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~IÉXICO, D. F.

�El Mundo Ilustrado

Calendario de la semana

La salud no tiene precio
. Esa es un.&gt; expresión muy corriente que se oye con frecuencia v
tiene muy buen fundamento, pero su significado en cierto sentido rcsuita ~rróneo, porque. en muchos casos la salud '' se puede comprar. ' ' Es
decir, que los me?ios para re,tablecerla se pueden obtener por d inero ú
otro valor. Por eJemplo, la persona que padezca de las diversas dol en~ias propias del hí~ado y de. los riñones, puede adquirir á precio muy
rnfimo y en cualquier farrnac1a, los componentes clo una fórmula eficaz,
aprobada y en uso muy gen_eral haco muchos años, y mezclarlos partt tomarlos con fe y curarse radicalmente en poco tiempo. La fórmula se da
á conocer gratuitamente, es decir, sin precio, y es como sigue:
Extracto compuesto vegetal Arvelina. . .
.15 gramos.
Jarabe coml)uesto de Hipofosfitos. . . . .
.45 gramos.
Jarabe compuesto de Zarzaparrilla.
. 60 gramos.
La encontr arán especialmente valiosa aquellas personas que por
algún tiempo hayau tratado inútilmente de librarse de enfermedad~s
que aún sin obligarles á guardar cama, son penosas y aflictivas en extremo, proviniendo de depósit os norivos en la sangl'e ,y de riñones enfennos . Los ingredientes, que puedcm comprarse en cualquier farmacia
ó droguería bien surtida, se mezclan ert lllla botella y se ton\a una cucharadita de la mezcla después de cada comida . .\gítesc bien la botella
antes de usarse.

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sus maravillosos rc~ultados, y por eso es que se ha hecho la pre•
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Ferruginoso

Santos .\polinar Obispo Confesor y
Teófilo Diácono Mártir
Juevm; 9.
Santos Julián y Jocundo o Jucundo
l\lártires.
VIERNES 10.

Santos Gonzalo de .\marante Confc·
sor y Nicanor Diácono l\lártir.

PA-RA

SÁBADO I l.

CATA

Santos H iginio Papa '.\1ártir y l'alc·
món .\bad.

Son infinitas las artimañas inventadas
por los contrabandistas para pasar sus
mercancías a través de las fronteras.
Todos los países tienen sus tipos de con·
traoándistas, y, por lo tanto, siempre
puede citarse a lgo nuevo en este ramo
'·del comercio."
Los contrabandistas de la frontera
ruSO·illemana tienen contratadas una
porción de mujeres que franquea11 la
frontera dos o tres veces al dia para ir

a Alemania. Al salir de Rusia \'an cu·
biertas de- harapos, y al regresar en ferrocarril o en coche vienen lujosamente
Yestidas. De este modo no tienen que
pagar nada eu la aduana, y las últimas
modas entran a Rusia sin abonar dere·
ches.
Pero lo más cómico es que estas señoras se han declarado en huelga, por·
que han comprendido que los patronos
las explotan demasiado. Su sueldo es de
cuatro pesetas por "iaje. y ellas quieren
seis, alegando que se exponen a ir a la
cárcel si !:is prenden.
,\ última hora sabemos que los patronos se han rendido, y la sociedad de
contrabandistas ha dado a las socias ordeu de reanudar el trabajo.

La pureza Je la PEPTONA CHAPOTEAUT {p,
la ha hecho adoptar por el
.,.-_ _.,
INSTITUTO PASTEUR

VINO DE PEPTONA

"RUBOLIN."

EN

De Ext. de Hígado de Bacalao

'.\h~RCOLES 8.

Contrabandistas en huelga.

--------_---_._..----------_-::::::::::::::::::-_____

fl VINO D[ STEARNS

¡.

1

ea.

_·:...-

:\!ARTES

San Luciano Presbítero '.\'lártir.
Se a bren las velaciones.

1

____...1

o. ,,,

La Epifanía o Manifestación del Señor.- La Adoració n de los Santos Re)'es. Baltasar. Gaspar y l\1elchor.-Nues·
Ira Señora de Alta Gracia.

Sanies Arcadio y Tigrio Presbítero
Már tires.

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I.Ae

Máquina de escribir silábica.

El calambre de los barberos.

Un periodista de Bruselas ha ideado
una máquina de escribir muy original,
porque en vez de letras sueltas. su me•
canismo permite estampar de umt vez
sílabas enteras.
El teclado está hecho de modo que
se puedan oprimir simultáueamente dos
tres o más letras correspondientes a una
sílaba . Las letras se estampan por su
ordeu, y un mecanismo especial hace
avanzar el carro el espacio necesario para la sílaba, con tal exactitud que al imprimir otra sílaba no se
monta nunca la primera letra en la última estampada.
Con este adelanto la máquiDa permite
escribir de 125 a 150 palabras por minuto.

En la Policlioica del Dr Pur\'es
Stewart, de Lo11dres ha sido sometido a
tratamiento un barbero que se ha visto
precisado a dejar temporalmente su
ocupación a consecuencia de una enfermedad muy poco corriente, conocida por
el nombre de "calambre de los barbe·
ros."
El periódico profesional " Hospital"
describe los caracteres de dicha enfermedad y dice que sus manifestaciones
son semejantes a las del "calambre ele
los e_scritores." Estos calambres, según
explica el Dr. Stewart, no son debidos
a una fatiga muscular sino al cansancio ~e cier_tos centros del cerebro que
presiden ciertos grupos de movimientos.
El único sistema curativo de esta afección es la abstención total del trabajo
durante algunos meses para que el cerebro descanse.
El barbero al reanudar su trabajo ha
co~enzado a emplear una navaja desegundad, cuyo uso requiere una acción
del cerebro algo diferente.

La "piedra" de los encendedores mecánicos.
La administración de contribuciones
indirectas de Francia ha prohibido, co·
~10 el ministerio de Hacienda de Espa·
na, e l uso de los encendedores mecáni·
cos, y los franceses protestan contra se·
mejante prohibición ealificándola ele ca·
pricho extraño ele las autoridades que
toleran el encendedor de yesca. el eléctrico y el ele hidrógeno. Tocio el mundo
cree más lógico allí como aquí imponer
un nuevo tributo al nuevo metal de
chispa, cuya naturaleza ignora la gene·
ralidad de la gente..
Todo el mundo sabe que el en cendedor mecánico tiene la forma de una ce·
rillera y que oprimiendo un botón se le
vanta la tapa determinando el choque
de una rueda dentada contra un diminuto bastoncillo de uua materia especial
de la cual salta uua chispa que encien·
de nna mecha impregnada en alcohol,
gasolina, etc.
El metal de la mal llamada piedra ele
los encendedores es una ele las a leaciones pirofóricas ele hierro y metales ra·
ros lanzadas por el doctor,\ uer en r9o6.
Esta liga que produce al menor choque
unas chispas muy calientes se compone
de metales céricos mezclados con hierro en proporción de 2 a 30 por 100.
Un gramo de aleación puede encender
de cinco a seis mil veces una mecha, y
se vende el kilo a 250 francos, aunque
su costo no llega a 6o. Un encendedor
consume de 6 a 1 gramos de aleación al
año.
Hay otras ligas de metales que dan
resultados semejantes como las de cerio
y magnesio y las de antimonio de hierro, silicio, boro y titano, pero tienen
propiedades diversas. En general, todas
e~tas aleaciones son muy alterables al
aire y a la humedad.

"'"'~MACIAa,

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Picados los ingleses a l ver que los jefes de cocina de los grandes restaurants
y de las casas ricas son franceses, van a
~tablecer en su Iustituto de Artes y Oficios una escuela culinaria a fin de remediar este estado de cosas, contrario a
su interés y m?rtificante a la vez para
su orgullo oac1onal. Pero es posible que
no consigan nada. El arte culinario es
ha sido_ y será siempre francés, porqu~
los cocine~os. franceses han adquirido
esta supenondad sin esfuerzo, a tra\'és
de los siglos y su maestría, fruto de nn
trabajo clarividente y razonado, uniclo
a sn genio natural ha desafiado siempre
toda competencia.
Según los historiadores de la cocina
numerosos y apasionados, el renacimien'.
to cu_linario tuvo lugar en Francia bajo
el remado de Francisco I, al mismo
tiempo que el renacimiento artístico
pero es pre~iso franquar muchos años
llegar _al re1na_do del Rey Sol. para que
la cocrna comience realmente a hacerse
importante ocupando un puesto entre
l:ts preocupaciones de los espíritus distinguidos.
Conocido es el apetito insaciable de
Luis XIV. "Ya no sabemos comer como
nuestros antepasados-decía, -nosotros
n'o .hace_m~ más que pizcar." Y según
Saint S1mon, el monarca engullia de ordinario, para cenar, cuatro platos de sopas diferentes, un faisán entero una
perdiz, una ensalada, dos grand~ lonchas de jamón, un trozo de carneros con
ajos, un plato de pasteles, frutas y huevos duros.
En aquella época las legumbres comenzaron a ocupar un puesto eo la cocina. EmJ?ezó a cuidarse ele la limpieza
y elegancia de la mesa, y se generalizó
el _u so de las cucharas y de los tenedores, que en la Edad Media eran artículos de lujo principesco.
El ilustre Vatel, que se suicidó porque no llegaban los mariscos, esde aquel
tiempo. El drama se desarrolló en Chaotilly. donde el príncipe Coodé daba en
honor de Lnis XIV fiestas qne le costa·
ban 6oo,ooo francos, Yate), que habla
pasado la noche sin dormir, desesperado porque no llegaban los correos con
el pescado, creyó que no llegarían nunca, y se dió tres estocadas, "no queriendo sobrevivir a tal afrenta." Sn amo le
lloró, J\1me. de Sevigné le consagró una
carta, y su nombre se hizo famoso en los
fastos de la gastronomia.
Pero el verdadero siglo de la cocina
es el xvm. El regente es un gourmet
emmente, y todo el mundo se ocupa ele
recreos culinarios, y la gastronomía se
pone de moda.

y

Ave. Independencia, 2.
Ap. 1722.
MEXICO. D. F.

JABON DE VERBENA
CALENDULADO.
(Obsérvem sus resultados duraate dos semanas)
ExQu1slta ayuda en
el tocador , J)OrQue es
una clentfflcacomblnaclón de las vlrtude• dulclflcantes de
Verbena y de Cllendijll,
Su u.o en oocoe oías
&amp;flrm a las ca roes y
embellece la tez, lm·
Partiendo la lozanía
y una vivlflcaclóo
perfumada, compara ble sólo con la Que
se obtendría de experto masaje dado
eon voluptuosos aceites or ientales.
Evtta y cura la
caspl\, los barros y
las enfermedades cutáneas, vl¡¡artza las
rafees del cabello,
delicioso para lavar
la cabeza y bañar á
los ntilos. Pr~clo de
la 11astllla SI 00, Por
correo certificado:

$1.25.

En México: J . Lab11dfe Soe. co., Profe•a, 5-Jnh1tno•,.n, Félix Co., Avenida
San Francisco, 311,-J. U,hleln, &amp;oc re., 3a.
Rolíl'ar 2J.

El rey Luis XV es uo tragón de pri•
mera fuerza; la reina María Leczinska•
que es tan g lotona como su padre, Es·
tanjslao de Polonia, da su nombre a los
bocadillos "a la Reina," y los más grao·
des señ~res, imitando tan altos ejemplos
se apasionan por las cosas referentes a
la mesa. El príncipe de Condé da su
nombre a una sopa; Subise inventa un
sistema para guisar las chuletas, el d u·
que de Richeliu imagina la mayonesa
(antes mahonesa por la ciudadela que
asaltó,) Ja marquesa de Pompadour pre·
para filetes de ave a la Bellevue, y los
mismos filósofos, y los literatos, Diderot,
La Harpe, MarmQntel, Fonteuelle, etc..
se muestran tan gon rmets como las glo·
rias de la corte.
Los cocineros franceses se hacen famosos en toda Europa. Se los disputan
a peso ele oro, los señores se humillan
ante ellos, se emplean ardides para re·
tenerlos y para robarlos de otras casas,
y los señores más empingorotados tiemblan ante sus "cordon bleus." Algunos
cobran sueldos de ministro, y oo es raro
que los grandes "chefs" perciban eo
Londres y en París salarios de 20,000
franco~, sin contar la~ sisas. Est¡,s grandes artistas no se consideran como miembros de la servidumbre. Uno de ellos,

�BIBL!~'.~&lt;:A UNJV[P"!TAJ?IA
I ()" ' O F ' · o.;''
FONDO klCARuO LOVARRUBIAS

El Mundo Ilustrado

SI SU SENO ESTA BLANDO Y CAIDO

Si su Busto es Delgado
Para remediarlo hay un medio
Y la señora Helene Duroy 1 de París, posee sola el secreto de ello.

¿Por qué motivo ha tenido, cerca del sexo femenino, un tao grande éxito mi maravilloso descubrimiento para desarrollar
y endurecer el seno? ¿Por qué a despecho de mis numerosos imitadores (los cuales procuran siempre infundir confusiones para
su provecho respectivo) es a mí Helene Duroy, de Paris, a quien se escribe, a quien se viene a ver y a consultar para conocer
mi método y expt:rimentarlo? Es porque mi tratamiento ha hecho sus pruebas, es porque toda mujer cuidadosa y recelosa de
poseer o conservar un busto gracioso y bien formado, conoce o ha oído hablar de mi maravilloso descubrimiento, el cual (como
tantos otros) no tiene de descubrimiento sólo el nombre; mas habiendo probado en mí misma su eficacia rápida y durable, ha
procurado a millares de señoras, en Francia y en el extranjero, lo que más le faltaba.
El éxito de mi método hace distinguir lo verdadero de lo falso, lo bueno de lo malo; mi método es el primero, sino el sólo,
verdaderamente serio y eficaz, capaz de transformar un busto delgado y liso en un busto bien formado y hacer recuperar a un
seno estropeado por la edad o por cualquier cansancio su garbo y su turgencia de antaño, y eso con un principio natural y sin
emplear procedimientos exóticos (algunos hacen de dichos procedimientos la base de su método,) Me atrevo a afirmar que mi
entusiasmo para mi descubrimiento es de lo más justificado y fundado.
Si tengo la satisfacción de poseer ahora, gracias a sus admirables efectos, un busto cuya perfecta simetría es de envidiar,
si un miembro de la Facultad de Medicina de Paris, el doctor Ceccaldi, ha querido honrarlo con su aprobación, considerándolo
"no solamente de una inocuidad absoluta, sino también muy eficaz para el desarrollo y la belleza del busto de la mujer," ¿qué
hay más elogioso y elocuente que las numerosas cartas de agradecimiento y satisfacción que recibo a diario? Usted, querida lectora, cuyo seno es blando y caído, o el busto es delgado, las que deseáis un pescuezo y una garganta más regordeta, leen detenidamente lo que sigue:
La señora F. P., calle Ma.qués del Puerto (Bilbao), dice: &lt;Como ya le dije en mi carta anterior, el resultado de su tratamiento es más que satisfactorio, pues mis pechos se conservan muy duros y bonitos.&gt;
La señora F. P .. calle Magallanes (Santander): &lt;Estoy muy contenta de los efectos de su Exube r Buat Developer.
Ocho días de tratamiento me hao logrado un aumento de tres centímetros en cada seno y van poniéndose duros como los tenía
antes de criar.&gt;
La señora E. L., Est. Molle (Uruguay), escribe: &lt;Recibí su tratamiento, Quiso antes aplicárselo una de mis hermanas, la
que lo hizo y con sorprendentes resultados.&gt;
La señora J. V., calle Aguiar (Habana): &lt;Tuve el gusto de recibir su tratamiento Exuber Buat Developer, y he tenido magníficos resultados.&gt;
Las señoras escépticas y desengañadas deben dirigirse á mí sin demora: mi descubrimiento las transfor!?lará; yo quedo gerente de sus buenos efectos.
,
Usted ha tardado demasiado y debe poner un término a ese hoy mismo y enviarme en una carta franqueada con 10 centavos el cupón adjunto, destinado especialmente a las lectoras de este periódico.
Enviadlo a Mme, Helene Duroy , 421 B , 12, Chauasée d'Antln . París.

PAPELETA No. 42 1 8. PARA INSCRIBIRSE AL METODO DE Mme. HELENE DUROY, PARIS.
La

aeñora . . .................................................. . .............. . . ............. . ...... . ...... .

Calle .......... .. ............. . ............... No ............ Ciudad y país .............. . ................ .

Confiada en el éxito de l método ele usted, y deseosa de aplicarlo, le ruego me envíe gratis los informes relativos
a su descubrimiento.

Cyr-Ajame, criado primeramente del
cura de Issoudum, concluye en jefe de la
cocina del grao Federico, que le guardaba muchas consideraciones, y declaraba que no comía a gusto mas que
cuando guisaba el "maestro francés."
La cocina se eclipsa en tiempos de la
Revolución, durante :.1a cual, escribe el
ilustre gastrónomo Grimod de la Reymere, no llegó un buen rodaballo al
mercado, y añade amargamente: '·Esto
basta para juzgar una época."
Bajo el consulado y el imperio los cocineros recobran su cetro. Napoleón,
con su sobriedad, y estimando que tres
francos diarios deben bastar para la visa de un hombre, reconoce y proclama
que saber ser "gourmancl" es una cualidad muy útil y que debe tenerse muy e11
cuenta en diplomacia. Cambaceres y
Talleyrand ponen en práctica laopini61J
del jefe, v sus comicias son verdaderas
maravillas.
En casa de Talleyrancl empezó a servir el famoso Caréme, el más célebre
quizás de los cocineros, que luego estuvo al servicio del emperador, del gerente de Inglaterra, y, finalmente, del zar
Alejandro I, quien en 1814, declaró a
Talleyraod que Caréme no le saldría
nunca caro, porque "le había enseñado
a comer." Aquel gran hombre dirigió
también las cocinas del emperador de
Austria, y regresó a París maravillado
con su genio.
En la época de la restauración, Luis
XVIII se muestra muy gourmand, y la
cocina francesa brilla resplandeciente,
conquistando pacíficamente a Europa.
Numerosos escritores la celebran, entre los cuales sobresale el gran Brillat
Savarin, autor de la "Fisiología del Gusto," es decir, de "todo lo que tiene relación con el hombre en tanto se nutre," libro único, en el que se encuentran máximas definitivas: "Dime lo que
comes y te diré quien eres." "Unos postres sin queso es una mujer bella a la
que le falta un ojo."
En tiempos más modernos no pocas
personas distinguidas se entregan con
ardor a los trabajos culinarios. Pueden
citarse a Rossini y a Dumás, ambos cocineros extraordinarios, y Carlos Monselet, que escribió al cerdo un soneto
en cuyos versos, traducidos literalmente dice cosas como éstas:
"Todo es bueno en tí: carne, tripas
(y grasas
Gustas en galantioa, se te adora en
(morcilla

Registrado como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.-

Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael.

- - - - - - ----- - ----- - - - - - - ----- -------------- - -- - -- ------ ----Año XX. ---Tomo l.
MéxiGO, Enero 5 de 1913.

•

Cerdo adorable, animal rey, ángel
(querido..."

El cabeceo de los
buques, suprimido
Las personas propensas al mareo se
alegrarán al saber que un ingeniero alemán ha añadido un nuevo sistema a la
ya larga lista de inventos contra la referida molestia. Pero esta vez parece que
no se trata de una de tantas fantasías,
porque el aparato se ha probado en dos
transatlánticos, quedando demostrada su
eficacia para reducir el cabeceo de
los barcos,
El periódico berlinés "Lokal-laozeiger" dice que en el congreso de ioge·
nieros navales el emperador felicitó al
ingeniero hamburgués Herr Frahm,
inventor del "tanque contra el cabeceo"
y expresó la esperanza de verlo pronto
instalado en todos los buques.
Herr Frahm leyó una comunicación
demostrando con un modelo los efectos
ele su invento, el cual consiste en unos
tanques en forma de U, colocados en el
centro del barco, de babor a estribor.
El agua que contiene estos tanques oscila al cabecear el buque y neatraliza
el movimiento rítmico ele éste.
La compañía "Hamburg·América Line" lia decidido adoptar el nuevo siste·
ma en un vapor de 6o.ooo toneladas,
que está construyendo para el servicio
de Europa á Nueva York.
000

Lea Ud. La Semana Ilustrada

Las mujeres de Birmaoia son muy
aficionadas a darse en el rostro una ere·
ma especial que hacen con la corteza
de cierto árbol ele la región, reducida
a pulpa, y mezclada con un poco de
agua.

"Año Viejo y Año Nuevo. 11 Dibujo de Ant. Gedovius.

Número 1.

�DIRECTORIO

ja ni un desmayo, ve_n ciendo jornada~ increíbles, a través las que se pul:rlicaban, era una lástima el que no se pude los arenales desiertos, abriendo brechas-en las maledieran co~serv_ar por_,él mal estado en qué se recibían;
zas hostiles, curtidos por el sol ele los trópicos o por las
par.a ob,·iár ese ,inconyeniente, .esos artísticos dibujos se
ráfagas heladas del Norte, si n pan a veces, a veces sin
d.:irán en el inte(Íor \!_el periódico e_o planas especiales.)
SEM.\ X.~RlO DE .\C'.!'UAL(l)ADES, .\RTE y L11'El&lt;.\Tlll!.\.
c~lzado, siempre con snfrimientos y con privaciones,
E11_la parte int~ior del perióclico~eocontrarán los lecsiempre con valor.
tares una colabor~,_ció1) abundante y selecta ele las prinDIRECTOR PROPIET.\RIO
Los habitantes ele la ciudad no les han visto sino' en
cipales firmas de nuestro' mundo literario, firmas que no
L tC. ERNESTO CHAVERO.
la inacción de la paz , y no pueden ser testigos ele sus solo se conservar~n, si"no que se reforzarán con otras
claros merecimientos..\penas uno que otro domingo, pade n_o menos renombre que las que aparécen en este ní1OFICD&lt;AS:
sean, al cmdado de un oficial y formados en hilera. su · · meró.
·
ingenuid~d ruda y sonora de campesinos que estalla en
El uso ele los colores en el adorno y composición ele
3~ \:.al\~ d~ la Rinconada d~ San Diego No. 4 r.
risas a cualquier propósito; o en las vistosas paradas cívilas plana.~ les da un realce tan notable, que no eludamos
l elefonos:-:-Mex1cana, 20-85 N eri ·
cas desfila.o. átezados y sudorosQs, por las grandes a\'e•nien considerar esta reforma como una ele las más impor_ Ericsson,' 14:51
das, al redoble de los tambores y bajo la sombra de la
tantes para la publicación.
.\panado Po~tal 149.- México, D. F .
bande~a. En ocasiones, llenan el tendido ele la plaza ele
,\ tocias las secciones dedicamos nuestra atención , los
toro_;; o las galerías _altas d_el te,i.tro en uua solemuiclacl
teatros, las modas, el sport, la crónica social, y atende PRECTOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
militar: a veces forman en corro a la puertá del cuartel
remos con especial empeño la inforr9-ación gráfica ele
En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
$ r.oo
en donde la música del batallón riega en el aire ele la
los principales acontecimientos nacionales y extranjetarde las notas ele valses y pasos-dobles.
ros.
(pagadero por adelantado.)
En los Estados ............................ $ 1.25
Pero esas son sus únicas alegrías. Fuera ele ellas,
f:a _sección de J?amas encargada como siempre á la
( pagadero por trimestre adelantado.)
·
las filas con sus múltiples exigencias, la ordenanza con
espmtual _Margan ta, tendrá una nueva presentación en
sus preceptos de hierro. la subordina-ción con sus mansus planas de modas, que -se ha modificado en beneficio
En el Extranjero ......... ·.... . .. . ......... $ 2.oo
datos inapelables; toda una vicia ingrata hech·a de paside sus -habituales le~toras, quienes con.tarán con más fi(paga.clero por semestre aaelantado.)
viclacl y de desprendimiento, oscilante entre el ocio forgmi~es qu_e an_tes, &lt;iolocados. artísticamente· y con elezoso del pa~io_y las durezas agobiadoras ·del servicio. ::-Si
gante apanenc1a.
.
~_lJ:'liEROS SUELTOS:
famjlia, ni h~gar: una ·mujer descuidada, agresiva y fiel.
. Tod_o esto y algo más encontrarán nuestros lect¿res en
En la '&lt;?apita!. .. . .. .
$ 0.30.
p&lt;;&gt;r_ i;ompañe_ra;" un chiquillo clesmeclrado, lagrimeante y _el pres~nte número y a su fina observació'u remitimos lo
En los;:Éstados. . . . . . . . . .
. ........... . ., o:35 .
suct&lt;?, por h1¡0; la prom1scmdad ele la cuadra por casa · qt1e hayamos podido omitir así como otras varias mejoras
En el ~xtraO:je¿o. . . . . . . . . . . . . . . , . . . . . . . ." 0.-50
...... eso es todo lo que el •'juan" tiene para su·. vida ·· que iremQs ofreciendo á _nuestros lectores en los próxi.\trasaclos ....................... .
" 0 . 50
afectiv¡i.
·
mos números las cuales esperamos sean de su agrado.
oo o
· En- nuestro_~uplemento Musical que repartimos una
_Para la publi'c.ación ele ~visos e~ ~;t~ periódico, di"riEl soldado ele 1~ tradiciones.de.! P.L~eblo. el que vi-· vez al mes, colabórai-án' los maestros ele más renombre
g1rse a B."&amp;\y. Goetsch~l, .:.!\v~~iqa, _1 6 -de · -Septiefr!bre..,
ve en los _cantos ·y las leyendas_ de las cl,ú,és'-infe¡1riores. , c,on_ píeias en su inayÓÍ:í~ ii:i"écl.itas· ó de gran ,boga e n el
16. Sus agentés en Europa, hi Société·· 'M utnelle ele Pu-·
el ~'jurrn..,'_.de n1éstras nar~aciones bélicas.· no es_" bello. _ ¡:&gt;~blico. ~cl:~ás,. cada me_s n_uestros subscriptores reciblicité, 14 rue · de Rougement~: {9 ef ', ,·
,· 1
_/ c1ertamen!e. N0 se_ :iseme¡_a a los palad1_1~es que eu .cua- •. b~·án_ una tncrofnía, 1;1ontad~ en elegante pas.~e--partout,
dr_os prestigíqsos _fi¡o _e l p111cel del rec1e_o muerto De-- . . y ot-rqs obsequios -.qt'fe tenemos proyectados, de los que
);O ~E
'D:!iVU:ELY:F.)\~
. ;.·O~IGIN.\LES:
.'"\ - , ,
ta1lle; no f&lt;_&gt;rmana en la falange gallardís1ma que. como
no haóla¡nos aún por no tener ultimada la manera como
uil hurac_;ín _ele victoda. Pª!\ª pó( las páginas_ emocionan-. deberán ha~hse'. : .-'
-. l
t&lt;;s de GeQrg_é s d ' Esparbés. tendid&lt;¡&gt; el airón del dsco al ·
Hablando -de ia parte admi~istrati\14, 'tenemos tambiéu
viento de la epopeya y reflejando en la acerada coraza
una grata noticia: el precio de nilestrh 'semanario no ,·ael sol del triunfo. No vigoroso si_no recio, más bien periará, seguirá siendo el mismo.
· ·
~¡uepp ele estatura, moreno ha~ta el exceso, con el rostro
De esta manera los ·foctores de -EL MU&gt;IDO ILUSv~c1il.do en el _mo_ld_e del grupo étui_co indígena, no
TRADO tendrán ilt&lt;luda_blemente farevist¡i. mejor y más
de segt'.r?, el rnd1v1duo de tropa mex1ca~o la fign:a mas
barat'; d_e la América Lati~a; correspondierpo al favor
-,► a pro~os1to para decorar los hermosos libros de 1mágedel pubhco que es el que nos ha Jlevaclo a éste envidia nes que. envueltos en papel de seda, van en estos días a
ble puesto.
.,.
-... ~·,- ~ - :Y ·Fugaz y rápido, tomo , empujado pof las curiosida contar a los niños ricos las hazañas del Gran '.\apoleón,
des ioquie\as y las esperanzas anhelantes que espiran, con
111 lograría se?ucir la imaginativa ele un pintor de bataNUESTRO SUPLEMENTO 'MUSICAL
la llegada del nuevo año, el advenimiento lleno-de enllas para que Je escogiese como modelo.
cantos de lo ·aesconoéiddt el mes de diciembre ha
Pero colocadlo en pie en la portada de nuestra hisCon el presente número repartimos a nuestros lecto terminado, cjes¡\e¡lido por el alborozado movimiento ele' toria militar; dejad allí de guardia, para custodio del
res una linda "GAVOTA" escrita -por el conocido maeslas posadas, por e!-ti'adicional regocijo ele la Noche Bue- acervo común de lágrimas y ele sangre. al "riflero de Gatro Don Rafael Gascón, titulada " iQUÉ' LI'.'\DA!'.'
\
.
na. por el repiqué 1de las campanas ele San Silvestre, por leana" al_indómito zacapoaxtla de pies descalzos y petoda esa alegrí&lt;!,, clflsbordante que, en la última quincena
cho descnhiérto, y veréis qué soberbia cariátide. Es él
del año, brot&lt;!, _e•í1, cánticos y villancicos, chispea en las quien con su humildad y con su arrojo, con su padeci'·
\
lenguas de fuegqde las lumbradas populares. florece somiento y con su intrepidez, con su sangre plebeya y pró·
(Para " El Mundo Ilustrado")
bre el azu/ profu~do &lt;;!el cielo en la lluvia de oro ele los diga y su carne de cañón desnuda y dolorosa, ha hecho
cohetes, a rde en todos los ojos y canta en tocias las el pedestal sobre el que se asienta el prestigio• del ejérbocas.
cito nacional.
Hace ya mucho tiempo que ella huyó clf. mis predios,
En fech&lt;.!_S como" éstas, diríase que la felicidad-amable
Refiere de Goncourt en una de las efemérides de su
y sin embargo no he podido olddarla. siempre, aun cuando sea la modesta y efímera-debiera "Diario" que el comandante Riffaut--que hizo en MéYo era un pastor sencillo y manso cori¡._o mis ovejas.
dejar de ser egoísta privilegio de unos cuantos, para con- xico la campaña intervencionista y que había visto fusiY eran entóÍlces mis ovejas como mi:;. ilusiones: blancas.
,·e rtirse en ris'ueño patrimonio colectivo. Parece como lar a individuos de todas las nacionalidades-le contó
Alegre y jovial apacentaba mi req¡iño, y en él cifraba
que, enorme'·o pequeñísi,mo, estruendoso o recatado, el que los hombres que, ante el pelotón de ejecución mostodos mis cariños. En las tardes, me ·reclinaba sobre un
júbilo hubiese de corresponder, por derecho propio, a
traban el más estupendo desprecio de la vida, eran los
tronco musgoso y tocaba en mi caramillo una sónata cotodos, para que lo mismo los selectos acostumbrados a la mexicanos, en quienes, más todavía que en los árabes,
nocida de mis ovejas. Ellas se me acercaban presurosas;
abundancia que los humildes desposados con la escasez, era imposible descubrir ningún signo ele debilidad huyo empuñaba mi cayado y las llevaba al apriscó.
mana,
ni
siquiera
la
casi
imperceptible
palpitación
de
recibieran el don supremo de serenidad, de paz y ele
Sucedió que una tarde, bajo el último-desmayo del
consuelo que, p&lt;ir _bréves instantes, daría a muchos, por la arteria del cuello que él había llegado a sorprender
sol, a tiempo que llevaba mis ovejas al redil, apareció e n
en
los
hijos
del
desierto.
lo menos el cel~t1al olvido del desencanto y del dolor.
•mi camino una pastora, más blanca ella qbe los velloPues unid ese valor indómito que desafía el peligro
Un seµtim¡ento ele justicia instintiva, de equidad no
nes ele aquellos animales. Y seguidos juntqs por el mismeditada, intenta borrar los absurdos distanciamientos y no se altera ante la muerte a la inverosímil resistencia
mo sendero, y una sóla fueron nuestras almás, y nuespara las marchas forzadas, al vigor corporal que reta al
sociales, que resultan impíos en ocasiones semejantes. y
tros corazones uno sólo. Y desde entonces fueron de
finge acer~r. siquiera en espíritu, al que disfruta de to- hambre y a la sed y no se cuida de las inclemencias del
ella mis rebaños: mi rebaño ele corderos y mi rebaño ele
cio y el que nada posee.· La divina Caridad, que es el clima, a la obediencia ciega y el respeto sin l_ímites para
ilusiones.
amor en la más bella de sus formas, suele llegarse al el superior jerárquico. prendas todas que en el curso de
Yo no conocía el mar, pero en sus ojo~ pude adivinartugurio del deshereda¡lo, al lecho del enfermo, a la celda nuestra atormentada tragedia nacional ha puesto de relo, y naufragué en ellos muchas veces.' Tan bella era
del preso. lle,·anclo la dádiva generosa en las manos y la lieve constantemente el soldado mexicano, y decid si no
que hasta mis ovejas me olvidaron por ella. Ya sólo a
sonrisa ele la sinceridad en los labios. Infelices hijos del es acreedor a que el sentimiento público ofrezca de vez
ella la seguían, y la voz de sus labio~ era para ellas más
arroyo hay que por algunas almas buenas tienen en es- en cuando una muestra de afecto. a quien tantas ha dadulce que las inás dulces notas de mi caramillo.
do de una virtud guerrera que va sin vacilar hasta el
tos días vestido para su desnudez, pan para su hambre y
Cuando ella apareció en mi sendero, éñ los campos
un juguete p¡ira su tristeza. Porque aun hay sobre la tie- holocausto.
lucía el verano la magnificencia de' sus galas. Los árboPara el hombre, que por los demás lucha y mnere,
rra amarga q_ui,.nes con la inefable Bondad endulzan la
les estaban cubier tos de frutos, y los, rosales de rosas, y
negra corriente de la aflicción humana. No son legión; para el "juan" olvidado y glorioso, e l aguinaldo que se
les niños de pájaros.
pero exist,n y pueden contarse, seguramente, entre los le envía no puede ser una recompensa de sns esfuerzos.
Mi a lma estaba ·uena de ilusiones b lancas y mi coraAcaso, acaso no sea más que un merecido tributo y una
más dichosos de este mundo.
zón de mansedumbre.
pequeñísima compensación.
' o o o
Se fué lentamente el verano. La campiija se cubrió
De esa pie,da,d qu~ improvisa satisfacciones risueñas y
de tristeza; las rosas, ya marchitas, rodaron por el suelo.
FRANCISCO
M.
DE
OLA.GUIBEL.
Y las avés abandonaron sus nidos. Y una.tarde-qué dofiestas ele intimidad para . los que sólo conocen el lado
negro de la existencia, nació la idea del aguinaldo del
Jór me da ese recu"erdo!-la pastora blanca, más blanca
que los vellones de mis corclérillos, se fué por un recodo
soldado. A toda prisa han venido arreglándose cincuenta
de la sierra, en tanto que copiosamente caía sobre mi
mil paquetes, destinados a otros tantos hombres, con caespíritu una lluvia de sombras.
jetillas ele cigarros, un puñado de golosinas y algún obSe •fué como~una golondrina a quien sorprende el injeto que pueda ser útil en las penalidades de campaña o
vforno. Mis rebaños también se fueron tras ella: mi reen la tediosa vida de gua1nición. De esta suerte, el año
"El Mundo Ilustrado" en su último número cor responbaño de ovejas y mi rebaño de ilusiones. iQué tánto la
nuevo brindará alguna dulzura al abnegado servidor de
la ~ación, alejado-del nativo terruño y rendido de can- diente al año de 1912, ofreció a sus lectores grandes meam!(rían mis ovejas que, por seguir en pos'de ella, abandonado y triste me dejaron al borde del camino!
sancio por una, lucha prolongada , Y cruel: así un halago joras, y consecuente con su promesa, las inaugara desde
Yo fuí bueno con ella; yo no la hice mal ninguno ....
de cariño irá ~..tffre~car la fatiga de los que brava y si- el presente número.
Como verán nuestros lectores, la presentación del seMis esperanzas tambioo huyeron apresuradamente. Y
lenciosamente· se sacrifican en las desoladas estepas sepa medida que anochecía solire los campos, se inundaban
tentrionales o en las abruptas serranías del Sur, sin más manario ha sido notablemente mejorada, tanto en su aspecto
general
como
en
su
formación
interior.
ele tinieblas las soledades de mi espíritu. Sólo y tacitursatisfacción en el diario-combate entre hermanos que el
Por Jo que hace al forro, ha sido cambiado con dos
no me quedé en el sendero. V¡,lvieron después muchos
apego a la c\i$~iplina_inexorable y el cumplimiento mudo
objetos:
en
primer
lugar,
el
forro
.
de
papel
blanco
es
· veranos;_ las campiñas se inundaron de galas) y en vano.
del deber.
·~
'·
.
.
muy·
debil
y
no
proteje
·al
periódico;
esta
protección
de-·
con los..ojos inmensamente abiertos, he explorado el ho¡Pobres §ohlad9S u.uestros, desconocidos y esfóicos!
rizonte.
•
·
i Pobres héroes aoóriill)Os S!P lauros y sin gloria! Con la be ser u no de los objetos principales ele la cubierta, y
esta
reforma
responde
al
deseo
de
la
mayoría
de
nuesElla no ha vuelto a aparecer en mi senda ..... .
resignación ele una raza impasible,· con la sumisión de
tros
subscriptores
foráneos
que
recibían
sus
ejemplares
quien lleva en la sangre muchos siglos de obediencia.
F. RESTREPO GO~lEZ.
aceptan la inmolación obscura y van a ella , sin una que- en mal estado. (Además, dacio lo artístico de las carátu-

E_L MUNDO ILUSTRADO

.

,,

~

_

..

e:

-,.EL .AGUiN,ALDO DEL SOLDADO.

GEORGIC'-A

1.

•

H abla Abril: ¡Hiende! .... ,. itaja!. ..... no des tregua a tu brazo hermano mío; bien pudiera suceder por nuestro mal que diéramos cima demasjado tarde a nuestra empresa; resta mucha nieve todavía ...
una desesperante blancura nos envuelve, oh Marzo, y Jo temo todo del In_vierno. Paréceme escucharle; creo
mirllr cómo rebota ele copo en copo el siniestro ulular de su elegía ...... ¡taja! ¡hiende!
T'tl vez bajo el cristal que la cubre nos está escuchando. Deseadalcomprendes? quizá sigue nuestra faena
paso a paso. temerosa de morir si nuestros brazos desfallecen. ¡Sentir la proximidad de la vida! escuchar, como escuchará de fijo, que los primeros nidos y las primeres flores la llaman; se apresuran a celebrar su advenimiento . . .. . . iy no poder moverse, contestarles! ¡y consumirse de temer si no podremos destrozar el velo
de nieve que la cubri:! i&lt;:S horrible! No des tregua a tu brazo: la sola duda la matará en su broche.
Es cosa terrible mirar la extinción de los viejos; yo he visto otra ocasión languidecer la Primavera, al
Estío y al Otoño, sin blasfemias; una extinsión doliente, sí; pero sin transiciones ni odios; en tanto que el Invierno. En Jo alto del ventisquero Je ví, aferrado a la vida su cuarpecillo canijo; a la vida que por momentos se
le escapa, y arrojando con increíble actividad puñadas de nieve como si quisiera sepultar para siempre a mi
prometida ...... más .... . . más ... _.. ¡Loco!/ Que haría la tierra .... . . que harían las mariposas sin su
Hada Benéfica ...... s in la Primavera? No Jo sueñes Invierno; vela por ella el Sol ele quien es hija; el Sol
que, anciano como es, ama castamente a la Tierra, anciana como él. Se aman, se besan ...... iy ese beso
engendró a mi desposada! Arroja tu ventisca ...... ya vendrás fatigado, cuando mi Bella Durmiente en un
amplio ademán de sus brazos salude a la vida, a pedirla un abrigo para la ruina de tu cuerpo ...... Entonces, entonces .. . ... como la fe l icidad y la compasión son gemelas, ¡implacable Invierno! lecho de rosas ten·
drá la r uina de tu cuerpo. Será nuestra venganza y tu mejor castigo.
Marzo, hermano mío /te sientes fatigado? idame el zapa-pico! yo no conozco el cansancio; cuando mi
labor termine, veré a mi prometida enjugar mi faz sudorosa. Después ...... el primer retoño, la primera
flor y el primer nido en donde se agite la vida, susurrarán en mi oído el misterio de la creación. ¡Venga el
zapa·pico! Aúd ...... aúcl .. . .. . aúd .. ... .
No Invierno; no cejaré, pues no tiene eco en mí la paz de que habla tu elegía; soy joven y mis venas,
mi ser entero se agita en espasmo misterioso al solo anuncio de la Primavera. Maestro de la engañifa. ¡Venga tu ventisca y recúbreme si puedes! como ser quien soy te juro que estás l ibrando tu b.italla extrema; y si
Deseada me. cree, o será eterna de hoy más, o se interrumpirá la creación en plena epifanía ele Primavera.
Venga rápida tu ,·entisca. que también vá de prisa mi azadón. Aúcl ...... aúd ..... . aúcl ..... .
En las ramazones de los á r boles escuetos, como en inmensa pauta se prenden ya las últimas notas de tu
elegla doliente ...... ¡canta! icanta! que yo siento a mi vez en cuanto me rodea la nueva vida; en la yema,
en el retoño y en el broche, vagando van los prístinos acordes de la sinfonía primaveral. ¿Sientes palpitar la
nieve, hermano mío? es que la Bella Durmiente los escucha también ...•.. Aúd ...... aúd ..... .
¡.\ leluya! ¡mi amante P rimavera despertó! ¡Háblame Deseada! háblame que aunque todo lo que rodea
te nombra. a tí, solo a tí he ele creer. Mira ... . .. sobre las ondas se acercan las eternas, las jocundas golon·
clrinas y en sugestiva parlería te dirán como siempre, yo no sé qué discreteos, iOh mi Bella Durmiente! el
"madrugador," el "cardenal." el "zeutzontli" y e l "turpical" escorzando sus cuerpecitos preludian para tu
regocijo sus canciones criollas ... . .. Ven Primavera, que tu día llegó ...... ven ..... .
Invierno, ipobre abuelo! be aquí q u e la nieve que para sepultarla destinabas, convertida en arroyuelm&lt;
va despertando por las sementeras a la vida adormecida. ¡Pobre abuelo . ... . . bien castigado estás!
Pero ¡qué! ¿es que tiemblas aún mi Primavera? ¿suspiras?., .... se qimprende. Rememoras el Estío que
deshojó tus flores y el Otoño que march itó tus galas; rememoras acaso el-girar de las bojas secas que precedió a tu sueño; el velo níveo q u e amortajó tu cuerpecito cuando aqnel día de diciembre musitó en tu oído
"Duerme; ya vendrá abril a despertarte ...... " pues abril soy ........ posa en mí tu cabeza; de hoy más te
juro que o has de ser eterna. o se interrumpirá la creación en p lena epifanía de vida ..... . ¡oh Primavera'
;\l éxico, 1913
Para "EL:\l U:--DO ILUSTRADO'
MARCEL!t&gt;,O DÁvAr.os.

�Vamos ppr el jardín.......
Para "El Mundo !lustrado."
Ebrios de luna ,·amos por lrt seuda
florida del jard(n, entre e l marchito
oro otoñal de la hojarasca .. . . Un ~rito

CtrA:Sf)O E:&lt; LA CAU.AU.\ XOC HE, OIG,\S LE\'E RUIDO·
XO TE\IAS, QUE ES EL ROCE DE UN BE~O QUE TE ENVIO. DESDE EL LEJAN O DESTIERRO EN QUE jAY 1 PEN,I NDO \'l\'O,

El, te dirá las ansias que tengo de \'Olver, para admirar tus gracias, rendido de placer: él, te dirá mi pena , mi

..

Señores abogados y notarios que celebraron con un banquete-el fin de año.

.;·

Señor comodo r o don Manuel Azueta, quien acaba de ser condecorado por la sociedad Vera cruzana como reconocimiento á su lealtad
y cariño al puerto .

de pájaro se"escucha . . . . La leyenda
de la eterna ilusión en tu alma toca.
la penumbra complica tus sonrojos,
y a l múrice divino de tu .boca
se u(\e la noche inmensa de tus ojos.

-~ u estros cuerpos se juntan en uu ansia
de connubio; mis manos dan tortura
a "la alba ininia1'ura '
:
de tu mano, y las flores en los rostros
ponen sus latigazos de fragancia ..... .
Sonámbulos, sintiendo que se abren
en n uestros seres todas la.~ quimeras
t·omo los ast ros todos en el cielo.
deteniendo a las horas pasajeras.
vamos por el jardín .... . . Un mismo anhelo.
un gran anhelo excita mi fiereza,

Un hermoso momento de la Kermesse de caridad efectuada a beneficio de las víctimas de Acambay.

agrava tus-·asombros
y ocu Itas. tu cabeza
én el nido candente de mis hombrGs . • ..
Vamos por el jardín que no importuua
ni un paseante, ni un ojo zahareño . . ... .
Vamos por el jardín ebrios de luna
como se va a la g loria: 1 •
cogidos d e la mano del ensueño .... . .
]OSÉ DE

J.

lucha infantil con confetti, en la kermesse de caridad.

tristeza y desconsuelo-cuánto sufro en otra tierra, cuánto lloro eo el destierro. Las horas que transcurren, a
siglos se parecen, las m ujer es y las flores para mí encantos no tienen- los pájaros no cantan , los prados no florecen- y- todo es tri5te y mudo en mi soledad perenne,
cual árbol abatido, que ya ni hojas tiene.
Yo sé, que tú me dirás. que también ,·ives p1&gt;nando:

NúÑEZ Y DO~IÍNGUEZ.

pero yo, ¡estoy tan lejos!- y tú, siempre está.~ mirando
los lugares y veredas de mi suelo idolatrado, los riachuelos y las fuentes_ que juutos miramos y donde ;ay! te recuerdas tantas siestas descansamos.
Hoy que mustio y desolado, tras el mar sufriendo ,·ivo,
soy espectro del pasado, soy la esencia del martirio: soy
la sombra del misterio que a l imenta mi ilusión- y que
existe para amarte }' que anhela retornar, hacia aquel
suelo divino, con deseos de mirarte, de quererte, ck b esarte, con frenético cariño santificado de amor.
1'Iientras tanto, si la brisa te besa con dulce anhelo, es
mi alien to, que acaricia la hermosura de tu rostro con
un beso: desde la distante playa, ea que a diario te envío ese grato mensajero.
Jamás creas qne te olvido, ui que te pueda olvidar - porque todo mi cariño es tuyo y de mi hogar, porque todos
mis anhelos los cifro en recordar tus encantos y prodigios. que deseo nuevamente contemplar- como a.ntes para q uc se harten mis ojos de ese constante aohela'r.

f

-

.,-✓

El sé ño r Lic. don Fra nci s co L. de la Barra y un grupo de caballeros , del distrito de Chalco , ~u.e le ofrecieron un banquete por su feliz
éxito en las elecciones de gobernador del Estado de Mex1co.

'
Grupo de niños participantes en el concur so de belleza infantil que formó parle de las fiestas de caridad efectuadas
el domingo último en el tívoli.

Caballeros organizadores de las fiestas de caridad
. \sí que uo temas nunca que muera tu recuerdo porque vivo junto a ti aunq ue llore en el destierro: porque
la sombra tuya delante siem pre lle,·o, como ángel de mi
guía y móvil de mi anhelo.
Oiré gemir en celdas. a hombres inocentes- -y mientras el asesino se burla de sus penas, como sarcasmo eterno a pobres indigentes; romo inicua afrenta a los que
nada tienen.
Todo eso yo verf. por donde quiera que vaya. que la
justicia es la misma, desde el tiempo de Sesostr es y será
mientr as la haya. Mas no temas que te olvide, dulce ausente enamorada; que estas mismas injusticias me hacen
llernr la mirada. hacia algo noble y santo. que es tesoro
de tu alma , que es recuerdo de mi vida ,, esperanza d e
mi ansia
JOSE RODRI(;lTEZ F.\TLDE.

�EN HONOR
DE LOS

MARINOS

-·fRANCESES
.\sistentes al 'baile ofrecido en el Círculo Francés,
en honor de los oficiales y cadetes de la marina francesa que visi!aron. nuestra
capital la semana pasada.

LA SUl]'RTE
•

-.-Señor comisario: Voy a matar a mi esposa con la misma tranquilidad que ella tuvo para engañarme. Le es·
cribo porque deseo -dejar constancia de mis propósitos.
La causa que me o~liga a obrar así, excluye;- después
de bien comprobada, todo género de razooarr¡ientos. Por
eso ni siqúi'era h11 'peilsado en hacer lo que Bergeret, de
"El Maniqui de mimbre," cuya _risueña· filosofía sólo
puede concebirse teniendo eñ cuenta su ambiente y su
edad.
•·
_
Yo no soy víejo,- ni soy profesor.ni tengo hijos. Es má~:
yo no cometo el crimen porque haya visto mi ideal degradado; oi porque me haya sentido cubierto de oprobio..
:\fato senciJlamente porqu~ me han puesto eo ridículo.
Esto le explicará a usted quizás el aspecto ecuánime de
esta carta ,c1.úi, ·.a pesar de su oaturnleza, tiene la tenuidad de UD hálito.
Quierctque se¡fa usted también que yo me casé con
mi mujer porqu., la amaba mucho. Ella sabía, cuando
contrajo·matrimonio, que yo no la imponía más obligación que ui:ia: no dejarme en ridículo. Como era rica,
joven y. heonosa, resultaba en todas partes la más simpática, la más ''.-chic,:• la n:ás interesante. Viví feliz con
ella cinco años. Hasta.hace poco que recibí uD anónimo
delatándola. El anónimo es lo de meuos. Lo peor es que
,mteayer- entre a una agencia·a cbmprar billetes de lotería· se habí.airacabado. Un señor se llevaba el último. Era
el ; 8,854, · Por_la noche al llegar a casa lo ví en manos
de mi mujer. ,'N'ó cabía duda de que me engañaba.
Ya lo sabe ustetl t&lt;&gt;&lt;l'9. ¡.\h! se me oh'idaba decirle que
los detalles de este drama íntimo no quiero que trascien·
dan , aunque he"de suicidarme y después de muerto me
importa un pito d~ la humanidad. Le estrecha la mano.
- JORGE Lu1&lt;Cl).&gt;,'l'EL.
Escribió- el sobre y se disponía a llamar un mensajero
para mandarla carta a su cl~stino, cuando_ oyó que se
abría la puerta del dormilono. Era Engeom. Vema con
un vestido ~e bebé. ~ medio hacer en la mano. Dijo bulliciosa:
.,
- Ven aqui, querido. Tengo que darte una _buena noticia. Pero ¿ qué es eso ? ¿qué C,Lra de reo llenes hoy &gt;
¿Te duele algo? Habla ...... Por Dios, ¡habla! En seis
años de ma'.trimonio-,mnca me has mirado asi.
Le tomó la cara entre las mRnos; le dió un beso. El
estaba pálido., mudo. La sangre le subiét ;1 las ~ienes. le
ahogaba.
•
.
Ella continuó, sentándose en sus rodillas:
..
- Te ;idoro, Jorge, y la menor de tns preocupaciones
constituye para mí un infierno. Hace días queteenc_uentro muy serio, desprectal!rn, brusco ..\yer para pedmnc
un pañuelo me asustaste..\hora ,·engo a verte. a pregun- ·
tarte qué fé pása y no me contestas. .-\hora ...... que
vamos a tener un hijo.
Se echó a llorar inclinS.ndo la cabeza sobre su hombro.
.\sí esturn largo tiempo. Jorge sufría horriblemente . i Lo
que era la hipocresía humana! De un golpe_ la arroJÓ al
suelo. Corrió a buscar el revólver que hab1a de libertarlos a ambos de aquel suplicio ,. tropezó con un pcrió-

•!'•·

-~
-..
~; ·: ·.

Especial para "EL MUNDO ILUSTR,\DO ..

,,...
l·.l Comandante Grasset, jtfc &lt;lel buque-tScuela "Jeane d'.\rc"'. de la mariua francesa que ancló en
aguas de Veracruz la semana pasada. - Oficiales)' cadetes rlel ·'Jean e d'.\rc' '.. que
dsitaron 11t1&lt;;slra ca pita l.
dico que Eugenia guardaba bajo las almohadas de la
cama. Una fnerza irresistible le impelió a fijarse en la
lista de la lotería. Vió que el premio ma_,·or correspondía al 18.8.)4· Se serenó acatando ,rquello como una fatalidad salrndora
Volvió al comedor. .\ún estaba r. ngenia tendida a los
pies de la si Ua. Preguntóle ·
- , Por qué no me has dicho la rnrdacl? ;Infame!
Eugenia ignoraba de qué se trataba. .Repuso sila beando:
-Yo venía a decirte que. me perdouaras. He 4uerido
conocerte mejor, a costa de sufrir las consecuencias del
procedimiento. El otro día fingí un anónimo escarneciendo mi honra para prob:tr tus celos y con &lt;:!los s1 realmente me querías. • Venía a decirte esto y a decirte
también que nos ha tocado la ¡¡rancie. Te amo. Jorge, te
amo .

111

uiu11111111111111111111111111111111111111111111111111111111

Jorge recordaba a aquel hombre misi!!rioso que necesariamente tuvo que haber dado el billete a Eugenia y
nuevamente se sintió morir. ¿ Para qué quería el dinero
si todo el mundo lo sospechaba ? Eugenia exclamó:
Si. nos ha -tocado la lotería. .\quí tengo la prueba.
Trajo el diario, Señaló las cifras con el dedo. Losojos
dé Jorge, sin saber cómo, se fijaron en una noticia que
;,staba i11sertada más arriba y cuyas titulares decían:
·· Falsificación de billetes." Leyó un párrafo. Se rió. El
billete de Eugenia era uno de los falsificados. Ella, al
saberlo. siguió llorando. Él siguió riendo. No se compreo&lt;lían. Por fin, Jorge sacó la carta del bolsillo y la
rompió, pensando que sin tocarle, le había tocado la lotería . .\braz6 a su mujer y bendijo su suerte.
j E.

BAHANDA lcAZA,

-

E~ la estación predilecta: la que más se ama porque se acuerda largamente con la más bella edad de la
vida; el marco florido adonde se encuadra bien el cortejo purpúreo de la alegre juventud. Es un arco de triunfo levantado en las lindes de los tiernos jardines primavera les y que mira hacia senderos tenuemente velados
por la melancolía de los otoños pacíficos toda,·ía lejanos y cuyos crepúsculos parecen demorarse en horizontes de sneño, con la vaga angustia de un deseo que no quiere morir 'No encuentro. para caracterizar con
fortuna esta briosa juventud del año, nada má~ expresivo que esas alegorías portentosas de los coloristas venecianos, en cuyas telas es tan pura la 1oz, que finge recelar en su quietud extática, el temblor de un dinamismo irrefrenable, y adonde el aire es luminoso y ligero, propio para echar a volar las mariposas mnltiala·
das de la esperanza y de la fantasía.
Así se levantan las alondras de los snrcos recién abiertos en jonio y parecen desenredar con sus patitas.
en la fuga del vuelo, los hilos de oro de la ilusión, de las dulces promesas, de las risueñas esperanzas jamás
cansadas. La actividad ele la tierra, generosa y fuerte como una madre fecunda, traza en todas partes afirmaciones de vida que estimulan a imitarla. Toda se convierte eo arrullos, en trinos y perfumes. Las mañanas
se antojan tocadas de azahar y la pervinca erige sus moños azules para el traje blanco de una ideal desposada; las noches abren sus cien mil ojos diamantinos y bendicen con sus miradas los suspiros de los enamorados, el conmovido silencio de los amantes felices, el perfume de las rosas que blanquean en la sombra de los
jardines como senos que se ofrecen, mientras el hermano ruiseñor, borracho de aromas y de luna, ejecuta
una sonata de Beethoven en las cuerdas invisibles de su violín.
Pero las favoritas de la gloria estival, son las nubes, las maravillosas nubes que B1tudelaire amó tanto
Son las buenas nodrizas de la tierra y por ellas se cubren los campos de rosas y de mieses, en tanto que los
vientos modelan sus arcilla~ multiformes, ricas de floras y de faunas antropomorfas. Saben trabajar y agradar:
son J¡¡boriosas y decorativas; saben desquitarse de su tarea; son Sulamitas y Samaritanas. En los yermos refrescan las cuencas enjutas donde los caminantes pegan los labios mustios de fatiga y de sed y todavía tienen
tiempo para -vestir de sedas lujol'as las lejanías de los ponientes pensativos y de armiños impolutos la frente
solitaria de los volcanes.
'No hagáis caso del mal de otoño mientras viváis en la estación .florida, mientras reflejéis en los ojos algo
de su luz, mientras sintáis en el corazón uo soplo de su ardiente alegría. Es la edad casi divina por excelencia, plena de juventud. de entusia~mo, de amor, de todo lo que hace grata la vida. Con razón el enorme
Shakespeare pone en los labios de Titania, estas palabras aladas como las de las diosas: "Soy un espirito de
rango superior y un perpétno estío reina sobre mi imperic ..
RAFA&gt;:r.

LoPi-:_z.

�1. _.,.

El señor don Gilberto :\-Ioraigoe era uno de los hombres mas estimados en la comarca. Se amaba a sn familia en aquel r inc6u de hella tierra de Lorena; se hablaba con respeto del "Castillo," la gran casa rosa que, de
lo alto de nn montículo verde erizado de grandes encinas, dominaba los campos y los bosques de los alrededores ele Fresnes. Jamás se había sabido que se fuera
con las manos vacías un pobre que pegara su cara a
los barrotes de la verja de entrada. Las señoras Moraign~, como se llamaba a la abuela, la madre y la hija,
tr_es siluetas :11ta5 con los cabellos blancos, g r ises y rub10s, respectivamente, no se ocupaban más que de obras
de beneficencia: cuidaban a los enfermos y recogían a
los huérfanos.
La uni6n de esta familia era completa , edificaba a
todo el mundo; los pueblos y las ideas vecinas se sentían orgullosos cou la proximidad del "Castillo." Cuando, para elogiar la santidad de nna mujer o la bondad
ele un hombre se buscaba un punto ele comparación, se
decía: ¡Como los l\Ioraigne! _\ la historia se unía la leyenda: se decía que el señor Gilberto se había arrojado
a la cabeza ele dos caballos desbocados y los había detenido a dos pasos de dos niñitos, los cuales hubieran
siclo muertos infaliblemente sin su socorro. En cuanto a
la señora Moraigne. la abuela, había chupado el veneno
de una picadura de culebra en la pierna de una leñadora. Ademas, el señor Moraigne, que formaba parte
del cuerpo de Franco-tiradores en 1870, había sido herido por nna bala en el pecho, y la cinta de la Legión
de Honor, que llevaba en el ojal, cubría el sitio preciso
de la herida. marcándolo, con una mancha de sangre
roja.
Una noche, el 31 de diciembre de 18 .. , el señor cerró las maderas de las puertas ele su biblioteca, cuyas
ventanas daban al jardín lleno de luna, revisó las puertas de la casa para asegurarse de que estaban bieu cerradas, y, con e l paso firme de un hombre ele cuarenta
años, que procuraba dulcificar para no despertar a la
señora, se dirigió a sn • recámara. Despues de.. desnudarse, se bañó en agua fría según el método del padre
Kneipp y se metió a su cama, pero uo pudo dormir.
Una gran mosca, cogida en los pliegues de sus cortiuas,
susurraba; y ese susurro cootínuo llegó a importunarle
como el va y ven de un pensamiento fijo. Se levant6 y
abrió sn ventana, esperando que el insecto saldría, pero
no [né así, y lo peor fué que no podía distinguirla ni
c~n la vela encendida. Cerró de nuevo la ventana, por
que la humedad le producía en la espalda una sensación
de estuco fresco. Vol\/ió a acostarse y oyó de nuevo a la
mosca; zumbaba como un trompo alemán; debía ser una
gran mosca.
Sus ideas, excitadas por el insomnio, se pusieron a
batir las ala5 y a zumbar al unísono. Llevaron al señor
Moraigne, por una sucesi6n de ideas muy natural, ~
hacer un pas·eo al rededor de sí mismo y a pasar revista
a sn jornada. No estaba satisfecho ele ella; había sido
uno de esos días vacíos y estériles, vividos sin bien ni
mal, pero empleados siu ningún esfuerzo en favor del
bien ni gran trabajo, y que dejan la sensación y casi el
sentimlento del tiempo _perdido. Trataba de encontrar
una compensación, una pequeña euergía puesta en acción, una orden útil dada por él, una lectura saludable,
o tan solamente un paseo prolongado e higiénico, como
los que se imponía a menudo, pues reconocía sus deberes para consigo mismo, y colocaba en primer sitio la
conservación de su salud viril y fuerte. Pero no hallaba
nada que valiera la pena de ser recordado; y esto le humillaba y le apenaba no poco, porque tenía un alto s~ntimiento de la responsabilidad individual; creía en e l
bien y lo quería activo, constante, desinteresa.do. C'lo lo
mezclaba con ninguna sanci6n religiosa, sino que era en
él una intuición ca~i ferviente del deber cumplido por
él en primer lugar.
Meditó, y mientras tanto la mosca invisible . zumbaba
continuamente:
"Soy muy rico, muy feliz en mis afectos, mi viejo padre y mi madre vieja viven aun; tengo t11la buena salud, mis bie11es son grandes; no debo nada a nadie y mi
independencia es ¡tbsoluta, puesto que qe rehusado todo
cargo político. N_o soy un mal vado; lejos ele eso. Tengo
defectos, sin duda, como todos; pero i-esutnienqo no
tengo mucho .que reprocharme. ¿De dónde viene entonces que esta ·noche, después ele un día como- cualquier otro, s~ento este mal~tar que no me es ,:!esconociclo, puésto que lo he senticlo en otrns noctíes ele in-

somnio semejantes? Por qué estoy triste, por qué me
siento solo, por q11é me descubro repentinamPnte dp•:graciado!"
La mosca 1l0 7.tu.nJiaba p. Tendió la oreja, espiando,
como si hubiera ·po-clji't,¡i oirlas, las respiraciones de su madre; de su mujer Y-~~n hija, detra5 de las paredes; sintió
una placidez que le enterneció. De el las no le venía
más que sonrisas, gracia reconforwnte y \'irt11d serena,
ernn sus "Santas" como él les llamaba, Reposaban en la
paz justa, irreprochables. El continuó:
"Por mí sólo, por mí sólo sufro y no por los demás.
Siento el alma pesada como si hubiera obrado mal. ¿ Pero es que no vivido hoy, poco má.5 o menos. como los demás días?"
Entonces, hizo sn exámen de conciencia correspondiente al tiempo transcurrido entre la hora que se levantó de sn cama y la en que volvió a ella, buscando escrupulosamente manchas y agujeros en la trama de aquella
jornada. Descnbría aquí y allá cosas dudosas, esas huellas _que dejan en el alma los gu iñapos de los ma los pensamientos:
.
"En primer lugar, dormí demasiado esta mañana. En
vez de levantarme con el sol me estuve desperezando
debajo de mis sábanas; es cierto que ayer me había fatigado en demasía, pero eso no es una razón. Me sentía
de mal humor, con la cabeza pesada y los ojos turbios;
me encolericé con el jardi11ero por que no había tapado
un agujero en la barcia comunal. Soy llevado por impulsos. la s;ingre me snbe a las mejill,1s; me dejé llevar por
la irn y empleé palabras dnn1s que ahora lamento. El
pohrP hombre. que me es tau de\'oto, ni siquiera osó levantar la cabeza y se alejó ;,rrastranclo su pierna coja.
Esa pierna se le quebró en labores a mi servicio, hace
cuatro años. Pagué al médico, la enfermedad y la pierna,
pero las malas palabra5 no se recompensan con dinero y
humillé a ese pobre criado sin necesidad.
De regreso a mi gabinete de trabajo, tenía cuentas
que arreglar, un gran trabajo ele números; en lugar de
ponerme a hacerlo, como era debido, lo dejé para mañana. Quise leer, pero mi pensamiento no me seguía.
Pensaba en nuestro pleito con los vecinos, los ele Gaurelys, por la faja ele tierra que limita mi bosque de haya~. Me dije con un placer malsano: "Puesto que quieren un p roceso. Jo tendrán, y ya veremos quién es el que
ríe al último!º' Pensando e n esto, movía la cabeza con
un a;re ele desafío rabioso; me parecía ver pasar en s11
gntn lancleau al conde de Gaurelys con su sonrisa impertinente, su mujer tan clescleñosa, sus dos hijos que
parecen pavos, y hasta su c.-iado grueso y su lacayo con
los pies rígidos como estacas. Y mi descontento, en el
fondo, venía de una picadura de en,·idia y ele vanidad
herida, por que esas gentes son más ricas que yo, y a
fuerza ele billetes de banco me han quitñdo tocios los
prados de Lermont que estaban de venta y que yo quería adquirir!"
La mosca apareció &lt;lé repente, volaba de un lado al
otro del cuarto, y rebotaba como si fuera n na pelota de
goma elástica. Se pos6 en el techo y permaneció inmóvil por un tiempo; el señor continuó:
- ".\ las diez hice enganchar y fui a la estacióo a esperar a nuestros amigos, los Dossut, que venían a almorzar. Mi perro Tom quería acompañarme y, pegado a la
reja, volvía hacia mí una mirada suplicante. Le grité:-Tom, vete! Y otra vez:-,Quiéres irte? A la tercera amenaza le dí un golpe con el fuete y lancé los caballos; su
gemido prolongado me hizo mal en las orejas y en el corazón. Aun cuando me sobraba tiempo. azuzé a los caballos que llegaron tres cuartos de hora antes de la llegada del tren a la estación, cubiertos de espuma; los hice esperar a la sombra de unos árboles, lo cual podría
haberles hecho daño. Esto es estúpido; y yo que cuido
tanto a los animales que me sirven.
"Los Dossut llegaron ; yo no habíñ visto a la señora clescl_e el _año p_asado, me sorprendió su elegancia y su apanenc1a de ¡uventu&lt;l. Llevaba un traje claro, un brazalete de oro tintineaba en su brazo y olía a "new-moonhay." Yo conservaba de ella la impresión de que era moren";, y encontré en su cabello reflejos aleonados; quizás
se ptDte. Haqlaba alto y rápidamente con una risita que
me llegaba a la nuca dándome una impresión ele frescura y acidés. Mi amigo Dossut me pareció envejecido.
;\'[is "Santas," con su simple y eterno vestido negro, esperaban a las visitas en la puerta ele la casa; nunca me
había sorprendido tanto su parecido, tenían la misma. mirada y la misma sonris;¡ rxact;imentc.

"Se sirvió la comida, me sentía morir de hambre y co·
mí demasiado. ::11ientras que mis "Santas" toca~ao apenas los platos y se abstenían de la carne, por ,sobriedad
y por escr úpulo de almas puras, a las que horroriza la
sangre vertida, la señora Dossnt y yo hicimos expléodiclamente honor al filete ele buey rociado con· vino de
Borgoña. Dos.5ut, que sufre ele gastritis, no bebía más
que agua. Se sirvió en seguida aves de mi corral; obligué a la señora a que repitiera el platillo y yo me atiborré con una vanidad inepta de propietario. Tomamos
el café en el jardín; tres mendigos pasaron sucesivamente por la reja y los tres fueron socorridos, pero esto me
clisgust6 porque Dossut sonreía como diciendo: "¿Ustedes socorren il: esos vagabundos? ¡como si no pudieran
trabajar! Llevé a_sn mujer a visitar mis invernaderos;
estaba encendida y sus ojos brillaban; olía a vida sana y
a carne fina; al perfume de "oew-moon-hay" se mezclaba un perfume de flor tibia cuyo nombre yo no podía
encontrar, porque no existe tal flor; era ella misma que
florecía en medio del calor del Est;o. Me prendé de esa
mujer, cinco minutos, bajo el fuego bru¡al de un golpe
de sangre que me .zumbaba en los oídos y en las sienes.
,Se di6 cuenta ella? no lo demostró, solo me dijo:
-:'11e parece que buscan a usted.
Un criado venia a decirme que el señor cura deseaba
hablar conmigo. Conduje a la señora Dossut al lado de
su marido y de las señoras y me dirigí al salón. El padre
Potereau-quiero bien a este viejo sacerdote. pero en esta vez me molestó mucho- me habló largamente de no
hospicio que quiere establecer para viejos y desvalidos,
la comuna ayudaría, pero se necesitaba mucho más dinero. Tuve la tacañería de hacerme sordo, y, como él
insistía, le objeté que mis gastos eran muy graneles y el
tren ele mi casa demasiado pesado. Con los ojos bajos y
las manos juntas, él escuchaba sin decir pala hra: al fin,
insinuó:
·
--El señor y la señora ele Gaurelys han contribuido y
son nuestros primeros su hscri ptores.
-¿ Por cuánto&gt; pregunté.
Me dijo la cifra y me hice inscribir por el doble. El
padre me saludó en voz baja y partió. Descontento de
m~ me reuní con la compa~ía; Dossut, separado de las
seno!·as, fumaba gruesos cigarros puros, me ofreció, )'
turne durante una hora, envolviéndome en una atmósfera azul y em~rollando mi espíritu: mi digestión me pesaba. Repentrnamente Dos.5ut se puso-a hablar de política. y, nada más tonto, tuvimos una discusión: me encapriché, apasionándome por cosas que me son indiferentes, y estuve _violento y agrio. D~ssut se sostuvo y yo tuve
que ceder, siempre sucede lo mismo con él. Felizmente
las s~ñoaas se mezclaron a _nuestro pleito para hacerlo
term1_1;ar; el_ coche estaba listo y yp los reconduje a la.
estacwn, feltz ele poderme separar de los Dossut al menos por seis semanas, puesto que no nos visitamos con
mayor frecuencia. iCómo es disparatado todo esto!"
La mosca, despertada, paseaba sobre el techo su sombra agrandada, se des¡&gt;reudió y \'ino a r evolotear al rededor de la bujía, vrr! vrr! El señor :\foraigile trató en
v~n?: de cogerla, y no pudiendo, echó un ,•aso de agua.
v1rt10 en él u~as g?tas de e~encia de menta y dió unos
tragos, Su ~ohloqmo, chstra1do por el insecto, continuó,
per~ la llllldad, el hilo, había sido interrumpido. Además,
s:n_!ta una necesidad el~ dormir. Lo que le venía al esp~r!tu no eran "?ás que ideas confusas, pero cierta ilaci6n
log1ca, la conc1e1~cia de que lo que tenía que reprocharse h_oy de mezquino, de brutal o de algo vil, lo había comeJ1do axer, antes-de-ayer, casi todos los días; lo comet~na manana, tocios los días, todos los añas, sin fin! Jos!1ut_os de per,?~• de cólera, de envi(lia, ele gula, de Iu¡una, de av_a n::1a y de orgullo, granos de pecado, germinando en 21zaoa en medio ele buenos sentimientos y sofocandoª. menn_do buenas voluntades. Se representó tocias
las sugest_1ones 1nnoblts que hubieran podido, a pesar de
toc)a su _virtud, _despertar en su alma al soplo de un capncho 1 n_consc1ente, capricho de imaginación; quizás un
cl~seo animal por una campesina vista con la falda recogida. o quizás e l haberse dicho, pensando en la vejez de
s\i¡&gt;~dre: '_'Con su herencia me haré construír nna casa. También aquellas limosnas egoístas, tan insnficient t cuando se 17s considera bien, toda aquella fortuna est n 1 q'.,e do~m1~ ~n papeles y documentos en su caja
fu_erte, la lllJ11stic1a de su prosperidad y de su dicha,
1et~ª~ que tantos obreros morían &lt;le hambre frente a
as á nea?_cerradas._ Y se le llama)&gt;a. bu.pno, generoso;
la_ven:rac,o_g esparcida sobre siu¡ tces "Santas" se había
extendido hasta el; todo el mundo le saludaba; el otro

r

día una mujer a quien clió una limosna tic cinco francos ¡., había
besado la mano! Cinco francos; en contraposición de una \'ida de
miserias, ¿Creía compensar de esa manera'
La humilcÍe mirada de su pobre perro se le apareció, 1xmi.uc s,;
asemejaba a la de la mujer; y pensó en toda esa multitud de seres
inferiores que satisfacían su despotismo caprichoso y colérico a veces. No solam:nte tenía a su servicio gentes, criados a quienes p.iga
ba, cuyo traba¡o explotaba pagándoles sueldos crecidos si se les compara con los de los otros patrones, pero muy módicos si se les compara con el trabajo que se les exige; o solamente hacía trabajar eÓ
su l~ga; a sus semejantes; ~ino también a animales a los que no
retnbma más que con la pitanza, y que debían sufrir su ley y obedecer a sus fantasía~. Pensó en sus caballos empapados en sudor y
record6 que no era la primera vez. que había abusado de esos dó1
ciles animales. Y, quizás por un recuerdo de su copioso almuerzo
pensó en la crueldad, adquirida por herencia, de nutrirse con la
carne de animales sacrificados, y gozar con el jugo chorreante de
la carne fresca bajo el cuchillo. Todo lo que hay de bárbaro y
mal sano en el hombre se le impuso, bajo el barniz de la civilizaC'ión, bajo el lavado de las aguas y los afeites, bajo la hipocresía
de los vestidos que cubrían su desnudez, y apareció ante sí mismo
feo, repugnante y despreciable. Hasta las tristes funciones de su
o rganismo, hasta las miserias de la materia se evocaron en su espíritu: la carne miserable y putrecible, el cuerpo muerto que se
extendería alguna vez entre dos lienzos, como en esa ocasión, con
la eterna noche en los ojos. Sintió despertarse en él un espanto
misterioso; el sentimiento de una vida mal empleada y la certidumbre de la muerte que se cernía implacable, le enloquecieron.
Oyó palpitar algo en el cuarto y crey6 que era la mosca que daba calabazadas contra los cristales, pero la mosca no había ca! lado,
y sólo su corazón palpitaba con fuerza en el silencio de la noche.
"'Dios mío, dijo angustiado, ¿por qué vivo si es que vivo ? Sí, vivo y me siento vivir, y seguramente que moriré, y, entonces ¿de
qué servirá que haya vivido? Todas mis pequeñeces, todas mis villanías, todas mis mentiras para con los otros o para conmigo mismo, mis instintos de bruto, el lodo que se me pega a los pies y los
sapos que mi corazón nutre, he aquí mi alma tal como es; así soy,
y el resto no es mas que máscaras y caras falsas. ¡Por qué soy un
sér tan bajo y tan abyecto, Dios mío! ..... .
Pero a esto no hall6 más respuesta sino que tocios los hombres,
aún los mejores, son así y que lo que podría reprocharse con la
mayor amargura, vomitar con el mayor disgusto, sería lo que haría con más frecuencia, el camino vergonzoso por donde transitaría, el vómito a l cual, como la bestia de la Escritura, regresaría
siempre.
Por mucho tiempo revolvió estos pensamientos a la luz pálida
de la bugía, sin encontrar soluci6n satisfactoria ni esperanza de
consuelo. Al amanecer, sintió que el sueño hacía pesados sus párpados; se levantó para apagar la vela y vió que la mosca, que hacía mucho tiempo no zumbaba, se había ahogado en el vaso de
agua.
Así pasó la noche del 31 de Diciembre de 1S .... , el señor ?,foraigne, cuya santidad era al mismo tiempo la edificación y el orgullo de sus vecinos.
PAUL M.\RGUERTTTE.
(Traducido especialmente y arreglado para el número de .\ño
:"&lt;nevo ele "EL MUNDO ILUSTRADO."
llustraciones de J-Ierran

1

111111 lll 111111111111111

Sólo tú has tenido
Para "El Mundo Uustr,ulo."
Sólo tú has tenido rosas ele ternura
para el bardo impío que te vi6 llorar.
Sólo tú has podido, entre tu amargura,
sonreír humilde ante el criminal ....
Tus manos ideales, tus manos albeantes.
bondades tuvieron por todo sn ma 1....
Se alzaron silencias, sumisas, amantes,
llenas de cariños, para perdonar ....
Tus róseas mejillas, tu pálida frente.
los ósculos locos recuerdan de ayer ....
(iLos besos amantes, que impiadosa mente,
te legaron torpes, pesadilla cruel. ... !)
Sonríes y tienes, para el seductor,
un gesto de ingenua, sencilla pasión ....
Y guardas tan sólo del conquistado1-.
suspiros de pena, tristeza y dolor .. ..
Nadie te acaricia; nadie va a tu lado
por la negra vía que te señaló el Dop Juan ....
Silenciosa vives, amando el pasado,
que es todo tu anhelo y es tocio tu afán ....
El pasa y te mira, tal si viese una
fácil conquista que antaño logrcí ....
(i Tal vez no le traen los rayos de I una,
ninguna añoranza de aquella que amó .... !)

Pensamientos

y tú, humilde sigues tu obscuro camino,
sin más pensamiento que aquel de su amor,
que puso en tu alma el fuego di,·ino
de una inextinta, sublime pasión ....

No va le la pena repetirte cada día c¡ne eres mortal: ya te con,·encerás por ti mismo.
Todo hombre, aún el más estí1pido, el más tímido, tiene en su vida un momento ele suerte, un momento en quelos demás hombres parecen colaborará su triunfo, en los frutos vienen a ponerse al alcance
de su mano para que los tome.
Esa hora, triste es decirlo, no es ni el trabajo, ni el coraje, ni la paciencia quien nos la da. Suena en
un reloj que no vemos y en tanto que no ha sonado para nosotros es inútil todo el talento y toda la virtud.
~o somos más que una brizna.

J.

Octubre,

1912.

AllTOl/TO URBINA.

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P.\R¡\ PX.\ \'JO.\, X ..\D.\

P\RTID.\

- T ono

EX LA ETER~Tr)..\11 .

Un año nuís de vida es para el nino un hecho
que ostenta satisfecho, con altivéz quizás.
Para el joven es sueño de ambición y cmoC'iones
cambio de corazones, sin rédito. a la par.
comercio de demanda nivelada la oferta.
mercado en cuya puerta, se lee: Quién quiere amar.
¡Cuán distinto en PI viejo un año má~ que pasa!
.... Es gota que rebasa. la copa e n que vivió!
¿Qué vale una existencia para lo interminable'
¿qué somos ?-Deleznable polvo en transmigración
ni siquiera una arena del proceloso Oceánnpara la ciencia arcano: problema si~ plantear.
~ i el conjlrnto de ,•idas de nuestra raza entera
dejan de ser quimera para la inmensid¡¡cl,
ni los años en serie dejan de ser un vuelo
ele los a.~tros del cielo. hacia l.1 eternidad ............. .
,Cabe dentro del Cos111os, la luz que lo ilumina:
¿ la caótica neblina, pudo ciar la creación?
¿ de dónde partió el gérmen de la naturaleza'
Si el mundo nunca empieza. ah-eterno existió?
Do reside lo eterno?-En la inmanencia estable
del orbe interminable en edad v extensión.
Eso inmenso que existe es lo.imperecedero
y en su conjunto entero. sólo hay transformación?
Si en la materia existe la fuerza y movimiento
¿ cuál es el elemento que los pone en función?
pues si ese movimiento contínuo, siempre ha sido
entonces ha existido en ese11cia cual Dios.............. .

......... ·........................................... .

En dó11de está Jo ignoto. en dónde el infinito
acaso son un mito, metafísica ideal ?
no podrá nuestro espíritu trabajando con tino
llegar a su destino si el alma es inmortal.
Hay que seguir ahondaudo de la vida el ~rcano
Si el hombre es soberano y rey de la creación
debé llegar el día en qne al Eter \'Olanclo
va vamos penetrando en sn existencia. real ........... .
·.... Lo eterno sólo cabe dentro del infinito
pues si esto fuera mito .... ¿dónde podría caber
en el átomo acaso-ese último baluarte
la más mínima parte, do se refugia el ser
hay quien crea que ese átomo, inenc~:,ntable hasta ahorli.
en que la fuerza mora, es el nudo vital. ...... . ....... .
Pe}o qué? los primeros principios ge existencia
pueden ser consecuencia. de átomos que jamás
deben ser para el hombre, no sólo imperce~tibles
sino hasta incompatibles con nuestra humanidad.
Quien llegará más pronto '.1- d~scorrer el ve!~
qne la tierra y el cielo de¡a s,n comprender.
¿ Cuál es el infi11ito? ¿Todo el orbe estelario?
¿ Jo Eterno es a1 contrario, un átomo inmortal'
Si en ambos fines reside la trinidad portento
de Fnerza- )fovimiento-y Principio ,·ita!:
Si esas causas dan vicia, y nunca cesan e !las
.\tomos ó Estrellas, es eterno su ser.
E l que usando de fuertes. mic_roscópicos lentes
investiga las fuentes del pnm,11.vo ~er
clavando sus pupilas la cabeza mchnada

en busca de il!norada y oculta pequeñéz
o el que por el contrario aleja sus miradas
en torno a esas mi riadas ele soles con fulgor
ese atrevido astró11omo que lanza a lo lejano
su anteojo soberano para encontrar a Dios.
Quien mirando hacia ahajo dentro ele J;i materia
,·e podrida miseria, la descomposición
de organ ismos 'fo mélicos r¡ue siempre ,·an huyendo
a la vez que comiendo, cual única función.
a fuerza de fijarse en seres tan raquíticos
con sus miasmas mefíticos su mente envenenó
en cambio; quien alti,·o la cabeza le,·anta
hacia grandeza tanta ..en soles y esplendor
su espíritu hahitua a lo inmenso y grandioso
volviéndose animoso, caracter luchador_...... .

. ............................................ ~.' .... .

.\hora viejo el poeta, que cuando vmo al mundo. ·~
trajo el gérmen fecundo, de noble inspiración
su nunca ya cansado, tropieza con problemas
que son cual anatemas de su insaciabl~ unción
y al \'l'r que en su cerebro, se va exti11guiendo el foc~
en r¡ue acaba? es un loco, suicida 6 santurrón ... . . .
¿Qné es para el tiempo u,1añó?- la unidad de medida
todo para esta vida,-nacla en la eternidad.
Diciembre

31

ele. 191 i.
DR. GREGORIO ORIVE.

EL REINO DEL DOLOR
( Para "El :\fundo Ilustrado")

En la efusión ele auroras, es sangriento escarpdo.
Un collar de turquesas de la tierra ante' el-cielo,
Y es una inmensa lágrima en la faz del vofcán!
~o \'es cuil se atavían las selvas con su manto
De perfumadas flores de a~peclo encantador? ....
La~ nubes vaporosas regaron con su llanto
l,.,a tierra, y de sus lágrimas ha nacido el encanto
. Que llamas Pr ima,·cra: génesis del amor'

La~ nubes son espíritus, que ,·uelan al espac&gt;io.
De linfas.sepultadas en turbulento mar;
Y ora for man los pórticos de r(istico palacio.
En bellos arco-iris. o en copos de topacio.
El lecho arrebolado del sol crepuscular!
· Has visto allá en los campos. en tardes otoñales.
Los frutos madurados que mece el aquilón? ....
Son coágulos de sa,1gre: hirieron mi) puñales
La tierra. Y.se cubrieron los surcos de maizales.
Y las vides tuvieton racimos en sazón!
Contempla las colmenas de reluciente poro:·
Contempla-sus nectarios pletóricos de miel,
Y piensa que es de sangre virginal su tesoro:
De corazón de flores en cuyo cáliz de oro
Cebaron las abejas el aguijón crüel! ~
Trasciende por los bosques la brisa perfumada?
Imprégnase el ambiente de aroma sin igual?..... .
Es porque la azucena-la flor inmaculada:'.llos dice en sus perfumes que vive aprisionada.
Y se marchita y muere circuida ele un zarzal!
:\Iás hay seres que guardan silencios de proscrito:
.\sí son los volcanes que aparentan f~ialdad:
Así son esas rocas gigantes de granito .
Que en su mentida calma co11templan lo infinito.
Cuando en su torno ruge la bronca tespestad !

Esos seres blindados tienen cuitas hura.ñas
Tan grandes, que no pueden mostrarse a J·extcrio1:,
Y entonces iracn11dos estremecen montañas,
,
O dejan que el barr.eno taladre sus entrañas
Que en oro y pedrería cuajáronse al dolor'

En el fatal concierto de la ~atura leza,
Todo sufre y demanda compasión y piedarl!
Es angustia infinita la sideral belleza,
Y por doquier se escucha la voz de la tristeza
Que en explosión de efluvios llena la inmensidad!

Tú piensas que la vida palpita por doquiera.
Cuando la noche rasga su lóbrego capuz? ....
Te engañas, no es la vida; la muerte es la que impera,
Que mil seres se agitan convulsos en la hoguera.
Y el fuego los clestrnye para e11ge11cl rar la luz!

Huma11idacl doliente, que envidias por felices
.\ los seres que bregan en redor de tu cruz:
Cua11do, a I hender las sombras, sobre los cardos pises,
ReAexiona: sin llanto, en la Aor no hay matices
Ni aromas: sin martirio, en los astros no hay luz'

Y la luz-ese llanto postrer de su agoníaDerrama en las auroras su púrpura imperial.
Y nos habla de e11cantos, de amor, de poesía, . ...
Y todo es entusiasmo, y todo es alegría,
Cuando baña las selvas el sol primaveral!

Porque todos los seres y cosas tiene n alma
Que padece, que llora, que se ri11dc a l dolor;
Y el efluvio que sientes te acaricia o te ensalma.
Es un grito de angustia que a tí vuelve la calma
Transformado en murmullo. en trino y en fulgor'
Has visto allá. eu las peñas cómo la linfa brota?.
Es un raudal. que mana ele herido corazón,
Que fluye eil"tre guijarros, y que el barranco azota
Para colma.r~las fuentes que traen en cada f(Ota
Caricias de las auras en c1greste cc1nción!
Y es la sierpe argentada de algún manso arroyuelo
Que desgrana cadencias ele la flauta de Pan ;

Así los seres todos en la Naturaleza.
Están pidiendo siempre compasió11 y piedad;
Es angustia infinita la infinita belleza,
Y por doquier se escucha la voz de la tristeza
Que en explosión de efluvios llena la inmensidad!
ENRIQUE
~1éxico -r912.

C. OLIVERA.

!'ara "EL :\I L":--DO ILUSTR \DO ."
\ lgu ie n dijo: "morir eu primavera es lo mejor Yo pienso que lo mejor será morir en Oto.ño.
.
Finge el viento responsos en los árboles; los ruiseñor es e11mude_cen; llora la torcaz; palidece.el c~elo:
tiemblan las arboledas al sentir los primeros beros fríos que trae el cierzo; las estrellas se velan misteriosamente; las neblinas comienzan a ensayar su fantástica danza; por la tarde. el toque del Angelus suena más
tristeme11te: y las hojas secas esas mimadas del Otoño,--rompen al fin las cadenas que las ataban a los árboles, y emprenden la marcha por los caminos en curva. ansiosas. ávidas de wr otros valles y otros horizon
tes ..... .
~forir, mejor que vivir: libertar el alma de las cadenas terrestres. v libertarla al unísono con las hojas
secas. ¡qué mejor!
-iPobres hojillas!-dice11 quienes las \'en caer del árbol.
-iFelices! - he dicho siempre cuando las miro lanzarse al viento como pajarillos ansiosos de cruzar el
espacio.
.\ves enjauladas son las hojas en primavera má.~ el Otoño. el suave. el amado Otoño. llei:(a a libertar•
las ......... .
Primero, para entretener las ansias de vuelo que las hacen temblar con impaciencia, comienza Otoño a
pintarlas ele rojo, ele amarillo, de dorado, mientras las acaricia y les repite la santa palabra: "Esperad, espe
rad . . ...... " Y a poco, desata con sus dedos amables el lazo apretado que las detenía, )' las deja r¡ul' buvan
alegres. enloquecidas por la rlicha del que estaba preso y ha recobrado su libertad ..... .
Entonces las hojas se alejan y vuelan cantando .. . . ,Que su canto es triste? Por eso es más hermoso. peri&gt;
no es que estén más tristes ellas. Ved que en e l momento de r omper sus lazos, es cuando empiezan a ,·i,·ir
a 11tes eran presas, eran esclavas a fuerza (por que la esclavitud voluntaria es la más hermosa de las libertaºdes); y ahora tienen propio y libr e albedrío: suhen. bajan, se arrastran. se detienen. ruedan. huyen. vne
Jan .. . .. .
iOh! no os compadezcáis de esas pequeñas almas libres que se llaman ''hojas secas." porque. ,·oos lo ase
g uro, son dichosas.
.
.
.
.
Cuando en los ca.minos grises me acompañan un buen trecho murmurando su m1stenosa canción no ad,
,·inada, yo sonrío con dulzura, v alzando los ojos hacia el paisaje tranquilo. digo sencillamente:
-Buen Otoño, amigo de Iás hoja.~ secas, ¡quieran tus vientos fríos herir dt! muerte mis sienes. y caiga mi
cuerpo bajo la mirada mustia ele t u cielo empañado, m ien tras llora la torcaz su mansa pena. mientras finge ~l
,·iento responsos en los árboles. y las amarillas hojas. libertadas al par que mi alma. huven en p&lt;Y.; de h1m1
nosos ,·al!es! . . ... . . .
Porque eres compasivo. amigo Otoño, ;no te falten nunca gloria y cantos!
Llue,·an, para la Primavera, rosas: para tí, divina estación de las neblinas. lluevan lágrimas· toda.~ las
q ue lloran los poetas románt icos. todas las que vie rten las mujeres tristes! . . ....... .

�--:

r

considerarlo como la iíltima palabra de la cultura tea·
tral h~y ~111 abismo, tan profundo que para saltarlo se
necesita ignorar la esencia de las obras esén iccas su
fuerza intuitiva, y los resortes que debe u tilizar, .'
La madre que roba al hijo, el hijo que·ma~adre,
h~_amante que se venga de su amado prostituyendo la
h1Ja. el~ este, el general que muere axfi.xiaclo por Iá bella.
que citó en elegante gabiaete de Restaurant a mister io·
sa c(ta; el hijo que asesina asu madre en una taberna ele
marineros, por haber sido robado por aquella:
l_a amante del apache que lo entrega a la just1c1a por haber visto en un brazo ,le él. la~
huella~ ?e un mordisco dado por la víctima
del cnmmal, cuando éste la mató· el centinela
q~1~ quita la vida ele 11n tiro a
prisionera,
d1c1enclo que 1ba a escapar, cuando viene la
rond~, para r¡ue le asciendan, después de haber sido el amante de un momento de la infeliz mujer ; y otros asuntos no menos sensacionales, pueden ser e&gt;.ateria dramática, pero de
la manera que el "GUI GNOL" los presenta
en obras cortas, comprimidas, b uscando el fina l
rápido, fuertísimo, violento, no es en manera
alguna progreso teatral sino retroceso manifiesto, y visible.
·•
_ Con respecto a la Compañía los elo¡rics son
¡ ustos, sobre tocio s1 nos referimos a la distinguida actriz Starace Sainatti, que lo mismo
encarna la ~ran d_a'!rn, que la mujer del pue·
blo, la cnmrnal v1c1osa, que la "entretenida"
de moda. Exterioriza con sumo arte los sentimientos del alma, taato más fácil. cuanto que
e n_ las_ o):m,s del "GUIG):'OL" no hay proceso
p~1colo¡r1co. La cleclamaci6n la sustituye, viviendo el personaje; y la pasión emotiva del
momento se_ manifiest.l_en_ras¡ros_ y detalles de

a

TE.\TRO COLOK.~-"GR.\:-.ID GUlGNOL"
, Con éxito creciente está trabajando la Compañía del
' (?RAND. S,UIGNOL" en México y antes de manifestar
m1 1~pres1on sobre esta clase ele trabajo escénico, debo
consignar, que no hemos visto lo que se decía de horro·
res, escena5 fuertísimas, correr la sangre y otros realis~os por el estilo. En los dramas de Echegaray y ele
S_ardou, en "LA LUPA" y en "M.\LIA" del teatro sic1hano, en la_ misma "FLIGL\ DI JORTO" encontramos
momentos mas pavorosos, más terroríficos, más fuertes
que en el repertorio del "GUIG)IOL.''
De mo10 que las señoras que no acuden a l Colón. por
las patranas que cuatro noveleros las han contado ele lo
que ocurr~ en los pequeños dramas que Saioati nos pre·
senta, deben concurnr y verán algo que les ha de inte·
resar seguramente y por lo nuevo, por lo se nsacional, y
hasta hay que decirlo por lo bello.
.\hora bien, 'ocurre preguntar: ese teatro ¿es nuevo, es
un progreso, es un ac)elanto? Creo que no; por retroce·
~o lo ten¡ro. Presc1ochr de la psicología de los persona¡es, de los ~stud10s de los caracteres, presentar sólo es•
cenas, real_1smos de la vida, películas habladas, no es
adelanto 1)1 ~rncho menos, niego en fin que sea espectácu_Io artistico._ Claro q11e hay fuerza dramática ; esto no
sp mega, a la vista menos perspicaz salta: pero de ahi a

•una fuerza exprcs·iva inmensa. Subyuga al espectador,
lo esclaviza, y nna vez dueña ele él. lo ,\soma al fomlo
de su alma donde 111 venganza, el amor, el crimen, la
delirante pasión rugen como fieras encadenadas. :...::. -~
La figura arrogante ele Bella Starace la ayuda mucho
ep. la ~ecución de las obras, pues la mirada , el gesto de
~quella mujer, fisonomía tan variable, tap ductil para
retratar todos los seotimtentos, toclas_~las emociones, to·

1;

Castillo que reune excelen_t~s condiciones para.,,e l teatro,
ha de procurar meaos ficc1on y más natur alidad, pues
por det~cto grande se j uzga, e l subrayar todas las frases, ~ac1endo el papel relamido y demasiado refino. ¿No
es cierto g ue dado el talento de la linda elamita joven
se han de corregir ciertos defectos? El señor Barreiro
que a uo dudarlo tiene afición decidida a la escena h a
de procu~ar ,?uir ele las exageraciones. E l tipo ele :'Jor•
ge ~e~clieta en la _c omedia de que me ocupo oo es tao
anhpáti_ca como el ¡oven actor lo hace. Diciendo sin
a.fectac,ón lo que el autor ha puesto e n los labios del rico pre~u~touso, obasta y sobra para delinear el ca;racter.
.\ lgo dma de alguno otro ú otros actores, pero espero
que la Compañía se reforme con artistas de más valía
que los que no quiero nombrar ' ¿no es cierto seña;
Coss?
Y cou esto )' alabando la buena medida de hacer guerra fran_c a y sm cuartel a los renovadores, aunque cues!e agresiones cobardes y criminales, resulta que el TEAf RO _MEXICANO m~rece ser el preferido y no es ele
extranar q ue las func10nes se vean concnrridísimas por
selecto y numewso público.

das las tormentas de sn corazón; transportan el ánimo
del oyente a los mundos ideales de h. fábula escénica.', •I
El p r imer actor y director ele la compañía. señor Sainatti, posee buenas condiciones en cuanto a voz y a ener·
gías pasionales, caracter izando los tipos con verdad su·
ma. E l aplaudido artista conoce los secretos del génerc
que cultiva, y ciñéndose a ellos hace una labor buena
dentro de esos límites y en esa esfera como acabode se·
ñalar. Quizás ahondando un poco, se viera al artista ele
recursos siempre iguales y ele efectos parecidos; pero co·
mo el "Grand Guignol" presenta las ficciones teatrales,
casi siempre iguales, resulta que el autor tiene que amol·
darse a idénticos recursos.
No tengo por tanto que examinar cada una de las obras
que vemos todas las noches, pues en el vastísimo repertorio del ''Grand Guiguol" no es fácil difer enciarlas en
su esencia. Ya sabemos que empiezan plácidas, q u e el
interés va eo aumento, que a veces se suceden las escenas, sin hallar la razón de todo aquello. y ele proato, por
un a frase sola, por un gesto, por un grito, todo se ¡:;one
en claro, cayendo el telón rápidamente. El espíritu ha
sufrido más que tortura, curiosidad; el espectador ya sabe que en el ambiente aletea el delito con su vuelo cr iminal, da por descontado este factor, solamente anhela
saber cómo será, en qué formaybajoquécircunstancias.
De manera que hasta cierto punto, el momento terrorífico es un accidente; lo esencial, lo nuevo, lo que se busca con ansia, son los detalles, los pormenores, las causas,
los antecedentes de todo aquello que arma la mano para
matar o para. matarse.
Solo me resta tributar alabanzas sinceras a tocia la
compañía, que dominando las obras por completo las interpreta bastante bien .

TEATRO LIRICO.

TEATRO MEXICANO.- "L.\ POESL\ DEL
M1STERTO."
Con este título hemos visto el estreno ele esta obra deb ida a la fecunda pluma de Tristán Bernarcl, autor de
gran ingenio, que si bien a veces recurre a efectos n o
. muy artísticos, presenta sus comedias con bastante verdad, cubriéndolas siempre con delicadas sutilezas.
Viendo "La Poesía del Misterio" título en verdad muv
bello, decimos, esto no pasa siempre, pero cuando pas.;,
¿ no es cierto que es muy hermoso? La fábula que pue•
de asemejarse a la tentación ele un Mefistófeles moderno
de frac y de "monocle" sobre el alma buena de un mu·
chacho pobre, sencillote, inocente, quep refiere volver a
su modestísima posición de pintor ele muebles, " casarse
engañándola con "Berta Miranda" millonaria. no cabe
duda que es una fábula interesante por cualquier larlo
que se la mire. Y, como al final bastante precipitado,
violento y falso, triunfa al fin el amor, la impresión de
la comedia es buena, sobre todo en los dos primeros ac·
tos. En el tercero ya se busca el hacer reír, y la verdad
aquella mezcla de burla y de romántico cariño, en una
mueblería, entre juegos de recámara y sillones y sofás.~.
y compradores que entran y salen, por grotesco lo tengo,
y palidece por tanto el efecto artístico. Quitado esto, el
d iálogo interes.1. los &lt;los carac-ter,.s de la obra están de·

i
1

'1

la ·cifra

Teatl'o Colón . • Una escen a de

"M~!eli&gt;--de buenas costumbl'es, " representada por ei..:i.h:i,rand Guig~:1. " • B ella.-,Stara'ce. S ainati, \pl'imera a ctl'iz del "Gl'a nd G uignol "
·- - ·
"" __ •

.r··. - .

