rosado.
Unas telas se prestan á una hechura y otras á
otra. Por ejemplo, la gasa, con su ligereza hueca,
que tan bien se presta á los drapeados, puede
formar preciosos cuerpos y faldas; pero si la
aplicáis á la cola de un vestido de desposada tomará muy fácilmente un aspecto ·de entrapamiento y de ajamiento muy poco favorable.
Una cola de raso ó de crespón de la China estará mucho mejor. Y ved aquí un caso de combinación de telas: el raso velado con gasa permitirá obtener un conjunto perfecto.

~

t

V.

DE CASTELFIDO.

Parfs, 2 de Septiembre de 1907.

'

EL PUENTE.
Continuación.

XVI.

Fig, 6.

Aun cuando Cristina intentó preparar á su
hermano para la respuesta del señor de Marmennes, esta contestación fué motivo de dolorosa sorpresa para Juan. Habiendo sabido conservar dentro de la más sincera gratitud absoluta independencia de carácter, y dispuesto, además-acaso por las tradiciones, costumbres y
las especiales circunstancias de la vida propia
de su earrera,-á colocarse por encima de cier•
tos oonvenéionalismos, creyó posible y natural

�100

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

berto de Artibes- murmuró María Teresa con
la continuación de sus relaciones con los Marcierta turbación.
mennes. Por muy correcta, por muy afectuosa
Cristina comprendió la causa.
que fuese la respuesta recibida, por muy sincera
-¡Soy tan dichosa-añadió la jovencita-desque resultase la pesadumbre que expresaba, se
le antojó tan cruel como Inexplicable, y su des- en sí mismo, para ocuparse únicamente en la di• de que usted me tranquilizó;-soy ten feliz penesperación no se calmó algo hasta tanto que su cha ajena. Labr9:r la _feli_cidad de su padre, le ~ba sando que nunca estuve realmente celosa de
hermana le dió cuenta de la esquela de María siendo extraordmarrnmente grato; y, cosa sm- ella!..••. ¿Quiere usted ver el parque1
-Con mucho gusto, aunque, hablando con
gular, mientras menos pensaba en sí misma, ~n
Teresa.
franqueza,
prefiero á estos arbustos cuidadosasu
aislamiento,
en
sus
}abores,
en
su
porvenir,
-Entonces· tú puedes verla y hablarle ..... ¡Y es
perfectamente natural que yo te aco·mpañe en más dispuesta se encontraba para disfrutar de mente recortados y á estas sendas enarenadas
tus paseos! - exclamó con súbita expresión de los pequeños goces que le brindaba la vida. Se sin brizna de hierba parásita, el rincón de bos~
le antojaba que comprendía mejor la apacible que salvaje que baña el Pajarito.
contento.
La cancela de hierro plateado estaba cerrada
-¡No pi~nsas Jo que dices!:_ observó viva- belleza del campo; que la soledad le proporciomente Cristina.-Eso sería burlar la confianza de naba ahora mayor sosiego que en otro tiempo, pero muy cerca había una puertecilla entreabier'.
su padre y faltar gravemente á las convenien- y que percibía más á fondo la poesía de las co- ta que daba entrada á la casa del guarda.
María Teresa empujó la puerta, ,r vió en el
cia~····· Mi querido hermano, se me antoja que sas y sus aspectos de bondad y de hermosura.
Cristina era uno de esos caracteres raros, á umbtal del pabelloncito - tapizado de hiedra y
seria prudente marcharnos de La Ribera .....
Puesto que el señor de Marmennes excusa reci- los cuales no es posible aproximarse de un modo de rosales de Bengala-una jovencita, casi una
bir nuestra visita, ¡,qué probabilidades hay de indiferente. Había en ella algo resplandeciente, niña, que cosía mientras ·cantaba á media voz.
Levantó la cabeza y saludó á la seiiorita de
algo á lo cual es imposible sustraerse, como imque se preste á proyectos matrimoniales?
-¡Marcharnos de La Ribera! No, Cristina, me posible es sustra.erse. á la claridad del d_í a.; sin Marmennes.
- Buenos días, señorita..... /, Quiere usted
par~ce que eso sería abandonar toda esperanza. que la joven tuVIese idea de ello, se partte1paba
·
1.Qmén sabe? Cuando el señor de Marmennes se de la intensidad de vida intelectual y moral que pasar1
Desearía
enseñar
el
parque
á
mi
amiga.
había
en
ella,
y
parecía
que
cada
una
de
sus
paente_re de que amo á su hija, sobre todo si tengo
- Pues sí, señorita; no hay nadie, como usted
la drnha de hallar en ella alguna simpatía, olvi- labras, aun las más insignificantes, llevaban conve.
La señorita Paulina se casa dentro de ocho
sigo
rayos
de
luz.
Esta
inconsciente
influencia
dará gustoso esa añeja enemistad, puesto que es
se traducía en los demás por una especie de en- días , y mi padre y yo hemos recibido la orden
ól el ofendido.
sanchamiento de la inteligencia y del corazón: de tener dispuesta la quinta.
Cristina movió la cabeza.
.
-tContinúa bien su padre de usted?-pre-Ahora que sé lo que ha ocurrido, te digo se veía todo con más amplitud y grandeza, esque estoy convencida de que el seiior de Mar- pecialmente desde mayor elevación, y se apren- guntó amistosamente María Teresa, que conocía
á todos los habitantes de la comarca. mennes nunca autorizará esa boda. El relato día á querer, empleando bien el cariño.
-Sí, señorita, muchas gracias; es usted muy
Si María Teresa se hallaba mas encariñada cada
que me ha hecho esta maiiana María Teresa me
día con Cristina, también ésta experimentaba bondadosa: estoy completamente sola en este
ha quitado toda esperanza.
-Pu_es bien: hablaré con nuestro tío, y si cen- vivo afecto por esta niiia encantadora, tan llena momento; mi padre ha ido al mercado de Tours.
Las dos jóvenes avanzaron por la avenida que
sura m1 conducta, romperé todas las relaciones de hermosas aptitudes, inclinadas naturalmente
que ~e !nterpone!' entre mi felicidad y yo.
. hacia todo lo bello, que es «el esplendor de lo conducía á la quinta, situada muy cerca del can()r1stma miró a su hep~ano .suapirando. Juan verdadero», y hacia el bien, que es lo bello en cel; después torcieron á la derecha, siguiendo
acción. Pero mientras más comprobaba todo lo otro paseo, y se internaron en los macizos deliba¡ó la cabeza y guardo silencio un instante.
-No puedo renunciará este sueño-continuó que al mismo tiempo existía &lt;le generoso, de ciosamente combinados y rebosantes de flores.
co1;1 a_cento d?lorido.- ¡He sid? tan desgraciado, ideal y de artístico en aquel carácter, más amar- Nada más riente que este parque en miniatllra
Cristma! Y, sm embargo, habia renunciado á la gamente sentía que un obstáculo, en apariencia con sus copudos árboles y sus arbustos exóticos,
felicidad hasta el día en que tú me la has hecho infranqueable, la separase de su hermano. La jo- con sus bien estudiadas perspectivas y con el
vencita nada sospechaba cuando todas las ma- trazado inteligente y hábil de sombra y de luz
entrever identificada con el deber.....
llanas, en la iglesia, admiraba el fervor de la que hacía resaltar las bellezas algo artificiosas.....
Cristina suspiró de nuevo.
Al tiempo de salir, después de media hora de
-Todo puede ser- murmuró,-y pido á Dios plegaria empapada en llanto que elevaba su
que te haga dichoso .....; se lo pido con toda la amiga, pidiendo para Maria Teresa y para Juan paseo, María Teresa miró maquinalmente hacia
ternura, con todo el ardor de mi afecto ..... Pero la dicha, esa dicha ideal y soberana que, col- la quinta. Tenía cierto aspecto de hallarse aban/,no sería más sensato que nos marchásemos para mando al corazón, perfecciona dos almas, una donada en aquel instante, y todas las persianas
evitarte un sufrimiento, constantemente ~eno• para otra, prepara un hogar santificado, una estaban corridas; pero, sin embargo, observó que
había una ventana abierta, y que en la avenida,
vado? Conoces poco á María Teresa..... Intenta unión bendita y generaciones fuertes y puras.
olvidarla.
Y así transcurrió una semana. El señor de cubierta de arena fina y blanca, se veían sellales
-¡Imposible! He encontrado en ella ese ideal Marmennes nunca hablaba á su hija de Cristi- de ruedas.
Apenas paró mientes en estos detalles, pende mujer, tal cual lo soñamos los marinos: cari- na. Evitaba pasearse por la ribera del Pajarito;
iiosa, abnegada, capaz de alentarnos en los mo- acaso había visto vagar por entre los árboles la sando que serían el comienzo de los preparatimentáneos desfallecimientos de nuestra ruda sombra de Juan, que, triste é inquieto, trataba vos para el verano. Pero cerca de su albergue
carrera, guardando nuestro recuerdo en el ho- de divisará María Teresa, y que casi acusaba á la hija del guarda estaba de pie, evidentemente
gar, templo del honor; inteligente amable con Cristina del empeño que ésta ponía en excluir agitada, y acechándolas como para comunicarles
fortaleza de alma suficiente para' educar á. los de sus conversaciones un tema que conceptuaba una noticia inesperada.
-¡Estoy tan sorprendida, señorita! ..... ¡Y muhijos en ausencia del padre ..... No, no puedo peligroso para la tranquilidad de su hermano.
abandonar esta esperanza, y permaneciendo
María Teresa volvía con Cristina de un paseo, cho más faltando de aquí mi padre!... .. ¡El seiior
aq1;1i .puedo verla, siquiera sea desde lejos ..... que fué muy prolongado, gracias á la libertad acaba de llegar!
- ¿Está aquí el señor Montpernon?-exclamó
Cr1stma, ~e la pediré á su padre por esposa.
que les permitió una ausencia del señor de-Mar-querido hermano, te expones á recibir una mennes. La seiiorita de Dncey había anunciado María Teresa con asombro.-Creí que no acosnegativa.
á su amiga que al dia siguiente llegaría el señor tumbraba á venir sin su hija..... ¡,Ha llegado tam- ;,Verás maiiana á María Teresa?
de Sallis, y la jovencita pensaba con angustia si bién la señorita?
-Sí, si va á la iglesia.
-¡No, y es cosa muy rara! Figúrese usteJ11. seel sufrimiento íntimo de su padre no se trocaría
-¡,No podrías averiguar lo que piensa de mí? en intolerable cuando supiese que estaba tan ñorita, que apenas habrían entrado usteiies en
El rostro de Cristina se ensombreció.
cerca de él aquel amigo de antaño, cuya traición el parque, cuando se presentó un ómnibus de la
-N?, Juan-dijo,-no le hablaré de ti; no sería le había dejado en el corazón incurable herida. estación ..... Nunca se me hubiera ocurrido que
leal m sensat?. Sé que no eres egoísta y que Cristina temía por parte de su hermano una ex- venía el señor..... Siempre nos telegrafiaba para
procurarás evlla:le cualquier ocasión de inquie- plicación que, sin modificar las relaciones con que le enviásemos el 1,reak ó el ómnibus, y en
tud ó de angustia. No sospecha que piensas en el se!lor de Marmennes, pudiese ser motivo de las cuadras tenemos dos caballos que para nada
ella, 1,de qué serviría hacérselo saber?
disgustos lamentables con el seiior de Sallis. Las sirven ..... Apenas me ha hablado el seiior; me ha
Vió en los ojos de su hermano lágrimas que dos amigas guardaban silencio, cuando llegaron dicho únicamente que venía á buscar unos paprocuraba reprimir.
'
cerca de la quinta del Sr. Montpernon. Era ésta peles, y que llamaría si necesitaba algo .....
-1~1i q~e:i~ísimo Juan!-exclamó con vehe- una cúnstruoción moderna, no grandiosa-el cas-1.Estará aquí muchos días?
mencia, d1r1g1éndole una mirada rebosante de tillo que poseía en Normandia era de mucha más
-No lo sé ..... Ha despedido el carruaje y DI?
afecto.-¡~i supieses cuánto deseo verte dichoso! importancia,-pero sí extremadamente elegante. ha querido desayunar..... ¡,Qué hago? No sé s1
¡~o hay dia en que no pida tu felicidad á cam- Los muros deslumbrantes de blancura, y loa debo prepararle café ..... Generalmente, el sellor
bio de la mía!
'
balcones de dorados herrajes, resaltaban sobre trae consigo á su ayuda de cámara.
- Entonces, C:istina, agn~rdemos aún, y per- el fondo de tonos verdes de los árboles artístiMaría Teresa, muy sorprendida, miró á Crismanezcamos aqu1.
camente agrupados; los macizos de flores mara- tina.
'
- 1,Tendrás paciencia, Juan? ¡,No incurrirás villosamente cuidados, el césped de terciopelo,
- ¡,Hay timbre do llamada entre la casa y la
en alguna preci1,&gt;itación ó imprudencia?
las lujosas estufas edificadas á cierta distancia, portería?
Respondió el ¡oven evasivamente y dejó á su todo, en fin, representaba sumas fabulosas, un
-¡Oh! Sí, un timbre eléctrico ..... ¡,Ve uste~
h~rma!'a vagamente inquieta y hondamente en- verdadero capricho de acaudalado financiero.
desde aquí la ventana abierta? Es la de su gabitr1steo1da.
·
Cristina se detuvo.
nete. Me temo que necesite algo; tenía cara dtá.
Durante algunos días las dos amigas se encon-He aquí-dijo-una construcción que for- enfermo, y hace cerca de media hora que es
traron en la iglesia y recorrieron juntas el ca- ma raro contraste con Las Riberas, lo mismo allí solo .....
~ino hasta el p:i,ente ~e madera, que era en con el castillo que con la vetusta granja. Esto es
Aun seguía hablando, cuando, en la calma
01erto modo la bifurcación de sus sendas. María lindo, pero me gustan más nuestros paredones riente de aquel lugar bañado por el sol, en.me·
Teresa, sin darse cuenta, se encontraba fortale- grises y nuestras ventanas ojivales.
dio de aquel silencio, interrumpido sólo de tiemcida por las conversaciones que sostenían más
-Es la quinta de los Montpernon.
po en tiempo por el canto de algún pájar~, un
serena, más dichosa. Aprendía, sin notar!~ inY de repente, al hablar así, María Teresa se ruido seco, siniestro, aunque apagado, surgió de
conscientemente, á aprovechar las pequeiia~ sa- ruborizó.
la casa, seguido casi inmediatamente de una setisfacciones de la vida, y sobre todo á saborear
-Conozco ese apellido; mi hermano se ha en- gunda detonación.
. .
el placer muy positivo que existe en el olvido contrado con el señor de Montpernon en casa
Las tres mujeres se estremecieron; Cristina
de la propia personalidad. Día por día, iba com- de nuestro tío; era uno de sus más íntimos fuá la primera que se dió cuenta de lo que paprendiendo mejor, sin ajenas exhortaciones, sólo amigos.
saba.
por el contacto con un alma elevada y con un
Continuará.
-Paulina Montpernon es la prometida de Ro-

101

corazón selecto, todo el fardo abrumador de
preocupaciones, de tristezas, de deseos inquietos, de susceptibilidades y de molestias de amor
propio, de que se libra todo el que piensa poco

1

1 1

6.- Blusa de lana.

4.-Paletó de otoño para señorita.

5,- TraJe con bolero y falda pllssée.

Núm. 4. -Las flgs. 14 á 18 de la Hoja-Suplemento
rresponden á este grabado.
Nuestro modelo se ejecuta de lana gris, no lleva
rro y se adorna con vi vos de séda escocesa; el cueo vuelto y las bocamangas se hacen del mismo modo.
Los delanteros y las tres pelerinas del cuello se
ornan con botones y con ojales simulados.

t

Se corta el paletó por las flgs. 14 á 18; se unen las

gs. 14 y 15 de la Hoja-Suplement-0, superponiendo los
'mero iguales, se forra el interior de los delanteros
un ancho de 15 cm., con tela, reforzando el mismo
paoio con entretela; se ejecutan las tres pelerinas
el cuello, guiándose por la flg. 16, y el cuello vuelto
r la :flg. 17, reforzando éste con enetela, y adornándolo con cuatro ro-unté&amp; de tela. Se fruncen las mangas
g. 18, entre las \Y se terminan por
s bocamangas. ¡;e pegan botones á
largo de la línea y se abren los ojas correspondientes.

Núm. 5. -De lana de fantasía gris,
de dos tonos; la falda se compone de
diez pafios, con piezas superpuestas y
pespunteadas á lo largo de las costnras. El cuello-chal se adorna con tres
líneas de soutache y con un galón de
pasamanería; del mismo modo se
adornan las carteras de los bolsillos,
que se pespuntean al borde.
Núm. 6. - Para la explicación y patrones, véanse las flgs. 25 á 28 de la
Hoja-&amp;plemento.
Núm. 7.-De louisine con peto de tul
bordado y plissée; por debajo deja al
descubierto un chaleco adornado con
botoncitos. Se adorna con galones de
seda, bordados con soutache. Rodea el
talle un cinturón de tafetán plissée.

Cuello recto de tul.

Núm. 8.-Para la explicación y patrones, véanse las
flgs. 29 á 32 de la Hoja-Suplemento.
Núm. 9. -De cachemir azul obscuro, adornado con
guipur y entredós de color crema; la falda no tiene
forro, se compone de cinco paños, y forma todo alrededor pliegues huecos, pespunteados hasta mitad de
altura; el cuerpo se dispone del mismo modo y se
monta sobre un canesú con cuello recto, de guipur
blanco, forrado con seda azul. Las mangas se adornan con entredoses y terminan por puños de guipur.
Cinturón de cachemir reforzado con entretela.
NUm. IO.-Para la explicación y patrones, véanse las
flgs. 23 y 24 de la Hoja•&amp;plsmenlo.

Núm. 11. -De lana ptkinú gris de dos tonos; blusa
de paño blanco muy fino. La falda se adorna con patas de paño blanco sujetas por medio de botones de
fantasía. El e bolero &gt; se forra con seda blanca, y sus
puntas inferiores se vuelven, se cubren con paño
blanco y se adornan con botones. Blusa de paño, ligeramente fruncida-en los bordee superior é inferior, y
montada sobre canesú de paño bordado; mangas cortas terminadas por puños bordados.

Espaldu da los dibujos 6 y 8.

Espaldas da los dibujos 4 y 5.

Espaldas de los dibujos IO~y 11.

11.- TraJe para niña de 15 A 16 ailos.

�100

•

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

berto de Artibes-murmuró Maria Teresa con
la continuación de sus relaciones con los Mar- corazón selecto, todo el fardo abrumador de cierta turbación.
preocupaciones,
de
tristezas,
de
deseos
inquiemennes. Por muy correcta, por muy afectuosa
Cristina comprendió la cama.
que fuese la respuesta recibida, por muy sincera tos de susceptibilidades y de molestias de amor
-¡Soy tan dichosa-añadió la jovencita-despr¿pio,
de
que
se
libra
todo_
e~
que
piensa
poc_o
que resultase la pesadum.bre que expresaba, se
de que usted me tranquilizó;-soy tan feliz penle antojó tan cruel como inexplicable, y su des- en sí mismo, para ocuparse un1camente en la di- sando que nunca estuve realmente celosa de
cha
ajena.
Labra_r
la
_feli.cidad
de
su
padre,
le
~ba
esperación no se calmó algo hasta tanto que su
ella!.... , ¿Quiere usted ver el parque?
hermana le dió cuenta de la esquela de María siendo extraordmarrnmente grato; y, cosa sm- Con mucho gusto, aunque, hablando con
gular,
mientras
menos
pensaba
en
sí
misma,
~n
Teresa.
.
franqueza, prefiero á estos arbustos cuidadosasu
aislamiento,
en
sus
labores,
en
su
porvenir,
-Entonces· tú puedes verla y hablarle ..... ¡Y es
mente recortados y á estas sendas enarenadas
perfectamente natural que yo te acompañe en más dispuesta se encontraba _para disfr~tar de sin brizna de hierba parásita, el rincón de bos'.
los
pequellos
goces
que
le
brmdaba
la
vida.
Se
tus paseos! - exclamó con súbita expresión de
le antojaba que comprendía mejor la apacible que salvaje que baila el Pajarito.
contento.
La cancela de hierro plateado estaba cerrada
-¡No pie.nsas Jo que dices!'- observó viva- belleza del campo; que la soledad le proporcio• pero muy cerca había uua puertecilla entreabier'.
naba
ahora
mayor
sosiego
que
en
otro
tiempo,
mente Cristina.-Eso seria burlar la confianza de
ta que daba entrada á la casa del guarda.
su padre y faltar grávemente á las convenien- y que percibía más á fondo la poesía de las coMaria Teresa empujó la puerta, f vió en el
sas
y
sus
aspectos
de
bondad
y
de
hermosura.
,
cias ..... Mi querido hermano, se me antoja que
umbral del pabelloncito - tapizado de hiedra y
Cristina
era
uno
de
esos
caracteres
raros,
a
sería prudente marcharnos de La Ribera .....
de rosales de Bengala-una jovencita, casi una
Puesto que el señor de Marmennes excusa reci- los cuales no es posible aproximarse de un modo niiía, que cosía mientras ·cantaba á medía voz.
indiferente.
Había
en
ella
algo
resplandeciente,
bir nuestra visita, ¿qué probabilidades hay de
Levantó la cabeza y saludó á la sellorita de
algo á lo cual es imposible sustraerse, como imque se preste á proyectos matrimoniales?
Marmennes.
posible
es
sustra.
e
rse.
á
la
claridad
del
d_
ía_;
sin
-¡Marcharnos de La Ribera! No, Cristina, me
- Buenos días, señorita..... t Quiere uste,d
parece que eso sería abandonar toda esperanza. que la joven tuviese idea de ello, se participaba pasar?
de
la
intensidad
de
vida
intelectual
y
moral
que
¡,Quién sabe? Cuando el señor de Marmennes se
- Desearía enseñar el parque á mi amiga.
entere de que amo á su hija, sobre todo si tengo babia en ella, y parecía que cada una de sus pa-Pues si, señorita; no hay nadie, como usted
labras,
aun
las
más
insignificantes,
llevaban
conla dicha de hallar en ella alguna simpatía, olvive. La señorita Paulina se casa dentro de ocho
dará gustoso esa añeja enemistad, puesto qne es sigo rayos de luz. Esta inconsciente influencia días , y mi padre y yo hemos recibido la orden
se
traducía
en
los
demás
por
una
especie
de
enél el ofendido.
sanchamiento de la inteligencia y del corazón: de tener dispuesta la quinta.
Cristina movió la cabeza.
-tContinúa bien su padre de usted?-pre-Ahora que sé lo que ha ocurrido, te digo se veía todo con más amplitud y grandeza, es• guntó
amistosamente María Teresa, que conocía
pecialmente
desde
mayor
elevación,
y
se
aprenque estoy convencida de que el señor de Mará todos los habitantes de la comarca.•
día
á
querer,
empleando
bien
el
cariño.
mennes nunca autorizará esa boda. El relato
-Si, señorita, muchas gracias; es usted muy
Si María Teresa se hallaba mas encariñada cada
que me ha hecho esta mañana María Teresa me
bondadosa: estoy completamente sola en este
día
con
Cristina,
también
ésta
experimentaba
ha quitado toda esperanza.
mi padre ha ido al mercado de Tours.
-Pues bien: hablaré con nuestro tío, y si cen- vivo afecto por esta nilla encantadora, tan llena momento;
Las dos jóvenes avanzaron por la avenida que
sura mi conducta, romperé todas las relaciones de hermosas aptitudes, inclinadas naturalmente conducía
á la quinta, situada muy cerca del canhacia todo lo bello, que es «el esplendor de lo
que se interponen entre mi felicidad y yo.
después torcieron á la derecha, siguiendo
Cristina miró á su hermano suspirando. Juan verdadero», y hacia el bien, que es lo bello en cel;
acción. Pero mientras más comprobaba todo lo otro paseo, y se internaron en los macizos delibajó la cabeza y guardó silencio un instante.
- No puedo renunciar á este sueño- continuó que al mismo tiempo existía ae generoso, de ciosamente combinados y rebosantes de flores.
con acento dolorido.-¡He sido tan desgraciado, ideal y de artístico en aquel carácter, más amar- Nada más riente que este parque en miniatura
Cristina! Y, sin embargo, había renunciado á la gamente sentía que un obstáculo, en apariencia con sus copudos árboles y sus arb ustos exóticos,
felicidad hasta el dla en que tú me la has hecho infranqueable, la separase de su hermano. La jo- con sus bien estudiadas perspectivas y con el
vencita nada sospechaba cuando todas las ma- trazado inteligente y hábil de sombra y de luz
entrever identificada con el deber.....
llanas,
en la iglesia, admiraba el fervor de la que hacía resaltar las bellezas algo artificiosas.....
Cristina suspiró de nuevo.
Al tiempo de salir, después de media hora de
-Todo puede ser-murmuró,-y pido á Dios plegaria empapada en llanto que elevaba su
paseo,
María Teresa miró maquinalmente hacia
amiga,
pidiendo
para
Maria
Teresa
y
para
Juan
que te haga dichoso .....; se lo pido con toda la
la
quinta.
Tenia cierto aspecto de hallarse abanla
dicha,
esa
dicha
ideal
y
soberana
que,
colternura, con todo el ardor de mi afecto ..... Pero
¡,no sería más sensato que nos marchásemos, para mando al corazón, perfecciona dos almas, una donada en aquel instante, y todas las persianas
evitarte un sufrimiento, constantemente reno- para otra, prepara un hogar santificado, una estaban corridas; pero, sin embargo, observó que
babia una ventana abierta, y que en la avenida,
vado? Conoces poco á María Teresa..... Intenta unión bendita y generaciones fuertes y puras.
cubierta de arena fina y blanca, se veían seiíales
Y
así
transcurrió
una
semana.
El
señor
de
olvidarla.
-¡Imposible! He encontrado en ella ese ideal Marmennes nunca hablaba á su hija de Cristi- de ruedas.
Apenas paró mientes en estos detalles, pende mujer, tal cual lo soñamos los marinos: cari- na. Evitaba pasearse por la ribera del Pajarito;
ñosa, abnegada, capaz de alentarnos en los mo- acaso había visto vagar por entre los árboles la sando que serían el comienzo de los preparatimentáneos desfallecimientos de nuestra ruda sombra de Juan, que, triste é inquieto, trataba vos para el verano. Pero cerca de su albergue
carrera, guardando nuestro recuerdo en el ho- de divisará María Teresa, y que casi acusaba á la hija del guarda estaba de pie, evidentemente
gar, templo del honor; inteligente, amable, con Cristina del empe!ío que ésta ponía en excluir agitada, y acechándolas como para comunicarles
fortaleza de alma suficiente para educar á los de sus conversaciones un tema que conceptuaba una noticia inesperada.
-¡ Estoy tan sorprendida, sellorita!... .. ¡Y muhijos en ausencia del padre ..... No, no puedo peligroso para la tranquilidad de su hermano.
María Teresa volvía con Cristina de un paseo, cho más faltando de aquí mi padre!. .... ¡El señor
abandonar esta esperanza, y permaneciendo
aqu! puedo verla, siquiera sea desde lejos ..... que fuá muy prolongado, gracias á la libertad acaba de llegar!
- 1,Está aquí el sellor Montpernon?-exclam6
que les permitió una ausencia del sellor de-MarCristina, se la pediré á su padre por esposa.
-Querido hermano, te expones á recibir una mennes. La señorita de Ducey habla anunciado María Teresa cou asombro.-Creí que no acos•
á su amiga que al día siguiente llegaría el señor tumbraba á venir sin su hija ..... 1,Ha llegado tamnegativa.
-;.Verás mallana á María Teresa?
.. de Sallis, y la jovencita pensaba con angustia si bién la señorita?
-¡No, y es cosa muy rara! Figúrese uste_d1. seel sufrimiento íntimo de su padre no se trocaría
-Sí, si va á la iglesia.
-¿No podrías averiguar lo que piensa de mí? en intolerable cuando supiese que estaba tan ñorita, que apenas habrían entrado ustedes en
cerca de él aquel amigo de antaño, cuya traición el parque, cuando se presentó un ómnibus de la
El rostro de Cristina se ensombreció.
-No,Juan-dijo,-nole hablaré deti; no seria le había dejado en el corazón incurable herida. estación ..... Nunca se me hubiera ocurrido que
leal ni sensato. Sé que no eres egoísta y que Cristina temía por parte de su hermano una ex- venía el señor..... Siempre uos telegrafiaba para
procurarás evitarle cualquier ocasión de inquie- plicación que, sin modificar las relaciones con que le enviásemos el break ó el ómnibus, y en
tud ó de angustia. No sospecha que piensas en el seiíor de Marmennes, pudiese ser motivo de las cuadras tenemos dos caballos que para nada
disgustos lamentables con el sellor de Sallis. Las sirven ..... Apenas me ha hablado el señor; me ha
ella, ¿de qué serviría hacérselo saber?
Vió en los ojos de su hermano lágrimas, que dos amigas guardaban silencio, cuando llegaron dicho únicamente que venia á buscar unos pacerca de la quinta del Sr. Montpernon . Era ésta peles, y que llamaría si necesitaba algo .....
procuraba reprimir.
- ;.Estará aquí muchos días?
-¡Mi queridísimo Juan!-exclamó con vehe- una cúnstrucción moderna, no grandiosa-el cas-No lo sé ..... Ha despedido el carruaje Y n~
mencia, dirigiéndole una mirada rebosante de tillo que poseía en Normandia era de mucha más
afecto.-iSi supieses cuánto deseo verte dichoso! importancia,-pero si extremadamente elegante. ha qnerido desayunar..... ¿Qué hago? No sé s1
¡No hay día en que no pida tu felicidad, á cam- Los muros deslumbrantes de blancura, y los debo prepararle café ..... Generalmente, el sellor
balcones de dorados herrajes, resaltaban sobre trae consigo á su ayuda de cámara.
bio de la mía!
.
María Teresa, muy sorprendida, miró á Cris-Entonces, Cristina, aguardemos aún, y per- el fondo de tonos verdes de los árboles artísticamente agrupados; los macizos de flores mara- tina.
manezcamos aqní.
-¿Hay timbre de llamada entre la casa Y la
- 1,Tendrás paciencia, Juan? ¿No incurrirás villosamente cuidados, el césped de terciopelo,
las lujosas estufas edificadas á cierta distancia, portería?
en alguna precipitación ó imprudencia?
-¡Oh! Sí, un timbre eléctrico ..... ¿Ve uste~
Respondió el joven evasivamente, y dejó á su todo, en fin, representaba sumas fabulosas, un
desde aquí la ventana abierta? Es la de su gabihermana vagamente inquieta ·y hondamente en- verdadero capricho de acaudalado financiero.
Cristina se detuvo.
nete. Me temo que necesite algo; tenia cara
tristecida.
·
-He aquí-dijo-una construcción que for- enfermo, y hace cerca de media hora que es
Durante algunos días las dos amigas se encontraron en la iglesia y recordaron juntas el ca- ma raro contraste con Las Riberas, lo· mismo ali[ solo .....
Aun seguía hablando, cuando, en la calma
mino hasta el puente de madera, que era en con el castillo que con la vetusta granja. Esto es
cierto modo la bifurcación de sus sendas. María lindo, pero me gustan más nuestros paredones riente de aquel lugar bañado por el sol, en.medio de aquel silencio,interrumpido sólo de tiemTeresa, sin darse cuenta, se encontraba fortale- grises y nuestras ventanas ojivales.
po en tiempo por el canto de algún pájar~, un
-Es la quinta de los Montpernon.
cida por las conversaciones que sostenían, más
Y de repente, al hablar así, Maria Teresa se ruido seco, siniestro, aunque apagado, surgió deserena, más dichosa. Aprendía, sin notarlo, inla casa, seguido casi inmediatamente de una se·
conscientemente, á aprovechar las pequellas sa• ruborizó.
-Conozco ese apellido; mi hermano se ha en- gunda detonación.
tisfacciones de la vida, y sobre todo á saborear
. .
Las tres mujeres se estremecieron; Cristina
el placer muy positivo que existe en el olvido contrado con el señor de Montpernon en casa
de la propia personalidad. Día por día, iba com- de nuestro tio; era uno de sus más intimos fué la primera que se díó cuenta de lo que pasaba.
prendiendo mejor,sin ajenas exhortaciones, sólo amigos.
Continuará.
-Paulina Montpernon es la prometida de Ropor el contacto con un alma elevada y con un

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

101

6,- Blusa de lana.

Núm. 5. -De lana de fantasía gris,
de dos tonos; la falda se compone de
diez paños, con piezas superpuestas y
pespunteadas á lo largo de las costuras. El cuello-chal se adorna con tres
líneas de soutache y con un galón de
pasamanería; del mismo modo se
adornan las carteras de los bolsillos,
que se pespuntean al borde.
Núm. 6. -Para la explicación y patrones, véanse las flgs. 25 á 28 de la
Hoja-Suplemento.
Núm. 7. - De louisine con peto de tul
bordado y plissée; por debajo deja al
descubierto un chaleco adornado con
botoncitos. Se adorna con galones de
seda, bordados con soutache. Rodea el
4.-Paletó de otoño para aeñorlta,
5,-TraJe con bolero y falda pll11ée.
talle un cinturón de tafetán plissée.
Cuello recto de tul.
Núm. 8.-Para la explicación y patrones, véanse las
Núm. 4. - Las flgs. 14 á 18 de la Hoja-Suplemento
flgs. 29 á 32 de la Hoja-Suplemento.
•corresponden á este grabado.
Núm. 9. -De cachemir azul obscuro, adornado con
Nuestro modelo se ejecuta de lana gris, no lleva
·forro y se adorna con vivos de séda escocesa; el cue- guipur y entredós de color crema; la falda no tiene
llo vuelto y las bocamangas se hacen del mismo modo. forro, se compone de cinco paños, y forma todo alreLos delanteros y las tres pelerinas del cuello se dedor pliegues huecos, pespunteados hasta mitad de
altura; el cuerpo se dispone del mismo modo y se
adornan con botones y con ojales simulados.
Se corta el paletó por las flgs. 14 á 18; se unen las monta sobre un canesú con cuello recto, de guipur
flgs. 14 y 15 de la Hoja-Suplemento, superponiendo los blanco, forrado con seda azul. Las mangas se adornúmero iguales, se forra el interior de los delanteros nan con entredoses y terminan por puños de guipur.
en un ancho de 15 cm., con tela, reforzando el mismo Cinturón de cachemir reforzado con entretela.
Núm. IO.-Para la explicación y patrones, véanse las
•espacio con entretela; se ejecutan las tres pelerinas
del cuello, guiándose por la flg. 16, y el cuello vuelto flgs. 23 y 24 de la Hoja-S..plemento.
. por la flg. 17, reforzando éste con entretela, y adornándolo con cuatro rou1f,•~1,,fi ./. w::,;:,, _:, · _,.,
leantés de tela. Se fruncen las mangas
@lr,¡(p
flg. 18, entre las • y se terminan por
/iJ
. las bocamangas. Se pegan botones á
lo largo de la lfnea y se abren los aja- ffl,
; les correspondientes.
f

Núm. 11. -De lana pékinée gris de dos tonos; blusa
de paño blanco muy fino. La falda se adorna con patas de paño blanco sujetas por medio de botones de
fantas(a. El «bolero , se forra con seda blanca y sus
puntas inferiores se vuelven, se cubren co~ paño
blanco y se adornan con botones. Blusa de paño, ligeramente fruncida en los bordee superior é inferior, y
montada sobre canesú de paño bordado; mangas cortas terminadas por puños bordados.

l

»,

,J

t

E1palda1 de loa dlbujo1 10:y 11.

10.-TraJe elegante para niña de 14 6. 15 añoa,

11.- Traje para niña de 15 6. 16 añoa.

�102

LA

MODA

ELEGANTE ILUSTRADA

LA

ra 49¡ se fruncen entre las-•, y se montan en las sisas,

a 19.

adornan con sardinetas, que recuerdan las de la falda.
Rodea el talle un cinturón de lana.
Núm. 14.-De paño color castaña, adornado con trencilla y terciopelo más obscuro. La falda forma pliegues huecos; los _paños lisos que q~edan entre éstos ~e
adornan con trencilla; Ja falda, sm forro. El palet?,
recto, se forra con seda clara , y se adorna con trencilla en todas las costuras. El cuello vuelto y las bocamangas, de terciopelo color castaila, Se adornan con
trencilla de oro; los delanteros con botones de fantasía.
Núm. 15.-De nansuc, adornado con pliegues, encaje Valenciennes y entredoses de nansuc bordado, por
donde pasa una cinta cometa de raso azul.
Núm. 16.- De linón blanco con volantes orlados de
Valenciennes y entredoses de lo mismo; canesú de
linón bordadú.

Núm. 12.-De nansue
con volantes y berta
orlados de encaje, con
cinturón y lazos de
raso.
Núm. 13.-Lasflgs. 41
este objeto .
De cheviotte azul marino, formando pliegues huecos y sin forro; se corta por el
croquis reducido, figura 41¡ termina en un
dobladillo de 4 cm. de
ancho, para el cual es
preciso dejar la tela
necesaria; después se
forman los dobles pliegues huecos, uniendo
las líneas interiores y
exteriores. La falda se
abrocha atrás por medio de corchetes, y se
mQnta al borde de un
cuerpo de forro. Este
se corta por las figuras 42 á 44; se cubre
hasta lalínea,en forma

Núm. 21.- De plumetis blanco con motas;

se adorna con entredoses, encaje de Valen•
ciennes y grandes tiras
bordadas al plumetis.
Canesú de encaje, rodeado de bordado;
grandes tirantes_ de
plumetis b~rdado.
Núm. 21 bis.- De lana
ciruela dorado claro
con vivos y cinturón
de seda Liberty de
igual color, y cuello y
pulios de linón bordado.

de canesú, con cheviotte
blanco, tela con la que

también se cubre el
cuello recto, si bien en
éste se dispone formando plieguecitos.
Los delan teros y la
espalda del cuerpo se
cortan por las flgs. 46
y 4:7, y se disponen
asimismo, formando
pliegues huecos; se
fruncen, según haga
falta, en el borde inferior, y se aplican sobre el forro, teniendo
en cuenta que el delantero izquierdo sólo
ha de cortarse hasta la
lfnea. Las:patas del delantero de la derecha

Núm. 22.-De palio
raso color blanco marfil, adornada con bordado de seda blanca y
hilos de oro. La falda
queda en perte cubierta por una túnica, del
mismo modo adornada. Cuerpo del mismo
pano, con grandes so- lapas. Blusa de m~selina de seda fruncida,
montada sobre un canesú de guipur de Irlanda muy fino. Mangas drapeadas de muselina de seda y cinturón de cinta de oro.

se adornan con bo-

'I

tones de nácar. La
partj3-:inferior de la
manga de forro plissée ( ttg. 48) con cheviott6 blanca¡ se cortan las mangas de
cheviotte blanca, ateniéndose á las indicaciones de la flgu-

Núm. 23.-De muselina blanca con volantes orlarlos de encaje,
cueUo Berta con pliegues y encaje, entredoses de bordado y
cinta de raso.
22.-Toi/ette de cortejo para señora Joven .

17, -Toilette de cortejo para señora de edad.

20,-Tollette de boda.
18. - Tollatte para teilorlta de 13 a 15 año,,
dete11peilando papel de señorita da honor.
16,-Faldón de crl1tfanar.

Dlferentea a1pectot de loa dibujo• 20 á 22.

Núm, 20.-De muselina de seda color marfil, muy fruncida en la
parte de atrás, menos
en los lados, y adornada por abajo con dos
órdenes de bullonci•
tos, de tul de seda, sujetos á intervalos iguales con lazos de tul y
ramos de azahar. El
cuerpo se adorna con
un (ichu drapeado de
muselina, que termina
por un plissée de tul y
un volante de encaje
fruncido.

á 51 de la Hoja•StAplemento corresponden á

•

103

ILUSTRADA

Núm. 16 bis.-De cachemir encarnado; cuello de piqué blanco; corbata regat~ de terciopelo negro.
Núm. 17.-De granadina negra con grandes rayas; se
adorna con pana negra, guipur crema y motivos de
Cluny. Falda interior de tafetán blanco, cubierta por
otra de muselina de seda blanca; el bajo de la falda
se cubre con un volante de pana negra; la unión que da disimulada por medio de una cinta de terciopelo,
y los picos se adornan con motivos de Cluny al aire.
Peto de guipur blanco y chorrera de encaje y terciopelo negro. Mangas de guipur crema y puños adornados con terciopelo negro.
Núm. 18.-De éolienne color rosa pálido, adornada
con guipur color marfil y entredoses de tul bordado.
El cuerpo se abre sobre un peto de tul plissée; los bullones de las mangas se adornan con entredoses. Rodea el talle un cinturón de cinta.
Núm. 19,-Para la explicación y patrones, véanse las
flgs. 1 á 13 de la Hoja-Suplemento.

á la vez que las mangas-pelerina, cortadas por las
flgs. 50 y 51; éstas se fruncen también entre las•, y se

Espaldas de los dibujo• 17

MODA ELEGANTE

16 bls.-TraJe para nlio de 2 t 4 añot.

21.-Toilette para teñorlta de honor.

19.- Traje de bodL

-•-----------------------

+-+· ----------------------------➔ .........

21 bl1,-Traje para niña de 4 A 12 aiioa.

23.- Fald6n oon cuerpo,

�104

LA

106

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

MODA ELF.GANTE ILUS'rRADA
Núms. 24 y 25.-La flg. 2
del reverso de la Hoja-Suplemento corresponde á
este modelo.
De cañamazo de Java,
color verde aceituna ·

mide 1,45 m. de ancho po;

1,75 de longitud. La llg. 2
del reverso de la HojaSuplemento representa el
dibujo, y el grabado número 25 una parte de la
franja. Se borda con lana
de Hamburgo; los tallos
y las hojas se rodean con
puntos de lana ne g ra;
para cada signo se bordan
dos puntos sobre dos hilos de la malla; el interior se rellena con lineas
de puntos sobre dos á
ocho hilos de la malla.
Los cuadros del fondo se
ejecutan con puntos llanos, biesados de lana color castafia, rodeados de
. sotdache de oro. El fondo,
á rayas entre las hojas y
las flores; se ejecutan
puntos llanos, alternati-

25.-Datalle del dibujo 24.

vamente, con lana color
verde aceituna claro y
con seda de tono mAs claro: estos puntoe: se bordan
sobre cuatro á ocho hebras de l tejido. La fran ja
exterior se ejecuta á punto llano recto y biesado
con lana color castafi.o,
obscuro y claro; entre las
2.ª y 3.1 filas de puntos se
cose soutache de oro.
Núms. 26 y 27.-L as
flgs. 64 y 65 de la HojaSuplemento corresponden
á este objeto.
Se corta la gorra en
gasa, guiándose por la
flg. 64 de la Hoja-Suple•
mento, y la visera en entretela fuerte, según las
indicaciones de la llg. 65;

~• --······· .......................................................................... ····-· .......... ·····-·-·····-···
Detalle de lot lllbUjOI 3U y al.

Detalle del dibujo 28.

después se ejecuta la gorra á punto de media y .;,
forra con semiseda.
.
'
Aunq~e la boina está hecha á máquina, tambie~
p~ede eJecutarse al crochet, con lana. Se forra con se
nuseda y se adorna con un pompón.
Núm. 28.-La llg. 5 del reverso de la Hoja-8,,pi.m.nt,;
corresponde á esta labor.
Nuestro modelo mide 90 cm. de longifnd por 60 de
ancho, y se ejecuta sobre cailamazo grueso· se borda
con lana bastante fuerte, guiándose por 1'as indica,
ciones del dibujo, llg. 5 del reverso de la Hoja-S..pi.
n~ento, y haciendo un punto de cruz sobre dos doblet
lnlos ~el cail.amazo. Se borda el fondo con lana ere•
ma, e¡ecutando puntos sobre las lineas de punto,
llanos.

26

y 27.- 0orra y boina para &amp;port.

Detalla del dibujo 26.

32,- Pantalla de estilo Luis XVI.

Detalla del modelo 35.

Núm. 29, - La flg. 66 de la Hoja-Suplemento corresponde á este objeto.
Se ejecuta de tela rusa color crema formando alrededo~ un dobladillo de 4 cm. de aneh~; nuestro modelo mide 70 cm. de lado. Se pasa á la tela el dibujo,
flg. 66, y se borda con seda; las flores en azul viejo
de dos tonos; los tallos y los motivos de los ángulos,
con verde apagad~ de dos tonos; los triángulos de los
cuadros, alternativamente, con oro viejo y con el·
verde más claro.

Núms. 30 y 31. - La fl¡,;. 4 del reverso de la HojaSuplemento corresponde á esta labor.

34. - ■ odelo

28.-Taplz bordado.
29.- 1,ntellllo.

de bordado para enlred61 de malla.

Nuestros dos modelos se ejecutan en tela rusa,
blanca y fina, y se adornan con bordado á punto de
cruz; se pasa el dibujo á un cuadrado de 37 cm. de
lado, ateniéndose á la fl.g. 4 del reverso de la HojaS11plemmto¡ el dibujo del segundo motielo, que mide
34 cm. de longitud por 24 de ancho, se ejecuta guiándose por el grabado y bordando, con seda 6 con algodón perlé, un punto de cruz sobre cada cuadro de
la tela.
Núms. 32 y 33. - La llg. 67 de la Hoja-S..plemenla
corresponde á este objeto.
El primer modelo es de batista 6 de tela de hilo
blanca, y se adorna con bordado inglés; la pantalla se
forra con seda de color¡ el borde inferior se guarnece
con un pequen.o fleco del mismo color que la seda. Se
pasa el dibujo, llg. 67 de la Hoja-Suplemento, á un
trozo de batista, de 46 cm. de ancho y 1,25 m. ae longitud; se repite el dibujo cinco veces, uniendo las líneas de puntos, y se ejecuta el bordado con algodón
brillante D. M. C.
El segundo modelo es de tafetán blanco marfil, y se
guarnece con un bordado hecho con cinta Flora; el bO!"•
de inferior se adorna con una ntche. Las flores mas
grande1:1 se bordan con cinta Flora de color r~sa; los
myosotis con cinta azul; los tallos y las hoJas con
seda verde matizada. La pantalla se forra con seda ligera, azul ó verde pálido.
Núm. 34.-La llg. 3 del reverso de la Hoja-S..p/6·
mento corresponde á esta labor.
Núm. 35.-Blanca, adornada con motivos de guipur
de Irlanda y entredoses de malla guarnecidos alborde con un estrecho encaje de Valenciennes; estos entredoses se realzan con milanos bordados y moti vos
de crochet; el adorno se dispone sobre la blusa en forma de tirantes; las costuras de las mangas se disimulan por medio de estos mismos entredoses.

33.- Pantalla de eatllo Lula XVI.

36,- Bluia de malla.

�106

LA

lllODA

ELEGANTE

ILUSTRADA

LA
palda floja de forma Directorio. Galón bo:dado en
oro sobre tafetán negro. Cuello y solapas ribete~das
con tafetán. Mangas anchas con volantes de enc&amp;Je.
Materiales: 7 m.
3. «Toiletld&gt; de pa1io 11:. mastic».-Falda en forma.
Chaqueta con aldetas. Solapa redonda b&lt;!rdada en
plata. Sombrero marrón adornado con terciopelo.
Materiales: 7 m.

fA.TA11IOAO.
(DE ADA NEGRI.)

Envuelta en sombra y misterio
Llegó hasta mí en la alta noche:
Eran sus pupilas rayos,
Llevaba un puñal enorme;
Lentamente se detuvo
De mi lecho junto al borde;
Sentí miedo, mucho miedo,
Cuando pronunció su nombre
Diciendo :-Soy la Desgracia,
¿Me conoces? .....

38.-Falda-Justillo de paño.

Quiero vivir á tu lado
Y agostar todas tus flores
De ensueños y de esperanzas,
De dichas y de ilusiones;

39.-Falda de calle.

Núm. 38.-De pailo color gris ratón; se coloca sobre
otra falda interior de tafetán gris, que termina por
una barredera.
La costura del delantero se sen.ala con dos pespuntes; se abre la falda en la parte inferior, y sobre estas
aberturas se fijan piezas postizas plissée, que se peapuntean por arriba en 25 cm. de su longitud.
En los costadillos del justillo se forman grnpos de
pliegues pespunteados.

36 Y37.-Abrlgoi elegantes para de noche.

Núms. 36 Y 37.-Las flgs. 19 á 22 de la Hoja•Suple,unto c~rresponden al segundo de estos modelos.
El pr1!11er modelo es de pafio color maíz, y se adorna con rico bordado y soutache del mismo color que
se destacan en el canesú y en los delanteros· comPleta
e~ adorno la trencilla de 2 cm. de ancho c~n que se
d1si~nlan J~s costuras; las mangas forman parte de
la ~sma pieza que los delanteros y la espalda, El
abrigo se forra con seda blanca, interponiendo una
~pa de ~ata, hasta el talle y en las mangas. En el inr1or se flJa un bolsillo de seda plissée.
El segundo modelo es de pailo color blanco de greda, puede hacerse de paño de color, y en todo caso se

Núm. 39.-Para la explicación y patrones, véanse las
flgs. 52 á 58 de la Hoja•Suplemanto.
Núm. 40 .-De tafetán negro con canesú de tul negro,
adornada con bordado de soutache, y alrededor un
bies de tafet~n de 2 ½pm. de ancho. El canesú se fo-

Seré sombra de tu cuerpo,
Compañera de tus noches,
Vigilante de tus días,
Sudario de tus amores,
Y te seguiré á la tumba
Cuando el descanso ambiciones.y yo exclamé sollozando:
-¡No me acoses!
Firme, severa, impasible,
De mi lecho junto al borde,
Así murmuró:-¡Está escrito!
Has nacido, humilde y pobre,
Cual jaramago de fosa,
Como edélveis sin colores,
Como flor de sacrificio,
Como rosa de pasiones.
¡Está escrito! No protestes
Ni solloces.
Delirante, enronquecida,
Grité:-¡ No quiero! ¡ Soy joven!
La esperanza me sonríe
Con sublimes horizontes;
Quiero amar, que amor es dicha;
Vivir, que la vida es goce;
Luchar, que el triunfo es la gloria,
Y en la lucha honrada y noble
Quiero sentir en mi frente
Del Genio los resplandores.
¡Vete de aquí! Mi martirio
No ambiciones.
Con sonrisa de amargura
Clamó la Desgracia entonces:
-Sólo para los que sufren
Y truecan su sangre en flores
Fulgura el sol de la gloria
En inmortales regiones¡
Para esculpir las ideas
No hay cincel cual los dolores,
Porque el Genio es una chispa
Que arranca el dolor á golpes.....y yo exclamé suplicante:
-Desgracia ..... ¡No me abandones!
Por Ja traducción,

MODA

presidencia. - 6.8 Fiambres, tartas, dulces , etc. 7."' V0a la flg. 5 de la Revista parisiense de LA MODA
del 22 de Agosto. Con mucha cola.- 8.ª Todas guantes
de cabritilla ó piel de Suecia, blancos.-9.ª Sf, señora,
blancos.- 10.ª La primera figura del figurín iluminado
del 6 de Agosto es muy á propósito.-11.ª Para la nifia,
de nansuc bordado con viso blanco, azul ó rosa. Para
el nifio, traje marinero de dril blanco con cuello azul
obscuro.- 12.ª TodoR deben ir con ella. - 13.ª Suiza. -14. ª Si está en buen uso puede llevarlo.
UN GRUPO DE JÓVENES. - 1.ª Con agua y jabón ó con
palo de jabón.-2.ª Los de nogal, con cera y aguarrás.
Los segundos, con un poco de aceite.-3.ª Barnizando
el suelo con esencia de trementina se destruyen, pero
hay que tener cuidado de que la esencia penetre por
los agujeros.
'
UNA ASTURIANA CARGANTE. -Todas las que conozco
contienen nitrato de plata.
Cuando haga alguna pregunta debe mandar nn volante del corresponsal por cuya 'mediación reciba el
periódico.
A. T .-Cold-cream d6 moleta:

CHAYOTERA.-1.ª Las molduras doradas.-2.ª Tenga
la bondad de dirigirse á la Sección de enc~rgos.3.ª Se les pasa tarjeta. -4 ª Fricciónese las rafees
cada dos días con un cepillo mojado en sublimado al
2 por 1.000.

adorna con trencilla y vivo del color que armonice
con el del paño..~l abrigo se corta en pafio, uata y
forro de se?a, _gm~ndose por la flg. 19, y teniendo en
cuenta lc.s mdicac10nes de los contornos de la espalda
Y de los delanteros; s~ hacen las aberturas y se ponen
los f1;1-elles super pomendo los números iguales. La
trencilla se l;)rol_o nga por la espalda á lo largo de la
c~stnra, dtbuJando una greca á
cada lado. La trencilla se dispone
sobre.las.mangas á lo largo de la
lfn~a m~1cada, y después en el borde inferior; se adorna el delantero
de 19: derecha con una Unea de
trencilla y con un bordado de sou~he ,. hecho con arreglo á las in~cac_1ones de la flg. 22; se cubre el
1nter10r de los delanteros con pailo
en un ancho de 15 cm. Se ejecutan
las costuras de los lados se monta
e! cuello (Hg. 21), cubierÍo cou gal~n bor~ado, superponiendo los
numeros iguales y reforzándolo
con entretela; se pegan á la izquierda tres botones de fautasia y á la
d~recha las presillas cor;espondientes; después se forra el abrigo.

41.-■ atlnée

6 bata.

rra con muselina de seda negra. El cierre de delante
se oculta bajo una tira de tul bordado. Las mangas
terminan por pufios de tul.
Núm. 41.-Para la explicación y patrones, véanse las
flgs. 33 á 40 de la Hoja-Suplemento.
Núm. 42.-De paño de raso verde aceituna, bo;ti•d~
con soutache en el cuerpo; manguitos d~ ter01ol)!l
bordeados con encaje de Venecia; canesu de BruJRS
y Venecia.

FXPLICACIÓN DEL FIGURIN ILUMINADO.
Correaponde á laa 1eñoraa 1u1orlptora1 á la adlol6• de l•J•
y• las de la 2." y 3,ª adlolón,

1 Traje de paño verde almendra.-La falda de pailo
se ¿orta en forma y se guarnece con un jar~tón
cho Chaqueta larga de encaje de Irlanda, abierta ~
bre ·peto de muselina con lunares. Un bies de J?8 0
· adorna los bordes de la chaqueta. Mangas perdidas.
Materiales: 4,50 m. de pailo.
2. Traje de paño gris.-Falda corta completamen~
plegada. Jaretón en el borde. Chaqueta larga con e

an:

42.- Traje Princesa.

eorrespondencia particular.
Á MAR.fA.-Contesto á sus preguntas con verdadero
deseo de complacerla, y me pongo á su disposición
para todo lo que desee.
.
l.ª Sf, señora.-2.ª Del mismo modo que el encaje
inglés.-3,ª Hilo de encaje del núm. 50.-4.ª Un rollo
largo y un almohadón cuadrado.-5.ª El rollo, del ancho de la cama, y et cuadrante, de 60 cm. de lado.6.ª Tela de hilo.-7.ª El rollo, en las esquinas; el almohadón en medio ó en una esquina. - 8.ª Con dos
almohada's largas.-9.ª Las primeras, vara y cuarta;
las segundas, 60 cm.- lO.ª En el medio, sobre el jaretón.-11.ª No, señora.-12.ª y 13.ª No lo conozco con ese
nombre.-14.ª y 15.ª Hay que verlos hacer para aprenderlos.

AMO AL C. DE J. - 1.ª Sí, señora, se da por tarjeta,
poniendo: cFulana y Fulano de Tal ofrecen á usted su
casa en la calle de..... núm..... &gt;-2.ª No hay costumbre
de regalarles. - 3.ª Debe ponerse de acuerdo con su
suegra, pero generalmente lleva el equipo completo.
-4.ª La novia con la madrina, y el novio con el padrino. En la iglesia debe dar el brazo el padrino á la
novia, y el novio á la madrina.-5.ª Deben ocupar la

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UNA QUE ANHELA QUE LA DESGRACIA BE ALEJE. C.
Y. S.- l.ª No se lleva Iuto.-2.ª Nueve meses de rigor
y tres de alivio.-3.ª Al ano.-4.ª No debe ponerse
alhajas hasta que se alivie el luto. Depende de la costumbre de cada localidad. La pnerta de la calle se
tiene cerrada (la mitad) durante nueve días, en el segundo caso; en el primero, no se cierra.-5.ª Al mes,
por carta ó tarjeta.-6.8 Las sedas flojas, crespón, radium, bengalina, etc.-7.ª De vuela. Cinco metros
próximamente.

s. G. DE M.-1.ª Vea el grabado 6 de LA MODA del 6
de Agosto; guíese por la explicación.-2.ª Gorra marinera. La otra hechura no me parece á propósito.3.ª Con traje marinera, sí; si no, no.-4.ª Por la mitad de la cabeza.-5.8 Pruebe á quitarla con bencina,
pero desconffo del resultado.-6.ª Tengo entendido
que es muy sano.
NELA.-Siento mucho no poder contestar á sus preguntas por estar reservado el derecho de hacer consultas á las seiloras suscriptoras á la 1.ª ó 2.ª edición.
FLOR DE ROMERO.-Es invisible, muy adherente, y
existe en blanco, rosado, natural y moreno, el Duvet
de Ninon, polvos de arroz que producen una blancura
diáfana. Diríjase á la Perfumerla Ninon (35, nte du
Quatre-Septembre, Paris). Para evitar falsificaciones
exija el verdadero nombre.
·
ADELA P.

La Ilustracrnn Española y !mertcana.
Sumarlo del núm. 32, correspondiente al 30 de Agosto.

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50
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Esencia de almendra..........
5 gotas.
Se funden el aceite, la cera y la esperma; se mueven
continuamente hasta que se enfríe; se pasa á un mor•
tero de mármol, y se juntan poco á poco las demás
sustancias, moviéndolo sin cesar hasta que quede una
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Zamacois.-Señorío de verano, por D. F. Méndez.-Pienaa
el fraile ..... , por D. Santiago Gomila.-El arquitrabe ó los
apuros de un e,rregio, por D. Antonio Sánchez Pérez.-La
entrevista de WilhelmshBhe. -Sueltos. - Informaciones
;&gt;or•••.-Anuncios.
GRABADOS.-Los sucesos de Casablanca.-Retrato del eminentísimo Sr. Cardenal Domingo Svampa.-Bellas Artes:
mBorrica ..... !1/, dibujo deHuertas.-San Sebastián: Una división de láescuadra francesa. Hipódromo inaugurado el
16 del corriente. Los marinos argentinos.-Alemania: Congreso eucarístico E&gt;n Metz. Entrevista de Eduardo VII y de
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esta Sección tiene en depósito ejemplares encuadernados, que vende en Madrid al precio de
8 pesetas y remite por correo á las seiloras suscriptoras de provincias, previo el pago de 8,60
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ausoriptoras son:

PRIMERA EDICIÓN
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tierina.-Película.-Pelitre.-Pelo.-Pelo (Calda del).Pénfigo.-Pensamiento silvestre.-Peonía. -Pepitas me•
dicinales.-Pepsina.-Peptona. -Peptonato.- Perclot-ato.-Percloruro. - Percloruro de hierro. - Percusión.Perejil. - Perforación.~ Perforador.-P.ericarditis.Periencefalitis.-Perifiebitis.-Perinefritis.-PeriMOule.-Ptrineumonia.-Perioricidad.-Periódica (Fiebre).
-Periodo febril.-Periostiotomía.-Periostitis.-Periostosis. - Perisldltico. - Peritifiitis. - Peritonitis. - Perla
medicinal.-Pe_rlada ( Cebada).-Perlado (Grdnulo).Perlático. - Perlesía. - Permanganato. - Perniciosa
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Consta cada uno de sus números de una cubierta y diez y seis páginas, varias de ellas con selectos grabados,
debidos al lápiz y al buril de los primeros artistas.
Consecuente con su título, que es al propio tiempo su programa, La Ilustración Española y Americana reproduce, por medio del grabado, del fotograbado y de otros procedimientos modernos, los sucesos importantes del mundo entero que atraen la atención general; cuadros y esculturas notables de todas las escuelas; monumentos arquitectónicos antiguos ó modernos; retratos de los personajes de reconocida notoriedad, etc.
La sección literaria, confiada á los más distinguidos escritores, contribuye eficazmente á hacer de esta publicación una verdadera enciclopedia de nuestra época. Cuando la abundancia ó el interés de los asuntos artísticos
y de actualidad lo reclama, se distribuyen Suplemenfos, gratis para los Sres. Subscriptores.
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MADRID.-Esta.blecimlento tipolitográflco «Sucesores de Rivadeneyra,,
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1 y 2.-Toilettes de otoño.
Nú ■• 1.-Traje de hechura sastre; de palio color verde
Rusia, guarnecido con terciopelo verde; chaqueta de piel
camello.

Núm. ~.-Traje d~ h~chura sastre; de pailo de fantasla
color gris con refleJos lila, adornado con trencillas de seda
.de los mismos colores.

�</text>
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                  <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752064&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Flores Arenas, Francisco, 1801-1877 </text>
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                <text>Siglo XIX</text>
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                <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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                <text>Sucesores de Rivadeneyra</text>
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                <text>Carlos, Abelardo de 1822-1885, Propietario</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

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LA ILUSTRACION ESPAÑOLA
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REVISTA DE BELLAS ARTES, LITERATURA Y ACTUALIDADES

.Se pu6fiea los días 8, 15, 22 9 30 de cada mes.

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Consta cada uno de sus números de una cubierta y diez y seis páginas, varias de ellas con selectos grabados,
debidos al lápiz y al buril de los primeros artistas.
Consecuente con su título, que es al propio tiempo su programa, La Ilustración Española y Americana reproduce, por medio del grabado, del fotograbado y de otros procedimientos modernos, los sucesos importantes del mundo entero que atraen la atención general; cuadros y esculturas notables de todas las escuelas; monumentos arquitectónicos antiguos ó modernos; retratos de los personajes de reconocida notoriedad, etc.
La sección literaria, confiada á los más distinguidos escritores, contribuye eficazmente á hacer de esta publicación una verdadera enciclopedia de nuestra época. Cuando la abundancia ó el interés de los asuntos artísticos
y de actualidad lo reclama, se distribuyen Suplemenfos, gratis para los Sres. Subscriptores.
A las personas que deseen conocer esta publicación se les facilitan números de muestra gratis en las principales librerías y por su

ADMINISTRACIÓN: CALLE DE PRECIADOS, 46, MADRID.

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La Ilustración Española y Americana y de La Moda Elegante
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Sres. Herrero Hermanos. Sucesores. - Plaza de la Concepción, núm. 2, México.

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M&amp;ervadoe t.odos los derechos de propiedad artística y litera.ria.

MADRID.-Esta.blecimlento tipolitográflco «Sucesores de Rivadeneyra,,
impresores de :W. Real Casa.
(Propiedad de LA ILUSTRACIÓN E SPASOLA Y AMERICANA.}

•
1 y 2.-Toilettes de otoño.
Nú ■• 1.-Traje de hechura sastre; de palio color verde
Rusia, guarnecido con terciopelo verde; chaqueta de piel
camello.

Núm. ~.-Traje d~ h~chura sastre; de pailo de fantasla
color gris con refleJos lila, adornado con trencillas de seda
.de los mismos colores.

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

110

STTMA RIO.
TKrro.-Expllcaci6n de loa grabados.-Revista parisiense, por V. de
Castelftdo.-El puente, continuación, novela traducida por Sylvia.
-Contraste, poes[a, por D. Rafael Rulz L6pe.z. -Desde mi celda:
Cartas de todas partee, por Lady Belgravia.-Explicaci6n del
flgurln Huminado.-Correapondencla particular, por D.• Adela P.
-Sueltoa.-Anuncioa.
GRABA.Dos.-1 y 2. Toilette, de otofio.-3. Sombrero de otoil.o para
seliorita.--4-. Toilette para vis.itas, con levitón. -5. Sombrero para
otoil.o.-6. Traje de boda.-7. Corbata de sport.-8. Traje de lana
fantasia, propio para aei'lora de edad. - 9. Blusa para teatro.to. Traje para entreüempo.-11. Peinador aencillo.-12. Traje de
caaa.-13. Traje para alivio de luto.- H. Toilette v.ara comida.15. Traje de calle para aeft.orita.-16. Paletó de eat1lo medio hnperio,-17 A 19, Toiktte, de otoi'io.-20. Toilette de tarde.-21. Traje
de paseo.-22. Traje para aei'iora.-23. Traje de hechura saatre.24,. Toilette de otoño.-25. Traje de paseo.

REVISTA PARISIENSE.
SUXARIO.

Laa ratd:ui.-Las cbaqnetas.-Adornos y telas nuevas.

H

L llegar los días de otoilo, de cielo gris y
tiempo lluvioso, es preciso preparar un .11ar de
trajes obscuros, que en Octubre se utihzarán
para los paseos matinales, las compras y las visitas de confianza, al regreso del veraneo. Uno
de esos vestidos puede ser de la jerga clásica de
color azul marino ó de algún pafio de rayas
poco marcadas de tonos próximos ó de cuadros
más ó menos grandes algo mezclados y confundidos. Una falda sencilla, que no pasa del tobillo
ó que apenas roza el suelo, será más práctica
que una falda larga."El adorno se hará con franjas rayadas al bies, atravesadas ó á inglete. No
es cosa nueva, en verdad; pero no siempre la
moda ha de ser versátil é inconstante. A estas
franjas rayaias acompailan vivos ó soutaches, y
á veces trencillas de fantasía, que se suelen disponer en líneas verticales, dibujando en la parte baja de la falda ondas, espirales ó grecas; recuadrando el delantal y subiendo por detrás en
forma análoga, ó desarrollándose á una altura
media sin rodear del todo la falda. De igual
modo se pueden colocar bieses de terciopelo,
estrechos bullonados de tafetán, cordones cubiertos de seda lisa ú otros adornos de tela diferente de.1a del traje, pero elegida de igual color
que la de éste.
Los trajes de medio vestir, que se hacen de
pafio liso y sedoso, se adornan á menudo con
anchos pliegues alternados con otros de pana,
de terciopelo ó de tafetán de brillo. Los distintos reflejos de ambas telas producen un agradable contraste.
Están de moda las túnicas, y por eso los adornos de las faldas lisas se colocan á veces de modo
que parezcan señalar el borde inferior de una
túnica pegada á la falda.
Para los trajes de mañana se llevarán mucho
faldas de pliegues hechos al hilo, pespunteados
hasta debajo de las caderas, y que desde allí se
dejan ondular libremente. Unos son estrechos,
de 2 ó 3 centímetros apenas; otros mucho más
anchos. También se hacen tablas, juntas ó separadas por espacios lisos, y faldas lisas cortadas
por panos estrechos de plieguecítos menudos
verticales. Un pano de 12 ó 15 centlmetros de
ancho está rayado por 8 ó 10 pliegues, y se coloca uno á cada lado de un delantero muy estrecho y otros dos en la espalda, á ambos lados de
la costura y tocando á ella. En las telas lisas, estos pliegues planos y planchados no se distinguen más que al destrojarse por su misma flexibilidad; pero en las rayadas cambian el aspecto y el color de la que obscurece ó aclara, según
se deje al descubierto la raya más obscura ó la
más clara.
Para las personas gruesas esta disposición
puede favorecer mucho si se emplea bien. Con
esta clase de faldas se combinan chaquetas, paletós ó «boleros», en que se incrustan también
paños plegados, recuadrados con un straps, 11Iia
franja pespunteada ó un galón. Unos se colocan
á los lados del delantero sobre la costura; otros
repiten igual disposición en la espalda, si no se
prefiere poner uno solo en el centro de ella.
Pliegues á lo largo cubren las mangas. En las
telas lisas el borde de los pliegues que se levantan forma una serie de rayas verticales.

•

• •
Es innumerable la diversidad de chaquetas
paletós y chaquetitas, é innumerables tamhié~
los efectos que en ellas se sacan cambiando la
disposición de las rayas, que ya cortan al través
la mitad de la espalda ó del delantero, los costados á lo largo, el resto al bies, ó ya afectan otras

tan de moda han estado hace algunos afios. Entre los colores que más me han gu~tado en los
paquetes de muestras de los fabricantes, citaré
el verde ajenjo con reflejos de alelí, un precioso
ciruela ro¡izo y caliente, el dalia violeta de reflejos lila y el gris ratón, glasea~o en plata. Pero
la gama de colores nuevos es mnumerable, Y
casi todos son armónicos.
Con estos terciopelos, cuyo único defecto es
el de ser caros, se harán adornos, trajes enteros
y prendas sueltas. También estará muy de moda
el tercipelo inglés.
Nuevo, aunque sencillísimo, es el traje que
representa la figura 4, de jerga azul obscuro
con lunares, y cinturón de terciopelo verde
musgo.
En cambio, la figura 5 representa un traje muy
á propósito para una comida, de vuela de seda
azul con encajes de oro empañado.

hasta la mano, si hemos de creer los pronósticos.
Para las comidas y reuniones de intimidad,
los trajes de vuela, de seda ó de gasa rayada,
son siempre los más cómodos. Sus adornos son
de la misma tela, de un modo semejante al que
aparece en el traje de grana.dina de la figura 2,
si bien en este modalo los bieses son de raso del
mismo color. Cuando la tela es rayada, se deja
ver la raya brillante en los pliegues de la falda
y del {ichu y en las franjas que atraviesan la falda. El pechero movible suele. ser, de ~rlanda ó
Venecia, de tul bordado ó point d espnt ó de tul
liso rayado por medio de plieguecitos, y en todo
caso el pechero queda al aire, sin forro alguno.
Las mangas pueden variar mucho: unas son del
color del vestido, pero de otra tela, como gasa
ó tul con incrustaciones de guipur ó encajes teñidos; otras se adornan con volantes superpuestos, sobre los cuales caen las mangas japonesas ó
los manguitos que en ellas se inspiran.

mil disposiciones. Y á esto se añade el recurso
de las franjas de tela lisa del color de la raya
clara, cubiertas de soutaches del color de la obscura, é intercaladas entre los panos, á los que
cortan ó bordean. Al costado se suelen poner
aldetas lisas que forman grandes bolsillos ó aldetas de anchos pliegues; pero estas aldetas no
alcanzan á la espalda, y un cinturón de terciopelo, que se deja ver á trechos entre los paños,
forma lazo detrás, pára en una hebilla de metal
ó forrado con tela, y suple con sus caídas y lazadas á la aldeta de la espalda.
Las chaquetas largas se inspirarán en las épocas más diversas. Parece que hemos de ver cha•
quetas Luis XIII, de aldetas amplias, largos chalecos y bolsillos visibles; chaquetas Luis XV, de
aldetas redondeadas y desprendidas; chaquetas
Imperio, de talle corto; grandes solapas Directorio. Y entretanto, el hombro caído, el manguito
japonés y las hombreras, continuarán. Los modistos se ingeniarán para combinar con gracia
elementos tan heterogéneos.

•
• •
La verdadera Lait de Ninon, de la Perfumllria
Ninon (31, rue du Quatre-Septemln-e, Paris), es un

•
••
Los trajes azul marino se renuevan por el
adorno, y á pesar de todas las asociaciones de
colores á que dieron ya ocasión, todavía aparerecen otras nuevas. El cuello, las solapas y las
mangas de un pequeño paletó, por ejemplo, se
adornan con tafetán rosa viejo, erizado de pliegues de cabecilla y de un rayado blanco y negro, distinto de el de rayas iguales que ya conocemos, porque las rayas negras finas se espacian
á un centímetro sobre el fondo blanco. Con esto,
el traje, que de por sí es obscuro, resulta más
bien claro.
También se emplean con estos trajes chalecos
encarnados, del color de los fracs de caza, ó chalecos de color leonado, yesca ó kaki. De estos
chalecos, unos son independientes, cruzados, con
grandes solapas; otros son estrechos, unidos al
Fig. 2.
abrigo y cubiertos de soutaches negros ó azul
marino. Los botones son del color del vestido,
ya de pasamanería, ya de crochet, ya de terciopeUn modo ingenioso de variar la forma de loa
lo; unos muy grandes y espaciados, otros me- «boleros, ó chaquetas, rejuveneciéndolos y condianos, en dos hileras y muy juntos. A veces se servándoles una línea que avalore el talle, es rerepiten en medio de la espalda en la misma dis- cortarlos sobre nna chaqueta ó nn &lt;bolero, de
posición; pero es preciso que esto tenga una ra- otro color, simulada por supuesto, que rebaae
zón de ser, como la de prender los bieses, straps, á la otra en medio de la espalda, bajo el brazo y
soutaches ó galones.
al borde de los delanteros; por ejemplo, un «bolero» de tussor, bastante corto, se recorta en paneles redondeados, bordeados de trencillas, pero
sus bordes quedan rectos y cuadrados, porque
en el intervalo de los paneles aparecen puntos
de Madrás, de colores vivos. Como ejemplo también, un «bolero» de paño, de color de pan quemado, se puede recortar sobre otro inferior de
pafio leonado, que rebasa todo el contorno en
almenas irregulares, como una pequen• aldeta
que empezará cerca de la garganta y no llegan!
á cubrir el talle.
A pesar de su aparente sencillez, es difícil hacer bien estas prendas, porque constituye pe·
quenos problemas de buen gusto el encontrar
telas que armonicen y se avaloren mutua~ente,
el determinar la superficie que se ha de asignar
á cada una de ellas para que el conjunto r~sulte
bien compensado, el señalar la linea preclSS en
que los paneles obscuros se redondean sobre el
fondo claro, y la forma que conviene d~r ~ éste
donde rebasa. Todo esto exige uu conocurueuto
profundo del corte, sentimiento del color Y
experiencia que sepa discernir bien lo que •
gera la silueta y lo que puede engruesarla, consiguiéndose esto con el uso de uu corsé Léoty
Hay chaquetas que recuerdan las que hemos
visto en la primavera. Tal es, por ejemplo, la ~e
la figura 1, que representa un traje csast1;e•, e
paño de color de alelí, adornado con vivos Y
botones de terciopelo.
Los delanteros y costados son ajustados, la
espalda es recta sin marcar el talle; el hom ro
se alarga prolongado por un volante de !ª te:,
por manguitos ó por una hombrera partida, 8
la que salen las mangas de la blusa que se
debajo, que puede ser de tussor liso, de ta e
brillante, de terciopelo 6 pana del color del
tido, de lencería con mangas, en que se com
nan pliegues, entredoses, paneles, cuad~ados,
rombos volantitos de Valenciennes fruncidos Y
con cabecillas. Este conjunto fresco y espum':º
es adecuado para los días hermosos del oto ~
Para los brumosos se llevarán blusas de stedel color del vestido tan adornadas con P
gues, encajes é incrustaciones como las de
ceria. Para este invierno se preparan gasas
lativamente gruesas, poco transparentes, mu{.
indicadas para los bullones y para los pulíOS a
tos llenos de entredoses que modelarán el braz0
l!ig. l.

!riª

b

?J!

V~~:

1::

producto especial para blanquear la piel y darle
la frescura de la juventud. Se emplea con éxito
en la cara, cuello, hombros y brazos. Existe en
tres matices: blanco, rosado y moreno. Hay que
pedirla, para asegurarse de que es la verdadera,
en Paris, á la Perfumeria Ninon; en Madrid, en
las de Urquiola, Mayor, 1; del Molino, Carmen, 2;
Romero, Carrera de San Jerónimo, 3; Hijos de
J. J. Fortis, Puerta del Sol, 2; Gal y Compafi!a,
Ferraz, 2ó; y en Barcelona, en las de Julia Comas, Cal!, 30; Banús, Jaime I, 18; Ferrer, Princesa, 1; Massip, Fernando, 55; Forteza, Escudillers, 34, 1.0 , y Lledó, Rambla de Capuchinos, 17.
V. DE CASTELFIDO.
Parla, 10 de Septiembre de 1907.

Fig. '-

novedad el de las cintas que pasan por ojales
hechos en la tela, como por los entredoses de
lencería. Se emplean las de raso Liberty, mesalina, terciopelo, muselina y faya brillante.
Más que nunca están de moda los terciopelos
galoneados de dos tonos, á los que este invierno
se ha dado un nombre por demás extraño: el de
terciopelos discróicos. Su aspecto es el mismo
que el de los terciopelos espejo glaseados, que

Flr. a.

Un cinturón de tela drapeada ó de cinta flexi•
ble separa la fald9. del cuerpo, á menudo realzado por un semirrombo ó punta hecha con rayas agrupadas ó con bordados de relieve y aun
con encajes metalizados. Esta modificación de
los cinturones es bastante nueva, y si el color
está bien elegido, el efecto es precioso.
La gasa, el encaje y el tafetán se emplean también como adornos para los trajes de telas rayadas ligeras.
La figura 3 ofrece un bonito modelo de las túnicas cuya moda os he anunciado. Es un traje de
paseo, de crespón de seda de color de vino de
Burdeos, con túnica de raso del mismo color.
Lo más frecuente es hacer la falda y la túnica
de telas dÜerentes, por ejemplo: para un traje
de noche se hace la una de gasa ó vuela de seda
rayada, y la otra toda cubierta de volantes d.e
encaje. Para un traje de paseo se puede combinar una túnica de terciopelo con una falda de
paño.
Si los volantes son de encaje, se pondrán fruncidos; si son de paño, serán rectos ó en forma,
apenas ondulados. Los de gasa se suelen poner
de tela doble.
Entre los adornos que simulan túnicas es de

l!ig•••

EL PUENTE.
Continuación.

-¡Un pistoletazo! ¡Vamos, en seguida! ¡Dios
quiera que lleguemos á tiempo!
Se precipitó hacia la casa, y, tras un momento
de vacilación, Maria Teresa la siguió.
La hija del guarda, estupefacta al principio, y
cual si se hallase imposibilitada .para moverse,
rompió á sollozar nerviosamente.
-¡Señorita! ¡Ay, sellorita María Teresa, no
vaya usted! Si está muerto, iuo hay que buscar
ante todo á la Guardia rural?
·
Pero no recibió contestación, y dominada á la
vez por terror supersticioso y por compasión,
mezclada con curiosidad, se dirigió también hacia la casa.
Caminaron siguiendo las huellas del coche que
media hora antes habla conducido á aquel desgraciado lleno de vida. Subieron la escalinata de
barandilla áurea y de peldañ.os deslumbrantes
de blancura; luego Cristina se detuvo un instante.
-tDónde?-preguntó brevemente.
María Teresa se volvió para Interrogará la jovencita que se les reunía en aquel momento;
pero de repente un finísimo hilo purpúreo, deslizándose por debajo de una de las puertas cerradas, comenzó á correr lentamente sobre los
peldaños marmóreos.
Cristina levantó el pestillo. Muy cerca de la
puerta, tendido sobre el suelo, con la mano crispada aún sobre el revólver, lívido y horriblemente ensangrentado el rostro, rota y desprendida la mandíbula, el desdichado no daba señales de vida.
Cristina miró á Maria Teresa, que, desfalleciendo, retroceclla horrorizada.
-¡En nombre del cielo!-dijo.- ¡Sea usted
fuerte y ayúdeme á salvar quizás una vida, un
alma!
Ante aquella mirada, la joven se sintió serena
de repente, y compasión inmensa sucedió al terror, mezclado de repulsión, que la había dominado.
Cristina había colocado el oído sobre el pe·
cho del Sr. Montpernon.
-¡El corazón late!-murmuró con acento de
indeflnibleconsuelo.-Necesita socorro ..... tDónde está esa joven?
La pobre muchachuela no se atrev!a á entrar;
agitada por sollozos convulsivos, parecía ante
todo llena de terror por la ausencia de su padre y por la especie de responsabilidad en que
suponía haber incurrido.

�112

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

Núm. 4.-Se compone de falda gris topo y levitón de ter•
ciopelo de color más obscuro; el cuel~o-estola se ado~a
con un rico bordado de soutache, y se ribetea con trencilla
de seda del mismo tono que el terciopelo; de la misma manera se adornan el borde inferior del levitón y de las mangas. Los delanteros se abren sobre un chaleco de tafetán
negro· el levitón se forra con tafetán lila. La falda se compone de tres pafios, cubre otra interior de tafetán gris y se
adorna con bieses de paila y un entredós.

5.- Sombrero para otoño.

3.-Sombrero de otoño para señorita.

Núm. 5.-De fieltro gris, adornado

Núm. 3.-Este sombrero, de fieltro

por detrás con nn cubrepeineta de tul
gris. Rodea la copa un drapeado de
cinta pékinée negro y blanco. Comple-

azul pavo real, tiene forma de cam•

pana. El cas·co se adorna alrededor
con un drapeado de tafetán negro que
termina delante bajo un lazo y ·una

ta el adorno una pluma de avestruz

blanca.

hebilla de bisutería.

íl
1

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1

1

1

1
1

-No está muerto, hija mía-díjo Cristina
intentando calmarla;-p·e ro su vida puede de'.
pender de la rapidez con que se le auxilie .....
Corra al pueblo ..... ¿ Hay allí médico Y
La niña hizo signo negativo.
-Entonces avise al sefior Cura y á una Hermana de la Caridad, y envíe un propio, un
hombre á caballo, á casa del médico más cercano ..... ¿Me entiende bien?
-Sí; ¡pero si mi padre hubiera estado aqui!
-sollozó la joven.
-Bueno, usted lo reemplazará y hará lo
que pueda-contestó Cristina bondadosamente, aunque esta frase, repetida por vigésima
vez, fuese enervante en tal momento.-Vaya
todo lo de prisa que le sea posible.
La pequefia se alejó corriendo y aun se escucharon en el jardín los sollozds que no podía contener.
-¿No tiene usted miedo de permanecer
aquí, verdad, María Teresa?
-No, estando con usted.
- Vaya á buscar un colchón en cualquiera
de las habitaciones.....
María Teresa abrió la primer puerta que
halló á mano. Era la del cuarto de Paulina
atestado de muebles, costosos y elegante siem'.
pre, á pesar d~ ~o tener ~olgaduras. ¡Cuántos
suefios de felicidad habian florecido entre
aquellos muros!.. ...
Quitó uno de los colchones del áureo lecho
y lo ª!"r~stró al otro lado del descansillo; luego Cr1stin~ y ella levantaron trabajosamente
el cuerpo rnert~ y lo colocaron sobre el colchón. En segmda le entreabrieron las ropas
La san¡¡re corría á borbotones de dos horri:
bles her~das, una en el pecho, otra en la boca.
Erl\ horrible el. espectáculo, y aquellas jóvenes
d~hcadas ne!les1taban valor sobrehumano para
mirar la herida, la mandíbula destrozada, la sangr_e 'J'., sobre todo, la expresión de espantoso sufi:1m1ento que conservaba aquel semblante liVIdo.
·
C_dstina aplicó su ~ai\uelo, comprimiendo la
herida del pecho, mientras María Teresa bus
cando lelas para vendajes, encontró un arinari~
de ropa blanca lleno de lienzos, batistas y mantelerías.
· - Unas tijeras....•
La joven volvió al cuarto de Paulina y revolvió febrilmen~e los cajones de su costurero,
luego una mesita de labor, que contenía un bordado. que se ~omenzó y se interrumpió por puro
capricho. Ba¡o las sedas revueltas había un es~uch!to de marfil con las tijeras de oro ....• ¡Oh
1roma de las cosas humanas! ¡En las finas manos de Paulina Montpernon, esas delicadas tijeras sólo sirvieron para labores superfluas y
ahora cortaban vendas para heridas mortalesÍ
-Agua-pidió Cristina.
Maria Teresa llenó un jarro en un cuarto-toca-

4.-Tollette para vl1ltaa, oon levitón.

dor; después volvió al cuarto de Paulina buscando un poco de agua de Portugal, olvidada en
un frasco con adornos de plata.
El aspecto del infortunado resultó menos horrible después que le lavaron las manchas de
sangre. Maria Teresa, siguiendo las indicaciones
de Cristina, hacía hilas apresuradamente: empresa dificil con telas tan finas como la batista;
pero la herida del pecho sangraba sin cesar, á
pesar de la presión de las vendas y de las compresas empapadas en agua fria.
Esta escena de desolación resultaba aun más
acentuada por desarrollarse teniendo como escenario aquella lujosa estancia, donde los magníficos volúmenes coleccionados en los estantes
y los cuadros y los bronces eran testimonio de
las aficiones elegantes, al par que superficiales,
de aquel hombre que vivió siempre pensando
en el dinero, y que probabilísimamente perecía
victima del dinero. La sangre había salpicado un
caballete, forrado de peluche, que sostenía un
modernísimo cnadro al óleo: representaba una .
bailarina sonriente, vestida de gasa, y aquella
mancha siniestra, enrojeciendo uno de los desnudos brazos y la ahuecada falda de la danzante,
tenía elocuencia á un tiempo terrible é irónica.
Cerca del bufete, atestado de objetos alegan-

tes y exquisitos, plegadera y portaplumas de
oro, pisapapel de bronce, escribanía esmaltada, babia papeles estrujados y rotos; en la
chimenea, cenizas negruzcas voltejeaban lentamente á impulsos del vientecillo que entraba por la abierta ventana. Y, en lngar muy visible, sobre el papel rosado de una carpeta
abierta, un sobre, cerrado con lacre rojo sin
sello, llevaba el nombre de Paulina, escrito
con letra apenas legible.
Cristina y María Teresa habían arrastrado
el colchón junto á la ventana, paralexponerlo
al aire fresco del jardín. El perfume de las
lilas y de los cítisos llenaba la habitación,
mezclándose con el olor pesado de la sangre,
que seguía enrojeciendo los vendajes.
Cristina no cesaba de bañar las sienes del
moribundo y de abanicarlo. Al fin éste hizo
un débil movimiento que le arrancó profondo gemido; después, reanimado acaso por este
dolor, abrió los ojos, que ya empezaban á vidriársele. Con aquella pequeñísima sensación
de vida, tuvo conciencia de lo que le pasaba,
porque tras un esfuerzo-visible por la expresión de angustia que le asomó al semblante-para darse cuenta de su situación, su mirada, medio obscurecida y llena de espant_o Y
de sufrimiento, se detuvo en Cristina.
-Venga, María Teresa, háblele; á usted la
conoce- murmuró la joven.
.
Reprimiendo un sentimiento de horror rn·
voluntario, María Teresa se arrodilló y tomó
la mano manchada de sangre del desdichado.
-Hemos encontrado á usted herido Y le
hemos auxiliado-dijo con voz temblorosa.¿Me conoce, verdad? Soy María Teresa de Marmennes, la amiga de Paulina.
La mano que María Teresa oprimía, se estremeció, y el Sr. Montpernon hizo un es~uerzo
para hablar, que produjo nueva hemorragia. So•
dor frío le bailaba la frente, y respiraba cada
vez con más dificultad.
-Su querida hija Paulina no está aquí :-•x·
clamó Cristina, inclinándose sobre el heridoj Y
hablándole lentamente, claramente, para fiar
las ideas vacilantes del moribundo. - Vendrá.
pero mientras llega permítanos que ocupe°hºª
su puesto, y que le digamos lo que ella le uhiera dicho.....
h
El Sr. Montperuon volvió á esforzarse p~r. ~blar, y su mirada inquieta, torturada, se dirigió
hacia el bufete.
Cristina, adivinándolo, se llegó á donde esta•
ba el sobre cerrado.
-1,Le ha escrito usted? Yo le entrega:é la car•
ta ....• Si, ahí está, sobre la carpeta ..... Avisaremos
á Paulina en cuanto llegue el médico.....
.
Comenzó otra vez á bafiarle las sienes, vién·
dolo debilitarse por momentos; des~ué~, seña·
!ando el cielo á María Teresa para. rnv1tarlh t
rezar, se arrodilló junto al improvisado lec 0 ,

113

tomó entre sus manos las del Sr. Mont- táculo punzante y
solemne, admiranerr.on.
.d
d
do á su amiga, que,
-Ayer era yo una desconoo1 a para nsIe cariiíosa
como una
e dijo con acento oonm?vido;-.P.•ro acabo.~•
uxiliarle como lo hubiera. aux1hado su h1¡a; hija, enjugaba el
na es quien le habla por mi boca, porque ex- sudor helado de la
erimento toda la compasión que ella hubiese frente del morientido ante los horribles sufrimientos de ns- bundo, y enconed ...• ¡Déjeme consolarle en luga! de ella! Usted traba cuantas palaa querido morir, y ese es un crimen contra. su bras podían con•
el espíritu
• nica hija..... Ella 1~ perdonará ..... Es también fortarle
y endulzarle los sun crimen contra Dios.....
El rostro del Sr. Montpernon, 9ne se h!'-bia frimientos del courbado al oir el nombre de su h1¡a, volvió á razón. ¡De qué modo tan admirable
dquirir expresión rígida é indiferente.
-Aun cuando no haya pensado usted durante sabía convencerlo
perdón y de 1
la vida que hay un Sér á quien. debemos dar del
carifio
de Paulina!
cuenta de nuestros Mios, he aqu1 el momento
ue le otorga en su bondad..... Antes de este pe- ¡Cómo lograba caliodo de olvido, usted creyó en El,.indudable- mar los terrores
ente· su madre le enseñó á balbucir su nom- que súbitamente le
J:)re .... .'Hasta pienso que también esa madre me asaltaban, y que
aun más anha traído aquí para guiar á usted hasta donde eran
gustiosos
por obra
~lla le espera ..... Hay un u!llbral terrible q~~ es del forzado
silenpecesario franquear ..... Dios no ha perm1t1do
riue usted lo pase como rebelde, como desespe- cio!
Se oyeron pasos
ado ..... Dios es Amor. Él acogerá el alma de ussobre
ed y olvidará las ofensas si, contrito y ar~•- precipitados
la
arena
de
la
aveentido le pide auxilio .... Todo se borra, la lleEl señor Cura des~parece ..... Ha debido sufri~nsted mncp.o nida.
y una Hermana
?ara decidirse 4 abandonar á su h1¡a y á ooas10- ra
de
la Caridad lle. arla tan espantoso dolor ..... Pero aun se hal;an gaban
I os prime1 alcance de usted el descanso y la paz ..... Diga ros. Maria
Teresa
onmigo, desde el fondo de. su c~razón destroá recibirlos
ado la plegaria que Jesucristo vrno á enseñar- corrió
guiarlos y
, os ~n la tierra, la plegaria que usted rezaba en para
para anunciar al
infancia.....
ó
sacerdote que el
Y Cristina, con voz penetrante, comenz e1 moribundo
había
ater.
.1
· dado señales de
1
Frecuentemente se niegan os m1 agros, se arrepentimiento.
gatea á Dios la potestad de modificar ó de snsYa era tiempo.
nder las leyes que Él mismo ha !&gt;•cho, 'J'. suele El perdón descenr incrédulo todo el que no ha sido testigo de • dió sobre aquel
acto milagroso.
.
alma pecadora, y
Y, sin embargo, díariamente, á .la VIsta ~• lo• Cristina, inclináns, sin que en ello se fije la atención, real!-"anse dose, posó sus lailagros más sorprendentes 4.ue la curación ~• bios puros sobre la
a dolencia corporal; esos milagros son ~os su• frente casi helada
tos retornos al seno de Dios, tras una VJda de por la muerte.
diferentismo; son rayos d~ 1~ fe, fulgur~do
repente en medio de las trn1eblas de . an~1gua
redulidad · son anhelos de un alma hacia las
estes vent~ras, de las cuales no hizo
o en sus afanes terrenales, y es, sobre
o ese amor que despierta en la frialde un corazón ingrato, y que transma á un pecador en un justo agradaá Dios. Hay en esto un milagro que,
no siendo tangible, exige la descción de obstáculos humanamente
uperables; es necesario que Dios se
ele al alma, para mostrarle la nada
todo lo que no es Él; es preciso que
haga brillar ante el alma la verdad
ha desconocido, para que crea en
y la ame y desee como patrimonio.
&amp;.-Trajt de boda.
que se llama una conversión es algo
la elocuencia humana no puede lor; algo intimo entre el Creador ! la Núm. 6.-De raso blanco y fino, cubierto con muselina de seda y adornado con aplicaciones y rosas de muselina de seda.
tura que ha formado, y que qmere
Él; hay en ello una infiuenoia diviun toque divino, un acto divino, lo
Todo á ensalzar la mano poderosa
nosotros los cristianos conocemos
- En nombre de su hija de usted - dijo la
el nombre de gracia, es decir, el dón gra•
Que creó tal verjel llama y convida;
joven.
.
o que Dios hace de su Espíritu Santo.
Concurre todo á que se eleve el alma
y bajo la impresión de este beso filial, el deshe aquí que este milagro se operó en el !~- graciado exhaló el último suspiro.
Hacia el Dios de la paz y la alegría.
de muerte del hombre mundano que babia
hazado con supremo desprecio todo freno
Y mientras de las aves el enjambre,
Continuará.
igioso, toda ley divina; que vivió únicamente
Solazándose al sol, revuela y trina,
a este mundo efímero, y que, viendo naufraY del jardfn poético los ámbitos
las riquezas, de las que había hecho su dios,
Se llenan de suaves armonías;
baba de disponer criminalmente de la vida
le había sido confiada en depósito •para ooCONTRASTE.
Mientras el agua alegra con sus músicas
er á su Creador, amarlo y servirlo». Una vez
Á las flores fragantes que germinan,
s la Juz había « brillado en las tinieblas •;
Y manda al cielo en oleadas mágicas
s se revelaba á quien le había olvidado y ulEn el bello jardfn, que el sol alegra
Su perfume la esbelta clavellina;
·ado· de repente esta alma, llena de orgullo é
:Mientras fl.ores balsámicas germinan,
·fer~ncia se resquebrajaba al contacto de la
Mientra el misterio augusto de la tarde,
Llenos están de huéspedes alados
cegador~, y, consciente de. la pre.sencia misLa tierra, el agua, el aire, el sol que brilla
Los árboles de copa esmeraldina.
. osa y divina que la envolv1a, abriase por enEs todo adoración al Sér Supremo,
o á las palabras de arrepentimiento que le
Cargada de par.fumes de violeta
Que ensancha el corazón y el alma anima,
taba una joven desconocida .....
Cruza por el jardín la blanda brisa,
os minutos transcurrieron. A veces un desHuraiio el hombre por la tierra pasa,
y en el cristal del lago misterioso
cimiento hacía creer que el instante supre•
Y rompiendo la mágica armonía,
Un rayo c~lestial se quiebra y brilla.
había llegado· pero los ojos volvían á abrirPiensa saiiudo en dominar al prójimo
y la mano q~e se helaba, buscaba instintiDel surtidor el agua burbujeante
Y blasfema de Dios y de la vida.
ente otra iuano que respondiese, por la pre•
Entona alegre su canción divina,
, al lenguaje sublime y nuevo que acababa
y están las cosas y el ambiente llenos
RAFAEL RUIZ LóPEZ.
sonohar.
•
De dulce y sacrosanta poesía.
~
·[aria Teresa asistía llorando á este espeo-

i

.•

�Núm. 4.-Se compone de laida gris topo y levitón de ter-

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

ciopelo de color más obscuro; el cuello•estola se adorna

con un rico bordado de soutache, y se ribetea con trencilla
de seda del mismo tono que el terciopelo; de la misma manera se adornan el borde inferior del levitón y de las man-

y tomó entre sus manos las del Sr. Mont-

gas. Los delanteros se abren sobre un chaleco de tafetán

negro· el levitón se forra con tafetán lila. La falda se compone Je tres pafios, cubre otra interior de tafetán gris y se
adorna con bieses de paiio y un entredós.

Pª.'.::'X;~r era yo una-desco_nocida para ustedle dijo con acento conm?v1do;-_p_ero acabo_d~ cariliosa como una
.1. le como lo hubiera . aux1hado
su hija, hija, enjugaba el
aux11ar
b
ella es quien le habla por m1 oca, porque _ex- sudor helado de la
.
t toda la compasión que ella hubiese frente del moriper!Illen
· · t os 'de us - bundo, y enconsentido ante los horribles sufr1m1en
ted ..... ¡Déjeme consolarle en luga; de ella. Usted traba cuantas palacontra su bras podían con h a quer1'do morir ' y ese esd un crimen
el espíritu
única hija. .... Ella le_ per onará ..... E s también fortarle
y endulzarle los suun crimen contra Dios.....
del coEl rostro del Sr. Montpernon, !lºª se h!'bía frimientos
razón.
¡De
qué
moturbado al oír el ºº!"~re d~ s'!- h1¡a, volnó á do tan admirable
ad uirir expresión r1g1da é mdiferente.
~ Aun cuando no haya pens~do usted durante sabía convencerlo
la vida que hay un Sér á qmen, debemos dar del perdón y de 1
cuenta de nuestros ·actos' he aqu1 el momento cariíio de Paulina!
que le otorga en su bondad ..... Antes ~• este pe- ¡Cómo lograba calríodo de olvido, usted creyó en El,,mdudable- mar los terrores
mente· su madre le enseñó á balbucir su nom- que súbitamente le
bre.....'Hasta pienso qu~ también esa madre me asaltaban, y que
ha traído aquí para gmar á usted h~sta donde eran aun más an•
por obra
ella le espera ..... Hay un umbral terrible 4'!-1! es gustiosos
necesario franquear ..... Dios no ha pdm1tído del forzado silenque usted lo pase como rebelde, como esespe- cio!
Se oyeron pasos
rado ..... Dios es Amor. Él aco¡¡erá el !lima de usprecipitados
sobre
ted y olvidará las ofensas s1, contrito Y •r~earena de la avepentido le pide auxilio .... Todo se borra, la t¡:i- la
El señor Curra des~parece ..... Ha debido sufri:. usted mue_ o nida.
ra y una Hermana
para decidirse i\ abandonar á su h1¡a Y á º~ªf{°" de la Caridad llenarla tan espantoso dolor..... Pero aun se a _an
al alcance de usted el descanso y la paz ..... Diga gaban los primeMaria Teresa
conmigo, desde el fondo de. su c~razón destro- ros.
corrió
á recibirlos
zado la plegaria que Jesucristo vmo á enseñarpara
guiarlos
y
nos ~n la tierra, la plegaria que usted rezaba en para anunciar al
la infancia.....
ó ¡
que el
y Criatina, con voz penetrante, comenz e sacerdote
moribundo habla
Pater.
.
¡ os. mi·¡agros, se dado señales de
Frecuentemente se megan
arrepentimiento.
regatea á Dios la potestad de modificah ó de sur
Ya era tiempo.
ender las leyes que Él mismo ha hec o, :J:' sue e El perdón descen~er incrédulo todo el que no ha sido testigo de . dió sobre aquel
un acto milagroso.
•t d t
alma pecado~•• Y
y sin embargo diariamente' á la vis a • e o- Cristina,
inclmándos' sin que en elio se fije la atención,real~ande dose, posó sus lamil~gros más sorprendentes que la curam n ,e bios puros sobre la
una dolencia corporal; esos milagros son ~os su- frente casi helada
bitos retornos al seno de Dios, tras unf vida ~e por la muerte.
indiferentismo; son rayos de la fe' fu gurf!D o
de repente en medio de las tinieblas dehan~ig ua
incredulidad; son anhelos de un aio:i• ama 1as
celestes venturas, de las cuales no hizo
caso en sus afanes terren_ales, y es, so?re
todo ese amor que despierta en la frialdad de un corazón ingrato, y que transforma á un pecador en un ju~to agradable á Dios. Hay en e~to un m_ilagro que,
aun no siendo tangible, exige la destrucción de obstáculos humanamente
insuperables; es necesario que Dios se
revele al alma, para mostrarle ~• nada
de todo lo que no es Él; es preciso que
ltl haga brillar ante el alma la verdad
que ha desconocido, para que ~rea ~n
ella y la ame y desee como patnmomo.
&amp;.-Tra,11 de boda,
Lo que se llama una conversión es algo
que la elocuencia humana no puede lo.
-De raso blanco y .fino , cubierto con muselina de seda y adornado con aplicaciones y rosas de muselina de seda.
grar; algo intimo entre el Creador '! la Num.
6.
criatura que ha formado, y que. qm_ei:e
para Él; hay en e~lo unainfluen.c1~ divina un toque divmo, un acto divmo, lo
qu~ nosotros los cristianos conocemos
Todo á ensalzar la mano poderosa
_ En nombre de su hija de usted - dijo la
con el nombre de gracia, es decir, el dón graQue creó tal verjel llama y convida¡
tuito que Dios hace de su Espíritu Santo.
joven.
b
filial , e1 desConcurre todo á que se eleve el alma
y bajo la impresi?n.de este _eso
Y he aquí que este milagro se operó en el !~Hacia el Dios de la paz y la alegria.
graciado
exhaló
el
ultimo
suspll'O.
cho de muerte del hombre mundano que habia
rechazado con supre'!'o despri:ci_o !º~º freno
y mientras de las aves el enjambre,
Continuará.
religioso, toda ley divma; que v1v1? umcamente
Solazándose al sol, revuela y trina,
para este mundo efímero, y que, viendo nau~r•Y del jardfn poético los ámbitos
gar las riquezas de las que habla hecho su dios,
Se llenan de suaves armonías¡
. acababa de disp~ner criminalmen1? de la vida
que le habla sido confiada en depósito «para coCONTRASTE.
Mientras el agua alegra con sus músicas
nocerá su Creador, amarlo y servirlo~. gna vez
Á las flores fragantes que germinan,
más la luz había «b_rillado en las _tmieblas »;
Y manda al cielo en oleadas mágicas
Dios se revelaba á qUien le había olndado Y ulEn el bello jardín, que el sol alegra
Su perfume la esbelta clavellina;
trajado; de repente esta al':"•• llena de orgullo é
Mientras flores balsámicas germinan,
indiferencia, se resquebra¡aba al contact? de _la
Mientra el misterio augusto de la tarde,
Llenos están de huéspedes alados
luz cegadora, y, consciente de_Ia pre_sencia misLa tierra, el agua, el aire, el sol que brilla
Los árboles de copa esmeraldina.
teriosa y divina que la envolv1a,_ab_riase por enEs todo adoración al Sér Supremo,
tero á las palabras de arrepent1m1ento que le
Cargada de perfumes de viole:a
Que ensancha el corazón y el alma anima,
dictaba una joven desco1:1ocida .....
Cruza por el jardín la blanda brisa,
Los minutos transcurrieron. A_ veces un desHuralio el hombre por la tierra pasa,
y en el cristal del lago misterioso
vanecimiento hacía creer qu~ el ms~nte sup~eY rompiendo la mágica armonía,
Un rayo ce_lestial se quiebra y brilla.
mo había llegado; pero los o¡os volvian ~ •~r,~Piensa sañudo en dominar al prójimo
se, y la mano, que se helaba, b~scaba mstmtíDel surtidor el agua burbujeante
Y blasfema de Dios y de la vida.
vamente otra mano que respondiese, por la preEntona alegre su canción divina,
sión, al lenguaje sublime y nuevo que acababa
y están las cosas y el ambiente llenos
RAFAEL RUIZ LóPEZ,
de escuchar.
·
De dulce y sacrosanta poesla.
María Teresa asistía llorando á este espec-

°

11

3.-Somllrero de otGño para aeñorlta.

5,- Sombrero para otoño.

Nú ■ . 3.-Este sombrero, de fieltro
azul pavo real, tiene forma de campana. El cas·c o se adorna alrededor

por detrás con un cubrepeineta de tul

termina delante bajo un lazo y ·una

ta el adorno una pluma de avestruz

Núm. 5.-De fieltro gris, adornado

gris. Rodea la copa un drapeado de
cinta pékinée negro y blanco. Comple-

con un drapeado de tafetán negro que

1

!

blanca.

hebilla de bisuterla.

-No está muerto, hija mía-díjo Cristina,
intentando calmarla;-pero su vida puede depender de la rapidez con que se le auxilie .....
Corra al pueblo ..... tHay aflí médico?
La niña hizo signo negativo.
-Entonces avise al señor Cura y á una Hermana de la Caridad, y envíe un propio, un
hombre á caballo, á casa del médico más cercano ..... ¿Me entiende bien?
-Sí; ¡pero si mi padre hubiera estado aquí!
-sollozo la joven.
-Bueno, usted lo reemplazará y hará lo
que pueda-contestó Cristina bondadosamente, aunque esta frase, repetida por vigésima
vez, fuese enervante en tal momento.-Vaya
todo lo de prisa que le sea posible.
La pequeña se alejó corriendo, y aun se escucharon en el jardín los sollozos que no podía contener.
-tNo tiene usted miedo de permanecer
aquí, verdad, María Teresa?
-No, estando con usted.
- Vaya á buscar un colchón en cualquiera
de las habitaciones.....
María Teresa abrió la primer puerta que
halló á mano. Era la del cuarto de Paulina,
atestado de muebles, costosos y elegante siempre, á pesar de no tener colgaduras. ¡Cuántos
sueños de felicidad habían florecido entre
aquellos muros! .....
Quitó uno de los colchones del áureo lecho
y lo arrastró al otro lado del descansillo; luego Cristina y ella levantaron trabajosamente
el cuerpo inerte y lo colocaron sobre el colchón. En seguida le entreabrieron las ropas.
La sangre corría á borbotones de dos horribles heridas, una en el pecho, otra en la boca,
Era horrible el espectáculo, y aquellas jóvenes
delicadas necesitaban valor sobrehumano para
mirar la herida, la mandíbula destrozada, la sangre y, sobre todo, la expresión de espantoso sufrimiento que conservaba aquel semblante lívido.
·
Cristina aplicó su pañuelo, comprimiendo la
herida del pecho, mientras María Teresa, buscando telas para vendajes, encontró un armario
de ropa blanca lleno de lienzos, batistas y mantelerías.
- Unas tijeras.....
La joven volvió al cuarto de Paulina y revolvió febrilmente los cajones de su costurero,
luego una mesita de labor, que contenía un bordado que se comenzó y se interrumpió por puro
capricho. Bajo las sedas revueltas había un estuchito de marfil con las tijeras de oro ..... ¡Oh
ironía de las cosas humanas! ¡En las finas manos de Paulina Montpernon, esas delicadas tijeras sólo sirvieron para labores superfluas, y
ahora cortaban vendas para heridas mortales!
-Agua-pidió Cristina.
Maria Teresa llenó un jarro en un cuarto-toca-

tes y exquisitos, plegadera y portaplumas de
oro, pisapapel de bronce, escribanía esmaltada, había papeles estrujados y rotos; en la
chimenea, cenizas negruzcas voltejeaban lentamente á impulsos del vientecillo que entraba por la abierta ventana. Y, en lugar muy visible, sobre el papel rosado de una carpeta
abierta, un sobre, cerrado con lacre rojo sin
sello llevaba el nombre de Paulina, escri!o
coil letra apenas legible.
Cristina María Teresa habían arrastrado
el colchón ¡unto á la ventana, paralexponerlo
al aire fresco del jardín. El perfume de las
lilas y de los cítisos llenaba la habitación,
mezclándose con el olor pesado de la sangre,
que segula enrojeciendo los vendaje_s.
Cristina no cesaba de bañar las sienes del
moribundo y de abanicarlo. Al fin éste hizo
un débil movimiento que le arrancó profundo gemido; después, reanimado acaso por es~
dolor, abrió los ojos, que ya e~pezaban á _v1driársele. Con aquella pequeñ1S1ma sensación
de vida tuvo conciencia de lo que le pasaba,
porque' tras un esfuerzo -visible por la _expresión de angustia que le asomó al semblante-para darse cuenta de su situación , su mirada medio obscurecida y llena de espant_o Y
de s~frimiento, se detuvo en Cristina.
-Venga, María Teresa, háblele; á usted la
conoce - murmuró la joven.
.
Reprimiendo un sentimiento de, horror mvoluntario María Teresa se arrodilló y tomó
la mano m~nchada de sangre del desdichado.
-Hemos encontrado á usted herido Y le
hemos auxiliado-dijo con voz temblorosa.tMe conoce , verdad? Soy María Teresa de Mar•
mennes la amiga de Paulina.
La m~no que María Teresa oprimía, se estre·
meció, y el Sr. Montpernon hizo un es~aerzo
para hablar, que produjo nueva hemo_rragia.
dor frío le bañaba la frente, y respiraba ca
vez con más dificultad.
,
-Su querida hija Paulina no está aqm;-ex·
clamó Cristina, inclinándose sobre el herido Y
hablándole lentamente, claramente, para ~
las ideas vacilantes del moribundo. - Ven
pero mientras llega permitanos que ocupeios
su puesto, y que le digamos lo que ella le ubiera dicho.....
h
El Sr. Montpernon volvió á esforzarse p~r. ~blar, y su mirada inquieta, torturada, se dirigió
hacia el bufete.
Cristina, adivinándolo, se llegó á donde esta·
ba el sobre cerrado_
-¿Le ha escrito usted? Yo le entrega~é la car•
ta..... Si, ahí está, sobre la carpeta ..._.. Ansaremos
á Paulina en cuanto llegue el médico.....
.é
Comenzó otra vez á bañarle las sienes, VI n·
dolo debilitarse por momentos; desl?ué~, sfñªii
!ando el cielo á María Tere~• para. mv1tar
rezar, se arrodilló junto al 1mprov1Sado lec 0 ,

r

4,- Toilette para vl1ltaa, oon levitón.

dor; después volvió al cuarto de Paulina buscando un poco de agua de Portugal, olvidada en
un frasco con adornos de plata.
El aspecto del infortunado resultó menos horrible después que le lavaron las manchas de
sangre. María Teresa, siguiendo las indicaciones
de Cristina, hacía hilas apresuradamente: empresa dificil con telas tan finas como la batista;
pero la herida del pecho sangraba sin cesar, á
pesar de la presión de las vendas y de las compresas empapadas en agua fría.
Esta escena de desolación resultaba aun más
acentuada por desarrollarse teniendo como escenario aquella lujosa estancia, donde los magnificos volúmenes coleccionados en los estantes
y los cuadros y los bronces eran testimonio de
las aficiones elegantes, al par que ·superficiales,
de aquel hombre que vivió siempre pensando
en el dinero, y que probabilisimamente perecía
víctima del dinero. La sangre había salpicado un
caballete, forrado de peluche, que sostenía un
modernísimo cuadro al óleo: representaba una .
bailarina sonriente, vestida de gasa, y aquella
mancha siniestra, enrojeciendo uno de los desnudos brazos y la ahuecada falda de la danzante,
tenía elocuencia á un tiempo terrible é irónica.
Cerca del bufete, atestado de objetos alegan-

s:i;

b

táculo punzante y
solemne, admirando á su amiga, que,

113

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

114

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
selina de seda blanca; los delanteros y las sisas se guarnecen con
bieses de tafetán negro. Cinturón
de tafetán drapeado. Cuello recto y
puiios adornados con rouleauté-s de
tafetán.

Núm. 7,-Esta corbata se ejecuta á puu•
to de media con lana muy fina ó con seda,
valiéndose de agujas de acero bastante

gruesas, y se termina con un fleco anudado.

Núm. 8.-De lana gris y negro chinés ;
se dispone formando en cada costura pliegues planchados; se pespuntean los pliegues en 35 cm. de su longitud, y la falda
se guarnece al borde con una jareta de 3
centímetros, y se cierra atrás bajo un pliegue hueco. Cuerpo drapeado, guarnecido
con cuello-chal; chaleco de sedB. lila chinée; cuello y bocamangas de pana gris
obscura, ribeteados con trencilla gris.
Cinturón de pana drapeada.

Núm. 14.-Esta loilelte, propia
para seilora joven, es de crespón
de la China color maíz y se adorna con entredoses de bolillos del
mismo tono; la falda cae sobre otra
de tafetán, y tiene un volante pos·
tizo, por cima del cual cae ia falda
adornada con entredoses. Las cos•
turas de Jos paiios quedan disimu•
ladas hasta el talle con entredoses.
El delantero queda dibujado por
un galón de leutejuelas negras que
se prolonga sobre el cuerpo en forma de tirantes. Canesú de guipur;
bullones de las mangas, también
de guipur, y mangas-pelerina, de
crespón de ln China. Cinturón dra•
peado de seda maíz.

Núm. 9.-De pana azul Nattier, guarnecida con seda del mismo color; chaleco y
bullones de las mangas, de louisine blan7.-Corbata de ,port.
ca. Bajo la blusa se descubre el chaleco
dispuesto de manera que forme, alternativamente, pliegues horizontales y verticales, separados entre sí con entredoses de bordado á la inglesa; el borde de
lae mangas se adorna con un galón de pasamanería con madroiios; los bullones de louisine terminan en puilos de seda azul, desde los cuales parten volan •
tes bordados á la inglesa.

Núm. 15.-De lana pékinéo blanco
y gris, adornado con seda gris azul.
La falda está dispuesta todo alrededor en pliegues planchados, exu.- Peinador sencillo.
cepto en el delantero, en el que se
forma un gran pliegue hueco; los
"b t d
t
·pliegues se pespuntean á distintas alturas. Chaqueta ajustad~ Yri .ª ea a c?n renci
Ha de seda gris· se abre sobre un chaleco cruzado de seda gris azul, de la misma seda
son las solapas, Sobre las que cae el cuello vuelto de pa~o bJanco; elt chaleco, las solapas y las carteras de los bolsillos se adornan con trencilla, Las coS uras de la espalda

Núm. IO. -De lana á rayas verdes y azules dibujando cuadros; se guarnece con
terciopelo azul. La falda cae sobre otra de tafetán azul, que termina por una barredera. Peto de guipur crema y cuerpo adornado alrededor con una gran tira
de terciopelo azul; el cuerpo se adorna, además, con botones dorados y presillas simuladas. Las mangas termimm por puiios de terciopelo, que se adornan lo mismo que las tiras de terciopelo del cuerpo. Cinturón de terciopelo azul
drapeado . .

•

N6m. 13,-Falda de crespón n
y negra bordadas. La falda se
forman grandes pliegues huecos
adornan con dos bieses dibujando
hueco. Blusa fruncida de m11Se

Núm. 11.-De muselina de lana azul pálido; el cuerpo se forra hasta el talle.
Peto, con cuello recto, de la misma tela, rodeado por un gran cuello-chal de
terciopelo escocés azul y blanco. Espalda ceiiida y delanteros formando plie·
gnes pespunteados sobre los hombros y ceiiidos al talle por medio de un cinturón de lana. El cierre del peinador, que ha de quedar invisible, termina por
uu dobladillo de 8 cm. de ancho.

y de los delanteros se disimulan c'on straps de tela; las manga~termiªf fáor P~~s ~
seda guarnecidos con &amp;traps y trencilla. La chaqueta va forra ª con ª e n gri z ,
y completa el traje una blusa de seda de fantasía.

sa de muselina de seda blanca
doce paiios, seis de los cuales
que los otros quedan lisos y se
elantero forma triple p1iegue
a negra; _peto y mangas de mu-

Núm. 16. -De paiio azuló ciruela, guarnecido con pai10 ,blanco Y b?rda~o de so«tache. La unión de los faldones queda disimulada por medio de un cmt~on de paiio

que se prolonga por la espalda, en donde los extremos se reun~n en espll"al.
.
Los delanteros del paletó se adornan al borde con un gran bies pespunteado, Y se
abren sobre un chaleco cruzado, que se ribetea con paño blanco. El cuello vuelto Y
las bocamangas son de piel adornada al borde con paño bJanco.
·

Núm. 12.-Este traje, propio para luto, es de cachemir de la India, y se adorna con f'Otdeautés de crespón: las mangas, de muselina de seda, se guarnecen
con volantes de crespón bordado.

8.- Traje de lana de fantaala, propio para señora de edad.

10.-Traje para e11tretiempo.

J
'1

~

1

1

1
1

Elpaldas de los dibujos 15 y 16.

Elpalda del dibujo 8.
1

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1'

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i)!

1

Eapaldl del dibujo 14.

12.-TraJ• de OISL

IJ.-Tr,11 para allvlo ·de luto.

E1p1hl11 de l01 dlb1&amp;J01 12 r 13.

15.-TraJt di oalle para señorita.

16

__ paletó de 11tllo medio Imperio.

�117

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

116

ricos: la santa ignorancia en que viven respecto
á sus menus. Eso de acabar de cenar un plato de

A una pequeña distancia veo á mi marido descalzo, remangados sus pantalones de franela metido con los chicos en un gran estanque qu'e est~n hacien~o; me ~uedo mirándolos, y como
s10mpre, mi pensamiento, que parece un gorrión
no puede estarse quieto en un sitio ni cinco mi:
untos, vuela á San Sebastián, playa queridfsima
para mi, donde se han deslizado no pocos veranos de mi nillez y de mi juventud. ¿Se hace en
aquella playa la vida sencilla é higiénica que
hacemos en ésta? No: allí la gente va tarde muy
vestida y muy calzada, á sentarse media hÓra en
el balcón de la Perla ó á la sombra de las casetas
á mirarse un poco, á criticarse un más y á reti:
rarse al Boulevard para pasear en apiñado re bailo
por el asfalto. Alguna de mis lectoras se espantará de mis teorías, me llamará cursi, me mirará
con compasión á través de sus impertinentes; yo
me quedaré tan fresca y le sostendré que la vida
de playa es ésta y no aquélla. Y tan fresca que
estoy: yo también, como mis hijos y mi marido
he soltado medias y sandalias, y con los pies me'.
tidos en la húmeda arena estoy hablando con
vosotras .....
-Sandalias ha dicho - murmura aqnelia lect?ra que me honra á menudo con sus interrnpc10nes.
- SI, señora, sandalias - responde vuestra
amiga;-no las sandalias que van haciendo en
Madrid, que son zapatos bajos y nada más sino
la legítima y verdadera sandalia, como la IÍevan
los carmelitas, y que usan en Inglaterra hom-

DESDE MI CELDA.
CARTAS DE TODAS PARTES.
Maison Lécuru.
Boulevard du Prince Albert.
Boulo¡ne-sur-Mer,
Agosto 1007.

de todas partes: ya están confirmadas
mis misivas, y paso á contaros, como dice la
gente del pueblo cuando escribe, cómo paso los
días á orillas del mar en esta hermosa playa, que
es una de las más grandes que conozco. ·
Nos levantamos á las siete, desayunamos á las
ocho, y á las ocho y media cogemos el caminito
de la playa, donde los chicos se descalzan y, convertidos en ingenieros y arquitectos, trazan canales, levantan puentes y construyen fortalezas.
Hacen as! la vida más á propósito para nilios respirando aire puro saturado de yodo y haci~ndo
ejercicio con todos sus miembros:Laniliera cose:
aprovecha esta temporada para hacerles ropa nueva. Lady Belgravia y su dueño y sellor-¿querréis creerlo?-juegan-así como suena- con
sus hijos. También toman parte en la construcción de puertos, caminos y canales, menos hoy
que se ha traído sus trastos de matar-papel
pluma-y os está escribiendo sentada en la mismísima arena: ¡si mi carta no sale salada no será
porque el aire no esté saturado de sal!

gARTAB

y

arroz y otro de filetes y ponerse á disponer filetes y patatas guisadas para el día siguiente, es
capaz de hartar á un pavo y ponerlo en condi•
clones de morir en Nochebuena.
Por la tarde hacemos excursiones á los pueblos de alrededor, que los hay muy bonitos y
muy pintorescos; solemos ir á tomar el té á
Wimmereux, Le Porte!, etc., etc. Aquí, por poco
dinero, se alquila un coche para una tarde, y así
resultan las expediciones muy agradables; nos
reunimos dos ó tres familias amigas, alquilamos
un break, y cada cual lleva algo para la merien• da; llegados al punto de reunión, se hace el té
en el campo, se juega al croquet 6 al tennis y se
pasa la tarde de un modo saludable. Si la merienda es de importancia, sirve de cena, y en
ese caso, se vuelve ya tarde para meterse en la
cama; si la merienda es un té sencillo, volvemos
á tiempo para cenar. Por la noche hay Casino,

22.-Traje

20.-Toilettea de tarde.

18

17 á 19.-Toilettes para otoño.

1
1

1

1

l 1

Núm. 17.-Toilelte de tarde, de
vuela color gris azul; se adorna
con rizadito y escarapela de ta-

fetán; manteleta-cbolero:t abro-

chada bajo un lazo de tafetán
azul con flecos.

Núm. 18.-Traje sencillo de
jerga a z u 1 obscuro adornado
con trencillas de moaré negras,

sobre las que se destacan botones redondos de seda; chaleco
de guipur grueso color ocre,
sobre peto de Valenciennes.

Núm. 19. - Otro aspecto del
traje de jerga azul, figura 18,
adornado con trencillas de
moaré negras; blusa de linón

de seda blanca.

!

1

bres, sellaras y niños para las playas; resulta cómodo este calzado y favorece muchísimo-os lo
digo en confianza a las que presumís de piessu desarrollo. En eso debe consistir el que mis
llijos, nacidos ambos de gran tamailo, pero con
tan pequeñísimos pies que llamaban la atención,
y sólo con zapatos de muñeca pude calzarlos la
primera vez, calcen hoy: él, un 39, á los doce
ai\os, y ella, un 36, á los diez. ¡Angelitos, no flaquearán por falta de base I Cuando eran pequeñitos, todas mis aniigas inglesas admiraban sus
diminutos pies.
-La sangre andaluza habla-~e decían.
-¡La sangre andaluza ha enmudecido/-exclamo yo hoy.
Sigamos ol curso de mi relato. A las once, padres 6 hijos nos zambullimos en el agna: los
chicos, bailo corto, que es lo mejor para ellos,
y nosotros nos dedicamos á ejercicios de natación; después se baña la niñera y nos vamos á
casa, donde llegamos con un apetito que hace
honor á los exquisitos guisos de Mme. Lijcuru.
Muy buena es la cocina inglesa cuando está
bien hecha, y me gusta, como sabéis que me
gusta todo lo de allí; pero ¡ay! donde se presenta la buena cocina francesa, quítense el sombrero y pónganse á sus pies todas las demás.
Quizás también ,í las amas de casa todo nos
sabe mejor cuando estamos en vacaciones; una
de las cosas más horribles para la menagere es
saber de memoria lo que va á comer durante el
dia, y acabar de cenar y que éntre su cocinera
y le pregunte: ,Señora, tqué comeremos mañana?•, es una de las cosas que les envidio á los

21.-Traje de paseo.

Núm. 20.-De vuela negra con rayas blancas,
cuyos bordes sei1alan otras finísimas de color
verde; guarnición de raso negro; canesú de encaja de Brujas adornado al filo con Chantilly
negro.
Nú ■. 21.-De vuela color de pensamiento, con
trencilla de fantasía del mismo color y canesú
de encaje bordado con oro.
Núm. 22.-De lanilla rayada de color de topo
y verde tilo¡ chaleco de faya verde con vivo de
terciopelo negro Ychorrera de linón.

p ■ ra

aeñora.

muy hermoso por cierto y lleno de atractivos;
teatro, concierto, bailes y caballitos, ferrocarril
y demás peligros, y digo peligros, porque todos
estos juegos lo son, y mucho, para la paz de las
familias y la firmeza de los bolsillos. Aquello de
que «quien quita la ocasión quita
el peligro», es una verdad muy
grande, y como prueba de ello os
citaré un ejemplo: He tenido toda
mi vida un horror instintivo al
juego; he detestado las cartas y, á
mi juicio, un hombre jugador es
la mayor desdicha que puede caerle en suerte á una pobre mujer.
Todos los demás vicios tienen remedio más ó menos largo, ése es
la serpiente de siete cabezas que
no hay quien la mate. Con este
credo bien arraigado, á la edad
que tengo yo no sabia lo que era
poner una peseta á una carta, y
había censurado siempre, y muy
duramente por cierto, á las mujeres que juegan;
pero ¡qué verdad tan grande es que no se puede
una jactar de virtuosa cuando no se ha pasado
por la tentación que puede ponernos á prneba!
Hemos venido ya varios •~os á Boulogne, y
unas veces porque estaba criando á mis hijos,
otras porque eran muy pequeños y no me gustaba dejarlos, otras porque el salir de noche me
da muchísima pereza, lo cierto es que no conocíamos el Casino: esto era humillante, según una
animadísima amiga mía, que veranea aquí y es
más alegre que unas castañuelas.
Los sábados es aquí costumbre que asistan las
aldeanaa ricaa al baile del Casino, y van vestidas
con el pintoresco traje del país, rizada cofta y
cubiertas de alhajas; excuso deciros que como

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

118

son casi todas muy guapas y el traje favorece
mucho, los señoritos, tan tiernos de corazón en
todos los países del mundo, se vuelven locos por
sacarlas á bailar, y el conjunto de la sala resulta
muy pintoresco y curioso, como pude j'uzgar el
sábado pasado, que, instada por mi amiga, sacudí la pereza, animé á mi marido y nos lanzamos á los placeres mundanos. Terminado el baile, nuestra amiguita nos propuso que fuésemos
á ver la sala de juego, y ahí, ahi es donde vuestra Lady Belgravia y sus teorías sobre el juego
se vinieron abajo y quedaron á la altura de 1a
fresa. Estaba yo mirando, é interiormente pegándoles ~alos á las señoras que alli ganaban y
perdían billetes, cuando de repente mi amiga,
que Indudablemente tenla aquella noche el diablo en el cuerpo, me dice:
- Voy á probar fortuna.
Pone cinco francos á un caballito tordo, y al
acabar la carrera gana el animalito, y veo que
mi compailera se embolsa un puñadito de duros.
-¡Qué modo tan fácil de multiplicar el capital-le digo sonriéndome.
-tQllién te impide á ti hacer lo mismo?-me
replica mi diablillo tentador.
Y sin más reflexión, saco cinco francos y los
pongo á un caballo blanco: gano, y con muchísimo gusto recojo capitales; pongo diez francos
-ved cómo se progresa en el camino de la perdición-y vuelvo á ganar, y así sigo durante un
buen rato, recogiendo pesetas y aumentando faln.Zosamente mi pequeño capital; pero la misericordia divina, disfrazada por esta vez en forma de
oodicia belgratñana, se apodera de mí, y, en menos

de fuerza de voluntad para ahos-ar su mal empleado amor; españolas éramos, ¡óvenes aun, y
censnrábamos-¡pobrecilla!-á la que, victima
de su ceguera, hacía dueño de su carilio á un hombre indigno é incapaz de apreciar lo• tesoros de
virtud que encerraba aquella infeliz. Los f.ocos
años, ¡qué crueles' suelen ser! La!1Y. Wolf , que
es la mujer más perfectamente cristiana que he
conocido, nos dejó,hablar,y cuando conclllimos
nos replicó, con aquella manera de decir dulce
y fina que la distingue y la hace tan simpática:
-Sois unas criaturas para hablar de cosas tan
serias; pero sabed que en este !DUndo no se debe
asegurar que • de esta agua no beberé&gt;, y mucho menos presumir de ser perfecto, porque no
se sabe dónde y cómo puede estrellarse la voluntad más firme; tY quién os dice que puestas
vosotras en el caso de Molly hubiérais sido más
razonables que ella?.....
Entonces éramos unas chiquillas, la escuchamos con mucho respeto y nos callamos, pero no
la comprendimos. ¡Cuántas veces desde aquella
hermosa maflana mi pensamiento ha volado á
aquella playa, mi mente ha visto á aquella santa
seliora y mis oídos han oído una vez más aquellas palabras:
-No debe uno jactarse ni de ser perfecto .....
Vuestra amiga ha tocado una cuerda triste, y
su carta, que empezó tan alegre, con tanto sol y
tanta luz, acaba como un sanee llorón, y de todo
tiene la culpa un billete de cien francos, de cuya
pérdida no me consuelo: y sobre todo, isabéis Jo
que me da muchísima rabia1 Que desde el sábado mi marido !lo pierde ocasión de decirme
,¡ue nosotras somos más frágiles que ellos, que
la tentación nos arrastra antes, y que si tuviéramos las mujeres una Peña ó un Nuevo Club, nos
jugaríamos en esos círculos hasta la última peseta, y yo ya no encuentro argumentos para defender nuestra pobre causa, y, aunque no se lo
digo, reconozco que, si somos menos pecadoras,
es porque tenemos menos ocasiones; que caemos
en el peligro lo mismo que los ratones en el
queso, y si no ahí tenéis como ejemplo á vuestra
LADY

BELGRAVIA.

eorroapondancia particular.
UNA QUE PARECE QUE ESTÁ SIEMPRE ENFAD.ADA.-En

el centro del lienzo seguido ponga el sofá y los sillones formando estrado, y encima el espejo. El piano
colóquelo en el lienzo de la izquierda de la puerta,
colocado con el teclado mirando á la pared; cúbrelo
con una bonita tela y ponga encima macetitae y bibel-Ots.

todo lo que le queda de vida, no volver á
rear de impecable y, sobre todo, no pisar j
una sala de juego; pues, como le oí decir en 11111
ocasión á un santo y sabio sacerdote, que
de vestir sotana había vivido mucho en
mundo:
-En la batalla de las pasiones, el qne hnye es
el que gana la victoria.
Hermosas y verdaderas palabras, pues tan sólo
huyendo de las llamas logra uno que no le alcance el fuego. Y aquf, en plena playa, os he co;.fesado mi pecado para que, las qne me ore 11
perfecta, veáis que estoy muy lejos de ser!~ 1
que aquel sentencioso cantar de nuestra poé ca
comarca es muy verdadero:
Ninguno cante victoria
Aunque en el estribo esté,
Que muchos en el estribo
Se suelen quedar á pie.
A pie me he quedado yo, con cien ~cos menos y la convicción de que soy tan 1ug
como aquellas señoras cuya conducta cen rd
un día. Y esto me trae á la memoria el recu4:a
de una mañana como ésta, en que, en una P
muy lejos de aquí, dos españolas, sentadas ei:i
roca, hablábamos con una ilustre diplomJtí;8:0
quien muchas conocéis- me refiero á La Y
mont Wolff ex embajadora de Inglaterra en
drid,-de ~na pobre compatriota nuestra qn
enamorada de un hombre que no Jo merec
hablase olvidado de su propia estimación, Yan
las inconsideraciones de aquel canalla oare

an,

24.-Tollette de otoño.

Núm. 23. -De lana, á rayas negras sobre
fondo gris; cuello y puños de terciopelo·
chaleco y segundos puños, de palio blanco'.
Núm. 24.- Traje de hechura sastre, propio

para otoño; de pail.o á rayas de color madera y verde musgo, adornado con trencilla.
Núm. 25.-De élami,.. color azul barbo; se
adorna con raso negro y bordados sobre
malla color crudo; canesú y bullones de las
mangas, de encaje de aplicación.

23.- Traje de heohura 1aatre.

nuestra negra suerte y con las orejas gachas
abando~amos la sala de juego, y vuestra Lady
Belgravia, ya en su cama, pasa revista á los
sucesos y reflexiona amargamente en la ligereza de su conducta, en la volubilidad de la
s1_1erte, y .... ._¡en los pares de zapatitos que hubieran podido ~omprarse con cien francos!
Se promete no ¡ugar mfis que á Ja mona en

119

LA MOlJA ELE.GANTE ILUSTRADA

de un cuarto de hora, pierdo, no sólo los capitales que gané tan ligeramente, sino- t os lo diré
para que veáis cuán pecadom flli en la noche del
sabado?- hasta cien francos, que le extraje poco
á poco á mi marido, con la esperanza de volver
á levantar mi fortuna. A mi amiga le ha sucedido,
poco más ó menos, Jo mismo: mi marido, mirándome, se está dando un baño de agua de rosas:
Je sonríe que las mujeres, puestas en el peligro,
claudiquemos como ellos, y nosotras, sin un perro chico en los portamonedas, desengailadas de

El entredós póngalo entre los dos balcones 6

de esquina en uno de los rincones. También puede
poner alguna mesita, una columna con macetas y sillas volantes. No se puede dar la colocación sin tener
dimensiones de la habitación y de los muebles. Hágalos de tela Liberty en color claro.
PENSAMIENTOS NEGROS.-1.ª El gris en todos sus tonos y el marrón. Las lanas inglesas de mezclilla for•
mando rayas. Para la hechura, vea el grabado 1 de LA
MODA del 22. de Agosto.-2.ª Tedavfa no se ha iniciado la moda.-3.ª No lo conozco, y, por lo tanto, no
puedo recomendárselo.
G._P.-Contésté con mucho gusto á su carta en
cuanto la recibí, y encontrará la contestación en LA

MODA del 30 de Agosto dada á las iniciales C. P. Las

preguntas nuevas que me hace tiene que dirigirlas á
la Sección de encargos, por no estarme permitido en
esta Sección citar nombres.
PREGUNTONA.-1 .ª Con zapato negro debe llevar media negra¡ cuando el calzado es de color, puede también ser la media de color.-2.ª Póngale el lazo de
terciopelo celeste.-3.ª Bajo.-4.ª Sí, seiiora; se llevarán mucho.-5.ª S1 llevan con los trajes de diario, pero no para vestir.-&amp;.ª Más bien grandes.-

7.• Vea los grabados 14 y 2ó de LA MODA del 14 de
Agosto.
UNA ALUMNA DEL S. C.-No me está permitido contestar á las cartas desprovistas de justificante que
acredite que es suscriptora á la 1.ª 6 2.ª edición. Pue•
~e llenar este requisito enviando la faja del periódico
o un volante del corresponsal por cuya mediación lo
reciba. Con grandísimo gusto contestaré á sus preguntas en cuanto lo envíe.
·
PAQUITA.-Para renovar los tejidos de seda negros
ó de colores firmes, se procede del modo siguiente:
Descósase primeramente la prenda y cepíllese con un
cepillo fuerte mojado en una mezcla hecha con

~bón negro. . . . . . . . . . . . . . . 250 gramos.
el. ... · - ················· 125 Aguardiente
á 19"....... . . .
½litro.
El jabón y la miel se funden en el fuego con alco-

hol, bastando esa cantidad para lavar un vestido.

Cuando se ha tratado la seda, como queda dicho, y

empapado en el líquido, se Java en tres 6 cuatro

aguas, pero sin torcerla ni frotarla más, sino que se
deja escurrir y secar, para Juego planchar, interpo-

niendo entre la plancha y el género un tejido delgado

de hilo ó de algodón. Este procedimiento es muy bueno
para tejidos de seda negros ó firmes de tinte, pues
para los demás, lo mejor es valerse de un buen tintorero-quitamanchas.
PENSAMIENTOS.-Para impedir y hacer desaparecer
las arrugas, botones y manchas rojizas, la Brise Exotiqi'6, en agua 6 crema, que suaviza y blanquea el cu -

lis y evita su sequedad. Dirljase á la p.,.fi&lt;meria E,x;ótica, en París, y desconfíe de las falsificaciones.

francas de porte y de Aduana,
IOD env:ladu directamente 1 loa putioularea ! ·domicilio.
Eapeoialldadee: Tela• de aeda para sralea de
hoda, de baile, de reuaJ.du 7 de pueo, ul como
para blaau, rorros, eta., negras, blancas Y de color,
de peaetae 1,4'5 ! 21,30 el metro.
Jlue■tr- A vaeHa de correo•

Schwelzer &amp; Co., Lucerna Z 10 (Sniza).
E2:portaci6n de sedas.

ADELA P.

EXPLICACIÓN DEL FIGURIN ILUMINADO.

LADY PRETTY

Siempre joven y bella. P1dase en las principales perfumeñu.

Depósito: Sres. Pérez, Martín, Velasco y C.ª-Madrid.
Cotre1ponde i lu aeñoru llllflrlptoru i la edlolón de lujo.

Trajo

a. gasa cpB&lt;iné&lt;J ,

blanco y gris.-EI

borde de

la falda se guarnece con una tira de la misma tela,
cortada al través, y un bies de terciopelo. El cuerpo
tiene hechura de levitón con mangas japonesas, y
está sujeto al talle por medio de bridas de terciopelo
negro, que se abrochan cap botones esmaltados¡ su
borde está adornado con terciopelo negro y madroños de seda blanca. Mangas, delantero y chorrera de
muselina de seda rosa. Cuello de paño azul vivo, realzado con bordado.

Cada nuevo dentífrico que nace es un nuevo laurel

aliadido á la corona del Licor del Polo.

NUESTROS SUPLEMENTOS
Los que con el presente número recibirán nuestru
suscriptoras son:

PRIMERA EDICIÓN

La uustraotdn Espanoia grunerloana.
Su ■ arlo

del núm. 33, correspondiente al 8 ds Septiembre.

TEXTO.-Crónica general, por D. José Fernández Bramón.Las Artes, las Letras y las fundaciones cienttflcas bajo el
Prlncipe de la Paz, por D. Juan Pérez de Guzmán.-José
Joachim, eminente violinista y compositor húngaro, por
D. Juan Fastenrath.-El sacrificio, cuento, por D. Fabián
Vidal.-Recientes descubrimientos e• Pompeya: Casa llamada del Conde de Turtn, por D. R.Balaadela Vega.-Los
duelos con pan..... , por D. Felipe Pérez y González.-El tirabuzón, por D. Juan F. Muñoz Pab6n.-Sueltos.-Informaclones, por •••.-Anuncios.
GRABADOS.-El nuevo Sultán de Marruecos, proclamado el
16 de Agosto último.-Llegada del Principe Soberano á
Andorra la Vella.-Arles (Franela): La tragedia Ifigenia,
representada al aire libre.-Retratos de S. A. I. Carlos
Francisco José de Austria, presunto heredero de la Corona de Austria, y de José Joachim, violinista húngaro.-Los
sucesos de Casablanca: Trincheras francesas. El comandan•
te Santa Olalla. Desembarco de tropas y material de gue•
rra. Escuadrón de tropas españolas. '?ropas francesas de
Argelia. Marinos del Altiaro de Boeán. Casas destruidas por
el bombardeo. Oficiales y troRas espaflolas. Bateria destrWda. Ametralladora. Guerrilla eepafi.ola.-Proyecto de
monumento en conmemoración de Ja batalla de Rioseco.Isla dinamarquesa (archifiélago del Octano Glacial Artioo,
Spltzberg): Expedición a Polo Norte en globo dirigible.El veraneo en San Sebastián: Paseo por el Boulettard, dibujo de Espi.-lluetraclones del artlculo de D. R. Balsa de
la Vega.

Después de cualquiera de los deportes modernos,
en que el sudor puede producir graves trastornos, recomiéndase por distinguidos médicos una fuerte fricción con A.gua de Colonia de OriTe.

ESENCIA AU LAIT de VIOLETTES ~~~!'.
lo.- Perfume natural de la violeta.-SoeledadDJgit'!iuJea,

Dieeionario de •La lloda Eleir. .te,. (Vaoabtllario da la Salud.J-Pliego 76, conteniendo la defi-

nición, usos y explicación de las palabras siguientes:
Peú-dleo.-Pica.-Picadura. - Picaeón.-Picf"ato.Plcrico (Ácido).-Picroto,x;ina.-Pie (D,fectos ó daformidades del).-Piedra (Malda).-Piedraa,1'1.-Piodrainfemal.-Piedra lipis.-Piel (Enferm,dades da la).-Pielitis.-Piel-Onefritis.-Pies (Bañ-Os de).-Ptldora.-Pilefld;üis.-Pilocarpina. -Pilular. - Pinchaeos.-Pino.Pitda.-Pinzas quit'úrgicas.-Pi1idn de la India.-PtO•
hemia.-Piotdrax. - Piperita. - Piperacina. -Piritico.
-Piretología.-Pif'exia.-Piridina. -Pirita. - Pirogá•
lico (Ácido).-Piro¡¡...ado.-Pirole&gt;ioso ( Ácido).-Piromania. - P.irosis. - Pistero. - Pitiriasis. - Pituita.Piulco.-Piuriti.-Pldntago. - Plantaina. - Plasma.Plata (Nitrato da).-Platino.-Plétora.-Plouresla.Pleuritis.-Pleurodinia.-Pleu:roneumonta.- Plexígrafo.-Plexi....tro.-Plica.-Pl-Omo.-Pócima.

La Florida, novela original de E. Marce!, traducida expresamente para LA MonA ELEGANTE, por Aroceli.-Pliego 11 encuadernable de esta obra.

Fiprin. ilaminado de un precioso traje de gasa

pB&lt;inée

blanco y gris.

Gran Suplemento 4e laltore ■ , que consta de

grandu pctginas, conteniendo enlaces y adornos para bordados á punto de cruz y á realce, y texto
consistente en un artículo titulado «La lengua universal &gt;, por D. A Mar.
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CN(Jff'O

SEGUNDA EDICIÓN
La Florida, novela original de E. Marcel, traducida expresamente para LA MODA Er.Bo~ por .Ara-

coli--Pliego 11 encuadernable de esta obra_

Gran lila'plemento 4e laltore■ :, Uteratara,
que consta de cuatro grandes páginas, cuyo contenido

(grabados y texto) queda detallado anteriormente.

M, ruede RivoU.-Parls.

•HOUBIGANT cador
muyaprecladaparaeltoD
y para los baños.
EAU
Doahlgaa&amp;, p~umista, Paria, 19, Faubourg s, HonoréSobenn,contraaNlo,esdelsol
IS Irritaciones. Conserva el cut.is
Joven y natural. No tiene grasa.
Parfume nuevo. Da un resultado inmediato. Sin rival para la tez.

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deben tomar el Vlao Pl~EDO, tónico nutritivo sin rival.

Para poder servir en el acto los fe didos que
con frecuencia se nos dirigen de Tratado de
corte y confección, de D.ª Mercedes Carbonen,
esta Sección tiene en depósito ejemplares encuadernados, que vende en Madrid al precio de
8 l?esetas y remite por correo á las señoras suscriptoras de provincias, previo el pago de 8 50
pesetas, sin certificar, ó 9 pesetas •en paqn~te
certificado.

PETROLEO
GAL

Contiene en el acto la calda del pelo y
fortalece su raiz; desinfecta y limpia la
cabeza disolviendo la caspa; perfuma y
suaviza el cabello facilitando el peinado, y cura la calvtcie, la pelada Y
demás enfermedades parasitarias del
cuero cabelludo.

Un certificado del Laboratorio Municipal de
Madrid, que acompal'la á los frascos, garantiza que el Petróleo Gal es ¡¡.bsolutamente
inofensivo y no puede inflamarse. Premiado
con medallas de oro en las Exposiciones de
Higiene de París y Londres. Desconflese de
las imitaciones.

PARA EL PELO

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

120

BEI,L'l'!ZA mEAL

BE~LEZA del CUTIS

«LA JOUVENTINE~

(NO CONFUNDIRLA CON

EL APIOL)

Es el más enérgico de los emenagogos que se conocen y el preferido por el· cuerpo médico. Regulariza el
flujo mensual, corta los retrasos y supresiones así como
los dolores y cólicos que suelen coincidir con las épocas,
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letra6 sellos Correos.- Farmacia, f. OARCERA
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Dep61Ho1: farm ■ olu, Perf\lmerlH y Droauarla1.

MADRID 22 DE SEPTIEMBRE DE

1907.

AÑO LXVI.-NúM, 35.

11

ADMÓN.: CALLE DE PRECIADOS,
11

11

CALLIFLOBE

FLOR DE BELLEZA
POLVOS ADHEREITES

t

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FINUB.I., PlJREZ.I., PERF1JIIIE IDE.&amp;L. Comanica al rostro una maravillosa y delicada
belleza, una blancura brillante y un aterciopelado incomparable. Cuatro tonos en cada uno de los
colorM Rosa y Raquel. Blanco de una p,ureza absoluta. Son loe polvos de arroz de las reinas y loe
re :e1del011 lvoadearroz,-A.GNE~ erfamhta, 18, A.venue de 1'0 ha, Pa...._•

LA ILUSTRACIÓN ESPAÑOLA
Y H.l'/IE~ICH.ftH.
REVISTA DE BELLAS ARTES, LITERATURA Y ACTUALIDADES

de pu61ica (os c§ías 8, 15, 22 9
.

ao

c§e cac§a mes.

· ~

Consta cada uno de sus números de una cubierta y diez y seis páginas, varias de ellas con selectos grabados,
debidos al lápiz y al buril de los primeros artistas.
Consecuente con su título, que es al propio tiempo su programa, La Ilustración Espafíola y Americana reproduce, por medio del grab'ado, del fotograbado y de otros procedimientos· modernos, los sucesos importantes del mundo entero que atraen la atención general; cuadros y esculturas notables de todas las escuelas; monumentos arquitectónicos antiguos ó modernos; retratos de los personajes de reconocida notoriedad, etc.
La sección literaria, confiada á los más distinguidos escritores, contribuye eficazm ente á hacer de esta publicación una verdadera enciclopedia de nuestra época. Cuando la abundancia ó el interés de los asuntos artísticos
y de actualidad lo reclama, se distribuyen Suplementos, gratis para los Sres. Subscriptores.
A las personas que deseen conocer esta publicación se les facilitan números de muestra gratis en las principales librerías y por su

ADMINISTRACIÓN: CALLE DE' PRECIADOS, 46, MADRID.

AGENTES GENERALES
DE

La llustracl6n Española y Americana y de La Moda Elegante
EN LA REPÚBLICA MEXICANA:

Sres. Herrero Hermanos. Sucesores. - ~}aza de la Concepción, núm. 2, .México

PATE EPILATOIRE DUSSER
Reservados todos los derechos de propiedad a.rtistica y literaria.

•"·&amp;,:\:

dem,. huta Ju RAICES ~ VELL9 del"""' do Ju d,mu (Bub,, u;~o~.
Dingun peligro pan. el cutis. SO .año• de B .d &amp;o,ymillares de teslimonioagar.1ntil3:8 1a e "
de esta preparadon. (Se unde en caJaa. pan. la barba, y en 1/2 oaJu para el bigote h«e'¡?~
101 bruOi, emplúse el PJLJ. t'fJl.tE. DUSSER., l , rue J .-J.-Rouaseau,

M.A.DRID. - Establecimiento t ipolitogn\flco «Sucesores de Rivadeneyra&gt;,
impresores de lo. Real Casa.
(Propiedad de LA ILUSTRACIÓN ESPA ROLA y AMERICANA.}

•

1 y 2. - Toilettes para otoño.

Lu e:q,llcacionea en la plgina siguiente.

46.

�</text>
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                  <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752064&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Flores Arenas, Francisco, 1801-1877 </text>
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                <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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                <text>Carlos, Abelardo de 1822-1885, Propietario</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

120

BEI,L'l'!ZA mEAL

BE~LEZA del CUTIS

«LA JOUVENTINE~

(NO CONFUNDIRLA CON

EL APIOL)

Es el más enérgico de los emenagogos que se conocen y el preferido por el· cuerpo médico. Regulariza el
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MADRID 22 DE SEPTIEMBRE DE

1907.

AÑO LXVI.-NúM, 35.

11

ADMÓN.: CALLE DE PRECIADOS,
11

11

CALLIFLOBE

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LA ILUSTRACIÓN ESPAÑOLA
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REVISTA DE BELLAS ARTES, LITERATURA Y ACTUALIDADES

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c§e cac§a mes.

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Consta cada uno de sus números de una cubierta y diez y seis páginas, varias de ellas con selectos grabados,
debidos al lápiz y al buril de los primeros artistas.
Consecuente con su título, que es al propio tiempo su programa, La Ilustración Espafíola y Americana reproduce, por medio del grab'ado, del fotograbado y de otros procedimientos· modernos, los sucesos importantes del mundo entero que atraen la atención general; cuadros y esculturas notables de todas las escuelas; monumentos arquitectónicos antiguos ó modernos; retratos de los personajes de reconocida notoriedad, etc.
La sección literaria, confiada á los más distinguidos escritores, contribuye eficazm ente á hacer de esta publicación una verdadera enciclopedia de nuestra época. Cuando la abundancia ó el interés de los asuntos artísticos
y de actualidad lo reclama, se distribuyen Suplementos, gratis para los Sres. Subscriptores.
A las personas que deseen conocer esta publicación se les facilitan números de muestra gratis en las principales librerías y por su

ADMINISTRACIÓN: CALLE DE' PRECIADOS, 46, MADRID.

AGENTES GENERALES
DE

La llustracl6n Española y Americana y de La Moda Elegante
EN LA REPÚBLICA MEXICANA:

Sres. Herrero Hermanos. Sucesores. - ~}aza de la Concepción, núm. 2, .México

PATE EPILATOIRE DUSSER
Reservados todos los derechos de propiedad a.rtistica y literaria.

•"·&amp;,:\:

dem,. huta Ju RAICES ~ VELL9 del"""' do Ju d,mu (Bub,, u;~o~.
Dingun peligro pan. el cutis. SO .año• de B .d &amp;o,ymillares de teslimonioagar.1ntil3:8 1a e "
de esta preparadon. (Se unde en caJaa. pan. la barba, y en 1/2 oaJu para el bigote h«e'¡?~
101 bruOi, emplúse el PJLJ. t'fJl.tE. DUSSER., l , rue J .-J.-Rouaseau,

M.A.DRID. - Establecimiento t ipolitogn\flco «Sucesores de Rivadeneyra&gt;,
impresores de lo. Real Casa.
(Propiedad de LA ILUSTRACIÓN ESPA ROLA y AMERICANA.}

•

1 y 2. - Toilettes para otoño.

Lu e:q,llcacionea en la plgina siguiente.

46.

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

SUMARIO.
TKno.-Explioación de los grabado11.-Revistaparisi~nse, por V, ~e
Cutelfldo.-El puente, continuación, novela traducida 'Pºr 1~/rlvJ\
8
-Correspondencia particular, por D/ Adela P.-Explicac n
flgurin iluminado.-Sueltos.-Anuneios,
.
Traj
GJU.BADOS,-1 y 2. Toilettes para otoño.- S. TraJe de otoño,-4. j
de tarde.-6. Toiktte para paseo.-6. Traje de otoft.o. - 7• Tra e e
paseo.-8. Traje de visitas para seí'tora de edad.-9. Traje para
nii1a de 9 á 11 aiios.-10, Blusa de lana adorna?a con pllerues.11. Blusa de seda bordada.-12. Traje de tercio~lo para señ?ra
joven.-ts. Traje para niña de 4 á 6 ailos.-14, Toilette_ de conci~rto.-lfi. Palet6 recto.-16. Traje de terciopelo-17. Tra1e de ~rcio·
pelo para seiiora de edad;-18. ,Bolero&gt; de paño para señor1ta,:H1. Falda á pliegues para señorita.-20. Falda de _ealle.-?1. TraJe
de terciopelo pékinee para señorita. - 22, Pelerma de let"sey. 23. Enagua guarnecida con terciopelo.-2&amp;. Enagua con volante
pliask.-26. Blusa para señorita de 16 á 17 añ.o~.-26, Paletó de pai5.o
guarnecido con trenellla-27. Chaqueta senuentallada.-28. Blusa
para 1eil..orita joven de
á 16 años.-29. Camino de mesa guar·
neoido con bordado ingléa.-SO. Mantelillo para alm~erzo e~ el
campo.-31. Blusa de tul bordada, - 32. Traje guarneeido
C~r:
1
dado para nlila de 2 á f aílos.-83. Mareo para retrato.-M Y · ~
rón ruarneeido eon bordado,-36. Tapete y almohadón guarnef•·
1
doa con aplicaeiones.-37. Paletó de otoño,-38. Paletó de lant{j
glea.-89, Traje Norfolk, para niño de 8 á. 10 añ~s -40, Pale
e
otofto para nilia des á 8 aiioa. -4.1. Paletó para niña de S á 6 años.
-i2. Traje para señora de cierta edad.

o'

is

c~:

r

1

Núm. !.-Abrigo.de forma muy nueva, de p~:ilo color beipe claro, guarnecido con motivos de gwpur ~e
Venecia y con cintas; termina por un volante del mismo pafio. Mangas japonesas con vueltas adornadas
con guipur. Chaleco de muselina de seda _color marfil guarnecido con entredoses de Valenc1ennes. Fald¿, con gran vuelo, de pafio amazona realzado con

pespuntes.

Moraleja. Si os proponéis acabar de usar _en el
otoil.o vestidos de esta _primavera _qu!) tienen
mangas japonesas, podéis hacerlo Sl!3- mconveniente; pero al encargar nuevos tra¡es, buscad
una hechura más nueva, á menos que esas mangas cortas y flotantes os sienten muy bien. Aun
conservándolas tenéis medios de renovarlas.
En vez de hace;las como antes, de la misma tela
que el cuerpo y unidas á él, hacedlas de otra
tela que recuerde el pechero ó el chaleco: de
muselina, marquesi_ta, vuela rayada ó de c~adros,
muselina ó tul cubiertos de soutaches. As1 están
hechas las del modelo de l_a figura 1, que es_ nn
traje de otoil.o, de jerga diagonal azul marmo,
adornada con trencilla negra, en que el pe_chero
y mangas son de pieza de malla sobre viso de
seda del color del vestido. Frunces, bullonados
tendidos, plieguecitos al través, fo:man las mangas de algunos modelos; en otros ¡uegan los entredoses ó los galones alternando con franjas,
como se ve en el traje de la figura 2, (/.e crespón
de color de tabaco, adornado con encaje gi:ueso
del mismo color y cinturón y lazo de ter_m?pelo violeta. Las carteras de las mangas rehg1osa,
como aparecen en la figura 1, están mny de moda.
Observad que son de la tela del cuerpo cuan~o
vuelven sobre tela diferente. Por el contrario,
son de tela distinta cuando la manga es de la del
traje. Estas solapas pueden ser regulares Y de
igual anchura todo alrededor; estrechas en la

Núm. 2.-Traje de corte sastre, color ver~e-grie á

cuadros · se adorna con pallo. Chaqueta ceil.ida. Chaleco de fantasla bordado. Estola de cebellina. Falda
plissée, guarnecida con tiras de pafio y motivos de pa-

samanería.

•

·

REVISTA PARISIENSE.

En espera de las mangas largas que hemos dever aparecer con los primeros fríos, se harán,
muchos bullones de gasa un poco gruesa, de
buena calidad, que se parece á la vuela y que se
empleará como el linón, en las mangas de los
trajes de Íencería; se rayarán con plieguecitos,.
se incrustarán con entredoses, se ahuecarán con
volantes bordeados con encaje, ó se pondrán
éstos tan sólo cerca ·del codo, en tanto que los.
plieguecitos y entredoses .alternarán cerca de la
costura y dejarán lisa la sangría, para no recargar la línea del brazo. Estas mangas se completarán con puil.os altos calados, hechos con jo&amp;
mismos pliegues y entredoses, y los puil.os ba¡arán hasta la mano, como los llevábamos hao&amp;
doce ail.os.
Es bien sabido que la moda es una r ueda_ que
gira y nos vuelve á traer, á largos plazos , !meas
y siluetas de antiguo conocidas. Se toman idea&amp;
de trajes antiguos, ya de nuestras ~huelas, ya de
otros siglos, pero siempre son revisadas, corregidas modificadas, acomodadas, en fin, al gusto
de n~estra época. Para las primeras mangas largas, algunas casas intentarán_ poner de moda las
de una pieza, anchas por arriba, estrechadas hacia el codo modelando el antebrazo y la muil.eca. Estas m~ngas dan su carácter de novedad á
los trajes de este ail.o. Hay otras mangas nuevas
también de varios órdenes de volantes r epetidos ó de' bullones fruncidos á intervalos más 6
menos regulares que se combinarán per fectamente con puil.os'de la misma tela ó de encaje.
No es esto indiferente al principio de una estación, cuando aun no se se sabe con certeza cómo
evolucionará la moda, porque no hay que olvidar qne si los modistos proponen, sus cliente&amp;
dispone~, y que á menudo la mo_da inicial es retocada modificada tanto y tan bien , que apenas
queda •rastro de ella .

LllB mangas.-Laa telas nuevas.-Los adornos,--:-El pañ.o molli Y el
Jsomespum, y las telas ligeras,-Las taldas-tdnieas.-Forma d9: dalmátiea.-Paletóa de entretiempo.-Dos modelos.

Entre las telas nuevas destinadas á los trajee
«sastre» dominan las rayas, á pesar de que, desde prin~ipios de Junio se viene anunciando el
fin de sn reinado. Verdad es que l_as nuevas rayas se parecen muy poco á las ant¡~.uas: no son
determinadas y precisas, como en las telas agrisadas de esta primavera; son fundidas, mezcla•
das, entrecruzadas; sus colores ~e desva?ecen 8!1
suaves gradaciones. Sobre_una ¡erga_gr!S se adivinan sombras verdosas, ciruela ó v_ioleta, pero
tan bien desvanecidas, que el color1do del conjunto es muy fundido y J?IlY delica_do. Aparecen
las rayas hasta en los chevwttes y las.Jergas de ma•
tices uniformes, en los que l~s ma_r~a el tejido _
mismo por su grano, por la disposrnión del dla·

de salir de dudas, he preguntado á
los grandes modistos la suerte que espera á las
mangas japonesas en .la próxima estació!3-, y _!!US
informes han sido en extremo oontrad1ctorios.
Unos creen que serán por completo abandonadas; otros dicen qne serán modificadas, prolongándolas, pero conservándoles siempre su amplitud y sus líneas flotantes; otros se muestran
reservados en sns contestaciones ambiguas, diciéndome:
·
- Si nuestras olientes las piden, las haremos.
DESEOSA

Fig. 2.

F:lg. 1,

sentimos qne el pail.o moaré esté, por su precio,
fuera del alcance de muchas personas. En realidad, apenas es tentador; pero quids se hagan
con él bonitos trojes, asociándolo al terciopelo
muselina, empleado en gran cantidad, de manera
que el pallo no forme más que paneles estrechos
ó franjas.
Vuelven algunos homespun de pelo largo rayados como las demás telas, y el vello qn~ los
cubre aterciopela sus rayas de un modo encantador.

•
• •
. En los trajes de tarde se verán muchas telas
ligeras, como la vuela, marquesita, étamine y
gasas gruesas. Estamos tan habituadas á los pliegues flexibles y caídos de estas telas, que nos
desagrada adoptar otras.
:f'.or otra parte, ; qué otras telas se presta;ían
me¡or á las faldas-túnicas que la mayor parte de
los modistos quieren lanzar?

•••

SUMARIO .

11

123

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

122

costura de la sangría y ensanchando progresivamente para llegar á sn mayor altura en el cod0,
ó diminutas y apareciendo solamente al extremo de la manga flotante, hacia el codo. Generalmente marcan una línea curva, redondeada,
sin puntas acusadas.
Observad también que las mangas bnllonadas
de tul bordado, tul-encaje ó muselina, que alegran tan graciosamente nuestros vestidos de verano, ceden su puesto á mangas de seda flexible
ó tela ligera del color del vestido. De este modo
el conjunto del traje obscurece y se pone en
armonía con la estación.
Estarán muy de moda las combinaciones de
telas diferentes del mismo color, poniendo en
el adorno de un cuerpo, en un drapeado ó en el
chaleco, algo que recuerde la tela de la manga.
En la figura 3, que representa nn traje de seda
de color de ciruela, se ven adornos de gasa de
igual color, formando entredoses enjaretados, y
un chaleco de gasa blanca. De la misma tela que
los entredoses son los bullonados de las mangas.

'

. ~-

"'

.
Fi¡.

a.

Fig. ,.
Fig. 6.

gonal ó por franjas tejidas á punto de cañamazo,
alternando con otras cruzadas, cuadriculadas ó
rayadas.
_Sie~pre se vuelve á las rayas, y se harán combmac10nes qne las avaloren. Pero se harán menos franjas en forma, menos bieses y volantes
y en cambio se verán más adornos incrustados'
paneles recortados y pespunteados entre otro~
pail.os, subrayadas con galones, trencillas soulach.es y pasamanerías.
'

•

do vuelta, y se continúa en línea horizontal paralela al cinturón drapeado que deja descubierto.
La espalda es ya lisa con rayas horizontales,
ya plegada con plieguecitos á lo largo y al través, ya cubierta de soutaches que apenas dejan
ver el fondo de la tela. Por delante, el entredós
qne pasa sobre el hombro recuadra dos pequeños paneles que reproducen en miniatura la disposición de la espalda .

•••

•

••

He !isto muy bonitas trencillas con dibujos
en reheve, sombras mates y luces brillantes. Se
les pone sobre las faldas á mitad de altura · dibujan túnicas y bordean los contornos red.ondeados ó puntiagudos, que se recortan sobre el
volante formando el bajo de la falda· bordean
también los escalones de las faldas!pelerinas,
como se ve en la de la figura 4 que es un traje
de lienzo de lana azul verde, ad.ornado con bieses y golpes plegados de tafetán del mismo color; se ponen á intervalos regulares sobre las
faldas tableadas, ya en los huecos, ya en las tablas, como se ve en la figura 2. Suele acompañar
á estos galones un ligero dibujo de soutaches.
Los !outaches se ponen sobre todas las telas.
Fran¡as de encaje y de tul se suelen bordar
com~le~mente con soutaches, que cruzan todos
los d1bu¡os ó se recuadran con un dibujo regular
y simétrico, que sigue los bordes y les da relieve.
A m~nudo se e!"piea el sou_tache para trajes m11y
senmllos. Fran¡as de tafetan 6 de piel de seda
asi bordadas ad?rnan los. vestidos de pallo, sin
que sea necesar,a una guirnalda ancha y cuajada, sino de un dibujo ligero. Los bordadores
han de estar muy ocupados en esta estación y
seguramente no disminuirá con esto el pre~io
de nuestros trajes.
Si queréis conciliar la moda con la economía
comprad los galones de soutaches preparados'
qne imitan perfectamente á los bordados hecho~
á mano. Os bastará coserlos con esmero y plancharlos bien, para sacar el relieve del soutache.

Algunas reproducen sencillamente la aldeta
larga de las blusas rusas, prolongada hasta más
abajo de las rodillas; otras tienen escalones
como las faldas-pelerinas; otras se drapean lige~
ramente en forma de peplum, adornadas con una
franja de anchos bordados, ó con una aplicación
de encaje de oro. El terciopelo muselina parece
hecho expresamente para combinarse con estas
telas ligeras y flexibles. Tan bien casa con ellas
que hasta se tejen al mismo tiempo, y veremo~
bastantes gasas y muselinas rayadas con franjas
de terciopelo. Estas telas se pondrán plegadas,
desde el talle á las caderas, para no dejar ver
~ás qu_e la raya de terciopelo, y más abajo abriran de¡ando aparecer las de tela transparente.
En la parte baja de la falda se dispondrán franjas de tela, cuyas rayas estarán al través cortadas ó b~llonada_s co_n terciopelo, en fra~jas "anchas y hsas; aphcamones de todas clases, franjas
de pail.o ó de tafetán, se recortarán sobre fondos de gasa ó de raso brillante, cruzados por estrechos soutaches que limitarán sus bordes.

•
• •

•
••

El paño moaré es una de las telas nuevas que
os sell.alo, pero sin recomendarlo. Imaginad la
disposición del moaré de algodón ó de lana para
rayas, reproducido sobre un paño liso. El fondo
~esapa~ece casi del todo bajo los dibujos, y la
1mp_res1ón que produce es la de una-tela ya conocida. Anchas rayas obsonras sombrean Ja tela
Y se espacian más ó menos regularmente. No

Una disposición con frecuencia adoptada para
los cuerpos de i?s tra_ies que no se drapean en
forma de {ichu, m se disponen en pliegues como
las mangas japonesas, es la de espalda cuadrada,
como la de una pequeila dalmática ó de nna
chaqueta amplia y cuadrada, formad~ por un entr~¡lós que parte de los hombros, toca las sisas y
ba¡a recto para detenerse encima del talle, dan-

Fig, 5,

Mientras los primeros fríos no hagan sacar los
abrigos de pieles, se ven pequeil.os paletós de
paño del color del vestido, pero hechos de otra
tela y con otro adorno. Un paletó de tafetán
se combina con un traje de pallo; nno de guipur grueso tellido completa una falda de tafetán. El borde de estos abrigos tiene mucha importancia; es un ancho galón, una gran faja cubierta de trencillas y soutaches alternados, una
greca doble, un laberinto de estrechos soutaches.
Este es el pretexto para bordados nuevos que
forman por sí solos el adorno del abrigo y le
dan á veces un sello de exquisita originalidad.

•
••
Muestra el modelo de la figura 5 el partido
que se puede sacar de los bordados de soutaches:
en él están aplicados á un canesú y una franja
que se forman en un pallo verde bronce. Sin
esos adornos es elegantísimo el traje de étamine,
de invierno, ciruela alelí, que representa la
figura 6, con sólo el acompallamiento de unas
solapas de terciopelo de igual color sobre un
chaleco de craponne amarillento.

•

• •
La vida al aire libre exige precauciones en
favor del cutis, en que hay que perfeccionar á
la vez una tonalidad armoniosa y delicada. U nos
polvos de arroz muy ~dherentes y refrescantes,
perfumados con esencia de flores exóticas y de
los varios matices, blanco, rosado, natural y
moreno, son el medio mejor de llevar esa necesidad de la elegancia. Tales son los llamados
Fleur de Peche, que se obtiene, sin miedo á las
imitaciones, dirigiéndose á la Perfumería Exótica (35, rue du Quatre-Septembre), de París.
V. DE CASTELFIDO.
Pads, 18 de Septiembre de 1907.

�LA MODA ELEGAN'.l'E ILUSTRADA

124

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

Artibes pueden sufrir repentina modificación.
Quizás el conserje y el jardinero podrán decirnos á quién debemos de comunicar la terrible
noticia .....
Continuación .
-Es inútil-advirtió Cristina;-voy á marchar á París.
XVII.
El señor Cura la miró algo sorprendido.
-1.Conoce usted, pues, á la señorita de MontEl médico había certificado la defunción, y la
pernon1
religiosa amortajó el desfigurado cadáver para
-No, aunque su padre mantuvo relaciones de
que lo colocasen en el ataúd.
amistad con uno de mis tíos. Pero las circunsEran las dos de la tarde, y la hija del guarda,
tancias que me han traído á recibir el último
que con indecible angustia esperaba á su padre,
suspiro de este desgraciado justiflcan mi interinvitó á Cristina y á María Teresa á tomar algún
vención, y me parece que podré, ya que no dulalimento. Hubiera sido insoportable para las dos
cificar el espantoso golpe que espera la pobre
jóvenes sentarse en el gran comedor donde tanniña por lo menos pro orcionarle algún contos a.legres comensales se habían reunido otras
suel~, dándole, desde e primer momento , los
veces; entraron en la portería, donde la pequeña
detalles que ansiosamente deseará conocer. He
Susana, llorando siempre, extendió una blanca
calculado que estaremos de vuelta esta noche.
servilleta sobre uno de los extremos de la lim•
Hasta entonces pueden suspenderse todas las
pia mesa. En medio de su pena y de su turbadisposiciones.
ción, sus instintos de mujercita hacendosa y ser-Es una acción meritísima, señorita-dijo el
vicial la ~pulsaron á elegir los más lindos plasacerdote. - Creo que nadie mejor que usted
tos floreados y dos tazas de porcelana dorada,
puede llevarla á cabo. ¡Que Dios preste ánimos
adquiridas en la feria del pueblo. Con insistencia
á la desgraciada niña! ¡ Quién sabe qué nuevas
se excusó por no poder ofrecer más que pan caamarguras Je están reservadas!
sero, queso y leche; pero aun esto era demasiado
-Su prometido le ayudará á sufrirlas-exclapara las dos jóvenes, que apenas podían tragar
mó
María Teresa.
bocado, á pesar de no haber tomado nada desde
Los dos hombres la miraron con cierta compor la mañana.
pasión.
María Teresa soltó la taza, que á duras penas
- Si continúa siendo su prometido- murmuhabía desocupado.
ró
el médico.
-1.Y Paulina?-preguntó con voz entrecor-¡Cómo!-protestó la joven.-1.Cree usted
tada.
al señor de Artibes capaz de faltar á su palabra
-Pienso en ella desde esta mañana-contestó
y de traicionar á su prometida porque ésta sea
Cristina.-No puede venir más que en el tren de
desgraciada?
la noche ..... Pero ¡_cómo prevenirla? ¡_Hay aquí
,· Leve sonrisa, sonrisa triste, se dibujó en los
alguien de la familia de su prometido?
·.: · Jabios de Cristina. Pero nada quiso decir á su
-No, todos están en París.
~~~~amiga. 1.Para qué destruir antes de tiempo laa
Cristina reflexionó un instante.
ilusiones que le hacían ver en los otros la mis-Me parece-dijo-que aun cuando le soy
ma generosidad que ella poseía?
desconocida, todo lo que acaba de ocurrir, rela-Esto puede acarrear la vergüenza, además
cionándome con su padre, hace natural mi inde
la ruina-insinuó el médico, sonriendo. ,
tervención ..... Voy á tomar el tren de las tres y
Y las dos jóvenes abandonaron aquella manmedia. Avisar por telégrafo se me antoja imposión sobre la que se cernían tantas amenaza,,
sible; los Artibes querrían acompañarla, si nos
apar'te de la desgracia que acababa de herirla.
limitásemos á darle á medias la noticia, y enSusanila concluía de enganchar la yegua al
tonces ¿qué ocurriría aquí?.. ...
dogcarf. Cristina besó á María Teresa, volvió. l
María Teresa no manifestó sorpresa alguna, y
encargarle que enviase cuanto antes un propio
pensó que, en su horrible desgracia, la presená su hermano para tranqujlizarlo, despué~. tomó
cia de Cristina era un consuelo inesperadó para
las riendas y el li~ero vehiculo desaparecio muy
Paulina.
pronto en el cammo.
. . .
.
-Si su padre y el jardinero no llegan á tiemLa señorita de Marmennes se dmgió hacia 1A
po, 1.no podría usted enganchar un carruaje cualRibera luego que Sor Julia le hubo prometido
quiera qne me condujese á la estación1-preque no' abandonarla la cámara mortuoria hasta
guntó Cristina, volviéndose hacia la hija del
que otra Jlermana viniese á reemplazarle. 1A
guarda.
joven había recomendado á Susana que no di-¡Oh! Sí, señorita; la yegua baya es tan man- '
vulgase los tristes detalles del suceso; pero no
sa que la engancharé sin trabajo. Hay aquí un
abrigaba grandes esperanzas de que su consejo
dogcart muy viejo, pero muy ligero. 1.Sabrá usfuera observado por la niña, ávida de expan•
ted guiar?
.
sión y un tanto orgullosa, en medio ~e su emo•
-Sí, puesto que el animal es manso. Dejaré
ción, por haber dese~peñado papel importante
el carruaje á cargo de uno de los,empleados de
en un drama tan terrible.
la estación ..... 1.Quiere usted darme un pedazo
María Teresa hallábase tau quebranta?~ por
de papel y un lápiz?
•
todo lo que acababa de ocurrir; tan deb11!tada,
Escribió dos lineas para su hermano y se las
además, por la falta de alimentos _substanciosos,
entregó á María Teresa.
al mismo tiempo que por las fatigas qne había
-i,Se encarga usted de esa esquela, verdad?
sufrido,
que todo se le ofrecía en un nuevo asEncontrará usted con quien enviarla al pasar
3.-Traje de otoño.
pecto sombrío y triste. La juventud no se enpor el pueblo. Ha sido una verdadera suerte que
el señor de Marmennes se haya ausentado esta
Núm. 3. - De lana verde almendra cuadriculada, cuentra impunemente en contacto con la muer•
mañana; ¡hubiera estado muy inquieto! ¡Mi po- tono sobre tono; falda corta, con forro, adornada por te. Le parecía haber envejecido de repente Yque
bre hermano Juan! ¡Cuán intranquilo debe ha- abajo con un gran bies postizo realzado por medio una sombra fúnebre se cernería en adelante sollarse!. .... Pero no he tenido tiempo de pensar de pespuntes. Paletó semiajustado, forrado con seda bre todas sus alegrías para recordarle el vacío
verde y abrochado coli botones de 11lata .. El cuello y la inanidad de las cosas del mundo.
en él ... ..
vuelto y las bocamangas se cubren coll terciopelo de
Había perdido la conciencia del tiempo; en·
-No lleva usted más que un sombrero senci- color
más obscuro que el de la lana.
contró á todos inquietos en La Ribera. Su padre,
llo, sin abrigo; va usted á sentir frío.
9.ue había vuelto hacía ya rato, se disponía á sa·
-¡ Oh! No. Además,.he visto allá abajo, en el
!ir á buscarla, y Matilde y Guillermo '!º cesa·
vestíbulo, una manta de viaje que puedo to- .
mar..... La señorita de Montpernon estará aquí arrodilló un momento cerca del lecho mortuo- ban de ir y de venir, explorando e_l ca~mod. d8l
· Como sucede muy á menudo, la mqme_~
esta noche; es preciso dejar dispuesto que nos rio, y después los sigui(\ al despacho contiguo,
envíen carruaje á la estación ..... Pero tengo que del cual la Hermana habla ya hecho desaparecer señor de Marmennes, repentinamente dISl~ada,
se desahogó en censuras. Pero la palidez . e s:
recoger la carta de su padre; 1.viene usted con- las manchas de sangre. ·
,
migo?
-Debe prevenirse á su hija-dijo el doctor.- hija y el temblor de sus labios le detuviero
María Teresa enlazó su brazo con el de Cristi- ¿Saben ustedes de algún pariente que pueda en- bruscamente, y también él palideció cuando s°[º
la terrible nueva y María Teresa le cont6 o&amp;
na, y salieron rápidamente hacia la casa. El día cargarse de ello?
horrorosos detalles de aquella trágica mu~rte. al
era espléndido, caluroso, para aquella estación;
El señor Cura movió la cabeza.
- ¡Y estaban ustedes solas, dos jovenc!tas'mí
todos los arbustos estaban en flor; los citisos, los
-No conozco á la familia del señor Montperalburnos y las lilas balanceaban suavemente los non-exclamó. -Sólo mantenía con él relacio- lado de ese desgraciado I t Cómo ha tenido da·
ramilletes de sus corolas; los macizos de plantas nes muy superficiales..... Quizás la señorita de querida hija tanto valor1- preguntó, profun
destacaban sobre el verde del césped sus colo- Marmennes esté mejor enterada que yo de su mente conmovido.
y de·
-, oh! ¡Con Cristina, era tan natural.1 a ,
res brillantes, y el sol bañaba la casa en luz parentela.
de oro.
-No, tampo~o sé nada. Pero allí están los Ar- más, era necesario ..... Papá, iremos mañ~na os
ver á Paulina, i,nO es cierto? i,NO deberiail;ldo
Subieron en silencio la escalera, cuyos pelda- tibes.....
1
ños de mármol conservaban todavía huellas sanSe detuvo, viendo que el sacerdote y el mé- de telegrafiar á los Artibes? Me ha sorprend
grientas, y abrieron la puerta del cuarto, donde dico cambiaban una mirada.
que Cristina no quisiese avisarles.
b
ex
El señor de Marmennes movió la ca eza •
el párroco y el médico habían transportado el
-Es de temer-observó el doctor-que el
cuerpo del Sr. Montpernon. Descansaba éste desgraciado accidente que acaba de ocurrir clamando:
ha
- ¡Quién sabe qué ruina ó q1;1§ deshono~b~
sobre su gran cama esculpida, despojada de col- tenga como origen algún desastre financiero, y,
gaduras; la parte inferior del rostro .estaba en- según la extensión de ese desastre, las relaciones moti vado ese acto. de desesperac10n! Los AJ! 1_.
vuelta en una venda que le colocó la Hermana de la señorita de Montpernon con la familia de .PO.drán p asar por. Ja .ruina, es el deber

EL PUENTE.

con ayuda de Cristina, y, con la herida velada,
parecía dormido en la augusta calma de un sueño solemne. Sns manos juntas oprimia1;1 el ros~rio de marfil de María Ter.esa: su rosar10 de primera Comunión. Cerca del lecho, sobre una
mesa pequeñ.a entre dos encendidos candelabros de cobre ~aravillosamente cincelado, _abría
sus brazos el crucifijo de madera de Susamt~, el
único que pudo encontrarse ~n aqu?lla 11;1¡osa
mansión: Sor Julia rezaba á Cierta distancrn, y
el médico que esperaba la vuelta del guarda,
hablaba e~ voz baja con el párroco en el otro
extremo de la habitación.
Ambos se adelantaron hacia Cristina. Ésta se

los sufrimientos, para acercarnos á nuestro objeto!
Y volviendo á pensar, satisfecha y agradecida
en el destino que le habla cabido.en suerte Ma:
ría Teresa se recriminó por no haber apre¿iado
mejor hasta entonces qué dicha tan grande es la
de encontrar en su hogar tradiciones sanas, ejemplos nobles que marcan la senda; qué dón el de
tener un padre á quien se puede venerar, cuyos
consejos pueden seguirse como los de un oráculo
y cuya vida sin mancha es para el hijo una egida
al mismo tiempo que un honor.
'
Aun hay entre los goces nobles de este mundo

1

1

11

11

11

11

125

1.Encontraría un hombre que no fuera débíl,
veleidoso, enamorado del lujo y del dinero,
como Roberto de Artibes, cuyo sueñ.o quimérico se disipó repentinamente, sino un corazón
leal, desinteresado, como los hay, sin duda alguna, como ..... como el hermano de Cristina?
María Teresa sacudió bruscamente la cabeza.
Dios, que reparte las alegrías de la tierra, sabe
también consolar á los qne priva de ellas. No
pensaría nunca en sí misma, no se forjaría ensueños; pero estaría agradecida á su suerte, y
más que nunca se consagraría á consolar á su
padre, á ese querido y noble padre que no le
amargaría nunca la vida eon vergüenzas ni con
sinsabores.
Continuará.
Núm. 4. -De baregé rayado malva de dos tonos
adornado con malla bordada.
Núm. 5, -De pafio color lila azul, guarnecido con
bordado; camisola de linón.
Núm. 6.-Traje de hechura sastre, propio para entretiempo; de paño color abejarruco, guarnecido con
trencillas del mismo color; chaleco de terciopelo pana
color verde sauce.

4,-Traje de tarde.

rsonas honradas, aunque, á decir verdad, creo
la señora de Artibes muy capaz de hacer que
hijo desista de un compromiso que resulta
eroso. ¡Pero la vergüenza! Hay que guardar
spetable y respetado el apellido que nos han
nsmitido sin tacha.....
María Teresa inclinó !a frente. ¡Pobre Pauli! ¡Y había podido ella tenerle envidia!
El señor de Marmennes tomó el sombrero
ra ir al pueblo; quería ver al señor Cura y
cargarle que dijese á la señorita de Montpern que se ponía á sus órdenes para todos los
stes~ menesteres que ocurrieran.
aria Teresa fué á sentarse á la orilla del Paito y buscó instintivamente el rosario. Leve
remecimiento la conmovió al recordar que
habia ~ejad!) entre las manos del muerto; y,
los o¡os fl¡os en el cielo de un azul purísi' rogó fervorosamente por que la mansión
r1;1al estuviese ab\erta para el pecador arretido, y por que D10s concediera ánimos para
ortar tan duro golpe á la que la víspera paía ser la más dichosa de las hijas.
De qué forma tan clara lo verdadero, lo justo
las cosas se le ofrecía súbitamente á los fules de una nueva luz! Las ilusiones de la jutud engañan ü menudo sobre el punto de
ta real de la vida; pero después de lo que
baba de ocurrir, parecía que todo tornaba á
sitio y á su importancia efectiva.
aria Teresa comprendía mejor que nunca
la vida sólo es un tránsito, un deber un seno. Por consiguiente, 1.á qué desesper;rse si la
es árida? En la hora suprema sólo resta de
alegrías disfrutadas el perfeccionamiento que
llas haya sabido extraer nuestra alma• pero
n preciso es que esas alegrías sean pur;s no' desinteresadas, toda vez que en· el pla~ dio ellas deben de servir, de igual modo que

5,-Tollette para pa1&amp;0,

la misión dulce y pura de labrar la felicidad de un hombre honrado, de verse guiada
por un corazón selecto, de
educará seres queridos que
balbuceen el nombre de madre, de modular sus almas y
de ver florecer y desplegarse en ellos el sentimiento del
honor y del deber..... 1.Llegaría Maria Teresa á conocer estos goces?.....

&amp;.-Traje de otoño.

�LA MODA ELEGAN'rE ILUSTRADA

124

EL PUENTE.
ConUnuaci6n .

XVII.

El médico había certificado la defunción, y la
religiosa amortajó el desfigurado cadáver para
que lo colocasen en el ataúd.
Eran las dos de la tarde, y la hija del guarda,
que con indecible angustia esperaba á su padre,
invitó á Cristina y á María Teresa á tomar algún
alimento. Hubiera sido insoportable para las dos
jóvenes sentarse en el gran comedor donde tantos a.legres comensales se habían reunido otras
veoes; entraron en la portería, donde la pequeila
Susana, llorando siempre, extendió una blanca
servilleta sobre uno de los extremos de la limpia mesa. En medio de su pena y de su turbación, sus instintos de mujercita hacendosa y servicial la i,¡npulsaron á elegir los más lindos platos floreados y dos tazas de porcelana dorada,
adquiridas en la feria del pueblo. Con insistencia
se excusó por no poder ofrecer más que pan casero, queso y leche; pero aun esto era demasiado
para las dos jóvenes, que apenas podían tragar
bocado, á pesar de no haber tomado nada desde
por la mallana.
María Teresa soltó la taza, que á duras penas
había desocupado.
-¿Y Pauhna?-preguntó oon voz entrecortada.
-Pienso en ella desde esta mailana-contestó
Cristina.-No puede venir más que en el tren de
la noche ..... Pero ¿cómo prevenirla? ¿Hay aquí
alguien de la familia de su prometido?
-No, todos están en París.
Cristina reflexionó un instante.
-Me parece-dijo-que aun cuando le soy
desconocida, todo lo que acaba de ocurrir, relacionándome con su padre, hace natural mi intervención ..... Vo'y á tomar el tren de las tres y
media. Avisar por telégrafo se me antoja imposible; los Artibes querrían acompallarla, si nos
limitásemos á darle á medias la noticia, y entonces ¿qué ocurriría aqníL ...
Maria Teresa no manifestó sorpresa alguna, y
pensó que, en su horrible desgracia, la presencia de Cristina era un consuelo inesperado para
Paulina.
-Si su padre y el jardinero no llegan á tiempo, ¿no podría usted enganchar un carruaje cualquiera que me condujese á la estación?-preguntó Cristina, volviéndose hacia la hija del
guarda.
-¡Oh! SI, seilOrita; la yegua baya es tan mansa que la engancharé sin trabajo. Hay aquí un
dogcart muy viejo, pero muy ligero. ¿Sabrá usted guiar?
.
-Sí, puesto que el animal es manso. Dejaré
el carruaje á cargo de uno de los empleados de
la estación ..... ¿Quiere usted dar:Ue un pedazo
de papel y un lápiz?
Escribió dos líneas para su hermano y se las
entregó á Maria Teresa.
-¿Se encarga usted de esa esquela, verdad?
Encontrará usted con quien enviarla al pasar
por el pueblo. Ha sido una verdadera suerte que
el seilor de Marmennes se haya ausentado esta
mailana; ¡hubiera estado muy inquieto! ¡Mi pobre hermano Juan! ¡Cuán intranquilo debe hallarse! ..... Pero no he tenido tiempo de pensar
en él... ..
-No lleva usted más que un sombrerosenoillo, sin abrigo; va usted á sentir frío .
-¡ Oh! No. Además, he visto allá abajo, en el
vestíbulo, una manta de viaje que puedo tomar ..... La sellorita de Montpernon estará aquí
esta noche; es preciso dejar dispuesto que nos
envíen carruaje á la estación ..... Pero tengo que
recoger la carta de su padre; ¿viene usted conmigo?
Maria Teresa enlazó su brazo con el de Cristina, y salieron rápidamente hacia la casa. El dia
era espléndido, caluroso, para aquella estación;
todos los arbustos estaban en flor; los citisos los
alburnos y las lilas balanceaban suavementé los
ramilletes de sus corolas; los macizos de plantas
destacaban sobre el verde del césped sus colores brillantes, y el sol bailaba la casa en luz
de oro.
Subieron en silencio la escalera, cuyos peldailos de mármol conservaban todavía huellas sangrientas, y abrieron la puerta del cuarto, donde
el párroco y el médico habían transportado el
cuerpo del Sr. Montpernon. Descansaba éste
sobre su gran cama esculpida, despojada de colgaduras; la parte inferior del rostro .estaba envuelta en una venda que le colocó la Hermana

Artibes pueden sufrir repentina modificación
Quizás el conserje y el jardinero podrán deoir~
nos á quién debemos de oomunioar la terrible
noticia.....
-Es inútil-advirtió Cristina;-voy á marchar á París.
El seilor Cura la miró algo sorprendido.
- ¿Conoce usted, pues, á la seilorita de Montpernon?
-No, aunque su padre mantuvo relaciones de
amistad con uno de mis tios. Pero las oircnnatanoias que me han traído á recibir el último
suspiro de este desgraciado justiftoan mi intervención, y me parece que podré, ya que no dulcificar el espantoso golpe que espera la pobre
niila,
por lo menos prororcionarle algún con:-í;;
_;:.·-:,z
suelo, dándole, desde e primer momento, los
_,J?)}l
detalles que ansiosamente deseará conocer. He
calculado que estaremos de vuelta esta noche.
Hasta entonces pueden suspenderse todas las
disposiciones.
-Es una acción meritísima, sellorita-dijo el
sacerdote. - Creo que nadie mejor que usted
puede llevarla á cabo. ¡Que Dios preste ánimos
á la desgraciada niilal ¡ Quién sabe qué nuevas
amarguras le están reservadas!
-Sn \lrometido le ayudará á sufrirlas-exclamó Maria Teresa.
Los dos hombres la miraron con cierta compasión.
- Si continúa siendo su prometido- murmuró el médico.
-¡Cómo!-protestó la joven.-¿Cree U8ted
al seilOr de Artibes oapaz de faltar á su palabra
y de traicionar á su prometida porque ésta sea
desgraciada?
Leve sonrisa, sonrisa triste, se dibujó en loe
.._· Jabios de Cristina. Pero nada quiso decir á 811
ami¡i-a. ¿Para qué destruir antes de tiempo Ju
ilusiones que le hacían ver en los otros la mlama generosidad que ella poseía?
-Esto puede acarrear la vergüenza, ademú
de la ruina-insinuó el médico, sonriendo-:
Y las dos jóvenes abandonaron aquella mansión, sobre la qne se cernían tantas amenaw,
aparte de la desgracia que acababa de herirla.
Susanita conclnia de enganchar la yegua al
dogcarf. Cristina besó á María Teresa, volvió. i
encargarle que enviase cuanto antes un propio
á su hermano para tranquilizarlo, después tom6
las riendas y el ll~ero vehículo desapareció mu:r
pronto en el cammo.
. . .
.
La seilorita de Marmennes se dmg1ó hacia 1A
Ribera, luego que Sor Julia le hubo pro_metido
que no abandonarla la cámara mortuoria hasta
que otra :Hermana viniese li reemplazarla. 1A
joven había recomendado á Susana que no divulgase los tristes detalles del suceso; pero no
abrigaba grandes esperanzas de que sn consejo
fuera observado por la niila, ávida de expan·
sión y un tanto orgullosa, en medio de su emoción, por haber desempeliado papel importante
en un drama tan terrible.
María Teresa hallábase tan quebranta~• por
todo lo que acababa de ocurrir; tsn debilitada,
además, por la falta de alimentos substanciosos,
al mismo tiempo que por las fatigas qne habla
sufrido,
que todo se le ofrecía en nu nuevo as3.-Tra)e de otoño.
pecto sombrío y triste. La juventud no se en•
Núm. 3. - De lana verde almendra cuadriculada, cuentra impunemente en oontact9 con la muer•
tono sobre tono; falda corta, con forro, adornada por te. Le parecía haber envejecido de repente Y que
abajo con un gran bies postizo realzado por medio una sombra fúnebre se cernería en adelante sode pespuntes. Paletó semiajustado, forrado con seda bre todas sus alegrías para recordarle el vaoio
verde y abrochado con botones de plata. El cuello y la inanidad de las cosas del mundo.
vuelto y las bocamangas se cubren con terciopelo de
Había perdido la conciencia del tiempo; encolor más obscuro que el de la lana.
contró á todos inquietos en La Ribera. Su padre,
~ue había vuelto hacía ya rato, se disponía á sa•
lir á buscarla, y Matilde y Guillermo ':'º cesa·
arrodilló nn momento cerca del lecho mortuo- ban de ir y de venir, explorando e_l ca~mod d 1
· Como sucede muy á menudo, la mqme_tu e
rio, y después los siguió al despacho contiguo,
del onal la Hermana había ya heoho desaparecer selior de Marmennes, repentinamente d1s!Nada,
se desahogó en censuras. Pero la palidez . e sn
las manchas de sangre. ·
-Debe prevenirse á su hija-dijo el doctor.- hija y el temblor de sus labios le detuVIeron
¿Saben ustedes de algún pariente que pueda en- bruscamente, y también él palideció cnand~ur
la terrible nueva y María Teresa le con o&amp;
cargarse de ello?
El sellor Cura movió la cabeza.
horrorosos detalles de aquella trligica mu~rte. al
-¡Y estaban ustedes solas, dos jovenc(tas, i
- No conozco á la familia del seilor Montpernon-exclamó. -Sólo mantenía con él relaoío- lado de ese desgraciado! ¿Cómo ha tenido m_
nes muy superficiales..... Quizás la seilorita de querida hija tanto valor?-preguntó, profunda
Marmennes esté mejor enterada que yo de su mente conmovido.
d
parentela.
-¡Oh! ¡Con Cristina, era tan natural! Y a
-No, tampo3o sé nada. Pero allí están los Ar- más, era necesario ..... Papá, iremos mail~na 01
tibes .....
ver á Paulina, ¿no es cierto? ¿No deberiall;1do
Se detuvo, viendo que el sacerdote y el mé- de telegrafiará los Artibes ? Me ha sorprendl
dico cambiaban una mirada.
que Cristina no quisiese avisarles.
X
El selior de Marmennes movió la cabeza 8 •
-Es de temer-observó el doctor-que el
desgraciado accidente qne aoaba de ocurrir clamando:
ha
-¡ Quién sabe qué ruina ó qué deshono~ .,.
tenga como origen algún desastre financiero, y,
según la extensión de ese desastre, las relaciones motivado ese acto.de desesperación! LosA;r1b10
de la seilorita de Montpernon con la fa¡nilia de JlOJirán Jl&amp;aar por Ja .ruina, es el deber !!

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

oon ayuda de Cristina, y, oon la herida velada,
pareoia dormido en la augusta calma de un suello solemne. Sus manos juntas oprimían el rosario de marfil de Maria Teresa: su rosario de primera Comunión. Cerca del leoho, sobre una
mesa pequeila, entre dos encendidos candelabros de cobre maravillosamente cincelado, abría
sus brazos el oruclfljo de madera de Susanita, el
único que pudo enoontrsrse en aquella lujosa
mansión'. Sor Julia rezaba á cierta distancia, y
el médico que esperaba la vuelta del guarda,
hablaba e~ voz baja con el párroco en el otro
extremo de la habitación.
Ambos se adelantaron hacia Cristina. Ésta se

9i

loe sufrimientos, para acercarnos á nuestro objeto!
Y volvi~ndo á pensar, satisfecha y agradecida,
en el destmo qne le había cabido.en suerte María _Teresa se recriminó por no haber apre~iado
me¡or hasta entonces qné dioha tan grande es la
de encontrar en su hogar trsdioionessanas,ejemplos nobles que marcan la senda• qué dón el de
tener un padre á quien se puede' venerar cuyos
consejos pueden seguirse como los de un ~ráoulo
Y cura vid~ sin mancha es para el hijo una egida,
al mismo tiempo que un honor.
Aun hay entre los goces nobles de este mundo

125

¿Encontraría un hombre que no fuera débil,
veleidoso, enamorado del lujo y del dinero,
como Roberto de Artibes, onyo sneilo quimérico se disipó repentinamente, sino un corazón
leal, desinteresado, como los hay, sin duda alguna, oomo ..... oomo el hermano de CristinaY
María Teresa saondió bruscamente la cabeza.
Dios, que reparte las alegrías de la tierra, sabe
también consolar á los que priva de ellas. No
pensaría nunca en sí misma, no se forjaría ensuellos; pero estaría agradecida á su suerte, y
más que nnnoa se consagraría á consolar á su
padre, á ese querido y noble padre que no le
amargaría nunoa la vida con vergiienzas ni con
sinsabores.
Continuará.
Núm. 4. - De baregé rayado malva de dos tonos
adornado con malla bordada.

Núm. 5. -De pailo color Wa azul, guarnecido con
bordado; camisola de linón.
N~m. 6.-Traje de hechura _sastre, propio para en•
tretie~po; de p~ilo color abeJarruco, guarnecido con
trencillas del mismo color; chaleco de terciopelo pana

color verde sauce.

4.-TraJe de tarde.

,personas honradas, aunque, á decir verdad creo
oí la ~eilora ~e Artibes muy capaz de hace~ que
-sn hijo desista de nn compromiso que resulta
oneroso. ¡Pero la vergüenza! Hay que guardar
.respetable y respetado el apellido que nos han
transmitido sin tacha.....
María Teresa inclinó la frente. ¡Pobre Panli•
,na! ¡Y habla podido ella tenerle envidia!
El .señor de Marmennes tomó el sombrero
para ir al puebl~ ¡ quería ver al señor Cura y
•encargarle que d1¡ese á la señorita de Montper•Il&lt;?n que se ponía á sus órdenes para todos los
·tristes menesteres que ocurrieran.
. ~aria Teresa fué á sentarse á la orilla del Pa_¡arito Y b_us~ó instintivamente el rosario. Leve
·estremec1m1ento la conmovió al recordar que
lo habla &lt;!-eJad_o entre las manos del muerto; y.
-con los o¡os fl¡os en el cielo de un azul purísimo, rogó fe~vorosa.mente por que la mansión
•eter':'al estuviese abierta para el pecador arrepentido, y por que Dios concediera ánimos para
sop_ortar tan duro golpe á la que la víspera parema ser la más dichosa de las hijas.
¡De qué forma tan olara lo verdadero lo justo
-de las oosas se le ofrecía súbitamente á los fulgores de nna nueva luz! Las ilusiones de la juventud engallan ü menudo sobre el punto de
-vista real de la vida; pero después de lo que
acab_a~a de oc':'rrir, pare~ía que todo tornaba á
-sn sitio y á su 1mportanc1a efectiva.
Maria Teresa comprendía mejor que nunca
-que la vida sólo es un tránsito, un deber un sendero. Por consiguiente, ¿á qué desesperi:.se si Ja
,r uta es árida? En la hora suprema sólo resta de
'1as alegrías disfrutadas el perfeccionamiento que
_de ellas ha7a sabido extraer nuestra alma; pero
Jcuán premso es que esas alegrías sean puras nob!es, desinteresadas, toda vez que en· el pla~ di-vmo ellas deben de servir, de igual modo que

6.-Tollette para pateo.

la misión dulce y pura de labrar la felicidad de un hombre honrado, de verse g,uiada
por un corazón selecto, de
educar á seres queridos que
balbuceen el nombre de madre, de modular sus almas y de ver florecer y desplegarse en ellos el sentimiento del
honor y del deber..... ¿Llegaría Maria Teresa á conocer estos gocest ....

&amp;,-Traje de otoño.

�LA MODA ELF.GANTE ILUS 'rRADA

126

127

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

--,~~-.-'1-:::'
,¡{'
/,
~--

'

13.-Traje para niña de 4 á 6 año1.

,_._,,._ -

9,-TraJe para niña de 9 á II años.

10.-Blusa de lana

adornada con plleguea.

12,-TraJe de terciopelo
para señora Joven.

14,-Tollette de concierto

7.-Traje de paseo.

1

!

1

1

15.-Paletó recto.

s.- Traje de vlaltaa para aeilora de edad.

Núm. 7.-Las flgs. 26 á 31 de la Hoja-Supkme11lo co·
rresponden á este modelo.
Este traje, de lana azul viejo, se adorna con un bor·
dado de seda del mismo color, encaje blanco y tren·
cilla negra. Rodea el talle un cinturón de seda negra
drapeada, el cual se adorna delante con a.os botones
de acero.

por volante de encaje. Peto
con cuello recto de guipur
crema.

Núm. 8,-La falda-campana de este traje, de palio
verde, se cifie á las caderas y mide 4,50 m. de ancho
en el borde inferior; á cada lado del delantero se des·

Núm. l0. - De lana color

tacan dos bieses de terciopelo, uno verde y otro ne•
gro. La chaqueta se adorna con bieses de terciopelo
negro y se abre sobre un chaleco de terciopelo verde;
la parte superior se cierra por medio de trabillas de
terciopelo verde.
Los delanteros se adornan con unas anillas de pa·
eamanería, á través de las cuales se pasa una cinta de
tafetán, adorno repetido en las mengas pelerina.
Los bullones, fruncidos en sus extremos, terminan

Núm. 9.- Para la explica-

ción y patrones, véanse las
figuras 45 á 51 de la Hoja:
Suplemento.

moda formando grupos de
pliegues separados por galones bordados; se monta ,
sobre un canesú que también forma pliegues y cuya
unión queda oculta por medio de un galón. Mangas
compuestas de bu II o ne s y
grandes puilos adornados
con galón, y cintnrón de
seda drapeada.

Núm. 11.-Pera la explicación y patrones, véanse
las flgs. 83 á 89 de la Hoia•
Suplemento.

rosa¡ se adorna con malla azul ribeteada con bieses de
tafetán azul. Canesú de tul plissée, adornado con encaje. Cinturón de tafetán drapeado. Bullones de encaje y puños con vivos de tafetán.

Núm. 12.-Para la explicación y patrones, véanse
las flgs. 78 á 82 de la Hoja•
Suplemento.

Núm. 15.-De pafio color albaricoque, guarnecido
con terciopelo negro, trencilla y sou.tache, también
negros, pero realzados con oro. Los delanteros caen
rectos¡ el borde inferior termina por un bies postizo,
Cuello-cha], de terciopelo negro, adornado con trencilla y con botones. Forro de tafetán blanco.

Núm. 13.-Para la
explicación y patrones, véanse las
flgs. 90 á 97
de la HojaSupkment.o.
Núm.14.-

,.. 111'-Jot 7, 8, 10 i 12 y 14 i 17.
E1pafda1 Y di,.,...

l&amp;.- TraJ• de terclopelo,

17.- Traj!I de tarcl1pelo para señora de edad.

De vuela
nzul pálido
sobre forro
ele tafetán
color de

Núm. 16.- Para la explicación y patrones, véanse
las flg. 62 á 70 de la Hoja-Suplemento.
Núm. 17.-Las flgs. 21 á 25 de la Hoja-Suplemento
corresponden á este modelo.
Este traje, de terciopelo color de pasa de Corinto,
se realza con un peto, con cuello recto, de seda bordada, y se adorna, además, con trencilla y botones de
pasamanería del mismo color de la tela; con trenci..
lla se seilala el borde del peto, los delanteros y las
mangas pelerina; esta trencilla se prolonga sobre la
falda dibujando patas que terminan en punta.

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
128

Núm. 29. -La flg. 59 de la Hoja-Suplemento corresponde á esta labor.
De hilo crudo, mide 1,20 m. de longi•
tud por 40 cm. de ancho; se adorna con
el bordado á la "inglesa, representado por
la llg. 59 de la Hoja-Suplemento, á punto
de festón y á punto de cordoncillo con
al¡¡odón similizado de dos hebras D.M. C.
num. 30; los tallos se bordan á punto de
tallo y las hojas mayores se rellenan ligeramente.
Núm. 30. -La flg. 60 de la Hoja-Suplemento corresponde á esta labor.
De tela rusa antigua y 75 cm. de lado.
Se adorna con una guirnalda representando hojas y liebres, y termina por un
dobladillo con vainica de 3 cm. de ancho.
El dibujo de la guirnalda está representado en la flg. 60 de la Hoja-Suple·
~mento; se ejecuta el bordado con algodón perlé de color castaño en tres distin•
tos matices, y de color verde en otros
tres tonos y con cordoncillo de diferentes colores.
Los tallos se bordan á punto llano; con

Nú11, 18.-De pallo encarnado con cha·
!eco de reps de seda blanca marfil, abro·
chado por medio de botones dorados; el
e

bolero,, con forro de seda blanca, se

adorna con galón encarnado y soutache

de oro; el escote se adorna con piel de
armifl.o.

Núm. 19.-Para la explicación y pairo·
nes, véanse las llgs. 107 á 109 de la Hoja·
S1'plemento.
Núm. 20.-Las flgs.110 á 113 de la HojaSuplemento corresponden á este modelo.
De lana azul á rayas, tono sobre tono,
no tiene forro y se corta por las flgs. ~10
á 113· los pailos se ribetean con trencilla
negr~ de 2 ½cm.de ancho, adornándose,
además, con grupos de tres botones. El
volante se corta por las mismas O.guras,
teniendo en cuenta la línea del trozo in•
ferior y reservando la tela necesaria para
una jareta de 4 cm. de ancho; la parte su-

perior de la falda forma pliegues por
atris, superponiendo las &gt;&lt; sobre los •

129

lf
'

¡

·--···...·.,"""'~ .

..

·,;.f"'"'--·---!

:,¡¡,

30.-lanteHllo para almuerzo en el campo.

32.- Traje guaraeoldo oon bordado p&amp;ra nlila
de 2 i 4 año,.
18,-Bolero de paño
para aeñorlta,

19.-Falda l pliegues
para aeñorlta

20,-Falda de oalle.

r
1

23.- Enagua•
auarneoldaoon terciopelo.

24.-Enaauas
oon volante pllsaée.
35.-Detalle del bordado del olnturcin.

21.-TraJe de terolopelo pék.lnée para ae'ñorlta.

ij

seda verde se rodean las hojas Y se simula
las venas de éstas. Las liebres se bordan co
algodón perlé color castaño obscnro; las oreja
·y la cola se rodean con seda color eastaft.a, a

Núm. 21. -Para la explicación .Y patrones,
véanse las flgs. 1 á 11 de la Hoja•Suplemmto.
Núm. 22. - Para la explicación y patrones,
véanse las flgs. 32 á 35 de la Hoja-Suplemento.

ador~o cuyos bordes interior y exterior señala una
trencilla ~e oro más ancha. Las lineas se represen tan
por lenteJue~as colocadas al tope. Los capullos se sim~an con cinta rococo color fresa, los cálices y las
ho1as con verde aceituna de dos tonos los tallos con
se~a verde de dos hebras, la cinta y 108 lazos con seda
gris-azul de cuatro tonos.

27 .- Chaqueta aemlentallada.
25.-Bluu para aeñorlta de 15 l 17 año1.

28.-Bluaa para 18ilorlta de 13 l 15 ailoa.

tanto que el hocico y los ojos se bordan c~n
Núm. 23. - Para la explicación y patrones,
seda negra¡ éstos se completan con un punto ~
véanse las llgs. 36 á 39 de la Hoja-Suplemento.
26.-~atetó de paño guarnecido con trenoil1a.
seda blanca. Después se rellenan todos los~ m~.
Núm. 24.-Para la explicación y patrones,
tivos con líneas de puntos de cruz. Los. nuUl 3
véanse las flgs. 52 á 54 de la Hoja-Suplemento.
ros indican los matices de cada color (1, el más obscuro; 21 el color medw, Y '
Núm. 25.- Para la explicación y patrones, véanse las flgs. 98 á 106 de la Hofa· el más claro).
Sttplemento.
Núm. 31.-Esta blusa se ejecuta con encaje de tul blanco de 30 cmh. de ªrncl•hºei
se abroc a po
.·
Núm. 26.-De pallo azul obscnro, adornado con trencilla de seda negra de 5 cen•
palda; la parte de arritímetros de ancho; las
ba se monta sobre un
costnras de los delante•
canesú formado por
ros, compuestos de dos
entredoses de malla,
piezas, y las de la esp•l •
cuyo borde r~alza un
da, se cubren con trenciencaje de bobllos que
lla doblada.
se destaca sobre el pe·
Los faldones se guarto hecho también con
necen con trencilla en toen'caje de bolillos; el
do su ancho.
filo del cuello se se·
El paletó se abrocha por
iiala con un vi v,0 • de
medio de botones y se fo.
terciopelo azul pabdo.
rra con seda clara.
El einturón es ~e. en·
caje y debe su rigidez
Ná11. 27. -Para la ex•
á las ballenas de que
plieación y patrones,
está provi•to. La b_lu•
véanse las flgs. 12 á 20 de
sa se coloca sobre viso
la Hoja-Suplemento,·
de tafetán blanco cu·
bierto de muselina de
Núm. 28,-Para la expli·
seda.
oación y patrones, véanse
las llgs. 40 á 44 de la Ho·
29,-Camlno de mesa guarneoido oon bordado lnglél.
ja•St,plemonto.

Núm. 32. - Las flgs 55 á 58 d 8 1
.
corresponden á este ~odelo.
ª Ho;a-Suplemento
D~ lana blanca ó de color; se monta sobre un ca
~:~~7~~~nj¡~~~~s:;~e!~t.rdado que representa 1~
se corta este canesú por 1~
flg. 55, tomando la tela do•
ble, Y se borda á punto de
tallo Y á punto llano; los pé•
t!tlos Y las hojas se rellenan
ligeramente, haciendo aqué~os á punto llano recto, y
estas á punto llano al biés.
Las mangas se cortan por
la flg. 56 de la Hoja-Suple•
menÜ?, se fruncen entre la.s • y
terminan por pttilos de 19
centímetros de longitud por
6 ½cm.de ancho, que se realzan con el bordado representado en la flg. 58.El cinturón
que descansa en sus corres~
gondientes pasadores, se rietea con lana blanca y se
abrocha por medio de dos
botones.
~úm. 33. - La flg. 61 de la
Ho1a•Suplemento corresponde á este grabado.
Se forra con moaré color
de mafa Y se adorna con un
b!)rd ado ro coco hecho con
CI¡ta, s~da, trencilla de oro
Y enteJuelas. La forma del
cuadro Y el dibujo están representados por la flg. 61 de
~a HoJa•Suplemento. Rodea el
ovalo, un enrejado hecho con
tren~1Ua de oro sujeta por
medio de puntos invisibles
hechos con seda amarilla

'

Núms. 34 y 35.-La flg.114 y 115 de la Hoja-S.,ple·
corresponden á este modelo. .
Este ~mturón, de tela antigua, se adorna por detrás
con guirnal~as bbrdadas con cinta rococo y separadas por medio ?e calados; el grabado representa una
pa~te del trabaJO en su tamaño natural. Se pasa el dibu¡o (flg. 114) a un trozo de tela de 18 cm. de ancho
por 58 de largo; se sacan tres hebras para los calados
á lo largo de las lineas, y se ejecutan éstos con hiIJ
muy fino. Se bordan los tallos, con seda verde de dos
tonos, á punto de tallo·1 las
hojas se representan con cinta rococo verde matizada 1 y
las flores con cinta color de
fresa claro y obscuro; el centro de las flores se indica con
un punto anudado con seda
amarillo oro. Concluido el
bordado, se guarnecen los
bord_es con un pequefio doblad11Io; se forma el pliegue
hueco, atenitindose á las indicaciones del grabado y de
las lfneas, y se montan los
lados menores en dos trozos
de tela co~tados según la
flg. 115; el cmturón termina
e~ una hebilla forrada con
piel blanca; en el otro extremo_ se abren los ojetes necesarios.
met1-to

Detalle del entredós del dibujo 31.

Detalle del bordado del dibujo 36.

36,-Tapete Y aJmohaclón guarnecldOI oon apllcaalonu.

Núm. 36.-La flg. 116 de la
Hoja-Suplemento corresponde á esta labor.
. Estos dos modelos son propios para salón de fumar y
para comedor. La flg.116 re•
presenta el dibujo del al•
mohadón. Las aplicaciones
se recortan de t'"eps castaño
color bronce claro, y se fijan
con líneas de puntos llanos
hechos. con seda cuyo color
armomce con el del reps · el
centro de estos motivos' se

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

130

rellena con algodón, y despnés se borda co_n pnntos llanos hechos con hilo de plata; se rodean con trencilla de oro y Uneaa
de puntos de tallo hechos con seda negra. Las hojas se slmu.
lan con grupos de puntos llanos al tresbolillo, hechos con seda
bronce y rodeados con trencilla de seda bronce y con hilo de
óro· los motivos estrechos se rellenan á punto de cruz con la
mis~a seda, y las líneas delgadas se ejecutan con hilo de oro;
finalmente el borde se realza con un galón de oro de 1 ½ceutfmetro cte' ancho; el tapete se forra con satinete encarnado
obscuro.
El almohadón se forra por los dos lados con pallo de felpa,
y el bordado se ejecuta del mismo modo.

Núm. 37. -De lana gris de dos caras; se abr?cha por medio
de grandes botones de nácar y se adorna con bieses pespunteados de 4 cm. de ancho, que se prolongan por detrás hasta el
borde inferior y por delante sólo hasta los bolsillos . .El cuello
vuelto y las bocamangas se adornan con terciopelo gris ribeteado con trencilla gris claro.

jHASTA LUEGO!
•¡Hasta luego, papá!&gt;, dicen los niños
Cuando me ven marchar.
Flores de amor, sus besos se deshojan
Desde el balcón, y, en lluvia musical,
Desciende sobre el campo de mi vida
La dicha que el Sellor me quiso dar:
Esa dicha que riman mis pequeños .....
•¡Hasta luego, papá!&gt;

Núm. 39.-De lana color beige á cuadros, tono sobre tono. Cinturón de la misma tela. Cuello de hilo y corbata de seda.

Impacientes aguardan el regreso,
Y en gozo se convierte la ansiedad
Cuando desde el balcón, que es su atalaya,
Ven que torno al hogar.
Y en sus bracitos, que el cariño mueve,
Hay latidos de amor hondo y leal,
Y es un himno de júbilo estallante:
•¡Ya ha venido papá!:t

Núm. 40.-De pallo color beige; se adorna _con bordado de
soutachs: los delanteros se abrochan por medio de alamares
botones de fantasía; cuello vuelto, solapas y bocamangas
terciopelo color castaña. El paletó se forra con seda escocesa.

Ayer, al despedirme, murmuraron
Con santa ingenuidad:
«Papá nos quiere mucho y vuelve siempre.
¡Hasta luego, papá!:t

Núm. 41.-De pallo azul pastel, forrado con tafetán blanco
guarnecido con guip~r crema. Las c~stura~ de los delant~
y de la espalda se disimulan por medio de tiras de pallo pi
al través y sujetos en sus bordes con ~n vivo de seda azu!,
pelerioa se guarnece al filo con un plissé6 de paño y con b1e
de seda. El cuello-chal y los pullos de las mangas se cub
con gui pur crema.

Con las pupilas turbias por el llanto
Me alejé del hogar,
Y, en el cáliz del alma, mi plegaria
Subió á la inmensidad.

Núm. 38.-Para la explicación y patrones, véanse las flgs. 71
á 77 de la Hoja-Suplemento.

Núm. 42. -De pallo color ciruela; la falda forma ~•lan)e
gran pliegue hueco doble que se prolonga sobre el cmturon,
cual es de tafetán de tono mh obscuro que el del pai'lo.
bajo de la falda se adorna con dos bieses de paño.
Chaleco y corbata de seda color ciruela, ribeteados con
verde. Peto, con cuello recto,_de guipur crema. Las m
terminan por volantes de encaJe.

l7.-Palet6 de otoño.

-¡Seiior, Señor., que acierten mis pequeños,
Protege mi nidal!.....
¡Hasta luego, Señor! Hasta que un día
Los polluelos, lanzados á volar,
Puedan vivir honrados y felices
¡Sin que vuelva papá!

38.- Paletó de lana ln¡¡tesa.

41.- Paletó para niña de 3 A. 5 ar.os.

42 ,- TraJe para aeñora de cierta , ....

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cutis, es un producto especial de la Perfumerla Nioon,
de París, la verdadera Lait ds Ninon, que se emplea
para la cara, cuello, hombros y brazos, en los tres ma•
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ADELA P.

fXPUCACIÓN DEL FIGURIN ILUMINADO.
Corruponde i laa aeilora1 1■1orlptoru á la edlolón di lujo
y ilude la 2.• edición.

1. Traje de seda rosa.-Falda en forma con ·pliegue-

eorrespondencia parlkular.

2. Traje de seda rayado.-Se corta la falda en forma y se une á la cintura con frunces. Cuerpo con entredoses de malla puestos en redondo. Mangas de encaje de malla, bullón de seda y puño de encaje.Hombreras de malla con bies de seda lisa.
Materiales: 15 m.

UNA ALUMNA DEL S. C. V.-Contesto con grandísimo gusto á sus preguntas en es.ante recibo el justificante.
l.ª Póngase todos los días un poco de manteca de
cerdo, lavada con vinagre.-2.8 Póngase, al acostarse,
compresas de pamplina de flor blanca (simiente que
se da á los pájaros).-3.• No las conozco.-4.ª Los de

l

UNA SUSCRIPTORA ANTIGUA.-1.ª Con palo de jabón.
-2.ª Lea la 3. ª contestación dada á Maria Victoria
en LA MODA del 22 de Junio.-3.ª En la contestación
dada á Una Suscriptora, Cartagena, encontrará la receta que desea. - 4.ª La receta del consommé la he
dado á Una madrileña en LA MODA del 14 de Marzo,
28.ª contestación; suprima las hojas de cola de pescado y póngale, en el momento de servirlo, unos pedacitos de jamón, pechuga de gallina y trufas, cortado
todo á cuadritos.-5.8 Se ponen á la derecha del plato. Se quitan por la izquierda, y se ponen por la derecha. -6.ª Sí, seilori. Los géneros gruesos y rugosos.
El azul, marrón, gris y verde.-7.ª Sí, señora; se ha~
cen cuadrados.

citos y tira ribeteada ~on un viyo. Cuerpo bordado
cubierto con otro de seda de forma japonesa. Mangas
bordadas con pni'los de encaje.
Materiales: 15 m.

UNA MADRE CARil!OSA. -1. ª Tenga la bondad de dirigirse á la Sección de encargos.-2. ª Se extiende sobre la superficie que se quiere adornar una mano de
cola fuerte, y se ponen encima las conchas. -3.ª Al
óleo. -4.ª Pruebe á frotarlas con un poco de ácido
muriático, cuidando de que no toque á las manos, y
lavándolas luego en agua abundante. -5.ª Lea la
3.ª contestación dada á Maria Victoria en LA MODA
del 22 de Junio.-6.ª ¿Se refiere usted á la laca? Tenga la bondad de aclararme la pregunta. - 7.ª No es
posible ejecutar ese trabajo sin verlo. -s.• Lee la
2.ª contestación dada á Una alumna del S. C. V. en
este mismo número. - 9.ª La Rapsodia de Li tz. ID.ª Dése todos los días un toque con nitrato de plata.

¡I

carbón ve~etal. La creta preparada es también muy
buena.-5. No conozco nada radical; puede, sin embargo, probar con la piedra pómez. Jabónese la parte
á la cual quiere aplicarlo, y luego frótese suavemente y aclárese con agua fresca.-6,ª Con la tintura de
benjuí. Dí la receta en la 4.ª contestación á lsabslita
en LA MODA del 6 de Abril.-7.ª Su carta viene perfectamente dirigida.

M. R. BLANCO• BELMONTE.

UNA ANDALUZA DE OJOS NEGROS.-1.ª Lea la 4.ª contestación dada á Una alumna del S. o. V., en este mismo número. - 2.ª El pelo partido, de oreja á oreja,
sujeta la parte de delante con un moit.ito y gran lazo,
en lo alto de la cabeza, y la melena toda en tirabuzones recogidos con un lazo. -3.ª Lea la 3.ª contestación dada á Poesía .... lú, en LA MODA del 30 de
Marzo.
LA NtilA DEL B. .... -1.ª El azul celeste.-2.ª Lisas.
Pueden ser de seda ó de nans«c con incrustaciones
de encaje y viso de color.-3.ª En el carrete.
UNA DEVOTA DE SANTA FROÍLA.-1.ª Lea la 4.ª contestación dada á Flor de oro, en el número del 22 de
Ks.yo.-2.ª Trato de buscar la receta.-3.ª Se hacen
con 500 gramos de agua, mezclada con dos huevos
batidos, y un kilogramo de harina. Se les da la forma
y se meten en el horno. - 4.ª La receta de las ensaimadas la encontrará en la 2.ª contestación dada á
Piripitipis en LA MODA del 22 de Mayo. - 5. ª Mante•
cadas castellanas. Se hace la masa con seis onzas de
harina, una onza de azúcar, una onza de mantequilla,
cuatro huevos y seis yemas, y medio cuartillo de anisado. Cuando está bien trabajado, se hacen las mantecadas y se cuecen al horno.-6.ª Lea la 7.ª contestación dada á Tres qw, no van á la fiesta •...• en LA MODA
del 22 de Marzo. - 7.• Tenga la bondad de decirme
de qué clase de plato se trata, porque no lo conozco
por ese nombre.-8.ª Se consigue haciendo un almíbar fuerte, pero sin llegar al punto de caramelo.9. ª Lea la 4.ª contestación dada á Una Suscriptora antigua en este mismo número. -10.ª Lea las recetas
dadas en las contestaciones siguientes: 9.ª, á Mal genio, en LA MODA del 6 de Junio; 2.ª, á Una madre, en
la del 30 de Mayo, y 3.ª, á Desdémona, en la del 22 de
Mayo.-11.ª Se bate la manteca con azucarillos deshechos, hasta que está muy fina, y se pone en moldes
acanalados para que tome la forma.

upalda
del dibujo 42.

1

131

LA MODA ELEGANTJ.; ILUSTRAD.l

3. Traje ds paño malva.-Falda larga con mucho
vuelo, se corta en forma y se guarnece con un volan•
te ancho. Cuerpo blusado abierto delante sobre peto
de guipur. Esta abertura se rodea con un galón bizantino y dos medallones del mismo género. Mangas cortadas con el cuerpo y sujetas con un galón.
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La Ilustración Española y Americana.
Sumarlo del núm. 34, oorreapondlente al 15 de Septiembre.
TEXTo.-Crónica general, por D. José Fernández Bremón.Las Artes, las Letras y las fundaciones cientfficas bajo el
Príncipe de la Paz, por D. Juan Pérez de Gu.zmán.-El tirabuzón, por D. Juan F. Muñoz Pabón.-La Era de los
grandes canales, por D. Vicente Vera.-La mujer manchega, soneto, por D. Fernando Franco Fernández.-Pon lo
tuyo en concejo....., por D. Josá Nogales.-La gracia de las
manos, poesia, por D. J. Orfiz dePinedo.-Sueltos.-Informaciones, por •••.-Anuncios.
GRABADOS.-Bellas Artes: 11R-ico..... 11, cuadro de Schwarz.Retrato de D.ª Concepción Arenal, pintado por D. Vicente
Díaz y González.-Deportes náuticos: Los tres balandros
tripulados por S.M. el Rey en las regatas de San Sebastián y Bilbao. Regatas de balandros en Bilbao.-l:ladrid:
Exposición Internacional de Higiene._Artes, 00.cios y Manufacturas. Presente á S. M. la Reina.-Retrato de SullyPrudhomme, poeta francés.:.... Barcelona: El crucero Ministro Zenteno, escuela de Guardias marinas de Cpile.-Los sucesos de Marruecos: Carga de Caballer[a marroquí en
Casablanca, dibujo de Alcázar. Tropas francesas embarcando en Orán. Tropas francesas en Casablanca.-Retrato
de D. Manuel S. Pichardo, director de El Figaro de la Habana.-lnglaterra: Aspecto del Támesis, sus esclusas y sus
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nici6n, uso e y explicación de las palabras siguiente e:
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po.-Polisarcia.-Politriquia.-Poliuria.-Polvos den·
ttfricos. - Pomada. - Ponche. - Po,..oña. - Populedn
( Ungúento ). - Porfirización. - Posología. - Postema.Postilla.-Postracidn.-Polasa. - Potasio (Acetato, bicarbonato, bicromato, clorato, cloruro, fosfato , nitrato,
permanganato, sulfato y yoduro de).-Potentila.-Polt
(Mal de).-P. P.-Praclicante.-Prava, (Jeringuilla de).
-Precipitación.-Precipitado (amarillo, blanco y rojo).
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sis.-Protoclontro.-Protóxido de hidrógeno.-Prúrigo.
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�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

132

Febñfugo
infantil

ª1111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111§

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sección literaria, confiad.a á los más distinguidos escritores, contribuye eficazmente á hacer de esta publicac1on una verdadera enciclopedia de nuestra época. Cuando la abundancia, ó el interés de los asuntos artísticos
Y de actualidad lo reclama, se distribuyen Suplemenfos, gratis para los Sres. Subscriptores.
A las personas que deseen conocer esta publicación se les facilitan números de muestra gratis en las principales librerías y por su

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ADMINISTRACIÓN: CALLE DE PRECIADOS, 46, MADRID.

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La Ilustración Española y Americana y de La Moda Elegante
EN LA REPÚBLICA MEXICANA:

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Beeerva.dOB todoe loe derechos de propiedad o.rtistica. y liter&amp;rila

MAl)RID.-Esta.blecimient.o tJpolitogra.fico «Sucesores de Rivadeneyr&amp;, t ,
impresores de le. Real casa.
(Propiedacld&amp;W:.ILOSTRACIÓN ESP~OLJ. y Al(EmcANJ..)
2.- Traje sencillo.

3.-Abrlgo para señorita.

4.-Traje de hechura taatre.

36.

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                  <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752064&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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                <text>Sucesores de Rivadeneyra</text>
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                    <text>IV

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

30 SEPTIEMBRE 1907

NTE
1

•

1

M.Í.DRID 30 DE SEPTIEMBRE DE 1907.

Ailo LXVI. - Nfud. 36.
11

19 .- Paletó para niño de 10 a 12 años.

ADMÓN.: CALLE DE PRECIADOS, 46.
11

20.- Palétó para niño de 6 a8 años.

21 .- 0abancito para niño de 2 á 4 años,

22.- Traje para s~ñorita de 15 á 17°ai01,

18.-Traje para señorita.

guarnece con bieses pespunteados .Y se
abrocha por medio de botones y trabillas;
cnello vuelto de terciopelo. P!'1[o• adornados con terciopelo y un bies pespun•
teado.

1

1

Espalda del dibujo 18.

1
1

Núm. 18, - Do lana á cuadros blancos y
azules. Se complementa con blusa de terciopelo azul. La falda se adorna con dos
bieses pespunteados y cubre otra interior de tafetán azul.
Blusa con canesú de encaje, entredoses
y calados y vivo de seda blanca. Las mangas terminan por puños de tafetán plissée,
Los tirantes, de lana plissés, se ribetean
con bieses de tafetán de 4 cm. de ancho:
rodea el talle un cinturón de tafetán
p!issée.

Núm. 19.-De lana negra con rayas grises; forro de lana escocesa: los bordes se
seilalan con pespuntes. Cuello · vuelto de
terciopelo negro.
Núm. 20. - De lana gris mezclilla. Se
abrocha, crnzándose los delanteros, por
medio de botones de asta; cuello vuelto
de terciopelo gris.
Núm. 21.-De paño azul obscuro, forrado
con lana clara. Se guarnece con dos filas
de botones¡ el cuello vuelto y los bÓrdes
se sedalan con pespuntes.
Núm. 22.-De lana inglesa color casta.
ña. El c:bolero» se guarnece al borde con
una tira de paño beige, bordada con sou•
tache; solapas de pallo bordado y chaleco
de pafio beige, guarnecido con trencilla
·color castaña. Rodea el talle un cinturón
de seda drapeada.
Núm. 23,-De pallo de seda ligero color
castada dorada; se adorna con straps de
pado del mismo tono; blusa dE; encaje.
Núm. 24.- La falda es de palio gris claro. Se adorna con pliegues religiosa.
Paletó de lana gris cuadriculada. Se

1 y 2. - Trajes para otoño.
23.- Tollette de tarde para señorita 6 señora.Joven.

. 24.- Falda '/ paletó para niña de 12 á 14 años,

Las uplioacionea en la pfgina 1i¡ulute.

�LA MODA ELEGAN'.l'E ILUSTRADA

134

por pliegues; otros que bajan rectos, sin nada
que los corte. Las costuras que separan estos
paneles sirven, sin que lo parezca, para ajustar
el abrigo por medio de pinzas aquí y allá, disminuyéndolos encima del talle para ceñirlas ligeramente, dándoles á la altura de las caderas el
vuelo necesario para que ondulen por abajo.
Hay, á pesar de tanta variedad, caracteres generales que se encuentran en la mayor parte de
los modelos.
El más común es la abertura de los delanteros:
aun las chaquetas cerradas hasta la cintura abren
en seguida, se separan sus delanteros y dejan
entre sí el espacio de un estrecho delantal. Cuanto más largo es el abrigo, menor es la separación, como podéis juzgar comparando los mo.
delos de las figuras 1 y 2 con los de las 3: y 4;
los primeros, de chaquetas largas poco abiertas,
y los segundos, qne las tienen cortas y con mayor abertura.
Otro rasgo común á los abrigos y á ,los cuerpos y blusas de este otoño es la linea caída de
hombros y alar;:ada, que aun no había sido adoptada en esta clase de chaquetas. Se obtiene por

MUY INTERESANTE
Á NUESTRAS LECTORAS.
Con satisfacción muy grande, con e~ legJtimo entusiasmo que enge~dra la realizamón
del más caro deseo, anunmamos á las numerosas favorecedoras de LA MODA ELEGANTE
que, en virtud de recientes contrato_s celebrados con importantes centros extran¡eros, habremos de ofrecerles, desde el próximo mes
de Octubre, nuevos y numerosos elemento_s
informativos así de carácter gráfico como literario, pro~echoso y práctico, los cuales,
acumulados á los que hasta ahora hem?s ~mpleado en la confección de este periódico,
formarán interesantísimos Suplementos
de modas y de labores de todas clases.
Tantos y tan selectos grabad_os representando los últimos y más escogidos modelos
de París, Londres y Viena, publicaremos, en
lo sucesivo, que ninguna otra Revista, espafiola ni extranjera aparecerá tan completa
como LA MODA E~GANTE ni ninguna t~I?Oco como ella, prestará tan útiles serv1010s
as! en la casa de familia como en el taller
de la modista.
En breve daremos más detalles acerca de
los nuevos Suplementos de LA MODA
ELEGANTE, los cuales , habrán de acompafiar,
sin aumento de precio , á la Primera Edl•
cl6n de nuestra Revista.

:~
•.

Cuando se suprime el cnello, se adorna el espacio entre el hombro y el escote con soutaches,
galones, trencillas, franjas de paño pespunteadas,
straps ó aplicaciones. El adorno de botones siempre está de moda: unos enormes, que dan relieve á los pafios lisos; otros más pequeños, que
parecen abrochar los straps, presillas de soutaches doble ó presillas de tafetán arrollado, que
recuerdan de un modo lejano los uniformes de
los guardias franceses.
Sobre algunos paletós dibuja el adorno de
straps, galones ó soutaches, una prenda de otra
hechura, como una chaqueta corta ó un «bolero•. Esto es más original que bonito y ha de
cansar pronto, por lo cual no sería prudente
adornar así un abrigo que se ha de llevar todo
el invierno.
Los forros de los abrigos son claros, como el
raso blanco, ó crema, que son los que dominan:
apenas se ven algunos de seda gris ó malva pálido. Esos forros claros son los únicos cnya proximidad soportan las blnsas delicadas que hemos
de llevar aún.
Otro tema de adorno y de renovación tan ex-

que ha de tener éxito este invierno, con el aznl
pavo real falso, que ya conocéis, y el corinto,
violado, violeta, berenjena, verde mirto y verde musgo.

•
••

LA DIRECCIÓN.

•

SUMARIO.

11

íl
1

11

nrro.-Explieaci6n de los grabados.-Revista parisi!nse, por V. ~e
castelftdo,-El puente, continuación, novela traducida por Sylv1a.
-Correspondencia pnrticular, por n.• ~dela P.-Exphcación del
8gurln iluminar10.-Explicaci6n de los dibujos par~ bordados contenidos en la Hoja-Supleme»to.-Sueltos.-Anu110108.
.
GRABADOS.-1 á 5. Trajes para otoño.--6. Blusa de he&lt;:hW"a camisero.
-7. Blusa sencilla de crespón Magenta.-8. Blusa de crespón Ofe·
lia.-9. Blusa de lana color gris ratón.-10. Traje para paseo.ti. Sombrero de concierto para señora joven. - 12. Falda de lana
escocesa y blusa para niña de 14 á 16 años.-13 y 1'. ~ombrerosde
invierno para niil.as.- 16. Paletó de otoño para señorita.-16. Sombrero de fieltro para seil.orita. - 17. Traje de calle ~on falda desi((Ual.-18 á 22. Trajes para niilaa y niños.-23. T&lt;}iletle de paño
lila.- 24. Toilette de reeepción.-25. C~pa para niño pequeño.26. Traje de caaa.-27, Traje de entrelie!Il-po.-28. Traje de lana
adornado con treneilla.-29. Capa para milo pequeño.- 30. Falda
de novedad. - 31 y 32. Paletós para niños.-83. Falda de novedad.
-:114 y 85. l!_alet6s para niños.-36 á 38. Faldas de novedad.39. Abrigo de pail.o para señora de edad.-40, Capa elegaste yara
señora joven.-U. Traje con levitón.-•'2. Cuello para. seil.or1ta.4S y 45. Capas para niños pequefl.os.~. Traje de terc1opelo para
nifl.o de 3 á 6 aílos. -46, Paletó para milo pequeño.-47. Traje de
otofl.o para seilorita.-48. Traje de péki1Jée.

Fig. 1,

berenjena, y la urdimbre, de una á otra orilla,
verde y berenjena para la raya de esto color, y
verde y amarillo para la raya de color de tabaco claro. Resultan rayas glaseadas de verde, annque en realidad sean unas violeta, y otras amar:llas. Una chaqueta larga, cortada en esta tela rayada, adornada con straps de terciopelo flexible
berenjena con vivos de la misma tela, cerrada
con· botones grandes, me ha producido muy
buena impresión.
El matiz tabaco claro se encuentra en varias
muestras rayado con blanco y negro pegados.
También abunda el color de mostaza, que se dice

Fig. t.

cos grandes y lisos, que caen desde el hombro
hasta el borde de la prenda, y los faldones redondeados desprendidos, llevados hacia atrás.
Antes ba~taba nn cambio de situación de las
costuras para dar á una chaqueta una hechura
completamente nueva. Se reemplazaban las pinzas por costuras hasta el hombro, ó éstas por las
pinzas en la sisa. Ahora la mayor parte de los
abrigos son una reunión de paneles: unos estrechos, otros anchos; unos cortos, pro!ongados

Nllm. 1.-Traje para comidas de confianza; de seda
ligera color rosa begonia; se adorna con motivos de
pasam'anería del mismo color; blusa compuesta de
volantes de muselina de seda blanca con vivos de
cinta cometa de terciopelo negro.
Núm. 2.-Traje de pana; de paño amazona color
castaña dorado· se adorna con pastillas bordadas con
seda del mism¿ color; chaleco de terciopelo mordo·
ré, abierto sobre blusa de encaje amarillento.
Fi¡. 3.

1

SUMARIO.

Las nuevas cbnquetas largas. - ~Iuestras de ~las.-Faldas
y sus adornos. -EncaJes sobre encaJes.

TANTO como eran los pequeños paletós complicados y caprichosos, así en el corte como e!'
el adorno tanto las chaquetas largas eran sencillas clási~as correctas; siempre con el mismo
air~: un poc~ de prenda de homb_re: graci~s _á
los pespuntes y trencillas que constitman su UD}·
co adorno. Sólo se dió algún vuelo á la fantas1a
en los chalecos rectos, abiertos, crnzados, con ó
sin solapas y en las chorreras, plegadas y espumosas orl~das con encajes ligeros, que les daban algún aire femenino: accesorios q ne rápidamente adoptó todo el mundo.
Pero este otoño se ha buscado otra cosa. Los
modistos han preparado muchos modelos de
chaquetas largas .Y s_emilargas, ~e~o chaquetas
originales de mngun modo clasrnas, qne en
nada se pa~ecen unas á otras. Las hay para todas
las siluetas y para todos los gnstos, para las delgadas y para las gr!'-esas. Su c?rte y s~s adornos son de muy diversos _esttlos: Lms XIII,
Luis XIV Luis XV. No copian exactamente las
hechuras'de aquellos tiemp?s, ni me1_1os el ~raje
femenino de tales épocas, smo que vienen a recordar las prendas de hombre, con sus faldones
amplios, partidos detrás y al costado; sus chale1
'

Las nuevas chaquetas largas se combinan con
faldas sumamente sencillas, lisas ó de pliegues,
que se abren con flexibilidad. Las hay cortas,
que quedan á dos centímetros del suelo, y largas,
pero redondas y sin cola. Los dra¡ieados de túnica y los galones y trencillas á mitad de altura
no producirían buen electo con una chaqueta
larga; se reservan para combinarlos con los abrigos cortos, adornando falda y abrigo en armonía; pero es raro que los galones ó trencillas
den toda la vuelta á la falda, sino que se detienen hacia el delantero, más ó menos cerca del
delantal estrecho, y se terminan bajo nn golpe
de pasamanería ó suben adelgazando hasta la
cintnra.
Para los vestidos ligeros que hemos de llevar
por la tarde se aceptarán los entredoses de cintas anchas y flexibles de raso brillante, jerga,
tafetán ó terciopelo, que aparecen y desaparecen pasando por grandes ojales, y que bien descienden á lo largo del delantal, bien vuelven á
la altura de la rodilla y continúan horizontales
por el paño de la espalda para subir por ella
casi lo mismo que por el delantero, ó bien bajan
verticales, dividiendo la falda en paños estrechos y terminando en lazos ó moñas á 25 ó 30
centímetros del suelo, y con frecuencia un an•
cho entredós de guipur ó encaje teñido se incrusta al través, precisamente donde las cintas
se detienen. En el cuerpo estas mismas cintas
dibujan tirantes, bordean los manguitos 6 dan
la vuelta al canesú. Son del mismo color que la
tela.
Este adorno tiene el inconveniente de dificul•
tar mucho las futuras transformaciones por cau•
sa de los ojales. Siempre queda el recnrso de
sustitnir la franja perforada por los ojales con
entredoses de encaje ó de guipur, ó con una
franja de bordado de soutache incrustado, ó el
de cubrir esa tira con nn ancho bies de terciopelo, nna escala de plegadito ó algún adorno
aun no conocido, y qne venga á serlo oportunamente para nuestra reforma.
Habrá otros adornos de color distinto de el
del vestido; en otros modelos un chalequito que
hace juego con las mangas adorna el cuerpo.
Estas combinaciones de telas de colores diferentes son un gran recurso para refrescar, al principio de una estación, trajes que se han llevado
poco y pueden aún lucir.
En el traje de la figura 5 la tela es de lana
azul-verde, y el adorno es un bordado chino
verde y azul. En el de la figura 6 la tela es crespón de lana y seda gris elefante, y el adorno es
de gasa con smdaches.

••

REVISTA PARISIENSE.

1 1

135

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

diversos medios: ya sencillamente por el lugar
de la costura de sisa que produce este afecto; ya
por nna hombrera lisa que forma cuerpo con el
delantero y con la espalda, y que cae sobre la
manga; ya por hombrera pegada, par!ida 1 en•
bierta de soutaches, de galones, de aphcac10nes
ó de pasamanería. La costura que une la manga
al paletó desaparece bajo esas hombrera~, que
tienen poco vuelo aparente, hecho con phegn:
ó frunces, aunque la manga sea bastante ano
para meter en ella las de nuestros vestidos.
Hasta ahora se ven pocas mangas enteramen•
te largas, pero ya son menos cortas que el af!.O
anterior. Todas marcan el codo y acaban en
carteras anchas y lisas, puestas sencillamentg
como unos puños ó adornadas con festones
correas, y que se ;uelen levantar hacia el codo
para meter mejor la manga.
.
· Las disposiciones del escote son _muy _variBl!,
y con frecuencia no guardan relamón mngnr
con los adornos de las mangas. Se ven el cuel O
y solapas clásicos, abiertos de p_untas ª!'gulo~
ó redondeadas, cubiertas de terc10pelo hso (llgn
ra 3), ó pespunteada (figura 1), c?n un campo ó fn
viso de color claro; pero también hay mode os
sin cuello ni solapas, con un escote que su~e en
la espalda hasta tocar el cuello de la blusa a u:i°
y otro lado y baja en punta estrecha forman
corazón po~o escotado, hasta la altura del bus•
to (figura 4).

°

. Fig.,.

Flg. ,t.,

plotado qne admira ver los recursos que aun ofrece, es el de las rayas. Los paneles de los vestidos
son nn pretexto para colocarlos en muy diversos sentidos, causando una verdadera revolución
en los principios de corte establecidos hasta hoy.
En la espalda, donde las rayas se colocaban habitualmente á lo largo y casi al hilo, se ponen
ahora al través ó al bies; á los lados quedan verticales, pero con frecuencia los acompañan sou•
taches ó galones; no es raro que el medio de los
delanteros forme una estola al bies. Todo esto
constituye dificultades de ejecución que el sentido de la tela obliga á vencer, y precisamente
porque éstas dificultades exigen la experiencia
de un bnen modisto es por lo que difícilmente
se vulgarizarán.
·

•
• •
Repasando las muestras de telas para este invierno he visto matices verdaderamente nuevos
qne os han de agradar. Citaré, entre ellos, como
especial, un chiné de color de berenjena y tabaco rubio. No puedo definir de otro modo este
matiz caprichoso, mezcla de verde y amarillo.
Imaginad una tela, cnya trama es de color de

Entre los encajes nuevos que podéis elegir
para los canesús y pecheros, os sefialo los encajes y tnles blancos 6 crema, delicadamente bordados con hebras de oro casi invisibles, que siguen ciertos contornos del dibujo, como los pétalos de las flores, los bordes y nervios de las
hojas, y dan al encaje un brillo suave y atenuado. Esto es más nuevo y más bonito que las transparencias de gasa metálica de que hemos abusado en el pasado invierno. Se ve mucho blanco y
negro en el medio luto; muchos pecheros y mangas de tul point d'esprit, tul con ojetes ó tul Chantilly negro, puesto, no sobre gasa como antes, sino
sobre otro tul blanco y aun sobre tul de dibujos.
Pero se cuidan de que sean ·diferentes las mallas
que se superponen. Por ejemplo: el tulpoint d'es. prit negro vela un tul dé ojetes blanco; el tul
Chantilly cubre un tul d' Alen9on; el tul encaje
negro deja ver como viso un tnl blanco liso. Se
necesita cierto arte para elegir bien la combinación de mallas.

•

• •
Todos estos trajes y adornos requieren más
y más una gran expresión en la fisonomía. La

que da á_ los ojos La seve sourciliere, de la Perfumería Ninon (31, rue du Quatre-Septembre París)
es viva y ~centuada. Brilla la pupila
nacen;
crecen y espesan las cejas y pestañas. Pero tened
cuidado: hay-numerosas imitaciones.

y

_V. DE CASTELFIDO.
Parfs, 26 de Septiembre de 1907.

�LA MODA ELEGANTE ILUS'fRADA

136

-Sí, tpor qué no1 Ha pensado acertadament_e que podría darle noticias ..... Raz_ones muy ~ens•: ,
bles nos impiden sostener relac10nes contmuas, .
pero podemos, cuando nos encontram?s, darnos
muestras de simpatía, que en otras circunstancias se hubieran convertido probablemente en
sincera amistad .....
-Acaso más adelante esas difl.cultades lleguen
á desaparecer-exclamó María Teresa, esforzándose por sonreír.

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
ú11. 6.-De franela ennada, guarnecida con
goes pespunteados y
ones de sotana; cuello
linón.

Núm. 3. - Traje de lana raya, en los tonos
castaña y violeta; canesú y mangas de seda cua-

driculada y bordada con soutaches de seda.

Núm. 4. -De paño verde acede~a, con triple
pelerina; cuello y solapas de terc1ope_lo.
.
Núm. 5. -Traje de pañete color gris topo, se
adorna con bordados de so-uta che; el eue~po se
guarnece con entredoses de Craponne teñido de
color gris con vivo de muselina de seda plissée.

7.-Bluaa sencilla de creapón lagenta,

Núm. 7.-Se adorna con

bieses de terciopelo del
misnio color; en el delantero, pequeños plissés
formando chaleco.

siones del selior de Sallis la inacción era insoportable. Abandonar
la escena, renunciar
por lo menos á desempeliar los primeros papeles, hallarse ocioso
frente á recuerdos implacables, dominado
por ambición burlada,
por odio ó por rebeldía
crecientes, era, á su
juicio, mucho peor que
la muerte.
Había consentido, sin
embargo, en alejarse de
París algunas semanas,
y después de sostener
uua lucha contra los recuerdos, que en el fondo temía mucho afrontar, habíase decidido
repentinamente á partir, avisando á su sobrino telegráficamente
en el mismo momento
de subir al vagón.
Juan, que se había
separado de él pocas semanas antes, casi se
asustó del cambio que
se había operado en su
tío. Los ojos le brilla-

137
Núm. 9.-Se adorna con
bordados japoneses en
distintos matices del amarillo, rodeados de bieses
de terciopelo gris; canesú
de Venecia.

8.-Bluta de orespón Ofelia.

Núm. 8.-Mangas y canesú de guipur Craponne
crudo; adornos de terciopelo Ofelia en las mangas
japonesas; brazal y cintu. r?11: 4e1 mismo terciopelo.

¿..,_~; '
~'&lt;¼,s~,

9,-Bluaa de lana oolor gris ratón.

3.- Traje para otoño,

EL PUENTE.
ConUnuaci6n.

S,- Traje para otoño.

No se daba cuenta del tiempo transcurrido en
aquel reposo, en aquella calma tan bienhechora,
después de las emociones que había experimentado. Unos pasos que sonaron á su espalda la sacaron ·del ensimismamiento;
el selior de Marmennes estaba allí, con
el sombrero en la mano y enjugándose
las sienes sudorosas, á pesar de que á
aquella hora no se sentía calor. Lanzó
una mirada hacia la verdeante arboleda
que se amontonaba al otro lado del Pajarito, ahogó un suspiro y se volvió hacia su hija.
-He encontrado al selior.,
Ducey-dijo con acento cuya agitación involuntaria trataba de dominar.-Reoorria
el pueblo muy inquieto, porque no había recibido aún la
carta de su hermana. He logrado tranquilizarle, y ha
aprobado calurosamente el
viaje .....
María Teresa había palidecido ligeramente.
- ¿Ha sido ..... , ha sido él
quien se ha acercado á ustedY-preguntó, sin mirará
su padre.

-Por lo menos, no espero que desaparezcan
muy pronto.....
t
e la
Y el selior de Marmennes se enjugó o ra v z
frente y las sienes.
-El señor Ducey me ha expresado de nu1¡0
sus sentimientos-continuó; -pero se hador~ su0
en el deber de anunciarme que aguar a
pariente esta misma noche.;...
Procuraba hablar con tranquilidad; pero 811
hija notó la sngustia que pretendía ocultarle;.¡ á
- ¡Oh papá, mi querido papá! ¡Le molesta él
'
usted hallarse tan cerca de
¿Quiere que nos marchemosyque
vayamos á cualquier parte P"'j
evitar un encuentro desagradable
_ 1•Qué locura! En primer lugar,
mi a mada hijita, no podemos .P&amp;I'"
mitirnos viajes de recreo; Y 1":~
¿por qué yo, el ofendido, hab1ahahuir.,de-aquel que, después de
erme arruinado y de haberm:
cortado mi carrera, cree tod~v
des•flarme viniendo á U'!ª hacien·
da que debiera de ser mia Y
1
- Pero ¡sufrirá usted mucho.un
El señor de Marmennes luchó
instante contra una profunda emoción.

Bueno, sí, sufriré, tpor qué ocultarloY Hay
ese recuerdo del pasado un sentimiento de
nidad ofendida ..... Cuando pienso que le hice
~lio de mi coufl.anza, y le abrí mi corazón, y
hice depositario de todos los ensueños y de ·
ias las aspiraciones de mi juventud, siento en
una rebelión, como la impresión de un emueliecimiento de mi mismo, ante la idea de
e todo ha sido profanado ..... Haberse engado de un modo tan completo al juzgar á un
ugo, y haber vivido tantos alios alimentando
ia ilusión tan engañosa, es tan humillante para
orgullo humano como ofensivo para el cora,n ..... Y, sin embargo, algunas veces no puedo
lller que me engalié entonces..... Pienso que ha
4bido en él algún cambio monstruoso, un deillmbamiento, una especie de cataclismo mo; pero mi debilidad se deja aúu acariciará
nudo por la ilusión de que era tal como yo
lo figuraba cuando lo amaba tan siucerante ..... ¡LocuraJ
aría Teresa abrió la boca para hablar, pero
contuvo. ¿Contaría á su padre las sospechas
Matilde, aquellas ideas que Cristina estaba
puesta á compartir, ella, que conocía al selior
Sallis:? 'Tal vez esas suposiciones pudieran
licar el fenómeno moral en el cual tenia neidad de creer el selior de Marmenues, pero
ismo tiempo podían lastimarle, afligirle.....
aria Teresa no se atrevió á decir nada. Tranilizó suavemente á su padre, le acarició con
fuuda ternura, le habló de la emoción y del
adeoimiento que sentía al compararle con el
graciado padre de Paulina, y de la alegría
e experimentaba uua hija al no encontrar
guna clase de flaquezas eu los seres á los
les debía respeto; despué, volvieron los dos
tos hacia La Ribera, más unidos que uunca, y
adre, comprobando á quá grado de elevan moral, de abnegación y de ternura se elea por días su hija querida, conserrnndo siemel encanto y la gracia de su carácter atrae-

XVIII.
uánto había cambiado Luciano de
lis! Bajo la influencia de uua salud
bradiza, el accidente que le había
rrido tuvo consecuencias largas y
!estas; con grau esfuerzo iba recondo el movimiento de brazos; la exción de las luchas políticas, unida á
trabajo duro, incesante, eran además
entos funestos desde el punto de
a de la enfermedad cardíaca, cuya
tencia se había visto obligado á dearle su médico, anunciándole que
ia teuer un desenlace fatal si no se
gnaba á observar reposo absoluto.
o para los temperamentos vehemenel descanso es muchas veces imposiLo toleran, á lo sumo, cuando es
patible con cierta satisfacción del
ón y del espíritu; mas para las pa-

'º1

ban febrilmente, como dos carbones, eu la palidez mórbida de la cara, y la delgadez se había
acentuado aun más. Disimulando la penosa impresión que experimentaba, hizo subir al selior
de Sallis al carruaje y dió al cochero la orden de
partida.
Declinaba la tarde. Una tranquilidad, que en
otoño acaso hubiera podído resultar melancólica, pero que en aquella estación y eu aquellos
campos alfombrados de flores parecía suave y
riente, envolvía los caminos polvorientos y
blancos, los prados aterciopelados y los bosques
de variados tonos.
Intensa emoción se reflejaba, á pesar suyo, en
el rostro habitualmente impenetrable del señor
de Sallis. Juan trató de distraerle de lo que creía
exagerado en esta impresión.
-Me encuentra usted solo, por lo menos hasta
mañantt por la maliana-dijo.- Cristina se ha
marchado á realizar una obra de caridad .....
Y contó á su tío lo que sabia del drama ocurrido aquella maliana, sin pronunciar el nombre
de María Teresa, que se hallaba tan uuido al suceso.
-¡Ah! tMontpernon se ha suicidado? - exclamó fríamente el Ministro.-N o me sorprende .....
Mucho tiempo ha ocultado su situación· probablemente confl.aba en rehacer su fortu~a; pero
la ruina de la Sociedad de..... ha concluido de
hundirle, y desde hace quince días sabía yo que
sus asuntos andaban muy mal.. ...
-¿Le conocía usted, tíoY
-Sí, mucho; le creía más prudente y más
listo. Desde hace algún tiempo le veía poco, porque ya sabía que la catástrofe era inminente .....
¿Se ha casado su hija?
-No.
-Entonces la ruptura es inevitable, á menos
que haya dejado á salvo su dote.
-¿Cree usted, pues, que los acreedores podrán reemboisarse1
- ¡Oh! No. Debe de ser una quiebra espantosa,
si las noticias que tengo son exactas.
- Y siendo su hija, tconservaría la
dote?
-¿Por qué no1
-¿Por qué no? -repitió Juan indignado.-¡Pues porque-una hija es solidaria del honor de su padre! No comprendo cómo un hombre honrado pueda
aceptar una dote salvada á ese precio.
-¡Bah! Eso se ve todos los días.
-Pero no todo el mundo piensa de
esa manera. Usted, tío, usted nunca hubiera pasado por ello.
- ¡Quién sabe! Aun conservo algnnos
prejuicios, en lo que me concierne personalmente; mis amigos me lo censuran.
-Tío- dijo Juan con viveza, - ¡no
10.-Traje para paseo.
puedo oírle á usted hablar así! Sacuda el
polvo del camino, vuelva usted á ser
Núm. 10. -Traje de paño amazona color verde de limoncillo;
joven, aquí, en estos campos que ha rese adorna con botones chatos del mismo pallo; canesú de grueso
corrido con las ideas, las creencias, las
gnipnr.
alegrías de los veinte alios .....
Continuará.

�LA MODA ELEGANTE ILUS 'rRADA

136

-Sí APOr qué no YHa pensado acertadament_e ue ¿dría darle noticias ..... Razones muy ~ens1- .
q p
. iden sostener relaciones contmuas; .
b~~~ no;d~'::ros, cuando nos enoontram?s, darnos
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sincera amistad.....
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en
-Acaso más adelante esas ~iflculta es e~n
á desaparecer--:exclamó Maria Teresa, esforz dose por sonre1r.

11

1

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
siones del sellor de Sallis la inacción era insoportable. Abandonar
la escena, renunciar
por lo menos á desempeñar los primeros papeles, hallarse ocioso
frente á recuerdos implacables, dominado
por ambición burlada,
por odio ó por rebeldía
crecientes, era, á su
juicio, mucho peor que
la muerte.

Nú11. 6.-De franela encarnada, guarnecida con
pliegues pespunteados y
botones de sotana; cuello
de linón.

~ N. 3 -Traje de lana raya, en los tonos
casta~~ Yvioleta; canesú Y manp~fts
cua•
dricu.lada y bordada con soutac,~
·.
Núm 4 -De paño verde acede~a, con triple
peleri~a: cuello y solapas de terc10pelo.
N. m -Traje de pailete color gris topo; se
ado~n~ c~n bordados de souta:h~n:~
plissée.

l! ::~:

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~:~ra~
~~~::~!sciin°:{!~ª;::!:eii~apde seda

137

Núm. 9.-Se adorna con
bordados japoneses en
distintos matices del amarillo, rodeados de bieses
de terciopelo gris; canesú
de Venecia.

Había consentido, sin

~=

embargo,enalejarse de
París algunas semanas,

7.- Bluaa sencilla de crespón lagenta.

.,,.
Núm. 7.-Se adorna con
bieses de terciopelo del
misni.o color; en el delantero, pequeños plissés
formando chaleco.
6.- Bluaa de hechura camisero.

y después de sostener
una lucha contra los recuerdos, que en el fondo temía mucho afrontar, habíase decidido
repentinamente á partir, avisando á su sobrino telegráficamente
en el mismo momento
de subir al vagón.
Juan, que se había
separado de él pocas semanas antes, casi se
asustó del cambio que
se había operado en su
tío. Los ojos le brilla-

8,-Blusa de crespón Ofelia.

Núm. 8.-Mangas y canesú de guipur Craponne
crudo; adornos de terciopelo Otelia en las mangas
japonesas; brazal y ciotu. r~~ ~el mismo terciopelo.
9,- Bfuaa de lana color ;ria ratón.

j

3.-Traje para otoño.

1

EL PUENTE.

1

1
1

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1

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!

Continuación,

s.- TraJe para otoño.

No se daba cuenta del tiempo transcurrido en
aquel _reposo, en aqu_ella calma ta°: bienhe~hora,
después de las emociones que hab1a experrmentado. Unos pasos que son_ar?n á s_u espalda la sacaron 'del ens1m1smam1ento;
el selior de Marmennes estaba allí, con
el sombrero en la mano y enjugándose
las sienes sudorosas, á pesar de que á
aquella hora no se sentía calor. Lanzó
una mirada hacia la verdeante arboleda
que se amontonaba al otro lado del Pajarito, ahogó un suspiro y se volvió hacia su hija.
-He encontrado al selior,..
Ducey-~ij'? con acen~o cuyaagitac1ón mvoluntar1a trataba de dominar.-Recorria
el pueblo muy inquieto, porque no había recibido aún la
carta de su hermana. He logrado tranquilizarle, y ha
aprobado calurosamente el
viaje.....
.
María Teresa habla palidecido ligeramente.
-tHa sido ....., ha sido él
quien se ha acercado á ustedY-preguntó, sin mirar á
su padre.

-Por lo menos, no espero que desaparez
muy pronto.....
• ó t a vez
y el selior de Marmennes se en¡ug O r
frente y las sienes.
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_ El sellor Ducey me ha expresado e D
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sns sentimientos-continuó; -pero se ha
en el deber de anunciarme que aguar
pariente esta misma noche.:...
..
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Procuraba hablar con tranqw~1dad, pel~-0
hlja notó la angustia que pretend1a ocul¡artari
-¡Oh, papá, mi querido papá! ¡Le mo esde
usted hallarse tan cerca
. Quiere que nos marchemos y q
tayamos á cualquier parted Pbl
evitar un encuentro de~agra ¡8 _ ·Qué locura! En primer u~-,
mi almada hijita, no podemos
mitirnos viajes de rec:eo; Y ~ a
¿por qué yo, el ofendido, :ade
huir e-aqu~1 que, dedpuh\erJD
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da que debiera de ser m1a y b t
- Pero ¡sufrirá usted mue o.
El señor de Marmennes luchó
instante contra una profunda eJD
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-Bueno, sí, sufriré, tpor qué ocultarlo? Hay
iln ese recuerdo del pasado un sentimiento de
dignidad ofendida ..... Cuando pienso que le hlce
·duello de mi confianza, y le abrí mi corazón, y
le hice depositario de todos los ensuellos y de
todas las aspiraciones de mi juventud, siento en
mi una rebelión, como la impresión de un empequeñecimiento de mí mismo, ante la idea de
que todo ha sido profanado..... Haberse engañado de un modo tan completo al juzgar á un
amigo, y haber vivido tantos alios alimentando
'Uila ilusión tan engallosa, es tan humillante para
-el orgullo humano como ofensivo para el cora.zón ..... Y, sin embargo, algunas veces no puedo
creer que me engalié entonces..... Pienso que ha
habido en él algún cambio monstruoso, un de.-rumbamiento, una especie de cataclismo monl; pero mi debilidad se deja aún acariciará
-menudo por la ilusión de que era tal como yo
.me lo flgu,raba cuando lo amaba tan sinceramente .... ¡Locura!
María Teresa abrió la boca para hablar, pero
se contuvo. tContaría á su padre las sospechas
de Matilde, aquellas ideas que Cristina estaba
-dispuesta á compartir, ella, que conocía al señor
de Sallis? Tal vez esas suposiciones pudieran
-explica,r el fenómeno moral en el cual tenia ne·cesidad de creer el selior de Marmennes, pero
al mismo tiempo podían lastimarle, afligirle.....
María Teresa no se atrevió á decir nada. Tranquilizó suavemente á su padre, le acarició con
profunda ternura, le habló de la emoción y del
-ágradecimiento que sentía al compararle con el
desgraciado padre de Paulina, y de la alegría
que experimentaba una hija al no encontrar
ninguna clase de flaquezas en los seres á los
cuales debía respeto; despué; volvieron los dos
juntos hacia La Ribera, más unidos que nunca, y
el padre, comprobando á qné grado de elevación moral, de abnegación y de ternura se elevaba por días su hija querida, conservando siempre el encanto y la gracia de su carácter atrac-

ban febrilmente, como dos carbones, en la palidez mórbida de la cara, y la delgadez se habla
acentuado aun más. Disimulando la penosa impresión que experimentaba, hizo subir al sellar
de Sallis al carruaje y dió al cochero la orden de
partida.
Declinaba la tarde. Una tranquilidad, que en
otollo acaso hubiera podido resultar melancólica, pero que en aquella estación y en aquellos
campos alfombrados de flores parecía suave y
riente, envolvía los caminos polvorientos y
blancos, los prados aterciopelados y los bosques
de variados tonos.
Intensa emoción se reflejaba, á pesar suyo, en
el rostro habitualmente impenetrable del sellar
de Sallis. Juan trató de distraerle de lo que creía
exagerado en esta impresión,
-Me encuentra nsted solo, por lo menos hasta
mallan&amp; por la mallana-dijo.- Cristina se ha
marchado á realizar una obra de caridad .....
Y contó á su tío lo q_ue sabía del drama ocurrido aquella maliana, sin pronunciar el nombre
de Maria Teresa, que se hallaba tan unido al su-

ceso.

-¡Ah! tMontpernon se ha suicidado? - exclamó fríamente el Ministro.-No me sorprende .....
Mucho tiempo ha ocultado su situación; probablemente confiaba en rehacer su fortuna; pero
la ruina de la Sociedad de ..... ha concluido de
hundirle, y desde hace quince días sabia yo que
sus asuntos andaban muy mal... ..
-¿Le conocía usted, tíoY
- Sí, mucho; le creía más prudente y más
listo. Desde hace algún tiempo le veía poco, porque ya sabia que la catástrofe era inminente .....
¿Se ha casado su hija?
-No.
-Entonces la ruptura es inevitable, á menos
que haya dejado á salvo su dote.
-¿Cree usted, pues, que los acreedores podrán reembolsarse?
-¡Oh! No. Debe de ser una quiebra espantosa,
si las noticias que tengo son exactas.
- Y siendo su hija, iconservaría la
dote?
-¿Por qué no?
-tPor qué no? -repitió Juan indignado.-¡Pues porque-una hija es solidaria del honor de su padre! No comprendo cóÍno un hombre honrado pueda
aceptar una dote salvada á ese precio.
-¡Bah! Eso se ve todos los días.
-Pero no todo el mundo piensa de
esa manera. Usted, tío, usted nunca hubiera pasado por ello.
- ¡Quién sabe! Aun conservo algunos

1tivo.

XVIII.

¡Cuánto había cambiado Luciano de
:~allis! Bajo la influencia de una salud
, quebradiza, el accidente que le había
ocurrido tuvo consecuencias largas y
molestas; con gran esfuerzo iba reco•brando el movimiento de brazos; la ex-citación de las luchas políticas, unida á
'lln trabajo duro, incesante, eran además
-elementos funestos desde el punto de
vista de la enfermedad cardiaca, cuya
-existencia se había visto obligado á de-O!ararle su médico, anunciándole que
podía tener un desenlace fatal si no se
&lt;resignaba á observar reposo absoluto.
Pero para los temperamentos vehementes el descanso es muchas veces imposible. Lo toleran, á lo sumo, cuando es
compatible con cierta satisfacción del
,corazón y del esp!ritu; mas para las pa-

prejuicios, en lo que me concierne personalmente; mis amigos me lo censuran.
10.-Traje para pa1&amp;0.

m•~ =========== ==============:¡): il1
1

-Tío- dijo Juan con viveza, - ¡no
puedo oírle á usted hablar asi! Sacuda el
polvo del camino, vuelva usted á ser

Núm. 10.-Traje de paño amazona color verde de limoncillo;
se adorna con botones chatos del mismo paila; canesú de grueso

joven, aquí, en estos campos que ha recorrido con las ideas, las creencias, las

guipur.

alegrías de los veinte años .....
Continuará.

�138

l:A'" 'M .ODA ELEGANTE ILUST,R:A.DA:
fA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
N. 14 _ Capelina de fieltro, blanca, adornad~ con. una
um. de ' aves
' tru z blanca , ·su¡· eta por un la20 de omta liber•
pluma
ty color verde almendra.
. 15 -Sin forro de lana escocesa color casta~a claro;
Num,
•
'
d t ciopelo del mismo cofi;1~7b!f~:~~sc~!b1:::n9:spa:o -~~!º! beige. El paletó se
b ' ha por medio de corchetes mv1s1bles. t ' f · aroc
Núm. 16. - De terciopelo verde reseda; la par e m er10r _se

sa larga. El cierre de la blusa se diSimula por medio de un
galón, con el cual se hace también el cintnrón. En la espalda
no se forman pliegues.
Nlim. 19. - De lana color verde Rusia; una blusa de lana
blanca le sirve de complemento¡ la unión del canesú se disimula por medio de un bies Pespunteado, y los puños se
adornan con pespuntes. La falda forma tablas y un pliegue
hueco por delante. Chaqueta recta guarnecida con pespun-

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Eapalda del dibujo 15.

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)

_ll,- Sombrero da oonclarto para aeifora Joven.
1
1

1

f&amp;.-Sombrero da fieltro para aeilorlta.

Núm. 11,-De fieltro color de cierva; se adorna con una pluma. de
avestruz llorona matizada desde el color castafia basta el bl~n;o,. el
lado izqUierdo s~ guarnece con una aigrette blanca; la parte in er1or
del ala se forra con un drapeado de tul color castaña.
Núm. 12.-La falda descansa sobre otra de forro Y se sujeta .al !ª ~e
PO~ Dledio de un cinturón. Blusa de cachemir ~lanco con can esu e
gmpur rodeado de un galón de fantasía; las sisas se guarnecen con
entredoses de guipur.

y peto de seda blanca pUssée. Rodea el canesú una tira plissée ador•
nada con botones, sobre la que se fijan los tirantes. Las mangas terminan por pequen.os puños.
Núm. 23.-Se guarnece el traje con bieses de terciopelo del mismo
color, pero más obscuro y con bordado de seda negra, verde y oro.
Levitón forrado de seda blanca; chaleco del mismo paño con botones de terciopelo color lila bordados con seda verde.
Cinturón del mismo pafio, cortado al bies, pespunteado y cruzado,
tanto por delante como por detrás.
Las mangas se adornan con patas de terciopelo bordado sujetas por
botones, y terminan en volantes de encaje . .

Núm. 13.-De terciopelo negro drapeado y guarnecido con un gran
lazo de cinta encarnada; guirnalda de acebo.

Dlftrtntu uptotol del

Eapalda del dibujo 22.

1
1'

15.-Paletó de otoño para aeilorlta.

12.- Fafda da lana eaoooasa y blusa para niña da 14 l 16 años•

tes y botones; el cuello vuelto y las soJapas se cubren con tafetán azul. El
vuelo de las mangas se reduce por medio de botones y presillas.
Nlim. 20.-De pafio kaki, sin forr:o, y
guarnecido con trencilla, soutache y
una franja con madroftos. Los delanteros y la espalda forman grandes pliegues. Boca mangas adornadas con
trencilla y soutache.
Núm. 21.-Se compone de pantalón
corto de cheviotte color azul obscúro y
blusa de franela terinis á rayas azules;
se abrocha con botones y se slljeta por
medio de un cinturón de enero. Collet
de paño de los Vosgos, con su correspondiente capucha.
Núm. 22.-Traje de lanilla color
frambuesa¡ canesú de bordado inglés

forra con seda tornasolada, verde Y
oro. La copa se adorna por delante con
un chou de terciopelo y un drapeado
de seda en el que se sujeta el pie de
unas pl~mas cuchillo.
Núm. 17.-Falda de lana color. castaila cuadriculada con rayas tono sobre .
tono chaqueta de paño colol' castaña y
chal;co de cuero beige ribeteado con
bieses azules· el cuello-chal y las boca•
mangas se cu'.bren con terciopelo color
castaña. Los bordes de la chaqueta se
reaizan con trencilla, y sobre los delanteros y las mangas se destacan botones de color castaña con borde de
oro. Completa .la t-Oiktte una camiseta
de batista.
Nlim. 18. - De lana azul marino ; se
compone de pantalón bombacho y blu-

'
l7,-Traje da oalla oon falda d11lg11al.

,. ,

,.

- Eapalda,dal dibujo 17,

. 18.- TraJt para niña
dt 3 i 5 aitOI.

19.- Traje de otoño
para niña de 9 i II añoa.

21.-TraJe 0011 aollat,
llltopla ,ara nlilo lla 10 6 12 ai1'aa.

22.-Traje de atoiTo
para niña da 7 i 9 añoa.

Elpalda llal dlhulo 23,

23,-Tollettt f1 pal•llla•

�LA MODA EL E G A N·T E ILUSTRAD A

f4C

30,--::Falda de novedad.

31 Y32.-Paletó, para niiioa.

Núm.- ~l. -Paletó á tablas; de paño
az~l vieJo; se adorna con terciopelo del
mismo color.
Nú~. 32. - Paletó de bengalina ris
plata;
se· adorna con bieses de t erc10g_
elo
P
gr1s Y con encaje de Irlanda

37.- Falda de novedad.

Núm. 33 •.:- Falda sencilla; delantal
adornado a los lados con pliegues de
Jan_a escocesa del mismo color que el
tr&amp;Je.

Núm. 34.-Paletó de paño blanco· se
adorna con straps pespunteados. '
Núm. 35.-Paletó de paño color gris
n.tón; se adorna con pafio blanco.

27,-Tr•J• de entretiempo.

28.-Traje de lana adornado con trencilla.

Núm. 24.-De seda Liberty
color lila.P.álido; cinturón de
seda bordada, que cruza por
la espalda, se prolonga sobre
los delanteros y queda suje•
29.- Capa para niño pequeño.
to por medio de botones de
plata oxidada.
Núm. 25.-Capa de seda blanca, adornada con entredoses Y encaje
de Irlanda.
Núm. 26. -De lana pékinée negro y blanco; el cuerpo se adorna al·
rededor con un bies de tela con vivo de raso negro y se completaco~
solapas de terciopelo negro. El peto se compone de entredoses de goi•
pur, guarnecidos con bieses de seda color verde almendra. Las m~n0
gas terminan por puños de la misma tela, cortada al bies, ~obre .~
que se destacan botoncitos de seda verde; la costura de 1~ s1sa se:0
simula con un bies simulando manga japonesa. El cinturon, corta
al bies, se guarnece con un bies de raso negro.
Núm. 27.-De jerga azul marino; el e bolero, se forra con seda bl~·
ca. ~haleco de paito blanco bordado y abrochado por m~dio de ·
tonc1tos. El cuello-chal y los bolsillos se adornan con ter~1opelo azul,
y de terciopelo azul son también los puitos. Blusa de batista.
Núm. 28.- De lana colorcastafia; se adorna con trencilla nep-a brid0
llante, lisa y con dibujos; cinturón de terciopelo; cbolero&gt; forr&amp;
con seda clara; blusa de seda color crema.
Núm. 29.-Capa de pailo blanco, adornada con p?issis de tafetán.
Núm. 30.-Falda con túnica simulada por medio de una tira plisB#
formando plieguecitos; sus bordee se sefialan con· bieses de tafetán.

•
38.- Falda de novedad.

&lt;l N_úm. 36.- Falda de liechura sastre·

e Jderga 6 de paño, con delantero ce~
rra o entre pliegues.
8

lúm. 37.-Falda de paño rayado· se

orna con tiras en forma de la ~is
ma tela.
,
-

·~ -

39.-AbrJgo da paño para Hñora de edad.

40,- Capa elegaa·t , para Hñora Joven.

41.-TraJe COA 1,v1t61.

•

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
dra· se adorna con bie·
ses' de raso verde del
mismo tono. Peto de
seda b l a n c a plissée,
adornado alrededor
con un bies de seda so•
... bre raso verde. Pufios
de raso.

1

1

Núm. 38. - Falda de

calle, con dos pliegues
redondos formando
delantal; se adorna con
bieses de lana escocesa

del mismo color de la
falda.

1

I,

Núm. 39. - De palio
negro con forro de seda blanca• los delanteros y el b~rde inferior
se realzan con bieses
de terciopelo negro;
sobre el paletó se ~es•

'

i

C

p ARTICULAR.
46 __ Paletó para nliio pequeño.

{í:f:,

C. A.-1.ª A los seis .
el astrakán.-3.ª Hasta el
meses..-2.ª La ~o~goll!·d ! de la clase de madera;pe!o
afio, mnguna.- · . epe ándola con un poco de aceite
casi todas quedan b ien t~t Dirija la carta á la Sección de
común y una frane 1a.- • .
encargos, con sobre al Sr. Drrector.
~
no tanto como el aff.o paMARIOLA.-1.ª Sellevara,per0
sado.-2.ªElde
piel.- 3.• Hasta
el codo.

tacan algunos motivos
42.- Cuello para señorita.

1

de pasamanerfa.

1

Núm. 40.-De palio
blanco color marfil, adornada con trencilla y s~utache,

l

El cuello y las bocamangas se realzan con moti vos de
pasamanería. El paletó se forra con seda blanca.
Núm. 41. - De palio
azul viejo. El cuello·

UNA

chal del levitón, prolongado hasta el borde

EXPLICACIÓN DEL FIGURIN ILUMINADO.
Corr11ponde á lu aeiloru auaorlptoru á la edlolón de lujo.

QUE TIB•

VIRGEN DIL
CARMEN -1. 1
Copie el flgurln
1
iluminado del
11
1,
lado de la den'
'
1
·
,
\
·1
•
1
.¡
cha, correspondiente á LA 140•
'
1
'
DA del 14 de Jn•
nio.-2.• TieneD
60 centlmetroa.
~
e,
-3.'Vealoo
grabados 18y 21
~
de la misma MODA que el anterior. - 4.ª Con
•
encajes incrmtados y con feotón y guirnalda
á realce.-5.•
Transmito•
deseo á la Admini s tr ac i6n,
que procurari
complacerla.
45,-Capa para nllio.
UNA DEVO'U
DE SAN JOSÉ y DE LA vmo•
DE LOURDES. - l.' ~ágaselo
de laua inglesa. Abrigo saco.
_ 2 • Póngale el cuello YlU
cariaras de paiio negro; tam•
bién lo puede adornar COII
bieses del mismo pafio
•
0 Para las muestras,
f.s~ á la Sección de encarLA

presillas Je soutache ¡

'.

Núm. 42.-De piqué

blanco, guarnecido

r•
• ~1

• •

con un grupo de pespuntes y bctones de
nácar; se completa con
44.-TrtiJt de teroiopelo para niño de 3 á 5 años.

Núm. 43.-Capa de

bengalina blanca bordada á mano.
Núm.44.-De terciopelo azul obscuro; se
compone de pantalón
bombacho y blusa sujeta por un cinturón
de cuero. Peto, cuello
y pulios de seda color blanco
marfl.l. Gorra de terciopelo
azul, con cinta esCocesa al
borde, adornada con dos plu•
mas-cuchillos.

!

Jrr

Núm. 45. -Capa de lanilla

blanca borda.da, con lunares
de seda blanca.

Espalda del dlbu}o 4B,

-3 .. Un afl.o.- 4·ª p,

~!~ho: come r ~:~~:e~d
bres' beber 1a
to
dad posible de agua
siempre el pan tosta o.

Núm. 46.-Paletó japonés;
de muletón encarnado, guarnecido con bieses de raso del
mismo color.

1 '

á

UNA ENTUSIASTA DE SU
1 ª Se escogen las
cortan
zanas, se pelan,se 'tael
el medio y se les ~~ocer
n
azón .' se ponen
ragua
. las de'-ha
sin de¡ar
1.1
Se hace aparte un a m
punto de queb~ada, yl
vez bien escurrida la
. se echa en este almíbs'«;
dale unos hervo~es,seea
servan entre Pªlª as ¡
que se to1uen las nndo
otras. - 2. Conserva
te Se eligen tomates muie
d;,,.os y complet~meuse
nos se limpian bien y os·
ne~ enteros en frase

Núm. 47. -Falda de lana
escocesa azul, tono sobre tono, y chaqueta de palio del
azul más obscuro de los de
la falda.
La chaqueta se adorna con
trencilla negra de 4 cm. de
ancho; el cuello vuelto, las
solapas y las piezas postizas
de las mangas son de seda
azul: los delanteros se cierran por medio de botones
azo.les con aro dorado; otros
semejantes á éstos, pero más
pequefios, realzan las man·
gas. La falda descansa sobre
otra interior de tafetán.
Núm. 48. - De lana color
bei¡¡e con rayas verde almen-

2. Vestido de Corte ó de recepción, de encaje con
motivos de plata. La man~a, guarnecida con encajes
también y cintas de terciopelo. Manto de Corte de
satín azul bordado con lazos plateados y florecillas
sueltas.

EXPLICACION DE LOS DIBUJOS P!R! BORDADOS
CONTES'IOOS EN' LA HOJA-SUPLEMENTO.
o,rreaponde i lu aeiroru auaorlptoru i la tdlolón de lujo
J á la1 de la 2,ª Nlol6•.

Almohadón de hilo con Incrustaciones. -Núm. l.

Espalda del dibujo 47.

1 '

1. Vestido de Corte ó de recepción, de tul blanco
guarnecido de bieses de seda y una rtcehe de tul en el
borde inferior. Gran estola de Venecia con armiilo.
Manto de Corte, de gasa amarilla rodeado de encaje
y bordado con lazos y ramos de rosas.

•
•
• ••

este cuello se refuerza
con entretela. Chaleco
de seda, cubierto con
guipur de color ~rema.
Completa el tra¡e una
chorrera de batista y
encaje.

1

ADELA P.

NE MUCHA FE EN

inferior, se adorna con

corbata de seda blanca
realzada con calados.

cuello ancho, rellenando bien el frasco con un Uquido compuesto de ocho partee de agua, una de vinagre
y otra de sal común. Después se agrega aceite de olivas, para que forme una capa de un centlmetro de es•
pesor bajo la tapa del !rasco.-3.ª Suele dar una propina, pero no corre con los gastos. Debe darle una propina ó hacerle algún regalo.
UNA NI~A curuosA.-Le resultará más bonita combinando el encaje con nansuc blañco, y poniéndole
viso de color azul, paja, verde pálido, etc.
ALELÍES BLANCOS.-La Fleur do Péche es un polvo
de arroz con esencias de flores exóticas, muy adherente y refrescante, en los matices blanco, rosa, natural y moreno. Para evitar imitaciones hay que dirigirse á la Perfumerla Exótica, en París.

CORRESPONDENCIA

V,_,:/'

BRA-- •

41.-TraJ.t dt ~toio para 11iorlta,

143

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

142

.. 48.-Traje de lana p6kln6t.

Este almohadón, ejecutado en tela antigua color
crema, se adorna con bordado inglés y cuadros de
malla incrustados. En el centro se coloca un cuadrado de encaje de.Venecia, y los lados se bordean con
una puntilla de malla bordada. Se pasa el dibujo á la
tela, y el bordado inglés se ejecuta con a]godón brillante D. M. C. Los cuadros de malla se trabajan con
hilo D. M. C. del número 40 y se bordan á punto de
zurcido; la puntilla, según el dibujo del grabado, y el
cuadrado del centro bordado en encaje de Venecia.
Una vez terminados los cuadros, se festonean sobre
la tela, recortándola por debajo. Los contornos del
almohadón van rodeados con la puntilla.
Almohadón de molré bordado.-Núm. 2.
Este almohadón, que mide 42 cm. de largo por 32
de ancho, se cubre con moi-ré color crema y va rodeado de un cordón de oro, de mediano grueso, que se
anuda en los ángulos y adorna con borlas. Se saca el
dibujo del bordado á la tela. Las rosas pequeilas y los
botones se trabajan con cinta rococo color fresa¡ las
margaritas, con cinta encarnada, y las hojas, con cin.,
tas verdes de varios tonos. Los tallos se hacen con dos
hebras de seda verde, y los nudos, en azul de diferentes tonos también. Las curvas se bordan con lentejuelas de oro, poniendo una de ellas para el centro de las
margaritas; las borlas peqnefi.as y los cordones se bordan con canutillo.
Entredós á crochet para adorno de vestidos,
blusas, eto.-Núm. 3.

Este entredós mide 13 cm. de ancho y se ejecuta con
cordoncillo blanco bastante fino, que se puede snsti•
tuir por algodón perlé fino; se trabaja en tres partes
haciendo los motivos yendo y viniendo del modo co•
rriente. Una vez terminado, se unen las tiras estrachas
al entredós por medio de puntos invisibles.
Núm. 4•
Volante con coronas estilo Imperio, bordado á la
inglesa y adornado con f!stón, para mantel, etc.
Entredoses bordados.-Núms. 5 y 6.
Estos entredo88S: bordados sobre batista y terminados con un jaretón de un dedo de ancho hecho á
vainica, son de un efecto precioso para volantes de
camisa de noche, pantalones, etc. También pueden

hacerse bordándolos al pluitUtis. Para otros adornos,
resultarán muy bien bordados con lentejuelas.
Rosácea estilo moderno para centro de tapete.-Núm. 7.

Puede hacerse de moir~ blanco bordando el pasado
con seda argelina, realzando los rayos y la rosácea
central con hilillos de oro ó plata.
Almohadón adornado con bordado rococo.-Núm. 8.
Nuestro elegante modelo tiene 34 cm. de ancho
por 40 de largo, y va cubierto de reps de seda color
niastic. El fondo y la parte de encima se unen por
medio de una tira de re-ps de 6 cm. de ancho, cuyas
costuras se tapan con un cordón color mastic adorna•
do con hilillo de oro; la tira se coloca en el centro
de cada lado, debajo de un nudo. Una vez sacado el
dibujo á la tela, se bcrdan las flores de la guirnalda
del centro con cinta rosa pálidor en varios tonos, y
las hojas en cinta verde, también de varios tonos.
Para los tallos se pone hilo de oro ftno, y los nudos
se bordan á punto llano en seda verde pálido y lila
rosado. Las ho¡·as pequeflas del dibujo del centro se
trabajan con c nta color café en varios tonos. Los tallos se indican con hilillo de oro fino, y se cosen lentejuelas finas de oro sobre los bieses. Las flores se
ejecutan en cinta rosa pálido.
Pelerlna á crochet pára niña.-Núm. 9.
Esta pelerina se ejecuta en lana céfiro blanca, combinada con algodón perlé, y se forra á punto de crochet en lana rosa. Se trabaja la pelerina á lo largo,
yendo y viniendo desde el borde de delante, sobre
una cadeneta del largo necesario. Una vez terminada
ésta y el capuchón, se une al forro y se monta sobre
el escote, pasando por éste una cinta de seda del color que se quiera .
Gabanclto de punto.-Núm. 10.
Este gabancito tiene 26 cm. de lRrgo aproximadamente, y se hace con lana blanca fina. El escote, el
borde de abajo y los puños, se guarnecen con motas
en relieve formando picos. Se trabaja yendo y viniendo, con agujas de hueso de mediano grueso, empezando por la parte de abajo, del modo ordinario. Se
unen las mangas por medio de una costura, y con
otra se unen al cuerpo. Se adorna el gabancito con
algodón perlé del número 8, y en el cuello se pasa, por
los agujeros, una cadeneta del mismo, terminada en
madroilos.
Cuadrado de encale de bollllos.-Núm. 11.
Este cuadrado se hace con siete pares de bolillos y
con hilo del número 30; se fija el trazado al bies, sobre la almohadilla, de modo que la letra a se encuentre en la mitad superior, y se ejecuta el encaje del
modo corriente.
Toalla adornada con bordado.-Núm, 12.

Nuestro modelo, que mide 1,20 m. de largo por 55
centímetros de ancho, se ejecuta en tela blanca ador•
nada con un bordado á punto de cruz. Este se trabaja
según indica el grabado, y los contornos se bordean
con un jaretón; la parte de abajo, además, se guarne•
ce de un calado hecho á vainica. El bordado se hace
con algodón D. M. C. del número 16, a_obre cafi.ama~o.
Núm. 13.
Entredós bordado á punto de cruz, en dos colores,
para mantelillo de té, etc.

nnstraot~n Espanoia y Binerloana.

La
Su ■ arlo

del núm. 35, corrsspondlente al 22 de Septiembre,

TEXTO.-Crónica general, por D. José Fernáodez Bremóo.Extravios del.Arte, por D. Baldomero Argente.-Las Artes,
las Letras y las fundaciones cienttflcas bajo el Príncipe de
la Paz, por D. Juan Pérez de Guzmín.-Diálogo, por don
A. Sánchez Pérez.-En busca de los polos, por D. Vicente
Vera.-M.ari Ramos, por D. Alejandro Larrubiera.-Cuatro sainetes anónimos de Don Ramón de la Cruz, por D. Felipe Pérez y González.-Sueltos.-Informaciones, por•••.
-Anuncios.
GRABADOS,-Retrato del célebre inventor americano Tomás
A. Edlson y su familia.-Los sucesos de Marruecos: '?ropas
francesas en Casa.blanca. Una emboscada, dibujo de Pedroro.-Bélgica: Las huelgas de Amberes.-Retratos de Eleo•
nora Duse y de Eduardo Grieg.-Bellas Artes: Las fiesto/j
de Baco en Val di Rose (Lombaf'd,a), dibujo de Pellegrini.
Los MolittOS, del natural por José Lupiáñez.-Ban Petersburgo ( Rusia): Inauguración de la iglesia de la Resurrección.- Wurtzburgo (Alemania): Asamblea general de los
católicos alemanes.

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nta de Orlwe, concediéndole el primer premio.

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Los que con el presente número recibirán nuestru
suscriptoras son:

PRIMERA EDICIÓN
Gran -pliego extraordinario de grabados,
que contiene, en cuatro pctginas,-, magnffl.cas toil6Uu

para otoiio y bonitos trajes para nifl.as.
Dleeloaarlo Ce •La lloda me.-. .te,. (Vocabtdario do la Sal1'd.)-Pllego 78, conteniendo la dell•
nición, usos y explicación de las palabras siguientes:
Pulmonaria. - Pulmonla. - Pulsacidn. - Pulsátiles
(Dolo,-es).-PWSo (normal, (Of'fflicante, intermitente, intercu"mtt, lleno, sentado, y sttn"atil ó serrino ).-Ptdverización.-Punción. - Punto. - Puntt&amp;,-a.-Pwneada.Purga. - Pu,-gante. - Púrpura. - Punu8flto. - Ptui.Pmtula. - Plltrida ( Fwwe). - Qua8la. - Qt&lt;e(waclw.Queiloplastia.- Qu,iloswmawplastia. - Queloide. -Qu•·
lowmla.-Queratitis.-Querqwma. -Querawmalacia.Queratoplastia.-Querawt&lt;Jmla.- Quermes min,ral.
La Florida, novela ori¡dnal de E. Marcel, traducida expresamente para LA 11:onA ELEGANTE, por Ara-

cell.-Pliego 12 encuadernable de esta obra.
Patróa cortado de una preciosa chaqueta para
se.fl.orita.
Fl&amp;'IU'iD lllll■ IDaCo de dos preciosos vestidos
de Corte ó de recepción.
Gran S••lemento Ce labore■ • que consta de
C16aWO grandes páginas, conteniendo dibujos para bor~
dados; De,;cfe mi celda, carlas ele rodas parles pcr Lady
Belgravia, y .Anuncios.
'

SEGUNDA EDICIÓN
La Florida, novela original de E. Marce! traducida expresamente para LA MODA ELEGANTE p~r AraC811.-Pliego 12 encuadernable de esta obra.'

Gr. . fll••lemento de laltore■ ;,- literatura

que consta de cuatro grandu páginas, cuyo contenid~
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�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
,144

1

e

1'

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- se adorna con trencillas de
aú■.
del1.-De·terciopelo
mismo color· de
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nnes tefi.ido.

'pee ero de musehna de seda con incrustaciones de Valen-

2.-Abrigo de novedad,
2,-De paño castaña con cuello d
Núm.con
•
nado
soutaclie.
e terciopelo
color verde espinaca ador-

�</text>
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132

Febñfugo
infantil

ª1111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111§

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=
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de origen.

LA ILUSTRACIÓN ESPAÑOLA
Y Al'JIE~ICAfiA
REVISTA DE BELLAS ARTES, LITERATURA Y ACTUALIDADES

de

pu6fiea los días 8, 15, 22 9

ao

-

,e_---::--'":'-'-

de cada mas.

1.- Traje para niña de 10 á 12 años.

Consta cada uno de sus números de una cubierta y diez y seis páginas , varias de ellas con selectos grabados,
debidos al lápiz y al buril de los primeros artistas.
Consecuente con su título, que es al propio tiempo su programa, La Ilustración Española y Americana reproduce, por medio del grabado, del fotograbado y de otros procedimientos modernos, los sucesos importantes del mundo entero que atraen la atención general; ·cuadros y esculturas notables de todas las escuelas; monumentos arquitectónicos antiguos ó modernos; retratos de los personajes de reconocida notoriedad, etc.
sección literaria, confiad.a á los más distinguidos escritores, contribuye eficazmente á hacer de esta publicac1on una verdadera enciclopedia de nuestra época. Cuando la abundancia, ó el interés de los asuntos artísticos
Y de actualidad lo reclama, se distribuyen Suplemenfos, gratis para los Sres. Subscriptores.
A las personas que deseen conocer esta publicación se les facilitan números de muestra gratis en las principales librerías y por su

1:-~

ADMINISTRACIÓN: CALLE DE PRECIADOS, 46, MADRID.

AGENTES GENERALES
DE

La Ilustración Española y Americana y de La Moda Elegante
EN LA REPÚBLICA MEXICANA:

Sres. Herrero Hermanos. Sucesores. - Plaza de la Concepción, núm. 2, Méxic
Beeerva.dOB todoe loe derechos de propiedad o.rtistica. y liter&amp;rila

MAl)RID.-Esta.blecimient.o tJpolitogra.fico «Sucesores de Rivadeneyr&amp;, t ,
impresores de le. Real casa.
(Propiedacld&amp;W:.ILOSTRACIÓN ESP~OLJ. y Al(EmcANJ..)
2.- Traje sencillo.

3.-Abrlgo para señorita.

4.-Traje de hechura taatre.

36.

�30

7,-Traje y abrigo para muñeca.

SEPTIEMBRE

1907

MODA

8.-Traje para niña de 9 á II añaa.
10.-Traje para niña.
.de 8 á 10 año,.

5.-Traje para niño

de 6 á 7 años.