.,_

T e atro Coión.-Una escena de la obra "Un
modelo de buena s costumbres"· -Una
escena de " Pasa la Rond a."

linea dos a maravilla, y la comedia es humana. qu&lt;' no es
posible negar esa tendencia ele la vol untad a lo poé1ic-o.
" lo fantá~tico, a lo q ue sale de lo vulgar y rutinar io.
La interpretación fué correcta por parte ele los prin·
cipales artistas sobresaliendo l\laría Luisa \'illegas que
hizo un.i "Berta" muy digna ele los aplai.lsosque recibió.
Mutio y Solares estuvieron a buena altura y la escena
se puso con esmero y elegancia. ,\ lgo diré de ciertos In·
n ares, pues no todas han de ser alabanzas. La señorita

Gran parte ele l;, Compañía que cu ltivó el género chico en el Teatro P r incipal se ha refugiado eo el L írico,
formando un cuadro muy bueno en el que alterna la zar·
zuela grande con tandas, y alguna que otra vez la opere·
ta, esto por fortuna en cor to número, en lo que se hace
perfectamente.
Ultimamente se presentó ~l popular Gavilanes, gran
refuerzo a no dndarlo, y que ha de ser elemento para
que veamos hL~ bueuas obras estrenadas del género chi·
ca en Madrtcl, que bien merece que las coaozcamos en
:\léxico. Hasta ahora. la verdad, en la escena. deJ Lírico
no se ha presentado nada que valga la pena, cuando hay
tanto nuevo, y no he ele hablar de las bufonadas del día
de Inocentes que por una vez pasan. El cronista espera
ver buenas tanelas, pues cuando hay tiples bonita5, acto·
res ele buena cepa y actrices como Eteh·i na Rodríguez
de '.ª~ta valía y tan querida de nuestr o público, h ay que
dec1d1rse co1:1_franque~a por las_taudas y darnos lo que
en_ otra ocas1C?n produ¡eron deleite. Así lo espera el p ú·
bhco de ~1éx1co y creo no se han de ver defraudadas sus
e speranzas.
Del resto de los espectáculos semanales nada hay que
decir, la variedad triunfa y solo mirando al futuro, diré
que terminadas las tres funciones de Opera en el Arben dadas ayer sábado. hoy domingo y mañana lunes,
veremos un transformista, y después allá, para primeros
de Febrero e l insigne Borrás vendrá a l teatro citado,
con un nuevo y admirable repertorio español.
LU IS OE L.\RRODER.

�",.,.,

:.:-

,:, · ,;•1- .

•

Una Grande

E:\' EL

"Country- _C-lub"_'
La nota social de mayor dintiución y que dejará recuerdo mas perdurable en
nuestros círculcs elegantes, entre las registradas con motivo del fin del año prox1mo
pasado, es sin duda la "grande soirée" con que el "Country Club" obsequió ·a sus socios la noche de San Silvestre.
·
En el gran salón del edificio del club se reunieron los trajes más bellos de todas
las épocas fielmente reproducidos y gallardamente llevados por b~llas damas y apuestos caballeros.
Las joyas y enc~jes de gran valor de nuestras aristócratas familia~, recibieron su
justo tributo de admiración .
Damas y caballeros ele todas las edades y naciones alternaron con fracs rojos y
negros de irreprochable corte inglés.
L:t calzada que circunda el edificio fué pequeña para contener los magníficos automó1·iles que conducían hasta el pie de la escalinata del vestíbulo a las familias.
.\ la media noche, cuando los silbatos anunciaron la muerte de un año y · nacimiento del otro el entusiasmo y animación fueron extraordinarios.
El baile no cesó hasta las primeras horas de la mañana en medio de la mayor
an in1ación.
Hubo quizás algunas notas que deslucieron de lo que debía haber sido un conjunto perfecto; recordamos la venta de boletos a la puerta del club, venta que permitió
que se mezclara entre la selecta concurrencia alguna menos selecta, pero este pequeño lunar no fué notado, y rr:ás vale así.
, .
La falta de corriente eléctrica por la mañana no era posible preverse , y qi6 al
desfile de trajes de fantasía un caracter muy pintoresco que hará que no se olvide en
mucho tiempo.

G-rupos de· elegantés trajes de fantasía y correctos de etiqueta lucidos durante In
·•
- sóirée del "ConnfrJ Club"

Para "EL l\IU).;D0 ILUSTRADO
Envuelto en sus neblinas cenicientas, deja caer d,cspiacladamente sobre las florestaS--las amadas predilectas del Sol-innumerables ráfagas sutiles y heladas que se desprenden a su paso, y las pobrecitas flores,
antes de entumecerse, oscilan medro.iamente sobre su tallo humedecido y no creen, no quieren creer que
aquel reinado sombrío trae entre sus liturgias el mandato inexorable de la destrucción y de la muerte ..... .
y entonces, la vivaz campiña, la incubadora ardentísima de los perfumes inviolados, la que provoca orgías magnificentes con los colores que ocultan cautelosos Jo, botones. aband6nase a la más incurable languidez y a la primera lluvia casi impalpable que la escarcha finge, y q_ue incesantemente cae como dúctiles vellones, conviértese en extenso yermo del que huyen los rebaños hambrientos, las aves ateridas y los amantes
que fueran en busca de las sonrisas del Sol
.
En el pelo argentado del Invierno se acurrucan las melancolías con que el Otcño tiñera sus tardes radiosas de majestuosos crepúsculos ....
De~pués, cuando bajo un cielo triste y huraño adquiere al fin todo el poderío de su glacial soberanía,
arrebata los áureos reflejos que el blondo rey enviara en sus dardos y se corona de plata en los picachos que,
a semejanza de los ideales. acechan eternamente al infinito ....
Entonces ...... se acallan en luctuosa extinsión los parloteos nerviosos de las fontanas, enmudece también el arroyuelo que en bullanguera coquetería ha descendido de la pendiente y en vertiginosa fuga de reptil camina trazando meandros y. a veces. retardando su curso. se solaza en los herbazales, mientras cae sobre
sus límpidas ondas el trémulo y apasionado reflejc, de la luna .. . . Y cuando, en el rodeo de un ribazo, extremécese de goce supremo porque escucha la turbulencia de un afluente. experimenta en su elástica linfa el
cautiverio frígido del Invierno y al fin, perplejo se detiene y, perdiendo sus bríos. resígnase bajo la invencible coraza de hielo que le subyuga.
·
¡Oh. tot\'O Soberano! La Primavera decora los campos con apretadas filas de joyantes lirios; préstales
vida y calor, provocando el incendio de las rosas y señala como índice excelso al p61en fecundo los miríficos
senderos del amor .... ¡Y tú. la senectud del año, haces que agonicen de sed los flexibles nenúfares, despojas
a las frondas de sus lucientes arreos, entenebreces los nidos amantes de las aves, impides la explosión de la
prolífica simiente; con el cierzo bramador vuelcas las corolas que avaras guardaban el dulce néctar del Estío, cristalizas las espumeantes ondas del Bósforo y del Danubio; y. a semejenza de la muerte, exhibes implacable, eu toda su desnudez, las escuálidas formas de los troncos. que se contraen, nostálgicos de los verdores
tiernos y de los renuevos que glorifican el paisaje .... !
¡Con razón las almas tristes. las almas de los protervos. las que no pueden derramar sus expansiones en
las tibias veladas ne! hogar, estremécense al choque de las primeras saetas invernales y, dilatando en ellas
sus dominios híf ubr ,s·el invencible hastío. se agitan desesperadas en el mar infinito de la amargura! ,.
Empero, las almas blancas, las que han sabido conservar la insólita frescura de las ilusiones en flor, sorprenden los encantos y seducciones del viejo rey que nos conduce a la Primavera, y, a la par que la lluvia
entona sobre los cristales sus monótonas serenatas, entregándose. en medio de una unificante y poética placidez a sobornar al buen anciano. entre el rítmico crepitar del lecho que moribundo se retuerce en las garras
igníferas que purifican y alientan!
Allá, en ese reducto infranqueable, des!ízanse las horas envueltas en los goces purísimos que da la virtud
y tienen. con la algazara infantil. el himno más grandioso y santo de la creación: ¡el himno del Amor!
.\GUSTÍN ALFREDO NÚ5:EZ

�"PA-Z

el antro que servía de prisión al Amado. Los centinelas,
desde las almenas. la habían visto de noche. empinada.
atenta, pegado el oído a la tapa de la cistema para escuchar siquiera sus sordos y febriles pasos de león enjaulado. ¡Y siempre "El!" ¡Siempre su rostro encrespado, sobrenatural y salvaje! ¿Por qué no la amaba' ¿Por
qué la había despreciado? ¿ Por qué la insultaba con
aquella voz de trueno? ¿Qué clase de invencible castidad
era la suya? .... Estaba despechada. herida en lo más
hondo, celosa de aquel Jehová que se interponía en su
pasión bramadora. Su flexible cuerpo de pythón voluptuoso temblaba como una hoja constelada de rocío. Su
divina cabeza, de pelo sujeto con tirillas azules y bellotas de esmeralda, abatíase sobre el triple collar de amuletos caldeos que brillaban en el pecho, y sus raros ojos
de inverosímiles fijezas fosforecían como diabólicas ágatas estriadas de oro.
_ Así perrn¡¡.neció por largo tiempo, inmóvil, trágica, reconcentrada en las fluctuaciones de sus pensamientos borrascosos. Las bocinas de las torres interrumpían isócronamente el silencio de la noche con sus épicos canglores.
Entonces alzó el nardo azulado de su frente, arrancó y
tiró al gran patio su corona de anémonas marchitas, y
en actitud hierótica tendió los brazos para invoca r a la
luna; pero en aquel momento, del lado de las cisternas,
resonó una voz cavernosa, implacable, terrible, de sonoridades extrañas y tonantes que infundían pavor:
-iAy de tí. hija de víbora, hija de incestuosa, hija de
Babylooia! ,\sí como e l basilisco se retuerce en la llama;
y el podrido sarmiento en la hoguera que lo purificará:
.Y el escorpión del desierto en un horno caldeado, así tti
caerás blasfemando en las brasas ele tus abominaciones;
y el Señor no se apiadará de tí por cuanto has· permanecido sorda al llamado ele los arrepentimientos. Y se
derrumbarán como borrachos los muros ele tu casa: y las
teas ele tus enemigos incendiarán tus ciudades: y las serpientes que arrojaron en mi foso resucitarán v se revolverán contra ti, mordiéndote el calcañar: y de tus carnes
libertinas, que d ila tan con lujuria las narices de los paganos, sólo quedarán, por mandato del Eterno. montones

Por él sendero de la vida
Que nos conduce hacia la' paz
De los sepulcros (siempre blancos
-De una blancura sin igual- ,)
Por el sendero en donde a todos
Nos es preciso caminar
Para alcanzar al fin del viaje
Siquiera un poco de piedad,
Vamos camina que camioa
Sin comprender adonde van
Nuestra envoltura desgraciada
Que nada tiene que legar
Y nuestros sueños e ilusiones
Que tienen algo de inmortal .. ... .
Vida monótona y tediosa.
Vida sin causa ni motivo,
Que es para todos una carga
Y para muchos ur. martirio,
Vida suspensa entre dos series
De cinco puntos snspensivos
Como un misterio siempre abierto
A las preguntas de los vivos,
De los encantos con que halagas
A los viajeros del camino
Que van cansados y dolientes,
Sólo el sepulcro es lo que pido:
Allí la paz no será un sueño.
Y paz es lo único 'que ansío,
Pero una paz total y eterna
A la que siga un negro olvido ..... .

Aurora
(Para "El l\1undo !lustrado")
\'en .... La nostalgia que me hirió es profunda.
\'eámos juntos apuntar la aurora;
Quiero un rayo de luz, roja y jocunda,
Que todo lo ilumina y lo colora.
Tengo miedo a la noche iconoclasta;
Al rodar ele los mundos siderales;
Me atormenta la comba, negra y vasta,
Y agonizo en las horas vesperales.
Ven, acércate a mí, tierna y-amante;
,\huyenta m i dolor duro y sombrío;
Da calma a mi razón febricitante,
Que siento el alma tiritar de frío.
Ya la noche agoniza: en el oriente
La luz descorre su nubloso manto,
Y ya la aurora, plácida y sonriente,
Irísase en las gotas de mi llanto.
El horizonte empápase de grana.
Y la luz tras el monte centellea.
Ya llega el despertar de la mañana . ...
;.\cércate. mi bien .... . r¡ue yo te vea'
:\1írame: así, que tu mirar fulgente
Convierta en flores mi pesada cruz.
.\rranca las espinas de mi frente ....
¡Que la sombra se acabe!. ... ¡Que haya luz! ....
Sacude tu !eta rgo y tu bel~iío . .. .
El cielo se arde con fulgores rojos . . . .
De tu amor y tu espírit,, me adueño ... .
¡¡Se hizo la luz en tus divinos ojos!!
~1.\:---UEL TOl{RES OROZCO.

El Presidente de la República recibiendo y correspondiendo la felicitación del Cuerpo Diplomático en ocasión del año nuevo.

N·oche Galilea
. \scenclió un escaño y se detuvo pal pitan te. Desfallecía.
Su nuca se doblaba perpendicularmente a sus,espaldas.
Su cabellera leonina colgaba hacia atrás como un quemado chorro de líbica miel. Llegaba de la sala de los
festines donde la habían ensordecido. hablando del pro·
feta Elías y del Mesías esperado. las discusiones de los
sacerdotes fariseos y saduceos, ele los estoicos esenios y
ele los galileos amigos del Tetrarca. Llegaba maread,,

Spo~.

Juego de baseball entre los teams Williams y Challners, en Agrlcultara, el domingo pasado. el
·
vencido y el vencedor.
-

La opulenta clanzadc. ra acarició a su favorito, untando
con el perfume del incienso )' del gálbano y aturdida
pon•l sua,·e y tibio clorso''.sus afilados clec_los ungiclÓs con
por los aromáticos ,·inos ele tamarisco y palma que ,·eel bálsamo de Galaad. sus frágiles dedos cuajados de
nían de Byblos )' Safet .\nhclaba la frescura del ai.-c
sortijas cuyas piedras preciosas cintilaban con ,·isos estulibre. la calma nocturna, la paz de la soledad. Le rependos: luego. sonriendo con imperceptible amargura.
pugnaban aquellas caras demasiado conocidas: la del jecomo si besara la hermosa boca de "'El." con sus pequefe de los pastos. la del babylouio Iasim, la del maestro
ños labios chupó apasionadamente, largamente. su pico
ele las escrituras. la del administrador de las salinas.
sonrosado. y quedóse pensativa ante el azulado humo del
.\demás. había escuchado de nuevo ··su \'Oz," aquella
cinamono que ardía en cuatro pebeteros ele pórfido.
melódica voz espantosa que a través del disco ele bronce
En vano. a la hora ele tercia, sus esclavas la rlivertían
sa.lía de las profundidades de la tierra para lanzar hotocándole la flauta. los címbalos, el arpa y los crótalos.
rrendos :,natemas. La brisa que soplaba del lago de GeElla huía. burlando a Herodes. para rondar sigilosamente
nezaret, de los cármenes ele Engaddí. del valle del Hebrón, ele los viñedos de Sarek y de los huertos de granados. higueras y sésamo que manchaban las lejanas ciudades ele Cafarnaum. Tiberiacles y Xazareth. la refrescó
un peco: pero. no obstante, tintineaban las cadenillas de
oro de sus ajorcas, en el cutis blanco de sus tobillos, bajo los negros cafzones bordados regiamente con mandrá·
goras ele cimotanas traídas de la Persia. Tuvo que apoyar
su crispada mano pálida sobre la bruñida balaustrada de
sicomoro donde espejaba la luna su luz amiga. miste1;iosa y fría. A lo lejos. eu redor. la sacrosanta Sión do-'mía
vigilada por la ciudadela de '"~áchoerus" y por la formidable torre Antonia: dormía entre sus profundos valles
salpicados de olivos, sus murallas almenadas y sinuosas.
su azufroso mar Muerto y las innumerables cúpulas do- ,
radas de sus templos y sinagogas. toda vagorosa como
una fantástica ciudad de opacos alabastros. Ella la contempló un instante con sus rasgados ojos de capelardentes joyas en cuyo interior parecían brillar dos llamas,
lanzó un suspiro de cansancio y permaneció indecisa.
reprochando dulcemente a la luna que enfermaba sus
nervios .. ..
De pronto la rozó una sombra alta y seca. medio desnuda. tocada con una peineta y armada con broncíneo
cuchillo que despedía lúgubres fulgores. Se estremeció
como si huhiese visto al demonio Magog que tanto anunciaban los nazarenos. Era Mannali el verdugo:
-,Dispensad, princesa!
Y elástico y silencioso a la manera ele macabro mono.
se perdió por una calada galería. en dirección de las
cabal l!lrizas subterráneas.
Al verlo, tuvo ella un fatídico e infantil presentimien·
to; pero ya repuesta del susto, siguió ascendiendo lánguidamente. con perezosos vaivenes de palmera. por la
amplia escalinata de mármol ele Naxos que conducía a
la terraza del palacio. A medida que subía. su respira·
ción hacíase fatigosa: sus breves pies, calzados con chinelas de pluma~ de colibrí. se pos."lban fuertemente en
las los.is, para no caer; sus duros senos de virgen cananea transparentábanse a través de su verde y finísimo
brial de tornasolada seda imbricada con láminas de plata; las calcedonias ele sus orejas n acaradas entrechoca·
bán Iei•emente. y ele vez en cuando se desprendía algún
pétalo de las rosas de Arabia que ensangrentaban sus
delicadas sienes. ¡Estaba imponderablemente bella!
Por fin llegó. Los cien pavos blaneos de Hercdes An·
tipas despertaron alargando sus cuellos y sus coronas de
á:rmiño. Había noches calurosas en que dormían plácidamente sobre los inmaculados florones de piedi-a marmórea. atropados con amor. semejantes a cráteras de nie·
ve, aspirando los acres y deliciosos aromas de los myrthos,
de los jazmines, de los arrayanes y de los laureles-rosa
Sport. Posse de jugadores del Williams; al bal y'
que susurraban allá abajo en el jardín maravilloso.
en la caja.

Señor Director de la Escuela Correccional de Tlalpam
donde se efectuó la fiesta de premios á que
se refieren los grabados adjuntos.

ENTONCES
.\1 galano poeta Don Enrique
Fernández Granados.
(PARA " EL l\h;:rno lLUSTRADO")
Será una tarde triste, dolorosa,
cuando mi cuerpo pálido, ya inerte,
al fondo bajará de humilde fosa
para dormir el sueño de Ia_~uerte.
Allí, tal vez tu mano cannosa,
compadecida de mi amarga suerte,
irá a dejar, solícita, una rosa
cuando en tí mi recuerdo se despie rte·
Entonces .... ¡ay!. ... quizá transfigurado
en un suspiro, volveré a la vida
para besar tus labios y tu frente . .. .. .
¡Entonces, de mi amor infortunado
yo te hablaré con voz tan dolorida,
que ha de vibrar en tu alma eternamente!
JUAN CASTRO.
\Téxico, D. F., r9u
El señor doctor losé Terrés. director de instrucción
primaria, presidiendo ia fiesta de premios de
las escuelas de Tlalpam. en la Escuela
correccional.
de gusanos asquerosos que hen irán en la ruina de tus
pecados!
. .
_
-ilaskanann ! ¡Iaskanan! ¡!rtto espantada la pnncesa
y su precioso cuerpo de culebra incrustada ele plata
rebotó retorciéndose, dislocándose. coruscando, enroscándose, azotando con espasmos de odio y ele pasión la
blancura del augusto mármol. .\ lo lejos so oían los sones funerarios de una guingra ....
Cuando el sol de Nizam doró con sus rayos el orgu11oso templo de Jerusaltm y volaron hac_ia el yeme_n_ los
primeros alcotanes. H erodías la encont_r~ tendida. hv1da,
desmayada bellamente como un gran Jmo de seda.
E ra Salomé, princesa de Judea.
SEVERO .\:11,\DOH.

..

Gru110 de alumnas de las escuelas de Tlalp,1n, que tomaron ¡iarle en la fiesta de 11remios.

�1r•~~lf'.~ptt~7i1~~7~77;:~;~;-~;ffl,~;1r1t-~·•
Gllit: -~

,

J~~~

L os Reyes Magos han llegado ya, mis querida:s lectoras; su venida es deseada ansiosamente por los niños que
esperan ver raalizados en este día venturoso, todos los
anhelos por los cuales han suspirado, quizá durante un
año entero.
Mas no es solamente a los niños a quienes traen obsequios los buenos Reyes del Oriente; su prodigalidad se
extiende a toda clase de personas. ¿N u nea habéis recibido de ellos algún favor, lectoras mías? Pues no perdáis
la esperanza de obtener sus generosas concesiones; y si
queréis saber hasta dónde se extienden éstas, os referiré
una breve, interesante y hermosa historia, que leí hace
tiempo, y cuyo sugestivo encanto aún no se debilita en
mi recuerdo. El poético relato nos cuenta cómo una joven y linda desposada, no obstante amar inmensamente
a su prometido, sentía, sin saber por q ué, un gran temor
de no encontrar la dicha en el matrimonio. Su alma inocente, pura y tierna, nada conocía de la vida; educada
desde sus primeros años en un colegio de religiosas, tenía toda la frescura de una flor recién abierta, Acababa
de volver a,su casa, una noble y lujosa residencia, en
donde era adorada por sus padres, de quienes era la única y querida hija.
•
La bella protagonista de esta narración, amó y fué
amada; su feliz existencia no había te11ido, por tanto, ni

~ l t i;;4i?r n;J~; )t¾;,!;il

una sola pena que atormentara su alma; pero con la instintiva clarividencia de los espíritus refinados, compreod(a que esa d icha no había de ser eterna, y pensó, muy
d iscretamente, en la justa compensación de penas y
alegrías q_ue se observa en la historia de la humanidad.
Entonces, comenzó a temer por su próximo cambio de
vida, y un tenaz presentimiento de ser desventurada en
su matrimonio, la atormentaba sin cesar, haciéndola sufrir largos y crueles insomnios. No existía, sin embargo,
ningún dato para fundar debidamente esta penosa inquietud; su prometido era un caballero intachable; joven,
rico, leal y generoso; ¿a qué fin, entonces, estos presagios
fatídicos? ...... Mas la bella desposada no podía tranq uilizarse, y una angustia indefinible la hacía padecer
sin descanso.
Llegó. por fin, la víspera del día de Reyes, y durante
esa noche lumioos;¡,. mientras la suave claridad de la luna, acariciaba al mundo que dormía en una calma profunda; en tanto que el castillo señorial permanecía silencioso, y en las grandes habitaciones desiertas se respiraba aún la atmósfera de la fiesta que acababa de concluir, nuestra interesante protagonista se levantó de su
lecho; envolvióse en una bata vaporosa y blanca; cruzó
las estancias solitarias, en las cuales se marchitaban lánguidamente las flores que habían ofrecido su perfume y

~

jante a lo., piadosos Magos, que en esa poética noche,
víspera de su fiesta, vienen al mundo para traer a los
mortales a lgún dóo precioso, cooio es la ilusión, el consuelo o el descanso!

i"'N~)

su belleza, durante la espléndida recepción ...... La
desposada fijó en ellas sus ojos, pensando con inmensa
melancolía en la brevedad de la dicha; llegó a un salón
én donde se ostentaba un suntuoso tapiz que representaba a los Reyes Magos, caminando bajo el fulgor de la
estrella; llevando entre sus manos los preciosos dones que
iban a ofrecer a l Divino Infante.
La joven los contempló largo rato, y i uego,,arrodillándose delante de ellos, pronunció esta sencilla oración:
"Santos y queridos amigos míos, desde pequeña tengo la
costumbre de acudir a vosotros, siempre que he sentido
en mi alma alguna inquietud; ya véis ahora cuánto temo
por mi felicidad; el amor que llena mi corazón ¡me hace tan venturosa! ¡La dicha humana es tao breve! .... Si '
sabéis que mi felicidad no ha de ser duradera, lle'i,adme
con vosotros para acompañaros en ese viaje sagrado que
todos hemos de emprender a una vida mejor" ..... .
Después de haber dicho esta inocente plegaria, la desposada sintió un sueño profundo; se recostó en un diván
que estaba próximo al maravilloso gobelino; cerró suavemente sus párpados, y se durmió. para no despertar jamás ...... Los buenos Reyes del Oriente, se la llevaron
antes de que conociese el desencanto.
¿Verdad que es bella esta historia, lectoras mías?
:cuántas de vosotras pedirán desde ahora un_favor seme-

I

Ya que en las crónicas pasadas hemos ofrecido a rutestras lectoras las noticias más recientes que la Moda indica para la confección de los elegantes trajes de baile
y los suntuosos mantos que acompañan a las lujosas " toilettes" de ceremonia, hoy debemos hablar de los hermosos y artísticos peinados con que deben complementarse
cltchos atavíos. Inútil parece decir que el peinado es uno
de los mejores elementos para realzar la belleza femenin~, ~o nos cansaremos de repetir que el Arte y la Moda
estan siempre de acuerdo en las diversas manifestaciones de ésta última, Vemos, en efecto, que el cuidado de
la línea, la disposición de las telas, los dibujos, la trama
y el colorido, tienen toda la comprensión del sentimiento artístico, siendo él quien preside las creaciones reoo,•adas cada día del adorno y "toilette" femenina. Con una
poca deobservacióo encontraremos la "Poesía;" el hada
encantadora que realza maravillosamente la belleza de
la mujer, idealizando cuanto toca con su varita mágica.
Es de esta manera como el Oriente trágico y turbador,
nos presenta en el momento actual el esplendor de sus
telas Jamadas de oro o plata, sus draperías envolvieotes,
de muselinas sedosas, y sus pedrerías cintilantes y deslumbradoras. Los pesados brocados, los da.mas·
cos de seda, mezclados con hilos metálicos, empleándose para los sontuosos mantos de noche,
los trajes de baile con todos los primores y re·
finamientos de que ya hemos hablado. los "aigrettes" colocados sobre los cabellos, retenido~
por "cabochons" de piedras preciosas, pueblan
los salones modernos de encantadoras "huríes,"
bellas griegas o cabezas bizantinas. de un estilo purísimo que da a las reuniones actuales
un carácter particular y ,·erdaderamenteatrac-

- ---.

mente las mujeres muy jóvenes, las cuales, comprendiendo que la juventud es una diadema que embellece todo
lo que se le :1cerca. se atienen a ella para disponer sin
temor su pernada de noche. No hay que fiarse de nada
de esto: lectorll;5 mías; es mejor consultar la opinión de
~10 hábil conse¡ero, a fin de obtener e l peinado que meJor convenga a la fisonomía en general.
. La ondulación de los cabellos es indispensable para
e¡ecutar cualq111er tocado moderno, pues es imposible
negar qu~ no hay gracia ni arte posible, empleando los
cabellos s111 ese-requisito. La disposición de la cabellera
después de ondularla convenientemente, es hacia atrás,
para formar . el nudo griego, todo vaporoso, o·eg1igentemente recogido. que tanta gracia presta al conjunto en
general. Todos estos peinados se adornan con múltiples
creac10oes, a cual más linda y artística. Ya son redes ele
pedrería o de hilo .metálico, rematadas en los lados por
dos broches de filigrana o de piedras preciosas, los cuales sirven para sujetar la red bajo el nudo de cabellos.
a manera de barreta. Del primer broche se desprende
un segundo, unido a aquél por
- ·medio de cadenillas de perlas
o de diamantes. Este último
broche se coloca en lo alto del
peiuado, casi sobre la sien, y
las cadenillas o sartas de perlas caen a los lados del rostro,
prestánd~le un encanto indecible. También se usan mucho
las diademas de pedrería en

-·

tivo.

Estas artísticas fantasías tienen, no obstante
sn indiscutible hermosura, un peligro real que
debe evitarse a toda costa. Dicho peligro es el
ele caer en errores de estética, por uua audacia mal interpretada de las tendencias modernas. En este error pueden incurrir más fácil-

'

.

Traje de paseo.

lana, y a la vez flexibles, que
abrigan y no pesan. Lo único
que es preciso tener en cuenta al elegir el género es que
sea un tejido muy compacto,
para evitar que las ramas se
enganchen. ·

La forma debe ser senc'illa,
cómoda y confortable; ·1a fal·da corta, a r5 centímetros' del
suelo, exige cierta amplitud;
2, 10 metros es suficiente. · Por
los costados se recoge el vuelo en dos tablas hechas hacia
adeñi:ro,. pespunte·adas hasta la
rodilla, y sueltas después, Si
se quieren sujetar mientras
dure el descanso, pueden ponerse dos trabillas con bbtoElegante peinado para soirée.

forma de ·espirales o anchas cadenas, luciendo medallones de filigrana o pied ras preciosas en lo alto
de la frente y a los lados
del p~inado, coloca.ndo en
el izquierdo un alto "aigrette" de plumas.
MARGARITA.

Por el momento, el "sport" que priva es la caza. Algunas elegantes dicen que teniendo la escopeta en la
mano, se olviélan de todo, menos de la "toilette" a propósito para tener la escopeta.
Hay tres clases de trajes para caza: el de la verdadera cazadora, la amazoná, de la que sigue a caballo las
peripecias de la batida, y el vestido de las que pacíficamente se dirigen en coche al -sitio donde se sirve el al-.
muerzo.

Toilette de gran lujo para recepción.
Abrigo salida de teatro.

Traje de baile

Abrigo de nutria y terciopelo para paseo.

L as primeras eligen tonos tierra, verde de otoño, marrón verdoso o verde obscuro, de terciopelo "cotelé,'-'
que se llama " Chásseur," como .parece lógico dado su
,,bjeto. Las rayas son anchas y de bastante relieve, y tiene la ventaja de que la lluvia no le estropea. El terciopelo "cotelé" puede mojarse dur ante varias horas sin que
se chafe; es un tejido sólido y resistente a toda prueba.
Además ele los terciopelos se usan las telas gordas de

nes.

Una precaución indispensable es poner a la falda de caza un falso ele cuero
finito, con el doble objeto de perseverarse de la humedad y de las espinas, que suelen introducirse traidoramente.
E l gabán tendrá la forma de un blusón, completamente suelto, con un cinturón flojo que no dificulte
e l movimiento de los brazos, y dos bolsillos para llevar el pañuelo y esas mil pequeñeces que siempre
son n ecesarias.
Las mangas, bastante anchas, se sujetan a la muñeca con trabilla y botón. El cinturón es de la misma
piel que el calzado, el cual será degamuzadura, con
suela de cornisa, tacón bajo y media polaina.
Algunas cazadoras intrépidas prefieren las botas
menos altas, y las bandas envolventes, llamadas "leggins," que llegan hasta la rodilla.
Los sombreros son de fieltro flexible, completamente encajados en la cabeza, con una cinta alrededor
de la copa, una tira de cuero o una ala tendida hacia
atras.
Los guantes, anchos, pero no finos, son de manopla
sin botones, y se ponen sobre lamangadel gabán. Un
problema difícil es el cuello. Los almidonados son
incómodo~. y los que se arma o con bailenitas, muy
frágiles.

�r
.....

r

E:I Mundo Ilustrado

EL MUSICO
Del libro "Tristezas Humildes "
en preparación,de Pedro B . M¿ _
ralea y N icolás Guille rmo Mellado.

Todas las noches le encontraba camino de su bohardilla; siempre con la melena flotando a impulsos del viento y en
la diestra carg~nd&lt;;&gt; el estuche que guardaba todas las 1lns10nes de su vida. Un
Stradivarius legítimo dormía por minutos en aquel ataúd forrado de negro. En
el semblante del músico había siempre
un sello de melancólica tristeza· una
tristeza suprema, una tristeza qu~ sólo
desaparecía cuando las cuerdas del violín comenzaban a lanzar sollozos al roce de las cuerdas del arco que manejaba admirablemente el artista.
. Siguiendo por los arrabales de la gran
cmdad, llegaba al fin a su bohardilla,
que para el pobre músico era el santuario de su arte_, y una vez en aquella pieza ~e convertía en otro; desaparecía de
su rostro todo asomo de melancolía y
sacando de su ataúd su Stradivarius, comenzaba a arrancarle lágrimas, lágrimas del alma del músico, con lágrimas
de algún nocturno de Chopín.
•
El músico permanecía largas horas ante
el a'ril que sostenía el papel pautado.
~ura nte ellas su espíritu dejaba de habitar en aquel cuerpo para vivir con el
espíritu del autor favorito del artista.
Muchas veces los primeros rayos dorados que rompían las tinieblas de la
no~he, lo sorprendieron allí, frente a l
atn\, con su Stradivarius descansando
bajo la barba, mientras el arco manejado con la diestra seguía arrancando lágrimas,
Así eran todas las noches del pobre

CUBIERTA PARA MESITA DE CENTRO o DE LABOR. Este benita cubierta está hecha en etamina blanca, crema o
cruda, guarnecida con un entredós y una puntilla tejida
al crochet, combinada con frivoleté.
Las ruedas tienen el centro de éste último, formando
una estrella compacta, recogida en el centro por medio
de una cadenete de catorce eslabones, Dichas ruedas se
tejen cada una aparte y se unen por cuatro de sus extremidades en la última vuelta, de la manera que verán
nuestras lectoras en el detalle que al efecto publicamos
e n esta página.
Si este encaje se teje coD hilo fino puede servir a las
mil maravillas para adornar servilletitas para té, en cuyo caso el modelo de cubierta que hoy damos puede
convertirse en pequeña servilleta, la cual debe hacerse
eD tela de lino. Para obteDer el juego completo, se adornará el mantelillo del mismo modo, aumentando solamente el número de ruedas, o bien, tegiéndolo con hilo
más grueso o poniendo dos entredoses en vez de uno.

RESPUEST.\.
GITANA; ¿ Cree usted eD la "buena ventura?" Pues no
comprendo cómo pueda tenerse una convicción firme
en aquello que no está comprobado de una manera absoluta, y todas esas predicciones del porveDir no se basan en nada sólido. ¿Por qué, entoDces, dar crédito a
tales embustes?
" Los .acontecimientos de la vida no pueden explicarse
solamente por la casualidad," dice usted en su carta.
Es cierto; pero si no se acepta esa explicación, cuyo
sentido abstracto no convence, ¿qué superioridad admite usted a las razones-si es que tal nombre se les concede a las teorías de los adivinadores-sobre la frase en
extremo vaga de "casualidad y misterio?" No intentaré
demostrarle cuánta vulgaridad y torpeza se encierran
en una fe tan absurda, pues creo que es usted una señorita inteligente, ilustrada y de recto criterio; así pues,
sólo le ruego que no siga consultando sus dudas y sus
recelos, con esas mujeres sospechosas, venidas de lejanos países; gentes bajas cuyas costumbres y conducta no
inspiran confianza, y que nada más se guian por su insaciable sed de dinero, porque, semejantes a las aves de
rapiña, gustan de lanzar su fatídico graznido anunciando
desdichas, al mismo tiempo que fijan, anhelantes, su rapaz mirada en todo lo que brilla, como el oro y la plata
con que usted obsequia a esa turba de harapientos y sucios gitanos.
Me pide usted una opinión sincera y no puedo menos
que cumplir sus deseos.

POST.\LES
TEODORA: Le agradezco infinito el envío de sus lindas
postales y correspondo cordialmente a sus amables deseos por mi felicidad en el presente año.
Con verdadera ansiedad espero la visita que me ha
prometido hacerme en los primeros días del mes entrante, pues su personalidad es tan sugestiva y simpática,
que siempre sentí deseos de conocerla persoualmente, lo
mismo que a su esposo y al hermano de éste. ¡Era tan
interesante la historia de aquellos amores infortunados!
Por fortuna todo se solucionó del modo más favorable, y
hoy, las dos parejas son felices y nada nubla su ventura.
Inútil me parece decirle que los acompaño de todo corazón en la vida tan dichosa que hoy disfrutan, pues tengo por ustedes grande estimación.
DUD.\ .\MOROSA
LIDIA: He leído su carta con toda atención, y después
de reflexionar seriamente sobre lo que me consulta, me
decido a darle mi opinión, deseando que usted la encüénl:re justa y oportuna.
Es cierto que su pretendiente es un_ joven_ caballeroso, trabajador, inteligente y de un refinamiento sent,mental, extraño en la presente época, ta~ escasa. en
ideales puros, pero. . . . sobre todas estas ex~raordmarias cualidades que, ciertamente, le convierten en un

príncipe de la leyenda, está la poca simpatía, o mas bien
dicho, la repugnancia casi inconsciente que dicho joven
le inspira, sin saber por qué ..\unque a primera Yista
pudiera aconsejarle que ensaye a vencer esa repugnancia, puesto que no está basada en ningú o defecto de rn
personalidad moral, y que procure amarlo, ponderando
sus bellas dotes espirituales, no me atreve a hacerlo,
pues tengo la seguridad :!e que en materia amorosa, jamás
resultan bien las imposiciones ni los trabajos forzados,
sino que debe imperar una absoluta y completa libertad
de espíritu.
Comprendo muy bien la complicación de afectos en
que usted se encuentra, pues deseosa de coroceT el
amor y no habiendo experimentado aun dicho sentimiento, por ninguno de aquellos a quienes ha tenido
cerca, hoy que una alma tan noble y levantada llama a
las puertas de su corazón implorando penetrar en él,
usted desearía abrírselas de par en par y ser dichosa
con hacerlo a él, pero yo le aseguro que no logra ria más
que representar una comedia innoble, cnyo desenlace
tendría que ser un rompimiento inexplicable o una confesión penosa. Así pues, si prefiere atenerse a mi opinión, le aconsejo que retire toda esperanza al infortunado galán, hablándole ~inceramente.
Tal vez no esté lejano el día en que usted encuentre
lo que ahora busca sin poder encontrarlo, y entonces ,·erá que no se duda sobre la resolución que debe tomarse.
.
Deseo para usted en el Nuevo Año, tan venturoso 'encuentro.
OBSEQUIO.
Mucho agradezco sus amables frases, deseándole igualmente todo género de felicidades en t 1
presente año.
.
Creo que será muy propio para obsequiar a la señorita su novia, corno recuerdo de Año Nuevo, un juego c'.e
tocador, una caja de perfume o una lamparita artística.
FERNÁN:

..

:••··········~···················
·············••:
i Aun los or"gani,mos más resistentes y mejor cons- 1
1
•
1
:
•
•

e
•
•

1

••
•

tituídos sufren serios trastosnos en estos días de
•
inconstante
temperatura.
Estamos en la tempora.da de mil enf.erme&lt;lades, si no gra,ve.s, sí mol,estas y no excentas de peligro, si no se acude
oportooamente á preivenirlas ó curarlas, es decir, á atajarlas ,3n su acción dañina ó destructora. Ocurr,e que, bien por
efecto del sol á ratos parece que penetra en el cerebro por la fuerza de los rayos que quennan, bien por la humedad de
que ge impregna súbitamente el ambiente 'Y por el estado lodoso diel piso, son pooo.s las familias en que ahgwno de sus
miembros, ancianoo, adultos ó jóvenes, no se encuentra at~cado de ,catarro, de dolores noorál,gicos ó neumáticos, ,de -cólicos·
alarman:f:ies.
Pero acontece que, no obstante lo que lamentamos la más auínima alteración en nuestm salud, nos cuid-amos relativaimente ,po~o de -conservarla, viviendo, mientras no nos asalta una d-01-encia, en la más absoluta tranquilidad y el más risueño de los optimismos.
Todas las persorra-s precavidas tienen siempre á mano UJil. preventiivo que entone y ,e.qu&lt;iJ.ibre el organismo al :primer síntoma de ma,lestar, ry en toda muestra República -el popular y benéfioo rec-0nstituyente conocido con el nombre de

1
VINO·
DE
SAN
GERMAN
•
e

•
•

MARGARIT.\.

•
•
••

nunca falta en infinidad el e hogares qu,e, por propia exiperiencia, saben los m,araviUosos efectos que produce, así en la
cmación radical ele multitud de enfermeda.des, e-orno en oponer resistencia á las que constantemente nos a11Uenazan.
ACEPTEN USTEDES ESTE BUEN CONSEJO : En todas las buenas droguerías y boticas se h&amp;lla ,de rvienta el
iantiguo y acreditado tócnico fortificante VINO DE SAN GERMAN. Usenlo en las dosis que se indic~·1 en lo8 frascos y ex'Perimentarán la inefable alegría de ver aleja,do iel ipeligro ·en mo.mento que se crean ,presas de cual:qni-:i· d-0lencia.
EL VINO DE SAN GERMAN iha dado resultados sorprendentes á los cniermos de la sangre, á los tuberculosos,
reiumi\tic.os, a,néanic-os, neurasténicos y, en general, á cuantos ipadecen de achaques nerviioso-s.
Para las señoras, &lt;durant·e el ¡período d,e laetan.cia, es ·un fortaleciente incomparable.

1
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1

:••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••:•

�El Mundo Ilustrado

El Mundo Ilust rado
rius, que había quedado aba ndonado
junto al a tril que sostenía noche a noche
el papel pautado.
Lo que pedía e l • pobre músico le fué
llevado al hospital. Cuando vió la pequeña cajita y el ataúd forrado de negro, donde descansaba su amigo inseparable, hizo un esfue rzo, un esfuerzo
inaudito y se incorporó en el lecho. Como se Tecibe a dos seres quer idos, extendió sus brazos, recibió las dos cajas
y casi con lágrimas en los ojos volvió a
acostarse. ·
El pobre músico ya no estaba solo;
tenía allí a Jo suyo, a lo que constituía
su familia. Los demá5 enfermos de la
sala miraron todo aquello con extrañeza;
pobres seres ignorantes que no sabían
que en la cama número diez una mate ria humana donde se agitaba un espíritu
gigante, luchaba entre dejar la vida,
despedirse de su arte o regresar a él
más amoroso que antes, con más energías, para seguir llorando noche a noche
en compañía de su querido amigo el
violín.
E l músico se moría. La enfermedad
era terrible, iba rompiendo todo a&lt;)ltel
organismo enfermo.
En las noches sacaba del ataúd a su
amigo, intentaba hacer sonar sus cuerdas, todo era e n vano. La debilidad de
sus brazos y de su cuerpo le impedían
entregarse al placer de hacer música.
Llegó al fin el terrible momento. El
músico, el pobre artista, estaba desahu-

músico. Dura nte el día se le veía por
todas par tes, siempre cargando el ataúd
en que guardaba a su compañero. L os
chiq uillos del barrio le llamaban el músico, su nombre se había borrado de la
memoria de aquellas gentes y había quienes antes de buscar la figura humana,
busca ban el pequeño ataúd negro donde
descansaba e l mejor amigo del artista.
C ie rta mañana, la ventana de la bohard illa donde h abitaba el músico 110 se
abrió. Pasa.ron dos y más días y todo
allí contin uaba bajo el mismo estado; los
sollozos que noche a noche arrancaba
del violín, se habían dejado de escuchar
y fué e~tonces cuando se di e ron cuenta
de que e l músico estaba ausente de su
bohardilla.
No faltó quien se interesara por el
músico; se le buscó en sus clases, en el
fonducho donde solía comer, pero en
todas pa rtes se extrañaba la ausencia de
los dos amigos inseparables: el violín y
el músico.
Su desaparición bahía causado extrañeza; todos se interesaban ahora por él,
todos q uerían saber el paradero de
aquel a r tista.
Una mañana no faltó :quien recibiera
una esquela. Era del músico, era del
pobre bohemio que enviaba a decir que
se encontraba enfermo en un hospital y
que por caridad abrieran su cuarto y de
él sacaran una pequeña caja, santuario
de 's us recuernos. v le llevaran también
a su amigo inseparable a su Stradiva-

ttº'-vos,•JAeo+

Un caballo forzudo.

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ciado, su enfermedad no tenía remedio.
El lo comprendió así, y la noche aquella, noche e n que se divorció para siempre de su Stradivarius, al notar que la
vida dejaría de ser en él, muy pronto,
haciendo un esfuer zo supremo se incorporó en e l lecho, sacó su Stradivari us y comenzó a hacer sonar con más
sentimiento que nunca, las cuerdas de
su viejo amigo.
Las notas de Chopin se escucharon
en aquella sala como notas de t risteza
innnita. El músico cobró ánimo, desaparecie ron de su rostro momentáneamente los síntomas de la agonía, y a medida que lloraba el instrumento, lloraba
con él.
El nocturno estaba para concluir. La
muerte fué terrible: el pobre músico
cayó pesadamente sobre la almohada, y
en sus convulsiones su pobre amigo quedó con él, mientras la cajita, al compás
de aquellas convulsiones, esparció los
papeles que guardaba.
En el lecho quecaban en significativo
consorcio un artista muerto, un violín,
las cartas de la novia y el retrato de una
viejecita que tenía las facciones del pobre músico.
Amorosamente, Selene, envió e l aceite
santo de su luz sobre el cadaver pálido
del artista, e iluminando el retrato de
aquella viejecita, par eció que ésta lloraba; las cartas de la novia se agitaron en
el viento y fueron a caer esparcidas por
el suelo como si una bandada de palomas fuera a hacer compañía al cadáver
del artista.

Pocas personas se imaginan la fuerza
que pueden desarrollar los caballos de
tiro, ni la carga que pueden soportar.
A fin de documentarse sobre este punto un parisiense ha recorrido las casas
de transportes de París, que son las que
mejo res caballos poseen, y ha visto, entre otros caballos notables, un per cheron de ocho años, que lleva tres dedicado a l transporte de piedras de talla, y
que tiene fama de ser el caballo más
forzudo.
Este animal ha a r rastrado él sólo un
bloque de piedra de seis metros cúbicos, de IZ,ooo kilos de pe.5o. colocado so
bre un carr o de cuatro mil kilos, o sea
un total de 16,000 kilos. carga cuyo transporte requiere seis caballos generalmente.

EN EL JARDIN
A UNA RUBIA .

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CURESE UO. MIS MD EN
SU DOMICILIO
EL REUMATISMO SE PUEDE CURAR
Deseo que todo el mundo sepa qu .,
mi Remedio para el Reumatismo al i
via los Dolores en las Piernas, en
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AQUI ESTA LA PRUEBA:
El señ or presb. P. Flores Valderrama, Av-e. del Instituto, P uebla,
nos escribió el lo. de Enero de 1912:
'' E l remedio 3X para el R eumat ismo, q ue vende la casa c1e ustede-s, e~
inmejora,ble y por tanto inS'llbstituible. Yo fuí un p obre enfermo que
venía sufriendo, desde hace más d~
20 añ os, de Reumatismo go-toso. Una
per:s-istente e nfer medad nerviosa hizo q ue la eliminación del ácido úrieo f u era punto menos de nula en
mi persona; y aihí me t ienen ,1stecles
sufrieuclo coustante,meute da desarreglos gástricos y, Jo que es peor,
de todo ese cortejo ele m olestias, su frimientos y clolore;,----':i.nclusos l• s
de Cálculos renales--que trae aparejada una Diátesis Urica. Llegué
rasi a estar parnlítico. En vano fué
que tomara una sede incon table ele
m edi camentos nacionales y extran_jeros; la condición ácida ele m i organismo se modifi có m uy poco y el reu mati s mo segura su marcha ilevast ~oora, ~iasta q ue se me ocurrió tomar
el remedio 3X pr epar ado por el profesor M unyo n para esta enfermedad. Con este medicamento me he
c urado por completo en menos c1c
dos meses y con sólo tres frasquitos.
L os dolores r eumáiticos se han retirado como por encanto; los riñones
funcionan m uy bien, y la eliminac ión del aciclo úrico es completa ~:
perf ecta. ·

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·b res de todo gasto.
~unyon 's, 53 &amp; Jefferson,
Philadelphia, E. U. de A ,

Cuando entré en el jardín estaba envuelto en una semi-oscuridad confortable. H abía comenzado el espectáculo, y
el rumor de la orquesta mezclábasepersistiendo dulcemente-a. otro rumor
que venía de la calle próxima. donde
resonaban las frases confusas de la multitud del domi ngo, y e l chirriar de las
paralelas de los tranvías, rodando hacía
más lejos.
Desde mi sitio contemplaba el cielo
tachonado de estrellas, y su mutismo
eterno penetraba en mi espíritu, con
invasión más fuerte que los ruidos de la
muchedumbre que me rodeaba, y un
silencio pesado caía sobre mi vida aquella noche.
El soplo cálido del ambiente envolvía las espaldas descubiertas por las escotad 11 ras de los trajes, con un largo
beso de fuego.
A intérvalos la brisa susurraba eo las
plantas del jardín, y un rumor que llegaba de afuera, producido por el ir y
venir del o leaje del golfo, hacía pensar
en las p:Lrtidas hacia países distantes,
donde la temperatura del verano es más
benigna que bajo el cielo del trópico.
En los palcos del jardín, a lrededor
de las mesas, bajo la luz de los bombiUos eléctricos, conversaban las parejas,
formando grupos, y en la semi-oscuridad relucían los brillantes de las damas
como si fueran estrellas desprendidas de l
manto del cielo, y se veían risas discretas asomar á 1os rostros.
La concur rencia estaba alegre. Parecía q ue en todos los grupos reinaba la
verdadera felicidad, porque la risa es
contagiosa, y en sociedad es preciso cubrirse el rostro con una máscara que
no deje asomar en é l las incertidumbres
y las tristezas de los corazones.
Al fondo del jardín, en un g rao lienzo suspendido del suelo se desarrollaba una cinta cinematográfica, y e l aparato que la desenvolvía atravesaba con
un reflejo pálido la semi-oscuridad, y
simulaba un rayo de luna cayendo de
lo alto.
D esde mi asiento recorría con la mi-

rada todos los palcos. B uscaba un rostro her moso de mujer, uno cualquier a ,
para deleitar mis sentidos admirándolo.
Inconscientemente vino á mi el recuerdo de una mujer que algunas tardes he visto cruzar en automóvil. Es
pálida y es rubia. De su persona emana
un reflejo de idealidad. y cuando ella
pasa va dejando en pos de sí una estela
invisible de radiante gloria.
El crepúsculo de esas t"lrdes en que
la veo tornasola su cabellera dorada, y
forma a lrededor de su frente un halo
misterioso. Ella es Jo único bueno, lo
único fecundo y a nimado que se levanta en el desierto de la vida.
De repente descubrí en un palco unos
ca.bellos rubios, un rostro pálido . .. . era
Ella. Se destacaba su imagen más bella
y más interesante c¡ue otras veces, como surgiendo de un cuadro que iluminaba una luz roja, y en las medias tintas del ambiente se confundía todo a su
al rededor para dar más realce a su figura.
Cerca de Ella conversaban otras mujeres, y a su lado estaba un hombre ,
que a ratos adelantaba e l busto, sa liendo de las medias tintas, como pan oír
mejor las palabras de E lla, y entonces
yo veía su cara de imbécil y de bueno.
Sin duda él se esforzaba por aparecer simpático, y Ella reía con una ris,,
de infinito desdén, que abofeteaba en la
sombra el rostro de su compañero, y
éste reía también, pero con franca risa
de imbécil,
Acaso él pensaría aquella noche que
era el más feliz de los mortales; acaso
él la enamoraba, y sentíase dichoso porque imaginaba cercana la caída de
aquel corazón femenino: Pero un observador cualquiera, al verlos juntos, se
hab ría dado cuenta de que estaban eternamente separados, como están separados el talento y la estulticia, lo verdaderamente original y la vulgaridad, de ta 1
manera que si algunas veces las conve niencias sociales los confunden en un
mismo salón, pronto el impulso espontáneo de la vida los vuelve a separar.
M ientras Ella y él reían, cada cual a
su manera, yo recordaba, recordaba incesantemente, abstraído, con la barba
apoyada sobre e l pecho.
Oh, aqnella mujer me traía recuerdos

¿ QUt ES LO QUE NECESITAN

los DEBILITADOS, los FATIGADOS
aquellos que tleaen débiles los PULMONES y los BRONQUIOS t

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VICHY·lTAT

sin que nunca hubiésenos cruzado una
sóla palabra..
.\que! rostro flotó por primera vez en
mis sueños de adolescente una noche en
que dormía, perdido en la soledad de
una montaña, con mi hamaca al aire libre. colgada de dos árboles.
T a n fuerte impresión me produjo,
que lo veí_a después en mis horas más
turbulentas. Conservaba sus líneas d ispersas en la imaginación, y lo reconstruí
con facilidad siempre que quise a partarme un momento de la prosa de la vida y vagar con e l alma por un ciclo de
purezas.
Con qué afán lo he buscado por el
mundo en otros días, cuando era mucho
más joven, cua ndo soñaba despierto cos,,s dulces, y me creía capaz de una ternura inme nsa .

Oh, lo busqué, Jo busqué sin cesar en los tiempos en que aún oo era
inconmovible, y no reinaba en. mi corazón este pesado silencio de ahora, en el
fondo del cua l no se oye ni siquie ra el
lame nto de una esperanza, ni siquiern
una débil queja de dolor, ni et eco de
un suspiro . . .. nada . ... nada.
Diríase que ha muerto el corazón. Sí,
lo he matado por egoísmo. Lo acostum\:)ré poco á poco a que callara, eduqué
mi voluntad en la lucha, me auto-sugestioné diciéndome: "soy sereno," "soy sereno," y he concluído por tener hL impasibilidad de un mármol. Y para que
nunca más vuelva la turbulencia de mis
antiguas pasiones, la invasión del análisis cae en el fondo del alma, como una
ducha de h ielo, sobre e l ardor de las
que intentan levanta rse.
'rengo á mi pesar como lema la inconsecuencia. No puedo estar más de
tres días bajo la impresión de un mismo
sentimiento. De mí se pudiera decir que
soy un hombre impasible contra mi voluntad.

..¡·oh:~~~-;~~t~~::: ·.·¿~á~t~~ .

~¡

~~~~~.
caer en los brazos de una mujer en donde creía encontrar una vaga semejanza
con él, he sentido en mi corazón las furiosas aldabonadas de su recuerdo.
Largo tiempo Jo llevé en mi alma creyendo que no existía en el mundo.
Un día, de súbito, veo cruzar fugazmente un sombrero con negras plumas,
y ?ªJº el sombrero e l rostro pálido de
1111s pasadas evoca ciones, de mi sueño
en la soledad de la montaña .. .. P ero
era tar de. Lo vi perderse a lo largo del
paseo, y aunque sentía e l escalofrío de
la impr esión recorrer mis venas, me
contuve. En otros días lo hubiera tenido para gritarle: "yo te adoro. "
Oh, ese r ostro .. . . Cuando lo veo algu':'as tardes me digo resignado y t ranqn1!0: "pudo ser si el río de mi vida
no hubiera torcido su c urso brusca mente."

··L¡v;,:~té-¡¡ ·~¡b~~~ · y. ~iri ·h;~;a- ·;,;
palco. E lla, destacándose del cuadro que
iluminaba una luz roja, reía con una risa de supremo desdén, que abofeteaba
el rostr o de su compañero, y éste, que
adelantaba el busto, saliendo de la sombra, para escuchar mejor las palabras
de Ella, reía también, pero con franca
risa de idiota.
L a película llegaba a su fin , y las últimas notas de la orquesta se estiraba n
lánguidamente con vibraciones que pa recían sollozos _.. . . .
Hicieron luz, y s in volver a mirarla
me confundí entre la multitud dominguera que llenaba las calles de la ciudad.
s. QUESADAS TORRES.
Octubre, 1912.

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EL APIOL DE LOS
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Lo mismo que los personajes de sangre real, los millonarios americanos tienen su Almanaq ue d e Gotha, en un
anua rio publ icado por el periódico The
,vorlcl. En dicho libro figuran todos los
fundadores de las d inastías del dollar
con sus descen dientes hasta la tercera y
cuarta generación.
El primer puesto Jo ocupan por antigüedad los Vande r bilt, después figuran
los Gould, los Astor, los Rockefeller, los
Morgau. los Mackay, los Haverueyer, los
Fiels. los Belmont, los Witaey, los Leiter, los Goelet, los Lori!lard, y los ,\ rmour.
La lista de los miem bros de estas catorce familias indican que están muy
lejos de extinguirse. John Rockefeller.
por ejemplo, tiene dos hijos, John.Da·
vison, nacido en 1839, y W illiam, nacido en 1841. Jonh D avidson tiene cuatro
hijos, y todos, en fin, cuentan con nnm·erosos descendientes.

�El Mundo Ilustrado

Como Se Puede
Engrosar De Balde
Tratamiento ease-ro que obra maravlllaa
haciendo roillzos y atractivos á loa
hombres y muJerea enJntOII, huesoso•
y faltos de desarrollo.
Una CaJa por Talor de $0.50 m. a., regalada

lo cuantos la soliciten.

A las personas delgadas, l" especialmente A
l&amp;a que carecen de unas 10 A 30 libras del
p eso natural, i nteresa el que se enteren de

un descubrimiento maravilloso con el cual

puMeae aumentar hasta una. libra. diaria,

embelleciendo admirablemente
usa n, y

laa

a.

los que le

engordando sorprenden temen te

a.

personas flacas aunque lo hubieran estado

por varios afios.

No cierro los ojos

A

tan manifiesta verdad

diciendo " Imposible."
Pruebe este nuevÓ
Tratamiento y se convencerá. por si mismo.
La prueba. n o le costará. ni un solo centavo,
(Véase el cupón de aba.jo) y la. experiencia

le demostrarA. la. \'erdad de lo manifestado.
No hay razón que le d efienda. ahora para.

continuar enjuto y falto de peso el r esto de

eu v ida aun4ue bubtera ya probado cuantos

remedloe conoció para. engordar,

Este crabado le dará lo conocer mejor que

cuanto pudiera decirse el cambio asoml¡roso que puede obtenerse ganando
en el peso solamente unas
10-6-12 libras.

~====~-=-=_=_=_=_=_=_=_=_=_=_=_=_=_

Las muertes repentinas de
los automovilistas.
Se acab a de hacer un descubrimiento
que sirve dt explicación a ciertos casos
de m uerte repentina ocurridos entre los
automovilistas y aviadores. La gente
atribuye estos acciden tes a una enfermedad del corazón, pero los médico
saben que muchas veces no es así. La
investigaciones realizadas han demostrado que no pocos de esos bruscos fallecimientos de automovilistas y voladores
se deben a un enven enamiento por
ácido carbónico causado por la presión
del aire sobre la boca cuando el vehículo. sea terrestre o aéreo, marcha con
mucha velocidad. Esa presión impide
la expulsión del aire respirado, e l cual
puede decirse que una vez den t ro de
los pulmones no es sino ácido carbónico. Moviéndose normalmente este gas
no encuentra dificultades para salir, pero marchando a gran velocidad se forma delante de los órganos de la respi·
ración una especie de muro de aire que
no sólo impide la salida del gas nocivo,
sino que lo empuja hacia atrás, obligán·
dolo a ser respirado de nuevo y produciendo en el sujeto la especie de sopor
característico del envenenamien to por
el ácido carbónico.
Para evitar el peligro lo mejor sería
que los automovilistas volviesen la cabeza con mucha frecuencia para respirar, pero como esto expondría una falsa
maniobra, el mejor remedio es un guar··
daboca en forma de U, colccado horizontalmente delante de la boca y de la
nariz.
El envenenamiento por el ácido carbónico no siempre se produce de pronto; a veces se va manifestando poco a
poco. El peligro es mayor en invierno
que en verano porque los órganos respiratorios tienen un mecanismo que impide la entrada del a ire demasiado fr ío
y por lo tanto es más lenta la renovación del aire de los pulmones.

Con este nuevo descubrimiento puédese
prescindir de las recomendaciones de dieta
generalmente prescrlptas y de todo lo que

aparte de la vida. regular de los n egoctos.
Siga como de costumbre, y coma. c uanto
guste y apetezca. AdemA.s es un inofensivo
r em edio para. el sistema más delicado, pues
no contiene aceites, emuJslones, nt alcohol.
Es solo una pastll1a concentrada. que puede
tomarse sin que nadie se entere. Sus rn(1.s
prO:a:lmos a migos no n ecesitan saber lo que
Vd. toma. h ast a que queden asombr ados de
fiUS adelantos en peso y hermosura.
La excesiva delgadez, es tan mortifican te
como el exceso de c arne, Los hombres del-

gados tropiezan con grandes dlflcul tades en

el camino del éxito, y si tuvieran dinero
..nunca aparentaran ricos.'' L as mujeres
huesosas, rara. ,·ez son populares y aunque
vistan e1egantemen te, los ricos adornos no

pueden disimular el con torno del rostro y lo
prominente de los h ue~os. Tome sin pérdi-

da de tiempo Sargo! y abandone ya. el campo

de los flacos. En,•fenoa el cupón hoy mismo
y escrtba noa con c laridad su n ombre y di-

rección completa, dirigiendo su carta ll. "The
Sargo! Co., \lJO A Herald Bldg., Blnghamton, N.
Y., E. U. A .• y le re mitiremos tnmedlatamento

una caja. de Sargo! por valor de $0.50,
dll.ndole ademá.s completa Información del

porque de su delgadez. Y de como nuestro
r emedio n aturalment e le a flo.dlrA. la carn e de
que al presente escasea. No h ay pues ne•

cesldad de aqut en adelante en seguir hueso~o, enjuto, é i ncomple tamente desarrollado.

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Este certificado concede derecho, a.l po-

Estatuas de queso
Los químicos han descubierto que la
caseína, una de las substancias que forman el q ueso, calentada y tratada por el
ácido bórico y el ácido acético, en determinadas proporciones, se convierte
e n un producto sólido y plástico, que se
endurece hasta el punto de poderlo tornear, limar o esculpir como si fuera
marfil, y hacer, por lo tanto, estatuas,
bajorrelieves, col umnas y motirns de ornamentación de todas clases.
Además, durante el proceso de petrificación puede teñirse la caseína de
c ualquier color, empleando un óxido
colorante,
Como es natural, por razones comerciales, las estatuas de queso no podrán
sustituir al mármol en gran escala, pero
representan un interesante esfuerzo de
la química.

MARCA

DII ~UIJ(;j.

Sargo). el remedio casero por excelencia.

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creerle y á colocar nuestros intereses en sus manos. Pero
nuestra salud es una cosa demasiado preciosa para que se confie
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afligidas con uua enfermedad
ambicionan su pronto alivio y
curación ; y asegurarles que so les
puede ayudar sabiendo quo es
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hacerse cargo del hecho de que la

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��CAPITAL :

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EL MUNDO I LUSTRADO

RECOMENDADA
POR MÉDICOS
PROMINENTES

Calendario de la semana.

Los Gérmenes

•n e
Sl

La ciencia ha descubierto que cada enfermedad del cuerpo humano procede de su
correspondiente gérmen llamado microbio o bacilo. Los ha estudiado y clasificado
LUNES IO ,
acertadamente como resultado de repetidos experimentos prácticos.
Esos gérmenes existen en el organismo en estado de inercia mientras los diversos
Los Santos Cuarenta Mártires y San Ma·
órganos funcionan con regularidad y armonía; pero al desordenarse algún órgao~, lo cario Obispo Confesor.
que lleva consigo el consiguiente trastorao general, los gérmenes se agitan y com1en·
zan su tarea destructora, resultando luego una o más de las enfermedades que repreMARTES II.
sentan. Con preferencia atacan y envician la sangre, cuando los riñones, por cual·
quiera causa, se entorpecen y no cumplen debidamente su trabajo depurativo y defeSantos Eulal io Presbítero Mártir y Cons·
cador. Así se comprenderá fácilmente la gran importancia que hay en conservar sa·
tantino
Confesor.
'
nos esos órganos. Para ayudar a la Naturaleza a ese fin, debe tenerse siempre presente y disponible para su uso, la siguiente valiosa fórmula invariablerr~nte eficaz
MllfR C0 LES 12.
en cualquier desarreglo de los riñones: Extracto compuesto vegetal Arvehna, 15 gra·
mes; Jarabe compuesto de hipofosfitos, 45 gramos; Jarabe compuesto de Zarzaparrilla,
Santos Gregario Magno Papa Confesor,
6o gramos.
.
,
Padre
y Doctor de la lglesia Latina y Teó·
Estos medicamentos pueden comprarse separadamente en cualqt11era Droguena o
Farmacia, sin necesidad de presc r ipción facultativa. Tómese una cucharadita después fanes Confesor.-Función a S:&gt;n Francisco
dé cada comida, teniendo el cuidado de agitar el frasco primero. El resultado será Javier en la parroquia de la Santa Vera·
siempre satisfactor io.
cruz y alguna otra iglesia. -En la Basílica
de Guadalupe Visita de los Siete Altares
y función de la Archidiócesis de Michoa·

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Enlermedadea del Eatóma;O.

VICHY ..lTAT

f'8TILLES - SELS - , ,COMPRIM~S

JUEVES

del Estado

IJ ,

Santos Leandro Obispo Confesor, Rodrigo P resbítero, Salomón Mártires y Eufra•
sia Virgen.-Vísperas o maitines en lapa• Raymundodlj' Fite ro Abad, Longinos y Nirroquia de Santa Cruz y Soledad
candro Mártires,-Función titular e indul·
gencia plenaria en la Piedad.- Tercera Ce•
remonia de la Seña en Catedral y Basílica
Festividad de los Dolores de !\1Jaria Sao· por la mañana, después de vísperas.
tísima. Santas Florentina Virgen, Matilde
Reiua y el B. Leonardo Quimura Mártir.
-Oficio y misa de la fiesta del día: r ito do·
ble de segunda clase ~ ornamento blanco;
se conm~mo ra la fena oc_urr~nte, cuyo
Evangeho refiere la determ1 nac1ón de los
Pontífice, de quitar la vida al Salvador.
SÁBADO 15.

¿ QUt ES LO QUE NECESITAN

spes

fu~:~~

PARA
:L CATARI

cáñ.

cao!a en la bendición de las Palmas.-La
Comía a veces, tendiendo su mano desPas160 de Nuestro Señor Jesucr;st0 seg6n caro~da en el veotanHlo de un figón, uo
San Mateo, es e l Evangelio de las misas de bodno, u_n mendrug?, de pan;. y vagaba,
este dfa.
va_gaba s~empre, triste y mustio: falto de
alientos, rncapaz de rebelarse, inerme para
--hacer fr en te a ague ¡ d est1no
·
d espiada
•
do
q:1-e i? co~denaba en lo más flor ido de sus
anos_1uveniles, a ser un paria inútil, re·
puls1vo, huérfano de todo vínculo, desli·
gado de todo estrecho lazo de cariño o de
amor.
.implacable, tud.
Declinó la ta rde con volu Pt uosa 1en 1·t·
ar
e
avanza
a
rumosa,
b b
friaLa .I d
.
Julio Heredta. el bohemio vencido pa·
La luz en aquel brumoso crepúsculo se
seaba a lo la rgo de las calles inc iertd • fué esfumando en el cuadro de sombras
• fija dirección, impulsado por una
de la_ noche vencedora y cada casa que en·
obscura y poderosa q ue le impelía a mar· cendia sus_ lámparas, mostrando a través de
char sin descanso, como obedec iendo a u
la entreabierta puerta los seres que forma·
~ald_ició n a la cual su esfuerzo, Q.l el ~: bao el hogar; cada una de aquellas escenas
ntngun otrosér humano, pudiera sustraerle reveladoras oe un amor, de una dicha, de
Vagaba asf de largos días en aquella ciu~ una_paz que su alma doliente ansiaba tan·
dad h uraña, vorági~e insaciable que le vol- to Sin lograr h_allarla. parecía°:le sarcá~titeaba en su torbellino sin darle paz ni des· cho~ apóstro_fes. doblada la cerviz, y, los OJrncanso.
aJOS, conunuaba su marcha dolorosa su
perP.grioacióo incansable.
'

D01111SGO 16.

Santos Abraham Ermitaño y Heriberto
Obispo Confesor. - Oficio y misa de la Dom[nica; rito semidoble y ornamento mora·
do; no se conmemora ningún santo. -En
las misas privadas se lee al fin el Evange·
lio que refiere la entrada triunfante del
Salvador a Jerusalem; en las solemnes se

~~a

Y cuando la noche envolv"ó e
t ·
maoto oegro la dudad enter~. y
ét:~~~
ta semejó un bastión formidable inefpu .
nable valladar que defendía un' presen~e
de tranquilos goces el pobre tro
'
te, el sin fortuna soñador
la espvero
Id erran•
cada, el busto hundido la~ mejill:s fl~ e_~ar•
miraba aquellas puerta's que jamás h~~r3s,
de abrirse para él y pensaba
llá
an
mente conturbada , en su m~nt:
de sombríos faotafmas, si por encima de
la malda d d e Ios h om b res y de Ja impiedad de~ destino no habría algo más despia•
da_do aun y aun más cruel: la existencia
misma.

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el aceite no reciben un sueldo fijo, pero se
les paga de acuerdo con una costumbr·
muy antigua en la Siria. A estos recolec
tores s~ les da un_ cinco por ciento sobre
la cantidad de olivas que recogen, en tan·
to que a aquellos 9ue la ~uelen se les
compensa con un diez por ciento.

Olivos antiquisimos

El largo vivir de los árboles de las se_!·
vas ~s asunto que con_ mucha frecuencia
se discute entr_e los c1entkos; -pero casos
r'.1-ros se han citado de árboles frutales cu)hvados que han tem_do una vida ext~aord1·
nanam:n.te larga. . S10 emb3:rgo, se ~•ce que _ _ _ _ _ _ _ _ __ _ _ _ __
en la S1na hay olivos que tienen siglos de
•
vida y sobre los cuales no cabe ninguna
0 0 0
duda del tiempo que llevan de existencia.
¡Y, a lo lejos, aquel presentimiento de
La escritura. que han descubierto y la
Costa Firme; miraje encantador que aña· q~e fué extendida ~ace cosa de unos 499
día a la belleza sin par d el paisaje en tor- anos, hace referencia a un huerto de 490
nol
olivos que se halla situado en la ciudad de
·
Trípoli de Siria. En la actualidad estos
árboles producen olivas en abundancia y
0 0 0
de una excelente calidad, no obstante que
De tiempo en tiempo, un r elámpago di· sus troncos y las ramas s~ hallan ll~nos de
bujaba sobre el inmenso lien zo del espacio nudos, y representan el tiempo de vida que
Matachin, Zona del Canal, Panamá. infinito, los contornos de la alta Cordillera llevan. A pesar d: todo, las_ esperanzas son
- "Muchos años lle•aba sufriendo de de la costa, cual una sonrisa fugaz que va· de que su fecundidad conllnuará por mu·
dolores en las es- gara por s,)bre la faz medrosa de la sierra. cho más.
Los cultivadores de frutas en la Si ria
paldas y fatigas.
reconocen el valor de sus huertos, y ellos
Probé varias medisiempre siembran nuevas plantas. Ultima·
cinas sin obtener
beneficio alguno pe.
Las olas besaban suavemente la tímida mente en Beyrut, uno de los centros inro después de haber pendiente de la orilla, sollozando casi. Y, dust~iales, se se~braron 3 0 0,000 olivos en
tomado el Com. a l retirarse )as aguas, serenas y tranquilas, la misma extensión que_ ocupa una manzapuesto Vegetal de oíase así como un frou-frou discreto de na de casas. Los habitantes dtl pais se
Lydia E. Pinkham guarátaros inquietos y desnudos, tiritando conformaban antes con una sola cosecha
recobré completa de frío . .....
de oliva c_ada tres años, y además tenían
COGNAC
la creencia que esto era todo lo que po·
mente."-SRA. CA0 0 0
drían producir dichos árboles; pero con la
TARINA DIX0N ,
Matachin, Zona del
¡Oh, la tristeza que entonces me invadía: intr&lt;;&gt;ducción d: métodos europeos en el
u....;;.¡¡......ll..:~:J..::.t.::..1u Canal, Panamá.
y qué de pensamientos cruzaban por m~ culti_vo, los ohvares dan una abundante
Culebra, Zona del Canal, Panamá.- mente! ¡Eras mi amiga, la hermana de m1 cantidad de fruto en cada cosecha. Es muy
" Mensualmente era un suplicio lo que primer amor, confidente de esa p asión do- proba~le que la cau~ de q ue la cose~ha
aufrta de la espalda, estando abatida y lorosa que abrasaba todo mi ser ~n una su- sucediese cad'.1- tres auos haya sido debida
fatigada. Alguno me habló de su fa- Prema aspiración hacia lo Impos1blel ¡Y t_u al método antiguo de apalear las ramas del Ninguno tan delicioso como éste.
moso Compuesto Vegetal y comencé á voz, tierna y cariñosa, murmuraba a mis á r bo 1 para coger e 1 f ru t o ..
usarlo. Ya hace algún tiempo que llevo oídos distraídos, dulcísimas palabras de Los que recogen las olivas y preparan
tománoolo y he recibido un gran alivio. consuelo inaudito, semejantes a un can.to
1Ojalá! que todo el bien que Vd. me voluptuoso de sirena que me atrajera hacia
está prodigando continue siempre."- las hondas p rofundas d el olvido!

-,¡~UBIAS

¿ Recuerdas, Lolín, nuestros paseos a la
luz de la luna por las playas de Guaraguao,
a orillas del mar Caribe?¿Quétristesy me·
lancólicasaquellas playas, y qué imponente
la sombría silueta del Morro, destacándose
... . allá . .. . en la penumbrosa lontananza
del horizonte!

.-~-'ª~

prEcA UNJVER5

Registrado como artículo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.-

Año XX.-Tomo 1.

1mpreso en papel de las F ábricas de San Rafael .

México, Marzo 9 de 1913.

Número 10.

ºº º

oor eL

&lt;&gt;i&gt;,OBACION DE LA ACAOfOM

o o o

p..-

Tardó largo tie:npo ese consuelo en llegar, más vino a l cabo, vertiendo mieles so·
bre la hiel d e mi existencia, envolviendo
mi alma en una como larga y silenciosa no·
che sin nubes, precursora de un a lba sonriente y r eparadora ....

ººº
Han pasado desde aquel tiempo muchos
años y muchos desengaños, pero el recuerdo de nuestros paseos a la luz de la luna
por las playas de Guaraguao: a orill_as del
mar Caribe, surge aún en m1 memoria con
el vaivén paciente de una ola ..... .
AURELIO PALMA.

~

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Escribá a la Sra. Pinkham de
Lynn, Mass., E. U. de A ., pidien,
dole un consejo particular. Su
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'"l' "IC'RSIT
ARIA
-5''

FONDO RIC.

EL MUNDO ILUSTRADO

Camafeos

J

MR. WOODROW WILSON,
Presidente de los Estados Unidos, quien tomó poses tón de su puesto el martes pasado.

�DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADE!', ARTE y LITERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC.

ERNESTO CHAVERO.

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NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

,

Queridas lectoras - porque os supongo mujeres y a
mayor abundamiento, hermosas,- me encuentro en un
apuro que casi tiene las proporciones de un preblema.
El director de "El Mundo !lustrado" me pide que me presente ante vosotras "comm"il faut," es decir, amable,
gentil y discreto, para departir finamente en nuestra preciosa compañía y 1'111!!1'!'ros risueño el despertar del domingo, con una charla breve e inofensiva, como la que
sueltan los mirlos de nuestros jardines eu estas mañanas
ya primaverales por el derroche de claridad suspensa en
el luminoso azul. Y bien, soy tímido por naturaleza y
este defecto me impide seguir el vuelo de una "causerie" ondulante y ligera, que pícara en todos los asuntos,
como una mariposa en todas las flores, y que como ésta,
os acariciara dulcemente sin fatigar vuestros íntimos pensamientos. De aquí mis apuros,
Los tiempos, por otra parte, no son propicios para cosechas de cosas amables. El mejor decoro para vuestra
belleza, sería o rosas y cantos, más las rosas quedaron
aplastadas bajo el casco de los bridones de guerra y los
ruiseñores enmudecieron entre las frondas sacudidas por
la tempestad. Hasta en la superficie pulida de esta última luna de febrero, más brillante que el espejo de Ateoa, parecían retratarse los gestos dolorosos y las trágicas
muecas de los que caían, en vez de las cabezas inclinadas de los amantes, cruzándose dulces promesas en el
silencio nocturno, bajo la concordia y la placidez de su
luz. Habrá que esperar, pues, que la vuelta de. la primavera, limpie con sus rnauos luminosas el vapor de
sangre todavía alzado en los horizontes, y que su perpe·
tuo renovar tienda como siempre sus clámides de flores
sobre el viejo dolor humano.
Entre tanto, y si no fuera mucho pedir, quisiera bordar mi crónica con los prestigios de aquellos juglares
que entretenían antaño los ocios de las castellanas,
mientras descansaban los trovadores después de haber
recitaao algún largo poema. Así preferiría las canciones
de amor, como las únicas que interesan a las mujeres.
Las cantaría suavemente, como cuando apenas se desea
desflorar un misterio, y tal vez sorprendería un bello secreto tras la palpitación d e un corpiño o en la leve sonrisa d e unos labios de grana. Buscaría aquellas que eu
los versos más armoniosos hablaran del amor y de la
muerte juntamente, de choques de espadas y de besos,
de idilios arrullados por el espantable fragor de aquellos tiempos de hierro. Esos antiguos layes y esas viejas
canciones, serían más gustados ahora seguramente, en
que hemos sentido rodar la muerte sobre nuestras cabe·
zas, dándonos ese sentimiento el justo valor de la vida
en todo Jo que tiene de amable y risueño. Pero todas estas son fantasías y hay que tornar a nuestro tiempo, un
tiempo curioso en que las castellanas son sufragistas en·
veoeoadas de feminismo agudo, y en que la juglaría más
flamante anda en automóvil y se expresa en lengua vulgar.
Más vosotras, indulgentes lectoras, no estáis atacadas
por esas enfermedades del siglo. Veo la gloria de la juventud y e l atractivo de la belleza asomarse a vuestros
ojos y besar vuestras frentes, que yo quisiera ceñir con

los alados pensamientos de una conversación delicada y
sutil. Decididamente, no sois fem:o·stas. Bien puede stguir la crónica, encendiendo y apagando sus fuegos de
artificio en vuestro loor. Y corno quiero poner mi tarea
bajo la protección de las musas. es justo que recuerde
aquí y rinda un homenaje espontáneo a la memoria del
Duque Job, príncipe de cronistas y señor de poetas
Nadie como él para engarzar en los hilos de la c1óoica las gemas multicolores de la fantasía; nada más ligero que sus alas para posarse con suavidades de insecto
sobre las corolas más frágiles de las flores de la imaginación. Era una libélula por la transparencia de los élitros y lo imponderable del duelo. Una libélula que hubiera coocluído su curso de literatura y sacado tres P.
B. en humanidades. En sus crónicas, que es d·e lo único
que aquí quiero hablar, se junta el color de Gautier con
la pompa de St. Víctor, el mioiaturiomo de Bauville,
con la elegante frivolidad de Catule Mendés. Católico
a semejanza de D' Aurevilly, se llegó a codear con la duda, pero jamás con la blasfemia, y la's estridencias que
algunas veces traicionan el teno juego de su pluma, no
son porque la moje en filtros corrosivos de mandrágoras o de euforbios, al modo de los decadentes; sino porque su aristocracia intelectual, fué originariamente blasonada con el sello de una temblorosa inquietud y con
la sombra de una tristeza que como la de Raquel, no
quiere ser consolada.
No lo puedo imaginar de otra guisa que como un
mancebo del Malabar, asombrando con equilibrios funambulescos, el gusto espeso de las multitudes, acostu mbradas a los movimientos tardos de don Enrique Cbávarri, el fiel cronista de "El Monitor. " El estilo del Duque era rápido y brillante, como la luz y el ingenio
chisporrotea bajo su pluma en una pirotecnia interminable, con una variedad de matices tan infinita, como la
que detalla el sol sobre un islote cubierto de conchas
marinas. E igual que su ingenio, fué el gracejo de fina
cepa gala, tao gentilmente derramado en su copiosa labor.
La gracia-afirman los doctores de la Iglesia,-es una
virtud cardinal y fuera de ella nadie puede salvarse. Gutiérrez Nájera, en olor de santidad como un solitario de
la Tebaida, la poseyó naturalmente, sin esfuerzo, en su
forma más exquisita y alada. Puck y los demás silfos
que cruzan las noches eoluoadas de Shakespeare, piruetean en la gracia del Duque, siempre grao señor p~ra conservar en ella ~u noble apostura cortesana, y el
gesto donairoso y gallardo. Esos genios hacen tao suprema esta cualidad de su estilo, que bien podemos pensar
que el apóstol de nuestro gentilidad literaria será salvo
y estará sentado a la derecha del Padre.
Gutiérrez Nájera fué nuestro director espiritual. Aún
lo sentimos cerca de nosotros, palpitante en las arterias
de nuestras ideas y en la sangre de nuestro pensamiento. Bajo su amparo, abrimos los ojos a la v:da del arte
y guiados de su mano encontramos el camino de Damasco, que en esta vez fué el camino de París. Nos
anunció la buena nueva con videocias de precursor, y
sus crónicas inimitables, a las que todos debemos alguna
cosa, pasaron por las hojas volantes de los periódicos,
como los vientos de Marzo, sacudiendo sobre los yermo_s las alas cargadas con los pólenes de la futura primavera. No es posible olvidarlo. Y cada vez que el
escritor se eche a ..:agar por los senderos amables de la
crónica, verá planear allá sobre una alta montaña, un
egregio gerifalte ducal, borracho de infinito y de azul
cuyo vuelo se pierde en maravillosas leiaoías. Por lo
cual, yo que voy con paso de oruga sobre la tierra, me
pongo a la sombra de sus alas con la esperanza de vislumbrar otros cielos. Los cielos que él volvió canoros
con la variedad de sus ritmos y brillantes Cflo la esplendidez de su plumaje.
Era pues, justo, que me acompañárais en esta rorr.ería votiva, a colgar de un ciprés una corona funeraria,
favorable como una ofrenda doméstica. Era oportuuo
que yo pusiera bajo vuestros ojos algunos de los prestigios que circundan ese glorioso nombre, a fin de que
su evocación me sea propicia como un talismán, y grata
como un peoate familiar. Después de este breve paseo
hecho en torno de una alada memoria, parece que los
seres pierden su densidad, que se llenan de luz las cosas opacas, que los s ueños se materializan sobre el
enorme corazón de la vida.
Volvamos a ella alegremente con estas buenas bendiciones y gracias, lectoras, por vuestra florida compañía.
Muy buenos días.
RAFAEL LO PEZ.

ñascales, se da el placer de saltar guijas y de formar
espumas.
Otro río, el Sambre, tambilo melodioso y ondulante,
viniendo del oeste, le sale al encuentro, y en la confluencia aguda como punta de cuña está el peñón de la
estampa vieja, y está la fortaleza sobre el peñón, y hay
cuatro puentes que cru2ao los dos ríos y que unen a la
vieja ciudadela, una ciudad flamante: esta es Namur.
¿ Creéis acaso que al viajero español le importa poco
detenerse junto a las arrasadas fortificaciones, hoy convertidas en square Leopoldo, o junto a los nueve fuertes
modernos?
Seguramente, si mirando a las aguas de los ríos que
correo sólo hubiese de recordar las hazañas o las galanterías del Rey Sol, que la sitió en r692, el tesón de
Guillermo de Orange que la volvió a sitiar en 1695.
Otros nombres hay en tierra de Flandes que parecen
sonar más ho~do a la fantasía un poco encandilada por
la gloriosa mentira histórica. •
Pero es que Namur guarda de España más que un
nombre de hazaña o un blasón de victoria: guarda un
corazón español.
iUo corazón! La fuente y la flor y el canto de la vida
surten, florecen, cantan dentro de los corazones; la fuente es viva, la flor es roja, el canto es entusiasta, si es español el corazón.
Figuráos cómo cantaría y qué rojo sería el de la flor
y cómo la fuente surtiría con ímpetu en este corazón
de España, que Namur guarda como tesoro desde hace
cuatro siglos, ya que no es otro que el corazón romáoti.co de Don Juao de Austria.
El bastardo español, vencedor en Lepaoto, murió en
esta tierra el 19 de Octubre de 1578; llevároose el cuerpo a El Escorial, a la custodia de las frías piedras que
la voluntad austera de Felipe ordenó para inevitable
sepulcro de la raza.
Pero el corazón se quedó -en tierra libre, acaso a 1
amparo de algún recio amor, de alguna noble amistad,
para nosotros ignorada.
Dicen los guías, mostrando el monumento, que fué
erigido por Alejaodrn Faroesio.
Esta es la historia oficialmente ; soñad la leyenda en
ese corazón.
La figura del bastardo es propicia a los devaneos del
fantasear: /Quién no ha oído del amor que el padre le
tuvo, del rencor envidioso del hermano, que la sabia
historia intenta ennoblecer con nombre de prudencia
política?
¿Quién no ha visto la frente aureolada por sueños de
grandeza un tanto melancólicos, y no se ha complacido
en llevar la leyenda heroica de España por derroteros
tal vez más lumioo~os, poniendo el centro de Felipe II,
el cauteloso, en la mano de Juan de Austria, el osado?
Dicen, no sé si romanzas o consejas, que ese fué el
sueño del emperador; que su sangre impaciente, malavenida con las tortuosidades para él incomprensibles
del espíritu de su legítimo sucesor, latía a compás de la
sangre ambiciosa de su hijo.
Hay en el Museo de Bruselas un cuadro muy grande
y muy malo que representa la abdicación de Carlos V;
Felipe, vestido de su luto eterno, recibe de rodillas la
investidura imperia l y real, y el abdicaote, para cooferírsela, se apoya en el bastardo y mira, bien pudiera
decirse desoladamente, la cabeza rubia, que se inclina
ante él.
Juan de Austria, sosteniendo con fortaleza un poco
estremecida la presión de la mano paterna, mira también al que tuvo la suerte de nacer para rey, sonríe
apenas con tanto de añoranza como de lealtad, y sueños
de ambición revolotean en la luz de sus ojos.
De este cuadro había yo, no pocas veces, pintado en
mi mente una anticipación, naturalmente con pinceladas
a la moderna, desprovistas de toda pompa histórica, con
un poco de romanticismo y bastante melancólica: más
que monarca por monarca, al sentar a Don Juan en el
trono de Don Felipe, habría querido substituir corazón
por corazón, porque para mí todos los monarcas del
mundo son bien poca cosa, y un solo corazón es el cielo
y la tierra y soñaba en esta fantasmagoría, no cambio de
batallas sino de latidos.
Por eso en Namur, a la sombra que la c iudadela tiende sobre las aguas, bajo la cúpula que guarda !a reliquia, me he detenido con emoción respetuosa y callandito he suspirado pensando en España, y he creído escuchar que el corazón que dejó de latir lejos de ella,
después de soñar para &lt;!lla tanta gloria, suspiraba también.
MICHEL ROUJON.
S OY J AROC HO

En pueriles recuerdos de historia batallona, allá por
los tiempos heroicos que van de Carlos V al V Felipe,
saltando a Francia en el intervalo para pasar por el recuerdo novelesco de Luis XIV y de sus mosqueteros,
¿no os ha quedado en la memoria un eco que dice Namur?
¿No habéis visto, en la visita a algún palacio en algún
sitio real, acaso en la revuelta de un pasillo, una estampa vieja que lleva por leyenda este nombre y que tiene
una erguida fortaleza sobre una roca. por encima de
un río?
Este río es el Meuse, que silenciosamente, en amplias
ondulaciones melodiosas, serpea por los campos del país
valón.
Algo al sur de Bruselas se encajona entre recios pe-

Fanfarrón, camorrista, franco, altanero,
porto al cinto "moruna," bebo aguardiente
de "oaoche" en tosco vaso, y eternamente
en mi boca encendido "ch upo" un veruero.
Uso burda "cotona" y ancho sombrero
con toquilla de plata resplandeciente,
y ninguno es más ágil ni más valiente
en las rústicas lides del herradero.
Y en las cálidas noches, cuando la luna
bogando lentamente semeja una
ideal navecilla de porcelana.
recostado en la hamaca con mi trigueña
entono alguna dulce copla costeña
al compás indolente de mi "j~raoa "
RAUL A. ESTEVA.

�.CASTelLANA
rr"'·

.:f
...
ház que hasta mí con sus ru~ores ,;abios
llegue el "Enja mbre de tus nmas.

Ll'llO
Para "El Mundo Ilustrado."

P a ra A lfredo Arvelo Larriva.

Fortaleza de San Carlos.
Querido poeta;
No porque un día un vate castellano
afirmó por capricho que la prosa
·•es la jerga animal del ser humano;"
mas porque siempre que mi numen osa
un párrafo zurcir, lucha y se estrella
en su "facilidad dificultosa,"

Por él sabré tu duelo, tus agravios,
tus odios y esperanzas... hasta el día
en que yo vaya a oirlas dt: tus labios.
¿ Cuándo será? No sé ; que t9davía
ineludible obligación refrena
ese perenne afán del alma mía.

Mas a si a tan duro caso me condena
inviolable d eber, más cada hora
mi alma por ti de admira ción se llena.

la prosa aparto, desdeñoso de ella,
y esta misiva familiar te envío
en el lenguaje de la rima bella.

De admiración y gratitud; que ahora
tu inglnita bondad mi nombre engasta
en un joyel de luz deslumbradora.

- Te hablo de 'tú" porque el "usted es frío
y el "vos" ceremonioso, y porque advierto
que ya tu amigo soy, y lo eres mío.-

Fino joyel que modeló tu vasta
y rica inspiración; estrofas de oro
con que mi obscura pequeñez contrasta.

/ SILVA el poeta, el escritor discreto,
' me nabJ6 de tu prisión y de tu arribo
a ese ominoso y desolado pu~rto.

-

'

Me habló de tí -con sentimiento vivo
de estimación, en generosa esquela
.•,que al fina\ de la mía te trascribo.
_jQu~ bondadoso corazón revel¡,.
'en su discreta epístola ese hermano
en f.etra~ de los dqs! ¡Y cómo vuela r
mi espíritu hacia tí, cómo me afano
desde entonce¡;, poeta, en el anhelo
de visitarte· y estrechar tu mano!
La manp, sí, del que en amargo duelo,
en la aridez de solitario islote
sufre su mal "sin demandar coosuf'lo."
Del que levanta bajo el rudo ":zote
de formidable azar, la frente altiva,
soñando en sp ideal como el Quijote.
Y se dobló mi afán y fué más viva
el ansía en mí de platicar conti¡¡';'.,
cuando llegó a mis manos tu m1s1va.
¡Qué inefable placer- Dios me es testigoqué inefable placer y qu~ conten~o
trajo a mi alma tu me nsaJe ª~Jgo.
Con la primera luz que ,a l · fi_rmamento
despide el sol. tu carta peregrina
penetró por la reja en mi aposento.

y me aco rdó la amante golondrina
que, en los días de ab_ril, cad~ m3:ñana,,
cruza esa reja y en m1 estancia tnna.
¿Por qué como tu epístola gala na,
los pá ja ros divinos d e tus ver:'°s
no hao .venido a canta r en m1 ventana?
fé que m archaron tris'.es y dispersos
con varios rumbos, al de1ar el mdo
donde ,rizaban sus plumajes te rsos.
Más•sé también que e n lid contra el olvido,
tus rimas, como abejas l~boriosas, . ,
se juntaron después. ¿Ado ndt ha n ido .
¡Viéra las yo, vibra ntes , rumorosa s,
atravesar los toscos ba randales
&lt;le mi fardío, donde florecen rosas;
en torno revolar de mis rosales,
y entre las mieses de mi huerto, opimas,
el tesoro esconder de tus panales!
T ú que eorumbas su vuelo y las animas,

Te miro en ellas frente al mar sonoro,
que muge y salta y contra el muro embiste
a la manera de salvaje toro.
Te miro pensativo, si no triste,
perdida en el espacio la mirada,
bajo la tarde que de azul se viste.
Evocas en la orilla desolada
una "visión de Porvenir y cielo:"
mas calla el tiempo como esfinge helada;
sordo, impasible. el anchuroso velo
que llena con su azul el infinito,
nada responde a tu ilusión en duelo;
y de tu afán de soñador proscrito,
parece que se burla el mar cerc:a.no
con su profundo, interminable grito.
De formidable enigma el hondo arcano
pretendes descifrar; pe ro te agitas
y te impacientas por rasgarle en vano.
Y junto al ma r en cólera, meditas,
bajo la tard e a z ul que en lontananza
se puebla yá de sombras infinitas.
Y piensas que e l rigor y la asecha nza
del Mal no son eternos, cua nd o es fuerte
el corazón y fuerte la esperanza.
Y tu mirada al tuyo se conviert&lt;l
y le halla sano, vigoroso, rudo,
presto a luchar con la contraria suerte.
Y al "Grao Silencio," impenetrable y mudo,
de cielo y Porvenir, muestras potente
de tu esperanza el luminoso escudo.
Sonríes a l espacio indiferente
y al Futuro en mudez, y altivo y fiero
tu orgullo ante el enigma a lza la frente.
Canto noble y viril, canto sincero
ese con que me honraste; fiel trasu&lt;1to
de tu altivez de bardo y caba llero.
Gracias, poeta, gracias. Mas barrunto
·que ya mi estilo desmañado y fr ío
ca nsará tu atención .. . y pon go punto
con el ingenuo a brazo que te envío.
U . A. PEREZ .

Manos languidecidas por la pena,
maoecitas de "Mater Dolorosa,"
que tenéis palideces de azucena
y la sutil fragancia de la rosa.
Manos como de cera, manos frías,
idolatradas manos liliales,
que verté is mieles de ternuras pías
en el letal acíbar de mis males.
Manos, que en el temblor de una ca ricia
de amor, ate30ráis tantos co nsuelos,
manos que sóis mi pereonal delicia,
manos de unción, trasunto de los cie los... !
!Ob, manos plenas de bon:iad!... divinas
manos de virgen misericordiosa.
que quitáis de mi frente las espinas
con delicada ingenuidad piadosa.
Manos ungidas por los óleos santos
de la piedad que lenifica penas;
manos a ugustas porque enjugan llantos.
ma nos consoladoras, manos buenas
Si d el templo en la nave silenciaria
es alzáis eotreuoidas e implorantes
con el hondo fervor de la plegaria,
cual dos lirios enfermos y anhela ntes,
el beatífico arrobo os magnifica,
y su místico influjo os transfigura
en célica visión que santifica
un hálito de Dios desde la altura.
Cuando ma riposéais sob re el teclado,
en un vibrátil y ne rvioso vuelo,
y de su alma canora brota a lado
el ¡ay! doliente de "La Voz del Cielo, '
quién sabe que nirvana misterioso
e n mi espíritu vierte su beleño
y alumbra mi sendero te nebroso
con e l rayo de luna de l ensueño.
Por ocultos y mágicos arcanos,
todo, a vuestro conta cto, se embe llece.
al estrecha rnos, milagrosas manos,
la esperanza en mi espíritu florece.
Con vuestras lenidad es exulta ntes
prodigáis inefables embelesos,
y es mi anhelo mayor, ma nos sedantes,
empapa ros de lágrimas y besos.
Manos inmaculadas, yo os adoro
y al invocaros con pasión, quisiera
que enjugáseis mi lla nto cuando lloro
y q ue cerréis mis ojos cuand o mi:e ra ...,
JOSE !BARRA OLIV ARE S.

Era, hermano, una pequeña, una gentil muñequita.....
Cada vez que recuerdo estas palabras, veo reír en e l
pasado dos pares de ojos medio cegados por la eda d,
C?º una e:"presióo de amor, ele compasión tr_anquila y
smcera; oigo dos voces tremulantes de ancianos afirmando ambos que "Ella" era una pequeña, " una gentil
muñequita" ..... .
Yo venía de las estepas, más a llá del. Don, y volvía a
Voroniéje, cuando encontré a los dos viejos peregrinos'
Eran casados y podían contar ciento cincuenta años en:
tre ambos. Marchaban de una manera tao lenta y tao
torpe, arrastraban tan pesadamente su calzado eo el
polvo caliente del camino, y tenían sobre sus vestidos y
en sus rostros algo tao particular, que inmediatamente
se tenía la impresión de que venían de muy lejos. .
.-Llega~_os del _g';'bierno de Tobolsk, con la ayuda de
D1os, me_ ~110 el v,_e¡o, co nfirmando mi suposición.
Y la v1e1a me miró con sus buenos ojos, que una vez
habí_ao sido azules. Sonrió amigablemente, y añadió
suspirando:
- Somos de la a ldehuela de Lissaya, de la fábrica
Nikolsk.
- Entonces debéis estar muy fatigados de vuestra peregrinación. . . . . .
.
- l Fatigados? no mucho. .... toda vía resistimos.... .
"Uno" se ª:rastra suavemente con la a yuda de Dios ... .
- l Habéis hecho alguna promesa, o es el celo re ligio•
so el que os empuja?
- Hemos hecho una promesa, hermano, una promesa
a los santos de Dios, en Kief: ir en peregrinación a S olovetzk,
- Sí, continuó el anciano . .. . Vamos. madre; desean·
semos un poco, agregó , volviéndose hacia su compañera.
-Si queréis! ....
Y nos se_ota mos los t;es, a la sombra de un viejo sauce, a la orilla del cam100. Hacía calor; el cielo esta ba
sin nubes; e l grao camino se perdía delante y detrás de
norntros, en la lonta nanza velada por densos vapor es.
En torno, todo era triste y solita rio. A ambos la dos del
camino, se extendían campos de centeno, inmóviles y
desecados.
- E l cente no viene ma l! dijo el viejo, ala rgáodome
algunas espigas que acababa d e arrancar. Aquí bao
completamente agotado el sue lo.
Hablamos de agricultura y de la esclavitud en que sP.
halla e l campesino respecto a la tierra. La vie ja oía
suspirando y, de tiempo en tiempo, arrojaba una pa la·
bra sensata en la co nversació n.
-iCuánto le agradaría esto a ouestr;J. pe queña, si vi •
viera todavía! d ijo d e p ronto, la nzando nna mira da rn·
bre los agostados campos de centeno. Aquí , e lla habríi
sabido enseñar!
·-,
-Sí, habría hallarlo med i'&gt;s pa ra 'sacar de apu ros a
los campesinos de este país! dijo e l '.viejo, moviendo la
cabeza.
Después. ambos calla ron .
-/De qniéo habláis? pregunté.
El viejo contestó bondadosamente:
-De una .... que ya oo es.
- Ella vivía con nosotros, en la aldea .... Era de noble estirpe, agregó la vieja
Eotooces se pusie ron a contar, primero con le ntitud,
después más y más rápida mente, fijá ndome los ojes obstinadamente, hablando alternativamente.
- Era una pequeña, uoa gentil muñequita .... .,
- Había sido desterrada a nuestro país .... Allí la habían llevado las autoridades ... . Ella quería. parece, el
bien pa r a todo el mundo .... para los pobres .... Lo cual
no era permitido .. . . Y la desterraron .... la dulce niña . . ..
-Cuando llegó a casa, estaba enrojecida por el hielo
y temblaba de frío.
-Era muy pequeña. como una muñe ca ....
-La habíamos instalado muy cerca del fuego ....
-Y nuestro hogar es graode, y caliente ... .
- Luego la habíamos dado de comer ... .
- Ella reía ....
-Y sus ojillos eran tao negros como los de un ratoocito ....
-Y cuando descansó, se puso a llora r : "Muchas gracias, honrados campesinos!" dijo.
-Sin embargo , inmediatamente se puso a traba jar!
d:jo el viejo, riendo muy fuerte y bizcando d e gozo.
-Héla ahí que rueda por el a posento como una pelota, y que todo Jo a rregla : "la palangana, d ice, es preciso saca rla." Y la lleva ella misma, en sus bracitos. a l
pati:&gt; .. . . Y los lecho nes también tuv ieron que a bando nar el a pose nto ; los tomó, los besó e n e l ho ciquillo y les
puso afuera ....
-Já! já! já!
· Ambos reían a g arganta abierta y a penas podían toma r alieoto.
- No ha.bía coocluído la semana, cua ndo tod::, lo había r evuelto.
- Lo que nos ha hecho sudar!
·
- Ella misma reía, bromeaba, escandali zaba · con sus
piesecillos . . ..
- H asta que, d e p r::mto, se tornó sombría y tuvo miedo.
- A toda costa que ría morir ....
- Llo ra ba, siu cesar ...... Nos inquieta mos Y' le p regunta mos: " ¿Qué tienes ?" Era para no comprender . P or
último, sollozábamos también nosotros con ella , sin saber por qué . . .. la acariciábamos y llorábamos los tres.

Carnaval e n Mérida, Ca rro de "La Araña."
- E ra como nuestra p ropia h ija. L a amábamos tanto como a nuestros h ijos, dijo el viejo.
-Vivíamos sólos en nuestra cabaña .... T enemos un
h ijo e n tre los soldados, e l otro trabaja en las minas de
oro, agregó la vie ja .
- Ella pod1ía tener die z y ocho años, no más
- P a r ecía que no tenía sino doce!
- Vamos, qué dices tú, madre ? ella era muy rob usta. ·
E ra peq ueña y no pod ía más ....
- No le he dicho pa ra censurarla . L o menos que he
quer ido! replicó la vieja .
Luego, a mbos callaron y permanecieron sumid Js en
rns recuer dos.
- Y, entonces, qué aconteció? p r egunté yo al c 1bo d e
un momento.
- Lo que aconteció? Nada, hermano, d ijo el viejo e n
uo suspiro. E lla .. . . ya no es .... la fiebr e· se la llevó!
, Dos lágrimes corrieron por sus mejillas arrugadas.
- Si, hermano, ha mue rto. Estuvo en casa solamente
dos años. T oda la aldea, n o, toda la comarca la conocía!
Ella sabía leer y escr ibir, y enseñó a n uestros paisanos .... . . Iba a las reuniones comunales y habla e n
ellas . . . ... ¡ Ah , cómo g ritaba a veces! ...... E ra m uy i nteligente , y más que eso, u na ve rdadera alma d e niña,
un a lma d e ánge l! Para todo tenía corazón, todo la conmovía! iY lo q ue sabía de agricultura ! ¡Sabía de todo!
"¿ De dónde sab es tú tanto, mi vida?" le preguntábamos.
"Eso está en los libros," co utestaba.
-Era tao pequeña, p equeña , y, sin embargo, para
nosotros e ra u n a ma, una consejera . Cuidaba también
los enfer mos. E n e l día, en la noche, iba a verlos, les
daba los r emedios, les hablaba tao suavemente, con tanta boo?ad! Y ~e '.'-quí q ue , de pronto, ella cae enfer ma,
yace s10 conoc1m1eoto y delira . ..... Y m ientras que í bamos a buscar a l sacerdote, ba muerto, la l;)uena , la
santa!

A aq~ellas palab~a~, nuevas lágrimas corrieron por
las me¡1llas de la v1e¡a , y yo e nton ces exper imenté un
extraño sentimien to de bienesta r , como si ella hubiese
llo rado por mí.
- T oda la a ldea vino a n uestra casita ... .. . "Es posible q ue ya no seal" g ritaban las gentes. ''¡Ah, pobrecita!'' T odos la q uerían tanto!
- E ra u na niña muy dulce . La comuna e ntera siguió
a su ataúd. Quince días después, justamente en Cuaresma , decidimos e mprender una peregrina ción a fin de
;.ogar por ella. i:-,os vecinos t~mbiéo nos lo a consejaron.
. Idos, nos ha~ d icho, no tenéis nada qué hacer, sois vieJ?s, y e n e l cielo os será descon tado!" Y entonces, partimos • .....
- 1Y ha béis hecho el camino a p ie?
--No del todo, hermano. Somos ya demasiado viejos
par a eso .... Cuando a lguien nos lo ofrece, vamos eo ca·
rreta; l uego, d e nuevo, a pie, lenta mente, como sea posib le ir ...... ¡Ah, si tuviéra mos "sus" piernecillas, sería
otra cosa!
Hacía dos ho ras que estábamos sentados cha r lando
cuando un pe queño r uso nos a lcan zó con su carreta'.
Contestó n uestro salucto, tosió u n instante y gritó a los
viejos:
- iSu bid, vieje citos ! Voy a llevaros hasta la próxima
~~L

.

T omaron asiento a su la do, y desaparecieron t ras u na
nube de polvo.
Yo me levan M y los seguí len tamente.
P or mucho tiempo aún. pensé en aquella vieja pareja,
q ue había atravesado millares de verstas, para rogar po r
u na niña q ue había pasado por casua lid ad por sus vidas,
y había despertado en sus corazones, e l sentimiento de l
amor.
MAXIMO GORKI.

�Coostaoza Fordyce entró a su preciosa alcoba, perfumada suavemente con rosas pálidas, como si hubiera olvidado la cercana época en que no llevaba engañadores adornos de listón que le quitaban lo menos diez de
sus cuarenta años a la luz incierta del cuarto. La pobreza era para ella como un sueño del que había despertado sin sorpresa a las riquezas y a una especie de lujuria
intelectual que le parecía propiedad suya por derecho
de nacimiento.
Nacida en casa de alta alcurnia, 'había conocido la
lucha en toda su amargura, sintiendo perfectamente su
sórdido aspecto. Después su tía, en quien tenía tau pocas esperanzas que casi no eran ningunas, murió repentinamente y en su extravagante testamento dejo a Coostaoza segura de consideraciones permanentes aún de
aquellos que solo respetan las cosas por su peso en
metal.
Cinco temporadas londinenses había pasado desde esa
hora que había sido de g rao alivio para ella, puesto que
había ocurrido inmediatamente después de que el hombre a quien ella había creído amar, y de quien se qabía
obstinado en creer cosas que realmente no merecía, se
había casado tranquilamente, brutalmente, por dinero.
Había sido la muerte de sus ilusioces y sus esperanzas,
y la primera pérdida fué mucho más sensible que la
segunda.
Al principio de su nueva vida, le parecfa que las únicas palabras que se presentaban a sus ojos eran: "Demasiado tarde," pero, rica y bien nacida, pronto comprendió Coostaoza que podía rodearse de un delicioso
círculo con encantadora facilidad.
Esta noche sonreía ante su imagen el espejo, y sentía
el estremecimiento consciente de su éxito, el cual es siempre, o se considera real, cuando concede felicidad pasajera a un espíritu ambicioso.
Había comido en Granville y había hecho un discurso en francés para saludar a un g rao novelista de París
que había despertado entusiasmo en el mundo literario
de Londres.
Sabía que había hablado atinadameote y con gracia,
y que se había hecho acreedora al aplauso de los hombres, y quizás a la envidia de algunas mujeres que habían visto opacada su belleza por el deslumbramiento de
la inteligencia.
No podía reprocharle su camarera, la incomparable
Paulina, el que la hubiera tenido nunca en vela a las
1 altas horas de la noche, pero esto no era debido exclusivamente a su bondad.
Dos años después de que hubiera tomado posesión de
su nueva residencia en Berkeley-cresceot, había conocido al capitán Hesseltioe, y dos años antes de que él
partiera para la India "º servicio activo, ella había consentido en un compromiso nupcial que no era conocido
en sociepad.
Mañana volvería a verlo, herido y distinguido por sus
actos heróicos, los cuales habían hecho bastante ruido para que su regreso fut&gt;ra todo un acontecimiento.
Allí, en pié, confiada en sí misma, recordó todas las
noches en que había acabad-;i por escribir al hombre cuyas ambiciones igualaban la suyas. En razón de una secreta debilidad, de la que ella misma se reía, procuraba
escribir, cuando tenía la conciencia de parecer bien;
cuando su espejo no 1~ gritaba de,piadadameote: "El es
joven y tu no. El quizás crea que te ama, pero ¿será
duradero esto? Hubieras obtenido un éxito plausible si
oc hubieras sido ayudada por circuostailcias especiales
por ese medio encantador de que has sabido rodearte?"
Las cartas enviadas a la solitaria estación, le habían servido de mucho. El las apreciaba; aún más, estaba fascinado por ellas, con sus toques de ironía ligera, sus delicadas indicaciones del amor que al fin había vencido escrúpulos lentamente. Por que Constaoza no eta ciega ni
estaba desapercibida en tales asuntos.
Nigel Hesseltiae había sido obligado a sitiar la ciudadela mucho tiempo antes de su capitulación.
"La amistad con la gente de talento es la manía de
Coa,tanB," decía la s~ñora Way-Donoistborpe -una
de esas señoras que gustan de hablar a todos por su nombre de pila, cuando tienen bastante dinero para que tal
intimidad ofrezca ventajas.- "Colecciona hombres de
talento como nosotras coleccionamos perlas o estampillas
de correo. Todo ello no le significa nada. El haber rehusado a Lord Gleomire prueba que no tiene deseo de
casarse, y con la reata que tiene, ¿cómo va a mejorarse
si no es con un título?"
Coostaoza supo siempre esconder ante el peoet:ante
ojo femenino que había un toque de romanticismo sentimental bajo aquella máscara tao cuidadosamente llevada. Supo también hacer justicia a Nigel Hesseltioe ere-

y~ndo que no seguía fines bajos en sus aspiraciones amo- saba su deseo, casi su empeño, en contraer matrimonio
con Leticia Delahaye.
rosas.
"Es lo que todos esperábamos; lo que parecías deSi bien es cierto que al principió llegó a pensar en el
sear. Parecía que Je dabas ánimo para su empresa."
peso que su fortuna tenía para basar en ella una carre"¡Parecía!" Si dijérais que hice todo lo que pude para en cualquier ramo, después dejó a un lado tales ideas.
ra hacerle comprender que quería comprarme, estaríais
Aún se llegó a permitir el pensamiento dt: que su intemás cerca de la verdad."
ligencia y su gracia natural pesaban más en la balanza
"Muy bien, será como quieras: pero ¿a qué vieque el fugaz atractivo de su fresca juventud.
nen esas lágrimas? Alguna vez has, dicho que harías
En cuanto a Hesseltiae, por muy hermoso que fuera,
no era ni con mucho lo que la mayoría de las gentes todo lo que fuera necesario por tener tiaras y automóviles y un sitio campestre como Pentrepol, Ahora son
pensaba de él; pues era capaz de ocultar sus habilidatuyos, y toda mamá con bijas casaderas te va a detesdes para que no fueran conocidas del vulgo. Una mujer
estúpida babía creído hacer un elegio de él diciendo: tar mañana en Lóndres, lo mismo que sus pobres hijas.
"No parece ni taotito inteligente." El se daba cuenta Te felicito! Procuraré que el "trous~eau" esté a la altura de las circunstancias." En el fondo de sus palade que era comprendido por Miss Fordyce, y esto era
bras había algo de desdén mezclado de compasión, penun nuevo atractivo. Admiraba su gracia y su confianza,
sando si en sus días de pobreza no se hubiera rendido
y especialmente su variedad de maneras para hacerle
ella a tales teolacinoes.
ver que ~staba a su altura intelectual.
"¿Qué haré?" susurró Leticia coa un acento de amarSiempre sabía interesarlo, y como la mayoría de las
gura profunda en la corta oración.
jóvenes habían causado en él un efecto precisamente
"Tomar de buena manera el regalo que los dioses te
contrario, en muy corto tiempo, al principiQ se dijo que
este interés era sólo apreciación, y finalmente, una no- envían," dijo Coostanza, para quien todo el mundo era
che que Paulina la camarista había hecho maravillas de color de rosa en aquellos momentos.
"No puedo. Y sin embargo, lo necesito tanto. Porque
habilidad y Constanza puso ea juego todo su material
no creo alcanzar nunca lo que tanto deseo."
de ataque, comprendió que la amaba, y se empeñó en
"Es decir que quieres a algún otro?"
probarle que por ella, y sólo por ella, él era capaz de
La niña se irguió. "¿Que si quiero? He querido por
hac~r el papel de mendigo ante una "Reina Copbecerca de tres años a alguien que nunca me ha dirigido
tua.
una mirada, que ni siquiera se daba cuenta de mi preHubiera parecido a ella horrible el que los malos
sencia. Me ha herido tanto que a veces he pensado
pensamientos hubierall 1evaotado sus cabezas de sermorir.''
piente en la exqui~ita e inesperada hora en que habría
¿ Y es ésta, pensó Constan za, la chiquilla en c uyos
querido olvidar todo, excepto el radiante hecho de que
su vida no había sido uu completo naufragio. Dar a ma- pensamientos creía yo poder leer como en un libro
abierto? "Si eso es verdad, Leticia, deberás rehusar el
nos llenas era un placer inefable para una persona amofrecimiento de Mr. Birkenhead; pero primero adquiebiciosa que toda su vida ha estado privada de poder.
re la seguridad de que no tendrás que arrepenti rte de
Como recordaba ahora todo: el baile en Chatbam, a
ello A tu edad los caprichos no son muy duraderos" ....
donde llevó a Letticia Delahaye pot: primera vez y que"Hubiera p~dido soportarlo, si él hubiera seguido au dó encantada del éxito de su presentada.
Recordaba perfectamente el retrete perfumado con sente; pero esto será peor que antes."
Había tal angustia en la voz, tal expresión de lástima
lirios y la figura uniformada delante de ella. No le dió
ea la pálida faz encuadrada por los desorden'ldos r izos,
entonces una contestación definitiva, pero le dejó lleno
que la simpatía de Coostanza se sintió profundamente
de esperanzas que pronto convirtió en certidumbre. Caconmovida. Entonces ,·ió en el suelo algo que la hizo
si inmediatamente le fué nombrado servicio para la leponerse intensamente pálida,-era la hoja de un periójana India, y ella se empeñó en que el compromiso permaneciera secreto. Entonces llega"t'oo los dos años más
dico vespertino con un mal retrato de un soldado con
uuiforme y los siguientes títulos: "Regreso del mayor
felices de su vida, cuando las cartas fueron y vinieron,
y cuando su latente feminidad despertó un verdadero
Hesseltioe. El héroe de la campaña de Fierestao. Recepción entusiasta. El carruaje aplaudido por las ca·
orgullo ea él.
Ahora ya no se trataba de un caso de "Reina Colles," Sintió su cuerpo recorrido por un horrible temor.
phetua," pensaba alegremente, mirando la fotografía que Su compromiso con Hesseltine había sido tao secreto
hacía entera justicia al Ca.Pítáo; él estaba enteramente
que Leticia no se pudo dar cuenta de él.
cambiado y traía medallas, honores, en aquellas manos
Recogió el papel con aire de descuido, y preguntó con
que él se empeñaba antes en mostrar enteramente va- voz firm~: " ¿No se trata del mayor Hesseltioe, Leticia?"
cías. Se sentía en uao de esos radiantes momentos en
El s1leoc10, el rubor dt las mejillas de la niña contestaque su cara le contestaba con una sonrisa de satisfacron mejor que nada "Repito que tendrás que rehusar
ción desde el espejo, y sintió no tener que escribir aholas perlas y los diamantes si quieres ser una mujer honra una carta. No se sentía con ganas de acostarse. Pre- rada."
fería bajar al salón y buscar el último libro que le haLeticia habló entonces con ese estremecimiento de
bía interesado. Seguramente que a esta hora Leticia voz que muchos hombres habían hallado tan peligro~aestaría profundamente dormida después del baile.
mente dulce. "Nunca pensé en casarme con él, mientras
Pero al pasar por la puerta oyó un ligero ruido y se
que .... " Se detuvo repentinamente.
detuvo a escuchar. Casi había -a.doptado a aquella chi·'rv.tie~tras que bailabas una ocasión para atraerlo,"
quilla paupérrima, que estaba haciendo furor en los sa- pros1gu1ó Coostaoza.
lones por su especial belleza, y por lo tanto se creyó en
"Ob! No, no comprende usted que está mucho más
el derecho de e ntrar a su cuarto sin llamar a la puerta.
Leticia, vistiendo aún el blanco traje de baile, con los alto que yo? ¿Qué vale mi despreciable belleza? Si nadie habla más que de su talento y de su valor? Podría
brazos y el pecho desnudos, se habJa echado sobre su
morirme por ser digna de él, pero no lo conseguiría."
cama escondiendo la cara.
. El amor perfecto puede deshacerse del temor porque
No había oído los ligeros pasos a su lado, poseída cosiempre cuenta con un b uésped rligoo y alto. Coostaoza
mo estaba por su dolor, que por ser el primero era el
no
dudó más. Una frase de Sbeley la h irió con su promás intenso. puesto que nuestros primeros años no se
funda verdad: "El poder y la belleza se unen." Sus años
conforman fácilmente con el sufrimiento. A los veinte
~ismos le qui\abao ventajas, y todo en aquella cara deaños protestamos enérgicamente contra el dolor del
c1a un dolor srn esperanzas. ¿Con qué derecho iba a
mundo.
A los cuarenta, si somos prudentes, Jo recibimos con apoderarse ella ~e lo que debía ser patrimonio de la jutoda la paciente filosofía de que somos capaces, y si aún ventud? Por un impulso de ternura, debido a la denesomos más prudentes, procuramos aliviarlo basta don- gada maternidad se inclinó hacia Leticia y la besó en
la frente.
de nos es posible.
Coostaoza esperó un momento y después habló: "Le"Siempre hay esperanzas. El mayor Hesseltine ya no
ticia, ¿qué pasa?"
e? _el hombre que hemos conocido. Escribe tu contest-La niña miró hacia arriba con una expresion de des- c100 '.' Mr. Berkenhead esta noche, firme, pero amable:
esperación en los ojos y dijo: "Nada."
preparate par_a que todo ':_l mundo se burle de tf, y ve a
Coostaoza no hizo caso de tal contestación, y conti- acostarte. Quiero que manaoa estés radiante como nunnuó: "Dime, siempre acabas por decirme, y siempre ha ca. Te pondrás el traje de tul color de clavel con adorº?s de encaje de valencieaes. " El final que parecía prosucedido que yo baya previsto le que me vas a decir."
pio de la frivolidad femenio~, tenía su razón de ser,
Por toda contestación Leticia mostró un.. carta en por~ue ya sabemos que los listones y los encajes habían
papel de grao lujo. "Lea usted." La carta era muy cor- tenido su ~arte en la tragedia. Había sido la firma de
ta, y el fuerte olor a tabaco acusaba a su autor. En su seoteoc1a de muerte, la concentración de todas sus
pocas palabras, Dudley Birkeohead, millonario, expre- dudas en una resolución final.

~egresó al cuarto ele las rosas y de ia media luz que
le pareció perderse detrás de un mar de años. ¿ Dónde
estaba la magnífica creatura que había sonreído ante el
retrato de Hesseltine; de ese lejano desconocido que había empreodirlo su viaje al polvo de oro del pas~do para no volver más?¿ Dónde estaba su triunfo y su coufi~oza en sí misma? De todo ello no quedaba nada. Los
hilos de perlas de su collar parecían las cadenas de un
convicto de horrible crimen. Había sufrido tanto antes.
¿Volv:ría al sufrimiento ~e?pués de un descanso que le
p~rec1a tan corto? Su dec1s1ón, obligada con tal violen·
c1a, su definitiva separación de ese jardín de ilusiones
en el que había mantenido sus ensueños como una madre mantiene a su hijo enfermo, la necesidad de volver
a caminar µor un desierto que ahora estaba enteramente vacío, le horrorizaban .
. Puso su 1:1ª1:'º sobre el c?razóo, tomando por dolor físico su sufnm1ento. No existe el extático seutimieoto del
propio sacrificio; o ella no lo sentía. No era de esos
santos que vuelan a otro mundo superior en los momentos del martirio. Sólo sentía una cruel soledad combinada con la certidumbre de · que no había má; que un
camino. No se podía volver atrás.
La vista de aquella juventud agonizante no había sido
tolerable para ella; tenía que remediarla a toda costa.
Y aun cuando no pudiera separarlo de sus pensamientos. ¿qué sucedería si alguna vez la niña se revelaba
ante Hesseltine ea un momento de ab1ndooo? ¿ Podría
él resistir al llamamiento de la belleza, y no sólo de la
beB~za? Por9ue Const~oza comprendía que la niña lo
ha~1a merecido reouac1aodo a las riquezas y a la coquetena con tal de no tener un amor bajo, y eso cuando no
podía abrigar ninguna esperanza.
Cuando la mañana se inició, lluviosa, con un cielo
gris y los árbo)es em~apados, se dió cuenta, después de
una noche de 10sommo, de que no eran necesarias ciertas disposiciones que había previsto. Paulina podría arreglar sus cabellos coa un supremo arte; podría componer
su traje con estudiada sencillez. El sufrimiento la había
sellado con su imborrable huella. Bajo sus ojos había
líneas que no había visto antes. La esperanza se había
llevado consigo toda su radiante personalidad.
Una o dos horas más tarde leyó su definitiva sentencia
en la mirada sorprendida de Hesseltioe en pie frente
de ella, más grande, más bello. Inconsciente de su revelación, permanecía frío al lado suyo. ¿Le engañaba acasos~ memoria?¿ Era aquella la misma Coostaoza que
babia estrechado entre sus brazos en otras ocasiones en
aquel mismo cuarto? La lealtad y el honor estaban en
lucha con la duda, él no quería oír más que la voz de
los primeros.
Entonces ella se dió valor, porque en los grand.es momentos las mujeres verdaderas saben siempre encontrarlo. "Tengo algo más qué pedir de usted, de usted
que :ne ba concedido tanto durante su ausencia. Quiero
que me devuelva mi libertad."
Gravemente, ansiosamente contestó él tratando de esco,,der algo que sentía como un alivio. -Había estado
frente a frente coa la muerte, y todo lo veía desde su
verdadero punto de vista Estaba en el pleno goce de
su fuerza; no necesitaba ni de dinero ni de influencias
para hacer su carrera, todo Jo había ganado con la puo·
ta de su espada.
Si Coostaoza se había imaginado recurrir al subter
fugio de uua artificiosa mentira, tenía que desistir de
su idea. Ante los ojos de aquel hombre de mirada de
aguila sólo la verdad tenía valor.
Ella puso su mano valientemente sobre un hombro
del soldado y le dijo: "Habéis sido muy bueno conmigo
y lo agradezco profundamente, pero no puedo casarme
ahora, soy demasiado vieja,"
El c0razón de Nigel, tocado en una fibra sensible
casi vibró en tono de verdad cuando negaba las palabras de su novia; y por lo mismo que sabía que ella tenía razón, tanto más se afanó en convencerla de que no
la tenía
·
Después de sus cálidas palabras hubo un largo sileu-cio, y al fin se abrió la puerta. Fresca como las rosas
que llevaba, sonriente y amable, entró Leticia en e l
cuarto y pareció entrar con ella la primavera.
Constaoza habló con grao serenidad: "Ahora que
nuestro~ asuntos ~~táo enteramente terminados, Mayor
Hesselt10e, perm1!idme que os presente de nuevo a Miss
Delahaye, a quien supongo que no habréis olvidado y
con quien bailásteis en su pri,ner baile."
'
La mirada de_ alegría que Leticia no pudo ocultar,
aumentó la magia de su belleza Coostanza comprendió
que todo había_ terminado, y al mirar distraídamente por
la vent_ana hac1"; la verdura del parque, comprendió que
lo 10ev1table tema que ser.
Ya no tenía nada que ver con la alegre tierra de promisión que se llama juventud, aun cuando se había forjado el sueño de reconstruír el palacio con lo que quedaba de él El sueE.o se había desvanecido, pero al menos había hech? si: rendición honorablemente, y al fin y
a l cabo su saci:1fic10 hab1:i, de traerle la pa:,;. Y, por otra
part_e, ¿no babi~ rogado, 1mplorado, el poder hacer fe li z
a N~~el Hi:ssel!ine? ¿Qué culpa tenía la suerte de que
hubieran sido oídas sus súplicas?
ROWLAND GREY.
(Traducido especialmente_Rara ''El Mundo Ilustrado")
. - ·-:

!P&gt;w@ ~®ll!l®!l"

Th&gt;l!ll~il\

Wilmn&lt;tl!«i&gt;

No se oculla a la:' _m_u chacbas, de las grandes capitales ~bre todo, l? ~hf1c,I que va haciéndose el contraer
las JUS!as y amb1c1onadas nupcias, sin que nos metamos
a averiguar sus causas.
Lo cie:to y_positivo es _que cada vez se realiZdn men os ma_tnm_on1os, cootranando los mandatos de Dios y
las obh~a~1ooes que la religión impone.
Los vicios por una parte, la desconfianza por otra·
los temores a obligaciones tao grandes y sagradas com~
las que ac_arrea e l co~stituir una casa y familia nuevas
y las crec1e?tes neces1dade~ de la gente 500 motivos pa ·
ra que el numero de casorios haya ido en progresión
descendente y que hoy sea más difícil pescar un marido que tocar la luna con las manos.
Deben, pues, las jóve?es mostrarse humildes modestas, con escasas asp1rac1ones y dispuestas a l sacrificio
en aras del amor.
. T~das, en sus ~?~ juveniles, sueñan con el impresc10d1ble y merec1d1s1mo pdncipe r_uso; después acaban
C?oformándose con un temeote de 10fantería o un es ·b1eote.
en

~o necesit~ré _re_cordar la frase tao sabida de que Jas
mu¡eres al pn?,c1p10 de_su vida y sus ilusiones piensan
de este modo:_ ¿con quién me casaré yo?" para acabar,
andando los anos, por preguntarse melancólicamente·
"¿quién se casará conmigo?"
·
Los hombres son tan asustadizos y fácilmente se espanta~ ante una novia sin fortuna-que suelen ser la
mayona- y ~o caudal. ... "de pretensiones." Además
los hom~res neos pocas veces consienten en unirse a
003. mu¡er pobre, y los de escasa fortuna no se arriesgan~ compa;tirla con una adinerada por temor de que
aodan_do el _!iempo ésta les eche en carasu superioridad
metálica, n~ con u~a de igual capital, convencidos de
que las muieres exigen coa usura las comodidades a
que se creen merecedoras por el dote que llevaron y
con una desheredada por miedo de aua:entar ed el
mundo el número de desgraciados.
Deben_ las m~chacbas pensar en serio enresolver del
modo m~¡or posible y sin aspiraciones que asusten a los
~retend,eotes, su estado de soltería, recordando que el
tiempo p~sa veloz, que la juventud no vuelve y que la
coquetena :s _la madre ~e la mayoría de las desgracias
del ,sexo, ong11:ando e l tipo de la solterona, que sólo
queda para cunada, arrullar a los sobrinos y vestir imágenes.

�•
..... Como un jardín, como una muJer.....

1

Hace de esto veinte años. Asistía yo, siendo 0100, a
las fiestas del séptimo centenario de la Universidad de
Mootpellier. De todos los horizontes del universo acudían sabios, estudiantes y maestros. Todos los pabellones del mundo civilizado flotaban sobre las jóvenes cabezas. Las gorras chatas de Oxford y Cambridge se
unían con los botones rojos de Barcelona, los casquetes
brillantes de Bolonia, los feces de Constantinopla y de
Alejandría; había allf estudiantes de Helsigfors, de
Bruo, de Heidelberg, de Moscou, de Filadelfia y de
Manila .... El último día, un inmenso cortejo histórico
se desarroll_ó en la vieja acrópolis de Rabelais. Figuraban las diversas épocas de la Universidad de Mootpellier. Se veían escolares y pajes; cien mil espectado·
res formaban barrera a su paso. Todo esto lo veo como
aquel día a las cinco. Frente a nosotros, en un balcón
del bulevar de la Explanada había una joven arlesiana,
un hombre de barba rubia y otro hombre con fieltro de
mosquetero, vestido de gris, con bellos ojos y una pera
a lo d'Artagnao. He sabido después el nombre de los
tres; pero la gente me enseñó ese día el del hombre del
grao fieltro.
El cortejo había desfilado casi todo, cuando un estu·
diaote levantó la cabeza, percibió al maestro y gritó:
iMtstrall ¡Viva Mistral!
Hub? un estremec..imiento El cortejo osciló. Ese primer gnto fué como una llamarada en un campo de trigo seco. Corrió, se amplió en avalancha y un rumor
de tempestad, una ola tronaote de aclamaciones subió
hasta el balcón. Todos los acentos se confundían. La
juventud intelectual de veinte pueblos saludaba en un
solo grito al poeta de "Mireille."
Yo ignoraba quién era ese hombre. Se me respondió:
-iEs un poeta! Es "nestro" poeta ..... .
He leído "Mireille" ocho años más tarde y entonces
he comprendido!. .....
o o o
Otra vez en las arenas ví más aún. Era el supremo
minuto de la corrida de toros; e l momento en que el
matador se adelantaba a matar. La espada desnuda escondida debajo la muleta escarlata trata de fijar, de encuadrar á la bestia para la estocada final.
Veinte mil espectadores se inclinaban ansiosos sobre
la escena, conteniendo la respiración, cuando una voz
desconocida dijo muy a lto:
¡Mistral! ·

" .. . . Los caraqueños amao locameote a Caracas .... " dice mi comarada,
mientras yo: Caracas, ante el verde harmooioso _de los Parque&amp;: Caracas, ~l paso de una transeúnte: Caracas, cuaodo el orga01llo desgrana sus notasestndentes. al pie de balcón.
.
.
Acaso piensa también eu aquel poeta que llegó uoa mañana 1overnal; odió
sioceramente a loglaterra: y regresó a la Plaza Bolívar, obseso de amores Y de
añoranza.

Caracas-Venezuela (París-Francia, Loodres-Grao Bretaña) Son las ooch~s
cálidas en que vibra la alegría como besos en labios _de mujer; y las ooc~es mas
tristes eo que al toque de sileocio -eo la caserna i~Jana- _c?mo un artista devoto y galante de la Edad Media, graba Luis Cburnóo la v1s1ón seráfica de 1~
luna y la visióo marcial de los chaguaramos, en el escudo_de_ oro de un soneto,
es la sede vacía, que aguarda por nosotros en el círculo d,ano, doo_de se habla
de literatura y se gustan unas "cuartillas," como panales de ensueno; son .. las
avispas de Aristófaoes, que vuelan de la fantasía popular y zumban, Y ~gu 11an
y matan; son las tardes de oro bajo el follaje de los bambúes; y el _odio Y el
amor, y todas las pasiones y todas las decadencias con que está fabricado nues•
tro espíritu.
En mi sede marítima no todo es triste ni brumoso.
Lo austero se reviste de gracia por e l encanto de la fuerza y del vivir_. .
~o siempre son los coros de psalmistas, a l pie 'de los mooume_ntos pub_h~os
cantando versículos monótonos a compás de músicas gang?5&lt;1s; 01 la cootnc1ón
de Jc,s fieles, mientras chillan los predicadores contra ~I nesgo del _pecado, los
ojos de las mujeres languidecen tras los espejuelos, y silba la Iglesia ambulante algún granuja irreverente.
.. .
El Parque, ese jardín inglés que establece la honda fam1han~ad con la naturaleza, perceptible en el hombre del Norte, difunde en av~n1das las su3:ves
aguas de sus berilos, y sobre el verdeguear de la hierba lluvia de rosas Y ¡azmioes de los árboles en flor.
.
La ciudad inglesa ama el aire libre, la vecinda~ d~I bosque; toda la sen~1llez decorati"a de un pájaro o de una planta, que 1m1ta el arte y que está leios
del arte.
La ficción-pincel, máscara, pluma,-mata la imprt&gt;siiín; ~s como el traje de
las cosa::. que disimula la belleza y la transforma en elegancia. .
_.
La vida es aquí ruda y hermosa; pasa, como una deidad arcaica, descemda
y triunfante.
Y ama la leyenda, ese cofre de sándalo que perfuma la vida del hombre Y
la vida de los pueblos.
En la vía pública el carro eléctrico atraviesa bajo e l arco normando, que ec.treabre la angosta ojiva como si los reyes desaparecidos temieran franquear las
puertas de su Corte al torrente humano del día.
_
Hacia los muelles, donde steamers y veleros turban el sueno de las aguas, cañones antiguos y paredones que fueron murallas y palacios de Monarcas.
En un fondo marino y crepuscular fijó Turner un lienzo d~ rumas; la oosalgia de las goletas y el crepúsculo de las cosas en la desolación le la tarde.

Grupo de asistentes al banquete ofrecido el miércoles pasado al señor Iog. don Alberto Robles Gil, con motivo de
su nombramiento como secretario de Fomento.
En esa palabra había un poder magnético, pues todo
ese pueblo entero se &lt;lió. vuelta de la escena, se levantó
y se unió en una exclamación frenética: ¡Viva Mistral!
¡Viva Mistral!
o o o

Para concluir, citaré un episodio más: sobre ese camino de Maillane, que es como el gabinete de estudio
de Mistral, delante de la casa del poeta, pasó un regi-

miento, una mañana. Era el Ir de dragones que se iba
del pueblo vecino donde había estado de gu,-roición.
Mistral estaba en la puerta de su casa.
De pronto una voz de mando se oyó:
¡Presentad las armas! ..... .
Los hierros brillaron al sol, y ante el cantor de
"Nerto" todo el regimiento desfiló sable desnudo, colmo ante un emperador ..... .
ERNEST GANBERT.

Niño Agustín del Campo Iourriteguí, hijo_ del, señor Ceferioo del
Campo y la señora Magdalena lourntegui de del Campo.
Gárrulo y callejero puebla de cantos la quiet~d
vespertina de la hora, y me habla de un suburbio
remoto, dorado de polvo, y dorado de sol donde
un perro ladra, y una muchacha asoma la flor del
rostro a un ventanal: la visión de Caracas, turbadora y bella como un jardín, como una mujer.
¿ No es cierto, poeta cuya alma padeció de añoranza y de amores en los pálidos días invernales?
Un penique corta al aire y tintina sonoro en el
pavimento.
El organillo vagabundo se aleja con sus harapos de música, tarareando un cantar.
LEOPOLDO LANDAETA.

Da,ras y- caballeros, miembros de La Cruz Blanca, qt:e hicieron una colecta el domingo pasado a beneficio de
la institución.
La poesía es una abeja de oro y fabrica sus pa·
nales en las grietas de los templos derruidos; en
las viejas almenas Que purpuró la sangre de los
héroes; en los viejos palacios donde estalló la cólera de los Reyes, o se alzaron al cielo, como lirios eucarísticos, blancas manos de Princesas.
La yedra tiene brocados sobre las úlceras del
tiempo, y cubre los hombros seniles de las rotas
murallas que se doblegan hondamente al peso de
remotas memorias.
¡Si Caracas fuese más grave! Si el camino de
hierro no echase al olvido el camino de piedra
que conduce ¿a París? A las cosas que fueron;
al abolengo ibérico, cuya senda por la tierra es
un jardín de. proezas; cuya senda por el cielo es
un jardín de milagros!
El crepúsculo i:rrnere sobre las aguas violeta y
siembra de rosa&amp; descoloridas los arcaicos paredones. El treo pasa. Un vapor tizma de humo el
ópalo de la tarde; el reflejo de las lámparas en
Ja ribera es un lloro de fuego; la onda de Shakaspeare medita no sé qué malignidades a la sombra de los muelles.
El organillo, como un arrapiezo, tarar~a un
aire popular.

Unas gotas de glicerina en el almidón aumenta
el brillo del planchado e impiden que se agarren
las planchas.

Un momento de la colecta de la Cruz Blanca.
Sala del teatro "Colón" durante la fiesta efectuada el lunes último a beneficio del mooumeoto que se levantará a los aspirantes muertes durante la pasada revolución.En el palco intercolumnio están los señores generales Mondragón y Díaz y varios personajes prominentes de la revolución,

�.A L,e
Como se ve por el asunto, está mal llamado sainete a
este juguete cómico, pues ni la pintura del ambiente, ni
la fidelidad de observación, ni los caracteres, justifican
título tan preciso.
El público no mostró su entusiasmo por la obra ap_e•
sar de que los intérpretes, lo mismo la señorita Castillo,
que Coss, Barreiro y demás, procuraron sacar el parti·
do posible de aquellas cómicas escenas.
TEATRO PRINCIPAL
Después del fracaso del "Encanto de un vals," fraca·
so por la mediana interpretación de todos, por aquella
"Franzi" hecha por la Zoada sin gracia ni arte alguno;
TEATKO MEXICANO.-"LA ~ICOTINA
por aquel "Niki" que Fiori se encargó de hacer peda·
zos, después, repito, de todo aquello incluso los cortes de
opereta tao linda, se :representó "Fatioitza" de Suppé
Con este título se ha estrenado en este teatro un sainete
hace mucho tiempo no puesta en escena, y que no es en
de los celebrados autores españoles Muiioz Seca y Pé·
manera alguna digna del autor de "Doña Juanita," de
rez Feroáodez, que por esta vez se hao apartado del
·'Bocaccio" y de la famosa obertura "El poeta y el al·
género de comedias andaluzas que hasta la fecha ha·
deaoo."
bíao cultivado, escribiendo una obra regocijada aunque
Hay sí, en la obra, preciosas melodías, pero en cam·
un poco antigua en su procedimiento.
J?io los motivos escasean, la instrumentación es lánguida
Los lectores que hayan tenido bastante fuerza de vo·
y carece de aquella gracia y malicia que son las carac·
Juntad para quitarse el vicio del tabaco, y hasta lqs que
se hayan limitado a intentar alguna vez quitárselo sin terísticas de estas producciones Iiricas.
La acción de "Fatioitza" se desarrolla durante la
poder conseguirlo, se darán cuenta perfecta de la situa·
guerra de Crimea, en la frontera turca.
cióo cómica de un personaje a quien el médico acaba
Un pelotón de soldados rusos espera órdenes para
de prohibirle fumar. He aquí el caso terrible de don
asaltar las posiciones enemigás.
Bartolomé, ilustre abogado en ejercicio y protagonista
En esto llegan algunos cosacos que traen prisionero a
de "La Nicotina." Obstinase el Galeno en que el taba·
un italiano, el periodista Giuliano Dort, acusado de es·
co le hac-e a don Bartolomé un daño horrible y le ha
pionaje.
acarreado perturbaciones sin cuento en su salud. Y
Presentado el detenido al comandante de las fuerzas
nuestro pobre héroe necesita contentarse con asomarse
rusas, bajo la garantía del teniente Vladimiro que ya lo
. al balcón para aspirar el humo del cigarro del vecino
había conocido en San Petersburgo, lo dejan libre con
de abajo. No hay nada que le compense del placer perpermiso para seguir al ejército ruso como corresponsal
dido. Dicta a su escribiente y tao lejos de su trabajo es·
de un periódico italiano.
i tá que le hace escribir mil barbaridades. Cierto que el
Conver sando con el teniente, Giuliano Je recuerda
escribiente, por su parte, acaba de ser abandonado por
una broma que aquél hizo en Sao Petersburgo, en la
, la novia y está hecho un palomino atontado, como suecual Vladimiro, enamorado locamente de la princesa
' le decirse.
Lidia, sobrina del general Kanciukoff, para poder acer·
Pero don Bartolomé ha hecho algo más que el firme
carse a ésta se disfrazó de mujer, presentándose en ca·
, propósito de no fumar ya nunca; en garantía de su pa·
sa del general como dama de compañía, bajo el nombre
1 labra, le ha regalado al médico las cajas de habanos que
de Fatioitza.
1 le quedaban.
Habiéndose enamorado el general de la fingida mu·
La casualidad logra que don Bartolomé se entere de
jer, quiso conquistarla; pero Vladimiro, después de mu1 que su médico, no solo fuma mucho, sino que fuma gra·
chas peripecias, viendo que las cosas se complicaban,
tis. consumiendo el tabaco de los enfermos a quienes
huyó, dejando al general más enamorado que nunca....
,1 quita el vicio, de lo cual se regodea y alaba luego en el
Giuliaoo, para distraerse de las monotonías del cam·
1seno de la intimidad. Y don Bart,.,lomé se pone tao fu.
po, propone a Vladimiro y a otros oficiales que repre1 rioso que termina por convencerse de que el tabaco no
senten una comedia que reproduzca las bromas de Fai le hace daño.

tinitza, en la cual el teniente Vladimiro tiene que re·
presentar un papel femenino.
El general Kaociukoff, pasando una inspección en el
campamento, eoc~~ntra al teniente disfrazado de mujer
y _recono"e a Fah01tza. Lleno de alegría ruega a Fati·
01tz~ que se refugie en un sitio menos peligroso, no
pudiendo él acompañarla porque tiene que dar la señal
de co?1~ate. Una cuadrilla de Basch-Bouzu sorprende
a Fat101tza, que está acompañada de Lidia, y lle,·a a
las dos mujeres al jefe turco Izzed Pachá
Encerradas ellas en el harem. estudian el medio de
escaparse.
Giuliaoo, enterado del dolor que aflige al general, le
manda una tarjeta con el sargento Stéfano, diciéndole
que salvará a las dos prisioneras, y se presenta al Pa·
chá, logrando su intento.

BAJOS

Por tal razón y por aquellas
noches en que Sagi Barba nos
e levó al quinto cielo, cantando
como solo él sabe, las operetas
vienesas, entiendo que no se de·
be traer a México ese repertorio,
si no se quiere ver el teatro va·
cío, como ahora sucede noche a
noche en el Principal.
"La Princesa de los Balkaoes"
ha sido un triunfo para la Gattioi, que cantó bien y puso toda su
gracia en la protagonista de la
obra.
El tenor Fiori hizo cuanto pudo para salir avante, y lo que
más me gustó fué que dirigiera
la orquesta el propio Aogellini,
pues la oímos con una igualdad,
con unos matices, y con tal arte
que~asi nos pareció nueva.
La obra se montó bien, y los
coros, con tao buen maestro, de·
!ante del atril, estuvieron como
nunca

MM. Coiglio, Bernard, Lalle·
maot, Cassis.

Además, 40 coristas de ambos
sexos, 40 profesores de orquesta
y un cuerpo artístico muy bello
de 16 bailarinas, para poner las
óperas con todos los detalles ne·
cesarios.
El repertorio de óperas es de
lo mejor que hemos visto, contán·
.&lt;lose las siguientes:
La'Africaine, Les Hugueoots,
La Juive, Aída, Rigolletto, Lo·
hengrin, Le Trouvere, Maoon,
Carmen, Migooo, Faust, Tbais,
Luisa, Le johgler de Notre Da·
me, ¿Quo Vadis?, La Bobeme,
Les Cootes d'Hoffman, Romeo
et Julliete, Traviata, Werther,
Rolaod a Ronceveaux, La Nava·
raise, Lakme, Caballería Rustí•
cana, Mme. Butterfy, Paillase y
otras.
Y como operetas oiremos L a
Mascotte, Mis. Helyett, Les Fetards, Mlle. Trompette, Veroni·
que, Les cloches de Coroeville,
Les 28 jours de Clarette, Le
Jour et la Nuit Tosephioe veo-

'rEATRO COLON

LA PROXIMA TEMPORADA
DE OPERA Y OPERETAS
El sábado 22 por la noche y

El general, confiando en la palabra del periodista, es·
pera a la fingida Fatinitza en su palacio de Sao Petersburgo. En esto se presenta su propia mujer. Carolina,
quien es conducida al palacio por el espía búlgaro
Wulki.
El periodista aprovecha la confusión del general para
poner término a la falsa situación del teniente y decide
al general a dar su consentimiento para la boda del teniente Vladimiro con su sobrina Lidia.
La interpretación fué pasadera nada más. Ningún artista traspasó las lineas de lo discreto, y es que está pro·
bado, que en las obras en que no trabaja la Gattioi, y
Angelioi, no se vé nada que merezca la pena de consignarse. La presentación escénica, buena en el segundo
acto, que representa el harem de Izzed Pascia, en los
otros regular.
·
El público escasísimo,
::-.o podía faltar "La Viuda .\legre" en el repertorio
de la Compañía Gatioi·Aogelioi y la verdad que sin e·r ocar recuerdos de otros artistas no estuvo mal ni mucho
menos la interpretación de la conocidísima opereta.
Anita Gattioi encarnó con arte el personaje de "Ana
de Glavari" siendo aplaudida en la romanza de la "Ninfa del bosque." El tenorino Fiori hizo gala de su voz,
pequeña pero bien timbrada, abusando de los recitados.
Baldi fracasó en la romanza del acto segundo, por carencia de facultades, y Aogelioi en cambio como siempre admirable. Nada diré dela manera demootarlaobra,
pues si bien estuvo lujosa, se hace difícil no digo competir sino ni llegar a lo que nos ha presentado la Com·
pañía de la Iris.

..

SOPRA:S:OS.
:\'Iines. Therry, Charpaotier,
Yerna, Avely.
MEZZO SOPRANOS
:\,!mes. Cortez, Bertici, The·
zillat, Boyer.

El chá de Persia tiene el tesoro de joyas más rico que se co·
noce ; en é l guarda su grao sable de ceremonia, cuya empu
ñadura y vaina están totalmente
cubiertas de brillaot€.s de grao
tamaño y magnífica pureza.

MM. Affre, Putzani, Luca_z au,
Fraoces, More!.

BARITO)&lt;OS
MM. l\Iontano, Combes, Brunat, Aveoieres.

-

LUIS DE LARRODER.

TENORES

'.\1me. Avely.
Mlle. Charpartier.
Mme. Therry Falcon.
De la magnífica Compañía Francesa c;le Opera, O.pera cómica, y Opereta, r¡ue actuará en el Teatro Colón desde e l sabádo 22 del corriente.

li1~

clue par ses Soeurs. L a Vie Parisienne, Mlle. Nitouche, La filie
de Mme"'.' Aogot, Le Conte de
Luxembourg, La veuve joyeuse,
Reve de valse, La Princesse des
Dollars.
El abono se presenta magoífi·
co, y sabemos que las familias
más d istinguidas bao tomado los
palcos: de manera que las vela·
das del "Colón" se presentan
con una brillantez inusitada. Por
los precios puestos por la Empresa vamos a oír obras que otras
veces hao costado el doble, pues
tanto la prensa de la Habana co·
mo la de Nueva Orleans hacen
elogios entusiastas de la manera
de interpretar las óperas y del
lujo con que están puestas.

con la hermosa ópera "Los Hu
goobtes," debutará una grao com•
pañía francesa de Opera, Opera
cómica y Operetas, dirigida por
:\f. Ju les Layolle, que promete ser
un grao acontecimiento, digno de
la cultura del público de Méxi·
co.
En el elenco figuran nombres
todos de grao prestigio en e l
mundo lírico. entre los cuales se
encuentran los siguientes:

Gr:to Guignol.- Uua escena de •·La Ultima Tortura.-Priocipal.-Dos escenas de "Nitouche"

�-iHuyamos!
-Las minas de Courrieres, el terremoto de San Fran·
cisco, el matrimonio del rey de España.
- i Huyamos!
- Es extraño: en Madrid y a fin de Mayo, la bomba
estalla sobre un hermoso paisaje de nieve.
-El caso es que haya víctimas. Veinte mil, treinta
mil. ...
- iHuyamos! Huele a sangre.
E~ que estamos junto a la barraca de Corta-Cabez~.:
-:-iRespetable público: la decapitación de un hombre
vivo, a golpe de hacha: completar¡lente auténtico: no
codfundir con el antiguo y desacreditado "true" de la
guillotina!
- i Huyamos!
-La ejecución comienza en este instante.
-iHuyamos!
-Entremos. Phso franco, verdugo.
-iCómo paso franco! A franco la entrada.
- iAh!
-iOh!
-1 Quieren ustedes que muera un hombre gratis con
lo cara que se ha puesto la vida?
-Cierto.
-La 'líctima tiene derecho ....
-A todo, a todo .... Linda ostiaria: rubia como los
trigos, con labios de amapola, con ojos de borraja: todo
un mediodía de Agosto. ¡Salve, viña!
-Cuidado, señores: hay un escalón.

\

G. MARTINEz:srnRRA.

{ 1n

SPORT.- Team " W illiams" vencedor en el
juego de baseball efectuado el domingo

¡Viva la noche! ¡Viva la feria! ¡Y Su Gracia el
payaso cuando loca y tradicionalmente se desga·
ñita sobre las tablas del leproso escenario que
apenas le quiere sostener! ¡Viva la noche! Estas
fiestas de noche son una rutilante faotasmago·
ría.
-1 Por qué aquellos faroles s~o rojos? Yo los

quisiera azules, azules, azules, bajo e l azul del
delo; porque así deben ser todas las rimas, azul
sobre azul. ¡Y son rojos! Pero miradlos bien: en
su carmín hay. como un dejo violeta; sí, hao sido
azules como pupilas, y se han enrojecido a fuer·
za de llorar.
-Alma loca , voz necia ¿de llorar dices? ¿No
sabes que la feria es la fiesta del gozo y de la
risa?
- Lo sé, lo sé.
__¿No oyes los organillos cómo cantan con la
voz más chillona?
-Melancólica voz.
- /No ves rodar con todo vértigo, con todo rui·
do, con toda locura, los caballitos desenfrenados?
¡Música! ¡Música! ¡Ja, ja, ja, ja!
-Pobres caballitos, pobres caballitos, que quieren estar locos, y estáp. presos; que quieren ser
de vértigo, y apenas son de palo; que quisieran
volar en e l galope, y están atravesados por el hie•
rro, como mariposas de colección sabia; que co·
rren, correo, corren sin mover las patas y sin que
el'vieoto les mueva las crines.
- jLas crines! ¿No las ves, desdichado, oodu•
!antes, pomposas, agitadas?
-E inmóviles, como frondas de cuadro malo
que el pintor ha querido mover, pero que no ha
sabido inquietar.
- iinquietar! ¿Quié n le pide inquietud al mo•
vimieotol Esta es la feria: movimiento y quietud,
ruido y quietud, vértigo y quietud ...... Es decir,
alegría.
-iOb! íOh!
- Es decir, alegría; de la vieja alegría, de la
sana alegría, en que los ojos miran, los labios
gritan, la boca besa, las palabras estallan, todo el
cuerpo se ríe.
- Y todo el alma duerme.
-Dejémosla dormir. ¿ Por qué nól Hartas
amarguras nos tiene ya causadas con su vigilia
sempiterna. Duérmete, niña; dnérmete, dijia ....
y déjanos reir.
- Afortunadamente ha salido la luna.
- Afortunadamente sube una nube gris del
río.
- La luz la desgarra.
-El polvo de la feria la zurce.
-Vuelve a brillar la luz de iris y nácar.
- Una idea. ¿Por qué no enviar e~ un suspiro
e l a lma a la luna?
-iHecho!

''

..._

_

......_, ... ...._
.. ...
Casas, pitcfier del: "'\-Vtllta:nís" ~- Uo catcher
;

Sport.-Juegos de polo en el hipódromo de la Condesa el viernes pasado.
del bosque; y como era intrépida, allá se iba por los sitios más agrestes, por los riscos más musgosos, destaca·
da fugazmente, sobre setos y masiegas, su gorra de soque aleteaba loca de libertad al viento cálido, y derramaba, como una cesta invertida, entre las rosas juvenil
los del rostro virginal, los estambres de oro de las mechas mezcladas a las bridas de faya rosa.
Claro es que se había encontrado con Melchor, porque éste hallaba siempre modo de andar por la~ iome·
diaciooes; asi su timidez le obligaba a mantenerse comuomente oculto con el tormento de no ser visto, pero

momento del juego.

- Una mancha en el rostro de Pierrot.
- Una centella más en la luz.
--iAh!
--/Suspiras?
-Descanso. G ran cosa es mandar el alma a
paseo. ¿ No sientes como si en el cerebro bullese
toda la espuma de una buena botella de cham•
pagoe?
- - Cierto.
-Y como si gritase una ,·oz ....
- /Viva la vida?
- ¡Viva la feria!
- iLa feria! Faroles, puñales, carreras, músi·
cas que cuando hace un siglo sonaron por prime•
ra vez fueron casi románticas.
-Ahora son sencillamente alegres.
- Sobre los caballitos ....
- i Cocottes!- iWalkirias!
- Y soldados: el pobre soldado de París con su
cara de bobo.
-Y estudiantes.
-Y niñas pálidas,
-Que gritan.
-Que cantan.
- Que besan.
- iPim·pam! La carabina que tira la bola que
baila. e n la fuente.
-iPobre _fuente! ¿No .es casi una blasfemia
que todas las perla;' de un surtidor suban y bajen
y se desgranen y digan su clarísima canción sólo
para sostener una bola roja, delicia de un bur·
gués que la quiere cazar a tiros de carabina?
-Reflexiones, nó.
- 1Entonces 1
- Carcajadas.
- iOh, carcajadas! ¿A tí te hacen reír los pa·
yasos?
- /Por qué nól
-Porque ...... ¡Cielos, un antro!
-Nadioa la bruja.
-_Consultémosla. _Hace tiempo me inquieta mi
desttno / Tendrá mt dicha por venir ojos negros
o cabello rubio, o boca halagadora? ¿ Suena mi'
s•1erte a oro? ¿huele a sangre? ¿Pasa en el aire
de los años que bao de encanecer mi cabeza, rui·
do de viento sobre laureles? Nadioa, responde.
_-N~dina, señor mío, no sabe adivinar. más
m,stenos que el color de la paja de vuestro sombrero y el de las monedas de vuestro bolsillo.
¿Oro, cobre, plata ? Nadioa, responde. Cobre, se·
ñor. ¿ Es la verdad ?
-La verdad. ¡Oh, deleznable bruja! ¿Par¡¡. qué
necesita la verdad el corazón abrumado de ver·
dades? Aprende a mentir, bruja; a mentir bella•
mente, remotamente; prométeme .... para cuan·
do las olas suban a las cumbres, júrame, como
~lá en el Corán, por el higo y la oliva, promete,
¡ura montes y cascadas de ilusión, de riqueza, d e
besos, de versos, de laurel, de diamante ..... .
- Señor, dice Nadioa que el sombrero d el s e·
ñor es de fieltro.
- iHuyamos!
- Las más grandes catástrofes del mundo.

Un momento interesante de polo.

también con el sobresalto dulcísimo de ser descubier·
to.
No sucedía esto con frecuencia, provocando en el
chico, cuando ella se alejaba ya.irremediablemente, hondas recriminaciones a la estupidez que le invadía, entre llantos y tarascones de rabia a la hierba, hasta en·
saogreotarse la boca presa de la mayor desesperación;
pero cuando el encuentro se efectuaba, Melchor teníaesto era in varia ble-algún guijarro o iosectillo curioso,
alguna flor extraña para la señorita.
Había llegado ésta a cobrarle mucho afecto, causándole infinita gracia sus tonterías de enamorado que to·
maba por rudeza campestre; pero Jo cierto es que el
veraneo terminaba y que Melchor se sentía literalmente morir de pena y de pasión.
Etelvina prolongaba sus paseos Voluntariosa y libre,
entre la perpetua pasividad de una madre paralítica y
el desamor de un padre calavera que aprovechaba las
vacaciones para archivarlas literalmente en la estancia,
distraía con aquellas excursiones a la amigable sole·
da:d los indecisos anhelos de su juventud en plena flor.
La ambigua situación creada por el abandono pater·
na en esa desgracia que más bien entristecía la fortuno, excluyó a la joven de fiestas y ocasiones donde hu·
biese podido encontrar otro cariño.
Hermosa y rica, bien comprendía lo injusto de su
destino, sin resignarse a él, no obstante en el silencio de
su dignidad; y la madre paralítica recordaba con estupefacción penosa una respuesta suya, cierta vez que la
mucama salió fugándose con el cochero:
-Y bueno, mamá, ¡qué tanto lamentarse! ¡Hao hecho
bien, por último, si se querían !
o o o
Llegó la última semana.
Una tarde, Etelvina descansaba al pie de arbolados
peñones, resguardándose del sol, picante todavía, Claro
es que Melchor, roído de mortal tristeza, estaba oculto
allá cerca, contemplándola.
De pronto las ramas moviéroose muy cerca de la joven, y un arrogante toro que ciertamente no la veía, a l·
zó el testuz formidable, recogiendo al azar del viento
alguna emanación de lejanas terneras.

L~ icon~uis &lt;.a de 1:1
$~fiorñta
Melchor era un pastorcito huérfano de padre y ma·
dre, que contaba catorce años; pero desmirriado por
azarosa infancia, nadie le ,habría dado más de once.
Resultaba, eso sí, bien macizo para esa edad; tenía aun
mofletes colorados y colita en la nuca; d os ojazos de
liebre, a la vez azorados y melancólicos, prestábaole
una extraña simpatía; y en su boca matinalmeote fres·
ca, las comisuras arqueadas hacia arriba determioabm
esa picarezca ingenuidad que ilumina la sonrisa de las
doncellas.
Aunque muy quemado por el sol, era más bien dora·
do que moreno; un dorado de pan que armonizaba asaz
delicadamente con sus cabellos castaños.
Vestido con las sobras de los muchachos ma)oresque
él, podía. parecer gracioso pero no ridículo. Su mismo
sombrero enorme y agujereado, asemejábale a u n silva·
nillo campestre.
Pues aqu,el chicuelo, que apenas disfrutaba de una
pequeña superioridad sobre los perros de la estancia;
aquel gorgojo bastardo, aquel salvajucho todavía nene,
habíase atrevida-es iocreible la audacia de estos pequeños paisanos-a poner !os ojos en la señorita E telvína,
la hija mayor de los dueños de la finca.
· Melchor estaba enamorado, pero ocultaba temerosamente su pasión. No sólo p0rque la señorita era su pa·
trona, lo cual cavaba entre ambos un abismo iosalva·
ble, sino porque contaba los más rubios y soberbios
veinticuatro años.
Habíase prendado. sin querer ni advertirlo, de aque·
lla muchacha tan elegante con sus trajes siempre blan·
cos, tao olorosa y tan bien calzada; sorprendiendo a favor de su apariencia infantil que hacía ciertamente des•
deñable, pequeñas, torturadores secretos- de- la lindá.
pierna, de la fina garganta.
Sin ser romántica, Etelvina experimentaba la poesía

Señor Pliego en traje típico de jugador de polo.

�dec.ía ia anonada.da joven-desapareció cuesta abajo.
Entonces Melchor, en un deslumbramreoto, sintió que
Etelvioa rompió a llorar en sus brazos.
-Me.lchor, pobrecito, Melchorito, Cborito .... ~-•.· ·,.
El no supo oa:da que hacer~ aturdido se echó a llorar
también.
-Chorito, pobrecito, ¿qué puedo darte por tu valor?
i Ah! él podía estar llorando allá sobre la mejilla ard?rosa y ¡cuán suave! de la señorita, pero no había perdido la malicia de su rusticidad; así es que, sollozando
más fuerte:
- Deme un beso .... de despedida .... niña Etelvioa . ... un beso ....
Posó en los de é l sus labios con la despreocupación
de quien besa una criatura, y el moreno silvanillo púsose a cosechar ávidamente allí
Más, de repente, una angustia tiernísirna hinchó el
corazón de la joven; una desconocida dulzura se derramó en su seno como inflamada miel, de los labios pastoriles.
E;ra aquello, acaso, el amor. la conquistadora dicha de
la tierra, que nunca habían sabido hacerle concebir
con su cháchara los frágiles tontuelos de salón?
Y grave, en la plenitud de armonía que forman con
su sér la soledad campestre, la montaña fresca, la tarde
enamorada, dió su alma de señorita rubia, humilde ya
como una espiga de los campos, en un beso de mujer, al
pequeño paisano. ·

WOODROW WILSON PRESIDENTE EFECTIVO
DE LOS ESTADOS UNIDOS

LEOPOLDO LUGONES.

Señor Lic. don Jesús Garza Galindo, nombrado sub-secretario de Justicia.
Pocos momentos después, su mugido agudo y largo se
~ncumbró a las montañas.
Sus pezuñas rasgaron el suelo haciendo volar el polvo
y la hierba.
Etelvina se consideró perdida: y aunque había resuelto permanecer inmóvil, el apasionado bruto llegó a ponerse tao cerca de su matorral, que no pudo contener
un grito.
Y con el grito estuvo Melchor ante ella, una rama en
!amano, rndiaote de heroísmo.
Fácil heroísmo, después de todo, pues bien sabía él
que se trataba de un manso animal.
El momento, sin embargo, fué dramático. Ante el muchacho con su rama levantada, el toro se había erguido
en. una inmovilidad de altanero bronce.
Pero la rama cayó valerosamente sobre sus cuernos:
oyóse un crujido, un despatarramieoto, y el mónstruo-

Señor Lic. don Ezequiel A. Chavez, nuevo director de la Escuela de Altos Estudios.

Había una vez-no es cuento-un empleado de una
gran casa de cobre, en Londres, que tenía buen corazón. La espantosa miseria que reina entre la población
del "East End" londinense debía coomoverlo, y en efecto le conmovió Pero no tenía bastante dinero para ali·
viar esa miseria. Entonces jugó con el dinero de sus
superiores. Y perdió ese dinero: sus pérdidas se elevaron exactamente a 6o5,250 francos.
Naturalmente huyó ; pero como no tenía suerte, fué
arrestado en Liverpool. Esto sucedía en el mes de Agosto último.
Después de esa época, los jefes de la casa de cobre
han sabido qué móvil excepcional y verdaderamente

des_ioteresado indujo a las infidelidades y a las especulac1ooes de sufiel y caritativo empleado. Pues bien, también ellos tienen buen corazón, un corazón muy bueno,
y lo han demostrado.
Primeramente, compadeciéodos-e de la mujer y del
hijo del culpable, les han regalado 20,000 franco!/. Pero
esto no es todo. Hao explicado ante el Tribunal "que
el abuso de confianza del procesado debía ser considerado como un acto de "locura filantrópica" más bien
que como un delito positivamente reprensible."
¡Locura filaotrópica1 La frase ha agradado al Tribunal y se ha contentado con condenar a un año de cárcel al filántropo imprudente ..... .
Porque también el Tribunal ha querido probar que
tenía buen corazón.

El Partido Liberal Democrático, ofrece al señor G1;oeral don Félix Díaz su candidatura a la Presidencia de la República.

El día 4 del corriente, o sea el pasado m;rtes, se verificó el traslado de poderes del Presidente Táft, al Presidente Wilsoo, últimamente elegido por el pueblo de
la América del Norte.
Ambas figuras soo por lo tanto en estos momentos de
completa actualidad extrangera, y he de trazar las siluetas de ambos, i?teresantes por todos conceptos.
Después de la-silla de San Pedro no hay lugar más
alto y grande para uo hombre que la presidencia de
los Estados Unidos de América: ser elegido para representar a ochenta millones de habitantes; para encarnar
las aspiraciones y potencialidad de milloots de seres libres, activos e inteligentes; para ser el símbolo de una
civilización con caracteres propios cuyo arrollador mercantilismo no ha enfriado su piedad, ni secado su eotusia.smo,; n.l debilitado sus virtudes; ocupar el sitial desde el cual imprimieron su carácter a los a-:ootecimieotos de su época y difundieron sus virtudes, Washington,
Jefferson, Lincoln. Grant y Roosevelt, es gloria bastante para cualquier hombre: tan grande, que iovoluntariameote se asoma la plegaria a los labios y se eleva en
las alas de paloma al Ser que rije los destinos de las
naciooes, para que el mortal para labor tan magna escogido, sea d igno de su misión y pueda salir triunfante
de la tremenda prueba a que ha de ser sometido en el
cumplimiento de sus deberes como ciudadano y gobernante.
Nació William Howard Taft en Ciocinati, opulenta
ciudad de Ohio, el r5 de septiembre de 1857. Graduóse
en la renombrada Universidad de Yale en el 78, terminando su carrera de abogado en Cinci oati, en 1880.
Al año siguiente, fué nombrado fiscal del condado de
Hamiltoo, y en 1882, jefe de impuestos de ese distrito.
Desde el 87 al 90 fué juez de la Audiencia de Cincinati, y poco después elevado a formar parte del alto tribuual que periódicamente se reune en los diferentes Estados de la Co&lt;1federación norteamericana, para resolv_er en difinitiva, todos los casos pendientes de fallo en
las Cortes de los respectivos Estados.
.
En 18~~- fué llamado a ser profesor de una cátE-dra y
decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de
Cincioati. Dos años después, Me. Kioley le nombró presidente de la comisión encargada de establecer el gobierno civil en las Filipinas, y aquí puede decirse que
su labor fué eficacísima desde el momento en que ocupó el puesto de Gobernador Civil de aquel Archipiélago.
El Sr. Taft estableció el régimen civil en todo el territorio de las Filipinas; organizó un sistema de instrucción pública con mil maestros americanos y dos mil quinientos maestros indígenas; 11evó la instrucción pública
a todos los puntos a su alcance, y con tanto éxito, que
antes de seis meses, existían escuelas bien organizadas,
surtidas y atendidas en seiscientos de los novecientos
pueblos de las Filipinas: también implató el sistema judicial compuesto de quince tribunales y un tribunal supremo: el departamento de sanidad basado en el que rije en los Estados Unidos, y su eficacia fué inmediatamente reconocida, pues rápidamente cesaron las fiebres
y epidemias que desde tiempo inmemorial habían azotado esas islas y diezmado su población. También introdujo muchas reformas en todo lo que respecta a servicios públicos.
En el asunto delicado de las relaciones entre la Iglesia de Roma y los Estados Unidos, con motivo de las
propiedades de los frailes, demostró tal conocimiento en
la materia y tanta mesura, discreción e imparcialidad,
que el Papa dirigió una muy expresiva carta al Presidente de los Estados Unidos, elogiando las altas dotes
de Mr. Taft como jurisconsulto y estadista.
En 23 de Diciembre de 1903, fué 11amado por el Presidente Roosevelt, para suceder a M r. Roo! en el puesto
de Secretario de Guerra, cuyo cargo asumió en 19 de
Febrero de 1904.
Poco después emprendió su viaje a Panamá donde
o_btuvo una fácil victoria, resolviendo, tan pronto pisó
tierra, y con entera satisfacción de ambas partes, las
graves cuestiones allí planteadas.
Pero ahora que ya no es Presiaente digamos airo de
su vida íntima de cómo vivía "Billy," según se le llamaba por las personas de su familia mientras tuvo aquel
cargo.
Gran amante de la gimnasia, eo cuanto se levantaba

Mr. W. H. Taft que dejó de ser presidente de los E. U. el martes de la pasada semana.
h acía var ios ejercicios hasta sudar copiosamente y en
seguida a la ducha.
Cuando Mr. Taft ha tornado su ducha, se dispone a
desayunar.
Compréndese que después de semejantes aperitivos,
su apetito es bueno. Pero allí está el doctor que vigila.
La consigna es adelgazar y debe contentarse con su
plato de "oatmeal" (harina de avena), con las rebanadas tostadas y la taza de café con leche que integran el
menú.
Este primer desayuno, como las demás colaciones, las
toma en familia, al lado de la señora Taft, de su hija
Elena y del más joven de sus hijos, Carlos.
La jornada oficial empieza.
A las nueve, el presidente está instalado e n su despacho, dispuesto a recibir a sus secretarios de Estado, para tratar de los asuntos urgentes o para celebrar consejo con e11os.
Enemigo del aparato, como conviene al jefe ele una

democracia, aparece ante sus ministros con un traje de
interior rr.ás o mllJlOS usado, y a lgunas veces en zapati11as, sobre todo cuando no ha de dar audiencias públicas y se propone montar una hora a caballo.
¿Habremos de decir que el jovial presidente, cuyo
buen humor y cu ya sonrisa era,n legendarios antes de su
elección, sabe mostra r también los dientes a sus colaboradores, en pleno consejo 1
Los que habían predicho que Mr. Taft sería en el
poder uu "good-oatured fellow," una "pate molle" se
hao convencido después de su error.
Tenaz en sus opiniones, aunque di~puesto siempre a
reconocer que se engañaba, cuando el caso lu requiere,
sabe oponerse a que sus ministros haga n política de
partido, cuando va en contra de los intereses de la' oacióo.
Cuando no hay consejo de ministros, Taft daba un
paseo a caballo por lo~ alrededores de Washigto11 re-

�~

gresando para encerrarse en su despacho para abrir la
correspondencia.
Cada semana consagrá. tres mañanas a dar audiencias
privadas, semipúblicas o públicas.
En las audiencias privadas, el presidente se muestra
el hombre menos ceremonioso que darse pueda.
Un industrial francés, muy conocido, ha contado CÓ·
mo fué recibido por el jovial Mr. Taft.
Esperaba su turno en un pequeño salón, en compañía • ·
de un senador que se ofreció a hacer la presentación,
cuando, por !a puerta entreabierta, oyó un refrán popu·lar silbado alegremente.
· -Extrañado de que alguien osara, en tal lugar, semejante cosa, el francés interrogó al americano. Este
contestó:
-[Mejor! Esto prueba que "él" está de buen humor:
Y viendo el aire admirado del extranjero, añadió:
-¿No sabía usted que uno de los talentos de sociedad de que más se enorgullece el presidente, es el de
saber silbar a la perfección?
Las audiencias semi ·públicas están reservadas a las
delegaciones políticas, y especialmente a los "officeseekers,' a los solicitantes de empleos.
El presidente es maestro consumado en el arte de
despacharlos, sin descorazonarlos ni ofenderlos.
Al revés de Roosevelt, que tiene más de un punto de
semejanza con el famoso Numa Roumestao, guárdase
muy bien de formular promesas a los cazadores de prebendas, pero sabe suavizar con una sonrisa o responder
con una buena palabra a la más importuna de las soHcitudes.
Haciendo cola, los visitantes desfilan ante el gigantesco presidente, quien, erguido, les impresiona ya por su
estatura.
Sacude vigorosamente la mano que tímidamente Je
tienden, y presta atención a toda solicitud.
Hay ciertas audiencias a las que el pr~sideote les tenía horror, son las que en América se llaman familiarmente "hand·sbakiog" y que no tiene equivalente en
Europa.
'
Llámase así la interminable procesión que, en determinadas fe'chas consagradas por la costumbre, forman
los delegados de las provincias y que invaden Washington y la Casa Blanca, con el solo objeto de estrechar las
falanges presidenciales.
Cuaodu estos delegados no se cuentan por centenares,
el "haod shakiog" es sólo una ceremonia desagndable.
Los empleados de la Casa Blanca y los detectives les
hacen poner en fila. ¡En marcha y de dos en fondo! Y
las pobres gentes apenas tienen tiempo de tocar, como
, si fuera una reliquia, la mauo del primer magistrado.
. Pero cuando los delegados son a millares. como sucede
-al día siguiente del de año nuevo, el presidente pasa por
; un verdadero suplicio ....
Las fiestas de Pascuas constituyen otra época de
"haod-shakiog" también temible. Es necesario organizar
entonces trenes de placer, para trasladar a la capital a
los innumerables provincianos que quieren aprovecharse del retorno del buen tiempo, pira estrechar la man,
· al grao jefe, y volver al pueblo con el orgullo del musulmán que vuelve de la Meca.

]

oom W@lf W. &lt;e©&gt;~ cdl~ !!&amp; A&lt;C©l~H lflf•~:

~~

~

muy mal recuerdo de mí. ..... Créame usted, debemos
separarnos, no vernos más .... Y tratar de olvidarnos;
es lo mejor tanto para usted cc.,mo para mí ..... .
Transportado por este dolor tan sincero, el poeta se
arrojó a los pies de Nelly, insistió, suplicó. juró que la
amaba, y lo sintió al jurarlo. Pero ella fué valiente; tuvo bastante fuerza de voluntad para no ceder ni un solo
beso; movió la cabeza excépticamente ante todos los juramentos; y. cuando él partió, casi despedido por ella,
en el colmo del enervamiento y del consuelo, ella pudo
esperar-o temer,-que no volvería más.
VII
Y volvió el día siguiente, volvió todas las noches; y
e lla le recibió, fué buena y tierna para él, pero sin ce-

der en un punto a sus deseos, ,sin concederle siquiera
esperanzas de que pudiera ceder alguna vez. Y, como
sucede con frecuencia en las historias de amor, todo el
mundo fué desdichado.
Todo el mundo. Primero Nelly. Ahora te:iía la seguridad de que el poeta Pstaba Joco por ella, y decidido a
abandonar a su amiga. Por su parte, nada le e ra más
fácil que romper sus compromisos; y los d os podrían vivir de cualquier manera, como amantes pobres; alimentándose con su amor y agua clara. Pero tenía un fondo
de generosidad. Le repugnaba la idea de que su felicidad causara la desgracia de alguien, que fuera la consecuencia de un acto cruel.
( Continuará).

(Continúa)

o o o
Después al medio día a comer. Los íntimos de Taft,
: estaban conformes en que es grao gastrónomo. Pero domina su apetito y exige que se retiren los platos, así que

~@v~!l&amp;

El naufragio del "Verooese·• en las rocas de Boa Nova cerca de Oporto (Ponngal).
ya todos los comensales se hao servido, para evitar la
tentación de repetir.
No se crea por esto que Mr. Taft sea un "gourmet."
En tiempo normal, su menú es. de una sencillez que haría sonreír a un gastrónomo: carne asada, legumbres,
"hotcakes," setas que, según costumbre norteamericana,
se aliñan con un espeso jarabe de jugo de arce. Una o
dos tazas de ligero té y a menudo un vaso de agua después de la comida. he aquí las bebidas que están admitjdas en _la_mesa. familiar del presidente.
. El empleo que Mr. Taft hace de las tardes vo/ía ya
mucho más, según las exigencias políticas.
Después de dar un paseo a pie por los jardines de la
Casa Blanca, el presideute da audiencia a los diplomáticos o a los personajes políticos. Pero suceda Jo que suceda, es preciso que tenga su hora de golf o de .lawotennis, deportes que profesa a la perfección.
Gusta también ir a caballo hasta el aerodromo militar'
de Fort·Myeres, cuando sabe que los aviadores hao decidido volar.
. .
.
Si el día no se termina en el círculo íntimo de su familia y. de sus fami liares, el presidente pasa la veiada
en el teatro.
.
Raramente acepta invitaciones a comer, Jo . cual no
quiere decir que tenga horror a las distrácciones mundanas.
Participa activamente en los bailes que organiza la
señora Taft, y_ los invitados se admiran siempre de l_a Jigen,za y agilidad del coloso, cuando toma parte en un
boston o en un cake-w·a lk.
.Tal fué l,a vida .de Mr. Taft sobre poco más o menos
en el tiempo que rigió los destinos del gran pueblo americano.
¿Cómo será la de Mr. Wilsoo? Esperemos que la indiscreción nos la manifieste.

El nuevo presidente de los E. U. Mr. Woodrow Wilsoo, su tsposa y sus tres bijas.

M.A.

Y con esa intención llegó a las ocho de la noche a l
camarico de Nelly.
Fué una escena de caricias locas. Ella se puso de rodillas ante él y le besó las manos.
-No tienes más que decir una palabra y pongo al
duque a la puerta, y seré tuya, sólo tuya ...... !
El poeta tuvo todo el valor necesario para hacer su
confesión.
Ella se irguió con un g ran estremecimie'nto.
- l Tienes una amante?
• Ante esa actitud Juan sintió miedo. Empezó a hacer
explicaciones. Sí, una chiquilla que se había portado
muy bien con él que se hallaba tan sólo y tan desgraciado. El la había amado más por gratitud que por otra
cosa y no sentía hacia ella más que una buena amistad.
- Y esto, que antes era una mentira, ahora casi era verdad!-Nelly no debía admirarse de tal cosa. ¿No tenía
ella misma un amante? ....
-iMi amante! exclamó Nelly, lo despido .... Deja a
la tuya.
Tanta lógica espantó a Juan. Con sinceridad emprendió la inútil e insigne locura de tomar la defensa de una
mujer ante su rival. Jamás podría abandonar a Marietta de una manera tan repentina y brutal! Sufriría tanto la pobre! Pedía un poco de tiempo para prepararla
para esa separación. De otro modo, sería capaz de to·
do; Jo amaba tanto!. .....
A los ojos de una coqueta vulgar Juan hubiera quedado irremisiblemente perdido.. Pero Nelly amaba profuo·
&lt;lamente y además tenía buen corazón.
Bajó la cabeza y susurró:
- Tienes razón. La pobre chiquilla debe adorarte ...
Entonces el poeta se reprochó el haber sido tan iogé·
ouo. Abrazó a Nelly por la cintura y Je habló al oído
tiernamente, ardientemente. ,
-lY qué nos importa tu duque? ¿Qué nos importa
Marietta ?. ... ¿ No podemos amarnos a pesar de todo? ..
Pero sentía que Nelly permanecía fría e inmóvil e..itre sus brazos, y volvía la cabeza en otra dirección.
- Nelly! ¿Qué tienes? preguntó con inquietud.
Y al volver con sus manos la cara de la bella artista
vió que sos ojos estaban llenos de lágrimas.
Creyó haberla ofendido e imploró su perdón. Pero
ella le cogió nuevamente las manos, se las besó, las roció con la lluvia caliente de sus lágrimas y en medio de
su llanto le dijo todo Jo que Jo amaba. No! ella no le
deseaba ningún mal ni Je reprochaba su fidelidad, al
contrário, ella era la que debía ·pedirle perdóu por no
ser más que una desgraciada mujer que no merecía nada y que sin embargo se había forjado la ilusión de a lgo mejor y más alto: de un sentimiento verdadero. Ella
se había forjado, como todas las mujeres de su clase, el
sueño de la redención por e l amor. Pero ahora se daba
cuenta de que había sido una locura. El no era libre.
-Tú me engañas, o te engañas a tí mismo, cuando
pretendes que no amas a Marietta .... Ella es tu primera y tu única amiga; · ella que te ha consolado en tus
días de amargura.... Ciertamente envidio a esa feliz
mujer, pero ¿sabes? te amo hasta e l punto de ponerme
a amarla a ella también; a ella que ha sido tan buena
para contigo, y no quiero robarte a ella .... Escuche
usted amigo mío, continuó, calmándose un poco y dejando de tutearlo, por un repentino pudor .
Dios sabe que me arrojaría en las llamas para conseguir un poco de felicidad para usted; por el éxito de su
pil'za por ejemplo. Pero no tendría la debilidad de ce·
d er a sos deseos sabiendo que ama a otra, que no siente por mí más que un capricho vulgar; porque no podría
ofrecerle nada más que un pobre cuerpo desolado y llo·
raría entre sus brazos toda la noche, Jo cual Je dejaría,

En un golpe de cartas .

�son: el azul antiguo, el azul cuesvo, el heliotropo obscuro o el
"violeta púrpura," que por cierto
es un tono elegantísimo y de suSe anuncia muy formalmente, lecprema distinción. Los "paños" de
toras mías, que en la estación primaestos jaquets, también se pliegan
veral van a usarse las faldas bastante
como hemos dicho, formando
más amplias de lo que hoy se llevan,
"paoiers."
y sin duda que esta noticia ha cauTambién se usan mucho las
sado buena impresión entre las davestes· de estilo "Luis XV," las
mas eleg:mtes, pues no puede negarcuales tienen un aspecto muy
se que los trajes son más artísticos,
gracioso, lindo y coqueto. Estas
mientras menos exageración presenvestes se hacen en muselina de
tan su conjunto, y la extrechez exseda,'florecida de "bouquets pomtraordinaria de los atavíos actuales,
padour," sobre fondo blanco, verdejaba mucho que desear en cuesde agua, verde Imperio, y el astión de buen gusto; sólo la costumbre
pecto que tienen es muy semeJos ha hecho admisibles y soportaiante al de las antiguas telas de
bles.
Jouy.
Sin embargo; hay una discusión acalorada
Las sedas brochadas, muy flexientre los "leaders" de la Moda, porque unos
bles y con grandes dibujos de
confeccionadores están decididos a mantener
ornato, están en los días actuales
la línea recta, con una intransigencia absolumuy en favor de la Moda; no
ta, y otros se proponen introducir nuevas forpodéis imaginaros, queridas lecmas en sus creaciones, por medio de la flexitoras, cuán lindas son las citadas
bilidad envolviente de los pliegues y la gracia
telas, cuyos matices son verdadearmoniosa de las draperías, conservando, a peramente exquisitos: el rosa pálisar de esto, la fina esbeltez •de la silueta. De
do, el verde limón, blanco mar¡rntemano creemos que la aprobación de la
fil, azul antiguo, y otros colores
mayoría de las mujeres distinguidas, estará a fade alta distinción, ponen su nota
vor de esta última reforma, y es fácil deducir
delicada en tao bellas "toilettes·•
que tan simpático eclectisismo, prevalecerá.
de etiqueta.
Desde ahora ya se predicen, en algunos modelos netamente parisienses, y en los cuales
Hay una variedad originalísihay el sello de un verdadero "chic," la introma en dichos atavíos, y es la siducción de dicha reforma, aunque ésta se preguiente: se frunce la falda versenta con exquisita mesura y notable diplomaticalmente en toda su altura, y ts'
cia, tal vez para no sorprender la vista de las
te ligero abullonado hace, . como
damas intransigentes, que no aceptan desde
es natural, que en la orilla resul
Juego la llegada de una novedad audaz.
te un "vacío," semejante al que
En los modelos cit,•dos, cuya procedencia
separa entre si los dientes de un
está firmada por uno de los más hábiles confestóo; el hueco dicho, deja ver
feccionadores de París, vemos algunos en que
hasta el tobillo, pero se llena con
la túnica, muy corta por el frente, se recogen,
el vuelo de un encaje que cubre
con ligeras y graciosas draperías, un poco más
en toda su extensión la abertura,
bajo que el nivel de la cadera, y siendo, como
y de este modo se atenúa la auson, muy largas por la parte de la espalda, tan
dacia de este movimiento de ia
largas como la misma falda, adelgazan en exfalda.
tremo la silueta y la hacen aparecer en toda
La Moda predice, con grao sesu fina prolongación. Las transparencias de
guridad, el advenimiento de las
encaje, guardan, ciertamente, una caída vertúnicas de tul negro, sembrado
tical sin movimiento de drapería, pero las túni- Sombrero de terciopelo adornado con lazos de listón.- Abrigo maoto para salida de teatro. de aplicaciones, hechas con encas de satín, de charmeuse o de crespón de Chi- Traje estilo "demi-taillenr" hecho en terciopelo o paño ligero.--Sombrero
caje crudo, las cuales se colocan
na, que se estrechan en la parte inferior y por
de fieltro blanco, fin de estación.
sobre un fondo de satín blanco.
la espalda, retornan hacia arriba y suben coEstas lindas túnicas se estrechaquetamente, dibujando de este modo un marcado estilo
rán al derredor d~J talle, por medio de un aocho galón
lo,"
o
bien,
terminando
en
bellotas
de
seda,
se
les
recode "paniers."
de oro, que bajará después a Jo largo de la túnica, terge con una jal'eta muy amplia, y oculta a la vista de los
minando en bellotas de oro o en flecos de perlas.
Otras túnicas, abiertas por el medio y en toda su altura,
admiradores de tan bellos atavíos. Para acompañar a
forman anchos pliegues al derredor del talle, y las
los trajes de satín blanco se hacen jaquets de seda en
Otras túnicas se harán en fino eccaje blanco, abiertas
puntas se anudan artísticamente en "esquinas de pañueun sólo color, y los matices . preferidos a ese respecto
por un lado y recogidas a la altura de la cadera, como

CROi\JICA

formando allí un pequeño faldón.
Del otro lado bajan libremente
hasta el nivel de la rodilla, cortadas en punta, en la cual lleva
un volante de tul liso, plegado;
pero Jo que hace notablemente
original este género de "toilettes," es que toda la parte de la
falda en donde reposa la túnica,
es blanca, y el resto, a partir del
volante de encaje, es de uu color
vivo, como rosa, cereza, verde
luz, azul turquesa, y rosa de Chi·
na. Esta misma combinación se
observa en las túnicas de Chaotilly negro, el cual se transparenta sobre seda negra, pero la parte inferior es de satín violeta,
azul antiguo, rosa marchito y violeta púrpura. Ioútil parece advertir a nuestras lectoras, que tan
a !revida y elegante disposición
de los trajes de noche, requiere
un gusto exquisito por parte de
los confecciooadores, pues de lo
contrario resultarán unos atavíos
extravagantes y ridículos, dignos
de un teatro de última clase o de
un circo de plazuela, p0rque las
a udacias de la Moda son como
esos rasg"s geniales de los grandes artistas: no pueden ser falsificadas por talentos mediocres,
sioo que requieren una inspiración elevada y fecunda.
Esta observación es de todo punto iodispeosable, lectoras mías,
al tratar de los bellos trajes que
la Moda primaveral nos ofrece,
para asistir a las reuniones eleg antes y a los bailes de gran lujo.
MARGARITA.

S~ncillo y elegante peinado co~ la raya a 1~ derech~ y el pel_o ondulado.- Sombrero-toca de terciopelo, de media estac1ón.- Pe1oado para baile o recepc1ón.- Ongrnal tra¡e de paseo.-Ultima creación para traje de calle.

En el siglo X VII la pañoleta hizo una aparición sensacional. Aunque a veces se le llama "Embustera" cu. bría realidades tan liadas que tenía el derecho de defenderse de la impostura.

En el reinado de Luis XV la pañoleta, según la moda
importada por la reina María Leczinska, se llevaba sobre la cabeza y se ataba debajo de la barbilla, entonces
se parecía más a una cofia que a una pañoleta. Después
vino a parar sobre los hombros, por Jo que tomó más
importancia y bajo Luis XVI fué el complemento de los
vestidos.
Sobre los grabados de aquella época vemos damas con
enormes pañoletas que se atabao por delante; esta moda
fué iniciada por la reina María Antonieta.
Hacia fioes del reinado, cuando la Hevolución iba
anunciándose ya, la pañoleta se ató detrás del talle. El
Imperio la amplificó más aúo, entonces era casi un chal.

De sencilla que fué
al principio se convir•
tió en lujosa y se hizo
el confidente de la mujer que ya no podía pasar sin ella; y llegó a
cometer locuras por ese
atavío ligero de encaje,
la gasa, la muselina, el
lioó y el organdi formarou su fvodo y los
encajes más lindos vinieron después a juguetear a su alrededor.
palpitando al menor soplo con emoción encantadora.
El papel de la pañoleta después de 1830
fué muy secundario.
Aun se llevan y se•
guirán llevándose pa·
ñoletas, auoque les hemos variado e l nombre
substituyéndolo por el
de fichús que se confeccionan de todas clases: de seda, de gasa
de color, de muselina
de seda con franjas,
con encajes y con frescas guirnaldas ribeteando sus bordes. Se ha.
ceo grandes, pequeñas:
medianas; e l eterno
juego de va ivén es familiar a esta prenda
que se sostiene a pesar
de las revoluciones del
trapo, y aunque la grao
pañoleta Luis XVI no
es ya el complemento
indispensable del .tocado, sigue sieodo, a veces, un lindo adorno eu
los trajes de ceremonia o reunión.
Las vestes de encaje
son un derivado de es•
te lindo accesorio.

000

Por lo genera l, la gente frívola habla mucho. Suele
no carecer de cultura y a veces posee una erudición insoportable, con que os abruma de una manera despiadada. Meaos mal cuaodo la eru:l.ición es de algo serio e
instructivo; pero si es de cosas que no inte resan por su
frivolidad o insulsez, al escuchar esa palabra que nos
persigue implacable, aborrécese la sociedad y se pieosa
.:on fruición en el desierto ..... .

�EL MUNDO ILUSTRADO

VALS
I
"QUAND L'AMOUR MEURT"

DIRECCION

AMERICAN BEAUTY: Su carta ha llegado con tanto retraso, que tal vez ya no es oportuna mi respuesta.
Ruego a usted que si aún le es útil, se sirva darme su
dirección particular, a fin de contestar ampliamente a
su pregunta.

BUENAS NOTICIAS

CLAVELLINA; Me informan ya respecto del joven por
el cual usted me pregunta y afortunadamente no tuvo
nada qué sufrir en los terribles acontecimientos, ocurridos durante "la decena trágica." ' Reciba usted mis felitaciones por tao feliz suceso, y puede creer que éste es
un verdadero _milagro, pues los alumnos de la Escuela de
Aspirantes se encontraron en gravísimo peligro en el
transcurso de ese largo combate, cuyo recuerdo no puede borrarse aún de nuestra memoria, en la que ha de
jado impresas hondas y dolorosas huellas.
Su novio es un muchacho valiente y patriota; así lo
juzgan sus amigos y maestros; usted debe estar orgullosa de ser amada por él, y si no le ha escrito últimamente será, sin duda, por el exceso de sus ocup?ciones, pero nunca por desvío hacia usted. Espere con calma, y
acaso a esta fecha. ya habrá recibido la carta que con
tanto afán espera.

DOS RESPUESTAS.

CURIOSA: Me pregunta usted ¿ por qué las almas tristes son más afectas al drama, y las alegres a la comedia
el sainete o los espectáculos risueños y ligeros, cuand~
debía ser lo contrario, por un justo instinto de compensación? ...... Para contestar debidamente a su pregunta
sería preciso darle razones filt)SÓficas cuya profundidad
no está a mi alcance; pero, considerando el asunto de
u~, modo genera_!, le diré que la causa de esa predilecc1on es muy fácil de comprenderse, porque las aficiones
i~tim&lt;!-5 s~ deducen del propio temperamento. Los espír~tus rnchnados a la melancolía gustan de tener expansiones de ese género, y por eso la contemplación de las
escenas dramáticas les sirvee de grato desahogo en vez
de hacerlos sufrir. Lo mismo sucede con las personas
de buen humor: necesitan la risa y la alegría como un
elemento en el cual se sienten más satisfechas. y por eso
buscan 1~ diversiones ligeras, cómicas y graciosas, pues
la tragedia y el drama repugnan a sus gustos interiores.
En estos casos la compensación se convierte en esfuerzo penoso, y por tal motivo se rechaza francamente, como todo lo que molesta y no hay urgencia de sufrirlo.
Si usted es alegre vaya a ver comedias y sainetes, sin
preocuparse porque sus amigas le llamen inculta y tonta, en vista de su resistencia para asistir a los dramas
emocionantes.
Es preciso tener firmeza de criterio y libertad en los
actos personales, ¿no es cierto?

MODELO

AMADA: Doy a usted el modelo que desea de traje para calle Está hecho en sarga café obscuro, y por único
adorno lleva angostos galones de soutacbe, en el mismo
color, y botones forrados de seda en un tono más sombrío.
Espero que dicho modelo será de su agrado.

RETRATO PERDIDO

UN PINTOR: ,El caso de usted es muy difícil de resolverse, pues flota una atmósfera de misterio en todos los
hechos que me refiere con tanta exactitud.
Tenía usted en su taller, colocado sobre el caballete
de pintura y ya casi terminado, el retrato de una hermosa joven que le sirvió de modelo, y este cuadro, juzgado
por personas competentes como una obra de grao mérito, ha desaparecido de su sitio y no se ha podido encontrar en ninguna parte. "¿Quién se lo ha robado?" ....
Esa es la pregunta ansiosa que usted me hace, y para
esclarecer un poco e l misterio, se sirve darme los siguientes datos: su esposa es una dama de exquisita educación y realmente virtuosa. Sin embargo; a pesar del
dominio que tiene sobre sí misma, usted ha comprendido que sufre mucho y en silencio por los celos que le
inspira la citada modelo.
Varias veces ha evitado conversación sobre ese punto, y
cuando usted le ha propuesto ir al taller para contemplar su cuadro, compartiendo asi el justo entusiasmo que
su éxito le producía, ella, con hábiles pretextos, ha eludido ese compromiso y nunca ha querido acompañar a
usted en tal visita.
Por semejantes datos teme que su esposa baya hecho
desaparecer el retrato, pero también recela que la misma muchacha, cuya belleza le ha inspirado esa obra de
arte, sea la autora del robo, porque siendo como es, profundamente codiciosa y teniendo tan malos sentimientos
como hermosa figura, es muy posible creer que haya cometido tan fea acción, para obligar a usted, ya que tan
empeñado está en hacer dicho cuadro, a pagarle nuevamente por otra serie de sesiones, y así gozará de dobles
honorarios.
Esta es, a mi entenrler, la explicación aceptable del
misterio que tanto preocupa a usted; es imposible que
su esposa sea la autora de un hurto de ese género, pues
su talento, su virtud y hasta su educación, se sublevarían al solo pensamiento de tan innoble conducta. Las
mujeres honradas y decentes, sufren ocultos martirios
por los celos, y cuando ya no pueden ni deben reprimirlos. saben mostrarlos con noble ;;ltivez, retirando su
corazón de quien así lo ha herido, pero nunca toman

MODAS PRIMA VERA LES

BLANCA: Ya tenemos muchas noticias sot,re algunas
novedades que nos traerá la Primavera, respecto de
modas y confecciones. Desde luego le digo, aún cuando
me causa pena contrariar sus esperanzas, que las faldas
se usarán algo más amplias de lo que hoy se llevan, y la
privanza de los "recogidos,'' harán más notable esa innovación, pues las telas fruncidas darán un aspecto marcado de "paniers" a los trajes femeninos. Ya era necesaria esta reforma, porque la estrechez de los actuales
atavíos, es no sólo fea, sino completamente indecorosa.
En cuanto a los guantes, pueden llevarse de hilo, siempre que sea para salidas de mañana, a la calle, a paseo,
o a visitas de confianza En cualquier otro caso deben
preferirse los de cabritilla o piel de Suecia.

POSTAL

TAHOSER: Mil gracias por su linda postal; más, no reconozco su letra y creo que es usted otra persona de la
que me ha escrito bajo ese nombre.
MARGARITA.

venganzas ruines que no caben en almas rectas y levantadas.
Procure usted obligar a esa mala muchacha a que
diga la verdad, y sin duda recobrará su cuadro predilecto, lo cual sinceramente le deseo.

Para mondar las manzanas con facilidad, bast« remojarlas en agua caliente.
o o o
Para cortar fácilmente el pan tierno basta calentar el
cuchillo metiéndolo en agua caliente.
De este modo se pueden cortar rebanadas muy finas.

Zusette abandonó el salón sin ser vista .
Trémula y nerviosa entró en el jardín y re•
clinóse junto a un gran árbol.
La oscuridad era completa.
El silencio, profundo.
Zusette estaba intensamente pálida y una
angustiosa fatiga se apoderó de su hermoso
cuerpo. En un instante cruzaron por su
mente las ideas atropellándose en enorme
confusión: el traidor dando el brazo a la
señorita de X; después la carcajada cruel
y burlona de las marquesas, una frase satírica, otra de despecho, unos que acuden,
otros que preguntan, que se rien o que se
asombran y ella c;ue, llena de dolor y de
ira, de rabia y de angustia, escapa por una
puertecilla.
Allí, en aquel fastuoso salón, nacían alegremente las ilusiones. Aquí, en este oscuro jardín, morían con muerte desgarradora; ali! la alegría matutina, aqui el véspero
languideciente; allí lo que empieza, aqui lo
que fenece.
Allí, allí se rie y se goza, como se goza
y se rfe cuando surge el amor, mientras
~quí todo está triste ~. nostálgico como
cuando el amor muere. . ...

II
"ENCHANTÉE"
Aquella linda calandria nunca había salido de su dorada jaula. Arrancada desde
muy joven a las caricias maternales y a la
libertad del bosque, fué conducida al castillo para servir de distracción a sus dueños. No conocía a las flores, no sabía cantar el himno de la mañana; nunca había corrido por la pradera ni volado de árbol en
árbol en e l bosque frondoso.
Había llegado el tiempo de la emigración
de las aves hacia el Norte. Bandadas de
pajarillos cruzaban el espacio en busca de
otros climas. Aquella tarde pasaron muy
cerca del castillo varios jilgueros. Uno de
ellos se apartó del conjunto, se introdujo en
el patio y posándose en la rama de un arbusto entonó una melodiosa canción de despedida a la Primavera.
Aquella fué la más dulce y arrobadora
canción que se !:aya oído. La calandria la
escuchó embelesada y batió sus alas de alegría.
¡Fué el único instante feliz de su vida!
Como todas, su dicha fué corta.
El jilguero tendió el vuelo y fué alejándose en el horizonte.
La calandria quedó como petrificada observando el sitio por donde habla desaparecido el tierno cantor; sintió ansias de seguirle, anhelos de acl•mpañarle, pero estaba presa y ...... no pudo.
Quedóse mirando fijamente al horizonte,
pero con ojos sin vista, quieta, inmóvil, encantada . ....
III

"VALSE TRISTE"

Su salud está en el suelo.
Su cabeza, en "pose" romántica, cae sobre el diván.
"Ella" entra furtiva en la habitación.
Llena de ternura estampa un ardoroso
beso en los labios del poeta, que en ese
momento sueña con ilusiones irrealizables
y quiméricos anhelos.... ..
Y mientras el bardo sigue en su plácido
sueño, ella se retira cautelosamente con el
pecho abrasado en •·amorosa" pasión.

La luna lanza sus melancólicos rayos sobre un paraje ~litar~o y sombri&lt;;&gt;, imp~egnado de g~and1osa tristeza: ~IDa isla desierta en medio de uo mar glacial.
Todo está muerto en aquellas misteriosas
soledades.
.
.
.
. Los grandes hielos seme¡an árboles SID
vida.
La noche polar reina en aquel pasaje de
grandes moles heladas Y de témpanos floV
!antes.
Un aire frío cruza por entre los hielos
silbando entre las grietas y las ranuras y
"LENTEMENT"
produciendo una música lánguida y quejumbrosa.
Desfallecido, extenuado por tao horrible
El aire pasa y llega veloz a la vieja Eu- sufrimiento, se había arrojado en un siropa llevando entre sus ondas las melancó· llón.
licas notas de un "vals triste." muy triste,
El dolor oprimía su pecho, las lágrimas
de una tristeza desoladora......
asomaban a sus ojos y "lentamente" resba!aban por sus pálidas mejillas.
IV
En aquel momento despreció la vida,
amó el no ser y mientras su mente febril
"AMOUREUSE"
se entregaba a los más extraños pensamientos, las campanas de la vecina iglesia doEl trovador duerme junto a la ojival ven- blaban "lentamente" por el alma de la jotana.
ven que acababa de fallecer....

Era su adorada, su bella adorada, linda
como un botón de pétalos de Aurora y hermosa -:orno una tarde prim.iveral.
"Lentamente," el Sol hundía en el horizonte su hermoso disco de fuego.
"Lentamente," caminaban varias personas llevando un féretro cubierto de flores
hacia un sitio triste y solitario... .
"Lentamente"......
VI
"LA VIUDA ALEGRE"
El "chamoagne" se ríe de las grisetas.
Las grisetas se rfen de los hombres.
Uo buen rato habíase pasado entre galanteos de gomoso.y gazmoñeríasde coqueta.
El salón está alegre, festivo, ruidoso: pero la orquesta modula algo que a un tiempo sabe a risa y a pesares.
Apágase el bullicio por un momento y
entra "Veinte Millones."
Hay murmurios de admiración y adulaciones de vasallaje.
Todos se inclinan con interesado gesto.
Solamente el "caballero preferido," en

ra.•go de sinceridad, continúa durmiendo
traoquilamenle.
·•Veinte millones" cruza triste en su ale·
gría.
.
.
. .
. Las rnevitabl~s leyes del sentimiento empiezan ª cumphrse.
El Amor y la Música se dan el brazo y
traen al Vals, que es el carro de rosas conductor de los amantes.
"Veinte millones" deja de ser "Veinte
Millones" para convertirse en corazón que
siente, en mujer que ama con ternura, en
Ana perdidamente enamorada de Danilo.
Es el triunfo de la sinceridad, que va a
gozar de su ventura a la terraza, lejos de
la mundana algarabía .
Allí, entre el claro oscuro de la penumbra adivínanse las ondulaciones rítmicas de
una pareja que se entrega al va ls.
En medio de la ténue melodía pareció
oirse un chasquido juguetón y confuso. suave como chocar de labios que se codician ....
· · · · Es la copa de "cha mpagne" cooque
celebran su criunfo los enamo ra dos.
F AUSTO GARCÍA RIVERA.

�,

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO I L:::U:::S:::T:::::=R=A=D=O===============~~=======

DIOASE LA VERDAD.

~. Allan Armadale, " refiero el
Señor Wilkie Collins, " decía la
verdad á derecha y á izquierda
bajo todas circunstancias." E so
le ocasionó algunas veces dificultades con cierta clase de gente,
pero le dió una reputación que
hacía su palabra tan buena como
el oro; para Allan, era lo más
natural, decían sus amigos "porque no sabía hacer otra cosa."
El hábito de decir la verdad era.
tan bueno para él como para
los demás. Si se desea establecer
un negocio que dure aún después de que el fundador desaparezca, véndanse buenas mercancías, y dígase la verdad sohe .
ellas mientras se pued1t mover la
lengua. Desde el primer momento de su introducción, nosotros
.hemos dicho la verdad acerca de la
PREPARACION de WAMPOLE

y ahora el público la compra, sin
hacer ninguna pregunta. Se ha
descubierto que efectúa ahora y
siempre lo que nosotros prometimos, y así se confía en ella
como un hombre tiene confianzu
en el sólido y vetusto puente de
piedra que ha sostenido el tráfico
de varias generaciones. Es tan
sabrosa como la miel y contiene
una solución de un extracto que
se obtiene de Hígados l'uroS' de
Bacalao, combinados con Jarabe
de Hipofosfitos Compuesto, y
Extractos de Malta y Cerezo Silvestre. Tomada antes de las
comidas aumenta el apetito y es
completamente distinta del nauseabundo aceite de hígado de
bacalao y de sus emulsiones. En
casos de Anemia, Debilidad N erviosa, Tísis y las Enfermedades
Agotantes, ha merecido la confianza que en ella ponen los doctores y el público de todas partes.
El Dr. G. Parra, Profesor en la
Escuela Nacional de México, dice:
'' Esta magnífica preparación produce excelentes resultados en
numerosas afecciones del aparato
\'espiratorio.,, En las Boticas.

Las Voces de la noche

-

Las miradas de la luna, blancas y suaves
como los jazmines, po!len albura en la dilatada extensión de los campos.
Y el silencio de la soledad, claridades en
los sentidos.
Discurriendo por los senderos en la noche, bañados por la luz de la luna y esclar ecida el alma por la paz que nos rodea,
sentimos solicitada nuestra a tención por
diversas voces; profundas y sabias, misteriosas y prudentes, voces de la soledad, del
agua, del corazón y del camioante Y escucháodolas, nuestra alma se hace lumioosa, como la luna , y como el silencio diáfana, y así cual si fuéramos camino de la
eternidad, perdemos toda pesadumbre.

Ninguna voz tan llena de ritmo, ninguna
otra voz tan -rica en sonoridad.
Oyéndola, fluye a nuestro corazón la sana alegría, y en nuestra alma resurgen los
locos afanes de nuestros ensaeños.
Voz del sentimiento, de la armoníá y de
la perseverancia, de la libertad y del anhelo, es la voz cantarina del agua corriente
en las zarzas y los rosales. sobre techos de
peñas duras o de arena blanda y como de
oro.
LA VOZ DEL CORAZON.

las piedras menudas de los arroyos, copiando la plata rutilante de las estrellas; a quejumbre de guitarra cuando entre peñascos
·se deshace simulando eñsartas de perlas; a
rugidos de leones cuando salta en la torrentera, coronándose de espumas.