Núm. 5.-De lana inglesa col
curo; se compone de _pantal
blus,, sujeta por un cmturón
Núm. 6.-De clteviotte azul. La
mina por un cuello marinero
na color crema; se adorna co
seda y soutache azul; del mis
ejecutan el peto y la corbata.
Núm. 7.- Traje de clteviotte bl
necida con trencilla blanca i la
la falda con el cuerpo queda
por medio de una cinta blanOL
Paletó de imitación á as
forro de seda azul pálido i cu
mangas de seda blanca bord
cha por medio de alamares.
Sombrero de astrakán, gu
cinta y lazos de color azul P.
Camisa y pantalón de bat1s
dos con encajes de Valencienn
Polainas de paño blanco,
con botones de nácar.

Núm. s.-De lana escocesa,
con bieses de la misma tela;
pur crema forrado de tafetán;
terciopelo ptkinte. ·

14.-TraJ• de otoiiG.

LA

l5.-Trajll de calla.

Núm. 9.-De terciopelo mu
verde higo; blusa de pncaje de
·crudo.
Núm. 10.-De lana azul m ·
se guarnece con pespuntes dib
cos. El cnello recto del pal
con galón bordado. Las m
das por pliegues pespnnte
en puilos guarnecidos con

Completa el traje un gran lazo de seda
azul, que termina en borlas.
Núm.11.-Delanacolor beigeárayas, tono sobre tono; se adorna con~vivos de seda color castaña. Cuello vuelto de la
misma seda, guarnecido con dos líneas
de encaje crema; peto de encaje:
Núm. 12.-Traje recto de lana á cuadros
de color castaña y blancos; los bieses que
adornan la falda se ribetean con vivos de
seda color castaña. Completa el traje una
blusa de lanilla blanca.
Núm. 13.-La primera es de lana blanca
con forro de seda uatada: se adorna con
trencilla blanca.
La capota es de seda blanca formando
jaretitas: se adorna con lazos de cinta
blanca.
Núm. 14.-De paño color de corcho·con
rayas, muy finas, de color verde musgo;
se adorna con botones de la misma tela;
cuello y volantes de las mangas, de linón
bordado con cintas de raso musgo.
Núm. 15.-De lwmespun color de mostaza, ribeteado y guarnecido con trencillas ·
de moaré negro; chorrera y volantes, de
encaje.

Nú11. 16. -De paila amazona color malaquita; se adorna con soutache y madroos de seda, del mismo color; blusa de
muselina de seda verde y encaje de Iranda blanco.

Núm. 17. -De pallo colO"r berenjena,
dar nado con motivos de pasamanería
e seda negra.

11.-Traja para ñiña
de 6 á Baños •

ELEGANTE

lLUSTRAD_·t

III

�IV

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

30 SEPTIEMBRE 1907

NTE
1

•

1

M.Í.DRID 30 DE SEPTIEMBRE DE 1907.

Ailo LXVI. - Nfud. 36.
11

19 .- Paletó para niño de 10 a 12 años.

ADMÓN.: CALLE DE PRECIADOS, 46.
11

20.- Palétó para niño de 6 a8 años.

21 .- 0abancito para niño de 2 á 4 años,

22.- Traje para s~ñorita de 15 á 17°ai01,

18.-Traje para señorita.

guarnece con bieses pespunteados .Y se
abrocha por medio de botones y trabillas;
cnello vuelto de terciopelo. P!'1[o• adornados con terciopelo y un bies pespun•
teado.

1

1

Espalda del dibujo 18.

1
1

Núm. 18, - Do lana á cuadros blancos y
azules. Se complementa con blusa de terciopelo azul. La falda se adorna con dos
bieses pespunteados y cubre otra interior de tafetán azul.
Blusa con canesú de encaje, entredoses
y calados y vivo de seda blanca. Las mangas terminan por puños de tafetán plissée,
Los tirantes, de lana plissés, se ribetean
con bieses de tafetán de 4 cm. de ancho:
rodea el talle un cinturón de tafetán
p!issée.

Núm. 19.-De lana negra con rayas grises; forro de lana escocesa: los bordes se
seilalan con pespuntes. Cuello · vuelto de
terciopelo negro.
Núm. 20. - De lana gris mezclilla. Se
abrocha, crnzándose los delanteros, por
medio de botones de asta; cuello vuelto
de terciopelo gris.
Núm. 21.-De paño azul obscuro, forrado
con lana clara. Se guarnece con dos filas
de botones¡ el cuello vuelto y los bÓrdes
se sedalan con pespuntes.
Núm. 22.-De lana inglesa color casta.
ña. El c:bolero» se guarnece al borde con
una tira de paño beige, bordada con sou•
tache; solapas de pallo bordado y chaleco
de pafio beige, guarnecido con trencilla
·color castaña. Rodea el talle un cinturón
de seda drapeada.
Núm. 23,-De pallo de seda ligero color
castada dorada; se adorna con straps de
pado del mismo tono; blusa dE; encaje.
Núm. 24.- La falda es de palio gris claro. Se adorna con pliegues religiosa.
Paletó de lana gris cuadriculada. Se

1 y 2. - Trajes para otoño.
23.- Tollette de tarde para señorita 6 señora.Joven.

. 24.- Falda '/ paletó para niña de 12 á 14 años,

Las uplioacionea en la pfgina 1i¡ulute.

�</text>
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                  <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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                <text>Siglo XIX</text>
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                <text>Madrid, (España)</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

144

1

'

'

PARFUM

e
CAMIA

ªLLIFLORE

~

¡¡FUERA CA,NA SII

FLOR DE BELLEZA

Tinte tnaianiáneo y permanent.e.
UN SOLO FRASCO PARA RUBIO, CASTAiriO y NEBRO
No mancha ni quema¡ eTita la calda· aume ta
su desarrollo; puede rif.ane. Fraseo, i peae:!.
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olVos de arros.-A.GNEL, pe-rtum.Ut.a, 16, A.Tenue de I Opéra, Parta • .i,
08

0ep6altoa: Farmaolu, Perrumerla, y Oroguerf&amp;a.

◄

ANEM. IACLOROll8,DHILIDADHIERR0 O.UEVENNE►
curá.du por el _v erdadero
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_ '"' Afio• do ~to.
1:JDlco aprobado por la Academia d• M.edicaDa d.e par¡a.

PAefUM

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BELLEZA IDE&amp;L

·«LA JOUVENTINE &gt;

L.T.PI\) E. R,
PARJS
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No basta.eer bella: es preciao 88.eat partido de
la bélleza tdealislindola ; la aldeana bermoaa tiene BU cutis vulgar y ordinario. ¿Quérei.8 con&amp;eguir la belleza ideaJY Usnd loe polvoe de arror.
J.A • .1ot1VENTL~E -. de perfume Su&amp;,V ! y penet;rante, que Idealiza· el roetro, le comunica e:r.quiaita trescura y una blancura brillante.
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REVISTA DE BELLAS ARTES, LITERATURA Y ACTUALIDADES

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Consta cada uno de sus números de una cubierta y diez y seis páginas, varias de ellas con selectos grabados,
debidos al lápiz y al buril de los primeros artistas. ·
'
.
Consecuente con su título , que es al propio _tiempo su programa, La Ilustración Española y Americana reproduce, por medio del grabado, del fotograbado y de otros procedi111ientos modernos, los sucesos importantes del mundo entero que atraen la atención general; cuad~os y esculturas n~tables de todas las escuelas ; monumentos arquitectónicos antiguos ó modernos; retratos de los personajes de reconoci~a notoriedad, etc.
La sección literaria, confiada á los más distinguidos escritores, contribuye eficazmente -á hacer de esta publicación una verdadera enciclopedia de nuestra época. Cuando. la abundancia ó el interés de los asuntos artísticos
y de actualidad lo reclama, se distribuyen Suplemenfos, gra~is para los Sres. ·subscriptores. .
A las _personas que deseen conocer esta publicación se les facilitan números de muestra gratis en las principales librerías y por su

ADMINISTRACIÓN: CALLE DE PRECIADOS, 46, MADRID.

AGENTES GENERALES
DB

Elegante
La llus't raclón Española y Americana y dé La Moda
EN LA REPUBLICA MEXICANA:
núm. 2, Méxic
Sres. Herrero Hermanos. Sucesores. -Plaza de la Concepción,
•

¡

1

•

PATE EPILATOIRE DUSSER
Re&amp;eTTo.dos todos los dcroebos de propiedtLd artistioo y literaria.

RAI0I!'.■ ~

'":L~

d!MI' huta Ju
:!'ELLO dd "".. de lll ,.,.,. (Bu,., Bl101e,
&amp;lllJIID pdi¡ro pan el mU.. SO Ano• de :i:.stio, ymill&amp;rf!I de tetümoni01pn11üu.11 la e de ata preparxiou. (Se 1ude tll . .Jaa. pan. la barba. J tD 1/2 UJH pan el biplt 111ero)-_!!'~
toa brual, tmpléul ti. PJ.Li t'UB.JJ:. J:&gt;VBBER, l , rue.J •.J ,-Rou..eao, P~M.ADRID.-E&amp;to.blecimiento tlpolitográJICO t:8uce80re&amp; de Rivadeneyta,J,
lmpreaoree de la Real CILlltL.
(Propl~ de LA. ILUSTRACIÓN EsPA!tOU T AJIDICANA,)

1.-Traje de paseo,
Ní&amp;
de al dó n coll?r gris
. ratón; se _adorna con trencillas de
S!da
del1.-ne·terclopelo
mismo color·peoherog~
8 muse ma de seda con mcrustacionee de Valenc1ennes teilido,
'

2.-Abrlgo de novedad,

2,-De
Núm.con
palio castalia con cueuo de terciopelo
.
nado
soulac1et.
color verde espinaca ador•

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

146

~~

SUMARIO.

-~·,;t ~ ....

-.......:;;:~ ~

'/

LA . MODA ELE .GANTE ILUSTRADA

.

Son muy nuevos los sombreros cubiertos con

-. _:::.-,.-= .-

TExTo,-Exp1lcaci6n de los gl'abad?s.-Revista parisi~nse, por V• ~e
Castelfldo.-El puente, continuac16n, novela traducida ~or
- Correspondencia particular, por D: • Adela P,-Exphcaci n del
fl.guñn iluminado.-Sueltos.-Anunc1os.
GRA.BADOS-1. Traje de paseo:-2· Abrigo 1e novedad:-:-ª· Traje d~
tarde.-4. Toilette para reu~uones.-~. Toilette para vuntaa.-6. T01,iette para comidas.-7. TraJe para mil.a de 10 á U años.-8. Traje
para niila de 6 fi. 8 aiios.-9. Blusa para teat~o.-10, Blusa dé tarde,
-u. Blusa ara teatro.-12. Traje para niña de 10 á 12 años.13 Traje de hechura«sastre• para señorita.-1'. Traje de calle,15: Paletó de pai".lo adornado con piel.-16, Paletó largo adornado
con trencilla.-17. Traje de pail.o para señora de edad.-18, Paletó
con cuello-pelerina.-19. Abrigo de invierno.-20 á 24. Ropa ~la:ca para niño de 8 á 10 años.-25. Tapete redondo.-26, Tr~Je e
pai'lo.-27. Traje para niil.a de S á 5 años.-28. Traje para nüia !1~
5 i 7 ailos.-29. Traje para niil.o de 2 á 4. ailos.-30. Traje de reun~ones, propio para seiiorita de 16 á 17 ail.os.-31 . Traje para s~il..or1ta
de 14 á 16 ailos.-32 y 83. Blusas de lana,-S4. Blusa.de tercio~lo.
--35. Falda de paño eon bleses.-36. Palet6 para n_1iia de 11 á 13
ailos.-37. Abrigo para niña de 2 á 4 ail.os.-38. Abrigo para seiiorita.-89. Delantal para interior de casa.-t0 Y -U. Delantales PB!ª
niñas de 9 ¡ 13 affos.-4.2, Chaqueta de plel.-43. cBolero&gt; de piel
para seil..orita.-U. Traje de paño para señorlta.-46; Traje de casa
para seiiora joven. - 46. Volante bordado para enagua. - 4.7 Y
'8. Trajea para seilora de edad y para niño de 1 i S años.-.4,9, En•
agua de seda.-60 y 51. Tapete pequeño y tapete adornado con
pintura á la aguja.
·

se vienen á reunir en un cuerpo ajustado á la
moda actual.
Ved, por ejemplo, el cuerpo representado en
la figura 5, de paño corinto. Puntas de guipur
antiguo que dibujan un gran cuello, volantes de
espumoso encaje al borde de las mangas, presillas de tafetán y botones de metal, botoncitos
de pasamanería del color de la tela, chalecos de
terciopelo y tirantes de lo mismo cruzados sobre otro chaleco de linón semejante al cuello
recto, en el hueco de cada pliegue una trencilla
de plata, y todos estos elementos en tan perfecta
armonía, que es preciso detallarlos así para darse
cuenta de su diversidad.
Hay, sin embargo, otros cuerpos de líneas más
sencillas. Tal, por ejemplo, el de la figura 6, de
cachemir verde musgo, adornado con entredoses de guipur grueso teñido de verde con un
plegadito de tafetán. Pero, observad que este
adorno requiere también no poco trabajo. Sencillo es también el cuerpo, formando graciosa
dalmática, de la figura 7, de popeline escocés en
tonos rojizos, adornado con paño de ese mismo
matiz. En el de la figura 8, de jerga azul, la sen-

faya gruesa, y hasta con otomana de canutillo

ilvia.

gordo. En resumen: muchos sombreros de tela.
Los colores preferidos son el azul verdoso pavo
real, el verde niusgo, el verde acedera, el beige
alazán, todos los ciruela rojizos y el •violeta.
Vuelven los sombreros Marqués, con las alas
niuy acentµadas, pero arrolladas, echadas sobre
la copa y bajando por detrás sobre el pelo. Su
silueta es muy diferente de la que tenían cuando
las levantaban los tapapeinetas. · Se hacen de
fieltro, forrados con terciopelo. Son un término
· medio entre los sombreros grandes y las taques,
y seguramente han de adoptarlo • las personas
de alguna edad, lo mismo que las jóvenes. Se
dice que se han de ver muchas toques, pero hasta
ahora no se ve casi ninguna.

•

••
Los abrigos cortos, largos ó semilargos que
figuran entre los modelos de invierno de los
grandes modistos, son caprichosísimos. Desechados, ó poco menos1 los paletós ~ortos y las grandes chaquetas Luis XIV y Lms XVI, así como
los abrigos drapeados más ó menos inspirados
en las dalmáticas, se disputan ahora la prímach

REVISTA PARISIENSE.
SUMARIO.

147

Los sombreros para este invierno.-Faldas sencillas Y cuerpos
complicados.

Uos sombreros de fieltr o que se preparan para
este invierno recuerdan á los de campana, que
tan de moda han estado durante el verano. Capelinas de fieltro y campanas de paja tienen mucha analogía: las mismas alas anchas, que dan al
sombrero un volumen exagerado, pero que sienta tan bien, que permanecemos fieles á esta moda,
á pesar de la excentricidad que algunas encuentran en ella, y á pesar de la lógica, que nos
pregunta para qué estos sombreros caídos sobre
la frente y sobre la nnca, verdaderos sombreros
de plantador, hechos para proteger la cabeza
contra un sol tropical, más que para guarecerse
en los días de mal tiempo bajo la cúpula de un
paraguas al que casi igualan en diámetro estos
sombrer¿s, Pero la penumbra en que dejan la
frente y los ojos favorece tanto á la belleza, que
no hay que buscarles otra razón de ser. Cnando
llegue el frío y nos envolvamos en pieles hasta
las or ejas y cobijemos nuestras cabezas bajo esos
sombreros, que bajan hasta los ojos, no se nos
va á ver más que la punta de la nariz.

11
'1
I'

Fig. 5.

Fig. 4.

Fig. 2.

Se hacen muchos sombreros con el ala ligera:
mente arrollada por delante; otros en que está
arrollada todo alrededor; en algunos el ala izquierda se levanta graciosamente, dejando ver el
perfil. Las copas son altas, anchas, cuadradas ó

'\

1

---

; 1
1

reducidas, pesadas de aspecto, aunque las aligere
la disposición de los adornos. Se les ponen muchas plumas ligeras, desordenadas, formando
penachos, como se ve en los sombreros que acompañan á los trajes representados en las figuras 1
y 2: el primero, con falda de paño en triple 111·
nica, con bordado de raso y lunares de terciopelo, y la chaqueta imitando doble pr enda, 18·
gún la moda novísima, con igual adorno; y el
segundo, de paño azul con bordes de tero!opelo
de igual color, chaleco de paño oro antiguo 1
botones de pasamanería.
Otro adorno muy empleado en los sombrel"OII
son las guirnaldas de hojas de terciopelo y raso,
matizadas en todas las tonalidades verdes, desde
el verde plateado hasta el dorado enroj~cido
por los primeros fríos del otoño. Estas guirnaldas rodean el casco por detrás y por los costa•
dos, sitios en que los sombreros de este verano
no solían llevar adornos. Sin embargo, tambi,n
se hace así este otoño: se ven sombr eros en que
ningún adorno tapa la unión de la copa con el
ala. Por delante, para cerrar la guirnalda, se pone
una moña de terciopelo drapeado, en que 1111
arrugas multiplican los reflejos.
Yo no sé si habréis visto este verano grandes
sombreros, cuya copa desaparecía bajo enon:¡es
moñas de tul. Esas moñas tenían, ó una gra •·
ción de tres tonos, verdes ó malvas, ó colores di·
ferente,: uno azul, otro rosa un tercero blan~
matizado en amarillo ó en verde. Esto da
ocasión para combinaciones en que se revelaba
el buen gusto y la originalidad de una sombrerera. Pues bien: para este invierno se _preparan
adornos análogos, pero las moñas seran de terciopelo ó de tafetán sin apresto, de color de~
renjena, malva rojizo é malva azulado.
adorno, si está felizmente matizado , no es tall
pesado como se pudiera creer. Estas moñas 18
suelen poner formando corona alrededor del
sombrero, y simulan casi una boina. Otras ve,:
se las pone en triángulo, delante y un poco
izquierda. Se deben colocar del modo gue mejor sienten á la _forma del sombrero y a la cara
de su dueña.
Casi todos los grandes sombreros se ~orran
con terciopelo liso, sin un frunce ni un pher1:l
y cualquiera que sea el color del sombréro, e
terciopelo del forro es negro.
Algunos sombreros· están bordados con un ga·
Ión moaré negro de grano bastante grueso,
Ión igual al que bordea las chaquetas de los tra
jes «sastre•.
. ,.
También se hacen grandes sombreros cubieto
tos de moaré claro de rayas simétricas, pues
sobre cascos rígidos y siempre forrados con terciopelo negro.

ga:

Fig. 1.

Se ven faldas simulando túnicas por medio do
franjas ó de volantes lisos; otras, cortadas á mitad de su altura por entredoses de guipur, de encaje ó de malla bordada, como la de la figura 4,
que representa un traje de tafetán flexible verde
bronce con ráfagas de fuego, adornado con terciopelo flexible verde, bordado con felpilla. Las
mangas bullonadas son de gasa verde, el canesú
de malla amarillenta, y la corbata y cinturón de
raso negro. Los trajes más sencillos, de lana rayada ó cuadriculada, tienen adornos de tela lisa,
de tafetán ó de terciopelo, dispuestos, lo mismo
que los entredoses de guipur ó de encaje, en los
trajes más de vestir. Las personas de poca estatura deben renunciar á los ador nos á la mitad
de la falda y á las mezclas de telas demasiado
marcadas. Una falda que cae en pliegues flexibles con un adorno al borde ó sin adorno ninguno, es lo mejor. El cuerpo puede ser tan complicado como se quiera y recordar solamente la
tela de la falda en los tirantes ú hombreras. Las
personas de estatura media pueden adoptar casi
todas las formas de vestidos y toda clase de adornos, evitando sólo los que acusaran alguna obesidad prematura. Las personas altas buscarán
adornos que corten la falda y atenúen su desproporción con el busto.
Si hay tendencia en las faldas á una extrema
sencillez, no se puede decir lo mismo de los
cuerpos; jamás han sido tan complicados, tan
adornados. Un cuellecito, un chaleco diminuto,
dan motivo para combinaciones de bordados,
de encajes, de dibujos de soutaches 6 de trencillas. Es curioso contar todos los elementos que

Fig. 3.

Fig. 7.

las estolas y los abrigos japoneses. Todos dibujan la línea de hombros caída, y para lograrlo
se inventa hasta lo infinito de adornos incrustados, de pelerinas en forma, de manguitos y de
drapeados en la misma pieza que los delanteros
y la espalda del abrigo.
Se pone, por ejemplo, una manga recta, casi
tan lisa como la de una prenda de hombre, bajo
una pelerina drapeada en flchú que amplifica el
abrigo, como se ve en el traje de la figura 3, de
pallo verde acedera, adornado con aplicaciones
de terciopelo de igual color, bordadas con seda
y bellotas de seda verde. Se anuncia que. esas
mangas, que ahora son cortas, se alargarán al sobrevenir los primeros fríos, y que ya no se llevarán mangas cortas en los trajes de calle. En
otros modelos la manga bullonada se pega bajo
un manguito liso cortado en forma. Muchos abrigos de mangas cortas se llevan con cuerpos de
mangas largas, cuyos puños se combinan de tal
modo, que parezcan ser esas mangas prolongación de las del abrigo. Los puños se hacen de
guípur del color del vestido ó de gasa con soutaches ó felpilla. La mayor parte de las mangas
tienen carteras, y bastará falsearlas cuando baya
lugar, para lograr que la manga alargue algunos
centímetros.
·'

Flg. 8.

cil!ez es extrema, puesto que el cuerpo no tiene
más adorno que pespuntes con torzal negro
unas presillas y un plegadito de terciopelo ama~
ranto al borde del cuelio redondo. Su disposición entre cordones de aldetas, recuerda la de
la falda en triple túnica por medio de volantes.
No es de sentir esta complicación de los cuerpos, que da amplio campo á las expansiones de
la fantasía y permite lucir las delicadezas del
buen gusto.

•
••
La Poudra des Prélats blanquea las manos en
el acto de un modo brillante y duradero.
. Hay que pedirla: en París, á la Perfumeria .Exótica (35, rue di, Quatre-&amp;ptembre) · en Madrid en
las de Urquio!a, Mayor, 1; del Molino Carme¿ 2;
Romero, ~arrera de San Jerónimo,'3; HiJos'de
J. J. Fortis, Puerta del Sol, 2; Gal y Compañía,
Ferraz, 25; y en Barcelona, en las de Julia Comas, Cal, 30; Banús, Jaime I, 18· Ferrer Princesa, 1; Massíp,
Fernando, 55; Forteza 'Escudi0
llers, 34, 1. , y Lledó, Rambla de Capuchinos, 17.

V.

Fig. &amp;.

Parb, 2 de Octubre ee 1907.

•

DE CASTELFIDO.

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRÁDA

148

LA MODA

EL PUENTE.
Continuación.

'1
1

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1

ti
1

1

1

1

i

sas, que tíó y sobrino quedáronse instintivamente silenciosos. Pero el señor de Sallis se estremeció cuando, en una revuelta de la alameda, la vetusta granja surgió de repente ante sus ojos con
su torreonoillo airoso, su caserío macizo, s~ elegante techumbre y su pórtico enguirnaldado por
trepadoras vides.
Dirigió una mirada rápida y conmovida á los
grisientos muros y á los altos techos, sobre los
cuales se posaban las palomas de tornasolado
plumaje; después volvió vivamente la cabeza .....
Allá abajo, al 'extremo de la alameda que antaño
sirvió de avenida, al través de las ramas que habían crecido en libertad y que rompían la perspectiva, se descubría en la obscuridad creciente
el centelleo del Pajarito y la blanca espuma que
salpicaba el arco roto ..... Y más allá estaban
otros techos azules, otras paredes grises, otras
torrecillas antiguas; estaba la otra Ribera la
mansión amada apasionadamente en otro tiémpo, disputada al amigo que había llegado á ser
el enemigo y la víctima ..... Allí viviría ahora·
sin duda debió de buscar en aquel sitio un re:
fugio después de la pérdida de su .destino ..... Un
dardo agudo se hundió en el corazón endurecido del Ministro; la libertad de hacer mal existe
efectivamente para los seres responsables, pero
la moral imprescriptible no pierde sus derechos,
y los remordimientos se encargan de vengarla
en ciertas horas crueles. Luciano de Sallis era
lo suficientemente apasionado para dejarse arrastrar por la injusticia, por el odio, y llegar hasta
la venganza; pero le quedaba ese horror involuntario é insufrible del dallo causado, esa im-·
presión inexorable de su rebajamiento, de su
envilecinliento casi, y semejante idea le torturaba, aun cuando hiciera esfuerzos por refugiarse
en la rebeldía y en el triste y odioso orgullo del
mal realizado.

.-Lo que ha muerto uo puede renacer á la
vida ..... No hablemos de mí; yo, mi yo es como
un fardo que quisiera dejar al venir aquí.. ...
Preferiría identificarme con tu existencia.....
1'.ero he olvidado preguntarte si tu hermana
trnne con la señorit~ de Montpernon tan íntima
•mistad que justifique una intervención como
la que me has contado. Veía yo muy á menudo á
la hermosa f'.aulina, y no recuerdo que me haya
hablado jamás de Cristina.
-No, nunca se habían visto, que yo sepa;
pero las circunstancias verdaderamente extraordinarias que la han llevado á recibir el último
suspiro del seilor Montpernon explican que un
carácter tan abnegado como el de mi hermana
haya creido poder aliviar este horrible dolor.
El seilor de Sa!lis se encogió de hombros.
-Hay algo de quijotismo en Cristina, lo mismo que en ti, querido sobrino ..... Pero eso es
demasiado ..... En los naufragios financieros no
ocurre lo mismo que á bordo; cuando gritan:
•¡Hombre al agua!&gt;, se le deja, por temor á que
arra§tre á alguien más.
-Cristina se expondría á todo por ser útilrespondió impetuosamente Juan;-pero en el
caso de que tratamos no puede ocurrirle nada
desagradable.
-Si puede; el tener que tender la mano á
personas que han perdido el crédito y el encontrarse en el caso de auxiliar á esa joven, si su
padre le ha malgastado la dote.
-¡Bueno! No será la primera á quien mi her!Dana haya sacado de apuros-exclamó Juan con
Indignación.
El seilor de Sallis sonrió fríamente.
-Suelo preguntarme-dijo-si es tu carrera
la que te hace tan distinto del vulgo, la que te
retrasa en la marcha de tu siglo, 6 si es en tu
corazón donde fermenta, á pesar y en contra de
todo, esa levadura de juventud, singularmente
extraordinaria en nuestra época ..... Pero puede
ser también que eso ocurra porque no has conocido los grandes dolores de la vida.
La frente de Juan se ensombreció.
-He visto morirá la mejor de las madres, á la
más apasionadamente amada-murmuró.-Y no
habrá usted olvidado que mis sueños para el
gorvenir han sido bruscamente deshechos, que
e visto desaparecer á aquella niña á quien me
era tan fácil y tan grato hacer dichosa, muerta
e:1 todo el esplendor de la vida y de la felicidad .....
-Sí, esos dolores son grandes, pero no amargos. Es relativamente posible resignarse bajo
los golpes del destino, y con los sinsabores en
que el elemento humano no tiene parte. No has
Padecido, te lo repito, los sufrimientos que deforman el alma después de haber torturado el
corazón, que envenenan la vida, que desquician
para siempre la manera de ver las cosas, que
matan en nosotros la confianza, la generosidad,
la facultad de amar, esos sufrimientos cuya
amargura cambia en hiel &lt;la leche de la bondad
humana».
3.- Traje de tarde.
-Espero no dejar nunca que el dolor deforme mi alma, destruya mi confianza ni aniquile
NUm. 3.-De lana fantasía color castaña rojiza; se
esta simpatía que siento por los demás. Algunos
con trencilla de seda del mismo color y borpueden ser viles; esto no implica que la huma- adorna
dado de soutache 0obre tul color castafta; canesú de
nidad sea universalmente mala. Sabré preser- encaje.
varme de la ,amargura, y esto me será fác_il, tío,
Núm. 4.-De· vuela de seda y · raso color malva
porque más allá de !o que usted llama el ele- glicinia; se guarnece con rizaditos de muselina de
mento humano, por encima del instrumento que seda y cinta; camisolln y mangas de vuela de se_da y
t?rtura, veo yo una voluntad superior que di- encaje.
rige y que no permite el daño que se padece
sino por interés supremo hacia el perfeccionamiento del sér.
-Si, las teorías de Cristina..... ¡Qué quieres! delicados, los rosales sil ves tres constelados de
Soy un rebelde y me he vuelto rencoroso ..... corolas níveas, los ranúuculos áureos, las camReconozco que tus ilusiones 6 tu fe te hacen más pánulas azules y las belloritas crecían á la sombra de las encinas, de las hafeliz y mejor.....
-Olvide el pasado, todas las penas, todos los yas y de los olmos, cuyo verrecuerdos amargos, en estos lugares donde an- dor. hacía resaltar acá y acutailo gozó usted juventud y cariño-exclamó . llá el follaje argentado de un
Juan vivamente.-También era usted más feliz plátano 6 la obscura copa de
entonces; 1,por qué no desechar lo que le hace un pino. De vez en cuando
veíase un claro; un árbol hadaño?
Rabian llegado. El coche recorría los bosques bía sucumbido á la vej ez, y
que á uno y otro lado de la alameda, casi borra- un extenso pedazo de cielo
da, ofrecían espesuras encantadoras. Rabia algo azul divisábase en el hueco
jubiloso en el libre desarrollo de aquella vege- que quedaba, mientras la.
tación salvaje; se pasaba admirando el conjunto hiedra y las zarzas se apresuy, sin embargo, ¡ cuántos detalles seductores, raban á cubrir el tronco car•
cuántas maravillas en los miles de plantas di- comido que yacía en tierra.
Había en todo aquello dul•
versas que se entreabrían :florecientes al conjuro de la primaveral Los helechos de matices zura y serenidad tan ,inten-

ELEGANTE ILUSTRADA
Juan se esforzó
14!!
por procurar á su tfoºfodeef plazar á Cristina y
Las cristalinas a
su hermana había re as as comodidades que recian ir acarrean':i88' en su rápido correr pa- voz, Y, sin emba
· ás
Los mejores mueblf. /arado para el huésped orilla se distinguía O estallas, Y en la opÚesta con la hij d ¡ rgo • ¡am se había encontrado
1
M:Ja_dos en la habitació~ ~0~:a habían sido co: guiar de la casona ~ºf ~samente la masa irre- se le esca;6 ed:f~a:c:i. ~Cói::,ent?i'¡ ~n gemido
. hs, y la mujer del col
nada al señor de los a~dos remates deº !r~egh. Los caballetes y todo por enterrar el asad 0 o ' a er hecho
P
, por matar los rer_10s djas !Ilanipulando ba?~Y~ if!e 11&lt;:vaba ya va- sus anstas sobre la b 1·11 ec umbre destacaban cuerdos p b
tina, sirvió una comida .l
1!ecci6n de Cris- ventana iluminada p/i ~o.tez del cielo, y una que odÍab~r orrar. del _pen~amiento al hombre
table.
improvisada muy acep- muralla.
rema agujerear la negra
bfe~~'..'.~s me:!oci~!r:fe!ª;~:!1:r:~::~;r~p1:~!~
El selior de Sallis poseía ene •
El señor de Sall ·
nes; pero eran necesarias t d rg1as poco comu- aquella ventana y
s! estremeció. Conocía
para sostener, como sostuvi as estas energías guía una sombr~ c ras ª leye . cortina distin- riaufa~tf:i{~~od:ea~~e1ªhebrb le eyoc6 la hístoom re' siempre perseÍ:lgar, mostrando absoluta í~3-~ª conyersación le eran familiares' deuyos movimientos, que aun guido por el dá
de su victima; lo había
c e habla llegado y manifestó erenma. La no- ron palpitar desorct!t~~: de t~ntos años, hicie- arrojado al fo~~o
I
mar, con una piedra al
sar. ~~s cuando Juan lo dejó e~eos de descan- que parecía insensible
men e aquel corazón cuello y J
concihar el sueño de
so o no trató de 1~ tempestades de la vila j,1 hfal las.pasiones y bía sepu1ta8Jo\~0 }~0~volví:n á la orilla; Jo hanecesitado. Esperó• acodq~eO pretendía hallarse rnLblemente en su organiza ~ 6 anf. l~sionado ho- ñascos sobre la fosa a¡ne~ e, amontonando pedar el siniestro secr~fu a ierra rehusaba guarventana, á qne ces~se to~o 8 ~ el alféizar de la
. a noche era cada ve
ci n isica.
granja, cuyos moradores rwdo en la vetusta cima de los anti nísi z más hermosa. Por enMaría Teresa subió ¡ "'i'a
no; después, bajó sin ruid s~ acostaban tempra- clareci6; luego 1~ !un':ºª techos, el cielo se es- de la ventana la se u· en mente; su padre, descol, abrió con precaución ~a a escalera de cara- gi6 derramando sua ' en cuarto creciente, sur- ciano, no tenía hijag i_a c~n la mi:ada..... El, Lusel cerraba con cerrojo y ecE~eárta, que nunca elevarse lentamente ;es fulgores y comenzó á sumo, la de Juan ' m m staafecc10nes que, á lo
a ameda sombría u d
andar por la pronto las lineas se ::C!itª zona argentada. De la gratitud que d¿ 1~ !~n éS e:a más nacida de
chuelo. La hierba
~sa esembocab~ en el ria- ) ?s detalles de la vetusta u~ron más y más , y gemido ahogado y fºn:fneidad ..... Exhaló un
b~ el ruido de sus pa~os 4°¡8 la tapizaba apaga- ci6n fueron saliendo
y pintoresca constrnc- tuvo que esperar' á an es e volver á la granja
aun, pero el cielo se b . 1a una no había salido curidad, como otros s~ces1vamente de la obs- mo que le dominab1~e pasase el terrible espasá_ través de los ciar~ dady de estrellas filtraba levantasen ante el ho bntos fantasmas que se
mente para guia 1 .
e a alameda luz sufl- móvil en la opuesta
re que permanecía in0
P~jarito, y, apoyá:dJ:.~ : 0 ll~g6 'á ·Ja orilla del placablemente al oíd/11ª.¡,Para murmurarle imContinuará.
~6 el pais~je que tenía d~tl'~!!~tra del puente,
En aquel balcón de · .•/. e acuerdas?..... &gt;
sombras desaparecidafpiedra ?rey6 volverá ver
mo rosal de Ben l
ª!~ siempre..... El mis
cilla; allí estaba
~:ª¡ izaba la vetusta torre:
antaño ocnp6- Ja conf ana de la estancia que
nada.....-Y las caprich~gua á la ventana ilumidose y mostrando las f sas gá'.golas, retorciénenmohecida inmóvil auces abiertas, y la veleta
la, Y el antiguo pozo pe~ a9uella noche tranquir~mate de hierro for' aJ xi~o á la casa, con su
vida para hablarle leo o..... ,todo parecía cobrar
torturarle de nuevo' s· n acento familiar para
Y de pronto se est;e~!!'fbtrgo,.continJ.6 allí,
que su respiración ued6 an violentamente
ta_nte. Sobre la esoalitata d:n _suspenso un ins~
?,ía hasta el río se hall b piedra que descen¡er..... ¿Su hija, sin duda"?.ª sentada una muHace un momento s
'Cómo se le pareue!
bra; ahora la luna 1·1 e _encontraba en la som
. co r'?na.d o por abundant
ummaba un ros tro blanco•
Instmtivamente retrocel 6yh negra cabellera.... '.
¡astra rota. Cuatro ó cinc i asta detrás de la pijCDuatro 6 cinco metros! mebt~os los separaban.
e repente, la ventan ' . n a_ ismo!
sombra, de rasgos y ad a iluminada se abre y la
clina.
emanes familiares, s~ in-Hija mía, temo que t
f ,
las fatigas y las emocioneª do r1es..... Después de
dente recogerte?
s e hoy, 1,uo serla pru¡Oh! ¡Aquella vozl A
hubie'.a cambiado ;;;;ch~~o el que así hablaba
conocido para sus ami os' /ºªs'? resultase desvian, á encontrarle ino ~na e la mfancia, si volcontmuaba siendo la P. damente. Pero la voz
.
misma con
Ve s, armoniosas.
y esa vo '
sus notas grapasado, despertando ecos z resonó hasta en el
callar.....
que nada podría hacer
-Voy e
'd
'
1,Era un
l~~i:~do pap~.
.
conocia también esta

t'"

a.!Í

i

2.

o:'!

1:

·U

~::roi

Núm. 5. -De paño mal ,
pasamanerfa de seda
s~ adorna con golpes de
re~za ~on piel de marta· ci:J::,o color; el borde se
ap cac1ón.
'
Y mangas de encaje

ct!f'

Núm .. 6,-De raso meteoro col
po cubierto en parte con muse/!r ve;de claro; cuer6f~~tce drapeado de muselina
sªobseda, y en. el
a.
re muselma

~:i

4.-Toilette de reunlonea.

8,-Tollette para comida,,

�LA MODA ELHGAXTE

ILUSTRA.DA.'.
'
LA · MODA El;,EGAXTJ; JLUSTRADA

150
-De sarga azul mariN611. 7.
n trGncil1 •• de
no adornado co .• de Irlanda.

151

moar6 negro; canesil

del mi;:amo color y encaje' de
aguja. Falda de paño gris.

azul; blnaa de franela escocesa, verde, azul y blanco
adornada con linón bordado.

• 8 -De vuela verde maNum.
•
•
galón
Jaquita guarnecido con

Núm. 12.-De jerga azul marino, guarnecido con trencilla

Núm. 13.-De pafio color creligiosa&gt; guarnecido con
vi vos de paño blanco ptkinú con so11,tacM de color
castaño.
Nú ■, 14.-De paño mezclilla color de corcho; se
adorna con so1dache del mismo color; solapas y chaleco de terciopelo color cáscara de almendra; botones
de oro.

Eapalda del dibujo 15.

Núm. 15.-De paño marrón, adornado con tiras de
marta; cuello vuelto, hecho como las carteras de pafio
mastic y un borde en oro. Los delantero&amp;, la espalda, las mangas y los trozos que sobresalen en los costados se disponen en pliegues, sobre los cuales se
ponen los trozos de paño. El adorno de las mangas se

Upalda del dibujo 17.

¡nJ9=
.,..,,--

. .,,.. ....

9.-BluH para teatro,

,

8,-TraJ• para niña de 6 la año,.

11.- Blu1i para teatro.

pun

bordado de tafetán verde; canesu y
.
tos de encsje.
.
De crespón de la China, col~r
Num. 9.-b lla· se adorna con euca¡e
adeceo,
tl
e
.
, de terciopelo negro.
crema;
cmturon

Eapalda del dibujo 16.

heliotropo borna del mismo caacero cincelado;

pechero de Craponne ocre. Falda de
paño heliotropo.
E1palda del dibujo

18.

Núm. 11.-De raso meteoro color gris
plata, guarnecida con terciopelo pana

12.-Tr■Je para niña de IO 11 12 añoa.

7.-TraJe para niña de 10 á 14 años.

13.-Traje de hechura sastre para aeñorlta,

corta de un solo trozo con los delanteros. Se forra el
abrigo con seda blanca y se cierra con dos botones.
Materiales: 8125 m. de pafio; 25 cm. de pailo blanco;
5,50 m. de tiras de piel, y 5 m. de forro.
Núm. 16.-De terciopelo verde aceituna, bordeado
con trencilla ancha negra; cuello-chal de terciopelo
negro con cabos de pasamanería; grandes solapas con
trencilla; mangas estrechadas por pliegues, cdn volantes de encaje; forro de seda clara.
Núm. 17.-De paño verde musgo. Falda rodeada de
pespuntes; costados pespunteados sobre el delantero,
con botones y presillas de soutache: falda interior de
tafetán. Chaqueta de terciopelo, forrada con tafetán;
chaleco de pafio claro, con pespuntes, como el cuello
vuelto y carteras.

Núm. 18. -Para la explicación y patrones, véanse
las flgs. 10 á 15 de la Hoja-Suplementa,

ll,-Palet6 con 0111llo-pel1rlna.

lt,-TraJe de u.lle.

16.~P&amp;Jet6 de paio adomado con plet

16,- Paletó largo adoM1ado ooa_treno\Ua.

19.-Allri¡o de Invierno.

Núm. 15. -Se hace con lana inglesa de doble cara;
los contornos, el cuello-chal y las carteras se ribe~
tean con trencilla; los delanteros se cierran cruzando
con grandes botones. Se adornan el cuello y las carteras con un galón.

�LA M O'D A E,L E G A N T E I L U S'T R AD A
Núm. 37.-Para la explicación
Y patrones, véanse las flgs. 22 á
28 de la Hoja-Suplemento.
Núm. 38.-Para la explicación
Y patrones, véanse las flgs 6l á
67 de la Hoja-Suplemento . .

Núm. 39.-Para la explicación
Ypatrones, véanse las flgs. 85 y
86 de la Hoja-Suplemento.

1

1 :

E1pald 1 del d~buJo ,31.

20 l 24.-Ropa blanca para niño de 8 i 10 ailoa.

Núm. 20,-Camisón de dormir: de madapolfa, ador•
nado con galón blanco y enca~ado.
··
Núm. 21.-Camisa de vestir: de madapolán,más fino,
formando delante pliegnes pespunteados, uno de los
cuales disimula el cierre.
Núm. 22.-El cnello vuelto y los puños se ejecutan
con cuatro telas.
Núm, ·23.-Calzoncillos para nillo d~ 4 á 6 alios_: de
shirting con aberturas á los lados; la parte de a tras se
monta ~obre una cinturilla, la dé delante, al borde de
un cuerpo interior abrochado por la espalda.
Núm. 24.-Camisa de dormir para niño de 4 á 6 años:
de madapolán, adornada con galón de fantasía.
Núm. 25.-La flg, 51 de la Hoja-St,plemento corresponde á este tapete.
De reps de seda mastic, adornado con bordador formando ramos de margaritas entrelazados con Cintas.
Se pasa el dibujo según la 11.g. 51 de la Hoja-Suplemento y se ejecuta el bordado á punto llano y á punto
de lit~grafía con seda argelina.
Las flores se bordan con rosa de dos tonos, y las
puhtas blancas y nudos amarillos en el centro. Los
tallos, las hojas y los c:ilices, con verde de d~s tonos;
las cintas se hacen con una hebra de seda suJeta con
puntadas pequeñas. El tapete se forra con seda blanca Yse ribetea con un galón. ·
_
Núm. 26.-Para la explicación y patrones, véanse
las 11.gs. 1 á 9 de la Hoja-Suplemento.
Núm. 27.-De cachemir encarnado con canesú de
seda encarnada dispuesto en plieguecitos. Gran cuello de cachemir con pliss~e de seda de 4 cm. de ancho;
el cuerpo, algo blusado , cierra detrás. Para la falda
se corta un trozo de cachemir al hilo de 2,75 m. de
largo, se le hace un jaretón de 6 cm. y se dispone la
parte de delante en una tabla de 6 cm. de ancho; se

l.
1

1
1

, I' i1
1

:

1
'

1
.

niña de
11 i. 13 años.

~í
~f-'

c. ,

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1/

,,

I·¡, _•-;

37.- Abrlgo para niña de 2 i 4 añot.

25.-Tapete redondo.

frunce la falda en la cintura y se une al cuerpo, dis\
mulando la unión con un cinturón pespunteado. Man
gas semilargas con·pu:i'ios de 3 cm. de ancho; se coro
pletan con un bullón de batista blanca.
Maúriales: 2,50 m. de tela de 1,10 m. de ancho; 6
centímetros de seda, y 50 cm. de batista.
Núm. 28. -Para la explicación y patrones, véans
, las 11.gs, 29 á 35 de la Hoja-Suplemento.
Núm. 29.-Para la explicación y patrones, véans
las llgs. 89 y 90 de la Hoja-Suplemer,to.
Núm. 30.-De éolifflm color Champagne: la fald
termina por dos volantes de muselina de seda y e
adorna con un bordado ligero¡ el volante superior e
monta bajo un rizadito. El e bolero&gt; se adorna á s1
mejanza de la falda, y deja á la vista una ~amise~a d
muselina de seda plissée ; completa el traJe un cmh
rón de cinta azul turquesa con caídas.
Núm. 31. -De vuela de seda color crema y peto ó
muselina de seda plissk¡ se adorna con galon bordi
do japonés. Cinturón de cinta Pompadour.

seda blanca; cuello vuelto y carteras de pailo gris c1aro, adornado con bordado de s°"tach&amp; Se cierra el
e bolero&gt; con tres agremanes de seda gris.

32 y 33,-Blusaa de lana,

35.-Falda de paño con blese,s.

Núms.32 y 33.-Para la explicación y patrones, véanse las
11.gs. 77 á 84 de la Hoja-Suple·
mento.
,

. Núms. 40 y 41.-Para las explicaClones y patrones, véanse las figuras 41 á O, y 87 y 88 de la Hoja-Suplemento.

Núm. 34.-Para la explicación
y patrones, véanse las flgs. 68 á
71 de la Hoja-Suplemento.

Núm. 42. -Para la explicación y
patrones, véanse las flgs. 72 á 76 de
la Hoja-Stlplemento.

Núm. 35.-Para la explicació11
Y patrones, véase la flg. 91 de la
Hoja-Stlplemento.

Núm. 43. - Se hace de imitación
á piel color gris, y se forra con

Núm. 44.-;-~ara la explicación y patrones, véanse
las 11.gs. 53 a 60 de la Hoja-Suplemento.
~úm. 45.-Se hace con lana á cuadros marrón y
beige.

La falda se adorna con do&amp; bieses pespunteados
d~ 6 e~. de an~ho; J~ parte alta está ligeramente fruncida baJo ~n cmturon de tela al bies. Cuerpo blúsado
con cane~u de s:eda plegada y galón marrón y beige;
mangas Japonesas con dos bieses y puilos pespunteados.
Materiales: 7 m. de tela, de 1,20 m. de ancho· 65 centímetros de seda, y 5 m. de galón, de 2 cm. d~ ancho.

Núm. 36.-Para la explicación
y patrones, véanse las flgs. 16 á
21 de la Hoja-Suplemento.
39.-0elantal para Interior
de oau.

/4

;.·/

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l

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1

J/

-'
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l:

E1palda
del dibujo 45.

,,:,.'
;;·fíl:
Y.;.,_'l.i,
/.

'

27.r- TraJB

para niña de 3 i 5 añ111.

28.- TraJe :;.' 1
29,- Tra]e
para niña de 5; 7.año1. • :';: para niño de 2 i 4 año, .

30.-Tr•J• de reunlonea
propio para nñorlta de l5 i l7,añoa. •

42.-C~queta de plel,

,

: , ·

-1

4,. -Tr•Jt de ;,aiio pua leiorlta. -._

45.'-Traje .H oaia para Hiiora joven.

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

. 154
Núm. 46.-La flg. 105 de la Hoja-S..pl•·
ffl.Mlto pertenece á este volante.

Tiene 30 cm: de ancho y se adorna con
bordado inglés y aplicaciones de c,~chet.
Se uu.e á la enagua con un entredos de
crochet por el cual se pasa una cinta; el
borde ~e festonea y se termina con un
encaje de Cf'OChet,
Núm. 47.-La falda de este traje, de
pafio color berenjena, se adorna con tres

pliegues religiosa de 3 cm. de ~ocho; se
pone sobre un fondo de seda. Cuerpo con
11

pliegnes anohos y entredós bordado en
seda de tono más claro que el traje. Peto
de muselina plegada con solapas de t~rciopelo berenjena. Mangas con bullan,
terminadas con pu.ilos adornados con soutache. Cinturón de seda drapeado.
Mawiales: 6,60 m. de paño, de 1,30 metro de ancho· 1 25 m. de entredós, de 7
centímetros·'1o'cm. de terciopelo; 25 centímetros de i'n.uselina de seda; 7 m. de sou·
ta&lt;he, y 30 cm·de seda al bies.
Núm. 48.-Para la explicación y patrones, véanse las flgs. 86 á 46 de la Hoja·
Suplemento,
Núm. 49. - Para la explicación y pairo·
nes, véanse las flgs. 92 á 94 de la Ho1a•
S..plemento.

Núm. 5 o. _ La flg. 52 de la Hoja-Suple·
mento corresponde á este grabado.
.
Se compone de un cuadrado de. m~lla
rodeado de encaje _hecho con _piq,11:'llo
crema según la flg. 62 de la Ho1_a-8t1ile·
tnento. Después de pasar e_l d~buJo so re
papel tela se hilvana el piquillo Y se hacen los caÍados con hilo cre1!1 8 •
El cuadro de malla ' ,que tiene ~ 4 cen.
tímetros de lado, se ~orda con hilo doble según las indicaciones del grabado.
N'úm. 51 . -La ftg. 106 de la Hoja-Suple·
mento corresponde á este grabado.
Nuestro modelo tiene 75 cm. de lado y
se hace con reps de seda crema, forrado
con seda pongée blanca, ribe~eándolo ,con
un galón de seda, haciendo 3uego c~n l&lt;_&gt;s
colores del bordado.· Se pasa el d1bu_10
sobre la tela, según la flg. 106 de la Ho1a·
Suplemento, de modo que la letra a del
ángulo se junte con la letra d.
El bordado se hace con seda de do~ hebras, las rosas en color fre~a de cmco
tonos las hojas de las gmrnaldas en
verde' de cuatro tonos, las fibras se hacen
en marrón. se hacen los myosotis con S?da
azul pálida y un nudo d_e seda amarillo
oro en el medio. Las ho1as de las ramas
se bordan con seda verde almendra de
tres tonos, los troncos con verde obscuro.

eorrospomJoncia parlicular.

''
1

1

;; i

i

G. S. P. y A. P.--1.ª Es el nombre de la casa.-2.• La
Sección de encargos dará á usted todas las noticias
que desee si á ella se dirige.-3.ª Sí, seilora.-4.ª Fróteselas todos los días después de lavarse con una gamuza.-5.ª Pásese dos veces al dfa un pañito mojado en
Agna de Colonia •.•••• ,,. . 100 gramos.
Esencia de limón... . . . . . . . 5
6,ª Pastillas para d,.infectar el aliento:
Cloruro de cal seco ó cloruro de sodio... . . . . . . . • . 130 centigramos.
Azúcar en polvo •..... . .. -· 30 gramos.
Goma adragacante. . . . . . . 110 oentigramos.
Esencia de menta inglesa.. 10 gota s.
Se empieza por triturar el cloruro en un mortero de
vidrio con agua, vertida muy poco á poco. Se deja reposar y se decanta; se echa nueva agua, y acaba por
filtrar ésta con la anterior. Se mezcla la goma, el azúcar, la esencia, y añade aguá de la filtrada hasta con.
seguir una pasta de consistencia conveniente. Después
se divide en pastillas del tamaño que se desee. Con
una ó dos, de unos 100 centigramos de peso cada una,
son suficientes para desinfectar el ahento.-7.ª La
violeta.
UNA QUE LE GUSTAN LOS JAZMJNES YLOS ..... -Contesto
con el mayor gusto á sus preguntas, y deseo complacerla siempre que á mf se diririja.
1.• Creo que le darán buen resultado, pero no
puedo asegurárselo, por no haberlo experiméntado.
-2.ª Con el procedimientoeléctrico.-3.ª Sí, señora;
le dará buen resultado.
UNA NUEVA SUSCRIPTORA. -1. ª La verde me parece
más á propósito para esa hechura.-2.ª El modelo
que me indica es precioso y muy á propósito para esa
seilorita. Adórnalo como indica el grabado.-3.ª El
encaje grueso. -4.ª Tres cuartas de lado. Dos dedos
de jaretón.-5.ª Dos cuartas. De dos centímetros.&amp;.ª Se pone sin jaretón, incrustando el encaje á punto
de calado ó á festón.-7.ª Los blancos.-8.ª Sr, sellora.-9,ª Los sueltos y las levitas.-Se ponen los grupos de bucles postizos ó se rizan las puntas; pero esto
último no se lo aconsejo porque estropea el pelo y
nunca quedan tan bien hechos como los postizos.
UNA ASTlJRJANA.-1.ª Efectivamente, di la explicación que desea en la 2.ª contestación á Una antigúa
8"scriptora en LA MODA del 14 de Marzo del allo pasado.-2.ª Para bautizo se lleva de nansuc, con capa
de seda blanca 6 cachemir bordado.-3.ª Es indiferente uno ú otro sistema. Camisa fina, jubón de piqné ó franela, el pantalón de pico, faja de pnnto ó
franela, faldón de piqué con tirantes y zapatitos de
lana.-4.ª Su carta viene perfectamente dirigida, y
he contestado á ella con mucho gusto.
CORALES.-1.ª Puede usarla. - 2.ª Nueve meses de
rigor y tres de alivio.-3.ª y 4.ª Debe asistir solamente
la familia.-5.ª Sf, sefiora; á todos.-6.ª Sí, seflora.7. ª Se di vide en tres partes: en la de la izquierda, da
parte la madre del novio, puesto que el padre ha
muerto, poniendo: cFulana de tal participa á usted el
efectuado enlace de su hijo Fulano con la Srta. N..... ;
en la de la derecha, hacen la participación los padres
de la novia, del mismo modo que la madre de él; y,
por último, en la del centro, los novios dan parte de
casa poniendo: e Fulano y Fulana de Tal ofrecen á us•
ted su casa en la calle de..... , núm ..... &gt;-8,ª· Sr, seí'lora.
9.ª No, señora.- ID.ª Se les mandan, después de la
boda, á las personas que hayan regalado. Con tarjeta
del nuevo matrimonio.-11.ª No hay ningún inconve•
niente. -12.ª Es cosa que corresponde al novio.13.ª No hay inconveniente en que_ use las alhajas en
el momento de la ceremonia, siempre que sean perlas ó brillantes.
LAS BLANCAS LlLAS EN FLOR.-1.ª An'8:
Esencia de anís ruso. . . . . . . . 15 gramos.
- estrellado... 5
Alcohol de 96º .............. 12,75 litros.
Jarabe...................... 14
Agua ...... , . .. .. .. .. • .. .. . • 7,25
Anisete:
Esencia de anfs estrellado... 4,50 gramos.
verde....... 1
de sasafrás.. . . . . . . . . 8
gotas.
-de azahar. . . . . . . . . . . 2
de cilantro.......... 2
- de hinojo. .. . . .. . . • 8
Alcohol de 90º. : . . • .•...... . 1,825 kilogrs.
Azúcar. . . . . . . • . . . . . . . . . . . 1,50
Agua ....................... 2
Después de mezcladas las esencias se echan en el
alcohol, enjuagando con éste la vasija en que se'hizo
la mezcla. Se disuelve apart~ el azúcar en agua, se
mezcla con el alcohol, agitándolo con una espátula
de madera blanca, y se filtra luego con papel.-2.ª En• \
jabónese la parte que quiera depilar y pásese después por ella suavemente la piedra pómez hasta que
lo consiga.-3.ª Con la tintura de benjuí.- f.ª Cea la
contestación dada á Hortensia en LA MODA del 30 de
Jnlio.-5.ª Para la primera, vea el grabado 5 de LA
MODA del 30 de Agosto. Para la nilia, toda la melena
en tirabuzones y gran lazo. á nn lado.- 6.ª Con agua
taliente, jabón y potasa. Una vez seco, se engrasa con
brillantina.-7,• Les de farol para trajes de vestir, Y
de jamón para los de hechura csastre&gt;,- 8.ª Dulce de
Otlanas. Se cortan las pillas en trozos delgados Y_
se
1

''

47 y 48.- Tra]ea para señora de edad y para niño de I l 3 aioa.

Detalle del dibujo 46,

Detalle del dibujo 51.

l

!iO y 51.- Tapete pequeilo y tapete adomado oon pintura t. la aguja. · ~

155

LA MODA EL'EGANTE ILUSTRADA

Detalle del dibujo 50;

ponen en un jarabe ligero de azúcar para poderle dar
unos cuantos hervores. Después de retirados del fueJO se colocan en una compotera, cubriéndolos con
Jarabe frfo, reducido á 30 grados. Otro. Re ponen los
trozos de anana en una compotera, cubriéndolos con
azúcar Dlolida, dejándolos macerar en sitio fresco
hasta que el azúcar se haya disuelto, y ailadiéndoles
una ó dos copas de ron. Al cabo de algún tiempo la
compota resulta apetitosa y en las debidas condiciones.
Mucho agradezco la receta que me envía y que, in•
dndablemente, es un postre muy fino; pero no es el
pud&lt;ling (postre inglés) al cual yo me refería. A pesar
de esto, repito que agradezco mucho su atención, y
tenga seguridad de que haré uso de su receta.
FLORES BLANCAs.-Deben ustedes esperará que esos
señores pasen sus tarjetas ofreciendo la casa.
J. G.- Limpieza de los cuadros al dleo. Se emplaza
por lavar el lienzo con una esponja empapada en agua
ligeramente jabonada, secando la pintura con un paño
suave de lana 6 un trozo de piel. Después se mojan
los dedos en aguardiente agUado y se pasan sobre el
cuadro1 dando un movimiento circular; se repite la
operación con aguardiente puro, y sucesivamente con
aceite de almendras dulces, y esto varias veces durante un dfa ó dos, y, flaalmente, con esencia de tre•
mentina, teniendo cuidado de no dejarlo mucho tiempo encima.
CUATRO JAPONESJTAS.-1.ª No conozco ninguno radical.-2.ª No, seflora.-3.ª La chaqueta larga ó la levita.-4.ª Tenga la bondad de enterarse de la Revista
parisi6nse, que indica las novedades de la estación.
-5.ª No, se:rtora.-6.ª Desaparecen con la tintura de
benjuf.-7.ª En los trajes de vestir, sf; en los de he•
chura csastre&gt;, no tanto.
UNA DECEPCIONADA.-1.ª Después de lavarse, pásese
por la cara un pafl.ito mojado en
Agna de Colonia. . . . . . . 100 gramos.
Esencia de limón.. . . . . .
5
2.ª Dirija la carta á la Sección de encargos con sobre
al Sr. Director.
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EXPLICACIÓN DEL FIGURIN ILUMINADO.
Corrttponde t. lu 11ñoraa auaorlptoru t la edlolO• de llljo
y t. lu di la 2.• y 3.• edloltSn,

1. Vestido d6 pa,w blanco para niño d6 4 á 6 años.-

La falda y los costados están cortados de una sola
pieza formando una faldita plisad&amp;. El cuerpo lleva
unas grandes hombreras que caen sobre las mangas,
muy amplias, terminadas en puilos. Un ancho tablón
forma la parte central del delantero.
2. Abrigo dd paño colOt" de castaña.-Con costuras en
los lados forma en el centro una tabla que va ensanchándose de arriba á abajo en relación,al vuelo ·de la
prenda. Esclavina con cuatro bieses. Bolsillos á los
lados y mangas terminadas en puños de terciopelo
iguales al cuello.
3. Vestido d6 pa,io vorda.-Falda plisada formando
un tablón en el cei:ttro. Cuerpo fruncido con gran
cuello á la marinera que se abre sobre un pechero de
crespón de la China plisado en sentido vertical. Mangas bébé con nn pequeño pullo.
4. Vestido d6 po,w rojo-ladrillo.-La falda, cortada
en forma.-Cinturón del mismo paño, drapeado. Cuerpo-bolero flojo. Cuello de terciopelo.
• 5. PaleU para niña.-De paño y forma de saco, con
mangas muy anchas y largas terminadas en puilos.

La Ilnstraci~n Española y Americana.
Su ■ arlo

del núm. 36, correspondiente al 30 de Septiembre,

T:e:no.-Crónica general, por D. José Fern4ndez Bremón.Alrededor del Polo Norte, por D. Vicente Vera.-Cuatro
sainetes atsónimos de D. Ramón de la Cruz, por D. Felipe
Pérez y González.-Teatro de la Zarzuela, por D. Antonio
Garrido.-La catástrofe de ldálaga.-Nuevo palacio del
Ayuntamiento de Santander. - SittiU partndos...", poesta,
por D. M. R. Blanco-Belmonte. -Sueltos.-Informaclones
por -.-Anuncios.
GRABADOS.-Maniobras generales de 1907 en las inmediaciones de Monforte (Lugo).-Santander: Nuevo palacio del
Ayuntamiento. El alcalde-presidente D. Luis Martínez y
los señores concejales que han inaugurado el nuevo pala•
cio del Ayuntamiento el dia 15 del corriente.-Casa desmontable y transportable del Emperador de Alemania.Bruselas: Gran concurso de globos, en el que tomaron
parte más de cuarenta.-Siniestros mar(timos. Efectos de
las primeras nieblas.-Averia en el yate imperial ruso
StoJUfart.-Sofia (Bulgaria): Inauguración del monumento
erigido en memoria del zar Alejandro Il, con asistencia de
una comisión de veteranos de la guerra de 1878 y el gran
duque Wladimiro.

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eabt&lt;lario de la Sal«&lt;l.)-Pliego 79, conteniendo la defl.
nioi6n, nsos Y.el&lt;plicaclón de las palabras siguientes:
Quilaya ( Palo).-Quil«ria.-Qulmica.-Quina ( Cali•
saya, peruviana y de Loja).-Quinina ( Bromhidrato,
clorhidrato, sulfato, valerianato d6).-Quirófano.-Qui•
nirgico.- Quiste.-R.-Rábano r«sticano ó silvestre.Rabia.-.RadicaL- Badiografia. -Radioscopia. - Radioterapia.-Ramala.o.-Rán«la.-Rapóntico.-Rapto.
-Raq«ialgia.-Raquitis ó Raquitismo.-Raquitomo.Rasgu1W.- Rasión,.,.... ~asura.-Ratania. - Rayo ( Accidentes por el).-Rtuón (Pérdida d6 la).-Reacción.Readivo. - Reanimar. - Reblandecimiento cerslwal.Recatda.-Reca,go.-Receta.-Recidiva.-Récipe. -R,.
constiluye,,te.-'- Recr-udescencia. - Recliflcación. - Ruti.
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�LA MODA ELF.QANTE ILUSTRADA

156

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imyresores de k!. Real Casa(~opiodad de LA ILUSTRACIÓN .Esl'AB°OU. y A.ll.ERICA..~.A..)

EII==== = = = =='?
Núm. 3.-Traje de terciopelo amado-u; cuerpo drapeado en forma de
flchú con chaleco de punto de Inglaterra sujeto sobre el cinturón
de r.aso amadou, por medio de do~
hebillas de oro realzadas con esmeraldas; pechero de tul.
Sombrero de fieltro amadou
adornado con crisantemos de colo;
rosa.

Núm. l. -De paño caoba adornado con vivos de terciopelo y soutachs del mismo color; chaleco _de
paiio camello ribeteado con ter010•
pelo pistachs; cuello alm_idon~do y
corbata de raso negro; cmturon de
raso negro; volantes de muselina
de seda. Sombrero campana de O.e!•
tro color caoba, adornado con crisantemos.

11==========~-=-=ll

11!========='1
2.- Traje de tarde.

�</text>
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                  <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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                <text>La Moda Elegante Ilustrada, 1907, Año 66, No 37, Octubre 6</text>
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                <text>Flores Arenas, Francisco, 1801-1877 </text>
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                <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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                <text>Carlos, Abelardo de 1822-1885, Propietario</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>LA MODA ELF.QANTE ILUSTRADA

156

. . YA. 1't..F(J NI

, PARFUM

.i

CAMIA

,·

ffi:,_RA/'.\y
L.T.Pl\) f:R_
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La sección' literaria, confiada ,á los más distinguidos escritores, contribuye eficazmente á hacer de esta publicaci&lt;~n una verdadera enciclopedia de nuestra época. Cuando la . abundancia ó el interés de los asuntos artísticos
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3. - Toilette elegante para paseo.

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La llustraci6n Española y Americana y de La Moda Elegante
EN LA REPÚBLICA MEXICANA:

Sres. Herrero Hermanos. Sucesores. - Plaza de la Concepción, núm. 2, .México.
Be8crva.doa todos los derechos de propioda.d a.rtistica y literaria.

1

MAD.BJ.D,-:&amp;sta.blooimiento tipolitográ.flco • Buce&amp;.i~ cltl U1va.den~ynu,
imyresores de k!. Real Casa(~opiodad de LA ILUSTRACIÓN .Esl'AB°OU. y A.ll.ERICA..~.A..)

EII==== = = = =='?
Núm. 3.-Traje de terciopelo amado-u; cuerpo drapeado en forma de
flchú con chaleco de punto de Inglaterra sujeto sobre el cinturón
de r.aso amadou, por medio de do~
hebillas de oro realzadas con esmeraldas; pechero de tul.
Sombrero de fieltro amadou
adornado con crisantemos de colo;
rosa.

Núm. l. -De paño caoba adornado con vivos de terciopelo y soutachs del mismo color; chaleco _de
paiio camello ribeteado con ter010•
pelo pistachs; cuello alm_idon~do y
corbata de raso negro; cmturon de
raso negro; volantes de muselina
de seda. Sombrero campana de O.e!•
tro color caoba, adornado con crisantemos.

11==========~-=-=ll

11!========='1
2.- Traje de tarde.

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

158
SUMARIO.

¡:

1

'1

TEXTo.-Explicación de los grabadl?s.-Revista parisiense, por v. de
Castelfldo.-EI p~ente, continuación, novela traducida ~or Sylvia.
-Correspondencia particular, por D.• Adela P.-Explicación del
8gurln iluminado.-Sueltos.-Anuncios.
Ga.tBAD0~.-1. Traje sencillo de hechura csastre•.-2. Traje de tarde.
-3. Toilette elegante para paseo.-4. 1 5. Sombreros de invierno
para señorita 6 señora joven.-6. TraJe de otoño con chaqueta de
pafio,-7. Traje de paño de raso para señora de cierta edad.8. Traje para recepciones.-9. Traje para niña de 4. á 6 años.10. Traje para señorita de 12 á 16 años.-11. Traje de chetiiotte con
chaqueta larga.-:-12- Falda de novedad.---:13. Blusa larga y pantalón corto para niño de 2 á 4. años.-14.. Toilette para paseo ó reunio•
nes de co_nflan.za.-15. Traje de paño para señora joven ó seil.orita.
-16. T~aie el~gante de hechura •sastre• ,-17. Blusa para paseo.18. Traie sencillo para señorlta.-19, Traje sencillo propio para
otoño.-20. Traje sencillo de hechura •sastre•.-21. :Élusa de taleUn guarnecida con borda~o de aoutache.-22. Traje de reunión
para señora joven.-23. Toilette de terciopelo para señora de cierta
edad.-2,. Traje con •bolero•, propio para señorita.-25. TraJe de
sedap~mgée.-26. ~anteleta de paño.-27. Traje para señorita.28. Toilette para halle, de muselina de seda azul.-30. Traje de bai·
le guarnecido con encaje.-31 y 32. Trajes para niñas de 8 á 10 y
de 6 á 8 años.-33 y 3'. Trajes para niñas de 6 ( 7 y de 10 f 12 años.
-36 á 38. Cuellos y corbatas.-39, Paletó de paño.-4.0. Traje de
paseo.

1

I''

REVISTA PARISIENSE.
SUHARIO.

Conjunto y detalles de las tendeneia.3 de la moda
en el próximo invierno.

tQné cambios radicales traerá la entrada del
invierno? /,Veremos las mangas largas vencedoras de las cortas? /,Triunfarán las túnicas de las
faldas lisas? tSe llevarán chaquetas cortas paletós pequeños ó largas levitas? tCnáles sefán el
col~r y la tela de moda, la piel preferida? He
aqw preguntas de una actualidad palpitante, respecto de las cuales sólo en las altas esferas del
mun~o de la confección se tienen datos precisos
y casi seguros.
Desde luego puede decirse que no habrá en la
moda transformación completa. Los cambios
que está sufriendo no son de los que transforman radicalmente, como otras veces ha sucedido, la silueta femenina, hasta el punto de quedar sorprendidas y casi aterradas· ante los nuevos modelos.

•
••

i1,l

_sin· embargo, algunos detalles se han determmado claramente, como la vuelta á las mangas
l~rgas fruncidas que llevábamos hace ocho ó
diez años; pero las que entonces s,i levantaban
formando_ hombrera, ah?ra se disimulan bajo
una pelerma ó un manguito cuya linea de hombros ca~da tiene el mismo a~pecto que los drapeados Japoneses de este verano, por lo cual no

Fig. 2.

choca á primera vista la sustitución de la manga corta por la larga. Se harán, pues, muchas
más mangas largas que cortas, pero éstas tendrán todavía partidarias.

••
Las faldas de túnica no reemplazarán á las lisas. Ni se emplean unas y otras en las mismas
circunstancias ni con las mismas telas.

ó bien otras dos clases de encaje cualquiera
como el gnipnr de relieve y el encaje fino. Es~
mangas no son ni fruncidas ni plegadas, como
o~ras. muchas, á fin de que se pueda apreciar los
dI~n1os, que de otro modo se perderían en los
pliegues.
Hay tambié_n multitud de mangas largas, plegadas y fruncidas al través, de toda clase de telas flexibles, como vuela, muselina, paramata
(tela nueva, que es un cachemir mezclado con
seda), raso Liberty, tafetán sin apresto tul liso y
tul moteado. Casi siempre los frunces' forman á
lo largo de la costura de la sangría, una peqneÍla
cresta ondulada, bordeada con un plegadito un
vivo de raso ó un encaje estrechito. Con fre
cnencia se hacen estas mangas de distinta te];
que el vestido, como terciopelo ó seda, si el traje
es de lana; de gasa, si es de terciopelo; de tul
para el raso Liberty, de crespón de la China ó
de otras semejantes.
También se hacen mangas de tafetán escocés
otras cuajadas de moteado menudo sembrad¿
sobre terciopelo, que se combinan con los vestidos de lana obscura, con la condición de que
el canesú, el pechero ó el chaleco recuerden la
combinación, y que las mangas de otra tela no
desdigan de ella.
Algunos cuerpos son drapeados, formando
ficlvu, cuyos pliegues regulares se reunen bajo
el hombro ó sirven de origen á una manga larga de los mismos pliegues. Anchas y amplias
por arriba, van estrechando hasta modelar el
brazo, siempre con los mismos pliegues oblicuos, que van á cruzarse encima de la manga.
Otras son enteramente lisas, con sólo algunos
frunces arriba, para tomar mejor el redondeo
del brazo, y estas mangas se hacen generalmen•
te de encaje teñido ó de gnipnr de oro ó de malla, completadas con un drapeado blando de
vuela ó de raso Liberty. Este drapeado se coloca en lo alto de la manga, á la manera de los
tontillos de una falda Luis XV, como dos charreteras simétricas que dejan ver entre ambas la
manga larga desde el hombro hasta la mano,
como en ciertas hechuras de la Edad Media.
También se ven algunas mangas Luis XV en
trajes de estilo, con tentativas de drapeados,
cuyo éxito es muy problemático, puesto que se
lanzan á principio de cada temporada y nadie se
decide á adoptarlas.
La aparición de las mangas largas, muchas de
ellas cortadas en una pieza, no nos obliga á renunciar á las mangas de bullón, pero se les da
menos amplitud. Estas mangas se forman con
múltiples elementos. Por ej amplo: bullón de

!ante para un peto en punta más 6 menos larga,
este peto no es nunca, como antes sucedía, sencillamente cubierto con gasa plegada ó encaje.
Los más sencillos llevan en uno ú otro caso un
triángulo de gulpnr de oro ó plata de gran relieve, un bordado japonés ó bretón, colocado
en la punta del peto, del que no deja ver más
que la parte superior.

terciopelo incrustado con entredoses de malla,
uno y otro de igual color; hacia el co~o un encaje de oro mate un poco grueso, que, mcrnstado y fruncido, termina el bullón, y un puño
alto de guipnr blanco que se prolonga hasta la
mano.
Se ven muchas man_gas de. encaje crema, crudo amarillento, medto cubiertas con hombrera; ó pelerinas de la tela del vestido, ó con hombreras de encaje teñido, que dejan transparentar
el dibujo de los bullones claros. Estas mangas
bajan más que el codo Y terminan en brazales ó
pulíos de 5 á 7 centimetros. Unas son del mismo
color que el bullón y hasta del mismo e □ caje,
compuestas de un entredós, Valenciennes estrechos algunos plegaditos de muselina ó de raso
y an~ dos ó tres clases de encaje, si gusta la
complicación. Otros son del color del vestido,
verde mirto, azul pavo real, ladrillo, rosa viejo,
muy trabajados en plieguecitos, cubiertos de
soutaches, recuadrados con galones, rayados con
diminutas tiras de terciopelo. Es caprichoso el
contraste de la manga clara con el brazal de tela
más obscura en que termina. Con estas mangas
semilargas se llevan guantes de color que armo-

•
••
Las trencillas y pasamanerías de todas clases
se emplean tanto como los bordados, f se pro•
digan especialmente en los grandes abrigos. Anchas trencillas dibujan sobre ciertos modelos
capuchones por delante y por detrás, de dimensiones graduales, los más estrechos más cerca
del escote. Se cosen solamente por una de sus
orillas, para que tomen fácilmente la curva que
se les quiere dar. Otras trencillas se ponen sobre los abrigos á manera de tirantes, pero muy
cortos, terminados por largas caídas de pasamanería aflladas, franjeadas de seda, como se usarán este invierno en todo, unos en colgantes de
torzal anudado, _o tros de seda blanda.

•
••
Entre los abrigos para personas no muy jovenes os recomiendo las chaquetas largas, poco

breras del mismo guipnr, como prolongación
del pechero, pasan bajo los {ichus y tirantes de
la tela del cuerpo y caen sobre las mangas.
Otras veces el interior del pechero es de encaje de oro mate, y el borde es de gnipnr, formando un segundo pechero crema, cortado en
redondo, en cuadrado ó en almenas sobre el encaje de oro. Estos pecheros armonizan con las
mangas largas de entredoses de encaje de oro y
de encaje crema, alternados.
Cuando el drapeado del cuerpo deja sitio de-

•••
Si buscáis un abrigo, podéis elegir una levita
larga ó una chaqueta semilarga; pero de ningún
modo un paletó pequeño, porque éstos están ya
por completo fuera de la moda.
El violeta, el verde, el ciruela y el gris son
los colores que se han de dividir los sufragios.
El astracán, la cebellina, la marta y el armiño
serán las pieles preferidas para los abrigos confortables, las écharpes y las estolas, con marcada
predilección por las dos últimas .

•
• •

Fig. l.

Establecidas las grandes líneas, pasemos á los
detalles, empezando por los cuerpos, que, hoy
como nunca, exigen el molde perfecto de un
buen corsé Léoty. Las mangas japonesas se usan
muy poco, pero los nuevos drapeados de los
cuerpos conservan el mismo carácter en el vuelo, en los pliegues, en la caída, en la silueta toda
qnE! por medios diferentes llega á forma muy se'.
me¡ante.
Muchos drapeados flexibles, cortados de una
sola pieza, forman el delantero y la espalda del
cuerpo, sin costura en el hombro, y caen sobre
las mangas, á manera de manguitos ó de hombreras de formas muy variadas. Ejemplo de ello
os ofrecen las figuras 1, 2 y 3. La primera es un
vestido de paño amazona de color de topo adornado con entredoses de pana de igual colo~, bordada con soutaches. El chaleco es de encaje con
lacitos de terciopelo violeta. La figura 2 representa un traje de tarde de paño de color de castaña, con adornos en el bajo de la falda y en el
cuerpo de terciopelo, bordado con soutaches
El vestido de la figura 3 es de tafetán escocé;
verde bronce, adornado con bieses de terciopelo de igual color y botones de lo mismo.
~aj? el manguito ó la hombrera, la manga es
casi lisa, como una manga «sastre», aunque hecha con entredoses de encaje de oro y de encaje
crema, alternados, formando rayas horizontales,

Fig. 7.
Fig, ,.

ajustadas y abiertas sobre chalecos Luis XIV.
La tela de estos chalecos es preciosa, y su descripción no puede dar cuenta de · ella; son impresiones sobre la urdimbre, que se destacan
sobre una trama de plata empañada. Se hacen
también con sedas brochadas, que copian admirablemente los bordados de época. Sobre estos
chalecos ninguna pasamanería, vivo ni botones
que distraiga del dibujo de la tela ni del encanto de su color. Las personas jóvenes que los
adoptan los ajustan á la cintura por medio de
un alto broche de metal que precisa el talle,
como aparece en el traje de la figura 4, de paño
kaki, con cuello y puños de gamuza bordada con
soutaches y realzada con oro. El cinturón es de
terciopelo kaki.

nice con el del encaje, porque no resultaría bonita la división del brazo en tres colores, el del
encaje, el del brazal y el del guante.

•••
Se intenta implantar la mo~a de los ~antes
del color del traje: verde Rusia, !'1alva, p10l de
Rusia encarnada, etc.; pero se esta en el ensayo,
y no es probable que se pase de él.

•
••
Los pecheros 4e los cuerpos y bl~sas no se
modificarán sens1blemen te. Llevan s,empre al
lado de la cara un fondo blanco ó crema, cuyos
reflejos la iluminan; pero son más estndiados_y
más complicados que nunca. Unos son de enca¡e
y guipnr· éste al borde del pechero, cerca del
drapead¿ de la tela, y el encaje fino formando
el fondo, pequeño y redondo, con cne~o recto.
Unas veces el encaje es blanco y el gmpnr crema ú ocre· otras el primero es crema ú ocre Y
el segund~ se tiñe del color del vestido, con
vivo blanco. En este caso suelen ser las homFI¡¡. , .

•
••
El talle se hace este invierno mucho más quebrado que en el anterior, como lo está en la
figura 5, traje «sastre» de paño liso de color de
pensamiento, con solapas, manguitos y brazales
rodeados con trencillas de seda negra.
Fig. 6.

.•.

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

161

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

Eapalda del dibujo 6.

Espalda del dibujo 7.

La figura 6 ofrece
una bonita disposición de pechero-solapa, colocado en un
traje de cachemir
malva, adornado
con trencillas de
seda de igual color.
El pechero es de
otomana blanca
bordada con oro.
Recoge también
varias de I as tendencias de la moda
que os acabo de reseñar el traje de la
figura 7, ciruela rojizo y violado, de popeline escocesa adornada
con paño.
En las levitas largas los delanteros caen siempre rectos, ó poco menos; pero la prenda toca al
~lle encima de las caderas, y con frecuencia un
cmturón .ªPªrece en este sitio para mejor indicar la qmebra.
Este cinturón se fija en la espalda bajo grandes botones, bajo nn lazo ó bajo una escarapela
á menos que se prolongue en largas caídas ó'
por el contrario, desaparezca bajo la tela, lo O:is:
mo que suele hacerlo en los delanteros.

4 Y5.-Som!ireros de Invierno para aañorlta 6 señora Joven.

•

••
La belleza del cutis es indispensable para aval~rar la de las facciones, como el color es en la
pmtura el complemento para dar todo su esplendor á la armonía de las líneas.
La verdadera Agua de Nfuon es, en este concepto, verdadera receta de juventud y belleza
porque embellece la piel é impide y borra la;
a~gas, ~otones y manchas rojizas. Para evitar
fals1flcac10nes se ha de exigir el nombre de la
Perfumeria Ninon (31, rue du Quatre-SeptemlJre)
de París.
'
V.

DE CASTELFIDO.

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-~ -

Parta, 10 de Octubre de 1907.

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~-:.,~

-~

EL PUENTE.

~!

Continuaci6n.

XIX.

1

\

La mañana del día que iba á dejarla huérfana
Paulina Montpernon se había levantado tarde. '
No.pueae negarse que ciertas personas en déter'I!m!ldas circunstancias, tienen á vec~s presentimientos como para prepararlas á sufrir alguna desdicha extraordinaria; pero es forzoso
reconocer que, en la mayor parte de los casos
los acontecimientos de la vida burlan nuestro;
cá\culos y nos sorprenden en disposiciones de
ámmo completamente distintas
. Paulin~, pues, se despertó co;, esa vaga sensación de dicha y de triunfo que, desde la celebra01ón de sus esponsales, la acompañaba siempre
Y que era como un desbordamiento del corazón'
¿No le s?nreía la vi~a en todos sus aspectos? A
l~s alegrrns, á las satisfacciones de que se había
v~sto colmada d~sde que nació, añadíase la felici~ad de un cariño correspondido..... Su casall!rento era el compendio de todo lo que ambicionó: e~ nomb:e, la po~ición aristocrática de
qu~ hab1a carecido su b:1llante existencia, y un
car~ño profundo Y apasionado por Roberto de
Artibes. Gozaba tanto más con esta boda cuanto
que hubo nn momento en que temió qu'e no se
llegara á efectuar; tuvo que luchar contra el
afecto naci~nte, pero sincero, que Roberto sentia por Marra Teresa; después _necesitó conquis-

6.-Traje de otoifo con chaqueta de paño.
Lae expUcacionee en la página siguiente.

tar el corazón de aquel á quien su amor ciego
~ota~a de cualidades exageradas. Aun cuando
mtehgent~ en '!!to _grado, no quiso ver que Roberto era mferror a ella. Le adornaba con todas
aquellas hermosas dotes que su cariño deseaba
encontrar en él, Y, aun no siendo de carácter no-

velesco, se enorgu .
llecía de haberse
ella sola trazado su
porvenir y de poder
ofrecer á la escéptica y venal sociedad
en que vivía el espectáculo de un casamiento por amor.
Por extraña coincidencia, aquella
mañana pensó en
Jlfaría Teresa. Aunque parezca raro, no
solía evocar ordina•
riamente este re.
.
cuerdo sin cierta
1mpres1ón de rencor; pero la dicha suele hacer, á las personas expansivas y benévolas; se
cre1a segura al presente del cariño de su admirado prometido, y, mientras se dejaba peinar
ante el espejo rodeado de maravillosa moldura
de plata, experimentaba cierta compasión hacia
aquella .joven
cita pobre,
,
. condenada al celibato,
y que viv1a, en su rumos a casona solariega la
vida de un ama de llaves.
'
-¡Qu~ suerte /an triste la suya, comparada
?º~ Ja m,a!-se d1jo.-Pero ¡bah! se afligiría una
mutilmente por la suerte de muchas desconocidas, y, después de todo, María Teresa de Marmennes me detesta tanto como yo la he detestado en otro tiempo .....
Tomó un carnet y consultó las notas correspondientes al día. Almorzaba en casa de los Artib~s, despué~ tenía que ir á hacer algunas indica01ones al Joyero que estaba cambiando las
monturas de varios aderezos antiguos y á probarse dos ó tres trajes. Luego al Bosque, y Juego á hacer los honores de una comida que ofrecía su padre .....
-;1:,laman-dijo, de pronto.-Vea qué quieren,
Em1lia.
La doncella fué hacia la puerta y volvió con
una carta.

.

P!luljna recono.ció la letra de su padre, y leyó
lo s1gmente, escrito con lápiz en una tarjeta:
&lt;Me veo obligado á ausentarme para nn asunto
urgente. La comida de esta noche no puede c&amp;lebrarse. Adiós, te quiero mucho.•
Paulina, aun sintiéndose muy contrariada, no
pudo reprimir una sonrisa. El Sr. Montpernon,
a .pesar de ser padre bondadosísimo, no prodigaba las demostraciones de afecto.
-Ha padecido una distracción-pensó la joven.-¡Qué fastidio tener que dar contraorden
para )a comida, y qu~ aturdimiento, por parte
de mr padre, no decirme dónde va ni cuándo
viene!
Arrojó la tarjeta sobre la mesa, sin sospechar
entonces que más tarde la buscaría para conseryar, ~n medio de su aflicción, como un recuerdo
mest,mable y doloroso, las inusitadas frases de
ternura; después, volviéndose hacia la doncella:
-Rue-gue á mi prima-dijo- que tenga la
bondad de enviar aviso á los invitados para esta
noche, manifestándoles que un viaje imprevisto
de mi padre nos obliga á aplazar el banquete .....
Reflexionó un instante, y luego exclamó vivamente:
-A Se sabe dónde ha ido mi padre? Se le ha
olvidado decírmelo.
- Voy á preguntarlo, señorita.
Pa_ulina, al quedarse sola, escogió las sortijas
que iba á lucir y se arregló los ricillos que le
cubrían á medias la frente. Apenas había concluido de ultimar estos importantes detalles,
cuando la doncella volvió.
-El señor no mandó que enganchasen carruaje de casa. Germán fué á buscar uno, de alquiler, y oyó que el señor decía al cochero que
le llevase á la estación de Orleans.

7.-TraJa da paño de ruo para 1&amp;ñora de cierta edad.

-¿No ha ido Germán con mi padre?-observó
Paulina muy sorprendida.-Entonces seguramente volverá en nno de los trenes de la noche ..... Iré á comer con los Artibes.....
El incidente quedaba terminado. Además, no
era la primera vez que el Sr. Montpernon,
muy atareado por sus negocios y por su vida
social, pasaba un día entero sin ver á su hija.
Paulina realizó el programa que se había trazado. El almuerzo en casa de los Artibes fué muy
alegre; recorrieron las tiendas, pasaron tres horas en casa del modisto para probarse dos trajes
y dieron U1l paseo delicioso por el Bosque. La
señora de Artibes y su hijo volvieron á su casa,
y Paulina se hizo llevará la suya, prometiendo
reunirse de nuevo con ellos á las ocho; pero deseando saber si su padre había subsanado su distracción telegraflándole la hora de su llegada.
Un coche de punto, que estaba detenido ante
el hotel de la calle de Murillo, se apartó para
dejar pasar el landeau de Paulina. La joven no
hizo caso de esto; sus amigos no iban á visitarla
en carruaje de alquiler; el uso de éstos estaba
reservado á los proveedores ó los sirvientes.
Sin embargo, el portero se adelantó á recibirla
y le dijo al verla apearse:
- Una señora espera á la señorita ..... Le advertí, naturalmente, que la señorita había salido;
me preguntó las señas de la casa de la señora
Baronesa de Artibes, y después ha vuelto y ha
insistido de nuevo en aguardará la señorita, diciendo que se trata de un asunto urgente.
-Una pedigüeña ó una mendiga-murmuró
Paulina con impaciencia.-Es absurdo recibirá
gente de esa clase. Vaya y dígale que cómo fuera
de casa, y entréguele diez francos si pide algo
para los pobres.
Subía ya los peldaños de la escalinata, pero el
portero insistió.
-Suplico á la señorita que me perdone, pero
no se trata de una pedigüeña. Estoy seguro de

ello ..... Esa señora se presenta vestida modestamente, pero me permito afirmar que es ..... muy
distinguida .....
-Bueno, pues que se entienda con mi prima.
Mi pobre Bernardo, mi costurera tiene aspecto
muy distinguido, y mi modista usa coche propio-contestó Paulina riendo.
Y entró en el recibimiento con intención de
subir inmediatamente á su cuarto. Pero la puerta de un gabinete de espera estaba abierta: en el
umbral se hallaba de pie Cristina, muy pálida.
Paulina se detuvo instintivamente.
-Por favor, sírvase concederme una entrevista ..... Usted no me conoce, pero soy sobrina
del señor de Sallis, ministro de Hacienda, que
no es un desconocido para usted .....
raulina, sorprendidísima, miraba y volvía á ·
mirar el rostro atrayente y simpático de Cristina y el traje modesto que ésta vestía.
-Hágame el favor de pasar y de sentarsedijo casi maquinalmente, cerrando tras sí la
puerta del gabinete.
La palidez de Cristina era espantosa, y, sin embargo, Paulina, aun en aquel moniento, nada
sospechó.
-¿Desea usted hablarme?-preguntó, siempre
bajo la misma impresión de sorpresa.-;Es de
algo que se relacione con el señor de Sallis?
- No ..... Tengo que comunicar á usted algo
mny penoso .....
- ;,No sé referirá al señor de Artibes?-exclamó Paulina con angustia repentina é irreflexiva.
-¡Oh! No, no se trata de él.. ... Hubiera deseado que esta noticia llegase á usted por labios de
personas amigas..... He tratado antes de ver á la
señora d!3.Artibes .....
- ¡Hable, pues! ¡Me asusta usted! - balbució
Paulina, sobrecogida de terror.
-Su padre de usted se halla ausente .... .
-¡Mi padre! ¿Se encuentra enfermo?..... ¿Cómo
lo sabe usted? ¿Dónde está? ¡Llévame..... pronto,
pronto!
Se hallaba de pie y se abotonaba nerviosamente la chaqueta, que antes
había abierto.
- Está en los Cítisos .....
-¿Y usted lo ha sabido? ¡Usted! ¿Se encuentra enfermo?
Cristina inclinó la cabeza.
Paulina, agitadamente, recorrió la estancia; después volvió
al lado de Cristina.
-;Á qné hora sale un tren1preguntó con acento entrecortado.
-Á las ocho y media. Tranquilicese usted un poco, tenemos tiempo.
Le tomó una mano y la miró
con profunda compasión. Paulina, en medio de la brusca sorpresa que experimentaba, no
se daba cuenta exacta de la situación: sentía algo así como
aturdimiento, como una confusión de todas las
cosas. Dejóse caer en un diván, cerca de Cristina.
-Pero ¿cómo lo sabe usted1-preguntó tratando de aclarar el caos que se había for~ado
on su imaginación.-¿Está muy grave? ¿Es una
congestión?
-No ..... , un accidente .....
-¡Un accidente! ¡Y lo ha sabido usted antes
que yo!
-Me hallaba allí .....
Paulina se estremeció.
-¡Se hallaba usted allí!-repitió inconscientemente.-¿ Viene usted de los Cítisos? ¿Ha sido
un accidente en un carruaje ó en el ferrocarril?
-No .....
Paulina vió rodar lágrimas por las mejillas de
Cristina, y súbitamente comprendió una parte
de la verdad.
- ¡Ha muerto!
Cristina la estrechó entre los brazos.
-¡Ha muerto! ¡Oh! ¡Dios mío! .....
Desfallecía, y sin extrañeza dejaba que aquella desconocida la abrazase y la acariciase como
á un niño enfermo, repitiendo con voz entre-

casos, nada podía sorprenderla, ni aun el verse
en brazos de aquella persona extraña, ni aun el
experimentar una especie de incomprensible
consuelo al sentirse objeto de la compasión de
una desconocida.
La campana del reloj, al dar las siete, la volvió á la realidad.
Se pasó las manos temblorosas por las sienes,
y miró á Cristina con ojos extraviados.
-¿No había dicho usted que era esta la hora
de salir el tren? Ha llegado el momento de marchar..... Pero es preciso decirles á.....
De nuevo se oprimía las sienes, como para retener una idea próxima á escapársele ... .-.
Continuará.
Núm. 4.- Sombrero-campana de fieltro castaiia; se
adorna con un drapeado de terciopelo azul antiguo y
con alas, matizadas dentro del mismo color castaña, y
sujetas por un lazo de terciopelo.
Núm. 5. -De fieltro blanco, guarnecido con una
guirnalda de h'ojas secas y un lazo de cinta de \erciopelo color madera; el interior del ala se forra con
terciopelo de tono igual al de la cinta.
Núm. 6. -De lana color lila con rayas obscuras y
claras. Chaqueta de paño lila obscuro, ribeteada con
trencilla negra. La falda se adorna con bieses de la
misma tela que se prolongan hasta el talle.
La chaqueta se abre sobre chaleco, cruzado, de tafetán negro.
Núm. 7. - De pafio color gris nube; se adorna con
patas de terciopelo y bieses pespunteados de 4 cm. de
ancho.
Núm. 8. - De marquisette azul viejo. El cuerpo se
abre sobre chaleco de seda de crema bordada; los delanteros se adornan con cinta de terciopelo del mismo color del traje y motivos de pasamanería. Cinturón de terciopelo con hebilla de oro. La falda se
guarnece con cinta de terciopelo, realzada al borde
con un bies de marquisette.

cortada, sin entonaciones:

-¡Ha muerto! ¡Oh! ¡Dios mío! ¡Dios mío!. ....
-Allí estaba yo con María Teresa de Marmennes - murmuró Cristina; - ambas le hemos
cuidado, y le hemos besado en nombre de usted..... Ha muerto como cristiano .....
-¡Sin mí! ¡Oh! ¡Sin mí! .....
Y, variando su triste melopea, repetía muchas
veces inconscientemente:

-¡Sin mí! ¡Oh! ¡Dios mío! ¡Sin mi! .....
Se encontraba como soñando-como soñando
un sueño horrible,-y, según acontece en tales

8.- Traje para recepclonn.

�ILUSTRADA
161

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

Espalda del dlb11Jo 7,

Espalda del dibujo 6.

La figura 6 ofrece
una bonita disposición de pechero-solapa, colocado en un
traje de cachemir
malva, adornado
con trencillas de
seda de igual color.
El pechero es de
otomana blanca
bordada con oro.
Recoge también
varias de las tendencias de la moda
que os acabo de reseñar el traje de la
figura 7, ciruela rojizo y violado, de popeline escocesa adornada
con paño.
En las levitas largas los delanteros caen siempre rectos, ó poco menos; pero la prenda toca al
talle encima de las caderas, y con frecuencia un
cinturón aparece en este sitio para mejor indicar la quiebra.
Este cinturón se fija en la espalda bajo grandes botones, bajo un lazo ó bajo una escarapela,
á menos que se prolongue en largas caídas, ó,
por el contrario, desaparezca bajo la tela, lo mismo que suele hacerlo en los delanteros.

4 y s.-Sombreros de invierno para aeñorlta 6 señora Joven.

i:
'

.

••
La belleza del cutis es indispensable para avalorar la de las facciones, como el color es en la
pintura el complemento para dar todo su esplendor á 1a armonía de las líneas.
La verdadera Agua de Nihwn es, en este concepto, verdadera receta de juventud y belleza,
porque embellece la piel é impide y borra las
arrugas, botones y manchas rojizas. Para evitar
falsificaciones se ha de exigir el nombre de la
Perfumería Ninon (31, rue du Quatre-Septembre),
de París.
V. DE CASTELFIDO.
Parts, 10 de Octubre de 1907.

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EL PUENTE.
Continuaci6n.

XIX.

La mafiana del día que iba á dejarla huérfana
Paulina Montpernon se había levantado tarde. '
No puede negarse que ciertas personas, en déterminadas circunstancias, tienen á veces presentimientos como para prepararlas á sufrir alguna desdicha extraordinaria; pero es forzoso
reconocer que, en la mayor parte de los casos
los acontecimientos de la vida burlan nuestro;
cálculos y nos sorprenden en disposiciones de
ánimo completamente distintas.
Paulina, pues, se despertó con esa vaga sensación de dicha y de triunfo que, desde la celebración de sus esponsales, la acompañaba siempre
y que era como un desbordamiento del corazón'.
tNo le sonreía la vida en todos sus aspectos1 A
las alegrías, á las satisfacciones de que se había
visto colmada desde que nació, añadíase la felí•
cidad de un cariño correspondido ..... Su casamiento era el compendio de todo lo que ambi•
cionó: el nombre, la posición aristocrática de
que había carecido su brillante existencia y un
cariño profundo y apasionado por Robe;to de
Artibes. Gozaba tanto más con esta boda, cuanto
que hubo un momento en que temió que no se
llegara á efectuar; tuvo que luchar contra el
afecto naciente, pero sincero, que Roberto sentía por María Teresa; después .necesitó conquis-

6.-Traje de otoifo con ohaqueta de pdo.
Las explicaciones en Ja pAgina siguiente,

tar el corazón de aquel á quien su amor ciego
dotaba de cualidades exageradas. Aun cuando
inteligente en alto grado, no quiso ver que Roberto era inferior á ella. Le adornaba con todas
aquellas hermosas dotes que sn cariño deseaba
encontrar en él, y, aun no siendo de carácter no-

velesco, se enorgu.
llecía de haberse
ella sola trazado su
porvenir y de poder
ofrecer á la escéptica y venal sociedad
en que vivía el espectáculo de un casamiento por amor.
Por extraña coincidencia, aquella
mañana pensó en
María Teresa. Aunque parezca raro, no
solía evocar ordina•
riamente este re.
.
cuerdo sin cierta
llllpres1ón de rencor; pero la dicha suele hacer. á las personas expansivas y benévolas; se
cre1a segura al presente del cariño de su admi•
rado prometido, y, mientras se dejaba peinar
ante el espejo rodeado de maravillosa moldura
de plata, experimentaba cierta compasión hacia
aquella •jovencita
pobre,
condenada al celibato 1
•
•
y qne VIVID, en su rumos a casona solariega la
vida de un ama de llaves.
'
-¡Qué suerte tan triste la suya, comparada
con la mía!-se dijo.-Pero ¡bah! se afligiría una
inútilmente por la suerte de muchas desconoci•
das, y, después de todo, María Teresa de Marmennes me detesta tanto como yo la he detestado en otro tiempo .....
Tomó un carnet y consultó las notas correspondientes al día. Almorzaba en casa de los Artibes, después tenía que ir á hacer algunas indl•
caciones al joyero que estaba cambiando las
monturas de varios aderezos antiguos, y á pro•
barse dos ó tres trajes. Lnego al Bosque, y !ne•
go á hacer los honores de una comida que ofrecía su padre .....
-Llaman-dijo, de pronto.-Vea qué quieren,
Emilia.
La doncella fué hacia la puerta y volvió con
una carta.
.
Paulina reconoció la letra de su padre, y leyó
lo siguiente, escrito con lápiz en una tarjeta:
&lt;Me veo obligado á ausentarme para un asunto
urgente. La comida de esta noche no puede celebrarse. Adiós, te quiero mucho.»
Paulina, aun sintiéndose muy contrariada, no
pudo reprimir una sonrisa, El Sr. Montpernon,
a. pesar de ser padre bondadosísimo, no prodigaba las demostraciones de afecto.
-Ha padecido una distracción-pensó la joven.-¡Qué fastidio tener que dar contraorden
para la comida, y qué aturdimiento, por parte
de mi padre, no decirme dónde va ni cuándo
viene!
Arrojó la tarjeta sobre la mesa, sin sospechar
entonces que más tarde la buscaría para conser•
yar, ~n medio de su aflicción, como nn recuerdo
mest1mable y doloroso, las inusitadas frases de
ternura; después, volviéndose hacia la doncella:
-Ruegue á mi prima-dijo-que tenga la
bondad de enviar aviso á los invitados para esta
noch~, manifestándoles que un viaje imprevisto
de m1 padre nos obliga á aplazar el banquete .....
Reflexionó un instante, y luego exclamó vivamente:
-tSe sabe dónde ha ido mi padre? Se le ha
olvidado decírmelo.
- Voy á preguntarlo, señorita.
Paulina, al quedarse sola, escogió las sortijas
que iba á lucir y se arregló los ricillos que le
cubrían á medias la frente. Apenas había con·
cluído de ultimar estos importantes detalles,
cuando la doncella volvió.
- El señor no mandó que enganchasen ca·
rruaje de casa. Germán fué á buscar uno· de alquiler, y oyó que el señor decía al cochero qne
le llevase á la estación de Or!eans.

7.-TraJe de paito de rua para 1&amp;ñara de cierta edad.

-tNo ha ido Germán con mi padre1-observó
Paulina muy sorprendida.-Entonces seguramente volverá en uno de los trenes de la noche..... Iré á comer con los Artibes .....
El incidente quedaba terminado. Además, no
era fa primera vez que el Sr. Montpernon,
muy atareado por sus negocios y por su vida
social, paiaba un día entero sin ver á su hija.
Paulina realizó el programa que se había trazado. El almuerzo en casa de los Artibes fué muy
alegre; recorrieron las tiendas, pasaron tres horas en casa del modisto para probarse dos trajes
y dieron un paseo delicioso por el Bosque. La
señora de Artibes y su hijo volvieron á su casa,
y Paulina se hizo llevar á la suya, prometiendo
reunirse de nuevo con ellos á las ocho; pero deseando saber si su padre había subsanado su distracción telegrafiándole la hora de su Jlegada.
Un coche de punto, que estaba detenido ante
el hotel de la calle de Muri!lo, se apartó para
dejar pasar el landeau de Paulina. La joven no
hizo caso de esto; sus amigos no iban á visitarla
en carruaje de alquiler; el uso de éstos estaba
reservado á los proveedores ó los sirvientes.
Sin embargo, el portero se adelantó á recibirla
y le dij o al verla apearse:
- Una señora espera á la señorita ..... Le advertí, naturalmente, que la señorita había salido;
me preguntó las señas de la casa de la señora
Baronesa de Artibes, y después ha vuelto y ha
insistido de nuevo en aguardará la señorita, di•
ciendo que se trata de un asunto urgente.
-Una pedigüeña ó una mendiga- murmuró
Paulina con impaciencia.-Es absurdo recibirá
gente de esa clase. Vaya y dígale que cómo fuera
de casa, y entréguele diez francos si pide algo
para los pobres.
Subía ya los peldaños de la escalinata, pero el
portero insistió.
-Suplico á la señorita que me perdone, pero
no se trata de una pedigüeña. Estoy seguro de

ello ..... Esa señora se presenta vestida modestamente, pero me permito afirmar que es ..... muy
distinguida .....
-Bueno, pues que se entienda con mi prima.
Mi pobre Bernardo, mi costurera tiene aspecto
muy distinguido, y mi modista usa coche propio-contestó Paulina riendo.
Y entró en el recibimiento con intención de
subir inmediatamente á su cuarto. Pero la puerta de un gabinete de espera estaba abierta: en el
umbral se hallaba de pie Cristina, muy pálida.
Paulina se detuvo instintivamente.
- Por favor, sírvase concederme una entrevista..... Usted no me conoce, pero soy sobrina
del señor de Sallis, ministro de Hacienda, que
no es un desconocido para usted .....
Paulina, sorprendidísima, miraba y volvía á ·
mirar el rostro atrayente y simpático de Cristina y el traje modesto que ésta vestía.
-Hágame el favor de pasar y de. sentarsedijo casi maquinalmente, cerrando tras si la
puerta del gabinete.
La palidez de Cristina era espantosa, y, sin em•
bargo, Paulina, aun en aquel moniento, nada
sospechó.
-¿Desea usted hablarme?-preguntó, siempre
bajo la misma impresión de sorpresa.-tEs de
algo que se relacione con el señor de Sallis?
-No ..... Tengo que comunicar á usted algo
muy penoso .....
- 1.No se referirá al señor de Artibes1-excla•
mó Paulina con angustia repentina é irreflexiva.
- ¡Oh! No, no se trata de él. .... Hubiera deseado que esta noticia llegase á usted por labios de
personas amigas ..... He tratado antes de ver á la
señora d!l, Artibes .... .
-¡Hable, pues! ¡Me asnsta usted! - balbució
Paulina, sobrecogida de terror.
-Su padre de usted se halla ausente.... .
- ¡Mi padre! ¿Se encuentra enfermo?..... ¿Cómo
lo sabe usted? ¿Dónde está? ¡Lléveme..... pronto,
pronto!
Se hallaba de pie y se abotonaba nerviosamente la chaqueta, que antes
había abierto.
- Está en los Citisos.....
-¿Y usted lo ha sabido? ¡Usted! ¿Se encuentra enfermo1
Cristina inclinó la cabeza.
Paulina, agitadamente, recorrió la estancia; después volvió
al lado de Cristina.
-¿Á qué hora sale un tren?preguntó con acento entrecortado.
-Á las ocho y media. Tranquilícese usted un poco, tenemos tiempo.
Le tomó una mano y la miró
con profunda compasión. Paulina, en medío de la brusca sorpresa que experimentaba, no
se daba cuenta exacta de la situación: sentía algo así como
aturdimiento, como una confusión de todas las
cosas. Dejóse caer en un diván, cerca de Cristina.
-Pero tcómo lo sabe usted?-preguntó, tratando de aclarar el caos que se había formado
on su imaginación.-tEstá muy grave? tEs una
congestión?
-No ..... , un accidente .....
-¡Un accidente! ¡Y lo ha sabido usted antes
que yo!
-Me hallaba allí .....
Paulina se estremeció.
-¡Se hallaba usted allí!-repitió inconscientemente.-¿Viene usted de los Cítisos1 tHa sido
un accidente en un carruaje ó en el ferrocarril1
-No .....
Paulina vió rodar lágrimas por las mejillas de
Cristina, y súbitamente comprendió una parte
de la verdad.
- ¡Ha muerto!
Cristina la estrechó entre los brazos.
-¡Ha muerto! ¡Oh! ¡Dios mío!... ..
Desfallecía, y sin extrañeza dejaba qne aquella desconocida la abrazase y la acariciase como
á un niño enfermo, repitiendo con voz entrecortada, sin entonaciones:
-¡Ha muerto! ¡Oh! ¡Dios mío! ¡Dios mío!.. ...
-Allí estaba yo con María Teresa de Marmennes - murmuró Cristina; - ambas le hemos
cuidado, y le hemos besado en nombre de usted ..... Ha muerto como cristiano .....
-¡Sin mi! ¡Oh! ¡Sin mí! .....
Y, variando su triste melopea, repetía muchas
veces inconscientemente:
-¡Sin mi! ¡Oh! ¡Dios mio! ¡Sin mi! .....
Se encontraba oomo soñando-como soñando
un sueño horrible,-y, según acontece en tales

casos, nada podía sorprenderla, ni aun el verse
en brazos de aquella persona extraña, ni aun el
experimentar una especie de incomprensible
consuelo al sentirse objeto de la compasión de
una desconocida.
La campana del reloj, al dar las siete, la volvió á la realidad.
Se pasó las manos temblorosas por las sienes,
y miró á Cristina con ojos extraviados.
-tNo había dicho usted que era esta la hora
de salir el tren YHa llegado el momento de marchar..... Pero es preciso decirles á.....
De nuevo se oprimía las sienes, como para retener una idea próxima á escapársele ... .-.
Continuará.
Núm. 4,- Sombrero-campana de fieltro castaña; se
adorna con un drapeado de terciopelo azul antiguo y
con alas, matizadas dentro del mismo color castaña, y
sujetas por un lazo de terciopelo.
Núm. 5. -De fieltro blanco, guarnecido con una
guirnalda de h'ojas secas y un lazo de cinta de ierciopelo color madera; el interior del ala se forra con
terciopelo de tono igual al de la cinta.
Núm. 6. -De lana color lila con rayas obscuras y
claras. Chaqueta de paño lila obscuro, ribeteada con
trencilla negra. La falda se adorna con bieses de la
misma tela que se prolongan hasta el talle.
La chaqueta se abre sobre chaleco, cruzado, de tafetán negro.
Núm. 7. -De pafio co1or gris nube; se adorna con
patas de terciopelo y bieses pespunteados de 4 cm. de
ancho.
Núm. 8. - De marquisette azul viejo. El cuerpo se
abre sobre chaleco de seda de crema bordada; los de•
lanteros se adornan con cinta de terciopelo del mismo color del traje y motivos de pasamanería. Cinturón de terciopelo con hebilla de oro. La falda se
guarnece coa cinta de terciopelo, realzada al borde
con un bies de marquisette.

' 11•I

1

¡_

I'.

8.- TraJe para reoepclonu.

�162

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

Núm. 9,-De lana encarnada, adornado con terciopelo encarnado y encajo de Irlanda.

escocesa con líneas muy finas verdes y color grosella;

blusa, de la misma seda, abierta ~obre canesú ~e en•
caje de Irlanda ribeteado con bieses de terciopelo
gris· chou de terciopelo gris sujetando el cbolero, .
Som'brero de fieltro gris ceniza, adornado con dos
rosas de ;ecla gris claro unidas entre sí por medio
de un drapeado de terciopelo verde.

. Núm. 10.-De lana fantasía gris aznl, guarl!ecido con
bieses de tafetán del mismo color y con gwpur.
Núm. 11. -De cheviotte pékinée gris de dos tonos. La
falda forma pliegues huecos y el bajo se guarnece

1

con una jareta. Chaqueta larga, abrochada por ~edio
de botones· el cuello vuelto se cubre con terciopelo

1 1

Jn"is obscur'o; las solapas se ribetean con trencilla gris,
lo mismo que los bordes de la chaqueta y de las boºª'!'Bngas y las costuras de los lados. Completa el
tra¡e una blusa de fantasía.

1 1

163

Núm. 19.-De pallo delgado color de topo. La falda
se adorna con pliegnecitos, iguale~ á los que en el
cuerpo alternan con plissés de tafetan terminados en
punta bajo botones de pasamanería; chaleco de mu-

_Núm. 12.-Compuesta de pequeilos palios formando
pliegues redondos.
Núm.13.-De pallo mezclilla, color avellana, ador•
nado con bieses de terciopelo del mismo color.

Núm. 14.-De raso meteoro color lila iris; se adorna
ron terciopelo del mismo color de la falda. Cuerpo
de muselina de seda lila y punto de Milán crudo.

1

13,- Blusa larga y pa111tal6n

corto para nlno de 2 á 4 ano,.

9. - Traje para niña de 4 i 6 años.

1

1

10.-TraJe para aeñorHa de 12 á 16 añoa.

1

12.-Falda de novedad.

1 1

1

1

l
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1 'i
1:

¡,

11

~
,

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'
1

1
1

1
14.-Tolletti para paseo 6 reunlon11 de oonflanza.

fazorandsombrero
de terciopelo liso color lila, adornado con un
e tafetán color violeta de dos tonos.

11

t Núna. 15.-De étamine color berenjena, adornado con raso meeoro del mismo color bordado, con soutacha; camisolín con

¡1i

1

¡j

mangas, de linón anti~o bordado. Gran sombrero de Il~ltro
ª!erclopelado negro sm más adorno que una pluma -de color
violeta 1 terciopelo negro.
·

N6■, 16,-Este traje, de pallo color heces de vino, es propio
~ara seiiora joven. Falda campana lisa; chaqueta ribeteada por
entro 1 por fuera con ancha trencilla de moaré negra, al que
realza al borde un hilo blanco y oro; onello de raso blanco bor•

20,-TraJe aenolllo de hechura ,a,tre,

selina de seda con entredoses de Malinas incrustados
y teñidos del mismo color de la seda. Gran sombre•
ro campana, de fieltro verde color acederas, adornado
con terciopelo y plumas negras.

era y volantes; de

de fieltro musgo
tin, estampado e~
Y amarillo rojizo.

Núm. 20. -De pafio mezclilla, color gris-pizarra,
guarnecido con pail.o verde espinaca, trencillas y sou •
tachBB de seda negra; cinturón de raso negro. Som•
brero de fieltro flexible, color verde espinaca, adornado con una aigrette matizada en distintos tonos del
verde, negro y blanco.

spón de seda color
adorna con raso

Ciuny ocre. Falda
de la blnsa.
18,-TraJe 11nolllo para aeñorlta.

19.-Traje 11nolllo, propio para otoilo,

�LA

164

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

•

Núm. 26.-Se adorna con un bies de palio pespunteado y con botoncitos. Cuello vuelto, de tafetán,
guarnecido con trencilla negra y oro. Los delante•
ros ~e !lbren sobre un chaleco que se abrocha por
medio de botones. Forro de seda á rayas blancas y
negras.
Nóm. 27.-Falda de paila raso color tabaco y blnsa
de crespón de la China color Champagne.
El canesú del cuerpo se guarnece alrededor con
entredós de malla, realzado con motivos de guipur de
Irlanda y rouleautés de terciopelo.

Espalda del dibujo 22.
Croquis de loa dibujos 28 á 30.

165

seda Llberty cruzado en la espalda. El escote se señala por medio de un bies de· marqwisetts y un drapeado de tul color de rosa.
Núm. 29.-De tul blanco color marttl, sobre viso de
muselina de seda con rayas brillantes; se guarnece
con una gran tira de seda Pompadour; el bajo se
guarnece con tres pliegues. Cuerpo de muselina de
seda, adornado con tirantes de cinta Pompadonr y un
gran volante de encaje. Completa la toilette un cinturón de pana de uno de los colores de la cinta y una
gran banda de cinta Pompadour. El brazal de las
mangas es también de pana.

Núm. 28. -De color azul pálido, sobre tafetán azul
del mismo tono; la falda se guarnece al borde con voNúm. 30. - De seda color amarillo paja, Cuerpo de
lante de seda Liberty de color azul.
guipur y hechura «bolero,, sujeto por grandes botoCuerpo escotado y guarnecido con tirantes de seda nes de pasamanería. Se adorna con un gran chou de
Liberty drapeados. Mangas compuestas de dos volan- tul, y queda sujeto por un cinturón de pana: un detes de tul rosa plissée, y ocultas en parte por un bor- lantal de guipur completa el traje. Las mangas de
dado que se prolonga en punta por delante y en la guipur caen sobre otras más pequen.as de tul draespalda y termina por borlas de seda. Cinturón de peado.

21,-Bluaa de tafetán guarnecida oon bordado de 1outache.

Núm. 21.-De marquisette azul con canesú bordado, q~e se prolonga hasta el cinturón de seda plissée. El bordado se e¡ecnta con
soutache azul sobre tul de seda blanca.
,
Las mangas terminan por puilos bordados, a cuyo borde se
unen doS volantes de marquisette.

Núm. 22.-De seda delgada color hoja de rosa; cintnrón de bordado japonés.
.
,
Cuerpo drapeado en forma de fichu y guarnecido con un ga1on
de bordado que termina en un motivo de pasamanería; peto de
guipur. Ma~ga corta y volante de seda plissée.

•

Núm. 23.-De terciopelo negro, compuesto de falda lisa y chaqueta con faldones de hechura de frac.
La chaqueta se forra con seda blanca, y lleva cuello vuelto y
grandes solapas de seda azul pálido; tanto las b~camangas como
las carteras de los bolsillos simulados son t_amb1en de seda. Chaleco de seda azul pálido y chorrera de encaJe.
Núm. 24.-De lana inglesa color castaña, cortada al bies. El «bolero, se guarnece al borde con una tira de paño color beige bordada con soutache· solapas de palio bordado y chaleco de pallo
beige, adornado coii trencilla color castaila. Rodea el talle un gran
cinturón de seda drapeada.

26.- ■ anteleta

de paño.

Núm. 25.-Este traje se adorna con un bordado hecho co~ cordoncillo según el grabado que representa uno de los motlvos á los
i de ~n tamalio natnral. Se borda á ¡~nto de cordoncillo y á fes-

22.-Traje de reunión para aeñua Joven.

Detalle del grabado 25.

1

,¡
1

24.-TraJe con~bolero, prcplo para aeñorlta.

tón, ateniéndose á las indicaciones de dicho grabado. Los
calados se rellenan con puntos de encaje.
La falda-corpilio mide 11 palios y se dispone formando
profundos pliegues que se pespuntean; el bajo se adorna con
dos bieses; el e: bolero , no tiene forro y se adorna con un
entredós de encaje, á través del cual se pasa una cinta de
terciopelo mordoré; el e; bolero, se adorna con los mismos
motivos que la falda y se guarnece al borde con una pequefla jareta¡ se cierra delante bajo un chou de cinta. Completa
el traje una blusa de tul, punto de espfritu, adornada con
encaje y cinta de terciopelo.

27.-TraJe para 11ñorlta.
25,-TraJe de teda pongée.

28.-TraJe de tul bordado para balle.

29.-Tollette para balle1 111 muselina de teda azul,

30.-TraJe de halle guarneoldo oon u09le.

�LA :'JODA ELEGANTE ILUSTRADA

166

167

J:.A MODA ELEGANTE ILUSTRADA

eorreaponcJencia parlicutar.

31 y 32.-TraJn para niñas de B i 10 y da 6 l 8 años.

Núm. 39.-De color mastic, con forro
seda blanca; tanto el cuello vuelto como
solapas y las bocamangas se cubren con t
ciopelo color castaiia, y se adornan con
tones y presillas de so-uta.che¡ una trenei
de color castaña señala los bordes.

Núm. 31. - De paño color Habana; falda
adornada alrededor con dos pliegues de 2
centímetros de ancho. Cinturón de tercio•
pelo. Canesú de guipur crema, sobre tafetán
color tabaco, rodeado de cintas de terciopelo
del mismo tono de la tela. Las mangas se
componen de dos bullones, y se guarnecen
1

1,

Núm. 40.-Falda á cuadros negros y b
cos y chaqueta de pafio encarnado, ribe
da con trencilla de seda negra; cuellode seda negra; chaleco de paño color bl
marfil. Las bocamangas se adornan con
cilla y con botones.

con iockey.

Núm. 32.-Traje de lana con rayas verdes
y encarnadas dibujando cuadros; canesú de

guipur, cortado en punta; cuello doble de la
misma tela, con vivos · de seda encarnada y

35 l 38,-Cuello, y corbata,.

verde, sujeto por botones. Las

mangas se ejecutan á semejanza
del cuello.

Núm. 33. -Traje de terciopelo

azul marino con lunares blancos;
canesú de guipur blanco, rodeado
de bieses de tafetán; las sisas y los
pnilos de guipur se adornan también con bieses de tafetán. Cinturón de tafetán.
Núm. 34.-De lana azul con rayas verdes muy finas.
La falda se corta al hilo, y se
dispone formando pliegues huecos;
el cuerpo se corta al bies y forma
pliegue á los lados; éste abrocha
bajo un pliegue hueco, adornado
con botones.
Cinturón de la misma tela al bies.
Cuello y puños de batista cruda.

E~palda del dibujo 39.

39.-Paletó de paño.

Núms. 35 á 38. -Los dos cuellos
son de tela de hilo: el primero se
adorna con motivos de encaje incrustados; el segundo con un entredós bordado.
El lazo para la corbata es debatista blanca, guarnecida con entredoses y motivos de encaje.
La corbata se ejecuta con seda
cuadriculada con rayas verdes y
blancas; se forra con seda pongl'.e
blanca.

40.- TraJe de paseo.

UNA QUE DESEA VIVIR CERCA DE LA R'ÓA N1:1EVA.Mucho me satis tace la confianza que en mí tiene, y
procuraré corresponder á ella lo mejor que me sea
posible. l.ª Se diferencia solamente en los cala~os.:2.ª Le quedará preciosa tal y co.mo, me la describe.3 a Buscaré la receta y se la enviare, con mucho gust~, en cuanto la tenga.-4.ª Diríjase ~l Sr. Director.
Debe decirle el ancho y clase-de encaJe.
UNA DEVOTA DE LAS ANGUSTIAS,-!.ª Le quedará más
elegante adornado con trencillas de seda :'legra. Le
aconsejo que lo anime solamente con enca1e blanco.
-2.ª El verde obscuro ó el azul marino.
No ENVIDIO Á NADIE,-1.ª La tela es preciosa. Copie
el ft~rín iluminado de la izquierda, correspond,iente
al numero del 6 de Agosto.-2.8 No le resultará bien
la combinación; le aconsejo, pues, que lo use con el
del mismo color ó con negro.-3.8 Si, sefi.ora.-4.8 Sí,
seiiora.-5.ª Le quedará preciosa.-6.8 Más adelante
daré á usted la noticia que me pide, porque todavía no
está marcada la moda.
UNA IGNORANTE.-1.ª En el salón ponga sillería de
estilo Imperio. Coloque el sofá y las butacas, formando estrado, et el lienzo que queda entre los dos
balcones; en el rincón, entre el balcón y ~a puerta de
la alcoba, una columna con macetas; al otro lado
de la puerta, puesta de esquina, una vitrina forrada
de la misma tela de la sillería; al lado de ésta un diván pequeño sin respaldo; un diván igual al otro lado
de la chimenea, y, entre ésta y el lienzo de pared inmediato, el piano, algo esquinado y puesto con el teclado hacia la pared. La espalda del piano se adorna
con un tiastidor con repisitas, ajustado á él y adornado con retratos y bibelots. En el centro, mesa puesta un poco de lado con sillas volantes colocadas sin
simetría. En el rincón que queda puede poner un ca•
bailete con un buen cuadro al óleo. Los demás huecos
llénalos con sillas volantes y cojines colocados con
elegancia.-2.ª El ante salón, amueblado con sillería
esmaltada en color verde claro.-3.ª Para el reóibimiento son muy á propósito los muebles ingleses en
nogal claro. Ponga perchero, banco ó escaño, sillones,
sillas y una jardinera con plantas.-4.ª Debe poner
colgadura:¡ 6, por ·lo menos, pabellón y una arafi.a de
estilo Imperio en el centro.-5.ª Sillones de tapicería.
-6.ª Se siguen usando.
LA COLEGIALA NÓ"M. 34.-1.8 No conozco ninguna que
por sí sola dé ese resultado.-2.ª Fricciónese las raíces
todos los días con sublimado al 1 por 1.000.-3.ª Hasta
el tobillo.-4.ª Paletó recto.-5.ª Abrigo largo con
esclavina. Mucho gusto he tenido en contestar á sus
preguntas, y deseo vivamente haberla complacido.
DESGRACIADA.-1.ª Debe colocarla en medio del des•
cansillo, completamente tirada y sin sujeción.-2.8 Sí,
señora.-3.8 Aun después de transcurrid{) ese tiempo,
debe irá visitarles, diciéndoles el motivo por el cual
no ha ido antes.
IsLEilA.-1.ª Pastillas de café con leche. Se ponen en
la bombonera, á un fuego vivo, 255 gramos de azúcar
triturada, con 105 gramos de manteca fresca; se deja
hervir diez minutos, removiendo la mezcla durante
la ebullición. Se añade un vaso de café muy cargado
y otro de nata muy fresca; se deja hervir todo por
otros diez minutos, removiendo continuamente. Conócese si está terminada la cocción cuando, echadas
algunas gotas de la mezcla en agua fria, se endurecen
inmediatamente¡ llegado este caso, es tiempo de retirarla del fuego. Inmediatamente se vierte sobre una
tabla de mármol ligeramente engrasada con aceite;
se le extiende en una capa muy igual y se raya con
un cuchillo con punta, de modo que se puedan separar con facilidad las pastillas cuando se hayan enfriado.-2.ª Fricciónese las raíces del cabello con sublimado al 2 por 1.000.-3.8 Ponga en el sitio 'que quiera
curar una rodaja de limón sin corteza, y téngala toda
la noche; por la mafi.ana la dureza estará reblandecida, y podrá arrancarla con toda f~cilidad.
S. C. -1.ª Vea el grabado 2 de LA MODA del 6 de
Ootubre; guíese por la explicación.-2.ª Para vestir,
copie el grabado 3 de la misma MODA que el anterior.
-3.ª El grabado 15 de LA MODA del 30 de Septiembre es muy bonito para diario. Hátz'alo en color verde. -4.ª Se llevan para diario.-5.8 Ponga todos los
muebles pintados al esmalte en color claro. Cama,
mesa de noche, armario de espejo, lavabo, sofá, butacas pequeñas, una mesita-tocador, sillas volantes y
reclinatorio con capilla. Colcha de nansuc eon entre•
doses y encaje, y viso del color del cuarto. Cortinas
haciendo juego con los muebles.
ME ENTUSUSMAN L0S..... -1.ª Lea la 2.ª contestación
dada á Entusiasta de su tierra en LA MODA del 30 de
Septiembre.-2.ª Riéguelas con infusión de tabaco.3.8 ~í, señora; poniéndole abrazadera de crespón en
el brazo izquierdo. - 4.ª Tenga la bondad de decirme si lo quiere para alivio de luto ó para usarlo
cuando se lo quite.-5.ª Si, sefi.ora.-6.ª Bastante
grandes y algo remangados de delante. Puede ponerle las alas.- 7.ª Flotantes. De tul 6 malla con ·motas.-8.ª Dése al tiempo de peinarse infusión de manzanilla. He tenido mucho gusto en complacerla.
PRIMAVERAS.-La Brise Et;l;-Otique, en agua ó crema,
impide y borra las arrugas, botones y manchas roji•
zas; suaviza, blanquea y quita la sequedad al cutis.
Hay que desconfiar de falsiftcaciones y dirigir se á la
Porfumeria E:r;ótica, de París.
ADELA P.

E:xnlieaeión
del figt:.tttín iluminado.
r

Exíjase el Bálsamo antirreumático de Or!ve con la inscripción Farmacia de Orlve, Bil•

Corraaponde A laa aeñoraa 1u1crlptoru á la edición de luJo.

D•HOUBIGANT muyapreciadapara~ll&gt;cador y para los b8DOL
EAU
Ueuhlgaat, perfumista, Pana, 19 Faubourg St Honod-

l. Vestido de paño heliotropo.-Falda en forma, cu-

yos pliegues flotantes arrastran en el suelo. Levita
tirada hacia atrás con vuelo en los costados y espalda, adornada con ancha franja de paño igual en forma y con botones. Mangas japonesas semilargas con
grandes carteras como la franja, volantes de linón y
chorrera de encaje.
2. Traje de tarde depaiío «beige,.-Falda en forma
con grandes tablas que siguen en el cuerpo sobre un
cinturón de tafetán negro, y vuelven por la espalda
hasta el mismo cinturón. Ancho entredós de malla
rodea la falda bajG las tablas. Querpo japonés de malla sobre crespón de la China. Cuello recto d'e lo
mismo.
·
3, Traje para visitas y calle.-Falda en forma, flexible por abajo, con franjas verticales rayadas. Chaqueta corta con aldetas plegadas al costado y espalda, que abre sobre un chaleco rayado. Cinturón de
seda, que pasa bajo dos correas de la Chaqueta, y al
que no llegan otras dos prendidas con un botón cerca
del talle, que arrancan del cuello recto. Mangas de
bullón fruncidas bajo cartera de· rayas.

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seer un color fresco; es preciso cuidar
á diario del cutis del rostro y de las
manos. El mejor producto que puede
usarse con ese objeto es la Crema Sintó:n,
cuyo valor higiénico hállase consagrado
por 40 años de brillantes éxitos. Con este
excelente producto no deben emplearse
otros polvos de arroz que los Polvos d6
arro• Sim&lt;!n á la violeta ó al heliótropo.

Sumarlo del núm. 37, correspondiente al 8 de Octubre.
TEXTO.-Crónica general, por D. José Fernández Bremón.Urbanización social, por C.-Instrucción pública, por don
Conrado Solsona.-En la intimidad, por D. Eduardo Zamacois.-Sueltos.-Informaciones1 por •••.-Anuncios. ,
GRABADOS.-Las inundaciones de Málaga.-Los sucesos de
Marruecos: Llegada del sultán Abd-el-Aziz ál~s puertas de
Rabat, dibujo de Manuel Alcázar. El ministro francés,
!r!r. Regoault, en Casablanca. Rabat: Calle del Comercio.
El puerto y ]a Aduana. El Zoco chico.-Burgos: La nueva
Capitanía general. Escalera principal. Salón de actos. Fachadas principal y posterior. Vidrieras de la escalera principal del ediflcio.-Retratos de S. A. R. Federico Guillermo Luis, gran duque de Baden¡ de S. A. R. Federico Guillermo Luis, heredero del Gran Ducado de Baden; del doctor D. Eustasio Uruñuela; de la ex princesa Luisa de Sajonia y de la princeslta Mónica.

rse' S y fajas últimas novedades.
PRINCIA -::;~~,l;i;.~fiR,s.

l'I O

..,

.JUSTO .JUAN. - (larmen 1 14.

PAR.IS

Hermosura de los Dientes

NUESTROS SUPLEMENTOS.
Loe que con el presente número recibirán. nu.eatraa
suscriptoras son:

NOUVEAU .. AftP-UM

PRIMERA EDICIÓN

2e,

Los más exquisitos manjares dejan de saborearse
en la blandura de encías. Para evitarlo; úsese diariamente Lieor del Polo. 6 reales frasco.

CREMA ICILMA

..,..--......... ,.,~,,

lnitacioaN,
Cooatna el 1111U.
jon11 y llálU'al. No d.aae grua.
Perftlme nuevo. Da un reallit&amp;do lmmedilto. Sin rhal p•n la tes.

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SUMARIO.
TErro.-Explicación de los grabados.-Revista parisiense, por V. de
Castel8do.-En nombre de tu madre •• ,.,, poesla, por D.M. R. Blan•
co--Belm.onte.-El puente, continuación, novela traducida porSyl·
vla.- El duelo, por D. Rafael Ruiz L6pez.- Correspondencia par•
üoular, por D.ª Adela P.-Explicación del ftgurin iluminado.Sueltos.-Anuncios.
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brero de invierno, propio para sei'lorita 6 señora joven. - 6. Blusa
de pana.-7. Blnsa de seda pékinée.- 8. Blusa guarnecida oon bor·
dado.-9. Blusa para sei\or1ta,- 10. Falda para niña de 11 á 13 años.
-11. Faldapliuée para seiiorita.-12 y IS. Faldas redondas para
traje de calle.-1'-. Holsa adornada con bordado y calados.-16. Ban•
deau para chimenea, 6 guardamalleta guarnecida con bordado roooco.-16, Traje de terciopelo p ekinée. -17. Traje de paño con IevUón.-18. Traje con chaqueta plisaée. -19. Mitón de malla.20. ll'ald6n ,uarnecldo para bebé.-21. Traje para señora de edad.
-22, Traje adornado con t:rencilla.-23. Traje de pai'l.o guarnecido
con bieses.-24-. Almohadón adornado eon pintura l la a¡uja.26. Blusa para seilorita. -26. Traje de lana l cuadros. -27. Traje,
para nifta de 3 fi. 5 ai'los.-28. Traje de pail.o 2UIU'D-ecido con pieles
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SUMARIO.

El Gran Premio de otoño y su importancia para la modit.- Mangas y
faldas. - Sombreros grandes de fieltro y sus adornos. - El cuero
flexible en trojes. -Abrigos cortos y largos. - Disposición de las
faldas. -Telas nuevas.

€L

Gran Premio de las carreras de otodo ha
adquirido el carácter de un punto de cita de la
elegancia, desde que ésta vuelve á París tarde
del veraneo, emprende en seguida la oto dada
de la caza en los bosques y castillos y apenas se
toma algunos días en Diciembre y Enero para
ver á sus relaciones y para preparar el ajµar que
irá á lucir á las costas meridionales.
Por eso el Gran Premio de otoño tiene en et
mundo de la moda toda la importancia de un
Mtreno de gran espectáculo, en que los actores y
comparsas son innumerables y de una elegancia di¡¡na de especial atención. Cierto es que las
colecciones de modelos de los grandes modistos
parisienses están ya preparadas y á disposición
de los comisionistas extranjeros que vienen á
París á buscar inspiraciones y modelos para todos los países del mundo; pero las parisiense•,
que no cuidan de renovar su ajuar hasta el otol!.o,
no los han visto aún, y en el Gran Premio es
donde aparecen, luciendo sobre graciosos y her•
mosísimos maniquies vivos, los más acabados y
perfectos de esos modelos de cada casa, con lo
cual van á reunirse alli y á disputarse las preferencias del buen gusto los más bonitos trajes
que se ofrecen á nuestra elección para la próxima temporada.

•
Acaso se esperaba no ver ya más que mangas
lllJ"gas, y, sin embargo, mnchos, y acaso los más
bonitos trajes presentados, tienen mangas cortas. Sin embargo, la mayor parte son largas 6
semilargas, bajando del codo 10 612 centímetros
y prolongadas aún por un ancho manguito de
encaje al aire 6 de bordado, ajustado al brazo y
que llega casi hasta el puiio.
Pero no sólo son las mangas más largas, sino
también más estrechas; sus drapeados son mucho menos amplios, menos voluminosos, y este
es el carácter más sedalado en los modelos de
este invierno.
A él se añaden algunos ensayos de faldas lige-

1. - Traje adornado con pieles.

_2. - Traje de terciopelo.

lr:=========:::::::~::::=========~l
Núm. 1.-Para la explicaciónypatrones, véan•

se las ftgs. 50 á 60 de la Ho/a-Suplememo.

Núm. 2.-De terciopelo color abejarruco, ador•
nado con trencillas.

El 1.bolero-. deja á la vista un chaleco cruza.
do, de pafio mastio, cuyos bordes sefiala la trencilla. El borde inferior se guarnece con un rizadito de seda. Cuello de seda plissée y botones
de acero.

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                  <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752064&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>La Moda Elegante Ilustrada, 1907, Año 66, No 38, Octubre 14</text>
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                <text>Siglo XIX</text>
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                <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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                <text>Carlos, Abelardo de 1822-1885, Propietario</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>NTE ILUS'fRADA

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SUMARIO.
TErro.-Explicación de los grabados.-Revista parisiense, por V. de
Castel8do.-En nombre de tu madre •• ,.,, poesla, por D.M. R. Blan•
co--Belm.onte.-El puente, continuación, novela traducida porSyl·
vla.- El duelo, por D. Rafael Ruiz L6pez.- Correspondencia par•
üoular, por D.ª Adela P.-Explicación del ftgurin iluminado.Sueltos.-Anuncios.
GRilADOs.-1. Traje adornado con pielea.-2. Traje de terciopelo.S. Traje de paño.-4-. Blusa para aeilora de cierta edad. -6, Som•
brero de invierno, propio para sei'lorita 6 señora joven. - 6. Blusa
de pana.-7. Blnsa de seda pékinée.- 8. Blusa guarnecida oon bor·
dado.-9. Blusa para sei\or1ta,- 10. Falda para niña de 11 á 13 años.
-11. Faldapliuée para seiiorita.-12 y IS. Faldas redondas para
traje de calle.-1'-. Holsa adornada con bordado y calados.-16. Ban•
deau para chimenea, 6 guardamalleta guarnecida con bordado roooco.-16, Traje de terciopelo p ekinée. -17. Traje de paño con IevUón.-18. Traje con chaqueta plisaée. -19. Mitón de malla.20. ll'ald6n ,uarnecldo para bebé.-21. Traje para señora de edad.
-22, Traje adornado con t:rencilla.-23. Traje de pai'l.o guarnecido
con bieses.-24-. Almohadón adornado eon pintura l la a¡uja.26. Blusa para seilorita. -26. Traje de lana l cuadros. -27. Traje,
para nifta de 3 fi. 5 ai'los.-28. Traje de pail.o 2UIU'D-ecido con pieles
propio para señorita.-29. Traje de terciopelo.

REVISTA PARISIENSE.

BELL~ZA. m EAL

1

«LA JOUVENTINB&gt;

1

¡,

DE LE

No basta aer bella: es preciso sacar partido
la belleza idealidndola ; la aldeana bennou U.
ne su cutis vulnr y ordinario. tQuereil
guir la belleza l deal? Usad los polvoa de
LA. •.JOUVUTL~E•• dP -¡&gt;eríumesuav~ 1
netrante, que idealua el rostro, le comwuca •
quisita frescura y una blanellr!\ brillante.
PBEOIO : 2G PESETA.8
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Dingun peligro para ti mti.J. 50 Año" de Éstto,y millatt.s de testimonios garantizan la elkaal

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La Ilustración Española y Americana y de La Moda
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'leeervadoa todos los derechos de propiedad a.nun,11,:11, )' liUIJ'tU'ia.

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impresores de la. Real Casa.
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SUMARIO.

El Gran Premio de otoño y su importancia para la modit.- Mangas y
faldas. - Sombreros grandes de fieltro y sus adornos. - El cuero
flexible en trojes. -Abrigos cortos y largos. - Disposición de las
faldas. -Telas nuevas.

€L

Gran Premio de las carreras de otodo ha
adquirido el carácter de un punto de cita de la
elegancia, desde que ésta vuelve á París tarde
del veraneo, emprende en seguida la oto dada
de la caza en los bosques y castillos y apenas se
toma algunos días en Diciembre y Enero para
ver á sus relaciones y para preparar el ajµar que
irá á lucir á las costas meridionales.
Por eso el Gran Premio de otoño tiene en et
mundo de la moda toda la importancia de un
Mtreno de gran espectáculo, en que los actores y
comparsas son innumerables y de una elegancia di¡¡na de especial atención. Cierto es que las
colecciones de modelos de los grandes modistos
parisienses están ya preparadas y á disposición
de los comisionistas extranjeros que vienen á
París á buscar inspiraciones y modelos para todos los países del mundo; pero las parisiense•,
que no cuidan de renovar su ajuar hasta el otol!.o,
no los han visto aún, y en el Gran Premio es
donde aparecen, luciendo sobre graciosos y her•
mosísimos maniquies vivos, los más acabados y
perfectos de esos modelos de cada casa, con lo
cual van á reunirse alli y á disputarse las preferencias del buen gusto los más bonitos trajes
que se ofrecen á nuestra elección para la próxima temporada.

•
Acaso se esperaba no ver ya más que mangas
lllJ"gas, y, sin embargo, mnchos, y acaso los más
bonitos trajes presentados, tienen mangas cortas. Sin embargo, la mayor parte son largas 6
semilargas, bajando del codo 10 612 centímetros
y prolongadas aún por un ancho manguito de
encaje al aire 6 de bordado, ajustado al brazo y
que llega casi hasta el puiio.
Pero no sólo son las mangas más largas, sino
también más estrechas; sus drapeados son mucho menos amplios, menos voluminosos, y este
es el carácter más sedalado en los modelos de
este invierno.
A él se añaden algunos ensayos de faldas lige-

1. - Traje adornado con pieles.

_2. - Traje de terciopelo.

lr:=========:::::::~::::=========~l
Núm. 1.-Para la explicaciónypatrones, véan•

se las ftgs. 50 á 60 de la Ho/a-Suplememo.

Núm. 2.-De terciopelo color abejarruco, ador•
nado con trencillas.

El 1.bolero-. deja á la vista un chaleco cruza.
do, de pafio mastio, cuyos bordes sefiala la trencilla. El borde inferior se guarnece con un rizadito de seda. Cuello de seda plissée y botones
de acero.

�171

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

LA MODA ELF.GANTE ILUS'fRADA

170

ramente drapeadas, de túnicas y peplum, que ya violeta, otro hacia el verde, otro hacia el malos he hecho notar. Las faldas son flexibles, con va, con lo cual podéis figuraros en lo que venpoca ó 1!inguna saya interior, sin forro ni falda dría á parar esa armonía tan deliberadamente
de ~eba¡o. Caen en numerosos pliegues no sos- · buscada.
Este verano se veían muchos sombreros sentemdos, que siguen de cerca las líneas generacillos
adornados con anchas cintas; ahora son
les del cuerpo. Las mangas no son altas de hombros; las costuras de la sisa son siempre bajas, los rizados los que adornan los sombreros senocultas bajo tirantes, drapeados ó manguitos que cillos de invierno; su:elen ser negros sobre fielmodelan el hombro y el arranque del brazo. Se tros de color, escarolados, franjeados ó deshilaven muchos talles cortos para alargar las fal- chados, anchos, apretados unos contra otros ó,
das; pero esto no es una novedad, y, aparte los por el contrario, formando grandes ondulaciodetalles de los adornos, nada ha cambiado en nes. A un lado suele ocupar un hueco, para él
r~alidad más que las mangas. Entendámonos preparado, un pájaro tornasolado, como el marbien; no quiero deciros que no haya novedades; tín-pescador ó el mirlo de Córcega. El único inconveniente de estos adornos es el peso que dan
al sombrero. Por eso se prueba á hacerlos de tul
ó de Chantilly, con una molía de tafetán deshilachado puesta á un costado. Los rizados se prestan á felices combinaciones de colores, como el
malva y azul pálido ó el azul tornasolado, cuyo
fleco, al deshilachar la tela, se convierte en verde ó en violeta, y juega con el color del fieltro.
Estos mismos colores se encuentran en las
fantasías de pluma. Hay sombreros de fieltro
cuyo adorno consiste sólo en grandes pájaros
asociados con drapeados de terciopelo . Esos pájaros se matizan en diversas tonalidades del mismo color ó son policromos. Un pájaro de cabeza
violeta se desvanece en el cuerpo, tiene el pico
malva y obscurece en las alas. Otro pájaro verde
musgo está moteado por plumas negras y azul
claro.

•

que no se distinguía dónde empezaba el paño y
acababa el cuero.
. E~tas franjas de otras telas ó de otro color
di~tmto al de la fa.Ida que bordean, se ponen lo
mismo en los tra¡es de malíana que en los de
tarde ó noche. Vi allí también otro vestido de
paño blanco, al cual servía de complemento una
casaca de cuero, toda ella bordada con torzal
blanco y negro formando rayas. El cuero flexible se ajustaba tan bien como una tela, y su 0 0 •
lor, apenas teñido en crema, armonizaba maravillosamente con el paño de la falda. En la parte inferior de éste, á algunos centímetros del
suelo, una franja de cuero simulaba un ancho
pliegue religiosa, por el estilo del que aparece
en la figura 1, aunque menos ancho. Representa

EN NOMBRE DE TU MADRE .....

abrigos, sino que también sirven para sujetar ó
estirar los drapeados y adornos de los cuerpos.
Son de lana ó de seda, según las pasamanerías á
•que acompañan, y también se hacen de hilo para
asociarlos al guipnr de Irlanda. El traje de paño
ligero de color de vino representado en la figura 3 tiene estos colgantes en la punta de la pelerina, bordada con soutache y bordeada con terciopelo.

Á LA SE:&amp;OBITA CONSUELO MORENO Y DE CARLOS

EN EL DÍA DE SU BODA.

Nació la Princesita y en torno de la cuna
Las Hadas se reunieron. Sus rosas la Fortuna
Benigna le brindó;
La Dicha, santa madre de paz y de pureza,
Con nardos y claveles, para su ilustre..Alteza
Espléndida alcatifa de aromas ofrendo.

•
••

Y en mágico desfile de potros marfllellos,
Pasaron raudamente las Hadas de los sueiios,
La célica Esperanza, la fúlgida Ilusión,
La Emperatriz del Arte: la rítmica Poesía,
,
¡Todo cuanto en la tierra se llama flor de un d1a
Y es gloria y es latido que llena el corazón!
Y Mab la dulce Reina, nodriza de las Hadas,
Fijando én la Princesa el sol de sus miradas,

Hay algunos modelos en que la novedad está
toda en la disposición de la tela. Se frunce ó se
pliega ésta sobre nn forro liso, estirándolo bien
para que queden limpias las líneas, especialmente la de los hombros. Ayudan á sujetar los pliegues algunos straps ó galones, y claro es que
sólo se puede emplear esta disposición con telas
extremadamente flexibles, como algunos terciopelos, el tafetán sin apresto, la étamine, la vuela
ó la gasa. Cualquiera de ellas se asocia perfectamente con faldas de paño fino y sedoso.
Las faldas son unas veces lisas y otras cortadas por adornos que parecen dibujar una segunda falda ó túnica. De las primeras es ejemplo el
modelo de la figura 4, de étamine verde Rusia,
adornado con encaje grueso, telíido de igual color y bordeado con terciopelo. Se emplean también los entredoses anchos y estrechos, como
apar ecen en la figura 5, que representa un traje
de tarde, de paño color de ciruela, adornado
con bordado de soutache negro sobre tafetán cir uela y con una blusa de encaje amarillento.
Empléanse también franjas de palío bordadas
con soutache.s finos y franjas de tussor ó de tafetán, en que se salpican estrellas al pasado y que
se ponen á mitad de la altura, dibujan grecas ó
recuadran el delantal. Estos adornos están, por
la facilidad de ejecución y por el precio, al alcance de todo el mundo.

•

Se ha sacado gran partido de las chaquetas
pequelías de cuero flexible que aparecieron esta
primavera. Se trabaja el cuero como una tela;
se le hace ian flexible como un paño; se le adorna con trencillas, soutaches, pasamanerías y pes-

Amante dijo as!:
-Cuando á tu pecho llegue la luz de los amores,
Yo pido al que en los cielos convi~rte el l~anto en flores
Que guardes mi recuerdo, que pienses siempre en mi.
Que nunca mi memoria te mueva á sentimiento;
Que siempre, al evocarme, tu noble pensamiento
Sea el astro que camine de eterno brillo en _pos;
Que nunca, nunca llores por todo lo que deJe~,
Y que, al volar del nido, aunque de. mf te al~Jes,
Por siempre te acompaile la bendición de Dios.
En'WÍOo

Seilora en quien se juntan virtud de nüta buena,
Candores juveniles, purezas de azucena,
Tesoros infinitos de un alma que es de dos,
En nombre de tu madre, que hoy llora emocionada,

Yo pido lo que al Cielo pidió para sn ahijada

La Reina de los suei'ios que inspira esta Balada:
¡ La bendición de Dios!
.
M. R . BLANCO·BEi.MONTE.
2 Octubre 1907.

Fig. 4.

•••

{' "
~~ -

5.=i@i
- -- .

i

',.

Fig. 8.

Fig. 1.

esta figura un vestido sencillo de cachemir gris
plomo, adornado con terciopelo gris f bordado
chino amarillo y azul.

~s. hay, muchas.Y ~ncantadora~, en la colección
e modelos de mv1erno; pero las líneas genera1es de la mayor parte de ellos son tales que
col&lt;Jcados al lado de los del alío anterior, no lo~
hanan aparecer pasados de moda, á excepción
d e las mangas.
1

,\

1

!, 11 1
1 1

••
No. he visto en la fiesta hípica á que me vengo
refirrnnd? más que sombreros grandes de fieltro 9:terciopelado de pelo corto, de preciosos
refie¡os y colores muy nuevos. Sobre todo mucho 9:zul, pero no el azul marino ni el azul pastel! smo .un azul antiguo gris muy suave con refie¡os grises, un azul un poco sostenido y, sobre
todo, un azul verdoso, el que se llamaba antes
azul pavo i:e~l! el azul gendarme y otro de falsos
r~fie¡os, dificil de describir, que sienta muy
b 1en al pelo rubio dorado
Estos sombreros azules ~e cubren con guirnal~as de flores, desde las rosas azules, hace tiempo
m:ventadas, hasta las grandes clemátides del
mismo color, que ahora se desparraman alrededor de la copa .Y abren sus pétalos de terciopelo
Y. de raso, matizados del azul pálido al azul reg10, pasando por el azul pavo real con corazones hechos .de fibrillas negra&amp; acabadas en un
punto atermopelado, y con hojas azules como las
flores. En otros se ve una masa de flores ligeras
azules de jazmín ó c_ampanillas con un grupo de
ros9:s de otro az.nl a un lado. Gusta reunir los
ip.atices 1e un mismo color, que parecían menos
a propósito para estar juntos, para lo cual como
comprenderéis, se necesita una gran seg{iridad
en el propio buen gusto.
A pesar de sus adornos de flores, son estos
sombreros verdaderamente de invierno, porque
nn rayo fuerte de sol descompondría fácilmente
sus delicados matices, derivando uno hacia el

Fig. 2.

puntes; se le .b orda lo mismo que la lana ó la
seda. Uno de los más bonitos trajes aparecidos
en el Gran Premio era un traje de cuero flexible de color kaki. Figuraos una gran levita de
cuero con aldetas partidas, como casi todas las
que se ven este otoño, bordada con trencillas
pasamanería y grandes lunares en relieve uni'.
dos por agremanes. La falda, del mismo enero
que .el abrigo, estaba bordeada por una ancha
fran¡a de paño kaki, tan bien adaptada de color

'

Como ya sabéis, se llevarán este año chaquetas
cortas, largas ó semilargas. Hay gran variedad
en la longitud, el corte y la forma de las aldetas. Se ven aldetas largas que caen en punta por
delante y suben ligeramente por los lados y en
la espalda; aldetas qne se prolongan por detrás
en cola de pájaro; aldetas de frac, plegadas ó li·
sas, cortas ó largas, que empiezan en el talle,
donde forman parte del abrigo; otras se fijan en
la parte inferior de una chaqueta pequeña, dan•
do nna silueta que recordaría la de los abrigos
Imperio, si los detalles,.la disposición de la tela
y los adornos no modificaran su aspecto. Las al·
· detas que parten del talle son con frecuencia
lisas hasta las caderas, y después ensanchan, for·
mando ·cañones más ó menos marcados, acusa•
dos por los adornos rectos, tales como straps,
galones, anchas franjas de terciopelo ó de tafe·
tán que corren por el borde del abrigo. Ved,
por ejemplo, el de la figura 2, de paño kaki, bor·
dado con soutache, con un cuello-chal estrecho Y
botones de terciopelo amatista.
Muchos abrigos se adornan con pasamanerías
y bordados, con franjas cubiertas de soutache
más ó menos anchas, con trencillas nuevas, con
lunares, con aplicaciones de terciopelo formando
presillas, del color de la tela, si éste es liso, ó del
de una de sus rayas, generalmente la más obsou·
ra. También suelen llevar borlas, bellotas y col·
gantes, que se cosen en las puntas de las mangas·
pelerinas ó en las de los tirantes ó chalecos para
que sn peso dé mejor caída á la tela. Estos col·
gantes no se emplean exclusivamente en ]os

•

Las telas escocesas, que este año se combinan
con las lisas, son de colores distintos del azul y
verde clásicos. He visto paño escocés de color
de gamuza y negro, gamuza y azul verdoso, gamuza negro y verde musgo. Sería ciertamente
muy difícil buscar telas li&amp;as que armonizaran
con estos colores, si los fabricantes no hubiesen
elegido ya sus tintes previendo estas combinaciones de telas. Si no se quiere cosa tan llamativa, se puede emplear paños rayados ó de cuadros, que también existen. Ciertos paños negros
con rayas blancas anchas ó estrechas, ó con rayas grises, parecen fabricados expresamente
para adornarlos con trencillas negras ó con
straps de tafetán ó de paño. Sobre las lanas de
rayitas de dos colores se atraviesan rayas negras que imitan trencillas, y por sí solas constituyen el adorno del vestido. Hay chemottes muy
flexibles y elegantes de rayas azules y verdes de
uno á uno y medio centímetros, con filetes negros
que las hacen destacar mejor. Son telas muy indicadas para los trajes «sastre&gt; que se han de
llevar á todas horas y que visten más ó menos,
según el sombrero y la piel que los acompañan.
Para los abrigos de mañana ó de viaje hay un
paño diagonal gris negro, cuyo revés es de cuadros negros y blancos. Este paño puede desdoblarse y meter sus orillas hacia dentro, lo cual
suprime los falsos dobladillos. Es tela algo cara
y de 1,40 m. de ancho, lo mismo que los paños
escoceses, y rayados con rayas multicolores sobre un fondo tejido en diagonal negro y blanco.
Para apreciar bien el efecto de esta tela original es preciso verla á cierta distancia. Con ella
se hacen grandes abrigos, cuya espalda cae en
flexibles cañones, en tanto que los delanteros,
muy amplios, cruzan y se abrochan con grandes
botones. También se suele montar la espalda en
un canesú, formando en el medio una ancha ta•
bla. Las mangas son bastante anchas para poner
con facilidad el abrigo sobre una chaqueta ó
sobre nn «bolero•; unas suben hasta el escote,
otras se unen á él por medio de correas ó straps
que dibujan el hombro caído, de rigor en los
abrigos lo mismo que en los cuerpos.

EL PUENTE.
Continuaei6n.

- tDesea usted advertir á la señora de Artibes?-insinuó blandamente Cristina.-Voy á escribirle, si usted quiere.
-Sí, ella y ..... su hijo me acompañarán ó irán
á buscarme. Pero no me ha referido usted
cómo ..... , en qué forma ha ocurrido .....
¡Pobre, pobre hija! Faltaba por manifestar lo
más doloroso : la tarea !más dificil aun se hallaba por cumplir. No tenía la más leve sospecha de lo ocurrido.
Cristina le estrechó de nuevo las manos, é insinuó
dulcemente, tímidamente:
-¿Habla sufrido alguna grave contrariedad
sn padre de usted? tNo se hallaba triste y abati1
do en estos últimos tiempos?
-¡Oh! No, ¡nada le he notado, nada! ¿Acaso
~
se atribuye en muerte á contrariedades? Pero en•
1
tonces, ¿qué está usted diciendo?..... ¿No se trata,
pues, de un accidente?
Y sus grandes ojos, ojerosos, acalenturados,
sin lá!!fimas, se fijaban ansiosamente en Cristina.
- ¡Oh! Si me he atrevido á llegar hasta usted-exclamó ésta con angustia-es porque su
padre me ha estrechado la mano, ha recibido de
mis labios nn beso filial y ha escuchado de mi
boca esas supremas palabras de confortamiento
para el viaje postrero ..... ¡No dude de la sinceridad de mi compasión! ..... Le ha escrito á ustedagregó titubeando.
-tMe ha escrito? tTnvo alientos para trazar
una carta y no ha sido posible salvarle la vida?
¡Hable usted! ¡Dígame toda la verdad de lo ocn•
rrido! ¡No hay cosa peor que esta horrible incer·
tidnm bre! Entrégueme la carta .....
Cristina sacó el pliego, pero aun lo retuvo
entre los dedos.
-Acuérdese usted de que su padre ha muerto
arrepentido ..... , perdonado ..... Un delirio pasajero pudo trastornarle el cerebro .....
Fig. 5.
Un grito desgarrador, agudísimo, la interrumpió. Paulina comprendía al fin lo acaecido.
-¡Se ha suicidado!
rraz; 25; y en Barcelona, á las de Julia Comas,
Y la infeliz, desasiéndose de los brazos que la
Cal, 30; Banús, Jaime I, 18; Ferrer, Princesa, 1;
0
Massip, Fernando, 55; Forteza,Escudillers, 34, 1. , estrechaban, recorrió la estancia como enloquecida, exhalando violentos gemidos, poseída de
y Lledó, Rambla de Capuchinos, 17.
••
espantosa desesperación. Cristina procuraba inPara destruir los puntitos negros de la frente,
útilmente
tranquilizarla. La huérfana la rechaV. DE CASTELFIDO.
nariz y barba, sin producir irritación ni enroje•
zaba sin oirla.
-tNo quiere usted volver á verlo?-observó
cimiento de la piel, sirve el Anti-Bolbos, que pueParle, 18 de Octubre de 1907.
al fin Cristina.-Pronto será hora de que nos
de pedirse en París, á la Perfume:rla Exótica
(35, rue du Quatre•Septembre); en Madrid, á las de
pongamos en camino .....
Urqniola, Mayor, 1·0 del Molino, Carmen, 2; RoPaulina se detuvo y la miró con mirada de
. mero, Carrera de San Jerónimo, 3; Hijos de
alucinamiento.
J. J. Fortis, Puerta del Sol, 2; Gal y Compañía, Fe·

,,

·--

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LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

173

LA MODA ELEGANTE tLUSTRADA

'1

¡.

·,.'
1

·¡¡
1

1

-La ~arta-pidió lacónicamente.
R~mp1ó el sobre, devoró lo escrito, Jo besó
a.pas1onadamente, y luego volvió á mirará Cristma.
-¡Cuánto ha debido de sufrir!-murmuró
co1:1 acento tal que hizo anegarse en lágrimas á
la Joven.
.- Sí. ¡Oh, si! Pero hay frases que consuelan .....
Dios estaba allí, á la cabecera de sn lecho de
muerte, y yo prometí al moribundo en nombre
de uste,d, que usted le amaría siemp;e .....
Paulina abrazó con arranque apasionado á la
que así le hablaba.
-N~ la conocía á usted, pero desde ahora
la considero como una hermana que me ba reemplazado junto á mi padre ..... Hay vínculos muy
extraños ..... ¡,Viene usted conmigo?
-¡Oh! Sí, acompañaré á usted.
-¡,P(!ede ,usted hacerlo con toda libertad?
¡,Nada m nadie la esperan ni la retienen?
-Soy libre para consagrar mi tiempo y mi
afecto á todos los que sufren ..... ¡,Quiere usted
que envíe aviso á su prometido?
Paulina se estremeció.
-No, ahora no-contestó con acento singular.-No quier? pe1':sar más que en mi padre.
-Pero ¡,se mqmetará? ..... -observó Cristina
con vacilación.
-Irá toda la familia á buscarme y á acompañarme ..... A ellos les corresponde la iniciativa .....,
porque ....., porque .....
Nuevamente hizo un ademán como para sujetar su pensamiento.
-Usted .sabe que estoy prometida ..... En la
carla ~e m1 padre ha:t una confesión terrible .....
La ruma, tal vez la msolvencia ..... La ruina
¡Oh! Eso le importaría poco á mi futuro .,:;¡~
2 bl1.-TraJ1 de paño para Invierno.
ama! Pero fa vergü~nza no puedo infligírs¿Ji.
Pron.unc1ó eslaa ultimas palabras con acento
Núm. 2 bis.-De pallo verde con adornos de ootdache
rep!nhna":en~e fortalecido, y volviendo á ser y trencilla. Peto de guipur crema y cinturón adornaduena de s1 misma, consultó el reloj.
do con trencilla.
- ¡,A qué hora sale el tren?
-A las ocho y media.
-: Tengo tiempo ..... .
Tiró del. cordón de la campanilla y se
bajó el velillo de tul para disimular algo
lo descompuesto de sus facciones.
-Que venga Emilia-ordenó lacónicamente al criado que se presentó - y que
se te!efon!l~ inmediatamente al señor Pellegrm, d1culndole que necesito verle.
Entró una doncella.
-Que se advierta á mi prima cuando
vuelva, que he tenido necesidad le ausentarme ..... Ya le escribiré ..... Esta carta á casa
de la Baronesa de Artibes: pero dentro de
una ~ora, antes no. Y que enganchen inmediatamente la berlina.
. Es.cribió al dorso de una tarjeta las líneas
s1gmentes:
«Mi padre está enfermo, y me veo obligad.a. á marchar repentinamente. Enviaré
noticias. No he prevenido á nadie, porque
deseo marchar sola. »
-¿La señorita no me lleva?- preguntó la
doncella, muy sorprendida.
.-No, no la necesito á usted ..... Prepare
mi maleta con lo estrictamente indispensable.
-¡,La señorita me avisará entonces cuándo he de ir á su lado, ó volverá la señorita
mafiana?
.-La llamaré si me hace falta-respondió la joven, esforzándose por hablar con
tranqmlidad.
Después se volvió hacia Cristina.
.-Podemos esperar hasta las ochodijo.-Es preciso que hable con el hombre
de confianza. de mi padre; vive cerca de
aquí. .... Y, mientras aguardamos, ruego á
usted que me lo cuente todo. He llegado al
fondo de un abismo; todo se hunde y sin
embargo, siento en mí una fuerza e::Cttaña
aun C(!ando esa fuerza se asemeja á la deses:
perac1ón.
Cristin_a le r.efl~i~ con dolorosos detalles
lo ocu:ndo, insistiendo en describirle la
expresión de paz y de consuelo que se refieJó_ en el rostro del moribundo cuando
llego el sacerdote, y también cuando ella
le hubo prometido el perdón de su hija y
le aseguró que ésta continuaría consagrando afecto fttial á su memoria
~aulin.a, en medio de la frivolidad de su
existenma1 conservaba en el fond&lt;;&gt; del alma
las creencias de una educación religiosa y
e.n aquellos momentos su fe, al mis~o
?empo que SlJ: º?razón, le hacían encontrar
mes~e;a~o alivio ante la idea de una reconc1liación suprema.
3,-TraJa de paño.

- ~ t también se hallaba allí María Teresa?
¡Bendita sea! Hasta hace poco la compadecía.
Aun he llegado hasta mortificarla ..... No sé p~;
qué digo estas cosas, pero experimento hacia
usted extrafia necesidad de hablar con fran.
queza ..... Algunas veces , siendo feliz he sido
mal intencionada ..... Pero ya está veng~da la señorita de Marmennes ..... Aun tiene padre ..... Respecto á usted .....
Se dejó caer de rodillas ante Cristina, y añadió con acento entrecortado:
-Soy una criatura orgullosa, indómita ..... Pero
usted, á quien no conozco, y de quien ignoro
hasta et nombre, puede hacer de mí lo que gu8•
te, y la seguiré con docilidad hasta el fin del
mundo, porque usted ha tenido consuelos para
mi padre y no ha vacilado en besar la frente de
un suicida .....
Horrible estremecimiento la conmovió al pronunciar esta palabra.
- ¡Nadie puede saber Jo que sufro! - continuó. - Mi cariño y mi orgullo de hija están hechos pedazos; sin duda me espera la pobreza
acaso la. vergüenza de ver deshonrado mi apelli:
do ..... Si no puedo ofrecer al hombre á quien
amo mi apellido sin tacha, destruiré con mis
propias manos mi porvenir..... Pero nadie conocerá cómo quede mi corazón bajo este derrumbamiento, ¡nadie más que usted! Á usted le dej aré ·ver todo; para usted yo seré, yo, una pobre huérfana torturada, humillada, destrozada.••
Tengo confianza en los sentimientos de usted;
me parece como que usted es un postrer auxilio
que mi padre me envía .....
-¡Cuente con mi auxilio para siempre! En mí
encontrará usted afecto, simpatía, lealtad....., tal
vez consuelo cuando transcurra el tiempo-exclamó Cristina, alzando fervorosamente al cielo
sus pupilas serena~.
Y Paulina, doblando la cabeza sobre las manos cruzadas, encontró al fin las bienhechol'88
lágrimas, sin las cuales su corazón hubiera podido estallar .....

una soci~dad en la cual es más que probable
que no se tenga el mismo concepto del honor
que tenemos nosotros? De todos modos, ha
muerto, y debemos siquiera.guardar respetuoso silencio ante su memoria.

uerte repentina del sell.or Montpernon.
¡Preocupaciones financieras! -repitió la
ra de Artibes, consternada.
Y á pesar de las reticencias del sefior Pen - añadió el Barón, bajando más la
-he adivinado que abriga una espantosa
1
pecha .....
seilora de Artibes se enjugó la frente,
da en sudor frío.
¡Se habrá suicidado!-balbució.
1Oh! Sólo se trata de una sospecha; pero
esperado del fallecimiento, el viaje de

Conti11,uará.
Núm. 3. - De pailo gris elefante. Se adorna con
terciopelo gris de tono más obscuro. Peto de encaje plissés adornado con trencilla bordada. La falda
se realz; con un gran bies de terciopelo.
Núm. 4.-Para la explicación y patrones, véanse
las flgs. 27 á 30 de la Hoja-S..plemento.
Núm. 5.-De fieltro azul, adornado con terciopelo del mismo color. El ala, de forma campana,
se sujeta delante por medio de una barreta¡ ro_dea
el casco un drapeado de terciopelo, que se suJeta
con un cho«.
·
Núm. 6.-Las flgs. 81 y 82 de la Hoja-Suplemento
corresponden á este modelo.
De color verde almendra, adornada con entredoses de bolillos. Le sirve de complemento un cuello•
canesú de encaje.
Núm. 7.-Las figs. 77 á 80 de la Hoja•Suplemento
corresponde á este modelo.
.
.
De seda gris y negra. Canesú de enca1e, guarnec1•

Y Aencargó que te manifestasen que los
tos de su padre atravesaban un período
risis?

Sí, y el sell.or Pellegrín me ha dicho por
ta propia, reservadamente,lo que Paulicaba de saber ahora, esto es, que una deable situación financiera, agravada á conencía de la quiebra de la Sociedad de•••,
debido de ser la causa de la muerte de su
e.

t

s.- Sombrero de Invierno, propio para aeñorlta ó 11ñora Joven.

XX.
Una hora -después las dos jóvenes subfan
al tren. En aquel preciso instante un desconocido llegaba á casa de los señores de
Artibes preguntando por el Barón. Este,
tan inquieto como su esposa por la tardanza de Paulina, se disponia á enviar un criado para que preguntase en el hotel de los
señores Montpernon si ocurría alguna novedad.
La conferencia del desconocido con el
Barón duró largo rato; cuando el señor de
Artibes volvió á entrar en el salón donde
aguardaba sentada su esposa, mostraba pa·
lidez cadavérica en el semblante.
-¡,Dónde está Roberto?-pregnntó lacónicamente.
-Roberto ha ido á averiguar si le ocurre algo á Paulina; aun cuando no hay motivo , para que nos sorprenda su falta de
puntualidad, por ser cosa habitual en ella,
ofreció estar aqní á las ocho.
-Se ha marchado á Turena-exclamó
gravemente el señor de Artibes.
-¡Se ha marchado! ¿Qué dices? Es una
broma, ¡,verdad?- exclamó su mujer sobresaltada.
-Es cierto y muy cierto; ha salido en
el tren de las ocho y media.
-¡,Te lo ha dicho ese señor que acaba de
visitarte?
-Sí; ese sefior es nno de los principales
empleados del señor Montpernon- dljo el
Barón de Artibes, bajando la voz.- V'enla
de parte de Paulina ..... Ha ocurrido una terrible desgracia: el señor Montpernon ha
muerto repentinamente.
.
-¡Muerto! -exclamó la sefiora de Arti·
bes, lanzando un grito de horror.-¿Cómof
tDónde?
- En los Cítisos, adonde había ido para
•~untos de negocios. Paulina ha anunciado
que nos escribirá.
- ¡,Y no me ha pedido que la acompailef
-observó la señora de Artibes, pálida de

4.-B1111a para nñora de cierta. edad.
7.-Blusa de seda pék.lnée.

Y ese hombre con quien has hablado, ¡,conoel estado de los asuntosY
Si, pero desde hace mucho tiempo estaba
stumbrado á ver al señor Montpernon rehasu fortuna, comprometida en diferentes ocaes, y, además, nuestro desdichado amigo
a guardar en secreto una parte de sus operaes ..... Sin embargo, si nosotros viviéramos
os círculos bursátiles, es probable que hubiéos sabido que el sefior Montpernon estaba
enazado por ruina inminente.
1Y nos lo ocultaba 1¡Miserablel-exclamó la
ora de Artibes con voz estridente.
u esposo se estremeció.
¡Ha muerto!-observó gravemente.
Repito que es un miserable. ¡,Cómo? ¡Sabia

con felpilla y seda de Argel: el bordado se e¡ecuta con
arreglo al grabado 8 bis á punto de tallo y á ponto

llano se bordan las flores con seda color lila pálida
de tres tonos· los tallos y los cálices, con seda verde
de dos tonos;' sobre cada uno de los pétalos se ~ordan dos puntos con felpilla fina de color amarillo
claro.
Núm. 9.-Para la explicación y patrones, véanse las
flgs. SS á 85 de la Hoja•Suplem...t-0.
Núm. IO.-Para la explicación y patrones, véanse las
flgs. SI á 34 de la Hoja-Suplemento.
Núm. 11,-De lana azul y blanca y sin forro. Los pai1os de los lados se prolongan por medio de un vo•
!ante superpuesto, que se dispone formandó pliegues,
y cuya unión disimula un bies de 2 cm. de ancho. El
borde termina en una jareta de 4 cm.
Nú11s. 12 y 13.-Para la explicación y patrones, véanse las flgs. 46 á 48 de la Hoja-Suplemento.

9.-Bluaa para aerlorlta.

8.-Blusa guarnecida oon bordado.

8 bla.- Detalle de eJeouolón del dibujo 8.

que iba á irse á pique y nos
dejaba concertar este enlace!
¡Si transcurren ocho días, el
dafio hubiera sido irremediable!
-Si, no ha procedido co-

emoción.

-No- contestó el Barón, moviendo la
cabeza;- ha querido ir sola. Me ha enviado
al sefior Pellegrín, que es el hombre de
confianza de su padre, para que me ro~
que no fuésemos á buscarla antes de recibir noticias directas de ella, y le ha encargado que me dijese que atribuye á preocu•
paciones financieras y á excesos de trabajo

6.- Blusa de panL

do con vivos de seda de un solo color; los pliegues del
delantero se adornan con grupos de botoncitos.
Núms. 8 y 8 bls.-Las flgs. 16 á 26 de la Hoja-Suplemento corresponden á este modelo.
De shantung blanco, adornada con flores. bordadas

rrectamente; pero, ¿,acaso no
10,-Falda

11.-Falda

para nlia dt II l 13 ailoa.

pllade para. 1eiorlta de 13 i 15 año,.

merecemos este castigo, por
haber buscado un enlace en

12., 13.-Faldas redondas,

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1

1

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

-La carta-pidió lacónicamente.
Rompió el sobre, devoró Jo escrito, Jo besó
apasionadamente, y Juego volvió á mirará Cristina.
-¡ Cuánto ha debido de sufrir! - murmuró
con acento tal que hizo anegarse en lágrimas á
la joven.
- Sí. ¡Oh, si! Pero hay frases que consuelan .....
Dios estaba allí, á la cabecera de su lecho de
muerte, y yo prometí al moribundo, en nombre
de usted, que usted le amaría siempre .....
Paulina abrazó con arranque apasionado á la
que así le hablaba.
-No la conocía á usted, pero desde ahora
la considero como una hermana que me ha reemplazado junto á mi padre..... Hay vínculos muy
extraños ..... ¿Viene usted conmigo?
-¡Oh! Sí, acompañaré á usted.
-¿Puede usted hacerlo con toda libertad?
¿Nada ni nadie la esperan ni la retienen Y
-Soy libre para consagrar mi tiempo y mi
afecto á todos los que sufren ..... ¿Quiere usted
que envíe aviso á su prometido?
Paulina se estremeció.
-No, ahora no-contestó con acento singular.-No quiero pensar más que en mi padre.
-Pero ¿se inquietará? ..... -observó Cristina
con vacilación.
-Irá toda la familia á buscarme y á acompañarme ..... A ellos les corresponde la iniciativa .....,
porque ....., porque .....
Nuevamente hizo un ademán como para sujetar su pensamiento.
-Usted sabe que estoy prometida ..... En la
carta de mi padre hay una confesión terrible .... .
La ruina, tal vez la insolvencia ..... La ruina .... .
2 bla,-TraJe de paño para Invierno .
¡Oh! Eso le importaría poco á mi futuro, ¡me
ama! Pero la vergüenza no puedo infligírsela.
Pronunció estas últimas palabras con acento
Núm. 2 bls.-De paño verde con adornos de sotdache
repentinamente fortalecido, y volviendo á ser y trencilla. Peto de guipur crema y cinturón adornado con trencilla.
dueña de sí misma, consultó el reloj.
- ¿A qué hora sale el tren?
-A las ocho y media.
§J
-Tengo tiempo.....
.
Tiró del cordón de la campanilla y se
bajó el velillo de tul para disimular algo
lo descompuesto de sus facciones.
-Que venga Emilia-ordenó lacónicamente al criado que se presentó - y que
se telefonee inmediatamente al señor Pellegrín, diciéndole que necesito verle.
Entró una doncella.
-Que se ad vierta á mi prima, cuando
vuelva, que he tenido necesidad de ausentarme ..... Ya le escribiré ..... Esta carta á casa
de la Baronesa de Artibes: pero dentro de
una hora, antes no. Y que enganchen inmediatamentii la berlina.
Escribió al dorso de una tarjeta las líneas
siguientes:
«Mi padre está enfermo, y me veo obligada á marchar repentinamente. Enviaré
noticias. No he prevenido á nadie, porque
deseo marchar sola. »
-tLa señorita no me lleva?- preguntó la
doncella, muy sorprendida.
-No, no la necesito á usted ..... Prepare
mi maleta con lo estrictamente indispensable.
-¿La señorita me avisará entonces cuándo he de ir á su lado, ó volverá la señorita
mañana?
-La llamaré si me hace falta-respondió la joven, esforzándose por hablar con
tranquilidad.
. .
Después se volvió hacia Cristina.
-Podemos esperar hasta las ochodijo.-Es preciso que hable con el hombre
de confianza de mi padre; vive cerca de
aquf... .. Y, mientras aguardamos, ruego á
usted que me lo cuente todo. He llegado al
fondo de un abismo; todo se hunde, y, sin
embargo, siento en mí una fuerza extraña
aun cuando esa fuerza se asemeja á la deses'.
peración.
Cristina le refirió con dolorosos detalles
Jo ocurrido, insistiendo en describirle la
expresión de paz y de consuelo que se re11.ej ó en el rostro del moribundo cuando
llegó el sacerdote, y también cuando ella
le hubo prometido el perdón de su hija y
le aseguró que ésta continuaría consagrando afecto filial á su memoria.
.{/:'!,'·
Paulina, en medio de la frivolidad de sn
,,:;::.
existencia, conservaba en el fondo del alma
"
las creencias de una educación réligiosa, y
en aquellos momentos su fe, al mismo
tiempo que su corazón, le hacían encontrar
inesperado alivio ante la idea de una reconciliación suprema.
3,-TraJe da paño.

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LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

- Y ¿ también se hallaba allí María Teresa?
¡Bendita sea! Hasta hace poco la compadecía.
Aun he llegado hasta mortificarla ..... No sé p~;
qué digo estas cosas, pero experimento hacia
usted extraña necesidad de hablar con franqueza ..... Algunas veces , siendo feliz, he sido
mal intencionada ..... Pero ya está vengada la señorita de Marmennes..... Aun tiene padre..... Respecto á usted .....
Se dejó caer de rodillas ante Cristina, y añadió con acento entrecortado:
-Soy una criatura orgullosa, indómita ..... Pero
usted, á quien no conozco, y de quien ignoro
hasta el nombre, puede hacer de mí lo que guste, y la seguiré con docilidad hasta el fln del
mundo, porque usted ha tenido consuelos para
mi padre y no ha vacilado en besar la frente de
un suicida .....
Horrible estremecimiento la conmovió al pronunciar esta palabra.
- ¡Nadie puede saber Jo que sufro! - continuó.-Mi cariño y mi orgullo de hija están hechos pedazos; sin duda me espera la pobreza,
acaso la. vergüenza de ver deshonrado mi apellido ..... Si no pnedo ofrecer al hombre á quien
amo mi apellido sin tacha, destruiré con mis
propias manos mi porvenir..... Pero nadie conocerá cómo quede mi corazón bajo este derrumbamiento, ¡nadie más que usted! Á usted le dejaré ver todo; para usted yo seré, yo, una pobre huérfana torturada, humillada, destrozada.....
Tengo confianza en los sentimientos de usted;
me parece como que usted es un postrer auxilio
que .mi padre me envía .....
-¡Cuente con mi auxilio para siempre! En mi
encontrará usted afecto, simpatía, lealtad..... , tal
vez consuelo cuando transcurra el tiempo-exclamó Cristina, alzando fervorosamente al cielo
sus pupilas serena,.
Y Paulina, doblando la cabeza sobre las manos cruzadas, encontró al fin las bienhechoras
lágrimas, sin las cuales su corazón hubiera podido estallar .....

una soci~dad en la cual es más que probable
que no se tenga el mismo concepto del honor
que tenemos nosotros1 De todos modos, ha
muerto, y debemos siquiera.guardar respetuoso silencio ante su memoria.
Continuará.

Ja muerte repentina del sell.or Montpernon.
-¡Preocupaciones 11.nancieras!-repitió la
señora de Artibes, consternada.
_ y á pesar de las reticencias del señor Pellegrfn - añadió el Barón,. bajando más la
voz, -he adivinado que abriga una espantosa
sospecha .....
La señora de Artibes se enjugó la frente,
bañada en sudor frío.
-¡Se habrá suicidado!-balbució.
-¡Oh! Sólo se trata d~ u_na sospeoh~; _pero
lo inesperado del fallec1m1ento, el via¡e de
Paulina la recomendación de no irá buscarla.
-Y A~ncargó que te manifestasen que los
asuntos de su padre atravesaban un período
de crisis1
-Sí, y el señor Pellegrín me ha dicho p~r
cuenta propia, reservadamente, lo que Paulina acaba de saber ahora, esto es, que una deplorable situación financiera, agravada á consecuencia de la quiebra de la Sociedad de•••,
ha debido de ser la causa de la muerte de su
padre.

Núm. 3. - De paiio gris elefante. Se adorna con
terciopelo gris de tono más obscuro. Peto de encaje plissé6 adornado con trencilla bordada. La falda
se realz; con un gran bies de terciopelo.
Núm. 4.-Para la explicación y patrones, véanse
las flgs. 27 á 30 de la Hoja-Suplemento.
Núm. 5.-De fieltro azul, adornado con terciopelo del mismo color. El ala, de forma campana,
se sujeta delante por medio de una barreta¡ rodea
el casco un drapeado de terciopelo, que se sujeta
con un c1wu.
Núm. 6.-Las flgs. 81 y 82 de la Hoja-Suplemento
corresponden á este modelo.
De color verde almendra, adornada con entredoses de bolillos. Le sirve de complemento un cuello•
canesú de encaje.
Núm. 7.-Las flgs. 77 á 80 de la Hoja-Suplemento
corresponde á este modelo. ,,
.
.
De seda gris y negra. Canesu de en caJe, guarnec1-

5.-Sombrero de Invierno, propio para Hñorlta ó aeñoraJotten.

XX.
Una hora después las dos jóvenes subían
al tren. En aquel preciso instante un desconocido llegaba á casa de los señores de
Artib9s preguntando por el Barón. Este,
tan inquieto como su esposa por la tardanza de Paulina, se disponía á enviar un criado para que preguntase en el hotel de loa
señores Montpernon si ocurría alguna novedad.
La conferencia del desconocido con el
Barón duró largo rato; cuando el señor de
Artibes volvió á entrar en el salón donde
aguardaba sentada su esposa, mostraba palidez cadavérica en el semblante.
-¿Dónde está Robe1·to1-pregnnt6 lacónicamente.
-Roberto ha ido á averiguar si le ocurre algo á Paulina; aun cuando no hay motivo ,para que nos sorprenda su falta de
puntualidad, por ser cosa habitual en ella,
ofreció estar aquí á las ocho.
-Se ha marchado á Turena-excJamó
gravemente el señor de Artibes.
-¡Se ha marchado! tQué dices? Es 1ID&amp;
broma, ¿verdad?-exclamó su mujer sobresaltada.
-Es cierto y muy cierto; ha salido en
el tren de las ocho y media.
-¿Te lo ha dicho ese señor que acaba de
visitarte?
-Sí; ese señor es uno de los principales
empleados del señor Montpernon-dijo el
Barón de Artibes, bajando la voz.-V'enfa
de parte de Paulina ..... Ha ocurrido una te·
rrible desgracia: el señor Montpernon ha
muerto repentinamente.
.
-¡Muerto! -exclamó la señora de Arti·
bes, lanzando un grito de horror.-¿Cómot
tDónde?
- En los Cítisos, adonde había ido para
asuntos de negocios. Paulina ha anunciado
que nos escribirá.
-¿Y no me ha pedido que la aco~pail8f
-observó la señora de Artibes, pálida de
emoción.
-No-contestó el Barón, moviend? la
cabeza;- ha querido ir sola. Me ha enviado
al seilor Pellegrín, que es el hombre de
confianza de su padre, para que me ro!!d;8
que no fuésemos á buscarla antes de reo!•
bir noticias directas de ella, y le ha encar·
gado que me dijese que atribuye á preocU·
paciones financieras y á excesos de trabajo

4,-Bluaa para aeñora de cierta edad.
7.-Blusa da seda pékln6a.

- Y ese hombre con quien has hablado, ¿conocía el estado de los asuntos?
-Sí, pero desde hace mucho tiempo estaba
acostumbrado á ver al señor Montpernon rehacer su fortuna, comprometida en diferentes ocasiones, y, además, nuestro desdichado amigo
solia guardar en secreto una parte de sus operaciones ..... Sin embargo, si nosotros viviéramos
en los círculos bursátiles, es probable que hubiéramos sabido que el señor Montpernon estaba
amenazado por ruina inminente.
-¡Y nos Jo ocultaba! ¡Miserable!-exclamó la
señora de Artibes con voz estridente.
Su esposo se estremeció.
-¡Ha muerto!-observó gravemente.
-Repito que es un miserable. ¿Cómo? ¡Sabia

6.- Blusa de pana.

do con vivos de seda de un solo color; los pliegues del
delantero se adornan con grupos de botoncitos.
Núms. 8 y 8 bis.-Las flgs. 16 á 26 de la Hoja-Suplemento corresponden á este modelo.
De shantung blanco, adornada con flores bordadas
con felpilla y seda de Argel: el bordado se ejecuta con
arreglo al grabado 8 bis á punto de tallo y á punto
llano se bordan las flores con seda color lila pálida
de tres tonos¡ los tallos y los cálices, con seda verde
de dos tonos; sobre cada uno de los pétalos se bor-

dan dos puntos con felpilla fina de color amarillo
claro.
Núm. 9.-Para la explicación y patrones, véanse las
flgs. 83 á 85 de la Hoja-Suplemento.
Núm.10.-Para la explicación y patrones, véanse las
flgs. 31 á 34 de la Hoja•Suplemento.
Núm. 11.-De lana azul y blanca y sin forro. Los paños de los lados se prolongan por medio de un volante superpuesto, que se dispone formandópliegues,
y cuya unión disimula un bies de 2 cm. de ancho. El
borde termina en una jareta de 4 cm.
Núms. 12 y 13.-Para la explicación y patrones, véanse las flgs. 46 á 48 de la Hoja-Suplemlfflto.

9.-Bluaa para aeilorlta.

s.- B!uaa guarnecida con bordado.

8 bla.-Datalla da ejecución del dibujo 8.

que iba á irse á pique y nos
dejaba concertar este e~lace!
¡Si transcurren ocho dias, el
daño hubiera sido irremediable!
-Sí, no ha procedido correctamente; pero, ¿acaso no
10.-Falda
para niña da 11 • 13 años.

11.-Falda

pll1de para. seil'orlta de 13 i 15 año,.

merecemos este castil¡'o, por
haber buscado un enlace en

12 y 13.-Faldu redonda1.

�174

LA MODA

E L EGAN' 'l' E

IL US TR A DA
LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

175

19.-litón de malla.
1

15.-B■ndeau para chimenea, 4 auarclamalleta ¡uameclda oon bordado rocooo.

l4,-Bo11a adornada con bordado y oaladoa.

na con un bordado, al que rodea una

Núm. 17. -De pailo gris hierro, adornado con terciopelo
del mismo color y tiras de Chinchilla. La falda termina por
un dobladillo de 3 cm. de ancho, sobre el cual se forma á
9 cm. de distancia, un pliegue del mismo ancho.
'
La pelerina no tiene forro. Los delanteros se abren sobre
un chaleco de terciopelo gris obscuro.

serie de calados; se forra con seda co-

Núm. 18.-De lana inglesa chiflé. La falda se comPQne de

Núm. 14. -La flg. 99 de la Hoja-S,,corresponde á esta labor.
De tela antigua color crema¡ se ador-

P 'emffllo

1 1
1

1

Sombrero-campana de fieltro blanco, adornado con plumas verdes y blancas matizadas, sujetas por un chou de terciopelo verde.

•

•

dos pai!os y se adorna con un bies de terciopelo
do, cuyo tono de color es más obscuro y va unilo":f';"1•aLa chaqueta se guarnece de un modo análogo·
d
por un cinturón de terciopelo, se abrocha por
a:•¡eta
O 8
tones de nácar y se forra con seda clara. las manga
bo.
nan con dos bieses de terciopelo, de m~era tal
sel ~~~
pnilos.
• m.....,

·::~i

º~º-

qu:

Núm. 19. - La flg. 97 de la Hoja-Suplemento corres
este modelo. - De cordoncillo blanco, bordado á p:~d~i
0
zurcir, con arreglo á las indicaciones de la flg. 97,
e

n,tall, 11111 dibujo 19.

Detalle del dlbÜJG 15.

Núm. 20. -Las flgs. 86 á 91 de la Hoja-S,,plemento corresponden á este modelo.-De nansnc, batista ó lanilla, abro•
chado por la espalda. El borde inferior termina por una jareta con calado (que se puede reemplazar por un entredós);
por cima de la jareta se destaca un gran bordado á la inglesa. El canesú se adorna con un bordado de puntos de fantasía. Se corta el cuerpo por las flgs. 86 y 87, se monta al borde
de una falda de 60 cm. de ancho por 1,40 m. de longitud, la
cual se frunce por arriba. Se corta el canesú por la flg. 88, y
la falda requiere una pieza de 1,50 m. de longitud por 79
centímetros de ancho. El bordado se ejecuta, ateniéndose á

la flg. 91, con algodón sinillizado ó cordoncillo. Se unen la
falda y el canesú se fijan sobre el forro y se pegan los botones necesarios;' el escote se adorna con un bies, realzado
con puntos de espina. Las mangas de forro se cortan por la
ftg. 89; las de encima por la flg. 90; se deslizan éstas sobre
aquéllas, frunciendo previamente la parte inferior de manera que forme cabecilla.
Núm. 21.-Para la explicaci6n y patrones, véanse las figo..
ras 8 á 15 de la Hoja-Suplemento.

Núm. 22.-De lana color oastai!a óxido de hierro. Se adorna

20.-Fald6n guarnecido para bébi.

con trencilla negra y oro. El e bolero•
se guarnece del mismo modo ; sus de-lanteros se unen por medio de cintu

1

Eapahlu de loa dlbuJos 16, 17 y 18.
Eepahlaa dt loa dibuJoa 21 1 22 r 23.

! 11

lor rosa pálido y se cierra por
medio de . una cinta de rosa
pálido.
La flg. 99 de la Hoja-Suplemento representa el bordado cuyos bordes se festonean co~ algodón de bordar fino.

cruzadas, que pasan á través de anillu
de pasamanería y recuerdan las que
sujetan las patas del adorno de la falda.
Cuello de pai!o blanco bordado. Lu
mangas se cortan de la misma pieza
que el «bolero,; en la parte inferior de
ellas se cogen pinzas, entre las en.alee
se dispone la lela formando pliega..
sujetos por botoncitos; pu.ilos de palie
blanco, adornados con trencilla. Bl°'de seda blanca con canesú de encaje.

Núm. 15.- La flg. 49 de Ja HojaSuplemento corresponde á esta
labor.
De moaré c o I o r marlll. se
adorna con una guirnalda bor?ada con cinta rococo; el borde
mferior forma ondas y termina
por una lira de seda de 2 cm. El
bordado se ejecuta, atenHíndose
á la flg. 49; las flores, con cintas
matizadas á punto lanzado· los
.
'
myosotis y los capullos, á punto
anudado; las hojas, á punto de
tallo con seda verde; las flores,
á punto anudado con seda ama, rill&lt;i oro. El guardamalleta se

forra con raso marfil.
Nám. 16,-De terciopelo ptkitak color verde esmeralda y

eastafla; se guarnece con tiras
de visón. La chaqneta se forra
con seda blanca.
16,-TraJ• di t1roiop1/o pH.lnét.

.1

17·-TraJa de pailo oon ltvlt6n •

18.- TraJe con chaqueta pi/de.

21,-TraJ• para 11ilora 1111 edad.

,

22.-TrlJt adorudo oon trtncllla.

23.-TnJ• di paio IU&amp;l'IIIOldo oon bllHI,

Núm. 23.-De pai!o color morado
obispo. Falda interior de tafetán del
mismo color, con un gran volante.de
pafio, adornado con plieguecitos encerrados entre bieses de terciopelo del
mismo color que el pafio. La túnica se
guarnece de un modo análogo, se frun.
ce en el talle y se monta en la misma
cinturilla que la falda interior.
El adorno del cuerpo asemeja al de
la falda; los delanteros se abren sobre
peto, compuesto de encaje y bieses de
tul crema. Mangas adornadas al borde
con un bies de terciopelo, y mangas
japonesas cortadas de la misma pieza
que el cuerpo. Cinturón de seda drapeada, cruzado por la espalda y anjeto
delante por medio de un lazo y una
hebilla de plata.

�LA MODA ELBGANTE ILUS'rRADA

176

EL DUELO.
I.

€

\
'

11

1

1

RA por un camino estrecho qne venía de la
frondosa cañada, pintorescamente bordeado de
pitas, zarzales, acebuches y viejos chaparros.
Moría la tarde, cayendo con lentitud en un crep~sculo rosa que hací~ sonreír por Poniente el
01elo profundo. La brisa mecía con suave soplo
las copas de los oliv?s, 9-ue, cargados de fruto,
las hermosas ramas mclmaban como ofreciendo sns riquezas al labrador que las hizo fecundas con quebranto de su cuerpo y sudores de su
frente.
La pobre viej! iba arrastrando los pies pausadamente por el aspero camino, agobiada bajo el
peso de un haz de támaras secas, punzantes como
los crueles dolores humanos. Seguíala el nieto,
un hermoso capullo de vida, un angelito de seis
años, cargado con un hacecillo proporcionado á
sus fuerzas, Jo que equivale á decir que superior á ellas, ya que mejor hubiera sentado· eu
sus débiles omoplatos el adorno de las airosas
alas que las asperezas de la leña.
·
_No murmuraba la anciana, por ser paciente y ·
piadosa y por saber que Dios manda á los mortales trabajos y dolores para mayor perfección
y gloria de sus almas. El nieto no cantaba porque la carga empezaba á pesarle más de '
la cnenta y la fatiga Je hacía enmudecer.
Salieron aquella tarde por leña y volvían rendidos, sin alientos para' hablar
deseosos de verse metidos en su cuchi~
tri!, donde les esperaba pobre cena mala
cama y tranquilo reposo.
'
Al llegar á una desigualdad del terreno, la anciana perdió pie y cayó vacilante, primero de rodillas y de bruces después, bajo las arañantes támaras gritando con angustia suprema:
'
-¡Jesús me valga!
El niño, asustado al oir la voz gimiente de la ab~ela, softó sn haz, y vivamente se esforzo en qmtarle de encima Ja pesada c~rga; pero pronto, impotente para
cumplir su mtento, se echó á llorar clamando con angustia:
-¡Agüela! ¡Agilela mía!.. ... ¡Yo no puedo ..... , no puedo ayudarte!
Y había en la voz del chiquillo una
desesperación profunda, capaz de conmover al santo cielo.
La pobre mujer no podía rebullirse·
cayera en mala postura, y estaba com~
clavada en tierra. Debía haberse herido
p_o,:que, después del gran golpe que re'.
cibiera en la frente, sentía la cara mojada. Se
alarmó mucho, ¡,arque nunca encuentra el mortal oportuna la hora de la muerte y la infeliz
creyó que ésta llegaba:
'
.- Vé, ~ijo mío-gimió desfallecida,-corre y
dile al primero que encuentres que venga á ampararme. •
··
El chicuelo, aterrorizado, lloriqueó:
-¡Ag_üela! 1Probe agüela mía! Me da miedo ......
Ya va siendo escuro ..... ¡ Si pudiá cortar la cuerda! .....
, -t~ qué harías .tú, probetico mío? tQué barias tu? Corre, corre, y que Dios te guíe, y que
encuen,tres luego, luego un alma caritativa que
venga a socorrerme.
Corrió el niño; la vieja oyó sus pasitos rápidos y sus lloros. J?espués, en el augusto silencio·,
en la ~ulce_serem~ad de la tarde muriente, quedó la mfehz tendi?-8: boca abajo, rezando con
fervor ardoroso, .p1d1éndole al cielo que no la
abandonase, que le concediera una buena hora
en que no se agotase su ~anta resignación.

II.

I

1

''!

1'

~os. primeros seres que encontró el desolado
chiq'!-1110 fueron dos jóvenes á quienes el amor
volv1er_a locos_porque ambos amaban á una misma mu¡er, mu¡er _!J.ermosa y junca1 que, sin proponérse~o, dab_a a beber en el divino vaso de
sus grac.ias el hc?r embriagante que produce Já
demencia. Por nmguno se decidía la muchacha
t~l vez por_que no los amaba, quizá porque, que'.
r1.éndolos '! los dos, no se atrevía á desesperar á
nmguno, S\Il duda porque temía que mozos tan
bnenos amigos llegaran á ·odiarse y á destruirse
Sabía ella, por haberlo oído, que los celos, des:
pués de robará lás almas• todo reposo, envenenan los corazones llenándolos de odio, y ponen
en las manos temblorosas armas terribles que
producen la muerte. Así, ni admitía ni rechaza•

Y echaron á andar de prisa, seguidos por el
angelito, ansiosos de prestar el auxilio que de
ellos se solicitara, impulsados por sus corazones
generosos, dejando para más tarde la feroz contienda. Y dij o Juan:
-Por de contao que esto no acabará así, Alifonso.
-Por decontao, Juan. Tié muchas ganas mi
navaja de ver aonde está tu corazón.
Llegaron al lugar en que la infeliz Chaparra
yacía, dándose ya casi por muerta. Cuidadosamente quitáronle de encima la pesada carga y
piadosos la ayudaron á levantar. Al ver la cu;tida y arrugada faz de la anciana llena de sangre
se asnstaron.
-tSe ha escalabrao osté, Anioa?
-No sé-gimoteó;-me duele mucho la cabeza y toos los gilesos.
A la vaga luz del anochecel""'empezaron á buscar por aquellos manchones de sangre la herida, y dieron por fin con ella; la tenía en la frente
y no debía ser muy alarmante; la sangre había
dejado de salir por sí sola. Alfonso sacó su gran
pañuelo de hierbas, doblólo diligente, y de él
hizo venda que colocó con cuidado. La Chapasintiéndose con más ánimos, habló dé bilmente dándoles las gracias. Luego rogó que le
irguiesen el haz para cargarlo de nuevo; mas al
intentar levantarse del vallado donde la sentaran, vaciló: estaba sin fuerzas y no podía tenerse en pie. ·
-Mejor será que la acompañemos
hasta la casa-propuso Alfonso.
-Mejor será, sí. Sostenla tú , que yo
cargaré con la leña.
-¡Ah!-exclamó la vieja con alegría.
-Ahora te conozco. ¡_Eres tú, Juanillo?
-El mesmo soy.
-Dios te lo pague. ¡_Y quién esel que
te acompaña?
-Alifonso-repuso Juan con trabajo,
como si le repugnase hasta pronunciar
el nombre.
- ¡Alifonso! Vaya si he tenío suerte de
que os encontrara tan pronto mi Manué. .
Si no, no sé lo que hubiá sío de mí.¡_Veníais del campo?
1
-Del campo veníamos- balbució
Juan.
Pusiéronse en marcha, el uno llevando por el brazo á la vieja, y cargado con
los dos haces el otro. El rapazuelo, después de haber llorado mucho, estaba
alegre y marchaba delante, volviéndose
de tanto en tanto para mirar con agra•
decimiento á aquellos hombres que tan
oportunamente le habían socorrido. Las
24,-Almohadón adornado oon pintura á la aguja,
estrellas asomábanse al cielo para contemplarlos, y en las hojas de los árboles
gusta y serena voz de la razón..... ¡Habla que parecía haber un murmullo alegre al mirar unidos por la caridad á aquellos mozos á quienes el
reñir!
Y á la dulce y vaga luz del rosado y sonriente odio separaba.
Llegaron al casuco de Anica, y cuando se dis•
crepúsculo salieron á relucir las navajas, ansiosas de encontrar carne viva donde penetrar y ponían á dejarla, la pobre vieja les suplicó que
corazones que partir. Era un duelo leal en el entrasen á encenderle la luz, porque queria verque los campeones no quieren herir por sorpre- les y darles las gracias.
-No podéis calcular lo que me alegra veros
sa, porque es herir á traición, y por eso aquellos jóvenes valerosos y robustos, que eran hon- juntos, porque ..... después de lo que se dice por
el pueblo ..... ¡Válgame Dios, y cómo miente la
ra y prez del pueblo, gritaron á una voz:
gente!
-¡Guarda el pecho!
Y la anciana contó lo que se decía: la historia
Iban á perderse aquellas dos juventudes, á
convertirse la una en carne de presidio y en de aquel rencor profundo que los separaba ~
fría muerte la otra; ya se acometían con furia, ellos, tan buenos, tan leales, tan amigos. ¡S1
cuando entre ellos se interpuso un angelito llo- hasta se mentía que el día menos pensado Juall
y Alfonso acabarían mal, el uno en la cárcel Y
roso que gimiente suplicaba:
-Vengan, vengan corriendo, que mi pobre- en el cementerio el otro. ¡Dios santo, qué dis·
cica agüela se va á morir..... Está allá bajo, junto parates!
- Por supuesto, que yo no lo he creído; me
á la cañá, en metá el camino ..... ¡Se ha caído con
costaba mucho trabajo pensar que vosotros per·
el haz de támaras y no pué &lt;levantarse!
-tY quién es tu abuela? -preguntó uno de dierais el sentío hasta el punto de olvidar á
Dios y á las probecillas de vuestras madres.
ellos.
¡Mirad en lo que he venio á parar yo dende que
-Anica..... la Chaparra, pa entendernos.
Los dos conocían á la pobre vieja, más que se murió mi Frasquito!. ....
La vieja lloraba. Los dos mozos la escuchaban
sexagenaria, ochentona; ambos sablan las amar~uras qu? sufriera recientemente la pobre mu- sin osar levantar los ojos del suelo, ternero•?•
¡er, á qmen acababa de herir la desgracia ro- de mirarse y de que Anica pudiera leer el odio
bándole á su hijo, muerto en la flor de la edad perverso que aun reinaba en sus cor azones.
casa~o y ya padre de aquel chicuelo que por ell~ Acordábanse de la escena de la tarde, de hacia
suplicaba. La nuera se había puesto á servir y un momento; la pálida y rugiente ira habla
con su salario, que le entregaba íntegro, y con '10 · puesto en sus manos la navaja, y de no ser por
que la Chapm·ra iba agenciándose buenamente la oportuna interrupción del chiquillo, á aque·
vivían abuela y nieto con resignación com~ llas horas se habrían realizado los augurios d"
santos que saben sonreír á todos los males.
la gente. En aquellos espíritus fuertes y recto•
Las miradas chispeantes, llenas de odio de entablábase una lucha penosa, en la que el egoí•·
aquellos hombres cambiaron de expresión· ojos mo y el amor propio iban cediendo paso á sen·
enternecidos se fijaron en el muchacho co; pia- timientos más nobles.
doso interés, y á un tiempo las manos cerraron
Juan fué el primero en levantar la cabeza.
las d?~garrantes navajas, y á la vez los dos mo-¡Alifonso!-dijo.
zos d1¡eron:
-¡Juan!
-¡_Vamos allá?
·
-tVámonos?

ba á ninguno, ofreciéndoles á ambos amistad
franca, desinteresada y leal. Pero es, para el
amor, la amistad cosa fría y sin substancia, y creyendo cada cual que el otro era obstáculo insuperable á que sus deseos se vieran cumplidos,
empezaron, como en tales casos acaece, á mirar~
se de reojo, á odiarse, á lanzarse palabras hirientes de cáustica ironía que iban engendrando
rencores profundos.
Hombres de corazón eran los dos, y, por con•
siguiente, ninguno traicionero. Pero encontráronse aquella tarde, cuando de dar cumplimiento
á sus tareas venían, y la tempestad condensada
en sus pechos estalló en palabras sonoras, que
fueron exigencias intolerables y prohibiciones
rotundas.
-Tú no debes mirarla más, ni rondar su ventana, ni pasear su calle, ni acordarte tan siquiera
del santo de su nombre.
-Cabalmente me has quitao las palabras de
la boca, porque pensaba yo decirte lo mesmo.
Y como no había posibilidad de que vinieran
á un arreglo amistoso quienes tan perdido te·
nían el seso, fueron agriándose y siendo más recias las palabras, que irritaron los nervios y
prendieron fuego á la sangre. Había que reñir y
que reñir á muerte: lo decían los puños apretados, las miradas chispeantes, las rojas caras, los
ceñudos entrecejos, la ira que mataba la generosidad de los corazones, los celos, los malditos
celos que vendaban los ojos y ahogaban la au-

177

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
- ¡Alifonso! ·
Abrieron á la vez _los brazos con C8;riño ·profundo, con aquel canño leal que les umera siempre, y permanecieron largo rato emocionados y
llorosos, sin fuerzas para hablar.
Desde la puerta llamó uno de ellos.
-¡Manué! ¡Manué!
-1.Quién llama?
-Ven pacá, hombre.
Salió el niño. Juan le cogió en brazos y presentándoselo á Alfonso, dijo:
'
-Éste ha sío nuestro ángel bueno.
- Este ha sío.
Le besaron fervorosamente. Después Juan
poniéndole dinero en la mano le dijo:
'
-Toma, dile á tu agiíela que se me había olvidao darle eso pa que mañana ponga puchero.
. - Y di_le también-agregó Alfonso-que no
hé que dtr más á por leña, no vaya á caerse otra
vez, que ya se la traeremos nosotros cuando la
nesecite.
Echaron á andar, cogidos estrechamente y á
pocos pasos llegó á sus oídos la voz de la Chaparra, que había salido á la puerta para gritarles:
-¡Que Dios os bendiga, hijos míos, que Dios
os bendiga!
La buena mujer no sabía que Dios los había
bendecido ya.

,.,a,

RAFAEL RUIZ LÓPEZ.

25,- Blusa para teñorita.

-Andando.
-Dir con Dios, hijos míos, y que Él os bendiga ..... Y ya me encargaré yo de decirle á los
deslenguaos que no es verdá, que no pué ser
verdá que corazones que la caridá junta en los
mesmos deseos puedan estar separaos por un
querer mal entendío.
Salieron, tras breves frases de despedida, y ya
en la puerta, iluminada por la luna, se detuvieron, quedando el uno frente al otro.
-¡Juan!

26.-TraJa da lana i cuadros.

El cuerpo deja al descubierto un peto de malla co.
lar crema, y se adorna con galón bordado con oro
y seda verde. Botones de fantasía, puños de tafetán
plissée y cinturón de tafetán drapeado.

27.-TraJe para niña de_3 t 5 años.

Núm. 24.- La flg. 98 de la Hoja-Suplemento corresponde ~ esta labor.
Se forra el almohadón con reps color verde almendra, y se guarnece con lirios imitados con pintura á la
aguja; el cerco que rodea las flores se ejecuta con seda
tornasol azul, verde y amarillo.

Núm. 25.-Para la explicación y patrones véanse las
flgs. 67 á 76 de la Hoja-Suplemeflto.
'
Núm. 26.-Para la explicación y patrones, véanse las
flgs. 61 á 66 de la Hoja-Suplemento.
Núm. 27.-Para la explicación y patrones, véanse las
flgs. 35 á 45 de la Hoja-Suplemento.
Núm. 28.-Para la explicación y patrones, véanse las
flgs. 1 á 7 de la Hoja-Suplemento.
Núm. 29. -De terciopelo color de vino de Burdeos.
La falda se monta sobre otra interior de tafetán.

(

2I.-Traje •• Paiio 111an1eoldo con pielea, propio para 1eiiorlta.

Elpaldal da loa dibujos I y 2, .

29,-TraJa da terciopelo.

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á partir del presente mes de Octubre, LA MODA
ELEGANTE agregsría, especialmente á su 1.• EDICION, sin aumento de precio, SUPLEMENTOS
interesant[simos de modas y labores de todas
clases, empleando en ellos, además de sus elementos propios, los nuevos y numerosos de que
dispone, por virtud de contratos especiales y exclusivos, recientemente celebrados con las revistas de moa.as que con mayor aceptación se publican en Europa.

Cuatro figurines iluminados,
Esta nueva disposición y forma dada á nuestra

Edición de lujo,

representa, sobre lo que hasta. ahora la.componía,
un aumento de tal importa_ncia, que ciertamente
ha de imponerse á la atención de las seií?ras suscriptoras y ha de ser justamente apreciado.
Claro ~s que á tan considerable au_mento en
la extensión habitual de nuestra Revista ha de
corresponder proporcionalmente e_l d~ su texto
literario así en el cuerJJO del periódico como
en la doble HOJA DB LABORES y en la cubierta especial de la 1.• EDICION. Nada hemos
Ha llegado el momento, tan deseado por nos- de decir de la
otros, de realizar nuestro plan, y en el presente
Moralidad, amenidad y utilidad
número inauguramos la aplicación sistemática de este texto, que so~ nuestra constante prey constante de esos nuevos elementos, con los ocupación, como de antiguo saben nuestras amacuales se publica su
bles favorecedoras.

PRIMERA EDICION
con un aumento de 12 PAGINAS, constituidas
por

Una cubierta en papel couché 1
con selectos grabados de modas y accesorios
diversos de gran novedad y elegancia;

Una doble hoja titulada
LABORES
DE

«LA MODA ELEGANTE•
que contiene gran variedad de modelos para
u-abajos de bordado y costura, algunos de ellos
con dibujos en tamaiío natural, que pueden fácilmente ser trasladados á la tela por medio del
ealco; y

Un panorama de abrigos,
q11.e recopila las últimas novedades que se prep8l"1111 para la próxima estación.

Nuestra 2.• edición
se beneficiará en parte de la ampliación dada á
la l.ª, porque sin disminuir en nada lo que ahora
la constituye, que es:
Cuarenta y ocho páginas de texto,

Dos
dos 1
Dos
texto
Dos
ble y
Dos

pliegos de patrones traza•
Suplemento• de labores y
literario 1
fdem de novela encuaderna•

•

.

figurine• dummados 1

verá convertidas las DOS hojas de labores en las

Cuatro dobles hojas
que constituyen las
LABORES
DE

«LA MODA ELEGANTE•
que vendrán á ser verdaderas

Á partir de este número, la 1.• EDICIÓN, ó

EDICION DE LUJO

Cubiertas en todos los números
de la 2.• edición.

DE

"LA MODA ELEGANTE"
ee compondrá constantemente de
Cubierta en papel couché

1
1

1

,~ ¡

1 ·

f

con preciosos grabados en madera y en fotograbado, asi de trajes como de menaje de casa,
objetos de adorno, y cuanto con el carácter de
novedad y el sello de elegancia nos vaya pareciendo de interés para nuestras suscriptoras;

Segunda cubierta
6 doble hoja de guarda constituyendo una sección fija que titulamos

LABORES
DE

«LA MODA ELEGANTE»
1

1
'

i

11'

1

1

111

1

1

1

i

11

en la que han de aparecer con profusión y variedad cuantos trabajos de aguja y de manos puede
hacer una señora para adornar su ajuar y su casa,
muchos de ellos con dibujos de detalle entamaiío natural sobre los cuales se pueda hacer calco
en vez de ampliación.
Cuarenta y ocho páginas de texto
y

Do• pliegos de tamaño cuádruple
de patrones trazados,
como hasta el presente, en cada mes, con selección esmerada de los modelos y perfección acabada en los grabados, al nivel de las mejores
Revistas extranjeras, puesto que saldrán de los
mismos talleres, asi de modas como artisticos
en que los de esas Revistas se producen.
'

Do• Suplementos mensuales
de novela encuadernable
equivalentes á 16 páginas en 8.0

Aunque las EDICIONES 3 ..• y 4.• no pu_edan,
por lo económico de su~ precios, ser ampliadas,
resultarán también me¡oradas al serlo los elementos informativos del periódico, con lo cual
han de aventajar aún 1;11á~ que al presente á las
Revistas económicas similares.
Las seiíoras suscriptoras á las
Ediciones l.• y 2.•
continúan en el derecho á servirse de la acredi•
tada

Sección de encargos,

cuya organización han i~tado algunas de las
principales Revistas extran¡eras, y podrán, como
hasta aquí, dirigir sus consultas á la
CORRESPONDENCIA PARTICULAR
DE

«LA MODA ELEGANTE»,
en cuyo elogio nada podríamos decir á nuestras
favorecedoras, que ni remotamente se asemejara á lo que constantemente nos dicen ellas en
sus cartas.
Mucho, muchísimo tenemos que agradecer á
sus bondades. Procuramos corresponder con
hechos y creemos que el de la actual reforma y
ampliación ha de complacerlas, asi como estamos seguros de que apreciarán los grandes sacrificios que representa, merced á los cuales

LA MODA ELEGANTE
reúne á sus elementos propios, que á nadie cede,
los de las más selectas Y acreditadas Revistas
extranjeras, por lo c:nal puede afirmar, sin que
haya en ello exageración alguna,

Que es hoy la más completa
de cuanta• se publican.

179

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

178

reorr03pon~encia particular.
UNA ENAMORADA DE..... -

l.ª

Sf, señora.-2.ª Vea el

grabado 2 del Suplemento del número del 30 de Se
tiembre. -3.ª El mo!io alto y todo el cabello ond~
lado.- 4.ª Le regala el novio á ella una pulsera j
la novia á él una sortija.-5.ª A comer.-6.ª ~
sommé, huevos á la duquesa, langostinos con mayonesa, solomillo con champignons, pastel de foie-gma.
pollos asados con ensalada rusa , helado y pastas;

Mantel adamascado con centro bordado corbeilld con
fl_?res naturales en medio y ramos suelto~ cogidos con
cmta en el resto de la mesa.-7.ª Para la primera vea
el grabado 4 del S!'ple&gt;nento del núm. 36, y para 1á ..,_
gunda, el 22 del mismo Suplemento.-8.ª Depende del

gusto de cada cual, y puede hacerse desde l&lt;'más mo-

desto hasta lo más lujoso, sin que haya costumbre
marcada.-9.ª Debe esperará que le visiten ellos ID.•
tes. En el segundo caso, es usted la llamada á ir antes.-lO.ª Lea la 4.ª contestación dada á Fl&lt;w a. oro Oll

LA MODA del 22 de Mayo.-11.ª De malla.-12.• Para

quitar los granos.
UNA AFLIGIDA AL OTRO LADO DE LOS MARES.-Mnaho

gusto tengo en contestar á sus cartas en cuanto re,.

cibo el justificante.
l.ª No creo que le perjudique. Con nn cepillo. Puede emplear el Jerez. Es debido á la debilidad de
rafces.-2.ª Los de arroz.-3.ª Solamente para coa
6 reuniones.-4.ª Sí, seilora.-5.ª Se pone al tiempo
acostarse y da muy buen resultado.-6.ª Es preo
verlo hacer para aprenderlo. Turrón do Alitanl&amp;
ponen á clarificar, en un cazo, 500 gramos de azú
blanca en polvo y 500 de miel pura; se bate todo bl
junto, incorporando 10 claras de huevo al azúcar 7
miel; al estar en su punto, se le agrega un kilo de
mendras picadas, gordas y bien secas, y 250 gr
de azúcar en terrón , á pedazos no muy grand
echándole esencia de limón ó naranja; se pre
unas capas de papel forradas de oblea; se echa den

la pasta, se tapan con otra oblea y se deja enfriar.
turrón de Gijona no es otro que el de Alicante
chacado y molido, una vez frlo, hasta que queda
masa manejable.-7.ª Blanco con filete dorado y
codo con las iniciales. Debe dejar algo de margen.
8 ª Yemas de huevo. Veinticuatro yemas de huevo

un poco de raspadura de limón y una libra de ud

se trabajan en un cazo al fuego con una espátula
madera; cuando queda bien consistente, se saca 7
trabaja encima de la mesa, espolvoreándola oon
car; entonces se forman las yemas algo mayores
del tamailo natural, y se van colocando en una p
se ponen en un tenedor una por una, pasándolas
un jarabe hecho al punto de bola; se ponen sobre

rejilla hasta que se sequen.-9.ª Se pueden osar
dos,-10.ª No, sellora.-11.ª Se llevan de todos
!ios.-12.ª Se pronuncia esha,p. SI, sellora.-13.ª El
seilor de la casa.

NISA.-Vea los grabados 1 y 3 de LA MODA del
de Octubre; adórnelo tal cual indica la explica
La carta á la cual se refiere ha debido extra
porque no la he recibido.
O. S. M.- No tema molestarme con sus cona
contesto á ellas con grandísimo gusto y con ve
ro deseo de complacerla.
l.ª Tenga la bondad de dirigirse á la Sección de
carJZ'OS, porque no me está permitido citar nomb
-2.ª Los grabados 15 y 19 de LA MODA del 6 de

ondulado y flojo y mo!io bajo. Para la de corto, la

parte de delante sujeta con un moílo en medio de la
cabeza, el tupé ondulado y flojo y la melena en tira•
bozones sujetos con una abrazadera de cinta formando un moño á cada lado.-5.ª Bordada.-6,ª ¿Es esta
la receta que desea? Se baten separadamente diez yemas y tres claras, poniéndoles un poco de canela y
cáscaras de limón ralladas, se mezclan y se ailade
medio kilogramo de azúcar. Del azúcar se deja un
poco, que se pone en el cazo y se derrite á fuego lento, procurando que todo él se unte de azúcar fundido.
Se echa en el cazo el batido y se cuece al bailo marfa
hasta que se cuaje; se saca, se vuelca sobre un plato
y se sirve.-7.ª Glorias. Se mezclan en una cacerola
22 gramos de harina tamizada y un huevo, formando
una pasta sin grumos; se aíladen seis yemas de huevo, 125 gramos de azúcar en polvo, seis macarrones
machacados, un huevo y un gramo de sal; se remue•
ve y trabaja todo bien; se incorpora medio litro de
leche hervida y templada; se aromatiza con naranja,
limón ó vainilla. Se engrasan pequeños moldes de
pastelería, en los que se vierte la pasta, y se cuece á
fuego suave hasta que tomen un color amarillo. Se
sirven calientes.-8.ª Dí la receta de las ensaimadas
en la 2.ª contestación á Pfripitipis en LA MODA del 22
de Mayo.-9.ª Timbal de macarrones. Para media librade macarrones, previamente cocidofl y preparados
con queso parmesano, se toma una de harina de flor,
que se pone sobre una mesa limpia. Se hace en el centro un hueco, y en éste se ponen cuatro huevos batidos, dos onzas de manteca de vacas y la sal necesaria.
Luego se mezcla todo y amasa bien con el rodillo, y
después de trabajada la masa, se echará sobre ella .
medio cuartillo de buen vino blanco y se dará á la
masa otra vuelta con el rodillo; hecho esto, se toma
de ella la parte necesaria y se adelgaza hasta dejarla
del grueso de una lfnea, poco más, y con la espoleta
se corta en circulo ó en cuadro para que sirva de suelo; sobre él se pondrá la tira ó tiras que forman las
paredes, que se unirán ~l suelo formando repulgo con
los dedos, y bañando la unión con clara de huevo sola
batida, dándola con una pluma para que se una; échanse luego los macarrones, y se cubre todo con una hoja
de masa. Se mete en el horno hasta que esté cocido.
UN RAMO DE VIOLETAS.-1.ª Las chaquetas largas,
levitas y paletós rectos. Las chaquetas de piel.-2.• Sí,
señora.-3.ª Aunque es muy pronto para asegurarlo,
creo que decaerá la moda.
MADEMOISELLE MARIE.-1.ª El traje que me indica es
muy bonito y le sentará muy bien á esa seiiorita.2.ª Se llevarán mucho. La nutria.-3.ª La Sección de
encargos enterará á usted de Jo que desea, si á ena se
dirige. No lo creo perjudicial.-4.ª Lea la contestación dada á Hortensia en LA MODA del 30 de Julio.
M. M.-Lea la 5.ª contestación dada á Una alumna

s. c. v.

tubre son muy bonitos. Las chaquetas de piel se 11
ven mucho.
UNA DEVOTA DE LA VIRGEN DE LA VICTORIA.-1,1
es muy riguroso, al año; si no, á los seis meses.
2.• Petit·clwu. Se hace la masa poniendo al fuego
un cazo medio litro de agua, un grano de sal,
gramos de mantequilla y dos cucharadas de azó
en polvo. Cuando empieza la ebullición se echan
gramos de harina¡ se trabaja bien al fuego un m
mento, y cuando se desprende del cazo la mua
aparta, agregándole ocho huevos enteros¡ se traba:
bien todo. Se di vide la masa en trozos del tamallo
una nuez (más bien más), se ponen con simetría
bre una placa engrasada y harinada¡ se hum
con una brocha mojada en huevo batido, salpican
por encima con unas almendras tostadas, picadas
poco finas; s~ mete en el horno, y antes de sacarlas
espolvorean con azúcar glas, para que tomen l
Cuando están cocidos, se les hace una abertura
un lado con unas tijeras y se rellenan con creJDl-

chantilly.
·
UNA MONTAID!SA.-1.ª Deben ir con gorra ó somJ
ro.-2.ª No, seilora.-3.ª Tengo entendido qW
buen resultado, pero no se lo aseguro, po,r no ba1'
experimentado. Con las horquillas queda mo~y
para precios, dirfjase á la Sección de encar

del
en LA MODA del 22 de Septiembre, y la
á ¿Pensará en ..... ?_en el número del 14 de Agosto.

Croquis del figurín iluminado visto de espalda.

La Ilustración Española y Americana.
Samario del núm. 38, oorreapandlente al 15 de Octubre.
'lEXTO.-Cr6nica general, por D. José Fernández Bremón.Cuatro salnetes anónimos de D. Ramón de la Cruz, por don
Felipe Pérez y González.-Cosas de otros tiempos, por don
R. Balsa de la Vega.-EI explorador Harrison y su obra,
por D. Vicente Vera.-Trece á la mesa, por D. J. Cánovas
y Vallejo.-La campana de la patria, poesía, por don
M. R. Blanco-Belmonte.-Sueltos.-Informaciones, por •.,,_
-Anuncios.
GRABAD0S.-Los sucesos de Marruecos.-Pontevedra: Ruinas
y restos del convento de Santo Domingo.-Las inundaciones del Mediodía de Francia.-Representación compara'tiva de las proporciones é importancia que han tenido los
vapores de turbinas, desde el pequeño Turbinia, el primero
que apareció el año 1894, hasta el coloso Lusitania, el cual
acaba de recorrer 608 millas en veinticuatro boras.-Plevna (Bulgaria): XXX aniversario de la guerra ruso-turca.Escultura del Excmo. Sr. D. Bernardo Mateo Se.gasta, ejecutada por.Mariano Benlliure.-Inglaterra: La residencia
Real de Hawpton-Court 1 á orillas del 'l'ámesis, cerca de
Londres.-Amiens (Francia): Monumento recientemente
inaugurado en memoria del célebre hombre de Estado
René Goblet.

1.ª

UNA ENTUSIASTA DE LADY BELGRAV]A.-1.• No conoz·
co nada para evitarlo.-2.ª El verde, marrón y azul.
-3.a Las chaquetas largas y las levitas.-4! Están
algo pasados de moda los abrigos de esa forma.5.ª Raya á un lado, moiio bajo y todo el cabello on-

-7.ª El verde y el marrón. Para diarios!, par#
tir no.-8.ª Sí, señora. La Sección de encargos e.
rá á usted los patrones que desee.
UNA BILBAÍNA.-Recibí su carta anterior con lll\
chfsimo retraso, siendo esta 1a causa de que no ha$
recibido antes la contestaci6n.-1.ª La sillerla ie
dará muy bien.-2.a Sí, sefiora.-3.a Estarán me1or e
fl.eco.-4.ª Sí, seilora.-5.ª Pueden hacérsela cotnO

q:

!.,.

indica.-6.ª Depende de la clase de madera que-~••
pleen, del tama!io y del decorado; las lunas vi88l...-

Consejos de higiene y de belleza.
PELO y VELLO DESAGRADABLES.-El uso de los depilatorios
ofrece un grave inconveniente: el pelo 6 el vello que a.tea,
sólo queda suprimido momentáneamente, pero vuelve á brotar en seguida más abundante y más espeso.
Para que ese pelo desaparezca definitivamente, es preciso
destruir el bulbo piloso. Este resultado se consigue mediante
la electrolisis, que se puede practicar fácilmente, por la misma persona interesada, merced á los .4.parato• del Doctor
Galuz, médico especialista, B,rue Villebois·Mareuíl 1 Paris. Invito ti todas las lectoras que se encuentren contrariadas por
lucir un bigote importuno, á que escriban á ese mencionado
práctico, que les proporcionará todos cuantos Wormes útiles deseen.
ROJECES Y GRANOS DEL ROSTRO, GRIETAS Y RESQUEBRAJA·
DURAS DEL CUTIS.-Pueden ustedes conseguir evitar 6 hacer
que desaparezoan estas pequen.as afecciones, mediante el uso
regular, para el cuidado del cutis, del Glleerolado 4e bh,muto del Doctor Quesuevllle, que no es una crema cual•
quiera, sino un verdadero especifico. Después de aplicarlo,
el cutis queda blanco y suave¡ no es este preparado grasiento
ni viscoso, como son las cremas. Y aun las madres pueden
servirse de este producto para sus pequeñuelos, porque no
encierra el peligro de las pomadas que se confeccionan tomando por base el óxido de cinc. Y hasta los padres no hallarán cosa mejor para suprimir las erupciones é irritaciones que ocasiona á veces el afeitado. Precio del frasco: 4 pesetas¡ .trtlsqulto de muestra, O, 75 pesetas en casa de M. E. Y. Cufiel, 69, calle de Balmes, Barcelona.

DOCTOR CUVIER.

dulado y muy flojo.-6.ª Tenga la bondarl de leer la

Revista parisiense de LA MODA del 6 de Octubre; en
ella encontrará las noticias que desea.
JACINTO D0BLE.-Para embellecer el cutis, impedir
y borrar las arrugas, botones y manchas rojizas, está
indicada la verdadera Agua de ·Ninon, que es preciso
exigir con el nombre de la Perfumería Ninon, de Pa•
rfs, para evitar las falsificaciones.
'
ADELA P.

EXPLICACIÓN DEL FIGURIN ILUMINADO.
Corresponde i lu teñoraa 1usorlptoru i la edlolón di lujo
y i las di la 2.• edlolón,

1. Cuerpo de seda con dibujos. Canesú de en·caje
Y gran bocamanga con pliegues rodeados de encaje.

4.ª Mallo bajo, raya al lado izquierdo y el to~
levantado.-5.ª La de forma Luis XV.-6.ª Con
fusión de té muy cargada. No le da un color

le hacen subir mucho.

UNA NUEVA SUSCRIPTORA.-1.ª á 8.ª Contesté á todas
estas preguntas en el número del 6 de Octubre.g,a Sí, sen.ora.
DAMA DE N0CHE.-1.ª El traje que me indica es muy
á propósito para ese acto, y le quedará precioso.2.ª Saque la mano por la abertura del guante.-3.ª Sin
velo. El modelo es muy bonito.
Trt.-He recibido sus &lt;los cartas y contesto á sus
preguntas con el mayor gusto.
1.• Hágalo de paño obscuro y rodéelo con una tira
de tapieería.-2.ª Póngalos sobre las mesas.-3.ª En
el primero ponga un tapete de paílo blanco ó beige; el
segundo cúbralo con un mantón de Manila ó una tela
antigua.-4.ª Raya al lado izquierdo, todo el cabello

2. Cuerpo de muselina de seda negra con gran pe•
chero de encaje sobre viso blanco. Manga japonesa de
muselina plegada é incrustada con entredoses de encaje. Canesú de tul rosa.
3. Cuerpo hecho con bandas de encaje y bandas de
seda, re_al~adas con vivos de terciopelo. Gran canesú
de enca1e mcrustado sobre muselina de seda plegada.
~- Cue:r:po de tafetán, cortado sobre un fondo de en•
caJe, con mcrustaciones de muselina plegada. Botones
de pasamanería de seda sosteniendo el cuerpo.
. 5. Cuerpo de muselina de seda con encaje de Vene·
cia. Gran cu~llo de· muselina plegada y encaje, rodea·
do con una cmta de seda y borlas pasadas por un re· ,
dondel de pasamanerfa.

l'ARADISIA
Parfum Exqu1s

GELLÉ FRÉRES

El mejor aperitivo y el único higiénico es el Vlll'O PI•
ll'EDO de kola, cacao, guarana y fósforo asimilable.

P a ula

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éxito contra las enfermedades del aparato dlgestiT0 (dispepsias, inapetencia, pérdida de fuerzas). Parla, 6, A:a. Vtetono.

NUESTROS SUPLEMENTOS
Los que con el presente número recibirán
B1180riptoras son:

nuestra■

PRIMERA EDICIÓN
Cubierta en papel ccouehé&gt;, reproduciendo

magníficos grabados.
Panorama de abrigos.
Pliego de labores.
Diealonario de ,La llloda Elearante,; (VocabtAlario do la Salud.J-Pliego 81, conteniendo la defi-

nición, usos y explicación de las palabras siguientes:
Romadieo.-Romero.-Ronquera.-Rosa (.Ag«a, jaraPARIS
·be, miel y pomada de).-Roséola.-Rosmarino. -Ro1-CS·
seau (Láudanode).-Rubefaciente.-Rubé&lt;&gt;la.-Rubitundes. - Ruda. - Rugosidad. - Ruibarbo. - Ruipóntico ó
Rapóntico.-Rupia.-Rusco.-Rus,na.-S.-Sabañón.
Colmo del sport: Mezclar la gasolina de los automó• -Sabina.-Sabuca.-Sabugo.- Sabu"ª· - Sacarato.viles con &amp;gua de Colonia de Orlve, para per• Sacarina. -Sacarinolado. -Sacaroideo. - Sacarolad-0.
fumar la estela de su paso. Desde 3 reales frasco.
-Sacarosa.-Sacaruro.-Sagapeno.-Sagú.-Sahume
rio.-Sal.-Saladillo. -Salep. -Salicilato. -Salicílico.
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�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

180

!11111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111!5

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1

Se evita y vuelve l su el!tado normal de de•
urollo, con la LUCIO ■ RECONSTITUYEITE Y TOIICA. Pnclo: 3 ptu. FAR■ACIA QARCERA, PRINctPE, 131 IADRl0 1 y prales. farms., droga. y perla.

~a Salsa

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,.IM.e)'ckl~ern

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da un gusto picante
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á los guisos más
variados:

TEXTO

PESCADOS,
CARNES, SALSAS,
CAZA, toda clase
de VOLATERlA,
ENSALADAS,

Revista parisiense (seis figuras).
-El puente (novela). - Desde mi
celda, cartas de Londres.-Correspondencia partioular.
Treinta y dos grabados de modas y labores.

i

¡

etc., etc,
La verdadera Salsa

DICCIONARIO

"WORCESTERSHIRE"

de origen.

Sematese

.~
,, Estimula en alto grado el apetito.
Reconstituyente de primer orden.

IIUERTEnu.•NAVAJAnaAFEITAII

e.
S

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&amp; tlell&lt;ie

La JbnYillON Rooeta Indladol
DoctorALLAN'-BBOSE,queacaba
de Introducirse en Franela, al.ega
como porencantolabarba mb rebelde,11inenrojecerel CUU11.A la ter-

M

las boUcaa 1/ droguerlas.

DE « LA MODA ELEGANTE•

Febrtfugo
infantil
Cuatro

■edallaa

SANf QVP
~

de plata. - Un Olplo. . N

•

Quinina que los nüioe aceptan como g_o,I~

llsimo en todas las edades. Ni amarga Dl u-.--aetu caJa en farmacias, 6 por corre08 ,A-OYI •
Prospectos gratis. Pedidot al Doctor
,. ,
'
LINARES Uaén).
~

(Pliego 82).

LA FLORIDA
Novela encuadernable (pliego 14).

FIGURÍN ILUMINADO

~v~~ri~:1fs1:

r : un medio único-de llbert.llr&amp;e
del veUo.AnJ. lf• it ubor1!orloM11n l.:io.al : 1•noC011Uenear&amp;611\oo ; ! • no tiene ecctón cAuatlca IIObre la plel.Pnc10: '1 pr;a.\a pequeña; 10 p'"' la caja dohle. No11e en vlanm.ueetna.
Pnieba gratuita en C8Sll de F. ROBARD,IS. lf11t d11
Par/1.- 01 ~ 11'01 : porlh yo r 1 MMIU : Madrid, C, PETRE,
llootere.16; oor •• ,,,,.:Barcelou,Perf" LAFOKT ,C&amp;U..30,

Un precioso traje de paño, de
hechura «sa~tre&gt;.

"•"•rd,

AGENTES GENERALES
DE

La llustraal6n Española y Americana y de La Moda
EN LA REPÚBLICA MEXICANA:

,

Sres. Herrero Hermanos. Sucesores. - Plaza de la Concepción, num.
Il.cflcrvnd.os todos los derechos do pro~ledad n.rtistica y lit.eraria.

l:lADRID. - Establecimiento UpoUtogrñflco «Sucesores de Rivadeneyro.t,
impresores de la. Ileal Ca.so.
(Propiedad de LA. lLUSTBACl ÓN E SPAROLA Y AXEIUOANA,)

l. -

T~a¡e de noehe.

De gasa azul verdoso bordado y adornado con raso.

�II

II.
La madre, qne en su cariño ,
Noche y d!a
Es amparo y centinela
De la bien amada nii'ia,
Observó que, por la tarde,
Cuando el áureo sol declina,
La pequeñuela inocente
Se alejaba de su vista
Y alegre al huerto marchaba
Y aun más alegre volvía.
Con cautela fué la madre
Tras la niña,
Y la sorprendió en tre flores,
Escondida,
Desmigando por el suelo,

UNA PEQUEÑEZ.
I.

Grave, atenta, silenciosa
La niiiita
Oyó las quejas amargas
De la gente campesina.
- ¡ Mal afio! ¡ Mala cosecha!
¡La sequía
No consintió que granasen
En el trigal las espigas!
-¡Mal invierno! ¡La Patrona
Remedie nuestra desdicha!

ANT

Con las blancas manecita!=I,

Todo el pan de su merienda
Vespertina.
Y como el pan os trabajo
Y es premio de la fati ga
Del padre, que, con su esf uerzo,
Lo ¡zana día tras d!a,
-¿Qué estñs haciendo?- la madre
Le preguntó á la chiquilla.
La pequella alzó los ojos ,
Llenos de piedad bendita,
Y murmuró tiernamente
Con ternura de caricia:
- ¡Yo no qniero que este invierno
Mueran de hambre las hormigas!

¡Hogaf1.o muertas de hambre
Veremos á las hormigas!

Con los ojos muy abiertos,
La nifiita,
Oyó las quejas amargas
De la gente campesina.
Por ser la niila pequeiia
Acaso nada entendía,
Pero en su cara de rosa
Noté tristeza infinita,
Tristeza que iba nublando
E l cielo de sus pupilas.

•

MADRID

30

DB ÜCTUBRB DB

1907.

AÑO

ADMÓN.: CALLE DB PRBOIADOB, 46.

LXVI. - Nful. 40.

11

11

M. R. BLANCO-BELMONTE.

11. - Abrigo para niña de 4 á 8 años.

De terciopelo inglés gris ratón, enjaretado
alrededor de un canesú liso.
Capota de Irlanda blanco y raso gris.

111.- Almohadón.

1

IV y v.-Mantelillo.

Se puede hacer de lienzo de hilo de Escocia y
también en lienzo de seda, lo cual no es más bonito, pero sí más rico.
Sobre el lienzo de hilo
algo rosado armonizan
muy bien las hoias verdes, las bayas gris malva
y los tallos obscuros.
Si se pone el fondo de
lienzo de seda, cabe elegirlo azul pálido, verde
suave, castaño claro ó de
otro color, combinando
los dibujos con sedas de
los matices que convengan al fondo. Se emplean
al punto llano, al pasado
y de tallo.

Es labor de rápida eje·
cución y grande efecto
decorativo.
Las flores son de color
de ros(viejo :con el cen•
tro amarillo ; los taJlos Y
hojas, verdes de dos to·
nos; el festón del borde,
amari llo obscuro, subrayado por un punto de ta·
no amarillo claro.
Se calca ó se amplia el
dib uj o, tomándolo del
grabado V' sobre la tela,
y después de hacer el bor·
dado, se recortan los bor·
des siguiendo el contorno.

1 á 3. - Tollettes de invierno.

V.-Dibujo del mantelillo IV.

Las uplicaclonea en la pt'igina al¡uiente.

�</text>
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                  <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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                    <text>II

II.
La madre, qne en su cariño ,
Noche y d!a
Es amparo y centinela
De la bien amada nii'ia,
Observó que, por la tarde,
Cuando el áureo sol declina,
La pequeñuela inocente
Se alejaba de su vista
Y alegre al huerto marchaba
Y aun más alegre volvía.
Con cautela fué la madre
Tras la niña,
Y la sorprendió en tre flores,
Escondida,
Desmigando por el suelo,

UNA PEQUEÑEZ.
I.

Grave, atenta, silenciosa
La niiiita
Oyó las quejas amargas
De la gente campesina.
- ¡ Mal afio! ¡ Mala cosecha!
¡La sequía
No consintió que granasen
En el trigal las espigas!
-¡Mal invierno! ¡La Patrona
Remedie nuestra desdicha!

ANT

Con las blancas manecita!=I,

Todo el pan de su merienda
Vespertina.
Y como el pan os trabajo
Y es premio de la fati ga
Del padre, que, con su esf uerzo,
Lo ¡zana día tras d!a,
-¿Qué estñs haciendo?- la madre
Le preguntó á la chiquilla.
La pequella alzó los ojos ,
Llenos de piedad bendita,
Y murmuró tiernamente
Con ternura de caricia:
- ¡Yo no qniero que este invierno
Mueran de hambre las hormigas!

¡Hogaf1.o muertas de hambre
Veremos á las hormigas!

Con los ojos muy abiertos,
La nifiita,
Oyó las quejas amargas
De la gente campesina.
Por ser la niila pequeiia
Acaso nada entendía,
Pero en su cara de rosa
Noté tristeza infinita,
Tristeza que iba nublando
E l cielo de sus pupilas.

•

MADRID

30

DB ÜCTUBRB DB

1907.

AÑO

ADMÓN.: CALLE DB PRBOIADOB, 46.

LXVI. - Nful. 40.

11

11

M. R. BLANCO-BELMONTE.

11. - Abrigo para niña de 4 á 8 años.

De terciopelo inglés gris ratón, enjaretado
alrededor de un canesú liso.
Capota de Irlanda blanco y raso gris.

111.- Almohadón.

1

IV y v.-Mantelillo.

Se puede hacer de lienzo de hilo de Escocia y
también en lienzo de seda, lo cual no es más bonito, pero sí más rico.
Sobre el lienzo de hilo
algo rosado armonizan
muy bien las hoias verdes, las bayas gris malva
y los tallos obscuros.
Si se pone el fondo de
lienzo de seda, cabe elegirlo azul pálido, verde
suave, castaño claro ó de
otro color, combinando
los dibujos con sedas de
los matices que convengan al fondo. Se emplean
al punto llano, al pasado
y de tallo.

Es labor de rápida eje·
cución y grande efecto
decorativo.
Las flores son de color
de ros(viejo :con el cen•
tro amarillo ; los taJlos Y
hojas, verdes de dos to·
nos; el festón del borde,
amari llo obscuro, subrayado por un punto de ta·
no amarillo claro.
Se calca ó se amplia el
dib uj o, tomándolo del
grabado V' sobre la tela,
y después de hacer el bor·
dado, se recortan los bor·
des siguiendo el contorno.

1 á 3. - Tollettes de invierno.

V.-Dibujo del mantelillo IV.

Las uplicaclonea en la pt'igina al¡uiente.

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

182
8OMARIO.

TE:r.TO.-Explicación de los grabado11.-Reviata parisiense, por V. ~e
Castelfl.do.-El puente, oontinuaoi6n, novela traducida por Sylv1a.
-Desde mi celda. Cartas de Londres, por Lady ~elgravia.-Co•
rrespondeneia particular, por D.• Adela P.-Exphcacl6n del flgu•
rln ilum.inado.-Sueltos.-Anunclos.
GR.UIADOS,-1 á. 3. Toilette, de inviemo.-3 bis. Traje elegante de terciopelo chiffon.-4.. Traje para sei'l.orita 6 seilora joven.-6. Traje
de hechura e sastre &gt;.-6. Toilette de paseo.-7. T~aje de bechur11.
csastre•.-8. Toilette para paseo.-9. Abrigo de p1eles.-tO. Traje
para niña de 6 á. 12 ailoa.-11. Traje para niilo de 8 ! 10 ~aos.12. Traje para nii'l.a de 6 ! 12 ailos.- 13. Traje de lana y terciopelo.
-H. Traje con doble falda.-1 6. Traje Imperio de tul bordado.16, Toilette de muselina de seda.-17. Toilette para (itJe o'clo?',18. Traje de reuniones, para seil.ora joven casada.-19. Todette
para reuniones.-20. Traje guarneaido con trencilla.-21. Traje
para niiia de 12 4 14, años.-22. Traje psra nliia de 10 4 12 aiios.23. Paletó sencillo de pailo.-24. Traje con paletó recto.-26. e Bolero&gt; de pieles.-2G. GuarnicUin de encaje.-27 y 28, Trafes para ni•
i'l.os de S 4 t ailos. - 29. Abrigo para niila de 4 á 8 ailos. - SO y
31. Trajes para nii'l.os de S 4 4 ail.os.-32. Toiktkt de paseo.

Núm. 1.-Salida de teatro. De chinchilla con cuellochal y abierto en forma de túnica. Manga Kimcmo
formando pelerina.
Toilette para teatro. De crespón meteoro bordado y

de hechura Imperio.
.
Núm. 2.-Chaqueta de Breitschwant. adornada con

galones.y cordones. Mangas Kimono sobre volantes

de enca1e.

ces es redondo, como en la figura 1; otras con
puntas caídas delante, como en la 2; otras, por
el contrario, baja más por detrás, en cola de pájaro. El movimiento hacia atrás de la aldeta se
acentúa más á veces por el cierre de la chaqueta, abotonada solamente por arriba hasta debajo
del busto, y abierta después sobre un chaleco
bien ajustado.
Hay también aldetas recortadas en largas correas ó en almenas cuadradas, que recuerdan
las chaqnetas de esta primavera, en las que trencillas blancas ó negras contorneaban las aberturas; pero hay la diferencia característica de
que los paños son ahora mucho más estrechos y
frecuentemente más adornados, de manera que
en medio sólo queda una franja estrecha de tela
lisa. Los adornos son poco vistosos; suelen ser
bordados de so,.taches negros sobre el paño azul
marino 6 verde obscuro, qne ofrecen lineas muy
sencillas, como nna ancha trencilla acompañada
por dos so,.taches estrechos en líneas paralelas,
qne la aligeran y se detienen de trecho en trecho bajo botones de pasamanería redondos ú
ovalados, siempre bombeados, c.ubiertos con
seda mate ó brillante.

doses de encajes claros y transparentes. Cerca
del codo se pintan ramitos máe ligeros, y alborde de la manga se pone gnipur ó encaje al aire.
Hay muchas mangas fruncidas al través con
nna cabecilla desde el codo hasta el puño. También las hay de seda flexible, de tafetán escocés,
de terciopelo muselína, de tnl liso y de tul moteado.
Los cuerpos que tienen mangas ajustadas son
casi siempre abundantes en drapeados que vayan á cubrir la parte superior de la manga, en
forma de berta, {ichu, canesú de guipur, formando capucha y otras. Se suele emplear al borde
de estos drapeados un vivo de piel. Rara vez
se ve la costura de unión de la manga ajustada
con el cuerpo.

•• •
La moda de los hombros caídos tenia necesariamente qne llevarnos á las bertas, y, en efecto, se ven bertas pegadas muy bajo, que caen
sobre las mangas y dejan ver grandes canesús.
Se suelen hacer de encaje, de trencillas y de soutaches del color del vestido, y también de tela
igual á la del cuerpo, con el borde almenado,
guarnecido con galones ó adornado coti aplicaciones de terciopelo, de seda, de cuadrados ple-

Núm. 3.-Manteleta de piel de topo con grandes volantes de encaje sujetos por motivos de pasamanería;
adorno de colas y lazos Luis XV.
Traje de terciopelo pintado, última novedad, con

quillas de encaje bordado.

•

REVISTA PARISIENSE.

UNQUE

las chaquetas afectan las más variadas

Y caprichosas formas, tienen, sin embargo, un

carácter común, el de que las aldetas son tiradas
hacia atrás, y caen luego en cañones flexibles más
ó menos marcados.
Las hay que bajan hasta 20 ó 30 centímetros
del suelo, como las antiguas levitas, y de ellas es
ejemplo la figura 1, que representa nn traje de
tarde, de paño yesca, con pliegues nervios, qne
tiene las solapas y carteras de terciopelo con
soutaches y un chaleco de otomán verde sauce
con solapas de raso negro. Otras son más cortas,
como la del traje, también de tarde, de la figura 2, de paño liso castaño claro con terciopelo
de igual color, y chaleco de gamuza con botones de pasamanería. El borde inferior unas ve-

1

siguen la costura á lo largo, y ensanchadas desde
el codo por medio de pliegues qne abren en
fuelle y recuerdan las mangas-bolsillo de haoe
cuatro ó cinco años. No es, á mi juicio, acerlada
esta resnrrección.
Hay muchas mangas semilargas, muy ingeniosamente combinadas con las del cuerpo, para
que éstas parezcan prolongación de aqmlllu,
formando un conjunto que da al brazo nna ll•
nea precisa y fina.
Mangas estrechas terminan en vueltas de
ciopelo; otras son drapeadas, sin brazal, puño DI
cartera, con lo cual pasa el brazo por una aber•
tura entre los drapeados de la tela. Estas son las
únicas mangas que recuerdan las amplias y pesadas de los abrigos del invierno pasado.
En las levitas largas se ven algunas mangas de
estilo. Son ajustadas, estrechas por arriba, con
la cartera ancha de los guardias franceses puesta
encima del codo, con un adorno de piel que dn•
plica su volumen. Estas mangas se emplean especialmente en los abrigos de terciopelo, que 88
llevan sobre faldas de gasa como trajes de ves•
tir. En las levitas y chaquetas de los trajes de
calle la manga se prolonga y las dimensiones
de la cartera disminuyen.

ter:

Ffg. 2.

Se hace á estas chaquetas el reproche de nna
apariencia algo pesada, y por eso se prefieren
las aldetas lisas y planas por arriba, ajustadas,
como las de las figuras 1 y 2, qne dan más esbeltez al talle.
La mayor parte de las chaquetas marcan en
la espalda el talle un poco corto, ün poqnito encima de su posición normal; pero le señalan
exactamente en su sitio sobre las caderas, difl.
riendo en esto del corte amplio y no ajustado
del año anterior.
En las chaquetas se ven pocos manguitos, pero
muchos hombros caídos y largos, que á veces se
prolongan en una correita redondeada poco visible, y la manga empieza debajo de esta correa
que disimula la pegadura al cuerpo. En otro~
modelos se ven bieses de raso, anchas trencillas,
bordados de galones y soutaches, que dibnjan
estolas, pasan sobre las mangas y ocultan su pegadura al abrigo.

•••
Fig. 1.

Se hacen muchas mangas •sastre,, poco amplias por arriba y ajustadas á partir del codo;
pero también se ven mangas de fantasía, derivadas de las de puño, rayadas por trencillas, que

•
••
Las carteras y cnellos de los trajes «sastre&gt; se
hacen de color distinto del de la tela, proon·
rando armonías verdaderamente desconcertan·
tes. Un traje de paño azul pavo real y negro lleva
solapas de color de heces de vino obscuras; UD
pafio de rayas de color gris hierro se adorna
con carteras de color encarnado, bordeadas con
negro y algo de oro mate ó con solapas de co•
lor de yesca, contorneadas. por una franja verde
y negra.
.
Es el reinado del capricho, y estas alianzas de
colores, de que antes no se habría tenido la ocu·
rrencia, han de caer pronto necesariamente.
Por fortuna, es fácil, si os cansáis de ellas, reem·
plazarlas por otros adornos.
Todavía se llevan chaquetas lisas con faldas
rayadas; pero las rayas están de tal modo desva·
nacidas, entrecruzadas y confusas, que apena: ~e
destacan del fondo y á distancia; parece la e a
casi de un solo tono .
Las levitas de terciopelo, que se combinan~
faldas de paño fino y flexible, forman con e s
bonitos trajes de tarde elegantes, y que se pne¡
den llevar mucho si se eligen el terciopelo Y8
pafio de un mismo color obscuro, como azo1

marino, berenjena, castaño 6 ciruela dorado.
Desde que empezó la moda de las chaquetas
largas se había suprimido en ellas los bolsillos
aparentes, dejando, cnando más, un bolsillito en
el pecho, apenas suficiente para un pañuelito
adornado con encaje.
Este invierno se ponen bosillos lo mismo en
las chaquetas largas que en las cortas y en los
«boleros•. Unos se cobijan entre los bordados
de galones, trencillas ó soutaches, y sirven de
pretexto á los mismos adornos que los disimulan; otros se colocan al costado, delante ó á la
espalda, en la unión de la aldeta con el cuerpo.
No es indiferente el sitio qne ocupen para la
bonita silueta del talle, y no se recomendará
nunca bastante qne se estndie este ponto con
atención.
Cuando están demasiado altos, engruesan la
cintura; si pecan por bajos, abultan las caderas.
Hay un justo medio difícil de precisar.
Hasta las chaquetas de astracán tienen bolsillos de piel sobrepuestos, qne taran la abertura
de los colocados entre la piel y e forro; se suele
simnlar estos bolsillos, y poner al interior del
abrigo otros peqneños de seda fruncida, que
cualquiera pnede añadir á la prenda, y que son
muy cómodos para el pañuelo, el tarjetero, el
portamonedas ó cualquier otro objeto.

•
••
Todavía se ven algunos trajes Princesa con
talle corto, como el de la figura 3, de terciopelo
flexible gris níquel, adornado con trencillas de
seda de igual color. El delantero de la falda sube
hasta el cnello, sin apoyar apenas en el talle, y
el cierre está tan bien disimulado bajo los adornos, qne no se adivina.
Se empieza á ver mangas largas. Son llanas,
ciertamente, pero no lisas, Jamás he visto tanta
combinación de materiales distintos. Las más
sencillas son las rayadas con pliegues á lo largo,
como las de la figura 1, ó adornadas con círculos al través, como las de la 4, que pertenece á
U!1 traje de tarde, de paño violado, adornado con
bieses de terciopelo de igual color, y con cuerpo «bolero, de gasa, bordado con felpilla y cortado por bieses de paño. Las primeras convienen
cuando el brazo es algo grueso y corto; las segundas á los delgados y largos. Con frecuencia
se cubren estas mangas de adornos, como hileras ~e trencillas, franjas de soutaches, rayas de
ter~iopelo ó bieses de seda. Las mangas de los
traJes, de gasa estampada ó pintada, se adornan
cerca de los hombros con franjas de guirnaldas
de flores, un poco pesadas, cortadas por entre-

Con trencillas de seda vegetal, soutaches finos,
un fondo de tul qne apenas se deja ver Y que á
menudo se qnita después de _armar, se hacen muy
bonitos adornos. Las trencillas ~e ponen com_o
los galones de los encajes Renacimiento, fruncidas en las curvas, cosidas en los ~ng~los, recorriendo todos los contornos del dibu1_0. Con los
so,.taches se hacen las barretas y se dibujan flo•
res de trébol, rosáceas, ruedas y !~nares. Para
rematar se pone un borde de benga!ína ó de terciopelo, cnyas rayitas encajan tan perfecta_mente
con el labrado de la trencilla, que es yrec1so. tocar para convencerse del distinto origen. Sirva
de ejemplo la berta de la figura 6, qne pertenece
á un traJe de faya azul pavo real_ plegada, con
adornos de terciopelo azul, ?"nesu bor~ado con
so,.taches y felpilla y pecherito de encaie blanco
bordado con oro. Estos adornos, que son á manera de puntillas de pasamaneria, se ponen en
los bordes de los distintos escalones de una falda pelerina ó de nna túnica; se hacen con ellos
chaquetas enteras «boleros• cortos,mang~ cor.tas; se emplean d~ manera. idéntica al gu1pur Y
al encaje, adaptándo_se, meior_que estos adornos
ligeros, al carácter de la estación. Se tiñen como
las telas á qne han de acompañar.

.•.

Se ven como siempre, mochos adornos de tafetán y d~ seda flexible, no todos de buen efecto, como es natural que snceda. cuand(! en una
idea demasiado explotada se qwere hlll: de las
repeticiones. He visto, por ejemplo, amllos de
tafetán, enlazados unos con otros, absolutamente
lo mismo qne las cadenas de juncos con que los
muchachos se entretienen en el campo; volantes
de encaje espnmoso les servían ~e fondo, sin
lograr atennar sn sequedad. Los bieses de tafetán ó de raso, que se emplean á manera de trencillas ó de galones sobre los trajes de paño obscuro, y que se combinan con soutaches, son, por
el contrario, de un efecto encantador. Se les
suele agregar botones forrados de seda 6 de pasamanería al crochet.

ABRIGOS, MANGAS Y ADORNOS,

H

183

I:.A MODA ELEGANTE ILUSTRADA

•

••

Los botones de terciopelo, que se emplean
mucho este invierno, destacan graciosamente
sobre el fondo mate de las faldas de paño y de
las de gasa. Se los suele agrnpar de tres en tres

r

'"'· ..
garlitos, etc. He visto bertas formadas por un
fleco con la cabeza trenzada como los de los
chale~ de crespón de la China. Todas tienen un
carácter común, el de quedar abiertas por delante, dejando ver un chaleco, y sus bordes están estndiados para acomodarlos á esta !orma.
A la derecha el adorno sube, y se termina en
seco; á la izquierda está tapado por una gran
mofia, una flor de terciopelo ó de tul, una gran
orquídea ú otro capricho.
Los canesús que estas bertas recuadran son
grandes; pero á menndo los reducen pe_queños
tirantes lisos, que parecen prender ó suJetan la
berta. Me gusta poco esta disposición, porqne
deja ver entre la manga y el tirante toda l!
parte superior del brazo enfundado en el canesu
claro y el efecto es duro cuando el traje es obs·
curo 'y sólo armoniza si el canesú es de guipur
ó en~aje teñido en el color de la tela y recortado sobre un pecherito blanco ó claro. Se puede hacer el canesú de guipnr grueso, de entredoses, de tul plegado.ó fruncido, de tul rayado
con trencillas redondas, de trencillas planas y
hasta de tiras estrechitas de paño.

•
••

Fig.

s.

�184

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

EL PUENTE.

El sefi?r de Artibes permanec!a en ple ante sn
mujer, sintiendo al par indignaci6n y flaqueza.
Llevaba ya tantos aiíos acostumbrado á plegarse
á la voluntad de su esposa, que, aun cuando
protestase su coraz6n, no se encontraba con ánimos para reñir una batalla.
La llegada de Roberto le sac6 repentinamente
de su perplejidad, El joven estaba pálido, trastornado. Se dej6 caer en un sillón, mirando angustiosamente á su madre.
-Se ha marchado ..... ¿Lo saben ustedes?
-Si, uno de los empleados de su padre acaba
de salir de aqu!.
-El se!ior Montpernon ha muerto.....
- Y el estado de sus negocios, una catástrofe
:financiera ocurrida en estos últimos días, nos
hace suponer que se ha suicidado - exclamó la
señora de Artibes, con mal reprimido furor.

6 de cinco en cinco, según sus dimensiones, y
simulan abrochar el delantal sobre la falda 6

recoger la tabla en medio de la espalda.
Cierran los delanteros cruzados de una chaquetita; prenfren las carteras de las mangas, 6,
siendo pequeños, se escalonan regularmente sobre un chaleco, sobre un peto 6 sobre un pechero de encajes blancos.

•

• •
Terminemos con uu bonito y nuevo modelo,
el de la figura 6, de paño verde cazador, adornado con terciopelo :flexible de igual color y encaje ocre, y con volantes de gasa verde en las
mangas.

•
• •

Continuación,

-Pero ese hombre, ese empleado, ¿qué dice?
¿Es una ruina completa, desastrosa?
-Eso·teme. La dote de Paulina está en salvo;
pero ésta ha declarado que sacrificará hasta el
último céntimo para salvar el nombre de su
padre.
-1.Y lo salvará?
-Tal vez. En ese caso, al menos, Roberto podrá casarse con ella.
La seAora de Artibes saltó en el asiento.
-¡Casarse con ella!-repiti6 con estupor grandísimo, cual si su esposo hubiese dicho una

Hay que prevenirse contra el cambio súbito
de la temperatura, y nada mejor que preservar
el cutis con polvos de arroz, que á la vez le comuniquen una blancura diáfana.
Los llamados Duvet de Nino11 logran este efecto, y son invisibles, impalpables y muy adherentes, en los cuatro matices blanco, rosa, natural
y moreno. Dirigirse á la Perfumería Nino,, (31
rue du Quatre-Septembre), en Paris, y exigir eÍ
verdadero nombre para evitar las imitaciones.
V. nE CASTELFIDO,

185

Nú■, 4.-De terciopelo Inglés color verde Rusia;
camisolfn de muselina de seda. Sombrero campana
de fieltro verde guarnecido con terciopelo amatista
y rosas de color de caoba. Si se le agrega un cuello
de encaje verdadero, puede servir para ceremonias;
y, por el contrario, resultará muy práctico para dia•
rlo si se copia en jerga 6 pallo peludo.
Núm. 5.-De palio a!lladot&lt; guarnecido con pespuntes hechos con cordoncillo de seda y con moti vos de
pafio verde sauce realzados con BOMtache y botones
milaneses¡ blusa de raso a•adou adornada por delan•
te con profusión de lazos de la misma seda formando
chaleco. La chaqueta de este traje es un término medio entre las chaquetas cortas que no favorecen á las
sedoras de poca estatura, y las chaquetas cortas que
la moda rechaza.
Núm. 6.-De jerga color castada dorada á rayas ne•
gras y verde obscuro, adornado con trencillas de seda
mordor~; chaleco de muselina de seda con escarape·
las de paflo de oro. Gran sombrero campana de fiel•
tro mordoré con pluma del mismo color y lazo de ter•
ciopelo verde musgo.
Núm. 7.-De jerga azul negro; chaleco y mangas de
pana azul bordada con soutach6 negra; la falda se
adorna con moti vos de pana ribeteados oon soidache.
Núm. 8.-De faya color heces de vino; se adorna con
galón á cuadros del mismo color¡ lazos de terciopelo
violeta; aigrdte blanca. La manteleta que completa el
traje es una especie de «bolero&gt; corto drapeado for•
mando pliegues, cuyos delanteros, terminados en pun•
ta, dejan á la vista un chaleco de seda antigua., sobre
el que se destaca un lazo de terciopelo.

Parla, 28 de Octubre de 1907•

.

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·t!t¡¡¡,,····''if':!¡¡'•:1¡1 ¡ ¡
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&amp;.-Toilette de pa110.
s.-Traje heoh11ra autrt.

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r

ir¡:

ifi:

nascnalidadessólocon•
slstlan en sas millonee,
y la felicidad que habla
de proporcionar án1!ettro hijo se cifraba unl·
camente en di versiones
mundanas y en lujo
deslumbrador ?
-Bueno; no es este
momento o~ortuno pa·
ra Inculpaciones ni pe·
ra alardee oratorloa.
Rica, Paulina Mon ~
4,-TraJ• para aeilorlta 6 aeñora Joven.
non era la esposa
agradable y más con•
veniente
para
nuestro
hijo;
pobr~, no h~y ~
monstruosidad. - ¡Casarse con
ella, pobre; con ella, habituada pensar en ella; es un enlace imposible, IIlll vM
á derrochar cientos de miles de más Imposible que con Maria Teresa de .
francos; con ella, que probable- mennes ..... Y además, ¡qué escándalo! Si 88 •
mente ha contribuido á la ruina hombre se ha suicidado, y ha elegido para/ºº.
de su padre, que no comprende sumar su propósito nuestra comarca, ¡qn P1!.
la modestia en las costumbres, fiado de honra para una familia como la nue
que ignora Jo que es la vida del tra! /.Verdad1
¡¡ 1
-¡ Pero Roberto está enamorado de Pau na hogar, que no sabe cuidar de
una casal ¡Casarse con ella! ¿Pe- observó el sefior de Artibes, abrumado.
-Roberto tendrá la discreción suficiente para
ro estás loco?
El se!ior de Artibes, á su vez, seguir mis consejos; además, ya lo sabes, su 1
ginación estaba más interesada que sn co
retrocedi6 sorprendido.
1
-Tú la conoclas, sin embar- zón ..... En todo caso, hay que tener pruden° •; ;
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go, cuando le confiabas la feli- Dél ame manejar este asunto: de mi cuenta
cidad de Roberto ..... tSas bue- el hablar con nuestro hijo.

ar;

m,::

3 1tl1.-TraJ1 1l111ante de terolopelo•ohlfron.

señor de Artibes bajó la cabeza.
aba en que si hubiera reivindicon mayor firmeza la direccióu
orvenir de Roberto, éste hubiedo más feliz.
ero, en último término, queri•
no es posible que dejemos sola
ni!ia, á la cual íbamos muy
to á dar el nombre de hija! ¡Sebominable! Nuestro honor está
rometido .... ,
t Sin duda la acompal'iaba su
a?
El se!ior Pellegrin me ha habla7,-TraJe de heoh1ra aa,tre.
e una amiga.
Una amiga? /. Quién podrá ser?
Roberto palideció más aún.
n, no está sola, que es cuanto podíamos de-Es preciso que vayamos á su lado.... Mira, déjame libettad para obrar; sabré
murmuró,
sacando maquinalmente el
!arlo todo, incluso afrontando la cuestión
aulina. Iré allá, pero sola ..... Si tú fueses, reloj.
te conozco, podrías comprometer á Rober·
Co11timtará.
seria desagradabilisimo ..... ¡Oh! ¡El misera.. ¡Habernos mantenido en completa ignoa!. .... ¡De qué catástrofe nos hemos librado!.. ..
ás, habrá que dejar que transcurra algún
Núm. 3 bis.-De color verde malaquita foro antes de que Roberto pueda pensar en mando pliegues; se guarnece con entredoses
atrimonio; y después de semejante aventu- de Cluny teiildos de verde. Sombrero de terndremos que sacrificar algunas de nuestras ciopelo liso color verde sin más adorno que
mas aspiraciones. ¡Es espantoso!..... ¡Oh! un lazo de raso negro. Tanto los adornos de
engaño más infame! 1. Cómo puedes creerte la falda como los del cuerpo, sólo favorece•
rometido hacia una familia de ese género1 rán 6 las seiioras esbeltas y de buena estatura.

8.-Tollettt ,ara paaeo.

�184

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

ó de cinco en cinco, según sus dimensiones, y
simulan abrochar el delantal sobre la falda 6
recoger la tabla en medio de la espalda.
Cierran los delanteros cruzados de una chaConUnuaol6n.
quetita; prenden las carteras de las mangas, 6,
-Pero ese hombre, ese empleado, 3qué dice?
siendo pequeños, se escalonan regularmente sobre un chaleco, sobre un peto 6 sobre un pe- tEs una ruina completa, desastrosa?
-Eso· teme, La dote de Paulina está en salvo;
chero de encajes blancos.
pero ésta ha declarado que sacrificará hasta el
último céntimo para salvar el nombre de su
• ••
padre.
Terminemos con uu bonito y nuevo modelo,
-tY lo salvará?
el de la figura 6, de paño verde cazador, adorna-Tal vez. En ese caso, al menos, Roberto podo con terciopelo flexible de igual color y en- drá casarse con ella.
caje ocre, y con volantes de gasa verde en las
La señora de Artibes saltó en el asiento.
mangas.
-¡Casarse con ella!-repitió con estupor gran•
dísimo, cual si su esposo hubiese dicho una
• •
Hay que prevenirse contra el cambio súbito
de la temperatura, y nada mejor que preservar
el cutis con polvos de arroz, que á la vez le comuniquen una blancura diáfana.
L9s llamados Duvet de Ninon logran este efecto, y son invisibles, impalpables y muy adherentes, en los cuatro matices blanco, rosa, natural
y moreno. Dirigirse á la Perf,mieria Ninm (31,
me du Quatre-Seplemln-e), en París, y exigir el
verdadero nombre para evitar las imitaciones.

EL PUENTE.

V.

El señor de Artibes permanec!a en pie ante su
mujer, sintiendo al par indignación y flaqueza.
Llevaba ya tantos años acostumbrado á plegarse
á la voluntad de su esposa, que, aun cuando
protestase su corazón, no se encontraba con ánimos para reñir una batalla.
La llegada de Roberto le sacó repentinamente
de su perplejidad. El joven estaba pálido, trastornado. Se dejó caer en un sillón, mirando angustiosamente á su madre,
-Se ha marchado..... tLo saben ustedes?
-Sí, uno de los empleados de su padre acaba
de salir de aquí.
-El sellor Montpernon ha muerto.....
- Y el estado de sus negocios, una catástrofe
financiera ocurrida en estos últimos días, nos
hace suponer que se ha suicidado-exclamó la
señora de Artibes, con mal reprimido furor.

DE CASTELFIDO.

Parla, 26 de Octubre de 1907.

5,-Traje heollura 1utrt.

•

3 bl1,-TraJt elegante de terolopelo ohlrron.

nascualidadessólocon•
sistian en sus millones,
y la felicidad que habla
deproporcionaránuestro hijo se cifraba únl·
camente en di verslon811
mundanas y en lujo
deslumbrador?
-Bueno; no es este
momento oportuno pa·
ra inculpaciones nipa·
ra alardes oratorios.
4,-Traje para Hilo rita ó 11ifora Joven.
Rica, Paulina Montper, non era la esposa inú
agradable y más con•
monstruosidad. - ¡Casarse con
veniente
para
nuestro
hijo;
pobre, no hay que
ella, pobre; con ella, habituada
ii derrochar cientos de miles de pensar en ella; es un enlace imposible, mil veollll
francos; con ella, que probable- más imposible que con María Teresa de Mar•
mente ha contribuido á la ruina mennes..... Y además, ¡qué escándalo! Si ese
de su padre, que no comprende hombre se ha suicidado, y ha elegido para conla modestia en las costumbres, sumar su propósito nuestra comarca, ¡qu6 puliado de honra para una familia como la nue&amp;&lt;¡ne ignora lo que es la vida del tra!
3Verdad?
liogar, que no sabe cuidar de
-¡Pero
Roberto está enamorado de Paulinaluna casal ¡Casarse con ella! tPeobservó el sellor de Artibes, abrumado.
ro estás loco?
-Roberto tendrá la discreción suficiente para
El sellor de Artibes, á su vez,
seguir
mis consejos; además, ya Jo sabes, su ima•
retrocedió sorprendido.
-Tú la oonoolas, sin embar- ginación estaba más interesada que su oora·
go, cuando le confiabas la feli- zón ..... En todo caso, hay que tener prudencia ...•
manejar este asunto: de mi cuenta corre
cidad de Roberto ..... tSns bue- Dájame
el hablar con nuestro hijo.

185

Nú■. 4. - De terciopelo inglés color verde Rusia;
camisolín de muselina de seda. Sombrero campana
de fieltro verde guarnecido con terciopelo amatista
y rosas de color de caoba. Si se le agrega un ou~llo
de encaje verdadero, puede servir para _ceremom~s;
y, por el contrario, resultará muy práctico para d1a•
rio si se copia en jerga 6 pafio peludo.
Núm. 5.-De paño ancado" guarnecido con I?•spuntes hechos con cordoncillo de seda y con motivos de
pafio verde sanee realzados con soutache y botones
milaneses· blusa de raso amadou adornada por delan•
te con pro'fnsión de lazos de la misma seda formando
chaleco. La chaqueta de este traje es un término medio entre las chaquetas cortas que no favorecen á las
seiloras de poca estatura, y las chaquetas cortas que
la moda rechaza.
Núm. 6.-De jerga color castalia dorada á rayas negras y verde obscuro, adornado con trencillas de seda
mordof"é; chaleco de muselina de seda con escarapelas de paí'io de oro. Gran sombrero campana de fieltro mordoré con pluma del mismo color y lazo de terciopelo verde musgo.
Núm. 7.-De jerga azul negro; chaleco y mangas de
pana azul bordada con soutache negra; la :falda se
adorna con motivos de pana ribeteados con soulache.
Núm. 8.-De faya color heces de vino; se adorna con
galón á cuadros del mismo color; lazos de terciopelo
violeta; aigretts blanca. La manteleta que completa el
traje es una especie de «bolero&gt; corto drapeado formando pliegues, cuyos delanteros, terminados en punta dejan á la vista un chaleco de seda antigua, sobre
el' que se destaca un lazo de terciopelo.

6,-Toilette de pano.

El señor de Artibes bajó la cabeza.
Pensaba en que si hubiera reivindicado con mayor firmeza la dirección
del porvenir de Roberto, éste hubiera sido más feliz.
-Pero., en último término, querida, ¡no es posible que dejemos sola
á esa nifia, á la cual íbamos muy
pronto á dar el nombre de hija! ¡Seria abominable! Nuestro honor está
comprometido .....
- t Sin duda la acompafiaba su
prima?
-El sefior Pellegrín me ha hablado de una amiga.
-¿Una amiga? ¿Quién podrá ser?
En fin, no está sola, que es cuanto podíamos de~ear..... Mira, déjame libertad para obrar; sabrá
arreglarlo todo, incluso afrontando !ª _!'Uestión
eon Paulina. Ir6 allá, pero sola ..... S1 tú fueses,
como te conozco, podr1as comprometer á Roberto y sería desagradabilísimo ..... ¡Oh! ¡El miserabl~!. .... ¡Habernos mantenido en compl_eta ignorancia! ..... ¡De qué catástrofe nos hemos librado!;...
· ~demás, habrá que dejar que transcurra algun
tiempo antes de que Roberto pne~a pensar en
otro matrimonio; y después de seme¡ante a ventu·
ra, tendremos que sacrificar algunas de nuestras
legítimas aspiraciones. ¡Es espantoso! ..... ¡Oh!
¡Qué engaño más infame!;, Cómo puedes creerte
eomprometido hacia una familia de ese g6nero?

7.-TraJe de lleohura 111trt.

Roberto palideció más aún.
-Es preciso que vayamos á su ladomurmuró, sacando maquinalmente el
reloj.
Contimiará.

Núm. 3 bis.-De color verde malaquita formando pliegues; se guarnece con entredoses

de Clnny teñidos de verde. Sombrero de ter-

ciopelo liso color verde sin más adorno que
un lazo de raso negro. Tanto los adornos de
la falda como los del cuerpo, sólo favorece•
rán á las seiloras esbeltas y de buena estatura.

8.-Tollette para pa110,

�186

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

•

Espaldas de 101 dibujos 14 y 17,

E1palda1 de los dlbujoa 18 y 13.

_.'.~~:

.

\\\

~\
~~

•
~

.

,~-~~;

\t}~

9 --Abrlao de pieles.

13.-Tr•Je de lana y terclopelo,

t

IO.- Traje para niña de 6 t 12 años.

12.-Traje para niña de 6 t 12 año1,

,1

~,J·
t·'

;' ¡i\\

(,\\¡¡,\

1,1

wlfj} ~;

"ª
i

_yyfi%,

?:

15.-TraJe Imperio de tul bordado.
14,-TraJe oon doble falda.

_Núm. 9.-Nuestro modelo
.
llma, pero puede co iar
se comP?ne de tiras de cebeS_e forra con seda b~nc!ª ª!eº~~lqu1er otra clase de piel.
tiras _se unen en la espa1cti
:por delante. Las
ter~man por volantes de encaje. o pico. Las mangas
Num. IO.-Traje de vuela r d 1
ado~nado con entredoses de ~~rtadordando pliegues y
terc1opelo-pana de color verde· bol e soutac~ sobre
, e a eco de gmpur de
Irlanda.

form:idbª

ci:~:ó~

Núm. 11.-De jerga azul b
bom~acho y blusa rusa.
~dmpuesto de PBl\talón
y su¡eto por pasadores. Cuello b ornado con botones
astracán.
, ocamangas y gorra de
. Nú~. 12.-De crespón de lana
.
co~ bieses de terciopelo del m. encarnada guarnecido
sehna bordada.
ismo color; canesú de muNúm. 13.- De lana azul con ¡¡
·
cuadros. Blusa de terciop~lo azul nea\ azulee, dibujando
cuerpo se- co~pone de dos .
con unares blancos. El
azul Y blanco.
piezas y se adorna con galón

16•-Tollette de muaeHna de HIia.

Nú"1. 14.-De lana color costana d
con rayas encarnadas y d
l 1 e lana cuadriculada
bre ésta,-y se adorna con ~~in~~ castaga; aquélla cae so,
po se adorna con bieses de seda. y cor ~nadura. El cuercrema y pufios de malla adornadocanesu de malla color
s con encaje.

• da reunione1 propio para Hñora Joven cuada.

17,-Toll1tt1 para flvt o'clook,

Núm. 15.-De tul negro, con forro de tafetán también negro; los pa:li.os
de la falda se unen por medio de entredoses de encaje, guarnecidos á
los lados con galones de lentejuelas: la falda se adorna al borde con un
volante ligeramente fruncido, al que adornan entredoses incrustados y
tres lineas de encaje.
El canesú se compone de entredoses de encaje y galones de lentejuelas¡ se adorna con una berta de tul con vivo de muselina de seda negra
y vivo de pana negra. El cuerpo se adorna á semejanza de la falda.
Nlim. 16.-De muselina de seda rosa. El cuerpo se abre sobre un peto
de seda con dibujos, cubierto por tul crema adernado con lentejuelas;
completa el traje un cuello de seda pintada, cuyo borde señala una pequeila r1Cche. Tirantes adornados con motivos de pasamanería, y faldo~es que se montan sobre un cinturón de plata. Mangas de tul con lente1uelas, y al borde un plissée de muselina de seda.
Nlim. 17.-De vuela Ninon azul pálido, adornado con raso liberty y malla bordada, teilida del mismo color. Blusa de malla y adornos de raso
liberty. Cinturón de raso liberty. La toilette se cierra por la espalda.
Núm. 18.-De crespón de la China color abejarruco, adornado con terciopelo del mismo color. La falda tiene forma Imperio, se prolonga hasta
los hombros y deja á la vista la blusa de encaje color marfil, que se
monta al borde de un canesú al aire. Chorrera de encaje.
NUm. 19.-De muselina de seda azul celeste, adornada con encaje de
Chantiily blanco y tafetán azul celeste, Cinturón de tafetán drapeado y
peto de muselina de seda.

19.-Tollette para reunlonea.

�189

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

188

LA MODA ELE.GANT]l ILUSTRADA

2&amp;.-0uar11lolón de enu]e.
25,-Bolero de pieles,

cansa de un marido, si es
bueno; de los hijos, á
quien tanto se quiere; de
los buenos amigos, que
alegran la vidaY gQuién es
capaz de cansarse de la
buena mÚl!ica, de las bellas artes, de contemplar
el roar y todas las obras
de DiosY..... Yo no me ha-

Núm. 25.-De breitsc111vat1z
con forro de seda blanca. Los
delanteros se abren sobre un
chaleco de raso negro, adornado con so«ctac11e de color
lila, verde y oro; en cada

uno de los delanteros se fija

un bolsillo de raso, adornado
con soutach6. El chaleco se

abrocha por medio de boto•
nea y presillas.

29.-Abrlgo para niña de 4 i 6 üot.

30.-TraJe para niño de 3 i 4 añoa.

28.-TraJe pua niño de 3 i 4 año,.

21.-TraJ•

22.-TraJe

,ara niña de 12 i 14 año,.

para niña de 10 l 12 año,.

31.-Tr•J• para nlio de 3 i 4 aloa.
27,-Traje para niño de 3 t 4 añoa.

bía cansado de Glen Farm Y de la vida
tranqnila y sencilla que allí hacia, pero
el destino, el horrible, el ~esapi~dado
destino- me reflero al de mi marido,nos volvió á traer á Londres.
Ya me tenéis de nuevo en Rosemary
Cottage, ya he eropnfl~do .otra vez el cetro de aroa de casa. Mis hijos han r~an~dado sus clases y yo mis tareas de mshtutriz y directora. de ~•cena_. O~ conll.eso
que aunque ni 1111• hijos, Ill mi modesta
servidumbre me dan mucha guerra, pues
todos ellos son buenos, no dejo ~e tener mis días de recordar las vacaciones:
nunca he comprendido esas suegras y
nueras que se pelean á matar por el roane¡· o de la casa: ¡hay gustos que merecen
pa os! Comprendo Uevarseroal por otros
asuntos, pero por .sa.car. las .cosas de_Ia
despensa por presidir bmpiezas y disponer
no roe explico que pueda
haber discordias, y ¡qnién tuviera una
snegra que actuase de capitán general!
Para mi gusto, en la casa, el puesto roás
envidiable es el de soldado ra~o.
Llegaba aquí en mis rell.exu?nes domésticas cuando me han anunciado que
en el salón tenía una visita. He abandonado mis inspiraciones, y tá quién diréis
que he tenido el gusto de dar un apretado abrazoY Las que os habéis edncado
en Sion House no habréis olvidado á
aquella preciosa y revoltosa cnbanita,
llamada Rita , á quien tanto querlan
monjas y educandas, pues ~u• travesura.•
eran tan inocentes y graciosas, que divertlan sin ofenderá nadie, y su inteligencia tan viva, su amabilidad espontánea, se llevaban los corazones.
¡Dios mío, Jo que las dos hemos podido charlar! Nos atragantábamos, nos
quitábamos la palabra, y gracias á su visita no alcanzará esta carla al correo.
Pero ¡ qué cosa más agradable es volver
á ver en el mundo una compañ.era de
colegio, dejar á un lado aflos y penas
pasadas y volverse otra vez nllla y mu-

Núm. 26. -Tiene hechura
de «bolero&gt; y puede ejecu•
tarse con restos de encaje,
disimulando las costuras por
medio de encaje ondulado.
Núm. 27.-De tela de lana
formando tablas; corbata de terciopelo negro y cinturón de cuero blanco.
Núm. 28.-De pallo foolé gris n!qnel, adornado con lana escocesa, gris y blanco; corbata de seda encarnada.

1
1
1

Núm. 29.-De terciopelo inglés de color
gris ratón formando jaretitas alrededor de
un canesú liso; capota de seda gris, también
i jaretitas.
Núm. 30. -De jerga azul guarnecido con
terciopelo escocés azul y verde; cinturón de
charol verde.
. Núm. 31.-De lana fantasía color rojo vieJO, adornado con sardinetas de tafetán sujetas por botones milaneses.

...;..us

Núm. 32.-De pallo color Parma. La falda
20.- Traje g11arn1cldo con trencilla.

24.-TraJa con paltU recto.

Núm. 20.-De pailo verde aceituna con adornos de
terciopelo del mismo color, aunque más obscuro y

para los hombros; adornos de sotdache y botones. Coro·
pleta el traje nna gola bordada.

\1

trencilla negra.
'
El adorno del cuerpo consiste en una berta con vivo

1

de terciopelo y adornos de trencilla; su extremo que•

11,

da sujeto por un botón de bisuterln.
Peto de guipnr crema y chaleco de seda fruncida.
Bullones de guipur y volantes de pallo, guarnecidos con trencilla y terciopelo.

1

Núm. 23.-Se compone de piezas cortadas al hilo,
cuyos bordes no se repliegan y quedan al descnbier•

costura, y se pespuntean de manera que for•
roen las mangas, que se completan con otras

piezas postizas. La unión se disimnla por

de cinco pallos y se dispone formando pliegues reli-

medio de soutache de color castaña y verde.

giosa.

manería y se forra con seda de color olaro

El paletó se adorna con motivos de pasa·

Las tiras que adordan el paletó recto se realzan al
borde con un vivo de terciopelo gris; cuello-chal de

Núm. 24.-De pallo color castalla, adorna·

terciopelo gris.

do con soutacM del mismo color; falda exte·

23.- PalaU aencUlo de paño.

rior de tafetán. El paletó se guarnece con
bieses de tafetán. Chaleco cruzado de tafetán
y forro de seda lila.

•

DESDE MI CELDA.
CARTAS DE LONDRES.

calidad, para que no se deshilache. Las pie·
zas se unen en el hombro por medio de una

Núm. 21.- De lana ptkinú gris de dos tonos· se ador•
na con terciopelo gris obscuro. La falda se ~ompone

Núm. 22.-_De lana ptkitiú, rojo Burdeos y negro,
corlado al bies.
Peto de seda blanca plissú y guarnición de lana

bocamangas bordadas.

to, disposición que exige sea el paiio de muy buena

\1

1

se adorna con un galón del mismo color· el
levitón se guarnece con bordado de so1da~h6
semejante al pafio; sus delanteros, con bor~
las de seda Parma; las mangas terminan por

Rosem.ary Cottage1 Keneington.
London W.

Octubre 1907.

1®t passe, tout casse, wut lasse.....
(Todo pasa, todo se rompe, todo oansa.....)
El autor de tan desconsoladora frase
iiué amsrgura debía sentir en su cora'.
z nalescribirla! ..... Todo pasa, es verdad,
Y s\;:!o diganlo las situaciones politioas
\l~fla; todo se rompe, qne lo digan
aa va¡illas de las casas·' todo cansa..... En
eso
lo bno estoy conforme, y á mí, al menos,
ueno no me cansa nunca. AQui6n se

1°

32.-Tollette de pueo.

�190

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
191

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

11

chacha 1 ¡Recordar esperanzas é ilnsiones de
aquellos tiempos tan felices que, por desgracia,
no volverán!
Me ha preguntado, una por una, por las que
estáis en Espafia, me ha encargado que os envíe
motilones de recuerdos, y yo, obediente, aquí los
empaqueto.
Ella oasó con un rico ingeniero yankee y viven en Nueva York. Tiene cuatro hijos: ¿parece
un suefio, verdad? ¡Si cree una estar viéndola
correr con sus rizos rubios y aquel conejito
blanco, que eran sus amores y que la hacían parecerse á un cromo! ¡Cómo pasa la vida!
Excuso deciros que entre los muchísimos
asuntos de que hemos tratado, uno de ellos ha
sido-«¡cómo no!&gt;, dirán los maridos,-el de las
luchas domésticas. Después de lo que me ha contado de lo que alli se sufre y se gasta con las
criadas, de lo pérfidas que son y el despotismo
con que ponen la ley, he sacado en conseouenoia que en Espafia os quejáis de vicio, y que en
-Inglaterra nos ocurre otro tanto.
Figuraos hasta qué punto habrá llegado la crisis
doméstica en aquella tierra, que la mayoría de
las familias viven de fonda, ó en fiats, pisos
amueblados, donde en el piso bajo hay un restaurant que sirve por abonos las comidas, y los propietarios de la casa se encargan de la limpieza
de los cuartos. Esto ya existe también en Inglaterra, pero no es por el mal estado del servicio,
á Dios gracias, sino por facilitar la vida á los
que, teniendo que pasar aquí sólo una temporada, ni quieren el ruido de la vida de Mtel, ni los
cuidados y sujeciones que da la casa. Aqui, por
fortuna, el servicio es caro, es verdad, pero muy
bueno.
Y me ha contado Rita una cosa, y me ha dado
detalles que os voy á transmitir y que seguramente, os parecerán curiosos: ella, pu~s, como
yo le he dicho al despedirme, es hoy la autora
de este articulo.
Yo, como si~mpre que os escribo, no tenía
plan fijo: me disponía á hablar un rato con vosotras. ftita es la encargada de hablar hoy.
El Sr. Hillman, de Shenectady, Estado de
Nueva York, a_caba d~ presentar al pueblo de
los Estados Umdos el invento más práctico más
maravilloso, más útil, de cuantos se pueda;, soñar: llámase La ~a •~trica. Figuraos, lectoras
~ias, una casa. sin chimeneas, y, sin embargo,
01eml?re á la m1sl!1a te~peratu_ra por medio de
ealor1feros e_léctncos; s~n cocina que ensucie,
pues una primorosa rejilla eléctrica sirve de
fó¡rón; sin un solo criado de carne y hueso que
fria la sangre, pués la electricidad se encarga de
lodo: del agua caliente, del bailo del alumbrado, de cepillar las alfombras, d; dar lustre al
suelo, de hacer las exquisitas tostadas y el té el
café y el chocolate; de pasear al nifio de ver'ter
las basuras, de guisar el almuerzo .... '
Al lle~ar aquí de mi cuento ..... -no cuento no
t¡ue es h1storia,-oigo-tengo oído d; tísica, aun~
1¡ue no tengo otro s!ntoma de esa enfermedadunas. carcajadas muy grandes, que vienen de
Madnd y salen de una casa situada no muy lejos
del regio coliseo.
-Vamos-dice la voz de mi buena amiga MaYia, aquella que, por l? desconfiada, parece poner en .cuarentena mis obras literarias.- Lady
Be!grav1a nos va á obsequiar hoy con un canard
de los más robustos de los Estados Unidos.....
,-1,Conq:ne canard, eh?-replica Lady BelgraY1a, que tiene delante la Revista neoyorquina
que Rita l~ ha dejado para que amplie detalles
de su plática de esta tarde.-Pues ah! os irá por
correo la Revista y los grabados con un lacónico epigrafe que diga: «Mujer d; poca fe, ¡,por
quá dudaste?, .... &gt;
Y á vosotras, á_ las que me conocéis mejor, á
las 9ue no dudá1~ d~ mis palabras, os seguiré
haciendo la desor1pmón de la maravillosa oasa
que tal ~ilaridad ha producido á mi :lle! incrédula amiga.
La s~fiora de Hillm~n no tiene criadas: ella,
su mando y su bébé viven solos y bienaventurl!-dos. Por la mafiana, cuando el nene se despierta, su mamá le baila y le viste y le da el biberón-J?ara estas faenas no ha inventado aun
el Sr. Hillman !"otores eléctricos;-en seguida
C!)loca al angehto en su perambulator (coche01to), pone éste sobr~ unos rails. y al jardín á
p~s• ·ar en un bosquecillo de rosales: la electriCldad lleva y t~ae el cochecito á una velocidad
que puede variar en_tre tres y cien · millas por
hora: no hay que decir que_ el nene, limpio, bien
alimentado y con las aficiones eléctricas de la
atmósfera en que vi ve, se duerme instantáneamente.
. En cada cuarto hay una llave que da agua callante á los lavabos, y en un rincón nn armarito

de forma coquetona y elegante: en ál metáis
vuestras botas y cerráis la puerta: al minuto escaso suena una campanita, abrís la puerta, y el
par de botas aparece limpio y brillante á vuestra vista. El almuerzo es en el comedor; pero
en cada dormitorio-y son varios1 pues los sefiores de Hillman tienen á menudo nuáspedes que
vienen á visitar su casa eléctrica-hay, sobre una
mesita, tetera, chocolatera y cafetera, con sus correspondientes llaves eláctricas, y un plato con
pan y mantequilla. El huésped que siente entre
hora el menor desfallecimiento se repone eléctricamente, pues según lo que prefiera, antes de
un minuto, té, chocolate ó cafá - con tostada y
todo -estará á sus órdenes.
L,;_ sefiora, desde su misma cama, guisa el almuerzo-ya sabéis que, en América, como aquí,
el ligero desayuno espafiol es fuerte almuerzo).A las siete' de la mafiana, suena un despertador
eléctrico: la sefiora de Hillman se sienta en la
cama envuelta en un ohal, y así, como quien toca
la obertura de Semiramis al piano, va tocando
distintas llaves eléctricas que tiene al lado: una
calienta enellavabo agua para que el Sr. Hillmau
se afeite-tiene en tratos una navaja eléctrica
para degollarse, quiero decir, para afeitarse);otra calienta la caldera de! baño. En la cocina,
donde quedó de noche todo convenientemente
preparado en sartenes y cazos, muélese el café,
ouáoese la leche y el pescado, friense los huevos
y el jamón y dórase el pan en pequei!as rebnnadas. Una asistenta, que viene dos horas al dia á
fregar-para ese desdichado oficio no hay electricidad que valga,-por medio de torno eléctrico manda lo que estos ingleses y americanos llaman desayuno, al comedor.
En la casa no hay escaleras, aunque se compone de tres pisos: hay un ascensor eláctrioo
para subir y bajar; los cigarros y cigarrillos se
encienden eláctrioamente, la manga de riego
riega el jardín por la eiectrioidad, la hoz siega
el césped por igual procedimiento, la ropa sucia se lava y se plancha con máquinas eláctricas; y cuando el nene, que no es de goma, abre
los tijos, se le distrae también por la electricidad: un piano eláotrico se encarga de tocar piezas y piezas, y cuando se cansa del coche y del
paseo en el jardín, la sillita y la cuna son otros
dos aparatos eláctricos que lo reciben y lo zarandean. Me diráis, como yo le dije á Rita, que
tanta electricidad cuesta un sentido; pero parece
ser que los Hillman contestan á eso que, en su
posición, tendrían que tener, por lo menos, tres
enemigos del alma: cocinera, nifiera y doncella,
que se los comerían por los pies y los matarian
á disgustos, mientras que ahora sólo tienen una
asistenta que en dos horas al día despacha el
fregado y faenas no electrizadas aún. Y ya os
digo que miss Hillman snefia con suprimirla y
que el estropajo, la arena y el jabón, bien avenidos, dancen á las órdenes de una llave eléctrica .....
No sé por quá, al figurarme ese nuevo adelanto, el eco me repite las primeras palabras de
mi carta: «Todo se rompe ..... •
-Pero todo no pasa, Lady Belgravia -me
dice mi amiga Maria, que, como buena aragone-·
sita que es, ¡es más terca, más terca!.....- ¡,Cómo
quieres que oreamos en la casa eléctrica?
-Yo no la he visto, hijas m!as- replico con
la amargura natural del autor cuyas palabras se
_ponen en duda,-pero no oreo que Rita haya
venido expresamente de los Estados Unidos para
traerme un ca11ard así, ni que un diario tan respetable como el que tengo delante, se hiciera
eco de un invento falso. Sobre todo, os contestaré como nuestro Señor al desconfiado Apóstol. Os doy el nombre del inventor, Mr. Hillman; os digo que vive en Shenectady, Estado de
Nueva York, Estados Unidos. ¡,Qué más queréis?
Si aun dudáis, escribidle; ál no ha hecho s11 casa
por recreo, sino como negocio; quizá cuando
reciba un número determinado de cartas de las
lectoras de LA MODA ELEGANTE, se anime á venir á Espafia con todos sus parafernales eléctricos, y leamos en los diarios: «La Solución, Agencia de motores domésticos.- Cocinera de cuarenta caballos con sisa portátil, , porque creo
que en Espafia, ni el Sr. Hillmann, ni todos sus
sorprendentes aparatos, lograrán destruir el gusano roedor que acompafia á las Menegildas.

.............................

Como algunas de las que me habéis escrito en
estos úl~os dias, me preguntáis por Mrs. Warren, os dirá que la doctora reanudará sus conferencias la semana que viene en The Ladies
Club. Allí, Deo volente, irá vuestra amiga y os
seguirá contando lo que oiga. La buena sefiora
se ha pasado, como yo, tres meses de vacaciones. Ya está de regreso, y me figuro que sus se-

siones resultarán tan interesantes como siempre. Personas bien informadas, me han dicho
que en cuanto·termine con la higiene de las facciones, y según mi cuenta aun le faltan las narices y la boca .....
Mirad lo que es escribir á la ligera. ¡Qué barbaridad acabo de poner, que le faltan la~ narices
y la boca á Mrs.-Warren! Quiero decir que no ha
tratado aún de tan importantes órganos y que
en cuanto nos indique el medio de que Ías chatas tengan narices griegas, y las narigudas se las
puedan reducir á la más mínima de las expresiones, va á emprender una campana contra la
obesidad. Esta será interesantisima para las espafiolas que, gracias á nuestros arroces, á nuestros cocidos, á nuestros embutidos, todo tan rico
y tan sabroso, engordamos que es una bendición.
Veremos lo que Mrs. Warren ha traido de ¡81
Estados Unidos para combatir tal plaga. ¡Quiera
Dios que no se haya puesto de acuerdo oon el
Sr. Hillman, y nos traiga algún aparatito el6otrioo, porque en estos tiempos de adelantos 71
no hay quien viva tranquilo!
He releído mis cuartillas, como siempre hago,
para poner puntos y comas. ¿Sabéis lo que OI
digo? Que la vida en La casa eléctrica me parece
más expuesta que en el cráter del Vesubio. Figurémonos que el motor central se sofoca 11D
día, y Mr. Hillman, su sefiora y su nido, saler
por los aires acompafiados de tostadas, botaa
huevos fritos, chocolateras y molinillos. No qnlere ni pensarlo, para no soñarlo, vuestra

ANDALUZA INDECISA.-Mucho siento no poder contestar á usted, por estar reservado el derecho de hacer consultas á las señoras suscriptoras á la 1.ª ó
2. ª edición.
UNA DEVOTA DE SANTA FR01LA. - l.ª .Aeucarillos. Se
pone en un cazo una libra de azúcar, Ala que se da
el punto de bolillo; se trabaja en una taza una clara
de huevo con una gota de aceite, un poco de azúcar
glas y unas gotas de zumo de limón; se echa la cantidad de una cucharada de caté dentro del azúcar, sin
dejar de trabajar, y cuando vuelva á subir por segunda vez, entonces se echa el azúcar en los departamentos de papel que se han hecho de antemano: la forma
del azucarillo es conocida de todos.-2.ª Yemas de
coco. Después de limpio el coco, se ralla y se prepara
un almíbar á punto de cascado; se echa el coco en él,
se trabaja bien y se pone encima de la mesa de mármol, espolvoreado con azúcar; se forma bieB la masa
y luego se hacen yemas del tamailo de una de huevo,
y se van colocando con orden en una placa. Se pre•
para un almíbar á punto de bola, se ponen las yemas
encima de un tenedor y se cubren con el almíbar; á
medida que se van bailando se van colocando en una
placa untada con un poquito de aceite fino para que
no se peguen. La yema de coco se hace también con
azúcar blanca en polvo; para una libra de coco rallado, media de azúcar, amasándolo bien para formar
una masa y hacer luego las bolas del tamailo de una
yema de huevo.-3.ª No encuentro la receta que desea.-4.ª En caldo clariftcado.-5.ª No, sedera.
Dos AMIGAS ALEGRES.- l.ª El traje que me indica es
precioso, y puede quedarle muy bien arreglado como
me dice; el puño y abrazadera háfalos de terciopelo
y los volantes de .encaje negro.-2. Tiña la pluma en
color verde y el casco déjelo como está.-3.ª La figura 26 resulta más bonita que la 4.- 4.ª Póngase al
acostarse compresas de pamplina de flor blanca (si-

miente que se da á loa pájaros).-5.ª Vea la flg. 5.ª de
la Revista Parisiense de LA MODA del 30 de Agosto;

LADY BELGRAVU.

eorroapon~oncia parlicular.
UNA QUE ADlllIRA Á LA.....-1.ª Se hacen adamascadu,

hAgalo de pailo negro.-6.ª No, señora. Lisas por arriba, y con mucho vuelo por abajo; se adornan con bie•
ses y trencillas.
LILAs.-El Anti-Bolbos es un producto especial para
destruir los puntitos negros de la frente, nariz y barba, sin producir enrojecimiento ni irritación de la
epidermis. Hay que dirigirse á la Perfumería Exótica,

con calados y vainicas.- 2.ª De crepé, con incl'Ultl,

de París.

con iniciales entrelazadas.- 3.ª Se componen de ■·

Por falta de espacio en este sitio, continúa la Co •
rrespondoncia parliculat' en la Hoja tu labores.

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y fajas últimas novedades.
.JlJSTO SlJAN. - Carmen, 14.

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ma ch.ere amie

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cuadrante; para cama de matrimonio, cuatro almoba•

ADELA P.

de nansuc con incrustaciones de encaje y viso de seda
de color.

NELLA.-1.ª Un al!o de rigor y medio de alivio.-2.1 l.

los seis meses.-3.ª De astracán.-4.ª Debe ser negro.
-5.ª Diríjase á la Administración, que con maoho
gusto se los enviará.

C. R.-No me está permitido contestar á Ju cor•

tas que vienen desprovistas de justificante que ure-

dite ser suscriptora á la 1.1 ó 2.1 edición:puedellenar
este requisito enviando la laja del periódico ó un volante del corresponsal por cuya mediación lo reciba;
en el momento en que lo envfe contestaré con mu•

chfsimo gusto á sus preguntas.
NENILLA.- Con grandlsimo gusto contesto i

1111

pre,zuntas, deseando siempre complacerla.

1.1' Se llevan mucho las chaquetas largas y las leri·

tas.-2.ª Lea la contestación dada á Dos amigal ~
sufren en este mismonúmero.-3.ª No, seil.ora, no.,...

admitido.-4. 1 Sf, sel!cra.-5.1 La piel.
UNA ENTUSIASTA DE. ••• - ,.. Calcetines -bla•-2.• No, seilora.-3.ª Puede usarlo.-4. 1 No, ,enon.
5.ª Se usan los doe.-6.ª Sf, sedara.- 7.ª ;:;e ponen

6

cocer las batatas, se pelan con cuidado, tirando dedil
piel, y se vuelven á cocer. en un almfbar á punto e

bola; cuando están · muy blandas se pasan por el ~t

daza y se ponen de nuevo á hervir. moviéndol1&amp;1t111
cesar hasta que queden reducidas.-8.ª I,e,:hón ,..n,.o.
Se hace un picadillo con su hlgado, tocino, trufas,
setas, alcaparras finas, avellanas, hierbas finas 81:IO·
nadas con pimienta de Jamaica y sal marina, Yse re•

:s:•

hoga. Se rellena el vientre del lechón con todo
se ata y se asa hasta que esté dorado. - 9.' Y 10. ~
losconozco.-11.ª Fruta en sarltn. Se prepara la Po.

del modo siguiente: en una cacerola se ponen dos li·
braa de harina de flor, seis huevos (yemas Ycdlara~
un poco de sal molida, dos cucharadas de aguar 1en
y las raspaduras de la corteza de un limón. Todo eoto
se deshace con una eantidad proporcionada de ªfe'8&lt;tt

igual cantidad de leche para obtener una e,pec/

papilla, más bien clara. Se deja en este estado os,
tres horas, y cuando se quiera hacer el frito sedpol
en una sartén un poco de manteca 6 dos cuchnrs 88 •
aceite, y cuando está bien caliente, se echa una e~
charada de la pasta, extendiéndola bien y dándo~• gt

di
por el otro. Al sacar las tortas se espolvorean con ·
vuelta cuando esté frita por un lado para que se

car en polvo.

UNA GITANA.-!.ª Manl6cadas de Viewi. Se for"!~
masa con ocho onzas de harina, cuatro de azu ~
cuatro de manteca y cuatro de avellanas picadas; 10
amasa todo junto y se cortan, poniéndolas á c~oer _
horno y ailadiendo un poco de azúcar por encimr;ta
2. 1 Tenga la bondad de decirme de qué clase de P
se trata, porque no lo conozco por ese nombre.

Explieaeión del figttrrín iluminado.

ME.LLI.UR

ECON5TITUJ\Nl

E:r:portaci6n de 1edaa.

Ovo-Lécithine Billon

TEXTO,-Crónica general, por D. José Fernández Bremón.Décima Exposiet6n bienal del Círculo de Bellas Artes,
por D. R. Bal:sa de la Vega.-De teatros, por D. Carlos Luis
de Cuenca.-Desde París. Celebridades contemporáneas:
Eugéne Melchior de Vogüé, por D. Carlos de BatlJe.-Muri6 á. tiempo..... , por D. Eduardo Zamacois.-Un frontal,
por D. Bernardino Martín Mínguez.-Sueltos.-Intormaciones, por •••.-Anuncios.
GRABADos.-Retrato de S.M. J. y R. Francisco José I, empe•
rador de Austria 1 rey de Bohemia y rey apostólico de Hungria.-Retratos de D. Narciso Sentenach, de Romualdo Marenco y de Eugéne Melch.ior de Vogüé.-Frontal de llenzo
pintado al óleo, de la iglesia de Cenera (Palencia).-lla·
drid: Asamblea Nacional de la Prensa médica. Grupo de
asambleístas presidido por el ilustre Dr. Larra r Cerezo.
-Excursióná Sierra Nevada, realizada por D. Luis G. MarUnez y otros amigos suyos.-Los sucesos de Marruecos:
Fuerzas navales francesas en los puertos y costas marroquies.-Retrato del Dr. Samuel Gache.-Venecia: Estado
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¡Os sentis fatigados y vuestras fuer:zas decaent Tomad el

das, ó dos y dos cuadrantes. -4.ª Para de noche, ool·
cha de piqué; durante el día debe ponerla de seda 6

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PARA EL PELO

�190

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

191

LA. MODA. ELEGANTE ILUSTRADA

11

1 1

chacha! ¡Recordar esperanzas é ilusiones de
aquellos tiempos tan felices que, por desgracia,
no volverán!
Me ha preguntado, una por una, por las que
estáis en Espal'la, me ha encargado que os envíe
montones de recuerdos, y yo, obediente, aquí los
empaqueto.
Ella casó con un rico ingeniero yankee y viven en Nueva York. Tiene cuatro hijos: tparece
nn suel'lo, verdad? 1Si oree una estar viéndola
correr con sus rizos rubios y aquel conejito
blanco, que eran sus amores y que la hacian parecerse á un cromo! ¡Cómo pasa la vida!
Excuso deciros que entre los muchísimos
asuntos de que hemos tratado, uno de ellos ha
sido-«1cómo no!&gt;, dirán los maridos,-el de las
luchas aomésticas. Después de lo que me ha contado de lo que allí se sufre y se gasta con las
criadas, de lo pérfidas que son y el despotismo
con que ponen la ley, he sacado en oonseouenoia que en Espal'la os quejáis de vicio, y que en
• Inglaterra nos ocurre otro tanto.
Figuraos hasta qué punto habrá llegado la crisis
doméstica en aquella tierra, que la mayoria de
las familias viven de fonda, ó en {!at., pisos
amueblados, donde en el piso bajo hay un restaurant que sirve por abonos las cómidas, y los propietarios de la casa se encargan de la limpieza
de los cuartos. Esto ya existe también en Inglaterra, pero no es por el mal estado del servicio,
á Dios gracias, sino por facilitar la vida á los
que, teniendo que pasar aqu! sólo una temporada, ni quieren el ruido de la vida de Mtel, ni los
cuidados y sujeciones que da la casa. Aquí, por
fortuna, el servicio es caro, es verdad, pero muy
bueno.
Y me ha contado Rita una cosa, y me ha dado
detalles que os voy á transmitir y que, seguramente, os parecerán curiosos: ella, pues, como
yo le he dicho al despedirme, es hoy la autora
de este articulo.
Yo, como siempre que os escribo, no tenía
plan fijo: me disponía á hablar un rato con vosotras. Rita es la encargada de hablar hoy.
El Sr. Hillman, de Shenectady, Estado de
Nueva York, acaba de presentar al pueblo de
los Estados Unidos el invento más práctico, más
maravilloso, más útil, de cuantos se pnedan soñar: llámese La casa eléctrica. Figuraos, lectoras
n:ifas, una casa. sin chimeneas, y, sin embargo,
11empre á la misma temperatura por medio de
ealoríferos eléctricos; sin cocina que ensucie,
pues una primorosa rejilla eléctrica sirve de
fógón; sin un solo criado de carne y hueso que
fria la sangre, pués la electricidad se encarga de •
lodo: del agua caliente, del bal'lo, del alumbrado, de cepiUar las alfombras, de dar lustre al
suelo, de hacer las exquisitas tostadas y el té, el
café y el chocolate; de pasear al nil'lo, de verter
las basuras, de guisar el almuerzo ....
Al lle~ar aqní de mi ouento ..... -no, cuento no,
f!.U8 es h1storia,-oigo-tengo o!do de t!sioa aunque no tengo otro síntoma de esa enfermedadunas. carcajadas muy grandes, que vienen de
Madnd y salen de una casa situada no muy lejos
del regio coliseo.
-Vamos-dice la voz de mi buena amiga María, aquella que, por lo desconfiada, parece poner en cuarentena mis obras literarias. - Lady
Belgravla nos va á obsequiar hoy con un canard
de los más robustos de los Estados Unidos.....
.-tConq:ne canard, eh?-replica Lady BelgraY1a, q:ne tiene delante la Revista neoyorquina
i¡ue Rita 1? ha ~ejado para que amplie detalles
de su plática de esta tarde.-1:'ues ahí os irá por
correo la Revista y los grabados con un lacónico ep!grafe que diga: «Mujer d¿ poca fe, tpor
qué dudaste?. .... &gt;
Y á vosotras, á. las que me conocéis mejor, á
las 9-ue no dudá1~ d~ mis palabras, os seguiré
haciendo la descripción de la maravillosa casa
i¡ue tal hilaridad ha producido á mi fiel incrédula amiga.
La s~l'lora de Hillman no tiene criadas: ella,
su marido y su bébé viven solos y bienaventurados. Por la mal'lana, cuando el nene se despierta, su mamá le bal'la y le viste y le da el biberón-para estas faenas no ha inventado aun
el Sr. Hillman motores eléctricos·-en seguida
º?loca al angelito en su peram¡,;.zator (coche01to), pone éste sobre unos rails. y al jardín á
pas•·ar en un bosquecillo de rosales· la electricidad lleva y trae el cochecito á un~ velocidad
que puede variar entre tres y cien ·millas por
hora: no hay que decir que el nene, limpio, bien
alimentado y con las aficiones eléctricas de la
atmósfera en que vive, se duerme instantáneamente.
En cada cuarto hay una llave que da agua caliente á los lavabos, y en un rincón un armarito

de forma coquetona y elegante: en él metéis
vnestras botas y cerráis la puerta: al minuto escaso suena una campanita, abrís la puerta, y el
par de botas aparece limpio y brillante á vuestra vista. El almuerzo es en el comedor; pero
en cada dormitorio-y son varios, pues los sel'lores de Hillman tienen á menudo huéspedes que
vienen á visitar su casa eléctrica-hay, sobre una
mesita, tetera, chocolatera y cafetera, con sus correspondientes llaves eléctricas, y un plato con
pan y mantequilla. El huésped que siente entre
hora el menor desfallecimiento se repone eléctricamente, pues según lo que prefiera, antes de
un minuto, té, chocolate ó café - con tostada y
todo, - estará á sus órdenes.
La sel'lora, desde sn misma cama, guisa el almuerzo-ya sabéis que, en América, como aquí,
elligero desayuno espal'lol es fuerte almuerzo).A las siete· de la mal'lana, suena un despertador
eléctrico: la sel'lora de Hillman se sienta en la
cama envuelta en un chal, y así, como quien toca
la obertura de Semíramis al piano, va tocando
distintas llaves eléctricas que tiene al lado: una
calienta en el lavabo agua para que el Sr. Hillmau
se afeite-tiene en tratos una navaja eléctrica
para degollarse, quiero decir, para afeitarse);otra calienta la caldera del bal'lo. En la cocina,
donde quedó de noche todo convenientemente
preparado en sartenes y cazos, muélese el café,
cuécese la leche y el pescado, frfense los huevos
y el jamón y dórese el pan en pequel'las rebonadaa. "Una asistenta, que viene dos horas al dia á
fregar-para ese desdichado oficio no hay electricidad que valga,-por medio de torno eléctrico manda lo que estos ingleses y americanos llaman desayuno, al comedor.
En la casa no hay escaleras, aunque se compone de tres pisos: hay un ascensor eléctrico
para subir y bajar; los cigarros y cigarrillos se
encienden eléctricamente, la manga de riego
riega el jard!n por la electricidad, la hoz siega
el oésped por igual procedimiento, la ropa sucia se lava y se plancha con máquinas eléctricas; y cuando el nene, que no es de goma, abre
los bjos, se le distrae también por la eleotri•
cidad: un piano eléctrico se encarga de tocar piezas y piezas, y cuando se cansa del coche y del
paseo en el jardín, la sillita y la cuna son otros
dos aparatos eléctricos que lo reciben y lo zarandean. Me diréis, como yo le dije á Rita, que
tanta electricidad cuesta un sentido; pero parece
ser que los Hillman contestan á eso que, en sn
posición, tendrian que tener, por lo menos, tres
enemigos del alma: cocinera, niñera y doncella,
que se los comerían por los pies y los matar!an
á disgustos, mientras que ahora sólo tienen una
asistenta que en dos horas al dia despacha el
fregado y faenas no electrizadas aún. Y ya os
digo que miss Hillman suel'la con suprimirla y
que el estropajo, la arena y el jabón, bien avenidos, dancen á las órdenes de una llave eléctrica .....
No sé por qué, al figurarme ese nuevo adelanto, el eco me repite las primeras palabras de
mi carta: «Todo se rompe..... •
-Pero todo no pasa, Lady Belgravia -me
dice mi amiga Maria, que, como buena aragone-·
sita que es, ¡es más terca, más terca!. ....- tCómo
quieres que creamos en la casa eléctrica?
-Yo no la he visto, hijas miss-replico con
la amargura natural del autor cuyas palabras se
ponen en duda,-pero no creo que Rita haya
venido expresamente de los Estados Unidos para
traerme un canard así, ni que nn diario tan respetable como el que ten¡¡o delante, se hiciera
eco de nn invento falso. Sobre todo, os contestaré como nuestro Sel'lor al desconfiado A_póstol. Os doy el nombre del inventor, Mr. Hillman; os digo que vive en Shenectady, Estado de
Nueva York, Estados Unidos. tQué más queréis?
Si aun dudáis, escribidle; él no ha hecho sn casa
por recreo, sino como negocio; quizá cuando
reciba nn número determinado de cartas de las
lectoras de LA MonA ELEGANTE, se anime á venir á Espal'la con todos sus parafernales eléctricos, y leamos en los diarios: •La Solución, Agencia de motores domésticos.- Cocinera de cuarenta caballos con sisa portátil•, porque creo
que en Espal'la, ni el Sr. Hillmann, ni todos sus
sorprendentes aparatos, lograrán destruir el gusano roedor que acompal'la á las Menegildas.
· ·¿o;,,-o· a·l~n~; de· 1~; ~~e·~~ h¡héis·e~~rÍt¿ ~~
estos últimos días, me preguntáis por Mrs. Warren, os diré que la doctora reanudará sus conferencias la semana que viene en The Ladies
Club. Allí, Deo tJOlente, irá vuestra amiga y os
seguirá contando lo que oiga. La buena sel'lora
se ha pasado, como yo, tres meses de vacaciones. Ya está de regreso, y me figuro que sus se-

siones resultarán tan interesantes como siem.
pre. Personas bien informadas, me han dicho
que en cuanto ·termine con la higiene de las facciones, y según mi cuenta aun le faltan las narices y la boca .....
Mirad lo que es escribir á la ligera. ¡Qué barbaridad acabo de poner, que le faltan la~narices
y la boca á Mrs.- Warren! Quiero decir que no ha
tratado aún de tan importantes órganos, y que
en cuanto nos indique el medio de que las chatas tengan narices griegas, y las narigudas se las
puedan reducir á la más mínima de las expresiones, va á emprender una campal'la contra ]a
obesidad. Esta será interesant!sima para las espal'lolas que, gracias á nuestros arroces, á nuestros cocidos, á nuestros embutidos, todo tan rico
y tan sabroso, engordamos que es una bendición.
Veremos lo que Mrs. Warren ha traído de 101
Estados Unidos para combatir tal plaga. ¡Quiera
Dios que no se haya puesto de acuerdo con el
Sr. Hillman, y nos traiga algún aparatito el6otrioo, porque en estos tiempos de adelantos JI
no hay quien viva tranquilo!
He relefdo mis cuartillas, como siempre hago,
para poner puntos y comas. tSabéis lo que 01
digo? Que la vida en La casa eléctrica me pareoe
más expuesta que en el cráter del Vesubio. Figurémonos que el motor central se sofoca un
día, y Mr. Hillman, su sel'lora y su niño, saler
por los aires acompal'lados de tostadas, botaa
huevo~ fritos, chocolateras y molinillos. No quitra ni pensarlo, para no sol'larlo, vuestra
LADY

ANDALUZA INDECISA.-Mucho siento no poder contestará usted, por estar reservado el derecho de hacer consultas á las señoras suscriptoras á la 1.ª 6
2. ª edición.
UNA DEVOTA DE SANTA FROILA.-1.ª .Aettcarillos. Se
pone en un cazo una libra de azúcar, á Ja que se da
el punto de bolillo; se trabaja en una taza una clara
de huevo con una gota de aceite, un poco de azúcar
glas y unas gotas de zumo de limón; se echa la cantidad de una cucharada de café dentro del azúcar, sin
dejar de trabajar, y cuando vuelva á subir por segunda vez, entonces se echa el azúcar en los departamentos de papel que se han hecho de antemano: la forma
del azucarillo es conocida de todos.-2.ª Yemas de
coco. Después de limpio el coco, se ralla y se prepara
un alm(bar á punto de cascado; se echa el coco en éJ
se trabaja bien y se pone encima de Ja mesa de már:
mol, espolvoreado con azúcar; se forma biea la masa
y luego se hacen yemas del tamaño de una de huevo,
y se van colocando con orden en una placa. Se prepara un almíbar á punto de bola, se ponen las yemas
encima de un tenedor y se cubren con el almíbar; á
medida que se van bañando se van colocando en una
placa untada con un poquito de aceite fino para que
no se peguen. La yema de coco se hace también con
azúcar blanca en polvo; para una libra de coco rallado, media de azúcar, amasándolo bien para formar
una masa y hacer luego las bolas del tamaño de una
yema de huevo.-3,ª No encuentro la receta que desea.-4.ª En caldo clarifl.cado.-5.ª No, seil.ora.
Dos AMIGAS ALEGRES.- l.ª El traje que me indica es
precioso, y puede quedarle muy bien arreglado como
me dice; el puño y abrazadera hágalos de terciopelo
y los volantes de tincaje negro.-2.ª Tiña Ja pluma en
color verde y el casco déjelo como está.-3.ª La figura 26 resulta más bonita que la 4.- 4.ª Póngase al
acostarse compresas de pamplina de flor blanca (simiente que se da á los pájaros).-5.ª Vea la flg. 5.ª de
la Revista Parisiense de LA MODA del 30 de Agosto;
hágalo de paño negro.-6.ª No, seil.ora. Lisas por arriba, y con mucho vuelo por abajo; se adornan con bie•
ses y trencillas.
LILAs.-El Anti-Bolbos es un producto especial para
destruir los puntitos negros de la frente, nariz y barba, sin producir enrojecimiento ni irritación de la
epidermis. Hay que dirigirse á la PttrfumeriaExdtica,

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e-orreapondencia particular.
UNA QUE ADMIRA Á LA•••••-1.ª Se hacen adamascada,
con calados y vainicas.- 2.ª De crepé, con incrusta•
cienes de encaje grueso y calados. Se bordan i realat,
con iniciales entrelazadas.- 3.ª Se componen de ■·
banas de abajo y de arriba, dos almohadas, ó 1111&amp; y

f

das, ó dos y dos cuadrantes.-4.ª Para de noche, ool•
cha de piqué; durante el día debe ponerla de seda 6
de nansuc con incrustaciones de encaje y viso de aeda
de color.
NELLA.-1.ª Un ai!o de rigor y medio de alivio.-2.• J.

Explieaeión del figatTín iluminado.
Corr11ponde i

tas que vienen desprovistas de justificante que acre-

dite ser suscriptora á la 1.• ó 2.• edición: puede llenar
este requisito enviando la faja del periódico ó un vo-

1.r Se llevan mucho las chaquetas largas y las le,r
tas.-2.ª Lea la contestación dada á Dos ami¡¡OI ~
sufrm en este mismonúmero.-3.ª No, seilora,0088
admitido. - 4.ª S!, sel!ora.-5.ª La piel.
UNA ENTUSIASTA DE. •••• - l.ª Calcetines -blancos.2.ª No, s8ilora.-3.ª Puede usarlo.-4,ª No, sefl.ora.-¡

r

laa

Hñoraa ausorlptoraa i la edlcl6n_de lujo,

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Traje de pallo hechura sastre,
de color azul guarnecido con
galón de seda y so,.tache negro.
La chaqueta es semiajustada,
con talle corto marcado por una
sardineta pespunteada, y con
bolsillos guarnecidos con botones. Mangas con oartera_s.
Grandes botones de seda azul
bordados con verde y amarillo.

5.ª Se usan los dos.- 6.ª S!, sei!ora.- 7.ª Se ponen

cocer las batatas, se pelan con cuidado, tirando de
piel, y se vuelven á cocer en un almíbar á punto e

bola; cuando estin · muy blandas se pasan por el!;".:
dazo y se ponen de nuevo á hervir, moviéndolas
cesar hasta que queden reducidas.-8.ª LuMn ...n,,,o.
Se hace un picadillo con su hígado, tocino, trufas,
111,11

setas, alcaparras finas, avellanas, hierbas fl.nas 88.ZO.
nadas con pimienta de Jamaica y sal marina, Y se re•

boga. Se rellena el vientre del lechón con todo :s;:'•
se ata y se asa hasta que esté dorado. - 9. 1 Y 10· :
los conozco.-11.ª Fruta en sarttn. Se prepara la pu

del modo siguiente: en una cacerola se ponen dos li·
bras de harina de flor, seis huevos (yemas Y claraa),

un poco de sal molida, dos cucharadas de agua:-t•:
y las raspaduras de la corteza de un Umón. To o • 6
se deshace con una cantidad proporcionada de

8~

igual cantidad de leche para obtener una especd~ 68
papilla, más bien clara. Se deja en este estado ne
tres horas, y cuando se quiera hacer el frito se pode
en una sartén un poco de manteca 6 dos cucharadas
aceite, y cuando está bien caliente, se echa una

º:

charada de la pasta, extendiéndola bien y dándole
vuelta cuando esté frita por un lado para que se

h:S.
por el otro. Al sacar las tortas se espolvorean con
car en polvo.

UNA GITANA. - !.ª Mantecadas d• View,. Se for"!::
masa con ocho onzas de harina, cuatro de azo
cuatro de manteca y cuatro de avellanas picadasi 10
amasa todo junto y se cortan, poniéndolas á 0 ~ 08 _
horno y aíladiendo un poco de azúcar por encim 8
2.• Tenga la bondad de decirme de qué clase de P1
se trata, porque no lo conozco por ese nombre.

sé

;ta

rovo-

llnstraulóq Espanoia gBmertuana.

Sumario del núm. 39, correspondiente al 22 de Octubrr.

TEXTO.-Cr6niea general, por D. Josá Fernández Bramón.Décima Exposición bienal del Circulo de Bellas Artes,
por D. R. Balsa de la Vega.-De teatros, por D. Carlos Luis
de Cuenca.-Desde París. Celebridades contemporá.neas:
Eugéne Melchior de Vogüé por D. Carlos de Batlle.-Murió á tiempo..... , por D. Eduardo Zamacois.-Un frontal,
por D. Bernardino Martín Minguez.-Sueltos.-Intormaciones, por •---.-Anuncios.
GRABADos.-Retrato de S.M. l. y R. Francisco José I, emperador de Austria, rey de Bohemia y rey apostólico de Hungria.-Retratos de D. NarcisoSentenach, de Romualdo }fa.
renco y de Eugéne Melchior de Vogüé.-Frontal de lienzo
pintado al óleo, de la iglesia de Cenera (Palencia).-Madrid: Asamblea Nacional de la Prensa mMica. Grupo de
asambleistas presidido por el ilustre Dr. Larra y Cerezo.
-Excursión á Sierra Nevada, realizada por D. Luis G. MarUnez y otros amigos suyos.-Los sucesos de Marruecos:
Fuerzas navales francesas en los puertos y costas marroquies.-Retrato del Dr. Samuel Gacha.- Venecia: Estado
actual de las obras del ca,npanile de la BasUica de San
Marcos.

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Por falta de espacio en este sitio, continúa la Co.
rrespotldoncia particular en la Hoja do labores.
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los seis mesee.-3.ª De astracán.-4.ª Debe ser negro.
-5.ª Diríjase á la Administración, que con macho
gusto se los enviará.

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lante del corresponsal por cuya mediación Jo reciba;
en el momento en que lo envíe contestaré con m•
ch!simo gusto i sus preguntas.
NENILLA.- Con grand!simo gusto contesto i m

"orse'
S y fajas
U

El cachet de una·dama no sólo se
reconoce en ·su toileth, sino muy especialmente en sus perfumes. Convencidas de esto, no vacilan nuestras bellas
actrices en usar la Crema, los Polvos d6
an-oe y el Jabón á la Crema Simón, de
reputación universal. Exíjase el nombre
del inventPI'." J. SIMÓN.

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reproduciendo magníficos grabados.
Labores de e La Moda Ele:-ante&gt;, doble hoja
compuesta de los grabados siguientes: Tapas de álbum.-Store con bordado á realce é imitación de malla.-Festones para ropa blanca.-Pantalla bordadal

la inglesa.-Camino de mesa y mantel, y de la con-

tinuación de la CorrespondenMa particular con las
contestaciones á Una Hija de María, Una peq'uetla ar•
tista, Chiltí, c ..... q-uesufre•, Una dis¡¡ustada, y L. G. de M.
Fl&amp;'IU"ill llIDÜJlado de un precioso traje de
paño hechura sastre.

Dleelonarlo de ,La llotla Elec&amp;111e,. (Vo-

cabtuario do la Salwd.)-Pllego 82, conteniendo la deft-

nici6n, usos y explicación de las palabras aiguientee:
Salvia.-Sanatorio.- Sándalo. - Sanan de drago.Sangrl,a.-SanguiJuelas.-Sanguitiaria.-Santónico.SantoniMa.-Saponificación.- SarampióJJ. - Sarcoma.
-Sarna.-Sa,pullid-0.-Sasafrás. - Sasolina.-Salwrnismo.-Sauce.-Satico.-Sebácoo (Quisle).-Sebo.-8,J,o.
n-ea.-Seca.-Secrúión.-Secu,stro.-Sed.-Sedal.-Sedant..-Sedaliva ( .ilgtea).-Sedativo.-Sedli• (Sal, polvos, Sedli,-Chanteaud).-Selúe (Agua do).-Sellos medicin&lt;,iles.-Semen-contra.-Sen.-Senectud.-Septicemia.Séptico.-Seroso (Derra,,..).-Seroterapia.-Serpiginosa.
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tenido (!grabados y texto) queda detallad~ anteriOl'mente.

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cabeza disolviendo la caspa; perfuma y
suaviza el cabello facilitando el peinado, y cura la calvicie, la pelada y
demás enfermedades parasitarias del
cuero cabelludo.

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Madrid, que acompal'la á los frascos, garan•
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con medallas de oro en las Exposiciones de
Higiene de París y Londres. Oesconflese de
las imitaciones.

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No basta eer bella: ee precleo aacar partido dt
la belleu. idealiúndola ; la aldeana bermou llene 11u cutis TUlav y ordinario. ¿Querel1 oonaegulr la belleza ldealf Uaad los polvoa de uro&amp;
LA. •.JOlJ'VENTL~•• d#&gt; ;,er[nme euave J penetrante, que ldealha el roetro, le comunica u:quiaita freBCura y una blancura brillante.
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Vill.-Blusa
de crespón azul
marmo adornado &lt;:on tafetán es•
; cocés, grosella, verde y blanco.

XIV. - Se hace
con cordoncillo de
croche t del núme•
ro 70ú80,ejecutan•
do primero las ha•
jas sueltas yunién•
dalas después por
medio del enreja•
do, que podrá tener
más ó menos hile•
ras de mallas, se•
gún el ancho que se
desee dar al volante
XY.-De lienzo
gris lavable de un
metro de lado, con
dobladillos á vaini•
ca de 2 cm. de ancho, y una preciosa
guirnalda de vid,
cuyos tallos se bar·
dan á punto llano
con algodón perlé
blanco fino; los
pámpanos, á punto

••

K· • 1()1:l!C
X '. X: '. : XX
X • X!IO( • • • XX:

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~:~.:.i.

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...

u, ,

"'""·X

rle tallo con algo•
dónde bordar; los
granos de uva, calados y bordados á la
inglesa, y las hojas
haciendo primero
el festón, sacando
dentro de su contorno ocho hilos
con intervalos regulares en los dos
sentidos, y atarlos
cuatro á cuatro á
festón con hilo de
encaje fino forman•
do barras.
XVI y XVII.-De
ca11amazo gris de
65 cm. de lado, bar•
dado. según el dibujo XVI, con algo•
dón perlé á punto de
cruz encarnado~
y fondo [I] del co•
lor que se elija.

XII. - Blusa de franela gris
claro, adornada con franela escocesa verda sauce y blanca.

1

AGENTES GENERALES
DE

La Ilustración Española y Americana y de La Moda Elsgant•
EN L,_ REPÚBLICA

MEXICANA:

Sres. Herrero Hermanos, Sucesores. - Plaza de la Concepción, núm. 2, M.éxic~

1toae"a.doe todoa loe derechoe de propiedad art.tsr.tca, literaria.

lUDRID.-Batableoimient.o tl,polltogri.lloo cSuooaoree de Btvadeneyta, •
impt'El8()r'el de la Beal Ca8L
(Propiedad de LA. ILUST_RA.CIÓN Esl'A~OLA y AJ(XB.ICANA..)

1

~~'&lt;--Blusa de terciopelo inglés
d Jizo, adornado con malla borda•
ªY teñida de igual color, y con
1p"'•illas
de seda. La falda es de
ado del mismo matiz.

XVI y XVII.-Mantel para té.

. XIII. - Blusa de terciopelo gris
mquel, adornada con trencillas de
secta Y ramas y hojas de pasamane•
ría de igual color. Cuello y votan.
tes de las ~angas, de encaje. Falda
de palio gris.

�XXI
XVIII
}.'XIV. - Manga nue
enjaretada sobre otra
terior lisa, con un p
alto de guipur.

1.'Vlll á X..TI.-Colgantes de pasamanería he-

chos al crochet.

Son muy útiles para el
adorno de vestidos, blusas y abrigos. Se pueden

XX

hacer con algodón del número 16 ó con seda.

XXII.-Paliuelo debatista bordado.

CUBIERTA

XlX

Traje •sastre».

Sombreros de novedad.
Almohadón bordado.
Modelos de trajes para visitas.
Tapete para chimenea.

HOJA DE LABORES

XXIll.- Traje para muchachita de 13 á 16 allos, ?e
paño alazán con pliegues nervios; chaleco de terciopelo del mismo color, cruzado sobre un peto de paño
blanco con 801,f.taches; cuello del mismo bordado Y pe-

Puños y cuello bordados á la
inglesa.
Camino de mesa con guirnalda.
Bolsa para ropa blanca.
Saquete para pañuelos.
Abecedario y orlas á realce y á
festón.

XXIV

chero de gasa fruncido.

TEXTO
Revista parisiense (seis figuras).
-El puente (novela).- El trabajo
de la mujer.-Correspondencia
parti~ular.
Cuarenta y cuatro grabados de
modas y labores.

DICCIONARIO
DE « LA MODA ELEGANTE»

(Pliego 83).

FIGUR!N ILUMINADO
Tres preciosos trajes para invierno.

PATRÓN CORTADO
Un chaquet de novedad para señorita.

HOJA DE PATRONES
De tamaño natural.

XXV á XXXIII.-Trajes de invierno para niños.

XXV y ~XVI (De 9 á 12 ~¡¡os).-De paño inglés mezclilla de tonos gamuza, con
cuello almidonado, corbata. encarnada de seda y gorra inglesa.
XXVII (De 1~; 15 años).-De palio inglés ciruela rojizo, con gorra de _alétas.
XXVIII (De o a 12 años ).-Blusa tableada de franela amuletonada gris y pan-

talón corto de jerga azul Obscuro. Cuello de cutí blanco. Gorra de charol.
XXIX (De 6 á 12 años &gt;--De lana gris claro, con cuello redondo de cutí blanco
con visos de cutí azul.

XXX.-Traje marinero de jerga azul marino con cuello de cutí azul con

ga1oa11

"n de j
XXXI (De 6 á 12_ alios).-Blusa tableada de lana gris lavable, pantalo
ne¡rra, cuello almidonado y lazo Lavalliere de s«rah negro.
1
XXXI[ (De 12 á 15 años).-De ¡,año verdoso con pantalón ~e bra~t e~o reaoadt
XXXIII (De 4 á 10 allos).-De 1erga azul obscuro; blusa flo¡a; cue em
de cutí blanco.

blancos.

De paño rayado con adornos de terciopelo y cuello de paño claro con so11tacl10S, Colores á elección.

�/

1

,

.

X.XI

XVIIl
XVIIl á XXI.-Colgantes de pasamanería he-

XXIV.-Manga nue
enjaretada sobre otra
terior lisa, con un p
alto de guipnr.

chos al crochet.

Son muy útiles para el
adorno de vestidos, blusas y abrigos. Se pueden
hacer con algodón del nú-

ntero 16 ó con seda.
XXII.-Pañuelo debatista bordado.

XX

XlX

CUBIERTA
Traje «sastre».
Sombreros de novedad.
Almohadón bordado.
Modelos de trajes para visitas.
Tapete para chimenea.

HOJA DE LABORES

XXII

XXIII.-Traje para muchachita de 13 á 16 años, ?e
paño alazán con pliegues nervios; chaleco de terciopelo del mismo color, cruzado sobre un pejo de paño
blanco con soutaches; cuello del mismo bordado y pechero de gasa fruncido.

XXIV

Pnlios y cuello bordados á la
inglesa.
.
Camino de mesa con gmrnalda.
Bolsa para ropa blanca.
Saquete para pañue~os.
•
Abecedario y orlas a realce y a
festón.

TEXTO
Revista parisiense (seis figuras).
-El puente (novela).-El trabaj_o
de la mujer .-Correspondencia
particular.
Cuarenta y cnatro grabados de
modas y labores.

DICCIONARIO
DE «LA MODA ELEGANTE»

(Pliego 83).

FIGURÍN ILUMINADO
I

Tres preciosos trajes para invierno.

PATRÓN !=ORTADO
Un chaquet de novedad para se-

ña rita.

HOJA DE PATRONES
De tamaño natural.

Tt11:1je sasttte.

XXV á XXXIII.-Trajes de invierno para niños.

XXV Y XXVI (De 9 á 12 años-).-De paño inglés mezclilla de tonos gamuza, con
cuello almidona~o, corbata encarnada de seda y gorra inglesa.
,
XXVII (De 10 ! 15 años).-De paño inglés ciruela rojizo, con gorra de aletas.
:XXVIIl (De 5 a 12 años).-Blusa tableada de franela amuletonada gris y panto.Ion corto de jerga azul obscuro, Cuello de cutí blanco. Gorra de charol.
·
A"'Xpc (De 6 á 12 años).-De lana gris claro, con cuello redondo de cutí blanco
con visos de cutí azul.

XXX.-Traje marinero de jerga azul marino con cuello de cuh. azu1 con galones
blancos.
.
alón de jergl
XXXI (De 6 á 12 años).-Blusa tableada de lana gris lavable• pant
negra, cuello almidonado y lazo Lavalliere de surah neg~o.
les
XXXII (De 12 á 15 años).-De paño verdoso con pantalon ~e bra~!ecÚo redondo
XXXIII (De 4 á 10 alios).-De jerga azul obscuro; blusa flo¡a; cue
de cutí blanco.

De paño rayado con adornos de terciopelo y cuello de paño claro con soidaches, Colores á elección.

�II

de terciopelo azul. Lazo
d e I mismo terciopelo
sobre la copa y alas
azules.

1.-Para niña de 8 4 12
años. Forma campana.

Raso verde sauce con
adorno de raso negroEncaje de Irlanda amarillento sobre el ala.

m.-Para niña de 6 á 10
años. Forma campana,
De terciopelo gris ntquel con a-dornas de
gasa de igual color.

II.-Para niña de 12 á 16
años. De glasé verde y
azul enjaretado. Borde

PUBLICA LAS ÚLTIMAS MOD~~R~J

~!~s~~c~;c

1

DE SEÑORAS

y SEÑORITAS,

INDISPENSABLE EN TODA CASA DE FAMILIA

TRAZADOS AL TAMAÑO NATURAL-M:i:~::::::BT~DOS-ARTÍSTIOOS FIGURINES ILUMINADOS-CONSIDERABLE NÚMERO DE PATRONES
,
DA CLASE DE LABORES Y BORDADOS-CRÓNICAS-N0,'1:J,AS, ETC., ETC.
'
SE PUBLICA EN LOS DIAS 6, 14, 22 y 30 DE CADA MES

MADRID 6 DE NOVIEMBRE DE 1907.
11

AÑO

LXVI.

Nful. 41.
11

ADMÓN.: CALLE DE PRECIADOS, 46.

LOS SOMBREROS.

JO

11

12

,.

1

IV á VIII. - Otro aspecto de los sombreros
publicados en las págs. 198 y 199.

Los sombreros de tela están tan de moda para nuestras hijas como para nosotras mismas. Cuando se destinan á niñas pequeñas se les suele adornar con guipur, como el de la flg. I, que los alegra y les da as pecto de juventud. Si hacéis vosotras mismas un
sombrero de tela, optad mejor por hacerlo enjaretado
que tendido, porque los pequeños defectos de ejecución se disimulan mejor en los primeros. Para que la
copa de forma de boina, como la de la flg. I, se drapee bien y forme bonitos pliegues, es preciso que estos pliegues sean libres, que n 1&gt; se los tenga que sos•
tener con puntadas que, aun siendo invisibles, impi•
den el movimiento del drapeado y le dan rigidez. Se
obtiene este resultado dando al drapeado el vuelo que
requiere. Para un sombrero como el de la flg. I, des tinado á una niña de 10 años, se necesitarán 2,50 metros de seda, de 50 centímetros de ancho.
Cuando se pone borde de terciopelo, como en la
flg. II, se emplea un bies de 10 cm. de ancho y de la
longitud que pida la circunferencia del ala.
No hay nada más práctico que los sombreros charolados con alas campana. Constituyen casi un uniforme para las niñas que van á colegios, porque no se
ha encontrado nada más duradero y más barato. Algunas personas los adornan con una écharpe; pero indudablemente hacen mejor efecto sin este aditamento.
Sin emba rgo, también se usan para el colegio sombreros tiroleses pequeños, de terciqpelo pespunteado,
combinándolos con un traje ,sastre:., y adornándolos
graciosamente con un ala de faisán ó de pintada. De
igual forma, los hay de paño inglés, género lemosin,
para combinarlos con abrigos de llu via.
Como adorno fácil de hacer y poco costoso para los
sombreros de niños, os recomiendo los rizados de tafetán flexible con orillas deshilachadas en 2 centimetro~. Estos rizados están ahora muy de moda, y su
efecto es verdaderamente precioso. Unos son frunci•
dos; otros plegados; algunos regularmente dispuestos en corona alrededor del sombrero; otros forman
dos ó tres grandes flores agrupadas delante, algo á la
izquierda, 6 bien colocadas á uno y otro lado, simé•
tri caro ente.
Á veces el rizado es de dos colores. Si se hace con
tafetán tornas_olado, se suelen combinar dos tonos del
mismo color, y se obtienen una gran multiplicidad de
reflejos, á los que se puede ai'iadir la nueva tonalidad
que produce el deshilachado de éstas telas.
Sobre los sombreros sencillos, casi todos de forma
campana, se ven muchos grandes pompones de tafe•
tán escocés de orilla deshilac11Bda, unidos por una
torzada de la misma tela. Resulta un efecto alegre,
un adorno sólido y un conjunto sin pretensiones.

.
E1palda del dibujo l.

IS

13

E1palda del dibujo 2,

...¡,..,_;;:::..;;;;,;;;,,,.....,..:;,;.,

••

IX á XIII . .'..otro aspecto de los sombrero•
publicados en la págs. 198 y 199.

l. - Traje de lana guarnecido con pliegues.

2. - Traje de invierno para señora de ·edad.

Núm. l. - Para la explicación y patrones véanse laa
flgs. 1 á 13 de la Ho;a-Suplemento.
'

fl Núm61. 2á. -Para la ~xpJicación Y patrones, véanse las
gs.
72 de la HoJa•Suplemento.

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                  <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Toilette de paseo</name>
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        <name>Trajes para niños</name>
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                    <text>II

de terciopelo azul. Lazo
d e I mismo terciopelo
sobre la copa y alas
azules.

1.-Para niña de 8 4 12
años. Forma campana.

Raso verde sauce con
adorno de raso negroEncaje de Irlanda amarillento sobre el ala.

m.-Para niña de 6 á 10
años. Forma campana,
De terciopelo gris ntquel con a-dornas de
gasa de igual color.

II.-Para niña de 12 á 16
años. De glasé verde y
azul enjaretado. Borde

PUBLICA LAS ÚLTIMAS MOD~~R~J

~!~s~~c~;c

1

DE SEÑORAS

y SEÑORITAS,

INDISPENSABLE EN TODA CASA DE FAMILIA

TRAZADOS AL TAMAÑO NATURAL-M:i:~::::::BT~DOS-ARTÍSTIOOS FIGURINES ILUMINADOS-CONSIDERABLE NÚMERO DE PATRONES
,
DA CLASE DE LABORES Y BORDADOS-CRÓNICAS-N0,'1:J,AS, ETC., ETC.
'
SE PUBLICA EN LOS DIAS 6, 14, 22 y 30 DE CADA MES

MADRID 6 DE NOVIEMBRE DE 1907.
11

AÑO

LXVI.

Nful. 41.
11

ADMÓN.: CALLE DE PRECIADOS, 46.

LOS SOMBREROS.

JO

11

12

,.

1

IV á VIII. - Otro aspecto de los sombreros
publicados en las págs. 198 y 199.

Los sombreros de tela están tan de moda para nuestras hijas como para nosotras mismas. Cuando se destinan á niñas pequeñas se les suele adornar con guipur, como el de la flg. I, que los alegra y les da as pecto de juventud. Si hacéis vosotras mismas un
sombrero de tela, optad mejor por hacerlo enjaretado
que tendido, porque los pequeños defectos de ejecución se disimulan mejor en los primeros. Para que la
copa de forma de boina, como la de la flg. I, se drapee bien y forme bonitos pliegues, es preciso que estos pliegues sean libres, que n 1&gt; se los tenga que sos•
tener con puntadas que, aun siendo invisibles, impi•
den el movimiento del drapeado y le dan rigidez. Se
obtiene este resultado dando al drapeado el vuelo que
requiere. Para un sombrero como el de la flg. I, des tinado á una niña de 10 años, se necesitarán 2,50 metros de seda, de 50 centímetros de ancho.
Cuando se pone borde de terciopelo, como en la
flg. II, se emplea un bies de 10 cm. de ancho y de la
longitud que pida la circunferencia del ala.
No hay nada más práctico que los sombreros charolados con alas campana. Constituyen casi un uniforme para las niñas que van á colegios, porque no se
ha encontrado nada más duradero y más barato. Algunas personas los adornan con una écharpe; pero indudablemente hacen mejor efecto sin este aditamento.
Sin emba rgo, también se usan para el colegio sombreros tiroleses pequeños, de terciqpelo pespunteado,
combinándolos con un traje ,sastre:., y adornándolos
graciosamente con un ala de faisán ó de pintada. De
igual forma, los hay de paño inglés, género lemosin,
para combinarlos con abrigos de llu via.
Como adorno fácil de hacer y poco costoso para los
sombreros de niños, os recomiendo los rizados de tafetán flexible con orillas deshilachadas en 2 centimetro~. Estos rizados están ahora muy de moda, y su
efecto es verdaderamente precioso. Unos son frunci•
dos; otros plegados; algunos regularmente dispuestos en corona alrededor del sombrero; otros forman
dos ó tres grandes flores agrupadas delante, algo á la
izquierda, 6 bien colocadas á uno y otro lado, simé•
tri caro ente.
Á veces el rizado es de dos colores. Si se hace con
tafetán tornas_olado, se suelen combinar dos tonos del
mismo color, y se obtienen una gran multiplicidad de
reflejos, á los que se puede ai'iadir la nueva tonalidad
que produce el deshilachado de éstas telas.
Sobre los sombreros sencillos, casi todos de forma
campana, se ven muchos grandes pompones de tafe•
tán escocés de orilla deshilac11Bda, unidos por una
torzada de la misma tela. Resulta un efecto alegre,
un adorno sólido y un conjunto sin pretensiones.

.
E1palda del dibujo l.

IS

13

E1palda del dibujo 2,

...¡,..,_;;:::..;;;;,;;;,,,.....,..:;,;.,

••

IX á XIII . .'..otro aspecto de los sombrero•
publicados en la págs. 198 y 199.

l. - Traje de lana guarnecido con pliegues.

2. - Traje de invierno para señora de ·edad.

Núm. l. - Para la explicación y patrones véanse laa
flgs. 1 á 13 de la Ho;a-Suplemento.
'

fl Núm61. 2á. -Para la ~xpJicación Y patrones, véanse las
gs.
72 de la HoJa•Suplemento.

�194

9.ue pensar que estas trencillas forman 1a iine~
lisa y cortada que caracteriza á las de los abriSUMARIO.
gos csastre». Se deja_ conocer el acolchado de _la
piel que queda deba¡o, y en_ las º'!rvas este misTR~To.-Explicación de loa grabados.-Reviata parisiense, por V. de
mo aoolchamiento haoe rizar ligeramente el
U11.11tel8.do.-E1 puente, continuación, novela u-aducida por Bylvia.
-Et trabajo de la mujer, por R. de Córdoba.-Correspondencla
galón.
particulal', por D.• Adela P.-Explicación del figurín Uum.inado.Desde que el astra7án tuvo, hace. dos años,. una
Sueltos,-Anuncioe.
gran subida de pre010, no ha variado sensibleG'!-IB:4,D0S.-1. Tr 1je de lana guarnecido con pllegues. - 2. Traf e de
tnYierno para señora de edad. - 8. Cubrecafetera. -4. Traje d~
mente Una obaqueta larga ó semilarga de esta
faño, de hechura Princesa.- fi. Cuello-ftehii., - 6. Traje de lana pepiel v~le de 700 á 1.100 francos. Casi el mismo
:•i~e.-7. B11bero bordado i la inglesa.-to i 16. Sombr~ros para
rnvierno.-17. Toilette para visitas. -18. Sombrero para mvierJ!, 0 •
valor
tiene el caracol fino, moaré y lustrado.
-19 Y 20. Blusa de terciopelo y blusa guarnecida con bordado tnPero de todas las pieles negras, la más flexible
glés.-21. Traje de paseo. -22 y 28. Sombreros para invierno. -2,
Y 25. Blusa de encaje y blusa de terciopelo pékinée.-26. Traje de
es el breitschwantz, que se trabaja como uaa tela
lana para niaa de 10 á 12 años.-27. Capa guarnecida con bordado.
y con el que se hacen abrigos d~ talle 7orto, ~e-28. Douillette para bébé de 1 á 2 ailos.-29, Traje para nüla de 12
á 14. a.il.os. - 80. Traje para nii'i.o de 2 á 4 ail..os.- 31. Traje de pa~o
minlscencia de las modas Imper10 y Dire.otor10.
para 11:ilora ~esa. - 32. Traje guarnecido con bordado, propio
Es la única piel que se puede emplear en morusvara milo de 1 li 3 aíloa.-83. T11.pete para centro de mesa,-34
Y 35. Bervilletita. para bandeja y tapetito.-36 á 98. Sachet, cubier·
taciones, en franjas que no sobresalen de la tela
ta de libro y bolsa de labor.-89. Paletó de labor.---40. Falda de
calle. -41. Falda elegante de paño. -42. Blusa para nHl.a de 10
más que los galones y straps.
ba~.
se
quiere
llevar
durante
varios
años
la
misá 12 ai'i.oa.-48. Blusa para aei'i.orita.-«. Blusa para seiiorita de 13
He visto un vestido de pallo negro, ouyo ador115 aflos.
ma chaqueta, sin más que reparar las rozaduras no era todo de breitsch,vantz: tenía en la falda
una franja de 12 á 15 centímetros; en la chaqueta, tirantes cortos, un cuellecito-o~al y hom_breras con incrustaciones n,my sobrias Y casi sin
REVISTA. PARISIENSE.
relieve que sólo se hacían notar por el moar6
brillante· bordados de soutaches mates, desde el
SUMARIO.
suelo ha;ta la franja de piel, venian á hacer conAbrigos de pieles,-Sombreros con piel,-Dos modelos de trafea.
traste con el brillo de ésta.
Hacia las faldas dra peadaa.
Este invierno tiene más aficionadas la_ nutria
que el astracán, sin duda porque se combrnameI los modistos vacilan aún entre las mangas
jor con los trajes de color. Se hao_en de ell9: mú
cortas Y.largas, no así los peleteros, que han reimitaciones que nunca: como el visón-nutria, el
suelto sin vacilaciones la cuestión, adoptando
castor-nutria, la nutria de Hudson, Y hasta el
una manga de forma muy gracio•a, moderadavulgar conejo, tan bien preparado, ablandad~ J
mente ancha, que termina en una cartera arrote!lido, que es difícil recoi:iocerle, en un abr¡go
llada, transformable á voluntad según se arrolla
nuevo si no es por el prec10.
más ó menos, para acortar ó p;olongar la manEl paletó pequeño, que de verdadera nutria
ga. Caída del todo llegará á cubrir parte de la
vale 700 ú 800 francos, cuesta sólo, e_n ~astormano, lo cual os permitirá prescindir de noche
nutria, 300 francos, aun avalorado con 111!1tacl6n
del molesto manguito. Es una manga práctica,
de armiño en el cuello y los puños, y ba¡a hasta
que además se presta muy bien á transformacio140 francos en el similinutria, en que. se connes en el porvenir. Vedla, en una de sus formas,
virtieron las pieles del modesto y humilde anion el abrigo-flchú de la figura 1, de cebellina,
malejo de nuestros campos.
.
cerrado con presilla y botones de la misma piel.
Los paletós tienen el corte ya conomdo, no
En las chaquetas clásicas, el cuello-chal venc_e
del todo sueltos, siguiendo con las costuras las
á todos sus rivales. Apenas se ven cuellos particurvas del busto y el entrante ~el tall!), pero 81/1
dos en la solapa, redonda ó en punta, á los que
ajustarse á él. La aldeta se detiene 01000 ó 8811
s~ reprocha el que engruesan la silueta. En cam·
centímetros por debajo de la cintura.y s.e recorta
b10, el cuello-chal, lo mismo que las mangas
en ondas ó almenas redondeadas. Lo mismo que
arrolladas, permite acomodar el abrigo á las cirlas chaquetas, tienen estos paletós maagas de
cunstancias: dejándole unas veces caer sobre los
vueltas arrolladas y cuellos-chales, que, l!orun
hombros, vuelto del todo, como una pelerina;
refinamiento de elegancia se suelen 7ubrJr con
levantándole más, con lo que disminuye de voarmiño moteado, al que recua~ra la prnl obscura
lumen Y cubre á medias el escote, ó alzándole
formando un vivo de dos cent1metros.
. Las chaquetas de astracán y los paletós de nu•

bros, es un abrigo que se puede llevar lo mismo
de día que de noche. Lo que es difícil de describir es la disposición caprichosa y variada de las
rayas de la marta, les hombreras al través, la espalda á inglete, los delanteros al bies, una especie de canesú en otro sentido, todo un trabajo,
en fin, complicado y curioso, que basta para dar
precio al abrigo y señalar la firma de un gran
peletero.
En otros abrigos, la espalda cuadrada recuerda la línea de las estolas del invierno pasado;
pero en vez de quedar plana y recta, ensancha
en cañones por abajo, y los delanteros caen en
fichu ó en estola, en tanto que las mangas flotan
como hombreras con puntas á ambos lados, formando en medio una curva entrante. Bellotas
en el ángulo de las mangas, presillas de pasamanería á la altura del talle, recuerdan la alianza
ya notada de ésta con la piel.
Se ven también abrigos fichus, cuyas rayas
son verticales, bordeados con franjas en otro
sentido y con manguitos cortos y anchos, y el
cuello-chal que se arrolla más ó menos, á voluntad.
Algunos abrigos semilargos, de marta del Oural, tienen mucha analogía con las «visitas» de
nuestras abuelas. La espalda apoya en el talle y
se prolonga en aldeta sin vuelo; los delanteros
caen rectos; la manga, cuya pegadura es invi-

del todo cuando el frío arrecia, ó de sitio abriado se sale á la intemperie, á manera de un anf¡guo cuello Médicis, que cubre las orejas. Estas
cómodas transformaciones ~e un cu~llo tan sencillo, son garantía de su éxito. Es, sm em~argo,
menos gracioso y seductor que una corbatita de
armillo sujeta detrás del abrigo, á. manera de
cuello recto, y prolongada en una caida de col~s
negras ligeras y flexibles. Estos cuellos de armi!IO qu; destacan por sn limpia blancura sobr_e
el ~stracán, el breitschtvanz, la marta y la cebelllna, son preciosos; pero ha;¡: que contar con que
aumentan el precio del abrigo. Como son peque•
ños y parecen tan sencillos, se llega á olvidar
que una cola de armiño vale cinco francos, y
que llevan una decena las caídas de una cor-

1 1

1

1

rt ;
1

3

¡1
!

¡'
1

1

1

Fig. 2.

que fácilmente se producen en los bor~es, especialmente en el de las mangas, es preciso adoptar un modelo clásico. Las chaquetas de esta clase que se hacen este año son cruzadas, pero con
una sola fila de botones; poco abiertas, con la
aldeta, como en las chaquetas de paño, algo desprendida y tirada hacia atrás. Es '!n mod~lo q_ue
se podrá llevar sin transformao1ón var10s m-

viernos.

.
..

Fig.1,

.

Entre las chaquetas de fantasía, las que mejor
me han parecido son las chaquetas Luis XllI, de
largas aldetas partidas en almenas. Se dividen
menos estas aldetas que las de las chaquetas de
lana· bastan la abertura de la espalda y las de los
cost~dos, y se las suele bordear con trencillas,
como las de las chaquetas rayadas de este verano, pero dando á las trencillas_ una anchura proporcionada al espesor del abrigo, de modo que,
después de dobladas, dejan ele dos á tr~s centímetros en cada lado, y para que armomcen me•
jor con la piel se eligen de grano tan grueso
.
t
como el de las de moaré, ouyo relieve es más
acusado.
'
También se bordean las chaquetas Luis XV de
aldetas abiertas, redondeadas, onduladas en ca. · .·· 1~ ñones. Estas chaquetas se hacen casi siempre de
:,- ·~ -~ astracán, como la de la figura 2, que está bora
deada por una trencilla de seda negra. No se ve
:¿
la marta del Oural, la nutria y la cebellina, rodeadas con trencillas de color castaño. No hay

195

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

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:t.i
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Fig, 3.

Fig. 6.
Fig. 4.

tria están verdaderamente, si se tiene en cuenta
su duración, al alcance de muchos presupuestos.
Pero hay abrigos reservados á la opulencia de
algunas privilegiadas de la fortuna, tales como
una larga capa que he visto, de chinchilla, de un
gris mny suave, verdadero manto real, amplio y
flexible, rayado por las franjas obscuras de la
piel, dispuestas en líneas verticales, delante y
detrás, y ligeramente al bies en los cañones. En
la parte Inferior, nna ancha franja rayada hori•
zontalmente, formaba el borde. Anchas mangas
de vueltas arrolladas, y en vez de cuello un galón de oro mate de dos centímetros, bordeando el
escote, realzado con esmaltes de diversos tonos
grises, que le asemejaban á los cinturones de las
emperatrices bizantinas. Era una prenda verdaderamente regia.
Hay también abrigos de armiño de un blanco
puro con algunas, muy pocas, motas negras, en
los que un galón de pasamanería dibuja un canesú largo en punta, como si señalara un capuchón, que cae por delante en flecos de torzal
anudados, con bellotas y colgantes. Esta unión
de la piel con la pasamanería de torzal grueso
es completamente nueva; pero, á mi juicio, es
más feliz en otros colores que en el blanco.
Galones castalios y negros se combinan muy
bien con los reflejos obscuros del skungs ó del
zorro negro; trencillas y franjas con soutaches
forman con la chinchilla una de las más delicadas armonías de las tonalidades grises.
La figura 2 representa uno de estos abrigos
de chinchilla adornado con terciopelo gris, bordado con soutache.
El éxito de la nutria en nada menoscaba al de
la cebellina y la marta. Estas preciosas pieles armonizan muy bien con los vestidos de pallo y
de terciopelo de tonos ciruela, leonado, alazán,
castaño y sus similares, que tanto hemos de llevar este invierno. Una prueba cierta de que la
moda las acepta está en las imitaciones que de
ellas se hacen. El visón, la marta del Norte, la
marta del Oural, se trabajan como la cebellina,
y con ellas se hacen abrigos largos, paletós pequeños, écharpes, estolas y pelerinas. Los abri•
gos más nuevos que he visto son de marta del
Oural, acaso porque se teme menos cortarla, ya
que vale menos. Todo sn encanto está en su color caliente, que se presta á hacer bonitos mosaicos. Una pelerina de esta piel, en punta de
chal por la espalda y delantero, mucho más larga por delante, con mangas-pelerinas amplias,
flotantes y flexibles que ondulan sobre los hom-

Se ven algunos sombreros de piel, sobre todo
de nutria ó de sus imitaciones, porque las pieles
rasas y flexibles sientan mejor cerca del pelo.
Se hacen, sobre todo, toques clásicas, sin adornos, cuyos pliegues y drapeados se recogen bajo
una cabecita de ojos brillantes, ó bajo un grupo
de colas qne forman un penacho colgante, ó por
medio de dos cuchillos rígidos cubiertos de piel,
como la toque. En otros modelos la piel es bastante flexible para formar un lazo plano que sirva
de adorno.
Los sombreros marqués, de piel, con sns alas
levantadas, recuerdan un poco al clásico sombrero de candil. Un lazo, una moña ó una escarapela basta para adornarlos. Son graciosos y
picarescos; todo lo contrario de los sombreros
campana que se intenta hacer con piel, como se
harían con muselina ó tul, y en los que el peso
del cuero, aun flexibilizado, impide darles una
dimensión normal. Resultan campanas rapadas,
que no pueden sentar bien.

.•.
Fig. 6.

sible, forma cuerpo con delanteros y espalda, y
el brazo pasa por una abertura guarnecida de
piel, que por el revés tiene una piel naturalizada, cuyas patas y cola caen en la parte inferior.
En las pieles de segundo orden, como la marta
del Oural, la del Norte ó el visón, las rayas á inglete forman siempre ángulos agudos, y las franjas se encuentran en ángulos rectos, huyendo
de lo redondeado, curvo y sinuoso, en que, con
la marta cebellina, se buscan efectos nuevos,
como el de ondas anchas que parten de'los hombros y se ensanchan paralelamente hacia la parte
inferior de la prenda. Esta disposición original
alarga la silueta y avalora los matices sombríos
de la piel, y oreo que no se podría intentar c?n
el visón ó la marta del Oural, porque exige pieles grandes, cuyas rayas sean irreprochables y
relativamente fáciles de graduar. La chaqueta
Luis XV representada en la figura 4 es de nutria con franjas bordadas, y cruza y cierra bajo
dos filas de botones forrados con la misma piel.

•
••

Dejemos ya este bosque¡ o de la moda actual,
en lo que se refiere á las pieles, y notad la sencilla elegancia de los dos trajes, uno de terciopelo y otro de paño, representados en las flguras 5 y 6.
El primero es de terciopelo escocés gris y negro; la chaqueta está bordeada con paño gris, y
el cuello y carteras son de terciopelo negro.
De paño castor es el segundo, y el adorno es
de terciopelo castor cuadriculado con filetes verdes y negros.

•

••
Ha aparecido recientísimamente nna innovación en las faldas, de cuyo éxito me atrevo á
dudar.
·
La falda, flexible como una falda campana
forma en medio del delantero, á cuarenta ceutí~
metros del talle, tres pliegues echados de dos
centímetros de ancho, que, por el revés, se sujetean con un elástico. El efecto es más extraño
que bonito, y su éxito en las carreras de este
otoño no ha sido grande; pero podría ser este el
camino por donde la moda llegara á las faldas
drapeadas que se nos viene anunciando hace varios años, sin que hasta ahora se haya atrevido
nadie á implantarlas. Esperemos.
•

••

�LA MODA ELF.GANTE ILUSTRADA

196

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
XXL

Primavera es sinónimo de juventud, ó, más
propiamente hablando, de rejuve!'ecimie_nto.
Brisa de primavera es, pues, la Brise Exot,que,
et1.agna ó en crema, que hac~. desaparecer las
arrugas, botones y manchas roJ_1zas, y que blanquea la piel á l_!l vez que le qmta la seque~ad Y
aspereza. Preciso es desconfiar de las_ f!l~ificaciones y para evitarlas, lo seguro es d1r11zirse á
la Perfumería Exótica (35, riie du Quatre-Septembre), de Paris.
V. DE CASTELFIDO.
Parts, 2 de Noviembre de 1907.

EL PUENTE.
Continuación.

1

1

1

f
11

'\

-Yo iré-contestó la madre;-pero en la situación presente hay que proceder con suma
prudencia.
-Es mi prometida .....
-1,Lo será mañana, si su nombre cae y rueda
en el fango, si la memoria del pa~re cae deshonrada !¡ajo el peso de la insolvencia?
Roberto bajó la cabeza sin contestar.
-Y aun cuando el honor quedara á salvo continuó la señora de Artibes,-no veo cómo podrías tú desprovisto de fortuna, y que sólo has
de pose~r un mediano caudal después de nuestro fallecimiento, carg-ar con nna mujer acostumbrada á lujo excesivo é incapaz de administrar un presupuesto reducido:
.
.
.
-Sin embargo, madre mia, s1 la situación
financiera se liquida decorosamente, el honor
me obliga.....
.
-Querido hijo, todos los días estamos viendo
desbaratarse bodas concertadas, y no hay en ello
menoscabo para el honor..... Piensa en el escándalo si se ha consumado un suicidio. ¡Sería una
her~osa tradición para registrada en nuestros
anales de familia!
Roberto se enjugó la frente, bañada en sudor.
-¡Pero es espantoso! - exclamó ?ºn trémul_o
acento.-¡Paulina debe de e_star sufriendo horriblemente, y ninguno de nosotros ha ido á acom•
pañarla!
-No ha tenido á bien llamarnos..... Hijo mío,
no quiero decir que Paulina no te amase, pero
sí afirmo qne no posee corazón muy sensible, y
añado que en este matrimonio nuestro apellido
pesaba muchisimo en la balanza. Ya ves que ni
aun siquiera ha pensado en buscar apoyo en tu
carifio .....
El señor de Artibes, que hasta entonces había
ouardado silencio, aun cuando su fisonomía re;elaba violentas emociones, exclamó bruscamente, de un tirón, volviéndose hacia su esposa:
-¡Hablabas de miserables! ¡Bueno! ¿Acaso no
hemos merecido ese calificativo nosotros? Hemos procedido abominablente en este negocio;
negocio, sí; ¡ahora veo con toda claridad; esta
boda era exclusivamente cuestión de dinero!
Alejaste las simpatías de nuestro hijo de una
joven hacia la cual comenzaba á sentir afecto, de
ULa joven á la cual yo hubiese aceptado con
gusto por nuera; después concertaste un enlace
en distinto círculo del nuestro, en esfera apa~tada de nuestras tradiciones, de esas tradiciones
de que hablabas hace un instante con tanto énfasis, y concertaste la boda sin procurarte informes suficientes, sin seguridades, sin garantias .....
Ahora abandonas tranquilamente á la que venías
colmando de cariños, y tratas de demostrar á
nuestro hijo que sn deber, que ayer consistía en casarse con esa joven, consiste hoy en
volverle cobardemente la espalda. ¡Y yo os he
dejado obrar desde ~l principio hasta el fin, y
seré cobarde hasta el último momento, porque
no me considero capaz de luchar contigo, y porque sé que si fuese á ofrecer testimonio de mi
simpatía á esa desdichada huérfana, tú te encargarías de hacer nulas y sin efecto mis manifestaciones, con lo cual sólo habría conseguido yo
proporcionar un nuevo y mayor desengaño á
esa pobre criatura! ¡No hables de nuestro honor!
¡Nuestro honor ha salido extraordinariamente
malparado de esta lamentable aventura!
y el Barón, sin mirar :í su esposa, salió, dando
iracuudamente un portazo.
La señora de Artibes se encogió de hombros.
' -¿A qué vendrán estas violencias perrectamente inútiles de tu padre!-murmuró, volviéndose hacia su hijo.-Por fortuna, no nos dará un
escándalo ..... Ten confianza en mí, Roberto; yo
te sacaré de este trance enojoso.
-¡Pero Paulina iba á ser mi esposa! ¡Me había

3.-Cubrecafetera.

enamorado de ella !-exclamó Roberto con angustia.- ¡Creo, cual cree mi padre, que est?Y
desempeñando un papel odioso!. .... Madre mia,
si se llega al pago completo de todos los acr~edores es preciso que el casamiento se efectue;
tengo' empeñada mi palabra .. ... Mañana iré á
acompañar á usted.
- ¡_P ara comprometer á Paulina, caso de que

El silencio de la noche envuelve los campos.
Muy lejos, en una gran extensión, todo duerme
todas las luces se han ido apagando, menos e~
la pequeña estación de ..., donde el jefe y el
mozo de servicio esperan el tren de París. El
ordenanza, todavía adormilado, encendió un mechero de gas en la sala de espera, y dos carruajes, desembocando al mismo tiempo por la curva del camino, se detuvieron en el patio de la
estación. Uno de ellos, un ómnibus elegante,
llega de los Cítisos, el otro es un faetón rústico,
arrastrado por vigoroso cabalJo.
El señor de Marmennes y su hija se apean del
faetón, y un hombre que permanecía inmóvil
bajo la marquesina de la estación se adelanta
hacia elJos, quitándose el sombrero.
-¡Señor Ducey! - murmura María Teresa.
El señor de Marmennes tiende la mano á Juan.
- Ten fa la seguridad de que estaría usted aquí
para recibir y acompañar á su hermana y á esa
infortunada joven - le dijo.-Nosotros hemos
querido ofrecerle una muestra de simpatía, suponiendo que pueda apreciarla en semejantes
momentos, y manifestarle que nuestra casa está
á su disposición, á menos que la señora de Artibes haga valer sus derechos .....
-tLa señora de Artibes?..... - repitió Juan sin
comprender.
-La señorita de Montpernon es la prometida
de uno de nuestros vecinos - explicó el señor
de Marmennes,-y es probable que venga acom•
pañada por su futura madre politica y por su
novio.
Llegaba el tren. La línea negra de los vagones, corta y rápida, se curvaba en la vuelta de la
vía. Resonó un silbido. Los faroles rojos de la
locomotora, semejantes á ojos enormes é inflamados de un animal fantástico, se aproximaban;
después se detuvo el tren. Inmediatamente dos
mujeres saltaron al andén.
¡Oh! ¡Qué contraste! AquelJa hija desconsolada,
arruinada, que llegaba para ver por vez postrera
el cuerpo ensangrentado de su padre, se había
puesto en camino precipitadamente, sin acordarse de cambiar el traje elegante que ocultaba
á medias un abrigo de viaje, de colores vivísimos y llevaba aún el gran sombrero cubierto de
pluc:ias que tantas mujeres habían admirado algunas horas antes como obra maestra de buen
gusto .....
-¡Cristina!
¡Cuánta ternura en el abrazo del hermano Y
de la hermana! Pero comprendió ésta que el espectáculo de su cariño podía impresionar á sn
compañera, que ya estaba sola en el mundo; en
el acto se aproximó de nuevo á la señorita de
Montpernon.
-Mi hermano-dijo. - Va á tomar la maleta
de usted, y á ordenar que se aproxime el carruaje .....
Paulina miró á Juan, que se inclinaba con
profundo respeto.
-No tengo palabras para expre~ar lo q~e ha
hecho su hermana de usted conmigo - d1¡0. Podré conservarla aún á mi lado, ¿verdad? Estoy completamente sola .....
¡Cuánta angustia en estas palabras! Juan se
estremeció.
- Señorita-habló el señor de Marmennes,
avanzando algunos pasos, -he venido á ponerme sinceramente á la disposición de usted,
y á rogarle que deje á mi cargo todos los
detalles, que serían muy dolorosos para
usted .....
- Y después vendrá usted á casa, tno ~s
verdad, querida Paulina?-preguntó Maria
Teresa llorando.
Paulina la estrechó entre sus brazos.
-Usted también, también estuvo allí .....
¡Oh! ¡Qué vínculo entre nosotras! ..... Me figuraba que · todas las demostraciones de
simpatía me serían odiosas; pero compretl!·
do la sinceridad de la de ustedes: la es imo, la acepto y hallo consuelo en ella. ¿Irán

•

la portezuela, y el jardinero, que actuaba de conductor, fustigó á los caballos.
.
.
-Es horrible-murmuró el oficial de Marma,
siguiendo con la vista al carruaje, que se al~jaba rápidamente.-Y 1,dónde está el prometido
de esa señorita?
-Seguramente Paulina no ha tenido tiempo
para avisarle; pero de fijo llegará mañana-exclamó confiadamente María Teresa.
El señor de Marmennes movió la cabeza y
dijo:
-Si realmente ha quedado arruinada, ¿quién
sabe hasta dónde se extenderá el desastre? Acaso
el sefior de Móntpernon ha muerto insolvente,
los Artibes tienen un apellido sin tacha.....
-Si el prometido la ama, sacrificará cuanto
osee por el honor del apellido de su futura esosa-observó Juan vehementemente.
El señor de Marmennes sonrió con tristeza,
n tanto que su hija miraba con afectuosa simatía al hermano de Cristina. ¡También Juan
ra Joven y pensaba como joven!
-Suba usted á nuestro cochecillo hasta la diisión del camino-insinuó el señor de
farmennes, tras leve vacilación. - Un
aseo á pie en medio de esta obscuridad
esulta poco agradable; la luna se ha
ocultado y el arrecife tiene trayectos
ny mal cuidados.
Juan se apresuró á aceptar la invitación; el ligero vehículo se aventuró por
a sinuosa senda, que sus farolillos iluinaban con débil fulgor, haciendo surir, momentánea y sucesivamente, de la
·ombra árboles sumidos en la quietud,
allados rústicos, dormidas cabañas.
Hay siempre algo solemne en el silenio de la noche, y además la escena á que
cababan de asistir quitaba á los tres
iajeros el deseo de hablar de asuntos
iviales. Cambiaron pocas palabras dunte el corto trayecto; pero Juan, á
especho de la tristeza que le había imesionado poco antes, sentía el corazón
nchido de vaga esperanza.
Cuando ya se despedía del señor de
armennes, éste le detuvo con un ¡¡esto .
-1. Y su pdriente de usted?..... 1,Ha lledo?-preguntó con serenidad evidenente estudiada.
-Sí, esta tarde-contestó Juan con
nto conmovido.
guardó algunos segundos, pero el
or de Marmennes no pronunció ni
a palabra más, y Juan, apeándose, se alejó con
o rápido por el campo, envuelto en sombras.
n aquel mismo instante el ómnibus fran•
eaba la cancela de los Cítisos. En la fachada
scura de la casa sólo brillaba una luz, y, al
rse en ella, Paulina se estremeció.
Tengo miedo-murmuró, ocultando la caza tras un hqmbro de Cristina, cual un niño
stado.
asta este día nunca había estado en contacto
la muerte, ni había visto más que especulos rientes, ni había conocido cosa alguna
s que en su aspecto brillante. ¡Y era por su
re por quien iba á comenzar el lúgubre y
oroso aprendizaje!
1 ómnibus se había detenido; el guarda y su
a Susana acudieron con faroles, y momentos .
pués el vestíbulo estaba iluminado.
¿Quiere usted subir primeramente á sus baciones'?-preguntó Cristina, cuyo coraz6n
pitaba casi con tanta violencia como el de la
re huérfana. .
Debo verle ante todo, y, sin embargo, tenmiedo-murmuró.-¡Ohl 1Es horroroso sen-

Las explicaciones en la página siguiente.

el matrimonio resulte irrealizable( No, iré yo
sola; es cosa resuelta. Encontraré explicaciones
que darle; puedes estar tranquilo; me encargo
de todo.
Y tras esta manifestación muy clara, muy terminante, muy incisiva, la señora de Artibes llamó á su doncella y le ordenó que le preparase
la maleta para el tren de la mañana siguiente.

Contfnuará.
Núm. 3.-La flg. 57 de la Hoja-Suplemento corresponde á este grabado.
De paila color crema, adornado con un bordado
de muy fácil ejecución, reproducido por la flg. 57
de la Hoja-Supleme,,to.
Las hojas se bordan con puntadas, largas y muy
unidas, de a1godón azul¡ los demás motivos seindi •
can por una hebra de algodón más claro sujeta por
puntos de Bolonia.
.Se forra con satinete azul, intercalando una capa
de uata. Las costuras y el borde inferior se guarnecen con trencilla azul¡ la parte de arriba se termina con grandes presillas de la misma trencilla.
Núm. 4.-Para la explicación y patrones, véanse
las llgs. 14 á 22 de la Hoja-Suplemento.
Núm. 5.-De cretona, tul, encaje bordado de oro
ó plata, 6 muselina de seda; se guarnece con volantes plissée y con otros fruncidos; los primeros
miden cuatro 6 cinco veces el contorno que han
de adornar; para los segundos bastará con contar
dos á dos veces y media la misma dimensión.
Núm. 6.- De lana pikink color beige y color de
cierva; la falda se adorna con tres bieses de pafio
color de cierva, adorno que se repite en la chaqueta. Chaleco de seda chinú, cuyo borde seilala
un bies de seda color castafia; este chaleco deja al
descubierto un peto de tela de hilo, á no ser que
se complete el traje con una blusa de fantasía. Las
mangas terminan por builones de guipur y puños

de palio.
Núm. 7.-Las llgs. 117 y 118 de la Hoja-Suple·
mento corresponden á este babero.

De batista blanca sobre muletón blanco. El dibujo está reproducido por la llg.118 de la Hoja-Su-

plemento, y se ejecuta con algodón brillante; el

trozo de muletón se corta por la flg. 117, se guarnece al borde con encaje ligeramente fruncido, sobre el cual se aplican los festone.'3 de la batista. El
escote se guarnece con un pequeño bies de batista.
Núm. 8.-Esta tira, propia para adornar una
mesa•trinchero, ó un armario de ropa blanca, se
ejecuta ateniéndose á la flg. 58 de la Boja-Suplemento, con tela rusa del tamafio neces9.rio: el bordado se ejecuta á punto de tallo y á punto de festón, con algodón azul de dos tonos.
Núm. 9.-La llg. 119 de la Hoja-Suplemento
corresponde á este babero.
De batista forrado de muletón. Se adorna
con bordado y entredós de Valenciennes. El
dibujo del bordado es el reproducirlo en la
ftg. 119¡ se ejecuta con algodón brillante.

&amp;,-Traje de lana pékln6e,

mañana á verme'?

4,-TraJe de paño de hechura Princesa.

5.-Cuello-flohú,

tir miedo ante la idea de contemplar á un padre
á quien se ama!
-No experimentará usted terror-insinnó
Cristina con ternura infinita.-Dios estaba alli,
en los supremos instantes de sufrimiento y de
expiación; su padre de usted se durmió en paz,
en paz descansa, y en el rostro conserva expresión de serenidad ..... El recuerdo que guardará
usted de él será dulce, y le servirá de consuelo
• cuando transcurra tiempo .....
Paulina tomó el brazo de su amiga y subió los
marmóreos peldaños de la escalera. Aun titubeó
un momento ante la puerta de las habitaciones
de su padre; pero, apoyándose más y más en
Cristina, puso la mano en el pestillo y abrió .....
El corazón le palpitaba cual si fuera á romperle el pecho; la idea de que iba á morir allí,
fulminada por emoción terrible y por dolor
inmenso, le cruzó por la imaginación. Pero de
repente experimentó tranquilidad extraña, como
si de la mar embravecida, tormentosa, amenazante, se encontrase de improviso, sin transición, transportada á seguro refugio. Emoción
suave, casi dulce, fué dominándola, regulando los deseo frenados latidos del conturbado
corazón, mientras la joven abarcaba con la
vista la escena solemne que nunca habría de
borrársela de la memoria.

- Pero-observó el seiíor de Marmen·
nes titubeando-es una crueldad dejará
ust;des dos completamente solas en esta
fúnebre velada..... Permítannos que las
acompañemos.....
d D
-Nos veremos mañana ..... La señorita e ncey me hace el favor de continuar á mi lado, Y
deseo pasar sola con ella esta noche .. :.. Después,
ya me acordaré de que aun tengo amigos.
Estrechó la mano del señor de Marmennes,
besó y abrazó nuevamente á María Teresa, Y stl
bió al ómnibus, seguida de Cristina. Juan cerr

ó
7.-Babera bordado al pl11met11.

8,-Tlra Dordada.

9.-Babero bordado i la lngl11L

�196

LA MODA ELF.GANTE ILUSTRADA
19,

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
Pr!mavera es sin6nimo de juventud, 6, más
tr?p1amente. hablando, de rejuvenecimiento.
risa de primavera es, pues, la Brise Exotique,
e~ .agua 6 en crema, que hace dese parecer las
arrugas, 1:'otoues y manchas rojizas, y que blanquea la p10l á l_!l vez que Je quita la sequedad y
•~pereza. Premso es desconfiar de les falsificaf10j!es Y pera evitarles, lo seguro es dirigirse á
a erfumería Exótica (35 rue du Quatre•Septembre), de París.
'
V. DE CASTELFJDO.

l

Parts, 2 de Noviembre de 1907.

EL PUENTE.
Continuación.

•

1

tu;!o iré-contestó la madre;-pero en la sici6n presente hay que proceder con suma
prudencia.
-Es mi prometida .....
-1,Lo será mañana, si su nombre cae y rueda
:ndel fa':'go, si la memoria del padre cae deshona a l¡a¡o el peso de la insolvencia?
Roberto bajó la cabeza sin contestar.
co-y: aun cuando el honor quedara á salvod !}tmuó la señora de Artibes -no veo cómo po•
d~ias tú, desprovis~o de fortu'na, y que sólo hes
tro Poseer. u':' medrnno caudal después de nuest fallemmie1:1to, car~ar con una mujer acostumbrada á lu¡o excesivo é incapaz de adminisrar U!J, presupuesto reducido.
fi -Si.n embargo, madre mía si la situaci6n
m~anm~ra se liquida decorosainente, el honor
obJ1ga .....
d bQuerido hijo, todos los días estamos viendo
,:: aratarse bodas concertadas, y no hay en ello
d nos~abo para el honor ..... Piensa en el escánhª I 0 , s1 se ha consumado un suicidio. ¡Sería una
ermosa tradición para registrada en nuestros
anales
R 0 de familia'.
.berto se enjugó la frente, bañada en sudor.
- ,Pero es espantoso!- exclam6 con trémulo
b1ento.-¡Paulina debe de estar sufriendo horri':_mente, y ninguno de nosotros ha ido á acompanarla !
no-N·o ha tenjdo á bien llamarnos..... Hijo mío,
sí aqmero demr que Paulina no te amase, pero
ñ firmo qne no posee corazón muy sensible y
ª ado que en este matrimonio nuestro apellido
i~~•b.a n:iuchísimo en la balanza. Ya ves que ni
. s1qmera ha pensado en buscar apoyo en tu
cariño .....
uEl señor .de A:tibes, que hasta entonces había
~ frdado. silenc10, aun cuando su fisonomía ree aba VIOientes emociones exclamó bruscamente, de un tirón, volvié~dose hacia su es •
po~:
he-¡Hablabas. de miserables! ¡Bueno! ¿Acaso no
mos merecido ese calificativo nosotros2 Hemos P:oce~ido abominablente en este negocio·
~e~ocio, si; ¡aho:ra veo con toda claridad; est~
AZ
era exclusivamente cuestión de dinero'
• e¡a st0 (as simpatías de nuestro hijo de un~
~:e~ hacia !a cual comenzaba á sentir afecto, de
t Joven a la cµal yo hubiese aceptado con
~:sd? ~or nu_era; después concertaste un enlace
stmto circulo del nuestro en esfera apartad
/ 8 e nuestras tradiciones, d; esas tradiciones
f !JUe hablabas hace un instante con tanto én
asis, y concertaste la boda sin procurarte infor.
mes
• garantias.....•
Ah suficientes, s·m segun·da d es, sm
colora abandonas !ranquilamente á la que venías
nue1!:ando ,de cariños, Y tratas de demostrar á
tía tro hijo que su deber, que ayer consisv I en casarse con esa joven, consiste hoy en
d O Verle cobardemente la espalda. ¡Y yo os he
ajado obrar desde el principio hasta el fin y
~~é co bard.e hasta el último momento, porq'ue
u me consi~ero capaz de luchar contigo, y poriir! sé. que si fuese. á ofrecer testimonio de mi
patía á esa desdichada huérfana, tú te encargai:ias de hacer nulas Y sin efecto mis manifes
t~~ones! con lo cual sólo habría conseguido y~
~sa Pormona: un nuevo y mayor desengaño á
·Nu pobre criatura! ¡No.hables de nuestro honor!
1 estro honor ha salido extraordinariamente
malparado de esta lamentable aventura'
. Y el Barón, sin mirará su esposa, salió 1 dando
1 racuuctamente un portazo.
, La. señora de Ar~bes se encogió de hombros.
- a A. qJé vendran estas violencias perfectamente mutiles de tu padre!-murmuró volviéndose haci·a su h.IJO.·
p or fortuna, no nos
' dará un
ese
ándalo ..... Ten confianza en mí Roberto· yo
te sa~aré de es~e tr.ance enojoso. '
'
-¡Pero Paulina iba á ser mi esposa! ¡Me había

.ª

i

1

1

i
1

'

XXI.

El silencio de la noche envuelve los campos
Muy lejos, en una gran extensión, todo duerme·
todas las luces se han ido apagando, menos e~
la pequeña estación de•••, donde el jefe y el
mozo de servicio esperan el tren de París. El
ordenanza, todavía adormilado, encendió un mechero de ¡ras en la sala de espera, y dos carruajes, desembocando al mismo tiempo por la cur.
va del camino, se detuvieron en el patio de Ja
estaci6a. Uno de ellos, un 6mnibus elegante
llega de los Cítisos, el otro es un faet6n rústico'
arrastrado por vigoroso caballo.
'
El señor de Marmennes y su hija se apean del
faetón, y un hombre que permanecía inmóvil
bajo la marquesina de la estación se adelanta
hacia ellos, quitándose el sombrero.
-¡Señor Ducey! - murmura María Teresa.
El señor de Marmennes tiende la mauo á Juan,
- Tenia la seguridad de que estaría usted aqui
para recibir y acompañar á su hermana y á esa
infortunada joven - le dijo.-Nosotros hemos
3.-Cubrecafetsra.
querido ofrecerle una muestra de simpatía, suponiendo que pueda apreciarla en semejantst
momentos, y manifestarle que nuestra casa estl
enamorado de ella!-exclamó Roberto con an- á su disposición, á menos que la señora de Artlgustia.- ¡Creo, cual cree mi padre, que estoy bes haga valer sus derechos .....
desempeñando un papel odioso! ..... Madre mía,
-¿La señora de ArtibesL .. - repitió Juan sin
si •Se llega al pago completo de todos los acree- comprender.
dores, es preciso que el casamiento se efectúe;
-La señorita de Montpernon es la prometida
tengo empeñada mi palabra ..... Mañana iré á de uno de nuestros vecinos - explicó el señor
acompañar á usted.
de Marmennes,-y es probable que venga acom,
-¡_P ara comprometerá Paulina, caso de que pañada por su futura madre política y por su
novio.
Llegaba el tren. La línea negra de los vagones, corta y rápida, se curvaba en la vuelta de la
vía. Reson6 un silbido. Los faroles rojos de la
locomotora, semejantes á ojos enormes é inflamados de un animal fantástico, se aproximaban;
después se detuvo el tren. Inmediatamente dos
mujeres saltaron al andén.
¡Oh! ¡Qué contraste! Aquella hija desconsolada,
arruiaada, que llegaba para ver por vez postrera
el cuerpo ensangrentado de su padre, se habla
puesto en camino precipitadamente, sin acordarse de cambiar el traje elegante que ocultahll
á medias un abrigo de viaje, de colores vivíslmos, y llevaba aúu el gran sombrero cubierto de
plumas que tantas mujeres habían admirado algunas horas antes como obra maestra de buen
gusto .....
-¡Cristina!
¡Cuánta ternura en el abrazo del hermano y
de la hermana! Pero comprendió ésta que el espectáculo de su cariño podía impresionar á su
compañera, que ya estaba sola en el mundo; en
el acto se aproximó de nuevo á la señorita de
Montpernon.
-Mi hermano-dijo. - Va á tomar la maleta
de usted, y á ordenar que se aproxime el carruaje .....
Paulina miró á Juan, que se incliaaba con
profundo respeto.
-No tengo palabras para expre~ar Jo q~e ha
hecho su hermana de usted conm1go-d110.Podré conservarla aún á mi lado, ¿verdad1 Es·
toy completamente sola .....
¡Cuánta angustia en estas
estremeció.
-Señorita-habló el señor de Marmennes,
avanzando algunos pasos,-he venido á poner
me sinceramente á la disposición de uste •
y á rogarle que deje á mi cargo todos los
detalles, que serían muy dolorosos pare
usted .....
-Y después vendrá usted á casa,_inO es
verdad, querida PaulinaY-pregunto Maria
Teresa llorando.
Paulina la estrechó entre sus brazos.
-Usted también, también estuvo al!i.....
¡Oh! ¡Qué vinculo entre nosotras!... .. Me:·
guraba que todas las demostracioaes &amp;
simpatía me serían odiosas; pero comprar
do la sinceridad de la de ustedes: la es 1
mo, la acepto y hallo consuelo en ella. ¿Irán
maflana á verme'?
,
4.-TraJe de paño de hechura Princesa.
-Pero-observó el señor de Marf!Ien·
nes,
titubeando-es una crueldad de¡ar!
Las explicaciones en la piigina siguiente.
ustedes dos completamente solas en e~88
fúnebre velada ..... Permítanaos que
acompañemos.....
d Do
el matrimonio resulte irrealizable( No, iré yo
-Nos veremos mañana ..... La señorita 8 •
sola; es cosa resuelta. Encontraré explicaciones cey me hace el favor de continuar á mi bd0, /
que darle; puedes estar tranquilo; me encargo deseo pasar sola con ella esta noche ..:·· Despu s,
de todo.
me acordaré de que aun tengo amigos.
es
! tras esta ~anif~stación muy clara, muy ter- yaEstrechó
la mano del señor de Marmenn '
,
T
a
ysu•
mmante, muy 1nc1s1 va, la señora de Artibes lla- besó y abrazó nuevamente á Maria eres , rr6
mó á su doncella y le ordenó que le preparase bió al ómnibus, seguida de Cristina. Juan ce
la maleta para el tren de la mañana siguiente.

•

la portezuela, y el jardinero, que actuaba de conductor, fustigó á los caballos.
-Es horrible-murmuró el oficial de Marina,
siguiendo con la vista al carruaje, que se alejaba rápidamente.-Y tdónde está el prometido
de esa señorita?
-Seguramente Paulina no ha tenido tiempo
para avisarle; pero de fijo llegará mañana-exclamó confiadamente María Teresa.
El señor de Marmennes movió la cabeza y
dijo:
-Si realmente ha quedado arruinada, ¿quién
sabe hasta dónde se extenderá el desastre? Acaso
el señor de Móntpernon ha muerto insolvente,
y los Artibes tienen un apellido sin tacha.....
- Si el prometido la ama, sacrificará cuanto
posee por el honor del apell_ido de su futura esposa-observó Juan vehementemente.
El señor de Marmennes sonri6 con tristeza,
en tanto que su hija miraba con afectuosa simpatía al hermano de Cristina. ¡También Juan
era joven y peasaba como jovenl
-Suba usted á nuestro cochecillo hasta la di•
visión del camino-insinuó el señor de
Marmennes, tras leve vacilación.-Un
paseo á pie en medio de esta obscuridad
resulta poco agradable; la luna se ha
ocultado y el arrecife tiene trayectos
muy mal cuidados.
Juan se apresuró á aceptar la invitación; el ligero vehículo se aventuró por
la sinuosa senda, que sus farolillos iluminaban con débil fulgor, haciendo surgir, momentánea y sucesivamente, de la
sombra árboles sumidos en la quietud,
vallados rústicos, dormidas cabañas.
Hay siempre algo solemne en el silencio de la noche, y además la escena á que
acababan de asistir quitaba á los tres
viajeros el deseo de hablar de asuntos
triviales. Cambiaron pocas palabras durante el corto trayecto; pero Juan, á
despecho de la tristeza que le babia impresionado poco antes, sentía el corazón
henchido de vaga esperanza.
Cuando ya se despedia del señor de
Marmennes, éste le detuvo con un gesto.
-t Y su pariente de usted?..... tHa llegado1-pregunt6 con serenidad evidentemente estudiada.
-Sí, esta tarde-contest6 Juan con
acento conmovido.
Aguardó algunos segundos, pero el
señor de Marmennes no pronunció ni
una palabra más, y Juan, apeándose, se alejó con
paso rápido por el campo, envuelto en sombras,
En aquel mismo instante el ómnibus franqueaba la cancela de los Cítisos. En la fachada
obscura de la casa sólo brillaba una luz, y, al
fijarse en ella, Paulina se estremeció.
-Tengo miedo-murmuró, ocultando la cabeza tras un hc¡mbro de Cristina, cual un niño
asustado.
·
Hasta este día nunca habla estado en contacto
con la muerte, ni había visto más que espectáculos rientes, ni había conocido cosa alguna
más que en su aspecto brillante. ¡Y era por su
padre por quien iba á comenzar el lúgubre y
doloroso apreudizaj e!
El ómnibus se había detenido; el guarda y su
hija Susaaa acudieron con faroles, y momentos .
después el vestíbulo esteba iluminado.
-¿Quiere usted subir primeramente á sus habitaciones?-preguntó Cristiaa, cuyo corazón
palpitaba casi con tanta violencia como el de la
pobre huérfana. .
-Debo verle ante todo, y, sin embargo, tengo miedo-murmuró,-¡Oh! ¡Es horroroso sen-

7.- Babero bordado al ph1metl1.

tir miedo ante la idea de contemplar á un padre
á quien se ama!
-No experimentará usted terror-insinuó
Cristina con ternura infinita.-Dios estaba alli,
en los supremos instantes de sufrimiento y de
expiaci6n; su padre de usted se durmió en paz,
en paz descansa, y en el rostro conserva expresión de serenidad ..... El recuerdo que guardará
usted de él será dulce, y le servirá de consuelo
, cuando transcurra tiempo .....
Paulina tomó el brazo de su amiga y subió los
marmóreos peldaños de la esealera. Aun titubeó
un momento ante la puerta de las habitaciones
de su padre; pero, apoyándose más y más en
Cristina, puso la mano en el pestillo y abrió .....
El corazón le palpitaba cual si fuera á romperle el pecho; la idea de que iba á morir alli,
fulminada por emoción terrible y por dolor
inmenso, le cruzó por la imaginación. Pero de
repente experimentó tranquilidad extraña, como
si de la mar embravecida, tormentosa, amenazante, se encontrase de improviso, sin transición, transportada á seguro refu¡rio. Emoción
suave, casi dulce, fué dominándola, regulando los desenfrenados latidos del conturbado
corazón, mientras la joven abarcaba con la
vista la escena solemne que nunca habría de
borrársela de la memoria.
Continuará.
Núm. 3.-La flg. 57 de la Hoja·Suplemento corres•
poade á este grabado.
De patio color crema, adornado con un bordado
de muy fácil ejecución, reproducido por la flg. 57
de la Hoja-Suplemet¡t-0,
Las hojas se bordan con puntadas, largas y muy
unidas, de algodón azul; los demás motivos seindi can por una hebra de algodón más claro sujeta por
puntos de Bolonia.
. Se forra con satinete azul, intercalando una capa
de uata. Las costuras y el borde inferior se guarnecen con trencilla azul; la parte de arriba se termina con grandes presillas de la misma trencilla.
Núm. 4,-Psra la explicación y patronee, véanse
las flgs. 14 á 22 de la Hoja·Sup~ento.
Núm. 5.-De cretona, tul, encaje bordado de oro
ó plata, ó muselina de seda¡ se guarnece con volantes plissée y con otros fruncidos; los primeros
miden cuatro ó cinco veces el contorno que han
de adornar; para loe segundos bastará con contar
dos á dos veces y media la misma dimensión.
Núm. 6,- De lana ptkiné&lt;l color beiQ6 y color de
cierva; la falda se adorna con tres bieses de pai'io
color de cierva, adorno que se repite en la cha-

queta. Chaleco de seda

chiné&lt;!,

cuyo borde seilala

un bies de seda color castafla; este chaleco deja al
descubierto un peto de tela de hilo, á no ser que
se complete el traje con una blusa de fantasía. Las
mangas terminan por bullones de guipur y pui'ioe

de pallo,
Núm. 7.-Las flgs. 117 y 118 de la Hoja-Suple·
mento corresponden á este babero.

De batista blanca sobre muletón blanco. El dibujo está reproducido por la flg, 118 de la Hoja-&amp;•

plemento, y se ejecuta con algodón brillante; el
trozo de muletón se corta por la flg. 117, se guarnece al borde con encaje ligeramente fruncido, sobre el cual se aplican los festone.'3 de la batista. El
escote se guarnece con un pequeño bies de batista.
Núm. 8.-Esta tira, propia para adornar una
mesa-trinchero, ó un armario de ropa blanca, se
ejecuta ateniéndose á la flg. 58 de la Boja-Sttplemento, con tela rusa del tamaño neees9.rio: el bordado se ejecuta á punto de tallo y á punto de festón, con algodón azul de dos tonos.
Núm. 9.-La flg. 119 de la Hoja·Suplemento
corresponde á este babero.
De batista forrado de muletón. Se adorna
con b ordado y entredós de Valeneiennes. El
dibujo del bordado es el reproducido en la
flg. 119; se ejecuta con algodón brillante.

8.-Tlra Hrdada.

9,-Baben bordado i la lnglllL

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

198

199

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

10

1-1

Núm. 22.-Gran sombrero campana, de terciopelo liso color verde esmeralda; se adorna con plumas de pintada y muselina de seda verde.

Núm. 10.-Sombrero á la R,ynolds; de fieltro color topo,
guarnecido con una ~ran cinta de raso azul Sevres, realzada
con un galón de tafetán azul de tono més vivo, con una guirnalda de rosas bordadas. Cabe, si asf agrada, hacer que la
cinta sea de distinto color que el lazo¡ por ejemplo, lazo vio-

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~7i

l~ta 6 gris y cinta de terciopelo negro; lazo mordor, y terciopelo musgo.
Núm. 11. - Gran sombrero campana de fteltro mate color
gris de ratón; casco de tafetán del mi;mo color; se guarnece
con hojas marchitas de terciopelo, color amarillo rojizo y
violáceo, y con tres rosas de los mismos tonos.

invierno.

,.

ílo; de fieltro verde Rusia con
de hojas de terciopelo, en diede seda color verde musgo.
a alta, de fieltro color castaiia
o punto de color, y un chou de
renden unas alas verdes.
cido con raso del mismo tono y
o, se adorna con tirantes compaiio bordado; el canesú y las
qnél se ribetea con raso negro.
on una tira de raso y pliegues

'

:,:,

~ú■. 23:-Sombrero de fieltro gris, ado~ado con terciopelo violeta 71111
pti1aro gris; el borde del ala se repliega formando cordón.

·oleta, adornado con c1wuz de tavioleta y alas.

21.-Tr■Je

16 •

de pa110.

17,-Tollette para vl1ltu.

Núm. 19.-De terciopelo negro, adornada con bieses de seda
y trencilla; canesú, compuesto de bieses de seda y de trencilla,

Núm. 12.-Sombrero campana, de fieltro color ciruela; se adorna
con violetas y hojas de terciopelo; puede copiarse en fieltro verde
musgo, reseda, gris 6 castada dorado, guarneciéndose siempre con
las mismas violetas.
Núm. 13.-Sombrero campana, de fieltro color berenjena, adornado
con tres chot«e de terciopelo, dos de color berenjena y otro de color
malva rosa.
Núm. 14. -Sombrero campana, casco liso y ala levantada por delante¡ de moaré negro, adornado con un lazo de seda negra y con
alas de pavo real.

unidos por medio de puntos de costura cruzados, hechos con
cordoncillo negro¡ el canesú se forra con seda blanca 6 de color. Los puños de las mangas se ejecutan lo mismo que el canesú. La blusa se abrocha en la espalda.
Núm. 20.-Para la explicaci6n y patrones, véanse las flgs. 73
á 75 de la Hoja-S..p,.,,._,
Núm. 21.-De palio gris adornado con trencilla negra. Chaleco
de pafio lila ribeteado con raso negro.

23

�200

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
LA MODA ELEGANTE

ILUSTRADA

34 y 35.-Servlllata para bandeja J tapetlto,

adorna con terciopelo verde sobre muselina, igual al
del cuello, de las bocamangas y de les patas; éstas se
realzan con botones dorados.
• Se corta la blusa por las flgs. 105 á 110; los delanteros (flg.105) se disponen entre lineas formando grupos de plieguecitos pespunteados hasta mitad de altura; en la espalda (flg. 106) se forman tablas. Las
mangas de forro se cortan por la fig. 96 de la HojaSuplemento, pero aólo de 28 cm. de longitud en la san-

27.--Capa guarnecida con bordado.
28.-Doulllette para bébé de I á 2 atoa.

24 y 25,-Blusa de enoaJe y blusa de terciopelo péklnée.

26,-Traje t, lana para niña de 10 t 12 aitoa.

Núm. 24.-De encaje color crema sobre viso de seda
cubierto por muselina de seda. Canesú compuesto de
motivos de guipur y entredoses de VaJenciennes;
cuello de tul plúst. guarnecido con Valenciennes y
ribeteado con un vivo de seda azul claro; el chaleco
simulado, se compone de bieses de seda marfil y bie•
ses de seda azul entre dos tiras de guipur.
Otra igual, con vh-os de color azul pálido,
cubre la unión de las mangas. Lazo de seda
azul.

paiio azul viejo , adornado con soutache ·y terciopelo
azul de tono más obscuro y con seda de color de marfll. La falda forma atrás un pliegue hueco. El cuerpo
no tiene costara en los hombros, y se abre sobre peto
de seda marfil. Corbata de terciopelo.

Núm. 25.-Para la explicación y patrones,
véanse las flgs. 29 á 33 de _la Hoja-Suplemento.

Núm. 26.-Para la explicación y patrones,
véanse las flgs. 92 á 101 de la Hoja-Suplemento.
Núm. 27.-Para la explicaci6n y patrones,
véanse las flgs. 49 á 53 de la Hoja-Suplemento.

Núm. 32.-Las flgs. 115 y 116 de la Hoja-Supl,
corresponden á este traje.
De forma rusa, hecha con CMIIWU. de color blao
Se adorna con una tira de 4 cm. de ancho borda
en colores y ribeteado con bieses de ehe.,.,,u. coloca
dos sobre la trencilla. Cinturón formado por un co
dón blanco que termina en madrodos. Se corta
tela doble la flg. 115, se escota, se abren las aber
de los lados y se monta la pata, en la que se ab
ojales. Se guarnece el borde inferior con un bies
tela de 5 ½cm. de ancho; se frunce el extremo
las mangas entre las •, y se terminan con puiloa
16 cm. La llg. 116 de la Hoja-Suple'"""°
presenta el dibujo del bordado, que se ej
cuta con algodón similizado ó con seda
dos hebras, á punto llano y á punto de
las llores se simulan con encarnado y el
tro nefo, y se rodeen con azul; las h
en azu , los tallos en negro y la tira del
tro en amarillo.
En los sitios marcados por : se fijan
pasadores en donde se ha de sujetar el e
turón.
Núm. 33.- La flg. 120 de la Hoja•
mento corresponde á este tapete.
De tela antigua, adornado con guirnaldll
de bordado inglés, hecho con algodón brf.
liante; sn contorno está festoneado. Se )lUl
á un papel-tela el dibujo de la flg.120, 11Dien•
do A con B, y se recorta la tela á lo largo
de los festones.

Nú■. 28.- Para la explicación y patrones,
véanse las flgs. 44 á 48 de la Hoja-Suplemento.

Núm. 29.-Para la explicación y patrones,
véanse las flgs. 82 á 91 de la Hoja-Suplemento.
Núm. 30.-Para la
explicación y patrones, v~anse las flgs.111
á 114 de la Hoja-Suplemento.

Núma. 34 y 35.-Las flga. U
y 60 de la Hoja-Suple.-.
corresponden á estos mo•
delos.
De étamins de color bla.n•
co. Se adorna con un borda·
do hecho con seda, de tonat
apagados, á punto Jlano; se
termina por una vainica de
2 cm. de ancho; el modelo
mide 45 cm. de loogitud YIU
de ancho; en las esquinas se
forma un milano. Se pasa~r
medio de papel calco el d1•

Núm. 31.-El adorno
de este traje se dispone verticalmente, á fin
de prestar mayor esbeltez á la flgura d e
qnlen lo vista. Es de

33.-Tapete para centro de mesa,

bojo flg. 59 de la Hoja-Suplemento, y se borda con
seda de tres hebras á punto llano, en parte vertical y en parte horizontaJmente; los tallos se ejecutan á punto de tallo, así como la guirnalda. Las
flores se simulan con rosa fresa, las hojas en verde
y la cinta en blanco. Por medio de puntos hechos
con seda amarilla
oro se sefla la el
centro de las flores.
•
El bordarlo del
segundo modelo se
ejecuta por el mismo estilo. Las hojas y los tallos de
los motivos de las
esquinas se bordan
con azul verde claro; las H. ores en
blanco con el centro amarillo, y las
líneas en blanco. El
tape.tito termina
Detalle del dlbuJo 36,
por un dobladillo
de 3 cm. de ancho.
El dibujo está reproducido por la flg. 60 de la HojaSuplemento.

...

::

Núms. 36 á 38.-Las fl~s. 55 y 56 de la Hoja-Su•
plemento corresponden á estos grabados.
El sachet es de pafl.o perforado, y requiere un

36 á 38.-Saohet, cubierta de llllro y bol1a de lallor• .

trozo de pafl.o de color verde aceituna de ti8 centímetr0s de longitud por 22 de ancho, y se guarne•
ce con un bordado á punto de cruz, hecho con seda
Terde de tres matices.
La bolsa de Jabor es de paflo azul viejo, y rel!f.uiere dos trozos de 20 cm. de ancho por 38 de Ion·
gitud; se adorna con un bordado hecho con seda
rosa viejo y verde. En el interior se forma un
bolsillo de 12 cm. de ancho, y se fija á lo largo de
la parte del medio una tira de pafl.o,que se pespuntea convenientemente, á fin de que resulten
departamentos en donde guardar el dedal, las
tijeras, el carrete, etc., et~. Se aplican después
las dos piezas, una sobre otra, de suerte tal,
que se forme una bolsa en donde guardar la la-

gría; las de tela se cortan por la flg. 109 y se disponen
formando pliegues, para lo cual se nnen dos líneas
cada vez; se montan les bocamangas (flg. 110) y después el cuello recto (flg. 108), al que completan una
pata y un cuello vuelto de terciopelo.
Núm. 43.-Para la explicación y patrones, véanse las
flgs 3! á 39 de la Hoja-Suplemento.
Núm. 44.-Para la explicación y patrones, véanse las
flgs. 102 á 10! de la Hoja-Suplemenlo.

42.-Bluia para niña de 10 i 12 años,

39.-P.a.letó de terolopelo,

bor; se abrocha por medio de un botón de presión.
El forro para libro se forma con un trozo de
pailo verde aceituna de 34 cm. de· longitud y 23
de ancho; al interior de cada lado se coloca una
tira de pailo de 7 cm. de ancho, en la que se sujetan las tapas del libro; el dibujo &lt;lel adorno
está indicado en la flg. 56 de la
Hoja-Suplemento.
Nlim. 39.-Para la explieación
y patrones, veáose las figs. 23 á
28 de la µoja-Suplemento.
Núm. 40.-Para la explicación
y patrones, véanse las flg:i. 40
á 43 de la Hoja-S11plemento.
Nüm. 41.-Psra la explicación
y patrones, véanRe las flgs. 76
á 81 de la Hoja-Suplemento.
f~-/

"
29.-TraJe para nlia da 12i lhito1.

,_._ -~----·•

30.- TraJa para nlito de 2 á 4 añoa.

31,-Traje de paio para aeñora gruesa.

32.-Traje guarnecido con bordado,
propio para nlito d1 1 i 3 añoa,

40.- Falda da caJle.

41.-Falda eltpnta •e palo.

Núm. 42. - Las flgs. 105 fi 110
de la Hoja Su.plemetito corresponden á este modelo.
De lana á cuadros, dibujados
por rayas verdes y blancas. Se

44.-Bluaa
para aaiiorlta
de 13 á 15aifOI,

43.-Bh,u. para aeñorlta.

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

202

EL TRABAJO DE LA MUJER.

fl VASALLADORA, creciente, la moderna ola fe•
minista, nacida en Norte-América, avanza inun·
dando las naciones europeas.
La mujer, en uso de su perfecto derecho á la
vida, se lauza á la conqnista del trabajo, ponien•
do en ese empefio constancia, tenacidad é inte•
ligencia que la hacen rival temible para los
hombres.
Cierto es que hay profesiones y oficios de los
enales se aduefió egoístamente el sexo masen•
lino.
Mil veces se ha dicho-perdónese lo manosea•
do de la repetición-que las funciones de de•
pendencia en comercios de telas, de bisutería,
de perfumería, etc., son perfectamente adecua•
das á las aptitudes femeninas, y resultan senci·
!lamente feas é impropias cuando las ejercen
mocetones más ó menos barbudos.
En las esferas de la actividad humana, cada
día va ensanchándose más y más el campó !abo•
rabie para la mujer.
La telefonía y la telegrafía, las máquinas de
composición tipográfica, la mecanografía ó es•
critura á máquina, las bellas artes, la ensefianza
de nifias, de párvulos y de anormales, ciertas
carreras científicas, cual la de Farmacia y aun
la de Medicina en determinadas especializacio•
nes, son ya en España puertas que se han ido
abriendo ante el deseo legítimo que la mujer
siente por encontrar ocupación decorosa, debi•
damente remunerada, que le permita subvenir á
necesidades propias ó de seres bien amados.
Pero de esto á las exageraciones feministas
hay un abismo que sólo puede franquearse di•
fícilmente, malamente.

•

••
Las «snfragnistas» de Finlandia cantaron vic•
toría y lograron enviar al Parlamento finlandés
Tarias «diputadas»: una cirujana menor, una pu•
blicista,una cocinera.
Pocos días ha una escritora francesa, que fre•
onentemente rompe lanzas defendiendo los derechos de la mujer, declaraba, con tanta sinceridad como pesadumbre, que las «di)mtadas»
:finlandesas no habían estado á la altura de su mi.
sión, limitándose á votar en pro ó en contra de
las proposiciones qne :figuraban en la orden del
día de cada sesión.
Y se dolía de ello tanto más cuanto que, á su
juicio, dentro de eso tan elástico y tan multiforme que se llama política, hay intereses que afectan de modo directo y principal á la familia, al
hogar, á la madre y á la esposa: fijación de tri•
botos, servicio militar, leyes protectoras del trabajo de la mujer y de los niños.
De todo esto se habrá tratado ó habrá podido
tratarse en Finlandia, y, sin embargo, la cirujana
menor, la publicista, la cocinera y las demás sefioras que ostentaban representación parlamentaria han entendido que &lt; si la elocuencia es
plata, el silencio es oro».
Por lo visto, el poseer un acta es en ellas una
aspiración de vanidad tan platónica cual la del
90 por 100 de los españoles, que se pasan media
Tida molestándose y molestando para conseguir
una gran cruz ó una encomienda que indefec•
nblemente no han de lucir.

1

tos presentes y esperanzas é ilusiones del porvenir? tTendrá ese arrojo indispensable, frontero de la temeridad, rayano en el sacrificio,
para arrojarse á las llamas, sin pensar en la vida
y hacienda propias, para salvar haciendas y vidas ajenas?
Está por ver lo que acaecerá en trance de ese
género.
Y también está por ver lo que harán los padres, los esposos, los hermanos, los hijos, si las
bomberas de Exéter tienen la fibra espartana,
la audacia serena y consciente para cumplir con
su deber oficial.
Entonces el deber oficial estará en pugna con
el deber doméstico, con el deber altísimo que
el sentimiento impuso á la mujer.
¡Y no es fácil que el hombre se ornee de bra•
zos, impasible y cobardemente, viendo lanzarse
á una hoguera al sér en quien cifró ternuras,
abnegaciones y cariños!

•
••
Por último, agitase actualmente la idea de utilizar la perspicacia, la :fina penetración, las facultades observadoras y aun el espíritu de curiosidad de la mujer en beneficio de las tareas
policíacas.
En Londres y en los Estados Unidos la idea
se ha llevado ya á la práctica.
No es de presumir ni de desear que el ejemplo encnentre imitadores en Espafia.
Benemérita es la misión que cumple la poli•
cía. Pero, sin regatearle prestigios, el alma española que, á vueltas de romanticismos y de !iris•
mos trovadorescos, es hidalguía y es nobleza, ha
colocado y coloca á la mujer muy por encima
del ministerio policíaco.
Hablando de feminismo, el viejo patriarca
Conde de Tolsto1 afirmaba rotundamente que
todo ó casi todo lo que hacen los hombres pueden hacerlo ignal ó mejor las mujeres; pero
nada ó casi nada de lo que es propio y privativo de la mujer puede ser desempeñado por el
hombre.
Siempre que caigamos enfermos, siempre que
necesitemos construir casas, reñir pleitos, leer
p~r.iódicos, etc., habrá quien nos preste ese serv1010.

Pero cuando necesitemos calor de regazo materno, consuelo de carifio conyugal, afectos puros de hermanas ó de hijas, no podremos suplir
la ausencia de esos seres si se hallan en funciones de médicos, de arquitectos, de abogados ó
de periodistas.
Y, a_un sin esas razol!es. aducidas por el gran
novelista ruso, el sentimiento español repugna
ver al ángel del hogar rozarse con las humanas
miserias.
La vida es un combate y una marcha triunfal.
Y, en la lucha como en la victoria la mujer
tiene su puesto, verd~dero puesto 'de honor,
co_mo Hermana de C~r1dad, que piadosamente
asista y cure á los heridos, como reina y señora
que con su cariño premie á los que vencen á
los que han de cumplir la ley del trabajo á Íos
conquistadores del pan.
'
R. DE CÓRDOBA.

eorr"apon,fancia parlicutar.

1

• •

1

203

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

Tal vez anticipándose al deseo de las interesadas, el Muni~ipio de lj:xéter, en Iogl_aterra, ha
ereado una brigada de bomberos servida exclusivamente por mujeres.
La organización de esa brigada contra incendios es admirable, según cuenta la prensa británica.
Las bomberas están muy bien adiestradas
teórica y prácticamente, en las funciones qu~
han de deeempeñar.
Manejan las piquetas con gran soltura trepan
ágilmente por las escalas, recorren con' serenidad imperturbable tejados elevadísimos, manipulan, ~on las bombas de vapor y con las mangas, primorosamente; en una palabra, compiten
con ventaja, en los ensayos realizados, con los
mejores bomberos masculinos.
Pero aun no
llegado el caso de que internngan en un sm10stro real y efectivo.
iQué ocurrirá cuando ese momento se presente?
tTendrá una mujer-madre, esposa ó hija-la
presencia de ánimo necesaria para sobreponerse
á la debilidad propia de su sexo, olvidando afee-

~ª-

Dos AMIGAS

QUE QUIEREN ..... -1.ª

Lávela con agua

muy caliente y jabón.-2. • Use la receta dada á A. T.
en el número del 6 de Septiembre.-3.ª Pruebe la re-

ceta siguiente:
A¡¡ua de rosas........... 100 gramos.
Glicerina neutra.. . . . . . . . 25
Tanino . •. • • . . . . . . • . . . • . . 40 centigramos.
Frótese la cara por la mailana y por la noche con
unas gotas de esta composición.-4,ª Lo he ofdo decir

pero no se lo aseguro por no haberlo experimentado:
Dos BERM:ANAS.-1.ª Alcanfor, pimienta naftalina 6
tabaco picado; hay que cepillar muy bien'las prendas
que se quieran guardar y se envuelven en un paila de
hilo.-2.ª Agua de Colonia:

Alcohol de 38º á 40°......... . . . 3 litros.
Agua de hojas de azahar.. . . • . . 2
Asencia de romero............. 15 gramos

Esencia de lavanda.... . . . . . . . . 10
Esencia de corteza de naranja.. 20

capa de magnesia inalterable.-4.ª No conozco ninguno.- 5.ª Lea la contestación dada á Una fea que
q1&lt;iere ser 1/WlPª en LA MODA del 30 de Agosto.-6.ª Al
ado en el primer caso, y á los seis meses en el segun-

ca,:

criptora á la 1.ª ó 2.ª edición. En el momento en suelo reciba, contestaré con grandfsimo gusto á su
UNA ENTUSIASTA DE..... -1.ª No están puestas á ,.
venta.-2.ª Lea Ja 1. 8 contestación dada á Una r1~
cionada en LA MODA del 6 de Octubre.
--,-

PoRPORAT0.-1.ª Chaqueta larga con manga recta.-

2.• Vea el grabado 36 de LA MODA del 6 de Octubre.

-3.' El grabado 21 de LA MODA del 22de'Septiembre

20 DE DICIEMBRE DE 1902.-No tema molesta,u.
con sus preguntas·; tengo micho gusto en contesta!
las, y es muy grande mi deseo de complacerla
!·ª La tel_a que me indica requeriría una sille rfacl
mismo estilo, pero Je resultaría una singularidad qt
seguramente no sería de su agrado. Para aconsej
otro estilo es necesario ver una muestra de la t
para darse cuenta del color y dibujo. En la sala
ga sofá, cuatro si1loncitos, seis sillas, una mesa
vitrina, sillas yolantes, piano y una columna'
planta.- 2.ª Mesa,_ aparador, trinchero, seis sillas
respaldo alto y seis volantes, un sofá y dos butar
En el despacho ponga: mesa, dos librerías una mi
ta, sofá, dos ó más butacas y algunas silla's. En la 1
coba, cama, mesa de noche, lavabo, chaise -lon!fUe d
butacas pequeñas y una ,nesita. Para el gabinete ~'
pequeño, butacas, divancitos sin respaldo una :Oer
ta, un escritorio de señora, sillas volante's y al
repisa. Los tapices y las cortinas póngalos en e OI
medor.-3.ª Al año.-4.ª Para el niño, traje marin
de falditas. Vea el grabado 48 de LA MODA del 6

es muy á propósito.-4.ª No conozco nada para ese

objeto.-5.ª Vea el del grabado 30 de LA MODA del 6
de Octubre. La melena cae formando tirabuzones.
PUÑADO DE ROSAS ENCARNADAS.-1.ª La receta dada
á [[na decepcionada en LA MODA del 6 de Octubre es
muy buena para suavizar el cutis.-2.ª Use la tintura

0

de benjuí, preparada del modo siguiente:

Benjuí en lágrimas....... 75 gramos.
Estoraque calamites.... . • 100

Se mezclan las esencias con el alcohol; algunos

dlaa después se le alladen los dos litros de agua de

con calarlos y vainicas. Enlace bordado en blanco.
mantel tiene tres varas y media, las servilletas
cuartas.-3.ª Una de ellas puede hacerla de crepé
hilo con incrustaciones de encaje Torchon; la otra
lienzo liso con calados y vainicas y hojas de
salpicadas, bordadas con seda verde, formando
fa.-4.ª Moaré verde reseda con medallones de e

Imperio.-5.ª El de la marca D.M. C.-6.ª SI, se

-7.ª No, seilora.-8.ª Se coloca sobre una capa
magnesia.-9.ª Se engoman con goma arábiga dil
en agua.-10.ª Los tallos se hacen á litografla, J
hojas, flores y motivos con cinta rococo.-11.ª C

corsé, refajo y pantalón. Se hace de franela b

fina, adornada con festón hecho en seda blan
12.ª Las ramas y enlaces. De diez centímetros.-13.1
señora.
UNA CAMPESINA.-!.• Las chaquetas largas y 111
vitas.-2.ª No, señora.-3.ª Bajo.-4.ª Sf, seilo~

5.ª Hágalo de crepé de hilo con margaritas sue!
bordadas y jaretón con calado en el borde.-&amp;.•

más á propósito para blusas sin cuello.-7.ª Se be
en azul 6 madera de varios tonos. En el otro la
bordan las iniciales.-8.ª Vea los grabados 6 y 7

LA MODA del 3 de Septiembre, y 32 y 33 de la del 1
O~tubre.-;--9.ª Los de los grab~dos 2, 5, 15, 18 y 194
mismo numero, son muy bonitos.

tensia

J. M. -La receta que doy á continuación es

azahar, y luego se filtra dos ó tres veces con carbonato de magnesia para que resulte bien clara _
3.ª Bota
charol.-4.ª El charol taftlete.-5.ª Ño,

ct:
sellora.-6. No lo conozco.-7.ª Con las del caballe-

30 centigramos.

del núm. 40, oorrespondlente al 30 de Octubre.

'l'ExTo.-Cr6nica general, por D. José Fernández Bremón.EI atentado del cura :Merino, por D. Angel R. Cbaves.-El
pleito del matrimonio, por D. Francisco Flores García.El retorno, por D. Alejandro Larrubiera.-Excavaciones
en Cartago.-La Salvavidas, por D. :Mariano Vallejo.-La
fuente del olvido, poesía, por D. Rafael Ruiz L6pez.-La
monbl.fta que anda, por A. G.-Sueltos.-Informaciones,
por ..•.-Anuncios,
GRABADOS.- Viaje de los Reyes de España á. Inglaterra.Las inundaciones de Cataluña: S.M. el Rey visitando los
pueblos inundados.-Alba de 'Formes: Estado actual de las
obras de la basílica de Santa Teresa de Jesús. Capillas recientemente inauguradas.-Bellas Artes: La fi,eata de Todos
lo, $anto, en Val di Rose (Lombardia), di bufo de Ricardo Pellegrini. La. barca de Treto (Santander), dibujo de Mariano
Pedrero, reproduciendo un cuadro de él mismo. Apertura
del curso, dibujo de Díaz Huertas.-Ardéche (Francia): La
montafta que anda.

Consejos de higiene y de belleza.
PELo y VELLO DESAGRADABLES.-El uso de los depilatorios
ofrece un grave inconveniente: el pelo 6 el vello que afea,
sólo queda suprimido momentáneamente, pero vuelve á brotar en seguida más abundante y más espeso.
Para que ese pelo desaparezca definitivamente, es preciso
destruir el bulbo piloso. Este resultado se consigue mediante
la electrolisis, que se puede practicar fácilmente, por la misma persona interesada, merced á los il.parato8 del Deeter
Galaz, médico especialista, 8 1 rue Villeboia•Mareuil, Paria. Invito á todas las lectoras que se encuentren contrariadas por
lucir u'n bigote importuno, á que escriban á ese méncionado
práctico, que les proporcionará todos cuantos informes útiles deseen.
ROJECES Y GRANOS DEL ROSTRO, GRIETAS Y RESQUEBRAJA·
DURAS DEL CUTIS.-Pueden ustedes conseguir evitar 6 hacer
que desaparezcan estas pequeüas afecciones, mediante el uso
regular, para el cuidado del cutis, del Glleerolado •e blH•
mato dt'I ltoctor Qu~1111ae,,111 .., que no es una crema cualquiera, sino un verdadero especifico. Después de aplicarlo,
el cutis queda blanco y suave¡ noes este preparado grasiento
ni viscoso, como son las cremas. Y aun las madres pueden
servirse de este producto para sus pequefmelos, porque no
encierra el peligro de las pomadas que se confeccionan tomando por base el óxido de cinc. Y hasta Jos padres no hallarán cosa mejor para suprimir las erupciones é irritaciones que ocasiona á veces el afeitado. Precio del frasco: 4 pesetas; frasquito de muestra, 0,75 pesetasencasadeM.E. Y.Curie!, 69, calle de Balmes, Barcelona.

DOCTOR CUVIER.

El .&amp;e-na de Colonia de Orive véndese en farmacias y perfumerías, en frascos corrientes y lujosos,
de 3 á 24 reales. Garrafas de dos litros, 8 50 pts.; por
cuatro litros, 16 pts., tranco todo gasto estación, pidiéndola á su autor, Bilbao, remesando importe.
Tomando después de las comidas una copa de "l'lao PlllEDO tonificaréis el organismo, evitando los desastres que
las bebidas alcohólicas producen.

Almendra amarga sin pellcula.. 800 gramos.
Alcohol.. . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . 500
Agua de rosas.... .... .......... 100
60

Pásese la almendra )?Orun molino y, cuando está b
molida, se Ja humedece con el agua de rosas. Se
hace cocer para evaporar, hasta que dé el olor de
almendras; cuando la pasta esté cocida, tendrá
lar consistencia; se deslfe entonces en el alcobol,1
pasa después por un colador para que tenga una
sistencia igual; se perfuma, para terminar.
UNA CIIARRITA.-Su carta me ha proporcionado
satistacción muy grande, tanto por saber que q
complacida en sus anteriores consultas, como~
gusto de poderla servir de nuevo.
l.• Se usan los dos mucho; también suelen hac
con ondas de festón muy pronunciadas, bordadaf
bre el jaretón y sin recortarlas¡ en el embozo, g. ,
naldas, más ó menos complicadas, hechas al plu,..
y en el centro las cifras enlazadas. Uno largo Yt
cuadrados; todos se bordan. - 2.ª Los encajel
3. • Bordados.
GLORU.- Contesto á sus preguntas en c1;1a~to
cibo el justificante, y lamento no haberlo recibido
tes, por no haber podido contestar á usted en el
mero anterior.
l.ª El color marrón.-2.ª No debe limpiarla en
sin aparatos á propóF-ito y sin tener práctica, [ºdo
se expone á dejarla inservible.-3.ª Vea el gra ~ ,
B. M.-1.ª Creo que no debe utilizar la capa qn~ 1)1

indica, porque está la tela pasada de mod,a.-2• di
paño li!ó!o ó de astracán; este último esta
moda. Vea el grabado 42 de LA MODA del 6 e

m:1

ºi

. ad•

LA DE LOS TRISTES DESTINOS.-1.ª Si está entari1!bl
puede poner solamente un tapiz en el centro de
hitación; si no, debe altombrarla toda J::
alfomb ra más pequeila delante del sofa.d 08 hobi
2.ª No es necesario que los ponga en las
on
ciones.-3.ª Coloque la tela sobre un tablero 0

P:Er1ute.

K ARIS TELE ;;-;;;.'{,",ü
A.GNEL, 18, .&amp;.v. de l'Op6ra, PABl8.

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compuesta de los grabados siguientes: Pui1os y cuello
bordados á la inglesa.-Camino de mesa.-Bolsa para
ropa blanca.-Saquete para pafinelos. - Abecedario
y orlas á relieve y á festón ( continuación). Letra K.
Patrón cortado de un chaquet de novedad para
sei1orita.

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EXPLICACIÓN DEL FlGURIN ILUMINADO.

1. Traje de paño azul.-La falda, cortada en forma
cae en pliegues. Chaqueta larga japonesa abierta po;
delante formando costura y pliegue delante basta casi
reunirse. Las mangas, cortadas con los delanteros, se
sujetan con una cartera. La segunda parte de la espalda va cortada á la altura de las caderas y forma
pliegues religiosa.
Materiales: 6 m.
2. Traje de paño morado.-La falda cae en godets y
se corta en forma. cBolero• japonés abierto sobre un
delantero bordado á lo ancho, que forma chaleco.
Mangas anchas sostenidas con bandas pespunteadas.
Hebillas pasando por esas bandas.
·
Materiales: 6 m.
3. Traje de paño.-La falda, cortada en forma, se
guarnece con sardinetas que cruzan. Levita que abre
eu la parte baja y se une en medio del pecho, cerrando con botones. Pespuntes y chaleco bordado, que termina con bandas que caen concluyendo con borlas.
Mangas con carteras.
Materiales: 6,50 m.
Sombrero de fieltro, guarnecido con rosas.

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éxito contra las entermedadea del aparato digesü..-o (dJtpep1ias, inapetencia, pérdida de fuerzas). Pana, 6 1 Ao. V ~

i;reo que es muy buena.
LILAS BLANCAS. -El Duvet de Ninon es invisible,
muy adherente y da al cutis una blancura diátana.
Estos polvos de arroz existen en blanco, rosa, natural y moreno, en la Perfum,e,ría Ninon, de París, donde hay que pedirlos para evitar imitaciones.

buena para el cutis.

·

50
3 ½litros.

adorno de cinta.-2.ª Lo lleva cada una.-3.ª Basta
con hacer una inclinación.-4.ª Se lo lleva la misma
persona.-5.ª Una solamente.-6.• No hay ningún detalle de rigor en el cual deba fijarse.
UNA QUE LE ENCANTA ~EL PuENTE•.-1.ª Pomada
de medula de vaca para hacer crecer las cejas y pestañas.
Medula de vaca.. . . . . . . . . . . . . • . . 100 gramos.
Aceite de almendras dulces.. . . • 50
Bálsamo del Perú ............. _
5
Vainilla cortada................
3
Se calientan todas las substancias al bailo maría; después se baten bien con una cuchara de palo hasta q11.e
se consiga la perfecta unión de la medula con las de•
más substancias; se cuela la mezcla; se añaden 3 gramos de esencia de lavanda, y se sigue batiendo en
mortero de mármol hasta su total enfriamiento.2.ª Tinte castatio para el cabello. Consiste en una disolución alcalina de plomo ó plombato de potasa, que
obra lentamente y tiene la ventaja de no ennegrecer
la piel. Se prepara del modo siguiante: En 30 gramos
de lejía de potasa se disuelve tanta cantidad de sal de
plomo, recientemente precipitada, como ella pueda
absorber, y se deslíen, en 30 gramos de agua destilada, resultando esta mezcla un líquido claro. Se da con
un cepillo.-3.ª Póngase, al tiempo de acostarse, compresas de pamplina de flor blanca (simiente que se da
á los pájaros).-4.ª Lea la contestación dada á Hor-

gadura del salón? -2.ª De tela de hilo adamas

!ubre.

Ambar... .• . •. . . .• . . .• .• .
Alcohol á 33°.. . . . • . . . . . • .

JUNTO AL Ft!CAR.-1.ª Deben llevar guantes. Algún

del mismo mes.

·

15
15
3

Se muelen las substancias aromáticas y se dejan en
infusión quince días en un vaso bien tapado al sol. Se
agita la mezcla una vez al día, luego se decanta y se
filtra con papel.
C. P.-Membr-illos en almibar. Se pelan cortados por
~l medio, quitando con cuidado las pepitas; se ponen
a cocer en agua, sacándolos conforme vayan estando.
Se hace un almíbar punto de quebrada, y se echan
las frutas bien escurridas en él, dándoles unos hervores; se aparta y se dejan enfriar.

-9.ª Se sacuden muy bien y después se echa se
húmedo, barriéndolo después de un ratito. - lo.a:
11.ª Una vez teñido, es muy difícil devolverle su
mitivo color.-12.ª Debe irá despedirse.
EMILIA. - 1.ª ¿Se refiere usted al stor ó á la

Esencia de bergamota..........

Clavo....................
Canela...................
Moscada..................
Almizcle.................

Octubre.- 5.ª Pueden ir de blanco.-6.ª Debe ofre
sela.-,7.ª Una lámpara en el centro.-8.ª Sí se~

La Ilnstracrnn Española y !mcrtcana.
Su■arlo

do.-7.ª Al óleo.

rle LA MODA del 30 de Septiembre y el 27 de la ••

Tintura de benjuí......... . . . . . 15

ro.-8.ª Se dejan puestos.

VIOLETA.-Para que las preguntas que se me
gen puedan ser contestadas, es necesario envia 1
faja del p~ri~~ico ó un_ volante del corresponsal
cuya med1ac1on lo reciba, para acreditar que 08 ¡. . .

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-Sinequia.-Sínfito. -Sin.oca.- Sinovitis. - Síntoma.Sintamatalogia.-,Sinwrio. - &amp;da. -Sódicas (Sales).Sodio (Arseniato, Beneoato, Bicarbonafo, Bnrato, Bro
muro, Carbonato, Citrato, Cloruro, Fosfato, Hipoclorito,
Nitrato, Permanganato, Salicilato, &amp;dfato, Sulfuro, Yoduro dt, ). - Solano.-&amp;lidificaci6n. -&amp;,litaria.-&amp;11'·
ción.- &amp;lutivo. -&amp;matasa. - &amp;mnífero. -Sonamb1&lt;·
lism&lt;&gt;.-&amp;nda.-Sordera.-&amp;sa (Sales dti).-&amp;zoyodol.
-Strofanto. - Std&gt;entdneo. - Subinflamación. - Subli·
mación.-Suhlimada ( A.gua).-Sublimndo ó Su/Jlimado
corrosivo.-Sublwzaci6n.-Subnitrato de bismuto.-Std&gt;ueddneo.-Substancia.-Succino. - Suootrino ( Aloes).Sudo.-.-Sudo.-miliar.-Sudorífico.-S..ldn.-Sueño.S1C8ro antimicrobiano.-Suero artificial.-Susro~rapia.

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III

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debidos al lápiz y al buril de los primeros artistas.
Consecuente con su título, que es al propio tiempo su programa, La Ilustración Espafíola y Americana reproduce, por medio del grabado, del fotograbado y de otros procedimientos modernos, los sucesos importantes del mundo entero que atraen la atención general; cuadros y esculturas notables de todas las escuelas; monumentos arquitectónicos antiguos ó modernos; retratos de los personajes de reconocida notoriedad, etc.
La sección literaria, confiada á los más distinguidos escritores, contribuye eficazmente á hacer de esta publicación una verdadera enciclopedia de nuestra época. Cuando la abundancia ó el interés de los asuntos artísticos
y de actualidad lo reclama, se distribuyen Suplementos, gratis para los Sres. Subscriptores.
A las personas que deseen conocer esta publicación se les facilitan números de muestra gratis en las principa·
les librerías y por su

ADMINISTRACIÓN: CALLE DE PRECIADOS, 46, MADRID.

AGENTES GENERALES
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La llustracl6n Española y Americana y de La Moda Elegante
EN LA REPÚBLICA MEXICANA:

XV.- Dibujo en tamaño natural, del almohadón bordado con piquillo.

Sres. Herrero Hermanos, Sucesores. - Plaza de la Concepción, núm. 2, Méx~
M.ADRID. - E ata.bleclmiento tipolitográfl.OO «Sucesores de Rivadeoeyra.J ,

Reeerva.dos todos los derechos de propiedad nrtistiea y literaria.

impt'El!!Orcs de la. Real Casa.
(Propiedad d e LA ll.USTRAClÓN EBPA~OLA Y AMEIUCA-~A.)

Este almohadón, cuyo dibujo suelto y ligero es tan á propósito para un mueble•
cito de gabinete ó tocador femenino, se hace sobre raso verde almendra y se borda con piquillo de medallon es blanco, que forman los pétalos de las flores y las
hojas.

Los tallos se bordan á punto de Bolonia con seda de Argel blanca. Un cordón de
seda verde almendra le rodea.
El mismo dibujo, bordado á realce sobre linón puede servir para una cubierta
de almohadón con fondo de lienzo ó raso de sed~ ó algodón de color pálido.

�1

/

'
)

•

CUBIERTA
Traje {[sastre» para paseo.

Cinco modelos de blusas.
Mantel con dibnjos. .
Dos cobertores de cuna.
Yarios modelos de pieles y mangmtos.
Higiene del su.e ño.

HOJA DE LABORES
Bolsas para servilleta.
Guarnición para butaca.
Tapete de malla.
Cuadro bordado á punto de cruz.
Sábana con bordado .
Camino de mesa.

Chalecos para caballero,

TEXTO
Revista parisiense (seis figuras).
-El puente (novela).-Desde mi
celda, cartas de Londres.-Correspondencia particular.
Treinta y dos grabados de modas y labores.

DICCIONARIO
DE «LA MODA ELEGANTE»

(Pliego 84).

LA FLORIDA
Novela encuadernable (pliego 15).
XVI.-De cachemir Suecia y galones de
raso con soutaches. Canesú de punto de Milán amarillento. Punta del canesú, corbata,
cinturón y botones, de terciopelo musgo.
Sombrero campana de terciopelo yesca con
penacho de buitre verde musgo.

• 1

XVII y XVIII. -De terciopelo topacio que•
mado. Falda flexible con dobles volantes .
Cuerpo enjaretad~ bajo estrechos bieses de
raso sujetos pot b.,ebillas. Cinturón de raso
y canesú de Venlbia antiguo. Manteleta de
terciopelo topaci~ con vivo de raso de igual
color, bordado d.i~jando rosas con soutache

de seda y algunas hebras de hilillo de oro.
Botón de terciopelo drapeando la espalda.
Borlas de seda en las puntas. Sombrero campana de moaré topacio con lazos de terciopelo y plumas del mismo color.

XIX.-De terciopelo negro y blanco .con
vivos dd terciopelo negro y madroños negros. Canesú de guipur de Irlanda blanco.
Sombrero de fieltro esmeralda con barras
de terciopelo de igual color y plumas verdes

moteadas de negro.

FIGURÍN ILUMINADO
Un preoio;o traje de paño gris.
XVI á XIX.-U ltimos modelos de trajes para visitas.

uyade·
XX.-De lienzo lavable bordad 0, Dl
ñorill,
8

. cuado para tocador ó cuarto de.l!ºd_ fe sobrt
y que se puede enriquecer porueill
.n azul pá·
un viso de linón ó de seda amar a,
lido, verde ó rosa.
.
· uo ere·
Se calca el dibujo sobre benzo a~tig ¡ce y
ma · se bordan las hojas Y flores ª rea~ •
Jos 'tallos y ojetes á cordoncillo con
se

°

f....

de bordar Jaso bastante lino. 1:º¡" tón rebordan á la inglesa y el borde ª es ol&amp;Dtt,
llenando bien las ondas. Bordad; e¡.v
n,o de
18

T

se arma sobre un rectá_ngulo
bién 11
las dimensiones de la chimenea. arol)ord&amp;Jl·

puede hacer de seda todo el tapete'
do al pasado las hojas Y llores.

J. -T~Elje sast~e pru&lt;a paseo.

Í)e paño flexible verde mirto, con chaleco de seda antigu.a, Capelina de fieltro ador.aada con pájaros negros.

�II

MADRID 14 DE

m

Creíase generalmente que el madrugar, el le-

vantarse con el sol, era cosa sana, buenísima.

El Dr. Talcott-especialista en enfermedades
nerviosas - opina r esueltamente en contra de
esa creencia.

Los estudios practicados dentro de su interesante especialidad le han hecho ver que el mayor contingente de asilados en los manicomios
- aparte de las víctimas del alcoholismo-procede de poblaciones rurales, de aldeas y de caseríos, precisamente de sitios en los cuales ni
faltan sol y aire puro, ni abundan los excesos de
labor intelectual y de emociones violentas, que
predisponen á la neurosis.
Por eliminación de causas, ha llegado Talcott
á demostrar que el origen de la demencia en los
campesinos es idéntico, sólo que á la inversa, del
de la que se produce en los que viven en grandes capitales. Estos son víctimas de trasnochamientos, aquéllos sucumben al afán de madru¡¡ar.
El cuerpo en general, y el cerebro en particular, se resienten con demasiada intensidad de la
acción excesivamente enérgica que sobre ellos
producen el anticipo en abandonar el lecho y la
entrada en trabajo antes de tiempo.
El ideal, según la Higiene, consistirá, pues, en
acostarse de diez y media á once y media de la
noche, y en levantarse de siete á ocho de lamañana.

•
••

CALLE DE

PRECIADOS,

46.

descanso á un enfermo que sufre agudos dolores.
El mejor remedio que, ~in miedo á daño, puede utilizarse para combatir la falta de sueño es
el agua.
Se recomienda en dos formas completamenie
distintas: aplicada fría en compresas sobre la
frente y cabeza, al acostarse; y caliente , mejor
dicho tibia, en baño ¡¡:eneral, que se tomari inmediatamente antes de entrar en el lecho.
Ambas aplicaciones producen el mismo resul•
tado acentuándose más ó menos la acción de
una 6 de otra se¡¡:ún el temperamento de la persona. Suele ser eficaz contra el insomnio ab8J?,dO·
nar la cama, dejándola refrescar durante orneo
minutos y, logrado esto, volverá ella.
En lo 'que respecta á la colocación de la cama,
á la mayor ó menor elevación de la cabecera, á
la dureza ó blandura de los colchones y de !u
almohadas y á la posición del cuerpo, la Higiene concede amplia libertad individual.!
No obstante, es preferible: que la cama 86 ~lle instalada en habitación orientada al mediodia; que la cabecera se enc~e?tre algo más alta
que los pies-s~lvo la opmión _del Dr. Menly
Hilty, que recomienda lo contrar10 para _las per•
sonas atacadas ó amenazadas de anemia cere·
bral;-que los colchones y almohadas ~engan
toda la dureza compatible con la comodidad, Y
que el cuerpo se halle extendido por completo,
descansando ligeramente sobre el lado de_recbo.
Esta última recomendación está supeditada á
casos de enfermedades pulmonares, del corazón del hígado de los riñones, etc. Entonces la
posÍoión del cu~rpo ha de ser aquella que mejor tolere el paciente.

IIlGIENE DEL SUE~O.

marca nuevo criterio.

ADMÓN. :

DE 1907.

111. - Blusa de lienzo blanco
bordado á la inglesa y á realce.

11.-Blusa de linón bordado á realce.

UCHOS y muy arraigados son los prejuicios
que existen acerca de lo que fisiológicamente se
llama «la muerte aparente de los órganos de relación•: el sueño.
Aparte de esos prejuicios mantenidos por pereza rutinaria, hay creencias falsas-fundamentadas en opiniones ó en teorías más ó menos científicas-que conviene rectificar, de acuerdo con
las enseñanzas de la Higiene moderna.
Uno de los puntos más importantes y más discutidos, es del número de horas que han de consagrarse al descanso.
Los médicos alemanes, de acuerdo con la fórmula socialista de «los tres ochos• - ocho horas de trabajo, ocho de paseo, ocho de descanso,-han sentado como axiomática la afirmación
de que no ha de dormirse más de ocho horas.
Un ilustre doctor español declaró: •El que
duerme menos de seis horas es un suicida, candidato al manicomio; el que duerme más de diez
horas es un enfermo que camina hacia la imbecilidad.• En general, hasta hace poco, los higienistas europeos se han mostrado partidarios resueltos de las ocho horas.
Recientemente se ha iniciado una rectificación
de ese criterio, y hoy es casi absoluta la conformidad en aconsejar respecto al sueño, como respecto á la comida, ración proporcionada á las
necesidades de cada individuo, de acuerdo con
su edad, temperamento, estado de salud y género de trabajo á que se dedica.
Esta ración, sin embargo, nunca será inferior
á siete horas ni superior á diez.
Y ¡,cuáles han de ser esas horas, naturalmente,
dentro de la noche? También acerca de esto se

NOVIEMBRE

•
••

-'=====~~==~~~======:=::J.

1

IV.-Blusa de pieza de Valenciennes con entredoses
haciendo juego y motivos de Irlanda.
V.- Blusa de malla bordada
con corbata de encaje de aplicación.
VI. - Blusa de lienzo de seda blanco, con tableado menudo,
y con cuello, chorrera y puños de lienzo plegado,

Aun cuando son cosas sabidas, no huelga recordar que es imprudente acostarse antes de que
hayan transcurrido tres horas, dos al menos, de
haber cenado.
Asimismo hay que procurar no irse al lecho
á continuación de haber efectuado trabajo mental ó de haber estado leyendo. Hay que dejar
pasar quince ó veinte minutos de reposo antes
de buscar el descan~o del sueño. Esta advertencia constituye implícitamente la reprobación de
la perniciosa costumbre de leer para dormirse.
A esa práctica se deben más de la mitad de las
pesadillas y de los malos sueños que se padecen.
Contra el insomnio, indefectiblemente hay que
rechazar por nocivos los medicamentos narcóticos. Sólo se emplearán cuando los ordene el
médico para atenuar las molestias y facilitar el

Pero si en casi todo lo expuesto la Higiene ~
muestra condescendiente, no ocurre lo yropio
enEl
lo que
á la ventilación
de los dormitor~·
idealtoca
exigido
por los higienistas
es e ~
que se debe dormir teniendo abierto~los bal~
nes ó las ventanas , á fin de que el aire se
constantemente renovando.
de
El único cuidado que ha de observar•~ es f1coevitar que el lecho se encuentre sometido •
rriente de aire. Esto se evita sin dificultad, mer•
oed á biombos, cortinas, persianas, etc. uiere
Si en algún caso no se puede ó no se q dlr
practicar ess ventilación directa, ha:¡r q1e ª'li'lerá la indirecta, por lo menos, manteru~n ? ~ mB
tos los balcones ó ventanas de la habitadció00mu•
próxima al dormitorio, y cuya puerta e
nicación no ha de cerrarse.
sejoi,
En fin como complemento de estos con cama
recuérd~se que no conviene saltar d~ la UJIOB
en el momento de despertar; han de deJ'f8! ¡sta t
minutos para acomodar gradualmente a aJgU·
la luz del dia, y aun ha de permaneoerseonerse
nos momentos incorporado antes de P
de pie.
• Ja cOSPor último, es peligrosa para los ºrr
lº,81 al Je•
tumbre de sumergir la cara en agua ª
vantarse.
.
matinales
Entre el despertar y las abluciones de horl•
ha de mediar, cuando menos, un cuarto
DOCTOR R"'.

l. - Toilette para visitas.

2.-Traje de inv ierno.

3.- Traje de paseo.
Las explicaeione1 on l:t p!gina aiguiente.

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                  <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>II

MADRID 14 DE

m

Creíase generalmente que el madrugar, el le-

vantarse con el sol, era cosa sana, buenísima.

El Dr. Talcott-especialista en enfermedades
nerviosas - opina r esueltamente en contra de
esa creencia.

Los estudios practicados dentro de su interesante especialidad le han hecho ver que el mayor contingente de asilados en los manicomios
- aparte de las víctimas del alcoholismo-procede de poblaciones rurales, de aldeas y de caseríos, precisamente de sitios en los cuales ni
faltan sol y aire puro, ni abundan los excesos de
labor intelectual y de emociones violentas, que
predisponen á la neurosis.
Por eliminación de causas, ha llegado Talcott
á demostrar que el origen de la demencia en los
campesinos es idéntico, sólo que á la inversa, del
de la que se produce en los que viven en grandes capitales. Estos son víctimas de trasnochamientos, aquéllos sucumben al afán de madru¡¡ar.
El cuerpo en general, y el cerebro en particular, se resienten con demasiada intensidad de la
acción excesivamente enérgica que sobre ellos
producen el anticipo en abandonar el lecho y la
entrada en trabajo antes de tiempo.
El ideal, según la Higiene, consistirá, pues, en
acostarse de diez y media á once y media de la
noche, y en levantarse de siete á ocho de lamañana.

•
••

CALLE DE

PRECIADOS,

46.

descanso á un enfermo que sufre agudos dolores.
El mejor remedio que, ~in miedo á daño, puede utilizarse para combatir la falta de sueño es
el agua.
Se recomienda en dos formas completamenie
distintas: aplicada fría en compresas sobre la
frente y cabeza, al acostarse; y caliente , mejor
dicho tibia, en baño ¡¡:eneral, que se tomari inmediatamente antes de entrar en el lecho.
Ambas aplicaciones producen el mismo resul•
tado acentuándose más ó menos la acción de
una 6 de otra se¡¡:ún el temperamento de la persona. Suele ser eficaz contra el insomnio ab8J?,dO·
nar la cama, dejándola refrescar durante orneo
minutos y, logrado esto, volverá ella.
En lo 'que respecta á la colocación de la cama,
á la mayor ó menor elevación de la cabecera, á
la dureza ó blandura de los colchones y de !u
almohadas y á la posición del cuerpo, la Higiene concede amplia libertad individual.!
No obstante, es preferible: que la cama 86 ~lle instalada en habitación orientada al mediodia; que la cabecera se enc~e?tre algo más alta
que los pies-s~lvo la opmión _del Dr. Menly
Hilty, que recomienda lo contrar10 para _las per•
sonas atacadas ó amenazadas de anemia cere·
bral;-que los colchones y almohadas ~engan
toda la dureza compatible con la comodidad, Y
que el cuerpo se halle extendido por completo,
descansando ligeramente sobre el lado de_recbo.
Esta última recomendación está supeditada á
casos de enfermedades pulmonares, del corazón del hígado de los riñones, etc. Entonces la
posÍoión del cu~rpo ha de ser aquella que mejor tolere el paciente.

IIlGIENE DEL SUE~O.

marca nuevo criterio.

ADMÓN. :

DE 1907.

111. - Blusa de lienzo blanco
bordado á la inglesa y á realce.

11.-Blusa de linón bordado á realce.

UCHOS y muy arraigados son los prejuicios
que existen acerca de lo que fisiológicamente se
llama «la muerte aparente de los órganos de relación•: el sueño.
Aparte de esos prejuicios mantenidos por pereza rutinaria, hay creencias falsas-fundamentadas en opiniones ó en teorías más ó menos científicas-que conviene rectificar, de acuerdo con
las enseñanzas de la Higiene moderna.
Uno de los puntos más importantes y más discutidos, es del número de horas que han de consagrarse al descanso.
Los médicos alemanes, de acuerdo con la fórmula socialista de «los tres ochos• - ocho horas de trabajo, ocho de paseo, ocho de descanso,-han sentado como axiomática la afirmación
de que no ha de dormirse más de ocho horas.
Un ilustre doctor español declaró: •El que
duerme menos de seis horas es un suicida, candidato al manicomio; el que duerme más de diez
horas es un enfermo que camina hacia la imbecilidad.• En general, hasta hace poco, los higienistas europeos se han mostrado partidarios resueltos de las ocho horas.
Recientemente se ha iniciado una rectificación
de ese criterio, y hoy es casi absoluta la conformidad en aconsejar respecto al sueño, como respecto á la comida, ración proporcionada á las
necesidades de cada individuo, de acuerdo con
su edad, temperamento, estado de salud y género de trabajo á que se dedica.
Esta ración, sin embargo, nunca será inferior
á siete horas ni superior á diez.
Y ¡,cuáles han de ser esas horas, naturalmente,
dentro de la noche? También acerca de esto se

NOVIEMBRE

•
••

-'=====~~==~~~======:=::J.

1

IV.-Blusa de pieza de Valenciennes con entredoses
haciendo juego y motivos de Irlanda.
V.- Blusa de malla bordada
con corbata de encaje de aplicación.
VI. - Blusa de lienzo de seda blanco, con tableado menudo,
y con cuello, chorrera y puños de lienzo plegado,

Aun cuando son cosas sabidas, no huelga recordar que es imprudente acostarse antes de que
hayan transcurrido tres horas, dos al menos, de
haber cenado.
Asimismo hay que procurar no irse al lecho
á continuación de haber efectuado trabajo mental ó de haber estado leyendo. Hay que dejar
pasar quince ó veinte minutos de reposo antes
de buscar el descan~o del sueño. Esta advertencia constituye implícitamente la reprobación de
la perniciosa costumbre de leer para dormirse.
A esa práctica se deben más de la mitad de las
pesadillas y de los malos sueños que se padecen.
Contra el insomnio, indefectiblemente hay que
rechazar por nocivos los medicamentos narcóticos. Sólo se emplearán cuando los ordene el
médico para atenuar las molestias y facilitar el

Pero si en casi todo lo expuesto la Higiene ~
muestra condescendiente, no ocurre lo yropio
enEl
lo que
á la ventilación
de los dormitor~·
idealtoca
exigido
por los higienistas
es e ~
que se debe dormir teniendo abierto~los bal~
nes ó las ventanas , á fin de que el aire se
constantemente renovando.
de
El único cuidado que ha de observar•~ es f1coevitar que el lecho se encuentre sometido •
rriente de aire. Esto se evita sin dificultad, mer•
oed á biombos, cortinas, persianas, etc. uiere
Si en algún caso no se puede ó no se q dlr
practicar ess ventilación directa, ha:¡r q1e ª'li'lerá la indirecta, por lo menos, manteru~n ? ~ mB
tos los balcones ó ventanas de la habitadció00mu•
próxima al dormitorio, y cuya puerta e
nicación no ha de cerrarse.
sejoi,
En fin como complemento de estos con cama
recuérd~se que no conviene saltar d~ la UJIOB
en el momento de despertar; han de deJ'f8! ¡sta t
minutos para acomodar gradualmente a aJgU·
la luz del dia, y aun ha de permaneoerseonerse
nos momentos incorporado antes de P
de pie.
• Ja cOSPor último, es peligrosa para los ºrr
lº,81 al Je•
tumbre de sumergir la cara en agua ª
vantarse.
.
matinales
Entre el despertar y las abluciones de horl•
ha de mediar, cuando menos, un cuarto
DOCTOR R"'.

l. - Toilette para visitas.

2.-Traje de inv ierno.

3.- Traje de paseo.
Las explicaeione1 on l:t p!gina aiguiente.

�•
206
SUJII.U:IO.
TExTo.-Explieaei6n de los grabados.-Revieta parisiense1 por V de
Castelfl.do.-El puente, contlnuaci6n, novela traducida por Syl~ia.
-Oeede mi ~elda, ?artas de Londres, por Lady Belgravia.-Co·
rres.Pon~enc1a particular, por o.• Adela P.-Explicaolón del ftgu·
• rln 1lum10ado.-Sueltos.-Anuncios.
GB.ABAnos.-1. Toilette para visitae.-2, Traje de invlerno.-s. Traje
de paseo.-4. i:z:oilette para eomidae.-5. Toilette para aoit'ée.6. Traje de aoirée 6 comidas, l?ropio para señoras de edad. 7~ Traje de eall~,-8. Traje de ao1rée,-_9. Traje de reuniones, pro•
p10 para seilor1ta,:-10, Traje de reumonea, de estilo Imperio.U. Blusa ,uarnee1da con malla bordada.-12. Traje de calle para
seil.orita.-13. Sombrero para señora joven. - 14,. Traje eoo. paletó
ropio para seilora gruesa.-11',. Paletó de invierno. -16. Traje d~
f,uto
para sei'lora joven.-17. Traje de luto para sei'lorita.-ts. Traje
de bech1;1ra •sastre• para niña de 13 á. 15 ailos.-19. Traje elegante
para pat.inar.-20. Traje de calle.-21. Traje para niil.a de 6 i 10 ailos.
-22. Peinado de baile, propio para señora joven. - 28. Traje para
niiia de 6 ti 10 aiios.-24,. Traje eleg;ente para señorlta,-25, Peinador.-26. '.I'raje para seilorita.- 27. Traje con falda y cuerpo plisés.
-28. Abrl&amp;'O de novedad.-29. Toiletteparareuniones.-80. Abrigo
de paseo.-31. Toilette d.e baile, propia para seifora joven,-82. Paletó para automóvil.

Núm. 1.-De paño color caoba con adornosdesoutacM negro; cinturón, cuello y puños de terciopelo cao-

1

ba más obscuro; sombrero de fieltro peludo color caoba con plumas negras.
Núm. 2. - Este traje, propio para invierno es de
paila tartán de color violeta, en distintos t¿nos· se
adorna con pa'ño de color violeta, de un sólo m;tiz·
presillas de soutache negra y botones chatos de faya:
Núm. 3.-De lana color verde botella; falda guarnecida con volantes; blusa con cuello recto y mangas
de seda escocesa verde de dos tonos sobre fondo blanco; chaleco de paño blanco con botones milaneses·
cinturón de raso en el verde más obscuro¡ sombrer¿
campana de fieltro blanco con plumas matizadas desde el blanco al verde obscuro.

grupo de tres ó de cinco estrechas. Á veces sus
bordes están recortados en almenas, ondas, triángulos ó líneas sinuosas. Se las cruza con trencillas soutaches ó galones, ó bien se vuelve la ori•
!la se hace un pespunte, ó se incrusta la franja
en la falda y se pespuntea ésta al lado de la in·
crustación.
Con frecuencia la tela lisa y el adorno rayado son de telas de la misma clase, como jerga ó
pallo. También se hacen incrnstaciones de terciopelo ó de tafetán rayado por plieguecitos. Un
traje muy bonito he tenido ocasión de ver, de
pallo morado, como el traje episcopal, cuyo
adorno consistía en una franja de terciopelo
morado cuadriculado en negro, incrustada en la
parte inferior de la falda formando almenas, so•
bre las cuales se apoyaba la tela prendida con
botones.
Estos adornos sirven lo mismo para la falda
que para la prenda de cuerpo que la completa,
sea chaqueta, paletó ó pelerina.
También se hacen trajes combinando dos telas
rayadas de los mismos colores, pero de anchu•
ras diferentes. Por ejemplos una chaqueta am•
plia, rayada en gris obscuro y gris medio, puede
tener el paño estrecho de la espalda, el de los
delanteros, el cuello y las vueltas de las mangas
de rayas de un centímetro, puestas al través y

cho vivo verde hoja, franco y claro, tejido en le.
misma tela. Ligeramente levantada á ambos lados casa la túnica por delante y por detrás en
punta de chal, bordeada con un fleco corto gris
y blanco •como la tela. El drapeado del cuerpo
era reproducción en pequeño del de la falda;
rodeado por el fleco, bajaba en punta delante y
en los hombros, y se abría en escote cnadr ado
sobre un pechero de grueso guipur blanco. Solapas pequellas, abiertas en el borde ó vivo ver•
de cortaban el drapeado. La tela, puesta al bies,
m¿delaba perfectamente el talle, pidiendo uno
de estos corsés Léoty que bacen el busto y talle
irreprochables. No existía cinturón ni nada que
cortara la fina silueta dibujada por el cor'!,é y el
traje cuya falda subía hasta perderse bajo el
drap;ado del cuerpo, haciendo el efecto de una
falda-corselete ó vestido Princesa medio oculto
por los pliegues flexibles y caídos que envolvian
el busto.
Entre los adornos que dan á fa falda el aspecto de túnica más ó menos acentuado , los volan tes lisos ocupan el primer lugar. No siempre se
cortan por separado; á veces los forma el bajo
de la primera falda, prendido sobre la segunda
ó sobre el volante que la sustituye: entre el pespunte y el borde inferior queda un inter valo de
diez á doce centímetros que forma el volante,
estirando la tela ligeramente con la plancha.
Otras veces se emplean con este objeto an•
chos pliegues ó volantes sueltos, recortados,
cuya pegadura se disimula bajo una trencilla,
un soutache ó un vivo.
Las personas bajas llevan faldas-túnicas, cor•
tadas de trecho en trecho por una ancha tabla

y

'
~

1///

SUMARIO.

Combinaciones de do~ telas.- Lae hechuras y adornos de las faldas.
Los chalecos. - Dos modelos de novedad.

=f~~~~~

9 esta primavera se empezó á combinar las
telas lisas con las de rayas. Las faldas rayadas al

Se usan mucho los p&amp;ños estrechos, alternando
los lisos con los que forman tabla pespunteada
hasta debajo de la rodilla, quitando la. tela de
debajo en la parte pesP,unteada para evitar que
engruesen.
También se ven grupos de tres pliegues echa•
dos que, partiendo del talle_, ensanchan por
abajo y se separan por paños lisos, en cuyo bo~de ondulan dos ó tres volantes en forma, tendi·
dos con la plancha y festoneados con trencilla.
En resumen: las faldas, cualquiera que sean su
forma sn corte y sus adornos, se hacen ajustadas d~sde la cintura hasta cincuenta ó sesenta
centímetros por bajo de las caderas, y los adornos tienden á desplegarlas por abajo. Colocan
el talle un poco alto en la espalda y á los lados,
y no apoyan en el hueco del talle.

•
••
Para acompañará las chaquetas, que constitu·
yen nuestro abrigo de uniforme este invierno,
se hacen mny bonitos chalecos. Los más prácti·
cos y menos caros, porque se los puede hacer
cada cual y se pueden lavar, son los de lienzo.
El fondo es de lienzo gris, y el adorno consiste
en franjas de lienzo estampado, figurando coro•
nas de laurel, guirnaldas de rosas pequellitas ó
un dibujo análogo. Este galón parte del ángulo
del escote en cada hombro y baja á lo largo del
delantero, dejando hacia el borde nn trecho de
tela gris del ancho preciso para hacer los ojales
á un lado y coser al otro los botones de nácar
con cerco de oro. Así resultan visibles únicamente en el centro la fila de botones y las dos
franjas. Resulta un chaleco limpio, fresco y ale•

- /
Flg. 3.

A

{(!

. -•·:

.

.· }7-' :'

i\7·. ",'

Fig. 2.

Fig, l.

chando ligeramente cerca del suelo. Su aspecto
se cambia según como se hace.
.
He visto un vestido de paño verde botella
obacuro algo amarillento, adornado todo él con
repinzados en líneas horizontales; más de un
centenar de plieguecitos pespunteados á máquina, muy cerca unos de. otros, echados hacia aba•
jo, bien planchados para que no se levanten. El
resto de la falda estaba adornado con una trencilla de seda, que dibujaba grandes rameados
perdidos entre los cañones. De trecho en trecho
se velan rombos. Los repinzados iban á encontrarse en el centro y recordaban la disposición
de un delantal.
Hay otras faldas en que el delantal está hecho
con pliegues que forman inglet~s, entrando
unos en otros y ocultando á ambos lados su pe-

i

REVISTA PARISIENSE.

asociarse con los paletós y chaquetas lisas 'se
adornaban con straps ó franjas en forma pespun•
teadas, surcadas por trencillas y acompañadas
de botones, todo con el objeto de armonizar
mejor la falda y la prenda de cuerpo.
Generalmente la tela lisa de ésta y las franjas de la falda eran del color de la raya más
obscura. Ahora la novedad está en servirse de
las telas rayadas para los adornos de los trajes
de telas lisas. Franjas rayadas rodean por abajo
ó por el medio las faldas, ya una ancha ya un

207

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

al bies, y lo demás de rayas de tres milímetros
próximamente. El inconveniente de este capricho es que se ba de hacer notar mucho.
Las combinaciones de las telas rayadas con las
cuadriculadas, que el allo pasado se inició entre
las primeras y las de cuadritos, no están abandonadas. Ahora se asocia una tela de rayas anchas
sobre fondo de colores mezclados, que forman
un matiz difícil de definir, con las escocesas
puestas al bies, y también de matices mezclados
y desvanecidos. El fondo suele ser rojizo ó ver•
de obscuro, y los filetes y rayas grises ó de un
verde apagado.
El conjunto no choca, porque las dos telas se
parecen tanto en el fondo y en los reflejos, que
á cierta distancia apenas se distingue una de
otra. Recuerdan las disposiciones de una sola
tela cortada en sentidos diferentes. Una se em•
plea en la túnica y el drapeado del cuerpo y la
otra en las mangas y la falda de debajo, '
Los encajes, tnles y guipures en pieza, de los
cuales se hacen franjas anchas, paños de faldas,
blusas rayadas con straps de paño ó de seda flexible, son una aplicación de la misma tendencia
á las comMuaciones. Se suele combinar el en•
caje y el guipur con el paño, el terciopelo y las
sedas nuevas que se «mantienen de pie» y por
el contrario, el terciopelo suele ser el 'ad~rno
preferido para los trajes de gasa, de vuela. de
crespón de la China y de crespón meteoro. Una
de las telas da á la otra la ligereza ó el peso que
la f•l~a,_y eI conjunto mejor~. Inspiraos en este
prmc1p10 siempre que combméis dos telas y lograréis avalorar ambas al reunirlas.
'
Los ":dornos son á veces d~ la misma tela que
el vestido, pero están tan bien trabajados por
medio de pliegues ó de rayas de soutache, que el
aspecto queda enteramente cambiado. Ved, por

ejemplo, el traje de calle de la figura 1, de pallo
mezclilla gris fieltro, adornado con orillos de
paño y chaleco moaré gris bordado con terciopelo. Los plieguecitos que en el cuerpo parlen
de todo el contorno de la sisa, parecen á olerla
distancia formar rayas en la tela misma, y no,
como son, verdaderos pliegues repinzados.
Cuando los cuerpos y blusas de vestir no 88
componen de dos telas diferentes, reunen materiales muy diversos y numerosos. Ved la blllBI
de la figura 2, de raso Bengala de color azul de
China, con chaleco de otomán blanco, botones
de oro y segundo chaleco de tul blanco plega•
do. Una incrustación de guipur teñido ó un galón con soutaches rodea los delanteros, y 1811
mangas están adornadas con encajes que hacea
juego con la tela.

Ffg.

•

(i,

••
iCuáles serán las hechuras de moda para laa
faldas en este invierno? Hay opiniones e_ntre 108
grandes modistos, que nos permiten elegir. Unos
abogan por las faldas largas con cola; otros po_r
las redondas plegadas; un tercero por las tún 1•
oas y drapeados. Todos tienen razón, porque se
llevan faldas largas y cortas, lisas y muy_adornadas, amplias y ceñidas, muchas faldas-tunlca&amp;¡
ó que lo parecen, puesto que en realidad es e
adorno el que simula la sobrefalda, como se
en la figura 3, que representa un traje de la; e
de terciopelo castaño con repinzados y felp1
Un ancho entredós, filas de trencillas rectas
sinuosas, dibujos ligeros de soutaches, flecos, ~
hilaohados, pliegues, todo puede servir para ·
gir la túnica, sin que en realidad exista.
Para sostener la que parece falda de debajo,
y que no es sino el volante inferior en forma,
que se despliega en flexibles encañonados, se
pone nn forro de seda ligera, una mitad de Ion·
do de falda, que se detiene donde el vol•:
empieza y no baja hasta el borde de la fal
Empleo la palabra volante para darme á enten·
der, pero no es un verdadero volante, po;q1
se ve su pegadura. No es más que el ba¡o 8 r
primera falda, cuya parte alta, disimulada
la segunda, no existe, y se reemplaza por el on·
do de seda flexible.
• . 89
Hay, sin embargo, vestidos en que la tun10• 60
verdadera, como en el de la figura 4, de par-

de

"6

t n:
foº

:~n

amazona verde bronce, adornado con r_aso
de, bordado con soutache, formando presillas te
botones milaneses. He visto otro muy eleg•!~
de un tartán de cuadritos gris y blancos, gruan·
y flexible como los plaids escoceses, con un

l"ig.4,,.

doble ó triple, pespunteada y planchada, que va
desde el talle hasta el suelo. Estas tablas forma u
el delantal y el pallo de detrás, y se repiten á
ambos lados. A veinte centímetros del suelo y á
mitad de altura desde un pliegue á otro en los
intervalos que Íos separan, ondulan los bordes
de la túnica ó los adornos que la simulan.
Sobre las faldas que no se inspiran en la hechura de túnica los adornos no suelen empezar
sino á derecha Íl izquierda del delantal, sobre
todo cuando se ponen á mitad de la altura. Hay
pocos que den la vuelta á la falda, ámenos qne
sean pliegues, franjas ó ador!los que to\luen al ·
suelo y que no pasen de diez a doce cent1metros
de altura. El delantal cae recto desde el talle
hasta el bor de, estrecho en la cintura y ensan·

gadura bajo un galón , una trencilla ó un straps.
El mismo adorno da vuelta á la falda. Estos
pliegues se suelen hacer en la seda flexible, el
raso Liberty, el tafetán sin apresto y las telas de
lana ó el terciopelo. Es de un efecto algo pesado,
muy á propósito para selloras no muy jóvenes.
El delantal no siempre hace desapa!'ecer la
costura del medio del delantero: he visto una
falda corta cuyo delantal, adornado á derecha é
izquierda ~on dos pliegues ~cbados y pesp~nteados tenía costura en med10. Las rayas á mglete ;xigen desde Juego este corte algo ex•
traño.
Con frecuencia se adornan los delantales de
las faldas sencillas con dos pliegues echados que
se miran en el centro y forman una tabla entrante pespúnteada más allá de la rodilla, libre
hacia la parte inferior de la falda. Se ven del•~tales de lineas caprichosas que ensanchan á m1•
tad de su altura y cuyos bordes dibujan festo•
nes en curvas q-:i.e se ºº!11-Pl~c~n con trep.ci!las
y botones; lo cual, á m1 ¡urn_10, l!)S per¡udica,
porque sentarían mucho me¡or s1 fueran más
sencillos.
.
Algunas faldas parecen lis~s, y en los ~est1dos
de lana Jo son muchas efectivamente, s1 se entiende por falda lisa la de pliegues pespunteados, de tal modo aplastados q~e apenas se ven,
y sólo sirven para dar más aba¡o el vuelo ~petecido. Entre los pliegues ó so~re el.los mismos,
galones negros ú obscuros, c~s1~os, incrustados,
sin relieve, se dejan sólo ad1vmar por sus re:llej os.

Flg, 6.

gre. Estos bordes estampados se venden por
metros y cuestan de uno á tres francos, según el
ancho. Se suele emplearlos en los chalecos casi
del ancho de una mano.
Terminemos con dos modelos nuevos. La figura 5 representa un traje «sastre» de paño caoba
bordado con soutaches de otro matiz del mismo
tono, y la figura 6 es otro traje «sastre» de ter·
ciopelo musgo con repinzados, botones planos
de terciopelo y presillas.

•
••
La verdadera Lait de Ninon de la Perfumería
Nvnon (31, rue du Quatre-Septemáre), de París, es
un producto especial para blanquear el cutis y

�LA MODA ELEGANTE ILUS'fRADA

203

Parle, 10 de Noviembre de 1907,

~I

modo vago, pero positivo y cierto, que habla
seres- suficientemente elevados, con indepen.
dencia bastante de todas las miserias humanas
y tan habituados á esta esfera toda idealidadcapaces de compadecer y de amará la hija arrn¡.
nada de un hombre deshonrado! Cuando PanU.
na contemplaba á su padre y recordaba qae
Cristina le habla besado fl.lialmeute, le parecla
que aquel beso había borrado la vergüenza 1
que había sido en la muerte Y en el más allá de
la muerte algo asl como dulcísima puri~caci6u.
Todo se desplomaba en su pasada existencia.
Aun cuando confusamente, Paulina comprendla
que se había salido del mundo en que viv!6
que en lo sucesivo seria sólo una carga para ai

vacilante de las velas fingía en aquel semblante
inmóvil relampagueos de vida; dos Hermanas,
con blancas tocas y negros velos, sentadas á la
cabecera del lecho, oraban con fervor Y. también con ese piadoso respeto que la Iglesia ensella y practica hacia los despojo~. mortales. de
todo cristiano que, justo ó reconciliado, ha sido
templo del Espíritu Santo y ha recibido el germen de la resurrección .....
Cristina se arrodilló para rezar, en tanto que
Paulina, llorando, pero sintiendo infinito sosiego, imprimía besos de amor, besos de perdón
silencioso en la frente helada del que, después
de infamar su apellido, desertó del combate,
pero logró morir arrepentido y perdonado.

darle la tersura de la juventud. Se emplea con
gran éxito para la cara, onello, hombros y brazos. La verdadera existe en tres tonos: blanco,
rosado y moreno. Dirigirse: en París, á _la Perfumerla Ninon; en Madrid, á las de Urqmola, Mayor 1 · del Molino Carmen, 2; Romero. Carrera
de Sa~ Jerónimo,'3; Hijos de J. J. Fortis, Puerta
del Sol, 2; Gal y Compailla, Ferraz, 25; y á B8:_r·
celona en las de Julia Comas, Cal, 30; Barnu,,
Jaime i 18· Ferrar, Princesa, 1; Massip, Fernan do, 55; Fort'eza, Escudillers,34, 1.0 , y Lledó, Rambla de Capuchinos, 17.
V. DE CASTELFIDO.

'I

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
,os de una sociedad que celebra y aplaude

? triunfo, aun cuando sea el triunfo del mal,

que rechaza implacablemente á los venci¡ Por asombroso que el caso resultara, en
lio de su tribulación sólo contaba con Cris-

0

[tuición inquebrantable le decía que aquella
tura, desconocida ayer, sería el sostén de su
1· que había encontrado, sin buscarla, la amis' el que la Escritura proclama como un tey considera como recompensa del que vive
~ santo temor de Dios. Y cuando, abrumada
!las lágrimas, torturada por la angustia, le1 ba los ojos hacia su compailera, el corazón
I inundaba de extraila confianza y se entre1silenciosamente al goce de esta impresión
¡plicada, pero tan apacible como dnloe.
día fné á un tiempo breve y desgarrador,
los horribles detalles que acompaf\an á la
rte, y también por los quebrantos, no por
rados menos duros, que lleva consigo una
raoia de ese género.
recibió un telegrama extenso, confuso,
ciando que el seilor de Artibes babia caldo
mo repentinamente, y que su esposa y su
no podian abandonarlo. Ni una palabra, ni
manifestación de pésame de parte de Ro..... Se buscaba un rompimiento, era justo;
mpla hasta destrozar el corazón de Paulina,
ruel.
ubo la visita seca y brutal de un comisario
olicía, que llegó para comprobar el suicidio
r. Montpernon.
bo, apretándose contra la verja, grupos de
ros y de campesinos, cuya curiosidad buspasto en la contemplación de la casa del

1

1

1:11

i

,,¡

1
1

11
m,;,,;,,,-,0'..-.,,

/

1:

bo, por último, la escena desgarradora
colocación del cadáver en el ataúd, oomda por los crueles detalles de las espantoeridas y de las huellas sangrientas que deel muerto al abandonar su alegre y esplénquinta.
mbién hubo algunos consuelos: si sabemos
ntrarlos y recibirlos, nos convenceremos
ue nunca faltan en absoluto en la vida.
ulina había temido encontrarse con el sede Marmennes y con su hija. Antsilo los haabrumado con ostentaciones de lujo-del
que ahora le servia de motivo para vergüen·
para desesperación;-habia desviado de
a Teresa el amor que, por justo castigo,

Etpaldu de lo• dlb11J01 9 y 10.

9.-Ttaja de re11nlon111 propio para aeiorita,

ahora ~e apartaba de ella, y sent!a actualmente
de una manera orne! la superioridad de un apellido sin tacha. Pero comprendió, al volver á
ver á los que tanto habla temido, que á medida
que el honor está más arraigado y más por en-

10,-Traje para r11unlonu, eatllo Imperio,

cima de toda sospecha, menos temor le producen los contactos que asustan y hacen huir á los
egoístas ó á los desacreditados.
Se dió cuenta de 9.ue para las almas nobles y
honradas el arrepentimiento no era una palabra
desprovista de sentido. El seilor de Marmennes,
el hombre respetado, que se habla mantenido á
distancia de todo compromiso y aun de ciertas
intimidades dudosas, entró en la cámara mortuoria y se inclinó ante aquellos despojos deshonrados á los ojos del mundo.
¡Y María Teresa! Sus lágrimas le conquistaron
el oorazón de Paulina, que, cambiada y humillada, le murmuró al o ido:
- Yo le hubiera pedido á usted perdón, si de
perdón me considerara digna.....
Otro consuelo, otra confirmación de la exis•
tencia de ese mundo ideal en el cual las almas
y las ideas se sobreponen á las pasiones y á los
prejuicios del mundo, fuá la entrada de Juan,
que, habiendo llegado para ver á su hermana,
solicitó que le permitieran penetrar en la cámara mortuoria.

4,-Tollette pan. oomldu.

5.- Toilette para aolr6e.

6, -TraJe de aolr6e 6 de oomldu, propio para aeñora de edad.
Elpaldaa de loa dlbuJU 'i 1Lu expllcacionea en las p!glnaa 210 1211.

No hubiera podido explicar lo que pasaba por familia, una mujer sin posición Ó 1lJ!ª i!11Pfn:
• ella; pero se le antojaba que hasta el sentimien- para sus amigas. Se daba cuenta prmcip~ me de
to de bochorno ó de oprobio desaparec!an en de que todos sus sueilos estaban destrwdosrlO,
esta otra esfera, ante la calma y el respeto que que ya no tenía el derecho de amar á Robe 811
Contlnuao16n.
envolvían al culpable..... Muy pronto la casa se aun en el caso imposible de que liste la qulsi bl
Sobre el amplio lecho ~•cul¡,ido, su padre des- llenaría de ruido, acaso muy pronto la justicia todavía por esposa; y siendo así, no le que~do
cansaba con augusta serenidad. La parte inferior humana llegaría allí á vengar las faltas y las irre- más recurso que el de vivir en este otro md!Tidel rostro estaba cubierta por un pailuelo, mas gularidades cometidas; muy pronto un apellido descouocido: el mundo de las almas, qu~~ IOI
lo que quedaba visible de la fisonomía-la fren- estimado hasta entonces sería blanco de despre- naba vagamente; el mundo en cuyo um do eD
te despejada y sin arrugas, los ojos cerrados- cios, de rencores, de envidias triunfantes. Pero rumores terrenales se ' extinguen; e] mun la re·
conservaba la belleza que Paulina admiró fre- existía otro tribunal, ante el cual el fallido, el el cual se estima que el perdón de Dios esdondl
cuentemente y que ostentaba como herencia pa- suicida, había encontrado misericordia, y la habilitación suprema; el mundo, en fi~ • lflOI
terna.
Iglesia, cual una madre, le amparaba con su pie- el deshonor y la pobreza no acallan los impu
Las manos del difunto, afiladas, muy blancas, dad y con su perdón, y le asistía con sus plega- generosos y espontáneos del corazón.d
úul·
se hallaban cruzadas sobre el pecho, sostenien- rias, con sus sacerdotes, con sus benditas reli¿Quién la conduciría hasta ese mun
eI sil
do el rosario de cuentas de marfil; sobre una giosas viendo en él únicamente á un alma reha- oo en el cual podría evocar sin ama~g¡~oO
mesa, ante el modesto crucifijo llevado por Su• bilitada ..... 1Y cuán consolador era, en medio de desesperación el reouerdo de su padre, e oioDI"
sana, habla dos candelabros encendidos; la luz aquel espantoso derrumbamiento, sentir de un en el cual podrfa sustraerse á los oonven

EL

Nnnca, en tiempos anteriores, hubiera sido
visitante de aquella casa. La hurailez y la independencia de su carácter marino le hacía esquivar el trato y la relación con los que, á su juicio, se hallaban distanciados de él por completa
y excesiva desigualdad de fortuna ó de costumbres. Fuá, sin embargo, á rezar ante aquel cuyo
último suspiro había recibido su hermana; y
por una de esas delicadezas que son privilegio
exclusivo de las almas selectas, fuá de uniforme, ostentando ese distintivo de honor que, según creia, podía y debía realzar sus actos y sns
manifestaciones de simpatía.
A la mailana siguiente, muy temprano, se celebraron el funeral y el entierro. Paulina formó
en el cortejo. No quiso enviar invitaciones, para
no exponer el cadáver de su padre á afrentas
que hubiesen sido dolorosisimas para su afecto
de hija; el sef\or de MarmennesyJuan, Cristina
y María Teresa, marcharon solos, siguiendo al
féretro, con los criados de los Citisos. Pero una
muchedumbre numerosa, inconsciente de lo que
la curiosidad encierra de inútil y de cruel, se
agolpó en el camino, como si el palio mortuorio
no velase los trágicos detalles de la muerte,
como si las miradas hubiesen podido atravesar
las paredes del ataúd para contemplar las mortales heridas .....

PUENTE.

°,

7.-TraJe de balle,

s.-Traja 11, aolr6e.

Elpaldaa da lot dlbafoa 7 J B.

Laa expllcaclonea en la pJigina ai¡'uj8Ilte,

Continuará.

�LA MODA

208

l'D9

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

darle la tersura de la juventud. Se emplea con
gran éxito para la cara, cuello, hombros y brazos. La verdadera existe en tres tonos: blanco,
rosado y moreno. Diri_girse: en París, á Ja Perfu•
merla Ninon; en Madrid, á las de Urqu1ola, Mayor, 1; del Molino, Carmen, 2; Romero, Carrera
de San Jerónimo, 3; Hijos de J. J. Fortis, Puerta
del Sol, 2; Gal y Compañía, Ferraz, 25; y á Ba_rcelona en las de Julia Comas, Cal, 30; Barnm,
Jaime i, 18; Ferrer, Princesa, 1; Massip, Fernando, 55; Forteza, Escudillers,34, 1.0 , y Lledó, Rambla de Capuchinos, 17.
V. DE CASTELFIDO.
Parls, 10 de Noviembre de 1907,

1

ELEGANTE ILUS'fRADA

vacilante de las velas fingía en aquel semblante
inmóvil relampagueos de vida; dos Hermanas,
con blancas tocas y negros velos, sentadas á la
cabecera del lecho, oraban con fervor Y, también oon ese piadoso respeto que la Iglesia enna y practica hacia los despojos mortales de
:~do cristiano que, justo ó reconcil!a~o, ha sido
templo del Espíritn _Santo y ha rec1b1do el germen de la resurrección .....
Cristina se arrodilló para rezar, en tanto que
Paulina, llorando, pero sintiendo infinito sosiego imprimía besos de amor, besos de perdón
sil~ncioso en la frente helada del que, después
de infamar su apellido, desertó del combate,
pero logró morir arrepentido y perdonado.

modo vago! pero positivo y cierto, que ha"'seres_- suflc1entemente elevados, con inde..:?
denma bastante de todas las miserias hu .._
y tan habituados á esta esfera toda ideali
capaces de compadecer y de amará la hija
nada de un hombre deshonrado! Cuando p1
na contemplaba á su padre y recordaba
Cristina le había besado fllialmeute le par
que aquel beso había borrado la v~rguellll
que había sido en la muerte y en el más allf
la muerte algo asl como dulcísima puriflcaol
Todo se desplomaba en sn pasada existen
Aun cuando confusamente, Panlina compren
que se había salido del mundo eu que Vi
que en lo sucesivo seria sólo una carga para

liamos de una sociedad que cele':&gt;ra Y aplaude
todo triunfo, aun cuando sea el trmnfo del ma_l,
pero ue rechaza implacablemente á los vencidos? ior asombroso que el caso resultara, en
medio de su tribulación sólo contaba con Cristina.
· que aque 11 a
Intuición inquebrantable ¡e d, ecrn
criatura, desconocida ayer, •~ria el sostén de .su
vida· que habla encontrado, sm buscarla, la amistad fiel que la Escritura proclama como un _tesoro y considera como recompensa del que vive
en el santo temor de Dios. Y cuando, abr~mada
por las lágrimas, to~turada por la angustia, levantaba los ojos hacia su compailera, el corazón
se le inundaba de extraila confianza Y, se en~egaba silenciosamente al g~ce de esta 1mpres1ón
inexplicada pero tan apamble como dulce.
El día fné á un tiempo breve y desgarrador,
por los horribles detalles que acompallan á la
muerte, y también por los quebrantos,. no por
esperados menos duros, que lleva oons1go una
desgracia de ese género.
Se recibió un telegrama extenso, confuso,
anunciando que el seilor de Artibes había caldo
enfermo repentinamente, y 41!ª su esposa y s~
hijo no podían abandonarlo. N1 una palabra, m
una manifestación de pésame de parte de Roberto ..... Se buscaba un rompimiento, era justo;
se rompía hasta destrozar el corazón de Paulina,
era cruel.

1

Hubo la visita seca y brutal de un comisario
de polioia, que llegó para comprobar el suicidio
del Sr. Montpernon.
Hubo apretándose contra la verja, grupos de
obreros' y de campesinos, cuya curiosidad buscaba pasto en la contemplación de la casa del
crimen.
Hubo, por último, la escena desgarradora
de la colocación del cadáver en el ataúd, complicada por los crueles detalles de las espantosas heridas y de las huellas sangrientas que dejaba el muerto al abandonar su alegre y espléndida quinta.
También hubo algunos consuelos: si sabemos
encontrarlos y recibirlos, nos convenceremos
de que nunca faltan en absoluto en la vida.
Paulina habla temido encontrarse con el sellar de Marmennes y con su hija. Antailo los había abrumado con ostentaciones de lujo-del
lujo que ahora le servía de motivo para vergüen•
za y para desesperación;-habia desviado de
Maria Teresa el amor que, por justo castigo,

1

Espaldu de los dibujos 9 y 10.

9.-Traje da r111nlon11, propio para Hilorlta,

ahora &lt;1e apartaba de ella, y sentía actualmente
de una manera cruel la superioridad de un apellido sin tacha. Pero comprendió, al volver á
ver á los que tanto había temido, que á medida
que el honor está más arraigado y más por en-

l0.-TraJe para reunlonu, eaUlo Imperio-.

cima de toda sospecha, menos temor le producen los contactos que asustan y hacen huir á los
egoístas ó á los desacreditados.
Se dió cuenta de 9.ue para las almas nobles y
honradas el arrepentimiento no era una palabra
desprovista de sentido. El seilor de Marmennes,
el hombre respetado, que se había mantenido á
distancia de todo compromiso y aun de ciertas
intimidades dudosas, entró en la cámara mortuoria y se inclinó ante aquellos despojos deshonrados á los ojos del mundo.
¡Y María Teresa! Sus lágrimas l? oonquis~ron
el corazón de Paulina, que, cambiada y humillada, le murmuró al oido:
.
- Yo le hubiera pedido á usted perdón, s1 de
perdón me considerara digna.....
Otro consuelo, otra confirmación de la existencia de ese mundo ideal en el cual las almas
y las ideas se sobreponen á las pasiones y á los
prejuicios del mundo, fué la entrada de Juan,
que, habiendo llegado para ver á su hermana,
solicitó que le permitieran penetrar en la cámara mortuoria.

Nunca, en tiempos anteriores, hubiera sido
visitante de aquella casa. La hurailez y la independencia de su carácter marino le hacia esquivar el trato y la relación con los que, á su juicio, se hallaban distanciados de él por completa
y excesiva desigualdad de fortuna ó de costumbres. Fué, sin embargo, á rezar ante aquel cuyo
último suspiro había recibido su hermana; y
por una de esas delicadezas que son privilegio
exclusivo de las almas selectas, fué de uniforme, ostentando ese distintivo de honor que, según creía, podía y debía realzar sus actos y sus
manifestaciones de simpatia.
A la mailana siguiente, muy temprano, se celebraron el funeral y el entierro. Paulina formó

l
1.

4,-Tollette para oomldas.

EL PUENTE.
Contlnuaci6n.

Sobre el amplio lecho oscuJ¡,ido, su padre descansaba con augusta serenidad. La parte inferior
del rostro estaba cubierta por un palluelo, mas
lo que quedaba visible de la fisonomía-la frente despejada y sin arrugas, los ojos cerradosconservaba la belleza que Paulina admiró frecuentemente y que ostentaba como herencia paterna.
Las manos del difunto, afiladas, muy blancas,
se hallaban cruzadas sobre el pecho, sosteniendo el rosario de cuentas de marfil; sobre una
mesa, ante el modesto oruci.ftjo llevado por Su:
sana, habla dos candelabros encendidos; la luz

5.- Toilette para tolrée.

6. -TraJe de solrée ó de comidas, propio pua 11ilora de edad.
Etpaldas de loa •1b1J01 ti 1,
Lu expUcaclonea en lae pfginaa 210 7 211,

No hubiera podido explicar lo que pasaba por
ella; pero se le antojaba que hasta el sentimiento de bochorno ó de oprobio desaparecfan en
esta otra esfera, ante la calma y el respeto que
envolvían al culpable ..... Muy pronto la casa se
llenaría de ruido, aoaso muy pronto la justicia
humana llegarla alli á vengar las faltas y las irregularidades cometidas; muy pronto un apellido
estimado hasta entonces sería blanco de desprecios, de rencores, de envidias triunfantes. Pero
existía otro tribunal, ante el cual el fallido, el
suici~•• había encontrado misericordia, y la
Iglesia, cual una madre, le amparaba con su piedad y con su perdón, y le aslstia con sus plegarias, con sus sacerdotes, con sus benditas religiosas viendo en él únicamente á un alma rehabilitada ..... ¡Y cuán consolador era, en medio de
aqnel espantoso derrumbamiento, sentir de un

familia, una mujer sin posición ó '"!ª i!'1porlUDI
para sus amigas. Se daba cuenta prmc1palmei:
de que todos sus sueilos estaban destruido~
que ya no tenla el derecho de amar á Rob
aun en el caso imposible de que éste la q ~
todavía por esposa; y siendo así, no le qu dO
más recurso que el de vivir en este otro
desconooido: el mundo de las almas, qu~~ IOI
naba vagamente; el munµo en cuyo um
•
rumores terrenales se 'extinguen; e\ muo d0re•
el cual se estima que el perdón de Dios es
habilitación suprema; el mundo, en fl1;1 , el deshonor y la pobreza no acallan los ,mp
generosos y espontáneos del corazón.d
únliQulén la conduciría hasta ese muo 0 , eI sil
oo en el cual podría evocar sin amargu~ oO
desesperación el recuerdo de su padre; el iolll'
en el cual podría sustraerse á los oonvenc

en el cortejo. No quiso enviar invitaciones, para
no exponer el cadáver de su padre á afrentas

que hubiesen sido dolorosísimas para su afecto
de hija; el señor de Marmennes y Juan, Cristina
y Maria Teresa, marcharon solos, siguiendo al
féretro, con los criados de los Cítisos. Pero una
muchedumbre numerosa, inconsciente de lo que
la curiosidad encierra de inútil y de cruel, se
agolpó en el camino, como si el paño mortuorio
no velase los trágicos detalles de la muerte,
como si las miradas hubiesen podido atravesar
las paredes del ataúd para contemplar las mortales heridas.....

m:.i-

J'odl

7,-Tr•J• de llalle.

Etpald&amp;I de loa dlllaJoa 7 'f 8.
8.-Traja lle tolrfle,
Las explleacionee en la ptgin.a al&amp;We.nte.

Continuará.

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

210

211

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
na al borde con ancho galón de lentejuelas;
drapeado de seda azul pálido y encaje crema:
unos volantes de seda azul, adornados con guipur, cubren los bullones de muselina de las
mangas. Cinturón de seda azul, que se prolonga por la espalda, sellalando el borde de la
falda. Grandes caídas de cinta.

• Núm. 13.-De fieltro gris plata. La parte de
dentro del ala se adorna con un bies de terciopelo encarnado; rodea el casco una cinta drapeada de terciopelo verde que forma un gran
lazo al lado izquierdo.

dependiente sobre su forro. El cuerpo sé guarnece con cintas de terciopelo sujetas en el pecho
y en la espalda por medio de chou:x; con grandes
caídas: mangas cortas de encaje y adornadas
del mismo modo.

Núm. 11.-De crespón de la China negro. Canesú de malla negra bordada sobre viso de seda
blanca, velada por muselina de seda negra: la
unión del canesú con la blusa se disimula por
medio de un galón que se borda por separado.

de falda con cola corta y paletó semientallado.
Falda interior de tafetán de color igual al
del pallo.
Paletó forrado con seda clara. Cuello ador nado con soutache y guarnecido con una tira de
astracán; bocamangas de esto último,

Núm. 8. -De muselina de seda blanca sobre
viso de seda blanca. La falda se adorna á mitad
de altura con un entredós de encaje, y termina
al borde por un gran volante del mismo encaje.
Cuerpo fruncido y completamente oculto bajo
un drapeado de encaje formando (ichu, que se
sujeta en los hombros con barretas de terciopelo y por delante bajo dos rosas matizadas:

Nám. 12,-Falda redonda y • bolero • de
lana gris mezclilla. Se adorna con trencilla
negra. Cinturón de terciopelo negro dra•
peado. El e bolero, se forra con seda
blanca.

lina de seda gris. Éste deja á la vista un peto
de encaje blanco drapeado sobre los hombros.
Los bordes se señalan con tiras de terciopelo
negro. Mangas de seda, cubiertas por volantes
de encaje blanco.
Núm. 7. -De Valenciennes color marfil y cintas de terciopelo crema. La falda, lisa, cae in-

11. - Blusa guarnecida con malla bordada.

Núm. 4. - De crespón de la China color
marfil, adornado con gaipur del mismo tono
de color. Cuerpo cubierto por un cbolero»
de guipur, que deja al descubierto un peto
~lissée. Se adorna con dos grandes tiras de
guipur, que terminan en flecos de seda. Cintnr6n de seda drapeado.
Núm. 5.-De tul blanco sobre fondo de seda
rosa. La falda afecta en la espalda la hechura Imperio, se frunce en el talle y se adorna
con encaje. El cuerpo se adorna también
con encaje y termina en un rizadito de seda .
Las mangas de encaje quedan al aire. Cinturón de seda rosa.
Núm. 6.-Se compone de falda lisa de !aya
gris, y levitón de encaje negro sobre muse-

Núm. 14.-De paño raso morado. Se compone

Núm. 15. -De lana inglesa de color gris á
rayas dibujando cuadros; los delanteros se
abrochan y adornan con botones de nácar

Núm. 9. - De f}respón de la China, adornado
con una tira de tela cubierta de encaje de Valenciennes fruncido; este adorno cubre la unión
del drapeado, que oculta casi por completo el
cuerpo fruncido, y el cual se componA de entredoses de encaje y tiras de tela; termina por delante y en la espalda bajo un chot&lt; de seda Li-•
berty.
La falda forma pliegues huecos, se adorna
con entredoses y termina bajo un cinturón drapeado de seda Liberty.

gr!s; las mangas se guarnecen con otros botones
mas pequeños. Gran cuello de piel. Bocamanga pespunteada.
. Núm. 16.-De cheviotte negra. Su falda es independient~ de la de forro y se dispone formando tablas y
un phegue hueco en el centro del delantero; termina
por cuatro volantes, el primero de los cuales se monta
baj~ un rouleauté de crespón; el último queda en parte
cubierto por crespón. Rodea el talle un cinturón de
crespón forrado de seda y reforzado con entretela.
El cuerpo tiene hechura de blusa y se cubre con un
cbolero», cuyos bordes realzan bieses de crespón.
Núm. 17.-De cachemir negro adornado con crespón.
La falda se adorna con bieses de crespón de distintos
anchos. El cuerpo, con canesú á pliegnecitos blusea
sobre un cinturón de crespón y se adorna aÍ través
con tres volantes fruncidos. Los bullones de las mangas_ red~cen su vuelo en las bocamangas, y quedan
casi cubiertos por tres volantes cortados en forma.
Núm. 18. -De lana pikinée gris y blanco. Falda sin
forro, cortada al hilo y formando pliegues todo al•
rededor.
El paletó recto, forrado con seda gris y adornado
con trencilla negra, se abrocha por medio de tres botones.
Cuello vue !to.
• Núm. 19. -Falda de terciopelo azul de rey, guarnecida al borde con una tira de cebellina, y blusa de

paño bl~nco con canesú de encaje, al que forman
marco bieses pespunteados, sujetos por botones; los
delanteros se abren sobre una chorrera de encaje. Las
mangas están formadas por bullones de paño, sobre
los cuales caen otras mangas de encaje.

Núm. 10, --De muselina de seda aznl pálido
piki'Me, tono sobre tono, •Y adornado con guirnaldas de rosas, hechas con muselina de seda
color rosa marchita.
La falda cae sobre la interior, de seda blanca,
y termina por tres volantes. El cuerpo se ador- ·

15.-Paletó de Invierno.

Núm. 20.-De lana azul con rayas
blancas.
Chaqueta ceñida y adornada con
trencilla negra.
Chaleco de paño camello; cuello y
bocamangas del mismo paño, con
adornos de trencilla.

Espalda del dibujo 14.

1

14,-Traje o;n paletó, propio para señora gruesa.
12.- TraJe de calle para aeñorita.

Espaldas de loa dlb11Jos 19 y 26.
16 Y 17.-Trajea de luto para aeñ~ra oven y para Hñorlta.

Espaldas de toa dibujos 16 y 17,

19.-Traje elegante para patinar.

20.-TraJe de ca.lle.

�LA MODA ELEGAN'fE ILUSTRADA

212

Núm. 29. -De tul blanco con cuentas de cristal y
forro de tul rosa; el bajo de la falda es de raso rosa
y se adorna con soutache de oro; tirantes de raso realzados con bordado de oro.
Núm. 30. -De psllo color piedra pómez y ue forma
Directorio; pelerina adornada en sus puntas con borlas de seda; forro de seda blanca.
Núm 31.-De tul color limón casi cubierto por aplicaciones de Inglaterra¡ se adorna con cinta de sed&amp;
del mismo color¡ gran aigrette negra.

DESDE MI CELDA.
CARTAS DE LONDRES,,
Roaemary Cottage, Kenaington.
London W.
Noviembre 1907.

'H

22.-Ptlnado de

21,-Tnje para nlh de 6 i 10 añot,

~ail• ►

23.-TraJe para niña de 6 i ID añot.

propio para nñora Joven,

213

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

1:

QUELLAB de mis queridas lectoras que no han
vivido en Londres, ni han oldo explicar lo que
es el fog (niebla) de esta tierra, no sabrán nunca
apreciar, por malo que les parezca, lo que vale
mi artículo de hoy.
Esta mallan&amp; al levantar Nana los sto,·es de mis
ventanas-aquí no hay maderas, como en Espaila,-me dijo:
- VertJ foggy, madam. (Muy nublado, sell.ora.)
Esto es aqu1 tan corriente en invierno, y sobre
todo en esta época del allo, pnes Noviembre es
el mes predilecto de las nieblas, que no le dí
mlis importancia que si me hnbiera dioho en Espana: «Hay crisis, señora», 6 «se despide la cocinera» ú otra novedad por el estilo. Con lnz arti·
11.cial 'tomamos nue,tros respectivos hall.os, al•

va á tratar de nn punto culmi11a11te en las fac•
morzamos, y mi marido, que es el primero que oiones: va ,i hablar de las narices, y no puedo
se lanza ,i la calle-pues tiene que estar en la ofi- dejar de enterarme de lo que dice.
cina li las nueve, y son tres cuartos de hora de
Mi marido oon su puro en la boca y aoabiintren hasta la City, centro y barrio de los nego- do de meter~e los gnantes, me ha mirado oon
cios,-snbió li decirme:
una expresión que me ha parecido burlona. ¡Qué
-Espero que hoy no tendrás que salir. ¡Es paciencia se necesita oon estos _hombres!
.
nna niebla espantosa!
-Pues adiós, Lady Belgrav1a; entérate bien
-Pues no hay más remedio que afrontarla; de cómo se ponen medias snelas y tacones li _las
hoy habla Mrs. Warren en The Ladies Club, y narices, porque, si sales hoy, las tuyas necesita•
tengo que darles ouenta li mis amigas y lectoras rán, si Dios no lo remedia, nna buena coro•
de su conferencia.
- Y tú, que tan parlanchina eres-os digo que postura.
-Hasta la tarde burl6n-ha replicado vues•
no hay nada menos galante que un marido,-¿no tra aml!('l, que se ha ido en seguida li pasar sn
puedes hablarles hoy de otra cosa li esas se- revista de i,ispeceión, dar sus órdenes, etc., etc.
iloras1
Aqul los maridos, se entiende los que tienen
-No puede ser, amigo mío; hoy la doctora sus oficinas fuera, no almuerzan nunca en su
casa: toman el lunch en la City. Todo estli tan
bien dispuesto en este país, que el que un boro•
bre almueroe fuera de casa no signill.oa, como
en Madrid que almuerce caro 6 que almuerce
malo; aquí' el luncl• es bueno, aunque su precio
sea modesto: por un chelín (cinco reales) dan un
magnifico trozo de carne con una verdnra, según la estación, y patatas cocidas 6 frftas 6 s!'lteadas, como se deseen. Pan, un penique (diez
céntimos); cerveza, otro penique; queso, otro penique; café, tres peniques; propina, nada, porqne
aqnl estlin prohibidas en absoluto. ¡Qué talento
práctico tienen estos ingleses! Por 1/6, ó sea un
chelín y seis peniques (unas dos pesetas espall.olas), almuerza nn marido, y el que no lo es, lilas
mil maravillas: no tiene el pobre que correrá su
casa y engnllir li escape la comida; no tiene su
mujer que freirse la sangre si la cocine.ra _no es
puntual; y tiene otra ventaja este procedinuento:

Eapaldaa de loa dlbuJoa 29 i 31.
E1palda1 de IOI dibujo, 1, 3 J 27.

Núm. 25.-De muletón encarnado; pullo y cuello de lencería.
Núm. 21.-De pallo delgado color rosa ladrillo, guarneciNúm. 26.-De lana cuadriculada con rayas verdes y negra,.
La falda se compone de siete pallos, y se dispone formando
tablas de 20 cm. de ancho; en las costuras se adorna con pa·
tas de la misma tela ribeteadas con terciopelo verde. El cuer•
po deja á la vista un peto de seda crema plisséa en el cnal

do co~ pequellos madrollos de seda negra, guipur de Irlan-

11

da y tiras de raso negro.

Núm. 22.- Este peinado convendrá principalmente á las
selloras que tengan corto el pelo. Dividido éste en dos par!ªª Y el de delante entre mechones, se forma el bucle ba¡ando bastante sobre la frente el del centro. Se lleva sobre
la parte alta de la cabeza la mata de pelo, y sus puntas 88
disponen formando una serie de bucles, con los cuales se
constituye el modo,. al ~ue rodea una cinta de terciopelo
azul pálido. Al lado izqwerdo se prende un manojo de rosas.

nace el cuello recto de guipur crema; puiios de 'seda crema

plisséa. La guarnición que adorna el cnerpo y el cinturón ae
ejecutan de terciopelo verde.
_
'
24,-TraJe elegante para señorita.

Núm. 23.-De lana fina escocesa verde
azul Y castada; adornos de guipar de Irlan:
da y volantes de tom-pouc., de raso azul.

Núm. 27.-De lana de fantasía color castalla y blanco, Se
adorna con terciopelo color nogal y guipur crema. La falda
se guarnece con botones y bridas que sujetan
los pliegues del delantero. Peto de guipur
crema; chaleco y solapas de terciopelo; ene•

llo-chal de_terciopelo bordado color boigo; cin•
turón drapeado de terciopelo color nogal. Las
mangas de forro se cubren con guipur desde
el borde hasta el codo, y después con bieses

Núm. 24.-De vuela de seda blanca, ador-

nado con entredoses de Valeneiennes y unga-

l~n blanco ~lado, á Ira vés del cual pasa una

I

compuesto de entredoses y bieses de vuela y
puiios de encaje.
'

de tela superpuestos de manera que simulen
mangas japonesas.

1

cinta de terciopelo de color rosa viejo; peto

''

Núm. 28.-De pallo fino con adornos de
trencilla.

.: -~•-i1.
.. "
1•

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1

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1

\ .•

30.-Abtlll0 de pueo.

29.-Tollette para reunlonta,
25.-Peleadcr.

26,-TraJe para atlorlta,

27 ,- Traje oon raid a ., cuerpo pllu6a.

28.-Allrl110 de novedad,

31,-Tollette de balle, propia para 11ñora Joven.

�LA MODA. ELEGANTE ~1usrRADA

214

LA MOlJA ELE.GANTE

la nariz chata. Es muy difícil reformar la nadespacito y con las manos puestas delante; los man
riz
después
de la primera niñez .....
coches y ómnibus van casi al paso, tocando las
(i
Vaya
una
,wticia y un consuelo para chatos y
bocinas constantemente. Llego,por fin, al Club y
me encuentro á Mrs. Warren rodeada de seño- narigudosl-murmura Lady Belgravia qne a
ras, más guapa, más joven, más animada aún que no tiene bozal y, adem~s, se ha dado p~r atul.
cuando se marchó en Julio. Realmente el se- da en el cuerpo de resp,ngonas.)
creto de la Fuente de Juventud que viene ex»La nariz, como las orejas, se resiente mncho
plicándonos es admirable, y en ella obra prodi- ~e los. descuidos y malos tratos sufridos en su
gios. En Espafia toda mujer que cumple cuarenta mfanc1a.....
años engorda, se deforma, se aja. Mrs. Warren,
»Los niños cuyas madres ó nodrizas no cuiya os lo dij e el primer dia que la conoci, debe dan de no aplastarles la nariz, la tendrán inevitener cuarenta y un pico, y da gloria verla. Ni tablemente respingona .....
delgada ni gruesa, esbelta, ágil, fresca, como si
(¡Ama mia-dice vuestra amiga á media vo
tuviera veinte años. Escuchemos, que ya ha su- -pasiega
y modelo de virtudes-¡y no es poc~
bido al escenario.
ser!,-tpor qué no me diste de mamar á una ho•Señoras mias: Es la nariz la más perversa y nesta distancia de tu seno, y no hubieras quiá
dificil de las facciones; fijaos cnán pocas son las destruido nna belleza griega?)
»Si las madres al lavar diariamente á sus hijos les modelasen las narices con los dedos,
apretándoselas cuidadosamente, la humanidad
tendría mejores narices .....
•
111
c1a ........
(¡Y mejores pulmones los niños, puesauu
La niebla de hoy ha seguido en aumento:
rabiarían más de lo que rabian á la bon de
esto es espantoso: es el único defecto de Lonsu roilotte !)
dres, pero es garrafal. Figuraos la noche más
sombría, con un humo que entra hasta por las
»A los n~ños _hay q~e enselíarlos l que, al
rendijas de la ventanas, y eso que aquí todo
sonarse, m se tiren m se retuerzan la nariz.
cierra herméticamente. Os lloran los ojos, os
Yo he conocido nn niño con la nariz entenescuece la nariz, os pica la garganta: sentís
mente torcida, y todo era debido á la manen
una angustia grande al respirar y, sobre todo
incorrecta de usar el pañuelo. Los tironea
los que somos hijos del pais del sol, una trisfuertes, al sonarse, desarrollan y enrojecen la
teza, una tristeza,¡ que Lonnariz. Las narices coloradas son la desespendres con todos sus edificios
ción de sus dueños, y este es nn mal dll!cll de
parecen pesar sobre el coremediar. Las venas de la nariz se ensanchan
por exposición al fr[o ó por excesos en la corazón!... ..
-tY hay quien viva ahí
mida y en la bebida, y muy especialmente
porg«sto?-me pregunta una
por trastornos en la digestión. El estreilllectora.
miento es muy culpable del arrebato de lu
-Yo la primera, señoranarices. La piel de las narices colondas es
le contesto.-¡Cnfin hermomuy fina: hay que endurecerla con baftos de
so, cuán agradable será este
agua y colonia.....
pals, que hasta prescinde uno
(Gracias á Dios que la mia no se ruboriza
de la niebla, y una vez que
por nada; tiene, sin duda, piel de perra.)
se vive aquí no le gusta á
, Estos baños quitan también el brillo gnuno vivir en otra parte! Esto
siento que tienen muchas narices. Acido !Anies lo general, pero hay sus
co y glicerina (veinte gramos de ácido tánico
excepciones. Dicen que Lonpor una onza de glicerina), aplicado todu las
dres es como las aceituna~,
noches al acostarse, aliviará el rojo matiz de
que ó gustan mucho ó no gustan nada. ¡ A mí
las narices, si las venas no están muy dilata•
me gustan mucJw las aceitunas/
das y el color es sólo superficial La electrlol·
Hay aqu! españoles que salen escapados,
dad es uno de los remedios más eficaces para
coi:no los gatos á quien la maldad de un chila nariz; pero hay que aplicarla á ciencia y
qmllo ha atado una lata al rabo.
conciencia por una persona que sepa bien lo
·d~i ¡,¡n~h.c"u~~a:o·
h~
que hace; pues aparte de lo peligrosa que es
una pila en manos ignorantes, la electricidad,
termmado mIB faenas de profesora ama de
mal aplicada á la nariz, puede desarrollar la
casa, etc., etc., me he vestido y me he puesto
dilatación de las venas y sn tamañO, en lugar
el bozal..•••
No os asustéis, lectoras mías, ni soltéis LA
de reducirla .....
MonA de UJ? brmco, como si de entre sus ele·
(Y convertir la nariz en pimiento morrón,
gantes ])ág1nas fuera á salir Lady Belgravia
en lugar de modesta guindilla.)
c':'nvert1da en perra ratonera· enseñando los
»El color rojo de la nariz puede proceder
die_ntes. A~nque Lady Belgravia lleva bozal
también
de la inflamación de las membrsnas
es 1nofens1va: no muerde.....
'
que la envuelven: esto puede fácilmente ob·
. Algún hombre, descreído y amargado diría
servarse y combatirse con baños de salvado,
s1 me oyera:
'
de agua con ácido bórico, flor de mal,:a ó flor
-¡ Realmente tienen talento en esa tierra r
de saúco. El uso de las baterías eléctricas se·
¡No es mala º?nrrencia la de poner á Jas mu:
ria peligrosísimo en este caso.
jeres un bozalltol ¡Cuánto cuento y cuánto disgusto menos!.. ...
(Yo estoy porque eso de baterías se deje l
L!l oigo, le miro con desprecio y sigo:
los artilleros y no se le imponga á las na·
32.•-Paletó para automóvil,
81, llevo bozal, y como yo la mayor parte de
rices.)
las personas á quienes la niebla afecta á lagar&gt;El massage (¡ya salió aquello!) es busuo
gp:nta; ¡ero estot 8~ lla ma aquí respirador: es un
Núm. 32.-De nutria, con cuello y bocamangas de skungs·
para
obligar á las venas á que cumplan BU!
que 0 apara O e a1ambre muy fino, cubier- en la espalda se forman dos pliegues; en los delanteros s~
deberes y también para perfeccionar la forma
to de franela, que tapa toda la boca, por grande fijan grandes bolsillos; el paletó se forra con petit-gris.
de la nariz. Este debe hacerse con el dedo in·
que sea, y que se ata detrás del molío ó se
dice de ambas manos frotándose suavemente
aj.nsta á las orejas, como las gafas; obli~ así á res- personas que poseen una bonita nariz. Esta se- desde el puente hasta J~ punta, haciendo á la par
pirar sólo por la nariz, y el aire, purificado á su ño_ra la tiene larga y afilada, cual el pico de nn un ligero movimiento de rotación: al llegar~ la
paso, no dalia tanto al pecho. Con bozal en boca pá¡aro; aquélla larga y gruesa, como una breva; punta, según sea la forma de la nariz, muy abier•
me P.ongo á consi~erar á la puerta de mi casa la la otra aplastada, como la de nnnegro; la de más ta ó muy cerrada, con los dedos apriétese .6 en·
densidad de la mebla: es tal, que aunque me allá acaba!lada, como la espalda de un camello;
su abertura. Este sencillo tratam1en'°.:,
ponga la mano delante de los ojos no la veo El otra resprngona ..... ; pocas, muy pocas narices sánchese
aplicado mañana y noche, da un resul~do mu,,
camino que tengo que seguir es. afortuna.da- veo rectas, finas, pálidas .....
bueno: la nariz palidece, se fortifica, pierde e
mente, muy. recto, aunque largo. En estos d!as
.(Se nota cierta. agitación en el público. Quiera brillo y mantiene en orden los poros sebáceot;
no hay ómnibus más que de tarde en tarde· los
coches escasean, pues es muy expuesto a~dar D.10s que las narices no se den por aludidas y se que son muy numerosos en los lados de la na·
p~r l.as calles. Los policeme" (agentes de Orden hinchen ..... Las mías, P.ertenecientes, si no preci- riz..... •
samente a_l género griego, por lo menos al gépubh~~), que. son aquí nu modelo de finura
Ya os he dicho mil veces que soy un mauol
amab1hdad é rnteligencia - ¡como en Espafia'-'. nero 1·espingó1t, dan un respingo de indignación
al oir el desprecio con que las trata la doctora.) de nervios y mi nariz, hija m[a, ha heredado.
s~n el áncora de salvación de los transeuntes
0
Vivo, COD?-0 sabéis, cerca de los Carmelitas· bajo·
, Compónese la nariz-continúa Mrs. Warren naturaleza 'de sn mamá. En fuerza de tanto
paes, á ~1gh Street, Kensington, y por la' acer~ -de dos pa~tes: la huesosa y la cartilaginosa. La el tratamiento que debe darse á sus infor~~1
d~ KeJ?srngto'! Gardens y Hyde Park llego á parte super10r está formada por dos pequeños das hermanas propensas al rubor, se ha sen
P1ccad1lly; alh, en Doron Street está el Cl b
huesos que, apoyados el nno en el otro forman molestada y por eso, ó por la niebla, que, cdoDI
Esto, por escrito s.e dice muy p~onto; á b:e~ un ángulo, al que vulgarmente se da et' nombre os digo, s~ masca, he comenzado á estornu
paso.y con buen tiempo tardo yo en ese paseo de.pu.ente de la nariz. La forma de ésta depende llevo media hora tirándome de la pobre r d
media h_ora; hoy con la niebla, á tientas, dándo- prmc1palmente de la posición de estos dos hue- gana. Estas cuartillas tienen que salir esta ta.~
me algun coscorrón que otro, tardo cerca de sos _nasales: si e_l ángulo es agudo, forman una indefectiblemente. Tengo que dejar las narl [
dos horas, pues hay que andar, como los ciegos, nariz delgada; s1 el ángulo es muy abierto, for- abandonadas por hoy, y otra tarde que las m

aqui las oficinas se cierran á las cinco; los hombres vuelven á esa hora á sus casas á tomar el
té, ansiosos de gozar de la familia: ¡no se les da
tiempo para que se cansen de ella! Se toma el té
en familia. A esa hora (vienen á ser las seis) los
nifios cenan huevos pasados por agua, chocolate
y leche 6 cacao, con todo el pau y mantequilla
que quieran, y á las siete y media ó las ocho se
acuestan, aunque sean ya grandes, como los mios.
Así ni la casa, ni la mujer, ni los niños pueden
aburrir al marido: todo se presenta poco y bien,
que es lo que hay que bacer con esos señores.
Al llegar á este punto de mi relato mi cuartilla aparece toda emborronada: es que se ha
presentado en mi boudoir el señor de mi casa, y
á escape he metido el papel entre las hojas secantes de mi cartera. Estos artículos son para
mujeres solas; no conviene que estos selíores se
enteren de lo que pensamos de ellos; por
cualquier cosilla se pican á lo mejor, y ¡trece
años de casada me han dado tanta experien-

•

. ·ne;pu"é;

1
1

'\

1

qu·e. ~.-

y~

ª~

me den menos guerra os seguiré contando todo
lo que sobre esta facción nos dijo la doctora.
¡Atchís! ¡Atchis!
-¡Jesús, Maria y José!-me dicen mis hijos,
que están aquí á mi lado y tienen la bendita costumbre de España.
Vuestra muy constipada é Igualmente afectísima,
LADY BELGRAVU.

eorroaponJoncia particular.
VIOLETA.-Efectivamente, no ha llegado la carta á
que usted se refiere: mucho lo siento, por no haber

podido contestar antes á sus preguntas. Ahora lo hago

con el mayor gusto.
1.• Se dice: ,Mi primo, Fulano de Tal.&gt; Debepresen•
tarle antes á él.- 2.ª Pasear mucho, estar de pie después de las comidas, no tomar leche cruda ni el pan

La nustraGt6a Esuanota y BmerlGana.
Sumarlo del núm. 41, correspondiente al 8 de Noviembre.
'l'uTo.-Cr6nica general 1 por D. Joaé Fernández Brem6n.Las jornadas de Julio del 54, por D. ADgel B. Chaves.Emilio Ferrarl, por D. Carlos Luis de Ouenca.-Los que
estafan á los Gobiernos y engaílan á los Princ[pee, por don
Juan Pérez de Guzmán.-De Espaft.a á América.-La paz
de la aldea, poesía, por D. Juan Antonio Cavestany.-Sueltos.-Informaciones, por ....-Anuncios.
GRABADOS.-Los Reyes de Espai'!.a en lnglaterra.-Retratos
de D. Francisco Rodrfguez Mario, de D. Nicolás Peñalver y
Zamora, de D. Emilio Ferrarl 1 del cardenal Andréa Steinbuber y de loa empresarios, directores y principales artistas de la Compaiifa de ópera italiana.-Barcelona: Concierto celebrado el so de Octubre último en el Palacio de
Bellas Artee á beneficio de lae vtctimae de lae inundaclones ocurridae en la reglón catalana.-'l'erremotoe en Calabrla.-Viena: El palacio de Schambrunn actual residencia
del emperador Francieco José. El mani~omio más grande
del mundo. Vieta general del nuevo establecimiento, recientemente lnaugurado.---Loe eucesoe de Marruecos: Loe
embajadores de Muley-Hafl.d en Europa.

para teatro y de piel para la calle.-4.ª cSuya afma.»
PERLAS Y ..... PERLAS.-Mil gracias por sus amables
frases; ya sabe el grandísimo gusto que tengo en
complacerla.
·

Siempre Joven y bella. Pidaee en las principales perfumer[as.
Depósito: Sres. Pérez, Martín, Velasco y e.a-Madrid.

pa:ilo verde, tal cual indica el modelo. Copie también
el sombrero.- 3.ª Vea el grabado 9 de LA. MODA del
80 de Octubre. Puede hacerlo de pelucha marrón y
adornarlo con piel.- 4.ª El grabado 5 de LA MODA

El Vino 1•1 \ EDO tonifica el cerebro Por el fósforo asimllable que contiene.

de color Burdeos le quedará precioso. Vea el som•
brero del grabado de la cubierta del número del 22

Cua especial en abrigos de pieles para aeiiora y cabillero.
Ultimas creaciones en corbatas y manguito, de fantasía.

del 22 de Septiembre es muy elegante. Hecho en paño
de Octubre.-5.ª El grabado

2

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lo. - Perfume oo.tural de la violeta.- Sodedad HIS14Soiea,
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y en el periodo del crecimiento. Tiene un gusto muy agradable
1. es de facilisima digeetión. Paf"Ú, 6, .A-renua Victoria.

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Hermosura de lo• Dientes

LADY PRETTY

sin tostar.-3.ª Están ya pasadas de moda. De pluma

l.ª Vea el grabado 21 de LA MODA del 22 de Sep·
tiembre.-2.ª La segunda figura del flgur!n iluminado
del mismo número es muy á propósito. Hágalo de

215

ILUSTRADA

de LA MODA del 6 de

PELETERiA GRANDA

Calle del Carmen I núm, 7 1 Madrid,

Octubre es muy elegante. Si es para mucho vestir,
hágalo en pafio color champag~; si no, de color marrón ó Burdeos, con cuello de paño blanco y un galón

de fantas!a.-6.ª Vea el grabado 24 de LA MODA del 30

rle Octubre.-7.ª Armiílo, marta y zorro blanco. Las
corbatas rectas con colas y cabecitas.- 8.ª Depende
de lo adelantada que esté esa seilorita y la clase de
música que desee.-9.ª Si es muy gruesa, el corto.
Mn.A.oaos.-No me está permitido contestar á las
cartas desprovistas de justificante que acredite ser
suscriptora é. la 1.ª 6 2.ª edición. En cuanto me lo envíe tendré mucho gusto en complacerla.

A.Mo UN IMPOSIBLE.-1.ª Quedará más bonita haciéndola á tiras.-2.ª Hilo de bordar de la marca D. M. C.

del niim. 8 6 10.-3.ª Frótese las raíces dos veces á la
semana con sublimado al 2 por 1.000.- 4.ª y 5.ª Para
los especíH.cos, tenga la bondad de dirigirse á la Sección de encargos.-&amp;.• Póngase al tiempo de acostarse
compresas de pamplina de flor blanca (simiente que

se da á los pájaros).
UNA LUGARE:s'A. - l.ª De astracán solamente.Debe ser encarnada. - 3.ª De peluche fresa.4.ª Salsa bécham.el. Se refríe una cebolla picada muy
fina; cuando está bien rehogada se le agrega un poco
de harina, se liga, se deja que se fría un poco, y en
seguida se moja con leche 6 con caldo. Se deslíe con
un batidor y se deja que vaya cociendo poco á poco,
teniendo cuidado de moverla de tiempo en tiempo
con una espátula; se sazona agregándole un poco de
nuez moscada. -5.• Loma á la holandesa, Se asa el
lomo y se sirve, cortado muy fl.no, con salsa holandesa
hecha del modo siguiente: En una cacerola se ponen
cuatro 6 seis yemas de huevo; se esprime el zumo de
un liIQ.ón, se pone al bailo maría (que el agua esté
bien caliente) y con un batidor se va montando poco
á poco, ailadiéndole mantequilla en trozos peque:ilos
y á intervalos. La cantidad que se emplea es de 500
gramos de mantequilla. Se sazona con un poco de sal,
nuez moscarJa y el zumo de un limón¡ hay que cuidar
de que sobresalga el ácido del limón, pero sin exceso. Una vez concluida, se deja al baño maría.
MYOSOTIS.-La Briss Exotiqus en agua ó crema im•
pide y borra las arrugas, botones y manchas; suaviza

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Loe que con el presente número recibirln nuestru
eusoriptoras son:

PRIMERA EDICIÓN
Cubierta en papel ,couché• (cuatro páginas)
reproduciendo magníH.cos grabados.
Lab,ores de cLa lloda Ele:aate&gt;, doble hoja
compuesta de los grabados siguientes: Bolsas para
servilleta.-Guarnición para butaca.-Tapete de ma-

lla. -Cuadro bordado á punto de cruz para debajo
de limpara.-Sábana con embozo adornado con bordado estilo moderno.-C"amino de mesa.-Chalecos
para caballero adornados con bordado.

Dieetonarlo •e ,La •••a Elesante,. (Voeabtllana do la Salud.}-Pliego 84, oonteniendo la definición, usos y explicación de las palabras siguientes:
811gesli6n.-Sulfato.-81'1/hidrieo (Áeici&lt;J).-Sulfonal.
-811lfúrico (Ácido).-S..Z(Mrosos.-S..,...,.si6n ( Accidon·
les por).-Sumidcw fiorida.-S..pinaoi6n.-811positorio.
- Supuración- - Supurativo. - Sutura. - Sydenham
(Lá1'clano).-Tabaco.-Tabardillo.-Tabes.-Tablela.-

Tabloide,-Tacamaca. -Tafetán ingUs. -Talr.o. - Ta•
lla.-Tamarindo.-Tamizaei6n. -Tanaeeto.-Tanato.
-Pánico ( Áoici&lt;J ).- Tanígeno. - Tanino. - Tapioca.Taponamisnto.-Tapsia.-Taránlula (PieadMra de).-

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ro estwiaci&lt;J.-Tarlrato.-Tarlrato potásico.-Ta.-trato
potdsico· anlim6nico.-Tárlrico ( Ácici&lt;J).-Taa:is.-Té (de
buey ypurgante).-Teba-ico (Ea:tracto).-T,i/o,.,,.._-Toi·
na.-Tembloroso (Delirio). -Tompera"'6nto. -Tompe·

rante.-Temptratura del cuerpo humano.-Tenesmo.
La Flort•a, novela original de E. Marce!, traducida expresamente para LA. MODA ELEGANTE, por Aracoll.-Pllego 15 encuadernable de esta obra.
rtprin iluminado de un precioso traje de
paño gris.

Jabón á la crema Simón.
Este jabón, completamente puro, se
prepara siguiendo los más escrupulosos
dictados de la higiene y de la ciencia.
Posee en cierto grado todas las bienhechoras cualidades y preservativos principios
de la Ore,na Simót1. Recomiéndase espe:
cialmente el uso del Jabón á la Crema
Simón á las sefioras y á los nidos de cutis

fino y delicado.

SEGUNDA EDICIÓN
La Florid.a, novela original de E. Marce!, traducida expresamente para LA. MODA ELEGANTE, por Ara·
coll.-Pliego 15 encuadernable de esta obra.

Labores de e La Moda Elegante&gt; , cuyo con-

tenido ( grabados y texto) queda detallado anterior•
mente.

ADELA P.

Ex.plieaeión del Ugutrín iluminado.
CorrupondB l tai aeñoraa 111acrlptoru l la edición de l11Jo.

Traje d6 pafio gris.-Resulta como una túnica en
forma que cae sobre un volante, también en forma,
guarn~cido con pespuntes. Levita larga redonda por
detrás y abierta delante. Una sardineta pespunteada

sale bajo doble cuello-pelerina.
La levita es ajustada por la espalda y á los lados.
Gcandes solapas de tafetán blanco guarnecidas con
un bies de tafettn malva, y un soutache.
Mangas largas con carteras.
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fortalece su raiz; desinfecta y limpia la
cabeza disolviendo la caspa; perfuma y
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demás enfermedades parasitarias del
cuero cabelludo.

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Madrid, que acampana á los frascos, garanUza que el Petróleo Oal es absolutamente
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216

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cosas buenas, han sido imitados,· pero sol~men.te en apanenct~.
garantiia que no contienen Belladona, O/no, m veneno de ninguna

Y AMERICANA

1

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especie.

Esta gran Re'riata por la hermosun de aua grabados 1 por la Taifa de los trabaj01 literarios

Insista en obtener el de

que ofreoo, es la meJor Crónica de hechos y de ideas que ae publica en idioma caatellano.
Su oolaboraeión eaLiformada por loa escritores, poetas, pwtorea, escultores y grabadores de
mAa alta reputación,

Al(CQCk

ll'1mda4a1752.

Administración: Preciados, 46, Madrid.

Vlll.-Cobertor de cuna;
ó coche para bébé.

VII.-Mantel con dibujos tomados
del Castillo de Blois.

Resulta un conjunto rico y delicadísimo,
y tiene la ventaja de que, el día que ya el
coche ó cuna no tienen aplicación, se le
puede dar otra al cuadro.
Hay que hacer primero por separado
los motivos de guipur, ajustándose á las
curvas que marque el calco á tamaño na•
tu.ral sobre papel•tela. Esos motivos se
hacen á punto de Bolonia con cordoncillo
de crochet del más fino; se rellenan á pun•
to mate y á punto de festón, yendo y viniendo. El fondo es de punto de Génova.
El óvalo central es de punto de aguja.
Hay que colocarlos é hilvanarlos en su
sitio, y unirlos después, haciendo el fondo con cordoncillo muy fl.no.
Para montar la labor se hace un saco
de chaconá, se llena de plumón, se unen
sus dos caras por puntadas dispuestas con
regularidad, se forra con un segundo saco
de raso Liberty sin puntadas, se coloca
encima el cuadro y se disimulan sus bordes bajo un volante doble con cabecilla
rizada. Se pone un recuadro de bieses de
gasa, y sobre él se fijan las ondas del
guipur de Irlanda.

vn.-Mide 1,25 por 1,50 m. Es de lienzo muy fino, salpicado con atributos bordados de los dos Reyes que construyeron
el castillo: Luis XII y Francisco l. En
los ángulos aparecen en medallones sus
dos retratos y los de Ana de Bretaña y
Claudia de Francia, todos ellos bordados
á punto de Venecia. El salpicado se hace
á realce y á la inglesa. Fácil es, con esta
misma disposición, emplear atributos y
personajes de época y país determinados.

mucslra.

Reumatismo, Resfriados, Tos,
Dolor de Pecho, Debilidad de Caderas,
Lumbago, Ciática, etc., etc.

:, La Ilustración Española *
1

~'r,

·11

Remedio universal para el dolor de caderas (tan frecuente
entre las mujeres).
Proporcionan alivio instantáneo
Donde quiera que se sienta dolor aplíquese un emplasto.

No basta aer bella: ea preclao u.car partido de
la belleza idealit.indola ; la aldeana hermosa tiene su cutis vuinr y ordinario. ¡Quéreil C011116guir la bellesa ldealf Usad loa polvos de arros
LA. cJ'OIJ'VENTINE~. de perfume auav~ Y pe·
net:rante, que idealisa el rostro, le comu.mea exquiaita frescun y una blancura brillante.
PRE&lt;llO: 23 PESETAS
Se ttim.iten pedidoe l provincia.e.

1

~

,,,

i\tteock

BELLEZA IDE&amp;L

a:=~fir.8;!!1!:t~~:h~~l ~~::t:=:.0.
Btctüieador de la Jarica =:,~~¡ ~~~=:ei

.1.

i.&gt;

,,

,

-;

-.

LO&lt;llÓN HJGIÉNIOA. 7 ANTISÉPTICA.
Cura y evita laa espinilla&amp;, manchaa, hoyos,
arruga.a¡ enpclonea de la cara. Da , la piel fte:dbilida y freacura. Fnaco 3 pta. Por correo, 4,

en DOS horas

,,
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BELLEZA del CUTIS

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Fu;.~~~•~::=•~

•

(t

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r=il-::~ PASAJES

-¡,

~

'I•

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primitivo color. HighSnica, iFofen.alva. B:mpJeo
muy ftcll. ¡ CatUdo 0011 lu fal.ifcaolo■M I

IlBDOSitOS:

1

1

PÍidoras de Brandreth
Puramente Vegetales.

Siempre Eficaces.

VIII y IX.-El primero es de lana gruesa blanca retorcida, que produce, después de trabajada, un efecto amulatonado, tan confortable á la vista como en el
uso. Bastan 70 cm. de lienzo de seda para
forro, 275 gramos de lana retorcida, 20
gramos de lana de Persia rosa, 7 m. de
cinta del núm. 1 ½ y un ganchillo de ce·
luloide del núm. 9.
El segundo modelo se compone de un
pequen.o edredón americano rodeado de
un ligero volante de gasa y cubierto todo
él con el precioso cuadro de gu.ipu.r de
Irlanda que representa nuestro dibujo.

Es una medicina que regula, purifica y fortalece el lilllema,

11
'

11

DE VENTA EN L.A.8 BO'l'IOA.S D.EL 11.UNDO ENTERO.

FÓBBIGI DE LIBROS aDYIDOS

IX. -Cobertor de cuna ó coche para bébe.

A¡entes en E!spaña-J. URIACH &amp;. CA,. Barcelona.

Paseo de San Vicente, 20
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PATE EPILATOIRE DUSSER

,.._

hHt, w RAICl!S ~ Vl!LL9 dd ..... d, lu '"'" (B&gt;ma, Blr.ott. ,t&lt;.l. ••
uio.gun peligro pua el tuti1. SO Año• de Exito,ymillam de tealimonloagarant1ia11 la eac;~
de esta preoancion. (Se Te11de en caju, par.s. la barba. 1 en 1/2 oaJu para el bi,Olt 11,ero). .
Jo1 brazos, emplttsed PILl t'UltE. DUSSER, 1, rueJ'. .J'.-Rou..aeau, Pan.,

ABRIGOS, ESTOLAS Y l\1ANGU1TOS DE PIEL.

AGENTES GENERALES
DE

La Ilustración Española y Americana y de La Moda Elegante
EN LA REPÚBLICA MEXICANA:

Sres. Herrero Hermanos, Sucesores. - Plaza de la Co~cepción, núm. 2, México,

- - - - - - - - - -- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -cSuceeorea
~ - - ---MADRID,Beeervadoe todos loa derechoe de propiedad artistlca y llterarla.

:Establecimiento tipo!ito¡n\11.CO
de Biva.deneynu,
impresores de ltl. Real Ca.ea.
(Propiedad de LA l.J..031'11.6.CIÓN ESl'.A..~Oll Y Al[UlCAN.L)

~=;

La colección de modelos representados en la página siguiente, dirán ~ejor que una descripción detallada cuáles son Las formas de la~ pr_endas te
les para el cuello y los hombros que han de ser de moda es~e m;ie~no. ~re·
á ellas aparecen tres abrigos: un paletó (flg. 7), un: c~~q~et 8ª ~~del/no nece•
cioso abrigo corto de hermosa nutria de Hodron ( g. · s
•
legan
.
él
ocer su gracia su e
para
'
Sl·ta ser recomendado·, basta fl¡arse en
... recon ·1
teálasjvenes
6
cia y su novedad. También llamará la atenc1on, especia ~e;
si sefl.alamo~
la corbata de la flg. 14, de gran novedad Y no mucho fe~io. er~emás porque
1
estos dos modelos, no por_ eso ponemos en segundo t rmm; eº:umera;ión:
todos son nuevos y escogidos coI;t gran esmero. He aquí 8

1

1. Estola de astracán y manguito haciendo juego. -2. Chaqueta semilarga
de nutria de Hudson, forrada de raso.-3. Corbata de skungs con fleco de
cola.-4. Corbatita de armiño.-5. Abrigo corto de nutria de Hudson con mangas anchas bordeadas con armiilo y corbata de armiilo.-6. Estola-pelerina de
castor nutria forrada de raso.-7. Paletó corto de nutria de Hudson.- 8. Adorno
de zorro Sitka moteado y corbata larga. -9. Adorno de s'kungs con écharpd
de 2,25 m.-10. Corbata de nutria de Colombia forrada de raso.-11. Corbata
de imitación de armiño con forro de raso.-12. Estola de visón forrada de
raso. - 13. Estola de cabra de Mongolia.-14. Corbata tapanariz de piel doble
de nutria.-15. Adorno de castor nutria forrado de raso -y manguito plano.

,,,.,,-,·

�CUBIERTA
Traje •sastre» para visitas,
Corbatas de tul y encaje.
Tres modelos de blusas.
Traje de boda.
Paletó para niña.
Guarnición para cuerpo.
Traje para niña.
La moda en los teatros de París.

HOJA DE LABORES
Cubrepies para cuna.
Colchita para cuna.
Cuello guarnecido con frivolité.
Tira bordada.
Tira festoneada .
Cuadro de frivolité.
Dibujo bordado á la inglesa.
Encaje de Luxeuil.
Bordado para tapete de mesa ó
cubrecamas.

SUPLEMENTO
Trece preciosos modelos de trajes de paseo.
Dos vestidos para niña.
Blusa para teatro.

~

TEXTO

Revista parisiense (seis figuras) .
-Vulgarización científlca.-El
puente (novela).-Los vestidos de
la Reina.-Correspondencia particular.
Cuarenta grabados de modas y
labores.

DICCIONARIO
DE «LA MODA ELEGANTE»

(Pliego 85).

FIGURÍN ILUMINADO

¡ --

Un precioso traje de paño verde,

1

HOJA DE PATRONES

1

De tamaño natural.

Trr&amp;je de heeharia. sa.sttte, pffopio ·paria Visitas.

De paño guarnecido con terciopelo; chorrera de muselina de seda y encaje. Sombrero de terciopelo
adornado con lazo de moaré.
Abrigos' estolas Y manguitos de piel.

Las explicaciones en la página anterior.

�II

éORBA TAS DE TUL Y ENCAJE.
Los cuellos almidouados y las guarniciones de hilo uo convienen á todas las edades; su blancura contrasta con el cutí, ajado. y por esto las señoras de mediana edad que saben arreglarse bien renuncian á ellos para
adoptar otros colores y ot•os·arreglos.
Si el blanco crudo les sienta mal, en cambio el blanco y malva ó blanco
y negro les va períectamente.
Desde que empezó la mtrda de los tules de todas clases se usnn murho
las corbatas de tul blanco plisado incrustadas de Chantilly negro, y los

El modelo figura 1 es todavía más sencillo de hacer. Cortad , para la
primera caída, una tira de 35 cm. de ancho por 25 de alto; para la segunda, la misma altura y solamente 30 cm. de ancho. Se plisan y recortan
derechas, disminuyendo lo necesario para que no queden más qne en 1ii
centímetros de ancho. Se bordea cada tira con un encaje de Chantilly de
8 á 9 cm. Las puntillas de picos hacen mejor efecto que las redondas
porque hacen más ligero. Se colocan las dos caídas una sobre otra, d~
modo que la puntilla de la segunda caiga sobre un centímetro del de la

.

..

PERIÓDICO ESPECIAL DE SEÑORAS YSEÑORITAS, INDISPENSABLE EN TODA CASA D' FAMILIA

PUBLIGA LAS UL TIMAS MODAS DE PAIIÍS EN EXCELENTES
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GRABADOS-ARTISTICOS FIGURINES ILUMINADOS-CONSIDERABLE NÚMERO DE PATRONES
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SE PUBLICA EN LOS DiAS 6, 14, 22 Y 30 DE CADA MES
MADRID

22

DE NOVIEMBRE DE

1907.
11

cuellos de dos tiras. una dtl tul blanco toda plegada y
la otra de tul de fantasía negro, fruncido ó plisado,
bordeadas las dos de encaje negro.
Para esto tienen muy buena aplicación los encajes
sencillos de Chantilly y blonda de nuestras abuelas.
La moda de los encajes ligeros hace que se encuentren en todos los almacenes: los hay de 2 ó 3 centímetros en tul sencillo, bordeado de ondas ó picos. Otros
tienen nn dibujo más espeso, con hojas ó florecillas
cuyos pétalos hacen un fondo espeso sobre el fondo
del tul.
Comprad para el fondo de la corbata tul de algodón
blanco muy ancho: el tul i/11sión seria demasiado fino
y se plisaría mal.
Aquí tenéis tres elegantes modelos de corbatas hechas con estos avíos. Para las figuras 1 y 3 hace falta
una tira de tul de 50 cm. de largo por 25 de alto, Jo
más recta posible. El volante corto de la corbata ftgu •
ra 3 debe tener solamente 30 cm. de ancho por 20 de
alto, y el grande 60 cm. por 30. Plegad las dos tiras á
máquina haciendo pliegues escondidos pequeños y
muy finos.
Una vez plisadas las tiras, se ve si han quedado bien
derechas, y si hay necesidad se recortan hasta que
queden, la más alta de 2Q cm. y la segunda de 17. Se
recuadran con un encaje de Chantilly negro tres de
sus bordes, quedando solamente la parle alta sin guarnición. Con los frunces pequeños necesados á lo, áno-ulos hace falta 125
o
'
metro de encaje para el volante grande de la corbata. El mejor sistema
para unir el encaje y el tul es coserlos á punto de repulgo con seda muy
fina, semejante á la que se usa para componer los encajes. Fruncid la parto
de encima muy apretada, reduciendo los 50 cm. de largo á 2 ó 3 solamente. El volante de encima de la corbata se prepara de igual manera,
necesitándose para hac_erJo de 90 cm. á un metro, aproximadamente, de
encaje de Chantilly. Poned en medio uu entredós de elegante dibujo, que
mida de 5 á 6 cm. de ancho, y haced con él una pequeña moña arrugada
en la extremidad superior de la corbata.
La segunda parte se frunce como la primera, ocultándola bajo el bullonado de encaje, que disimula igualmente el frunce de la corbata y el
cuello recto, cuando éste se pone.

primera. De la parte alta de la caída de encima se hace
una moña drapeada, terminando por los lados en nua
coca de encaje.
Si tenéis una tira de blonda negra, sin-necesidad
de cortarla podéis hacer una bonita corbata y uncen•
tro de pechero. ( Ved la figura 2.) Empecemos por la
corbata. Plegad una tira de tul blanco de 20 cm. de
alto por 35 de aucho, y bordeadla con encaje de Va•
lenciennes ó Chantilly sencillo, que la recuadre por
tres de sus lados. Solamente el de encima deJ,erá ir
sin él. Se coloca una de las puntas de la tira cayendo
del centro de la corbata. Ganeralmente, para que IOI
dibujos se destaquen más se forra la tira con museU•
na de seda blanca recortada, siguiendo las curvas del
encaje. E, inútil coser la tira á la corbata, porque 111
puntadas estropearían la pu u tilla; se frunce el tul blan•
co y se anuda el hilo, apretando al mismo tiempo la
tira de manera que quede en el centro. Después 1e
hace un gracioso nudo con un trozo de tul, y, en Jugar
de coserlo, se ata con hilos que terminan en la base
de las cocas. La otra extremidad de la tira de encaje
se dejará suelta hasta el final del talle, para po der Sll·
jetarla en la cintura. También estará muy bonita bordeada de un encaj ito sencillo de Valenciennes, gracio·
samente ondulado.
Algunas personas tiñen el tul ó compran tul crema,
en Jugar de tul blanco de hilo.
El matiz del fondo de la corbata depende un poco del color de las blu·
sas con que se lleven.
Estos nudos y corbatas se unen á cuellos rectos, hechos tamb ién de tul
y encaje, que ~e prenden detrás. Generalmente, se componen de un entrs·
dós de Chantilly sobre muselina de seda blanca, t~rminado con dos tiras
de tul fruncido en pliegues pequeños hechos á mano, porque hechos á
máquina no se extienden bastante y engordan el cuello. Al final del cue·
llo se coloca un terciopelito negro, terminado con un bies de gasa de oro
ó plata mate, ó con un agremán estrecho color malva.
Por supuesto, las tres corbatas que acabamos de describir pueden ha·
cerse todas blancas ó solamente en negro. Entonces se adornan con Va·
lenciennes ó punto de París. En general, en lugar de plisar el tul se frun·
ce, para poder lavar la corbata tan fácilmente como si fuese de tela.

AÑO

LXVI.

NÚM. 43.
11

1 á 3. -Trajes de invierno.

ADMÓN.: CALLE DE l'REOIADOB,

Las explicaciones en la página al¡u.ienle.

46.

�</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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                    <text>II

éORBA TAS DE TUL Y ENCAJE.
Los cuellos almidouados y las guarniciones de hilo uo convienen á todas las edades; su blancura contrasta con el cutí, ajado. y por esto las señoras de mediana edad que saben arreglarse bien renuncian á ellos para
adoptar otros colores y ot•os·arreglos.
Si el blanco crudo les sienta mal, en cambio el blanco y malva ó blanco
y negro les va períectamente.
Desde que empezó la mtrda de los tules de todas clases se usnn murho
las corbatas de tul blanco plisado incrustadas de Chantilly negro, y los

El modelo figura 1 es todavía más sencillo de hacer. Cortad , para la
primera caída, una tira de 35 cm. de ancho por 25 de alto; para la segunda, la misma altura y solamente 30 cm. de ancho. Se plisan y recortan
derechas, disminuyendo lo necesario para que no queden más qne en 1ii
centímetros de ancho. Se bordea cada tira con un encaje de Chantilly de
8 á 9 cm. Las puntillas de picos hacen mejor efecto que las redondas
porque hacen más ligero. Se colocan las dos caídas una sobre otra, d~
modo que la puntilla de la segunda caiga sobre un centímetro del de la

.

..

PERIÓDICO ESPECIAL DE SEÑORAS YSEÑORITAS, INDISPENSABLE EN TODA CASA D' FAMILIA

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SE PUBLICA EN LOS DiAS 6, 14, 22 Y 30 DE CADA MES
MADRID

22

DE NOVIEMBRE DE

1907.
11

cuellos de dos tiras. una dtl tul blanco toda plegada y
la otra de tul de fantasía negro, fruncido ó plisado,
bordeadas las dos de encaje negro.
Para esto tienen muy buena aplicación los encajes
sencillos de Chantilly y blonda de nuestras abuelas.
La moda de los encajes ligeros hace que se encuentren en todos los almacenes: los hay de 2 ó 3 centímetros en tul sencillo, bordeado de ondas ó picos. Otros
tienen nn dibujo más espeso, con hojas ó florecillas
cuyos pétalos hacen un fondo espeso sobre el fondo
del tul.
Comprad para el fondo de la corbata tul de algodón
blanco muy ancho: el tul i/11sión seria demasiado fino
y se plisaría mal.
Aquí tenéis tres elegantes modelos de corbatas hechas con estos avíos. Para las figuras 1 y 3 hace falta
una tira de tul de 50 cm. de largo por 25 de alto, Jo
más recta posible. El volante corto de la corbata ftgu •
ra 3 debe tener solamente 30 cm. de ancho por 20 de
alto, y el grande 60 cm. por 30. Plegad las dos tiras á
máquina haciendo pliegues escondidos pequeños y
muy finos.
Una vez plisadas las tiras, se ve si han quedado bien
derechas, y si hay necesidad se recortan hasta que
queden, la más alta de 2Q cm. y la segunda de 17. Se
recuadran con un encaje de Chantilly negro tres de
sus bordes, quedando solamente la parle alta sin guarnición. Con los frunces pequeños necesados á lo, áno-ulos hace falta 125
o
'
metro de encaje para el volante grande de la corbata. El mejor sistema
para unir el encaje y el tul es coserlos á punto de repulgo con seda muy
fina, semejante á la que se usa para componer los encajes. Fruncid la parto
de encima muy apretada, reduciendo los 50 cm. de largo á 2 ó 3 solamente. El volante de encima de la corbata se prepara de igual manera,
necesitándose para hac_erJo de 90 cm. á un metro, aproximadamente, de
encaje de Chantilly. Poned en medio uu entredós de elegante dibujo, que
mida de 5 á 6 cm. de ancho, y haced con él una pequeña moña arrugada
en la extremidad superior de la corbata.
La segunda parte se frunce como la primera, ocultándola bajo el bullonado de encaje, que disimula igualmente el frunce de la corbata y el
cuello recto, cuando éste se pone.

primera. De la parte alta de la caída de encima se hace
una moña drapeada, terminando por los lados en nua
coca de encaje.
Si tenéis una tira de blonda negra, sin-necesidad
de cortarla podéis hacer una bonita corbata y uncen•
tro de pechero. ( Ved la figura 2.) Empecemos por la
corbata. Plegad una tira de tul blanco de 20 cm. de
alto por 35 de aucho, y bordeadla con encaje de Va•
lenciennes ó Chantilly sencillo, que la recuadre por
tres de sus lados. Solamente el de encima deJ,erá ir
sin él. Se coloca una de las puntas de la tira cayendo
del centro de la corbata. Ganeralmente, para que IOI
dibujos se destaquen más se forra la tira con museU•
na de seda blanca recortada, siguiendo las curvas del
encaje. E, inútil coser la tira á la corbata, porque 111
puntadas estropearían la pu u tilla; se frunce el tul blan•
co y se anuda el hilo, apretando al mismo tiempo la
tira de manera que quede en el centro. Después 1e
hace un gracioso nudo con un trozo de tul, y, en Jugar
de coserlo, se ata con hilos que terminan en la base
de las cocas. La otra extremidad de la tira de encaje
se dejará suelta hasta el final del talle, para po der Sll·
jetarla en la cintura. También estará muy bonita bordeada de un encaj ito sencillo de Valenciennes, gracio·
samente ondulado.
Algunas personas tiñen el tul ó compran tul crema,
en Jugar de tul blanco de hilo.
El matiz del fondo de la corbata depende un poco del color de las blu·
sas con que se lleven.
Estos nudos y corbatas se unen á cuellos rectos, hechos tamb ién de tul
y encaje, que ~e prenden detrás. Generalmente, se componen de un entrs·
dós de Chantilly sobre muselina de seda blanca, t~rminado con dos tiras
de tul fruncido en pliegues pequeños hechos á mano, porque hechos á
máquina no se extienden bastante y engordan el cuello. Al final del cue·
llo se coloca un terciopelito negro, terminado con un bies de gasa de oro
ó plata mate, ó con un agremán estrecho color malva.
Por supuesto, las tres corbatas que acabamos de describir pueden ha·
cerse todas blancas ó solamente en negro. Entonces se adornan con Va·
lenciennes ó punto de París. En general, en lugar de plisar el tul se frun·
ce, para poder lavar la corbata tan fácilmente como si fuese de tela.

AÑO

LXVI.

NÚM. 43.
11

1 á 3. -Trajes de invierno.

ADMÓN.: CALLE DE l'REOIADOB,

Las explicaciones en la página al¡u.ienle.

46.

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

218
SUMARIO.

TEXT0,-Ei:plleacl6n de los ¡rabario1.-Revi1la pari1lense por V de
l.:astelB.do.-VuJgarizaclón cientlilea, por el Dr. R-.-ÉI pue~te,
co~Unuacl6n, novela traducida por Sylvla.- Loa vestidos de la
Rema,p&lt;1r D. Juan Péres de Guzmin.-Correapondencla particu1ar,
por D. AdelaP.-Bueltos.-Anuncloa.
ORADAD08.-1 A S. Trajee de invierno.-4. Toilette para comidas 5. Salida de baile y manUlla.-6. Abrigo de hechura •aastre;7. Blusa de hechura • camisero•.-8. Blusa de pailo.-9. Bluaa de Íafet!n.710. Paletó de terciopelo para niila de* 4 6 atios.-11. Paletó
de invierno para aeilorlta de 15 A 17 aftas. -12. Traje para aeilora
eau.da,713. Traje de pafio guarnecido con plieguecitoa.-1'. Traje
~e lana 1njZ'leaa. - lfi. Traje para aell.ora de cierta edad.- 16. Somde fieltro blanoo.-17, Traje de hechura Imperio.-18, Traje
e lana eacoceaa.-19_. Traje de visitas, propio para aei!.ora joven.
-20. Traje para oom1daa de confian:r.a.-21, Traje con faldapliuée
pr~lo para aeilorita.-22. Capota para nifl.a.-28 y 24. Cubrecorsés'.
, Guardacorbataa. -26. Pantalón de jeraey.-11 . Abri¡o para de
noche.-28. Traje de lana pékinée.-29 A 81. Tres chalacoa de nove•
dad para trajes de hechura caastre•.-32. Traje para nilia de u i
1~ ailoa.-88 y 8'. Corsés para nitos de un ailo. -~. Polaina para
nillo de 5 A7 ailos.-36 y 87. Camino de mesa y velete da butaca.SS. Delantal.-89. Camino de meaa.-4.0. Traje para ni.ila de 13 A 15

/ª'º

y bonito; per o, convengamos en ello, un adorno
de no grande utilidad para el objeto á que parece destinado, que es el de abrigar, porque, si
algo abriga, es tan poco, que apenas basta para
dará la punta de las orejas el bonito color rosado que tanto las embellece. Pero convengamos también en que no hay adorno que tanto
avalore el matiz de pétalo de flor con que el
frío seco tiñe las mejillas; ninguno que haga
destacar tao bien la frescura de espuma de una
chorrera de encaje; ninguno que realce el «oriente»-permitidme que así lo desigoe-del nacarado de perla que produo.en los reflejos del raso.
Adorna el vestido que lleváis á una boda; lo lleváis por la tarde sobre una chaqueta larga ó corta, paletó ó levita; completa el abrigo de noche,
con el que armoniza perfectamente, aun cuando

.....

!&lt;~

"
'r.

¡i

do_ con pliegues pespunteados y botones chatos de la

•

tes que ensanchan formando hombreras redondas ó cuadradas, rasgadas ó de una pieza· los que
llevan unidos manguitos que acompaña~ á manB:ª" cortas ó semilargas; los tirantes {ichus, que
tienen su más adecuada aplicación en los trajes
ligeros, á los que sirven de adorno.
Se suele decir que los tirantes hacen un contraste demasiado duro y cortado sobre las blusas; asi es, sin duda alguna; pero las personas
que se visten bien tienen muchos medíos de
evitar este inconveniente. He visto muy bonitos
tirantes hechos con guipur grueso de Craponne,
tefiidos del color de la tela y suavemente transparentados por el tul blanco ó crema de la blusa. Los componían dos anchos entredoses de
Craponne, separados por uno de Valenciennes
más estrecho, y recuadrados á ambos lados por
bieses que recordaban la tela del vestido.
Tir:ontes de esta clase, de encaje blanco ó crema, armonizarán muy bien con todas vuestras
blusas de tul ó de gasa. Son muy fruncidos en el
talle, ensanchan en los hombros y se despliegan
y caen sobre la manga, con lo que bastan para
adornar un cuerpo. Imaginadlo hechos de color,
como antes os decía, drapeados sobre una blusa
de gasa ó de vuela de igual matiz , y comprenderéis en seguida que con ellos se puede fácilmente
refrescar un traje del año pasado.

•

Núm. 1.-Traje de hechura csastre»; do pafio color
castana claro con rayas verdes sumamente fl.naF·
sombrero _campana, adornado con pespuntes; cha~
queta semientallada, con cuello de terciopelo y botones de la misma tela; forro de seda color crema.
Núm. 2,-:-Traje de lana color gris plomo, guarneci-

misma lana; canesú y pu.nos de pario blanco bordado
con soutache negro.
Núm. 3.-Traje de tarde, de jerga azul obscuro· falda campana, guarnecida con trencillas de seda n~gra·
el borde del cuerpo y de las mangas se adorna co~
seda ptkinée negra y blanca con vivo de terciopelo de
color rosa de la China; canesú y puiios de guipur y
raso blanco.

li

ir,
,J

t''

if!JJ

REVISTA PARISIENSE.
BUKA.BJO.

Mh sobre plele8.-Blusaa y tira.ntes.-Trajes de nochc.-Novedadea
en los palet6a cortoa.-'Úllimoa modelos.

Fig, ,.

1

H

UNQUE mi anterior Revista fué casi exclusivamente consagrada á las pieles es tal su boga
que he de insistir hoy en el tem~ seguro de qu;
han de agradecerlo mis lectoras.'
Una écharpe de pieles es un adorno elegante

:r.t-f r1,¡;_P,'/~ :.
1

i

l.

t

,'1

Fig. 2.

sea de ricas pieles; juega admirablemente con
las blusas de encaje, de tul ó de g uipur que lleváis al teatro ó al concierto.
. J~más se ha llevado tanto el armiño como este
mvierno. Se hacen con él corbatas largas y flexibles, no muy anchas, adornadas con eocaj es y
bordeadas al costado con pieles de finas cabecitas naturalizadas, que parecen trepar por la piel
blanca. Flecos de colas terminan las caídas en
un as, en otras se ensanchan éstas en su extremidad , redonda ó cuadrada. Las colas espaciadas
col! reg~laridad, las cortan con pu~tos negros
y s1métr1cos , que hacen destacar más la blancura del fondo de la piel, siempre trabajada de manera que qued~ flexible como uua tela. Con una
écharpe de armiño se hace un lazo como con una
sencilla corbata.
Hay muchas estolas de marta del Canadá del
Norte y del Oural, de visón y de cebellin~. La
!"~y_or pa~te _son de la forma cuadrada que se
mició el· mvierno pasado, pero la espalda no
baja tanto. Unas veces se guarnece con un fleco
de _colas , otras se adorna con dos cabezas natur ~hzadas. Con f!ecnencia forman la estola ocho
10les de cebellina: cuatro para delante, dos para
espalda y dos sobre los hombros, destinadas
a dar más vuelo á la estola, hacerla más confortable y darle una hechura más original. Las piel es quedan enteras; se deja colgar las patas y las

r.,ª

.... l.

219

LA MODA ELEGANTE ILUSTR .ADA

colas; las cabezas naturalizadas se cruzan generalmente , en m~dio de la espalda. Con e~to no
se deteriora lo más mínimo la piel, que queda
dispuesta á sufrir en lo futuro nuevas transformaciones.
Hay también muy bonitas estolas en que se
combinan las pieles con la pasamanería. Dos
franjas de piel, más ó menos ancha, están separadas por un galón de pasamanería de torzal
anudado muy macizo. Este galón, que parece
plano, sin embargo, por estar metido entre las
dos pieles, da á la estola un aspecto más ligero
y dibuja mejor la línea de los hombros que una
estola toda de piel.
Corbatas de marta ó de visón se adornan con
terciopelo marrón ó ciruela, con lentejuelas ó
perlas, formando como chalecos peqneños recuadrados con grupos de colas. La pasamanarla
de s_eda mate armoniza mejor, á mi parecer, con
la piel qne este bordado brillante.
Las estolas se forran, ya con la misma piel, ya
col! otra distinta, que suele ser armiño ó su imitación; ya con seda en jar etada gofrada ó plega•
da, muy flexible. Apenas se ve ' el forro de seda
lisa.
Hay g randísima abundancia de pieles de zorro:
zorro blanco, negro, plateado, Sitka. Corbatas
a1;1chas y flexibles, hechas con dos ó con cuatro
pieles, caen hasta muy abajo por delante.
Se ve!' también ml!y ingeniosas imitaciones
de las pieles más preciosas. Zorr o teñido de negro ó de ciruela muy obscuro aparecen con pe·
los blancos plateados, pegad~s á mano y dís·
puest?s como sobre el verdadero zorro plateado.
Se de¡a alrededor del cuello una especie de co·
llar obscuro, las colas se terminan en blanco Y
se tiene una estola elegantísima que alcanza el
precio de 300 á 400 francos.
Los manguitos llegan casi al mismo precio;
son más voluminosos que nunca, como se puede
~omprobar en los que acompañan á los dos tra·
¡es ~e paseo de las figuras 1 y 2 ( el primero de
terc10pelo de color de heces de vino, adornado
con r aso bordado con fe lpilla, y el segundo, de
pafio inglés verde eucalipto adornado con tren·
cillas de seda verde). Son n{¡¡s largos que anchos
Y de_una complicación y variedad tales, que es
preciso renunciar á describirlos. Unos se componen con varias pieles naturalizadas de armiño
ó de chinchilla formando flecos, en que las colas
caen hacia un lado y las cabezas hacia el otro
sobre un manguito al que casi cubren; otros es•
tán formados por una serie de franjas de piel
separadas entre si, que á-cada movimiento dejan
ver el fondo que cubren. Pero este fondo, que el

afio pasado era de muselina enjaretada, es ahora
todo de piel de armiño, sin motear cuando las
franjas son de armiño moteado, y de caracol
blanco si las franjas son de chinchilla ó cebellina.
Manguitos de armiflo sumamente largos y planos se adornan con motas anchas formadas con
tres colas. Otros se hacen con paletas redondas
unidas, que les dan la forma de un abanico invertido cuyas varillas redondeadas hubieran triplicado su volumen. De esta hechura los hay de
nutria, de armiflo y de chinchilla.
Además de los adornos de pasamanería, pesados y macizos, que acompañan á las pieles, se
emplea también con ellas la pasamaneria calada,
ligera, á manera de red, que r eouerda los encajes de ganchillo ó las antiguas redecillas. Este
enrejado claro se asocia muy bien cou las pieles,
en gris plata con la de chinchilla, blanco con el
armifio, leonado con el visón y la marta. Destaca
sobre un fondo de gasa plegada ó enjaretada,
espumoso y flexible, blanco ó crema, que frecuentemente forma casi un tercio del manguito.
La piel ocupa todo un lado y svbe en !!neas desiguales formando escalera, para dejar ver la pasamanería. En forma análoga se hacen manguitos de piel con guipures ó con encajes gruesos.
Se ven algunos manguitos de 1830, voluminosos, alargados y planos, que se pueden recoger
por arriba y disminuir de volumen.

como sucede en el modelo acabado de citar, ya
en la de la sangría, como ocurre en el de la
figura 4, que es otro traje de noche, de glll!a
malva glicinia, adornado con raso de matiz
algo más obscuro y con malla bordada del mismo color.

•
••

Los puños altos y fruncidos están muy de
moda, y también los de guipur al aire, cortados
por adornos de souloohes, orillos de pafio ó bieses estrechitos.
Mucho se usan las chaquetas, pero no menos los
paletós cortos, cuyo aspecto se renueva por la
forma de las mangas y por los adornos. Muchos
hay cubiertos por completo de soutaches hechos
con pafios estrechos que entallan, sin dejar ver
el sitio preciso de las costuras, porque el dibujo
cubre todo el paletó 6 se repite en cada pafio,
separado por otro á lo largo, que las tapa. Estos
adornos verticales, formados por lineas rectall
de soutaches, por grecas ó follajes simétricos en
el género de las guirnaldas Imperio, favorecen
mucho á las personas on poco gruesas.
No están reservadas las trencillas ni los soutaches para adornar únicamente las telas lisas;
también se emplean mucho sobre las de rayas y
cuadros, aun siendo unas y otros muy marcados.
El soutoohe ó trencilla se eligen más obscuros[ue
el fondo, casi negros para que destaquen me or.
Algunos de estos paletós no tienen costadí os;
el delantero cae recto, en estola; la espalda es
corta, más bien cuadrada; las mangas-hombreras
ó pelerinas se unen con el hombro alargado y
caldo; bajo los brazos, espalda y delanteros vienen á unirse por medio de barras, en número
de dos 6 tres cuando son paralelas, y de cuatro
cuando están cruzadas. Es una disposición de
novedad, pero que sólo deben adoptar las personas que usan poco tiempo un mismo abrigo.
El borde de estos paletós y sus semejantes está
generalmente acompaflado por un adorno recto, como una franja en forma, cubierta de soutaches ó cortada en pallo, raso, tafetán 6 terciopelo, siempre del mismo color que la tela. Y
como decia al principio, aunque no sea muy útil
para abrigar, una confortable estola de piel es
indispensable complemento de esta clase de
abrigos.

•
••

Como de última novedad presento al finalizar
esta Revista un modelo de traje de noohe y otro
de calle.
El primero está representado en la figura 6, y
es de gasa blanca, bordada en la parte Inferior

Fig. ,.

También se emplean los tirantes en los grandes abrigos flotantes que se usan para los paseos
matinales ó para el automóvil. Prendidos en el
••
hombro por medío de botones, estos tirantes paÁ pesar del frio del invierno, sigue la moda recen recoger el cuerpo del abrigo, cortado al
favoreciendo á las blusas blancas, pero ocultán- bies ó en forma, cayendo en numerosos cañodolas á medias bajo tirantes, ó chaquetitas que nes tanto más flexibles cuanto más ligero sea el
dejan sólo lucir el oanesú y las mangas.
Con frecuencia el encaje ó el tnl de la blusa forro.
El canesú que los tirantes dejan ver es de la
están tefiidos en crema ó del color de la tela, y tela del abrigo, pero en vez de estar cortado al
sólo se deja, para que acompañ.e á la cara, un pe- bies lo está al hilo, y esta distinta disposición
cherito blanco. Los tirantes son unas veces flo- de las rayas ó cuadros basta para dar novedad
jos y drapeados por medío de frunces 6 plie- á la prenda. A veoes los tirantes están adornagues, otras veces rígidos,. compuestos de tres ó dos con botones y ojales más abajo del hombro,
cuatro franjas en forma, Jtgeramente ensan_cha- ya en la espalda, ya delante, ya á cada lado; pero
dos hacia tas hombros, más estrechos hacia el evitando ponerlos sobre el hombro, porque lo
talle por delante y por la espalda. Los hay cru- levantar!an, y la moda actual pide que se deje
zados, rectos, perdidos de trecho en trecho por tan caldo como sea posible.
barras transversales.
En unos la disposición de la espalda es completamente igual II la del ~elant_ero; en otros es
muy diferente: cruzada, si los tirantes son recLas mangas largas que se intenta imponer son
tos; recta, si aparecen unidos por barretas ó en casi todas fruncidas, y siguen la linea del braescalones.
zo, al cual moldean exactamente, como se ve en
La colocación de e,tas barras no es indiferen• el traje de noche, de gasa blanca bordada con
te; es preciso situarlas con gusto para que no seda rosa, y adornado con raso de igual matiz,
crucen el busto con poca gracia. Una prueba de- que representa la figura 3. Estos frunces pueden
tenida ante el espejo, que exagera_ los def~ctos, formar uua cabecilla, ya en la linea del codo,
ha de ser muy útil. Sellalaré también los tiran-

Flg. 6.

�1, A

220

con seda amarilla de matiz bajo; una berta de
guipur grueso de color ocre, bordado con oro:
adorna y enriquece el cuerpo, y una túnica de
malla amarillo bajo cubre el conjunto, al que da
aspecto flotante y vaporoso, terminando en un
fleco de seda.
· La figura 6 representa el segundo, de paño
castor, con cuello y botones de terciopelo del
mismo color. La forma de la pelerina, en que
alternan los paños lisos con los de tres órdenes
de volantes uniéndose por los -botones, es tan
nueva como elegante.

.•.

La elección de los polvos de arroz no es indiferente, ya se les considere
como defensa, ya como embellecimiento del cutis. Los
llamados Fleiw de Péche (Flor
de melocotón) están perfu-

mos acepta con gusto y tolera casi indefinidamente la patata como manjar en todas las co ·
midas. Además, la patata, por contener sales de
potasa, resulta casi un agente curativo de la citada dolencia, porque esa potasa en estado de
carbonato actúa sobre el organismo, aun cuando
de un modo más débil, como las aguas alcalinas
de Vichy y sus similares.
La diferencia de cantidad de fécula entre el
pau y la patata es muy considerable: setenta y
dos gramos de pan común representan unos
cuarenta gramos de fécula, y se necesitan nada
menos que ciento setenta y tres gramos de patata para obtener esos mismos cuarenta gramos
de principios feculentos.

mados con esencias de flores

exóticas, son muy adherentes á la piel, la refrescan y le
dan el aterciopelado que la
embellece, en los cuatro matices: blanco, rosado, natural
y moreno. Para evitar las
imitaciones deben pedirse á
la Perfum.eria Exótica, 35, rue
du Quatre-Septemln-e, de París.
V.

DE CASTELFIDO.

Parfs, 18 de Noviembre de 1907.

221

LA MODA ELEGANTJ,J ILUSTRADA

M OD A E L E G A N T E I L U S T R A D A

desconocido, produciéndole una especie de estupor, de sobrecogimiento intenso. Hnbiérase
dicho, al ver la repentina palidez de su rostro,
la fijeza de su mirada y el terror vago que le tenía inmóvil, que se encontraba frente á un fantasma. Permaneció bajo esta especie de doloroso
encanto hasta el momento en que María Teresa,
habiendo terminado la confección de los ramilletes, los depositó sobre la tierra húmeda de la
fosa; seguidamente entró la jovencita en el templo, y el desconocido, saliendo de la sombra que
proyectaban los sauces, recorrió leptamente el
cementerio leyendo las inscripciones, pero volviendo siempre, como atraído, ante la losa de
mármol blanco en la cual se hallaba grabado, á
continuación de los nombres de dos ni!íos fallecidos en tierna edad, el de María Teresa Carlota
de Manlandres, condesa de Marmennes.
Terminaba la Misa que se celebraba en la iglesia. Ocultándose en la sombra de una pilastra,
· vió desfilar primero á los aldaanos. Luego, trans•
curridos algunos minutos, escuchó vibrar muy

EL PUENTE.
Continuación.

La ceremonia se efectuó casi con la misma
sencillez y modestia que si se tratase de un pobre; una fosa, abierta no lejos del panteón fami liar de los Marmennes, recibió el cuerpo de
aquel que creyó reposar en espléndido mausoleo del cementerio del Pere-Lachaise.
El porvenir de Paulina se había discutido la
víspera. Las habitaciones de los Citisos iban á
ser selladas judicialmente, y en tales condiciones le hubiera sido casi imposible permanecer
allí. Cristina no pod!a llevarla á su lado; la presencia de
Juan era un obstáculo, según
las conveniencias sociales, y
además, Paulina experimen'.
taba repugnancia invencible
ante la idea de habitar bajo
el mismo techo que el señor
de Sallis, que había rehusado
asistir al entierro de su antiguo amigo. En otro tiempo
hubiera preferido no tener
que ser deudora de gratitud
á la conmiseración ajena, y
hubiese permanecido sola en
los Citisos; pero, aniquilada
moral y físicamente cual estaba, se dejó llevar á La Ribera. Fné, pues, la mansión

cerca una voz sonora, juvenil.

-tVendrá usted conmigo á visitará Paulina?
Mi padre se lo rogó á usted ayer, y ya sabe
cuánta necesidad tiene de verla nuestra pobre
amiga ..... ¡Cuánto me alegraré recibiendo á us-

ted en La Ribera! ¡No me acostumbro á que no
n?s veamos!. .... Desde que vive usted en la otra
Ribera, ya no me gusta el Pajarito; sólo sirve
de obstáculo, y el puente destruido me inspira
melancolía inexplicable ..... ¡Sé que su .contemplación es motivo de amargura para mi padre!
-Sí, la acompaño á usted - contestó otra voz,
que era la de Cristina.-De ahora en adelante hay
un vínculo de unión entre el corazón de Paulina y el mío; además, comprendo perfectamente
que esa pobre huérfana no tiene ya más amigas
que usted y yo.
Se alejaron, y el señor de Sallis, sombrío, con
los dientes apretados. las vió irse, y emprendió
el camino de la otra Ribera.
Juan se hallaba paseando por la avenida que
tenía como fondo el Pajarito y el puente cortado. Vió desde lejos á su tío, y le salió al encuentro. Desde la llegada del señor de Sallis, las re·
laciones entre tio y sobrino eran afectuosas, pero
un tanto forzadas. La preocupación interior, que
el Ministro no podía disimular por completo,
proyectaba algo así como una sombra en torno
suyo, y el sentimiento hondo que Juan guardaba en su pecho, le absorbía en parte, y en parte
le alejaba de aquel á quien sólo podía conside·
rartya como un obstáculo. No se buscaban ni
hacían muchos esfuerzos para estar reunidos,

pero esto podía encubrirse con un pretexto fácil y aceptable. El señor de Sallis, efectivamente, sólo se había tomado descanso relativo.
Abundante correspondencia que examinar, y
que contestar, á veces con urgencia, y la comu-

nicación telegráfica casi no interrumpida con
el Ministerio, . era suficiente para explicar, en

unión de las preocupaciones impuestas por la
política, la necesidad de aislamiento que manifestaba. Y como quiera que· la política no era terreno á propósito para cambiar impresiones con

Vulgarización cientllica:

su sobrino; como, por afiadidura, la vida que

Todas las personas quepadecen diabetes, así como las
familias que rodean al que
sufre dicha enfermedad, saben perfectamente que uno
de los alimentos que más favorecen la producción del
azúcar en la orina y, por lo i]
tanto, uno de los más noci• ¡
vos para el diabético es el "
pan.
aristocrática y respetada del
Comer sin pan es privación
Conde de Marmennes la que
ó molestia que puede toleamparó á la hija de aquel de
rarse y que se tolera con maquien el mismo dia todo Payor ó menor facilidad durís hablaba con indignación
rante algunos días.
y con menosprecio.
Pero, al cabo de dos ó de
tres semanas, la prohibición
xxu.
y la abstinencia determinan
Paulina durmió hasta hora
mortificación más _dañosa, á
\ avanzada de la mañana si•
veces, para el apetito y para
guiente. La juventud y tamla nutrición que el consumo
bién el cansancio volvían por
del manjar vedado.
sus fueros, y, rendida cual se
En algunos casos el pan de
hallaba, arru liada por el
gluten, 6 pan especial para
murmurio del Pajarito, ol·
diabéticos, suple temporalvidó en aquel prolongado
mente la falta del pan aután·
tico.
sueño los dolores y las preocupaciones que la acechaban
Mas esa preparación ni
siempre es del agrado del
al despertar.
enfermo, ni, aun cuando lo
María Teresa se levantó al
4. - Toilette para oomldaa.
5.-Satida de balle y mantilla.
sea en un principio, llega á
ser de día. Vistióse apreso•
ser aceptable de un modo haNúm. 4.-Para la explicación y patrones, véan • fantasía, y se ribetean con bieses de terciopelo radamente, salió á coger fl~ bitual.
res bañadas de rocío y se di·
se las flgs. 64 á 70 de la Hoja-S11plemsnt-0.
azul obscuro.
El pan de gluten, por haMnntilla de muselina de seda color blanco rigió hacia el pueblecillo con
Núm. 5.-De raso Uiberty color &lt;azul luz» con
llarse desprovisto de fécula
forro de seda y una capa de uata interpuesta; marfil, con forro de seda muy fina; la parte in- objeto de adornar la tumba,
resulta insípido: «sabe á también se puede ejecutar de paño fino ó de la- ferior de la capucha se guarnece con un volante que, engalanada así, .tendría
obleas», como aseguran los na. El cuello vuelto y la guarnición de los pu• fruncido, y Jade arriba con una ruche de mu- aspecto menos doloroso para
que se ven forzados á consu- itas se adornan con un bordado y botones de selina de seda.
Paulina cuando ésta fuese á
mirlo.
visitarla.
Y como quiera que cualCreyó que el cementerio
quier alimento que se ingie estaría desierto: lo estaba ha·
re con repugnancia, no sólo no cumple una miOtro médico notable, M. Labbé, en sus obser- bitualmente á estas horas, y no vió á un deseo·
~ió~ nu\ritiva, s)no que es causa probable de vaciones clínicas, ha anotado el hecho de que nocido medio oculto entre la cruz y los sauces
mdigestlón Y.: de mapetencia, de ah! que el pan desde el punto de vista nutritivo, de cada siet~ que sombreaban el panteón familiar de los Mar•
de gluten solo se recomiende circunstancial- casos estudiados, en seis ha ofrecido resultados mennes.
mente y siempre de un modo transitorio.
más satisfactorios la patata que el pan.
El tiempo era ya caluroso. La caminata había
Aun hay más: el Dr. Menard, en largos años
E':' suma: la Medicina recomienda para el tra- fatigado algo á la jovencita; arrodillóse un mo·
de intelige~te J?ráctica, ha comprobado que la tamiento de los diabéticos la sustitución de la mento para rezar ante la fosa recién ocupada,
absoluta pr1vac1ón de féculas alimenticias, lejos ración de pan por ración, equivalente en peso, después se quitó el sombrero y comenzó áagru·
de ser favorable, es perjudicial para la curación de patatas.
par en ramilletes las flores que llevaba en un
de los diabéticos.
Téngase en cuenta que la alimentación no ha cestillo.
Bernard, Bonssingault, Mossé, No orden y otras de •~r exclusiva, porque tampoco es normal ni
No era en modo alguno aficionada á llamar la
verdaderas autoridades médicas han coincidido corriente que el pan sea exclusivo alimento de atención, y mucho menos en un lugar co~o
y coinciden en dicho punto con el Dr. Menard. · una persona, máxime hallándose enferma.
aquél; además, creía hallarse sola. Nunca, s!D
Buscando la solución del problema, y estuY, en fin, respecto á la condimentación de la embargo, estuvo tan encantadora como al curo·
diando en la práctica las ventajas de las afirma- patata, siendo preferible administrarla frita no plir su piadosa tarea, bella y lozana cual las ro·
ciones teóricas, se ha llegado á un acuerdo: el de hay inconveniente en servirla asada cocida ó sas, ostentando en los gestos y en los ademanes
emplear la patata en sustitución del pan para guisada, con tal de hacerla siempre to' más grata gracia innata y seductora.
alimentación de los diabéticos.
posible al paladar y al estómago del consumidor.
Mas no era el encanto de sus facciones ni la
El noventa y nueve por ciento de los enferelegancia de su actitud lo que impresionaba al
DOCTOR R•
1

•

6 bia.-Traje para niña de 8, 13 años.

vivían en el campo era de apartamiento y de
monotonía, los temas de convenmción resulta-

ban extremadamente difíciles de hallar.
En efecto, en aquella convivencia en medio
de la soledad, las discrepancias de ideas y de
sentimientos se acentuaban de manera más viva.
De una y de otra parte era necesario buscar
asuntos de que hablar, y la tarea se hacía tanto
más árida cuanto que cada uno de los habitantes de la vetusta granja tenia pensamientos, inquietudes, sentimientos, ensueños ó aspiraciones que le interesaban casi exclusivamente, pero

que consideraba oportuno no manifestar al otro
huésped.
En Juan, era el amor que sentía hacia María
Teresa. En el señor de Sallis, era aquella mezcla
extraña y punzante de recuerdos, de odio, de
pesares, de remordimientos. Solamente Cristina

Núm. 6 bls,-De paño· amazona, fino, color verde higo· cuello de linón antiguo, guarnecido al filo con dos
voiantes de tafetán verde con fleco al borde.

bruscamente repentinamente, indicando con
gesto adusto ia otra orill~ ~el río.
.
Los marinos, salvo rar1S1mas excepciones, no
son diplomáticos. Juan se ruborizó, como un
chico sorprendido en el momento de cometer
una falta.
-Mi hermana nunca ha ido á La Riberadijo dándose cuenta ~e qu~ •~ ruborizaba, !º~que sin saber por que, y smt1éndose muy 1rr1-

apenas si tenía preocupaciones personales; pe:r:o

habituada á vivir consagrándose á todos, sent1a
en mayor grado las angustias ajenas: el porve·
nir de su hermano y de María Teresa le inquietaba tanto más, cuanto que veía frente á la dicha anhelada no sólo el obstáculo relativo de
los deberes de Juan para con su tío, sino, ante
todo y sobre todo, la dignidad, y aun acaso la
obstinación del señor de Marmennes. El infortunio de Paulina también la preocupaba honda
y sinceramente. En el espantoso hundimiento
que se producía en torno de la pobre huérfana,
comprendía que sólo ella podía servir de apoyo,
de consuelo; ella, la desconocida de ayer, la
amiga de hoy, movida por los sentimientos más
altos y más desinteresados de simpatía y de c?m·
pasión. Pero aun este asunto, del cual hubiera
podido hablar con Juan, como le hablaba de
otras muchas de las tareas que se había impuesto Je estaba vedado tratarlo ante el señor de S•·
lli~, so pena de sentirse lastima~a l': ver indig11;arse á su hermano, ante la enunciación del egmsta
vm victis, desenterrado en nuestros días de las

.

7

ruinas del mundo pagano.
Juan advirtió inmediatamente
que el rostro del señor de Sallis
estaba alterado, ensombrecido, y
que en los ademanes y hasta en las
inflexiones de la voz de su tío había algo agresivo.
Al lleaar al extremo de la alameda c~rca de la casa, el Ministro
se voÍvió, y contempló durante
tanto tiempo La Ribera, que Juan
se creyó en el caso de distraerle
de meditaciones y de pensamientos evidentemente penosos. Pero
cuando intentaba entablar conversación ac~rca
6.-Abrigo de hechura sastre.
de un asunto indiferente, el señ.or de Salhs le
Núm. 6.-Este abrigo, propio para viaje ó para le_s interrumpió.
- 1,Hace mucho tiempo que tu hermana sos¡nañenas, es de color azul obscuro; ~l cuello Y lo.s v1•
os de les bocamangas son de terciopelo del mismo tiene relaciones con aquella casa?-preguntó
[
olor.

tado contra sí mismo.

-Ha ido esta mañana, está allí-contestó se·
camente el señor de Sallis.
-¡De veras!-exclamó Juan con alegria, que
le asomó involuntariamente al rostro.
- tPor lo visto que es amiga Intima de una
joven, que supongo será la señ.?rita_de Marmennes?-añadió el seilor de Salhs, fl¡ando en su
sobrino una mirada escrutadora.

Dicen que el amor, especialmente cuando es
dichoso, no puede estar oculto. Por muchos obs·
táculos que .se atravesasen ante el de Juan, el
pobre mozo revelaba su secreto con sólo leva~tar hasta su tío los ojos llenos de lealtad y abr1llantados por la emoción.
-Conocimos al señor de Marmennes y á su
hija en un balneario-dijo,-sin saber y pensar
entonces que éramos y habíamos de ser veci!'?ª·
El señor de Sallis rompió á reir con r1S1ta
irónica.

- 1,Es posible? Y ese señor, tlo ignoraba también?
.
-tPor qué no? - replicó Juan vivamente
frunciendo el entrecejo.
-Pues, porque según dicen, ha sentid? Y
siente tanto la pérdida de esta parte de hac1en•
da, que legalmente hubo de divi~i~se, q_ue se m_e
antoja cosa inusitada que haya vivido sm averi·
guar el nombre del propietario. Ademá_s, siem·
pre ha sido romántico, soñador ..... 1,Qmén sabe
si, como padre cuidadoso de~ porvenir de su
hija no ha forjado una novehta perfectamente
idea'da y con un lindo desenlace de sorpresa
más ó menos teatral?
Juan se ruborizó; sus pupilas relampaguearon.
-Tío-exclamó,-tengo al señor de Mar~e~nes en la más alta estima, y no me avengo a 01r
hablar de él en ese tono. Es incapaz de cálculos
como los que usted le atribuye, incapaz hasta el
extremo de haber rehusado recibirme en su
casa desde que llegué á esta tierra.
Continuará.

�J, A M O D A

220

co':' seda amarilla de matiz bajo; una berta de
gmpur grueso de color ocre, bordado con oro:
adorna y enriquece el cuerpo, y una túnica de
malla amarillo bajo cubre el conjunto, al que da
aspecto flotante y vaporoso, terminando en un
fleco de seda.
· La figura 6 representa el segundo, de paño
ca~tor, con cuello y botones de terciopelo del
mismo color. La forma de la pelerina, en que
alternan los paños lisos con los de tres órdenes
de volantes uniéndose por los , botones, es tan
nueva como elegante.

..•

La elección de los polvos de arroz no es indiferente, ya se les considere
como defensa, ya como embellecimiento del cutis. Los
llamados Flei11· de Péche (Flor
de melocotón) están perfumados con esencias de flores
exóticas, son muy adherentes á la piel, la refrescan y le
dan el aterciopelado que la
embellece, en los cuatro matices: blanco, rosado, natural
y moreno. Para evitar las
imitaciones deben pedirse á
la Perfumería Exótica, 35, rue
du Q1&lt;atre-Septembre, de París.
V. DE CASTELFIDO.
París, 18 de Noviembre de 1907.

1

E L BGAN T E I L U ST RADA

mos acepta con gusto y tolera casi indefinidamente la patata como manjar en todas las co •
midas. Además, la patata, por contener sales de
potasa resulta casi un agente curativo de la citada dolencia, porque esa potasa en estado de
carbonato actúa sobre el organismo, aun cuando
de un modo más débil, como las aguas alcalinas
de Vichy y sus similares.
La diferencia de cantidad de fécula entre el
pan y la patata es muy co~siderable: setenta y
dos gramos de pan comun representan unos
cuarenta gramos de fécula, y se necesitan nada
menos que ciento setenta y tres gramos de patata para obtener esos mismos cuarenta gramos
de principios feculentos.

221

LA MODA ELEGANTB ILUSTRADA

EL PUENTE.
Continnaei6n.

La ceremonia se efectuó casi con la mism
sencillez y mode_stia que si se tratase de un 0~
~re; una fosa, abierta no lejos del panteón fa~iltar de los Marmennes, recibió el cuerpo de
aquel que creyó _reposar en espléndido mausoleo del cementerio del Pere-Lachaise.
, El porvenir d~ P~ulina se habia discutido la
v1spera. Las hab1tac10nes de los Citisos iban á
ser sellada~ judi~ialme~t~, y en tales condiciones le hubiera sido casi imposible permanecer
allí. Cristina no podia llevarla á su lado; la presencia de
Juan era u':' ob~táculo, según
las co~ven10~crns sociales, y,
ademas, Paulina experimentaba repugnancia invencible
ante _la idea de habitar bajo
el mismo techo que el señor
de Sallis, que había rehusado
asistir al entierro de su antiguo amigo. En otro tiempo
hubiera preferido no tener
que ser deudora de gratitud
á la conmiseración ajena y
hubiese permanecido sola'en
los Citisos; pero, aniquilada
moral y físicamente cual estaba, se dejó llevar á La Ribera. Fné, pues, la mansión

desconocido produciéndole una especie de estupor de sdbrecogimiento intenso, Hubiérase
dicho' al ver la repentina palidez de su rostro,
la fl.je~a de su mirada y el terror vago que le tenía inmóvil que se encontraba frente á un fantasma. Perm'aneció bajo esta especie de doloroso
encanto hasta el momento en que María Teresa,
habiendo terminado la confección de los ramilletes, los depositó sobre la ~ierra ~úmeda de la
fosa· seguidamente entró la Jovenc1ta en el templo,'y el desconocido, saliendo .~e la sombra que
proyectaban los sauces, recorr10 leptamente el
cementerio leyendo las inscripciones, pero volviendo siempre, como atraído, ante la losa de
mármol blanco en la cual se hallaba grabado, á
continuación de los nombres de dos niños fallecidos en tierna edad, el de María Teresa Carlota
de Maulandres, condesa de Marmennes.
Terminaba la Misa que se celebraba en la iglesia. Ocultándose en la sombra de una pilastra,
vió desfilar primero á los aldeanos. Luego, transcurridos algunos minutos, escuchó vibrar muy
cerca una voz sonora, juvenil.

-tVendrá usted conmigo á visitará Paulina?
Mi padre se lo rogó á usted ayer, y ya sabe
cuánta necesidad tiene de verla nuestra pobre
amiga ..... ¡Cuánto me alegraré recibiendo á ns-

ted en La Ribera! ¡No me acostumbro á que no
n9s veamos! ..... Desde que vi ve usted en la otra
Ribera, ya no me gusta el Pajarito; sólo sirve
de obstáculo, y el puente destruido me inspira
mel~ncolía in~xplicable ..... ¡Sé que su .contemplamó!'- es motivo de amargura para mi padre!
-81, la acompaño á usted- contestó otra voz
que ~rala de Crist,ina.-De ahora en adelante hay
un vmculo de nmón entre el corazón de Paulina y el mío; además, comprendo perfectamente
que esa pobre huérfana no tiene ya más amigas
qne usted y yo.
Se alejaron, y el señor de Sallis sombrío con
los dientes apretados. las vió irse' y empr¿ndió
el camino de la otra Ribera.
'
Juan se hallaba paseando por la avenida que
tenía como fondo el Pajarito y el puente cortado. Vió desde lejos á su tío, y le salió al encuentro. Desde la llegada del señor de Sallis las relaciones entre tío y sobrino eran afectuo;as, pero

un tanto forzadas. La preocupación interior, que
el Ministro no podía disimular por completo
proyectaba algo así como una sombra en torn~

suyo, y el sentimiento hondo que Juan guardaba en _su pecho, le absorbía en parte, y en parte
le ale¡aba de aquel á quien sólo podía considerarlya como un obstáculo. No se buscaban ni
hacían muchos esfuerzos para estar reunidos

pero esto podía encubrirse con un pretexto fá'.
cil y aceptable. El seiíor de Sallis, efectivamente, sólo se había tomado descanso relativo.
Abundante correspondencia que examinar, y
que contestar, á veces con urgencia, y la comu-

nicación telegráfica casi no interrumpida con
el Ministerio, , era suficiente para explicar en

unión de las preocupaciones impuestas po~ la
política, la necesidad de aislamiento que manifestaba. Y como quiera que la política no era terreno á propósito para cambiar impresiones con

1

Vulgarización cientlfica.

su sobrino; como, por añadidura, la vida que

Todas las personas qne padecen diabetes, así como las
familias que rodean al que
sufre dicha enfermedad, saben perfectamente que uno
de los alimentos que más favorecen la producción del
azúcar en la orina y, por lo
tanto, uno de los más nocivos para el diabético es el
pan.
Comer sin pan es privación

¡l

1

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1

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1,¡

vivían en el campo era de apartamiento y de
monotonía, los temas de conver:mción resulta-

ban extremadamente difíciles de hallar.
En efecto, en aquella convivencia en medio
de la soledad, las discrepancias de ideas y de

6 bis.-TraJe para niña de 8 á 13 años.