~~~~P!jl!!~

Era a principios del mes de julio cuando en mi alma se iofiltró la sublime visión
de que lo iba a ver, de que iba a hablar
con Rolando. ¡Oh, consoladora esperanza,
tú traes al alma transida de dolor, destellos
de sublime ventura, momentos de fantásti·

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1

Afeadores Siempre Curados en Cinco Días.

Esta voz, que es la que más constantemente oimos, siéndonos la más desconocida,
nos dice así en ~¡ silenci~, en la sole_dad y
en la noche: Criatura, de¡a el paso hbre a
tus deseos. Ellos son la fuente _de tu vida,
el por qué de tu acelerado cammar.
Tú eres de la eternidad, y es tu deseo un
contra los Barros, 101 extirpa en
aoticipo de tu vida eterna.
Un átomo de tu existencia eres en el pre- pocos días y de Que no h•:V granos, erupLA VOZ DE LA SOLEDAD.
ciones
:v barros Que no se curen con certesente; el mayor tiempo fué y será.
n con esta m .., ..vlllos• p0m,.d1t.. cur..tl·
¡ Cuán profuoda es esta voz 1
Er~s un eslabón de la cad~na, un segui:ido v"• antiséptica Y bermose..,1or" -TARRO
Nace de las entrañas de )a tierra, hechas d?l di:t, una rosa. del rosal. no eres DI el f,!.00.-POR OOBREO OERTU'IOADA $2.:15
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dia, y de )as misteriosas regiones del cielo Haz re,v1v1r ea cada m~mento tu espe- Ave. San FrllDCISC0 39.- .T. Ulb1eln Bues.
purísimo.
rai:iza, as1 como el sol revive, y renace la A ve, Bollvar 25.
Voz es de consuelo en la honda pena Primavera.
que mortalmente oos hiere el corazoo; de
Pon en el logro de -cada esperanza_ un _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _, _
a liento en la esperanza, y de conformidad esfuerzo de tu voluntad, y te harás digno
ea Ja aciaga fortuna.
de la !ida.
.
.
ca dicha, que al quererla palpar, el genio
Oyéndola, nuestro pensamiento se r eplieAspira a ser hbre como el v1eoto; más del desengaño nos la deshace.
ga en sí mismo, y es así como solemos co- libre que el rey.
El iba a pedir permiso para disfrutar de
nocer nuestra debilidad o nuestro poderío,
No te aprisionen otras cadenas que las las delic:ias que dan los paseos y de los
la fuerza de nuestra fe del sioiestro sar- del Amor, porque en su prisión se labra tu placeres que proporciooa una noble famicasmo de nuestra duda.
victoria cootra la muerte.
lia, y tal vez si llegara hasta mi distante
También apreciamoJ más seguramente
Sólo en los brazos del Amor se es libre pueblo, hasta mi humilde hogar, pero no
la direccióo de nuestros pasos hacia el des- y generoso.
sucedió así; todo fué uoa faota~ía de mi
tioo, y el corazón es entonces cuando meFortifica tu fe de amor ea los dolores, mente loca, un sueño ilusorio de mi aturjor nos marca la ruta de nuestras vocacio • que ellos son las aguas milagrosas contra la dida imagioación que se borró con las
nes.
impureza.
crueles realidades del desengaño, con la
El espíritu, que se cree con alas para
Y nada como ser puro para alcanzar el dura prueba de la verdad, porque el tiemvolar, se halla dueño de sí, sobre la tierra, logro de la inmortalidad.
po en su veloz carrera marcó el término
tan espaciosa a la luz del día, como red.udel permiso, y él fiel cumplidor de su decida en la nocl:e, encontrándooos libre en
LA VOZ DEL CAMINANTE.
ber tornó de nuevo a su oficina, con lamenla soledad.
te llena de ilusiones y el alma embriagada
Esta voz tan sabia y tan profunda, por
De lejos nos viene un rumor acordado, de placer, sin recordar tan sólo por un mo-·
quien fuere escuchada no dejará de ser en- tras él una queja, en seguida una copla.
mento que la desventurada y fiel Beci lo
teodida.
Es la voz del camioante: música, senti- aguardaba impaciente, y que en esas lar-Todo hombre ea la soledad es como un miento, alegría. Música de uoos labios sin- gas horas que eternizan la impaciencia de
poeta. cuya alma sabe del eoigma de todos ceros, queja de uo corazón a p asionado, ale- la espera, ella había forjado la ilusión ele
los misterios, y niogún misterio como el de gría de uo alma sana y joven.
un casto idilio, del que tuvo que sen,ir el
esta voz que así nos habla del pasado como
A los oídos llega esta voz con ternura de estruendo de su caída, porque el haber
del porveoir.
plegaria o suspiro de amante
pensado verlo era uo nuevo dardo agregaVoz que es silencio, lo más solemne y
Nos trae, sin embargo, inquietud y zozo- do a su coroca de "mártir del amor."
grave de la vida.
bra.
Cuaodo se ama e l sufrimiento tiene no ·
Como si acariciaran coa espinas nuestro se que ardor heróico y sólo entonces se cocuerpo, así hiere nuestras carnes la saeta nocen las dulzuras del sacrificio, porque si ·
del cantar.
así no fuera, si ea medio del dolor no se
LA VOZ DEL AGUA.
Porque ella nos advierte de que no esta- encontrara alguna idea que oos consolara,
En la grandeza de la coche, suena a ri- mos solos, q~e un hombre se acere~, y con al~una f_é sacr~saota que ?ºS salvara, mi
sas de niños el agua que se desliza entre él el dolor viene a hacernos compaD1a.
ex1stenc1a hubiera sucumbido a las duras

l.~
1

Los Barros y Granos
asquero~os algunas
v~ces

épocas.

SALUD

DE LAS SENORAS

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(Levadura seca de cerveza)

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tratamiento de los furúnculos. En los enfermos que padecen de psoriasis, herpes ó eczéma, produce el mejor
éxito mejorando rapidamente su estado general, asi como
en el acné, la urticaria, etc.
i&amp;di..:;o:::::===P=A=R=I=S=,=8=,::::ru=:e=V=i=v=ie=n=n=e=y:::::e;:n=:to=d=a::s::l=a=s::F:::a::r=m=a=c:::i::a:::s:::::~:&gt;~

Ad ministrador,

J. .Lavista.

_Lea usted "La Semawa lllustradaº"

leyes que el Destioo me ha impuesto; y sin
embargo, este rudo combate ha templado
mi alma, ha solidificado mis sentimientos, me
ha convertido en sincera al extremo de no
poder ocultar lo que siento, de no poder
dejar de rendir culto en el templo de mi
corazóo a la imagen pura y digoa que recibe todos mis homenajes, de la que mi espíritu conservará eternos recuerdos que
por siempre serán los soberanos iovisibles
de mi pensamiento. ¡Ah! si nos fuera dd.ble arrancarnos el corazón, dejar de amar,
hacer que la razóo domioara a los sentimientos.

Cúrese Vd. en su domiGilio

¡Oh, Rolando, hoy que has dejado atrás
el placer, que se hao borrado de tu mente
las lisonjeras fra,es que de labios que no
te adorao oístes, hoy que festás triste, que
sientes la nostalgia de ayer, en medio de
la soledad que es donde el alma habla, re·
cuerda a la blooda, a la ilusa Beci, que
desde niña te amó, y dime si en tu conciencia no sientes el remordimiento de no haberla visto, de haberla despreciado por la
halagadora falsía de las que nuoca te serán
fieles como ella, que desconoce la traición,
la infidelidad, la veoganza y que para poderte amar por una eternidad, da a tu mal
cumplimiento la excusa de tu inoccocia por
lo joven que eres.
Por fin. ella, que tú ni aúo quieres ver,
será tu fiel defensora y en tus penas y contrariedades el dulce consuelo a tus dolores, y por taota abnegación sólo te pide
que no la olvides, que cuando tu a lma sea
removida por lúgubres peosamieotos su figura se alzará y disipará las visiones de tu
cenebro.
No importa que en este permiso tuyo no
nos hayamos visto y que ea otra suceda
igual, he peosado verte en otra mansió o
más sagrada y en presencia del Omoipotente, pues sólo en el cielo obtendré venturas, vine a la tierra a sufrir y amar.
DAFNE.

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ALMORRANAS.

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nos decenios. Co- cura positivameote la Biliosidad, la Ictericido con leche, cia, el entorpecimiento del Hígado, la sen•
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gumbres es la ali- Ventocidad del Estómago, etc., etc. 5c cenmentación para enfermos más adecuada, tavos. Marca 3 X, $ 2.
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y todos los males de los Riñones. 50 centavos. Marca 3 X, $2.
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zada y humillada padecimieotos causados por desórdenes del
de tener pecas ó Estómago e Hígado. fütas píldoras contiepaños en la cara, nen las mejores virtudes del Tónico Paw
pues existe-muy Paw, y estáo preparadas del jugo de la frubien experimenta- ta P apaya. 50 centavos.
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clase de paños y pecas en d rostro. 50 centavo,. Se venden en todas las farmaAplíquese durante unas cuantas no- cias o puede hacerse el pedido d irectaches al acostarse y obsérvese que mente.
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México.

Pecas panos en el
rostro o el cuello

"SIRENE"

�VIAJESE
VIAJESE
VIAJESE

a lugares en donde la Historia ha escrito sus más brillantes páginas; entre los muchos que hay descuellan las ciudades de México, Puebla, Querétaro, Cuautla, Oaxaca y Morelia.
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colores sus obras maestras en panoramas y paisajes, y que abundan en Toluca, Jalapa, Tampico, Guadalajara, (Lago de Chapala), Colima, Manzanillo, Cuernavaca, etc.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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Apartado, 1336.
:\IÉXICO, D. F .

Teléfono Ericsson,

1 50 1.

lll

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

La estructura de los riñones

Calendario de la semana.

PERVNA FORTIFICANTE
MARAVILLOSO.

Esos órganos tan importantes del cuerpo humano, se componen de innumerables
tubos o duetos diminutos, por los cuales cir..:ula la sangre, de la cual recoie el exce·
LUNES 17.
so de agua y las impurezas de la misma, en su procedimiento admirable de filtración
y expulsión. Como se comprenderá sin gran esfuerzo, si por cualquier causa esos
conductos delicados llegan a obstruirse parcial o totalmente, ese trabajo que se aseSantos Patricio y Agrícola Obispos y
meja al de un alambique con su tubería en espiral, se dificulta o imposibilita, y el Confesores y San José de Arimatea discíresultado inmediato es en muchos casos una general perturbación. Muchas son las
Ofi ·
· d •1 f
I d 1S 1 d
causas que pueden motivar esa obstrucción, que lleva siempre consigo un resultado P~ 0 e a va or.- . cio_ Y ~isa e ª ~grave y hasta fatal; pero como no es posible que todo el mundo las conozca para pre- na, hoy y en los dos d1as s1gu1entes, con n·
venirlas, queremos indicar la manera de suprimirlas cuando aparezcan ó se mani- to simple, pero nn se permite la celebrafiesten. Al notarse, pues, la menor novedad en esos órganos, procédase inmediata· ción de misas privadas de difunto ni cualmente a corregirla, lo que se obtendrá siempre con el uso de la siguiente fórmula,
.
t
f
'
O
que nunca falla en tales casos. Extracto compuesto vegetal Arvelioa 15 gramos, Ja· quiera ra vo iva.
rabe compuesto de hipofosfitos 45 gramos, Jarabe compuesto de zarzaparrilla 6o
MARTES 18.
gramos.
Todas estas sustancias se pueden comprar en cualquier Droguería sin que sea
preciso llevar prescripción facultiva. Mézclense bien y tómese una cucharadita des·
San Gabriel Arcángel. San Cirilo Jeropués de cada comida v otra por la noche, teniendo cuidado de agitar bién el frasco
.
.
antes de usarlo. Siguiéndose estas indicaciones el mal quedará cortado en poco solymitano Obispo, Confesor Y Doctor, (su
tiempo.
fiesta el día 20.) Santos Braulio Obispo
Confesor y Narciso Obispo Mártir.

of\OBACION

¡,..-

DE

MEDICINA DE PARIS

Píldoras

'Y

Jarabe·

BLANCARD
12
DOSIS

LOUVRE
l?ARIS

Vista General de los Grandes Almactnu 4el Louvre

Los GRANDES ALMACENES DEL LOUVRE, cuyos amplios
ensanches han. sido un aco¡ltecimiento memorable no ~ólo en París, pero
en todo el mundo, han dado mucha má, importancia á sus secciones de
mercancias, así como á todos sus servicios.
Las expediciones y remesas para todos los paises se hacen con má&lt;;
rapidez que antes. El acopio y selección de los géneros son mayores, y lo,;
productos más selectos de las grandes industrías de lujo están representados con inmejorable profusión.
La clientela aristocrática de todas las cortes y capitales. asi como de
las ciudades más importantes, hacen sus compras en el lindísimo Palacio
del gusto pa:risiense, y la Sociedad selecta de América se dirije á los
GRANDES ALMACENES DEL LOUVRE, porque allí todo es
más elegante y más barato que en los demás almacenes.
OFICINA DE PEDIDOS, CATÁLOGOS Y MUESTRAS:

ft'IE:lICO

La. popnla.r ba.ila.ri na. es pafio1a se
expresa como signe acer&lt;·a do la
PEl'tU::-iA: Considero la PERU:N"A
MIÉRCOLES 19
como el mejor tónico que he experimentado. Para los nervios después ele! canLa Conmemoración solemne de Señor
sancio es un fortificante maravilloso.
Sau José, Esposo de la Santísima Virgen Me curó radicalmente. Pila.r Monterde,
María, cuyo oficio se traslada al 2 de Abril Tea.tro Principa.1, Ciudad de Méjico,
como á su cede propia. -En Catedral y
Basílica quinta y última ceremonia de la
Seña por la mañana, al cantarse el Himno
de vísperas.-Por la tarde a las cuatro co·
mieoza el oficio de Tinieblas, que termina
a las siete de la noche.

Para obtener un

hermoso Pecho

á 6 Pildoras
1 á3 Cuchar

GHANUE8 ALMACENE~ DEL

Jlvenida Gineo de lY!ayo, 32. Oespaeho 414

Apartado postal 1908. Mexlco D. F., Telefono Erlc 1612.

STA. PILAR MONTEROE.

JUEVl!S 20.

La Cena del Señor o sea la Institución
del Santísimo Sacramento de la Eucaristía.
Sao Cirilo Jerosolymitaoo Obispo Confesor, y Doctor (del día 18) cuyo oficio se
suprime, por no tener ya derecho a la traslación.-Saotos Cutberto y Vulfraoo Obispos Confesores y Santa Eufemia Mártir.En el templo de Sao Felipe de Jesús, por
privilegio de la Santa Sede, se celebra una
misa privada antes de los oficios del día,
entre siete y siete y , media de la maña-

na.
VtERNl!S 21.

La Parasceve. Nuestra Señora de la So·
Jedad. Sao Benito Abad, fundador de los
Benedictinos, cu yo oficio se suprime, porque conbrme a las nuevas disposiciones
de la Santa Sede, las fiestas de rito doble
mayor no tienen ya derecho a la traslación
cuando eu su día no se pueden celebrar.Oficios en todas las iglesias. En Catedral
comienzan a las ocho de la mañana y oficia el Prelado Diocesano.- De las doce
del día a las tres de la tarde ejercicios de
las Agoofas del Señor o sean las Siete Pa·
labras en la Profesa, Santo Domingo, Santa Teresa la Antigua, Santuario de los Angeles y otras iglesias.
SÁBADO

22.

Todos saben Que la opulPncla de las for•
mas del pecho es mu.r 1&lt;pr.-cl1&lt;dH. de los
oriental e• y Que sus muJ..res enbtenden
maravlllosan,enteel arte do, adQulrlresta
robu•tez, aue no siempre la da 11&lt; .Natu•
raleza.
Fuer a del Oriente, un hermO!'O pe&lt;'ho es
Igualmente con•ldera lo Pn todas partes
OUH.l l&amp;bx1&gt;reslón mil~ perfecta de la belleza femenlo,.; adem~ es el •lgno aproxlmad1&lt;mente cierto de unH. salud floreciente Par1&lt; adoulrlr este de.arrollo oue
hace tan elPgllnte y tan ~ed uctora á la
mujer. nn hH.Y 01&lt;da má&gt;i flflc•z ni mPJnr
Pl\fll \&amp; salud Que lllS PlLULES 0BIJINTALE8.
"Estas píldoras tlenfln, en
efecto, la virtud de desarro11..r y de recnn,tltulr los pechos, de tort1&lt;\ecer los tell·
dos, de borr1&lt;r los relieves
huesosos dA les bo., bros 7
de d,.r á todo el tusto una
gr&amp;elosalf()rdura
Oonvtenen á la Joven
;tw~Wl&gt;... Que se det11&lt;rroll1&lt; ..,.r co. · mo á la muJflr aue no ba
teotdo nuoc&amp; 6 oue ha
perdido IH. herrno,n,r1&lt; del
pecho. Obran e•tl·
mul!lndo ¡,. nl\tnralPZM. y e.•tn sin vto•
lencl1&lt;: de ahí su M.O•
clóo benéfloK sobre
la Hlud y también
1a est1&lt;hll1d&amp;d del resu\t,.dn prnductdo, el
ou1&lt;\ se m1&lt;ntl1&gt;ne despné.• pertect1&lt;meote,
!,as P1LULES OaJENTALES tlPnen. por lo
demá•,un,. oumbr•tlf,. mu.l' 1&lt;otlguH. y unl·
ver•1&lt;l. ( M..rc1&lt; depo,ttH.dH. según ¡,. ley).
Tr!lt1&lt;mlentn de dos meses 1&lt;proxlmad1&lt;mente, fácil de seirulr.
PrPr.tn: El frasco con noticia expllcatl·
v ... 6-3.~ rr ..oeos.
Dlrlirtrse al seiior D. J. R&amp;tlé. Carm"Céu tlco do, prlmerK OIH.Se, 5, Pllli•"l(e Verde1&lt;u
(Faubourg Muntm1&lt;rtre) Puís.
En México: J. L&amp;b&amp;dle. Buera.

Santos Octaviano Mártir y Catalina de
Suecia Virgen.- Oficios en todas las igle·
sias, aumentándose l.1 bendición de la fuente bautismal, solo en las parroquias y vicarias -Procesión solemne del Santísimo por
la noche en la Profesa y en alguna otra
iglesia.
DOMINGO 23.
Pascua de Resurrección, Santos Victoriano y Fidel Mártires, Santas Pelagia
Mártir, Herlinda y Reinalda Vírgenes.Oficio y misa de la fiesta del día: rito doble
de primera clase con Octava privilegiada
y ornamento blanco.

Oía.

PELIOROS

ile la juventud.

Desgrac:-adamente, el marino encuentra con
frecuencia los escollos más peligrosos en, las aguas
tran"uilas
d
'1
,
y vemos ª. menu o buques qm
escaparon mdemnes de las furiosas o~as ~el Ü?éano, chocar y
hundirse a la nsta del puerto y
de la }Jatria. En el mar de ltt
vida, el golfo entre dieciscis y
treint~ es especialmente peligroso,
y el numero de naufragios es incalculable. Es en ese p~ríodo
cuando las afecciones de los pulmones, de los nervios y de la sangre recog•m su presa, y las semillas de las enfermedades que estaban adormentadas desde la niüez,
brotan y se desarrollan. I~n el
joY_en la _ambición sobrepuja (i la
res1stcnma, y en la muchacha
la. misteriosa transformnción que
1a convierte on mujer, está llena
de especiales riesgos. .En es.1
época-para ambos sexos-un rcmouio y un prevenliro como la
PREPARACmN de WAMPOLE
se requiere con urgencia. Ayuda
á la digestión, limpia la. sa.igrC',
y con ~ns propiedacles tónica~
arira ht acción de cada órgano
y de cada .función del sistema.
Es ~an sabrosa como 'la miel y
conti\'Ue una solución do un extracto que ~e obtiene &lt;le HígaJos
Pnros de Bacalao, combinados
con Jarabe de Hipofosfitos Compnesto, ~xtractos de ;\falta y
Cerezo Silvestre. Es un científico ant íuoto contra las cau&amp;1s do
Clorosis, Debilidad, Desórdenes
do la Sangre, Escrófula, y las
Afecciones de los Pulmones. El
Doctor D. Orbaflanos, Profesor
en la E scuela Nacional de i\Iedícina de México, dice: "He
usado con el mejor éxito h~ Preparación de W:i.mpole en los ninos débiles, linfáticos y anémicos,
en las personas convalecientes y
en Jas afecciones de las vías respiratorias." :Nadie sufre un desengaño con esta. De venta en
todas la;; Droguerías y Boticas.

NA·Fé
LANORENI
la

contra
Tos, el Catarro

la Bronquitis

Cada año, al regreso de los parisienses a

rn qu':rida ciudad, junto con el afán de los

Para saber si un negro puede volverse
blanco, lo primero que hay que saber por
qué es_negro. El color d_e la raza etiópica
es d':b1do a_,una subst~nc1a colorante.. d&lt;;·
nomrnada m':Jaoum, compuesta pr10c1palmeote de hierro. }!'.l ~echo de figurar
este. cuerpo como pnnc1pal compooente,
ha sido la clave para resolver el problema.
Hoy: un negro pu~~e volverse blanco por
í?ed10 de la electnc1dad_; los rayos X coasht_uyen la forma de aplicación de la cornente.
. .
.
.
~¡ descubnm1eoto ha sido debido al
éxito del empleo}e l~s r~yos X para hacer
d~~parecer los aoto¡os, del rostro de los
nmos b_lancos.
~n vista de que de esta m~nera se destrma por completo la materia colorante
que _producíll: la señal ~el nacimiento, un
médico austriaco ha aplicado los rayos X
a un muchacho negro, resultando que todas
las partes expuestas a los rayos, quedaron
blanqueadas Los rayos X queman lamateria colorante. y entonces la piel queda
de un color blan_co de crema bastante agra·
dable. ~arece, sin embargo, que no sería
convemente tratar de blaoqu~ar _por completo a un negro, pues la aphcac1ón de los
ray~s para este fin podría ocasionar graves
accidentes. Con todo. podría llegarse a hace~ muy poco a poco, de modo que cualqu1e~ negro que te_n~a paciencia y dinero
su~c1eote para ~es1st1r y pagar una larga
sene de operac1ooes, puede convertirse en
b!anc?, respondiendo así, por medio de la
c1eo?ia, a la pregunta bíblica de si podrá
el etiope cambiar de color.

COGNAC

0

negocios, se encuentran con la noticia de
alguoos robos seosaciooalt,s perpetrados
por los señores bandidos cosmopolitas.
Ninguno tan delicioso comu éste.
Los comerciantes más particularmente
damnificados son los joyeros. los que, en su
mayor parte, son simples depositarios de
riquezas que les son confiadas a título de
VINO
depósito por los grandes fabricantes.
Son conocidas las hazañas de los escalad?res de murallas, y a los cuales la ciencia provee de métodos perfeccionados y de
útiles irreprochables, tales como el "canutill~ de pyrósforo," que les permite cortar
rápidamente la forradura más sólida de las
cajas más fuertes, para robar los valores
que contienen; pero, lo que el público conoce menos, son las innumerables y pequeñas est:a_ta~emas in_geniosameote empleadas
en per¡mc10 y detrimento de los iofortunarecetados en
dos joyeros.
He aquí algunas:
la Tists,
Un gentleman de pelo ya cano, de noble
apostura y C:ºº una roseta roja en el ojal,
la l]rlppe,
desea--exphca al atento comerciante--ofre1a Anemia,
cer a una nietecita, que está en vísperas de
contraer una dichosa unión, una sortija
la Neurastenia,
guarnecida de perlas y diamantes, de la
mejor calidad: no Je importa el precio, y
las Conoalescencla•.
solamente quiere algo bueno; y dicho esto,
E.tigir 111 firma ·
al momento tiene ante sí el mostrador lleno de anillos, delante de los cuales está sentado nuestro respetable anciano.
Para juzgar de ellos, se coloca dos o tres
eu sus dedos y eleva la mano arriba para
En todas las Farmacia&amp;
v~r ':l efecto que producen, y al mismo preciso mstaote, la otra mano, que la tiene
colocada en el mostrador, se apodera de un
Una colecci6n de
anillo que no le interesa, y con la ayuda de
-Papá, ¿ahora los vigilantes hacen la
postales. Para gasun pedacito de goma especial, arrastra el primera comunión ?
tos de correo envíenos 20 cts. en selles sin
anillo ocultado hasta el borde del mostra- l Por qué, mi hijo?
dor, apoderándose de él.
c:mcelar. A los agentes regalamos diamanEste movimiento tiene que haberse he- Porque come, "ªº con una ,·ela en la te;, pianos, maquinas de escribir, eic.
cho rápido y perfectamente ejecutado por mano....
SURAM MANUFACTURING CO
el especialista, que un instante después se
BOX 1.
BROOKLYN, N.
Y.
retira perplejo, asegurando que volverá al
día si_g~ieote con su _nietecita para elegir
defimt1vameole, y el Joyero, recogiendo su
mercadería, se viene a percibir- siempre
ta~de- de que ha sido víctima de un "grinch1sseur a la baoque.'.' El otro ya está leCAPITAL SURSORITO .................. $ 30.000.000.00
jos, y aunque se le atrapara, no se le enDE RESERVA ......... . ...................S 7.500.000
contraría nada.
Be.ce
descuentos
y vréstamos con y 11ln pre11da. Negocios en cuent&amp; corrten'8. ,rll'OII
Mientras esto pasa. una señora modesta·
y cobros sobre tod&amp;S latt pla11LS de la Reptibllca y el extranjero. y en 1reneral ioda clase
mente vestida, llega a comprar un lapicede &lt;'peraclones banoar!&amp;S con bancos, comerciales, lnaustrlales, proDletarlos y acnro de pl:ita, que paga re!igiosameote, y peszultores.
JIJ(lTJI BONOS D1' CAJA de 100, 500 Y 1,000 D88(ll,; qfn cut&gt;(ln, p&amp;g&amp;derns á 84'118 me11e11.
ca también en la confusión el anillo que ha
nando un tnteré!I de r.fneo por o!Pnt.o al ailo. Sobre Dep6,¡itrs á p\uo, cinco por ciento
quedado pegado en el reborde del mostra•
anual. En Depósitos á 1a vlata tres por ciento &amp;0u1&lt;\, d1&gt; $1,tv o en aelehUJte.
dor.
OoBBICSPONSALJIS: Todos los B..ncos de to,, EsiadUII o,.,xtc,,eos, l&gt;eu~clls Bank, Ber•
lío y sus sucursales en Londres. Bamburll'O. Bremen. llfunlch, Fra.nkfort. Dreeden
_"El tragatodo" es _u_n señor grueso muy
8letcbroeder. Berlín, Oomptolr Natlon&amp;I y Escompte, París. S. y OfH .. New York.-~a:
tlonalOlty Bank, New Y'ork.-Ftrst. Natlonal Ba.ulllerObmo !cago Vo&amp;".-G'nk.Oia.
miope, que desea utilizar un anillo antiguo
para colocarle perlas o diamantes; se le
presentan las piedras cuidadosamente envueltas en papel de seda. Se las acerca a
- - - - la cara para verlas bien y en un instante
preciso, de un lenglieta zo, pesca a lgunas
perlas. que se traga antes de retirarse sin
Marchita y arrugada á loe haber comprado nada.
"El golpe de cigarro" necesita aún más
- --- ---1ec1oc O
destreza: se practica por un elegante gen1
::ci~ªnfsi~
la~~"~ªn:s"ªr!:~.n:r~asº~C:;:~
tilhombre que se pres':ota al joyero con un
AGNEL, .-.-:101u11n..... t6, Avenue do J'Opére., PARIS ~
puro extra en su boquilla y, fumando, examina con el 1T ayor interés las piezas que se
~
le van presentando y de un golpe, en un - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -- - - - - -- - instante, le viene un fuerte estornud0-de
La,t:~~~Nr,,ºód'cY; lo que no e~táo librt: los más bien educa~ '
i'fEnclo• tuvo un dos-y env1a bruscament~ un'.'- humareda
ap aslonado ad olorosa a los OJOS de su vis a vis, al mismo
mlr•dor cuando
f
d
·
b
· contah&amp;
90 ailos,- 1e:npo que _un poco e centza cae so re el
Las&amp;rrug-1,s, la flo pano o terciopelo del mostrador, y excu·jedad d" las c&amp;r- sáodose y haciendo ademán de botar la ces1smpre es. eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
o iza, toma algún anillo, que por casualidad
sus_ marav1llos~s rc'l11ltados, y por eso es que se ha hecho la pre•
',;; .
/r,,; • iud del busto los queda siempre cerca de su mano, y luego,
fer1da d~l público. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
1
:..¿
oauS&amp; el desprPn· con desagrado, se retira manifestando que
prevención. Produce efectos segurisimos en
,;,~ , "'--= 1U:,\en;~h1!~8~~¡~ nada le ha gustado.
QRIINOS, TUMORl!.S, 141.MORRIINIIS, Hl!.RIOAS, PUSTUl.148, I.I.IIQ/49,
- ~~- ~
miento de los tellMuchas otras maneras audaces de robar
UI.OERIIS, QUl!.MADURIIS, l"ISTUl.14S, 1!.RUPOIONES, ETO,. 1!.TO,
......,,_--.._
.._..,.
dos
,
· ¡·1stas
7 ""
P•ra subcutáneos
evitar todo pe d riamos
c1'tar,. pero, estos especia
01!. VENT/4 EN TOO/IS '-"S DROQUERl/48 '/ BOTIOAS.
eso Que env•J•co, porQue destruye la apa• que hemo~ descrito, bastan para demostrar
rtencla l uvenll, nad&amp; t&amp;n bueno como I&amp; con qué infinidad de ingeniosos pillos tieA 25 CEN A VOS LA CAJA.
Creme Sirene para embe- neo que hacer los joyeros.
Para los lugares donde no se enouentre, se despacha tnmoo de porte enviando
oon el pe"1do en sellos de correo So,80 ove. por cada oaJa y por docena $2.&amp;2,al Depollece" (desgruada.) -Además de ser A pes_ar de la suma vigilancia_ que e!°·
sitarlo general, SR. R/41"141!.I. s. ORTEQII. &amp;• 0141.1.I!. DE MIINRIQUE N9 fl:l
un higiénico hermoseador sin lgu&amp;J, soll• ~lean, siempre son_ estos comerc1aotes v:c14Pl4RTl4D0 4154t,
•
dlfloa lo• tejidos, promueve una clroul&amp;- timas del mayor numero de robos y cada
._l!.11.100, o. P,
clóo ,aludable y satura de un magnético año, a la llegada, pagan particularmente de
p,ertuRme voluptoso,- BIILnca p&amp;ra la ru- este modo una fuerte r etribución a la ga·
b &amp;.- OAR p&amp;r&amp; l&amp; trlgueii&amp; 6 moren,.,- .
.
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INTERESAN'~ES CONSEJOS$ 2 . 25 villa que opera en la capital.
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�BIBLJOTECA UNIVERC,ITAíllA
"1- r.o r--iso r
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FONDO RICARDO COVARRUSIAff
EL MUNDO ILUSTRADO

La Lección
Era muy hermoso ...... Por entre la obscuridad de los árboles añosos y tupidos se
destacaba la majestuosa silueta de la anciana sentada en su banco rústico de piedra. Su cabellera plateada e ra un nimbo
de luz. Y mientras pensaba, con sus manos
temblorosas tejía una corona de rosas, de
blancura nítida, para la frente pura de su
nieta que correteaba, correteaba sin cesar ..... .
Y er¡t. bella la nietecita. Se parecía mucho a 1~ virgen de Judea a quien todas las
noches rezaba con su a lma hermO!,a de diez
años.
•
La niña seguía corriendo, cogiendo mariposas, estrujando sus alas doradas y esparciéndolas al aire tibio y perfumado.

Registrado como artículo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.-

Año XX.- Tomo 1.

Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael .

México, Marzo 16 de 1913.

Número 11.

o o o

Era tarde ya, las sombras de la noche lo
envolvía tod'&lt;&gt; y la luna asomaba su cabeza
de vieja melancólica.
-Hija, hija mía, gritó la abu_e la, ven que
ya es tarde.
-Querida abuelita, toma un beso, toma
dos, aquí estoy ... .. . iy qué bien he corrido!
-Has hecho mal, hija mía querida, te
has sofocado ¡Mala... • Mala!
- Perdóname, abuela; pero mira ¡becogido tantas mariposas, sus alas parecen nubes, abuela!
- iMentirocilla! ¿Y dónde están?
-&lt;Dónde e~táo .... dónde estáol¿Tú me
perdonas? Toma un besito . . .. Era tao bonito .... que .... desbaraté sus alas doradas
al Sol.
-Mala .... ¡qué mala! Has hecho como
los hombres: veo a las niñas de almas de
oro y se las estrujan y mueren.
-iPobres niñas de alma de oro!
- Es la eterna lucha; mira hija, eres un
ángel. .. .
-&lt; Y vuelo 1
-Vida mía, tu alma es una azucena, pura, cándida y perfumada. Oye mi lección.
El mundo está formado por hombres y los
hombres, escucha bien, hija, son fieras ... .
Témeles, alma mía, témeles. Tu madre no
lo sabía .... ¡se lo enseñaste al nacer!
- ,Yo .... abuela?
-Sí .... Hija .... Témeles . .. .

UNA BUENA DIGESTION
es la base del bienestar.rSi el estómago no trabaja .s uficientemente las
sustancias de la nutrición y extrae incompletamente de los alimentos
las que son útile~ a ella, el organismo entero sufrirá las consecuencias
de este trastorno, apareciendo fenómenos como pérdida de fuerzas, dolores de cabeza, mala gana. nerviosidad y mal estado gener"al. Para
fortalecer a un estómago debilitado, mejorar la digestión y llevar el
apetito y las fuerzas a todo e l organi smo, los médicos recomiendan
siempre la universalmente conocida SOMATOSE.

000

Aquella noche y coaodo la abuela dormía profundamente, el ángel de aq·.iel hogar rezaba, sollozando y murmuraba ..... .
- iPerdóoame mi virgeocita, perdóname
por haber roto las alitas dora&lt;las a las mariposas! ¿Yo soy mala? Sí, como los hombres ...• ¡pobrecitos!. ..• perdónalos también. Mira, mi virgen: yo les voy a decir
que no sean malos con las oobres niñas de
alma de oro y que recen y que lloren. Y
riendo y bebiéndose sus lágrimas, se durmió ..... .
o o o

El tiempo se había tragado cinco años, y
con ellos había estirado el cuerpo de la
cándida nietezuela
La linda joven salía al campo al tender
la aurora su manto diamantino sobre e l bo·
rizonte blancuzco.
Buscaba flores para su virgen, y uo
día . .. . un día se encontró un joven her·
moso, cual la misma aurora, que se detuvo
a contemplarla con éxtasis amoroso.
-Señor, señor, ,p::tra qué so,s m;i_los con
las niñasl - Le preguntó cándidameáte
asiéndolo por un brazo.
-¿llfalo? ¿ Malo? ¿Quién os ha dicho eso,
lindísima joven?
-Mi abuelita. que dice siempre verdad.
-Señorita: oidme bien, pero ...... ¿quereís que nos sentemos bajo la enramada
cerca, doode los ruiseñores entonan canciooes de amor?
- Oh, sí, para que me expliquéis......
¿Pero, qué es amor ?
-Amor. no se puede definir. porque es
muy grande, muy hermoso, porque nace de
Dios, es lu~, es som~r~, es alet~o, es arruY.º• es tºes ia, es mus ica. · · · • · 1el amor se
s1ent_e.... .
1
- 1 i\h, qué bello es el amor.
-El amor es el beso .... ¿nunca habéis
besado?

-iSí, sí, a mi abuela!
-iOb, es muy diferente!
-Y .... ,por qué?
- Porque .... porque .... pero dadme uno
y lo sabreis ..... .
-iNo! ¡no! ¡porque si abuelita losabe!. . . . . .
-Uno ... . ¡por vuestra virgen!
- iNo! .. .. jno!
- Os lo pido de rodillas .. juno!..... .
- iCómo me tiembla el corazón! ;Tengo
deseos de llorar!
- Ese es el amor que se anida en tu alma de virgen, esa es la pasión que nubla
tu cerebro, ámame, ámame y que yo apure
contigo la copa del placer, y qu,; yo beba
en tus labios el néctar ddicioso.. ..
-i El beso .... el beso! ... ,
- iOh. por Dios .... Sí!

llorar todas las noches a la enramada de sus
amores ....
o o o
Agonizaba el Sol y la niña.
La abuela lloraba y rezaba ante la Virgen Dolorida.
- Abuela .... Abuela ... .
-Hija .. .. mi hija ... .
- Oyeme bien .... yo .... mu .... mu....
ero por .... que .... no .... me .... a ......
pr"º· ... preo .... dí. ... la . . .. 1.-c ... lec ...
cióo .... que .... me .. . . dis .... te .... En...
se . . . . ña ... . bi ... . en ... . a .... a . ... las...
ni. . . . ñas .... la ... . lec .... ción .. .. oo ....
Son .. . . Son .... fie .... ras....
Su alma voló......
o o o

0

o

O

y el idilio prosiguió .... .. a la Juz de Ja
luna y junto a la euramada ...... donde los
ruiseñores entonan endechas de a,nor.. ...
y el viento en sus giros llevab;i_ el eco de
un beso, de dos, de miles y de un adiós
muy tierno, muy ;i_pasiooado....
El demonio triunfó ...... la eterna historia .... é l se fuJ .... y la pobre niña iba a

Hoy cuentan las parejas enamoradas que
pasean por el bosque donde la cándida niña recibió la lección, que hay siempre seo!ada junto a los sombríos pinares, una vieJUC'l loca que en cuanto las divisa canta
con voz temblorosa:
_
.
.
Yo tenia una 01etec1ta
muy booit;¡_
y so; murió.
Ay, ay, ay, ay.

Porque no aprendió
mi lección.
MARGARITA DIAZ.

El nuevo sistema de refrigeración por
medio de pastillas de carbón parece que
dará fin a l uso del hielo para el objeto.
En uua exhibición en Alemania expusieron un nuevo refrigerador notable por su
simplicid~d y bajo precio de operación.
El aparato coos1a de un recipiente de
doble pared de lata con un espacio entre
las &lt;los de una pulgada por todos lados.
El ácido carbónico se introduce en la
base entre las dos paredes; después de teoer lleno el espacio comprendido entre la
caja de laca interior y la exterior, se presenta la entrada del ácido a la caja por
medio de un tubo en cruz, llevando a efecto la acción refr:geradora del ácido por
medio de la expansión.
Tao eficaz es el aparato que el agua se
puede congelar en menos de un minuto.
El ácido carbónico se mantiene en los
depósitos o cápsulas de hierro acostumbra•
das.

S. S. M. M

Elena I y Tomás de Rueda, Reyes del Carnaval en Mazatlán,
el presente año.

�"Como albo pecho de paloma el cuello ;
y, como crin de sol, barba y cabello ;
y como plata el pie, descalzo y bello."

DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LrTERATC:RA

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC.

ERNESTO CHAVERO .

OFICINAS:
3~ Calle de la Rinconada de San Diego No. 41.
Teléfonos:- Mexicaoa, 20-85 Neri
Ericsson, 14-51
Apartado Postal 149.- México, D. F .

PRECIOS DE SUBSCRIPCIO:s! l\IE::S-SUAL:
En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
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En el Extranjero............ ........ ......
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En los Estados ..... .. ... . - . . ................ 0.35
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Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé l\lutnelle de Publicité, 14 rue de Rougemeot, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

En verdad os digo q ue los viejos cultos nos abandonan. Año por año no se hace más que comprobar esta
triste verdad. Porque es" triste considerar que la vida
de hoy nos aleja definitivamente de muchas cosas que
amaron o reverenciaron nuestros padres, en las cuales
c&lt;&gt;rrió su alegría y su dolor, su entusiasmo y su fe, sus
dtcepciooes y sus esperanzas. Hoy nos arrastra rápidamente el río del vivir. Apenas puede· enr_edarse en las
arrugas de sus lienzos agitados, un poco del celeste azul,
estático en la renovada belleza del paisaje en fuga.
Esas cosas eran graves y iolemnes, algunas. Las religiosas, especialmente, tenían la pesada solemnidad de
su grandeza tantas veces secular. Requerían calma y
tiempo para ser contempladas y servidas. Eran lentas
y ceremoniosas como respetables abuelas, como la sociedad de antaño que se complació e , honrarlas larga
y pomposamente. Hay razón para que se hayan ido de
estos tiempos en que la lucha alucinante del dólar devora todos los minutos. Desde los eléctricos y los autos
nos olvidamos de descubrirnos al pasar por enfrente de
las iglesias, y la cancillería americana podría hacernos
una grave reclamación. Porque seria causa de cootlict0
internacional, bajo el nuevo evangelio del "Time is money," que se cerraran las casas comerciales durante -la
Semana Mayor y dejaran de v~oderse los borceguíes y
demás artículos que nos vienen de allende el Bravo,
por motivos de recogimiento y cristiana piedad .
Me inclino ante las exigencias de los días presentes,
y melancólicamente retrocedo a los tiempos de mi primera juve::,tud. Cuando la parroquia de la lejana provincia se llenaba de flores y de pájaros que soltaban su
cauto llano en loor del Dios que los crió. Un Dios que
yo veía con ojos límpidos, porque aun no habían mordi do mi fe ni los helados razonamientcs de Straus ni las
elegantes negaciones de Renán.
Era e l mismo Señor del universo el que se identificaba en aquel Niño que recibía los presentes regios de los
Magos. Las estrellas de oro se inclinaban a verlo desde
sus balcones de cristal y el lirio de los campos, mejor
vestido que Salomón en los días de su gloria, le perfumaba el aire de la tierra. Departía con los doctores y les
enseñaba la ley bajo los olivares de Judea, y las aguas
del Cedrón recelaban prodigios, desde que cayeran sobre esa cabeza consagrada al más fecundo de los sacrificios. Lo identificaba por su planta ingrávida sobre el
Tiberiades cuyas olas se sosegaban bajo la sombra flotante de su manto; porque hacía brotar la fuente de la
vida del corazón de los muertos, volvía ágiles a los paralíticos y encendía la luz en las pupilas de los ciegos.
Aún lo veo en la vieja estampa de un libro infantil,
ocultando su divinidad humanizada en la figura de un
hombre cuya hermosura ideal recuerda el terceto diamantino del poeta:

Está sentado y envuelto en un manto de color escarlata. La mirada, luminosa y profunda, condensa el azul
de las tardes de Saróu. La boca, de labios finos y un
poco exangües, parece entreabrirse aún con las palabras de perdón y de paz que refrescaron largamente
la costra seca y dura de la tierra La mano que multiplicó los panes, recoge un poco los pliegues del manto
a fin de que María de J;letania le unja los pies con la
grata esencia de los nardos cortados en las campiñas
de Engaddi. La pecadora de mi vieja estampa. con las
rodillas en tierra, se ve en los momentos en que coucluye su tarea maternal, enjugando con la suelta suavidad de su cabellera radiante, esos blancos pies que
conocieron los guijarros de Cafarnaum. Por último,
detrás de la divtoa cabeza- divina de serenidad y de
dulzura-una luz cruda y fuerte baña en dorada bruma los picos de las montañas y los techos de las sinagogas.
Y. el divino maestro, que todo lo sabía puesto que
todo lo perdonaba, iba por las sendas de su amor infinito, tras el suplicio de la crucifixión. Me pasmaba que
un Dios hubiera muerto enmedio de dos ladrones, con
la mas horrible de las muertes, sin que los mares se
hubieran salido de sus abismos y las estrellas chocado
contra el planeta; sin que el sol, como una lívida antorcha, alumbrara escasamente el mundo deshecho bajo
su propia iniquidad. Qué distintas esas manos agu¡ereadas de cuando trazaban en el aire la ofrenda suprema de la bendición, de cuando se alzaban con el
manto, como-siguiendo el vuelo colombino de las parábolas, llenas de místicas alegorías y consoladoras enseñanzas; qué distinta esa cabeza trágicamente corona da
de espinas, caída al peso de un inmenso dolor, de cuando se inclinaba, en la entrada de Jerusalem, bajo las
ramas y las palmas de triunfo, dulcemente tranquila,
con el aire del pastor que ve juntas sus ovejas y que
reconoce las más queridas en las que lucen más blan co
vellón. No podía yo creer que tao generoso amor y tan
amplia bondad se'¡:&gt;remiaran con el hiP.rro de Longioas
hiriendo el divino costado, y con la esponja impregnada en vinagre y hiel. ¿En dónde estaba la virgen d e
Samaria que no acercaba su cántaro ahora como en
el encuentro de la fuente? Era preciso que la grao tra·
gedia llegara a su término para que se cumplieran las
profecías; y para que todavía, en estos tiempos en que
la ciencia ha alejado definitivamente el cielo de nuestras cabezas, volviéramos a la vieja iglesia de provincia, le,·antada en la quebradura de una montaña, buscando con ojos vagamente adoradores, el árbol misericordioso de la cruz, cuyos brazos abiertos parecen cancelar todos los odios de los hombres.
Porque en verdad os digo que los viejos cultos nos
abandonan, y hasta su recuerdo se aleja de nosotros cada vez más. Necesitamos, para comulgar de algún modo
con esas inefables ideas, remontar el camino de nuestros mayores y reverenciar los lugares en donde cayeron de rodillas rindiendo g racias por haber guardado
intacto su tesoro. Ellos eran ingenuos, estaban exentos
de inquietud y tenían fe. Por eso pudieron exclamar
como los peregrinos de Emaus: "Él está con oosorros. "
Fueron los más felices y les tocó, indudablemente. la
mejor parte. Nosotros ya no tenemos fiestas de guardar,
somos poco amigos de la contemplación, y emigramos
al campo en estos días memorables, tras el oxígeno que
nos hace falta. Eso será más higiénico, si queréis, que
inmovilizarse frente a l ara, suplicando en vano a un
sangriento Jesús, aparentemente sordo a nuestra angustia por la inmensidad de su propio dolor. Pero convenid en que con el olvido de los antiguos cultos, hemos
destruido la brillantez de su magnificencia y la grandeza de su pompa, todo el grandioso ritual que constituye
la levadura sublime del a rte del Renacimiento. Sin contar con que un poco de misticismo hace agradable la
vida. Sobre todo, en estas épocas huérfanas de bellos
ideales, y en las que, por más que inquirimos, no encontramos a Aquél que condujo a María egipciaca por
caminos de salvación y de salud. D ecididamente, los
tersos estudios de Renán, nos obscurecen ¡,sos caminos
por donde las divinas sumbr:as se alejan. Extendemos
la mano a la c lámide de color escarlata- aquella de
la vieja estampa-y sólo hallamos las figuras irreales
que fincan los espejismqs con el polvo del desierto.
Pretendemos que se refleje en nuestro interior, el místico temblor de alguna blanca rosa florecida en moradas de sosiego, y el"río del vivir nos arrastra tumultuosamente. Apenas put:de enredarse' en l&lt;1s arrugas de sus
lienzos agitados, un poco del celeste azul, extático en
la renovada belleza del paisaje en fuga. Pero en estos
días. propicios a la piedad y a la me-iitacióo, no hay
que pensar en las filosofías destructoras.
Pensad, a l contrario, en vuestra vieja estampa y la
encontraréis más expresiva que los libros de los sabios.
Os aconsejo también el "Cántico Espiritual" de Sao
Juan de la Cruz. Es un libro en donde el pensamiento
del inefable Doctor, arde como cera de altar, en una
perpetua oblación, y en cuyos himnos sueltan aves maravillosas su canto llano en loor del Señor que las crío,
como en la clara iglesia de mi cuento.
Y no olvidéis. por último, que Dios- según un p onderado decir- r e nace cotidianamente en la ,ierra por
el esfuerzo de las voluntades sinceras.
Amé n.
RAF AEL L OPEZ.

ltllil ll!lllil

AIIThillllllilil

Especial p&lt;1ra "El Mundo Ilustrado."

Para "El Mundo Ilustrado" ,
Merece perdón. señora
Hegir por vos mala pluma,
Puesto que es carga que abruma
Cantar a una encantadora.
;\las ya que el temor ;e inclina
Ante súplicas constantes,
Permitidme besar antes
Yuestra mano marfilioa.
Así. ... respetuoso y quedo,
Así .... con aliento suave,
S uave y quedo como el ave
Que besa a un lirio con miedo.
Que ese beso que temblando
Llega a vos humildemt ate,
Es un beso que se siente
Al tiempo de estarse dando
¿Sonréis1 Hay muchos besos
Que sé dan sin ser sentidos,
Besos que ni buscan nidos
:Xi están ni hao estado presos
Pero perdonad; ahora
Que vuestra mano he besado, ·
Comprendo que es un pecado
Importunaros, señora.
Pues será inútil tarea
Elogiar vuestros encantos,
Cuando tenéis tantos cuantos
Palas, Juno y Citerea

1

Y al miraros a mi frente
La inspiración agitando,
Unicameote estoy dando
Que reir a vuestra mente.
¿Heplicáis que no ' Galante
Sois también por lo que mi ro,
Porque bién se que deliro
Como ante Beatriz el Dante .

No soplan ya los vientos invernales en la Naturaleza.
Los pájaros mudos ayer, comienzan a canta r alegremente y aquellas hojas que el otoño pusiera lívidas, tristes,
marchitas y que el invierno despiadado arrancara cruelmente de los árboles; como una nueva esperanza, sonrientes y halagüeñas renacen a la vida.
Es que la hermosa hada Primavera con su varita mágica ha vestido al mismo tiempo con el magnífico verde
que deleita, emblema de la esperanza, de la alegría y
de la felicidad, los campos y jardines, y una brisa suave y tibia como el beso del amado acariciándonos dulcemente nos embriaga y eleva a mundos ideales y desconocidos y nos hace olvidar momentáneamente la
e xistencia de un crudo invierno que a muchos no ha
llegado aún: el invierno del alma; la duda, el deseogaoo y el dolor. . . . . .
.
No soplan ya los vientos invernales en la Naturaleza.
Los pájaros mudos ayer, entonan su alegre canto, las
hojas siguen brotando y las golondrinas amorosas y risueñas, como siempre, regresan a formar su nido en
donde vivirán felices otra estación.
La Primavera es la novia del amor, por eso llega radiante de hermosura y loca de alegría 'derrochando besos de luz, perfumes y esperanzas en las almas que ignoran que la Primavera como todo lo bueno y como
todo lo bello tiene su rival: el [ ovierno que, ocultándose
bajo la blancura inmaculada de su nieve llega y con su
soplo destruye campos y j;¡ rdines, flores e ilusiones, besos y esperanzas: pero mientras, las almas que ignoran
la existencia de este Invierno impío y cruel, que rían,
que gocen y disfuteo de las ilusiones, de las esperanzas,
de las efímeras alegrías y de los besos que les ofrece la
hermosa hada, la novia del amor, y que exclamen con
júbilo: ¡Salve, Primavera!
.
Nosotras, las almas tristes, las que hemos sentido el
f río d e la duda. el hielo del desengaño y la nieve del
dolor, llon mos solas la huída de las golondrinas d(l al-

Carroza Real en el desfile del carnaval de Mazatlán.
roa que en vano esperamos; lloremos en secreto la muerte de las flores del jard ín de nuestra alma muerta también y no perturbemos el goce de aquellos que imagi-

nao que la Primavera será eterna. Q_u~ rían, que gocen,
que sueñen ...... ¡Es t,m corta la fehc1dad!
CLOTILDE V I LLEGAS LEAL

Y aunque deseara poneros
En esta página ingrata
Una azucena de plata
Despidiendo aroma de Eros,
Serían vanos mis antojos
Porque si el plectro batalla.
La inspiración sólo calla
Turb;-da por vuestros ojos.
Ojos de princesa nubia
Q ue dan oscuros destellos;
Y que resaltan más bellos
En vuestra carne de rubia.
Luceros que resplandecen,
Y a sus miradas de hoguera
Gozan de la primavera
Corazones que envejecen.
Vuestra boca ¿ quién pudiera
Decir lo que es vuestra boca,
Esa gloria que prnvoca
A incendiarnos en su hoguera.
Vuestros brazos ideales,
S urcados de azules venas,
Son milagrosas cadenas
Porque c laman los mortales.
Y ¡oh manos que a los humanos
Uois en paz y concordia,
Llenas de misericordia
Y de gratitud ¡oh manos!
Yo os adoro más que todo
Por vuestras manos, porque ellas
X o son solamente bellas
Sino de amor un tesoro,
Más, ¿ para qué repetiros
Lo que otros con dulce acento
Han cantado lo que siento
y que yo no sé deciros &gt;
¿Para qué, si más que amada
Por tales excelsitudes
Lo sois por _vuestras virtudes
De mujer inmaculada?
Justo es pues abandonaros
Y al abandonaros, justo
Que me perdonéis el gusto
Sing ular de molestaros.
Por vos perdí mis temores
De verme ante vos perdido,
Y por vos colgué mi nido
En medio de tantas flores.
Y aunque manché a vuestro ruego
Esta página, su vida
E s ceniza, que escondida
D entro de vos será fuego.
U LISES CES.\ R SCLVA

Carnaval dt: 1 913 en Mazatláo - S.~- M. M . los reyes E lena I Tomás I y las princesas, señori\as;- !
Levels - 2 . Adela Abasolo, acompañadas por sus pages.

Teresa

�Aquí, a pesar de toda la vergtienza que se experimen·
te al confesarlo, las cosas han llegado al punto de que
no se puede mirar a estos desgraciados sin ver en ellos
los peores enemigos.

o o o

Sr. Coronel don Gusta,o A. Salas, nombrado director de la Escuela Militar de Aspirantes.

-1 Cómo 1 ¡ Hambrientos otra vez? ¡ Hambrientos! ¡Refectorios públicos! ¡Hambrientos! Pero si eso es muy conocido. Ya teoe·mos bastante!
Vo,otros. en Moscou, en San Petersburgo. tenéis bastante; pero aquí, desde la mañana hasta la noche, "ellos"
se mantienen bajo nuestras ventanas y a nuestras puertas, y no podemos atravesar una calle sin escuchar siempre las mismas frases:
-Dos días llevo sin comer .... He matado mi (tltimo
carnero. ¡ Qué hacer? ¡ Será menester enlences reventar? etc.

Me he levantado muy temprano. Clara mañana fría,
de rojos matices en el cielo.
La nieve cruje bajo los pies. Bajo a l corral contando
con que no hayan llegado aúo y con que podré pasearme un rato en paz.
Pero oo .... Apeoas abro la puerta cuando distiogo
dos. El uno es uo mujik, alto, fuerte, de rostro flaco y
alargado ( todos tieoeo rostros flacos y alargados, por lo
cual estos rostros se hao convertido en e l tipo específico
de la fisonomía del "mujik.") Está eovuelto en uoa semipelliza corta y lleoa de desgarrones, calzado coo "laptis"
destalonados y lleva un saco a l hombro Un mozo como
de catorce años Jo acompaña. Este no trae pelliza
ninguoa; no está vestido más que con un traje hecl:o jirones, calza también ·'Japtis" y lleva igualmente un saco
a la espalda.
Trato de pasar inadvertido. Vano esfuerzo: los saludos y los discursos habituales principian. Me resigno y
me vuelvo hacia el vestíbulo. Me siguen.
-IQué deseáis?
-Hablar a vuestro Hooor ..... .
-Habla ..... .
-Vuestro Honor . . ... .
-/Qué es lo que quieres?
-Es para un socor ro.
-1 Qué socorro 1
-Pues ...... a fin de vivir.
-Sí; ¡pero, q ué clase de socorro?
-Nos morimos de hambre .. . ... Ayudadnos.
-/De dóode vienes?
-De Zatvornoié.
Conozco esta aldea de miserables, en la cual no hemos podido abrir aún. un refectorio.
Los meodigos vienen desde allá por docenas, y, por
una asociacióo de ideas, coloco este hombre entre los
mendigos profesionales. L o creo principalmente porque
arrastra en su compañía a uo niño.
-Entooces, qué es lo que pides?
-Que penséis un poco en n ue~tra suerte.
-1 Cómo q uiéres que lo haga? Aquí no podemos nada. Nos ocuparemos pronto en remediar vuestra aldea.
Pero no me escucha.
Y principia de nuevo los mismos inter minables discursos cien veces repetidos, a los c:uales ter mina uno por
no prestar ninguna fe.
-La tierra no produce nada .... ocho niños a quienes
maotener ...... Soy el único que trabaja; la vieja murió
en este verano .... La vaca abatida, e l último caballo
reventado .. Yo, pase aún .... son los niños los que piden que comer .... Hace tres días que no han comido
nada.
Siempre las mismas lamentaciones
Espero, a ver si termina pronto. Pero continúa:
- Espero siempre poder salir de apuros. Estoy en el
último extremo de miseria. No he mendigado nunca; y
ahora Dios me ha obligado a hacerlo!
- Vamos, está bien, está bien. Iremos a vuestra casa
y veremos, le digo, dirigiéndome a la puerta.
Pero al pasar, advierto al muchacho.
El niño me mira con sus hermosos ojos castaños, suplicantes, llenos de lágrimas y de esperanza, y una gota

Sr. don Javier lcaza Landa, nuevo presidente •del
Ayuntamiento de la Capital.
;;

clara se desliza a lo largo de su mejilla y cae en: la, ,.tfombra de nieve.
Y el rostro cansado y encantador del muchacho, en·
cuadrado por el toisón de or-0 de sus cabellos enrizados,
se contrae en reprimidos sollozos.

..

Las frases del padre son para mí una vieja y fastidiosa machaq uería.
P¡¡,ra e l niño es el nuevo comienzo del terrible año
que vivió con su padre, y que vuelve a pasar ante sus
ojos en el momento decisivo en que al fin llega hasta a
mi, hasta el socorro tanto tiempo esperado.
Y yo, yo tengo ya bastante; y no pienso más que en
escaparme a mi paseo.
Para mí esto esto es viejo; y para él es terriblemente
nuevo.
Si, tenemos bastante.
Pero ellos, ellos tienen siempre hambre, quieren vivir siempre, creen siempre en la fe licidad, en el amor,
como me lo decían los encantadores ojos llenos de lágrimas, llenos de uoa ingenua piedad de si mismo, del
bueno, del desgrae:iado niño.
LEON TOLSTOI.

Hay cosas tan frías que queman los dedos y ¡:or eso
se las cree ardientes.
•1

~1

...-~--

Una cosa que se explica deja de intercsarnos,,"1Qué
se proponía aquel Dios que sugirió al hombre la fra~e
de "conócete a ti mismo?" 1 Por ventura quería d~cir:
"deja de mirar a ti mismo y sé objetivo?" Y Sócratts?
Y el "hombre científico?"
·'El instinto."-Cuando la casa se arde se olviáa él almuerzo.-Sí; pero luego se asa el almuerzo en las ce·
nizas.
.,..
Las mujeres ocultan en su vanidad personal un fondo
de desprecio hacia las "mujeres."

ª! J;iajle efectuado en el Ceotro Asturiano el domingo pasado,

A la Señorita M, B. R.

o o o

Aquel que se desprecia a sí mismo, se aprecia poi ern
sólo hecho.

Concurrenci&lt;t

Ofrendas florales llevadas a la tumba del General Reyes el domingo último
al cumplirse un mes de su muerte.

"Cor.t',;ón encadenado," espíritu libre:-Cuando se le
ponen cadenas al corazón se le da mucba libertad al
espíritu . Ya lo dije yo una vez y nadie me quiso creer,
por más que !odos están convencidos de ello.

1 Lo recuerdas? .. . . aquella noche nada hacía presumir la erupción volcánica de mi corazón convertida en
apagada lava, pero pronta a inflamarse al contacto de
la primera chispa.
Juntos habíamos tomado la frugal merienda; el cariño
fraternal con que siempre nos veíamos no parecía denotar en mi semblante, / lo recuerdas? ninguna extraordinaria emoción. Sin embargo, yo me bailaba flechado
por el aguijón del amor, en silencio te había estado
amando sin que el respeto que me merecías, me permitiera externar mis sentimientos ni manifestar mis deseos.
Yo reclioaba mi cabeza en una humilde cama, téndido boca arriba, con la mente preñada de ideas,mirando
al cielo raso de la estancia; la ilusióo nublaba mi vista
y el deseo vehemente de poder transmitirte mi pensamiento, me obsesionaba; mi corazón agitado palpitaba
sio cesar con rapidez inaudita .
Tú, de rodillas, a un lado mío, con la cabeza entre
tus maoos y reclinada sobre tu cama, orabas, llevando
tus plegarias y tu peosamiento hasta Dios. ¡Cuánto peo·
sé en aquellos supremos instantes adivinar lo que tu imaginación estaba creando!
En el espejismo de mi propia fantasía, pude verte
convertida en "Diosa de la Belleza," radiante de purísima y virgioal hermosura; te coocebí en aquellos momentos luminosos para mi espíritu, la "úoica creación"
de mis ilusiones y anonadado, confundido por tantas
']Uimeras, me a rrojé, ¿io recuerdas? ciego por la en:oción. sobre tu cuerpo femenil de cándida paloma y te
besé en el rostro varias veces, te besé con frenesí. con
~ebre loca. y hubiera deseado en ª'luellos dulcísimos
10stantes, dejar todo el pólen de mi existencia, en e 1
cáliz pudoroso de tus labios purpurinos y sensuales de
virgeo, con que Dios te ha dotado y que, en mi arrobamiento no pude profanar.
Si es verdad que es un crimen el amar, yo te amé P.n
a'juellos dichosos instantes, te amé como 110 criminal
empedernido, con aosia, con delirio i11sano, con loco
frenesí; mi corazón se abri6 para llevar al tuyo todo ei )
néctar del amor que ahí existía; mi pensamientn se hi- ·
furc? _Y en mi .~:nte que~6 aprisionada una sola y ú11ica v1s1ón: la vtston de tu imagen; en mi alma experimenté un solo y único deseo: el deseo de besarte. de
besarte mucho, qe besarte con ardor .... de besarte
eternamente
Y en la retina de tus ojos negros como la noche de
mis quimeras, proyectóse la visióu de mi cariño · inmen-'

Un orador ante la tumba del General Reyes en la manifestación
del domingo.

so, cariño que tú no rechazaste e hizo que tu corazón,
insensible como las rocas y frío como una montaña de
hielo, al fin me cqmprendiera por más que siempre lo
hayas querido negar tií.
Yo te quise como a nadie y te amé como a ninguna
mujer he amado; tú no desdeñaste mi cariño ni ultrajaste mi amor. ¡Los dos nos comprendimos! ....
Así pasaron varios meses, yo poseído del delirio que
produce la fiebre del amor, y tú. resignada a veces, a
veces esquiva, pero siempre cariñosa conmigo.
Pasó el tiempc y amenguó el cariño aparentemente,
las dulzuras de la ilusión trocáronse en amarga realidad; tu ausencia creó en mi mente nuevos pecgamientos y, por fin, comprendí que fuí "uu gran culpable."
un soñador iluso cor, amarte.

Hoy, sin póder olvidarte, aborrecido por tí en todas
las formas, maldecido en todos los tonos; en el ostracis·
11?º de _mis desengañ?s, derrotado en mis ilusiones pueriles, sin más remedio para los males de mi alma que la
resignación y el olvido, llevo en mi mente, como un
estigma, como una maldición de Dios, el recuerdo perenne de aquellos días venturosos para mi siempre idos,
y en mi corazón el dardo puozante de la amargura,
producto de mis remordimientos por haber amado con
ciego frenesí, a una mujer que jamás, jamás, debía per·
tenecerme. En mis ratos de positiva angustia moral que
soo mucbos, oigo una voz que me grita de lo más recóndito del alma: ¡OLVIDA! ¡OLVIDA!
México, Marzo 4 de 1913.
E . W. GOUL.

r
'-

Los amigos del General Reyes apte su tumba, el d.o{llingo
pasado,
.. próximo
.
. ..
.

~

�c==========_J

==-.l
A Jesús M. Escudero.
Yo nací no sé cuando; por consiguiente, ignoro la
edad que tengo, aunque juzgando por las cosas que he
visto y me han pasado, me figuro que debo llevar ya al·
gunos años en la vida. Más si no puedo precisar la fecha exacta ni siquiera aproximada de mi nacimitnto,
en cambio me es sumamente fácil recordar el sitio en
que por vez primera abrí mis ojos a la luz del sol.
' Fué en las ruinas de un convento. Allí, en una tapia
obscura, revestida de verde hiedra con campanillas azules, en el profundo hueco de dos carcomidos sillares,
colocaron mis padres el nido de sus amores y vieron
crecer su prole, nada escasa por cierto, pues éramos
seis los gorrioncillos que aquellos abrígaban con el ca·
lor de sus alas y cuya subsistencia atendían con amoro·
so anhelo
Gracias a que la campiña en donde las venerables
ruinas se alzaban, era harto fértil, poco tenían que fatigarse nuestros progenitores, para encontrar el alimento
que en su pico nos traían y nosotros devorábamos con
singular apetito, alargando nuestros cuellos y sacando
fuera del nido nuestras menudas cabecitas.
En los ratos de ocio, cuando nuestros buches estaban
bien repletos, acurrucaditos en el fondo de la redonda
cuna, recibiendo las suaves caricias del sol, nuestro pa·
dre, que era todo un señor gorrión, orondo y de mucho
talento, solía entretenernos refiriéndonos largamente la
h!storia y vicisitudes de aquel Jugar, en donde por grac ia y voluntad de Dios, nos había tocado nacer.
- l Véis-nos decía-estas paredes mudas, abandonadas y ruinosas? ...... Un tiempo fueron morada de santos religiosos y templo donde continuamente resonaba
el eco de divinas alabanzas ¡aún podéis percibir el aroma del incienso de que estas piedras quedaron impregnadas, y que los vientos y las lluvias no han llegado a
borrar completamente! Aquí nací yo también. A la sombra del gentil campanario, discurrieron mis primeros
días, felices y tranquilos. Aquellos hombres de blancos
h~bitos y escética mirada, que aquí tenían sus habitac10nes, ¡amás pensaron en hacernos mal antes al contrario, nos querían y regalaban. ¡Cuánt~ veces en los
días de riguroso invierno, cuando el frío era tan intenso que cougelaba la superficie de los charcos y Jagunillas del cammo, y el campo se arrebujaba entre la niebla, salían _el_los a echarnos las migajas del pan de su
mesa, acariciarnos y bendecirnos.
Eran muy buenos aquellos hombres. A nosotros nos
miraban como a herman.:is suyos. ¡ Lástima que no estén
aquí todavía!_. ... Veréis lo que sucedió: Un día grupos
ele gente vociferadora y airada. pusieron fuego al conve~to, derribaron la torre, destruyeron las celdas y redu¡eron el convento a lo que es hoy, un montón de ruiuas y escombros. Ignoro lo que fuéde aquellos hombres
de blancos hábitos y ascética mirada. Ante el horrible
estrépito y confusión de aquel día, la nube de pintados
p~j~rillos que a la sombra de aquellos sagrados muros
v1v1amos, huimos amedrentados a escondernos en·el vecino boscaje, en medio de un torbellino de alas a alga·
rabia de píos.
Cuando volvimos creyendo que íbamos d encontrar la
d u le~ -paz. de los antiguos tiempos, todo había cambiado.
Un silencio de muerte y una imponente soledad reinaban _en estos lug3:res, por los que asoladora y terrible,
babia pasado la ira de los hombres. ¡Ya no había ni to•
~re, _ni campanas! El órgano cuyos dulces acentcs nos
1~sp1raba a nosotros el tema de nuestros gorgeos y canc10nes, estaba mudo para siempre. ¡Cuánta desolación
y cuánta tristeza!
Nosotros escuchábamos las palabras de nuestro padre
con _re!igiosa atención, y sentíamos como un vago estremec1m1ento de terror, que nos hacía apretarnos unos
contra otros en el fondo del nido.
• Otras veces, mi padre, hablándonos muy bajito, casi
al oído, nos daba sabias y prudentes lecciones acerca
1e cómo debíamos conducirnos cuando fuéramos mayorcitos y saliéramos por el mundo, a fin de no exponernos a serios pe! igros.
-Hijos míos-nos decía-huid de los hombres y evitad con gran empeño a esos armatostes pulidos y brillan~es que lanzan el plomo y el fuego. En los campos
la vida ~s más segura, agradable y tranquila. No se os
ocurra ¡a~ás tender el vuelo lejos de aquí, ni acerca·
ros a las ciudades, donde no tendréis ni alimentos ni
cama, si?o escaséz sobresaltos y peligros sin cuento. ¿Me
prometéis hacerlo así ?..... .
-Sí, sí, sí ...... respondíamos nosotros con chillona
algarabía. Mi padre entonces nos besaba uno a uno y se
iba a traernos nueva comida.
De este ~odo fuimos creciendo mis hermanos y yo,
alegres Y. s1~ ~reocuparnos por nada. La fina pelusa que
e? ':1º pnnc1p10 cubría nuestros cuerpecillos, íbase conv1rhendo en hermosas y finas plumas, y nuestras alas se
alargaban y fortalecían de contínuo. Nuestros padres

n?s ensayaban ya en el ,·uelo y una vez nos sacaron del
mdo. iQué emoción y alegria la nuestra al sentirnos en
el aire, devorando con nuestras alas el azul del espacio,
la verde campiña, y extendiéndose ante nuestra vista dilatados horizontes! Aquella noche ni mis hermanitos ni
yo pudimos pegar los ojos, aguardando con impaciencia, ver los tonos opalinos de la aurora, para repetir el
ensayo de la víspera.
A la indecisa claridad del amanecer y cuando a lo
lejos sonaba en las torres del pueblo cercano, azules y
esfumadas por la distancia, el toque de alba, Fridisl
que era el menor de mis hermanos, se encaró conmigo
y muy ufano me dijo: ¿A que no te atreves a hacer lo
que yo haga?
-,Qué piensas hacer, Fridisl? le dije un poquillo intrigado y curioso.
-/Qué? Llegar volando hasta aquel frondoso nogal
que está junto al río. ¡A que no te atreves tú ?
- 1Pues no he de atreverme, infeliz!-le contesté con
arrogancia.
·
. Sio pedir permiso a mis padres y aprovechando unos
mstantes en que habían dejado el nido para ir a buscarnos qué comer, me encaramé al borde de la cuna y de
un vuelo_ me planté en la copa del nogal. Mi pobre hermano quiso hacer otro tanto, pero ¡ay! flaquearon sus
alas y cayó al suelo, piando JastimosamentE'.
A sos tristes y prol_ongados pí~, acudieron mis padres llenos de turbación y aogusha, y tomándole por las
alas, le volvieron al nido.
Por fin, y para no alargar demasi&gt;&lt;do esta historia, llegó un día en que los seis hermanos abandonamos los patrios lares, para no regresar más a ellos. Desconozco el
rumbo que_ siguieron mis hermanos. Sólo puedo decir
que yo, satisfecho y orgulloso de verme ya independiente, marché a confundirme con una numerosa pandilla
d~ alegres compañeros, que en unas huertas vecinas, habtan plantado sus reales.
Allf se vivía bien, ¡vaya si se vivía! Las ricas frutas
~e los árboles, las doradas mieses del campo, las cristalmas aguas de los arroyos, los innumerables gusanillos
que vi~í:'-n entre la yerba .. :. todo era nuestro! ¡Qué
tranqu1hdad ! iQué abuudanc1a y qué vida tan regalona
y descansada!
_I Cómo pudimos cansarnos de tanto bien y desear cambio alguno en nuestro modo de vivir? ¡Veleidades de la
familia gorrivoil, sólo comparables a las de la humana
familia!
. No recuerdo cómo ni de quien partió la malhadada
idea. Ello es, que una templada mañana de Octubre,
halláodo~os parados en los hilos del telégrafo que esta·
bao tendidos a Jo largo de una vía férrea, y en que los
alegres rayos del sol ponían un beso de oro en las altas
c_o~as de los árboles; teniendo ante nosotros el campo
tibio y aro~oso: las magueyeras alineadas y perdiéndose en el horizonte: las madreselvas trepando por los
muros del blanco caserío y media oculta en la espesura
una fábrica cuya chiminea rojiza lanzaba negro penacho de humo, entre la alada tropa de'mis hermanos inicióse un estrépito bullicioso, que no pudo meoos de excitar mi curiosidad.
-:-i9ué ocurre?-pre~unté a un gorrioncillo chillador,
?ov1c10 como yo en los azares de la vida y que se espon·
¡aba alegremente a las alegres caricias del sol.
-No lo sé-me contestó-dando uu saltito y viniendo
a ponerse cerca de mí.-Parece que muchos de nuest~os compañeros y hermanos, hartos ya de sol y de roCIC&gt;~, de soledad y de c~mp!ña, tratan de emigrar a otras
reg1_ones, ~eseosos de ver !lerras nuevas y gozar distintas I mpres1ones.
En esto, un gorrionazo panzudo y viejo nos dijo: voy
a poner el asunto a votación.
- A votar, a volar-dijeron mis hermanos.
La unidad de parecer fué tan completa, que termina·
da la votación batimos nuestras alas y nos pusimos en
marcha.
Algo fatigados llegamos a una ciudad, cuando ano•
checía. De los altos campanarios subía a los cielos y
descendía sobre la tierra. una lluvia. de sonidos lentos,
v!~rantes y tan m:lancólicos, que parecía una invocac1on y una plegaria. Abajo, a lo largo de las calles, brillaba un regue_ro de luces que ahuyentaban las tinieblas
y daban a la ciudad un aspecto de claro y diáfano día.
Jamás habíamos visto cosa semejante. Hasta la altura
del_tejado verdinegro y sombrío, en el que habíamos detenido nuestro vuelo, llegaban rumores de canciones,
frases entrecortadas, de silbidos y de músicas calle¡eras_, que nos hacían e~tremecer de júbilo. ¡Qué diferencia eotre nuestra vida pasada y la que aquí nos
aguardaba!
Pasamos la noche siu novedad. C reo que la emoción
~ el 1:ontento no nos dejaron a ninguno conciliar el suen?. S!n en:i?argo, el si lencio fué absoluto, nadie se mo·
v1ó m abno el pico en toda la noche.
Al amanecer, los mismos sonidos vibrantes de la vis-

?e

pera, vinieron a herir nuestros oídos. En bandada deja·
mos el tejado hospitalario, primer albergue y refugio de
la noche, y de un vuelo nos plantamos en la torre de la
vecina iglesia.
. De allí baJamos a las cornisas inferiores, y sin pizca
de reverencia, nos paseamos por los hombros y cabezas
de uoos santos de piedra, que, inmóviles, en la fachada
d:I templo, leían y leían en unos libros, de piedra tam·
b1én, que en sus manos tenían abiertos.
Por fin, descendimos al arroyo, y sin separarnos mucho unos de otros, comenzamos a buscar entre los adoquines del pavimento, algo que nos sirviera de desayuno que harta falta nos hacía, puesto que desde la maña·
na anterior no teníamos alimentos en nuestros desfallecidos estómagos.
Pronto nos convecimos de que habíamos equivocado
el_ camino. La calle estaba limpia como una patena.
Diez o doce hombres, armados de largas escobas, esta·
ban encargados de hacer desaparecer hasta la señal de
cualquier cosa en que nosotros pudiéramos solazarnos o
al menos entretener el hambre.
- iMal empezamos!-dije yo para mi capote-iMe
parece que esto dista mucho de ser Jauja!
Por indicación de nuestro guía, de allí nos fuimos volando a un jardín lleno de árboles, los cuales daban
s?m~ra a muchas bancas de hierro, ocupadas por un
srnnumer_o de gentes. Pero tan pronto como llegamos,
u?a mult1tu~ de mo~albetes oyendo nuestros alegres
p10s, se pusieron en pie y la emprendieron a flechazos
contra nosotros.
Una de las piedras con que armaban sus flechas alcanzó a un lindo gorrioncito, hiriéndole en el vientre y
derribándolo en el suelo.
¡Pobre compañer?! ¡Pobre Guidelin! ¡Con qué profundo horror y lástima le contemplamos de~de los aires,
en manos dc- aquellos desalmados y crueles muchachos!
Sobrecogidos y temblorosos, nos refugiamos e n el primer tejad'? que :&gt;-1 paso encontramos y mudos de terror,
permanecimos sm saber qué hacer.
Pasó una hora ...... dos ...... La ciudad se animaba
por momentos, y todas las calles se iban llenando de
gentes y rumores. Nuestra hambre aumentaba al par de
aquella animación.
U:°o de los gorriones volvió atrás la cabeza y en el
alféizar_ de una ventana abierta que daba al tejado, vió
un apetitoso mendrugo de pan. ¡Oh momento de satisf~cci_ón y alegrí~! Todos nos lanzarnos a él, y a picotazo
hmp10, nos lo disputamos con verdadera furia. Debo
confesar que no fuí yo de !os que peor librados salieron
en el reparto del improvisado botín.
Las i_ncrep3:~iones, los insultos, los gritos de amenaza,
las qu~¡as y noas, fueron la natural y obligada consecui:nc1a de aquel reparto, en el que el egoísmo brutal
se 1mpu5? ~ todo generoso sentimiento y la astucia y la
fuerza h1c1eron las veces del compañerismo y la justicia.
- Haya paz-gritó nuestro jefe viendo el mal sesgo
que las cos~s tornabao .-Haya paz, que a nadie Je faltará su ración. ¿Véis allí dentro, detrás de la ventana
una mesa cubierta con blanco mantel? O mucho me en'.
gaño, o lo i¡ue sobre ella veo, es un hermoso pan que
nos está brindando con el más expléndido y abundante
festín, que jamás soñar pudieron nuestros desfallecidos
estómagos. No hay oadie en la habitación .... venid ....
todos adentro!
Y_ de un vuelo, grandes y chicos, jóvenes y viejos, nos
metimos por la obscura boca de aquella abierta ventana
que er~ como la entrada de un soñado paraíso. ¡Nunca
lo hu~1éramos hecha! Así que todo el regocijado bando
estuvimos dentro, la ventana se cerró con estrépito detrás de nosotros, y uoa mujer y un hombre empezaron
a darnos caza, alborozados de alegría. ¡Allí fué Twya!
iQué confusión en el cuarto! !Qué tropezarse los unos
contra los otro~ en _el aire, huyendo de aquellas manos
y trapos que, sm piedad, nos perseguían! ¡Qué ruido de
alas y qué sentidos lamentos!
Yo caí desgraciadamente en manos de uno de nuestros
pe:seguidores y _fuí a reunirme con algunos de mis companeros en una ¡anla grande en que nos metieron.
Algunos de mis hermanos murieron debido a las con·
tusiones que sufrieron contra las paredes de la pieza.
J\l cabo de algun_os días, nos sacaron a los tres que vi·
v1amos y nos pusieron a cada uno en jaula distinta A
dec2r verdad, nunca nos faltó qué comer, pues todas las
man~nas la mujer que nos hizo prisioneros, lavaba nuestras ¡aulas y hasta nos ponía algunas golosinas con que
solazarnos.
Así transcurrió mucho tiempo. Siempre pensando en
nuestros campos, en las ruinas que ahora, perdida la libertad, veíamos como un sueño tanto más hermoso como
imposible de reali2ar.
•
. ¡Cuántas veces nuestras miradas perdidas en el azul
del cielo. que se divisaba entre los alambres de nuestras
jaulas, pensábamos en otros tiempos; en nuestras correrías a través de los campos y las huertas; acariciados

por la_ ligera bri~ que plegaba las flores y conducía a
las bnl!antes mariposas; en los crepúsculos en que la
11!ºª te¡ía una red de mallas de plata sobre las aguas del
no y lanzaba su luz pálida sobre las tumbas y cruces
del cementerio, que se alineaban como soldados dispues·
tos al combate!
De vez en cuando, venían a posarse en la citarilla de
la azotea, algunos gorriones que tenían sus nidos en los
árbole~ aq_uellos en que cayó moribundo nuestro hermano Gu1dehn, y al yernos prisioneros, nos traían con
suma cautela, _gusamllos y pedacitos de trigo, t,ara mitigar nuestra tristeza.
Por fortuna, una mañana, la mujer que nos cuidaba
al colgar nuest~as j~1;1las en la pared, se olvidó de cerra;
la puerta de m1 pns1ón.
Una vez qu_e se hubo ido nuestro carcelero, empujé la
puerta con m1 cu~rpo, y haciendo supremos esfuerzos
porque u_na ?~ mis al,as se hallaba trabada con los barrotes de m1 prisión, sah por fio y me fuí volando hasta
la copa de un eucaliptus gigantesco ,que
alzaba enfrente de la casa en que tanto sufrí.
De allí p3:rtí por en~ima de chimeneas y tejados, hasta verme le¡~s de la ciudad, en medio de la amplia y solead3: cam1;1oa, y tomando rumbo a las severas y hospi~alanas ru1n~s donde ví la luz primera y donde risuenos y tranqmlos se deslizaron los días de mi infancia
Cómo sentía_ palpitar mi corazón a medida que me
acercaba ~ !ª 1::mensa vega, donde pasé los días más alegres de m1 ¡uventud.
_Yeía pasar bajo mis alas las espigas doradas de los
trigales tachonadas de rojas amapolas: las huertas de
manzanos y perales; los altos chopos y frondosos álamos,

se

Ejercicios ele tiro al pichón por "The Coapa Pigeon Club'" el sábac1o pasado.

Copa ofrecida por el señor don Alejandro
del Hoyo al mejor tirador.
Grupo de caballeros que forman "The Coapa Pigeon Club "

que al soplo de la brisa, parecían doblar sus copas y enazar sus ramas.
Más lejos distinguí la cúpula de azulejos de la iglesia
y la chimen'!a rojiza de la fábrica que ya no lanzaba su
penacho de humo, por encima de las ondas obscuras e
inconmovibles del pedregal ..... .
, Cuando llegué a mis inolvidables ruinas, la tarde mo·
n3: desan~rándose en un crepúsculo encarnado, El gri
gn del grillo frotando sus élitros contestaba la estriden·
te y . monótona canc!ón de las cigarras, que era como
un h1m_no de despedida al sol, padre de la fecundidad y
de la vida.
iCómo me a~ordé entonces de los sabios consejos y
prude1;1tes lecciones de mi buen padre! ¡Ojalá los hubier:i ten!do :1resentes en la memoria! ¡ Sabrán mis hijos,
s~ alg:un d13: llego a _tenerlos, aprovecharse de mi expen~nc1a? iD1os lo quiera! Para ellos principalmente, escribo_ estos renglones, mojando la más larga y lustrosa
de mis plumas, en el zumo rojizo del fruto de una morera que se encuentra a un lado de las ruinas y que de
seguro plantaron aquellos hombres de blancos hábitos y
mirada ascética, que conoció mi padre. Hoy su sombra
benéfica cubre a esos pobres santos de piedra derribados por el,sue_lo, y t:1-n mutilados, que difícilmente los
reconocena m el mismo Papa que los canonizó.
MANUEL \V. JIMENEZ.

Selior don Delfin Algara, ganador del trofeo en los tiros del sábado, llevado en hombros por sus consocios

�TEATRO MEXICANO.-"LA REVOLUCION DES·
DE ABA]O,"--"LAS CACATUAS"
Hay que convenir que. apes:ir del talento de ciertos
autores, .Y Sioesio Delgado lo tiene a no dudarlo, cuando
se olvidan de que los tiempos correo y no en ba!de: y de
que el arte de hacer comedias progresa, e_l pubhco s~
muestra frío e indiferente, coa sus producciones, precisamente, po~ est~r ~echas c,:io- viejos patrones que en
su época tuvieron éxito.
·
.
_
•·La Revolución desde abajo" hace unos qurnce anos
hubiera sido un éxito redondo. Ahora_ape°:as llega a escucharse la comedia coa algún deleite, srn que la ale·
gría ni el gusto rebosen ea el ánimo de_! espectado_r.
¿Será porque no tengan !(racia aquellos _tipos del v1e10
verde, del joven tonto, y del calavera necio? N~: ea m~nera alguna. Pero como desde "Los Hugooote_s de Miguel Ecbegaray, ·hasta nuestros días,. hemos v1st'? semeja ates escenas, siéndonos muy conoc,_d~s las muieres al
estilo de "Paquita" que por su maltc,a y belleza trastornan 00 digo a uoa vecindad como en el presea te caso

sin,) hasta un Reino, resulta que si el ex-director del
"Madrid Cómico" ha retrocedido en vez de avanzar,
volvieoc10 por los éxitos felices de "Las Modistillas" "El
Grillo" y "Paca la Pantalonera." No, yo, hu~iera deseado ver algo más debido a la pluma de S10es10 Delgad'?,
pues si bien en la comedia de que me ocupo hay téc01ca moderna, el espíritu es viejo, y me parecía_la noche
del estreno que iban á salir a la escena la Gorr~z, la R?·
dríguez, la Val verde, Zamacois, Riquelme, Rubio y Rui_z
de Arana, pléyade ilustre de art(stas que fueron ea mis
mocedades ¡ya lejanas!,... los 10'.érpretes de obras semejantes.
La interpretación fué muy correcta por parte de María Luisa Villegas que hizo uoa "Paquita" de perlas,
viéndose uo grao adelanto en la manera
representar
de actriz tao excelente; por Coss, admirable de naturalidad, de gracia y de intención; y por Barreiro, al que
deseo meaos ficci6o en sus tipos, buscando los efectos no
en la violencia del personaje, sino en detalles que ape-

?e

Los artistas que ioterpretaroo la obra t;abajar'?o coa
cariño, distinguiéndose la Villegas que hizo un hpo de
madrileña de cuerpo entero, bordando su papel con fiaos detalles: y la Otazo que supo dar la verdadera "vis"
·cóm ica al tipo de uoa de las Cac,ilúas.
TEATRO PRINCIPAL
La rebaja de precios ea las localidad~sparece_que ha
dado mayor aoimacióo a las operetas, s10 que por eso el
público se dé por vencido, pues la_ ép?ca c~a;esmal que
atravesamos y el representarse ea 1tal~aoo, 1d1oma extra·
ño para la mayoría de l;,s gentes, motivos soo muy poderosos para que la sala nunca se vea lleo~. Y, créanme
los que dirigen el negocio teatral del Coliseo de que me
ocupo, oo traigan espectáculos en que no se bable_ el_ español. Mi larga prácti 7a de escribir so~re el mov1m1ento escénico de esta capital. me ha ensenado, que fracasa siempre, con alguna rara, muy rara excepción, todo

ja y picante, por Íos tiempos en que esiuvo cie moda, y
que ahora nos parece inocente y hasta candorosa. De
ahí"resulta que apenas se oye con ilusión, oo dejando
por esto la música de gustar siempre. La Zoada estuvo
sujestiva ea el personaje dl)l satírico escritor, la vimos
trabajar coa más entusiasmo que otras veces, y en el
"duo" con la Teheran del acto tercero escuchó justos
aplausos.
"Las Niñas Michú" que por vez primera las vimos
cuando Scogoamilia trajo aquella b uena compañía al
Arbeu, ea que la Gatioi y la Perretti hicieron nuestras
delicias, hao vuelto a presentarse ea el foro del Prio•
cipal, coa más mediana iote(pretacióo, dicho sea ea honor de la verdad.
La opereta de que me ocupo tiene música de Messager, iospiránc!ose el celebrado músico en el siguiente
argumento, El marqués Des Ilfs, a raíz de la revolución francesa de 1792 se vió obligado a abandonar el
país, deiaodo ea su castillo a su esposa en estado interesante, la cual, no pudiendo acostumbrarse a la ausencia
de su querido esposo, murió al dar a luz una niña que
fué entregada al cuidado de un matrimonio honrado, de
nombre Michú aldeanos de Lisieux, y que también tenían una niña que nació el mismo día que la del marqués.
El señor Michú hombre muy distraído, un día que
b1ñaba a las dos n iñas juntas, no habiendo tomado la
precaución de señalarlas para reconocerlas, no pudo saber cuál era la suya y cuál la del marqués.
Pasó mucho tiempo sin que los Michú recibiesen noticias del marqués Des llfs y resolvieron educar a las dos
niñas como gemelas, poniéndolas ea el colegio Herpio,
en París.
Durante veinte años los pobres Michú sufrieron los
remordimientos de su imprudencia, no sabiendo cuál
era su verdadera hija; pero siendo amba~ niñas de muy
buen corazón, habíaoles tomado cariño a las dos.
Un día, despul'.s que el marqués había sido nombrado
general por su heroico comportamiento ea las guerras
na poleóoicas, regresó a su tierra y buscó a su hija, sabiendo que los Michú se habían trasladado a los alrededores de París. El había prometido su hija ea matrimonio a un oficial de su regimiento, Gastóo Rigout, salvador de su vida ea una batalla, y mandó a su ordenanza
Bagoolet a casa de los Micbú ea busca de su hija.
Los Michú estuvieron muy desconcertados, y decidieron separar a las dos niñas cada una en un cuarto, y
h~cerlas ver al general, una después de otra, esperando
que la voz de la sangre se hiciese oír.

Teatro Priocipal.-Una esr.eoa del acto tercero de la opereta "Las Niñas Michú."
Una casualidad hizo que el general viera simultánea·
mente a las dos niñas, y mandando llamar a los Michú,
les exigió que en el término de media hora le dijesen
c •1ál era su hija. Los Michú, no sabiendo cómo hacerlo,
decidieron hnír, llevándose a las dos niñas al extranjero, y se fueron a su casa a tomar el dinero necesario para el viaje.
En este momento aparece el capitán Rigcut, conocido ya por las niñas en el colegio, por ser sobrino de la
directora, y preguntándole el motivo de su presencia
allí, contestó que venía a casarse con la hija del general. Las dos niñas tenían mucha simpatía por Gastóo y
deseaban ardientemente ser la novia del capitán.
Blanca María, de sentimientos nobles, imaginando que
su hermana no viviría por el dolor de no casarse con Rigout, se sacrifica Y. declara ser la hija de los Michú.
Más no podía acostumbrarse a esta vida de comercio
que llevaban sus padres, como María Blanca no se acostumbraba a la vida aristocrática. Un día María Blanca
encontró en e l salón de r ecepciones de su casa un retrato
de la fallecida marquesa y notó que aquella fisonomía era
muy parecida a la de su hermana. Entonces re&lt;;:oooció
ser ella la hija del aldeano · y se fué donde los Michú.
Darmolet hizo poner una peluca blanca a )3laoca María,
de modo que cuando el general la vió fué sorprendido
por el parecido que la niña tenía coa su inolvidable esposa.
El marqués recupera a su verdadera hija, Blanca Ma·
ría quien se casa con Gastóo, y Arístides, dépeodieote
del señor Michú, que había querido a las dos niñas sin
poder decidirse, pide la mano de María Blanca y le es
concedida."
La interpretación delas "Niñas Michú" fué correcta,
trabajando coa deseo de agradar las artistas Zaira Teheran e Ida Zoada que hicieron los papeles de las gemelas coa bastante gracia, La orquesta y el resto de los
intérpretes cumplieron, y nada más.

sa de la Verdura, viuda de un campeón llamado Héctor, especie de H ércules de barraca.
La viuda le confiesa que su primer marido no era el
tal valiente de tanta fama y se muestra apasionada y ardiente, inquietando al barón, que se hab ía forjado ilusiones de tranquilidad y de paz, casándose con una viuda fea y desposada con un hombre hércules.
Durante esta situación llega al castillo su primo Bertraodo de la Palisse, de tránsito para Sevilla, donde va
en representación de Francia a un Congreso de Emba•
jadores que debe decidir si la langosta es un pescado
perteneciente como tal a los pescadores, o si es una av
que corresponde a los cazadores.
Bertraodo, que viaja coa una amante, Doretta, cantante de la ópera, !lega a visitar a su primo para que su
compañera le conozca. Sucede que el primo, gran calavera y enamorado, al correr detrás de una joven a
quien quiere abrazar, se cae, torciéndose un pié.
Imposibilitado para cumplir su misión diplomática,
propone al barón ir a Sevilla en su reemplazo, adoptando su nombre. El barón, por salvar el honor de la familia a la vez que librarse de su novia, pa rte para Sevilla ea unión de Doretta q ue pasa por esposa suya, En
la ciudad de la alegría se hospedan en la casa del gobernador, que es un tipo de hidalgo farsante, tramposo y
grao explotador de gente rica.
Doretta, viendo la castidad del barón, incapaz de engañar a su primo, seduce al gobernador y alborota los
antojos dd personal de la corte, mientras que e l barón
se enamora locamente de Inesita, sobrina del gobernador, muchacha viva, locuaz y llena de la gracia andaluza.
Percatada la muchacha de las "dotes" del baró n. conviene en un rapto y se trasladan a un hotel de la frontera franco-hispana, donde se aclara el enredo."
LUIS DE LARRODER.

Teatro Principal - Una escena final de la opereta "Las Niñas Michú."
MONSIEUR DE LA PALISSE
sar de parecer nimios: ºº. lo son para e~ r~sultado del
personaje. Es necesario mirar meJ...os al p11;bhco, no preparar los chistes, y sobre todo en comedias coro~ esta,
no recargar el carácter. Bueno que se haga en sa1oeto·
aes como "Las Cacatúas" en que cabe toda clase de sales por muy gruesas que sean, pero ea manera alguna
en obras cómicas delicadas.
El resto de los artistas cumplieron, sin que hasta ahora merezcan elogios de ninguna clase, las artistas n~evos Angélica Mendez y Concepción Jurado, muy media·
na

.