Núm. 6 bla,-De paño amazona, fino, color verde higo; cuello de linón antiguo, guarnecido al filo con dos
volantes de tafetán verde con fleco al borde.

sentimientos se acentuaban de manera más viva.

De una y de otra parte era necesario buscar
asuntos de que hablar, y la tarea se hacía tanto
más árida cuanto que cada uno de los habitantes de la vetusta granja tenía pensamientos, in-

ij
M

quietudes, sentimientos, ensueños ó aspiraciones que le interesaban casi exclusivamente, pero

aristocrática y respetada del
Conde de Marmennes la que
amparó á la hija de aquel de
qnien el mismo día todo París hablaba con indignación
y con menosprecio.

ó molestia que puede tolerarse y que se tolera con mayor ó menor facilidad durante algunos días.
1
Pero, al cabo de dos ó de '
tres semanas, la prohibición
XXII.
y la abstinencia determinan
Paulina durmió hasta hora
mortificación más da!íosa á
. y para
'
veces, para el apetito
avanzada de la mañana sila nutrición que el consumo
guiente. La juventud y tamdel manjar vedado.
bién el cansanciovolvían por
En algunos casos el pan de
sus fueros, y, rendida cual se
gluten, 6 pan especial para
hallaba, arrullada por el
diabéticos, suple temporalmurmurio del Pajarito, olmente la falta del pan auténvidó en aquel prolongado
tico.
suefío los dolores y las preoMas esa preparación ni
cupaciones que la acechaban
siempre es del agrado del
al despertar.
enfermo, ni, aun cuando lo
5.-Sallda de balle y mantilla,
María Teresa se levantó al
4.-ToUette para comidas.
sea en un principio, llega á
ser de día. Vistióse apresuser aceptable de un modo haNúm. 4.-Para la explicación y patrones, véan- fantasfa, y se ribetean con bieses de terciopelo radamente, salió á coger flobitual.
res bailadas de rocío y se dise las flgs. 64 á 70 de la Hoja-S11ple...,.to.
azul obscuro.
El pan de gluten, por ha:Mantilla de muselina de seda color blanco rigió hacia el pueblecillo con
Núm. 5.-De raso lliberty color &lt;azul luz, con
llarse desprovisto de fécula
de seda y una capa de uata interpuesta· msrfll, con forro de seda muy fina; la parte in. objeto de adornar la tumba,
resulta insípido: •sabe il. forro
también se puede ejecutar de pailo fino ó de la~ fer10r. de la capucha se guarnece eon un volante que, engalanada así,.tendria
obleas•, como aseguran los na. El cuello vuelto y la guarnición de los pu- fru_nc1do, y la de arriba con una ruche de mu- aspecto menos doloroso para
qne se ven forzados á consu- ilos se adornan con un bordado y botones de sehna de seda.
Paulina cuando ésta fnese á
mirlo.
visitarla.
Y como quiera que cualCreyó que el cementerio
quier alimento que se ingieestaría desierto: lo estaba hare con repugnancia, no sólo no cumple una miOtro médico notable, M. Labbé, en sus obser- bitualmente á estas horas, y no vió á nn desco~ió~ nu!"itiva, •!no que es causa probable de vaciones clínicas, ha anotado el hecho de qne nocido medio oculto entre la cruz y los sauces
mdlgestlón y de mapetencia, de ah! que el pan desde el punto de vista nutritivo de cada siet~ que sombreaban el panteón familiar de los Marde gluten_ sólo se recomiende circunstancial- casos estudiados, en seis ha ofre~ido resultados mennes.
mente y s10mpre de un modo transitorio.
más satisfactorios la patata que el pan.
i:;1 tiempo era ya caluroso. La caminata habla
Aun hay más: el Dr. Menard en largos años
En suma: la Medicina recomienda para el tra- fatigado algo á la jovencita; arrodillóse un mode intelige~te I?ráctica, ha co~probado que la tamiento de los diabéticos la sustitución de la mento para rezar ante la fosa recién ocupada,
absoluta pr1vac1ón de f~cul!'~ alimenticias, lejos ración de pan por ración, equivalente en peso después se quitó el sombrero y comenzó á agrude ser favorable, es per¡ud1c1al para la curación de patatas.
' par en ramilletes las flores que llevaba en un
de los diabéticos.
Téngase en cuenta que la alimentación no ha cestillo.
Bernard, Boussjngault, Mossé, Noorden y otras de •~r exclusiva, porque tampoco es normal ni
No era en modo alguno aficionada á llamar la
verdaderas autoridades médicas han coincidido corriente que el pan sea exclusivo alimento de atención, y mucho menos en nn lugar como
y coinciden en dicho punto con el Dr. Menard. - una persona, máxime hallándose enferma.
aquél; además, creía hallarse sola. Nunca, sin
_Buscando la so\nción del problema, y estuY, en fin, respecto á la condimentación de la embargo, estuvo tan encantadora como al cum·
diando en la práctica las ventajas de las afirma- patata, siendo preferible administrarla frita no plir su piadosa tarea, bella y lozana cual las ro·
ciones teóricas, se ha llegado á un acuerdo: el de hay inconveniente en servirla asada cocida ó sas, ostentando en los gestos y en los ademanes
emplear la patata en sustitución del pan para guisada, con tal de hacerla siempre 1d más grata gracia innata y seductora.
alimentación de los diabéticos.
posible al paladar y al estómago del consumidor.
Mas no era el encanto de sus facciones ni la
El noventa y nueve por ciento de los enferelegancia de su actitud lo que impresionaba al
DOCTOR R'..

que consideraba oportuno no manifestar al otro
huésped.
En Juan, era el amor que sentía hacia María
Teresa. En el señor de Sallis, era aquella mezcla
extraña y punzante de recuerdos, de odio, de
pesares, de remordimientos. Solamente Cristina
apenas si tenía preocupaciones personales; pero

habituada á vivir consagrándose á todos, sentía
en mayor grado las angustias ajenas: el porvenir de su hermano y de María Teresa le inquietaba tanto más, cuanto que veía frente á la dicha anhelada no sólo el obstáculo relativo de
los deberes de Juan para con su tío, sino, ante
todo y sobre todo, la dignidad, y aun acaso la
obstinación del señor de Marmennes. El infortunio de Paulina también la preocupaba honda
y sinceramente. En el espantoso hundimiento
que se producía en torno de la pobre huérfana,
comprendía que sólo ella podía servir de apoyo,
de consuelo; ella, la desconocida de ayer, la
amiga de hoy, movida por los sentimientos más
altos y más desinteresados de simpatía y de compasión. Pero aun este asunto, del cual hubiera
podido hablar con Juan, como le hablaba de
otras muchas de las tareas que se había impuesto, le estaba vedado tratarlo ante el señor de Sallis, so pena de sentirse lastimada y ver indignarse á su hermano, ante la enunciación del egoísta
vre victis, desenterrado en nuestros días de las
ruinas del mundo pagano.

Juan advirtió inmediatamente
que el rostro del señor de Sallis
estaba alterado, ensombrecido, y
que en los ademanes y hasta en las
inflexiones de la voz de su tío había algo agresivo.
Al llegar al extremo de la alameda, cerca de la casa, el Ministro

7

6,-Abrigo de hech11ra sastre.

Núm. 6.-Este abrigo, propio para viaje ó para la_s
añanas es de color azul obscuro; el cuello y los vios de la~ bocamangas son de terciopelo del mismo
olor.

se volvió, y contempló durante
tanto tiempo La Ribera, que Juan
se creyó en el caso de distraerle
de meditaciones y de pensamientos evidentemente penosos. Pero
cuando intentaba entablar conversación acerca
de un asunto indiferente, el señor de Sallis le
interrumpió.
- ¡,Hace mucho tiempo que tu hermana sostiene relaciones con aquella casa?-preguntó

bruscamente, repentinamente, indicando con
gesto adusto la otra orilla del río.
Los marinos, salvo rarísimas excepciones, no
son diplomáticos. Juan se ruborizó, como un
chico sorprendido en el momento de cometer
una falta.
- Mi hermana nunca ha ido á La Riberadijo dándose cuenta de que se ruborizaba, aunque sin saber por qué, y sintiéndose muy irritado contra sí mismo.

-Ha ido esta mañana, está allí-contestó secamente el señor de Sallis.
-¡De veras!-exclamó Juan con alegria, que
le asomó involuntariamente al rostro.
- ¿Por lo visto que es amiga íntima de una
joven, que supongo será la señorita de Marmennes?-ailadió el seilor de Sallis, fijando en su
sobrino una mirada escrutadora.

Dicen que el amor, especialmente cuando es
dichoso, no puede estar oculto. Por muchos obstáculos que se atravesasen ante el de Juan, el
pobre mozo revelaba su secreto con sólo levantar hasta su tío los ojos llenos de lealtad y abrillantados por la emoción.
-Conocimos al señor de Marmennes y á su
hija en un balneario-dijo,-sin saber y pensar
entonces que éramos y habíamos de ser vecinos.
El señor de Sallis rompió á reir con risita
irónica.

- ¿Es posible Y Y ese señor, ¿lo ignoraba también?
-1.Por qué no? - replicó Juan vivamente
frunciendo el entrecejo.
-Pues, porque según dicen, ha sentido y
siente tanto la pérdida de esta parte de hacienda, que legalmente hubo de dividirse, que se me
antoja cosa inusitada que haya vivido sin averiguar el nombre del propietario. Además, siempre ha sido romántico, soñador..... ¿Quién sabe
si, como padre cuidadoso del porvenir de su
hija, no ha forjado una novelita perfectamente
ideada y con un lindo desenlace de sorpresa
más ó menos teatral?
Juan se ruborizó; sus pupilas relampaguearon.
-Tío-exclamó,-tengo al señor de Marmennes en la más alta estima, y no me avengo á oir

hablar de él en ese tono. Es incapaz de cálculos
como los que usted le atribuye, incapaz hasta el
extremo de haber rehusado recibirme en su
casa desde que llegué á esta tierra.
ConUnuará.

�LA MODA. ELF.GA.NTE ILUS'rRA.DA

222

223

LA MODA. iL E G A. N TE ILUSTRA.DA.

cote de la blusa; el delantero de
la &lt;lerecha se guarnece con un
pequeiio bies¡ después se cose
la aldeta (tlg. 95).
Después de · fruncir la parte
inferior de las mangas entre
las• se aplican sobre el forro
( tlg.' 20 de la Hoja-Suple,,unlo
correspondiente al núm. 39),
pero se acortan hasta la lfnea;
se pespuntean las mangas de la•

ta h La ~palda, cortada al hilo,

e •·
pliegue hueco de 6
forma UII de ancho. Las mancentfm•~ura de bullón, tergas, de hr uílos, guarnecidos,
mio~ Po el cuello, con vuello mJsmo~tán blanco bordado;
~ 8 de ataias mangas en las sisas
:e~~~: eJl la costura un vivo
blanco.

fe

8.-Bhlll
7,-Bluaa

de paito.

•• hechura

camlaero,

10.-Paletó da terolopalo para nlila
d14i.6año1.

Paletó da lnvlemo para niña
de 15 • 17 ail'o1.

po responden á á la misma idea. Peto de seda blanca plissée, canesi
con cuello recto de guipur y corbata de seda. Mangas compuestas.de
bullones plissée y puilos de guipur¡ cinturón drapeado de seda.
Núm. 14.-De lana inglesa ácuadros grises, de dos tonos; tiene forro independiente y se dispone formando grupos de pliegues pespunteados. Chaleco de patio gris claro sujeto sobre el peto de seda
plissée, por medio de presillas de so-ut"che. El borde de los delanteros.,
las sisas y los puilos, se adornan con bieses de paila. Cinturón drapeado de terciopelo gris.
Núm. 15.-Para la explicación y patrones, véanse las tlgs. 82 á 87 de
la Hoja-Supkmenlo.
Núm. 16.-De forma campana; el ala se forra por dentro con un bies
de pana violeta; el adorno se compone de un drapeado de pana blu..
ca y pana de Parma, y una pluma blanca al lado izquierdo.
·
Núm. 17.-De pallo azul; cuerpo de talle corto 1 falda de hechura
Imperio; se adorna con grandes patas superpuestas, bajo las cu.a-

9.- Blusa de tafetan.

Núm. 7.-Las tlga. 93 á 98 de la Hoja•SMplemenlo corresponden á este
modelo.
De lana cuadriculada, con rayas azules y de color castafl.a; el delantero de la derecha .se guarnece con un plisséd de batista formando
chorrera, cuyo borde realza un encaje de Valenciennes; el cuello recto
y los pUl!os de las mangas hau de cortarse por las tlgs. 96 y 98; se ejecutan de batista plissée, entredoses y bieses de tafetán, cubriéndolos
en parte con vueltas·de la misma tela, ribeteadas con bieses de tafetán, sujetos por medio de botones de fantasía. Se cortan las piezas de
lana, se disponen formando pliegues, superponiendo las lfneas, se
pespuntean estos pliegues y se forra la espalda; se aplican loe delantero~ entre las•, se aplican sobre el forro, situando el signo : en el
medio del delantero. Se corta el forro por la tlg. 16 de la Hoja-Suple•
mento correspondiente al núm. 39, el hombro centímetro y medio
más corto; es preciso además, escotar el forro, ateniéndose al es-

13.-Traje de paño
guarnecido con plle1111eclt01.

na en el cuerpo, cogiendo en la costura un bies de tafetán.
Se guarnecen los pullos con botones y presillas de sotáaoh,.
Materia"8: 1,75 m. de tela, de 1,10 m. de ancho; 50 cm. de
tafetán¡ 50 cm. de batista¡ 4,50 m. de entredoses¡ 1,50 m. de
sot&lt;lache, 1 21 botones.
,
Núm. 8.-De paño fino, c?lor verde musgo, y adornos de
bor~ado de soow_ch6 del mismo color. feto de encaje de Valenciennes fruncido, adornado con lac1tos de terciopelo verde¡ los delante!os se ribetean con vivos de terciopelo verde.
Puiios de encaJe, Las sisas se adornan con varias }(neas de

soutache.

12,-TraJe para señora oasadL

11,

Núm. 9.-Á cuadros de color moda, obscuro y claro· se corta la tela al bies y se dispone formando dos pliegue~ á cada
lado, que se guarnecen con tres pespuntes. El cierre situado delante, se disimula por medio de UD pliegue po;tizo de
8 cm. de ancho, adornado con UD bies blanco, ribeteado de soo-

18,-Traje
de lana esooceta.

p

19.--TraJe de vl1lta1,
,opio para señora Joven.

~nlicación y patrones, véanse las
N6m. lo .- P ara la e~"s ,. ni-O
tlgs. 48 á 54 de la HojtF up~me ·
.
;1Jlglesa color moda, obscuro y
Num. 11.-De lan~ ,Je grandes botones. Al pespun•
claro, abrochado por medio Lanteros se dejan á los lados
tear la espalda sobre los de d Cuello vuelto de terciopelo
aberturas de 27 cm. de longi# 11 •
color moda.
.
p
. . ,en y patrones, véanse las tlgs. 88
Num. 12,- ara 1a exphcac1"'
á 92 de la Hoja-Supk....,.w.
.
.0 nendra formando tablas, 1 en
Num. 13.-De pallo verde ª-' ueco· el delantero de la falda
la parte de atrás ~n pliegue Pgrup¿sdeplieguecitos pespunse adorna por abaJO con dos- e,n unas grandes patas suJetas
teados; á sus lados se destaC,, ¡;posición y el adorno del cuerpor medio de botones. La di

20.-TraJ• pua comidas de oonflan:r:L

�LA MODA ELEGA::-.TE ILUSTRADA

224

225

LA MODA. ELEGANTE ILUSTRADA.

1,,
1

Etpaldaa de loa dlb11Joa 13

Núm. 20.-Para la explicación y patrones, véanse las
flgs. 1 á ID de la Hoja-Suplemento.
Núm. 21. - Para la explicación y patrones, véanse las
flgs. 11 á 20 de la Hoja-S11plt11un1w.
Núm. 22.-Las flgs, 60 y 61 de la Hoja-Suplemento corresponden á este modelo.
De pallo blanco ó de seda blanca con adornos de
bordado inglés; se forra con seda ligera, y se guarne•
ce al borde con una rucM de seda, colocada bajo festones; completan el adorno dos choua:, y las bridas de
seda blanca.

t 15, 17 i 18 y 28.

Se corta por las flgs. 60 y 61 de la Hoja•Sup
el bordado se ejecuta con seda blanco marfil de
cabos. La flg. 60 forma plfeguecitos entre la• ,,
dos flgs, 60 y 61 se unen superponiendo los núm~
iguales, y cogiendo en la costura un vivo de sec
Para la n,ch, hace falta, una tira de seda de 7 cm
ancho y 1,25 m. de longitud, doblada por la mitad.
Núms. 23 y 24. -Para la explicación y patron
véanse las flgs, 99 á 102 de la Hoja-Supltmenw,
Núm. 25.-La ftg. 121 de la Hoja-Suplemento corr,
ponde á esta labor.-Se compone de un fondo da

29

a 31.-

Trel ohat1001 de novedad para trajea de heohura uatre.

33 y 34.-Corah para 11lñoa de 11n año.

·sto de cintas ó tiras de tela, destinadas fi sujetar las
t~~!~en la parte superior se fijan dos anillas, de las que
cor
'de el guardacorbatas en el interior de la puerta del
l

ª

flg 107 y se aplican en el cuerpo. Se cortan las mang~s pr°r la
fl • 109' se fruncen entre las • y se deslizan sobre las e orro
22 de la Hoja -Sup1emmto correspondiente, al núm. 21); des:
pués se pegan en las sisas. Rodea el talle un crnturón de 3 cen
tfmetros de .ancho.
d t .
Material,s: 3,50 m. de tela, de 1,10 m. de ancho; 1 m. e er
ciopelo, y 35 cm. de guipur.
Núms. 33 y 34.-Para la
explicación y patrones,

(lg.

se
suspen la tapa ó parte de encima
,
armario;
se ad orna con u n bordado
de alón hecho con arreglo á la fl¡¡. 121.
/¡ fondo se refuerza con una hoJa de cartón delgado.
Núm. 26. -Para la explicación y patrones, véanse las flgs. 55
á 58 de la Hoja-Suplemmt&lt;&gt;.

Núm. 27.-Para la expli·
cación y patrones, véaase
las ftgs. 21 á 24 de la

véanse las ftgs, 112 á 116
de la Hoja-Suplemento.
Núm. 35.-Para la explicación y patrones,
véase la flg. 120 de la

Hoja-Suplemento.
Núm. 28,-Para laexpli ·
cación y patrones, véanse
las flgs, 71 á 81 de la

Hoja•SupZ.menw.
Núms. 29 á 31. -Para l•

32.-Traje para nula de 11 • 13 a/loa.

Detalle del dibujo 36.

Detalle del dibujo 37.

explicación y pati_:ones.
véanse las llgs. 25 a 37 de
la Hoja-Suple,nento ,

VIila Interior del auardaoorbata,.

22.- Capota para niña.

este modelo.
De lana pékiné8, adornado con terciopelo y botones; el cuerpo se monta
sobre un canesú de guipur. La falda y el forro
de ésta se cortan por el
croquis reducido (figura
103), pero el forro sólo
hasta la línea indicada¡
se fruncen lad dos faldas
desde•, y se adorna Jade
encima con un bies de 7
centímetros de ancho.
Se cortan el canesú ele
Hi ·
guipur por la flg. 104, el cuello recto por la flg. 21 de 18
Suplem.et,to correspondiente al núm. 21, f ed c;erp~p~~ los
indicaciones de las fl.gs. 105 y 106; despues e orm
b e
dos últimos pliegues huecos, fijando&gt;&lt; sobre •, se ctoca~é 6 ~oÍo
el canesú, y se aplica el cuerpo sot&gt;¡e eJlár[~derl~n;;0 .suent!"e las •; el forro se corta po~ las gs.
h entfmetros
pletnento correspondiente al num. 21, pero oc O c
rias
más largo; en el forro se cogen las pinzas que sean ~:~esp~r ~
1
La guarnición de terciopelo y la de lana se r.or

21,-TraJe con falda pll1de1 propio para 11ñorlta.

les se puede recortar la tela. Canesú de seda blanca,
guarnecido con soutachs y galón búlgaro; los bordes
se disimulan por medio de bieses de terciopelo. Cin·
turón de terciopelo.
Núm. 18.-De lana escocesa de color violeta, de dos
tonos y de color verde; falda guarnecida con bieses
realzados por un bordado de soutache y botones de
oro viejo. Chaleco de terciopelo violeta, sujeto por
presillas de so-utache y vivo ancho de raso blanco.
Peto de Valenciennes con vivo de muselina de seda.
Cinturón y bocamangas de terciopelo color violeta.
Núm. 19.-De terciopelo color abejarruco, adornado
con trencilla color castai'la y oro. El cuello que completa el cuerpo se guarnece con trencilla y termina
con una borla de seda. Peto de guipur y bocamangas
de terciopelo plissée,

Hoja-Suplemento,
Núms. 36 y 37.-La flgu·
ra 122 de la Hoja•Sttpl•·
mento correFponde fi este

grabado.-De galón calado color crema; el fondo
se 'borda á ponto de tul
con algodón crema de mediano grueso, y puede.ser
snstitufdo con tul, s1 se
quiere simplificar el trabajo,_ La ftg. 122 de la
Hoj"-8-uplemento repre.•
senta el dibujo del cami•
no de mesa.
Núm. 38. - Paralaexplicación y patrones, véanse
las flgs. 110 y 111 de la

Núm. 32,-Las flgs.103
á 109 de la Boja-Suple•
mento correspondea á

e,-'-,~

35.-Polalnu
para nlil'.o de 5 l 7 añoa,

Hoja•SupkmenÚJ,
Núm. 39. - La flg. 59 de
la Hoja-8-uplemento co ·
rresponde á esta labor.

Se ejecuta en tela de
hilo ftno,ymide 1,50 m. de
longitud por50cm.de ancho. El dibujo representado por la ftg, 59, se bor•
da con algodón brillante
ó con seda lavable blanco.
Núm. 40.-Para laexpli•
cación y patrones, véanse
las ftgs. 38 á 47 dela Hoja•

º{:~

Ja.

S•plemenw.
36 y 37.-Camlno de m&amp;1a y velete de butaca.

25,-G11ardacorbataa.

••
27.-Abrl¡o para de naoht.

26.-Pantalanea de 'truy.

38.-Delantal.

4D.- TrlJt para nlil'.a de 13 l 15 aloa.

39,-Camlno d.t meaa.

28.-TrlJe de lana pétlnée.

•

�LA MODA ELFJGANTE ILUS'fRADA

226
LOS VESTIDOS DE LA REINA.

H

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1
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UNQUE, á la verdad, bien poco diplomática,
la misión de los Embajadores de España en las
Cortes extranjeras, principalmente en París,
Londres y Roma, tenía una parte que sólo se refería al trato con los joyeros, sastres, modistas
y otros artistas del vestido y de la moda. Desde
que Josefina Beauharnais, como esposa del primer cónsul, Napoleón Bonaparte, ocupó las estancias.de las antiguas Reinas y formó una nueva
Corte y una nueva aristocracia, emanada del talento y de la espada, en España la reina María
Luisa abandonó la costumbre que había adquirido durante el largo tiempo que sólo fué Princesa
de la Corona, como esposa del príncipe de Asturias, Carlos IV, de no vestir mtis que tejidos y joyas labradas en Espalla misma. Los de seda de
Valencia y Cataluña competían en primor con los
de las mejores ftibricas de otros países. Para el
arreglo ó construcción de sus joyas, en el palacio
de Carlos III aun subsistían los talleres que tan•
tas preciosidades habían producido para satisfacer los gustos exquisitos, como italianos, de Isabel de Farnesio. Maria Luisa sabía que ti su augusto suegro y tío, el rey Carlos, nada agradaba
más qne el ver que las artes y las industrias nacientes nacionales bastabaq para colmar las exigencias del buen gusto y de la moda.
Poco á poco, después de la elevación de Carlos IV al Trono, las industrias extranjeras, y
principalmente laa francesas, se fueron infiltrando en el tocador de la Reina, hasta que
desde 1801 enteramente se apoderaron de él. El
primer objeto que para María Luisa se hizo de
una necesidad apremiante y continna, fueron
las medias de seda; después vinieron los vestidos, las batas, los corcel&amp; ó justillos, los gnardapieses, los fichus ó pañuelos, los schaalas, shals
ó cháles; en una palabra: todas las labores del
vestido y del prendido, y hasta los chalecos de
lana para el Rey.
Todas estas cosas fueron tomando regularidad
y proporción, y al cabo quedó establecido que
los Embajadores de París hicieran una remesa
mensual de dos docenas de medias para la Reina, .
y cuatro envíos anuales, al comienzo de cada
estación, de tres vestidos confeccionados para
cada una de ellns. Las medias, invariablemente
venían de la Fabrique de bas du Calvaire de Foutachon (place de la Vicroire, num, 19), que diririgía Mr. Delon, y en cuyos membretes de sus
cartas ya se ponla una nota que decia: «A pri:,,
juste et fixe».
La proveedora de los vestidos, y en general
de todos los demtis efectos de que la Reina se
servía, aunque los tomase de la casa de Walbercq,
en la ruede l'Arbre, num. 191, a roté de la Fontaine, donde se abastecía para los pedidos del
Palacio Real de España de roile, dentelle, mousseline, linge de table, batiste pasin, linon batiste futaine, organdie y broder-ie, era Mme. Minett~, y
al$una que otra vez Mlle. St.-Marc, y las alhajas
y ¡oyas se encargaban á Mr. Boselly, que era el
artista preferido por S. M. Los pagos se hacían
por la casa de Martínez Hervtis, como gerente
que tenía carlicter oficial de banquero de la Em'.
bajada de Espada, con título de Comisionado de
la Real Tesorería de Espana, y con frecuencia éste
dirigí~sus cuent~s y -avisos de los .envíos, ya al
Emba¡ador, ya directamente al mismo Ministro
de Estado en Madrid.
Es curioso el texto de algunos de estos documentos, porque, ó describen los trajes, ó precisan otras condiciones de los servicios que se
hacían, ó designaban el costo y precio de los objetos de que en París se proveia la Reina. Copiemos algunos:
.
·
«Excmo. Señor: El Correo extraordinario que
hoy despacha el SeilOr Embajador lleva dos docenas de pares de medias de seda'para S. M. la
Reyna Nuestra Señora. Son conformeá la última
órden, con calados en la garganta del Pié y de
forma ó dibujos muy agradables. Su coste es de
quinientas cincuenta y dos libras tornesas á razón
de 23 libras el par. ~spero que V. E. se' servirá
pasar la órden correspondiente para que se me
abone esta suma.
&gt;Paris 17 de Octubre de 1802. - Dios gnarde
á V. E. muchos años.-Excmo. Señor.- Con Poder y por ausencia del Seilor Hervás, P. A. RoDRIGUEZ. (Rubricado.)-Excmo. Senor Don Pedro
Ceba/los.»
Á este oficio acompailaba la nota que signe:
•Excmo. Señor: Con el correo de Gabinete
que despacha en este dia el Señor Embajador
dirijo á nombre de V. E. la tercera remesa d~

•

trajes para S.M. la Reyna Nuestra Sellora, compuesta de los tres siguientes:
»Núm. 1. Una rica bata Turca de Tela de plata
con rica giíarnicion de flores y plata y el
brial de Crespon bordado de Flores y plata, guarnecido ricamente.
»Núm. 2. Una bata larga de raso sencillo guarnecida de crespon lila y plata, con la Túnica de punto y borlas fondo argentado y
el cinturon igual.
»Núm. 3. Una bata negligé, media Túnica de
crespon blanco con sobrepuestos de flores
blancas. Todo en una caja forrada de encerado.
»Espero que V. E. se servirá mandarme acusar el recibo, ínterin remito la cuenta de su coste para su abono.
»Dios guarde á V. E. muchos aiíos.-Paris 17
de Octubre de 1802.- Excmo. Seiíor.-Con Poder y por-ausencia del Seilor Hervás, P. A. RoDRIGUEZ. (Rubricado.)-Excmo. Se11or Don Pedro
Ceballos.»
En otra comunicación de 1.0 de Diciembre
del mismo año, se decía al mismo ministro Cevallos:
«Excmo. Señor: El Señor Don José Martinez
de Hervás, entregó ti V. E. en Barcelona 18 pares de medias de seda para S. M. la Reina Nuestra Seiíora, los que hab(an costado: Libras 414,
Tornesas, á razon de 23 libras cada par, cuya
suma espero se servirá V. E. mandar se me
abone.
»París a 1.º de X.b,e de 1802. - Dios gnarde
á V. E. muchos años. - Excmo. Seilor. -JOSÉ
MARTINEZ DE HERVÁS. (Rubricado.)-Excmo. Se·
nor Don Pedro Ceballos.•
Además de estos 18 pares de medias entregados en Noviembre al Sr. Cevallos en Barcelona, en 1. 0 de Diciembre se le remitieron otros 24
pares, que habían costado 552 libras tornesas, á
razón de 23 libras cada par, y al final del mismo
mes, es decir, el 31 de Diciembre de 1802, Hervtis le transmitía otra nota de las partidas suplidas por él y de orden del Ministro, durante el
año 1801 y 1802, que decía asi:

•

I.Jbras.

1801.

Abril 9 ........ Por coste de 3 trages para la
Reina Nuestra Sen.ora
cuya remision avisé con
esta fecha ............... . 1.761
Junio 18...... . Por otro•.• d. 0 ... d. 0 ... dha .•.• 3.777
Agosto 13 .... . Por otro ... d.0 . .. d.0 ••• dha.... 3.890
Septiembre 22. Por recibo remitido en este
dia de tanto entregado á
Don Luis Viergol, Secre-

1802.

tario dél .Ministerio del
Rey en los Estados Unidos segun órden de 25 de
Octubre de 1800..... . . . . . á.000

Noviembre 18.. Por 3 trages para la Reina
Nuestra Señora, cuya remision avisé con esta fe-

Febrero 28 •..•
Agosto 6.... ..
Octubre 26 .. ..
Diciembre 31. •

cha ..... , ..... .......... . 3,722
Por otro ... d. 0 ••• d. 0 ••• dha.••.. 2.102

Por otro ... d. 0 ... d. 0 ... dha .... 2.116
Pur otro... d. 0 ... d.O.•• dha ..••

Por otro ... d.0 ... d.0 ... dha ....
Libras.

2.183
3.265
27.816

&gt;Salvo error ú omision.
•Paria el 31 de Diciembre de 1802. - JosÉ
MARTINEZ DE liERVÁS.»
Las ropas remitidas á la reina María Luisa en
22 de Enero de 1803, en dos cajas forradas de
encarnado, se detallan en la comunicación de
Hervás, de esta manera:
«Núm. 1. Una _bata túnica de terciopelo violeta
con lente¡uelas de Oro, gll.arnecida ricamente de piedras, con brial de Raso blanco
con una giíarnicion igual.
&gt;Núm. 2. Una túnica larga de Raso blanco bordada de perlas y raso color de lila con una
túnica corta de raso color de lila, ~on ignal
bordadura.
•Núm. 3. Un mameluco largo de Raso blanco
giíarnecido de pieles de Raposo azules co~
un mameluco ó douilleta de raso bl'anco
acolchado y giíarnecido igualmente de pieles de Raposo azules.
»El mismo extraordinario lleva también rotulado, añade el oficio, ti nombre de V. E ., un
paquete que contiene doce pares de medias de
seda, cuyo coste ha sido 276 libras tornesas
»Quedo disponiendo la cuenta de todo~ los
encargos remitidos en los dos años de 1801
Y 1.802, en la que abonaré todas las partidas

2'%l

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

que V. E. me ha mandado satisfacer por I Re 1
Tesorería, ti fin de que disponga iguaJm a
satisfacción del saldo que resulte ti mi fa:nte L
»Dios guarde á V. E. muchos años,-Pa%
de Enero de 1803. - Excmo. Sellor,- Josf M
TINEZ DE HERVÁS. (Rubricado.) -Excmo .o..!8
Don Pedro Ceballos. &gt;
·""""'
. En 23 de Abril, Martínez Hervtis volvla id
01r á Cevallos:
e•Excmo. Señor: En este día he puesto en
del Señor Embaja~or, _para que si es posible~
lleve el extraordrnario que debe des b OI
doce pares de medias de seda y dos cajar't~ ar,
das en encerado que contienen los tres ~
de Primavera, primer envio de este ano para
servidumbre ~e S. M la _Reina Nuestra Seno
cuyo coste y c1rcnnstanc1a son como signe:
Libras,

«Doce pares de medias de seda ....
276 ,
, Núm. 1. Un traga compuesto de
bata larga con sobrepuestos de
flores, musco y violeta, con
brial de tafetán blanco de Florencia .... . . . .. . ............ .
556 •
»Núm. 2. Un traje compuesto de
bata de Raso blanco, bordada
en plata con túnica á la Psichis,
igualmente bordada, con la cifra M. L..... . ..... .. .... ... .
9ú4-10
,Núm. 3. Un traje compuesto de
una bata Túnica de Crespon con
sobrepuestos de raso y terciopelo naranjado y el brial de debajo de Tafetan de Florencia
blanco ..... . ..... . ..... . .. . .. .
&gt;Embalaje de todo ............... ._ __¡,¡
,1otal............. .

»Cuyo coste total de medias y tragas ha
dos mil quinientas libras tornesas, que no d
se servirá V. E. mandar pasar las órdenes co
pondientes para su abono.
•Dios giíe. ti V. E. ms. as. Paris 23 de Abril
1803. Excmo. Señor.-JosÉ MARTINEZ DE
VÁS. (Rubricado.)-Excmo. Senor Don Pedro
ballos.•
A la remesa de Junio de 1tnl correspo
este oficio de Hervás:
«Excmo. Sellor: en este día he puesto en pe,
der del Seilor Embajador para que por primen
ocasion los dirija á poder de V. E. los efectlll
siguientes, todos para la servidumbre de S.11.
Reina Nuestra Señora.
,2 cajas forradas en encerado números 1
conteniendo 4 trajes para S. M., segundo en
de este ailo.
CAJA NÚM. 1.
»Núm. 1. Un traje compuesto de
una Turca de gasa fondo plata
entretejida de Oro con Brial de
gasa sencilla de algodon y ramos de oro, con guarniciones
esquisitas de cordon de oro al
rededor de la bata Turca y de
oro en el Brial: bata de debajo
de tafetan blanco de Florencia

1a ~~t~~::'.ª. ~~- ~:~-~-~~:~~s.

P~:~

847

»Núm. 2. Un traje compuesto de
Bata de Crespón guarnecida de
una guirnalda de flores y fre·
sas y bata de debajo de tafetan
de Florencia blanca ......... .
CAJA NÚM. 2.
»Núm. 3. Un traje compuesto de
bata túnica de gasa laminada de
plata, con tunicela corta de gasa
azúl rayada y laminada tambien
de plata, las mangas y cuerpos
de crespon con lentejuelas, rica
guarnicion de franja de plata y
bata de debajo de Florencia
blanco . .......... . ...... ... •
»Núm.4. Una rica bata negra de encaje con bata de debajo de Tafetan de Florencia color de
carne .... . ..... . ....... . •.··· 4.274 •
75 •
,Embalaje...................... ••
»Tres paquetes forrados de encer~do conteniendo treinta y seis
pares de medias de seda á 23 libras el par .... .. .......... ••·-- -

»Cuyas siete mil trescientas ochenta y siete Ji.
bras espero se servirá V. E. mandar pasar las
órdenes correspondientes para su abono, igualmente que de las cinco mil libras que tengo entregadas á Sikel y de que remití recibo á V. E. en
20 de Mayo último.
»Como en este envio van cuatro trajes, uno
más de los que se me tienen encargados por Reales Ordenes para cada estacion del ailo, no remitiré más que dos trajes en el siguiente envio
de Otoño. »
En 4 de J olio se remitieron los doce pares
mensuales de medias de seda por valor de doscientas setenta y cinco libras, continuando siempre el aprovisionamiento de medias y trajes en
la forma que va indicada.
En la correspondencia diplomática de 1805 en
2 de Enero, aparece la remisión de un shal ó
chal de Vicuna para la Reina, y seis chalecos de
lana para el Rey, hecha por Mme. Minette. En la
caja que contenía el chal, venía además •un peine de oro y perlas finas &gt;. La caja que contenía
las dos docenas de medias de seda para la Reina,
ofrecía la novedad, no sólo de que éstas eran de
un dibujo nuevo, sino bordadas en oro por mano
de Mlle. Hind, «brodesse del' Emperatrice», y dedicadas por ésta «a la plus puissants Reyne du monde». En 19 de Mayo se enviaron bata, flores, medias, un traje de primavera y di~z chalecos para
el Rey; en 13 de Agosto «une baile cnntenant une
robe d'e/,offe; w, parasol en taffetans brodé d'or et
perles fines, manché en or et perles, ; en Septiembre tres trajes de otoilo; en 17 de Noviembre
«une ·robe d'hiver» en una caja, otros dos en otra
y en una tercera otro vestido más, schaals, ca~
-misas y jubones de invierno, y en otras dos cajas
otros tantos vestidos confeccionados por mademoisalle St.-Marc: por último, en Diciembre llegaron una caja grande con terciopelo negro y
otra pequeña con perlas, y en paquete sep!'rado
una cajita que contenía un collar y pendientes

EXPLICACIÓN DEL FIGURIN ILUMINADO.
CorrNponde i las aeñoraa 1111orlptoru i. la edlolón de
y i laa de la 2.ª tdlolón.

Traje de paño verde adornado con bieses de la
misma tela ribeteados con galón. Levita con s~lapas
y bolsillos. Mangas anchas, cuyo vuelo va recogido en
una cartera. Sombrero de castor marrón adornado
con lazos de glasé verde. Gran boa de piel.

tmporunte ret.eta pan Blanquear el Cafi•,m• J Wúlcl. - Balta UI
,equeahima ca11tld&amp;d para aclaru el ca U. mboblcuo J darle la blancura 1n1111
Ailtarada d.el warúl. J. DUEHIER, t, Ru1 J•• J . Rousseau, PARli

Si publicáramos las cartas recibidas. de clientes
agradecidos al Ltcor del Polo! neces1t~rf!lmos un
periódico diario. Véndese farmacias de cred1to.
VIIWO DI-DIGESTIVO DE CDA.SSA.HlG,30añosde
éxito contra las enter~edades del aparato ~igestiTo (d~sper
sias. inapetencia, pérdida de fuerzas). Pana, 6, Att. V.ctona.

.RE-ROY.8.h
1'·¡~,.-.xi.....
2"'faa~-~,!;_~p;,.
AIB

La Ilustración Española y Americana.
Sumarlo del ncim. 42. correspondiente al 15 de Noviembre.

TEXTO,-Crónica general, por D. José Fernández Brem6~.Crónica de teatros, por D. Carlos Luis de Cuenca.-T1pos
y costumbres de Laponia, por G.-Los que estafan á los
Gobiernos y engañan á los Príncipes, por D. Juan Pérez
de Guzmán.-San Luis de Villagarcia de Oam.pos (Valladolid), por J. B. S.-Mentira piadosa, poe_sia, por ~~!1
M. R. Blanco-Belmonte.-Sueltos.-Informac1ones, por ,
-Anuncios.
_ .
GRABADOS.-Retratos del Excmo. Sr. Dr. Jose F1gueroa Alcorta, presidente de la República Argentina, y d~ Alfredo
Keil músico poeta y pintor.-Los Reyes d~ Espana en Ingla~rra: Niñ'.os esperando la salida del Principe de Asturias.-Isla de Wight: Playa y paseo d~ Sa~down. Calle de
árboles en Rye.- «La guerra santa&gt;, d1bu10 de Manuel Al·
cázar.-Roma: Monumento erigido á Angelo Brunet~1.Villagarcía de Campos (Valladolid): Iglesia de San Luis.Inundaciones en Seo de Urgel (Cataluña).
•

de diamantes con su peine correspondiente, que

el embajador, Príncipe de Masserano, había te•
nido el encargo de comprar.
Por algo en París se creía que la reina María
Luisa de España era la mtis opulenta y elegante
de todas las damas soberanas que á la sazón existían en Europa.
JUAN PÉREZ DE GUZMÁN.

Por falta de espacio en este sitio, continúa la Co ·
rrespot¡dencia particular en la Hoja de labores.

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Yo. - l.ª Hágalo de pafio granate ó azul obscur':!
con motas en seda azul ó verde. También le quedara
muy bonito bordado sobre cailamazo con felpilla gris
y una rayita blanca ó encarnada de torzal.-2.ª Hay
que curtirlas, porque si no se estropean.
UN RAMO DE VIOLETAS.-1.ª No lo conozco.-2.ª El
procedimiento eléctrico es el más radic~l. Lea la 5.ª
contestación d&amp;.da á Una a,¡tigtJa Suscriptora en LA
MODA del 22 de Septiembre. -3.ª Este sí, señora; del
que viene nada puerto asegurarle.-4.ª Se sirve alrededor.- 5.ª Té pastas, dulces, galletas, brioche, etc.6.ª Su carta viene perfectamente dirigida.
UNA MALAGUEi::tA QUE DESEA IR Á LA MODA.-1.ª Dos
años de rigor y uno de alivio.-2.ª El verde y Bur·
deos. Todos los modelos de nuestra Revista son de última novedad.-3.ª En carruaje sí, á pie no, señora.4.ª El bajo. Sf, señora.

A. S. M.-1.ª Copie la figura 6 de la Revista parisiense de LA MODA del 30 de Octubre. Adórnelo con
terciopelo verde y encaje.-2.ª La figura 5 de la Revista parisiense del número del 6 de Noviembre es
muy á propósito.
UNA MORENA, - l.ª De crespón de seda ó de cual•
quier otra seda floja. En la 5. ª contestación dada á
Una admiradora de su ..... en LA MODA del 14 de F~brero encontrará lo que desea. Si no tuviera ese num~•
ro dígamelo y lo repetiré con mucho gusto. Enterese de la l.ª contestación dada á Una disgustada en
LA MODA del 30 de Octubre. Las invitaciones depen•
den del gusto de cada ~ual. La /ovia ~on sus padres
y el novio con el padrino. - 2. Deb~ ir el padr_e del
novio á pedirá la muchacha. Despues de_un ratito.. se
la llama, y entonces deb.e llegar el nov10, entregandose los regalos, que suelen ser una pulsera para ella
y una sortija para él.-3.ª Sí 1 señora.
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Los que con el presente número recibirán nuestru
son:

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PRIMERA EDICIÓN
Cubierta en papel ccouch6• (cuatro páginas
reproduciendo magnfflcos grabados).
Labores de cLa Moda Elegante•, doble hoja
compuesta de los grabados siguientes: Cubrep!es para
cuna.-Colchita para cuna. -Cuello guarnecido con
frivolité.-Tira bordada.-Tira festoneada.-Cu~dro
de frivolité.-Dibujo bordado á la inglesa.-EncaJe de
Luxeuil.-Bordado para tapete de mesaó cubrecama
Plie--o extraordinario conteniendo magnífl•
cos modelos para señoras, señoritas y niñas.
Diccionario de e La Moda Elegante •. (Vo•
cabulario de la Salud.)-Pliego 85, contenien~o l_a defl.nioión, usos y explicación de las palabras s1gu1entes:
Tenia.-Te-nífugo. -Tenotmnía.-Teobrornina. -Te·
rapéutica.-Teratologia.-Terciana.-Tet"ebenteno.-Te·
rebintina.-Terebrat~te.-Teriaca.- TBf'mas. -Termal.
-Ternwcauterio.-Termómetro cltnico.-Terpi·na.-Terpinol.-Tetania.-Tetánico.-Tétanos.- Te~ ( Conserva•
ción de la frescwra de la).-Tialismo.-Tietda.-Tierra
dulce de vitriolo.-Tifiitis.-Tifo.-Tifoidea ( Fiebre).Tifus.-Tilla.-Tilo_ (Flor de).~Timol.~Timpanitis ó
Timpanización. - Tmtura.- T111,a. -T-ipo.-T1srma.T·i sis.-Tofo.-Tolerancia.-Tolondro.-Tolú (Bálsamo
de ).-Toma. -Tomillo. -Tónico.-Tonsilar (Angina).Tópico.-Torácicas (Enfermedades).-Torceduira.-Tor·
mentila.-Toronjil.-Torsión.-Torlicolis.-Torvisco.Torunda.-Tos.
Fignrín iluminado de un precioso traje de pafio
verde.
Gran Hoja de patrones detam.año natural.

SEGUNDA EDICIÓN
Labores de e La Moda Elegante,, cuyo contenido se menciona anteriormente.
FigarÍn iluminad.o de un precioso traje de pallo
verde.
Gran Hoja d.e patrones d.e tamaño natural.

TERCERA Y CUARTA EDICIÓN
Gran Hoja d.e patrones d.e tamaño natural.

�LA MOD!I. ELEGANTE ILUSTRADA

228

111

1
MIGII:~1: de 1as SI:ÑO~as· 1
!
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!lllllllllllllnlllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllll!

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111.- Cuerpo de vuela.

•

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d Ker dt l n¡b,ttm.

LEA&amp;

con algodón del número 70, otras con galón de medallones; las demás se adornan con ojetes y milanosV. -Este paletó, de muletón fuerte color azul ma-

I.- De raso color heliotropo claro; puños largos y
fruncidos; man gas de farol; pechero de tul blanco
plissú; adorno de Valenciennes crudos.
II.-De estilo Luis XV, hechura sumamente nueva.
Falda de raso blanco, corte Princesa, con cola larga.
Cuerpo guarnecido con un gracioso flchú, cuyo borde

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CUATRO GRAttDes UOLúttEttES

etc., etc.
La. verdadera SaJsa
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r F.alza un cordó n de flor de azahar. Completa la WiWle un magntflco velo de punto AleQon.
m.-Cuerpo de vuela Ninón, color azul viejo, guarnecido con Irlanda ocre.
IV. - Se ejecuta con galón de Brujas y encaje; después de pasar el dibujo al papel tela, se hilvana el galón y se ejecuta la labor como de costumbre; se rellenan algunos motivos con presillas de testón hechas

11. - Traje de boda.

rino, se abrocha por medio de botones dorados; sobre
su cuello se destaca otro de linón, cuyo borde realza
un encaje estt·echo.
VI.-Blusa de raso meteoro color rosa ladrillo; se
adorna con lazos de terciopelo negro y Venecia ocre_
VII.-De paño fino color gris plomo, adornado con
trencillas de lana blanca; cintuL·ón y corbata de raso
gris.

SANTO
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\

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Sres. Herrero Hermanos. Sucesores. - Plaza de la Concepción, núm. 2, Méx~
Beeervadoa todos 1os derechos de propiedad a.rtiatica. y literaria.

MADBID.-Eata.blecimiento tipolitograftco cSuceaorea de Rivadetleyr,.,,
impresores de lo. Real Ca.so..
(Propl~ de LA ILUSTRACIÓN EsP~OLA Y A.JDWCANA.)

Vl. - Blusa de raso.
V.-Paleto para niña de 8 á 10 años.

VII. - Traje para niña de B á 10 años.

�IV

= == = = = = == == = = == = ,
•
{[3oifettes de [as grandes actrices
de !os teatros de Clarís.

~

1

!

11

1

/
\

,

'

'

Uno de los éxitos más brillantes de y estrenado recientemente en el teatro Sarahla temporada teatral en París lo ha Bernhardt.
Dados los rumbos del moderno teatro francés,
constituí do LCI maitresse de JJiC1t10 (La
cuyas
obras, en su inmensa mayoría, repugnan
111·ofesorn de 11iano), hermoso melodrama de los Sres. Felise Duquesnel por sus atrevimientos é inmoralidades á gran
y Andrés Barde, inspirado en una co• parte de las damas francesas y á la totalidad de
nocida novela de los mismos autores las espaiiolas, es La 11rofesora de piano una verdadera excepción, por su forma y tendencia.
La prensa parisiense la califica de melodrama
para {«milias y para ge11te de b11e11 to110 , y esto
hace su mayor elogio.
Las tres preciosas toilettes que aparecen en
esta misma página pertenecen á la bella actriz
del mencionado teatro Mlle. Gabrielle Dorziat,
·=-_,11.
la cnal llamó poderosamente la atención, así por
su gentileza como por el exquisito gusto y su•
prema elegancia de sus trajes.
Como saben muy bien nuestras amables lecto·' , . 1
.
;,,¡_
ras,
las actrices de los teatros de París son las
/
..
que imponen las modas, y sus toilettes son inmediatamente copiadas por los grandes modistos.

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CUBIERTA
Traje hechura «sastre•.. .
Cinco sombreros de 10v1erno
para niiias.
.d d
Tres elegantísimos vest1 os e
alivio de luto. l «D1'ablo • 6 del
El juego de
,Diabolo ».

HOJA DE LABORES
Saco adornado con bordado de
erlas.
·
P Cuadrados bordados á 1a mglesa .
Cuadros de malla.
Corbata al crochet.
Cuadro bordado.
. á
Continuación de abecedar!O
punto de eros.
Tapete de pu1,to.
Velete para butaca.
Almohadón para salón de fumar

4

")
~- "
rr,,,

';t
·,
'

TEXTO
Revista parisiense ( nueve fig:i"
ras - Desde mi celda, cartas o
Lo~dres. - El puente (nov~la). Cantares. - Correspondenc1a par·
ticu lar.
d
o·
Cuarenta y un grabados e m
das y labores.

DICCIONARIO
DE «LA MODA ELEGANTE»

~~ ~:_
"u:c.e.t:: ·.

&lt;-• "' r;
\ _.. ,,

1

1

~

1

(Pliego 86).

FIGURÍN ILUMINADO
Un precioso traje de paño• de
hechura «sastre».

LA FLORIDA
I.- Chaquet de palio fino negro, holgado por delante y muy entallado. Solapas, grandes Y

1 1

caídas, de satén negro, ribeteadas, como el chaqu.et, con una cinta de pasamanería de seda ne•
gra. Gran sombrero negro con el mismo ribete del chaquet, aplicaciones del mismo color Y
lazo de terciopelo negro.

Novela encuadernable (pliego 16).

1

II. -Vestido de tul de seda y encaje de plata. Cuerpo drapeado adornado con motivos bor•
dados de seda blanca formando hebillas de cinturón. Sobrefalda terminada en largas puntas
laterales onduladas y con encaje de plata-.
III. - Vestido de seda de rayilas grises y blancas. Cuerpo drapeado y vuelto sobre las man•
gas con una solapa muy ancha. Mangas cortas de encaje. Corbata de ancho nudo de tercio-

pelo negro y grandes caldss. Cinturón de piel blanca y hebilla de plata.

T11eje de beehotta sesttfe.

La moda en los teatros de París.
L . . = == = = == = = = = = = = == ó'I;

Traje para visitas; de pañO Hao guarnecido con trencillas de seda; chaleco de paño claro.

�JI

SOMBREROS DE INVIERNO PARA NIÑAS.

I Y II.-Sombrero
de seda pékinl!e color
verde musgo y made•
ra clara. En la fig. I

aparece el adorno
constituido por rosas
de color rosa sobre
cinta drapeada de color madera clara. En
la flg. II el adorno se
1

1.

¡

reduce á un sencillo

.,

lazo de raso.

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PUBLICA LAS ÚLTIMAS MODAS DE PARÍS EN EXCELENTES GRABADOS-ARTÍSTICOS FIGURINES ILUMINADOS-CONSIDERABLE NÚMERO DE PATRONES

1

TRAZADOS AL TAMAÑO NATURAL-MODELOS PARA TODA CLASE DE LABORES Y BORDADOS-CRÓNICAS-NOVELAS, ETC,, ETC,

·1

11

1

SE PUBLICA EN LOS DIAS 6, 14, 22 Y 30 DE CADA MES
ADMÓN.:

MADRID 30

DE NOVIEMBRE DE

1907.

AÑO

LXVI. -

NúM. 44.

CALLE DE PRECIADOS, 46,

11

11

SUMARIO.
'1

Tzrro.-Explieaei6n de loe grabados.-Revista parisiense, por V. de
Oastelftdo.-Desde mi celda: Cartas de Londres, por Lady Belgra•
via.-El puente, continuaci6o, novela traducida por Sylvia,-Can·
tares, por D. Narciso Diaz de Eseovar.-Correspondeocia particu·
lar, por D.• Adela P .-Explicación del figurín uuminado.-Sueltos.
-Anuncios,
GB.ABADOS,-1 y 2. Traje de patinar, propio para niila de 9 i 11 ai'l.os.
-S. Traje con falda de calle y ebolero• &lt;,h, distinta tela.-'- y 6, Traje
de paseo con chaqueta de pieles.-6. Traje de clase para nülo de 10
i 1i ailos.-7. Falda guarnecida con straps y blusa:de pano blanco.
-8. Traje para seilorita.-9. Blusa para reuniones.-10 Y 11, Som
breros de luto.-12, Blusa de teab.•0,-18. Traje para visit.as.H. Traje para niila de U á 16 ai'l.os.-15. Traje de paseo 6 para tea•
tro.-16. Traje de baile para señorita,-17, Traje pa.ra visitas.18, Abrigo para visitas.-19. Encaje para alba,-20.,Traje para niña
de 4 á 8 años,-21. Traje para niiia de 6 á 10 e.il.os.-22. Chaqueta
para señorita.-23. Traje para niña de 4110 ai\os.-24 Y 25, Pwitalones para niño de 1 á 2 aíios y detalle de su ajecución.-26, Falda
de ealle.-27 á ,o. Labores para niila,-41. Jubón para ,niña de 1 á
S rulos.

11

IV-y V.-Sombrero
de terciopelo esme-

ralda adornado con
raso del mismo color.
En la fig. IV el ala se
levanta por un lado·
en la flg. V se ondul¡
todo alrededor y por
igual. Una gran pluma de avestruz en sustitución del lazo im. . ~ al sombrero
'
pnmtria
mayor elegancia.

Núms, 1y 2.-La falda de este traje, de lana escocesa
cortada al bies forma tablas todo alrededor, de manera tal que r~sulte un gran pliegue hueco en mitad del delantero; cbolero,, recto, cortado de la misma pieza que las mangas; chaqueta con mangas largas de terciopelo, que deja á la vista un peto con cuello recto de seda blanca plissée: el c:bolero,, se adorna
con soutache y con botones; los bordes se señalan con
trencilla.
Núm. 3.-Falda de lana pékinée gris de dos tonos; se
guarnece al borde con bieses de la misma tela, que
se prolongan por delante hacia arriba hasta llegar al

t y 4,-Espaldaa de los dibujos 2 y 5,

talle. Chaqueta de paño gris con cuello formando
estóla bordado con soutache; chaleco, cuello Y bocamangas de piel de armiño.
Núms. 4 y 5.-Falda,corpiilo de pallo color de pan tos•
tado¡ _forma todo alrededor pliegues huecos; completa
el ba~o un volante postizo, adornado, como la falda,
con tiras de cebellina. La chaqueta, toda de cebellena,
se corta con grandes mangas que terminan por volantes de encaje¡ los delantefos se realzan al borde
con dos grandes bieses uno de terciopelo color cast~ña y otro de raso bl~nco, sujetos por patas de terciopelo y botones de fantasía.
VI
VI.-Detalles para la confección de las 8

::Jr-•-----,1..,.._...,._;...___.,. ,._:__________~\~-- .

.

d
rma uras de los sombreros.

2.-Traie de patinar,
Propio para niña de 9 á II i,.ños.

3. - Traje con falda de calle
y bolero de distinta tela.

5. - Traje de paseo
con chaqueta de pieles.

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                  <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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                    <text>JI

SOMBREROS DE INVIERNO PARA NIÑAS.

I Y II.-Sombrero
de seda pékinl!e color
verde musgo y made•
ra clara. En la fig. I

aparece el adorno
constituido por rosas
de color rosa sobre
cinta drapeada de color madera clara. En
la flg. II el adorno se
1

1.

¡

reduce á un sencillo

.,

lazo de raso.

1

PERIÓDICO ESPECIAL DE SEÑORAS YSEÑORITAS, INDISPENSABLE EN TODA CASA DE FAMILIA

'

PUBLICA LAS ÚLTIMAS MODAS DE PARÍS EN EXCELENTES GRABADOS-ARTÍSTICOS FIGURINES ILUMINADOS-CONSIDERABLE NÚMERO DE PATRONES

1

TRAZADOS AL TAMAÑO NATURAL-MODELOS PARA TODA CLASE DE LABORES Y BORDADOS-CRÓNICAS-NOVELAS, ETC,, ETC,

·1

11

1

SE PUBLICA EN LOS DIAS 6, 14, 22 Y 30 DE CADA MES
ADMÓN.:

MADRID 30

DE NOVIEMBRE DE

1907.

AÑO

LXVI. -

NúM. 44.

CALLE DE PRECIADOS, 46,

11

11

SUMARIO.
'1

Tzrro.-Explieaei6n de loe grabados.-Revista parisiense, por V. de
Oastelftdo.-Desde mi celda: Cartas de Londres, por Lady Belgra•
via.-El puente, continuaci6o, novela traducida por Sylvia,-Can·
tares, por D. Narciso Diaz de Eseovar.-Correspondeocia particu·
lar, por D.• Adela P .-Explicación del figurín uuminado.-Sueltos.
-Anuncios,
GB.ABADOS,-1 y 2. Traje de patinar, propio para niila de 9 i 11 ai'l.os.
-S. Traje con falda de calle y ebolero• &lt;,h, distinta tela.-'- y 6, Traje
de paseo con chaqueta de pieles.-6. Traje de clase para nülo de 10
i 1i ailos.-7. Falda guarnecida con straps y blusa:de pano blanco.
-8. Traje para seilorita.-9. Blusa para reuniones.-10 Y 11, Som
breros de luto.-12, Blusa de teab.•0,-18. Traje para visit.as.H. Traje para niila de U á 16 ai'l.os.-15. Traje de paseo 6 para tea•
tro.-16. Traje de baile para señorita,-17, Traje pa.ra visitas.18, Abrigo para visitas.-19. Encaje para alba,-20.,Traje para niña
de 4 á 8 años,-21. Traje para niiia de 6 á 10 e.il.os.-22. Chaqueta
para señorita.-23. Traje para niña de 4110 ai\os.-24 Y 25, Pwitalones para niño de 1 á 2 aíios y detalle de su ajecución.-26, Falda
de ealle.-27 á ,o. Labores para niila,-41. Jubón para ,niña de 1 á
S rulos.

11

IV-y V.-Sombrero
de terciopelo esme-

ralda adornado con
raso del mismo color.
En la fig. IV el ala se
levanta por un lado·
en la flg. V se ondul¡
todo alrededor y por
igual. Una gran pluma de avestruz en sustitución del lazo im. . ~ al sombrero
'
pnmtria
mayor elegancia.

Núms, 1y 2.-La falda de este traje, de lana escocesa
cortada al bies forma tablas todo alrededor, de manera tal que r~sulte un gran pliegue hueco en mitad del delantero; cbolero,, recto, cortado de la misma pieza que las mangas; chaqueta con mangas largas de terciopelo, que deja á la vista un peto con cuello recto de seda blanca plissée: el c:bolero,, se adorna
con soutache y con botones; los bordes se señalan con
trencilla.
Núm. 3.-Falda de lana pékinée gris de dos tonos; se
guarnece al borde con bieses de la misma tela, que
se prolongan por delante hacia arriba hasta llegar al

t y 4,-Espaldaa de los dibujos 2 y 5,

talle. Chaqueta de paño gris con cuello formando
estóla bordado con soutache; chaleco, cuello Y bocamangas de piel de armiño.
Núms. 4 y 5.-Falda,corpiilo de pallo color de pan tos•
tado¡ _forma todo alrededor pliegues huecos; completa
el ba~o un volante postizo, adornado, como la falda,
con tiras de cebellina. La chaqueta, toda de cebellena,
se corta con grandes mangas que terminan por volantes de encaje¡ los delantefos se realzan al borde
con dos grandes bieses uno de terciopelo color cast~ña y otro de raso bl~nco, sujetos por patas de terciopelo y botones de fantasía.
VI
VI.-Detalles para la confección de las 8

::Jr-•-----,1..,.._...,._;...___.,. ,._:__________~\~-- .

.

d
rma uras de los sombreros.

2.-Traie de patinar,
Propio para niña de 9 á II i,.ños.

3. - Traje con falda de calle
y bolero de distinta tela.

5. - Traje de paseo
con chaqueta de pieles.

�231

230

LA MODA ELEGANTE ILUSrRADA
REVISTA PARISIENSE.
BUKARJO.

El tul y la manera de emplearlo aetualmente.-Gasa, vuela y cree·
pón brochados con terciopelo,-Adornoa en loa trajea caastre,, de
fanlasfa.-Las chaquetas de eaUio.-Nuevoa modelos.

Ü

s gusta el tul, su ligereza, su transparencia,
su malla cuajada de motas ó calada con ojetes?
Es el mayor éxito de este invierno. Se le pone
en todo; en los trajes de día y en los de noche,

1 '

11

i:~

de rocío que chispean á la luz. Un vestid~ de tul
verde claro salpicado de perlas de cristal y
adornado c~n rosas pequeñitas de gasa y con
cintas, es siempre fresco y ~spumoso, y puede
vestirlo lo mismo una sell.orita que una señora
joven. Igualmente se podría hacer en color crema, rosa, azul, malva ó paja.

• •
Se ve mucho la gasa, la vuela y el orespó_n
Meteoro, tela mate como el pall.o Y. de una fi!)Xlbilidad ideal brochadas con tero10pelo, dibujando rayas, :Uotas, grecas, r~majes grandes con
flores plumas de avestruz rizadas y arrolladas
forma'ndo el borde del vestido. Estas telas brochadas se venden por paños que_ tien_en el brochado de terciopelo en la parte mferior, y son
bastante largos para hacer faldas de cola ó re•
dondes. Cada paño cuesta de 60 á 80 francos. Las
hay de matices claros y de _colores obso":1'os:
azul pastel, paja, rosa, beren¡ena, verde mirto,
verde botella, azul gendarme y un azul verd(?SO
de tonalidad media que produce en el ter010•
pelo preciosos reflejos. Por la noche se llevan
también los amarillos obscuros, el kaki, el albaricoque y el anaranjado.
Estas telas brochadas de terciopelo por abajo se emple~n mucho en hacer túnicas, con pri•
m~rosas faldas de crespón de la China mate, sin

1

i

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
h
de combinar con el
ab~f;/t:red:~;a:a
otra de tela distinta,
cuyo adorno recuerde el de la falda,

•
••

Terminemos, como de costumbre, mencionan-

do algunos modelos nuevos.
tados dos
En las figuras 6 .Y 7 están represeieroio elo
para la tarde: del pr~i~r~s~!1[."~~ ~lieguecftos,
negros con a orn
pliegues y
y el segundo de terciopelo yes~• ?ºn
soutaches, ambos de hechura or1gm•\ra la no•
Los traj~s de las figuras ~l!n~:º:o~dada, con
che: el primero de gasa
lazos de
ba1· o de la falda de raso verde adgua y flexible
. 1
d y el segundo e raso
terc10pe o ver e• . t de guipur de oro Y
malva rosado' con tiran es
lazo de terciopelo negro.

Croquis de las flge . 1, 2 y 3.

de gasa doble ó triple, ó de otra tela mate que
forme contraste con los brochados de terciopelo
próximos.
También se hacen con estas telas bordeadas
de ramajes, faldas divididas en paneles. El de delante está adornado por abajo como el de la espalda; otros de igual disposición van á los costa.
dos, y están separados unos de otros por fuelle&amp;
de la misma tela ó de una más ligera, plegada en
abanico, que se abren al andar. Los paneles bordados se unen por arriba hasta 60 ó 60 oentf.
metros por bajo de las caderas, y más abajo suelen retenerlos agremanes de pasamanería, de
tafetán retorcido ó de trencillas forradas con
terciopelo retorcido.

tá más que en la oo•
La expresión de ~a oartt «::' eÍ brillo de los ojos.
( 31
r ueoitos reemplazan ahora á los rrecoión de las faoo1ones, f ieriadaNinon
á la liso~
orlados con P ,eg 6 de' linón de este verano, Y La Seve sourciliere ~•) ,f;
plegados de nansu1as ieles de las estolas, indis• nonua
rue ~u ese
Quafrte-Septi.tevo
e rae
, h~ciendo n;cer' crecer y
jueg•~i!sei~~;~~tos atrigos de lana, terciopeJo
póensña
pe o, que son menos confortables que los e

p

;~J

•

1

Fi¡s. 1 y 2.

en las blusas y hasta en los abrigos. Para acomodarlo á usos tau diversos se le dan los aspectos
más variados, por el tejido, por el color y por
el bordado con que se adorna. Se hace tul liso,
tul moteado, tul con lunares, tul de malla cuadrada y de malla redonda, tul malla, tul bordado al pasado, incrustado de Irlanda en relieve ó con encajes finos. Lo hay blanco, crema,
crudo, te!íido del color de la tela, cubierto de
bordados metálicos ó de bordados de seda lasa,
de trencillas, de soutaches, etc.
Para los trajes de noche se emplea mucho el
tul fino, de malla cuadrada ó redonda; pero no
es el tul ilusión, que al menor movimiento se
aja ó se desgarra. El nuevo tul, á pesar de su aspecto de fragilidad y de su finura, tiene resistencia y se le puede bordar y trabajar.
Ahora no se superponen, como antes, varias
faldas de tul sobre el viso de seda que las sostiene. Este, siempre de raso flexible, se ve al
trasluz, y sus reflejos nacarados lucen á través
del tul. Casi todas las faldas de telas ligeras, sean
de tul, de gasa ó de crespón, se bordean con una
franja ancha de tela más resistente, que consolida la parte inferior de la falda y á la vez la
adorna. Esta franja es generalmente del mismo
color que el vestido, pero de distinta tela, como
pana, terciopelo flexible ó raso Liberty, en las
faldas de gasa ó de crespón, y de crespón mate
ó de gasa, puesta doble ó triple, sobre los vestidos de tul. Este adorno da á veces ocasión á bonitas armonías de colores, como el del tul azul
pálido con una franja de gasa de plata velada
con tul gris.
Ya os sefialé desde su aparición los bordados
de trencillas, soutaches, cordoncillo, piquillo y
orillas de pafio que adornan los trajes de día,
sobre todo los de calle, bordados cuyo aspecto
es absolutamente renovado por la flexibilidad
de la calada red en que se desarrollan sus arabescos. Hay otros bordados originales, hechos
con seda lasa y seda de Argel, y formados con
líneas horizontales, rotas de trecho en trecho,
recordando las que figuran el agua en los paisajes japoneses. Entre estas líneas, ó entre los diversos grupos de ellas, se extiende toda una flora acuática: hojas redondas de nenúfares, hojas
estrechitas de las flechas de agua, hojas alargadas de las cañas, sencillamente indicadas por uu
trazo ó un contorno. Imaginad estos bordados
hechos sobre un fondo de tul verde bronce con
sedas de color. Dos visos se ponen sobre el vestido, uno de tul crema, el otro de muselil}a ligeramente rosada.
Con frecuencia,álas altas franjas que bordean
los vestidos de tul se sobreponen bordados dibujando guirnaldas de oro ó plata mates, y sobre la falda se siembran lentejuelas de oro ó
plata ó perlas de cristal, salpicadas como gotas

Figs, 3 y 5.

más adornos que pliegues más ó menos espaciados. En cambio la túnica resulta bordeada por
una ancha greca tejida en la tela, moteada en el
resto con lunares del tamaño de avellanas.
Para que la túnica caiga bien tendida, concluye en un fleco con enrejado ancho y largas hebras, como los antiguos, que entonces sólo eran
blancos ó negros, pero ahora los hay de todos
colores.
He visto telas rayadas con motas, es decir, en
que estas motas están muy juntas, casi tocándose, y en líneas rectas. A veces van aumentando
de tamafio, desde la cintura hasta abajo, donde
rodea al vestido una ancha franja de terciopelo
del color de los lunares.
·
Las guirnaldas de flores, los rameados, los dibujos más ó menos simétricos que se destacan
en terciopelo sobre un fondo mate de crespón
Meteoro ó de gasa, se suelen colocar también á
la mitad de la altura de la falda, y la parte inferior está constituida por una franja de tela lisa
con borde de piel obscura.
Se suele combinar estos brochados de terciopelo con incrustaciones de gnipur, de encaje ó de malla del color de la tela. Esta complicación de adornos, que sienta muy bien á las
personas altas, es muy explotada por el ingenio
de las modistas, que de este modo consiguen
alargar cuanto es necesario los paños de la tela
fabricada á dimensiones fijas. Cnando con este
objeto se emplean franjas al borde del vestido
conviene hacerlas de crespón Meteoro, de paño;

No es de extrall.ar que persista la moda de los
trajes «sastre», de fantasía, que se díó en llamar
«sastre-modista•. Gracias á so gran variedad,
cada cual puede acomodarlos á su estatura y silueta. Visten más ó menos, según su color, sos
adornos y el sombrero, estola y manguito que
los acompañen. Los adornos son siempre trenoi•
llas, bieses, straps ó galones, ya lisos, ya de relieve; unos anchos, otros estrechos, dispuestos de
mil diversas maneras. En las chaquetas Luis XV,
de largos faldones que llegan más abajo de la
rodilla y están abiertas en los costados, esos
adornos guarnecen estas aberturas, sujetas con
botones de pasamanería ó lunares de soutachea,
como se ve en la figura I, que representa un
traje «sastre•, de pall.o verde bronce, con agremanes de seda y cuello de nutria.
En otras, como la de la figura 2, traje de jerga
azul con galones negros, dibujan una estola cubierta de soutaches ó un chaleco en escalones,
como en el traje de pall.o berenjena con trencillas negras de la figura 3, ó una chaquetita del
modo que aparece en el traje de visitas de la
figura 4, de terciopelo y trencillas de color
verde lago, Los adornos de la falda repiten casi
siempre, como en los cuatro modelos citados, el
adorno del cuerpo. Pero también hay faldas
sencillas, plegadas á lo largo y cortadas á mitad
de su altura por uno ó dos anchos pliegues hori·
zontales, que hacen el efecto de una segunda
falda cayendo sobre la primera.
La mayor parte de los abrigos son ligeramente
abiertos para dejar
ver un chaleco blanco de tul 6 de encaje. Lazos de tul, cho·
rreras de tres esca•
Iones de tul fino,

;:rls

pieles. d 'd' el adorno apenas se tiene_ en
Para eoi ir
.1
taches se extien8
cduen1~ ~i:~~- s!b~~c~1
~
0 0 sobre la jerga
en
.
E te ·empre viste más, pero no
6 el ter;~p:¡~·00 :'r, 0 ~qué! al uso continuado, Y,
se
. ª1'ente , requiere otro traje «sastre&gt;
porpres
oons1gu
más sencillo para las mafianas.

•••

••
'

•
••

Croquis de las figs . 5, 6, 7 Y 8.

Las chaquetas de estild, l~•nt r:mJ~~•::~~is~
de las antiguas casacas e om r ¡' adorno En
todas los bolsillos simulados¡ord!ados Cuidad
unaosli':i°d:~~~~ir e:ie~r:r :iii:~n que iosóool&lt;?:
mu
esen las caderas qui
quéis Pb•r1~ q1ªi:~i~:fu.~ Un par de oentimetros
ten es e z
b
ó mal efecto. Genepueden bastar para eI ued la cadera para las
ralmente' se podnen cero¡-" adelante ó más atrás
personas delga as, Y m
para las gruesad. estos abrigos de fantasía pueLas mangas e
ó semilargas. Cuando son
den ser cortas, largas
ieza sino muy corlargas no selacen d;1r~fs al través, galones,
ta das con a ornos •
ncia otra manga que se
trencillas Y, co1n8 ~eo~!cim~
del codo y deja ver
extiende en pe 1Yªdo por una menga estrecha,
el antebrazo mo 8 •
5 ue representa un
00 ~ 0 •P•: ecedeenpl:ñ!~:~ol~~
de cobre con bie·
tra¡e senm11o
.
ses de 'terciopelo flex1ble.

Fig. 9.

d
brazos de la Condesa
tro Príncipe here I e~n~~
hablar español lo aso0
del Puerto, queª
¡0 viéramos.
mó á la ~en~'i,'!
18P!f:t2':i~sde que ¡0 bautizaron,
O
Yo no
• d é' dí una escapada á Espaque' como recor ~r is'
110 de manteca:
ña. Está con".ertldo en un ro
blanco, !!ordís1mi~ ángel cuando nos acercamos
Dorm1a oom1 'd de la gente abrió un moal coche: con e dru1 oº¡os azules y de nuevo re-

J

mento sus gran es

Flg. '-·

.
eetall.as entre las que ad·
esl?esar las c~¡as8
illo chi~peante que da á los
qwere la pupil~
\a acentuada. Desconfiad
ojos esa exprdes1lónnv~me~osas falsificaciones.
únicamente e as
V. DE CASTELFIDO,

1J'

Parle, 24 de Noviembre de 1907.

'

concilió el sueño. ·10 por ahora el augusto niflo,
¡Duerma tran§':.,ita rubia no pesan inquietuque sob~e su oa
á adie las escasea, las suele
des· el tiempo, que n
d I
eyes !
muitiplicar do~r.e :•s t':i"~z•car!o;sh~ sido o_tro
La boda e ID an
otual Se ha celebrado
aoontecimientd del me:."uam¡do la atención de
con
un eáspllelna
cuantos
e h~~ ;f3o invitados. ¡Dios colme de
felicidad á los nuevos esposos.1

.........
· ·Con
· · 'tiempo
· · · · ·espléndi
· · · · :¿o,·_pues,
· · · voe~toy
esoribiéná continuar
0

doos, querid¡"s
lect~do:;fc,~~ War!en recomencontándoos O que
·d d reducción au•
dó el otro dfla l(•r• 1 0 ªdeº'ta más difío'n de
mento y per ec01ona
H bl 11
todas las facciones, la nariz. a a e a:
«Dícese que m~cho puede _hacerse
f . ar una nariz aplastada. lo que
e1:d~ son las pinzas especiales que pabra este
su
d en todos los buenos azares
objeto se ven 8 ~
8 La cuestión es que se
~;;J:!!tii/~o~~~~i~~to y en e; itiH~yref!:~
no ejerzan demasiada pres1 n.

:!ii:;::

J:i":.J:::

DESDE MI CELDA.
CARTAS DE LONDRES.
Rosentar:, Cottage, Kenainp)D,
LondonW.

p

!~

6
6fe!:f:~~:~•::i~!:;yo~~~\~~Y~l~:d~~~ti!!;

i~

la niebla gracias á Dios, y el tiemlo
le de madera, que se usa ya o . tad di
8
quedado hermos~ Yv~~::/k~~~ºo~!ªh~~far más lo~ países 0para tender la ropa; ést~, ªJus o
en Londres Y en m 08 ~s afloles: estamos de y. no.che • ~~~d~r.,~:~~:et~~!s~~:i'; t:d~s~~~tos
que de Espall.a Y d~ ¡dad : explicaros el afán, ~~~,i1&amp;%iºs sólo se obtienen á fuerza de tiempo
moda en esta graln c1~ ño ~on que estos buenos
.
el entusiasmo, 8 cari horas ara ver salir á y paciencia.....
(Y al llegar aqu(, vuestra Lady Belgr~v1a por
ingleses e:eranó\º~!~;iro Príntpe de As~uri~s
oco se muere de risa. Con su poderosa imag!Danuestr~s ey:5 enos que imposible. Los ¡ard1•
me seria pun. o m
moso arque donde se P.
0 ón ha visto desfilar en un momento á tod:s
nes de KenSID!!ton, hehabitanpnuestros Reyes,
'
ue conoce colgadas de alfileres e
Oh ta
las ~ fo illismísimo que si fueran _medí~•· Os
~;~l~aS:S~~~sc:r::~?:i:;!~ª:i~;Jdi;~tg~!~ ::i~!e l¿ctoras mías, que en el extran¡ero t1e:!,en
Misa •
·• .
·Q é hermoso se cr1a nues- 1 :U.sa más guardada que nosotros, y o os
sobrpe 1t od,o :ieL~~~:; 'm~ñana iba yo de compra s 1:Jperamentos y otra flema. Yo me fi:gur~ Pi~
tro r no1p ·.
d luzas que viven aquí. A 1a un momento que se me antoja que m1dnariz
o en de
su
con unas
Stores babia ~n automóvil es bastan te 8 Ievada • y Que me prenlfllerito
1mente,
como
dice
Mrs.
Warren,
un
a
puerta
de
.
•
dad
de
gente:
alli
estaba
nuesque rodeaba m 11DI
ASÓ

•II~~~~d?.

Fi¡s. 6 y 7.

fil.

�232

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

madera, y en esa sencilla y elegante toilette salgo á almorzar: ¡estoy viendo y oyendo las risas de
mi marido y de mis hijos, las bromas de los amigos espailoles que vinieran á vernos! Menos mal
que aquí los criados no se ríen; ya os he dicho
que parecen de cartón-piedra por lo impasibles;
pero en España, amigas mías, en una Andalucía,

por ejemplo, 1,quién sería la valiente que, alfller
en nariz, bajase á la cocina á dar órdenesf ¡Ni el
Cid con enaguas se atrevería! Arréglense las na•
rices las chatas inglesas y americanas: ¡dichosas
ellas! En España no nos podemos permitir esos
lujos. Empezando por nuestros maridos, que no
nos tolerarían el sistema. Yo me figuro la cara
del mío (y pasa por bueno y tolerante) si esta noche al acostarme me presentase con mis pin citas de madera, y le diese las buenas noches. ¡Al
día siguiente me encerraba en una jaula, seguro
de que había yo perdido el seso ..... ¡Espailolas,
hay que decidir~e á ser chatas!)

1

1

1
1

i

»Antes de abandonar el asunto de las narices
- continúa la doctora,-quiero deciros una pala hra sobre los remedios quirúrgicos que á ellas
se aplican. Muchas veces las deformidades de la
nariz tienen su causa en golpes y caídas: estas
deformidades puede curarlas un cirujano. El
mismo puede alargar la nariz ó acortarla, ensancharla ó estrecharla (¡como si fuera una ame1·icana, Dios mío! Esto lo digo yo) y embeJlecer
esta facción. Los diarios de Medicina están llenos de ejemplos de éstos, con grabados en qne
•e presenta una joven, antes y después del tratamiento. (Ni más ni menos que antes y después de
tomar el chocolate de Matías López.)
.
»Estas operaciones, llevadas á cabo por hábiles cirujanos, suelen dar un resultado mágico;
pero os advierto, lectoras, que si el cirujano ilo
es un artista, el resultado puede ser funestí-

1

simo.
»La nariz es utilísima en su oficio, y si sus me-

dios de introducir el aire en los pulmones están
entorpecidos por inflamaciones, ó vegetaciones,

1

1

11
1

1

¡I

1

11
'

1

ó desviaciones de los huesos, la salud sufrirá.
Un niilo que sólo respire por la boca, porque el
aire no pueda circular libremente por la nariz
á causa de alguna obstrucción, no se desarrollará como es debido: será siempre, mental ó físicamente, débil, porq·ue su sangre no tendrá la
calidad debida no habiendo recibido el oxígeno suficiente antes de ser distribuida por el
cuerpo. El cerebro se resiente igualmente por
falta de nutrición; la digestión sufre, el corazón
y los pulmones se resienten, los músculos padecen .....
, Lo que el niño tiene, el adulto lo hereda. Los
resfriados mal curados, las inflamaciones de las
mucosas, que se hacen crónicas, bloquean la nariz y cierran el paso al aire. Toda excrecencia
de carne ó de hueso que estorbe su entrada
debe quitarse cuanto antes mejor. Pero os recomiendo que estas operaciones no se hagan en
invierno, pues las heridas no se curan con tanta
rapidez.
»Hay una cosa á cuyo cuidado se le da poca
i_mporta'!cia-continúa la doctora Warren,-y es
a las º.:ª!ª"'· a-Hay nada más bonito que una oreja
pequena, bien formada, sonrosada y graciosa,
que se apoya, cual nacarada concha, en la entrad~ del pelo? (¿Y h~y algo comparable en feo,
digo yo, á_ esas ore1as anchas, largas, sin- pliegues, páhdas, que envuelven una fisonomía
como dos hojas de col, y hacen parecer las caras alcarrazas?) Las madres, las amas, las niñeras son responsables de muchas orejas torcidas
que andan por el mundo ..... (Si anduviesen no
seri~ malo; ¡lo horrible e~ que se quedan pegadas a la cabeza!) Una oreJ'\ grande, no digamos
que es una belleza, pero s1 está colocada en su
sitio y no se despega de la cabeza, no desfigura
una cara; por lo tanto, cuiden mucho las madres
las orejitas de los niños, que se conserven pegaditas al cráneo: para ello se colocarán los go•
rritos con cuidado de no doblar las orejas se
les colocará con precaución al ponerlos sobre
la almoha~a, y de ma¡ores jamás se empleará
con las crmturas el barbara procedimiento de
tirarles de las orejas, que, además de desfigurar
esta facción, embrutece al niño.
»Si, á pesar de todos estos cuidados la oreja
tuviera malas inclinaciones (se asoma;a como

diríamos en España), póngase al niño un gorrito
hecho de cintas, que ya se venden en América é
Inglaterra, y se conoce con el nombre de ear
cap (gorro de orejas); póngasele siempre de noche y las horas que esté de día en casa, pero ouidando que la presión no sea fuerte sobre el cerebro, pues podría ser dañina. Si con los años
las orejas siguiesen sin domar y empeñadas en
tomar la delantera, sería conveniente una pe-

233

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

queña operación quirúrgica, muy senoilla y nada
peligrosa. Un cirujano puede quitar un pequeño
pedazo de pellejo en forma elíptica, y quizá el
Confrnuaci6n.
cartílago de detrás de la oreja de la parte que
la pega á la cabeza, dándole unos puntitos de
El señor de Sallis tenía fama de ser maestro
sutura á la herida y haciendo entrar en fl.las á la
oreja. La cicatriz y señal de los puntos no ha de en el dificil arte de dominar sus impresiones:
verse, puesto que coge detrás de la oreja, y ade- Sus enemigos y sus adversarios, frecuente é
más, haciendo esta op1lración al niño de peque- inútilmente habían espiado, ya en su gabinete
ño, no se le notará cuando crezca. Aunque la ya en la tribuna, una contracción de la fisonoope~aoión es muy se_noilla, es n~ce~a~io ~':1 buen mia, un reflejo de emoción que pudiese revelaroiru1ano. En las muieres es mas facll d1s1mular les el secreto de aquel alma impenetrable. Sin
la fealdad de la oreja por medio del peinado; embargo, un vivo rnbor le coloreó su rostro y
pero taparse las orejas sólo deben hacerlo las su respiración se hizo anhelosa y entrecortada.
- ¡Ha rehusado recibirte!- repitió con lentique, en lugar de nacarada concha, tienen á cada
tud el Ministro.- Eso quiere decir que me odia
lado del cráneo una fruta de sartén.
»Pocas personas- sentimos tener que decirlo mucho.
Estas palabras las pronunció como involuntaasí-conocen el cuidado que se debe á las orejas: menos aún son las que oonooen el cuidado riamente, impregnadas de tanta amargura, que
que se le debe á su limpieza, que es la del oído Juan, sorprendido, olvidó por un instante todo
también. Vemos á menudo personas limpias, al lo demás. Podía justa y efectivamente asommenos así se Jlaman ellas, con las orejas sucias. brarse de las contradicciones que existen en el
»La oreja limpia á la perfección en sus más corazón humano. El señor de Sallis había perserecónditos pliegues, fresca, sonrosada, brillante, guido con rencor implacable, más aún, con odio
recuerda á un capullo de rosa; la oreja mustia, encarnizado al que antaño fué su amígo, lo habla
opaca, empolvada, solamente á una hoja de vul- destituido brutalmente, reduciéndolo á la pogar hortaliza puede compararse. El o!do segrega breza; le encolerizaba sólo la idea de que Juan
una substancia amarilla-rojiza, que la sabia Na- y su hermana mantuviesen relaciones de amisturaleza provee para evitar la entrada de cuer- tad con los propietarios de La Ribera, y, sin empos extraños en su interior: comúnmente se bargo, el hecho de qne el sentimiento de odio
llama cerilla. Si el canal auditorio se irrita, esta era recíproco y de que la víctima lo sentía tamsubstancia se segrega en gran cantidad y se acu- bién, le causaba impresión tan dolorosa que ni
mula. Véndanse multitud de aparatos para la aun podía ocultarla, y al mismo tiempo cierta
limpieza de las orejas, todos más ó menos peli- extrañeza cándida que no era lógico esperar en
grosos si se abusa de ellos: lo mejor es, al jabo- un hombre de su temple.
·
narse la cara, jabonarse bien las orejas á diario,
Hobo un momento de silencio; luego Juan,
aolararlas bien con la esponja y secarlas perfec- reponiéndose, exclamó:
tamente con el dedo, forrado por la toalla. Las
-El señor de Marmeunes nunca me ha hapersonas cuya cerilla se acumula y endw;ece blado de usted, tío; pero no oreo que un entenhasta el punto que les dificulta el oír, deben, de dimiento tan equilibrado, un carácter tan secuando en cuando, al acostarse, aplicarse unas reno, y, permítarne usted que agregue, un alma
gotas de aceite de oliva ó de almendras dulces tan cristiana, pueda sentir odio ni aun contra sus
templado: al día siguiente, al levantarse, una du- enemigos.
cha ó jeringuitá de agua hervida y tibia, con
-Entonces, ¿cómo explicas que haya rehusa•
unas gotas de glicerina, limpiarán el oído per- do verte?
fectamente; pue.s la cerilla, ablandada durante la
-Por un sentimiento de justa dignidad que
noche por el aceite, saldrá toda con la fuerza comprendo, deplorando muchísimo la privación
del agua. En seguida deberá ponerse un poco de que me impone .....
algodón en rama en el oído que se haya lavado.
Y Juan se ruborizó nuevamente, con el herAunque debe limpiarse el oído, no se exagere moso rubor de la juventud que nace de una emo•
la extracción de la cerilla, pues eso daría lugar ción fuerte, y que delata esa emoción á los ojos
á que el paso quedase demasiado expedito para del espectador menos experto.
moscas, pulgas y mosquitos .....&gt;
El señor de Sallis nada dijo. Hizo señal á Juan
para que le dejase solo y se internó bajo los ár-¡Válganos Dios con esta señora!-exclama al boles, hacia la parte del puente, que á unos dos
llegar aquí vuestra nerviosa amiga.-U n día nos kilómetros de distancia de aquel sitio atravesaba
amasa, al otro nos cuelga como elásticas; ya nos el Pajarito.
•
corta el pellejo, ya los cartílagos, ya nos pone
¿Esperaba á Cristina?
las orejas al sesgo, como las banderillas. Conste
· tle sentó sobre un tronco de haya y permaneque yo os transmito sus discursos tal cual salen ció allí inconsciente, sin noción del tiempo qne
de sus labios; pero os recomiendo que, ni por transcurría. Solo, sin necesidad de cubrirse con
ser un poco más chatas ni por tener las orejas la máscara con que velaba á los demás sus sufriun pooo más vistosas, hagáis más remedios que mientos y sus impresiones, parecía haber enveaqueJlos-razonables y sensatos, pues tanto pue- jecido repentinamente diez años. Los recuerdos
den ofender las pinzas á las narices, que éstas que en la memoria le evocaba aquel lugar estase hinchen, y chatas é hinchadas sería peor. ¿Y ban envenenados por el espíritu de aborrecí·
si el cirujano se equivoca y cose la oreja ladeada miento qnehabía llenado su vida, y que, dijese
ó encogida, ó como le pasó á aquel? ¿Lo sabéis? lo que dijese, le habia empequeñecido á sus pro•
Y va de cuento. Erase un cubano que tenia las pios ojos. Toda su juventud revivía con ext¡:año
orejas demasiado pegadas á la cabeza: un negro relieve. ¿Por qué no podía hallar reposo en la
norteamericano que ·componía orejas (un re- añoranza de aquel pasado inocente y feliz? La
me!'dón de ellas) le añadió. un pedazo (una nes- sombra de cuanto había ocurrido después se progu1ta, vamos) y se las deJó tan despegaditas y yectaba obscura y fría. Y los recuerdos de este
tan monas; pero mi pobre hombre, apenas cura- otro período , del tiempo en que, orador, estadas las oicatri~es. del pespun!e ó bastilla, ó lo que dista, colmado de triunfos y de honores, era obfuera, se sentrn impulsado a unos movimientos jeto de envidia para la muchedumbre, sólo le
de orejas que llegaron á alarmarle. 1, Era ner- proporcionaban amargura y desilusión. Había
vioso Y¿Era tira•.itez de la puntada?
suplantado á sus rivales, había logrado el adve•
Fuese á ver al negro operador y éste le dij o nimiento á la cima del poder: ¿qué le quedaba?
tranquilamente después de oírle:'
La vejez estaba próxima, precoz, implacable. Su
-No se preocupe por eso, señor; las pieles salud, quebrantada en las luchas políticas-acaso
que yo empleo para mis composturas son de dis- minada también por esas otras luchas íntimas
tintos animales: la que le puse á usted sería de que sólo tienen por escenario las profundidades
burro, y de ahi viene que á la menor emoción del sér humano,- su salud le alejaría en plazo
las menee usted.
·
breve del campo de batana en el cual encon¡Excuso d?ciros la satisfacción del paciente! traba á veces el olvido, ya que no la felicidad.
Nos anunció Mrs. Warren que en su próxima ¡Y en qué aislamiento, en qué desesperación siconferencia trataría del oído, de la sordera de lenciosa bajaría la rápida pendiente que Jleva á
l~s medios de combatirla, prevenirla y re:Ue- la tumba! No tenía hijo que Je hiciese sentir la
diarla. ¡Orne\ enfermedad! Es triste para el que ambición de proporcionarle una brillante cala padece, y la Medicina, la Cirugía, la electrici-' rrera-ni hija que le alegrase los últimos días de
dad, que tantos prodigios van haciendo poco ó su vivir,- ni poseía un amigo con quien comennada han hecho aún en favor de los sord¿s. Vere- tar las reminiscencias del pasado, esa imperiosa
mos q_ué nos dice la doctora. Suele salir la ilustre necesidad de la vejez .....
amer1&lt;:ana con t:an estupendas cosas, que vuesSe le antojaba hoy, en este momento, que su
tra amiga, que tiene en su familia algún teniente energía se había agotado, que le faltaban ya gusque otro, está deseando oirla.
to y fuerzas para luchar. Experimentó una gran
Hasta muy pronto, queridas lectoras.
laxitud interior: la atribuyó á la influencia ener·
vante de los recuerdos de la infancia, brusca·
LADY BELORAVIA.
mente reavivados en aquel paraje, y también al

-Lo entregará todo, si todo es necesario.
-¿Has sido tú, Cristina, quien la ha aconsejado una conducta. tan en disco:d!'-Ilcia con su
siglo y con el ambiente en que VIvrn?
.
-No sé cuál era ese ambiente; pero Paulina,
por instinto, sentíase inclinada á la rectitud y. al
honor porque ha sido ella quien me ha anunciado su propósito de desposeerse de ~odo;
..
-1,Y Juego, se colocará como inst1tutrLZ?-di¡o
el señor de Sallis con ironía.
-Luego tendrá el consejo y el apoyo de verdaderos amigos.
- 1,Como tú?
-1.Por qué no, tío? Soy leal-dijo dulcemente
Cristina.
.
La contracción del rostro del señor de ~alhs
se suavizó, dejando ver algo como refleJo de

EL PUENTE.

emoción.

se haber dejado tr~slucir, siquier mome'!'táneamente, una emoció'n; y habiend? aimncrndo s_u
regreso á París para la semana siguiente, mamá
festó deseos de estar solo, y salió de nuevo
vagar por el campo hasta el anochecer.
Contituwrá.

'

U.A.NT.A.RES.
l.

Quiero estar junto á mi niña
Para llorar si ella llora
Y suspirar si suspira.
II.

Rubio está el trigo,
Rubio está el sol,
Como la niiia

Que adoro yo.

ID.
Tu corazón es un libro
Que no he podido leer; .
Hay borrones en sus ho1as
Y no las entiendo bien.

•

IV.
Porque mi rubia agoniza
Tocando están las campanas,
Y los ángeles del cielo
Se asoman para esperarla.

v.
Hay dos ángeles azules

fe

Que me dan muy malos ratos,
Los que viven en tus ojos
y me están siempre mirando.

i,;.~'" -

6.-Traje de clase para niño de 10 á 12 años.

,t

úm. 6.-De lana inglesa color gris obscuro.

VI.

Hasta mis propias pastadas
Me llegan, nifl.a, á estorbar
Para conseguir mirarte
Como te quiero mirar.
NARCISO

DfAz

DE

EscovAR.

13aimiento de su salud, sin o.currirsele la idea
que el ambiente en que vivía, cerca d_e dos
íritus juveniles, elevados, amantes del ,d~al,
~tliera ejercer sobre él un efe_cto nuevo é 1mvisto. De todos modos, sent1ase ?'n extraña•
nte cambiado, que si en la otra o_r1lla de ªl~el
chuela que separaba las dos hac1e_udas hu _1eisto á su amigo de antaño, hubiera podido
erle los brazos, y gritar: «¡Perdóname!&gt; .
e estremeció, y se sustrajo á la abstr.acc1ón
ensueño al oir una ligera exclamación de
resa.
• u·
ristina había franqueado el puente rus co
encontraba cerca de él.
1,Te he causado miedo, Cristina?
¿Miedo? ¡Oh, n(!! P~ro no e_speraba e1;1·
trar á usted aqm. ¿Vamonos Juntos hacia
?
. t
Sí, si quieres andar lentamente; s1~n o esmos que me advierten de la n~ces1dad de
darme. Ya sea por efecto nervioso' com~

gura mi médico, ya s~a _por ot~a causa,, m1

ud está destruida y m1 vida activa toca a su
7.-Falda 1,111arneclda con ,traps y blusa de paño blanco.
····duvieron algunos pasos en silencio; Juego
ñor de Sal!is añadió con cierta ~margura: •
1,No tienes ·según parece, los mismos escru- .
úm. 7.-Falda de paño raso color castaf!a, sin fos que tu h~rmauo, ó no estás incluida _en lai rro formando dos tablas en la parte de atras; los pa~mas prohibiciones?. .... ¿Vienes de La Ribera. ño; de los lados se adornan con straps pespunteados
prístina fijó en su tío la mirada llenad~ calma. sujetos por botones.
d
Blusa de paño blanco color crema, adorna o con
Usted sabe lo que me ha llevado a!II; la setiras de paño bordado y galón de fantasía.
ita de Montpernon deseaba verme.
[. La seilOrita de Montpernon! ¡(?tra_rarez.a más
1 tuyas' Cristina! No conomas ~ esa ¡oven
las
oe pocos días, y hoy parece que qmeres reem·
izar junto á ella á todos.....
.
-Lo creo, hija mía ..... ¿Te Jo diré? Me asom-·A todos los que la abandonan! D1oha gra'!'d~ bras muy á menudo; muy á menudo, lo co~fleso,
lr~ para mí poder conseguirlo ..... ¡Pobre rofi•. me irrito porque no logro cc:imp.renderte, pero
1 sé cómo sería mientras vivió rodeada de fe•
tal vez yo también te buscaria SI fuese desgra- ·dades· pero el sufrimiento desenvuelve en
ciado.
• · ·t·1
te•
~ extr;ñas maravillosas facultades.
-¡Y no acudiría uste d á mi.mu
l men .1 ·Qué se propone hacer? 1,Marmennes la concontestó \a joven con vehemenc1a.-Me J?ªr.ece
en su casa? En otro tiempo era i&lt;:&gt; bas~nte que Dios me ha traído al mundo para as1st1r á
(ijote para cometer una locura s~me¡ante.
Jos que sufren.....
¡
Cristina miró gravemente á su t~o. ..
E8
El señor de Sallis anduvo a]gunos pasos a
-Paulina va á marchar á Paris- diJO.lado de Cristina; después, d!)te'!-'éndose ~rusca,yor de edad y quiere ocuparse en los embro- mente, le indicó que no le S1gu1ese, ~ se mternó
dos y tristes asunto~ de su .padre. El señor d~
or una alameda alfombrada de hierba y se1rmennes no ha limitado ciertamente su hos . ~iobstruída por brotes y retoños salvajes de los
lalidad · pero Paulina sólo la ha aceptado _POr árboles y de los arbustos.
nporada corta y como testimonio de gratitud
Cuando Cristina le volvió á ver á la hora del
oia las bondades que han tenido para con ella. almuerzo, Je haJló más escéptico, más '\margado,
-1,Poseerá la fortuna de su madreY 1,Mont- más retraído que de costumbre, cual s1 lamentamon le oolooaría la dote á salvo?

r:

¡;~

8.-Traje para teñorlta.

Núm. 8. - De lana chiné color castaña y beige con
adornos de terciopelo beige. Chaqueta recta formando
pliegues pespunteados hasta el talle, en donde se su
jetan por medio de patas de terciopelo.Forro de .seda
bair,e y botones cubiertos de terciopelo.
4

�232

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

madera, y en esa sencilla y elegante toilette salgo á almorzar: ¡estoy viendo y 01Jendo las risas de
mi marido y de mis hijos, las bromas de los amigos españoles que vinieran á vernos! Menos mal
que aquí los criados no se ríen; ya os he dicho
que parecen de cartón-piedra por lo impasibles;
pero en España, amigas mías, en una Andalucía,

por ejemplo, ¿quién sería la valiente que, alfiler
en nariz, bajase á la cocina á dar órdenes? ¡Ni el
Cid con enaguas se atrevería! Arréglense las narices las chatas inglesas y americanas: ¡dichosas
ellas! En España no nos podemos permitir esos
lujos. Empezando por nuestros maridos, que no
nos tolerarían el sistema. Yo me figuro la cara
del mio (y pasa por bueno y tolerante) si esta nocho al acostarme me presentase con mis pincitas de madera, y le diese las buenas noches. ¡Al
día siguiente me encerraba en una jaula, seguro
de que había yo perdido el seso ..... ¡Españolas,
hay que decidirse á ser chatas!)

¡,

»Antes de abandonar el asunto de las narices
-continúa la doctora,-quiero deciros una· pala hra sobre los remedios quirúrgicos que á ellas
se aplican. Muchas veces las deformidades de la
nariz tienen su causa en golpes y caídas: estas
deformidades puede curarlas un cirujano. El
mismo puede alargar la nariz ó acortarla, ensancharla ó estrecharla (¡como si fuera una americana, Dios mío! Esto lo digo yo) y embellecer
e,ta facción. Los diarios de Medicina están llenos de ejemplos de éstos, con grabados en que
•e presenta una joven, antes 1J después del trata,niento. (Ni más ni menos que antes 1J después de
toma,· el chocolate de Matías L6pez.)
.
»Estas operaciones, llevadas á cabo por hábiles cirujanos, suelen dar un resultado mágico;
pero os advierto, lectoras, que si el cirujano no
es un artista, el resultádo puede ser funesti-

1

1
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1
1

1

•
1

1

1

sirno.
»La nariz es utilísima en su oficio, y si sus me-

:1

dios de introducir el aire en los pulmones están
entorpecidos por inflamaciones, 6 vegetaciones,
ó desviaciones de los huesos, la salud sufrirá.

Un niño que sólo respire por la boca, porque el
aire no pueda circular libremente por la nariz
á causa de alguna obstrucción, no se desarrollará como es debido: será siempre, mental ó físicamente, débil, porqüe su sangre no tendrá la
calidad debida no habiendo recibido el oxígeno suficiente antes de ser distribuída por el
cuerpo. El cerebro se resiente igualmente por
falta de nutrición; la digestión sufre, el corazón
y los pulmones se resienten, los músculos padecen .....
&gt;Lo que el niño tiene, el adulto lo hereda. Los
resfriados mal curados, las inflamaciones de las
mucosas, que se hacen crónicas, bloquean la na-

1
1

riz y cierran el paso al aire. Toda excrecencia
de carne ó de hueso que estorbe su entrada
debe quitarse cuanto antes mejor. Pero os recomiendo que estas operaciones no se hagan en
invierno, pues las heridas no se curan con tanta

rapidez.
»Hay una cosa á cuyo cuidado se le da poca
~mporta~cia-continúa la docto:• Warren,-y es
a las ore¡as,. ¡;Hay nada más bomto que una oreja
peqneña, bien formada, sonrosada y graciosa,
que se apoya, cual nacarada concha, en la entrada ·del pelo? (¿Y hay algo comparable en feo
digo yo, á. esas orejas anchas, largas, sin plie~
gues, pálidas, que envuelven una fisonomía
como dos hojas de col, y hacen parecer las caras alcarrazas?) Las madres, las amas, las niñeras son responsables de muchas orejas torcidas
que andan por el mundo ..... (Si anduviesen no
sería malo; ¡ lo horrible es que se quedan pegadas á la cabeza!) Una oreja grande, no digamos
que es una belleza, pero si está colocada en su
sitio y no se despega de la cabeza, no desfigura
una cara; por lo tanto, cuiden mucho las madres
las orejitas de los niños, que se conserven pegaditas al cráneo: para ello se colocarán los go•
rritos con cuidado de no doblar las orejas se
les colocará con precaución al ponerlos sobre
la almoha~a, y de mayores jamás se empleará
con las criaturas el bárbaro procedimiento de
tirarles de las orejas, que, además de desfigurar
esta facción, embrutece al niño.
»Si, á pesar de todos estos cuidados la oreja
tuviera malas inc1inaciones (se asoma;a como

diríamos en España), póngase al niño un gorrito
hecho de cintas, que ya se venden en América é
Inglaterra, y se conoce con el nombre de ear
cap (gorro de orejas); póngasele siempre de noche y las horas que esté de día en casa, pero cuidando que la presión no sea fuerte sobre el cerebro, pues podría ser dañina. Si con los años
las orejas siguiesen sin domar y empeñadas en
tomar la delantera, sería conveniente una pe-

queña operació? q~irúrgica, mu~ sencilla y nada
peligrosa. Un mru¡ano puede quitar un pequeño
pedazo de pellejo en forma elíptica, y quizá el
cartílago de detrás de la oreja de la pa;te que
la pega á la cabeza, dá!'dole unos puntitos. de
sutura á la herida y haciendo entrar en filas a la
oreja. La cicatriz y señal de los puntos no ha de
verse puesto que coge detrás de la oreja, y además haciendo esta opllración al niño de pequeño ;,o se Je notará cnando crezca. Aunque la
op~ración es muy sencilla, es necesario un buen

cirujano. En las mujeres es más fácil disimular
la fealdad de la oreja por medio del peinado;
pero taparse las orejas sólo deben hacerlo las
que, en Jugar de nacarada concha, tienen á cada
lado del cráneo nna fruta de sartén.
»Pocas personas- sentimos tener que decirlo
así-conocen el cuidado que se debe á las orejas: menos aún son las que conocen el cuidado
que se le debe á s_u limpieza, que es l! de! oído
también. Vemos a menudo personas hmp1as, al
menos así se llaman ellas, con las orejas sucias.
»La oreja limpia á la perfección en sus más
recónditos pliegues, fresca, sonrosada, brillante,
recuerda á'un capullo de rosa; la oreja mustia,
opaca, empolvada, solamente á una hoja de vulgar hortaliza puede compararse. El oído segrega
una substancia amarilla-rojiza, que la sabia Naturaleza provee para evitar la entrada de cuerpos extraños en su interior: comúnmente se
llama cerilla. Si el canal auditorio se irrita, esta
substancia se segrega en gran cantidad y se acumula. Véndanse multitud de aparatos para la
limpieza de las orejas, todos más ó menos peligrosos si se abusa de ellos: lo mejor es, al jabonarse la cara, jabonarse bien las orejas á diario,
aclararlas bien con la esponja y secarlas perfectamente con el dedo, forrado por la toalla. Las
personas cuya cerilla se acnmula y endru¡ece
hasta el punto que les dificulta el oir, deben, de
cuando en cuando, al acostarse, aplicarse unas
gotas de aceite de oliva ó de almendras dulces
templado: al día siguiente, al levantarse, una ducha ó jeringuita de agua hervida y tibia, con
unas gotas de glicerina, limpiarán el oído perfectamente; pues la cerilla, ablandada durante la
noche por el aceite, saldrá toda con la fuerza
del agua. En seguida deberá ponerse un poco de
algodón en rama en el oído que se haya lavado.
Aunque debe limpiarse el oído, no se exagere
la extracción de la cerilla, pues eso daría lugar
á que el paso quedase demasiado expedito para
moscas, pulgas y mosqnitos..... •
-¡Válganos Dios con esta señora!-exclama al
llegar aquí vuestra nerviosa amiga.-Un día nos
amasa, al otro nos cuelga como elásticas; ya nos
corta el pellejo, ya los cartilagos, ya nos pone
las orejas al sesgo, como las banderillas. Conste
que yo os transmito sus discursos tal cual salen
de sus labios; pero os recomiendo que, ni por
ser un poco más chatas ni por tener las orejas
un poco más vistosas, hagáis más remedios que
aquellos ·razonables y senaatos, pues tanto pueden ofender las pinzas á las narices, que éstas
se hinchen, y chatas é hinchadas sería peor. ¿Y
si el cirujano se eqnivoca y cose la oreja ladeada
ó encogida, ó como le pasó á aquel? ¿Lo sabéis?
Y va de cuento. Erase un cubano que tenía las
orejas demasiado pegadas á la cabeza: un negro
norteamericano que componía orejas (un remll?'dón de ellas) le añadió. un pedazo (una nesguita, vamos) y se las de¡ó tan despegaditas y
tan monas; pero mi pobre hombre, apenas curadas las cicatri~es. del pespun!e ó bastilla,.ó lo que
fuera, se sentia impulsado a unos movimientos
de orejas que llegaron á alarmarle. ¿Era nervioso? ¿Era tira•.itez de la puntada?
Fuese á ver al negro operador, y éste Je dijo
tranquilamente después de oirle:
-No se preocupe por eso, señor; las pieles
que yo empleo para mis composturas son de distintos animales: la que le puse á usted sería de
burro, y de ahí viene que á la menor emoción
las menee usted.
·
¡Excuso d~ciros la satisfacción del paciente!
Nos anunmó Mrs. Warren que en su próxima
conferencia trataría del oído, de la sordera de
l~s medios de combatirla, prevenirla y re~ediarla. ¡Cruel enfermedad! Es triste para el que
la padece, y la Medic~n.a, la Cirugía, la electrici-'
dad, que tantos prod1g10s van haciendo poco ó
nada han hech&lt;:, aún en favor de los sordis. Veremos q_ué nos d1cela doctora. Suele salir la ilustre
amer1".ªºª con t_an estupendas cosas, que vuestra amiga, que tiene en su familia algún teniente
que otro, está deseando oírla.
Hasta muy pronto, queridas lectoras.
LADY BELGRAVU.

'

233

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
- Lo entregará todo, si todo es necesario.
- ¡;Has sido tú, Cristina, quien la ha aconsejado una conducta. tan en disco:d!'Ilcia con su
siglo y con el ambiente en que v1via?
.
-No sé cuál era ese ambiente; pero Paulina,
por instinto sentíase inclinada á la rectitud Y. al
honor porque ha sido ella quien me ha annnc1ado su propósito de desposeerse de ~odo_.
..
-¿Y luego, se colocará como institutr1z?-d1¡0
el señor de Sallis con ironía.
-Luego tendrá el consejo y el apoyo de verdaderos amigos.
-¿Como tú?
..
-;Por qué no, tío? Soy leaJ-dI¡o dulcemente
Cristina.
_ d S •
La contracción del rostro del senor e . a11 1s
se suavizó, dejando ver algo como refle¡o de

EL PUENTE.
ConUnuaei6n.

El señor de Sallis tenía fama de ser maestro
en el difícil arte de dominar sus impresiones:
Sus enemigos y sus adversarios, frecuente é
inútilmente habían espiado, ya en su gabinete
ya en la tribuna, una contracción de la fisonomía, un reflejo de emoción que pudiese revelarles el secreto de aquel alma impenetrable. Sin
embargo, un vivo rubor le coloreó su rostro y
su respiración se hizo anhelosa y entrecortada.
-¡Ha rehusado reoibirte!-repitió con lentitud el Ministro.- Eso quiere decir que me odia
mucho.
Estas palabras las pronunció como involuntariamente, impregnadas de tanta amargura, que
Juan, sorprendido, olvidó por un instante todo
lo demás. Podía justa y efectivamente asombrarse de las contradicciones que existen en el
corazón humano. El señor de Sallis había perseguido con rencor implacable, más aún, con odio
encarnizado al que antaño fné su amigo, lo habla
destituido brutalmente, reduciéndolo á la pobreza; le encolerizaba sólo la idea de que Juan
y su hermana mantuviesen relaciones de amistad con los pr~pietarios de La Ribera, y, sin embargo, el hecho de que el sentimiento de odio
era recíproco y de que la víctima lo sentía también, le causaba impresión tan dolorosa que ni
aun podía ocultarla, y al mismo tiempo cierta
extrañeza cándida que no era lógico esperar en
un hombre de su temple.
Hubo un momento de silencio; luego Juan,
reponiéndose, exclamó:
-El señor de Marmennes nnnca me ha hablado de usted, tío; pero no creo que un entendimiento tan equilibrado, un carácter tan sereno, y, permítame usted que agregue, un alma
tan cristiana, pueda sentir odio ni aun contra sus
enemigos.
-Entonce~, ¡;cómo explicas que haya rehusado verte?
-Por un sentimiento de justa dignidad que
comprendo, deplorando muchísimo la privación
que me impone .....
Y Juan se ruborizó nuevamente, con el hermoso rubor de la juventud que nace de una emoción fuerte, y que delata esa emoción á los ojos
del espectador menos experto.
El señor de Sallis nada dijo. Hizo señal á Juan
para que le dejase solo y se internó bajo los árboles, hacia la parte del puente, que á unos dos
kilómetros de distancia de aquel sitio atravesaba
el Pajarito.
•
¿Esperaba á Cristina?
· t:ie sentó sobre un tronco de haya y permaneció allí inconsciente, sin noción del tiempo que
transcurria. Solo, sin necesidad de cubrirse con

la máscara con que velaba á los demás sus sufrimientos y sus impresiones, parecía haber envejecido repentinamente diez años. Los recuerdos
que en la memoria le evocaba aquel lugar estaban envenenados por el espíritu de aborrecimiento qnehabía llenado su vida, y que, dijese
lo que dijese, le había empequeñecido á sus propios ojos. Toda su juventud revivía con extraño
relieve. ¡;Por qué no podía hallar reposo en la
añoranza de aquel pasado inocente y feliz? La
sombra de cuanto había ocurrido después se proyectaba obscura y fría. Y los recuerdos de este
otro período, del tiempo en que, orador, estadista, colmado de triunfos y de honores, era objeto de envidia para la muchedumbre, sólo le
proporcionaban amargnra y desilusión. Había
suplantado á sus rivales, había logrado el advenimiento á la cima del poder: ¿qué le quedaba?
La vejez estaba próxima, precoz, implacable. Su
salud, quebrantada en las luchas políticas-acaso
minada también por esas otras luchas íntimas
que sólo tienen por escenario las profundidades
del sér humano,- su salud le alejaría en plazo
breve del campo de batalla en el cual encontraba á veces el olvido, ya que no la felicida~.
¡Y en qué aislamiento, en qué desesperación silenciosa bajaría la rápida pendiente que lleva á
la tumba! No tenía hijo que le hiciese sentir la
ambición de proporcionarle una brillante carrera-ni hija que Je alegrase los últimos días de
su vivir,-ni poseía un amigo con quien comen-

tar la~ reminiscencias del pasado, esa imperiosa
necesidad de la vejez .....
Se le antojaba hoy, en este momento, que su
energía se había agotado, que le faltaban ya gusto y fuerzas para luchar. Experimentó una gran
laxitud interior: la atribuyó á la influencia ener·
vante de los recuerdos de la infancia, brusca·
mente reavivados en aquel paraje, y también al

emoción.

se haber dejado tr~slucir, siquier mome?táneamente, una emoción; y habiend? ª!'-unc1ado ª!'regreso á París para la semana s1¡~U1ente, mamá
festó deseos de estar solo, y salló de nuevo
vagar por el campo hasta el anochecer.

•

Continua,·á.

CANTARES.
l.

Quiero estar junto á mi niña
Para llorar si ella llora
Y suspirar si suspira.
II.

Rubio está el trigo,
Rubio está el sol,
Como la niña
Que adoro yo.

m.
Tu corazón es un libro
Que no he podido leer; .
Hay borrones en sus hoJas
Y no las entiendo bien.

•

IV.
Porque mi rubia agoniza
Tocando están las campanatz,
Y los ángeles del cielo
Se asoman para esperarla .

v.
Hay dos ángeles azules
Que me dan muy malo~ ratos,
Los que viven en tus OJOS
Y me están siempre mirando.
VI.
Hasta mis propias pestañas
Me llegan, niña, á estorbar
Para conseguir mirarte
Como te quiero mirar.

&amp;.-Traje de clase para niño de 10 a 12 años.

Núm. 6.-De lana inglesa color gris obscuro.

NARCISO

DiAz

DE

EscovAR.

decaimiento de su salud, sin o.currírsele la idea
de que el ambiente en que vivía, cerca d!) dos
espíritus juveniles, elevados, amantes del ,d~al,
udiera ejercer sobre él un efe_cto nuevo é ,mp revisto. De todos modos, sent1ase ~n extraña~ente cambiado, que si en la otra o_r11la de ªl~el
riachuelo que separaba las dos hac10!'das hu .10se visto á su amigo de ~ntaño_, hnb1era p~dido
tenderle los brazos, y gritar: «¡P_erdóname.&gt; . Se estremeció, y se su~trajo a la abstr.acmon
del ensueño al oir una ligera exclamación de
sorpresa.
t - ti
Cristina había franqueado el pnen e rus co
y se encontraba cerca de él. . .
_ ·Te he causado miedo, Cr1stma1
-fMiedo? ¡Oh, no! P~ro no e.speraba e~contrar á usted aquí. ¿Vamonos ¡untos hacia
casa?
· t
-Sí, si quieres andar lentamente; s1~n o espasmos que me advierten de la n~ces1dad de
cuidarme. Ya sea por efecto nerv10s0, com~
asegura mi médico, ya sea por ot~a causa, . . m1

salud está destruida y mi vida activa toca a su
flnA~duvieron algunos _pasos e!' silencio; lu~go
el señor de Sallis añadió con c10rta 9:margura. _
-iNo tiones,'según P.arece, los ~1sm_os escru-

pulos que tu hermano, ó no ~stás mclmda .ªn la;
mismas prohibiciones?..... ¿Vienes de La Ribera.
Cristina fijó en su tío la mirada llenad~ calma.
- Usted sabe lo que me ha llevado alh; la señorita de Montpernon deseaba verme.
-¡La señorita de Montpernon! ¡9tra_rarez.• más
,de las tuyas, Cristina! No con ocias :' esa ¡oven
hace pocos días, y hoy parece que qUieres reem1plazar junto á ella á todos.....
.
-·A. todos los quelaabandonan!D1chagra?de
fuer~ para mí poder conseguirlo ..... ¡Pobre mña!
No sé cómo sería mientras vivió rodeada de feUcidades· pero el sufrimiento desenvuelve en
-ella extr;ñas maravillosas facultades.
- ·Qué se propone hacer? ¿Marmennes la conserv~ en su casa? En otro tiempo eral&lt;:, bas~nte
Quijote para cometer una locura seme¡ante.
Cristina miró gravemente á su tJo.
..
Es
-Paulina va á marchar á Par1s- di¡o.mayor de edad y quiere ocuparse en los embrollados y tristes asuntos de su padre. El señor de
Marmennes no ha limitado ciertamente su hospitalidad· pero Paulina sólo la ha aceptado .Pº'
temporada corta y como testimonio de gratitud
hacia las bondades que han tenido para con ella.
-¿Poseerá la fortuna de su madreY ;Montpernon le colocaría la dote á salvo?

7,-Falda guarnecida con ,traps y bl111a de paño blanco.

. 7 _ Falda de paño raso color castaña, sin forro ur~rn:iando dos tablas en la parte de atrás; los pa•
ño; de los-lados se adornan con straps pespunteados
sujetos por botones.
d
Blusa de paño blanco color crema, adorna o con

tiras de paño bordado y galón de fantasía.

-Lo creo, hija mía..... ¿Te lo diré? Me asombras muy á menudo; muy á menudo, lo confieso,
me irrito porque no logro c'?mp.renderte; pero
tal vez yo también te buscar1a s1 fuese desgraciado.
· · út·1
-¡Y no acudiría uste d á m1.m
'men te'.contestó la joven con vehemenc1a.-Me ~a,:ece
que Dios me ha traído al mundo para asistir á
los que sufren.....
¡
El señor de Sallis anduvo a\gunos pasos a
lado de Cristina; después, d~te'?-1éndose !&gt;ruscamente, Je indicó que no le s1gmese, ~ se mternó
or una alameda alfombrada de hierba y se~iobstruída por brotes y retoños salvajes de los
árboles y de ]os arbustos.
Cuando Cristina le volvió á ver á la hora del
almuerzo, le halló más escéptico, más 9:margado,
más retraído que de costumbre, cual s1 lamenta-

8,-TraJe para señorita.

Núm. s. - De lana chiflé color castaña y beige con
adornos de terciopelo beige. Chaqueta recta formando
pliegues pespunteados hasta el talle, en donde se sujetan por medio de patas de terciopelo. Forro de.seda
beige y botones cubiertos de terciopelo.

�trás con un corto velo·s

.

d cabeza de madera negra.

guias e

Núm. 11,-No de rigor; dt
de tafetán negro con flecoa,
También puede hacerse11i
Núm. 12.-De radium COio!
pnr. Peto compuesto de
con cuello recto, de malla

y negro gu arnecido con una ruche

adorn • da con entredoses de gui-'espnn teadas y entredoses. Canesu

Núm. 13.-De terciopelo
hura ,sastre, y adornos de so-idache
..
negra y trendllas; cuello ·
negro. Sombrero de meare amatista, adornado con plnD111

lela.

Núm. 14, - Este traje,
de seda y tafetán color de
color.
Canesú de muselina de
Las m&amp;ngas-pelerina, de

fetán.
La falda se adorna con bi

•
10.-Sombrero de luto.

.
de baile , es de muselina
lecciones
.
gu
nece con ipur teilido del mismo
olor marfll; cuello de guipur.
adorn an con un doble bies de ta-

. turo'n de tafetán drapeado.
tán. Cm

Núm. 15.-De muselina de
guarnec1'do con plissés de terciopelo; en el cuerpo incrustaci • tilly, canesu, de BruJas'
· • mangas del
mismo encaje y muselina de brero de terciopelo negro, adornado
1 negro al blanco.

12 .-slusa de teatro,

11.-Sombrero de luto.

16 __ Traje de baile para señorita,

14,- Traje para niña de 14 á 15 años.

Núm. 9.-De muselina de seda gris plata la espalda y
los delanteros forman grupos de pliegues. Se adorna con
tiras de muselina, guarnecidas á los lad~s con entredo-

ses de trencilla de plata. Cuello ribeteado con cinta Liberty. Cinturón de cinta Liberty.

!
'

'

''

Núm. 10.-De fieltro mate y negro guarnecido con nn
chou, cap#onn~ de crespón, el cual se prolonga por de-

.

-De vuela de seda pékiné6 azul y crema. Se ador-

I!· azu1 P ¡·tsSJé6, dibujando lazos y arabescos.
naNum.
con cmta
Cinturón de cinta azul.
.

-

afio alazán, guarnecido con slraps de pafio y
f tasia· botones de pasamanería, en
trencillas de moaré ;~a. c;alece de terciop0lo verde alarmonía con la trenc~he del mismo color y botoncitos
mendra pékinée con so

Num. 17. De p

de fantasía.

IJ.-TraJe para vl1\ta1 .

�237

LA MODA ELE.GANTE ILUSTRADA
LA M O D A E L E G A N •r E I L U S T R AD A

236

.. = ======== == ============= = ====== ==:•

LABORES PARA NIÑA.
Núm. 33.-Paletó y gorra !Jara niño.-De tela de los
Pirineos blanca con adornos de festón; el paletó se
abrocha por medio de botones de nácar. La gorra
se adorna con lazos de cinta cometa.

Núm. 27,-0bjetos de baño.-Mulleca de celuloide
con traje de bailo de algodón blanco, guarnecido con
algodón azul y blanco; gorra de tela impermeable;
bailo de 16 cm. de atto, soporte de 37 cm., cubo pe•
queilo y termómetro.

1
1

i

19.-Enoaje para alba.

\.

18,-Abrlgo para vlsltaa.

Núm.18.-De pailo ó de terciopelo con adornos de

Nú~. 19.-Este encaje, que se ejecuta con galón hilvanado sobre papel-tela, puede utilizarse también para gran store, traje de reuniones y
.hasta para colcha. El dibujo se presta á que el
encaje se aplique sobre tul ó á que la malla del
fondo se_haga á la aguja.

20.-Traje para niña de 4 á 8 años.

Núm. 20.-De lana mezclilla gris claro adornada
con terciopelo ~scocés y enca;e de Irlanda:

Nlim. 28.-T,·aje de muselina azul celeste.-Se adorna
con entredoses y encaje de Valenciennes.

Núm. 35.- «Charlotte» para niño.-De batista bordada con un gran lazo de cinta blanca.

Núm. 29.-Traje para ni1io.-De cachemir blanco,
adornado con tiras bordadas de 2 ½cm. de ancho; se
dispone formando pliegues huecos y se monta sobre
un canesú recto.

Núm. 36.-Bolsillo.-De raso blanco -adornado con
cuentas; montura de plata oxidada.
Núm. 37.-Corsé, enagua y pantalón al crochet.-El corsé se eje-

Núm. 30. - Delantal
parajuego.-De crudillo color crema; el
borde se guarnece con
galón encarnado. Delante se adorna con un
bordado hecho con algodón encarnado.

cuta con algodón blanco del núm. 4, la ena•
gua, con lana de Gobe•
linos, el pantalón con
algodón del núm. 5.

Núm. 38. - Traje al
crochet para mto"ieca.Se ejecuta con lana de
Gobelinos blanca y
encarnada.

Núm. 31.- Ropa blat1·
capara bébé,-Camisa,
pantalón, enagua y camisón de dormir de
shirting con bordado~
y calados. Medias de
algodón blanco¡ tirantes de cinta de raso
azul celeste.

so1dache.

1

Núm. 34.-Bolsillo,- De paño azul, al que realza un
bordado hecho con sedas de diferentes colores.

1

"

Núm. 39.-Tapetepa·
ra cuarto de niño.De tela antigua.
Los motivos se
bordan á punto lla•
no y á punto de ta•
!lo con algodón
perlado encarnado
y azul de\ núm. 8.

29

Núm. 32. - Delan·
tal ds batista blan•

ca.- Se adorna al
borde con un volante al bies de 5 ½
centímetros de ancho; el escote se
adorna con entre•
dós y encaje de Valenciennes; mangas de batista bordada.

,,
I'

Núm. 40.-Traje y
capa de baño. -Se
ejecuta á punto de
0

media con algodón
blanco y encarnado del núm. 4.

32

23.-Traje para niña de 4 á 10 años.

21.-TraJe para niña de 56. 10 años,

Núm. 2~.-De jerga azul, guarnecido con trencillas
de moare. Blusa de franela escocesa de color verde
mnsgo Y blanco; cuello y pullos planchados· corbata
de raso negro.
'

Núm. 21.-De pafio amazona color d
t
na con bieses de terciopelo del mism::;1~:;yse a~orde Irlanda.
gmpur

31

22 - Chaqueta para aeñorlta,
33

. Núm. 22. - Chaqueta amplia, de pallo rayado
ribeteada con ~renci1la. Cuello-chal unido á
.una solapa postiza. Esta combinación, de última novedad! r~sulta tan práctica y elegante
como de fácll e1ecnción.
,

,,¡

1.

i
'

¡'·

'

•

26,- Falda de calle,

24 Y 25.-Pantalonu para niño de 1 6 2 añoa

Ydetalle de ,u eJecucrón.

Núm. 24 y 25.-Et pantalón termina f

nas, ~ se ejecuta á punto de media c~rm¡8ndobpoh1j.
Y •~¡as de asta muy finas.

n ana Janes

(

.,

\

·,

'

[

Bluaa para señorita de 16 años.

Núm .. 26.- Falda plissée de laua cuadriculada corta•
da al bies; forma dos pliegues huecos por delante y á
lo~ lados grupos de cinco tablas alternando co~ un
pliegue hueco.
'

••

••

a
••

37

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

238

eorresponJencia parlicu(ar.
MIS ENCANTOS SON LAS FLORES.-1.ª

Agua clara............... 200 gramos.
Borato de sosa... . . . . . . . . . 15 Goma arábiga . .. . . . . . . . .
2
Se funde al bai1o marfa¡ cuando se halla á punto, se
cuela y se le ariade :
Esencia de violetas........ 12 gotas.
Alcohol alcanforado....... 5 gramos.
Para conseguir la ondulaci6!), se lociona el &lt;:_a bello Y

1
t
•
1

l
11
1

en pequeiias porciones se &amp;Justan las horqu1llas que
existen á este efecto; operación que debe practicarse
al tiempo de acostarse. A la maftana siguiente, el cabello se halla completamente ondulado, sin perder
nada de su suavidad y brillantez.-2.ª Use la receta
dada á Hortensia en LA MonA del 30 de Julio, que es
muy buena para lo que desea.-3.ª Use la receta dada
en la l.ª contestación á La vida es deber en LA MODA
del 22 de Julio.-4.ª La señora en el sofá, la seilorita
en la silla.-5.ª Se hace una inclinación de cabeza.&amp;.ª Solamente las gracias.-7. ª Se le saluda. -A.• El
moño bajo y raya á un lado.-9.ª Largos.-10.ª Verde
y Burdeos. -11.ª No se quita. - ll.ª El bajo y muy
flojo.-13.ª cGracias,:t -14.ª La parte de delante su•
jeta con un moilito y la de detrás con tirabuzones su•
jetos todos en la nuca con un gran lazo.-15.ª Sí, se•
ñora.-16.ª ,Buenos dlas (ó tardes). , -17.ª El celeste.
- 18.ª El de tafilete. -19.ª Frote un poco la mancha
con magnesia calcinada seca y déjela durante algún
tiempo; después se cepilla con cuidado. -20.ª Tenga
la bondad de enterarse de la contestación 27.ª, dada á
Por unos ojos a,uks en LA MODA del 22 de Julio. 21.ª DI la receta del dulce de pera en la contestación á Mes de J,.lio en LA MODA del 6 de Agosto. El
de naranja, hágalo siguiendo la receta dada á X Y Z
en LA MODA del 6 de Abril.
UNA QUE TIENE OJOS BONITOB.-No me está permi•
tido contestará las cartas desprovistas de justificante
que acredite ser suscriptora á la 1.ª 6 2.• edición.
Mucho lo siento.
UNA mm!. -1.ª Su pregnnta, ¿se refiere á los visillos
ó á la colgadura? Tenga la bondad de darme más detalles sobre la clase de tela, cenefa, etc.-2.ª Queso de
almendras. Se pone en una cacerola un cuartillo de
leche, media libra de manteca fresca de vacas, derri•
tiéndola primero; una docena de huevos muy batidos,
dos onzas de almendras bien machacadas y cuatro
cucharadas de harina de arroz. Las almendras y la
harina se disolverán bien en medio cuartillo de leche,
que se ailadirá al cuartillo, trabajando todo bien. Des•
pués se pone á•cocer al bailo maría, cuidando de que
no cese de hervir y aftadiendo agua caliente confor•
me se va gastando la de la cazuela. Por último, se
pone una tapadera con lumbre para que se tueste
cuando esté bien compacto el queso. -3.ª De seilo•
ra.-4.ª Sí, seilora¿ diríjase á ella y le dará las noti•
ciae que desea.-5. Se ofrece la casa poniéndose á su
disposición.-&amp;.• Por el lado por donde se empieza.
RuBf.-1.ª Por tarjeta á los ocho ó diez dlas. A todos en la misma forma.-2.ª Té, pastas, dulces, tartas,
emparedados, mediasnoches, etc. Es indiferente.3.ª Con hombreras.
A. S. A.M. H.-1.ª Lea la oontestación dada á Hor•
lonsia en L• MODA del 30 de Julio.-2.• En la 1.8 contestación dada á Una decepcionada en LA MODA del 6
de &lt;;&gt;ctubre encontrará lo que desea.-3.ª Póngase,
al tiempo de acostarse, compresas de pamplina de
flor blanca (simiente que se da á los pájaros).
MAZEPPA.-1.ª Sf, señora.-2.• Tienen el mismo de·
recho. Es debido á una equivocación.-3.ª Todas las
que me indica son bonitas y pueden tocarse.
Mande cuanto guste; estoy á su disposición.
TRES AMIGAS QUE..... - Efectivamente, contesto coii
mucho gusto á todas las seftoras que me honran con
sus consultas, deseando muy de veras complacerlas.
l.ª Se saluda, pero sin frase marcada .-2.• Debe
contestarle de nuevo.-3.ª Sf, sei'i.ora.-4.ª Depende
la contestación de la pregunta, y, por lo tanto no es
posible dictar aquélla desconociendo ésta· de todos
modos le diré, como regla general, que lo ~ás espon
táneo y menos rebuscado será seguramente lo que
resulte mejor.
Rru.-Mucho me complace el saber que ha qued!tdo satisfecha ~e mis anteriores respuestas, y deseo
vivamente que s10mpre sea así.
Vea las flgs. II y VII de la cubierta del número del
14 de Noviembre. Sondas modelos preciosos y reunen
las condiciones que usted desea. Mucho me alegraré
de que sean de su agrado.
ADMIRADORA DE..... -1. ª E:; imposible aprenderla
con una explicación.-2.ª Una vez enjabonados los
brazos, frótese suavemente con piedra pómez, acle•
rándose inmediatamente. Para las espinillas, póngase
al acostarse compresas de pamplina de flor blanca
simiente que se da á los pájaros. -3.ª Dul~ de acero~
lns. No se debe escoger la fruta ni verde ni madura
Fiao cuando haya entrado en color amarillo. Son pre~
f,,ribles las acerolas blancas á las encarnadas por ser
más finas y porque dan mejores resultados en la manipulación de su confttura. Al principiar esta faena
lo primero que debe hacerse es: con un pinchador d~
huesos se van punzando todas ellas¡ no conviene el
pinchador de metal á ninguna fruta que tenga ácido,
porque al tocar el metal se ponen negros todos los
agujeros que se las hace para que se introduzca el
1

azúcar resultando con una vista que repugna y afea . BELsAf.-Se nsan mucho y resultan muy elegantes.
mucho' á la fruta. A medida que se van pinchando se
UNA SOMNOLENTA.-Con muchísimo gusto contesto
echarán en una caldera que contenga agua fresca, y á sus preguntas en cuanto recibo el justificante.
terminada estfl operación se pondrán á vivo fuego.
l.ª De perlas, brillantes, coral y de fantasía.-2.• Se
En cuanto todas estén caladas del agua caliente, se usan de encaje y lentejuelas con el varillaje de ná.
sumergen al fondo de la caldera las que quedaren en car.-3.ª Sí, seil.ora. De toda clase de piedras y con
la superficie ó á flor de agua. Este fruto no debe re• gran variedad de formas.-4. ª Largas y con eslabomoverse como otros cuando está á la lumbre, y la nes redondos ó alargados. Colgadas del cuello.-5.ª n.
manera de conocer cuándo está bastante cocido es charoló tafllete.-6.' Negras.- 7.' Son rectos.
muy sencilla. Junto á la caldera de l~s acerolas se
pone otra con agua fresca, pero no arrimada al fuego
UNA MADRE QUE SE MUERE POR BUS HIJOS.-1.ª Con
para que no sienta el calor. Antes que el agpa levante agua y jabón, y luego se engoma.- 2.ª Con agua temel hervor se van subiendo poco á poco á flor de agua plada y jabón, escurriéndolo muy bien y tenctiéndofo
las que e;tán bastante hervidas y con la espumadera inmediatamente.-3.ª De bordado inglés.-4.ª Pun
se sacan á la caldera del agua fresca. Hasta la última bisqus de cangrejos. En una cacerola, fondeada con ceque quede subirá á la superficie del agua. Cuando to• boHa, zanahoria, sal, tomillo y laurel, se echan siete
das se hayan pasado á la caldera del agua fresca, se docenas de cangrejos, y se cubren de caldo hasta la
pasarán á un cocio, mudando el agua por maftana y mitad. Se dejan cocer, y una vez cocidos, se ponen i
tarde, y al tercer día se procede á la manipulación de enfriar. Quiténseles las colas y las cáscaras de éstas,
la compota. Se pone almíbar al negro de marfil, el que ea guardan en caldo. Lo restante se machaca al
que se calentará lo bastante para que tengan buen mortero hasta que haga una pasta, y se cuece con doa
atolladero y esté al grado de vela: separado que éste litros de caldo y un cuarterón de arroz. Una vez bien
sea de la lumbre, se pondrá a las acerolas con agua á cocido se pasa por el cedazo y la estameila. Se pone
un fuego vivo, y después de bien calientes éstas, se en una cacerola limpia y se levanta al fuego sin que
las separa de la lumbre y con una espumadera se van cueza. Un poco antes de servirle se ponen en la soextrayendo, y después que el agua se haya escurrido, pera las colas, cortadas á cuadritos, con manteca de
se pasan al perol que contiene el almíbar, debióndo• vaca, seis yemas de huevo y un poco de nata. Todo
las éste cubrirlas¡ se quedan en esta forma hasta el esto se mezcla bien y se va echando en el caldo poco
siguiente día, en que se las da una buena calentada, y á poco para que no se corte. Sazónese bien;échese o.o.
al tercero se sacan en cortas cantidades con.el azúcar polvo de pimienta de Cayena.-5.ª Lo mismo que el
correspondiente, y después de calentadas se ponen en de cualquiera otra cosa, únicamente la diferencia to
el cocio con todo el almíbar que se les puso al prin• que se echa la raspadura de la naranja dentro de un
trapito para que cueza con la leche, ó bien un trozo de
corteza dentro de la leche para que cueza, retirándolo
después. Hay que echar de una ú otra cosa poco, por,
que da en seguida sabor fuerte.-6.ª Cabeea de .iaba1'.
Se chamusca y se limpia con mucho esmero, se raja
por debajo á lo largo y se le sacan todos los huesoo,
sin estropear el pellejo . Se dividen en tiras muy recortadas todas las partes comestibles, lengua, carne 7
sesos; se aftaden las orejas cortadas de igual modo, 1
si parece esto poco para rellenar la cabeza deshuesada,
se completa la guarnición con un poco de lomo del
mismo jabalí. Se colocan todos esos pedazos en Wl
barrefto en capas sobrepuestas, espolvoreando cada
capa oon sal, pimienta y nuez moscada en polvo, perejil y cebolleta muy picados. Se deja en salmuera el
manjar seis días en verano y diez lo menos en invier•
no. Hecho esto, se rellena la cabeza con todo lo que
estaba en el barreño y se arma, cosiendo la raja por
donde se sacaron los huesos y las partes comestibleL
Con bramante de cocina se sujeta muy bien la cabeza,
y se cuida de no desformarla, y así, bien atada, 81
cuece durante diez horas en mucha agua y á fuego
lento en una marmita espaciosa. Cocida la cabeza, 81
saca•de la vasija y se envuelve en una servilleta pan
estrujarla y comprimirla bien con las manos para
que escurra toda el agua de su cocción. Se le quita la
servilleta y el bramante, se coloca en una fuente, 1
41.-Jubón para niña de I á 3 arlo,.
con un pincel de crema se le da una mano de man•
teca de cerdo derretida y se espolvorea con pan toa•
Núm. 41. - De lana encarnada y negra de mediano tado rallado y cribado menudo para que el grano 881
grueso; se ejecuta á punto de media, empezando en el uniforme. Así preparada, se presenta la cabeza flam•
borde inferior.
bre, y se corta en lonchas verticales, empezando por
la parte más gorda para concluir por la jeta. Esta
preparación resulta más ftna si se echa en las viandu
con que se rellena la cabeza deshuesada rnedecillaa
cipio; si se observase que escasean de almíbar, lo cual de trufas y pistachos.
se conoce cuando están muy prietas y no pueden na•
dar con desahogo, se afiade el que se comprenda que
SIEMPRE IGUAL.- l.ª Levita igual al traje. Fórrela
necesitan, pero muy caliente. Diariamente se las de• con raso blanco, 6, si no quiere gastar mucho, con sar-berá dar la hervida reglamentaria, dejando el almí• ga blanca.-2.ª Sí, señora; se lleva mucho.- 3.ª En
bar al grado de vela, y por el agujero del cocio se va verde le resultará muy elegante y de moda. -4.ª Ea
caceando hasta que el azúcar enfríe algo, en cuyo es· este tiempo le aconsejo que no lo lleve para la calle;
tado se pondrá el tapón y seguidamente el almfbar, es demasiado llamativo.
pero pasándolo á través del cedazo de lata. Pasados
Con mucho gusto le costesto, y nada me molestan
cinco 6 seis días, se las da, ea pequefias proporciones, sus consultas.
otra calentada como la del principio, y siguiendo con
Á UNA DEVOTA DE LA VIRGEN DE LOS MILA.GROS.la hervida cotidiana otros cinco ó seis días, se obser•
va que el azúcar que toca las paredes del cocio va ¡_a Frotar la madera de la cama con una decocción
cristalizándose, lo cual es seilal que quedan comple- fuerte de hojas de aliso, ó con una lejla fuerte y muy
tamente terminadas.-4. 1 Debe ser igual el tiempo, caliente, escurriendo una esponja empapada en ella
sea la hija soltera ó casada ó hija polltica.-5.ª Al a4o. sobre las molduras, junturas, agujeros, etc. Otro me-dio es tomar dos ó tres onzas de estafisagria en polvo
-6.ª En raso y con tres O.guras.
y aplicarla á todos los ajustes de la cama, á las coa•
LA HERMANA DE.....-1.ª SI, señora. Vea las figu- turas de los extremos de los colchones, etc., y al cabo
ras XIII á XVII de la hoja de labores de LA MODA del de dos 6 tres días se encontrarán muertas y secae.14 de Noviembre. -2.ª Sí, seftora. Guíese por el gra• 2. ª Mézclese hez de vino blanco un poco caliente con
bada 42 de LA MODA del 6 de Octubre.-3.ª Se les lejla fria, y lávese con esta comP.osición el papel man•
echa serrín húmedo y después se barren.-4.ª En la chado.-3.ª Lea la 3.ªcontestac16n áSantiaguito en el
cintura ó al acabar el canesú. Blancos.-5.ª Lea la número del 14 de Agosto.-4.ª Se toman 15 huevoe,
2.ª contestación dada á Una hurí en este mismo nú- se separan las claras, que se baten hasta que formen
mero.-&amp;.• Sí, seilora. No se usan de color. Una laza. nieve, tan firme como sea posible¡ se baten igualda con caída y muy corta.- 7. 8 Tenga la bondad de mente las yemas; después se aftaden á éstas 750 gra•
dirigirse á la Sección de encargos.-8.ª No, setiora.- mos de azúcar machacada, 375 gramos de manteca
9.ª Sí, señora.
fresca y 625 de harina; se mezcla todo y después ie
aftaden las claras¡ se engrasa una fuente ó una boJI
J. M. y M.-Una sombrilla, paraguas, abanico, jo• de palastro; una cucharada de café de esta pasta el
yero, objetos de escritorio, floreros, corbeille para flo• suficiente para una galleta; se dispone, pues, la pasta
res, bandejas pequeñas para tocador, maceteros, ob• e n pequeños montoncitos, no muy próximos, Y 88
jetos de tocador, como espejo de mano, juego de cal• meten en el horno. Resultan estas galletas muy finas
zador, abrochador, etc.; una tetera, juego de taza, pla· para el té.-5.ª En cestos muy bien colocadas y roto y cucharilla, etc., etc.
·
ciadas de agua.-6.ª El bajo con raya á un lado, 6
muy hueca toda la cabeza, moño en medio de ella 1.
LEBAsr.-1.ª Lávela con agua templada y jabón y con
rizos postizos que completan perfectamente el
después de bien escurrida tiéndala. De ningún modo
peinado.-7.ª Sombrerito redondo de fleltro.-8.ª Se
debe echarle lejía ni dejarla mucho tiempo en el hace
con almíbar á punto de caramelo, echando la
agua.-2.ª Sí, seftora; basta con que envíe el núme•
ro. - 3.ª Envíe las medidas, cuidando de que estén esencia que se desee. Se extiende en una tabla de
exactas.-4.ª No, seftora. Con creta preparada ó mag- mármol engrasada y se cortan antes de que se enfríen,
nesia calcinada queda muy bien.-5.ª Usándolo mu•
LA PASIONARU.-Haga el favor de enviar el justifl·
cho, sí.-6.ª Fróteselas todas las noches con una go• cante que acredite ser suscriptora á la t.ª ó 2.ª edición,
tita de glicerina.
é inmediatamente quedará complacida.

239

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

La nustractln Española gBmerlcana.

MIRA.MAR y BELLVER.-1.ª Lea la 6.ª contestación
d da á una afligida al owo lado de los mares en LA
MODA del 22 de Octubre.-2.' En la 5.• contestación
dad• á La Xtacay en LA MODA del 22 de Junio eneontrará la receta de los bombones de chocolate.
Sa ■ arlo del núm. 43, correspondiente al 22 de Noviembre.
CHARRITA,-Se ha olvidado mandar la muestra que
e dice· pero como calculo que será para calle, le
:Consej~ elija cualquiera de los de las páginas 184 y 'PEXT0.-Crónica general, por D. José Femández Bremón.Las jornadas de Julio del 54, por D. Angel R. Chaves.l85 de LA MODA del 31 de Octubre. Todos son precioUna miniatura de Goya, por D. Joaquín Ezquerra del
sos modelos.
Bayo.-Casas y cosas viejas, por D, R. Balsa de la Vega,
UNA RUSA.. - Siento mucho no contestar á usted,
-La tristeza andaluza, por D. Manuel de Sandoval.-Coporque es necesario el justificante que acredite ser
sas de antaño, por D. Francisco Flores Garc(a.-Sueltos.suscriptora á la 1.ª ó 2.• edición. Esto se consigue
Informaciones, por --•.-Anuncios.
mandando la faja del periódico ó un volante del co- GRA.BADOS,-La
boda de la Princesa de Orleans y del infan•
rresponsal por el que recibe LA MODA.
te D. Carlos.-El telestereógrato, nuevo aparato de trans•
Á UNA ENTUSIASTA DE.....-1. • La figura I de LA MODA
miai6n de imá,:enes ti grandes distancias.-Retrato del
del 30 de Octubre es modelo precioso, y el 29 de la
Sr. Dr. D. Eugeñio Cantero Herrera, encargado de Negodel 14 de Noviembre también muy elegante.-2.ª La
cios de la isla de Cuba en España.-Deportes femeninos:
blusa (fl¡¡. IV) de LA MonA del 14 de Noviemhre es
Escenas de caza, fotogre.fias de Chusseau Flaviens,-Un
muy boruta tal cual está confeccionada.-3.ª Para el
abogado de Paria defendiendo al conductor de un autom6sombrero ha elegido perfectamente, porque es un
vll.-Bareelona: Grupo de profesores y alumnos que asismodelo ideal.
tieron ti la colocación de la primera piedra de la Escuela
Con mucho gusto he contestado á usted, y puede,
municipal de ciegos y sordo-mudos.-Pontevedra: Casa de
siempre que se le ofrezca, consultarme, porque me
los Churruchaos.-Marruecos: La terrible barra de Rabat,
complace de veras aconsejar á las seftoras suscrip•
que ha impedido, durante tantos días, el desembarco de la
toras.
Embajada española.-Barcaza usada en Rabat para poder
UNA. SUBCRIPTORA.-Nada me molestan sus pregun·
salvar la barra.-BerUn (Alemania): La primera mujer
tas que contesto con mucho gusto.
autorizada oficialmente para conducir automóviles.
Los pa4ales, de hilo con dobladillo de vainica ó
calado y éncajito al canto. Las mantillas, de muletón
bueno ó de franela, con tira ancha ó festoneadas. Es·
Recomendar á un reumático el n,1samo de
tas son sumamente prácticas. Vea los faldones de LA.
OriTe, es una acción meritoria; regalarle un frasco,
MODA del 6 de Septiembre, todos ellos bonitos. Para es darle pruebas de la más entraftable amistad.
casa confeccionados con brillantina ó guipur sin pelo,
son Í,rácticos y muy bonitos, m_ibr~endo .. Pañales y
mantillas perfectamente. Los abr1gu1tos nums. 30, 32, POLVOS DE ARROZ AU LAIT DE VIDLETTES
34 y 35 de LA MODA del 30 de Septiembre son monl• Para dar al rostro un aterciopelado incomparable. - Soele•
simos. La gorra para vestir, de gasa con moftas, las dad HJgléniea, M, rue de Blvoll,- Parl.8.
de diario de nansouk bordado con nudos de cinta.
Los dela~tales para niftera, blancos, con.entredoses,
NOUVEAU .. AR~UM
y jaretas entre entredós y entredós; tira ancha y
buena al final. También es~án muy ~onit&lt;;&gt;s con l~s
entredoses de encaje, y al canto encaJe. Bridas cortitas 1 hechas lazo detrás y sin caer, como sucede con
Jos delantales para ama. El detalle completo de un.a
canastilla lo encontrará en LA MODA del 14 de Abrll Houltlgan&amp;, Paria, perfumista, 19, Faubourg St Honoré.
en la 2.ª contestación dada á Flor de lis.
M.ARINA.-Siento mucho no contestará sus preg~n•
tas pues es derecho reservado á las seftoras suscr1p•
tor~s de la 1.ª ó 2.ª edición.
CovADONGA. -Con muchfsimo gusto contesto á s~
consulta, y creo que_quedaría satisfecho su deseo si
emprendiera un tapiz, que es labor en que _pueden
francas de porte y de Aduana.
trabajar varias personas y n~ es D!!da ~1fí~1l. Par.a
son enviada&amp; directamente A los particulares A domicilio.
Eapecialidades: Tela• de 11eda para &amp;raje ■ de
que no se le canse la vista, ehJa. algun dibUJO senc1•
boda, de balle, de reunidn 7 de paeeo, uf como
Uo. Las franjas hacen muy bonito y ahorran contar
para blu•u, forros, etc., negru, blancas y de color,
puntos.
de pesetas 1,45 i 21,SO el metro.
Mue•tru 6 yuelMI de correo.
CUÁN PESAROSA .....-1.ª Puede usarse; pero no es la
Schwei.zer&amp; Co., Lucerna Z 10 (Suiza).
piel que más de moda está. Se confecci1ona com_o se
E:A,p&lt;»-tación de aedos.
quiera· pero se llevan más en forma.-2. Los abrigos,
largos: y la hechura, la de levita.-3.ª Lo mismo se
puede obsequiar de un modo que de otro¡. depende
de la hora del casamiento y de lo que se qmera gas•
tar. Un menu muy bueno y elegante es el dado en LA LA FOSFATINA Jo~ALIERES es el mejor alimento para
MonA del 22 de Octubre á Una enamorada de ...•• en. la niños desde la edad de 6 á. 7 meses, principalmente en el destete
6.ª constación. Puede dar el almuerzo tal cu~l dice y en el periodo del creci~ento. ~iene nn gusto 11:1uy ~raclable
con los vinos siguientes: Jerez, Sauterne, Riscal Y .,G,, es de facilisima digestión. Paru, 6, .A 't'MU$ Victoria.
Champagne. Para el lunch, consomnt~, salmón, tod_!l
clase de fiambres, mediasnoches, emparedados, te,
y fajas últimas novedades.
helados pastas y dulces. Tanto en un ~ u como en 11
J'USTO J'IJAN, - Carmen, 14.
otro se Puede suprimir, si resulta demasiado costoso¡ U
pero ya le doy idea para que resuelva lo más oportu·
no, dado su caso de usted. El almuerzo, s_entados. El
lMnch se puede perfectamente tomar de pie. En la ca•
becera los novios, y después, por_or~en de edaªd ó res- Siempre joven y bella. Pidase en las principales perfumerlas.
peto ó circunstancias de cada mvitado.-4. En el
Depósito: Sres. Péru, Martín, Velasco y C.ª-Madrid.
transcurso de las relaciones no hay nada marcado para
regalos. Cuando la petición, debe reg~lar1e 1;IDª sor·
Para ser hermosa no basta pe-tija, 6,..si prefiere el alfiler, no hay mngun mconve•
seer un color fresco; es preciso cuidar
mente tampoco en ello. Para el arre~lo de la mesa,
á diario del cutis del rostro y de las
vea la 1.ª contestación dada á Una dc.sgustada en el
manos. El mejor producto que puede
número del 30 de Octubre.
usarse con ese objeto es la Cre,na Simón,
FLOR DE LIS.-La Fleur de Péche son unos polvos de
cuyo valor higiénico hállase consagrado
arroz con esencias de flores exóticas. muy adherentes
por 40 años de brillantes éxitos. Con este
excelente producto no deben emplearse
y refrescantes, que en los matices bl~nco, !osado, ~~­
otros polvos de arroz que los Polvos de
tural y moreno se obtienen sin fals1flca-c10nes, diriONOZ Simón á la violeta ó al heliotropo.
giéndose á la Per(umeria Er:,,¡tica, de Parls.
·

r

PRINCIA 21.~l/~,~.~;f,,,s.

VIOLETTE IDÉALE p~!'::.":;:::::·•

O r Se' S

LADY PRETTY

A.DELA

EXPLICACIÓN

P.

Tersura en la cara, mejillas sin hundimiento,. c~n•
sérvanse hasta la vejez más avanz~da usando &lt;;ti~~1~•
mente el Licor del Polo, el mas barato é hig1em•
00 de los dentífricos noveles. 6 reales frasco.

DEL FIGURÍN . ILUMINADO.

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Hermosura d• loa Dientes

'8acción da encar9ca.
Para poder servir en el acto los pedidos que
con freouencia se nos dirigen del Tratado de
corte y confecci6n, de D.ª Mercedes Carbonen,
esta Sección tiene en depósito ejemplares en•
cuadernados, que vende en Madrid al precio de
8 pesetas y remite por correo á las seftoras suscriptoras de provincias, previo el pago de 8,60
pesetas, sin certificar, ó 9 pesetas en paquete
certificado.

NUESTROS SUPLEMENTOS.
Los que con el presente número reoibirin nuestru
suscriptoras son:

PRIMERA .EDI.CIÓN
Cubierta en papel ,eoneh&lt;I• (cuatro páginas)
reproduciendo magnrftcos grabados.
Laltores de e La Moda Ele:-ante:t, doble hoja
compuesta de los grabados siguientes: Saco adornado
con bordado de perlas.-Cuadrados bordados á la in•
glesa.-Cuadros de malla.-Corbata al crochet.-Cua•
dro bordado.-Continuación del abecedario á punto
de cruz.-Tapete de punto.-Velete para butaca.-Al·
mohadón para salón de fumar.
J!"lprin il1111ÜJla4o de un precioso traje de
pafto, hechura e sastre :t,
Dlet!lonarlo de •La Boda Ele&amp;'ante,. (Vo·
caklario de la Saltld.)-Pliego 86, conteniendo la deflnioión, UBOS y explicación de las palabras siguientes:
Tos.-Tos ferina.-Tóxico.-To~icologia.-Toxina.Tracción rítmica de la lengua.-Tragacanto.-Tranca·
zo.-T,anquilo (Bálsanw).-T,ansfixíón.-T,ansf1'Bión
de la sangre.-Trans,nisión de una enfennedad.-Trans·
piraci6n,-Traqueitis.- Traqueotomía. -Tratamiento.
-Traumático.-Traumatismo.-Tremens (Delirio).Trementina. -Trepanación.-Triaca. -Tricorricia.Tricosis.-Tridacio.-Trinitrina.- Trional. - Triquía·
sis. - Triquina. -Triquinosis.-Trócar. -Trocisco.Trombo.-Trombosis.-T1'b.,.C1&lt;losis.-T1'fo (Envenena·
miento por el del carbón 6 por el de. los laga,es).-Tulí·
pe,o.-Tullimiento.-Tumefac,ión.-Tumo,.-Turbit.Turbit mineral.-Turgencia.-T'US'tlago.
La Flor14a, novela original de E. Marce!, tradn•
olda expresamente para LA MODA ELEGANTE, por Ara·
celi.-Pliego 16 encuadernable de esta obra.

SEGUNDA EDICIÓN
La Flor14a, novela original de E. Marce\, traducida expresamente para LA MODA ELEGANTE, por Ara·
celi.-Pliego 16 encuadernable de esta obra.
'
Labores de e La 111oda Eleg-ante:t, cuyo con•
te.nido queda detallado anteriormente.

Corresponde á las 19ñoras auscrlptoras
t la edlolón de lujo.

T1'oje de pa1io, de hechura « sas·
tre&gt;.-La falda es plegada á dere•
cho ~lo, y la parte superior va
aí1ad1da al bies. Manga japonesa,
guarnecida con cordón de seda ne•
gro. Cuello y final de las mangas,
de bordado japonés. Corbata pe·
queña de seda Liberty color verde.

El éxito creciente del l'loo ·Pl!WEDO, tanto e~ Espa!l.a
como en América, es la mejor prueba de su eficacia; tónico
sin rival.

:r-E:'.::r~1r::1:1~E;.,:::-:S:

LEO GAL
PET RoPARA
EL p EL o
y la barba, f.:trt&amp;lecer 1u raíz T e vil&amp;r
la c&amp;l vlcl11. De■conrlcae de lmltacloues.

U•",.;' = "• dol Lobo"""' M
••"'''' do

~ rld ga.nwll• que 111 P etról110 Gal et lnofen•
1¡,.. 0 T no puede in6a marlll• )l11dallu d e oro en
P ar;,, Lon dret T lladrld , De H uta en l;AI p r lncl palea C.rmacl.., per!Umeri.. , drope n u .

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

240

CALLIF L ORE

PARFUM

FLOR DE BELLEZA
POLVOS ADHERENT~S

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INVISl~LES

UME IDEAL Comunica al rostro una maravillosa Y dehcada
FINURA., PUREZA., FERF ·
. elad~ incomparable Cuatro tonos en cada uno de loa
belleza, una blancura perfecta~ un
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y para las partes sensitivas y doloridas del estómago, el Emplasto de
Allcock deberá aplicarse
segun se vé en el grabado.

IX.-Traje para recepciones, comida 6 teatro; de seda fantasía negra bordad~
con seda brillante, negra
también; se adorna con bieses de terciopelo negro Yencaje crudo bordado en plata.

Insista en obtener el de•
VIL-Traje para comidas;
de paño amazona color gris
plata bordada; se adorna con
terciopelo del mismo color;
canesú y berta de encaje de
seda gris¡ pechero de tul
blanco plissée.

Alleock
stos de Allcock, se han vendido á
las cosas buenas, han sido imitados ;
ue no contienen Belladona, OpW,

de Br

Puramente Ve&amp;etales.

una medicina que regula, purifica y fortalece el siste
DE VENTA EN LAS BOTloCAS DEI. MUNDO ENTERO.

PATE EPILATOIRE DUSSER

dtstntJe basta lu RAICES el VELL9 del rostro de las damu (Barba, Bigote. etc.). ~e
llingun peligro pan el cutis. SO 4.ño• de EsJ.to,ymillares de testimonio1garantiun la eficacia
de esLa prepmcion. (Se .ende en oaju, pm la. barba, 1 en 1/2 oaJH para el bigote h,:ero).
los brazos, emplée&amp;e el P lLJ. t' fll.,E. DUSSER, l , rue J .-J .-Rousseau, Par a.

7ra

AGENTES GENERALES
DE

La Ilustración Española y Americana y de La Moda Elegante
EN LA REPÚBLICA MEXICANA:

Sres. Herrero Hermanos. Sucesores. - Plaza de la Concepción, núm. 2, México,
Le&amp;erVa.dos todos los derechos U..i propi..:&lt;.la.d artística}' litera.ria.

M.i.DlUD.-Esta.blecimiento tipolitografl.co «SucesoreB de Rivtt.deneyra&gt;,
impresores de 12. Real Casa..
(Propiedad de LA ILUSTRACIÓN ESl'~OLA. Y .AMERICANA.)

VIlI. - Traje de hechura e sastre:.; de paño color
violeta obscuro bordado con soutache tono sobre tono;
cuell?' corbat~ y motivos de las mangas , de raso
negro.

�IV

EL JUEGO DEL «DIABLO &gt;&gt; Ó DEL «DIABOLO ».

l

de Francia, extiéndese rápidamente en España-traído por
las familias que veranearon allende el Pirineo-el juego llamado del
Diablo ó dol Diabolo.
En los jardines y paseos de Madrid, cual en los de París, ese Juego
constituye hoy la novedad de moda, el deporte favorito no sólo para la infancia y
para la adolescencia, sino también para
respetables mamás y papás.
Desde el punto de vista higiénico, el
Diabolo es recomendable. Ante todo, porque requiere espacios abiertos, aire libre;
y además, porque obliga á correr, á ejercitar la vista y el pnlso, á desplegar un esMPORTADO

fuerzo muscular que, sin producir cansan-

cio, resnlta gimnasia moderada.
Pero la «novedad» de moda no es novedad. Un erudito archivero-paleógrafo-bi bliotecariofrancés, Mr. Henri-René d'Allemagne, ha exhumado - con las curiosas
estampas que reproducimos-noticias históricas acerca de la antigüedad de este
juego.
El Diabolo no es una creación viva engendrada por la actualidad: es nn muerto
que resucita del sepulcro en que yació enterrado durante cuatro centurias.
El padre del Diabolo fué, en el siglo XVI,
el boliche ó dominguillo- juguete de marfll ó de madera, formado por un palillo y
por una bola-que surgió en la corte de
Enrique III de Francia, apasionando al

1

Monarca, y encontrando, naturalmente, fa-

,1

•

Entonces, cual ahora, el juguete consistía en una especie de hobi
carreteó trompo doble : algo así como dos peones ó peonzas unidos p
las puntas. El juego se reducía á hacer girar rápidamente la bobina so
sí misma, mediante una cuerda sujeta á los extremos de dos junquillo.
á lanzarla con habilidad y precisión l
ciéndola caer y recogiéndola á volu~ta
2
Para mantener al Diablo en equilibrio
sobre un cordel, se requiere un aprendíz~je ~erdaderamente diabólico, por lapa.
menc,a que hay que consumir.
La figura primera (grabado núm. 2) es
el paseo, reducido á obligar á que el Diablo
corra á lo largo de una de las varilla,;
cnando se le hace deslizar hasta la mitad
de la cuerda, la posición (tlg. 1) se llama
vas por donde te llevo.

Si se cruzan las manos después de estirar
bruscamente la cuerda, y se consigne que
el Diablo se remonte al punto de partid.a
se ha realizado (tlg. 7) el se va po.- do,~
4

3

hci venido.
E l caball-ito se concreta á mostrar al
Diablo cabalgando sobre el cruce de la,

extremidades de los junquillos (flg. 4).
¡Entre la cruz el Diablo!
Un prodigio de destreza es mantener el
juguete.en la punta de uno delos bastones;
esa posición (flg. 7) se denomina el gra•
equilibrio de la media luna.

\
_....,,.,~.;:;~

Los jugadores consumados se permiten
el alarde de hacer subir al Diablo verticalmente á lo largo de la cnerda, para lanzarlo al espacio; esa operación (tlg. 5) es el

vor y entusiasmos exageradísimos entre
_i;.~~-f""'~-t:
los cortesanos.
lanzamiento C011 lci cwwdci timnte.
El Rey salía á la calle con su boliche, y
1. Te llevo como qulero.- 2. El paseo.-3. Á ra!I de lierra.- 4. El caballito.
El salto pelig,·oso (Hg. 8) es algo así como
no se recataba para lucir sus habilidades
la reválida del doctorado en este jnego.
de jugador en las plazas y en los paseos públicos. Y junto al Soberano, y
El ,¡ ras de tien·ci (tlg. 3) es entretenido y muy del gusto de los pequeá imitación del Soberano, personajes de tan alta aristocracia como los ñuelos.
Duques de Desparnon y de Joi~use rendían vasallaje al dominguillo.
En los Campos Elíseos de París, hace cerca de un siglo, se estableció
Los pequeñuelos imitaron á los mayoun juego gigantesco de Die.bolo; la cuerd.t
res. Las damas no se atrevieron á tanto.
medía
más de cuatrocientos pies de largo
6
Entonces su distracción se limitaba á osy estaba sostenida en su punto medio por
tentar lujosos y artísticos « Juan de las Viun poste de veinte pies de elevación.
ñas•, algunos de los cuales fueron modelos
Tomaban parte en el ejercicio diez Dia•
acabados de extravagancia y de ingeniosas
bolos, lanzando, á un tiempo, cinco por ca4a
combinaciones articuladas.
uno de los extremos del cable; según la
Al comenzar el siglo XIX-con fines satívelooidad impulsiva que recibían, chocaricos, ridiculizadores del regreso de los
ban, avanzaban, retrocedían y perdían ó
nobles que se expatriaron durante el peganaban terreno.
ríodo revolucionario,y que iban volviendo
El espectácnlo logró atraer mucho pú·
poco á poco-se ideó y se popularizó rápiblico.
damente el «juego del emigrado,, que
Los vendedores ambulantes, en China,
consistía en lanzar al aire, para que cayeutilizan - como en otras partes el pregón,
sen exactamente en el punto de partida,
la carraca, campanilla, pito ó bocina-un
dos discos de palo de rosa, de boj ó de
Diabolo enorme que, zumbando al girar
().Q
marfil: era, en suma, poner en acción el
1
a
velozmente, anuncia con su abejorreo la
dicho vulgar de «hace que se va y vuelve , .
proximidad del mercader.
.
e·.
•
¿Quién llevó á China este juego? No se
:¡\
1:· .,"
• •
sabe.
En fin, en 1812 hace su aparición el
¿Quién lo trajo de China á Francia, un
Diabolo tal cual hoy lo ve mos.
año
ha? Un misionero.
Entonces, damas y galanes cultivaron
¿Quién
Jo vulgarizó? La moda.
este deporte, y tales entusiasmos les ins¿Quién lo matará? La moda misma, reno·
piró, que llegaron á lanzar el Diabolo hasta
vadora
constante, pronta al olvido, pronta
en los salones, con grave detrimento no
al
r
ecuerdo,
ávida siempre de todo lo ori·
sólo de espejos, molduras, arañas y mueginal, como el alma humana, como el ritmo
bles, sino de la integridad física de conperpetuo
y misterioso de la vida.
tertulios pacifl.cos.
Reunión elegante y fraternal hubo en
la cual los invitados que escaparon sólo
contusos pudieron darse por bien servidos.

ARACELI.
6. El Jan.r.amiento con la cuerda tirante.-6. Se va por donde ha venido.
7. El gran equilibrio do la media luna.-8. El salto peligroso.

LAS FIGURAS DEL JUEGO DEL «DIABLO &gt; Ó DEL cDIABOLO • ·

CUBIERTA
«Toilette• de paseo.
Tres blusas elegantes.
.
Dos trajes para señora de cierta
edad.
.
d ¡
Las plumas en accesorios e
traje.
p .
La moda en los teatros de aris.

HOJA DE LABORES
Mantelillo de aparador, adornado con bordado.
Tapete para mesa, bordado en
damasco.
Entrerlós.
Tira festoneada.
Bolsa para servilleta~.
Galón y entredós á punto de
cruz.

Mantelillo bordado.
Dos caminos de mesa.

TEXTO
Revista parisiense ( once tl¡¡uras).- El puente (novela).-Co·
rrespondencia particular.
Cuarenta y dos grabados de medas y labores.

DICCIONARIO
DE «LA MODA ELEGANTE•

(Pliego 87).

FIGURÍN ILUMINADO
Un elegante traje, una preciosa
blusa y cuatro bonitos cuerpos.

PATRÓN CORTADO
Una .chaqueta larga para señorita.

HOJA DE PATRONES
De tamaño natural.

Toilette de paseo.

.
1 de herrumbre·' n&lt;loroos de trencilla del mismo color; en el cuerpo, motivos
De cachemtr co or
de bordado bretón.

�l[

EL ARTE DE COMPRAR.

tl

NA distinguida escritora inglesa ha hecho un estudio, tan interesante como curioso, acerca del
arte de comprar en Italia.
Con sinceridad espontánea un
comerciante italiano ha confesado
que en su patria todos los objetos,
aun aquellos que están expuestos
con la indicación precio fiio, tienen
«nada más» que tres precios: uno
para los ingleses, otro para el resto de los parroquianos europeos
y el tercero y último para los yanquis. Aun cuando la confesión no
llegó hasta el extremo de precisar
cuál era la más alta y cuál la más
baja de las tres tarifas, hay motivos para suponer que el tratamiento de •nación más favorecida» corresponde á Inglaterra, y
que los vendedores cargan la mano á la clientela norteamericana.
Comprar y, sobre todo, regatear
constituye para un yanqui en su
tierra algo que es al par deprimente y satisfactorio; porque el
simple acto del mercanceo le resulta, de una parte, atentatorio á
su dignidad, y de otra, le hace vibrar la fibra de sn sentimiento innato de especulación, de lucha.
En cambio, para la mujer norteamericana efectuar compras, especialmente en Italia, es placer
de~i~ios?, lleno de sorpresas, de
or1gmahdades, de encantos. Posible y aun probable es que semejante placer le cueste sus buenos
dólars. Comprar es, real y efectivamente, un verdadero arte, que
\ .r equiere,¡gpa especie de estudio
)l~~ii,_M~glcé(,_una 'práctica que se
ad~~r_!l..~pn bastante rapidez y un
tacto exquisito. Ese ~sfuerzo en las
_&gt;-.\:, .·,ie;ñj)ra~ iínéuent:i-á iJbfnpensación
... • s_ilflciente en los triunfos que obtienen y en la complacencia legítima de sentirse dignas de adminisrar la hacienda doméstica.

1
1

1

1

1

1,
1

1

l!

~J

~

el amag~ ~e retirada, de cada di
propos1010nes quedan aceptaA~
nueve.
wu,
. La operació~,. C!)mo se ve, es teó.
ricamente fac1bs1ma. Sin erubar
go, no todo el mundo se atreve ·
ponerla en práctica. Y, por digr¡Jl
dad exagerada unos por satisf •
.
de vam"dad otros
'
mones
y no acC?B por la sugestión de ¡~ garrJi~
ria cortesana del comerciante,
pa¡¡an un sobreprecio que es la
me¡or y más saneada ganancia del
vendedor napolitano.
En sus relaciones con los ingleses, la decoración cambia. el me
~ad~r, dúctif y flexible ~orno ;~
¡ud10, adqmere la noble formali
dad del dueño de un bazar árabe·
Y allí no hay regateos. El precio
de cada artículo es invariable: no
hay más que tomarlo ó dejarlo.
El !emparamento británico no
es am1_go de chalaneos, y acepta y
pag~ sm hablar, ó vuelve la espalda sm escuchar anuncios de rebaja.
1?I co~prador por excelencia 88
el 1sraehta. Ante él tiemblan hasta
l~s vendedores de Nápoles. El jud10 nace regateando y regatea 10_
do, hasta la más ínfima moneda.
No_ le asus~a la enormidad de un
premo. Sonr10ndo ofrece uno por
lo que le piden ciento, y si un dia
no logra cerrar el trato, vuelve
otro y otro y otro, haciendo aumentos minúsculos en la oferta
hasta conse_guir lo que se propon~
en un premo que apenas .si representa lo que vulgarmente se llama
«cambjar el. dinero». La maestría
de los israelitas en el arte de compra_r estriba sólo en uua cosa que
e_stá al alcance de todos. Se reduce
lisa Y. ll11;namente á dejar el amor
propio a un lado cuando se trata
de negociar. El orgullo y el interés ó la conveniencia económica
no son 1;aballos que pueden engancha~se a tronco en el carruaje de
la vida.

PERIÓDICO ESPECIAL DE SEÑORAS YSEÑORITAS, INDISPENSABLE EN TODA CASA DE FAMILIA
AÑO LXVL-NúM. 45.

MADRID 6 DE DICIEMBRE DE 1907.
11

ADMÓN.:

CALLE DE PRECIADOS,

46.

11

FONCO DE

HISTOBIA

ARACELI.

1

1á 111.-Tres blusas elega~·tes,
I.-De paño blanco bordado con soutache de
oro; cuello y puílos de encaje de Irlanda; pe-

chero de tul blanco formando plieguecitos· falda de paño blanco.

:U· - Blusa de encaje y raso de color verde
trigo; pechero de tul blanco á jaretitas· falda de
paño verde.
'

. 1

~- -Blusa de terciopelo inglés color óxido
de hie,rro, adornada con raso del mismo color·
canesu de Venecia crudo; falda de paño del mi8 ~
mo tono que el de la blusa.

IV.-Traje para señora de cierta edad.

1

,

IV.-Traje de paño color ciruela, adornado
con malla bordada de color violeta; cuello de

guipur blanco.

•El arte de c~mprar varía, naturalmente, no
s'?(º con el caracter de cada nación, sino tamb1en con el de cada localidad.
_ Co~o caso. típico, ejemplar, que con pe ne•
nas d1fe~encrns es aplicable á casi toda Italii se
ha exammado al vendedor napolitano
'
En Nápoles todo el que vende ha de marear
al comprado~ oon aturdidora oharla, y sólo cuando su -:er):&gt;os1dad se agota ó cuando la paciencia
~e la v1c~1ma se acaba, se decide á ofrecer reba¡as, reba¡as as.ombrosas, descomunales de las
cuales no hay idea en el mundo.
'
_El secreto para comprar ventajosamente en
Napoles se aprende con una sola lección
Se reduce á lo siguiente:
·
~ntrese ei:i el establecimiento, apártense los
ob¡et~s elegidos, anótense los precios que teng~n fl¡ados ó ~os que vaya diciendo el tendero
h_agase tranqmla~ente la suma total de las can'.
t1dades, Y. en segmda pídase al vendedor el último prec'? de la totalidad. Contestará bajando
algunas hras. Entonces con toda amab "J' d d
pero con firmeza é imperturbabilidad abs~i1ut~s'
se le ofrece la cuarta par~e ó algo menos de 1~
cuarta parle de lo que pide (próximamente la
oferta ha de ser de v~inte á veinticinco por ciento). La respuesta es siempre negativa y va
·
,
Pañada de e~c¡amao10nes,
de ademanes,
deacomro~estas y de discursos pintorescos, quejumbrJ'sos
rnagotables.Nohayque cederniqueabla d
'
Es momento indicado para calzarse lo~
tes entamente y prepararse para marchar aflrmadd~, con la mayor cortesía, lo muchísim'o que
se ep ora no poder dar un céntimo más. Ante

!¡

i:,,r:;:

l. - Traje de hechura sastre.
Núm. 1.-De pallo á rayas de color gris obscuro. Chaqueta larga con ~ivo
de trencilla negra; botones de ná_car gris. Falda con delantero al bies Y
V. - Traje para señora de cierta edad.
V:--De paño negro guarnecido con tul negro
Y bieses de terciopelo del mismo color· botones
de pasamanería.
'

ancha trencilla á la altura de una ¡arela.

2,- Traje de tarde.
Núm. 2. -De paño color verde acedera, guarnecido con vivos de tercio•
pelo y bordado con soutache del mismo color; chaleco de terciopelo. Falda•
campana con un gran volante ribeteado con vi vos de terciopelo.

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                  <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Jubón para niña</name>
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                    <text>l[

EL ARTE DE COMPRAR.

tl

NA distinguida escritora inglesa ha hecho un estudio, tan interesante como curioso, acerca del
arte de comprar en Italia.
Con sinceridad espontánea un
comerciante italiano ha confesado
que en su patria todos los objetos,
aun aquellos que están expuestos
con la indicación precio fiio, tienen
«nada más» que tres precios: uno
para los ingleses, otro para el resto de los parroquianos europeos
y el tercero y último para los yanquis. Aun cuando la confesión no
llegó hasta el extremo de precisar
cuál era la más alta y cuál la más
baja de las tres tarifas, hay motivos para suponer que el tratamiento de •nación más favorecida» corresponde á Inglaterra, y
que los vendedores cargan la mano á la clientela norteamericana.
Comprar y, sobre todo, regatear
constituye para un yanqui en su
tierra algo que es al par deprimente y satisfactorio; porque el
simple acto del mercanceo le resulta, de una parte, atentatorio á
su dignidad, y de otra, le hace vibrar la fibra de sn sentimiento innato de especulación, de lucha.
En cambio, para la mujer norteamericana efectuar compras, especialmente en Italia, es placer
de~i~ios?, lleno de sorpresas, de
or1gmahdades, de encantos. Posible y aun probable es que semejante placer le cueste sus buenos
dólars. Comprar es, real y efectivamente, un verdadero arte, que
\ .r equiere,¡gpa especie de estudio
)l~~ii,_M~glcé(,_una 'práctica que se
ad~~r_!l..~pn bastante rapidez y un
tacto exquisito. Ese ~sfuerzo en las
_&gt;-.\:, .·,ie;ñj)ra~ iínéuent:i-á iJbfnpensación
... • s_ilflciente en los triunfos que obtienen y en la complacencia legítima de sentirse dignas de adminisrar la hacienda doméstica.

1
1

1

1

1

1,
1

1

l!

~J

~

el amag~ ~e retirada, de cada di
propos1010nes quedan aceptaA~
nueve.
wu,
. La operació~,. C!)mo se ve, es teó.
ricamente fac1bs1ma. Sin erubar
go, no todo el mundo se atreve ·
ponerla en práctica. Y, por digr¡Jl
dad exagerada unos por satisf •
.
de vam"dad otros
'
mones
y no acC?B por la sugestión de ¡~ garrJi~
ria cortesana del comerciante,
pa¡¡an un sobreprecio que es la
me¡or y más saneada ganancia del
vendedor napolitano.
En sus relaciones con los ingleses, la decoración cambia. el me
~ad~r, dúctif y flexible ~orno ;~
¡ud10, adqmere la noble formali
dad del dueño de un bazar árabe·
Y allí no hay regateos. El precio
de cada artículo es invariable: no
hay más que tomarlo ó dejarlo.
El !emparamento británico no
es am1_go de chalaneos, y acepta y
pag~ sm hablar, ó vuelve la espalda sm escuchar anuncios de rebaja.
1?I co~prador por excelencia 88
el 1sraehta. Ante él tiemblan hasta
l~s vendedores de Nápoles. El jud10 nace regateando y regatea 10_
do, hasta la más ínfima moneda.
No_ le asus~a la enormidad de un
premo. Sonr10ndo ofrece uno por
lo que le piden ciento, y si un dia
no logra cerrar el trato, vuelve
otro y otro y otro, haciendo aumentos minúsculos en la oferta
hasta conse_guir lo que se propon~
en un premo que apenas .si representa lo que vulgarmente se llama
«cambjar el. dinero». La maestría
de los israelitas en el arte de compra_r estriba sólo en uua cosa que
e_stá al alcance de todos. Se reduce
lisa Y. ll11;namente á dejar el amor
propio a un lado cuando se trata
de negociar. El orgullo y el interés ó la conveniencia económica
no son 1;aballos que pueden engancha~se a tronco en el carruaje de
la vida.

PERIÓDICO ESPECIAL DE SEÑORAS YSEÑORITAS, INDISPENSABLE EN TODA CASA DE FAMILIA
AÑO LXVL-NúM. 45.

MADRID 6 DE DICIEMBRE DE 1907.
11

ADMÓN.:

CALLE DE PRECIADOS,

46.

11

FONCO DE

HISTOBIA

ARACELI.

1

1á 111.-Tres blusas elega~·tes,
I.-De paño blanco bordado con soutache de
oro; cuello y puílos de encaje de Irlanda; pe-

chero de tul blanco formando plieguecitos· falda de paño blanco.

:U· - Blusa de encaje y raso de color verde
trigo; pechero de tul blanco á jaretitas· falda de
paño verde.
'

. 1

~- -Blusa de terciopelo inglés color óxido
de hie,rro, adornada con raso del mismo color·
canesu de Venecia crudo; falda de paño del mi8 ~
mo tono que el de la blusa.

IV.-Traje para señora de cierta edad.

1

,

IV.-Traje de paño color ciruela, adornado
con malla bordada de color violeta; cuello de

guipur blanco.

•El arte de c~mprar varía, naturalmente, no
s'?(º con el caracter de cada nación, sino tamb1en con el de cada localidad.
_ Co~o caso. típico, ejemplar, que con pe ne•
nas d1fe~encrns es aplicable á casi toda Italii se
ha exammado al vendedor napolitano
'
En Nápoles todo el que vende ha de marear
al comprado~ oon aturdidora oharla, y sólo cuando su -:er):&gt;os1dad se agota ó cuando la paciencia
~e la v1c~1ma se acaba, se decide á ofrecer reba¡as, reba¡as as.ombrosas, descomunales de las
cuales no hay idea en el mundo.
'
_El secreto para comprar ventajosamente en
Napoles se aprende con una sola lección
Se reduce á lo siguiente:
·
~ntrese ei:i el establecimiento, apártense los
ob¡et~s elegidos, anótense los precios que teng~n fl¡ados ó ~os que vaya diciendo el tendero
h_agase tranqmla~ente la suma total de las can'.
t1dades, Y. en segmda pídase al vendedor el último prec'? de la totalidad. Contestará bajando
algunas hras. Entonces con toda amab "J' d d
pero con firmeza é imperturbabilidad abs~i1ut~s'
se le ofrece la cuarta par~e ó algo menos de 1~
cuarta parle de lo que pide (próximamente la
oferta ha de ser de v~inte á veinticinco por ciento). La respuesta es siempre negativa y va
·
,
Pañada de e~c¡amao10nes,
de ademanes,
deacomro~estas y de discursos pintorescos, quejumbrJ'sos
rnagotables.Nohayque cederniqueabla d
'
Es momento indicado para calzarse lo~
tes entamente y prepararse para marchar aflrmadd~, con la mayor cortesía, lo muchísim'o que
se ep ora no poder dar un céntimo más. Ante

!¡

i:,,r:;:

l. - Traje de hechura sastre.
Núm. 1.-De pallo á rayas de color gris obscuro. Chaqueta larga con ~ivo
de trencilla negra; botones de ná_car gris. Falda con delantero al bies Y
V. - Traje para señora de cierta edad.
V:--De paño negro guarnecido con tul negro
Y bieses de terciopelo del mismo color· botones
de pasamanería.
'

ancha trencilla á la altura de una ¡arela.

2,- Traje de tarde.
Núm. 2. -De paño color verde acedera, guarnecido con vivos de tercio•
pelo y bordado con soutache del mismo color; chaleco de terciopelo. Falda•
campana con un gran volante ribeteado con vi vos de terciopelo.

�242

LA

l\l O D.\

EL F. GANTE I L U S •r RADA

1

¡

!

l?r exacto de una de las rayas de la tela; es r
c~so qu? no desentone ese color liso del p esiendo igual á él; queda desnaturalizado e~u~
fald9: por los de las otras rayas 6 cuadros.
pre01so 1 pues, comprobar desde lejos el efec~
del con¡unto de las dos telas, lisa y rayada pa
asegurarse de que no se produce algún de;ag ra
dable contraste.
ra-

SU MAR IO.

11
T2c~tiIB:Xp~e~fi6n de loe ¡ra~ndos_.-Revisla parisiense, por v . de
v ia _ eoº ·

~ue n!,e, con~nuaci6n , nove la traducida por Syl•

AnWlclos~spon eneta particular, por D.ª Adela P.-Sueltoa.-

1

GRABAD0S.-1. Traj~ d~ hechura •saetre&gt;, - 2. Traje de tarde.3,1'.fr¿Je para s eiio r1ta Jo ven de 1li á 17 añoa. -4. Traje con fal da
.•H e para seil~rlta de 14 á 16 aifos. - 6. Traje de aseo - 6 B
: e btul¡ para baile . -8. Toilett~ de c'reaii6n ad~
lette• · · . 1 e e a le, guarnecld_a con cinta.- 10 t 17. Toi18 · Chaqueta de pieles guarnecida con treociUa ,!~•
8
8 RllracAn.-20. Toca de nutria, propia para
seilo.rlta ..:_
21
d
9 · m rero para aeilora Joven. - 22. Traje para nil'i.a
: 7
T 1 j años,-;24, Traje elegante p ara nlila de 10 á 1.1 años_
2d
8
P~? 1
S á ' añoa.-26. Traje recto para nliio d8 2
8 ·--:
t
· 0 • • para reuniones.-28. Traje de hechura • 8R8~: rt~J~~~r·-~ · :&lt;\brigo kimono.-80. Traje
casa.0 • ll'l.neos.-32 11 3'. Bluaa.e de novedad _
SO Tr j
• a e de pailo para nlli.a de 11 6 13 aiios -Sti 37 Fa1d ·
~:!!~ltr~al~c:•~~ 8 pu a se.ilorlta.-38. Fald~ paro.ytraje do h!c~~:
•·
• a~iea con canesú al crochet.-,o. Traje de ali.o
1llo,_ rojizo y verde.-41. Traje hechura ~eaa{~
.6~
0
mericana. -42. Traje para nii'la de 8 4 10 aiios.

k
1té':í!:a=¡• ~~~tw

..•

Óh!~rni°d
S:, b

1

T~kt'f:

49YJ~

3(.•ilat~!é~

de

~~:qru~i:1aª!

1

REVISTA PARISIENSE.
SU HA R IO.

t

Lanas ing les::e baro.tu -Faldas d
cuerpo Jisaa.- Falda~ '- «flor de rayas 6 cuadros con prendas do
quetaa y aJet6
s uto h
e rra•.- Las hechuras de las cha•
malla - P
s.- 0
e.ea, trencillas y franJas.-Empleo de la
11
las cuitasLe~~ª!~~d~: ; ed!
tÍajes 3irmcesa. - El uso de
1
en loa v estido~ de baile.
n os a ornos.- Las mangas

1~;: ;ll1~º!

I'i

11
1

1

1
1

11 1

~RA. los días lloviosos y las calles enfangadas
. e rnviern? nada reemplaza á un traje de tela
~nglesa, de l erga 6 de cheviotte de pelo rugoso
e un color ueutro, como e l gris obs~uro co~
rayas verdes 6 de color
de :Viuo, 6 como el rojo
agrisado con rayas ciruela Y azul violáceo mezcladas Y borrosas por los hilos grises y blancos que
se esca pan de la tela, 6, en
fin, como las rayas sobre
un fo u do cuadriculado
nim·doré y verde. Están estas telas tan de moda, que
on todas partes se encuentran, así en el comercio
exclusivo de tejidos como
en los grandes almacenes
de novedades. En tanto
que las verdaderas lunas

11

l•1
1 1

1
1

11

1
111
F ig, 1.

de Escocia, de 1 30 y
1,40 m. de ancho, ~uestan de 8 á 12 francos
el metro , estas telas
inglesas se en cuentran
hasta por 3 6 4 francos
y á p esar de su bara- '
tura son de un aspee•
to elegante y de regular calidad, suftoienFlg. 2.
te para que den buen
,:esultado al usarlas' si no se les pide tanto como
a las lanas de precio' porque claro es que ésta
"? encontrarán al fin del invierno casi intactas"
srn más que el roce del borde inferior en tant '
qu~ las otras perderán su frescura y quedará~
casi fuera de us?. Pero hay muchas personas ue
prefieren cambiar con frecuencia de traje \n
vez de conservar uno solo mucho tiempo y' e
problema lo r esuelven perfectamente la~ te!!~
baratas de que acabo de hablaros.

•
••
1

, il ¡
¡,
1

1,

Con las te)as de anchas rayas apenas se hacen
chaquetas m paletós. Se reservan para las faldas
largas ó c_o rtas, que se completan con un abrí o
de paño hso. Tened presente que las faldas /
hoy se llaman cortas bajan hasta 2 6 3 cm du1
suefo, porque Y• nadie lleva las faldas hasbl el
t~billo' muy prácticas ciertamente para el i:vierno, p ero _poco á propósito para quien cuente más de vemte años.

Figs. 3 y ,.

Los cuadros se emplean, ya al bies, ya al hilo.
Muestra de los primeros aparece en las figuras
1 Y _2, de las cuales la primera ofrece la combinación de una falda de cuadros en tonos violeta
con una _casaca de terciopelo negro adornada
con armiño, y la segunda junta una falda de
paño escocés verde y negro con una casaca corta
de terciopelo verde col. Las figuras 3 y 4 señalan los cuadros al hilo, la primera en una falda
de lana escocesa de tonos ciruela combinada
con un abrigo de paño nutria con borde de sou~ches, y la _última reuniendo una casaca de terciopelo gris ratón con una falda de lana de
cuadros de tonalidades grises.
Las faldas son de pliegues echados de tablas
~. lo que es m~s práctico para futuras'reformas,
lisas y produciendo el vuelo por la disposición
del co:te 6 _por los fuelles que se dejan en la
parte rnfer10r de las costuras. Estas faldas «á
flor de tierra• se adornan con franjas al bies 6
con sfraps más 6 menos anchos. También se emplean en ellas pliegues en ambos sentidos· al
borde de '!ªª falda de pliegues echados, re~l•res Y al hilo, se ponen dos pliegues religiosa
subrayando un dobladillo de 8 á 10
centímetros, y otros
dos por debajo de ¡8
rodilla, en la misma
disposición.
Los abrigos que
completan estas faldas de cuadros son
de pafio liso, de

•

La silueta de las chaquetas lisas es muy caprf
chos~. Ya no son las chaquetas clásicas de line~
sobrias, como las de las prendas de homb
inauguradas esta primavera con las faldas de re,
yas. Ahora se hacen chaquetas cuyas manga::
mon1an d~ modo tal qu~ prolongan el hombro
y le imprimen esa linea lis• y calda, más de moda
hoy que nunca, 6 bien alargada por el mismo
cor~e del abrigo, _pegando la manga muy abajo
cubierta por un tirante 6 manguito.
'
Hay paletós pequeños que caen rectos y sueltos, cerr~dos con _un solo botón, bordeados con
u!'a fra_nJ•. ~e varios colores, á la que dan for111&amp;
pinzas 10v1S1bles. La espalda es amplia de cai\ones flexibles que caen libremente. Hay también
modelos de .P~fio delgado y ligero que se prolongan en tumca como una blusa rusa.
La característica de estas chaquetas lisas es el
corto número de piezas qne las componen. Lo&amp;
delanteros son de costura que sube; la espalda
es como una estola, y un solo costadillo reune
ésta y aquéllos, aunque se eche de menos el
vuelo para la aldeta. Las mangas son, á voluntad, cortas ó largas; pero se impone el cuellcchal, excepto en los muchos abrigos que no tienen cuello y cuyo escote se adorna tan sólo con
una franja que rodea todos los bordes do la
prenda. Esto es ventajoso para la linea de
hombros, porque nada
la levanta ni la engruesa. Los cuellos-chales
son con frecuencia de
pieles, y los más de armiño 6 de una piel naturalizada que á cada
lado termina en un a
graciosa cabecita. Se
ven otros cuellos cubiertos de terciopelo,

F ig . 8.

de raso, 6 sencillamente
de la misma tela de la chaqueta, que abren más 6
menos por delante, segiln
que el abrigo cierra en
medio 6 al costado, como
sucede en el traje de tar_de de la figura 5, de pallo
de color de topo, bor•
dado con soutaclw, coa
un bies de terciopelo
Flg. 7•
amatista en el escote. Os
.
aconsejo que no o·s empeñéis en •~optar una: disposición vista en otra
persona, srno que busquéis, al probar la prenda,
la linea que á cada una de vosotras siente mejor.

•••

Fig. 6 .

jerga ó de terciopelo, y la dificultad está en
dar con tela de
color que armonice bien con el
escocés 6 el rayado de la falda.
No basta que
encontréis el co -

F lg. li.

Una mitad¡ de los modelos de invierno tiene
por a~orno soutaches y tren.cillas. Se ponen oon
sn rel!eve, pero luego se planchan y se aplastan
hasta mcrusta rlas en la tela, formando con ellas
rayas Y moarés. Y la última palabra son los cala·
dos, en que soutaches estrechos , cosidos con regul~ridad, un en dos bordes de tela, como una
serie de escalones diminutos, que r eposan sobre
un fondo de gasa más clara sobre el cual destacan. Es un adorno sin pret~nsiones y de cierta
ª?vedad, aunque recuerde los ya conocidos repmzados. Otros soutaches se r etuer cen en espirales 6 círculos sobre fondos de tul 6 dibujan
me~allones que se incrustan en el v~stido f 88
repiten formand o lineas horizontales 6 qai!IU
en gradación de tamaños. A veces se combinaD

LA MODA

los soutaches con las
pieles, poniendo
aquéllos más obscuros que la tela y parecidos á la piel.
También se ven
franjas de seda 6 de
terciopelo, franj a s
e str ec h a s que rodean una túnica, una
chaqueta 6 un cuerpo, realzadas por un
bordad o ligero de
soutaches 6 de trencillas redondas. La
figura 6 representa
un traje de pafio encarnado, cuyo adorno es de trencillas y
de terciopelo de
igual color.
Las franjas de pana, de terciopelo 6
rle raso que rodean
los trajes de noche
pueden ponerse á la
misma altura en todo el contorno,
más altos por detrás que por delante
6 viceversa, ó bien
Flg. •·
altos delante y detrás y bajos á los lados. Para personas de estatura media conviene
la disposición en escalones, descendiendo desde
el medio del delantero hasta la mitad de la espalda.
Las trencillas y los soutaches, negros especialmente, entran en juego en multitud de modelos.
En el de la figura 7 trencillas negras destacan sobre el pafio de color de cobre de que está hecho
el traje, cnyo efecto sobrio completan el chaleco
y pufios de moaré blanco bordado con plata. De
trencillas negras es el adorno del traje de pallo
ciruela representado en la figura 8, cuya blusa
es de malla amarillenta. Sobre el pafio gris humo
del traje de la figura 9 destacan las trencillas y
los soutaches negros que le adornan en forma
muy original, acompafiados, como nota de color
que anima la cara, por un chaleco de raso cereza.
Y, en fin, negro es también el adorno de sm,taches y botones de terciopelo, que r ecorta sus lineas horizontales sobre pafio verde musgo, formando el elegante traje «sastre• de la figura 10,
completado por un sombrero de fieltro blanco
con lazo de raso verde.
La malla se emplea casi tanto como el tul,
menuda, bordada á la antigua á punto de zurcir,
incrustada de Irlanda en relieve 6 de medallones y en cajes finos, y también la malla ancha,
como una r ed de pescar, hecha con torzal 6 con
trencilla más ó menos gruesa, puesta sobre un
viso de tela ligera y blanda. Bordéala un ancho
fleco cuyas hebras sedosas se pierden en el
borde move&lt;lizo de la falda. El efecto de este
enrejado sedoso alcanza so mayor belleza sobre
el fondo mate de la gasa.

•
••
Los adornos de l!n eas verticales se emplean
mucho en los trajes princesa. Tirantes de raso
bordado 6 salpicado de lentejuelas parten de
los hombros, se aproximan al talle y se separan
después ligeramente, prolongándose hasta el
suelo y formando un delantal estrecho. Igual
disposición se repite en la espalda. El cierre
está tan bien disimulado que no se adivina. He
visto varios vestidos de esta hechura, en que
delantero y espalda, cruzados por galones, eran

243

ELEGANTE ILUSTRADA

de raso flexible de reftej os plateados, en tanto
que el resto del vestido estaba velado por una
nube de tul con rizados de lo mismo en el borde
inferior para darle peso y buena caída. Estos
rizados, muy apretados, muy nutridos, con la
tela dispuesta en menudos pliegues echados, son
mucho más fuertes de lo que se puede suponer.
En otros trajes forman los tirantes un bordado
que se prolonga sobre la falda, sin separación
marcada en el talle. Cuando este adorno está
bien colocado y tiene la anchura que conviene,
adelgaza la silueta.

•
••
Alg unos vestidos de encaje y de tul se adornan con cintas estampadas, y las que ahora se
usan no son ya las de estampaciones desvane-

caje; la manga larga,
de tul fruncido, qne
modela y transparenta
el brazo, y las mangas
de telas flexibles, drapeadas con arte, que
dejan ver el brazo al
menor movimiento.

•••
Una mauo blanca revela una mujer cuidadosa de su persona.
La P otulre des Ptélats blanquea las manos instantáneamente
y de un modo brillante
y duradero. Podéis dirigiros á la Perfwneria
E xótica (35. rue du Q,,a.

tre-Septembre), en París; en Madrid, á las de
Urquiola, Mayor, 1; del
Molino, Carmen, 2; Romero , Carrera de San
Jerónimo, 3; Hijos de
J. J. Fortis, Puerta del
Sol, 2; Gal y Compallia,
Ferraz, 25; y en Barcelona, á las de Julia
Fig.H.
Comas, Cal, 80; Banús,
Jaime I, 18; Ferrar,
Princesa, 1; Massip, Fernando, 55; Forteza, Escudillers,34, 1.º, y Lledó, Rambla de Capuchinos, 17.
V.

DE CASTELFIDO.

Paris, 2 de Diciembre de 1907.

EL PUENTE.
Continuación.

XXIII.

Fig . 11 .

cidas y vagas, sino, por el contrario, dibujos
bien definidos y hasta un poco duros, que es
preciso recuadrar, para que no produzcan un
efecto demasiado seco, con dos entredoses es·
trechos de Chantilly 6 de Malinas, rizados de los
mismos encajes 6 volantes de tul espumoso.
Recordemos, para concluir por hoy con los
adornos, los bordados de felpilla que tan bien
sirven para atenuar la sobriedad de los traj es
«sastre». El de la figura 11 marca bien este efecto
de la felpilla sobre uu traje de terciopelo gris
obscuro con mangas y pechero de malla gris.
El efecto de este traje es delicado en su elegancia y verdaderamente femenino, al que ayuda poderosamente la forma de manteleta de la
prenda de cuerpo.
•

••

Las mangas de los vestidos de baile son tan
variadas como la imaginación pnede concebir;
pero pueden clasificarse en tres grupos ó modelos característicos: la manga corta, un poco flotante, formada por uu tirante y volantes de en-

-

ji~ ~
EApaldaa de•Isa flgs, 1 ! U de la «Revis:a parisiense&gt; ,

Paulina se encontraba en vlsperas de marchar. Para aquel carácter vehemente, apasionado en sus resoluciones, lo mismo que en sn dolor, el descanso hubiera constituido un suplicio.
Después de haber intentado hacerle aceptar un
alto de quietud preparatoria para entrar en una
nueva existencia, en una senda desconocida Y
pavorosa, Cristina habla comprendido la necesidad de acción que latia en aquella criatura.
De perfecto acuerdo ambas, y con el bene¡&gt;lácito y el consejo del señor de Marmennes, hablan trazado un plan de vida provisional, marcado, además, por la fuerza misma de las circunstancias. Paulina no tenía parientes cercanos. Los telegramas y cartas que habla recibido
no atestiguaban afecciones profundas. Nadie había pensado en ofrecerle hospitalidad; además,
necesario es declararlo, nadie parecla suponer
que se encontrase arruinada, ni que proyec~se
despojarse de su patrimonio personal. Altiya,
caprichosa, teniendo conciencia de su sup~r10ridad intelectual, y hasta quizá la vulgarvaro_dad
de su posición desahogada, no habla sentido,
mientras su padre vivió, la necesidad de crearse
amistades intimas, y ni siquiera habla procurado
inspirar simpatías. Al presente, no se arrepentía
en absoluto de su proceder, conociendo que su
dolor, profundo cual era, no podía ser comprendido, como tampoco ~odia apreciar la sociedad
en que vivió, el sentimiento impetuoso que la
llevaba á sacrificarlo todo para salvar el honor
de su apellido. Avida de soledad, temerosa de
verse objeto de compasiones vulgares, de gestos de asombro necio, de contactos mortifican-

�2!5
LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

244

LA MODA ELEGANTE ILUS'rRADA
Er;t _ya de noche, una de esas
dulcl8lmas noches primaverales
q_ue parecen henchidas de sosieg~, de p1;1rez!'- y de plegarias.
P.auhna se rnchnó sobre el macizo ant~pecho de piedra y miró
alternativamente el cielo des
!nmbrante y el río, que, refle:
¡ándolo, parecía como que llevaba sus aguas cargadas de estrellas.
-¡Cuánta tranquiÜdadl _
murmuró á media voz.
·
-Si, yo hubiera querido que
ust':d p~diese pe_rmanecer aquí
alguu tiempo mas, impregnándose, saturándose de esta calma
consoladora .....
-Acaso llegue día en que
pueda ªl;'reciarla mejor que
hoy ..... Mientras, conservaré r e•
cuerdo de ella, y pensaré fr ecu~ntemente en este lugar solitario. ¿Sabe usted Jo que pensaba al ver las estrellas lucir en
la altu_ra y reflejarse en el agna1
Ma~rn Teresa la miró con
emomón.
. -~os mismos paisajes deben
rnspirar las mismas ideas ..... He
p~nsado frecuentemente en ¡0
drnhosas que son las almas que
nos reflejan el cielo .....
-;-Yo P.ensaba en Cristina, es
casi lo mismo. ¡,Y sabe uste d
qué plegaria brotará de mi corazón cuando pida á Dios que
bendiga esta casa que me ha
dado amparo1
R~deó con el brazo el talle de
Maria Teresa y continuó:
-Me be dado cuenta del pesar que sufre su padre de usted.
~n cuanto á usted, Je deseo cariñosamente, oariñosísimamen-

t~s, no tenía más que una idea·
aislarse' y había resuelto reco:
gerse ?n. uu establecimiento de
de religiosas para esperar allí
el arreglo de sus asuntos
De~~e el día de su llegada á
~os Cit1sos había escrito á la senara de Artibes para manifestarle que devolvía su palabra á
Roberto' y la carta que recibió
como contestación, hablando
vagamente de prórrogas sin
expresar siquiera el des¡o de
~olver á verla, hubiera sido el
arrumbamiento de sus es e
ranzas • si alguna hubiese cEn:
tiervado.

d El d;ama ocurrido trastornó
~gias1ado profundamente sn
vi a para que nada pudiera sorp,:enderla. Más tarde, acaso sufriese al pensar en su cariño mal
corr~spondido; pero en a u ellos rnstantes apenas si ex¡{Ílrimentaba un acrecentamiento en
Le parecía como si un

•1/ªºª·
a ismo sep~ra!-'e los dos perío-

~~s de su vida; sentía la impres1 . n de que hubiesen transcur;1do muchos años desde el ·1
~mo día feliz_ que pasó al la~~
e su 1;&gt;romet1do, y esta extra
sensación atenuaba siquier f ña
~e momentáneame~te el uefundo
dolor que h u b"1era
' expe
pro.
r~mentado en otras oircun t •
mas.
sanCristina iba á acompañ 1
á escogerle un asilo y v,·vi· ar a,
el! a ¡ os dos o- tres primeros
•
rd'con
. La víspera de la marcha P~'::·
!~na entró en el cuarto de M •
rrn Teresa, que estaba a
aen el alféizar de la venta~~yada
templando al Pajarito.
con4.-TraJe con fal da pliss6e

3.-Traje para señorita Joven
de 15 á 17 11ño1.

para Hiiorlta Joven de 14 i 16 anca.

melenadas que, irguiéndose un momento, como
&lt;ladero remolino, lanzándose al asalto de los pi- para tomar algún descanso, son azotadas d_e
toda la felicidad que no está á mi alcance ..... · larotes,
deshaciéndose luego en bullente espu' 8;éalo, muy de veras pediré á Dios que ese puen- ma, y deslizándose al fln raudas é impotentes á nuevo por los latigazos del viento. embrave_c1·
do. Y basta el Pajarito, aun siendo riachuelo m·
e vuelva á unir de nuevo las dos riberas del Paun tiempo.
significante, tiene apariencias de torrente ó de
arito .....
En La Ribera, Guillermo y Matilde se lamenLa obscuridad le impidió ver el rubor de Ma- tan á porfía. Cuando el viento se apacigua mo- gran río. Ya hoy no reflejará en su seno á las
ría Teresa. Hubo un momento de silencio; lue- mentáneamente, salen, cogiéndose del brazo, estrellas· sus aguas enturbiadas sólo arrastran el
légamo que ha surgido del álveo. Y el vie1;1to
o Paulina añadió con voz entrecortada:
sosteniéndose,
para
recorrer
el
jardín
alfom- En otro tiempo fuí cruel para con usted ..... brado de frutos sin sazonar y de flores destro• es tan violento, que parece que el arco gótico
del puente va á derrumbarse .....
Me ha perdonadoY
z~das, para inspeccionar los verdes trigos que,
Contin,U,arcí.
Un afectuoso abrazo fué la respuesta.
implacablemente abatidos por aquellas bocana-Me admira ver cómo Dios saca el bien del das impetuosas, acaso no vuelvan á levantarse
al; sin mí, acaso usted hubiese entregado su cuando renazca la calma. Pero casi inmediataNúm. 7.-Para la explicación y patrones, véan~e las
orazón á un hombre que no lo merecía .....
,
mente se ven obligados á buscar de nuevo el flgs. 1 á 13 de la Hoja-Suplemento.
María Teresa no se atrevió á contestar.
Núm. 8.-De color azul viejo. El cuerpo se escota en
abrigo de la casa y á tornará ella fustigados por
- Acaso ese hombre hubiese amado á usted
rachas de viento, bajo una lluvia de redondo y se adorna con un fichu de seda Liberty, del
color que el crespón; este fichu cruza sobre un
i':ás y mejor que á mí; pero rto tiene sentimien· imponentes
pizarras, mientras las vacas, encerradas en el es- mismo
os de caballero. Aun renunciando á un enlace tablo, mugen tristemente, y el mastín de guarde• peto de seda blanca bordado con oro y seda azul.
¡ne era ya imposible, ha podido demostrar más ría lanza desde el fondo de su covacha gañidos Mangas y puilos fruncidos. Falda fruncida al talle Y
sujeta por un cinturón de seda Liberty, adornado con
¡ectitud de conciencia y más lealtad ..... Le falmotivos de pasamanería; la falda se adorna. por dean corazón y valor, y lo que me consuela es lastimeros.
El señor de Marmennes calcula también las lante con dos bieses de seda Liberty, que sirven de
aberlo conocido á tiempo.
pérdidas que un huracán tan formidable oca- marco á un estrecho delantal.
María Teresa lloraba.
Núm. 9.-De éolienne color rosa pálido. En el bajo de
.sionará en sus modestas cosechas. María Teresa
-¡Oh! Paulina, volverá usted á vernos, ¿no es piensa en los pobres, en los pobres que ella so- la falda se forman doce pliegues de 2 ½cm. de ancho;
erdad? ¿Cómo podrá usted vivir sola, afron- corre y que quedarán arruinados, y sentada los cuales se adornan á intervalos iguales con lazos
udo y sobrellevando luchas, cuando hasta hoy junto á la ventana contempla los árboles sacu- de cinta.
El cuerpo se escota en punta, tanto por delante
ólo ha sabido lo que es la alegria1
didos, torcidos, rotos, deplorando que la tor·
-No sé cómo viviré-dijo Paulina con dolo- menta impida á Cristina, que regresó el día an· como en la espalda, y se dispone formando á cada
cinco plieguecitos; se adorna con un gran Jno,
osasencillez.-Voy á lo desconocido, sabiendo terior, proporcionarle noticias de la señorita de lado
semejante á la falda. Cinturón de seda de color rosa
olamente una cosa: que cumplo un deber..... Tal
.
ez me quede alguna renta que me permita vi• Montpernon
Es verdaderamente trist.e ver las ramas des- pálido.
ir modestísimamente, sin verme obligada á
intar abanicos ó á dar leccionesgregó, esforzándose por sonreír.
-Tengo la esperanza de que.el por·
¡enir aun ha de mostrársele risueño.
Oh! sí; con las dotes que usted poee, la dicha volverá á buscarla.
-¡La dicha! Hay ruinas sobre las
1uales es imposible edificar de nue·
o; los sueños han concluido; no creo
en la felicidad, ni podría ya vol·
er á disfrutar de ella.
-¡Cuán animosa es usted!
-No, lo que usted cree que es vares sólo confianza, confianza ciega.
\ e entrego por completo á la amiga
comparable que hemos encontrado
sted y yo. Esa amiga me ha prome•
do qun podré vivir, gozar de tra~uilidad, ser útil en el mundo. ¿Co·
~ o? Lo ignoro. Ignoro hasta los de·
alles de su vida, que probablemente
~e hará imitar. Me ha auxiliado, con·
\nuará auxiliándome, y me elevará
sta su esfera de acción ..... Deseo•
zco esa región, pero vislumbro sus
•
lguraciones.
Las estrellas acentuaban más y más
espejeo esplendoroso sobre las
uas sombrías y límpidas ..... Y l~s
s jóvenes se uni.eron en plega_ria
enciosa, en férvida y conmovida
ción de gracias.
•
XXIV.

Espalda
del dibujo 5.

La escena ha cambiado. Violenta
pestad descarga sobre ambas Riras. Desde el amanecer, el cam_po,
bitualmente risueño y tranqulio,
nte el azote devastador del hura·
. El viento silba, muge, desgarra
nubes en grandes jirones negruzs, y los persigue y los ~cosa hasta
límite plomizo del horizonte. Do·
los árboles, arranca las hojas nantes troncha las ramas, alfombra
suel~ con despojos. Las chimeneas
la casona solariega y de. la vetust.a
anja se estremecen y oscilan; las p11 ras musgosas se desprenden Y
~n de las antiguas techumbres, las
etas rechinan quejumbrosamente.
]as sendas el polvo se levanta voor en densos torbellinos; .en l.as
·uas del Pajarito gemidos misterio•
surgen de los cañaverales ; las
adañas y los juncos ondulan y se
clinan hasta tocar al su~lo. Las
as enarosadas y eufuremdas reti~am~nte, removidas y agitadas
ta el fondo del cauce, corren velo·
, amarilleautes, atropellán.dose en
as arremolinadas, envolv1e~y arrastrando trozos de ~os
ustos, y e~bistiendo fur10·
contra los ribazos, como para
ancarles pedazos de tierra Y
izos de hierbas. Contra el
nte arruinado forman un ver-

Espaldas de lo, dibujos 3 y 4.

~

t

Pelerlna del traje núm. s.

Núm. 3.-Para la expl"
.. y patrones, véanse las
flgs.
58 á 69 de la n-o. Sicacl10n
ª' IJG• up emento.

· Núm.

4.-De terciopelo az 1 d

s·

batista bordada. El bajo deu la ef ~res con cuello de
dos rouleautés de secta azul D l ª·1 a se adorna con
1Yaªd!~~~:
~~i°cfaeJfº· Ei cinturón, de :ed~

f:

Núm. 5.-Para Ja explica ·

5,-Tr•Je de pano.

~::Uº ~g1

1

flgs. 70 á 75 de la H~ja-Su!Pc!°n ytpatrones, véanse las
,
emen o.
Num. 6.-Para la explic •flgs. 76 á 78 de la Hoja•&amp;;~º!,!Jªtrones, véanse las
6.-Bata klmnno.

7,-Tollette de tul para baile,

8,-ToUette de creapón de la China,

9.-Toilette de baile guarnecida onn cintas.

�2!5
LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
LA M O D A E LE G A N TE I L U S

2-U

•r R A DA
Er;1 _ya de noche, una de esa,
dulc1B1mas noches primaverales
q_ue parecen henchidas de 80_
s10go, de pureza y de plegarias
Paulina se inclinó sobre el ma ·
cizo ant~pecho de piedra y miró
alternativamente el cielo deslumbrante y el río, que reflejándolo, parecía como que llevaba sus aguas cargadas de estrellas.
-¡Cuánfa tranquiÜdad!murmuró a media voz.
- Si, yo hubiera querido que
usted pudiese permanecer aquí
algún tiempo más, impregnándose, saturándose de esta calma
consoladora .....
-Acaso llegue día en que
pueda apreciarla mejor que
hoy ..... Mientras, conservaré recuerdo de ella, y pensaré frecu~ntemente en este Inga¡:- solitar10. ¿Sabe usted lo que pensaba al ver las estrellas lucir en
la altura y reflejarse en el agua1
Maria Teresa la miró con
emoción.
. -~os mism?s paisajes deben
mspirar las mismas ideas ..... He
pensado frecuentemente en lo
dichosas que son las almas que
nos reflejan el cielo .....
-Y o pensaba en I.Jristina es
casi lo mismo. ¿Y sabe usted
qué plegaria brotará de mi corazón cuando pida á Dios que
bendiga esta casa que me ha
dado amparo?
Rodeó con el brazo el talle de
María Teresa y continuó:
-Me he dado cuenta del pesar que sufre su padre de usted.
En cuanto á usted, le deseo ca-

tes, no tenía más que una idea:
aislarse, y había resuelto recogerse en uu establecimiento de
de religiosas para esperar allí
el arreglo de sus asuntos.
Desde el día de su llegada á
los Cítisos había escrito á la se•
ñora de Artibes para manifestarle que devolvía su palabra á
Roberto, y la carta que recibió
como contestación, hablando
vagamente de prórrogas sin
expresar siquiera el des;o de
volverá verla, hubiera sido el
derrumbamiento de sns esperanzas, si alguna hubiese conservado.

El drama ocurrido trastornó
demasiado profundamente su
vida para que nada pudiera sorp,:enderla. Más tarde, acaso sufriese al pensar en su cariño mal
corr?spondido; pero en aquellos rnstsntes apenas si experi-

i

1
111

mentaba un acrecentamiento en
su pena. Le parecía como si un

abismo separase los dos períodos de su vida; sentía la impresión de que hubiesen transcurrido muchos años desde el último día feliz que pasó al lado
de su prometido, y esta extrsña

1'
1

'¡

sensación atenuaba, siquier fue-

1'
1

1

~e momentáneamente, el prof~ndo dolor que hubiera experimentado en otras circunstancias.
Cristina iba á acompañarla
a• escoger1e un asilo, y vivir con'
ella los dos ó tres primeros días.
La víspera de la marcha Paulina entró en el cuarto de María Teresa, que estaba apoyada
en el alféizar de la ventana contemplando al Pajarito.

4.-Traje con falda pllasée
para teñorlta Joven de 14 ! 16 años.

3.-TraJe para señorita Joven

de 15 A 17 añoa.

riñosamente, cariñosísimamen•

melenadas que, irguiéndose un momento, cod~
te toda la felicidad que no está á mi alcance ..... · dadero remolino, lanzándose al asalto de los pi- para tomar algún descanso, _son azotadas .
'c;éalo muy de veras pediré á Dios que esepuen• larotes, deshaciéndose luego en bullente espu- nuevo por los latigazos del viento. embrave_c1te vueÍva á unir de nuevo las dos riberas del Pa- ma, y deslizándose al fin raudas é impotentes á do. Y hasta el Pajarito, aun siendo riachuelo mun tiempo.
signiftcante tiene apariencias de torrente ó de
jarito.....
En La Ribera, Guillermo y Matilde se lamen- gran río. y¡ hoy no reflejará en su seno á las
La obscuridad le impidió ver el rubor de Ma,ría Teresa. Hubo un momento de silencio; lue- tan á porfía. Cuando el viento se apacigua mo- estrellas; sus aguas enturbiadas sólo arrastr!'n el
mentáneamente, salen, cogiéndose del brazo, légamo que ha surgido del álveo. Y el vie';lto
go Paulina añadió con voz entrecortada:
-En otro tiempo fuí cruel para con usted ..... sosteniéndose, para recorrer el jardín alfom- es tan violento, que parece que el arco gótico
brado de frutos sin sazonar y de flores destrotMe ba perdonadoY
zgdas, para inspeccionar los verdes trigos que, del puente va á derrumbarse.....
· Un afectuoso abrazo fué la respuesta.
Conti1nwrá.
-Me admira ver cómo Dios saca el bien del implacablemente abatidos por aquellas bocanadas
impetuosas,
acaso
no
vuelvan
á
levantarse
mal· siu mí, acaso usted hubiese entregado su
cuando renazca la calma. Pero casi inmediataNúm. 7.-Para la explicación y patrones, véan~e las
,cor~zón á un hombre que no lo merecia .....
mente se ven obligados á buscar de nuevo el llgs. 1 á 13 de la Hoja-Suplemento.
,
María Teresa no se atrevió á contestar.
Núm. 8.-De color azul viejo. El cuerpos~ escota en
-Acaso ese hombre hubiese amado á usted abrigo de la casa y á tornar á ella fustigados por redondo
y se adorna con un fichu de seda L1berty, del
roás y mejor que á mí; pero !lo tiene sentimien- imponentes rachas de viento, bajo una lluvia de mismo color
que el crespón; este fichu cruza sobre un
pizarras,
mientras
las
vacas,
encerradas
en
el
estos de caballero. Aun renunciando á un enlace
peto de seda blanca bordado con oro y seda azul.
tablo,
mugen
tristemente,
y
el
mastín
de
guarde,que era ya imposible, ha podido demostrar más
Mangas y puños fruncidos. Fald~ fruncida al talle Y
rectitud de conciencia y más lealtad..... Le fal- ria lanza desde el fondo de su covacha gañidos sujeta por un cinturón de seda L1berty, adornado c.on
.
motivos de pasamanería; la fal~a se adorna.por de·
tan corazón y valor, y lo que me consuela es lastimeros.
El señor de Marmennes calcula también las lante con dos bieses de seda L1berty, que sirven de
haberlo conocido á tiempo.
pérdidas que un huracán tan formidable oca- marco á un estrecho delantal.
María Teresa lloraba.
Núm. 9.-De éolientte color rosa pálido. En el bajo d~
-¡Oh! Paulina, volverá usted á vernos, ¿no es sionará en sus modestas cosechas. María Teresa
verdad? ¿Cómo podrá usted vivir sola, afron- piensa en los pobres, en los pobres que ella so- la falda se forman doce pliegues de 2 ½cm. de ancho,
·tando y sobrellevando luchas, cuando hasta hoy corre y que quedarán arruinados, y sentada los cuales se adornan á intervalos iguales con lazos
junto á la ventana contempla los árboles sacu- de cinta.
sólo ha sabido lo que es la alegría?
El cuerpo se escota en punta, tanto por d,elante
-No sé cómo viviré-dijo Paulina con dolo- didos, torcidos, rotos, deplorando que la tor· como en la espalda, y se dispone formando a cada
rosa sencillez.-Voy á lo desconocido, sabiendo menta impida á Cristina, que regresó el día an- lado cinco plieguecitos; se adorna con un gran J:izo,
solamente una cosa: que cumplo un deber..... Tal terior, proporcionarle noticias de la señorita de semeiante á la falda. Cinturón de seda de color rosa
vez me quede alguna renta que me permita vi- Montpernon.
Es verdaderamente triste ver las ramas des- pálido.
vir modestísimamente, sin verme obligada á
pintar abanicos ó á dar lecciones ,agregó, esforzándose por sonreír.
-Tengo la esperanza de que.o! porvenir aun ha de mostrársela risueño.
.iOh! sí; con las dotes que usted po·see, la dicha volverá á buscarla.
-¡La dicha! Hay ruinas sobre las
-cuales es imposible edificar de nuevo; los sueños han concluido; no creo
_ya en la felicidad, ni podría ya volver á disfrntar de ella.
-¡Cuán animosa es usted!
-No, lo que usted cree que e~ valor es sólo confianza, confianza ciega.
:Me entrego por completo á la amiga
incomparable que hemos encontrado
usted y yo. Esa amiga me ha prome-ti~o qun podré vivir, gozar de tra'!quilitlad, ser útil en el mundo. ¿Como1 Lo ignoro. Ignoro hasta los de·talles de su vida, que probablemente
me hará imitar. Me ha auxiliado, continuará auxiliándome, y me elevará
'hasta su esfera de acción ..... Desco·nozco esa región, pero vislumbro sus
fulguraciones.
Las estrellas acentuaban más y más
-su espejeo esplendoroso sobre las
aguas sombrías y l!mpidas ..... Y l~s
,dos jóvenes se unieron en plega_ria
,silenciosa, en férvida y conmovida
acción de gracias.
•
XXIV.
La escena ha cambiado. Víolent_a
tempestad descarga sobre ambas Riberas. Desde el amanecer, el cam_po,
habitualmente risueño y tranqmlo,
siente el azote devastador del huracán. El viento silba, muge, desgarra
las nubes en grandes jirones negruz-0os, y los pers!gue y los ~cosa hasta
el límite plomizo del horizon~e. Dobla los árboles, arranca las ho¡as nacientes troncha las ramas, alfombra
-el suel~ con despojos. Las chimeneas
de la casona solariega y de. la vetust_a
.granja se estremecen y oscilan; las pizarras musgosas se desprenden Y
caen de las antiguas techumbres, las
veletas rechinan quejumbrosamente.
.En las sendas el polvo se levanta volador en densos torbellinos; en las
-orillas del Pajarito gemidos misterio·sos surgen de los cañaverales; las
espadañas y los juncos ondulan Y se
inclinan hasta tocar al suelo. Las
aguas enarosadas y enfurecidas repenti~am;nte, removidas y agitadas
hasta el fondo del cauce, corren velo·
-ces, amarilleantes, atropellán_dose en
-0ndas arremolinadas, envolv1e~do y arrastrando trozos de ~os
-arbustos, y embistiendo furiosas contra los ribazos, como para
arrancarles pedazos de tierra Y
macizos de hierbas. Contra el
-puente arruinado forman un ver-

Espalda
del dibujo 5.

E1palda1 da loa dibujos 3 y 4.

Palerlna del traje nUm. 5.

5.-Tr•Je de pano.

Núm. ~. - Para la explicación y patrones, véanse las
11 gs. 58 a 69 de la Hoja-Suplemento.
· N_úm. 4,-De terciopelo azul de Sévres con cuello de
batista bordada. El bajo de la falda se adorna e
dos rouleautés (}e seda azul. Del mismo modo se adir~
na el _cuerpo. El cinturón, de seda con hebilla de plata oxidada.
Núm. 5~.-Para la explicación y patrones, véanse las
11gs. 70 a 75 de la Hoja-Suple&gt;n"11to.
Núm. 6.-Para la explicación y patrones véanse las
11gs. 76 á 78 de la Hoja-Suplem,nto.
'

&amp;.-Bata kimono,

1.-Tollette de tul para baile,

8.-Tollette de oreap6a de la China.

9.-Tollette de baile guarnecida con cintas..

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

246

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

-+jJ---- - - - - - - - - - - - - - -- ~ - -- -- - - - - - - - - -- ----------~
Núm. 13.-Traje de calle sencillo; de lana á rayas
en distintos tonos del color gris ratón; se adorna con
grupos de tafetán gris; cuello y volantes de los pu.dos,
de Craponne.
Nám. 14.-Traje de hechura «sastre»; de cheviotte
aznl obscuro formando pliegues; se adorna con trencilla negra y botones chatos de cheviotte. Sombrero
campana de fieltro verde musgo, guarnecido con ter•
ciopelo del mismo color y una pluma negra.
Núm. 15.-Traje, d~ corte «sastre», de fa~ta_sh1~
falda lisa, d~ pai1o heliotropo; chaqueta de terciopelo
á cuadros v10leta y negros; cuello de raso negro.
Núm. 16.-Traje de calle; de paño inglés gris verde;
falda formando pliegues redondos; chaleco de ter•
ciopelo verde con botones de oro mate.
Núm. 17. -Abrigo para paseo; de terciopelo gris
ceniza; falda de paño del mismo color.

Núm. IO. - Traje de paseo; de lana color azul pavo
real, adornado con terciopelo del mismo color, en
tono más obscuro; el cuerpo se adorna, además, con
un motivo de terciopelo azul, bordado en acero¡ cuello y chaleco de punto de Milán, cosido sobre tul
blanco plissée.
·Núm. 11.-Traje para visitas; de terciopelo chif(on
cobre guarnecido con soutaches; cuello y puntas del
chaleco de terciopelo verde, bordádo en oro; blusa
de encaje crudo.
Núm. 12.-Traje de hechura csastre • ; de paño amazona color azul marino; chaqueta con forro de seda
blanca; puiros y chaleco de pafio aniadour, bordado
con cordoncillo negro; pequeños plissés de linón
blanco; botones dorados.

-~~.

,,,,_._.

10

á

• -Toile ttes para invierno.
17

~-P-"

,__

·•-·•:·•.

�248

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

249

LA. MODA ELEGANTE ILUSTRADA
Canesú de seda beige plissée. Cuello guarnecido con bordado de soutac-he y motivos de
pasamanerfa. Bocamangas bordadas y al filo
un bies de seda crema.

/!

¡I
1

Núm. 23.-Este lujoso traje, propio para
reuniones, es de seda ligera ó batista. Se
adorna con entredoses al aire. Los delanteros que guarnecen la falda se realzan con

1

"d con raso; volante de
de punto d e Mila·n crudo ' guarnec1 o
las mangas de tul bordado.
. . ..
atrones, véanse las ftgu•
• 31 -Para la exp!Jcac10n y p
Num.
•
1
to
ras 25 á 30 de la Hoja-Sup emen .

1 explicación y patrones,

. 25 -Para a
.
to
N••·
. 92 á 99 de la HoJa-Suplemen
.
anse las ftgs.

Para la explicación y patrones,
Núll- 26, de la Hoja-Suplemento.
é3nse les flgs. 49 Y 50

1

1

1

!
11
25 ,-Tra]a para niña
de 3 á 4 años.

': 1

I'

i

ailo fino amado« guarne~ido
• bscuro y gmpur
con terciopelo de tono mas hºero de tul blanco
teñido en el de la falda; pee
.

Num. 27.-De p

1

1

1:

1

plissée.

1

1

1

11
'1
1\
20.-Toca de nutria, propia para aeñorlta.

1

d

8

Núm. 28.-De terciopel~zu;~!;¿~:; 0ª d~7er~
do con aplicaciones de P?do ~on plumas verdes.
ciopelo mordoré guarneci
.
Para la explicación y patrones,
Num. 29.-º 79 á 81 de la Hoja-Suplemento.
véanse ]as flr.-s.
.
alda rle muselina de seda c~l?r
Num. 30. - · F
fllas d'e f'Pcla negra; }ev1ton
tela de cebolla; pas l

11
'

1

26,-Traja recto para niño
da2 á 4 años.

'1

!

i

encaje de Valenciennes. Los bullones de las
mangas quedan, en parte, cubiertos por volantes guarnecidos de encaje y se sujetan al
brazo con brazales de cinta.
18.-Chaqueta de pieles guarnecida oon trencllla.

19 .-Chaqueta de aatracé.n.

Núm. 24.-Para la explicación y patrones,
véanse las llgs. 31 á 36 de la Hoja•Sitplemtnlo

Núm. 18. - Para la explicación y patrones,
véanse las llgs.14 á 17 de la Hoja•Siiplemento.
Núm. 19. -Esta chaqueta, semiceilida y ligeramente redondeada por delante, se forra con
seda blanca. Al escote se une un cuello-chal, y
las mangas terminan por bocamangas de for-

ma de embudo.

Núm. 20.-De nutria con copa plana rodeada
de un drapeado de seda; al lp.do izquierdo, un
golpe de plumas.

,I

Núm. 21.-Este modelo, de fieltro color casta:i'ia obscuro, se forra con seda beige; el adorno

lo para visitas.

28.-Tra]a de hechura sastre, pro
'

27.-Toilett&amp; para reuniones.

1

11
1

11

21.-Sombrero para &amp;añora Joven.

se compone de plumas de avestruz y de un drapeado de seda, sujeto por una hebilla de oro.
Núm. 22.-Falda de lana á rayas de color castafia y beige. Delantero cortado al bies; adorno
de bieses de terciopelo color castaña obscuro
de 2 ½cm. de ancho.
Chaqueta del mismo color casta.ila de las rayas de la falda, formando pliegues huecos y
sujeta por el cinturón, que se adorna con bordado de soulach• y se cierra con hebilla de oro.

··~~~-22.-Falda y chaqueta-cuerpo.

31.- ■ atlnéa da tela de los Pirineos.

'--"'l&amp;.,.;.~..,~~ ""'.-;,.
2a.-TraJe para niña de 'J a 9 aiioa.

24.-TraJe elegante para niña de 10 a 12 años.

30.-Tra]e da casa.
29,-Abrluo kimono.

�EXPLICACIÓN DEL FIGURIN ILUMINADO.

eorraaponJoncia particular.

33

Corre1ponde i lu aoi'lor,aa 1u1orlptoru l la edlol6n de lujo
y l lu de la 2.• y 3." edlol6n.

C. F. -Contesto á su carta con mucho gusto en
cuanto la recibo.
El abrigo que me indica se lleva mucho para auto•
xnóvil¡ pero no es á propósito para paseo.

35.- TraJe
de paño
para niña de 11
A 13 eño1.

32 i 34.

Blusa, de "ºvedad.

!:iJ!ªL~: ~º1~º!ª de n~car Y presillas de soMtache
con ~tones. Cinf 6~~1! f º por pUilos _adornados
.
misma cebelhna plissie.

••
11
1
'

1

1

0

1 8
8

;

Num. 34. -Para la expr
flgs.
18 á 24 de la H . S1ca~!'6 n y patrones, véanse las

Núm. 32.-De taretán

gnecitos; canesú de e neg:ro formando grupos de plie•
cuyo~ pliegues 88 disp~~~! ~~/r~ Y peto d~ tafetán,
tafetánplissú ribetead
1 UJ&amp;ndo V; tirantes de
con botones; ~stos tiran~! con tafetán liso y realzados
da hasta la cintura Mangsa":lrotlorngan por la espalnadas oon tiras igu.;1
.8 8 etán plissú, adortaretán plisséo adorn:~: ~fsbt1rdantes. Cuello recto de
.
'
or e con un galón
Num. 33,-De cebellina e d .
.
des y de color castaiia. petºªa
r1colada con rayas ver0
'
e seda verde plissés. Se

!1

OJO·

Up.c¡mento

expr '6
·
flgsNúm.
82 35.-Para
á 91 de la la
II, . Srna01 n y patrones, véanse las

'
OJa• Mplemffllo,
Núm. 36. -De pallo raso
•
cortados de terciopelo nf1g;rnecida con motivos refach&amp;
o Y rea 1zados con sou-

38 y 37,-falda elegante y falda pllaa! e para 11iJorlta,

huecos. Chaqueta torrada
guar,necida todo alredor co:on seda de color claro
medio de botones antiguos rispuntes: seabrocbaJ
gas, que se cu.bren con ast;acá cueJlo y las bocallllDde pafio azul y de pafio bla neo. n, se realzan con vi,..
Núm. 42.-Para la explicación
flgs. 37 á 44 de Ja Ho;a
o •. ,.
Y patrones, véan 88 ,,..
••
, ..,.,p~mmto.

E Núm. ~7.-De lana color gris nube
d n el baJo se forma una jareta de 4 cm e ancho¡ uno de cada dos pliegues s~
Pespuntea en 20 cm. de su longitud.

1

Núm• 38 ,- p aralae r
.
se las flgs. 105 á 109 de'Ta icII,ac16n y patrones, véan•
OJa•Suplemffllo,
Num. 39,-Para I• e ¡·
.

trones véanse la fl xp 1cac16n y paHoja-Supl,menlo. s gs. 51 y 52 de la
Núm. 40.- Cuerpo bl

por la espalda
· usa abrochado
cillas de seda áefºª.rnecido con trenfraje; primer'chal~•smo color que eJ
flo verde-sauce p0c·ºéY pui1os de panegro· canesú
tn e _con soutachs
encaje'; cinturln pul~os rnteriores de
gera.
P •sséo de seda liNúm. 41. - De lana

40.-TraJe de pano
- 1100061 oolor amarl/lo
·
1 rojizo Y Vlrdt,

MACA.-1.ª Sf, seiiora¡ siempre que no sean llamativas.-2.ª Es igual.-3.ª La nutria y el astracán, sf,
seño1 a.
UNA AD:MffiADORA DE ..... - l.ª Para vestir, de cabritilla blanca.-2.ª Azul, verde y Burdeos. Pueden seguir usándolos. No es necesario que sea el sombrero
lo mismo que el traje.-3.ª No se llevan.-4.ª Se usan
mis las levitas.- 5,ª Para las dos el pelo hueco por
delante y ondulado, y la melena formando tirabuzones, cojidos con un lazo muy grande de terciopelo
negro o marrón.
SIEMPRE TRISTE.- !.' Sobre pallo 6 sobrepelucl1S poniendo encima caiiamazo. También se pueden h~cer
sobre caflamazo, bordando el fondo con felpilla y el
dibujo en seda.-2.ª Copie el grabado XVII haclen~o
el fondo marrón y el dibnjo celeste.-3.ª Llevan bolsillos.
AMO DE CORAZÓN Á.....-1.ª Siempre debe presentarse
primero la persona _de menos respeto á las de más, y
después ésta á la primera. Por eso le decía en mi contestación anterior que debe presentarle antes á él.2.• Se dice: cEL seilor de Tal.,-3.ª Todas las frutas.
-4.ª El sublimado al 2 por 1.000.-5.ª No conozco
ninguno.-&amp;.ª Ponga un escudo con las iniciales.
UNA RUB1A DE OJOS AZULES.- l.ª Hasta mitad de la
falda. Terciopelo verde de distinto tono.-2.ª La tin·
tura de benju.í.-3.ª Azul marino ó verde.
UNA CALAMIDAD.-Al peinarse fricciónese todos los
días las rafees con sublimado al 2 por 1.000. Es un
procedimiento que da muy buen resultado.
TRES HERMASAS MORENAS.-1.ª Adórnelo con bieses
de la misma tela, galón de seda negro y terciopelo
gris 6 marrón.- 2.ª Dí á usted la receta de los bocadillos ó mantecados de Viena en LA MODA del 30 de
Octubre. Si lo prefiere puede sustituir las avellanas
por almendras, pero resultan mejor con las primeras.
El otro postre no lo conozco.
UNA DEVOTA DE LA VIRGEN DEL PILAR.-1.ª Pásese
por la cara, después de lavarse, un padito mojado en

1. Blma de tarcle.-EI delantero es de bordado in-

glés, y se coloca sobre delantero de encaje. Bieses de
raso adornan la espalda y el delantero. Mangas de
raso, abotonadas en la parte de encima y colocadas
cleb•jo de bieses. Segundas mangas plegadas á lo
ancho.
2. ~e,po de tnfeldn.-Escotado, sobre un canesú de
museltna de seda. Berta de bordado del mismo color
del cuerpo. Mangas largas fruncidas á lo anCho.
3. Cuerpo de lantl roymla.- Los delanteros y la espalda se fruncen debajo de un cinturón. Grandes solapas que bajan hasta la cintura. Largas mangas terminadas con pliegues.
4. T,-aJe de paño color berenjena muy claro.-La falda, q1_1e es ajustada en la espalda y en las caderas, cae
en pliegues. El delantero se forma con bandas y pliegues. Cuerpo con grandes bocamangas confeccionadas con bandas y pliegues de soutaches. Pliegues sobre las mangas. La parte baja de ellas se frunce al
través.
ó. Cutf'J)O de raso fruncido en el talle. - Escotado sobre un pechero de muselina de seda. Sardineta que
sube hacia en medio de los delanteros. La parte alta
de la manga, cortada al mismo tiempo que el ouerpo,
cae en punta sobre un bajo de manga fruncido en el
pullo.
6. Cuerpo de lana escocesa, fruncido en el talle.-Es
escotado sobre no pechero de pliegues. Delante lleva
una banda abotonada sobre el hombro. Mangas frun•
cidas aJ través, que caen sobre un puflo de pliegues.

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Sumarlo del núm. 44', correspondiente al 30 da Noviembre.
TEXTO.-Cr6nica general, por D. José Fernández Bremón.Cuatro sainetes aN6"imos de Don Ramón de la Cruz por
D. Felipe Pérez y González.-EI período lluvioso del ¿toi'ío
de 1907, por D. Augusto Arcimis.-Las jornadas de Julio
del 64 .lpor D. Angel R. Chaves.-'l'eatro Real, por D. Antonio uarrido.-La tristeza del invierno, poesta, por don
J. Ortiz de Pinedo.-Sueltos.-Int'ormaciones, por•...Anuncloe.
ORABADOS.-Bellas Artes: Amor de madre, cuadro de Seeger.
EK la• carrenu, dibujo de Espf. La hora dd duayuno, cuadro de Eduardo Sánchez Solá. Saltiammto de náufrago., fo.
togratra del Sr. D. Luis de Ocharan. -Egipto: Puente de
Rodah sobre el Nilo.-Lonrlres: Almuerzo de Reyes y Principes en el palacio ·de Windsor. - Retratos del maestro
Saint-Baens, del Duque de Parma, de D. Ildefonso Garcfa y
Arce, y de Jordl!nowska Pukowiscbarow.-Ejército italiano: Ejercicios gimnlisllcoa en un cuartel de Bersaglieri.Curtimlento de una piel de elefante.

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ó
2.ª Vea el grabado 10 de LA MODA del 30 de Octubre.
Le recomiendo este modelo contando con que la nií'iA.
tiene nueve años¡ está muy borrado el número en su
carta, y no se entiende bien. En caso de que no sea
asf, dígamelo y con mucho gusto le indicaré otro grabado.-3.ª Se emplean cantidades iguales de magro
de cerdo, hfgado y tocino, se pasa todo por la maquinilla picándolo muy fino, bien sazonado de especias
y un polvito de nitro y ajo picado, se rellenan los in•
te~tinos de ternera con e~ picadillo, cuidando que resalte algo el picante, se atan al largo que convengan,
se frotan con un poco de pimienta molida y luego
se secan.
MARIQUITA, - Machas gracias por sus amables frases, y crea que es mi mayor satisfacción, saber que
quedan complacidas.
r.• Es m1i.s á propósito para blusas y adornos de
trajes.-2.ª Hilo de bordar de la marca D.M. C. y del
núm. 50. - 3.ª Sí, sei'1ora. Su combinación la verá en
los varios modelos de blusas que vienen. Hay preciosidades en estos últimos números sobre todo.-4.ª Una
Y otra prenda se hacen de paño, franela, ó piqué de
~elo, para invierno; y de percal, brillantina ó piqué
liso, para verano. Se adornan con encaje ó tira bordada. - 5.ª Se puede pintar al óleo con un color verde ó manteca sumamente claro, y ponerle friso de no•
gal blanco. - 6.ª Se pintan también al óleo en color
muy claro. Muebles de nogal blanco ó de caoba de
estilo Imperio. Cortinajes de la misma tela que la sillería. -7.ª Sopa, entrada de carne, frito, pescado,
asado y legumbre.-8.ª Los duei1os de la casa ocupan
las presidencias, y los invitados se colocan por orden
de categorías, teniendo en cuenta que el mejor puesto,
para las señoras, es á la derecha del dne:i'io de la casa,
y para los caballeros, la de la señora. -9.ª Se empieza á servir por la se!iora de más cumplido.ID.• Queso, frutas, helado con pastas, dulces, etc.u.• Mantel y mantelillo ó centro bordado; en medio
rorbeille con flores, y flores sueltas esparcidas sobre
el mantel.- 12.ª Traje negro ó azul obscuro, y delantal
blanco con tirantes.
#OJ_os AZULES.-1.ª Puede seguU: usándol? sin ningun mconveniente. -2.ª :Marta, visón, arm1iio, zorro
blanco y astracán. Estola lisa ó con forma en el cuello¡ también se llevan mucho con cabecitas cruzadas
en la espalda.- 3.ª SI, seiiora; vea el grabado 3 de LA
MODA del 22 de Noviembre.-4.ª SI, sellora.
La &amp;!ve So11rciliere de la Perfumeria Ninon, de Pa~f s, ha~e nacer, crecer y.espesar cejas y pestailas, da
ª los OJOS expresión viva y acentuada, y hace chispear
la pupila. Hay que desconfiar de las numerosas talsiflcaciones.

39,- Camiaa con oaneaú al crochet.

•
dos tonos. Falda d plkinl!e grig de
alternativamente retab~da for~ando,
•
as Y pliegues

251

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

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éxito contra las enfermedades del aparato digestiTo (diapepaiu. inapetencia1 pérdida de fuerzu), Paría, 6, A11. Victoria.
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-Tira festoneada..-Bolsa para servilletas.- Galón y
entredós 1i. punto de cruz.-Mantelillo bordado.-Dos
caminos de mesa.
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mia.-Urélano.- UroWopina.- Vrticaci&lt;m. - Urticaria.
-Uva.
Vacuna.-Vacunación.-Vahido.- Vainilla.- Valeriana. - ValeriatWto.- Valetudinario.- Va11ndato de
sosa.-Vapor (Calomelanos al). - Vaports. - Vdrice.Varicela.- Vdrices.- Varicoso. - Varioloide.- Varioloso.- Variz.- Vaselado.-Vaselina.-Vedeyatnbre.Vegtlaci6n.-Vegeto (A{l1&lt;a de).-Vej,.. - Vejiga.- Vejigatorio.- Vena hinchada.- Venda.- Vet!daj,. - v.....
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111

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•

Ilo
á todos los bolsiÚos es dable proporcionarse el placer de lncir nn
dorno de pieles legítimas, ni todos los gustos se acomo~an content~rse
á

ª0 on una modesta imitación. Y, sin embargo, la prenda hgera y movible

ne abriga el cuello y la cara, que acompaña los movimientos del cuerpo,
que se deja caer graciosamente sobre los hombros, es un complemento
fudispensable de nuestros trajes de invierno, que, sin él, adolecen de

.
. d t do femenino multitud innnDe este elemento sacan las mdustrias eI oc~
1
desarrollo grande
merable de recursos y, entre ellos, ha tomado impudso )urna que coJOPiten
en este invierno, el ~e los boas, estolas y mantelejasci:ftos u:Oites, con sus
en gracia y eleaancia, y aun en confort dentro ~ d s ara vosotras en
similares de la~ más beJla13· pie}e~. Vedlos ~leccE:EªGA~T~. Su masa aérea,
el animado con¡nnto de esta pagma de LA ODA

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La sección literaria, confiada á los más distinguidos escritores, contribuye eficazmente á hacer de esta publicación una verdadera enciclopedia de nuestra época. Cuando la abundancia ó el interés de los asuntos artísticos
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Sres. Herrero Hermanos. Sucesores. - Plaza de la Concepción, núm. 2, México.
Reservados todos los derechos de propiedad artistica y literaria.

MADRID. - Estahlecimiento tipolitoi;r:\nco «Sucesores de Ilinulcne3·rn 11,
impresores de la Real Casu..
(Propiedad de LA ILUSTRACIÓN ESPA~OLA y A.!IERICANA.)

y felpilla de seda.
3. Pelerina-flchú de
marabú guarnecida al
borde con pluma de
avestruz.
,
4. Estola de marabu
y felpilla de seda.
\

~-

~ 1//

c!erta rigidez, si son de tel~s fuertes, ó d~ cie~t~/bf::C~ª~~:O~~!~tf; feºo~
ligeras y flexibles. Es preciso al&amp; 0 q ue, s:n 8 ~ va de complemento, granada nutria ó el tornasolado bre.tsc7iivan • • sir
.
t · li ero
1
cioso y ligero al traje _de abrigo, codnfrtabl.~ ypd:r:~:~g;u:st::i:n c~rta:
Por fortuna para servir al adorno e a mu¡ r
· n los bos ·
men y conc~rrencia todos los elementos de.la naturaleza'/o~~:s re iones
qnes del Norte preparan las muletonadas plrnles, en ~~ir1buyen al u~iverse esponjan vaporosas las plumas con que as aves c
.sal homenaje.

lo~~\,,ichú María Antonieta' de marabú
y avestruz.
l de marabú guarneci7. Corbata-esto a truz de di;tinto color
do con plullmaded':::::bú con caídas de :fel8. Cue o
pilla de seda. h, de marabú matizado
de!ct!!~~~~~!~1~ianco, con forro de seda
color beige. . . , compuesta de estola Y
10 Guarnic10n
, d dos
• . 10 de avestruz, de marabu e
mangu1
colores.
.
-d
vol vera, con grac1·a los homt
semejante á copos de nieve rec!én ca1
y acompañará bJandame~ e,
bros que deja desnudos un t~a.Je de n~c ocasión no hay hora, no . ay
durante el día, al abrígo de VJS1tas. No t ayo Para l;s muchachas, esp~1aledad, en que dejen de tener lu_g~r o por u~a~des pieles, estos largos oas,
mente á quienes no son perm1t1das_ las g lerínas son un precioso recurso
estas ~stolas vaporosas, estas m1ved1z~s
esbeltos y flexibles
blan~1
que da á sus gráciles bustos] sus
dose en la rama y la or en
movilidad que tienen el pa¡aro mec1 n
tallo .

a,;:

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Mantel bordado.
Gorrita para bébé.
Tapete para piano.
Cinco toilettes para invierno.

11

!·11 ¡\

1

HOJA DE LABORES
Modelos de fleco de pasamanería.
Cubreteclado.
Mantel bordado con cruz.
Pantalla bordada.
Camino de mesa adornado con
oncaje.
.T_ira bordada para distintasguar-

ATAcro~I .
ÁV

'\

n1c1ones.

I

TEXTO
Revista parisiense (seis figuras).
-El puente (novela).-Conocimientos útiles.-Desde mi celda,
cartas de Londres.-Correspondenoia 1/articnlar.
Veinticuatro grabados de modas
y labores.

DICCIONARIO
DE «LA MODA ELEGANTE•

(Pliego 88).

LA FLORIDA.
Novela encuadernable (pliego 17).

FIGURÍN ILUMINADO
1.-Toilette para reunionc l.

Cuatro bonitos cuerpos y un
precioso traje de seda Liberty.

2.6.t
L-Chaqueta de pal!o raso color bº
las. Traje de hechura Princesa
iz~ocho, adornada con pasamanerfa b
1
a~ Y rosa_ marchita. Blusa de' ifn~ª:1,~º Jidcon moti vos de pasamanerfa d! se~~
-Tra¡e de pal!o color Cham a
r
o.

mfs:~e, 1uerpo

malla, ribet_eadas con pafio del
cruza~o de Venecia y solapas de
IlI. -TraJe de raso color rosa ;rdºº or que el traJe.
relValzado CO!)- bieses de raso ros~. i?a~Ja &lt;¿rruñods8 bordados; pechero de Alen~on
.-Traie de hechura csastre» de
pea •
'
solapas. Los delanteros, Jas man ~ palio -.so~dado_•. Levitón largo con rand
bordado. Camisola de linón bor!a~l pbarte mfer10r del levitón se ador~an ci!
· or ata de raso negro.

~

V.-Toilette
de baile
. de seda blanca, hechura medio Imperio. EA·
tola
de tul bordado
co· D8 m_usehna
de la falda. Cuerpo cr~ mdollvos ~e oro. Entredós y volante de encaje en el bOrd•

za O Y SUJeto por un chou de Liberty color de rosa; pe·

chero de en_caje.

/¡;

VI.-Tra¡e
interio d,e muselina
. de seda blanca. Estola larga de tul •~•
golpes
de rasodeblanco
8
rosa. Mangas largas d 1 UJ~ndo grecas. Pechero de Alen ... on sobre vivo color
.
e enca¡e.
•
VII
. ·- T
de ba"I
. de seda color de rosa con lentejuelas de
1
Motivos
dera¡e
pasaman
e:f
mysehna
seda color de rosa M 8 e P ata. El bajo de la falda se adorna con dos cintas

LA MODA EN LOS TEATROS

o:

D:

.-

angas de encaje

.

11.-Blusa elegante.

r.-De sedn Liberty color verde Nilo adornada
con bieses de pana verde y guipur crema; la falda,
de poca cola, es muy amplia en el borde in rerior
y se monta por medio de pli~guecitos. Se adorna
el bajo con un entredós de gutpur, sobre el que se
destacan los bieses de pana, ctibujando lazoe. El cuerpo tiene peto, con cuello recto, de guipur, al que forman marco dos bieses de pana constituyendo cuello,
el cual descansa sobre el &lt;bolero • drapeado que
oculta fa parto del cuerpo que bluEea . Las mangas,
compuestas de bieses de seda superpuestos, quedan
sujetos por medio de una pata de guipul' y otra de
seda, adornadas con botones de fantasía; elcinturóu,
de pana drapeada, se abrocha atrás.

n. -De vuela de seda color albaricoque¡ se adorna
con guipur y cinta de terciopelo del mismo color,

111. - Toilette para comidas.

pero de tono m~s fuerte. Canesú de guipur y mangas, japonesas, compuestas de varios bieses, bajo
los que aparecen los bullones de guipur, cefi.idos al
bL·nzo por medio de bocamangas de vuela¡ el adorno
se completa con cinta de terciopelo, y simula estar
sujeto por botones de cristal.
111.-De mu:;elina de seda azul pálido¡ se monta
formando plieG'.ues en el talle y se adorna con enh·edose3, de distintos anchos, de muselina de seda
azul bordada¡ un entredós más estrecho dibuja una
greca y se ribetea con bieses de seda, destacándose
sobre el entredós central. Cuerpo de muselina bordada y barretas de seda sol:&gt;re el peto¡ los delanteros
y la espalda se unen por medio de hombreras de seda .
El peto y las mangas son de muselina plissée. Cintu•
rón de seda .

�IV á VI I. - Gorr as para niños de 2 á 5 años.

IV. - D-:i terciopelo de color ·
de ga muza ·
:i.&lt;lornado con
en e a-je de lr-

ANTE

:' VII. - De nutria
con rizadito ::.
de muselina y
volan t e s de
encaje.

lunda.

AÑO LXVI. -

MADRID 14 DE D ICIEMBRE DE 1907.

NÚM. 46.

11

1;~1

ADMÓN. : CALLE DE PRECIADOS'

46.

\\

1

- - - ,_

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1
1
1

¡1

1

1

11

V y VI. - Frente y 1·everso de una gorra do seda
flexible verde aceituna, adornada con esC-m'apelas de seda rosa de dos matices.

Espaldas de las figs. 1 y 111.

..,.

'

□-

9

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I

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1

1

~1

,

11

IX.-Mantel bordado {dibuj o de conjunto).

Argel. El mantel termina por sus cuatro lad~s
en un dobladillo á vainica 6 calado y un encaJe
de bolillos crudo ó gris. Al dobladillo puede
sustituir un festón blanco de grandes ondas.

VIII y IX. - Mantel bordado.
El dibujo de este mantel es muy nuevo, y lamanera de trazar las rosas favorece su relieve á pesar
de ser bordadas sin realce, porque en las IÍneas de
la tela que quedan sin bordar entre los pétalos se
producen sombras que acentúan su profundidad.
~aleado el. dibujo sobre lienzo grueso, crudo ó
gris, se empieza por bordar las barras gruesas á
punto lanzado y de festón con una sola hebra de
hilo ó algodón similizado blanco fino. Después se
bordan los tallos y espinas al pasado con dos hebras verd~s ó de ~olor de madera claro. Se sigue
con las hoJas, haciéndolas con dos hebras torcidas
y enhebradas juntas, en puntadas al bies desde el
nervi? c_entral á los -bordes, separ@.do1as en éstos
para mutar el dentellado de las hojas naturales: en
las hojas muy anchas el nervio se ensancha y se
rellena al bies. Por último, se bordan las rosas al
pasado con hilo blanco, amarillo ó rosa 6 con dos
hebras de algodón similizado, imitando seda de

FONDO UE HISTORIA

X. -Gorrita para bébé.
Ejecutado á punto de media con aguj as finas
y con hilo de crochet del núm. 60 ó 70, tiene el
aspecto de un encaje ligero. En tamallo pequello
puede ser un precioso gorrito de bautizar,y ha•
ciéndolo mayor, forrándolo con r aso blanco,
azul ó rosa, y con el rizado bien nutrido y l~os
de cinta Liberty, forma una gorra ó capoüta
para nillos de 2 á 3 allos.

X.- Oorrita
para bébé.

XI y XII.-Tapete para piano.
De moaré antiguo blanco, ~ordado según el
dibujo de la flg. XII, al pasado y á punto anudado, con seda rojiza para las hojas, y negra para
los tallos. Después de-bordado se incrusta, for·
mando el recuadro un entredós de encaje de oXIro,
como indica el dibujo de conjunto de la flg. •

á ·na siguiente,
La explicaci6n en la P gi

l. - Toilette para visitas ó para reuniones.

�</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Abrigo kimono</name>
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                    <text>IV á VI I. - Gorr as para niños de 2 á 5 años.

IV. - D-:i terciopelo de color ·
de ga muza ·
:i.&lt;lornado con
en e a-je de lr-

ANTE

:' VII. - De nutria
con rizadito ::.
de muselina y
volan t e s de
encaje.

lunda.

AÑO LXVI. -

MADRID 14 DE D ICIEMBRE DE 1907.

NÚM. 46.

11

1;~1

ADMÓN. : CALLE DE PRECIADOS'

46.

\\

1

- - - ,_

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1
1
1

¡1

1

1

11

V y VI. - Frente y 1·everso de una gorra do seda
flexible verde aceituna, adornada con esC-m'apelas de seda rosa de dos matices.

Espaldas de las figs. 1 y 111.

..,.

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□-

9

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1 11

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1

1

~1

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11

IX.-Mantel bordado {dibuj o de conjunto).

Argel. El mantel termina por sus cuatro lad~s
en un dobladillo á vainica 6 calado y un encaJe
de bolillos crudo ó gris. Al dobladillo puede
sustituir un festón blanco de grandes ondas.

VIII y IX. - Mantel bordado.
El dibujo de este mantel es muy nuevo, y lamanera de trazar las rosas favorece su relieve á pesar
de ser bordadas sin realce, porque en las IÍneas de
la tela que quedan sin bordar entre los pétalos se
producen sombras que acentúan su profundidad.
~aleado el. dibujo sobre lienzo grueso, crudo ó
gris, se empieza por bordar las barras gruesas á
punto lanzado y de festón con una sola hebra de
hilo ó algodón similizado blanco fino. Después se
bordan los tallos y espinas al pasado con dos hebras verd~s ó de ~olor de madera claro. Se sigue
con las hoJas, haciéndolas con dos hebras torcidas
y enhebradas juntas, en puntadas al bies desde el
nervi? c_entral á los -bordes, separ@.do1as en éstos
para mutar el dentellado de las hojas naturales: en
las hojas muy anchas el nervio se ensancha y se
rellena al bies. Por último, se bordan las rosas al
pasado con hilo blanco, amarillo ó rosa 6 con dos
hebras de algodón similizado, imitando seda de

FONDO UE HISTORIA

X. -Gorrita para bébé.
Ejecutado á punto de media con aguj as finas
y con hilo de crochet del núm. 60 ó 70, tiene el
aspecto de un encaje ligero. En tamallo pequello
puede ser un precioso gorrito de bautizar,y ha•
ciéndolo mayor, forrándolo con r aso blanco,
azul ó rosa, y con el rizado bien nutrido y l~os
de cinta Liberty, forma una gorra ó capoüta
para nillos de 2 á 3 allos.

X.- Oorrita
para bébé.

XI y XII.-Tapete para piano.
De moaré antiguo blanco, ~ordado según el
dibujo de la flg. XII, al pasado y á punto anudado, con seda rojiza para las hojas, y negra para
los tallos. Después de-bordado se incrusta, for·
mando el recuadro un entredós de encaje de oXIro,
como indica el dibujo de conjunto de la flg. •

á ·na siguiente,
La explicaci6n en la P gi

l. - Toilette para visitas ó para reuniones.

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

254

Hasta ahora sólo se usan en trajes de vi ¡
de comidas, de teatro 6 de baile. Casi todasª laa,
de talle corto, y mucho más corto por d Bon
que por delante. Se reprocha á esta hechuªtria
defecto de no colocar el talle en el sitio 80ra el
es más delgado; pero el conjunto de la silu\118
gana en esbeltez, sobre todo en personas c la
busto es alto oon relación á las piernas.
uyo

SUMARIO.
TE.XTO.-Explicaci6n de loa grabados.-Revista pariaiense, por V. de
Cutelfldo.:-EI puenLe, continuación, novela traducida por Sylvia.

-Conocimientos t'itilea, por Aracell.-Desde mi celda, cartas de
Londres, por Lady Belgravla.-Explicaci6n del 8gurln iluminado.
--:-Oorreapondenela particular, por o.• Adela P.-Sueltoa.-Anun•
CIOB.

GRABADOB.-1. Toilette para visitas 6 para reunionea.-2. Traje de
boda.-3. Traje con cuerpo •bolero•.--4. Traje211a.rneeido con ter-

•
••

ciopelo.-~. Traje de calle con paletó aemientallado.-6. Traje de
calle.-?. Blusa con canesú de caladoa.-8. Traje para seiiorita.9. Traje de hechura •&amp;astre•.-10. Traje para aeilorade cíerta edad.

De todos l?s ado~nos de tela que están d
moda, los pliegues son de los que más 88 8188
plean. ~fochas '!'aogas largas están formadas p;
una serie de pliegues revueltos, que modelan el
brazo desde el hombro hasta el puílo. Estos pli
gue~ no son siempre de la misma tela que ~
vestido, en la que resultarían demasiado pesa
dos, gruesos y redondos, si la tela es de lana
paño. Por esta razón se suelen hacer de gasa ea
pesa y mate, de raso Liberty, de vuela de se(k
6 de terciopelo muselina. En el chaleco 6 peto
r_eaparece la tela de la manga. A veces ésta 81
l!sa y la acompaña un manguito plegado.
.

-11. Traje para comidas .-12. Traje con paletó aem.lcei'lido.13. •Bolero• de encaje.-1' H. Toilette• para vialtaa.-16. Traje
de calle.-17. Toilette para v altaa.-1 8. Abrigo de pieles.-19. Tra•
je de lana de fantasfa.-20. Traje de hechUl'a Imperio, guarnecido
con bieaes.-21. Paletó recto para ae.i'lora de cierta edad.-22. Toi•
lette de paseo.-23. Abrigo para nüia de 8 4 10 a.i'loa.-24.. Traje de
reunionee para ae.i'lora grue,a.

¡;

6

Núm.1._-Deterciopelo de algodón negro, adornada
con i_nohvos de Routache sobre tul¡ canesú y pafios de
en caJe crema; puntas de guipar al borde del escote y
mangas interiores de encaje con vivo de terciopeÍo.

•
••

REVISTA PARISIENSE.
SUMARIO.

La prueba Y. el adorno de un sombrero.-Chaquetaa rayadas.-Trajea de Ulluoa é lmperlo.-~ang~a de pllegues.-Cbalecoa, m4s que
nunea.- Pechero• y combinaciones.-Loa cinturones. -Tirantes•
estolas.-Predominlo del terciopelo.

i
!

¿Hab6is tenido el capricho de poner en vnestra cabeza, antes de adornarlo, el casco de nno
de estos grandes sombreros qoe ahora impone
la moda? No se sabe cómo colocarlos, y cada
c_nal se lo~ pone á so manera, porqoe no es posible averiguar la postura natural de sus alas
estr~chas por unos sitios y anchas por otros. SÍ
tenéis el pelo hoeco formando aureola á voestra cara, procuraréis dejarlo á la vista, poniendo delante lo más estrecho del ala. Si por el contrario, queréis dejar en la penombr; la frente y
los ojos. habréis. d~ traer á ella la parte de ala
ancha. Toda posimóo ~er! buena si es la que
·más os favorece. Esto sm contar con el recurso
de levantar el ala, en unos atrevidamente en el
frente, en otros al costado derecho, menos altos
que l_?s grandes sombreros de madama de Longueville, aunque aventajáodolos en el gran penacho que suele adornarlos.
Para darse cuenta de la verdadera forma de
un sombrero, es preciso verle sin adornar. Bajo

1

1

1
11

Con las chaquetas largas y semilargas de ¡08
trajes «sastre• se llevan chalecos ajustados en el
estilo de los grandes chalecos Luis XIV, con al·
Fl¡.11,
datas empalmadas cerca del talle y bolsilloa
rectos 6 al b~es. Estos chalecos se ~acotan mu,
los rizados, las alas, las plumas largas y flexibles cho, para deJar ver la chorrera de linón espues imposible darse cuenta de la forma del casco, moso 6 la corbata de encaje. Se hacen con !u
medio oculto por tan voluminosos adornos. A más diversas telas: unos son de lienzo de Jouy
veces no sólo desaparece bajo esta masa, sino de fondo crema, muy recargados de dibujitos
que está modificado, ensanchado, amplificado bordeados oon trencillas de seda del color de~
por una boina de tafetán, de pana 6 de tercio- guirnaldas de flores que los adornan; otros se
pelo, tan bien armonizado oon las alas que pa- hao~n de tela Pompadour 6 de seda brochada,
rece todo ello un ·solo elemento. Hay también coprnndo los chalecos antiguos; otros de terciosombreros grandes cubiertos por completo de pelo cortado verde ó rosa viejos, que se combiterciopelo, raso 6 moaré, pegado y extendido, nan muy bien con los trajes de tonos obscuros,
sin un pliegue ni un frunce, y esto es de más no- 00111;0 el gris intenso, el pan quemado ó el oarvedad que el fieltro.
mehta.
Entre los adornos de los sombreros sencillos
Es grande el contraste del terciopelo con Ju
que sirven de complemento á los trajes «sastre» telas gruesas, rugosas y peludas que hemos adopde mañana, los rizados y moñas son los que es- tado para los trajes de todo uso. Como, á pesar
tán más de moda. Son de seda flexible glaseada, de las écharpes de pieles, las chaquetas abierto
en la cual se produce un fleco de otro matiz al son poco confortables para el invierno se lle•
deshilachar el borde, por ser la trama de distin- van cerradas por encima del chaleco, al ento color que la urdimbre.
trar en un salón se desabrochan y dejan ver la
La moña al costado suele ser de otra tela de espumosa corbata; el terciopelo de la chaquela
reflejos aterciopelados 6 sedosos, como tercio- Y Ja seda del chaleco armonizan entonces per•
pelo 6 raso Liberty. También se suele poner una fect:amente con el encaje y el tul.
rosa gigante de pétalos de terciopelo, un pájaro
Si conserváis algún chaleco antiguo ha llegado
con las alas desplegadas 6 una verdadera nidada el momento de utilizarle, porque Jai:iás han eade pajarillos que rodean el casco como una corona. El efecto es bonito, pero el sombrero resulta demasiado pesado é incómodo. Cuando la
copa es alta, se suele rodearla con guirnaldas de
follaje de terciopelo delicadamente matizado
ya enrojecido por el sol del otoño, ya platead~
por la luz de la luna, ya de un verde obscuro
que, contrastando oon los dos anteriores matices, les sirve de fondo y los avalora. Grandes
fi:ores obscuras, dalias, cactus de pétalos puntiagudos, crisantemos, rosas de un rojo subido
aparecen prendidas entre los rizados 6 agrupa'.
das al costado. Un drapeado de tul se mezcla con
el follaje y lo aligera.
En los sombreros reaparecen las tonalidades
de los trajes rayados; el cirnela rojizo el verde
el azul violáceo, el rojo Burdeos.
'
'

y

•••
En las ~haquetas nuevas que he visto (por supuesto, s10mpre de rayas), los delanteros están
rayados en diversos sentidos. La parte más ancha, que empi~za en la costura de debajo del
b_razo, está al bies;_ las rayas de la aldeta, cortada con un sesgo diferente, forman inglete con
las del cuerpo de la chaqueta. Se trata siempre
de rayas desvanecidas, muy poco visibles, 6 de
r~yas obscuras, como negro y bronce negro y
01rue\a obscuro, etc. La dimensión de '1a aldeta
cambia con la estatura, pero nunca es muy larga y desde luego no llega á la rodilla. El empalme de la aldeta y el cuerpo se detiene en el
paño de la espalda, el cual cae seguido desde la
nuca hasta el borde inferior, sin costura alguna.

•
••

Pi¡. 1.

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

Se sigue adornando las faldas con bieses y
adornos planos, á que estamos ya acostumbradas; pero se realzan á menudo con galones negros Ysoutaches: Las túnic_as drapeadas á la griega, como los primeros tra¡es Imperio, no las llevan más que las personas que visten mucho y
me sorprendería bastante que llegaran á einplearse como trajes de paseo.

Si deseáis un cinturón que se pueda usar con
varios vestidos, podéis hacerlo .de dos 6 tres
pliegues de tela, reunidos en medio de la espa)da
por una costura sesgada. El pliegue de arriba
debe ser más ancho que los otros, puesto q~e
ha de subir hacia el busto. Es todo lo contrario
de los antiguos cinturones en punta por delante y por detrás.
En todas partes se encuentran cinturones de
charol; pero no favorecen á la esbeltez del talle, y si preferís un cinturón de cue~o, os aconsejo que lo com·p réis de gamuza fl~xible y. aterciopelada, teílida del color del traJe.
Este cuero terciopelo se prepara en to~os los
colores, y los cinturones se hacen con ti~as en
forma progresivamente ensanchadas Y umdas á
pespuhte, imitando los pliegues revueltos.
•
••
Entre los adornos inspirados en la forma de
tirantes hago notar las anchas franjas bordadas
y los entredoses de malla 6 de tul de mallas cuadradas que pasan sobre el hombro y caen en
estola hasta el borde del vestido, terminados en
flecos con enrejado. Estos tirantes-_estolas se tiñen casi siempre del color del vestido, y se suelen bordar con seda lasa ó con felpilla. ~o su~len estar recuadrados ni llevar en sus orillas rizados bullonados ni flecos. Se aplican sobre
la te!~ del cuerpo ó de la falda y se confunden
con ella. Unos pasan por debajo del cinturón,
otros por encima y entonces caen rectos desde
el hombro hasta ~l suelo. Son de igual anchura
en toda su longitud, ámenos que algunos frunces vengan á drapearlos y estrecharlos en el talle. Los prende en la espalda una escar!'pela de
terciopelo, botones de strass 6 un gracw_so lazo
Luis XV. Las caldas adornan la falda hsa oon
cuatro paños estrechos bordados y rebordados.
Otros no se bordan, sino que se hacen de tela
diferente de la del traje; por ejemplo, una écharpe de raso Liberty de color de violeta de Parma,
de 30 á 35 cm. de ancho, drapeada, formando
los tirantes y bajando en estola sobre ~na falda
de gasa del mismo color. El raso no tiene más
adornos que los deshilachados en el mismo, formando fleco. La falda de gasa se deja lisa, cortada sólo por abajo con tres pliegues religiosa,
á no ser que se prefl.era bordar los paños centado tan de moda los chalecos: suelen hacerse de trales de delantero y espalda, que en ese caso se
plieguecitos y encajes 6 de entredoses, que seco- hacen muy estrechos y aun más en el talle, aunlocan, ya en redondo, ya á lo largo, ya al través. que no los corte el cinturón. Este adorno es adecuado para todas las edades: pone de relieve la
esbeltez de las jóvenes y adelgaza á las que van
•

..

Los pecheros desempeñan en los trajes de
vestir el mismo papel que los chalecos en los
trajes «sastre•: los alegran y les da1:' carácter de
elegancia. Como ejemplo puedo 01taros un pechero de plegaditos de tul y entredoses de Valeociennes, recuadrados por un encaje estr~chito de lo mismo. No es raro ver en un tra¡e
dos 6 tres chalecos, 6, si queréis darles nombres
diferentes, un pechero, un peto y un chaleco. El
peto se compone del cuello recto y el col~nte
rectangular ú ovalado de guipur 6 de enea¡~; el.
pechero le recuadra con sus bordados multicolores, mezclados y desvanecidos ó preci~os Y
vistosos; encima se ve una franja de tela lisa, Y
á veces hay aún otro chaleco abotonado, cruzado ó no, muy pequeño, de la hechor~ deº"! ~h~leco de frac de hombre; todo esto sm per¡wcio
del cinturón 6 del corselete de la falda, más 6
menos alto.

•
••

Con las faldas que suben más arriba del _talle
no se usan cinturones rectos, que no. seguirían
con gracia la linea de la falda; es preciso _sesgarlos de modo que sean más anchos de arriba que
de abajo. Para obtener esta forma de embudo
por arriba se hacen cinturones drapeados, del
color del ;estldo, con raso. flexible, terciop~lo
6 tafetán brillante, cuyos phegues modelan bien
el talle. Los hay que aparecen al bies por detrás,
con una costura, y abrochados del~ote por una
hebilla 6 por medio de lazos. Los cmturone~ de
cuero se hacen con tiras en forma, que perm1teo
darles ese ensanchamiento en embudo.
El sitio del cinturón en los trajes de talle cor·
to depende de la silueta. Fiaos de vuestra modista si tiene gusto é ingenio; pero consultad
también á vuestro espejo. Las pe_r~onas delgadas
deben dejar el cinturón en su sitio normal por
delante cubierto apenas en los costados Y hacer tall; corto solamente en la espalda. Pero las
que son algo gruesas deben subir más el cinturón todo alrededor, excepto delante. D_e este
modo se acentúa el quebrado del talle, sm que
se pueda juzgar de su mayor 6 menor esbeltez.

Flg. 6.

engruesando con los aílos. Á veces los tirantesestolas, en vez de prolongarse por. detrás como
por delante hasta el borde del ves\ido, rem~tan
en el hombro en forma de manguitos, termma•
dos en bellotas 6 colgantes. También se adopta
este adorno para los abrigos de noche, Y entonces se hace de terciopelo flexible un poco más
obscuro que el paño que adorna.

••
Marcan el predominio del terciopelo los modelos que hoy os ofrezco: El de la figura 1 es un
traje «sastre• de paño gris humo, cuyo adorno
está constituido por franjas y grandes !~nares
de terciopelo del mismo color; con terciopelo,
también igualando el color, está adornada la
blusa de raso meteoro de color azul pavo real
representada en la figura 2, á la q~e acomP.añan
pechero y puños altos de Venecia amarillento. El traje de tarde representado en la figura 3
es de terciopelo de color de yesca, y le adornan
calados de torzal. También es de terciopelo, de
color de vino de Burdeos, el traje «sastre• de
la figura 4 cuyo adorno es un bordado de soutaCMS. Y en' fin la capa dibujada en la figura 6 es
un abrigo de i'.ioche de terciopelo violeta, adornado con raso bordado con felpilla realz_ada con
· oro, y enriquecido con un ouello-flchu de armiño.
.
Mas no se deduzca de aquí que el terc1opelo
impera únicamente. Ya os he dicho el _favor que
obtienen las lanas gruesas para los tra¡es _de mallana. También son mochas las preferencias que
para los de tarde tiene el paño. De paño verde
musgo es el traje de tarde de la flg. 6, y sn ado~no es un bonito ejemplar de bordado de felpilla y soidaches.

•
••

Si el cuidado del traje es necesario, el del cutis
es indispensable. La Juventud y ~elleza legend~rias de Nioon de Lenclos se debieron á ese omdado, por sabias preparaciones qu_e han reaparecido oon la verdadera Agua de Nmon, receta de
juventud que embellece el cutis, impide y borra
las arrugas y hace desaparecer los botones y
manchas rojizas. Para evitar las falsifl.cacione~,
hay que exigir el nombre de la Perfmneria Ninon (31, rue dtt Quatre-Septembre), en París.
V.
Parla, tO l!e Diciembre de 1907.

DE CASTELFIDO,

�256

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

EL PUENTE.
Contiouacl6n.

1

'1
1

1¡

En la otra Ribera, Cristina babia encontrado
al seiior de Sallis bajo la influencia de un malestar que no dejaba de inspirarle inquie~d. Los
trastornos atmosféricos ejercían influencia realmente aterradora sobre aquel organismo, á un
tiempo desgastado y nervioso. Cristina ~rnbla temido siempre que su pariente padeciese una
afección cardíaca, y los espasmos que Je vela
sufrir se le antojaban tanto más terribles cuanto
que el paciente se negaba con enérgica resolución á recibir la visita de un médico.
Los dos hermanos pnssron el dia al lado de
su tío tratando de aliviarlo, administrándole los
calma'ntes que les pedía. Pero, al caer la tarde,
los sintomas se acentuaron y revistieron caracteres de gravedad, y, sobre todo, la excitación
nerviosa del seiior de Sallis se acrecentó en taJps términos que Juan mandó ensillar un caballo para irá la localidad más próxima y traerse
un médico.
Era casi peligroso salir en aquel)a noche espantosa, mucho mAs cuando los truenos comenzaban á retumbar, y los relámpagos, más aún que
las ráfagas de viento, podían asustar al caballo.
Pero el colono se había detenido en el pueblo,
y el criado, nuevo en la granja, ignoraba dónde
podrfa encontrar un médico. Juan montaba
uien, conocía á la cabalgadura, mal desbravada
pero resistente, y se consideraba más capaz que
cualquier otro jinete para hacerla caminar en
medio de aquel huracán. Partió, pues, y casi inmediatamente el estado del seflor de Sallis pareció agravarse. La respiración le faltaba durante largos intervalos, y era verdaderamente
espantoso observar en aquel rostro, contraído
por accesos convulsivos, las impresiones de su1 rimiento, de angustia, de terror, que se sucedían. Las ventanas se hallaban abiertas de par
en par, porque el cuarto estaba situado en la
parte más resguardada del edificio. Cristina haoía todo cuanto humanamente era posi)&gt;le para
auxiliar al paciente, ya
administrándole calmantes, ya haciéndole
aire con un abanico para evitar que se sofocase
y perdiese el conocimiento. Tenía conciencia, sin embargo, de qne
el peligro era más aparente que real, de que
Al sistema nervioso estaba más atacado que el
organismo, y de que
aquel hombre, acostumbrado á prolongada é
implacable represión de
sus sentimientos, desfallecía en este preciso instante, vencido en alguna
lucha intima y dolorosa,
habiendo agotado las
energfas ficticias que habla llamado en su auxilio, sucumbiendo al fin
á una crisis de orden
moral mucho más que
física.
La joven contaba ansiosamente los minutos.
¡Pero cuántos hablan de
transcurrir antes que Juan recorriese un trayeo- .
to, corto y fácil en tiempos normales, casi impracticable -con aquel viento y entre los torrentes de agua que comenzaban á caer!
-Cristina-exclamó de repente el seiior de
Sallis con voz casi ininteligible,-me muero .....
-No, ¡oh! no. Sufre usted mucho, pero no
existe el peligro que usted supone ..... Tenga confianza, y, se lo ruego, ¡llame en su-auxilio al Señor de la vida!
·
Volvió hacia la ventana el rostro cubierto de
sudor; pero fuera sólo .había tinieblas; ninguna
estrella lncfa en el delo.
-Se me ha olvidado rezar.
-¿Pero querrá usted que yo rece en su lugar?
Diga conmigo: ¡Dios mio! .c.l comprenderá lo
que µsted le pide.
-SI, reza por mi.
La mujer del colono abrió la puerta y llamó
con un gesto á Cristina.
-Seflorita, ¿se morirá?-preguntó en ·voz
baja, llorando.
-¡Oh! ¡Espero que no! La dolencia que sufre
es, á mi juicio, más dolorosa y mAs cruel que
grave.

LA MODA. ELEGANTE ILUSTRA.DA.

-No se incomode la seiiorita conmigo, pero á quien amé..... Aproximate más ..... tMe oyes
he enviado el muchacho al pueblo en busca del bien? Dame éter, es preciso que hable.....
seiior Cura.
Le hizo aspirar éter y le ctió 'á beber algun11
-Ha hecho usted bien, aunque no oreo que gotas: el enfermo, con esfuerzo cada vez mayor
rna urgente.....
·
y con acento sofocado, continuó:
Volvió á aproxima:se al sill&lt;'.ín ocupado po_r
-He sentido piedad al ver la tumba de esa
su tío, conservando siempre la 1mpres1~n terri- mujer y al contemplar á su hija..... Gastón 1am.
ble de lo interminable que se hace el tiempo, Y bién ha sido desgraciado ..... Su esposa era uoa
experimentando también cierta angustia al pen- santa ..... Acaso si los bienaventurados pueden
sar en que si la enfermedad se agravaba antes hacer algo por nosotros, ha sido ella la que ha
de que llegasen los auxilios, no habla en la casa mitigado la amargura de mi corazón ..... Es nemás que dos mujeres y los niiios.
.
cesario que repare el mal que he hecho ..... Si
El seflor de Sallis volvió la cabeza hacia su muero, Juan heredará mi fortuna ..... En cambio
sob{ina.
.
R . ¿quieres prometerme en nombre de tu hermano
-He oído lo que ha dicho esa mu¡er..... ec1- que esta hacienda será entregada á ..... Gastón de
biré al sacerdote.
•
Marmennes? Juan no la tiene en gran estima;
- ¡Oh! Eso le proporcionará consuelo, 110; us- Gastón sintió siempre predilección hacia ella,
Cristina cayó de rodillas.
-¡Ob! Tio, ¡alabado sea Dios! Pero usted vivirá para volver á ver á su amigo, para cederle
esta finca, para reunir las dos Riberas ..... , acaso
para unir dos vidas .....
-tQné dices? JAb! Sí, Juan ama á la hija de
Gast6n; ¡lo habla supuesto! Pero es demasiado
tarde, me muero y el puente está destrnído .....
Calló, ahogándose; la respiración iba siendo
cada vez más ronca y más entrecortada.
Cristina cruzó las manos fervorosamente.Rezó
breve rato, y conio cediendo á la influencia de
súbita inspiración, llamó á la mujer del colono.
- Ya ha visto usted cómo hay que cuidarlole dijo con trémulo acento,-Qoédese á la vista, por si necesita algo; voy en busca de socorros .....
Continuará.

adornadas con pespuntes y botones y al filo
Núm. 2,-La falda de esta loilett., de cres-

un vivo de terciopelo bordado con so«tache,

pón de la China, color maril), mide 8 met~os
el borde inferior y termma por un bies
en
.
d'

la !ald• forma
Nu·m • 6•-De género inglés;
pliegues
huecos pespuntead os Y se guarnece

de seda Liberty i la parte superior se ispo•
ne formando pliegues. En el delantero se

•

~

1 •

Eapah1a d.el dibujo 4.
E1palda del dibuj o 3.
. . , _ .. 1._ del mismo color que la tela.
con so-ne
d
senda•
Cuerpo, estilo japot~t ss, abdoo::a~o: c::bre las
h y con dos roo 1vo
d

rorma nn doble pliegue huec?, bajo el ~ua 1
se colocan á cada lado tres phegues postizo~
de muselina de seda, adorno que concluyo
bajo un choux de muselina, realzad~ por
unas ramas de azahar i otros choux mas pe•

~:ngas !dpeccohnerguo,ip::. ~~~:;;,~~e~!~:mº~
guarnec1 o
'
terciopelo.

•.- Tr•J• g.arneoldo con terclcpelo.

3.-Traje con cuupo bolero.

CONOCIMIENTOS ÚTILES.
DETEnMINACIÓN DE LA FRESCURA DE LOS HUE VOS

UNA

2.-Traje de bOdL
La expllcacl6n en la ptigina 1lguiente.

ted en otro tiempo fné creyente, y entonces se
sintió feliz .....
-¿Qué dirían mis amigos si me viesen aceptar lo que he vilipendiado y deadeiiado?
-La mayor parte de esos amigos harían lo
mismo que usted, si el orgullo ó la influencia
perniciosa de malos consejeros no les cerrara el
camino de la reconciliación .....
-Cristina, tengo algo que manifestarte: qnie,
ro que seas mi confidente y, á la vez, que accedas á una súplica que voy á dirigirle.
-¡Oh! JDígame cuanto deseel 1Pídame lo que
quiera! JSi usted supiese cuánto y cuán de veras
ansfo poder servirle de consuelo y de auxilio!
-Tú sabes que he sido enemigo de ..... , de .....
-De su antiguo amigo-dijo Cristina, para
evitarle el dolor de pronunciar aquel nombre.
-Tú me has censurado ..... Le he hecho daño .....
Pero también él me lo había hecho.
-¿Acaso sin darse cuenta1
-Sí, y en eso ha consistido mi injusticia.
Pero mi vida habla concluido ..... Ese hombre
destruyó mis ilusiones y mis sueñ!)B.... ,
-Querido tío, ¿y si no lo sabía?
-No importa, lo he odiado, á él y á la mujer

de las cuestiones más importantes y mú
convenientes ,para una seiiora de su casa es la
de averiguar el mayor ó menor grado de fres,
cura ó de aiiej ez de los huevos de gallina que
adquiere para el consumo doméstico.
Esta investigación-que es casi inútil en las
localidades pequeñas, donde siempre hay huevos fresqnfsimos- resulta casi indispensable en
las grandes poblaciones, donde necesariamente
hay que acudirá proveerse á los depósitos ó tien•
das de los expendedores.
Para conocer el tiempo que lleva un huevo depositado desde el momento de la postun
sólo hay que fijarse en un dato: en el vacío mis
ó menos considerable que existe en el extremo
grueso de cada huevo. Ese vacío contiene la
cantidad de aire que el polluelo exige para comenzar á respirar.
Ahora bien, á medida que transcurre tiempo el
vacío va aumentando, al par que aumenta el aire
en esa especie de cámara respiratoria.
Basta observar durante algunos días un huevo, mirándolo á la luz de una lámpara,para apreciar el acrecentamiento de ese vacío.
Fundándose en ese hecho, se ha discurrido un
procedimiento - laureado por la Sociedad de
Avicultura de Sajonia-para reconocer la edad
del huevo.
Se ha comprobado que colocando varios ~nevos dentro de un liquido-el agua, por e¡emplo,-cada uno de ellos adopta una posición en
consonancia con el tiempo que lleva de haber
sido puesto.
Si es muy fresco, se mantiene horizontal en el
liquido; si tiene cuatro ó cinco días, forma con
la linea horizontal del liquido un án~lo de ro';
á los ocho dlas el án~lo pasa de 45°; á l_as dos
semanas, la inclinación es de 60"; al térmmo de
la semana tercera, marca 75º, y, en fin, á los
treinta días el huevo se mantiene verticalmente
sobre uno de sus extremos. Cuando es muy
afíejo, flota.
. ,
Como quiera que para que el procedu~1ento
tuviese aplicación en la práctica se requena dar
resuelta la medición de los ángulos, se ha oons·
truldo un frasco de cristal graduado, en el cual
á simple vista pueden leerse , según los gra~os
de inclinación del huevo en el agua, los das
que han transcurrido desde que éste fué puesto.
Si las indicaciones son todo lo exactas que
afirma la sociedad que ha premiado este inven·
to, es de presumir que el frasco graduad!) tar·
dará poco en vulgarizarse, para desesperación d_e
los hueveros poco escrupulosos y para tranqir
lidad y complacencia de las buenas amas e
casa.
ARACELI,

Eapalda1 de lo1 d.lbujc1 S Y&amp;.

r Id ¡ la altura de dos
queiios adornan la ª a
todo alredeliegues
religiosa
que
corren
p

adorna con en·
dor. El cuerpo se drapea, s0.
es de muse•
caje Y se guarnece con dos phegu. d la te y
lina de seda que sirven de ro.arco, . e n

.

.(

en la espalda, á un ca:esú .!~::::t~ibeteaLas mangas, de hec ar~ J t ca~n sobre
das con bieses de raso L1ber Y,
d
los bullones de muselina de seda' que re uceo su vuelo dentro de puños de raso.

.,(.C.

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'

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,::;:_

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, .
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, 3 - En la laida de este traje, de lana
Num,
•
se forman tablas
pékinée azul de dos tonos,
. l delanespunteadas
hasta
cierta
altur_a, e
p
,
dos con bieses.
tero se adorna a 1os 1ª
Ida 88 disponen
Los delanteros. y la _esp\u·etos por una

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1-

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1/0

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•/·;,;.

/~
fa
-.1

en grupos de pheguec1toe
y las boca•
vue
gui
Pata de guipur. .El cuello
lo
guarnecen con
·

mangas de terc1ope , 88 nteroe se adornan
pur' en tanto que los dela n cinturón de ter·
con motivos colgantes¡ gra . ar que puede

ciopelo drapeado. Peto de ~~a óblusa.
ser sustituido por una canu

Núm 4 -De lana á cuadros de color cad stf~

· ·

t a del delantero e

na y beioe¡ la. c~s ur

or dos bieses de

falda queda disunulada pos delanteros del
terciopelo color castaña. L d liegues y se
cuerpo se disponen for~a:u;o pborde señala
guarnece con U"n canesu,
· ur ador•

un vivo de terciopelo. 1'.eto fe ~pturón de
nado con bieses de terc1ope ~- ;pur ribe·

terciopelo drapeado YpuM• e

teados con terciopelo.

5 - De lana pékink gris y blanco.
. :
do alrededor y adornada en
Falda phssk to
Paletó largo con
·
con
un
pespnnte,
1b
Núm

ecosturas
ªlº pespunteadas y abrochado por me5.-Tr•J• de oalle con paletó Hmlentallado.

dio de botones de fantas!a.
Cuello chal de terciopelo; bocamangas

l
1i

•

,I'

�259

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

258

1a.-eot1ro de encaje.

7,-Blusa con can&amp;1ÍI ~e calados,

11,- Traje para comidas,

a.-TraJe para teñortta.

1

1

lil.- Tollette para vlsltu.

1

1
1

¡,

Eapaldu de loa dlbu]OI 8 y 11.

Eapaldal de loa dibujo, 15 y 16.

E1pald&amp;1 de loa dlb11Jo1 9 y IO.

hpaltLI de IDI dibujo• 1-1- y 17.

1s.-To\11tte para vi1lta1.
9,-Traje de hech11ra taatre,

1

1

Núm. 7.-El -d~lantero de esta bl_1188, de louisin•
color marfil, se dispone formando pheguecitos y se
frunce en el talle; ee monta al borde de un c~nesú
compuesto de bieses de seda unidos por medio de milanos y punto• de costura cruzados. Los polios y la
parte _de arriba de las mangas fruncidas se guarnecen
del 1D1Smo modo.

10,- T,aje para nñora de cierta edad.

ca:f ';i 8·}De pupeline es_cocesa en distintos tonos del
8 0 co. or óxido de hierro· se adorna con bordado

Y con terc10pelo.

16,-Traje de calle.

'

n NúJ". 9.- De pallo castaila formando pliegues; adoros 8 so~M- Gran sombrero-campana, de tafetán
v~brdte cdol, ribetea~□ con terciopelo· lazo de tafetán
r1 e ea o con terciopelo.
'

Núm. 10.-De terciopelo negro guarnecido con cor·
donadora.
Núm. 11.-De muselina de seda ue~• guarnecido
con entredose~ de tul negro sobre viso' de muselina
blanca; pechero de muselina blanca.
Núm. 12.-De lana inglesa color gris adornado ccn
soutachs; se ciffe ligeramente á las caderas y se forra

con seda clara. Cuello y bocamangas de l)ai'io azul
lavanda; las costuras se seilalan por medio de dos líneas de scula&lt;M.
Núm. 13.-Este e bolero&gt;, de encaje Renacimiento,
produce el efecto de ser de guipur de Irlanda por estar adornado con motivos en forma de rosácea y por
el fondo de malla.

Núm. 14.-Casaca de piel de nutria; hombrera~ y bocamangas de pailo oro bordado; falda de pailo v10leta;
sombrero de fieltro violeta guarnecido con plumas.
Núm. 15. - Falda de pail? amadou guarnecida con
trencillas; cuerpo de terciopelo amadou y. blusa de
Irlanda crudo. Sombrero de fieltro verde higo ndornado con plumas y raso bordado.

Núm. 16,-De jerga azul obscuro, adornado con tren•
cilla y ~outache negra. Sombrero de pana color verde
espinaca, guarnecido con plumas negras.
Núm. 17.-De terciopelo á rayas color azul pavo
real· se adorna con Venecia ocre; solapas de bordado
e~o con vivo de raso blanco y lunares de oro. Som·
brero de fleltro blanco, guaraecido con una n4tk

�260

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

DESDE MI CELDA.