Para fin de fiesta se estrenó un sainete de Enrique
García Alvarez y de Antonio Caser_o ti!ulado "1:,as Cacatúas" cuyo primer acto es un d1luv10. de chistes de
mejor y peor gusto, y el s~guo~o es s~n_c1llameote ~bomioable. Yo creo que la d1recc160 arttshca del Mexicano debe meter tijera a la obra para hacerla más breve
con lo cual quedará ea mejores condiciones de que el
público la celebre, y si la quita del cartel proot_o,. no se
habrá perdido nada. tao to más, cuanto que se esc_n~1ó por
los celebrados autores citados, para e l 24 de I'1c1embre:
es decir para el día de Navidad, en que hay costumbre
que en los tf&lt;atros, se pongan patochadas para pasar e l
Teatro L.olón.-Grao Compañía de Opera-l'l'!Jle, Cortez: rato y nada más.

lo que no tiene como base el idioma castellano. Presea·
ten buenas compañías dramáticas españolas. qu~ las hay
muy b uenas; presenten graode_s "ball_ets" con luJO y s?o·
tuosidad; traigan el género chico, bien cantado y b~en
puesto, el pobre "género chico" que nos hemos emp7nado en decir que no gusta, y lo que no gustan son artistas
malos, obras cortadas, pésima elección en escogerl~s, y
todo lo que produjo la decadencia en México de dicho
espectáculo, y arreglando bien el teatro por lo ,menos
con comodidad, el éxito coronará los esfuerzos as, desarrollados.
Déjense por tanto de italiano, francés, etc., etc., ea es·
pañol hay mucho y bueno, y si a e~to se une algo nuevo,
como por ejemplo, las representac,ooes_ con elocuentes
conferencias sobre el teatro, o sobre la 10d~le _de lo que
se va a representar, Jo cual se hace cons1gu_1eodo que
vengan literatos de nota al efecto de orga~1z~r estos
trabajos, tendremos que la Empresa del Pnoc1pal con
buenos elementos financieros puede hacer_al~o bueno
de provecho para sus intereses y para el pubhco ea ge·
oeral.
y escrito lo que precede, cambio de tema, para o~U•
par~e de la representación de "Bocaccio" opereta v1e•

Teatro Colóo.-Gran Compañía de Opera.Mr. Affre, notable tenor.

Anoche tuvo efecto el doble b eneficio d e la Gattioi y
de Aogel\ioi poniéndose en escena la linda opereta
"Moosieur de la Palisse" estando a cargo de los beneficiados los principales papeles.
Dicha opereta, nueva en México, tiene música del
maestro Claude Terrasse y libro de los conocidos autores Hobert de Flers y C. De Caillavet, los cuales idearon el siguiente argumento:
"El barón Plácido de la Palisse, descendiente del célebre señor de la Palisse, cuyos aforismos hiciéroose populares, vive en su vasta propiedad, pasando sus treinta
años entre los inocentes placeres bucólicos y la lectura
de los gloriosos hechos de sus antepasados. Las labores
campeitres son las ocupaciones favori tas de este hidalgo
campesino, filósofo simplist.a de hábitos modestos. El
amor, sin embargo, lo inquieta y lo aterra a la vez; se
aleja instintivamente de las mujeres, ea quienes sólo
cree adivinar perfidia, intriga y engaño.
Por eso su única preocupación consiste ea evitar los
enredos que puedan prepararle las mujeres, comprcmetieodo su candorosa ingenuidad. Para salir de esta situación embarazosa resuelve casarse con su prima Eloí-

No me importa que pregones
que me has olvidado ya:
¡se dicen tantas mentiras
por callar una verdad!
Quien quiera vivir dichoso
y tener tranquilo sueño,
que viva ea el mundo amaneo
al amor, sin conocerlo.
En vano quemé todas tus cartas
para tu nombre no ver ..... .
¡Ah, si pudiera el corazón qi:emirse
como se quema un p apel!
ANDRE&lt;; PELAEZ CUETO.

�DEPORTES DE LA S~NANA
Los siete días transcurridos desde
la publicación de nuestro número
próximo pasado, se hao distinguido
por la profusión de acontecimientos
en el mundo de los deportes.
El que podemos considerar como
primero de ellos, puesto que oues
tro semanario de hecho se reparte
los sábados, fué el tiro al pichón
efectuado el sábado de la semana
pasada en la hacienda de Coapa por
el "Coapa Pigoen Club," agrupación
cuyo nombre, no sabemos por qui en
inglés, indica perfectamente su fin:
tirar al pichón en la hacienda de
Coapa.
Para la sesión de tiro del sábado
pasado ofreció el señor don Alejandro del Hoyo una copa trofeo para
los mejores tiros, y de allí que al
atractivo peculiar de esta clase de
deporte se uniera el del campeonato
por el citado trofeo, el cual fué ganado po.r el señor don Delfín Algara que fué quien hizo los mejores
impactos.
En otra plana damos información
gráfica acerca de este suceso deportivo.

ooó
El domingo siguiente hubo 0 dos
acontecimientos de primera importancia en el mundo del deporte; la
fiesta con que el Club Hípico Alemán celebró al mismo tiempo el aniversario del natalicio del Emperador Guillermo y la inauguración de
su nueva pista, y la iniciación del
"paper-chasse," deporte que no se
conocía, o al menos no se practicaba, entre nosotros, y que fué iniciado por el Junior Club.
Tanto una como la otra de estas
fiest?s deportivas habían despertado
grao entusiasmo en los círculos deportivos correspondientes y por lo
tanto estuvieron muy animadas y
concurridas.
En la fiesta del Club Alemán hubo también una novedad: unas cuadrillas a caballo bailadas entre caba- ·
lleros vistiendo de húsares y damas
de amazonas; lo vistoso de los trajes aumentó mucho a la animación
de la gallarda fiesta.
El "paper-chasse" o caza de la
liebre, se asemeja mucho a la caza
de la zorra, con la diferencia de que
la cacería se hace a pié y no a ca- •
hallo y que las "liebres" van marcando su camino con un reguero ele
papeles o confettis.

Aspecto de las c uaclrillas bailadas a caballo en la fiesta del Club Hípico Alemán el domingo pasado.

Cuando Bertaud, el colono de Graod-Bulsson, pagó su
salario a Gertrudis, la pequeña huérfana Que cuidaba
las vacas, la niña abrió asombrada sus inocentes ojos
azules.
El patrón había apilado sobre la mesa de la cocina,

La fiesta deportiva del Junior Club.-Jugador.:s de Teoois.-Partida de los cazadores de liebres.-Las "liebres "--Un momento del juego de Teonis.

muchas monedas de
cien centavos, agregando a ellas una más pequeña que relucía con
fuertes destellos. El año
tocaba a su término y
aquel primer dinero
que recibía no poclía
menos que intimidar a
Gertrudis.
- Tómalo, tómalo,
hijita, dijo con rudeza
Bertaud, es tuyo!
Ella levantó con sus
dos manos el montón
que se deslizó en el
bolsillo de su delantal
con ruido claro.
Después se dirigió al
cuarto que le servía de
habitación, detrás del
establo, para contar su
fortuna.
En aquella obscura
soledad, donde crecfa
la alfalfa, pasó de una
mano a otra todas las
monedas que le pertenecían.
Su alma ingenua se
regocijaba y turbaba al
contacto de aquella
materia suave, brillante y sonora.
Pronto el ruido cesó:
Gertrudis miraba con
gran atención aquella
moneda amarilla más
brillante que las otras
y que desde el primer
momento la había fascinado: más pequeña y
de mayor limpieza el
dibujo, parecía también

más resistente. La niña la daba vueltas con alegría como a un nuevo juguete.
Sobre uu lado del luis de oro estaba dibujado en relieve, el rostro noble de un hombre todavía joven.
Cabellos finos caían sobre sus sienes.
De la frente a la barba, la línea del perfil, la mirada,
el gracioso pliegue de sus labios, parecían soñar, vivir y
sonreir en la abrasada luz del mdal.
Nunca, ni en el Almanaque de Bolteaux, ni en las imá-

genes de la iglesia, Gertrudis había visto un rostro tan
hermoso.
Y desde e ntonces soñaba continuamente con él.
Había penetrado en su vida como un rayo de so!.
Todos los días a la hora en que sus pacíficas vacas
erraban por la colina, la niña se quedaba largo tiempo
sola con su misterioso amigo.
Una muda conversación se entablaba entre los dos; al
fin suspiraba diciéndole:
-/Quién eres tú, tao hermoso ? ¡ Dónde estás ? ¡ Te ve·

El "springarteo" del C lub Alemán durante la fiesta del domingo pasado.

rá a lgún día Gertrudis ? .. ... .
Contemplaba su fina
sonrisa, su mirada perdida, su serenidad altiva y el inmenso sol de
los campos caía sobre
la moneda de oro rodeándola de rayos y
haciéndola aún más lumiuosa que los santos.
Cuando al atardecer,
las praderas se embalsamaban con el perfume de las verbenas y de
la menta, llevaba ella
en sus ojos más v:vo
resplandor que las primeras estrellas en e 1
crepúsculo.
En la noche, después
de la cena, cuando terminaban las faenas y la
alquería reposaba, la
niña se recostaba en el
jergón de paja: el silencio sólo era interrumpido por la vibración lejana de los grillos.
La luna proyectaba
su pálida luz y Gertrudis permanecía inmóvil,
los grandes ojos fijos en
el techo, de donde pendían telarañas y ramas
de heno seco.
Un pensamiento la
obsesionaba.
S u s arrobamientos
permanecian en ella
sin expansión y sin palabras.

�El Bríndis de Sileno.
A ROMERO FLORES, poeta.

El festival de la impudente tropa
de ser es nemorosos, fué en el seno
de una selva de Fóside.
Sileno
.tambaleante, levantó la copa
donde un rayo de sol, se desleía
en el á mbar de célica ambrosía.
Y dijo;
"A la salud de las doncellas,
d escorchemos mi r iadas de botellas.
Por Citeres divina;
Por Helena, Casaodra y Moemosina .
Mu jer: tu imper io dominante vemos
del austro al septentrión: por ti. ¡libemos!
Y por e l Arte indeficieote y trino,
es deber escanciar vino, más vino.
Es delicia de dioses del Parnaso,
del Falerno, volar en el Pegaso.
En el templo de Amor, junto a la viña,
a la vera de plácida campiña ....
¡no sé! más, embr iagaos, que es embeleso
sentir dentro del alma el dulce beso
del mosto que mitiga los dolores,
o riega luz si deshojamos flores.
Libar , ya que la vida es un ludibrio;
un eterno y fatal desequilibrio.
Chocad las copas y brindemos todos,
¡por la gloria inmortal de lós beodos!"

. . . . . . .. . . . .

.. .

. ..... ...... ..... .
................. ······· ······ ..... .
.

Del bosque profanado por la orgía,
ebria la turba se perdió en el seno,
en tanto que del Sol, en agonía,
un rayo de carmín se desleía
en las heces del vino de Sileno.

J.

SOBREYRA ORTTZ.

P~ra "El Mundo Ilustrado."
Has de surgir del ritmo de mis versos
Con la belleza de la augusta Palas,
Tus rizos en turbión caerán dispersos
E n tus hombros magníficos y tersos,
Hechos para el arranque de dos a la;!

El Club Central '·Félix Díaz" ofrccieudo la candidatura presidencial a su candidato.
¿A quién hablarle de su amor? ¿No la tomarían acaso
p or inocente?
Una mañana de Marzo que comian la sopa en la co·
c ina, el molinero llegó a pagarse. Bertaud hizo sonar
las monedas de oro sobre la mesa; la pequeña levantó
cur iosamente la cabeza. Sí, él estaba allí, sobre los luises brillantes y spnoros. El molinero los dió vuelta y
dijo:
- Es hermoso nuestro rey, ¿verdad? '
-Po.ra Pascua nos visitar4,f'.l;¡f)ntest.f Bert,rnd.
--:Sí, pasax:á por aquí, dijci""i;J_ otro, metiendo en sus
b ols1llos .-1 drnero.
,
·
•
Gertrudis salió para ocultar su soórojo: amaba a l rey:
al rey a quien Dios había d ~- poder, sabiduría, justicia y bel)eza, a quien todos respetaban y veneraban.
Muy pronto iría a Grand-Buisson, en medio de los cam·
pesinos y de los pastores,
La noticia se divulgó por los campos con un rumor de
alegria.
La Pascua se aproximaba.
.
Al borde del camino real levantaron hermosos arcos
de verdura. Mil banderolas llevaban el nombre de su
amado.
Gertrudis vivía u na fiebre de felicidad. Jamás sus puros o jos habían brillado como entonces: era la dicha sobrehumana la que esperaba.
E n Grao· Bui~oo prodigaban las cintas y los oriflamas.
,
Situada en un extremo del pueblo la casa de Bertaud
día por día se engalanaba. Gertrudis la adornaba con
blancas guirnaldas y bandas de seda con flores de lys.
Las ventanas y los umbrales estaban tapizados con eglantinas.
Y f ué como lo habían anunciado: un Domingo en la
mañana,
Todo el pueblo se reunió en la gran calle plantada
con tilos.

Las cofias b lancas se inflaban a l ligero soplo de Abril.
Gertrudis vestía una falda de satín color cereza, un corselete y una cofia bordada; también llevaba medias negras y zuecos blancos.
El rey venia aún muy lejos; mas el c«mpanero lo había visto: las campanas de Grao-Buissoo se agitaron y
con ellas el corazón de la niña.
A l éabo de un momento se divisaron por el camino
cuatro heraldos de armas, con dalmáticas escarlata, sob re caballos enjaezados; por intervalos soplaban en largas trompeto.S de cobre; en seguida venían los arqueros
y treinta caballeros, señores sin duda, con grandes capas
y sombreros con plumas.
Entonces una conmoción corrió en el pueblo. Solo,
a pocos pasos de su escolta, un hombre joven, con traje
de terciopelo obscuro, caperuzóo violeta y cadena de
oro, venía a caballo.
Gertrudis lo reconoció al instante: hermoso, con nobleza divina y más hermoso aún que en ei oro donde
ella tantas veces lo había adorado.
Hacía caracolear su animal e iba de derecha a izquierda saludando y sonriendo a los que lo «clamaban.
Gertrudis no respiraba, blanca bajo su cofia y con la
garganta apretada, no podía articular palabra; juntó sus
manos y fué así como la mirada del rey distinguió en
primera fila a la hermosa figura pálida y extasiada. La
niña sintió llegar hasta ella la gran claridad de sus ojos
azules; cerró los suyos y, cosa maravillosa: su frente
inocente sintió la impresión viva y tibia de unos labios.
La llevaron desvanecida. Desde aquel día h u bo gran
prosperidad en co.Sa de los Bertaud; de todas partes
iban a ver a la que llamaban la novia del rey. La huérfana jamás permitió el beso de otro hombre; jamás tuvo
para otro una sonrisa, una mirada y después de muchos
años la viejecita y la sirviente, murió viendo siempre
aquellos hombres que un día la habían deslumbrado y
que fueron el único sueño de su vida.

GABRIEL CLOUZET,

LO

beres, el cual es alabar a los dioses . . . . ~s también la
r.adre
todos los debates, la fuente de las diversiones
1 se dice que es el órgano de la verdad también es eÍ
delderror, Y lo qu':' es peor aún, de la calu~oi4 . Con ella
se_ ~struyeo las ~mdades y se compele la gente al cum¡hmi_ento de acciones perversas. Si por un lado alaba a
dos ?'oses, por el otro profiere b lasfemias contra su pode['º-~ · • • • Leed la vida de Esopo el Frigio, imitada
e gnego por Juan de la Fontaiue.
. Para terminar debería darles un consejo a los que se
s1_e~ten can~ado_s de ver tauro papel enborronado. Les
d,na: Sed b1bhofilos y leed libros. Pero no los toméis
de toda~ las manos. Sed delicados, escoged, y como aquel
persona¡E: de las comedias de Sbakespeare, decidle a
vuestro hbrero:
"Quiero que estén ricamente encuadernados y que hablen dt. amor.··

?e

d Muchos se burlan de los bibliófilos; y tal vez, después
e todo, éstos se prestan a la burla: es el caso de todos
\ºs enamorados. Pero más bien sería menester eovidiar~s, porque han exornado su vida con una larga
c1ble voluptuosidad. Se cree confundirlos dicié~d~!~
que no )een sus hbros; pero uno de ellos ha respondido
a esto s10 embarazo:
-é Y us(ed come en su vajilla de porcelana?
Se ha dicho que no eran prestamistas. Lo creo p
no me atrevo a hacerles ese agravio
• ues
¡No! E l ª!11º.r de los libros no endurece las costumbres y los b1bhófilos son los hombres más amabl d 1
mundo. ¿ Qué acción puede haber más honesta
c~locar, como lo hacen ellos, libros en un armario Esto
recu':':da mucho, en verdad, la tarea á que se entre an
los ornes cuando e~ifican p irámides de arena en la ~rilla dPI mar. Traba¡an en vano y todo lo ue
rrá_destruido_ pronto. Sin duda ocurre qasí ~~~s::?:o~
ecc1ones de hhros y de cuadros. Pero no
d
sarse de ello pue e acu1 b
mas que a 1as vicisitudes de la existencia
y a a revedad de la vida. El mar se lleva los montones te arena; el comisario dispersa las colecciones y
no o stante eso, no puedE: hacerse nada me ·or ue
montones
. l a qlos
t Dde¡ arena a los seis años, y colecc1ones
seseo a. e '? que hacemos no perdurará nada. y e l
amor de los ¡uguetes no es más vano que los demás
amores.
B':'ndigar!los los libros, si la vida puede discurrir en
med10 de ellos en una larga y dulce infancia. Pero o
conoz~o. a más de uno que .tiene mucho bello que le~r
r-;scnb1r, y que no por eso está más tranquilo Si los
i ros llev~n ¡~ paz a los pacíficos. turban en cambio a
las almas inqmetas. Un libro es una obra de bru ·ería
de la cual ~e. escapan toda clase de imágenes que Jturba: f?s espt ~1tus y trastornan los corazones. Diré ma.s
to aVJa: el hbro e_s un instrumento mágico Ue nos
transporta en med,o a las imágenes del pasado qo entre
somfras fantásticas. Los que leen muchos Jibr~s son como os comed?res de hachisch: viven en un ensueño
El v~neno sutil que penetra sus cer ebros los torna in:
sensibles al mundo real y los a rroja cual una resa
fantasm_as terribles o encantadores. • El libro efel op'i~
de Occidente: nos devora.
Amemos los libros como la enamorada del poeta amaba su enfermedad. Amémoslos; b ien caros nos c uestan.
Aémmoslos, por que por e llos morimos. Sí, los libros ncs
matac. Cre':'dme a mí que los adoro, que me he entrega·
do a e)los s10 reserva. Los libros nos matan. Poseemos
t&lt;l_emas1ados, y de u n número de clases distintas exce. 1vo.
Sí, el_ libro nos c~esta caro. ¿ Pero qué es' Jo que no
vale? S1 por él morimos, por él vivimos también. Se Jo
debemos todo . Es algo de qut- se puede decir que es
como la lengua, la mejor y la peor de las cosas
«E~
el bién de la vida civil, la llave de las citncias: ~j órga. no de la verclad y de la razón. Con ella se instruye y se
persuade, y se cumple con el primero de nuestros de-

i~!

ANATOLE FRANCE.

"Chillen Thy prison is á holy
place aod thy sad floor an altar. "
BYRON.

. De todo el lago Leman, tan rico en bellezas, niugún
rincón más hermoso que el que ocupan los tres poblados de Clarens, Veroex y Territet, que colectivamente
se llaman Mootreux. Allí el paisa je se agiganta, y las costas del _lago se al_zan en abruptas montañas, las primeras cu~1e_rtas de nea vegetación y pintorescas casas, como
un nac1m1ento y en el fondo picos nevados como las crestas blancuzcas y brillantes del "Dent du uid'"
1 (D. ·
del medio día.)
'''
1erte
Más allá del T:rritet, destacándse sobre el verde os~u1 ro de la ¡nontana, se levanta a orillas del lago en un
1s ote, el castillo de Chillón.
'
El espíritu se sumerge allí en el triple encanto de la
naturaleza, de la J?0esía y de la historia, Dos nombres
saltan a la ~emoria: el de Lord Byron, que urdió una
f~bula poética a lrededor de sus murallas, uniendo para
Siempre su nombre a l de la fortaleza con su '·The p ·.
soner of _Chillon;" yel de Bonivard, el héroe ginebri:~
que sufrió dura_n~e seis años la tiranía del Duque de sa'.
boy~ en las prisiones de Chillón. Au n se puede ver Ja
prisión del h~róico descendiente de Guillermo Tell: un~
l~rga sala humeda y oscura. abierta en dos naves por
s1:le columnas, a una de las cuales estuvo unida cuatro
anos la cadena d~ _Bonivard. Hoy las cubre un laberinto
de nombres de v!a!eros, algunos famosos en los varios
campos de fa act1v1dad humana. en el tercer pilar se descu~ren t~áavfa las_ cinco letras de su apellido que hace
casi un siglo lrabo Byron, y deseminados por paredes y
$-

Cuando al reclamo del amor te rindas
P intaré tus mejillas pudorosas
Con la vívida sangre de las guindas,
¡Y serán flores de pasión que brindas
A mis besos, locuelas mariposas!

Sr. Lic. Miguel V. Av~los, nombrado director de la
Escuela Nacional Preparatoria.
calumnas se ven los nombres il~stres de Víctor Hu o
Dumas, George Sand, Edgar Qu10et, otro poeta In Jls:
Shelley, y el del guerrero alemán Motkle.
g
Después se visita la grao cocina del Castillo h
.
completamente restaurada a su aspecto
d'.1 oytas1
gran sala de Justicia; la del Duque; Ja cám~~a ~:v:o~t~~
ra,
. a f uera 1os
hu los torrevoes
d'de defen&lt;a
. • abriendo ha eta
eco~ q_ue un t~ vom1taroo sobre el enemigo plomo
pez hirviendo; y ¡unto a las prisiones, el Ju ar de 1!'
ho~ca, con una ventana sobre el lago para hu~dir misteriosamente en sus aguas el cuerpo del ajusticiado
Al sahr del Castillo, oprimido nuestro corazón ....
tenebrosos recuerdos aunque sublimad
~o_r
tu por el
b'
f '
o nuestro esptn·
.
am ,ente eudal de poesía que en todo él se
respira, toma_~os un bote en que ir a buscar al centro
clel lago un s11to más lejos de las iniquidades h
en plena comunión con la naturaleza La tard umanas,
rena • un a déb
·
· gasa velaba
e era se. t· 1 ne bl ,na
como velo de
un
'.~ito las gig~ot.~scas montañas, las cumbres nevadas del
eot d u M1d1 se erguían en las alturas la
b .1
Y _e! castillo se perdían a lo lejos, cerca de ¡f~o~~ ~~
d1v1saba apenas la blancura majestuosa de los c·
1
Jºl se escondía, y en medio áel lago, en la sol:::tdad
~ aq~ella hora, reinaba un silencio y una soledad d
m1Sst_eno. La naturaleza entera parecía un altar
e
. • olo el vuelo de una blanca bandada de
: ···
do recordarnos la vida, hacia la cual volvía~~~o~i ~udo serenamente sobre la superficie tersa del 1ago
' .....
g, n-.
]OSE DEL VALLE MORE.

Tu frente nimbaré con los detellos
De los amaneceres tropicales;
Pondré en la profusión de tus cabellos.
De mi elección los lirios, los más bellos,
Símbolo de purezas virginales!

Pensamientos.
. Conviene ?espedirse de la vida como Ulists a" N
s1caa, más bien bendiciéndola que enamorado d e ee ¡¡a.au-

Con pétalos de blancas azucenas
Formaré de tu cuello la hermcsnra,
Y la azulada sangre de tus ven.is
Sonrosará su tez, en donde apenas
Radía de tu veste la blanbura!

Aún hasta delante de nosotros n ·
fi .
mucho más sencillos de lo que som;~s~;sest ng1n;fs ser
cansamos de la fatiga que nos produ~e el pr~H:.o.º des_No es su amor al prójimo, sino la impotencia de este
mismo amor lo que les impide a los cristianos el quemarnos.

Serán dos madrigales tus dos ojos,
Rimados por el dios ciego y travieso,
Y, - ioh divino ideal de mis aotojoslDe múrice ornaré tus labios rojos
Con la suprema excelsitud de un beso!

S1

Gracias
· ·
¡as pasiones encuentran goce en
•
a 1a mus,ca,
mismas.

C':'rrar_ los oídos a los argumentos contrarios
t:rc;~~~~~ de carácter fuerte: pero a veces ¡0 es

Pulsaré en horas de pasión propicias
Las liras prodigiosas de los bardos
Para ensalzar tus manos,- dos cariciasy entonces. del jardín de las delicias,
Tus manos surgirán como dos nardos!

s:1!~

c· ~o existlend fenómenos morales sino una interpreta100 mora e los fenómenos.

Serás un cáliz de pasión fecunda,
Y al rendirte mi vida y mi a lbedrío
Palpitará tu juventud jocunda,
Que luz de gloria y de bellez? inunda,
Con el fuego que inflama el amor mío!

el delincuente no está a la a ltura desu
d l'v!uchas
1 t 1 veces
¡
e t o: o ca umnia y lo empequeñece.
El hombre predestinado más a conte~ lar
creer, considera estrepitosos e impon
p 1 que a
.tes y huye de su contacto.
unos a os creyen-

]OSE MU'ÑOZ FE RRO.
San Francisco del Rincón.

El. Club central " Félix Díaz" ofreciendo la candidatura vice-presidencial
' d " ¡a R epu'bl.,ca a ¡ senor
de L a Barra.

Donde no hay amor ni odio
mediocre.
• e 1 arte de la mujer es

�este terno de brutales y estúpidos asesinos del doctor
Araujo, han confesado el sangriento plan preconcebido
para llevar a cabo su nefando crimen.
Las autorida:les respectivas están, pues, en posesión
de la verdad de los hechos, y tanto los dirigentes que
concibieron y desarrollaron tan horripilante crimen como los viles instrumentos que lo consumaron, están ya
,eñalados con el estigma del oprobio.
La vindicta pública pide que caiga robre esos chaca-

EL EMBAJADOR DE ESPAÍ'lA EN EL VATICANO
Bien sabido es que desde tiempos del difunto señor
Canalejas, la política de España con el Pontífice Pío X.
sufrió ciertos entorpecimientos debidos a las reformas
que se propuso llevar a la práctica el distinguido político.
Ahora al sub:r al poder e l Conde de f\omanones se
han vuelto a reanudar las negociaciones con el Vaticano, pues parte delos planes de Canalejas se quieren rea·
lizar, como por ejemplo, el que no sea obligatoria la en·
señanza del catecismo en las Escuelas.
Con tal motivo el gobierno de Alfonso Xlli ha nom·
braco Embajador cerca de la. Santa Sede al señor don
Fermín Calbeton ex-ministro de la corona varias veces,
y que lléva el encargo de reanudar las relaciones diplomáticas interrumpidas con el Vaticano.
El debate de la "ley del candado" y la actitud del Vaticano, puesta de manifiesto, al aprobarse aquella ley,
fueron causa de que el entonces embajador español, señor Ojeda, se retirase del Vaticano, alegando un motivo
de enfermedad, para ocultar la verdadera razón: la tirantez de las relaciones entre la Santa Sede y el gobier·
no de Canalejas.
Posteriormente, las manifestaciones de aquel jefe demócrata, relativas a sus proFósitos de llevar a las Cámaras la ley de asociaciones, aumentaron el disgusto en el
Vaticano y se habló de una ruptura comoleta.
La política interna absorvió la labor del gabinete español y quedó olvidado aquel proyecto, manteniéntlose
la situación en un estado anormal, desde el punto de
vista diplomático.
Se habló últimamente de enviar como embajador al
señor Navarro Reverter, pero el Vaticano le puso su veto, teniendo en cuenta las tendencias esencialmente liberales de aquel político.
No hace muchos días el conde de Romanones, anunció que el cargo de embajador, sería ocupado no por un
diplomático, sino por un político, indicación que ha sido
confirmada, con la deJignación del señor Fermín Calbe·
tón para dichó puesto.
El nuevo embajador es una figura en el parlamento.
Juró el cargo de senador vitalicio en 1903.
Forma parte del consejo penitenciario y _de la junta
general de prisiones, a donde llevó iniciativas unánime-·
mente aplaudidas.
·
En la formación del primer gabinete Canalejas, fué
nombrado ministro de Fomento.
Ha sido diputado por Cuba y San Sebastián en varias
legislaturas y senador por Guipúzcoa.
Como político, militó siempre en las filas del partido
demócrata.

Durante el armisticio.-En los alrededores de Andrianópolis -Bailando la danza búlgara "gaida.''
rante tres días, por el fallecimiento del excelso extinto que
supo erguirse al pináculo de la celebridad latinoamer:cana
El de Guatemala, durante cinco dias, decretó duelo
nacional.
El eximio patriota y probo ciudadano don Carlos Meléndez asumió la presidencia de la República que legítimamente le corresponde en concepto dil Primer De·
signado.
La incertidumbre y la zozobra se han desvanecido
gradualmente y todo el ejército permaneció leal al nuevo Jefe del país, obedeciendo así a la disciplina y poniendo a gran altura el pundonor militar sa(vadoreño.
Don Carlos Meléndez ha dado pruebas inequívocas de
su gran competencia en los más peliagudos asuntos de
finanzas, de honradez acrisolada y de genuino patriotismo.
En la época del gobierno del inolvidable general Me·
léodez, comisionado por este Gobierno, fué a Londres,
don Carlos Meléndez a negociar un empréstito el cual
se llevó a cima en magníficas condiciones para e l país.
El expresado Gobierno para premiar tan plausibles gestiones, le comunicó al señor Meléndez que tenia dere·
cho a una cantidad de algunos miles de pesos, pero el
incorruptible patriota se negó abiertamente a aceptar la
oferta; el general Menéndez le rogó que siquiera acep·
tara los gastos de viaje a la capital inglesa, lo que tam·
poco fué posible que aceptara la persona que hoy rige
los destinos del pueblo salvadoreño,
El Gabinete puso su renuncia en esta forma:
"San Salvador, febrero 9 de 1013.
Honorable señor don Carlos Meléndez, Primer desig·
nado al ejercicio del Poder.-Ciudad.-Vinculados al
ilustre doctor Araujo, más que por motivos políticos por
lazos de entrañable amistad, su muerte nos coloca, de

golpe, fuera del campo de la pofitica, del cual nos alejamos con hondas descepciones en el alma.
Es por eso que hoy formulamos, ante usted, formal e
irrevocable renuncia de los cargos que desempeñamos
eu el Gabinete de Estado, deseosos de abandonar la vida pública, para llevar a la vida prhada el fardo pesa·
do de nuestros dolores.
Protestamos a usted nuestra amistad personal, y conocedores de sus altos merecimientos, seguros estamos de
que su obra gubernamental se encaminará por la senda
luminosa que le trazara el cerebro y el corazón de aquel
gran patricio.
Con muestras de la más respetuosa consideración, somos de usted seguros servidores.
M. Castro Ro., Ministro de Relaciones Exteriores;
Teodosio Carranza, ministro de Gobernación y Fomento; José María Peralta, Subsecretario de la Guerra; M .
J. Iraheta, Subsecretario de H acienda y Crédito Públi·
co: Gustavo S. Barón, Subsecretario de instrucción Pú·
blica; Alfonso Quiñones M., Subsecretario de Beneficencia; David Rosales, hijo, Subsecretario de Justicia."
El señor Presidente Meléndez no admitió, por segun·
da vez, la renuncia que hizo el Gabinete que con tanto
acierto y patriotismo colaboró con el inolvidable doctor
Araujo; en tal virtud, excitó otra vez el patriotismo de
los señores secretario de Estado para que continúen pro·
visionalmente en la obra de regeneración emprendida
por su antecesor, que es la misma que se propone seguir lle no de los más puros y legítimos anhelos.

o o o
Virgilio Mulatillo, Ferrnín Pérez y Fabián Graciano,

EL ASESINATO DEL PRESIDENTE DEL
SALVADOR
En el pasado mes supimos que había sido asesinado el
Presidente de la República del Salvador, Doctor Manuel
Enrique Araujo, y ahora bueno es reunir algunos datos
sobre tal suceso, sacados de la prensa de aquel país.
En el Palacio Nacional, en el Salón Azul, fué expues•
to el cddáver del señor doctor Araujo, en capilla ar·
diente.
La procesión fúnebre salió de la mansión presiden·
cía!.
La concurrencia pasaba de cinco mil pecsonas de todas las clases sociales.
Durante los tres días que estuvo en la capj]]a ardiente, hiciéronle guardia de honor los miembros del Poder
Ejecutivo, Legislativo y Judicial y la Escuela Politécnica.
Durante este lapso desfilaron por la estancia mortuori~- más de treinta mil almas para ver por última vez al
brioso paladín de la democracia y al ilustre repúblico ya
sin vida, entre una montaña de coronas, crespones ne·
gros y el chisporrotear de los cirios.
Después fué trasladado el cadáver del eminente extin·
to a la Catedral, y previas las religiosas ceremonias se
inició el desfile rumbo al Panteón Naci.onal- eran las II
a. m.-en medio de compacta muchedumbre.
Las calles por donde iba a pasar la •procesión fúnebre
estaban plenas de gente de todas las categorías sociales.
Las azoteas de ·,a casa parecían hormigueros humanos y el féretro, nos hacíamos la ilusión que ib"- nave·
gando en un mar de cabezas.

Capitán Robert Falcon Scott, explorador del Polo
Sur que ha muerto en la expedición.

~-

les todo el peso de la ley para desagravio de la colectividad honrada.
Aunq1:1e el doctor Belisario C. Suárez no es una palom1ta s10 hiel y su nombre se iergue muy alto entre los
hombres malvados y crueles, la declaración primera que
hizo el asesino M ulatillo, en la. cual aureola al doctor
Suárez, es inexacta.
C . F.

El Presidente de la República del Perú recibiendo la protesta del nuevo Ministro del Interior M. Mon:ez.

,

.

Calcúlase que la concurrencia pasaba de cuarenta mil
almas.
De los departamentos d~ la República llegaron a la
capital millares de personas.
La pompll: y suntuosidad que revistieron los funerales
no admite pa.rale'o en la historia centroamericana en ac·
tos análogos.
En los templos católicos las campanas tañían triste y
dolorosamente; las bandas militares, precedidas por la
de los altos poderes, hendían la pesada atmósfera con
sus raudales de notas fúnebres; el ronco tronar' de los
cañones rasgaba los aires para ir a repercutir sus doloridos retumbos en nuestras gallardas y reverdecidas
montañas.
Aquel acto fué la exp)osión más viva y más sublime
de protesta y dolor profundo por el nefando atentado
que cortó el hilo de la existencia de una de las figuras
más conspicuas de la América del Centro.
El orden del cortejo fué el siguiente: Gabinete de Es· tado, Estado Mayor y Escuela Politécnica, Presidente
del Poder Legislativo, Presidente del Poder Judicial,
Cuerpo diplomático, Asamblea Nacional, Magistrados,

Cuerpo Consular, Gobernación Departamental, Municipalidad, Contaduría Mayor, Universidad ::,;Jacional, Colegios, Escuelas Públicas, Delegaciones Municipales,
Departamentales, a ltos empleados públicos, cvrporaciones y particulares.
Pronunciaron oraciones fúnebres el doctor Manuel
Castro Ramírez, ministro de Relaciones Exteriores, a
nombre del Poder Ejecutivo, el diputado don Carlos Ja-,:ier Guerrero, a nombre del Congreso Nacional, el doc·
tor Cayetano Ochoa, en representación de la Corte Su·
prema de Justicia; el doctor Víctor Jerez, en representación de la Universidad Nacional, y don Emilio Aragón,
a nombre del Estado Mayor Presidencial.
Después hicieron uso de la palabra en el Panteón Nacional de Hombres Ilustres, muchas personas en carácter particular.
Todo el país está de riguroso luto. Los teatros continúan cerrados y toda clase de diversiones públicas; la
bandera nacional permanecerá a media asta durante nueve días, el Ejército guardará luto dura!lte treinta días.
Los gobiernos de Costa Rica, Nicaragua y Hoodnras,
declararon duelo nacional en sus respectivos países du-

Los Jóvenes Turcos protestando contra los excesos de la dictadura de la Sublime Puerta.

Como e l opaco, impenetrable velo
De la lóbrega noche, en un instante
Corta fugaz, iluminando el cielo,
Con gran fulgor un bólido radiante.
Tu nombre así al oír. dulce Maria,
Pues su excelsa virtud a tanto alcanza;
Ráfagas dando del color del día
Cruza por el Infierno la E speranza:
Yaute la luz que esplende y se derrama
Y un momento a su faz apena s brilla,
Absorto: " ¡Salve!" ~atanás exclama
Depone el cetro y dobla la rodilla.'
FELIPE TIJERA.

�Gaité

Lyrique.-Reprise de "La
bour Majour"

Fille du Tam-

La celebrada ópera cómica del inolvidable Jacques
Offenbach, ha vuelto a París con la misma frescura, co·
mo si no hubiera pasado el tiempo, como si las modernas corrientes musicales, nada influyeran en los gustos
del público.
Y al mismo tiempo que se veía la vieja obra en la
"Gaité Lyrique" en la Opera Cómica, subían al escenario "Los Cuentos de Hoffmann" y "La Bella Elena" y
"La Gran Duquesa" y casi todo el repertorio de mediados del siglo pasado.
¿Que si acudió público? dirán los lectores Ya lo c reo
que sí; y tanto más cuanto que la ''mise.en scene''. fué
magnífica, como si se tratara de un estreno; y la . 1nter·
prelación deliciosa, por Mlle. Favart, estrella bnllante
para esta clase de obras, por Mme. Zelie V\leil cuya gracia es proverbial hasta en los bulevares, y por otros ar·
listas de no menos fama, cuyos retratos publicamos.

THEATHE HEJANE.- " ALSACE"

Los celebrados autores· G«ston Leroux y Lucien Camille han escrito una obra que con el título de "Alsace'
se rep,resentó con éxito últimamente en el
lujoso teatro Réjaoe de París.
• Juana Orbay v uelve de Alsacia después
de cinco años de destierr•&gt; y de haber cantado ella y su marido la "Marsellesa" a voz
e n grito.
El hijo de ambos, "Jac&lt;!jues" seha casado
con una alemana, Margarita. Schwartz, y
no es feliz ni mucho menos por la dife rencia de la raza, po r los prejuicios histó ricos,
por esas razones de patriotismo que a veces
amargan la intimidad de la vida conyugal.
También hay un abismo entre la suegra
y la nuera, por idénticas causas, dando motivo a varios incidentes trágicos.
La lucha del joven que por una parte se
siente francés, y por la otra su corazón se
inclina a una mujer alemana, es un estud io

M. Joseph Leroux (Herr Profesor). M. Gorby (Schwartz)

Mr. Gilly, "Griolet."

M. Féraud de St·Pol (Monthabor). Mlle Edmée
Favart (Stella) e t Mme. Zélie Weil
(Duchesse della Volta). M . Víctor
Henry (Duc del!a Volta).

muy bien hecho y de honda
filosofía.
En el segundo acto los re·
c ién casados han ido a vivir
a la ciudad de Margarita, y
aparecen bastantes tipos parientes de la familia a lemana,
como el pretensioso capitán
Karl, que a menudo hace alusiones al esporn de la joven
sobre política francesa, molestándo lo con ese motivo.
En este acto hay una escena emocionante: un viejo servidor alsaciano, ha facilitado
la huida de un joven soldado
francés, que ha pasado la
frontera s in permiso, siendo
maltratado brutalmente por
dos policías, y el agredido
pronuncia aquella frase atribuída a Cambrooe, lo cual pareció al público y la crítica
un poco fuerte, traer a colación semejante palabra, sin
que fueran las circunstancias
las misma!', puesto q ue no se
trataba de la pérdida de un
batallón.
La guerra ha estallado¿qué
Mlle. Diris. (Mariette.) hará "Jacques"?
Su mujer le dice, eres alemán por mi ; su madre,
eres francés por nacimiento y por mi ca r iño.
Al principio duda , pero finalmente grita: ¡Viva
F rancia! .... va a las barricadas, lucha con denuedo,
y muere en brazos de su madre que exclama: ¡Al fin
eres mío por completo; venid alemanes a quitármP-lo! ..... .
Se trata, por tanto, de una obra patriótica, parecida a otras muchas ya ,ooocidas en París, como "La
Llama," " Corazón de Francesa" y la misma de Maur icio Barrés titulada "Colette B audoche," lo cual no
ha impedido q ue el público se baya entusiasmado
. tanto más que la propiedad escénica ha sido mucha
y la interpretación admirable por parte de artistas
tan conocidos como la Réjane, la Maure!, la Mill er
y Gory, Leroux, y Dalleun.
Los caracteres e n general están hechos de mano
maestra, y hasta los personajes secundarios son fotografías de tipos alsacianos en los tiempos de la guerra franco-alemana.
Hay, pues, dentro de la inteosidad dramática, algunos toques de fina ironía y de sar casmo que el públirn no ha visto con de,agrado, contribuyendo es·
to último bastante al éxito de la obra.

A propósito de nada-en un golpe de cartas,-se le puso
a la puerta. Sin embargo, él no era exigente, fuera de
su partida de cartas de seis a siete no pedía nada Se
alejó discretamente, y con él desapar ecieron los billetes
de mil francos. Eso no impvrtó a Nelly, puesto que
amaba.
Sin disminuir nada de sus gastos, vendió sus tra jes
• uno después de otro y vivió a l día como todas o la mayoría de las mujeres galantes.
Por fin se representó la "Noche de Estrellas" en el
teatro francés.
¡Aun se recuerda el triunfo! El público de las primeras representaciones, en su mayoría hecho de viejos, lloró de ternura. Esto les r efrescaba y les hacía bien. El
idilio fué pa ra ellos como la to.za de leche que los trasnochadores van a buscar a los barrios después de una
opípara cena en el mejor restaurant.
Desde el día siguiente de la rs!presentación el nombre
de Juan Delhy fué a hacer el viaje de los periódicos, es
( CONTINÚA)
decir, de todo el mundo, glorificado. Con la cara aun
polvosa por las cariñosas felicitaciones de sus intérpreDe ningún modo se hubiera atre,·ido a ordenarlo., tes, fué asaltado por Beer, el editor judío, q uien le comNunca h ubiera dicho a Juan : "Termina con tu Mariet- pró en e l acto el manuscrito y le puso en la mano cinco
ta." Sin embargo, si él hubiera venido a decirle: " He
mil francos.
terminado," se hubiera a rrojado a su cuello loca de enEn la primera representación, en e l palco de M. Catusiasmo. Pero él no lo decía, y entonces se p reguntaba duc, Nelly Robio lloró de alegría y rompió su abanico
si no sentiría por e lla más que un gusto brutal y pasa- a fue r za de aplaudir y, en el fondo de la platea conce·
jero.
dida al autor, Marietta se desvaneció de emoción en los
Marietta también era digna de compasión. Cada día brazos de una compañera de taller que ib~ con ella.
que pasaba, Juan se volvía más huraño e indiferente.
H ay que desconfiar de la felicidad. Hace mejores a
Cuando ella se quejaba, él tenía siempre la disculpa de
los buenos, pero es peligrosa para los egoístas, y el homsus ocupaciones, pues iba todas las tardes a la Comedia- bre del éxito c ree que le está permitido todo.
Francesa a dirigir los ensayos de su obra. Pero la chiEl día siguiente, a la hora de su tardío despertar, en
quilla no se equivocaba. Advertida por su instinto, se- su mansarda de la calle de Saint Michel, Juan recibió
guro como el de todas las mujeres que sienten disminui- de parte de Nelly Robin, una carta embriagadora y un
do e l cariño para ellas, se a larm¡.ba por cualquier movi·
paquete de periódicos humeantes de gloria. Era célebre,
miento brusco o cualquier palabra dicha en tono de voz
amado. Todo a la vez. ¡No! Porque no tenía a Nelly.
poco acostumbrado, y su corazón temblaba diariamente
Había un solo obstáculo: Marietta. Vió entonces los bien espera de algún acontecimiento extraordinario o al- lletes de banco que le había dado la víspera Beer, y
guna catástrofe.
que, a l llegar a su casa, había arrojado sobre la mesa.
Juan sufría también. Constantemente espiando a Ne¡Dinero! ¿No es con dinero como se rompen generallly, con todas las torturas de Tántalo, vivía con los sen·
mente las relaciones de los jóvenes enamorados del batidos irritados, y, luego que veía a Marietta, era presa
rrio latino? Cinco mil francos eran una fortuna para
de un terrible sentimiento de lasitud y de compasión,
una pobre obrera. una base para establecerse, casi una
pues, sin resolverse a ello de una manera definitiva,
dote, quizás el origen de una grao fortuna. Y pa ra él
pensaba siempre en separarse de ella y se asustaba de esto significaba su rescase, su libertad. Después de todo
antemano de su cobardía y de su ingratitud.
no se le podía acusar de haber seducido a una virgen.
Todos eran desgraciados. Sí. H asta el duque de E yMarietta no le había concedido más que dos años de su
lau cuya aristocrática y fastidiosa persona tenía ahora el
vida, lo cual estaba perfectamente pagado con cinco mil
don de exasperar a Nelly en grado sumo, y quien no
francos.
comprendía nada de las impaciencias de su amante ni
¡Y pensar que Juan Delhy no e ra un malvado! Todade los graves e rrores que cometía a cada momento en el
vía la víspera, en medio de la embriaguez del triunfo,
juego de cartas.
había abrazado a su póbre_ amiga que le esperaba tímiEl pobre duque fué, la primera víctima de la situación. damente por la salida de los artistas! ... . .. Pero un deseo irresistible le cegaba. ¡Oh sequedad y dureza del
corazón humano!
Marietta había de venir a verle a la mayor brevedad
seguramente; quizás aquella misma mañana.
Se vistió a gran prisa, escribió la carta de adiós. Pedía a Marietta que le perdonara, pero ya no la amaba.
De ese día en adelante la vida sería para los dos un sufrimiento. Y, para ofrecerle el dinero, el hombre de letras halló una frase halagadora, casi tierna.
Colocó sobre la mesa, en sitio bien visible, la carta y
el dinero, salió, y al pasar dijo al portero que si venía
la señorita Marietta le dijera que arriba había algo para
ella; saltó a un coche de alquiler y se hizo conducir a
la casa de Nelly.
H acía algunos días qua ella no trabajaba en el Vaudeville, donde acababa de terminar su contrato. Algunos meses a ntes rehusó renovarlo en vista de algunas
ofertas ventajosas para ir a Rusia.
Después había aparecido Juan, y no quería separarse
de él: la víspera todavía, había admirado al agente teatral que insistía, sin comprender la obstinación de una
actriz que se niega a ir al país de los rublos.
- iHecho! dijo Juan al arrojarse entre los brazos de
la a rtista. Todo ha terminado.
Nelly se arro¡ó a su cuello desde luego que le vió entrar.
El relató, con espantosa alegría de egoísta, la acción
baja que acababa de cometer.
Nelly, hija del dinero, a pesar de todo, lo admiró, se
sintió orgullosa y conmovida al mismo tiempo de que
hubiera sacrificado sin vacilar, por ella, los primeros
puñados de dinero que la fortuna había puesto en sus
manos.
- tYo también soy libre! contestó abandonándose sobre su hombro, soy tuya, me entrego para toda la vida!. ... Este lujo que me rodea we caµsa horror, , . , Eres

altivo y tienes razón de serlo, ... Bueno, tranquilízate. ..
He vivido hasta ahora sin darme cuenta: de nada; hace
quince días que despedí al duque, quien iba a pagar
mis deudas . .. . .. Pues bien, muebles, cuadros, espejos,
todo lo dejo a mis acreedores ...... Y tú tendrás una
compañera tan pobre como tú ...... Diga usted, señor,
¿amará usted a su amiga en traje de griseta? Ba! no hace mucho tiempo todavía de q ue cosía mi ropa yo misma y me preparaba la comida .... Abandonaré el teatro,
¿quiéres? Tú has de ser muy celoso y no estarías contento si permaneciera en las tablas .... No, yo quiero
ser tu administradora, y ya verás como no lo hago tau
mal; te prodigaré toda clase de cuidados mientras que
tú escribes tus lindas obras ...... Ahora vas a ganarte
la vida apenas. No serás rico ...... Los poetas no hacen
fortuna. Pero yo seré razonable ...... Vaya! todavía nos
quedará algo para hacer algunos disparates. Pronto tendrás que pagarme mi primera joya .... broqueles de a
diez sueldos como los que me causaban tanta envidia en
casa del mercillero de la calle Menilmootant cuando
era chiquilla .... Oh! Juan mío, cuanto te quiero ....
El la estrechó ardientemente.
-No, dijo ella, no quiero que empecemos aquí nues·
tro idilio. Aquí todo me recuerda mi pasado, todo me
disgusta . .. , QJ:, ! perdóname, no te había conocido, no
sabía lo que es amar .... No, esta noche iré a tu casa, en
ese tugurio en el que has vivido tus miserias. Iré para
no salir más de allí, y no quiero llevar más que la ropa
que tenga puesta .... ¿Quiéres? .... Ahora ve a tus negocios .. ,. E s necesario que te aparezcas por el teatro, que

Arrojó al fuego
des gracias a todo el mundo, a tus intérpr etes, a los periodistas que acaban de titularte g ran poeta, hay que tenerlos contentos, yo conozco eso ... . Mientras tanto, yo
voy a liquidar todo esto; no necesitaré mucho tiempo.
No conservaré siquiera los pocos luisee: que llevo en mi
bolsa de mano .... No faltan desperdicios para los pobres ...... Espérame esta tarde a las seis, y para comenzar nuestra vida común, iremos a comer a l figón con los
cocheros; allá a donde conociste al buen Saint· Firmin .... Quiero compartir un poco contigo tu grao miser ia!. .. .
Juan partió embriagado por el orgullo de haber insp~rado tan gran cariño, provocado tao grandes sacrificios.
Nelly, luego que quedó sola, se puso a destruir hasta
donde le fuera posible, todos los recuerdos de su vida
galante, tomó de una gaveta algunos paquetes de cartas
y los arrojó al fuego.
Los miraba arder, e iba a llamar a su camarera para
comunicarle su resolución, cuando entró ella y dijo:
--1 Pudiera la señora recibir a una obrera de casa de
la modista? .... Está abajo y trae el sombrerito que mandó hacer la señora hace ocho días.
-Hazla subir, respondió maquinalmente Nelly.
Mientras que subía: la modista, pensó:
"Un sombrero de cinco luises! Seguramente que no
llevaré ya muchos de estos, y este mismo tendrán que
pagarlo los embargadores después del remate .... Bah!
me lo pondré esta tarde para ir a la casa de Juan."
La obrera entró con su caja.
-Vamos a ver, dijo Nelly.
Se colocó delante de su espejo, ajustó sobre su cabeza e l coqueto sombrerito y, solamente entonces, se fijó
en la cara de la obrera, reflejada en el cristal.
(CONTINUARA.)

�Voy a hablaros hoy, lectoras mías, de los elegantes atavíos que la Moda llama "d'aprés 1Didi," o seán trajes
para salir en la tarde a paseo, espectáculos o visitas de ·
cumplimiento. Estas bonitas "toilettes," que requieren
una distinción especial, pueden servir también para almuerzos, conciertos en la tarde, reuniones de cierta confianza, y otros muchos actos de la vida social.
Los modeh ,s europeos nos muestran a este respecto
una gran variedad de creaciones. Algunos de ellos son
simplemente, elegantes "tailleurs" de seda, hechos en colores discretos como gris acero. amaranto, café arena, y
heliotropo obscuro. Estos trajes sastre se llevan con grande éxito en las citadas ocasiones, y para acompañarlos
debidamente se usan unas lindas blusas de encaje blanco, sobre el cual se coloca una audaz transparencia de
tul negro, ya sea cubierta toda la blusa o nada más parte de alla; por ejemplo; el canesú es de encaje blanco
como sirviendo de escote, y todo lo restan.te de la blusa
está cubierto· por el grueso tul negro. Las mangas son
de encaje blanco y el tul los vela discretamente, dejando ver en las orillas volantes de encaje, lo cual es en
extremo "chic.'' Al borde del escote se coloca casi siempre, un galón de aspecto vistoso, como son los de pequeños ' cabochons" de azabache, o los de estilo oriental, griego o romano. Estos galones son muy bellos: algunos se componen de franjas de perlas, combinadas con
diminutas medallas de plata antigua; otros semejan pedrería de diferentes colores: turquesas y rubíes; esmeraldas y topacios; en fin, toda una riqt1eza de estilos
y de matices se ostenta en la confección de dichos
adornos.
Para compleiar estos elegantes trajes de tarde, también se usan mucho unas vestes de encaje, las cuales
son cortas por la espalda, pues sólo llegan a la cintura y
por los lados bajan en punta, prolongánc1ose bastante.

El encaje preferido para estas vestes es el _ingles o el d_e
guipure, pero hay muchas clases de encaies que se utilizan a este propósito.
En las "toilettes" de terciepelo o de satín, el corsé se
hace, por regla general, en muselina d~ ~eda, con ado~nos iguales a los que lleve la falda. Inuhl p._i.rece decir
a mis lectoras, que estos trajes son más propios para espectáculos que para visitas o paseos en la tarde,
Las camisolas o "guimpes" se hacen lisas, en tul muy
fino y sin ningún pliegue ni guarnición ; lo más elegante
en estas camisol«s de actualidad es la sobria sencillez
con que se confeccionan. Casi todas son bastante escotadas al derredor del cuello, y, por tanto, los grandes y
severo! cuellos altos; esos que suben rectos sobre la nuca· hasta más arriba del nacimiento del cuello, se les
va ' dejando en olvido de la Moda, y damas distinguidas
no gustan de ellas.
Y si tales escotes, aunque sean reducidos, se usan para los trajes de la tarde, sobre todo si se asiste al teatro,
¿qué decir de los suntuosos atavíos de noche? En las últimas revistas europeas hemos visto que los modelos para los vestidos de teatro, todos se hacen con escote, no
sólo cuando se ocupe un Jugar preferente en palcos, plateas o patio, sino también para presentarse en algunas
localidades altas.
.
Estas magníficas "toilettes" se completan con lujosas
ech~rpes de piel, de tul bordddo, de gasa entretejida con
hilo de oro o plata, cubierta por exquisitas aplicaciones
de bordados h.-cbos con perlas, lentejuelas y tubillos de
cristal. No debemos olvidar al referirnos a estos trajes
y a sus hermosos accesorios, el papel tdn importante que
desempeñan sobre el particular los "tocados" que adornan los cabellos, pues si no hablásemos de esta nota de
elegancia, sería tanto como suprimir uno de los detalles
más lindos q ue la Moda actual nos ofrece. Se usan mn-

chas clases de "tocados;" unos son como diademas en las
cuales se coloca, por un lado, atrevidos y elegantes "a ig rettes." Otros semejan un gra cioso bonete de redecillas
de oro o plata, combinados con perlas, medallas exóticas y pedrería de estilo egipcio, romano y oriental. También se llevan anchos "bandeaux," ya sean de listón o .
terciopelo, adecuados al color del traje.
En este capítulo, lectoras mías, se necesita tener una
discreta elección, pues de ella depende que el éxito de
la '·toilette" sea completo o deje de serlo. Hay que tener
en cuenta un sinnúmero de finos detalles, como son: el
color de la tez y de los cabellos; el matiz del traje, y hasta la edad, estatura y aspecto de la dama que va a llevar
el citado accesorio, porque todo este análisis, al parecer insignificante, es de suma importancia para la belleza del
conjunto.
En otra ocasión trataremos de los " tocados" con mayor amplitud, y os diré, lectoras mías, cuáles convienen
a las rubias, cuáles a las more nas o de cabellos castaños,
haciendo la debida apreciación que el buen gusto exige,
sin olvidar ninguna de las reglas establecidas a ese respecto por su Majestad la Moda, cuya soberanía es absoluta e indiscutible.
MARGARITA.

f

I
I

/

I

La educación y la cultura de la mujer elegante
Esta exquisita elegancia, y delicade za no es innata en
las personas, y una g ran parte de ella se adquiere por
la educación y la cultura.

\

..
Tres originales sombreros muy propios para el principio de la P rimavera

mejor timbre de glor ia en el de trabajadoras y hacendo
sas.
L a mujer ae hoy
quiere serlo todo,
abar ca una esfera
más amplia y está
en posesión de todas
sus atr ibuciones.
La ociosidad obligada, a
que estuvo en machas cosas
sujeta, se reemplaza por la
actividad, y en los momentos
de soledad o descanso se e ntretiene en a lguna labor o arte agradable alternado con el
impr escindible estudio que
continnamente necesita cultivar.
Hay personas que pasado
un cierto tiempo de preparación, se creen saber y abandonan los estudios, pensando
que de ese modo pueden elabora r mejor su propio pensamiento y ser más or iginales;
pe ro al poco tiempo e l cír culo de sus ideas se estrecha, se
agota y en las que exponen
existe algo de anticuado, y
hasta llegan a coincidir con
teorías q ue desconocen, creyéndose se r originales en su
inconsciente repetición.
Las personas que estudian
siempre, por el contr ario, ven
ensancharse el círculo de sus
ideas, abrírseles muchos horizontes ; tienen mayor suma de

L a educación es lo princ ipal, puesto q ue es la que
dirige el sentimiento hacia
la belleza y e l bieri, inclinándonos a obrar correctamente de un modo natural, y la cultura sabe darnos los matices dulces y
necesarios para avalorar
la condncta y saber hacernos agradables.
Del mismo modo q ue se
cuida el cuerpo, adornándolo con todos los a de la ntos de la moda yde la fantasía, hay que seguir el
consejo del sabio ~riego y
adorna r cada día e l espíritu con algún conocimiento o bondad n ueva, que
viene a aumentar la gra cia,
Comunmente se cae e n
el e r ror de c r eer que la
educación de la muje r elegante ha de ser más frí vela qu e sólida.
Durante mucho tiempo
se ha tenido por "una señor ita bien educada" a la
que sabía saludar, baila r,
Traje para paseo estilo fin de estación.-E!egante tocado para señorita o señora joven propio para coescribir con pocas faltas
mida o recepció n. -Toilette estilo sastre para calle o campo.
de or tografía, tocar uu poco el pian.o y hablar un poco el francés. L as labores y
a ntaño, no podría seguir hoy un diálogo de los acostummateriales para elaborar sus pensarr..ientos y saben huir
los trabajos de aguja se c reían impropios de e llas; apebra dos en los salones modernos, respecto a ciencia, ar- de las imitacones par a vestir con galas n uevas sus franas se toleraba a lguna labor de .tguja de adorno, yse hutes, política, moral, etc , que antes eran tema de conver- ses y sus ideas.
b ieran avergonzado de ocupa rse en la cocina o la lim- sación de hombres o de d iscusión en las academias, y
No q uiere esto decir que todas las mujeres se dedipieza de la casa.
hoy se generalizan entre todos.
quen a estudios sistemáticos, para los que suelen estar
Por fortuna, han sobrevenido, con e l buen juicio, la
Pero a l mismo tiempo que la necesidad de cultura es
pocJ preparadas o faltas de tiempo.
reacción saludable, y hoy la educación de la elegante
mayor , la razón, más desenvuelta, encauza mejor las faSi alguna mujer de disposiciones extraordinarias se
no consiste en la instrucción frívola y en las apariencultades, y la m ujer no se avergüenza de su misión de
dedica a la especialidad de una carrera o un arte, el escias deslumbradoras, sino que se busca la solidez de los
madre y dir ectora de la casa, sino q ue armoniza estas
tudio se impone para ella en la misma forma que para
conocimientos, para'. hacer- un buen papel en la societareas con su elegaocia y sus distracciones, de un mode
sus compañeros del otro sexo, pero sin abandonar por
sencillo y natural, sin ocultarlo y sin hacer alarde de
eso su graciosa feminilidad y los cuidados propios del
dad.
Una mujer frívola, de las buenas conversadoras de
ello, como sucedía a nuestras abuelas, que cifraban su sexo femenino.

�RAL
AMA .
ll~A OPINION
MARI MORENA: Es indudable que el rojo es un color
apropiado para hacer resaltar la belleza de una mujer
morena, pero siempre que ésta sea sonrosada, pues de lo
contrario, en vez de favorecerla, hará más obscuro el
matiz de su rostro; ¿ no lo cree usted asi 1
Ya que me distingue al consúltarme sobre el particular, no vacilo en indicar le que e lija su atavío para asistir a esa reunión, en un tono suave como el azul pálido,
el rosa o e l blanco marfil. También sería conveniente,
si desea usted preferir un color fuerte, el rosa antiguo
o el rosa coral. Y en cuanto al calzado, si la reunión es
de etiqÚeta, es más elegante si se lleva del mismo color
del atavío; solo que la fiesta sea de relativa confianza,
pueden usarse zapatos de piel o de ante, en colores obscuros. Los guantes deben ser blancos, de cabritilla o piel
de Suecia. El tocado es un verdadero problema, del
cual hacen poco caso aún las damas de buen gusto, pues
no se nola que lo elijan con el cuidado y la atención
que tan importante asunto merece.
Varias lectorás me han suplicado desde hace tiempo
que hable yo a ese respecto, y asi lo haré muy pronto,
más por ahora sólo doy a usted reglas generales, a las
cuales puede atenerse para escoger su tocado. Si es alta
y delgada no use largos "aigrettes" que aumenten demasiado su estatura; si es baja y gruesa no acepte los voluminosos "pompones" de plumas, sino los citados "aigrettes." En el caso de que sea pequeña y delgada, lleve una diadema angosta, luminosa y discreta, a fin de
no poner de relieve, por medio de toques llamativos en
su "toilette," la atención de los espectadores de intuición artística, pues aunque los señores no comprenden en
detalle las leyes de la moda, sí las aprecian en su conjunto, y si usted desea, como me dice, causar buena impresión en la fiesta ya dicha, es preciso que no omita
ninguno de esos detalles tan importailles para el fel iz
resultado de un atavío.
Creo que he procurado complacer sus indicaciones,
dándole minuciosos consejos sobre sus preguntas a propósitos del referido asunto, y espero que sus deseos estarán satisfechos.
PIANO MUDO
MIMÍ: Su carta me ha causado sinceraa:egría, porque
veo el éxito inmediato y venturoso que ha obtenido usted con e l silencio de su piano.
Ya no hay la menor duda, querida amiga; su vecino
la quiere y desea tratarla personalmente, pues de otro
modo no se habría decidido a interrogar a la sirviente

sobre la salud de usted, infor ~ándose, preocupado, por
la causa que ha hecho callar ese piano en donde él encontraba poéticas respuestas a sus declaraciones amoro- •
sas y musicales.
Después ...... un ramo de flores, depositado en el dintel de la puerta de "Mimí;" los paseos frecuentes por la
pieza, que indican la nerviosidad del inquieto vecino; el
oportuno silencio de su piano, como si quisiera decir de
esa manera que sólo tocaba por complacer a usted; en
fin, todos los detalles indican, como ya le manifiesto.
que el vecino la ama y pronto recibirá "Mimí" la declaración definitiva, con la cual sueña todas las noches.
En cuanto a su conducta actual creo que no debe modificarla: siga esperando las sorpresas del futuro, pues
cuando un hombre está "realmente" enamorado, no hay
más que dejarlo avanzar; él llegará, no lo dude usted ni
por un momento.
En tales casos la mujer no tiene otra cosa que hacer,
sino es observar, tranquila y afectuosa en apariencia,
el natural desenvolvimi.-nto de los hechos.
Así es que continúe por el mismo camino y sin duda
alguna la situación se resolverá en breve plazo, pero no
cambie usted de actitud, pues todo lo ganado se perdería.

popular tiene mucha ironía pero poca verdad. El citado cantar dice así:
Cuando el amor agoniza,
Dale una toma de celos;
Si ves que no se reanima,
Avisa al sepulturero.
·
Por desgracia en tales casos es preciso avis&lt;!r al sepulturero, porque esa prueba sólo sirve, a mi entender
para certificar "que el muerto está bien muerto " com~
dE:cia 1;1n ing~?uo_c:i-m~~sino. Cuando el amor ~goniza,
m1 ~sttmada Afügu:l¡a. hay que sepultarlo tierna, silenciosa y devotamente en el fondo del corazón. Acaso
allí_. con ~sa potencia irresistible de la vida, siempre
activa y s iempre fecunda, de esos tristes despojos brotará una nueva existencia sentimental, de donde surgirá

EL ODOL ACTUA SEGUN UN PRINCIPIO COMPLETAMENTE NUEVO PARA UN DENTIFRICO
Su acción, cuya eficacia se ha probado, reposa sobre todo en la propiedad particular del Odol de penetrar en los dientes huecos y dejarse
absorver por las mucosas de las encías que de cierto modo quedan impregnadas de .@l.
Es de comprenderse la importancia enorme de esta acción sin precedente. Mientras que los dentífricos, generalmente usados hasta hoy,
no pueden actuar sino durante el tiempo muy corto de la limpieza de
los dientes, el Odol impregna las mucosas de la bocá los dientes
huecos con sus elementos antisépticos y continúa todavía ejerciendo
. sus efectos saludables durante horas enteras.
De este modo se obtiene una acción antiséptica prolongada por
lo cual la dentadura, hasta en sus pliegues más finos, es librada de to dos los gérmenes de fermentación y putrefacción, que destruyen los
dientes.
Ningún otro dentífrico posee esta cualidad preciosa, ni aun de un
modo aproximado.

)

MODELO
E UGENIA: Doy a usted el modelo que desea para confeccionar un fleco, hecho de "macramé," el cual podrá
colocar a la orilla de las toallas que necesita regalar a
su amiga, en el día de su santo.
También tengo el gusto de ofrecerle el modelo de traje para primera comunión.
Es de muselina "princesa," adornado con grupos de
alforzas.

Pero e l señor Thomas Spencer Jerome, ejemplar, abstinente y laboriosa. Cuando la memoria de Tiberio, y al efecto ha da·
Las BOdas en MarrUeCOS agen~e
consul_ar de los Estados Unidos en fué a vivir a Capri, contaba muy cerca los do una serie de conferencias en la EscueCapn. ha temdo sus dudas respecto a la setenta años; ahora bien, no parece proba-

PARA LA TEZ
RosAJ..1NDA: Use usted la siguiente fórmula y conseguirá lo que prdende. Se mez&lt;;:la _una cucharada d,e
agua de Colonia, con otra de ghcenna neutra;_ despues
se le añade el jugo de un limón, y se agitan bien estas
substancias, basta que forman un líquido transparente.
Luego se moja en él la piel del rostro y de las manos,
secándolas después con un lienzo sumamente fino.
UTILIDAD DE LOS CELOS
AFLIGIDA: No es posible, querida señorita, dar. a usted una respuesta que vaya de acuerdo con s?s tristes y
vacilantes esperanzas. Deseo, ante ~od?, se_r s10cera con
quien asi se confía a mis modestas 10dicac1ones.
.
Los celos nunca son útiles ni oportunos para reammar
un amor que se extingue; de modo que el cantarcillo

una dicha inesperada. ¿ Acaso no brotan flores de las
tumbas, en las cuales descansan los desaparecidos/
MARGARITA.
SOPA DE MENUDILLOS DE AVES
Divídense en pequeños trozos los menudillos, poniéndolos a cocer en agua con cebollas cortadas en ruedas
_y trocitos de tocino. Se machacan en el almirez garbanzos del cocido, pasándolos al caldo que servirá para la
sopa.
Cuando ya está e l caldo en la sopera se le agregan
los menudillos ya cocidos, procurando no echar la cebolla, y se les añade un poco _d e vino de Jerez y unos
pedacitos de pan, después de fritos en manteca·de vaca.

Extrañas y curiosas costumbres las de
estos pueblos que ni por ei contacto con
otras costumbres y de otra civilización
abandooan su antigua y raras costumbres.
En Marruecos, por ejemplo el µaís tao
discutido por algunas potencias Europeas
existen algunas costumbres que no se hao
modificado en nada por el contacto con los
europeos. Las mujeres de Marruecos se casan ordinariamente cuando llegan a los 14
años de edad.
Una esposa cuesta al marido desde 500
basta 5 ooo francos. En algunas tribus el
esposo llega a poseer a la esposa fingiendo
un robo de la misma, o sea llegáudose a la
casa del suegro y llevándose consigo a la
esposa, sobre un caballo ricamente adornado y escoltado por cierto número de jinetes.
En otros puntos es costumbre que la esposa sea llevada a la casa del marido por
algunos hombres armados que la presentan
a él.
La ceremonia matrimonial se desarrolla
de este modo. Sin que la joven lo sepa el
pretendiente a su mano se llega a &lt;!onde
está el padre de la joven y la pide en matrimonio, y si la contesta es afirmativa el
Kadí escribe el acta de matrimonio cuya
firma es precedida por las palabras testua·
les que pronuncian respectivamente el novio y el suegco.
- "Yo te cuento la suma convenida para
comprar a tu hija."
- "Toma a mi hija, te la doy por esposa."
El matrimonio iieoe entonces lugar y el
día siguiente hay un gran baoquet" cuya
importancia depende de los medios de los
novios, mientras hay casi siempre baile y
fuegos artificiales.

,.Un Emperador Calumniado
No se trata ae ningún emperador vivo,
como por ejemplo Francisco José o Guillermo U, sino de colega que vivió muchos
años ha.
Todos hemos oído hablar del emperador
Tiberio y de la vida disoluta que llevaba
en Capri. Es una historia aceptada por buena y trasmitida de generación en g-eneración.

veracidad de cuanto se atribuye a Tiberio,
Y ha dedicad~ sus ~cios_. que al parecer son
muchos, ? la 10vestigac1ón de ese punto de
la historia romana. Ha estudiado concienz~dall?ente cuanto se refiere a la vida de
Tiberio._
.
.
Los_ historiado~es admiten que antes de
su retiro a Capn, había llevado una vida

ble que un hombre que ha llevado setenta
años una existencia morigerada y dedicada
a grandes empresas, pueda y quiera cambiar en un momento de vida, convirtiéndese en juguete de los mayores extravíos.
El _Cónsul Americano, contrariando las
formidables acusaciones de Cornelio Tacito y de Suetonio, ha querido reivindicar

la Americana de Estudios clásicos, establecida en Roma.
Las autoridades de Capri hao felicitado
por sus reinvindicadores estudios a Mr.
Thomas Spencer, y se proponen colocar
una lápida en la -cual serán estas palabras
del calumniado Emperador: "Pido a! género humano que, cuando yo ya no exista,
haga justicia a mi memoria."

�'
EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

sual el señor Maggior Des B laoches, embajador de Italia en Wáshiogtoo, habién·
.
.
.
dose apresurado a pu blicarlo en la prensa
H ace tiempo que un médico de barco americana. He aquí cómo se verificó el
publicó en cierta revista profesional todos hallazgo:
las remedios preconizados durante un año
En uno de los numerosos viajes efectua1
"ód"
t
·
... f r
por ..ºs pen 1cos ex rao¡eros co~o ID a 1· dos por el diplomático de refe~eocia, enble:; para curar el mareo; el numero de fermó éste del mareo hasta al punto de
dichos remedios ascendía a 126, todos ellos preguntarse sipo Jría llegar vivo al puerto
a cual más complicados y engorrosos. Lo de destino. Eotreaogustiasybascasarrojóse
d I
t
·
,
.
peor e _caro no era es o, SIDO _q ue, segu~ de la litera, y casi á rastras se dirigió a un
observación personal del susodicho méd1· espejo, sin d uda con objeto de ver la fisoco, ninguno de los sistemas curativos del nomía que presentaba un representante de
mareo servía para maldita la cosa.
Italia en el estado en que él se hallaba.
Ahora, no o b sao
t t e, parece que va d e
E l efecto de aquella contemplación fué
v~ras Y que se h_ª. dado en la_ clave de la maravilloso é instantáneo. El mareo había
dificultad. El nov1s1mo remedio contra e l desaparecido radicalmente.
mar eo lo ha descubierto de un modo ca·
Sin saber cómo explicarse el fenómeno,

El mareo curado por el espejo

Efecto inmediato
ANEMIAS - CLOROSIS
CONVALECENCIAS Dll'ÍCILES
ENFERMEDADES d e los HUESOS
y del SISTEMA NERVIOSO
PRETUBERCOLOSIS

TRIXYL
FRAUDIN
Reconstituyente ideal
Una sola cojo de 60 cYlmp1·imidos es suficiente
1"-"'ª m~,01·a~uo geue1·ol.

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Perfuman los
labios y da n á la
boca sabor de am·
br&lt;&gt;•ía, avaslon,m

le~~&lt;;r:
12!~1:i~:~
t es.
La eR'l)()Rl&lt; que
us" las Putlllu de

S
OL~

Vloltt■ s

do Rual1, de

Quontln, gPz" de la
ternur " desu ma•
r ldo. Todl•pensable para los
Que "man las exQulslteces. Cajita
artí•tlCl&lt; de aluminio, 50 cvs. Por corrpo, rntlflc•da, 60

cv•.-Eo :11.éxlcn:J~ht&gt;nnun. FtJ,i,:r, &amp;; Oia., Av.

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feaa, 5.-J. '(hh.kin, ~ucrs.• $a. Bolfvar t5.

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A..,ent..1Gu11 i'lh■lm

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■alar..qu,

.A..partado 805. M,xtco.

pero dando gracias a D ios por el beneficio
dispensado, encaminóse el señor Des Blao•
ches a l •'restaurant" y se atiborró de fiam·
br es con objeto de compensar pasadas
.
cua nto forzosas vacuidades de estómago.
En vista de que, a pesar del "cargamen·
to," la mencionada víscera seguía como si
tal cosa, y deseoso el diplomático de hacer
nuevos experimentos, asió un espejo de ma·
no y recorrió la toldilla aplicando el remr.
dio a los numerosos mareados que allí se
encontraban. El éxito coronó sus ensayos;
a todos los atacados se les sentó el estómago en cuanto se miraron unos segundos en
1a brillante superficie. D~cirnos que todos
los atacados curaron y decimos mal, pues
hubo dos excepciones: fueron éstas dos señoritas muy guapas que, temerosas de verse
,
la cara t_a l como_ se las hab1a puesto el mareo, fingieron mirar al espejo, apartando
de él los entristecidos ojos.
Tomen nota de este descubrimiento a quellas de nueS t ros lectores que hayan de ha

éstas en barritas que se rodeaban con madeCra.
f é
añt • lé
orno u muy caro e I g r o mg s, no
se tardó en Alemania en emplear toda
clase de sustancias para sustituirlo. Al
principio empleaban preferentemente azufre y grafit~ molido, '!1ezclado con una liga. Los primeros lápices asf preparados
fueron fabricados en la aldea de Steio,
cerca de Nurenberg, a principios del siglo
XVIII.
.
Por es.t a misma époc':'- fueron de_scu~ier·
tas también en Alemama y Austria mmas
de grafito, de modo que la confección de
lápices no tardó en hacerse en fábricas
adecuadas. La p r imera de éstas fué instalada en Stein por Gaspar_ Faber. .
.
d Una
J Já ·gran refor
J - ma sufnó la fabncac1óo
e
p1z en e ano 1795, cuando Jacques
Conté y Joseph Hardtmuth empezaron a
mezclar e l grafito molido con arcilla, con
lo que obtuvieron par~ el lápiz . diversos
grados de dureza y vanas graduac10oes del
color negro. Desde entonces no se ha re·
gistrado ningún progreso esencial en la citada industria,
Est~ ha tomado gran_ des_arrollo en ~odos
los pa1ses; en Alemania tiene su asiento
principal en Nureoberg, donde existen más
de 30 fábric;;.s que producen unos 300 millooes de lápices anualmente.

Cúrese usted misom en
su casa

_J
Se Debe Curar Toda Clase ui,
las Enfermedades de la Sangre.
;'-íingún daño pueden causar los microbios; y los gérmenes de las enfer·
meda.des se exterminan, cuando la.
sangre está limpia y circulan.do eon,
actividad en las venas y las arterias_
En estas condiciones cualquier a persona pue.de desruiar los microbios.
Las funciones de la sangre son las.
de proteger y conservar la vida.
Cuando la sangre cirenla a perfección, el cuerpo está saludable y activo, pues toda enfermedad es simplemente el resultado de alguna obstrucción en la circulación de la sangre.

El Remedio de Munyon para la.

u~ Wil~ ;/ jp&gt;©)~ Aira~

Recientemente comisioo'cls de geodesias
y topógrafos de los Estados Unidos bao
examinado muchos centenares de pozos a
lo largo de !ª co~ta de Virginia y . ban notado que, 1Dvanablemente, el nivel del
agua es más alto y el caudal que rinden
mayor en el período de la marea alta que
en el de la baja.
~si mismo los perforadores de pozos artes,aoos aseguran que cuando éstos se hallao cerca de ríos afectados por las mareas
cer un viaje por mar y sean propensos al o de golfos y ensenadas, siempre experimareo; mas no nos exijan responsabilidad mentan variaciones al compás de los mosi por acaso la receta les fallase, puesto vimientos periódicos del mar.
Estas variaciones se han obser vado en
que nos hemos limitado a copiar con el rigor por todo el globo, y Jo general ha simejor deseo lo que dice el señor Maggior do atribuirlas a comunicaciones directas
Des B laoches,
existentes entre los pozos y el río o ense·
Sólo añadiremos por nuestra cuenta que nada de las cercanías.
Sin embargo, en muchos sitios tal comue l remedio puede tener explicación cientínicación directa no existe, y en el carn de
ca recorda.Jdo que el doctor Loiset, de la costa de Virginia, antes indicado, se ha
Parfs, atribuye el mareo a perturbaciones dem~strado que es imposible por la prodel nervio óptico producidas por el moví- fuud1dad de los pozos y la naturaleza im.
.
.
per meable de las capas terrestres e n don•
miento aparente del. honzoote visto desde de los pozos se hallan abiertos. Lo que deel barco, perturbaciones que cesarían fi. be ocurrir es Jo siguiente:
jaudo la vista en un espejo.
Las capas terrestres impermeables 00
dejan pasar, es cierto, el agua a su través,
pero no por eso dejan de contener entre
sus poros algo de agua y como ésta es prác·
ticamente incomprensible, cualquier variación de nivel en el río o en el mar próxi,nos aumenta la presión ejercida sobr"l el
El jubileo del lápiz
líquido que rn albergue en los lechos te·
rrestres adyacentes a esta presión se trasEl lápiz, uno de nuestros más íntimos mite íntegra a los pozos vecinos.
amigos, acaba de celebrar su 2 509 anive r·
De suerte _que cuando se ~erfora la tiesario. No es posible fijar la fecha precisa; rra para abnr un pozo ~r tes1aoo y se llepero, según todas las probabilidades, fué ga a alumbrar e! ~g~a. esta se el_eva hasta
inventado hace dos siglos y medio. Tuvo s~ punto de eqmhbno, pero el mvel flucuna serie de predecesores, siendo el "prae- tua.;o~forme lama~~ del Oc~aoo aumenta
ductal" de los romanos el padre de todos. 0 d1-miouye _la pres1on que e¡erce sobre el
Consistió éste en un disco de plomo que agua contenida en los poros de las capas
solo servía para trazar líneas, y cuyo uso terrestres adyacentes al pozo y a los le chos
se conoda aún en la Edad Media.
pern:ieable~ por donde fluye e l caudal sub·
En el siglo XLV se confeccionaron los terraneo que surte a éste.
primeros lápices, destinados exclusivameo·
Y cerno la l_uo_a es la q~_e priocipalmeo·
te al uso de los artistas; para mayor como- te da los i_nov1m1eotos penod1cos dE:I mar
didad y limpieza de los consumidores se que coos!ttuyen las mareas, a la acción de
les rodeaba de madera. E l plomo tul re- nuestro satélite sJo por consiguiente debíemplazado entonces por mezclas de metal, d~s en último término las variaciones de
generalmente plomo y estaño, que podía mvel Y de caudal que en muchos pozos se
borrarse. y con este '·Jápiz plomo" están obsen-an.
ejecutados los dibujos que se conservan de
Durero, Holbeio y otros.
En e1 año 1665, al encontrarse en J{eswick, condado de Cumberlaod, una mina
de grafito, material excelente para escribir, se reemplazó con éste la mezcla de
plomo. El procedimiento primitivo para la
confección de los lápices fué muy complicado, pues el grafito, después de extraerse
en bloque había de cortarse en capas, y

r:::::'---=========1?

San gre, cura radicalmente todas las
i,mpurezas de la Sangre, -los Bariros,.
la Complexión defectuosa, Herpes,
Eczeana, y to&lt;los los desarreglos dela Saugre. 50 centavos, M-:mia 3 X,

$~
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y las .enfermedades Cutáneas y Escrofulosas; desarraiga todas fas impurezas de 1'a Sangre. P r eeio $ 4.
Un Testimonio Entusiástico.
"Habana, Julio 3 de 1912.
'' Pe.ndone la dilación de este testimonio, el que le ruego acepte unid()
al mayor reconocimiento y más profunoa gratitud. Coono usted sabe, desde hace m:ás de dos años el estado .demi sangre ha sj¡do bastante desfavorable, mami.festándose iparti,cularmente en el rostro esta descoan,posición,.
tan peligrosa como molesta. Las pocas dosis del remedio '' Líquido parala San.gre", por Ud. a mí recomendado con tanto a.cierto, han sido suficientes p:u-a el completo restablecimiento, io.elus-ive la curación de la.
piel &lt;le! rostro, cuyas buenas eon.diciones, obteni,da.s con su efi,c a z reme•
dio, ane obligan a recomendarlo por·
consideraTlo un deber, tanto ,por gra•
titud a Ud. como q:ior .humanioad a.
mis semejantes; teruie•ndo particular
plaeer en contestar lo que cualquierapersona interesada, se sirva inter.ro•
ga'l"me.'' Atentannente. EduardoCard on a.-S¡c. Hwbana 151.
El R emedio para. los Riñones, cura
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IHl@ll°llllll@oo ~Ir&amp;iWlfil
El señor Forst era un hombre bueno en
el fondo; pero sumamente miserabl&amp;, } en
tratándose de perder una peseta, olvidaba
hasta los más elementales deberes de caridad.
Este señor vivía con su esposa y su hijo
Antoñito, niño precioso de siete años ....
que era la alegría de la casa y a quien
quería con toda su alma, en un pueblecito
de Bélgica, doode era dueño de una grao
fábrica, que le daba mucho dinero y en
donde trabajaban multitud de hombres.
Un día ocurrió en ésta una desgracia lamentable. Uno de los obreros, al cruzar el
patio, fué atropellado por el carro de traos·
portes, pasándole una rueda por encima
del pié. El pobre hombre estuvo enfermo
mucho tiempo, quedándose sin tener que
comer; pero no fué esto lo peor sino que
quedó inútil.
Sin embargo, en cuanto se pudo mover
fué a casa del amo a suplicarle que le colocara por compasióu en algún puesto de
poco trabajo, aunque sólo sacara para man·
tenerse miserablemente; pero el señor
Forts no se dejó mover a compasión, y se
negó duramente a pagarle su salario que,
dadas sus pocas fuerzas no podría ganarse.
Frac ( este era el nombre del obrero)
insistió y suplicó; pero todo fué en vano.
El pobrecillo, desde aquel día vivió erran·
te y sin abrigo donde guarecerse, alimen·
tándose de lo que las buenas gentes le da·
bao.
Transcurrieron varios meses, y una noche, estando cenando los señores de Forst,
oyeron gran estrépito en la casa mezclado
con gritos de ¡¡fuego!! ¡¡fuego!! Aterrados,
se echaron sobre la puerta para ponerse
en salvo; pero cual fué su angustia al ver
que aquel paso les estaba ya cortado por
las llamas. Entonces desesperados, y sin
ver lo que hacían, se precipitaron por la
ventana, sin acordarse que estaba a bastante distancia del suelo.
El señor, al caer, quedó desvanecido de
la fuerza del golpe; pero su mujer, más
afortunada, no hizo más que lastimarse un
poco en la caída. A duras penas consiguió
la pobrP-cilla libr«r a su marido del alcance de las llamas y hacerlo volver en sí.
Cuando éste abrió los ojos estaban rodeados de los criados, que habían tenido
tiempo de ponerse en salvo. Eotooces la
madre miró un momento, angustiada, a su
a lrededor, y un grito desgarrador salió de
sus labios: "¡¡Mi hijo, mi Aotoñito, se ha
quedado dormido en su cuarto!!
A los gritos de fuego, babia acudido multitud de gente, que miraba con ansiedad e l
trabajo de extinción de los bomberos; pero el fuego no cedía, y ahora entre esas
horribles llamas que todo lo devoraban,
quién se iba a atrever a correr una muer•
tP. segura por la probabilidad de salvar la
viña de un niño.
Más de repente se ve a un hombre macilento, pálido y desencajado, que se precipita, y desafiando la voracidad de las llamas, trepa como puede por la pared del
edificio y desaparece por una ventana de
la ala izquierda, que todavía está en pié.
¡Oh, milagro, a los pocos momentos, vuelve
a salir, arrastrándose medio asfixiado por
el humo, con el niño en brazos!
Apenas había soltado su preciosa carga,
cayó desmayado; pero ya el Sr. Forst se
precipitaba para ver quien era aquel hombre intrépido que había estadn a punto de
sacrificar su vida para salvar la de su querido hijo. ¡Oh acción sublime! ,Quién dir,é is que era aquel hombre tao lleno de
abnegación y valor? Era Frac el pobre
obrero, a quien en aquella misma casa no
hacía mucho habían negado el pedazo de
pan que pedía para vivir.
El Sr. Forst, al reconocerle, conmovido
ante tanta grandeza de a lma, y avergonzado de su conducta pasada, cayó de rodillas
ante él pidiéndole perclón por su antigua
crueldad y dureza, y por un momento se
juntaron en un estrecho abrazo el hombre
rico y poderoso y el pobre humilde, pero
de hermoso corazón.
' Hoy nadie reconocería al pobre Fraok
de aquella noche. Ha· sido nombrado capataz de la fábrica, y gracias a los cuidados esmerados de un buen médico, ha
vu.-Jto a recobrar su vigor perdido.
Vive en casa del señor Forst, donde todos le guardan eterno agradecimiento, so·
bre todo Aotoñito que no olvida que le debe la vida.

Las CApsuJas

de Quinina de Pelletier
son soberanas contra
las Fie.óres, las Jaquecas,
las Neuralgias, la lnnuenza,
EXIGIR

El, NOMBf\E.:

8
COLORES PLIOOS

ANÉMIAº6~~~1,

AGOTAMIENTO de las FUERZAS. ate
curada, radlcatm,nt, por , 1

HIERRO

BRAVAIS

.........---...

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, • l 1111-&amp;ee uwurra

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Las Reinas y S::iberanas dictan las leyes
en lo que se refiere a las modas femeninas,
y a la "toilette."
Así vemos a la Emperatriz de Alemania,
la seria mujer que tiene por lema: "Iglesia,
niños y casa" que no descuida su toilette,
y que a pesar de ser siempre muy sencilla,
no carece nunca de buen gusto y de gracia. Cuanto a perfumes ella usa una loción
de agua de rosas, de nuez y de coco, pero
su perfume predilecto es el heliotropo.
La Reina Guillermina de Holanda prefiere el agua de Colonia de la que hace
mucho uso. Ella no se pone ninguna crema., y piensa que el baño sencillo es el mejor medio para conservar fresco y lindo el
cutis. La Reina Madre de España prefiere
el perfume de orquídeas y la ex-Reina
Amelia usaba, antes de dejar su Portugal,
una finísima esencia de rosas; mientras que
la Emperatriz de Rusia prefiere el perfume de la "violeta" que manda a buscar a
París.
Sabemos que los perfumes ejercen cierta influencia sobre nuestro espíritu, despertando sensaciones más o menos alegres
o melancólicas, según el principio de que
se componen.::;:-:- .
Sabemos también que los perfumes van
usados en pequeñísima:. dosis y que acaban
por entrar en la psicología de nuestra persona.
1 ¡Cuántas veces un perfume ha despertado en nosotros la visión de una escena o el
recuerdo de una perso)Ja o una impresión
más o menos agradable!_

La antigua granada de mano, la que hizo dar el nombre de granaderos a ciertos
cuerpos de los ejércitos europeos, está llamada a ocupar de nuevo un puesto importante entre las armas de guerra.
Durante la campaña ruso-japonesa, las
tropas nipouas hicieron frecuente uso de
las granadas de mano, en aquellos casos
en que había que atacar de cerca, y los
fusiles, por su trayectoria plana, resultaban
inútiles.
.\.hora. en los Estados Unidos, se va a
imitar el ejemplo.
Teniendo en cuenta que los yapquis sou
grandes jugadores de "base-ball," un juego
en el que la pelota se arroja como las antiguas granadas de mano, se proyecta organizar un cuerpo de jugadores de pelota.
llamémoslo así, que en caso de guerra se
transforrr.arán en granaderos.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��~~r~=~=~~~=======-~~zr~~ª~======~~====~====~

t l MUNDÓ ILUST ÁADO

Calendario de la semana.

El Hígado y los Riñones

El funcionamiento r egular de estos dos importantes órganos del cuerpo humano
es necesariamente {otimo porque dependen el uno del otro. Por eso al entorpecerse
uno de ellos, por cualquiua causa, se resiente el otro, resultando un desarreglo general que interesa todo el cuerpo. En estos casos, que son bastante frecuentes, conviene _un tónico estimul;.ote y suave, pero enérgico, par:, restablecer el fuocionamiento reciproco y regular de esos órganos. Hace muchos anos que se conoce una fórmula
farmacéutica de gran valor para este objeto, la cual está afortunadamente al alcance
de todos. Cualquiera puede obtener los componentes y mezclarlos por sí mismo, sin
necesidad de receta facultativa. La fórmula es como sigue: Extracto compuesto vegetal Arvelina 15 gramos, Jarabe compusto de hipofosfitos 45 gramos, Jarabe compuesto
de Zarzaparrilla 6o gramos.
Tómese tres veces al día, después de cada comida, y, si se quiere, por la noche an·
tes de acostarse. Pronto se palparán los resultados. No se olvide agitar el frasco antes
de usarse.

ES PELiaR,OSO
DESCUIDAR
LOS R.IfiJONES

L UNES 24 .
San Epigmenio Presbítern Mártir. -Hoy
mañana oficio misa de la feria, con riY
. Y
to doble de pnmera clase.
MARTES 25.
. .
•
, .
La Anuoc1ac1óo de Mana Saohstma y
Encarnación del Divino Verbo, cuyo oficio
se traslada a l día 31 como a su sede pro·
.
pta.
MIÉRCOLES 26.

Marchita y arrugada á loa

.

. • h
d leCIOC
O

San Dimas el Buen Ladrón Confesor y
San Cástula Már tir. -Hoy y en los tres
días siguientes, oficio y misa de 1,. lofra
Octava de Pascua, con rito semidoble, que
DO permite la celebración de misas privaLa edad no lm- das de difunto, ni cualquiera otra votiva.
J;&gt;Orta.-NIDÓD de
L'EoclOA tuvo un
JUEVES 27.
apasionado ad·
mirador cnaodo
contaba 90 ai'ios,- Santos Juao Damasceno Confesor y DocLas arrua:as,
llo t or d e 1a 1g1esta,
· R uper t o Ob'1spo y c oos·
jedad
d., lasla
car-, nes en el rostro Y taotinopolitaoo Confesores

Joven Y seductora
, }
a os sesenta anos

CÁPSULAS DE

MORRHUOL
CH APOTEAUT
EL MORRHUOL

suprime
el gusto repugnante del
aceite de hígado de bacalao

el cuellobla laxttud del usto los
c1&lt;usa el despren~.:,v~::w,wcllmlento del cutis
y el reblandeclmiento
de los tejl-

EL MORRHUOL es mucho
mas eficaz que el aceite,
del que contiene

dPoasrasuebcTltuatr"ºtoeodso

todos

eso ciue envejece J;&gt;OrQue destruye la apar lencla juyen11, nada tan bueno como la

sus principios.

Creme Sirene para embe-

EL MORRHUOL es popular

llecel' (desgrasada.) - Además de ser
00 higiénico hermoseador sin hrual, 8011•
álfica los tejidos, promueve una. circulaclón oaludable y satura de un ma,rnétlco
pertume volu11toso,- Blanca para la rubla.-Rosa para la t rlgueiia 6 morena.TARRO 001' lNTlllRESANTES CONSEJOS$ 2.25
1 Pon C0KRE0 CERTlli'lCADO, $.2.50.

para curar los resfriados,
la bronquitis y los cata rros.

PARIS, 8, rur. Vivieone y en todas las farmacias.

.&gt;.N 0"'4~1:,,2

CREME .SIMON
La Grin

Ma,rc, de las Crem.,s de l3ellez,

Inventada en 1860, es la más antigua y queda superior
á todas las imitaciones que su éxito ha hecho aparecer.

POLVO

DE

ARROZ SIIIION
SIN

JABÓN

. .

Á LA

BIS M U T O

CREME
·-

SIIIION

EtD{Jase la Marca de Fábrtca : U. Sl ■ON - PARIS.

~ ~~»~-

'

VIERNES 28.

Al mismo tiempo significó potencia y autoridad y los obispos españoles Jo adopta·
Iofra Octava de Pascua,-Saotos Juan ron como emblema d e su a 11o cargo.
de Capistraoo y Sixto III Papa Confeso·
Hasta el final del siglo XVIII los guantes
cooservarou su alto prestigio.
res.
,
~
Para los caballeros no era este un objeto que amparase del frío o del calor , sino
2
- - - -.
SÁBADO 9·
que tenía casi UD alma.
-----·
Significaba dominación y batalla: las dos
~~ ~~!~' a de Pascua.-Saotos Aoas- ideas principales de la Edad Media.
tasio o Eustasio Abad y Bertoldo Coofe•
En los siglos XV y XVI los españoles so·
bresalieron en el uso de los guantes; guaosor.
tes con perfume de violetas.
.
Más tarde fueron casi privilegio de los
D OMINGO 3o.
Médicis.
,
En otros tiempos se decía: "Para hacer
Santos Juan Chmaco Abad Y Régulo un buen guante se necesitan tres países:
Obispo Coofesor.- Oficio y misa de la Do- España para preparar las pieles; F rancia
minica: rito doble y ornamento blanco; no para cortarlas e Ioglate,rra para coserlas."
se conmemora oiogno santo.
Tres naciones para un guante!
.
Hoy son los 10gleses los que dictan la
moda de este sencillo y elegante objeto de
toilette.
Y también para el guante existe una de•
licada y graciosa leyenda.
-Un valiente gue rrero había obtenido
.
después de muchísimas ansias, el afecto de
Desde los !tempos más re_motos se h~bla una bellisima dooce!la, quien poseía tamd~l guante, y~ sea como ob¡eto de lu¡o o bién unas manos muy lindas y finas,
bien de traba¡o; empleado unas veces en Varias veces el a rdiente caballero había
h_azañas de honor y otras veces en desa· pensado que aquellas blancas manos podían
ftos l'. venganzas.
ser el objeto de una viva admiración, y el
Ast Homero representa a Laerte traba- ansia llenaba su a lma.
jando eu su jardín con _las manos cubierLlegó el momento de tomar parte en una
tas de ~nantes para evitar el contacto de batalla, pero, antes de partir, pensó rega·
las espinas.
.
lar a la novia una tela preciosa en formio
I:os romanos- 1;1os cue~!an las crómcas de saco para que ella ocultara sus cándi·
antiguas-se serv1an tamb1eo de guantes en das manos en su ausencia.
sus trabaj?s rústicos.
La joven obedeció y cuando su amado
En el siglo IX se empezaron a usar los pudo regresar, fué el primero a quien Ja
guantes de malla de ac~ro Y de~~e entoo- joven enseñara las lindas manos, hechas
ces formó parte del u01forme m,lttar.
aún más blancas y suaves.
Y más tarde la feliz espasa usó los sa•
quitos que su prometido le regalara y que•
dó siempre agradecida a quien, en un ex·
ceso de celos, había logrado hacerlas más
lindas y blancas.
Esta la poética leyenda. Pero a unque
más prosaica es más probable que la invención del guante se deba a la necesidad de
proteger la mano del frío y de otros peno·
sos contrastes.
De todos mndos, la leyenda no deja de
resultar bastante graciosa y muy fácil de
imitar ....

~:~-===-=-

_____

o

·~

•

La Salsa

LEA &amp; PERRINS
aumenta en extremo el sabor de
las sopas, guisos, salsas, etc.

COGNAC
La verdadera Salsa
origen de WORCESTERSHIRE.

Ven\a al por mayor por LEA &amp; PERRINS en Worcester, Inglaterra; CROSSE &amp; BLACKWELL, Ltd., en Londres,
y por todos los Exoortadores en general.

N inguno tan d e l icioso como éste.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO
,

•

H e h echo bien en venir. no escuchando
más que mi estimación y afecto por el sabio y el amigo. Fui a Anti bes buscando reposo Hace ocho días tuve una crisis vio.
. .
.
lenta y característica. Estudié mi caso. Es
_El profesor J?1d1er Muchois, uno d_e los claro: arterio·esclerosis complicada de alm1en:ib_ros más ¡óvenes de la Academia de buminuria Si el próximo ataque no me
Med1c10a, e':'contró aquel día, entre ~u co- lleva, vendrá el reblandecimiento, mi desrrespondenc1a, una carta d~ su amigo_ el trucción fisica, y eso no lo quiero, no lo
doctor _Dalvy. ~st~ _le anunciaba su partida quiero a ningún precio-repitió con sinie:,de Antlbes y su v1s1ta tan pronto como lle- tra energía en la voz y en los ojos.
gara_. ,
.
- Nadie puede asegurar eso. Dalvy. ¿EsN1ngun detalle daba en cuanto al ob¡eto tá usted seguro de que su diagnóstico es
de su visita, pero las pocas lineas de ~al· exacto? Lo dudo.
vy reflejaban un estado de alma angustiada
_y0 no. Además, no soy un enfermo ory parecían hacer un. llamado desesperado dinario, mi querido Muchois; sé mirar de
de socorro y protección.
frente el mal como si se tratase de otro.
I:'idier Muchois no acertab~ a explicarse Soy un homb re condenado, pero conscienqué podía sucederle a su amigo Y se abru· te de su situación y resuelto a intervenir
maba en conjeturas.
. en ta hora suprema. Es por esto que necei\!uchois quería bas!ante a Dalvy, m~di· sitaré de usted.
co ¡oven y reputado g1necólogo, conocido,
Muchois aparentó no entender.
además, por notab1es trabajos t~cnicos Y -Usted va a comprenderme-agregó
q_ue avanzaba,. rápidamente, hacia la glo- Dalvy.- Tuve siempre el orgullo de mi inria, _contento siempre con el apoyo de Mu- teligencia. Me ha dado las más grandes
cho1s.
,
.
alegrías de mi vida Sé ,hora que mi inte¿Qué P?d1a haberle ocur rido a Delvy?
tigencia se hundirá en la sombra repentiMucho1s se hacia esta pregunta por la namente después de una nueva crisis. Es
centésima vez, cuando el criado anunció a una e~ atroz cuyo horror me mata, anPedro.
gustia mis noches, trastorna mis pensamien-Hazlo e ntrar-c~ntestó el maestro.
tos incesantemente. ¡Es menester que usted
Y Dalvy entró, rápido, asegurándose con me libre amigo mio a todo trance! ¿ Comuna ligera mira_~a de que Muchois estaba prende ~sted?
•
solo: después d1¡0:
Muchois no comprendía. Dijo lenta·
-&lt; Ha recibido usted mi carta, querido mente:
amigo?
-l Y e ntonces? ..... .
- Sí. ¿Cómo está uste~?_Meheasombra-Entonces mi próxima crisis debe ser
do de su _vuelta_ tan prec1p1tada.
.
la última y el fin En donde me halle, usy a l_mismo tiempo qu~ hablaba, fi¡aba ted será llamado inmediatamente y usted
en su ¡o_ven colega una mirada penetrante irá y me aplicará una fuerte dosis de mor·
y reflexiva.
.
fina.
Dalvy. por su parte, miraba al maestro,
-Con peligro de matarlo.
~on _oio escudriñador, para sorprender su -!Para matarme!
10tu1c1ón._ .
.
-iY me pide que lo asesine!
Pe~o D1d1er Mucho1_s. no na de 1os q?e
-Pido a su amistad, a su antigua amisse de¡an leer. Sabia d1s1mular una 10q_u1e· tad, que me ahorre la tr isteza ine,¡plicable
~ud grande tras una máscara de serenidad de caer tan bajo como el bruto. ¡Cómo! ....
imperturbable.
.
.
. . ¡Imposible! Mis facultades serán y quedaDalvy babia cambiado. El ¡oven ciru¡a· rán abolidas, mi cerebro no será más que
no tan galla rdo y r?busto dos meses a~tes, un caso. Paralitico, un ser abyecto, objeto
.,f\08ACION
~~
DE
o_rgull~ de sus_ muscule~ como de su inte- de piedad o de risa, he ahí lo que usted
MEDICINA
hgenc1a,_ tranq~1lo y ardiente_ en la lucha permitida que yo fuera, a pesar de mis súpor la vida, fehz con_ sus triunfos Y lle_0 ? plicas y r uegos. ¡No! Usted sabe con qué
de esperanzas, parec1a ahora un desequih- ardor trabajo en mi libro sobre los progrebrado.
. .
sos modernos de la ginecologla. Esa será
Los efectos del mal tran visi~les, mal ta obra de mi vida. Es preciso que la terfísico o moral; ambos a la vez. quizá.
mine.
-Veamos, nada de grave, ¿no es asi?-Pues bien, terminela sin asustarse por
preguntó Muchois.
fantasmas.
-Sí, amigo mío: estoy J?erdido.
-Ese temor no puedo abandonarlo y enDOSIS\ 2 á 6 Pildoras
- l Cómo, Pedro, qué füce 1
.
torpece ya mi cerebro; mientras que la so.
11 á 3 Cuchar
-:-Lo que oye, maestro, Y he vemdo a la promesa de to que le pido, Muchois,
pedirle un favor.
.
bastar!a para darme la calma y serenidad
-Puede contar conmigo en todo, Pedro. necesarias para continuar b ien mi obra.
- iAh, maestro, cuá1..to consuelo me dal
_ ¿Quiere usted obligarme a aceptar el
compromiso de ser el asesino de un hombre que quiero entrañablemente?
-En nombre de esa afección, sí, Muchois; usted substituirá por la muer te rápida la agonía lenta, atroz, sin nombre ....
-Sea, puesto que usted lo exige.
Dalvy penetró la restricción mental.
-Gracias-le dijo;-pero júrelo usted.
-'-Jurar .... Yo prometo; que baste eso.
-No. Júrelo por la cabeza de su mujer,
de sus hijos. ¡Oh! ¡Jurel-exclamó Dalvy
en una especie de paroxismo; si no memato aquí, inmediatamente, a su vista.
Había sacado un revólver y lo apoyaba
El contacto de la CREMA FLOREINA, untuoso sin ser
contra la sien.
-iLo juro!-exclamó Muchois en tono
graso, procura al cutis una sensación a gradable de frescura,
áspero, exasperado por aquella ansia de
de flexibilidad, de bienestar y le recubre de una capa delgad a
muerte y por la violencia que se hacia a
su resistencia.
y protectora que fac'ilita su fun ción sin trabarla, y aumen ta
Y se levantó diciendo.
su t erciopelo y su diafanidad.
- Ahora, Dalvy, váyase. ¡Ah! váyase.
- No sin manifestar antes mi agradecimiento y pedir excusas por mi importunidad,-contestó con sangre fría, como si
aquel juramento le hubiera devuelto la
tranquilidad y aun la salud.
Los dos amigos se abrazaron y se separaron sin hablar nada más.
Después de esta entrevista, Muchois,
hondamente impresionado, principió a sentirse neurasténico, pero logró sobreponerse
al mal.
De A, GIBABD, Bue ti' Ale"l\a 48, París
Pasaron los meses. Los dos amigos no
habían tenido ocasión de volver a verse.
UNICOS AGENTES paTa la Repáblica Mmcana
Muchois sabia solamente que Dalvy trabajaba con un ardor que inquietaba a los
suyos. Se negaba a ir a los teatros y rehusaEmilio·
e&amp; Co.
ba toda clase de salidas y diversiones. No

El juramento trag1co

0

Píldoras

y

Jarabe-

a ·L ANCARD
FLOREINE
CREMA DE BELLEZA

CREMA FLOREINE,

POLVO FLOREINE.
JABON FLOREINE

c,KANUEL

Avenida 16 de 8~ptie11bre, 65.-üKEXICO

UNA MUJER

pudc, sin embargo, eludir una invitación contrastes, y fundirse al cabo en una armoDIOASE LA VERDAD.
de su maestro, el doctor Branc~e.
. nía. De ah! la amplitud de_l espíritu belga,
Allí se encontró con Mucho1s. Como s1 que se reconoce en la rela!lva modestia con
Allan Arma.dale, " refiero el
uno y otro hubieran olvidado su última en- que habla de su "petite Belgique," en la
Señor
Wilkie Collins, " decfa la
!revista, los dos amigos conversaron sin ha- facilidad para aprender toda suerte de idiocer alusión alguna: pero la esposa de Dal- mas (de los cuales puede decirse que has- verdad á derecha y á. iz4.uierda
vy, viéndolos conversar, se acercó decidida ta el beti:a más ignorante y misero conoce bajo todas circunstancias." Eso
a desafiar todo y dijo.
y habla, por lo menos, dos: el flamenco y le ocasionó algunas veces dificul-Usted ve, doctor, que mi marido tiene el francés. y cualquier belga de educación tades con cierta clase de gente,
mal semblante. Prohibale, se lo ruego, que mediana, tres o cuatro); "en el mayor catrabaje comc- lo hace, noche y día
nocimiento de la geograf{a que la mayor pero le dió una reputación que
-Su esposa tiene razón; es cierto . .. . parte-de los europeos;" en la estupenda y hacía su palabra tan buena como
- comenzó Muchois.
puede 'decirse, armoniosa mezcla de inten- el oro ; para Allan, era lo más
Pero, e_l cir?jano_. con ".ºz ~rtante, dijo: so misticismo e intenso sent_ido práctico que natural, decían sus amigos "por-Inut1l, m1 amigo; m1 mu¡er no hace se observa, con estupefacción, en la literaque no sabía. hacer otra cosa."
con eso sino que irritarme sin convencer- tura, expresión fiel del alma nacional.
ne.
Basta fijarse en otra literatura mayor, la El hábito de decir la. verdad era
La señora Dalvy, confusa, se retiró dir i- francesa, y ver la marca patente que, aun tan bueno para él como para
giendo una -?lirada desesperada y suplican- después de "afrancesados" y adoptados, loa demás. Si se &lt;!esea establecer
te a Mucho1s.
traen a aquella los grandes poetas y escriS. Gabriel, H uehuetoca, México.- En ese momento anunciaron su comida. lores belga-franceses: Mreterlink, Verha- un n egocio que d ure aún des" IIará. dos afios que de resulta de una Era una de esas comidas intima~. en que reo, Rodebach, Albert Mockel. ... Puede pués de que el fun dado1· desac a ida al levantar ~a co_nversación, entre gente de cultura afirmarse que son hoy, en Francia y tal vez parezca, véndanse buenas meruna vasijapesada de 1déo1tca, llega pronto a hacerse general._ en toda Europa, Mreterlinck el gran poeta cancías, y dígase la. verdad sohe
agua, senti dolores Dalvy tomó_ par!~ con un calor excepc1?· de la muer te y sus esplendores y misterios
de ingles muy fieros- na!. con los o¡osch1speantes. el gesto febril, y Verhaaren, e l gran poeta de la vida. Y ellas mientras se puedA. mover la.
particularmente du- el espíritu agresivo. Y repentinamente, co· ambos son místicos en el fondo, como lo es lengu a. Desde el primer momenrante el periodo-y mo un_a ve_leta cuyo hilo se hubiera roto, el alma belga, que está en Brujas, flameo- to de su introducción, nosotr ob
parcela como si me se ext10gu1ó su voz. Transladaron e l en- ca, más bién que en Leija valona y activa
l1e mos dicho la verdad acerca de la
hincaran con alfllea una pieza Permanecía mudo, pe- y culta Verhaaren, poeta del progreso y la
res y el caminar me fermo
r~ sus ojos, si_em~re fijos e n los de Muchois. moralidad, ha aceptado, y muy magnifica- PREPARACION de WAMPOLE
era mu y molesto. o¡~
_extraordmarios, llen~ de dolor, de an- mente exaltado, el progreso, porque se ha y ahora el público la compr a, sin
Me someti á su tra- gust1a
y de voluntad, suphcaban y ordena- formado de él un c;oncepto a rdientemente hacer ninguna pregunta. Se ha
tamiento que tuvo bao a 1~
vez
trascendenta I y místico.
13 bondad de indidescubierto que efectúa ahora y
\
a..-...S:.DU:...J.....J..J
car me ; tomando el 50 ;-Dé¡enme solo con él-ordenó el profe· Mets en accord ta force avec tes destinées siempre lo que nosotros prome·,
.
Que
la
foule,
saos
le
savoir
Compuesto 1 el Purificador de la San- _\ una vez solos, aphcó I'.'- morfina fatal Promulgue, en cette nuit d'dangoisse illu- timos, y así se confía en ella
gre de Lydia E. Pinkham y me sor(minée, como un h ombre tiene confianza
prendi al sentir un alivio notable con B1en ~ronto quedó _tra nquilo Dalvy, pero,
.
. .
clama en "La Foule." Y cosntantemente.
solo la primer toma. Continué con su a medi:' º?ch~, munó.
en el sólido y vetusto puente de
medicina según sus instrucciones y mo Al d1a s1~u1e~te, ;Mucho1s, s101te~do re- Sensual como buen descendiente de tos niedra que ha sostenido el tráfico
morder
su
conc1enc1a,
fué,
a
comunicar_
s?
Rubens
y
Hals-sensuales
ingenuos,
y
mís•
curé. La gratitud es una de las virtudes más bellas de la humanidad, y falta al ~e~•no de la Facu,tad de :\Ied1c!· ticos a su manera,-"ve" con visión apoca- de varias generaciones. l!:s tan
por ella le escribo esta testificando á na ~I v1e¡o maestro escuchó todo en s1- líptica a las multitudes de las grandes sabrosa como la miel y contiene
.
ciudades, y las pinta con tonalidades sobe- una solución de un extracto que
Vd. mi eterno agradecimiento por ha- lencio Y después agregó: _
Comprendo sus escrup?los. Le¡os de ranas, inolvidables; p'ero siempre, siempre,
berme curado tan maravillosamente."
ce obtiene de Ilígados l'uros de
-8RT.A., M ARINA T ORREN'TERA, S. Ga- condenarlo por habe: ~umphdo ~u _P,alabra aun en él, poeta, lb repito, del progreIlacalao, combinados con J arabe
~~ ese caso, lo fehc1to , au~ s101tendolo. so moderno, de las muchedumbres y las
briel, Huehuetoca, México.
E l éxito d,el Compuesto Vegetal de Siento el dolor de quf: ha sido tea!ro su máquinas, lo que más le atrae hacia aque- de Hipofosfitos Compuesto, y
Lydia E . Pinkham, hecho de raices y c?razóu. Usted ha tenido valor y piedad, Itas es el misterio de su alma gigantesca y Extractos de Malta y Cerezo Silhierbas, no tiene paralelo. Las mu- virtudes hermosas en nuestra profesión Yo enigmática·
vestre. Tomada antes de las
·
jeres que sufran de desvtos, ulceración lo apruebo, l\1uchois, amigo mio.
lágrimas corrieron por las mejillas
Que! océan, ces cceurs?
comidas aumenta el apetito y e.\
é inflamación, tumores fibrosos, abati- deDos
:\1uchois.
Quels nceuds de volontés serrés en son
miento, pesadez, flatulencia, indiges(mistére ? completamente distinta del nautión ó postración nerviosa lo podrán
se pregunta_. atónito ante e l espectáculo de seabundo aceite de h ígado de
PAUL L.\COUR.
emplear con entera confianza.
una gran ciudad, en "Les villes tetaculai- bacalao y de sus emulsiones. En
Se han efectuado millares de curazes," del ~ismo modo que Mreterlinck, la casos de Anemia, Debilidad Nercl\mes. c, ¿Porqué no puede curar á Vd?
otra gran cima del pensamiento y las letras
franco-belgas, tras de inclioarse dilatada· ,iosa, Tísis y las Enfermedades
Si desea un consejo particular,
mente y con amor sobre el misterio de lo Agc~antes, h a merecido la. congratis, escriba. á la Sra. Pinkham,
Lynn, Mass., E. U. de A.-ésto Bruselas es la capital política. Malinas pequeño Y ~in.palabra, de los insectos y las fianza que en ella ponen los docelempre socorre.
la capital católica, sede del Arzobispo, co· flores, va_ a dar al cabo, para interrogarle. tores y el público de todas par tes.
mo _Amber_es es "el puerto," por antono- est~emec1do y el&lt;:&gt;cuente, al otro g ran misE l Dr. G. Parra, Profesor en la
ma&amp;ia, y L 1eja el gran centro iodustrial, y tena que los encierra todos para nosotros,
Lstende f:1 gran r:entro de placer, y Brujas el más profund&lt;;&gt; y tenebroso y, por lo mis- Escuela Nacional de México, dice :
' ' Esta. magnífica preparación pro-Y también ~ante-la gran ciudad antigua, mo, el más fascinador:. el _de la muerte..
evocadora e intensa, como tal vez ninguna
La apa_rente contrad1cc1ón y el atractivo duce excelentes r esu ltados en
otra E:º Europa. ¿ Esta nacroncita es, pues, del esp1ntu flamenco en especial, están en numerosas af ecciones del aparato
un microcosmos? Ninguoa otra, en espacio este cont~aste de aparente amor desborda·
tan reducido, encierra variedad tal, ni tal do a la vida material y de vértigo místico \'espiratorio. " E n l as Boticas.
plenitud, ni tao asombroso conjunto de t.is Y cu~iosidad invencible y palpitable reve·
más disímiles manifestaciones de ta ener- r1:nc1a ante lo Ignoto. El alma belga ha !e¡:ía del hombre. La peq ueñez del territorio Dldo, como pocas. y tiene, ol sentido de lo
hace resaltar más, por contraste, la grande- llamado Real y el sentido de lo Invisible,
za de la nación, gr,rndeza innegable. y, en desarrollado de modo que casi desconcierp;ut~, ignota acaso a los mismos belgas. t~: Colocad.a la nación en una como encruRepresante General en México, Mahnas P&amp;lá a un cuarto de hora de Bru- c1¡ada de Europa, a horas de Francia, de
se las: Amberes, a un cuarto de hora de Ma- Iaglaterra, de Alemania, de Holanda, se
Octavio Sarti, 1~ Donceles 32.
lioas, y a media hora de Bruselas. Gante hallaba destinada á recibir y a asimilar las
Liej,. Amberes, Brujas, no distan tres ho'. más opu_estas influencias, perder su genio
ras unas de las otras Ostende - la sociedad propio, 10ev1tablemente, si no tenía vitali- se halla a una estación rle Brujas- la so· dad extraordinaria. Y, lejos de perderlo, to
DE LOS
ledarl -y en su propia provincia......
ha afi_rmado y aun ha influido en los otros, y
1
~onozc_o este pequeño gran pals, para- co_m_pllen con el~o~ en los más diversos does
do¡a admirable y sorprendente, quizás más mimos de la acllv1dad: comercio, industria,
y mejor que ningún otro de tos que he vi· poesía, pintura. ....
Cura laa
sita do. y esto a causa también de su propia
l No es, pues, un microscornos. y no es
de los
reducida extensión. Conozco un poco el uno de los más grandes palses de esta EuF•• SEGUIN, 166,l.S¡:¡j'.;;;;,.,Parl1.7 le4u 1,,.-..
campo, algunos pueblos y las grandes ciu- ropa ~ompleja el pequeño país donde cuadades, y a las gentes; y. en verdad procla- tro millones de flamencos y tres millonesde
moque no me inspira admiración menor, en walones discuten, se unen, se fecundan y,
su co1Jjnnto, Bélgica, que ninguna nación mútuamente. dan al mundo, en suma, e! esde las mayon,s Esta es una nación "com- pectáculo de su multiforme potencia copleta," con pasado, presente y porvenir: con lectiva ?
de
literatura y arte. cosas esenciales para una
LUIS RODRIGUEZ EMBIL.
UNA OBSERVACION
nación; con comercio e industria prepotentes, con luchas de ideas también, y lucha,
LA :\1AYOH SABIDURJA DE LAS MA·
¡ay! , de razas, y luc.ha contra la igoorancia DRES ES LAQUESEMANIFJESTAEN
•·
y_ su _representante legitimo y n~tural e l ele- EL ACERTADO REGIMEN ALIMEN·
L~ f~m1ha _debe ser _como una pequeña
ncahsmo, y con defectos y cuahdades como TICIO de sus hijos al darles la "KUFE- repubhca-d1ce un mando filósofo - ; cada
contra
todo lo humano; per? ~o conjunto, repito, KE," sun:iamente enco'!1iadapor tas prime uno de sus miembros de'.&gt;e t ?n!lr parte en
y dentro de la_ relat1v1dad de l?do lo hu- ras autoridades de la c iencia y tan útil pa• el Gobierno.
la Tos, el Catarro
mano, una adm1rable y gran nación.
ra la alimentación del niño de pecho ma•
•
laBronquitis
En lo materi~I como en lo intelectual y y:ircito, sano y sobre todo del que padece - Si- ana~e un amig~- ; lo malo es que
lo moral, e ~ ciudades, ge~tes, productos, del estómago O del intestino que así se entre el mando y la mu¡er hay siempre un
ofrece Bélg1c_a tal comple¡1dad, q~e en su comprende que todo el mundo ta acepte y litigio constante porgue los dos aspiran a
carácter nac1vnal tenían que refle¡arse los que cada vez se generalice su Uli&lt;&gt;,
)a presidencia. de la república.

AORADECI=
DA CURADA

Con el Compuesto Vegetal
de Lydia E. Pinkham.

SEÑORAS
EL APIOL

D JORET, HOMOLLE

Ootores,Retard.os
Supresiones
Menstruos

NAF~

LANORENI

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�BIBllOTt:"rA

•·) .

11

1\JIVERSITAíl!A
1

FON DO k

EL MUNDO ILUSTRADO

til de macera que ellos supieran conmover· fundir eo su alma el calor de la esperao· uoa simpática corona al rededor de esta
se y compreoder el valor de la belleza y za.
_ pura y ºº?le reina y de la gallard~ figura
de la virtud.
Y él confiesa muchas veces su agradec1· del rey N1c?l_ás l ; y no es de extraoar _que
Muchas veces eo uo círculo de amigos miento diciendo que "le debe a su esposa de e-sta fam1ha de_ costumbres tao seoc-1llas
él leía sus cuentos en voz alta y era esto toda la fortuna de Mooteoegro."
y rectas haya sahdo otra dulce figura _de
C.ANDERSEN
para él uoa de sus mejores alegrías: ponía Es que la prio_cesa Milena supo com~r~o- madi:e y de So~eraoa que tao to se a_dm1ra
eo su lectura todo el buen humor y todo el der y sabe ejercitar noblemente su m~s160 Y e~ttma; la princesa Eleoa, la rema de
No hace mucho que Dioamarca acaba calor de su corazóo sereoo y alegre.
de ~posa y de soberana; e lla es la amiga Y !taha.
de celebrar el ceoteoario del oacimieoto
Las veladas las dedicaba casi siempre a la iotima coosejera del esposo Y el ángel
del "amigo dt. los niños," de C. Aoderseo, familias de amigos eo las que estaba seguro caritativo al cual los infelices Y meoe~te·
y con uoa solemnidad que pareció uo ver· de ballar algunos niños.
rosos ouoca se acerca o en va~o- _
dadero suceso oaciooal.
Este hombre sin familia y sio niños suLa belleza de la reina ha sido siempre el
De aquello que se tiene se debe usar, y
Aoderseo era uo hijo del pueblo, pero yos, probaba una necesidad iomecsa de objeto de la admiración de su pueblo Y ~ué cuaoto bagas hazlo segúo tus fuerzas,
los hooores que le riodieroo, fueroo uoa ser amado y de amar a los niños ajeoos
cantada por varios poetas y reproducida Uo sepulcro es uo mooumeoto colocado
verdadera apoteósis grandiosa y magoifi"La vida misma es la fábula más bella" por algunos artistas.
eo los límites de ambos mundos.
ca.
- dec!a Anderseo en su optimismo ioagotaLa vida que se ha llevado_siempre )'. que
o o o
El sostuvo grandes batallas eo_ su largo ble, y quizás peosaría en esos momentos al aún boy se lleva e~ el Palacio de Cetugoe,
Los hombres disapruebro, por lo comúo,
apostolado de boodad, de sereo1dad y de- niño de uo día quieo pobre y solo había es de las más patriarcales.
lo que soo iocapaces de ejecutar
dulzura, sus libros traducidos a casi todos llegado a adquirir fama universal.
Allá oo se coooce el lujo de ?tras cor·
o o o
los idiomas hao recorrido el muodo entero Su libro de memorias se titula precisa- tes, y sio embargo, eo ese pala~10 se ~~o
La calumnia mata á tres hombres: al ca·
llevando dondequiera el perfume del es· mente: "La fábula de mi vida."
educado seriamente las cuatr? hadas hi¡as lumoiado, al calumniador y al que escucba
píritu humilde y sincero del gran amigo El supo vivir la "fábula," vivirla ooble· de los príocipes, que hoy bi:1llao por su
o o o
de la niñez.
. mente con alma sereoa y cándida: como los gracia y su boodad en las me¡ores cortes de
La muerte de los que amamos no acaece
Soñar y pensar eo la soledad fueron ll s oiños, para quienes escribió sus bellísimos Europa.
.
precisamente cuaodo dejan de existir, sino
placeres más gratos del oiño Aodersen, cuentos.
Lc.s oueve hijos formabao ahora tiempo cuando dejamos de vivir con ellos.
por eso cuando llegó a los catorce años de
edad q uería dar la vuelta al mundo eo bus·
ca de fortuna.
P r imero pensó dedicarse al teatto; pero
luego un .;eñor le pagó los estudios y él pu·
Jlanantiaiea-~
do dedicarse desde eotooces y para siem·
Verdadera
del
Estado
pre a la literatura.
Agua Mineral
Franctb.
Viajó muchísimo y las impresiones de sus
Natural de
viajes él las anotaba luego eo sus libros
BlBN BSPBClVlCAR BL NOIJ4BRB
ricos de uoa gracia exquisita.
.
Sio embargo, quedó siempre un gran oi- Hoy eo ~ue tao\o se repite el nombre
ño, siendo su seosibilidad verdaderamente d~l pequeno Y valiente Moote~egro es_ tam·
iofantil.
b1~0 grato record_ar ~ la Rema M1leoa,
Poseía esas dotes psíquicas que nosotros quien ha comparttdo siempre con ~u espovemos florecer en las al mitas de los oiños; so las_ luchas y los pesares del gob1eroo de
1
la imagioación y la iogenuidad; y tuvo un su Pª ~·
.
.
.
don aún más precioso: el de hacerse niño
Nacida y crecida el:' med!o del ru1clo de
para hablar coo ellos.
las ba~allas ell~ estudió c;1s1 sola y fué y ~s
Estómago.
Eo sus cuentos supo dar un alma a todas la me¡or coose¡era del esposo, el rey N1·
las cosas más ioertes; él peosaba que "de colás. .
, .
.
la realidad se pueden sacar las fábulas El mismo p_n_o~ipe ¡epite q~e en los ~omás bonitas."
me otos más d1f1c1le~, en las c1rcu~staocias
Y. como D'Amicis- "dice uo crítico- más graves de su vida, los conseios de!ª
..\odersen fué poeta, un gran poeta, puesto es?OS:'_ le ayudaron a ;º~ontrar una fe)iz
que supo como él hablar al mundo infan· ~oluc1on Ella lo a leoto siempre y sabe ID·

~O(J BIAS
I t.l,A u1,1 ~ L
"AL FONSO REY L

8.,.Uv

ONDO RICARDO COVARRU8 "'

Reg i str ado como articulo de segunda clas e en 3 de Noviembre d e 189 4 .-

Año XX .- Tomo l.

I mpreso en p a pel de l as Fá bri cas de San Rafael .

México, Marzo 23 de 1913.

La reina Milena de Mon-

tenegro

VICHY CÉLESTINS G~tair!!!~::~dci!~:;~;::~
VICHY GRANDE•GRILLE EofeBi;::!." del
VICHY HOPITA LEnfermedadea del
fASTILLES - SELS--: COMPRIMtS

vi::s"

VICHY ..lTAT

I

PERFUMERIA

Coro de monagos el domingo de Ramos en la Catedral.

Número 12.

�DIRECTORIO

en los encajes y en las blondas, en los juegos de agua
entre los hombres. En vano se argüirá que Mercurio,
que en este momento cantan himnos joviaoos en las
el conductor de sueños, ha muerto, vencido por la efiEL MUNDO ILUSTRAD O
fuentes. Los chorros esbeltos se desgranan en la melocacia de las ondas hertzianas. Allí está, como en los días
día de la mañana, armoniosamente, como un comentaalcyooeos, rápido como un pensamiento, dispuest0 a
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE. Y LITERATURA.
rio imprevisto a la música que ejecuta la _Banda_y cur eanudar su alada tarea. Por el momento descansa, después de haberle prevenido á la Aurora que se desper- yos sonidos parecen dar forma a las cosas 10defio1das y
bellas, a los vagos deseos que bogan en la caricia del
tara esta mañana más temprano, que echara en sus ána i re. Cerca del mujerío que encanta los ojos, elegante
for&lt;Ls del más puro rocío, y esparciera en el _cielos~
DIRECTOR PROPIETARIO
y florido, hasta los dioses se olvidan.
más claro esplendor, a fin de sembrar la alegna de ~1Y me alejo sin pena de lá olímpica compao1a, penvir en los corazones. Pero ya va a reanudar su traba¡o.
LI C . ERNESTO CHAVERO .
Sólo un pie se posa en el pedestal que lo sustenta y su sando que a la h ora en que este periódico circula, 130vibrante ademán revela que tal vez es ahora portador d r á comprobar quien quiera si las imaginaciones del
cronista encier ran algo de verdad. Los dioses son comdel mensaje de u n dios. Y, como 1~ se_rpieote _en s~ c ..duceo, se enreda mi sueño en la 10m10ente 10qu1etud p lacientes y cualquiera puede dar fe de su resurrecOFICI~AS:
ción: sólo se necesita un poco de buena voluntad.
de sus alas.
Más adelante. está Neptuno sentado en un trono de
3~ Calle de la Rinconada de San Diego_ No. 41.
RAFAEL LOPEZ.
caracoles gigantescos, sosteniendo con . ambas manos su
Teléfooos:-Mexicaoa, 20-85 Nen
pesado tridente. El dios marino medita, y su_ actitud
Ericssoo, 14-51
más p arece la de un filósofo que la de un seoor que
Apartado Postal 149.- México, D. F.
quebranta la tierr&lt;L con el estallido de _s u cólera Qu izás
se siente humillado al ver que se espe1ea en las aguas
de una pobre fuente, el divino bastí? de su_ grandeza.
La señorita Ana Landor y una cigüeña, vieja ya, sin
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
Quizás se cree desposeído de sus abismos y tiene la º?~talgia de la inmensidad. Tal_ vez se acuerda, melancoh- fuerzas para emprender el vuelo hacia los trópicos, eran,
En la Ciudad ....... .. ........... . . ·. . . . . . $ r.oo
cameote (abundan tanto los ingratos) de uno de sus me- desde hacía muchos años, las únicas habitantes del parque, librado del abandono.
(pagadero por adelantado.)
jores actos de bondad: de cuan&lt;;10 ~mpujó la barca de
Por descuidado que estuviera, el parque conservaba
En los Estados ...................... •••••· $ I. 2 5
Ulises suavemente a la playa m1sencord10sa en donde lo
una belleza severa, con sus avenidas de castaños, sus
(pagadero por trimestre adelantado.)
esperaba Nausic&lt;1a, la princesa de los brazos níveos. PeE n el Extranjero .................. .. . ... • • $ 2.00
ro no. Los inmortales ignoran los venenos de la melan- camioitos tallados, sus prados, su estanque de negras
(pagadero por semestre adelantado.)
colía, y el fue rte Poseidóu es e l mismo. Si está_ pensati- aguas, bordeado de musgosas piedras, exhalando el conjunto un penetrante olor a hojarascas y rosas marchitas.
vo, es porque el dios de los. cabellos azules piensa en
Sobre un montículo de verdura se levantaba un pabenuevos naufragios para castigar al rey de Itaca. Poderoso y brutal como es, le disgustan los ~rdides y 1~ -:s- llón imperio, habitación de la señorita Ana.
Con el tiempo, ésta se había vuelto maniática, no adNUMEROS SUELTOS:
tratagemas del griego sutil. Sí, es el mismo. Cootln!-'a
reinando sobre las olas innumerables y de sus palacios mitía n inguna visita y no toleraba que ningún criado paEn la Capital. ........... . ............. • • • $ 0.30
de esmeralda son las algas q ue se veo en su cabellera. sara la p uerta de su habitación.
En los Estados .................. . ......... . "0.35
A veces, a la puesta del sol, se apoyaba en el alféizar
De su espuma salada renace eteroam~nte la du_lce AfroEn e l Extranjero ...... : ....... ........... . "0.50
dita y siguen agitando sus barbas fluviales los vientos le- de su ventana, y creía oír a lo lejos el eco de la campaAtrasados . . ............. • . •• ... ••••••••·· "0.50
na o el silbido de la sirena que ponía en libertad a los
geo1arios de la Odisea.
En otra glorieta, la más concurrida del paseo, surge obre ro3 de la ciudad
Para la publicación de avisos en este periódico, diriSalía dt.spués a l jar dín. sola, y llegaba hasta el estanVenus, Ven us la bella. Una figu ra convencional y falsa,
girse a B. &amp; G. Goetschel , Aveni~a 16 de Septiembre,
casi anacrónica en estos .tiempos de las faldas estrechas. q ue, donde solía hallar siempre a la cigüeña
r6. Sus agentes en Europa, la Soc1eté Mutuelle de Pu-Negro y blanco, decía; tú eres un páiaro de luto.
E n una concha, exigua para contener la s?berana h_erblicité, 14 rue de Rougemeot, (9 e).
Y es por esto que me gustas. Tu nido lo tenías en nuesmosura, y que sugiere la idea de qu~ los ~,oses t:1-mb1én
se ocupan de hacer economías, la_ 10veoc1ble _d1o~a se t ro jardín, y un día7 .volando, te caíste y te mutilaste.
muestra de pie. Tiene la cabeza hgerament': 10chn:tda Esto t uvo lugar el día en que mi padre se suicidó! Era
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
y el manto que le baja desde un hombro de¡a la mitad mi mala amiga.
Este d iscurso irritaba a la cigüeña, quien, con la~ alas
de su belleza en tinieblas. ¿ Percibís la suave luz de una
estrella tras los~crespones de las nub es o el esp_lendor del tendidas, parecía querer lanzarse sobre la señorita Lanplenilunio cuando lo cubre la sombra de la tierra? La dor y herirla con.su largo y rojo pico. Y ésta, miedosa,
Venus de la Alameda deja algo que desear por no ha- huía de ella.
Una tarde, la señorita Ana v ió a la cigüeña al borde
ber sido su autor, amigo de la escuela ática de Scopas
El tran vía que sale de mi Colonia a las once de la
y Praxiteles. A primera vista, no se podrían aplicarle del estanque que torturaba entre su pico a uca larga cumañana, no se parece p recisamente al M~t ropolitano de las palabras q ue hace dos mil años dijo ~linio en loor de lebra.
París; pero me lleva a la ciudad en medio de mu¡er 7s su hermana de G oido. "De todas las regiones del mundo
Dió un grito de espanto y corrió a sn habitación perh ermosas y que h uelen bien. E,tá repleto y con t raba¡o
- exclamaba el sabio-se navega a Goido sólo para ado- seguida por la cigüeña que se irrito al oír el grito de su
puedo colocarme en un asiento lateral en donde a poco
ama. Y en su habitación sufrió un desmayo. En efecto,
rar la estatua de Venus. Y sin embargo ....
me e ncuentro a mis anchas No abun do e n carnes_ y un
En este domingo vibrante de primaverales perfumes, la señorita Laodor se debilitaba cada día más sin que
sitio modesto me satisface a cond ición de conquistarlo las ..guas en donde se copia apenas un t rasunto remoto por ningún estilo qui~iera admitir una persona expresapor e l propio,esfuer zo. Tampoco me ag_rada o mucho
de la suprema hermosura que cautivó a Anquises, pare- mente á su cuidado personal. Le gustaba la soledad.
los asientos delanteros, en los cuales se siente con _más cen salir de su estrecho pilón y derramarse hasta adonUna tarde se sintió algo conturbada, bajo la caricia
brusquedad los sa cudimientos a la hora de d escarrilar.
de la vista alcanza. extendidas en curva y sonoras como de los rayos del sol poniente, como una niña a quien
D ígalo la política. En todo caso, no hay q u e ser exigenuna cítara. Es el Egeo y su espuma vuelve a fecun.darse aturde el azul y la inmensidad del cielo.
te cuando se via;ia, máxime si se va en agradable cJmHasta sus oidos sintió llegar el roo roo de las ruedas
con la sangre de Urano. Brisas de Corinto y de Pafos
de una fábrica cercana.
pañía.
encarrujan sutilmente las ondas De repente, é~tas s_e
E l hallarme a- las once de la mañana respirando en aquietan y los horizontes se doran. Es que la diosa siDurmi6se. casi, y se sintió llevaba a otros tiempos,
"plein air" la lib_ertad y la 11:_z, me demuestra que es do- gue alegrando la tierra con su per petua juventud. Tor- j uzgándose princesa
mingo. Es;,.s gloriosas companeras sólo saben revel_arse
De pronto surgió ante ella la cigüeña
na a aparecer, radiosa y triunfal, como en las edades en
en ta l día, risueñas y cor diales, a los q ue ~eseot1~?s que la gente g riega la veía avanz:i,r sobre su concha ma-iAúo el pájaro de luto! murmuró.
más d irectamente la maldición que nos_ tra¡o el v1eJ?
Dejóse caer sobre una silla, la cabeza inclinada.
rina deslizándose en la superficie de las aguas, absorAdán . Y si no bastara ese profundo seotim1eoto de liLa cigüeña la miraba fijamente. Viéndola inmóvil la
tas como la naturaleza toda. Su influencia sigue mosbertad que se de_rrama pród~ame~te . en el aire, projuzgó inofensiva. Las alas extendidas, avanzó hacia ella.
trándose en la savia que vivifica los retoños y en el esb arían que es dom10go los puoos hmp1?;5 del co~d_uc- plendor fecundo de la primavera. Hace germi nar los Con el pico, la atacó a la frente. La inacción de la setor que cobra el pasaj_e. Est._a d~mostrac10n es dec1s1va,
árboles y las espigas y no se canFa - de sembrar en el ñorita Ana la sorprendió. Reiteró el ataque y, exaspe·
con permiso del Jabonoso gremio.
.
corazón humano, junto a las inquietudes del deseo, la rada, se echó con furor sobre ella. Cansada al fin ,
y es domi ngo de Resurrección, además. La a)egna generosa simiente del amor, suprema y consoladora ra- levantó la cabeza, victoriosa, cantando un himno de
de las pascuas floridas_chisporrotea.eo _el sol y circu la
triunfo.
zón de vivir.
por las arterias (le la cmdad. Desde m1 traov1a veo las
Volvióse . ... Detrás de ella relucía el cañón de un
Con razón nacieron flores bajo su planta. Y con racalles henchid.as de traoseuotes, entre los que se destafusil.
zón basta evocarla al amparo del bronce decorativo que
ca bravamente tíll cual indumentar ia provio~iana, que
tan mediocremente la representa, para que el agua que
ROBERT SCHEFFER.
pone uoá sonrisa de dulce piedad en los l~b1os de las
la rodea se extienda como el mar antiguo, resonante cogentes de bien. \A duras penas cruzan taxis, ban d-:ras
rno una cítara y llena de claridades mediterráneas. El
colora das y azules, próceres coupés y carr~s _repartido·
dulce imperio de la victoriosa deidad, resucita día a día
r es, cuyos plebeyos tiros l ucen en las guar01c1ooes y las
en los ojos azules que alcanzamos a vislumbrar tras una
cascabeleras, guías d e flores y adornos de p:i.pel. En al- ventana entreabierta y su influjo es manifiesto en las boguna bocacalle ;¡ ea balcones fronteros está s~jeta la cas adorables que tartamudean deliciosamente el lenguaje
cue rda de la que todavía pende u':'a representac1on ~a- siempre nuevo, del poderoso amor. 1\o, no ha. muerto;
Una vasta quietud de cementerio
cabra del traidor apóstol, cuya ruidosa e¡ecuc1óo ~izo
y cada vez que los labios se juntan en la efime'.a emreina en los campos que la tarde &lt;lora,
ha poco la delicia de las multitudes. _- La mañana he~e
briaguez del beso y los con,zooes se desposan ba¡o la fe
y en grave acento por las almas llora
la frescura de la· juventud y está vestida como las diode una mutua promesa. cada vez que dos miradas se
la esquila del antiguo monasterio.
sas, con un peplo de color de jacinto..Y es imperioso el
truecan los tesoros de la ilusión, y dos manos temblorodeseo de dejarse saturar libremente de su clara luz, de
sas se cambian las riquezas inagotables de la esperanza,
sacudir los músculos bajo su influencia, de echar a voEn su recinto, bajo el dulce imperio
cada vez que en el flanco y en el surco, errumpe la vilar las alas de la fantasía e n su a~re ligero y amable. da con doloroso estremecimiento, se confiesa su p resende cristiano fervor, la pecadora
No es p 9sible resistir tantas insioua7iooes. Y abando
grey, en humilde procesión, implora
cia divina, y se proclama la solemnidad de su culto. Innando el tranvía en la próxima esqu10á., me encuentro cesante p reside sus misteriosas liturgias ; la primavera
cantando a los acordes del salterio.
en la florida vecindad de la Alameda.
enflora sus altares e invencible y risueña, lleva como la
E l v iejo parque fundado por el yirrey don Luis de
Vierte místico aroma el incensario.
reina del poeta, la alegría del mundo "º la sonrisa y la
Velasco también canta las a leluyas de pascua a su ma- eternidad bajo los arcos de las cejas.
Los ecos de un responso funerario
nera. Marzo ensaya su verde t ierno en las ~ojas nuevas,
resneoao en el ámbito sombrío ..... .
y sobre la gram;,,, las primeras rosas comienzan a exo o o
tender los gayos tornasoles .de sus tapicerías. Llego.ª
Entretanto, los más anchas calzadas del parque deY en tanto, mis extintas ilusiones
una glorieta y me detengo indeciso frente al ~ercuno
Desfilan en dolientes procesiones
que Juan de Bolonia- sorprendió en la aud..c1a de su sarrollan el desfile pintoresco de los que pasean. La luz
de marzo hace una sinfonía de colores prodigándose gapor el lóbrego claustro de mi hai tío.
actitud y la ligereza iocoerci~l': de) vuelo. H.ay una
verdad tan artística en el prod1g10so impulso y viola las yameote en las trajes claros que entonan con esplendileyes de la gravedad tao soberanamente, qu_e n? _dudo dez la perspectiva alegre del paisaje. La luz de marzo
RAUL .\. ESTEVA.
desfleca vellones pascuales en las mejillas .femenin,as
que loe dioses hayan resusitado para seguir v1v1endo

La Resurrección de los Dioses

Paradoja sobre la originalidad

los mismos anhelos.. ,. ¡Esta es la ilusión del lenguaje!
En realidad, cada una de las cartas deja tras sí un sentimiento único, una originalidad, un estado de conciencia, uo caso singular que oo podría ser substituido por
los que dejan tras sí ninguna de las otras. Sólo que la
palabra, (y sobre todo, la palabra fijada en el papel por
manos vulgares) no tiene medios con que acusar esos
matices infinitos. El lenguaje, instrumento de comunicación social, está hecho para significar géneros, espfcies,
cualidades comunes de representaciones semejantes.
Expresa e l lenguaje lo "impersonal" de la emoción;
nunca podrá expresar lo "personal" basta el punto de
que no queden de ello cosas inefables, las más sutiles,
las más delicadas, las más hondas.
Entre la realidad de mi ser íntimo a qne yo doy nombre de "amor" y la de tu ser a que tu aplicas igual nombre, hay toda nuestra disparidad persocal de diferencia.
Apurar esta diferencia por medio de palabras; evocar
por medio de ellas, en mí la imagen "completa" de
tu amor, en tí la imagen "completa" del mío, fuera intento comparable al de quien se propusiese llenar un es
pacio cualquiera alineando piedras irregulares y se empeñara en que no quedase vacío alguno entre el borde
de las unas y las otras. Piedras, piedras irregulares, con

Hablando de la originalidad literaria, me dijo Górgibus, el interesante removedor de paradojas:
-~ada más raro que la originalidad en la expresión
del sentimiento; pero nada más común y vulgar que la
originalidad del sentimiento mismo. Por 1« man era de
sentir, nadie hay que deje de ser original. Nadie h, y
que sienta de modo enteramente igual a otro algu no.
La ausencia de originalidad en lo que se escr ibe uo es
sino ineptitud para reflejar y precisar la verdad de lo
que se siente.
F igúrate ante el más vulgar de los casos de pas:óo;
ante el crirr.en de que hablan las crónicas de cada día.
¿ Por qué mató el criminal; por qué robó; porqué manchó una honra? ¿Qué fué lo que le movió a la culpa?
¿ El odio, la soberbia, la codicia, la sensualidad, el
egoísmo? .... No; esas son muertas abstracciones. Di
que lo impulsó "su" odio, ''su., soberbia, ..su'' codicia,
''su' sensualidad, ICsu" egoísmo; los "suyos,'' cosas úoi·
cas, únicas en la eternidad de los tiempos y en la infinitud del mundo. Nadie odia, n i ha odiado, oí odiará absolutamente como él. Nunca hubo ni habrá codicia
absolutamente igual a su codicia; n i soberbia que con la suya pueda identificarse sin reserva. Multiplíquense las
generaciones como las ondas de la mar;
propáguese la humanidad por mil orbes; nunca se reproducirá en al~a creada un amor como el mío, un odio como
el mío. Semejantes podrán tener mi
amor y mi odio; nunca podrán tener
iguales. Cada sentimiento, aun el más
mínimo, de cada corazón, aun el más
pobre, es un nuevo y diferente objetivo
en el espectáculo que_ el divino E~pectador se da a sí propio. Cada mrnuto
de mi vida que cae al abismo de la
eternidad rompe un molde que nunca
volverá á fundirse. ¿ Y qué te asombra
en esto? .... ¿ No sabes que eo la inmensidad de la selva no hay dos hojas
enteramente iguales; que no hay dos
gotas enteramente iguales _en la inmensidad del océano? .... M ir .. las lu ces
del firmamento, cómo parecen muchas
de ellas iguales entre sí como otros tantos puntos luminosos.. Y ca_da una de
ellas es un mundo; ¡piensa s1 serán desiguales! .•. . Cuando e l pens:tmiento de
tu pequeñez. dentro del c0n1unto de lo
creado, te angustie, defiéndete con esta
reflexión , tal vez consoladora: tal como
seas, tan poco cuant? viva_s, eres, ~n _cada i ostaote de tu ex1steoc1a, una uo1ca.
exclusiva originalidad, y representas _en
el inmenso conjunto un elemento ID·
substituible; un elemento, por insubstituible necesario al oraen en que no
entra 'ot ra cosa sin s'!ntido y objeto.
Jamás un seotimieo,o real y vivo se
reproducirá sin modificación de una á
otra alma. Cuando digo "mi amor,"
cuando digo "mi odio," refiriéndome al
sentimiento que persona o cosa determinada me inspiran, no aludo a dos
tendencias simples y elementales de mi
sensibilidad, sino que con cada una de
esas palabras doy clasi_ficación a un
complexo de elemeoto_s interno~ que se
asocian en mí según c1ert.:. finalidad; a
un cierto acorde de emociones, de apetitos, de ideas, de recuerdos, de impulsos iocooscient&lt;::s, propios e inseparables de mi hi;toria íntima. La tota 1
complexidad de nuest~o ser ~; reproduce en cualquiera mao1festac100 de nuestra naturaleza moral, en cualqueira de
nuestros sentimientos, y cada uno de
ellos es, como nosotros mismos, un orden singular, un carácter.
Fijando los matices del heroísmo _antiguo, notaba ya Plutarco cuanta difeSEMANA SAN T A . -Misa de R a mos en la C ated ral .
renc ia va de fortaleza a fortaleza, coro~ de la de Alcibíades a la de Epamioondas; de prudencia a prudencia, como de la de Temístocles a la de que intentamos cubrir espacios ideales, son las r alabras.
Arístides; de equidad a equidad, como de la de Numa
a la de Agesilao. Pero para que estas diferencias exisLa rnperioridad del escritor, del poeta, que desentratan no es necesario que el sentimiento que las maoifies·
ñan ante la mirada ajena el alma propia, o bien, que
ta sea superior y eLérgico, ni. que esté contenido en la crean un carácter novelesco ó drarr.ático, manifestándoorganización de una persooahdad poderosa. Basta con lo de suerte que sobre el fondo humano que entrañe se
Que el sentimiento sea real; basta con que esté eutre- destaque vigorosamente una nota indvidual, de donde
cruzado en la viva urdimbre de un alma.-iCuáuta monazca la ilusión de la vida , está en vencer, hasta donde
notonía. aparentemente, en el corazón y la h istoria de
lo consiente la naturaleza de las cosas, esa fatalidad del
unos y r.tros hombres! ¡Qué variedao infinita, en realilenguaje; está en domarle para que exprese, h&lt;lsta dondad! Miradas a la distancia y en conjunto, las vidas hu·
de es posible la "singularidad individual" , sin la cual
manas habían de parecer todas iguales, como las reses
el sentimiento no es sim, un esquema a bstracto y vacío.
de un rebaño, como las ondas de un río, como las espigas Consiste el triunfo del poeta, ~n agrup, r las palabras
de un sembrado. Se ha dicho alguna vez que si se nos de modo que den la intuición aproximada de esa origiconsintiera abrir esos millares de cartas que vienen en nalidad individual del sentimiento, merced a la sugesun fardo de correspondencia , nos asombraríamos de la tión misteriosa que brota del coojunfo de las palabras
igualdad que nos permitiría clasificar en unas pocas ca- que el genio elige y reune, como brota de la síntesis quísillas el fondo psicológico de esa muchedumbre de docu- mica un cuerpo con nuevas cualidades; un cuerpo que
mentos personales : por todas partes las mismas situacio- no es sólo la suma de los caracteres de sus componennes de alma, las mismas penas, las mismas esperanzas, tes.

Si todos los que escriben arribaran a trasladar al papel de la imagen clara, y por lo tanto, la nota diferencial, de lo que sienten, no habría escritor que oo fuera
original, porque no hay alma que no sienta exclusivamente "suyo" delante de las cosas; no hay dos almas
que reflejen absolutamente de igual suer1e el choque de
uoa impresión, la imagen de un objeto. De aquí que la
originalidad literaria dependa, en primer término, de
la sinceridad con que el escritor manifiesta lo hondo de
su espíritu, y en segundo término, de la precisión con
que alcanza a definir lo que hay de único y personal en
rns imaginaciones y sus efectos. Sinceridad y precisión
son resortes de la originalidad.
o o o
Por la "llegada" de un grao escritor, de un gran poeta, se determina siempre la revelación de nuevas tonalidades afectivas, de nuevas vibraciones de la emoción.
Es que ese hombre acertó a expresar con precisión maravillosa lo "suyo": otros experimentaron ante el mismo
objeto estados de alma oo meaos ricos acaso de original idad; no menos fecundos acaso en interés; pero por no
ballar modo de expresarlos, los condenaron al silencio,
o bien pasaron por mediocres escritores y poetas, sólo porque no supieron.
como el genio sabe, traduci r en palabras
"casi todo" lo que sintieron, ya que
"todo" hemos de entender que excede
de la capacidad de las palabras.
Si la substancia de la lírica y de la
psicología novelesca está libre de la posibilidad de consumirse y agotarse con
el transcurso del tiempo, débese á la
complejidad y originalidad de todo sentimiento real. Porque au:ique cualquier
manifestación de la humana naturaleza haya de contenerse, basta el fin de
las generaciones, dentro de cierto nú•
mero de sentimientos fundamentales y
eternos: aunque e l último poeta muera
cantando lo que el primero cantó en la
niñez florida del muodc, siempre cada
sentimiento tomará del alma individual
en que aparezca, no só lo el sello del
tiempo y de la raza, sino también el sello de la personalidad' y siempre el poeta del genio, al convertir en imágenes
la manera como se manifiesta un sentimiento en su alma, sabrá hacer sensible ese ··principio de iodividualizacién," esa origi11alidad personal del sentimiento.
JOSE ENRIQUE RODO.

El Alma PreGiosa
del Rabbi.
Por toda Palestina Norte, por la fresca y cordial Galilf,a. gloriosa romería
verificaba en épocas antiguas un distinguido y amable carpintero llamado el
Rabbi Jesús de Nazaretb. Su raza: la
raza pálida y distante desprendida en
Canaán de dos tristes tribus- simíticas
en siglos fantásticos: raza lírica de profecías y va ticioios, que a impulso de estimarse selecta en cultos y costumbres tuvo espléndidas oportunidades, esperadas antaño por el beduino melancólico
como una avisada lluvia de oro.
El sol que abrillantaba los empinados perfiles del Carmelo, las lentas aguas
del mar Muerto, y el marmoreo panor.ima de Jerusalén, era el mismo que
alumbraba su ignorado villorio; pero todas las bood,des de ese sol repartiéron·
se en e l alma del nazareno sentimental.
Su espíritu sutilísimo lab raba con
pulcra paciencia de orfebre la idea de
un reino ideal.- "Yo soy el nuevo pan superior al maná"
-decí~. Y su alta cultura individual sublimábale; y su
lengua¡e lleno de músicas y misericordias vibraba :ntensamente como un bimno.- "La buena nueva legada á
los mansos,"-"EI Mesías pronosticado por Daoiel,"pronosticaban los labios plenos de certidumbre y esperanza.

·

Alma libérrima y fuerte , odiaba cultamente las instituciones contemporáneas y el gesto imperativo de los
gobernadores. Sus imágenes multiformes. sus parábolas
graves, suaves, sus bromas discretas, decían más de belleza y grandeza que todas las lúgubres sabidurías revt:ladas en el Templo por canosas sapiencias de escribas.
Varios bueocs aldeanos, los más pescadon·s y labrie-gos, presos en el misteric de su conversación conmovedora, seguíanle por cuantos parajes eligiera; y sus Jugares acostumbrados eran todo poesía; en el amplio lujo
de Primave1a, por granjas y éras, riberas y colinas.
atravesaba el Rabbi con su cortejo fraternal, como . un

�de esas fortalezas marinas entre dentro de la curiosidad
de las gentes.
A nte todo es preciso que la cala del barco tenga por
base un sólido armazón de hierro, que ~ostenga todo,
pues sobre é l han de ir los rieles, sobre los que han eje
correr las gruas numerosas que la electricidad y el vapor han de mover en todos sentidos. Despuls de esto se
traza el barco que se expon e en la sala correspondiente, para su exámen por los ingenieros técnicos, y des·
pués el ministro dá la órden de empezar la construcción,
habiendo visto las piezas una por una, cuyas piezas han
de unirse en el llamado "montaje." Si todo está bien
combinado, bien previsto, la operación adelanta visiblemente, con una regu laridad completa.
Por los grabados que damos se comprende. el desarrollo de la construcción del "Juan Bart" que es u no de
los modelos pertenecientes a la marina francesa.
L a quilla es lo primero que se hace y como sobre ella
ha de flotar el casc0 del barco, p recisa mucho su solidez, los puentes de la misma manera se suceden piso
por piso, y cuando todo el exterior está acabado se procede el lanzamiento a l mar. Es un momento de espectación, pues si en algo hubo error de cálculo, peligra la
estabilidad del acorazado, y la masa interte se irá al fondo, entre la crítica acerba, y dura para el gobierno,
y para los ingenieros navales, En caso contrario todas
son aclamacion es, p lácemes y el cañón suena en señal
de alegria.
Cuando el "DANTON" se lanzó al agua, en presencia del ministro de Mari na que fué a Brest para la ceremonia y de muchos personajes del elemento oficial el
nav(o rehusó _sostenerse a flote, perdiendo el equilib;io,
habiendo habido necesidad de reconstruir su linea de
flotación obteniéndose p or fin el éxito.
Una ve~ lanzado empieza lo que podríamos llamar el
acorazamiento, el poner las torres, y toda la inmensidad
de material que ha de llevar sobre el casco. P ara ello
hemos de tener en cuenta que si antes en tiempos pasa·
dos, no había los adelantos de ahora para la const ruc-

rima elegíaca de las claras estrofas que formaron e! poema de su vida.
Visionado por tides placas de oro, un rudo de I&lt;erioth
a quien decían Judas. inte rrumpió trágicamente el sueño de Jesús de Nazaret para recordarle los días nazaren os y las faustas entrevistas de Bethania; y por e nt re recuerdos y pesadumbres se iba tórciendo como un h ilo
el análisis-hermano del llanto- que denuncia la importancia del dolor, en horas de súplica y de luto.
.... Y las ocho campanadas de las Bienaventuranzas
vibraron en su alma como há tiempo vibraran sobre las
estupefactas multitudes del Tiberiades.
Con fatigado p aso de garza, encorvado por el peso de
maderos cruciformes, subió el Rabbi nostálgico sobre el
tibio lomo de) Gólgota, detrás el bárbaro ruido de la
chusma invocando castigos; delante, construido por su
imaginación potente, el Reino de Dios: alcázar de cristales, de trovadores y de nubes.
En lo más alto del Gólgota, víctima de imposibles
torturas, murió el excelente galileo, invadido por fiebres
y delirios, pensando en generaciones de siglos, en medio de la deploración de los buenos y de las mujeres
tiernas que le signifi caban angustiados adioses desde las
terrazas de Jerusalén . .... .
MARIO TORRES RODRIGUE Z.

&lt;

S. M. el Rey Jorge J. de Grecia. asesinado el pasado martes en Salónica.
dócil rebaño, a veces irisado por el sol o plateado por
las lluvias dilatadas y frías. Ruiseñores en marcba sonora obsequiábanle al paso sus mejores a rpegios, mustias cigüeñas hacían genuflexiones, ovejas le miraban
cariñosamente, y los torvos -iromedarios de los arenales
pausaban las pisadas para que el polvo no empañara
las pupilas del viejo pensativo.
Acaso su lirismo visionario le hiciere sentir confidencias patriarcales entre el susurro de l~s hojarascas, y en
las dolientes estancias del viento la erótica melodía del
" Cantar de los Cantares" o las lamentaciones de David
el poeta. Acaso en nocturnas frondas distinguiera las
barbas plateadas de Abraham y la punta mi:agrosa del
báculo mosaico.
·
Maravillosamente caminaba el Rabbi por · el rubio
paisaje galilM ofreciendo infinitas dulzuras y prome~as.
Cualquier grano de mostaza o trigueña mazorca era
motivo para una parábola, cada parábola propicia a una
enseñanza, y cada enseñanza un cristalino concierto de
frases admirables.
Galante y cortés con las mujeres amábalas cual nadie. Cuando en la her mosa declinación de aquellas rosadas tardes, tornaban las galileas, más gratas que los
lirios del Jordán, sombreadas por el tono esmeralda de
olivares y v iñedos, a l hombro racimos y vajillas, en el
cuello lujo de ajorcas, y en sus túnicas delgadas la brisa
certificando formas; el Rabbi las deten ía con el prodigio de su fisonomía, las conversaba de amor, de las superioridades de su sangre, de inmediatos aconteceres y
de los rojos sortilegios de Satán; e llas se prendaban del
decente incógnito y ponían mil besos nuevos en su cabellera trémula.
María, alegre y notable mujer magdalena, gustadora
de fiestas y caprichos, trocó d istintas caricias y sensaciones por una sola pasión firme, dispersó la aromatización de sus gracias, y se oculló como una mariposa de
invernáculo en el fino follaje de sus prédicas ~imbólilicas.
Jesús de Nazeretb prodigaba eficaces exo,cismos a
los d esconsolados y pacienfes: al influjo sugestivo de
sus tranquilas bendiciones las d escarnadas viudas sonreían nupcialmente, los rígidos paralíticos corrían de
emoción, y los ciegos abrían sus ojos de estatua.
Raras veces alargaba provechosas· excJrsiones, y dejando a espaldas el cálido horizonte de predilectos burgos, partía a extranjeros territorios con todos sus discípulos y todas sus ilusiones. Ante el fatuo brillo de máximas
ciudades, la fran ca democracia d e sus ideas le hacía inve·rtir su frecuente jovialidad por una mueca repulsiva y
áspera. Del florilegio de paganos cultos no tronchaba ni
siquiera una flor para cultivarla en el ja rdín de su al·
ma; jardín todo albo y t;,rso, todo exquisito y frágil co·
mo un verso. Cuando a su atención refinada cautivaban los mármoles triunfales, bajaba los párpados pru
dentes en presencia del acecho lascivo del Fauno y
las blancas actitudes de las d iosas que decían cancion es
de Amor y Vida con la pura e intacta especificación
sexual.
Por amenos días de Pascua visitaba los enemigos valles de Judea, do!:de a cambio de abundantes odios y
crispados puños fariseos, tenía, como en su a preciable
Galilea, atentas finezas y perfumes profusos.
Las brum.is judaicas, contemplaron al fin la última

Al cerrar este número de EL MUNDO ILUSTRADO llega la n oticia de la muerte del Rey de Grecia Jorge l., víctima de un asesinato en Salonica.
Parece ser que paseando el Monarca por una de las
calles de la citada ciudad. dos desconocidos ocultos desde una puerta Je hicieron varios disparos de revólver,
cayendo herido por los proyectiles, muriendo a la media hora. Añádese que uno de los asesinos era griego
llamado Alesko Schoinas, y que estaba demente. También se asegura que pertenecía a una asociación socialista; el Rey al sufrir el atentado dijo ¡¡Me han herido!! .... y ya no pronunció más palabra.
Nació Jorge I, Rey de los helenos, en Copenhaguen,
el día 24 de Diciembre de 1845, habiéndosele dado en
la pila bautismal los nombres d e Cristian, Guillermo,
Fernando, Adolfo y Jorge. Contaba actualmente , pues,
68 años de edad.

Sr. don Pedro Serrano, nombraclo secretario particular del dire ctor de Instrucción Primaria.
Era hijo segundo del Rey Crislian IX, de Dinamarca.
Educóse en la Marina de su país. habiendo llegado
muy jcven a obtener el grado de Almirante.
En 31 de Enero de 1863, contando por consiguiente la
edad de 18 años, fué p roclamado Rey de los h elenos por
voto unánime de la Cámara Nacional de G recia.
Jorge I, de Grecia contraje matrimonio en 27 de Octubre de 1867 con la Gran Duquesa Oiga Constantinowia
hija del Gran Duq ue de Rusia, Constantino, y sobrio~
del Emperador Alejandro TI.

Colocación de la primera p iedra de un "Dreadnougt"
en presencia de un vicealmirante, de un prefecto marítimo, y del alto personal del arsenal.

Vista del esqueleto, después de cincuenta días de trabajo viéndose las trasversales que soportarán
el primer puente.

(C~llllil©&gt; ~ lln@® lllllfü 66~@lmi©&gt;IJ!lgllnit99
S i en las guerras por tierra cada día se inventan o se
perfeccionan los armamentos, para hacerlos más terrib ~es, en las luchas por mar sucede lo propio, sobre todo
en lo que toca a las corazas de los barcos que han de
entrar en combate. De ahí el que las unidades marinas
que se conocen bajo el nombre de "DREADNOUGHT"
sean hoy por hoy la últim;; palabra en cuanto a conrlic iones de inexpugnabilidad, habiendo hecho una verdadera revolución, su estructura y su fortaleza, como se
p robó en la guerra ruso-japonesa, basta el punto de que
Inglaterra, Alemania, Francia y Austria, se hayan provisto de barcos de tanta potencia y valor.
En los momentos actuales sólo se construyen en los
arsenales, barcos del tipo del " DREADNOUGHT" con
su poderosa artillería, pues el número de cañones que
ellos sustentan, sólo los pueden llevar los acorazados de
ese tipo. De ahí, el que, saber como se construye una

servicio, habiéndose tardado unos tres años e n su construcción, lo que es un gra n progreso, pues antes ninguno tardaba menos de seis u ocho años. Costará alrededor de unos 60 m illones de francos, de manera que aun
las naciones más r icas, no podrán construir muchos, Inglaterra posee seis, Alemania cuatro y F rancia dos.
Para terminar diremos, que para formarse una idea
del poderío de la a rtillería de esta clase de acorazados
pueden en el primer minuto de combate enviar a l ene'.
~igo una avalancha de obuses representando 70 a 75 ,000
kilos de acero La evocación de los mayores combateJ
navales, que registra la historia, se quedan atrás ante
este poderío tan enorme,:que parece ser la última palabra
en la ciencia de destrucción y de muerte.

El barco cae ,en el mar. ¡Es el gran día! El "Juan
Bart," toca por vez primera las ondas marinas,
recibiendo sus caricia,s.

-

Sr. doctor don Manuel de Araujo, presidente del Salvador, asesinado
recientemente.

Las vércebras del "Dreaudnougt" sobre las cuales va
su esqueleto.

ción de los metales, hoy se hacen más resistentes y sin
embargo menos pesados. En la actualidad existe lo que
se llama el acero al "crome," y a l nikel que se hacen en
las casas Harvey y Krupp, para el blindaje de los barcos. Los progresos de la metalu rgia permiten ya hacer
corazas hasta de 27 centímetros que c¡s la que lleva el
"Juan Bart" último modelo aun más perfecto que el
"Carlomagno" que solo alcanzó acero de treinta centímetros. Para completar la seguridad de los fondos, por
debajo de la línea de flotación, todo es invulnerable, bajo el sistema del acero.
Las torres que lleva el "Juan Bart" son unas especies
de f? rtines, de fo!ma cilíndrica. L a parte fija y la parte
movible de las mismas pesan en total, hasta 300,000 kilos
y sin embargo todo ello se mueve con suma facilidad,
por una rueda volante a voluntad del pontonero que recibe las órden es del que dirije el combate, el cual las
dá por un teléfono o portavoz. Un eminente ingeniero
italiano M. L orenzo d'Adda que asistió en una torre de
un acorazado japonls a la batalla de Tsoushina, cuenta
que c3:da tres o cuatro minutos había que reemplazar á
los artilleros que estaban en los cañones, en negrecidos
por el humo de la pólvora, sordos por el ruido de la
metralla, extenuados por la fatiga dando el espectáculo,
d ice d'Adda, "del fuego en la furia."
Bor lo dicho se, comprenderá la terrible ofensiva de
los "DREADNOUGHT" debiendo añadir a todo esto
los tubos lanza-torpedos submarinos instalad os debajo
de los puentes, los cuales sin que haya medio de evitarlo y sin que se sera de donde viene, lanzan numerosa
metralla, que hace estragos enormes en el enemigo.
Para _e l próximo octubre del año en curso se cree que
el "Juan Bart" estará terminado, pudiendo entrar en

Instalación de la artillería en el "Juan Bart. "-Momento de colocar uno de los cañones que han
de hacerle apto para la luch a.

�~Il ffillllJ@V© Mll"©

"Cantiones del Medio Día"
POR BLANCA DE GOLTA COLANCO

El poeta ama caotaodo;
el corazón canta amando
para llorar o reir ..... .
y las coplas del presente
traban con hilo dorndo,
a cantigas del pasado,
canciones dei porvenir.
De aotigua trova otra nueva
el viejo ritmo renueva
en cada ser que nació!
Y es dulce procedimiento
que en la suerte que le quepa
cante el mortal lo que sepa
con la voz que Dios le dió!
Sueoa a hora mediodía!
Baña a I valle J;,. armonía
de himno inmenso de color...
y el verjel caota de aromas
sooatas maravillosas
a las liadas mariposas
que lo entontecen de amor!
Medio día!
Alegremente
va besada la corriente
por la reverberacióu!
Y no hay pena tan sombría
que el fulgor de este momento
no le dore un pensamiento,
nu le evoque uoa oración!
Medio día! Medio día!
Arroba la hechicería
de esta luz meridional!

y en la ardorosa hermosura
de su brillo inmaculado;
el corazón deslumbrado
sabe amar a Pmtugal!
Portugal!
Campo de flores
que el sol matiza en colores
y en prismas refleja el mar!

'

Alma que gime ea cantares
un amoroso tormento....
y en cada bandera al viento,
.:,iete Castillos a izar [r].
BALBINO DA VALOS.

[ 1] Se refiere a los siete castillos de la bande·
ra portugnes;,..

P,ua "El Mundo Ilustrado."
Hay horas de quietud ea que las alas
del recuerdo fe liz de mis amores
rozan temblando con sus mustias galas
de la vida las hojas y las flores.
Siento en el alma una ilusión esquiva,
una caricia que solloza y hiere,
y pasa ... como oota fugitiva
que vaga sola, pero nunca muere...
¡Noches tranquilas de tristeza y frío
en que a la calma la ilusióo se aduoa. . !

i~oches de insomnio sin pesar ni hastío,
noches de tibia claridad de l uoa... !
Allá... la sombra que ocultabá iocierta
mil escenas de plácidos amores;
la hiedra, que enredándose en la puerta,
daba a los muros de la alcoba abierta
el peremue ornamento de sus flores...
Muchas escenas que en la calma austera
de esta brega iocesante y tormentosa
se agitan como ayer ... en primavera
aunque estén en la senda penumbrosa •......... .
Hoy que ya tengo la esperanza yerta
enmedio de nortalgias y embelesos,
llevo en e l alma la ternura muerta
con e l tibio cadáver de mis besos.
CESAR CAMACHO.

Il~ Il@ll\l~

,

cual caricia sagrada
de dulzura y de calma.

Cabeceaba la barca, sio velámen y rota,
de las olas tranquilas ea el lecho de tul;
iba lenta, muy lenta, como herida gaviota
contemplando otras aves en el límpido azul.
Impulsada en silencio por la brisa süave
que traía los perfomes de un cercano pensil,
reflejaba en las aguas la fantástica nave
de la altura en la popa, mascarón de marfil.
Y besó lentamente de las playas soñadas
las arenas ideales, que en solemne quietud.
le brindaban abrigo entre flores sagradas
en los ~ellos jardin~s de eternal juventud.
Entre nubes rosadas y girooes de bruma
esfumase la barca corv-o en bello arrebol;
se perdió entre las conchas que besara la espuma,
y en la dulce caricia de un gran rayo de sol.
LUIS G. V ALDESPINO Jr.

!]&amp; ~WtCffiooooo

A la inteligente y distinguida Srta. Josefina Murúa, en
su onomá~tico

Para "El Mundo Ilustrado."

Para "El Mundo Ilustrado."
QUE TAlS'fE . ...

I
Yo miraba en la calma
de m is horas tranquilas,
la grandeza de su alma
en sus bellas pupilas.
Iba lenta la barca, se esfumaba en la bruma
cual gaviota, dejando en las olas dt:l mar
una estela adornada con los copos de espum.i ,
copos níveos, tao blancos como flores de azahar.
El crepúsculo de oro se bañaba en las ondas,
y en la luz postrimera de los rayos del sol.
jugueteaba en las aguas cual fantásticas blondas
que bordara. en colores un soñado arrebol.
Se éscuchab;,. tan solo el eterno murmullo
de las olas inquietas ea su blaodo cristal:
parecía que las aguas ea angélico arrullo
se aprestabao al sueño de la paz nocturnal.
Y la barca esfumada en la gran lontaoauza,
se perdió. cual fantasma de lejana visión ...
Iba en pos de la dicha. con la ingenua esperanza
de pasar sin peligros sobre el mar de Ilusióo.

II
Y sentí de mi vida
la profunda tortura
de esperanza perdida,
en un mar de amargura.

iQué triste aquella tarde! La neblina
abarcaba los amplios horizontes,
y apenas se miraba de los montes
el pueblo a cuyas faldas se reclina.
Moría el huracán cual si con mohioa
murieran dominados mil bizootes,
y hacia el lago dos grandes Aquerontes
descendían ya en paz de la colina.
iQué triste aquella tarde! En el camino
que va a dar a tu huerto peregrino,
te encontré con el fardo de tu pena
llorando tu ilusión, que se perdía
cual la barca, que en honda lejanía
encallaba sus remos en la arena.
OYE
Oye: cuando tos manos marfilinas
hundes en mi cabello alborotado,
y tus ojos. de oscuro noguerado
me señalan humildes t us espinas,
cuando silente, con pasión te inclinas
a recibir mi beso inmaculado,
y después, en mi pecho destrozado
como flo r en su cáliz te reclinas,
¡quién me diera tener tu alma de lirio
para evitarte el singular martirio
de soportar la sombra de m i pecho!
iQuiéo me diera tener entre mis brazos
no el corazón que tengo hecho pedazos,
sino el c ie lo-tu cielo-para lecho!
ULISES CESAR SILVA.

Iba inquieta la barca, la azotaban furiosas
gigaotescas oleadas entre horrible capuz;
parecía que las velas contemplaban medrosas
el timón destrozado en la estela de luz.
Y los cielos obscuros en su gran parpadeo
engendraban al rayo de terrífica voz ..
Tras los truenos prefuodo, infernal centelleo,
y en las olas, la imágen de las iras de Dios.

Un beso de mis labios apagados
Flotaba bajo el toldo de los cielos,
Buscando entre tus labios sonrosados
Un beso que saciara mis anhelos.

Y los mástiles rotos de la frágil barquilla
semejaban dos brazos implorando piedad,
y b~san la estela que dejara la quilla,
como símbolos sacros de infinita ansiedad.

Sediento de placeres divinales
Corrí tras la penumbra caprichosa,
Buscando con afáo del labio eo rosa
La cristalina miel de los panales.

Entre sombras profundas de uoa lenta agonía,
a la luz tormentosa y entre horrible fragor,
alejóse la barca en la noche sombría,
como negro fantasn,a en el mar del dolor.

De~pues de aspirar el suave beso
Que despide la brisa vespertina,
Consumí desde el mirto hasta el cerezo.

IlI

Penetró su mirada
hasta el fondo de mi alma,

___.,,

El néctar de tu boca purpurina.

¿ Y después? ..... .
Tú lo sabes quedé preso,
En el fondo de tu alma peregrina.
LAURO G. C .\LOCA.

El actual distrito de Sageofeld era hace mil años u o
reino pequeñito, 110 reino de juguete.
Kor turbaban su paz los odios, las envidias ni las guerras tao comunes y frecuentes eo aquella remota y belicosa época, porque sus pobladores eran pacíficos e in·
capaces de hacer daño a oaElie y gozaba siempre de un
sosiego profundo, de un descanso ideal, porque el orgu·
llo , la maldad, las desgr•cias y los crímenes no se daban
en el interir de sus fronteras.
Al cabo de un largo y venturoso reioado murió el Mo·
narca que regía aquel dichoso país y subió al trono su
h ijo Huberto, e l cual era tao bueno, tan sencillo y tao
noble, que el &gt;1mor que las gentes le profesaban se con·
virtió eo pasión, casi en idolatría.
Los astrólogos leyeron en las estrellas su porvenir y
d.-scubrieron en aquel libro maravilloso la siguiente
p rofecía:
"Cuando Huberto cumpla los catorce años ocurrirá un
su ceso importantísimo.
El anim'l.l cuyo canto resuene con mayor dulzura en
los oídos del Rey le salvará la vida, y mientras su casta
sea honrada en el reino, la antigua dinastía no carecerá
de herederos, ni las guerras, pestes y miserias se apo·
sentarán eu el país. ¡Evitad toda elección falsa."
Aquella profecía causó profunda sensación, y a medi·
da que se aproximaba la fatídica fecha , iba coovirtiéo·
dose en tema exclusivo de las conversaciones.
¿ Cómo había que interpretarla?
Según las primeras frases del misterioso documento,
el animal que debía salvar al Rey se presentaría sin ne·
. cesidad de que le buscasen y en el preciso momento en
que hiciera falta: pero la última frase indicaba, sin dejar lugar a dudas, que el Rey debía elegir antes y decir
qué cantor le placía más.
La salvación de la dinastía y del pueblo dependía de
que su elección fuese acertada.
Respecto a este asunto se formularon en Sagenfeld
tantas opioiooes como habitantes; pero la mayoría delos
sabios era de parecer que el Rey" debía escoger por adelantado, y cuaoto antes mejor.
Dictóse, pues, una real orden, en cuya virtud todos
los que poseían animales cantores debían presentarse
en compañía de ellos eo la sala más grande del real pa·
lacio el día primero de enero del décimocuarto año de
la vida del monarca.
Cu mplióse al pie de la letra y cuando todo estuvo dispuesto para la ceremonia, se presentó el Rey, vestido con
los ornamentos reales y seguido de los altos funcionarios
palatinos en traje de gala.
Apenas se hubo sentado el Rey, exclamó:
-Los animales cantan todos al mismo tiempo. ¿ Cómo
voy a elegir el que más me guste? Que se los lleven y
los traigan uno a u oo.
Uno tras otro deleitaron los oídos del Rey los alados
cantores. Volaron los minutos.
La elección resultaba difícil, sobre todo pensando en
)a pena que iba a acompañarla si e ra desacertada.
E l Rey dudaba de lo q~e oía, sentíase presa de gran
agitación, y las preocupaciones q ue le embargaban se
reflejaron en su rostro, .
.
..
Los ministros, que le miraban fi1ameote, d11eron para
sus adentros: ¡Se acobardó, perdidos estamos!
Una hora permaneció el Rey sumido en profundas meditaciones. De pronto exclamó:
-iQue traigan oueva_roeote _al mirlo!
.
El mirlo lanzó sus tnoos mas agudos y comphcados.
Ya iba el Rey a levantar el cetro para iodi_car que su
elección estaba hecha, cuando se detuvo, y d1Jo:
-Es preciso tener seguridad. Que traigan el chorlito
y que cante en competencia con el mirlo.
Las dos aves recrearon el oído del Rey con melodías
sublimes, y pronto se notó que Huberto se había decidido por fin.
La esperanza renació en los corazones, los Ministros
respiraron, el cetru se levaotó lentamente, cuando ....
ocurrió un incidente deplorable.
Oyóse en: la pue~ta de l~ sala un ruido análogo a un
estentóreo 1. ••• a, 1. •• . a, 1. .•• a.
Los presentes palidecieron y se esforzaron en ocultar
el espanto que aquella interrupción les producía.
Uoa oiña aldeana de uoos nueve años de edad, preciosa y delicada como_ una flor _silvestre, eo_tró en el reg io salón coa el entusiasmo mas s10cero pintado en el
semblante.
Al ver aquella majestuosa asamblea y al notarla cóle·
ra que reflejaban las caras de tan nobles señores, la niña se detuvo, bajó la cabeza y ocultó su arrebolado y
geotil semblante en el tosco delantal.
Nadie le dió la bienvenida; nadie se compadeció de
ella.
Algo repuesta de su primera impresión, paseó la mirada por la sala, secó sus lágrimas y dijo con voz tré·
mula.
-Señor Rey: perdonadme si me atrevo a oreseotarme ante vos. No tengo padre ni madre; mis únicos bie.
nes son una cabra y uo asno; ellos son mi felicidad y
mi orgullo. La cabra me da una leche dulcísima, y mi
asno me deleita con sonoros rebuznos, El bufón de Vues·
tra Majestad me ha dicho que el animal que mejor can·
te salvará la patria; me aconsejó que trajese a mi asno,
y héme aquí ....

La típica vendedora de amapolas el Viernes de Dolores en ' 'La Viga."
La corte entera, desde el más alto hasta el más baio,
soltó la carcajada, y la niña avergonzada y temero,a,
huyó lo más de prisa que pudo. E l primer minist ro
ordenó con la mayor reserva que la expulsasen de pala.
cio J( le prohibiesen terminantemente la. entrada del
mismo, y la ceremonia cootiouó. Los pájaros rivales hicieron lo indecible; pero el cet ro no se movió, y la esperanza fue poco a poco extinguiéndose en el corazón
de los presentes. Veloces transcurrieron las horas. A la
rñañaoa siguió la tarde y a la tarde el anochecer. La
muchedumbre estacionada ante los balcooe de palacio
se perecía de miedo"y zozobra. Las sombras fueron es·

pesándose; en la regia sala el rey no distinguía ya a sus
cortesanos; reinaba un profundo silencio, la prueba se
había venñcado con lastimoso éxito, y lo que todos deseaban era ocultar en las tinieblas el miedo que se reflejaba en las caras después de haberse aposentado en
el a lma.
De pronto, en medio d e la obscuridad y del silencio,
se oyó un cántico magnífico, una melodía celestial: el
ruiseñor cantaba.
• -Arriba los corazoues!-exclamó el Rey.- Maodad
que repiquen las campanas para que el pueblo sepa que
ya hemos elegido a l cantor y q ue nuestra elección se

�Sr, Lic. Francisco de P . Cardona nombrado Sub-secreta·
rio de Hacienda.
acertada. El país se ha salvado. De aquí en adelante el
rniseñor será honrado por los siglos de los siglos. Anunciad a nuestros súbditos que todo el que se permita matar o hacer el menor daño a un ruiseñor, morirá en la
horca. ¡He dicho!
Entonces todos dieron muestras de la más ruidosa alegría.
El palacio y la ciudad lucieron aquella noche lumi·
narias espléndidas; repicaron a todo vuelo las campa·
nas, y en las calles y en las plazas hubo canciones, músicas, bailes y fuentes de vino que llevaron a su colmo
el alborozo público.
El rniseñor fué desde aquel instante un ave sagrada;
los pintores, los escultores y los poetas le tributaron el
homenaje del arte, y su figura adornó las columnas de
los edificios, las torres de las iglesias y las fuentes públicas. El rey le nombró de su Consejo, y diz que nunca tomó resolución alguna sin consultarla con él, inter·
pretando cuidadosamente sus arpados y melodiosos trinos.

II
No todo ha de ser felicidad en este mundo.

Domingo de Ramos.- Los canónigos de la· Catedral con sus palmas en el coro,
Un día de verano salió el Rey de palacio escoltado
por un lucido séquito de gentileshombres provistos de
perros y de halcones. Iban de caza.
Al cruzar un tenebroso b0sque, se alejó el Monarca
de su acompañamiento, y queriendo alcanzarlo se lanzó
al trote de su corcel por la primera senda que se ofreció a su vista. No debía ser la más apropiada, pues ca·
balgó una hora y luego otra, sin ballar a sus gentileshombres ni a ~us perros.
La noche le sorprendió perdido en un paraje solita·
rio y salvaje.
Llegó la hora de la catástrofe ..... .
A la luz mortecina del crepúsculo se vió en medio de
un espeso zarzal, y queriendo salir de él rodó a un precipicio oculto entre la maleza.
El caballo quedó muerto y el Rey con una pierna rota, solo y sin poder valerse. Las horas le parecían años;
su oido recogía atento los menores ruidos; pero en vano,
porque sólo interrumpían el silencio los poéticos rnmo·
res de la selva; hasta él no llegaban los ladridos de los
perros, ni los toques de los cuernos de caza. Comprendió que estaba perdido y exclamó:

La procesión de palmas a la puerta de la Catedral el Domingo de Ramos.

- iPuesto que ha de venir la muerte, que venga pronto!
En esto se oyó, en medio de medroso silencio, el can·
to dulcísimo de un ruiseñor.
- iSalvado!- gritó el Rey.- i Estoy salvado! ¡Es el ave
sagrada, es el cumplimiento de la profecía! Los dioses
me guiaron al elegirla ..... .
Su júbilo era inmenso, y no tenía palabras con qué
expresarlo. Creyó oir los presurosos pasos de sus salvadores ..... pero nó; el auxilio no patecía por ninguna
parte, y las horas transcurrieron lentamente mientras el
ruiseñor, impávido, cantaba.
El Rey sospechó que la elección que había hecho no
era buena.
Al clarear el día suspendió su canto el rniseñor; llegó
la mañana y con ella el hambre y la sed, pero no el
auxilio. Pasó el día y tornó la noche. De repente resonó en la enramada el canto del mirlo, y dijo el Rey:
- Este era el pájaro que debí elegir; los salvadores
tardarán poco.
Pero no llegaron, y el Rey perdió el conocimiento.
Al volver en si cantaba otro pájaro.

Sr, Prof. Leopoldo Kiel, nuevo director
Primaria.

-Esos animales no pueden salvarme--dijo el Rey;mi pueblo y yo pereceremos.
Y se recostó para aguardar la muerte, que le hacían
desear sus tormentos.
Debió perm~necer mucho tiempo sin pensar ni sentir,
porque al abrir los ojos alboreaba la tercera mañana.
¡Qué hermoso le pareció todo al Rey en aquel despertar de la naturaleza!
El amor a la vida era cada vez más fuerte, y dirigió
a l cielo apasionadas plegarias. Entonces creyó percibir
un rumor lejano, débil, pero qué grato,, .. I..,, a, i ....
a, i .... a ....
- iEsa voz! ¡Oh! esa voz- exclamó el Rey-es más
armoniosa que la del rniseñor, porque, no sólo intuode
esperanza, sino que promete salvación .... El sagrado
cantor de la profecía se ha presentado él mismo, y mi
casa y mi reino se han salvado. ¡De aquí en adelante el
asno será objeto de los mayores homenajes.
La voz que tao deliciosa parecía al Rey fué acercándose más sonora, más ruidosa, y el que la profería bajó
hasta el fondo del barranco, no ~in detenerse para arran·
car sabrosas matas de hierba.
El cadáver del caballo y el trágico aspecto del Rey,
debíeroo producirle gran admiración, pues se quedó
embobado contemplándolos.
Huberto le pasó la mano por el hocico y el asno !e
arrodilló como solía hacerlo para que su ama le montase.
Con gran trabajo se subió el Rey sobre su lomo, aga·
rrándose a las ort&gt;jas y el dócil animal le llevó a la ca·
baña de la joven campesina, la cual le cedió su lecho,
le &lt;lió a beber leche y salió en busca de los cesesperados palaciegos.
El Rey sanó de su pierna, y cuentan que su primer
acto de gobierno fu é proclamar la santidad e inviolabilidad del asno, nombrarle consejero suyo y mandar substituir con su imagen la del ruiseñor que en todas partes
se veía. Luego manifestó que era su voluntad casarse
C"n la leñadora, y lo hizo.
Esto reza la antigua leyenda de Sagenfeld. Su conte·
nido explica por qué los ruinosos muros, torres y columnas de aquella ciudad ostentan la figu ra de up asno;
por qué durante más de un siglo ocupó un asno p uestos
eminentísimos, y por qué las proclamas, pragmáticas, libros y poesías de aquel reino que hasta nosotros han llegado comienzan con las significativas sílabas: i .... a,
i .... a, i .... a.
MARK TWAIN.

Revolucionarios, damas y caballeros que asistieron al día de campo ofrecido a los primeros el lunes pasado
en Xochimilco.

Entre las var ias fiestas organizadas con objeto de ha·
lagar a Pascual Orozco y a sus compañeros en la revo·
lución del Norte, el día de campo organizado por var ios
diputados independientes y otras altas personalidades
de la administración actual, y llevado a cabo el lunes
pasado en Xochimilco, es una de las más simpáticas,
tanto por el medio en que se desarrolló, genuinamente
mexicano, cow.o por haberse excluído de él toda idea de

de Instrucción
Revolucionarios y damas en' Xochimilco, el lunes ú ltimo.

función oficial y J:aber permitido de esa manera las más
francas expansiones propias del carácter de cada uno.
Buena muestra de lo que decimos es el detalle de haber reído el antes wmbrío guerrillero, con franca y
abierta carcajada, risa que recogió en sus columnas a l·
guoo d-i los diarios de la capital y que es un síntoma de
los tiempos indudablemente.
Nuestro fotógrafo recogió en esa bella fiesta las fotografías que damos a nuestros lectores, las cuales serán
vistas con agrado seguramente, como se ve todo lo que
se relacione, directa o indirectamente con la pacificación nacional.

�actrices que tomaron parte en el desempeño de la obra,
Coss magnífico en el "cantaor" llamado "El Venus,"
Barreiro. Solares, Mutio, a muy buena altura.
En resúmen, un éxito completo, dentro del género a
que ,pertenece "Carambolas de Amor," por cuyo motivo
huelgan todas las críticas sobre si los caracteres del sainete son inverosímiles, sobre si las gracias son vulgares,
sobre si los personajes pecan de necedad. Todo esto lo
sabían majar los autores, que los que los censuran, de
manera que s:&gt;bran comentarios fuera de la realidad.
Los sainetes y juguetes cómicos todo lo sacan de su qui·
cio, para provocar la hilaridad o se figuran los que olvidan esto, que en piezas de esta naturaleza hay profun·
das enseñanzas, serios dogmatismos y filosofías trascenTEATRO PRINCIPAL
El beneficio de la Gatini y de Angelini, lo único que dentales? En manera alguna; Mario y Sandoval se pr:&gt;·
vale en Ja compañía que actúa en este teatro, estuvo pusieron divertir al público y lo consiguieron con cremuy animado, recibiendo los beneficiados muchos rega· :::es, de modo que su triunfo estriba en las sonoras car·
cajadas de la concurrencia.
los y muchos aplansos.
En cambio de este regocijado sainete y comprendienYa en mi crónica anterior di el argumento de "Mon·
sieur de la Palisse," opereta que se estrenó en México do la acertada dirección artística del "Mexicano," qt&lt;e
la noche a que me refiero, y sólo me resta añadir que es necesario alternar, en su repertorio, a estas horas se
sin entusiasmar, ni mucho menos, al público, oyó con ha~rá estrenado una comedia del celebrado autor Mar·
gusto la música original de Claude Terrasse, graciosa, tíoez Sierra titulada "Mamá," con la que se inaugura la
melódica, lo mismo en los pasajes graciosos, que en los temporada de Pascua, que promete ser brillantísima.
Se trata de una comedia deliciosamente sencilla. El
poco5 dramáticos, que hay en la obra, la cual, por cier•
efecto que me produjo su lectura fué de cierto optimisto, estuvo bien montada.
mo en la vida donde siempre debiera triunfar el bien.
TEATRO MEXICANO.-"CARAMBOLAS Dt.
Martínez Sierra ha planteado en "Mamá" el probleAMOR"
ma de la bienhechora influencia del amor maternal paCon gran éxito se ha estrenado en este teatro un ju- ra la salvación moral de las mujeres.
guete cómico en tres actos titulado " Carambolas de
En un ambiente de alta burguesía nos pone el ilustre
Amor," original de los autores españoles Emilio Mario escritor en contacto con la protagonista de su obra. '
y Domingo de Sandoval.
La encumbrada dama, jugando hace muchos años, en
Pocas veces se habrá visto en una obra teatral, un en·

Esperanza Iris que anoche debutó con su 'compañía
de Operetas vienesas en el Teatro Arbt:u.

honduras y filosofías La trama es sencillísima también.
La técnica de Martínez Sierra se distio·
gue por esto; por una sencillez quizás exagerada.
A fuerza de buscar el natural, acaso acaba por perderse la naturalidad.
Tal el caso presente. Pero la victoria de
Martíoez Sierra no ha sido tanto de hom·
bre de teatro como de hombre de ingenio.
Ha vencido con las armas de una prosa
encantadora, de un diálogo muy humano y
de un gusto literario impecable.
De seguro que todos mis lectores (y sobre todo lectoras) que vean la obra, han de
pensar como yo, saliendo del teatro con
esa impresión dulce, que causa la victoria
de lo santo, de lo tierno, de lo bondadoso.
Ahora a ver cómo se interpreta esta joya
teatral, que seguramente será de una manera acertada, y el autor de "Canción de
Cuna" habrá obtenido en México un motivo. más para su celebridad.

mar.rachadas, acudió a los tendidos.~ hete
aqu1 que unos cuantos cantantes (a qué citar nombres) salieron a pisar la arena y a
que (os. ?Ye_ra no sé quién, pues aquello se
~onvir.tto bien pronto en gritos, en risas, en
¡olgono, exclamando la gente ¡¡que salgan!!
iique salgan!! ...... no los artistas, sino los
bichos de Piedras Negras, y como esto era
lo que se esperaba, la ópera se cortó por
donde se pudo y "Carmen." "Don José,"
los contrabandistas y todo el personal de
coros, incluso los soldados con casco a lemán, desaparecieron del "Teatro de la Naturaleza," saliendo Luis Freg, que era lo que
se deseaba ver.
Y, basta de comentarios a un espectáculo que sólo merece el olvido, por bien del
arte y por bien del sentido común.

TEATRO ARBEU

No se _creía q~e la compañía de Espe•
ranza I~1s vendna a México, pero por for·
tuna ah1 e~tá con su hermoso repertorio de
operetas :-11enesas: modernas y en español;
sin resu_c1~ar antiguallas ni querer impooerno~ 1d1om~ extranjero, que para nada
necesitamos 01r en nuestros escenarios.
La coi:ripañía viene muy bien reforzada
con Ennqueta Sala, que si como coupletista no resulta, a no dudarlo canta zarzue·
las y operetas; con e_l tenor Alarcón que
estuvo antes en México con Sagi·Barba y
me pa rece que ha de gustar; con el barítono Parera, de r econocida fama; con Ricardo Pastor, y con unas bailarinas inglesas que por su hermosura y arte ha de ha•
cer que más de cua_tro bailen de cabe•
za.
El repertorio es vastísimo y hemos de ver
las operetas de más fama estrenadas en Europa, puestas como sabe ponerlas Gutié·
rrez, maestro en eso de lujo, de rico decor ado y de propiedad escénica.
De manera que las veladas del Arbeu se
han de ver concurridísimas, pues la incomparable Esperanza Iris es a dmirada por todo el público de México, y por todo el público que la ha oído y oye.

"CARMEN" EN LA)'LAZA DE TOROS
El cronista que debe hacerse eco, de todo lo que sea teatral, se ve precisado a decir algo, muy poco, (que siempre será mu·
cho) sobre un espectáculo o mojiganga en
términos taurinos, que tuvo efecto hace
ocho días en la Plaza de Toros.
Se dijo que íbamos a ver el llamado teatro de la C'iaturaleza, y claro qué más naturaleza, pensó el flamante empresario, que
el redondel de un circo taurino. Y como
en la conocida ópera de Bizet aparece un
torero, la consecuencia era lógica, ¡:.ues que
se cante "Carmen" en la arena que han
pisado "Machaquito" Gaona, Fuentes y demás celebridades en el arte de Montes.
Claro que nosotros sabíamos que el teatro
de la Naturaleza no era precisamente eso,
ni mucho menos, sino aquellas lujosas re•
presentaciones _q ue se verifican en las are•
nas de Nimes y en otros sitios análogos del
sur de Francia. Más quién se para en eso,
ni mucho menos, ¿rlo-hay sol, calor o frío,
-cielo, etc., etc., todo elfo obra de la naturaleza en el coso de la Condesa? Sí; pues
entonces le sobra razón al organizador del
espectáculo, para llamarle como le llama,
y por tanto las críticas no son justas en es·

Teatro Principal.-La Gatini y Angelini en la noche de su beneficio, con los regalos que recibieron
redo tan complicado. un'l.s situaciones tao graciosas y
unos tipos tan ridículos, dentro de cierta seriedad, que
; precisamente da más interés a la , obra. ~e hace difícil
seguir la fábula en todos sus deta,les, y s1 alguna mora·
Jeja se pudiera sacar del sainete, sería que los celos en
, -él matrimonio, solo dan di~gustos y ocasiones para po·
! •nerse eu ridículo. El público rió hasta cansarse, con la
'intriga complicadísima, pasando el rato muy agradable,
¡ pues el desempeño del juguete nada dejó que desear.
M_aría Luisa Villegas estuvo perfectamente. interpretan• do el tipo de lá esposa digifa7qüe por accidentes imprevistos se ve metida en una intriga de amor. Matilde Ci•
res Sáochez la vimos discreta, igualmente que las demás

un casino extra_njero, pidió un préstamo a un afortunado vecino de juego cierta cantidad, la perdió
y no pudo pagarla.
Este hombre ha querido sacar ventajas de ello,
asediándola con pretensiones amorosas,
La dama es frívola pero no de vicioso instinto.
Flirtea y se deja querer tal vez demasiado,
pero es incorruptible, decente, honrada.
E l libertino no se conforma con sitiar a la ma·
dre. sino intenta también poner cerco a la hija.
Felizmente, el amor maternal triunfa de todo.
Ya veis que en el asunto de "Mamá" no hay

L UIS DE LARRODER.

-to.

El tenor Ramón Alarcón de la Compañía Esperanza Iris.

No estaba muy convencido el público de
lá lógica del empresario, y sólo la gente de
buen humor, de muy buen humor, pues
,muy bueno se necesita para ver ciertas ma-

Varias escenas de la ópera "Carmen" representada en la Plaza
de Toros el pasado domingo,

�Recuerdo haber visto el cuarto de una princesa, y no
olvidaré la impresión que me produjo la cama. ¡Qué
maravilla de buen gusto! Todo era blanco, la colcha de
faya mate, y las almohadas, como las sábana , guarnecidas de Valencienoes, con el escudo y la coroca borda·
dos sobre un fondo que parecía tul, y era un primoroso
calado hecho en la misma te!&amp;.
Las colchas de color ya no son admisible;, oi mucho
menos que cubran las almohadas.
Como modelo de suprema elegancia puedo citar el
cuarto de una gran dama fraocern cuya bondad es legendaria. Nada de suotuosidadesaparatosas,simpiemente una cama de bronce dorado, con la colcha de batista
blanca primorosamente bordada sobre viso de raso color de marfil; las almohadas y el embozo bordados formando guirnaldas rnbre la tela y el encaje de la guarnición, y todo ello semicubierto por una ga,a " chiffon,.
de un sólo ancho, rematada por un jaretón de diez centim~tros de ancho, hecho de vainica.
l Puede idearse nada más delicado, ni rtJim miento
mayor de lujo?
Esta aparente sencillez representa, por lo m€ocs, renovar la gasa todos los mese,.

Viernes de Dolores.-La "verdura" en Jamaica.
delante de todos a la muj.,r que adoro! ¡Que io•justo eres
Señor. con haberme dado tao sólo corazón, corazón nada más! ....
En mi alma vivirá latiendo siempre el recuerdo de
aquella encantadora tarde, la primera en que los dos del
br.ízo, suspirando y con las caras rebosantes de alegría,
porque esto era el colmo de la dicha: nos paseamos por
las calles de la Ciudad.
No sabílfmos que decirnos, el gozo ahogaba nuestras
palabras; paso a paso caminábamos por la acera y con
el pensamiento y con el alma y con la vida, hubiéramos
querido hacer larga, muy larga la calle! Hubiéramos
querido que nadie transitara por allí, para podernos decir muchas cosas, porque nos parecía que los transeuotes nos miraoao con envidia y acaso pensarían en arre•
batamos nuestra felicidad!
¡Qué delicioso sentía el apoyo de tu brazo! De vez en
cuando me volvía para mirarte y se encontraban nuestros ojos y sentía que tus miradas penetraban hasta el
fondo de mi corazón y me apretabas y te apretaba yo,
como queriéndonos acercar más, como si no estuviéramos tao juntos!
Soplaba un vieotecito suave y frío; caminábamos los
dos del brazo, suspirando a cada instante; la calle era
muy corta ¡qué desgracia! ¡qué poquito duramos el uno
junto al otro! ¡qué poco pude oír la armonía que formaban el latir de tu pecho y el frú-frú de la seda d~
tus vestidos!

México,

12

de septiembre de

1912.

FRANCISCO SANCHEZ MARIN.

La AiGoba
En las casas modernas, el cuarto de dormir debe ser
el que esté mejor orientado, eco mucho sol, mucho aire,
y que t.,oga toda la amplitud posible.
Las paredes de laca blanca permiten que se laven
frecuentemente con una esponja, y sobre el "parquet"
bien encerado, se pondrán tapices sueltos.
En cuan.o a la cama, que es el mueble principal, el
refinamiento de buen gusto tiene libertad para fantasear cuaot0 quiera.
Pero es preciso oc confundir el refinamiento con las
pretensiones, cosa demasiado frecuente entre las personas que cifran su valor en la ostentación y el lujo.
La ornamentación de la cama, como todos los detalles de la casa, tienen una elocuencia muda, que revelan los grados de delicadeza y buen gusto de su dueña.
La cama de una burguesa rica no puede ser en nada
semejante a la de una archiduquesa de Austria. La de
la primera desaparece bajo una magnífica colcha de finísimo encaje, muy bonita ciertamente, pero un poco
teatral, mientras que la de la segunda es de una sencillez y de una distinción, que no por carecer de valor
deja de ser regia.

El sueño es la imagen de la muerte; pe ro de una
muerte a las cuales nos acostubramos duYaute siete u
ocho horas diarias. y todo aquello que ,·ieoe a perturbarlas resulta muy desagradable.
Entre las cosas que no dejan dormir bien a la mayoría de las personas, podemos contar la luz, en cualquiera de las formas acostumbradas, empezando por las artísticas y suntuosas lámparas de alcoba y concluyendo
por la modesta lamparilla, o la todavía más :nolesta funda de papel con que se cubre la bombilla eléctrica cuando se carece de otro aparato; pero como también es
molesto 1:0 saber qué hora es, si se despierta uno durante la noche, y dar la vuelta a la 112ve de la luz parece
un esfuerzo sobrehumano cuando se está medio dormido, creó muy útil recomendar el reloj fosforescente.
Es bastante grande, y los números de la esfera, así
como las manillas, son de una substancia fosforescente.
Está encerra¿o en un bonito estuche de piel, y se pliega como los relojes de viaje. Bastará con exponer la
esfera a la luz durante el día, y al ser posible, al sol
para que brille intensamente en la obscm idad.
o o o
La novedad sensacional del día la constituyen los trajes pintados a mano.
Durante la temporada próxima van a hacer furor.
Son de raso blanco, con un velo de muselina blanca
también.
El vestido estará pintado, lo más delicadamente po:ible, con hojas verdes y frutas rojas. Rematará el vestido
un cinturón de seda verde amarillento.
Estos trajes, que han sido lanzados con enorme éxito,
están pintados por la señorita Maggie, quien ha hecho
una verdadera revolución en el arte de vestir bien.