(Sé que esta frasecita mia va á levantar polvo; místicos escritos, ni hubiera enviado un Col6n t
quiero decir que más de una lectora la va [1 ca- descubrir un nuevo continente .....
lificar de atrevida. No importa: soy vahente
(Al llegar aquí, el ruido de los aplausos qu
CARTAS DE LONDRES.
8
como un gallo inglés, y sigo sin inmutarme.)
mi discurso provoca es tan ensordecedor
Rosemary Cottage, Kenaington.
Mirad á los hombres políticos, célebres por su tengo que descansar unos minutos. ContinJo4
London w.
talento, por su habilidad en el Gobierno; el que voz un tono más bajo, como hacen los grande,
ha sobresalido, ha tenido el temple de acero; oradores.) .
TENGO reunidas, hace ya mucho tiempo, una los blandos, el pueblo se ha reído de ellos y la
No creáis, lectoras mías, que al enaltecer
serie de cartas de lectoras muy queridas para corriente de la vulgaridad los ha arrastrado presentar como modelo el carácter, pretendo
mí, puesto que son amigas de toda la vida, y en como flexibles juncos.....
fender al geni-0 malo, que el vulgo (esto del IJUI¡¡
cada una de ellas me piden que escriba sobre.
(Estoy encantada de este párrafo: me ha sa- lo digo con un gestito y una miradita que
una cosa distinta. No puede menos de halagar- lido sublime: ¡qué lástima que las mujeres no cogi á un político muy conocido un día que 11
me la forma de todas esas cartas de personas podamos hablar en las Cortes; esta mezcla del oí en el Congreso) suele confundir. Confúndatta
que, porque me quieren, creen que de todo en- acero, del junco y de la corriente resultaría un los genios malos que son insoportables y hace
tiendo. Para vosotras, amigas excelentes y cari- éxito para la mayoría ..... de nosotras.)
la desdicha de altos y pequellos, de conventos
fiosas, el cerebro de Lady Belgravia es una esMirad las religiosas. (¡Hoy me atrevo con de hogares. Al hablar de carácter me refiero
pecie de botica donde se halla un poco de cada todo!) ¡,Cuál es el alma, dig-ámoslo as!, del con- ese temple á esa firmeza, á esa energía propli
cosa, tverdad? Dios os pague, tanto como yo os vento? 3Es aquella novicia bondadosa y dulce dad de los grandes corazones, de las grandes
la agradezco, vuestra indulgencia, vuestra fe en hasta no más, pero cuya clase es una república, ma~, de los grandes hombres y de las grandi8
esta pluma, cuyos méritos literarios son pocos, porque carece de energía y que no tiene arran- mu¡eres .....
pero cuya intención es santa, si me permitís que que ni para barrer la .capilla ....., ó es aquella re(Aquí ni Moret tiene al auditorio femenÍll
así la llame, pues no me lleva más idea en mis ligiosa que une á su vOC'ación y á su talento el más suspenso de su palabra.)
crónicas que distraeros y contaros cosas que carácter para mandar, la energía para obedecer,
No creáis que defiendo (voy subiendo el di/
puedan seros útiles. Del paquete de cartas á que cumplir y trabajar? 3A quién quieren más las ni- pasón)
la fiera doméstica (¡muy frecuente n1 ·
me refiero cojo una, al azar, y su contenido me ñas, á Sor Bienvenida, á la que se le pasea el cierto!)áque
amarga la existencia de marido r~
inspira tal interés y ·tal pena, que es la primera alma por" el cuerpo, ó á Sor Clara, que las re- jos
y criados, ·que vive en guerra con la h~
que voy á contestar. Es de una simpática amiga prende y corrige? ¡Ahl La nillez es un justísimo nidad entera y que es más temible que un cá¡
de muchas de vosotras: no la voy á nombrar, juez: fijaos bien que los preceptores y los pa- cer. ¡Esas mujeres son la desdicha de sus esp
y más de una la vais á conocer. Es joven aún, dres más queridos no son los rellenos de algo- sos,
el terror de sus hijos y el castigo de a·
es bella, tiene excelente marido, es virtuosa, dón en rama: con ésos se juega á la pelota. En criados!:
....
tiene cuatro hijos hermosos, su posición social este momento, sin darme cuenta yo, veo desfi•t
Y
quién
la verdadera mujer fuer.
y financiera no deja nada que desear y, sin em- lar ante mis ojos una serie de religiosas modelo de que hablanhallará
las
Sagradas
Escrituras?&gt; -m
bargo, es muy desgraciada. •tCómo puede ser que conozco: pertenecen á aristocrática Ordeu, pregunta una voz.-La verdadera
mujer fuert•
eso?•, me preguntáis á coro. Leed el primer pá- llevan elegantísimo hábito ..... Van pasando lama- existe en España por docenas de docenas.
En ,
rrafo de su carta; él os servirá de contestación: dre General, la Superiora, la Maestra de novi- claustro las espallolas dejan nombre, los hogar«¿Te acuerdas, amiga mía, cuando en los ca- cias, aquella que está sola al frente de una casa cuya bendición es ella se cuentan por miles 1
sos dificiles iba á ti en el colegio y tú me diri- donde se alojan cincuenta selloras, viudas y sol• madres españolas son modelos; pero en ouestl
gías, me ayudabas con tus carillosos consejos y teras._(¡Peor que un manicomio!) No se rubori• de educar hijos mis compatriotas no suelen [
me sacabas del apuroY Lo mismo vengo hoy, cen, Hermanas, porque las saque as! en letras varse la medalla de oro en exposiciones de nifl
llena de pena, á contarte mis cuitas. Nuestros de molde. Y tú, Hermana querida, que diriges á bien educados. No os enfadéis conmigo, que
hijos, á quien tanto quiero, me hacen muy des- las novicias en sus primeros pasos, que eres das lectoras, á las que estas palabras tan ola!
graciada, y mi marido ha llegado á decirme hoy m~estra, secretaria ó cantora, que todo lo sabes de vuestra franca amiga hagan sentir un o,
que esta casa era un infierno, gracias á mi y á hacer, no me rillas, cuando me escribas, porque quilleo en la conciencia. La misión mía al eso
mis hijos; que yo tenía la culpa de cuanto ocu- he hablado de vosotras. Tenía que citaros para bir sobre la educación no es la de adular á
rría, y que él sólo pasaba felices las horas que decirle á mis lectoras que todas las que ta·nto que no saben dirigirla, sino ensefiarle el cam:
no estaba á nuestro lado. Que yo había estro- valéis tenéis carácter. Y no te canses, que de las por donde ha de ir para lograr la corona z
peado il mis hijos á fuerza de mimo; que habfa que valéis se habla en el mundo, porque la vir- gloriosa que puede ostentar una madre: la
hecho de ellos unos seres desgraciados é inso- tud, unida al talento y á la energía, forma tan institutriz moral é intelectual de sus hijos; y
portables, y que de todos los males que les ocu- maravilloso conjunto, que aunque no se vea se tas palabras no son mías por cierto, y quiero e
rrieran á ellos sería yo responsable ante los siente, como el caminante aspira el delicioso as! le conste á la egregia dama que las dijo IÍ
hombres y ante Dios.
perfume que esparcen por el bosque las ocultas cho antes que yo.
•Tú, onyo hogar es un modelo de dicha, cu- florecillas.
Cuando nuestra augusta soberana, la re
(Y ya os veo, lectoras, riéndoos de mí, por Cristina, vigilaba y cuidaba, como sabéis e
yos hijos no te dan guerra, ¿cómo te las has
compuesto? tQué has hecho? iqué haces, que tu esta delicadísima y aromática, si bien no muy siemp~e ha hecho,~ sus pequel!.oshijos, yen!
marido no huye de tu casa, smo al contrario nueva comparación.)
Sebastián, tan sencillamente vestida, presidía
vais siempre reunidos?.....
'
-iQué tendrá esa mujer?-ois preguntar muy la playa sus juegos, alguien (la mala inteno:
»Tus hijos, cuando pasamos juntas aquellas ám~nudo en el mundo.-Ese hombre está cho- también entra en los palacios) hubo de decl
semanas en París en el hotel, los citaba todo el cho con ella y no es guapa, no vale nada.....
que _las gentes la censuraban por su exces
-;-Sí-contesta Lady Belgravia que, como sa- senC11lez y decían que parer:/a una institulril
D?-Undo co~&lt;? ~odelos. 3Tienes un secreto espeClal para dmg1r y educar? Confíamelo ¡ ayúda- béis_. es tan atenta, que no deja sin respuesta á sus nifios.
me, por Dios!"
'
nadie; - si, vale, creadme; tiene talento y carácÚl Reina, generosa siempre, dejó á un Jade
ter, y estas son las tenazas con que se agarra me- venenillo que el cuento encerrara, y, sonri,
.. ..... .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . jor
al sexo feo (al que en un momento he con- dose, replicó: •tConque dicen que parezco t
. Lectoras, aunque pongáis en duda mi modes- vertido en carbón de encina). Ninguna mujer institutriz
hijos? ¡Cuánto me alegro!
tia, después que me he permitido copiar estos manteca de FlandeJJ sujeta á un hombre· se le hay corona;denimis
la
de
Reina, que mejor le vay
'
pirrafos, os diré que me veo obligada á hacerlo escurre como una anguila.
una
madre.•
Pero
advertid,
lectoras, que nu
porque á esa carta tan llena de congoja voy á
Si una amiga vuestra os pondera su doncella tra Reina es una mujer de carácter.
contestar despacio, y se me ha ocurrido contes- ó su cocinera y os dice que guisa lava plancha
El que muchas madres tengan á menos el o,
tar desde. estas páginas, para que mi sermón, y cose y trabaja á_la .Perfección, t;ned Ía seguri'.
parse
de la crianza y educación de sus hijos;
os anunc10 que sermón ó sermones voy á echar dad de que la s1rv1ente será una mujer de caaprovechen á todas las que, siendo excelente~ rá~ter (y has~ de genio, y fuerte). No os reco- que muchas mujeres encuentren tiempo pi
mujeres, como es L' .., dejan irse á pique por miendo las criadas de buen carácter: son holga- todo, menos para dedicárselo á su casa, á su n
falta de carácter, la felicidad de su casa. '
zanas, suci~~' inúti!es; no valen más que para rido y á sus hijos, tiene la culpa de que las oat
Mi contestación á mi amiga es muy breve; va romper va)llla. Y s1 viene una doméstica á pre. anden como andan y caigan como caen; de q
maridos tropiecen y rueden (no creo q
en el correo de hoy:
tenderá vuestra casa y os dice: •Salgo de casa muchos
puedo
describir
de modo más delicado los r
«Á Eduardito, á los Agustinos ó á los Domini- de los sefiores de x-. Por el sellorito hubiera baloneJJ d~ esos señores); de que algunos hijos
estado
alli
toda
la
vida,
es
un
bendito·
pero
la
cos, interno; á Luisita, á las Damas Ino-le,as inhoy d!a m tengan respeto ni consideración
terna; aun es tiempo de enderezarl.;'s pu~sto sellorita es un demonio y tiene un geni~ rarisi- cariño á la que les dió el sér. No hay que dai
mo.
Duerme,
como
las
liebres,
con
un
ojo
abierque tienen catorce y doce años. A los p;queñoa
vueltas, lectoras: no se ama verdaderamente,
il arn_iarte tú de energía, á vencerle y á educar'. to; á las siete ya está en_ pie, persiguiendo á 18s el mundo más que lo que se estima. El amor 1
pobreJJ
chicas;
no
hay
quien
la
engañe
en
na·
palos tú, demostrándole á tu marido que de sabios
la mujer más ciega de carillo muere el día q1
es el cambiar, y que de uñ infierno, como él lla- rece que ~a si~o cocinera, porque lo compra to deja de estimar al sér querido: el hombre, p,
y
hasta_gu1sa
s1
se
ofrece.
A
los
chicos
los
maneja
ma hoy tu casa, puede hacerse una antesala de
más que di¡rnn los que calumnian á su clase, t
la gloria, como mi marido llama la nuestra. c.omo a reclutas, y el pobre marido anda más ama de verdad más que á la mujer santa y bu,
tieso
que
un
hus&lt;?.
¡9ué
sellora,
Dios
santo,
vale
(Esto no me lo dice á mí, sin duda para que no
na que llevó al altar; los demás amores son f"'
se me ahume la cabeza, pero sé yo que lo dice pa mandar~n reg1m1ento&gt;, asegurad desde lueg-o gos artificialeJJ, fuegos fatuos y nada más. 1.Cóm
que
su
ant1g1;1a
ami!
era
también
una
mujer
de
por ahí.) Y en seguida que recibas esta carta te
ha.de pedirse. al hijo que ame á sus padre9i
suscribes por un año á LA MODA ELEGANTE ILUS- carácter, y s1 la criada ha estado tiempo en la quienes no estima? tY puede estimar una crll
casa,
tomadla
sin
vacilar;
será
buena
pues
lo
TRADA, porque para un año entero va á tener
tura á quien no le ha dado la mayor de las pruE
probable es qu~ esté ya limpia y desas~ada.
que hablar sobre la educación tu amiga
En los_c~leg10s de ambos sexos, ¿quién se bas de ternura, que es educarlo bien Y
¡.a educación, amigas mías, empieza en la cuna
Lady Belgravia.•
lleva la pa!ma de los estu.dios? Los chicos y chicas de caracter: los dulcecitos sólo sirven para 80 . tan pronto como el niño nace .....
·
Pero ¡válgame Santa Teresa de Jesús, ya qui
Y ahora toco la campanilla, toso dos ó tres ve- ploneJJ.
la
he nombrado en este articulo, y qué charla·
ces, mientras mi auditorio se calla, y digo asi:
. En fin, una comparación final con la cual
tana soy! Veo el número 24 en esta cuartilla, Y
pien.so
arrebatará
mi
auditorio.
V~lved
los
ojos
Señoras y amigas mías: Si el carácter se venes.e es el espacio, tiempo ymedida que mi amable
diera, como se vende el aceite de ricino, ¡qué y mirad á u~a Santa Teresa de Jesús, á una Isa- Director permite á mis discursos. Es hombre de
bel
la
Católica
.....
Santa
la
una,
Reina
la
otra,
bendición sería para el mundo! Sin carácter no
muj.eres de cará~ter las dos. Ninguna Papanatas carácter, os lo anuncio, y por esa mism!sima ra·
hay nadie ni nada que valga un perro chico.
hubiera conmovido al mundo entero con sus zón es hombre íusto y no le temo; pero podría,
por falta de papel, no insertar esta ÍO!J« en~

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�262

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

MfDA del 14, y sentirialo muy de veras por voso ras :i: por mí. Quedamos, pues, en que •la
educación empieza en la cuna, ..... ¡Qué mundo
de pro~esas en una sola frase! Me figuro que es•
peraré1s con ansia el desarrollo de ese tema.
Pronto os lo enviará vuestra
LADY BELGRAVIA.

¡1

el cuerpo sobre un canesú de muselina de
seda plissie, al que forma marco un bies
adornado con soutache; otros dos bieses iguales encierran el peto y se prolongan hasta
el borde Interior de la falda, pasando so•
bre el cinturón de seda drapeada. Se guarnece el bajo de la falda, colocada sobre otra interior de tafetán color berenjena, con un
bordado bastante ancho y •e dispone el delantero formando dos tablas.
Las mangas, largas y de seda Libert.7, se
fruncen al través y se montan bajo ott·.1, de
h~chnra japonesa, adornadas'con bordado y
bieses de sotdache.

ENTRE EL MANDES Y EL MEND0,-1.ª Betún moro

N•$ro de marfil. • • • • • . . . • 300 gramos.
Aiill... . .... ... .. . . . .. ..
ó
Goma arábiga... .. • .. • .. . 30
Melaza..... .. ............ 300
Aiiádase:
Nuez de agallas en polvo. 10 gramos.
Sulfato de bierro eu polvo. 30
Cuando la masa esté bien mezclada, bien batida y
bien homogénea, se vierte poco á poco en ella, agi•
tándola al mismo tiempo:
Ácido clorhldrico... .. .. :. 30 gramos.
Acido sulfúrico.. .. . .. .. • . 30
Dilúyase todo en 150 gramos de vinagre y embotéllese. Creo que da buen resultado esta receta, pero no
se lo aseguro, porque no la he experimentado.2.• Tinta violeta.
3 gramos.
Violeta de anilina •. . .. . . .
Glicerina. . . .. . .... . . 10 Goma arábiga .•.......... 10
5
Agua común .......... .. .
Mézclese.
-3,ª No, señora.

---== -.-

o

Á ORILLAS DE UN n!o.-1.ª Bocadillos de jam-Ot&gt;. Se
parte por la mitad, á lo largo, una barrita de Viena
muy reciente, se unta bien el interior de las dos partes con manteca de vaca muy fresca y se pone entre
los dos trozos, como si fuera un emparedado, una loo•
cha de jamón.- 2.• Consommé imperial. Se tiene hecho un buen consommé: se prepara un flan en un molde pequeilo, con seis huevos enteros y seis yemas batidas; se va echando poco á poco caldo bueno, y una
vez mezclado, se le afl.ade un poco de nuez moscada
rallada y un poco de sal; se unta el molde con manteca de cerdo 6 de vaca, se echa dentro el huevo y se
pone á cocer al baiio marfa, pero sin que hierba, porque, de lo contrario, se llena de agujeros- y resulta
1nuy feo¡ para conseguir esto se agrega de cuando en
cuando en el bafl.o marra un poco de agua fresca. Una
vez bien trío el flan, se saca encima de una servilleta,
1lando vuelta al molde, y se corta á cuadritos chicos;
cuando se vaya á servir el co-,1som.mft se echa el flan.
-3.ª Una corbeille de plata con :flores.- 4.ª Se sirve
alrededor.-5.ª El centro.-&amp;.• Debe colocará la persona convidada á la derecha de la seílora.-7.ª Sillas
de respaldo alto, banco 6 sofá y alguna mesa.-s.• Sí,
seilora¡ sobre una mesa.-9.ª Los de bolillos y el Valenciennes. Sí, e;eñora.-to.• Los de felpilla 6 paílo.
-11.ª Cacharros de cristal con aro de metal 6 plata.
-12.ª Cuando el agua no está muy caliente y no se
bate
ligereza no resultan bien.

orme un phegue hueco.
8e frunce~ las mangas y se terminan por bocamang 8ef ~arnec1das co? seda maíz, y al borde con tercio-

1

pd O , el cuello se e1ecuta del mismo pero se adorna
a emás con motivos bordados.
'

para

tl cali:ado. Se diluye en una cazuela vidriada:

~as mangas, de hechura japonesa, se guarnecen del

mismo modo.

bl Núm •• 23. -De terciopelo verde .con forro de seda
anca, el abrigo se corta de la misma pieza que las
;üªn¡as. El delantero y la espalda se aplican por mef O 8 pesp~tes y se disponen de manera tal que se

11 1
1

pe~úm. b22.-De palio color lila guarnecida con terciod O Y. ordad.o de soutache del mismo color. La falda,
fe est1ld medio Imperio, tiene un estrecho delantal
;xmaf o 1;&gt;liegne hueco; los palios de atrás y de los
1 os ermtnan por una gran tira de terciopelo á la
que corona un ancho bordado.
'
EI~uer1;&gt;0 se abre sobre peto Je muselina de seda
P 1tss , su1eto por una gran banda de pano bordado
:n s~~M ; los delanteros se adornan al borde con
nc1 a Y se realzan con motivos de pasamanería
con madroil.os.

E1paldu di IOI dibujo, 22 y 24.

doNúm. 24.boDe paílo raso color berenjena, guarnecitul con UD rdado de soutache negro sobre fondo de
negro Y motivos de soutache. El peto del cuerpo
está completamente bordado¡ si así aijrada se puede
recortar el paflo de debajo de los motivos. 'se escota

•

\

El cachet de una dama no sólo se
TOlli'TA.-Las cortinas que me indica resultarán muy
reconoce
en su toilett6, sino muy espebien para cuarto tocador. Si escoge el color bastante
cialmente
en sus perfumes. Convenciclaro, le quedarán muy elegantes.
das de esto, no vacilan nuestras bellas
30 NovIEMBRE.-1.ª Se empieza por abajo. No pue•
actrices en usar la Crema, los Polvos d6
do darle la explicación que me pide porque tendría
arro• y el Jalxln d la Crema Simón, de
que decirle punto por punto, y sería muy largo para
esta Sección. -2.ª y 3.ª Ruego á usted se dirija á la
reputación universal. Exíjase el nombre
Sección de encargos, porque me está prohibido citar
del Inventor J. Srn6N.
nombres.
UYA GITANA.-1.ª No, seilora.-2.ª De cristal ó de
plata, 6 bien las dos cosas, puestas sobre una bandeja de plata.-3.ª Sí, seilora.-4.ª Sí, seilora.-5.• No Siempre joven y bella. Pídase en las principales perfumerlas.
resulta bien.
Depósito: Sres. Perez, Martín, Velasco y c.•- Madrid.
UNA ABURRIDA.-1.ª Copie el grabado 1 de la cub.ierta del número del 30 de Noviembre.- 2.• Se quitan
Uri\&amp;cl01llL
()ouerYa el c,nWI
con la tintura de benjuf.-3.ª Lávalo con éter sulfú•
jn1'11l 1 o.au,ral. No dtno ¡BM.
hrfll•• nu1n. Da n• n •ul:ado lmm•d.l&amp;to. Sin rtnl pMn ¡,. UL
rico.
UNA suscRIPl'ORA.-1.ª La tela que me envía es muy
El Wla• PINEDO, tonificando el gran simpático, cura
bonita. Adorne el mantel con un jaretón de cuat~o dedos con vainica, y sobre ésta, á media vara de distan- los disturbios de la nutrición.
cia, higale un calado bonito.-2.ª Todas las servilletas LA FOSF A 'l'INA l''ALJf:Ht.:S es el wejor alimento para
deben ser como el mantel, guardando proporción en niñoa deede la edad de 6 á. 7 meses, principalmente en el destete
loe anchos y distancias de los calados. El jaretón se "y en el periodo del crecimiento. Tiene un gusto n;uy ~radable
hace de dos dedos.-3.ª En la esquina.-4.ª No, se- I. es de faeiltsima digestión. Pari,, , 6, A1:e11ua Victoria.
iiora.-5.ª Se quedará muy bien.-6.a En color celeste muy pálido. Las cortinas deben ser blancas con
Un reumático es un hombre inútil para el trabajo;
dibujo celeste, lo mismo que la sillería, que deberá tan deplorable dificultad se remedia con fricciones
estar pintada con esmalte blanco 6 celeste.-7.ª En el del Bálsamo antlrreumátleo de Orl't'e, que
gabinete ponga: sofá, cuatro silloncitos, el piano, una vale 2 pesetas frasco. Farmacias de crédito.
vitrina, u.na mesa pequeila, sillas volantes, macetas
y cuadros. Los dos cuartos deben al tombrarse.-8.•No,
ESENCIA
AU
de
seflora.-9.• Hay cubiertos á propósito para los en- lo.Perfume natural de la vloleta.-Socledad HiglEDiea,
tremeses.-10.ª Sí, seilora.-11.ª No es necesario.
M, rue de BI voll. - Paria.
LILAS BLANCAS.-La Poudre d6B Pf'~lats blanquea en
el acto las manos de un modo brillante y duradero.
Se piden á la Perfumma Ea;ótica, de París.

4?ºº

UNA DEVOTA DE LA VIRGEN DE LOURDES.-1.ª Trencilla corriente de encaje I hilo de calados más 6 menos gruesos y crepé de hilo. Deben tener tres cuartas
1le lado las servilletas y el mantel tres varas, si es
para doce cubiertos. 2.• Mantel, doce servilletas gran, les y doce de refresco y un mantelillo ó camino de
mesa.-3.ª Sirve para comidas
refresco.-4.ª La
marca bordada.- 5.ª Se lo enviar á usted si á ella se
dirige.-6.ª No se puede hacer en casa.- 7,ª Se lleva
también con falda larga y en color claro.

·W

--~)&lt; . . .

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1,',

É:)

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23.-Abrlgo para nlila de 8

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10 du.

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24.-Traje de reunlou, para 11ñora IMIIIL

EXPLICACIÓN

UNA DEVOTA DE LA VIRGEN DEL PERPETUO SoCORRO.

DEL FIGURÍN ILUMINADO .

-1.ª Todas las obras de ese autor pueden leerse sin
uingún inconveniente. - 2,ª Se fríen los trozos de
atún en aceite hasta que estén dorados, y este mismo
aceite, con una cuarta parte de agua y tres de vinagre, unas rajas de limón y hojas de laurel, se echa en
la olla misma en que se han puesto los tro2.os de atún
y se tapa muy bien; á los diez 6 doce días ya se pue•
den comer.-3.ª Sobr60sada d6 Mallorro. Se pasan por
la maquinilla de picar, muy fina, dos kilos de magro
de cerdo con medio de tocino; se sazonaD bien de especias, aíladiendo bastante cantidad de pimentón dulce y picante, un poco de cilantro y unos cuantos dientes de ajos machacados para mezclarlos bien en la farsa; se rellenan los intestinos de certfo, se atan en separaciones de veinte á veinticinco centímetros, teniendo
en cuenta que antes de rellenarlos conviene tener la
farsa hecha un día antes; éstas se suelen ahumar. Se
comen asadas cuªndo son frescas, y crudas cuando
están secas; también ·se ponen en el puchero.

Corresponde t laa 11rloras 1u1crlptoraa
• la edición de lujo.

1. Cu61'p0 do musol,'lla do
seda col~r rosa.- Va ajustado,
y cada ]&amp;reta queda cubierta
bajo una guirnalda de flores
de plata, cubiertas en parte
con encaje blanco muy fino
Manga abierta sobre un bu:
llón de encaje blanco.
2. Cue,po de seda Libef'ly.Drapeado parte de él de enc~je blanco. Tirantes de ter~1opelo verde, sostenidos con botones que su¡etan UD drapeado de encaje.
3. Traje do seda Liberty. - Es de color rosa
d~apeado por delante bajo una he'.
billa hecha con pequeiias flores
plefado de encaje. Es el traje
per O por detrás, Y se sostiene con
una ~•billa de flores. Tirantes de
en.ca¡e drapeados y sostenidos del
mismo modo.
4. Cmrpo do muselina do seda
ons._-»rep~ado en un pechero de
tero1opelo prntado. Motivos de pasamaner_ía gris. Canesú y mangas
de en~ale con solapas de tercio•
pelo pmtado.
5. Cmrpo de seda Liberly aeul.Va d_rapeado. Manga japonesa de
enca¡e con deshilachados de seda
Nudos de raso.
·

Iri-

\i
·;;;_,.
'"~ i

_,:.

.-f/i:?.7·!·.-c;¡;¡_:~ff~~---:-;::jfJ:~·-;;:i~·~-. ·.
22.- Tollette de pueo.

263

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

....

..,,
Croquis del flgurln iluminado viato de espalda.

feorresponJencia parlicu(ar.
muestra que me envía es preoioea.
Para la hechur~ guiase por cualquiera de los gra!&gt;I·
dos que aconseJ~ á usted en mi contestación anterior.
CHARRITA.-La

pos

AMIGAS QUE QUIEREN..... - l.ª La receta de 11
2. con~e~taci~n era para el cutis, y la de la s.• ~
las esptmllas.- 2.ª Marta, visón, armiflo y aFitraCÚ•
Para las chaquetas, la nutria y la cebellina. Copie el
grabado 9 de LA MODA del 30 de Octubre guiándoot
por la explicación.
'
ANoELtTA.- 1.• Se hacen con mantel y mantel!Uo,6
solamente con mantel y el mantelillo fl~ado OOD el
encaje 6 con los cal ad~s.- 2.ª Debe segwr sentada.
UNA MOSCA.-Sus preguntas no me causan la menor
molestia, y mi deseo es que quede complacida.
l.ª No es empresa fácil para hecha en casa, y se es:•
pone á estropear la piel.- 2.ª Se llevan mucho, Vea
el grabado 6 de LA MODA del 22 do Noviembre. puede prolongarlo hasta el borde de la falda.

•

UNA ASTURIANA.- t.ª El modelo que me indica es
precioso, y le quedarli la blusa muy bonita hacién·
dola tal cual usted indica.- 2.• Puede colocarlas encima del jaretón formando ondas ó seguidas, como
entredós. La otra hágala con vainica y calados.a.a Traslado su deseo á la Administración.- 4! Blanca y un poco engomada.
He contestado con grandísimo gusto á sus preguntas. Ahora y siempre me tiene á su disposición.
AzuCENA. - Siento mucho no poder contestar á sus
preguntas por estar reservado el derecho de hacer
consultas á las sefloras suscriptoras de la 1.ª y 2.ª
edición.
UNA QUE ASPmA Á SER MUY FELIZ. - ,.. Tiene un
metro por uno y medio. Se rellena de pluma.-2.ª Depende del tamlll1o de la cama. Se forran con seda. Las
de malla, encaje inglés ó de nansuc fino con entrado•
ses y motivos bordados .al plumetis con seda blanca.
-3.ª Con fondo de nansuc blanco.-4.8 En todos se
pone jaretón; el de los costados es postizo. El encaje
torchón. Todos tienen la forma corriente.

LADY PRETTY

CREMA ICILMA

LAIT

........ ~···""'"' ~~,,

VIOLETTES ~~':.~

A.DELA P.

La unstraGt6a Española y 11merlGana.
Su■arlo del núm. 45, correspondiente al 8 de Diciembre.
TE:i:To.-Crónlca general, por D. José Fernández Bremón.La poesia patriótica, por D. Angel Guerra.-Instruooión
pública: La enseñanza superior, por D. Conrado Sol.sona.Desde París. Celebridades contempodneas: Pierre Lavagne, por D. CarloB de Batlle.-Revoluclones desde arriba,
por D. Vicente Vera.-Crónicas de teatros, por D. Carlos
Luis de Cuenca ........ La guedeja rubia, poesta, por D. Antonio Osete.-Sueltos.-lnformaeiones, por •••.-Anuncios.
GRABADOS.-La Embajada española en Rabat (Marruecos).Grupo de Soberanos reunidos en el palacio de Wlndsor.Residencias de lbs Monarcas retratados en Windsor.-Liaboa: La crisis poUtica en Portugal: Retratos de S.M.. el
Rey y del Prindipe heredero. Palacio Real. Un centinela.
La plaza del Comercio. Dos agentes de pollcia. Una calle
de Lisboa. Inspector de Aduanas y soldados del Resguardo.
El coronel Sard:lienW, jefe de la policla lisbonense. Relevo
de un centinela. en el Real Palacio. Palacio de la reina Marta Pia.-La catástrofe de RS:udecañas.-Retratoa de S. A. el
prtncipe Adolfo de Baviera¡ de Pierre Lavagne, y del exceJentisimo Sr. b. Juan Franco, presidente del Consejo de
llinistros de Portugal.-Lutzen (Alemania): Solemne inauguración de la capi1la conmemorativa de la batalla de Lutzen.-Copenhague (Dinamarca): La Reina de Inglaterra y
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reproduciendo magnfftcos grabados.
Labores de e La Moda Ele:aate&gt;, doble hoja
compuesta de los grabados siguientes: Tres modelos
de fleco de pasamanería.-Cubreteclado.-Mantel re•
dondo con cruz.-Pdntalla bordada.-Camino de mesa
adornado con encaje.-Tira bordada para distintas
guarniciones.
Dleeiouario 4e ,La ■o•a Ele1rante,. (Vo•
cab,dario do la Salu&lt;l.)--Pliego 88, conteniendo la definición, u.sos y explicación de las palabras siguientes:
Ventosera. - Ventosidad. - Veratrina.- Vwatro.Vwbasco.- Verb...,..- Vordeto.- Vermes.- Vermlfttgo.Verminosa.- Verónica.- Verruga.-Vb-tic,o.-Vtsania.
Vesicante ó Vezicante. - Ve.skula.-=-- Vinbl6. - Vi~ora
(Mordedttra do).-Viena (Pasta do).-Viantre.- Vinagre.- Vino.- Violet,..- Virginal(Leche).-Vinrela.-Vi,....-Virulento.-Visla(Enfermedadés d• la).- Villligo.
- Vitriolo (blanco ó dulce, azul, verde, corrosivo).- Vivisección.- Volatiliea:ción.- Vómica.- Vómica (Nuez).Vomipuraante.- Vomitivo.-Vómito.- Vuz {Pérdida de
la). - VulnBraria.- Vul1ierario.- Weber (Ducha do).Winter.-Xantelasma.-Xantopsia.-Xerofor-mo.
La Florida, novela oriRin.al de E. Marcel, traducida expresamente para LA lioDA ELEGANTE, por Arac,Ji,-Pliego 17 encuadernable de esta obra.
FipriJl iluminado de cuatro bonitos cuerpos
y de UD precioso traje de seda Liberty•

SEGUNDA EDICIÓN
La Florida, novela ori'-?i.nal de E. Marcel, traducida expresamente para LA lfoDA Er.BoANTE, por Ara·
c,Ji.-Pliego 17 encuadernable de esta obra.
Labores de e La Boda Ele;-ante&gt;, cuyo contenido queda detallado anteriormente.

GAL
'PETROLEO
PAR A EL PELO
Loclónanll14ptlcapc,ríum,.da,uconoclda wmo la mejor pera limpiarla cabcu.
de c..pa, cootenar la ea.id• del cabello
y la barba, fortalecu 1n ní:r. y CITitar
la ulvlcle, Dc1cont:leae da ti:nlt&amp;Clon.ea.

V••
~•"-'""
do&gt; el
Lobon&lt;o,;o
M,m«&lt;pol
do
Madrid
p.ranllA qllO
Petl'OJ.,.., Gal
es lnoren-

111'0 1 no pu ede lnft•m...,,e, lledallu de oro en
Pui1, Londrell 1 Madrid. De T•nte. en lu principales t.irmac11s. perumeriw y drogueri11.

�NTE ILUSTRADA

,,
EL APIOL)

(NO CONFUNDIRLA CON

i

i
11

f1a HAUO OU, 64, Bout. Edgar-Qulnlt, PAR/8
DE VENTA EN TODAS FARHAClAS.

CLOR0818, DEBILIDAD

Q. 11v Aiioa do e&amp;1to V'
111...

Curadu por el Verdad:r~ d.l
de Paril, _
aico aprobado por 1A Academia •
e Clll,11,
.

1

l I
1•

11

Ces-eta de Goma, para blanquear la tez. fRAflCOS 10
IIINdecilla pneum;,t/c.r. para hllcerelmuaJeddrostro. 8

llltificador de la Rarice ~!c'ré~~~ l~~:!3mr::J
• •na Veruena nariz griega de aspe to mas Joven ••• . 15

was

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TEXTO
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-El puente (novela). - Sol de lll·
vierno (poesía) . .c.. Corresponden·
cia particular.
Cincuenta y un gra-bados de modas y labores.

DICCIONARIO

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Un precioso traje de paño.

.
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Din;un peligro pare el cutis. SO Año• de É.z:tto,ymillares de testimoniosgaranUun la e~
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de esta preDaracion. (Se Tende en caJu, par.a la barba, y en 1/2 oaJu ~ra el bigote liger~- ris.
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con moño compuesto do
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F ig. I. - Peinado Imperio
con bucles cayendo sobro

Parma, cerrada sobre 1¡
sien derecha con una roSl
110 F1·ancia,

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11

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DE

PREcunos, 46.

11

I' ,

,¡ ,,!
1

.Fig. II. - Do~ peinados adornados con
cln~n. El primero es un peinado muy
fioJO, Y sólo es á propósito para las
·personas rubias; Ju ior,mda que lo su
jeta ~s de y;rciopelo malva y de raso
amar1llq pahdo. EL segwido tiene mm
tozzada de cinta de plata y un grupú
de flores.

1 1
i

:

Fig .. VIT - Dos peinados con flores. El
prlm3ro con gmrnalJa de hojas de

11'

rosa de colot· V\:l',le plateado con una
gran l'OSa á U.l ]arto. El SCJ!;WJdO se

r.dorna con una guirnalda "ª g rupos
de rosas blancas. pequeñas. Este último e3 á propósito p:11',1 sdíorita.

Fig .. V.-Sombrero~a teatro . De estilo
Lms XVI, hecho en fieltro topo negro adorn:'l.do con plumas blancas. El cuerpo que r epresenta ~ste_ grabado es de bordado y gui ur
de
P Ja
• .Venecia; t1en,- dos detall".. s que mm can
u!uma moda; la gola ele! cuello, de tul blanco
ribe teado con cinta de seda cometa, Y el co•
llar-corb:ua de terciopelo
negro terminado con do:;
bolas de raso salmón, dos
;"''_' ,'
cuentas de plata 6 moaré
, • -,. ,
verde Impe rio con cierre
de or o cincelado.

1

1

•

11
1

a

íl
Fig. Ill.-Sombrcro para t,atro
de terciop elo negro ado;nad~
con plumas de avestruz '00 •
g ras.

11

:Uig. VIII.-Sombrero de teatro. De moaré blanco forrado con terciopelo negro y adornad 0

con un uiarabout blanco.

1 á 5. - Toilettes de paseo.

Las explicaciones en la.página siguiente.

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                  <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752064&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Abrigo para niña</name>
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        <name>Traje de lana de fantasía</name>
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                    <text>PEINADOS PARA LA NOCHE.

Fig, VI.-Peinnclo do noche
con moi'lo co,nµuesto de
bucles, recuadr3.n,lolo una
~uirnalda de violeias de
1-'nrma, cerrada sobre Ir
sien derecha con una rosi
110 Francia,

Fig. I. - Peinado Imperio
con bucles cayendo sobre
una do ble diadema de gn.•
16n de oro y raso rosa.

PERIÓDICO ESPECIAL DE SEÑORAS YSEÑORITAS, INDISPENSABLE EN TODA CASA DE FAMILIA
MADRID 22 DE DICIEMBRE DE 1907.

AÑO LXVI.-Nful. 47.
11

11

ADMÓN.: CALLE DE

PRECIADOS, 46.

11

1

1'

,!

1

i

Fig. II. - Dos pelnndos adornados con
cinta . El primero es un peinado muy
flojo, y sólo es d propósito para las
personas rubias; la lorLada que lo su
1eta es de terciopelo malva y de raso
amarillo p:ílido. El segundo tiene una
tozzada do cinta de plata y 1111 grup,•
de flores.

F!g. Vil - Dos peinnrfos con flores. El
prim~ro con gmrnallia de bojas de
rosa de eolol' v1::r,le plateado con una
gr:m rosa á u I la•1o. El se~undo se
r.dorua con una guirnalda ... e grupos
de ro.:1as blancas pequeñas. Este último el á pro1&gt;Ósito ¡,:1r.1 sdlorita.

1

'

1

1

j
¡¡

Fig. V.-Sombl'cro~a teatr o. De estilo
Luis XVI, hccl10 cu fieltro topo negro adorn:i.do coo plumas blancas. E l cuerpo que representa ~ste. grabado es de bordado y guipur
de Venecia; t1en.) dos detalles que rna1can la
última moda¡ la gola clel cuello, de tul blanco
ribeteado con ci11ta de seda cometa, y el collar•co1·b::1.;a de lcrciope!o
negro terminado con dos
bolas de raso salmón, dos
·
cuentas de plata 6 moaré
verde Imperio con cierre
•
de oro cincelado.

/1
Í

-

,-11;¡,,

F ig. III.-Sombrcro para t)atro,
de t:!rcio pelo negro adornado
con pluma3 do avestruz negras.

Fig. Vlli.-Sombrcro de teatro. De moaré blanco forrado con terciopelo negro y adornado
con un u1arabout blanco.

1 á 3. - Toilette e de paseo.

Laa explicaciones en la p§gina siguiente,

�'JIJl
266

SUMARIO.
TEXTO,-Explicaoi6n de los grabado11.-Revista parisiense ' r v d
puente, continuación, novela traducida
Syl;iaº
- o e . nvier~o, poest:a, por o. M. R. Blanco-Belmonte -Co~
¡,ond en,dia paSrt1cular, por D.~ Adela P.-Explicación ciel ftgur!n
11um1na o.- ueltoa.-Anunc101.
GllABA.DOS,- 1 _6 3. Toiktlea de paseo.-(. Traje con chaqueta de hechw:a lmper10.- s. Blusa guarnecida con pliegues.-6. Paletó de
terc,opelo.-7. Traje para sellora de cierta edad 8 Traj l · 80
para nlflo de 5 l 7 afios.-9. Traje lujoso para nifi.·;d~ 3 á. 6eaii~:
Ch ~qu_:~e píeles, adornada con trenc.illa.-11, Abrigo de p·i;.
1¡ º
H.
para. caballero.-13. Traje para nil1a de un afio,.• e an para niña de 1 A2 ai'los.-15 §. 17. Sombreroe ara in
v1erno.-}8° Traje de hechura rusa para niilo de un año.Yi9. Blu:
d22e 3 T•!¡aiios.-20,. Ft6alda para traje d e calle.-21. Fal•
. - • ... e con pae de paiio-23 T j d h h
e sastre•, P!Opio para vialtas.-24. Traje p~ seil'orl~
ª=rl~,-26. Traje de boda.-27. TTaje adornado c~n flecos.
A . sa .,ara teatro.-29. Traje de terciopelo para se.i1orita
30 • cer1co bordado.-31. Capucha para salida de teatro 32 BÍ~: ~~no;.~~a:j~- 83~~usa d e noTvedad.-34. Servilletas ¡;-~·ces~
6
d
'· .
...,ro,-36• apete para velador -36 Objeto
e,:1~0 g:ira aecrétaire.-37. Chaleco de franel; par~ caball:
So.- ·
m re~~ para eeiioritas.- 39. Sombrero de vfaje.-40
m.~~.ero para v1s1tas.-4t. •Bolero• al crochet para seiiorita -4.2 •
P an ...... a bordada.- 43. Gorra de sport
ll •
·
·
de malla bordada -46 Blusa d te _par~ ee onta.-+&amp;. Chorrera
47. Blusa de sed; --'8 á
e . rciope o.-(6. Blusa de lana.11
50
8
con tald:i.
·
• ervt etas para bandeja.-bl. Tr

C8:ti!Sdc¡--El

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·n t!i

~! ~!d~n"a'",º

~J T:J:{fe

1!..~

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1

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

LA MODA ELEGANTE ILUS'fRADA

Núm. !.-Traje de palio amazona color ca b C
po_ drapeado sobre chorrera de encaje ttnºo '¡¡en~:r
m1b~to; se adorna c?n solapas de terciopelo bordad~
e~ aneo. Mangas Japonesas muy am lias
c1das
de terciopelo·, bullónpd e enca1e
, g~arneminadcon un bies
1
teruill odpolr e _puilo. Falda recta, adornada con dos
q as e a rrusma tela bordada y od d d .
de terciopelo·
el ba -0 se guarnecer con
ea tres
a e bieses
G
t
'
vivos
1
raten e_s o1ª1 ydmanguito de skut~s natura Cinturó~
de , rc1ope o rapeado.
·
·
c:a~n:,-.~~-z;i~i~• !b~h~ra sa~tre, de pallo fantasla.
1
pelo bordado for~andi:~:1:;a:.e
:~~ d~e tercir
na bordada. Mangas adornadas con
muse t·
mangai:i, cuyo borde realza un bies de fe~~~ies bocag~do. F~lda gl.!arnecida con volantes ribete1:clis~':;'~
!eseds e terc1opeln
del mismo color Mangw'to de
7
pie1 e zorro.
·
Núm. 3.-Tr~j• de palio fino. Chaqueta semientalla~a y guarnecida con solapas pespunteadas Ch l
ª. sedda á rayas y bordado de fantasfa · M~gasª teecro·
mma as por bocaman d d
rlidah por medio de bofo~crt~: l~i~~:;r?:ªi!lpdraedne•
hectafetán.
ura •sastre&gt; , pespunleada por abaJo
. Y·con forro
de
Corbata de armiflo.

Unos son escotados en redondo ó en cuadrado
sobre la blusa blanca, que semeja un canesú;
otros tienen forma de estola, y los hombros se
cubren con pelerinas ó manguitos, dejan_do ver,
por algunas cuchilladas, el encaje, tul ó hnón de
la blusa. Estas chaquetas suelen estar bordeadas
con galones, botones, cascabeles ú otros colgan•
tes ó por un vivo de color claro. La dificultad
estA en medir bien la parte de blusa que ha de
quedar descubierta, para que el encaje, los en·
tredoses ó los soutaches que la adornan se inorus•
ten en el lugar oportuno y sus dibujos queden
en la dirección conveniente. Algunas veces la
chaqueta está completamente desprendida de la
falda y descubre la blusa encima del cinturón, y
en otros modelos ohaqneta y falda están unidas,
ligadas una con otra por medio de bieses ó sou•
taches estrechos, rectos ó sesgados, ó por enrejados de malla floja que destacan sobre fondo
blanco. Nueva y caprichosa es la chaquetita de
terciopelo que acompaña al traje de la figura 4,
de pall.o mostaza. Un bordado de soutach• forma
su adorno.
Los «boleros• de encaje grueso, amplios y
holgados, puestos al aire sobre blusas blancas,
son más de vestir que las chaquetitas, aunque las
siluetas de unos y otras son muy semejantes.
Unos son de igual color que la falda, otros más
obscuros ó más claros; algunos son de encaje de

Los abrigos de noche más prácticos, porque
sirven para todas las ocasiones y se pueden llevar también de día, son los de castor-nutria, largos ó semllargos, cuya espalda cae formando dos
cañones que arrancan de la nuca. Las mangas se
unen á la espalda y delanteros, como las de las
antiguas «visitas&gt;, sin costura aparente; producen una bonita linea de hombros, graciosamente
oa!da, y se separan del abrigo bastante arriba
para no estorbar la libertad de movimientos. La
sisa ancha no aja las blusas de encaje ni los adornos ligeros de los trajes de noche. Es sensible
que el precio de estos abrigos los ponga fuera
del alcance de muchos bolsillos.

.• .
Algunos modelos de abrigos tienen mangas
cubiertas de trencillas cosidas por una sola ori•
!la, como los volantes lisos. La pegadura se hace
en la parte de encima de la manga, con el propósito de que sea bien visible, y se acusa por
medío de vueltas redondas ó de patas en punta

0

c~~b

J;

Fig. 2.

REVISTA PARISIENSE.
BUMABIO.

Las chaquetas de terciopelo 18 , 1 ed
goe sin mangaa.-Abrlgo de rc::h.eaed adee.-Loa noTlsimoe abritrenclllas.-'frajes de gasa con a 'r e ~astor-nutria.-Mangae con
quetitas y loa cboleroa• de eneajfa~bciobnlea Y tranju.-Las cha•
con túnica.
ro usas blancas.-VesUdos

~ A e_n los modelos de mis últimas Revistas habéis visto chaquetas de terciopelo. Se llevan
mucho, en. efecto, con faldas de palio con las
de cachemir, esa tela tan usada en otr! tie
abandon!'da injustamente después y ue homp;~
reoonqmstad~ su lugar merecido en ql . y 0
la elegancia, merced á su flexibilidade binº/
ra y á los bonitos matices con que se ~neªnH umodelos de esas chaquetas para tod 1 · dy
des, para las muy jóvenes para la/" as e 1ason ~nto, para las que va~ dejando l!~e~f0 ;
Pª:ª as que lo fueron hace algunos años La
primeras prefieren la chaquetita semilarga · • s
tada en la espalda, cuya aldeta m
, ªI'"!·
dda por delante, tiene la línea tira&amp; t:"c!f!ª~dt,"
e las levitas &lt;Guardia francesa&gt; U
ar s
r_odea el escote, bastante abiert¿ p~r~ullljo-ohal
lir las cascadas de tul ó de ene .
e ar sates blandos reflejan la luz y re!l1:~~ur.,o; votansobre una cara joven, ó bien se abr
rescura
sobre un chaleco recto ó cruzado yaªle reco!i'1
ó breitchwantz' ya adornado con' souiaJ~m1 o
de cuero bordado, ya, en fl.n, de seda antÍ ya
Pompadour. En este chaleco se detiene la o~
~ata, con la que suelen hacer juego los puños
e enoaj~ en que terminan las mangas, casi siempre semilargas y de una amplitud moderada
con puños más ó menos estrechos festoneados'
dentado_•, altos en la sal!gría y baj~s en el cod~
para de¡ar pasar los pliegues y el vuelo de 1
manga. Una trencilla bastante ancha bordea
chaqueta, el cuello y las carteras treucill d
seda vege~l casi siempre y ~el ki.smo o~lo:
que el terc10pelo, porque los v1 vos y bordes ne
gros sobre telas de color van pasando d
d·
. Las personas no tan jóvenes dan la pr~fu:e!
01a á o~aquetas de aldetas largas y amplias, espalda lisa y ancha que cae en estola y no sólo
rodeadas y aun cruzadas por trencilla;, sino empleando
éstas
t
b 1 para ,tapar las costuras , dibu'¡ar t'1ran es, ~ o eros» u otras formas de abrigo
formar mgletes en la espalda; todo lo cual da {

la prel!-da cierta pesadez majestuosa que sie la
muy bien en esas edades del confin de Ja juv n
tud. Estos adornos tienen la ventaja de dis' en.
lar la disminución de la esbeltez cortandmuabrigo, dividiéndole en paños estrechos a°J:
g~ndo el talle por delante, cubriendo ;lgu ·
pmza 41;1~ la forma del busto hace indispensabf'
y perm1t1endo al sastre ó á la modista al e,
de los artificios con que se logra la eleganofa'dº
!!neas de la silueta.
e
También se hacen chaquetas semilargas abie
tas por detrás, cuyas aldetas están cubiertas J"
trencillas que les dan peso. Como son más c e
tas que las levitas de pailos estrechos más s~~oillas y menos llamativas, se pres~ mejor 4
llevarlas en toda oca_sión .. Sus mangas semilargas son con fre_cue!'-01a abiertas por abajo sobre
puños de enca¡e ligero, hechos con aplicación
de Inglaterra ó con anchos Valenoiennes mu
d_e acuerdo con el carácter de estos abrig~s dit
siglo XVII.
Hay modelos que sientan bien á todas las edades, como sucede con el de la figura 1 en la
que, sobre un traje de visitas de paño azul reglo
bordado, luce un abrigo de terciopelo del mismo color, con solapas y corbata de moaré
Podría hacerse con cuello y carteras de arml
ño motea~o, flexible como una tela, cuyas oai:
das fr1;1no1das terminaran en un cabo de pasa,
maner1a, con lo cual el abrigo sería adecuado
para una señora joven; pero si en vez de la piel
blanca se ~one breitch,vantz bordado con souta,
ches, el abrigo obscurecerá y dará el aspecto de
respetabilidad que pide una menor juventud.
Para _ha?er ese modelo accesible á los presupuest?s limitados, es preoi~o _suprimir la piel, que
stempre es cara, y sustituirla por terciopelo labrado, tafetán bor~ado ó raso flexible que haga
juego con el vestido. Habrá armonía entre el
traje y la edad si con arreglo á ésta se escoge
ac¡ulll de matiz más ó menos obscuro, haciendo
el chaleco más ó menos estrecho.
. Se ven chaquetas de terciopelo en todo seme•
¡ant~s á las de paño bordado. Para ellas puede
se:i:vir de _modelo, y muy nuevo por tener mangmtos unidos al borde del abrigo por medio de
correas, el traje «sastre• representado en la figura 2, de terciopelo flexible adornado con bor
dado de felpilla.
Nót,ese lo_ caprichoso del adorno, en que las
trencillas giran formando bucles y escarapelu
bordeadas por pasamanerías y trencillas estrechas bordadas con oro; lo cual á la verdad es un
p~oo llamativo para no ir e~ coche. os' reco,
• m1end? para este caso los bordados de trencillas brillantes ó mates que se desarrollan sobre
fondo de terciopelo.

Fig.4..

bros y giran para dibujar las mangas de una sola
pieza, de hechura nueva y curiosa.

•
••
Sobre las blusas de encaje se llevan muchas
chaquetitas. Todos los días aparecen modelos
nuevos de formas cada vez más caprichosas.

..
• En la Exposicion de automóviles he visto dos
abrigos novísimos y muy elegantes. No tenían
mangas, como no las tienen muchos entre los
más l!uevos modelos, lo cual acaso no es muy
práctico, pero es. muy bonito, porque los ase•
meja á las dalmáticas y casullas, sin la rigidez
de estos ornamentos sagrados. Uno de esos abri·
gos era de breitcl»vantz, completamente cuajado
de soutaches y de trencillas; unos manguitos cor·
t~s Y ensanchados, como los de un delantal de
mño, ca!an sobre las mangas del vestido, qne
eran ?Jaras (blancas ó crema) de tul y encajes
fruncidos, cuya ligereza y blancura contrastan
con la piel obscura llena de pesados bordados.
La espaf da y el delantero del abrigo iban á unir·
se deba¡o del brazo.
. El interior de estos abrigos es de una alegan·
01a refl.nada, porque están forrados con volantes
de gasa superpuestos, que se dice que abrigan
más que la uatina y el mnletón y que, por lo
menos, es i:nás bonito, y al pare~er menos deli·
cado Y frágil que lo que se pudiera suponer.
. Estas mangas de gasa pueden sustitnir muy
bien á las que os hayan quedado antionadas en
un abrigo de noche que no lo estll por su ampli·
tud y corte. La gasa debe jugar, en cuanto á co·
lor, c~n la tela del abrigo; debe ser Jo más grue·
sa P&lt;?•1ble, ~ate, y fo~~ando rayas atravesadas
med!ante pliegues religiosa, cosidos, separad~&amp;
por mtervalos lisos de 1 á 2 cm. de ancho. Fácil
os será sacar de las mangas antiguas qne vais á
desechar una franja de paño con que hacer unos
puflos anchos ó unos manguitos, que podéis bor·
dar con soutaches.
La figura 3 representa un abrigo de paño gris
topo, muy á P:º~ósito para carruaje, en el que
se puede suprmur las mangas y dejar sólo la pelerma con calados de terciopelo de igual color,

1!

Fig, 1,

•••

Fig.6.
Fl¡. 11,

oro ó de pasamauer!a, también' de oro, amarillo
ó verdoso. No resultan chocantes, gracias al fondo
blanco ó crema sobre que destacan. Bajo sus
bordes dentados se cosen bieses de gasa para
que los contornos no sean secos. A veces se cruzan también con un encaje algo fruncido, ó una
trencilla dibujando hojas de trébol y se suele
poner colgantes en las puntas de las hombreras
y en las de los delanteros, lo cual no siempre es
de buen efecto.

que se prenden con botones ó sujetas por presillas de pasamanarla, de las que salen, formando
fleco, los extremos deshilachados de las trencillas. A veces un galón más estrecho ó un ligero
dibujo de soutache aparece entre las trencillas
lisas.

• •
Hay trajes de gasa ó de crespón meteoro, adornados con aplicaciones de pana ó de terciopelo
que nacen en la cintura, cubren el delantal de
franjas estrechas, se ensanchan y vuelven á la
altura de la rodilla y adornan la parte inferior
del vestido en considerable altura. Estas franjas
en forma están unidas por una trencilla redonda
del mismo color, que sirve para tapar la costu•
ra. La espalda del vestido cae en un paño fruncido, liso, amplio, sin ningún adorno, que arran~
ca de un lazo, de una escarapela ó de un broche
antiguo, colocado más arriba de la cintura; lo
que da á la silueta, vista de espJldas ó de costado, una línea alargada de ¡¡ran esbeltez. Las fran·
jas de paño, de terciopelo ó de seda cubren todo
el cuerpo de gasa ó crespón y le rayan con sus
rameados: parten de la cintura, suben á los hom-

••

Flg.11•

Se ven algunos vestidos-túnicas, cuya primera
falda aparece cuajada de soutaches; mas como
estos soutaches darían peso y precio excesivos á
la falda si la rodearan toda, se suele prolongar
la túnica por delante y por detrás hasta el suelo.
Por los costados es por donde se levanta un
poco, y por esa estrecha abertura descubre una
quilla bordada. Las mangas, los tirantes ó el« bo•
lero• están en ese caso bordados también con
soutaches y recuadrados por franjas lisas, como
la túnica.
. El efecto es algo pesado, pero de gran elegancia, sobre todo para personas no muy jóvenes.

�Sin temor á esa pesadez ha sido trazado el modelo de la figura 5, de faya de color de vino de
Burdeos, en el que falda, túnica y cuello-fichu
están cuajados de bordado negro y violeta: completa este traje un sombrero de fieltro blanco
con gran lazo violeta.
Túnicas de tul, bordeadas con uu ancho encaje,
se drapean sobre vestidos de raso flexible .. El
t.lll adecuado para este mo es el de malla cuadrada, más 6 menos grueso, y los encajes incrustados al borde son gruesos como pasamanería
P;'r~ dar Il!ejor caída á esta tela tan ligera. La
tumca empieza más arriba de la cintura á veces
\,ajo la berta de encaje. Cintas prendÍdas con
botones, lazos 6 escarapelas la retienen en la cintura, bajo los brazos. dejándola caer recta por
delante y por detrás. Con frecuencia las túnicas
son de distinto color que la falda que les sirve
de viso. Así, una túnica de tul negro puede cubrir una falda azul pavo real al"O obscuro en
q_ue la l~z p~oduce reflejos brilla;;,tes. Sobre·~at,,·es mas vivos se emplea con preferencia tul
de grandes mallas, ó malla terminada por un
ancho fleco enrejado, cuyas hebras sedosas se
desparraman sobre la falda de raso.
1 ',
1

1

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!•
:1

1

1

•
••
El modelo de la figura 6, de jerga inglesa azul
ohscuro bordada_ con soutaches negros, y animacto co!' un canesu de encaje de Irlanda, es de los
que siempre son elegantes, siempre oportunos,
un~ca llamativos y muy á propósito, por consi!(ULente! para constituir el traje de tarde, sin
pretens10nes, que figura en primer término en
el ajuar modesto pero elegante de una persona
distinguida.

1

1

•

• •

1
1

1

11

¡Cu~nto co'!traría á quien puede lucir la correccrón de !meas y la frescura de la juventud
v:er aminorada su belleza con importunos puntitos negros y pecas en la frente en la nariz ó en
la !i•_rba! El Anti-Bolbos es el p~oducto especial
y UDICO que los destruye sin irritar ni enrojecer
Ja piel. Pedidlo, en París, á Ta Perfumería Exótica
/35, ~ du Quatre-Septembre);en Madrid, á las de
Urqmola, Mayor, 1; del Molino, Carmen 2· Romer'?, Carrera de San Jerónimo, 3; Hijo; de' J. J.
Fortrs, Puérta del Sol, 2; Gal y Compañía, Ferraz, 25; y en Barcelona; á las de Julia Comas, Call, :JO; Banús, Jaime I, 18; Ferrar Princesa, 1; Messip, Fernando, 55; Forteza Escudillers, 34, 1.º, y Lledó, Rambla de Capuchinos, 17.
V. DE CASTELFIDO.
Paris, 18 de Diciembre de 1907.

EL PUENTE.
Continuación.

1

1

1

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

268

Y abriendo la puerta, lanzóse á través del bosque, entre las densísimas sombras de la noche
Ni _los sil~idos del viento en la vetusta caso:
na_, DI el rDido f':'agoroso de los árboles azotad?• pod!an dar idea de la violencia del huracan dese~cadenado desde hacía más dé treinta
horas. Cara un verdadero diluvio en las tinieblas; el vendaval formaba torbellinos, trombas.
Golpeada, empujada rudamente contra los árboles, Cristina tropezó y cayó muchas veces sobre las ramas tronchadas que obstruían el paso
por las sendas. Apenas había puesto el pie en el
c!'mpo, cuando el huracán la despojó del abrigo
hgero ~n qu~ se envolvía; los cabellos se Je pegaban :t l•s sienes, y las faldas, empapadas por
la_lluvra, le pesaban, dificultándole el andar,
mientras fr!o agudo, intenso le helaba ¡08
miembros. ,Un•. r_ama quebrada la hirió en la
fren~e; e! ~1l0 t1b10 que se le deslizó por la cara
le hizo UDICamente darse cuenta de la herida
porqu~-~onsagrada p~r entero á la tarea qu~
se hab1a impuesto, eqmvocando el camino recto, hallándol? desp~és al_ fulgor ?ª los relámpagos-;-no sentia el fno, DI la lluvia, ni los magullamientos .....
De repente se detuvo. Un zigzag de fuego
desg~rr_ó el cielo y le deslumbró la vfata. El rayo
fulmmo tan cerca de la joven, que ésta permaneció un _instante. atu~dida, temblorosa. El peligro era crerto all1, ba¡o los copudos árboles algunos de los cuales debieron resultar heridos
por la descarga eléctrica; pero no importa se
proponía un objeto, y resueltamente valer¿samente prosiguió en el afán de realiza;lo,
Al cabo llega á la orilla del Pajarito, engrosa~

do y desbordado, y enfrente de ella ve dos ventanas iluminadas. Allí está la salvación. El señor
de Marmennes podrá oir las voces de llamada, y
si el puente, que se encuentra á dos kilómetros
de distancia, no ha sido derribado por la corriente, pronto estará en la otra Ribera el padre de
María Teresa. Acaso se encuentre por allí una
barca, y entonces no habrá ningún retraso ..... La
idea de que el señor de Marmennes puede negarse á ver á su amigo no pasa por la imaginación de Cristina. tHay quien sea capaz de no
atender el ruego de un hombre que se considera moribundo?
Se aproxima.cuanto le es posible á la orilla .....
Aun hallándose desbordado, ¡es tan estrecho el
Pajarito! ¡Un verdadero arroyo! Se lleva las manos á la boca, hacien&lt;j.o bocina, para que su voz
no se pierda ahogada entre el fragor de la tempestad; lanza un grito de llamada.
- ¡Señor de Marmennes!
· El huracán es tan impetuoso que apenas si '
ella misma logra escucharse. tNo se aplacará un
minuto, aunque no sea más que un segundo? i,El
abismo que se abre entre las dos casas es tan •
profundo que ni aun la voz humana puede salvarlo?
·
-¡Señor de Marmennes! ¡María Teresa!
Agota sus fuerzas lanzando gritos que nadie
oye. ¡Le parece que su garganta va á estallar! ¡Y
se encuentra tan cerca de lo que desea! Ve cruzar la figura esbelta de María Teresa detrás de
las vidrieras de la habitación. Y como una irania, la voz del viejo Guillermo, conducida por
el viento, llega hasta ella.
¡O~! ¡El puente, el puente destruído! ¡Y el desgraciado ~ue se en~uentra allá abajo, que se
cree próximo á _morir, que se muere quizás, que
la llama, que tiene necesidad de sus auxilios
que pide que le perdonen, que le consuelen! '
La energia de Cristina está á punto de ª"º·
terse: la ide~ ~e que existe un sufrimiento que
no puede a!I vrar acaba con sus ánimos. Cae de
rodillas, llora amargamente, y por una extraña
r_elación .d~ ~deas, recuer.da las palabras que Pauhna le dmg1ó al despedirse de ella: «Cristina, es
usted una santa.»

-Si yo fuera una santa-se dijo en medio de
~us. lágrimas-habría un puente 'sobre el Pa¡ar1to.
De repente se estremeció. Pocos momentos
ª':'tes la lluvia había cesado, y el viento, más
violento &lt;:•da vez, d_esgarró una nube. Surgió la
luna, subiendo r ápidamente por el horizonte
iluminan?º súb_ita_mente los campos desolados .... '.
Y he aqm que a cierta distancia una masa negra
se destaca sobre el riachuelo. e."no de los árboles cuya~ raíc':s se bañaban en las aguas, herido
por el viento o por el rayo, ha caído atravesado
entre las dos orillas .....
-¡Dios mío!
Atravesando el ribazo llegó al improvisado
pni:nte. Es peligroso arriesgarse sobre un tronco
mo¡ado, resbaladizo, y franquear los obstáculos
que p_resent_an las ramas que entorpecen el acceso a la orilla opuesta. Cristina ni aun reflexionó. Escaló el. tronco, enorme en la base y andando á medras, á medias arrastrándose,'magn1!•~•• ensangrentada por las ramas que en las
tmreblas _le. azotat:,an el rostro, llegó á la orilla
Y se precrprtó hacia la casona solariega. El aldabó~ resonó en m_edio de la t?rmenta; Guillermo
abrió y retrocedió sorprendido al ver el estado
en que llegaba la joven.
Al salir de la obscuridad horrible y pavorosa
parece extr~ño encontrarse en el tranqnilo sa'.
Ión de la Ribera, embellecido y perfumado por
las flores; pero Cristina no se da cuenta de nada
Y cuando el señ_or ~e :d•rmennes y sn hija en'.
tran_asustados, mstmtrv~mente junta las manos:
;-1En el nombre de Dios, venga usted á verá
m1 t10! ¡Está enfermo, desea que le perdone usted!.. ... ¡Hay un puente sobre el Pajarito!
•: ... _Recorren otra vez el peligroso camino.
Cr1s_tma entra sola en la estancia del señor de
Salhs.
;-;Cristi~a! tD?nde estabas? ¿Qué te ha ocurrido? ¿Estas.~err~a, mojada? ¡Oh! No me abandone_s 1;Dás, h1¡a mia; te necesito .....
Crrstma se arrodilla cerca de su tío y se esfuerza P?r _hablar con tranquilidad.
-Habra ido á buscarle un amigo ..... ¿Quiere
us.te~ qne entre? Procure olvidar los años de su•
fr1m1ento y d~ amargura, y retroceder al pasado
mocente Y fehz ..... ¡Oh! ¡Tío, sosiéguese usted!excl!'ma, asustada, al notar la alteración de sus
facciones.
Pe':'o el señor de Sallis no la escucha ya. Con
¡os o¡os desmes':'radamente abiertos, mira hacia
8 puerta. Una srlueta muy conocida se destaca
en ella.

-¡Gastón!... ..
, Está cerca de él, el amigo de antaño..... •Ss
han odiado alguna vez? i,Es cierto que han
sado muchos años desde la última vez que se
abrazaron? Todo se ha olvidado. Luciano reclina
la ca~eza en el hombro de G~stón ..... Así han
dormido algunas veces en su mfancia después
de un largo pas_eo ..... Hondo suspiro sale de su
pecho, sus facc10nes se serenan, la respiración
se hace tranquila, y Cristina, llorando, sale quedamente, dejándolos unidos, como hermanos en
la paz de su amistad renovada.....
'

ta-

Concl«irá.

SOL DE INVIERNO.

Bajó Ia madre al huerto,
'Bajó cantRndo

Los dulces villancicos
De Nochebuena.
Cuando subió la madre
Subió llorando
Lágrimas de amargura,
Llanto de pena;
Y en la casa los niños
Siempre cantando
Proclamaban alegres

s.-Blusa guarnecida
con pliegues.

La Nochebuena.

de

101

Espaldas
dibujos 4 y

&amp;,-Paletó de terolcpelo.

II.
Baió la madrP. al huerto
Buscando flores,

i'

Bajó buscando el brusco

Que purpurinas
Muestra bayas que alegran
Con sus colores
Del tosco Nacimiento

.i

ut

Las figulinas.

Y al llevar á los niños
Ramas y flores

Holló la pobre madre
Duras espinas.

ID.
Nada sabe la infancia
Noble y serena
De otros tiempos pasados,
De hermosos días

En que al llegar del allo

La N ocbebuena
Inundaban la casa
Las alegrías
De una gentil criatnra,
Blanca azucena
Que se marchó sembrando
Melancolías.

.- Traje para señora de cierta edad.
7

4.- Traje con chaqueta de hechura Imperio.
La explicación en la pligina 21,.

IV.

Nada saben los niños
De aquella hermana
Q11e cual rosa de nieve
Gentil y pura
Pasó por la existencia,
Bella y lozana,
Con el alma y la vista
Siempre en la altura.
Nada saben los niños
De aquella hermana
Que al volar á los cielos
Dejó amargura.

8.-TraJe lujoso para niño
de 5 á 7 años.

v.

Núm. 5.-Para la explicación y
patrones, véanse las flgs. 18 á 22 de
la Hoja-SuplemMito,

¡La madre sí lo sabe!
¡Nunca se olvida
Una madre amorosa

Del hijo ausente!
Por dar ~•to á lo hijos
Entristecida,

Acallando su pena

Núm. 6.-De terciopelo negro con
' forro de seda color coral. Se adorna con soutache y botones de fantasía. La separación entre los de•
lanteros queda cubierta por un chaleco de seda negra, guarnecido con
cinta verde.

'

Cantó riente;
Pero al verse en el huerto

Lloró afligida,

Llamando entre sollozos

Núm. 7.-De lanapékinée con ra-

A la hija ausente.

yas muy finas negras y de color lila.
El peto, bordado, y las mangas son
de malla teñida en el mismo tono
lila; el canesú es de malla blanca
bordada y se une al cuello recto.
Las mangas, de hechura japonesa,
se cortan de la misma pieza que el
cuerpo y se adornan con galón de
seda negra. Falda formando pliegues huecos, y cinturón de seda

Deja la madre el huerto,
· Sube llorando
Lágrimas de amargura,

Llanto de pena.

Y al escuchar Jvs niftos
Alborotando,
Yergue al cielo Ja frente
Casta y serena,
Y fingiendo alegría,
Sube cantando
Los dulces villan cicos

De Nochebuena.
M,

R. BLANCO·BELMONTE,

lila.
Núm. 8.-De terciopelo azul obs10,-0haqueta de plelea, adornada con trencllla.

curo. Los delanteros de la chaqueta
redondeada dejan al descubierto
un chaleco de encaje simulando

9,-TraJe luJoÍo para niña
da 3 á 5 años.

chorrera, sujeto por un cinturón

de seda drapeada color marlll. El
cuello marinero y las bocamangas
son de la misma seda, y se guarnecen al borde con encaje.

El pantalón se sujeta por b~jo de

la rodilla por medio de puñ1tos y
hebillas de acero mate.

Núm. 9.-Para la explicación y
patrones, véanse las ftgs. 29 á 32 de
la Hoja-Suplemento.

,

Núm. IO.-Los delanteros de ·esta
chaqueta, de nutria, con forro de
seda clara, se abren sobre un chaleco de terciopelo guarnecido con
trencilla bordada, la cual disimula
las pinzas y las costuras. Las mangas se montan por medio de pliegues y se adornan c_on trencilla.

¡;~

Núm. 11. -De cebellina guarnecido con colas y motivos de pasa-

'.•~~. -

/~

J:Pfl

'j?"

manería color castaña. La espalda

se cille en el talle y queda· sujeta

por un galón de pasamanería: los
delanteros caen rectos en forma

de estola.

11,-Abrl¡o de pieles.

.

�LA MODA

270

ELEGANTE ILUSTRADA

17t

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
Núm. 12.-Las hgs. 97 á 100 de la Hoja,S,,
ponden á este batln.
I&gt;
De lana gris cuadriculada tono sobre to El
bocamangas se cubren con terciopelo de ~~o
Y pespunteado, cuyos bordes sellala un cordó •·
El batfn se abrocha por medio de cordones· n""
ros se abren los correspondientes bolsillos." en

año azul claro; el cuello-chal y las bocamangas se cubren
!nPmoaré, dejando todo alrededor un bies de paño de 1 cm. de
1ºr!º~haqueta

se forra con tafetán de color azul pálido.
Núm. 24,-Para la explicación y patrones, véanse las ftgu•
ras 10 á 17 de la Hoja•Suplement-0.

19.-Blusa para niño
de3á 5 años.

18.-Traje da hechura rusa,
para nlilo de un año.
13.- Traje para niña de un año.

,,

20,-falda para traje da calle.

14.- Delantal para niña de I a 2 años.

2I.-Falda redonda.

12.-B!,tln para caballero.

,i
i

1

•
~

~

1

1

1

1

1

1

~I

1 1

22,-Traje con paletó de paño.

·

17

Núm. 25.-La falNúm. 13.-Para la
da es de pallo azul
explicación y papastel, fruncida en
trones, véanse las
el talle por atrás y
flgs. 33 á 35 de la
enloslados. El bajo
Hoja-Suplemento.
termina por un bies
Núm. 14.-Para la
de seda azul más
explicación Y pa•
obscuro, de 5 cm. de
trones, véanse las
ancho; rodea el taflgs. 36 á 38 de la
lle un cinturón de
Roja-Suplemento.
seda del mismo coNúm.15. -Sombrelor.
ro para visitas. Se
El canesú del
cuerpo esde guipur
forma con cintas
y tul á jarelitas; el
Liberty color cascuerpo se abre sotaña dorado, y se
bre un peto de maguarnece al borde
lla teñido en color
con terciopelo del
azul pálido y bormismo color: su
dado con felpilla.
adorno estriba en
Completa la guarrosas de color de
nición un cuello
rosa y1violáceas
formando grancoñ. hojas de terciodes pioos, de mapelo y un lazo de
111 nAfl- ,ara Invierno.
lla bordada con
raso sujeto por una
bordes de seda;
hebilla de acero.
las bocamangas se ejecutan del mismo modo.
Núm. 16. -Sombrero amazona, de
Núm. 26.-De raso Liberty color blanco marfil,
negro, guarnecido al borde con moariJ
heckuraPrincesa.La falda termina por una cola
adorno que varias plumas de avestru.
de 1,75 m. de largo, y se adorna alrededor con dos
Núm. 17.-Sombrero campana, d•grandes volantes de encaje; el prim~r volante
ador_nado con un grapo de plumas de
forma ondas y se monta bajo una guirnalda de
desrizadas y con lazos de terciopelo.
ro.sas y azahar; la parte de arriba del cuerpo t_er•Núm. 18. -Para la explicación y
mina en un canesú con cuello recto de musehna
veanse las flgs. 39 á 44 de la Boja·
blanca fruncida, al que sirve de marco un entredós de encaje; berta de encaje ador~ada con un
Núm. 19.-Para la explicación 1
ramo de flor de azahar. Mangas sem1largas y puvéanse las flgs. 57 á 63 de la Hojalos lisoF,
Núm. 20. - Para la explicación Y
Núnr. 27 •.:..La falda de este traje, de pallo color
véase la flg. 104 de la Hoja-Supie..rosa marchita, se compone de una interior de
Núm, 21.-Para la explicación ypatronel,
tafetán terminada por un gran volante de pailo y
se las flgs 23 á 26 de la Roja-Supl6'M«II&amp;
de una túnica que cae suelta; ésta se adorna con
trencilla y flecos del mismo color del traje. El
Núm. 22. - Para la explicación Y
cuerpo se abre sobre un peto de muselina de sed.a
véanse las flgs. 83 y 89 de la Hoja·
plissée,quese adorna con guipur, y al que rodea
Núm. 23. -De pallo azul de Saxe; ee
unfichu de pailo; delante se destacan botones de
con bieses de moaré de 2 cm. de ancb di bisutería; el borde superior delfichu termina por
más obscuro que el del paño¡ éstosse
un vivo de seda color rosa marchita y una tira de
en la falda dibujando dos Uneas, que!,. terciopelo negro; el borde inferior termina por
por medio de otras tiras de la misma..- flecos; las mangas, semilargas 1 concluyen en
jetas con botones. La chaqueta,de talle
PuAos adornados con trencilla,
Ja espalda, se adorna con bieses de moar61.
tones; los delanteros se abren sobre un

25,-Tollette para 1&amp;ñorlta.
23,-TraJe de lleohura autre, propio para vlaltaa.

2 4,-TraJe ,ara aeñorlta.

26.-TraJe de boda.

27.-Traje adornado oon tleooa.

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

272

LA

M ·o D A

273

E L E GA N T E 1LU ST RA D A

sobre las mangas; éstas se montan por medio de plie·
gues y se cifi.en, á partir del codo, hasta forUJ-ar los
puños que terminan en una cartera de moare, real·
zada a'l borde con trencilla.
Completa la blusa una chorrera de tul formando
cascada.

née blanco y plata; el borde interior se guarnece con
un vivo de t erciopelo ; completan el adorno dos .alas
matizadas.
Núm. 39.-Este sombrero, de hechura Panamá, es de
fieltro flexible color verde almendra; rodea la copa
un drapeado de cinta, que termina por un lazo y sujeta una pluma de fantasía.

Detalla del bordado
del dibujo 28.

Núm. 28.La llg. 53 de la
Hoja -Supl,-

30.- Ao111rioo bordado.

corresponde á este
modelo.
Nuestro modelo, de seda
color rosa pálido, se guarmento

1
1

Núm. 31.- La flg. 28 de la
Hoja - Suplemento corre S·
pondo á esta capucha.
De seda negra. El borde ·
superior se frunce entre
las • y termina por un entredós negro de centfmetro
31.- Capucha para salida da teatro.
y cuarto de ancho, bajo el
cual se montan dos volantes de muselina de seda plissée. La capucha se ejecuta ateniéndose á la flg. 28 de la Hoja-Suplement-0.

nece con un

medallón pintado sobre la
tela, al que sir28. - Bolsa para teatro.
ve de marco
una guirna!d.a
de flores bordadas con cinta rococo; Ja unión queda d1s1mulada por medio de un galón de oro, cuyo borde se
realza con lentejuelas; éstas adornan también los J?ordes
del saco, que se adornan además con encaje frunm_do; el
saco se forra interiormente con tafetán blanco; la Jareta
se cierra con
una cinta rosa.
Se corta una
pieza de 28
centímetros

1! '.

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1

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1

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1

Núm. 40.-Dc terciopelo negro con alas
forradas de raso blanco liso; su adorno se
reduce á unas plumas blancas de avestruz.
Núm. 41. -La flg. 45 de la
Hoja-Suplemento corresponde á este modelo.
Se ejecuta c.on lana blanca
delgada, guiándose por la
figura 45 de la Hoja-Suplemento; se empieza la labor
por el borde inferior sobre
una cadeneta de 154 mallas. para señorita,.
Núm. 42.-La flg. 108 de la Boja·S1'plemento corresponde á esta lab9r.
•
De seda pongée color crema, adornada
con guirnalda compuesta de flores y
cuentas. Los bordes superior é inferior
se guarnecen con un fleco de seda, cuyos
colores armonicen con el bordado; nuestro modelo mide8centfmetros de altura; el
dibujo flg. 108 de la

Núm. 32.-Blusa de vuela de seda color verde almendra1

guarnecida con encaje de Venecia ocre.

Núm. 33.-Blusa de raso Liberty_ color azul verde, guar,
necida con encaje de Irlanda y dispuesta de manera que
forme pliegues.

. Núm. 34. - Las
ftgs. 54 á 56 de la
de ancho por
H oj a -Suplement-0
48 de longicorresponden á
tud, se dobla
estas labores.
por la mitad y
Las tres servisobre una de
lletitas se ejecuestas unidatan con tela de
des se copia el
hilo blanco y se
dibujo llg. 53
guarnecen con
de la Hoja-Subordado á la inp lemen to. Se
glesa. El modelo
bordan las flode mayor tamaño
res con cinta
puede servir para
de color verde
cesta de pan, y
almendra, los
29,-Traje da terciopelo para Hñorlta.
mide 24 cm. de
tallos á punto
diámetro; el sede tallo con
gundo sólo mide
seda verde, y se fijan para las flores
15, .Y el tercero, de forma cuadrada,
·e-,,~~ ~ cintas estrechas, fruncidas por
tiene_ 13 cm. de lado. Los dibujos
&lt;
un lado, de diversos tonos del
estan representados por las figurosa y del azul; el centro queras 54 á 56 de la Hoja-Supleda indicado por algunos
mento: el bordado se ejecupuntos anudados hechos
ta con algodón brillante
con seda amarillo oro.
del núm. 30.
Al concluir el bordado se unen las dos
Núm. 35.-La figumitades, y se deja
ra 52 de la Hoja'Z'1!
~í,__....
por arriba una
S u p leme n to
33,- Blusa da novedad.
abertura de
correspon•
32.- Blusa da novedad.
7 cm.; se
de á este
forra el
modelo. Se compone &lt;le un centro de seda br ochasaco, se pespuntea la jareta de 2 cm. y se guarneda de estilo Luis XV, y á su alrededor un coa;
~en los bord~s de _la tela con lentejuela y encadro de encaje Renacimiento. El dibujo esta
Je. El borde mferior se frunce y se une á un
representado por la flg. 52 de la Hoja-&amp;·
trozo de cartón de 11 cm. de largo por 3 ½
vlemento.
de ancho, que se cubre también con seda.
Por la jareta se pasan dos cintas color
Núm. 36.-Las flgs. 46 á 49 de la Hode rosa de 75 cm. de largo, que termija•Suplemento corresponden á es·
nan por lazos.
tos modelos.
Todos ellos se cubren con pa•
Núm. 29.-Las flgs. 1 á 9 de la
ño fino color gds claro y se
Hoja - Suplemento corresponadornan con un bordado
den á este modelo.
hecho según las flgs. 46
á 49 de la Hoja-tiupZ.·
Núm. 30. -La flg. 50 de
mento; los motivos se re•
la Hoja-Suple mento collenan en parte á punto de
rresponde á esta labor.
costura cruzado con hilo de.
De seda de color verde aloro, y en parte á punto llano
con seda de color azul acero; su
borde se sen.ala á punto de tallo con
seda negra.

'

'1 '

,!1i:

D

Hoja-Suplemento se pasa á un
trozo de seda; las flores se
bordan con cinta rococo crema y cinta azul matizada; las
hojas con cinta verde, los tallos, ápunto de tallo con seda
verde de dos hebras; la cinta que une las cuentas con
seda azul pálido y con hilo
de oro, el cual se fija por medio de puntadas hechas con
~eda amarilla. Se corta la
45.-Bluu
forma en papel brístol, sede terólopelo.
gún la flg. 108, se recorta y
después se aplica el bordado
cosiéndolo; finalmente, se
cosen los flecos.
Núm. 43.- Para la explicación y patrones, véanse las figuras 101 á 103 de la Hoja-Suplement-0.
Núm. 44.-La flg. 51 de la Hoja-Suplemento corresponde á
esta chorrera. .
Nuestro modelo mide 52 cm. de longitud y 15 de ancho,
y se compone de un entredós de malla de oro de 7 ½cm. de

m.ento.

l

35.- Tapeta
para velador.

Núm. 38. Capelina de heehura campana, de
fieltro azul c el este,
adornada con cinta tJéki-

Detalle del dibujo 44.
36,-0bJetDI da escritorio para sacrétalre.

39.- Sombrero da- viaje.

Hoj a-S1'pZ.•
tnento corresponden á esta
blusa.
D0 lana gris
con rayas azul
verdoso;se adorna con tafetán
tornasol del
mismo color.
42.-Pantalla bordada.
Los delanteros
se disponen for.
mando pliegues de 1 cm. de ancho, r1bete_ados
con tafetán: el cierre se disimula por medio de
4o.-s~mbrero
un pliegue b"tJ.eco postizo, adornado co~ bOtOpara visitas. nes y á los !~dos con plissés de taf~tsn. La~
mengas fruncidas en el borde superior, redg
cen su vuelo dentr~ de puños que terminan e:q forma t e
atas y se adornan así como el cuello recto y los delan eP
' botones y presillas.
' .
ros, con
Núm. 47.-Los delanteros de esta blusa, de louisimverd~
se disponen formando grupos de pliegues pespunteados has

44.- Chorrera da malla
borilada.

t\Um. 37.- Para la explicación y patrones,
véanse. las flgs. 27 a y b de la Hoja-SupZ.·

mendra y
adornado con ra•
mas de flores bordadas á
punto de tall o.
El bordado se ejecuta con seda de dos
h ebras, color de ro sa
34,-Sarvlllatas para oesta da pan, bandeja 6 frutero.
de dos tonos para las
flores y verde para los
tallos y las hojas: el borde se gnarnece con un cordón de seda verde.

Núm. 46.Las flgs. 90
á96dela

37.-Chaleco de franela para caballero.

~!

1

1

41.~Bolero al crochet para señorita.

43.- Gorra
de sport
para señorita.

46.-Blusa da lane.

ancho, bordado con ~eda blanca, y de sou·

mitad de altura, en tanto
que los de la espalda continúan hasta el talle; la b!U·
sa se adorna entre los pliegues con galones bordados
de seda de color: el cuello
recto y los puilos, pU.ssM
en su borde superior, están
constitufdos por un gal6n
encerrado entre bieses de
seda, que se unen por medio de puntos de costura
cruzados.
Núm. 48 á 50.-Las flgu-

tache de plata; las flores se bordan con
seda rosa color de fresa clara y obscura,
las conchas en azul pálido, las flores grandes se bordan á punto llano, las hojas á
punto biesado y los tallos con seda de.
cinco hebras; el centro de las flores está
indicado por medio de puntos anudados
hechos con seda amarillo oro ( véase el
grabado, que representa una parte de
la labor). La chorrera se guarnece
á los lados con un
plissé forrado de
muselina de seda;
del mismo modo
se ejecuta el cuello.
El dibujo flg. 51 se
pasa al tul y éste se
hilvana bajo el entredós de malla.
Núm. 45.-De terciopelo chiffon ne·
gro; se adorna Con
bieses de moaré,
colocados bajo
trencilla de maner(l que simulen tirantes prolongados

48 4 50.- Servilletas para bandeja,

�LA MODA ELEGANTE ILUSTnADA

274

LA MODA ELE.GANTE
complacerla.-2.• El modelo que me ind'
bonito y le aconsejo que lo adorne tal cu~f'- es. lila,
gra~ado.-3.ª No sabi_endo la hechura que
abrigos, no me es posible aconsejarle acertad nen,
el arreglo qne les debe hacer. Explique
am
mucho gusto le indicaré modelo.
me1O 1

ras 106 y 107 dela Hoja-Suplemento·corresponden á estos modelos.
De tela de hilo blanca, adornado con bordado inglés; el mayor mide 30 cm. de longitud y 22 de ancho;
el segundo 26 y 17 cm., respectivamente, y el tercero,
de forma oval, tiene 31 cm. de largo por 23 de ancho.
Los dibujos están reproducidos por las flgs. 106 y 107
de la Hoja-Suplemenl-0; el bordado se ejecuta con algodón brillante del núm. 3; todos los contornos están
festoneados.
4.- Traje con chaqueta hechura Imperio.
Núm. 4.-De pallo color ubejaruco. La falda mide
4-,25 m. de ancho y se guarnece al borde con una tira
de pallo pespunteado de 4 cm. de ancho la cual se
prolonga hacia arriba á intervalos iguáles dibuJando sardinetas; la chaqueta adornada cOI:. straps
pespunteados, deja á la vista' un chaleco de pailo
bl~nco; el cuello-chal, de pailo pespunteado, queda
BUJeto por un lazo de cinta; el interior del cuello se
guarnece con un h!es de terciopelo negro; los faldones se mon!an ba10 un cinturón pespunteado. Las
mangas terminan por bocamangas de seda negra
adornadas al borde con bies es de seda blanca y s~
montan en las sisas bajo grandes tiras de pail.~ pespunteado.

11
1

ji
1

gantes, duran muchfsimo.-4.ª Gallina trufada. Después de limpia se rellenará su interior con dos libras
de carne fresca de cerdo, machacada en el mortero,
sazonando este relleno con sal, pimienta, especias y
mezclándole Jas recortaduras de un kilo de trufas,
que se habrán torneado, y las cuales también se aumentarán al relleno. Después se coserán todas las
aberturas, á fin de que no se sal~a, y al d(a siguiente
se cubrirá la pechuga de la galhna con unas rajas de
tocino, sujetándolas con un bramante. Se pondrá á
asar entre dos fuegos 6 al horno. Una vez bien asada,
se colocará trinchada la pechuga, quitándole los huesos que están adaptados á ésta, á fin de que cuando se
sirvan puedan tomar también del relleno. Aparte se
puede servir una salsa de trufas, 6 bien se adorna el
trufado con gelatina.
L. H.-Cójale por la noche el pelo con papillotes, y
por la mailana se sueltan y se hacen los tirabuzones
con el dedo, con una vela 6 con un palo á propósito.
Si le moja el pelo al cogérselos, le quedarán más
fuertes, pero no es preciso.
M. H. VALLADoLID.-Riento muchísimo no contestar á usted; pero es derecho reservado á las sefl.oras
suscriptoras de la 1.ª 6 2.ª edición.
RÜsA. -Haga el favor de enviar el justificante,
porque la persona que indica no figura tampoco como
suscriptora. Cuando llene ese requisito, tendré mucho
gusto en contestarla.
cLA PATIENCE VIEUT Á BOUT DE TOUT&gt;.-Mucho celebro que tan contenta quede con mis contestaciones,
que no dude le doy con muchísimo gusto.
1.• Es indispensable que estén escritos en el compás que dice, y no es, por lo tanto posible, lo de la
zarzuela.-2.ª Dando la enhorabuena por carta 6 tarjeta. - 3.ª Transmito ·sus deseos al sefl.or Director. 4.ª Hay bordados ahora mucho más de moda, y cuyos modelos encontrará continuamente en nuestras
páginas. Con ellos se pueden hacer preciosas labores.
Mil gracias por los elogios que hace de nuestro periódico.
UNA ANDALUZA.-1.ª Se quitan las manchas que tenga con una lejfa hecha con potasa cáustica, disuelta
en el agua¡ debe darse en caliente. Se deja secar, y
despué::J se pasa por el dorado un pincel humedecido
en 30 gramos de ácido azoico ó nítrico y 4 gramos de
sulfato de alúmina, mezclados con 125 ~ramos de
~a pura. En seguida se hace secar losobJetos expoméndolos á un fuego moderado. Si es verdaderamen •
te de bronce, le quedará muy bien con este procedimiento.-2.ª Se extiende sobre papel 6 sobre el tablero, se sujeta encima Ja tela y se pinta ésta. No se disuelve en ningún líquido, sino que se pone en polvo.
- 3.• La verdadera barbotina no puede hacerse por
los aficionados; pero se consigue imitarla perfectamente confeccionando las flores que sirven para su
ornamentación, sirviéndose de la pasta siguiente:
Cera blanca..... . . . . . . . . . .. 50 gramos.
Esencia de trementina.. . . 25
Por separado se hacen derretir:
Cola fuerte .. . . . • • . . . . . . . . 50
Resina................... 50
Agua..................... 160
y alládase:
Aceite de lino. . . . . . . . . . . . 125
Mézclese todo y viértase este líquido caliente sobre
yeso mate para formar una pasta de la consistencia
del mástico del vidriero.-4.ª Se disuelven las purpurinas en goma arábiga fuerte. Se aplican con pincel.
FLOR DE ALMENDRO. - Para evitar falsificaciones
hay que exigir el nombre de la Perfumería Ninon, de
París, al pedir la verdadera .Agua de Ninon, que embellece el cutis, impide y borra las arrugas y destruye
los botones y manchas rojizas.

tl:dicafl

POR UNOS OJOS AZULES.- Mucho agradezco •ns
b_les frases, y una vez más me pongo á s d'
ción.
u 1
J.• El sombrero que me indica le quedará
La pluma puede ser celeste, verdeó de varigreci
d~sde el verde obscuro al azul celeste. sr
tonot,
2. Comblnelo con terciopelo gris -3 • éo ora,..
pelo y cuchillos de color celeste.-4.ª Vea 1.:1, terafodos 3 y 4 de LA MODA del 6 de Diciembre Adf81-con terciopelo.-5.ª No, sefiora. Marta, visó·n, ar;!t
castor, zorro blanco, etc. Se adornan con cabe ~
colas. Resultan mejor de la misma piel - 6, LoZIIJ
modelos que me indica son muy bonitos·_ 7 ,8 dot
cuentro más bonita la verde que la café coi,· '1 &amp;..
bado que me in~ica, adornándolo como mar~::1gra.
delo. Puede de¡arle la espalda suelta
on lllOo
cuell?- Se llevan hasta la rodilla.-s.•
s~llo~i!
de _P•el_ y peluch6. - 9.• Hágalo de pallo verde
apl1oac1ones de seda cuero 6 verde más claro ciueCO:
pallo, fori!'ando greca.-. 10.• Se cuece la fruta huta
que esté tierna, y despues se pone en un jarabe
muy espeso; se le dan unos hervores y se retira
fuego. Es:a operació!' se repite durante tres 6 cuatro
dfas.-11. Entre pa¡a ó aserrfn se conserva bien.
12.ª Frótese las rafees con sublimado al 2 por 100013. ª No, sefiora.
· .-

.:d

0

si;

cC

0

UNA GALtEGUITA.-Slento muy de veras e) motl,o
por el cual no ha podido usted hacer la conserva
deseo que cuando la haga le dé buen resultado ' 1
Imitación al licor do los Bemaictinos.

·
Amonio.. . ....................... . 50

E1paldu de loa dlblljOI IO y 11.

LECTURAS DE "LA MODA"

il

En el próximo número terminará la publicaeión de la linda novela El puente.
Firme en el propósito de ofrecer á sus amables abonadas lectnras amenas, interesantes y
morales, la Empresa de LA MODA ELEGANTE ha
practicado nn concienzudo trabajo de selección
entre las producciones más notables de la literatura contemporánea, buscando una obra que
ofreciese atractivo y solaz para todos los individuos qne componen una familia: desde la seflora respetable hasta la niñita ingenna y candorosa.
La snerte ha premiado nuestro esfuerzo y
hoy tenem~s la sa_tisfacción de anunciar que
desde el primer numero del año próximo comenzaremos la inserción de la admirable novela
que lleva por titulo

Jll final 6e la jorna6a.
En esta obra su autora, la insigne artista
M._C_olo~b, ha puesto todos los primores de su
privilegiada fantasía para adornar un hermoso
cuadro de la vida real, para ofrecer nn noble y
alto ejem_plo de abnegación y de ternuras, tanto
más _snbhmes o~anto que se realizan en la modest11! ~el anómmo por una jovencita que cifra
•n felicidad en labrar la dicha ajena.

Jll final 6e la jorna6a
es una narración que sed_uce, que encanta, que
conmneve Y que pone lágr1masdulcesen los ojos
En el!a yernos á la Humanidad á través de uO:
alma cristiana y buena, y esa visión confortadora es algo _como nna estrofa de cielo sobre la
prosa de la tierra.
D~sde las primeras páginas la atención queda
c~nt1vada por la ~m?rosa figura de la protagonista, y las desoripc10nes y paisajes, la pintura
d!l car~ctere~ y de costumbres, las notas de las
vidas mfantiles que se agrupan en torno de la
heroi,na, hacen que ésta destaqne como árbol de
bendita sombra entre rosales en flor,

Jlt final 6e la jorna6a
aparecerá á partir del 6 de Enero de 1908 forman.do parte del texto de los números d~ esta
Revista.
LA ~ODA ELEGANTE ha adquirido el derecho
exclu~1 vo ~e dar á conocer en castellano esta
joya llteraria.
u La traducción ha sido hecha con fidelidad y
esmero por nuestra compallera la distinguida
escritora que firma sus trabajos con el seudónimo de Sylvia.

:•lisa ........................... . . 25
enta piperita.. . . . . . . . . . .
25
Artemisia gracialis ....... : : · · · · · · · 25
Angélica (cafz fresca) ....... ::: : : : : 26
fnica (flor)....................... 8
51.-Traje COR falda.
coro. ...... .. . . .. . . . .. . . . . .. .
15
Clavo......................... ... 2
Núm. 51.-El delantero se guarnece á uno y otro
Nuez moscada........ ..... ........ 2
lado con acuchillados. Esta falda puede servir lo misCanela......................... ... 3
mismo para trajes de lana y de pafio como para los
Prepa~adas las drogas, se dejan en maceración ooa
de terciopelo 6 de sed&amp;:
'
,
cuatro btros de alcohol de 85º. Se ,lladen tres llm11
de agua y se destilan cuatro litres, Se agrega un ji,
rabe fr_ro, compuesto de cuatro kilogramos de azd•
Y dos htros de agua. Se completa el volumen á 10 JI.
tros, se le da color amarillo y se filtra.
MIEREs.-1.• y 2,ª No solamente se usan con reeatdro de tapiz, sino que resulta más elegante que con
UNA ENTUSIASTA DE LOS ESCRITOS.....-H&amp; tenido una el de peluch6.-3. • Debe ser de la misma clase de IGI
gran satisfacción al recibir su carta, y procuraré com- muebles.
placerla en todo lo qne de mf dependa.
AGRACIADA 259.-J.• No, sellora.-2.' Se llevan toda
J.ª Es una tela de seda de canutillo con dibujo de clase de blusas y pecheros.-3.ª Los de estilo Lula X'f
moaré. En color rosa viejo, crema y azul tu.rqn! re- 6 Impe~io.-4.ª Sf, sefl.ora.-5.ª Lé.mpara en el MIi•
sulta muy bonita. Emplee el cordoncillo de seda de tro.-6~ So~re _felpa ó Pª!lº·-7·ª Crespón de la Cblla marca D. M. C. del núm. 20, ó el hilo de bordar na.-8. Es rndiferente, siempre que armonicen biell,
de la mi_sma m~rca y del núm. 6. -2,• Se limpian
- l.ª y 2. • Solamente las tarjetu.. con bencma, pomendo ésta en una jofaina pequefl.a; se 3,ªBRm:'ILDA.
Ab,ertos.-4.ª Puede poner: ,Le felicita y salada
meten ~entro ~os guantee y se ,frotan bien; se cambia respetuosamente
afma. ....• En el sobre se pone:
la bencm~ suCia y se vuelven a frotar, después se 88 . «Reverendo Padresu
..... &gt;-5.ª Estando en un sitio frelaO
curren sm torcerlos, y se frotan con un pafio hasta
no ~e pone ra11;cia. - 6.ª Estará mejor en el color dPI
qne queden limpios.-3.ª Tinta negra. Se toman
abrigo¡ pero s1 no lo encuentra, por ser un medio coNuez de agallas, de Alepo,
lor, dé¡ele el negro, porque también está bonito.
en polvo grueso .......•. 250 gramos.
UNA EXTRANJERA.-En el momento en que JosplPalo campeche. . . . . . . • . . . . 120
dres d.e la novia crean conveniente que el mucbacku
Sulfato do hierro .....•.••. 120
entre en _18; casa, deben ofrecérsela. Sólo interviene
Goma arábiga en polvo.... 90
en la petición.
Sulfato de cobre . . . • . . . • . 80
Azúcar crietalhado... . . . . . 30
'!)NA SUSCR~PTORA DESDE EL 1901.-1.ª Para teatroJ
Se hierv~n junto~ la nuez de agallas y el palo campe- baile, sf. -~-. No, señora.-3.ª Nueve meses de rigor
che en 01nco 6 seis litros de agua hasta que ellfquido Y tres de almo.-4.ª En medio.- 5. • El modelo 4 del
se reduzca á la mitad. Se"pasa por un cedazo de crin Suplem~nto de abrigos del número del 22 de Octubre
y~~ adaden loe demás ingredientes, mezclándolo·s y
esa precioso. Hágalo en verde, blanco 6 Burdeos.d~Jandolos reposar; se decanta y conserva en frascos &amp;. Con correa.-7.ª Es asunto de la Sección de eDClfbien t~pados. E:te método de prepararlo es uno de g?s., 4!'e dará á usted precios y detalle,, si á ella ae
los me¡ores.-4. Láveselo con agua templada jabón dirige incluyendo sello para la contestación.-&amp;.• Sólo
y una cucha.rada pequefl.a de bicarbonato.-s.a&amp; qui- se usan las de perlas y brillantes.-9.ª En carruaje, 81
tan con la tl~t1;1r~ de benjuí.- 6.ª Su carta viene per- el de la derecha, y en el palco delante enfrente del
'
'
fectamente d1r1g1da. Debe repetir el seudónimo sie _ escenario.
pre que haga consultas.
m
UNA ffi!R!.-;-1,ª No B!blendo de qué clase de tela so,,
MABIOLf.-1.ª Se puede usar sin inconveniente nin- es muy d1ffc1l aconseJarJe. Si, como me figuro por 1v
guno.-2. Sí, sefl.ora; se llevan tanto ó más que los que en su nueva carta me dice son de nansuc 6 alga.•
de color.
na tela análoga á ésa, puede ~fl.adirlas unos booitol
entredoses combinados con tiras de la tela; si taeran
UNA QUE PIENSA EN EL PORVENIR.-1. a Ternera mec~a. ~ mech~ e~ !rozo de ternera con tiras de t&lt;,. de tela fuerte, con franjas que armonicen bien con el
cmo Y Jamón, s1rv1endose de las agujas de mechar• resto de la cortina. - 2.ª Busque setas muy freBOIJJ 1
se ata con un· bramante y se asa con manteca u ' sanas, cuézalas en una cazuela con sal manteca, vi·
vez asada, se trincha y se sirve con puré de pat~tasº6 nagre Y jugo de limón, y cuando se enlrfen se ponen
con salsa de acederas.-2.ª Ternera estofada. Se re- en !~•seos con una parte del jugo que bao soltado.
hoga la ter_!lera c&lt;?n una onza de manteca, y se Je afia. pon10ndose, finalmente media hora á la ebuIJlcl6D
1
den, despue~ de bien dorado, cebollas recortadas un e~ el hado marfa. - 3.ª 'Se devuelven al afio. -4, f$e
sientan
indistintamente.
No
hay
ninguna
regla
flja.
tr?zo de t~cmo cortado en pedazos, sal, perejil, ru{ raporque depende de las demás personas que haya, de
mito de h1er_bas y zanahorias.Reblandecida la cebolla
c~ando e1;1p1e~a á empastarse se incorpora medio cuar~ lo que á uno le indiquen, etc., etc.
t1_llo de vmo tmto y Ja mitad de vinagre. Se deja cocer
20 DE DICIEMBRE DE 1902. - Como verá, tengo ma•
bien du~ante una hora y luego se retira á un lado de cho.gusto en contestar á usted.
la hormlla para q~e se haga poco á poco durante
l. Debe usted dar parte de casa lo mismo qne si
tres horas, herméticamente cerrada Ja olla Se .
no estuviera de luto, una vez que le convenga por sus
esta carne con su jugo y las verduras.-3 ..-Co
~rreglos de casa. En un tarjetón grande será lo rnegrabado 8 ~• ~A MODA del 30 de Noviembre. dulese JOr.- ~-ª De astracán es muy bonito y hace mocbO
por la exphcación.
luto; s1 prefiere nlltria, no hay tampoco inconv~oien•
R. G.-I." Ore~ c;iue durará bastante. Tranamito su te, ó de pluma negra será muy elegante tambtéD,deseo á la Adm1mstración' que hará lo posible por 3.ª Si, sefiora; de cabritilla negra. Le aconsejo tos
use muy buenos, porque, ademAs de resultar más ele-

eorre1pon6encia particular.

~~:!

ADELA P.

EXPLICACIÓN
DEL FIGURÍN ILUMINADO.
Corruponde
i la1 11iloru auacrlptoru 6 11 edlolcin de l11Jo
y 6 lal di,. 2." edlclh.

Traje CU patio. -La falda es de
corselete, guarnecida con pequefioa
volantes sujetos con pespuntes. Levita muy escotada, abierta sobre un
cuello y un chaleco de raso negro
bordado con oro. Botones dorados.
Adornos negros pequefl.os de raso
bordados.

.:Sección de encar9oa.

l

Para poder servir en el acto los pedidos que
con frecuencia se nos dirigen del Tratado de
corte y confaceiót,, de D.• Mercedes Carbonell,
esta Sección tiene en depósito ejemplares encuadernados, que vende en Madrid al precio de
8 pesetas y remite por correo á las selloras suscriptoras de provincias, previo el pago de 8,60
pesetas, sin certifl.car, ó 9 pesetas en paquete
certifl.cado.

275

ILUSTRADA

La Ilnstracrnn Española y Americana.
Sumarlo del núm. 46, correspondiente al 15 de Diciembre.
TEXTO.-Cr6nica general, por D. José Fernández Brem6n.Revoluciones desde arriba, por D. Vicente Vera.-Una
cruz y dos hombres..... , por D. Manuel Linares Rivas.- .
Dr. Joaqutn V. González, por V.- La Nochebuena peor,
por D. José Cánovas y Vallejo.-El sustituto, cuento, por
D. Fabián Vidal.-Kitig y LiU, por D. Carlos de Batlle.El pasaje de Mercurio sobre el disco solar, observado en
el Observatorio del Ebro, por X.-Sueltos.-Informaclones, por•••.-Anuneios.
·
GRABADOs.-Madrid: Regreso de los Reyes de España de su
viaje á Inglaterra.-Pérdida del dirigible de guerra francés Pat~, cerca de Belfast (Irlanda).-Brasil (América):
Ga_rimpeiros buscando diamantes en el cascajo recogido á
orillas del rfo Bagagem, en la provincia de Minas Geraes.
-Seo de Urgel (Uirida): Cruz gótica.-Retratos del doctor
Laveran , del Excmo. Sr. D. Joaqutn V. Conzález, del Vizconde Aoki, de Gaetano Braga y de Mons. Antonio Vico.Stockolmo (Suecia): La muerte del rey Osear de Suecia.BerUn (Alemania): Solemne acto de jurar la bandera los
reclutas de la Guardia Imperial.-Cannes (Francia): Accidente producido en las GargantaB del Lobo.-Stockolmo: La
entrada del puerto.

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Labores de , La lloda Elec-ante &gt;, cuyo contenido se menciona anteriormente.
Figurín iluminado de un elegante traje de
paño.
Gran Hoja de patrones de tamaño natural.

TERCERA Y CUARTA EDICIÓN
Gran Hoja de patrones de tamaño natural.
IMPORTANTE.
Una vez más, y con el mayor encarecimiento,
suplicamos á nuestras selloras suscriptoras y corresponsales que se sirvan transmitirnos sus ór,denes de renovación lo más pronto posible, pues,
á pesar de nuestro buen deseo y de todos nuestros esfuerzos, no podremos evitar que se cumplan con nn retraso, tan lamentable para nuestras
favorecedoras como perturbador para la Administración, las órdenes que no recibamos hasta
los primeroa días del próximo mes.
La Administración agradecerá como especialisimo favor que su respetuosa súplica sea atendida.
Con el núm. 48 de LA MODA ELEGANTE quedará
suspendido todo servicio cuya renovación no se
haya efectuado.
EL ADldINISTRADOR,

�1-A MODA EL F. GANTE I L U S 'f RADA

276

IIIUEATE •• u NAVAJA•• AFEITAR

ee

!11111111111111111111111111111111111111111 IIII IIIIIIII IIIIIIIII III IIIIIIIIII Hllll llllll lll llllll lll l1111111111111111!!¡

i§

i§

HIGIENE de 1as _SEÑO~llS
DILUIDO EN AGUA EL

=

C RY STO L

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La MaravtlloH Receta India del
DoetorALLAN-BHOSE,q_ueacaba
de lntrodueil'll6 en Frimcia, ■lega
como por en can lo la ba,r~a más !'ebelde,sin enrojeoo1·elcut1 s. A la tercera vez, desaµarece pera siem pre.

·

Las person8S velludl\ol tienen en esta

receta un medio Uni ootle liberta~
del vell ú.A nf/11/1 Laboratorio llun /clpal: 1• n9 cont\en~ ; "':;;
nlco ¡2•no tiene acción eA ustlcasobrela r,tel.Puc10. P
caja pequeila • IOp'" la caja dohle. No!&lt;eenvlan~u¡str8:'
Prueba.gratuhaencasáde F.ROBARD ,Z5.R111t u 111er,
Parir.- D11: PÓBIT0S: porM~1or y,Menor: Madrld, C. p ~
Mnnl-ArA :11\: oor M,nor:Barceloo.a,Perf" LAFONT,

=

Es el remedio soberano de las afe~ciones uterinas_ de todo
género. C~ra en hr$ve las flores blancas, las metrttls ~ ~n
general todas las dolencias de tas ·oiás uterinas. Su uso d1ar10
no ofrece peligro para los tejidos .á · 1os que asegura frescura,
~ tonicidad y firmeza incomparables. Su ' de,licado perfume lo hace
l¡¡ agradable para el tocador íntimo de las damas.

1=======

111

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I=====

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:h,a Salsa

Mi

Proveedores
d~ s M

patentarlos

3_-Abrigo de armiño.p ara

d 1&lt;ey tlc il1i'la1;r,á

LEA&amp;
PERRINS
da un gusto picante
y sabor delicioso
á los guisos más
variados:

PESCADOS,
CARNES, SALSAS,
CAZA. toda clase
de VOLATERIA,
ENSALADAS,
etc., etc.
La verdadera Salsa
u

WORCESTERSHIRE"
de origen.

1. -Abrigo de hechura
Imperio para niña de 5 á 10
años: de paño delgado color
iris niq uel adornado con
straps pespunteados. Sombrero de fieltro gris, guarnecido con raso del mismo
,color sobre el que se desta•
can capullos de rosa.

~

c.

blll~ct~e1··ea•oow,cheq
ue,¡ ó !J"llos es_paftoles,
ogo completo. franco

Senm'aa. P

comp.•OLUIPU. r.Gallloa,9,•nPütIS

Pebrffugo
infa til

4.-Abrigo corto para niña
de 6 ¡ 12 años. Abrigo de

terciopelo castor, fruncido
al borde de un canesú, oculto por la capucha de raso
Liberty, formando jaretitas;
al borde madroños de seda.

CALIDADES FINAS

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&amp;vio de los productos de l&gt;elleui, franoode porte, todoa

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formación del segundo fleoo.

flg . 5,-Detalle del nLim. 8.
Formación del primer grupo.

confeccionan con lana blanca, unidaá una hebra de seda.

5 a 9. _ Gorra y chaqueta
de crochet para niño pequeño.

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mo abrigo, á las que los fle·
cos dan un aspecto original
parecido al de las pieles usadas para autemóvil. Se necesita emplear una tablita ó
cartón de 20 cm. de largo, 4 ½
de ancho y 5 mm. de grueso
para dar igualdad á los flecos. Se empieza la chaqueta
por la parte inferior de uno
de los delanteros. Los grabados 5 á 7 dan c\a'raidea del
punto empleadoÍ,ara la chaqueta y para la gorra, que se

z# W W W&gt;, W W W K O~~'v---

~ ¡\.h,,~r,aqu&lt;? ~
de

l.a llustra,iói,

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con aplicaciones de lienzo de
color, bordeando los contornos de las ramas á punto de
cordoncillo, y los de las flo ·
res á punto llano cOn algodón ó seda lavable. En tamallo más pequeño; se pueden hacer con este dibujo
unos bonitos fondos de
tnente.
h para niño pequeño.
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Tira festoneada para ropa
blanca.
Festón para ropa blanca.
Encaje Renacimiento.
Objetos diversos para regalos.
Continuación de abecedario á
punto de cruz.
Almohadón bordado.

TEXTO
Revista parisiense (doce ftgnras).
-El puente (novela).-Fin de año.
-Desde mi celda, cartas de Londres.- Correspondenoia partí·
cu lar.
Cuarenta y dos grabados de modas y labores.

DICCIONARIO
DE • LA MODA ELEGANTE•

(Pliegos 1 á 9, correspondientes
á las letras A y B.)

FIGURÍN ILUMINADO
Tres µreciosos trajes para selloras y sellJritas.

LA FLORIDA
Novela encuadernable (pliego 18).

TRAJE DE VISITAS.
m.-Traje de baile De 1 1 1
oro. Pechero de 1· 6 '
u ~o or de trigo adornado
.
Liberty verde páJidonc~!ª~oºº1c1dod con una tira de pailoe~~ o~ibcv?st deóencaje ele
r as e oro.
· m ur n de raso

Vestido de terciopelo flexible de color de amatista, y abrigo de Ja misma tela bordado con soutacile y
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1907.

11

11

FONDO 01: HISTORIA

fig. 2,-Traje de seda ligera
.
grandes lunares brillante• .co1or gris fieltro, con
bordada de color gris Esi 8 , se adorna con malla
sombrero campana de·
ola ~e zorro azul, Gran
mas grises.
pana gris, adornado con pluFig. 3. - Falda de patio
1
Luis XIV, de terciopelo J:~on~ª:i_~sre~I; .chaqued ta
nada con alamar1!1s· co b t d 8
o scuro, a orro de fieltro btanc¿ 8
ªd chinchilla. SombreTraje de paño verde i;rrin~eº con mar.abú.
pos de botones lle afi .
• ~arnee1do con j!"rudos con soutache, P 0 • canesu Y bolsillos reabaFalda de paño cobre· cha
ta d

Jª

gro con bocamangas ci' . que
e terc.iopelo nesoutache. Sombrero de
bordadas co!-1
0d~jeda,
do con plumas de garZ'.l real.p
o negro, guarnec1Flg. 4,-Traje de hechura 1m .
verde musgo, guarnecido cferio, de paño color
felpilla y soutache• estola n un gran bordado de
de zorro.
'
compuesta de dos cola,
Traje de hechura csastre&gt; d 6 te .
color Burdeos· toca de piele~
d rc1opelo á rayas
realzada con Plumas blancas'
eada de s1vungs y
Traje de raso color de vin ~ avestruz.
t611 de terciopelo con bo d ~ ~ España con levieobre tono; chorrera y
e 80!'tache, tono
e enca1e crudo.

e¡¿;~f

J'º
p.J,,', •º

J y 2, -

Tollettea elegantes.

Núm. 1,-Tea•g&lt;Jf!Jfl de raso Liberty color de topo y terciopelo
estampado del mismo tono; adornos de pasamanería de seda;
canesú de gu.ipur y muselina de seda.

Núm. 2.-Chaqueta para visitas; de terciopelo amatista, gnar•
necida al borde con raso; chaleco y final de las mangas, de
seda mate blanca bordado con felpilla,

•

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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752064&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                    <text>ÚLTIMAS' NOVEDADES.

PERIÓDICO ESPECv\L DE SEÑORAS YSEÑORITAS, INDISPcNSABLE EN TODA CASA DE FAMILIA
PUBLICA ' LAcS ÚLTIMAS MODAS DE PARÍS EN EXCELENTES GRABADOS-ARTÍSTICOS FIGURINES ILUMINADOS-CONSIDERABLE NÚMERO DE PATRONES
TRAZADOS AL TAMAÑO NATURAL-MODELOS PARA TODA CLASE DE LABORES Y BORDADOS-CRÓNICAS-NOVELAS, ETC,, ETC.

SE PUBLICA EN LOS DIAS 6, 14, 22 Y 30 DE CADA MES

MADRID 30

DE DICIEMBRE DE

ADMÓN.: CALLE DE PRECIADOS, 46.

Ailo LXVL - Nh. 48.

1907.

11

11

FONDO 01: HISTORIA

fig. 2,-Traje de seda ligera
.
grandes lunares brillante• .co1or gris fieltro, con
bordada de color gris Esi 8 , se adorna con malla
sombrero campana de·
ola ~e zorro azul, Gran
mas grises.
pana gris, adornado con pluFig. 3. - Falda de patio
1
Luis XIV, de terciopelo J:~on~ª:i_~sre~I; .chaqued ta
nada con alamar1!1s· co b t d 8
o scuro, a orro de fieltro btanc¿ 8
ªd chinchilla. SombreTraje de paño verde i;rrin~eº con mar.abú.
pos de botones lle afi .
• ~arnee1do con j!"rudos con soutache, P 0 • canesu Y bolsillos reabaFalda de paño cobre· cha
ta d

Jª

gro con bocamangas ci' . que
e terc.iopelo nesoutache. Sombrero de
bordadas co!-1
0d~jeda,
do con plumas de garZ'.l real.p
o negro, guarnec1Flg. 4,-Traje de hechura 1m .
verde musgo, guarnecido cferio, de paño color
felpilla y soutache• estola n un gran bordado de
de zorro.
'
compuesta de dos cola,
Traje de hechura csastre&gt; d 6 te .
color Burdeos· toca de piele~
d rc1opelo á rayas
realzada con Plumas blancas'
eada de s1vungs y
Traje de raso color de vin ~ avestruz.
t611 de terciopelo con bo d ~ ~ España con levieobre tono; chorrera y
e 80!'tache, tono
e enca1e crudo.

e¡¿;~f

J'º
p.J,,', •º

J y 2, -

Tollettea elegantes.

Núm. 1,-Tea•g&lt;Jf!Jfl de raso Liberty color de topo y terciopelo
estampado del mismo tono; adornos de pasamanería de seda;
canesú de gu.ipur y muselina de seda.

Núm. 2.-Chaqueta para visitas; de terciopelo amatista, gnar•
necida al borde con raso; chaleco y final de las mangas, de
seda mate blanca bordado con felpilla,

•

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

278

279

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
SUMARIO.

TBXTO,-Explicaci6n de loa grabados.-Revista parisiense, por V. de
C■ atelfl:do . -El puente, conclusl6n, novela traducida por Sylvla.Fin de ailo, por la Direcci611.-Explle:!ei6n del figurln ilumina•
do.-Desde roi celda, cartas de Londres, por Lady Belgravla.Correspondeneia particular, por D.• Adela P.-Sueltos.-Anun·
cios.
GRABADOS.-1 y 2. ToileUea eleuntes.-3. Sombrero para nii'la de
13 á Hi ailos.-4 y 6. Cuello y chorreras.-6 Traje para niño de t A
2 ailos.-7. Gorrn de sportparajoven.-8. Traje para niña de 11 á
13 aiios. - 9. Traje para niña de 9 á 11 ailos. - 10. Traje para niño
de 9 A 11 años.-11. Traje p:ira señorita de 15 á 17 a.i'.i.os.-12. Traje
lujoeopara niña de 2 á 4 años.-13. Trajapara nii1a de 1 i2 ailos. 14. Traje p:ira nii'i.a de H, á 15 años.-15. Toilette de tul bordado,
propia para comidas. -16. Traje para comidas 6 reuniones.17, Sombrero para visitas ó para teatro.-18. Traje para reuniones
de contl.an.za.-19. Traje para reuniones.-20. Sombrero para visitas. - 21. Toil ette para visitas.-22. Traje para niña de 12 li U
ail.os.-23. Traje de lana guarnecido con trencilla.-24. Trajo para
sei'lora joven. - 25. Traje para señora ele edad. - 26. Traje para
niña de 10 li 12 ali.os. -27. Traje de hechura custre• . -2~. Traje
de calle.-29 á 31. Cuellos y corbatas.-32. Toilette de visitas, propia para sei'iora Joven.-33 y 34. Cinturones de novedad.-35. Cesta.
adornada con bordado.-36. Traje de tul bordado.-37. Blusa de
novedad.-38. Traje para niil.a de 7 ;i 9 ai'los.-39. Abrigo elegante.-4.0. Pañuelo do aplioaeiones sobre tul.- U y 42. Andad-ores .

les. Ahora quedan en loe ojales de las solapas,
en las caídas de las estolas ó á un extremo del
manguito. En las toques de pieles no se ponen
más que plumas, plumas de todas _clases: una a&gt;
grette violeta obispo ó verde nrntaltco, que destaca mucho sobre la piel; una cabeza de faisán
dorado de matices brillantes,
acompallada de
largas plomas del
mismo faisán ó de
ave de I paraíso;
un drapeado de

Las man~•• semilargas tienen gran aceptación
y gran variedad, como se ve en los modelos citado.s; en el de la figura 7, de pallo amatista con
terciopelo bordado, y en el de la figura 8 de terciopelo inglés verde higo liso y r ayado.' .

BUHARI O.

Anuncios de sombreros pequell.os.-Los de pieles y au adorno.- Los
actuales trajes ceaetre•, de fantufa. - Avance de las man~s aemilargas.-Chaquet.ae caprichosa.a de terciopelo. - Sustitución de las
trencillas por franjas, en los contornoe.-Trajes de visiw, de teIaa ligeras y de pailo.

•
••

rri

•
••
Entretanto, se llevan
mucho los sombreritos
de pieles, casi siempre

•
•••

Fig. f..

terciopelo kaki, en el
que anidan tres pajaritos mosca ó colibríes;
dos mirlos de Córcega,
de colores tornasolados, del azul al verde
mirto, con nna aigrette
Flg. S.
al costado, sobre un
gran sombrero &lt;le visón de alas tan anchas como las de un sombrero
campana, y otras mil combinaciones.
No son muy ligeras estas toqu.es, porque no es
posible anular el peso de la piel; pero son más
cómodas y fáciles de poner que un gran sombrero, que necesita medía docena de alfileres
para sujetarlo. Visten lo suficiente para las visitas de tarde, y armonizan muy bien con los
trajes «sastre• de capricho, bastante adornados
con que se tiende este año á sustituir los de te r~
ciopelo ó seda.

•

Fig. 2.

toques flexibles y drapeadas de visón, de marta ó de cebellina, cuyos
tonos salientes y reflejos
dorados aoompallan tan
bien al peinado.
Fig. L
También las hay con
alas dobladas y arrugadas á ambos lados, con el movimiento qne á
cada flsonomfo cuadra mejor. Los adornos de
flores pasaron de moda; ya no se ven los crisantemos, orqu!deas, edel,veiss y violetas de Parma
q u0 antes se prendían en los sombreritos de pie-

ligeras, sin apresto, que produzcan pliegues ondulosos, como terciopelo, raso Liberty, paño,
gasa, según el uso á que los dediquéis y la vida
que hagáis. Un traje de terciopelo, gasa ó raso
•
••
Liberty podrá serviros para visitas y también
Se dice que va á desaparecer esta trencilla de para comidas de confianza, y podéis adornarlo
contorno; pero por ahora se ve en toda clase de con guipur teñido, con gruesos bordados del
abrigos, asi en los de pie- color de la tela, con soutaches ó con trencillas.
les como en los de paño. La gasa exige pliegues que le den peso y bonita
Dícese que será reempla- caída, y que bastarán para adornar la falda y la
zada por franjas de paño, sombra de chaquetita que cnbre un cuerpo-code tafetán ó de raso. En raza de terciopelo brochado sobre un fondo tamefecto, acabo de ver una bién de gasa. Antes se hu15iera hecho la chaqueta
chaqueta de pallo verde de tela gruesa y la blusa de tela ligera; hoy lo
hacemos precisamente al revés.
·
Para las personas que salen mucho á ple el
pallo es siempre la más práctica de todas las telas; pero hay que renunciar á usar ese traje -por
la noche, porque los palios claros, adecuados
para la luz artilloial, no lo son para la del día en
los grises y brnmosoa del invierno: sería preciso envolverlos bajo un gran abrigo.
•
Los trajes de paño á propósito para el dia tienen colores más apagados y neutros. Tal, por
ejemplo. el de mañana representado en la figura 9, en que se combina un paño liso de color de

gues secos de las chaquetas csastre•. El único
adorno es la trencilla que las bordea y los botones.

•
••

REVISTA PARISIENSE.

uceo se habla entre bastidores, en los grandes talleres, de sombreros pequelios; seguramente no aparecerén hasta los primeros días
primaverale,, para demostrar una vez más que
la moda lo vence todo, hasta la lógica, imponiendo sombreros grandes cuando no hace sol,
y r eservando los peque•
!los para el momento en
quo sus rayos empiezan
á calentar.

pensamiento ºº!! vivos de raso negro , en que la
chaqueta es sem1corta y sus aldetas cuadradas
ni cerradas ni enteramente echadas hacia atráy
No fiéis la elección de hechura á la que viste~
en otra persona ; probaos una chaqueta de ore
tona cruda, y haciendo enmiendas e n ella encon•
traréis lo que os siente mejor. Las ald~tas lar:
gas por delante y cortas por detrás no están de
moda; por el contrario, se tiende á la forma de
cola -de pájaro. En las chaquetas americanas el
vnelo va atrás; en las Luis XCII y XV empiezan
los encañonados bajo las caderas.
Muchas chaquetas tie!'en la espalda, delantero
y manga todo en nna pieza, y, gracias á un corte muy hábil, modelan n:iuy ~ien el busto. Laa
mangas son estrechas, sm p!Jegues ni frunces
como se ve en la figura 1, y aun mucho más e;.
trechas.

Hay chaquetas de terciopelo más de capricho
que las de pallo , y que se llevan con faldas de
uua ó de otra tela indiferentemente. Pliegues
que arranc.an cerca del hombro, liso , bajan hasta
el talle y siguen en la aldeta flexib les como si
nada los suj etara. Casi siemp;e el delantero derecho cruza mucho sobre e} izquierdo, y el abrigo Cierra al bies con un
solo botón ó una presilla
de pasamanería. Grandes
solapas, como 1as Direc•
torio, más sueltas aún
dejan ver el borde de W:
chaleco de tela clara y el
pechero y cuello recto, de
encaje, d el cuerpo. La
chaqueta no tiene cuello,

~

Croquis de laa 4&amp;a, 1 .l 12 de la RettiBta pariaiente.

chas trencillas de se•
da y con mangas de
malla.

y castaño en que
una franja de paño verde cortada
en forma contorneaba el borde
sin volver ella,
sino puesta al viFlg, LO,
vo sobre el dobladillo de la chaqueta. Tres franjas del mismo paño verde y de
anQhuras diferentes, rodeaban la falda. La figura 1 seliala esta moda en franjas de terciopelo,
y en ella se demuestra la ventaja, sobre las trencillas, de que se puede aumentar ó disminuir la
anchura, según lo va pidiendo en cada sitio la
prenda.

•

Para los trajes de visitas que habéis de llevar
bajo la chaqueta de piel, escoged telas flexibles,

EL PUENTE.
Fig. 5.

y este escote bordeado con trencilla, combinado
con las grandes
solapas , es de
gran novedad. Se
completa con una
Flg. •·
écharpe de pieles. La_ espa)da no está drapeada como el delantero, smo •Justada casi al talle. En la aldeta se
ponen, ~ntre la espalda y el costadillo, dos cañones flexibles de terciopelo, en vez de los pile-

(Conclusión.)

XXV.

Y tranquilo, esplendoroso, después de la tor•
menta, amaneció el siguiente dla.
El sol brillaba sobre los devastados campos y
parecla transformarlos; hacía centellear como
diamantes á las gotas de lluvia que esmaltaban
las hojas; envolv!a en rayos de oro las alamedas
alfombradas de despojos,
Las avecillas cantaban, aun cuando más de un
nido habla caldo al troncharse la rama en que
tuvo asiento; cantaban, dando al olvido la noche
helada, y alentando con la esperanza de la primavera ..... Sólo el Pajarito corría turbio, agitado y rápido; pero al anochecer estarla sosegado,
y, como siempre, reflejaría nuevamente las estrellas .....
Maria Teresa pasó rezando aquella larga noche. Al despuntar la aurora el sueño la rindió
y se quedó dormida hasta el momento en que el
primer rayo de sol hirió los cristales de sn ventana, cual áurea flecha. ¡ Hermoso rayo, diríase
que era mensajero feliz, promesa de un dia
bendito!....
Levantóse dispuesta á pasar á la otra orilla¡porque ya tenía derecho paraello!- Aproximó•e á la ventana y la abrió de par en par..... tEra
un soello1 ..... Una ligera barquilla se mecía sobre el riachuelo ..... Juan empuñaba los remos, Y

•

•

Los poi vos de
arroz han de ser invisibles; impalpaFlg.11.
bles y muy adherentes, condiciones que
cumplen los llamados Duvet de Ninon en recuerdo de la belleza legendaria de Lenclos. Comunican al cutis una blancura diáfana. Los hay de
cuatro matices, que son: rosa, blanco, natural y
moreno, Para evitar las imitaciones, hay que
exigir el verdadero nombre, ó dirigirse á la Perfumerla Ni,wn (31 , rue du Quatre•Septembre), en

•
• •

•

Esos trajes •sastre• son más adecuados que
estos otros cuando no se dispone de carruaje
Difieren de loa del año pasado en la forma d~
las aldetas, la línea de hombros, la pegadura de
las mangas y los adornos. La mayor parte de las
aldetas son largas, como las de los modelos de
las figuras 1, 2 y 3. En la primera de ellas (traje
de pallo violeta con adorno de terciopelo) son
redondeadas, y de punta cuadrada en las otras
dos, la primera de paño gris humo con soutaches, y la •.egunda de paño pizarra con trencillas.
Hay también aldetas más cortas, desprendidas y
tiradas hacia atrás, como las de las chaquetas
americanas, y de ellas son ejemplos: el traje de
la figura 4, compuesto de una falda de terciopelo
de ?olor de herrumbre y una chaqueta de paño
de igual color, de! que se hace también la franja
de la falda, y el modelo de la fü¡ura 6 en que la
casaca es de terciopelo frambuesa y !~ falda de
paño de igual matiz.
En fin, para que haya de todo, se ofrecen modelos como el de la figura 6, todo de terciopelo

Fig.12.

Fig. 9.

•

'r

nutria con otro escocés de dos tonos ciruela; tal
también el de tarde, de la ftgura 10, de paño de
color de topo, con bordados gruesos de seda.
Al doble uso de las visitas de tarde y de lasco:
midas intimas por la no?he se prestan más, s1
no se quiere llegar á la ltgereza de la gasa, los
de terciopelo, de que son
modelos el de la figura 11
azul Sajonia con un bordado chino en el escote y
adornos de trencillas de
seda, y el de la fi gura 12,
malva apagado, con an-

Parls.
Fig. 7.

Fig. 8.

muy cerca, snbiendo la rústica escalinata, Cristina llegaba á buscarla ..•..
El corazón de Maria Teresa latió con más
fner1.a.
- Venga, venga pronto ..... De hoy en adelante
verá usted sonreirá su padre; todo se ha olvidado, se ha borrado, y los dos amigos de la infancia hablan de usted y de Juan-agregó Cristina, bajando la voz y sonriendo afectuosamente.
¡Alabado sea Dios! Maria Teresa nunca habia
querido consultar su corazón: conoció en aquel
instante, por la alegría profunda y serena que la
dominaba, que habla alcanzado una elevación
moral muy rara en la tierra. Juan la miró con
alguna ansiedad. La jovencita sonrió, y, sin necesidad de cruzar palabra, fueron felices .....
Ya están en la opuesta orilla. No quedan otros
vestigios de la tormenta que un fresco más intenso bajo las arboledas umbrosas, apenas atravesadas por los rayos solares. ¡Qué hermoso,
agradable, poético y pintoresco es todo esto,
que forma el marco de la vetusta granja que en
aquel momento va á ser testigo de sus esponsales!. .... Cristina acorta el paso para quedarse algo
retrasada; los novios no lo advierten y recorren,
uno cerca del otro, la secular alameda, cuyos árboles se unen formando bóveda de verdor- Se
olvidan de todo, menos de la hermosura de
aquel Jugar y de la alegría que les llena el corazón ..... No se hablan; tpara qué1 ¡Se comprenden
perfectamente!
Ya se divisa la granja, con su pórtico enguirnaldado por trepadora parra.
-Es muy bonita esta Itibera-dijo María Te-

V. DE CASTELFIDO,

Parla, 26 de Diciembre de 1907.

resa, levantando los ojos y sonriendo con t!mida
sonrisa que ilnminaba su rostro rnboroso.
-SI los votos de todos, si, de todos, incluso
los de sn padre de usted, se cumplen, no habrá
en lo sucesivo más que una sola hacienda-exclamó Juan con voz entrecortada.
Maria Teresa se ruborizó más hondamente, y
buscando á Cristina, que le sonre!a desde lejos,
corrió á ocultar entre sus brazos el rostro Inundado por lágrimas de felicidad .....
.. .. . . .. . ... . . . . .
... . . .
Lectora amiga, tan bien como yo podrías terminar esta historia.
El sellor de Sallis no murió; se retiró de la
vida pol!tica para pasar en la vetusta granja los
últimos allos de una vida apacible.
Juan y Maria Teresa están casados: una de
esas uniones que sólo tienen en la tierra su
punto de partida.
Paulina ha- comprendido y ha saboreado Jo
que el mundo no comprende ni aprecia, y se
encuentra feliz en la soledad y en la pobreza,
dedicándose, como Cristina, á amparar y á consolar á los que sufren, rogando por la memoria
de su padre.
Cristina sigue su camino, dejando lum!nica
estela, como amiga celestial otorgada á los desgraciados para alivio de tristezas y á los felices
para santificar sus alegrlas. Y cuando Juan navega, ella y Paulina acompañan á María Teresa
en La Ribera, donde los dos antiguos amigos
han reconstruido el puente sobre el Pajarito.

. .. .

FIN.

. . .

�280

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

231

,

3.-Sombrero para niña de IJ A 15 arlos.

4.-Cuallo y chorrera.

6.-Traja para. niño da I i 2 años.

Núm. 3. -Do fieltro delgado
color gris; casco chato y alu ondulada, á la que presta rigidez
un alambre; el sombrero sH
adorna con dos plumas-cnchillu
sujetas por chome de cinta.
Núms. 4 y 5. - La chorrera
está formada por una tira de

11

batista plissée, de 6 cm. de ancho, sobre la que se cosen rosáceas al crochet, de fNvolité ó ele
guipur; la teh, se recorta bajo
estos motivos; los bordes se
adornan con puntilla de Valenciennes, y el cuello se ejec11t1t
con doble tela de batista, adornada con entredoses y motivos
más pequen.os que los de la cho
rrera. La segunda chorrera SP.
compone de unR tira de 3 m. de
longitud por 3 ½cm.de ancho, la
cual termina por un eacllje¡ después ee monta la tira frunciéndola sobre aira de gasa de 38
centfmetros de longitud. Secose el guipur y se fijan en el medio algunos botoncitos. La parte superior Se guarnece con un
lazo de seda y con guipar.
Núm. 6. - De cheviotte &amp;ZTJI
obscuro; los delanteros forman
en el medio un pliegue hueco
de 7 cm. de ancho, y á cada lado
de él otro pliegue de 5 cm.; Ja
e~palda, cortada sólo hasta Ja
cintura, forma también pliegues. La hoja de encima de Ja
manga se dispone del mismo
modo en un pliegue hueco; el
extremo inferior queda snjeto
por pafios de satinete azul claro
guarnecido con cinta blanca.
Completan el traje un cuello
marinero, un peto de satinete
guarnecido con cintas, el cintu•ón y la corbata.
En la manga izquierda y en
el peto, el emblema bordado.
Núm. 7.-De lana inglesa color gris, compuesta de ocho pie-

5,-Chorr•~•

7.-0orra da aport para Joven .
12.-Traje luJoto
para niña da 2 á 4 añoa,

y forrRda con semiseda · la
visera se refuerza con entreiela
y se forra después; completan la
gorra unas orejeras.
Núm. 8. -De terciopelo verJe musgo guarnecido con tren,
cilla neJlrA. La falda, ligeramente fruncirla en el taJJe, se forra
con siciliana y se adorna con
trencilla, ateniéndose á las indicaciones; el cinturón ¡;:e com,
pone de dos trencillas. El cuerpo tiene hechura de blusa y se
abre sobre peto rle Eieda plissée
color marfll; el borde inferior
de este peto se adorna con encaje; los delanteros se ribetean
con trencilla; completa el adorno un cuelJo de guipar formando picos, ribeteado con trencil1a. Mangas de farol Eiujeb1s por
puños realzados con guipur.
N·úm. 9. -De lana escocesa
color gris azul á cuadros; la falda, cortada al hilo, se dispone
formando plieg-ues hnecos; cueZAR

. 0

~1...

JIÍ//~
.:,

Eapaldaa de loa dibujos II y 14 i 16.

cual se deja ver un peto de seda
blanca plissée. Las mangas ter•
minan por boCll:l'Jlangas de terciopelo. Paletó do paño azul ace,
ro con forro de seda del mismo
color; se abrocha por medio de
un gran botón de nácar. El cue•

~~f/}

11.- Traje para uñorlta de 15 i 17 año, .

Núm. 11. -Este traje, de lana do
ntasfa se compone de falda renda ;dornada alrededor con
s tkas de piel y chaqueta larga
rrada de seda clara que se abroa por medio de corchetes invibles y se adorna con trencilla y
es grandes botones de fantasía;
s mangas forman pliegues en las
sas y se adornan con trencilla.

llo-chal y el borde de las masgas son de terciopelo de color
algo más obscuro que la tela.
Núm.

B.-TraJa para niña de II a 13 años.

Impulsos de gratitud honda, bien sentida, nos
mueven á estampar aquí un saludo de respetuoso
afecto hacia las amables lectoras que con · su
bondad y con su favor vienen acompafiando á
LA MODA ELEGANTE en su honrada y cada día
más floreciente existencia periodística.
Al hojear la colección de los números publicados por esta Revista en el año que concluye,
al apreciar en conjunto el camino recorrido,
no podemos sustraernos á una impresión de ufanía, que es agradecimiento; de orgullo, que es
carilío.
.
·
Cuando las madres ven á las adoradas hijas
crecer, hermosearse y lucir galas y adornos·, reveladores de que tras la adolescencia han llegado
las esplendideces y lozanías de la juventud plena, experimentan la satisfacción intensa, dulcísima, de ver realizada una gran parte de la obra
magna en que pusieron alma, ilusiones, ternuras.
Así es hoy la satisfacción nuestra.
Sin anuncios previos, sin empeñar promesas,

hemos enriquecido, ensanchado y mejorado LA
MODA ELEGANTE en términos tales que-no hay
inmodestia en declararlo-la han colocado muy

13.-TraJe
para niña de I ft 2 años.

llo de terciopelo azul, bajo el

jf;,-:,

FIN DE AÑO.

,

•

9,-Traje para niña da 9 ft II añoa.

10.-TraJe para niño da 9 a II añoa.

por encima, á considerable distancia de todas
las publicaciones, no ya nacionales, sino extranjeras.
Actualmente, y por virtud de haber sumado á
sus elementos propios nuevos elementos valio,
sísimos, LA MODA eclipsa á las Revistas mejores
que, con destino á la mujer, se editan en París
y en los principales centros de elegancia muncijal.

No hemos de detallar lo hecho; no hemos de
pregonar proyectos ni propósitos.
Lo realizado está á la vista y es la prenda más
segura de lo que ha de continuar siendo nuestra
labor.
En ella hemos cosechado aplausos que son estímulos, favores que nos obligan á leal recono-

cimiento.

Esos aplausos, esos favores del público femenino de España y de América, son algo importantísimo en esta obra: son el complemento eficaz, firme, decisivo en nuestra empresa.

.

.Para esas nobil!simas colaboradoras sea la gloria conseguida, y sea también nuestro saludo
que es voto ferviente porque el Cielo les con:
ceda tesoros de felicidades en el año que va á

comenzar.

LA DIRECCIÓN.

IO.-Traje de terciopelo

á rayas, de color castaila; se
compone de pRntalón corto y
&lt;le una blusa di~puAsta de manera que forme pliegues pes•
punteaitos; bajo el plieJ?Ue hueco del me&lt;lio queda disimulado
Pl cierre. Las mangai;i; tnminan
formando pliegues á fin de si•
mular pullos. Completan el traje un cinturón de terciopelo, un
cuello de hilo y una corbata re·
gata.

Núm.12.-De louisi~ blanca, ~arecido con entredoses y enc&amp;Je de
alenciennes. La falda se compone
dos ·volantes de 8 cm. de alto y
50 m. de largo; se incrustan los
tredoses y se guarnecen los ventes con encaje al borde. La fallleva debajo otra interior; se
unce la parte de arriba y se monsobre el cuerpo; éste, fruncido
mbién en el talle, tiene un canesú
mpuesto de entredoses y motivos
encaje¡ Ja espalda de este ceneestá formada por entredoses y
ras de louisine plissée.
La:J mangas son cortas y termian por volantes guarnecidos con
eaje; se adornan con cinta blanca
jeta con lazos; á la aJtura del
lle se fijan, delante, otros dos
zos.

Explieaeión del figatrín ilaminado.
Corraaponde i lu aeiloraa auacrlptoraa A la edlolón da laJo.

1. Traje muy elegante para calle.-De pallo gris ni•
quelado, con adorno de s01dachu negros. La chaqueta,
muy larga, es un poco ancha, con galones anchos de
soutaches y borlas que realzan los motivos. Botones
grandes cubiertos de pafio. Mangas que formen parte
del abrigo y que lleguen un poco debajo del codo.
Sombrero de raso con ala forrada de terciopelo color
dalia, moilo de terciopelo y fantasía de plumas.
Materiales: 7 m. de paño y 25 m. de soutachs.
2. Traje azul para visitas.-Falda redonda, guarnenecida con sotdache fino. La chaqueta lleva el mismo
adorno y es larga y ajustada. La parte de encima de
la manga concluye con una banda lisa de paño, ador•
nada con moti v-os y pastillas. Cuello pequeño redondo
Y con soutache. Gran capelina de fieltro tabaco, cubierta con plumas desrizadas.

Materiales: 6 m. de pallo.
3. Traje de patio color violeta.-Con pequeila chaqueta con aldetas redondas y terciopelo de uc tono
mRs obscuro. El cuello, las solapas y los pafios de las
mangas son del mismo terciopelo, asf como los bo-

tones de la falda. El paletó abro sobre un chaleco ra•
yado. Pequei'io pechero de encaje. Sombrero con
aigrettes.
Materiales : 7 m. de paño y 80 cm. de terciopelo

al bies.

i

Núm. 13. - De lana encarnada¡ el

erpo tiene canesú de guipur
ornado con cinta de terciopelo
el mismo color que el traje¡ la
arte de delante se dispone farando un gran pliegue y se adorna
n cint9. de terciopelo. Las mane se componen de bullones frundos y puilos adornados con
nta.
La talda mide 1,50 m. de largo
se di~pone formando en el talle
rios órdenes de frunces; se mon•
sobre el cuerpo bajo un cinturón
_cinta, que se abrocha por detrás
JO un chou.
a falda cubre otra interior
arnecida al borde con una b~rre•
ra.
úm. 14. -La

falda, de pallo se-

o color verde almendra, forma
egues todo alrededor, excepto

14.-TraJe para niña de 14 • 15 añoa.

en la parte de delante, donde queda libre el delantal; los pliegues se
pespuntean en 15 cm. de su Ion•
¡¡itud.
El cuerpo, de seda del mismo
color que la falda, tiene unicanesú
de encaje de Valenciennes; el drapeado se compone de bieses dobles
y se adorna al borde con un bies de

pana de 3 cm. de ancho; poto de

seda ,fruncida.
Los bullones de las mangas se
adornan con encaje fruncid.'.&gt; y se
completan con una manga japonesa

do seda.

Nú11, 15. -Do tul color albarico•
que, realzada con motivos de felpilla del mismo color; se compone
de una falda-túnica, cortada de la
misma pieza que el cuerpo, y de un
,:uerpo fruncido en el talle de m~nera que simule corselete; el baJo
1le la falda, guarnecido con felpilla cae sobre el volante, que se
ad~rna del mismo modo; el delantero, que se prolonga sobre el cuerpo á guisa de peto, es de malla de
felpilla, colocada sobre viso de muselina de seda del mismo color; escote redondo, adornado con felpilJn y cubierto en parte por un fich«
ti.e tul drapeado que cae sobre las
mangas; éstas son de malla, cub~en
el brazo y se destacan sobre viso
ti.e muselina de seda.
Núm. 16.-Este traje, propio para
seflora de cierta edad, es de tul ne~ro, salpicado de lentejuelas, sobre
viso blanco; el cuerpo se escota en
redondo y tiene un canesú de malla
de oro bordada, unida á las man•
gas, de hechura japonesa; la parte
superior de este canesú se realza
con encaje de oro; en la parte de
delante se destaca un lazo de terciopelo.
,
Las mangas se drapean al traves
y se torran · con muselina de seda

blaaca.¡

La falda mide 5,25 m. de vuelo,
aproximadamente, y cubre otra de
tafetán, velada en parte por muselina de seda blanca: completa el
traje un cinturón de raso negro

drapeado.

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

280

231

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

3.-S ombrero para niiia da ll á 15 :i.ih:is.

4.-Cuello y chorrera.

•

6.-Traje pilr.t niño de I á 2 año,.

5.-Chorrera
1.RA

adorna con dos plnmas-cuehillu
sujetas por choux de cinta.
Nú ms. 4 y 5. - La chorrera
está formada por una tira de
batista plissét, de 6 cm. de ancho, sobre la que se cosen rosñceas al c,-ochet, de frivolité ó &lt;le
guipur; la telR se recorta bajo
estos motivos; los bordes se
adornan con puntilla de Valenciennes, y el cuello se ejecntR
con doble tela de batista, adornada con entredoses y motivos

11

11

''
1

rrera. La segunda chorrera s~
compone de una tira de 3 m. de

longitud por 3 ½cm.de ancho, la

1

1

i

1

pui'ios realzados con guipur.
Núm. 9. -De lana escocesa
color gris azul á cuadros; la falda, cortada al hilo, se dispone
formando pliegues huecos¡ cue-

Núm. 7.-De lana inglesa co-

je un cinturón de termopelo, un
cuello de hilo y una corbata regata.

:~i_

l4.- TraJe para nlila de 14 á 15 años .

cual se deja ver un peto de seda
blanca plissée. Las mangas ter•
minan por bocal)'langas de ter-

ciopelo. Paletó de pallo azul ace•
ro con forro de seda del mismo
color¡ se abrocha por medio de
un grao botón de nácar. El cuello-chal y el borde de las man•
gas son de terciopelo de color
algo más obscuro que la tela.
Núm. 10.-Traje de terciopelo
á rayas, de color castaña¡ se

compone de pantalón corto 1
rle una blusa dh~puf!sta de ma•
nera que forme pliegues petl•
ponteados¡ bajo el pli_e~e hueco del meriio queda d1s1mu~ado
Pl cierre. Las mangas tPTmman
formando pliegues á fln de •1·

mular puilos. Comple!an el Ira·

8.-TraJe para niña de II á 13 años.

FIN DE AÑO.
Impulsos de gratitud honda, bien sentida, nos
mueven á estampar aqui un saludo de respetuoso
afecto hacia las amables lectoras que con · su
bondad y con sn favor vienen acompaflando á
LA MonA ELEGANTE en su honrada y cada día
más floreciente existencia periodística.
Al hojear la colección de los números publicados por esta Revista en el silo que concluye,
al apreciar en conjunto el camino recorrido,
no podemos sustraernos á nna impresión de ufan fa, que es agradecimiento; de orgullo, que es
carill.o.
·
Cuando las madres ven á las adoradas hijas
crecer, hermosearse y lucir galas y adornos, reveladores de que tras la adolescencia han llegado
las esplendideces y lozanías de la juventud plena, experimentan la satisfacción intensa, dulcísima, de ver realizada nna gran parte de la obra
magna en que pusieron alma, ilusiones, ternuras.

Así ei hoy la satisfacción nuestra.
Sin anuncios previos, sin empeñar promesa~,
hemos enriquecido, ensanchado y mejorado LA
MonA ELEGANTE en términos tales que-no hay
inmodestia en declararlo-la han colocado muy

9.-Traje para niña de 9 i II años.

10.- Traje para niilo de 9 i. 11 ailoa.

por encima, á considerable distancia de todas
las publicaciones, no ya nacionales, sino extranjeras.
Actualmente, y por virtud de haber sumado á
sus elementos propios nuevos elementos valio•
sfsimos, LA MODA. eclipsa á las Revistas mejores
que, con destino á la mujer, se editan en París
y en los principales centros de elegancia mundial.
-No hemos de detallar lo hecho; no hemos de
pregonar proyectos ni propósitos.
Lo realizado está á la vista y es la prenda mAs
segura de lo que ha de continuar siendo nuestra
labor.
En eUa hemos cosechado aplausos que son estímulos, favores que nos obligan á leal reconocimiento.

Esos aplausos, esos favores del público femenino de Espaila y de América, son algo importantísimo en esta obra: son el complemento eficaz, :firme, decisivo en nuestra empresa.

.

Para esas nobilisimas colaboradoras sea la gloria conseguida, y sea también nuestro saludo,
que es voto ferviente porque el Cielo les conceda tesoros de felicidades en el año que va á
comenzar.
LA DIRECClÓN.

Explieaeión del figt1t1ín i1t1tninado.
Cormpondt 6 lu HilorH IUIOrlptoru i la Hlcl6n de l1Jo.

1. Traje muy elegante para ealle.-De palio gris ni·
quelado, con adorno de soutachu negros. La chaqne~a,
muy larga es un poco ancha, con galones anchos e
soutaches Yborlas que realzan los motivos. Boto:
grandes cubiertos de pafio. Mangas que f~rmen pad
del abrigo y que lleguen un poco deba10 del co o.
Sombrero de raso con ala forrada de terciopelo color
dalia, mofio de terciopelo y fantasía de plumas.
Materiales: 7 m. de pal1o y 25 m. de soutac116.
2. Traje aztdpara visitas.-Falda redonda, gu~rne¿
necida con sotdachs fino. La chaqueta lleva el !111sde
adorno y es larga y ajustada. La parte de encimd
la manga concluye con una banda lisa de palio, ª
nada con moti vos y pastillas. Cuello pequet.l.o redon
y con soutache. Gran capelina de fieltro tabaco, en·
bierta con plumas desrizadas.
Materiales: 6 m. de podo.
h
Traje
paño color violeta.-Con pequeña
queta con aldetas redondas y terciopelo de ur. ºlas
miis obscuro. El cuello, las solapas y los puño~ de bo·
mangas son del mismo terciopelo, así como os ratones de la falda. El paletó abre sobre un chalecocon
yado. Pequei'lo pechero de encaje. Sombrero
uigreltes.
· pelo
Materiales : 7 m. de peilo y 80 cm. de terc 10

º;-°

3.

al bies.

de

i nª¿

e-

,~

llo de terciopelo azul, bajo el

el peto, el emblema bordado.

,

Etp1lda1 de 101 dib ujos II y 14 á 16.

lla. Mangas de farol sujetaa por

cual termina por un enc~.je; después ee mont~ la tira frunciéndola sobre otra de gasa de 38
centímetros de longitud. Se cose el guipur y se fijan en el medio algunos botoncitos. La parte superior Se guarnece con un
lazo de seda y con gnipur.
Núm. 6. - De cheviotte azul
obscuro¡ los delanteros forman
en el medio un p1iegne hueco
de 7 cm. de ancho, y á cada lado
de él otro pliegue de 5 cm.; Ja
e~palda, cortada sólo hasta Jn
cintura, forma también pliegues. La hoja de encima de )R
manga se dispone del mismo
modo en un pliegue hueco; el
extremo inferior queda sujeto
por pafios de satinete azul claro
guarnecido con cinta blancR .
Completan el traje un cuello
marinero, un peto de satinete
guarnecido con cintas, el cinturón y la corbata.
En la manRa izquierda y en
lor gris, compuesta de ocho pie-

13.-Trale
para niña de I i 2 años.

Núm. 8. -De terciopelo ver.

Je musgo guarnecido con trencilla nel[rB. LR falda, ligeramente fruncida en el talle, se forn
con siciliana y se adorna con
trencilla, ateniéndose á las indicaciones¡ el cinturón i::e compone de dos trencillas. El cuerpo tiene hechura de blusa y se
abre sobre peto de F:eda p li#l,e
color marfll; el borde inferior
de este peto se adorna con encaje; los delanteros se ribetean
con trencilla; completa el adorno un cuello de guipar formando picos, ribeteado con trenci-

más pequel1os que los de la cho

1

12.-Traje lujoso
para nli!:a de 2 á 4 añoa.

y forrada con semiseda¡ ta
visera se refuerza con entretela
y se forra después¡ completan la
gorra unas orejeras.

Núm. 3. -De fieltro delgado
color gris¡ casco chato y a ltt ondulada, á la que presta rigidez
un alambre; el sombrero 811

111

7.- 0orra de sport para Jova..

II.- Traje para uñorlta de 16 i 17 dos.

Núm. 11. - Este traje, de lana de
fantasía se compone de falda re•
donda ;dornada alrededor con
-dos tJas de piel y chaqueta larga
fo rrada de seda clara que se 9:br(!·
ch.a por medio de corchetes. mvi•
,sibles y se adorna con trencilla Y
tres grandes botones de fantasía¡
las mangas forman pliegues en las
sisas y se adornan con trencilla.

Núm.12.-De louisine blanca, ipiarnecido con entredoses y encaJe de
-Valenciennes. La falda se compone

de dos volantes de 8 cm. de alto Y

2,50 m. de largo; se incrustan los
entredoses y se guarnecen los volantes con encaje al borde. La fal&lt;1.a lleva debajo otra interior; se
frunce la parte de arriba y se monta sobre el cuerpo; éste, fruncid'?
también en el talle, tiene un canesu
compuesto de entredoses y motivos
de encaje; Ja espalda de este caneFÚ está formada por entredoses y
tiras de louisfoe plissée.
.
La3 mangas son cortas y terminan por volantes guarn~cidos con
encaje¡ se adornan con cinta blanca
Rajeta con lazos¡ á la altura del
talle se ftjao, delante, otros dos
lazos.
Núm. 13.-De lana ~ncarnad~¡ el
cuerpo tiene canesu de gmpur
adornado con cinta de terciopelo
del mismo color que el traje¡ la
parte de delante se dispone formando un gran pliegue y se adorna
con cioh de terciopelo. Las mangas se componen de bullones fruncidos y puños adornados con
cinta.

La falda mide 1,50 m. de largo

y se dispone formando en el talle

varios órdenes de frunces; se monsobre el cuerpo bajo un cintur~n
-de _ciota, que se abrocha por detrae
b aJ o un chou.
La falda cubre otra interior
.guarnecida al borde con una barredera.

"ta

Núm. 14. - La falda, de pado se•

&lt;loso color verde almendra, forma
l)liegues todo alrededor, excepto

ea la parte de delante, donde queda libre el delantal; los pliegues se

pespuntean en 15 cm. de su lon-

gitud.

El cuerpo, de seda del mismo
color que la falda, tiene unicanesú
de encaje de Valenciennes; el drapeado se compone de bieses dobles
y se adorna al borde con un bies de
pana de 3 cm. de ancho; peto de
seda fruncida.
LoB bullones de las mangas se
adornan con encaje fruncid.:&gt; y se
completan con una manga japonesa
de seda.
Núm. 15. -De tul color albaricoque realzada con motivos de felpilla del mismo color; se compone
de una falda-túnica, cortada de la
misma pieza que el cuerpo, y de un
cuerpo fruncido en el talle de m~nera que simule corselete; el baJo
de la falda, guarnecido con felpilla cae sobre el volante, que se
ad~rna del mismo modo; el delantero que se prolonga sobre el cuerpo á. guisa de peto, es de malla de
felpilla colocada sobre viso de muselina de seda del mismo color; e~cote redondo, adornado con felpilla y cubierto en parte por un fichu
Ue tul drapeado que ene sobre las
mangas; éstas son de malla, cub~en
el brazo y se destacan sobre viso
&lt;le muselina de seda.
Núm. 16.-Este traje, propio para
sefiora de cierta edad, es de tul negro, salpicado de lentejuelas, sobre
viso blanco; el cuerpo se escota en
redondo y tiene un canesú de malla
de oro bordada, unida á las mangas, d~ hechura japone~a; la parte
superior de este canesu se realza
con encaje de oro; en la parte de
delante se destaca un lazo de terciopelo.
,,
Las mangas se drapean al traves
y se forran con muselina de seda

blanca.f

La falda mide 5,25 m. de vuelo,
aproximadamente, y cubre otra de
tafetán, velada en parte por muselina de seda blanca: completa el
traje un cinturón de raso negro

drapeado.

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

282

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
tredós de gui~. Cuerpo escotad o
en redondo y guarnecido con ma-

ra fruncida y se arlorna con volantes de
encaje; el cuello y los delanteros se ador•
nao con trencilla más ancha que la que
realza las mangas: se completa con una
pelerina.

dro.i'ios de seda; se completa con ti•
ra01es de guipur; las mangas se
componen de dos volantes de encaja tmperpuestos; rodea el talle un

cinturón de seda Liberty de color
verde pálido.

Núm. 24.-La falda de este traje, de dia•
gonal verde ruso; mide 4,50 m. de ancho;
al borde se forma una jareta de 4 cm., sobre la que corre un bies de tela del mismo ancho¡ los p11ños do delante se abren
sobre una quilla de lena, que mide 15
centímetros de ancho por abajo, y se adorna con un motivo bordado de soutache.
El cuerpo se drapea en forma de fichu,
se cruza por delante y en la espalda y se
adorna con bieses de peño blanco bordado¡ los delanteros, guarnecidos con bordado de snutache, llevan al filo un vivo de

Núm. 19.-Este traje, de muselina
de s~rla nzul pA.lido, propio para
reumones, se adorna con encaje
&lt;le seda bJanca; la falda se compone de dos pailas y forma tablas en

la parte superior; el bajo se guarnece con dos grupos de tres pliegues. El cuerpo se escota en redondo, se dispone formando pliegues
por arriba y se frunce en la cintu.

-%

-

~--ce-

-

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.c·-,C

cb

20.-Sombrero para visitas.
17.- Sombrero para 11l1lta1 6 para teatro.

23.-TraJe de lana guarneoldo oon t renollla,

,:t.-

ra¡ adorna el escote un plisd de seda, sobre el q~e ee
destaca el encaje; las mangas se guarnecen del m1RmO
modo y quedan sujetas al brazo por medio de un bra•
zal de cinta azul. Cinturón de cinta formando Jazos.
Núm. 20.-Det erciopelo color skungs, adornado ?Oº
grandes crisantemos verdosos y de color amarillo
castai'la.
Nú111. 21. -Toilette para visitas, propia para señorita
6 sei1ora joven¡ de terciopelo inglés color sz ul Saxe,
guarnecida con jaretitas y col~aates de pasa ma;°erfa.
Sombrero de raso azul Saxe, ribeteado co:1 terciopelo
negro y guarnecido con plumas negras.
22.-Traje para niña de 12 i 14 ai{o1.

N_úm. 17.-De raso Liberty color rosa
pál!do; el casco, de hechura de boina,
esta adornado to~o alrededor con
skuno_s; se guarnece ademá:; con grandes violetas marchitas.

21.-Tollette para vlaltu.

Núm. 18.-De vuela de seda blanca· la
falda, fruncida en el talle, se guarn:c l
con tres _volantes cortados al hilo, á
los que sirve de coronamiento un en-

Núm. 22.-La falda &lt;le este traje, da paño color ver·
de almendra, forma dobles pliegues baecos; se gu~r·
nece con soutacM del mismo color de la tela; termina
al borde por una jareta de 5 cm. de ancho. El cuerpo
blusea por delante y forma un gran plieJue h~e~
guarnecido con bordado de soutache; canesu de guipo61
rodeado de bieses de terciopelo más obscuro que
Los bullones de las mangas se completan con puños a
dos con terciope.lo.
Núm. 23.-De lana gris, adornada con trencilJa negra
da con soutache; la parte superior de Ja fa lda se froDn
ramente y queda cubierta por un cinturón cortai o e
y realzado con trencilla. El cuerpo tiene peto 8

lll ora )IVII,

26.-TraJe para Hñora de edad.

terciopelo verde más obscuro que el traje. El peto y
el cuello recto son de seda blanca plissú; las man•
gas terminan por bocamangas, realzadas con vivos y
adornadas con un bies de paño blanco.
Núm. 25. - De terciopelo color lila. La falda forma
todo alrededor pliegues pespunteados por delante en
50 cm. de su longitud, y por detrás sólo en 30 cm. El
bajo mide unos 5 m. de vuelo y se adorna con un bies
de seda de tono más obscuro que el terciopelo, cuyos
bordes realzan dos pliegues de 5 cm. de ancho.
El cuerpo blusea, se adorna con un bies de terciopelo y se completa por medio de un peto de tul bordado; los delanteros y las mangaR se realzan con bor•
dado; rodea el talle un cinturón Qe seda drapeada.

Nilm. 26.-De lana á rayas, de color castai'l.a, unas
d
obscuras y otras más claras; falda sin forro forman•
eO_tablas! de manera que resulte en el medio un pliegue huet ºrl. el ba10 se Adorna con una cinta de terciopelo color cas~
8 ª de 3 cm. de ancho, cuyos bordes señalan otras cintas
~ás estrechaR. Cuerpo de hechura ele blusa con canesú de
g~d~ crel!la pUssée; se guarnece con cinta de terciopelo; man·
b/ ellr rnmadas por puños largos y pequeños bullones y, soe e as, mangas-peJerina.
ta Nü.,. 27.-Propio para señora de cierta edad; de paño viole, adornado con trenciJlas negras; botones de pasamanería.

26.-Tr•J• para niña de 10 i 12 año1.

27,-Traje de hchurt. 1a1tre.

�J.,

284

29 6. 31.-Cuelloa y corbatas.

Núm. 37.-Blusa adornada con ·un gran cue1lo de tulmalla bordado, y al borde un bies de terciopelo.
Núm. 38.-De lann escocesa de color castaña, verde
y blanco; se completa con una túnica de terciopelo
color castaña; la falda está forrada y se dispone toda
alrededor formando pliegues huecos¡ se monta sobre
el cuerpo de forro guarnecido con lanaplissée, simulando canesú. Las mangas tienen hechura de farol y
terminan por puños de terciopelo color castai'.l.a adornado con bordados. La túnica, de terciopelo, forma
por delante y en la espalda tres pliegues huecos.
Núm. 39. - Gran abrigo para cocheó para viaje· de
pailo hulano color gris azul, guarnecido con gran'des
botones de nácar; las puntas del cuello se realzan con
bordados de color amarillo y azul.
Núm. 40.- La flg. 55 de la H&lt;&gt;.ia ·S'uplemento correspondiente al 6 de Diciembre, pertenece á este grabado.
Este pañuelo mide 36 cm. de lado y se ejecuta de
linón blanco adornándolo con una aplicación sobre
tul, de 4 cm. de ancho. El bordado se ejecuta á punto
de cordoncillo y á punto de festón, con algodón brillante del búmero 40; se recorta la batista entre los
motivos y el tul en la parte del cuadro central.

DESDE MI CELDA.
reps color violeta, de 95 cm. de largo por 12 de
ancho; sus extremos se adornan con flecos.
N~m. 32.-De .Pai'.l.o ciclamen, adornado ron
terc10p~lo del mismo color, pero algo más fuerte ; abrigo corto, de terciopelo 11dornado con
colg.ante de pasamanería ; manguito del mismc
ter~10pelo. Gran sombrero de color gris guarnecido con plumas de color Jil a.
Núms. 33 y 34. - El primero es de galón hin•
dou, se forra con seda blan ca y se abrocha poi
~erlio de una hebilla cuadrada y forrada d€
piel blanca.

.. El segundo se ejecuta con galón de plata te,
Jldo con seda encarnada; se abrocha con hebilli

de plata oxidada.

~úm. 35.-Este modelo, de junco esmaltado

mide 25 cm. de longitud y 15 de ancho; los cos

tactos se ~dornan con trozos de rtps de' colm
cre~a, ribeteados por arriba con un bies dt
~ercu?pelo color lila de 1 cm. de ancho; el bord1
mfe~1or se realZJ_L con encaje de oro. El bordadc
se eJecuta, ate.mendose á las indicaciones de.
g:rabad&lt;?, con o~tarococo; la s dores, en azulp'
hdo y hla matizado, se bordan en el centro coi
seda amarillo oro; las hojas se ejecutan con cin•
ta verde matizada; los tallos se bordan con sed•
verde; el lazo se simula con seda azul pálido y
el borde se realza por medio de un hilo de o'ro
1

"i

28,-Traje de cal:e.

mu:i: delgad_o. El b!)rdado se fija bajo lazos de

terciopelo hla y cinta rococo; el interior de la
cesta se guarnece con una tira de terciopelo·¡
cada_ lado del asa se fija un lazo de cinta, de~
lor lila claro, de 6 cm. de ancho.
Núm. 36.-De tul negro, guarnecido con un
bordado de seda negra¡ viso blanco. El bajo de
!ª falda, de tafetán blanco, se cubre con una
Jareta de tafetán negro de 3 cm. de ancho. El
cuerpo se abre para dejar á la vista un peto de
encaJe;_ el borde de los delanteros se destaca
sobre tiras plissées de muselina· de seda blanca.

Núm. 28.-De laD:a á cuadros blancos y de color castana, con una franJa de color más obscuro; Ja falda
se dispone f~rmando tablas, es corta y no lleva forro
El paletó, hgeramente ceñido á la espalda qued~

suelto por delante, se

'

adorna con u.na pelerina
que cae sobre las mangas
y se monta bajo una tira
de la misma tela. Los delanteros se cortan en forma de estola y se abro-

chan sobre un pequeño
chaleco.
Núms. 29 á 31.-El cue-

llo vuelto se adorna con
D:Otivos de guipur; á tra-

ves de las aberturas se
pasa una cinta, que se
anuda por delante para

1

formar la corbata. La corbata núm. 23 es de seda á
cuadros, y se forra con

seda blanca; se fija pm·
medio de un imperdible.

sin arruinarme, he quedado muy bien. Empecemos por el jefe de mi casa. Tiene sus debilidades-¡al ftn homl,re/-y una de ellas son las corbatas bonitas. ¡Y luego nos critican á nosotras
por que nos gustan los trapos!..... He adquirido
media docena de corbatas de seda, á cuál más
bonita, por seis peuiques cada una, ó sea un total de ti-es chelines (quince reales); además, por
diez chelines (cincuenta reales) le he comprado
una cajita con veinticinco puros legítimos habanos, marca Bock y C.ª Diréis qne le fomento
el vicio, y tenéis razón; pero, hijas mías, es el
ú_nico que tiene, y una vez al año tengo espe•
mal placer en que abandone unos ciertos piti•
llos que fuma de ordinario, que me río yo de
esos polvos de Oriente que se queman en España para asesinar moscas, mosquitos, correderas
y chinches; los cigarrillos de mi marido, aun~
que, según él, son de picadi,ra de no sé dónde,
según mis narices, son veneno para la humanidad.
·
Luego os diré el meni, que tengo para Navidad, y ¡por lo menos su precio os hará suspirar
de celos! El meni, forma parte de mi regalo,
pues mi marido, como seguramente serán los
vuestros, es amigo de la buena mesa y de los
buenos vinos; lo llamaremos por su nombre:
aquí, en confianza, es tragóu, aunque yo á la
gente de cumplido me limite á decirle que es
goi,rmet. ¡Qué hombres, Dios mío! ¡Qué llenos
de vicios! ¡,No es verdad?.....
A los niños, por seis chelines (treinta reales)
les he comprado doce juguetes, seis para cada
uno, y monísimos todos. Hay nna Compañía de
bazares en Londres que se dedica exclusivamente á la venta de juguetes: seis peniques la
pieza: sus artículos ni cuestan más ni cuestan
menos, y ¡qué bonitos y qué variados son! Los
chicos, en general, no le dan valor á los juguetes caros, y de todos ellos se cansan igualmente:
lo que les gusta es la variación. En esta época
del año, que yo tengo mucho empeño que se
acostumbren á celebrar solemnemente, dan sus
juguetes viejos á los niños pobres, y ellos hacen nueva provisión; por lo tanto, les gustan
más seis que uno.
Pasemos á las criadas: aquí la costumbre es
regalarles un traje negro, pues como se las obliga á llevar ese uniforme, así se les ahorra el
gasto. 1,Qué os cuesta en España un corte de
traje negro, á aquellas elegantes que, queriendo
copiar la moda inglesa, vestís á vuestras doncellas de negro'? Vamos á ver si acierto. Por muy
harato, ó léase muy malo, que se Jo queráis
comprar, no os baja de tres ó cuatro duros.
Aquí por cinco chelines (veinticinco reales) hay
unos cortes monísimos y muy buenos: dos de
esos be adquirido yo para mis criadas, y los nif10s, que obsequian especialmente á Nana, le
han comprado, entre los dos, una buenísima
chaqueta de paño gris, con vueltas y cuello de
terciopelo, por diez chelines (cincuenta reales).
¡,Quién no se viste aquí bien?
•
Para obras de caridad hemos adquirido cortes de refajos, pura lana, por· un chelín, medias
de lana, buenas, á seis peniqi,es (sesenta céntimos); zapatillas de abrigo á un chelín. ¡,Quién no
hace caridad en Inglaterra?
Vamos ahora á la comida: ya os describí, tiempo ha, unas Navidades que pasé en Madrid y
compré un pavo; aun lo recuerdo, me costó quince pesetas y estaba gordito, en comparación de
sus demás compañeros de infortunio; pero se
quedó casi en la mesa. ¡Si vierais el que aquí he
adquirido por diez chelines! (cincuenta reales).
Resulta un elefante de la India al lado de aquél.
Es enorme, gordo, mantecoso y con una pechuga de la que pueden hartarse cuatro individuos.
1,Eu qué consiste esa diferencia? En que en España los animalitos, como las personas, padecen
hambre y sed de justicia; en que los piensos

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•

37 .-Blusa de novedad.

CARTAS DE LONDRES,
Rosernary Cottage, Kensington.
London W.

Happy Clwistmas! (¡Felices Pascuas!)
Asi os las deseo, lectoras mias conocidas y
desconocidas, amigas todas, puest~ que con tanta ' indulgencia leéis mis artículos y con tanta
bondad los juzgáis. ¡Qné no diera yo por teneros siquiera u~ día aquí reunidas, en esta. época
del año, que st en todo el mundo cristiano es
hermosa, en santos y dulcísimos recuerdos
aquí se celebra como en ninguna parte! El po'.
bre y el rico echan la casa por la ventana como
decimos en nuestra tierra; adornan su 'hogar
con holly y mistletoe (acebo y muérdago), ambos en ftor en este mes. La familia toda se reune en casa del jefe de ella, viva en el campo ó
viva en la ciudad. Las amas de casa llevamos ya
días y días trabajando en el famoso plum-pi,dding, que es aquí tan tradicional como el turrón
y el mazapán en España.
Los g,·andes cambian regalos entre familia y
amigos: los pequeños tienen su nacimiento en
muchas casas, sus Cl11'istmas Tree (árbol de Navidad) en todas. ¡Qué días más hermosos son
éstos en los hogares felices! ¡Cuántas gracias tenemos que dar al Niño Dios los que nos contamos en ese número! Vuestra amiga ya lleva muchos días de jaleo. Primero escoger y comprBt·
los aguinaldos para criados y pobres conocidos,
que aquí se dan el día siguiente de Navidad, y
se llama boxing-day. En seguida adquirir los
regalillos para fauulia y amigos: todos cambiarnos obsequios, por modestos que sean: aquí es
muy fácil obsequiar con cosas bonitas y que
cuesten poco. ¡Como en España! ..... Estos días,
mirando las tiendas, donde forzosamente me he
pasado gran parte de ellos, os he recordado mucho, amigas mías; he recordado á mi España,
donde todo cuesta tan caro que los que no son
muy ricos ni pueden ser caritativos ni obsequiosos. Aquí tod~s, hasta los que ocupamos
posición modesta. podemos ser generosos, podemos reg•lar á los amigos, socorrer á los necesitados. Voy, como hago siempre, á contaros
lo qne yo he comprado, para que veáis que,

. El cuello núm. 24 es de

tela de hilo blanca, y se
adorna con un entredós al
aire, á través del cual se
ve la corbata. Esta es de

285

LA MODA ELEGANTE ILUSrRADA

A M O D A E L E G A N '1' E I L U S T R A D A

32.-Toilette de visitas, propia para señora Joven.

•

Detalle
del dibujo 36.
Distinto aspecto del dibujo 9.

38.-TraJe para niña de 7 6. 9 añoa.
33 y 34.-ClnturonH de novedad.

40.-Pañuelo de ap\ioaolonea sobre tul.

39,- Abrlgo elegante.

I
35.- Cesta adornada con bordado.

36.- TraJe de tul bordado,

�286

1

!:

LA MODA ELEGA'.'l'TE ILUSTRADA

enastan caros y se escatiman, y aquí son más baratos y se derrochan para engordar las aves que
vienen al mercado. En la oficina de mi marido
han obsequiado los empleados á su jefe con un
pavo espléndido: les ha costado «na guinea (cineo duros y cinco reales); pero, hijas mías, ¡qué
pieza, había que verla! Fuimos á comprarlo al
mercado especial de aves y caza que está en la
City (barrio comercial de Londres). Quisieron
.llevarlo atado á nn palo entre dos empleados, y
no pudieron levantarlo, ¡tal era su peso! Alguna
de vosotras tachará este párrafo de andaluzada.
A cualquier persona que haya vivido en Londres preguntadle si es verdad ó no. Veamos
ahora el precio del jamón, ayudante de campo
obligado del pavo, siempre que se pone de cuerpo presente en una mesa: como el pavo es csrne
poco jugosa, y estos ingleses entienden tan bien
la ley de la compensación, se sirve ración de
pavo y ración de jamón cocido; probad la combinación y me daréis las gracias. Me dicen que
el jamón cocido, ó en dulce, se vende en Madrid
fi cinco y seis pesetas kilo. No salgo de mi apoteosis. En Londres, aun en las tiendas más caros,
se vende el jamón en dulce á cinco reales la libra, y el qne yo presento en mi mesa, preparado
por est11s humildes manos que os escriben, me
sale á tres reales la libra, pues encargo varios
jamones para el gasto del año, y aqnf todo lo
que se compra en cantidad tiene enorme rebaja. tQnién no come jamón en esta tierra1
Os aseguro que la temporadita que pasé en
Madrid el año anterior vine asombrada de los
precios. ¡Vi szúcar á nna treinta, á una cincuenta
y hasta á nna setenta pesetas!
¿De qué la hari\n1 Aquí la más exquisita, de
oafia de la India, la que llamábamos cuad,·adillo
cuando la hermosa isla de Cuba era española,
ésa, que es la más cara, se paga en Londres á
real la libra. Si oompri\is catorce libras, ya tenéfs una rebaja de un 10 por 100; si compráis
vemtlocho, de un 20, y así consecutivamente,
de modo que los que aquí vivimos tomamos el
azúcar superior á quince ó veinte céntimos; lo
propio sucede con la carne, con eljabón,las mer- •
meladas, etc., etc. Los almacenes, las tiendas
pequeñas, todos entran á competir en la lucha de
quién dará mejor género y más barato. ¡Como
en España! ..... Pena me da tener que hacer estas
c?mparaciones, pero á mis manos llegan los
d1ar10s españoles; todos claman al cielo hablando de la carestía, y no le ven el remedio. Yo si
se lo veo, y muy fácil. .... Si Maura, que se hizo
el sueco para darme la Alcaldía de Madrid cuando con tanta delicadeza se la pedl desde estas
columnas, me diera ahora la cartera de Hacienda, que se dice está con papeles. ¡Figuraos por un
momento qué sensación si un e:¡traordinario á
La Ij,eria os anunciase: •Hacienda, Lady Belgravia•!
tY por q~é no, si las mujeres somos las mejores hacená,stas que puede darse? tQuién puede
competir con una buena ama de casa en hacer
protligios con poco dinero? Las que hemos sido
empleadas del Gobierno español; las que con un
sueldo cortísimo, siempre con descuento del
16 ó 20 por 100 (¡por si fuera poco!), hemos vivido, viajado y sacado ad~lante nuestra casa, que
110 nos pongan al lado m la sombra de Villaverde en cuestio'!-es de Hacienda. ¡Somos capaces
de curar, no digo yo á la peseta enferma sino al
duro mo_ribundo, y poner el cambio á n'ivel, ya
que supimos nivelar la barquilla de nuestros
gastos!
.Pero deje~os á un !~do las ventajas del femin,smo en Hacienda, y sigamos nuestro interrumpido menu. Después del pavo y jamón sirvese en
Inglaterra el clásico plum-ptulding, rociado de
ron, al cual se prende fuego. Algunos españoles
que lo hayan probado os diri\n que es exquisito
eomo os digo yo; otros, como os diría un anda~
luz muy gracioso que aqul reside, os dirán que
e&amp; el mazacote más malo é indigesto que puede
comer~e; este señor asegura que, aunque lleva
aquí diez años, no ha lo¡¡:rado digerir aún"la primera rebanadita de Christmas pudding que ingirió ....• A la que quiera de vosotrits le mandaré la
receta, y creo que á la mayoría os gustará. Entra
en su composición much{simo sebo, y como esto
i los españoles no nos suele gustar más que para
!&amp; fabricación de las velas, yo lo reemplazo con
mantequilla de vacas, y resulta, si bien no el legitimo pudding inglés, un pudding españolizado
y simpatiquisimo.
Después de la cena de Navidad tenemos aquí
nuestro baile en familia y amigos de confianza:
bajo la arana del salón, todo adornado de holly
euelga un gran ramo de mistletoe. Aquel que pas~
bajo el ramo, tiene derecho á besará su pareja y
110 sabéis el afán de los muchachos por arrastlar

1

ásus compalleras bajo la rama florida, y el de
ellas por defenderse. Eso da lugar á bromas, á
risas, á inocente diversión, en un país donde no
se da al beso la importancia que se le da en la
tierra donde nació aquella copla:
Por un besito ni dos
No da penitencia el cura,
Pero en llegando al tercero
Hay penitencia segura;

y aquel pequeño poema de amor que todas las
jóvenes os sabéis de memoria:
Por una mirada, un mundo;
Por una sonrisa, un cielo;
Por un beso....., ¡qué sé yo

Qué te diera por 1l1l beso!
Y ya estoy viendo yo, jóvenes lectoras mías,
á Doña Censura, calándose las gafas, frunciendo
el entreoej o y diciendo airada:
-Pero, mi sellara doña Lady Belgravia, /,en
qué piensa usted hablando así de amor y de besos á estas niñas?
-Señora- le diré yo, - el amor es la vida; el
amor no hay que enseñárselo á la juventud,
como quien enseña á hacer calceta, y porque yo,
con la alegría propia de mi genio y de mi tierra,
eche al vuelo un par de coplas, no vamos á perder, usted y yo, la buena armonía que nos ha
distinguido siempre .....
Doña Censura. -Es que en su última crónica
quedó usted con un asunto pendiente; quedó usted en hablarnos de la educación que, según decía usted. iba á coger desde la CU11tt •••••
Lady Belgravia.-Señora, tiene usted, no una,
sino mil razones. No he visto ni tratado esrritora más inconstante que Lady Belgravia. Pensó
hablar hoy de la educación, es verdad; pero estando en días tan alegres, como son los de Pascua, ¿le parece á usted bien que sern,onee, como
va á hacerlo, Dios mediante, en su próxima carta, ya que habrán pasado las fiestas y estaremos
en días de seriedad? Y t4ué mejor portada para
la serie de epístolas que pienso escribir que el
portal de Belén?
La educación empieza en la cuna ..... Copiemos
todas el ejemplo de la Madre divina. Miradla:
ella ori6 á sn Hijo á sus pechos; ella guió sus
primeros pasos; ella cuidaba de sus divinas ropas; ella le dió ejemplo de pureza, de abnegación y de sencillez. La que aspire á ser modelo
de esposas y dechado de madres, lea la Vida de
la Virgen y siga sus pasos.
La senda es escabrosa: tiene sus tropiezos, sus
sinsabores, sus desengaños, sus amarguras. Síganla firmes las que deseen llegar victoriosas al
fln de la jornada, olvidando las luchas del camino, á cambio de la recompensa que arriba les
espera. Recuerde, la que se sienta flaquear, que
detrás de ella vienen los hijos, que han de seguir
sus huellas; deles ejemplo de ánimo en los obstáculos, de valor en los peligros, de paciencia
en el cansancio. Sí, mi señora Doña Censura, el
camino de la esposa y de la madre suele estar
sembrado de abrojos: hay que andarlo con pie
firme, con ánimo sereno y bebiendo en la luz de
arn"ba la verdadera fuerza para vencer.....
Felices Pascuas os repito una vez más, lectoras mías. Afio nuevo dichoso os deseo á todas.
Que con conciencia tranquila, con salud de alma
y cuerpo nos sigamos reuniendo todas en estas
p~¡¡:inas tan simpáticas, puesto que sostienen y
alimentan el fuego santo de nuestra antigua y
tan verdadera amistad. Bendiga el Señor vuestros hogares en 1908, como se lo pide y lo desea
vuestra
LADY BELGRAVIA.

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

VOCABULARIO DE LA SALUD.
En cumplimiento de lo que hace un afto
ofreció, LA MonA ELEGANTE distribuye, con el
presente número, á las sefloras abonadas á la
primera edición, nueve pliegos de este Vocabulario.

Los referidos pliegos-correspondientes á las
letras A y B - se han reimpreso ajustándolos al
criterio del resto de la obra, de modo que ésta
responda perfectamente á su título siendo sólo
Vocabulario de la Salud.

eorrespon~encia particular.
BAZTANDARRA.- 1.ª Para limpiar el mármol. Se frota con una esponja mojada de vinagre y piedra pómez muy fina, después se lava varias veces. Se apl ica
este procedimiento al mármol blanco y al alabastro.
-2.ª Blanco de Espaíla y esptritu de vino.-3.ª Lava•
do d6 bumdas y encajes negros. Se lavan en agua ca.
lienta mezclacta con hiel de buey, enjuagándolos en
seguida en agua fría, hasta que no se perciba el olor
de esta substancia; se e~primen bien, sin torcerlos,

y después se engoman. Para esto hágase dealeir 1lll
poco de cola de pescado en agua hirviendo, sumer•
giendo los encajes ó blondas en esta agua, no muy
cargada de cola; apriétense entre las manos y extiéndanse tirantes sobre un marco cubierto con tela 6,
mejor, con pan.o verde, llamado resina por los quitamanchas, el que las seil.oras reemplazan mucho me•
jor por una mesa de jugar. Se sujeta el encaje ó m•n•
tilla por todos lados con alfileres de encaje, dejándolo
bien tirante para que no haga arruga alguna. Mocbaa
comienzan por extender el velo después de lavado, y
en seguida aplican el agua de cola por medio de una
esponja ft.na, que empapan en ella, pasándola sobre
el velo extendido.-4.ª Bien confeccionada, sf, sedo•
ra; mucho.-5.ª Tenga Ja bondad de dirigirse á la
Sección de encargos.-&amp;.• Más bien grandes y de fan•
tasia, combinadas perfectamente con el color del
traje.- 7.ª Mida exactamente el tamai'lo del cuello y
de los puños, poniéndolos del ancho corriente de so-

lapas y carteras.- s.• La Sección de encargos le facl•

litará cuanto usted pida, con sólo explicar bien lo
que desea y mandando sello para la contestación.9.1 Encarnado ó gris obscuro.-10.ª Copie el grabado
26 de LA MODA del 30 deNoviembre.-11.ª Envueltas en
un papel de estraza con un poco de aceite.-12.ª Uata.
-13.ª No, se:i'lora. - U.ª Se quita por Ja izquierda y se
pone por Ja derecha.-15.ª No, seil.ora. - 16.ª No, sedo•
ra.-17.ª No es necesario.-18. Frotándoselas mucho
todas las noches con un poco de glicerina.-19.ª Y
20.ª Son asuntos personales que dependen de las cii-•
constancias de cada cual, y, por lo tanto, no hay regla
marcada.-21.ª Menestra. Se blanquearán de antemano
separadamente, y por el tiempo proporcionado á cada
una, las siguientes legumbres: cebollitas nuevas, al
cachofas, puntas de espárragos, guisantes, lechuga&amp;
y criadillas de tierra. Una vez blanqueadas, se rehogarán en una cacerola con manteca de vacas ó de cer•

do, cebolla picada y unos trozos de jamón. Cuando

empieza á dorarse se pondrán todas las verdura&amp;,
haciéndolas saltear hasta que no tengan humedad, J
se aumentará una salsa ei::paílola no muy espesa, en
la que se dejarán cocer hasta que queden de buena
consistencia. Se sirve en legumbrera, adornando la
superficie con huevos cocirlos y castrones de pan
frito.- 22.ª Salsa béchamel. En una cacerola se reho·
ga con manteca de vacas, cebolla, zanahoria y jamón,
cortado todo inuy fino. Después se le añade un~s nue•
ve onzas de harina y, bien mezclado, se mo1a con
tres cuartillos de leche y uno de caldo. Se sazona con
un poco de nuez moscada y se deja cocer durante
una hora, luego se pasa por el cedazo.-23.ª No, seílora.-24.ª Frótelas bien con aceite, y después láve•
las con agua caliente y jabón.-25.ª ¿Está pintad~ 11
óleo? - 26.ª Depende de la clase de madera y de s1 el
mueble está barnizado ó á la cera.-27.ª Creo que sf,
pero no se puede asegurar.-28.ª Compota d• fresa . Be
hace un almfb&amp;r á punto de quebrado; se tienen ~s•
cogidas las fresas un poco enteras, lavadas Y bien
escurridas; se echan dentro del almtbar á que den
unos hervores; se apartan, se dejan enfriar Y se po·
nen en frascos de cristal. Es un dulce muy bueno.

UNA

41 y 42.-Andadorea.

Núms. 41 y 42.-Se ejecuten de cut! blanco tomando
doble!ª tela, y se proveen de grandes reso~tes· en· la
parte mfer~r se fija una.cinta elástica que se' abrocha por medio de una hebilla; los tirantes se unen por

la espalda.

E! segundo modelo se reduce á cintas provistas de
hebillas .Y en cnyo_s extremos se fijan pinzas destina-

das á sn1etar los tirantes al pantalón.

QUE LE

GUSTA

EL•••••

-1.ª Después de algún

tiempo de usarlo suele perjudicar.-2.ª Sf, se~ora:3.ª Sin saber la hechura que tiene no es posible lll·
dicarle el arreglo.-4.ª De-batista blanca, con incrus·
taciones de encaje y viso de color.-5.ª Con el motlo
trenzado en mitad de la cabeza y todo el cabello on•
dulado.-6.ª Consommé. Se hace un calrlo muy subs·
tancioso y, una vez hecho y frío, se clarifica del modo
siguiente: se pone en ·un cazo con unos trozos rle za•
nahoria, un vaso de 1vino blanco ó Jerez, un huevo
partido, yema, clara y cáscara, la sal necesaria Y un)a
rodaja de zanahoria muy frita (sin que amargue ,
para darle color. Se pone todo al fuego, si~ cesar d~
menearlo hasta que empiece á cocer. Se deJa de mo
ver y se retira á un lado de la hornilla, para que
cueza por un lado solamente y se vaya clariflc~ndo;
cuando se consiga esto, se pasa por una servilleta
mojada, ~in moverlo nada, porque volvería á ent~Ó°
biarse.-7.ª TuNón de almtndraR. Se ponen á clari •
car en un cazo 500 gramos de azúcar blanca en potro

y 500 de miel pura; se bate todo bien, junto, incorpo-

rando diez claras de huevos al azúcar y miel; al es•
taren su punto se le agrega un kilo de almendras pica•
das gordas y bien secas y 250 gramos de azúcar eo te•
rrón, á pedazos no muy grandes, echándole esencia
de limón ó naranja; se preparan unas cajas de papel
forradas de una oblea, se echa dentro la pasta1 se tapan con otra obJea y se Cl.eja enfriar.-8.ª Es asunto

que depende del gusto de cada cual.

SEÑORA QUE SUFRE.-1.ª Se prescinde por completo
de él, y se adorna con gasa.-2.ª Sin esos ingredien tes no es posible obtener el resultado. Pruebe la re•
Cf ta del agua de Colonia.-3. 8 Para suavizar y refrescar el cutis.-4.ª Depende de las fechas en que se depositan las cartas, en relación con las de las salidas
de los correos; pero como término medio se pueden
calcular diez dfas.
UNA ASTUR.IANA.-Si la enemistad es muy grande,
no tiene obligación de regalarle; pero si no, puede hacerle el regalo, y quizá esto haga que se vuelvan á
tratar, si es que usted lo desea. El luto no es inconve•
niente.

UNA MANCllEGA.-1.ª Con entredós de dibujo. El hilo

de encaje dela marca D. M.C. del núm ..30.-2.ª Póngase al acostarse compresas de pamplina de flor blanca, simiente que se da á los pájaros.-3,ª Creo que
grandes, pero no puede todavía asegurarse.
No ME OLVIDES.-1.ª Un ail.0.-2.• Compota de manwnaa. Se cortan las manzanas en cuatro cascos se
pelan, quitándoles las pepitas, y se ponen en peroi de
cobre con un poco de agua en el fondo; se Jes echa
azúcar blanca en polvo (La mitad de la cantidad de
manzanas) y un bastón de vainilla; se ponen á fuego
lento, moviéndolas de tiempo en tiempo, y cuando
están cocidas se saca la vainilJa y se pasan por el cedazo; se les vuelve á dar otro hervor para reducirlas
á fuego fuerte, moviéndolas con la espátula de mttdera para que no se agarren; se sacan y se ponen en
una vasija, perol ó un frasco de cristal.-3.ª Se parte
de delante, partida en corona, sujeta al lado izquierdo
con un lazo y cayendo en tirabuzón, toda la melena
formando tirabuzones.
PETUNIAS BLANCAS.-Siento muy de veras no poder
c~ntesta~ á ~us preguntas, por_ venir su carta desprovista de JUShficante que acredite que es suscriptora á
la 1.• ó 2.ª edición. Es requisito sin el cual no me está
permitido contestar. Pnede acreditarlo envjando una
faja del periódico ó un volante del corresponsal por
cuya mediación Jo reciba.
UNA DEVOTA DEL..... -1.ª Puede felicitarle por tarjeta. -2.ª Debe llevar velo negro, no manto. No hay
costumbre de que regale la novia á sus cuñados. Se
da parte de boda, pero con un luto tan reciente se in•
vita solamente á los más allegados.-3.ª Una botonadura, gemelos ó alftler.-4,ª Puede llevar solamente
la ropa de uso.-5.ª Se contesta al mes.-6.ª Sí, seño•
ra.-7.ª Pueden ir los dos de medio luto.
BIEN APARECIDA.-!.ª Tenga la bondad de pedirlo á
la Sección de encargos, dirigiendo la carta al seilor
Director. - 2.ª Cójale toda Ja melena en pequeílas
porciones, con cintas, humedeciéndoselo con quina.3.ª Puede tener una falda de cola.-4.8 Vea los gra.
bados .II y ill de la cubierta de LA MODA del 14 de
Noviembre.
PENSAMIENTOS AZULES. -El Anti-Bolbos es un producto especial y único para destruir los puntitos negros ó pecas en la frente, nariz y barba, sin irritar ni
enrojecer. Hay que pedirlo á la Perfumeri,a Exótica,

de Parls.

ADELA P.

CINCUENTENARIO DE "LA ILUSTRACIÓN"

es una narración que seduce, que encanta, que
conmueve y que pone lágrimas dulces en los t&gt;j os.
En ella vemos á la Humanidad á través de un
alma cristiana y buena, y esa visión confortadora es algo como una estrofa de cielo sobre la
prosa de la tierra.

Jlit final de la jorna6a
aparecerá á partir del 6 de Enero de 1908, formando J¡larte del texto de los números de esta
Revista.

GELLÉ FRÉRES
PAR.IS

LADY PRCTTY

Slemp;e, joven y bella. Pidase en las principales perrumerfas.
Deposito: Sres. Pérez, Martin, Ve lasco y C.• - Madrid.

Dient~s ~ar.rosos ni males dentarios se tienen jamás
usando a diario el gran antiséptico é inimitable Licor
del Polo, único dentífrico verdad.

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reproduciendo magníficos grabados.
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compuesta de los grabartos siguientes: Tira festonPada para ropa blanca.-Festón para ropa blanca.-Encaje Renacimiento.-Objetos diversos para regalos.Continua~ión de abecedario á punto de cruz.-Al-

mohadón bordado.

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celi.-Pliego 18 encuadernable de esta obra.
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cida expresamente para LA MODA 'ELEGANTE, por Ara·
coli.-Pliego 18 encuadernable de esta obra.
Labores de e La Moda Elegante&gt;, cuyo con•
tenido queda detallado anteriormente.

CONl8KCUll:NCIA8 1

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malestar, Pe,adez Gastrlca, etc.
EXI J ASE LOS

VERDADEROS GRAMOS de SALUD

También recibirán con este número todas las seílo•
ras suscriptoras la Portacla é Indices generales corres•
pondientes al tomo segundo de LA MODA ELEGANTE

de 1907 (allo LXVII).

IMPORTANTE.

En el presente número termina la publicarión de la linda novela El puente.
Desde el número próximo comenzaremos la
inserción de la admirable novela que lleva por
título

JU final de la jornada

r-·m
Hermosura de los Dientes

LECTURAS DE "LA MODA"

En esta obra su autora, la insigne artista
M. Colomb, ha puesto todos los primores de su
pr ivilegiada fantasía para adornar un hermoso
cuadro de la vida real, para ofrecer un noble y
alto ejemplo de abnegación y de ternuras, tanto
más sublimes cuanto que se realizan en lamodestia del anónimo por una jovencita que cifra
su felicidad en labrar la dicha ajena.

El Vino tónico Pl~EDO es un reconstituyente poderoso
y bactericida.

Para ~alebrar ~us bodas de oro con el público, La
ll«stractón ERpanola y Americanri dedica por entero
su num. XL V:11 (verdadera~ente e~xtr!lordinario, pues
c_onsta_de t~e10ta y dos págmas) a historiar la labor
literaria, ~1en~íflca y artística ·que ha realizado durante medio siglo de existencia desde su fundación
hasta la actualidad.
'
Al interés histórico de la reseíla se une el encanto
de laprof~sión d~ retratos y de obras de arte que avaloran e~ citado nu!Ilero, haciendo de él un documento
tan curioso como mteresante en todo.s sus aspectos.

del D' FAANCK. la todas f&amp;mtiu.

Jlit fina( de la jornada.

287

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Una vez más, y con el mayor encarecimiento,
suplicamos á nuestras señoras suscriptoras y corresponsales que se sirvan transmitirnos sus ór·
denes de renovación lo más pronto posible, pues,
á pesar de nuestro buen deseo y de todos nues•
tros esfuerzos, no podremos evitar que se cumplan con un retraso, tan lamentable para nuestras
favorecedoras como perturbador para la Administración, las órdenes que no recibamos hasta
los primeros días del próximo mes.
La A&lt;l,ministración agradecerá como especialisimo favor que su respetuosa súplica sea atendida.
Con el presente número de LA MODA ELEGAN·
TE quedará suspendido todo servicio cuya reno·
vación no se haya efectuado.
EL ADMINISTRADOR.

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288

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gada ó fruncida; la del entredós
de Irlanda, por otro encaje ó
por una franja de tul con lentejuelas; los Valenciennes del
peto por encaje de oro ó plata,
ó de Chantilly; los tirantes de
galón, por otros de cinta estampada ó por galón de oro ó
plata sobre raso blanco.
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cambios de elementos en los
otros dos modelos.

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Donde quiera que se sienta dolor aplíquese un emp~to.

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nado con gusto, salva un traje
algo ajado ó pasado de moda.
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aspectos. Los tres que ofrecemos hoy tienen la ventaja de
que son -sencillísimos de hacer.
Su precio dependerá de los
materiales que se empleen, y
es muy probable que dispongáis de elementos guardados
en otras ocasiones, con que
hacer ó imitar esos modelos sin
comprar nada.

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Para Jteumatlsmo 6 Dolor de Espal•
de los R.lione, 6 para la De• da, Codos, y otras pan e,¡ ó para Torcebllldad en las Caderas, el em• duras, Contusiones, Encumcclmlen10
plasto debed aplicarse como y Ples Doloridos, etc., el emplasto de·
1C vi arriba.
berá cortarse del tamaño y forma
Donde haya dolor pÓngase requeridas aplicándolo según se de·
wi emplasto de A.llcucll:.
muestra.

Pan el Mal de Garplta,
Tos, Brenqultls,parai-"111...
nu Dcbllltados, y para lu

pártes sensitivas y doloridu
del estómago, apllquete cea,

queda dicho.

Reumatismo, Resfriados, Tos, .
Dolor de Pecho, Debilidad de Caderas,
Lumbago, Ciática, etc., etc.

r

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c06as buenas, han sido imitados; pero sol~rnen_te en apanenc1~. Se
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porque se drapea fácilmente con gracia y crque
abriga perfectamente sin abrumar, es est é,eha,·pe sumamente práctica. Se compone de d partes: una franja ó fondo de 2,10 m. de largo 25
centímetros de ancho, hecho á punto de edia
muy calado con lana blanca, con otra de i
dimensiones, también á punto de media, .
00
~ lana rusa y puesta como viso ó forro
trimera, y un volante ancho de crochet co
h!anca sobre otro igual de lana rosa. Lijs'
an de ser diamantadas, muy finas, y las a

7. - Detalle de la écharpe.

•

de marfil ó de celuloide. Hechas las dos franjas
á punto de media, como indica el grabado 7, se
ponen una sobre 0tra y se embridan sus bordes
to
"'~-i:,r.
S bre tres de los lados se hace el volante de
n~bas de e, chet, de punto muy flojo, con la

lana blanca, y por la otra cara el de lana rosa con
las conchas encontradas respecto de las blancas.
La pegadura de los volantes se tapa con un piquillo rosa. Por el embridado, entre la franja y
volante, se pasan dos cintas que permiten recoger el vuelo. En el sitio conveniente para dejar
el largo del fichú separado de las caídas se re•
coge y aprieta toda la anchura por medio de un
lazo de dos cocas y cuatro caídas, hecho de Luisina blanca, para el cual se necesita una tira de
2 m. á 2,25 m. de largo y 14 cm. de ancho.
Esta éch¡,rpe es también muy bonita si se hace
con lana negra fina con forro de color claro, y
también haciéndola toda negra.

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LA MODA

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288

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1 :\ V.-Croquis de últimas modas pariaieneea.

!.-Traje de tul punto de espíritu. Cuerpo drapeado
y guarnecido eon entredoses; mangas de tul rosa, sobre las que se destacan bieses de pailo de plata; lazos
de Liberty color de rosa.
Volantitos con jaretas al borde de Liberty color de

rosa.

Il. -Toil8lle de terciopelo color bizcocho, adornada
con cebellina. Solapas de guipnr bordado y adornos
de bordado en los faldones y al borde del levitón.
IlI.-Traje de muselina de seda color celeste y
Alen&lt;;on teñido. Cuell1• de encaje blanco y cinturón

guarnecido al borde con Liberty.

VI.- Almohadón de linón bordado.

VI.-En un rectángulo de linón ó batista, de las dimensiones que se deseen se
bordan las flor..es con# un9: rueda en medio, cuyo nudeo se hace á festón con siete
barras, y los petalos a la mglesa, rellenando algo sus extremos en redondo Los
entrelazados son con cord~ncillo 6 soutachts1 6 se bordan á festón ó á cad~neta.
El recu,adro se forma con 01ales, por los que.se pasa una cinta, que cierra con lazo
en un angulo. Al borde se pone un volarrte. con festón y con una almendra á la
ingles'a en las ondas alternas. Se auna sobre un mullido de pluma con saco de seda
de co1or.

IV. - ToiltU. de raso Liberty color berenjena,
natla con bordados de oro. Mangas de mJl881iU
seda y terciopelo. Cuerpo cruz,ado y chorrera di\
blanca.
,_
V.- Traje de tul rosa, realzado col! rosas de
de oro y plata. Mangas drapeadas.

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                  <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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              <text>Diciembre</text>
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              <text>30</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752064&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>La Moda Elegante Ilustrada, 1907, Año 66, No 48, Diciembre 30</text>
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                <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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                <text>Carlos, Abelardo de 1822-1885, Propietario</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Revista
de Historia

ECONOMIA Y POLITICA
EN EL SIGLO XIX
(Chile, México, Uruguay,
Venezuela, y Colombia )
Ano I, número 1
enero-junio de l 986

Facultad de
Filosofía y Letras

Universidad Autónoma
de Nuevo León
Monterrey-México

��SIGLOXIX
Revista de Historia

Publicada por la Facultad de Filosofía y Letras
de la U n.iversidad Autónoma de Nuevo León

AÑO I NUMERO 1

ENERO - JUNIO DE 1986

sigloXIX_
REVISTA DE HISTORIA

Apartado postal 3024, 64000 • Monterrey, México

Este-número recibió la adhesión económica del
Departainentode Estudios Económicos y Sociales de la
Universida~ Autónpma de Yucatán

SUMARIO

Presentación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . • • . . . . . • . . . . . • . . . .

3

lORqt U!ll'IEl:1°!',~

Enrique Florescano, Historia económica: econom(a y polftica . . . ..... - 11

Universidad Autónoma de Nuevo León
Rector,
INGENIERO GREGORIO F ARIAS LoNGORIA

Los bienes temporales de los jesuitas en el reino de Chile (1593-1820).
Cuantificación y administración
por la monarqu(a... . . . . . . . • .

GUILLERMO BRAVO ACEVEDO

19

F acuitad de Filosofía y Letras
Director,
LICENCIADO BERNARDO FLORES FLORES

Editor Responsable
MARIO CERUTII

Diseño: Eduardo Leyva S.
Tipografia: Andrea González Corona
Cuidado de la edición: Luis Vázquez Buenfil y Mario Cerutti
Colaboró en tareas de traducción: Miguel González Quiroga
Impresión: Proceso Gráfico, S. A.
Aparición semestral. Precio: 500 pesos mexicanos.
Para envíos al exterior, US $2.

Poder estatal, actividad económica y burgues(a regional en el noreste
de México (1855-1910) ......... • ....... MARIO CERUm
Uruguay: pol(tica industrializadora y grupos de presión
(1875-1898) . ... . ..•... .. . . •.•....... , .

67

RAUL JACOB

135

En busca de la prosperidad: Yucatán a la hora
de la independencia . . . . . . . ALEJANDRA GARCIA QUINTANILLA

165

Los intereses británicos y la polttica en Venezuela en las últimas décadas
del siglo XIX ..... . . . . . . . MARIA ELENA GoNZALEZ DELUCA 189
La formación de capital durante la época de la Regeneración
en Colombia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • DAVID C. JOHNSON

235

�PRESENTACION

El desarrollo de los estudios sobre el siglo XIX alcanzado en
México y en otros países latinoamericanos, en los últimos años,
es considerable. Fenómeno que se ha visto enriquecido por el
uso creciente y generalizado de fuentes primarias y por la implementación de técnicas y de recursos metodológicos renovados,
que han conducido a un conocimiento más profundo de esta
crucial etapa de la historia continental.
Período de transición entre la descomposición del orden colonial y el surgimiento regionalmente diversificado de la producción capitalista, el siglo XIX constituyó el momento en que se
establecieron no pocas de las bases que sustentan nuestro panorama más contemporáneo: la consolidación del Estado Nacional, la articulación y primer desenvolvimiento de mercados de características nacionales, la emergencia de grupos dominantes capaces de imponer y usufructuar el orden interior, las transformaciones suscitadas por los ciclos de la revolución liberal, la incorporación subordinada a un sistema económico internacional
hegemonizado por las sociedades que protagonizaron la revolución industrial, entre otras.

'

La abundancia de estudios sobre este siglo -cuya estricta
cronología puede abarcar los tramos finales del XVIII y las décadas iniciales del XX- no ha contado con una paralela organización de foros de intercambio y discusión o, mucho menos,
con la realización de ediciones conjuntas, ya fuere por medio
de memorias, volúmenes colectivos o revistas especializadas.
Como un intento para cubrir parte de estas ausencias nace
Siglo XIX. Revista de Historia, que tendrá carácter semestral y

�4

SigloXIX

aspirará a convertirse, justamente, en espacio abierto para dinamizar intercambios y discusiones. Sus páginas se pondrán a disposición de investigadores latinoamericanos, pero aguardan dar
cabida a la vez a colegas del sur de Europa, en cuyas sociedades
se habrían registrado -en el siglo XIX- fenómenos y procesos
cotejables con los de ciertas regiones de nuestro continente.

Siglo XIX espera contener en su período de arranque artículos y ensayos preparados a solicitud de sus editores, pero aceptará colaboraciones espontáneas que cubran los requisitos de práctica. En cada número se procurará incluir un elevado porcentaje
de materiales dedicados a un tema común y tratado por investigadores de países diversos a partir de los procesos de cada sociedad. Es factible que, según el caso, estos materiales sean
complementados con una introducción o comentario previo
destinado a resaltar elementos dignos o factibles de comparación: tarea, ésta, que deberá contarse entre los objetivos básicos de la publicación. En este marco, con frecuencia se rescatarán artículos ya impresos en revistas de circulación regional o
nacional, o en memorias de encuentros especializados, para
brindarles una nueva posibilidad de difusión -en una escala
quizás más amplia- y la oportunidad de que cobren una luz
diferente por ser reeditados junto con trabajos análogos efectuados en otros países.
Siglo XIX aparece gracias al apoyo resuelto de la Facultad
de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de uevo
León: a poco más de diez años de haber fundado su Colegio
de Historia, esta institución de la ciudad de Monterrey, en el
noreste de México, reafirma así su política de estimular la investigación histórica y la pertinente difusión de sus resultados.
Desde ya se agradece la adhesión y colaboración de los colegas y amigos que reciban o tengan acceso al número 1 de
Siglo XIX. Su respaldo-ya provenga desde el lejano Sur, del
propio México o del otro lado del Atlántico- resultará decisivo para que este proyecto (alguna vez lejano) prosiga y se
consolide.

Presentación

5

Este número inaugural de Siglo XIX ofrece seis trabajos,
cuatro de ellos presentados como ponencias en el simposio
"Historia económica: economía y política" que, coordinado
por Enrique Florescano, se incluyó en el 45º Congreso Internacional de Americanistas.
Como en los otros dos artículos que integran el dossier, en
aquéllos se alude a procesos y fenómenos en los que quedan en
evidencia las imbricaciones ineludibles que economía y política
anudan en los procesos sociohistóricos. En algunos de los trabajos, inclusive, la conexión es mostrada de manera explícita y
notoria es, a la vez, la intención de recuperar o de revitalizar una
visión que -como indica Florescano en la minientrevista que
abre estos materiales y que, en parte, hace de introducción- el
vuelco hacia la historia económica había escindido hasta pocos
años atrás en la historiografía latinoamericana.
Tras los conceptos, precisos y firmes, de Florescano, se encontrará el detallado ensayo de Guillermo Bravo Acevedo. Se
centra en los bienes temporales que los jesuitas habían reunido
durante el período colonial en el alejado reino de Chile, y del
primer uso que se hizo de ellos a finales del régimen borbónico
y en los años inmediatamente posteriores a la independencia. Ya
en este caso impacta de inmediato cómo un hecho político-el
rompimiento con los jesuitas y la confiscación de sus bienesirrumpe sobre la propiedad y sobre medios productivos que
tienen un peso específico innegable sobre esta porción de la
economía colonial. Como se comentó en el simposio de Bogotá,
esta expropiación quizás resultó el escalón inicial del más prolongado fenómeno de la desamortización de los bienes eclesiásticos en España, que se extendería luego con Godoy, Mendizáhal y Madoz. De paso, el artículo de Bravo Acevedo ayuda
a percibir no solo la diversidad sino también la envergadura de
los bienes que la iglesia católica supo agrupar en sociedades que en
el siglo XIX se convertirían en los estados nacionales que hoy
reconocemos.

�6

SigloXIX

Presentación

7

El entrecruzamiento de lo político y lo económico está tratado con insistencia por Mario Cerutti al estudiar lo sucedido en
la segunda parte del siglo en el norte oriental de México. Se pone énfasis en dos momentos decisivos: cuando con la Reforma
se desata la guerra civil y se registra la invasión francesa -añ&lt;~s
en que la economía del noreste fronterizo se somete a la guerra-,
y cuando el porfiriato logra estabilizar y afirmar un orden interior que resultó fecundo para los grupos dominantes y para poner en marcha los brotes inaugurales y en gran escala del capitalismo. El poder político ( de dimensiones regionales hacia mediados de siglo, de capacidad nacional hacia 1900) actuó de manera
diferente, en cada caso, sobre la estructura económica. Mientras
en los difíciles años en que la guerra somete a la economía las
medidas apuntan a brindar oxigeno a la circulación mercantil y
hay una impresionante necesidad de acudir al préstamo de los
mismos comerciantes, durante el porfiriato la política económica incide abiertamente sobre la producción, el uso productivo ~l capital y el fortalecimiento de condiciones que puedan
llevar a abastecer las necesidades en ascenso del mercado nacional y, particularmente, del mercado mundial.

Alejandra García Quintanilla, por su lado, refleja los dilem~ y conflictos que en el otro extremo de México-la península de Yucatán- se plantearon al descomponerse el sistema
colonial español. ¿ Cómo enfrentar el sendero que debía llevar
a la prosperidad, la riqueza, el progreso? La capital regional,
Mérida, y el puerto fundamental, Campeche, ofrecerán a la
hora de la independencia alternativas distintas. Las distancias
entre ambas propuestas tomó constante la amenaza de una separación del resto de México: amenaza que desde Yucatán
planearía por lo !llenos hasta la mitad del siglo y que quedaría
clausurada cuando la prosperidad del henequén -desatada desde los años 70- contribuya a ligar los intereses dominantes locales con los de un poder central que pacientemente construía
Porfirio Díaz. Pero al abrirse el siglo XIX otras eran las posibilidades y expectativas. El comercio con la isla de Cuba, por
ejemplo, hace dudar a Mérida sobre la conveniencia de romper
con España. Ya en estos años y por estas latitudes emerge, por
otro lado, un personaje que gozará en el México de la primera
· mitad de la centuria de un peso considerable: Antonio López
de Santa Anna. Su ciclo quedó cerrado, precisamente, con la
Reforma.

Las políticas económicas y los lazos que se extienden entre
el Estado y los diferentes ~os de presión resultan el nudo del
artículo que ofrece Raúl Jac'"ob en torno al Uruguay del último
cuarto de siglo. El eje del estudio es, aquí, las limitaciones o posibilidades que para desarrollarse tuvo el sector manufacturero
en décadas en que el crecimiento global del aparato productivo
dependía de una inserción neta y abierta en la economía internacional. Al margen de los discursos liberales, queda evidenciado cómo el poder político resumido en el Estado juega un papel protagónico en estos años. Incluso, como lo muestra Jacob,
algunos de estos grupos de presión prácticamente nacen tras
las políticas asumidas desde la administración pública: hecho en
el que encontrarán un camino para su desenvolvimiento pero,
simultáneamente, un escollo concreto para un avance más autónomo o menos subordinado al de otros sectores sociales
dominantes.

Conflictiva resultó también la Colombia de finales del XIX.
David Johnson, en su trabajo, se encarga de rescatar la trayectoria de una familia convertida poco a poco en un emporio
empresarial en medio de tantas vicisitudes. Se trata de una descripción minuciosa, fincada en fuentes notariales, que comprueba los mecanismos de acumulación previa que en no pocas regiones latinoamericanas se protagonizaron en décadas en que
el capital tenía dificultades para volcarse a los procesos productivos. Johnson, por otro lado, no deja de señalar las vinculaciones de Reyes González -el empresario investigado- con
una de las grandes corrientes políticas colombianas. Al evidenciar sus relaciones con los conservadores, el autor se permite
dudar, simultáneamente, de generalizaciones que insisten en que
sólo los liberales se ocupaban de tareas modernizadoras y de
producciones tan prominentes como la de café. El café, ade-

�8

Siglo XIX

más alimenta la inserción de la economía colombiana en el mercado' mundial.
Los materiales de este número de apertura se cierran con un
muy sugerente ensayo que Maria Elena González Deluca publicó
previamente en Boletín Americanista, la revista que colegas y
amigos de la Sección de Historia de América de la Universidad de
Barcelona editan anualmente. Como se señala más arriba, el rescate y nueva difusión de trabajos de calidad que aborden la temática principal en cada número de Siglo XIX estará entre los objetivos de esta publicación. Más todavía si aluden a situaciones
nacionales diferentes a las analizadas por los otros autores. Con
el artículo de González Deluca, así, es factible incorporar a Venezuela al conjunto de sociedades revisadas y consideradas en
este dossier volcado sobre economta y política en el siglo XIX.
González Deluca presenta los problemas que la invertebrada
Venezuela mantuvo hasta comienzos del siglo XX para lograr
dinamizar el crecimiento capitalista que en otras regiones latinoamericanas se venía ya implementando. Las dificultades íntimas, señala, inclusive obstaculizan el arribo del capital inglés,
que por esas décadas se derramaba por el resto del continente
en forma generosa. Sus conclusiones ratifican lo que estudios
recientes aseveran cada vez con mayor insistencia: los cambios
que en el último tercio del siglo XIX se observaron en América
Latina tuvieron mucho que ver con reestructuraciones internas,
y con la aparición de grupos dominantes capaces de rearticularse
con provecho con la economia mundial. En ello insiste Marcello
Carmagnani, por ejemplo, en un volumen que en castellano vio
la luz en 1984*.
Del racimo de artículos sobre el que se afinca el número 1
de Siglo XIX quizás sea factible extraer -además de una información por momentos abundante- la siguiente percepción: es
una de las urgencias metodológicas más visibles la de reunificar
* Marcello Cannagnani, Estado y sociedad en América Latina. 1850-1930, Barcelona,
Critica-Grupo Editorial Grijalbo, 1984, pp. 28-30.

Presentación

9

economía y politica en los estudios sobre esta centuria (tan significativa como etapa 4istórica para la explicación de situaciones más contemporáneas). Lo polftico, en ocasiones -sobre todo en los picos de crisis- emergió como un condicionante estructural. Lo económico resultó reformulado tras esos picos,
para volver a asumir una cualidad indudablemente sustancial en
décadas en que la estructura productiva retomó a funcionar con
regularidad y orden.
Las páginas de Siglo XIX quedarán abiertas, desde ahora, para quienes quieran retomar este punto. Y para otros temas: las
líneas de cierre de este prólogo están destinadas a invitar a colaborar con este proyecto que nace en 1986 en una ciudad del interior de México. En estas generosas tierras mexicanas -que tan
desinteresadamente abrieron sus brazos a miles de latinoamericanos exiliados- esperamos producir una revista que reúna a un
núcleo creciente de especialistas dedicados a investigar el crucial
siglo de la independencia y de la construcción del Estado
Nacional.

�MINIENTREVISTA

Florescano: Economía y Política

La mayoría de los materiales recogidos en este número inaugural de Siglo XIX fue presentada en forma de ponencias en el
simposio "Historia económica: economía y política", dentro
del denso y amplio programa que comprendió el 45 Congreso
Internacional de Americanistas (Bogotá, 1 al 7 de julio de 1985).
El principal animador y coordinador del simposio fue Enrique
Florescano, uno de los historiadores más prominentes de México y con relevancia continental.
Actual director del Instituto Nacional de Antropología e
Historia (INAH), Florescano ha ganado reconocimiento por su
prolongada tarea de investigador, por sus numerosas publicaciones y por su labor de organizador y compilador de obras de inevitable consulta. Fue, también, un protagonista visible en la entrada de la historia económica en la historiografía latinoamericana.
Nadie mejor que Enrique Florescano, entonces, para propi·
ciar una fértil revisión sobre lo hecho por la historia económica
y sobre la necesidad de que los estudios históricos anuden en
una visión menos parcelada, más global, los estrechos vínculos
que los procesos sociales registran entre lo económico y lo politico. A esto suma el autor de Origen y desarrollo de los problemas agrarios en México, el compilador de Ensayos sobre el desarrollo económico de México y América Latina, el coordinador
del Atlas histórico de México, un interés casi apasionado por el
estudio histórico y por la historia de su propio país. Un énfasis
que no le hace perder de vista la necesidad imperiosa de acercarse al mflximo rigor científico cuando se pretende adquirir un
conocimiento histórico adecuado.

�12 Siglo XIX

En esta minientrevista F1orescano habla sobre los motivos
que gestaron el simposio de Bogotá, sobre el reacercamiento que
es menester plantear entre economía y política y sobre algunos
aspectos significativos del siglo XIX en México.
Siglo XIX.- Usted coordinó en el 45° Congreso Internacional de
Americanistas el simposio "Historia económica: economía y
política". ¿Por qué esta denominación, y por qué seleccionó un
tema con tales características?
Enrique Florescano.- Porque me parecía necesario contribuir
a que se volviera a unir el análisis político con todos los resultados -afortunadamente muy positivos- que se han logrado en la
historia económica y social reciente.

Cuando comenzó este boom, ese acento tan fuerte en el
análisis de las estructuras y de las coyunturas económicas, se
dio como una reacción contra una interpretación muy ideologizada de la historia política. Se llevó adelante con la convicción de que íbamos a encontrar un terreno más firme, más sólido que nos permitiría interpretar mejor tanto los procesos políticos como sus derivaciones o resultados ideológicos.
En verdad, eso no pasó, y no pasó por :¡]guna caUsa especial
que estuviera más allá de la propia forma con que funciona la
investigación- en nuestras áreas académicas: simplemente se parceló, se parcializó lo estudiado y se hizo de nuestra historia económica algo muy economicista. Y no se prestó suficiente atención a los grandes efectos y a las influencias del desarrollo político.
De todo esto creo que hay evidencias suficientes. Aunque la
historia económica avanzó mucho en América Latina, y aunque
ese cambio en el énfasis resultó positivo para el conjunto de la
historiografía americanista y mexicana, no alcanzamos a crear
un tipo de historiador que- al mismo tiempo que fuera descubriendo las características de la estructura económica de los
'
procesos económicos y el desarrollo de la formación económi-

Florescano: economía y pol(tica

13

ca- se acercara al fenómeno político. Este historiador, en lugar
de ver los hechos políticos como una parte sustancial del proceso histórico general, lo veía como una parte distante o refleja.
Además se tuvo la influencia muy marcada -quizás más ideológica que científica- de las corrientes marxistas y de izquierda
que, paralelamente a este nuevo interés por la historia económica,
insistieron sobre lo que podríamos llamar la dominancia o el
predominio de lo económico sobre lo político (sin que esta afirmación estuviera comprobada por los hechos). Se trataba, en
todo caso, de un punto de partida, de una hipótesis o un enfoque,
pero que fue aceptado como una conclusión, más que nada, por
el mismo desconocimiento que estas corrientes tenían de los
procesos históricos.
Siglo XIX.- ¿Sería factible puntualizar que esta mirada excesivamente volcada en el funcionamiento económico mostró límites
para brindar una explicación satisfactoria o más adecuada de los
procesos históricos?
Enrique Florescano.- Para responder a esto hay que considerar
dos problemas. Uno fue que, efectivamente, el análisis económico
exclusivo, rigurosamente centrado en los procesos económicos,
no alcanzó a ofrecer explicaciones satisfactorias de los propios
cambios económicos, para no hablar ya de los cambios sociopolíticos. Por otro lado se dio un problema ligado a la for~l!ción
misma del historiador en nuestros países, que obedece en ocasiones más a las modas que a una verdadera compenetración con·
los interrogantes que plantea una época. Aunque las modas pueden resultar benéficas (cuando sirven para ampliar la visión que
se tiene, recoger técnicas, métodos y enfoques que conducen a
profundizar lo que se anda tratando de explicar) si se las convierte en lo fundamental, entonces se distorsiona el objeto mismo
de estudio. Y creo que algo así nos pasó.

Pero me interesa aclarar lo siguiente: ni creo que la historia
económica haya abortado, ni mucho menos que haya alcanzado
a desbrozar y sistematizar la gran cantidad de información, de

�14

SigloXIX

conocimientos que necesitamos tener aclarados para poder explicar determinados procesos históricos. Pero si vemos lo que sucedió a fines de los años 60 y sobre todos durante los 70 (cuando se registró el vuelco hacia la historia económica), y si o~servamos lo que ocurre diez años después -pese a que no deJO de
crecer la investigación ni de perfeccionarse su infraestructura-,
nos encontramos con que tenemos menos estudios económicos
y socioeconómicos de los que contábamos en la década de los
70. Y además: no contamos con un buen análisis sobre qué llegamos a comprender mejor y qué nos falta por hacer.
Creo que aquí hay un problema de inconsistencia científi~a:
no se ha logrado dar continuidad a una verdadera preocupación
científica sobre los procesos económicos, a pesar de que ~esc~brimos fuentes prodigiosas aplicando los métodos de la histona
económica...

Siglo XIX.- Parecería que estamos situados en un punto en el
que hay que revisar cosas. Este simposio que coordinó en el
marco del 45º Congreso de Americanistas ¿fue un intento en
ese sentido? ¿Es un primer paso o se trata de una actitud que
comienza a generalizarse en Latinoamérica y México?
En-Ti-que Florescano.- Creo que esta revisión se está generalizando. No conozco con exactitud lo que sucede en el contexto latinoamericano, pero sí puede observarse que en el caso de México se ha generado recientemente un vuelco hacia los problemas de la historia política, especialmente para la época más
contemporánea. Resulta evidente que los estudios de caracter
político están dominando. Lo que es un buen signo, porque se
había olvidado en parte ese aspecto. También lo notamos en las
investigaciones sobre la época prehispánica, la colonial y el siglo
XIX. Es decir, vivimos un momento de revisión, de ajuste, en el
cual se observa una tendencia definida por los aspectos no esclarecidos de las estructuras políticas, por el análisis de los fenómenos políticos.
Pero, por otro lado, tampoco se ve aún, con claridad, una
interacción entre este enfoque y los anteriores: los que se sus-

Florescano: econ omfa y polftica

15

tentaron sobre la historia económica, la historia social e, incluso, lo que antes se denominaba historia de las ideas.

Siglo XIX.- ¿Le parece posible extraer alguna conclusión sobre
este punto del simposio de Bogotá?
Enrique Florescano.- Creo que es una muestra muy reducida para atraverse a extraer conclusiones respecto a la historiografía
en general, como respecto a cada país. Pero siento que hay~ cambio en las actuales generaciones: se han enriquecido con el aporte de la historia política europea (italiana, inglesa), que ha matizado visiblemente el enfoque de la historia cuantitativa francesa y el de la historiografía marxista, preocupadas más por el
análisis de las estructuras y los procesos económicos.
Esto ha enriquecido a todos, y ello se manifiesta no sólo
entre los historiadores, sino entre gente que se encuentra
en las fronteras de diversas disciplinas. Antropólogos, sociólogos, politólogos, se han acercado más a los métodos y enfoques
de la historia económica y de la historia social. Y puede percibirse ya como que están cuajando ciertas fundamentaciones
básicas para marchar hacia interpretaciones más globales del desarrollo histórico.

Siglo XIX.- Hay períodos en que lo polltico parece haber surgido con una fuerza singular, fenómeno a veces ligado a situaciones de crisis prolongadas, de alteraciones importantes. Para
esas etapas o momentos, esta recuperación de lo político -o
sea: su percepción y su valoración por parte del historiadorresultaría de enorme significación. ¿Cree usted que el siglo XIX,
en Latinoamérica y muy particularmente en México, estaría
entre esos períodos?
Enrique Florescano.- Claro que sí, pero pienso que ello puede
ser extendido a la época colonial, y a la anterior a la llegada de
los españoles... Si nos referimos al siglo XIX emerge un hecho
muY: claro: la estructura económica-en México- a partir de la

�/

Florescano: econom(a y pol(tica

17

16 SigloXlX

independencia, no cambia aunque cambie el horizonte histórico
y político del país. Su horizonte empieza a ser, ya, el de un proyecto de Estado y de ación independientes. Pero su estructura
es totalmente colonial, y las prácticas políticas, las costumbres y
la formación de su gente siguen siendo básicamente coloniales.
Gradas a la liberación política, la perspectiva que surge es la de
un proyecto nacional que, por otro lado- y esto es lo que me
parece extraordinario en el siglo XIX-, no existe en la realidad:
la realidad de México en ese momento no es todavía la de una
nación o de un estado.

Siglo XIX.- Por eso fue que la consumación del Estado Nacional
requirió su tiempo histórico ...
Enrique Florescano.- Si: nació más pronto el proyecto, que comenzó a definirse entre 1824 y la generación liberal. Pero sólo
era un proyecto: lo que hizo alcanzar la unidad de este proyecto
fue el triunfo de (Benito) Juárez frente a los peligros externos,
del imperialismo exterior, y frente a la reacción interna. Allí se
unificó la idea de trabajar por un proyecto nacional con la legitimidad necesaria para sus dirigentes.

'Pero tampoco era aún un verdadero Estado acional: se siguió trabajando so¡i-e el proyecto histórico generado en la primera mitad del siglÓ XIX, pero la estructura económica básicamente no había cambiado. Lo que si se había acentuado para
entonces era el predominio del capital mercantil, que hegemonizaba la estructura productiva, todas las relaciones, el tejido social y político. Este fenómeno ya lo contemplamos en el siglo
XVIII, pero en el XIX se consolida asumiendo una transformación no sé si estructural o cualitativa: cuando se da la aparición
de los llamados agiotistas y la especulación. La escala tiende a
ser la de un país de dimensión nacional y con vinculaciones cada
vez más claras con el desarrollo capitalista mundial. La variante
es, que ya no se trata de un espacio colonial, sino de un
país con autonomía política y que se enfrenta al fenómeno de
las relaciones capitalistas y comerciales internacionales con una

estructura que comienza recién a modificarse. Y allí estaba la
gente vinculada al agio, a la especulación, que llegó a adquirir
una importancia enorme e influyó en las alteraciones de la estructura económica.

Siglo XIX.- Pero ¿cómo modificar una estructura tan sólida como la heredada de la colonia? El peso específico de lo político
debió sentirse aquí, tuvo que emerger como una variable fundamental, decisiva. Un ejemplo, muy conocido: la expropiación de
los bienes de la Iglesia Católica y la inserción de estos bienes en
el mercado. Hecho que derivó en gran medida del grado de agudeza que llegó a tener el conflicto sociopolitico, pero que impactó en áreas claves de la estructura de la propiedad, de la economía en general, en el marco de un proyecto modernizante y
de construcción del propio Estado Nacional.
Enrique Florescano.- Buena parte de todo esto llegaba de las
ideas ilustradas, de la influencia que tuvieron en nuestra sociedad colonial. La Ilustración tuvo en México un efecto.ideológico extraordinario. Es adoptada por los grupos dirigentes que se
habían nutrido de una concepción religiosa del mundo y de la
sociedad. Y allí empieza un cambio que cuhnina - en términos
económicos y políticos, y como conflicto- con la expropiación
de los bienes de la iglesia. Los momentos más intensos de ese
conflicto se manifiestan entre 1824 y 1857.

Además, aquí se estaba definiendo el proyecto de intervención del Estado, como estado secular, en la orientación y conducción de la sociedad. Y se define también una educación laica, no religiosa, lo cual implica la secularización de la sociedad.
El Estado como conductor del conjunto social y nacional se
afirma cuando la iglesia pierde la dirección de la educación, de
todo su aparato administrativo (con influencia en la familia, la
moral, los casamientos, nacimientos). Se pasó de una sociedad y
un estado estamental y corporativo a un estado guiado administrativa, política y económicamente por los dirig~ntes del Estado Nacional. Este fue el gran cambio en un proceso que atra-

�18

SigloXIX

vesó todo el siglo XIX y concluyó en parte hacia los años 30 y
40 de este siglo: cuando las transformaciones políticas y admirústrativas de Cárdenas y del grupo de dirigentes que salen de
la revolución crean una administración pública con un proyecto económico, social y político conducido plenamente desde el
Estado.

Los Bienes Temporales Jesuitas
en el Reino de Chile (1593-1820).
Cuantificación y Administración
por la Monarquía
Guillermo Bravo Acevedo*

ace entonces otro problema: el de la supeditación de la sociedad civil a la dirigencia de un pequeño grupo, que es uno de
los elementos significativos, poderosos y duraderos que han conformado el desarrollo histórico y político de México.
Desde su llegada al Reino de Chile, los regulares de la Compañía de Jesús se destacaron en todas las actividades de la vida
colonial. No sólo condujeron las misiones entre los indígenas y
realizaron una amplia labor educacional, entregando un valioso
aporte cultural a la sociedad chilena durante los siglos coloniales, sino que también gozaron de gran prestigio social y acumularon una considerable cantidad de bienes económicos.
Al cabo de más de medio siglo, dichos bienes o "temporalidades", se convirtieron en su conjunto en una apreciable riqueza, que contrastaba con las fortunas privadas o de otras órdenes religiosas, dentro del contexto histórico-económico del
período colonial.
En esta perspectiva, este estudio expone los resultados de
una investigación sobre historia económica chilena, cuyo propósito fue conocer el conjunto de bienes que integraba el fondo de temporalidades jesuitas, con el objeto de cuantificar los
bienes económicos acumulados, desde su llegada al país (1593)
hasta su expulsión (1767).
Por otra parte, un segundo objetivo fue explicar el destino económico de los fondos de capital, reunidos por la enajenación de
*Facultad de Humanidades, Universidad de Santiago de Oiile. Ponencia presentada
en el simposio "Historia económica: economía y política" , 45º Congreso Internacional de Americanistas, Bogotá, 1 al 7 de julio de 1985.

�20 Siglo XIX

C. Bravo Acevedo: los bienes jesuitas en el reino de Chile

dichos bienes secuestrados a esa Orden religiosa, que fueron administrados por la corona española.
Partiendo del supuesto que el monto total que representaba
el valor de las temporalidades jesuitas, expresado en dinero, fue
subvalorado porque se incluyó en su cálculo sólo a· los bienes inmuebles, la investigación se orientó a conseguir datos documentales que permitieran determinar el valor de los bienes raíces y
de los bienes muebles - productos y mercancías, ganados y esclavos, entre otros-.
Adicionalmente, se estimó que el precio de venta de todos
los bienes estuvo ajustado a los precios corrientes del mercado,
aunque en el caso de los inmuebles se debían agregar los intereses devengados por las ventas a crédito, para obtener un valor
económico constante.
De este modo, en el cálculo de la riqueza temporal jesuita
se incluyeron los valores de los bienes muebles, de los inmuebles y de los intereses de crédito, obteniéndose con ello el valor
final del conjunto de temporalidades.
Cuanto a la administración del fondo de capitales, la corona
española aplicó un plan que puede dividirse en tres etapas: Administración Provisoria (1767-1771), Administración por la Junta Provincial de Temporalidades (1771-1789) y Administración
por vía de Ensayo (a partir de 1789).
I. EL TEMA E

LA HISTORIOGRAFIA

Los principales estudios históricos sobre el conjunto de bienes temporales de los jesuitas quedaron establecidos en la centuria decimonónica y aún cuando en el presente siglo se han hecho algunos trabajos sobre la materia, ninguno de ellos es de
carácter global (Aranguiz Donoso, H. 1967; Femández Larraín~
S. 1967; Fontana, Esteban, 1962; Hanisch E. Walter, 1963,
1974; Laval, Enrique, 1953).

21

El espíritu liberal del siglo XIX, presente en la sociedad chilena y representado en las corrientes historiográficas por don
Diego Barros Arana y don Benjamín Vicuña Mackenna, trató el
tema con vehemencia tanto al reconocer la valía de la influencia
cultural, como denunciando el poderío económico y la riqueza
temporal de la compañía. Al tiempo que el iesuita Francisco Enrich asume la defensa, tratando de justificar la tenencia de cuantiosas Temporalidades señalando que servían, precisamente,
para sostener la obra cultural de la Institución religiosa.
Diego Barros Arana (Barros Arana, 1872) señala que la influencia económica de la Orden podía ser estudiada viendo los
modos y formas que poseían los Jesuitas para crear e incrementar su riqueza, a la que califica como "considerable". Luego,
sugiere que detrás de cada actividad emprendida por los Jesuitas estaba presente "el espíritu mercantil", que dirigía todos los
negocios de la Orden.
Sin pretender, estimar "el monto total de la riqueza territorial de los Jesuitas en Chile", pues le faltan datos, concluye diciendo que el monto de la riqueza podía representar dos o tres
millones de pesos hacia 1767 y que si no se hubiera producido
la expulsión y la inversión constante de los fondos se hubiera
mantenido, esa fortuna jesuita· habría representado unos veinte
millones de pesos, en 1810.
Finalmente, a través del estudio se sugiere que es imposible
calcular con acierto el valor en dinero, que tenían dichas propiedades en el siglo XVIII, porque el precio de venta fue ínfimo a
causa de la mucha oferta que de ellas hubo.
Benjamín Vicuña Mackenna, en varios escritos (Vicuña
Mackenna, B. 1936 y 1938), no desconoce los méritos de los
Padres de la Compañía en el campo cultural y social, pero agrega que todo esto se empaña con "ese amor culpable, sórdido,
vil, por atesorar bienes", cuya posesión estimulada por el trabajo de la Orden, los convirtió en una "fabulosa riqueza".

�22

SigloXIX

Basándose en algunos documentos de archivo, señala los valores de algunas propiedades principales y aún cuando no llega
a cuantificar la totalidad de la riqueza jesuita, esboza una comparación de ella respecto del valor que tendrían en su propio
tiempo. Esta metodología determina un desfasamiento temporal
en su comparación, aunque sugiere que para apreciar el valor
real de los inmuebles se puede observar en un mapa colonial las
localidades en que estaban situadas, para verificar su extensión
territorial.
Francisco Enrich (Enrich, F. 1891), traza una historia de la
Compañía de Jesús en Chile y nos presenta la obra cultural de
los religiosos, llena de elogios, cuando comienza a rebatir precisamente todos los calificativos dados a la Orden. Exponiendo
planteamientos filosóficos y doctrinales, concluye que no es
ningún delito poseer riquezas si ellas se han adquirido por medios lícitos y siempre que no se "abuse de ellas para malos fines". Por otra parte señala que si los antiguos padres poseían
una riqueza, esta era proporcionada con sus necesidades. Para
probar su aserto cuantifica las propiedades inmuebles de la Orden, señalando que su precio no representa el valor real porque
se tasaron y vendieron en más de lo que realmente valían y, que
aún con todo, esas mismas propiedades sostenían toda la obra
educacional, misionera y cultural de la Compañía en Chile.
En síntesis, las conclusiones que sacamos de estos estudios
fueron:

l. Que, se observa en los trabajos historiográficos un enfrentamiento entre dos posiciones, que sin desconocer la influencia y obra cultural de la compañía, discrepan en cuanto se
refiere al monto de sus bienes económicos.
2. Que, tanto Barros Arana como Vicuña Mackenna, proponen
una comparación histórica anacrónica de la riqueza temporal jesuita puesto que la valoran fuera del contexto histórico
en que estaban situadas, aún cuando Vicuña Mackenna, intenta la elaboración de una estimación cualitativa de ella,

G. Bravo Acevedo: los bienes jesuitas en el reino de Chile

23

que a nuestro parecer es más acertado.
3. Que, el padre Francisco Enrich cuantifica las temporalidades, aunque sólo se refiere -al igual que los otros autores citados- a los bienes inmuebles de la Compañía, olvidando
que poseía también, otros bienes, menos valiosos individual- ·
mente, pero en su conjunto formaban un capital económico
nada despreciable.
II. BIENES TEMPORALES JESUITAS
Durante el período colonial, la labor de la Compañía de
Jesús en el terreno espiritual y educacional fue, sin lugar a dudas, permanente, valiosa y de una considerable influencia en el
desarrollo de la vida chilena de esa época. Además de contribuir
al desenvolvimiento de una forma cultural propia, los jesuitas
hicieron sentir su participación en los ramos de la administración colonial y muchas de las decisiones tomadas para enfrentar la marcha política del Reino se abrieron a sus sugerencias 1 .
Los esfuerzos desplegados por los hijos de San Ignacio, para
llevar adelante sus objetivos, debían contar lógicamente-con una
base sólida, estable y productiva, pues de otro modo, las dificultades de este género habría tenido influencia negativa en el trabajo general de la Orden. Así, pues, era imprescindible para los
regulares tener un apoyo material para afirmar su misión espiritual. Esto significó que, paralelamente al trabajo del espíritu y
la cultura, la Compañía no sólo debió procurarse los bienes que
en cantidad suficiente le permitieran fundar Colegios, Casas y
Misiones, sino que también, debió atender el desarrollo e incremento de ellos, ya que dentro del esquema administrativo de la
institución, éstos permitían la supervivencia de aquellos.
Como consecuencia de esta mentalidad, los negocios matel. Medina, 1965 T. l. p. 177 • 192 y T. ll.p. 53 y 123 y p. 140 -154. Transcribe
documentos sobre la Guerra Defensiva y los planes del padre Luis de Valdivia.
Solar, 1969. Trata la importancia cultural de los escritores jesuitas.

�24

SigloXIX

riales y las tareas propias de la Orden muchas veces se vieron
retardadas cuando, a consideración de los superiores, los bienes
con que contaba un colegio, no eran suficiente para mantenerlo
o para permitir una vida tranquila a los individuos designados
para ejercer una determinada función. En este principio podemos encontrar el amplio sentido práctico que aplicaban los jesuitas a sus n~ocios espirituales o materiales, que pueden explicar muchas de las acciones llevadas a cabo por la Compañía,
en bien de la sociedad o en provecho de su propia consolidación como institución.

G. Bravo Acevedo: los bienes jesuitas en el reino de Chile

25

nistrativo empleado6 para trabajar las temporalidades permitieron su ensanche y aún su incremento, a través del sistema de
compra, a particulares u órdenes religiosas7 •
.
Una tipología primaria dentro del conjunto de temporalidades nos permite distinguir entre estos bienes~ inmuebles y
muebles.

Los bienes temporales de la Compañía, a que hemos hecho
mención, llegaron a manos de la Orden por medio de donaciones o por compra.

Los bienes inmuebles o raíces, están subdivididos en: Propiedades urbanas y Propiedades rurales. Entendemos por aquéllas los solares urbanos y casas comprendidas en el casco urbano de la ciudad y chacras y molinos adyacentes a él, y por éstas,
las haciendas y estancias de la zona agrícola correspondiente a
una ciudad y sus términos.

De modo general, podemos establecer que las donaciones
correspondían a las denominadas de "intervivos',2; a las hechas
por testamento3 ; a las realizadas por cesión de herencia4 y a las
otorgadas por merced reaP .

Respecto de los bienes muebles, principalmente disti~uiremos tres clases: ganados, esclavos y mercancías y productos,
aunque en la cuantificación final incluiremos el dinero físico
encontrado en las cajas de colegios y haciendas.

Por otra parte, la ágil gestión financiera y el sistema admi2. Entre otras donaciones de este tipo es de importancia la del capitán Andrés de
Torquemada y del capitán Agustín Briceño, los cuales juntaron sus haciendas para fundar un colegio con el título y advocación de San Miguel. Torquemada donó la hacienda de Podaba! y Briceño 122 cuadras de pan llevar, que constituyen la chacra de la Olleria, y la hacienda de Rancagua.
Olivares, 1874. p. 25 ;Encina, 1945 T. V. p. 388 yEnrich, 1891 T. L p. 52-53.
3. Corresponde a este caso, la donación del alguacil Mayor de la ciudad de Santiago, don Antonio Martíne-i de Veigara, que instituyó por heredero de la hacienda de Chacabuco a la Compañía de Jesús.
Medina, 1952 p. 342.
4. Los hermanos Gonz.alo y Francisco Ferreira dedicaron su legítima herencia
(17 .000 pesos), para la fundación de un noviciado en la ciudad de Santiago,
que recibió el nombre de San Francisco de Borja.
Olivares, 1874 p. 258 ;Barros Arana, 1872, p. 32.
Benefactor del colegio máximo de San Miguel fue el padre Alonso de Ovalle,
quien por testamento legó todos sus bienes a la compañía.
Barros Alana, 1872 p. 29.
Además dotó 3 becas en el colegio seminario de San Francisco Javier.
Olivares, 1874 p. 32.
5. El Gobernador Alonso de Ribera extendió merced de tierras a la Compañía;
2.000 cuadras en el paraje de Quinchamalí y 1.600 en Qúllán.
Enrich 1891. T. l. p. 293.

IIl. CUANTIFICACIÓN DE LAS TEMPORALIDADES
Los distintos bienes económicos que hemos mencionado,
administrados convenientemente por los regulares de la Compañía en Chile, componían la riqueza temporal que le fue ocupada
a la Orden en 1767, año en que por disposición de Carlos III los
jesuitas fueron expulsados de España y de las colonias Indias y
Filipinas.
Pasados estos dineros a la administración Real8 , se convir6. Un buen ejemplo de administración de bienes, lo constituyen las "Instrucciones a los hermanos jesuitas administradores de haciendas". Este es un manual
administrativo que consta de más de 300 artículos.
Chevalier, 1950.
7. Numerosas fueron las compras de propiedades realizadas por la Compañía Estancia de Peñuelas (1667), Lagunillas (1668), Tunquén (1670), Calera de Tango
(1685).
Medina, 1952 p. 252 - 253; Enrich, 1891, T. I. p. 374;Olivares, 1874 p. 457.
8. Ver mi trabajo sobre el particular. Bravo, 1984, p. 87 - 108.

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SigloXIX

tieron en un fondo de capitales, cuyas finalidades eran: satisfacer las pensiones de los jesuitas expulsados y atender a las diversas aplicaciones autorizadas por voluntad del monarca.
Este fondo de capitales, formado por la incautación de dineros y la enajenación pública de los bienes, nos permitirá valorar cuantitativamente, en unidades monetarias, la riqueza económica poseída por los jesuitas chilenos al tiempo de su expulsión.

C. Bravo Acevedo: los bienes jesuitas en el reino de Chile

27

4.116 pesos 6 reales, en tanto que en el Colegio de Quillota,
142 pesos 2 reales; en el Colegio de Coquimbo 1.237 pesos 7
reales; en el Colegio de Talca 32 pesos 3 reales; en la Residencia
de V alparaíso 200 pesos; en el Colegio Estancia del Rey (Buena Esperanza), 93 pesos 4 reales.
En resumen, el total de dinero efectivo requisado a la Or-

den de Jesuitas en 1767 alcanzó la cantidad de 11.732 pesos
5 reales.

A) Dineros
En la Procuraduría del Colegio Máximo de San Miguel, el
Comisionado, Juan de Balmaceda, dejó constancia de haber
encontrado en caja 591 pesos, en plata sellada, y en la Procuraduría General de la Provincia, que funcionaba en el local del
mismo Colegio, la cantidad de 1.398 pesos 7 1/2 reales. De esta suma, 1.989 pesos 7 1/2 reales, se tuvo que deducir 633 pesos 6 reales, para costear los gastos de mantención de los jesuitas reunidos en el Colegio, más 215 pesos 6 reales que fue el
costo de la guardia que custodiaba el rec~to y otros gastos indispensables realizados para trasladar los jesuitas de otros colegios, quedó un saldo líquido de 1.143 pesos 1/2 real:9
Procediendo en la misma forma, que el Oidor Balmaceda,
los Comisionados que intervinieron en la ocupación de las temporalidades jesuitas registraron en el inventario, la cantidad de
dinero hallada en la Caja de la Procuraduría de cada Colegio,
cuyas cifras son:
·
En el Colegio del Noviciado de Santiago se encontraron
3.924 pesos 7 1/2 reales. Esta cantidad incluye el dinero efectivo encontrado el día del secuestro, más los pagos posteriores
que hicieron distintas personas que debían dinero al Noviciado.
En el Colegio de Bucalemu, la plata labrada encontrada fue
9. VI

TOTAL DE DINERO REQUISADO A LA ORDEN JESUITA
EN l 76Jiº
Colegio Máximo
Procuraduría de la Provincia
Noviciado de Santiago
Colegio de Bucalemu
Colegio de Quillota
Colegio de Coquimbo
Colegio de Talca
Residencia de Valparaíso
Colegio de la Estancia del Rey
TOTAL

591
1.398
3.924
4.116
142
1.237
32
200
93

4

11.732

5

71/2
71/2
6
2
7
3

B) Mercancías y Productos
Las mercancías, productos y efectos que se encontraron en
los colegios jesuitas, fueron clasificados tasados y glosados. Y,
luego, sacados a subasta pública, para que convertidos en dinero, satisficieran deudas y gastos contraídos por la administración provisoria de temporalidades11 .
10. VI ;Amunategui 1928 p.141, para los datos de Coquimbo.
11. Los gastos que 'demandaron los traslados, envíos y mantención de los jesuitas
chilenos fue de 91.038 pesos 1 1/4 reales. Bravo, 1984 p. 89.

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SigloXIX

G. Bravo Acevedo: los bienes jesuitas en el reino de Chile

Las cuentas del Colegio Máximo, que hemos revisado, señalan que en el momento de la ocupación de los libros de la
Procuraduría había un total de créditos activos, es decir, de
deudas contraídas por particulares, de 7 .059 pesos 3 reales12 .
Las ventas y Femates de mercaderías de propiedad del Colegio Máximo de San Miguel, fueron los más importantes que
se realizaron luego de la ocupación. Ello se debe a que esta casa jesuita era la más poderosa - económicamente hablando- de
toda la Provincia de Chile, pues contaba con recursos de capital y haciendas más que suficientes para atender a sus gastos.
Una parte de los productos allí encontrados fueron tasados
en 18.603 pesos 2 reales, y en la subasta pública del día 20 de
febrero de 1768, los remató don Domingo Bilbao sólo en
16.000 pesos, pagados la mitad a un año plazo y la otra mitad a
los diez ·meses siguientes. Luego el precio del remate quedó reducido a 15.091 pesos 2 reales, por las rebajas que debieron hacerse, al comprobar el subastador efectos f altantes de la lista del
inventario de tasación.13
También, se remataron géneros que hahía importado la Procuraduría del Colegio Máximo y que habían llegado a Valparaíso en el navío Begoña. La clase de géneros correspondían a:
Ropa de la Tierra, Paño de Quito, Tocuyo Blanco, Tocuyo para
abrigo, Gerga, avaluados en 3.232 pesos 6 reales. El remate, le
fue adjudicado a don Lorenzo Gutiérrez de Mier en 3.280 pesos,
el 9 de octubre de 1767 14 •
El total que produjeron estas mercaderías, pertenecientes al
Colegio Máximo y sus haciendas, sumó 31.560 pesos 5 3/4 reales, a los que deben agregarse los 7.059 pesos 3 reales por deudas impagas y 2.341 pesos 6 1/2 reales por el capital efectivo _de
la Botica del Colegio15 •
I

12. VI
13. vn
14. VII
15. VI

29

De la lista de remates de los otros colegios y haciendas de
jesuitas, merecen destacarse: 16
a. Mercaderías del Colegio de San Pablo, entre las cuales se
cuentan: Madera, vino, vinagre, grasa, cecinas, trigo, etc.,
por valor de 2.171 pesos 7 reales.

PRODUCTOS TOTALES DE LOS REMATES DE EFECTOS
Y PRODUCTOS DE COLEGIOS DE LA COMPAÑIA17
Colegio Máximo y sus haciendas
Colegio San Pablo y sus haciendas
Colegio del Noviciado y id.
Colegio Bucalemu
Colegio de Quillota y
id.
Colegio de Coquimbo y id.
Colegio de Chillán y
id.
Colegio de Mendoza y
id.
Res. de Valparaíso y
id.
Res. Aconcagua y
id.
Res. de San Femando y id.
Res. de Copiapó y
id.
Colegio-Estancia del Rey
Res. de Valdivia
TOTAL

40.961
3.493
2.163
2.739
181
3.716
1.383
3.688
406
1.226
1.706
1.266
947
1.215

5
11/2
4
2
1
21/2
1
11/2
4

65.094

7

71/4
61/2
21/2

b. Efectos traídos del Colegio de Bucalemu, rematados por
don Lorenzo Hemández en 2.238 pesos 1/4 real, el 19 de
octubre de 1767, a seis meses plazos.
c. Una factura de efectos de Castilla y de la tierra, comprados
en subasta pública de 19 de enero de 1768, por don Matheo
de la Fuente, en 661 pesos 7 1/2 reales, pertenecientes al
Colegio de la Villa de San Felipe.
16. VI - VII
17. VI-VII

�30

SigloX/X

G. Bravo Acevedo: los bienes jesuitas en el reino de Chile

d. El remate hecho por don Joseph Grez de productos de la
hacienda de Chacabuco, por un total de 1.643 pesos 6 1/2
reales. Entre los productos rematados figuran: 50 botijas de
grasa a dos pesos, botija; 23 quintales de sebo a 3 pesos 2
réales, quintal; 350 fanegas de trigo, a· 7 1/2 real, fanega;
25 quintales de charqui, a 2 pesos quintal; 450 arrobas de
vino, a 8 1/2 real, arroba; 45 velas de sebo ; aguardiente de
anís y sal por 72 pesos.
De manera que los valores reales del rendimiento económico de las temporalidades jesuitas, en estas primeras diligencias,
alcanzaron la suma de 76.827 pesos 4 reales, de acuerdo a la
siguiente cuenta de resultados.
Total dinero efectivo
Total de ventas y remates
de mercanderías y productos

65.094

7

TOTAL

76.827

4

11.732

31

Piezas de esclavos de 1 a 15 años: hasta 200 pesos.
Piezas de esclavos de 16 a 40 años: entre 225 y 250 pesos.
Piezas de esclavos viejísimos: 50 pesos.
Piezas de esclavos de 40 y más años: entre 200 y 250 pesos.
Agregamos a ello que el precio promedio de las piezas rematadas en 1768 fue de 191 pesos 3 1/2 reales, y el de todos los
esclavos rematados entre 1768 y 1776, de 185 pesos, poco más
o menos.
Respecto del primer precio, señalaba don Juan de La Comba, de la Dirección de Temporalidades de Lima, una opinión
que confirma que el precio real de venta de los esclavos no estaba de acuerdo con los normales:

5

C) Esclavos

La fuerza de trabaio esclava, que los jesuitas habían mantenido en sus haciendas, por las contingencias a que estaba expuesta, fue sacada a subasta pública.
Para estimar el precio de los esclavos de la Orden de los regulares expulsados, se tomó la decisión de nombrar Comisionados oficiales que tasarían las piezas, según sus características.
Por tanto se elaboró un padrón de evaluación según edad, sexo
y estado.
Del análisis de la documentación, pudimos establecer estimativamente el padrón utilizado por los tasadores de la Junta de
Temporalidades:18
18. IV. Los tasadores fueron don Jo.ige Lanz Y, en su falta, don Lorenzo de Arrechea. Luego, se nominaron otros dos: don Ignacio de los Olivos y don Domingo
Bilbao.

Un precio tan inferior que vaja del ínfimo a último extremo de
los efectos vendidos comprueba el acierto de la determinación de
Vuexelencia mandando suspender los remates (año 1770). . .
interin llegase la resolución de su Magestad para su enagenación
no habiendo duda que cuando esta se verifique se conseguirá en
este Reyno una venta mucho mas ventajosa que la que se ha logrado en Chile donde los campos se labran por hombres libres y
por consiguiente deben tener menor valor los esclavos que en las
inmediaciones de esta ciudad en que sólo por servidumbre se logra
el cultivo de las tierras.

Una última acotación: en Santiago de Chile hasta 1776 se
habían rematado 609 esclavos de la Orden y se habían enviado
224 y 127 a Lima y Buenos Aires, respectivamente, pues en
aquellas ciudades su precio era superior.
En resumen, para tener una visión global de los 1.190 escla·vos de la Orden, que hemos contabilizado, más 9 de los que sabemos su procedencia, pero no su destino, hemos realizado dos
cuadros estadísticos: 20

20. IV - VI - VII

�RESUMEN GENERAL DE ESCLAVOS DE JESUITAS EN EL REINO DE CHILE
w
Colegio o
Hacienda

Rematados
H
M Total

Hac. La Cale ra
Ot. Ollefla
Hac. Bucalemu
C. Máximo
C. Noviciado
C. San Pablo
Hac. Rancagua
C. Mendoza
Hac. Otacabuco
Hac. La Punta
Hic. Quilicura-Renca
Rés. Valparaíso
Res. Coquimbo
Res. Sn. Felipe-Aconcagua
Res. Copiap6
Res. Quillota
Res. Viña del Mar
Hac. San Pedro
Hac. Ocoa
C. Concepción
Res. San Juan
Res. San Luis
Res. San Femando

42 71
23 30
88 105
6 14 20
4 11
16 19
21 19
1
2
3
3
2
2
4
3
7 11
7
5
2
1
3 3 12 12
9
5
4
8

113
53
193
6
34
15
35
40
3
6
4
7
18
12
3
3
3
24
14
12

-

-

TOTALES

8

-

3

11

,283 327

609

Enviados a Lima Env. a B. Aires Quedaron
H M Total H M Total H M Total

1
4
20
3
1
4
1
36
6
1
2
2
14
1
5

1
4
23

1
2
61
4

12

1

-

-

7

6
1

-

-

-

108 116

l. No se especifica sexo, hemos repartido 50°/o para c/u.
FUENTE: IV-VI-VII
3. Id. se agregan 8.

:!l

3.

2

8
43
3
1
5
3
97
10
1
2
2
26
1
6

-

13

-

1

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

51

35

86

-

-

-

-

72

72

-

-

-

-

-

-·
-

-

-

-

-

102
25

-

-

-

-

51
7

51
18

-

-

224

58

69

-

-

-

-

-

127 123 107

-

230

572 618

-

1441

-

-

-

-

-

~

-43 72
27 34
159 163
9 15 20
8 12
17 21
129 152
7
6
4
3
4
2
6
3
21 23
8
5
2
7
3 3 19 18
9
6
8
4
51 51
7 18
8
3

-

t-.?

TOTALES
H M
Total

e

115
61
322
9
35
20
38
218

~

&gt;&lt;

13

.72

6
9
44 3
13
9
3
3
37
15
12
102
25
11
1.190

. 2. Al total, se debe agregar 1, que consta en inventario, sin destino.

::1 1cici0_;::e::ci??cic'fC.EUC .2C-2'~_;c_p:: .f!=s:u:u :'}0.o

u;:o

�C. Bravo Acevedo: los biene, jesuita, en el reino de Chüe

,

33

RESUMEN GENERAL DE ESCLAVOS DE JESUITAS REMATADOS EN SANTIAGO
Colegio o
Hacienda
C. Máximo
C. Noviciado
C. Sn.Pablo
C. Concepción
Ch. Olleria
H. LaOaera
H. La Punta
H. Quilicura
R. Viña del Mar
R. Valparaíso
R. Sn. Femando
H. Cllacabuco
H. San Pedro
H. Ocoa
R. Copiapó
R. San Felipe Ac.
R. Coquimbo
R. Quillota

H. Rancagua
H. Bucalernu

')

C. Mendoza
R. Sn. Juan
R. Sn. Luis

•;

:l.

~

1768
Valor
No. de E.

1769
No. de E. Valor

6
16
15

1.580
3.000
2.650

4

48
90

6.845
20.460

12
9

885

1771
No. de E. Valor

1772
No.de E. Valor

1773
No.de E. Valor

3

390

10

1.250

1

200

3

555

3

600

4

800

1
3

325
165

1774
No. de E. Valor

1776
No. de E. Valor

2.220(*)

5
1.405

4

5

5
10
3

1.100
1.810

1

2

350

2

100

1

760
300
750
180

1

150

450

16

11

1.980

3

650

3.130

19
169
16

3.300
33.400
3.700

7
1

1.200
130

1
2
10
24

397

78.295

49

8.970

62

300
240
1.490,4
4.306

10.551,4

13
14

2.125
1.625

10
1
1
6
3

l.345
150

2
1

500
130

50
1.089

550

10

1.490

9.234

18

3.120

1
1

250
100

17

2.340

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o
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(1')

TOTALES
(*) 'Cifra es1imativa
FUENTE: IV•Vl•VII

175

65

1

175

TOTALES
V
E

34
15
12
53
113
6
4
3
7
11
3
24
14
3
12
18
3
35
193
40

1.580
5.725
2.650
2.220
7.605
24.120

925
855
165
1.200
1.960

450
4.105
1.625
650
1.845
3.410
600
5.929
37.060,4
8.006

609 112.685,4

�C. Bravo Acevedo: los bienes jesuita&amp; en el reino de Chile

35

1. El primero, presenta el número total de los esclavos poseídos por la Compañía en Chile y lo dividimos en cinco columnas, señalando sus respectivas procedencias y destinos.
2. El segundo, nos entrega la cantidad de esclavos rematados
en Santi~o de Chile, entre 1771 y 1776, con los alcances
en dinero obtenidos en las subastas, por año y por colegios
y haciendas.
De los cuadros estadísticos podemos deducir:
1. Que, los 609 esclavos vendidos en Santiago de Chile, en
112.685 pesos 4 reales, tienen un precio promedio de 185
pesos, aproximadamente.
2. Que, 581 esclavos fueron remitidos a Lima, Buenos Aires
o qued~ron en las haciendas.
3. Que, esas 581 piezas, pertenecían a las Temporalidades Jesuitas de la Provincia de Chile, y en consecuencia su valor
en dinero debe ser computado en el total que corresponde
a dichas temporalidades.
Entonces, no conociendo el producto de la venta de estos
581 esclavos, los tasaremos de acuerdo al precio promedio
que alcanzaron aquellos que fueron rematados en Santiago,
para suplir así, esa falta de información:
Valor de 609 esclavos
rematados en Santiago

112.685

4

107.485
Valor de 581 esclavos
a 185 pesos, precio promedio.
TOTAL:

220.170

4

De donde resulta, que los 1190 esclavos poseídos por la
Compañía de Jesús en Chile, al momento de la expulsión, rt-

�36

SigloXJX

presentan un bien económico cuyo valor total es de 220.170
pesos 4 reales.

CU.
Hacienda o

D) Ganados mayores y menores

Estancia

Al momento de valorar los bienes económicos de la Compañía de Jesús, una parte importante de ellos está representada por el ganado mayor y menor, que en gran número se encontró en las haciendas jesuitas requisadas y, por tanto, consta
en sus respectivos inventarios.

H. Quilicura
H. Chacabuco
H. L. Tablas
E. Pudahuel
Ch. Nuñoa
E. S. F. de Rexis
E. Peñuelas
E. Ocoa
H. S. Pedro Y L.
E. Perales
H. La Punta
H. La Calera
H. Las Palmas
H. Colchagua
H. Viña del Mar
H. Rancagua
H. S. Joseph
H. Bucalemu
H. Chequen
Ch. Ollería
E.C.J. de Guenon
E. S. M. D. Fuerte
E. La Arb. y de A.
E. Guaque
Las Misiones**
H. Longavi
H. Cucha-Cucha
H: éato
H. La Punta (Mend.

Para estimar su valor en dinero, hemos tenido a la vista, dos
documentos, uno es la tasación de la Hacienda de Guaque, en la
que señala que el precio total de los ganados es de 1.892 pesos
2 reales y se informa del precio unitario de ellos. El otro, es el
acta de venta, en subasta pública, de todos los ganados de las
Misiones de Arauco, por un valor total de 1.943 pesos 6 1/2
real, y como en el acta anterior también se especifica el precio
de cada animal.21
La estadística, respecto del ganado que poblaba las haciendas jesuitas, proviene de los inventarios practicados cuando se
ocuparon las temporalidades de la Orden en 1767. Ella registra,
como puede observarse en el cuadro resumen, el número de ganados en 30 haciendas y 2 misiones, que representan casi el
50% de las propiedades rurales de la Compañía.22
Al realizar el cálculo correspondiente, el valor del ganado,
en unidades monetarias, se obtienen las siguientes cifras:

Mis. Chiloé

TOTALES

* =Incluye bueye
** = Plaza de Aram

21. VD
22. VD

�37

G. Bravo Acevedo: los bienes jesuitas en el reino de Chile

CUADRO RESUMEN DE INVENTARIOS DE GANADOS EN LAS HACIENDAS Y ESTANCIAS DE JESUITAS. 1767
Hacienda o
Estancia

Ganado Vacuno
V. To. Te. Bueyes
Total

H. Quilicura
H. Oiacabuco
H. L. Tablas
E. Pudahuel
Ch. Nuñoa
E. S. F. de Rexis
E. Peñuelas
E. Ocoa
H. S. Pedro Y L.
E. Perales
H. La Punta
H. La Calera
H. Las Pahnas
H. Colchagua
H. Viña del Mar
H. Rancagua
H. S. Joseph
H. Bucalemu
H. Chequen
Ch. Ollería
E.C.J. de Guenon
E. S. M. D , Fuerte
E. La Arb. y de A.
E. Guaque
Las Misiones**
H. Longavi
H. Cucha-Cucha
H:Cato
H. La Punta (Mend.)
Mis. Chiloé
TOTALES

74.880

5
4.061
4.528
661
260

13
18
15

33
4.087
4.528
674
31
275

2.286
4.558

29
428

2.315
4.986

3.755
1.279
2.669
3.856*
8
7.609*
1.660
14.600
136
14
1.871
185
6.280
709
520
10.426
262
549
2.000
120

54
51
26

3.809
1.330
2.695
3.856
8
7.609
1.660
14.744
168
22
1.891
185
6.322
709
541
10.426
276
594
2.000
120

13

28
26

144
32
8
20
42
21
14
45

1.014

75.894

* = Incluye bueyes
** = Plaza de Arauco, Santa Fe, Santa Juana y San Cristóbal

Ganado Caballar
Cab. Yeg.
Total
13
317
298
74
23
27
56
95
264

108 ·
209
152
51
525
83
712
27
4
69
55
575
21
47
531
37
87
200
33

16
649
336
10
7
34
38
242
1.034

29
966
634
84
30
61
94
337
1.298

250
226
264
122

358
435
416
173

1.239
73
810
61
102
14
1.649
67
106
695
61
103
2.000
45

1.764
156
1.52-2
88
4
171
69
2.224
88
153
1.226
98
190
2.200
78

4.693 10.253

14.946

FUENTE: (22)

ov.

Ganado Ovino
Total
Cord.

350
7.700
203
1.397
100
750
1.869
3.524
1.310
4.050
2.327
1.300
2.575
375
4.913
2.237
14.200

39

376

204
1.044
71

309

717
1.515
985
274
4.580
740
1.700
950
962

299
246

61.603

2.726

138

Ganado Mular
G. Caprino
Burr. Total

Mul.

350
7.700
242
1.397
100
750

12
298
48
147
6
38

13
1

1.869
3.524
1.310
4.050
2.703
1.300
2.575
579
5.957
2.237
14.271
309

109
409

8
81

117
490

98
102
5
92
73
540
28
272

6

104
102
5
175
73
644
28
272

1.016
1.761
985
412
4.580
740
1.700
950

6
5
33
827
6
97
309
50
96
340

83
104

2
14
2
5
27
9
50

12
298
61
148
6
38

8
5
47
827
8
102
336
59
146
340

686
50

1.489

255
1.971
89
70
1.478
2.305
1.514

17
625
29
891
450
264

962
64.329

550

4.046

405

4.451

12.733

�G. Bravo Acevedo: los bienes jemitm en el reino de Chile

38 SigloXIX

Ganado Mayor y Menor. Valores Finales en Unidades
Monetarias. Año J 76J23
&amp;pecies
Vacuno en general a 20
reales c/u
Bueyes
4 pesos c/u
Caballos
3 pesos c/u
Yeguas
1 peso c/u
Ovinos en general
2 reales c/u
Mulas
4 pesos c/u
Burros
6 pesos c/u
Caprinos en general
2 reales c/ u
VALOR TOTAL

11.732

5

65.094
220.170
265.635

7
4
4

TOTAL

562.633

4

Número de piezas

Valor

74.880

187.200

4.056

16.224

4.693

14.079

Por tanto, una parte de la riqueza económica de la Compañía de Jesús afincada en Chile, era en ttrminos monetarios, casi
equivalente al presupuesto anual de la Real Hacienda del Reino
de Chile por esos mismos años.24

10.253

10.253

E) Bienes Inmuebles

64.329

16.082

4.046

16.184

405

2.430

12.733

3.183

2

265.635

4

2

En suma, si consideramos ahora el valor monetario de los
bienes muebles, créditos activos y efectos, pertenecientes a la
Provincia Chilena de la Compañía de Jes(ls, debemos señalar que
la cantidad global de dichos bienes asciende a 562.633 pesos 4
reales y que su distribución es la siguiente:

23. VII

Dinero físico secuestrado
Mercaderías, créditos activos y
efectos diversos
Valor de esclavos
Valor del ganado

39

Las numerosas haciendas y estancias que la Compañía poseía a lo largo de la geografía chilena colonial, además de las
propiedades urbanas, salieron a la venta pública, por medio del
sistema de remate, entre los años 1771 y 1794.25
El precio de venta de las propiedades se ajustó en la mayoría
de los casos, al de tasación. Por otra parte, los pagos fueron de
tres tipos: contado, a plazos, entre 2 y 9 años de crédito y con
interés del 5% anual sobre el principal, y a censo redimible.
Las actas de remates de propiedades, que hemos tenido a la
vista, y los documentos de tasación de las mismas, nos han permitido elaborar el siguiente cuadro resumen. En él se aprecian
el alto número de propiedades jesuitas y los precios de venta de
los mismos. Asimismo, se pone el nombre del comprador, la fecha del remate y las condiciones de la compra.
24. Encina, 1945 T. V, p. 361. Expresa que las entradas de la Real Hacienda entre
1773 y 1 777, inclusive, ascendieron a 2.535.275 pesos, cou un promedio anual
de 507.051 pesos. Vicuña Mackenna, 1936 T. III p. 146, dice que el importe
del presupuesto en 1776 era de 302.030 pesos 6 1/ 2 reales y que en él se incluían todos los ramos. Por su parte, Barros Arana, 1932 - 33 T. VII, p. 359 360, señala que en 1 788 las rentas llegaban a 592.178 pesos.
25. 11 - V. La Real Cédula de 14 de agosto de 1768 dispuso que las temporalidades
jesuitas ocupadas pasasen al patrimonio real y la del 27 de mano de 1769 autorizó la enajenación de los bienes raíces.

�40 S+,loXIX

De los datos, cifras expuestas en el cuadro precedente, se
obtiene que por las ventas y tasaciones de las propiedades inmuebles jesuitas chilenas se alcanzó la cantidad de 1.140 pesos
2 1/2 reales, de acuerdo al siguiente resumen por colegio:

Resumen del Valor A bsoluto de las Propiedades Urbanas
y Rurales Rematadas en Venta

Colegio
Colegio Máximo
Colegio Noviciado
Colegio San Pablo
Convictorio San Feo. Javier
Residencia de Copiapó
Colegio de La Serena
Residencia de San Felipe
Colegio de Quillota
Residencia de Valparaíso
Residencia de Melipilla
Colegio de Bucalemu
Residencia de San Fernando
Residencia de Talca
Colegio de Chillán
Colegio de Buena Esperanza
Colegio de La Concepción
Colegio de Mendoza
Residencia de San Juan
Residencia de San Luis
Residencia de Valdivia
Misiones de Chiloé
Cuarto Solar en Rancagua
TOTALES

Valor (pesos)
344.826
94.199
58.991
35.494
5.346
31.481
14.550
49.676
23.355
20.358
120.125
52.375
8.317
23.590
10.343
137.463
68.595
14.800
12.200
3.902
9.915
225
1.140.130

1
4
6

11/2
5
1/2
4

3
6
11/2
2

2 l/2

Sin embargo, este valor representa las unidades monetarias

�REMATES DE VENTAS DE PROPIEDADES JESUITAS URBANAS Y RURALES (1771-1794)
No.

Colegio o
Residencia

Propiedad

l. H. Rancagua

2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.
10.
11.
12.
13.
14.
15.
16.
17.

18.
19.
20.
21.
22.
23.
24.
25.
26.
27.
28.
29.
30.
31.
32.
33.
34.
35.
36.
37.
38.
39.
40.
41.
42.
43.
44.
45.

C. frente a Sacristía
M. de las Canteras
H. San Pedro y Limache
H. La Punta
Ch. La Ollería
H. La Calera
H Chequén
C. Ntra. Sra. de Loreto
H. Pudahuel
Ch. de ~uñoa
S. y So. Agustina
H. Las Tablas
V.M. y Almendral
M. de la Cañada
Ch. de Quillcura
H. de Chacabuco
2 S. Sn Feo. de la Selva
Cu. calle San Pablo
C. calle Teatinos
C. Colegio San Pablo
Cha. del Convictorio
S. de la Moneda
C. del Convictorio
H. El Totoral
2 S. Sn Feo. de la Selva
27 1/2 Cu. en ld.
H. Maitén P. La Xarllla
Ch. La Punta
H. Elque
H. de Quile
So. Plaza Mayor
2 S. on la Villa
H. Sn Feo. de Rexis
So. y cuartos en la Villa
CnSn. l. de Perales
Cha. Perales de Atencio
E. de Ocoa
Cha. Santa Ana
C. Huerta Almendral
Cha. Villa del Mar
H .Las Palmas
H. Sn. José de MelbiUa
Tienda Cuartos y So. en
la Villa
Cn. de Mellpilla

Comprador

Fecha

San Miguel
San Miguel
San Miguel
San Miguel
San Miguel
San Miguel
San Miguel
San Miguel

Mateo de Toro y Zambrano
Juan de Aldunate
Manuel de la Puente
Miguel Rian
Lorenzo Gu tiérrez de Mler
Juan José de Santa Cruz
Francisco Ruiz Tagle
Juan de Dios Mena

24-10-1771
26-10-1771
08-11-1771
14-12-1771
12-03-1776
16-12-1776
28-11-1783
02-03-1784

Sn. Feo. de Borja
Sn, Feo. de Borja
Sn. Feo. de B.
Sn. Feo. de B.
Sn. Feo de B.
Sn. Feo. de B.
San Pablo
San Pablo
San Pablo
San Pablo
San Pablo
San Pablo
Sn. Feo. Javier
Sn. Feo. Javier
Sn. Feo. Javier
R. Coplapó
R. Copiapó
R. Copiapó
R Coplapó
La Serena
La Serena
La Serena
San Felipe
San Felipe
San Felipe
Quillota
Quillota
Quillota
Quillota
Quillota
R. Valparafso
R ..Valparaíso
R Valpara{so
R. MeUpilla

Lorenzo Gutiérrez de Mier
Nicolás de Balbontín
Joseph Silva
Juan Feo. Ruiz de Balmaceda
Nicolás de BalbonHn
Cabildo de Santiago
Gabriel de Ovalle
Joseph Alberto Dfaz
Manuel de la Puente
Angel Díaz Tagle
Antonio Molina

28-11-1771
28-11-1771
27-11-1780
09-02-1784

--

----

Lucía L6pez

--

---

11-11-1771
25-11-1771
22-02-1772
03-07-1772
14-11-178S

-----

15-03-1776
16-09-1776

Precio

90.000
9 ap.
8.700
cont.
4.500
4 ap.
78.881 4
9 ap.
9 ap.
95.535
7.659 7
9 ap.
30.000
9 ap.
25.550 4
ne.
ne.
8.000
14.622 4
4 ap.
4 ap.
13.191 s
860
8 ap.
9 ap.
52.025
13.000
ne.
500
ne.
7.000
5 ap.
34.000
A ap.
450
4 ap.
8.410
C. R.
1.410
9 ap.
7,721
ne.
10.010
ne.
9.000
PE.
16.486 4
ne.
500
C.R.
Co.
246
600
C. R.
9 ap,
4 .000
8.402 3 1/ 2 C. R.
6.217
9 ap.
ne.
16.681 6
250
C.R.
400
C.R.
13.900
C. R.
476
Co.
4 ap.
2.600
2 ap.
2.600
41.000
8 ap.
3.000
C. R.
500
9 ap.
4.730
9 ap.
20.125 1/2
18.600
9 ap.

Juan Baptista Sierralta
Juan Baptista Sierralta
Pedro Manríquez
Antonio Campos
Pedro Balbontfn
Felipe Mercado
Andrés Vareta
Francisco de Landa
Miguel de Aguero
Juan Feo. Rodr{guez
Jacobo García
Vicente de Zarate
Feo. Rodr{guez Brito
Diego de Echeverrfa
Joseph de Orrego

12-07-1785
18-09-1776
28-10-1793
22-08-179'4
07-11-1774
11-03-1775
15-03-1775
25-11-1771
28-11-1771
28-11-1771
28-11-1771
03-08-1775

Feo. Cortés Cartavio
Diego Antonio Ovalle
Formerio Badarán

03-03-1776
20-05-1776
07-11-1771

R. Melipilla
R. MeUpllla

Joseph Hurtado
Nicolás Cubé

05-08-1785
09-06-1786

786
971

--

--

--

Cond.

--

5
7

C.R.
ne.

3

9 ap.
2 ap.
9ap.
C. R.
3 ap.

H Bucalemu
Cha, Sn. Femando
H. Colchagua
S. en la Villa
E. Corazón de Jesús
de Guenón.
H. Sta. María de.l Fuerte
H. Cato
H. Caimacaguin
M. de la Villa
H. Guaque
H. Ventura (1)

Bucalemu
R. Sn. Fernando
R. Sn. Femando
R. Sn. Femando
R. Talca

Bartolomé de Urete
J. Manuel Velnsco
Miguel Baquedano
Gregorlo Ugarte
Eusebio de Toro

13-11-1778
26-lC)-1771
05-11-1771
26-01-1778
28-11-1771

120.125
8.050
44,125
200
6.317

R. Talca
Chillán
Chillán
Chillán
Estancia del Rey
Estancia del Rey

Joseph Antonio Bravo
Lorenzo Anau
Joseph Puga Xeron

14-12-1771
16-09-1776
20-09-1776

Ventura Pascal

16-02-1782
29-10-1792

2.000
16.170
6.820
600
3.556
2.266

3 ap.
9 ap.
6
6 ap.
PE.
6 1/2 9 ap.
3
ne.

57. Tierra Salto del Laja (2)

Estancia del Rey

1.460

ne.

58. V. Las ~ipas
59. Bodega, S. y Canón
Talcahuano.
60. H. Cucha-CUcha
61. H. Conuco, Sn. Jos6
Millahue.
62. Longaví
63. Cha. Caniel e Isla
64. H. Guanquegua
65. H. Torre6n y Magdalena
66. Bodega y Patio de
Ntra. Seilora
67. V. terrenos ant.
68. Tierras y Huertas
69. C. y So.
70. E. Valle de Uco
71. E. de Arriba
72. E. de Mendoza
73. M. de la ciudad
74. H. Huanacachi
75. H. Pulluta
76. E. San Xavler
77. C. de la residencia
78. M. de la ciudad
79. E. San Luis de la P.
80. E. de Tomen
81 . E. de Huape y tierras
Mulpun
82. Varias Propiedades

Estancia del Rey

---

3.500
9.900
16.010

6 ap.
8 ap.
C.R.
9 ap.
9 ap.
9 ap.
9 ap.

46.
47.
48.
49.
SO.
51.
52.
53.
54.
55.
56.

83. Cuarto So. Rancagua
FUENTE: (26)

-

--

--

Paacual Rodríguez

---

Concepcibn
Concepcibn
Concepción

Andrés Pereira
Alejandro Urresola
Antonio Ro¡lr{guez

Concepción
Concepción
Concepción
Concepción

Ignacio Zapata
Joseph Unutia y Mencliburu
Francisco Marquez
Feo. Xavier Manzano

30-07-1777
27-03-1779
02-12-1782
02-12-1782

85.000
4.500
2.403
16.150

-------

-----

----

------

3.780
13.200
29.715
11.668
4.266
3.931
1.425
610
2.300
10.000
2.500
9.000
1.300
10.000
2.077

------

----

--

-----

R. Valdivla
M.Chiloé

--

----

Pedro González

H

c

M

-

--

Ch
Cha -

Hacienda
Casa
Molino
Chacra
Chacarilla

s
So
V
Cu
p

-

--

-

La mitad de 9 ap. y la otra a C. R.
15 .000 pesos de contado
6.000 de contado
2.000 de contado

2.000 pesos de contado
8.000 pesos de contado

En inventario de 1800, 7721 pesos PT.
Por la Real Hacienda
En inventarlo 1800, 16.484 pesos PT.

2. 000 de contado

300 pesos de contado

Aplicada Hospital de V alparaíso

En 16.01.1797 rematada por Pedro de
Alamos en 591 pesos.
2.000 pesos de contado.

No salló a remate
(1) Sn. Rosendo, Huenuraqul y

Curipechum.
(2) Salto del Laja, 120 :E. Sn. Luis,
180 y E. y M. Tequeguelén 1200 posos

PE.

3.000

26-01-1774
15-03-1776
13-03-1777

Mendoza
Mendoza
Mendoza
Mendoza
Mendoza
Mendoza
Mendoza
Mendoza
R. Sn. Juan
R. Sn. Juan
R. Sn. Juan
R. Sn. Juan
R, Sn. Luis
R. Sn. Luis
R. Valdivla

Observaciones

2

PT.
PT.
PT.
PT.
PT.

PT.
PT.
PT.
PT.
PT.
PT.
PT.
PT.

PT.
PT.

1.825
9.915

PT.
PT.

09-08-1772

225

ne.

Sitio
Solar
Vifla
Cuadra de tierra
Potrero

E
C.R. P.T. P.E. ap

-

1.504 pesos valor tierras donadas a
indígenas.

Estancia
Censo Redimible
Precio Tasacibn
Precio Estimado
Años Plazo

ne
Co

-

-

No consta
Contado

�G. Bravo Acevedo: los bienes jesuitas en el reino de Chüe

43
26

absolutas de los bienes raíces jesuitas en el momento del remate ,
pero considerando que la mayor parte de las ventas fueron a
crédito y que los compradores27 no cumplieron con los plazos
establecidos, hemos agregado el interés del 5% anual, en los casos que correspondía, para obtener un valor constante y observar el rendimiento real de estos bienes económicos.
De acuerdo a estas consideraciones el valor final de las propiedades asciende a 1.398.515 pesos 3 reales28 •
Riqueza Temporal Jesuita, Valores Totales
(Valor de inmuebles incluyen los réditos)

11.732

5

65.094
220.170

7
4

265.635
1.398.515

4
3

Dinero físico secuestrado
Valor de mercaderías, créditos
activos y efectos diversos
Valor de 1.190 esclavos
Valor del ganado mayor, menor
y otros animales.
Valor final real de inmuebles

TOTAL

1.961.148

En consecuencia, la cuantificación global de la riqueza temporal de los jesuitas chilenos, que incluye muebles e inmuebles,
26. VII-XII-Xlll-XIV-XV-XVI; Enrich 1891, T. l. p. 378, para casa de Nuestra Señora de Loreto y viña, almendral y molino ;Fontana, 1962 p. 355 - 370, para los
datos del Colegio de Mendoza y las Residencias de Juan y San Luis ;Enrich T. l.
p. 380, para la Residencia de Valdivia ; Medina 1952, p. 370 - 371, para los datos Misiones de Chiloé.

27. La Hacienda de Rancagua fue comprada por don Mateo de Toro y Zambrano
en 90.000 pesos, con plazo de 9 años. Al cabo de 22 años pagó lo siguiente:
Xl
90.000
Amortización del principal (1771- 1793)
58.500
Intereses hasta 1 784
7.391 2 3/4
Intereses 1785- 1786
10.193 41/2
Intereses 1787 - 1792
164
Intereses 1 793
166.248 7 1/4
28. Ver mi artículo. Bravo, 1984 p. 99.

�44 SigloXIX

alcanzó la cifra de 1.961.148 pesos 7 reales.
. No cabe duda que la institución que tuviera este capital social poseía la mayor y más importante riqueza económica que
pudo existir en Chile Colonial.
IV.- LA MONARQUIA ESPAÑOLA ADMINISTRADORA DE
LAS TEMPORALIDADES

G. Bravo Acevedo: los bienes jesuita&amp; en el reino de Chile

45

Es necesario conocer el importe total de los gastos que se
ocasionaron en el secuestro de los jesuitas para comprender las
medidas tomadas en Chile para reintegrar los fondos suplidos
por la Real Hacienda. En efecto, entre el día del secuestro y
fin de diciembre de 1769, el costo de la movilización general de
los jesuitas chilenos hacia el Perú y España, sus ropas, alimentación y otros rubros menores, era de 143.836 pesos 4 reales. Esta cantidad se integraba con 137.361 pesos 1 real que correspondían a 296 jesuitas de la Provincia de Chile y 6.475 pesos
3 reales, por 14 de la Provincia de Chiloé29 .

A) Admini.stración Provisoria (1767 - 1771)
La Pragmática Sanción de Carlos III, de 27 de febrero de
1767, extrañó a los jesuitas y dispuso que se ocupasen todos los
bienes temporales de la Compañía en sus Domirúos.
El Gobernador de Chile, Antonio Guill y Gonzaga, conoció
las órdenes reales a principios de agosto de 1767 y dictaminó
que la expulsión de los regulares se hiciera en el reino el 26 de
agosto de ese mismo año. Al mismo tiempo, nombró a los Comisionados y Oficiales Reales que cumplirían con las órdenes dictadas.
Estos funcionarios procedieron a levantar inventario de todos los bienes temporales Jesuitas, entregaron los dineros a los
Oficiales _Reales y procedieron al avalúo de las propiedades confiscadas, mcluyendo en el precio de la tasación las instalaciones
muebles, enseres y ganados.
'
Los inventarios practicados por los Comisionados tenían
una importll!1cia capital: servían para conocer el monto total
de los bienes temporales que cada residencia jesuita poseía al
momento de la _expulsión, por un lado, y por otro, la masa general de estos bienes debía procurar los medios económicos necesarios para cancelar los gastos de expatriación y pensiones que
el Rey había decidido otorgar a los jesuitas expulsos de sus dominios.

Aún haciendo uso de las atribuciones conferidas en el pliego reservado, el Gobernador de Chile no había podido sufragar
los gastos de la expulsión, ya que el monto de los dineros en
efectivo encontrados en las cajas de las residencias jesuitas alcanzó a la suma de 11.732 pesos 5 reales30 y la venta y liquidación de mercancías, productos y frutos, la cantidad de 65.094
pesos 7 reales'1 , lo que da un total de 76.827 pesos 4 reales,
hasta el año 1768. En consecuencia, como esta cantidad no bastaba al objeto de restituir a la Real Hacienda los 91.038 pesos
1 1/4 real32 que entregó para financiar la orden real, se pusieron en práctica otras medidas, provisorias, mientras se decidía
en la Península el destino de las temporalidades expropiadas.
Respecto a los bienes inmuebles, el Gobernador Guill y
Gonzaga dictó una disposición transitoria que mandaba sacar
a remate de arrendamiento todos los bienes raíces. Esta providencia tenía dos finalidades: la primera, sacar una renta de estos bienes que permitiese cubrir el déficit del ramo de Temporalidades contra la Real Hacienda, y la segunda, preservar dichos
bienes de
.. Jos frecuentes robos que se experimentan en la plebe de este
reino, y conservarlos por este meilio en el florido estado en que se

30. Ver nota 10
31. Ver nota 17
32. VI

�46

G. Bravo Acevedo: los bienes jesuitas en el reino de ChUe

SigloXIX

han encontrado, bien persuadido de la dificultad de conseguirlo
por administración de cuenta de la real hacienda... 33 .

Para llevar los negocios de Temporalidades se nombró una
Comisión General presidida por el Oidor Decano de la Real Audiencia y Alcalde de Corte, don Clemente de Traslaviña, e integrada por un Ministro de Real Audiencia, que haría de Fiscal, y
por Oficiales Reales, además del Escribano Público, que daría fe
de lo actuado por la Comisión.
La Comisión General de Temporalidades dio comienzo a sus
funciones el lo. de-octubre de 1767, fecha en que se hizo el primer remate de arrendamiento 34 • Fue subastado por don Miguel
Lozano, quien pagó 401 pesos anuales por arrendar la Chácara
de Quilicura35 .
El canón anual cancelado por el arrendatario equivalía al
cinco por ciento del valor de la tasación oficial de la propiedad
arrendada y en él se incluían los valores de las tierras, ganados,
esclavos y demás instalaciones y utillaje de la hacienda rematada en arriendo. Por otra parte, algunos cánones excedieron el valor de tasación del cinco por ciento y ello se debió al calor de
la puja de los postores del remate o a condiciones especiales que
se consignaron expresamente en el acta levantada ante el Escribano Público . .
Con este sistema de arrendamiento, implantado por el Gobernador de Chile, se remataron más de 50 propiedades rurales
y algunas urbanas, dando una entrada anual de 56.454 pesos 6
reales, rebajando de esta cifra algunas cantidades que excedieron el precio anual, en el primer año36

33. Barros Arana, 1932-33, l. VI. pp. 31 7-318.
34. El sistema seguido para arrendar los bienes inmuebles se puede leer en: Bravo,
1984 pp. 89-90.
35. vn, L.A. foj. 116-120
36. VI

47

Resumen de los valores anuales de Arrendam;entos de propiedades de Jesuitas expulsos, por colegios 31 •

Colegio Máximo
Colegio Noviciado
Colegio San Pablo
Residencia de Copiapó
Colegio de La Serena
Residencia de San Felipe
Colegio de Quillota
Residencia de Valparaíso
Residencia de Melipilla
Colegio de Bucalemu
Residencia de San Femando
Residencia de Talca
Colegio de Chillán
Colegio de Buena Esperanza
Colegio de la Concepción
Colegio de Mendoza
Residencia de San Juan
Residencia de San Luis

16.387,2
3.430
2.971
650
3.000
830
1.595
1.335
1.501
8.000
2.200
800
1.080
453,4
6.950
3.667
740
510

Total anual por arrendamiento

56.099,6

De los datos expuestos se deduce que el producto de los
arrendamientos alcanzaba anualmente a 56.099 pesos 6 reales,
con el antecedente que en el primer año se debían percibir
56.454 pesos 6 reales, por el aumento que tienen algunas propiedades. De otra parte, el producto total que se obtuvo por este rubro en la Caja de Temporalidades, en los tres años de su
vigencia, alcanzó a 168.653 pesos 4 reales, y con esta cantidad
el Gobernador de Chile debía hacer frente a los gastos de expatriación de los regulares.

37. Ill ;Vl ;Vll

�48 Siglo XIX

La segunda providencia que debió tomar el gobernador de
Chile, para saldar la deuda con la Real Hacienda, dice relación con los esclavos negros que en gran cantidad había poseído la Compañía de Jesús. Estos morenos, además de significar un gasto para el Real Erario, que debía atender a sus necesidades más inmediatas, necesitaban de cuidadores especiales
para evitar su fuga y su disminución por muerte.
Estas razones, principalmente, indujeron a las autoridades
del Reino a tomar la determinación de hacer saber a aquellos
que tenían las haciendas arrendadas, que ocupasen en las faenas
de cultivo sólo a los esclavos negros que fueren necesarios, y que
el resto los enviasen a Santiago para disponer su destino.
La gran concentración de esclavos en la capital ahondó el
problema, pues aunque éstos fueron repartidos entre los vecinos para que prestasen servicios a cambio de su mantención,
fueron devueltos a las temporalidades al poco tiempo.
Esta caótica situación se refleja en la respuesta que da el
Presidente de la Comisión General de Temporalidades al Gobernador de Chile:
Aunque en conformidad -dice Traslaviña- de la Instrucción del
Exmo. Sr. Conde de Aranda que previene se mantengan hasta segunda orden los vienes ocupados a los Religiosos Jesuitas, se ha
observado hasta oy esta deliveracíón con los esclavos ;'pero siendo
estos muchos, espuestos no solo a que hagan fuga sino a la muerte
como ya ha suhcedido con algunos, me parece conheniente a los
Reales intereses que se vendiesen, y reduxeren á dinero alguna
parte de ellos según se proporcionaren las oportunidades; Pues de
otra suerte hase como imposible su existencia, no obstante el medio que se tomó de rrepartirlos entre el Vesíndario asegurados,
porque varios los han devuelto . .. 38 .

La comunicación del Oidor, que se transcribe, tiene fecha
14 de enero de 1768. El día 16 se tomó el Real Acuerdo de que
se podrían sacar a subasta pública a todos los esclavos que se ha38. IV, foj. 4 vta.

C. Bravo Aceved~ los bienes jesuitas en el reino de Chile

49

bían transportado a Santiago, y el 21 se dictó el Auto que autorizaba el remate de las piezas de esclavos, conforme a derecho y
con todas las formalidades legales a que hubiese lugar. Los remates se iniciaron el 25 de enero de 1 768 y sólo en el transcurso de
este año se remataron 397 piezas de Indias, por un valor de
78.295 pesos 39 .
Con el dinero recaudado por estos dos conceptos a que nos
hemos referido, el Presidente de Chile tuvo que hacer frente a
las necesidades y gastos que demandaba la administración de las
temporalidades de jesuitas expulsos, mientras las autoridades de
la Península decidían los destinos finales de los bienes incautados.
Este régimen administrativo provisorio que las autoridades
locales habían ideado para conservar los bienes raíces, se prolongó por un tiempo cercano a los cuatro años. En este lapso,
se recibieron las Reales Cédulas que disponían, en forma más
precisa, el destino de las temporalidades y la forma de enajenarlas o aplicarlas según fuere el caso.
Un primer documento recibido en Chile fue la Real Cédula
de 14 de agosto de 1768, en la que se devolvía a Disposición
real las temporalidades jesuitas.
Aun cuando por esta Real Cédula quedaban devueltos al patrimonio real los bienes jesuitas secuestrados, era necesario dictar una norma jurídica especial que estableciese el sistema más
apropiado para proceder a la venta de dichos bienes. Esa ley no
tardó mucho en promulgarse, pues el 27 de marzo de 1769, Carlos III firmó la Real Cédula que creaba "las Juntas Pro'Vinciales
y municipales" y dictaba las normas que debran seguirse para
enajenar las temporalidades jesuitas.
El Rey y el Consejo Extraordinario resolvieron crear estas
Juntas en cada Provincia de Indias, pues era necesario establecer
39. VI; Para conocer las normas de venta y remate esclavos ver. Bravo, 1984 pp.
93 - 96.
-

�50 Siglo XIX

un sistema de control para vigilar el cometido de todos los que
habían actuado en la ocupación de temporalidades, especialmente en sus ventas (productos y esclavos), arrendamientos, tasaciones y otras diligencias. La competencia, entonces, de estas
Juntas fue la de formalizar y estudiar la mejor manera de realizar los remates y ventas de propiedades y su tasación. En una
palabra, las Juntas Provinciales tomaron bajo su control y responsabilidad todo lo referente a las Temporalidades40 •
B) Administración por la Junta Provincial, de Temporal,idades.
1771-1789

La demora en comenzar las actividades de la Junta Provincial de Temporalidades y de los remates de venta pública de
las haciendas y demás propiedades inmuebles en Chile, se debió, por un lado, a que la. mayoría de ellas se hallaban arrendadas a particulares por tiempo de tres años, y por otro, a la dificultad de tomar conocimiento de las Reales Cédulas, por la
distancia que separaba a la Península del Reino.
Con la experiencia acumulada en los remates de arrendamientos· de propiedades y las nuevas instrucciones recibidas,
la labor de la Junta de Temporalidades fue, en primer lugar,
retasar lo~ bienes raíces que salían a la almoneda pública, separando tierras y semoventes en dos grupos, para estimar mejor
el precio de venta.
·
Como hemos señalado, el precio de venta de las propiedades que salieron a subasta pública, generalmente, fue el de tasac~ón._ ,Los pagos de los inmuebles rematados, por expresa autonzac10n real, fueron de tres tipos: al contado, en el menor de
los casos; a plazo, con o sin una cantidad de dinero en el momento del remate, con interés anual del 5% calculado en forma lineal, por períodos de 2 a 9 años; y a censo redimible con
.
d el 5 Olo anual, admitiendo el abono que se hiciese ' para
mterés
40. V

G. Bravo Acevedo: los bienes jesuitas en el reino de Chile

51

descontar el principal que reditaba.
Excepcionalmente, hubo compras pagaderas con sistema
mixto, es decir, la mitad del principal a plazo de 9 años, y la
otra mitad a censo redimible. En este caso, los abonos descargaban el principal de la venta a plazo y una vez que éste estuviera cancelado, se admitían abonos al principal del censo41
Es interesante señalar que en la compra de propiedades pagadas a crédito, por norma general, los compradores no cumplieron con sus pagos_en los plazos indicados y muchas veces los
intereses devengados debieron pasar a una cuenta de Rezagos.
Esta misma situación obligó a la Oficina de Temporalidades a
extender nuevos plazos para los créditos contraídos y, en algunos casos, subastar nuevamente la propiedad, o en otros, iniciar un expediente que pedía la requisición del bien económico
enaienado42 •
A través de este sistema de remates y ventas, la mayor parte
de las propiedades de los ex-jesuitas pasaron a propiedad particular entre los años 1771 y 1785. Después de éste último año
se realizaron nuevos remates, aún cuando fueron esporádicos.
A principios del siglo XIX quedaban todavfa bienes inmuebles urbanos en la ciudad de Santiago sin poder venderse43 .
C) Administración por Vía de Ensayo.
A partir de 1789.

El 15 de Enero de 1789, Carlos IV puso en práctica dos
medidas legales complementarias: una Real Cédula que suprimía definitivamente las Juntas Municipales y el establecimiento

41. VII, LRH. En el caso de la Hacienda La Punta que fue rematada por don Lorenzo Gutiérrez de Ríen, el 12 de marzo de 1776, en 95.535 pesos. El compromiso
de pago fue el siguiente: la mitad del principal ( 47 .767 pesos 4 reales) a 9 años
plazo y, la otra mitad, a censo redimible.
42. XII; XXI
43. XXIII

�G. Bravo Acevedo: los bienes jesuitas en el reino de Chile

52 SigloXIX

53

de un plan de administración de temporalidades, por vía de ensayo, en el reino de Chile.

tregar normas para la administración uniforme en todos los pueblos y administraciones subalternas, entregar los caudales a la
Real Hacienda, hacer un recuento mensual del ramo, etcétera.

La Real Instrucción que acompañaba a la Real Cédula citada instruía sobre el r~men administrativo que se debía seguir
en el Reino de Chile.

El artículo 39 de la Real Instrucción expresa a la letra:

En la ciudad de Santiago, dice la fustrucción, deberá existir
un Administrador-Tesorero, un Contador y dos empleados subalternos, todos nombrados por S.M.44 • Se señalan, además, sus
sueldos, fianzas que deben otorgar, preocuparse realizar los inventarios correspondientes a todos los bienes existentes en la
capital, en Concepción y otros 'lugares donde queden temporalidádes.
Deberá, también, el Administrador poner cuidado en las cobranzas de créditos y rentas debidas al Ramo, advirtiendo a los
morosos que se procederá con "rigor de derechos" para obtener
la cancelación de deudas. Asimismo, aquellos particulares que
han tomado censos, deberán reconocer sus compromisos y asegurar su cumplimiento, para no recurrir a procedimientos judiciales de cobranza.

.

Por otro lado, la venta de propiedades inmuebles será promovida con actividad, aunque vigilando que no se menoscabe
el justo valor de los bienes.
La larga lista de Instrucciones al Administrador le indica que
deberá: controlar la aplicación de Templos y Colegios que no
tengan destino, reclamar los capitales del ramo que se hayan
aplicado sin autorización real, recaudar los dinero de obras pías,
informar a la Dirección General de las marchas de los negocios,
informar sobre demandas y pleitos, nombramiento de administradores subalternos y remoción de los mismos a discreción, en-

Al fin de cada año se balancearán los libros y por ellos se formara
el Contador un puntual inventario de todos los bienes y créditos
que deban existir según sus clases, y verificándose que realmente
existen, se abrirán nuevos cargos al Administrador en la cuenta
del año siguiente, y lo mismo se executará con respecto a los
Administradores subalternos...

Para disponer el cumplimiento de este nuevo plan administrativo, se nombró Administrador, en propiedad, a don Pedro
Viguera, y como contador principal a don Pedro Lurquín, y se
estableció, además, una Junta Subalterna en Concepción y Coquimbo para la administración del Ramo en esas provincias.
El trabajo contable de la oficina se llevaba en tres libros
fundamentales: el Libro Manual, el Libro Mayor y el Libro de
Caxa. En cada uno de ellos los asientos contables debían realizarse por el sistema de partida doble; reemplazándose, en consecuencia, el an~uo sistema del "Cargo" y "Data", por los
conceptos de "Debe" y " Haber", respectivamente.
El libro Manual, que realmente debería llamarse Diario,
asentaba todas las partidas que tenía el ramo de temporalidades, es decir, registraba diariamente el movimiento contable de los fondos del ramo, certificándose cada asiento con
la firma del contador y del interesado45 •
En el libro Mayor se asentaban tres tipos diferentes de
cuentas y servía, también, de libro Resumen, muy a propósito para realizar el balance de comprobación y saldo que debía hacer la oficina cada fin de año.

44. IX, en adelante, todas las referencias a esta Real Instrucción proceden de esta

misma fuente.

45. X

�54

Siglo XIX

Las cuentas llevadas por este libro eran: 46

C. Bravo Acevedo: lo.f bienes jesuitas en el reino de Chile

55

y bienes raíces de los ex iesuitas en el Debe, y en el Haber se
registran los pagos sobre las partidas de la cuenta.

l. Ramo de Temporalidades: que correspondía a intereses de
Capitales de Haciendas, de capitales de Censos y de capitales dados a interés, Arrendamientos, Ventas de varios efectos, alcances de Cuentas, Productos de Haciendas existentes, Alquileres de Casas, Ramos Particulares y Aprovechamientos.
2. Ramos Particulares: comprendía capitales de Haciendas, de
Censos, y aquellos dados a Interés, Productos de Alhajas de
Oro y Plata, Depósitos, Reales Hospitales de Valparaíso y
San Borja, Haciendas existentes, Casas de Ejercicios de Valparaíso.
3. Gastos: sueldos de administración, sueldos de Capellanes,
Misiones, Colegios de Naturales, Gastos Generales, Gastos
Extraordinarios, Remesa de Caudales.
El libro de Caia resumía el movimiento de entrada y salida
de la Caja -valga la redundancia- de la Oficina, y se dividía en
dos clases de cuentas principales: Cuentas Generales y Cuentas
Suhalternas47 •
Las Cuentas Generales son 18 en total y de ellas se destacan:
a) Caja: ref!;istra el movimiento diario de entradas y gastos.
b) Doblones de a Ocho Escudos: en el Debe, asienta las compras y en el Haber, las remeses que se envían a España durante el año.
c) Deudores de Capitales de Haciendas: se anotan los deudores de capitales provenientes de la compra de las haciendas
46. XIX
47. XI;XIII;XV; xvm

d) Deudores de Capitales dados a interés: se asientan en el Debe los deudores d~ capitales dados a interés el 5% y en el
Haber los abonos.
e) Deudores de capitales de Censos: tanto en el Debe como en
el H~ber se registran las deudas y abonos a esta cuenta, respectivamente.
f) Rezagos: en el Debe se asientan los intereses no pagados durante el ejercicio anterior, de las cuentas Deudoras ( cuentas
subalternas correspondientes). En el Haber, los pagos efectuados por estos conceptos.
g) Real Hacienda de esta Capital (ciudad de Santiago): en esta
cuenta se registran en el Debe las distintas cantidades que la
Real Hacienda de Santiago ha tomado con calidad de reintegro, más los intereses que corresponden a estas cantidades.
En el Haber se registrarán los abonos. Decimos, se registrarán, porque los libros consultados no asientan ninguna partida de esta especie.
Las Cuentas Subalternas son seis, a saber: Deudores de Intereses de Capitales de Haciendas, de Censos y de Capitales dados a interés, la ciudad, Administración Subalterna de Coquimbo y de Concepción.
El mecanismo contable es similar al de las cuentas Generales
y lo único destacable es que todos los intereses de capitales corresponden al 5% anual, calculado sobre el monto de la deuda
respectiva.
Finalizado el ejercicio anual se realiza el Balance o Estado
General de los Valores de Temporalidades. Este Balance tenía
la importancia de reflejar los saldos del movimiento del año, los

�56 SigloXIX
avances o retrocesos de las diferentes cuentas y, junto al inventario practicado, servía para que la Oficina General de Madrid
conociera el exacto estado del Ramo. A su vez, los empleados
de esta última Oficina hacían la Auditoría correspondiente y,
evacuado su informe, se aprobaba o rechazaba el ejercicio contable de la Oficina de Temporalidades de Chile.48
A partir de este nuevo plan administrativo, el trabajo realizado en la Oficina de Chile dio los resultados esperados. Por esta razón la Secretaría del Despacho de Indias extendió este sistema administrativo a las demás provincias de Indias: Buenos
Aires, Quito y Santa Fe en 1797 y Lima en 1799, no pudiéndose hacer lo mismo en ueva España por la oposición de los virreyes49.
La Oficina de Chile siguió manejando los negocios de temporalidades en la forma indicada y, consecuentemente con la
reestructuración institucional de todo el Imperio, pasó a depender de la Superintendencia General de Temporalidades creada por Real Decreto de 10 de diciembre de 1797, y unida a la
Secretaría del Despacho Universal de Gracia y Justicia, con una
Dirección general del Ramo.50
Por Real Decreto de 19 de septiembre de 1 798 se mandó
agregar a la Real Hacienda las temporalidades de los regulares
de la extinguida Compañía, debido a que
. Jas extraordinarias y urgentes necesidades de la Monarquía
obligan a echar mano á recursos también extraordinarios con que
satisfacerlas, no es ya de ningún modo comparable la utilidad de
tales objetos con la muy superior de que unos bienes que propiamente pertenecen al Estado, siivan a la densa y conseivación del
Estado mismo ...51

C. Bravo Acevedo: los bienes jesuitas en el reíno de Chile

Consecuencia de esta norma legal fue la cesación de las
funciones de las Juntas Superiores y Subalternas de Aplicación
de Temporalidades52 •
Finalmente, se comunicó al Gobernador de Chile, por Real
Orden de 22 de diciembre de 1801, que el Rey disponía que se
diera por cancelado el crédito de 810.798 pesos 7 reales, que
mantenía la Real Hacienda con el Ramo de Temporalidades por
la imposibilidad de cancelarlo, y que se incorporasen los restos
de los fondos al Real Erario53 .
Con esta medida, prácticamente, la Oficina de Temporalidades de Chile continuó actuando, aunque sin fondos propios, y
con el solo objeto de llevar la contabilidad de las deudas pendientes de cobro y controlar las propiedades que todavía quedaban sin enajenar, pero ya no tenía la importancia capital que
mantuvo por más de treinta años.

El valor de las propiedades que a principios del siglo XIX
quedaban sin enajenar alcanzaba a 24.206 pesos 2 reales y se
trataba de la Casa de la Real Aduana (16.484 pesos 6 reales), la
Huerta del Colegio de San Pablo (440 pesos), las Piezas que ocupa el Presidio de Santiago (2.000 pesos), las Piezas de la Asamblea de Oficiales ( 4.000 pesos) y el Molino y tierras de San Pablo
(1.281 pesos 4 reales).54
Por esos mismos años, el informe que muestra el resumen
general de la Contaduría de Temporalidades de Indias es el siguiente:

48. XVI

49. xxm.
50. xvn
51. XX

57

52. XX

53. XXII
54. xxm

�58 SigloXJX

G. Bravo Acevedo: los bienes jesuitas en el reino de Chile

jas los once mil quatrocientos y ochenta y siete pesos quatro reales que segun los inventarios del Ramo de Temporalidades cargaron a censo en la Hacienda de las Palmas de que es referencia esta
escritura á más sus respectivos intereses de modo que yá queda libre de este gravamen y el p~ lo hizo en esta fecha. Santiago 10
de Diziembre de 1818 Correa .

RESUMEN GENERAL DE CONTADURIA
DE TEMPORALIDADES55
(PRINCIPIOS SIGLO XIX)

Oficina
Chile
Lima
México
Buenos Aires
Santa Fe
Caracas
Havana
Total

Valores de fincas
. rústicas y urbanas
24.206
34.825
378.627
83.547
111
11.207

2
3
21/2

532.524

1/2

1

Capitales de censos con
otros varios de réditos
379.549
3.162.990
930.816
101.773
239.791
81.147
320.000

4
51/2
5
3 3/4
1/2
6

59

En el caso de la Hacienda San Pedro y Limache, dicen los
documentos:
Quedan redimibles veinte mil pesos de los 35.438 que corresponden a esta Caja en el total de la escritura (se refiere al Acta de Remate de Venta de la propiedad) conforme a lo explicado en partidas de f. 8 del Manual de 1819, y pagados los reditos respectivos
de dicho capital hasta 24 de noviembre de 1818, cuyos 20.000 los
ha redimido Dª Manuela del Carmen viuda del señor Dn. Joaquín
Sánchez Dueñas57 .

5.234.069

Por último, en el margen de la escritura del remate de la hacienda La Punta, dice:
Como puede apreciarse, los capitales originales del fondo de
temporalidades confiscadas a la Compañía de Jesús de América,
representan casi el 100/o de la deuda total que todavía mantienen los particulares que compraran haciendas a plazo o a censo, o que solicitaron créditos de capital.
En el caso particular de Chile, se puede establecer que durante la segunda década del siglo XIX todavía los particulares
mantenían una importante deuda con el Ramo de Temporalidades y que tal situación, incluso, se mantuvo durante los primei:-os años de la vida de Chile republicano.
De _este modo, al margen de la escritura original de venta de
la Hacienda de Las Palmas, dice lo siguiente:

En 4 de octubre de 819 según f. 100 del Libro Manual entregó
Dn. Francisco Gutiérrez quatro mil pesos a cuenta de 7.767 pesos
(4) reales que según las (cuentas del Ramo de) Temporalidades (se
debían) todavía de los 47.767 4, los que reconocieron interes como (ilegible) de los 95.535 que expresa este remate, de modo que
queda reducido a 51.535 4 rs. y se anota para constancia. Correa
a f. 55 lis. de deudores de 82258.

Para mayor aclaración, diremos que el comprador de la Hacienda de La Punta, o sus descendientes, aún no redimían el censo de 47.767 pesos 4 reales, que sumados al saldo del crédito, o
sea los 3.768 pesos, alcanza la última cantidad anotada en el libro de deudores de 1822.

Chancelacion a f. 168 del Libro Manual de esta Tesorería General
consta que Don. José Antomo Oballe y Vivar entregó en estas ca55.

xxm

56. VII
57. VII
58. VII

�60

•

Siglo XIX

En conclusión, podemos señalar que la riqueza temporal de
la Compañía de Jesús alcanzó vastas proporciones durante el
período colonial. Cuando esta riqueza pasó a poder de la Monarquía española, la necesidad de la administración y del destino de esa riqueza determinó su transferencia a particulares. No
obstante las facilidades dadas para la adquisición de bienes inmuebles, aun a principios del siglo XIX, quedaban propiedades
sin venderse y, lo que era más grave, saldos por cuentas pendientes de pago, que incluso pasaron a ser administrados por las
autoridades de Gobierno de la naciente República de Chile.

G. Bravo Acevedo: los bienes jesuitas en el reino de Chüe 61

VI. 1769, Dic. 14
Lima

VII. 1770-1 784
Santiago, Chile

VIII. 1779, Dic. 31

-

Lima

INDICE DOCUMENTAL

l. 1767, Sep. 8 - 1769 Dic. "Cuenta General de los gastos ocaLima

II. 1768, Ago. 14
San Ildefonso

III. 1768, Sep. 12
Concepción, Chile

IV. 1768-1776
Santiago, Chile

V. 1769, Man. 27
Madrid

sionados en el sequestro y expatriación de Jesuitas de esta Capital...
y Reyno de Chile...".
AHNM. AJ. LIB. 431.

''Real Cédula. . . en que... declara
S.M. devuelto a su disposición ... el
dominio de los bienes ocupados a los
Regulares de la Compañía... "
AHNM. CONS. LIB. 1484. Pza. 77.
"Carta Informativa" (Sobre Temporalidades de Concepción).
AHNM. AJ. LEG.126. Pza. 40.

IX. 1789, Ene. 15
Madrid

X. 1793
Santiago, Chile

"Actas Originales de la venta y arrendamiento en remate público de las
Temporalidades que pertenecieron a
la Compañía de Jesús... "
AHNS. RA. VOL. 408.
''Estado de la Dirección General de
Temporalidades del Reino del Perú .. "
AHNM. AJ. LIB. 427.
" Real Instrucción para el régimen y
gobierno de la administración y contaduría de las Temporalidades que
fueron de la extinguida Compañía
nombrada de Jesús en el Reyno de
Chile".
BNM. MSS. 17615. Pza. 18.
''Libro Manual de la Administración
y Contaduría Principal de Temporalidades del Reyno de Chile, para la
cuenta del año 1793".
AHNM. AJ, LIB. 436.

XI. 1793
Santiago, Chile

"Libro de Caxa de la Administración
y Contaduría Principales de las Temporalidades del Reyno de Chile, para
la cuenta del año 1793".
AHNM. AJ. LIB. 439.

XII. 1794,Ene.2
Santiago, Chile

"Imbentario de todos los bienes que
a fin de año 1793 havia existentes.. .
propios de las Temporalidades... en
este Reyno de Chile".
AHNM. AJ. Papeles anejos al LIB. 439.

"Libro de Rema tes de esclavos de
Ex- jesuitas, 1768-1776 ".
AHNS. AJ. LIB. 366 Tomo 3°.
''Real Cédula de S.M. en que se expresan las reglas, y métodos... en las
ventas de los bienes pertenecientes a
Temporalidades".
AHNM. CONS. LEG. 8025. Pza. 297.

"Testimonio.. :de la cuenta general
que dieron los Oficiales Reales de esa
Capital (Santiago, Chile) de los Remates de Hacienda Esclavos y otros
asuntos concernientes a las Temporalidades de Jesuitas . .." .
AHNM. AJ. LEG. 95. Pza. 16.

�G. Bravo Acevedo: los bienes jesuitas en el reino de Chile

62 SigloXIX

XIII. 1794
Santiago, Chile

XIV. 1795, Ene. 2
Santiago, Chile

San Ildefonso

Hacienda las Temporalidades de los
Regulares de la extinguida Compa-,, ,,
ma.
AHNM. CONS. LIB. 1499. Pza. 63.

XXI 1798, Oct. 25.

"Razón que manifiesta los compradores de Haciendas, nombres de éstas, cantidades derivad~ por razón
de principales, y réditos, en los días
del año 1796 que se expresarán".
AHNM. AJ. LEG. 250. Pza. 16.

"Libro de Caxa de la Administración
y Contaduría Principal de las Temporalidades del Reyno de Chile... año
de 1794".
AHNM. AJ. 440.
"Inventario de los fondos de Temporalidades correspondientes al año
1794".
AHNM. AJ. Papeles anexos al IJB.

Madrid

438.

XV 1796
Santiago, Chile

XVI. 1797, Oct. 26
Madrid

xvn.

1797, Dic. 17
Madrid.

XVIII 1797
Santiago, Chile

XIX 1797
Santigo, Chile

XX. 1798,Sep.19

"Libro de Caxa de la Administración
y Contaduría Principal de Temporalidades del Reyno de Chile... año de
1796".
AHNM. AJ.LIB. 441.

XXII. 1801, Dic. 22 a 1808
Madrid

XXIII. 1808-1809
"Informe de la Contaduría de Temporalidades de Yndias sobre las cuentas de la Administración de las del
Reyno de Chile compreensivas del
año entero de 1793".
AHNM. AJ .. Papeles anexos al LIB.
439.
"Real Cédula de S.M. . . . crea una
Superintendencia General de Temporalidades... "
AHNM. CONS. IJB. 1499. Pza.24.
"Libro de Caja de la Admirústración
y Contaduría principal de Temporalidades del Reyno de Chile. . . año
1797".
AHNM. AJ. LEG. 959.
"Libro Mayor de la Administración
y Contaduría Principal de Temporalidades del Reyno de Chile. . . año
1797".
AHNM. AJ. LIB. 435.
"Real Decreto. Se agregan a la Real

63

Madrid

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La ponencia procura comparar, en forma muy sintética, algunos aspectos de la acción del poder político sobre la actividad económica en el noreste de México, con una referencia especial a la aparición y fortalecimiento de una poderosa burguesía regional.
Adoptando como punto significativo del análisis las fuerzas que se asentaron en Monterrey -capital del estado de uevo León y escenario desde 1890 de un poco frecuente proceso
de crecimiento industrial-, los focos cronológicos para el estudio están situados en los extremos del período investigado, que comprende la segunda parte del siglo XIX y los inicios del XX: uno de esos focos coincidió con la fase de mayor
explosividad de la revolución liberal en México, durante los
años de la Reforma; el otro entroncó en línea generales con la
etapa de estabilidad del porfiriato, desde mediados de los 80.
El cotejo se practicará entre los años que mantuvo su hegemonía regional el gobernador y comandante militar Santiago
Vidaurri (1855-1864) y los que tuvieron al general Bernardo
Reyes -actuando desde uevo León - como centro de decisiones en el mismo espacio regional, de 1885 a 1909.
* Facultad de Ftlosofía y Letras, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
Ponencia presentada en el simposio "Historia Económica: economía y política",
45° Congreso Internacional de Americanistas, Bogotá, 1 al 7 de julio de 1985.

�68

St!loXIX

En el momento de la hegemonía vidaurrista era casi inexistente un efectivo poder central (y, por lo tanto, un Estado como aparato político y administrativo reconocido en una escala
nacional). La coyuntura estuvo entrecruzada por las luchas civiles y la intervención extranjera, además de que México terminaba de salir del catastrófico enfrentamiento con Estados Unidos. La guerra era, pues, el aspecto principal a resolver y condicionaba totalmente la actividad económica.
Provisto de una visión fuertemente autónoma -que respondía a su concepción de cómo debía organizarse el Estado
Nacional- Vidaurri dedicó sus esfuerzos a la construcción y
mantenimiento de ejércitos. En una época de alta inestabilidad sociopolftica y de enormes dificultades para regularizar
cierto dinamismo en la producción y en la circulación mercantil, el noreste (limítrofe con Estados Unidos y orientado hacia
el golfo de México) vio funcionar un sistema regional de poder
capaz de asumir decisiones y medidas que técnicamente debían
corresponder a un gobierno federal.
Este sistema resultó, a la vez, una respuesta a las nuevas e
imprevistas condiciones generadas en esas latitudes por un hecho fundamental: el cambio de la línea fronteriza tras la derrota
con Estados Unidos.
El poder político regional se mostró decididamente liberal,
pero con tendencias autárquicas que se expresaron -sobre todo,
y dadas las urgencias bélicas- en el establecimiento, control y
administración de aduanas, en el uso de sus recursos y en una
política arancelaria que entraba en antagonismo con lo que pretendía fijarse desde el centro del país. En nombre y en defensa
de la revolución liberal, Vidaurri abrió las fronteras a la introducción de mercancías extranjeras, y practicó una serie de políticas que benefició largamente a los grupos mercantiles del noreste, en especial a los afincados en Monterrey.
Muy distinta sería la etapa de Bernardo Reyes. A diferencia
de lo acaecido con Vidaurri -expresión local de la desarticula-

M. Cerutti: poder estatal, econom(a y burgues(a en México

69

ción del Estado como poder soberano en una escala nacional-,
Reyes se convirtió en un eficaz delegado del orden porfiriano:
sus tareas tendieron a adecuar o perfeccionar regionalmente lo
que el gobierno central dictaminaba y disponía.
Pero para la historia económica del norte oriental de México
y en particular para la de Monterrey, la significación de Reyes
asumió otros matices. Así como Vidaurri accionó, por necesidad, en el plano de la circulación mercantil, Reyes patrocinó
medidas que impactaron decisivamente en el de la producción.
La industria fabril de la ciudad nacería al amparo de una legislación que estimuló la inversión en este sector productivo, complementando otras condiciones que se perfilaban en su favor:
entre otras, la articulación de un mercado tendencialmente nacional, la posibilidad de vincularse al mercado norteamericano,
la formación previa de grandes capitales.
Todo ello en el marco de la consolidación del Estado 1 ac10nal: producto, en buena parte, de los mecanismos que logró
montar y sostener el porfiriato.
La acción del poder político regional, como representante
obediente del central, no se usó ya para el mantenimiento de
ejércitos y para la defensa del orden liberal, sino para asegurar
la sólidez de aquel Estado Nacional y, en el plano económico,
para estimular la capacidad reproductiva del capital. Entre 1890
y la Revolución, así, se articularía en \1onterrey un empresariado de innegable influencia en el posterior desarrollo capitalista
del país.
GUERRA, SISTEl\lA REGIONAL Y COj1ERCIANTES

1.- El lapso que transcurrió desde la guerra con Estados Unidos (1846-47) hasta el fusilamiento de Maximiliano (1867) significó para México una coyuntura decisiva. En esta profunda
crisis, que llevó a grados extremos la contienda entre liberales y
conservadores, se jugó en fuerte medida su posibilidad de rlefi-

�70 S~lo XL\

nirse como Estado ;\acional.
En el alejado noreste, y en nombre del liberalismo, Santiago
Vidaurri ocupó el gobierno de Nuevo León tras levantarse contra el presidente Antonio de Santa Anna en mayo de 1855. Dos
meses después extendió su dominio a Coahuila, que sería integrado en un solo estado -formalmente- en febrero de 18561 .
Sus pretensiones de prolongar a Tamaulipas, hacia el oriente,
esta experiencia, fueron obstruídas por jefes locales ligados -en
ocasiones- a dirigentes nacionales2 • Pero la repercusión de sus
políticas sobre esta provincia litoral (ubicada en el ángulo septentrional del país sobre el golfo de México) con clara importancia portuaria, resultó marcada.
Puede afirmarse que Vidaurri, con altibajos, implementó en
el noreste entre 1855 y 1864 una visible hegemonía regional.
Nutrida por un doble matiz: por una parte era eficaz para la
causa liberal en su conjunto; por otra, apuntaba al fortalecimiento creciente de un poder de dimensiones regionales que se
negaba a someterse incluso a los gobiernos supremos liberales
que -con dificultades ingentes- intentaban consolidarse en la
zona central de México.

1.- La anexión de Coahuila a Nuevo León provocó la primera crisis entre Vidaurri y
el gobierno del general Ignacio Comonfort, quién se opuso terminantemente. El
conflicto llegó a generar choques annados. Pero Comonfort, a fines de 1856, debió tolerar la urúficación de ambos estados.
2.- Las disidencias con los jefes tamaulipecos eran consecuencia de las intenciones
subordinantes que mostraba Vidaurri. Desde Tamaulipas brotaba una animadversión notoria a este proyecto de hegemonía regional que, de concretarse totalmente, iba a suponer el control pleno de las aduanas fronterizas de este estado y
de sus dos puertos marítimos: Matamoros, al norte, y Tampico, en el extremo
sur. La inquietud era compartida por el poder central liberal que temía que Vidaurri adquiriese un peso indetenible si manejaba efectivamente el conjunto del
noreste. El gobernador de Tamaulipas, Juan José de la Garza, se alió a Comonfort para combatir a Vidaurri cuando se formalizó la anexi6n de Coahuila. En
realidad, sólo en momentos muy breves pudo Vidaurri instaurar su dominio militar y político sobre todo Tamaulipas. Su influencia, en cambio, resulta.ría más
ostensible en cuanto a las polÍticas arancelarias, que fueron asumidas en buena
medida por los jefes tamaulipecos, especialmente en las franjas fronterizas.

M. Cerutti: poder estatal, econom(a y burgues(a en México

71

Esta visión bifurcada -compleja- del vidaurrismo no era
más que una expresión del momento que transitaba ~léxico:
recorría una de sus instancias fundamentales en el fatigoso camino para conformar un Estado y un renovado orden social sobre cimientos liberales. Proyecto que no dependía solo de quienes pretendían articular un poder centralizante (en este caso,
en el seno del liberalismo) sino también -y mucho- del aporte
que ofrecían las poblaciones y iefes del interior. Esto último se
mostraba con agudeza mayor en el caso del noreste ante la reciente incorporación a Estados Unidos de territorios ahora limítrofes, y por las expectativas y amenazas de nuevas expansiones del ávido vecino.

Il.- Como sucedía con frecuencia en estas décadas, el peso
politico de Santiago Vidaurri se sustentó abiertamente en su
capacidad militar. Más de cinco mil hombres llegaron a ser
movilizados en un proceso que simultánea o sucesivamente
implicó la rebelión triunfante frente a Santa Anna, los aprestos para sofocar los primeros levantamientos conservadores
(como el que se suscitó en Puebla a principios de 1856), las
incursiones de grupos tejanos3 , el combate a muerte que se
libraba en contra de gruesos contingentes de indios seminómades, la guerra de Reforma (1858-1860). y el desembarco
francés (1862), sin dejar olvidados los mismos choques que
solían registrarse entre fuerzas liberales4 • En la conformación
de aquella densa tropa, el gobernador y comandante del Ejército del orte adquirió una vasta experiencia en la tarea de

3.- En octubre de 1855, por ejemplo, la localidad de Piedras Negras, en el extremo
norte de Coahuila, había sido invadida por grupos tejanos. Al respondeT militarmente a estas incursiones, Vidaurri consideraba que defendía la soberanía nacional. Por ello fue elogiado, tras lo de Piedras Negras, por el presiden te Juan Alvarez.
4.- La marcada autonomía que Santiago Vidaurri sostuvo respecto a los mismos gobiernos centrales liberales le obligaba a mantener tropas que, eventualmente, debían rechazar algún intento de sometimiento en el seno de esta corriente. Esto
explica, además, por qué se negaba sistemáticamente a que tropas federales fueran enviadas al norte, y a poner las suyas bajo órdenes de los comandantes generales que operaban en el centro de México.

�72 Si;!lo XL\

montar ' vestir , alimentar , armar y transportar enormes batallones, a lo que seguramente contribuyó su exhaustivo conocimiento de las posibilidades qe la frontera.
La actividad militar, con sus oscilaciones, provocó una implacable demanda de recursos. Su cuantificación, con alguna
aproximación, ha sido factible gracias a la muy minuciosa documentación que dejó la administración vidaurrista, especialmente
por medio de su tesorería general5 •
Esos papeles permiten señalar que los gastos militares llegaban a consumir alrededor del 85 por ciento de los ingresos que
contabilizaba aquella oficina: al menos ese fue el panorama en
circunstancias como las enfrentadas entre mayo y fines de
1855, o entre mediados de 1855 y septiembre de 1859, momento éste en el que Vidaurri pierde circunstancialmente el control
del gobierno de Nuevo León-Coahuila6 .
Ya fuera para pagar los abastecimientos que la misma economía regional producía pese a su carácter precapitalista (alimentos, animales para trasladar soldados y carga pesada, una
amplia gama de artículos artesanales como monturas, frenos,
costales, mochilas, bolsas, entre muchos otros), como para cubrir lo que representaba la importación de gran parte del vestuario y la totalidad de los pertrechos de guerra (armas, municiones, pólvora), Vidaurri acudió a dos fuentes vertebrales de
recursos: 1) las rentas que técnicamente debían corresponder
al gobierno federal, entre las que sobresalieron con nítidez los
ingresos aduanales y los impuestos a la circulación y/o exportación de metálico; 2) los créditos y préstamos en efectivo que
le facilitaban -amable o forzadamente- los mercaderes del
área (algunos situados en el sur de Estados Unidos y otros, los
5.- El tema lo hemos abordado en Economía de guerra y poder regional en el siglo
XIX, Monterrey, Archivo General del Estado de Nuevo León, 1983, parte primera. Los cálculos se efectuaron a partir de la documentación encontrada en la
sección Hacendarios, del Archivo General de Nuevo León (AGENL).
6.- Todo indica que ese porcentaje de egresos por razones bélicas siguió manteniéndose, sobre todo desde que se produjo la invasión de tropas europeas.

M. Cerutti: poder estatal, econom(a y burgues(a en México

73

más, residentes en Monterrey). Ambas vías de acceso al financiamiento de guerra, por otro lado, se ligaban muy estrechamente.

III.- En tanto, el cambio de la línea fronteriza -sancionado
por convenio efectuado con Estados Unidos en 1848- había
alterado radicalmente las expectativas y el funcionamiento de
áreas y poblaciones que, inesperadamente, pasaron a ser el extremo norte de ,vféxico.

Se convirtieron, de pronto, en vecinas directas de un país
cuyo capitalismo crecía con ritmos escasamente comparables en
la historia mundial. El extenso desierto que separaban de Estados Unidos a ciudades como Monterrey quedo cercenado.
Una inicial y formidable influencia se manifestaría en el comercio. o sólo por lo que iba a significar el asentamiento humano que implicó la colonización de Texas - que cubría, por
encima del río Bravo, todo el nuevo noreste-. Manifestaciones
más inmediatas supondría la instalación de activos núcleos mercantiles sobre la margen izquierda del Bravo, que con rápidez
conectarían este espacio mexicano con el flujo de artículos provenientes del mercado mundial. Una evidencia espectacular de
ello sería el cuantioso contrabando que se desenvolvió desde
1848, y que resultaba imposible frenar para las autoridades de
México 7 • Sobre todo cuando se fijaban elevados aranceles,
como los que intentó aplicar Santa Anna desde 1853.
7.- En 1870, el secretario de Hacienda, Matías Romero, recordaba: "Terminada la
guerra con Estados Unidos por el tratado de Guadalupe Hidalgo de 2 de Febrero de 1848, los IÍmites de la República se avanzaron muy considerablemente á
sus centros poblados, y la parte que se cedió :! la naci6n vecina aumentó notablemente de población. No habfan transucrrido aún dos años de la celebración
del tratado de Guadalupe, cuando por los cambios indicados, comenzaba ya á
hacerse sentir el contrabando por la frontera del Norte. Este era impulsado por
los muy altos derechos establecidos por el arancel del 4 de Octubre de 1845 vigente entonces". Y luego indicaba que desde 1851 "el contrabando no tuvo tr~ba
alguna". Circular del 4 de junio de 1870, en Diario Oficial del gobierno supremo
de la República, 17 de junio de 1870. Por su lado Moisés González Navarro describe: "Con la derrota del 46 aumentó el contrabando (encabezado por 'respeta-

�74

Siglo XIX

Cuando Vidaurri comenzó a imponer su hegemonía, una
serie de antecedentes -surgidos entre 1848 y 1855- le indicó
el camino a transitar. Antiguo y experto funcionario gubemamental8, conocía en detalle las preocupaciones y necesidades
de los habitantes fronterizos. Y se abocó con presteza a satisfacer dos de ellas: a) la persecución sistemática de los agresivos
indios que entraban a México al ser expulsados desde Estados
Unidos; b) la habilitación y sostenimiento sobre el Bravo de una
línea de puestos aduanales que -gracias a una complementaria
política de bajos aranceles- habría de intensificar el tráfico
mercantil legal.
o se considerará aquí la problemática indígena, de notoria
influencia en múltiples aspectos de la vida fronteriza 9 . Se aludirá sólo a la cuestión aduanal y al diseño de medidas arancelarias
que no solo se vinculaban con una vieja disputa en México 10 , sino que resultarían un instrumento decisivo para la adhesión y el
enriquecimiento de núcleos mercantiles de la región.

IV.- Para el gobernador Vidaurri, así como para sus colaboradores e inspiradores ideológicos11 , el control y aprovechabilísimas' casas extranjeras) por haberse acercado importantes centros de población a la nueva frontera con Estados Unidos; las alcabalas y los estancos abolidos por los invasores se restablecieron con dificultad y creó problemas el bajo
arancel fijado por los norteamericanos". González Navarro, Anatom(a del poder
en México {]848-1853), México, El Colegio de México, 1977, p. 170.
8.- Vídaurri comenzó su carrera administrativa a principios de los treinta. Fue escalando posiciones hasta llegar a ser secretario de Gobierno, cargo que ocupó durante varios años. Estaba en esas funciones cuando se rebeló contra Santa Anna.
9.- Véase José Reséndiz, La pol(tica de Vidaurri y la expulsión de las tribus nómadas en el noreste de México, tesis de licenciatura, Monterrey, 1983. González
Navarro, citado, también hace referencias a esta problemática en el norte. En
Economfa de guerra . .. , citado, incluimos la lucha contra los contingentes indígenas entre las actividades militares de los años de Vidaurri: el mantenimiento
de tropas para la defensa de las poblaciones de una amplia franja fronteriza demandaba permanentes gastos al gobierno de Nuevo León-Coahuila.
10.- Disputas que llevaban adelante corriente librecambistas y proteccionistas. El
debate se encuentra en Luis Córdova (nota preliminar, selección documental
y comentarios de), Del centralismo proteccionista al régimen liberal (J 83 7-1872),
. México, Banco de Comercio Exterior, 1976.
11.- Una referencia a estas posturas ideológicas, por momentos muy radicales, la

M. Cerutti: poder estatal, econom(a y burgues(a en México

75

miento de las aduanas fronterizas con F:stados Unidos aparecieron como algo indispensable para armar y trasladar las tropas
que habrían de bregar con texanos, indios, conservadores y franceses.
Si se recuerdan las exigencias que planteaban las guerras civiles y a la vez no se olvidan los anhelos que borbotaban en los
habi;antes y
los grupos mercantiles más prominentes del noreste, no puede extrañar que a menos de tres _meses d~ ocupar
\lonterrey y a los treinta dfas de extender su mfluencia a Coahuila Vidaurri tomara decisiones fundamentales.

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Su primera gran medida fue el decreto del 22 de ago~? de
1855: reformaba el ordenamiento para las aduanas mar11:Imas
y fronterizas que en junio de 1853 -y con base e~ el de 1845había promulgado el presidente Santa Arma. El Jefe nuevoleonés rebajó los derechos en el mismo sentido -y en ciertos casos
aplicando idénticas tarifas- que lo que pre_vió el_ fug~ ~rancel
Ceballos, del 24 de enero de 1853: este régimen 1mpos1tivo fue
suprimido por Santa Anna al recuperar el poder, pues presentaba un marcado matiz liberal. F:l plan de Ayutla (1854), enarbolado contra Santa Anna, lo mencionaba expresamente como
sustento del orden mercantil que los liberales aspiraban a edificar. Inclusive fue adoptado provisionalmente entre octubre de
1855 y el 31 de enero de 1856, mientras se confeccionaba
el reglamento que el presidente Ignacio Comonfort puso en vigencia 12.
Con el citado decreto del 22 de agosto comenzaría a germinar el más tarde famoso y temido arancel Vidaurri. Su desarroefectuamos en "Poder regional, gobierno central y periodismo liberal en México en años de la Reforma. Santiago Vidawri y los estados fronterizos del noreste (1855-1864)", en Alberto Gil Novales (ed.), La prensa en la revolución liberal. España, Portugal y América Latina, Madrid, Universidad Complutense,
1983.
12.- El decreto de Vidaurri en AGENL, Circulares, 1854-55, 22 de agosto de 1855.
El arancel del 24 de enero de 1853 fue dictado por el presidente interino Juan
Bautista Ceballos, de breve mandato. Su sesgo liberal fue ampli3"6ente recuperado por el plan de Ayutla reformado en Acapulco, en su artículo 7 .

�76

Siglo XIX

llo posterior, en síntesis, abriría al mercado mundial -vfa el
río Bravo y Texas- el ámbito geográfico que rodeaba a Monterrey. Pondría además a los mercaderes de esa urbe, y a los de
ambas márgenes del Bravo, en evidente ventaja para competir en
las zonas centrales del país con colegas de Veracruz y de la ciudad de México.
El complemento inmediato e inevitable de esta disposición
fue la habilitación efectiva de diversos puestos aduanales sobre
el mismo Bravo. El 24 de agosto se ordenó la apertura de puertos para importación en Mier, Camargo y Laredo (Tamaulipas),
y en Piedras egras (Coahuila). A comienzos de octubre se prolongaron esos privilegios a Reynosa y Guerrero, también en Tamaulipas13.
La reorganización vidaurrista -que se implementaba en un
espacio menor al del futuro Estado 1acional, pero mucho mayor al de uevo León- tendía a un nítido obietivo: transformar
a Monterrey en el pivote militar, político y comercial de un
sistema regional en expansión que, por esto, alcanzaría repercusión en el contexto mexicano.
Pieza clave en esta reestructuración fue el artículo 4º del
decreto del 24 de agosto, mediante el cual quedaba instalada en
Monterrey una Dirección General de Aduanas con amplios poderes: desde la ciudad nuevoleonesa se administrarían así las
' y' se
recaudaciones correspondientes a los puertos habilitados
regularían todos los trámites conexos a una actividad tan básica
como el comercio intemacional14 .
Un par de meses más tarde Yidaurri explicaba al ministro de
Relaciones del flamante gobierno supremo liberal las causas de
tan controvertibles disposiciones: podrían atenderse los urgentes requerimientos del Ejército del\ orte; se sostendrían lastro13.- AGENL, Circulares, 1855, 24 de agosto; 1854-55, 4 de octubre de 1855.
14.· ldem, circular del 24 de agosto de 1855.

M. Cerutti: poder estatal, econom(a y burgues(a en México

77

pas que protegían la línea limítrofe ''invadida por los filibusteros tejanos"; se cubriría la deuda contraída con los pueblos,
consecuencia del levantamiento contra el ya derrocado Santa
Anna; podría desechar las proposiciones que le efectuaron
"algunos comerciantes" y que evaluó como "ofensivas al honor nacional y al mío propio"15 ; frenaría el contrabando proveniente de las villas situadas del lado norteamericano; poblaría
la zona de frontera y ahuyentaría los contingentes indígenas rebeldes16.
V.- Lo que se· conocería como arancel Vidaurri, en estos
años tumultuosos, fructificó como una combinación en la que
se imbricaron antecedentes regionales y nacionales, modificaciones que sobre la marcha impulsaban Vidaurri y otros jefes locales y sugerencias de comerciantes destacados del noreste 17
15.- Vidaurri modificaría su forma de pensar al respecto, seguramente asediado por
las ingentes necesidades de su despliegue militar. Los contratos especiales con
grandes mercaderes de la región - con fr.ecuencia para procurarse armas y pertrechos de guerra- constituyeron una fuente constante de recursos durante
1855 y 1856. A las finanzas del estado le resultaban tan onerosos algunos de
estos convenios que el propio gobernador mostraba disgusto ante el desmedido
interés de los proveedores.
16.- El Restaurador de la Libertad, Monterrey, 27 de noviembre de 1855.
17.- Entre los antecedentes regionales deben recordarse al menos dos: el levanta·
miento cívico-militar que dio a conocer el plan de la Loba, en septiembre de
1851, y la respuesta a esta actitud de rebeldía que resultó el arancel Avalos,
días más tarde. El plan de la Loba fue precedido por la ocupación de Camargo,
población ubicada sobre la margen derecha del Bravo. En su punto cuarto abordaba la cuestión arancelaria con claro sesgo liberal y exigía que se quitasen las
prohibiciones y se rebajasen derechos en materia de importación. Solicitaba penas menores para quienes ejercían el contrabando, la introducción libre de vfveres durante cinco años y que se estableciera una aduana en Reynosa, al este de
Camargo. Su jefe visible era José María Carvajal, acusado muchas veces-de tener
ligas íntimas con grandes contrabandistas. Para disminuir la tensión creada por
la ocupación de Camargo, el general Francisco Avalos, a cargo de la línea fronteriza y con residencia en Matamoros, villa marítima y fronteriza, rebajó drásticamente los impuestos que pesaban sobre las mercanefas introducidas por el lugar.
Lo hizo sin consultar con el gobierno central, lo que provocaría más tarde intensos debates. Avalos comentaría al ministro de Guerra y Marina que decidió
adoptar ese arancel por "lo excepcional de las circunstancias referidas, y el deseo de evitar que la guerra civil tomara incremento". Además era lo único
factible porque, así, las importaciones se harían por Matamoros en lugar de
realizarse por Camargo u otros puntos más occidentales. El arancel Avalos
mantuvo su vigencia hasta abril de 185 2. La proclama de Carvajal y las disposiciones de Avalosen AGENL, Ramo m11itar, 1851-57. Ya con Vidaurri al man-

�78

Siglo XIX

Cuando este arancel llegó a su punto de cristalización, hacia
1857, significó en concreto que por esa frontera se introducían
mercancías con recargos mucho menores a los que se imponían
en otros puertos, en los que se tenía que cumplir la ordenanza
general que en enero de 1856 pormulgó el presidente liberal
Comonfort. De acuerdo con referencias de entonces, ratificadas por cálculos nuestros, esa disminución oscilaba entre un 50
y un 65 por ciento. Podría afirmarse que, en promedio, el arancel Vidaurri representaba un descuento del 60 por ciento frente
a lo que cobraba el arancel federal.
La sólidez del sistema regional constituído desde uevo
León se retroalimentaba en la propia capacidad militar, pero a
la vez se nutría -en términos políticos- de la seguridad que se
ofrecía a los segmentos mercantiles y a las poblaciones de la
frontera. La influencia del vidaurrismo quedó probada a principios de 1858, al estallar la revuelta conservadora.
Tras el plan de Tacubaya, ocupada la ciudad de México por
los ejércitos opuestos al liberalismo, uevo León-Coahuila y
Tamaulipas recuperaron sus respectivas soberanías y se aliaron
en favor de la Constitución de 1857. Firmaron entonces un pacto ofensivo-defensivo en el que quedó expresamente señalada la
repercusión alcanzada por el arancel Vidaurri. Ambos estados se
comprometieron a levantar "el mayor número de fuerzas que les
sea posible para el sostén de la causa nacional". Para lograr tal
do de Nuevo León, y ante la necesidad de que se "establesca un arancel que
arregle las importaciones del comercio y fije las reglas á que deba sujetarse el
pago de derechos de las mercancías que se introduscan", el gobernador dispuso que se formara en Monterrey "una junta de aranceles". Entre otros la
integraban dos prominentes comerciantes de la ciudad: Juan Oausen y Mariano
de la Garza. En la orden se señalaba que debían tener en cuenta antecedentes
como los aranceles Avalos y Ceballos. AGENL, Hacendarios, 1855/3, 9 de
agosto. A comienzos de 1856, Guadalupe García, oficial a caigo de las tropas
fronterizas de Tamaulipas, sugiri6 a Vidaurri nuevas rebajas, que eran pedidas
por comerciantes de Matamoros. García logró que el comandante nuevoleonés
quitase los llamados derechos adicionales Y, además practicara una rebaja del
15º/o global. Vidaurri acentuaría después esta rebaja general hasta un 40º/o, con
lo que su arancel llegó al más alto nivel de liberalidad. Los pedidos de Guadalupe
García en AGENL, Correspondencia particular de Santiago Vidaurri (CPSV),
desde Matamoros, 27 de febrero de 1856.

M. Cerutti: poder estatal, econom(a y bu'1{uesía en México

79

objetivo, negociarían un préstamo "de~tro ó fuera de la Republica hasta de quinientos mil pesos, hipotecando para su pago
los productos de la Aduana marítima de Tampico y de las fronterizas del río Bravo". Y en el artículo 6° se indicaba:
Mientras duren las actuales circW1stancias regirá el arancel conocido con el nombre de Vidaurri, que espedirá (el gobernador de
Tamaulipas, MC) con la baja de un cuarenta por ciento... 18

Se oficializaba de esta manera en los tres estados del noreste
un arancel que se insinuó primero en uevo León, y que ahora
abarcaba el conjunto regional: resultado del inicio de la guerra
de Reforma, fase decisiva en el estallido de la revolución liberal
en México.
Y si bien en Tamaulipas la medida sería derogada en agosto
de 1860, cuando se daba por seguro el triunfo liberal, en uevo
León-Coahuila el arancel continuó funcionando. La lucha contra el invasor francés obligó a Benito Juárez en 1862 a conferir
poderes amplios a Vidaurri sobre Tamaulipas, lo que reavivaría
la vigencia global de sus políticas mercantiles. Sólo cuando el
poder regional fue sometido, en marzo de 186419 , .se abrió la
posibilidad de que la ordenanza general de 1856 comenzara a
respetarse en esta parte de la frontera.

VII.: A cambio de las ventajas arancelarias que la administración de Nuevo León-Coahuila otorgaba, obtenía recursos .
diversos para solventar los permanentes déficits provocados por
la incesante acción bélica.
Hasta que se sistematizó el funcionamiento del arancel
Vidaurri ( es decir, durante 1855 y 1856), los abastecimientos
de pertrechos de guerra se conseguían en las horas más apre-

18.- AGENL, Minutas, 1858, 23 de enero.
19.- P.resionado por el invasor francés, Benito Juárez marchó en !863 hacia el norte
del país. y las aduanas de esta frontera, sobre todo la de Piedras Negras - que

�80

SigloXIX

miantes por medio de contratos especiales: el gobernador otorgaba entonces drásticas rebajas en los derechos de importació~ a
determinados comerciantes, como forma de compensar la Introducción de armamento.
Un segundo mecanismo, que paulatinamente reemplazaría
al anterior, fue el de solicitar créditos y préstamos en efectivo
para cubrir los gastos militares. En este caso la devolución se
efectuaba por medio de certificados que -presentados luego en
los puestos aduanales- permitían concretar masivas importaciones en el marco del cada vez más liberal arancel Vidaurri. Como
puede observarse en los anexos 1 y 2, que aluden a las urgencias
planteadas durante la guerra de Reforma y en los momentos del
desembarco francés, Vidaurri no sólo debía acudir con suma frecuencia a los mercaderes del área, sino que tenía que agradecer
sus aportes con otra compensación: los fuertes premios (especie
de interés cobrado en plazos extremadamente breves, por el alto
riesgo de cada operación) que le sumaban los intermediarios,
transformados en financistas inevitables del poder regional.
Aunque el gobernador llegó a suponer que esos premios no
irían más allá del 11º/o -como lo indicaba en su circular del
22 de enero de 1858, destinada al comercio, y que se reproduce por su significación documental en el anexo 3-, en los días
de mayor tensión esos premios llegaron a representar el 50°/o
del dinero adelantado 20
vivía entonces un momento de auge por la guerra de Secesión en Estados Unidos- les fueron requeridas a Vidaurri. A principios de 1864, con Juárez en
Nuevo León-Coahuila. el gobernador se negó a ceder esos recursos y enfrentó
abiertamente al presiden te. Finalmente, rodeado por los ejércitos federales, Vidaurri abandonó el país. Se cerraban así casi diez años de poder autárquico en la
región. La consolidación del Estado Nacional despuntaba simultáneamente por
una doble vertiente: el rechazo de la intervención europea y la subordinación de
las fuerzas regionales. Esta Última tarea sería completada por Porfirio Díaz,
hacia los años 80. Tras su crisis con Vidaurri, Jufu:ez restableció a Coahuila la
autonomía que había perdido desde 1855.
20.- En los meses más críticos florecían los llamados préstamos de pronto reintegro,
brindados con premios elevados. Los grandes comerciantes de Monterrey -Valentín Rivero, Mariano Hernández, Juan Claussen, Patricio Milmo (que era yerno de Vidaurri), Brach y Shonfeld- proveían con rápidez el efectivo. En ciertos
casos lo hacían bajo duras presiones, pero recuperaban sus dineros con derechos
de importación, que estaban asegurados por la influencia de Vidaurri en los

M. Ceruttí: poder estatal, econom(a y burgues(a en México

81

VIll- En este contexto condicionado por las necesidades
creadas por la guerra y por la respuesta que brindaba el po~er
regional, los núcleos de comerciantes loc~es lograban ampliar
visiblemente sus posibilidades de penetración en mercados alejados de la geografía nacional. Resulta obvio indicar que los que
·trabajaban desde Monterrey se encontraron entre los más bene, con.diana a aque1 po der21 .
ficiados, por la cercama
Si el espacio habitual de su dinamismo mercantil comprendía el noreste y estados vecinos del norte centro-oriental (como
Chihuahua o Zacatecas), con las rebajas verticales que se les concedía en materia arancelaria prolongaban sus contactos hacia el
sur: la ciudad capital, Guanajuato, partes de Jalisco y hasta Colima, sobre el Pacífico, recibían mercancías introducidas por la
frontera septentrional, además de que llegaban en fuerte escala
a San Luis Potosí y zonas menos distante. Sobre la base del
arancel Vidaurri, o de los contratos sellados en tiempos anteriores a su expresión más liberal, los traficantes regiomontanos y
sus colegas del sur de Estados Unidos se enlazaban cómodamente con el mercado mundial. Y competían exitosamente con
los grupos intermediarios de Veracruz o de la ciudad de México,
quienes en sus airadas protestas solían tener como portavoces a
los propios ministros federales22 . Un panorama que se reforzaba
puertos fronterizos. También intervenían traficantes de la región pero no afincados en Monterrey, como Juan P. Molony y Evaristo Madero. ~te último,_que
vivía en RÍO Grande cerca de Piedras Negras, transformado mas tarde en director de un verdadero 'imperio familiar, sería abuelo de Francisco Madero,jefe de
la etapa inicial de la revolución que destituyó a Porfirio Díaz en l 9i 1.
21 - Patricio Milmo ya mencionado, resultó uno de los casos más expresívos. En
· estos años se e'fectúa en Monterrey -al amparo de los conflictos civiles Y de
la guerra de Secesión norteamericana - la primera gran fase de acumulación previa de capitales, que décadas después serían transferid?s. ~ la producción capitalista. Los apellidos que encontraremos en los 90, lmCiando el proceso de
crecimiento fabril, serán en no pocos casos los mismos de tiempos de Vi~a_urri;
Rivero Zambrano Calderón Milmo, Hemández (sucedidos por los Mendirichaga). Otras familia~, en cambio, no mantendrán tanta perdurabilidad. Evaristo
Madero, por su lado, se asentará en Monterrey entre 1864 y 1870, marchará a
Panas (Coahuila) a inicios de los 70, y regresará a Monterrey en 1892 para fundar el primer banco del estado, el Banco de Nuevo León.
22.- Estos reclamos se tornaron particularmente agudos en 1856 y 18_57, cuando el
general Comonfort trataba de restablecer el orden interior y esperaba que en el
norte se aceptara su ordenanza general, de 1856. El 2 de noviembre de 1857 un

�82 Siglo XIX

por los descuentos complementarios que en el noreste se disfrutaba en la circulación y exportación de metálico, renglón que
también se controlaba sistemáticamente en Monterrey23 •
El gobernador Vidaurri encontró, así, un claro apoyo en esta burguesía incipiente que por momentos hasta lo respaldó en
sus arrestos más autárquicos. Aunque en ocasiones las relaciones entre poder político y comerciantes-prestamistas se volvían
tensas (por la ávidez que mostraban estos últimos, lo que llegaba a indignar al jefe militar), en general cabe afirmar que Vidaurri supo interpretar y satisfacer las expectativas de este reducido
conjunto de traficantes que -desde la lejana frontera norestese atrevían a invadir con artículos europeos o estadounidenses
las zonas centrales del vasto territorio mexicano.

M. Cerutti: poder estatal, economia y burgue.s(a en México

LA ADHESIO

83

A LA PAZ PORFIRIA A

I .· Con la llegada del general Porfirio Díaz al poder (187?•_77)
se registrarían, lenta pero firmemente, ~odi~caciones d.ec1S1vas
en la economía la sociedad y el func10nam1ento político mexicanos. Puesta; en marcha, ya, las_principales reformas liberales -tendientes a propiciar un crecimiento capitalista con clara
inserción en el mercado mundial- el paso siguiente consistió en
asegurar un orden interior capaz de favorecer los intereses de ~os
grupos modernizantes aptos para responder a las ~emandas 1:11·
ternacionales, de asociarse sin prejuicios con el capital extran1ero y de usufructuar las ventajas que podía brindar un Estado
acional en consolidación.
Sobre el porfiriato se ha comentado:

Desde los gobiernos centrales liberales, que intentaban
consolidarse, las cosas solían observarse de otra manera. Cuando
Manuel Payno estuvo a cargo de la secretaría de Hacienda, en el
período del general Ignacio Comonfort, envió a Vidaurri un extensísimo documento (anexo 4) en el que intentaba convencerlo
de que tales rasgos de autonomía, particularmente en los planos
aduana! y comercial, eran inconvenientes para la sólidez del proyecto nacional. Pero hasta marzo de 1864, cuando Benito Juárez necesitó imperiosamente los recursos de estas aduanas del
norte, sobre todo los de Piedras :\egras, el orden vidaurrista se
mantuvo, vigoroso, con el escasamente reticente apoyo de la
burguesía local.
oficio de la secretaría de Hacienda amenazaba con adoptar medidas drásticas si
no se detenían las introducciones por la frontera: su impacto alcanzaba la propia
capital de la República. La conclusión era que habían sido introducidas de contrabando o que "no han pagado los derechos de importación que señala la orde•
nanza de aduanas marítimas". AGENL, Correspondencia con el ministerio de
Haciendo (CMH), 1857-58, 2 de noviembre de 1857.
23.· El sistema regional vidaurrista alcanzó también la circulación y exportación del
metálico, savia inevitable para una eficaz vinculación con los mercados europeo
y estadounidense y con las franjas más monetizadas de la economía mexicana.
El gobernador obligaba a pagar los impuestos respectivos en la administración de
Rentas de Nuevo León-Coahuila. Como contrapartida ofrecía rebajas sensibles,
la protección y seguridad para el traslado de la moneda hacia los puntos de salida y los beneficios del arancel Vidaurri. Se apropiaba de estas rentas, de carácter

Si tuviéramos que reseñar en pocas palabras el significado ~ro fundo del po.rfiriato desde el punto de vis~ económico y soc1_1, los
elementos que eligiríamos apuntar serian: a) .. .la expanSion de
las exportaciones y de las inversiones extranjeras; b) _los efect~s de
la red de ferrocarriles y de la abolición de aduanas m te~as:,mtegración del mercado nacional (aunqu~ ?º total), c?n~olidac1on de
la ciudad de México como polo pohtico y econom1co, mayores
posibilidades de industrialización moderna (y p~r lo t~~o, u~ golpe asestado a diversos sectores artesan~es), .~culac1on directa
con el mercado norteamericano; c) cambios tecmcos de gran trascendencia: introducción de maquinaria industrial perfeccionada... d) las profundas contradicciones sociales y económicas del
régimen porfirista: persistencia de "arcaí~mos" a la par de novedades de peso; disparidades regionales v1olen~s; tremenda ~oncentración del ingreso garantizada por altos ruveles ?e repreSI6n;
crisis coyunturales... e~ monetizació? d;Jª economia, desarrollo
de las estructuras financieras y hancanas.
federal, como lo hacía con las del papel sellado, las que se &lt;:&lt;&gt;br~ban p~ fom_en·
to O las que comenzaron a derivar«ie las leyes de ~esamo~~e1ón Y nacro~aliza·
ción de bienes eclesiásticos y municipales. Ademas permitió la exportación de
plata pasta, expresamente prohibida por disposiciones nacionales.
24.· Ciro Cardoso (coordinador), México en el siglo XIX (1821 -1910). Historia económica y de la estructura social, México, N~eva lmag~n, 19~0, p. 268~9_- Para los
autores de este trabajo, además, el poñmato constituyó un caso clas1co de capitalismo dependiente en expansión (. ..) la consolidación de los procesos desen·

�84 Siglo XJX

En el plano sociopolítico, el porfiriato (que se extendió hasta 1911) conjugó en su práctica consensos y coerciones. Como
es perceptible para otras situaciones latinoamericanas, esas prácticas no sólo se orientaron hacia las clases subalternas sino tam'
bién a sectores de las mismas clases dominantes, especialmente
a
los que se nutrían regionalmente. En este último caso la propuesta era compartir una dominación a escala nacional, justamente, pero con un requisito imprescindible e inevitable: respetar y apoyar un poder central que entre otras funciones debería unificar a los segmentos dominantes25 •

Al regresar Díaz en 1884 a la presidencia -tras el período
del general Manuel González- las dificultades para plasmar este
proyecto se mantenían. El orden interno no había sido impuesto definitivamente, aunque mucho se había avanzado al respecto. Tampoco se había eliminado otro factor de perturbación: el
bandolerismo, que perduraba en ciertos espacios de la geografía
mexicana. Es a mediados de los ochenta cuando Díaz teje y se
lanza a implementar su intención de permanecer en forma indefinida en el mando del Poder Ejecutivo. La etapa de tumultuosidades y conflictos, que había tenido uno de sus picos máximos
en los años de la Reforma, comenzaría a agotarse.
Il.- En el noreste la inestabilidad no se había atenuado. En
Nuevo León, cada vez que se elegía gobernador podían presentarse problemas. Fue justamente en una de estas situaciones, en
el último trimestre de 1885, cuando Díaz resolvió intervenir
directamente y envió a comandar la tercera zona militar (que
cadenados por la refonna liberal permitió que dichos procesos llegaron, final~ente, a ~s consec~encias y resultados lógicos. Para que ello fuera posible, se
Imponían Ciertos reaJustes y acomodos sociales" (pp. 267-68).
25.- En la º?ra mencion~a en la nota anterior se señala que fue "a partir de 1880
qu se dio una espeCie de unificación y consolidación de la clase dominante del
país". Y luego: "en 1?~ años 1880,Y_ 1890, pasadas ya las tempestades de las dé~das pre_cedentes! militares y politicos... propietarios tradicionales inversiom~as re~dentes, Jóvenes intelectuales positivistas (los 'científicos') ~ue consigweron m~rta:rse en el sector financiero, se fundaron, en gran medida, en una
clase dommante que poseía coherencia relativa y estaba relacionada internamente" (p. 268).

M. Cerutti: poder estatal, econom(a y bwgues(a en México

85

comprendía los tres estados del área) a un decidido y eficaz general: Bernardo Reyes.
Reyes llegaría para imponer la paz porfiriana en un doble
aspecto: a) sometiendo a dirigentes regionales que pretendían
discutir la hegemonía de Díaz, como en el caso del general Jerónimo Treviño, quien aspiraba a la misma presidencia de la nación26, b) desarticulando definitivamente el bandolerismo, que
interfería una mayor regularización de la actividad económica.
Uno de los biógrafos de Reyes, Víctor iemeyer, describe
que fue colocado en Nuevo León "por razones de tipo político":
tenía que acabar con "el poderoso cacicazgo de los amigos del
antiguo presidente Manuel González". Al arribar no contempló mucho más "que rm cuadro deprimente de inestabilidad
económica y política". Una de sus misiones, sigue el autor citado, era "colocar esta alejada entidad (del estado de 1uevo León,
MC) dentro de un más directo alineamiento económico y político con el Centro", y eliminar "los principales obstáculos"
que impedían "su integración a la nueva nación que Díaz se
había propuesto forjar".
El problema era que los dirigentes locales prolongaban su influencia a todo el noreste, como había alcanzado a hacerlo Vidaurri con más vigor y autonomía treinta años antes. ~iemeyer
insiste en que al llegar Reyes en 1885
la región fronteriza de Coahuila, Nuevo L eón y Tamaulipas se había escapado del control de la Ciudad de !\léxico por causa de la
distancia de la capital, de su ex tensión y la falta de medios adecuados de comunicación. Aprovechándose de la incapacidad del Gobierno central para ejercer control local, dos viejos combatientes
de la Intervención Francesa, el General Jerónimo Treviño y (el general) Francisco Naranjo ... habían adquirido un gran poder (y)

26.- Esta

aspiración de Treviño queda totalmente verificada en la documentación
existente en el Archivo General de Nuevo León. Dado que para 1884 era difícil
oponerse al retomo de Díaz al Poder Ejecutivo, Treviño trabajaba para sucederlo en 1888. Reyes suprimiría tajantemente el proyecto.

�86 Siglo XIX
se habían convertido en los árbitros del destino de su Estado desde 1867.. .27

Con el pleno respaldo del Poder Ejecutivo y con el uso
abierto del ejército federal, Reyes cumplió con rápidez esta labor. Se hizo cargo del gobierno de ·uevo León en forma provisional entre 1885 y 1887, y retornó como mandatario constitucional en 1889. Siguiendo el ejemplo de Díaz, se hizo reelegir
ininterrumpidamente hasta que en 1909 dejó el gobierno y salió
del país28 . Su influencia política y militar cubrió también Coahuila y Tamaulipas, posibilidad que se ampliaba en la medida en
que Monterrey, con su desarrollo industrial iniciado hacia 1890,
recuperaba la hegemonía que había gozado con Vidaurri 29 •
Por medio del accionar de Bernardo Reyes, el extremo noreste de México -con su pertinente influencia hacia todo el norte central- quedaría incorporado definitivamente al Estado 1 a27.- E. V. Niemeyer Jr., El general Bernardo Reyes, Monterrey Centro de Estudios
Humanfsticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León: 1966, pp. 33-35. A
su vez Josefina G. de Arellano señala: "Existía el rumor de que el general Jerónimo Treviño se, ocupaba primordialmente de encender la rebelión, y aunque la
prensa desmentia tales noticias la intranquilidad se dejaba sentir en aquella región, dominada políticamente por los mencionados militares y que comprendía no s6lo el Estado de Nuevo León, sino también los de Tamaulipas y Coahuila". A.rellano, Bernardo Reyes y el movimiento reyista en México Instituto Nacional de Antropología e Historia, 1982, p. 27.
'
28.- El prestigio de Bernardo Reyes, nutrido por su accionar desde Monterrey lograría dimensión nacional. Su experiencia en el ministerio de Guerra e~tre
principios de 1900 y fines de 1902, elevaría aún más su imagen pero simultáneamente le traería problemas serios con otros núcleos porfiristas. En 1909
ante la posibilidad de que encabezara un movimiento destinado a suceder ~
Porfirio Díaz, el presidente lo envió al exterior. Véase las obras citadas de
Niemeyer y Arellano.
29.- Niemeyer menciona que Reyes, como comandante de la Tercera Zona Militar
e~a el oficial ~e más al~~ graduación "no solo en los tres estados que compo'.
n 1an la zona, smo tamb1en, extraoficialmente, en los vecinos de Zacatecas y Durango. Como representante de Díaz en la frontera, Reyes vigilaba continuamente a los políticos locales en Nuevo Le6n y Coahuila...". Obra citada p.
45. Y Arellano: "Con su carácter de representante del presidente Díaz en t~da
la región '.ronteriza, manti:n ía constante vigilancia en aquella zona a la vez que
se comurucaba con el gobierno del centro para mantenerlo al corriente de cuanto_ ?curría a lo largo de _ella". Obra citada, p. 31. Aunque Reyes dejó el mando
militar _p_ara poder funcionar como gobernador constitucional, puso como jefe
a un oficial de confianza con la aprobación de Díaz.

M. Cerutti: poder estatal, econom(a y burguesfa en Ml!xico

87

cional mexicano. ,tientras que en los años de Vidaurri -y aún
en momentos posteriores- las amenazas de invasión norteamericana solían verse acompañadas por rebeldías regionales que
podían detonar en nuevos desgarramientos territoriales, con la
instauración del aparato reyista -brazo septentrional del aparato gestado por Díaz- esa posibilidad se redujo a su mínima
expresión. El establecimiento de la paz minuciosamente regida
por Reyes fue casi simultánea a la vinculación que el noreste
entabló con el interior gracias a un medio fundamental para la
política centralizadora: el ferrocarril 30 .
En cuanto al bandolerismo, Reyes actuó sistemáticamente
para suprimirlo y fortalecer, con ello, la tranquilidad necesaria
para la aparición de los mecanismos capitalistas de producción.
Aplicó leyes nacionales y modificó las locales, y empleó sus tropas para someter a bandidos y vagos. Para septiembre de 1887
comunicaba a la legislatura que había, ya, "seguridad completa
en el Estado" y que se abrían "nuevos horizontes a los hombres
laboriosos" 31
III.- Desde los años noventa, la producción industrial de
Monterrey comenzó a predominar abiertamente en uevo León,
que hasta entonce_s había sido un estado de bases agrícolas. Y
tanto a nivel general, como en el muy particular caso de la metalurgia pesada, los valores industriales comenzaron a impactar
inclusive en el contexto nacional. Proyectado hacia mercados en
expansión, este sector económico emergió como una actividad
suficientemente rentable como para atraer masivamente las
enormes fortunas que se habían acumulado en la ciudad desde
décadas atrás32 .
30.- Monterrey quedó unida con el centro del país en 1888, aunque el ferrocarril
-desde Estados Unidos- había ll~ado a la ciudad en 1882. Esta urbe se convertiría en el principal nudo de comunicaciones ferroviarias en el norte, lo que
resultó un elemento clave para que un mercado de características nacionales
quedara al alcance de la industria que SUigi6 hacia los noventa.
31.- Este punto lo hemos desarrollado más ampliamente en Burguesia y capitalismo
en Monterrey (1850-1910), Mé;cico, Claves Latinoamericanas, 1983,pp. 165-68.
32.- Las décadas que corrieron entre 1855 y principios de los 90 convirtieron a

�88

Siglo XIX

M. Cerutti: poder estatal, economfa y burguesfa en México

89

Antiguos y expertos comerciantes (algunos de ellos actuaban ya en tiempos de Vidaurri, y entre 1870 y 1890 se habían
transformado también en importantes propietarios de tierras e
intensificado su actividad como prestamistas) traspasaron caudales y bienes a la producción industrial capitalista, y además realizaron inversiones cuantiosas en la minería, coadyuvaron a
montar el sistema bancario, participaron en la instalación de
transportes y otros servicios urbanos y modernizaron relativamente las ramas agropecuaria y mercantil.

radas en Estados Unidos, y la oportunidad de llegar a ese mercado gracias a disposiciones aduaneras norteamericanas y por
el uso del ferrocarri1 33 .

La instalación de un parque fabril significativo para la época
-dato saliente en el norte de México, y singularizado a nivel latinoamericano por la ya mencionada puesta en marcha de grandes plantas de metalurgia básica- fue propiciada por una coyuntura, que se abre hacia 1890, caracterizada por:

en general, y de las realizadas en la industria en particular: comienza a regir en uevo León por medio de leyes específicas
promulgadas en los años 1888 y 1889.

a) El rápido avance del tendido de los ferrocarriles, que convirtieron a Monterrey en una de las urbes mejor comunicadas
del país.
b) La paralela articulación de un mercado que tendía a ser
nacional, con demandas suficientes como para que la producción
industrial capitalista mostrara excelentes perspectivas.
c) Las necesidades de metales industriales no ferrosos gene~onterrey en ~n punto d~ concen~raciwi de capitales. El comercio legal y el
ilegal,. el maneJo especulativo del dinero, la apropiación y uso de tierras y una
lenta mcu~sion en la inversión productiva - directa o por medio del préstamo,
como se hizo en la comarca lagunera, con sus cultivos de algodón, desde 1870permitieron el surgimiento de un núcleo burgués apto para lanzarse a la producción capitalista cuando las condiciones del mercado nacional y del internacional
r~sultaron favorables. Los años ~e Vidaurri fueron, justamente, un momento iniCJal en este período de fonnacion de capitales, que no difer(a demasiado de lo
que sucedía en otras latitudes latinoamericanas. Lo distinto habría sido que se
rematara en un proceso de desarrollo fabril, cuya base fue la industria pesada.
Estos puntos han sido desarrollados en Burguesía y capitalismo citado. Una referencia más amplia a las transformaciones en la producción y e~ los valores que
generaban el sector agropecuario y la industria podrá encontrarse en nuestro
trabajo "División capitalista de la producción, industrias y mercado interior. Un
estudio regional: Monterrey (1890-1910)", incluido en El siglo XIX en México.
Cinco procesos regionales, México, Claves Latinoamericanas, 1985.

d) La comentada estabilidad sociopolítica impuesta por
Díaz y extendida al noreste por Reyes.
e) El arribo sistemático del capital extranjero.

f) Una política de promoción de las inversiones capitalistas

Conjunto de circunstancias que resultaba fortalecido por la
óptima ubicación geográfica de Monterrey: por una parte, en un
punto semifronterizo apto para acceder -ya fuere por ferrocarril, ya por vía marítima- al muy dinámico mercado norteamericano; por otra, en el seno de una amplia región minera (que incluía enormes yacimientos carboníferos) que sería vigorosamente vitalizada por los propios ferrocarriles y por los grandes
establecimientos de fundición.
33.- El poñuiato se inició con poco más de 600 kilómetros de vías férreas bajo concesión federal y se despidió con casi 20,000. En fuerte medida la red se extendió hacia el norte, porque las expectativas de comercio exterior ofrecían una variante única en el continente: sólo México tenía junto a alguna de sus fronteras
a una de las economías más grandes del mundo industrializado. Los estados del
norte oriental. - San Luis Potosí, Durango, Zacatecas, Chlhuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas- se verían entonces rápida y febrilmente atravesados.
Monterrey resultó uno de los nudos fundamentales de esta telaraña de rieles. Por
eso pudo conectarse tan eficazmente con el mercado norteamericano y con un
mercado interior en consolidación. Las do~ posibilidades fueron aprovechadas
por la industria que nació en Monterrey. La metalu¡gia básica producía plomo
y otros insumos para Estados Unidos. La industria liviana y la siderurgia -que
surgió en 1903 con el primer gran establecimiento de su tipo que por décadas
funcionó en Latinoamérica- , trabajaron para el consumo nacional. Esta doble
conexión dio a la burguesía regiomontana enonnes posibilidades de crecimiento, a la par de los capitales extranjeros que se asentaban en la región. En el caso de la metaluigia pesada, su desarrollo fue favorecido por la elevación de recargos a los minerales en bruto con baja ley de plata fijados en Estados Unidos
que obligó a transformarlos en metales en el propio norte de México.
'

�M. Cerutti: poder estatal, econom(a y burgues(a en México 1

90 Siglo XIX

IV.- Desde finales de los 80 Bernardo Reyes propulsó e instauró una legislación que estimulaba la instal~ción Y(º e~pansión de establecimientos productivos de todo tipo (mmena, f~bricas, agro), así como en los ámbitos de las finanzas y lo~ serVIcios. Como correspondía al orden porfiriano, estas políticas no
excluían al capital extranjero, que gozaba de las mismas prerrogativas que el local.
Dicha legislación (ver anexo 5) amplió las condiciones creadas por la coyuntura arriba indicada. Los grupos burgueses regionales -tanto los asentados en Monterrey como los de otros
puntos del noreste, que comenzaron a trasladarse a la ciudad
nuevoleonesa- aceptaron con beneplácito estas propuestas. En
la práctica la legislación se tradujo sobre todo en fuertes exenciones impositivas a los inversionistas. Inclusive un decreto del
22 de noviembre de 1889 permitía declarar "de utilidad pública" a las más grandes inversiones, con lo que las exenciones podían prolongarse hasta treinta años34 . Así, la industrialización
34.- Este fue el caso de la Compañía Fundidora de Fierro y A_rero de Mo~terrey, S.
A cuya solicitud para la ,exención de impuestos fue realizada por Vicente Fe~a el 15 de marzo de 1900. Su puesta en marcha requirió una inversión de
diez millones de pesos (cinco millones de dólares al cambio de la época). Su
producción de lúerro y acero, como se la ~en~ionó, estuvo totalmente vo~ca~
al mercado interior sobre todo al abastecimiento de la demanda ferroviana.
A menos de cuatro ~os de comenzar a producir empleaba 1,700 personas. Su
planta incluía un alto horno con capacidad para quinientas toneladas diarias,
tres hornos de aceración tipo Siemens Martín (con trescientas toneladas de
manejo por unidad), groas eléctricas y locomotoras, un taller de laminación con
mil toneladas diarias de capacidad,un taller de fabricación comercial, un departamento para la construcción y reparación de maquinarias, dos l!aterias para la
elaboración de coke. Anualmente la planta podía generar 100,0t!O toneladas de
rieles de acero y vigas; 10,000 toneladas de hierro comercial; 12,000 de hierro
en lingotes; y 8,000 de hierro vaciado. El 20 de septiembre de 1903 el gobernador Reyes envió al presidente Díaz este expresivo mensaje: "Antier fueron fabricados en la 'Fundición de Fierro Y Acero de Monterrey' los primeros rieles
de acero que se han construido en la América española". Referencias pueden
encontrarse en AGENL, Memoria del gobernador del estado de Nuevo León,
período 1903--07, 1, pp. 67-9;lbidem, II, pp. 468-89;y en Concesiones, expediente del 7 de abril de 1900. La constitución de la compañía, y todos sus accionistas iniciales, se encuentra en AGENL, protocolo de Tomás C. Pacheco,
mayo de 1900, fs. 392-415. Entre los accionistas fundadores destacaban no sólo
integrantes de las familias locales más poderosas (Armendaiz, Milmo, Sada-Muguerza, Zambrano, Belden, Hemández- Menclirichaga, Ferrara, Garza, Madero,
González Treviño, Maiz), sino también personajes prominentes ligados al capital

91

que se suscitó en Monterrey -eje, a su vez de un vigoroso desarrollo capitalista en buena parte del norte oriental de Méxicoresultó notoriamente incentivada por la acción gubernamental.
La burguesía regional aprovecho este marco, fructífero para
sus intereses en ascenso. Su satisfacción se manifestaba no sólo
en sus crecientes inversiones, en su diversificación empresarial,
en su devenir estrictamente económico, sino también en apreciaciones públicamente favorables al mandatario de Nuevo León.
Bernardo Reyes sabía que podía contar para cada inevitable
reelección con sus amigos, los empresarios. Un caso muy notorio se dio en 1903, cuando Reyes se había reincorporado a sus
funciones tras haber sido ministro de Guerra de Díaz. El anuncio de su reelección movió a los principales miembros de la
burguesía local apoyar al candidato de siempre. El 25 de
marzo expresaron su ''voto de confianza y gratitud" en un documento que incluía estos conceptos:

a

Al calor del sabio, energico y prudente Gobierno de Ud. Señor
General, y á virtud de las garantías ofrecidas y hechas efectivas
por él, se obtuvo la paz y reinó la mayor armonía entre todas las
clases sociales: acudieron inmensos capitales que se derramaron
por todo el territorio del Estado; se crearon innumerables establecimientos de instrucción primaria... floreció el comercio, se
implantaron instituciones industriales y de crédito, que han aumentado considerablemente la riqueza pública, y se obtuvieron
multitud de otros positivos bienes, que son el orgullo de este
pueblo viril y trabajador.

Por eso
nosotros, todos los que somos agenos á la política, los qué nos dedicamos al trabajo, y que no pretendemos del Gobierno del Estado, sino aquellas garantías á que aspira todo pueblo que busca
en el trabajo honrado y pacífico su suprema aspiración, y la conservación de la paz, implantada en buena hora por el inmortal
Presidente de fyléxico, Don Porfirio Díaz; nosotros, Señor Genefrancés (León Honorat y León Signoret), al español (Antonio Basagoiti) y al
norteamericano (Tomás Braniff).

�92 SigloXIX
ral, volvemos á hacer públicos nuestros sentimientos de gratitud...
ratificándoles en todo, y dando a Ud. por medio del presente, un
voto de confianza por su benéfica y honrada Administración.35

Era el reconocimiento a una política capaz de abrir numerosas posibilidades, y que anudaba alianzas entre los grupos modernizantes y el delegado regional del poder central. Lo que inclusive se manifestaba con la colaboración de algunos empresarios o familiares directos de éstos en comisiones especiales, en
los parlamentos estatal o federal o en la alcaidía regiomontana
(ver anexo 6).
Para 1iemeyer,
lo que inspiró confianza al capital y a los negocios (fue) que vieron en don Bernardo la personificaci6n de la ''paz porfiriana ''.
He aquí un gobernador, se razonaba, que gozaba de la más completa confianza del Presidente Díaz y que tenía el prestigio y la
experiencia de un jefe militar para guardar la paz en esta región
que hasta hacía poco había estado sujeta a la guerra civil y a la
desobediencia de la ley 36 •

La visita que el propio Díaz realizó a Monterrey en diciembre de 1898 había mostrado esta completa adhesión de la burguesía que crecfaen Monterrey al proyecto porfiriano de desenvolvimiento socioeconómico. En la Comisión de Obsequio, pre35.- AGENL, Memoria del gobernador, período 1899-903, 1, pp. 166-68 (subrayado
nuestro). Entre quienes firmaban se encontraban los principales empresarios de
Monterrey: Vicente Ferrara, Isaac Garza, Francisco G. Sada, Tomás Mendirichaga, Valentín Rivero y Gajá, José A. Muguerza, Adolfo Zambrano, Miguel
Ferrara, Manuel Cantú Treviño, Francisco Belden, Ernesto Madero, Antonio V.
Hemández, José Armendaiz, Francisco Armendaiz, José Calderón, Mariano
Hernández y el norteamericano Joseph Robertson. La adhesión contaba también con el respaldo de numerosas compañías, cuyos nombres seguían a los de
los empresarios.
36.- Niemeyer, citado, pp. 57-8. Según este autor, Reyes "tomó un interés personal,
casi paternal, en aconsejar a los futuros inversionistas. En varias ocasiones a él
se debió que se situaran en el área de Monterrey diversas industrias que se proyectaban fundar en otra parte..." (p. 58). Para el cónsul _general de Estados
Unidos, John K. Pollard, al gobierno de Reyes se debía "mas que a cualquiera
otro los grandes pasos que se han dado en Monterrey. Es amigo de los americanos y yo mismo he sido objeto de muchas muestras de cortesía por su parte".
Citado en Niemeyer, p. 56.

M. Cerutti: poder estatal, economfa y burgues(a en México

93

sidida por el propio Reyes, fueron inclmdos empresarios de
primera línea como Francisco Armendaiz, Antonio V. Hernández (concuñado de Evaristo Madero, cabeza de una de las familias de mayor peso en el capitalismo del noreste), V alentín Rivero y Cajá, Francisco G. Sada y Vicente Ferrara.
Reyes emitió entonces un vibrante elogio a la obra realizada por Porfirio Díaz, compartido por sus amigos regiomontanos. En uno de los tramos más significativos de su discurso
principal, el góbemador mencionó que aludir a la gestión de
Díaz
...es ver armónicamente unificarse la acción, antes anárquica o
dispersa, de las entidades federales, para consolidar la Patria común; es ver extenderse en nuestro territorio, como al contacto
de una vara mágica, 38,000 kilómetros de alambre telegráfico,
12,000 de vías férreas, con sus apéndices que son puentes, caminos y calzadas: amplio sistema de transporte y comunicación, en
que activa empezó a circula.r la vida nacional, estimulándose la
producción, desbordándose el comercio, al que abristeis y mejorásteis puertos con obras gigantes, como las de Tampico y Veracruz(...) Es estimar el fomento que directamente habéis imprimido a las industrias madres, la agricultura y la minería... Es admirar vuestra brega coronada de éxitos en el Ramo de Hacienda;
veros en medio de las abrumadoras catástrofes financieras (trayendo) el arreglo de las deudas interior y exterior, el del pago de
los inmensos créditos ferrocarrileros, la abolición de las alcabalas,
y por último, el brillante resultado sin ejemplo en nuestra historia, el equilibrio de nuestros ingresos y egresos...37 •

Por medio del delegado regional del poder central se manifestaba asf que la idea de sociedad, el Estado acional porfiriano era aceptado. o había ya diferencias irreversibles o profundas entre estos núcleos propietarios del noreste y las políticas
que desde el centro del país se propugnaban.

37.- AGENL, Memoria del gobernador, período 1895-99, II, p. 4 en adelante.

�94 Siglo XIX

V.· El naciente empresariado respondía, además, con acciones muy específicas y pertinentes: inversiones. Es que el capital podía ser transferido sin graves riesgos, ahora, a la esfera
productiva. La protección guhernament~ -manifestada _no_ sólo en una legislación adecuada (tanto nacional como provmc1al),
sino en un orden social favorable a la reproducción ampliada del
capital- lo facilitaba.
Las viejas familias que habían acumulado cuantiosas fortunas en las inestables décadas anteriores, más otras que se acercaban a Monterrey, más los capitales provenientes de distintas zonas del país, más el capital extranjero, podían articularse por
medio de la sociedad anónima, un instrumento que el porfiriato
llevó a su punto de mayor desarrollo en estos años.
Las principales familias locales, por ejemplo, pusieron en
marcha desde 1890 una gran cantidad de empresas, y cubrieron
muy diversos ramos de la actividad económica (ver anexo 7). Y
sus voceros reconocidos ~aban la decisión de invertir no sólo a
la favorable coyuntura nacional y mundial que se transitaba, sino también a las políticas implementadas desde el despacho de
Reyes. En 1900, un destacadísimo miembro de este empresariado -Vicente Ferrara- decía en vísperas de fundar el más relevante proyecto industrial de la época, la Fundidora de Fierro y
Acero de Monterrey, S. A.:
...para la consecución del fin que nos proponemos no bastan ni
la aprobación de los fondos necesarios, ni el favor que los hombres de negocios dispensen al que proyectamos, sino que ante todo y sobre todo nos es necesaria la protección amplia y eficaz del
Poder Público(...) La administración pública, cuyo cabal concepto de nuestras condiciones económicas ha sido tantas veces demostrado, no necesita, repito, de argumentos y demostraciones
para impulsar el progreso del E'.,;tado. (...) Sí, pues, la nueva empresa no cuenta con una protección que la coloque en condiciones de resistir la competencia ( extranjera, MC), la lucha que intente será insensata y su resultado no hará sino alejar el día en
que los elementos de la riqueza nacional deben desarrollarse libres. Las condiciones apuntadas se resumen en la exención de im-

M. Cerutti: poder estatal, econom{a y burguesfa en México

95

puestos por un periodo de tiem¡o que baste a establecer la producción y a asegurarle mercado3 .

Varios años antes, otros colegas de Ferrara -Santiago y
Francisco Belden, Patricio Milmo y Juan Weber- reconocían
"la protección decidida que en el ramo· industrial, como en todos los demás, imparte la actual administración del Estado", y
por ello habían resuelto establecer la Compañía Industrial de
Monterrey. Se dedicaría a la producción de muebles y artefactos de madera, y a la fabricación de objetos de metal laminado, rubros en los cuales había una marcada competencia extranjera. Por ello se hacía "necesario recurrir a las franquicias que
sabiamente los Gobiernos progresistas conceden a las nacientes
industrias . .. ". Y Francisco L. Cantú, en septiembre de 1895,
decía en ~na solicitud análoga que " ...atendiendo al impulso
proteccionista dado por el Gobierno de su digno cargo á las artes, á la agricultura y á la industria (. ..) y teniendo en cuenta
los felices resultados que ha producido su sistema que cría la
riqueza pública... ", iba a invertir en una fábrica de artefactos
de metal39 •
Son expresiones que se reiteran, y que acompañan generalmente una solicitud para que queden exentas de impuestos
provinciales y municipales las compañías que están por inaugurarse o que proyectan una expansión.
Las medidas y políticas del reyismo se insertaron en un proceso que en Monterrey derivaría en la consolidación de las formas capitalistas de producción con base en el sector fabril. A
diferencia de lo que acaece en otras áreas de América Latina en
esos años, la ciudad nuevoleonesa se lanzó al capitalismo sustentándose en la producción industrial. Se abrió allí el auge inicial
de esta burguesía regional. Su segundo período de intenso crecimiento llegaría recién treinta años después: hacia 1940,
38.- AGENL, Concesiones, expediente del 7 de abril de 1900.
39.- AGENL, Memoria del gobernador, periodo 1891-95, pp. 1077-78; y Memoria,
período 1895-99, II, pp. 509-14.

�96

Siglo XIX

M. Cerutti: poder estatal, econom(a y bu,gues(a en México

cuando comenzaron a sentirse los efectos de la política económica de Lázaro Cárdenas, momento que coincide con la prosperidad que para las manufacturas latinoamericanas en general
trajo la Segunda Guerra.

ralizan por la geografía mexicana. Se ha visto que las decisiones de política económica -como las leyes de promoción a la
inversión- brindan condiciones óptimas para que eso suceda.
No se niega, pues, dicha influencia. Lo que se pretende significar es que las fuerzas endógenas del sistema económico cobran
mayor especificidad en una realidad cuya estructura y mecanismos brindan márgenes más generosos, y sobre la que golpean demandan mercantiles intensas y, sobre todo, regulares.

ALGU ASCO CLUSIONES
Los dos momentos que a nivel descriptivo se han cotejado
permitirían extraer algunas conclusiones -parciales- respecto
a la intensa interacción entre aspectos políticos y actividad económica en el siglo XIX.
Para empezar, es muy nítida la diferencia entre los años sacudidos de guerras y conflictos de diversa raíz, que condicionan globalmente el funcionamiento productivo y mercantil, y el
período de estabilidad que fuerza el porfiriato, cuya característica fue un desenvolvimiento más regular de la estructura económica.
En tiempos de la revolución liberal se percibía una sujeción
muy amplia de la circulación mercantil y de las labores productivas a la esfera político-militar. La economía regional era constantemente urgida por las necesidades bélicas. La posibilidad de
que la producción mercantil trabajara -aún dentro de un esquema precapitalista- de manera sostenida para los mercados regionales o intrarregionales quedaba frenada por las demandas de
las tropas. La misma mano de obra, abrumadoramente rural, era
exigida para integrar los batallones que marchaban a la guerra.
En los años de Bernardo Reyes -o sea, desde el momento
en que se consolida el orden porfiriano- la estructura productiva se ve desligada de tan implacable asedio. Incluso toma distancia de la esfera política en el sentido de que puede apuntar
con mayor autonomía hacia el objetivo de abastecer los mercados regionales y el internacional, que incrementan rápidamente
sus consumos. Esto se acentúa en la medida en que los brotes
capitalistas, la generación de productos en gran escala, se gene-

97

,,

Desde el punto de vista del capital -y de su instrumentadora, la naciente burguesía- la fase de Vidaurri acciona permanentemente sobre el dedicado a la circulación y al financiamiento.
Esto resultaba inevitable por la situación de conflicto militar
que entrecruzó a la sociedad mexicana, por las dificultades que
existían para llegar a los mercados (abiertos, a veces; cerrados,
en otras ocasiones; siempre dificultados por las malas comunicaciones). Coherente con su visión liberal, Vidaurri resolvió estos problemas poniendo las aduanas al servicio de los comerciantes del noreste. Es claro que esta tesitura combinaba no sólo con el tipo de actividad económica predominante y factible,
sino con el hecho, decisivo, de un Estado Nacional aún invertebrado. El poder regional se hacía cargo, incluso para enfrentar
al poder central, de recursos que no le hubieran correspondido
en caso de que aquel Estado Nacional estuviera, ya, configurado. Para los grupos burgueses regionales, la opción posible era
introducir mercancías y especular con las premuras del poder
regional. Invertir en producciones en escala era imposible.
Lo opuesto parece acaecer treinta años después. El poder
central extiende su soberanía sobre toda la geografía y la sociedad que constituyen el Estado acional. Controla, por ello,
las aduanas. Reglamenta a escala global la circulación interior.
Somete los poderes locales. Vincula un mercado que apunta a
lo nacional, y conecta las comarcas más dinámicas con el mercado mundial. Logra unificar los segmentos diversos de la clase
que se tornará dominante. Su legislación, ahora, puede operar
sobre el capital productivo, sobre la inversión productiva. Lo

�98 Siglo XIX

jurídico facilita ese traslado (desde la circulación o la especulación de los prestamistas) a la puesta en marcha de mecanismos productivos que, con frecuencia -y Monterrey es un ejemplo en este sentido- asumen rasgos capitalistas. O, como en
Yucatán, se encuentran bajo dominio total del capital.
En Monterrey, la burguesía no productora -que entre

1870 y 1890 se había dedicado también a la apropiación de
tierras- se abre a la inversión fabril y minera, moderniza sus
formas de actuación, se torna una burguesía capitalista. Se suma gustosa al proyecto porfiriano, y el Estado Nacional que éste
involucra queda definitivamente aceptado. Ni habrá insinuaciones autárquicas, como en los años de Vidaurri, ni habrá conatos
alternativos, como los que la burguesía catalana promueve en
España en más de una oportunidad desde fines del siglo.

ANEXO I

Comercian te

VARIOS
VARIOS
MARIANO HER!

JUAN CLAUSEI\
JUAN J. DE LA t

Se modifican, entonces, las formas de operar en los núcleos
sociales que por diversos medios han concentrado bienes y caudales. Con frecuencia fueron los mismos hombres, o las mismas
familias, las que recorrieron ambas fases del proceso aquí descripto. Lo que se está cumpliendo en el norte oriental de México en la parte última de la centuria pasada es ese momento en
que la acumulación originaria tiende a desembocar en la producción capitalista. Punto en que los grupos burgueses comienzan a
dominar la producción de manera directa, y absorben el excedente social sin intermediarios, con plena libertad. Los nexos
entre poder polftico y actividad económica, en ese punto, son
sometidos a una reestructuración.

BRACHYSHON
VALENTIN RIVI
AMADOFERNA
FLORENTJNO A
PATRICIO MILM
COMERCIO DEI
PATRICIO MILM
PATRICIO MILM

PATRICIO MILM
JUAN P. MOLON
BRACHY SHONI

�M. Cerutti: poder e,tatal, econom(a y burgue,fa en México

ANEXO I

Comerciante

99

PRESTAMOS Y CARGOS A LA TESORERIA GENERAL DEL ESTADO (1858-1859)

Cantidad

Premio

Fecha

Explicaciones anexos

VARIOS

$ 7,800

26-I-58

Para urgentes atenciones. Anticipos a cuenta
de derechos de importación.

VARIOS

4,000

25-4-58

Para atención de fuenas en campaña en el
interior.

MARIANO HERNANDEZ

3,000

8-5-58

Para atención del Ejército del Norte que
marcha hacia el interior.

JUAN CLAUSEN

3,000

50%

ídem

ídem.

JUAN J. DE LA GARZA CHAPA

3,000

SO%

ídem

ídem.

BRACH Y SHONFELD

1,000

50%

ídem

ídem.

VALENTIN RIVERO

1,000

50%

ídem

ídem.

AMADO FERNANDEZ

1,000

50°/o

11-5-58

ídem.

FLORENTINO ALBO

1,744.18

50%

23-6-58

ídem (representa una deuda por gastos del
mismo Ejército del Norte).

PATRICIO MILMO

2,000

50%

14-6-58

ídem.

COMERCIO DE LA PLAZA

6 ,000

2°1o

28-7-58

Para urgentes atenciones del Ejército del
Norte. Reintegrable en cuatro meses.

$296.72

29-7-58

Para atenciones Ejército del Norte.

mensual

PATRICIO MILMO

4,276.72

PATRICIO MILMO

1,000

ll°lo

10458

Pagos de flete de 84 caI"gas de pertrechos y
otros efectos de guerra conducidos a San
Luis Potosí.

PATRICIO MILMO

1,000

25°/o

16-8-58

Para atención de familias de soldados.

JUAN P. MOLONY

$10,000

l.5°1o

25-8-58

Para atenciones del Ejército del Norte, prestados en San Luis Potosí.

30-8-58

Préstamo de pronto reintegro, que se compensara con derechos.

mensual

BRACH Y SHONFELD

500

12%

�Siglo XIX

101

Sigue Anexo I

Comerciante

Cantidad

Premio

Fecha

Explicaciones anexas
Para urgentes necesidades de la tesorería del
Estado. Préstamo de pronto reintegro a
compensar con derechos.

MARIANO HERNANDEZ

1,000

20%

13-9-58

BRACH Y SHONFELD

1,000

20°/o

ídem

ídem.

VALENTIN RIVERO

1,000

20°/o

ídem

ídem.

PATRICIO MILMO

666.66

20°/o

ídem

ídem.

A. GARZA Y CHAPA

666.66

20%

ídem

ídem.

CLAUSEN Y CIA.

666.66

20%

ídem

ídem.

JOSEMORELL

900

25°/o

5-10-58

Por cantidades prestadas al Estado sin premio alguno, nuevo préstamo con dicho premio.

JOSEMORELL

1,000

11%

3-11-58

Para atenciones del Ejército del Norte.

ANTONIO DELA GARZA

1,000

11°/o

4-12-58

Para pago de armas.

TEOFILO DE LA GARZA

1,000

11°/o

ídem

MARIANO HERNANDEZ

400

11%

12-1-59

Se devolverá con derechos.

24.J-59

Compensa intereses y otros, sobre la hase
del préstamo efectuado en San Luis Potosí de 10.000 pesos, el 25-8-58.

ídem.

JUAN P. MOLONY

2,265

JUAN CLAUSEN

1,000

11%

25-2-59

A Pagaduría del Ejército. Se retribuirá con
derechos.

VIUDA DE TARNAVA Y CIA.

1,000

11°/o

2-3-59

Para atenciones urgentes y como anticipo de
derechos.

IDEM

2,000

11°/o

14-3-59

Como anticipo de derechos de circulación y
exportación de metálico.

MARIANO HERNANDEZ

1,269

11°/o

21-3-59

Para atenciones de servicio público.

�M. Cerutti. poder estatal, econom(a y bu111ue1fa en M~ico

103

Sigue Anexo I

Comerciante

Cantidad

Premio

Explicaciones anexas

Fecha

A pagar en la Adm. de Rentas con derechos.

1,500

ll°lo

mzo-59

500

ll°lo

8459

MARIANO HERNANDEZ

1,500

ll°lo

abr-59

Para atenciones militares.

VALENTIN RIVERO

1,000

ll°lo

14-5-59

Para atenciones del Ejército del Norte. Préstamo de pronto reintegro.

VIlJDA DE TARNAVA Y CIAJUAN CLAUSEN-BRACH Y
SHONFELD-JOSE MORELL

3,375

ll°lo

15-5-59

Préstamo colectivo para atenciones del Ejército del Norte.

17-5-59

Para cubrir gastos del diputado Trinidad de
la Garza y Melo. A pagar con derechos aduanales.

BRACH Y SHONFELD
JUAN CLAUSEN

JUAN CLAUSEN

400

MARIANO HERNANDEZ

500

ll°lo

24-5-59

Para atenciones del Ejército del Norte.

MARIANO HERNANDEZ-VIlJDA DE
TARNAVA Y CIA-JUAN CLAUSEN

1,300

11°/o

8-6-59

Para atenciones del Ejército del Norte.

PATRICIO MILMO

2,000

11°/o

28-6-59

ídem.

JUAN P. MOLONY

7,000

20°/o

28-7-59

Se carga a gastos extraordinarios de guerra.

MARIANO HERNANDEZ

2,500

11°/o

9-8-59

El premio se carga a extraordinarios de guerra.

VIUDA DE TARNAVA Y CIA.

2,445.75

11°/o

7-9-59

Para atenciones del Ejército del Norte. Se
pagará con derechos de exportación de moneda.

VIUDA DE TARNAVA Y CIA.

1,500

ll°lo

22-9-59

A sastisfacer con derechos de exportación de
metálico.

300

U 0 /o

ídem

ídem.

1,500

llº/o

ídem

ídem.

600

llº/o

ídem

ídem.

VALENTIN RIVERO
MARIANO HERNANDEZ
BRACH Y SHONFELD

FUENTES : AGENL, Hacendarios, 1858 y 1859, tesorería general del estado de Nuevo León Y Coahuila.

�M. Cerutti: poder e1tatal, econom(a y burgue1{a en Múico

105

PRESTAMOS Y CARGOS A LA TFBORERIA GENERAL DEL ESTADO (1862)

ANEXOJI

Comercian te

Cantidad

PATRICIO MILMO

$

1,000

· Premio

Fecha

Explicaciones anexas

20%

9-1-62

Para urgentes atenciones del Estado. A pagarse con derechos.

PATRICIO MILMO

900

10-1-62

J.J]MENEZ

900

16-1-62

MARIANO GARClA
VIUDA DE TARNAVA Y CIA.

1,020
800

ídem.
Facilitado por medio de Tárnava y Cía. Se

pagará en Piedras Negras con derechos.

(a)

24-3-62

Suman 500 pesos en efectivo y 520 en "buenos créditos", para urgentes atenciones.

11°/o

29-3-62

La mitad se pagará con derechos de importación.

EVARISTO MADERO

1,000

VALENTIN RIVERO

2,000

RAMONLAFON
TOMAS O'FARRELL

TOMAS O'FARREU

BRACH Y SH ONFELD
VIUDA DE TARNAVA Y CIA.
BRACII Y SIIONFELD

1-4-62

Para atenciones urgentes. Se pagará por la
aduana de Piedras Negras.

9-4-62

El bono a extenderse se admitirá en Rentas
como pago a derechos de exportación de plata pasta, con 7.5% de impuesto. Gracia que
se concede por "las circunstancias en que se
encuentra por la falta de recursos para atender los gastos nwnerosos que tiene que erogar(se) para la manutención de las fuerzas
que tiene en actu·al servicio... "

$25

12-4-62

A pagarse por Piedras Negras. La suma incluye el premio.

11%

30-4-62

Nuevo documento por préstamos anteriores.

495

23-5-62

Para pago de vestuario para regimiento de
Caballería. La mitad se devolverá en derechos, d resto en efectivo.

1,000

26-5-62

Se prestó como anticipo de derechos por
efectos a introducir a Monterrey.

650

27-5-62

ídem.

2,000

3-6-62

525
1,646.80

50°/o

Para urgentes atenciones del gobierno. A devolverse con derechos de exportación de moneda, liquidándose con impuestos del 6

7/8°/o.

�M. Cerutti: poder estatal, economta y bu11fues{a en México

107

Sigue Anexo II

Comerciante

Cantidad

Premio

Fecha

Explicaciones anexas

50°/o

14-6-62

Se compensará totalmente con derechos.

PATRICI.O MILMO

2,000

VIUDA DE T ARNAVA Y CIA.
BRACHY SHONFELD

708
1,711

25-6-62

Se admitirán los bonos en Rentas, por pago
de derechos a la exgortación de moneda con
impuestos del 6 7/8 1/o.

GABINO SANMIGUEL

1,600

1-7-62

800 pesos se reciben; otros 800 se adeudan
por suministros de harina al ejército. Se devolverá en un 80 por ciento con derechos de
importación por Piedras Negras.

EVARISTO MADERO

2,000

50°/o •

20-7-62

Se expide libranza por 3,000 pesos· contra
aduana de Piedras Negras, por derechos.

JOSEMORELL

1,000

11°/o

28-8-62

Para urgentes atenciones. La mitad se devolverá en derechos.

BRACH Y SHONFELD

1,000

4-9-62

A pagar con cualquier derecho "que causen" en la administración de Rentas.

25-9-62

Se aceptan documentos por esa suma. Se
extiende otro, en calidad de préstamo de
pronto reintegro.

PATRICCO MILMO

TOMAS O'FARRELL

$ 3,992.72

795

200/o

2-10-62

300 pesos que presta más un bono por 495
que se adeudaba. La mitad se devolverá con
derechos, incluídos de circulación y exportación de moneda con 6 7/8°/o de impuesto.

BRACH Y SHONFELD

2,500

22-11-62

El premio será de 15°/o si se paga en dos meses, y del 15°/o si se devuelve en mayor plazo. Se pagará con derechos sobre Piedras Negras y Monterrey.

BRACH Y SHONFELD

400

22-12-62

ídem.

(a) Cuando no se menciona el premio significa, con frecuencia, que la compensación está incluí da en el tipo de derechos o de concesiones que se otorgan.
FUENTES: AGENL, Hacendarios, 1862-2, tesorería del Estado.

�108 SigloXIX
M. Cerutti: poder estatal, econom(a y burgues(a en México

ANEXO III

CTRCULAR DEL 22 DE ENERO DE 1858,
DESTINADA AL COMERQO

Comprometido el Estado á cooperar con todo su poder al restablecimiento
neto de la Constitución de 1857 atacada de muerte por el motín militar de
Tacuhaya, que cadaEstado ha condenado por sí reasumiendo su soberanía,
formando grupos de coaliciones para conquistar con las armas los preciosos
bienes que se le quieren arrebatar por la fuerza, Nuevo-Leon y Coahuila,
que tanto se distinguió en el derrocamiento del tirano Santa Anna, debe
distinguirse tambien en esta obra de reparacion política y de consolidacion
del orden y de la paz. Al efecto, ha reasumido la plenitud de su soberanía
por medio de su legislatura y celebrado una alianza ofensiva y defensiva
con Tamaulipas, á que se ha adherido San Luis, para fonnar el grupo del
Norte y entrar desde luego en unión de los Estados que forman la confederacion en la guerra á que ha sido provocada la república por una facción
teocrático-militar tan pequeña, numéricamente considerada, como son
horribles sus tendencias de erigir sobre las ruinas de la libertad el imperio
del sable, hasta acabar con la vitalidad que ha quedado al país después de
agotar sus lágrimas y su sangre.
Pero como la empresa exige gastos proporcionados a su magnitud, el
Gobierno del Estado lejos de recurrirá préstamos que sin remediar la situación arruinarían á los pueblos, y lejos de celebrar contratos que favoreciendo á unos cuantos, perjudican a la mayoría del comercio y en cierta
manera lo obligan á hacer operaciones fraudulentas que tanto dañan la
hacienda pública; considerando todo esto y que los contratos no llenan las
necesidades del momento, ha debido buscar otras fuentes distintas para
sacar los recursos sin violencia usando de sus elementos en términos que
dén los resultados que demanda la urgencia del caso.
Es uno de ellos el producto de las aduanas del Bravo, incluso el de la
de Piedras-Negras, que debe partirse por la mitad entre Tamaulipas y Nuevo-Leon y Coahuila para sus operaciones militares, según la alianza que
acaban de celebrar ambos Estados en la ciudad de Montemorelos por medio de sus Gobernadores. Se ve por lo dicho que los dos gefes al concertar
sus medios ofensivos y defensivos han fundado sus esperanzas, entre otras
cosas, en el comercio si él sabe corresponder á la protección que se le dispensa en el arreglo que han hecho respecto del ramo mercantil, que consiste en que los derechos de importación se liquiden por el arancel Vidaurri
y de esta liquidacion se rebaje un cuarenta por ciento, que el derecho de
consumo se reduzca á la sesta parte del derecho que con la rebaja del cuarenta por ciento se causa en el puerto, que el municipal se reduzca también al doce y medio por ciento sobre el consumo, ó sea una octava parte

109

mas de lo que se deba pagar por dicho impuesto; que la esportación de
moneda pague un cuatro por ciento, la plata quintada un siete y la pasta
. esta misma cuota y mas el tres y un cuarto por cada pieza, cuyo arancel
debe expedir el Exmo. Sr. Gobernador de Tamaulipas y hacerse estensivo
á Nuevo-Leon y Coahuila, para que la uniformidad en este ramo favorezca
las miras de uno y otro Estado; de modo que en último análisis los derechos
· que pesaban sobre el comercio quedan reducidos á poco menos de la mitad de los que establece la ordenanza general de aduanas, y si con estas
franquicias el ramo mercantil no se vigoriza, las causas serán otras que las
que dependen del arbitrio de la autoridad, y si el fraude no se corrige, entrando los que lo hacen á la órbita legal que se le describe al comercio en
general, no tendrán que quejarse los culpables si pierden sus fortunas cuando sus efectos de contrabando caigan en la pena de comiso. No podía el
comercio esperar mas protección que la que se le dispensa por este arreglo:
exento de préstamos y fijada una regla y un impuesto moderado para todos, cada comerciante podrá hacer sus especulaciones sobre datos seguros
y sin el temor de que los contratos ó rebajas especiales, como otras veces se
han hecho a título de adelantos y de la necesidad., desnivelen el comercio
en general y perjudiquen las especulaciones en particular.
Pero como los productos ordinarios de las aduanas no pueden llenar la
urgencia en virtud de que los Estados de la frontera necesitan recursos de
pronto para mover sus tropas, no le queda otro medio al Gobierno que
ocurrir al comercio del Estado solicitando un anticipo á cuenta de derechos de importación y de consumo, para lo cual dispone el Exmo. S~. Gobernador que reuniendo V á los comerciantes de ese pueblo los ex1te en
pro de la causa que se defiende á que adelante cada uno lo que le sea posible, cuyo patriótico servicio será compensado con el premio de que se
hablará después; advirtiéndoles que si este medio á que apela el Gobierno
sin coercion alguna no surtiere el efecto que se espera, se verá en la necesidad de restablecer otra vez la fuerza y vigor de la ordenanza general de
aduanas, y negociar un préstamo con una sola casa empeñando los productos de las aduanas, y en este caso no tendrán que quejarse de los perjuicios
que reciban á proporción de las ventajas que se concedan á dicha casa ;asegurando á esos habitantes que si á virtud de las amplias facultades con que
ha sido investido S. E. le fuere dable abolir las alcabalas, lo hará así en bien
de todos ellos, pero que si las graves atenciones que lo rodean _le impidieren
verificarlo en los términos indicados, llevará adelante su proposito respecto
de aquellos efectos con que trafica la clase menesterosa. Para que lo espuesto tenga su debido cumplimiento me ha ordenado la superioridad lo
resuma en las prevenciones siguientes.
la. Las autoridades políticas reunirán en junta pública á todos los comerciantes de su jurisdiccion inmediatamente después de recibida esta cir-

�M. Cerutti: poder estatal, econom(a y burguesía en México 111

110 Siglo XIX

EXPOSICION DEL MINISTRO MANUEL
PAYNO AL GOBERNADOR
SANTIAGO VIDAURRI (1856)

cular, y haciéndoles ver su contenido, les manifestaran que si proporcionan
al Gobierno las cantidades que les fuere posible como anticipo de lo que
causen por todos derechos, les aumentará un once por ciento: esto es, por
cada cien pesos les pagará ciento once.

ANEXO IV

2a. La Tesorería general del Estado estenderá á favor de los anticipantes un documento en que consten las cantidades anticipadas con el aumen•
to del once por ciento, y este documento servirá á los interesados para que
paguen con él los derechos que causen las importaciones de sus efectos por
cualquiera de las aduanas espresadas y también el de esportacion y consumo.

A mediados de abril de 1856, el ministro Manuel Payno, a cargo de la
secretaría de Hacienda en el momento en que era presidente el general
Ignacio Comonfort, mantuvo un intenso intercambio epistolar con el. gobernador Santiago Vidaurri. En síntesis, Payno pro.curaba co~v~ncer al Jefe
neoleonés de la necesidad de que aceptara y pUSlera en practica la ordenanza general de aduanas marítimas y fronte~~s, promulga_da. por el gobierno central en enero de aquel año. En func10n de ese obJetivo, Payno
dirigió el 15 de abril un extenso documento a Vidaurri (más de 26 cuartillas tamaño oficio), en el que abordaba muchos de los proble~as que
atravesaba México para configurarse como Estado Nacional, especialmente
en los planos de la administración, regulación mercantil, sistema de aranceles y aduanas, comercio internacional y control de los recursos que correspondían al poder federal.

3a. Las autoridades remitirán inmediatamente y con la debida seguridad á la indicada Tesorería las cantidades que reunan, así como una lista
nominal de los individuos que las hubieren proporcionado con espresión
de la que cada uno facilitare.
Dios y Libertad, Monterey, Enero 22 de 1858.

Jesus Garza Gonzalez
secretario
FUENTE: AGENL, Circulares, 1858.

En este anexo IV se sintetizan algunos tramos de ese documento, con
particular atención en los que se vinculan con los temas considerados e~ la
ponencia. Las aclaraciones entre paréntesis son ~uestras, y se han modificado levemente, modernizándolas, algunas expresiones.

1.- Motivo del oficio
No había contestado el oficio de V.E. de 4 del (mes) pasado con el
cual acompaña la representación del comercio de esa Ciudad ( de Monterrey), relativa á la nueva Ordenanza general de Aduanas, porque hallándose el E. S. Presidente en la campaña contra los sublevados de
Puebla, era necesario acordar con S.E. lo que debiera contestará ese
Gobierno sobre materia tan grave é importante.
De regreso á la Capital de la República y desembarazado un tanto S.
E. de las graves ocupaciones que en los primeros días ocurrieron, por
su órden tengo el honor de pasar á hacer las explicaciones convenientes.

2.- Aduanas en la frontera noreste
Las poblaciones que quedan mencionadas (en la frontera noreste), y
que personalmente conoce el que suscribe, son de pocos habitantes,
y las únicas de consideración que pueden surtir son Monterey y el
Saltillo (en Coahuila), pues de San Luis Potosí, Guadalajara y esta

�112 Siglo XIX

Capital quedan tan distantes que no puede presumirse que comerciante alguno se establezca en ellas con el objeto de hacer negocios
con el interior. Si el Gobierno accedió á hacer esta nueva reforma en
la Ordenanza ( aceptando la habilitación de algunos puestos aduanales sobre el río Bravo impuesta por Vidaurri), fué pura y exclusivamente en consideración á la frontera ( ...) y corriendo siempre el riesgo de que cuando la autoridad política ó militar no estuviera depositada en personas de la integridad y patriotismo de V. E., se abusase de
esta concesión, y entraran los efectos pagando muy insignificantes derechos ó no pagando nada, y viniesen a surtir las poblaciones del Sur
de la República con perjuicio del comercio de buena fé.

3.- Con el Plan de Ayutla
...basta lo expuesto sobre ésta materia para probar que el Gobierno,
al expedir la nueva Ordenanza, cumplió exactamente lo que había
ofrecido en el artículo respectivo del plan de Ayutla, y debió pensar
que si en general el comercio estaba satisfecho con el Arancel Cevallos, lo estaría mas conque á este arancel que destruyó el monopolio,
y estableció con sabiduría y utilidad los principios generales de la libertad del comercio, se añadieran otras concesiones nuevas y desconocidas hasta aquí en nuestra legislación fiscal.

4.- Derechos diferenciales en favor de la frontera
Nada costaría al Gobierno obsequiar las indicaciones de V. E. y los
deseos de ese comercio ( el de Monterrey, que solicitaba aranceles más.
bajos en el noreste, con el nombre de diferenciales, para compensar los
gastos de flete que debía afrontar en su competencia con colegas del
centro del país), y establecer con aplauso y beneficio de los habitantes
de esos países los derechos diferenciales en un cinco, en un diez, en un
veinte o treinta °lo si se quiere, pero una vez hecha ésta concesión para los puertos de Tamaulipas, Coahuila y Nuevo Leon, Chihuahua las solicitaría como ya lo ha solicitado. Después vendrán Sonora,
Sinaloa, el Sur de Colima y el Estado de Guerrero, con iguales pretensiones, y en virtud que una vez concedida a un Estado era justo y necesario concederla á los demás. Sonora, Sinaloa y Chihuahua, lo mismo que los Estados donde reside V. E., son países lejanos, despoblados, combatidos igualmente por las tribus bárbaras, llenos de necesidades y solícitos y necesitados del apoyo de la Administración; y lo que
se concede á unos de ninguna manera podría negarse á los otros.
Pues bien, desde el momento en que esta concesion se hiciera general
en la frontera del Norte, y en la mayor parte de los puertos del Sur,

M. Cerutti: poder esta tal, econom fa y burgues(a en México

113

ella quedaría nula y de ningun valor para los mismos comerciantes que
por conducto de V. E. la desean y firman la ya citada representación
(remitida por Vidaurri junto con sus propias consideraciones a principios de marzo).

5.- Competencia con el comercio del centro del pa(s
Establecer los derechos diferenciales en todos los puertos que van
mencionados, cualesquiera que fuese el monto del tanto por ciento de
la diferencia, es claro que con ella y con el abuso indispensable en países en que por su estencion y despoblado es prácticamente imposible
que haya la vigilancia debida, los cargamentos vendrían á dar y á venderse á menos precio á las plazas del interior, y aun hasta los mismos
puertos del Golfo. Naturalmente, en este estado de cosas el abundante y poderoso comercio de Tampico y Veracruz reclamaría la misma
baja de derechos. Si se le concedía, entonces... quedaba enteramente
nulificada la gracia del derecho diferencial, y no resultaba mas que una
baja general y uniforme en todo el arancel(...) Si se les negaba era lo
mismo que condenará la muerte y á la miseria á los puertos de Tampico, Veracruz y Tabasco, á cerrará la circulación las vías que la naturaleza ó el arte han hecho más cercanas á las poblaciones más gruesas de
la República ( ...) (E)s preciso que las leyes que arreglan el comercio
sean ó liberales ó restrictivas; pero indispensablemente uniformes para
todos, de manera que el comerciante establecido en Veracruz esté tan
seguro de la mucha ó poca utilidad-de sus especulaciones como el que
se establezca en Tampico ó Matamoros...

6.- Naturaleza y comercio
La naturaleza del país y la situación de los puertos han marcado ya, de
años atrás, las plazas del consumo.
Tampico es el puerto que naturalmente está llamado á surtir a San Luis
y Zacatecas, co?1o Veracruz surte á Puebla, México y Guanajuato, y
como el Manzanillo y San Bias surten á Jalisco y Michoacán.
'; L

Las pretensiones del comercio de la frontera de surtirá estas plazas lejanas, que es á lo que equivale la solicitud sobre derechos diferenciales,
aunque justa en el fondo, pues todo comercio tiene derecho de procurar su actividad y adelantos, es imposible mientras la población no aumente y las vías de commúcación sean prontas y seguras, y ... la seguridad estén establecidas en todas partes de la República. Estas faltas
de que se resiente una Nación todavía muy estensa y nueva se quieren
remediar constantemente...

�114 Siglo XIX

M. Cerutti: poder estatal, economía y burguesfa en México

7.- Alcabalas
Cuanto pueda decir V. E. y el comercio de Nuevo Leon (sobre las alcabalas), el Gobierno lo tiene meditado ya de antemano. Ni la Administración en general ni los individuos que la componen pueden participar de las creencias y convicciones de un antiguo y envejecido sistema
fiscal, que dá lugar á los abusos de los empleados y limita el gíro del
comercio y de la agricultura; pero haré á V. E. una refleción, entre
otras, muy obvia y oportuna. La destruccion repentina de este impuesto (cuya eliminación urgían desde Monterrey), sin sustituírlo con
otro, habría sido la ruina total de los Estados; y si V. E., como indica,
cree que ha debido ya sustituirse, yo le preguntaré como, cuando y á
que hora (Payno alude aquí a los múltiples problemas políticos y militares que ha debido enfrentar el gobierno liberal desde su instalación
en octubre de 1855)...y le vuelvo á preguntar á que hora, como y en
que tiempo se sustituye con conciencia y con fruto un impuesto ya establecido con otro nuevo, para que al mismo tiempo que sea al gusto
de la mayoría de la Nación, produzca pecuniariamente los resultados
que debe procurarse el que administra inmediatamente los bienes de la
Nación, y el que tiene que satisfacer las grandes exijencias diarias de
toda la República, para que la frontera que se queja no sea enteramente esterminada por los aventureros y por los salvajes; para que esta libertad que se conquistó con una revolución no sea perdida y aniquilada; y para que estas partes disímbolas del país se conseiven unidas y
no sean presas de la anarquía, de la amhicion, y de los errores de los
que por un pretesto ó por otro turban la paz pública.

8.- Gobierno central y Estados
No omitiré decir á V. E., porque es preciso que se sepa en esa frontera
y en toda la Nación, cual ha sido la posicion del Gobierno (central)
respecto de los Estados en el corto pero muy crítico y terrible período
que ha atravezado.
~¡

A ninguno de ellos le ha exigido un solo peso··ae lo que, conforme a
la ley de clasificación de rentas del ( ex ministro) Prieto, debía contri1
buir para los gastos generales.
A ninguno ha enviado esas autoridades militares que prescindiendo del
caracter privado de las personas, han tenido en otras épocas la mision
de dominar y de oprimir.
(...) Los recursos de sus rentas generales, y muy particularmente los
de Aduanas marítimas, han sido invertidos por el Gobernador de Ta-

115

maulipas, por el Gobernador de Jalisco y por V. E. mismo, y que no
contento con esto, de su Tesorería de México han salido mas de cien
mil pesos como auxilio para diversos Estados.
( ...) El Estado de Chihuahua, el de Durango, el de Sonora y V. E.
mismo por el que dignamente manda, correo por correo piden recursos al Gobierno y con mucha justicia para defenderse de la guerra de
los salvajes. Los de Jalisco y Michoacan, por el trastorno que snfrieron
por la revolución, piden igualmente recursos. Los de México y Puebla,
lejos de ayudar al Gobierno, apenas pueden sostener las cargas de su
administración, y en caso idéntico se hallan tambien algunos otros.
Este estado de cosas, repito, no puede durar, y el Gobierno ... tiene
necesidad de percibir Íntegramente las rentas: de poner un orden estricto en la administración de sus /t. duanas y de procurar que los Estados organizen sus contribuciones...
( . . .) Esto es lo que real y positivamente constituirá el Gobierno, y
formará la unidad de la Nación; porque el otro sistema no sería sino
el de pequeños países separados unos de otros, débiles para hacer el
bien y defenderse, y fuertes siempre para hacer el mal y encender la
guerra civil.
FUENTE: AGENL, correspondencia con el ministerio de Hacienda, 1856,
15 de abril. ·

�116

M. Cerutti: poder estatal, economfa y burgues(a en México

Siglo XIX

ANEXO V

LEGISLACION ORIENTADA AL
FOMENTO DE LA lNVERSION EN
NUEVO LEON A PARTIR DE 1885.
ALGUNOS EJEMPLOS

1.- Giros industriales y nuevos cultivos
Núm. 76.- El XXIV Congreso Constitucional, representando al pueblo
de Nuevo-León, decreta:
Artículo lo.- Quedan exentos de todo impuesto por siete años:

l.- Todo giro industrial que se establezca en el término de dos años,
contados desde esta fecha cuyo capital exceda de mil pesos. No gozará de
esta franquicia el capital que se destine a la elaboración de bebidas espirituosas.

117

2.- Fincas urbanas (*)
Núm. 77.- El XXIV Congreso Constitucional del Estado, representando al pueblo de Nuevo-León, decreta_:
Artículo lo. Las fincas urbanas que se edifiquen dentro de dos años,
contados desde esta fecha, y cuyo valor no baje de dos mil pesos, quedan
exentas de todo impuesto al Estado por el término de cinco años, computados desde el día de su conclusión.
Artículo 2o. Las personas que lúcieren alguna nueva finca de las condiciones dichas darán aviso a la Recaudación de Rentas respectivas, del día
en que se comience la obra, así como en el que se concluya, a fin de que se
haga la anotación correspondiente.
Lo tendrá entendido el C. Gobernador, mandándolo imprimir, publicar y circular a quienes corresponda.

especial de plantas diferentes a las que actualmente se cultivan en el Estado.

Es dado en el Salón de sesiones del H. Congreso, en Monterrey, a catorce de diciembre de mil ochocientos ochenta y ocho.- P. Benítez y Leal,
Diputado presidente.- Joaquín Fox, Diputado secretario.- Aurelio Lartigue, Diputado secretario.

ID.- Toda hacienda que se forme dentro de igual período en terrenos
no cultivados.

Por tanto, mando se imprima, publique, circule y se le dé el debido
cumplimiento.

II.- El capital que se invierta dentro del mismo término en el cultivo

Artículo 2o.- El término de siete años a que se refiere el artículo anterior, se contará desde el día en que se ponga en explotación el giro industrial o agrícola de que se trata.

Monterrey, diciembre 21 de 1888.- Lázaro Garza Ayala.- S. Roel, secretario.

3.- Obras de utilidad pública
Lo tendrá entendido el C. Gobernador, mandándolo imprimir, publicar y circular a quienes corresponda.
·
Es dado en el Salón de sesiones del H. Congreso, en Monterrey, a los
catorce días del mes de diciembre de mil ochocientos ochenta y ocho. P.
Benítez y Leal, Diputado presidente.- Joaquín Fox, Diputado secretario.Aurelio Lartigue, Diputado secretario.
Por tanto, mando se imprima, publique, circule y se le dé el debido
cumplimiento.

..

Monterrey, diciembre 21 de 1888.- Lázaro Garza Ayala.- S. Roe!, secretario.

Núm 8.- El XXV Congreso Constitucional del Estado, representando
al pueblo de Nuevo - León, decreta:
Artículo único.- Se autoriza al Ejecutivo del Estado, para que en los
contratos que celebre en el presente período constitucional sobre obras de
utilidad pública, conceda exención de contribuciones por un término que
no pase de veinte años, dando cuenta al H. Congreso del Estado del uso
que haga de esta autorización.
Lo tendrá entendido el C. Gobernador, mandándolo imprimir, publicar y circular a quienes corresponda .

�118 Swlo XIX
Es dado en el Salón de sesiones del H. Congreso del Estado, en Monterrey, a quince de noviembre de mil ochocientos ochenta y nueve.- Platón
Treviño, Diputado presidente.- T. Roe!, Diputado secretario.- Víctor de la
Gana, Diputado secretario.

M. Cerutti: poder estatal, econom(a y burguesta en México

119

al pueblo de Nuevo - León, decreta:

Por tanto, mando se imprima, publique, circule y se le dé el debido
cumplimiento.

Unica.- Se autoriza al Ejecutivo para que durante el presente periodo
constitucional, conceda exención de contribuciones del Estado y Municipios hasta por quince años al capital que se invierta en la construcción de
estanques o depósitos de agua en el Estado, para aprovechamientos industriales.

Monterrey, noviembre 22 de 1889.- B. Reyes.- Ramón G. Chávarri,
secretario.

Lo tendrá entendido el C. Gobernador, mandándolo imprimir, publicar y circular a quienes corresponda. ·

4.- Construccibn de casas en áreas de nueva urbanización.
Núm. 4.- El XXVIll Congreso Constitucional del Estado, representando al pueblo de Nuevo - León, decreta~
Artículo lo. Se exenciona por cinco años de contribuciones al Estado,
a los capitales que en el término de dos años se inviertan en construir casas,
cuyo valor no baje de ocho mil pesos, en una zona de tres manzanas a ambos lados de las calzadas Unión y Progreso y en las primeras que circundan
la Alameda Porfirio Díaz, de esta ciudad.

Dado en el Salón de Sesiones del H. Congreso, en Monterrey, a los
veintiséis días del mes de septiembre de mil novecientos.- Manuel G. R.ivero, Diputado presidente.- Rafael Garza Cantú, Diputado secretario.
Por tanto, mando se imprima, publique, circule y se le dé el debido
cumplimiento.
Monterrey, octubre 2 de 1900.- P. Benítez Leal.- El Secretario de Gobierno, Ramón G. Chávarri.

6.- Exenciones por cesión de terrenos urbanos
Artículo 2o.- El tiempo de la exención a que se refiere el artículo anterior principiará a correr desde el día en que quede terminada la finca,
dando aviso de ello al Gobierno para los efectos de este decreto.
Lo tendrá entendido el C. Gobernador, mandándolo imprimir, publicar, y circular a quienes corresponda.
Dado en el Salón de sesiones del H. Congreso del Estac!o, en Monterrey, a los dos días del mes de octubre de mil ochocientos noventa y cinco.

Núm. 6.- El XXXI Congreso Constitucional del Estado, representando al pueblo de Nuevo León, decreta:
Artículo lo. Se concede exención de los impuestos que se causen en
el Estado, a los propietarios de predios urbanos que cedan al Municipio el
terreno necesario para ampliar las calles, con arreglo a las siguientes bases:

I.- El terreno que se ceda será de dos metros de latitud, por regla general, y de la longitud que el cedente designe.

C. Berardi, Diputado presidente.- F. Garza Flores, Diputado secretario
Por tanto, mando se imprima, publique, circule y se le dé el debido
cumplimiento.
Monterrey, octubre 8 de 1895.- B. Reyes.- Ramón G. Chávarri, secretario.
5.- Construcción de depósitos de agua para aprovechamiento industrial.

Núm. 49.- El XXX Congreso Constitucional del Estado, representando

II.- La exención durará cinco años, desde la fecha en que se haga la
cesión.

lll.- La exención tendrá efecto sobre la parte del predio que se reseive
el propietario, con frente igual a la longitud del terreno cedido y con fondo hasta de cincuenta metros que en cada caso determinará el Ejecutivo.
Artículo 2o.- La cesión se hará por conducto del Alcalde lo. de la
Municipalidad de que se trate, quien dará cuenta de ella al Ejecutivo, para
los efectos de este decreto.

�120 Siglo XIX
Artículo 3o. Para el objeto del artículo lo., el Ejecutivo podrá aceptar cesiones de terrenos de mayor o menor latitud que la expresada en la
fracción I, del mismo artículo y variar proporcionalmente el término de la
exención de impuestos.
Lo tendrá entendido el C. Gobernador, mandándolo imprimir, publicar y circular a quien corresponda.

M. Cerutti: poder estatal, economfa y burguesta en México

121

Por tanto, mando se imprima, publique, circule y se le dé el debido
curoplimiento.
Monterrey, 27 de noviembre de 1903.- B. Reyes.- Ramón G. Chávarri,
secretario.

Dado en el Salón de sesiones del H. Congreso del Estado, en Monterrey, a los once días del mes de noviembre de mil novecientos uno.- Pedro C. Martínez, Diputado presidente.- Ramón E. Treviño, Diputado secretario.- Andrés Noriega, Diputado secretario.

(*) Los dos primeros decretos fueron sancionados durante el gobierno de

Por tanto, mando se imprima, publique, circule y se le dé el debido
cumplimiento.

FUENTES: AGENL, Memorias del gobernador del estado de Nuevo León
(1889 a 1907); Periódico Oficial (del gobierno de Nuevo
León); Permisos y concesiones. 1890-1912, serie Indices y
Catálogos, s/f.

Monterrey, 19 de noviembre de 1901.- P. Benítez Leal.- Ramón G.
Chávarri, Secretario.

7.- Construcción de pozos de agua para la producción agropecuaria

Núm. 22.- El XXXII Congreso Constitucional del Estado, representando al pueblo de Nuevo León, decreta:
Artículo lo.- Se autoriza el Ejecutivo para que durante el período
constitucional que ha principiado ya y terminará el cuatro de octubre
de mil novecientos siete, conceda exención de impuestos del Estado y
Municipales, hasta por quince años a los capitales que se inviertan en la
construcción de pozos artesianos y de estanques o depósitos de aguas corrientes o pluviales, para la agricultura y ganadería y para cualquier otro
objeto que, por razón de su importancia, juzgue acreedor a la concesión.
Artículo 2o.- El Ejecutivo dará cuenta al Congreso, en cada caso, del
uso que haga de esta autorización.
Lo tendrá entendido el C. Gobernador del Estado, mandándolo imprimir, publicar y circular a quienes corresponda.
Dado en el Salón de Sesiones del H. Congreso, en Monterrey, a los
veintitres días del mes de noviembre de mil novecientos tres.- C. Madrigal,
Diputado presidente.- E. Ballesteros, Diputado secretario.- Virgilio Garza,
Diputado secretario.

Lázaro Garza Ay ala, que suplantó entre 1887 y 1889 a Bernardo Reyes. Garza Ayala fue designado gobernador constitucional con el auspicio y bajo la mirada atenta del propio Reyes.

�122

Siglo "\l.\

ANEXO VI

M. Cerutti: poder estatal, eco11omía y burgues(a en ,11éxico

CARGOS POLITICOS Y ADMINISTRATIVOS
CUBIERTOS POR EMPRESARIOS O MIEMBROS DE
FAMILIAS EMPRESARIALES DURANTE EL
PERIODO DE BERNARDO REYES.

integra Comisión la. de Hacienda
integra Comisión de Fomento
gobernador interino
diputado estatal (suplente) 1° Distrito
diputado estatal (suplente) 1 ° Distrito
diputado estatal (suplente) 1° Distrito

123

ídem
ídem
agos. 1902-nov .1902
set. 1903-set. 1905
set. 1905-set. 1907
set. 1907-set. 1909

Caso: 1: Adolfo Zambrano (*}
Caso 3: Carlos Berardi
año o período

cargo

°

diputado estatal (suplente) 1 Distrito
diputado estatal (suplente) 1° Distrito
diputado estatal (suplente) 1 ° Distrito
diputado estatal (suplente) 1 Distrito
presidente municipal (alcalde) de Monterrey
presidente municipal (alcalde) de Monterrey
presidente municipal (suplente) de Monterrey
diputado estatal 2° Distrito
integra Comisión 2a de Hacienda
integra Comisión de Guerra
alcalde 1 ° (suplente) de Monterrey
diputado federal (suplente) 4° Distrito
alcalde 1 ° (suplente) de Monterrey
diputado estatal 2° Distrito
integra Comisión 2a de Hacienda
integra Comisión de Guerra
diputado federal (suplente) 1 Distrito
diputado estatal (suplente) 1° Distrito
diputado estatal (suplente) 1 ° Distrito
diputado federal (suplente) 1° Distrito
diputado estatal (suplente) 1 ° Distrito

°

°

cargo

set. 1889-set. 1891
set. 1891-set. 1893
set. 1895-set. 1897
set. 1897-set. 1899
1897
1898
1899
set. 1899-set. 1901
ídem
ídem
1900
electo jul.1900
1901
set. 1901-set.1903
ídem
ídem
electo jul. 1902
set. 1903-set. 1905
set. 1905-set. 1907
electo jul. 1906
set. 1907-set. 1909

diputado estatal 3° Distrito
integra Comisión la. de Hacienda
integra Comisión de Fomento
diputado estatal 3° Distrito
integra Comisión la. de Hacienda
integra Comisión de Fomento
diputado estatal 3° Distrito

°

alcalde 1° de Monterrey
diputado estatal 1 ° Distrito
integra Comisión la. de Hacienda
integra Comisión de Fomento
presidente municipal (alcalde) de Monterrey
senador federal

set. 1889-set. 1891
ídem
ídem
set. 1891-set.1893
ídem
ídem
electo jul. 1892
1893
set. 1893-set. 1895
ídem
ídem
1894
diversos lapsos
1891-1895
1895
set. 1895-set. 1897
ídem
ídem
1896
electo julio de 1896

COMISIONES DE TRABAJO O CO EXAS CREADAS
PARA COLABORAR CON EL GOBERNADOR REYES

Caso 2: Manuel C. Rivero (*)
cargo

diputado estatal 1° Distrito
integra Comisión de Gobernación
integra Comisión 2a. de Hacienda
diputado estatal 1° Distrito
integra Comisión 2a. de Hacienda
integra Comisión de Guerra
senador federal
alcalde 1 ° de Monterrey
diputado estatal 1 Distrito
integra Comisión 2a. de Hacienda
integra Comisión de Guerra
alcalde 1 ° de Monterrey
gobernador interino

año o período

año o período

set. 1897-set. 1899
ídem
ídem
set. 1899-set. 1901
ídem
ídem
set. 1901-set. 1903

I.- Junta de Beneficencia para la adquisición de maíz en Estados
Unidos (1892)
presidente: Juan Weber.
Il.- Junta de Mejoras Jlateriales de Monterre_v (en 1896-1897)
presidente; general Bernardo Reyes
tesorero: Agustín Maiz
entre los vocales: Vicente Ferrara(*), Adolfo Zambrano, Mariano
Hernández (*), Gustavo Dresel.

�124 Siglo .\l.\

m.-

M. Cerutti: poder estatal, economfa y burgues(a en México

Delegación industrial-comercial al Congreso Mercantil de Filadelfia (sugerida por Reyes, en 1897).
Antonio V. Hernández (*), Adolfo Zambrano, J oseph A. Rohertson.

IV.- Comisión de Obsequio, por visita del presidente Porfirio Díaz
(1898)
presidente: general Bernardo Reyes
secretario: Adolfo Zambrano
tesorero: Tomás Mendirichaga
entre los vocales: Francisco Annendaiz (*), Antonio V. Hernández, Juan Weber, Valentín Rivero y Gajá, Francisco G. Sada (*),
Vicente Ferrara, H. M. Dieffenbach, Manuel Cantú Treviño.
V.- ]unta de Mejoras Materiales de Monterrey (en 1903)
presidente: general Bernardo Reyes
tesorero: Adolfo Zambra.no
entre los miembros: Agustín Maíz, Vicente Ferrara, Mariano
Hernández, Gustavo Dresel.

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entre los miembros: Manuel G. Rivero, Gustavo Dresel.
VII.- ]unta Arqueófila de Nuevo León (1907)
presidente honorario: general Bernardo Reyes
2º vocal: Manuel G. Rivero.

VIII.- ]unta Directiva del Centro Agrícola (1907)
presidente honorario: general Bernardo Reyes
presidente: Adolfo Zambra.no
vicepresidente: Constantino de Támava
tesorero: Miguel Ferrara(*)
vocales: Gustavo Dresel, Joaquín Armedaiz (*), Manuel G. Rivero
(suplente), Jesús González Treviño (supl~nte).

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FUENTE: AGENL, Memorias del gobernador del estado de Nuevo León,
1889-1907.

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(*) Miembro de alguna de las diez familias de empresarios estndiadas en
Monterrey.

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IX.- Comisión Central Neolonesa del Cent,enario de la Independencia
(1907)
presidente: general Bernardo Reyes
vice-presidente: Manuel G. Rivero.
entre los vocales: Adolfo Zambra.no, Francisco G. Sada, Manuel
Cantú Treviño.

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VI.- ]unta local de Bosques (en 1907)

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Sigue Anexo VII

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Empresa

Familias representadas

Rubro

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9.- Compañía de ganado menor/1892

Mm/1892

Agropecuario

10.- Milmo National Bank ( d)

Mm/1892

Finanzas

11.- Teatro El Progreso

Zb/1892

Espectáculos

12.- Banco de Nuevo León/1892

Ar-Md-Zb/1892

Finanzas

13.- Fábrica de Azúcar La Constancia ( d)

Zb/1892

Industria

14.- Fábrica de hilados y tejidos El Porvenir
SA (d)

Rv-Zb/1892

Industria

15.- Compañía Industrial de Monterrey
SA/1892

Bd-Cm-Fer-Mm/1897

Industria

16.- Compañía Jabonera La Estrella del Norte
SA/1892

HM-Rv/1900

Industria

17.- Emilio Zambrano e Hijos ( d)

Zb/1893

Agropecuario

18.- Compañía criadora de ganado porcino/
1894

Zb/1894

Agropecuario

Familias representadas

Rubro

19 .- Madero y Hernández ( d)

Md/1894

Agropecuario

20.- Monterrey Brick Co/1894

Mm/1894

Industria

21.- Fábrica de mosaicos La Industrial
/1894

Rv/1902

22.- Fábrica de jabón El Brillante/1894

Zb/1895

Industria

23.- Sociedad Cooperativa de Ahorros e
Inversiones de Monterrey/1894

Bd-Zb/1894

Finanzas

24.- Annendaiz y Cía./1895

Ar/1895

Agropecuario

25.- Patricio Milmo e Hijos/1895

Mm/1895

Agropecuario
Finanzas

26.- La Esperanza SA ( d)

Bd-CM-Hm-Mm/1895

Industria

Sigue Anexo VII

Empresa

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27.- Compañía Industrial La Fama de Nuevo
León SA (d)

CM-HM-Rv/1895

Industria

28.- Club Atlético Monterrey SA/1895

Ar-Bd-Mm/1895

Deportes

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Empresa

Familias representadas

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29.- Eduardo Zamhrano e Hijos/1896

Zh/1896

Agropecuario
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30.- Compañ(a de Fundición de Fierro y Manufacturera de Monterrey SA/1895

Mm/1898

Industria

31.- Castaño y Zambrano/1897

Zb/1897

Agropecuario

32.- Compañía anónima El Porvenir de
Matehuala

Bd-HM/1897

Transporte

33.- Banco de Coahuila SN1897

HM/1897

Finanzas

34.- Compañía de Baños de Monterrey
SA/1897

Ar-Bd-CM-Fer-HM-Md-Rv/1897

Servicios

35.- Compañía de ganados de Sahinas/1898

Mm/1898

Agropecuario

36.- Sociedad Ganadera (vacunos)/1898

Mm/1898

Agropecuario

37.- Sociedad Ganadera (ganado de pelo)/1898

Mm/1898

Agropecuario

38.- Compañía ganadera de Sierra Mojada/1898

SMG/1898

Agropecuario

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Sigue Anexo VII

Empresa

Familias representadas

Rubro

39.- Fábrica de almidón El Hércules (d)

Rv/1898

Industria

40.- Molinos de trigo Jesús María

Rv/1898

Industria

41.- Compañía Industrial de artefactos de metal
laminado El Barco SA/1898

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Ar-Bd-CM-Fer-HM-Rv-SMG/ 1898

Industria

42.- Compañía industrial jabonera de La Laguna
SA/1898

Bd-CM-HM-Md-Mm/1898-99

Industria

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43.- Hacienda de Fundición.San Javier

Rv/1898

Industria

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44.- Compañía de Tranvías &lt;le Lerdo a Torreón

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Transporte

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Agropecuario

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45.- Compañía Sarope y Milmo/1899

Mm/1899

46.- Patricio Milmo e Hijos Sucesores/1899

Mm/1899

Agropecuario
Finanzas

47.-Arriaga y Zamhrano/1899

Zb/1899

Agropecuario

48.- Compañía de Terreno y Ganados de
Coahuila SA/1899

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Tierras
Agropecuario

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Familias representadas

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49.- Fábrica de Vidrios y Cristales de Monterrey
SA/1899

Todas las Familias/1904

Industria

50.- Compafiía del Panteón del Carmen SA/1899

Bd-CM-Fer-HM-Rv/1899

Seivicios

51.- Banco Mercantil de Monterrey SN1899

Fer-HM-Md-Mm-Rv-SMG-Zb/1899
Bd-CM-Fer-HM-Mm-Rv-SMG/1905 Finanzas

52.- La Defensa Compañía Periodística y Anunciadora SA/1899

Fer/1899

Periodismo
Servicios

53.- Fábrica de Cartón de Monterrey/1900

CM-HM-Md-Zb/1900.

Industria

54.- Compafiía Ladrillera Unión SA/1900

Bd-CM-Fer-HM-Md-Rv-SMG
Zb/1900

Industria

55.- Tenería

Bd/1900

Industria

56.- Compafiía Fundidora de Fierro y Acero
de Monterrey SN1900

Todas las Familias/1900

Siderurgia

57 .- Lavandería de vapor de Monterrey SNl 900

CM-Md/1900

Servicios

Sigue Anexo VII

-

Empresa

1

58.- Compafiía Industrial Tipográfica de Monterrey SA/1900
59.- Compañía metalúrgica de Torreón
SA/1900
60.- Fábrica de azúcar Francisco Annendaiz
/1900

Familias representadas

Bd-HM-Rv-SMG/1900

Md/1900

Rubro

Industria

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Periodismo

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Industria

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Industria

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61.- Compafiía Ferrocarriles Urbanos de Monterrey, SA

Bd-CM-HM-Rv/1900

Transporte

62.- Teatro Circo de Monterrey SN1900

CM-Md-Rv-Zb/1900

Espectáculos

63.- Banco de Espafia

HM/1900

64.- Madero y García Gálán/1901

Md/1901

65.- Empresa Editorial de Monterrey SN1901

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Bd-CM-Fer-Hm-Md-Rv-SMGZb/1901

Finanzas
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Empresa

Familias representadas

Rubro

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66.- Asociación industrial Reinera SA. Fábrica
de cortinas-persianas/1901

Fer-HM-Md-Rv /1901

Industria

67.- Banco Central Mexicano (e)

BNL-BMM/1901

Finanzas

68.- Compafiía deslindadora de Tamaulipas
/1901

Zb/1901

D~slinde y explotación
de tierras.

69.- Compafiía Industrial de San Antonio de Abad

Ar/1901

Industria

70.- Banco de Tamaulipas SA

Rv/1902

Finanzas

71.- Compafiía Industrial del Norte SA/1902

Md-Rv/1902

Industria

72.- Compañía Industrial de Parras

Md/1902

Industria

73.- Fábrica de hilados y tejidos La Confianza SA

BNL-BMM/1903

Industria

74.- Compañía de Ferrocarriles de
Mat.ehuala SA/1903

Bd-HM-Mm/1903

Transporte

75.- Sada y Serrano/1904

SMG/1904

Agropecuario

Sigue Anexo Vil

Empresa

Familias representadas

Rubro

76.- Compañía de tierras de Sonora/1904

Md/1904

Tierras

77.- Imprenta y Litografía El Modelo

Md/1904

Industria

78.- Negociación agrícola y ganadera de
San Enrique SA/1905

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Md/1905

Agropecuario

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79.- Molinos de cilindros de Parras SA/1905

Md/1905

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Industria

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Se agrega el afio en que se constituyó la firma, en caso de haberse verificado. La enumeración es cronológica, a partir de 1890.
b) Las familias o grupos parentales -una de las bases de nuestras investigaciones sobre la formación de la
burguesía en Monterrey- son mencionadas de acuerdo con el siguiente código: Annendaiz (Ar), Belden
(Bd), Calderón-Muguerza (CM), Ferrara (Fer), Hemández-Mendirichaga (HM), Madero (Md), Sada Muguerza-Garza (SMG) y Zambrano (Zb). El estudio comprendió más de cuarenta empresarios.
c) No se incluye minería ni comercio. El primer rubro, porque la cantidad de empresas en las que participaban miembros de estas familias llenaría varias páginas. El segundo por haber sido la actividad original de buena parte de estos núcleos parentales en el período anterior a 1890.

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d) Estas empresas fueron constituídas antes de 1890.

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Fuent.e principal: AGENL, libros de notarios.

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�Uruguay: Política lndustrializadora
y Grupos de Presión (1875-1898)
Raúl Jacob*

INTRODUCCION
"Ni vencidos ni vencedores". Con tan lacónica frase, henchida de espíritu conciliador, se cerraba en 1851 el capítulo
uruguayo de un conflicto interno que se había internacionalizado, que había afectado a la cuenca del Plata, y en el que habían participado argentinos, uruguayos, pero también los gobiernos de Brasil, Inglaterra y Francia.
Las consecuencias de la contienda, en la que se depredó la
pradera oriental y \Jontevideo fue sitiada por tierra y por mar,
no sirvieron para desestimular las guerras civiles ni los derramamientos de sangre, que proseguirían con desigual intensidad
hasta 1904. Tampoco terminaron por pacificar por mucho tiempo la región. Pocas décadas después la ciudad uruguaya de
Paysandú, situada sobre el río Uruguay, sería bombardeada por
la escuadra brasileña y Uruguay se integraría a la Triple Alianza
participando de la-invasión al Paraguay.
Sin embargo, en lo económico la finalización de la denominada "Guerra Grande" tendría otro significado. Marca el inicio de un nuevo país que acentuaría gradualmente su inserción
en el moderno mundo capitalista, al que trataría de abastecer
de alimentos y materias primas, para lo cual intentaría transformar sus formas productivas:
* Centro Interdisciplinario de Estudios sobre et Desarrollo, Uruguay (CIEDUR).
Ponencia presentada en el simposio "Historia Económica: economía y polÍtica",
45º Congreso Internacional de Americanistas, BogotÍl, 1 al 7 de julio de 1985.

�136 Siglo XIX

Estos cambios internos, que comenzarían a señalar el pasaje de un modo de producción a otro, fueron auxiliados, cuando
no inducidos, por el entorno externo. Y en ello influyó la inmigración extranjera, que al igual que antaño poblaría un territorio vacío con más cabezas de ganado que habitantes.
La guerra civil había arruinado al antiguo grupo de propietarios; los ca~pos habían descendido en su valor; y la situación
era proclive para que los extranjeros, europeos, y fundamentalmente brasileños, invirtieran en tierras.
Algo semejante sucedió en el medio urbano. En la capital principal centro poblado del país- muchas fortunas se habían
eclipsado ante · tos saqueos como consecuencia del sitio y del
bloqueo de las escuadras extranjeras. El comercio de importación y exportación mostraría una creciente extranjerización: en
1853 se estimaba que las cuatro quintas partes del comercio y
artesanías que pagaban patente eran de extranjeros.
La inmigración - que haría ascender el número de habitantes a 221.000 en 1860, y a 500.000 en 1875, contra los escasos
132.000 de 1852 - aportaría capitales, técnicas y nuevas
mentalidades.
Pero la influencia extranjera también se reflejaría en otro
campo. Los primeros años de la década del cincuenta mostrarán, en lo financiero y en lo político, la impronta brasileña, facilitada por los tratados de 1851 con los que concluyó la contienda.
Brasil llegó a plantear en 1854 la transformación de Uruguay en una nueva Provincia Cisplatina, tal cual había acontecido entre 1817 y 1828.
F'rancia e Inglaterra se tornaron, al decir de 13arrán 1 , "más
1.- BARRAN, José P., Apogeo y crisis del [ruguay pastoril y caudillesco (18381875). Montevideo, Banda Oriental, 1974, pp. 50 a 53.

R. Jacob: polftica industrializadora en Uruguay

137

cautelosas aunque no menos exigentes".: advertían al Brasil sobre los riesgos de una incorporación del Uruguay a su Imperio,
pero amenazaban al gobierno oriental (lo hicieron en 1855 y
1862) si no concedía un trato preferencial a sus súbditos.

En la década del sesenta la tutela brasileña comenzará a
eclipsarse, dejando su sitio a la británica. Como por arte de birlibirloque - aunque todo tiene su explicación en el mundo de
las finanzas - el último empréstito brasileño, de 1863, fue refinanciado al año siguiente en Londres, como empréstito británico, inaugurando el cordón umbilical que ataría a los sucesivos gobiernos a la City.
El capitalismo nacional, adjetivo que en la realidad de ese
entonces significaba de uruguayos e inmigrantes que habían hecho su fortuna en el país, !_lió a luz el primer banco en 1857,
año en que también instaló el suyo el brasileño \lauá. En 1863
debieron contemporizar con la primera sucursal de un banco de
capitales europeos, el de "Londres, Buenos Aires y Río de la
Plata".
También fue "nacional" la iniciativa de construir el primer
ferrocarril en 1869, que sería adquirido en la década del setenta por capitales británicos y cuya casa central estaría radicada
en Londres.
En cambio, aún no se sabe a ciencia cierta quién alambró el
primer pedazo de campo, a comienzos de los años cincuenta. De
lo que no existen dudas es de que Uruguay no producía el alambre, materia de la que se nutriría tan importante proceso socioeconómico.
La refinación de ganados mediante la importación de cabezas de pedigree europeas fue emprendida por pio11eros extranjeros.
El saladero, la industria cárnica tradicional, siguió siendo la
principal actividad en ese campo. Pero en 1864, por iniciativa

�138 Siglo XIX

de un ingeniero alemán, comenzó sus faenas una sociedad para
exportar extracto de carnes según el procedimiento descubierto
por von Liebig, formándose al año siguiente en Londres la compañía que adoptó el nombre del célebre sabio germano.
Al festejarse los cuatro primeros lustros de la paz de 1851,
estaban dadas las bases sobre las que se asentaría el Uruguay
moderno: dependencia del capital financiero británico, ferrocarriles, bancos, alambramiento de los campQs, refinación de
ganados, diversificación en la preparación (y exportación) de
carnes.

2. UN l\'UEVO '':\IODELO" PARA EL AGRO
En los años sesenta, cuando la difusión del alambre y de
las técnicas de mejoramiento zootécnico aún no se habían generalizado, se produjo la denominada "revolución del ovino".
En esa década la existencia de lanares se multiplicó por cinco, pasando de aproximadamente tres millones de cabezas a
diéciseis millones de cabezas. Ese salto reconoce como causa
fundamental la demanda extranjera, las necesidades de la industria textil francesa e inglesa y las consecuencias de la guerra civil estadounidense en la oferta mundial de algodón. A lo que debe agregarse la crisis de precios que determinó la superproducción de tasajo, que incidió negativamente en la cotización de
los vacunos.
La adopción del ovino tuvo múltiples consecuencias: a) capitalizó el medio rural, ya que el lanar complementó al vacuno;
b) demandó mayor mano de obra; c) fortaleció a las capas medias agrarias, dado que el lanar requería cinco veces menos
campo que el vacuno; d) diversificó las exportaciones y en consecuencia los mercados.
Los ganaderos más progresistas, minoritarios en la realidad
nacional, intentaron extender y consolidar un nuevo esquema

R. Jacob: polftica industrializadora en l.,-ruguay

139

productivo en el que la estancia alambrada y dividida en potreros permitiría, mediante la utilización de sementales de pedigree importados, obtener un tipo de ganado acorde con las
pautas de consumo europeas. En el centro de la problemática
agraria del período hay que situar las consecuencias de la dependencia, en rigor verdadera tiranía, al ganado criollo y al
charque y tasajo.
Pero habían circunstancias que conspiraban para pro.mover estos cambios: el continuo clima de alzamientos civiles en que se
debatía el país y la existencia de un tipo humano peculiar, el
gaucho, cuyos hábitos libertarios y hasta seminómadas provocaban frecuentes incidentes. Ambos - guerras y gauchos - significaban casi lo mismo para la nueva estancia: alambrados destruídos y ganados mestizados o puros sacrificados.
A estos dos factores hay que agregarles la inestabilidad producida por la imprecisión en los límites de las propiedades (que
eran en general referencias geográficas); y la ausencia, precariedad o defectos de su titulación.
F.n 1871, en medio de una guerra civil que amenazaba una
vez más vidas y posesiones, un núcleo de ganadero-empresarios
(en buena medida extranjeros o de ascendencia extranjera, entre los que se destacan apellidos británicos), fundaron una entidad encargada de defenderlos y promover sus ideas: la Asociación !foral del Lruguay.
La paz que sobrevino fue un período en que la Asociación
difundió su programa en pos de sustituir al pastoreo libre por
un nuevo estadio que concluiría con el predominio de lo que
uno de sus ideólogos denominó "pastoreo industrial y granja".
Domingo Ordoñana, español, fundador y dirigente de esta gremial, definió lúcidamente el programa:
Siguiendo la historia de los pueblos que fueron pastoriles, encontramos muy claro el camino que esas poblaciones deben recorrer,
hasta llegar al período agrícola liso y llano: ese camino trazado
del modo siguiente:
período de pastoreo libre

�140 Siglo XIX
período de pastoreo industrial y de la granja
período de rotaciones generales o sea agricultura general.
( ...) La ganadería industrial está llamada en nuesn:~ concep_to ~
representar grande y distinguido papd en la evoluc1on econom1ca a que se dirige el país, por exceso de necesidad( .. .)2

Juan Ramón Gómez, otro de los dirigentes-fundadores de la
Rural, habló de la necesidad de "suplantar el lazo por la coyunda, para domesticar nuestros ganados y mandarlos gordos y
mansos a Inglaterra, quintuplicando su valor",. 3
Para llegar a la etapa de la "ganadería industrial", a la estancia
capitalista, se imponía adoptar una serie de medidas que iban
desde la reorganización de la policía rural a la adopción de un
Código Rural, pasando por el alambramiento masivo de los
campos.
Los hombres de la Rural buscarían promoverlas en el Parlamento (el citado Juan Ramón Gómez lo integraba), aunque el
éxito lo alcanzarían a partir de 1875, en que sectores militares
dieron un golpe de Estado. Con el denominado "período militarista" (1875-1886) cambió la campaña y cambio el país.

Se afirmó el principio de autoridad: el ejército fue modernizado y la policía reorganizada. El ferrocarril se extentlió, el
telégrafo comenzó a unir Montevideo con las capitales provinciales, el remington se impuso. Las tropas pudieron ser movilizadas con celeridad y fueron dotadas de mayor poder de tiro. Se
aprobó el Código Rural, que entró en vigencia en 1876 con
normas precisas para definir la propiedad de tierras y ganados.
Se impulsó el alambramiento: URa ley de 1875 liberó de impuestos los elementos imprescindibles (alambre, postes, grampas), y
se rebajaron los impuestos de contribución inmobiliaria a los
campos alambrados. En 1879, al revisarse el Código Rural, se estableció el régimen de medianería forzosa para los predios linderos, lo que produjo una disminución sensible en los costos del
cercamiento.
2. ORDOÑANA, Domingo, Pen.samientos rurales sobre necesidades sociales y económicas de la República, Montevideo, 1892, Tomo 1, pp. 315 a 318.
3.· Revista de la Asociación Rural del Uruguay, 1874~0. 24, pp. 41 a 45.

R. ]acob: política industrializadora en Uruguay

141

El alambramiento se desarrolló en forma acelerada y produjo
una serie de consecuencias, tanto sociales como económicas:
I).· Delimitó la P.ropiedad. La constitución de 1830, primera
que tuvo el país, la había declarado sagrada e inviolable, aunque
su pleno goce fue , durante décadas, más una aspiración que uná
realidad. Al efectuarse el alambramiento antes que la mensura
del país, permitió la apropiación por particulares de tierras fiscales. La medianería forzosa determinó la ruina de innumerables
pequeños y medianos propietarios que no pudieron hacer frente a
los gastos que les imponían sus vecinos. Por lo tanto, esta innovación tecnológica destinada_a cambiar el sistema productivo de
la estancia patriarcal, sirvió en primer término para consolidar la
gran propiedad y el latifundio.
II).· Permitió mestizar el ganado y subdividir los establecimientos. Aunque el stock· vacuno mejorado recién permitiría el
funcionamiento regular del primer frigorífico al comenzar el
siglo XX, fue fundamental en el proceso de refinación ovina.

ITI).· Liberó mano de obra. La "nueva" estancia pudo prescindir de pastores, peones y agregados, a los que se les sumarían
los pequeños y medianos propietarios arruinados. La "desocupación tecnológica" -como se la ha denominado4 - habría afectado a unas cuarenta mil personas, entre el 5 y el 1O por ciento de
los habitantes del medio rural. Se esbozaron algunas soluciones
para contrarrestar la desocupación: darles tierra fomentando la
colonización agrícola, transformando a los carentes de trabajo
en propietarios-agricultores. Lo realizado en este plano fue irrelevante.
El Estado aplicó medidas para el control social de la campaña (leva, cárcel). Algunos se afincaron a la vera de ríos y arroyos, viviendo de la agricultura familiar y de prestar servicios zafrales a la moderna estancia (yerra, esquilas, transporte de gana4.· vide BARRAN, J. P., NAHUM, Benjamín, Historia rural del Uruguay moderno,
Montevideo, Banda Oriental, 1967.

�142 Siglo XIX

dos, etc.). Otros engrosaron los cinturones de los centros urbanos. Y, por último, un contingente inestimable huyó de las medidas draconianas, buscando refugio en los países limítrofes.
La expL:&gt;tación intensiva coexistiría con la extensiva, determinando esta última - junto a la sobrevivencia del latifundio la frustración en muchos aspectos del modelo agrario.
3. EL MODELO "INDUSTRIAL"
( ...) Aquí donde el Presidente de la Asociación Rural acaba de
decir que se necesitan quesos de Holanda, manteca de Inglaterra,
5
frijoles de Chile, maíz del Brasil, tocino de Estados Unidos...

Estas palabras, constatan la situación del país a comienzos
de los años setenta; dependencia de la producción extranjera
incluso en el rubro alimentación. Sin embargo, la idea de tentar
el autoabastecimiento mediante el desarrollo de la industria sustitutiva de importaciones (sustitución que dada la etapa por la
que transitaba Uruguay se debía orientar a renglones elementales, tales como vestimenta, alimentación, materiales de construcción, etc.), si bien no tenía un soporte doctrinario profundo,
tampoco era novedosa.
De hecho se había planteado ya durante la revolución artiguista, antes de la independencia nacional. En septiembre de
1815, Artigas dictó un bando sobre la "organización del comercio y fomento de las industrias", mientras, paralelamente, procedía reglamentar la distribución de las tierras reales y de los
"malos europeos y peores americanos".
El esquema artiguista preveía la inserción de Uruguay - en
ese entonces la Banda Oriental - en un hinterl.and regional más
amplio, que comprendía parte de los países que actualmente integran la cuenca del Plata.
5.- Revista de la Asociación Rural del Uruguay, 1874. No. 30, pp. 86 a 88.

R. ]acob: polftica industrializadora en Uruguay 143

El "Reglamento Provisional de Derechos Aduaneros que deberán establecerse en los puertos de las Provincias Confederadas" contemplaba el desarrollo artesanal forjado en el período
colonial, estableciendo la libre introducción de "máquinas" y
un arancel aduanero protector, que discriminaba la importación de algunos productos elaborados en la región.
Las leyes aduaneras dictadas en 1833 (presidencia de Rivera,
posteriormente reconocido como fundador del Partido Colorado) y 1837 (presidencia de Oribe, su antagonista y líder del
futuro partido opositor, el Nacional), aprobadas en los primeros
años de la independencia nacional, gravaban la importación mediante una tarifa diferencial. La de 1837 estableció la libre importación de máquinas y un derecho mínimo para materias primas (hierro en barras, maderas), herramientas y carbón mineral.
Aunque ambas, al igual que la dictada en la época de Artigas,
también afectaban productos de consumo masivo, como yerba y
tabaco, evidenciando que no estaban exentas de sentido fiscal,
es decir, de la necesidad de recaudar rentas para el funcionamiento del aparato estatal.
De todos modos, útil es señalarlo, sobre todo si se considera
que a partir de 1861 otro presidente de origen nacionalista o
blanco daría su consentimientos a una legislación inspirada en el
librecambismo, la idea de proteger y estimular la actividad
manufacturera encontraría defensores - y detractores - en ambas colectividades tradicionales, en los primeros grupos políticos que se desarrollaron en el país.
En 1875, por impulso de don Andrés Lamas, Ministro de
Hacienda vinculado al Barón de Mauá y a los círculos intelectuales porteños, se dictó la que tradicionalmente ha sido considerada como la primera ley proteccionista, quizás atendiendo a
que clausuró los casi tres lustros en que la doctrina oficial miró
con simpatía -mitigada en ocasiones- los principios librecambistas6 .
6.- Hasta la fecha la investigación histórico no ha encarado un estudio comparativo pormenorizado y detallado de la legislación aduanera, que separe los mitos de las realidades.

�144 Siglo XIX

Cuatro años después, en 1879, un grupo de artesanos, talleristas, periodistas y defensores de la necesidad de desenvolver la
actividad manufactureras, fundan una institución que los agrupa: la Liga Industrial.
Desde las páginas de su órgano de expresión, la entidad efectuó una activa campaña en apoyo al desarrollo fabril del país,
concientizando acerca de la necesidad de afianzar un amplio
espectro proteccionista que sirviera de base para la futura evolución industrial del Uruguay.
Las ideas difundidas muestran por lo pronto un planteo coherente. Relevaron la nómina de artículos importados que se_
podían fabricar en el país: desde galletitas y jamones a cerveza
y queso; pasando por almidón, manteca, dulces, chocolates y
aguardiente. 7
Enumeraron las dificultades del mercado: el consumidor
prefería el artículo importado al nacional; la mano de obra especializada era escasa y cara; existía dependencia del exterior en
materia prima; se advertía la falta de equidad en los derechos de
aduana e introducción al país de unos productos por otros, burlando la vigilancia aduanera.
Proclamaron la nobleza y dignidad del trabajo industrial, cuyos
resultados eran "una ocasión de gloria más grande, más segura
que la que pudieron procurarnos nuestros famosos caudillos con
todas sus hazañas militares". 8
Exaltaron el valor de la técnica y admitieron la necesidad de
adquirir y aprovechar "toda máquina nueva, todo invento que
7.- A partir del 4 de abril de 1880 la institución comenzó a editar un semanario
denominado Liga Industrial, que en septiembre de 1881 adquirió el carácter de
diario con el título de La Liga Industrial, diario independiente.
De ambas publicaciones hemos extraído los fragmentos transcriptos.
8.- Sobre la ideología industrialista véase: RODRIGUEZ VILLAMIL, Silvia, Unantecedente del esp(ritu de empr~a: el industrialismo, en MOURAT, O. et al,
5 Perspectivas Históricas del Uruguay Moderno, Montevideo, Fundación de
Cultura Umversitiria, 1969; y JACOB, Raúl, El empresario :r la pol(tica proteccionista en el Uruguay: el caso de la Liga Industrial (I 879-1885), suplemento
dominical de El ])(a , 6 y 13 de agosto de 1978.

R. Jacob: polftica industrializadora en Uruguay 145

pueda ser propuesto para nuestra industria".
Atacaron al comercio importador y al capital especulativo,
entendiendo que la concordia entre el comercio y la industria
era posible en los países industrializados en que la actividad
mercantil abastecía al mercado interno y externo de productos manufacturados por el sector fabril. La realidad uruguaya era otra: la naciente industria debía luchar por erradicar los
productos extranjeros comercializados por el comercio importador.
Llamaron la atención sobre la necesidad de atraer inversiones hacia el sector manufacturero, reconociendo su debilidad.
Comba.tieron la idea, tan cara a algunos librecambistas, que el
comercio era el único elemento de riqueza para una nación.
Entendieron que la única fuente de riqueza era el trabajo interno, atacando uno de los más insistentes argumentos librecambistas (¿para qué producir en el país lo que se puede importar más barato desde el extranjero?).
Admitieron las ventajas de la teoría del libre cambio para
los países industrializados, pletóricos de crédito, cuyos productos se esparcfan por los mercados extranjeros.
Se definían - aceptando desglosar el liberalismo en sus
vertientes política y económica - como liberales en la "pura y
grande acepción de la palabra"; " Libertad es para nosotros vida, labor, actividad, progreso".

Coherentes con sus postulados políticos eran partidiarios
de la concordia social y de la protección a Jos más necesitados:
El trabajo se funda con protección a las pequeñas industrias; el
trabajo se garante aplicándolo a la tierra, haciendo que ésta sea
pronto y fácilmente adquirida en propiedad por el trabajador.

Eran concientes del papel que debía jugar el sector agropecuario, piedra angular del comercio exterior del país, en la estra-

�146 Siglo XIX

tegia de industrialización:
El aumento del número de propietarios, y por consiguiente de trabajadores de la tierra, nos dará: primero el hábito del orden, luego el saldo de riquezas que nos hacen falta para cumplir nuestros
compromisos de Nación ...

4. LA LIGA INDUSTRIAL COMO GRUPO DE PRESION
La fundación de una entidad gremial con la finalidad de
asumir representación y el impulso del sector fabril se inscribe
en un marco más amplio. En efecto, la década del setenta vió
nacer importantes grupos de presión: la Asociación Rural en
1871, la Cámara de Comercio en 1875, la Liga Industrial en
1879.
Si se piensa en el "Gremio de Hacendados" de la época colonial se puede colegir que para algunas actividades existieron
antecedentes previos. Y si se extrema el razonamiento se podría inferir que poco es lo que nace y mucho lo que se recrea.
Sin embargo, estos grupos de presión - al igual que los que
surgen en la segunda década del siglo XX (Cámara de Industrias
y Federación Rural, en 1915)- se originan en períodos en que el
Estado intenta impulsar un modelo económico y en que los diversos grupos económicos se diversifican, y en consecuencia se
diferencian o comienzan a diferenciarse en sus intereses.
Esta separación puede ser externa a la actividad, o puede
darse en el interior. En ambos casos debemos subrayar que no
es homogénea y que existen múltiples puntos de contacto, además de las posturas antagónicas que se perciben superficialmente.
La Liga Industrial fue fundada en marzo de 1879. Al revés
de la Asociación Rural, que se originó en las postrimerías de
una guerra civil con la . finalidad de lograr la pacificación del
país e imponer su modelo - lo que requería del Estado una

R. Jacob: po/(tica industrializadora en Uruguay 147

serie de medidas coercitivas -, nació años después de aprobarse
leyes tendientes a aumentar el grado de protección a la industria, y meses antes de que se lo disminuyera.
Entre sus fundadores se encontraron representantes de las
colonias española, francesa e italiana; artesanos y talleristas; periodistas e incluso el director de una planta elaboradora de
carnes conservadas, que comercializaba su producción en el exterior.
Los estatutos del nuevo organismo precjsaban sus cometidos: propender al desarrollo de todos los ramos de la industria nacional a fin de utilizar las materias primas producidas por
el país y asegurar el bienestar de los artesanos.
Especial cuidado se tuvo en declarar prescindencia de toda
actividad política y en evitar el embanderamiento religioso.
De acuerdo a la nómina de socios que publicó el periódico
Liga Industrial (edición del día 18 de abril de 1880), de 96

adherentes, 300/o de los apellidos eran de origen italiano,
30% de origen español (con gran proporción de catalapes),
20% de franceses y 4% de alemanes.
Ello refleja, como no podía ser de otra forma, el papel de
la inmigración en el desarrollo económico del país9 •
~ o todas las actividades representadas eran tipificables como fabriles: se incluyeron tipografías, casas de fotografías,
sastrerías, etc. o figuraban los saladeros, principal industria
vernácula. Pero sí formaron parte de los registros sociales de la
entidad las principales manufacturas del período.
9 ..- La importancia de la inmigración también era relevante en el mercado de trabajo. En 1898, el 52º/o del personal de la Usina Eléctrica de Montevideo era de
origen extranjero. La sección "Administración" era la dnica a cargo exclusivamente de uruguayos.
(MEDINA VlDAL, Marcos, Reseña histórica de la UTE, Org. Medina, Segunda
Edición, 1952, pp. 205-210).

�148

SigloXIX

El grueso de estos talleres eran pequeños establecimientos
caracterizados por un bajo nivel tecnológico, abundante empleo de mano de obra y de materia prima nacional, los más
modernos dotados de maquinaria a vapor10 .
Sus propietarios tenían el capital invertido en sus manufacturas: de acuerdo a la nómina de contribuyentes al pago
de la contribución inmobiliaria de 1870-1880 en \Jontevideo,
únicamente el molinero Santiago Gianelli tenía propiedades por
un valor superior a los cien mil pesos (veintiún mil libras esterlinas)11.
Es que el origen de estos inmigrantes, o hijos de inmigrantes, fu~ en la mayoría de los casos muy modesto .. Así Julio
Mailhos que se transformaría en el zar de la industria de tabacos, trabajó en una armería f-undada por su padre, cerrajero de
profesión. Carlos Anselmi, que comenzó a trabajar a los doce
años, fue primero panadero hasta que por evolución de su establecimiento fundó una fábrica de galletitas.
La integración del consejo directivo de la Liga Industrial
reflejaba la diversidad de actividades que fueron englobadas
bajo el rótulo de "industrias". Entre sus directivos figuraron
un litógrafo, un hojalatero, y un pintor.
Apoyaron a la entidad profesionales liberales, periodistas,
hombres de letras. Paralelamente, desde la Cátedra de Economía Política de la Universidad, se difundía y propagandeaba la
doctrina proteccionista.
Este apoyo intelectual contrastó con el escaso éxito que la
institución habría tenido entre los propios interesados: en
10.- Una nómina de las principales industrias en 1887-1888 establece la potencia
de los motores entre 12 y 80 HP., y el número de obreros entre 18 y 100.
(En base a WONNER, Esteban, De las industrias y del desarrollo industrial en
la República Oriental del Uruguay y especialmente en Montevideo, Montevideo, 1888).

R. Jacob: polftica industrializadora en Uruguay

149

1885 la Liga Industrial estimó que representaba a la vigésima
parte de los que desarrollaban actividades manufactureras en
Montevideo.
Recién ese año se intentó constituir filiales en el interior
del país, con la finalidad de darle impulso nacional. 12

5. LA "LIGA INDUSTRIAL" Y LOS OTROS GRUPOS DE
PRESION.
. La Liga debió convivir con otros grupos de presión empresanales, coetáneos a ella y - dado el escaso peso en la estructura productiva de· talleristas y artesanos -, mucho más poderosos en los intereses que representaban.
. Ya al nacer sufrió la hostilidad de la prensa librecambista,
VIJ1culada al alto comercio importador.
Como escribió La Reforma:
( ...) esa cla~ de corporaciones industriales no merece el apoyo
de la pre~sa liberal porque sus tendencias no son otra cosa que el
mon_opoho de uno o más gremios contra la mayoría de los consumidores y contra la concurrencia que es bello ideal en materia de
interés público ... 13

El sector mercantil era poderoso y su importancia no sólo
se asentaba en el abastecimiento de alimentos combustibles
'
vestimenta, maquinaria y materias primas al mercado
nacional.'
El puerto de Montevideo, y los de las ciudades litoraleñas de
Paysandú y Salto, mediante la modalidad del "comercio de
~ánsito,", servían al hinterland platense: la mesopotamia argentina, Rio Grande del Sur en Brasil y Paraguay. El comercio regional - tanto el de importación como exportación - eran en
parte canalizados - y en ocasiones financiado - desde Uruguay.
11, 12, Y 13.- JACOB, Raúl, Breve historia de la industria en Uruguay Montevideo
Fundación de Cultura Universitaria, 1981, pp. 44 y 45.
'
'

�150

Siglo XIX

Y si bien la industria sustitutiva de importaciones era más un
peligro potencial que real, el librecambismo combatió la doctrina proteccionista - que era la que podía, desde el Estado, favorecer el desarrollo de una actividad que se sentía como enemiga.
Con la Asociación Rural, que encamaba a otro grupo relevante, el de los productores rurales modemizantes, las relaciones
fueron más matizadas. Por lo pronto, siguiendo un esquema tradicional, se podría inferir que por constituir el sector agroexportador eran librecambistas a ultranza. Sin embargo, la realidad también muestra, además de blancos y negros, grises.
La legislación aduanera de inspiración liberal adoptada en
1861 liberó de impuestos a la importación de alambres y de toda máquina que fomentase la vialidad, la agricultura y la industria. Pero en 1870 se introdujeron algunas modificaciones en
la Ley de Aduana vigente desde 1861, por las cuales pasaron a
pagar el cinco por ciento de impuesto las maderas, los flejes,
el alambre para cercos, etc. 14
Retomar al sistema anterior, al que protegió la libre importación del alambre para modernizar la explotación rural, fue
una necesidad sentida por los dirigentes rurales. Y ella fue contemplada por la misma ley de aduanas, la de 1875, que introdujo una escala impositiva diferencial' en beneficio de algunos
productos que se fabricaban en el país, o que había interés en
estimular.
F,s decir que en el apoyo al renaciente proteccionismo,
productores rurales y talleristas y artesanos se encontraron en
1875.
Pero había otra área de contacto. En principio el esquema
productivo que habían elaborado los ideólogos de la Rural in14.- LAMAS, Mario y PlOTTI de LAMAS, Diosma, Historio de la industria en el
Uruguay (1730-1980), Montevideo, Cámara de Industrias del Uruguay, 1981,
p. 62.

R. Jocob: polftico industriolizodoro en Uruguay

151

cluía a la industria sustitutiva de importaciones que empleaba
materias primas agrarias. Y dada la evolución industrial del
país, en que pequeñas plantas trataban de competir con galletitas, harinas, jamones, zapatos, muebles, velas, fósforos y
otros artículos importados, es fácil advertir que también compartían con el agro la posibilidad de acceder al mercado interno, en constante crecimiento desde hacía años por la permanente afluencia de los inmigrantes.
Además, la elevación de los derechos de aduana - como lo
han señalado Barrán y Nahum - proporcionaba de inmediato
más recursos al Erario, liberando como fuente impositiva a la
actividad ganadera. 15
.Sin embargo esta coincidencia sería coyuntural: la clase alta rural era consumidora, y como tal, ella y sus asalariados sufrían por el aumento del-costo de vida que producía la legislación proteccionista; y por otra parte, discriminar la importación de productos podía llevar a que los mercados consumidores de la producción exportable uruguaya, en represalia, adoptaran idénticas medidas.
Lo cierto es que en 1880, en un artículo titulado "No existe tal antagonismo", desde la revista de la Asociación Rural se
desmentía la oposición a la Liga Industrial, "pues todas las industrias, sin excepción, que existen en el país, son elementos
de su prosperidad"16 .
La Liga Industrial recibió la solidaridad de industrialistas
de Buenos Aires. El planteo no deja de llamar la atención. En
El Industrial de Buenos Aires se habría publicado un artículo,
transcripto por un diario montevideano, en el que para salir
"de la abyección y servidumbre a que los sujetan las corruptoras doctrinas de \lanchester" se hablaba de la creación de una
liga aduanera o ZoUverein entre Argentina, Brasil y Uruguayl7.
15.- BARRAN, J.P. y NAHUM, B. Historio roro/ del Uruguay moderno, Montevideo, Banda Oriental, 1971, Tomo 2, pp. 390-391.
16.- Revisto de la Asociación Rural del Uruguay, 1880, No. 23, pp. 65ü-651.

�152

Siglo XIX

R. ]acob: política industrializadora en Uruguay 153

le sumaban otros adicionales) la importación de mercaderías19 .

6. LA LEGISLACION PROTECCIONISTA
En 1875, cuando el país sufría las consecuencias de una
grave crisis mundial, se reformula la política de protección a las
manufacturas nacionales, parcialmente abandonada durante la
gestión del librecambista Villalha, (1861 ) 18 .
Será obra de otro ministro de Hacienda don Andrés Lamas
.
'
'
qw~n ya en 1836 ~ahía elevado su voz en apoyo a la industria
nac10nal. _Lamas vmo ~esde Buenos Aires llamado por Pedro
Varela, dictador que inauguró el ciclo autoritario conocido
como_"m~litarismo" (1875-1886), en momento que la capital
portena :'1v:fa el choque de ideas e intereses, las discusiones y
debates, impulsados por un selecto grupo de teóricos del industrialismo. Fue Lamas además amigo, consejero y colaborador del
empresario brasileño Irineo Evangelista de Souza, Barón de
Mauá.
.

La legislació_n d~, 1875 tuvo dos objetivos: favorecer el proceso de modem1zac10n rural, y proteger e impulsar el desarrollo
fabril. ~ro e industria no eran antagónicos, sino partes complementanas de un modelo armónico.
. Se_decre!ó la libre importación de alambre para cercar, maqumana agncola, máquinas a vapor de más de un caballo materias primas y envases para la industria.
'
Se creó un arancel aduanero ·discriminatorio y diferencial
que gravaba con impuestos del 10 al 90% (en algunos casos s~
17.- Tran~~pto por La Tribuna Popular de Montevideo, 2 y 3 de enero de 1881.
18.- El Ministro de Hacienda don Tomás Villalba al defender en el Parlamento su
proyecto de ley de Aduanas en 1861 expresó que "la Aduana no es un medio
apr~piado para pr~teger industrias, y sólo debe considerarse como un medio
fácil para pr~por_monar re_cmsos al Erario Póblico". En la ocasión triunfo un
proyecto sustitutivo, que mstauró un sistema mixto, hl&gt;eral y pro1eccionista a la

vez.

(9UINTEROS DELGADO, J., La industria y el Estado en el U"'8U&lt;Jy Montevideo, García, 1926; pp. 83 a 85).
'

En 1877, segundo año del gobierno del coronel Lorenzo
Latorre (1876-1880), se liberó del pago de derechos de aduana
a la importación de carbón mineral. 20 .
En 1879 Latorre redujo a la mitad lo que pagaban los derechos de importación a que se referían las leyes aduaneras, con
excepción de los artículos exonerados que pagarían el 5% 21 .
Lo fundamentó en "el malestar económico que afecta ·a todas las clases". Con posterioridad, especialmente entre los años
1880 y 1883, se restablecieron parcialmente algunos de los recargos aduaneros de la ley de 1875, aunque con un sentido fis.
cal, buscando incrementar los ingresos del Estado.
En 1886, casi al finalizar el gobierno del general Máximo
Santos (1882-1886), se va a aprobar una nueva ley proteccionista.
La Comisión de Hacienda de la Cámara de Representantes,
que había canalizado una inquietud del Poder Ejecutivo de
aumentar los impuestos aduaneros, dio forma al proyecto de
ley, acompañándolo de una fundamentación proteccionista y un
soporte doctrinario que incluyó citas de las más variadas, desde
Thiers a Stuart Mill.
Decía el informe:
No nos basta dar facilidades para la exportación de nuestros productos rurales, sino que también es menester a la vez desenvolver las industrias urbanas, condición indispensable para el aumento de la población y el mejor aprovechamiento de la agricultura
19.- ALONSO CRIADO, Matías. Colección legislativa de la Repdblica Oriental del
Uruguay, 1875, Tomo IV, pp. 303-308.
20.- LAMAS-PIOTil de LAMAS, op. cit., p. 73.
21.- ALONSO CRIADO, op. cit., 1879, Tomo Vl (Apéndice II), p.1 61.

�R. Jacob: polftica industrializadora en Uruguay

154 Siglo XIX
y la ganadería.22

Entre los integrantes de la citada comISion legislativa se
encontraba el hijo del promotor de la ley de 1875, Domingo
Lamas, asesor económico y financiero de varios ministros de
Hacienda de ambas márgenes del Plata.
La ley aprobada en julio de 1886 establecía un derecho general del 30,50/o sobre su avaluación a todas las mercaderías de
procedencia extranjera a introducirse en el país.
Pero además fijaba excepciones mediante una escala diferencial que iba del 60/o (carbón mineral y sal de roca) al 51 O/o
(aguardientes, tabacos, etc.). Postes y alambres para cercos, maquinaria agrícola, máquinas a vapor para la industria, algunas
materias primas , pagaban el 8% de impuestos.
Se establecía que la comisión avaluadora de la mercadería a
introducirse estaría integrada por funcionarios aduaneros y un
número igual de comerciantes elegidos por el Ministro de Hacienda.
Esta ley, si bien adoptaba un derecho general, además de los
diferenciales, no conformó al sector mercantil (por su· fundamentación proteccionista), a los ganaderos (porque agravó algunos de los rubros imprescindibles para la modernización rural), a los saladeristas (que debían pagar impuestos por la introducción de sal, materia prima fundamental para la elaboración de tasajo) y a los talleristas y artesanos (a los que no se les
reconocía en la composición de la comisión avaluadora, ni se los
contemplaba en sus necesidades de tecnología y de materias primas).

155

de Representantes, en la que nuevamente estaba presente don
Domingo Lamas, propuso su revisión, presentando un proyecto
de ley - luego aprobado - que ampliaba los alcances proteccionistas de la norma de 1886.
El mismo fue acompañado, al igual que el que lo precedió,
de un soporte doctrinario proteccionista, en el que sobresalía
una mención a las ideas del alemán Friedrich List.
Seguía el informe:
La constitución de una nacionalidad y de una independencia
económica está en el poder industrial propio, es decir, en los medios que tenga un país de desarrollar de un modo armónico sus
fuerzas productivas y de ensanchar y multiplicar los empleos del
trabajo nacional, así como las inversiones fijas del capital ... 23

El proyecto fue aprobado a comienzos de 1888 con estas
innovaciones:

1) El derecho general se aumentó en un medio por cien to,
de 30.5 a 31 O/o.
2) La escala diferencial se mantuvo entre el 6 (carbón mineral y _sal) y el 51 %.
Aguardientes, tabacos y otros artículos pagarían derechos específicos (por litro, quilo, metro, etc.) en lugar
de los ad valorem vigentes.
3) Se estipulaba la libre introducción de maquinaria para
la industria y el agro, posUs y alambres para cercos, envases de vidrio y algunas materias primas.
4) Se ampliaba con dos industriales, elegidos por el \linistro de Hacienda, la comisión avaluadora, encargada de
fijar el costo de la mercadería extranjera sobre el que se
aplicarían los impuestos.

En octubre de 1887, la Comisión de Hacienda de la Cámara
Recién en 1912 se adoptó una ley general que concedió
22.- Diario de Sesiones de la Cámara de Representantes, 1886, Sesión del 12 de
julio; p. 494 y sigs.

23. Ibídem, 1887, 21 de noviembre, p. 322 y sigs.

�R. Jacob: polttica indU$trializadora en Uruguay 157

156 Siglo XIX

franquicias a la importación de materias primas y maquinaria,
que amplió el espectro proteccionista de ~s~a ley de ~888. En
el interín la legislación aduanera fue casmsbca, atendiendo casos especiales de ramas industriales que había interés en promover.
Toda esta legislación adoleció de múltiples deficiencias. Salvo excepciones no contempló la libre introducción de los combustibles, ni del insumo básico de la principal industria de exportación.
En las ocasiones en que lo hizo con algunas materias primas,
fue en las que se destinaba a industrias que utilizaban p~oductos
del agro (lúpulo para cervecerías, cortezas para curtiembres,
etc.). En cambio maderas y metales en general fueron gravad~s,
al igual que los envases que no fueran de vidrio (maderas, caps
vacías para fósforos, arpilleras, etc.).
\Iuchas veces fue mayor el impuesto pagado por las materias primas que por los productos terminados, caso de la tinta
y el papel frente a los impresos.
Los establecimientos fabriles debían pagar la patente de giro, cuyas tasas fueron aumentadas en 1881. En 1883 fueron
exoneradas de la misma algunas industrias del interior como
lácteos, alpargatas, escobas, farináceos, etc. Pero siguieron vigen tes para las establecidas en Montevideo "donde se concentraba la mayor parte de los establecimientos, capitales y operarios". 24
Además el Estado prefería en sus adquisiciones los productos importados a los nacionales. Algo similar sucedía con el
consumo privado, lo que obligó a los fabricantes a etiquetar
su producción como si fuera elaborada en el exterior, como
vía de acceder al mercado nacional.
24.· LAMAS·PIOTTI de LAMAS, op. cit., pp. 94 a 98.

Capítulo aparte merecería el problema de los aforos. Los
iñdustriales se quejaban de que los comerciantes -hasta 1888
los únicos integrantes del sector privado en la Comisión de
Avalúos aduaneros - fijaban aforos mucho más bajos que los
reales, con lo que desvirtuaban, y en parte eludían, los alcances
de la legislación proteccionista. Es decir que los porcentajes de
los impuestos no se calculaban sobre el precio del mercado de
los productos, sino sobre el ficto oficial. En consecuencia el
grado de efectividad de la protección arancelaria estaba determinado por los precios mundiales.25
7. POLITICA Y ESTADO
El protagonismo político de un sector importante de talleristas y artesanos estaba en buena medida limitado por su condición de extranjeros: por disposiciones constitucionales no podían ser ni electos ni electores. Resulta sugestivo que El Telégrafo Marítimo, periódico que en general reflejaba los intereses
mercantiles, publicara en 1882 un artículo titulado " aturalidad forzosa".
En él advertía:
La mitad de su propiedad raíz (la de Uruguay) pertenece a extranjeros. Las tres cuartas partes, o quizás más, de las patentes
en giro las pagan extranjeros. Ellos tienen la industria y el comercio y figuran entre los primeros en la producción. Son el
combustible de la máquina política y el agua con que se forma
el vapor que mueve sus ruedas. Y esa masa de población que indudablemente es la más interesada en la cosa pública, está impedida por la ley de tener voto y voz en ella. ¿Puede estar bien
gobernado un pueblo en esas condiciones? De ninguna manera.26

Dada la inestabilidad política del país, los inmigrantes - en
especial los que tenían algún capital - eran reacios a prescindir
25.- FINCH, Henry, Historia económica del Urugua_y contempordneo, Montevideo,
Banda Oriental, 1980, pp. 89 y 90.
26.· El Telégrafo Marttimo, 5 de mayo de 1882.

�158 Siglo XIX

R . Jacob: po/(tica industrializadora en Uruguay

de su ciudadanía de origen y naturalizarse, ya que comunmente
eran las embajadas y legaciones extranjeras las que reclamaban
los daños y perjuicios ocasionados a las propiedades y pertenencias de sus súbditos.
Pero también había otros factores que conspiraban: en general, el personal político, dominado en buena medida por l~s restos del antiguo patriciado, era proclive a contemplar ~os mter~ses de los sectores económicos más poderosos, es decu, en pnmer lugar los de comerciantes, banqueros y saladeristas, y luego
los de los ganaderos.
Expresaba en 1880 la Revista de la Liga Industrial:
Bastaría echar una ojeada sobre la condición social de tod:18 las
personas que han desempeñado empleo públicos en la capit:11 Y
en los departamentos, lo mismo que en las bancas de leg1~ación en todas las épocas, para reconocer que la clase mdustnal
ha ~do siempre postergada o eliminada de toda ingerencia en la
administración de la cosa pública y relegada a·un verdadero y hu· 27
.
miliante vasalla1e.

!ª

Existieron excepciones que sirven, _como es habitual, para
confirmar la regla.28
.Marginados de la administración del Estado, estos talleristas
y artesanos buscarían insertarse en el sistema político con su

grupo de presión.
Para ello contarían con un aliado inestimable: los gobiernos
de fuerza que se sucedieron entre 1875 y 1886. Los militares en
general acceden al poder con un progr~ma muy escueto, que se
resume en dos palabras: orden y moralidad. Pero como con orden y moralidad no se resuelven las crisis socioeconómicas y políticas que interrumpen la paz de los cuarteles, deben aplicar
27.- Citado por LAMAS-PI OTTI DE LAMAS, op. cit., p. 86.
28.- Tal el caso del diputado Pablo Varzi'. fmnllflte en 1886 y 18~7 _de los proyectos
de ley proteccionistas. En 1887 Vam fundo una bodega, presidiendo en 1899 el
segundo Consejo Directivo de la Unión Industrial Uruguaya.

159

recetas elaboradas por otros. Es así que Varela y Latorre impulsan el modelo de la Asociación Rural, colmando en parte también las aspiraciones de talleristas y artesanos.
La Liga Industrial nace meses antes de producirse la desaceleración del impulso proteccionista (1879) y en intentar revertir la situación empleará gran parte de sus energías.
Su acción se verá beneficiada por la aceptación del proteccionismo por parte de sectores ilustrados, dependientes de las
ideas elaboradas en los centros hegemónicos mundiales. Es así
que don Carlos María de Pena, de cepa patricia, hace del proteccionismo la doctrina de la cátedra de Economía Política de la
Universidad de Montevideo, centro formador de buena parte del
personal político.
Por otra parte algunos profesionales liberales que adhirieron
a la institución sirvieron de nexo con el Estado, o asesoraron a
sus integrantes sobre asuntos que por su natural especificidad
o complefidad convenía que no fuesen asumidos pÓr sus integrantes.
La Liga Industrial también buscó adherentes en el personal
político, estrategia que podía ser eficaz para contrarrestar su
falta de representación: en 1884 fueron incorporados como socios activos el diputado Urbano Chucarro y el senador Agustín
de Castro.29
Junto con ellos ingresaron una brillante pléyade de abogados y periodistas, algunos de ellos ex-legisladores: Juan Carlos
Blanco, Juan Zorrilla de San Martín, Carlos María de Pena, Carlos María y José Pedro Ramírez.
Desde sus inicios la Liga se empeñó en obtener mejoras y
beneficios para la industrial nacional. En 1881 difundió un

�160 Siglo XIX

proyecto de ley protecciorústa, elevando el arancel aduanero para algunos productos. Lo acompañó de una profusa propaganda y un detenido análisis comparativos con la realidad argentina.
La iniciativa, que despertó una viva polémica, no prosperó pero
sirvió de aliciente para otras similares, como la del entonces
Mirústro de Hacienda Juan Llndolfo Cuestas.
Sugestiva resulta la campaña que debió desplegar para asegurar la presencia de la industria uruguaya en la Exposición
Continental de Buenos Aires, en 1882.
A principios de 1880 el gobierno uruguayo aceptó la invitación para concurrir, nombrando una comisión integrada en
parte por miembros de la Asociación Rural, la que aconsejó
desistir del certamen.
La Liga Industrial solicitó al gobierno apoyo económico
para hacerse presente, entendiendo que éste, "por consejo de
una asociación de ganaderos", privaba a los productores mostrar los logros de las manufacturas uruguayas. La respuesta
oficial fue que la Confederación Argentina nunca sería mercado
consumidor para los productos uruguayos, similares a los que
ella producía.
Se entabló una polémica con la Asociación Rural, y la Liga
Industrial se quejó públicamente que a sus miembros se les había tildado despectivamente de "extranjeros". 30
La Liga decidió concurrir por sus propios medios, llegando
incluso a organizar espectáculos públicos para recaudar fondos.
A comienzos de 1882, cuando ya era segura su asistencia, el
Gobierno decidió apoyar sus esfuerzos.
Este episodio es elocuente: la Liga Industrial no accedió en
este período a los resortes imprescindibles para la aplicación de
29.- El Telégrafo Marítimo, 11 de marzo de 1884.
30.- JACOB, R. op. cit., pp. 48 y 49.

R. ]acob: política industriali:i:adora en Uruguay

161

una política proteccionista. Ella quedó librada a las decisiones
de los admirústradores del Estado.
Así, pese a la intensa campaña periodística, la Comisión de
Avalúos no fue integrada con representantes de la entidad. Y
esta era clave, ya que fijaba el precio de la mercadería extranjera sobre el que aplicaban los impuestos aduaneros.
A fines de 1884, la Liga pidió la reforma de la Ley de Aduanas, solicitando su representación en la Comisión de Avalúos. 31
La misma no prosperó, pero con mucha sagacidad los directivos de la institución difundieron su intención de reformarla,
transformándola en " Liga Industrial y Comercial"32
La ley aduanera de 1886 repitió la tradicional integración
de la Comisión de Avalúos. La de 1888 introdujo la representación de los industriales, pero, al igual que lo que acontecía
con los comerciantes, la elección no la hacían las gremiales empresariales sino el Poder Ejecutivo. Eran pues representantes de
la actividad y no de los grupos de presión.
Hacia esa fecha la actividad de la Liga Industrial decae, hasta desaparecer como institución. Muchos de sus hombres fundarán en 1898 la Unión Industrial Uruguaya, que ha sobrevivido hasta nuestros días. Para entonces, la realidad había cambiado.
En 1903 el gobierno reconoció a la Unión Industrial como
interlocutora en toda cuestión referente a la industria fabril y
a las tarifas de aduana con ellas relacionadas.
Hab(a triunfado el grupo de presión. Porque, como se los
habfa hecho notar en 1885 El Telégrafo 1"1arítimo,
31.- El Telégrafo Mar(timo, 4 de diciembre de 1884.
32.- ldem, 15 de diciembre de 1885.

�162 Siglo XIX
las fuerzas aisladas de los hombres trabajadores, no son de peso
ni ejercen influencia alguna en el sentido de mejorar ias situaciones violentas a que con frecuencia se ven reducidos por los avances de los Gobiernos, mientras que asociados en una sola fuerza
común, llámese "La Liga Industrial" o como quiera que se llame, contrarrestan esos mismos avances, y hacen prevalecer con
el ejercicio colectivo de las acciones que a su vez consagran las
leyes, los derechos de que necesariamente tienen que vivir asistidos en las relaciones del Estado y el individuo.33

R. Jacob: pol(tica industrializadora en Uruguay

163

V) La institución no representa los intereses de la principal
industria de exportación (cárnica) y tiene escaso peso: no logra
alcance nacional y en la capital consigue la adhesión de un quinto de los establecimientos existentes.
VI) La calidad de extranjeros de parte de sus miembros, y la
no naturalización, le impiden tener representación política. La
Liga busca la adhesión de políticos y profesionales universitarios como vía de suplir esa carencia.

8. A MA ERA DE FI AL
I) Coincidiendo con el desarrollo capitalista del país, y el aumento de su grado de inserción en el mercado mundial, en los
años setenta del siglo pasado se crean grupos de presión representativos de diversos intereses económicos: comercio importador, productores rurales modernizadores, sector fabril.
II) Los gobiernos autoritarios que se suceden (1875-1886),
en especial los del período 1875-1880, impulsan el modelo económico patrocinado por la Asociación Rural que busca introducir técnicas de explotación capitalistas en el campo, y que no
excluye el desarrollo de industrias de hase agraria, abastecidas
con materia prima nacional.
III) La decisión de proteger a la industria nacional, y poner
fin al anterior ciclo de inspiración librecambista, se origina en
el Estado y es previa al nacimiento del grupo de presión representativo del sector.
IV) La Liga Industrial es creada pocos meses antes de producirse el desaceleramiento del impulso proteccionista, por talleristas y artesanos en buena medida extranjeros, identificados
socialmente con las capas medias, orientados a la sustitución de
importaciones elementales (alimentos, vestimenta, mobiliario,
envases, etc.).
33.- ldem, 27 de junio de 1885.

VII) No logra acceder a los resortes administrativos claves para vigilar, controlar o impulsar una política proteccionista. En
cambio es eficaz en la prédica ideológica, favorecida por el
auge de la difusión de la doctrina proteccionista en Europa, y su
aceptación por sectores letrados nacionales.
VIII)·En 1888 el Estado reconoce a la actividad pero no al grupo de presión al aceptar modificar la composición de la Comisión de Avalúos de la Aduana, integrándola con "industriales".
IX) Parte de las limitaciones que encontraron estos talleristas
y artesanos se explica por el origen de la industria sustitutiva de
importaciones uruguaya: en general obra de artesanos e inmigrantes modestos, o de pequeños capitalistas.
X) Las sucesivas leyes proteccionistas, a pesar de sus limitaciones, de sus carencias y falencias, permitieron el desarrollo
industrial, favorecido además por el permanente crecimiento del
mercado de consumo y las coyunturas críticas mundiales.
XI) En 1898 surge una nueva entidad representativa de los
sectores industriales, que sustituye a la nacida en 1879. En
1903 logra ser reconocida por el Estado como interlocutora.
Para ese entonces la situación ha cambiado. Muchos de los
pequeños establecimientos logran expandirse, y surgen otros
nuevos.
Por otra parte este sector social emergente comienza a im-

�164

Siglo XIX

En Busca de la Prosperidad y la Riqueza:
Yucatán a la Hora de la Independencia

bricarse con el viejo patriciado, que fue durante décadas el tradicional proveedor del personal político.

XII) El nacimiento de la Liga Industrial se inscribe en la ~arga
lucha de los grupos de presión por intensificar su protagomsmo
e integración al sistema político, por forjar nue~os mecani~~os
de representación, por participar en la formulación de pohticas
y limitar el creciente poder del Estado.

Alejandra García Quintanilla*

1\ TRODLCCIO\!

Esa hora llegó en 1821 y sin guerra. Por entonces ya se hablaba del progreso, pero se trataba de un progr&lt;&gt;so más parecido
a la prosperidad y a la riqueza, es decir, más dieciochesco que
el estruendoso pro¡T.reso que propiamente caracterizó al siglo
XIX. Por aquel tiempo, los políticos, los ilustrados y por supuesto los comerciantes, tenían más fe en el comercio y en su
libertad que en la tecnología. Sin duda el régimen colonial había propiciado el poco respeto que por la cronología manifesló ) ucatán durante la primera mitad del diecinueve -tan dieciochesca según veremos. Curiosamente la lndependcncia llega
a \ ucatán también para avivar la disputa por la libertad comer_cial, por un liberalismo entendido tan solo como Laissez-fairP y,
aún eso, con muchos aseguncs.
Se trata ahora de un intento por aproximarnos a la sociedad
yucatcca a partir del proyecto económico vigente al momento
de la Independencia. l,n proyecto que matizará la peculiar forma en que el estado se integra a la nación ) , también, en el posterior desmembramiento de la provincia yucateca. \1 despuntar
el sie;lo, la provincia se hundía más allá de los actuales límites
nacionales con Guatemala y Belice. Para 1858 se separa el distrito de Campeche, erigiéndose en estado de la federación. En
1901, el general Ignacio A. Bravo y los coroneles Victoriano
* Departamento

de Estudios Económicos y Sociales del Centro de Investigaciones
Regionales de la Universidad Autónoma de Yucatán.

�A. Garc(a Quintanilla: Yucatdn a la hora de la Independencia

166 Siglo XIX

Huerta y Aureliano Blanquet toman la ciudad de Chan Santa
Cruz, proclamando la derrota de los mayas sublevados desde
1847, y posibilitando la creación del territorio de Quintana
Roo en 1902. Hoy día el estado de Yucatán ocupa menos de la
tercera parte del territorio que por aquellos tiempos le correspondía: la península entera.

l.
En julio de 1824, el brigadier general Antonio López de
Santa Arma informaba sobre su gestión en Yucatán al primer
secretario de Estado:
Hace dos meses que estoy en posesión de la comandancia general de este Estado, y no he podido pisar hasta ahora sino sobre
terreno movedizo: creo que el suelo firme en que debo sentar el
pié se halla muy distante. . . o hay duda, el conflicto es grande.
Yucatán en mi imaginación se presenta como la bomba arrojada
del mortero próxima a reventar. 1

Santa Anna entendía muy bien los distintos niveles de un
grave conflicto. La amenaza era guerra civil, desmembramiento
del territorio que ya se consideraba nacional, y si Yucatán se
iba, se dejaba a descubierto un flanco que resultaría muy atractivo para otras potencias: desde Cuba acechaba España; desde
Walix (ahora Belice), Inglaterra ;y desde la Florida, Estados Unidos, que recién estrenaba doctrina Monroe. Todo empezaba en
un conflicto añejo entre :\&gt;lérida, ~apital del estado, y Campeche
su puerto principal. La decisión del Congreso Xacional de declarar la guerra a España (1823) había agudizado la p~na que tenía por base dos tradiciones comerciales y dos proyectos econól. Oficio del General Santa-Anna de 9 de julio de 1824. En~ Memoria sobre la conveniencia, utilidad y necesidad de erigir constitucionalmente en Estado de la
Confederación Mexicana el Antiguo Distrito de Campeche, presentada al soberano congreso de la Unión y dirigida a las honorables legisjaturas de los estados
en agosto de 1861 por los ciudadanos Tomás Aznar Barbachano y Juan Carbó,
diputados al congreso de la Unión por el nuevo estado de Campeche, México,
Imprenta de Ignacio Cumplido, 1861, p. 9.

167

micos. Dejemos a Santa \nna desarrollar su análisis:
La declaratoria de la guerra a España ha sido aquí el problema o
la caja de Pandora, que lanza males abriéndose. Ella se ha lomado por pretesto para dividir y poner en movimientos tumultosos a este pacífico país, cómo se ha logrado ¡Qué desgracia! ningún otro de los confederados los han sufrido con este respecto ó
convencidos de la última justicia con que se decretó, o porque
su industria o comercio nada sufrían, o porque quisieron anteponer el decoro nacional a sus perjuicios públicos y privados.
Lo cierto es que Campeche en contra posición con las autoridades supremas ~e la capital (se refiere a Mérida, capital del estado,
A.G.Q.) adopto la guerra, y para publicarla, depuso primero tumultuariamente de sus empleos a los españoles... por sospechados en connivencia con aquellas, creyendo con esta conducta dar
un testimonio auténtico de su adhesión } total obediencia al gobierno federal. -Resentida la capital de Mérida de un accidente
tan estraordinario, quiso forzar aquella plaza, destacando sobre
ella una _numerosa división al mando de su comandante general,
para obligarla a su obediencia ) castigar a los culpables, por haberse sustraído de las principales autoridades del Estado, operansin su acuerdo; pero nada pudo lograr, y las tropas hicieron su
contramarcha después de un sitio regular, que solo produjo gastos, consternación y desaires .2

ªº

· En el fondo del conflicto estaba la reticencia de ~rida a
cortar con su único vínculo comercial externo: la Isla de Cuba.
Ln víncu]o de reciente creación, logrado apenas en 1814 con la
habilitación de Sisal como puerto menor, pero en el cual los
emeritenses habían puesto sus mejores esperanzas. Campeche
gozaba de una lar¡;?;a tradición como puerto principal que con el
avance del liberalismo español se refornó. Tenía para 1824, un
comercio diversificado entre \"cracruz y Cuba, lo cual al momento de la Independencia le daba un mayor margen &lt;le nacionalismo. Las relaciones entre Mérida, ciudad capital y asiento
del poder político, y Campeche, capital del comercio peninsular, no estaban exentas de roces y fricciones. En medio de una
región casi desprovista de un mercado interno, la primera requería de impuestos y defendía los incipientes vínculos comerciales
2. Op. cit., p. 1O

�168 SigloXIX

A. Careta Quintanilla: Yucatdn a la hora de la fudependencia

externos que apenas empezaba a disfrutar; la segunda, provista
de una importante flota marina y asiento de grandes astilleros'
veía nuevas perspectivas mercantiles. Santa Anna comprendía la
situación con cierta dosis de benevolencia":

169

nutría de los impuestos al comercio. Trató a Yucatán con toda
la "generosidad" que la situación le exigía:

04

Campeche y Mérida, aunque émulas antiguas sin olvidar de una
vez las rutinas, vicios y errores del anterior gobierno, no puedo
negar que cada una tiene sus razones y sus virtudes, aunque bajo
diverso aspecto. Que la primera haya obrado por sus resentimientos con la segunda o por el convencimiento que tenga de que la
guerra no perjudica tanto a su comercio como a Mérida, lo cierto es que debe atenderse a su entusiasmo por la independencia y a
su adhesión al Supremo Gobierno federal de México, pues estos
han sido los púLlicos sentimientos con que se ha manifestado en
el caso.- Que Mérida funde o no su conducta en su indiferencia
por su liJ&gt;ertad, o en sus ideas de negarse a la confederación por
razones que eHa tenga lo cierto es 1¡ue la legislatura )' el gobierno
del Estado demuestran con ex presiones fon&lt;la&lt;las los graves inconvenientes que median para publicarse la guerra, porque p-rivado &lt;le su antiguo comercio con la inmediata isla &lt;le Cuba, se le
escasean enteramente sus fondos para mantener sus necesarias
obligaciones, sin arbitrio de subrogarlos por ser un país pobre como es notorio. Y al mismo tiempo sus naturales caerían en la estrema miseria, por no tener precisamente otra salida, sus producciones y manufacturas, sino para aquellos puertos. 4

Santa Anna intentó mediar buscando la conciliación entre
Mérida y Campeche; abogó porque el gobierno nacional enviara
" un socorro de doscientos mil pesos"; y "permitió" que la suspensión del comercio con Cuba se aplazara hasta 1825. Todo
ello en un intento por suavizar la oposición de \ilérida al otorgarle recursos a la hacienda pública (asentada en 'Vlérida) que se
3. Según Pedro de Regil, la marina campechana era la más importante de América;
"Campeche ha visto prosperar su marina, hasta el término de ser quizá el puerto

que en América la tiene más numerosa..." "pasa de 79 buques de cruz, de 56
bongos, 5 buques costeros, y de 263 canoas, en cuyo manejo se entretienen más
de 2,000 hombres de mar, sin incluir los indios y milicia provincial que se entretienen en esta industria". Esto sin contar a los trabajadores de los astilleros que
en 1833 contaba con 65 carpinteros 67 calafates, 30 herreros, 8 aserradores, 170
en total. En: Regil, Pedro Manuel, MEMORIA INSTRUCTIVA SOBRf; EL COMERCIO DE YUCATAN Y PARTICULAR DEL PUERTO DECAMPECHF,, el

31 de diciembre de 1811, pp. 36 y 244.
4. Oficio del general Santa-Anna, Op. cit., p. 11

Se sabe que Yucatán por su situación geográfica y por su topografía, es la vanguardia de nuestra nación mexicana siendo una
,
'
pemnsula que cierra su Golfo, que tiene contacto inmediato, con
las islas extranjeras, y tan próximo con la de Cuba, que casi la tiene a la vista, y por consecuencia abandonadas sus costas, queda el
Seno á discreción de los enemigos, principalmente careciendo nosotros de la posesión de la isla de Cuba que está enmedio de la
embocadura del Seno, considerándose por lo mismo como su llave, y cuando dentro de ese mismo Estado existe el establecimiento de Walix que corresponde a una nación poderosa que insensiblemente se está est.endiendo y usurpando nuestras tierras; además de una porción considerable del Golfo que poseen los Estados-Unidos anglo-americanos, quienes no ahora, pero en la serie
del tiempo, causarán mucho daño.5

Mas que un análisis, las palabras de Santa Anna resultaron a
la larga una profecía geopolítica; pero en 1824, logró su cometi-

do: Yucatán permaneció ligado a México abandonando sus pretensiones de comercio con Cuba al cortar, en 1825, su juego de
neutralidad con España e independencia con '\&lt;léxico.

11.

Hay que decir que la Independencia era, en 1824, un evento
muy reciente para la península. Apenas en 1821, el 15 de septiembre, y sin que mediara la guerra, se había proclamado independiente de España. Un año antes, en 1820, los liberales yucatecos defendían la constitución de Cádiz, frente a los absolutistas que buscaban retrasar su aceptación. En la discusión política, la Independencia no estaba presente. En mayo del mismo
año, 1820, y después de gran agitación política, se proclamaba
la constitución española con el solemne Tedeum protocolario.
La Independencia no era el problema ni la consigna de conservadores o liberales. En la primera edición de su Historia de Yu5. Op. cit., p. 13

�170

SigloXIX

A. García Quintanilla: Yucatdn a la hora de la Independencia

catán (1878), Eligio Ancona señala que en 1821 el plan de
Iguala empieza a hacer presente la Independencia en algunos
periódicos de Mérida.6 Y desde entonces fue notoria la "impaciencia patriótica" del ayuntamiento de Campeche que "contrastaba notablemente con el aplomo, el acierto y la cordura de
la Diputación provincial" que sesionaba en '.\1.érida.7

La gran distancia que en la discusión política se evidenciaba era el reflejo de una auténtica lejanía promovida desde España. De una parte, la provincia había disfrutado de la categoría de capitanía general, y su gobernador -y capitán generalera nombrado directamente por el rey, aunque dependía de la
Audiencia de la :\ueva España para asuntos judiciales. Por otro
lado, el comercio con la Nueva España se había obstaculizado
en mayor grado que con Cuba. Finalmente estaban los piratas
" infestando " las costas de Campeche y haciendo altamente insegura la navegación hacia Veracruz. Pero vayamos por partes
y veamos cuales eran las expectativas de prosperidad hacia principios del diecinueve.
De manera unánime, Mérida y Campeche veían en la derogación de las prohibiciones comerciales la clave del desarrollo,
o para decirlo con propiedad histórica: " de la prosperidad, la
riqueza y el adelanto de los pueblos". En ello coincidían no tan
sólo campechanos y emeritenses, sino también absolutistas y
constitucionalistas (por la de Cádiz) en 1814.
Al respecto se manifestaba Policarpo Antonio de Echánove, Ministro de Real Hacienda en Yucatán:
Digan lo que quieran los trazadores de proyectos en fomentos,
compras y ventas, nada será más justo que cuanto conserve la
libertad del hombre... y por tanto, si se quiere que las provincias progresen según sus posibiliclades, ábrase el recíproco comercio por unos reglamentos de principios liberales, para que re6. Ancona, E!igio. HISTORIA DE YUCATAN, Ediciones de la Universidad de
Yucatán, Mérida, 1978 (primera edición, 1878), Torno III, p. 193.
7. Ancona, Eligio. op. cit., p. 201

171

cihiendo el ciudadano, sin obstllculos, ni distinciones metafísicas,
el fruto de sus combinaciones, se haga feliz y bendiga al gobierno
a que pertenece.8

El señor Echánove, de tendencia absolutista, era en materia
comercial, un liberal, las reformas de Cádiz eran insuficientes:
nuestro mayor enemigo pudiera dictamos leyes menos conformes a la razón, llegando al caso inconcebible de que unos y
otros pierdan al mismo juego, pues pierde el mexicano, porque
no compra y perdemos nosotros porque no vendemos.9

I

En este caso, la queja va contra la prohibición de reexportar vía Sisal (puerto de salida para '\1érida) los productos españoles que llegaban de Cuba.
Campeche tenía en 1814, miras comerciales más ambiciosas.
Habilitado desde 1778 como puerto menor, le llevaba a ~isal
treinta y seis años de ventaja ya que éste apenas en 1814 rPcibió
tal categoría. '\.dicionalmente, desde 1806 Campeche podía introducir a Veracruz "el sobrante de sus importaciones directas
de España".1º .\lientras Sisal apenas obtenía la posibilidad de
enviar sus " producciones naturales" a las costas de \ eracruz11 .
Campeche hacía tiempo tenía acceso a \ eracruz y sus "costas
laterales". Entendiéndose con esto, desde la Colonia del \ uPvo
Santander, por el norte, hasta "Goazacoalcos" al sur. Se comerciaba con "los pequeños puertos del Soto de la \larina, Tampico, Tuxpan , \}varado y Goazacoalcos, por dondP tanto los pueblos playeros como los centrales dan salida al sobrante dP las
producciones de su lánguida agricultura y rústica industria".12
Pedro \lanuel Rcgil, liberal campechano, fue electo diputado
a las cortes en el episodio 1810-1814 y en la \lemoria Instructi8. Echánove, Policarpo Antonio de. CUADRO ESTADISTICO DE YúCATAN
EN 1814, p. 59, No. 44
9. Ibídem.
10. Regil 1811, p. 20: 1806 real orden; p. 4: Real orden del 3 de marzo de 1814
reglamento del 12 de octubre de 1778.
11. Echánove, 1814
12. Regil, 1811, p. 19

�172 Siglo XIX

va sobre el comercio de la provincia (destinado a Cádiz) dá
cuenta del intercambio que ocurría entre Campeche y las "costas laterales de Veracruz"~
De ellos se importan a éste puerto el algodón, la pita, el almagre,
el piloncillo, queso, cueros al pelo, etc. y reportan en cambio sal,
costales de henequén, sobreros de huano, manufacturas de carey
y de algodón, cera y otros productos y artefactos de esta provincia. Esta recíproca útil y saludable permutación adquiriría actividad, fuerza y extensión con resultas de mutuo fomento, beneficio e ilustración, que acaso se extendería con la frecuencia y el
tiempo, por medio del caudaloso río de Goazacoalcos hasta las
costas del mar Pacífico, si además se la animase permitiendo desde este puerto la libre contratación de los efectos lícitos de Europa que son necesarios en aquellos para el consumo, comodidad o
negociación, mas este privilegio, resto malaventurado del antiguo
. .
V
13
fu nesto monopoJio, es pnvativo a eracruz.

Ya se habían hecho gestiones para que la flota campechana
tuviera acceso a los mercados interiores de la ;'\lueva España, pero al decir de Regil, Veracruz alegó que esa medida facilitaría el
contrabando vía Campeche-14 :
Ya se representaron los diputados de este comercio al anterior
consejo de regencia en 26 de octubre de 1809 (...) la odiosidad,
injusticia y perniciosas consecuencias de este privilegio: pero el
poder e influencia de aquel opulento emporio de ueva España,
que no quiere que la libertad mercantil respire sin las ca~enas con
que quiere trabar su progreso y afianzar el exclusivo beneficio de
sus moradores, hubo de contener la mano bienhechora que iba a
destruirle, concediendo una gracia que, como las demás, concedi15
das, reclama la justicia.

Pese a prohibiciones e impuestos Yucatán disfrutaba de algunos privilegios en materia de comercio. Así en 1796, una real
orden le concedió los privilegios correspondientes a las islas de
América: "redujo a una cuarta parte los derechos que pagaba
13. lbidem
14. Regil, 1811, p. 20
15. Regil., 1811, p. 19

A. Garc(a Quintani/la: Yucatdn a /IJ hora de la Independencia

173

fueran los que fueran y cobraranse con la denominación que se
,
cobraran " .16 Algo hab'1a que hacer con la pemnsula,
desprovista
c_omo ~staba de metales preciosos y de suelos gruesos para cultivar tngo y demás cultivos tradicionales de los españoles. Su deficitario comercio se cubría con un "subsidio" llamado entonces "situado" de la corona y con los "tributos;' que todavía en
1814 pesaban sobre la población maya:
la provincia no alcanza, con mucho a igualar con sus frutos la
adquisición de sus necesidades, y que por tanto ha hecho, y :stá
haciendo, un comercio pasivo que debe irle reduciendo a la miseria ; porque o ha de carecer de lo que parece que necesita ;o debe
producir y fomentar lo que equivalga a la diferencia: hasta aquí ha
igualado dicho descubierto, con moneda de los 150 y 200,000
ps. que anualmente remitían a sus cajas del tesoro público en calidad de situado, y los 120,000 de tributos de indios; per~ orden~ndose hoy, que cada territorio se mantenga de sus propios arbitnos, es preciso llenar con la industria, cuanto hasta ahora ha hecho con los metales. 17

Para fomentar la industria, las propuestas de Regil y Echánove consideraban necesaria la apertura del comercio, su liberalización. Pero mientras Echánove insiste en la necesidad de "máquinas e instrumentos" para fomentar el henequén y los textiles; y en "ensayos de laboratorio" para que las tenerías, talabarterías y zapaterías perdieran su "rustiquez"; Regil pone el acento en la eliminación de estancos y otros "monopolios" que sobre la sal, el tabaco, la comercialización del maíz, de la harina
Y.,del pal? de__ tinte, existían. Todo ello con fines de exportac10n, a excepción del maíz cuya salida estaba prohibida. Es cierto q_ue el documento preparado por Pedro Ylanuel Regil estaba
destinado expresamente a constituir un análisis y una propuesta
co~ercial, pero es claro al definir los principios básicos que
guiaban su análisis: "es en vano esperar esta abundancia sino de
la libre contratación de los frutos. " 18
16. Regí!, 1811, p. 28-30, realorden de 10 de abril de 1796.
17. Echánove, 1814, pp. 56-57
18. Regil., 1811, p. 14

�174 Siglo XIX

Campeche era más radical en su liberalismo comercial que
Mérida, pues esta, como ciudad capital, debía recaudar los fondos necesarios para mantener al gobierno de la provincia. Ello se
expresaba desde los impuestos municipales, que en Campeche
habían sido moderados desde antes de 1810.19 El liberalismo tenía, pues, connotaciones distintas para comerciantes y para burócratas.
III.
En medio de esta efervescencia liberal, Yucatán decide en
ese mismo año de 1814, emitir su propio Reglamento de Comercio, decretando
como único remedio para ocurrir a las necesidades del momento,
que se abran los puertos de Yucatán al comercio libre de los amigos y neutrales, admitiendo sus embarcaciones haxo de moderados derechos, haciendo la distinción conveniente y rebaja, a los
que lo hagan en buques españoles como único medio de animar
"lº
dustr1a,
· 1as artes, y e1comerc10.
-20
am
la navegac1on,

La invasión francesa a España, casi había paralizado el comercio de la provincia, y a ello había que agregar "los progresos de la malhadada insurrección ,,2J , alias Guerra de Independencia, que obstaculizaba el comercio con Veracruz. Yucatán
pretendía servirse con la cuchara grande, pero en un mundo
dominado por el proteccionismo esta medida no podía llevar al
"adelanto" anhelado. El reglamento de 1814 siguió vigente hasta la Independencia en 1823, pues con algunas modificaciones
fue aprobado por Fernando VJl después de su liberación.22
Cabe resaltar que de manera especial el nuevo reglamento
19. Rcgil se limita a consignar este evento de manera general (1811, p. 12).
20. " Reglamento formado por el Sr. Intendente electo D. Juan José de la _Hoz, ~n
las adiciones, variaciones y modificaciones acordadas por la excma. d1putacion
provincial en sesión de 28 de Marzo último, para la planificación del Comercio
libre, con las potencias amigas y neutrales". Reproducido por Eligio Ancona, op.
cil, como apendice al tomo Ill, 1978 (pp. 499-508).
21. Regil, 1811, p. 14
22. Ancona, Eligio, op. cit., p. 231.

A. Careta Quinlanilla: Yucalán a la hora de la Indepe ndencia

175

liberaba de impuestos y de trabas a las exportaciones. El palo de
tinte, exportación principal de Yucatán desde las reformas borbónicas, constituye una interesante muestra de las negociaciones entre burócratas y comerciantes. '.\Iediante el citado reglamento, podría exportarse directamente a Inglaterra, su mercado
principal. Ya no tendría que pasar por Cádiz a pagar impuestos y elevar fletes,2 3 podría llegar directo a teñir los textiles de
la revolución industrial; pero además del tres por ciento que todas las exportaciones debían pagar, el palo debía abonar seis por
ciento si salía en buque español u ocho por ciento si era transportado en barco extranjero. La razón: " ....como artículo que
no pueden ribalizamos los extranjeros(.. .) el palo de tinte será
el de única excepción ... ,,24 Pese a la sobretasa impositiva, el
palo de tinte fue el producto más favorecido. '\hora los yucatecos podrían competir con los ingleses que talaban los tintales del
sur, en Bélice.25 :'-io se trataba tan sólo de una reducción de im23. Regil, 1811, p. 25
24. Reglamento 1814 (citado en la nota 20), Cap. JI ;artículo 9o, Op. Cit., 1978.
p. 502.
25. En 1812 los ingleses extendieron su ocullación a la zona comprendida entre los
ríos Nuevo y Hondo, "ya no se trataba de un establecimiento para corte de maderas en aquel territorio; era una colonia inglesa como Yucatán lo era de España, &lt;;0n sus autoridades civiles y núlitares, sus leyes, su organización administrativa. Y aunque al volver a ocupar el tomo de sus mayores, Femando Vil celebró en el mismo año de 1814, un tratado con Inglaterra, para nada se mencionó
el asunto de Bélice, omisión que entraba en el juego de los ingleses ;y así lascosas, y sin que se suscitara nada con respecto a esa cuestión hasta la época de la
independencia de Yucatán, a quien correspondía dicho territorio, es inconcurso
que el estado de jure existente con relación al alcance de los tratados de 1783 y
1786 celebrados entres España e Inglaterra, con respecto al establecimiento de
Bélice, no sufrió modificación alguna, de donde arrancaron los derechos de México sobre Belice, aunque nunca se tuvieron en cuenta por parte de los gobiernos de nuestro país, sino hasta cuando lisa y llanamente se renunció a la soberanía, como una concesiÓn graciosa hecha a Ingl aterra", Acercto, Albino,
" HISTORIA POLITlCA DFSDE EL DESCUBRIMIENTO EUROPEO HASTA
1920" cap. Xll, pp. 159-164. En: Enciclo¡,edia Yuw1ane11$c, Edición Oficial del
Gobierno de Yucatán, México, 1977, 29 edición.
Ello ocurrió con el tratado Mariscal - St. John el 8 de julio de 1893. Lapointe,
Marie, LOS 11AYAS REBELDES DE YLCATAV, El Colegio de Michoacán,
México, 1983, p. 151.
Respecto al palo de linte confrontar: Millet, Luis, EL PALO DE TINTE Y LAS
OBRAS fl/DRAULICAS EN CAMPECHE. y "Logwood and Archaeology in
Campeche" En: JOl,RNAL OF AN1HROPOLOCICAL RESEARCH, Vol 40,
Ntím. 2, Swnmer, 1984. Toe University ofNew México.

�176 Siglo XIX

puestos, sino de acceso directo a nuevos mercados. El palo de
tinte provenía de las costas campechanas y de la Isla del Carmen llamada entonces Isla de Términos. Y aun cuando se trata' una actividad puramente extractiva, ya que se exportaban
ha de
los troncos para que en Europa se produjera el extracto que teñiría los textiles, Yucatán inauguraba una tradición que el henequén consolidaría sesenta años después: la de constituirse en
productor de materias primas para el mercado internacional
moderno. Para el mercado del capital, sólo el henequén le quitaría, después, el primer lugar en las exportaciones peninsulares
al palo de tinte o palo de campeche.
La sal y el arroz constituían por entonces las dos exportaciones de segunda importancia según las palabras del diputado
Regil y del tesorero Echánove. Según el diputado, la libertad
favoreció la salida de la sal, cuyo destino tradicional era Veracruz, de donde se dirigía a las minas para "beneficiar" la plata.26
Aunque al decir de Echánove, este producto también había sufrido tropiezos en su comercio "desde que la fatal revolución
mexicana, ha privado su interior comunicación con Veracruz ". 27 Regil, mas optimista, apunta que la exportación para
Veracruz había subido de 12 mil fanegas ("cuando estuvo estancada en Veracruz ") a 25 o 30 mil fanegas anuales "sólo para
aquel puerto, que dan ocupación a más de 4 mil toneladas de
buque, y al erario un producto de 7 a 8 mil pesos anuales... "28
Ocasionalmente se había enviado a La Habana pero hacia los
años que nos ocupan ahora (1814) había sido desplazada por la
sal procedente de Cádiz y Lisboa.29 La sal extraída de charcos
costeros padecía de una complicada legislación respecto de la
propiedad de los charcos, de la distribución del producto y de
que su extracción se hacía por medio de trabajadores
indios a quienes el gobierno voluntaria o coactivamente obliga a
este trabajo, nunca o raras veces bien recompensados distrihu26. Suárez Molina, Víctor. LA EVOLUCION ECONOMICA DE YUCATAN A TRAVES DEL SIGLO XIX¡ Ediciones de la Universidad de Yucatán, México, 1977,
Tomo II, p. 377.
27. Echánove, 1814,p. 79
28. Regil, 1811, p. 3. Una fanega de sal equivale aproximadamente a 120 litros.
29. Echánove, 1814,p. 79

A. Garcio Quintoníllo: Y ucatdn a lo hora de lo Independencia

177

yéndolos entre los salineros según el favor que han comprado...30

El arroz, producción novedosa de la península (su introducción ocurrió hacia la década de 1770) vió subir su precio debido
al incremento en su exportación para Cuba. Se calificaba de
"abundantísima" su cosecha pese a que "el indio no se aplica a
su uso ni cultivo".31 Su consumo interno se reducía "únicamente a los acomodados" pero constituía una "utilísima exportación" estimada por Regil en 250 mil arrobas anuales
(aproximadamente, 2750 toneladas). 32
La peletería de venado y en menor escala las manufacturas
de henequén como costales y sogas, así como el tasajo eran
otras exportaciones dirigidas a Cuba principalmente, y en menor escala a Veracruz. Pero éstas, si bien constituían una expectativa de buen comercio eran de mucho menor rango.
Como se ve el Reglamento de Comercio de 1814 destinado
a abrir el comercio yucateco a todas las naciones amigas y neutrales, significó poco en términos de nuevos mercados. Solo el
palo de tinte pudo ampliar el ámbito mercantil al eliminar la
triangulación de Cádiz. En general se mantuvieron las líneas
tradicionales de exportación, y en realidad las cosas no podían modificarse de manera radical mientras Yucatán no transformase su estructura productiva o se eliminaran las restricciones coloniales vigentes en la región.
Por otra parte, las perspectivas de importación que el reglamento abría resultaban también atractivas para Yucatán en varios sentidos. La harina, que la península no podía producir y
que se traía de Veracruz, podría ahora importarse de otros lugares. Ello resultaba particularmente importante en 1814 ya
que con la Guerra de Independencia se había prohibido su ex30. Regil, 1811, pp. 17-18
31. Echánove, 1814, pp. 78-79
32. Regil, 1811, p. 3.Echánove, 1814, pp. 78-79

�A. Garc(a Quintanilla: Yucatán a la hora de la Independencia

178 SigloXIX

tracción por aquel puerto.33 Otro tanto ocurría con el maíz,
que aún siendo la producción más importante de Yucatán, se
escaseaba con frecuencia como resultado de sequías o de la langosta. _\mbos productos fueron totalmente liberados de impuestos, con la excepción de las harinas extranjeras que debían pagar un impuesto diferencial según que llegaran en buques españoles o extranjeros.34
Pero había otro elemento interesante en esta cuestión de
las imporlaciones y era el hecho de que ampliaba las posibilidades de reventa, de reexportación, lo cual, para un puerto dotado de una extensa flota resultaba muy atractivo. El comercio
de reexportación era además un comercio de consideración para Campeche. ~cgún Regil (nuestro ya citado diputado campechano), en 1804, el año más reciente del cual existían datos respecto del comercio campechano (y además, año en el que era el
único puerto habilitado de la península) la importación de productos extranjeros sumó 120,145 pesos y 3 1/2 reales.35 Es decir que casi todos los productos extranjeros que llegaban a
Campeche estaban deslinados a la reventa externa. Sin duda, al
permitir la entrada (aún cuando hubiese impuestos de por medio) a los textiles extranjeros (¿ingleses·~) y a los licores cubanos, la mira estaba puesta en su reventa al exterior, más que .en
un mercado interno reducido y escasamente monetizado. Las
quejas contra el contrabando de estos dos productos abundan
en los siglos X V111 y XIX, as í que no resulta descabellada la hipótesis de una búsqueda de libertad a la reventa que permitiese
además la captura de fondos por la vía arancelaria para las deficitarias arcas yucatecas. Deficitarias por la debilidad de su propia economía e indirectamente por un comercio exterior tradi-

33. Regil, 1811, pp. 13-14
34. Reglamento 1814, p. 506 (citado nota 20).
35. Regil, 1811, pp. 7-8. Cabe señalar la contradicción que aparece entre los datos
citados y la afinnación posterior de Regil (p. 20) en el sentido de que fu e en
1806 cuando se autorizó a introducir en Veracruz el sobrante de las importaciones directas de España.

179

cionalmente en números rojos.36

IV.
\nte este panorama de déficits y de expectativas de prosrridad vía libertad comercial, la Independencia se asumió de
manera negociada. Para Campeche se abría la perspectiva de penetrar a un mercado al cual no había tenido arceso directo pues
\ eracruz se había interpuesto; para \lérida las cosas no eran tan
claras pues el ámbito de su acción poi ítica ) comercial sufría alteraciones cuyos resultados se presentaban difíciles de evaluar.
\o podía negarse pues Campeche estaba decididamente a favor.
igual que Tabasco, provincia subordinada a su intendencia. Por
otra parte, los ingleses, amenaza constante desde el siglo X\'II,
habían estado en poder de la lsla del Carmen durante casi un
siglo. explotando el palo de tinte. Su expulsión de la Isla, en
1716, no había limpiado el área de piratas, pues ahora estaban
en tierra firmr , en la parte sur de la provincia. Ello había significado precauciones y gastos de guerra } todos los buques que
se acercaban a sus puertos pagaban un impursto "voluntario"
del uno por ciento para mantener una cañonera que defendiese
la Isla del Carmen. 37 Por ahora los yucatecos -según lo sugieren las fuentes consultadas- ~ particularmrnte los mác, conservadores se sentían "españoles-americanos-yucatecos" y no

36. Regil, 1811, p. 28. consigna algunos datos sobre esta materia:
Año

lmportaci6n

pesos
1790
653,670
1791
572,059
897,112
1792
428,8 16
1793
1794
430,202
619,301
1795
1796
1.021,677
270,656
1797
1.325,215
1804
*Superávit.
37. Regil, 1811 , p. 29 Real cédula de 1807 y

Exportación
405,552
589,163
556,299
257,409
463,467
379,948
585,534
189,514
959,577

pesos

Déficit
248,118
17,104
340,813
171,407
*33,265
239,353
436,143
· 81,142
365,638

Reglamento 1814, art. 25.

�180 Siglo XIX

•,4. Careta Quintanílla: Yucatdn a la hora de la Independencia

So Que para precaver los irresarcibles perjuicios que resultarían de la
interrupción del comercio entre aquellos y estos puertos (Villahermosa y Campeche, A.G.Q.), se acuerde del mismo modo su
continuación, bajo las reglas, aranceles y seguridades, actualmente
estahlecidas.39

se percibe ni siquiera un coqueteo anexionista respecto de los
ingleses.
\itérida intentaba mantener la libertad que el Reglamento de
1814 le permitía. Por ello, al ser inevitable definirse a favor de
la Independencia (1821) se intentó una posición de neutralidad con España, que pese a incomodidades y conflictos, logró
prorrogarse hasta 1825. El "Acta De La Junta General", donde
Yucatán proclama su Independencia (15 de septiembre de
1821), es clara respecto de-las intenciones de conservar tanto en
lo interno como en lo externo la situación prevaleciente: se
continuaría respetando el orden impuesto por la constitución
de Cádiz38 y se reconocía "como hermanos y amigos... a los
españoles europeos" a fin de continuar "pacíficamente... todos
los negocios y transacciones de la vida civil". Dada la importancia de estas declaraciones, cito de manera textual los artículos
que contienen estas afirmaciones:
2o Que para afianzar más eficazmente los derechos sagrados de la libertad, propiedad y seguridad legítima, elementos que constituyen el orden público y la felicidad social, acordaron que sin la menor alteración se observen las leyes existen les, según el orden constirucional, y se respeten las autoridades en todos los ramos de gobierno, actualmente establecido.
3o Que reconoce por hermanos y amigos a todos los americanos y
españoles europeos que abundan en sus mismos sentimientos y
que sin turbar el reposo civil de que goza toda la provincia que como objeto preferente se desea const&gt;rvar, quieran comunicar pacíficamente con sus habitan les en razón de todos los negocios y
transacciones de la vida civil.

38.

Ya la constitución de cádiz se había ocupado de atacar los privilegios ancestrales que pesaban sobre el maya. Especialmente los de los curas al eliminar las
observaciones parroquiales. Lo cual desde 1812 había alentado el surgimiento y
el debate entre liberales y conservadores en Yucatán, y específicamente en Mérida. El revuelo fue mayúsculo y algunos h"berales fueron enviados a San Juan de
Ulúa, entre ellos Lorenzo de Zavala que a partir de la Independencia destacaría
en la escena nacional por su posición hl&gt;eraL Extrañamente moriría como texano en su rancho Zavala's Pont en 1836, a los_ 48 años. Este grupo fue conocido
como los Sanjuanistas.

181

Pese a exhabruptos y conflictos, se logró mantener el comercio con Cuba hasta 1825. La neutralidad con España no se negó por escrito sino hasta 1824. Veamos ahora, desde la perspectiva interna, la situación que Santa Anna calificó de explosiva y
peligrosa en julio de 1824, y que llevó a Yucatán a una redefinición de mercados y de la producción. En suma, a un nuevo proyecto económico que, paradójicamente, Santa Anna desde la
Presidencia contribuiría a clausurar en 1842, al emitir un decreto que declaraba a Yucatán enemigo de la nación y piratas las
embarcaciones yucatecas que tocaran puertos nacionales. El fantasma de la neutralidad volvería a aparecer; entonces sería con
Texas, y con ese fantasma, Santa Anna sería mucho menos comprensivo.

v.
\ la llegada de Santa Anna, en 1824, el Augusto Congreso
del Estado ya estaba en plena discusión respecto de la ruptura
comercial con Cuba, de los alcances y límites del Congreso Nacional, y ya desde antes de la instalación del Congreso del estado (20 de agosto de 1823), la Diputación provincial (emanada
de la Constitución de Cádiz en 1820 y vigente aún, según ya
veíamos) se había ocupado de la proclamación de la república
federal el 29 de mayo de 1823.40 El régimen federal significaba
la posibilidad de dar continuidad a la autonomía que ya Yucatán se había dado desde 1814, así como de salvar su espacio comercial.
39.

"Acta de la Junta General, en que Yucatán Proclamó su independencia de España". Reproducido por E. Ancona, 1978, corno apéndice al tomo IIL p.p.
496-499.

40.

Ancona, Eligio, 1978, p. 274

�182' Siglo XIX

El licenciado Eligio Ancona, escrupuloso historiador liberal
que entre otros cargos públicos se desempeñó como gobernador de Yucatán, primero en J 868, por disposición del presidente Benito Juárez y después en 1874-1876, primero por dísposición del Congreso del estado y posteriormente, por elección
popular,41 analiza en su Historia de Yucatán (1878) las razones
que llevaron a los yucatecos a la decisión de unirse a México y
adoptar el régimen federal:
Ciertos hábitos de independencia y libertad contraídos en la península durante los últimos tiempos del período colonial, habían hecho nacer en sus habitantes la aspiración de gobernarse a
sí mismos. Pero como no se les ocultaba que la provincia carecía
de algunos de los elementos necesarios para constituir una nación
independiente, y como además, su situación geográfica, su comercio y otros vínculos no menos poderosos, creados también desde
la época de la dominación española, la impulsaban a marchar unida a la antigua ueva España, se creyó con mucho acierto que estos dos intereses opuestos quedarían conciliados con la proclamación del regimen federal. 42

A partir del análisis del licenciado Ancona puede hacerse
una lectura entre líneas de la condición primera del acta en que
Yucatán proclamó el regimen federal:
Que la unión de Yucatán será la de una república federada, y no
en otra forma, y por consiguiente tendrá derecho para formar su
Constitución particular y establecer las leyes que juzgue convenientes a su felicidad. 43

Entre las primeras acciones del "Augusto Congreso Constituyente" (estatal) estuvieron las de ratificar el federalismo y
sentar sus bases. Su primer presidente fue nuestro viejo conocido, el diputado campechano Pedro Manuel de Regil.44
41. Suárez Molina, Víctor, 1977, Tomo I, pp. 36 y 39.
42. Ancona, Eligio, 1978. Tomo UI, pp. 275-276.
43. "Acta de proclamación de la República Federal" reproducido por Ancona.,
Eligio 1978, Tomo III, p. 276-277.
44. Colección de Leyes, Decretos y Ordenes que expidió el Augusto Congreso
Constituyente del Estado Libre de Yucatán. Comprende del 20 de Agosto de
1823 al 31 de Mayo de 1825. Tipografía de G. Canto, 1896. Decretos, 1, 3 y 8.

A. García Quintanilla: Yucatdn a la hora de la Independencia

183

Pese a los intentos por preservar sus relaciones mercantiles,
fuente importante del erario, la sentencia estaba firmada. El Acta Constitutiva acional (31 de enero de 1824) contenía la &lt;lis.posición de que ningún estado podría imponer derechos de tonelaje ni de importación o exportación sin el consentimiento del
Congreso General.45 El erario, recién nacionalizado, enfrentaba
el mismo dilema. del erario estatal, debía favorecer la libertad
comercial y a la vez recaudar los fondos que la joven república
en guerra requería para sobrevivir. Un dilema grave, cuando uno
de los eventos principales para aglutinar a los insurgentes fue el
anhelo de libertad (comercial). En el caso yucateco, este "anhelo de libertad comercial" salió a relucir con toda evidencia como el punto central en las negociaciones de la conformación nacional. En el nivel regional se disputaban la supremacía política
dos grupos: el de Campeche y el de ~érida, apoyándose uno en
sus mejores perspectivas y en la posibilidad real de integrarse al
mercado que ahor.a sería nacional46; el otro defendiendo su supremacía política en la región, las fuentes de ingresos para mantenerla, su único canal comercial, y su anhelo de libertad comercial, pues, entre 1814 y 1824, las medidas para liberar su comercio no le habían permitido pasar de la esperanza a la concreción.
En el plano nacional era el territorio, la misma integridad nacional la que estaba jugándose. Pero también se negociaba el proyecto de país, la autonomía comercial que conducía directamente a la autonomía política de los estados frente al poder
central estaba jugándose su definición y sus límites. A través de
las resoluciones emanadas del "Augusto Congreso Constituyente
del estado Libre de Yucatán" entre el 20 de agosto de 1823 (fecha de su instalación) y fines de 1824, puede observarse esta
primera etapa de la disputa por la nación. Etapa que sentaría las
45. Ancona, El.igio, 1978, Tomo 3,p. 285.
46. En 1823 se plantea en Campeche el cambio de ciudad capital. Los diputados
campecru:.nos en 1861 relatan como Campeche,estaba e~, mejores posibilidades
de responder al gobierno federal. Según se vera, su vers1on respecto de los hechos concuerda con el planteamiento de Santa- Anna quien en 1824, "en sesión secreta del Congreso de la Unión (30, septiembre) es acusado de haber
malversado los fondos que se le enviaron para reclutar marineros en Campeche,
de tener sobre las armas mayor número de fuerzas del que era necesario", y

�184 Siglo XIX

bases para el desarrollo regional hasta mediados de siglo. Veamos.
Lo primero que destaca son las diversas órdenes y decretos
mediante los cuales se establece una política arancelaria propia,
y en la cual, desde la perspectiva económica tan sólo se trata de
nuevas leyes para viejos reglamentos. 47
En el mismo sentido, pero otro plano, hay que reseñar la
Orden del 10 de septiembre de 1823, en donde después de
reafirmar su decisión de confederarse se hace una profesión de
adhesión nacionalista, muy interesante en el contexto que venimos reseñando y base de las disposiciones que en seguida veremos;
de exceso de benevolencia con Yucatán (Mérida). Esta es la versión de Bigio
Ancona ;la versión de los diputados campechanos es la siguiente:
"No pudo ponerse de acuerdo la diputación provincial con el ayuntamiento esto
es, Mérida con Campeche, y la disidencia siempre existente fue acrecentándose.
Los que dirigían la política en Mérida, consideraban a Yucatán, después de su
adhesión el plan de Casa-Mata, en cierta independencia, y creían que debía
establecerse una especie de gobierno supremo que debia dirigr la provincia hasta
que llegara el día de reconocer al gobierno nacional. Los intereses mercantiles
de Mérida estaban de tal manera ligados con Cuba, que los habitantes de esa
ciudad huían de toda situación que los forzase a una declaración de guerra y a
un rompimiento de hostilidades con España y sus colorúas fieles. Comprendían muy bien que el día que tal sucediese, acababa el comercio de Sisal con la
Habana. Por esta razón no querían declarar urúda la provincia a México, sino
que querían guardar cierta neutralidad que no entorpeciese aquel tráfico, y
cuando llegase la ocasión oportuna de unirse, no hacerlo lisa y llanamente, sino
bajo ciertas condiciones que pusieran a salvo la situación especial de Yucatán.
La diputación provincial, eco de estas ideas, celebró un acuerdo en 25 de abril y
dio un manifiesto el 27 en este sentido.
En Campeche no sucedía, lo que en Mérida. Su principal comercio, el de la sal,
lo hacia con los puertos del Seno mexicano. Esto unido a su ardiente patriotismo, que miraba como peligroso a la independencia hasta las relaciones mercantiles con España y sus colonias, al deseo de formar desde luego parte de la
nacion mexicana, y más que todo, al espíritu funesto de contradicción que dominaba a los dos pueblos, le hizo proceder de diferente manera".
Aznar y Carbó, op. cit., 1861, p. 31.
47. Decreto destilación e importación de aguardiente de 13/oct./ 1823 .
Decreto importación de aguardiente de 28/sept./1824.
Decreto cultivo, importación y exportación azúcar de 13/oct./1823.
Sobre palo de tinte, plata y cacao, decreto de 24/oct./1823.
Sobre impuestos arancelarios, decreto de 17/nov./1824.

A. Carc(a Quintanilla: Yucatán a la hora de la Independencia

185

Yucatán se considera obligado y está resuelto a defender con tocias sus fuerzas la Independencia y Libertad de él, no como una
potencia aliada, sino como parte integrante de la ación y bajo
las ordenes del Supremo Poder Ejecutivo Centrat.48

Casi un año después, en junio de 1824, ante las presiones para romper con Cuba y declarar la guerra a España, se prorroga
esta declaración y se pide al gobernador que de nuevo argumente a S. \.S.
que para romper ): ucatán su comercio con Cuba, la Federación
cuyos demás Estados no se hallan en situación tan precaria, debe
sostener a éste, y asegurando en él su socorro, sin el cual quedaría
expuesto a perecer sin recurso, podrá, sin comprometer visiblemente su exislencia, concurrir más abiertamente que ahora a la
guerra en los mismos términos que desea y que le ordena el CoLiemo de la Federación ...49

Dos días después, el 28 de junio de 1824, se declara y
previene que los artículos de pro&lt;lucción española o procedentes
ele puerlo español, importados hasta al10ra en Campeche bajo la
gara11tía de la Autoridad Suprema ele/ fstado, ,w caigan. .. en
la pena de comiso (el subrayado es mío).5

º

Campeche presionaba para cortar lazos con España, y el
Congreso, de mayoría emeritense pese a su presidcnle campechano, defendfa las posiciones de \lérida.
En septiembre se le pusieron claros los asegunes al Congreso
General, al autoconcederse el A. Congreso del Estado "la facultad de suspender el cumplimiento de una ley dictada por el Con48. Orden del 10 de septiembre de 1823. En: Colección de Leyes, Decretos y Or•
denes del Congreso Constituyente, 1896, op. cit.
49. Orden del 26 de Junio En: Colección de Leyes, Decretos y Ordenes del Con.
greso Constituyente, 1896, op. cit
50. Orden del 28 de Junio de 1824. En: Colección de Leyes, Decretos y Ordenes
del Congreso Constituyente, 1896, op. cit.

�186 Siglo XIX

greso General siempre que infiriese perjuicios graves e irreparables a los derechos e intereses esenciales del Estado". Se argumentaba que si el Congreso dictaba
alguna vez una ley que por accidentes imprevistos o por circunstancias peculiares infiriese perjuicios graves e irreparables a los
derechos eminentes o intereses esenciales de alguno de los Estados federados, su Legislatura tiene la facultad de suspender su
cumplimiento, mientras que exponiendo justificadamente los
motivos, el Con~eso Soberano, previa su discusión, ractifica o
rectifica la ley ... 1

Según se vé, esta discusión se hacía extensiva a todos
los estados ...
Un par de semanas después de la anterior declaración fue
imposible seguir retrasando la ruptura con Cuba. Sin embargo,
se logró. Se prohibió la importación desde la Isla, pero con tres
importantes excepciones: azúcar, café y aguardientes. Estos últimos seguirían llegando "mientras no se obtenga de los supremos poderes centrales, a quienes se ha dado y dá cuenta motivada de esta resolución, la que fuese justa y que será puntualmente ejecutada". Lo cual ocurrió al siguiente año, de 1825.

A. Garc(a Quintanilla: Yucatán a la hora de la Independencia

187

dos Males, uno mercantil y otro político. Mercantil porque entonces se desenvolvió un ruinoso contrabando con el establecimiento limttrofe de Belice, a donde fueron sin embozo para
proveerse los comerciantes de por menor y por mil vías surtieron ya cómodamente a los pueblos interiores dejando en la inercia
y en el olvido los mercados de Mérida y Campeche cuyos altos
precios corrientes los arredraba. Político, porque produciendo tal
estado de cosas un descontento general tomó entre otros este
pretexto el movimiento que, en 1840, produjo la escisión de esta
provincia.52

Entonces Yucatán volvería a defender el federalismo, pero
ahora contra el centralismo. Volvería Santa-Arma y otros fantasmas. Y al regresar el estado a incorporarse a la nación en
1848, lo haría para otra vez replantearse las bases de su prosperidad y de su progreso. Más que el cierre del mercado nacional
ocurrido entre 1842 y 48, los mayas que también tenían un
proyecto propio, se sublevaron en 1847 para destruir los cañaverales, para cancelar las perspectivas de expansión.
Después de la cancelación de este segundo proyecto, se regresaría al mercado externo. La gran producción henequenera
por fin posibilitaría a los dominantes alcanzar su orden, su
progreso y su gran prosperidad.

Con esta medida se cancelaba un mercado y un proyecto
económico. Ahora se intentaría la integración al "mercado nacional" y se empezaría a formar el mercado local. La caña de azúcar, el dulce y el aguardiente serían el eje dinámico, la esperanza
de Yucatán hasta la década de 1840. Durante esa década, la
cuestión arancelaria volvería a aparecer como problema pues
desde 1827, Yucatán lograría la rebaja de dos quintas partes respecto de los derechos de arancel vigentes para el resto de los
puertos nacionales. Esta gracia se cancelaría en 1837 y con ello
se provocarían

Hoy, el estado empieza a dar síntomas de reorientación de
su estructura productiva. Apenas ahora, desde la pasada década
(1970) ha empezado a enviar su producción hacia el mercado
nacional. Pero la integración que se intentó entre 1825-40 no
tiene nada que ver con la que hoy ocurre. Es más bien la tendencia contraria, la integración con el exterior, la que tuvo la
fuerza para hasta hoy expresarse como continuidad.

51. Orden del 16 de septiembre de 1824. En: Colección de Leyes, Decretos y Ordenes del Congreso Constituyente, 1896, op. cit.

52. Peón, Alonso Manuel y Regil, José Ma. Estadística de Yucatón, publÍcase por
acuerdo de la R Sociedad de Geografía y Estadística de 27 de enero de 1853,
pp. 269-270.

�Los Intereses Británicos y la Política en Venezuela
en las últimas Décadas del Siglo XIX
María Elena González Deluca*

INTRODUCCION
La idea de que fos países latinoamericanos recién independizados caen dentro del nuevo cerco económico formado por
el imperialismo británico es una de las generalizaciones menos
discutidas de la historia latinoamericana, y también una de las
menos estudiadas a nivel de áreas particulares. La mayor parte
de los estudios publicados tiende a centrarse en áreas latinoamericanas donde los intereses económicos británicos alcanzaron su
más acabada expresión, es decir en los países del cono sur del
continente, Brasil y en alguna medida Perú. La experiencia histórica particular de estos países ha sido probablemente la que
generó la idea señalada al comienzo. En tanto que las áreas donde los intereses económicos de Inglaterra fueron menos significativos aparecen como la zona difusa del cuadro, tácitamente
comprendidas, sin embargo, dentro de aquella generalización.
Este trabajo que es en realidad un esquema ampliado de una
investigación en curso, pretende considerar el problema en la
forma que adquiere en esa zona difusa mencionada. El propósito central es estudiar las relaciones entre los intereses económicos británicos en Venezuela y las condiciones socio-políticas
venezolanas hacia las décadas finales del siglo XIX. La hipótesis que se maneja es que el proceso histórico interno venezolano
* Facultad

de Humanidades y Educaci6n, Universidad Central de Venezuela. Este
artículo fue publicado previamente en Boletfn Americanista, 30, Universidad de
Barcelona, 1980. La autora lo presentó como ponencia en el XLlll Congreso Internacional de Americanistas, Vancouver, 1979.

�190 Siglo XIX

que supuestamente debía generar condiciones sociales y políticas favorables a la expansión de los intereses del capital europeo, evoluciona de forma tal que frustra las esperanzas en ese
sentido mantenidas tanto por sectores dominantes en Venezuela como por los capitalistas europeos, y en particular británicos
que son los que interesan en este trabajo. El proceso interno es,
entonces, la variable determinante del análisis, lo cual permitiría
afirmar como corolario que el capital británico no dominaba
donde quería sino donde podía.
El esquema está concebido en tres partes cuyo contenido es
el siguiente. En la primera parte se analiza brevemente el proceso económico de la Revolución Industrial que dio lugar en su
desarrollo a un cambio en la estrategia de la expansión económica externa de Gran Bretaña. Ese cambio estuvo dado por el
paso de una modalidad que durante la primera Revolución Industrial privilegia el comercio de bienes de consumo, particularmente textiles, eomo mecanismo de expansión, a una nueva estrategia durante la segunda Revolución Industrial, más perfecta
y diversificada. Esta nueva estrategia tendía a propiciar, mediante
la exportación de capitales y bienes de capital, el desarrollo de
condiciones que permitieran la expansión de los intereses del
capital. De esta manera el capital cumplía un doble papel reproductor: por una parte al invertir en transportes, comunicaciones y servicios creaba condiciones favorables a las inversiones, y a la vez se beneficiaba directamente con la operación de las empresas establecidas. El lugar que corresponde a
América Latina dentro de esta nueva estrategia resulta claramente significativo del manejo de datos cuantitativos y del
análisis comparativo de la situación en otras áreas.
En la segunda parte se intenta registrar el cambio de estrategia señalado en Venezuela. Por ello el punto de partida cronológico del análisis es anterior al período en consideración.
En la etapa exploratoria que comprende hasta la década de
1850, los intereses británicos más importantes y más estables
estuvieron vinculados al comercio exterior. En las últimas dé-

M. E. Gonzdlez Deluca: intereae, britdnico1 y polftica en Venezuela

191

cadas del siglo XIX, particularmente a partir de la década de
1880, se apreciaron los resultados de la nueva política asociada
a la exportación de capitales y bienes de capital. La situación a
fines del siglo indicaba que el doble papel reproductor asignado
a las inversiones británicas tendía al fracaso por los obstáculos
encontrados en Venezuela.
La tercera parte del trabajo analiza la política venezolana
que se correspondía en sus lineamientos teóricos más generales
con la llamada nueva estrategia del capital británico. Esta confluencia, cuyo resultado esperado debía ser la conformación de
condiciones para promover el progreso, ese equivalente decimonónico del desarrollo actual, no logró conformar una corriente efectiva. Las razones que explicarían esta fracasada tentativa
de expansión de los intereses británicos, radican a nuestro juicio en las contradicciones y dificultades de la misma política.

l. LA UEVA ETAPA EXPANSIVA DE LOS I TERESES
BRITANICOS
La capacidad de expansión de Gran Bretaña en la segunda
mitad del siglo XIX fue expresión de un proceso acumulativo
de poderío económico que tenía entonces una larga historia. Al
igual que España, Inglaterra(*) había tenido y había perdido,
aunque no completamente, un imperio mercantilista. Pero al
contrario de aquella, su fuerza expansiva no sólo no había quedado interrumpida con la caída del imperio, sino que el proceso
económico que comenzó paralelamente con la pérdida de las
colonias norteamericanas, le dio fuerzas renovadoras para iniciar
un proceso de expansión sin precedentes, ·y sin rivales durante
casi todo el siglo XIX. Hasta la segunda mitad del siglo, Inglaterra fue construyendo los mecanismos de su expansión, aunque
los dos procesos se dieron simultáneamente. Es decir no hubo
primero un período de construcción y luego un período de expansión, sino que ambos conformaron un proceso estrechamen-

•

Gran Bretaña e Inglaterra se emplean como nombres intercambiables, en tanto
que ambas comprenden el área geográfica que nos interesa.

�192 Siglo XIX

te asociado en el que los mecanismos económicos nutrían la expansión y vicevtrsa. De esta forma comenzó el proceso de creación de un mercado de dimensión mundiales del cual el capital
británico fue pionero y cabeza hasta fines del siglo pasado.
Dentro de ese proceso cabe distinguir dos momentos dados por
la preeminencia de mecanismos de expansión de características
diferentes: en el primero la exportación de textiles, en el segundo la exportación de tecnología y capitales. Es en el segundo momento cuando Inglaterra alcanzó el punto máximo de su
poderío económico y político que envolvió a América Latina
como área particularmente significativa dentro del proceso mencionado.

De la Estrategia Comercial a la Estrategia Invers;onista
Desde muy temprano la economía industrial británica se
expandió asociada al comercio internacional, relación que se intensificó a lo largo del siglo XIX por el largo monopolio de la
industrialización. La significación de las exportaciones en el crecimiento económico de Gran Bretaña, se aprecia claramente a
través del análisis de su relación con el ingreso nacional, que
demuestra su importancia creciente: de un 130/o del ingreso nacional a fines del siglo XVIII las exportaciones pasaron a representar un 22 1/20/o a comienzos de los años 1870. El papel del
mercado externo fue particularmente decisivo en el desarrollo
de las grandes industrias. Asf, la industria de textiles de algodón
exportaba más de la mitad del valor total de su producción en el
período 1819-21, proporción que siguió aumentando hasta superar el 780/o a fines del siglo. Parecida importancia tuvieron las
exportaciones de la industria del hierro y del acero que desde
los años 1860 en adelante colocaba alrededor del 400/o de su
producción en el mercado externo. 1
Sin embargo, durante la primera mitad del siglo XIX las dimensiones del comercio exterior permanecieron dentro de límil. Deane y Cole, Britúh Economic Crowth, 1688-1959. Cambridge, Cambridge
University Press, 1969, pp. 187,225 y 309-10.

M. E. Com:ález Deluca: intereses británicos y poUtica en Venezuela

193

tes relativamente estrechos, en comparación con el desarrollo alcanzado posteriormente. Ni la producción de mercancías, ni la
acumulación de capitales habían crecido al punto que haría
compulsiva la expansión de las últimas décadas del siglo. Por
otra parte prevalecían todavía las barreras tecnológicas que impedían o dificultaban la movilización rápida y eficiente de recursos humanos y materiales. Incluso las características mismas
del desarrollo industrial más avanzado de Europa -el británicoen la primera mitad del siglo XIX restringían las posibilidades de
expansión. En efecto, la exportación de bienes de consumo inmediato, particularmente textiles, no propiciaba una modificación substancial del mercado internacional. En primer término
porque la demanda de esos productos era relativamente inelástica, particularmente en áreas donde la población crecía muy
lentamente y su poder adquisitivo no era muy elevado; y en segundo término porque se trataba de un tipo de producción no
reproductiva, sin capacidad para modificar las condiciones del
mercado, y por lo tanto para generar nueva demanda.
La segunda fase de la Revolución Industrial cambió esta situación dando lugar a una nueva dinámica económica que multiplicó el crecimiento del comercio internacional y, particularmente, la capacidad de expansión británica. Entre 1800 y 1830
el valor total del comercio internacional se había incrementado
en un 30%, de 300 millones de libras a 400 millones de libras
aproximadamente. En las décadas siguientes entre 1840 y 1870,
se multiplicó más de cinco veces, y hacia la última fecha había
pasado de 2.000 millones de libras. 2 Esta ruptura del hasta entonces relativamente estrecho marco de la economía industrial,
era resultado fundamentalmente del continuado proceso de expansión de la industria británica apoyada ahora en la exportación de bienes de capital y capitales y en el control de los servicios asociados al comercio internacional.
En esta nueva etapa que se inicia mediados del siglo XIX, la
importancia de la exportación de textiles de algodón y lana en
2. Hobsbawm, Industry and Empire. Londres, penguin Books, 1972. p. 139.

�194 Siglo XIX

el comercio de exportación británico fue decreciendo de una
proporción superior al 550/o en 1830 a un 440/o aproximadamente en 18803 , en tanto que fue aumentando el valor de las
exportaciones de bienes de capital de alrededor del 11O/o en
1840-42 al 27% del total en 1882-84.4 Paralelamente se incrementaron las inversiones externas de un valor aproximado de
250 millones de libras a principios de los años 1850 a casi
1.000 millones de libras. hacia 18735 , calculándose que entre
1870 y 1914 el monto del capital exportado por Gran Bretaña
fue de 3.500 millones de libras6 aproximadamente. Las inversiones externas conformaron en este período un mecanismo ·de
expansión incomparablemente más refinado y efectivo que los
textiles, en tanto que no solamente incrementaron los ingresos
por concepto de las llamadas ganancias invisibles, sino que estimularon directa e indirectamente las exportaciones de la industria británica. En este sentido los ferrocarriles jugaron un papel
clave.

Según estimaciones, entre 1865 y 1894, el 60% de los capitales procedentes de emisiones de valores del mercado de Londres para inversiones en ultramar, se destinaron al financiamiento de los ferrocarriles.7 La tecnología del transporte ferroviario
constituyó una forma de inversión particularmente provechosa
para el capital excedente británico debido a tres razones fundamentales: l. La gran capacidad de absorción de capitales de los
ferrocarriles. 2. La construcción y operación de ferrocarriles
estimulaba directamente la producción de hierro, carbón, acero
y la industria metalúrgica en general, que. constituyeron las exportaciones británicas más significativas de la segunda mitad del
siglo XIX. 3. El ferrocarril tendía a modificar favorablemente
las condiciones del mercado, al permitir el transporte más rápi3. lmlah A., Economícs Elements in the Pax Brítannica. Cambridge, Massachussetts,
HaIVard Urúversity Press, 1958, pp.104 y 107.
4. Hobsbawm, op, cit., pp. 109-10 y 139.
5. Hall, A. R., 1ñe Export of Capital from Britain, 1870-1914. Londres, Methuen
&amp;, Co. Ltd., 1968, p. l.
6. Crouzet, F., "Commerce et Empire". Annales. París No. 2, Mars-Avril, 1964, p.
286.
7. Deane y Cole, op. cit., p. 234.

M. E. Gonzd/ez Deluca: intereses brítdnicos y pol(tica en Venezuela

195

do, eficaz y menos costoso de la producción y la población a
los puertos y centros de consumo. A la vez que facilitaba la
apertura de nuevas zonas de producción y poblamiento.
Por otra parte los servicios navieros, de seguros, y financieros , vinculados al comercio internacional también funcionaban
en este período bajo el control británico. Durante este período
Gran Bretaña afirmó su condición de primera potencia marítima. El valor del tonelaje construido y registrado en el país pasó
de 4.7 millones de libras en 1850-59 a 14,9 millones de libras en
1875-84 y 16,7 millones en 1900-1908.8 Además, Gran Bretaña controlaba más del 40% del total del tonelaje mundial.
Como consecuencia, las ganancias producidas por los servicios
navieron británicos se incrementaron así: de 16,5 millones de
libras en los años 1845-54, a 56.6 millones de libras en 1875-84
y 75,7 millones de libras en 1900-08.9 Hasta comienzos de la
década de 1870 estas ganancias excedieron el valor de los intere~es y dividendos de las inversiones británicas en el extranjero.
En estos años los inwesos invisibles británicos cubrieron el déficit de su balanza comercial, cuando el ascenso del nivel de
vida de su población determinó un aumento considerable de
sus importaciones de alimentos, en tanto que sus exportaciones de productos manufacturados enfrentaban una creciente
competencia.
Las Condiciones de la Estrategia Inversionista.

La expansión económica de Gran Bretaña fue acompañada
de una política que perseguía abrir mercados en nuevas regiones que se incorporarían de ese modo a la órbita de los intereses económicos británicos. Aunque hasta mediados del siglo
XIX sn área naturalmente prioritaria de expansión estuvo representada por los restos de su imperio mercantilista, particularmente la India y los dominios, de ningón modo fue el área
exclusiva. Inglaterra entendía muy bien que la exigencia funda-

s.

/bid.
9. /bid.

�M. E. Gonzdlez Deluca: intereses bri.tdnicos y política en Venezuela

196

197

Siglo XIX

mental de una economía en expansión era un mercado en expansión, por lo cual en ningún moment? descuid~ ~a búsqueda
de nuevos mercados fuera de sus colomas y domlillOS. La proporción de las exportaciones británicas colocadas dentro del
Imperio en ningún momento en el siglo XIX fue mucho más d~
la tercera parte del total. Por otra parte del total de 1.187 millones de libras en créditos externos entre 1815 y 1880, no
más de la sexta parte se invirtió en los territorios imperiale~.
Incluso en 1913, después de la incorporación de más de 6 ~1llones de Km. 2 al dominio británico entre 1880 y 1900, las ID·
versiones en el Imperio representaban alrededor del 47°/o de las
inversiones exteriores totales de Gran Bretaña. Es decir, que durante más de un siglo los territorios que no pertenecían fo_rm~mente a la nación británica constituyeron un área por demas Sig·
nificativa de su expansión económica. En el llamado períod~ de
la Pax Británica, que va desde el fin de las Guerras N~poleómc~
a los años 1880, la sólida preeminencia de su industna le_ permitió a Gran Bretaña imponer las reglas del iue~o sin necesidad de
emplear los tradicionales mecanismos de la conquista territorial
para controlar los mercados. De allí que_ para ~u~os a~tores ésta sea la era anti-imperialista de la políbca bntámca. Sm embar10
go, como lo han observado John Gallagher Y_ Ronald Robinson ,
lo que ocurrió fue un cambio en la estrategia glo\)al de la expansión que permitió no el abandono de los viejos métodos de dominación, pero sí la adopción de otros que la supremacía económica hacía viables.
La penetración e incorporación de áreas f~rm~ente independientes no fue, como lo demostró la expenenc1a de los préstamos a gobiernos latinoamericanos en la década de 1820, un
simple problema de oferta de mercancías. Si ?i~n ~a con~ción
pionera de la industria británica suponía el P?vilegio de dis~tar de mercados en forma más o menos excluSiva, ese era un pnvilegio que en gran medida había que crear dadas las limitacio10. Gallagher y Robinson, "Toe Imperialism of Free Trade". A. G. L. Shaw, Great
Britain and the Colonies, 1815-1865. Londres, Methuen &amp; Co. Ltd., 1970,pp.
142-163.

nes de los nuevos mercados potenciales. El proceso continuo y
en constante crecimiento de la producción industrial requería
mercados que absorbieran también en forma contínua y creciente esa producción. Y ese tipo de mercado sólo existía en
unos pocos países europeos, y en alguna medida en los Estados Unidos. En el resto del mundo predominaba todavía el intercambio comercial más o menos periódico, sobre la base de
un volumen relativamente reducido de bienes que correspondía
a las condiciones políticas, sociales y fiscales del mercado anterior a la Revolución Industrial. Para constituír un mercado que
respondiera a las necesidades de un flujo contínuo y creciente
de compra y venta de la industria moderna era preciso, entonces, operar sobre las condiciones que obstaculizaban la expansión. Esto suponía una diligente tarea en la que Gran Bretaña
tuvo una actuación destacada.
La primera fase de la política británica de apertura de nuevos mercados comenzó con la aplicación de los postulados del
libre comercio, tendientes a eliminar las restricciones establecidas por la política mercantilista. Lo que se perseguía no era
precisamente anular todas las restricciones, sino aquellas que
perjudicaran los intereses del comercio internacional británico.
A partir de la década de 1820 Gran Bretaña presionó la aplicación de esa política a través de los tratados de comercio que establecían igualdad de trato para las partes firmantes, e incluían
también la significativa cláusula de la nación más favorecida,
según la cual cualquier concesión arancelaria o de otro tipo, hecha por uno de los países al comercio de otro país, sería extendida automáticamente al otro país firmante. De hecho la ventaja de los intereses británicos estaba asegurada por su dominio
del comercio mundial. La igualdad de trato era parte de la misma mitología del libre cambio que el gobierno británico promovía no por una cuestión de principios, sino porque ésa era una
de las formas de apoyo a la industria y al capital inglés. La estrecha asociación entre economía y política ayudó a destruir las
barreras fiscales que se oponían al libre intercambio .económico.
A mediados del siglo ya Inglaterra había eliminado los últimos
vestigios de su política proteccionista: las leyes de granos, las

�198

Siglo XIX

leyes de navegación, y el tratamiento preferencial de la producción colonial. Recíprocamente, había logrado en casi toda Europa el establecimiento de un régimen fiscal moderado, caracterizado por impuestos bajos y ausencia de prohibiciones.
El proceso de adecuación del mercado a las exigencias de la
producción industrial pasaba no solamente por la eliminación de
las barreras fiscales, sino por la transformación de las condiciones que impedían el cabal funcionamiento del mercado, particularmente en áreas como América Latina. En consecuencia, se
buscó crear en esas áreas condiciones políticas y sociales favorables a los intereses británicos, mediante la formación de gobiernos estables dispuestos a reconocer la supremacía de estos intereses y a imponer condiciones de cooperación y seguridad para las
inversiones británicas. Para ello debían adoptarse políticas tendientes a modificar las características del mercado interno, lo
cual significaba operar en tres direcciones. Aumentar la población y modificar sus patrones de consumo a través de la inmigración; eliminar las barreras internas fiscales y físicas que impedían la libre circulación de las mercancías; y penetrar las regiones interiores para conectar las zonas productoras y de consumo con los puertos -el circuito básico del comercio exteriorª la vez que transformaba el mercado al destruir los obstáculos
físicos, abría una de las formas más significativas de la nueva estrategia inversionista: la construcción de ferrocarriles.
De esta forma, la nueva etapa de la expansión británica fue
mucho más efectiva en la tarea de adecuar el mercado a las necesidades creadas por la Revolución Industrial. Los préstamos
gubernamentales y la inversión de capitales en empresas de servicios públicos, transporte, comunicaciones, servicios portuarios, entre otros, promovían la creación de sus propias condiciones de operación a la vez que contribuían a cimentar y ampliar el mercado para la producción industrial británica.

M. E. Con%dlez Deluca: interuu britdnicos y pol(tica en Vene%uela

199

dose en Gran Bretaña en forma casi paralela con el crecimiento
de su economía industrial. Ese interés fue determinante en la
política de ayuda a las colonias en su lucha por lograr la independencia de la metrópoli española. Y en los años 1820, terminadas en Europa las Guerras Napoleónicas y en América las
Guerras de Independencia, las nuevas naciones latinoamericanas emergieron desprovistas de ataduras políticas, como un
área particularmente atractiva para hacer buenos negocios.
George Canning lo expresó con claridad en 1824: "Hispano
América es libre y si nosotros no administramos mal nuestros
asuntos, es inglesa". 11 Estos países, que comenzaban el proceso
de rehacer su producción económica y replantear sus estructuras, carecían justamente de lo que la economía británica estaba
dispuesta a ofrecer: productos manufacturados y dinero. A comienzos de la década, el público británico compraba presurosamente los bonos de los recién establecidos gobiernos y los
valores de un número considerable de empresas económicas, organizadas con el propósito de explotar las riquezas que durante
tanto tiempo habían sido infructuosamente codiciadas. Entre
1822 y 1825, todos los países latinoamericanos, con excepción
de Bolivia, Paraguay y Haití, contrataron empréstitos en Inglaterra por un valor nominal superior a 21 millones de libras. Solamente en 1824-25 se fundaron o proyectaron 624 compañías
con un capital autorizado superior a los 100 millones de libras.
Sin embargo, el entusiasmo frenético de los inversionistas decayó en 1827 cuando el precio de los bonos y valores bajó abruptamente. La especulación de esos años dejó como resultado una
ganancia de varios millones de libras en manos de los agentes financieros que negociaron los préstamos y lanzaron los valores al
mercado; un apreciable número de pequeños inversionistas británicos que perdieron considerables sumas de dinero invertido
en la compra de bonos y valores; y una deuda de más de 21 millones de libras en los países latinoamericanos, que sólo habían
recibido efectivamente alrededor de un 60% de esa suma.12

América Latina, Area Privilegiada de la Nueva Estrategia.

El interés por el mercado latinoamericano fue desarrollán-

11. lbid.. pp. 152-153.
12. .En aJgllilOS casos el porcentaje fue incluso menor. Una informaci6n detallada sobre las inversiones de los años 1820 se encuentran en Rippy, J. F., Brituh lnve8t
ments in Latín America, 1822-1949. Mineapolis, University of Minnesota Press,
1959, pp. 17-26.

�200 Siglo XIX

Deuda que, por otra parte, no pudo ser cancelada en los plazos
y condiciones estipuladas.
El intenso aunque breve período de flujo de capitales y mercancías decreció a fines de los años 1820, adecuándose a una
realidad que muy poco correspondía al espejismo creado por la
ambición de los capitalistas británicos. Lo que determinaba la
estrechez del mercado, y, por lo tanto, el derrumbe de la fiebre
especulativa, era justamente lo que la nueva dirección política
de los países latinoamericanos proponía transformar. Es decir:
una población reducida y con una capacidad de consumo baja
y estable, particularmente en áreas donde las necesidades de la
población eran satisfechas por la artesanía local o doméstica; las
dificultades de comunicación y de penetración de la mayor parte del territorio; la inestabilidad política que incrementaba el
riesgo de las inversiones_; y la ausencia de líneas de producción
adecuadas a la demanda exterior que permitieran un intercambio comercial regular.
El renacimiento de las expectativas britárúcas comenzó en
la segunda mitad del siglo. En el período 1860-80 se produjo
una nueva oleada de empréstitos gubernamentales. Pese al estado de mora del pago de la deuda en muchos países, los préstamos a los estados sudamericanos como explicaba The South
American Joumal en 187213 tenían apreciables ventajas. En
primer término- porque las condiciones impuestas eran mucho
más favorables al capital inglés que las aceptadas por países europeos como España, Italia y Austria; en segundo término porque los préstamos eran una forma reproductiva de inversión, en
tanto que eran destinados a la construcción de ferrocarriles con
materiales y personal inglés, y a desarrollar condiciones más
propicias de funcionamiento del mercado.
13. The South American ]ournal and Brazil &amp; River Plate Mail. Londres, 7/2/1872,
p. 16. En realidad en esta fecha y hasta 1879 el nombre del periódico fue The
Brazil and River Plate Mail and South American Mercantile Journal, pero aparece en la catalogación hemerogtáfica con el primer nombre que es además el
más difundido. Este semanario, de gran riqueza informativa, sexvfa de órgano de
infonnación de los intereses británicos en América Latina.

M. E. Gonzdlez Deluca: intereses británicos y pol(tica en Venezuela 201

A fines de 1880, del total de casi 180 millones de libras invertidas en América Latina, casi el 690/o estaba colocado en bonos gubernamentales. Lo cual paradójicamente plantea el caso
del capitalismo británico cuyo principio básico era el rechazo de
la intervención del Estado en materia económica, propiciando
en América Latina la participación activa del Estado en la creación de las condiciones necesarias para una eficiente operación
económica. Al finalizar este período, la mayoría de los estados
latinoamericanos estaban fuertemente endeudados, de modo
que sus ingresos eran absorbidos hasta en una cuarta parte por el
pago de intereses y amortización de la deuda. Entre 1875 y
1880 los efectos de la llamada "Gran Depresión" de 1873 se
manifestaron en una disminución de la entrada de capital británico a América Latina que, sin embargo, no afectó fundamentalmente las tendencias señaladas.
Una segunda etapa de las inversiones británicas fue la comprendida entre 1880 y 1890, durante la cual se produjo un incremento considerable del capital que fluyó hacia América Latina. El carácter de las inversiones demostró en estos años el
éxito de la nueva estrategia inversionista. En efecto, se operó
entonces una disminución relativa de la inversión en bonos gubernamentales, aunque en términos absolutos aumentó más de
71 millones de libras. Lo significativo es que más de la mitad
de las inversiones se concentraron en empresas económicas, cuyo número aumentó de 96 en 1880 a 289 en 1890, en tanto que
el capital invertido subió de 56 millones de libras en 1880 a
230 millones aproximadamente en 1890. Pero igualmente significativo fue que tanto los países morosos como la proporción de
la deuda en estado de mora se redujeron considerablemente en
este período: de 10 a 4, y del 60 al 40/o respectivamente. Situación que indicaba la solvencia de los gobiernos latinoamericanos
en ese período, y el surgimiento de condiciones que propiciaban
el mejor desenvolvimiento de las actividades económicas. En esta década, de 1880 a 1890, se definieron los rubros fundamentales de la inversión. El primero en importancia fue el de lo~ fe.
rrocarriles que absorbieron en estos años de auge entre el 65 y el
700/o del capital invertido en empresas económicas, inversión

�202 Siglo XIX

concentrada particularmente en Argentina, Brasil, Chile, México, Perú, Venezuela y Uruguay. Las empresas de servicios públicos, mineros, financieros, portuarios, y manufactureros absorbieron el resto del capital. Dentro del cuadro del total de las
inversiones británicas de portafolio los países latinoamericanos
ocupaban entre 1865 y 1914, el segundo lugar después de
·
·
14
América del Norte, con un 170/o del total de esas mverS1ones.
Durante los años 1890 y como expresión de la confianza en
el proceso de crecimiento económico latinoamericano, come~zó
una tendencia a la especulación particularmente en Argentina
que entonces absorbía casi el 37% del total de las inversiones
británicas en América Latina. El crecimiento artificial de la economía determinó en poco tiempo la crisis de la casa Baring que
dio lugar a la recesión de los años finales del siglo.15 Fue iustamente en esos años que la posición del comercio británico en
América Latina comenzó un proceso de deterioro relativo, debido a la competencia de la producción alemana y estadounidense.
Sin embargo, las exportaciones británicas a América Latina
continuaron aumentando, y su proporción en relación con el
total de las exportaciones británicas aumentó en un 10.50/o en
los años 1860, al 20º/o en los años 1880 y al 220/o entre 1900 y
1914.16 Hasta la Primera Guerra Mundial, Gran Bretaña mantuvo su superioridad económica, pese a la creciente competencia
de las naciones industrializadas, y América Latina continuó
siendo un campo particularmente significativo de su economía
externa.
2. LOS INTERESES BRITANICOS EN VENEZUELA EN EL
SIGLO XIX

M. E. González Deluca: interese, britdnicos y pol(tica en Venezuela

203

Porter el capítulo de su diario que registraba su llegada a Venezuela en noviembre de 1825 como cónsul británico.17 Probablemente Venezuela, entonces un departamento de la República de Colombia, no merecía el calificativo más que otros países de América Latina cuya turbulencia era igual o aún más
pronunciada en esa época. Pero también es verdad que para los
ingleses, aún para los políticamente informados, los países hispanoamericanos constituían un todo no muy bien diferenciado
cuya independencia política se iniciaba en medio de una agitada
inestabilidad. Y aún otra verdad es que los ingleses no preveían
entonces, como quizá tampoco los propios hispanoamericanos,
que esa turbulencia, indicación probable de una crisis que se
prolongaba más allá de la terminación de la guerra, evidenciaría
una naturaleza indómita capaz de vencer las fórmulas de progreso más eficientes de las próximas décadas.
El gran obstáculo para la expansión británica en América
Latina, y consiguientemente en Venezuela, había sido vencido:
superada su condición colonial, estos países ya no estaban s~metidos al celoso cerco - bien que menos rígido a fines del Sl·
glo XVIII- que la metrópoli había tendido a su alrededor. De
esta manera el codiciado mercado estaba libre, y en adelante
todo seria cuestión de buena administración, según la expresión de Canning. En realidad los años siguientes demostrarían
las dificultades, en ocasiones insuperables, para llevar delante
ese propósito, porque lo único real en esa etapa inicial era que
la codicia había creado un mito: el mito del gran mercado de
las ex-colonias hispanoamericanas. Hacer de ese mito una realidad requeriría algo más que una buena administración británica,
y esto era particularmente cierto en el caso de Venezuela.

La Etapa Exploratoria

"Venezuela, land of turbulence": así titulaba Sir Robert Ker
14. M. Simon, "The Pattem of New British Portfolio Foreign Investment, 18651914". A. R. Hall, op. cit., pp. 23-24.
15. Para las consideraciones relativas a las distintas fases de la inversión en América
Latina, nos hemos basado en Rippy, op. cit., pp. 1 Hi5.
16. Hobsbawm, op. cit., p. 148.

En 1830 la población de Venezuela era de 700.000 habitante aproximadamente. Ciertamente la cifra podía parecer sig17. Sir Robert Ker Porter's Caracas Diary, 1825-1842, Caracas, Editorial Arte,
1966, cap. 2.

�204 Siglo XIX

nificativa tomándola como base para apreciar las posibilidades
del mercado venezolano, pero la realidad socio-económica y
aún física de Venezuela reducía considerablemente aquella cifra. Por la misma fecha, Caracas, la ciudad capital y la más importante desde el punto de vista geográfico, tenía alrededor de
30.000 habitantes, y dado que la capacidad de consumo de productos importados se concentraba fundamentalmente en las ciudades más importantes, las ciudades-puerto y sus hinterlands,
cabe suponer que en términos numéricos el mercado debía ser
poco sustancioso. Por otra parte, la topografía y otras dificultades físicas del área donde se asentaba la mayor parte de la población venezolana, formaban una auténtica barrera en un país
que hasta las últimas décadas del siglo tuvo como únicos medios
de transporte el caballo y la recua de mulas, y muy escasos caminos de carretas. Por lo tanto, los productos importados que
llegaban a los pueblos y ciudades alejados de la costa después de
días de viaje por caminos casi intransitahles18 , alcanzaban precios fuera del alcance del consumidor corriente.
La idea o el mito de las riquezas de los países latinoamericanos que sólo aguardaban la oportunidad adecuada para transformarse en ávidos consumidores de la producción inglesa, había sido alimentada durante la colonia por la capacidad de la
economía para absorber el contrabando, y, después de la guerra
de independencia, por la expansión de una demanda acumulada
durante años. Esta última coyuntura fue aprovechada por Gran
Bretaña que abrió cargos consulares en los principales puertos
de Venezuela desde 1823, y ya en 1824 el cónsul británico en
Puerto Cabello estimaba que una proporción de dos tercios de
las importaciones estaba constituída por productos británicos.19
Hacia los años 1824-25 las importaciones británicas alcanzaron
el valor máximo de la década, decayendo considerablemente a

f:-

18. R.
Humi:ihreys (ed.) , British Consular Reports on the Trade and Politics of
Latín Amenca, 1824-1826. Londres, Royal Historical Society Camden Third
Series, LXUI, 1940, p. 281.
'
19. En la década de 1820 había en Brasil alrededor de 120 firmas comerciales británicas, en tanto que Buenos Aires contaba con 40, y con una comunidad británica de alrededor de 3.000 miembros que por supuesto eran los principales consumidores de productos importados. Cf. D. C. M. Platt, Latín America and British
Trade, 1806-1914. Londres, Adam &amp; &lt;liarles Black, 1972, pp. 39 y 42.

M. E. Conzdlez Deluca: in te reses britlfnicos y poi(tica en Venezuela

205

fines de la misma. El intercambio comercial con Gran Bretaña
mostraba ya una tendencia desfavorable a Venezuela que se
mantendría a lo largo del siglo. Fue durante estos años que comenzaron a llegar al país comerciantes, agentes viajeros y comisionistas que formaron una reducida e inestable comunidad británica.20 Sin embargo, durante esta década Venezuela ejerció
una atracción poco considerable sobre los intereses británicos.
A partir de 1830, separada Venezuela de la República de
Colombia, las relaciones económicas con Gran Bretaña se regularizaron sobre la hase de estos tres hechos: la aceptación venezolana de cubrir el 28 1/20/o del pago del préstamo británico a Colombia de 1824; la ratificación del Tratado de Amistad
y Comercio de 1825 que regulaba el intercambio comercial entre ambas naciones según la cláusula de la nación más favorecida, y por último el reconocimiento de Venezuela como nación independiente por parte de Gran Bretaña en 1835 deci.
'
s1ón que dependía de los razonables acuerdos logrados en relación con la deuda y el Tratado. En los diez o quince años siguientes, la relativa estabilidad política y económica de Venezuela determinó un aumento del número de comerciantes establecidos en el país, que, sin embargo, nunca pasó de cua~enta. Hacia fines de la década de 1840 operaban en Venezuela
alrededor de 24 firmas comerciales inglesas21 , además del
Colonial Bank of London fundado en 1839, y la firma británica que explotaba las minas de Aroa.
Durante los años 1830 a 1860 aproximadamente, los hombres de negocio británicos exploraron y apreciaron las dimensiones reales del mercado venezolano, mostrando una actitud
cautelosa. Si el fracaso de muchas operaciones económicas obstaculizó la formación de grandes fortunas, las pérdidas tampoco fueron cuantiosas - pese a las frecuentes reclamaciones por
daños y pérdidas de ciudadanos británicos- por cuanto las
20. G.E. Carl, British Commercial lnterests in Venezuela During the Nineteenth
Century (tesis doctoral no publicada) , pp. 24-25.
21. The South American Journal, 22/ 9/1874, p. 11.

�206 Siglo XIX

inversiones tampoco solían ser significativas. Los comerciantes,
por ejemplo, se establecían con un capital muy reducido, simplemente aceptando en consignación productos de manufactura
británica que vendían a cambio de comisiones. En Venezuela,
el comercio de importación británico tenía dos ventajas en comparación con otros mercados más importantes de América Latina: 1. La escasa competencia interna de comerciantes y productos no británicos pese a las ocasionales incursiones de comerciantes norteamericanos que compraban productos británicos en remates para revenderlos a bajo precio; y 2. la cercanía de las colonias británicas donde operaban ~andes depósitios de mercancías, que permitían a los comerciantes asentados en Venezuela renovar regularmente sus stocks sin tener
que invertir en grandes volúmenes de compra de una vez. Esta
última situación abría otro canal comercial de gran importancia desde la época colonial y que seguiría siéndolo en el futuro:
el contrabando, la tradicional forma de evitar el pago de los altos aranceles de aduana, fuente principal de ingresos del Estado
Venezolano. La ausencia de regulaciones sobre el comercio de
cabotaje, y de control adecuado de las costas, al menos hasta
1873, sumada a la connivencia de ciertos funcionarios de aduana, hicieron del contrabando una actividad regularmente próspera que podía añadir entre la mitad y un cuarto de las importaciones legales al volumen total de mercancías británicas que
entraban en el país.
El comercio de importaciones británicas comenzó a incrementarse a partir de mediados de los años 1830, y en las décadas
siguientes hasta 1860 mantuvo una tendencia ascendente, aunque por debajo de las expectativas de expansión británica. El
crecimiento de las importaciones, compuestas hasta en un 80%
de textiles, dependía de la regularidad de los modestos ingresos
de las exportaciones venezolanas, generados por una economía
agraria esclavista que no había experimentado grandes transformaciones desde la época colonial.
A finales de los años 1840, las dificultades acumuladas por
una economía que operaba dentro de marcos muy estrechos,

M. E. Gonzdlez Deluca: interese&amp; britdnicos y po/itica en Venezuela 207

sumados a la aparición de nuevos signos de inestabilidad política, perturbaron seriamente las perspectivas de los intereses británicos. Las expansiones más serias de esta perturbación evidenciaron que las perspectivas de una expansión eran todavía inciertas. En 1847, Venezuela no cumplía su compromiso con los
tenedores de bonos británicos, según los términos del acuerdo
de 1841 para el pago de la deuda externa. Comenzó así un proceso de constantes discusiones sobre las formas de pago, y negociaciones para contratar nuevos empréstitos y diferir el pago de
los atrasados, que se prolongó hasta nuestro siglo. En 1849 el
Colonial Bank of London se declaró en quiebra golpeado definiti·vamente, después de diez afios de actividad conflictiva, por
la moratoria sobre las deudas decretada por el gobierno en ese
afio, que le impidió recobrar los préstamos realizados. Por otra
parte, en esos años había comenzado la renegociación del Tratado de Amistad y Comercio ratificado en 1835, que proseguiría durante el resto del siglo, añadiendo creciente tensión a las
relaciones de Venezuela con Gran Bretaña, clara y única beneficiaria del Tratado, a cuya discusión se oponía. Las reclamaciones y amenazas británicas por daños económicos generalmente
inflados crearon resentimiento en Venezuela que unido a la creciente inestabilidad política de finales de la década de 1850
hizo abandonar el país a algunas firmas inglesas. La casa Boulton,
fundada en 1826 por John Boulton, fue una de las más importantes firmas que permaneció en el país.
Desde la primera casa de importación-exportación de La
Guayra, Boulton había ·ampliado y diversificado sus intereses
hacia la navegación, y paulatinamente orientado sus actividades hacia el mercado de Estados Unidos, principal consumidor
de café venezolano y proveedor de víveres y otros productos.
Además, la temprana y provechosa habilidad de la Casa Boulton para cultivar buenas relaciones con sectores oficiales y particularmente su disposición a ofrecer apoyo financiero a los
gobiernos siempre escasos de fondos, y en un país donde las
contadas firmas comerciales de importancia eran las únicas con
capacidad de hacer préstamos, le aseguraron condiciones de

�208 Siglo XIX

operación privilegiadamente estables. Durante los años 1850 y
1860, cuando muchos comerciantes abandonaban el país, aunque sus ganancias no habían sido siempre magras considerando
las modestas dimensiones de la economía venezola, la fortuna
de la casa Boulton aumentaba.
En estos años parte del comercio de importación pasó a ser
controlado por comerciantes alemanes cuyos negocios adquirieron solidez en los años siguientes. El hecho de que las importaciones británicas sostuvieran su tendencia moderadamente ascendente, hace suponer que, pese a los temores expresados por
los cónsules británicos, los comerciantes alemanes no sólo no
entorpecieron la posición dominante del comercio británico,
sino que ellos mismos actuaron como agentes, reemplazando en
esa función a algunos comerciantes británicos que habían abandonado la plaza.