EL HIJO DE LA VIUDA
Tarde o temprano se hace justicia a la virtud, a la
honradez, a las bellas cualidades morales .... Los triunfos aparentes del vicio son como fuegos fatuos al lado de
los de la bondad y del deber cumplido, que brillan como la luz del sol.
- l Sí? ¿De veras tiene usted formado tan optimista
concepto de la humanidad ? Yo creo, por el contrario,
&lt;¡ue ea la grao batalla de la vida logran estupendas victorias lo ilegal, lo impuro, lo malo. La maldad y vicio
no atacan con fuegos fatuos, sino con bala rasa, y derrotan a sus contrarios ea toda la línea, quedándose definitivamente en las posiciones conquistadas .... Tiene
más fuerza explosiva un gramo de mala intención o de
astucia que una tonelada de bondad y honradez ....
_¿y siempre es así ?
-Casi siempre .... Hasta para hacer el bien hay ocasiones en que es preciso fiajir el mal, pidiendo influencia y recomendaciones al vicio .. ,. /Quiere usted que
le ponga uu ejemplo?
-Venga.
-Es una historia que pe.dría titularse "El hijo de la
viuda;" óigalo usted:
"Tuve yo un amigo de la infancia a quien quería yo
como a un hermano. La discreción a que estoy obligado
por tratarse nada menos que del honor de una dama, me
impide declarar el nombre de aquel amigo inolvidable:
supongamos que se llamaba Pedro Garcillán .... Pues
este amigo, oficial del ejército, murió en una guerra colonial, dejando una viuda joven y un niño de once
años.
"La peosioo de aquella señora era tan e~igua que no
le era_ ¡,osible dar carrera a su hijo, a quien quería hacer militar y cuando el mocito cumplió quince años, la
viuda de Garcilláo solicitó una plaza gratuita en cierta
academia militar.
"Por entonces vine yo a la ciudad, y la viuda de mi
pobre amigo apeló a mis buenos oficios. Yo no sabía una
sola palabra de aquello; al enterarme de lo que solicitaba tan eficazmente me quedé admirado .... iCómo!
¿Era posible que el ministro no atendiera a tao justa
demanda? Parecíame inveroslmil; supuse que ni habría
llegado a sus manos la solicitud de la viuda, y como
afortunadamente era yo también antiguo amigo del ministro, a quien tuteaba, no dudé un momento en que obtendría éxito, y me precipité un poco asegurando a la

viuda q ue podía conta r desde luego con el apoyo oficial
para da r carrera gratuita a su hijo.
"Al día siguiente hablé con el mi01stro y le expliqué
el caso con toda claridad. Se trataba de un hué rfano de
militar muerto en campaña; era de extric ta justicia la
roocei,ión de lo que se pedía, etc .... El personaje me
oyó con afabilidad, se mostró deseoso de complacerme....
pero no le era posible ; faltaban ciertas condiciones y
requisitos indispensables, porque según el articulo tantos de tal ley, y el cuantos de o tra, y el reglamento cual
y la ordenanza tal, no estaba autorizado para e llo, ni t, 1,
ni el gabinete en masa, y sólo las Cortes . . ..
"En fin, que me lo negó .. con la ley en la mano; y
aunque yo no desistí, co nvirtiéndome en un pretendiente tenaz y pegajoso, todo fué inútil. Estaba ya desesperado, y echando mis cuentas para ver si podría, de mi
bolsillo particular, atender a los gastos de la carrera del
hijo de la viuda, cuando un día ....
"Un día se me ocurrió una idea, que al pronto deseché por absurda. . . . no, más que por absurda, por indigna o .... canallesca, pero que luego fué echando raíces en mi espirito... . Recordé que el ministro había
tenido fama de terrible seductor, que su vida galante
había sido borrascosísima .... sus duelos por motivos
amorosos se contaban por docenas, y dado su temperamento erótico era indulgente con los pecados de amor,
y hasta consideraba caballeresco prestar auxilio a los
pecadores ..•.
"Decidido a todo, fuí a verle. En su despacho hab1a
mucha gente: dos o tres generales, otres tantos diputados .... Al verme entrar, frunció ligeramente el entrecejo. pareciéndole, sin duda, que era ya mucha pesadez
la mía. No me arredré, y al adelantarme para estrechar
su mano, le dije:
-Cuatro palabras, nada más que cuatro palabras ....
"Me llevó cerca de un balcón, y allí, casi al oído, le
espeté con la mayor frescura las cuatro palabras.
"Al oírlas me miró con expresión indefinible, me echó
un brazo por el hombro y me contestó, también en voz
baja:
- Cuenta con ello.
"Aquella misma semana llevé a la viuda de Gucilláo
la_ f~usta nueva .... ¿No adivina usted lo que le dije a 1
m101stro ?
-Quizás . . .. ¿ que aquella señora era amante de usted?
-Más aún .... que el muchacho era hijo mío.
RAMIRO M. BLANCO.

E l señor Iog. David de la Fuente protestando como
secretario de Comunicaciones.

li::::fo¡¡~ilr'© ~llllJFiil~llililt.Sffili © llilill!ll~n"Il
Con el presente número repartimos a nuestros lectores una preciosa pieza de música, original del celE-brado autor Luis G. Jordá
F.'
Lo artístico de la carátula a colores y la valía de la
pieza, ha de ser estimado por las personas de buen ¡¡usto. que apreciarán la valía del obsequio que hace EL
!v!U NDO ILUSTRADO.

Especial para "El Mundo Ilustrado."

Te dije: ¡basta mañana! y tuve que alejarme prootc
de tí, porque me hubieras visto llorar! La primera lágri
ma de este amor que me roba la calma y me quita la
vida, cayó ea el dintel de la puerta de la salita donde
tantas carcajadas han sonado en nuestros ratos de ale
gres conversaciones y donde tantos juramentos nos he·
mes hecho entre miradas y suspiros! ¡Hasta mañana'
voy a dormir con la tristeza y el dolor que me producen
al saber que sufres por quererr:1e! ¡Pobrecita! Voy a
dormir y que los párpados de mis ojos si se sienten can·
sados, se entornen, se peguen con una de las lágrimas
que ruede de ellos! ¡Quisiera que tu imagen pudiera separarla de mi lado en estas horas de angustia, para que
mi llanto no fuera a mancharla! ¡Quisiera que tu recuerdo se borrara un instante de mi frente, para quA en este, en que escribo con el corazón manando sangre, no
se confundiera con el pensamiento de que tus ojitos estarán acaso inundados de agua! ¡Que voy hacer si este
corazón de "niño" no lo hao podido endurecer las penas, porque nunca las ha tenido, si es muy suceptible;
si es realmente un corazón de "criatura!" Tienen razón
los que dicen que quieres a un "niño," porque los veiotidos años de mi vida, no me han permitido adquirir esa
"experiencia" tonta.del mundo, que no quiero tenerla,
prefiero que me llamen "niño" que así podré tenersiempre mis sentimientos vivos! El corto tiempo de mi exis·
tencia, no me ha permitido conquistarme eso que llaman:
"una posición social;' más vale, así no me manchará la
ostentación, ni me invilecerá la vanidad!
¡Dios del cielo! ¡qué injusto eres! perdóname si te impreco, no debiera hacerlo; ¿por qué ao me has dado lo
que el mundo pide y exige para que pueda llamarla mía

Banquete ofrecido a l jefe Orozco en S ylvain el sá bado último.
Viernes de Dolores. - Las señoritas en el paseo matinal.

Banquete efectuado el domingo último en el Casino de Mixcoac pa ra celebrar la
instalación del "Club Liberal" de dicha c iudad.

�que los hombres abandonaran a sus familias para ir a
traba¡ar al Norte, obligados por el aguijón furioso de
las deudas; oi sabíamos que existía en el mundo tal ::,;-orte y casi todos se moría n tranquilos en el mismo rancho donde habían nacido y se habían criado, hasta q ue
las cuadrillas de compañeros humanitar ios los llevaban
eo un "tapeiste" al camposanto del pueblo.
Entonces el señor don Dimas nos mataba cada domingo un novillo y un puerco gordo y con nuestra ración
y nuestra siembra la pasábamos sin zozobras por el mañana. Al terminar nuestra diaria tar&lt;'a, que nos parecía
leve a fuerza de costumbre, nos reuníamos en el corredor de la Hacienda para rezar el rosario, que siempre
encabezaba el patrón. y nos dormíamos después rodeados de nuestros hijos hasta ser despertados por el beso
de la aurora.
Al terminar estas pala b ras el viejo narrador, bajó a l
suelo los ojos húmedos, como queriendo revivir con su
mirada las plácidas lejaoías de aqut:l pasado.
o o()

Ahora la hacienda de A. , .. ha desaparecido dejando
en su lugar hasta una decena de granjas que dedican a
diversos_ cultivos de regadío sus actuales po~eedores,
descendientes de los hacendados de hace medio siglo.
El caserón semid.,rruído que se asienta a un tiro de
piedra del río que cruza el valle como arteria de vida,
ieJe aún una parte sana y h¡,hitable donde vive con su
bija única, don Enrique G ., nieto de don Dimas, el señor que traía siempre un puro en la boca y que montaba su caballo árabe
E; don Enrique un hombre como de cuarenta años,
sano de cuerpo y de espíritu, de marcado temperamento
altruista y :¡ue divide su tiempo ent re sus trabajos de
horticultura y avicultura, sus libros y periódicos, la enseñanza rudimentaria que imparte todas las noches a los
campesincs que quieren aprovecharla y su bija Consuelo. una p reciosa joven de d ieciocho reales y vivientes
primaveras.
Viven en el campo permanentemente porque el espír itu filosófico de don Enrique lo hace ver con horror e l
giro que toman las modernas sociedades, llenas de vicios y meutira, y además porque él es un ejemplar exótico en el medio ambiente que lo rodea. pues allí donde
todos son supersticiosamente religiosos y apegados a tradicioJles bastardas y a las viejas costumbres, él ha llegajo a ser un convencido del positivismo materialista q ue
sabe ligar con nudo lógico a una moral recta, fundada
en la simpatía natural para todos los seres.
Consuelo participa de las ideas y sentimientos de su
padre sin entrar j;¡más e n discusiones acaloradas con
nadie, posee un taleuto claro como el agua que le ha
proporcionado una tlustración sana y abundante y es
muy solicitada por amigas y para reuniones sociales por
su exquisita urbanidad y delicadeza y su alegría franca
y llena de sprit.
Ella había nacido cuando su madre abandonó la vida
y es desde niña e l encanto de cuantos la conocen, por
su carácter suave como un capullo de seda, su cultura
refinada y su belleza soberana y radiosa. Sobre todo,
les campesinos y campesinas del valle de A . . .. ven e n
ella como una especit: de diosa venerada.
Hace a penas unos cua otos meses no habían tocado a
su alma todavía las exquisitas vibraciones del primer
amor; pero durante la última temporada que pasó en la
próxima ciudad, conoció a su pari"!nte Arturo G ., guapo
e inteligente joven que estudia tercer año de medicina
eo la escuela de la metrópoli, quien logró despertar su
corazón para lanzarlo a través de la vida a cumplir el
destino misterioso de todos los seres.
Pocos días después, é l regresó a sus estudios pensando
en ella, y ella volvió a su valle querido, que ya sentía
la nostalgia de su presencia, pensando en é l.

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El capitán Rooerto Falcon ~cott, jeje de la expedición antártica quie n murió después de ha b er
descub ie rto e l polo Sur.
m undo civili zad o, ha llenado de dolor , en primer lugar,
los hogares de los desaparecidos, y Juego a to_do _e l mundo capaz de sentir e l inmenso valor del sacrificio llevado a cabo.
Los ú ltimos momentos de estos c ua tro homb r es deben
haber sido horribles. Después de la gloria de haber llegado a la meta, se ha llaron con los víver_e~ q ue tenían,
no alcan zaban p a r a el regreso hasta el_ s1t10 donde hubiera provis iones. Uno de ellos. el cap1t~ Oa~~s, salió
de la tienda con el p ropósito de pasear , segun d1¡0, pero
verdaderamente para ir " mori r fuera y no causar su
p arte d e gastos en la alimentación.

((

E l teniente Bowers, la esposa del capitán Scott y e l
capitán Oates, a bordo del " Terra Nova" antes
del viaje del que no habían de volver
Te
de tí,
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vida, e
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o o o

UN DRAMA EN EL POLO SUR.
E l terrible esp ejismo de esa cur iosidad científica que
se llama el polo ha he cho nuevas víctimas. L os hielos
polares de la región a otánic.l; han sido n u_evamente teat ro del horrible drama, casi u na tragedia, en que u n
grupo de hombres valerorns ha n perdido la vida por
ilustrar a sus contemporáneos acer ca de los pocos p r~b lemas de interés que se resolverán con el des.cu bnm iento del· punto preciso que ocupan las extremidades
del e je ele la tierra.
.
.
Las graodes heroicidades de los hombres de c1enc1a
moder na cuentan con cuatro nombres más que agregar
a la lista de los sacrificados en aras del interés cieotífido más puro. Porque los descubr idor_e~ de mu~dos o de
continentes contaban con la probab1 ltdad, casi la seguridad, de que descubrieran eno~mes riquezas . que se
unirían a la fama para hacer el triunfo más ~fect1vo, pero los que van en busca de los polos de la llerra, ya saben Jo que van a ver; saben que por el i:i:iomento sus
trabajc,s no van a ser de una utilidad práct~ca, y que la
sola recompensa que les espera es la gloria de sus hechos; tales son los verdaderos heroes, lo~ que mueren
solo por la gloria y sin buscar provecho ntnguoo.
Así murieron el 29 de Mar zo de 1912, probablemente,
que ni eso se sabe, d capitán Roberto Falcón Scott, el
doctor E . A. ,vilson, el teniente H . R. Bowers y el c-apitán L E . G, Oates, despuls de haber llegado al polo
Sur .
y este acontecimiento, que se acaba de saber en e 1

Señor ingeniero don Enr ique Zepeda, nuevo Gobernador del Distrito, en su despacho.

La expedición del capitán Scott en sus trajes polares.

,\ JosÉ Luis VELASCO.
Hácia el norte del Estado de Jalisco, no tan lejos del
camino de fierro q ue dejen de oirse en las mañanas nítidas los musicales si lbatos de las locomotoras y entre
dos cascadas pintorescas, artific ial la primera y natural
la segunda. se extiende el valle de A .. , onduloso, mult icolor y opulento
En una de sus hondonadas más bellas y a u n tiro de
piedra del río que Jo cruza como arteria de vida, se
asienta uo c-aserón semiderruido que fué en un tiempo,
hace apenas medio siglo. e l centro laborioso y activo de
una antigua hacienda ganadera.
Aún recuerdan aquella opu lencia, como ellos la llaman, los más viejos habitantes de la comarca y hasta los
del pueblo próximo, que lleva hoy el título ar.:ipulQso de
ciudad.
i Ah! me decía complacidos uno de aquellos buenos
viejos a quien se le humedecían los ojos a impulsos del
r ecuerdo: aquello era de lo bueno, señor, cuando eran
los patrones los señores Isidros, don Isidro grande y don
Isidro chico y, sobre todo. su sucesor y heredero el señor don Dimas. iToda,·ia me parece verlo montado eo

su caballo árabe (x) y siemp re con su puro en la boca.
Y aquellas e ran fiestas, señor; los her raderos que duraban ocho días con sus coleaderos y corridas de toros
en que se lucían don Pedro, don Santos y don Narciso,
los patrones chicos; la música de aliento, traída de San
Juan y la de La Laja con tdmbora y redoblante ; los bailes y comedias en el corredor de la hacienda, y mucha
gente, señor; médicos, licen ciados y la mar de muchachas deve ras bonitas como ya no las hay ahora ; !qué las
iba a haber! si la madera de que estaba hecha la gente
de aquel tiempo ya se acabó
Y las fiestas I eligiosas de San Isidro, santo patrono de
la Hacienda, con su danza de todo el día y toda la noche; donde se quemaban ocho gruesas de cohetes, y había corredores de pólvora y un castillo de les bonitos
fabricado por los cc.,hPteros de Jales. ¡Ah! señor, de todo eso, équé queda ? Sólo omotros que vivimos todavía
y no lo hemos olvidado para contárselo a ustedes, y el
pobre Sao Isidro relegado al abanclooo en una rinconera de la sala de doña Pepa, la última hija del señor don
Dimas
Y sobre todo, señor, eran aquellos 1iem¡:os menos malos para nosotros los pobres: entonces no era necesario
(x) Un caballo norrrando comprado a uno de les
franceses de la ioterveD&lt; ióo.

Era imposible que esta rosa-reina del valle de las
cascadas; que este tesoro para las intimidades del hogar, intangibles y sagradas como el ara santa del santuario; que esta promesa de felicidad hecha carne tentadora y hecha alma luminosa; era imposib le, repito,
que t'sta mujer tao superior a las demás mujeres que
la rodeaban, dejara de tener lo que aquí se llama• muchos pretendientes: Eugenio Rodríguez, joven agricultor y propietario en pequeño, con marcadas tendencias
a la ilustración y a la pulcritud. que le había mandado
., Consuelo dos cartitas por medio de una vieja sirvienta; don Luis Estrada, solterón ya maduro que gozaba
de la estimación de don Enrique, d., maneras distinguidas y progresista industrial en harinas, quien inútilmente había hecho a la joven alg unas insinuaciones muy
formales ; Carlos Rivas, jovencito insig nificante, hijo de
un hacendado vecino, enamorado tímido y platónico que
no pasaba de simular encuentros con Consuelo y contemplar de lejos su silueta encantadora , y otros que no
mérecen mención: pero entre todos se distinguía Francisco Rojas por su insolente audacia d e ranchero adinerado Es éste un muchachote vulgu de espíritu y de
cuerpo, que no tiene intimidad más que con vaqueros
y rufianes, hijo de un labriego enriquecido que posee
una granja vasta y productiva a corta distancia de A., ...
Desde hace como dos años que perseguía con insistencia a Consuelo, procurando interesar el alma refinada y estela de la joven con los valiosos caballos que
montaba, sus trajes churriguerescos con boto~aduras resonam~s y sus spmbreros galof)eados.
Cn dfa comprendió, sin embargo, que sus deseos y

�sus demostraciones amorosas a su:manera, iban siempre
a chocar con la fría indiferenciaJ de Consuelo, y juró
robarla.

ººº

Una tarde del último mes de Octubre, de esas en que
al retirarse el sol del horizonte es arrastrado por una
cararata de fuego, maravillosa y fantástica; una de esas
tardes otoñales en que el ambiente tibio, quieto y per·
fumado, invita a las meditaciones solitarias bajo la fronda de algún árbol secular ó al margen de un arroyo
murmurante, salió Consuelo d8 su casa, sólo seguida de
Tauro, un hermoso perrote de brillante y negrísimo pelo, y entre las bendiciones de los campesinos que la
veían pasar. Se dirigía al Salto del Tigre, lugar preferido por ella para sus excursiones solitarias. que hacía
algunas veces, cu3.ndo su padre no podía acompañarla
a pasear en coche o a caballo.
Es el Salto del Tigre una cascada deliciosa en la tem·
porada pluvial, que desciende espumeante por peldaños
irregulares sobre el lecho rocoso y erizado de un arroyo
sin importancia.
Al pie de la cascada se extiende un pequeño lago de
forma casi circular, de aguas muy profundas y siempre
tranquilas y bloqueado casi eo todo su perímetro por
enorme&amp; acantilados de granito.
¡Oh! el Charco del Tigre es de mal agüero. Por eso
los bat-itantes de A ...... ven con zozobra que la niña
Con~Lelo vaya con frecuencia a ese lugar..
La tarde aquella del último mes de Octubre que sali6
Consuelo de su casa seguida de Tauro y entre las bendiciones de los campesioos que le veían pasar. ya casi
llegaba al objetivo de su paseo, cuando súbitamente
apareció ante ella Francisco Rojas, el pretendiente que
juró robarla, escoltado por cuatro vaqueros de faces
carcelarias y armados hasta los dientes.
Los ojos de Rojas, congestionados de sangre y dardeante s de deseo, pusieron alarma inusitada en el alma
de Consuelo, que corrió desatentada y loca hacia el fon·
do del arroyo, rodeando uu grupo de arbustos que había al rededor del camino. Cuando llegó a la orilla mis