M. E. González Deluca: intereses británicos y poUtica en Venezuela

209

allí nuevas naciones, nuevas leyes y una nueva vida. Ya que según los argumentos de la proposición, estos países no sólo eran
incapaces de resolver sus disputas de límites territoriales, sino
también de levantar ingresos suficientes para pagar su deuda
pública. En realidad las quejas y comentarios desfavorables, incluso injuriosos hacia Venezuela constituyeron una constante
a lo largo del siglo, siempre que, por acciones deliberadas o no,
los intereses británicos relacionados con préstamos gubernamentales, inversiones o intercambio comercial, eran perjudicados en alguna forma. Esto no impidió que desde mediados de
la década de 1860, Venezuela fuera presentada como una perspectiva atrayente de inversión dado que era un campo virgen
donde todo estaba por hacerse y donde todo lo que se necesitaba era capital. El mismo gobierno venezolano a través de su cónsul en Londres F. Hemmings, comenzó en 1864 una activa campaña destinada a elevar el créditos y promover la prosperidad de
Venezuela.

Comercio e Inversiones en la Etapa de la Nueva Estrategia

Transcurrido medio siglo de expansión del mercado venezolano, la actitud tradicionalmente cautelosa del capital británico
no había sido abandonada, y si por una parte se intentaba convertir en acción punitiva el repudio hacia Venezuela, considerada la "oveia negra" por sus repetidos incumplimientos de los
compromisos de la deuda externa; por otra, existían crecientes,
aunque intermitentes, expectativas de cambio que tenían dos
puntos de apoyo. De un lado, la nueva estrategia de expansión
económica externa britárúca, y de otro, el interés del gobierno
venezolano en orientar esa expansión hacia su territorio. El recelo y la prepotencia de sus reclamaciones no anularon la ambición de los inversionistas británicos, lo cual explica que The
Brazil and River Plate Mail comentara en abril de 1864 las noticias de una Venezuela que estaba... "progresando pacífica y
prósperamente. . . " 22 , aunque pocos días después refiriera la
proposición de un miembro del London Stock Exchange para
comprar Ecuador, Nueva Granada y Venezuela para establecer
22. The South American Ioumal, 7/4/1864, p. 164.

El valor de las importaciones británicas empezó a recuperarse en los años 1860 de la caída de años anteriores.23 De 65.084
libras en 1863, el valor de la producción británica colocada en
el mercado venezolano alcanzó un máximo de 410.423 libras
en 1866, y 260.074 libras en 1867, cifra que representaba valores más estables. 24 Aunque el mercado venezolano era competitivamente muy reducido -en 1867 representaba apenas el
1,55% del total de 16.759.428 libras exportado a diversas partes de América Latina25 - , estaba dando signos de una alentadora expansión. La contratación de un empréstito por valor nominal de 1.500.000 libras en Londres, la formación del London
and Venezuela Bank, la iniciación de los trabajos del ferrocarril
Central de Venezuela, y el interés en desarrollar en Venezuela
una fuente alternativa de aprovisionamiento de algodón, ante
23. Cabe señalar, sin embaJgo, que en 1867 era 30º/o más bajo que en 1857.
24. The South American Joumal, 7/8/1865, p. 444; 22/3/1867, p. 17 y 22/4/1868,
p.13.
.
.
25. lbid., 22/4/1868, p. 13. La cifra representa el total de las exportac1~nes·a Brasil,
Argentina, C31.ile, Nueva Granada, Uruguay, Perú, Venezuela, Aménca Central y
Bolivia.

�210 SigloXIX

las dificultades del mercado productor de Estados Unidos, demostraban que el capital británico estaba dispuesto a ensayar en
Venezuela el plan de... "ofrecer su mando dondequiera que
existiera gente voluntariosa y lista para ayudarse a sí misma y
sacar provecho de esa ayuda"... , según la visión samaritana del
director de la compañía del Ferrocarril Central de Venezuela. 26
La inauguración de los trabajos del Ferrocarril constituyó la esperanza de una nueva era de grandes ganancias. El mencionado
Ferrocarril recorrería una distancia de entre 50 y 54 millas desde San Felipe a Puerto Cabello, distancia que las recuas de mula
recorrían empleando de 3 a 6 días, transportando a un costo de
7,00 u 8,00 libras la tonelada de café y algodón, distancia y costo que el nuevo medio de transporte prometía reducir considerablemente.27 Las perspectivas de expansión de la economía venezolana, una vez vencido el gran obstáculo del transporte que
impedía la efectiva comunicación de las zonas productoras con
sus mercados, entusiasmaba tanto a los productores venezolanos
como a los comerciantes e inversionistas británicos; aunque estos últimos recién comenzaron a abandonar su cautela en la década de 1880.
Durante todo el período hasta fines del siglo, el comercio
exterior de Venezuela operó a través de canales que reproducían
la estructura atomizada del país dividido en núcleos que comprendían una ciudad-puerto y un hinterland, que operaba como
mercado y zona productora, cuyas dimensiones dependían de la
capacidad de penetración de los medios de transporte existentes. Los tres núcleos más importantes eran: 1. La zona Centro
Norte, que comprendía Caracas, Valencia y toda la zona agrícola inmediata, que canalizaba su comercio exterior a través de La
Guaira y Puerto Cabello 28 ; 2. Ylaracaibo que controlaba el comercio exterior de toda la zona andina; y 3. Ciudad Bolívar que,
26. !bid., 7/ 12/ 1864, p. 63.
27. !bid., 7/6/1865, p. 354. Datos del infonne de Mr. Fairlie, ingeniero civil enviado
por la Compañía del Ferrocarril Central para investigar las perspectivas de la línea en construcci6n.
28. La regi6n oriental se comunicaba con las islas antillanas, particularmente con
Trinidad, y con puertos de otras regiones venezolanas mediante navegación de
cabotaje.

M, E. Gonzdlez Deluc.a: intereses británicps y polftica en Venezuela 211

a través del río Orinoco, comunicaba con el exterior de la zona
de Guayana y parte de la región Sud-Occidental hasta Colombia.
Cada una de estas tres áreas controlaba en forma independiente
su comercio de exportación e importación, e incluso, hasta la
década de 1870, sus propios ingresos de aduana. Dado que prácticamente no existía comunicación por tierra que conectara estos núcleos unos con otros, el país presentaba una estructura
que se ha llamado de archipiélago, formidable barrera para la
construcción de un mercado interno. Es a través de estos canales que ingresaban a Venezuela, en forma legal o ilegal, las importaciones británicas cuyo valor fue incrementándose de un
promedio anual de casi 360.000 libras en los últimos cinco años
de la década de 1860 a más de 500.000 libras en toda la década siguiente.
Entre 1870 y finales del siglo, el valor del comercio exterior
creció en una forma lenta y muy modesta presentando en su
curso contracciones y expansiones asociadas a algunos de estos
factores: la situación política del país; los resultados de la producción agrícola en general; el volumen, calidad y prec10s de su
producto básico, el café; y la explotación inestable de otros recursos como el oro, el cobre, las plumas de garza y el balatá, cuya expansión solía compensar la contracción de otros. En la
década de 1880 se acrecienta el peso de otro factor, que en los
años 1860 había comenzado a operar como estímulo de las importaciones. Se trata de las inversiones en obras públicas, transportes y empresas de explotación minera que abrieron un corto
período de expansión de los intereses económicos británicos en
Venezuela.
Las inversiones británicas en Venezuela hasta la década de
1860, al igual que en el resto de Amércia Latina, estuvieron
prácticamente limitadas a los préstamos gubernamentales que la
tradicional falta de capacidad de pago del gobierno había convertido en una inversión poco segura, al menos para los tenedores de bonos. Estas inversiones indirectas eran en principio concebidas como una forma de crear condiciones infraestructurales
favorables a las inversiones directas, a través de las políticas de

�212

Siglo XIX

fomento del progreso material formuladas en cada país. Venezuela contrató dos empréstitos, en 1862 por 1 millón de libras,
y en 1864 por 1 millón y medio de libras, ninguno de los cuales
pudo cancelar en los plazos estipulados, por lo cual ninguna inversión indirecta se hizo en la década de 1870. Esta situación no
era peculiar de Venezuela: más de 71 millones de libras de los
123 millones de libras -valor nominal- invertidos en bonos
gubernamentales latinoamericanos estaban en mora en esos
años. 29
El relativo entusiasmo de mediados de la década de 1860 tuvo corta existencia ya que las condiciones económicas y políticas del país no daban señales de cambio. Entre las nuevas
empresas el London and Venezuela Bank organizado por inversionistas de Londres y comerciantes británicos establecidos en
Venezuela, comenzó a operar en 1865, cerrando sus puertas en
1867, pese a que el banco no había otorgado préstamos a los hacendados ni al gobierno, según la conducta preestablecida, para
evitar dificultades en el cobro de estos préstamos. Lo cierto es
que las limitaciones de la economía frenaron la mayoría de las
inversiones durante los años 1860 y 1870. Una excepción fue la
minería de oro en l~ región de Guayana, que había hecho revivir entre los inversionistas la antigua leyenda de El Dorado. La
compañía minera más importante, El Callao, creada en 1870,
extrajo oro por valor de más de 3 millones y medio de libras entre 1871 y 1885. Los beneficios de esta compañía excepcionalmente altos se aprecian en el monto de dividendos pagados a los
accionistas, que fueron ascendiendo desde 644.000 bolívares en
1875 a 6.055.800 en 1883 y 9.660.000 en 1884.30 La minería
representó además un considerable estímulo para el comercio de
importación: en 1885 y 1884 el 19,15% y 27.48% respectivamente de las importaciones británicas del puerto de Ciudad Bolívar correspondía a maquinarias y otros productos destinados a

29. La compañía tenían en 1870 12 acciorustas, y en 1866, 600, entre los cuales
198 franceses, 134 ingleses y 34 venezolanos.
30. Rippy, op. cit., p. 31. The South American ]ournal, 15/5/ 1886, p. 221.

M. E. Gonzdlez Deluca: intereses británicos y pol(tica en Venezuela

213

las minas. 31 Cierto es que casi el 50% de esas importaciones correspondían a la compafiía de El Callao. Otras compañías como
la New Chili, la Venezuelan-Austin, Potosí, New Callao, Victory,
~acubay tenían niveles de producción muy inferiores. 32 El legendario poder de enriquecimiento de la minería de oro la hacía de por sí atractiva a los especuladores, pero cabe suponer
que, salvo para unas pocas compañías, los beneficios debieron
ser limitados dadas las dificultades existentes para la explotación. El transporte de personas, maquinarias, víveres, madera,
explosivos y demás productos para la minería debía hacerse en
carretas y recuas de mulas, único medio de transporte para recorrer una distancia aproximada de 165 millas desde el Puerto Las
Tablas en el río Orinoco hasta el distrito minero. El largo y dificultoso viaje significaba un enorme encarecimiento de los productos que sólo las compañías que tenían altos niveles de producción podían soportar. El proyecto de ferrocarril no se puso
en práctica, en tanto que la producción de oro comenzó a decaer rápidamente en la década de 1890, alejando las perspectivas de una prosperidad estable.
En los años 1880 el capital británico fue introduciéndose
más decididamente en Venezuela, a través de las inversiones clásicas de esos años en América Latina en ferrocarriles, servicios
portuarios, teléfonos, etc. En casi toda América _Latina el capital así invertido produjo altos niveles de ganancia, en tanto que
las condiciones de contratación limitaban los riesgos mediante el
establecimiento de subsidios, exención de impuestos, concesiones de tierras y, generalmente, la garantía de una utilidad del
7º/o sobre el capital invertido. En Venezuela las inversiones más
importantes se concentraron en los ferrocarriles, en el servicio
portuario de La Guaira, el puerto más importante del país, y, en
31. "Report by Vice-Consul Reddan on the Trade and Commerce of the Port and
Qty of Qudad Bolívar, for the year 1883-84". Parliamentary Papers, 1884-85,
LXXIX, p. 1575.
32. The South American Joumal del 19/ 1/ 1889, p. 6, indica el valor del oro producido en los últimos años (no precisa cuáles), asi: El Callao, entre 2 y 3.000.000
de libras; New Ch.ili, 250.000 hora~ Venezuelan Austin, 20.000 horas; Potosí,
10.000 horas; New Callao, 5.000 libras; Victory, 2.000 libras.

�214 Siglo XIX

M. E. Gonzdlez Deluca: intereses británicos y polftica en Venezuela

215

una proporción mucho menor, en servicios telefónicos. Es decir,
se trataba de crear el soporte infraestructura} de una economía
cuya futura prosperidad estaría dada en ~ran parte por una más
eficiente comunicación de las zonas productoras con el mercado
internacional.

Guaira, alcanzaba un total de 7 millones de libras que sumado a
otras inversiones daba un total de alrededor de 11 millones de
libras hacia 189536 , lo cual representaba a fines de los años
1890 alrededor del 2,5% del valor nominal total de las inversiones británicas en América Latina.

Sin embargo el establecimiento de las líneas de ferrocarril
no p~rsiguió abrir nuevas zonas productoras, ni propició el poblamiento en nuevas áreas. El trazado fue absolutamente conservador en este aspecto. Concentrado en la zona norte, siguiendo rutas pre-establecidas, se limitaba a conectar los puertos en
los mercados cercanos más importantes, f:enetrando distancias
de poco más de 40 Km. hacia el interior. 3 De esta manera, el
~~bio en las condiciones de transporte de la producción se
lim1tab,a a la última parte del trayecto, -o a la primera en el caso de las importaciones- que atravesaba el área montañosa de la
Cordillera de la Costa en dirección a los puertos. En Venezuela
la idea no fue construir una economía nueva, sino aumentar la
eficiencia de la existente, pero incluso ese propósito tuvo alcances muy limitados. De las catorce líneas de ferrocarril, que recorrían. poco más de 80~ Km 34 , cinco eran de capital inglés a fines
del Siglo. Entre esas cmco líneas estaban dos de las tres más important~ ~esde el punto de vista de los mercados que unían y
del ~endim1ento del capital invertido: Caracas-La Guaira y Valencia-Puerto Cabello, de capital inglés; la tercera: Caracas-Valencia pertenecía a una empresa alemana. 35 El capital invertido
en las empresas ferrocarrileras, y en las obras del puerto de La

La Situación a Fines de Siglo

33. Las excepciones eran los ferrocarriles La Ceiba·Motatán (85 Km) y Encontradoi;La Frf~ (100 km), de capital nacional, _Y la lfnea.Santa Bárbara-El Vigía ( 60 km),
de capital francés, que penetraban hacia la zona productora de café de los Andes
34. En compa~ción, a fines del siglo la red ferrocarrilera aigentina recorría 16.500
~- C[- Ricardo M. Ortíz, Historia Económica de la Argentina. Buenos Aires,
Editonal Plus Ultra, 1971, T. !,P. 261. Por la mimJaépoca la red brasileña cubría
15.316 km., Cf. R. Graham, Britain and the Onset of Modemization in Brazil
1850-1914. Cambridge, Cambridge University Press, 1972, p. 30.
'
35. Las restantes líneas eran: Caracas-Petare (inglés, tramo de la lfnea Caraca&amp;-Santa
~ucía); Cara~-El Valle (nacional); Tucacas-Aroa (inglés); El Hacha-Barquísirneto
(mglés); La Cetba_-Valera (nacional); Santa, Bru:bara-El Vigía (francés); Encontrados-~ Fría (nacional); ~renero-San Jose (holandés); Guanta-Naricual (nacional), La Vela-Coro (amencano). The South American Journal. 22/1/1898, p. 88.

Ti:as años de predominio del comercio inglés, y después de
una década de fuertes inversiones, la tendencia en los años que
siguieron a 1890 fue mucho más moderada en toda América
Latina. En Gran Bretaña, la creciente preocupación por la posición del comercio británico determinó el nombramiento de
un Comisionado Especial, Mr. Thomas Worth~ton, enviado
por el Board of Trade a investigar en Centro y Sud-América la
posible caída relativa o absoluta de la demanda de productos
británicos, y la forma cómo corregir esa situación. El mismo
temor hizo que las voces en favor de la imposición de restricciones a la política de libre comercio se hicieran más insistentes en Inglaterra. Por años, la inquietud británica por la competencia del comercio europeo, particularmente alemán y en
menor medida francés, y la creciente amenaza del comercio
norteamericano, se vio reflejada en documentos oficiales, como
los informes consulares y del Board of Trade, y también en la
prensa especializada. 37
En Venezuela la presencia de lila mayoría de comerciantes alemanes asentados en las principales ciudades, así como la
evidente disminución de comerciantes británicos, nutrió desde
muy temprano el temor de un desplazamiento correspondiente
de los productos británicos por los alemanes. Los informes, sin
36. La cifra de 7.000.000 de. libras aparece en The South American ]oumal
25/2/1983, p. 216; la de 11.000.000 de libras en el mimJo periódico del
18/1/1896, p. 68.
37. En 1878, La Cámara de Comercio de Bristol rechazó, por 14 votos en contra y
11 en favor, una proposición a la Reunión Anual de Cámaras de Comercio de Inglaterra del año siguiente, consistente en restringir el libre comercio, imponiendo
aranceles a los productos de países donde los productos británicos no entraban
libremente. The Sout/1 American Joumal, 23/ 2/1878, p. 11.

�.....

216 Siglo XIX

embargo, no eran definitivos en ese sentido. Contra la idea de la
disminución del consumo de mercancías británicas se alegaba
que la mayor parte del contrabando estaba constituido por
artículos británicos; y que, dado que se identificaba la procedencia de las importaciones con el puerto de embarque, muchos
productos británicos embarcados en puertos de Alemania o Estados Unidos eran registrados como elaborados en esos países,
con lo cual se creaba una falsa impresión en cuanto al origen de
las importaciones que entraban al país.
En 1895 el cónsul inglés en Caracas H.L. Boulton informaba que durante 1894 las importaciones inglesas de Puerto Cabello habían disminuido en 20.000 libras y según sus cálculos, el
descenso, tomando en cuenta todos los puertos, sería de 100.000
libras. A esto agrega que... "el comercio de maquinarias y herramientas que antes se hacía fundamentalmente con Gran Bretaña, se hace ahora con Alemania y los Estados Unidos debido
a los precios más baratos, y el primer país (Alemania) encabeza
la lista en el valor de sus exportaciones a Venezuela. " 38 De la
lectura de diversos informes consulares se desprende que los
textiles d_e procedencia británica fueron el único renglón que
con segundad mantenía su predominio en el mercado venezolano. En otros renglones la certeza era menor.
En realidad la decadencia, o al menos el estancamiento de
los intereseS económicos británicos en Venezuela, parecía ser
el re~ltado lógico de un conjunto de factores de diverso tipo,
que dieron lugar a una situación poco favorable o directamente
contraria a esos intereses en los últimos años del siglo XIX. En
este sentido el capital británico enfrentó en Venezuela condiciones excepcionalmente desfavorables en comparación con otros
países de América Latina. Aparte de los ya mencionados factores limitativos, resultantes de la rivalidad europea y norteamerican~ _e_n el mercado latinoamericano, en Venezuela operaron
condic10nes adversas asociadas por una parte a una economía
38. "Report by Mr. Boulton on the Trade and Commerce of the Consular District
of Caracas, for tbe year 1894". Parliamentory Papers, CI, 1895, pp. 568-569.

M. E. Gonzdlez Deluca: intereses británicos y poUtica en Venezuela 217

cuyas limitaciones no había podido vencer el capital invertido,
y por otra a tensiones políticas que se había acumulado durante años hasta desencadenar una situación de conflicto entre las
dos naciones.
Concluidas, en 1894, las obras del ferrocarril Caracas-Valencia, el capital europeo no inició ningún otro proyecto de
obras públicas de importancia semejante a las iniciadas en la
década anterior. Sintomáticamente, comenzó entonces una
recesión económica, acompañada por las quejas de los desempleados de las obras públicas.39 En efecto, terminado el período de construcción, disminuyó el volumen de dinero puesto
en circulación por las compañías, por concepto de salarios y
otras expensas. Efecto que fue reforzado al iniciar las empresas la repatriación de sus ganancias. Se evidenciaba así que las
obras públicas, contrariamente a lo esperado, no ejercían la
estimulante influencia que los interesados le había asignado.
El puerto, los teléfonos y los ferrocarriles introdujeron una
mayor eficiencia en la etapa de distribución de la producción,
pero básicamente no alteraron ni la forma, ni el tipo, ni la magnitud de la producción venezolana. Los ferrocarriles no penetraron el territorio venezolano, por lo cual la mayor parte del
transporte de la producción siguió haciéndose fundamentalmente a lomo de mulas, en carretas, y en transporte fluvial o de cabotaje. Incluso en las rutas recorridas por los ferrocarriles se siguieron empleando las recuas de mulas como medio de transporte más lento pero menos costos. El ferrocarril había logrado
reducir el tiempo del transporte, pero los recorridos cortos y lo
accidentado de las rutas montañosas impidieron reducir los costos, como en otros países de Amércia Latina. Y, para. una economía modesta como la venezolana de esos años, el tiempo
contaba menos que el escasísimo dinero circulante.
Entonces, en la medida en que el ferrocarril no logró, como
se esperaba, afectar positivamente el rendimiento de la producción venezolana, tampoco pudo sentar las bases de su propia
prosperidad como negocio. Con excepción de las rutas más im39. The South American Joumal, 18/1/1896. p. 68.

�218 Siglo XIX

portantes: Caracas-La Guaira; Caracas-Valencia (de capital alemán), Valencia-Puerto Cabello, el resto de las líneas no resultaron una inversión altamente rentable. De allí la virtual paralización de las inversiones en este sector, el más importante dentro del no muy amplio panorama de los intereses del capital británico en Venezuela.
Por otra parte, las condiciones políticas no operaron más
desfavorablemente. Década tras década, desde 1830 las rela.
'
c10nes
entre Venezuela y Gran Bretaña habían acumulado
creciente tensión alrededor de tres cuestiones fundamentales: la
discusión del Tratado de Amistad y Comercio ratificado en
1835; la discusión de los límites con la colonia inglesa de Guayana; y el atraso en el pago de la deuda y de otros compromisos contraídos con las compañías de ferrocarril y la compañía
del Puerto de La Guaira. Estas tres cuestiones habían creado un
antagonismo in crescendo que se manifestó en diversas ocasiones a través de campañas de la prensa venezolana contra el capital y el expansionismo británico en general. El ostensible sentimiento antibritánico dio lugar en 1891 a un boicot contra
los intereses británicos que no dejó de tener algún resultado.
Pero antes, en 1887, Venezuela había sentado un precedente en
la diplomacia latinoamericana al romper sus relaciones con
Gran Bretaña, por un lapso de diez años, por el conflicto de límites con Guayana. Diez años durante los cuales los intentos de
impulsar el dominio económico inglés en Venezuela tropezarían con una latente o manifiesta hostilidad política. Los daños al comercio inglés provocados por la ruptura de relaciones,
se sumaban así a los producidos desde 1882 con la aplicación
de un impuesto adicional del 30º/o a todas las importaciones
pro~dentes de las islas antillanas. El comercio inglés, que usaba
esas rslas como entrepots, presionó sobre el gobierno venezolano
para que levantara esta medida, contribuyendo aún más al deterioro de las relaciones con Gran Bretaña. En 1893, el tercer
intento de establecimiento de un banco británico, el Anglo~~nezuelan Comme r~ial Bank, tropezó con una firme oposicron. Según los térmmos del contrato firmado con el gobierno
venezolano, el banco abriría una cuenta al gobierno y éste a su

M. E. González Deluco: intereses británicos y pol(tica en Venezuela 219

vez depositaría en él parte de sus ingresos. La prensa condenó el
acuerdo como antipatriótico, dada la disputa existente con la
nación británica. Alfred Blohm, presidente de la Cámara de
Comercio de Caracas, envió una carta al presidente de la República expresando la contrariedad de la comunidad mercantil
frente al contrato, y señalando el perjuicio económico que causaría una institución controlada por la banca londinense. El
banco nunca comenzó sus operaciones y el contrato fue declarado nulo por el Congreso· de Venezuela el 21 de diciembre de
189540 •
Los años finales del siglo fueron testigos del estancamiento
de los intereses británicos y en algunos sectores, como la minería, de un claro retroceso, cuando, incluso la empresa más prós•
pera de Guayana, la famosa El Callao, cesó sus operaciones.
Según la versión del Finandal Ti mes de Londres el cierre se debía no tanto al agotamiento de la riqueza como a. ; . "las crecientes exacciones del gobierno venezolano, sus monopolios y
concesiones y su inconciliable actitud hacia la población minera
de origen extranjero".41
3. UN A NUEVA POLITICA PARA U A ~UEV A
ESTRATEGIA.
Hacia la década de 1860 parecía estar llegando a su fin en
América Latina una larga etapa de intensa agitación política que
había impedido la transformación de sus estructuras, proyecto
siempre debatido y constantemente postergado. Los años de
conflicto más o menos permanente habían hecho cambiar el
proyecto, no en su finalidad de crear una nueva sociedad, pero
sí en cuanto a cómo c~mseguirla. Para la generación de líderes
políticos que había emergido de las luchas por la independencia, o que se había formado en ese período, la organización de
las instituciones políticas nacionales constituía la clave de la
40. Carl, op. cit., pp. 81-82. Significativamente la carta fue firmada entre otros por
H. L. Boulton, entonces, todavía, cónsul britárúco.
41. The South American Journal, 12/6/1897, p. 667.

�220 Siglo XIX

transformación deseada. La adopción de una apropiada forma
de organización política aseguraría la estabilidad necesaria. Sin
embargo los desacuerdos en cuanto a cuál sería esa forma política apropiada pasaron a sumar un elemento más a la inestabilidad política. O, quizá sería más exacto decir que la discusión
acerca de las formas constitucionales pasó a enmascarar conflictos enraizados en la contradictoria y desarticulada realidad de las nuevas naciones, que sólo nominalmente podían ser
consideradas como tales. Este período, sin embargo, no fue estéril. De alguna manera el pensamiento político y económico y
la praxi.s política latinoamericana se nutrieron en la experiencia
de esos años conflictivos, para introducir correctivos en el proyecto de creación de una sociedad que reprodujera las condiciones de los países capitalistas avanzados.
En la segunda fase de este proceso, las corrientes liberal-positivistas de mediados de~ siglo XIX básicamente sostuvieron que
era imposible darle una cabeza nueva a un cuerpo vieio. El organismo simplemente rechazaba el injerto. La solución, por
consiguiente, consistía en abandonar o relegar a un plano secundario la discusión sobre las formas de organización política, y
emprender una política de transformación que abarcase el conjunto, y no un sector o sectores en particular. El proyecto de creación de entidades nacionales viables, se tradujo en la política del
·progreso, o más pragmáticamente en lo que se ha dado en llamar
la fórmula del progreso, que casi todos los países latinoamericanos trataron de aplicar con variado éxito. De acuerdo con una
idea de perfectibilidad del proceso histórico, encontrar la ruta
del progreso constituía ~l ideal político de los gobiernos latinoamericanos, ideal que en la práctica tomó la forma de un conjunto de proposiciones diseñadas para lograr la expansión de las
oportunidades de una burguesía en formación.
Venezuela no fue excepción dentro de este cuadro, el proyecto nacional que en definitiva no perseguía sino la creación de
una sociedad capitalista siguiendo el idealizado modelo europeo
y estadounidense, seguía planteado como tal al finalizar la Guerra Federal (1859-1863), el último gran acto de la primera fa.

M. E. González Deluca: intereses británicos y poUtica en Venezuela 221

se de discusión del proyecto. La redefinición de esa discusión
en tomo a los postulados del progreso, orientó de alguna manera la política de los gobiernos en los años siguientes. Pero las
contradicciones que entorpecían la aplicación de esos postulados demostraron ser más fuertes.
La Fórmula delProgeso Latinoamericano

La pertinaz violencia de la historia latinoamericana que siguió a la Guerra de Independencia destruyó lo que podía verse
como la edad de la inocencia de la política latinoamericana. Es
decir, la época en que predominaba la idea de que el progreso
económico seguiría naturalmente como resultado de un simple
cambio de los marcos legales y políticos que regulaban la organización de la nación. Por ello, la convicción de que la sociedad
era una realidad compleja, cuya transformación requería decisiones políticas que actuaran sobre ella directamente, fue extendiéndose entre los líderes políticos de mediados del siglo XIX.
Esa convicción tenía como punto de partida una percepción
de la sociedad latinoamericana como una entidad básicamente
inadecu.ada para alcanzar el progreso material, entendiendo por
tal las condiciones de funcionamiento del sistema capitalista.
La adecuación de la sociedad al nuevo modelo de crecimiento, abrió una nueva fase en el largo proceso de transformación
de la sociedad americana original que se había iniciado en los
siglos XV y XVI. Ese proceso de transformación cultural, económica y socio-étnica, según patrones europeos, o más concretamente hispanos, había agotado el curso de su primera etapa
durante el período colonial. En el siglo XIX comenzaron a operar nuevas exigencias de transformación, de acuerdo con el prototipo de las sociedades burguesas de Inglaterra, Francia y los
Estados Unidos. El modelo de estabilidad, justicia, bienestar y
progreso económico que irradiaba de esas sociedades conformaba el ideal de las nuevas naciones hispanoamericanas. El pensamiento político latinoamericano del siglo XIX en buen parte
fue conformándose en tomo al problema de cómo alcanzar ese
ideal, y las proposiciones en tal sentido fueron surgiendo aso-

�222 Siglo XIX

ciadas a la identificación de los factores que impedían el progreso. De modo que la cuestión de cómo lograr el progreso se
planteó en forma análoga a la de cómo superar el atraso.
Significativamente, el diagnóstico señaló como factores de
atraso un conjunto de situaciones propias de una estructura socio-económica que la ruptura de la condición colonial no había
alterado sustancialmente. La persistencia de esa estructura, que
hasta mediados del siglo XIX determinó la existencia de líneas
de desarrollo histórico común en casi toda América Latina, fue
vista como la causa del permanente desafío a la búsqueda de la
estabilidad y el progreso por la vía del cambio político-institucional. A partir de entonces, el pensamiento socio-político de la
época se dedicó a identificar en forma insistente los problemas
que debían atacarse.
La relación territorio-comurúcaciones-población, fue repetidamente señalada como componente fundamental del estado
de atraso. El poblamiento de América Latina no había avanzado más allá de los límites alcanzados entre los siglos XVI y
XVIII. Esto significaba la existencia de enormes territorios con
una densidad de población muy baja y ár~ sin poblar que cubrían vastas zonas del territorio, en tanto que en partes, proporcionalmente muy pequeñas, se concentraba la mayor parte de
la población. Pero a esto se agregaba la desarticulación existente entre las zonas pobladas, mal comurúcadas por sendas y caminos de tránsito para mulas o carretas, y con cierta frecuencia sin
comunicaciones terrestres. En esas condiciones, mal podía pensarse en una auténtica unidad nacional, y mucho menos en la
existencia de los fabulosos mercados latinoamericanos que la
mitología del capitalismo inglés había creado. Tanto el eiercicio efectivo del poder político nacional como el transporte de
mercancías y de personas era extremadamente difícil y azaroso. Condiciones que eran reforzadas por un coniunto de restricciones legales a la circulación de mercancías, y al tránsito en
general, como el pago de peajes o aranceles de aduana seca, y la
ausencia de sistemas nacionales monetarios, y de pesas y medidas.

M. E. Gon~d/ez Deluca: intereses británicos y pol{tica en Ve~uela

223

En este escenario poco propicio, tampoco lo eran los actores, rú en número ni en calidad. Una población pequeña y estancada, resultado de estructuras que la habían marcado con características consideradas poco deseables para desarrollar los
valores de una sociedad capitalista, debía ser objeto de urgente transformación. La ausencia de una burguesía plenamente
conformada y dinámica, según el modelo social de los países
capitalistas, privaba a los países latinoamericanos del agente básico de transformación socio-económica de aquellos países. De
aquí que se buscara acelerar el cambio social, creando las condiciones que prepararan el cambio, e impulsaran el desarrollo
de la burguesía.
Sin embargo, y contrariamente al proceso europeo, los grupos dirigentes del proyecto de cambio en América Latina, no
buscaron alterar radicahnente las bases económicas existentes.
La idea era modernizar la producción, hacerla más eficiente,
facilitar los medios de transporte, ampliar su área territorial,
y estimular nuevos rubros productivos, pero siempre sobre la
base de la explotación agropecuaria o extractiva, dominada por
los grandes propietarios y por grupos ligados a la vieja oligarquía. En realidad, el proyecto no respondía únicamente a imperativos internos, sino a la coyuntura económica creada por
las exigencias de un mercado internacional en expansión, que
requería el surgimiento de áreas económicas complementarias
· para satisfacer su demanda creciente de materias primas y alimentos.
Como en un rompecabezas las piezas del sistema capitalista
mundial en formación comenzaron a encajar, desarrollándose
un rápido proceso de articulación entre el centro y la periferia,
dado y estimulado por el encuentro de las demandas y ofertas
de parte y parte, o más concretamente de los excedentes de los
países industrializados y las carencias de los países latinoamericanos. De este modo, la nueva estrategia de expansión del capitalismo encontraba una respuesta política adecuada en la que
se conoce como la fórmula del progreso latinoamericano: inmigración, ferrocarriles y capitales. Estos recursos que Gran Bretaña como nación más avanzada del sistema estaba en condicio-

�224 Siglo XIX

nes de exportar42 , dieron el imprescindible apoyo material al
proyecto.
La política de inmigración perseguía dos fines: extender el
radio de ocupación efectiva del territorio, y ampliar y afirmar
el proceso de cambio socio-étnico de la población ... "El ministro de Estado que no duplica el censo de estos pueblos cada
diez años, ha perdido el tiempo en bagatelas y nimiedades ,,43 ,
escribía Juan B. Alberdi a mediados del siglo en una de las pocas
formulaciones sistemáticas y en ocasiones brutalmente clara de
la política del progreso. Siguiendo la idea de que "en América
todo lo que no es europeo es bárbaro"44 • • . , Alberdi proponía... "volver a llamar en socorro de nuestra cultura incompleta a esa Europa, que hemos combatido y vencido por las armas
en los campos de batalla, pero que estamos lejos de vencer en
los campos del pensamiento y de la industria'~5 "¿Queremos
que los hábitos de orden, de disciplina y de industria prevalezcan en nuestra América?"... preguntaba, respondiendo a continuación: ... "Llenémosla de gente que posea hondamente esos
hábitos"... "La planta de la civilización no se prop~a de semilla. Es como la viña, prende de gajo"... "Este es el medio, único de que la América, hoy desierta, llegue a ser un mlilldo opulento en poco tiempo. La reproducción por sí sola es medio
lentísimo. Si queremos ver agrandados nuestros Estados en
corto tiempo, traigamos de fuera sus elementos ya formados y
preparados". 46 El estímulo a la inmigración era considerado como el método más efectivo para implantar una población que
produjera y consumiera según las exigencias del mercado externo.

M. E. Gonz6lez Deluca: intereses británicos y pol{tica en Venezuela 225

taciones británicas, constituía otro pilar fundamental de la
instrumentación del proyecto. Las vías férreas penetrarían el territorio movilizando la población que colonizaría nuevas zonas,
transportando maquinarias, insumos y productos manufacturados a los centros de consumo, y trasladando la producción a los
puertos para ser exportada. El abaratamiento de los costos, y la
reducción del tiempo invertido en el transporte, aumentarían la
eficiencia del sistema productivo. Población y vías férreas terminarían, así, definitivamente con la rémora del aislamiento regional.
Por último las inversiones de capital en diversas áreas de la
población y los servicios públicos completarían el proceso de
acondicionamiento, aunque igualmente importante fue, en las
dos últimas décadas del siglo XIX, el capital colocado en la compra de bonos gubernamentales, que absorbió entre dos tercios
y la mitad aproximadamente del total de las inversiones del capital británico en América Latina. Pese al aparente elemento de
contradicción consistente en el fortalecimiento del Estado por
parte de los representantes del liberalismo económico, esto sólo
traducía una correcta apreciación de las estructuras socio-política latinoamericanas. De acuerdo con ella, el Estado era la única entidad capaz de organizar y respaldar políticas tendientes a
lograr una definitiva aceleración del cambio social. El Estado
asumía de ese modo el papel de agente del oambio, pero su efectividad como tal dependía de una sólida alianza a la vez con los
intereses de los grupos de dominación locales y con los intereses del capital extranjero. Del funcionamiento .de esa alianza
dependía en gran medida la viabilidad del proyecto nacional.

El segundo término de la fórmula, la construcción de fe.
rrocarriles, a la vez que abría un enorme campo para las expor-

La Aplicadón de la ,Vueva Política en Venezuela

42. Aunque una proporción muy baja de inmigrantes británicos se estableció en los
países de América Latina; la mayor parte provenía del sur y centro europeo y
de las islas Canarias.
'
43. Juan Bautista Alberdi, Bases. Buenos Aires, Ediciones Estrada, 1952, p. 77.
44. lbid. p. 68.
45. lbid., p. 70.
46. /bid., pp. 76-77.

Como en casi todos los países latinoamericanos, la política
venezolana se desarrolló en el siglo XIX alrededor del conflicto
entre continuidad y discontinuidad, cambio y permanencia.
Aunque no siempre resultaba fácil trazar la línea de diferenciación entre los grupos que respaldaban una u otra alternativa. En
efecto, ninguno de los grupos que se identificaba como liberal o

�226 Siglo XIX

conservador, por ejemplo, tenía una ortodoxa definición, a nivel teórico y/o práctico, que confirmara su carácter de tal. Lo
cual puede haber sido resultado de una inevitable adaptación a
la realidad de las posturas teóricas, en una sociedad que se debatía en un prolongado, y a veces confuso, proceso de búsqueda
de nuevas y específicas definiciones políticas económicas y sociales. Por otra parte, el hecho mismo de que los intentos de formulación de políticas de cambio dependieran más del apoyo de
una fracción política determinada, o de algún líder político, que
de presiones sociales consistentemente organizadas, contribuía a
restarle solidez a esos intentos.
Terminada la Guerra Federal, que durante cinco años había
mermado aún más los recursos del país, emergían nuevos líderes políticos en cuya capacidad se confiaba para aplicar la politica del progreso. Los conflictos armados entre caudillos retrasaron, sin embargo, esa posibilidad hasta 1870 cuando Antonio
Guzmán Blanco, político liberal, hijo él mismo del más viejo y
popular líder del antiguo movimiento liberal, conquistó el poder mediante las armas. Entre 1870 y 1888 Guzmán Blanco
ejerció un predominio discutido y amenazado constantemente,
pero sin desafíos prolongados. Ello le permitió asumir la ejecución de un programa que resumía en sus aspectos fundamentales
los postulados de la política del progreso. En tanto que esa política suponía el apoyo de recursos humanos y materiales externos, el régimen guzmancista concentró sus primeros esfuerzos en asegurar los prerrequisitos internos de ese apoyo. Es decir, el fortalecimiento de las bases de la autoridad centralizada
del Estado, y la racionalización de sus funciones administrativas; y el desmantelamiento de las restricciones a la libre circulación de mercancías, como la supresión del pago del impuesto
de peaje, la eliminación de los privilegios económicos de la Iglesia, y la unificación de la moneda y del sistema de pesas y medidas.
Sin embargo, la política de centralización no era sólo teóricamente incompatible con el federalismo que Guzmán Blanco
declaraba profesar, sino que era en la práctica contraria a la exis-

M. E. Gonzólez Deluca: intereses británicos y poUtica en Venea:uela 227

tencia de centros regionales de poder controlados por los caudillos. No parece que la primera incompatibilidad haya preocupado seriamente al gobierno, pero es evidente que la segunda fue
una de las preocupaciones fundamentales de la política interna
del guzmanato. Por lo tanto, y como alternativa de la derrota
militar, que nunca fue descartada, Guzmán Blanco puso en práctica una política tendiente a anular el poder de los caudillos regionales mediante dos recursos. Uno fue la eliminación de las
fuentes locales de financiam~ento autónomo haciendo depender
a los estados de los recursos del gobierno central.47 El otro fue
la compra de la lealtad de enemigos potenciales, mediante la
concesión de prebendas de diverso tipo. Este último aspecto
exhibió una faceta interesante, pero de ningún modo inusual, de
la política guzmanista en tanto que las concesiones para crear·
lealtades, generaban contradicciones con otras medidas. Ade- ·
más, en la misma dirección de afirmar el poder central, Guzmán Blanco, consciente de la necesidad de fortalecer la capacidad del Estado como factor de estabilización, y del papel
fundamental que debía cumplir el mismo dentro de la política
del progreso, llevó a cabo un plan de racionalización administrativa y de modernización de las estructuras con la creación
de organismos tales como la Dirección General de Estadística.
Esa conciencia del papel del Estado que la política del guzmanato expresaba con claridad parecía responder a una conciencia de la especificidad de la sociedad venezolana que desde Bolivar había sido señalada en más de una ocasión. En la época de
Guzmán Blanco la prénsa se ocupó de expresar que la realidad
venezolana - que era además una realidad latinoamericanarequería un Estado fuerte y activo . En 1874 un artículo del
Diario de Avisos rechazaba la idea del "dejar hacer" como inadecuado para Venezuela porque ella presupone el ... ''poder
hacer"... "la civilización viril y adelantada"... "una larga paz
y el progreso reinante no de un día sino de largos años". En
cambio "Pueblos niños piden gobiernos protectores"... "Somos (los venezolanos) niños, y necesitamos andaderas: Somos
47. Véase M. B. Floyd, " Política y Economía en tiempos de Guzmán Blanco"... Política y Econom(a e n Venezuela, 1810-1976. Caracas, Fundación John Boulton,
1976, pp. 168-178.

�228 Siglo XIX
M. E. Gon:r:dlez Deluca: interese, británicos y polttica en Venezuela 229

débiles, y relativamente a nuestros pueblos el gobierno siempre
es fuerte, es siempre poderoso."48
El autor del artículo citado se expresaba así en ocasión del
reciente decreto que promovía la inmigración. La "cuestión
brazos" como a menudo se denominaba el problema de la inmigración, fue así el primero de los términos de la fórmula del progreso que recibía atención. A través de la Dirección de Inmigración, fundada en 1874, el gobierno de Guzmán Blanco reactivó
los planes de asentamiento de población extranjera en el país.
La fundación de las colonias Bolívar y Guzmán Blanco fueron
expresión de esos planes, aunque sus resultados defraudaron las
expectativas. En la década de 1870, otra de las manifestaciones
del Estado activo fue la creacióu de las Juntas de Fomento que
cumplían una doble función. Por una parte darle una cuota de
poder local a amigos que debían recompensarse y a enemigos a
quienes se quería acallar con halagos. Por otra adelantar proyectos como la apertura de caminos, carreteras y diversas obras de
carácter urbano representativas del progreso material del país en
momentos en que todavía los recursos externos fluían parsimoniosamente.
El capital británico, y en menor proporción también de
otras nacionalidades, comenzó a aumentar el volumen de sus
inversiones en la década de 1880. Fue entonces cuando avanzaron los planes ferrocarrileros, que reanimaron en cierta medida
la vida de los principales centros urbanos que operaban como
terminales. Ciertamente, el transporte fue enormemente facilitado en las rutas atravesadas por los ferrocarriles, pero su función
de abrir nuevas zonas de producción, y de promover la ocupación efectiva del territorio, quedó sin efecto. Tanto la construcción de ferrocarriles, como la de servicios portuarios y telefónicos entre otros, incrementó a su nivel máximo las inversiones
británicas en el país, sin que pudieran apreciarse signos de cambio notables en la estructura socio-económica. En realidad, las
inversiones británicas en Venezuela no alcanzaron un volumen
tal que permitiera operar cambios significativos. A fines de la
48. Diario de Avisos, Caracas, 15/1/1874.

década de 1880 esas inversiones representaban alrededor del
2 1/2% del total invertido en América Latina.49 Y, comparando con Chile, país de población cuantitativamente similar en
esos años, el capital británico había invertido en Venezuela un
volumen inferior en más de la mitad al de aquel país. Pero también otros indicadores económicos guardaban parecida relación:
el valor total del comercio venezolano representaba aproximadamente la mitad del chileno; y sus ingresos totales, menos de
la cuarta parte del de Chile.50 Es decir que no eran sólo las inversiones británicas, sino la economía en su conjunto que operaba a niveles muy bajos.
El respaldo social a la política del progreso del régimen guzmancista fue relativamente precario, si tenemos en cuenta que
el gobierno sólo logró articular una alianza efectiva con un segmento de la clase dominante: el de los grandes comerciantes,
particularmente los establecidos en Caracas, en quienes el gobierno se apoyaba para salir de sus frecuentes atolladeros fiscales. El otro segmento, ligado a la única rama estable de la producción económica, el de los hacendados, condicionó su apoyo
al desarrollo de una efectiva política agraria que, entre otras cosas, abriera nuevas fuentes de crédito a la producción. Las relaciones entre gobierno y propietarios agrícolas no lograron conformar una alianza en la medida en que aquella política no se
dio, y en la medida en que el régimen guzmancista estrechó sus
relaciones con el sector mercantil, acreedor a su vez tanto del
gobierno como de los hacendados. En ausencia de un efectivo
soporte social, y concluido, a fines de la década de 1880, el
predominio de Guzmán Blanco, principal artífice de la política del progreso, ésta decayó aceleradamente en medio del resurgimiento del conflicto político entre facciones. En la última
década del siglo, era evidente que la fórmula del progreso había
fracasado en Venezuela. Las razones de ese fracaso en gran medida tenían que ver con una serie de contradicciones que la
política guzmancista no pudo superar.
49. Rippy, op. cit., p. 37.
50. The South American ]ournal. 14/5/1886, p. 275.

�230 Siglo XIX

Las Contradicciones y Dificultades de la Nueva Política
La política del período guzmancista representó el intento
más sostenido . en todo el siglo XIX de incorporación de Venezuela a la dinámica del sistema capitalista mundial. Sin embargo, su desarrollo se vio constantemente entorpecido por un
conjunto de contradicciones y dificultades que finalmente impidieron su implementación. Estas contradicciones surgieron
de situaciones antagón:icas que la misma política contribuyó a
resaltar.
La política de afianzamiento del poder central, y de racionalización administrativa, tropezó con la larga tradición de autonomía, aunque quizá cabría mejor decir de anarquía, de los
intereses regionales. Al amparo de un relativo aislamiento regional, habían ido afirmándose situaciones que impedían la aplicación de políticas de alcance efectivamente nacional. La tradición del "se acata pero no se cumple" seguía imperturbable,
y las posibilidades de sorprender a Caracas con una rebelión en
marcha se basaban precisamente en las difíciles comunicaciones
entre una región y otra. Por parte, es indudable que el contrabando "legal" -v.g. con la complicidad de los funcionarios de
aduana- e ilegal, prosperaba en la medida en que las distancias
impedían un efectivo control. Los beneficios en términos económicos, y en términos de poder político, que derivaban de esta
situación algunos sectores locales eran significativos, no en sí
mismos, sino teniendo en cuenta que en una economía débil
como la venezolana, el peculado, el contrabando y los privilegios del poder constituían prebendas que no desaparecían a
menos que surgiera una alternativa mejor. El mismo Guzmán
Blanco no conoció otra alternativa, tanto para su beneficio personal, como para el de otros a quienes le interesaba recompensar o acallar. Era notorio que ciertos cargos, como el de Inspector de Aduanas, cumplían con esa doble función de retribución,
de igual modo que el contrabando se amparaba en la complicidad de los funcionarios, y que otras prácticas -como el saqueo- satisfacían ambiciones más limitadas a las que el gobierno no quería o no podía poner coto. Puede decirse en resumen,

M. E. Gonzdlez Deluca: intere1e1 británicos y pol(tica en Venezuela

231

que el propósito de consolidar la autoridad del gobierno central, factor esencial de la política de integración, fue entorpecido por la existencia de otros intereses contradictorios.
Otro nivel de contradicciones que dio lugar a situaciones
particularmente notorias fue el que se generó del choque entre
dos líneas políticas: una, la asociada a la defensa del interés nacional y la otra consistente en propiciar las inversiones de capital extraniero, como parte de la fórmula del progreso. La contradicción se hizo evidente a raíz de los múltiples puntos de
tensión existentes entre Venezuela y Gran Bretaña, la nación inversionista más importante en el siglo XIX. A las dos cuestiones
más antiguas: la disputa de límites con la colonia británica de
Guadalupe, y la renegociación del Tratado de Amistad y Comercio , mediante la cual Venezuela buscaba limitar la vigencia del
mismo, se agregaron otros en las últimas décadas. Por una parte
las presiones para que el gobierno venezolano cumpliera sus
compromisos con los acreedores británicos con los que siempre
estaba en mora, y por otra la medida dispuesta por Guzmán
Blanco en 1882 de cobrar un impuesto del 30% adicional sobre las importaciones procedentes de las Antillas. Este impuesto era particularmente perjudicial para Inglaterra por cuando su
comercio con Venezuela se hacía usando sus colonias antillanas,
particularmente Trinidad, como entrepóts. Las presiones para
lograr la derogación de esta medida no dieron resultado. Diez
años después de establecido el impuesto adicional, el comercio
de Trinidad había decaído en un 70%51 • Pero fue la disputa
de límites lo que llevó a la ruptura de relaciones dispuesta por
Venezuela en 1887. Venezuela, escribía desde Caracas, el Coronel B. Vicent, es excepcional entre las repúblicas hispanoamericanas, desde varios puntos de vista ... "Pero la más gran~e excepción de todas es que Venezuela no está en buenas relaciones
de amistad con Gran Bretaña"52 . . . Ciertamente lo era, y además esta situación era contradictoria con los planes para atraer
el capital británico, contradicción que no parecía preocupar
51. /bid., 27/1/1894, p. 96.
52. /bid.

�232 Siglo XIX

mucho a Venezuela, pero sí a los británicos quienes constantemente daban cuenta de una reorientación de las relaciones comerciales de Venezuela hacia Estados Unidos y Alemania, en
detrimento del comercio inglés. El perjuicio ocasionado por
el sentimiento antibritánico parece evidente de la lectura de
las renuncias de H. L. Boulton y Moses Taurel a los consulados
británicos de Caracas y Barcelona respectivamente. Boulton, en
1895, extiende su renuncia en vista de que su familia y sus negocios pueden resultar ... "seria y largamente afectados por las
dificultades existentes entre Gran Bretaña y Venezuela, si continúo sosteniendo mi actual cargo"53 •.• Taurel, en 1896, alega
serios daños a la firma Taurel hermanos por la pérdida de clientes y crédito debidos a la hostilidad contra los representantes de
Gran Bretaña.54 La posibilidad de que la tendencia de los intereses británicos en Venezuela hubiera sido distinta de no haber
mediado el conflicto tendría que ser objeto de estudio detenido,
pero, ciertamente, los intereses británicos recibieron en esos
años un impacto negativo.
Finalmente, la contradicción más importante consistió en la
ausencia de una política definida con respecto a la producción
económica. Ni el régimen guzmancista, ni los gobiernos posteriores desarrollaron una política agraria tendiente a incrementar
la producción, lo cual significaba aumento de las exportaciones,
y, en consecuencia, fortalecimiento de la economía. Si bien
Gran Bretaña no era importante consumidora de café, el principal renglón de la producción venezolana, no se hicieron intentos
consistentes por desarrollar el comercio triangular: VenezuelaEstados Unidos-Gran Bretaña, en la forma en que lo logró Brasil; tampoco se logró estimular sostenidamente el desarrollo de
otros renglones productivos. De este modo el propósito de
orientar el país hacia el progreso material debía tener por lógica
escasas perspectivas, por cuanto, como efectivamente ocurrió,
el círculo de la debilidad estructural del país tendía a perpetuarse.

53. "General Correspondence", Foreign O/fice, 80/359, pp. 170-71.
54. lbid., 80/365, p. 146.

M. E. Gonzdlez Deluca: intereses británicos y pol(fica en Venezuela

233

CONCLUSIONES
Vista desde el ángulo donde alcanzó su máximo nivel de hegemonía, la expansión británica en América Latina conformó
un sistema muy bien aiustado. El desarrollo de su nueva estrategia, basada en la exportación de capitales y tecnología, hizo que
la onda expansiva de la Revolución Industrial, finalmente tocara estas naciones. La significación de esta nueva etapa en las
relaciones económicas entre América Latina y Gran Bretaña radicaba en la posibilidad de que las inversiones del capital excedente inglés finalmente rompieran el estrecho marco de las economías latinoamericanas. De acuerdo con esa expectativa, se
elaboraron formulaciones políticas que partían de una nueva
concepción de la realidad latinoamericana. Esta se basaba en
una percepción de su inadecuación estructural a los patrones de
funcionamiento propios del modelo capitalista que se quería
seguir. Para superar esa inadecuación se implementó la que algunos han llamado fórmula del progreso: inmigración - capitales
- ferrocarriles. Fórmula que encajaba perfectamente en la nueva estrategia de expansión británica.
La aplicación de esa fórmula en Venezuela bajo el ré.gimen
de Guzmán Blanco, demostró que su efectividad como tal, estaba suieta a un conjunto de condicionamientos internos que
eran, en última instancia, decisivos. La ausencia de una cooperación irrestricta a nivel local, truncó las posibilidades de expansión del capital británico, y con ello el factor más importante de la fórmula. Pero además, un conjunto de contradicciones que se manifestaron en la falta de un auténtico respaldo
social y político a la fórmula fueron determinante en el fracaso
de la misma. A nuestro juicio, esas contradicciones explican por
que Venezuela no logró entonces articular plenamente su economía al sistema capitalista mundial. Es indudable que el café,
principal producto de exportación de Venezuela, tenía una demanda relativamente baja en el mercado británico, de donde provenía la mayor parte de los capitales y productos manufacturados. Pero esto no explica, sin embargo, los casi nulos resultados

�234 Siglo XIX

del proyecto. En este sentido el caso del Brasil resulta comparativamente significativo en el mismo período. Con una producción muy similar a la venezolana, y con un comercio altamente
deficitario con Gran Bretaña, la economía brasileña comenzó a
operar siguiendo el modelo capitalista, sobre la base del excedente del comercio triangular Brasil-Estados Unidos-Gran Bretaña. Esto revela que las posibilidades de integración en el sistema capitalista dependían más de un conjunto complejo de
factores internos, socio-económicos y políticos, que de la posibilidad de ofrecer determinado producto en el mercado internacional. En Venezuela, la aceleración del cambio de condiciones internas asociada a la explotación petrolera permitió, recién
en el siglo XX, desarrollar el proyecto de creación de una economía capitalista.

Reyes González Hermanos:
La Formación de Capital durante la Epoca
de la Regeneración en Colombia
David C. J ohnson*

A finales del siglo XIX muchos gobiernos latinoamericanos
comenzaron a experimentar con nuevas políticás encaminadas a
modernizar el Estado, consolidar el poder federal y estimular el
crecimiento económico nacional. En Colombia esta tendencia se
ilustra con las políticas de la Regeneración, establecidas por Rafael Núñez en 1886 y modificadas por las administraciones posteriores hasta el comienzo de la Guerra de los Mil Días, que se
inició en 1899.
Los historiógrafos colombianos han debatido intensamente
sobre las consecuencias de la centralización, la protección económica, la aplicación de impuestos sobre las exportaciones y la
emisión del papel moneda. En tanto algunos afirman que el crecimiento económico comenzó durante este períodd , otros han
hecho hincapié en que estas mismas políticas desembocaron en
el conflicto regional-nacional que culminó con una desastrosa
guerra que habría de durar tres añoi.
Hay quienes proponen un argumento adicional, según el
cual las diferencias políticas se agudizaron durante este período
* Universidad

de Alberta, Canadá Ponencia presentada en el simposio "Historia
Económica: economía y poUtica", 45° Congreso Internacional de Americanistas,
Bogotá, 1 al 7 de julio de 1985. Traducción: Margarita Valencia.

l. William Paul McGreevey, An Economic Hi&amp;tory of Co/om bia (Cambridge, 1971).
2. Charles W. Bergquist, Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910 (Durham,
1978).
Marco Palacios, Coffee in Colombia, 1850-1970 (Cambridge, 1980).

�236 Siglo XIX

debido a que los liberales - identificados como los cultivadores de café y los exportadores comerciales - se alinearon en
contra de los artesanos conservadores, los agricultores tradicionales, la iglesia y el poder centralizado en Bogotá. El debate se
ha centrado en los diferentes aspectos que presenta el problema
a nivel nacional, pero es muy poco lo que se ha investigado acerca del impacto regional de las reformas, y aún menos sobre la
gente que se vio directamente afectada.
Tanto Marco Palacios como Charles Berguist han puesto de
presente el hecho de que el Departamento de Santander fue el
área en donde la confrontación con la Regeneración se vivió de
manera más aguda. El antiguo Estado Soberano de Santander
había sido el núcleo de la actividad liberal radical desde la década de 1850. \1ás aún, la región nororiental de Colombia fue la
primera fe desarrolló el cultivo del café para su exportación
comercial . En 1874 Santander producía 100.000 sacos de café,
el cual representaba el 90 por ciento de las exportaciones colombianas del producto4 ; y en 1900 todavía producía el 60 por
ciento-5.
La caída de los precios del café en 1884 y el conflicto local
en Santander ejercieron una influencia pre_dominante en el estallido de la Guerra Civil de 1885; y sin duda alguna esta región
productora de café desempeñó un papel fundamental en el inicio de la Guerra de los ~lil Días. No es mera coincidencia el hecho de que gran parte de la lucha se haya llevado a cabo allí o
que Palonegro (en Santander) haya sido el escenario de la batalla más sangrienta de la guerra. El inicio de la Regeneración
coincidió con un incremento dramático en el precio mundial del
café, en 1887, en tanto que sus problemas se multiplicaron con
la caída vertical experimentada entre 1896 y 1899.

D. lohnson: formación de capital durante la Regeneracioo

237

económica de Colombia; pero también es posible observar variaciones al interior de las regiones. Es así como el progreso inicial
en el sur de Santander se desvaneció con el fracaso del tabaco, el
algodón, el cacao, los sombreros de jipijapa y los textiles. Durante las décadas de 1880 y 1890 miles de personas se trasladaron a las regiones cafeteras del centro y el norte de Santander,
en donde se estaba experimentando una nueva prosperidad. No
es difícil imaginar la frustración de estos ambiciosos agricultores: huyeron del fracaso en el sur, se trasladaron con sus familias
y recuperaron temporalmente su bienestar, sólo para enfrentar
de nuevo el desastre después de 1896.
Por tanto, el examen cuidadoso de la hlstoria económica de
Santander durante el período de la Regeneración puede ser de
gran utilidad para someter a prueba algunas generalizaciones. Este trabajo - que forma parte de un proyecto más ambicioso se centrará en las actividades de la compañía comercial bumanguesa Reyes González Hermanos. Esta compañía, formada en
18826 por tres hermanos - Reyes, Eleuterio Aereopajitas y
Florentino González - se disolvió y se reformó en varias oportunidades hasta la muerte de Reyes González en 1905 7 • Durante
su existencia, la compañía estuvo involucrada en una amplia serie de actividades, tales como la posesión y manejo de grandes
haciendas, compraventa de finca raíz tanto urbana como rural,
comercio, hipotecas, préstamos, manejo del estanco de aguardiente, derechos sobre los peajes, recolección del derecho del
degüello, y administración de la plaza de mercado bumanguesa.
Como se demostrará, los tres hermanos, originarios del pueblito de Matanza, acumularon tierra y capital con gran éxito;
crearon la compañía más poderosa en el área de Bucaramanga
en las décadas de 1880 y 1890, y establecieron sucursales a todo lo largo del territorio santandereano.

Sin duda alguna, existen variaciones regionales en la historia
3. Para un análisis de la situación anterior a 1886 ver David Church Johnson,
Santander siglo XIX, cambios socioeconómicos (Bogotá, 1984).
4. Bergquist, pág. 23.
5. Palacios, pág. 23.

6. Archivo de la Notaría Primera de Bucaramanga, XI-21, 1882, Tomo IV, escritura 555, folios 1459-1463.
De aquí en adelante las citas de la Notaría Primera serán dados como una fecha,
número de escritura y folios.
7. Juicio de !,UOOsiÓn de Reyes González, V-8-1907, T. Ill, No. 488,f. 1209-1375.

�238

D. Johnson: formación de capital durante la Regeneración

Siglo XIX

El análisis de la expansión de sus actividades puede ser de
gran utilidad en la medida en que amplía los escasos conocimientos sobre la historia ~mpresarial durante la Regeneración8.
Por otra parte, es interesante evaluar el éxito de Reyes González, quien se convirtió en un general conservador durante la
Guerra de los :Mil Días a pesar de carecer de experiencia militar. El hecho de que este conservador de vieja data haya sido
también comerciante y hacendado - y que además haya hecho
su fortuna con la quina - debe mover a reflexión en relación
con las luchas políticas del período. Si bien es cierto que los
hermanos González fueron excepcionales, el éxito financiero de
su compañía contradice las afirmaciones de que todos los exportadores eran liberales y de que las políticas conservadoras
fueron lesivas para la regiones cafeteras.
No existen registros de la compañía y, a excepción de unas
pocas cartas, no se han recopilado los documentos de los González, lo cual supone un serio obstáculo para la historia empresarial. A esto se debe añadir que los estudios locales y regionales
han prestado muy poca atención a la compañía y a sus directores. En las Crónicas de Bucaramanga de Arturo (José Joaquín
García) - imprescindibles en el estudio de la historia de la región - se menciona a Reyes González como el dueño de dos
de las primeras casas antisísmicas en la ciudad; el autor añade
que se trataba de un ciudadano con una gran vocación de servicio a la comunidad, como lo demostraron la concesión del uso
de un parque a la ciudad y la donación de dos casas para los
indigentes9. En La Culebra Pico de Oro, de Mario Acevedo Díaz,
se reproduce un documento que menciona a Reyes González
como uno de los miembros del grupo que salió en persecución
de los rebeldes después del alzamiento contra los establecimientos comerciales en 1879. pero su figuración probablemente fue
insignificante, pues su nombre no aparece en ninguno de los
8. El nuevo estudio sobre la familia Puyana constituye una excepción. Emilio /uenas, La Casa del Diablo, Los Puyana: Tenencia de tierras y acumulación de capi·
tal en Santander (Bucaramanga, 1982).
9. (Bogotá, 1896), págs. 256,262,278.

239

otros documentos reproducidos en el libro 10 •
Afortunadamente sobrevive el archivo de la Notaría Primera
de Bucaramanga, conservado en excelentes condiciones en la
Corporación Cultural Luis Perú de la Croix. Tanto en este archivo como entre los documentos que sobreviven de la Notaría
Segunda - que comenzó a funcionar en 1882 - se consultaron
aproximadamente 15.000 transacciones que se llevaron a cabo
entre 1866 y 1911. Existe gran cantidad de material sobre compr~venta de tier~as, hipotecas, testamentos y contratos que permiten reconstrmr la naturaleza de la economía y la sociedad loc~es. Desafortunadamente, su revisión y organización son difíciles y consumen gran cantidad de tiempo. El material es espec~al~ente in~resante porque en esta época Bucaramanga y los
distntos de füonegro, Lebrija y '.\Iatanza - incluídos en los archiv~~ -· experimentaron un rápido crecimiento gracias a la expans10n de la economía cafetera. Rionegro, Girón, Lebrija, \1atanza y Bucaramanga seguían siendo en 1927 los principales
c~ntros de producción de café en el sur de Santander. Aunque
Gir~n contaba co~ su propia oficina notarial, las grandes transacc10n~s eran registradas en Bucaramanga11 • Por otra parte, en
192: ~-onegro ocupaba el segundo lugar entre los principales
m~c1p10s productores de café en Colombia ( después de Fredorua, en Antioquía), con 6.321.900 cafetos; Lebrija ocupaba
el noveno lugar, y Girón y \llatanza los lugares 76 y 77, respectivamente12.
. ~i bien éste f~e un período que se caracterizó poi su gran
actiVIdad y por el mcremento en los precios, hubo muchas vent'.18 pequeñas. Hasta 1899 aparecen registradas compras de pastizales o chozas por menos de 100 pesos1 3 . Con el fin de determinar las tendencias generales y la participación de Reyes González Hermanos en el mercado de finca raíz fue necesario selec(Bogotá, 1978), pág. 239.
En parte debido a la ~tidad de comerciantes, y en parte por el hecho de que
Bucararnanga era la capital.
12. Diego Monsalve, Colombia cafetera (Bogotá, 1927), pág. 61 7.
13. 1-5-1899, T. l. No.13, f. 25-26;1-7-1899, T. l. No.16, f. 29-30 ;II-21-1899 T I
No. 148,f. 317-318; V-13-1899, T. II, No. 403, f. 1043-1044.
' ..
10.
11.

�D. ]ohnson: formación de capital durante la Regeneración

240 Siglo XIX

SANTANDER

Rfo C11ahira
del Esp(ritu Santo
1

MATANZA
1

•
-RIONEGRO

241

cionar algunos años, en los cuales se hizo un análisis exhaustivo
de todas las transacciones: 1885, 1886, 1887, 1890, 1894,
1895, 1899 y 1900 fueron considerados representativos de los
años de conflicto y de los de paz y prosperidad. De las 2533
transacciones de tierra, el 65 por ciento fueron por menos de
1.000 pesos. Pero obviamente constituyen un porcentaje mucho
menor del valor total de las compraventas en estos años, que fue
de 3.651.281 pesos. En este estudio se examinan las transacciones por más de 1.000 pesos con el propósito de detectar a los
principales vendedores y compradores de finca raíz rural y urbana. Una vez que se precisó la importancia de los hermanos González se procedió a estudiar los demás años en busca de documentos relevantes. También se analizaron algunos documentos
radicados en la '.\otaría Segunda y correspondientes a los años
representativos. Dado que esta notaría fue fundada apenas en
1882, allí se registraron muchas menos transacciones que en la
Primera y, a excepción de dos años, la actividad de los hermanos González fue menor. El análisis exhaustivo que se aplicó a
los documentos de la ~otaría Primera para los años seleccionados debería efectuarse para los años restantes y para los documentos de la ~otaría Segunda con el fin de configurar un cuadro completo.
El segundo de los doce hijos de Pedro González e Isabel Arciniegas14, Reyes González, nació en 1840 en \fatanza, un pe-

UCARAMANGA

•
1

FLORIDABLANCA
PIEDECUESTA-•
BETULIA-•

14. V-8-1907, T. lll. No. 488,f.1209-1375.
Después de terminar este ensayo yo encontré nuevos datos sobre el padre de los
hermanos González. Pedro González fué un señor acomodado económicamente
con tierras en Matanza y Piedecuesta. Antes de casar con Isabel Arciniegas, él tuvo once niños con su primera esposa, Sérjida Vera, por un total de veintitres hijos.
A su muerte, a pesar de una fortuna sustancial, su propiedad fué dividida entre
diez y ocho personas incluyendo hijos sobrevivientes y nietos de su primer ma•
trimonio. La porción de la herencia de los tres hermanos fue pequeña. Específicamente Reyes recibió las dos terceras partes de una casa en Piedecuesta con
valor de 298.65 pesos; Eleuterio recibió la mitad de un terreno, sitio Boquerón en
Piedecuesta a valor de 298.65 pesos~y florentino recfüó la octava parte de otro
terreno, sitio Boquerón, Piedecuesta, valor de 306.65 pesos. Más importante
que la propiedad que Pedro les dejó fué su modelo de actividad comercial y en
especulación en finca raíz seguido por tres de sus hijos. Archivo de Notaría,
Piedecuesta, Testamento de Pedro Gonzál.ez, XIl-17-1868, T. 11. No. 273, f.
411-418; Partici6n de bienes de Pedro Gonzál.ez, IV-4-1870, T. l. No. 82, f.
272-321.

�242 Siglo XIX

queño pueblo cuya población en 1870 era apenas de 3714 habitantes15 . Su hermano, Eleuterio Aereopajitas, catorce años
más joven, fue su socio hasta la muerte de Reyes en 1905, fecha en la cual Eleuterio se hizo cargo de la compañía hasta su
propia muerte en Panamá, en 192216 . Otro de sus hermanos,
Florentino, también fue miembro activo de la compañía desde
su fundación en 1882 hasta 1895, cuando se separó para formar
su propia compañía en Cúcuta. Durante esos años manejó negocios de .la compañía en Cúcuta, Pamplona, Ocaña y Venezuela17. Es posible que hayan surgido dicrepancias entre los hermanos, pues a partir del momento en que Florentino se retiró su
nombre no volvió a aparecer en los contratos o en las herencias. En 1895 le confirió un poder a Carlos Delgado y Vicente
Parra R., de Bucaramanga, para que cobraran una deuda a su
nombre que debía ser cancelada en Venezuela18 . Es curioso que
no le haya dado el poder a Reyes o a Eleuterio, quienes prestaban esta clase de servicios a sus clientes.
Florentino también sería un tema interesante de estudio,
pues tuvo mucho éxito en el negocio de importación y exportación en el norte de Santander. En 1896 la firma de Florentino
González era la quinta casa comercial más grande de Cúcuta, y
en ese año sus negocios en comercio exterior sumaron un total
de 2.169.610 pesos. Las primeras cuatro compañías eran todas
extranieras: Breuer ~Toller y Cor., Van Dissal y Cía, Andreson
Moller y Cía. y Luciana Avila y Cía.19 • Por otra parte, Florentino era un miembro respetado de la élite y se elogió con elocuencia su habilidad al frente de la administración del nuevo
hospital, labor por la cual no aceptó remuneración alguna2().
Florentino se casó con ~icolasa Arbelo, venezolana y mujer cé15. Censo de Colombia (Bogotá, 1870).
16. Diligencia de inventarios... a la sucesión del Sr. Eleuterio González, Notaría
Segunda de Bucaramanga, VI-4-1923, T. V. {falta nfunero de escritura), f.
5-66.
17. VIII-17-1895, T. II,No. 306,f. 861-869.
18. Notaría Segunda, Vlll-26-1895, T. I, No. 129, f. 250-251.
19. Vi¡gilio Barco, Informe anual del prefecto de Crlcuta (San José, 1896), pág. 9.
20. /bid., pág. 11.

D. fohnson.: formación de capital durante la Regeneración

243

lebre en su época, pero no tuvo descendencia legítima. Hacia el
final del período se asoció con Gregorio González, quien heredó parte de la riqueza de Reyes; pero la participación de Gregorio en los negocios de la compañía fue muy limitada.
)luy poco se sabe de los otros dos hermanos, Antonio y Eusebio;. éste último, el menor, no desempeñó papel alguno en la
compañía. Las cinco hermanas - Tránsito, Carmen, Zenobia
Fidelia y Francisca - aparecen ocasionalmente en las transacciones de la familia y heredaron parte de la fortuna de Reyes.
Francisca fue la única de las cinco que contraio matrimonio,
con Luis Felipe Tarazona. Las otras se establecieron en una gran
casa en la tercera cuadra de la Calle de Comercio, donde llevaron una existencia bastante aislada, a juzgar por las historias que
narran los descendientes de la familia.
Reyes González se casó con Zoila Blanco en Matanza, en
1868, cuando ella tenía catorce años de edad. La pareja tuvo
dos hijos: Pedro Julio, que nació en Matanza en 1869 y murió
a los 33 años de edad, y Juan Crisóstomo, quien también nació
en Matanza en 1875. Pedro nunca se involucró con la compañía,
a diferencia de su hermano menor, quien se convirtió en un
miembro activo a finales de la década de 1890.
Zoila Blanco murió en 1899, a los 45. Seis años después
murió Reyes, el 10 de mayo de 1905, cuando tenía 65 años de
edad. Un mes antes hizo su última gran venta de tierra, un terreno en sitio Cutigatá, en Lebrija, que vendió a su cuñado Luis Felipe Tarazona22 . A juzgar por su firma, durante los últimos años
de su vida estuvo muy enfermo.
La primera transacción conocida de Reyes González fue la
compra, en compañía de Femando Bueno, de unas tierras en
sitio La Fragua, en Suratá, por 360 pesos23 . Cuatro meses después él y Bueno vendieron las mismas tierras a Esteban Bueno
22. IV-3-1905, T. 11, No. 388, f. 842-843.
23. VI-25-1866, T. I, No. 56, f. 378-380.

�D. Johnson, formación de capital durante la Regeneración 245

244 Siglo XIX

por 500 pesos, obteniendo su primera ganancia de 70 pesos24 .
En 1868 Marcos Olago hipotecó a favor de Reyes González unas
tierras en Matanza llamadas "El Tanque", a cambio de un préstamo de 40 pesos. J\Bí se inició su carrera en el negocio de las hipotecas y los préstamos, que habría de extender en las décadas
de 1880 y 1890, logrando no sólo acumular capital adicional
sino también, en algunas ocasiones, las propiedades hipotecadas.
El ritmo de sus actividades se incrementó en 1869, cuando
25
compró· los derechos de la familia Cote en sitio La Matanza y
los solares de Pedro Alcántara Parra en el centro de .\latanza por
un total de 872 pesosl6 • En 1870 vendió parte de sitio La '\fatanza y cambió otra parte de una casa ubicada en la plaza de
Matanza27 . Con frecuencia sus negocios se caracterizaron por
las permutas, si bien posteriormente comenzó a cambiar propiedades urbanas en Bucaramanga por buenas tierras cafeteras.
Todo parece indicar que Reyes tenía una sólida reputación
entre sus conciudadanos; así lo demuestra el haber sido escogido como fiador de Jacobo Bueno cuando éste firmó un contrato
8
con el gobierno para operar las minas de oro y plata en Vetasl .
También lo evidencia la posición de alcalde de Matanza que ocupó en 1872, a pesar de ser un conservador en momentos en que
el gobierno estatal era liberal29 . Aparentemente no ocupó ning!'1n
30
otro cargo político hasta 1888, cuando fue prefecto de Soto •
Entre 1870 y 1873 continuó haciendo ventas y compras por
sumas pequeñas, entre los 10 y los 240 pesos. La adquisición de
varios derechos de tierras de diversas personas en un lugar llamado La Comunidad de los Arciniegas indica que la familia de su
madre había vivido en el área durante mucho tiempo y posiblemente Reyes González trataba de recuperar propiedades com24.
25.
26.
27.
28.
29.
30.

X-18-1866, T. I, No. 30, f. 214-216.
XI-I-1869, T. 1, No. 59, f. 120-122. Ver también No. 55-58, misma fecha.
IV-15-1869, T. I, No. 14 y 15,f. 25-28.
IV-24-1870, T. I, No. 143, f. 63-65;V-27-1870, T. 1, No. 174, f. 240-212.
V-27-1870, T. I, No. 174, f. 204-212.
XII-31-1872, T. I, f. 364. El firmó como alcalde al fin del tomo,
"Informe del prefecto de Soto", Mensaje del Gobernador de Santander (Bucaramanga, 1888), págs. 37-39.

pradas o usurpadas por pequeños terratenientes31 .
Su carrera como comerciante se inició después de la compra
de dos almacenes en la plaza de Matanza, por un valor de 240
pesos32 • ~n 1871 llevó a cabo la primera transacción fuera de
Mat~nza; en esta ocasión fue el derecho a una casa en el pueblo
de P1ede~uesta, por un valor de 32 pesos. Tres años más tarde,
en 1_874, ya se había convertido en un terratenientes de importancia en Matanza, gracias a varias compras pequeñas y dos grandes.
En marz~}e compró a Trinidad Mantilla, por 800 pesos, el
te~r~no Si~gá , y en abril pagó 3.600 pesos - más de lo que hab1a mvertido en todas las compras anteriores - por la hacienda
de Báchiga, con su casa y sus plantaciones de café34 • Con el fin
de llevar a cabo esta transaeción.tuvo que vender algunas de sus
pequeñas propiedades y recibió un préstamo de 2.800 pesos de
Víctor Ortega, suma que pagó catorce meses más tarde35 . Como
se demostrará más adelante, Báchiga se convertiría en el punto
de partida de compras mucho más cuantiosas.
Durante este período, Reyes intentó por vez primera formar
una compañía. En marzo de 1873 se asoció con Ignacio y Manuel Blanco, sus cuñados, y or¡anizó la firma Blanco y González, que debía durar seis años3 . Desafortunadamente su primer
esfuerzo fracasó y la firma se disolvió poco más de un año después37.
Entre 1875 y 1876 Reyes continuó comprando y vendiendo
propiedades de mediano valor en el área de Matanza. Represen31.
32.
33.
34.
35.
36.
37.

III-8-1871, T. I, No. 24, f.124-128;IV-3-1871, T. I, No. 29, f. 140-142.
1-9-1872, T. I, No. 19, f. 65-f,7.
III-8-1874, T. I, No. 130, f. 259-264.
IV-14-1874, T. I, No. 192, f. 382-384.
IV-14-1874, T. I, No.193-196,f. 384-391 ~l-6-1875, T. II, No. 279, f. 782-783.
lll-6-1873, T. II, No.100, f. 2-7.
IV-14-1871, T. I, No.192, f. 382-384.

�D. ]ohnson:

246 Siglo XIX

tativa de su capacidad es la venta de dos tiendas en el costado
sur de la plaza de '.\latanza por 656 pesos38 , las cuales había
comprado cuatro años antes en 240 pesos. El incremento en el
valor es un reflejo del incremento en el comercio de café y en
las importaciones en la región.
Quizás la transacción crucial en la formación de la riqueza
de Reyes se llevó a cabo en 1877. En octubre de ese año vendió
la hacienda de Báchiga a Antonio Serrano por 14.112 pesos, con
una ganancia de 10.512 pesos en sólo tres años39 . Si bien este
margen es mucho más elevado que cualquiera de los logrados, refleja el patrón de la mayor parte de sus compraventas. De hecho,
un poco después le prestó dinero a Serrano, y cuando éste se
vio imposibilitado de pagar, compró Báchiga de nuevo por
8.000 pesos, en 188~, sólo para venderla unos años más tarde,
en 1890, por 10.000 pesos41 . Dado que en Báchiga había una
plantación de café bien establecida, no es descabellado suponer que también se benefició con el incremento en el precio de
• café entre 1874 y 1877. La compró de nuevo cuando los precios
bajaron, pero obtuvo ganancias durante la racha de precios altos
a fines de la década de 1880.
La cuestión fundamental aquí es que la venta de Báchiga en
1877 le dio a Reyes los recursos suficientes para comprar la hacienda La Luisiana, en el fértil distrito cafetero de Rionegro, que
habría de convertirse en una fuente constante de ingresos. El 4
de octubre de 1877 Reyes y Manuel Blanco pagaron 32.000 pesos por la propiedad de un conocido comerciante bumangués,
José María Valenzuela42 ; ésta incluía chozas de paja, pastizales
tanto naturales como artificiales, montaña, cultivos de café y
cacao y 400 cabezas de ganado.
Las condiciones de pago impuestas por Valenzuela facili38.
39.
40.
41.
42.

VI-6-1875, en 1876, T. II, No. 344, f. 441-444.
X-4-1877, T. II, No. 358, f. 59-62.
V-14-1883 , T. II, No. 261, f. 669-702.
VIIl-23-1890, T. V, No. 632,f.1172-1174.
X-4-1877, T. ll, No. 355, f. 45-51.

formación de capital durante la Regeneración

247

taron la transacción: a seis años, a un interés del 1 por ciento
mensual durante los primeros dos años y del 9 por ciento anual
en los últimos cuatro. En 1881 se transfirió la hipoteca a Bendix Koppel, y fue pagada y cancelada en su totalidad en 188743 .
La hacienda La Luisiana, conocida posteriormente como El
Playón, pasó a ser el cimiento de la riqueza de la familia y de la
cor::.¡añía. Si bien se vendieron y compraron pequeñas porciones , la mayor parte de la propiedad permaneció en la familia y
fue vendi'dá o transferida a Florentino45 y a Eleuterio46 , y pasó
a ser propiedad del hijo de Eleuterio, Ignacio González Cadena,
en l 94s47 . En ese momento los ingenieros calcularon que el
área de la propiedad excedía las 50.000 hectáreas48 , y los límites eran básicamente los mismos descritos en la compra y en la
partición de bienes de Eleuterio49 . El valor de la propiedad en
ese año era de doce mil pesos oro o 1.200.000 pesos en papel
moneda5º. Pero para ese momento la hacienda no se encontraba tan extensamente cultivada como lo había estado en el pasado51.
De gran importancia fue la concesión de todos los derechos y participaciones en las tierras del valle del río Pescado,
de cordillera a cordillera, al norte del río Cáchira del Espíritu
Santo52 . Tal como lo indica el informe de los ingenieros en 1943,
el área estaba llena de "monte rico" y de una gran diversidad
de árboles, entre los cuales sobresalía la quina rosada en toda la
zona entre los 800 y los 1.700 metros de altura. Se calculó una
densidad de 1.000 árboles por hectárea, siendo ésta mayor cer43.
44.
45.
46.
47.
48.
49.
50.
51.
52.

lV-1-1887, T. I, No. 315, f. 330-335.
En 1884, 1888, 1890, 1896, 1897, 1898~ 1899, Y 1900.
XII-14-1881, T. IV, No. 790, f.1195-1198.
X-25-1888, T. IV, No. 826,f. 1657-1658.
Archivo de Gobernación, Departamento de Santander, Asuntos "El Playón",
págs. 7-19.
lbid., pág. 24.
Notaría Segunda, Bucaramanga VI-4-1923, T. V., f. 43-66. Falta número de
escritura.
]bid.
Asuntos "El Playón", pág. 24.
X-4-1877, T. II, No. 355, f. 45-51.

�D. Johnson: formaci6n de capital durante la Regeneración 249

248 Siglo XIX

ca de la cordillera La Lora, a lo largo del río Cáchira del Espíritu Santo. En total, había más de un millón de árboles de quina53.
El momento de la adquisición resultó afortunado por azar;
los precios de la quina aumentaron durante la década de 1870,
pero sufrieron un incremento dramático en 1877-78 y 1878-79,
cuando se exportó quina por un valor aproximado de 2.5 millones de pesos; esta cifra aumentó hasta 3.3 millones en 1879-80
54
y fue superior a los cinco millones de pesos en 1880-81 •
Reyes y su socio tenían quma, la ventaja geográfica que suponía la proximidad del río ~lagdalena, y el suministro de mulas
para el transporte. ~lientras otros luchaban (literalmente) por la
quina en las tierras baldías, Reyes contaba con títulos de propiedad claros y derechos para la explotación de los bosques.
La venta de 300 cargas de quina de La Luisiana en 1881,
por valor de 24.000 pesos - el 75 por ciento del valor invertido
en la compra de la hacienda - nos da una idea de la fortuna acumulada durante el auge de este producto55 •
No hay forma de saber cuántas cargas se produjeron entre
1877, cuando se compró la hacienda, y 1881-82, fecha en la
cual el mercado se vino ahajo y las exportaciones cayeron a
140.000 pesos. Sin embargo, una de las ventajas evidentes de este tipo de comercio era que la tala de los árboles de quina no
ex~ía una inversión de capital mayor que el destinado a la
compra de machetes y mulas, y a los salarios.
Todo parece indicar que Reyes y Florentino, junto con José
María Valenzuela, se movían activamente en otras regiones productoras de quina, pues en 1882 hicieron un arreglo "amigable"
con los representantes de la Compañía Industrial de Ocaña en
53. Asuntos "El Play6n", págs. 24-26.
54. L~is Ospina Vásquez, Industria y protección en Colombia, 1810-1930. (Medelhn, 1955), págs. 243-244.
55. X-6-1881, T. IV, No. 640, f. 130-136.

relación con una disputa sobre el contrato de venta de 1000 cargas de quina de La Luisiana5 6 .
~espués de enero de 1880 las ganancias producidas por la
propiedad comenzaron a pasar exclusivamente a manos de Reyes, pues éste compró a \fanuel Blanco su participación por
16.000 pesos57 • Si bien no es posible medirla con exactitud, la
tremenda riqueza producida por la quina se refleia en el aumento del valor de las transacciones de Reyes, a 28.500 y 46.875
pesos en 1881 y 1882 respectivamente. En julio de 1881 compró ?,tra hacienda en la rica región cafetera de Rionegro; en esta
ocas10n fu~ La Fe o Los Cocos, de propiedad de Alejandro Koppel, que mcluía tres casas, plantaciones de café, mulas y caballos por valor de 12.009 pesos58 • La Fe permanecería en la familia hasta la muerte de Eleuterio en l 92ZS9 .
Las dos ventas mayores en 1881 representan la transferencia
~e _La Luisiana_a Florentino60 , y de Los Cocos a Gregorio61 . En
Julio de ese mismo año adquirió sus primeras propiedades importantes en la Calle del Comercio de Bucaramanga: un almac~n y dos tiendas ubicados a tres cuadras de la plaza, de propiedad del comerciante alemán Guillermo Schrader.
L_a venta, en 1886, de sus acciones en la compañía de comercio González y Forero suministra otra clara indicación de la
riqu~za. reunida por Reyes a partir de la quina. La compañía
habia sido formada el 24 de junio de 1881 para "especular en
toda clase de negocios relacionados con la introducción y com~rci~ación de drogas al mayor y detal". En un período de
seis anos Forero Barreto habría de p~ar a Reyes 24.642 pesos
por el valor de los medicamentoi2 .
56.
57.
58.
59.
60.
61.
62.

Xl-ó-1882, T. IV, No. 634, f. 1647-1650.
1·28-1880, T. I, No. 48, f.113-116.
Vll-22-1881, T. 111, No. 424, f. 591-592.
Notaría Segunda, V-4-1923, T. V,f. 5-ó6.
Xll-14-1881, T. IV, No. 790, f. 1195-1198.
VIJ-30-1881, T. III, No. 460, f. 644-646.
Il-7-1886, T. I, No. 64 y 65, f. 128-130.

�250 Siglo XIX

Además del aumento de tierras, la más clara muestra de la
magnitud de la fortuna de González es la formación, el 21 de
noviembre de 1882, de la compañía Reyes González Hermanos, en la cual participaron Reyes, Florentino y Eleuterio. La
compañía contó con un capital de 254.000 pesos, una cantidad
extraordinariamente elevada para la época, en especial si se tiene en cuenta que sólo una década antes el total de las compras
de Reyes había sumado apenas 71 O pesos. Aún más sorprendente es el hecho de que la participación de Reyes consistía en
115.000 pesos en efectivo, y una casa y un almacén en la Calle
del Comercio, a cuatro cuadras de la plaza, cuyo valor ascendía
a 10.000 pesos63 •
Florentino y Eleuterio participaron con 11.000 pesos en
efectivo, 12.000 pesos en acciones de la compafiía Forero y
González, y las haciendas La Luisiana, Los Cocos (o La Fe), en
Rionegro, y Río de Oro y Vega de Suratá, en Bucaramanga,
además de una casa en la tercera cuadra de la Calle del Comercio, cuyo valor total ascendía a 106.000 pesos.
La sociedad se disolvió y se reformó en diversas ocasiones;
una de las más importantes fue cuando Florentino se separó
con el propósito de atender sus propios negocios en Cúcuta
en 1894. Florentino retiró 294.850 pesos para pagar las cantidades adeudadas en las sucursales de Cúcuta y Pamplona. Esta
cantidad se cubrió con el valor de las propiedades en estos lugares, que ascendía a 444.850 pesos. Florentino recibiría todas
las deudas y la mercancía de la compañía en el norte de Santander, así como una serie de propiedades urbanas y rurales64 •
A pesar de esta separación, en 1899, cuando se liquidó la
compañía a la muerte de Zoila, sus activos ascendieron a
2.118.630 pesos65 . El capital fue de 8.210.313 pesos cuando
63. IX-21-1882, T. IV, No. 555,f.1459-1463,
64. VDI-17-1895, T. II, No. 306, f. 861-869.
65. VD-27-1899, T. III, No. 685, f.1856-1869.
Para dar una idea del valor real de esta suma cabe anotar que el salario anual de
un militaJ con el rango de general era de 4 .800 pesos, en tanto que el juez su pe-

D. Johnson: formación de capital durante la Regeneración

251

la compañía se disolvió nuevamente en l 90s66 , y se constituyó
una vez más con un capital de cinco millones de pesos en billetes o 50.000 pesos oro67 .
A causa de la inflación antes y durante la Guerra de los \lil
Días es difícil comparar valores entre 1882 y 1903. Sin embargo, los activos en bienes inmuebles experimentaron un incremento considerable. La compañía poseía seis haciendas en Rionegro, Bucaramanga y Girón: La Fe o Los Cocos y La Loma o
El Vijagual estaban al mismo nivel de La Luisiana68 .
Por otra parte, era propietaria de nueve almacenes, de los
cuales cinco estaban localizados en las primeras cuatro cuadras
de la Calle del Comercio de Bucaramanga; tres se encontraban
cerca del mercado en el barrio San _\fateo y uno en Rione~ro·
asimismo, a su nombre había 17 casas en Bucaramanga y va~
ríos pastos y solares69 • E.sta lista no incluye la propiedad personal de Reyes, Eleuterio, Juan Crisóstomo o Gregorio. Si bien
las haciendas estaban dedicadas principalntente al cultivo del
café, también había cacao, caña de azúcar, árboles frutales, pastos y ganado. En La Loma o El Vijagual los cultivos de plátano y yuca ocupaban áreas extensas70 .
Si bien propiedades tales como La Luisiana, La Loma, Los
Cocos y Santa Lucía, y las casas y los almacenes en la Calle
del Comercio permanecieron en la familia hasta la partición de
bienes con Eleuterio en 1923, la mayor parte de las transacciones 'de la compañía eran de corta duración y su propósito era
la especulación o la venta cuando se requería dinero en efectivo. De hecho, las propiedades permanecían cerca de 2.6 años
rior de Bucaramanga recibía 3.000 pesos y un sargento 360 pesos. Carlos MarHnez Silva, Capítulos de historia po/(tica de Colombia (Bogotá, 1973), 11, págs.

354-358.
66. VllI-24-1903, T. IV, No. 1222, f. 2328-2346.
67. !bid.
68. VII-27-1889, T. Ul, No. 685 y 686, f. 1856-1880.
69. !bid.
70. Notaría Segunda, V-29-1891 , T. II, No. 325,f. 1018-1022.

�252 Siglo XIX

en posesión de la familia, en comparación con un período promedio de 3.9 años durante el cual se conservaba una propiedad
en Bucaramanga, de acuerdo con un año de muestra analizado
(1894). En esta época Bucaramanga era un centro comercial
dinámico y en proceso de crecimiento y el número de sus habitantes aumentaba constantemente debido a la inmigración (entre 1870 y 1912 la población de la ciudad se duplicó, y en las
décadas de 188.0 y 1890 experimentó su crecimiento más veloz71 ). Las cifras anteriores sobre promedio de años en posesión de tierras no son exactas porque sólo el 63 por ciento de las
ventas registradas incluye la fecha de venta. Pero incluso si se
presume que las transacciones que no aparecen listadas corresponden a propiedades que se conservaron durante más tiempo
es posible imaginar un comercio vital en finca raíz.

D. Johnson: formación de capital durante la &amp;generación

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Con el fin de dar una noción exacta de la participación de
los hermanos González en el mercado de finca raíz cabría añadir que se totalizaron todas las ventas durante los años de 1885,
1886, 1887, 1890, 1894, 1895, 1899 y 1900. El porcentaje del
valor total que corresponde a las compraventas de los González
aparece en el cuadro siguiente:

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Entre 1866 y 1905 aparecen en la Notaría Primera 171 adquisiciones a cargo de la compañía y de los hermanos González,
las cuales sumaron un total de 780.804 pesos; y 152 ventas por
un total de 650.713 pesos. Cuando se añaden las transacciones
registradas en la Notaría Segunda (31 adquisiciones por valor
de 107.814 pesos y 25 ventas por valor de 51.383 pesos) se llega a un total de 888.618 pesos por concepto de compras y
702.096 por concepto de ventas, lo cual resulta en un promedio de un poct&gt; más de 4.000 pesos por transacción.

....

253

�D. Johnson: formación de capital durante la Regeneración 255

254 Siglo XIX

VALOR TOTAL

AÑO

CO~IPRAS

VE'\T,\S

1885

21.7%

21.2%

124.341 pesos

1886

7.7%

0.6%

386.105 pesos

1887

5.0%

4.0%

240.757 pesos

1890

0.6%

4.8%

621.044 pesos

1894

7.7%

0.9%

866.132 pesos

1895

3.9%

9.7°/o

579.020 pesos

1899

8.0%

5.5%

620.766 pesos

1900

0.0°/o

5.6%

213.106 pesos

PRINCIPALES ADQLISICIOi\i.':S INDIVIDUALES
NOTARIA PRIMARIA, BUCARAMANGA
(en 1885, 1886, 1887, 1890, 1895, 1899, 1900)

'
Durante estos años el total de las compras ascendió a
195.328 pesos y el total de las ventas sumó 193.020 pesos, lo
cual resulta en un porcentaje del 5.3 por ciento del valor de todas las transacciones de tierra.
·
Durante esos mismos años las transacciones individuales fueron cuantiosas, pero aparte de Reyes González Hermanos en la
lista de los compradores principales de finca raíz con transacciones múltiples sólo aparece la firma extranjera de Minios
Breuer. Esta fue la única que se aproximó al valor de Reyes
González Hermanos, en tanto que ninguno se acercó a sus 154
transacciones.

l. \Jecke y \ía., :\ueva York, y ~Iinlos Breuer y Cía.
1894: hacienda La Argentina en Arboledas, Cúcuta
92.306.55
2. Minios Breuer y Cía.
1886: dos haciendas, El Tablazo y La Fe, en
Bctulia ) Cirón

72.000.00

3. Cayetano García F.
1899: unas tierras en Piedecuesta

60.000.00

4. Jorge Jesús Prada y Manuel Cortissoz
1890: hacienda La Paz en Bctulia y Girón

60.000.00

5. Bemabé Rey
1894: haciendas Agua manca y Lisboa en
Lebrija

50.000.00

6. !\linlos Breuer y Cía.
1886: dos casas en Bucaramanga; terreno
San Joaquín en Lebrija

49.695.00

7. Lorent Keller y Cía.
1887: hacienda \lonte Bello en Betulia

40.000.00

8. Reyes y Juan C. Gonzálcz
1894: media hacienda La Fe o Los Cocos

40.000.00

9. Juan de la Cruz Pinilla
1895: terreno Palonegro en Lebrija

40.000.00

10. Joaquín \Iontilla
1899: dos lotes en Matanza; terreno en
Rionegro; tres casas en Bucaramanga

33.100.00

�D. Johnson: formación de capital durante la Regeneración

256 Siglo XIX

PRI\CIPALES CO\lPRADORES DE FIKCA RAIZ
~OTARIA PRI\IER \. BUCARA \IA'.'1GA
(en 1885, 1886, 1887, 1890, 1894, 1895, 1899, 1900)
transacciones

cantidad

l. Reyes González Hermanos

54

195.238

2. :\tintos Breuer y Cía.
(nota: seis ventas por un total de
84.095 pesos).

10

176.635

6

66.600

18

64.500

5. Simón Reyes

8

49.400

6. Trino \Jantilla

8

39.050

7. José 'iorwood

3

38.500

8. Julio Cadena

6

34.500

9. Julio Ogliastri Hermanos

6

29.600

10. Pedro David \}antilla

8

28.857

11. Laureano Cadena

3

28.000

12. Braulio _\. \Iantilla

6

26.700

13. Jorge \lutis

5

26.280

14. Cayetano González \lalo

5

23.640

15. Toribio González \Jantilla

2

22.000

16. Dr. Cayetano S. Pradilla

4

17.900

17. Sinforoso García Hermanos

5

17.380

18. Pablo Garcfa Florez

6

17.000

19. Silva Otero Hermanos

5

16.500

20. Rinaldo A. Goelkel

3

16.000

3. Bemabé Rey
4. Francisco Ordóñez Rodríguez
(nota: 21 ventas por un total de
62.500 pesos)

257

Dicho en una forma sencilla, los hermanos González fueron
los comerciantes en finca raíz por excelencia durante los años
analizados en Bucaramanga. Es posible que otras compañías conocidas - que aparecen en una lista de miembros de la Junta
del Comercio - hayan tenido una participación significativa
en los negocios, pero el papel que desempeñaban en el área de
la finca raíz era mínimo72 . De los 19 comerciantes y compañías
registrados - entre las cuales se encuentran nombres como
Lorent Keller, Christian P. Clausen, David Puyana e Hijo, Trinidad Parra de Orozco y Compañía, Ogliastri Hermanos, Koppel y Schloss, y Sinforoso García Hermanos - ninguno, salvo \linlos Breuer, aparece en la lista de compradores múltiples
con adquisiciones superiores a los 18.000 pesos. Es posible que
las transacciones más importantes se hayan llevado a cabo durante los años que no fueron sometidos al análisis por computador pero aún así sería difícil imaginar que alguien haya acumulado el valor total que alcanzó Reyes González Hermanos
durante el período en cuestión.
En los ne?;ocios urbanos se puede observar con mayor claridad la visión hacia el futuro y la perspicacia de Reyes. Con su
recién adquirida riqueza, acumulada gracias a la quina y al café,
procedió inmediatamente a adquirir casas y almacenes en el
corazón del distrito comercial de Bucaramanga. De hecho, entre 1881 y 1883 sus adquisiciones - que sumaron un total de
43.700 pesos - se limitaron exclusivamente a propiedades en
las primeras tres cuadras de la Calle del Comercio, al oriente de
la plaza principal. Entre 1884 y 1886 se expandió hacia e] oriente, y se dedicó a comprar propiedades entre la cuarta y la octava
\ cuadra. Si bien obtuvo algunas ganancias, el valor de sus compras al oriente de la plaza -- por un total de 98.888 pesos -excedió el valor de sus ventas (72.500 pesos), que se llevaron a
cabo en su mayoría después de 1889. Pero las propiedades en la
Calle del Comercio1 especialmente los numerosos almacenes,
eran esenciales para el interés de la compañía.
72. VII-10-1889, T. lll, No. 597, f.1431 -1438.

�D. ]ohnson: formación de capital durante la Regeneración

258 Siglo XIX

BARRIOS DE BUCARA:\lA~GA
1885 -1905

259

barrios conocidos como Laguna de San \Jateo y Santa Rosa,
que se convirtieron en Quebrada Seca.
El barrio de San \Jateo estaba localizado en la entrada de
la ciudad por el camino que venía de Rionegro, y Reyes consideraba, con razón, que ésta sería una zona de crecimiento. Dos
cuadras al norte estaba la Plazuela de Santa Rosa y ninguna de
las zonas había sido urbanizada, a excepción de ~unos solares
y unas cuantas chozas de paja. En 1885 Reyes González Hermanos compró al doctor Ruperto _\renas, por 1.230 pesos, una
cuadra en el lugar conocido como la Laguna de San \lateo73 , la
cual había pertenecido a Trinidad Parra de Orozco74 . Después
compró gran parte del área circundante. En 1889 el Concejo
Municipal le otorgó a \epomuceno Serrano e] privilegio de
construir una Casa de Mercado en la ciudad. Los pequeños comerciantes y tenderos ubicados en la plaza principal, donde se
llevaba a cabo el mercado semanal, se opusieron tenazmente
a esta decisión, y en vista de tal acogida Serrano cedió su privilegio a una compañía anónima75 • Los funcionarios de esta
compañía eran Reyes González, Eleuterio González, Juan \lanuel Dávila, Nepomuceno Serrano, Roso Cala y Carlos J. Delgado76.
El propósito de la Compañía de la Casa de \Jercado de Bucaramanga era la construcción y administración de un edificio
que sería utilizado como mercado público. Su capital llegaba a
los 20.000 pesos y estaba dividido en 200 acciones de 100 pesos cada una. El artículo 5 estipulaba que Reyes y Eleuterio tenían 55 acciones cada uno. Reyes sería el gerente. El lugar seleccionado para la construcción fue la Laguna de San .\Jateo.
de propiedad de Reyes González I fermanos77 . García asegura
que este lugar ofrecía la ventaja de que nada había sido cons-

A partir de 1884 comenzó a adquirir propiedades en otros
barrios tales como La Filadelfia, Charco Largo, El Volante, Payacua y Cabecera del Llano (ver plano). Es posible_ discernir un
patrón específico en sus compras en la zona noronental, en los

73. X-15-1885, T. II , No. 228, f. 485487.
74. 11-27-1872, T. I, N9. 104, f. 396402.
75. Arturo (José Joaquín García), Crónicas de Bucaramanga (Bogotá, 1896), página 243.
76. XIl-4-1889, T. IV, No. 927, f. 2121-2133.
77. !bid.

�260 Siglo XIX

truído allí78 . El mercado se abrió en 1895 y Reyes González
Hermanos efectuó una serie de ventas por un valor de 22.000
pesos, más del doble del valor de compra de ciertas propiedades específicas. La compañía también se hizo responsable de la
construcción de varias casas.
Sin embargo, García destaca el hecho de que mucha gente
estaba acostumbrada al mercado de carne que se encontraba
tres cuadras al occidente de la plaza, y consideraban que la nueva localización ofrecía inconvenientes79 . Pero la compañía tenía
una solución para este problema. F:n 1886 había comprado, por
40 pesos, una cuadra con una choza de paja en la Plazuela de
Santa Rosa y después había adquirido varias propiedades circundante~. Al convertir esta cuadra en un atractivo parque
Reyes sabía que crearía un nuevo centro de actividad al oriente del mercado de San \1ateo; así, el mercado sobre la calle principal pasaría a ser el núcleo de Bucaramanga y se aseguraría su
éxito al tiempo que se valorizaba la propiedad circundante. En
1886 se habían. vendido cuadras enteras en esa zona por 40 pesos, y en 1895 la compañía vendió mediaguas por un valor que
oscilaba entre los mil y los tres mil pesos.
Entre 1884 y 1904 la compañía adquirió propiedades por
valor de 60.587 pesos en el barrio Quebrada Seca, que incluía
las zonas de Santa Rosa y San \lateo. Sus ventas durante el
mismo período sumaron un total de 146.863 pesos, de forma
que el área se convirtió en su más exitosa aventura especulativa
desde la compra y la venta de la hacienda Báchiga. En sus negocios hacia el sureste, en los barrios El Y olante, Filadelfia y Charco Largo, se puede observar ún patrón similar, si bien no tan impactante. ~ o sería exagerado sugerir que el desarrollo del centro de Bucaramanga, hasta llegar a ser lo que es hoy, fue el resultado de las actividades de Reyes González Hermanos.

78. Garcfa, pág. 244.
79. /bid., pág. 280.
80. Notaría Segunda, Vll-26-1886, T. U, No. 374, f. 71-72.

D. Johnson: formación de capital durante la Regeneración

261

Desafortunadamente en este trabajo sólo es posible mencionar muy brevemente el asunto de las hipotecas y de los
préstamos, que co11slituyPro11 actividades básicas de la compafi fa. Los préstamos dispo11i hks para aquellos que podían
hipotecar finca raíz oscilaban &lt;'ntre los 40 r los 30.000 pesos;
las cantidades ce1lidas en pr(•stamo pasaron de 40 pesos en
1868 a 14.000 &lt;'ll 1883, 62.887 t&gt;11 1891, y 42.215 en 1895.
Las lasas de inkr&lt;'S (·obradas por Hcyrs Conzález I lermanos en
los años ochenta eran del 1 por ci1·11to mensual y del 8 por
cil'nto anual a sus principales clientes con un recargo por interes&lt;'s de mora del l por ciento mensual81 . Los períodos ele la
hipoteca iban de seis meses a dos años.
En 1894 las tasas aumentaron al 2 por ciento mensual, con
un recargo del 2,5 mensual por intereses de mora, lo cual se puede considerar como una cifra razonable a la luz de las tasas de
interés que prevalecen en la actualidad82 . En la década de 1890
~e especificaba que los pagos debían hacerse en moneda dura o
en café83 .
El caso de Pedro Parra rcprcscnla un ejemplo típico &lt;le una
propiedad hipotecada que eventualmente pasó a manos de la
compaííía. Parra pidió un préstamo de 5.147 pesos a dos años,
con una tasa de interés del 8 por ciento anual y un recargo del
1 por cimto mensual por intereses de mora; para este efecto hipotecó la hacienda La Loma, localizada en Bucaramanga, en la
carretera a Hionegro, sobre la cual ya pesaba otra hipoteca84 . En
1889 la compañía compró la mitad de la hacienda por 4.000
pesos, y en 1890 compró la otra mitad por 3.000 pesos85 . Obviamente fue una ganga, pues La Loma aparece con un avalúo
81. VII-21-1885, T. 11, No. 277; 111-13-1886, T. I, No.139, f. 301-303; VI-6-1886,
T.I, No. 229, f. 240; Vll-19-1887, T. III, No. 633,f. 736-738;Notaría Segunda
IV-11-1888 (falta número de escritura y folio).
82. Xl-16-1894, T. VIII, No. 935, f. 3472-3475; XI-23-1894, T. VIII, No. 957, f.
3560-3562 ;XI-17-1894, T. Vlll, No. 940, f. 3486-3492.
83. Xl-16-1894, T. Vlll, No. 935, f. 3472-3475; V-10-1887, T. 111, No. 447, f.
486-489.
84. Ill-13-1886. T. l. No.139. f. 301-303.
85. Xl-7-1889, T. IV, No. 874, f. 1984-1988; Notaría Segunda, Vl-6-1890, T. l,
No. 374, f. 670-672.

�262 Siglo XIX

mayor que el de La Luisiana en la partición de bienes de Eleuterio, en 1923.

"No es posible enumerar aquí la gran cantidad de actividades
a las qu~ se dedicaba Reyes González Hermanos, pero se puede
dar una idea a través del examen de un año, 1886. En ese año,
tenía contratos para el estanco (monopolio) de aguardiente en
Girón, Lebrija, Piedecuesta, Los Santos y Wilches86 , lo cual indudablemente constituía una ocupación bastante lucrativa. La
compañí~ ~taba involucrada en el remate de aguardiente, que
era la pnnc1pal fuente de ingresos departamentales, y en 1898
ten fa un contrato para recolectar los impuestos sobre la producción e introducción de licor en todo el departamento de Santander87.
Por otra parte, en 1886 la compañía firmó el contrato para
el derecho de degüello en las provincias de García Hovira Pamplona, Cúcuta y Soto88 , lo cual explica su interés en el m~rcado
público y en levante del ganado.
La co~pañía_ se involucró, asimismo, en una nueva empresa
para trabapr minas de oro y plata cuyo capital ascendía a
85.000 pesos89 . La construcción de carreteras y los peajes eran
de especial interés para los hermanos dadas sus actividades en
importación y exportación. Firmaron contratos para construir
car~eteras desde Hucaramanga hasta la Sabana de Torres. Botijas
y Colorado, y desde Hionegro hasta Cáchira, las cuales atran•saban sus propiedades90. También estaban encargados de la recolección de todos los peajes drsde la provincia de ~oto hasta el

86. Vlll-18-1886, T. 11, No. 419, f. 439-463 ;XIl-28-1886, T. lll, No. 777, f. 925933~11-19-1887. T. l. No. 145. f.135-137.
87. Ill-3-1898, T. 1, No. 156, f. 333-336.
88. ll-26-1887, T. I, No. 171, f. 177-181· falta fecha 1886 T. I No 87 f 168170.
'
'
'
'
. ' .
89. Vl-21-1886, T. 11, No. 277, f. 294-299.
90. 1-28-1886, García, pág. 229: Vlll-21-1886, T. 11, No. 421, f. 464-471; IX-61886, T. III, No. 467, f. 512-517.

D. /ohn1on: formación de capital durante la Regeneración

263

río Magdalena91 y administraban la recolección de los aranceles
sobre la mercancía que llegaba a Cúcuta92. Cuando Reyes fue
prefecto de Soto, en 1888, su principal preocupación radicaba,
según lo expresó en su informe, en la mejora de las carreteras
para facilitar el comercio93 .
La compañía pudo desarrollar todas estas actividades gracias a la riqueza en tierras que había reunido a través del comercio, pues para obtener estos contratos se exigían hipotecas
sustanciales. Así, su capital les ayudaba a crear mayor riqueza.
Durante la espiral inflacionaria de fines de la década de
1890 Reyes González Hermanos pudo sostener sus actividades
en el comercio exterior a través de los negocios con el oro y la
plata, los cuales podía llevar a cabo gracias a su riqueza acumulada94.
El nombramiento de Reyes González como Secretario de
Hacienda de Santander en 189895 fue el reconocimiento tanto
de su genio financiero como de su lealtad hacia el partido conservador. Su participación en la Guerra de los Mil Días se remonta a sus comienzos, en octubre de 1899, aunque él carecía
de experiencia militar alguna, o de rango96 . Aunque no se conoce con exactitud la naturaleza de su participación, se puede suponer que era de tipo organizativo o financiero. En cualquier caso, fue nombrado general y colocado al mando de las operaciones en Rionegro en 190197 . En realidad había muy pocos que
conocieran la región mejor que el hombre que era dueño de una
gran parte de ella.

91. ll-25-1885, en 1886, T. 11, No. 309, f. 327-335; VID-21-1886, T.11, No. 421, f.
464-471.
92. lX-6-1886, T. lll, No. 465, f. 508-512.
93. Mensaje del Gobernador de Santander, 1888, págs. 37-39.
94. Vlll-28-1903, T. IV, No.1232, f. 2365-2369.
95. Gaceta de Santander, Bucaramanga, 1-6-1898.
96. La Situación, Bucaramanga, IIl-16-1901.
97. /bid., VIII-24-190h

�264 Siglo XIX

El hecho de que los hermanos González, con sus modestos
antecedentes económicos y su clara filiación conservadora,
hayan creado una de las empresas capitalistas más poderosas de
Colombia con hase en la &lt;\urna, el café y la finca raíz no significa que la Regeneración haya estimulado el progreso económico.
Pero quizás sí indique que la política económica de Rafael Núñez no fue tan desastrosa para el comercio como lo sugiere la
retórica liberal del siglo XIX. Lo que sin duda se puede afirmar
es que la historia de Reyes González Hermanos pone de presente la habilidad, la visión hacia el futuro y la buena fortuna excepcionales de tres hermanos, y su comprensión de la importancia de la diversificación.
Agradezco a la directora de la Corporación Cultural Luis Pení de la Croix, doña
Marina de Cala, y el director de su archivo, Emilio Arenas. Creo que su trabajo puede
ser un modelo para otros archivos regionales tanto en su organización científica como
su colaboración con los investigadores.
Varias personas fueron instrumentales en el proceso de investigación para este
ensayo. Especialmente quiero dar mis gracias a mi asistente en Bucaramanga, Marcelo
Cote lsaza, cuyo trabajo fué indispensable. Además de su investigación cuidadosa, su
letra tan clara, aprecio sus observaciones astutas.
Dianna Wiedeman de la Universidad de Alberta me ayudó con el procesamiento
por computador de los datos. Angela Tarazona Figueroa del Archivo de la Corporación Cultural Luis Perú de la Croix encontró muchos datos útiles y ofreció sus percepciones claras en las etapas formativas. Yo me beneficié con los comentarios de
Renée Soulodre La France en nuestras discusiones durante el proceso de escribir.
El Consejo de Investigaciones en las Ciencias Sociales y Humanidades del Canadá hizo posible mi viaje a Colombia y costeó mi asistente.

�ENRIQUEFLORESCANO (minientrevista), Historia
económica: economía y política• GUILLERMO BRAVO
AcEVEDO,Los bienes temporales de los jesuitas en el
reino de Chile {1593-1820)• MARIO CERUTTI,Poder
es tata~ actividad económi~a y burguesía'l'egional
en el noreste de México (1855-1910) • RAULJACOB,
Uruguay: polítiea industrializadora y grupos de
presión (1875-1898) • ALEJANDRA GARCIA QUINTANILLA,
En busca de l,a prospéridad: Yucatán a 1,a hora de
mindependenéia • MARIAE.. GoNZALEZDELUCA,Los
intereses británicos y l,a política en Venezuela en las
últimas décadas del siglo XIX• DAvrnC.JoHNsON,
Laformación de capital durante Za época de la
Regeneración en Colombia.

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                    <text>Revista
de Historia

ELSIGLOXIX Y
LAS IDEAS
(Argentina, Colombia, Cuba,
México y Perúl
Allo 1, número 2
julio-diciembre de 1986

Facultad de
Filosofia y Letras
Universidad Autónoma
de Nuevo León
Monterrey-México

��SIGLOXIX
Revista de Historia

Publicada por la Facultad de Filosofía y Letras
de la Universidad Autónoma de Nuevo León
Apartado postal 3024, 64000 • Monterrey, México

Este número fue editado con la contribución académica
del Centro Coordinador y Difusor de Estudios
Latinoamericanos (CCYDEL) de la Universidad Nacional
Autónoma de México y de la Sección de Historia de las
Ideas de la Sociedad Latinoamericana de Historia de las
Ciencias y de la Tecnología.

Universidad Autónoma de Nuevo León
Rector,
INGENIERO GREGORIO FARIAS LONGORIA

F acuitad de Filosofía y Letras
Director,
LICENCIADO BERNARDO FLORES FLORES

Editor Responsable
MARIO CERUTII

Diseño: Eduardo Leyva S.
Tipografía: Andrea Conzález Corona
Cuidado de la edición: Mario Cerutti
Impresión: Impresora Gralex
Aparición semestral
Para envíos al exterior, U. S. A. $4.

�AÑO

JULIO - DICIEMBRE DE 1986

l NuMERO 2

sigloXIX_
REVISTA DE HISTORIA

SUMARIO
Nota del Editor . . . . . . . . . . . . . . . · · · · · · · · · · · • · · ~

-UIMYIMt~

Presentación. •.. . . . . . . . . . . HORACIO CERUTII GULDBERG

7

Tres figuras para la historia de las ideas en la
Argentina decimonónica. . CELINA A. LERTORA MENDOZA

13

Imagen de Bolívar en Rusia y en la URSS. la biograf1á de
Boli'var por Lavretski ...... GUSTAVO VARGAS MARTINEZ

27

Significación de la obra de Enrique José Varona
en la filosofía cubana . .. PABLO GUADARRAMA GüNZALEZ

39

Notas para una historia de las ideas en Cuba
(siglo XIX) . . . . . . . . . GUSTAVO ESCOBAR VALENZUELA

69

Una previsión ideológica de la independencia de México:
Fray Servando Teresa de Mier, entre la utopú1 y la
profeda. . . . . . . . . . . . . . . . . . JAIME B. VILCHIS REYES

99

Valladolid, el mundo deMorelos ....... ABELARDO VILLEGAS

111

Las ideas en el Perú. Ilustración y romanticismo
(1780-1826) .. . .... MARIA LUISA RlVARA DE TUFSTA

119

La función social de las mujeres entre los liberales
latinoamericanos . ........ ALBERTO SALADINO GARCIA

175

Sugerencias para el tratamiento del tema utópico en el siglo
XIX latinoamericano . ... HORACIO CERUTTI GuLDBERG

189

�Nota del Editor

-

Con este número 2, Siglo XIX inicia la cobertura de otro
de los objetivos por los que fue creada esta Revista de Historia:
poner sus páginas a disposición no sólo de estudiosos del siglo
pasado en Latinoamérica, sino -a la vez- abrirlas como un espacio para centros de investigación o especialistas que, por su
adecuado conocimiento de áreas determinadas, sean capaces de
reunir con eficacia y rapidez un dossier específico.
\ o debe extrañar, entonces, que en este caso el compilador
de los materiales que se incluyen no sea estrictamente el Editor.
Aunque no nos despojamos de responsabilidades, hemos preferido que la selección de los trabajos la practicara un colega ducho
y atento al punto común sobre el que giran los diversos artículos: el siglo XIX y los ideas. La tarea fue cumplida por lloracio
Cerutti Guldberg*, integrante del Centro Coordinador y Difusor
de Estudios Latinoamericanos que dirige desde la Universidad
~acional Autónoma de \léxico el doctor Leopoldo Zea, y coordinador de la sección de Historia de las Ideas de la Sociedad Latinoamericana de Historia de las Ciencias y la Tecnología.

* Horacio

Cerutti Guldberg es doctor en Filosofía por la Urúversidad de Cuenca
(Ecuador), codirector de Prometeo. Revista Latinoamericana de Filo,ofia Y
autor de Penmmiento ideali&amp;ta ecuatoriano (Quito, 1981) y Filo,of(a de la /i.
beración latinoamericana (México, 1983).

�4

Cerutti Gultlherg nos facilitó ensayos sobre Argentina, Colombia, Cuba, México y Perú, jurito a un par de trabajos dedicados a aspectos de dimensión continental. Y además de efectuar la Presentación, brindó a Siglo XIX la posibilidad de acoger
frutos recientes en el plano de la historia .Je las ideas: una parcela del estudio lústórico que por el avance tan intenso suscitado &lt;'n los últimos lustros en torno a lo económico_, lo socioeconómico o lo sociopo/,'tico había quedado relativamente desbordada. La apertura de Siglo XIX a dicha temática no es sino
parte de la propuesta inaugural planteada gracias a la entrevista
que se efectuó a Enrique Florescano: es absolutamente imprescindible recuperar una mirada integradora de las realidades históricas que se estudian para, así, lograr abordarlas con niveles
más adecuados de interpretación.
Interesa insistir en la diversidad de situaciones nacionales
que se analiza en este volumen. De manera análoga al 1, ha resultado factible obtener una respuesta inmediata de colegas de
diversos países, o de especialistas que trabajan sobre distintos
casos latinoamericanos. Esta intención de ofrecer cada semestre
el tratamiento compartido de lDl tema común, parece tener
muchas posibilidades de proseguir concretándose: para los números de 1987 se están ya reuniendo los materiales con idéntica frrmeza, y con la novedad de incorporar trabajos remitidos
desde países del sur europeo (otro de los objetivos de Siglo
XIX, ante lo que se considera urgente necesidad de cotejar ciertos procesos del viejo continente con algunos desenvueltos en
América).
El esfuerzo de poner en marcha este proyecto desde la
Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de
~uevo León (en Monterrey, México), ha sido valorado generosamente por numerosos colegas e instituciones de México, de
otros países del continente y europeos. Aún antes de conocerse la revista, y tan sólo sobre la base de una circular restringida

5

que se distribuyó, la respuesta había florecido auspiciosamente.
Ahora, al sacar de imprenta el número 2, queremos dejar
constancia de nuestro agradecimiento a toda la gente que nos
ayudó y alienta. Desde quienes contestaron a la aparición de
Siglo XIX con solicitudes de suscripción -frecuentes por parte de investigadores y bibliotecas de Estados Unidos-, hasta
quienes ofrecieron de inmediato su colaboración para números
futuros. A eso hay que agregar específicos apoyos institucionales: la Universidad Autónoma de Yucatán, la _Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad Complutense de Madrid la Universidad Autónoma de Barcelona, la Universidad de
'
Barcelona, se cuentan entre las casas de las que provienen -de
una u otra manera- dicho respaldo y apoyo.
Esta es una referencia importantísima: permite suponer que
este proyecto puede estabilizarse. Cada respuesta que recibimos
indica que Siglo XIX quizás alcance a cubrir una necesidad, un
hueco. De ser así, sus posibilidades de mantenerse se reafirman.

Mario Cerutti
Monterrey, México,junio de 1986

�Presentación
Horacio Cerutti Guldberg*

-

L a cordial invitación del Editor de Siglo XIX, proponiendo dedicar
este segundo número de la revista a la hi&lt;.toria de las ideas, ha merecido
una acogida entusiasta por parte de numerosos colegas que en el país y
fuera de el se dedican acuciosatnente a su cultivo. Investigadores de larga
trayectoria como Arturo Ardao y Guillermo Francovich, entre otros, se
vieron obligados a declinar su participación por compromisos previamente
contraída;, al tiempo que elogiaban este proyecto.
Nos propusimos inicialmente realizar una evaluación preliminar del
estado de los estudios de historia de las ideas en diferentes regiones de
nuestra Améric.a. El objetivo era revisar la historia de la historiografía de
las ideas con d fin de rastrear metodologías, temas, enfoques, supuestos
y aspectos insuficientemente considerada; que reclamaran nuestra atención. De alguna manera, los trabaja; que integran este volumen - referidos
a Argentina, Colombia, Cuba, México, Perú y el Subcontinente- satisfacen estas expectativas en una primera aproicimación que deberemos seguir profundizando. De hecho hemos li&gt;grado una muestra bastante representativa del estado en que se encuentran los estudios de historia de las
ideas en relación con el siglo XIX y quizá sus características sean generalizables en medida no despreciable a la mayor parte de los esmdios sobre
historia de las ideas en relación con América latina en cualquier etapa de
su historia.
¿Cuáles son algunas de estas características más evidentes?

* Los

procedimie~tos y métodos utilizados o sugeridos son sumamente heterogéneos. Por lo general no superamos niveles descrip-

• Facultad de fUosofía y Letras/Centro Coordinador y Difusor de Estudios

Latinoamericanos, Universidad Nacional Autónoma de México.

�8

Presentación

SigloXIX

tivos y la necesidad misma de ~a superación es discutida. Deberíamos enrique-cer esta discusión.

* Los trabajos abordan

ideas de detenninados autores, temas en regiones circunscritas, aspectos más generales en relación con toda
Latinoamérica. Probablemente esta diversidad revela desacuerdos
sobre el objeto mismo de la historia de las ideas y su relevancia.

* Los límites de la disciplina aparecen difuso-. A veces cabe confundirla con la historia de la filosofía, la historia de las ideologías, la
arqueología del saber, la sociología del conocimiento, etcétera.

* Se podría

decir que estamos frente a una disciplina no normalizada, si por tal se entiende aquella práctica científica que trabaja
sobre carriles perfectamente delimitados.

Estas características, y otras que podrían mencionarse, reclaman mayor trabajo y reflexión de nuestra parte. Quizá exponer una obsesión personal no sea más que expresar una demanda generalizada y sentida por la
mayor parte de los especialistas. Requerimos de una historia de la historiografía de las ideas en nuestra Aménca que nos describa y explique ( combino los términos con toda intención) cómo hacemos y hemos hecho his
toria de las ideas, por qué la hemos efectuado así y no de otza manera, cÓmo podríamos, deberíamos o, mejor, daiearíamos hacerla. Creo que estamos en un momento_privilegiado para redefinir todo un programa de trabajo y realizarlo. No aspiro a una normalización de la historia de las ideas, si
por tal se entiende uniformidad de métodos, procedimientos, objeto, pun·
tos di' partida, supuestos, enfoques. Más bien, considero que debemos fo.
mentar el debate y dejarnos fecundar por la polémica, explorar más y mejor temas y problemas, insistir con renovados instrumentos conceptuales
en resolver la tensión tan típica entze las ideas y lo ex1raideológico: tensión que ha caracterizado siemrre el cultivo de esta disciplina entre nosotros.
Deberíamos también organizamos para ser más eficaces en la comunicación, el rescate de patrimonios y tradiciones comunes, archivos, documentos, visiones, anhelos...

En este volumen de Siglo XIX, la historia de las ideas en la Argentina
del siglo XJX es examinada por Celina A. Lértora Mend~a tomando tres
núcleos: ideológico, romántico y positivo, situados alrededor de los años
1815, 1840 y 1880. Con los nomlres de generación de rnayo,generación
del 37 y gcn"rt1ción tlel fin de siglo han sido reconocidos estos momentos
por la historiografía posterior. La autora considera a tres autores, uno para

9

cada momento, elegidos entre aquellos menos tratad
la . .
,
de las ideas: Manuel M
J
M ,
.,
os por histonograna
La
. oreno, uan aria Gullerrez y Carlos Octavio Bun~~ro puesta se_ cierra con un llamado a repensar la historia de I id
;;:r:~:rr:~ i:7:~e=c~:a~~s entendidos que diversas tradicio~ . :
Gustavo Vargas Martín
.,
pr:f ciua RSdelSpdensamien to ;~1:C:c:~:~e~: :r:!;::rat:a'~;;~~itJ
ª
e nuestros d1as. La figu d Bol ,
.
.
""
Y
discusión en relación con
ra e
ivar Sigue siendo tema de
un momento vertebral de nu tr ·g1 XJX
Vargas Martínez
es o SIoho
.
, . reclama ' como en otras de sus d ocumentadas
acceso aulenbcamente marxista a la lústoria del 1·
. ra5: un
lucha de clases, sin eludir el necesario análisi . d 1, i~rtador, s~ eludir la
bate y la t ensión incesante del rnomen
~ I ( : ?gic~
en m~dio del comt
n ·valoración dr la figtira b . .
!ºY.
e hiS onografia ulterior. La
o1wanana se mscnbe dentro de I I h . d 1 , .
ca ?esatada dentro de la tnL$ma historio!!raÍÍa La rcctifica:óu c a _1,b?º OdgJI·
opusculo ,le Marx a arti d 1 . " , .
n sovie ca e
VargJs \lartírn•z, d ca1:niu: p:ra ªu~1:.~t1:e de Lavretski abr~, como dice
•¡uicra \larx r1•spelÍl en su o ,ÍI . 1 íY .
cn~oquf' ''.1arx1sta_ qu_c ni sinurstra historiografía de las i~le::• o. rs1.uS1011 ahwrta e unpresctndible en

-~º

El interés por el estuflio de la historia de las ideas en Cuba
.
acrcc1·11tado por la significación e la . I
., .
se ha VISlo
cultural d.-1 r1·slo dt&gt; nuestra \ "?.
GIS a y su revoluc1on tienen en la vida
' menea 7Ustavo Escoba V 1
1 ·
un~ r1·visió11 de ,~a lúi-Loria en el sialo .XJX
,
. r a enzu~ ~ mtenta
la 1l11~lraeió11 las ideas reformis•~~" . ·. Y_ as1 examma el movumento de
el J ,
'
~, anexionistas y separatista I I d
,. os,· de la Luz y Caballero Fél' V I E .
, s, os ega os
\lartí. Escobar Valenzucla se 'reoc: are a, nnque Jose Varona y José
dos por la larga labor histori p áfi pda porbadestacar los aportes ya realiza.
.
ogr ca e cu nos e investi d
d
regiones mteresados por Cuba.
•
ga ores e o Iras
También en relación con Cub P hl G d
c_entral del desarrollo ideoló ·co-fil~ó~c: cuua arrama. analiza _una figura
nque José Varona (1849-19,3) Guadarra hano y labn~amencano: Ensobre el ateísmo y sobre la
: d d N ma revalora las ideas de Varona
soc1e a
os muestra el mod ,
d
eIa b orar. und historia de las ideas fil oso
. 'fi cas d esd e prenIISas
. o como
t dse Ipue
' . e
mente
insertas en un marco de referenc1as
. d e bpo
. marx 18
.,
· ta me
De od o og¡ca-.
s1on., marxista de la historia d e 1as I.deas en Cuha se hace
•
s e esta v1·bt
rac1on del pensamiento
.
d V
POSI e una recupe&lt;lel filosofar latinoameri!:º!es~t:a e ar_olla, u?o de los "Fundadores"
co Romero.
segun Iª termmologia propuesta por FrancisRetornando novedosamente el controvertid
.
Fray S(•rvando Teresa de Micr J .
V'I h. . o te~ del pensamiento de
, a1me I c IS mtenta Situar su pensamiento

�10

Siglo XIX

dentro de la tensión entre utopía y profecía. Fray Servando aparece, a ojos
de la interpretación construida por Vilchls, como un propiciador del sustrato u tópico de la revolución de independencia y, además, como el representante de un profetismo "ec-tópico", entendiendoy?r tal_un es~~ ~era
de la r-.1zón tópica y una clara intencionalidad escatologica. Sm per.,utc10 &lt;le
es tas caracterizaciones, fue también Mier un visionario apocalíptico Y_ambiguamente milenarista. Con esta propu~ta, ~ilchls _r~nueva la neces!dad
de una reflexión sistemática sobre las complejas temabcas de la utop1a, el
profetismo, el apocalipticismo y el milenarismo mesiánico.
Abelardo Villegas ve en el siglo XIX todo un microcosmos que echa
luz sobre las paradojas del ser nacional mexicano. Su afirmación quizá
sería extensible también a todo el resto de nuestra América. Toma el caso
de José María l\forelos y la ciudad de VaJladolid para ubicar el pensamienLo de este guerrero muy especial de la independencia de México, en el contexto de una compleja sociedad de castas. .\lor&lt;•los aspiraba al aseen?º social y luchaba sistemáticamente por lograrlo. Villegas se apoya en la mvcstigación muy valiosa de Ernesto Lemoine: .ll~rclos y la rcvolució11 1P.. 18/ O.
para recuperar una versión del patriota punficada de toda una palma hcroificante, que dificulta grandemente la comprensón de su acción y d~ 5'.I
pensamiento político. Queda así lanzado el reto de rdecr a nuestros '·h1·roes" patrios en contextos críticos.
María Luisa Rivara de Tuesta, discípula del filósofo e historiador dr
las ideas peruano Augusto Salazar Bondy, aborda dos momentos centrales
de la historia de las ideas en el Pení: la ilustración y el romanticismo
(1780-1826). De inicio esto nos revela la plasticidad con que se debe to~_ar
la cronología del agio XIX. Rivara de Tuesta parle de la constatac10n
-compartida en la mayon'a de los estudios de nuestra historia de _las id;~sde que la filosofía actúa entre nosotros vertebra~do el mundo 1~~ologic?
y como una ideología en el sentido de pensamiento para la acc10n. As1,
Rivara de Tuesta pasa revista al movimiento ilustrado peruano y al romanticismo. La importancia y adaptación de ideas es una de sus preocupaciones centrales. La subversión de Túpac Amaru ocupa en su análisis un lugar
de privilegio, como antecedente de la lucha emancipadora de los Bolívar y
San Martín.
El utopismo del siglo XIX es un tema tan vasto como complejo yapasionante. En la breve comunicación de mi autoría, que se incluye en este
volumen, apunto algunos de lo, lineamientos que se deberían considerar
para el estudio del utopismo del siglo XIX. Estas sugerencias me fueron solicitadas por el doctor Leopoldo Zea para un encuentro de expertos en
Historia de las Ideas que se reunieron en Quito en 1982 para planificar un
volumen de próxima aparición. En lo fundamental, mi comunicación

Pre.sen tac ión

ll

apunta la importancia de estudiar, dentro de la amplia gama del utopismo,
el género utópico específicamente. Sus modalidades liberales y anarquistas son de gran importancia para entender una buena parte del pensamiento filosófico político del siglo.
El tema de la mujer es de vital importancia para un estudio acabado del
universo ideológico del siglo que nos ocupa. Alberto Saladino García ha
retomado la función social asignada a la mujer por los liberales latinoamericanos. Hubo toda una institucionalfaación de la educación femenina ~n
el siglo XIX como modo de intemalizar valores y pautas de conducta subordinados. La mujer aparece en una función claramente apendicular que
le impide toda manifestación no reprimida de su ser. La ideología patriarcalista se enseñorea en el siglo, aunque también, qufaá por ese motivo entre otros, al surgimiento del feminismo se ~ace sentir con toda fuerza. El
machismo aparece ya claramente definido con rasgos que hoy sohrevivcn
y el sojuzgamiento de la mujer adquiere carácter institucional. El aporte
de Saladino García es que esta candente cuestión queda puesta sobre la
mesa, reclamando más investigación.
Sea este volumen de Siglo XIX un eslabón más en las varias décadas
de esfuerzos por consolidar, no tanto la disciplina, sino lo, enfoques y
respuestas que pretende procurar. La historia de las ideas es una disciplina
abierta, cuyo cultivo y reformulación viene exigida por largas décadas de
trabajo infatigable entre nosotro,. Nos toca reelaborar métodos y marcos
referenciales de trabajo para hacerla cada día más fecunda, más enraizada
en el contexto de la labor de la historia y de las ciencias sociales. La meta
es procurar un acercamiento a la historia total de nuestra América, en este
caso del siglo XIX.

Antes de concluir estos párrafos unas líneas para exponer el criterio
en que se presentan los materiales. Establecimos secciones por orden
alfabético de los países considerados y los trabajos referidos a Latinoamérica en totalidad se presentan al final.

�Tres figuras para la historia de las ideas
en la Argentina decimonónica
Celina A. Lértora Mendoza *

LA HISTORIA DE LAS

IDEAS EN ARGENTINA
Desde ·1os albores del siglo, y coincidiendo c911 los movimientos liberlarios, los intelectuales de la naciente Argentina se ocuparon de la histo.
ria de las ideas, aunque sin darle ese nombre, como elemento explicativo
lle la historia política y como catalizador a la vez lle las propuestas sociales, culrurales, económicas o educativas que foonulahan desde la praxis.
Casi no hemos tenido en esa época lo que hoy denominamos el intelectual puro (si es que alguna vez lo hubo); casi todos fueron hombres de
acción -en alguna medida- y comprometidos poüticamente con su
tiempo. Por eso ats elaboraciones no tienen la (a veces pretendida) asepsia
de los investigadores modernos. Eso no les quita un doble valor: por una
parte, como testimonio del pensamiento generacional y epocal; por otra,
por el mérito intrínseco de sus ideas, que aún hoy en buena medida merecen ser tomadas en consideración.
Las disquisiciones teóricas no fueron pacíficas ni homogéneas, quizá
como reacción al monolitismo ideológico general imperante durante la
colonia, al menos tal como era percibido por sus sucesores. Casi todas las
teorías deben ser entendidas desde el marco de la polémica en cuyo seno
nacían y se desarrollaban. A la vez, deben comprenderse en función de la
doble visual~ación de sus autores: en efecto, ellos miraban al pasado comparándolo con el presente y medían un camino recorrido, pero a la vez mi:
raban al fururo y medían el camino por recorrer. En esa doble intersección, ideológica y epocal, ratica el punto de ajuste e inseraón de estos
pensadores. Desgajados de su contorno teórico y de su época, es imposible una comprensión squ.iera aproximada de su interés, su mérito y hasta
su in.fluencia.

• Concejo Nacional de lnvestigacion~ Oentíficas y Técnicas {CONICE'I) Buenos
Air~. Argentina.
'

�14

Siglo XIX

Fijar parámetro; temporales que dividan en período; nuestra histo. ria de las ideas en el si¡Jo XIX es poco a1inado, me parece. No sólo porque
la historia de las ideas no se constituyó como tal por entonces, sino y sobre
todo porque la historia de las ideas es una parte de la historia general Y sigue aproximadamente sus meandros. Y en cuanto es parte de las ideas de
un grupo en un tiempo determinado, participa de los caracteres generales
del "espíritu de su tiempo". Esos dos factores sí determinan, conjugadamentc, los rasgos diferenciales de algunos subperíodos. Por eso es válido
a~mitir que quienes pensaron sobre la historia de las ideas (general o argentina) entre nosotros en el siglo pasado, respondían a los tres grandes
período; culturales (filosóficos y a la vez políticos) que se sucedieron entre
J 810 y el centenario: el iluminismo con la ideología, el romanticismo político y literario, y el positivismo científico y· -filosófico. No pretendo justificar aquí una tal división histórica, sino señalar como un hecho la existencia de núcleos característicos del pensar ideológico, romántico o positivista, alrededor de ciertos Mtos temporales que estarían aproximadamente en 1815, 1840 y 1880. Hay varios nombre célebres que corporalizan
las llamadas generación de mayo, generación del 37 y generación de fin de
siglo. Pensadores como Mariano Moreno, Bernardo Monteagudo, Crisóstomo Lafinur, Bemardino Rivadavia -para la primera-, Juan Bautista Alberdi, Esteban Echeverría, Domingo Faustino Sarmiento, José Mármol.
-para la segunda-, José Ingenieros, Pedro Scalahrini, José M. Ramos
!\'lejía, Alfredo Ferreira, Juan B. Justo -para la tercera-, han ocupado
con preferencia la atención de los estudiosos de la historia de las ideas
puesto que la resonancia de su acción y sus obras sin duda lo justifica. Pero
l'Sta preferencia ha dejado en la sombra, involuntariamente, a otros intelectuales cuya obra, quizá más silenciosa, es sin embargo un aporte significativo al período histórico que les tocó vivir, e incluso han servido de fuente
-a veces innominada- a los logros posteriores de quienes los estu &lt;liaron
con más profundidad de lo que suele reconocérseles.

Fs precisamente en esta línea de rescate de figuras de interés y poco
estudiadas, que presento aquí tres pensadores que representan en cierto
modo, en sus líneas generales, a las tres generaciones mencionadas: Manuel
Moreno, Juan Macía Gutiérrez y Carlos Octavio Bunge.
MANUEL MORENO
Su figura ha quedado a la sombra de su hermano, Mariano Moreno, el
famoso Secretario de la Primera Junta de Gobierno Patrio. En realidad no
fue, como Mariano, un político, sino más bien un intelectual dedicado a
los estudios ñscos, químicos y naturales. Vicente Fidd López1 lo presentó como un earacter tenaz y apasionado, pero también antipático y
difícilmente tratable, hasta el punto de que sus enemigos (los de la prensa
unitaria) lo llamaban "don Oxide".

C. A- Lértoru Mendoza: Tre, figuro, en la Argentina decimonónica

15

Además de interesarse por las ciencias experimentales, tenía Manuel
Moreno un profundo sentido de la historia. Inclusive puede considerárselo
el primero entre nosotros en enseñar historia de la ciencia, pues incluyó
un capítulo sobre este tema en el Curso de Química dictado en 1820. El
otro gran interé.s de nuestro pensador fue la historia y teoría institucional,
especialmente de los nuevos países, como Estados Unidos. Según López
era quien más sabía en su tiempo acerca de este aspecto de la teoría polí. 2
tiea.
Pero aquí vamos a recordarlo por un aspecto muy especial de su pensamiento: su visión histórico-crítica de la cultura colonial. Un resumen de
sus ideas al respecto se halla en su obra sobre la vida de su hermano.3 Refiriéndose en especial al Colegio de San Carlos en Buenos Aires, donde se
formó buena parte de los patriotas de la Revolución, se lamentaba del bajo
nivel de la enseñanza allí impartida. La comparaba con los College de
Oxford y Edinburgo, que conocía, encontrándola limitada y hueca. Lo interesante de sus juicios es el nexo que en ellos se avizora entre las directivas políticas, retrógradas y centralizadoras por una parte, la cerrada jerarquía eclesiástica (suerte de super-clase omnipresente) por otra, y la paralización dd ingenio y la creatividad no sólo en Ja enseñanza, sino también
en el cultivo de las ciencias, las artes y el pensamiento. Para ilustrar este
punto trascribiré tres de estos juicios: sobre la enseñanza y sus fines, sobre"
el atraso teórico y sobre la preeminencia eclesiástica.
Para Manuel Moreno el fin de la educación es esencial al sistema. Si
las miras educativas no son adecuadas a la sociedad y a los tiempos que
corran, la enseñan.t.a será totalmente estéril. Justamente la educación
colonial falló porque conservaba fines e ideales educativos más bien medievales que modernos, ya que se ocupaba de cuestiones ah,tractas con
poco efectividad. Según Moreno, la enseñanza colonial se reducía a formar
teólogos intolerantes que gastan su tiempo en agitar y defender
cuestiones abstractas sobre la divinidad, los angeles, etcétera, y
consumen su vida en averiguar las opiniones de autores antiguos que han establecido sistema extravagantes y arbitrarios sobre puntoS que nadie es capaz de conocer.
Naturalmente el Colegio Carolingio no tenía por objeto específico la
enseñanza teológica, puesto que en realidad era una especie de segunda enseñanza, en que el trienio de Artes (Filosofía) era previo a la teología e
incluía Lógica (junto con Etica), Física y Metafísica. No obstante, estima
Moreno que el aprendizaje de talés materias no es útil porque
e1;1 este ~o se advierte el escolas~cismo en todo su rigor, y que
aun se defienden con calor las teSis que han sido abandonadas

�16

SigloXIX

en Europa hace cincuenta años, o se ignoran los descubrimientos
hechos por los modernos en esta parte tan provechosa de los conocimientos hwnanos.4
Nótese que se refiere aquí sin duda especialmen~ a la Física, y que al
mentar g1:néricamente a "Europa" tiene en vista más bien Francia e Inglat.erra, donde de hecho se había abandonado totalmente el peripatestismo o
el sistema ticónico, que alguno de los profesores todavía enseñaba.

La razón de este atraso, según Moreno, es que en el magisterio predominaban los clérigos cuyos intereses no eran científicos ni intelectuales, sino predominantemente ideológicos (religiosos); en esto tenemos una apreciación muy clara:
como sus miras (las de los clérigos) son los asuntos de religión,
no cuidan de instruirse en las ciencias naturales, y así mal pueden
comunicar a sus discípulos unos conocimientos que ellos no poseen.5
Los juicios de Moreno sobre la enseñanza y la cultura colonial son la
contapartida de las críticas que su hermano y otros patriotas, como Belgrano y Monteagudo, elevaron acerca de la vida política colonial bajo
los reyes españoles. Ambas apreciaciones se coimplican, porque es evidente que el centralismo y el absolutismo real en política se traduce en la intolerancia y el atraso que veían en la cultura y el mundo de las ideas. Miraudo a la Europa moderna (representada especialmente por Francia e Inglaterra) no podía Moreno sino lamentar la falta casi absoluta de manifestaciones culturales y científicas avanzadas. Quizá no tenía en cuenta no
sólo que el Colegio Carolingio no era una universidad ni un College en sentido inglés, sino que ni siquiera la Universidad de Córdoba, con sus precarios medios, podía acercarse no sólo a las universidades francesas o inglesas, sino ni aún a las españolas. Pero creo que, más que en la falta de resultados satisfactorios como consecuencia de la escasez de medios, lo que
Moreno quiere poner en evidencia es la esterilidad de la educación libresca,
abstracta, formal y clerical que imperó en los tiempos coloniales.
Este juicio ha tenido una gran repercusión histórica entre nosotros.
Repetido como verdad inconcusa por las generaciones posteriores, fue
retomado casi sin crítica por los primeros historiadores sístemáticos, casi
a fin de siglo, de donde ha pasado a nuestras apreciaciones habituales, a pesar de la intensa prédica en contrario que han hecho autores e investigadores recientes como Guillermo Furlong6 o Juan Carlos Zuretti. 7 Sin duda el
juicio de Moreno es demasiado lapidario para ser totalmente verdadero.
Tampoco puede decirse que sea estrictamente falso. Ocurre que al valorar la vida cultural y las ideas trasmitidas por el aparato docente colonial,
podemos colocamos en dos perspectivas distintas y hasta, si se quiere,

C. A. Lértora Mendoza:

Tru figuras en la Argentina decimonónica

l7

opuestas: la óptica de los revolucionarios que reaccionaron contra el pensamiento colonial hispánico, y la de un historiador que trata de visualizar
los acontecimientos dentro del marco espacio temporal que los contiene.
Si distinguimos estos dos puntos de vista, podemos comprender y dar razón tanto a las apreciaciones de Furlong, por ejemplo, como a las de Moreno. Porque sin duda la enseñanza colonial no estuvo muy a la zaga de la
hispánica, y hasta en algunos momentos privilegiados parecía ponerse a la
altura y aún superar a la francesa (por ejemplo hacia 1760 en Córdoba se
enseñaban, aunque muy superficialmente, la teorías newtonianas, cuando
en Francia todavía se lo rechazaba). Pero en su conjunto tal tipo de cultura ya desde fines del siglo XVIII quedó retrasada con respecto a los nuevo movimientos ideológicos europeos, y ésto es lo que Moreno veía con
claridad. En efecto, la enseñanza abstracta y fonnal, que había desembocado en el ergotismo8 estéril de las disput.as escolásticas, daba paso a un
aprendizaje basado en la repetición escolar de las experiencias y comprobaciones experimentales científicas, de modo que el alumno tuviera conciencia de los pasos y avances de la investigación que conducían a la formulación y comprobación de hipótesis. Las ciencias naturales y físicoquímicas tomaron el primer puesto en las universidades, relegando a la filosofía abstracta (así se consideraba a la metañsica) y a la teología sistemática.
Moreno vivió los primeros esfuerzos de la naciente república por darse
una cultura más acorde con el modelo de nación que est.aba gestándose y
que se separaba netamente del hispánico (y también del absolutismo mQnárquico del Congreso de Viena y la Restauración). Por eso fustigó los resabios de aquello que quería ver superado, quizá cargando demasiado las
tintas sobre nuestros académicos. Hoy, si miramos la historia de las ideas
en su posterior desarrollo, apreciamos a Moreno y quienes pensaban como
él, en cuanto han sido el hiato necesario con el pasado, el rompimiento definitivo de un cordón umbilical cuya función se había cumplido. Al despojar a la cultura tradicional de la dudosa venerabilidad con que la presentaban los sostenedores (ideológicos y políticos) del statu quo, preparaban el
camino a las nuevas ideas, las que füvadavia y el grupo de los primeros ilustrados intentaron plasmar en las instituciones nacidas con el gobierno patrio: la Univerr,idad de Buenos Aires (1821), los gabinetes y laboratorios
experimentales (1824), la reestructuración de las carreras de la Univers.dad
de Córdoba (1814) y del Colegio Carolingio (1816, cuando se denominó
Colegio de la Unión dd Sur). Moreno fue testigo y actor de esas reformas,
y hacia 1820 lo encontramos enseñando las ciencias mico-naturales, su
especialidad, y dándoles la orientación que él había proclamado como útil
y fecunda, al oponerse a la escolástica. El es pues un claro representante de
estos primeros y valorables esfuerz;os por crear una cultura propia, calcada
quizá de los modelos foráneos (porque por el momento no había otros, y
porque ellos, sinceramente, creían en su valor) pero con un auténtico inte-

�18

Siglo XIX

rés de asimilarlos y hacerlos propios.

C. A. Lértoro Mendoza: Tre, figuras en la Argentina decimonónica

19

de equilibrio práctico entre la tendencia al mantenimiento in tocado de las
tradiciones y el progresismo destructivo de las mismas.

JUAN MARIA GUTIERREZ
La vida de este pensador transcurre durante los años cruciales del
siglo XIX: 1809-1878. Vive pues el intento iluminista rivadaviano, la crisis
política de 1820 y la anarquía, los movimientos caudillescos y la tiranía de
Rosas. Partícipe activo de la Organización Nacional, ocupó diversos cargos:
fue congresal constituyente, ministro de Relaciones Exteriores d~ la ~nf~
deración, rector de la Universidad, fundador de la Facultad de Ciencias F1sicas y Matemáticas de Buenos Aires... Es coetáneo de otros dos grandes
humanistas americanos: Bello y CueIVo, y su influencia puede compararse
a la de ellos en sus respectivos paISes. Desde muy joven se interesó por la
cultura argentina (idioma, historia, ideología, idiosincracia). Quizá por iniciativa o apoyo suyo, el gobernador de la provincia de Buenos Aires d~pone - por un decreto de 1872- la formación de un archivo de copias autenticadas de las obras y documentos literarios e históricos referentes al país y
que estuviesen en manos de pa_rticul~. Esta tarea fue encargada a Juan
María Gutiérrez, Bartolomé Mitre y Vicente G. Quesada. Fruto de sus propias investigaciones es su obra Noticias' históricas sobre el origen y desarrollo de la instrucción pública superior en Buenos Aires (1887) donde presenta la historia de las instituciones bonaerenses con gran acopio documental, conseIVado y ordenado gracias a él.
Como señala Marta E. Pena,9 en Gutiérrez "se daban armónicamente
combinados los afanes del investigador minucioso y las inquietudes estéticas". Perteneciente a la llamada generación del 37, compartió con Sastre,
Echeverría, Alberdi, y otros, las acaloradas tertulias en que se discutía la
fisonomía a dar a la nación argentina cuando pudiera reorganizarse. Exiliados todos por su oposición al gobierno de Rosas, el monolitismo ad
extra contra el caudillo se disolvía internamente en las distintas posturas
individuales. El Salón Literario inaugurado en ese año inició la polémica
acerca del conflicto entr~ los ideales de originalidad (búsqueda de la propia idiosincracia) y de progreso ( que exigía una inútación de las naciones
adelantadas). Naturalmente el progreso se identificaba con la cultura europea y el oscurantismo y el atraso con lo hispánico. Pero al mismo tiempo
se reconocía que las costumbres, la lengua, las tradiciones heredadas, son
parte de la realidad. En una postura extrema, los progresistas a ultranza
querÍan eliminar estos obstáculo. para avamar inútativamente hacia la meta soñada: parecemos a Europa. Por el otro lado, se sostenía que el progreso debería consistir en el desarrollo auténtico de la fisonomía propia de
cada pueblo, lo que obviamente depende en gran parte de sus tradiciones y
de su historia. El prejuicio antiespañol jugaba en tres figuras importantes
del momento: Sastre, Echeverría y Gutiérrez, y sobre todo en este último.
Con todo, debemos reconocer que teóricamente representa una posición

En realidad, Gutiérrez tenía razones más bien políticas que estrictamente teóricas para oponerse a España. La identificaba con la tiranía y
el oscurantismo que también rechazaba en el gobierno rosista del Río de
la Plata. Es decir, establecía un paralelo entre el avance o progreso de un
pueblo y el grado de desarrollo de su ciencia y su arte. Y en primer lugar,
consideraba de apremiante necesidad la reflexión teórica sobre nuestra historia, como lo evidencia un párrafo de la carta enviada a EcheverrÍa desde
Valparaíso, en enero de 1847, al recibir algunos ejemplar~ de El Dogma
S ociolú ta:

No tengo ocasión ni voluntad de decirle extensamente mi opinión
sobre su libro. Diré sí que le hallo el mérito de establecer con claridad y con sistema los antecedentes históricos de nuestra política
y que abre un camino claro, práctico, palpable a los deseos vagos,
a las esperanzas errantes que tienen en su mejor poivenir los hijos
dispersos de la gran familia.10
Años antes, en el Salón Literario había adelantado su idea de que las
naciones progresan en la medida en que desarrollan sus propias tradiciones
y toman conciencia como pueblos. Toda literatura auténtica, sostiene Gutiérrez, debe ser "localista ", nutrirse de sus propios temas, no puede ser, en
ese sentido, cosmopolita como la ciencia. No obstante, en un planteo general, admitía una suerte de rectoría por parte de Francia, que vendría así a
reemplazar a la caduca España, cuyas carencias no le permitían volcarse ni
en provecho propio ni en el de la humanidad. Su postura equilibrada se
manifiesta en su apreciación de que buscar inspiración en Europa no significa copiar servilmente modelos foráneos, pues la adaptación requiere tener
en cuenta las propias particularidades. Le cabe también el mérito de haber
sido uno de lo; pocos de su generación que valoró el pensamiento y las instituciones indígenas, quizá incluso como recurso jurídico para responder
a los argumentos lúspanistas sobre la legitimidad de la conquista de los
"bárbaros" americanos.
En suma, Gutiérrez es un fiel representante del movimiento romántico que no sólo soñó una nación sino que dió elementos teóricos y reflexivos sobre historia política y filosofía social. Valoró negativamente el pasado hispánico, como casi todoo sus contemporáneos, en parte por la misma
incipiente tradición revolucionaria iniciada con la generación de Mayo a la
que perteneció Moreno, y en parte también porque ese pasado debía ser
negado, en una 1Uerte de momento dialéctico, como hispánico (colonial,
dependiente) para ser asumido como tradición del pueblo a desarrollarse
hasta formar la Argentina del poIVenir.

�20

Siglo XIX

CARLOS OCTAVIO BUNGE
Su bm·e vida (1875-1918) fue compensada con la in~e~sidad y ~a_p~ecocidad de su producción. Cuando Bunge estuvo en condiciones de 1ruciar
su aport~ ideológico, hacia 189~, el paiS suf?'a grandes transf??"ªci~ne_s.
La clase política dirigente hab1a sido sacudida por la revoluc1~ de JUiio
de ese año y á bien se rehizo, perdió irrecuperablemente su umdad.u Al
mismo tiempo, se generaban diversos prollemas de identidad nacional_ y
cultural, debido al enonne movimiento inmigratorio, entre cuyos trabajadores se expandían las doctrinas socialistas y anárquicas de los sindicatos
europeos, sobre todo italianos. Bunge intentó un análisis ~óri~o _de Ia_historia social y cultural que representa uno de los aportes mas Sigruficativct
del pensamiento positivista argentino en el tema.
Al analizar, en forma sintética, las ideas centrales de su pensamiento,
debemos poner en primer lugar la concepción de la sociedad y los fenómenos sociales. Bunge adhiere sin reservas a la concepción psicologista, y
desde sus primeros trabajos, siendo muy joven, busca la explicación de los
fenómenos sociales y culturales en su génesis psicológica, entendida a su
vP.z en forma darwiniana, es decir, como un mecanismo de adaptación
biopsíquico, mediante el instrumento del instinto. Así, todo acto humano está inicialmente guiado por el instinto de supervivencia y adaptación,
que luego se clarifica como conciencia y voluntad; de allí que la necesidad biológica esté en la base de todo proceso psíquico, incluídas las más
elevadas manifestaciones culturales e intelectuales.
Desde este evolucionismo psicológico de hase, desarrollo Bunge su
teoría de la sociedad: ésta nace del instinto de conservación individual y
específico, de donde surgen motivaciones y sentiinientos gregarios, como
la ámpatía social, el sentido de unión y solidarid~d, etcétera. ~ allí
que la "génesis psicológica" sea el modo más cientifico de estudi31: l~
comportamientos humanos sociales, e_ individuales12 porque "lo. p~1qwco, como forma humana de lo hiologaco, es la base dd desenvolv1m1ento
individual y social''.13
De acuerdo con estas ideas, la psicología soci~ no es un~ ciencia d!vcrsa de la individual (porque sólo los individuos benen propiamente p~quis, la sociedad sólo la tiene en sentido metafórico), si~o ~a de ~s,a~licaciones que comprendería tres momentos; la Soc10l?gia fis10logaca
(etnografía, antropología), la Sociología naci?nal (estudio del alma _colectiva) y la Sociología trascendental ( que ~naliza desde esta~ _bases ps1c~
lógicas di&lt;.ciplinas tradicionalmente "filosoficas" como la, etica, la estetica y la metafísica). De allí que propon~ una Met?dologia de las Hu~nidades cuyo principio fundamental es ir de lo !Imple a lo complejo,
comenzando por tan to a esrudiar el hombre en sí y luego loS pueblos. Los

C. A. Lértora Mendoza: Tre, figura, en la Argentina decimonónica

21

estudios sociales se relacionan con otros: geografía, historia, ética, estética,
política, economía, derecho, educación. Estas relaciones pueden ser indirectas ( de las ciencias preliminares con las sociales, pasando por la psicología) y directas.14 F.stas últimas nos interesan especialmente porque
aclaran y fundamentan las teorías específicas de Bunge sobre el desarrollo de la cultura y las ideas. La psicologa'a social se relaciona directamente
por una parte con la filosofía y la historia, por otra, con la biología y la
antropología. De modo que esa disciplina es una especie de nudo donde
convergen los aportes teóricos y experimentales de los otros puntos de
vista.
Ahora bien, con todos estos elementos Bunge puede &lt;;laborar por una
parte una t.eori'a sobre el desarrollo de las ideas y por otra una tcon'a sobre América (y Argentina), su desarrollo histórico y cultural y su prospectiva.
Me ocuparé ahora de la primera_ Bunge relaciona el desarrollo cultural de un pueblo con la forma y finalidad de la educación que imparte
a sus componentes; así justifica al comienzo de su Tratado CP11&lt;'ral de Pedagog{a15 el enfoque histórico (entendido en forma evolucionista) del lema:
No podemos conocer el presente sino por el pasado. Para comprender las grandes cuestiones pedagógicas actuales es indispensable estudiar la evolución de la enseñanza a tra,·és de las edades
y de los pueblos. Pero una historia minuciosa de la educación
sen'a una historia completa de la humanidad ...
Y es de notar que, por ser la evolución de los sistemas educativos
consecuencia de la evolución de la moral y la política, esta síntesis involucraría, aunque por modo harto vago y genérico, toda
una genealogía de la moral y de la política.
Vemos pues, cuál es la función de la historia en esta tarea de comprensión de la sociedad. Pero la tarea concreta de historiar supone algo
más que la historiografía (colección de datos): debe buscar los elementos
comunes, los raFgos característicos, sin perder su hase empírica. En otros
términos, debe poder formular una teoría:
Los nechos humanos y los fenómenos sociales son complejos, por
cierto, y simplificarlos excesivamente podría ser desnaturalizarlos... Ah1' se revela el verdadero conocimiento de la historia y la
aptitud dialéctica del historiador, cuya tarea estriba fundamentalmente en sintetizar sin falsear. Por varios y difusos que sean los
casos y datos, siempre podrán condensarse en sus rasgos generales y comunes, es decir, refiriéndolos a las ideas madres.16
En la explicación del caracter de estas ''ideas madres" se nota toda la

�22

SigloXIX

concepción evolucionista y p1foologista de Bunge a que hicimos referencia
en nuestro párrafo anterior: las bases materiales y empíricas derivan de los
hechos psicológicos, económicos, etcétera, que siguen determinadas leyes
establecidas por la ciencia psicoló~ca y sociológica. Estas leyes son semejantes, en su estructura, a las que rigen el comportamiento de los seres físicos. De allí la comparación con el método de Stuart Mill: 17
La producción de las ideas madres se explica por antecedentes
económicos y psicológicos, por leyes psicológicas y sociológicas.
La aspiración humana obra generalmente provocando reacciones
por contraste• .. La comprobación de la existencia de las grandes
ideas madres puede hacerse analítica e inductivamente, comparando entre sí los fenómenos de la historia, para hallar sus concordancias. .. Aplicándose el método de la concordancia a la sociología, tómese un gran grupo de fenómenos -institutos, autores, sistemas, palabras- analícense, búsquense en ellos las ideas comunes; tradúzcanse estas ideas comunes en ideas fuerzas sociales; estúdiense luego comparativamente esas ideas fuerzas reduciéndolas
a su expresión m1nima y se hallará la idea madre que se busca.18
Estas "ideas madre" así reconstrui'das teóricamente, no son -para
Bunge- una ficción del intelectual investigador, sino que operan efectivamente en la realidad, de donde han sido tomados los datos esenciales que
prnnil•m reconstruirlas sistemáticamente, al modo de una ley física. Cada
época se gui'a por ciertos principios de acción, sus ideas madres encarnadas,
y sigue, aún sin saberlo, esas leyes generales aún ruando los individuos
crt&gt;an obrar por impulsos y motivaciones personales. Por ejemplo, Bunge
visualiza la lucha entre indios y españoles como un choque cultural donde
necesariamente los menos evolucionados serían vencidos y su cultura aniquilada. [so no es sino el cumplimiento de una ley histórico-social, más
allá dr las admoniciones y lo; esfuenos de algunos individuos, como el
padre Las Casas, cuyo mérito Bunge reconoce. Pero Las Casas no podía
tener éxito y la relación entre indios y españoles no sena sino de vasallaje:
"los indios nunca senan tratados como hermanos por los cristianos invasores, (JUe no podi'an desobedecer a la inercia de la historia! (...) Eran leyes
históricas fatales que se cumplían!" 19
Un ejemplo de la ley de reacción a que hicimos referencia lo encuentra
Bunge en el viraje ideol~co pronuneiadamente anti-hispano que siguió
nuestra política y sobre todo nuestra cultura desde 1810:
La a_iltu~a español!' _del coloniaje 1'!1vo_un_ señaladísimo espíritu
monarqu1co y teologico. Todas sus msUtuc1ones y actividades lle-

varon el doble sello de la religión y de la monarquía. En cambio
la cultura argentina, en violenta reacción contra la precedente'
manifestó desde sus albores la tendencia individualista y democrá~
tica de la filosofía del siglo XVIII :JJ

C. A. Lértora Mendoza: Tres figuras en la Argentina decimonónica

2.:$

Vemoo pues que Bunge da un fundamento teórico a las actitudes que
ochenta años antes hahi'a tenido la generación de Mayo, a uno de cuyos
representantes, Manuel Moreno, nos hemos referido en primer término.
La reflexión ha sucedido a la acción, y la generación del 80 ya puede
tomar la necesaria distancia y valorar el pasado a la luz de los principios
generales de la historia social y política que se habían elaborado teniendo
en vista la historia universal.
Pero por otra parte, la psicología social permite también la formulación de una teon'a sobre América, no ya en el aspecto del desarrollo de su
cultura o ideas, sino lomada como unidad socio-cu! tura!, resultado de la
interacción histórica de los églos de coloniaje. En esta teoría se habla de
la América presente y - quizá- de la futura, en cuanto pueda admitirse
que los hombres, tomando conciencia de las leyes históricas, logren, más
que modificar su curso, adaptarse a las constantes que ellas determinan y
obtener un provecho para sí mismos del devenir social universal. En su libro Nuestra América intenta una descripción del caracter psicológico de
los hispanoamericana;, centrado en tres notas: pereza total (síntesis de la
in~olencia española, la incu?a ~ativa y la apatía mulata), la tristeza (comun a los españoles y a los mchgenas pampeanos) y la arrogancia (típicamente española). Estas notas nos sitúan en el polo opuesto con respecto a
otra; pueblos nuevos, como el norteamericano, que manticnt&gt; su carácter
esencialmente europeo pues ha logrado mantener la pureza dr sangre. Para
Bunge la Argentina se acerca a ellos debido a la gran inmigración y al muy
bajo porcentaje de inrugenas en su población.
No todos los hombres de su generación coincidían con estos pcnsamien tos. Ingenieros fue uno de los primeros críticos, pu1•s cicrla1111·nt1·
B~ge generaliza imprudentemente algunos matices reales de españoles y
cnollos, pero que de por sí son insuficientes para formular una auténtica
psicologi'a social americana. Consecuentemente con estas ideas publicÍ&gt;
en 1904 el artículo "La evolución del derecho y la política", donde expone una tesis que luego desarrollan'a más ampliamente acerca del proceso
d~- diferenciación étnica, producido en la prehistoria por la diversa adaptac1on humana a loo ambientes. La división del trabajo produjo la entrada
del ~omhe en la historia y la distinción de clases, que a su vez constituye
el ongen del estado, de la legislación y de las religiones.

A travá. de la larga serie de conquistas y fracasos, de imperios que se
hacen y deshacen, incluyendo a nuestra América, llegamos a la época que
~u~ge vivfa: el Buenos Aires de fin de siglo, a¡,;tado por huelgas de la incipiente clase obrera, con una élite dirigente fraccionada y escéptica y una
juv~ntud aristocrática superficial y anodina. Bunge no creía en el igualitan~o que_ ~~pugnaba el socialismo, pues a su parecer la ciencia (la concepc1on poSitiVJSta acerca de las desigualdades raciales, hioló~eas y psico-

�24

C. A. Lértom Mendoza: Tres figuro, en la Argentina decimonónica 25

Siglo XIX

lógicas que determinaron el curso de la historia) demos~ha lo contrario
de lo que el socialismo proponía como idea o plan pohtico, desenmascarando así, según el, su caracter utópico.
Sin duda estos pensamientos inspiraron, directa o -~directamente,,ª
una buena parte de la reacción antisocialista en la po_htica Y_ la filos?º~
política argentinas. Pero no todos los exceso~ de esos mco~scientes discipulo, de Bunge son producto de su pensamiento. E? r~lidad,_ ~ersonalmente, fue tolerante y abierto. Quizás su fe en la ciencia positiva y los
principios evolucionistas a que adhería le impidieron considera,r las cuestiones desde una perspectiva más amplia. Pero no puede negarsele_ que,
dentro de la generación así llamada del ochenta, represenb un seno esfuerzo por elaborar una teoría sobre la evolución de l~ cul~ra y
las
ideas que, con todas sus innegables limitaciones~ ten_ia vanos ment~.
En primer lugar, el esfuerzo por superar tanto el lustonografi~o anecdotico como el utopismo romántico de sus predecesores. Ademas, dar una
visión global del desarrollo hlstórico, de modo que l?5_ proceso, locales
puedan ser considerados en el conjunto en forma armo~ca, logr~ndo que
nuestra historia "marginal" tenga su "lugar" en el concierto uruversal. Y
por último, intentó seriamente una prospectiva pragmáti~ d~ base -al
menos pretendidamente- científica, superando las vagas aspiracrones plasmadas por otros en obras literarias o discursos político, los ~uales, más
allá del valor estético o retórico (respectivamente), poco podian aportar,
como tales, a la implementación de las reformas deseadas.

?~

La obra de Bunge fue un llamado de atención a su ge~eración; quizá
no fue bien escuchado. Desde luego sus detractores postenores, tan cerradamente antipositivistas como cerradamente positivista_s fu~ron los _criticados Jo escucharon mal y lo tergiversaron. Nuestra histona de las ideas
(sohn: todo la de este siglo) está llena de esa; malos-entendidos_ ~e ahora,
casi al filo de otro milenio, deberíamos al menos tratar de disipar. Pero
esa es otra historia...

NOTAS

l. lbnoramo, y retro tos hi&amp;tórico,, prologo de Joaquín V. González, WM. Jakson,
2o. ed-, 1944, p. 223.
2. !bid. p. 224.
3. Vida y memorias del Dr. D. Mariano Moreno (publicada inicialmente en Londres, 1812), en Memorias y Autobiogrof1ás, 11, Buenos Aires, Museo Histórico
Nacional, 191 O, p.18 ~

4. !bid. p. 18.

5. !bid_ p. 20.
6. Nacimiento y Desarrollo de la Fílosofiá en el Río de la /tata, l 536-181 O, Bu()noS Aires, ed. Kraft, 1952, Introducción. Toda la obra de Furlong, ingente y
valiosísima como aporte documental, es un desesperado esfuerzo por reivindicar el valor de la cultura colonial e hispánica, desde su postura marcadamente
escolástica. Es natural pues, que rechace como "mala filosofía" casi todo el
movimiento ecléctico, las "desviaciones" materialistas, psicologistas, empiristas,
de la filosofía inglesa y francesa de los siglos XVll y XVIU y desde luego a todos
los historiadores que se han hecho eco de juicios como los de Moreno. Pero tampoco Furlong parece mesurado en sus propias apreciaciones. Según él, loS historiadores que critica "Lejas de ponerse a estudiar los códices, tesis y conclusio•
nes, existentes en archivos y bibliotecas, han preferido fantasear sobre la base de
que no pudo haber en aquellos tiempos coloniales, ni filósofos, ni filosofías"
(p. 18) Por eso, según él, Kom tuvo la "audacia" de escribir sobre una escolástica que desconocía; Raúl A. Or~, un "pedisecuo de Barreda Laos", es un "mal
latinista" (él por lo menos sí tuvo en sus manos códices de la época) y deforma
el sentido de las tesis que estudia (p. 20); Delfina Varela Domínguez "se ha h1&gt;
cho eco de todos los errores, tan crasos y tan infundados, como se leen en los textoS o manuales de Historia Patria, referentes a la cultura colonial" (p. 21). Es
evidente, por lo que vemos, el desacuerdo básico entre quienes rechazaban la
filasofía escolástica como primer paso, y luego, secundaria y subsidiariamen te,
criticaban la cultura colonial como un derivado (caso de Moreno) y quienes (como Furlong) le hallan suficientes méritas como para ser denominados propiamente filósofos quienes la cultivaron y enseñaron, tanto en España como en
América. La cuestión sigue abierta.
7. Se ha ocupado preferentemente de la segunda mitad del XVIII en diversos artículos, dopde evidencia su simpatía por los esfuerzos de nuestros profesores
coloniales. Por ejemplo, "Algunas corrientes filosóficas en Argentina durante el
período hispánico: la llamada Filosofía Moderna", Actas del 1o. Congreso
Nacional de Fi1osof1á, III, Mendoza, 1949, pp. 2122-2128; "La crisis de la Filosofía en el s. XVID y los autores conocidos en la Universidad de Córdoba",
Estudios, Buenos Aires, 1947, 128-134; "Tesis sobre Filosofía y Ciencias defendidas en 1792 en el Real Colegio de San Carlos de Buenos Aires", Rev. de la
Univ. de Buenos Aires, octubre/noviembre, 1948, 516-533; "La orientación de
los estudios de filosofía entre los franciscanos en el Rlo de la Plata", Irinerarium, 4 (1947), n. 10, 199-207. Pero es sobre todo en su Nueva hútoria ecle•iámca argentina (Buenos Aires, ltinerariwn, 1972) donde intenta una revalo-

�26

Siglo XIX

Imagen de Bolívar en Rusia y en la URSS.
La biografía de Bolívar por Lavretski

ración de la cultura impartida por las órdenes religiosas y el clero secular colonial.
8. Denominase así el atuso del deductivismo fonnal, palabra derivada del latín
"ergo" (luego).

Gustavo Vargas Martínez*

9. Romanticismo y Política, Ed. CINAE ed. Docencia, Buenos Aires, 1985, p.182,

1 O. Archivo del Doctor luan Mar(a Gutié"ez, Epütolario, T. 11, Buenos Aires, Biblioteca del Congreso de la Nación, 1981, p. 89.
11.

C!·

E. Cárdenas y C. Payá "Carlos Octavio Bunge", en FJ mwimiento po1iti1111ta argentina, compilado por H. E. Biagini, Buenos Aires Ed. n..tarano 1985
p.520.
'
'
'

12. CT. C.O. Bunge, "Los dominios de la psicología", Rev. de Filo1of(a, enero 1915 .
p.46.

14. Cf.

e.o.

Bunge, Psicolog{a Individual

-

1. LA IMAGEN DE BOLIVAR EN RUSIA EN EL SIGLO XIX

13. /bid. p. 47

y Social, Madrid, Jorro, 1928, p. 18 ss.

15. La Eduooción (Tratado General de Pet/agr,gtá), Libro l. E11oluci6n de la educación, 60. ed. con Introducáón de Carlos Saavedra Lamas, Buenos Aires Vaccaro, 1920, p. 35.
•

16. lbid. p. 36, el subrayado es del autor.
17. El mismo Bunge cita, en este párrafo, el Traité de Logique lnductive (en traducción francesa) de Mili, y pone el ejemplo que trae esta obra sobre el método de
las concordancias, concluyendo: "Tal es lá aplicación que, con un ejemplo físico, ~ ha dado al método de las concordancias, cuya regla fundamental es: 8 ¡ dos
o mas casos del fenómeno en cuestión no tienen más que una circunstancia en
común, esta circunstancia es una cau.!IJ o efecto" (p. 37, el subrayado es del
autor).

La célebre biografía de Catalina II, de W. Tooke1 , publicada a fines
del siglo XVill, traía ya algunas noticias de las actividades de Francisco
de Miranda cerca de la corte rusa: aparece allí como fugitivo de La Habana que desde Estados Unidos y Canadá había llegado hasta San Petersburgo bajo la protección del príncipe Potemkin y en compañía del francés Leroux, pero que encuentra, al parecer, la ayuda que deseaba. Sólo
desde 1810 aparecen noticias fragmentarias en la prensa rosa sobre las
guerras de liberación de las colonias españolas en América, explicable
porque Rusia, Francia, Austria y España, sgnat.arias de la cuádruple
Alianza, no tenían mayor interés en este tipo de noticias revolucionarias.
Sin embargo, hacia 1818 es frecuente encontrar informaciones regulares
y completas: así el Noticiero de San Petersburgo (Sankt-Petersburkie
védomosti) narró las batallas de Valencia, Carabobo, Apure y Barinas.2

18. /bid. p. 37, subrayado del autor.
19. /bid. p. 175.
20

/bid. p. 190.

Entre 1818 y 1825 dos revistas compiten en informar sobre las aotividades revolucionarias de Bolívar: el Bolet{n de Europa (Vestnik
Evropi) El Telégrafo de Moscú (Moskovski Télegraf). El primero se refirió posteriormente a todos los períodos de la vida del Libertador ''teniendo en alta estima su actividad política y militar",3 y El Telégro.fo de
Moscú, portavoz de los liberales decembristas, defiende abiertamente la
lucha bolivariana y se compromete con sus proyectos políticos. Su editor,
Nicolai A. Pólovoi, comentaba con simpatía el papel de Bolívar en la independencia de la América meridional, la fundación de la Gran Colombia y los proyectos del Congreso Anfictiónico de Panamá. La historiadora
Vera Kuteischikova reseña que la fama de Bolívar en Rusia constituye tema aparte. Fue realmente asombrosa y nosotros hemos sabido siempre

y

* Escuela Nacional de An,tropología e Historia (ENAH), México.

�28

C. Varsas Marh'nez: Imagen de BoUvar en la UR SS

Siglo XIX

desde pequeños que se reflejó incluso en la moda de entonces. Recordemos: el primer capítulo de Eugenio Oneguin fué escrito en 1823 y por lo
tanto los dandy librepensadores peterburgueses ya llevaban, lo mismo
qqe Eugenio, "bolívares anchos". Esta palabra la comenta el mismo
Pushkin: "sombrero a la Bolívar". Así pues, Pushkin corrocía este nombre,
y no solo de oídas, sino porque frecuentaba el círculo de N.A. Pólevoi
y S. D. Poltoratski, ambos apasionados admiradores de Bolívar. " 'Hombre
superior a lo humano', así llamaba Pólevoi a su ídolo ".4 l' na muestra del
entusiasmo que despertó Bolívar entre los decembrist.as rusos es el siguiente aparte de un artículo de Pólevoi publicado en El Telégrafo de Moscú
en 1828:
Las incre1bles marchas interminables desde las áridas y tórridas
orillas de Cartagena hasta los límites de la Guayana desierta,
pantanosa y torturada por los calores; de Guayana a Nueva Granada a través de la inmensa y alti'sima cordillera que las separa;
de Bogotá hasta las fronteras de ~nezuela, en las orillas del Orinoco, lejos al otro lado de la capital del Perú, cruzando charcos
infecciosos, encaramándose por abruptos peñascos, entre nubes
de insectos y los inevitables reptiles, con soldados a menudo sin
pan, sin ropa, sin calzado. ¿Quién no reconoce que son campañas
más memorables que las victorias y no admite comparación con
las batallas ganadas según las reglas de la táctica común?. Cada
una de estas hazañas es una victoria sorprendente. Atraverse a estas proezas, asumirlas personalmente, ir a la cabeza de unos soldados nuevos, nacidos y educados en Colombia, sin queja llevarlos
tras de sí y, ya en el lugar de destino, desbaratar con ellos al numeroso ejército español y obligarlo a rendirse en el lugar que hab1'a elegido Bolívar para derrotar a su adversario, ¿no son bastante milagrosos para merecer el título de héroe? .s
Tan fervorosas alabanzas solo pueden ser escritas por quienes estaban
compenetrados de los ideales democráticos y republicanos de Bolívar, querían la caída del imperio ruso y encontraban en el ejemplo sudamericano
una experiencia inédita digna de seguirse.

El Telégrafo ~ Moscú mismo mostraba "ostensible simpatía por los
patriotas y se acentuaba el afán de Bolívar por crear un estado poderoso,
centralizado y con un alto grado de civilización".6 No en vano Pólevoi
publicaba corresponsalías de AJexandr Turguénev y de Yákov Tolstoi
desde Francia, quienes a su vez las recibían de los liberales Benjamín
Constant y del Abate Dominique du Pradt, por razones distintas dos de las
más decididas plumas europeas en defensa de la obra bolivariana. Así los
decemhristas estaban al tanto de las luchas políticas y militares de América
Latina con tanta efusión, que otros republicanos progresistas de Rusia,
además de Pólevoi y Poltoratski, como Piestel, Bestúzhev, Zavalishin,
llegaron a proponer "la creación en Rusia de una república federativa,

29

remitiéndose al Congreso de Panamá convocado por Simón Bolívar". 7
El historiador soviético N. Lávrov, en un ensayo conmemorativo del
sesquicentenario de nuestra independencia, nos explica la razón del entusiasmo de los decembristas por la revolución hispanoamericana:
La primera generación de revolucionarios, los decembristas, contemporáneos de esa guerra, siguieron atentamente el desarrollo de
la misma. En los patriotas latinoamericanos veían compañeros de
lucha contra la opresión y la tiranía. Los decembristas estudiaron
c on atención no solo la experiencia de la lucha de los pueblos de
América Latina por la libertad y la independencia, sino también
los regímenes políticos y sociales de los nuevos estados que se formaban. Piestel y Bestúzhev, jefes del movimiento decembrista,
estudiaron cuidadosamente la constitución de las nuevas repúblicas, a fin de aprovechar los mejores modelos de su legislación y estructura estatal en la Rusia republicana del porvenir, en nombre
de la cual los revolucionarios rusos se alzaron en diciembre de
182 5 justamente cuando la victoria coronaba la guerra de los pueblos de América Latina por su independencia. 8
Aunque en sn patria y en el extranjero Bolívar recibía arteros ataques
de sus enemigoo, que lo tildaban desde inepto en lo militar y ambicioso
en lo político hasta de querer erigirse en monarca de las naciones que él
mismo fundaba, hubo escritores rusos que defendieron a su contempo ráneo de esas acusaciones, como el artículo de E. Belov que recoge la Enciclopedia de ciencias militnres y mari'timas, donde se explican las acciones
de salvación tomadas por Bolívar ante las urgencias del tiempo y que habían servido para acusarlo de ambicioso y monarquista. 9 No faltaron, por
supuesto, documentos insidiosos sobre Bolívar, con la misma cantilena,
basándose en publicaciones de exoficiales personalmente enemistados con
el Libertador y que se difundieron profusamente en Europa en las dos décadas posteriores a su muerte. K. Krai es uno de ellos.1°
Pero solamente se han encontrado escritos sobre el Libertador en las
dos revist.as reseñadas, el Bolet(n de Europa ) El Telégrafo de Moscú.
También El Hijo de la Patria (Synotiéchestva) de San Petersburgo publicó en 1826 una sumaria biografía de Bolívar en donde afirma que
su ambición es de carácter noble y sublime; él repudia la adquisición de fortuna cualquiera que sea y desea morir con la fama del
hombre que estableció y afianzó la tranquilidad en América del
Sur.

También allí se puede leer una crí tica raramente temprana a las aspiraciones separatistas ( de Páez, Santander, etcétera) que dañaban la unidad
del Estado recién creado, la república centralizada de Colombia.11

�30

SigloXIX

Cuando Bolívar murió, el Noticiero de San Petersburgo (3 de mano
de 1831) publicó una nota necrológica que ponía el acento en "su papel
excepcional de organizador de la guerra Je independencia ' '12 y El Telégrafo de .lfoscú llamó a Bolívar, en ese mismo año, "sagrado para todas
las per»onas progresistas' ~l3
En la segunda mitad del siglo XIX desaparece Bolívar del interés de
los historiadores rusos, a la par que se precipita la expansión territorial
imperialista con la conquista de Crimea , la guerra del Cáucaso, la ocupación de Siberia y la agresión zarista a China.

2.

LA IMAGEN DE BOLIVAREN LA UNIO~ SOVIETICA

Salvo algunas biografías breves publicadas en Rusia con motivo del
Centenario del nacimiento de Bolívar ( L883), como PI qu e insl'rl.t el
Boletín de Historia 1(lstorichevski véstnik)1 4 encomiando el papel de
Bolívar en la guerra de independencia, el ensayo de V. Suvórova y el de
Iván Franko, estos dos publicados al filo del si¡¡;lo. en l 903 } 1904 rf'spectivamente, no se conocen en la Rusia pre-revolucionaria estudios significativos sobre la independencia latinoamericana. ::iuvórova en su biografía analiza con objetividad la situación colonial a comienzos cld siglo
XIX y las causas de las guerras y sigue de cerca las incidencias en la vida
del Libertador, fundamentándose en autores latinoamericanos, en los informes del viajero ruso N. Klark y se deja llevar de la idealización del
héroe, al decir de Mijail Fainshtein.15
Franko escribió para sus coetáneos, los campesinos ucranianos, y ciertamente no deja de llamar la atención que redactara un ensayo con pretensiones populares. Pero después aparece un gran vacío en la historiograña
rusa de comienzos del siglo.
Cuando después de la victoria de la Revolución de Octubre la nueva
Unión Soviética inició la publicación de las obras completas de Carlos
Marx y Federico Engels, muchos de sus artículos políticos fueron integrados sin comentarios marginales ni no tas ex plicativas que calificaran, de
alguna manera, los asertos escritos por los máximos fundadores del materilismo histórico.
Se prohijó de tal suerte el dogmatismo a la palabra escrita y se impidió no solo la crítica y la ponderación , que hiciera ecuménico el l egado
revolucionario de Marx y Engels, sino el desarrollo conceptual y creador
de una nueva generación de marxistas. Fue el caso ele! opúsculo de Marx
sobre Bolívar, escrito en 1858 para la Nueva Enciclopedia A mericana, que
editaban en Nueva York los señores Charles A. Dana y George Ripley, y

C. Varga, Martínez: Imagen de Boli'var en la URSS 31

que prácticamente desconocido durante casi ochenta años,. se incluyó en
la primera edición rusa de las Obras de Marx y Engels p_ubhcada en 1934.
De esta manera durante muchos años no se pudo apreciar el papel de revolucionario clasista , enemigo del modelo burgués y profundamente antimperialista que tuvo la vida, obra y pensamiento de Bolívar. Por el contrario, la breve biografía de Marx sobre Bolívar sirvió para &lt;I?e la izquierda
rehusara el estudio de su legado y para que la derecha fortificara su apreciación tradicionalista del héroe. Como en dos ocasiones he escrito ya al
respecto, remito al lector interesado a esa bibliografía.16
Ahora nos interesa saber que los historiadores soviéticos de la década
de los cuarenta, V. M. Miroshevski,17 F . Marshal y B. Kreyn, 18 S. N.
Rostoroki y B. K. Rudtzov, quienes en 1940 publicaron una Nueva Historia de los paises coloniales y dependientes, 19 se identificaron casi mecánicamente con la letra y el espíritu del opúsculo de Marx al tratar de Bolívar.
Resaltan el origen aristocrático del Libertador, el ambiente frívolo de su
juventud en Europa, su llegada tardía al proceso revolucionario de Venezuela, la pérdida de Puerto Cabello, la entrega de Miranda para "deshacerse de un rival peligroso y abrirse camino para subir"; se hace énfasis en
que era Bolívar el típico representante de los terratenientes separatistas
criollos, distinguido por su inteligencia, visión política, conocimiento de la
situación internacional y ...su capacidad de maniobrar.Y aunque separatista, "jamás fu e demócrata" . Artificioso, efectista, ambicioso, grosero
demagogo, en verdad era desconfiado y odiaba al pueblo. Militar de escasos talentos, al primer fracaso perdía la cabeza y abandonaba a su ejércit o. Y repiten la conocida diatriba de Marx: "es enojoso leer cómo a este
cobarde, vil y miserable canalla lo glorifican como a Napoleón 1".
i\,1uchos otros episodios en la vida del Libertador aparecen tan tergiversados que es difícil identificarlos. La entrevista de Guayaquil es vista
como expresión fehaciente de la ambición de Bolívar que así actuaba para
crear un vasto estado unido bajo su gobierno; el Congreso de Panamá se
habría c onvocado para igual fin, y la Confederación de los Andes habría
sido un tercer esfuerzo fallido, fracasos que a la postre lo llevaron a renunciar.
Las opiniones de Miroshevski son casi idénticas a las que en 1950 publicó la Gran Enciclopedia Soviética. Adolecen las dos de unilateralidad,
seguidismo acrítico al esquema de Marx y, ya lo hema, dicho, ausencia de
espíritu marxista en el estudio de la historia, porque no se hacen ni esfuerzos mínimos por encontrar las obvias contradicciones de clase entre ese
"terrateniente típico" y el hecho de su empobrecimiento, ni entre él y la
burguesía comercial ascendente, su enemiga, ni entre su obra inconclusa y
la de los que le sucedieron para fundar el estado oligárquico. Se le ha di&amp;-

�32

C. Var¡¡os Martínez: Imagen de Bollvar en la URSS 33

SigloXIX

culpado so pret.exto de la época dogmática y obscurantista en que vivió Y
en la ausencia de fuentes bibliográficas. Miroshevski, 1()3 redactores de _la
GES y otros sí tenían en los años 40 las fue~t.es que ~o lnvo Ma~; pudieron corregirlo pero o no quisie~n ~ ~o pud1ero~, m~ntras repeban toneladas de libros sobre el papel del mdiv1duo en la historia.
En 1956, M.S. Alperovich,20 Ermolaev, Semiónov y otros publicaron
un ensayo histórico rectificatorio, el primero de un~ _seri~ no~le por~e
se reconocieron las fuentes erróneas de Marx y se dio as1 cabida amplia a
una discusión tan objetiva como plural sobre las caract.erísticas de la independencia latinoamericana y el papel de sus_ héroes er,ó~~os. En_ 19~\J~sé Grigulevich Lavretski publico por vez primera su S1mon Bobvar '2 SJ:
multáneament.e a un valeroso artículo en Problemas de la Historia (YoproSJ
Istorii) "sobre la lucha libertadora de las colonias españolas en ~érica_"
escrito por los historiadores referidos. Allí refutan a la Gran Enciclopedlll
Soviética iniciándose con ello una severa autocrítica, que tiene su culminación en la nueva versión de la palabra "Bolívar" en la edición de 1970 de
la GES en ruso y de 1973 en inglés. Pero con las nuevas ob~as de rema
livariano publicada en la URSS, particularment.e con los escntos d_e Anatoh
Shulgovski, 22 las propias rectificaciones de la GE_S_ quedan _anucuadas y
parecen remiendos irnprovisad!)S. El Proyecto polit1co del Liberta~or~ es:crito por Shulgovski en 1983, es tan radicalmente nuevo que podrías~
ficar, al fin, el análisis de la vida y obra del Libertador a la luz del mate":1lismo histórico. Su ensayo Una vida en aras del_futuro 23 sobre el '."e~~Je
inconcluso y la vigencia revolucionaria de Bohvar representa el Vll'llJe mdispensable que hacía falta para poner de ~ue,o al _Libertador a la cabeza
de la nueva insurgencia; porque1 como e1 mJSmo dec1a,

bo:

libertador o muerto mereceré siempre el honor que me habéis
hecho sin que haya potestad humana sobre la tierra que detenga
el cur~o que me he propuesto seguir hasta volver segundamente a
libertaros.24
1

3.

A PROPOSITO DEL BOIJVAR DE LAVRETSKI

Entre los historiadores contemporáneos de la Unión Soviética desta•
ca José Grigulévich Lavretski, doctor en Cienci~s Hi~óricas, correspo?diente de la Academia de Ciencias de la URSS, v1cepreS1dente del ConseJO
de Redacción de "Ciencias Sociales Contemporáneas", miembro de honor
de la Sociedad de Escritores de Colombia, del Instituto Mirandino de Caracas y de la Academia Nacional de la Historia de Venezuela. Es autor de
numerosos ensayos históricos sobre Bolívar (1958, 1960, 1966, 1982),
Miranda (1965), Guevara (1975), Salvador Allende (1978), y de_ es~dios
sobre Rusia y la lucha por la Independencia Española (1976), Htstona de
la inquisición (1980), La Iglesia y la Sociedad en América Latina (1982),

entre otros. Su Simón Bol(var (1958) ha sido muy celebrado y goza de
excelente reputación como introducción al análisis marxista de la vida,
obra y pensamiento del Libertador. Se le ha publicado varias veces25 en
Moscú y en Caracas. De este libro dice Mijail Fainsht.ein que
narra en forma viva y amena la vida del ardiente revolucionario
y disipa leyendas sobre Bolívar creadas por los falsificadores burgueses de la historia.26
Lavretski contribuyó, con su obra bolivariana, a modificar sensiblemente la idea que se t.enía en la Unión Soviética sobre el Libertador. Y
con ésta y sus escritos mirandinos, sentó pautas avanzadas y creativas para
juzgar las revoluciones latinoamericanas. Su biografía de Bolívar tiene
aciertos destacados: introduce el análisis de las contradicciones de clase en
la bibliografía bolivariana -su mayor mérito- y subrayó el esfuerzo del
Libertador por lograr alianzas de clase en lo nacional y en el ext.erior
(pg. 179); mostró la prudencia de Bolívar cuando supo ceder en la discusión sobre el presidencialismo (pg. 164) y cuando no cedió frente a las
coaliciones de aristócratas y burgueses criollos por apoderarse de los frutos de la emancipación (pg. 168).
Sin embargo, Lavretski reit.era viejas acusaciones que le lanzaron en su
tiempo los demoliberales recalcitrant.es, justament.e los más caracterizados
representantes de la oligarquía naciente, particularmente .e n el lustro final
de su vida, descrita siempre como la más sombría y retrógrada en la vida de
Bolívar y que ahora empezamos a rescatar como la más lúcida, difícil y revolucionaria. No comprender el caráct.er de enfrentamiento de clases antagónicas que rodeó la vida del Libertador desde 1826 hasta su muerte conduce a reiterar la síntesis intencionada que repetían hasta la saciedad los demagogos de su época: Bolívar fue guerrero y nada más; la independencia
fue su mejor obra; al final, por no dejar hacer a IQ3 magistrados, apoyarse
en el clero y en los militares venezolanos e instaurar la dictadura bonapartista, frenó el desarrollo de libertad de la democracia institucional. El escritor tradicionalista colombiano Germán Arciniegas, fiel representante de ese
conservadurismo a ultranza que se arropa con fraseología liberal, lo dice
sin ambages:
hubo tiempos mejores, cuando al guerrero que hizo la campaña
desde el Orinoco hasta Ayacucho no había entrado en el período
de deterioro que marchitó su mente en el último lustro de su vida.27 Bolívar había ganado las batallas más difíciles de la guerra
y comenzó a perder las de la paz.28
·
Otro epígono de aquellos demagogos de antaño, el escritor liberal
que se cubre con ropaje socialista Gerardo Molina, reitera el infundio:

�34

C. VaT(JJI Martínez: Imagen de &amp;l(var en la URSS

SigloXIX

En ese año desgraciado, 1826, Bolívar rompió con su pasado. Su
gloria realmente llegó hasta entonces. De allí en adelante todo
fué deplorable: la aceptación de las actas de la dictadura que le
ofrecían sus tenientes en el viaje de Lima a Santa Fé, la ruptura
definitiva con Santander, la Absolución de Páez, las veleidades
monárquicas y en favor de un protectorado inglés, sus actos y
omisiones después de la conspiración del 25 de septiembre; todo
eso destruyó la leyenda elaborada en los años de la guerra y de la
construcción de repúhlicas.29
Por eso es necesario saber a fondo por qué subsiste, aún entre escritores de vanguardia, ideas conservadoras respecto al último lustro de vida dd
Libertador y, por supuesto, si ciertamente Bolívar claudicó en su lucha revolucionaria que para entonces solo podía ser antioligárquica, antihegemónica, an timperialista.
La ideología política que se manejó durante los años de la independencia de nuestra América es rica en directrices y matices, pero frecuentemente se halla impregnada de personalismos que la disimulan. Se puede conocer mejor estudiando las contradicciones sociales y políticas entre los actores de la guerra. Gracias así a los enfrentamientos entre Bolívar y sus
aliados, de una parte, y los partidarios de Santander, Páez, y otros, se
puede evaluar, siglo y medio después, la estructura de clase y pensamiento
de los contendientes. Sin proponérselo, Santander, el más sobresaliente político neogranadino de entonces, nos ha dejado el testimonio de la conducta y el pensamiento burgués triunfante hacia 1830 y por contraste, del fracaso transitorio de Bolívar.
Lavretski, al analizar las causas de este fracaso, dice que
Bolívar temía una guerra de ilotas y no quería pelear contra ellos.
Comprendía que un pueblo sublevado en lucha por sus derechos
es una fuerza enorme y todopoderosa. La tragedia de Bolívar consistía en que no quiso encabezar esa fuerza y, con ayuda de ella,
llevar a la práctica las reformas planeadas. A esta fuerza él la temía, temía verse aislado y aplastado por ella (pg. 160).
Entonces, como rehusó el apoyo del pueblo, se acogió al sostén de la
reacción:
reconocía que en las revoluciones se puede triunfar apoyándose
solo en el pueblo revolucionario, pero también pensaba que los
frutos de la victoria solo podían mantenerse con ayuda de elementos conservadores: el clero, los grandes hacendados y los ricos, como había hecho Napoleón (pg. 160).
Por ese apoyo debía pagar un alto precio: restablecer estructuras coloniales.

35

Siguiendo a los clérigos, empezaron a asediar a Bolívar los adversarios de las innovaciones republicanas, todos los que soñaban con
restablece; su antigua influencia, su poder y sus riquezas; entre
ellos hab1a muchos que en tiempos pasados fueron partidarios
abiertos o solapados de los españoles (pg. 164).
En suma, Bolívar habría traicionado así sus más caros ideales revolucionarios.
Pero, ¿cómo no ver una desembozada lucha de clases en medio de las
aparentes disputas personales entre dirigentes del estado recién emancipado? ¿Cómo no considerar que cuando el Congreso granadino destituía a
Bolívar antes de Ayacucho y le regateaba apoyo logístico, la burguesía
emasculaba el proyecto libertador porque no le importaba ni la independecia, ni las soluciones sociales, ni la unidad antimperialista de América?
¿Y ~n fin, cómo explicar que, dictador a pesar suyo, usó el poder para garanbzar la "nación de repúblicas" como un freno a las ambiciones particulares de los emisarios regionales y representantes del nacionalismo estrecho?

4.

POR QUE SUBSISTE UNA IMAGEN REACCIONARIA DE
BOLIVAR

Porque aún no se ha estudiado a plenitud el Bolívar inmerso en la lucha de clases, porque aún quedan rescoldos de las acusaciones demagógico-burguesas, porque no se aprecia a Bolívar más que como paladfu de su
clase original y no de un proceso de ruptura que iría más allá de la independencia y porque a ese esquema ha contrihuído cierta ''izquierda" masónica, tradicionalista, temerosa en reconocer que nunca fué más radical
Bolívar que cuando debió enfrentar a las oligarquías criollas, a las aristocracias coF1Spiradoras y al imperialismo intromisor, todo eso justamente
al final de su vida.

.• Es_ paradójico: las ideas reaccionarias de la oligarquía santanereña, el
mili~rtilmo de casta de oficiales venezolanos, el revam:hismo enconado de

la ~ocraci~ peruana, la campaña de desprestigio concebida por los monro1s~s amencanos, todos ellos empeñados en hacer morir los planes que
~!•var trabajó desde 1826, han persistido en no pocos historiadóres y po!•tólogos avanzados de nuestra época que no. se atreven a asumir el legado
mconcluso y espectante deJ Libertador.
Después de Ayacucho, que parece ser la línea divisoria entre los que
declararon que derrotados los españoles no había más revolución y los que
pe?831'on que entonces ~mpezaba el gran cambio, aparecen los proyectos
mas perdurables de Bohvar: los planes continentalistas, que van desde la

�C. VarSos Mart{nez: Imagen de Bol(var en la URSS

ej~oli~~!.~rtca~

37

Colo~~ia la r~d~, pasando p~r la Confederación de
lÓSi
la remuon anfictiomca de Panama; los grandes esfuerzos
J).Qf-r,m~tai, ~ 'j&gt;ases de una constitucionalidad original y propia para los
americanos liberados después de los trescientos años coloniales; y el denodado lúncapié en la unidad política de América Meridional para sobrevivir,
mi¡_PélJl..®,íil su vez un equilibrio universal que permitiera la pluralidad de
sistemas y un cierto tipo de coexistencia. Todo eso -su obra trascendente- es inspiración de los últimos año;.

diosos e invtStigadores, pero también en manos del pueblo para que cuando
decida, retome el lúlo conductor de una revolución latente e impostergable, propia y legítima, enraizada en la médula de la nacionalidad que ansía
nueva democracia, porque, lo dijo él, "los pueblos que no hacen revoluciones no merecen la libertad''. JO

:A .pesar del permanente atasco a la gestión bolivariana en las cámaras
-y flR la prensa -libre a pesar de todo-, no desmayó Bolívar en prepararse
1!ª'1'3 la defensa militar del continente, ora proponiendo la alian~a con
¾ixico, ora purgando por la liberación de Cuba y Puerto Rico, yen&lt;losc
hasta elaborar planes para liberar Brasil y de ser factible, limpiando de monarquistas a la propia España.

NOTAS

Ma~~. lista

Frente a las vallas de la reacción entronizada en el Congreso colombiano, persistió Bolívar en ofrecer una alternativa revolucionaria ª'.1!c la
expansión imperialista que e1 había vislumbrado con prematura lll ti&lt;lcz
tiempo atrás. Así, su lucha antihegemónica se inscrihe con perfiles de precursora, y cubre desde 1818,en que protesta por el falso neutralismo norteamericano cuando el asunto de las goletas Tigre y Libertad, hasta 1829,
en que vivió entristecido al confirmar la efectiva campaña de desprestigio
que se articulaba desde Estados Unido,.
Las muchas leyes sociales que hoy le son tan reconocidas como avanzadas aún para su época -libertad de esclavos, reparto de tierras, programas de asentamientos urbanos, defensa ecológica, desarrollo de la minería,
etcétera- solo sirvieron, en su momento, para aumentar la saña contra el
Libertador que desmontaba, así, el aparato colonial que la burguesía ansiaba seguir usufructuando. No es sino releer las actas de los congresos d,·
entonces para constatar con qué acrimonia los delfines del capitalismo usurero se incomodaban ante los decretos bolivarianos. Algunos aprobados a
sabiendas de que jamás serían cumplidos, los abogados de la burguesía
cumplieron bien su papel de clase: lograron desalentar al Libertador y sumirlo en depresión mortal.
Cuando reflexionamos sobre el fracaso del proyecto bolivariano, evadimos las cuestiones cruciales con subterfugios pena;os: era demasiado avanzado, era utopista, era loco. Menospreciamos la capacidad de intriga y
aislamiento que le impuso su clase enemiga, y el que Bolívar ciertamente
no pudo llevar a la práctica su ideario por carencia de tiempo lústórico para hacerlo, nunca por retrogradación imposible, jamás por traición. Pero lo
hemos dicho muchas veces: su obra discontinua está ahí, a la vista de estu-

-

l. Tooke, W.: The Life of Catharine Il, Empress of Russia. 5a. ed., Tomo III,
Dublin, 1800, pgs. 115-116.
2. Fainshtein, Mijail: Revista de América Latina, Moscú, 1982,pg. 45.
3. id.,pg.45.
4. Cit. por Vera Kuteischlkova en "Veinte horas de Angostura", Revista de Amén
ca Latina, Moscú, 1982, pg. 42.
5. Moskovski Télegraf (1828), cit. por Lavretsky, l. G.: Simón Bol(var, Editorial
Progreso (traducción del ruso por P. Boyko), Mo_scú, 1982, pg. 178. Las citas
hacen referencia a esta edición.
6. id., parte 2, pgs. 177-180 (1826), cit. por Fainshtein, pg. 45.
7. cit. por J. Grigulevich: Ruia y la lucha por la independencia de América Española, pg. 7.

8.- Lavrov, N.: El/ SO aniversario de la guerra de independencia, en Cultura y Vida,
Moscú, 8 (1960), pg;. 10-13.
9. Enciclopedia de. •., S. Petersburgo, Tomo 1, pg. 470 (cit. por Fainshtein, pg.
49).
l O. Diccionario Enciclopédico, S. Petersburgo, Tomo 2 (18"9), pgs. 394-97.
11. El hijo de la patria, S. Petersburgo, 110 (1826).
12. Noticieros de S. Petersburgo (3 de marzo de 1831), cit. por Fainshtein.
13. Moskovski Télegraf, parte 4 (1831), pgs. 579-80.
14. Bolet(n de Historia, S. Petersburgo, 1883; O. Suvórova: Uh Washington sudamericano (1903); Ivan Franko: Bol(var, Lvov, 1904.
15. Cfr. Suvórova.
16. Vargas Martínez, Gustavo: Bolívar y Marx: otro debate sobre la ideologú, del
Libertador, México, 1983; Reflexiones sobre el sueño bolivariano de la Patria
Grande, México, 1985.

�38

Significación de la obra
de Enrique José Varona
en la filosofía cubana

Siglo XIX

17. Miroshevsk~ V.M., et al: Nueva historia de los pa1'ses coloniales y dependien.
tes, Ed. Problemas, Argentina, 1941.
18. Miroshevski, V. M. et al: El movimiento libertador en las colonias americanas de
España, I 792- I 81 O, Tomo 1.

Pablo Guadarrama González *

19. íd., pg. 370.
20. Alperovich, M. S., et al: Acerca de la guerra de la liberoción de las colonias
españolas en América, I 81 O- I 826 (Voprosi istorií).
21. Lavrets4 lsidor: Simón Boli'var, Ed. Económic~social, M0saí, 1958.

-

22. Shulgovski, A.: El proyecto poUlico del Libertador Ediciones Ceis Bogotá,
1983.
'
'
23. Shulgovski, A.: "Una vida en aras del futuro",El D,á, México,julio de 1983.
24. Bolívar, Simón: Obras completas, Proclama de Campano, 7.9., 1814. Edit.
Lex, La Habana, 1950.
25. Lavretsk~ l., citado.

26. Fainshtein, pg. 51.
27. Arciniegas, Germán, prólogo a La constitución de la Quimera (de H. ValenciaVilla, Bogotá, 1982, pg, 9).
28. i'd.,pg.9.
29. Molina, Gera.rdo: "El militarismo en la época de la Independencia" revista
Boffvar, SI, Vol. XI, 1959, pg. 484.
'
30. CTr. Mariano Sánchez Roca, Espíritu del Libertador, en Bolívar: Obras Com.
pletas, ep11ogo, Tomo 111, pgs. 853 y ss.

Los años de fecundidad filosófica de Enrique José Varona (1849-1933)
se enmarcan entre la octava y la novena década del siglo pasado, hecho
est.e que se puso de manifiesto no solo por los resultados de sus significativas conferencias filosóficas que sobre lógica, psicología y moral pronunciara entre 1880 y 1933, sino por el dedicado empeño autodidáctico de
situarse al tanto del desarrollo del pensamiento filosófico mundial. V arona fue, y parece que tomó conciencia de ello, el digno heredero rle la tradición filosófica cubana que había partida de José Agustín Caballero, Félix Varela y José de la Luz y Caballero hasta llegar a su destacada labor
filosófica, que le hizo convertirse en la figura finisecular más relevante en
el pensamiento filosófico cubano, que entroncaba con el restante movimiento positivista que por esos años predominaba en Latinoamérica. El
filósofo cubano, si no el mayor, puede ser considerado junto a José Ingenieros (1877-1925), uno de los dos máximos representantes de esta corriente del pensamiento en nuestro continente, dada la profundidad y originalidad de sus ideas.
Varona tuvo ante sí la disywitiva que se les presentaba a todos aquellos que en nuestras tierras se identificaron con el positivismo, esto es, o
defender las dogmáticas ideas de Comte -como lo había hecho el cubano
Andrés Poey-, o tomar la otra §enda, la que presentaba el positivismo in-

gl~.
El deseo de c0nocer todos los adherentes de la doctrina que profesaba me llevó a estudiar a algunos filósofos ingleses designados
en Francia como positivistas. Me encontré en un mundo nuevo.
La escuela inglesa era sin duda positivista, pero sin haber pasado
porComte.1

* Universidad Cenual de Las Villas, 01.ba. Ponencia presentada en el XI Congreso Interamericano de Filosofía, Guadalajara (México), noviembre de 1985.

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SigloXIX

Esto no significó que Varona echase porla bo,rda todaslasideas del filó.
sdo francés. Ahora bien, lo primero que censuro Varona ,en Co'.11 te fu_e el
no haberse mantenido, como al inicio de su obra, fiel al metodo mducbvo,
método que según nuestro pensador era el resultado consecuente del desarrollo de las ciencias naturales y la filosofía. Esto, sin duda, se~~a_ba a
Varona del fundador del positivismo -pero no lo separaba del pos1bv1S1no
mismo-, quien ya había desarrollado con Mili el método inducti~o, recha•
zaba el carácter dogmático, autoritario del comtismo, y en especial su pr~•
tensión religiosa. Pensaba que la Jlamada ley de los tres esf:3dos no hab1a
sido más que el producto de una observación imper~e~ta ~, mconse~uente.
La aguda pluma de Varona se dirigió contra la claSJ~1cac10n com tlana de
las ciencias, la cual, partiendo del punto de referencia del, ~ado de gene•
ralidad de cada ciencia, situaba en la cúspide a las matemabcas, argume•,•·
to que eJ filósofo cubano, acorde con el criterio :.penceriano, no acepto,
ubicando en su lugar a la lógica.
En relación con Spencer, Varona pensaba que había co~?nu~do ~'.1ª·
mente la ohr-1 de Comte, en especial, mediante la elahorac10n sstemabca
de la sociología. De Spencer, Varona tomó su evolucionismo, su teoría d~I
equilibrio, su seudodialéctica de lo homogéneo inde~inido ~ _lo hetero~eneo definido las ideas fundamentales de sus concepciones ebcas y sociológicas, su e~tremado fisiologismo y hi~logismo, su ~~~vinismo social,
su liberalismo y su individualismo. Admiro la gran erudic1011 d_el _pensador
inglés y tomó conciencia de la necesidad de un vasto conoc1m1ento del
mundo para poseer una concepción lo más ac~rta~a de él. ~n ~p~ncer,
Varona encontró respuesta a muchas de sus mqu1etudes ps1cologicas Y
pedagógicas.

AJ igual que Stuart Mili, Var?~ª• otorgó esp~cial atención ª. ,'ª ló~&lt;:3
inductiva que le conducía al emptnsmo. La premisa de que partio_el_ f1Jo.
sofo cubano para aceptar y desarrollar estos criterios fue el reconoc1m1ento
de la uniformidad de la naturaleza, es decir, más que preocuparle el proble•
ma de objetividad de los fenómtnos naturales f sociales -de la _cual no
tenía dudas-, partió de que estos estuviesen regidos por leyes uniformes.
Siguiendo el postulado positiv~ta, Varona tomó como_ ~u?to ~~ /ar·
tida giioseológico los hechos: "recopmos hechos para adqmnr ideas , re•
comendaba aunque conocía que "los hechos lo prueban todo. Los hechos
no prueban nada. Según te rompas las narices contra el obje_to o te enc~r~
mes en el Pico Turquíno";3 poniendo de esa forma de manifiesto las hm1taciones propias del empirismo era el agiiostic~o del que Varona no_ se
pudo librar, aun cuando afloran en s~ ~oseo!ogia algunos rasgos~~ bien
pudieran identificarlo como un agnosbco. Sm embargo, ~ _confianza en
que el hombre dominaría las fuerzas de la naturaleza le hicieron superar

P. Guada"ama González: Joré Varona en la filorof(a cubana

41

este rasgo propio del positivismo. Sus profundos análisis sobre las reta.
ciones psicofisiológicas, problema este aún no resuelto por la ciencia de su
época, le indujeron a dejar atrás los marcos de la gnoseología positivista.
Varona estaba convencido de que la toma de conciencia de nuestra limitación temporal en el proceso del conocimiento no debe menguar nuestros esfuerzos en la búsqueda de la verdad, la cual nos reafirma en las múltiples actividades de este mundo. De aquí la satisfacción que se siente
cuando sin humildad ni arrogancia podemos afirmar que se entrevé algo,
que se sabe.

l.
La obra filosófica de Varona encierra en última instancia una postura
materialista frente al problema fundamental de la filosofía y esto se puede apreciar sobremanera en algo que lo diferenció notablemente del positivismo: su ateísmo. Muchos de los diri¡rentes de nuestro proceso de liberación nacional se percataron del extraordinario papel que representaba la
Iglesia para el dominio español y consecuentemente lanzaron sus ataques
directamente sobre esta milenaria institución. Entre ellos cabe destacar al
máximo exponente de nuestras guerras por la independencia, José Martí,
quien puso de manifiesto en todo momento su marcado anticlericalismo.
Si bien es cierto que la postura anticlerical fue elemento común no sólo de las personalidades políticas sino también entre las intelectuales de
fines del siglo pasado en nuestro país, no sucede así con las ideas ateístas,
ya que es común encontrar figuras que se declararon abiertamente anticlericales sin que por ello renunciaran a sus creencias religiosas. Esto conduce a pensar que resulta mucho más meritoria la valoración de aquella
personalidad en la que se conjugan amb~ factores. Tal es el caso de Varona quien, desde que irrumpe en la vida nacional a través de su labor filosófica y científica, junto al anticlericalismo dejó siempre impreso el sello
de su convencido ateísmo.
No cabe duda de que, al igual que en la AJemania de la cuarta y quinta década del siglo XIX, como señaló Engels,4 la lucha contra la religión
era una batalla política en la Cuba de fines de este siglo, cuando se em.
prendía el proceso de emancipación naciona~ el enfrentamiento con la
religión y la Iglesia también tenía una profunda significación política.
Mayor valor tendrían esos ataques cuando iban dirigidos no solo contra
el aparato institucional de las religiones si.no contra la esencia, raíces y
función de la concepción religiosa del mundo.
La sigiiificación de la labor ateísta y anticlerical de Varona no ha sido

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Siglo XIX

valorada suficientemente por cuanto la historia burguesa ha querido intencionalmente ocultar o subestimar este importante aspecto de la filosofía
varoniana, ya que, como señala con acierto Carlos Rafael Rodríguez,5 en
este sentido a Varona no se le puede combatir con las mismas armas que a
los marxistas y la mejor forma que han encontrado ha sido pasar por alto
estas ideas.
Varona duran te su infancia recibió la correspondiente educación religiosa en las escuelas Pías de Camagüey, su ciudad natal. Lógicamente, la
influencia de esta formación se evidencia en sus años juveniles, cuando publica sus primeros artículos periodísticos en el rotativo de esa ciudad: El
Fanal. Pero durante el período de la guerra de los 10 años se somete a una
intensa vida de estudios en fonna autodidacta en la que se pone en contacto con los clásicos de la literatura y la filosofía universal, y, lo más importante, con los últimos adelantos de las ciencias naturales, en especial con
la teoría de la evolución de Darwin. El resultado de esta labor fue la ruptura con sus creencias religiosas.
Tenninada la guerra se incorpora activamente a la vida política y cultural del país y ya en 1879 deja sentada claramente su posición ateísta
cuando publica uno de sus primeros trabajos de carácter filosófico : "La
evolución psicológica". En él expresaba que " hoy sabemos cuán deficiente
es ese presunto creador de orbes, en cuyo leer ya ha quemado tanto incienso la humanidad endiosada ".6 Ya aquí expresaba por vez primera su profunda concepción ateísta del mundo y entraba a analizar el problema
como un objeto especial de la investigación científica.
En definitiva una posición ateísta en cierta medida implica una concepción no solo materialista, sino también dialéctica, ya que supone no
admitir una fuerza exterior en el devenir del mundo, sino concebirlo en su
unidad material y en autodesarrollo. Este hecho diferencia notablemente a
Varona de los fundadores del positivismo. Si bien Com te había criticado el
cristianismo y otras religiones por considerarlas sistemas especulativos, no es
menos cierto que erróneamente concibió la religión como la fase primaria
de la evolución de la humanidad en correspondencia con su falsa teoría de
los tres estadios de la evolución de la humanidad y como etapa necesaria
de proceso del conocimiento humano. Por otro lado, Comte rechazó las
religiones creando una nueva religión no menos reaccionaria que las demás
que estimulaban en las masas el espíritu de sumisión y conformidad.
Por otra parte, Spencer aspiraba a dar punto final a la irreconciliable contradicción que existe entre la ciencia } la religión. Pero su solución
eran tan útil como imposible porque consistía en apoyar la fe religiosa sobre la base de los adelantos científicos. Se¡!,Ún el filósofo inglés ·cuan do el

P. Guadarrama Gon~ált%: José Varona en la filosof1'a cubana 43

c~e~tífico se enfrenta a los misterios de la naturaleza, ante lo cognoscible,
dinge sus pasos hacia la religión. El agnosticismo hizo que Spencer aban~~nara el terreno de la_ ciencia y pasara al de la religión. No es esta la posic1on de Varona El filosofo cubano tuvo siempre una extraordinaria confianza en los avances de la ciencia.
La concepción de Varona es radicalmente nueva en este aspecto respecto tanto a Comte y a Spencer, como a los representantes del positivisn:'~ en su segundo e~pa, los empiriocriticistas y pragmatistas, quienes en
!og¡ca. c?rrespon~~n~ia con_el retomo bu_rgués a la religión en la época
imperialista concilianon sus ideas con el mas vulgar clericalismo.
Marx y Engels establecieron que el ateísmo es una manifestación típica de las clases progresistas y en particular esto se aprecia en fonna más
agu.da en la época de ascenso de la burguesía cuando, junto a las banderas
ª.nbf~u~es de liberta? e igualdad, esta clase enarbola las consignas del anticlencalJSmo y el ateismo. En nuestra situación este hecho está ligado a
nuestro proceso de liberación nacional y a las aspiraciones de los ideólogos burgueses, como Varona, de dar libre paso a las relaciones capitalistas
de producción.
La rurguesía europea de fines del siglo pasado había ya demostrado su
carácter reaccionario desde su traición durante las revoluciones de 18481849 y la clase obrera internacional había puesto de manifiesto su pujanza con la difusión de las ideas del socialismo científico, la fundación
de la I Internacional y la máxima expresión de las luchas de las masas
populares en ese período: la Comuna de París. Esta burguesía no podía
continuar estimulando el ateísmo y el anticlericalismo como antes lo
había hecho porque estos eran un anna que se volvía ahora contra ella
mis~a. Pero no era esta la situación de la rurguesía latinoamericana y en
particular de la cubana en la segunda mitad de este siglo. Los pueblos latinoamericanos no hacía mucho que se habían emancipado del colonialismo español y portugués, las relaciones feudales de producción deform~das por formas esclavistas aún predominantes en la mayoría de los
pa1ses y la lucha por alcanzar el predominio de las relaciones capitalistas
~e producción_ en esas ~?ndiciones era una labor progresiva por cuanto
s1g111ficaban la implantac1on de una fonna superior de producción.
~ En el caso, específico de nuestro país, donde el colonialicmo español
aun ~ mantema, esta empresa tenía una mayor significacióu, y las manifestacion~ ateístas y :rnticleri~es de los ideólogos de nuestra burguesía
Y en particular de Ennque Jose Varona, eran expresión elocuente de la
lucha por el progreso social.

Rasgo común del ateísmo ha sido siempre revelar solamente las raíces

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SigloXIX

gnoseológicas de la religión, ya que la posición de clases de los filósofos
burgueses les impide revelar sus raíces sociológicas. Solo la filosofía
marxista-leninista ha dado respuesta acertada al problema del origen y la
esencia de la religión al descubrir los dos lados del problema
Si bien algunos filó,ofos burgueses han adoptado una postura materialista frente a la religión, haciendo depender las ideas religiosas de la vida
material, al concebir la religión solo como producto de la impotencia humana ante las fuerzas desconocidas, cuando han llevado su análisis al plano
social caen en el idealismo al otorgarles a las ideas religiosas una posición
que en realidad no poseen en la vida social. Algunos como Feuerbach y
Comte llegaron a considerar la religión como especie de motor de la historia, no fueron capa·ces de comprender que las ideas religiosas desempeñan un papel secundario en la sociedad y que si en determinados momentos de la historia de la humanidad han desempeñado un papel más activo,
ha sido siempre como reflejo tergiversado de las relaciones materiales y en
especial de las relaciones económicas, que son, en última instancia, las determinantes en el desarrollo social. Estos filósofos no revelan el carácter
clasista de la religión, no pueden indicar cómo esta ha sido un valioso instrumento de las clases dominantes para perpetuar su poder sobre las masas
popuJares embrutecidas.
¿Cuál fue la posición de Enrique José Varona ante esta problemática
En primer lugar, el filósofo cubano siempre recalcó el hecho de que las
ideas religiosas han surgido y se regeneran cuando la humanidad padece del
terrible mal de la ignorancia. Por eso escribe:
El hombre, débil y limitado ante lo objetivo, que lo sacude y lo
aterra con fuerza irresistible, se siente poseído de una especie
particular de terror que se ha llamado religioso y que tiene tantas
formas como grados hay en la escala de la civilización. 7
Pero donde mejor aparecen sus ideas sobre el origen de la religión es
en sus conferencias filosóficas sobre moral, dictadas en 1882:
El hombre de las primitivas edades ignorantes y débil, por su inexperiencia se encontraba amenazado de tan tremendos y desconocidos peligros, tan incierto de la hora próxima, tan pequeño ante
las fuerzas de la naturaleza, que no podía dejar de sentirse anonadado. Todo lo que se le presentaba como una revolución de
aquel inmenso poder desconocido, todo lo que a su imaginación
sobreexcitada parecía el éxito de cualquier empresa, de aumentar
sus fuerzas de cualquier manera y por cualquier medio, sombra,
sueño, animal poderoso, o extraño, objeto brillante, desconocido,
espíritu de un muerto, etcétera, se apoderaba de su ánimo con incontrastable imperio, ya le servía de aguijón de impulso. Ese mismo sentimiento de sumi;ión y admiración que lo llevaba a obede-

P. Guodarrama Gonsákz: Jo,é Varona en lafilo.ofía cubana

45

cer ciegamente al caudillo fuerte y sagaz que proporcionaba a la
tribu bienestar y seguridad, ese mismo temor que no lo dejaba
pens~ siquiera en volverse contra sus castigos, mezclados y confundidos con todo lo que tiene de depresiva para el espíritu la
presencia o la idea de lo desconocido, dominaban por completo
el ánimo del hombre primitivo en sus relaciones con el mundo objetivo que se le presentaba, por parte o en conjunto como una
inmensa personalidad,8
'
Se aprecia en estas palabras cómo Varona plantea el proceso de enajenación que da lugar a la aparición de la concepción religiosa del mundo
en el hombre primitivo. Incluso en este proceso no se le escapa el factor
social, pero tergiversa su esencia presentando como "sentimiento de sumisión" lo que fue la dura imposición de los primeros explotadores del hombre. Sin embargo, llama la atención el hecho de que el filósofo cubano se
percata de la necesidad de considerar el elemento social a la hora de analizar el origen y la esencia de la ideas religiosas. Precisó que desde el fetichismo más grosero hasta el deísmo más depurado, todas las relaciones entre
el hombre y sus dioses están vaciadas en el molde sociaJ.9
Ahora bien, lo que resulta realmente valioso es su apreciación sobre
los vínculos de las ideas religiosas con los intereses de las diferentes clases
sociales:
Cada clase o cada casta, según las condiciones en que se encuentran colocadas, favorable en grado muy desigual para los progresos ulteriores, irá formándose sus opiniones y les irá dando cuerpo
en costumbres especiales; conservará con mayor o menor tenacidad las supersticiones primitivas, les dará o no una forma más racional, modificará en fin la creencia religiosa al parecer común·
concebirá_ la ley y la obligación civil y polític~ de diversa manera,'
pues de diversa manera obra sobre cada una y como consecuencia
de todo esto su manera de educar y trasmitir las nociones adquiridas por la educación ha de variar de una a otra; y así llegan las
que coexisten en un mismo grupo a diferenciarse en su manera de
vivir, de hablar y aun de gustar los placeres estéticos.10
Aquí se pone de manifiesto la aguda sensibilidad científica de Varona,
que le sirve para captar la esencia que se esconde tras el fenómeno. Al plantear este problema, a nuestro juicio el pensador cubano se sitúa en un plano superior al del ateísmo burgués en este aspecto, pues reconoce abiertamente en qué medida la clase dominante de una sociedad dada acomoda
las ideas religiosas a sus intereses de clases. Como es apreciable, no solamente se refiere aquí a las ideas religiosas sino a ideas jurídicas, las ideas
políticas, etcétera.
Así_ vemos co'??,la posición de Varona frente al problema del origen
Y esencia de la religion revela rasgos específicos en relación con otros re-

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Siglo XIX

presentantes del ateísmo rurgués que le hacen ocupar un lugar superior al
presentar la función social de las ideas religiosas y el uso que a estas le da
la clase dominante de cada sociedad. Pero no por esto podemos pensar que
Varona adopta una posición consecuentemente materialista en el plano
social, ya que comete el mismo error que los demás ateístas burgueses al
darle a la religión un papel que no ha desempeñado en la historia de la
humanidad. Al concluir su análisis sobre la religión. Varona señalaba: "ya
hemos visto el gran elemento social que daba tono a ese sentimiento poderoso y tenso. Sea o no ilusorio, poco importa. Esta ilusiéln ha movido al
mundo. . . 'P Esta es una prueba de que la concepción de Varona en el
estudio de la sociedad no rebasaba los marcos del idealismo filosófico a P"·
sar de sus inconsecuencias que aparecerían con frecuencia en los rasgos
materialistas.
Por otro lado, Varona percibió la estrecha relación que existe entn·
la religión y el idealismo filosófico. Por esos sus ataques contra los sistemas morales dogmáticos van dirigidos también contra la filosofía idealista.
En más de una ocasión reveló el estrecho vínculo existente entre los sistemas filosóficos idealistas-a los que, siguiendo el cri tcrio positivista llamaba
metafísicos- y las ideas religiosas. "Los teólogos muerden a los metafísicos. Pero la teología y la metafísica son dos mellizas acostadas en la misma
cuna y cubiertas rnn los mismos pañales. "12
Pero Varona diferenciaba claramente los fundamentos de ambas
concepciones, porque, como es conocido, la religión, aun cuando mantiene
un estrecho vínculo con el idealismo filosófico, no se identifica totalmente
con él puesto que sus bases no son racionales sino 6deistas.
Los creyentes -escribe en 1923- colocan sus fantasmas luminosos en una gran región escondida que llaman a fe. Sus raíces se
afianzan en el corazón, no en la inteligencia. Dulces quimeras, pero quimeras incliscu tibies, como irreales. 13
La crítica de Varona al carácter insostenible de las ideas religiosas está
presente en toda su obra filosófica. Para él, "toda la teología es un chapoteo de lo absurdo".1 4 Considera que "las grandes religiones y las sectas
que pululan en torno suyo disputan furiosamente por los centímetros de
absurdidad, en más o menos, que cada uno contiene".1 5 En verdad, el elemento de ilogicidad es típico de todas las religiones y ha sido reconocido,
incluso, por los propios teólogos, como es el caso de uno de los representantes del cristiarúsmo primitivo, 'fertuliano, cuya máxima "creo porque
es absurdo" es clásica en la historia de esta religión.
Una crítica de esta índole contra la religión como forma específica de
la conciencia social no nos debe conducir a una suhvaloración de las ideas

P. Guadanuma González: Jo1é Varona en la filo1of(a cubana 47

religiosas, ni de su fundamento filosófico en la historia del pensamiento
universal. En este aspecto es necesario recordar la profunda valoración
lcninist.a que indica:
Y el oscurantismo clerical (idealismo filosófico), por supuesto,
tiene raíces epistemológicas, no carece de fundamento, es, sin
duda, una flor estéril, pero una flor que crece en el árbol vivo del
conocimiento humano, vivo, fértil, auténtico, poderoso, omnipotente, objetivo, absoluto_l6
D1·hcmos señalar que las ideas religiosas dialécticamente, a la vez que
nan constituido un obstáculo al verdadero desarrollo de la cienci?, pueden considerarse pasos de avance en el proceso de desarrollo del pensamiento abstracto del hombre primitivo y, en especial, esto lo vemos al
analizar cómo la aparición del monoteísmo sigrúficó el paso a un proceso
dt&gt; síntesis superior de las abstracciones. El elemento negativo de este
proceso radica en el divorcio que llega a establecerse entre esas abstracciones y la realidad y en el hecho de que ellas no reflejan acertadamente las
relaciones existentes entre el hombre y la naturale-za y entre los propios
hombrl'S.
El resultado de este distanciamiento es que la religión se aleja siempre y cada vez más de la verdad objetiva y de la ciencia. Varona comprendió esto cabal111e11te, estaba convencido de que rúnguna de las religiones
puede conducir al hombre al camino de la verdad, a la correcta correspondencia de sus idf'.,as con la realidad. Por eso afirmó: "El cristianismo ¿es
la verdad? No, ni el mahometanismo, ni el mosaísmo, ni el rudismo.
Pero resulta que en materia de religión, la verdad no tiene voz en el capítulo. Quien habla y dogmatiza y ordena con mero y mixto imperio es el
Sf'ntimiento. "1 7 El filósofo cubano comprendía que las ideas religiosas
constituyen una imagen deformada del mundo objetivo y que precisamente una de las formas de cambiarla es propagando la verdad científica. La
labor de Varona en este sentido fue muy sigrúficativa, ya que propagandizó a través de múltiples vías los últimos adelantos de la ciencia de su
eí1oca. Entre estas vías se destacan su labor publicista en la Revista de Cuba y la Revista Cubana y su trabajo docente en la Universidad de la Habana. En el terreno de la psicología no solo propagó sino que contribuyó con
originalidad al desarrollo de esta joven ciencia. Su sólida cultura y sus amplias fuentes de información le permitían estar al tanto de los últimos adelantos de las ciencias naturales, en especial de la física, la química, labiología y la astronomía.
Cada conferencia, cada libro, cada artículo periodístico de Varona iba
cargado no solo de profundo saber científico, sino también de una esclarecida concepción ateísta, que podía ser fácilmente reconocida por sus

�48

SigloXIX

P. Guadarrama González: José Varona en la filo1of(a cubana

lectores. No podemos conjeturar sobre la posible influencia de estas ideas
varonianas sobre los que se ponían en contacto con su concepción del
mundo, pero al menos tendremo, que aceptar que una figura de~ alto
pri&gt;stigio en el ambiente cultural cubano y latinoamericano de esa epoca
lógicaml'lltc haría sentir su influencia, especialmente sobre la juventud que
lo admiraba tanto y que estudiaba su pensamiento.

11.
Otro aspeclo sobre el cual fijó su atención Varona fue el espíritu de
sumisiim que inculca la religión a los hom hres. Este elemento es significativo porqur denota hasta que punto fue capaz el filósofo cubano de percatarse de las nocivas consecuencias de la religión sobre las masas popularrs. \1 analizar Pste aspecto en 1923, escribía: "El cristianismo, condenado al suicidio somete al hombre a la más cruel esclavitud, la de una vida
intolnable. "J.~ Plantea claramente cómo el hombre bajo el velo místico
de la rdi¡óón no in ten ta salir de su status y se mantiene pasivamente en este mundo para tener derecho a recibir los beneficios de un imaginario
mundo Cl'lestial. Los fundadores del marxismo llamaron la atención sobre
rsla conSl'eul'ncia de la influencia de la religión, pues las clases dominantes
ele la l&gt;oci1•1lad donde ha prevalecido la explotación del hombre por el hombre han 1·stimulado siempre las ideas religiosas para obtener resultados
satisfactorios en el plano ideológico, manteniendo a las masas populares
a111l'tlrl'ntaclas y sometidas, lo que se revierte consecuentemente después en
el plano económico.
Las religiones siempre han situado al hombre en una incómoda posición escéptica ante su futuro inmediato. Ellas pretenden dar solución a los
males que afli¡ren al hombre mediante el escape hacia la espiritualidad. Nin¡ru na rl'ligión ha mantenido como fundamento teórico el optimismo con
relación al poivenir inmediato de este mundo. Todas ellas han explotado la
i&lt;111orancia ele las masas embrutecidas para estimular la desconfianza y el
¡~csimismo, los cuales tienen sus causas no en el pensamiento humano sino
en las condiciones materiales de existencia a que se ve obligado el hombre
rn las sociedades de clases. La inseguridad económica y social constituye
un favorable terreno de cultivo para introducir las ideas religiosas con sus
pretendidas esperanzas de "salvación". En esencia, las religiones se asientan
sicm pre sobre los pilares del escepticismo y el pesimismo, y Enrique José
Varona fue capaz de percatarse de esta significativa característica, al expresar en 1917 que "la base de toda religión es pesimista ".19 Tal vez
pensarse si existe alguna relación entre este factor y los rasgos escepbcos
y pesimistas que son frecuentes en el pensamiento varoniano durante este
período. En rigor puede plantearse que tienen en última instancia causas
similares que descansan en la hase económica de la sociedad y en particu-

?º?Tía

49

lar en la situación de inestabilidad que se presenta en la sociedad burguesa
en ese período y que se aguóza con el inicio de la crisis general del capitalismo. Pero las soluciones que brinda la religión y las de Varona son muy
diferentes: él sabía que la solución a los problemas sociales no se encontraba en lo "celestial" sino en lo terrenal, y en un inicio su pos tura refonnista
lo hizo proponer solucionar los problemas sin alterar en esencia el régimen
capitalista, aunque al final de su vida percibió que tal solución era tan
irreal como imposible.
Por otra parte Varona se percataba de que junto a las falscdadl's so;tenidas por las religiones estaba el veneno político. R&lt;--velaba la inconsistencia de los dogmas éticos tanto del cristianismo como de otras reli¡rioncs e
indicaba cómo estos podían ser interpretados en un sentido o 1'11 otro s1•gún los intereses de cada una de ellas. Ejemplo de esto es su objc1:ión al
aforismo cristiano que expresa: "paz en la tierra a los hombres de bu1:na
voluntad" al que responde: "Ay, ¿por qué este mensaje divino ha 1le l1·111·r
una pierna más larga que la otra? A los de buena voluntad, y a los que sc.•au
o me parezcan o se me antojen de mala. "20
Así ponía de manifiesto el hecho evidente de que cada máxima rrli~iosa puede ser entendida de acuerdo con el punto de vista subjetivo, a prsar
del carácter dogmático y absoluto de los sistemas ético-políticos d1• la religión y en especial del cristianismo.
Como acertadamente precisó Raúl Roa: "su énfasis en el i111¡1crio
omnipotente de la ciencia y su destierro de Dios en la interpretación 01• la
realidad humana, natural y social, trasunta, obviamente, su ideario político ".21 Su posición ateísta y anticlerical estaba conscientemente vinculada a su ideología política, a su defensa del proceso de liberación nacional
de nuestro país. De aquí que prestara atención particular al enfrentamiento contra el clero católico, el cual inculcaba en los cubanos la idea de la
aceptación del poder colonial español. Refiriéndose a ello Varona indicaba:
El clero católico der.ende de un soberano, es en todo sentido, monárquico; todo en el, en su mentalidad, en sus costumbres, en la
práctica de su vida, está sometido a un poder despótico, el más
despótico del mundo occidental, y asp.ira a moldear tanto su cerebro como sus hábitos exteriores.22
Las ideas independentistas estaban en abierta contradicción con las
mantenidas por el clero, puesto que este era en su totalidad español. Incluso una vez lograda la independencia de España, el clero mantuvo su poder
tanto en la vida econ6mica como en el plano ideológico. Varona había
saludado lo que consideró una de las conquistas más importantes de la guerra de independencia, la total separación de la Iglesia del Estado; pero

�50

Siglo XIX

comprendía que mientras el clero mantuviese sus privilegios así como sus
nexos con los poderosos perúnsulares, que mantenían el control de varios
sectores de la economía cubana, y su predominio ideológico sobre la mayor parte de la población cubana, la lucha sería dificil. Varona se opuso
al control que mantenía la Iglesia sobre los cementerios, a que los funcionarios civiles asistieran a la iglesia durante los matrimorúos y se lamentó
del poder que ejercía esta situación sobre nuestro pueblo, fundamentalmente sobre las mujeres. Al proceso de ofensiva ideológica desatado por el
clero católico en Cuba una vez establecida la república mediatizada, Varona lo denominó "la reconquista•: genuina expresión del real objetivo de
los intereses económicos de España.
Al filósofo cubano le preocupaba extraordinariamente el daño que
causaba la Iglesia al pueblo cubano. Su aspiración era una sociedad en la
que el hombre se sintiese liberado de los prepicios religiosos y alcanzase
confianza en sus propias fuerzas. Esto no lo podía asegurar una sociedad
en la que la Iglesia disfrutaba aún de un poder casi similar al de los tiempos medievales y en la que se estimulaba el oscurantismo. "En lasiglesias
abren enormes ventanales-expresaba el pensador cubano- y los tapan herméticamente con vidrieras espléndidas. Símbolo transparente. Gran apariencia de aire y luz, gran realidad de confinamiento y sombras. "23 Sólo
eso puede asegurar cualquier religión, estimular la ignorancia,, la inseguridad y el pesimismo ante el futuro humano. Si bien la solución brindada
por Varona a través de la difusión de la ciencia y la cultura en general·era
insuficiente por cuanto la verdadera forma de combatir las ideas religiosas
consiste en transformar revolucionariamente la sociedad que las engendra,
es decir, erradicar los males sociales que sirven de mareo propio para la penetración de las ideas religiosas, no es menos cierto que en las condiciones
de Cuba -tanto durante la época colonial, como durante las primeras d~
cadas del presente siglo-, la labor ateísta del filósofo cubano, amt cuando
estuvo enmarcado dentro de los parámetros del atéísmo burgués, resultaba
muy meritoria.

111.
Si bien Varona no escribió muchos trabajos dedicados específicamente
a los problemas sociológicos -los de mayor !ignificación fueron "El bandolerismo" (1888) y ''El imperialismo a la luz de la sociología"(l905)en toda su obra filosófica, literaria, docente y política se expresan sus criterios sociológicos. Su labor como profesor de sociología de la Univer!idad
de La Habana le hicieron abordar múltiples problemas en este terreno, que
desgraciadamente no fueron recogidos para su publicación. A pesar de que
no escribió un texto sobre esta materia y para la docencia empleó la obra
del norteamericano Franklin Giddings, Fundamentos de sociología, no

P. Guadarrama Gonzólez: José Varona en la filo1of(a cubana 49

lar en la situación de inestabilidad que se presenta en la sociedad burguesa
en ese período y que se aguc!faa con el irúcio de la crisis general del capitalismo. Pero las soluciones que brinda la religión y las de Varona son muy
diferentes: él sabía que la solución a los problemas sociales no se encontraba en lo "celestial" sino en lo terrenal, y en un inicio su postura refonnista
lo hizo proponer solucionar los problemas sin alterar en esencia el régimen
capitalista, aunque al final de su vida percibió que tal solución era tau
irreal como imposible.
Por otra parte Varona se percataba de que junto a las falscdadt&gt;s sostenidas por las religiones estaba el veneno político. Revelaba la inconsistencia de los dogmas éticos tanto del cristianismo como de otras reli¡rioucs e
indicaba cómo estos podían ser interpretados en un sentido o 1•11 otro si·gún los intereses de cada una de ellas. Ejemplo de esto es su objeción al
aforismo cristiano que expresa: "paz en la tierra a los hombres de bul'na
voluntad" al que responde: "Ay, ¿por qué este mensajf! divino ha 1lti tt·,wr
una pierna más larga que la otra? A los de buena voluntad, y a los 11uc sc:au
o me parezcan o se me antojen de mala. "20
Así ponía de manifiesto el hecho evidente de 1¡ue cada máxima rrli¡riosa puede ser entendida de acuerdo con el punto de vista su l,jctivo, a ¡11·sar
del carácter dogmático y absoluto de los sistemas ético-políticos dt• la religión y en especial del cristianismo.
Como acertadamente precisó Raúl Roa: "su énfasis en el imperio
omrúpotente de la ciencia y su destierro de Dios en la interpretación &lt;lr la
realidad humana, natural y social, trasunta, obviamente, su idl'ario político ".21 Su posición ateísta y anticlerical estaba conscientemente vinculada a su ideología política, a su defensa del proceso de liberación nacional
de nuestro país. De aquí que prestara atención particular al enfren tamiento contra el clero católico, el cual inculcaba en los cubanos la idea de la
aceptación del poder colorúal español. Refiriéndose a ello Varona indicaba:
El clero católico der.ende de un soberano, es en todo sentido, monárquico; todo en el, en su mentalidad. en sus costumbres, en la
. práctica de su vida, está sometido a un poder despótico, el más
despótico del mundo occidental, y aspira a moldear tanto su cerebro como sus hábitos exteriores.2~
Las ideas independentistas estaban en abierta contradicción con las
mantenidas por el clero, puesto que este era en su totalidad español. Incluso una vez lograda la independencia de España, el clero mantuvo su poder
tanto en la vida econ6mica como en el plano ideológico. Varona había
saludado lo que consideró una de las conquistas más importantes de la guerra de independencia, la total separación de la Iglesia del Estado; pero

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SigloXIX

P. Guadarrama González: ]Olé Varona en lafil01of(a cubana

53

comprendía que mientras el clero mantuviese sus ~rivilegios así como ~e
nexos con los poderosos peninsulares, que manteruan el control de vanos
sectores de la economía cubana, y su predominio ideológico sobre la mayor parte de la población cubana, la lucha sería difícil. Varona se opu_so
al control que mantenía la Iglesia sobre los cemente~os, ~ que los func1°;'
narios civiles asistieran a la iglesia durante los matnmoruos y se lamento
del poder que ejercía esta situación sobre nuestro pueblo, fundamentalmente sobre las mujeres. Al proceso de ofensiva ideológica desatado por el
clero católico en Cuba una vez establecida la república mediatizada, Varona lo denominó ''la reconquista", genuina expresión del real objetivo de
los intereses económicos de España.

la concepción materialista de la historia no exagera de ninguna manera el
papel del factor económico al considerarlo como el determinante en última instancia en la compleja red de las relaciones sociales. El análisis de la
situación socioeconómica de nuestro país en esa época condujo a Varona
a considerar la significación especial de tal factor; por eso en otra ocasión
expresaba:

AJ filósofo cubano le preocupaba extraordinariamente el daño que
causaba la Iglesia al pueblo cubano. Su aspiración era una sociedad en la
que el hombre se sintiese liberado de los prejuici_?S religiosos y alc~zase
confianza en sus propias fuerzas. Esto no lo podía asegurar una soc1~dad
en la que la Iglesia disfrutaba aún de un poder casi s~milar,f de l~ tle~pos medievales y en la que se estimulaba el oscuranbsmo. En las 1gles1as
abren enormes ventanales-expresaba el pensador cubano- y los tapan herméticamente con vidrieras espléndidas. Símbolo transparente. Gran apariencia de aire y luz, gran realidad de confinamiento y so~bras. ~'23 Sól?
eso puede asegurar cualquier religión, estimular la ignorancia,.. la msegundad y el pesimismo ante el futuro humano. Si bien la solución brindada
por Varona a través de la difusión de la ciencia y la c~ltura_ en gene_~-era
insuficiente por cuanto la verdadera fonna de combatlr las ideas religiosas
consiste en transformar revolucionariamente la sociedad que las engendra,
es decir erradicar los males sociales que sirven de marco propio para la penetración de las ideas religiosas, no es menos cierto que en las condicion«:5
de Cuba -tanto durante la época colonial, como durante las primeras decadas del presente siglo-, la labor ateísta del filósofo cubano, aun cuando
estuvo enmarcado dentro de los parámetros del atéísmo bmgués, resultaba
muy meritoria.

Resulta claro que cuando él se refiere a la estructura económica de la
sociedad no indica explícitamente hacia las relaciones de producción, pero
¿a qué otra cosa se refería cuando realizal)a sus brillantes análisis económicos sobre las causas de nuestras justas guerras por la independencia,
sino como él mismo indicaba a la forma en que estaba distribuida la propiedad, a la silllación desesperada de la mayoría de la población, etcétera?
Este criterio alejaba al filósofo cubano de la sociología positivista en la medida en que lo acercaba a la concepción materialista de la lústoria.

a mis ojos la causa más eficaz de la inestabilidad que presenta
nuestro pueblo desde hace casi un siglo, ha de buscarse en su estructura económica; en los cambios que ha sufrido y en la repercJsiÓn de ese hecho capital en los elementos de nuestra vida colectiva.36

DI.

Esto no significa que Varona mantuviese una consecuente posición
material respecto a la vida social, ya que evidentemente se deslizaba hacia el idealismo cuando no comprendía el papel de la lucha de clases como
motor del desarrollo en las sociedades clasistas y la suplantaba por la teoría
positivista del progreso social, así como cuando consideraba modificar la
sociedad a partir de un mejoramiento de la educación y de los sentimientos
humanos. Su concepción respecto al desarrollo social en los momentos en
que entroncaba con el materialismo, eraen su forma contemplativa, ya que
aun cuando reconocía el papel esencial de las condiciones objetivas materiales de la sociedad en cualquiera de sus esferas, no se planteaba la acción
práctico-revolucionaria del hombre en la transformación de ellas, sino que
se mantenía en las posiciones de un evolucionismo extrapolado que lo hizo
adoptar una actitud reformista en la vida política.

Si bien Varona no escribió muchos trabajos dedicados específicamente
a los problemas sociológicos -los de mayor significación fueron "El bandolerismo" (1888) y "El imperialismo a la luz de la sociología" (1905&gt;-:"
en toda so obra filosófica, literaria, docente y política se expresan sus cnterios sociológicos. Su labor como profesor de sociología de la Universidad
de La Habana le hicieron abordar múltiples problemas en este terreno, que
desgraciadamente no fueron recogidos para su publicació~. A pes3!" de que
no escribió un texto sobre esta materia y para la docencia empleo la obra
del norteamericano Franklin Giddings, Fundamentos de sociolog,'a, no

El predominio de una concepción evolucionista hizo que Varona no
pudiera resolver adecuadamente la correlación entre lo social y lo biológico
en el hombre y lo lle"Vase a compartir en det:erminados momentos de desarrollo de su pensamiento filosófico algunos criterios del darwinismo social
Había partido del supuesto que "en el crecimiento de un grupo humano no
vemos leyes distintas a las que presiden el crecimiento de un organismo individual, lo que cambia es la esfera de la acción más amplia y los resultados
infinitamente superiores•~ 3 7 Esto significaba que por entonces no comprendía cabalmente la especificidad del movimiento social, al reducir ai

-

�54

·1

Siglo XIX

complejidad a una interpretación biologizante; por eso aseguraba que "la
sociedad es un organismo, la correlación que existe entre sus partes comp0nentes no permiten que estén dañadas las entrañas sin que se resistan las
extremidades".38 Los elementos de darwinismo social, que podían apreciarse en sus palabras, constituían una reducción de una forma superior del
movimiento de la materia a la que la precede. En esto radicaba su principal
defecto, pero en definitiva esta concepción partía del reconocimiento de la
objetividad de ambas formas de movimiento lo que puede ser considerada
como una forma de materialismo metafísico, ya que simplifica esas relaci0nes y no comprende dialécticamente la riqueza de la multifacética interacción dd hombre y la naturaleza. Por otro lado se debe apuntar que esta
concepción constib.iye un intento de análisis sistemático del desarrollo social, que en el caso de Varona se expresa al considerar la existencia de una
conexión orgánica entre cada una de las partes y su significación en la conformación del todo por lo que no podremos negar tampoco la existencia
de algunos elementos dialécticos en su concepción, condicionados por el
propio evolucionismo.
Toda concepción socialdarwinista encierra en esencia una postura
reaccionaria porque siive como instrumento justificatorio de la desigualdad social y de la dominación de unos hombres sobre otros por medio de
la aceptación de la lucha por la existencia. Varona en cierta forma llegó a
compartir estos criterios cuando afirmaba que
el contacto y la vecindad de dos organismos sociales produce entre ellos reacciones ineludibles. Cuando un organismo más débil
-y todo orgarúsmo que empieza, por lo mismo que comienza a
surgir, es débil, más débil que uno que ya empezó y que está
adaptado a las condiciones que le ha permitido su vida- entra en
contacto con otro superior, las relaciones que se establecen entre
ellos pueden ser provechosas o dañinas al nuevo organismo, según
la vitalidad que tenga y desarrolle; esto no obedece a ningún plan
político, depende de la acción de contacto entre los organismos
sociales.39
Partiendo de esta opinión debía arribar a la conclusión según la cual
en el desarrollo social todo depende de la lucha natural y lo social quedaría en un segundo plano. Todo parece indicar que hubo ocasiones en la trayectoria ascendente de su pensamiento que zigzagueó y afloraron estos elementos biologizantes, como cuando señalaba:
La naturaleza es horrible en su indiferencia, lo mismo pulveriza la
flor espléndida y el insecto nacarado, que al águila caudal y al
hombre, coronado de presunción, horno sapiens. En el presente
y misterioso combate que libran la creación y la destrucción, la
victoria es siempre del más fuerte. Todo organismo para vivir necesita destruir a otro organismo.40

P. Cuadarrama Gonziiez: Jo,é Varona en la filo,oft'a cubano

55

Está demostrado el carácter anticientífico de esta concepc10n, que en
última instancia pretende tergiversar la aguda lucha de clases que se libra
en la sociedad capitalista. Engels al respecto expresaba que
por sí sola, la concepción de la historia como una serie de luchas
de clases es mucho más rica en contenido y más profunda que la
simple reducción a las diferentes fases, poco variadas entre sí, de
la lucha por la existencia.41
Esto no significa que Varona dej~e de reconocer la existencia de las
clases sociales y de su lucha, pero en ocasiones las diluyó en este combate
"natural", en e1 que de acuerdo con dicha concepción la sociedad se autodepura al eliminar a los menos resistentes. Con el objetivo también de alcanzar un mejoramiento social llegó a sostener . :.alsa teoría de los caracteres adquiridos por medio de la herencia que pennitiría un perfeccionamiento de las nuevas generaciones y un progreso en la moral 42 El filósofo cubano llegó a valorar ese proceso de selección social como el fundamento sobre el cual descansa la evolución social Según él, la ley fundamental que rige la vida de las sociedades así como la de todos los organismos en general es una evolución incesante, o sea, una adaptación continuada a las circunstancias externas, merced a la transmisión hereditaria de
los carácteres útiles, adquiridos por variaciones y modificaciones lentas en
el curso de la existencia individual y colectiva.43 A partir de este principio
Varona deriva un conjunto de leyes particulares que también coincidían
en gran medida con la sociología spenceriana.
Consideraba necesario conocer el funcionamiento de esas leyes a fin
de poder dirigir científicamente la sociedad, por lo que recomienda especialmente a los gobernantes su dominio a fin de dirigir armónicamente el
desarrollo social: según él, el desconocimiento de las leyes que presidían
la evolución social era una de las causas del malestar reinante en toda
época.44 · conformidad con Spencer, Varona consideró que en todas
partes se produce "una evolución constante de lo simple a lo compuesto,
de lo homogéneo a lo heterogéneo, de lo indefinido a lo definido y organizado "45 , y piensa que la "manera de funcionar de cualquier organismo es
la sucesiva diferenciación y subordinación de partes, sistemas y órganos". 46 Es innegable que estas tesis no carecen de ingenio y pueden indicar algunos aspectos del desarrollo pero no expresan su esencia, no señalan sus leyes fundamentales. Estos conceptos resultan imprecisos y no permiten efectuar un verdadero análisis científico de la sociedad, pues como
indicaba Lenin "...El propio concepto de 'diferenciación', 'heterogeneidad', etcétera, adquiere distintos significados según a qué ambiente social
se aplique.. .'~ 47 En verdad esta concepción desvía su atención del elemento esencial que define el desarrollo social, es decir, el grado de correspondencia existente entre las fuerzas productivas y las relaciones de pr0-

�56

SigloXIX

ducción de una formación económico-social históricamente determinada.

1

'

La teoría de la diferenciación social sirvió a la sociología positivista
para presentar la desigualdad entre las clases como al~o natural._ Este _argumento de la ide~logía burguesa que pretende eternizar, la exis~enc1a de
las clases se reveló en Varona en la ocasión en que busco sus or1¡?;cnes en
la distinción progresiva de los órganof que se llaman clafes soc~les que van definiéndose y acrecentandose cada vez mas, adqu1rie~do mayor suma de fuerza y obligándose recíprocamen~e a
concertar sus acciones para que r~1;11ten eficaces, es _su cu~hdad
característica, su regla, la cooperac10.!1; la depe~dencia re~tproca
de las partes, que asegura la au tonom1a de las unidades s?c_1~es; la
importancia creciente ~~l individuo en_ el ~stado, la div1S10_n de
los poderes y la formaoon de una conciencia y voluntad nacionales.48
De esta forma pretendía argumentar la n_ecesidad de_ una armonía entre las clases y evitar todo conflicto que pudiera conducir a la lucha entre
ellas y a la revolución social.
Varona consideró durante el primer período del desarrollo de su pensamiento filosófico que en la sociedad burguesa se rroducía un proc'.~º de
heterogenización que iba diferenciando cada vez •~ás a las clases sociales ,Y
automatizando en lo individual las relaciones socrales. En verdad ocurna
todo lo contrario, ya que como demostraron científicamente Marx Y
Engels:
Nuestra época, la época de la bur~es~a, se distingue, sin embar~o,
por haber simplificado las contra~cc1ones de clase. Toda la soc,~dad va dividiéndose, cada vez mas, en dos gra1;1des campos enemigos, en dos grandes clases, que se enfrentan directamente: la burguesía y el proletariado.49
Y a pesar del carácter velado que en ocasione.:' adopta la explot~ción
del hombre por el hombre en esa sociedad, escudandose tras las consignas
de igualdad, libertad, derechos humanos, etcétera, el r~~en capitalista ~s
tan antihumano como las anteriores formaciones econom1co-sociales claSIStas y queda excluida cualquier posibilidad de. armonía entre las clases.
El filósofo cubano consideró en aquellos momentos que las clases sociales a las que denominaba órganos del organismo social ne~esariamente
tienen que interdepender, cooperar y sobrellevarse a fin de evitar los gr~ndes conflictos sociales: las revoluciones. Su ideología burguesa lo llevo a
concebir múltiples fónnulas irrealizables para tra~r de me~orar_ ª'!°_ella
sociedad, por la vía pacífica y moderna, pero las c1rcunstancias h1ston~as
lo empujaron hacia una mejor comprensión del papel de fas transformac10-

P. Guodarroma González: Jo,é JIarona en la filo1of(o cubano 57

nes revolucionarias. Cuando Varona analizó las causas que motivaban las
necesarias guerras por nuestra independencia las encontraba en las excesivas cargas fiscales, en la enonne deuda exterior, en la diñcil situación de
los ~roductores de az~~r, de los sembradores de caña, en la falta de capital e1rculante y de creditos para la producción y como lógica consecuencia
de todo esto el incremento de braceros desocupados. Este estado de cosas
lo condujo a la conclusión de que "la revolución era solo cuestión de tiem.
po en Cuba ". 50 Y resulta significativo que su espíritu de moderación no se
convirtió en un obstáculo para comprender el carácter de aquella guerra.
Así, al ofrecer una valoración justificatoria de ella, llegó a afirmar:
La guerra es una triste necesidad. Pero cuando un pueblo ha agotado to~o~ los medios h1;Ullanos de persuasión para recabar de un
opresor mJUsto el remedio de sus males; si apela en último extremo a_ la fuerz~ co? el fin de repeler la agresión permanente que
constituye la tlrama, ese pueblo hace uso del legítimo derecho de
defensa y se encuentra justificado ante su conciencia y ante el
tribunal de las naciones.SI
De es~e modo, V_arona se fue convirtiendo en uno de los más grandes
propagandIStas de la Justeza de nuestra lucha desde las columnas de Patria,
al co~npren~cr que sus i~s liberales n°?ca podrían realizarse bajo la hege~001a espanol~, como ilusamente hab1a pensado durante su anterior periodo autonomista y en este aspecto también su actitud lo llevaba a romper con algunos de los principios de su concepción evolucionista sobre el
desarrollo social.
En definitiva a él nunca se le había escapado por completo el hecho de
que el desarrollo de la sociedad era mucho más complejo que el de la naturaleza, de alú que insistiese en que el hombre debía emanciparse de los mecanismos que pudieran acercarlo al animal. Ya desde sus célebres conferencias filosóficas había dejado esclarecido su criterio respecto a la evolución
sociológica como
La más compleja y vasta de todas, en que los individuos son tribus, razas, pueblos, grandes naciones, donde los períodos son las
edades históricas, y cuyo apogeo estará en esa cumbre tal vez
ideal y por lo mismo no imposible, a donde acudirán los' pueblos
a hacer patente el secreto de su común solidaridad, donde se romperá el pacto táctico de la eliminación por la guerra, y se redactará el código de la paz universal.52
. Pudiera parecer que existe una contradicción polar entre las ideas biologi~tes sobre el desarrollo soci~ de V~ona por un lado y la actitud que
asum10 ante nuestro proceso de liheracion nacional, pero en realidad se
trata de que aquellas ideas son aceptadas tomando en cuenta su supuesta

�58

Siglo XIX

P. Guotlorromo Go,míla: Jo,é Varona en la JD-qffi, culiwnc 59

base científica sobre la que se presentan, pero en la medida que transcurre el proceso histórico nacional el pensador cubano se percató de la propia
esencia reaccionaria de esas ideas y de la función ideológica que desempeñaban en el contexto lústórico en el que habían sido engendradas, al justificar la dominación colonial de unos pueblos sobre otros. Este factor hizo
que paulatinamente se debilitara la tendencia social darwinista en su enfoque sociológico.

la necesidad histórica de aquel proceso emancipador y propag¡¡ba sus ideas
convenciendo con cifras y con hechos que el podei español sobre Cuba estaba condenado a &lt;ie{laparecer y al pueblo le correspondía la misión de derribarlo. Haciendo una valoración de aquellas cÍrCUlllltancias Va,:ona escribía:
Martí desembarcó en Cuba con el JCDeral Gómcz y cuatro compañeros más. Antonio Maceo invadio a Baracoa con 20 homlrcs.
S~ audacia habn'a sido demencia pura y simple, si no hubieran sabido que los aguardaba un pueblo entero, dispuesto a seguirlos a
la victoria o la muerte. La historia no presenta ejemplo igual. El
valor, de_ es~ hom_bres n~ tiene paralelo. Pero su acción política
habna Sido mcxphcable sm un hecho capital (..•) El pueblo de
Cuba op~do, vejado, burlado, arruinado y desesperado estaba
resuelto a mtentar un supremo esfuerzo por derrocar el poder que
lo oprimía y solo anhelaba jefes que le marcaran el ca.mino.SS

Al analizar esa complejidad y especificidad del desarrollo social, Varona observó la existencia de mecanismos muy superiores a los existentes en
la naturaleza, y por esa vía llegó a una acertada comprensión del problema
del papel de las masas populares en la historia y su correlación con las
grandes personalidades. En este aspecto dejó atrás su darwinisrno social )'
los obstáculos que interpone la ideología burguesa a la concepción científica de la historia. Así Varona expuso objetivamente la dialéctica interacción que se produce entre los grandes hombrt&gt;S, los dirigentes de los procesos sociales y las masas populares. El criterio varoniano tuvo que enfrentarse a las teorías de Carlyle y Emerson, quienes sobrestimaban el papel
de las personalidades y omitían el de las masas, en tatlto que para el pendor cubano esos individuos eminentes eran realmente producto, antes de
ser causa del progreso social. 53 La verdadera fuerza motriz del proceso
histórico Varona la encontraba en las masas populares, por eso escribía:
"hoy los grandes actores en el drama de la historia no son los principales
de los pueblos, sino los pueblos mismos". 54 Lógicamente se percataba
de la necesidad de los grandes hombres, de su papel en determinadas circunstancias históricas, pero comprendía que en última instancia lo determinante era la participación de las masas populares:

De esta manera, Varona exponía su concepción sobre la forma en que
se revela la necesidad histórica con la casual aparición de las grandes personalidades. La lucha por la independencia era imprescindible, podría
demorarse años más o menos en dependencia de múltiples circunstancias,
entre las que figuraban la aparición de sus dirigentes, pero era un hecho
inevitable. El lugar de lo casual quedaba para él explicado al señalar que
en t~o momcnt~ histórico hay siempre algo accidental, que no
convJCne codfundir con lo permanente. Lo accidental son los
hombres que representan una situación. Lo permanente son las
ideas que conforman un estado social.59
Esas ideas las concibe como un reflejo del mundo, que se co.rresponde con las exigencias objetivas de 1a sociedad y toman fo.rma en la conciencia de los hombres encargados de transformar la realidad.

los hombres superiores son útiles -expresaba en 1886-, pero no
incmpensables. Los pueblos no deben esperar milenarios ni mesías, deben saber que el trabajo continuado de los pequeños es el
que realiza las obras colosales que luego se atribuyen a los grandes.SS

Y en 1905 insistía en el hecho de que "los pueblos son los que se labran su propio destino";56 sin embargo Varona no dejaba de reconocer
que las personalidades eran expresión también de la necesidad histórica
y no son solamente resultado de lo casual. Por eso en plena campaña ideológica durante la guerra del 95 señalaba: "ningún hombre es indispensable, pero en ciertos momentos hay hombres que encarnan grandes fuerzas
políticas o sociales, las que se menguan con su pérdida ".57 Esa era la real
situación que se produjo en aquellos momentos de la lucha del pueblo cubano tras la caída de su máximo dirigent,., José Martí. Sin embargo, aun
en tales circunstancias, al efectuar el análisis sociológico de aquellos momentos de nuestra historia, Varona se c::-ecía al ofrecer una comprensión de

•

Esta concepción de Varona no sólo se plasmó en el terreno de la acción poütica sino tamlién en otras manifestaciones de la vida material e
intelectual de la sociedad, en el arte, en la ciencia, etcétera, cuan~ planteaba:
los sabios profundos, los grandes maestros, los ingenios eximios
no se producen espontáneamente, si.no que: son ammcjados y prometidos por una gran cultura científica, artística o literaria. Es
decir, que donde llegan a señalarse vigorosamente esas individualidades, van dejando debajo de sí otras muchas menos caracterizadas que le sirven de base y sustento.
Tal comprensión descansaba en el presupuesto enunciado pOI." él de
que "en 1a sociedad todo es colectivo".61 De ahí que resulte extraordina-

�P. Guadanuma Gonzcílez: ]o!é Varona en la filosofía cubana

60

11

61

SigloXIX

ya que abarca solo un corto período de su vida y no caracteriza la totalidad de su pensamiento. En verdad, mientras Varona sostenía una concepción definitivamente determinista se alejaba más del pesimismo, pues confiaba en las posibilidades humanas de transformar la realidad natural y social y ponerla al servicio del hombre al conocer éste las leyes que la rigen.
De igual modo, resulta errónea la interpretación que atribuye al determinismo de Varona la negación de la libertad, como asegura Vitier, 65 ya que
por el contrario, Varona piensa que el hombre actúa con libertad, con conocimiento de causa y transfonna continuamente la desconocida necesidad
en necesidad consciente, en libertad. Precisamente en este aspecto se revela
su comprensión dialéctica de esta correlación que expuso por primera vez
aJ afirmar:

riamente valiaio que .haya podido elaborar una co~~,l&gt;ción ~pecto a esta
problemática que la distanciaba no solo del pantivtsmo smo del -~nsamiento filosófico y sociológico burgués en ·general que se_ ha, ~actenzado
por ignorar -el papel de las masas y pres~~tar los hechos histoncos como el
pr&lt;,.lucto de voluntades aisladas o dec1S1ones personales de, los hombres
"superiores". Es indudable que en este aspecto Varon~·_5l:,3c~rcó a,l~ concepción •materialista de l,ll historia: sin embargo, su pos1C1on 1deologic~_le
impedía realmente coincidir p,lenamente ,con _la 'verdadera comprens10?
científica del problema de. la dialéctica interrelación en~re las personalidades y lás masas en la lústoria. En primer lugar, porque el co~cepto de
masas y de pueblo que tyvo Varona, se infiere de sus planteam1e~tos, era
muy amplio y abstracto e i~lu~a prácticamen!e ~ todos !os m1em~r.os
de la sociedad. Resulta comprens1hle que tar criterio estuviese condic1&lt;:
nado por las ciréunstancias especifi~s de nuestro pa_ís, en el, que la domf- . ,
nación colonial inducia a agropa,t en un todo comun. al pueblo cuhan~,
para enfrentarla factor este que incidió junto a su arraigada ideologia
bur~esa en el hec~o de que el pen5:1dor _cubano no ef-ectuara un análisis
mucho más objetivo y por tanto daS1sta sobre las masas populares Ysu pa·
pel ·en la historia.·
'

el hombre no puede por tanto sustraerse al determinismo, pero sí
puede en cierto modo educarlo y guiarlo, que es aquí vencerlo.
No es un autómata; mas para no serlo se necesita cultivar tanto la
inteligencia como el sentimiento: la educación es su verdadera redentora.66

Esto demuestra el carácter insostenible de las tesis que pretenden alejar a Varona de la verdadera concepción científica. En realidad Varona en
vez de alejarse del detenninismo se aproxima a él en tanto que se alejó del
fatalismo y de la doctrina del libre albedrío, pues como señaló Lenin la

IV.
Todo el análisis sociológi.co de Varona _partía de una con·cepción profundamedte detenninista del 11mndo, que en lucha tinto contra el volunta- . ·
·rismo como contra el fatalismo encerraba profundos elementos dialécticos Y
materialistas. Su ·cr,i'terio detenninista partía del planteam~nto de la causalidad como ley fundamental que rige el desarrollo de todos los fen?'"enos de la realidad. "El prjncipio de causalida~d -afirmaba en sus Nociones
de Lógica-; niega 'fe los fen?menos se sucedan _unos a ?tros sin regla Y
por puro capricho. 1;2 Este mtsmo punto de parbda hab1a tomado en su
agu_da polémica con Teófilo Martínez en la.Universi~d de La Haba~a,- en
la que expuso sus ideas contra las llamadas causas pnmeras y,defendío una.
firme posic_ión detenninista fi;ente a la t~oría del.libre.albedrío. En aquella
ocasión señalaba: "la causalidad implica el determinismo (...) En el pun-_
to a: que han llegado nuestros conociinientos, una fuerza libres _es el ma_yor ,
dE- los ahsurdos".63 Varona sabía muy bi~n que una p~ció11·que negase
él detenninismo justificaba de hecho la intervención de una fueria•sobrenatural de Dios en el desenvolvimiento de los fenómenos, y ·argumeptó su •
concepción sobre la base de su arraigado ateísmo.
El problema di\ la -coQCepción deterininista de Varona, al igqal que su
"ateísmo ha sido tergfyersadQ po!- la historiografí~ ~rguesa ~bre su pensamiento. Se ha tratado de presentar sil determuusmo como una consecuencia del pesimismo de sus últiptos afios, 64 1o cual resulta insos/teni1?_1e,

'

..

. ..

idea del determinismo, que establece la necesidad de los actos del hombre
y rechaza la absurda leyenda del libre albedrío
. \

...no niega en un ápice la inteligencia ni la conciencia del hombre, como tampoco la valoración de sus acciones. Muy por el contrario solo la concepción determinista permite valorar rigurosa y
acertadamente, sin imputar todo lo imaginable al libre albe-

drío ...67

Así el deterininismo varoniano afianzado en el papel del conocimiento
humano, en su función desmistificadora de la realidad, rechazaba de plano
el fatalismo.
La necesidad es objetiva y, por tanto, existe con independencia del
hombre; sin embargo, éste no se somete a ella como obediente cordero, el
hombre la conoce y transforma en la práctica social de lo cual Varona se
percata. Por eso expresaba: "el hombre no es libre, pero se hace libre.
Empieza por obedecer, acaba por escoger pero no escoge por capricho,
escoge detenninándose " 6 8 Al propagar esa concepción cuya esencia era
dialéctica y materialista, Varona difundía la idea entre nuestro pueblo de
que éste podría transfonnar aquella sociedad colonial. Esto significa que
su labor filosófica no solo poseía un profundo contenido teórico, sino que
constituía un instrumento que coadyuvaba al proceso de maduración de la

�62

SigloXIX

conciencia para la necesaria lucha por la independencia. De modo sutil, al
enjuiciar filosóficamente d papel de la actuación libre del hombre, criticaba a los indecisos y escépticos dd período de la tregua fecunda cuando
decía en 1888:
como por lo general nos sentimos meras unidades, elementos
más o menos coherentes de un vasto agregado, nos dejamos fácilmente arrastrar por el Ímpetu de los acontecimientos, nos sometemos sin luchar a las influencias externas, o nos consideramos
simples espectadores de los hechos que se desarrollan sin participación nuestra; antes que estimamos como fuerzas autónomas,
capaces de exteriorizar o apreciar todas las fases de lo objetivo,
de oponerle resistencia llegado el caso, y modificar al cabo y
aunque sea en pequeña parte, la dirección de su continuo proceso.69

Esta era una de las formas en que las ideas filosóficas del pensador cubano trataban de convertirse en arma material instando a participar activamente en la batalla pOI' la independencia que ya se avecinaba.
Incluso en el momento de la crisis de su pensamiento en que poso de
manífiesto algunos rasgos pesimistas, mantuvo Varona so concepción sobre
las libres posibilidades humanas de acción en el cauce de la necesidad. De
ese período es este pequeño diálogo en que plantea:
- La sociedad nos pone una camisa de fuerza.
-Cierto. Pero quítatela y verás. Ni Polifemo con su ojo sano.70

Esto demuestra que Varona toda su vida confió en la capacidad del
hombre para actuar con libertad en la medida que conoce las foenas naturales y sociales, en la medida que domina las leyes que rigen la realidad objetiva y actúan en correspondencia con ellas. Tales criterios de Varona se
fundamentaban en la extraordinaria corúianza que siempre mantuvo en el
progreso humano. Si bien su concepción del progreso había estado limitada por el evolucionismo positivista unilateral, ella le sirvió para difundir la
seguridad en la necesaria transfonnación de la sociedad cubana de entonces, que en primer lugar requería emanciparse del colonialismo español para exigir una sociedad democrática.
El análisis sociológico varoniano se realizó desde una óptica liheraJ.
borgnesa; por esta razón sus juicios no podían ser nunca genuinamente
científicos, no obstante sus aciertos, ya que la ideología burguesa invierte las relaciones reales que se producen en la sociedad y las acomoda a su
antojo a fin de justificar el statns existente. Sin embargo, el filósofo cubano no siempre fue consecuente con su posición de clase. En muchas ocasiones- se situó por encima de las posibilidades reales de desarroUo de la

P. Cuadarramá Gonzále:z: JoúJ Varona en la filowfú1 cubana

63

burguesía cubana de su época, la cual no fue capaz dt&gt; po11erSI' al nivel de
las aspiraciones de este representante de la ilustraciún. \ la ,,ar si&gt; situaba
también fuera del marco de los intereses de(':;¡¡ cla"" cuando as¡1iraba a mojorar las condiciones d" vida de obreros } campesinos y d,, otros S('Ctores
discriminados y explotados, cuando dcferulía los drrcchos cid negro y de
la mujer y, especialmente, este alejamic1110 se apreóa mucho más l'Uando
en sus últimos años reconoce que la sociedad capitalista está rondcnada a
desaparecer y sus sueños demoliheralcs se •,-eían aplastados con la aparición del imperialismo. Estas oscilaciones e11 su postura de ,.(ase se reflejaron en sus ideas sociológicas, que 94&gt; alejaban dt: la verdad objetiva en la
m~ma medida que se mantenían en el estrecho marco del pensamiento
burgués y alcanzaban mayor objetividad y carácter rientífico cuando intentaba superar esos parámetros y reconocía la rt·¡!;lllaridad objetiva del desarrollo social, al plantear la significación del factor ( conóm iro 1·11 éste, al
confiar en el horn bre y en sus infinitas pO!-ibili da des d, perfrccio11anúento.
al valorar el papel de las masas populares t·11 su interaeóón &lt;'011 las grandes
personalidades en la historia, al expr!'Sar la dial,;ctica eorr('lación entre la
necesidad y la causalidad, entre la neceüdail y la libt·rtad )' al a:,egurar, por
último el continuado progreso de la sociedad, más allá &lt;lel horizonte burgués. De ahí que resulten plenam('nte iálidas las idra~ ,le \nnando Hart
al afinnar que "la evolución de las ide.as d.., \ arona , a In lar¡?:o el,· su vida,
nos revela que alcanzó mayor rigor intt·lcctual ~ riq111•7a ,·ultural alü donde se acercó al movimiento popular'~ 7 1 De i~al marwra \ 'arona ,-(' destaca
respecto a sus contemporáneos latinoamericanos que S(' ltahían id1·ntificado con la filosofía positivista tanto por el valor d(' su análisis l&lt;'Óri,·o corno
por las proyecciones de su orientación ideológica.
La objetividad del análisis sociológirn varonianu :,,1• acrecentó en la
misma medida en que se desembarazaba dr- la idPoio11ía hur¡!:lll'sa y en proporción directa con el reconocimiento de la frustración ,le sus id,~les. Por
eso sus últimos juicios sobre el problema social PStán caracfrrizaclos por la
sostenida idea de que la sociedad progresa, pPro 110 hacia los rumbos que él
anteriormente había pronosticado, sino hada el socialismo. Realmente el
porvenir de la humanidad significaba la negm:ión de ~us a11 tt'riores aspiraciones, pero con honestidad insuperable expresaba f'n sus últimos años:
quienes como yo se hab1an nutrido de la savia del individualismo, ven cómo crece y se hincha la ola gigantesca del socialismo.
Y un verdadero desgarramiento se produce en nuestro espíritu.
La organización económica de esta sociedad está podrida 72

Y más tarde sentenciaba "vamos, sin qu&lt;'r&lt;·rlo o 11u1·rii·ndolo. hac:ia el
socialismo". 73

�64

Siglo XJX

P. Cuadarrama González: )&lt; .,é Varona en la füosof1'a cubana

Esto significaba el nivel más alto a que podía llegar el prnsador cubano en su análisis sociológico y en su ideología política. El período final de
su vida resulta muy valioso y esclarecedor para la comprensión de toda su
obra filosófica y sociológica, porque significaba la neg.ición dialéctica de
muchas de sus ideas anteriores. Aunque en esta época solo escribió aforismos, artículos cortos, ya en algunas cartas abiertas es apreciable su parcial
dejación de muchas de las cat~orías sociológicas que en sus años de madurez habría empleado. Esto no implica que hubiese roto del todo con toda
su anterior concepción sobre el desarrollo social, enraizada por tantos
años de meditación, pero es evidente que las transformaciones sustanciales
que operaron en su pensamiento en este último periodo, condicionadas
por los avances de la sociedad contemporánea con el advenimiento de la
época del socialismo tras la gran revolución de Octubre, dieron lu1!3r a qur
no aceptase ya como válidos muchos de sus anteriores criterios socioló¡ticos y políticos. Incluso sus referencias a Comte, Spencer y a otros n·1m·sentantes de la sociología positivista, desaparecieron prácticanwnlr.
En definitiva, Varona nunca se había visto atado por complt·Lo al
positivismo. Si bien se había nutrido de él y había acPptado all!l-1110.,; df!
sus principios fundamentales, fue siempre capaz de anali;r,ar los proLl,·mas sociales con la suficiente originalidad que le propiriaha su vasta rnltura y la agudeza de su talento. La realidad cubana } la latinoanwricana,
así como sus estancias en España y los Estados Unidos, Ir hahían s.-rviclo
de fuente directa de infonnación y objeto de análisis para el rnfoqur so•
ciológico con una óptica propia.
No cabP- duda que las ideas filosóficas de Varona constituyP.11 una ele
las más altas expresiones del pensamiento filosófico y sociológico burgui:s
latinoamericano de fines del siglo XIX e inicios del XX, el«· profundo sentido progresista y significativo para nuestra herencia cultural. El estudio
de su pensamiento confirma plenamente las sustanciales orientaciones que
nos ofreció Juan Marinello, al indicarnos que "el balance final fue favorable': 74 Las huellas que dejó la polifacética labor de Varona en distintas
esferas de la cultura y la vida social de nuestro país le hacen ocupar un lugar de honor como una de las más valiosas figuras de nuestra filosofía, al
constituir un eslabón más en la transición de los objetivos de liberación
nacional de nuestro pueblo hacia la emancipación social.

-

65

NOTAS

1. E.J. Varona: "El positivismo". Revista de Cuba. La Habana, 1878, t. 111, p.
175.
2. E.J. Varona: Fundamentos de la moral. E~torial Appleton, New York, 1914,
p.42.

3. E. J. Varona: "Libreta de pensamientos", 11 (manuscritos de su biblioteca personal), p. 29.
4. Véase C. Marx. y F. Engels: Obras escogidas. Editorial de Lenguas Ext:ranjeras,
Moscú, 1955, t.11, p. 386.
5. Véase C. R. Rodríguez: 1-imdam&lt;'ntos. La Habana, 1949, p. 408.
6. E. J. Varona: Estudios literarios y filosóficos. Imprenta la nueva principal, La
Habana, 1883, p.196.

7. L J. Varona: Curso de psico/og1Íl. Imprenta La moderna poesía, La Habana,
1905, p. 485.
8. 1·. J. Varona: Co11/PrP11cns filo.&lt;óficas (Serie moral). Establecimiento tipográfico O'Rcilly, 1888, pp. 149-150.
9. E. J. Varona: Co11feren&lt;'Ías sobre los fundamentos de la moral. Editorial Appleton, Ncw York, 1918, p.182.
1O. 1. J. Varona : Co11f&lt;•re11ciasfilosóficas, citado, pp. 161-162.
11. l,J.,m, p. 153.
12. 1-.. J. Varona: Cuba Contemporánea, t. XXXIl, 127, Año XI, La Habana, 1923.
13. ldem, p. 193.
14. E. J. Varona: "Libreta de pensamientos" (manuscritosde&amp;1 biblioteca personal), p. 76.
15. E. J. Varona: Cuba Contemporánea, t. XIX, 76, Año Vll, La Habana, 1919,p.
146.
16. V J. Lenin: Obras completas.
17. E. J. Varona: Cuba Contemporánea, t.XlX, 76, Año VII, La Habana, 1919, p.
355.
18. E. J. Varona: Cuba Contemporánea, t. XXXIJ, 27m Año XI La Habana 1923
p. 33.
'
'
'
19. E. J. Varona: Cuba rlrtútica. La Habana, 1917.
20. E. J. Varona: "Con el eslabón" (manuscritos de la Biblioteca Nacional. Colección

�66

P. Guadarramo González: Jo,é Varona en lafilosof(a cubana ú7

Siglo XIX

cubana), p. 9.

40. E. J. Varona: "Días después". Desde mi beluedere, Imprenta Rambla, Bouza y
Cía, La Habana, 1907, p. 77.

21. R. Roa: "Palabras del doctor Raúl Roa Gama en su investidura como profesor
de mérito de la Universidad de La Habana". Crenmo, 25 de abril de 1977, p. 3.

41. F. Engels: Dialéctica dela naturaleza. Editorial Grijalbo, México, 1961, p. 266.

22. E. J. Vuona: Cubo Contemporáneo, tJ(IX, 76, Año VD, La Habana 1919, p. 35

42. Véase P. Guadarrama: "Las ideas éticas de E. J. Varona" .Islas, No. 55-56,
setiembre de 1976, pp. 171-205.

23. E. J. Vuona: "Ubreta de pensamientos" (manuscritos de su bilbioteca personal), p. 87.
24. C.R. Rodríguez: ''Varona y la trayectoria del pensanúento cubano", (Homenaje a Enrique José Varona). Municipio de La Habana, 1949, p. XXV.

25. R. Agramonte: D peRHmientQ filo,ófico de Varona. Editado por la Universidad de La Habana, 1935, p. 83.
26. E. J. Varona: "Ojeada sobre el movimiento intelectual en América". Estudios
y conferencta$. Edición oficial de las obras de Enrique José Varona. La Habana,
1936, p. 86.
27. E. J. Varona: KE} imperialismo a la luz de la ,ociología". Antimperiolismo y república. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 1970, p.112.
28. ldem, p.128.

43. E. J. Varona: Fundamentos de la moral, Editorial Appleton, New York, 1903, p.
175.
44. Véase E. J. Varona: "Ojeada sobre el movimiento intelectual en América".
Estudios y confe,rencias, citado, p. 82.
45. E. J. Varona: Conferencias filosófiros (Serie lógica). Editorial Miguel de Villa,
La Habana, 1880, p. 1 7.
46. E. J. Varona: Curso de psicologfo, citado, p. 43.
47. V. l. Lenin: "Contenido económico del popularismo". Ob. Cit., t. l, p. 431.
48. E. J. Varona: "Discurso pronunciado en el teatro La Caridad de Santa Clara
el 15 de julio de 1889". De la colonia a la república, citado, p. 29.
49. C. Marx y F. Engels: "Manifiesto del partido comunista", Ob. cit., t. 1, p. 22.

29. l. S. Kon: Der PolitÍtlumus in derScniologie. Benin, 1968,p.105.

50. E. J. Varona: "En la Habana".Patria, 253, 3 de junio de 1896,NewYork,p.l.

30. Véase E. J. Varona: "Para UJIOs abogados". Cuba Contemporáneo, t. XXI, 84,
Año VD, La Habana, 1919, pp. 329-332.

51. E. J. Varona: D,, la colonia a la república, citado, r,. 39.
52. E. J. Varona: Conferencias filosóficas (Serie lógica), citado, p.17.

31. M. Vitier: l.As ideas y la filosof1á en Cuba. Edítorial de Ciencias Sociales, La
Habana, 1970, p. 422.
32. E. J. Varona: "Cavete cónsules, violetas y ortigas". Edición oficial de las obras
de Enrique José Varona. La Habana, 1938, p. 238.
33. E. J. Varona: "El bandolerumo". Reui,ta Cubana. La Habana,junio de 1888, t.
vn, p.482.

53. L J. Varona: "Emerson". Revisw de Cuba. La Habana, 1886, t. IV, p. 87.

55. ldem.
56. E. J. Varona: "El imperialismo a la luz de la sociología". AnlimpPrialismo y
república, citado, p.131.

34. F. Engels: "Carta a Bloch". C. Marx y F. Engels: Ob. cit., t. 11, p . 520.

57. E. J. Varona: "Cánovas". Patria, 377, año V, 11 de agosto de 1897, New York,
p. l.

35. E. J. Varona: "Abrimos los ojos". Art(culos. Publicaciones del Ministerio de
Educación, La Habana, 1951, p. 257.

58. E. J. Varona: "luz que ofust2". Patria, 217,año V, 29 de enero de 1896,New

36. ldem.
37. E. J. Varona: "El imperialismo a la luz de la sociología". Antimperialismo y república, citado, p. 113.
38. E. J. Varona: "El fracaso colonial de España". De 1a colonia a la repúbliro. Editorial Cuba contemporánea, La Habana, 1919, p.124.
39. E. J. Varona: "Sobre el sufragi.o universal". Por Cuba. Imprenta El Siglo XX, La
Habana, 1918, pp. 158-159.

York,p. l.
59. E. J. Varona: "Jamás Cuba fue servil". Artú:ulos, publicaciones del Ministerio
de Educación, La Habana, 1959, p. 295.
60. E. J. Varona: "Ojeada sobre el movimiento intelectual en América". Estudios
y conferencias, citado, p. 85.
61. E. J. Varona: "Los grandes", Revi,ta Cubana. La Habana, 1886, t. IV, p. 86.
62. E. J. Varona: Nociones de lógica. Imprenta La Moderna poesía. La Habana,

�68

Siglo XIX

Notas para una Historia de las Ideas
en Cuba (siglo XIX)

1902,p. 78.
63. E. J. Varona: "La metafísica en la Uruversidad de La Habana".Estudio, literario, foo,óficos, citado.

Gustavo Escobar Valenzuela*

64. R. Agramoote: Varona el filósofo del escepticismo creador. Editorial Jesús Montero. La Habana, 1949, p. 160.
65. M. Vitier: Varona maestro de juventudes. Editorial Trópico. La Habana, 1937,
p.189.

Para mi amigo cubano Luis Toledo Sande

66. E. J. Varona: Conferencias fí}.os6ficas (Serie psicologÍa). Imprenta El retiro, La
Habana, 1888, p. 140.

Es cubano todo americano de nuestra América y en Cuba no
peleamos por la libertad humana solamente; ni por el bienestar
imposible bajo un gobierno de conquista y un servicio de sobornos, ni por el bien exclusivo de la isla idolatrada, que nos ilumina
y fortalece con su simple nombre: peleamos en Cuba para asegurar, con la nuestra, la independencia hispanoamericana .

67. V. l. Lenin: "¿Qiiénes son los amigos del pueblo y cómo luchan contra los
socialdemócratas". Ob. cit., t. I, p.172.
68. E. J. Varona: Conferencia, filosóficas, citado, p. 411.
69. E. J. Varona: "Elogio del doctor Antoruo Mestre". Revista Cubana. La Habana,
1888, t. vm, p. 16.

José Martf

70. E. J. Varona: "Con el eslabón" (manuscritos de la Biblioteca Nacional, Colección Cubana), p. 3.
71. A. Hart: "Palabras pronunciadas con motivo del 70 cumpleaños del doctor
Raúl Roa", Granma, 28 de abril de 1977, p. 2.
72. E. J. Varona: "Balance" .Arti'aJlos, citado, p. 301.
73. E. J. Varona: "Declaraciones a El País". Documentos para la historia de Cuba
(Recopilación de Hortensia Pichardo). Editorial de Ciencias Sociales. La Habana,
t. JII, p. 446.
74. J. Marinello: " Respuesta a un ruestionario presentado al doctor Juan Marinello
por Pablo Guadarrama",lslu, 47, p. 110.

-

L a Historia 111· las lrlras rqm·srnla una importanh- disciplina co11 nolablr tradición en nueslra hisloria intelectual. Como a11tr1·cd1·11tcs ,;r han rr¡ristrado, por ejem¡.,lo, las olir-JS dr E¡¡;uiara ~ l•:¡,irf'II. ,1,, \lanriro ~ lo~
otros jesuitas del siglo \VIII: cnsa)OS rlaborados rn el siilo \l'\ rnmo la
Filo.wf(a en el Brasil, de Silv io l{omero (18,6), La Filosofta c11 la Yuern
f:spaña. dr -\ gustín Rivera (18%), Apu11taciones históricas de la filoso(ü,
en .\fé.rico, de Emeterio Valvrrd1· TPllez, en 1898, f:11sa_vo sobre la historia
del positi1,ismo en México, dr \gugtÍn Aragón (1898). El Pemamiento de
1mérica, drl argentino Luis Berisso, rn tre otras,l hasta llr¡¡;ar a obra::, fundam(•ntales ri&gt;alizadas en los últimos tiempos por autores 1·01110 Lropoldo
Zea, Francisco 1'1iró Quesada, Arturo Andri-s Roiµ;, \rturo \rdao, Luis
Villoro, Abclardo Villegas, Horacio Cerutti, ~lar¡i.arita V era. Ignacio ~oha
}, particulanncnte en relación con el tema que aquí abonlaremoti. los estudios de los escritores cubanos Medardo y Cintio Viticr, autom, "" o bras
esclarecedoras sobre el proceso &lt;le la historia dr las irlras e n Cuba.
La Historia de las ldi&gt;,as en Latinoamérica ha rt&gt;vf's tido a través dr su
desarrollo diversas modalidades que ya han sido estudiadas por \rluro \.
Roig. Ha estado ligada a una preocupación nacional, a un afán dr alcanzar
una caracterización de determinado pueblo latinoam&lt;'ricano ((•11 nul'stro
• Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional Autónoma de México.

�70

C. Escobar Valenzuela: La, idea, en Cuba en el 1iglo XIX

SigloXIX

caso el cubano), otras veces ha asumido la forma de una filosofía de la historia de América (recordemos aquí los valiosos trabajos de Leopoldo Zea),
de una ñlosofía de la cultura o de una filosofía del discurso filosófico. Sin
embargo, piensa Roig, mas.allá de las formas o de estos modos diversificados que ha adoptado la Historia de las Ideas, podríamos decir que ésta se
ha constituido como una forma de saber de América o de Latinoamérica.-.2
Sin desembocar en un regionalismo estrecho o en un chauuinismo, esta
forma de saber deberá entroncar en una búsqueda de lo propio, en ''un
intento de determinación de un perfil cultural y señaladamente de un destino social". Tales caracteristicas hacen qué la Historia de las Ideas rebase
los marcos puramente teóricos de la filosofía. "La historia de las ideas
-nos dice Roig- no es un campo de trabajo intelectual de esos que se los
define reduciéndolos a una fundamentación de posibilidad de tipo epi&amp;
temológico, obsesiÓfl típica de neokantianos y de hussedianos. ".3 Se trata antes que todo de un "saber de compromiso", de una vía plausible para reelaborar un saber historiográfico-filosófico, no sólo de los desarrollos
y planteamientos del pensamiento latinoamericano, sino también y necesariamente del pensamiento europeo que ha ido y va siempre involucrado
en nuestro pensamiento.
Por otra parte, la Historia de las Ideas, a juzgar por las modalidades que le
atribuye Andrés Roig, se presenta como una disciplina abarcadora en la
medida en que contempla aspectos políticos, sociales, culturales, de la vida
de nuestros pueblos. Para José Gaos, por ejemplo, la Historia de las Ideas
comprende tanto la historia de la füosofía como la historia del pensamiento. Por su parte, el mismo Andrés Roig entiende por Historia de las Ideas
un estudio de la función social de las ideas en el contexto de un
sistema de conexiones dado para cada momento histórico. No se
trata de rastrear las influencias dentro de un desarrollo inmanente
de las ideas filosóficas, no se trata tampoco de ubicar originalidades o de detectar retrasos de las oleadas de influencias. Se trata de
producir una ampliaci6n de la historia para dar cabida en ella tanto al pensamiento académico cuanto al pensamiento popular.
Tanto a las ideologías dominantes, cuanto a las ideologías de liberación de los oprimidos. El discurso filosófico no puede ser
leído con independencia de sus relaciones con el discurso político
y este último tiene formas de dominación y formas de liberación
que pueden caracterizarse formal y semióticamente.4
En un artículo denominado "Sobre el estudio de Ja filosofía latinoamericana", 5 Abelardo Villegas expJica el caracter interdisciplinario que
entraña la Historia de las Ideas, al ser auxiliada por disciplinas como la
sociología, la geografía, la filosofía y la literatura, pues "la novela y el
cuento pueden llegar a tener una transparencia ideológica muy grande"
Los vínculos entre literatura e Historia de las Ideas se advierten en obras
como El matadero de Esteban Echeverría que "plantea en la acción el

71

dilema de la civilización o barbarie que aguijonéo la conciencia de los
intelectuales ari¡entinos dd siglo XIX".6
Sin embargo la intervención del pensamiento popular en la Historia
de las Ideas ha sido poco estudiado. La obra de Juan Meyer, La Cristiada,
podría ser un ejemplo de lo que puede lograrse en este sentido.
No podemos soslayar el hecho de que los pueblos latinoamericanos
son tributarios, en la historia de sus ideas, de la cultura europea desde el
siglo XVI; sólo desde este siglo, afirma Augusto Salazar Bondy, "podemos
encontrar productos culturales definida mente filosóficos" ( esto si nos atenemos al registro de lo meramente filosófico). Pese a la influencia europea,
los filósofos y pensadores del siglo pasado en Latinoamérica no se dedicaron a reflejar en forma pasiva esta cultura, sino que le imprimieron, a la
luz de su realidad, su propio sello. Esto se puede advertir en el caso del
pensamiento cubano del siglo XIX que aquí apenas esbozarfmos.

l.
Según el historiador cubano Julio Le Riverend, en sus inicios Cuba fue
una colonia de escaso desarrollo: casi despoblada y carente de recursos fi.
nancieros, no tuvo una vida cultural de cierto valor hasta la segunda mitad
del siglo XVID 7 • Esta vida cultural se desarrolló dentro de los marcos de la
llustración, es decir, de la ideología que exaltaba el progreso y la razón como desideratas de la historia. Hacia finales del siglo XVID surgen personajes como Francisco Arango y Parreño (1765-1837), ideólogo de la burguesía que defendía la explotación de los esclavos y que consideraba que era
necesario divulgar los conocimientos necesarios para producir mejor y en
mayores proporciones el azúcar, el café y otros productos del agro. "Era
partidario de un comercio más libre, particularmente con Estados Unidos,
así como de la promulgación de leyes que abolieran una serie de prohibiciones e impedimentos económicos en cuanto a la propiedad de la tierra,
la crianza del ganado y el monopolio del tabaco"8 • También refiere Julio
Le Riverend, ~n su Breue Historia de Cuba, la importante labor científica
que por este tiempo llevó a cabo el médico cu han o Tomás Romay ( 1764
1849) al contribuir al perfeccionamiento de la enseñanza de la ciencia y al
librar al país de la viruela, enfermedad mortal en aquellos años, con la
aplicación de una vacuna 9 • Además de estas importantes manifestaciones de
la ilustración cubana, comenzaron a implementarse otras actividades de
carácter cultura~ tales como la publicación de un periódico, El Papel Periódico de La Habana, y la creación de la Sociedad Económica de Amigos
del País, fenómeno típicamente ilustrado, que a su vez impulsó la ciencia
y la cultura en general: por ejemplo, organizó la primera biblioteca pública del país. De esta manera, corno señala Le Riverend, "el aumento de

�72

SisioXJ.X
C. Escobar Valenzuela: Las ideas en Cuba en el siglo XIX

la producción (a finales del siglo XVIII) y del comercio vino acompañado
del desarrollo de la ciencia y de la cultura general "_10 Refirámonos brevemente a estos factores que contribuyeron al desarrollo de la ilustración
cubana, o sea, a todo un movimiento que va posibilitando cambios políticos y sociales significativos y que a su vez va conformando la nacionalidad cubana.
La Sociedad Económica de Amigos del País fue fundada en 1793
Y tiene larga y fecunda vida. Fue un instituto similar a las sociedades de
Amigos del País que aparecieron en la segunda mitad del siglo XVID
como parte de la poütica y acción educativa alentada por Carlos ID. Una
vez establecida, tuvo como primer presidente a Luis de las Casas. Las
primeras actividades que atendieron fueron las de la agricultura y la instrucción pública. En sus estatutos de 1846 se establecieron tres secciones
o áreas de interés que marcan las preocupaciones, que fueron mas bien
prácticas, de la época: agricultura y estadística, comercio e industria popular, e historia. Esta Sociedad fundó, conforme también a las preocupaciones de la época, una cátedra de economía política, instalada el 14 de
octubre de 1818, en el Colegio Seminario de San Carlos y San Ambrosio,
siendo su primer catedrático Justo Vélez quien, en sus lecciones, seguía
de cerca el pensamiento del economista liberal J. Bautista Say, y trataba
de aplicar estas ideas a la realidad económica cubana. Justo Vélez logró,
en hase a sus propias lecciones, escribir un texto que "refleja un individualismo sistemático propio de la época. Alli lo que preocupa es el capital ;
para el trabajo, para et lado social y humano del problema económico, casi
nada. "11
A pesar de que Vélez escribió su libro en 1819, cuando ya Europa sentía las corrientes socialistas, teóricamente desenvueltas, prevalece, en su
obra, el individualismo burgués. De esta manera, escribe Medardo Vitier,
" se enseñaba, se escribía para un sociedad conservadora, de ideario (más
implícito que declarado) individualista. Más todavía: era una sociedad
minada por la nefanda institución de la esclavitud doméstica. ''12
La cátedra de economía política, después de que estuvo vacante dorate algún tiempo, fue ocupada por otro intelectual cubano: Antonio
Bachiller y Morales (1812-1889), que ha sido concebido como "americano apasionado, cronista ejemplar, filólogo experto, arqueólogo famoso,
filósofo asiduo, ahogado justo, maestro amable, literato diligente. ''13
La obra más importante de Bachiller es, sin duda alguna, la que
con el _modest~ títtJ!o _de Apun~es para la historia de_las Letras y
de la mstruccion publica en la isla de Cuba, comenzo a publicar
en el J:aro -/ndustr~l y en la Revista de España, de Indias y del
extran1ero, de Madrid, y que al cabo recogiera en tres vólumenes,

73

en esta ciudad: el primero publicado en la impren ta de P. Massana,
calle de O'Reilly número 11 O en 1859, los otros dos, en ta imprenta del Tiempo, calle de Cuba Número 37, en 1860 y 1861.4
El enfoqu e que Bachiller le dá a esta f.amosa e histórica cátedra de
economfa política es diferente al de su antecesor: es menos in dividualista,
más orientado al problema humano y ético. A juicio de Bachiller la economía política no debe enseñarse "en vista sólo del libre jue{!;O dr los farlores materiales, es decir, tierras, medios de producción, caµital, labor huma•
na, mercados, oferta, demanda, etc., sino que el economista ha d1· incluir
la valoración ética entre esos hechos; ha de orientar la economía hacia la
justicia ". 15 De este m odo Bachiller tencüa convertir la economía política,
de ciencia meramente descrip tiva, a ciencia nonnativa. A propósito tlr este
cambio de enfoque que ex perimentó la e nseñanza de esta clisriplina en
aqu élla época, Me dardo Vitier recoge este repr&lt;·scnta tivo tex lo de Bachiller :
Vosotros oiréis que la economi'a p olítica es una ciencia enemiga
del hombre porque sólo atiende al poder mecánico que representa; es decir, que vale cuanto se aprecia una 1_náquina, y la parte
racional, el valor del hom bre como tal, se olvida enteramen te...
Recordaremos que su fin es la felicidad del hombre, que no puede existir sin justicia.16
Pero la Sociedad Económ ica fu n dó además de la cát1·dra de ceonomía polí tica, a la cual ya nos hemos referido, dive rsas cátedras y rscurlas,
entre las que se pueden destacar la aca demia de dibujo, cn·ada en L818, la
cátedra de contabilidad mercantil en 1845, la escurla d1• 111a11uinaria 1·11
1846, un c urso de dicado a parteras que se establrciú 1·11 ,.1 ll ospital d,·
Paula en 1831. La tónica o espíritu que se adv iertr r n todas estas cr,.aciones y actividades impulsadas por esta Sociedad, se traduce 1'11 una 1·s1wci1·
de realismo orientado hacia fi nes prácticos al mismo ti1·111 po que tra:..lu1·1·11
los ideales de la corriente ilustra da del siglo &gt;..'VIII. Pero ca bl' preguntar 1·11
qu é forma la Ilustració n europea se manifestó e n el contexto histó rico que
se pretende estu diar.
R ecordemos que la Ilustración presentó varias vertientes: a) una dirección filosófica que centra su interés en aspectos psicológicos y cognoscitivos y revisa la vieja concepción de la naturaleza humana. Bajo esta din·cción se enfren tan dos teorías centrales: el racionalismo que en el siglo
XVII había entronizado con Descartes, y el sensualismo difundido por filósofos como Hume, Condillac y Loc ke; h) una segu nda dirección es la r C'VOlucionaria que " busca cam bios positivos, alteración de las instituciones; el
derecho natural, la en ciclope dia, qu e culminaron en la declaración de los
derechos del hom hre. ' 'l 7

�C. E,cobor V alenzuela: Las idea, en Cuba en el 1iglo XIX

74

Pero ninguna de est.as direcciones de pensamiento tuvieron mayor resonancia en España, sin olvidar el movimiento liberal de las Cortes de
Cádiz y su Constitución. Mas bien la vertiente que predominó en España
y que penetró en sus colonias fue la filantrópica, huma~i~ria, de p!ogreso
nacional. La razón, la ilustración, el progreso eran las diVlSélS de la epoca y
acorde con estas se pugnó por una mejor sociedad, libre de trabas y selVidumbre. Signos visibles de este empeño lo fueron la Sociedad Económica
de los Amigos del País y publicacionefJ como El Papel Periódico de La Habana antes mencionado.
Este periódico comenzó a circular el 31 de octubre de 1790. Fue una
de las primeras realizaciones de la Sociedad Económica. Publicaba el arancel de precios al por mayor, infonnaba sobre compras y vent.as, la entr~da
y salida de los barcos, esclav,os, etcétera. lnserta~a d~, vez en ~~ando art1culos sobre educación y poesias. En 1805 la pubhcacion cambio de nombre:
se tituló Aviso hasta 1810, en que ya aparecía todos los días bajo el nombre de Diario.
Dentro de este marco, las exigencias tlustradas cobraron expresión en
el pensamiento del padre José Agustín Caballero -~1762-1835~1cuyas id~s
fueron un baluarte de modernidad y transformacion: combabo la filosofia
escolástica decaden-te y los anticuados métodos de enseñanza impuestos
por las jerarquías tradicionales de la Iglesia Católica. Para Medardo Vitier,
quien estudió con detenimiento la Historia de las Ideas en.Cuba dur~ te el
siglo XIX, el pensamiento del padre Caballero ( que por cierto fue ti,o del
ilustre Luz y Caballero) representa un notable antecedente de ~a epoca
crítica y de importantes cambios como los que se operaron en el siglo x_IX.
En efecto, pensadores como Caballero inician una tendencia progresista
dentto del pensamiento cubano y que se manifiesta en la defensa del
saber científico como medio valedero de conocimiento y el rechazo de los
métodos escolásticos. Esta tendencia va a tener continuadores destacados
como Varela Loz y Caballero y José Martí. Según Medardo Vitier las
solas ideas p~líticas, filosóficas, educativas, no explican por sí mismas las
causas profundas de esta crisis, pues

-

75

SigloXlA

toda sociedad lleva en su seno elementos suscitadores de cambio,
entre ellos, por supuesto, las doctrinas ~e una minoría; pero ést~s
deben apreciarse como factor conc_onntante, que aclara y preve,
no como raíz revolucionaria. La ratz se hunde en los soportes sociales, económicos,,espjrituales de la sociedad.18

I I.

Al reseñar las principalr.s ideas dt:sarrolladas en Cuba durante el siglo
pasado, es necesario tomar en cuenta para la ubicación de ims exponentes,

además de la Ilustración propiamente dicha, otras formas de pensamiento
que se derivan de aquella: el liberalismo, el positivismo y lo que estudiosos
del pensamiento cubano durante el siglo XIX, como Medardo Vitier, han
denominado realismo, el cual se manifiesta predominantemente en concepciones políticas y sociales.
Además, dentro de un ámbito esencialmente poütico, habría que
considerar las siguientes direcciones: el reformismo, el autonomismo, el
anexionismo y el separatismv. Destacados pensadores entroncaron con el
reformismo, como José de la Luz y Caballero, Antonio Bachiller y Morales, José Antonio Saco y otros. Hacia finales del siglo va a surgir, con José
Martí, una tendencia revolucionaria radicalmente separatista y antimperialista, que considera como improcedentes el reformismo y el anexionismo para cancelar la opresión española. Lo que Martí escribió contra el
autonomismo y contra la anexión, dice Marinello, podría recogerse en dos
gruesos volúmenes. No obstante, se vislumbra toda una continuidad histórica que ha. destacado muy bien el escritor cubano Cintio Vitier en su
obra Ese Sol del Muncro Moral, para una historia de la eticidad cubana,
cuyo título se inspira en una frase expresada por Luz y Caballero en una
histórica conferencia.
Ant.es que Cintio Vitier, Medardo Vitier, en su obra La Filosofía en
Cuba (1948), hacía notar al lado de la preocupación política que caracteriza al siglo XIX cubano, "de la emoción de la patria, ya velada, ya palpitante ( que) colora los temas de la ansiedad cubana", una tendencia metodológica y otra axiológica. La primera es expresión del pensamiento moderno (Descartes y Bacon, su preocupación por el método) mientras que la
segunda entraña "un fuerte eticismo de raíz cristiana, sin que falten reflexiones muy sugestivas, como aquella de Luz sobre el principio de utilidad:
'útil es un ferrocarril; pero más útil es la justicia" 18 (sentencia que emite
este pensador cubano en una de las polémicas filosóficas que se han consignado).
Por otra parte, en hase a este eticismo, Cintio Vitier traza los perfiles del pensamiento cubano aclarando que dicho eticismo no es privativo
de este pensamiento (puede hablarse de un eticismo mexicano, por ejemplo).
La eticidad cubana, para Cintio Vitier, se hace patente en "la captación
de un proceso espiritual concreto, el de la progresiva concepción de la
justicia, y las batallas por su realización, en la historia cubana".
Ahora bien, la eticidad cubana no se da en forma aislada y autónoma:
esa realidad es, en cada momento, el fruto de una interacción o
interpenetración de fuerzas. Se sobreentiende entonces que cuando aludimos a la posibilidad de una 'historia de la eticidad cuba-

�76

Siglo XIX.

C. Escobar Valenzuela: La, idea, en Cuba en el siglo XIX 77

na', no se trata de la historia de una sustancia autónoma, separable del acontecer económico, político y social, sino de una manifestación de éste, como cuando se hace la historia de la literatura
o de la economía; soro que esta manifestación es aquella en que se
clarifican los móviles y fines más generosos y creadores de la conducta. 20

latinoamericanos. Las conspiraciones fueron descubiertas y reprimidos sus participantes con graves condenas por las autoridades
coloniales. Uno de los comprometidos en esos proyectos fue el
gran poeta José María Heredia (1803-1839), cuya obra manifiesta por primera vez en la cultura cubana los valores y la inspiración patrióticas. 22 ·

A continuación caractericemos sumariamente las tendencias políticas
antes mencionadas como un mero recurso expositivo, pues no podemos
desligarlas de sus implicaciones filosóficas. Posteriormente revisaremos el
pensamiento de los principales filósofo; de esta época.

A principios del siglo XIX se manifiestan una serie de inquietudes políticas como resultado del grado de madurez lograda por la colectividad y
que va configurando gradualmente la nacionalidad cubana. Las ideas de reforma política atraviesan el siglo entero. "Ningún país hispanoamericano
registra un período tan largo y batallador como el de Cuba en sus demandas, pacíficas o armadas, por la libertad. ''23 Como sabemos el cubano
es el último de los pueblos hispanoamericanos en adquirir su independencia: ello Pxplica lo prolongado de sus demandas y luchas.

-

I II.

Remontándonos al siglo XVI, observamos en Cuba un sistema de
explotación e injusticia, un pequeño grupo de colonizadores, verdadera
oligarquía, se adueñó de las riquezas y también del poder político. Los
gobernadores tenían entre sus responsabilidades el aspecto militar y represivo de la colonia, supervisaban la actividad de los ayuntamientos. Generalmente se aliaban a los colonos españoles o a los nativos de Cuba que
terúan latifundios o grandes negocios comerciales, es decir, gobernaban de
acuerdo con los intereses de los poderosos.
A esta situación hay que agregar el fenómeno de la esclavitud que
desde diversos puntos de vista llamó la atención de los pensadores cubanos (por ejemplo Saco y Martí).
La vida de los esclavos era muy dura. Los que trabajaban en las
minas y en la agricultura realizaban jornadas de labor de catorce,
dieciséis o más horas; no les daban descanso y sólo les suministraban un poco de alimento y casi no les daban ropa; además no
tenían oportunidad de instruirse.2 1
En 1789 comenzó en Francia la revolución. Después de la independencia de Estados Unidos y de la Revolución Francesa se inició en todo el
mundo un período de movimiento de rebeldía de los pueblos contra la
opresión y el abuso de las clases dominantes. Esto también ocurrió en Cuba. No sólo la; esclavos iniciaban sus protestas y se rebelaban sino también
los hombres libres emprendían el mismo camino pues comprendieron que
la política del gobierno de España perjudicaba a la población cubana.
Antes del movimiento de 1868 se dieron una serie de conspiraciones.
Algunas fueron muy importantes:
una llamada de los Soles y Rayos de Bolívar y otra, conocida como Gran Legión del Aguila Negra. Ambas tenían apoyo en países

Aunque José Antonio Saco (1797-1879), pensador destacado de la
época y sucesor del padre Vareta en el Real Colegio Seminario de San
Carlos y San Ambrosio, se caracterizó por sus ideas anti-anexionistas y su
r1·chazo a la esclavitud imperante, no devino en revolucionario sino en refonnista. Según Medardo Vitier, la obra de Saco Voto Particular (1867)
- donde se empeñó en dema;trar que una legislatura colonial no podía,
no dPbía inspirar temores de emancipación a los gobiernos y prohombres
de la metrópoli- reprPsenta un documento clave para comprender la posición del autor en los problemas cubanos de su tiempo. Las medidas o bases
que propugnaba en este documento eran típicamente reformistas. Algunas
dr ellas fueron: separación completa del poder militar y del poder civil;
hacer una justa división territorial en municipios y provincias; proteger
la inmigración blanca (que fue una de sus grandes preocupaciones); aumentar el número de ayuntamientos; suprimir toda censura en materia de
imprenta y establecer una ley que, con libertad y prudencia, permita el uso
111· tan importante institución, pues sin ella no puede haber libertad; realzar
la religión y el culto, aumentando el número de parroquias, sobre todo en
los campos, procuran,lo que el clero no sea lo que es hoy en general, sino
ministros dignos de las altas funciones a que están llamada;.
Acorde con su refonnismo, Saco pensaba que la revolución entrañaba
grandioso idl'.al, asequible tan sólo por una lenta pero segura evolución.
Consideraba que la independencia, como resultado de la revolución, era
hasta "ñsicamente imposible":
la muy escasa población de la colonia, los heterogéneos elementos
de que se compone, la únposibilidad de conciliarlos y reunirlos
para acometer empresa tan aventurada, las grandes fuenas mar:timas y terrestres que dominan toda la Isla, y lo que todavía es
más importante, el espíritu conservador de un pueblo rico aue

�78

r

SigloXJX

conociendo sus intereses, sabe que la revolución es. )'U muerte, ~ocio esto presenta obstáculos tan insuperables a la mdependencia,
que aun los mismos que de ella hablan, o no conocen a Cuba, o no
dicen lo que sienten.24
Las ideas de Saco, de inspiración liberal, tuvieron ciert.a influencia.
Por ejemplo el periódico El Siglo propagaba el ideario del pensador
hayamés. Es~ periódico fue fwidado por José Quintín, Suzarte y colaboraron en sus páginas autores como Miguel Aldama,Jose Manuel Mestre,
José Valdés Faule y José Morales Lemus. También figuró como director Y
animador de este diario el Conde de Pozos Dulces.
De 1865 a 1861S fue este periódico el vocero de la opinión liberal
cubana. Inspirábase en los planes autonómic?s de Var~la_ y Saco.
Se ha dicho, con verdad, que aquello fue mas un movmuento reformista que un partido.25
Cabe preguntar sobre los resultados obtenidos por la tendencia reformista en el siglo XIX. Al respecto dice Medardo Vitier:
ni El Siglo, ni el partirl;o. refonnis_ta ni la influencia de, Saco con~guieron el cambio poht1co crie mcesantemente pe~an. La actitud del gobierno español haoa la Junta de Infont}ac1on fue !~_nota definitiva: nada había que esperar. Los metodos pac,ficos
cedían sitio a la Revolución de 1686.26
Pero al término de la Revolución de 1 ~8, las ideas reformistas se manifiestan nuevamente. Así, una tendencia autonomist.a se observa en el
folleto de Alfredo Zayas Cuba autonómica (1889), que retoma en gran
parte ideas de Saco. El propósito de éste autor es demostrar que el r~•
men colonial de Cuba practicó la autonomía en el siglo XVI, por lo c~,
lejos de ser ésta extraña a las tradiciones hispánicas, se halla en los habitos gubemament.ales de los colonizadores. En esta forma acudía al pasado,
a los orígenes, para fundamentar su posición reformista.
En realidad el autonomismo era una posición tradicional y hasta
reaccionaria:
aspiraba a fundar la nacionalidad cubana, por medios pac,'ficos
(de ahí su reformismo), utilizando los cauces legales y el, convencimiento de la metrópoli. Se aspiraba a una autonom1a del
tipo realizada por Inglaterra con sus colonias. 27
Señala M. Vitier que el autonomismo encontró ~ difusión _en diarios como El Triunfo y El País, y comenta que El Tn.unfo, por e1emp~o,
fue un periódico famoso en los anales del periodismo cubano. Este diario propagó la ideología liberal orientando la opinión pública y, desde

G. E,cobar Valenzuela: Lo, ideas en Cuba en el siglo XIX

79

luego, no fue del agrado de los elementos conseivadores.
Al evaluar los logros y conquistas del autonomismo Medardo Vitier
concluye:
por espacio de unos diecisiete años, los oradores del partido autonomista expusieron desde la tribuna las necesidades del país y
adoctrinaron al pueblo cubano en los caminos de la ciudadanía.
Se familiariza al individuo con los problemas de la cosa pública.
Se siembra la inconformidad y se hace común la aspiración al
cambio. Se educa al pueblo mediante actos frecuentes que fomentan la cohesión en lo social y en lo político.
Los partidarios del autonomismo no eran separatistas, pero de
algún modo facilitaron la prédica revolucionaria, al preparar la
opinión con ideas liberales.
Lo autonomistas
sentían, percibían la distancia entre el largo batallar y la limitada
realización. En 1895, en marcha la revolución, el partido continuaba, no se rendía. no sabía disolverse a tiempo, según la frase
de Merchán {Rafael María Merchán, 1844-1905, literato y cn'tico
eminente). Ya, con todo, decredan sus fuerzas. Los más avisados
en la vision prác tica del momento comprendían que el sentido del
autonomismo se agotaba, que pasaba a cosa histórica. La tardía
implantación del régimen autonómico no vivificó al partido que
ineluctablemente debía ceder el lugar a otros métodos. Las' p ostreras agitaciones de su oleaje moribundo confudíanse con el
estruendo marcial de la acción que desató Martí, en su voluntad
de profeta y maestro.28
Entre los autores autonomistas figuran Montoro, Cortina, Galvez. El
primero de ellos, Rafael Montoro (1852-1933) tuvo una destacada participación en la vida poütica. Fue brillante orador, " el orador - dice M. Vitier - ha eclipsado un tanto al pensador". Como pensador no es sistemático. Fue un hombre de preocupaciones filosóficas en su juventud y un
verdadero pensador político durante toda su vida.
El pensamiento autonomista de Montoro se desarrolla cuando regresa de España, donde vivió su juventud, después de la guerra de independencia que duró diez años y se inicia en 1~9.
La revolución ha sido vencida. Desde 1878 a 1892 la isla tiene
una relativa autonomi'a que le ha sido concedida por España.
Los revolucionarios,sin embargo, no descansan,continúan luchando, aunque casi sin esperanza. En esta lucha se destaca la figura
máxima de José Marh. Esta es la Cuba que encuentra Montoro
a su regreso. 29

�80

SigloXlX

Montoro se opone a la separación violenta y espera que la independencia se alcance mediante una pacífica evolución. Las ideas filosóficas
que subyacen en el pensamiento político de este autonomista han sido estudiadas por Leopoldo Zea en su obra El Pensamiento Latinoamericano
(1976, tercera edición). Se manifiesta, en ese pensamiento, la influencia
de Hegel:
Montoro, dice Zea, sabe de los grandes errores cometidos por España, de sus nefastas consecuencias en la colonia, pero, fiel al
filósofo alemán (es decir, Hegel), cree en la superación de los
mismos, en su negación dialéctica. El viraje histórico vendrá, tarde o temprano habrá de venir; es esta ley ineludible de la historia. Sólo hay que saber esperar y preparar su llegada. Nada podrá
la impaciencia para apresurarlo: la dialéctica marchará por sí
sola, y lo que ha de ser será. 30
Tales ideas eran el fundamento de un verdadero reformismo opuesto
a un separatismo radical y revolucionario, que Cuba requería en esos momentos.

-

C. Escobar Valenzuela: Las ideas en Cuba en el siglo XIX 81

fisonomía nacional, en caso de ser anexada Cuba a la. Estados Unidos.
Medardo Vitier, tantas veces citado en este trabajo, recoge este testimonio
antianexionista perteneciente a Saco, donde se alcanzan a percibir sus
preocupaciones:
En cuanto a mí, a pesar de que conozco las inmensas ventajas
que obtendría Cuba con esa incorporación pacífica, debo confesar, con un reparo, un sentimiento secreto por la pérdida de la
nacionalidad, de la nacionalidad cubana. 32
Saco temía, por una parte, la idea de que la comunidad cubana perdiera su fisonomía (que identificaba con la nación blanca) al incorporarse
a los Estados Unidos; pero, por otra, consideraba como último recurso la
anexión, la revolución no llegó a alentarlo. Por ello su posición antianexionista no era radical. Pese a esto el mismo escribió su epitafio con estas palabras: "Aquí yace José Antonio Saco, que no fue anexionista, porque
fue más cubana que todos los anexionistas."
Según M. Vitier, los orígenes del anexionismo se remontan hacia mediados del siglo XIX y sus posibles causas fueron:

IV.

El anexionismo fue otra posición esgrimida durante el siglo. Fue la
tendencia más criticada y repudiada por los cubanos de mentalidad avanzada. José Martí lo combatirá de una manera tenaz y resuelta:
y aún hay otro peligro mayor, mayor tal vez que todos los demás
peligros. En Cuba ha habido siempre un grupo importante de
hombres cautelosos, bastante soberbios para abominar la dominación española pero bastante tímidos para no exponer su bienestar personal en combatirla. Esta clase de hombres, ayudados por
los que quisieran gozar de los beneficios de la libertad sin pagarlos
en su sangriento precio, favorecen vehementemente la anexión de
Cuba a los Estados Unidos. Todos los tímidos, todos los irresolutos, todos los observadores ligeros, todos los apegados a la riqueza,
tienen tentaciones marcadas de apoyar esta solución, que cr~en
poco costosa y fácil. Así halagan su conciencia de patriotas, y su
miedo de serlo verdaderamente. Pero como esa es la naturaleza
humana, no hemos de ver con desdén estoico sus tentaciones sino
de atajarlas. 31
Jose Antonio Saco, autor que ya ha sido mencionado, se pronuncia
también contra el anexionismo. Saco no quería la anexión, ni el régimen
existente, ni -a diferencia de Martí- la revolución. Su pensamiento era
mas bien reformista. Contempló el problema de la anexión desde el punto
de vista de la nacionalidad. Como ya hema. visto, a Saco le preocupaba
la población blanca cubana (y esto marca otro profundo contraste con
Martí); consideraba que ésta era bastante raquítica para conseIVar la

la proximidad de Cuba a los Estados Unidos, ·1a institución de la
esclavitud, existente aquí como allá, la gravitación de nuestra
economía hacia el mercado norteamericano y el pertinaz despotismo que oprimía al país (...) Pueden enumerarse otras razones. Los cubanos no veían la posibilidad de un cambio político
aceptable. El año 183 7 había dejado terrible señal. La democracia norteamericana marchaba a su auge. El imperialismo de la
gran nación daba muestras de avance.33
El anexionismo, al igual que el separatismo, suscitó no solamente importantes alegatos y encedidas críticas como las de Martí, sino también
alentó varias conspiraciones. Así, desde 1848 se organizaron conspiraciones de carácter anexionista. Entre las de mayor relevancia figura la
capitaneada por el general del ejército español Narciso López (17981851), que desembarcó en Cuba con dos expediciones durante los años
de 1850 y 1851; su caudillo cayó prisionero de los españoles y fue condenado a muerte y ejecutado en la Habana.

-

V.

Además de estas posturas políticas que fueron el refonnismo, el
anexionismo y el separatismo, dirección que llevó a la lucha a varios
patriotas cubanOS- Carlos Manuel de Céspedes (1818-1874), Francisco
Vicente Aguilera (1821-1877), Pedro Figueredo (1819-1870), Ignacio
Agramonte (1841-1873) y otrOS- y más tarde, en 1895, a José Martí

�82

SigloXIX

a emprender lo que él llamó la "guerra necesaria•~ (acontecimiento de
gran trascendencia para la historia de Cuba), es menester referirnos a
otras ideas que conformaron el pensamiento cubano del siglo XIX. Es
claro que las ideas filosófitas no se pueden deslindar de las tendencias
políticas. Hemos vislumbrado por ejemplo, el hegelianismo que informa
el pensamiento de Rafael Montoro en sus empeños autonómicos, etcétera.
En una Historia de las Ideas el registro del pensamiento filosófico es
decisivo: a través de él se iluminan las ideas políticas, económicas y s~
ciales. Casi es inútil preguntarse fi hubo filósofos en Cuba durante la
época que nos ocupa y si fue "auténtica" su filosofía. Autores como
Medardo Vitier, Cintio Vitier, Piñera Llera, Leopoldo Zea, nos muestran a través de sus obras dedicadas al estudio de este pensamiento, los
logros alcanzados por esta filosofía y su autenticidad a juzgar por la aplicación que hicieron sus exponentes de los filosofemas europeos en la
solución de los problemas que su situación les demandaba.

José Gaos hizo notar en una importante obra de Historia de las Ideas,
el carácter pedagógico, político y estético que reviste el pensamiento
lúspanoamericano, particularmente del siglo XIX.
Leopoldo Zea ha reparado en el ideal educativo que está presente en
los románticos o liberales del siglo XIX. Se refiere a la emancipación mental como exigencia primordial de estos pensadores en su momento histórico. En Cuba, esta emancipación mental se realizaba, por razones históricas, circunstanciales, en una forma diferente:
mientras el resto de Hispanoamérica se debatía luchando por su
emancipación mental y trataba de encontrar una doctrina que
sustituyese a la que la había dominado, Cuba, siguiendo el camino inverso, ya señalado, se preparaba, una vez educada la generación que había de realizarla, a alcanzar su emancipación
p olítica de España.34
En este camino de preparación antes aludido, vamos a encontrar una
gran riqueza de pensamientos y literatura consignados por Medardo
Vitier en sendos estudios: revistas, conseivadas en numerosos volúmenes,
periódicos, folletos políticos dedicados al análisis de la realidad cubana.
Resulta interesante el mensaje que escribe Vitier al final de su prólogo a
Las Ideas en Cuba (1938): "deseo que los centenares de trabajos, libros,
folletos, artículos que cito, despierten en la juventud estudiosa la curi~
siad por conocerlos"- Es este un deseo legítimo que las nuevas generaci~
nes de investigadores, en el campo de la Historia de las Ideas, deben realizar en forma apremiante: redescubrir, rescatar, valorar todo este cúmulo
de textos.

G. E,cobar Valenzuela: Las ideos en Cuba en el nglo XIX 8.3

El punto de partida del pensamiento cubano del siglo XIX lo encontramos en las postrimerías del siglo XVID en la vida y obra del padre
José Agustín Caballero (1762-18.35) quien se sigrúficó como educador e
innovador. Durante el siglo XVIII y comienzos del XIX la educación impartida en la universidad cubana se aferraba a las doctrinas tradicionales
(aristotélicas y escolásticas), sin lograr abrirse del todo a las innovaciones
de la modernidad. En los planes de la vieja universidad figuraban materias
como teología, leyes, cánones, medicina, artes, matemáticas, sagradas
escrituras, retórica y gramática. La denominación de" Artes" correspondía
a filosofía. La enseñan:,.a teológica la impartían los dominicos mientras
que la de las otras materias estaban a cargo de seculares. La enseñanza de
las ciencias era insuficiente, la medicina se impartía a través de las teorías
de Avicena, la cirugía se basaba en Galeno y las matemáticas se guiaba
en los textos de Euclides.
Por otro lado, los autores que servían de hase para esta en~ñanza
eran repetidos y comentados en fonna superficial y dogmática ya que el
escolasticismo había sustituido al afán creador. Esta tradicional enseñanza
suscita la crítica del padre José Agustín Caballero, quién se pregunta:
"¿Qué recurso le queda a un maestro, por iluminado que sea, a quien se le
manda enseñar la latinidad por un escrito del siglo de hierro?"
Además de educador ilustre, José Agustín Caballero se distinguió
como reformador político. En 1811 redacta un proyecto de reforma para
el régimen español. La doctrina que defiende en sus reformas era de caracter liberal, sus antecedentes están en las corrientes europeas del siglo
XVfil; además su proyecto se ubica en el ambiente constitucional que
reina en las Cortes de Cádiz que cristalizó en la famosa Constitución de
1812.
A juicio de M. Vitier, José Agustín Caballero es una figura de transición. Se advierten en su obra rasgos escolásticos y tradicionales, pero en
aspectos filosóficos logra desprenderse de esos criterios.
El padre Caballero representa bien el tipo de mentalidad fronteriza. Sus criterios de pensador tienen altibajos. Los estudios eclesiásticos -que en él no fueron superficiales- le dieron una visión del mundo y de la vida, difícil de conciliar con el espíritu de
la filosofía moderna. Su información filosófica, por otra parte,
y la lucidez de su intelecto, conducíanle a difundir nociones de
la hora, así en el método como en la doctrina.35
Las reformas emprendidas por Caballero fueron consolidadas y apoyadas por su discípulo, el padre Félix Varela (1787-1853), quién rechazó
en forma contundente el criterio escolástico de autoridad, implantando la

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SigloXIX

filosofía moderna de Descartes a Condillac y la enseñanza científica experimental de la física y la química, así como la adopción del español en lugar del latín tanto en la cátedra como en las publicaciones.
El padre Varela enseñó filosofía en el Seminario de San Carlos, desde
1811 a 1820, donde efectuó decisivas reformas apoyado por el obispo
Juan José Diaz de Espada, "aquel obispo español - dijo Martí- que llevamos en el corazón todos los cubanos".
En 1921 se inauguró una cátedra denominada de "Constitución" como resultado del movimiento liberal efectuado en España en 1820, mismo
que restableció la Constitución que había sido adoptada en 1812. Varela
fue nombrado para impartir esta cátedra que despertó el interés público,
rebasando el caracter meramente académico ya que
desde las puertas y ventanas escuchaba mucha gente, pues el profesor el asunto y el momento histórico avivaron en extremo la
sensibilidad pública. 'Lecciones de poli'tica', decían en la calle.
Así era, en efecto, y subrayadas por los criterios liberales del catedrático.
Algo parecido eran las cátedras de Antonio Caso en otra situación y
momento.
¿Cuáles eran las ideas que el padre Varela comunicaba a su auditorio
y que llamaban tanto la atención? Un resumen de las mismas nos las ofrece
Cintio Vi tier en su ya mencionada obra:
Los puntos fundamentales defendidos por Varela en las Observaciones sobre la Constitución pol{tica de la monarquiá española
que escribió para dicha cátedra, son los siguientes: l. La soberanía y la autoridad residen en el pueblo, no en los reyes. El rey es
(según San Pablo) ministro de Dios, únicamente en cuanto cumple la justicia; 2. Es preciso distinguir entre la autoridad real y la
persona real o los individuos que gobiernan en una república; 3.
Lo que obliga al hombre libre en una sociedad justa no es el gobierno sino la ley: 'El hombre no manda a otro hombre, la ley
los manda a todos; 4. De las tres clases de igualdad, la natural, la
social y la legal, esta última es la única que no va acompañada de
desigualdad en las operaciones, pues lo mismo debe decidirse el
derecho de un pobre que el de un rico, el de un sabio que el de un
ignorante, supuesto que no depende de la opinión que se tiene de
las personas, ni de lo que éstas pueden prometer, sino de la naturaleza de los derechos sobre que se juzga.
Como reformador político Varela presentó una Memoria para la abolición de la esclavitud y un Proyecto de gobierno autonómico, del que
había sido precursor el redactado por su maestro, el padre José Agustín

C. Escobar Valenzuela: Las ideas en Cuba en el ,iglo XIX

85

Caballero en 1811; según Cintio Vitier la primera es de mayor interés porque esboza ya la radical actitud anticolonialista que desarrollará más tarde
José Martí.
Merced a sus ideas avanzadas y al disolverse por Femando VII las
Cortes de Cádiz, el padre Varela se vio en la necesidad de abandonar su patria para exiliarse en los Estados Unidos donde siguió defendiendo, con la
pluma, desde el periódico clandestino El Habanero (1824-1826), sus más
caros ideales. Profunda huella deja el pensamiento y la vida de este pensador cubano.José de la Luz y Caballero, otro notable autor de la época, dice que Varela fue "el primero que nos enseñó a pensar': Y, ante su tum ha,
en la pequeña ciudad de San Agustín de la Florida, otro ilustre cubano,
José Martí, expresó:
Allí están en la capilla a medio caerse, los resto de aquel patrio ta
entero, que cuando vio incompatible el gobierno de España con el
carácter y las necesidades criollas, dejo sin miedo lo que vio,
y vino a morir cerca de Cuba, tan cerca de Cuba como pudo...
El carácter pedagógico del pensamiento hispanoamericano, a1 que ya
hemos aludido, cobra singular expresión en otra figura clave del pensamiento decimonónico cubano: José de la Luz y Caballero (1800-1002).
Estudió en la Real y Pontificia Universidad y en el Colegio Seminario de
San Carlos, donde se operaron sustanciales reformas en sus programas o
elencos. Entre el sacerdocio, el derecho y la enseñanza se decidió por la
última. Al evocar su memoria José Martí - que acostumbra valorar lo más
positivo de los héroes de su patria- destaca su apostolado en esta noble
tarea:
... fue maestro y convirtió en una sola generación un pueblo educado para la esclavitud en un pueblo de héroes, trabajadores y
hombres libres. Pudo ser abogado, con respetuosa y rica clientela,
y su patria fue su único cliente. Pudo lucir en las academias sin
esfuerzo su ciencia copiosa y sólo mostró lo que sabía de la verdad, cuando era indispensable defenderla. Pudo escribir en obras
-para su patria al menos- inmortales, lo que ayudando la soberanía de su entendimiento con la piedad de su corazón, aprendió
en los libros y en la naturaleza, sobre la música de lo creado y el
sentido del mundo, y no escribió en los libros, que recompensan,
sino en las almas que suelen olvidar. Supo cuanto se sabía en su
época; pero no para enseñar lo que sabía, sino para transmitirlo.
Sembró hombres.
Así pues, la enseñanza, la educación, fue una de las grandes preocupaciones de Luz y Caballero. Enseñó filosofía en el Colegio de Carraguao,
en el Convento de San Francisco ( de 1839 a 1843) y fundó un Colegio en
su propia casa, el Colegio de El Salvador, que cubría prácticamente la en-

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G. Escobar Valenruela: l.As idea, en Cuba en el siglo XIX

Siglo XIX

señanza elemental, la secundaria, el baclúllerato y detenninadas materias
superiores. Era, además, Luz y Caballero un poügrafo notable poseedor
de una vasta cultura. Viajero incansable recorrió varios lugares de Italia
y otros países de Europa como Inglaterra, Suiza, Bélgica y Holanda, siempre con afán de estudio y &lt;&gt;bservación. A pesar de que abandonó los hábitos cléricales coexistía con su vocación científica un espíritu religioso.
Sus biógrafos hablan de una "cátedra" que impartía fuera de todo programa: la "plática de los sábados" donde hacía interpretaciones y reflexiones profundas del Nuevo Test.amento.!
El tema religioso, que no ha de estar desligado de las realidades
humanas, iba vertiéndose en alusiones, o mejor, en sugestiones,
hacia las circunstancias abominables de su tierra, y parece que el
ardiente predicador (eso era en aquéllas pláticas) producía indecible impresión en la concurrencia. No podi'an evitar que la gente
de la calle formara multitud reverente en las puertas del Colegio
(su propio Colegio)".36

Medardo Vitier observa una especie de dualismo en la personalidad
de José de la Luz. Sus estudios teológicos y filosóficos, su vocación pedagógica, su intelecto y su sensibilidad lo revisten de una espiritualidad
singular, pero al lado de esto figura su formación científica, su positivismo
y su realismo. "El sesgo positivista de su filosofía cede espacio a la vena
emocional del creyente para quien el mundo de los valores espirituales
era tan real como el de la materia. ''3 7 Su pensamiento se inclinará por
el método inductivo rechazando todo dato que no cuente con la base
positiva de lo demostrable, pero dejando a salvo como fuga del espíritu la fe en un mundo suprasensible. Luz y Caballero muestra la influencia de filósofos empiristas como Locke y Hume, rehuye lo que el
primero llamó "la aventura metaffsica ". Rechaza toda noción a priori
para fundar el saber. Incluso oponiéndose a Kant sostiene que el espacio
y el tiempo no existen a priori en el sujeto como formas puras de la sensibilidad, sino que son, genéticamente hablando, meros productos de la
experiencia.

87

Caballero consideró que la doctrina de Cousin era perniciosa para la
juventud cubana: su "optimismo histórico" que tendía a justificar la realidad política existente, venía a aceptar resignadamente la servidumbre y
mala situación que por entonces imperaba en la Isla. Con respecto a esta
importante impugnación de Luz y Caballero, Medardo Vitier opina que
"nunca, en Cuba, las ideas filosóficas han bajado así, a tocar el mundo
real, como en el caso de Cousin y la impugnación. Era una doctrina enjuiciada por una realidad."
Por otra parte, esta impugnación ejemplifica lo que ha sostenido Gaos
sobre la naturaleza del pensamiento hispanoamericano. La importación de
filosofías europeas plantea el problema de su inserción en la realidad nacional. Se pregunta Gaos:
¿es posible que la importación de filosofías sea un hecho histórico tan puramente receptivo, tan pasivo, que no implique ninguna
actividad algo más que receptiva por poco que lo sea, y que por
ende pueda considerarse como aportativa, siquiera en grado mínimo? _38

Como podríamos constatar, lejos de ser pasiva la actitud de Luz y Caballero con respecto al pensamiento europeo, resulta ser eminentemente
activa, selectiva y comprometida.

-

VI.

En lo relativo a la idea de Dios piensa que no se le conoce por intuición sino por raz.onamiento. Esto nos recuerda su famoso aforismo:
"las ciencias son los ríos que nos llevar al mar insondable de la divinidad". También creía que nuestras ideas sobre la causa primera cambian
a medida que lo hacen nuestras ideas científicas acerca de la constitución
del universo.

Podema; decir que el realismo de Luz y Caballero no es un fenómeno
aislado en la historia de las ideas en Cuba durante el siglo XIX. Se obselVa
que esta tendencia, consistente en centrar el interés en el entorno social
para ocuparse de las necesidades concretas del país, es una preocupación
que está presente en otros pensadores: por ejemplo en José A. Saco, en
Arango y Parreño, en "El Lugareño", civilizador de Camagüey, en Francisco de Farías (Conde de Pozos Dulces), en José de la Luz y Caballero,
en Enrique José Varona, en José Martí (recuérdese, por ejemplo, entre
muchísimos textos más, su notable ensayo Nuestra América donde analiza
la realidad americana valorando sus ineludibles virtudes al tiempo que rechaza modelos extraños; donde habla también de una universidad americana que haga partir sus humanidades de las experiencias que le son propias,
la de sus hombres, la de sus indios, las de los que sufren y han sufrido dominaciones pero que, insistentemente, luchan por arrancárselas).

Manifestación del pensamiento realista de Luz y Caballero, o sea de
sus preocupaciones prácticas con respecto a las necesidades cubanas, es la
crítica que le formuló a la filosofía del francés Víctor Cousin, que había
alcanzado resonancia en la intelectualidad cubana de su tiempo. Luz y

Pero este realismo se manifiesta bajo diversas formas. En José Antonio
Saco -autor que escribe una Historia de la Esclavitud donde estudió, con
erudición y método angulares, la esclavitud en la antigüedad y en los países europeos hasta los tiempos modernos (en Rusia, hasta l&amp;&gt;l)- el realis-

�88

SigloXIX

C. Escobar Valenzuela: Las idea, en Cuba en el 1iglo XIX 89

Los cubanos -dice- han apelado a la fuerza, desesperados, no iracundos. Para defender su derecho y sacar triunfante un principio
eterno, sin el cual peligran las sociedades más robustas en apariencia, el de la justicia No hay derecho para oprimir. España nos
oprime. Al rebelarnos contra la opresión, defendemos el derecho.
ASÍ servimos a la causa de la humanidad, sirviendo nuestra propia
causa.

mo adquiere la forma de un "pragmatismo público" de interés sociológico. Saco, dice M. Vitier,
no escribía ni clamaba, envuelto en aureola de novísima fe civil o
poseído de profético aliento, sino armado de cifras, datos, de
pruebas, que hacían irrefragable su dialéctica.39
Saco estudió toda la estructura de la Colonia. Le vio sus antros, se
espantó ante sus abismos. Rastreó en los pueblos de la antigüedad los orígenes de la esclavitud, la institución que demoraba la
unidad cubana y disolvía en cierne la aignidad del hombre. Leyó, visitó bibliotecas europeas, consultó autoridades y fuentes.
Meditó, con sus materiales allegados a la vista, y dio al mundo la
Historia de la esclavitud, suficiente para inmortalizarlo.40

Las ideas filosóficas de Varona no deben buscarse exclusivamente en
sus trabajos orgánicos, también se localizan en articulos, conferencias y
pensamientos sueltos. Por ejemplo, es sintomático para reconstruir, un poco, su concepción del mundo, su libro titulado Con el eslabón, compuesto
de sentencias, reflexiones y diálogos breves, que traslucen cierto escepticismo. Algunos ejemplos:

A diferencia de Saco, el realismo de Luz y Caballero esta encuadrado
dentro de una dimensión filosófica.

Toda revolución política se esteriliza, como no abra el camino a
una revolución social.
Hemos levantado el edificio social sobre una base inquebrantable.
El egoísmo forma el cimiento y la mentira el cemento.
Teocracia, aristocracia, mesocracia, democracia, anallocracia, y
todas las cracias que se inventan no son sino bordones que repican nuestra radical incapacidad de gobernar, de gobernarnGs y
de ser gobernados.
El buenazo de Spencer pensaba que la conducta moral llegaría a
sernos tan espontánea como beberse un vaso de agua el sediento.
iAy! no vemos todavía indicios de que se haya iniciado, bosquejado siquiera, esa feliz evolución.

Hay hombres de extensa cultura que carecen de dimensión para lo
filosófico. No ven, no sienten, los problemas del ente, de los valores, del devenir, del sentido de la existencia, de la validez delconocir.tiento. . . Resbalan por sobre esas cuestiones. A Saco, por
caso, no parecen haberle interesado, al menos directamente. Su
intelecto tendía a los hechos y en esos dominios sirvió como nadie a Cuba. Ahora bien, los problemas filosóficos son también
hechos. Para verlos y penetrarlos se ha menester alguna dimensión
sicológica. En Luz era extraordinaria.41
Otro notable pensador de este período fue Enrique José Varona

( 18-1-9-1933) que ha acaparado la atención de varios estudiosos. El propio
\ ledardo V itier le dedica tres libros y varios auto res analizan diversos aspl'etos ele su obra: José M. Chacón y Calvo, Roberto Agramonte, Elías
Entral¡?:o, José Antonio Femández de Castro, Carlos Trellez, Fermín Peraza, José Gaos, Lcopoldo Zea, entre otros.
En Varona también se advierte el realismo antes visto.
Varona - dice M. Vitier- de mentalidad realista, no enseña ni
predica sin convocar antes a los hechos, en su vasta variedad.
Leyes, instituciones, partidos, impuestos, judicatura, pedagogía,
elecciones, libertad. . . Desgobierno, frenesí de riquezas, dictaduras... , todo cuanto puede salvar o perder la nación cae bajo la
escrutadora mirada de Varona.42
Sus preocupaciones por la realidad cubana se observan en obras como

El bandolerismo (1888), El Imperialismo a la luz de In Sociología (1905) y
el discurso "Cuba contra España" (1895), donde hace recuento de la herencia colonial impuesta por España y de la necesidad de la guerra para
que el pueblo cubano alcance su plena libertad.

Es necesario señalar que estos pensamientos de Varona no fueron
punto de partida de su prolongado magisterio. Lejos de inculcar y propagar un escepticismo, alentó a propiciar el cambio social. Creyó en sus íntimas reflexiones pero estaba convencido, como él mismo lo había expresado en una célebre conferencia, que la acción salva.
Al igual que su maestro José de la Luz y Caballero y acorde con su
postura realista, Varona no aceptará filosofías que vengan a justificar la
dominación o conducir a la depe· .dencia. Adopta el positivismo y lo ve como instrumento de liberación y no de conformismo. Rechaza el positivismo de Comte eligiendo, en parte, el de Spencer. Es evolucionista, pero sin
lo que de metafísica y de sistema hay en la filosofía de Spencer. Acepta el
positivismo de Spencer porque era el que más se acercaba al ideal de
emancipación mental que era necesario para alcanzar la independencia
política.

-vn.

La tendencia separatista que ya hemos mencionado encuentra una ma-

�90

Siglo XIX

nifestación clara y decidida en el pensamiento y acción de José Martí
(185.3-1895).
La guerra de liberación nacional emprendida en 1~8 culminó en
1878. El diez de febrero de ese año un grupo de jefes revolucionarios firmó, de acuerdo con las autoridades militares españolas, el llamado Pacto
de Zanjón. En este convenio se prometían al pueblo cubano algunas reformas; sin embargo muchos revolucionarios no las aceptaron. Mediante la
Protesta de Baragúa, Antonio Maceo y otros patriotas se opusieron al
Pacto de Zanjón. Meses después, Maceo decidió marchar hacia el extranjero a solicitar la ayuda de los emigrados cubanos sin obtener resultado.
Como en esos momentos no había posibilidades de seguir la guerra, Maceo
pennaneció en el extranjero pero manteniendo su llamado a continuar la
lucha: y, efectivamente, la lucha se reanudó bajo la organización previsora
y ordenada de José Martí.
Propiamente la praxis reevolucionaria de Martí se inicia desde su adolescencia. Recibe las enseñanzas de Rafael María Mendive, de ideas separatistas y revolucionarias. Apenas cumplía 17 años cuando es condenado a
sris años de trabajos foraados acusado de infidencia. Las autoridades españolas habían descubierto una carta firmada por él y su amigo Fermín
Valdés Domínguez en la que acusaba a un condiscípulo de apóstata por
haberse unido al ejército español.
Exiliado desde 1871, vivió en España (1871-1874) donde estudia, de
manera irregular, el resto de su bachillerato, derecho, y filosoña y letras en
las universidades de Madrid y Zaragoza. En España se familiariza con los
dásicos españoles, con sus pintores, místicos y estoicos.
Postcrionnente recorre varios países de América Latina: México ( donde conoce a su entrañable amigo Manuel Mercado), Guatemala y Venezuela ; a través de ellos recoge valiosas experiencias que le permiten conocer a
fondo la problemática social, política y económica de "Nuestra América".
Visita fugazmente su patria en dos ocasiones, en l877 y 1878; interviene en actividades conspirativas y es deportado a España en 1879. Aquí
permanece unos meses y despu~ se traslada a Nueva York (1881). En los
Estados Unidos permanecerá hasta 1895: en este país se entrega completamente a la actividad revolucionaria, a preparar la "Guerra necesaria" sacrificando hasta su propio hogar (su mujer, la cubana Carmen Zayas Bazán
y su hijo pequeño, se separan de él). En los Estados Unidos se familiarizará con la "América Europea" (la otra América). Sin dejar de reconocer al
principio sus virtudes, pronto descubre sus vicios y lacras ("Viví en el
monstruo, y le conozco las entrañas').

G. Eicobar Valenzuela: La, ideo, en Cuba en el ,iglo XIX 91

Marü -dice Roberto Femández Retam.ir- vive en los Estados
Unidos en el momento en que la nación pasa, de su capitalismo
premonopolis.a, al capitalismo monopolista e imperialista que lo
llevará inexorablemente a arrojarse sobre el mundo: en primer
lugar sobre la América Latina y el Caribe, y en particular sobre
Cuba El hecho de· ~e su patria permanezca como colonia ostensible, agudiza dramaticamente su sensibilidad, y su comprensión
de estos problemas, haciéndolo el primer antimperialista cabal del
continente.43
Siendo hasta el final consecuente con su ideario, Martí pierde la vida
luchando por la independencia de su patria, en el combate de Dos Ríos,
el 19 de mayo de 1895.
Martí rebasa el liberalismo del siglo XIX. Noel Salomon lo llama

idealista práctico, porque en lo relativo a la política supo expresar para su
tiempo, a través de un lenguaje idealista, un programa liberador y progresista. Para F-ernández Retamar, Martí es un demócrata revolucionario
que vivió en el límite extremo de las posibilidades de su circunstancia, y previó incluso no pocas de aquellas tareas que, según
comprendió con claridad, no le correspondían en ese momento.
Por su parte, Oleg Ternovi, historiador soviético, considera qur
la evolución hacia el matenalismo es el rasgo principal de la concepción martiana del mundo, su filosofi'a materialista por sus
tendencias, se va transformando en materialista en cuanto a sus
fundamentos.
Otro estudioso de Martí, el escritor cubano Juan Marinello (18981977), se preocupa por situar en sus justos términos la figura de Mar tí.
Subraya y reconoce ampliamente su pensamiento antimperialista. "Sacar
&amp; Martí de su tiempo sería gran despropósito; como lo sería igualmente
declarar que sus conceptos y criterios revolucionarios han dejado de tenn
vigencia entre nosotros. 'lW
Pero también la obra revolucionaria de Martí ha sido encubierta o sosláyada, desviada de sus cauces de avanzada social y política_ Por ello un
autor éomo Julio Antonio Mella ve la imperiosa necesidad de escribir un
libro que rescate a Martí de los intereses de la burguesía retardataria.
El pensamiento de José Martí es sumamente amplio y complejo para
poderlo reseñar en tan breve espacio. Sus escritos ( discursos, cartas, artículos, manifiestos, ensayos, poesías) comenzaron a ser recopilados por su
discípulo y amigo Gonzalo de Quesada. Hoy se cuentan con 27 tomos,
donde aparecen numerosas ideas filosóficas, políticas, religiosas, estéticas,

�92

Siglo XIX
G. Escobar Valenzuela: Las ideas en Cuba en el 1iglo XIX

-

educativas, y que se pueden organizar en ideas políticas y revolucionarias,
latinoamericanistas, sobre los Estados Unidos, sobre Europa, obra poética,
teatro, novela.
La gran riqueza de este pensamiento martiano ha generado una serie
de obras sobre el pensamiento y la vicia del notable cubano que sería imposible enumerar aquí. Desde la biografía de Jorge Mañach Mar ti', el apóstol, el ensayo de Félix Lizaso Posibilidades filosóficas en M.ar tl' (catalogado como básico por Meclardo Vitier en Las Ideas en Cuba), el Mart( eclitado por Mauricio Magdaleno (México, 1942), José Mar ti' de Augusto Arias
(Quito, 1954), hasta los estudios de Marinello, de Roberto Fernández Retamar, de Cintio Vitier, de Ernesto Mejía Sánchez (recientemente fallecido), de Jaime Lahastida (JoséMartí, Textos. Mi tiempo: un mundo nuevo.
Una antolog{a General. México, 1982).
En Cuba los estudios sobre la obra martiana han sido numerosos y decisivos para la comprensión e interpretación de este pensamiento. Cabe
señalar que el 19 de julio de 1977 se fundó en la Habana el Centro de Estudios Martianos cuyo compromiso es, según las palabras de Armando Hart
Dávalos en la inauguración de este importante centro, "estudiar las relaciones entre el pensamiento de José Martí y las tareas de la revolución socialista".

93

NOTAS

1. Cfr. con Ardao, Arturo. "La historia de la historiografía de las ideas en latinoamérica". Anuario de Estudios Latinoamericanos, 1 O, 1977.
2. Roig, Andrés. "De la historia de las ideas a la filosofía de la liberación". Anuario
de Estudios Latinoamericanos, 1977.

3. lbídem,p.48.
4. Cfr. con Horacio Cerutti G. Historia de la ideas en América Latina. Cuadernos
Críticos de la Universidad Pedagógica Nacional.

5. Cfr. sobre los estudios de la filosofía en latinoamérica en: Balance y perspectiuas de los estudios latinoomericanos. UNAM, México, 1985.
6. Op. cit., p. 96.

7. Le Riverend, Julio. Breve historia de Cuba. La Habana, 1981.
8. lb(dem.
9. lbi'dem.
10. lbi'dem.

El Centro de Estudios Martianos ha publicado, a la fecha, aportativos
estudios y obras sobre los diversos aspectos del ideario de José Martí, que
sería prolijo citar. Un poco al azar mencionemos tan solo unos cuantos:
" En tomo al idealismo de José Martí", de Noel Salomon; "La democracia en el Partido Revolucionario Cubano", de Salvador Morales; "Anticlericalismo, idealismo, religiosidad y práctica revolucionaria en José Martí"
de Luis Toledo Sande; "El democratismo revolucionario de José Martí"
de U. l. Shishkina; "El historicismo martiano en la idea del equilibrio del
mundo", de Julio Le Riverend; "Heredia en Martí: la pasión inextinguible
por la libertid" de Emilio de Armas.

11.

Medardo Vitier. Las ideas en Cuba, p. 41.

12. Op. Cit., p. 42.

13. Citado por José Manuel Pérez Cabrera en: Historiograf(a de Cuba, p. 298.
14. Ibídem.

15. Medardo Vitier, op. cit.., p. 44.

16. lbi'dem, p. 45 (el subrayado es nuestro).
17. Ibídem.
18. Op,cit., p.52.
19. Op. cit., p. 21.
20. Cintio Vitier. Ese sol del mundo moral, para una historia de la eticidad cubana
pp. 8-9,
'
21. Le Riverend, Julio. op. cit.., p. 21.
22. Op. cit., p. 51.
23. Medardo Vitier, op, cit., p.111.

�94

SigloXIX

C. E,cobar Valenzuela: La, idMI en Cuba en el ,ilifo XIX

24. lbídem.

95

BIBLIOGRAFIA

25. Op. cit., p. 25.
26. lbi'dem, p. 120.

AnuarÍQ.f del Centro de Estudios Martiano,: No. 1 (1978), No. 2 (1979); No. 3
(1980); No. 4 (1981). No. 5 (1982); No. 6 (1983), No . 7 (1984), No. 8 (1985).
Centro de Estudios Martianos, La Habana, Cuba.

27. Zea, Leopoldo. El pe11.$(1Íniento Latinoamericano. p. 37 5.
28. Medardo Vitier. op. cit.. p. 157.

Ardao, Arturo. "La Historia de la Historiografía de las ideas en Latinoamérica".
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1977.

29. Zea, Leopo1do. op. cit., p. 375
30. lb{dem, p. 379.
31. Martí, José en Obras Completas. Tomo 1, p.170.
32. Medardo Vitier. op. cit., p. 99.
33. lbídem, p. 98.
34. Zea, Leopoldo, op. cit., p. 365.
35. Medardo Vitier, La fdosofía en Cuba. Fondo de Cultura Económica, México,
p. 53.
36. Medardo Vitier. Las ideas en Cuba. La Habana,'p. 36.
37. lbiclrm.
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42. Medardo Vitier, La filosofía en Cuba, p. 142.
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�UNA PREVISION IDEOLOGICA DE LA
[NDEPENDEN CIA DE MEXICO

Fray Servando Teresa de Mier,
entre la utopía y la profecía
Jaime B. Vilchis Reyes*

INTRO.DUCCION

-

El texto que a continuación presentamos como ensayo provisional
tiene la exclutiva intención de probar en la obra/vida dd que sin duda
fué el primer historiador de nuestra independencia y 811 más singular visionario, la óp1ica del pensamiento utópico y profético por ti nos descubre un modo más integral de comprender a tan contradictorio y proteico
personaje. A lo mejor sus contradicciones no son más que aparentes para la
mirada miope y/o ricamente complementarias si con la libertad de la reflexión ''intrahistórica" (Unamwio), inseparable de la "razón poética", tratamos a quien por encima de todo fue un hombre libre. Circunstancialmente libre para con Sil palabra y pensamiento, para con su orden y estado
clerical, para con su imaginación y sabiduría•.• para con la historia de
México. El ver cómo Don Teresa de Mier siempre a caballo -como el
"loco estrafalario"- entre su patriotismo criollo y con-pasión sincréúco
indigenista, entre 811 celda de monje y la cárcel de hereje, ensoñádorametlte entretejió la urdimbre de ideas y creencias que propició la emancipación de la copiosa casta hispanoindia, resulta altamente lignificativo
no sólo para la indagación historiográfica de nuestro iiglo XIX, sino también, así lo creemos, como ejemplo de nuestra peculiar historia de nuestras pasadas y futuras emancipaciones.
Estas páginas, porque provisionales .abiertas dd todo al diálogo, se
afanan en el hueso y carne del hombre contradictorio y pluridimensional
que fue dentro de un contexto hiitórico fracturado y decadente el padre
Mier. Detener la prisa entomóloga que a fuerza de clasificar con alfileres
deja bellamente muertas a las mariposas debe ser un imperativo a la hora
de pensar la obra radicalmente católica -que por celo universahle va sumando sincréticamente los más disparatados elementos en su espíritu festivo- que como la de José Guerra (seudónimo de Mier) no es de una sola
• Qaustro de Sor Juana, México.

�J. B. Vi1chi, Reye.: Padre Mier, entre la utopía y la profecfa 101

100 Siglo XIX
pieza. Es preciso, como lo hace O'Gonnan en su insuperable y pionero
estudio, seguirle el rastro a Mier en su debatirse "entre los dos fuegos de
unas convicciones que le eran inmensamente caras y de unos hechos que
las socavaban con la exijencia de su inohjetahilidad". Ese sutil "entre" es
el que queremos captar como coartada idiosincrática que caracteriza el
pensamiento del padre Mier y de todos los que en Iberoamérica desde el
siglo XVI han pensado desde la utopía y/o profecía como refutación de lo
violento en la demiurgia clááca occidenta~ que tan amplio desarrdlo ha
tenido en el viejo mundo.
Con todo, como lúcidamente observa Brading, el padre Mier era mucho mas consistente y tenaz en sus opiniones y creencias de lo que algunos comentaristas han sugerido. Sobre todo si hacemos el esfuerzo de
comprenderle como el culmen de la riquísima tradición guadalupana que
un día genialmente creara/inventara en el Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco el profesor indígena Valeriano y Alva Ixtlixóchitl, tradujera (O'
Gorman), y viéramos en este complejo ramillete de creencias el eje tradicional - devoción generatriz- sobre el que han rodado nuestras mas caras expresiones culturales y dramáticos atentados por ingresar a la Historia.
Ya nomás, para terminar con estos preliminares, aclaramos que debido
al carácter ensayÚ;tico de este texto nos hemoo permitido la liberta~ de
citar sólo entre paréntesis y al final ofrecemos un listado bibliográfico.

-

l. UTOPIA RACIONAL EN LA PREVISION DEL PADRE MIER

Por mas que su Orden religiosa tuviera a Santo Tomás de Aquino como máxima gloria intelectual, es claro que a nuestro criollo domirúco ya
no le fuera significativo ni siquiera como inspirador de una nueva escol~
tica al estilo Jaime Balmes o de cualquier jesuita antigalicano. Su talante
inquieto, ambicio;amen te abierto a la altura de su tiempo, le dotó de un
recelo perspicaz hacia lo conservador, hacia lo que tercamente se resiste
al cambio aunque sea mas cómodo y seguro, Con tal madera de revolucionario el padre Mier ni siquiera fue paulatinamente sorprendiendo a la
comunidad intelectual de su época, sino que de modo precipitado, inmaduro aún, se agenció de una vez para siempre (con su sermón del 12 de diciembre de 1974, donde rompía con la tradición oficial de Guadalupe) el
estigma imborrable de hereje y un largo destierro a las cárceles de España.
No es el momento de recordar el contenido de tan audaz sermón donde
deslegitimizaba nada menos que los derechos de conquista de España, pues
su evangelización llovió sobre mojado dado que las culturas precortesianas
desde el siglo I habían sido evangelizadas por el apóstol incrédulo Santo

Tomás. Con más detenimiento glosaremos este sermón en la segunda parte
de esta reflexión. Ahora, lo que nos preocupa es repasar los motivos, que
para nosotros componen el lado utópico-racional de nuestro genio, porlos
que urdió la poemática creencia de un cristianismo indígena apostólico que
implícita y gravemente contenía la conjura contra la Metrópoli (Villoro,

1984).
Evidentemente, el padre Mier confonne al tiempo y las circunstancias
fue descubriendo toda la motivación utópica que entrañaba como proyecto histórico mexicano su tesis central de un cristianismo apostólico en la
región del Collao y en Anahuac, según le ensefiara la crónica del agustino
Antonio de la Ca.lancha. Incluso esta misma tesis, que siempre fue el nervio
fiel de su criollismo rebelde, sufrió con el tiempo algunas matizaciones.
Los puntos que a continuación siguen, pues, Fray Servando no los comprendió de una sola vez, sino que los fue visualizando como anticipaciones prácticas para una República Mexicana Independiente.
a) En buena medida el mérito del dom.iico, como criollo que padece
en carne propia la decadencia del régimen borbónico invadido por Napoleón, fue precisamente el no haberse quedado en el resentimiento atragantado lino que con su mirar en tomo de la independencia de Norteamérica
y de la revolución Francesa, analíticamente ve factible la coyuntura oportuna para sacudirse el yugo, cada vez más apretado, de la tutela peninsular.
De este modo, alimentándose de la racionalidad de Clavijero, Boturini y el
abogado Borunda, que un agio después se hacían eco de los apologistas
del siglo XVII -Matteo Ricci y Louis Lecomte- que vieron que el confucianismo chino coincidía con d cristianismo, el padre Mier crea con fines
nacionalistas su patriotismo criollo (Gerbi).
Con su carísima tesis de una evangelización prehispánica tenema; en
Fray Servando un sólido y pintoresco valladar que en plenas Cortes de Cádiz
(1811), cuando el portavoz del Consulado de México pedía la limitación de
la representación novohispana, le acusó de en realidad ser portavoz de las
calumnias antiamericanistas del prusiano De Pauw, que tan usadas fueron
por el colonialismo europeo para justificar la sujeción de los americanos.
b) Como muy bien observa Brading en su inteligente y cálido ensayo
sobre los orígenes del nacionalismo mexicano, es en su exilio español donde el domirúco Mier concibe el modo en que México debiera ejercer su
estado de emancipación. Al abrigo de la amistad de Jovellanos, de la del
poeta Meléndez Valdés, y de Blanco White, todos ellos ilustres por su
ilustración, y con el enfoque histórico y constitucionalista que de ellos
misma¡ aprende, Mier combina el indigenismo histórico con los derechos
ancestrales criollos heredados de la conquista para llegar a la concluiión,
no tan de perogrullo como se podría pensar, y que por otra parte Rousseau

�102 Siglo XIX
ya bahía visto, de que el catolicismo debe ser propagador de la democracia
y antimonárquico.
No deja de ser irónico el que el archienernigo de los españoles encontrara en la misma madre patria, en la gaditana y liberal, la soberanía constitucionalista como arma idónea para que la hija por fin se hiciera patria
independiente. Pero tal soberanía bien merece otro inciso.
'
c) Es en Francia hacia 1801 donde en calidad de prófugo el padre
Mier comienza a ver en el sstema corutitucionaliJta republicano d mejor
modo político de hacer vigente la paz en la nueva nación mexicana. Sin
duda que fueron las buenas relaciones que mantuvo con Simón Rodríguez
-tutor de Simón Bolívar- y con el obispo jansenista Henri Gregoire, que
apoyó la constitución civil, las que le condicionaron decisivamente para
que sus convicciones católicas, aunque heterodoxas, no se violentaran con
un régimen de soberanía republicana que en Francia apoyaban tanto los
deístas estatales de Rohespierre como los anticristianos jacobinos. Por d
contrario, d obispo de Blois que de joven militó como presbiteriano para
luego ser el üder del clero constitucionalista, le enseñó a combinar las
libertades dd clero galicano y pistoyanense con las de la voluntad general representada soberanamente en el parlamento.
Si bien es cierto que en un primer momento el modelo visigótico de
"cortes" y "concilios" que d aristócrata asturiano Gaspar Melchor de
Jovellanos proponía como alternativa al absolutismo monárquico, influyera en Fray Servando para despreciar como inválidos los modelos de repú.
hlicas de Norteamérica y Francia, en un segundo momento mira hacia Inglaterra atento a su "centralismo bicameral" para injertarlo corno buen comienzo en la naciente patria mexicana. Pero ojo, sólo como buen comienzo, ya que luego, para la madurez de la nación, aconsejaba sin lugar a dudas la república federal. TaJ sensibilidad para el avance procesual del pueblo en sus reivindicaciones insurgentes es probablemente el aspecto más
razonable que la parte utópica de su mentalidad poseyera. En 1823 Mier,
en su famosa alocución "Profecía sobre la federación", y denunciando
la "nortemanía", dpcía:
encorvados trecientos años bajo el yugo de un monarca absoluto,
apenas acertamos a dar un paso sin tropiezo en el estado desconocido de la libertad. Somos como niños a quienes poco ha se han
quita.do las fajas, como esclavos que acabamos de largar cadenas
inveteradas.

En estas palabras ve el maestro Luis Villoro en su Proceso ideológico
de la Revolución de Independencia una lúcida crítica del padre Mier a la
tendencia "jacobina" que pretende poner en ejercicio principios, si se

]. B. Vilchi1 Reye1: Padre Mier, entre la utopi'a y la profecía

103

quiere, metafísicamente verdaderos, pero inaplicables en la práctica, porque consideran al hombre en abstracto y tal hombre no existe en la sociedad.

d) Por último, y sin tener la ilusión de haber agotado todos los elementos utópicos en la obra de Fray Servando, es muy interesante repensar lo que O'Gorman denomina la ''victoria pírrica" de nuestro monje
cuando, en 1799, el académico ilustrado Traggia, en contra de los censores Uribe y Omaña y el fiscal Nicolás Larragoiti, sale en su defensa con un
dictamen favorable desde la historia cri'tica ilustrada.
A raíz de esta defensa el padre Mier queda profundamente interpelado por la historia crítica, y ya que el padre Traggia deliberadamente supuso en su dictamen que Mier nunca creyó en el eslampamiento sobrenatural de la imagen de Guadalupe en la capa de Santo Tomás, aprovechó
para dudar de tal creencia y terminar convencido en su "Apología" de que
mas bien fué fruto de un burdo pincel indígena, aún cuando esta tesis
no dejara de tener graves escollos. En este punto y en el de la identifica
ción de Quetzalcoatl primero con Santo Tomás y luego con un misionero
oriental u occidental del Siglo VI, su antijesuitismo no fue tan eficaz, por
más que era sentimentalmente radical, a la hora de aplicarse tan obsesivamente pero sin éxito en los métodos de la historia crítica.
Si con tal empeño alcanzó o no la verdad histórica que a Halperín
Donghi tanto le preocupa, no creemos que sea la cuestión decisiva en un
patriota cuya fundamental preocupación era la emancipación de su pueblo desde sus más caras e idiosincráticas devociones.
Dentro de esta milma "malograda" proclividad por la ciencia histórica ilustrada hubo un aspecto del pensamiento político de Mier que no
ha tenido aún una mas atenta reflexión y donde su sensibilidad histórica
no sólo no es "malograda", sino que sabia y profundamente hinca su visión utópica en el momento generatriz de nuestro indigenismo histórico.
Nos estamos refiriendo al hecho de que cuando Fray Servando imagina anticipadamente una "carta Magna" para un México independiente, así como Jovellanos y sobre todo el erudito historiador legista Francisco Martínez Marina que, buscando un modelo para España, se inspiran en el pasado
visigótico con sus instituciones representativas que limitaban el poder
monárquico (Brading), el padre Mier se inspira en la tradición utópica
y profética de los primeros misioneros del agio XVI (Sala). Precisamente en
estas tradiciones, que en el siguiente apartado discerniremos, Fray Servando en el libro XVI de su Historia de la Revolución de Nueva España fundamenta la legitimidad de los criollos insurgentes: son ellos los verdaderos
herederos espirituales de los primeros misioneros que con gran celo apos-

�J. B. Vi/chis Reyes: Padre Mier, entre la utopía y la profecía l 05

104 Siglo XIX
tólico defendieron al iridígena de la encomienda del conquistador. Para él,
en estos misioneros estaba la clave de un verdadero "pacto social" que pusiera en vigencia la paz entre los mexicanos del siglo XIX, y no en el "contrato antisocial" de los jacobinos afrancesados.
Nacionalismo criollo, Democracia y antimonarqu,a, Constitución republicana y Previsión histórica, serían los cuatro elementos utópicos que
por ahora podemos ofrecer del pensamiento eminentemente "teurgico"
(Ortega) del padre Mier. Estos elementos serían los componentes de su
dimensión racional, práxica e lústórica (Gutiérrez) que le posibilitaron
verear lavigencia,aunque frustránea, de nuestra liberación nacional. Pero en
Fray Servando no sólo se da una utópica vigencia de la Paz sino que, como
hombre profundamente religioso que fué, tuvo una visión profética de la
paz en la que la vigencia utópica no sólo se imbrica sino que autónomamente se genera. Sin duda que entre una y otra media el salto de la libertad histórica, pero no creemos que, al menos en el drama humanístico de
Mier, se dé la contradicción. Pasemos, pues, al mostramiento de los temas
que componen la esperanza profética, que como imperativo de liberación/
consumación de la historia, tuvo nuestro visionario.

2. PROFETISMO EC-TOPICO EN LA VISION DEL PADRE MIER
Así como Fray Jerónimo de Mendieta, el último franciscano apocalíptico que conoció a los primeros doce (Phelan ), representa la consumación de un período y de una gran tradición que reivindicó al indio como
protagonista dd Nuevo Mundo, para nosotros Fray Servando Teresa de
Mier bien puede representar con su original guadalupanismo la conswna•
ción del criollismo y el resurgimiento del indio, si no como protagonista,
sí como antagonista que tiene todo por reivindicar. El indígena legitimador de América como Nuevo Mundo será el motivo principal de esta segunda parte. La extraordinaria "virtualidad metafórico-poética" de Guadalupe, no sólo le confiere el poder de ser la creencia indígena por excelencia, sino también el poder_heurístico de representamos los paradigmas mas
significativos -y hasta anti-paradigmas- de una posible historia de la teología (Kling) de la liberación mexicana. Pemútasenos decir: "María-Guadalupe como reina del cielo es la reina de los mestizos llamados a construir
la raza universal sobre la tierra (en nombre del Señor de la historia, su hl. )...•
"
JO
Creemos válida la nominación de "profetismo" aplicada a la visión
histórico-teológica del padre Mier, pues aparte de encontrar en ella los
principales elementos que se han sistematizado como propios de la tradición profética judeo-cristiana (Neher; Tresmontant; Sch6kel), también ve-

mos en su "talante" y genio religioso, acentuado por sus amigos jansenistas españoles y franceses, un visionario de marcado carácter apocalíptico,
aunque ambiguamente milenarista.
Lo de "ec-tópico" no queremos que sea un huero alarde etimológico.
Mas bien responde a la necesidad doble de por una parte denotar un "estar
fuera críticamente de la razón tópica", de la cual aunque irrelevante Mier
tampoco estuvo exento, y por otra la de connotar y conectar con una realidad última y definitiva -escatológica- que la tradición judeo-cristiana ha
poetizado históricamente en sus principales textos sagrados (Vilchis).
Si la palabra grandilocuente de Fray Servando, a pesar suyo, reivindica al indio como antagonista potencial tanto de los criollos como de los
peninsulares, el verbo de Juan Larrea de esencial estro poético y un siglo
mas tarde va dirigido a la anábasis del indio hispanoaméricano como agonista del Espíritu. Resulta altamente significativo, y no sólo para el álgebra astral y cabalística, que los dos sean desterrados y heterodoxos, apasionados buscadores de Viracocha e irredentos guadalupanistas. Lo que
uno reclama en el siglo XIX, el otro lo rinde humilde y generoso en el XX.
"Reclamo y rendición" por fin se redimensionan una vez mas, quizás como
última oportunidad, en el ahora de lberoamérica sobre el tálamo de lapalabra mestiza para concebir el nuevo Espíritu liberador.
Veamos entonces tales elementos proféticos:
a) Desde una promesa de liberación el padre Mier le toma el pulso a su
opresor y decadente presente; dictaminándolo como inviable se lanza a
buscar con selección y recuerdo en el pasado de las tradiciones mexicanas
para reactualizar creativamente la posibilidad lústórica de la Independencia. En esencia hace el mismo movimiento histórico-profético que Judas
Macabeo bajo los Seleucidas, que Daniel bajo Nabucodonosor o San Juan
bajo el imperio romano. En tan peculiar "tensión esencial" que genera el
cambio social, los tres tiempos del vivir histórico quedan recreados culturalmente desde la palabra generatriz del Exodo (Pixley).
... a los americanos a quienes se dió por norma y amparo una arca
mas misteriosa copiada al ejemplar de los designios de Dios sobre
el monte de la' nueva ley, arca que apareciendo en fjgura de nube
a los españoles en Tiaxcala ?~!:&gt;eló al idólatra Caanan y l_os intr?;
dujo en esta tierra de promfüon; arca que llevada a Mex1co abno
las aguas de su mayor inundación, como las del Jordán; arca también cautiva entre los filisteos, escondida por otro Jeremi'as en
un lugar incógnito cuando fa irrupción de los Caldeos, descubierta
después que el pueblo escogido salió de la escll\vitud de Babilonia,
llevada a la casa de Obededón, al alcázar de Sión, y últimamente
trasladada a su propio lugar, templo y santuario que se mandó fa-

�106 Siglo XIX
bricar, con una dedicación semejante a la del templo de Salomón
(sermón).
Tildar a Fray SeIVando de "inventor de mitos" desde esta perspectiva
nos parece del todo arbitrario. Lo que a hace es recrear creencias populares desde la profec(a histórica. El mito no se recrea, sólo se repite a pesar
de los acontecimientos históricos (Neher). Guadalupe no es un mito como
el de Tiresias, por mas que sea sugerentísimo relacionarla con él: es una
profecía. No poder distinguir ésto me parece una grave pobreza para quien
quiera entender algo de la historia de la américa hispanoindia.
Mier, mas que inventar, recoge y recrea el material que algunos cronistas del siglo XVI y XVII - Betanzos, Cieza de León, Sarmiento de Gamboa, Calancha, Sigüenza y Góngora, Gregorio García ...- ofrecen como
indicios del paso de un apóstol por Am.érica y por el Pero (Duviols). En su
sermón del 12 de diciembre de 1794 se convierte en piedra de escándalo
ante alcabaleros, centuriones y sepultureros por afirmar que "mil setecientos cincuenta años antes del presente la imágen de nuestra Señora de
Guadalupe ya era muy célebre, y adorada por los indios ya cristianos en la
cima plana de esta tierra de Tenanyuca donde la erigió templo y colocó
Santo Tomás".
Hasta su muerte obsesivamente perseguido por esta convicción, no sin
reeleaboraciones tercas en Quet:zalcoatl, d padre Mier finca sobre ella
como sólida y angular piedra escrita la nueva ciudad mexicana desposada
con la emancipación nacional. Si algún apóstol del siglo I o VI, Santo Tomás o San Brendano, oriental u occidental, siempre Quet:zalcoatl o Viracocha, cristianizó a los indios antes que Colón y Cortés, la opresora colonia de los españoles no solamente es injusta en lo humano, sino ilegítima
en lo divino. Luego, la rebelión insurgente, como imperativo ético-profético, es una tarea inescamoteable - metafísicamente (Miranda)- a organizar en el presente.
b) Ahora bien, si con la tesis de un cristianismo apost-0lico en América
le hubiera bastado para sus propósitos insurgentes ¿por qué Guadalupe como transparente columna y torre de señales?
No nos escapa que esta pregunta en Mier sólo tiene respuesta rotunda
en las últimas habitaciones de su sangre. Pero algo podemos decir si reflexionamos desde lo que Guadalupe tradicionalmente ha significado y significa para el indio y mestizo mesoamericano. Qué duda cabe que como fina construcción de la imaginación poética de nuestro pueblo, Guadalupe es
el símbolo que desde nuestra mas profunda orfandad ha logrado con su
azulenca morenez darnos una identidiad eminentemente sincrética. En ella
el indígena se mestiza y virtualmente acepta a su matria herida y renace a

J. B. Vilchis Reyes: Padre Mier, entre la utopia y la profeda 107
la posibilidad de una patria redimida. Sin Guadalupe, a lo mejor a los mexicanos no nos queda como alternativa mas que imitlr a los jacobinos y/ o
ser unos hijos de la chingada (Paz) ...
Leonardo Boff tiene en su valiente libro prohibido (por los rnismos
alcabaleros centuriones y sepultureros que Mier otrpra escandalizara)
unas palabras que salvando las distancias hasta parece que las cscri~ió
para estos borrones; y ya ~ e el libro libre no c!rcula'. vale la pena co~~ar
el siguiente texto de su capitulo "En favor del smcrebsmo: la elaborac1on
de la catolicidad del catolicismo":
(El sincretismo como refundición) Se trata de un largo proceso de
producción religiosa que es casi imperceptible. La religión se abre
a las diferentes expresiones religiosas, asimilándolas, reinterpretándolas y refundiéndolas desde los criterios de su pr?pia iden tidad. No se trata de un mero asumir, sino de un refundir y un convertir que a veces supone crisis, momentos de indefinición e indeterminación, no sabiéndose a ciencia cierta si la identidad ha quedado preservada o diluida. El proceso histórico constituye un factor decisivo que permite que el ethos básico de la religión dominante consiga "digerir" los elementos adventicios y hacerlos suyos.
Podemos decir que todas las grandes religiones que han tenido un
desarrollo sistemático han resultado de un inmenso proceso de
sincretización.
(El cristianismo es un grandioso sin~re~smo) El sincretismo, p~r
tanto, no constituye un mal necesario ru representa una patolog1a
de la religión pura. Por el contrario: representa su "normalidad",
como momento de encamación, expresión y objetivación de una
fe o experiencia religiosa. Naturalmente que puede, como veremos, presentar patologfas, _pe~o fundamentalment~_surge _c?mo
fenómeno universal constltu avo de toda expres1on religiosa.
Si el pensamiento del padre Mier es universalizable es precisamente
por haber calado hondo en el alma de nuestro pueblo y en el drama de
nuestra historia de la que el símbolo de Guadalupe es inseparable.
Escuchémosle una vez mas:
El color moreno del rostro de nuestra Señora significa la encarnación y pasión de nuestro Señor, pues en mexicano se dice poyauac
una cosa matizada de flores como la primavera, y advirtiendo su
sinónimo camilectic "que fue en pie o viviente al tiempo de pintar la fruta'', alude el rostro de nuestra Señora a la estación en que
se obraron aquellos altos misterios (... ) Pero si San Juan a1 verla vestida del sol y calzada de la luna sólo exclamó arrebatado que
veía un prodigio grande, signum magnum ¿cómo he de proseguir

�108

J. B. Vilchis Reyes: Padre Mier, entre la utopi'a y la profecía

Siglo XIX

yo a descifrar, sobre lo que aquello contiene en el Apocalipsis, lo
que cifra en los frasismos de los indios a quienes se dió por norma
de su creencia Omomachiotinextiquis? (sermón).

109

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

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De este ya largo inciso sólo nos queda recordar que al fin y al cabo el
símbolo y la imágen de Guadalupe son ensoñadamente vistos y elaborados
en el primer colegio de América "Santa Cruz de Tlaltelolco", institución
fundamental para el despliegue de la inmensa obra misional, apoca]iptica
y inilenarista, de los primeros doce franciscanos del siglo XVI (VilchisSala). Fueron los indios - Valeriano, Alva y Cipac- los que maravillosa e
inspiradamente la encuentran, se les desvela como la mítica Kalypsos...
como la "mujer vestida de sol" que en el siglo XVII ~ligue! Sánchez descifra en ella (De la Maza).
Para nosotros es claro que Fray Servando descontinuadamentc continúa esta tradición, adecuando y refundiendo, como buen profeta, el sincretismo universal de Guadalupe a la coyuntura lústórica que le interpela
como palabra de Dios. El reactualiza la profecía guadalupana porque quiere ser fiel a su pueblo y a su lústoria; respetando en todo momento su estructura de liberación inmanente a su entrañable sentido apocalíptico
(Gorgulho-Anderson).
Aún podrían repensarse desde este punto &lt;lt' vista dos t&lt;&gt;mas más 1¡uc
también son de relevancia en el pensamiento teológico del dominico, pero que necesitamos mas elementos de juicio que en este momento aún no
disponemos. Tales temas sen'an: 1) su jansenismo político y eclesiástico
que le hacía sentir la necesidad de una profunda reforma de la Iglesia
católica teniendo como modelo la comunidad cristiana primitiva; y 2) su
ambiguo interés que muestra en sus memorias por el milenarismo del &lt;'Xjesuita heterodoxo Manuel Lacunza.
... rasgadme el pecho de la sombra
y dad mi sangre al sol. ..

Ganarás la Luz
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ScMkel, Alonso-Sicre, Díaz, Los Profetas, Ed. Cristiandad, Madrid, 1980.
Tresmontant, Oaude, La doctrina moral de los profetas de Israel, Ed. Taurus,
Madrid, 1962.

�Valladolid, el mundo de Morelos

110 Siglo XIX
de Unam\Ulo, Miguel, En torno al Castici,mo, 1, DI, {1895) Ensayos, Madrid,
1945, t. l, pp. 40-49.

Abelardo Villegas*

Vilchis, Jaime, Visión y Vigencia de la Paz, en prensa.
Vilchis, Jaime-Sala, José, "Apocalipsis e historiografía en los primeros franciscanos de Nueva España", Prometeo, Universidad de Guadalajara, en prensa.
Vílloro, Luis, El proceso ideológico de la Revolución de Independencia, UNAM,
México, 1983, pp. 245-250.
Villoro, Luis, Los Grand/!3 Momentos del /ndigeni,mo en Mhcico, Ed. de la Casa
Chata, México, 1984, pp.137-145.

-

A tendiendo al título del Simposio, "El mundo de los libertadores,,,
me propongo tratar de elucidar cómo el análisis de algunos aspectos de
uno de ellos, José María Morelos, puede servir como factor explicativo
no sólo de su acción personal sino de la independencia en general. Varios
de los caudillos de la independencia lúspanoamericana eran criollos, lo
cual significa en general que descendían de padres españoles. sin mezcla
de las castas o indios americanos. O, al menos, eso creían ellos. Esto nos
avisa, en primer término, que las diferencias clasistas o de grupo en la sociedad colonial eran también, y en fuerte medida, diferencias raciales. La
sociedad colonial era una sociedad racista con criterios explícitamente ra-.
cistas que sólo en parte han sido superados en la época actual. Bolívar mismo, que era criollo, tuvo que ser defendido así por su maestro Simón Rodríguez:
¿qué dirán las naciones europeas cuando lleguen a saber que Bolívar es zambo? - iQué dirán los rubios de Inglaterra, los de Escocia, los de Francia y sobre todo los de... Andaluda? iun Zambo
mandando indios en el Perú!. .. iqué impropiedad i-Y ¿qué
dirán las gentes de juicio, si el autor de esta defensa emprendiese
probar, con papeles o con opiniones, que Bolívar es blanco de
primera, de segunda o de trigésima extracción? -noble de primera
o de centésima jerarqui'a: -Bolívar y su defensor son ZAMBOS;
pero ninguno de los dos es NECIO.!

En cambio Morelos, mestizo aindiado, probablemente con un poco de
sangre negra, interrogad.o por la Inquisición se declara "español". Estaba
acostumbrado a hacerlo porque los mestizos y castas carecían de privilegios y de oportunidades. La ordenanza del Seminario Tridentino de Valla-

* Facultad

de Filosofía y Letras, Universidad Nacional Autónoma de México. Ponencia presentada en el coloquio sobre GEl mundo de los h'bertadores. Sentido
y proyección de la gesta emancipadora", Ciudad de México, octubre de 1982.

�A. Villegas: Valladolid, el mundo de Morelo,

ll3

ll2 Siglo XIX
dolid donde él estudió indicaba que se aceptaría al aspirante sólo si "es
español o indio puro, fin mezcla de otra mala generación de judíos, moros, chinos, mulatos o semejantes ".2 A esas alturas, último tercio del siglo XVIII, estas ordenanzas ya no se cumplían al pie de la letra, pero sí
indican cuáles eran los criterios de prestigio social que iban aunados a los
p~estos salientes de la sociedad colonial. Sensibles a estos criterios d~riminativos muchos de los próceres de Hispanoamérica abolieron la esclavitud. En concreto, Hidalgo y Morelos, además, abolieron los impuestos que
pesaban sobre las castas por el puro hecho de serlo. Esto no puede considerarse como una perspectiva puramente criolla; los criollos admiraban a
veces las civilizaciones indígenas del pasado remoto pero despreciaban al
indígena del presente aunque en la letra la'S leyes lo protegieran. Pero si
frente al indio tenían esta actitud ambivalente, su desprecio por los negros
era infinito. Los criollos fabricaron una serie de teorías indigenistas pero
ninguna negrista que yo sepa. La protección a los mestizos y a las castas es
una ruptura del punto de vista racista de los criollos y españoles.
En ~1orelos se da siempre un ímpetu de ascenso social. Abandonado
por su padre, su madre, su abuelo y sus parientes le costearon el aprendizaje de las primeras letras pero no pudieron pagarle la beca para sus estudios de seminario. Entonces, a los catorce años se empleó en el ranebo de
Tahuejo, donde permaneció alrededor de once años -1779-1790-. El
profesor Lemoine nos informa que este rancho era uno de los siete que
pertenecían al latifundio hacienda de San lldefonso Tarentan, propiedad
de la familia Iturbide en la zona caliente del estado de Michoacán. Pero no
se empleó en calidad de arriero como al parecer inventó Carlos María de
Bustamente, sino como "labrador", según declaró a la propia Inquisición.
Lemoine nos aclara lo que entonces significaba esta palabra. Labradores
eran, según una de las representaciones de Abad y Queipo, que fue obispo
balín de Michoacán, aunque gran intelectual, la gente ligada a la agricultura, desde los propietarios hasta los administradores y contralores, pero
no los peones. Morelos no era peón sino una especie de contralor ayudante del administrador el cual, a su vez, no era más que ayudante dd administrador de San Ildefonso, en tan to que la familia Iturbide residía en Valladolid. Y es que Morelos sabía leer, escribir y hacer cuentas. En ese rancho aprendió a manejar cuadrillas de peones y a administrar, cualidad esta
última que se refleja tanto en su vida privada como en el manejo del movimiento insurgente.
Estaba, pues, muy familiarizado con los probl~mas del a~o en una de
las zonas más ricas de México. lrúcialmente la prospera hacienda de San
Ildefonso Taretan había pertenecido a los agustinos, quienes la extendieron a costa de los terrenos de los pueblos de indios y luego tuvieron que
venderla en virtud de las medidas secularizadoras de los Borbones. El

proceso por el cual las haciendas se extendieron a costa de los pueblos de
indios se inicia desde los primeros años de la conquista hasta el porfirismo.
En sendos decretos Hidalgo y Morelos expresaron sus deseos de que las
comunidades indígenas gozaran íntegramente de las tierras que les pertenecían. El decreto de Hidalgo es famoso:
...mando a los jueces y justicias. .. que inmediatamente procedan
a la recaudación de las rentas vencidas hasta el dfa, por los arrendatarios de las tierras pertenecientes a las comunidades de los naturales, para que enterándolas en la Caja Nacional se entreguen a
los referidos naturales las tierras para su cultivo, sin que para lo
sucesivo puedan arrendarse, pues es mi voluntad que su goce sea
únicamente de los naturales de sus respectivos pueblos.3
Morelos expidió decretos parecidos pero en el sitio de Cuautla quedaron abandonados unos papeles no escritos por Morelos, pero sí autorizados
por él, que van más allá aunque en un contexto vago y muy vinculado a las
peculiaridades de la lucha:
Deben -se dice en esos papeles- inutilizarse tocias las haciendas
grandes, cuyos terrenos laboríos pasen de dos leguas cuando mucho, porque el beneficio positivo de la agricultura consiste en que
muchos se dediquen con separación a beneficiar un corto terreno
que puedan asistir con su trabajo e industria, y no que un sólo
particular tenga muchas extensiones de tierras infructíferas, esclavizando millares de gentes para que las cultiven por fuerza en la
clase de gañanes o esclavos, cuando pueden hacerlo como propietarios dc;_un terreno limitado, con libertad y beneficio suyo y del
público.4
A estas medidas se añadían medidas concretas de reparto de semillas,
dinero, ganado, de manera "que nadie enriquezca en lo particular, y todos
queden socorridos en lo general" en los territorios que iban ocupando los
insurgentes.
Sin embargo, en los once años transcurridos en Tahuejo Morelos no da
señas de que algo de esto se le haya ocurrido ni de prepararse para una actividad redentorista. Ahorra para sostener a su familia y para reunir el dinero
de la beca de estudios. Lemoine señala con razón que en Morelos hay una
vocación urbana. No le iba tan mal en Tahuejo y hasta hubiera podido ascender a administrador, pero prefirió regresar a Valladolid, la ciudad obispal y señorial. La prosperidad de Valladolid no se debía ni a su situación,
ni a su comercio ni a su agricultura, sino justamente a ser la sede del obispado. El obispado se había iniciado en Pátzcuaro, pero las intrigas contra
Vasco de Quiroga condujeron a que se produjera la mudanza. Era, pues,
Valladolid, una ciudad clerical, pero también administrativa porque era
la receptoría de rentas, impuestos y donaciones eclesiásticas, en donde la

�114 Siglo XIX

A. Villegus: Valladolid, el mundo de More/os

115

autoridad civil estaba de hecho subordinada a la influencia del obispo entre otras razones porque el obispo era mucho más rico. No es extraño que
Morelos, en su ímpetu ascencional, quisiera pertenecer a esa corporación,
aunque fuera en sus estratos más bajos.

1815, a la vista del desastre, lo envió a estudiar a los Estados Unidos. Almonte efectuó ocho años de estudios y luego regresó para incorporarse al
cuerpo diplomático y al partido Conservador desempeñando el papel que
todos conocemos.

Efectúa, pues, seis añ0$ de estudios sacerdotales, de 1790 a 1796, primero en el colegio de San Nicolás, cuyo rector era Miguel Hidalgo; luego
en el Seminario. Morelos había nacido en 1765, tenía, pues 24 años cuando inició sus estudios en ese Colegio, estudios cronológicamente equivalentes a lo que serían hoy los secundarios, once años mayor que el resto de
sus condiscípulos. Dichos estudios consisti'an principalmente en gramática,
retórica, filosofía, teología y dos años de latín, nada excepcional y sí al
parecer de baja calidad. Un poco antes de terminar, fue a México, hizo el
examen de bachillerato en artes en la Real y Pontificia Universidad y en
veinte días regresó para tomar los hábitos. Inmediatamente pidió una colocación y fue destinado auxiliar del cura de Uruapan, parroquia muy rica
que proporcionaba fuerte influencia local. Según una Inspección ocular,
citada por Lemoine, Uruapan es

La carrera de Juán Nepomuceno Almonte era el corolario lógico de la
trayectoria social de Morelos. Localizado éste en el seno de las clases medias bajas iba ascendiendo en virtud de su profesión, que como tal se puede concebir el sacerdocio. No era extraño, pues, que llegara a tener un hijo caballero y además conservador y monárquico. En Morelos hay una
quiebra; antes de 1810 no es ningún rebelde ni se prepara para la Revolución, su carrera es la de un sacerdote un tanto administrativo, un poquito
comerciante y nada místico puesto que para él, como para muchos otros,
el celibato era letra muerta. Y de pronto todo lo abandona para seguir a
Hidalgo.

curato de tasación y pagan estos naturales a su cura, de las festividades anuales, 1164 pesos, 32 reales. Ademá,s, 2 pesos por cada
difunto. Costean una arroba de cera de Castilla y Je dan todos los
días sal, chile, atole, tortillas y tamales al medio día y a la noche,
y leche los días de vigilia. Cada ocho días un peso de carne y 38
pesos anuales para verduras y terneras, el sebo para el gasto de su
casa, el zacate, agua, leña, ocote, carbón y huevos que consume; y
luego, los sitvientes, llamados pazaris, mita tes, caballerangos y petapes sin contar los cantores, sacristanes y campaneros, que dan
estos indios por separado para el servicio de la iglesia. ~ecibe también el cura de estos naturales 28 manteles y 30 pollos.5
Comenta el historiador que por eso los curas, a medida que discurría
su labor, se iban poniendo gordos y lucios como gatos de sacristía.
Algo de esto debe haberle tocado a Morelos. Sin embargo, él pidió
una parroquia propia. Pero como no tenía influencias le dieron un curato
miserable en tierra caliente, Churumuco, y luego otro más o menos igual,
el de Carácuaro. Pero sus talentos administrativos lo sacaron de pobre, en-.
tre otras razones porque era inflexible en el cobro de sus servicios e impuestos; además, compraba quincalla de Valladolid y la vendía en Carácuaro así como enviaba al mercado de Valladolid los frutos de tierra caliente y a veces fungía como contratista de obras. De acuerdo con su vocación urbana logró comprarse una casa en esa ciudad, a sólo tres cuadras de
la calle Real, donde vivían las familias más distinguidas. Ante la Inquisición confesó haber tenido tres hijos, pero a quien más quería era a Juan
Nepomuceno Almonte, quién lo acompañó en todas sus campañas; y ya en

Fijémenos un poco en la cuestión religiosa. Sin duda detrás de la fa.
chada del cura negociante había algo, como un estrato profundo del sentimiento religioso, porque ni él ni Hidalgo conciben a la constitución de la
nación mexicana sin el catolicismo. En los Sentimientos de la nación, al
lado dr la idea de que la soberanía dimana del pueblo, de que se proclama
ya la idea de la independencia de América, de que se debe distribuir la riqueza para moderar la opulencia y la indigencia establece "que la religión católica sea la única, sin tolerancia de otra" y que "todos sus ministros se sustenten de todos y sólo los diezmos y primicias y el pueblo no
tenga que pagar más obv~nciones que las de su devoción y ofrenda". Se
trata de un catolicismo acendrado que no se considera incompatible con
la independencia y lo que hoy llamaríamos justicia social. Un ascendiente
del catolicismo que cien años después acompañaría al zapatismo.
Hidalgo es de la misma opinión; cuando se defendió de las acusaciones de herejía dijo que
jamás me he apartado ni en un ápice de la creencia de la San ta
Iglesia Católica: jamás he dudado de ninguna de sus verdades:
siempre he estado convencido de la infalibilidad de sus dogmas
y estoy pronto a derramar mi sangre en defensa de todos y cada
uno de ellos.
Esto lo afirmó en un manifiesto a los mexicanos, y agregó:
abrid los ojos americanos, no os dejéis seducir de nuestros enemigos: ellos no son católicos, sino por política; su Dios es el dinero. .. ¿Creéis acaso que no puede ser verdadero católico el que no
está sujeto al déspota español?.6

�116 Siglo XIX
En su libro sobre la ideología de La Revolución de Independencia Luis
Villoro dice que, en un cierto momento, los españoles son los acusados de
herejía por afrancesados, por contaminados de la ideología napoleónica.
También observa que mientras Hidalgo es un caudillo ilustrado atraído por
las causas populares, Morelos es un caudillo propular atraído por la ilustración. Bueno, pues este su carácter popular es lo que explica su catolicimo no fingido y sí muy acendrado y también explica que ellos mismos
puedan distinguir que el catolicismo puede ponerse al servicio de la explotación, la esclavitud y el coloniaje así como al servicio de la independencia
y de las reivindicaciones raciales y económicas. En el caso de Hidalgo, como se ha visto en este simposio, aunaba ciertas corrientes progresistas de la
teología con las tesis de la Ilustración,

La generación que hizo la independencia fue anterior a la división maniquea que se abrió entre liberales y conservadores. De hecho es la que origina a estos dos grupos, cuando menos en México. En realidad fue la historiografía liberal la que hizo una interpretación liberal de la independencia
así como los conservadores la denostaron. Los liberales, por ejemplo, tratan de soslayar el monarquismo inicial de los insurgentes. No se trataba de
un simple disfraz, para los insurgentes criollos y mestizos había una distinción entre d rey Fernando, es decir, la corona 1 y los españoles. El Reino de
la Nueva España era un Reino Federado a la corona, pero no dependiente
de los españoles. Para Hidalgo no había ninguna contradicción entre matar
gachupines y proclamar su adhesión a Fernando. Cuando falta la corona
por obra de los manejos de Napoleón, los criollos se sienten con el mismo
derecho que los españoles y por eso el licenciado Rayón funda una junta
que debería desempeñar el mismo papel que desempeñaban las diferentes
jintas españolas. 7
La alternativa ilustrada a este monarquismo era la idea de un congreso_ Fray Servando Teresa de Mier lo diría muy elocuentemente: "congreso, congreso, congreso, luego, luego luego". Pero ya en la concepción
monárquica y católica de Hidalgo se introduce la idea de congreso. Y Morelos es el que la lleva a su primera realización; en realidad Morelos opone
la idea de congreso a la junta de Rayón. La idea de independencia, es decir,
de la disolución del vínculo federal con la corona, se va abriendo paso poco a poco en la mente de Hidalgo y sobre todo en la de Morelos, no sin
dificultades. Y desde luego, nada o casi nada, la de una presidencia republicana. También cabe recordar que, cancelado el aspecto social, los criollos consuman la independencia instaurando una monarquía que nada
más era parlamentaria de dientes para afuera, como lo demostraron los
acontecimientos.

En México la idea monárquica fue muy persistente. Tuvimos el impe-

A. Vr1lega8: Valladolid, el mundo de Morelo, 117

rio de lturbide y el de Maximiliano y algún nebuloso intento de Santa
Anna. Por eso con razón ha dicho el historiador Edrnundo O'Gorman que
en cuestiones de política, México osciló entre tener un emperador presidente o tener un presidente emperador, Este último es Porfirio Díaz que
tantas herencias dejó a la Revolución. (a fuerza y el centrismo del presidente mexicano eon un trasunto del viejo monarquismo. Así también puede explicarse en parte la debilidad del congreso mexicano
Ahora bien, el almácigo de la Revolución de Independencia fue la
ciudad obispal de Valladolid, ciudad monástica, administrativa y señorial,
muy característicamente colonial. De allí eran las figuras más radicales,
alü pasó Hidalgo sus mejores años hasta que lo desterraron a Colima, en
sus goteras nació Morelos; de allí fueron sus principales enemigos: Abad y
Queipo fue su obispo, Riaño fue su intendente. Allí nació, de opulenta
familia, Agustín de lturbide, que combatió a los insurgentes y luego consumó la independencia traicionando en realidad los ideales radicales de
sus iniciadores.
Aparentemente ultramontana, allí se impulsaron para el México independiente los ideales de monarquía y religión católica oficial. Pero también allí surgió la idea del reparto agrario, de la abolición de la esclavitud y
de la discriminación de las castas, de la eliminación de los múltiples impuestos con los que se agobiaba a las clases humildes. De allí nació la idea
de congreso, de la separación de poderes y de la soberanía nacional.
Valladolid, hov Morelia (al fin se abría de consumar la aspiración
urbanística del cura de Carácuaro), es el símbolo de la unidad original. Un
magma en donde se mezclan en forma proteica tendencias que de pronto
se combatirán furiosamente y de pronto se conciliarán amigablemente.
Ciudad que le formó al cura administrativo una doble naturaleza, simbólica
también de su propio país. Unidad original anterior al doblez maniqueísta
con que nos han acostumbrado a ver al siglo XIX, es todo un microcosmos que revela las paradojas de nuestro ser nacional.

�118 Siglo XIX

-

Las Ideas en el Perú.
Ilustración y romanticismo (1780-1826)

NOTAS

Citado en Leopoldo zea y Abelardo Villegas, Antolog¡á ~el pensamiento social
l. y pd(tico de América Latina. Unión Panamericana, Washington, 1964, p. 206.

María Luisa Rivara de Tuesta*

2. Véase el magnífico libro de Ernesto Lemoin~, -~el dculalGobb~ve mdeuclh:tada¿osd:
ideas, Morelos y la revolución de I 81 O. Ed1C1on e
o 1emo
s
Michoacán, México, 1979, p. 32 Y ss.
3. Antolog¡á, p. 99.

4. Ernesto de la Torre Villar y otros, Historia documental de México, Universidad
Nacional Autónoma de México, México, 1964, p. 87.

5. Lemoine, Morelos, p. 126.
6. Antología, p.100 YSS.
1

Véase de Luis Villoro, La revolución de independencia. Universid3:d N~cio~
• Autónoma de MéKico México, 1953; y el mío, La filosofía en la historia pol1tica de México. Editorial Ponnaca, MéKico, 1966.

-

La historia de las ideas en Latinoamérica y en el Perú está intrínsecamente unida a nuestro desenvolvimiento filosófico. F.s más, es un producto
de él. Si bien es cierto que nuestra "Filosofía", en sentido estricto, es decir, referida a la construcción de grandes iástemas filosóficos y al hecho de
que no haya tenido un carácter eminentemente creativo y más bien sí imitativo, ha seivido de fundamento a los pensadores, que inspirados por
esos sistemas o por determinado filósofo, procuraron hacer válidas esas
filosofías aplicándolas reflexivamente a determinadas realidades coyunturales históricas a fin de superarlas. La filosofía !irvió así, desde su vertiente práctica, como guía de la conducta del hombre americano, proporcionándole determinados filosofemas o principios racionales que al conjugarlos con nuestra realidad sirvieron, en primer lugar, para patentizar una situación defectiva que obligaba a efectuar modificaciones en la estructura
en vigencia y, en segundo lugar, condujeron a la modificación, reforma o
cambio de esa situación coyuntural.
El trabajo que hemos realizado sobre historia de las ideas en el Pení
en el siglo XIX obliga a examinar, en primer lugar, las influencias filosóficas -Ilustrada y Romántica- y en segundo lugar, su aplicabilidad a la
realidad coyuntural que atravesábamos y está por eso ligado intrínsecamente al proceso histórico de nuestra nación y al de América del Sur. Podn'amos, por las temáticas que hemos desarrollado hasta la tercera década
del siglo XIX, asegurar que un horizonte ideológico proveniente, primero
del pensamiento austrado que llega, aproximadamente, hasta 1816 es el
que produce sus efectos sobre los hechos históricos que tienen lugar en
nuestro país, luego se observa la penetración del pensamiento romántico
social, que es a la postre, el que influye con más fuerza en las decisiones
adoptadas, no solamente en el Perú, sino en América del Sur.
• Centro de Estudios Latinoamericanos, Universidad de San Marcos, Pení.

�120

Siglo XIX

En lo que respecta a las temáticas desarrolladas están vinculadas al
proceso histórico y referidas a la penetración de nuevas ideas dirigidas a
criticar al listema impuesto por España en sus colonias. Se apoyan estas
críticas en la filosofía ilustrada y conducen al primer movimiento subversivo: La rebelión de Túpac Amaru; a este movimiento han de sucederle
otros a nivel continental que van desintegrando, paulatinamente, al réfi.men político realista. La entrevista de Guayaquil, en la que San Martín y
Bolívar intercambian ideas sobre las acciones a tomar a fin de arrojar definitivamente a los españoles de nuestro territorio, así como nuestra decisión de adoptar la fórmula republicana y establecer las bases de un gobierno democrático, están enmarcadas en nuevas concepciones ideoló@cas ·de
corte romántico social y conducen a sellar en las pampas de Junín y Ayacucho la independencia americana.
Establecida la república y logrado el propósito fundamenta~ la liberación política de España, el Pero, en lo que queda del siglo XIX, lapso que
no hemos desarrollado en este artículo, ha de debatirse desde la perspectiva política en una alternancia entre democracia y dictadura, respaldada
ideológicamente por las luchas entre liberales y conservadores.
Las últimas décadas del eiglo XIX están caracterizadas por la sustitnción del pensamiento romántico por concepciones filosóficas positivistas
y spenceristas que constituye una ideología de recuperación nacional después de la derrota sufrida por el Perú frente a Chile.

l. LA PENETRACION DE NUEVAS IDEAS Y LAS CRITICAS AL
SISTEMA COLONIAL
1) La Conciencia tk Depentkncia Cultural y Poli'tica

Producida la conquista, España procura formar en los vasallos de ultramar una conciencia de dependencia cultural y política asentada, si bien es
cierto en doctrinas imperantes en Europa, en principios autoritarios que limitaban la capacidad racional del hombre americano, impidiéndole una
verdadera toma de conciencia de sus posibilidades de realizacion.
Pero el siglo XVIll desarrolla una forma de pensamiento, el ilustrado,
que alcanzará no sólo a la multitud europea sino también a la americana.

M. L. Rimra De Tuula: Ru,tracilm y romanticúmo en el Perú 121
ti~dad ment;tl que estaban condenadas a ser reemplazadas por la razón. La
actitud filosofi~ o r~cional es la que ~ehía primar en la vida del hombre y

la que se deh1a aplicar a todos los ordenes del conocimiento humano.
_Aceptado es~ principio se examina la historia humana desde la perspectiva de la razon y se le encuentra irracional, se examina el presente y se
le encuentra igualmente irracional.
• Pero, si era cierto que ~I hombre había venido actuando ciega e irrac1o~ente, no por eso de,iaba de ser capaz de convertirse en algo racional Si su pasado demostraba que un juego de fuerzas irracionales lo habían
conducido, podía mrar con optimismo hacia adelante: los esfuerzos del
presente lo conducirían a realizar una edad de oro donde se vería actuar
solamente a la razón.

La felicidad unida a la prosperidad sería común a la humanidad Pero
antes ~, necesario reconstruir todo a la luz de la razón: los ruisofos
descuhnnan, d plan ~ l~ naturaleza, instituirían una nueva política que
transformana a los Sihditos y esclavos en ciudadanos un nuevo derecho
que, p~rmitiría acabar con las injusticias, una nueva reÚgión más natural y
autentica y un nuevo orden social y económico donde reinaría la libertad y
la pr0:iperidad.
La penetración de las ideas de la ilustración se produce en América a
lo lar~o del siglo XVIll y principios del XIX y constituyó la doctrina más
apropiada para crear una nueva conciencia en el hombre americano: con~ª en el poder de 81 razón y en la posibilidad de reorganizar a fondo la
sociedad colonial a hase de principios racionales.
3) El Despotismo flustrado de Carlos III

El despotismo il~strado de Carlos ID permitió una mayor libertad intelectual a nuestros cnollos y a la manera española se inicia la fundación de
Socie~des, Aca~emias, Escuelas y Periódicos: instituciones que permitirán
Y dar~ ?portunidad a los nuevos intelectuales americanos de expresar sus
conocimientos que se habían visto enriquecidos por el contacto con expediciones científicas y viajeros como Alexander Von Humboldt.
4) Rechazo a la Escolástica

2) La Razón, Punto de Partida de la Crítica

La teoría filosófica en que se sustentaba el movimiento i~~trado consistía en pensar que d hombre había desarrollado formas primitivas de ac-

Conforme avanzaba el siglo el rechazo a la escolástica considerada co. ~o _do_ctrina que er~ ~ causa de la ruina de los ingenios, y '1a acogida de las
disciplinas que permitieran el conocimiento de las ciencias de la naturaleza
se acentuaba. &amp;ta disposición hacia el conocimiento científico es permití~

�122 Siglo XIX
da por las autoridades españolas en vista de que podría permitir una mejor
explotación y aprovechamiento de las riquezas naturales.
5) El Progreso Cient(fico y las Reformas de los Estudios

Los estudios científicos, lin aparente relación en el proceso de desintegración de la estructura colonial, constituyen su punto de partida y su
génesis ya que permitirían apreciar al criollo que las virtudes de su razón
eran semejantes a las de la, europeos y que estaban capacitados, por lo
tanto, para penetrar en el conocimiento de la propia naturaleza; y para,
a través de los estudios de la naturaleza, aparentemente inofensivos para
el sistema político y social colonial, crear conciencia de patria y valoraci ón de las riquezas naturales del suelo americano.
El progreso científico y las reformas de los estudios (que se origina
con la expulsión de los jesuitas de todos los dominios españoles por real
cédula de Carlos III del año de 1767), inician el proceso de desintegración de la estructura tradicional colonial. Paralelamente ee produce un
interés de divulgación de los temas científicos que realizan las instituciones que agrupaban a los nuevos núcleos intelectuales y que adquieren
luego un carácter particular referido fundamentalmente al conocimiento
de nuestra naturaleza, nuestra geografía y nuestra historia.
El examen de estas cuestiones hace evidentes las fallas del sistema en
lo que concierne a política, derecho, religión, sociedad y economía y crea
en el criollo americano la necesidad de un camhio trascendental.
Hasta quí podríamos hablar de penetración de nuevas ideas, planteamientos teóricos, críticas al sistema, sugerencias de cambios y reclamos
que invocan la razón y la justicia, pero en el Perú a partir de 1780 se evidencia que la estructura de dominación ·debe desaparecer.

II. EL PRIMER MOVIMIENTO SUBVERSIVO: LA REBELION DE
TUPAC AMARU.
El 4 de noviembre de 1780 se produce la rebelión de Túpac Amaru.
Este movimiento considerado como "anticolonialista, reivindicador y precursor de justicia social e independencia política más importante que haya
tenido el Perú" fue "anterior a la revolución francesa( ..•) y acaeció cuando todavía la revolución separatista estadounidense estaba en plena pugna''.1 Pidió, entre otras cosas, que el gobierno estuviese en manos de un
virrey descendiente de la familia imperial incaica y fue en verdad, pese a
toda su motivación indigenista, un esfuerzo por unir a todas las castas del

M. L. Rivora De Tueda: Jlu,traci611 y roma11tici.mo en el l'eni 123

Perú: decretó_~ libertad del e~clavo negro, contó con mestizos y habló
en tono conciliador para los cnollos que aceptaeen su movimiento y hasta para los peninsulares que lo siguiesen.2
1) Significado de este Movimiento: No es posible hablar de Reuolución
Americana sin con,O, con el Movimiento Peruano.

Lo más sigoifica~vo d~I movimiento de Túpac Amaru estaría dado por
el hecho de haber evidenc1ado la necesidad de la violencia y de la rehelión
para lograr un cambio efectivo en la estructura colonia~. Por otro lado no
solas_aente c-ontó con la patticipa.cíón de los grupos sociales más expl~tadai smo &lt;p1e estuvo apoyado por la intelectualidad criolla.
. _Juan Pablo Vizcardo ,Y Guz_mán (Pampacol~ 1748 . Londres 1798),
,eswta expulsado del Peru, escnhe al 30 de setiembre de 1781 al cónsul
inglés en Livomo solicitando ayuda para la rebefión de Túpac Amaru. Lt•
m~ifiesta en ~a comuni~ción que el conocimiento que tiene del país y
las ideas adqumdas a traves de este conocimiento le })('rmitcn afirmar qu••
las vejaciones hechas a aquellos pueblos no han hecho sino acelerar una revolución, que indudablemente habn'a acaecido de inmediato si por cualquier motivo se hubiera perdido el equilibrio entre las diferentes razas que componen la población del Peni cuya
recíproca .d~confianza suspendía los efectos del desconte~ to y
del resent1m1ento que en cada una existía contra el gobierno
(... ).3

Los vínculos se han fortificado y los ánimos se han reunido "en un
mismo propósito de sacudirse el yugo por todos ahorrecido". 4
Sus reflexiones le penniten esbozar lo que sucederá como consecuencia de la revolución del caudillo indio.
Toda América. m~di~:m~J se desprend~rá del dominio español;
todas la~ provincias_ lim1trofes del Pe!11 tienen taJ dependencia
que, teniendo las mJSmas razones de disgusto deben ser impulsa~s por su ejemplo. Si se provee a estos pueblos con armas sufic!entes y ?uen&lt;!s ofic~es, ~? tienen que temer al poderi'o borbó-ruco; la distancia y Ja S1tuac1on de los lugares. así como el número
y bravura de los sublevados, garantizan mi aserto.5
La revolución de Túpac Amaru, como hecho concreto de manifestación de rebeldía frente al sistema, y las consideraciones ideológicas que
sustenta Vizcardo y Guzmán, certifican un acuerdo general de ataque y
rechazo de la estructura imperante.

�M. L. Rivaro De Tuata: Rumoción y romantici,mo en el Pení

124 Siglo XL'&lt;
Por otro lado las ideas sustentadas por Vizcardo y Guzmán no sólo
a firman la causa de la revolución de Túpac Amaro sino que inician una
línea ideológica claramente separatista: predica Vizcardo que el Perú se
dcspren derá dd dominio español y que todas las provincias limítrofes lo
imitarán por la dependencia en que se encuentran con respecto al Perú.
Se adquiere desde ese momento la clara idea de que todo movimiento
libertario debe culminarse en el Perú y que no es posible hablar de revolución americana sin contar con el movimiento peruano.

2)

Los Criollos y la Independencia.

Reprimido el movimiento de Túpac Amaru en forma cruel, los excesos
del dt•spotismo español se acentúan con lo cual sólo se consigue avivar la
conciencia separatista. Por eso ante las noticias de la patria lejana Vizcardo
v Guzmán no cesó en su afán de difundir su pensamiento libertario y así
;1ació la redacción de su famosa Carta a los españoles americanos, que terminó en 1792. Esta Carta es el primer documento que propone la independencia como la única solución posible a los problemas políticos, jurídicos,
sociales v económicos de América. Fue difundida por Francisco Miranda
(Caracas.1752 - Cádiz 1816) e influyó poderosamente en los ideales libertarios americanos.

\parte del contenido separatista y de los conceptos filosóficos pr?pios
di' la Ilustración usados por Vizcardo, es importante destacar aqu1 que
nm-slro autor se remonta a la génesis misma de la problemática separatista.
Los primeros conquistadores al implantarse el regimen virreinal se consideraron injustamente atropellados por la Corona española y es pues un criollo rlesccndientc de conquistadores, el que después de tres siglos de pacic~1lc tSpera hahla por sus antepasados y redama para los criollos la direceiím de los asuntos político-económicos de las tierras que conquistaron sus
progl'llitorcs.
Heitt•r..1

1·11

dicha Carta, una vez mas, que

bajo cualqui~r aspecto que sea mirada nuestra d~pendencia ?e España, se vera que todos nuestros deberes nos obligan a terrnmarl~.
Debemos hacerlo por gratitud a nuestros mayores que nos prodigaron su sangre y sus sudores para que el teatro de su gloria.º de
sus trabajos se convirtiese en el de nuestra miserable esclavitud.
Debérnoslo a nosotros mismos por la obligación indispensable de
conservar los derechos naturales, recibidos de nuestro Creador,
derechos preciosos que no somos dueños de enagenar y que no
pueden semos quitados sin injusticia. majo cualquier pretexto que
sea el hombre puede renunciar a su razón o puede serle ésta
arrancada por fuerza? La libertad personal no le pertenece menos

125

esencialmente que la razón. El libre uso de estos derechos, es la
herencia inestimable que debemos dejar a nuestra posteridad.6
Señala así Vizcardo que el esfuerzo de los conquistadores de América
les daba un derecho para apropiarse del fruto de su valor y de sus trabajos;
pero al intervenir &amp;paña estableciendo y dirigiendo las instituciones poüticas les había arrebatado injustamente sus más sagrados derechos naturales: razón y libertad..

Los descendientes de estos conquistadores y los de otros españoles
que sucesivamente han pasado a la América han sacrificado riquezas infinitas, su sudor y su sangre guiados por un entusiasmo ciego hacia &amp;paña,
un país extranjero a quien nada se le debía y de quien no se dependía. Esto era en buena cuenta una crud traición contra el país donde se había
nacido y suministraba las fuentes necesarias para la vida. Concluye:
Todo lo que hemos prodigado a E~aña ha sido pues usurpado
sobre nosotros y nuestros hijos; siendo tanta nuestra simpleza,
que nos hemos dejado encadenar con unos yerros que si no rompemos a tiempo, no nos queda otro recurso que el de soportar
esta ignominiosa esclavitud.7
Como es posible observar por el tenor de las reflexiones de Vizcardo,
.\mérica ya no pertenece a la oriunda población indígena, América pertenece a los descendientes de los conquistadores, a los que han nacido en las
tierras americanas, tierras que les suministran las fuentes necesarias para
la vida.
Así tenemos ideológicamente fundamentados dos principios que ope•
rarán tanto en las luchas de la independencia como en nuestra vida republicana: el primero, que América pertenecía a los criollos; y el segundo,
consecuencia del primero, que la idea de patria o país se vincularía a las
regiones donde detenninados núcleos de cridlos se habían establecido para
aprovechar las riquezas dd suelo nativo y d trabajo de los naturales o de
los esclavos traídos a América.
Hasta aquí tenemos bosquejada una primera etapa: la de penetración
de ideas del Siglo Ilustrado que los americanos convierten en un instrumento teórico que les permite evaluar su condición de dependencia; de
esta toma de conciencia surgen los intereses por el estudio de la historia,
la geografía y la naturaleza americanas que generan la idea de patria, como
fuente de riqueza cuyos beneficios no fuesen disfrutados por &amp;paña.
El elemento indígena, con el acuerdo de los otros grupos sociales o
castas que en diferentes grados sentían su situación de dependencia, es el

�126

Siglo XIX

primero que temerariamente intenta la revolución. Fracasada ésta el grupo
criollo evidencia la necesidad de continuar la propaganda ideológica, al
mismo tiempo que asunúr la dirección de la obra revolucionaria.

ID. ETAPA REVOLUCIONARIA (1792-1816)
La independencia de los Estados Unidos de Norte América y luego la
Revolución Francesa habían de afianzar los reclamos de las colonias americanas en sus dos tendencias: lograr un mayor liberalismo político o la separación definitiva de España.
1)

M. L. Rivara De Tuesta: Ru3tración y romanticÍlmo en el Perú

127

tituyente, es decir, legisladora dd estatu~? fundamental.
2) La Constitución Liberal de 1812

Y efectivamente logran decretar la Constitución Liberal de 1812
después de una labor fecunda e intensa, que establece un regimen de igual:
dad y cooperación de las colonias ultramarinas y de los pueblos perúnsulares.
Indiscutiblemente, la representación americana actuó ideoló~camente
en forma brillante y fue, en gran medida, la que le dió vida y sentido a través de sus magníficas inteivenciones.

Los Acontecimientos Históricos en España y América

Los acontecimientos históricos que se producen en España con la inva&amp;Ón napoleónica (1808-1814) coadyuvarán a formar un nuevo concepto
de la libertad o liberalismo político tanto en España como en América,
pues en la lucha contra los ejércitos invasores se líquida institucionalmente
al antiguo régimen absolutista incorporando a la mentalidad española la
corriente política liberal al mismo tiempo que toma cuerpo la autodeterminación de los pueblos.
Prisioneros de los franceses Carlos IV y Femando VIl, se produce una
reacción nacionalista en la metrópoli. En las colonias se rechaza a los enviados napoleónicos, se forman en cada provincia Juntas con fórmulas propias que inician la resistencia y acentúan, al mismo tiempo, el nacionalismo
y la conciencia de autogobemación. En España se nombra una Regenc ia
que gobernaría a nombre de Femando VII y que efectúa la convocatoria
a Cortes Constituyentes (1810) , un llamado a los representantes de las diversas regiones españolas y americanas, y que en el fondo no era sino un
anhelo de reformar 8 los estatutos fundamentales de la vida política española por la vía legal, organizando una España nueva, desde el punto de vista político , para cuando vol.viese Femando VII.
Las Cortes se instalaron el 25 de setiembre de 1810 e iniciaron su ac- '
tuación declarando la soberanía nacional de las Cortes y la invalidez de la
abdicación a favor de José I , hermano de Napoleón, a qu e había sido sometido Femando VII por los franceses en Bayona.
Frente a la instalación de las Cortes, la Regencia actuó como un cuerpo conseivador, y haciendo patente su distanciamiento se orienta al sostenimiento del poder real sin limitación alguna y dentro de los moldes tradicionales. En cambio las Cortes, integradas por americanos y españoles, representan el cuerpo liberal e innovador que se propone actuar como cons-

Bajo el respaldo de la razón y la ley actuaron en las Cortes nuestros
representantes. Procuraron, siguiendo sus propósitos de lograr un mayor
liberalismo político, la unión entre España y América dentro de los términos de igualdad política y social, pero desgraciadamente el regreso de
Femando VII (1814) representó una vuelta al absolutismo y una buda de
la monarquía española a los sagrados derechos que los americanos habían
defendido en las Cortes:
Su mayor conato ha sido - dice la comisión de Constitución en

su

Proyecto de Constitución Poli'tica de la Monarquiá Española- re-

coger con toda diligencia( ...) de entre todas las leyes del Código
Godo y de las demás que se publicaron desde la restauración hasta la decadencia de nuestra libertad, los principios fundamentales
.de una monarquía moderada(... ).9
La Constitución Política de la monarquía española fue promulgada el
19 de marzo de 1812. De espíritu liberal, decretada "para el buen gobierno y recta administración del Estado" señala en su artículo primero que
"la nación española es la reunión de todos los españoles de ambos hemisferios" y eu su artículo tercero "Que la soberanía reside esencialmente en
la Nación y por lo mismo pertenece a ésta exclusivamente el derecho de
establecer sus]eyes fundamental~ ".10
El artículo catorce limitaba el poder absoluto del monarca estableciendo que "El gobierno de la Nación española es una Monarquía moderada
hereditaria" y en el artículo quin~e se decía que "la potestad de hacer las
leyes reside en las Cortes con el rey ".11 Los artículos veintisiete y veintiocho estaban referidos a la representación: Art. 27, "Las Cortes son la
reunión de todos los Diputados que representan la nación, nombrados por
los ciudadanos";12 Art. 28, ''La base para la representación nacional es la
misma en ambos hemisferios''.~3

�128 Sigk&gt;XIX
A través de estos artículos asi como los del capítulo Unico, artículo
trescientos setenta y uno, que señala: "Todos los españoles tienen libertad
de escribir sin revisión o aprobación alguna anterior a la publicación, bajo
las restricciones y responsabilidad que establescan las leyes",14 se evidencia la transfonnación de los principios discriminatorios que había venido
operando en principios únicos de tipo liberal y que estaban referidos a reconocer la igualdad de los españoles nacidos en dos hemisferios, la soberanía de la nación, la igualdad de españoles y americanos para la representación en las Cortes y por último la libertad de expresión de sus ideas políticas.

3) Fracaso de la Tendencia Ilustrada Liberal y l.a Vuelt.a al Absolutismo
Bajo el amparo de la Constitución la tendencia ilustrada liberal, llamada comunmente fidelista, parece haber logrado un triunfo definitivo en
sus luchas a través de la razón y la justicia. La pluma del ilustrado discurre optimista y se acrecientan las publicaciones referidas a planes, programas, proyectos integrales, proyectos regionales, obras que permiten apreciar las necesidades de reforma más apremiantes del momento en las colonias americanas. Como es lógico suponer, el liberalismo político de que
gozaron los americanos y luego la represión impuesta al regreso del monarca español Femando VIl determina una acentuación de la tendencia
que pretendía la separación definitiva de España, es decir, la línea separatista que, a partir de estos acontecimientos, se acrecentará en forma indeclinable.
J)

Acentuación de la Tendencia Separatista

Esta tendencia separatista no había, por supuesto, permanecido inactiva durante todo el proceso. Mientras los amantes de la razón y la justicia1 de tendencia ilustrada liberal, esperaban el nombramiento por parte
de España de un monarca criollo y confiaban en gestiones de tipo diplomático para obtener la realización de los cambios y refonnas que habían
programado, los partidarios de la tesis de que nada era posible sin una definitiva ruptura con la península habían venido utilizando la rebeldía y la
violencia, a fin de lograr sus propósitos.
Constituían un grupo de ideología romántica social, contrario a la idea
de que la fonna de gobierno que convenía a América era la monárquica,
aún cuando fuese moderada, y pensaban, más bien, que a través del sistema
republicano podrían obtener la destrucción definitiva de la estructura colonial.

M. L. Rivaro De Tuesta: Ru&amp;tración y romanticismo en el Perú 129

5) A bascal, Opositor de los Avances de la Revolución Americana
El gran opositor de los avances de la revolución americana fue el virrey
del Perú Fernando de Abascal (Oviedo 1743 - Madrid 1821). Su fidelismo
a la monarquía española y su sagaz inteligencia político-militar fueron la
causa del retardo de fa culminación del proceso libertario.
A) La Formación de un Ejército Regular.- Llegado al Pení en 1806,
una de sus múltiples preocupaciones por reorganizar el país fue la de constituir las milicias y realizar el alistamiento de reclutas con el fin de repeler
el posible ataque de los ingleses que por entonces se encontraban en guerra
con España. Esta medida habría de ser de suma importancia cuando tuvo
que emprender la lucha con los americanos que adoptaron la decisión de
rebelarse de la dominación española, pues había logrado formar un ejército regular que reforzado con los contingentes que arribarían de la península, no solo consiguió detener los avances de los ejércitos patriotas sino
que salió victorioso en muchas batallas por su disciplina y preparación técnica para el combate.
Abascal tuvo noticia de la abdicación de Carlos IV y de la unanimidad
con que en España se había jurado fidelidad a Femando VIl. Hizo lo propio en Lima el 13 de octubre de 1808. Las ciudades de Huamanga, Cuzco
y Arequipa mostraron igualmente sus sentimientos de adhesión al nuevo
monarca reiterando así el país su espíritu fidelista. Con estas medidas no
fue posible que se constituyesen Juntas en el territorio del virreinato peruano tal como se había hecho en España y se haría en otros lugares de
América.
Muy pronto las provincias del Alto Pení inician la insurrección. En
1809 y con extraordinaria rapidez se levantan Chuquisaca, el 25 de mayo,
La Paz, el 16 de julio, y Quito, el 10 de agosto. Constituyeron movimientos que no contaron con el apoyo de la multitud y fue fácil al virrey restituir las provincias sublevadas al orden habitual.

Los insurgentes de la Paz, sin embargo, delinean propósitos claramente separatistas en su proclama del 27 de julio, en la que manifiestan:
Ya es tiempo, de sacudir el yugo tan funesto a nuestra felicidad
como favorable al orgullo nacional del español. Ya es tiempo de
organizar un sistema nuevo de gobierno, fundado en los intereses
de nuestra patria, altamente deprimida por la bastarda política de
Madrid. Ya es tiempo, en fin, de levantar d estandarte de la libertad en estas desgraciadas colonias, adquiridas sin el menor título
y conservadas con la mayor injusticia y tiranía.15

�130 Siglo XIX
Poco tiempo después, el 19 de abril de 1810, el capitán general Vicente Emparán es depuesto en Caracas constituyéndose una Junta Suprema que, aduciendo sujeción al monarca, inicia .y fomenta el espíri~ ~
rebelión en las provincias: convoca un Congreso General de las provmc1as
que proclama la independencia de Venezu_ela el ~ de ju~io ~~ 1811. El 2~
de niayo 1:a1cede algo similar- en Buenos Aires: baJO la direcc1on de Castelli
los patriotas solicitan al virrey Cisneros la creación de una junta que él debía presidir. Organizada ésta, se le obliga a renunciar y se p_rocede a ins~
lar otra formada por Saavedra, Castelli, Belgrano, Azcuenaga, Alberb,
Maltheu y Larrea, teniendo como secretario de la misma a ~~ano Moreno director espiritual de los trabajos que inmediatamente 1ruc1a la Junta
G~bemati.va, la cual proclama el libre desenvolvimiento de la econon;iía Y
dd comercio y el gobierno representativo de origen popul31:. ~n su afan de
asegurar su autonomía y contribuir a la extensión del movuruen':° ~volucionario, la Junta decide enviar expediciones núlitares a las, provincias d«;
pendientes de su virreinato: al Alto Pení, al mando de Balcarcel Y Castelli;
al Paraguay, de Belgrano, y al Uruguay, d~ ~ondeau. El ~o~ern~ establecido por la Junta de Buenos Aires fue el unico que consiguio, asi, mantenerse definitivamente alejado del poderío borbónico.
El cambio se produjo sin derramanúento de sangre tanto en Caracas Y
Buenos Aires como en Nueva Granada, México y Chile: las autoridades
españolas al frente de los respectivos gobiernos ac~ptaron sin may~r oposición la realidad del nuevo orden que se estallec1a adoptando la formula
política de "Juntas".
En el Perú con Ahascal al frente del gobierno las cosas no podían hacerse tan fácilmente. El centro de la oposición y el despotismo pasaría
así a constituirse, paradójicamente y contra la volunta~,del grupo libe~,
en centro fidelista de América. Los conatos de revoluc10n que se pro&lt;bJeron en Lima (mediados de 1809) recibidas las notici~ de los disturbios de
La Paz y Quito, así como de la invasión del Alto Peru ~r las tropas argentinas fueron inmediatamente controlados por las autondades. Pese a esto,
con ia llegada de José de la Riva Agüero y Sánchez _Bo~ete (Lima ~ 7831858), quien había abrazado las nuevas ideas r~voluCionanas establecien,do
contactos en Europa con los americanos de ideas avanzadat1i comenzo a
tomar cuerpo la tendencia primigenia separatista de Túpac Amaro y Viz.
cardo y Guzmán que comenzaría a actuar a partir de ese momento.
Se producen a continuación las in~rrecciones de Ta~ en los añ_os

18ll y 1813. La primera y la segunda guardan ~trecha relacion con la~ mvasiones de Castelli y de Belgrano al Alto Peru. La derrota de Castelli en
los campo, de Huaquí significó el fracaso de la primera. En cuanto a la se-

M. L. Rívoro De TuatJ: Iluwación y romantici,mo en el Perú 131

gunda, d revés de Belgrano en Vilcapuquio disipó toda esperanza de continuarla.
En provincias distantes de Tacna, Huamanga y Huánuco, lo mismo
que en la capital, continúan las conspiraciones. En 1812 se produce un levantamiento de indígenas en Huánuco exasperados por el maltrato y extorsiones de los subdelegados que habían reemplazado a los corregidores;
por otro lado, las po,ibles prohibiciones de beneficio y siembra de tabaco
exasperaron aún más a indios y criollos que habían sido influenciados por
las proclamas revolucionarias de Castelli. Abascal tan pronto tuvo noticia
de las alteraciones de Huánuco envió tropas que tin mayor esfuerzo cODSÍ·
guieron controlar la rebelión: se produjo la dispersión de indios y la sanción respectiva a los que habían formado una Junta Gubernativa Provisoria.
Simultáneamente en Huamanga, teniendo conocimiento de los avances

de los patriotas de Río de la Plata en el Alto Perú, se comenzaron a ~tar
los ánimos a través de propaganda de tipo subversiva. Una denuncia sobre
el día en que se daría el golpe puso en aviso a Abasca~ quien controló de
inmediato todo conato de insurrección.
El Cuzco volvió a agitarse a partir de noviembre de 1812 con motivo
de la elección de Diputados a Cortes. Se formaron dos bandos, el de la
Audiencia y el de los constitucionales encabezados por Rafael Ramírez de
Arellano; posteriormente, y llegado al Cuzco el texto de la Constitución
española, se exigió su publicación en un documento que firmó el indicado
Ramírez de Arellano, lo que motivó su detención. Los constitucionales
lograron introducir a sus representantes en la elección de cabildante, libe,.
rara su líder y constituirse en un ayuntamiento opuesto a los dictámenes
y resoluciones del gobierno.
Durante 1813 el movimiento se incrementó alentado con las noticias
de las victorias de Tucumán y Salta y la retirada del ejército realista del Alto Perú. En agosto de 1814, se da el golpe reduciendo a prisión a las autoridades y formando una Junta de tres sujetos que aparentando fidelidad
al monarca inició relaciones con los patriotas argentinos del Alto Pení;
pero el virrey notificado de los acontecimientos envió una Proclama a los
habitantes del Cuzco en la que les invitaba a deponer las annas advirtiéndoles que tropas dispuestas al rigor de la guerra eran enviado, en esa dirección. Y efectivamente, las fuerzas que se destinaron a controlar el movimiento fueron de tal magnitud que al final de la batalla había unos mil
cadáveres en el campo, en tanto que las tropas realistas solo tuvieron siete
muertos y seis ahogado, en el paso del río Halli.

�132 Siglo XIX
Estos movinúentos y otros muchos de menor trascendencia fueron hábilmente controlada; por el virrey Ahascal quién no escatimaba esfuerzo
alguno por convertir al Perú en el centro del fidelismo americano. Con los
recursos del rico virreinato peruano combatió a los ejércitos revolucionari~ en el Alto Pení, Quito, Chile y pudo contener el avance dela revolución argentina por la zona de Charcas. Balcárcel, Belgrano y Rondeau
fueron vencida; sucesivamente en 1811 en Huaqui, en 1813 en Vilcapuquio y Ayohwna y en 1815,en Viluma o Sipi-Sipe. ~on ~stasv~ctorias l_os
argentinos perdieron la region de Charcas que quedo baJo la cucunscnpción del Virrey del Perú. Los chilenos patriotas fueron derrotados en la
batalla de Rancagua en 1814.
En cuanto a la Junta de Quito, la hizo sucumbir en 1809. El segundo
levantamiento de Quito, en 1810, fue controlado por Abascal y el presidente de la Audiencia. Logrado este propósito, la ofensiva realista se prolongó al sur de Nueva Granada hasta la región de Pasto.
Hasta 1816 en que se retira Abascal del vi"einato del Perú, pudo
jactarse de haber pacificado el Perú y mantenido bajo control muchas secciones del continente. Impuso para esto sacrificios de hombres y de dinero
a las provincias bajo su dependencia, pero advirtiendo que sus esfuernos a
la postre resultarían estériles pidió aJ rey le permitiese retirarse del territorio peruano (1816).

En la lucha contra la revolución americana y peruana, AbascaJ había
logrado establecer un centro de operaciones militares sumamente s~lido
en el Perú. Unida a la condición de centro operacional se daba la calidad
del ejército que en su disciplina y estrategia siguió los lineamientos del virrey y, más aún, se vió constantemente enriquecido con los contingentes
enviados desde España integrados por veteranos de la guerra contra Napoleón; y por último la experiencia adquirida en las batallas tanto locales
como americanas les permitía un conocimiento cabal del territorio donde
se libraban las luchas. Todo esto explica, en parte, las dificultades y vicisitudes de los ejércitos patriotas para penetrar en el territorio peruano
y dar la batalla decisiva que consiguiese definitivamente arrojarlos del
suelo americano.
AbascaJ comprendió que el centro fidelista debía cimentarse en el
Perú no solamente concentrando en ese territorio el fuerte del ejército,
sino también emprendiendo una campaña de propagación de ideas favorables a la causa fidelista y tendiente a desacreditar la causa revolucionaria americana.
Conviene aquí referirnos a esta doble preocupación del virrey Abascal

M. L. Rivara De Tuesta; llustmción y romanticilmo en el Perú

133

porque ambas cuestiones, por haber sido sólidamente establecidas, por haberlas afianzado sobre bases cuidadosamente pensadas, pasarán a constituir problemas fundamentales a resolver en el proceso libertario americano.
No queremos extendernos en lo tocante a la necesidad de liquidar el
poder realista en una batalla en los campos peruanos. Simplemente reiteraremos que no era posible considerar el movimiento libertario terminado
si los ejércitos españoles no habían sido vencidos y arrojados del virreinato peruano.
B) La Formación de una Conciencia Antirrevolucionaria.- En lo que
concierne al fomento de las ideas contrarias a la revolución americana es
necesario señalar que el virrey Abascal emprendió aquí otra batalla. Aparte
de controlar los movimientos ideológico-libertarios, se dedicó a crear un
órgano antirrevolucionario y al servicio de la autoridad virreinal, la Caceta
del Gobierno de Lima (1810-1821).

Se trataba de dar noticias hábilmente controladas con el fin de crear
una conciencia de respaldo y afianzamiento al régimen que él representaba, y de rechazo, temor y angustia frente a la nueva ideología.
Creemos conveniente aquí presentar algunas versiones del proc~so
libertario vistas desde el ángulo antirrevolucionario por dos razones. La
primera, demostrar que se usó un órgano periodístico con el fin de controlar ideológicamente el movimiento y la segunda, para conocer con
cierto detalle cuáles eran las razones o argumentos que respaldaban el
pensamiento de los partidarios del continuismo colonial.
Como contestación a la proclama de los comandantes de la expedición militar de Buenos Aires, que seguramente era conocida en el Perú,
se dice que el desorden y la anarquía marchitan las antiguas glorias de la
capital del Río de la Plata, que las pasiones y los odios son las que animan
a los demás delincuentes y que el temor y el engaño es el que seduce a los
débiles y por último que el pueblo se decide por la novedad y la codicia.
Una obscura asamblea de hombres nuevos y turbulentos, profanando sin pudor el sagrado nombre de la patria y del rey, enarbola el sedicioso estandarte y amenaza a los pueblos que la rodean
con la forzosa alternativa de la traición o el estrago iPueblos seducidos, que de atentados no abortan los delirios de una imaginación exaltada( ... ) Estos caudillos revolucionarios son los mismos
que poco antes eran el desprecio de la sociedad y perseguidos por
las leyes no podían subsistir sin trastornarlas. No es vuestra seguridad sino el propio interés que los anima; no es la Patria, ni su
inmu:Udad. ni sus derechos que pretenden vengar: son sus ruino-

�M. L. Rivara JJe Tueata: Dustroci6n y romantici1mo en el Perú 135

134 Siglo XIX
sas fortunas y privados resentimientos que atizan la sanguinaria
tea de la discordia. 16
Más adelante se dirige el articulista a los incautos que ~reen en re~&lt;:
luciones diciéndoles que las más podersoa~ siem~re ~an temdo muy debiles 'pñncipios y han sido fomentadas por 1de~s lL5onJeras, pero que sobreviene a ellas la desorganización del orden soc1al, lo que conduce al h?mb_re
de abismo en abismo hasta llegar a la anarquía y por último a la brama.
La invocación última está dirigida a los españoles americanos Y al pueblo de Lima:
Si el honor y la generosidad no os animan: si la gr~~~d Y la ~speranza no os reunen a la sombre del majestuoso edif1c10 de l.a mt~ridad del gobierno hispano-americano: vuestro v~rdadero mteres
~s habla, el reclama por el seguro de vuestras prop1e.dades, vu~~ra
existencia civil y vuestra gloria. Separados por una mmens: . e
desiertos menesterosos aun en el medio de la misma abun n_c1a,
oprimid¿s por enemigos domésticos, codiciad?s por los ex~anos,
sin representación ni relaciones, vu~stra segu1:dad sflo es~1ba:~
la subordinación, la hermandad y la concordia. A a s&lt;?m ra e
magistrado prospera aquella libertad de que es susce~tible
den social: más allá está el horrible caos de la anarqm a fnb on /
el hombre solo hace alarde de su razón para exce~e!se en ª. ruta 1dad de las fieras. Deslumbre la seducción a los debiles y agite a los
delincuentes: que Lima entretanto que hace resp_etar el ~on?r nacional y su propia seguridad, reposa so!&gt;~e la r~ctitud de as intenciones de un jefe activo popular y benefico. F1Tme como un escollo ve romperse a sus pies las fur~osas olas, )'. en la calma .e~p.era
con dignidad el éxito de la gran hd, el premio de sus sacrif1c1os,
y el fruto de su lealtad y cordura.17

¡1 o¡-

Refiriéndose a la formación de la Junta de Caracas se dice:
Nada es más imprudente que la proclama de C~cas: tejido a,bsurdo de falsedades, de principios torpemente apl~:idos, Y de p~rfidas protestas. ¿Es ya España víctima de la opre_s1on? Eso qu1~1eran sus enemigos. ¿Han cesado por eso las c~nex1ones qu_e hab1an
hecho en Caracas compañera de su suerte? tlnfie!es y viles_ ,comañeros los que en la angustia rompen los lazos! &lt;.L~ opres1on de
ks aña está consumada? iDescarados embusteros! &lt;.Vrrtu~•.m°;
p "
f raterm'dad, unión y generosidad
son1avuestras divISas.
d erac1on,
• d'
¡ Os habéis mostrado incapaces de tanta v1r1:11 •
Se señala a Francia como promotra de los trastornos en América:
N O bastaban -dice el editor- las traiciones que _PUSO en prác~ca
1
de España· era menester en su SJStema revoluc10paral
sol"}?~esa es pan· olas.( ....
) Con este objeto envía emisarios
nar asa amencas

a Indias que cual otros comisionados de vacuna vienen a comunicarnos su pus, su lue y sus humores, que en efecto pegaron en las
partes en que no se precavieron.
Así por efecto de efervescencia se originó la fiebre y de repente
delira Buenos Aires, cae en convulsión Caracas, y el reino a que
pertenece; Quito pierde el equilibrio, Chile se desentona, México
no está de acuerdo, y el cuerpo político de ..\.mérica se parece a un
enfermo de accidentes complicados.
Exáltanse las pasiones, férmentanse los odios, la ambición toma el
ascendente y empiezan los hombres a matarse sin saber porqué,
ni como. Encendida una vez la llama de la discordia ya no es menester soplarla, ella misma hace progresos con el ambiente más leve ¿que será cuando sobran hombres perdidos, fanáticos, o belicosos que atizan la hoguera aunque el mundo se consuma, con tal
que ellos se lisonjeen de que van a figurar?
Este es el estado a que se han reducido nuestras Américas con sentimiento de todos los buenos; pero por fortuna Lima y su distrito
en medio de ta!ltos desórdenes, y de unos ejemplos tan contagiosos se ha mantenido tranquila porque la han hecho cantar los peligros ajenos (.. ,) no es menester muchos cálculos, para conocer
la mano diestra que ha conducido esta nave por en medio de las
borrascas del dulce puerto de la paz, que al presente disfruta. E9peremos continúe aun el piloto, a quien no separaran de sus planes las agitaciones de unos pequeños inquietos.19

La noticia de la liberación española alienta la esperanza de paz en el
continente. Se confía en el imperio de la razón que actuará a través del
Congreso para extender los monumentos de las ciencias y la prosperidad
pública a las regiones del continente, al mismo tiempo qu.e se vinculan ambos acontecimientos con elogiosas frases al virrey:
Las veleras naves traen a nuestras dilatadas orillas las nuevas de
las derrotas, y expulsión de las falanges enemigas de la Madre
Patria, al mismo tiempo que el acelerado correo del Alto Peni
publica las victorias que han acabado de reducir este imperio a
una dulce paz, desde el Ecuador hasta el trópico de Capricornio,
y desde las márgenes del Océano Pacífico hasta los dilatados llanos del Amazonas.
Estos fueron sus antiguos límites, y estos son los mismos en que
los presenta íntegros y quietos al genio prodigioso del Virrey del
Peni. i Qué dulce satisfacción reunir en un mismo tiempo los sentimientos que hacen de la patria libertada de un enemigo feroz, y
los de ver coronados sus cuidados, disgustos y afanes con la salvación total, no solamente de los países que se le habían confiado,
sino de otros muchos más, sumamente interesantes)D
Como es posible apreciar por el tenor de los artículos presentados anterionnente, el cuadro que se pinta de América es de caos y de desorden.
Los lugares donde ha prendido la insurrección es pasto de ambiciosos que
sólo pretenden el poder y riquezas, se trata de descarados embusteros que
no miran el bien de la patria sino el de sus propios intereses. Por otro lado

�M. L. R.ivara De Tue,ta; Rustración y romanticismo en el Perú

137

136 Siglo XIX
.
del Perú es asignado como el hombre que ha controlado estos m&lt;:
el virrey
. h
d la paz en el ternvimientos subversivos y quien con su gemo a conseiva o
.
torio peruano.

IV. DESINTEGRACION DEL REGIMEN POLITICO REALISTA
(1817-1818)
P
a los esfuerzos de Abascal por controlar los movimientos re~olu.
-:se tanto en los límites del territorio como en sus efectos en el _mtecJOnanos,
l
A , · estaba perdida y
. d I ís, vislumbró que la causa españo a en menea
:~~:cit: ~trey ser reemplazado por el generalJ_oaquín de laPezuela (17611830 España) vencedor de los ejércitos argentinos de Belgrano y Rondca~
y qui~n conti~uando los linea~ientos establecidos por su antecesor estana
al frente del virreinato del Pero hasta 1821.

nato y d pillaje: que todas sus teoría y proyectos no han traído a
estos pueblos otras ventajas que la desolación y la ruina: que se
han destruido entre sí mismos sin cesar: sin que hasta ahora hayan podido venir a conciliarse los intereses opuestos del indio, del
negro de las castas y del español (...) ; qúe todos ~-us caudillos se
han dirigido siempre por las pasiones más torpes y violentas; y
finalmente que desde que injusta y neciamente derrocaron la base
del orden sobre que reposaba este cuerpo social lo han conducido
ciega y precipitadamente a su extenuación y agonía( ... ).
Cesa ya la ilusión: convénzasr todo hombre de bien de que la rebelión es el mayor de los crímenes, y todo rebelde el mayor de nuestros enemigos; que en esta materia no hay venalidades; que es preciso arrancar de raíz esta semilla malvada que ha cundido tanto
entre nosotros y que es el origen de todos nuestros males: que
nuestro verdadero interés: nuestro sosiego, nuestro bien, nuestra
prosperidad consisten en ser fieles al rey en mantener el orden y
las autoridades legítimas, y en hacerlas obedecer y respetar corno
antes se obedeci'an y respetaban (... ) y la América entera disfrutará la misma paz y la misma abundancia en que poco ha la veíarnos (...) .2l

1) América en el año 1817
El virreinato del Perú al iniciarse el año 1817 se enco,ntraha e_n apar.-nte calma. Chile había sido tranquilizado. En el Alto Peru se hab1a controlado el avance de Buenos Aires. Quito se encontra~a en potr: ~s a~t:
idades es añolas. Morillo se imponía en Vene~ue a 'f :n . an
e.
:bsolutis:o de Femando Vil parecía ser la medida mas mdic~da
controlar la insubordinación a que había dado luga~ el_ desarr~ o e pe~samiento liberal y por lo tanto era mejor a sus des1gmos a~lrr la Co_n~~tu.,
bl
l I
. . . , y enviar tropas que termmasen def1m bv ac1on resta ecer a nqu1S1c1on
men~e con todo vestigio de rebelión Pn América.

:rª

2) La Gaceta del Gobierno de Lima y la Propaganda Ideológica Antirevolucionaria de Pezuela.
.
d
ta total y el editor de la
Todo parecía presagiar una pronta erro . .
.
Gaceta del Gobierno de Lima al iniciar las pubhcac10nes de 1817 mamfiesta:
Reflexionando en el año anterior sobre el _cur~o de nuestros ne.
habíamos llegado a concebir la hsonJera esperanza de
goc1os
.
,
al dar a luz nuestro primer
numero
en este ano , no. tenqu; o a ue hablar de revolución; ni que recordar el o~moso
sd! cdmenes, de debi~dades, de errores y de_de~gra~~sctua~

:::o

hS:J:t:;~~c;:::i:~t~

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~\~n;:s
~~~B3:e~os:ire~;
0 ;f~j~:a
a convencerlos de que todos sus esfuerzos a_la_m~ep~n en~1_a
y par serán siem re ineficaces; no pudiendo existir Jan:1;l8 ~ol_itlson y
. l ~ón de la metrópoli: en cuya protecc,1on umc~t;u:e: hallar una salvaguarda contra la anarqma, el ases1-

=~:

Pese a todo el alega to en favor de las autoridades legítimas y el orden
t¡uc ellas proporcionan, se evidencia a través del artículo que la situación
que se vive en esos momentos es de mera apariencia y que la causa revolucionaria está en el corazón del propietario, el empleado, el eclesiástico o
cualquier otro miembro de la comunidad, pues hace esta última invocación:
pero si así no fuese; si por una parte se destruye lo que por otra
se edifica; si la mala fe y la infidelidad prevalecen siempre en el
corazón, si el propietario, si el empleado, si el eclesiástico, aun
qué se yo que mas, se empeñan en servir a un tiempo a dos amos:
a pedir al rey el honor y la subsistencia y a desear interiormente y
fomentar la revolución, en una palabra a complacer a Dios y el
demonio: sepan todos que hallarán siempre como todos los que
siguen este camino su desengaño y su ruina: y por de pronto muchos y continuados sacrificios para sostener una fuerza armada y
proporcionada a la obstinación de nuestros enemigos, al inmenso
territorio que este país ocupa y a la mayor inmunidad que exige
la desconfianza (...) 22
El artículo en su tono final, amenazante, parece mostrar la impotencia de las autoridades para contener el movimiento subversivo que lo amenazaba desde lo que había considerado como su más seguro baluarte.

3) José de la Riva Agüero, Lúler del Grupo Separatista Peruano
•♦

Y efectivamente los peruanos que en términos generales había propiciado las gestiones a través de la razón y la ley, confiado en las Cortes,
procurado la reforma sin evidenciar un rompimiento definí tivo con España, a partir de 1816 convencidos por el restablecimiento del despotismo

�138

M. L. Rnma De Tue&amp;ta: Ilustración y romantici,mo en el Perú

Siglo XIX

monárquico que sus gestiones y sus esfuerzos han sido vanos, cambian de
métodos y ven necesario, entonces, el afianzamiento de la corriente ideológica separatista. Línea separatista que vió claramente desde el grito revolucionario de Túpac Amaro la necesidad de la violencia para conseguir
la liberación de España.

sante "Memoria sobre la pacificación de la América Meridional" dirigida a
Fernando VIl, certifica que solo el disimulo estudiado debido al temor es
lo que puede darse pero no lealtad al monarca. En dicha memoria se hace
patente la desesperación del.ilustrado liberal que confió en la justicia y la
razón. Urge al monarca a rectificar los sistemas dictados por la tiranía, el
furor y la torpeza preguntándole:

En Lima, "centro de la opresión y del despotismo", escribe en 1816
José de la Riva Agüero (Lima 1783-1858) "Las 28 causas de la Revolución Americana". Folleto de corte ilustrado que plantea definitivamente la
necesidad de salir del despotismo por medio de las bayonetas:
El deseo de la felicidad común es un precepto divino, que está
gravado en el corazón de todo ser virtuoso. Este deseo inherente
a la justicia y engendrado por la naturaleza, se manifiesta claramente cuando los hombres cansados de sufrir el grave peso de las
injusticias, conocen hasta donde llega el insoportable imperio del
despotismo. Entonces armándose los ciudadanos deponen las humildes súplicas y apelan solamente a lograr la victoria por medio
de las bayonetas: y he aquí la verdadera causa de casi todas las
revoluciones del mundo, y la única que ha impulsado la América,
conocida por colonia española o patrimonio de los españoles.23
Más adelante Riva Agüero sostiene:
La actual guerra intestina de la América en que van corridos más
de seis años, se hubieran evitado seguramente si los mandatarios
del antiguo gobierno hubieran depuesto algo de su ferocidad, insaciable codicia, y extremado amor a mandar sin respeto a las leyes,
o si hubieran tenido un mejor conocimiento de política.
Dejando ·os primeros tiempos de la conquista de América y los
lastimosos sucesos de ella, por ser tan sabidos, solamente asePtaremos que el origen de la discordia en estos países es tan antigua
como la conquista misma.24
Hay en esta última observación de Riva Agüero una evidente conexión
ideológica con Juan Pablo Vizcardo y Guzmán al remontarse a la génesis
de la causa separatista. Sin embargo consideramos que el precursor jesuita
estuvo más cerca de la evidencia histórico al considerar que la revolución
debía hacerse con la colaboración de las diferentes razas que poblaban el
Perú y considerando como elemento básico el aporte indígena. En cambio
Riva Agüero advierte que no tiene origen ni la menor relación con los' indios,25 lo que hace evidente la mentalidad del criollo en esta etapa del proceso libertario, mentalidad a la que hicimos referencia en páginas anteriores.
4)

Vidaurre y la Verdadera Situación Americana

En 1817 Manuel de Vidaurre (Lima 1773-1841), al escribir su intere-

139

¿Creerá V.M. que los maericanos han de ser fieles continuando esta política? Es muy grande el talento de V.M. para que se persuada de un sistema que reprueba la más vulgar razón. Podrá lograrse
que algunos pueblos desarmados callen sus sentimientos por algún tiempo que estudien el disimulo, que se cautelan de aquellas
mismas personas, cuya confianza es inspirada por la naturaleza;
pero en su interior renuevan diariamente sus votos: sus ruegos a
la deidad, tienen por objeto la independencia y esperan la ocasión
favorable en que realizarla.26
5)

La Acometida Final a la Estructura Pol{tica Española

Pese a la calma aparente se inicia en el año 1817 la acometida final a la
estructura política española. Los esfuerzos realizados por el virrey del Perú, Pezuela, se verán sin efecto, tanto en el terreno de la lucha revolucionaria como en la campaña ideológica. El torrente avasallador de la rebelión
americana, así como el acuerdo de la multitud expresado en su afán de
desprenderse para siempre del yugo español, son incontrolables.
6)

Derrotn del Ejército Español en Chacabuco

El 19 de marzo de 1817 se conoce en Lima la derrota del ejército español en Chacabuco el 12 de febrero. El plan de San Martín (Buenos Aires, 1778-Francia, 1850) concretado en la idea de que eltriunfo de la revolución sólo se obtendría por el paso de los Andes hacia el sur, libertando a
Chile para de ahí pasar al Pení, y abandonando la primera idea de avanzar
a través del Alto Pení, había sido coronado por el éxito.
7) Inquietud en Lima frente a los Avances de la Revolución

Dos años después el órgano oficialista no puede menos que transparentar la inquietud reinante por el avance de la revolución:
Los insurgentes del Río de la Plata -dice- rompieron al fin unos
vínculos tan sagrados, y los apóstatas de su libertad mal entendida de la sinceridad y buena fe de aquellos habitantes que obedecían por el hábito, y no por principios, se han impresionado con
unas ideas surgidas con el artificio, que al paso que lisongean sus
pasiones irritadas con d fatal origen de su destrucción y ruina
(...) y no satisfechos con haber arruinado su propio suelo, des-

�140 Siglo XIX
truyendo las minas, la industria y la agricultura quieren llevar la
tea de la insurrección a los lugares más remotos y envolverlos en
su ruina,
El reino de Chile ha sido la presa de esos sanguinarios, que no
obedeciendo otra ley que la de su capricho, se oponen a cada paso a estos mismos principios con que han querido cimentar su sistema revolucionario. Ellos se han servido de esta conquista como
de un medio para prepararse a otras, y sus criminales deseos de
avanzar hasta las riveras del Rímac. iTe-merarios! Vosotros pagaréis bien caro el arrojo con que intentáis turbar el orden y la obediencia que hacen el carácter de sus afortunados habitantes(...) 27
Se evidencia asi la proximidad del avance patriota a Lima y se intenta
todavía hacer campaña ideológica contra la fuerza de las annas buscando
el respaldo de los letrados de la capital.
No es la gloriosa carrera de las armas lo que únicamente sostiene
los inviolables derechos del rey y del Estado. También las letras
tienen a su vez un especial influjo sobre los reinos, turbados por la
discordia inducida por el fanatismo de una opinión engañosa y
mal fundada. Dócil el hombre a la primera insinuación de la naturaleza, luego se convence de la necesidad en que se halla de
obrar bien; y deduciendo unas verdades de otras, fácilmente se
persuade de la en que está de vivir en sociedad y sujetarse a las leyes fundamentales que la han constituido, y cuyo trastorno, si
quedase al arbitrio de los súbditos, sería más pernicioso que el
mismo mal que intentan evitar".28
El propósito del virrey era formar un cuerpo de juristas y letrados que
luchasen contra los enemigos del orden en el país, hombres que al amparo
de las leyes siguieran respaldando los inviolables derechos del amado monarca. Si bien es cierto que la institución formada por el virrey cumplió su
cometido temporalmente, pronto y paradojalmente se vería convertida en
un centro de oposición a muchos de los designios de los precursores de la
independencia americana, llegando en última instancia a decidir la fórmula
política que convenía al Perú y más aún decidir, mediante campañas ideológicas emprendidas a través de la prensa, sobre las actividades y decisiones del pueblo peruano.

8) La Proclama de San Martín a los Limeños y Habitantes de todo el Perú
Lima continúa así como aparente centro fidelista tanto militar como
ideológicamente, pero en verdad todo está convulsionado. Nadie ignora
las conexiones dd grupo separatista con los ejércitos revolucionarios que
preparan su ingreso al territorio peruano. La Gaceta publica la proclama de
San Martín del 13 de noviembre de 1818 y si bien es cierto al hacerlo al
texto está lleno de anotaciones que pretenden refutarle, lo que se persgue

M. L. Rivara De Tue,ta: Ru,tración y romanticilmo en el PenS 141

es informar a la opinión pública del avance del ejército patriota y de la proximidad de los acontecimientos que, todos saben, pronto han de producirse.
No nos es posible insertar aquí la proclama completa de San Martín

("A los limeños y habitantes de todo el Pení '}. Procuraremos sin embargo
presentarla en sus aspectos más significativos frente al proceso libertario
americano, al mismo tiempo que evidenciar el ideario que se propuso el
héroe de Chacat.lco.
Establece en primer lugar la necesidad de entrar al territorio peruano
para defender la causa de la libertad americana ya que
el virrey del Pení se esforzó a persuadir que había sido capaz de
aniquilar en los habitantes de Lima y sus dependencias hasta el
alma misma para sentir el peso e ignominia de sus grillos (..•)
La guerra siguió incendiando este inocente país; pero a pesar de
todas las convinaciones del despotismo, el evangelio de los derechos del hombre se propagaba en medio de las contradicciones
(...); mas la opinión fortificada por nobles pasiones, hacía sentir siempre su triunfo. Y así el tiempo regenerador de las sociedades poli'ticas acabó de preparar el gran momento que va a decidir lá suerte de la América del Sur.29
Ofrece luego la emancipación política al Perú, y se anuncia no como
conquistador que trata de sistemar una nueva esclavitud sino como el instrumento accidental de la justicia y agente del destino: "Sensible a los horrores con que la guerra aflige a la humanidad, siempre he procurado llenar mis fines del modo mas conciliable con los intereses y con mayor bien
de los peruanos". Por eso agrega que propuso al virrey se convocase al ilustre vecindario de Lima para que se oyese la exposición de sus quejas y derechos "y que se permitiese a los pueblos adoptar libreménte la forma de
que creyesen conveniente, cuya deliberación espontánea sería la ley supréma de mis operaciones". La respuesta a tal proposición liberal fue el insulto y las amenazas de las autoridades virreinales.
y así el orden de la justicia tanto como la seguridad común me
precisan a adoptar el último de los recursos de la razón, el uso de
la fuerza( •.. ), el resultado de la victoria hará que la capital del
Perú vea por la primera vez reunidos sus hijos eligiendo libremente su gobierno, y apareciendo a la faz del globo entre el rango de
las naciones. 30
Se refiere a los éxitos de la jornada de Chacabuco y a sus ideas de federación en los términos siguientes: "El ejército español fue enteramente
derrotado, Chile se hizo un Estado independiente, y sus habitantes empezaron a gozar de la seguridad de sus propiedades y de los frutos de su li-

�142 SiBlo XIX
bertad ". Buenos Aires, Chlle y luego el Pení unidos fonnarán tres estados
independientes lo que
acabará de inspirar a la España al sentimiento de su impotencia
y a los demás poderes el de la estim~ción .Y del ,r~speto. Afianzados los primeros pasos de vuestra ex1stenc1a pohtlca, un congreso
central compuesto de los representantes de los tres estados dará
a su respectiva organi,zación una n~eva estabilida~~ y la Cofstitu•
ción de cada uno as1 como su alianza y federac1on perpetua se
establecerán en medio de las luces, de la concordia y de la espe•
ranza universal. Los anales del mundo no recuerdan revolución
más santa en su fin, más necesaria a los hombres, ni más augusta
por la reunión de tantas voluntades y brazos.31
Aborda también la problemática del nuevo orden que ha de establecerse conseguida la libertad política, y manifiesta:
Bajo el imperio de nuevas leyes y de poderes nuevos, la misma actividad de la revolución se convertirá en el más saludable empeño
para emprender todo género de trabajos que mantienen y multi•
plican las creaciones y del orden, esos mismos escombros que ha
sembrado la gran convulsión política de este continente serán como las lavas de volcanes que se convierten en principios de fecundidad de los mismos campos que han asolado. Asi' vuestras cam•
pañas se cubrirán de todas las riquezas de la naturaleza, las duda·
des multiplicadas se decorarán con el esplendor dt: las ciencias, y
la magnificiencia de las artes; y el comercio extenderá libremente
su movimiento en ese inmenso espacio que nos ha señalado la naturaleza.32
Así tenemos programada en admirable síntesis la inmediata tart&gt;,a que
correspondía realizar: el uso de las armas para libertar al Perú y por ende
a América; dar a los pueblos una forma de gobierno conciliable con los intereses y el bien de los pueblos y adoptarla libremente; fonnar una gran
confederación integrada por Buenos Aires, Chile y el Perú; y crear de los
escombros de la estructura colonial en vías de desaparecer un nuevo orden bajo el imperio de nuevas leyes y poderes.

V. DESINTEGRACION DEL REGIMEN POLITICO REALISTA
(1819-1820)
1)

El Ejército Libertador y la Pretendida Esclavitud de Lima

El 3 de abril de 1819 anuncia la Gaceta la retirada de la escuadra que
bloqueaba el puerto del Callao. Pezuela aprovecha la ocasión para asegurar que Buenos Aires y Chile están exhaustos ya, y que los monstruos insaciables que las han destruido son los que dirigen ahora sus ambiciosas
miras a Lima.

M. L. Rivara De Tuuta: llultración y romantici1mo en el Perú

143

La que ora poco fue señora de todo el continente, y centro de
sus riquezas, vendría ser i que ignominia! esclava de sus provincias
(... ).
Limeños, vuestra fidelidad pasará por proverbio de generación en
generación, y de siglo en siglo. Muchos son los sacrificios que habéis hecho en diez años. Habéis auxiliado a la Peni'nsula, a los rei·
nos.de Quito y Chile y Santa Fé: y hasta el mismo Buenos Aires
que hoy trata de esclavizaros, debió a los socorros vuestros haberse podido libertar del yugo de la Inglaterra. El mundo ha visto
con asombro los inagotables recursos de la capital del Perú. Pero
aun restan sacrificios que hacer, y que serán las últimas acaso. Sin
estos, serían inútiles todos los pasados( ... )
Si continúan vuestros auxilios, como espero, no dudo en punto
triunfo de los enemigos de vuestro reposo. Vengan de nuevo, y
saldrán de nuevo confundidos (...) _33
Como es posible apreciar por el tenor de la exposición del virrey Pe.
zuela, un gran peligro acecha al Perú: su esclavitud. Dadas sus ingentes riquezas así ~orno el haberse constituido en centro y baluarte del fidelismo,
sosteniendó con sus enormes recursos económicos las campañas de represión en las provincias sublevadas-, es ahora mirado por Chile y Buenos Aires
como el lugar donde les será posible resarcirse de las pérdidas sufridas. El
Perú y Lima serían así devastadas por un nuevo conquistador y después de
haber sido el centro colonial de mayor importancia económica y política
pasaría a constituirse en zona dependiente de los chilenos y bonarenses.
Se sostiene en otro artículo:
El oro de vuestras minas es quien ha traido a vuestras costas a esos
hombres desmoralizados que abandonaron Europa para venir a
proteger la tiranía y el despotismo en la América. Y los persuadiréis por ventura que unos hombres que no han podido vivir bajo
del orden que hace felices a los pueblos; vengan de buena fe a
predicaros y a daros el ejemplo de lo que ellos mi'lmos no conocen ni quieren conocer? No: ellos vienen a privaros de la tranquilidad y el reposo, a llevarse vuestros bienes, a violar a vuestras
vírgenes, a profanar vuestros templos, y a desfigurar enteramente
la religión de vuestros padres.34
Se dirige a los ministros de la religión, a los varones esclarecidos a, los
comerciantes beneméritos, a los artistas de todas clases y por último a los
hombres ilustres pintándoles la situación que les espera por los cambios de
la estructura social que ha de presentarse.
A los hombres ilustres les manifiesta:
De nada os servirían vuestros estudios entonces; pues todo se
mudaría, ideas y palabras y sistemas. El ciego charlatanismo ven•

�144

M. L. Rivara De Tuuta: flu1tración y roman lici,mo en el Perú

145

Siglo XIX

dría a suceder a la verdadera filosofía: todas las ciencias se verían
reemplazadas por la ignorancia y la barbarie.
Los males que acabo de pintaros, y que serían consiguientes al
restablecimiento del orden, son bienes verdaderos en cotejo de
aquellos que deberían predecirle. Entonces; contribuciones enormes, prisiones, cadalsos, insultos, fuego, cuchillo, saqueo, y cuanto pueda imaginarse de horroroso!
Tal es el cuadro de los males que el enemigo os tiene preparados
en castigo del valor, la fidelidad y la constancia que os honran
tanto a vosotros, y que han desconcertado y destruido sus miras y
sus planes.35
Con esta política se procura crear un nuevo factor de resistencia frente al avance de los ejércitos patriotas. Y en verdad los documentos de la
época muestran la desconfianza surgida en el Perú en lo concenúente a este delicado tema y las providencias que se tomaron para evitar que el territorio peruano se convirtiese en un lugar de saqueo y devastación. Pero
quedó siempre en pie la problemática de qué Jugar le correspondería ocupar al Perú dentro de los planes de federación o confederación americana.
Dado el lugar que había venido ocupando el virreinato peruano, tanto
por sus riquezas como por haber sido el centro político más importante en
Sudamérica, pasará este punto a constituir una de las cuestiones más delicadas que habrían de decidirse trastornando los planes federativos programados para el continente.

2) La I deologi'a Antidemocrática y Antiliberal
La ideología revolucionaria se verá enriquecida aún más por las publicaciones de documentos que teorizaban sobre sistemas políticos o temas
filosóficos propios del pensamiento ilustrado liberal. Las publicaciones oficiales abordan esas cuestiones en un intento de controlar el avance de dos
ideas fundamentales a través de las cuales se atacaba el sistema colonial: las
ideas de democracia y libertad. ·

A) La Defema de la Monarquía.- Nos reíerimos en primer lugar a la
defensa del sistema monárquico y a los peligros de la democracia. Sostiene
el articulista que es una verdad incontestable que no existe forma de gobierno que no presente defectos. Pero que después de haber consultado la
histl'ria de los pueblos y la experiencia de los siglos, los políticos han tenido que concluir a favor de la monarquía, cuando ésta es moderada por leyes dictadas según el carácter y genio de los pueblos, así como teniendo en
consideración su situación geográfica, clima, población, producciones y extensión del territorio.
En cambie la democracia exige terrenos de poca extensión y bastante

poblados, que estén al abrigo de las invasiones y que se hallen favorecidos
por un clima que les permita producir lo suficiente para sostener todas las
necesidades de sus habitantes, a fin de que no se vean precisados por su miseria a mantener inquietos a sus vecinos, ni excitar con su abuñdancia su
codicia y sus celos.
Si falta alguna de las circunstancias descritas el edificio de la sociedad
se desploma y se arruina, por sólido y consistente que hayan parecido sus
principios de establecimiento.

El caso de Francia ejemplifica -dice el autor- esta verdad indiscutible:
Empeñado en perseguir la sombra alhagueña de la libertad e independencia derribó a la monarquía y se víó luego cargada de hierros por Napoleón que sedujo a sus soldados con promesas de
pillaje, licensiocidad y desenfreno. Y esto sucedió porque Francia
quiso dar a su gobierno una forma absolutamente inadaptable a
las cifcunstancias de su suelo, lo que la obligó a someterse a un
nuevo rey. 36
A renglón seguido motiva a la reflexión manüestando:
Juzgad vosotros, peruanos, si con la posición geográfica de vuestro país, con sus riquezas, con la grande extensión de su terreno,
y con su corta población, puede acomodarse por ventura ese nuevo sistema de que os hablan y con que intentan seduciros los enemigos vuestros.
Si queréis aseguraros completamente de la falsedad de sus promesas, volved la cara a los chilenos, a los desgraciados habitantes de
ese Estado llamado soberano; y los veréis gemir bajo el peso de las
cadenas más duras, y servir de instrumento a la ambición y a los
caprichos de los déspotas del otro lado de los Andes que tienen
ahora fijas sus miradas sobre las riquezas de vuestro suelo; y que
en su loco frenesí las cuentan suyas.37
Se inicia así a través de la propaganda ideológica anti-revolucionaria la
reflexión sobre la forma de gobierno que más conviene al Perú, al mismo
tiempo que se alienta la formación de una conciencia antifederativa sobre
la base de las formas económicas y recursos naturales delimitados dentro
de las antiguas estructuras coloniales.

B) El Terna de Mayor Polémica: La Libertad.- Artículos de índole fi.
losófica se dan de contínuo, utilizando los temas de mayor polémica. Tenemos por ejemplo el trato de la libertad, que es planteado en los siguientes términos:
Es la libertad el a tribu to más precioso de la criatura racional. Y

�146 Sislo XIX
aquella admirable propensión que nos arrastra a su disfrute con
una fuerza irresistible; y que jamás nos abandona desde la cuna
hasta el sepulcro; es la árbitra del hombre, y la rcyna absoluta de
todas sus pasiones (. . .) .
Pero esta libertad len qué consiste? lQué es? lAdonde se halla?
lLe conocen todos los que pelean por ella? lSaben todos cual es
este ídolo famoso. a quien dobla la rodilla el universo entero? La
libertad hablando filosóficamente, es la facultad de obrar o de no
obrar, y de hacer esto o aquello, con tal que ninguno esté prohibido por la ley (...). No hay libertad en un pueblo en que no se
respeta la virtud: y la virtud no puede respetarse en donde no hay
un freno con que se contengan los delitos (.. .) Es preciso vivir
bajo un gobierno; porque sin él, no hay orden, no hay seguridad
individual, no hay virtudes ni propiedades ni derechos.
Hay además, empero, una falsa libertad cuyo_exterior brillante se•
duce y arrebata; y que no viene a ser, en el fondo, sino el despotismo y la tiranía disfrazados con el traje y los atavíos de la líber•
tad (. . . ) Libertad pronunciada por cuatro sediciosos. Y lCuál ha
sido hasta aquí el fruto de sus esfuerzos?. .. Empobrecerse, des•
poblarse, y hacer efectivo un yugo que era imaginario. Buenos Aires y Chile y los otros pueblos sublevados lson más libres hoy
día que cuando estaban sujetos a la dominación española? (. .•)
iAh! Si fuesen preguntados por ventura en uno de esos momentos en que, calmado las pasiones, se deja oír la voz de la razón y
quisiesen ellos hablar de buena fe: contestarían que no; y ~e,
tiempo hace, están arrepentidos de haber cometido tantos críme•
nes, y de haber inmolado tantas víctimas en los terribles altares
de la insaciable libertad. iO libertad, hija primogénita del cielo!
Mejor no hubieras jamás bajado sobre la tierra, si habías de servir
a los tiranos para deslumbrar a los pueblos, y conducirlos a su
ruina.38
Creemos que no es necesario excederse en comentarios sobre el texto
anterior. La libertad, como motivo de reflexión, es una de las cuestiones
básicas que se replantean los ilustrados, pero fundamentalmente desde la
perspectiva política.

3) Primeros Intento, de Entrada a Lima de los Ejércitos Pa"triotns.
Pese a toda la acción desplegada por el virrey en septiembre de 1819
se hace evidente que la entrada de los ejércitos patriotas está próxima a
llevarse a cabo. En la Caceta del Gobierno de Lima se inserta la proclama
del director de Chile a los pueblos, esta vez con una nota editorial muy
breve que manifestaba:
Los esfuerzos importan tes del Director O'Higgins ( 17 76-184 2
Chile) para animar a los chilenos a venir contra el Perú, son nacidos de la desesperación y del miedo que se han apo.derado así de
él como de los demás jefes insurgentes al saber que se hallan próximas a Buenos Aires y a Lima las expediciones de España que
no creyeron hasta ahora llegasen a realizarse.3 9

M. L. Rfoara De Tuuta: Ilustración y romantici,mo en el Perú 147

El ~ext_o de la_ proclama _dirigida a ~os ciudadanos chilenos y signada en
el palacio directonal de Santiago de Chile el lo. de septiembre de 1819, sin
embargo, se publica sin anotación alguna lo que revela la infiltración del
grupo patriota en el órgano oficialista así como hasta qué punto se encuentra desorgani:iada la censura periodística del hasta hacía poco férreo control colonial.

4) La Pr1Jclama de O'Higgins
Hemos llegc1:do - dice O'Higgins- al período del último sacrificio,
y es necesano arrostrarlo: o el premio inalterable de los trabajos o
el aniquilamiento de la patria.
'
La empresa urgente de dar al Pení su independencia y todo el esfuerzo de la España para acabarnos, forman este contraste tan glorioso como terrible. Nada ha conseguido Chile arrojando de su seno a los enemigos, si no asegura su tranquilidad destruyendo a
los opresores de Lima, y ~anquéandose aquellas relaciones capa•
ces de recompensar sus fatigas. Todo lo hemos perdido, y los tiranos lo han ganado todo, si logran la victoria del golpe fuerte que
nos amaga.
(...) para vosotros suena el grito de un segundo interés. Chile se
consume en sí m i;ma si no emprende la expedición al Pení en circunstancias que la España se propone acabar con la de 'todo el
Sud( ...) Vamos pues a vencerlos. Vamos a imponer silencio a todos los derechos mientras se asegura el de la conservación de la
patria y su inalterable felicidad, vamos a mostrar todo su poder
~ontra el _de los tirll!1os(. . .) Probemos estar penetrados de que es
mcompaoble que ahente la libertad y vivan sus verdugos. Hemos
jurado sostenerla.
Los encarnizados enemigos nos cobran la palabra con el puñal.
Arrebatémoslo de su mano sangrienta, y no tendrán más contra
los que saben cumplir con su honor, y buscan la vida en los campos de la muerte antes que esperarla tranquilos en el fn'o cadalso(...)40

5) El Tratado entre los Estados de Buenos Aires y Chile para asegurar
la Independencia del Perú
Se hacía asi cada día más inminente el ingreso del ejército libertador al
territorio peruano y la opinión pública es informada, transcribiendo el
Corrier de Londres del lo. de junio de 1819, del tratado especial entre los
estados de Buenos Aires y Chile, firmado en la ciudad de Buenos Aires el
5 de febrero de 1819, para procurar a los habitantes del Pení una fuerza
annada para expeler al gobierno español y establecer otro que fuera análogo a su constitución física y moral.
Establece el tratado en su fundamentación que
El excmo. Director Supremo del Estado de Chile en uso de los po-

�148 Siglo XIX
deres que le están conferidos por la Constitución provisional de
los Estados respectivos; deseando poner fin a la dominación tiránica del gobierno español en el Perú, y procurar a sus habitantes
la libertad e independencia de que se hallan tan injustamente privados, y a efecto de. dispensar el auxilio que los habitantes de Lima han solicitado de ambos Estados contratantes, han resuelto
concluir el presente tratado.41
Se trataba así de responder al llamado del propio pueblo peruano y
por tal razón el ejército combinado de las Provincias Unidas y de Chile, se
comprometía, según lo estipulado en el artículo 11, a dirigir sus acciones
contra las autoridades actuales de Lima, y a la ayuda de aquellos
habitantes, cesará de permanecer en aquel país desde el momento que haya establecido un gobierno conforme a la libre voluntad de los habitante, a no ser que pida este gobierno y convenga a
las circunstancias así de las dos partes, como a los tres Estados de
Chile, Provincias Unidas y Lima, que este ejército subsista sobre
aquel territorio por cierto tiempo.42
E igualmente en el artículo IV se estipulaba que "Las dos partes contratantes ~ranti2:an mutuamente la independencia del Estado que se forma en el Perú, cuando la capital estuviere libre".43
Quedaba así clarificado el objetivo primordial de la expedición patriota al territorio peruano, al mismo tiempo que se garantizaba la existencia
de un gobierno independiente y conforme a la libre voluntad de sus hahi•
tantes. Pero esto no era todo. A fin de borrar la impresión dejada por lo
tantas veces repetido por la prensa oficilista en el sentido de que el interés
de la expedición era esclavizar y aprovechar las riquezas del Perú, se estipulaba en el artículo lli:
A fin de evitar toda causa de discordia entre los dos Estados contratantes, y el nuevo gobierno que se forma en el Perú, respecto
al pago de los gastos de la expedición liberatriz, y deseando remover para lo futuro todo pretexto que pudieran alegar los enemigos de la América para atribuir a esta expedición algunos motivos interesados que se hallan muy ajenos de ella, las dos partes
contratantes se convienen en no tratar del reintegro de sus expensas hasta que puedan arreglarse con el gobierno independiente
de Lima. El ejército combinado observará hasta entonces y después una conducta conforme a su objeto, que es de proteger, y no
de obrar hostilmente contra los habitantes, y respecto a todos estos puntos, los gobiernos darán órdenes expresas a sus generales
respectivos.44
Es necesario reconocer la importancia de los efectos de esta publicación en el ánimo de la población limeña que vivía en esos momentos las
más angustiosas expectativas. Para acrecentar aún más su conflicto y para

M. L. Rivaro De Tuetta: llunración y romanticilmo en el Pení 149
que medite acerca de la de~erminación que esÍá a punto de tomar, se prepara de inmediato un suplemento de la Gaceta a fin de dar una idea política del estado del Perú en el año 1819.

6) La Importancia Estratégica de Lima
Se dice allí entre otras cosas:
Lima colocada en el corazón de América Meridional es el punto
céntrico para su conservación y defensa; es como un escollo situado en el medio de una mar borrascosa, á cuyo pie vendrá
siempre á romperse de todas partes la furia de las olas revolucionarias. Mientras &lt;)Ue Lima subsista, mientras que se conserve la integridad del Peru, serán siempre vanos los esfuerzos más bien
combinados de los rebeldes para su independencia. Si Lima hubiese sucumbido, si no hubiese sido el depósito de la fidelidad
más constante, se hubiera ya decidido la suerte de este continente, ya habría perdido acaso para siempre la España esta vasta porción de sus dominios. De aquí como de un centro vuelan en todas direcciones con la rapidez necesaria los auxilios; desde aqui'
se ahogan en su misma cuna las maquinaciones más ocultas de la
malicia, y se frustran sus planes. Lima en fin, dividiendo las fuerzas enemigas impide e impedirá siempre la decantada unión continental: rica por naturaleza extiende a todas partes su benéfico
influjo, y aunque a veces pueda escasear de recursos, no los verá
jamás agotados.
Conocieron estas verdades los insurgentes mismos: conocieron la
importancia de este suelo para llevar a cabo sus planes, y ya por
su situación geográfica, ya por sus auxilios, cuando estamparon en
sus proclamas que era preciso clavar el puñal en el corazón de
América.45
Parece haber llegado así para el Perú el momento de su decisión final.
Ambos extremos dialécticos le requieren y reconocen su importancia estratégica para decidir la victoria de la causa realista o de la causa revolucionaria.

7) Lima y la Cau-sa Revolucionaria
No sería justo afirmar que en ese momento elige o se decide a abrazar
la causa revolucionaria. Podríamos afinnar más bien que el proceso ha sido
largo, que a través de interminables pasos, después de un lento proc~o de
incorporación de nuevas ideas, intentos de rebelión, gestiones a traves de
la razón y la justicia, luchas internas -motivadas por haberse constituido
en el baluarte realista, tanto en el aspecto militar como ideológic~, proceso ascendente de aceptación como único camino posible para obtener
la liberación de España, está preparada y ha asumido su compromiso frente a la coyuntura histórica en que se encuentra América.

�150 S;p, XIX
Acepta así unirse a la causa de sus hermanos americanos y desde ese
momento 1U participación en el proceso revolucionario contribuirá en mucho al logro de los fines inmediatos que se ha propuesto el mCNimiento libertorio. De otro lado su inserción en el proceso, aparentemente tardío,
le permite estar idológicamente preparada para el debate y el examen
racional de las problemáticas que se plantearían en la conformación de la
nueva estructura de gobierno para América.

8) Instrucciones que debe observar el Ejército Libertador del Perú.
Las instrucciones que debía observar el ejército libertador del Pení
le son dadas el 23 de junio de 1820 en la ciudad de Santiago de Chile.46
Su propósito fundamental quedaba establecido al indicarse que el espíritu
que lo animaba era sacar de la esclavitud y de la dominación del rey de
España a los habitantes de las vastas provincias peruanas, uniformar el sistema de la libertad civil y nacional en toda la América Meridional, acabar con los serviles partidarios de Fernando VII que refugiados en el
Pení sostenían obstinadamente una guerra destructora, y constituir unos
nuevos Estados independientes, que unidos para la defensa de la causa común con los que ya habían conseguido su libertad se hicieran impenetrables a los nuevos ataques que pudiera planear el gobierno español.
El ejército libertador debía actuar ciñéndose inviolablemente a las instrucciones estipuladas a través de veinticinco artículos que en síntesis señalaban que no debía usarse de la fuerza con los pueblos, haciéndoles entender más bien que el sistema de la libertad civil tenía como objetivo
primordial el espíritu de beneficencia y amor a la humanidad. Producida
la entrada en algún pueblo debía procederse a reunir las corporaciones
y vecinos principales a fin de efectuar la elección de las nueva.~ autoridades y a las cuales el ejército solicitaría hospitalidad. En caso de tener.que
recurrir a la fuerla para tomar un pueblo, había de evitarse en cuanto
fuera posible los saqueos, violencias y excesos. En la capital del Pení
debía procederse a elegir un Director o Junta Suprema y a esta ~pre_~ª
autoridad se le solicitaría la elaboración de un proyecto de Consbtuc1on
provisoria. Para la formación de la Constitución se o~rv~~ un r~peto
prudencial de las antiguas costumbres ya que su exbrpac1on, deb1a ~r
obra de la prudencia y el tiempo, y por lo tanto no se efectnanan modificaciones en lo que respecta a orden jerárquico de los nobles, caballeros,
cruzados, títulos, a quienes se les trataría con las distinciones establecidas
por su rango. No se producirían secuestros de bien~. La iglesia f sus bi~nes se declaraban inviolables, igualmente se apoyana y respetana la religión católica. A españoles e indios que no ofreciesen r~i~encia al n~f'~O
sistema se les aceptaría benignamente. En cuanto a los mdios se les ahviaría en cuanto fuera posible de las pesadas pensiones que les exigía el go-

M. L. Rivara De Tuutu: llu,tración y romanticismo en el Perú 151

biemo español; a los negros y mulatos se les aceptaría en el ejército, sin
libertarlos; y en principío debía respetarse el derecho de propiedad de los
amos.
Por el tenor del texto es posible concluir, en primer lugar, que las autoridades chilenas tomaroñ todas las precauciones posibles para no arriesgar una posible resistencia en su penetración al territorio peruano. En segundo lugar, se tomaba el poder mediante la creación de un nuevo cuerpo
político y separando de sus cargos sólo a las autoridades que continuaran
siendo fieles a la causa realista. Y por último se procuraba que la estructura
colonial no fuera modificada en sus aspectos fundamentales, excepto en lo
político.
VI. DESINTEGRACION DEL REGIMEN POLITICO REALISTA

(1820-1821)

La Entrada del Ejército Libertador al Perú
El 18 de agosto de 1820 se en con traba ya el ejército en Valparaiso
dispuesto a embarcarse en dieciséis transp~rte~. ~120 zary&gt;~r?n :rrnbando a
las costas del Pisco el 7 de septiembre, al día S1gu1ente se 1ruc1ana el desembarco en la Bahía de Paracas. Horas más tarde era ocupado el pueblo de
I)

Pisco sin que las fuerlas realistas ofreciesen resistencia.
El Cuartel General fue establecido en la ciudad de Pisco, desde donde
de inmediato San Martín, general en jefe del Ejército Libertador, dirige a
los habitantes del Perú una proclama.47
Mientras se encontraba en viaje al Perú la expedición libertadora, Pezuela había recibido instrucciones desde España de jurar la Constitución
&lt;le 1812 y proceder a la abolición del Tribunal dd Santo Oficio.
2)

La nueva Jura de la Constitución de I 812 y la Proclama de San Mart{n

San Martín es enterado de este nuevo giro de la política de Fernando
VII después de su salida de Valparaiso f _temeroso de los posibles_ e!~ctos
que esta novedad pudiera causar en el animo de los peruanos, decidiendolos a abrazar nuevamente la causa fidelista, se apresura a expresarles lo que
piensa de esta nueva actitud del monarca:

El rey juró la Constitucion, P'?rque no le quedaba otro arbitrio
para salvar su trono, que seguir la tendenaa de la voluntad general: el virrey ha imitado la conducta de su ~º• con _la esperanza de oponer una barrera al voto de la Amenca y evitar que

�M. L. Rivara De Tue,ta: Bu,tración y romanticúmo en el Peni

153

152 Siglo XIX
coopereis a su emancipación. Sólo los conflictos en que se halla
pueden excusar la injusticia que ha hecho a vuestro discernimiento, persuadiéndose que la Constitución de las Cortes sea capaz
de aletargar vuestra energía y de engañar a vuestros deseos: él
ignora que este cn·t&gt;r es un nuevo escollo con_tra sus desi~io~ p&lt;;&gt;rque es pasado ya el tiempo en que los amencanos vean sm indignación los planes impostores de la política española para pernubar. sus dominios sobre un vasto continente, que tiene la voluntad
y el poder de gobernarse por sus propias le~es .. ,
.
La América no puede contemplar la Consbtuc1on de las Cortes sino como un medio fraudulento de mantener en ella el sistema colonial, que es imposible conservar más tiempo por la fuerza.48
Recuerda San Martín a los peruanos que en esta ocasión el virrey Pezuela obra por iguales principios que su antecesor Abascal cuando en 1813
se valió del prestigio de las Cortes para deslumbrar a los intelectuales de
Lima con la idea de que una reforma era lo más conveniente para verificar
cambios ventajosos para el Perú y América. Por eso les dice:
Vosotros conoceis por experiencia la verdad de lo que os digo:
yo apelo a los hechos, y someto a vuestro juicio el examen de la
sinceridad de los españoles. El último virrey del Perú hace esfuerzos para prolongar su decrépita autoridad, alhagando vuestras esperanzas con una Constitución extranjera, que os defrauda el derecho representativo en que ella misma se funda, y que no tiene la
menor analogía con nuestros intereses. El tiempo de la impostura
y del engaño, de la opinión y de la fuerza, está ya lejos de nosotros; y solo existe en la historia de !~~calamidades pasadas.( . . )
Fiad en mi palabra, y en la resoluc1on de los bravos que me Siguen, asi como yo fio en los sentimientos y energía del pueblo
peruano.49
El tenor de la proclama pesó en el ánimo de los peruanos y el bando
no separatista, es decir el núcleo amante de la razón y la justicia, procuró
entonces llegar al poder logrando la instauración de la monarquía constitucional.
3)

La Tendencia Monárquica

Esta tendencia consideraba que la continuidad histórica exigiría que el
nuevo ré~men a instaurarse fuera la monarquía moderada. Veía en ella la
forma de gobierno más adecuada para las nuevas naciones americanas. Pensaba este !!IUpo que instaurar un sistema democrático sería inoperante ya
que sus principios constitutivos eran demasiado novedosos y c?ntradictorios con el sistema que había venido operando a través de tres siglos de gobierno español.
Procuran así formar opinión favorable a la instauración de un sistema

monárquico en el Perú. Cuentan para esto con recoger los frutos de la campaña ideoló~ca antirrevolucionaria y continúan publicando artículos que
contribuyen a cimentar esta concepción.
A fines de 1820 se editorializa sobre "política" en los términos siguientes:
La idea más sublime de cuantas ha producido el adelanto de las
ciencias poüticas, el más noble resultado de la perfección que se
ha dado a las instimciones sociales, es el carácter tan respetable
como benigno de que se halla revestido el mortal venturoso a
quien la Providencia coloca en un trono constimcional. Puesto en
la dichosa imposibilidad de hacer daño, depositario de una autoridad cuyos inconvenientes recaen solo en sus agentes subalternos,
exento de todo cargo, de toda responsabilidad, sus acciones no
pueden producir mas que bien, sus labios solo pronuncian palabras de paz y perdón, su presencia no enuncia sino respeto, ternura, y aquella sumisión racional que se apoya en la que se debe
a la ley. Un rey constitucional no ofrece ninguna de aquellas
ideas que hacen aborrecible al poder, sospechoso su ejercicio y
humillante su aparato.50
Se procura así conformar una conciencia general favorable aJ sistema
monárquico que actuaría en el momento en que la nueva nación americana debiera decidir su forma más conveniente de gobierno, la cual hasta el momento no estaba formulada en forma categórica. En las regiones
donde la experiencia revolucionaria había sido temprana no había sido
nada fácil establ~r on orden político estable, y el caos y el desorden habían imperado. tíconocimiento de esta cuestión constituía una evidencia
explotable por los monarquistas para ganar adeptos a su causa.
La corriente monarquista en el Perú era heredera de la corriente ilustrada liberal que había cifrado sus esperanzas de construir una nueva estructura colonial bajo el amparo de la razón y la justicia. Pensaban y confiaban en que mediante un nuevo cuerpo constitucional seria posible llegar a un nuevo orden de cosas en América. Su participación en el logro de
la Constitución Liberal de 1812 los hacia pensar qoe podía ser aplicada en
América eliminando, por supuesto, a Femando VII, y substituyéndolo por
un monarca criollo o un príncipe extranjero. Pero d tiempo transcurrido
entre la dación de la Constitución mencionada y el avance de las nuevas
tendencias románticas, que confiaban en la soberanía del pueblo, determinarían un giro muy distinto de la cuestión.
La problemática sobre la forma de gobierno que debía adoptar el Perú
pasa de la simple presentación de argumentos al debate ideológico en la
etapa del Protectorado, y constituye una resolución a adoptar impostergablcmente en los momentos en que San Martín viaja a Guayaquil.

�154 Sigb XIX
VII.LA ENTREVISTA DE GUAYAQUIL
Iniciado el año de 1822 la perspecliva americana se nos present.a ttatando de solucionar sus más urgentes problemas. Guayaquil no ha decidido
aún su incorporación a una de las dos grandes repúblicas americanas. El
Peru se debate en problemas de organización política y primea, y en este
sentido t.ampoco ha decidido si adopt.ará la forma monárquica o republicana. Tanto la república de Colombia como el Perú no han culminado aún
su empeño de arrojar definitivamente a los ejércitos realist.as del suelo americano. Todos estos problemas por resolver obligan a un acuerdo americano
fonnal, a través del cual se recogerá lo que la realidad misma eviden~iaba:
la necesidad de trabajar unidos, sin separaciones del norte y sur amencano,
para poder finalizar exitosamente las guerras que conmovían al continente.
De est.a necesidad histórica ha de surgir el ideal de una confederación americana, no como el sueño de un visionario o de un ambicioso sino como
una necesidad vital propia al equilibrio y normal desenvolvimiento de
América hispana.

M. L. Rivara De Tuesta: llustración y romantícismoen el Peni

155

Tanto los temas tratados en la entrevista, referidos a las más importantes problemáticas a resolver en ese momento, así como los acontecimientos que se suceden posteriormente, nos prueban que San Martín y
Bolívar, verdaderos conoee9ores de la realidad sur y norte de nuestro continente, intercambiaron ideas. No es posible afirmar por lo tanto, "que en
la entrevista loe personajes decidieron sobre esas cuestiones" sino que " la
entrevista les sirvió para clarificar sus conceptos presentes y su quehacer
futuro", lo que en última instancia da significado lústórico a la reunión
y explica el interés que ha suscitado y suscitará entre los historiadores.
Es decir que el hecho del encuentro y la conversación sostenida entre
San Martín y Bolívar les sirvió para acelerar sus decisiones, no llegar al enfrentamiento personal y escoger entre las posibilidades de reali1.ación la
más acorde con las circunstancias históricas que enfrentaban. En suma, la
idea de su encuentro fue un acierto político y producido éste se observarán
sus efectos favorables en la causa general americana.

Guayaquil: 26 y 27 de julio de 1822
La primera mit.ad de ese año muestra decisiones import.antes en punto
a estos urgentes problemas. En lo que respecta a la documen~ción qu~
ofrece información sobre la entrevista que sostuvieron San Martln y Bohvar, tendríamos que aceptar que efectivamente, y pese a todo lo que se
pueda especular sobre los detalles de la entrevista, los puntos
que trataron no se dieron al azar ni por casualidad: eran más bien consecuencias del
proceso histórico que vivía América. Dado que San Martín y Bolívar eran
en ese momento los dos grandes personajes que dirigían las cuestiones de
América, es lógico y hasta natural que en la coyuntura histórica en que los
colocaban los propios acontecimientos sintieran la urgente necesidad de intercambiar ideas y conocerse personalmente. No fue tampoco, en nuestra
opinión, d hecho de la entrevist.a lo que determinara a San Martín a aball•
donar el Perú.
En cuanto al lugar de la entrevista tendríamos que decir que ambos
apreciaban en Guayaquil una zona estratégica importante para el avance de
sus efectivos, ya que a ambos les quedaba por terminar campañas en los territorios en que actuaban los ejércitos bajo su mando; pero el que alguno
de ellos lograse decidir la opinión pública a favor dd núcleo que representaba era en realidad un avance no solo estratégico si.no político. La guerra a-si, prácticamente ganada -ya que los españoles no poseían reductos
de la import.aneia de Lima o Guayaquil-, pasaba a ocupar un segundo plano. Incluso podía ser alargada temporalmente sin mayor riesgo de pér,ü_da
y más bien con logros a travé.s de una táctica por agotamiento y eansan•!l?·
Esto explica en última instancia lo que podríamos llamar "la carrera hacia
Guayaquil de los personajes de la entrevista".

La documentación que consideramos como básica, y que, justa1111·nt&lt;',
ex.presa las problemáticas que abordaron está referida a las siguient!'s f1wntes: "La relación enviada al gobierno de Bo¡rotá ":51 "La relación enviada
al intendente de Quito, general A. J. de Suere ", 52 ambas firmados por PI
secretario de Bolívar, J. G. Pérez; la carta dirigida aJ Vieeprl'si1lente Santander sobre la conferencia de Guayaquil53 firmada por el propio Bolívar:
y la Relación del primer Edecán de San Martín, Rufino Guido.54
Prescindiendo de los detalles externos y apreciaciones personales sohrc•
la misma entrevista, los puntos más importantes que fueron tratados son
los siguientes: la forma de gobierno más conveniente a América, la organización política de las repúblicas, la colaboración f'll la lucha rontra los
realistas, el estado de Guayaquil y la necesidad de la confederación amnieana.
Nos remitiremos a las propias palabras de Bolívar a Santandrr cuando
le manifiesta haber logrado cosas bien importantes en la entrevista:
primera, la libertad del sur; segunda, la incorporación a Colombia de Guayaquil, Quito y las otras provincias; tercera, la amistad
de San Martín y del Perú para Colombia; y cuarta, salir del ejército aliado que va a damos en el Perú gloria y gratitud por aquellas
partes. Todos quedan agradecidos, porque a todos he servido, y
todos nos respetan, porque a nadie he cedido. Los españoles mismos van llenos de respeto y de reconocimiento al gobierno de
Colombia.
Ya no me falta más, mi querido amigo, si no es poner a salvo el

�156

Siglo XIX

tesoro de mis prosperidad, escondiéndome en un retiro profundo,
para que nadie me lo pueda robar, quiero decir que no me falta
más que retirarme y morir. Por Dios, que no quiero más: es por la
primera vez que no tengo nada que desear y que estoy contento
con la fortuna.55
Para nosotros los resultados de la entrevista fueron los siguientes:
1) Bolívar pudo comprobar lo que se venía diciendo de San Martín en
punto a sus ideas monárquicas; pero que él no pretendía ser monarca y que
sus planes consistían más bien en hacer venir de Europa a un principe.
2) Bolívar supo la determinación de San Martín de dejar el Perú después de asegurar al triunfo patriota y dejar bien establecidas las bases del
{!Obiemo.
3) Se acuerda la federación de los ejércitos del Perú y Colombia,
cuestión que San Martín consideraba fundamental para la continuación de
la guerra y al momento Bolívar embarca los auxilios.
4) San Martín no tuvo otro cosa que hacer, por el momento, que aceptar que Guayaquil estuviese ocupada por fuertas colombianas.

5) San Martín estuvo de acuerdo con la existencia de una Federación
americana.
Aparte de estas consideraciones sobre los resultados de la entrevista
queremos insistir en lo que atañe a la situación coyuntural americana
pues, después de la entrevista, se observará que las problemáticas abordadas adquil'ren un sesgo definido y comienzan a resolverse en forma más
adecuada.
En lo que respecta al Perú, éste ha de convertirse en el campo de la
lucha contra los realistas ya que el baluarte espa.t1ol había logrado ci.tnentarse en nuestro territorio y, a través del debate ideológico, ha de decidir
desechar la fórmula monárquica y adoptar la republicana.

vm.
1)

¿MONARQUIA O REPUBLICA? (1821-1822)

La lucha entre Monarquistas y Republicanos

El plan de monarquizar al Perú fue acordado el 24 de diciembre de
1821 por el Consejo de Estado bajo la presidencia del Protector del Pení.56
El acta señalaba las bases de las negociaciones que entablarían ante los
altos poderes de Europa los enviados Juan García del Río y Diego Pareissien.

M. L. Rivara De Tuesta: llustración y romanticilmo en el Perú

157

La primera consideración decía que para conservar el orden interior y
a fin de que el Estado peruano pudiera adquirir la respetabilidad exterior
convenía el establecimiento de la independencia, y la alianza o protección
de una de las potencias de primer orden en Europa. La Gran Bretaña y Rusia aparecían como las naciones más indicadas para proporcionar un príncipe que pasaría a coronarse como emperador del Pení.
Despachada esta misión se procede a fundar la Sociedad Patriótica 57
el 20 de enero de 1822. El Ministro de Gobierno Bernardo Monteagudo, su
presidente, esperaba reunir a los académicos del país a fin rlt&gt; discutir todas las cuestiones que tuvieran influjo directo o indirecto sobre el bien
público.
El 22 de febrero se propone como asunto de discusión ¿Cuál es la
forma de gobiemo más adaptable al Estado peruano, según su rx trnsión,
población, costumbres y grado que ocupa en la escala de la civilización?
El lro. de marzo de 1822, se abre el debate. El grupo liberal que integraba la academia quiso aludir a la discusión de este tf'ma dadas las manifiestas tendencias monárquicas de Monteagudo y concluyó diciendo qu"
se discutiese la cuestión, pero que se hiciese entender que la decisión sería
meramente académica, ya que
las secciones que la viesen discrepar del sistema que han abrazado
temerosas de que engrandecido tratase de privarlas de su libertad,
se estarían pasivas, y no le auxiliarían contra el invasor y se expondría por consiguiente a fracasar la libertad peruana.58
Luego de esta aclaración paso a presentar su exposición rl miembro de
la Sociedad José Ignacio Moreno, defensor de la monarquía y vocero del
gobierno, quién después de haber indicado en términos genrrales los abusos a inconvenientes de las diversas formas de gobierno, ohsl'rvÓ qui' era
"el mayor de todos los males la oclocracia y tras ésta la anarquía Pn qu"
suele degenerar la democracia".59
Dado el grado de ilustración y civilización que tenía el Perú no era
susceptible de otra forma de gobiemo que la monarquía. El país debido a
la dominación española se encontraba en su infancia de su ser político.
Empezaba recién a abrir los ojos a la luz y esta no podía comunicarSI' t·n
un momento a todas las clases de sus ciudadanos ya que por el mom1·nto
era sólo atributo de un corto número de hombres ilustrados.
El resto del país, su gran masa, se encontraba en las tinieblas dr la ignorancia y por consiguiente no se hallaba en estado de conocer bien y calcular por sí mismo sus propios intereses, ni de caminar siempre a un mismo
fin, y esto solo lo conseguiría poniéndose

�158 Siglo XIX
en manos de uno solo que ayudado de las luces de los sabios Y
moderado bajo el imperio de las leyes fundamentales que establezca el Congreso Nacional lo gobierne y conduzca el alto ~unto de grandeza, prosperidad y gloria ~ que pued~ ~ ?ebe asRirar.
La autoridad del Monarca; constitwda as1, rec1b1ra tamb1en el
carácter de suavidad que comunica el clima benigno del Perú
aun a las costumb'res ásperas y genios feroces que naturaleza formó al otro lado del Océano bajo de un cielo distinto y menos
apacible,60
Agregó como inconveniente al sistema democrático la heterogeneidad
de los elementos que formaban la población del Perú, los variad~ usos,
costumbres y opiniones de sus pueblos. Por otro lado la democracia o el
poder difundido entre todos los ciudadanos solo era aplicable a los pueblos de corta extensión territorial.
¿cómo pues -terminó preguntando- podría constituirse un _gobierno popular o democrático en el Perú que, cuando la suerte
formidable de las armas le permita hacer un solo todo con nosotros debería extenderse por lo menos desde Guayaquil o Tumbes,' hasta el Desaguader~, y desde las costas del Mar Pacífico hasta encontrar con las enmarañadas selvas que forman lo que se llama Montaña Real de los Andes, comprendiendo en su seno tantas y tan dilatadas provincias, diferentes en genio_s,. como en climas? ¿cómo sería posible que una tierra tan prodigiosa que (...)
derrama sus tesoros a medida del deseo de los que la habitan,
se sujete a la pobreza y austeras costumbres, únicas virtudes que
pueden conservar por mucho tiempo la igualdad y libertad republicanas?
,
No es adaptable pues -concluye- la _f?1:11ª _';1emocráti&lt;:~ al Peru,
visto de una parte el estado de su c1Vihzac1on, poblaoon Y cos· . 61
tumbres y considerada de otra la grandeza de su temtono.
Como se trataba de un debate público, con fecha lo. de marzo de
1822 y bajo el seudónimo de "El solitario de Sayán" escribe Faustino Sánchez Carrión "Sobre la inadaptabilidad del gobierno Monárquico al estado
libre del Perú", manifestando:

..

No nos deslumbremos por el sacro amor que nos merece lapatria con instituciones pomposas. Restablezcamos en todo su explendor la dignidad de hombres propiamente tales ( . ..) . No olvidemos, de que la mano regia es de~asiado poderosa, y que
quien llega a sentirla en toda su, exteI?~on,_ no tiene per~na, no
conoce propiedad, no siente en s1 el magico rmpulso de la libertad.
Estas prerrogativas solo se conservan por los que están habituados
a defenderlas, y de hecho las defien~en per~nnemente con las eficacia de su carácter, librado en las mst1tuc1ones popular~s (. _. .)
Asi que, la oportunidad de oprimir solo depende de la mepntud
de resistir; y a la manera que en el estado natural, ella_ c_ons~st~ en
la debilidad física, en el social nace de la flaqueza cIVil. .:Como

M. L. Rioora De Tueda: llustraci6n y romanticilmo en el Perú

159

n.~ defenderíamos de la real opresión, si poco diestros en el ejerc~c1O de nuestros derechos, no hemos sabido más que obedecer
c1egan_:iente? Un trono en el Pe~ serí~ acaso más despótico que
en ASia, y asentada la paz, se disputanan los mandatarios la palma de la tiranía.62
Se agitó la prensa de Lima con diversas publicaciones del grupo liberal y en el interior de la Sociedad Patriótica el 28 de marzo continuando
los debates expuso su pensamiento Manuel Pérez de Tudela. Dijo que el
Perú "que es pueblo libre, soberano e independiente debía elegir de propia voluntad el gobierno que exijan sus necesidades y facultades combinadas con sus circunstancias". 63
Expuso que "la maxima invariable de los tiranos era dividir para
mandar, que debíamos unirnos todos los pueblos dt&gt; América... " y
concluyó que "era preciso fonnar todos un cuerpo contra el Déspota para
conservar nuestra libertad ".64

Para contestar a Moreno pidió la palabra Mariano José di; Arce y dijo
que el discurso le había parecido digno de Bossuet y del siglo ele Luis
XIV, y además mucho más a propósito para afianr.ar el trono y el altar qut&gt;
una forma de gobierno.
Sobre el principio sos-tem-do por Moreno de que un gobirrno republicano solo puede mantenerse en un territorio pequeño, y que uno dilatado
solo puede gobernarse bajo la monarquía, aseguró que rse aserto era mirado como erróeno, después de haberse descubierto el sistema. representativo, el cual era adaptable desde el más pequeño hasta el más grande territorio. Concluyó que "los argumentos del señor Moreno no le convencían,
tal vez por ser idénticos a los que muchas veces oyó hacer para sostener el
cetro de Fernando".65
San Martín consideraba que la forma de gobierno que convenía al Perú_ ~ América era la monarquía, pero hasta que el Congreso Constituyente
eligiera la fonna de gobierno que considerase más conforme a nuestras costumbres y más acorde a las circunstancias políticas, económicas y sociales
en que nos encontrábamos, no pretendió imponer su voluntad. Preparaba
c~n estas ~scusiones San Martín el ambiente sin violentar la orinión. Con
miras a afianzar las ideas monárquicas estableció la Orden del Sol y declaró suh!istentes, como hemo. visto en el Estatuto, los títulos de nobleza.
Su ministro Monteagudo participaba de las mismas ideas, pero su plan
consistía en restringir las ideas liberales y democráticas y actuaba con métodos muy diferent.es al Protector.

�160 Siglo XIX
La idea de establecer un sistema monárquico no era privilegio solo del
Pero. Los desastres y convulsiones en que se agitaban las antiguas provincias hispano-americanas hacía pensar en muchas secciones de América en la
conveniencia del establecimiento de monarquías.
En los momentos más álgidos del debate es que San Martín emprende
viaje al norte. Asi pues sienao esta cuestión una de las grandes problemáticas a resolver es posible afirmar que el asunto fue tratado en la entrevista de Guayaquil tal como lo señalan las fuentes que hemos mencionado.
Lo que queda por aclarar sería lo siguiente: no se decidió en Guayaquil, el
sistema republicano; los acontecimientos que se suceden a la vuelta del
Protector, así como la opinión general a favor de la República, que San
Martín sabía respetar, son los que deciden la forma de gobierno para el
Perú.
2)

La deposición de Monteagudo y el Triunfo del Partido Liberal Peruano

Según Alberto Tauro del Pino se esperaba una ocasión propicia para
deshacerse del ministro Monteagudo y ésta se presentó justamente cuando
San ,1artín emprendió viaje a Guayaquil. La violencia de la tensión pudo
manifestarse cuando el ministro infirió vejámenes a ciudadanos prestigiosos que en alguna forma habían desaprobado sus medidas antiliherales. El
procrclimiento subversivo fue improvisado por el ciudadano Mariano Tramarria desde la tienda de venta de tabacos y papeles impresos que poseía.
Buscó ami¡!oS para protestar por el atropello que implicaba también la
deportación de esas ilustres personas, preparó una reclamación en que
constauan hechos de su autoritarismo y pedía su inmediato retiro del gobierno. Apoyado por Riva Agüero, Francisco Javier de Luna Pizarro, Francisco Javier i\fariátequi, José Faustino Sánchez Carrión y otros patriotas,
la reclamación se convirtió en un memorial respaldado por centenares de
finnas y una Comisión a la municipalidad de Lima la sometió a la consideración del Supremo Delegado, José Bernardo de Tagle. El Consejo de
Estado discutió sobre el asunto. El ejército intervino para controlar la agitación callejera y al final Bernardo Monteagu do optó por renunciar el 25
de julio de 1822. Como no se calmaron los ánimos fue necesario protegerlo de posibles atentados. Se pidió, incluso, un juicio de residencia y para
contener la agitación que este asunto seguía suscitando se decidió que
abandonara la ciudad. Monteagudo fue conducido al Callao y embarcado
sigilosamente con destino a Panamá.66

La deposición de Monteagudo significó el primer triunfo del partido
liberal peruano y publicaciones como las de la Abeja Republicana fueron
consecuencia de la agitación popular de esos momentos. Contribuyeron
esas publicaciones en mucho a conducir la opinión pública a favor del
sistema republicano.

M. L. Rivara De Tuesta: Dustración y romanticismo en el P,m,

161

. Para San Martín la deposición de Monteagudo fuc- una seria contraneda~ Y al reasumir el poder p~ocuró insistentemente reunir al Congreso
Constltuyente lo que se efectuana el 20 de septiembre de 1822.
Ante los representantes al Congreso entregó la handa bicolor insignia
de su autoridad, y manifestó:
'
Al depon~r la insign_ia que caracteriza al Jefe Supremo del Estado

n? hag~ smo ~umphr con mis deberes y con los votos de mi cora-

zon. S1 algo tlenen que a~adece_rme los peruanos es el ejercicio
del supremo poder que el nnpeno da las circunstancias me hizo
obtener. Hoy que felizmente lo ~ito, yo pido al Ser Supremo
que conceda a es!e. Congreso el acierto, luces y tino que necesita
para hacer la fehc1dad de sus representados. Peruanos ! !!Desde
este momento queda instalado el Congreso Soberano, el pueblo
reasume el poder supremo en todas su partes. 67
.. Saliendo ~el Congreso se retiró a su residencia para allí preparar 91
viaJe. ~¡ presidente, ?,el Congreso recién instalado, Francisco Javier de
Luna Piza~o de~l~ro hallarse_ solemnemente instalado ti Congreso y que
la Soheran1a resuba en la Nación y su ejercicio en el Congreso que legítimamente la representa ".68
Se embarca esa misma noche dirigiendo a los peruanos la siguiente
proclama:
'
Presencié la declaración de la independencia de los estados de
Chile y el ~ero.; existe ~n mi poder el estandarte que trajo Pizarro
p~ra _esclavizar al, Impeno de los Incas, y he dejado de ser hombre
publico: he aqu1 recompensados con usura diez años de revolución y guerra. Mis promesas para con los pueblos en que he hecho la guerra est~ cumplidas; ~acer su independencia, dejar a su
voluntad la elecc1on de sus gobiernos. La presencia de un militar
afortunado, por mas desprendimiento que tenga, es temible a los
E~tados qu~ de n~evo se co~stituyen: por otra parte ya estoy abur~1do de ou ~ec1r que qwero hacerme soberano. Sin embargo,
siempre estare pronto a hacer el último sacrificio por la libertad
del país, pero en clase de simple particular y no mas. En cuanto a
mi conducta pública, mis compatriotas como en lo general de los
más divich'rán sus opiniones, los hijos de estos darán el verdadero
fallo.
i i iPeruanos: os dejo establecida la Representación Nacional; si
depositais en ella una entera confianza, cantad el triunfo, sinó, la
anarquía os va a devorar. Que el asierto presida vuestros destinos
y que estos os colmen de felicidad y paz.69
'
Quedaba así cerrado el debate sobre la forma de gobierno que más
convenía al Perú: la Republica.

�162 Siglo XIX

IX. EL ESTABLECIMIENTO DE LAS BASES DEL GOBIERNO
1) Coruideración Previa
Frente a las luchas de la independencia se daba el hecho de la desnucción de la estructura colonial. N-0 podía considerarse que destruido el
poder político español representado en la institución del virrey estuviese
todo logrado porque se habría tratado simplemente de un golpe de Estado
y de la sustitúción de una estructura de poder por otra. Las ideas que habían sustentando el movimiento revolucionario portaban principios liberales que obligaban a crear una estructura opuesta en su esencia a la que se
estaba rechazando, pero si nos ubicamos en la verdadera perspectiva histórica comprenderemos que esta era la tarea más delicada por realizar. No era
posible que un continente que había vivido dominado durante tres siglos
por un sistema autoritarista, un continente sin experiencia histórica en las
prácticas y métodos utilizados para ejercer la soberanía popular pudiera
crear conciencia inmediata sobre estas cuestiones. No se 'trataba de un acto
simplista de reemplazar un virrey por un pr~idente y que este actuara bajo
la etiquet.l de la democracia pero tal como lo hubiese hecho la autoridad
colonial Se trataba justamente de tomar el poder para desde todas las esferas actuar dentro de las normas liberales: el derecho, la religión, la economía, la sociedad, la cultura, en fin todo, debía ser modificado.
Esta fue en verdad una aspiración imposible de realizar en forma efectiva, más aún teniendo en consideración que se actuaba bajo la presión de
la inseguridad total en la victoria: que los gobernantes eran al mismo tiempo los lideres de la lucha emancipatoria; que las pasiones e intereses más
bajos afloraban de contínuo en la conciencia de los hombres que no quE&gt;
rían correr el riesgo de un cambio y que no podían después de tres siglos
de esclavitud estar capacitados para aceptar y asimilar el verdadero mensaje
del movimiento emancipatorio.
Así pues mucho se planeó y poco se podía realizar a este respecto.
Nos hem&lt;S detenido un tanto en esta consideración porque pensamos
que es justo emitir un juicio de reconocimiento a la labor y esfueraos que
en este sentido realizaron nuestros llamados héroes de la emancipación y
comprender todos los obstáculos que se presentarían a sus proyectos de
implantación de una verdadera estructura liberal.
Procuraron pese a todo crearla, ya hemos visto antes los esfuerzos de
San Martín al crear el Reglamento de Huaura y el Estatuto Provisorio, y
luego tratarán de afianzarla. Pero cada medida que se logró tomar significó
constantes oposiciones, en algunos casos discusiones estériles y retardatrices, y en algunos puntos más se retrocedía que se avanzaba.

M. L. Rivara De Tuesta: Ilustración y romanticismo en el Perú

163

Y es qur, en verdad, los problemas de establecer las bases de un gobiemo que procura cambios es realmente significativo para la movilización
y los logros de los intereses humanos. Es donde se ohlerva, casi siempre,
que mucho se planea y poco.se consigue en la realidad. Asi pues, mirada
desde esta perspectiva la emancipación y considerando la hora prrsrntr dr
nuestro compromiso frente a todo lo que queda por hacer en nuestra \rnérica, es que podemos apreciar que mucho de lo que trataron o programaron nos queda aún por realizar y constituye así nuc,,tra urgente tarea para
el futuro.
:!)

La .llemoria de llonteagudo

El 15 di' julio de 1822, mientras que San .\lartín emprendía \'iaj&lt;- al
norte rumbo a la entrevista con Bolívar, su ministro de Estado y Relaciones Exteriores Bernardo l\1onteagudo presentaba al Consejo de Estado una
memoria de las tareas administrativas70 que el gobierno había realizado.
Drspués de la entrada del Ejército Libertador -diceLa situación de esta capital exigía bien los miramientos con que
fue tratada, no solo por las ideas de justicia que animaban los libertadores, sino por el derecho que le daba su deplorada decadencia. El país estaba oprimido por el exceso de las con tribuciones,, y aún _más agobi~do por el peso enorme del desprecio que
hac1an sentir los espanoles, no solo en los actos de administración, sino en los más indiferentes de la sociedad y hasta en el
se~o mismo de las más estrechas relaciones. El c~mercio gemi'a
baJo el yugo del monopolio más injusto y de las trabas más ridi'culas, que han podido inventarse por los gobiernos que ignoran la
ciencia económica. La administración de rentas era un caos que
n~ con,venía desenredar por_que de él resultaba la ventaja de oprimrr _mas al pue_b!o .Y de hab1,tuarlo a no pensar en su prosperidad.
El Sistema Judic1ar10 se hab1a convertido en un plan de agresión
con~ra todos los der~chos; ya no eran inexorables las leyes, sino
los Jueces que las aplicaban, y que solo mantenían aquel carácter
contra los que habi'an tenido la suerte de ser americanos. En fin, a
mas de estas calamidades que exisu'an tiempo ha, diez años de
guerra sostenida casi en todo el continente por el gobierno de Lima, a expensas de la sangre y recursos de sus habitantes, y diez
meses de hostilidad y atrevidos amages del libenador para aislar
al enemigo de todo recurso, habi'an puesto a esta capital en el
colm_o ~e la angustia y de la necesidad, participando las demás
provmc1as de los males afectos a esta incomunicación; todo presentaba un cuadro de ~olor, de aniquilación y de desorden, hasta
que evacuado esta capital por las tropas del fey, cam bió su destmo, y la mano de la libertad empezó a curar las heridas de que
estaba cubierto el cuerpo político del Estado_71

Presenta Monteagudo un cuadro veraz de la situación porque atravc-

�164

Siglo XIX

saba _el gobiemo de Lima al tomar las riendas de éste el general San Martín.
Su smtesis apreciativa nos permite considerar la urgente tarea que se debía
efectuar para poder asentar las bases de un verdadero gobierno liberal.
La voluntad universal quedó cumplida en el acto de la independencia
pero para sostenerla
e~ preci~ que apare~ies.e una auto~idad que restituyese el movim1ent~ a es~ gran maquina, preparandola a recibir nuevas formas
Y modi~cac1ones (...). Se n~cesitaba un grado de corage que no
es c.omu!1 ~ 1~ 9Ue no ~an VlSto los co~bates, y una abstracción
de mteres mdiv1dual, digna del que hab1a dirigido esta empresa,
para ~ncargarse del mando y presidir a la administración de un
vast? territorio que al pasar de la servidumbre a la libertad debía
sufnr tremendos sacudimientos. 72.
•
Apenas existió el gobierno se empezó según Monteagudo a reedificar
el templo de la libertad, del que al fin de tres siglos no había quedado ni
aun escombros, y se hicieron ensayos para regularizar la administración
del Perú en todos sus ramos.
Luego enumera todos los cambios estructurales que se efectuaron
come~•.zando. por et de dividir al territorio libre en cinco departamentos,
se deJo sancionado el reglamento provisional de Huaura y se decretó la
erección de la Alta Cámara de Justicia que sustituyó a la ~udiencia.
Se dictaron providencias para prohibir el aUanamiento de las casas y
evitar los riesgos de que la revolución se convirtiese en desbordamiento
pasional, se trató en ~to -dice- de respetar la seguridad individual. El
sistema de rentas comenzaba a sentar en preliminares de su nueva administración mediante relaciones exactas sobre el estado de los fondos públicos. Se dió la abolición del tributo y de todo servicio personal a que estaban sometidos los indígenas.
Al ponerse las primeras bases de reforma y organización el gobierno
fue detenido en su marcha, y precisado a convertir toda su energía hacia
la preocupación primordial de salvar la tierra. Con esto se tuvo que hacer
un paréntesis al giro regular que e&amp;taban siguiendo los negocios ya que
"todos los esfuerzos del pueblo no tenían ni podían tener más fin que rechazar la agresión de un enemigo, que venía repleto de sentimientos éspañoles ". 73 Cuando el ejército español se retiró se restableció la calma de
la administración y en el mes de octubre se reiniciaron las tareas administrativas en los departamentos del Gobierno y Relaciones Exteriores, Guerra y Marina, y Hacienda.
En lo que se refiere al primer departamento, se sancionó el Estatuto
Provisorio.

M. L. Rivara De Tuala: Ilustración y romanticwno en el Perú

165

Si el pueblo no entró a gozar de la plenitud de sus derechos, se
empezó a poseer los más inapreciables. El poder de aplicar las leyes se separó desde aquel día (... ) esta es la suprema garantía
de las prerrogativas civiles, y todo es quimérico Sdl ellas. 74
El tribunal de justicia_ debía aparecer bajo una forma análoga a las
circunstancias. Su reforma para ser completa debía extenderse a todos los
códigos, pero
mientras la sabidurt'a de nuestros legisladores destruye las tablas
góticas en que están escritas las antiguas leyes, no ha sido obra de
poco momento establecer la Alta Cámara de Justicia bajo los
principios que el día de su instalación se le recomendaron (...)
en el se han abolido errores y sostenido máximas así en lo civil
como en lo criminal que al menos producirán el gran efecto de dejar trazada la marcha que deben seguir las ideas y hacer que el
pueblo piense lo que tiene derecho a esperar por lo que ya ha otr
tenido. 75
La instrucción ¡xíblica que durante el gobierno español consistía en
"saber lo que podía entretener y confundir la razón de los americanos".
se encaminaba ahora a "alzar el velo que les ocultaba las realidades que
existen en el mundo, abrir la puerta a los grandes pensamientos de qu e es
incapaz el hombrP mientras vive en entredicho con su razón, porque no
se atreve a consultarla, y terne que su luz lo precipite ".76 Para su realización demanda tiempo y recursos de hombres que en las circunstancias de
la guerra Pra imposible lll'var a cabo. Pero la Sociedad Patriótica de Lima y
la Biblioteca 'lacional que ponían al alcance de todos los conocimientos
útiles prestaría a la juventud peruana medios sobreabundantes para enriquecer su inteligencia y dar rxpansión a su sensibilidad.
Se había procurado difundir en las varias clases del pueblo sus derechos y la necesidad de sostenerlos. "La opinión de patriota es hoy el bien
mas estimable que todos ambicionan y disputan(... ) ". n
Se da cuenta luego de diversas misiones al extranjero enviadas con el
fin de entablar negociaciones de interés común y de acordar cuanto convenga a la independencia y prosperidad del país.
En lo que respecta al departamento de Guerra y Marina relata tod:ts
las operaciones militares realizadas y la tarea de
organizar la milicia en todos los departamentos, aumentar el
ejército, buscar arbitrios para surtirlos y equiparlo con menos gravamen del pueblo, repasar su argumento y activar los trabajos
del parque y maestrapza, metodizar la contabilidad en el ramo
de guerra, establecer y clasüicar las graduaciones militares, y ane-

�M. L. Rivara De Tuesta: Ilustración y romantici1mo en el Perú

166 Siglo XIX

167

glar en fin otros pormenores, que no contribuyen menos a la actividad y al acierto de las empresas ( ...) . 78

nos aguarda, si marchamos con firmeza al objeto de nuestros sacrificios. 83

El ramo de hacienda que fué encontrado en el mayor desorden fue dirigido a "destruir el antiguo edificio para levantar otro nuevo: la reforma
era imposible de otro modo ".7 9

Prescindiendo de la consideración que todo mensaje político lleva en
su mismo ser -el engrandecimiento de la obra realizada- lo que nos parece
interesante a nuestro propósito del examen de esta fuente, es la constante
preocupación por crear básicamente una nueva estructura en oposición a
la anterior y sobre principios ideológicos realmente renovadores propios de
un verdadero tecnócrata.

Mientras se reunía información que pudiera seivir de base al orden de
la tesorería se ordenó a la Cámara de Comercio que formase una comisión
para que presentase un nuevo plan de derechos equitativos. Pasad_~ los
conflictos del mes de setiembre pudo publicarse el reglamento prov!Slonal
de comercio que bajo los principios de una sana economía trató de _reg~amentar el comercio interno y externo; en lo tocante a las mercadenas mgresadas del exterior trató de controlarse el contrabando.

No podía Monteagudo dejar de mencionar en su mensaje la problemática existente sobre la forma de gobierno que debía decidir el Perú y considerando que ese asunto sería solucionado muy pronto, apenas se llevase
a cabo la planificada campaña a puertos intermedios, dice:
Tenemos fuerzas para combatir y opinión para triunfar: al hablar
de la opinión, es necesario hacer saber al enemigo, que ella es uniforme y general en todas las clases del pueblo iDesgraciado el que
imagina lo contrario! Ya no hay sino un solo sentimiento acerca
de la independencia de América y en prueba de su universalidad,
la única cuestión que ocupa a los que piensan, es acerca de la
forma de gobierno que convenga adoptar: el nombre de rey, se
ha hecho odioso a los que aman la libertad: el sistema republicano
inspira confianza a los que temen la esclavitud: este gran problema será resuelto en el próximo Congreso: la voluntad general dará
la ley y ella será respaldada y sostenida. 84

Considerando que el ramo de Minería debía proporcionar a la Ha~i~nda sus principales ingresos, fue reorg.inizado mccliantc Banco~ de hab1~1tación a cargo de su director del ramo y que consultase sus rneJoras a geologos hábiles, y propusiese los medios de realizarlas. 80
Profundas medidas de organización variaron igualmente e~ _régimen
económico de las oficinas de Hacienda y el sistema de contab1hdad. Se
creó la dirección de censos y obras pías y el Banco auxiliar de papel mone-

da. SI
Refiriéndose luego a la situación del país y los medios que PO t&gt;l nuevo
orden de cosas se le ofrecían para su prosperidad dice
a nadie parecerá exagerado el concepto de los grandes _pr~gre_sos
que ha hecho a la sombra de la 1ibertad. Aunque se h_an ~!mmu1do
los capitales por los consumos de la guerra y la emigrac1~n que es
consiguiente a ella, la suma de los que han queda~o, nnde hoy
más productos que antes( ...) sin las trabas d~l a~ngu_o monopolio y porque en fuerza de nuestras nuevas 1nst1tuc1ones se ha
pu~sto en el mercado un gran número de capitales que estab~
sustraidos a la circulación (...) Subdivididas las fo!tunas, hoy VI·
ve con decencia una porción considerable de amencanos, que _no
ha mucho tiempo tenían que mendigar al amparo de los espanoles (... ) 82

Terminada la exposición referida a las tareas realizadas por el gobierno
en cada departamento de la administración dice:
aquí es necesario volver a recordar el pu~to de donde hei:no.s partido: pensar cual era la situación del pa1s en el mes de JUhO del
año anterior, y cuáles los adelantamientos en que hoy se _halla:
comparar lo pasado con lo presente, para calcular el porverur que

Estaba pues aceptada por '.\1onteagudo y por San Martín la decisión
del pueblo peruano que a través de los debates y confrontamientos de opiniones se había manifestado. Se trataba de gobernar escuchando la opinión
de los pueblos, superando los criterios y opiniones personales y esto era
sentar las bases de un buen gobierno. El Congreso afianzaría la adopción y
sobre principios sólidamente establecidos emprendería su vida la naciente
república peruana.
3)

El restablecimiento de las Bases del Gobierno al regresar San Martín
de Guayaquil

Es posible ahora comprender el profundo desaliento que se apoderó
de San Martín al enterarse de la deposición de su ministro y colaborador.
Su- propósito ya anunciado en la entrevista de dejar el Perú tan pronto pudiera asegurar el triunfo patriota }' dejar bien establecidas las bases del
gobierno se reafirmó profundamente en su ánimo a tal punto que solo
pensó en retirarse aún sin cumplir con el compromiso de llevar personalmente a la victoria a los ejércitos peruanos; pero en punto a esta cuestión,
habiendo planificado cuidadosamenle su campaña por puertos interme-

�168 Siglo XIX
dios, consideró que el éxito era seguro y que su presencia personal en este
aspecto tampoco era indispensable.
En síntesis pues, la conversación entre Bolívar y San Martín acerca del
establecimiento de las bases del gobierno peruano y el propósito del Protector de abandonar el país se cumplieron de acuerdo con el curso que había seguido el debate ideológico romántico y liberalista. Por otro lado el
hecho del encuentro no fue un factor detenninante ni al establecimiento
de bases republicanas en el Perú, que Monteagudo anuncia en su mensaje,
ni a la-salida de San Martín del país, ya que en todo caso habría sido un
factor de mayor fuena el hecho de la deposición de Monteagudo, pero en
verdad la determinación ya había sido tomada hacía mucho tiempo por el
Protector.
4) Bol{var en el Perú

Hasta el momento no había sido posible arrojar de nuestro territorio
a los ejércitos realistas, y Sucre desde su llegada, con hábiles maniobras diplomáticas, había logrado crear un ambiente favorable a la venida de Bolívar.
Mientras tanto el jefe realista Canterac desde la Sierra Central se puso
en marcha sobre Lima a principios de junio de 1823. El 18 de ese mes ya
estaba en la ciudad obligando a las autoridades a retirarse al puerto del
Callao. Permanecería en ella algún tiempo para luego retirarse.
Viendo crecer las posibilidades de éxito del ejército realista, el Congreso decidió crear un Poder Militar que encargó a Sucre y acordó invitar a
Bolívar para que pusiera fin a la guerra emancipadora en territorio peruano.
El lro. de setiembre de 1823 Bolívar se encontraba en territorio peruano. El 10 de setiembre asumía por decreto del Congreso la suprema
autoridad militar en toda la república; sin emmrgo, en el mes de enero
de 1824 la situación se tomaba crítica frente a los españoles. El 5 de fe.
brero una sublevación en las fortalezas del Callao vuelve a colocar en manos de realistas tan importante fuerte·militar; y conocedor de la ayuda que
Canterac envía a los sublevados, Bolívar ordena evacuar la capital. Se
echan a pique los barcos que no pueden ser evacuados del Callao y el Congreso que luego se declara en receso, decreta el 10 de febrero la entrega de
la plenitud de los poderes al Libertador Bolívar.
5) La lucha con/Ta los Realistas. La última Campaña

Al abandonar Lima, Bolívar ordena replegar sus tropas sobre PativiÍco. Desde este lugar inicia la reorganización de guerrillas en la costa y

M. L. Rivara De Tue&amp;ta: llu1traci6n y romanticí,mo en el Perú 169

en la sierra estableciendo al mismo tiempo una férrea disciplina en la tropa. Se trasladó luego a Trujillo donde establecería su cuartel general y la
sede de su gobierno. Se preocupó de disciplinar y equipar las tropas que
estaban en las zonas de Cajamarca y Huaraz, hasta lograr contratar con un
ejército eficiente.
Sucre actuaba, mientras tanto, en la sierra preparándose para la acometida final contra los ejércitos realistas. Las tropas patriotas wiidas estaban constituídas por unos 10,000 hombres que resultaban todavía insuficientes frente a los ejércitos realistas que contaban con unos 18,000.
En el Alto Perú Olañeta con 4,000 hombres se subleva y el virrey se
ve obligado a enviar a Valdéz con las fuerzas que tenía en Puno a reducirlo. Aprovechó esta magnífica oportunidad Bolívar para iniciar la campaña y acomete contra el ejército de Canterac que se encontraba entre
Jauja y Huancayo. Para los efectos concentró su ejército en el valle de
Huaraz y a principios de julio ordena emprender la marcha hacia las
zonas de Huánuco y Cerro de Paseo.
Con unos 8,000 hombres se encuentra el 2 de agosto cerca de Paseo.
Sorprendido Canterac decidió salirle al encuentro, movilizándose desde
Jauja hacia Paseo con igual número de hombres. Después de varios movimientos estratégicos ambos ejércitos convergen a la pampa de Junfo el
6 de agosto de 1824. La victoria fue de los independientes y los realistas fueron obligados a huir en dirección a Tarma. Bolívar que se encontraba muy cerca del lugar es informado por Miller del triunfo alcanzado.
De Tarma se dirige Canterac hacia el Cuzco y Bolívar hacia Chalhuanca donde establece su cuartel general, de alú después de dar órdenes a
Sucre, vuelve a Pativilca donde continúa sus esfuenos para incrementar
reservas.
Habiendo concentrado todos sus e1erc1tos en el Cuzco el virrey se
propone entrar en campaña. Con unos 10,000 hombres sale del Cuzco a
fines de 0&lt;¡tubre en busca de Sucre. Después de varias maniobras los
ejércitos se ¡encuentran cerca de la ciudad de Ayacucho el 8 de diciembre de 1824. Se trataba del último enfrentamiento que se produciría en
suelo americano entre independientes y realistas. Al amanecer del 9 de
diciembre todo estaba listo para dar la batalla final por la independencia americana: el triunfo fué de los patriotas, el virrey la Serna fue hecho
prisionero y los realistas pidieron la capitulación. Esta fue firmada en el
campo de batalla por Canterac y Sucre, estipulándose que el territorio que
cuidaban las tropas españolas en el Per.í, hasta el Desaguadero, con todos
sus elementos militares, serían entregados al ejército libertador. La plaza

�170 Siglo XIX
M. L. Rivara De Tueata: llustraci6n y romanticismo en el Perú

del Callao sería desocupada. En cuanto a los pnSioneros de guerra, todos
quedaban en libertad. Se respetarían las propiedades de los españoles en
el Perú y se comprometía al gobierno peruano, después de consultar al
Congreso, a reconocer la deuda contraída por el gobierno español

171

NOTAS BIBLIOGRAFICAS

l. Valcarcel, Daniel. La Rebelión de Túpac Amaru. MéKico, Fondo de Oiltura
Económica, 1965, pág. 234.

En cuanto a las fortalezas del Callo fueron entregadas el 22 de enero
de 1825, por capitulación que firmó el general español José Ramón Rodil.
Quedaba así terminado en el Perú el poderío político español y sellada para la América su independencia. Se había cerrado con esto el ciclo
de una de las grandes problemáticas del continente, tal vez la más importante y capital de todas porque con su solución se podría atender con más
propiedad a otras cuestiones que aún no habían podido ser superadas.
De:.de una perspectiva integracionista es importante concluir que,
asimismo, se había llevado a feliz término la inquietud que San Martín
y Bolívar habían mostrado por unir a los ejércitos americanos para terminar a la brevedad posible con los últimos baluartes del poder realista.

2. Ob. Cit., págs. 235-236.
3. Vizcardo y Guzmán, Juan Pablo. "Propuesta al Cónsul Inglés en Llvomo para
que ayude a 1Üpac Amaru". En Raúl Ferrero, El Liberalúmo Peruano. Urna,
Tipografía Peruana, 1958, pág. 74.
4. Art. Cit., pág. 75.

5. Art. Cit., pág. 77.
6. "Carta dirigida a los españoles americanos''. En Rubén Vargas Ugarte, La carta
a los españoles americano&amp;. 2a. ed., Lima. Edit. Librería e Imprenta Gil, S. A.,
1964, pág.157.
7. Art. Cit., págs. 128-129
8. Hombres como Jovellanos y Campomanes habían introducido planes y reformas
que se dirigían a limitar el poder real y a acentuar los derechos del pueblo.
9. Proyecto de la Constitución Pol{tica de la Monarquía Española. Cádlz, lmprentz
Real, 1811. Parte Relativa al Gobierno Interior de las Provincias, etcétera, pág.
12.
1 O. Constitución Política de la Monarqu(a Española. lima, Imprenta de los Huérfanos, 1812,págs. 1-2.
11. ldem, Título 11, Cap.111, pág. 4.
12. ldem, Título III, Cap. 1, pág. 5.
13. ldem, Títulolll,Cap.I,pág.6.
14. ldem, Título IX, Capi'tulo Unico, pág. 46.
15. Vargas Ugarte, Rubén. llútorii General del Perú. Barcelona, Editorial Carlos
Milla Batres, 1966, Tomo V, pág. 196.
16. "El verdadero interés del Pe!Ú". En Gaceta del Gobierno de Lima, No. 2, octubre 20 de 1810, pá~. 19-20.
17. Art. Cit•• pá~. 20-22.
18. "Poütica". En Gaceta del Gobierno de Lima. No. 73, junio 28 de 1811, pág.
608.
19. "Félix quem facient aliena pericula cautum". En Caceta del Gobierno de Lima,
No. 1, enero 3 de 1812, pá~. 1-3.

�M. L. Rivara De Tuesta: Rustración y romanticí,mo en el Perú

172 Siglo XIX
20. "Introducción". En Gaceta del Gobierno de Lima. No. 1, enero l de 1814. págs.
1-3.
21. "Introducción". En Gaceta del Gobierno de Lima. No. 1, enero 4 de 1817,
págs. 1-3.

1 73

41. "Tratado especial entre los estados de Buenos Aires y Chile". Gaceta del Gobierno de Lima. No. 88, noviembre 27 de 1819, pág. 890.
42. Art. Cit., pág. 891.
43. Loe. Cit.

22. Art. Cit., págs. 3-4.

44. Loe. Cit.

23. Riva Agüero, José de la. "Las 28 causas de la revolución de América". En Boletín del Museo Bolivariano. (Lima), año 11, No. 17, enero y mano de 1930,
pág. 61.

45. "Idea política del Estado del Pení en el año de 1819". Suplemento a la Gaceta
del Gobierno de Lima. No. 88, noviembre 27 de 1819, pág. 5.

24. Loe. Cit,

25. Art. Cit., pág. 59.
26. Vidaurre, Manuel de. "Memoria sobre la pacificación de América Meridional".
En Boletín del Museo Bolivariano, (Lima), año ll, No. 13, noviembre y diciembre de 1928, pág. 16.
27. "El Editor". Gaceta del Gobierno de Lima. No. 11, febrero 13 de 1819, págs.
83-84.
28. Art. Cit., pág. 83.
29. "Proclama de D. José de San Martín". Gaceta Extraordinaria del Gobierno de
Lima. marzo 11 de 1819, pág. 142.
30. Art. Cit., págs. 142-144.
31. Art. Cit., pág. 144.
32. Art. Cit., pág. 144-145.
33. "El virrey del Perú a los habitantes de Lima". Gaceta del Gobierno de Lima.
No. 22, abril 3 de 1819, págs. 209-211.
34. "El verdadero amigo de los hombres". Gaceta del Gobierno de Lima. No. 23,
abril 7 de 1 ~19, pág. 220.
35. Art. Cit., págs. 221-222.
36. Art. Cit., págs. 218-219.
37. "El verdadero amigo de los hombres". Art. Cit., pág. 219.
38. J. L. "Artículo remitido". Gaceta del Gobierno de Lima. No . 48, agosto 12 de
1820, págs. 397-402.
39. "El Editor". Gaceta del Gobierno de Lima. No. 73. septiembre 29 de 1819,
pág. 768.

46. "Instrucciones que debe observar el Ejército Libertador del Perú". En Mariano
Santos de Quiróz. Colección de leyes, decretos y órdenes desde su independencia. Tomo 1, Lima, Imprenta José Masías, 1831, págs. 1-4.
47. San Martín, José de. "El geneial en jefe del Ejército Libertador, a los habitantes del Perú". En Manuel Odriozola, Documentos Históricos del /&gt;eni. Tomo
IV. Lima, 1873, págs. 32-34.
48. Art. Cit., pág. 33.
49. Art. Cit., págs. 33-34.
50. "Política". Gaceta del Gobierno de Lima. No. 71, noviembre de 1820, pág.
601.
51. Pérez, J. G. "Relación enviada al gobierno de Bogotá". En Vicente Lecuna. La
Entrevista de Guayaquil. 4a. ed., Tomo l. Caracas. Ed. ltalgráfica, 1962, págs.
237-241.
52. "Relación enviada al Intendente de Quito, general A. J. de Sucre". Ob. Cit.,
págs. 242-245.
53. Bolívar, Simón. "Carta dirigida al Vice-presidente Santander". Ob. Cit., págs.
246-248.
54. Guido, Rufü10. "Relación del primer edecán". Ob. Cit., págs. 248-253.

55. Bolívar, Simón. ''Carta dirigida al Vice--presidente Santander". Ob. Cit~ pág.
247-248.
56. Odriozola, Manuel de. Documentos Literarios. "Documentos notables", Tomo
XI, Lima, 1877, pág~ 415-416.
57. "Acta de la Sociedad Patriótica". En Ob. Cit., págs. 417-495.
58. Act. Cit., pág. 422.
59. Act. Cit., pág. 423.
60. Act. Cit., págs. 424-425.

40. O'Higgins, Bernardo. "Proclama del Director de Chile a los pueblos". Gaceta
del Gobierno de Lima. No. 73, septiembre 29 de 1819, págs. 765-768.

61. Act. Cit., págs. 427-428.

�La función social de las mujeres

174 Siglo XIX
62.

...
1

entre los liberales latinoamericanos

Sánchez Canión, Faustino. "Sobre la inadaptabilidad del gobie~o mo~árquico
al Estado libre del Perú". En Bolet(n del Museo Bolivariano (Urna), ano l, No.
3, noviembre de 1928,págs. 33-34.

53. Odn·ozola, Manuel de. "Actas de la Sociedad Patriótica" En Ob. Cit., pág. 430.

Alberto Saladino García*

64. Act. Cit., pág. 431.

65. Act. Cit., pág. 432.
66. Tauro del Pino, Alberto. "Prólogo y Notas". En Lo Aveja Republicana. Lima,
Ediciones Copé, 1971, págs. XIV-XV.
67. Paz Soldan Mariano Felipe. Historia del Perú Independiente. Primer Peri'odo ,
pá~. 343-344.
.
68. Ob. Cit., pág. 344.
69. Ob. Cit., pág. 346.
70. Monteagudo, Bernardo. "Memoria". En Vicente Lecuna, Ob. Cit., págs. 206-230.
71. Mem. Cit., págs;. 208-209.
72. .\1em. Cit., pág. 209.
73. Mem. Cit., pág. 211.
74. ,\ fem. Cit., pág. 213.

75. .l1em. Cit., págs. 213-214.

76. Mem. Cit., pág. 216.

77. Mem. Cit., pág. 217.
78. Mem. Cit., pág. 221.
79. Jfem. Cit., pág. 224.
80. Mem. Cit., págs. 225-226.
81. Mem. Cit., págs. 227.
82. Mem. Cit., pág. 228.
83. Mem. Cit., pág. 229.
84. Mem. Cit., pág. 229

-

PRESENTACION

La interpretación liberal acerca del desenvolvimiento de la sociedad
señala el mejoramiento paulatino e ilimitado de ésta. Empero, en la realidad no acontece así. El mejoramiento de las condiciones de vida de casi todas las sociedades ha partido de transformaciones revolucionarias que han
abarcado tanto los factores estructurales como los superestructurales.
En los cambios introducidos por elementos de una sociedad determinada se evidencian aspectos benéficos que intentan alcanzar a una mayor
cantidad de personas. Al menos esto es lo que justifican las ideologías de
esos cambios: el capitalismo es un sistema superior al feudalismo, así como
el socialismo respecto de aquél. Eso lo sostiene en el primer caso el liberalismo y en el segundo el marxismo. No oootante los fundamentos racionales de ambas idrologías, han dado pie para cuestionar las relaciones sociales que pregonan. Este ha sido el caso del feminismo, por cuanto es conceptuado como la teoría y práctica de la lucha de la mujer por participar en
condiciones de igualdad frente al hombre en la sociedad civil y política. Ve
a las mencionadas ideologías como propias del patriarcado.

De ahí que no sea gratuito el surgimiento y fortalecimiento del feminismo a partir del siglo XIX y su creciente expansión hasta nuestros días,
pues corresponde con el enfrentamiento más agudo de las ideologías y sistemas que hoy dividen al mundo en bloques de poder. En el largo, lento,
pero sólido desarrollo del feminismo pueden destacarse dos fases reales y
necesarias: primero, la etapa de autoconciencia ele las mujeres sobre su
condición y la lucha por modestas pero necesarias reivindicaciones para
mejorar su situación social; y, segundo, la propiamente feminista donde la
claridad política de sus demandas por la emancipación del patriarcado y la
intención de coadyuvar al establecimiento de relaciones de igualdad humana entre los sexos es lo determinante.

* Facultad de Humanidades, Universidad Autónoma del estado de México.

�176 Siglo XIX
Ambas fases son detectables en el estudio de la evolución del feminismo en los países europeos, pero ¿cuál ha sido su situación en América
Latina? &amp;te planteamiento exige una respuesta sustentada en el reconocimiento de lo que realmente ha representado la participación de la mujer
en la historia de Latinoamérica para evitar reproducir explicaciones mecanicistas.
La comprensión del problema mencionado es lo que orilló a enfocar
al presente tema como la determinación histórica que desempeñó este sector social en los proyectos nacionales de los políticos que guiaron la infancia de nuestros países. Por tal motivo daré cuenta de los lineamientos del
liberalismo, ideología en la cual orientaron sus deseos, el proyecto de nación, la forma como se educó a la mujer así como la práctica y concepción
que sobre ella tuvieron. Debido a la ausencia de escritos sistemáticos que
pudieran conformar una teoría sobre la mujer, ejemplificaré con datos de
diferentes liberales latinoamericanos.
CATEGORIAS DEL LIBERALISMO
Como sa hemos, el liberalismo no constituyó propiamente una determinada filosofía, ni un programa político o económico homogéneo, aunque aportaron elementos que hoy lo definen tanto filósofos, políticos como economistas. El liberalismo desbordó todo encajonamiento de sus más
ilustres representados: ha sido una ideología en permanente renovación. Es
ideología porque surgió como respuesta a las exigencias históricos de la
burguesía: "El capitalismo hizo del liberalismo su expresión más acabada,
su peculiar concepción del mundo, de la sociedad y del hombre ". 1 Es tanto una doctrina como un modo de ver. 2 El liberalismo, que nació como la
ideología de una clase social, se universalizó al convertirse en una concepción de toda una época histórica del hombre, la del capitalismo.
El liberalismo se convirtió en la ideología que mejor respondió a las
necesidades de la burguesía, ya que ha tratado de proteger al individuo
que, dentro de su cuadro social, es siempre libre para comprar su libertad.3
Entre los principales rasgos que lo caracterizan tenemos, además, a los siguientes: sostiene que por medio de la riqueza es aún más fácil alcanzar ~l
bienestar social concediendo al individuo la mayor libertad para sus inic.iativas; es una teoría individualista y racionalista; emancipó al hombre de
la conciencia teológica; conformó la teoría democrática del gobierno al dividir en tres órganos el poder (legislativo, ejecutivo y judicial); justificó el
nacimiento de los estados nacionales al unificar las ciudades, independientes durante el feudalismo; aportó la teoría de los derechos naturales o inalienables de todo hombre: libertad, igualdad, fraternidad, respeto a la propiedad privada; redujo la función dd gobierno a posibilitar la iniciativa pri-

A. Saladíno Carda: La mujer y 108 liberales latinoamericano,

177

v~d_a en el aspect~ económico y a la creación, para los propietarios, de con~i~10nes de _se~?dad: de esta forma el buen ciudadano (el que adquiere
exito) es el _mdividuo -~e logra la_ prosperidad económica; planteó el lucro
como esencia de la actividad economica.
~n la conformació? _de esos y otros rasgos del liberalismo, contribuyer~n mtele~tu~les que viv1~r~n en diferentes siglos y países, pero con relaciones capitalistas hegemorucas, pues expresaron sus exigencias. Por ello
P.ueden aglutinarse como teóricos dd liberalismo a Maquiavelo, Hohbes
Hooker, _Burke, ~ocke, Hume, Smith, Grocio, Milton, Calerdge, James'.
Stuart Mill, Ausbn, Bentham, Diderot, Voltaire, Montesquieu, Rousseau
Constant, Toqueville, Franklin, Hamilton, Jefferson, etcétera.
PROYECTO NACIONAL
. La bjst?ria de ~mérica Latina exhibe como rasgo común la dependencia econom1ca, pohtica y cultural. Las raíces de esta situación obviamente, ~011 l~st_ó_ri?as. Se originó ~011 la conquista ibérica. El coloniaje hispánico -~~?51bilito un desenvolvimiento autónomo. Para superar el coloniaje
se uu_c10 la lucha por la independencia, a la cual -hay que subrayarloco?tnbuyeron mu1eres, ahora consideradas heroínas: Josefa Ortiz de Dommguez, Leona Vicario, Manuela Taboada, Manuela Saénz, entre otras.
Al tri~fo de 1~ independencia, los libertadores pretendieron convertir
a los nov1S1mos paises en progresistas y modernos, a imagen y semejanza
d~ los modelos europeos (Inglaterra, Francia) y de &amp;tados Unidos. Quenan ~~cerios "Los Estados Unidos de América del Sur". Para intentar sus
p_r?pos1tos adoptaron la doctrina liberal como, básicamente, programa p0l1tico, y la adaptaron a las circunstancias latinoamericanas. Del liberalismo
tomaron d°'; ideas fundamentales a través de las cuales quisieron acercar a
nuestros pa1ses a ese prototipo de naciones libres y modernas mencionadas:
el sistema jurídico que decretaba, de una vez por todas, la igualdad cm~&lt;l:t~ª ante la ley4 ; 2) asignar a la educación la tarea suprema de
formar mdw1duos capaces que respondieran satisfactoriamente a las exig~ncias de la conformación de las naciones latinoamericanas. Sobre estos
p1lar~s es como pensaron erigir repúblicas de pequeños propietarios con la
finalidad de desterrar las relaciones precapitalistas dominantes.

9

Los políticos independientes y postindependentistas del siglo XIX encontraron en el liberalismo la ideología capaz de ,;atisfacer las demandas
Y propósitos de la etapa de afianzamiento de la independencia mediante
la conversi?n e~ _ciuda?an,o~ a los hombres habitantes de esta ;e~ón, decreta~do _d1SpOS1C1ones JUndicas y educativas. Creyeron que con garantizar
constitucionalmente la participación política de los individuos y con la

�•
A, Saladino Gardo: La mufer y los liberales latinoamericanos 179

178 Siglo XIX
expansión de la educación quedaría superada toda reminiscencia colonial.
Las mujeres no fueron consideradas como ciudadanas, estuvieron excluidas
de toda participación en el poder; sin embargo se les adscribieron funciones a partir de la propia concepción. de los liberales para transformar a los
países latinoamericanos.
EDUCACION ESCOLAR PARA LAS MUJERES
Consideraron a la educación como un instrumento de cambio o progreso inevitable para C!itas naciones. Encontraron en ella el elemento primordial para crear la mentalidad anticolonial y por tanto nacional. Así
José María Luis Mora, el liberal más destacado de los primeros años del
México independiente, sostuvo que al gobierno le corresponde la obligación de impartir la edueación porque sin ésta es difícil que el sistema republicano subsista e, igualmente, mediante ella el sstema político puede
generar la mayor suma de bienes para su gobernantes al servir de freno a las
pasiones e impulsar el amor a la libertad.5
Por tal motivo, a partir del mismo año de 1824 se iniciaron las acciones tendientes a sentar las bases del ideal de país. De ahí que en el campo
de la educación inmediatamente se hayan dictado los ordenamientos que
la regularían y orientarían. Si bien la atención se dirigió a la instrucción de
los niños, la hubo también, aunque en menor medida, para las niñas.
Educación pal'{l las niñas sólo se impartió en poblaciones grandes donde se localizaban los centros conocidos como "Amigas", que surgieron
desde el siglo XVID. En este caso, a diferencia de las instituciones donde
los niños recibían instrucción que eran públicas, casi siempre estuvieron
sostenidas por particulares:
Las niñas que asistían a estos centros eran enseñadas a leer, escribir cantar recitar el catecismo religioso y a realizar labores femenin'as com~ costura y bordado, dando más preferencia a éstas últimas actividades que las primeras.6
Hay que aclarar que la poca atención gubernamental prestada a la educación de las mujeres no fue sólo típico de México. En uno como en otro
país lo que sucede es que reproduce las relaciones de desigualdad social del
modo de producción capitalista, fomentadas por los propios "padres de las
naciones latinoamericanas", quienes consideraron al sexo femenino débil
y, por tanto, subalterno frente al masculino.
En las mencionadas escuelas, fueron pocas las mujeres de la clase dominante las que asistieron. Por ejemplo, en el estado de México sólo las
hubo en Toluca, a partir de 1828 anexa al Instituto Literario, y en el inte-

rior se ~ndaron en 1831_ las de Tulancingo, Tula, Pachuca, Taxco (estas
cua~ ci~_dades pertenec1an en ese entonces a esta entidad, pero con la
co~tituCion del estado de Guerrero en 1849, Taxco pasó a formar parte
de este, y las otras tres ciudades de Hidalgo, cuando se eri~ó en 1869), Temascaltepec, El Oro y Sultepec.7 Otro rasgo de este tipo de escuelas se
evidencia en las percepciones económicas que recibían como salario las
directoras y en general las empleadas, que fueron siempre inferiores a los
asignados a loa hombres con semejantes responsabilidades.
Esta visión de la necesidad de instrucción sobre las mujeres fue reproducida y en algún sentido completada por el Libertador Simón Bolívar. De
los diferentes documentos que suscribió, tomo como base el decreto titulado "Estableciendo wi colegio y academia de niñas" dado en la ciudad de
Caracas el 27 de junio de 1827. Allí justifica en tres considerandos la razón
de ser de esta institución y enwicia, luego, las medidas para su funcionamiento:
1 o)

~e el importante objeto de la educación pública quedaría
imperfecto no mejorando la de las niñas;

2o)

Que no hay en esta ciudad establecimiento alguno en que
ésta s~a adecuada a su fin; y

3o)

Que l?uede conseguirse tan inapreciable bien mejorando el
Colegio General, llamado de Niñas Educandas, en uso de las
facultades extraordinarias que ejerzo,
Decreto.
Artículo lo. A las rentas de que goza el Colegio de Niñas
Educandas acrecerán dos mil pesos anuales que le dará de
sus rentas la Universidad de Caracas; y acrecerán también
los réditos caídos, y los frutos o réditos, o arrendamiento
de la hacienda de Cumanibare... 8

El reconocimiento de la importancia de la instrucción de la mujer lo
hace El Libertador no como el planteamiento de la necesaria igualdad entre hombres y mujeres lino como exigencia de las condiciones y proyectos
que impulsa: la educación de la mujer es necesaria para el complemento de
la tarea histórica de los hombres. Esto es, no puede entenderse el cumplimiento cabal de la responsabilidad de los ciudadanos en tanto no cuenten
con el apoyo de compañeras capaces de impulsarlos en su misión. A las
mujeres ha de instruírseles para ese propósito.
Una cuestión reveladora de la escasa libertad con que contaban las mujeres para concretar proyectos en los centros que les permitían dirigir lo

�180 Siglo XIX

A. Saladino Carda: La mujer y los liberales latinoamericanos

era el hecho de que iiempre estaban supeditados a los lineamientos y organismos de los hombres. En el decreto que comentamos, Simón Bolívar
especifica que:
Artículo 3o. Habrá una Junta Inspectora de la educación de las
niñas, compuesta del intendente del departamento, del ordinario
de este arzobispado, del presidente de la Corte Superior de Justicia, del rector de la Universidad, y el del seminario de esta ciudad.
Artículo 4o. Las atribuciones de esta junta serán:

2.

Proponer al gobierno la planta que se deba dar a este establecimiento en cuanto a su régimen doméstico y de educación; y
aprobada, nombrar los maestros de los diversos ramos de educación que se vayan estableciendo.
3.
Proponer las reformas y mejoras que en adelante estime
convenientes.
4.

Nombrar rectora cuando vaque este encargo.,

9.

Nombrar administrador.9

Los transcrito nos revela que tal Junta era quien dirigía la institución,
tanto la cuestión académica como la determinación del personal docente y
administrativo. Todos sus integrantes eran hombres. A la rectora se le adscribieron tareas exclusivamente de administración escolar.
Con hase en lo señalado se hace conveniente cuestionar ¿cuál fue la
principal razón de impartir una educación escolar tan limitada a las mujeres? La respuesta puede obtenerse analizando la concepción y práctica social que sobre ellas se estableció durante el iiglo XIX en Latinoamérica. En
d ámbito escolar, como se ha demostrado, la función que les fue impuesta
por parte de nuestros liberales consistió en instruirlas para que auxiliaran
a los ciudadanos en la edificación de nuevas relaciones políticas para la
concreción de sus ideales de nación. Las mujeres fueron concebidas como
auxiliar complementario de la acción de los hombres. Esto lo patentiza la
educación escolar. Pero veamos brevemente lo propio de la educación fa.
miliar de aquella época.

LARAZoN DE SER DE LAS MUJERES: SERVIR AL HOMBRE
Si ha si.do definido el patriarcado como el poder de los hombres para
explotar el trabajo de las mujeres, esta práctica logra su correspondencia
ideal en la fonna como se educaba en el hogar -en cierta forma continúa
presente en nuestros días- a la mujer del siglo XIX. No &amp;bstante que existe
en tal centuria una gran cantidad de periódicos, vari08 de los cuales difun-

181

den cuadros de la vida familiar de las mujeres es difícil reconstruir sucotidianidad. Afortunadamente el profesor Hor:.cio Cerutti me hizo llegar
un insólito documento que ahora tomo como hase para dar cuenta sobre
el fin de la educación familiar entre las mujeres.
El señor Mariano Ospina Rodríguez dirigió el 21 de octubre de 1864
una carta a su hija María Josefa Ospina Barrientos con motivo de su mat~o~o- en Guatemala, con José Mariano Roma y Batres. En esta ilustrativa JlllSlVa le plantea un conjunto de consejos que evidencian la vercladera
fun~ión de la educación familiar y los cánones dominantes para el comportamiento de las mujeres en su relación con los ciudadanos. De en trada le
advierte:
1 Querida hija mía:

Mañan~ va Ud_. a entrar en una nueva carrera de la vida, que es

necesano continuar hasta la muerte. En cada nueva existencia a
que Dios la llama, su felicidad dependerá principalmente de su
conducta, hasta en los actos más insignificantes.1º
, Como padre, Mariano Ospina, desea a su ruja felicidad. Toda vez que
esta, se ha transcrito, dependerá de la conducta que sepa guardar María
Josefa, es conveniente indicar cuáles son las cualidades que deberían normar su comportamiento. En la misma carta se estipulan:
la fe~cidad depende... de la práctica sincera y constante de estas virtud~, modestas: la h~ildad, la paciencia, la resignación,
la abnegac1on, y ... de la bienandanza de nuestras relaciones domésticas que dependen de esas mismas virtudes cristianas.U
La moral cristiana, que en ningún momento discute el liberalismo
pues m~ bien busca adaptarla a nuevos contextos, no estuvo ausente e~
las relaciones sociales y familiares del siglo ''laico": continúo siendo la
rect~1: de ellas. Tal significado de la felicidad sólo pocha concretarse en la
relac10n con el esposo, una relación de supeditación total. Bajo estos criterios le recomienda:
De hoy e_n adel~te, la primera persona para Ud., la más interesante, el obJeto prunero de todas sus atenciones de todos sus cuidados, de todas sus inquietudes, es su marido .. .'
Su_ esposo es su am3:11~e, es su primer amigo, su protector, su companero ~rante el viaje de la vida, y estas consideraciones, producen relaciones y deberes cuya práctica ocupara todos los instantes
de la existencia de Ud.12

':'1

~n
lógica, es obvio que la recompensa de la entrega &lt;le la mujer se
ve cristalizada en tener consigo a su protector, el encargado de prodigarle

�182

Siglo XIX

toda seguridad. La imagen de debilidad propalada sobre el sexo femenino
es un producto genuino de la moral cristiana. El recoginúento con el hombre y la supeditación que reconoce ante él es una consecuencia nonnal de
su educación. Esa es, por tanto, su naturaleza, la que los liberales latinoamericanos cultivaron.
Con base en semejante concepción de la función de la mujec, como
esposa, sigue aconsejando Mariano Ospina a su hija:
Una de las primeras atenciones de Ud., será estudiar las inclinaciones, los hábitos y los gustos de su esposo, para no contrariarlos. No pretenda Ud. imponer su voluntad; ni siquiera el sacrificio de aquellos hábitos y gustos por insignificantes que le parezcan; por el contrario, haga Ud. de manera que él pueda seguirlos
sin estorbo.
Frecuentemente sucederá que haya entre los dos, hábitos y gustos
opuestos; no vacile Ud. un instante en sacrüicar los suyos propios;
antici'pese siempre a hacerlo.13
La mujer latinoamericana del siglo XIX era moddada tanto por la educación Í&lt;'rmal como, sobre todo, por la familiar para cumplir la misión de
apoyar las acciones del ser más importantes de nuestros países: el individuo, el ciudadano, el encargado de los asuntos públicos. La importancia
adscrita implícita o explícitamente al sexo femenino estribaba en actuar
conforme las necesidades y deseos de los hombres. Por tales motivos no
había razón de que otro tipo de consejos o habilidades se le enseñaran.
El "alma del hogar" sabía que su paso por el mundo estaba circunscrito a ser madre y ama de casa. El éxito de su misión consistía en realizar
adecuadamente esas funciones. Su "felicidad" la conseguía acoplándose a
las exigencias de su hombre. Para esto la preparaba. Las advertencias de
cómo debía proceder en el matrimonio respondía a los lineanúentos de la
moral dominante.
He aquí las últimas citas de esta carta que no resisto la tentación de
transcribir por ser tan ilustrativas:
. . .No hable Ud. con palabras cuando se sienta ofendida, retírese
de la escena si es posible, y pocos minutos después, sentirá Ud.
el contento y la satisfacción de haberse dominado y de haber
evitado una disputa, un disgusto, quizá un largo sentimiento que
amargara su corazón y el de personas queridas que es tan doloroso haber ofendido. No dispute Ud. jamás por ningún motivo con
su esposo...
...si es Ud. la enojada, calle también. Cuando sienta Ud. que estalla el fuego de la ira, grande o pequeña, acuérdese de su padre;
figúrese que esté delante de Ud., con el corazón lleno de doloro-

A. Saladino Garcfa: La mujer y l01 liberales latinoamericano&amp;

183

sos recuerdos, impasible el rostro, y que con el dedo sobre los labios, le dice "silencio".14
Las "tiernas" palabras de un padre que dice que así lo ha practicado y
de lo que en todo el texto~ expresa es la viva experiencia de la manera
como se educó a la mujer; radiografía el verdadero papd que a ésta le adsc?bió la sociedad decimonónica de nuestras naciones: la razón y existencia de la mujer fue el hombre. 'La mujer para d hombre, no para sí, fue la
conducta que le imprimió tanto la educación escolar como la familiar. Esta función la reforzó la concepción e imagen de la mujer prototipo entre
los políticos liberales latinoamericanos.
ELMACHISMO
Los cuadros y retratos femeninos contenidos en las obras de nuestros liberales decimonónicos reflejan fielmente como cualidades de la mujer la resignación, debilidad, humildad, paciencia, abnegaci~n. Todas istas frente a1 hombre. De ahí que el ideal de mujer era aquélla que mos•
traba esas cualidades, porque sólo así contribuía a la empresa de los ciudadanos, lograba erigirse en heroína. Es este d sentido del retrato de "Doña
Manuela Taboada de Ahaso]o" escrito por José María Luis Mora: la considera ''heroína mexicana" por los rasgos femeninos de su decidida intervención en la defensa de la vida de su esposo Mariano Ahasolo. En un pasaje donde describe las cualidades de su acción afirmó:
. . .Madame t-basol~, luego que su marido fue preso, se rev~tió
de una fnerg¡a supeno~ a su edad, a su delicadeza y a su sexo, se
presento a los que deb1an condenarlo, y sus reclamaciones apoyadas de sus lágrimas y de las protestas de justificar los servicios de
su marido a muchos españoles, le hicieron obtener una especie de
promesa... en todas partes rogó, suplicó, interesó a cuantos pudo a. f~vo~ de su marido. Después de haber sufrido mil desaires,
mort1f1cac1ones y escaceses, de haber atravesado el virreinato dos
veces y corrido de la manera más incómoda cerca de setecientas
leguas, logró, por recomendaciones y empeños, salvar la vida de
Abasolo, y se resolvió a acompañarlo en su deportación a Espa- ...15
na
Como puede oh.ervarse, Mora destaca los aspectos "más femeninos"
como los esenciales para describir la hazaña de esta mujer. Lo que está
revelando en realidad, es la manera propia de los liberales de idealizar y
prac1icar las relaciones con el sexo femenino. En forma semejante escribe
Joaquín Femández de Lizardi, periodista mexicano que interpreta magistralmente la situación nacional. De los muchos pasajes donde hace intervenir a personajes femeninos, 6;tos desempeñan el papel ideado por la
sociedad. Sentimientos de conmiseración y resignación son los más fre-

�184

A. Soladino García: La mujer y lo, liberalu latinoamericanos

183

Siglo XIX

cuentes en los cuadros de El Pemador Mexicano que retratan las actitudes
de las mujeres.16

En una posición extrema, en las descripciones de Domingo Faustino
Sarmiento se manifiestan en forma nítida los aspectos aparentemente
inexistentes del machismQ. En su Facundo, el personaje principal encama
todas esas actitudes. Desde provocar, por su trato, verdadero terror entre
las mujeres hasta pasar por alto las más duras atingencias de sus "seres
queridos", como en aquella ocasión en que enfenna su esposa y su madre,
sale en busca de un médico, pero en camino se le atraviesa un avestruz al
cual persigue olvidando la situación en que ~e encuen~an. sus enfermas. 17
En esta época de vida bronca, la fuerza se enge en el pnnc1pal rasgo de dominio del hombre sobre la mujer.
Facundo Quiroga es el prototipo de hombre capaz de hacer enten~~
a la mujer su función mediante la fuerza, el encargado de revelar su delihdad y supeditación total al hombre. Dice Sarmiento:
Quedaban en la Rioja, no obstante la orden de F_acun_do, una niña
y un sacerdote: la Severa y el padre Colina. La historia de la Seve-

ra Villafañe es un romance lastimero, es un cuento de hadas en
que la más hermosa princesa de su tiempo andaba errante :y fugitiva disfrazada de pastora unas veces, mendigando un asilo y un pe~o de pan otras, para escapar a las acechanzas de algún gi~te
espantoso, de algún sanguinari~ Barba Azul._ La Severa ha ten~do
la desgracia de exitar la concup1scenda del a.rano, y no hay qu_ien
le valga para librarse de sus feroces halagos... La Severa _resiste
años enteros. Una vez escapa de ser envenenada por su tigre _en
una pasa de higo; otra, el mismo Quiroga, despechado toma _opio,
para quitarse la vida. Un día se escapa de las manos de los aSIStentes del general, que van a extenderla de pies y manos en una m~ralla por alarmar su pudor; otro, Quiroga la sorprende en el pano
de ~ casa, la agarra de un br8;Zo, la baña en san~e y bofetadas, la
arroja por tierra y con el tacon de su vota le _quiebra la cabeza....
La Severa huye al fin a Catamarca, y se encierra en un beatario.
Dos años después pasaba por allí Facundo y manda que se abra
el asilo y la superiora traiga a su pr~sen~~ a las. reclu5a;5. Una ~ubo que dió un grito al verla y quedo exarume. tNo es este un hndo romance? iEra la Severa!.lS
Semejante "romance" demuestra de manera cruda pero real la fonna
como llegaba a ser tratada la mujer si intentaba resistir la omnipresencia
del hombre. Seguramente ese conjunto de elementos descritos hayan refonado el enjuiciamiento sintetizado en el refranero popular: "el qu~ te
pega te quiere" El sujeto de este reveladora frase es el sexo masculino.
Domingo Faustino Sarmiento escribe en Facundo varios pasajes donde
se vislumbran las actitudes sociales frente a la mujer. Y estos retra~ pue-

den ser obtenidos de toda la literatura generada por los liberales latino.
americanos, lo cual pennitiría ampliar considerablemente este texto. Sin
embargo, con lo transcrito creo es suficiente para comprender la institucionalización que se hizo de la supeditación de la mujer ante el hombre.

INSTITUCIONALIZACION DEL SOJUZGAMIENTO
El jacobinismo de los liberales latinoamericanos posibilitó que tomaran
conciencia de que el Estado debía encargarse de testificar el matrimonio.
En México, Melchor Ocampo, quien contribuyó a erradicar las ataduras coloniales fortaleciendo al Estado, fue el liberal más radical de la generación
encabezada por Benito Juárez. A él se le adjudica la autoría dela "Exhortación" que desde el siglo pasado se lee a los novios en la ceremonia del
matimonio civil. Confonne lo que nos ocupa, es conveniente aclarar que
tal texto no surgió por la mera inspiración de un liberal eminente. El valor
de su autor consistió en haber expresado magistralmente la ideología y
práctica social dominante. Con ese escrito se institucionalizó la subordinación de la mujer frente al hombre. A éste le otorgó una función específica
en los siguientes términos:
...El hombre, cuyas dotes sexuales son principalmente el valor y
la fuerza, debe dar y dará a la mujer, protección, alimento y dirección, tratándola siempre con la parte más delicada, sensible y
FINA de sí mismo y con la magnanimidad y benevolencia generosa que el fuerte debe al débil, esencialmente cuando este DEBIL
se entrega a él y cuando por la sociedad se le ha confiado.
Como es factible confrontar, la claridad de ~te texto no deja dudas
sobre la obligación social del hombre: dar seguridad a la mujer, porque su
naturaleza así lo exige. A ésta, la sociedad patriarcal le impuso, para corresponder a la protección que le garantiza, las siguientes fonnas de conducta, explicitadas en tal "Exhortación" matrimonial:
. .. La mujer, cuyas principales dotes sexuales son la abnegación,
la belleza, la perspicacia y la ternura, debe dar y dará al marido
obediencia, agrado, asistencia, consuelo y consejo, tratándole
siempre con la veneración que se debe a la persona que nos apoya
y defiende.

O sea, lo que este documento resume es la práctica de las relaciones
sociales entre hombres y mujeres propugnada por los políticos más progresistas de la pasada centuria.
CONSIDERACIONES FINALES
Para los liberales latinoamericanos del siglo XIX la mujer tuvo como

�186 Siglo XIX
función social ser madre o esposa de los ciudadanos. La mujer ideal, entonces, fue aquella que debía esmerarse en cumplir con esas exigencias. Sus
cualidades quedaron circunscritas a la resignación, entrega total, humildad,
paciencia, abnegación, comprensión ante los deseos, propósitos y actitudes
de los hombres.
La formación de ese tipo de mujer corrió a cargo de dos instituciones:
la escuela y la familia. La sociedad de esa época concibió como normal tal
situación de la mujer, porque el hábito, la práctica de tratarlas así se convirtió en lo natural. La costumbre se transformó en ley. El "exhorto matrimonial" fue la expresión institucional más genuina de las relaciones sociales imperantes.
En realidad, ni la independencia ni los liberales transformaron la relación de supedítaciqn de la mujer ante el hombre. Su principal logro consistió en legislarla. Pero esta medida tampoco resolvió la permanente lucha,
aún no organizada, de las mujeres para superar tal subordinación. De todas maneras introdujo la posibilidad de autoconciencia para mejorar sus
condiciones de vida al grado de que continuaron practicando el derecho
a decidir el destino de sus vidas manteniéndose solas como viudas, divorciadas, separadas, abandonadas, "escapadas" o enclaustradas.

A. Saladino Carda: La mujer y los libera/e&amp; latinoamericano•

REFERENOAS BIBLIOGRAFICAS

1. Francisco López Cámara, ¿Qué e, el liberalismo?, Xalapa, Cuadernos de la Facultad de Derecho, UniversidadYeracruzana, 1962,p. 18.

2. Harold J. Laski, El liberalismo europeo, México, Fondo de Cultura Económia,
1974-, p. 15.
3. lbid-., p. 53.
4. Alexis de Tocqueville, La democracia en América, México, Fondo de Cultura
Económica, 1973, p-. 70.

5. Cfr. José María Luis Mora, En1ayo&amp;, ideo, y retrato., México, UNAM, 1964,

w.77-85.
6. Comisión de Estudios Históricos, 150 ailo, de Educación en el Es111do de México, Toluca, Dirección General de Edlrcación PuNica, 1974, p. 54.
7. lbid., P: 54.
8. Miguel Acosta Saignes, Antología dé Simón Bolí11ar, México, UNAM, 1981, pp.
241-242.

9. l~id., pp. 242-243

Con la conversión del capitalismo en modo de producción dominante a fines del siglo pasado en Latinoamérica, se presentó la necesidad
de contar con personas más capacitadas ténicamen te. A la mujer, como
nunca ha estado al margen de la producción, también le alcanzó esta exigencia. Entonces, en pleno siglo XIX se crearon las primeras instituciones de capacitación para ellas como las escuelas de artes y oficios, las escuelas normales y las escuelas de enfermería. Lo que no comprendieron los
liberales fue el carácter revolucionario de estas medidas pues al profesionalizar a las mujeres, se les estaban otorgando las armas para desarrollar y
demostrar Slls capacidades, iguales a las de los hombres: así, fueron colocadas en condiciones para ya no nada más luchar por mejorar sus condiciones en la relación con los hombres, sino para pugnar por su emancipación. Esta lucha encontró sus gérmenes en pleno siglo XIX.
Por consiguiente, la posibilidad de liberación de la mujer se la permitió el mismo desarrollo capitalista, con lo cual es factible corroborar lo que
Marx sentenció sobre el capitalismo, pero ahora en otro sentido: éste engendra su propia destrucción. Esto es, si entendemos el feminismo como la
revolución de la vida cotidiana en aras de relaciones sociales más humanas
y de completa igualdad, su propósito es desterrarlo como sistema de vida.
Contribuye a superarlo.

187

I

1 O. Academia Colombiana de Historia, Boletin de Hi&amp;toria y Ant~üedaáes, Vol.
LXXU, Bogotá, 1985, p. 241.

11. lbid., p. 242.
12. lbid., p. l4 3.
13. lbid., p. 244.
14. lbid., p. 249.

J.5. José María Luis Mora, ()p. tít., p.150.
16. Joaquín Famánde;z de Lizardi, Et l'enscdo• .We:\ irono, ~téxioo, UNAM, 1979,
pp. 28-36.
17. Domingo Faustino Sannier.to, facundo o cfoili:m:ión y barbarie, México, Ed~
tora Nacional; 1972, p. 212.

18. lbid., p. 145.

�~l &lt;;ERL \Cf..\

El tratamiento del tema utópico
en el siglo XIX latinoamericano
Horacio Cerutti Guldberg*

-

C ompartida por la mayoría de los especialÍ'lt.as la importancia de la temática utópica en relación con nuestra América, actualmente se renueva la
exigencia de mayores y más acabados tra t.amientos de la misma . .\fe permito realizar algunas sugerencias en relación a la consderación de esta temática en nuestro siglo XIX, con vistas a la programación del volumen para lo
cual estamos reunido; aqui'.

A pesar de la presencia reiterativa del lenp,uaje en &amp;i uso cotidiano, es
obvio que el tratamiento de lo que de un modo mu~ amplio y general denomino el tema utópico, reclarna un sentido de ·'u topía ,. diferente al de
mera quimera o rótulo de imposibilidad... Instalándonos en otro nivel
de consideraciones, el de las virtualidades filosófi co-po líticas de la utopía
y del utopizar, por lo t.anto en el plano renovador y rrmovedor del pensamiento y de la práctica que ejercen los utópicos, vale ronsignar dos precauciones metodoló¡;cas. Por un lado, la utopi'a e,, un /!P-nero con características cspeci'ficas que nos permiten reconocer como integrantes del mismoa obras como Peregrinac ión de Luz del D10 del argentino Juan Bautista
Alberdi o La -lrmon1a del Universo del mexicano Juan '\epomuccno
Adorno (ob~s de 1887 y 1882 respectivamente). Pero, por otro lado, hay
un horizonte utópico en todo discurso poli'lico, hay una dimensión utópica del proyecto en toda prác tica polt'tica. Esta &lt;limrnsión e;, quizá más dificil de identificar, pero incluye todo lo alternativo a la insli tu cionalidad vigente - inclui'dos sus valores- en un momento his tórico detrrminado; alternativas que se proponen como lo a.xiológicammte drseaLle, como lo
nuevo, d cambio, la transformación ineludible. En este sentido, es daro
que si bien Bolívar no escribió una utopía al estilo de \loro, laboró in• Facultad de Filosofía y Letras/Centro Coordinador y Difusor de Estudios
Latinoamericanos, Universidad Nacional Autónoma de '.\féxico. Comunicación
enviada a la Reunión de Consulta sobre 1-listoria de las Ideas, Quito, noviembre de 1982.

�190 Siglo XIX
cansahlemente por una utopía mucho más maravillosa y deseable: la urúdad de nuestra América. Magna utopía en cuya búsqueda tantos lo acompañaron y acompañan. Con esto quiero indicar que no sólo es posible
sino deseable un tratamiento·no peyorativo de la temática utópica. En ella
late la fuerza de los sueños acumulados e irreal~ados (o parcialmente irrealizados) de la humarúdad y, muy especialmente, de las clases subalternas.

H. Cerutti C.: ITatJmiento del tema utópico en el Siglo XIX 191

desarrollada en Estados Unidos a partir de la tradición de la sociología del
conocimiento de Scheller-Mannheim y desarrollada inicialmente por
Merton.Sorokin es muy importante. Conviene tomar en cuenta estos aportes que intentan rigorizar el tratamiento sociológico de la utopía.Inclusive
presentan la posibilidad de analizar las contrautopías. En nuestro caso se•
ría interesante examinar por qué el pensamiento conservador, principal
generador de antiutopías según la consideración teórica a que nos referí.
mos, coincide, sin embargo, con el utopismo de la versión bolivariana. El
cuencano Benigno Malo constituye un ejemplo ilustre de este fenómeno
con su Nuevo Mapa de América (1866).

Dada la brevedad que requiere este texto, no me voy a detener aquí
demasiado en el segundo aspecto que he mencionado, porque en relación
a Bolívar ha sido abundantemente estudiado y .no creo que pueda estar
ausente del volumen que programamos. Más bien, quisiera aprovechar la
ocasión para destacar el género utópico, porque generalmente se desvalori•
za su estudio o se lo deja como mero pasatiempo para husmeadores de ra•
rezas. El tratamiento del género utópico, no enfocándolo como mero deva.
neo de autores ingeniosos, sino tratándolo con el desarrollo vertebral de las
temáticas ideológicas de nuestros pensadores y filosófos, puede albergar
sorpresas muy interesantes. Pero, además, este género ha solido ser parte
de una práctica u tópica de colonización y urbanización no ajenas a tradiciones religiosas y de lucha social dignas de ser recuperadas integralmente
por nuestra memoria histórica.

Las relaciones con España han sido señaladas varias veces en lo que al
erasmismo se refiere. Convendría, sin embargo, reconocer otras líneas de
desarrollos como, por ejemplo, las manifestaciones utópicas de la ilustración. De,cripción de la Sinapia, pen(nsula en la tierra austral es un ejemplo
importante de Antitopía. Anti- la topía de la España existente. Pro la España por la que luchaban los Aranda, Floridablanca y Campomanes. Pro.
hable obra de un "jansenista" hispano, tiene muy poco de "utópico" en el
sentido peyorativo de lo irrealizable, si uno la compara con la obra de la
ilustración española y de la dinastía borbónica.

No se s nuestro sglo XIX podría ser calificado con justicia de, más
corto o más largo que otros siglos XIXs. En todo caso, la cro~ologia ~o
puede primar sobre los contenidos y, ~n ese sentido, me atreve~1.a ~ _cons1g•
nar tres amplias etapas del género utopico que merecen, a ffll JWCIO, una
consideración más detallada y que coinciden, no seguramente por azar,
con tres momentos importantes de la evolución de nuestra conciencia.
Todavía en el siglo XVIII, pero con una problemática que ya anu~cia ~uestr~ siglo XIX, se utopiza desde la ilustració~. En el siglo XIX el lfberal~mo
culmina uno de sus ciclos intelectuales mas fecundos en utop1a. El agio
se cierra con los primeros pasos de, la or~iz~ción del movimiento obrero Y
ahí reaparece con toda fuerza el genero utop1co.

Gran importancia histórico.social revestiría el rastrear las manifesta•
ciones de la utopía indígena y/o campesina, que de algún modo continúa
y relanu la utopía magna de Túpac-Amaru. También los mesianismos in•
cluyen marúfestaciones utópicas entremezcladas en la compleja trama
político.religiosa que los caracteriza. La demanda por la tierra y por una
refonna de la propiedad que realizaban los campesinos vendrá a coincidir
con las posiciones sustentadas por ilustres exiliados socialistas utópicos,
que recalan en México despu&amp;; del 48 y difunden las ideas de Víctor
Considérant. Habrá que esperar hasta la revolución mexicana de 191 Opara
que estos reclamos comiencen a satisfacerse.

Por su parte, parece de suma importancia atender a las relaciones ~tre
el utopismo en los Estados Unidos de Norte América y nuestra~ expenen•
cías utópicas. Como parte del movimiento colonizador y urbanizador, como instrumento del avance de una cierta "civilización", los experimentos
utópicos también han abundado. Baste señalar la mezcla entre tradiciones
religiosas y reivindicaciones sociales en las colo~as "c~erativas" ~
Owen en Sinaloa (México). FJ arraigo y procedencia de esas ideas en mon
mientos norteamericanos que remontan, inclmive, al ~raower, ~ ~uy
fuerte y ha sido ya señalada su relación con el movimiento founensta
(Oneida) norteamericano.
En otro orden, cabe señalar que la teorización acerca de la utopía

Hasta donde llegan mis informaciones, no contamos con trabajos que
aborden suficientemente estos aspectos aquí sugeridos para nuestro siglo
XIX. Por ello, propongo que se los tome en cuenta en el volumen cuya
programación nos reune.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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