I

líl@v~!LID

V
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w &lt;e@~ cll~ !LID A,«:@]cl[~- Wll"~llh~o
o

~~~=========~~~

( Continúa)

Colecta de caridad llevada a cabo el domingo pasa·
do por los clubs reyistas de la capital.
lo, pugnaba anheloso por arrastrar de las ropas el cuerpo de su ama que se debatía con los sufrimientos d~ la
asfixia. Y entonces el más joven de los jornaleros, v1go·
roso como un atleta y ágil para nadar como un pez, de
tres brincos vajó la escabrosa vereda, se precipitó nadando al charco pavoroso y de mal agüero, tomó por la
cintura el cuerpo de la joven que se abrazó a su cuello
y Jo sacó a la orilla con increíble destreza, donde lo recibieron sus tres compañeros, tomándolo en sus brazos
con reverente delicadeza.
o o o
Don Enrique no se separaba ni un momento de la alcoba de su hija; en los corrillos de los campesinos supersticiosos sonaba el nombre del Charco del Tigre como si fuera una evocación infernal; un carruaje p;,rtía
a toda velocidad por el camino del pueblo para traer
un médico, y la luna llena acababa de aparecer sobre
el horizonte, indiferente a todos los dolores humanos y
rielando sobre la superficie pulida de la corriente del
río.
ALFREDO L. GONZALE7

¿Qué ten.la la pobre chiquilla de cabellos de cobre?
¿Por qué estaban llenos de lágrimas aquellos ojos de color café? ¿Por qué se apoyaba con aire desfalleciente en
el respaldo de una silla?
Era Marietta quien había llevado el sombrero.
¡Que contenta había salido del taller aquella mañana
con su caja debajo del brazo!
.¡Pronto, a la casa de Juan! Debía haberse levantado
tarde después de las emociones del triunfo. Le encon-

- i]uan!. ... ¡Mi Juan!. ... me ha abandonado!
¿ Su Juan? .... Nelly ! intió el corazón oprimido por un
presentimiento. Varias veces, con una cur~osi~:lad ,?elosa.
había interrogado al poeta acerca de su ~rn1gmta: ¿He~rnosa, no?" Y, ahora que veía esa cara mundada de la·
grimas, tan cerca de la suya y esa cabellera en desorden, esa frente en la que había estado a punto de colocar sus labios ccmpasivos, la comedianta no pudo me·
nos de recordar la respuesta de Juan: "Una rubia con
los ojos color de café."
-iUn pesar de amor! Ya me lo figuraba dijo Nelly
con voz alterada. Vamos a ver chiquilla, cuente usted
corno ha sido .... En primer lugar sepamos cómo se llama una niña tan bonita y que sufre tanto.
.
- iQné buena es usted. señora Me llamo Manetta!. ..
La mano que oprimía la suya se heló, el b.razo que ce·
ñía su talle se soltó. Pero Marietta no se d tó cuenta de
ello. Una voz compadecida le había pedido que diera
rienda suelta "- su pesar y ella se deshizo en quejas Y
sollozos.
.
-Mi Juan .... Tanto que lo quería .... Si usted sup1e·
ra! ....
Y, dejándose caer a los pies de Nelly, reteniendo en
sus manos la de la bella y caritativa dama, la besaba de
cuando en cuando mientras bacía su relación. Marietta
contó en detalle sus dos años de amor en los que no habíá. un solo minuto que no estuviera dedicado a Juan, en
los que cada golpe ~e su aguja en e l taller iba ~campa·
ñado de un pensamiento para su poeta. Se hab1a. lleg~do a figurar que él le amaba, pero no era. tonta m vamdosa.. Comprendía bien y se lo decía var,1as veces; que
una chiquilla ignorante como ella no pod1~ ser el u~1co
amor de un poeta; si~ duda alg~na ~l hab1a de sen_ttr. el
atractivo de otras mu¡eres más mtehgentes y le sena 10tie!. Todo pasa en este mundo. Pero esperaba que al
menos le guardaría un rincón en su cariño, que conser·
varía alguna ternura para ella que había c?m~artido
sus horas tristes en la juventud. El se lo babia ¡urado
muchas veces. Si pudiera al menos estar cerca de él,
poderlo ver y cuidarlo cuando estuviera enfermo y contentarse con una caricia al pasar como se concede aún
a los perros. ¡Pero no! Abara la arrojaba cruelmente,
brutalmente. ¡Malo e ingrato! Y todavía, como último ultraje la arrojaba dinero, aqi;el innoble dine;o! No necesitaba nada. Su Juan le hab1a roto el corazon y ella moriría sin remedio. Y si la muerte no venía por sí sola,
todavía corría el agua por debajo de los puentes y'babía
carbón pira hacer brasas, en la casa de los carboneros!

Bruscamente Nelly Je puso la mano sobre la boca Y
no la dejó continuar.
-Pero qué está usted diciendo, desgraciada! .. • •
Postrada ante su rival, Marietta cayó y no hizo más
que llorar y llorar sin descanso.
Viendo a sus pies a la niña desolada, Nelly se sentía
invadida por una inmensa compasión. Aquel dolor que
tenía a sus pies era obra suya. Había que confe:ar qu.e
la primera vez que arnab~ sinceramente no. babia te_?I·
do suerte. No podía ser feliz más que haciendo dan?Y, al mismo tiempo que compadecía a aquella pobre 01·
ña sacrificada por ella, la envidiaba. Ella no había conocido nunca aquella pasión sincera, aquel dolor P.uro Y
grande. Lo menos malo que había pasad:) en su vida, Y
esto ahora le causaba risa, habían sido sus años al lado
de Larnorliere, su deiicación servi l para el viejo actor.
Marietta; después de todo, podía morir satisfecha. 1-jabía
vivido y había amado; había tenido una ju:,rentud corta,
pero encantadora· ¡Oh!. ... ¡Cómo le env1d1aba Nelly sn
sueño aun a costa de tan terrible despertar! .... Pero,
considerando de nuevo a su vfctima, agobiada por el
llanto, el buen corazón de Nelly se sintió poseído repen·
tinamente por un vago desprecio por ese Juan, por el
poeta egoísta y seductor a quien ~e había_ ~ro~ettdo de
una manera tan imprudente, a quien hab1a msp1rado es·
ta acción tan baja, y quien pronto ;.cabaría por hacerla
sufrir también a ella, puesto que lo amaba.
-Bueno, y ¿sabe usted por quién es abandonada?
¡Ay! no, responbió Marietta. Hace tiempo que me ha·
bía dado cuenta de que J uan no era el rriismo .para m!·
Pero tenía tanta confianza en él! Rechazaba mis suposiciones y aún me las reprochaba a veces .... Pero.la existencia de Juan cambió pronto; va a los escenarios ahora. Allí es donde creo que habrá encontrado a alguna
bella actriz. mucho más amable que yo, con gran toca·
do, lujo, rodeado de admiradores, sabiendo hacer ca·
queterías y encelando a todos los hombres por ella ....
¡Oh! Con esto yo sabía que estabaperdida. Porque yono
sabía má~ que amar a mi Juan como una loca, y no po·
día ofrecerle más que mi pobre corazón! ....

......no hay que llorar de ese modo.....
traría al salir de la cama, a su poeta, a su bien amado,
feliz al fin. Pero no, ya había salido!
-Puede usted subir, señorita, dijo el portero, arriba
hay algo para usted_,
.
Lo que había arnba! Buen Dios! Er.a la carta y. los
billetes que rechazó desde luego Manetta como s1 le
quemaran la mano. Así es que todo había acabad?· Juan
no la amaba ya y la despe?ía pagánd?la c_omo s1 ~u~ra
una mujer de la calle. Ro¡a como s1 hubiera rec1b1do
golpes en la cara, con el corazón muerto y la sangre subida a la cabeza, huyó llorando por las calles.
y en ese estado de ánimo tuvo que ir a la casa de
Nelly a entregar el s?mb.rero nuevo.
_
.
Marietta no la hab1a visto nunca, hab,a conocido su
nombre la misma mañana. Sin darse cuenta una ni otra,
las dos rivales se ha llaban frente a frente.
Ante la cara de la desconocida, ajada por el dolor,
Nelly se sintió invadida por la compasión. Muy buena
por naturaleza, ese día se sentía aún más, debido a su
propia felicidad,
_¿ Qué tiene usted, pobre niña,
Pero Marietta, agobiada por el peso de su pesar, de·
masiado grande para ella, se dejó caer ~n el diván, con
la cabeza entre las manos. N elly, acariciadora, se acer·
có a ella y la envolvió en un gesto maternal.
_¿Se trata de un gran pesar entonces? ...... Vamos
a ver ni::ita; no hay que llorar de ese modo ...... Usted
00 me conoce y por lo tanto "º podrá ten~~ confianza
en mí, pero yo quisiera serle de alguna utilidad .... De
todos modos, dígame lo que le pasa.
La confidencia es una necesidad tan natural, y esta
bella señora parecía tan iodulgente l Hacía dos horas
que Marietta erraba, por París, ahogada P'?r la desespe·
ración. Entregó todo su secreto en un gnto en el que
imploraba compasión.

Damas y caballeros que hicieron la colecta.
ma del Charco del Tigre, vió que Rojas y uno de sus
compañeros la seguían aún enfurecidos, y sin vacilación
alguna, como un padre que se apresta a la salvación de
su hijo, como el náufrago que se aferra a lo primero
que cae al alcance de su mano, ella se lanzó a las pro·
fundidades del pequeño lago, cuyas aguas sobresaltadas
la cubrieron instantáneamente, separando para siempre
su cuerpo escultural e inmaculado de los intentos brutales de aquel ranchero adinerado e inculto.
Este y su cómplica de faz carcelaria, retrocedieron
espantados ante el resultado inaudito de su ataque; montaron rápidamente en sus caballos y emprendieron fra·
gorosa carrera por entre los peñascales de la colina inmediata.
Aquellos movimientos extraños de los hombres de a
caballo, en relación con la llegada de Consuelo, no pasaron desapercicibidos para cuatro jornaleros que trabajaban en una sementera próxima, y llenos de temor
por Jo que pudiera haber ocurrido a su niña venerada,
y a todo correr de sus ágiles piernas, llegaron a la cima
de uno de los acantilados dos minutos después de haber
comenzado la inmensa catástrofe.
Aquellos espíritus ingénuos y cariñosos quedaron anonadados ante el espectáculo que se presentó a su vista:
Tauro, el hermoso perrote de brillante y negrísimo pe-

Los automóviles que condujeron a las personas que hicieron la colecta.

El portero subió con una carta....

�El abanico, compañen.&gt; de la mujer desde !a más
remota antigüedad, puesto que su origen se atribuye a Venus jugando con los Céfiros, ha tenido una
gran época de decadencia, en que muchas elegantes
lo repudiaban.
Esto era sólo una consecuencia lógica del abuso
de abanicos de mal gusto con que el Japón inundaba la Europa y del pésimo gusto de los abanicos vulgares, en que industriales sin arte aprovechaban los
sucesos de actualidad, como lo prueban esos abanicos con retratos, con escenas de zarzuela, el "Chanteclair," los aeroplanos, etc.
Contra esta invasión, las damas distinguidas opu-

La primavera ha llegado ya, lectoras mías, semejando
una linda peregrioa que trae eo su bagaje nna inmeosa
variedad de telas ligeras, ciotas, encajes, abanicos y
sombrillas claras que adquiriráo más brillo y esplendor,
vistas a la luz del dorado sol primaveral. Las pieles y
pesadas telas, con que en invieroo se 'han confeccionado coofortables abrigos para las bellas friolentas, dormirán su largo sueño de varios meses, hasta que las primeras rachas del vieoto iovernal las despierte y coloque
sobre los frágiles hombros de las elegantes damas, a
quienes han de defender del tiempo inclemente. Dejémoslas, pues, en su obligado retiro, y pensemos un poco
en las nuevas galas que la presente estación nos trae consigo.
Como fácilmente comprenderán mis lectoras, las telas
:flexibles y tenues obtendráu un éxito completo, pues si
durante el invierno no se abandonaron por los terciope·
los, paños de seda y seda brochada, mucho menos ahora
que su reinado es casi obligatorio en el mundo elegante.
Vemos, por taoto, el tul, la gasa, la muselina de seda y
el velo de seda y de algodón, empleados en lindas "toilettes" de ceremonia, recepción o paseo, a cual más ori·
ginal y elegante. De un modo especial se usarán estas
telas, para coofecciooar los atavíos de señoritas.

En:cuanto a los matices, ch..ro está que los medios to·
nos y los colores claros son los preferidos en estos casos,
pero se usa siempre la combinación de dos, y algunas
veces aun de tres colores, sobre todo en las túnicas, las
cuales se hacen de un tono diferente al del fondo que
han de velar. Uo lindo modelo de este estilo es de seda
Liberty rosa pálido, y sobre él cae un "voilage" de muselina de seda azul celeste, bordado tono sobre tono, luciendo uoa ciotura de listón de terciopelo negro. Otro,
muy hermoso y ele~ante también, es de satén blanco, y
lleva encima una túnica de muselioa de seda salmón,
finamente plissada, terminada por un galón de perlas.
Por detrás luce un paño suelto, de tul negro, fijado al
talle por medio de un gran "chou".:y descendiendo luepn hasta el borde del trl&gt;je.
7o"ae"jaré de señalar como 'muy sugestiva~ y encantadoras, las "toilettes" hechas con una túnica, en donde
hasta la altura de las caderas es de tul incrustado de fino encaje bretón muy ligero, y el bajo de muselina de
seda blaoca. Un cordón de pequeñas flores recoco y una
fraoja de perlas y tobillos de cristal, marca la unión del
tul con la muselina. Bajo esta inspiración está hecho un
modelo de seda Liberty rosa aotiguo, velado con una
túnica como la que acabo de mencionar. El cuerpo, hecho en seda rosa, está rodeado de un entredós de eocaje bretón que pasa bajo los brazos, y va velado con muselina de seda blaoca. Sobre la cintura, hecha de tafetta azul cielo, se cruzao, por el frente y por la espaldados grandes puntas de tul incrustado de encaje bretón,
que formao como una prolongación de lo alto de la tú,
nica. El borde del escote está delineado por uoa guir·
nalda de pequeñas rosas de seda. Camisola de tul.
Para aquellas de nuestras lectoras que prefieran sobre
estos trajes de una elegancia tan frágil, algunos modelos
más prácticos y sencillos, podrán confecciooarlos con
crespón de China, "Flor de seda," "radium," con dibujos impresos de estilo Pompadour. A estos se añaden el
vuelo y el crespón de algodón, los cuales tienen la ventaja dP. ser accesibles a las fortunas modestas, y presentan tonalidades deliciosas en los matices claros o en
el blanco.
El velo de algodón, de una extremada ligereza, es casi tan transparente como el velo de seda, y se presta a
las mil maravifü.s para toda clase de plissados. No dejaré de citar un lindo atavío, hecho con esta exquisita teh, en el cual, la falda de crespón bl,inr.o, termina por

los IV y María Cristina. A los primeros los distingue su severa ligereza; a los segundos sus tres
medallones con los lazos de la época, y a los terceros el varillaje corto y la vitela bordada en
líneas rectas.
De los españoles, los de Carlos IV, llamados
también goyescos, son de calada gasa con lentejuelas centelleantes; _los de llfar!a Cristina se dis- .
tinguen por los figurines de su tiempo estampados
en las vitelas.
En todos estos accesorios no ~e puede dar regla fija pa.-a su empleo; por lo cual hay que recomendar el · cuidado exquisito al elegirlos. No
hay nada tan grande como esos detalles que nos
parecen pequeños, porque de e llos depende el
conjunto armónico del todo.

una ancha banda de velo salmón, como de ocho o diez
centímetros, plissada en acordeón en toda su altura. El
cuerpo, en forma de veste, adornado con dos grandes
vueltas. se abre sobre una camisola de tul plissado, y
los faldones, redondeados por el frente, caen sobre la
falda semejando una pequeña túnica. Las vueltas y todo
el derredor de la falda, están bordados con algodón "similisé," rosa salmón. Una cintura de tafetta en este mismo tono, se cierra por detrás bajo un pequeño nudo
plano sin paños. Este atavío es de un gusto y un refinamiento exquisitos y se verá muy lindo, lucido por una
joven alta y de tez pálida.
Antes de terminar diré una palabra sobre los sacos
de mano, pues la moda ha implantado en ellos algunas
novedades. Se llevarán, generalmente, en forma de por·
tamonedas, largos y planos, provistos de una vuelta que
disimule la cerradura. Los largos cordones, tan en uso
no ha mucho, serán reemplazados en los sacos de cuero, por una correa bastante corta o una empuñadura
plana, colocada por detrás del saco, en el cual se mete
la mano.

Dos trajes de paseo.- Modelos de tocas de última moda.

MARGAR! rA.

sieron sus abanicos antiguos, verdaderas joyas, y los originales abanicos de
encajes o pintados por grandes artistas,
ilustrados por poetas, que se hacían valiosos y difíciles de obtener.
Las que no pudieron aspirar a esto
renunciaron a los abanicos, y de aquí
tuvo su origen la gran decadencia de
tan amable comJ!laiiero de la mujer.
Sin embargo, las que tenían abanicos
preciosos continuaron usáodolos, pues
las mujeres, sin la linda coquetería de
su abanico, se quedarían como mariposas sin alas El les servía de compañe·
ro en sus discreteas y hasta por medio
de movimientos convencionales les han
servido para sus citas y sus ''flirts"
Ahora el abanico vuelve, y aunque la
causa de su alejamiento no ha desaparecido por completo, las elegantes saben usar sólo los abanicos en que el ar·
te suple al valor o las bellas imitaciones, no vulgares, de .abanicos d~ época.
Es mejor pagar caro un abamco que
tener muchos vulgares y comunes.
El conocer las épocas de los abanicos no es difícil. Los de remota antigüedad eran en forma de dos alas y se
hacían de madera, de metal y hasta de
hierro calado. Las romanas llevaban
abaniquitos pequeños, colgados a una
cadena, y la industria moderna nos ha
inundado de todos esos abanicos de que
hemos hablado, y de los de plumas, ma·
dera y marfil, mientras que los orienta·
les nos envía bao los de hojas vegetales
y los conocidos de China y Japón.
Los que se conserva u en la moda, y
por lo tanto los que nos interesan, son
los Luis XV, Luis XVI, Imperio, Car-

000

Entre los últimos refinamientos de la
moda, que incesantemente descubre
nuevos dtractivos para la mujer, es hoy
una de las novedades que solicitan la
atención del público femenino guantes
y medias bordadas para las "toilettes"
de noche. Los guan tes son de seda finísima, de color blanco, y están bordados
en caprichosas lentejuelas de colores.
Las medias, también de seda muy sutil, llevan como adorno lentejuelas negras y páj«ros bordados en realce con
sedas de variados y elegantes colores.
000

Traje de mañana.-Toca de terciopelo con pluma.-Lujosa "toilette" de visita.
Traje estilo sastre. modelo de París.

Uoa cosa trae consigo otras varias;
los manguitos inmensos que tapan los
brazos hasta el codo no permiten el
uso de los bolsillos grandes, que se llevan colgados de la muñeca, y ha sido
preciso buscar otro medio cómodo de
substituirlos sin prescindir del pañuelo,
las tarjetas y otras pequt:ñeces indispensables,
La cartera para manguito reune todo
cuanto se puede desear; es de regulares dimensiones, muy aplastada, con un
d ..partamento para el dinero, otro para las tarjetas, un tercero para el pañuelo, sin olvidar el espejito, amigo inseparable de las oonitas, y el estuche
con alfileres, horquillas e imperdibles.
Todo ello tan bien colocado, que abulta poquí~imo y puede llevarse sujeto al
forro del manguito, por medio de un
muelle, encima de la mano, la cual pa·
sa por una pequeña correa colocada
sobre el bolsillo.

�RAL,
AMA
CONSlJLTAS
DOS RESPUESTAS
MARÍA DE LAS MERCEDES: Con mucho gusto contesto
a sus preguntas, permitiéndome antes felicitarle por su
admirable carácter de letra.
Los guantes de cabritilla o piel de Suecia se limpian
con solarina, sumergiéndolos en dicha substancia y frotándolos hasta que se cons:gue limpiarlos por completo.
Después se ponen a secar al aire libre, para que pierdan
el olor desagradable de la solarina.
Doy a usted el modelo que desea de cubierta para mesita; está hecha en seda ligera o en etamina de color
crudo, las flores se bordan con seda rosa ea diversos tonos, haciéndolas de "confitillo," y el follaje es de matiz
verde seco y verde esmeralda.
Espero que dicho modelo sea de su agrado.
SOBRE HIGIENE
!RENE: Los baños fríos son, por regla general, mejores
que los baños tibios, pero las personas nerviosas deben
adoptar de preferencia estos últimos, pues el agua fría
es un tónico pod.,roso que excita a los temperamentos
propensos a la oeur~stenia. Así pues, sería más conveniente que consultase a ese respecto con uu médico acreditado.
En cuanto a las fricciones coa agua de Colonia, creo
que no le perjudicarían de ningún modo, sino todo lo
contrario, pues dicha substancia es benéfica al organismo y a la piel, porque la suaviza mucho. Lo que sí debe procurar es que la agua de Colonia sea fina y de
buena marca, pues las falsificaciones son funestas ea estos casos.
Le recomiendo la crema "Sirena" para blanquear su
cuello y sus manos, pero éstas sin duda requieren un
cuidado particular, por lo que creo discreto o, por mejor decir, indispensable que rtteurra usted a alguna señorita "maoicure," a fin de entregarse a sus atenciones
y conseguir el objetó que se propone coa tanta razón.
¡Son tao bellas las ma,µos blancas y delicadas!
Por último; las pestañas crecen largas y rizadas cuando se les ·recorta la punta coa frecuencia y se pone en
ésta un poco de aceite de ricino.
Con verdadero placer contesto a sus preguntas, agradeciendo la inmerecida y bondadosa opinión que tienen
de mí, tanto usted como la simpática "Violante."

ga sufrir de vez en cuando a aquel a quien la quiere,
porque de otro modo se expone a ser víctima de otro
"fastidiado" de la bondad femenina.
iEllos se lamentan de esto, y, sin embargo, obligan a
las mujeres a que los retengan a su lado por medio de
la incertidumbre y de la inquietud!
POSTAL
DARÍO: Gracias por su liada postal y por su afectuoso recuerdo de tao lejanas tierras. Si mi respuesta llega
a tiempo oportuno, le ruego que visite ea mi nombre el
célebre museo en donde se conservan las momias de los
Reyes y Reinas del antiguo Egipto, pues en .algún libro
de Loti he leído interesantísimas relaciones sobre el particular.
MARGARITA.

Cual trágico despojo que el mar enfurecido
abandonó en la playa, vése a una barca vieja;
y, hundida entre la arena que la amparó, semeja
hidrópico cetáceo por el harpón herido.
Ella que fué sustento y albergue preferido
de dos generaciones hoy en su vientre deja
que habiten los cangrejos, y que la araña teja
maravillosas redes donde formar su nido.

iOh v1e¡a barca, símbolo de la existencia mía!
Yo, como tú, di a todos también lo que tenía:
piedad, amo r, ternura.... cuanto en mi sér existe;
Y ahora que no tengo qué dar, ya que es un vano
y estéril sacrificio, voy rumbo hacia el arcano
igual que barca vieja, desamparado y triste.

lLíUil~ ~Il
(Evocando a Novelli).
Ea tenebroso abismo de crímenes hundido,
c~mo la zorra astuto y en la crueldad maestro,
perfidameote late su corazón siniestro
bajo los viejos oros de su jubón raído.
Falaz, taimado, sórdido devoto corroído
por místicos terrores, y en' represalias diestro,
urde suplicios bárbaros o reza un padreni:estro
¡:ostrado ante su gorro de efigies guarnecido.
_Su vida es una antítesis; su sér un hondo arcano.
Rival del feudalismo, quebranta su tirano
poder, y en todo triunfa su espíritu vidente.
.SI im!&gt;ada d~ un extraño fulgor de sangre y gloria,
su e 1u1voca silueta desfila por la historia
como una pavorosa contradicción viviente.

RAUL A. ESTEVA .

CARTA CONTESTADA
Co:-mESA MARY: Ya tuve el gusto de contestar particularmente su carta; espero que habrá recibido mi respuesta a su debido tiempo.
UNA PENA DE AMOR
Lu1sA: Su carta me ha causado una tristeza profunda,
porque en ella se manifiesta la exquisita sensibilidad de
una mujer tierna y sincera que ha sido víctima, como
tantas otras, del egoísmo y del carácter veleidoso de la
mayoría de los hombres. ¡Cuánta verdad y cuánto dolor
expresa este párrafo de su carta: "Mi abandono proviene del exceso coa que amé a mi novio, pues nunca le dí
un disgusto; nunca falté a una cita; jamás quise contradecirlo en sus opiniones, ni le reclamé varias inconsecuencias con que me hizo sufrir mucho; por esto dijo él
qoe era yo "muy monótona," y su hastío llegó al grado
de querer despedirse de mí, como fo ha hecho, sin tener el menor remordimiento por el gran dolor que me
ha causado."
En efecto, querida amiga; el hombre tiene, casi siempre, espíritu de conquista: la dificultad lo impulsa y el
obstáculo lo enardece; es preciso faltar a las citas; dejarles adivinar desvíos reales o fingidos; no aceptar
siempre sus opioioues, aún cuando sean iguales a las
nuestras .... en fin ; procurar que no conozcan su absoluto dominio sobre el alma de la mujer, porque entonces sus anhelos de combate y de triunfo tendrán que
emplearse en otra con(\uista.
Así pues, yo le aconsejo que no se entregue por completo a su dolor; tenga esperanzas de ser feliz dentro
de poco tiempo; su retrato me dice que es usted joven
y bella: amará y será amada; pero va lo sabe: ha-

Una hermosa boca de mujer es el mayor de los atractivos. Si r viendo la boca de intérprete a la inteligencia y al~amor, su hermosura tiene
tanta importancia para la mujer como los ojos. P ero mientras q ue la hermosura de los ojos no depende de nu estra voluntad, depende felizmen te de nosotros corregir los defectos de la boca. Para est o es preciso dirigir nuest ra atención a los labios y, ante todo, a los dientes. Una boca
grande, que nada tiene de estético, no desfigurará el rostro si, al abrirse, deja ver dos hileras de perlas blancas. A l revés, una boca, por eleg-ante que sea su forma, pierde todo encanto cuando una sonrisa descubre algunos dien tes dañados, y más aún si da paso a un aliento féti do.
La atracción que antes ejercía puede cambiarse repentinamente en asco, repulsión y completo desvío.

Quien tenga interés en la ¡;onservaliión de su dentadura, debe awstumbrarse al uso diario del O DO L.
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Las expediciones y remesas para todos los países se hacen con más
rapidez que antes. El acopio y selección de los géneros son mayores, y los Apólogo de Franz G. Friedman y tú entonces me hablasfe enseñando con
largos, pálidos dedos, uo sueño, que se diprod uctos más selectos de las grandes industrías de lujo están represenbujaba en la frági l neblina del bosque. Y
NOSTALGIA
tados con inmejorable profusión.
dije: ioh, detente, quédate, no te vayas así!
Pero él se fué corr iendo tras una larga
L a clientela a ristocrática de todas las cortes y capitales. asi como de
las ciudades más importantes, hacen sus comp ras en el li ndísimo Palacio Al lado de la lar ga carret¡,ra llena de vía de árboles, y desapareció tras los a ltos
troncos del bosque.
del gusto parisiense, y la Sociedad select a de América se dirije á los nostálgia y de ensueño, está una fuente.
E l ~gua pura b rota de la piedra so~re la
La Etiqueta y una Reina
GRANDES ALMACENES DEL LOVVRE, porque allí todo es cual ttembl~ la luz Y e l sol se r efleJa; al Cuéntase
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PIPERAC'
tomad al

c ía, tuvo que pasar algunos días a lgo tristes por c¡1usa de la rigurosa etiqueta q ue
reinaba en v.,rsailles. La pobre reina lloró al principio, pero luego con su carácter
alegre y juvenil, fué acostumbrándose a los
honores y cargos de su altísima posición.
Dícese, pues, que un día cabalgando sobre un burro caprichoso la joven reina cayóse por suerte sobre la yerba y quedó allí
sentada.Damas y caballtrosque la acompa- b an corrieron
·
na
para levantarla, pero ella
los detúvo con ademán afable y di'o
1 rnnriendo: "Uo momento, mi's damas. y mis
· ca _
balleros. Consultad primero la etiqueta para saber precisamente q ué es lo que hay
que hacer
cuando una Reina de F ranc1a
·
.

Contra el ESTREÑIMIENTO

M EXJC O · ~USER v 7.lVY -,, r.••-

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Ua periodista italiano, publica en la bella revista de Turín, "La Mujer" una entrevista que poco antes de su trágica muerte tuvo coa el Presidente del Consejo de
España, don José Canalejas.
Y la conversación de Emilio Zaozi después de tocar algunos puntos de política,
pasó a la vida de familia, para la cual tenía el ilustre Ministro, una iatensa predilección.
Habló así, de sus hijos, de su esposa, esa
"bendita ama de casa" como llamábala
quien cuidaba de sus niños con alma apacible y fuerte.
Luego habló de libros, de las llores, de
la infancia miserable, de la mujer; y habló
como un poeta, con uo sentimiento delicado, con un profundo deseo de bondad y de
elevación.
Pero en aquella entrevista, de lo que
más habló fué de la Heiaa 'niña" de Victoria.
Y E milio Zar zi, oos transcribe la conversación del insigne hombre del Estado.
-La Reina Victoria,-quien ha ascendido al trono eo la hora terrible de un
atentado-dijo-es un ver dadero y completo tipo real.
Inglesa, e lla no sabe lo que es el miedo; mujer ella no se ocupa de política; mujer práctica limita ~us cuidados a pocas
iaiciativas porque ella quiere ser útil y no
decorativa.
Después de un año de reinar , puede decirse que en Madrid, por su cuidado directo ya no había casi niños abandonados; el
hospicio de los niños es magnífico y siendo
e lla misma la dibujaate, ha sido también
un poco la directora de esta institución.
La Reina Victor ia siguió diciendo el
ilustre Mini~tro-110 a laba la Corte. Dice
casi siempre pan al pan, vino al vino, tonto al tonto. Se comprende, pues como esto
no llegue a gustar mucho; para algunas damas españolas el inglés de la Reina es muy
claro, demasiado claro, y eso molesta.
Sin embargo, e l pueblo la quiere mucho.
Cuando después de sus bodas ella pasaba
r isueña, tranquila y linda por las calles de
Madrid, la gente del pueblo quedábase admirada de la buena son risa de la extranjera. "Ella quier e a todo e l mundo y sobre
todo a los niños infelices y abandonados."
Cuanto a religión es falso lo que se dice.
Ella es piadosa nacida protestante, su catolicismo es como el de los grandes convertidos ingleses; profundo y correcto. No
es una religión hecha de escapularios y de
medallas; es una fé rica en virtudes cristianas.
La Reina es un poco mística, puede de·
cirse basta esto. Gusta de los libros de filosofía religiosa como, los de San Fraacisco, de Santa Teresa y de su iaglés Newmann.
Uo día,sabiendo que me dedico con pre•
dilección al latín, quiso que le comentara
el "Stabat Mater."
Yo me lo sé de memoria, este himno sublime. Se lo rezo católicamente y coa fervor a mis hijos yo que paso por un anticlerical. Se lo recité a la Reina y se lo comenté.
T ambién dijeron que la Reina no tiene
ninguna simpatía por la Mantilla. D iré
que ua a vez eo la "Plaza de los Toros" se
ofreció una corrida en honor suyo.
L a joven soberana fué con la Corte, venciendo su repugnancia; pero cuando vió
el toro tirarse contra les caballos de los
picadores, ella que oo teme los atentados,
cubrióse el rostro con el pañuelo y se retiró del palco.
El populacho, y no solamente el populacho, corrió y gritó protestando.
Ahora la Reina no va casi ouoca a estas tragedias crueles, y si va, la gente ya
no grita.
Yo también-concluyó el ilustre Caoale·
jas-deseo que con el tiempo pueda la Reina quitar ~sta bárbara costumbre de las
"cor ridas.''
-Y más tarde, refiriéndose a la Reina
Victor ia, hubo de exclamar una frase muy
justa y aplaudida:
"Ua buen Rey-dijo-es útil a la Patr:a:
una buena Reina es para la Pa tria la bendición y la glor ia."

====~

.
_j
Deseo que todo el mundo se¡,a qu.·
mi Remedio para el Reumatismo ali
via los Dolores en las P iernas, en
los Brazos, en la espalda, la Rigidel
o Inflamación de las Coyunturas, y
Cura en Muy Corto 'riempo. Nen•
traliza los ácidos y echa fuera de,
organismo todo el Veneno Renmá·
tieo. 50 centavos y un peso. Mar·
ca 3X, $2.

AQUI ESTA LA PRUEBA:
El señor presb. P. Flores Valde·
rrama, A ve. del Instituto, Pue-bla,
nos escribió el lo. de E ner o de 1912.
" E l remedio 3X para el Reu:natis·
mo, que vende la casa de usted-e s, e,
inmejoraible y por tanto insubstituible. Yo fuí un pobre enfermo qu•
venía sufriendo, desde hace más d.a
20 años, de Reumatismo gotoso. Una
persistente enfermedad nerviosa hizo que la eliminación del ácido úrico fu era punto menos de nula en
mi persona; y aJhí me tienen 11stedes
sufriendo constantemente da desa ·
rreglos gástricos y, lo que es peor,
de todo ese cortejo de mo-lestias, sufrimientos y dOilores,~nclusos ks
tle Cálculos renales---que trae apa•
rejada una Diátesis Urica. Llegué
casi a estar parnlítico. En vano fuá
que tomara una serie incontable dP
medicamentos nacionales y extran
jeros; la cond ición ácida de mi organismo se modificó muy poco y el reumatismo seguía su marClha devastadora, !basta que se me ocurrió tomar
el remedio 3X preparado por el profesor Munyon para esta enfermedad. Con este medicamento me hr
curado por completo en menos de
dos meses y con sólo tres frasquitos
Los dolores r eumáiticos se han reti
rado como por encanto; los ríñone,
funcionan muy bien, y la elimina·
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''R• LaVIS. ta"

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.
.
.
S1 leemos las revistas de educac1ón, en·
coutramos siempre muchos ejemplos de
métodos iuglesl's y alemanes, sobre todo
por lo que_ se refiere a las es~uelas.
Y esos sistemas que no obhgau al discí·
pulo a ~star por mu&lt;:has horas ~eut~do eu
uu P1;1~1tre 01 a seguir las exphcac1ones y
defiu1c1ones abstractas, hacen que el niño,
jovencito, de_sarrolle su fisico y su espí·
ntu al ~us~o. tiempo..
.
Los e1erc1c 1os de g1~uas10 se alte_ ruan
e
1 h
d
t d
¡
t
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ou _as oras e es 1:1 10 y as ma enas e
ensenanza son escogidas de tal manera que
llegan a. ser una verdadera preparación
para la vida.
Entre las mejores escuelas de la Gran
Bretaña se cita como modelo la de Edim·
burgo.
La.escuela elemental gratuita depende
de los ciudadanos y no del Estado, y es un
gran edificio de liuda arquitectura con mu·
chos locales espaciosos y llenos de aire y
de luz; tiene también uua palestra, una sa·
la de baño, una cocina práctica, un !aboratori'? y una sala de historia natural.
Vanos halls permiten el descanso y el
recreo y dan un aire de elegancia al severo edificio.
· JD.11"
e "Mus1ca
n
es grand e,
L a sa1a dl
alta, llena de sol y de flores, pues a menudo se tienen allí exposiciones de las flores
que los mismos muchachos cultivan.
, Hacer mucha gimnasia, aprender a nadar; en la cocina las niñas se entretienen
con algún plato, mientras una maestra en·
seña algunas recetas y reglas de economía
doméstica y de higiene.

Tlálpam, D. F.·•Teléfo~o 16.
Asistencia científica dt
morfinómanos, enajenados,
alcohólicos y quirúrgicos, e!
empleando los medios terapéuticosmás modernos. Eficaz atención para los enfermos. Departamento especial para señoras. Instalación eléctrica completa.
Rayos X, corriente de alta
tensión, mecanoterapia.
Director Médico,

EDUARDO LICEAGA.
Médico en,cargado del departamento de enfermedades nerviosas,

Dr. A. Ruiz Erdozáin
Ad ministrador,

J. Lavista.

FLOR DE BELLEZA

1

POlVOS ADHERENTES
INVISIBLES

FINURA, PUREZA. PERFUME IDEAL. - Comunica al roslrO uqa maruiltosa

~u!f;~~!~o~e~~~•d::!abJ!"~::~of:~!:c~ola ;na!~~~J°f;¡~~~~ ~~~:f;~ª!1:a

absolu la Son los polvos de arroz de las reinas y 1ot reyes de los polvos de arroz..
AGNEL, rv.l\PUMISTA, 16, Avenue de l'Opéra, PARIS
(_

~11111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111~111111

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HIGIENE TOCADO

En el taller los muchachos, en mangas
del
de camisa, hacen de carpinteros, de mecá·
l.a1 oualldade1 antla,ptlo•-.
nico¡; y fabrican varios objetos de utilidad
cleteraivaa yoloa~Jaant.aaqut
práctica. A las niñas se les enseña también
ban merecido al
a coser.
Todo esto, unido a las lecciones de lite•
ratura, escritura, aritmética, geografía, bis·
toria y ciencia, hacen de las escuelas in·
glesas e irlandesas como una inmensa fa.
milia en donde reina el buen humor y la
111 adml1l6n en 101 Boaplta~iw
buena voluntad.
de Parla, e:itpllcan la bota de
Es una educación verdadera y no una
e1e producto para todo• loa UIOI
simple instrucción.
d l t
d
C
Esos niños, futuros padres y madres de
e oca or : ..utdadoa de lBO&lt;.!l A qua purifica, de 101
familia, aprenden allí a trabajar y a lu·
Cabellos cuya calda de'•lene
char.
•
A veces leemos que se encuentran por
Lociones de la1 Crlu. 0111:
las calles de los países del norte, muchos
Jadoa IDU!.11.oa, etn.
de estos "boys," fuertes y alegres con su
D,,oon,rcrH '- ku f•llf/l04le,_..
bolsa con los libros y el bastón del criket.
ftN LA8 "'""MACIA8,
Ellos van a la escuela con la misma buena
A.pute1:Gu1enhelm J ■alareaqut
voluntad con que irían al campo del jue·
A.partauo M~ M,:dco.
go. Para ellos, aprender a leer y a diver·
-~-.
tirse son dos cosas que en sus espíritus se
U
¡ · d
van confundiendo, y cumplen este debe1
na co ecct6n e
con mucho agrado y serenidad.
postales. Para gas-A más de estas escuelas, existen en In- tos de correo envienos 20 cts. en sellos sin
glaterra-como en todos los demás países- cancelar. A los agentes regalamos diamanotras escuelas secundarias que allá toman • ·
·
d
·b·
el nombre de "Public Schools."
te,, pianos, maqumas e escn u, etc.
La mayor parte de los muchachos de SURAM MANUFAC_TURING CO.
b uena f ami·1·1a rng
· lesa, d espu és d e hb
BROOKLYN. N
a er BOX 1,
. . _ Y.
cursado las escuelas primarias o prepara·
Hay entre los yro(esores Y los ~•sc1pu·
torias, ingresan en las "Public Schools, )os una g ran sohdar_1dad Y co~un1dad de
después de la que entran en a lguna Uní· rntereses; éstos no prnnsan por cierto en re•
versidad.
helarse a una autoridad que reconocen y
Por lo general el sistema de educación respetan Y _que_ algún día habrá él mismo
de la "Public School" tiene por base la de sab~r e¡ercitar.
..
.
confianza de los profesores, la lealtad y la
Los ¡6venes que salen de estas Pubhc
libertad.
Schools" conocen el valor de las palabras
El principio fundamental es éste: que el justicia, v~l.or, lealtad, y sa_brán llevar las
jovencito, en aquel período de vida tan di· responsa b1hdades en el camrno que habr~n
fícil que va desde los 14 a los 20 años, tie- de emprender.
ne que convencerse de que la lealtad es
o o o
la primera calidad de un hombre que quie·
ra llegar un día a ser un miembro digno El pensamiento acaba siempre por matar·
de la sociedad.
a su verdugo.
Es, pues, su deber, tutelar e l honor de
o o o
la escuela, y para esto es preciso dejar de
El que no concreta su dicha en la posiuu lado esa severidad y fuerte disciplina sión de las riquezas se hace superior a las
que engendra el espíritu de rebelión.
desgracias.

coaltar Saponlnl
LB 8BUf

GRATIS

1111111~1111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111u,~

1111111~111111

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Marcos, Espejos, Jardineras,

Pinceles, Paletas, Modelos de

Grifos, Vitrinas, Material· para

Flores, Artículos para

Artistas y Decoradores.

Pyrograbado.

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~~Oro en Polvo y en Hojas.~
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MEXICO, D. F.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Alma preciosa del Rabbi</name>
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        <name>Un amigo de los niños</name>
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                    <text>��EL MUNDO ILUSTR A D O

LA VEJIGA

Calendario de la semana.

La Vejiga es el depósito de los orines o del líquido heterogéneo destilado por los
riñones; por lo tanto forma el complemento de estos órganos. La figura de la vejiga
en el hombre es redonda triangular y su tamaño el de una náraoja grande, cuando
dilatada por su capacidad entera de orines que es de unas 16 onzas; pero en su estado vacío está aplastada. Es un órgano delicado, muy susceptible a los cambios atmosféricos y siempre expuesta a infección por las materias impuras expulsadas por los
riñooes_y contenidas _en los orines. _:&gt;U irritación se advier!e en segui~a por el escazor o dificultad al or10ar y es la sena! de alarma para aplicar remedios prontos aotes de que pa,,e al estado de inflamación y de gravedad.
Una cucharada tres veces al día y a l acostarse, de la siguiente preparación quejamás ha fallado, restablecerá prontamente ese órgano a su estado normal: Extracto
compuesto vegetal Arvelina 15 ~ramos, Jarabe c,impuesto de hipofosfitos 45 gramos,
Jarabe comFuesto de Zarzaparrilla 6o gramos.
En cualquier Droguería se consiguen estos medicamentos, los cuales pueden comprarse sin necesidad de prescripción facultativa. Téngase cuidado de agitar el frasco
antes de usarse.

•

L UNES

PERUNA RECETADA
POR DOCTORES EMINENTES.

31.

1

La Anunciación de María Saotísima.Santos Amós Profeta, Benjamín Diácono,
Félix Mártires y Balbioa Virgen.-Oficio
.
.
.
Y misa de la fiesta del d1a: nto doble de
primera clase y ornamento blaoco.-Fuocióo en Catedral y vísperas cantadas por
la tarde.--Fuocióo titular en la Encarna.
, .
c160 Y en la Bas1hca de Guadalupe, la que
corresponde a la Diócesis de Tepic.

;!/!i!f!!!!;!~t::1:,: !:t~t':•.·.

ABRIL

MARTES 19.

Santos Melitóo Obispo Confesor y Teodora Mártir.- Rito simple.-Funcióo so.
lemoe a Sao Benito Abad en Sao Juan de
.
.
.
D10s.-A~1versano en Catedral y Basílica,
en sufragio del a lma del limo, Sr. Arzobispo Alar cóo, en el quinto aniversario de su
muerte.-Vísperas en Catedral,

or espacio de cuatro meses estuve
p adeciendo de expectoración y esputos
d e san gre, debido á la congestión del
p nlmón derecho, T omé infinidad de
;ar eparaddos Y cuan do ya perdía l as espen zas e curarme, el eminente Doctor
D on Rafa l s
B
e u a r ez r uno me r ecetó la
P ERUN A. Cu átr o f r ascos me curp .-on.
Armando J . Perez, Galiana 75, Habana
'

M1itRCOLES 2.

La Conmemoración solemne de Señor
Sao José.-Sao Francisco de Paula Confesor y fundador de los Mínimos, Santa María Egipciaca Peniteote.- Oficio y misa de
la fiesta del día: rito doble de primera clase y ornamento blanco.
JUEVES

3.

COGNAC

Ninguno tan delicioso como éste .

Santos R icardo Obispo y Benito de Palermo Confesores.-Rito simple.

,.

•

Píldoras

y

Jarabe

BLANCARD
12
DOSIS

á 6 Píldoras
1 á3 Cuchar

Agencia de Inhumaciones

EUSEBIO GAYOSSO
MARISCALA 3.

Contra el ESTREÑIMIENTO
y

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.

sus consecuencias: Jaqueca, Malestar, Pesadez Gastrica, etc.

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�BfBllOTECA

"ALFONsoUNlVERSITARIA
RE Y - 5-''

EL MUNDO ILUSTRADO

VIERNES 4.

O RICARDO

CURE SU

PELIGROS
Sao Isidoro Obispo Confesor y doctor de
juventu d . D esgraó:ida- la Iglesia.- Comieoza la ooveoa de Señor
mente, el marino encuentra con Sao José eo el templo de la Sagrada Fafrecu encia l os escollos más peli- milia.
SÁBADO 5.
g rosos en las aguas tranquilas,
Sao \'iceote Ferrer Confesor y Santas
Tlálpam, D. F.--Teléfono 16.
y vemos á menudo b uques que
Emilia e Irene Virgen Mártir.
Asistencia científlca de escaparon indemnes de l as furiosas olas del Océano, ch ocar y
Do11m,Go6.
morfinómanos, enajenados, hundirse á, l a vista del puerto y
La Saotisima Madre del Divino Pastor.
alcohólicos y quirúrgicos, de l a patria . En el mar de l:l. Nuestra Señora del P ueblito. -La Beata
empleando los medios tera- , ida, el gol fo entre diecisei~ ,. Juliana de Coroillóo Virgen , Santo; Sixto
, péuticosmás modernos. Efi- treinta es especialmente p oligrosÓ, I Papa :.Iártir, Celestino Papa y CelsoObisCon el Compuesto Vegetal
caz atención para los en- y ql número de naufragios es in - po Confesores.
ciü culabl e. Es en ese r,eríodo
de Lydia E. Pinkham.
fermos. Departamento es- cuando las afecciones de l os pulEstampillas
balkánicas
Matachln, Zona del Canal, Panamá.
pecial para señoras. Insta- mones, de los n er Yios y do l a san- - -\
- " Muchos años llevaba sufriendo de
La guerra de los Ba lkaoes, a pesar de
lación eléctrica completa. gre r ecog•m su p resa, y las semidolores en las es.
horrores, ha tenido sus ventaj as para
,\ paldas y fa t i g a s.
Rayos X , corriente de alta llas de las en fermedades que esta- sus
. . .. filatélicos.
,J, Probé varias mediban ador men tadas desde l a n ii1ez, losSe
acaba de a ouocia r la próxima apar itensión, mecanoterapia.
:;: cinas s in obtener
br otan y se desarrollan. E n el ción de n uevas estampillas e o las provinbeneficio alguno pe.
Director Médico,
j oven l a ambición sobrepn ja (t l a cias conq uistadas, emitidas por los estados
ro después rle baber
tom a d o el Com.
resisten cia, y en l a muchacha aliados. Las estampillas será n del mismo
para los cuatro países, siendo idénticas
puesto V egetal de
la, misteriosa transformación que tipo
asimismo, eo cuanto a formato, composiLydia E . Pinkham
m
con
vier
te
en
mn
jer
,
está
llen
a
ción y oroameotos; sólo la viñeta central,
recobré completa-Médico encargado del deespecial es riesgos. En esa. que repr esenta e l pa norama de cada uoa
mente. "-SRA. CApartamento de enfermeda- de
TARINA DIX 0 N ,
época- para ambos sexos-un rc- de las c uatro capitales, cambia rá según los
Matachln, Zona del
des nerviosas,
metlio y un pr ern1,liyo como la paises
Los estampillas búlgaras preseotará o la .....,__..:..,,.....,:&gt;...;~..:.:!.a.:il.l Canal, Panamá.
PREP ARAC\ON de WAMPOLE vista panorámica de Sofla, de Belgrado la Culebra, Zona del Canal, Panamá.se r equiero con urgt:n ria. Ayuda de los ser vios; las griegas teodráo a Ate· " Mensualmente era un suplicio lo que
y Cetigoe, las mooteoegrioas.
sufrla de la espalda, estando abatida y
Ad ministrador,
á l a d igestión, limpia la sa.1gr r , oas,
Sobre las ciudades citadas, oodea uoa fatigada. Alguno me habló de su fay con sus p ropiecla,les tónicas nube luminosa, donde se lee esta ioscrip· moso Compuesto Vegetal y comencé á
a,·irn la acción de cada órgano cióo: " lo hoc sigoo vioces." Es uoa verda- usarlo. Ya hace algún tiempo que llevo
tomándolo y be recibido un gran alivio.
y de cada función d el sistemn. dera estampilla de cruzada.
idea se inspiró eo las palabras fi nales 1Ojalá! q_ue t odo el bien que Vd. me
Es tan salll·osa co mo l a miel y delL adespacho
dirigido por el Rey Jorge a está prodigando continua siempre."conti,,ne una solución d e un ex- los soberanos a liados, y e l dibujo ha sido SnA.
DE T0llIAS MILLINGT0N, Culebra
tracto que se obtiene &lt;le H ígados hecho por el director del museo numismá- Zona del Canal, Panamá.
'
Pnros de B acalao, combi nados tico de Atenas.
El dolor de espalda es slntoma de de·
b!lidnd ó desarreglo orgánico. Si Vd.
con Jarabe de llipofosfitos Com¡:iente dolor de espaldas no lo descuide.
Un acto heróico
puesto, Extractos do )falla y
Para lograr una curación permanente
Cerezo S ilvestro. Es u n cjeulíSe cuenta uo11. sabrosa anécdota de la se debe siempre atacar el mal en su
fico au t ídoto contra las causus de batalla de Kumaoovo, ganada por los ser· ral.z y con nada mejor lo logrará Vd.
Clorosis, Debilidad, D e ·órdeues vios de~pués de largas horas de combate con tanta certeza como con el Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham.
Efecto inmediato
de l a San gre, Escrófula, y las contra los turcos.
Uo
r
egimiento
de
iofaotería
servia
,
lande l os Pulmone&lt;:. El zado al ataque contra uo reducto enemigo, E scriba. a la Sra. Pinkbam de
CLOROSIS DAfecciones
octor D. Orbaflanos, Profesor diezmad&lt;• por la metralla turca, estaba por Lynn, l\Iass., E. U. de A,; pidicn•
CONV ALECENCU S Dll'ÍCILES
u n consejo particular. Su
ENFERMEDAD ES d e los H U ESOS
en l a E scuela Kacio11al de :Me- retirarse cuando un joveo soldado israelita, dole
r, a r t a será. tratada. r eservada y d e l SISTEMA NERVIOSO
Abraham Levy, tomó la bandera de manos mente y n o le cobrara n a da
d
icina
do
)
l
éxico,
dice
:
"lle
PRETUBERCULOS IS
u sad o con el mejor éxiw fo. P re- del portaestandarte, que acababa de caer oor el.
moribundo, y g ritando ¡Adelante! condujo
paración de Wrrnpol e en los n i- al
ataque a sus camaradas y el reducto fué
nos d ébiles, linfáticos y an Gmicos,
ornado. Después de la victoria el pr íncipe
en las personas co1walecientes y theredero de Ser via visitó eo el hospital de
en las afecciones &lt;le las vías res- san)(re a Abraham Levy, que había resul·
herido, y le r egaló ¿oo francos. El
Reconst i t uyente ideal
de
pi ratorias." Nadie sufre un des- tado
joven explicó entonces coo simpática franU n o solo cajA &lt;le 60 o~m1wim 1do8 es suflclent.e
en
gal'io
con
esta.
D
e
venta
en
queza, que su acto heróico era el fruto de
J&gt;Ul 'O Dl'"JOl' B ~.ei,t.a.110 general.
todas l as D roguerías y Boticas, uo simple cálculo: Cuando cayó el portaLabol'at.orio E.FRAUDIN. Boulo~ne (pres Parls)

Quinta de Salud
''R• LaVIS. ta"

rl.e

la

DOLORDE
ESPALDAS

R eg istrado
como a rt ículo de seg und
a clase
'3 d_::
--~ ~=-~:;--::----:--------_:__
_____
:.:.=_~e=:r_::_::
e_:__:
N'..:o~v~i:_
e:m b re d e 1894.-

A ñ o XX. - Tomo l.

1m preso en pa pel de las Fáb ricas de S an R afael .

Méxi co , Marzo 30 de 1913 .

Número 13 .

•

EDUARDO UCEAGA.

Dr. A. Ruiz Erdozáin

J. Lavista.

ANEMIAS -

TRIXYL

FRAUDIN
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~
11

,:.:!?.~.~m
~t:,~~~~~~:.¡!,!!~ 1

siempre e s efic az. Millare s de personas curad a s por ella t estific an
sus mara villosos rcc;11lta dos, y por eso es que se ha hec ho Is pre•
fe rida d e l p1fülico. Basta usarla u n a vez para tenerla siempre en
prevención. Produce efectos segurisimos en

Q RA N O S, T U M O Rl!S. A&amp;. ltlO lfRA N llo S, H l!lflOA8 , P U S T U&amp;. AS, &amp;.&amp;.AQAS.
U &amp;.O1!:!RAS , Q U l!i!MADUR A S , ,.,sr u &amp;.A S , l!RUPCIONl!S, ETC., ETC.
0 1! Vl!NTA l!N T ODAS &amp;..tlS O lfO Q U ERIAS '/ S O TIC.tl S,

1

A '.25 CENTA VOS LA CAJA.
Para 101 ln¡aree donde no ae enonentre, se deepaoba tranoo de porte, enviando
oon e l pedido en eellos de oorreo S0-80
por oada cala y por docena f2.&amp;2,a1 Depo-

º"'·

sitarlo ¡ eneral, SR, lf.tl,.AI!&amp;. •• OlfTl!QA.
APARTADO 41541,

15. OA&amp;.&amp;.f! 01! 11.tlNRIQUI! N 9 82,

1
-- -------------------·------U l!XIOO,

O , P,

NA FS

estandarte estábamos a ¿OO metros del reducto enemigo. Esta distancia se podía re·
correr en dos mioutos. Bieo es verdad que
dos minutos bastan para que lo mateo a
u oo; pero para volver a nuestras posiciones necesitaban recorrer 800 metros eo
ocho minutos, es decir, coo una probabil idad cuatro veces mayor de ser muerto.
Fué esta coosideracióo la que me hizo
marchar adeh,ote, y a Dios gracias, oo saqué de la acción más que uoa ligera herida.

I
1

1

1

'"•Verdadera
Agua Mineral
Natural de

LANOREN I
contra

ta Tos, el Catarro
laBronquitis

VICHY

B l BN BBPBCllflCA.R B L

ManantiaJe't"
de l Estado
Francés.

N O MBRE

Gota, Enfermedadeadel~~l• dr•
y .lfeccionea de la Ve¡1ga.

VICHY CÉLESTINS
VICHY liRANDE•GRILLE
VI CHY HOPITA LEnfermedade■
F&amp;STILLES - SELS - ¡ ,COMPRIMtS

81

EnfeBi;::: .

del

del Estómago.

VICHYªÉTAT

COVAR RU BIAS

El señ or L ic. don F r anc isco L eó n de la Ba r r a , n u evo Goberna d or Constituc ional d el Est ado de México des p ués de s u protesta c o m o tal

�DIRECTORlú
EL MUNDO I LUSTRAD O
SEMANARIO DE ACT UALIDADES, ARTE Y L1TE1tATU RA.

DIRECTOR PROPIETARIO
L I C.

E RNEST O

C HAVERO .

OFICINAS:
3~ Calle de la Rinconada de San Diego No. 41.
Teléfonos:-Mexicana, 20-85 Neri
Ericsson, 14-51
Apartado Postal 149.- México, D. F.

PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
En la Ciudad ............. ·............... $
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En los Estados .................... . ....... $
(págadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjero .......................... $
(pagadero por semestre adelantado.)

1.00

la primavera, es indudable que escucha las rogativas cuya pureza, casi hierática, daba al viejo jardín una digque se le dirigen, siempre que se teoga corazón de pa·
nidad casi sacerdotal.
loms. para hacérselas. Es de natural compasivo y amaY cuando la corneta de la piadosa hermana se perdió
ble y no puede ser más franco el resplandL r de su in- en la enramada semejHnte a una gigantesca mariposa, el
extinguible sonrisa. Lo corroboré así la mañana en que sol, que como un ilurninero medioeval se había ocupado
c.i.ntat&gt;a el ntiseñor. Bien es verdad que éste se había hasta entonces en esmaltar minuciosamente de verde tierescapa.do de la jaula que habitaba en la ciudad, per- no las hojas de los árboles, sin importarle un bledo que
diendo el alquiler anticipado y evocaba a la mag., en el yacieran rotas, en la arena. los diáhnos tapices y los ,·e·
lugar má, propicio, en un viejo jardín, mitad ciudada- los orientales que colgara de las ramas; el sol, decimos,
no y mitad campesino, que hacia, a fines de todos los regoc ijado como un abuelo un tao to libertino y de buen
marzos emplea sus economías burguesamente, estrenan- humor, proyectó con su miradil risueña, tras el banco
do traje nuevo y flamante Nada hay como un viejo jar- de nuestros conocidos, una sola sombra, en la que se
din para que la primavera se presente con toda su es- descubrían, muy juntas, las dos cabezas que acababa de
pontaneidad, sin acordarse de disimular sus deliciosos bendecir la primavera con sus gloriosos dones.' Y desde
aturdimientos. Es en esto semej.i.nte a uoa muchacha un rincón, el jardín sonreía. Sonreía con el aire socade quioce años, que no puede ocultar su preferencia rrón de un viejo fauno bondadoso, lleno de tolerancia
por el tío cincuentón que la halaga finamente con ga- en medio de su dilatada sabiduría.
lanterías siempre oportunas y la entretiene agradableComo se ve, el ruiseñor estaba en lo justo y el tratu·
mente, haciéndola morder con parquedad ea el fruto de
miento de la primaven es infalible para determinadas
su exp&lt;"rieocia mundana. Así la primavera-se·mostn!'b¡¡:-· -·afecciones Tiene la mano monji l para auscultar e-ora.en el viejo jardín cou más libertad que una 5olegia:Ja • zones dolientes y sus filtros y sus nepentes están preen asueto, aunque dicho sea de paso, con menos coqueparados a base de esperanza y de ilusión. Uoicameote
teda. Sólo llevaba lo indispensable para 'tornar má.~ hay que apurarlos con método y medida. Porque de lo
perfumada. la guir'lalda de su fn,sca bellt:za, y también contrario se corre el peligro de caer ea las profundida pará dar ánimo al ruiseñor, que era tímido y vergonzo- des de la melancolía.
RAFAEL LOPEZ.
so, como suelen serlo los buenos poetas

Decíamos que la dulce diosa es amparo de almas entristecidas y de, corazones enfermos, y es verdad. A
pesar de su juventud, y quizás por ella misma , tiene la
2.00
mano incansable para preparar sus filtros y sus electuarios maravillosos. Esa mañaua, después que cantó el ruiseñ~r. pudo vérsela salir de un macizo de flores, acompañando paso a paso a una pobre alma que. según el
verso de Carducci, estaba enferma de un mbterioso y
NUMEROS SUELTOS:
portentoso mal. Era. probablemtlnte, uoa alma inquieta
y lleoa de ansiedades. agobiada con el peso de indt:ter En la Capital. ........... ...... . .......... $ 0.30
minados presentimieutos y d.: deseos confusos. Como en
En los Estados ...... ... . ...... ...... ........ 0.35
las princesas de, los cutentcs, no atinaban su mal los docEn el Extranjero ........ .. .. ..... . ..... ... ,, 0.50
tpres y se consumía lentamente a lo largo de sus nc&gt;ches
Atrasados ... . .............................. 0.50
sin sueño La primavera se s«ntó con su enfermita en
na banco fo rmado toscamente con trozos de árbol, y la
Para la publicación de avisos en este periódico, dirienvolvió matérnalmente en el terciopelo de la mañana,
girse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
del color de un violeta profundo. El viejo jardín res16. Sus agentes en Europa, la. Societé Mutuelle de Puplandecía Estaba gozoso de que el ,ol lo h ubiera sacablicité, r4 rue de Rougement, (9 e).
do de su somb1ía alcoba invernal, doode se quejaba valetudioar_io. Todavía ayer, lleno de murrias y de achaNO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
ques, veia cómo eoero colgaba sus días grises en las ramazones de los álamos y de lo; naranjo;. Las fueotes
apenas se atrevían a cantar y en cuan10 a los rosales,
ce eraban cuidadosameote sus floridos l'lbios de escarlata, de miedo de atrapar una pulmonía. Ahora era distinto.
-Todo vivía en la beatitud de la luz. Las rosas cortaban
púrpura nueva para sus ropajes principescos : las fuentes
silabeaban un verso de Sbelley coa sus flautas melodioYa los vientos germio;les, ya los vientos adivinos, de sa.s. los álamos sacudían doblones recién acuñados en sus
las ro,as inminentes, dicen las epifanías; ya las maoos
hojas y los naranjos ofrecían azahares impolutos para
iuglarescas de los hálitos marcinos, llevan a la flor, el
alguna fiesta nupcial.
polea, a los pájaros, los trinos, y en el aire despar raman
El alma enfe rma, se daba cuenta vagamente de esta
milagrosas profecías.
En las liofas-como espejos deslumbrantes- se reve- profunda p1lpitacióa de vida En la embriaguez de alelan los secretos de Afrodita. Y se adorna con hiladas - g ría que penetraba a la naturaleza. entera, parecía tener
de diamantes temblorosos en sus hojas albeantes, la pro- el vino tri.te, como la paloma torcaz. De repente, asomó por una callecita, con el inquieto ademán de un silfética sibila margarita.
Ya retornan las volubles mariposas, a embriagarse vano extraviado, la figura de un mag,o muchacho vesticon la miel de los nectarios, fulgurando , vivas gemils do desa liiiadamente Creía tal , ez, que con el esmalte
luminosas, en los pálidos satines de las rosas, agitadas, de la juventud que lucía en los ojos obscuros no necesitaba en rigo r. un "complet" de Dreiohafer, para cosecomo leves incensarios
chu una dulce sonrisa. Y tenía razón. Cuando se acerMes de marzo, de esoeranzas y de amores; mes de
trinos y de eclógicos frondajes; mes de luz, de alegrías có al banco ea que descansaba la eofermita, lo detuvo
y rumores; todo llenas de sonrisas y colores: las campi- · d.,Jiberadamente la Primavera y le cedió su lugar. Pero
ñas con tus clámides de flores, y los c ielos de zafir, con aotes de a lejarse, la buena enformera fué pródiga y misericordiosa hasta el final Tuvo un largo coociliábulo
tus celajes
con el jardín. A oo estar tan distraída la pareja del banMes de nidos y canciones y de rosas; mes propicio al
co, la hubiera podido sorpreoder. Desde allí se alcandespertar de las quimeras, que del almas,: levantan
zaba a ver su corneta blanca hecha de la copa de un
cual tus locas agoreras, las risueñas mariposas, anunfloripondio y su blanco delantal bordado por las finas
ciando que ya vienen las gentiles primaveras.
Si revives con tus fuerzas infinitas, del viejo árbol las manos de hs mosQuetas Se inclinaba de vez en cuando
desnudas ramazones, las escuetas ramazones ya mar chi- y siempre qne se inclinaba parecía correr un hondo estremecimiento que iba a morir a los pies de los enamotas; mes creador, mes juveoil, mes de benditas esperanrados. Primeramente echó en los pebeteros de las rosas,
zas, mes de, sueños e ilusiones.
incienses de capitosa aroma, ajustó el coselete de los in Acaricia m i esperanza con tus vientos adivinos y de
sectos y espr.lvoreó oro molido en las alas de las mariamores imprevistós dime las epifanías. Da a las aves de
posas. Puso caociones de epitalamio en las gorjas de las
mi sueño tus canciones y tus trinos; y las manos juglarescas de tus hálitos marcinos, trazen ea el cielo puro aves y colgó muchos nidos bajo las frondas. En seguida
cargó los nectarios de miel para avivar el zumbido de
luminosas profecías
Un ruiseñor, qu'e está pendiente de los equinoccios y las abej~s y separó las ,n«rgaritas que encierran un ho·
róscopo fatal p ara los amores nacientes. Sólo dejó las
que merecería ser socio honorario de la sociedad astrohvorables. las que responden afirmativamente a las prenómica. pues no se equivoca nunca sobre la llegada de
las Estaciones, me enseñó la sonata transcrita. Natural- guntas imposibles. Después ,opló en las yemas que esta·
ban a punto y las flores se multiplicaron. Las había blanmente, la cantaba :en llave de sol mayor. La decía uncas, rojas, amarillas, bermejas, purpurinas, azules. Unas
ciosamente, como si fuera una oración, y la recomendaba a las almas anliosas y a los corazones iuquietos como eran suavemeote rosadas como las r edondas mejillas de
los niños; otras tenían algo de hialino en las corolas que
remedio eficat para la curación de ciertos males. No
sé si está hecha la copia con fidelidad. La mañana es, sugería la mano de un artista de Murano: éstas e ran setaba tan hermosa y viajaban tantos perfumes en el aire, dosas y purpúreas, como hechas de estofas insignes y de
prec iosas telas; aquellas estaban teñidas con azules de
que yo padecía distracciones frecuentes. Quizás en el
original, la letra era más clara y con menos retórica. tanero, con el azul plácido de ciert&lt;1s pupilas cuyas miLejos-de toda influencia literaria, aún de la mejor, la radas pacifican el aire y el corazón; ess.s otras que iban
vestidas de amaranto. rf'cordabao. orgullosamente, las
salutación del ave tenía una sencillez profunda y su
más expresiva significación istaba oculta en la música rubias d e color eucend;do, las tintas fuertes de una aurora juliana, el oro viejo ne los .crepúsculos septembrimisma, ea las notas del himno alado, cuya armonía apeaos; y las b lancas, algunas de formas tan exquisitas que
nas podría compararse a un canto de Ve:laine, del Verlaine ya librado de los anillos saturniaoos, pero conser- parecían juguetes de marfil. solicitaban para ser acar;vando en su siringa de cristal, todavía,"el · inaudito rit- ciad-as, las manos de un niño o de una mujer. Todas las
mo de las armonías siderales. Esto dicho, de lo único gradaciones de la blancnra en iofioitud de matices, coque se puede responder es de la buena fe de la transla- rrían por sus pétalos: el alabastro, la plata mate, las alas
ción Allá el ruiseñor sabrá si en la mala copia pe,mi- de los cisnes, e l esplendor de las perlas y la. seda de la
luoa, se mezclaban y coofundían en la nevada floración,
te que demoren las virtudes de su canto. En cuanto a
1.25

¡¡LESBIA!!
Especial para "El Mundo Ilustrado"
La puerta se abrió bru'scamente al tiempo que se escuchó un ruido provocado como por algún cuerpo que
caía. Era una mujer con aspecto de ébria o semi-loca.
el cabello sio peioar, los vestidos ea desórdeo y joven
aún. Se descubría sin embargo, a través de su desarreglo el sello de uoa bueoa ec.ucación. Me acerqué a ella
y entonces me dirigió una mirada profunda, triste, conmovedora.
Eter, más éter, balbuceó la infeliz y tomando una botella que llevaba, apuró aquel fatal líquido. Después, me
tendió la mano y dijo: "teogo aún otra moneda, dime la

a~uró el líquido 'ltte quedaba y salió gritando éter,
mi;entras vuelve e l amado .... éter . ... más éter. . . . . . ·
o o o
Sin ~uda que aq?el amado ingrato no volvió porque
poco_ t1ern_po despue; supe por la prensa que una desgraciada ¡oven que sólo pudo decir que se llamaba Lesbia y que vagaba µor las calles preguntando a todo el
muo?o por su amado, había sido internada a un manicomio.

~hora amigo mío, adivinarás que esta es la bistoria del
r e!1cano que ha despertado rnnto tu curiosidad. En aquella noche memorable para mí lo encontré bajo la mesa.
Tal vez en el momento en que la infeliz Jo besaba con
más vehemencia se desató la cadena que lo sostenía y
de ese modo pudo llegar a mis manos.

1

•

_¿Qu_e por q~é lo llevo siempre conmigo teniendo uoa
~1st~ria tao triste? iAy amigo mío! .... no lo preguot"s
1,1 mas ~onfórmate con_ saber que yo sufro y siento la
ausencia de t,Se amado 10grat~ como la misma joven de
aquella coche, que le llevo siempre conmigo con la esperaoza de encontrar al_ original del retrato que encierra y ofrecerle s1 es posible la mitad de mi vida a cambio de la _felicidad de mi amiga cuyo nombre está grabado aqut en la tapa "Lesbia."
i:\1íra_lo bien! /te sorpreode el retrato? ¡Ah! le conoces .• amigo mío! no pronuncies su nombre, no me agradana saberlo .... ~o que creía que era imaginado solame1;11e p~r aqut:d la ¡oven. pero .... ¿existe, amigo mío ?
,existe ? ,es posible que bajo la dulzura de unos ojos
tan apacibles se ocnl_te un corazón tan malo? ¡Oh! entonces guarda_ esta historia como un secreto, no la cuentes ouo~a, SI alguna Vt:Z le encuentras, dile solamente,
que ali.a !e¡os del bull1c10 de la ciudad, enferma de dolor, qu1za todavía en un manicomio o bajo una tumba
le espera "Lesbia."
•

r

CLOTILDE VILLEGAS LE.\L.

ventura"

En la casa contigua vivía un;i g itana que era v isitada
por mujeres de todas clases, aquella había equivocado
la puerta y de ese modo llegó hasta mi habitació n, confundiéndome con la gitana.
Dime la ventura, prosiguió mi descooocida, después
yo misma en tu presencia me echaré la baraja para que
digas si ya lo hago bien: empieza.
Me conmovió hondamenie aquella joven; el dolor que
se leía en su mirad&lt;1 me hiÍri sé_n tir por ella cariño, quizá una decepción la obligaba'·~_! vicio y había que perdooarla. Le torné la maod'que ·me tendió olorosa a eter
pero suave y delgada, pa(ecí:{ más bien que para apurar aquel líquido y bariijú ' las cartas para acariciar
dulcemente una fina aguja o "el marlíl de un pia~o. Dí
qué línea nueva aparece hóy.'l!'e dijo ¿ no hay ninguna
esperanza ? ¿volverá el amado; á quererme como ayer?
dime, dime pronto amiga, yo~11"6 cometí más crimen que
el de haberle qnerido tanto como él no imagiaa\)a ¿y por
eso me condena hoy tan severamente? ¡oh gitana! ¿volverá? .... ¿ vol verá?
Sí; le cootesté conmovida; volverá. la nueva línea
que aparece hoy en la mano lo indica pero es necesario que óo tomes más eter.
Sólo este, me dijo, jes tan poco ya! .... Aquí está la
moneda que me queda, ahora la baraja, prosigu ió, es
viernes día en que según tú, saldr? cierto lo que diga:
voy a empezar y sacó u oa baraja vieja que t.,ndió sobre la mesa ...... ,ves? la misma mujer de siempre cargada de oro, ese maldito oro que ha servido de imán al
corazón de mi amado. ¡Junto de ella él, .... le habl;,, le
mira ¡oh Dios mío! ¡la besa! ¿ves? éter, más éter. Has
mentido gitana, todos los viernes la baraja dice lo mismo, ..
siempre junto con ella, siempre .. . . siempre .... éter ....
más éter .... ¡no volverá! ..... .
La desesperación más cruel pareció apoderarse de
aquella i nfeliz a quien e l amor había conducido a uno
de los vicios más abominables. Barajó y arrojó varias
veces las cartas sobre la mesa, se cubrió el rostro con
la mano y lloró amargamente. El éter había logrado su
objeto y la infeliz sin conocimiento, hablaba en momen tos con desesperación, con ansia después, eu su mirarla
se leía el terrible sufrimiento de que era presa . . .. estaba loca. Quién sabe lo que sentía en aquellos momentos dentro de su cráneo, tal vez algo muy hondo, muy
terrible, pues hundienrlo sus delg;,dos y blancos rledos
eotre los cabellos se maltrató oerviosameute hasta arrancarse a lgunos y cayó al suelo sin sentido.
Cnando abrió los ojos era de noche y su primer impulso fué llevarse a los labios un relicario que llevaba al
cuello y que hasta entonces había permaoecido oculto;
lo besó con efusión, con ansia, con delirio, y mostrándomelo dijo: Es el amado, gitana. Contemplé aquel r etrato larro tiempo. ¿Quién era él? No importa, hombre como todos .. .. Me tomó la mano entre la suya que apretó nerviosamente, mientrns me decía ¿qué lees ea sus
sus ojos, g itana, ¿volverá? .• ,.¿volverá? Sí, le repetí;
volverá, sus ojos me lo dicen, ¡volverá! ....
Fué tan graode la alegría que se retrató en su ro~tro
que volvió a llevar a los labios el relicario que besó
profunda y apasionaaamente: sacó de nuevo su botella,

La Semana Santa -En el atrio del Calvario de
Ixtapalapa la mañana del Viernes Santo.
- i Sabes, Josefioa, que teogo un eso?
-,Un om? No me extraña, Margarita. ¡Eres
tan guapa! Pero, cuenta, mujer,. cuenta.
-Pues, chica, te advierto que mi oso es un
gran _tipo. Figúrate: alto, rubio, de ojos azules,
amplia frente , dorado y altanero bigotiJlo. Hay
algo en él que revela tristeza y eoergía. ¡Si vieras qué h~nda, qué tierna y qué triste es la mirada de m1 oso!
L e~!or, a tu perspicacia no ha ~scapado el aire
pensa.ivo d~ Marganta al terminar el retrato del
oso de lo~ o¡os azules. Mal negocio, lector; pero
muy ma,o, porque ya sabes que cuando una muchac~a se mete a psicólogo y descubre -ternuras
y tnstezas t:n el mirar de un pollo y -luego se
queda_ pe?s_a.11va: es que Cupido anda muy cerca.
Pero, 1ch1toa! oigamos la réplica de la morena
Josefioa:
-9ué suerte tienes, Margarita. Ya verás có•mo tu encadenas esa fiera.
-No_: no lo creas, que cuando se ha caído y
l":_verguenza de la caída ha cristalizado en un
h1Jo ......
Pero perdona, lector, que n o sigamos escuchando estas sabrosas coofülencias femeni les· ya
ves que un camarada importuno me toma del 'brazo y me lleva coosigo.

Esperando las "Tres caídas"

Para "El Mundo Ilustrado."
Margarita y Josefina son íntimas amigas. Sn amistad
se remonta a las épocas de su infancia, y desde entonc es a la fecha han dádose mutuas pruebas de devoción
y de cariño.
No hay secretos entre ellas. Placer tienen en confiarse sus amarguras, sus ilusiones, sus placeres; de tal modo se h.;n identificado, que puede afirmarse que en la
dualidad encantadora que ambas forman, hay una sola
alma repartida ea dos gentiles cuerpecitos.
Míralas, lector, cómo saleo juntitas del almacén en
que trabajan; cómo van de bracete entre el maremagnum de las calles capitolinas, comentando los incidenttes pequeños del día. Para las dos constitu}"e un placer
iufioito ir así tan juntitas, trotaodo con ágil paso rumbo
al lejano arrabal en que residen.
Acerquémonos a la par,,ja y escuchemos su charla,
que no por pecar de indiscretos hemos de quitar un so·
lú átomo de felicidad a estas dos criaturas; si lo contrario fuere, oo me atrevería a invitarte.
Bien. Ya -estamos tan cerca que podemos oír la cri,talina voz de Margarita que dice a su inseparal,le ami¡;a
coa tono medio se:rio, m~dio picaresco:

De rodillas a pagar la "manda."-Un gruro típico en la parroquia de Ixtapalapa.

�ll

Han pasado varios días. Nuevamente salen muy juntitas Margarita y Josefina del almacén en que trabajan
y emprenden la marcha con coqueto y alegre taconeo
rumbo a sus respectivas viviendas. Nuevamente te invito, lector, a que escuchemos la plática de las dos
amigas.
Es Margarita la que habla:
-Soy feliz, mi amada amiga. Guillnmo me ama con
toda la fuerza de su alma, y yo, te lo he dicho ya, le
adoro. iEs tan bueno, tan generoso! Le he contado mi
vida toda, sin ocultarle nada, nada .. . . ni mi afrentosa
caida .... ni la existencia de mi hijo ...... :
-iAy, hija; qué barbaridad has hecho! interrumpe
Josefina.
-No hay tal, responde impetuosamente Margarita.
Guillermo no es un hombre como todos. Cierto es que
le ví sufrir horriblemente cuando escuchó el re lato de
de mi vida; cierto que noté las sacudidas nerviosas de
su cuerpo; pero también es cierto que cuando yo esperaba oirle desatarse ea improperios, sólo abrió los labios para decir cosas muy dulces de olvido y de perdón. Nada: ¡que me quiere! ¡que yo le adoro! ¡que será
el padre de mi hijo! Soy feliz ..... ¡oh!. .. . . !soy tao
feliz!
-Guillermo, Guillermo ... . ·Y Guillermo. Nada me
dices de tu hermano que, según me anunciaste anoche,
habrá llegado hoy; d ice Josefina.
-Ea efec;to, hoy llegó; pero esta misma noche tiene
que salir incorporado a su batallón, que parte a combatir al zapatismo. Apenas tendré t iempo para presentarlo coa Guillermo, y por cierto que mi güero va a
llevar una sorpresa de l~s grandes, pues nada le he
anunciado de la llegada de mi hermano .....•
II I

•

'

Esta casa que aquí ves, lector paciente, es la vecindad ea que tienen sus hogar es Josefina y Margarita.
Las puertas de sus modestas habitaciones se encuentran frente a frente y sólo separadas por la angosta y
lóbrega calleja que dejan entre sí las dos galerías de
viviendas. Permite que yo sea tu Virgilio y que te conduzca a través del quinto círculo de este infierno q ue
en México 113.manos piadosamente casa de vecindad.
Por la puerta entreabierta de una vivienda veo una
modesta sala iluminada; allí está Margarita. iMirala!
reposa sentada en un pobrete sofá y abandona una de
sus manos entre las fuertes garras de un oficial, quien
ya supondrá~ tú que es su hermano. Charlan confiada
y calurosamente.
Resuenan pasos varoniles que rompen el pesado sile ncio de la calleja; una sombra avanza. Debe ser Guillermo; ocultémonos ea el hueco de esta puerta. Pero,
,qué silueta es esa que detiene al recién llegado y que
le hace entrar en la habitación frontera a la de Margarita? ,Será Josefina? Ella es; la he reconocido.
Pasan los minuto.; en medio de mortal silencio ....
E l hermano de Margarita consulta repetidas veces su
reloj. Ella parece inquieta, nerviosa. Al fin el militar
se levanta de su asiento, cálase el kepís, p réndese la
e,pada y abre de par en par la puerta .... Un estrecho
abrazo se dan los dos hermanos, resuena un beso y entre las sombras de la calleja desaparece la marcial figura del hermano que va presuroso a su batallón próximo a salir.
Minutos después sale de la vivienda de Josefina un
hombre; si no está ébrio lo parece, pues abandona la
calleja dando traspiés.
Vámonos, lector, que nuestra curiosidad nada tiene
ya que hacer en esta vecindad en que vegetan Josefina
y Margarita
IV
Margarita está enferma, Ha recibido una carta cruel
de Guillermo en que le dice que lo ha visto todo; en
que se llama a sí mismo idiota por haber creído que a
fuerza de amor podría salvarla. Carta atroz ea que la
insulta y que termina con estas o parecidas palabras:
"Te amé, te odiaba., te desprecio" .... . .
Josefina, la siempre fiel amiga, trata de calmar la insensata desesperación de la infeliz enamorada y le dice
mil y mil veces:
-Así son ellos, Margarita; todos son lo mismo: crueles y vanos.
Y yo, lector amigo, con profunda pena c¿nfieso, queda, muy quedamente:
iASI SON ELLAS!
México, Marzo 14 de 1913.
F. DE LA FUENTE.

No existe un fundamento legal, ni lógico ni político, ni moral, ni sociológico en que apoyar la razón, de
la sinrazón. para negarle a la más preciad'a mitad del
género humano, la mujer, el voto electoral.
El ú nico fundamento que existe, descansa, dentro de
un círculo medioeval y vicioso-en nuestro egoísmo
y en nuestra petulancia, que nos hace creer superiores
a la mujer, en estas cosas de jugar a la república o
a la monarquía.

Monumento que ostentó el altar Mayor del templo de San Felipe de Jesús el "Jueves Santo" del presente año.
Pedimos el concurso de la mujer, para todos los actos _q ue tiendan al prog reso y felicidad comunes, considerándola, entonces, como necesaria a la existencia
colect iva; empero, les concedemos el valor de lastre
social inútil, faltando así a los principios más elementales de la sociología contemporánea, al llegar al ejercicio de los derechos ¡: o líticos.
Negarle el voto a la mujer. nos parece un absurdo
sin justificación racional, puesto que, siendo el sufragio
una función pública, como lo es, no se comprende,
en buena lógica, como es posible que al analfabeto y al
inconsciente, incapaz de discurrir a propósito de la importancia del acto que realiza, con la libre emisión del
voto, se le conceda éste , y, a una mujer que posea títulos académicos o universitarios; que sea maestra de
escuela, modeladora de ciudadaooE, se le niega el de·
recho al voto, cuando lo habría de depositar, sin du
da alguna, con más alteza de miras y de principios, que
muchos de esos hombres q ue lo escamotean o lo venden, con una inconsciencia verdaderamente desconrnladora.
Por otra parte, si a la mujer alcanzan punitivamente las leyes; si está obligada a tributar, como el hombre, llegándose a despojarla de lo que posea pa1a que
pague lo que al estado, provincia o municipio le deba;
si paga contribución, repetimos, por ejercer industrias,
comercio, arte o profesión, lo mismo que por las propiedades que tenga, justo y muy equitativo es el que se
le conceda, cuando meaos el derecho de elegir a los
que han de exigirle parte de lo que posea, para el sostenimiento de ese estado, provincia o municipio.
l Cómo es posible que la mujer esté en derechos políticos a la altura del idiota, del loco y del encarcelado
criminal?
Rusia, la despótica y tiráoica Rusia, fué la primera
que. con Pedro el Grande y Catalina II, inició a
principios del siglo XVIII, un gran movimiento de réivindicacióo para la mujer.
Ese movimiento, emancipador, fué recogido, brillantemente, por las colonias inglesas y norte-americanas;

más tarde, propagado, con nuevas orientaciones, por
Erasmo, Rousseau, Furguot, Stuart-Mill y defendido
con la elocuencia de su verbo, por Condorcet en la
Convención Nacional francesa.
Desde entonces, las naciones que de progresistas se
precian, han ido concediéndole a la mujer más libertad
civil y política, adquiriendo coa e llo, más prestigios
sociales.
En muchos países tiene la mujer actualmente, voto en
las elecciones municipales, y es fama que su acción política es esencialmente moralizadora.
Nosotros pedimos también, para la mujer, el voto,
no tan solo para la vida municipal; sino para la prodncial y nacional, creyendo, firmemente, que su acción política ha de ser altamente beneficiosa para la
vida de la patria.
El día, pues, que la mujer pueda, como el hombre,
ejercer sus derechos politicos, ¡ah! ese día le daremos
un adiós de despedida a la Edad Media, y saludaremos,
sombrero en mano. a la civilización en toda su grandeza y a la Libertad, en todo su esplendor.

o

A. MONTO Y SERRANO.

La tribu de los indios orages es riqu1s1ma
Aunque sólo consta de r,ooo indh·iduos, tienen Pn la
cuenta corriente del Tesoro de Washington 53 millones de pesetas y poseen cerca de 6oo,ooo hectáreas
de terreno fértil en Oklahoma.
o o o
En la cárcel de Raugún "India" constituyen las ratas
tal plaga, que a los presos se les rebaja un día de prisión por cada rata que matan.

La sociedad "Empleados de Comercio," para festejar el vigésimo aniversario de su
fundación organizó una animada y simpática fiesta que se efectuó el domingo último en el
•
El programa de las festividades que abarcó todo el día, estuvo formado por una parte
oficial que se desarrolló por la mañana, y una familiar y rncial que tuvo su verificativo por
la tarde y la noche.
.
El programa de la ceremonia oficial fué el siguiente:
!.- Obertura por la orquesta típica Velázquez. 11.-Lectura del acta de la constitución
del centro por el secretario de la sociedad. 111.-Informe rendido ·por el presidente de la
corporación, correspondiente 21 período social de 19n a 19r3. IV.- Pieza de m úsica.-V,
- Discurso oficial por el socio activo del centro, señor licenciado Manuel Rivera Vázquez.
VI.-Lectura del acta de elecciones y toma de la protesta a l señor procurador del centro y
miembros electos de la junta directiva. VII,-Pieza de música. VIII.--Poesía alusiva r ecitada por su autor el señor Carlos Gaviño. IX.-Marcha , por la orquesta típica Velázquez.
Por la tarde el amplio jardín del tívoli se vió invadido por los niños que se entregaron
a las delicias del circo, la prestidigitación, las cucañas, etc., mientras que los jóvenes se en•.
!regaran al placer del baile y los mayores se extasiaban ante el contento de sus familiares.
La animación no decayó un solo momento en todo el día y los asistentes al agradable
festival guardarán de él un gratísimo recuerdo.
.
A él queremos contribuir con la publicación de J;;s fotografías que durante la fieita tomó nuestro fotógrafo,
tí voli del Eliseo.

Grupo de niños que asistieron al baile infantil del tín Ji. el.. dcmin!lo ¡.1arndo. Mesa directiva de la sociedad "Empleados de Comnc10, organizadores del
festival.-La Kerme~se.-Eo el circo.

�Cl

-

Ascendieron la escala,
desclavaron el cuerpo,
y en el santo sudario
con amor le envolvieron:
a la usanza de entonces
derramaron ungüentos
en las carnss de Cristo.
Y José y Nicodemo
le tomaron en brazos:
y llevándolo al hnerto
donde estaba el sepulcro
-primitivo y estrechocaminaban mny tristes,
caminaban muy lento
con el fardo divino.
Y en el blando silencio
de la noche se oían.
como asfixia de un eco,
el rumor de sus pasos
y el crujir de los huesos.
Levantaron la piedra,
colocaron el cuerpo;
y al cubrir el sepul ro
-primitivo y estrecholas mujeres y niños
del eséaso cortejo
~ilenciosos lloraban.
Y José y Nicodemo
caminando muy tristes,
con su escaso cortejo,
se cubrieron el rostro
y dejaron el huerto.
\

Los sayones cuidaban
el sepulcro, severos;
sin hablarse, sin verse,
como mármoles negros
que adornaran la cripta
del rabí nazareno:
pero vino el cansancio,
se filtró por sus nervios,
y a la hora del alba
derrotado su esfuerzo.
los soldados dormían.
Manahem, uno de ellos,
tuvo un sueño muy raro,
un magnífico sueño:
II
Vió una selva, la Selv.r de la Vida,

y en medio de la senda florecida
hierático, sereno,
y radiante de luz, al Nazareno
cun dulce tribulanza.
Y era toda la selva una esperanza ·
porque todo era fé; lus largos brazós
de todos los arbustos
se elevaban ansiosos, como justos
prodigando el amor de sus abrazos;
las flores, inclinadas,
observaban tranquilas
como abiertas pupilas
fijamente clavadas
en un punto cualquiera del paisaje,
destrozando su cáliz transparente
para _hacerlo surgir completamente
sobre el brusco desorden del follaje:
en lo alto, las floridas ramazones
agitaban sus largas cabelleras

como una multitud de centuriones
tremolando banderas:
y arrastrando sus cintas por el suelo
como la abnegación de un desconsuelo,
el agua tumultuosa
apretaba sus aros en la odiosa
esclavitud de los estrecho~ flancos
de las márgenes rudas
formadas con espaldas de barrancos
y con peñas agudas;
sombreadas por los árboles inmensos
de los bosques extensos
y tranquilos,
con las ramas enhiestas, como filos
de puntiagudas lanzas,
o más bien expresando sus anhelos,
cual una imploración hecha a los cielos
por una larga tropa de esperanzas.
III
Y el ansiado llegó; Jesús cumplía
la bienaventurada profecía
de la resurrección de entre los muertos;
y como en la ciudad de los suplicios,
cruzaba entre las palmas de los huertos
con hosanas de broncos precipicios.
Y se apagaron todos los rumores,
y se inclinaron todos los ramajes
para escuchar su voz: todas las flores
salieron al dintel de sus follajes
bruñidamente bellos
como finas cabezas entre cuellos
de tupidos encajes;
callaron el clamor de sus congojas
los sudarios de hojas,
el agua descendió como un bautizo
sobre el erial del suelo,
y en la selva se hizo
la magestad suprema del consuelo.
Y habló Jesús y dijo:
"Triste está mi alma hasta la muerte ....triste!
La túnica me viste
como una rosa mustia;
soy una flor de angustia
y estoy triste, muy triste.
Porque vengo del Reino de las Cruces;
porque soy luz de luces
y los ojos, rebeldes se han cerrado
por no mirar mi luz: soy la ternura
y en mis labios pusieron la amargura
de una esponja con hiel. He f)redicado
la humanidad en todo, y tengo heridas.
Soy el amor y están adoloridas
mis carnes sin pecado.
¡y Judas, el buen Judas, me ha salvado!

Vengan a mí los vientos sin aromas;
Vengan a mí los árboles hambrientos
de alimentar sus pomas;
vengan a mí las flores con sarmientos
y los valles y lomas
que se hallaren sedientos;
porque yo soy amor, y traigo ungüentos
para aliviar carcomas.
Que con mi voz, el viento habrá perfume
que la selva sahorne.

Y los árboles, flores
que embriagarán de olores.
Y el valle se henchirá. Y todo monte
dejará contemplar el horizonte
porque será abajado
a una línea común. Y así el collado.
Y el camino fragoso.
Todo será armonioso
cuando todo sea igual y humanitario:
las hojas cubrirán como un sudario
los árboles escuetos
y vestirán sus largos esqueletos
con el rico follaje
que hará sombra y frescura del paisaje.
Esta frescura alcanzatá a las flores
más distantes y solas
y en aquel desamparo en que han vivido
darán a cambio del frescor sentido
e l mejor perfumar de sus corolas.
Todo se fecundizará pródigamente:
el agua del torrente
bajará por el llano con su fino
chorrear; y en el camino
brotarán floraciones estupendas
que han de alfombrar las sendas
para el paso de un ,:nevo peregrino.
Nada será mezquino
y todo bueno
cuando todos se amen. Porque el ámor redime:
Yo soy el Redentor
y soy sublime
porque canto el Amor.
Sed como el sol, que todo lo ilumina
con claridades blondas.
Sed como el mar, que teje su cortina
con recíprocos besos de las ondas.
Cuando todos se amen, la armonía
será como encantada melodía
que llevarán los vientos
a todos los oídos.
Y serán redimidos
todos los irredentos.
iOh Amor! iOh santo Amor! Tiende los brazos
y vengan tus abrazos
como una redención.
iOh Amor! iOh santo Amor! .... Mírame; triste
está mi alma hasta la muerte .... triste!
La túnica me viste
como una rosa mustia.
Soy una flor de angustia
y estoy triste,
porque vengo del Reino de las Cruces!

t

•

•
Los señores gobernadores entrante y saliente, t:~trechándose la mano.-EI señor de La Barra
y las comisiones que lo felicitaron.

El Sr. Lic. de La Barra toma posesión del gobierno
del Estado de MéxiGO
El j~eves de la "Semana Mayor" protestó y tomó
pose~10n del _pnest? de gobernador del Estado de
México el senor Lic. don Francisco León de la Ba·
rra, se_cretario de Re laciones Exteriores del gabinete
del_ senor general H uerta, en medio del delirante entusiasmo de sus nuevos gobernados.
Las ~~ó~icas ~e !os enviados y representantes de
los p~nod1cos diarios, dan cuenta de las brillantes
festividades con que los habitantes de la ciudad de
Toluca manifestaron su contento por la designación
de_ su nuevo gobernador y la toma de posesión del
primer puesto administrativo de aquella entidad.
Todos los gr~mios y ~o:poraciones de la capital
del Estado enviaron com1s10nes, tanto a la estacióna_ saludar al señor de La Barra a su llegada a la
cmdad, como a la ceremonia de la protesta en el salón de la cámara de d iputados del Estado.
Después _de dicha ceremonia, el nuevo gobernante
fué obsequiad~ ~?n banquetes y recepciones, y en
todos ellos ;ec1b10 nuevas muestras del gran aprecio
e_n que le henen los que han encomendado sus des·
haos ?' su pericia administrativa, corrección y caballerosidad, cualidades que todos nos complacemos en
reconocer al señor de La Barra.
Indudablemente, el recuerdo de estas tiestas inaug:urales durará mucho en la memoria de los que asisheron a ellas, tanto por su suntuosidad como por la
a~ta significación que tienen para el Estado de Mé•

IV
Una brusca invasión de francas luces
alumbró la espesura
que la niebla embozaba con sus chales
y desgarró la altura
con el filo sutil de sus puñales.
Manahem despertó. Y aquellas luces
continuaban hiriendo su retina
con igual lucidez. Y entre la fina
•claridad de los huertos.
vió un cuerpo que ascendía
coronado de luz.
Jesús cumplía
la bienaventurada profecía
de la resurrección entre los muertos.
JOSE F. ELIZONDO.

XICO.

_¿1 señor Lic. de La Barra J la comisión de la escuela de Jurisprudencia de To!uca que le acompañó du·
rante su protest!.-El senor de La Barra y su antecernr Ing. Medina Garduño.-El señor de La Barra
y_sus acompanantes en la plataforma del tren asu llegada a. Toluca. Fots. Roqueñí y Pichardo de Toluca.

En esta plana hallarán n uestros lectores varias
fotografías como recuerdo de esta fausta ocasión.

�JNS1Cii'ITO
Por las seculares olmedas del parque, cúpulas vivas
henchidas de gorjeos, paseaba el veterano general las
rebeldes reliquias de un furibundo ataque de gota,
amenizado por los ferinos ramalazos de la ciática. Apoyábase en su bastón de ~aña de Indias con muletilla y
contera de oro, que ya pedía reposo en el asilo de una
vitrina, y al llegar junto a las ruinas de la capilla románica, evocada allí piedra por piedra para confusión
de arqueólogos futuros, detúvose contemplando algo que
rebullía en la arena del paseo, pulidamente barrido,
sembrado de lunares áureos.
Huésped era el inválido general de la condesita viuda
de los Volmires, cuyo difunto esposo, prócer artista,
babía trasladado a los jardines de su castillo de Pomares la vieja iglesia que en sus estados de Izarilla se desmoronaba roída por los siglos, joya de alto valor, apFisionado entre los concéntricos arcos de su severo pórtico, y los relieves un tantico livianos y e~catológicos, de
su famoso ábside, contemplados con picarescos guiños
por los escrutadores ojos de cien generaciones de cristianos. No quiso el finado conde restaurar la maravillosa joya arquitectónica, sino, simplemente, guardarla,
conservar!~, protegerla, alejándola de toda profanación;
y al erigirla de nuevo en el parque de Pomare~, ceñida
por la yedra, desmantelada y carcomida, aumentó la
serena belleza del templo humilde, permitiéndole conservar su aspecto ruinoso y venerable, pátina impresa
en sus seculares piedras por el cansado avahar del
aliento de los años
Allí se detuvo el rnarqu.;s, , istiendo su traje matinal

Señor Lic. don Antonio de la Peña y Reyes nuevo
Oficial Mayor de la Secretaría de Relaciones
con grado de Ministro Residente.

Es¡a,ecial para "El Mundo Ilustrado."
¡Mañana triste de mis amores!
Que entre tus nieblas tú me trajiste:
Penas muy hondas, cruentos dolores!
Caía la lluvia menudita y fina,
Y allá en la altura jugueteaba loca
La parda enamorada golondrina!
Mi rubia Virgencita, corno el cielo
También lloraba; al comprender mi enojo
Que lo engendraba mi furioso celo!
.¡Loco y torpe tenía yo el pensamiento!
Si acaso fué la causa mi torpeza
De tu hondo dolor y tu tristeza:
De rodillas imploro tu perdón;
Ya que tengo tao duro el corazón
Que nunca de lo que hago me arrepiento!
México, 30 de septiembre de

19 1 2 .

FRANCISCO SANCHEZ MARIN.

Los colores demasiado chillones, son los que más
agradan a los salvajes y a los niños. En cambio, las personas ilustradas gustan de to0&lt;,s suaves.
La mujer verdaderamente distinguida, no trata pues
-de llamar la atención de esta manera, y escoge, espe-cialmente para andar en la calle, tintas más adecuadas.
Una mujer vestida de blanco, inspira al hombre más
respeto; está como rodeada de una aureola, cuyo círculo, no se atreve él a franquear. ,
El color blanco, es el que mas gusta al hombre ver
en la mujer.
Es un color luminoso, sin ser llamativo.
El ropaje blanco tan celebrado por todos los poetas
del pasado siglo, sienta en toda edad.
Por lo menos, puede llevarle hasta el propio umbral
d e la vejez, y ni aún se puede criticar, Jo lleve una anc iana' siquiera sea para andar en casa.
Es el color símbolo de castidad, que igual viste en la
gentil doncella, que en la digna rna&lt;;lre de farnili_a, que
en la venerable anciana.

¡Qué poquita cosa sois las mujeres!
-iEhl ¡Alto ahí, caudillo victorioso, ganador de .... !
¿De cuántas batallas .... ? ¡Ya he perdido la cuenta ... . 1
-Mira, muñeca, yo sólo, no te diré que haya ganado
ninguna; pero yo con los rníos,imás de ciento! ¿ Looyes?
¡Más de ciento .... ! Y no me tires de la lengua ... . . .
-Bueno, pues corno usted ha declarado que yo lo
domino, que Jo subyugo, que Jo tsclavizo, resulta que yo,
tan poquita cosa, he dado jaquemate a todo un "vencedor de cien batallas .... " En ciento, ¿no ? ¿No ha dicho
usted en ciento .... ?
- i Marisabidilla!
- .... Y como contribución de guerra, condeno a la
plaza rendida a que no se marche hoy tampoco. ¡Se
quedará usted aquí, esclavizado, toda la semana!
-iEb, niña; que eso no vale .... iQue estoy muy atareado.....
- Sí, estudiando la vida y costumbres de las lagartijas de Pomares .... iAy, pobre animalito .... !
¡Si está inválido también, mi general!
-Esto es lo que miraba yo. Alguna piedra ha caído
sobre él, y ya Jo ves; mientras la cola se habrá quedado
por ahí "echando rnaldiciones"- corno dicen los chiquillos-, él. con sus patitas derrengadas, se agita aquí haciendo desesperados esfuerzos por huir, por escapar . ..
-Asust"-do por su glorioso bastón de usted de mariscal de Imperio.....
-Impulsado por el instinto, hija mía; por el espolean·
te instinto de conservación, superior a todo cálculo, a
todo deseo, todo empeño .... Es la vida, la que habla y
se rebela, y grita, y se defiende .... El ansia de Yivir :
·•Ja obligación" de vivir que combate en lucha abierta
con el dolor, con los ayes, con la muerte misma .... S i
yo te contara ..... .
- !Si yo te contara! ¡Si yo te contara! i Pues es claro
que me Jo contará usted! ¿No sabe usted que yo "me
perezco" por sus cuentos?
- No es esto cuento, precisamente.
- Mejor que mejor .... Aquí, en este banco .... , poé·
ticamente cobijados por este dosel de jazmines ... ¡Ajajá!
¿Va mejor esa patita ?
-Va mejor, zalamera, va mejor; siquiera para poder
huir de tí. ... ¡dominadora!
-Coleccionaré el piropo; recojo la flor, la coloco entre las hojas de mi álbum, cierro, la aplasto, coloco endma todo el peso de mi reconocimiento .... y pregunto:
¿Se trata . . .. ?
-De .... irni suicidio!
¡Pum ... ! Pero, general, por Dios, ¿cuándo se nos ha
suicidado usted? ¡¡Y sin avisar .... !!
-No, no; vayamos por partes, Ya te lo he dicho yo
con mi retintín .... No es que me haya suicidado yo ;
es a¡ue ......
- /Suicidó usted a otro?
- iHas dado en el clavo ?
-Y a usted la dará la academia con la badila en los
nudillos, el primer día que apronte usted por allá, señor
inmortal. .....
-Pero, hija mía, si no hay m,;ido de expresarlo Pn
otra forma .... ! Yo no maté, no :,.sesiné ... . "suicidé'
a un infeliz en medio de una carretera .... Iba yo con
Juan, en el "auto" de los Frontori ....

Sr, Lic. Salvador Urbina, nombrado agente del Ministerio Público adscrito a la procuraduría de
Justicia.
de blanca franela, ligero y confortable, y allí lo halló la
eondesita viuda, ataviada de blanco también, con airosa
falda de piqué, blusa de seda, zapato de hilo y graciosa
"canotiére" de paja de Italia. Traía en su mano una raqueta y la higiénica sesión de "sport" había encendido
las rosas de su rostro aniñado, ingenuo, adorable.
Acercóse con tácitos pasitos cautelosos al absorto general, sumido en sus investigaciones curiosas, y al ver
rápidamente qué era aquello que tanto llamaba la atención de su viejo deudo y amigo, adoptando un gesto y
una actitud cómicamente severos y petulantes, recitó,
blandiendo la raqueta, como si de la palmeta de un fie ro dómine se tratára:
"Vió en una huerta
dos lagartijas,
cierto curioso
naturalista" ....
- i No es eso, general ?....
Y estalló en áurea carcajada cristalina.
Sorprendido el nuevo Buffon, respondió a la bella
declamante :
- No, chiquilla, no ; no tan así; pues ni yo soy naturalista, ni este espléndido parque es una huerta precisamente, ni esto son dos lagartijas, sino una, y, si me
apuras un poco, ni una siquiera: un poquito más de media, escasa -como dice el chascarrillo.-Mira.
- /Asquito, general ?
- jNo," lonta! ¿Por qué ?
- i R epugnantito, marqués ?
- iPues no mires, ea .... ! Te Jo e xplicaré yo ....

-El de los 400 H-P. mal contados .... Adelante.
-El carromato aquel, modernísimo, en su tiempo,
que les ha dado tantos disgustos .... Hay días en los
-que parece que á todos sus caballos un gitano bellaco
les ha puesto perdigones en los oídos, y el día de autos ..... .
-El día del "auto" ..... .
-Sí, bien puedes llamarlo así; el día del auto era uno
~ie ellos. El armatoste de Frontori estaba imposible.
Ibamos por las pendientes de Fresneda, a buena mar-cha,, pues yo tenía prisa, y al doblar un recodo, en Jo
más alto de un repecho, al iniciarse una rápida bajada,
.a cien metros de nosotros vimos un hombre que ,caminaba en la misma dirección nuestra. Ya sabes Jo estre-cha que es la carretera en aquellos sitios; lo alto de los
taludes que la encajonan ...... El hombre caminaba
abstraído, zigzagutando un poco, con la cabeza inclinada sobre el pecho y las manos hundidas en los bolsillos de su pantalón, preocupado, fuera de este mundo...
lbamos a echarnos encima de él, íbamos :,. aplastarlo ..
Inútil fué tocar la bocina hasta destrozarla, inútil darle
-voces .... Aquel hombre debía de ser sordo como una
'tapia .... Avanzábamos, nos precipitábamos .... Probamos el freno, y, efectivamente, le da por funcionar, por
-andar premioso .... Y enton_ces, Juan, jugando el todo
por el todo. y en este todo nuestras vidas, se lanza por

Organización de la comitiva ciclista al pie del monumento de Carlos IV.
pués de examinarlo, dirigióse a mí, y medio en serio,
medio en broma, me dijo:
-Mi general, es usted quien ha matado a este hombre.
- /Yo?
-Ni más ni menos. Vea usted.
Y me enseñó un revólver y una carta hallados en uno
de los bolsillos del muerto. La carta era la consab ida
súplica: "Señor juez. No se culpe a nadie de mi muerte" .... firma y fecha: la del día, la del mismo dia aquel,
cuya mañana transcurría aún.
- Este infeliz ha salido de su casa dispuesto a quitarse la vida .... Perturbado por este negro pensamiento,
absorto, fuera del plano de este mundo, no se percató
de q ue la muerte galopaba hacia él, libertadora, y al
verla pasar a su lado, rauda, "inevitable," el instinto de
conservación, despertando despavorido, le ha causado
una conmoción tan honda, tan intensa, que ha hecho innecesario el empleo del revólver. . . . Como el ser
más enamorado de la vida, este desventurado ha muerto "de miedo a la muerte" , a la muerte, a quien él iba
a buscar animoso y decidido. . . . A este hombre, mi general, "lo ha suicidado usted! ...... "
VICENTE DIEZ DE TEJADA.

Los ciclistas listos para partir.
entre el hombre y la cuneta echando venablos. . . . . • A
pesar de la rapidez del instante, pude ver cómo el boro
bre, al sentir el auto encima, dió un violentisimo salto
&lt;le costado, sin que el carruaje Jo tocase, y, como si éste Je hubiera dado un topetazo, salió despedido del camino y cayó como un fardo al pie de un bardal, a un
fado de la carretera.
Al terminar la pendiente, detuvimos el coche y retro-cedimos para cerciorarnos de que ningún mal habíamos
-causado a aquel mentecato.... Tendido estaba en tie,rra, donde yo había visto que caía .... Llegamos á él,
Jo llamamos, lo zarandeamos ... . estaba muerto ....
- / Muerto?
- iMuerto .. ! No me engaño yo en estas cosas .... Le
reconocimos someramente .... ; nada, ni una rozadura,
ni un golpe .... ¡y muerto .. ! Aquello era espantoso.
'Tornamos a Fresneda; dí cuenta al juez de lo ocurrido
y en el mismo auto condujimos al Juzgado al Jugar de
la catástrofe ....
Registraron al difunto y los documentos que encima
llevaba corroboraron la declaración de los alguaciles,
-que al punto lo reconocieron: un desventurado vecino
&lt;le J, resneda, presa de una terrible enfermedad, cróni•Ca, incurable ....
Algo entregó uno de los alguaciles al juez; y éste, des-

E n " posse."

EXCURSION

Señor general c'on Arr.oldo Casso López ascendido
a general de Brigada recientemente.

Rumbo a l "Cristo."

AL "CRISTO"

Los clubs ciclistas de la ca pital organiza ron el domingo pasado una exc ursión a la hacienda del "Cristo" para ofre cer sus respetos al señor general don Félix Díaz,
jefe de la re volución pasada, quien reside habitualmente en dicha hacienda, como se sa be.
A las sie te de la maña na del citado día, los miembros
de la excursión se reunieron al pie · de la estatua d~
Carlos IV, en la plaza de la Reforma, y poco después
emprend ieron el viaje a la finca de campo.
D esgracia damente los ciclistas no pudieron cumplir
con su pro pósito, pues el señor general Díaz tuvo q ue
asistir el domingo a l ba nquete ofrecido al señor general
Blanquet, del que damos cuenta en otra parte, y no r,udo recibir el saludo de los "sportme n;" pero si desde el
punto de vista social la excursión se puede decir que
fra casó, desde el deportivo fué todo un gran éxito, y
como tal debe consignarse e n los anales del ciclismo.

�TEATRO MEXICANO.-"MAMA."

El estreno de la preciosa comedia de Martinez Sierra titulada "Mamá" fué un completo éxito, un triunfo
en toda la línea, pasando el público boras deliciosas gozando de una obra escrita galanamente, con delicados
pensamientos y con un fondo de bella moral.
Por el argumento de "Mamá" que dí en mi crónica
anterior, habrán visto los lectores que se trata del triunfo del cariño materno sobre las realidades de la vida,
sobre la manera de comprender la existencia de aquel
rico fabricante, que, como todos los que amasan capitales, se figuran que la dicha y la honra está en el voluminoso libro de Caja. La comedia es altamente teatral
en su conjunto; puede que en el segundo acto se diluya
algo el asunto, quizás la misma sencillez de la fábula
perjudique el interés, pero de ahi a decir que tan linda
comedia no es teatral, comn alguien ha dicho, hay una
diferencia enorme, que solo se salva teniendo un concepto muy raro del teatro.
La interpretación fué muy acertada por parte de todos en general. María Luisa Villegas estuvo admirable
de naturalidad, de intención y de ternura en el acto
. primero. En el final del segundo tuvo frases muy bien
dichas, e igualmente en la escena con su esposo, cuand o resalta con el arte supremo del autor toda la psicología de la obra:
Muy bien Emilia del Castillo, que supo imprimir al
personaje de "Cecilia" la delicadeza, el áogel, el puro
matiz de la niña que hace poco salió del colegio y siente por vez primera la caricia del amor en su alma virginal. En la escena con el cínico seductor estuvo a muy
buena altura, y cuando sabe que el mismo hombre también habló de amores a su madre, a "Mercedes", dijo
con inspiración aquellas frases, reveladoras de terrible
desengaño.
Joaquín Coss luchó y triunfó con el desairado papel
de marido desconocedor del mundo y supo darle el matiz verdadero a un tipo de por sí incoloro y nada sugestivo. Mutio bien. sobre todo en las escenas de pasión,
aunque pecando de cierta monotonía en las mismas, y
no debe seducirrn igualmente a una casada que a una
casi colegiala. Cervantes, perfectamente en el viejo
mundano, calavera, que hace de la noche vida, que sufre las groserías de su yerno con cierta filosofía de buen
tono. Fué muy aplaudido el vetei;ano actor.

do sobre sí la atención, destaquen las bellezas inmortales y cubran con su autoridad los pasajes que repugnan
a las modernas tendencias y procedimientos del drama
lírico.
¡Qué de artistas evoca mi memoria al tratarse de interpretar "La Africana." En tiempos no muy lejanos el
colosal Gayarre, aquel tenor sin segundo en los anales
del mundo lirico. Con anterioridad Tamagno, oído en
México y del que nada tengo que decir, puesto que se
le conoció aquí. Y en fin, épocas muy remotas, por la
Fricci, Steger, Giraldoni padre y Medini, un cuarteto
sublime, según asegura crónica que relata el estreno de
la ópera de que me ocupo en la Scala de Milán ¡Qué
estreno tan desgraciado! El día a que me refiero-cuenta la cronica mencionada-que era el 19 de Mayo de
1866 el público se aglomeró en las puertas del paraíso y
de ta platea varias horas antes 'que empezase el espectáculo.
Varios trajeron sillas plegadizas para sentarse en la
calle, durante el tiempo interminable de espera, y muchos pensábamos todavía traer con nosotros el almuerzo
y una botella de vino: la plaza de la Scala se había convertido entonces en un espacioso "salón comedor."
El espectáculo, segun las costumbres de aquellos tiempos, empezaba a las 7.30 p. m. y
terminaba al dar la media noche.
i Seis horas precisas de permanencia en el teatro! Aquel público gastó bien su dinero .... Pero
el ~xito no fué igual a la expectativa.
El preludio del primer acto
tuvo un gran suceso; pero G iraldoni fué herido de una imprevista depresión de voz.
El segundo acto fué todavía
aplaudido, pero el tercero, para
el que era inmensa la expectativa debiéndose ver en la escena
el buque, a causa del infeliz re!;ultado de los mecanismos, obtuvo un suceso de desilución.
También el tenor Steger, como
Giraldoni, en el cuarto acto sufrió una depresión de voz; los
coros, además, desentonaron bastante, la orquesta tocó con desgano.
El crítico Cielo Arrighi, que
más tarde fué el fundador del
teatro dialéctico milanés, dijo
cosas tremendas del espectáculo
y de la ópera, provocando vivísimas polémicas en pro y en con-

tra de "La Africana." Felipe Filippi la sostuvo a más:
no poder, otros reputados periodistas, León Fortis en el
"f'ungolo," José Rodani en la "Gazzetta di Milano,"
rompieron lanzas contra el "ultramontanismo musical"
(iqué escribirían ahora después de la aparición de los.
Strauss, de la Debussy, de los Charpentier, de los Wagner, etc !) y en favor del arte indígena.
Sin embargo, la ópera quedó en el repertorio por varias temporadas consecutivas, y el público se entusiasmé&gt;
por el final primero, por el dúo de amor del cuarto acto, y por los famosos diez y seis compases del quinto
acto.
"La Africana" es de las óperas que en México apenas se conocía por la generación presente y por tal motivo la Compañía que actúa en el Colón merece ser elogiada por haberla puesto para presentación de parte delos artistas.
No he de ser, por tanto, exigente en el juicio que hede emitir sobre la interpretación de la partitura de Meyerbeer que, en conjunto obtuvo aplausos. Mlle. Therry
hizo una "Selika" muy buena. Su voz de timbre muy
dulce, extensa, de volumen igual, se presta a los papeles.
dramáticos, y por tal motivo fué muy celebrada la manera como cantó todo el acto segundo y la brillantez;
que dió al dúo del acto cuarto, esa página musical vibrante, melodiosa como grito del alma enamorada e impregnada de un ambiente exótico admirable. Como artis-

Teatro Mexicaoo.- "Mamá."-Una
escena del acto III.- Señorita del
Castillo y señor M utio.

Teatro' Mexicano.-"Mamá." -Una
escena del acto II -Señorita del
Castillo y señor Barreiro.

TEATRO COLON.-"LA AFRlCANA"

No, no está vieja la hermosa partitura de Meyerbeer,
a pesar de ser la más desigual de todas, pues los arregladores combinaron con poco tino las cuatro orquestaciones que había compuesto para el disparatado libreto de Barbier y Carré.
Yo quisiera convencer a los que se empeñan en expedir la papeleta de defunción al repertorio meyerbeeriano, de que las obrAS principales, salvo ''La Africana,"
cuya representación póstuma tuvo lugar el año 1865, se
~trenaron en el primer tercio del siglo pasado, y, por
consiguiente, vale la pena de meditar si debemos rechazarlas por malas o por anticuadas.
Si el propio Meyerbeer retrasó el estreno de "El Profeta," y no consiguió ver representada "La Africana,"
precisamente porque no encontraba artistas dotados
de las extraordinarias facultades y de las especiales
condiciones de voz y de estudio que su música requiere,
no es extraño que hoy, convencidos todos (yo no lo estoy) de que los cantantes escasean, debamos limitarnos
a escuchar, con el respeto natural, distinguiendo de
épocas y procedimientos, éstas que antaño se consideraron obras maestras y hogaño sólo deben ser representadas con repartos de autoridad indiscutible que. atrayen-

oicas mi opinión modesta por ser
mía, pero razonada en cootra de la
referida partitura. Véamos ahora algo de su interpretación.
Mlle Carpentier hermosa si las
hay, sujestiva como pocas, escultural entre sus téoues velos de gasa,
obtuvo más triunfe, con la plasticidad de su belleza, que con la frescura de su voz. No obstante supo
dar mt1cha expresión a las frases salientes de la partitura: "Yo soy Tahis, el ídolo frágil que viene por la
vez última a sentarse en tu mesa enflorada. Mañana va no seré para tí
sino un nombre ...... sólo un nombre." A lo que replica "Athenael"
con voz severa: "¡No, no! ...... Yo
aborrezco vuestras falsas embriagueces .... No, no .... aquí sello mis labios. Pero a tu palacio iré yo mismo oh pecadora. a llevarte la salvación y estoy seguro de Vencer al infierno al triunfar sobre tí."

"primissimo cartello." Su voz fresca, bien manejada, extensa, se mostró en la plenitud de su arte, por
cuya razóo desde su salida en el acto primero, hasta el final de la ópera el público le prodigó ovaciones.
La caoción de "Adamastor" en el
actc tercero la oímos perfectamente
interpretada, y en el cuarto, cuando
vacila ante el juramento que ha de
hacer. veocido por el amor ioteoso
que profesa a "Selika," supo expresar sus vacilaciones con un fur:&gt;r y
una intensidad dramática, que produjo gran efecto en el público.
Siempre ha sido el personaje de
"Vasco de Gama" un gran escollo para los tenores de manera que había
viva curiosidad por ofr a M Affre
en el personaje del navegante por·
tugués, y la verdad es que no defraudó las esperanzas del público.
Caotó bien el primer acto y lo mis-

Teatro Arbeu.- Enriqueta Sala, la noche desu presentación en "El Conde de Luxemburgo."
ta nada dejó que desear, demostrando que posee mucho teatro y que se personifica con el
personaje.
La "Inés" que interpretó Mlle. Charpeotier
fué discreta nada más, conociéndose que la tesitura de su voz no es precifamente muy apropósito para esta parte de la ópera de Meyerbeer. No obstante, en el famoso "septimino"·
del acto segundo compartió los aplausos con,
los demás cantantes.
Teatro Arbeu. La Peral y Pareva en El Conde de Luxemburgo
El barítono Montano hizo un ".'folusko" de-

roo el segundo luciendo sus cotas
redondas y sonoras en el "septimino" del segundo. Y, donde lució todo su mérito, fué en el acto cuarto
en la romanza famosa "¡Oh paradiso .... !" que cantó eon arte suma
filando las notas con delicadeza sentimental, y dando profunda expresión a todo el recitado. El tenor de
que me ocupo posee excelentes facultades, y por tal motivo no es de
extrañar que el público lo aplaudiera con entusiasmo, como igualmente
ha de hacerlo en "Aida'' y en "Los
Hugonotes" óperas que canta como
uo verdadero maestro.
El resto de la interpretación de
'·La Africaoa"sepresta a pocas alabanzas, ni el co,o del acto primero
resultó con tan poca gente, ni el ves· ·
tuario de aquellos indios con botas
americanas produjeron sino risa, ni
el abanico "japonés" con el que
"Selika" refresca la cara de "Vasco" dorrr.ido, resulta, oí en fio, ¿ a
qué seguir? todo ello, sólo críticas
acerbas merece.

Y así en toda la ópera la hechicera cantante nos sedujo no dejando
apenas que se oyera el juicio severo que nos advirtió la hermosura de
un sol que se pvne ya como cantante, en los horizontes del arte.
En cambio radiante, luminoso, potente, en todo el vigor de sus facultades triunfó el barítono Montano
interpretando la parte .de "Athenael" de uoa manera irreprochable.
En las escenas culminantes, ~upo
dar al tipo, toda la unción mística,
toda la penitenc:ia, valga la frase,
con la cual consigue la victoria del
bien sobre el vicio. Largo sería seguir al notable cantante en todas las
escenas que fueron premiadas con
aplausos contínuos; baste decir que
su voz fresca, dulce, perfectamente
manejada, sólo alabanzas merece.
Los demás intérpretes cumplieron
bien, sin que nada notable tenga que
· señalar el cronista, y las bailarinas
también recrearon nuestra vista.
¡Qué lástima que no salgan vestidas
con trajes de la época!

ººº
No tiene en -Méxic~ grandes partidarios la ópera "Thais" del maestro Massanet y ya en otra ocasión,
hace años expuse en uoa de mis eró-

Teatro Mexicaoo.-"Mamá."-Una escena del acto 111.-Señorita María Luisa Villegas
y señor Coss.-Teatro Arbeu.-Josefina Peral en " Geisha."-Teatro ::\lexicaoo."Mamá."-Uaa escena del acto IIL- Señorita María Luisa Villegas y señor
Mutio.

LUISmE LARRODER.

�trara con tal que fuera biieno y decente. Ahora se le
presentaba una ocasión y era horrible desaprovecharla.
El seguía estudiando el p rocedimiento más eficaz de
comunicarse con ella que cada minuto le parecía más
inasequible.
Al llegar la noche ella todavía permanecía en el balcón y él logró divisar a uo mensajero. Por u n peso le
llevó aquel papel portador de tantas emociones. Ella lo
recibió temblando. Contestó otorgándole la entrevista
que le pidió, al día siguiente, frente a una tienda de
modas.

El Tango Brasileño

•

El"baile se impone a hora más
que ouoca; el baile triunfa por
todas partes, y si leemos las descripciones de la vid&amp;. alegre de
París, de Londres, de Nueva
York, de Madrid, etc., etc., nos
encontraremos coo que al café
cantante, ha sucedido el café,
danzante.
A las palabras generalmente imbéciles de a lgún cantante ebrio,
que grita coplas obscenas e n uoa
taberna nocturna, ha sucedido la
danza, esa poesía muda como decía a ntes el v iejo g riego S imóoi·
d es. No hay a hora un sólo "restaurant" de París, desde el ¡nás
e legante hasta•el último sitio donde es permitido cenar, si uno se
respeta, que no tengan sus danzantes. Son españolas eo su mayor parte.¿ No es España e l país
por excelencia de la danza?
Se cena y se bebe champaña,
mientras que jóvenes y lindas
muchachas, con corpiño escarlata salpicado de lentejuelas que
1..s asemeja a insectos deslumbrantes, danzan fandangos o seguidillas. Después, como hay un
contagio de la danza, muy pron,
to los concurrentes suceden a la
compañía del establecimiento.
Y se ve a mujeres elegantes
valsar, y danzar el tango brasileño, que no se precisamente si se
bailará e n el Brasil, pero es un
hecho que con este nombre se
conoce por toda Europa.
De todos modos, el tango sólo,
o a dos, hace furor en este momento. Se ha visto hace algún
tiempo instalarse en París, profesores de tango. Tienen muchos discípulos y están en camino .de hacer fortuna. Esto durará
hasta que una nueva danza, haya
destronado al tango.
¿No ha habido un tiempo eu
que el "cake walk" el pobre "cake walk" tan olvidado hoy, hada
furor? Se bailaba en el teatro y
eo los salones. Está d ifunto ahora el "c:,.ke walk." Era divertido,
sin embargo, y casi simbólico.
Los filósofos, en efecto, con sólo
ver divertirse la gente, juzgan
las c ualidades o los vicios de una
raza.
"¡Cuántas cosas en un minué!"
decía e l danzante Marce!. iQué
e nseñanzas no había en esa "nigger dance!" El "cake walk," en
cierto momento, hace siete u ocho
a ños, se había convertido en la
" locura del día," como -se decía
del vals en tiempo del Directorio,
Y como lo exótico arrastra t ras
de sí muchos entusiastas. de ahí
que el baile a que nos referimos,
o btenga un éxito completo. No
es feo, en verdad: por las figuras
que presentamos comprenderán
nuestros lectores, que reune finura, gracia, a rte y delicada e legancia. Quizás no sea a propósito
para los grandes escenarios donde triunfaron la Essler, la Montes, la Nena, la Rosita Mauri, y
hoy soo adip.iradas la Taglioni" y la Merode, pero en los
salo~es, .º en los pequeños teatros de los espectáculos
a l aire hbre, e l Tango Brasileño, es un descubrimiento
más bello, que otras danzas d e estos ú ltimos años, que
.al descoco unían la fealdad, la carencia absoluta de estética.
Este vals a la moda no exige preparaciones especiales, no h ay torrentes de fuego, ni luces fuertes de bengala, no se descalzan los pies al estilo de la Duncan,
cuyas danzas acaban de ser prohibidas eo Alemania, sino que alardeando de corrección aristocrática, y al compás de una d ulce inelodía e l cuerpo se mueve con pi·
ruetas muy bellas, la pareja se desliza en giros veloces,
y la m ezcla de tango voluptuoso y de vals caballeresco,
nos seduce y encanta.
El vals a la moda pronto ha de venir a México, e l
c uerpo ductil y a rrogante de la mexicana se p resta para esta danza, tan sutil, tan ligera, tan llena de ensueños en sus vueltas rapidísimas.

o o o
Se conocieron, se desengañaron. Para ella resuJtó él
un truhán de siete suelas. Para é l,era e lla un poco cursi y sumamente interesada.
Apenas se habían hablado d urante ua mes y ya t rataban de buscar un pretexto para romper sus relaciones.
A los padres de la chica les costó un disgusto. No h abí_:1
modo de solucionar ni de resolver el problei:na. El siguió solo y ttiste sin apartarse del celibato en que su
suerte le colocaba para "in eternum."

o o o

Mesa de honor en el banquete ofrecido el domingo p~sado a l General Blaoquet con motivo de su ascenso a
divisiona rio.

f

Los a rtistas que se presentan en
esta página bailando el Tango
B rasileño son Mlle. Arlette Dor•
gére y M. Duque. Ambos de g rao
fama e n París, presentan las div~rsas actitudes, de baile tao g rac ioso y que en la actualidad es
la moda en los salones del mundo e legante.

Como nave batida por el viento
Luchando sin cesar por el destino,
S igo incierto y sin rumbo mi camino
B uscando la quietud que ya no encuentro.

Nervioso_. esbelto, la a ctitud apuesta,
fin? pluma¡e y tornasol golilla,
all!vo como un rey de horca y cuchilla
e l noble gallo a combatir se apresta.

La vida sin a mor, es cruel tormento
Se torna por amor el S er d ivino
'
E n un hombre mortal que a l mundo vino
Tan solo .por salvar a l irredento.

Llega el rival, y su arrogante c resta
- que nunca el miedo en e l combate humillaorgulloso levanta; m ientras b rilla
curva navaja e ntre sus patas puesta.

Ojalá en tu alma se despierte
Ese a mor inmortal fuente de vida,
Amor que torne en p róspera mi suerte

Mír~se de hito en hito los campeones,
y esgrimen con furor sus espolones
hasta que alg uno a su enemigo h iere ;

Y me devuelva la quietud perdida,
Amor que desafiando hasta la muerte
Sea baluarte de paz apetecida.
HECTOR NUMA JEULLU,

porque de p ronto, en púrpura teñido,
a u~o de ellos se vé, que, a l fin vencido,
vacila, canta, se desploma . .. . y muere.
R AUL A ESTEVA.

SAJERO§

N o era lírico; era soifador, por exceso de honestidad
y de buenos sentimientos. Nacido de nobles quedó huérfano a los qui nce años. A los veinte estaba a rruinado y
emigró de su patria como quien va a dar un paseo, en
p rimera de un buque alemán que hacía su viaje inaugural coo la p roa empavesada, luciente y magnífico.
C uando el joven viajero llegó a Buenos Aires se instaló en u n hotel.
·
Rápidamente encontró colocación en u na casa introductora de vinos. Escribía a máquina, cobraba y llevaba
los libros.
Por espacio de un año su existencia se deslizó p láci·
damente, sin otros quebrantos que los d el trabajo tan
poco halagador y llevadero. S in embargo, lo soportó, lo
sufrió, fué mártir, fué casi héroe.
Con p rofueda melancolía recordaba sus correrías por
Europa, lleno de brillantez mundana.
El aventurero regocijante se había convertido en mo&lt;iesto oficinista, sin a mbiciones ni envidias.
Un domingo por la tarde, caminando por la calle de
J uncal al llegar frente a un balcón, se fijó en una s:ñorita que jugaba tras los cristales con varios perritos sobre u n diván. Pensó en aquellas mujeres que había conocido e n París, mujeres de pecado; en aquellas q ue había conocido e n Escocia, como abadesas t ristes; en aquellas de Italia maternales y alegres, siempre frescas como
rosas de amor en e l hogar, bajo e l dombo azul del c ielo
latino. Pensó en hallar una mujer con perritos o sin
e llos que le comprendiera y le subyugara, que fuera para su alma un consuelo y para su pecho uná pasión. Se
casaría. Amaría por primera vez con locura.
Por la noche, en la soledad de su cuarto, volvió a filosofar sobre su destino.
Se arrepintió de haber pensado tanto aquella tarde en
tas mujeres. Ninguna merecía la pena de ser querida.
Todas eran egoístas y engañadoras. Los santos padres
q:ie tanto abominaban de ellas, tenían razón.
La ¡:nujer e ra, según no sé qué escritor, enemiga de
lo~ fuertes.
¿Qué fué de Fulana que engañó a su esposo y huyó,
dejando una huella de dolor y de sangre? /Qué fué de
Menganita y de Zutaoita coque tue!as y cursis cuyo afán
de denigra r a las coristas de opereta adquiría aspectos
de emulación ?
La mujer de casa modesta y callada, la mujer ideal
i nteligen te y laboriosa, no existía; todas se pirraban por
los t ra pos, por las joyas. por la vanidad, por la seduc·
&lt;:ión. Eran monstruos en figura de ángeles; e ran demonios vestidos de terciope lo, eran fieras que bajo la farsa
de su gracilidad y belleza, escondían. a la muerte.
B enítez, con estas ideas, no podía dormir. Bajó a la
bodega, tomó anís, cogoac, y se emborrachó. Ante la última copa , lloró amargamente. La bestia e ra él y no
aquellos perritos ni aquellla señorita que al pasar había
vuelto la cabeza, mirándole sonriente y dulce.

pecios de una distim ión y r iqueza demasiado encumbradas, a donde jamás la voluntad de un pobre oficinista
podría subir. Una medalla de oro '•signe" Vernoo flotaba sobre su pecho ebúrneo. Rubios eran sus cabellos,
verdes y grandes sus ojos que se paseaban indiferentes
a lo largo de la calle sin posarse en él. iQué hermoso
llegar a ella, amarla y merecer su amor! ¡ Cómo sería su
nombre ? ¿María? ¡ Esther ? /Carlota ? ¿Amparo ? Amparo
era el nombre q ue más le gustaba porque lo que significaba se identificaba con la aspiración suprema de su espíritu.
La mamá de la muchacha dijo desde adentro:
-Entra, Petronila. Estás llamando la atención de la
vecindad.
E lla, de mala gana, volvió al comedor y se puso a coser nerviosa.
Petronila tenía diez hermanos y sus padres se d edicaban a negocios de aceites.
Uno de los chicos advirtió que Petronila "afilaba." El
padre preguntó con quién y a instancias de la mamá sa·
lió al balcón a ver al oficinista. Les pareció buen tipo.
Todos empezaron a echar proyectos. ¡Qué dicha si la
chica se casara! Hacía falta p rocurarlo para ir quedándose en casa más reducidos, pues la carestía de la v ida
la iba haciendo imposible.
La mamá agregó que el oficinista miraba mucho a Petronila y que ésta con disimulo estaba en el deber de
corresponderle.
Obligároola a que saliera al balcó n otra vez. Así lo
hizo reparando en que su admiradcr escribía una tarje·
ta y se la mostraba. Ella aparentaba indifereacia absoluta y e n e l fondo de su corazón sentía no poder bajar
a buscarla. Deseaba casarse con el primero que encon-

Llegó fin de año. Ambos volvieron a encontrarse la
noche d el 31 de Diciembre en Palermo. Paseaban por
la avenida de las Acacias oyendo músicas y tomando e l
fresco de la noche. Pasaron el uno junto al otro y no
se a percibieron. Ambos iban pensando en que aquel
año había sido muy adverso, y en que quizás e l Año
Nuevo f uera para sus esperanzas más grato. Iban abu·
rridos.
A las doce de la noch e debían estar en la cama para
levantarse temprano al día siguiente y trabajar. ¡Ni siquiera habían comido aquella Navicad los magníffcos
panes obscurecidos con pasas las anchas cortezas! Sus
tortas estaban amasadas con t ristezas y desilusiones.
No les había tocado la lotería y el árbol, constelado
de globos de vidrio dorado y azul, era para ellos de incomprensible simbolismo.
A esperar otra vez, a esperar siempre ... . . .
J. E. BARANDA IC AZA.

Para "El Mundo Ilustrado."
De pie en el herrumbroso barand a l·
Te vi silente, triste y descreída
Llorando los p laceres de la vida
Que huyeron con el fuerte vendaval.
No comprendo tus penas de mortal
Ni tu gárrula de ave fugitiva;
Tal vez sufras, angé lica cautiva,
La herida de un beso c riminal.
En tus ojos de virgen ca ndorosa
Se dibuja la inmensa lejanía;
Dime: ¿por qué esa calma m isteriosa
Aumenta tu enfermiza fantasía ?
- Porque sufro cual Marta Dolorosa
L a fiebre de una pérfida agonía.
LAURO G . CALOCA.

o o o
Al domingo siguiente, volvió a encontra rse, frente a
-su balcó n.
•
La vió vestida de blanco y se quedó mirándo la en la
esquina. Le pareció hermosa. Bajo el sol de la tarde
estiva l surgía de entre un marco verdoso de hiedra.
Pasión -hiedra sería su pasión si pudiera cooocr-rla. Pe·
.:o tanta felicidad le parecía irrealizable. E lla tenia as·

'

Jefes y oficiales del ejército que asistieron al b a nquete ofrecido el domingo último al gene ral Blaoquet.

•

�Poh1ca1r~ a ate$ d® ser

xima el día II de Febrero : ahora se va acercando a la
Tierra, y alcanzará su mayor brillo el sábado 22 de
Marzo. La fase más brillante de Venus corresponde a
la posición en que el planeta dista 39º y medio del Sol.
Esto ocurre 36 días antes y después de su conjunción
inferior.
Es tan grande el brillo de Venus que eo mochas ocasiones el planeta es visible a la simple vista, en pleno
día, a pesar del fulgor del Sol. Se .refiere que Eneas
en su viaje de Troya a Italia veía constantemente a este planeta a pesar de la presencia del Sol.
Eo el año de r794 cuando el General Boo~.parte se
dirigía al palacio de Luxemburgo, notó con sorpresa
que el pueblo veía al cielo en lugar de mirarlo a él.
Preguntó qué miraba la gente y le dijeron que uoa bri. liante "estrella" que se podía distinguir con toda facilidad al medio día. Era el planeta Venus.
En el invierno de 1908 observé muchas veces el planeta Venus a las dos de la tarde cuando cruzaba el meridiano, y con el telescopio podía yo apreciar su fase
característica. En el mes de Enero de 19ro, en muchos
puntos de la República Mexicana, la gente se detenía
en las calles para ver al hermoso planeta, a las 3 de la
tarde. La luz del Sol no impedía ver a Veoi.s; tan gran-

.Prresid®nte

•

No se puede negar que cuando uo hombre llega a la
cúspide social, eo cualquiera de las manifestaciones de
la vida, hay cierto deseo de saber lo que era antes, como si investigando ese pasado se viera uo camino seguro para ascender a la cumbre que el predestinado ascendió.
Veamos por tanto algo de lo que ha sido el nuevo Presidente de la República Francesa, Mr. Raymond Poiocaré. Su casa natal en Bar-le-Duc aun se conserva tal
y como era eo Agosto de 186o, época eo que nació el
hoy Primer Magistrado Francés, perteneciendo en la
actualidad al doctor Enard.
Es pues Poiocaré de pura raza !arenes, y por tanto
enérgico, reflexivo, de músculos vigoro~os y cerebro sólidamente organizado. Dos años tenía el Presidente actual, cuando perdió su padre, que ful enterrado a la
sombra de la vieja iglesia de Nubécourt, en el pequeño
cementerio de la aldea. La infancia de Poiocaré fué de
niño estudioso. A los ocho años entra en el Liceo de
Bar-le-Duc, y antes había aprendido las primeras letras
coo uoa institutriz, Mlle. Eugeoie Maret, ,iguieodo los
cursos con un maestro de escuela llamado Mr. Forget,
a cuyos estudios asistía igualmente su hermano Luciano. Los premios de aprovechamiento recompensan las
aptitudes de Raymond y eo 1876 obtiene diploma de
honor eo retórica, el segundo premio eo discursos en
francés, y el primero en traducciones latinas y griegas.
Ya tenía condiciones de orador y cuentan sus condiscí·
pulas que en cualquiera ocasión o momento subía sobre
los bancos de las aulas y empezaba a improvisar piezas
oratorias, ante sus camaradas encantados. En dicho Liceo fué condiscípulo de tres personalidades ilustres de
Francia: de Paul Broochot, hoy en día uno de los magistrados más eruditos del Tribunal de Apelación de
París; de León Oudioot, que murió siendo censor de estudios en el Liceo Buffoo; y de Henry Bobo hombre de
estudios profundos como filósofo.
Terminados sus estudios pasa al Liceo de Luis el
Grande en París, como interno, donde está un año. Adiós
a los largos paseos por la campiña lorenesa, adiós a las
bromas coo los compañeros por las calles estrechas de
Bar-le-Duc, todo esto tuvo que terminar ante las altas
paredes del tradicional Liceo que ahogaban arrebatos
juveniles. De nuevo se encuentra a Poiocaré en el Cuartel Latino viviendo en uoa habitación junto a la que
habitaba su primo Heori, el grao matemático, y en Octubre de 1879 al terminar su segundo año de derecho,
hace su voluntariado en Nancy.
Termina su carrera de jurisprudeodecia y desarrolla
en el acto de su licenciatura uoa tesis de suma dificultad, con fácil palabra y profundos cooocin::ieotos. El
más distinguido de los abogados de entonces Mr. Signorioo, nos presenta al jovt-o jurisperito, con la cara imberbe, sus ojos claros y de mirar intenso, el ademán noble, actitud distinguida, cautivando al concurso por la
brillantez dP. su verbo.
Apenas había cumplido los 25 años cuando sus amigos
del cantón de Pierrefite le ofrecieron una plaza en el
Consejo General, del departamento, pues ya era bien
conocido en el país.
Acepta la candidatura y su contrincante a pesar de ser
dueño de grandes propiedades, cede e l puesto al joven
abogado e ilustre orador.

Mr. Poiocaré a los 22 años cuando terminó su carrera de abogado. -La casa donde nació.
A los tres meses de nacido en brazos de su madre.
El día de su primera comunión.

Madame Raymood Poincaré,

Ultimo retrato de Mr. Raymood Poiocaré.

Poco tiempo después solicita de sus conciudadanos
sus votos para entrar en la Cámara y bien sabida es su
biografía política, pues a los 26 años en 1886 es ministro
por vez primera, desempeñando la cartera de Agricultura; en Abril de 1893 es ministro de Instrucción
Pública; en 1894 de Hacienda; vuelve ·a dirigir la
enseñanza con el gabinete Ribot, en 1895; es elegido
vicepresidente de la Cámara; y en fio, después de ocupar otros altos puestos es llamado últimamente por Fallieres a formar el ministerio que dura basta la elección
presidencial.
Los triunfos de Poiocaré eo el bufete de abogado, y
eo la vida política, no le impidieron dedicar su talento
al estudio de las ciencias, hasta el punto de que la Academia Francesa lo llamó a su seno en 18 de Marzo de
1909 reemplazando a Mr. Emile Gebbart.
El 9 de Diciembre siguiente es recibido pronunciando el discurso de recepción Mr. Ernest Lavisse que entre otras cosas dijo: "Vos sois, señor, un verdadero jefe
de opinión, uoo de los principales representantes políticos de la Francia, y en ello nacibimos grao honor, con
teneros por compañero. Eo vuestro talento desborda
siempre la politica; como se ve en la importante obra
"Ideas Contemporáneas," en cuyo libro lo mismo se admiran los estudios financieros y políticos que los capítulos consagrados a Arago, a Bhertelot, a Juana de Arco,
a Gouood, a Lafontaine, etc., etc."
Poincaré y Thiers han sido los dos únicos Presidentes
de F rancia que hao sido académicos y hao llegado al
elevado puesto después de haber entrado en el seno de
los Inmortales.
La personalidad de Mme. Poiocaré, la que va a ser
presidenta de la República, inspira también gran interés.

Es una dama mucho más joven que las otras damas
que hasta el presente ocuparon ese puesto.
En punto a distinción y a elegaucia, resulta una verdadera parisiense, y en el Palacio del Elíseo advertiráse
pronto su gusto exquisito.
Llamóse de soltera Mlle. Benuci, y después de roto su.
primer matrimonio con M. Bazire, ca~ó. no hace muchos años, con M. Poincaré.
·
Serán los primeros presidentes de la República que
llegan a ese puesto sin tener hijos.
Bien puede asegurarse que Mme. Poiocaré, después
de Mme. Casimir Perier, será la más bella de las presidentas de la Repúolica francesa.
Las posiciones que ocupan los descendientes de los
Presidentes de la República prueban que ninguno de
e(los «busó de las ventajas del Poder en provecho propio.
El hijo mayor de M . Loubet, Paul Loubet, es consejero substituto del Tribunal de Cuentas, y el yerno de
M. Falliéres, M. Lanes, que antes de su matrimonio era
secretario general de la Presidencia de la República,
es tesorero de las oficinas de Hacienda de Versalles.
Pública ha hecho su decisión M. Poincaré, de modificar el protocolo, que se le ofrece como una amenaza
de esclavitud.
Hasta ahora los Presidentes de la República hao gozado en Francia de menos li,pertad que la mayoría de
los monarcas de Europa, para su vida personal.
El nuevo jefe del Estado se propone hacer lo que hacen los reyes: salir a pie y salir solo, viajar de incógnito y aceptar invitaciones de sus amigos.
Por de pronto ha anunciado que asistirá a todas las

comidas que ya tenía aceptadas para después del 18 de
Febrero.
~¡Sabido es que en París, pór ser muchas las invitaciones para toda clase de fiestas, se reparten esas invitaciones en particular, cuando se trata de comidas, largo
tiempo antes de la fecha en que han de celebrarse.
Demostrando el aprecio en que tiene el título de académico, figura entre sus propósitos el de asistir personalmente, con toda la frecuencia que le sea posible, a
las sesiones de la Academia Francesa
El nuevo Presidente de la República ha tenido, hasta
aquí, dos personalidades.
En su despacho de abogado era un hombre frío, seco,
escaso en palabras, casi desagradable.
•
y ese mismo hombre, cuando se apartaba de sus tareas profesionales y se acercab_a a la vida de relación,
lo mismo en los ¡;entras políticos que en los literarios,
que eo los salones mundanos, resultaba persona atrayente, simpática, realmente ama~le.
.
. . .
En esa segunda manifestación de su peculiar 1d1os10cracia brillaba sobre todo, su exquisito ingenio.
Muy amante de las letras, que cultivó siempre co_o_señalado éxito puede coosiderársele fuera de la pohtica,
como un excelente literato.

Observación telescópica del planeta Venus el martes II de Marzo de r913, a las 6 h. 30 m. p. m.
por el P rof. Luis G. León.
de era su fulgor. Cuando Venus es lucero de la mañana y no hay Luna, los objetos proyectan fuerte sombra
al ser heridos por la intensa luz del planeta.
El martes u del presente mes, aún las personas más
indiferentes por las cosas del cielo levantaron los ojos
para ver la conjunción de Venus y la Luna. En el globo lunar se percibía con gran claridad la "luz cenicienta."
Observado Venus coo el telescopio presentaba un aspecto semejante al de la Luna en su vigésimo segundo
día. La porción iluminada de Venus tiene que ir disminuyendo en extensión, pero en cambio el diámetro
aparente del planeta aumentará por la menor distancia
del refulgente astro a la Tierra.
·
Es grande lástima que en nuestras escuelas se dé tan
poca importancia al estudio práctico de la Astronomía.
Todo se vuelve teoría y rutina y los telescopios duermen
tranquilamente eo sus cajas cubiertas de polvo.
México, Marzo de 19r3.
LUIS G. LEON.

El Lucerro de R~ Tarr~1®
Como hermosísimo diamante trilla actualmente eo el
cielo de occidente, después de la puesta del Sol, el p laneta Venus, cuyas bellezas fueron cantadas por Cicerón y por Homero.
,
.
,,
Los Indios llamaban a Venus ' la bnllante y los hebreos la denominaban "esplendor del cielo." Es, en verdad, el astro más resplandeciente del universo. .
En el "Museo Británico" de Londres t uve ocasión de
ver, en Octubre de 1912, unas tablas de arcilla, que
contienen una observación 'de Venus, efectuada por los
astrónomos de Babilonia, en el año 685 antes de la Era
Cristiana.
Teniendo en cuenta que la órbita del planeta Venus
es interior a la de nuestro planeta, presenta el refulgente astro fases análogas a las de la Luna.
Antes de que se inventara el anteojo, los filósofos qu~
no aceptaban el sistema de Copérnico, decían que s1
este sistema fuera cierto, Venus debería p resentar fases.
Copérnico al escuchar esta objeción dijo que Dios revelaría a lgún día esas fases.
.
En el mes de Septiembre del año de r6ro, Gahleo
observó las fases de Venus y dió a conocer su descubrimiento a Kepler en un anagrama, que, convenientemente traducido, decía:
'.'La madre de los Amores sigue las fases de Diana."
En este año (1913) Venus alcanzó su elongación má-

C~njun ción de la Luna y Venus el martes
Marzo de r9r3 a las 7 h. p. m.

II

de

Ríe bajo el sol el agua en los canales de la patria de
Cárlos V; porque Gante tiene, como Brujas, canales de
aguas quietas, donde se miran temblando, acaso de vejez,
las fachadas floridas en gótico, contemporáneas del bdicoso emperador.
El dique de la Hierbas es una maravillosa agrupación
de estas casas-fantasmas: al estremecimiento supo comunicar a la piedra la mano del artista al labrar columnas, arcos y rosetones, que oo se sabe si son más realidad o más irrealidad las fachadas mismas o la imagen
que de ellas hace temblar apenas el agua.
El sol dora la piedra y enciende chispas e n el espejo
hondo: la luna pone en la piedra y en el espejo su fantasmagoría lírica, pero cuando hay que ver estas fachadas, a la orilla de estos canales, es en las noches negras, cuando en la obscuridad cada ventana es un foco
de luz. y el temblor bermejo que se enciende detrás de
los vidrios va a caer eo el agua suscitando uoa lluvia
de estrellas.
En España, al encender las luces cerramos las ventanas: aquí más generosamente, cada bogar da a la noche
una centella de su intimidad, y así las calles están vibrantes y como asaetadas por estas flechas'.que hablan de
amables y pacíficos secretos, de insignificantes aventuras sentimentales, de vigilias con frutos de estudio o de
ensueño.
Y si la calle, sin dejar de ser calle, es un cana l, a esta
hora más que ouoca silencioso, un canal que presta la
complicidad negra de sus aguas a estos rayos de luz,
ellos adquieren una vida nueva, la vida de toda línea
recta que se quiebra, de toda claridad_ que se estremece, de toda luminosidad que se destrenza.
Ya he dicho que estas luces que caen de las ventanas
son como lluvia de estrellas sobre el canal. Ya sabéis
que cuando corre una estrella es e l momento propicio
para levantar un deseo. Pensad cuántos deseos podrán
echarse al ;,gua en las noches de Gante, sentado el viajero a orillas de uo canal.
Y si los deseos que echamos a volar aire arriba en las
noches de España y de Agosto llevan buena ventura en
su camino I cómo no han de llevarla los que vao agua a
abajo, camino del mar ?
Pensad bien: primero se encuentran con la imagen de
uo noble edificio; luego con la sombra ensoñadora de un
puente; más tarde con la sombra, que es a un tiempo
rumor, de unos sauces; acaso junto a los sauces hay una
barca amarrada y dormida mas allá cae sobre la corriente el místico reflejo de una torre.
Y toda esta hermosura que el deseo ha ido encontrando en su camino, 1 no ha de darle efi cacia 1
Y si llevado por las aguas acaso llega al mar, 1llegárá
en uoa noche romántica o en un amanecer teñido en rosa, o en uoa hora regia de puesta de sol, cuando sobre
el agua se tienda y se rice la seda policroma de la luz
moribunda, bandera h echa de todos los colores heráldicos, grande porque es del cielo y del mar, incomparablemente soberana porque oo es emblema de patria ninguna?
Si llega al mar I creéis que no podemos llamar a este
deseo que echamos a navegar sin nave rr.il y mil veces
afortunado? Váyase coo él nuestra esperanza y esperemos en paz ..... .
Propicia a la paz es la ciudad de Gante; caminando
llégase a la paz de unas ruinas; la antigua abadía de San
Bavón tiende en el musgo sus piedras rotas y se deja
abrazar por la hiedra.
El claustro, el refectorio, el huerto, el pozo, filigranas de piedra y de hierro. Un guardián viejo para contar la historia de las ruinas; sobre todo ello el silencio
y en el silencio las alas que nacen para imaginar.
Pero ¿ a qué imaginar pretéritos monásticos, fantasmas
de hábitos, de antífonas, cuando a dos pasos nos está esperando rumor vivo de tocas?
Las palomas de cabeza blanca, las beguioas, son sombras familiares en las calles de la ciudad exguerrera.
Dos beguioajes hay en Gante, y cada uoo es como
una ciudad dentro de la ciudad, nidos de mujeres, hormiga;; o abejas.
Las alas de la teca, que por nítidas y por rumorosas
siempre darán idea de anhelos místicos, de inquietudes
de alma, de r¡,,vuelos apasionados en torno de la llama
de los grandes amores, son casi uoa contradicción sombreando los rostros sonrosados y plácidos de estas buenas beguinas que trotan las calles coo apresuramiento
de dueña de comedia, que entran, que salen. que cuchichean en las esquinas, que dentro de la ciudad mística, donde cada piedra está ungida con un nombre de
santidad, están atareadas en barrer, en lavar, en regar
el césped, en coser ropa blanca, en labrar encaje, en
venderle, en ofrecer al visitante la colección completa
de tarjetas postales.
Y a la luz de la luna, el centenar de casitas humildes,
las calles silenciosas, la puerta de ojiva, el muro lleno
de austeridad, el soo de la campana que impone silencio, el poder formidable de las palabras vuelven al beguioaje la poesía de su misticismo,yel que pasa y mira,
por poco forjador de fantasmas que sea, bien puede
imaginar que bajo cada uoo de los tejados puntiagudos
vela el alma embriagada de amor y dolor de uoa Teresa de Jesús.
EMILE FOUGUE T.

�L©&gt;~ z¡:rmi&lt;tll~ y Iloo ~~íilíoo mil!lfi~©&gt;~
&lt;tll~ ~ lfilu\l!l]ff
Desde tiempo inmemorial disfrutan los animales del
privilegio de ser los mejores amigos del hombre, sin exceptuar aun a los mismos humanos, que en la mayoría
de los casos son los peores enemigos de sus semejantes.
El gato, el perro, el caballo, todos los animales conocidos comunmente con el calificativo de domésticos, han
acompañado al hombre en sus habitaciones desde hace
siglos. Pero la extravagancia del hombre, y especial•
mente la de la mujer, han ideado nuevos compañeros
para el hogar y aun para los actos en que más molestos
parecerían tales compañeros a primera vista.
Recordamos a una señora habitante de una de las
ciudades del Estado de Veracruz que tenía en su casa,
y se servía de ella como de un perro, a una pantera domesticada que era el constante asombro y temor de sus
visitantes, quienes no se podían conve{\cer de la per fecta domesticidad del animal.
En a lguno de nuestros anterior es números hablamos
de Mlle. Marto, artista francesa que no toca a gusto el
piano más que cuando está echado sobre la tapa del
instrumento su león favorito. El elefante es también
objeto de p redilección de algunas damas europeas, por
más que su tamaño lo hace un poco estorboso.
Si descendemos a escalas inferiores en la escala de
los animales, encontramos predilecciones poco explica·
bles también. Mlle. Fussier, artista del teatro Antaine,
de París, tiene un hormiguero dentro de un nicho es·
pecial, y pasa horas enteras contemplando a los traba·
jadores animalitos; y no es la única dama que siente
predilección por estos bichitos.
El mono, a pesar de su semejanza con la raza huma·
º'.'-• e~ un hu_ésped poco grato por sus travesuras y loca
v1vac1dad; sm embargo, goza del favor de muchas da·
mas de Europa, y principalmente de los Estados Uni·
dos.
Los grabados que acompañan estas líneas dan cuenta
de algunas de estas predilecciones raras y extravagantes.

-::::::::============= ========---===~-:::-)

(CONTINÚA)

El 1frriunfo (({Je la Vejez
Las arrugas son entorchados de la edad, y por a lgo
la divina mano del Misterio unge la frente de los ancianos con las insignias de generalísimos de la vida.
Más por si quedara duda respecto de la predilección
de Dios por los viejos, para corolario, al encanecerlos,
les ciñe una corona de plata en derredor del cráneo ...
La vejez es el estado sublime de las cosas. Lo que es
viejo, es señal de que ha resistido triunfador el sum·
mum de las adversidades, la marejada tormentosa de la
lucha. Lo viejo es olímpicamente venerable, pues que
en el destructor boxeo de la vida contra la muerte, en
la cancha de los años, ha tenido la honra de vencer al
tiempo.
En el Coliseo de la Tierra, al triunfar en la ciclópea
olimpiada de la vida, ha merecido ser consagrado hércules del nervio y del espíritu; 1qué octogenario no es
un campeón del sufrimiento, un Romanoff del dolor?
La vida es la cuesta de un Calvario, en cuya cima
hay nieve, o sea canas y frío. Y a la difícil cumbre de
esos Andes sólo llegan los v iejos que triunfan.
iLoa a la senectud, pontificio de la experiencia! ¡Veneremos lo que valetudina, sobreviviendo, aunque mohos-:i y feble, embelleciéniose, por ende, con la pátina
de los lustros!

a

Mlle. Napierowska y su perro, que comparte las ca·
ricias de la artista con un mono.
¡Adoremos, por ejemplo, las pirámides de Egipto, por de las pujanzas y de los ímpetus pretéritos. ¡Dichosos
los viejos centenarios que hao saltado triunfales por la
sobre cuyas cimas, eternamente eréctiles, en vano galopean hostiles los siglos!
comba de oro que señalaron ec el azul del cielo trein·
ta y seis mil quinientos soles! Han sido acróbatas del
000
placer, del amor, del dolor ....
Lo viejo es más de pro que lo joven; ya cumplió su
FRANCISCO DE LA ESCALERA
deber; ya realizó su misión laboriosa.
Una "cosa" cualquiera, que tenga siglos, un monumento, una piedra, un tronco de árbol momificado, son
materias adorables.
Porque en balde la destructora orgía de los vientos y
de las tormentas intentó arrollarlas y destruirlas.
Por junto a ellas desfilaron los dramas de la vida, y
ni la catapulca de los elementos, ariete que todo lo ataca, lo aniquiló. Incólumes superviven.
o o o
Hay una secta en Asia que ama lo añoso con idolátricas preferencias.
A los hombres viejos los venera por su experiencia,
maestra de vida; y a un centenario lo considera un super-racional; lo inviste con la realeza de gerarca y lo
unge de cierta acomodaticia divinidad.
Ha creado la aristocracia de las arrugas, y resulta más
linajudo y preeminente aquel que haya visto apagarse
más aoochecere3.
Sí; Dios sanciona la supremacia de lo viejo sobre lo
joven, Si es ínclita la mocedad, sencillamente porque
está en plena pujanza y en pleno ímpetu, es perínclita
la ancianidad, pues que una cabeza blanca es '.1 glosa
Miss Tagliafero con su elefante favorito.

Mlle. Mistioguet y su huistití.

IHllffiiílW© A [L,,A JJUVItWíf\UID)

~lile. Fusier observando su hormiguero doméstico.

Y mientras que Marietta seguía dejando cc,rrer su dolor, Nelly sintió nacer en ella no deseo; un terrible deseo que le hace mucho mal, pero irresistible, imperioso.
Quiere renunciar a Juan y devolverlo a la pobre chiquilla. Conoce la vida y sabe lo que abandona. A los
treinta años, amaba por primera vez, y esto era delicio·
so. ¡Ah! es muy duro arrancarse del corazón esta tardía
floración de amor. No retoñará nunca más, lo sabe. Y
no sólo siente Juan, sino también el sentimiento que
abrigaba por él. i Sí, es muy duro! Pero la bella señorita
ha atravesado todas las corrupciones sin perder su fondo de generosidad popular, de equidad plebeya.
Nelly había hecho levantar a Marietta y la había sentado a su lado.
-/Quiere usted ahora, hija mía, que le dé un consejo?
-Seguro, señora, pero permítame que le exprese mi
arrepentimiento, tardío, por haberle contado todas estas
locuras; le pido perdón por lo mucho que debo haberla
fastidiado.
-Dejemos eso para después. Ya habrá ocasión para
que me dé las gracias .... La brutalidad con que la ha
abandonado su novio, es la mejor prueba de que al ha
cerio obedecía a un capr icho de momento .... ¿El no es
así generalmente 1 1 no 1..• •
- iOh! ¡No, señora; siempre ha sido bueno conmigo!
-Pues en ese caso es necesario que le vuelva usted
a ver. iVayal yo conozco a los hombres. En estos momentos ya siente lo que ha hecho, Jo juraría; se arrepiente
de haber sido tan malvado; porque ha debido regresar
a su casa y habrá encontrado su dinero ... , Hay que volverlo a ver lo más pronto posible .... ¿Puede usted aho•
ra mismo? ....
- Podré ir, como lo hacía otras veces, a las seis, cuan•
do salga del taller.
-Pues no hay que dejar de ir; /me lo promete us·
ted 1...• O ese Juan no tiene corazón, o tendrá que son•
rojarse, de haber hecho tanto mal, ante ese rostro ajado
por el dolor .. . .
-iAy. señora! ¿ Lo cree usted? ...... ¡Oh, no soy muy
exigente y me contentaría con que me concediera toda·
vía un poco de cariño, por compasión .... Pero no me
atrevo siquiera a creerlo.
- Pues bien, chiquilla, yo tengo casi la certeza de que
recibirá usted una buena acogida .. . . Queda convenido
,que irá usted e,ta tarde .... Procure no llorar de aquí
para entonces .. .. Y ahora deme un beso, yo espero po•derle probar hasta qué punto me ha simpatizado.
Despidió Nelly a la niña con un beso en la frente, y
Marietta se marchó confortada por una ligera espe·

Los lebreles, los más antiguos y queridos amigos
del hombre.

¡Juventud, mater procreadora del Futuro!
Es el lozano florea! de la vida. Es brava planta de
carne, exuberante de savia. Lo joven es lo potente y lo
dominador; ante elb todo es esclavo: resulta mil veces
superior a lo viejo, pues que lo viejo es lo declioador y
lo muriente; no es nada más que uua hoocrable impedimenta. Ciertas tribus de Africa inmolan a los ancianos,
en holocausto a Juvenal, Príncipe de la Vida.
En la República Argentina se refrena la inmigración
de lo senecto, considerándola improductiva.
Así como existió un cruel Herodes que degolló a los
niños en aquella cruzada cinegética contra Jesús, así yosupongo que, con e l transcurso de las luces de la lógica,
haya de nacer otro Herodes que, enamorado del símbo·
lo de la potencialidad, degüelle a los ancianos. Lo viejoes lo inepto. La carne viva decrépita no es nada más
que un tibio rescoldo palpit.'.&gt;.nte. El dios Egoísmo-divinidad que resulta indiscutible, aunque feamente en prosa,-desdeña a Matusalén.
Hasta Cupido-diosecete recooocidamente bueoo,-'cifra sus predilecciones e n la juventud. Los muchos
años son un antídoto contra el Amor. Y hé aquí po.r donde Himeneo gusta de vestir de clown a lo senecto, caricaturizándolo con un gorro de dormir.

ranza,

Al entrar a su casa, Juan había hallado sobre su mesa
·10s billetes que dejó Marietta. "iBa! se dijo, ya la $abré
hacer aceptar este dinero," pero en el fondo sintió algo
•de vergüenza.
Al mismo tiempo no pudo impedir el siguiente pensa·
miento: "Pobre chiquilla, me quería de verdad."
Después, tratando de separar de él este recuerdo poco
-oportuno, había arreglado un poco su cuarto, y, nervioso, con el corazón palpitante, caminando como fiera
-dentro de su jaula, había esperado la hora tan ardiente·
meate deseada, el instante triunfal del amor en que Ne·
lly se uniera con él.
Pero a las cinco y media de la tarde, el portero subió
•con una carta que un criado acababa de llevar, sin pedir contestación; y, con el corazón atravesado por un
-estremecimiento de espanto, Juan Delhy leyó las siguien·
,tes abominables líneas:
''No me espere usted esta noche, mi querido poeta.
:Ni esta noche ni nunca. Tráteme usted de coqueta. de

miserable. Desprécieme usted, ódieme, pero no puede
ser.
''Esta mañana, después' de su partida, compreadí la
inmensa locura que íbamos a ser los dos. Y confieso qne
fué un detalle insignificante el que me sacó de mi sueño. Mi modista vino a traerme un sombrero de cinco
luises, y todo lo demás. Se ha equivocado usted lastimosamen te; yo no soy mas que una mujer de la calle, pero
bastante honrada para evitarle una desilusión.
No procure usted volverme a ver. Acabo de firmar un
contrato para Sao Petersburgo, en donde quiere verme
de cerca el gran duque que me admiraba el año pasado
en el Vaudeville. Pero antes de entregarme a las bru·
mas del Norte, quiero darme un baño de sol y parto esta misma noche para Niza, a donde consiente en acom·
pañarme el duque de Eylau a quien abandoné tan injustamente. Adios y buena fortuna. Espero que, dentro
de poco tiempo, después de un poco de reflexión, no
odiará usted a una mujer que ha tenido la fortuna de
facilitar su debut en el teatro, y que no dejará de interesarse por los éxitos posteriores que seguramente ob·
tendrá.
"Sigo siendo vuestra amiga a pesar de todo.
NELLY ROBIN."
Esta carta que Nelly había escrito en medio de la fiebre de su bueu pensamiento, pero con el corazón lleno
de pesar, Juan Delhy la releía por la décima vez, presa
de todas las torturas del deseo incump!ido y del amor

propio herido en Jo más vivo, cuando entró Marietta .
Aunque la llave se hallaba en la puerta, la pobre joven optó por llamar discretamente como si hubiera sido
una desconocida. Pero Juan, en medio de su desesperación, no había oido nada. Ella apareció repentinamente
delante de él, llena de timidez y levantó hacia el ingrato una mirada temerosa como de perro castigado.
La buena Nelly no se había equivocado. En un re·
lámpago del pensamiento, el hombre de imaginación
comparó a las dos mujeres, a los dos amores. ¿ Cómo había podido renunciar a esta joven sincera por una mujer
vanidosa y perversa ? Sintió horror de sí mismo. Marietta llegaba a propósito, era el consuelo.
Juan corrió hacia ella y la estrechó apasionadamente.
-iPerdóname! Je dijo con voz vacilante. Perdóname
Marietta mía. Tu eres el candor, tu eres la franqueza,
tú eres el amor sencillo y verdadero! Y yo que llee:ué a
pensar abandonarte por una mentirosa, por una miserable! ... , Pero ahora ya todo terminó, te lo juro! .... Y como de hoy en adelante no quiero esconderte nada, lee,
continuó tendiendo la carta, y vé qué clase de loca ha
estado a punto de hacerte sufrir tanto y por la que iba
yo a cometer una horrible cobardía!
Marietta, ebria y estupefacta por la felicidad, se sentó en una silla; y mientras que el poeta, arrodillado, escondía su frente roja de vergüenza en la falda de su
amiga, ella leyó la extraña carta y su firma: N elly Robin !
(Concluirá.)

�La mujer educadora

En una de mis pasadas crónicas, ofrecf formalmente a
mis amables lecto ras que muy pronto les daría algunas
noticias sobre los ··tocados" o adornos que se usan e n el
p einado para completar los e legantes y suntuosos trajes
de etiqueta. H oy cumplo con todo gusto esa promesa,
satisfaciendo así los deseos de mis lectoras.
· Como ya os he dicho, los
tocados deben adaptarse al tipo y a la fisonor.:ía de cada
mujer, pues no todos convienen a todos los rostros, y hash la estatura ha de tenerse
en cuenta para decidirse a esa
elección tan delicada, y que
es asunto de estética.
L as damas pequeñas y grues.as h an d e preferir un tocado
lie:ero, alto y fino, como por
ejemplo: los airosos "aigrettes'
y las hermosas ''antenas" si•
mula,pas con hilo de oro. plata, pedrería exótica y cabochons de exquisita delicadeza. Estos b onitos adornos aumentan la estatura de las mu·
jeres p equeñas y alargan su
s ilueta, lo cual es una ventaj;,.
q ue no tiene para qué elogiarse, pues se comprende fácil-

ro, basta y sobra para convertir a una linda mujer en
caricatura de sí misma,
A las damas delicadas y a las j-.ivencitas de poca edad
les convienen los tocados finos y discretos, como sen las
diademas an¡wstas. ya sean de listón. de redecillas de oro
e plata, los hilos de perlas o las diademas de estilo antiguo: romano. egipcio, griego, ~- n etamente oriental.
Las medallas de plata oxidada o las figurillas de es·
malte, en colores vivos, son una deliciosa nota de ele·

ganci.:. para esas circunstancias. Pero veo, lectoras mías,
que sólo os he hablado de este capítulo, y aunque es
muy importante en cuestión de modas, no ~ejaré de
ofreceros algunas noticias, siquiera sean breves, sobre
los bellísimos trajes de desposada que actualmente están
más e n favor de las mujer"s de grnn mundo, Las revistas europeas nos traen a ese respecto lindos y poéticos
modelos, de los cuales os citaré dos. pues acaso son los
más notables.
U:o de ellos está hecho en
seda brochada y en satín,
blanco marfil. La falda, de
satín, es de cola corta y c uad rada; la túnica, que es de seda brochada, tiene una graciosa drapería por el frente,
r ecogida con una guirnalda
de flores de azahar, y se pro·
longa sobre .-1 corpiño, formando un peto pequeño y original. L as mangas, que son
larga, y cortadas de una sola
pieza con el cuerpo, llevan a
la orilla un pequeño volante
de gasa p lissada. El corpiño se
destaca sobre una camisola de
tul blanco, liso.
La cintura, de satín, es un
poco drapeada y se anuda en
la espaida ¡,¡or • medio de un
bonito nudo "mousmée," que
te rmina ea d,,s largos pa-

mente.

=----------

ño5.

El otro modelo es de "charmeuse" blanco mate y tul de
seda. La falda de " charmeuse," tiene la C•&gt;la en punta, y
la túnica, que está hecha en
fino tul de seda, se cruza un
poco por el frente y finge una
ligera d rapería a causa de un
ramo de azahares que recoge
uno de los lados de la túnica,
para ocultar estos pequeños
pliegues bajo las simbólicas
flores.

En cuanto a · las:!'_¡;eñoras o
señorit;.s, cuya e!'eyada talla
ret:n e los "ncantos que indica
e l código cfo labelleza, deben
aceptar &lt;;té preferencia los tocados anchos. tajo, y volumi·
nasos. i:omo son los "pompo·
nes" de plumas, los lazos de
listón' qne forman alas o coca~ en los lados dr.l peinado,
pues en una mujer alta la cabeza no ha de ser demasiado
pequeña, porque forma un
coutraste poco armónico con
el resto de la figura. En casos
semejantes la modista debe
dar su opinión personal.
Respecto de las damas delga:das, cu ya "toilette" es sie mpre más difícil de arreglar
qu1da de cualquie ra otra si•
lueta, es conveniente inclinar
se los términos medios, porq u,, de lo contrario, el peligro
d e los contrastes es inevitable
y d e [~nestos resultados para
e l conjunto.
Figuraos. lectoras mías, una
mujer m-¡¡y delgada que llevas e sobre los cabellos un largo
y fi no "aigrette." el cual pareciese haber sido puesto allí,
con el exclusivo y maléfico
objeto de señalar la semejanza que tiene coa su infortunada dueña ... . El desastre no
pu.,de ponderarse bastante, y
la imaginació n representa es
te d i,p,irate de buen gusto con
tanta vivacidad, como si en
efecto lo tuvié,emos a la vÍsta. Y si pensamos en e l desa·
gradable aspecto q u,e ofreceri a u n 'l dama en extrem:) adelgazada ostentando en su pein ,do un voluminoso grupo de
plumH, no podríamos menos
que confesar la ser.reta analogía que existe entre los detalles v el conjunto. pues un;i

E l cuerpo es d e estilo Kimono. hecho e o Hcharmeu~e"
velado por tul, y se admira en
este modelo la gracia con la
cual ,:l corpiño semeja una
blusa, cuyos pli~gues se sujetan por medio de una c intura
de satín, cubierta con muselina de seda, plissada Los delanteros del cuerpo, cruzados.
y bordeados por un pequeño
volante de tu l, se abren sobre
un "plastrón" de tul plissado,
que se escota en redondo y
deja ver libre e l cuello, adornado con u o hilo de perlas.

a.

·•iosi~uificancia'· de ese:: géoe·

La influencia de la madre educadora no se detiene en los limites de su hogar. Quizás sin darse cuen·
ta de la importancia considerable de sus enseñanzas,
ha trabajado para la sociedad educando hijos para
la lucha por la vida, haciéndolos capaces de aumentar el patrimonio d e
las tradiciones y de ser los
deposita rios de las virtudes domésticas.
Toda la fuerza vita l de
un país, su prosperidad. su
honor, su grandeza nacional radican en germen en
la familia y se fecundizan
por la educación. La madre aparece entonces más
grande en su papel, porque
más allá de sus hijos que
crecen, puede ver la patria
que confía en el!os y los
espera.
Ella es la proveedora de
sus fuerzas vivas, de sus
anhelos de prog reso, de
esas vastas organizaciones
que tienen por objeto la
dicha del pueblo y aseguran su duración:
G loriosa y a la vez temible es esta misión, y p recisamente porque fué olvidada, hay tantos males que
crecen sin cesar, devastan
n uestro organismo social y
comprometen la seguridad
del mañana.

Las mangas son largas y van
veladas por tul fruncido; en
la o rilla lleno un plissadode
de tu l. Sobre la cintura se
ostenta u n ramo de azahares.
En a mbas "toilettes," el ve!-&gt;
no cubre el rostro, sino que
se coloca sobre el peinado.
casi suelto, retenido solamente en los lados por flores de
azahar, y Pn uno de ellos, se
ve una frági l guirnalda que
corona la cabeza de la desposada, lo cual es de un e fecto muy artístico y por tal causa lo ha cemos notar a nuestras lectoras.
M .-\ RGARIT.-1.
Toilette estilo Imperio de g ran e legancia y originalidad, propio para receP,ción

Sencillos y elegantes tra jes para teatro 6 paseo.
A los niños les ha faltado esa tormación moral que
hace h ombres útiles y celosos ciudadanos.
Los hombres a su vez sólo han aportado un mínimo
contingente de virtud, de energía y de caridad.
L a gran asociación humana tiene todas las debilidades y todas las faltas d" la familia, como el gran r ío es
enturbiado por la m 1ncha de caia gota de agua que
constituye su corriente
Su acción es de una importancia inmensa, y los efectos de su influencia se eKtie nden indefinidamente, se ramifican y se p rolongan en lo p orveni r y afectan a los
intereses gen era le s d el género humano.
¡Ah, qué p'atria tan hermosa tendríamos si todas las
mujeres quisieran aceptar su responsabilidad y penetrarse del p rincip io !)Vi.d ente de 'que tanto vale la familia, tanto vale la sóci"edad.!
·
¡Si comprendieran que tienen en sus manos la salvación, la regeneración, la redenc ión! B i.staria para ello
que dieran a la patria "caracteres," y, convencidas de
q ue n ada es t;in hermoso ni tan bueno como esto, par a
la grandeza de una nación. p repararle hombres y mujeres de valer. g&lt;'nerosos adalides qu" i.o temen ni la
carga de una fami lia numerosa, ni los cuidado; de una
profesión que exige esfuerzos animosos.
¿Cuándo sabrán, pues, las madres ver a lmas e n los niños que mecen, es decir, fuerzas, esfuerzos, luz para lo
porvenir ?
H e aquí cómo define la condesa de Diesbach la misión social de la muj~r moderna:
"Dios le ha deparado un puesto de reina. un hogar

doméstico para q ue ejerza
influencia, no sólo en él.
sino también en la sociedad. Tal es su ley, que ·ella
debe conocer a fondo, que
debe con.venir ea e l pan
cotidiano de que ha de vivir.
"Nadie, excepto Dios,
p u ede a p reciar e l tesoro
de ternura y de inteligente solicitud contenido en
el corazón de una madre
digna de su misión. Necesita valor, porque con mucha frecuencia obra a e xpensas de ella misma; pa·
ciencia, porque su empresa no termina nunca; perseverancia, porque su acción so cial comienza a l
pie de la cuna de sus hijos, la continúa sin interrupción, y su influencia
se nota. no sólo en las g randes decisiones que debe
tomar en lo referente a la
escuela, a la carrera, a los
establecimien·os de i n s t rucción, sino también en
esos mil detalles de la vida, causas segundas que
hacen de nuestras existen·
cias lo que son.
" .... Estemos seguros de
que el día en que la familia r esponda al fin que se
propuso Cristo al fundar
la familia c ristiana, nuestra patria no volverá a estar:enfer,na."

�8RA L
AMAS
BODAS DE PLATA
Lrno : Mucho· agradezco a · usted que me favorezi;a
tan bondadosamente, al juzgarme capaz de hacer el
programa para su simpática fiesta de familia, para la
cual deseo un éxito completo.
Creo que podrían ustedes preparar un concierto íntimo; es decir: una velada musical en la que tomaran
parte algunos de nuestros mejores artistas, como por
ejemplo: e l cuarteto Saloma. Y si los recursos pecuniarios con que ustedes cuentan no les permiten elegir a
dichos artistas, entonces acudan a sus amistades, y quizá entre estas personas encontrarán quienes con todo
gusto contribuyan a que se verifique dicha fiesta.
Si la realizaoión del concierto se dificulta, ¿ por qué
no representan ustedes cualquiera comedia de los hermanos Quintero?; hay entre éstas verdaderos primores
de arte y de ingenio, como son las siguientes piezas:
"Amor que pasa," "Vida íntima," "Puebla de las mujeres" y "Vida que vuelve." Ninguna de estas obras encierra en su ejecución escollos insuperables del arte
escénico; así, pues, bien pueden ser desempeñadas por
aficionados inexpertos.
En ambas fiestas sería conveniente terminar con una
c ena ligera, cuyo "menú" sea el que cito a continuación: cocsomeé, pavo frío, sandwichs, jelatinas y dulc es. Vinos: blanco, rojo, y, si es posible, el último brindis se hará con "champagne." Alguna persona competente debe ofrecer la fiesta a los señores sus papás, en
una breve, pero afectuosa alocución.
MODELO
AMIGA MISTERIOSA: Decididamente, entre usted y yo,
querida amiga, han de existir misterios indescifrables
que no dependen de nuestra voluntad. ¿Le ofrecí, acaso, un modelo diferente del que me pidió, o dejé de
cumplir sus deseos por una distracción en la cual no
puse, indudablemente, nada 'de mi parte?
Pronto Je escribiré particularmente, y sin duda tenc;lrá que reirse con el relato que voy a hacerle, respecto
de las novelas que me inspiraron sus cartas misteriosas,
e nlutadas y sin ninguna dirección.

USUS SüClALES

'.\OTIC IAS

UNA E uROPEÑA-Verdadera emoc ión me ha causado
su carta venida de tan lejanas tierras. Cuando vi en el
sello del correo: "Manchester," creí que habría algún
equívoco en el envío y que esa carta no era para mí.
¿ Con que tengo una amiga incógnita en aquellas apartadas regiones? ¿También allí hay un corazón femenino
que se acuerda de "Margarita" y quiere consultarle sus
dificultades? ¡Gracias, querida amiguita!; no sabe cuánto gusto me ha causado con su misiva.
En respuesta a su pregunta le digo ,io siguiente: al re-

ANA DE AusTRIA.-Si tuviese tiempo de qué disponer
tomatía yo informes sobre la pregunta que me hace usted, pero como me recomienda que le conteste a la mayor brevedad, y muy a pesar mío carezco de dichos informes, creo que los obtendrá usted ;,mplios y detallados si se dirige a las damas del Sagrado Corazót1, o a
una persona cuyo nombre daré a usted si tiene la bondad de darme ~u :iirección particular.
MARGARITA.
A l:{REGLO DE LA CASA
Para que los más elegantes
y lujosos trajes luzcan como
es debido, necesitan de un
medio ambiente apropiado; el
traje más al corriente de las
últimas modas perderá mucho si no se hace que el medio sea apropiado.
A la señora de la casa toca
preocuparse por este arreglo
y a ella es a quien dedicamos
estas líneas y el modelo que
va al pie de esta página.
Es un comedor estilo Re·
geocia, sencillo y elegante a
la vez, digno marco para las
toilettes más ricas y distin
g uidas.

Precioso a~aoico antiguo: época de Luis XV, montado e n concha nacar y esmaltada; de estos abamcos se hacen preciosas imitaciones ·m uy propias
para llevarse con los trajes directorio.
gresar de un largo viaje se acostumbra repartir esquel~s impresas, anunciando el cambio de residencia y ofreciéndose a las personas amigas en el nuevo domicilio.
Para las amistades de confianza, se usa escribirles una
esquelita o hacerles una visita, c uando ya se ha procedido a instalarse debidamente en alguna casa, hotel o
habitación provisional.
Le deseo un feliz viaje, y de~de ahora le e nvío un
afectuoso saludo.

Cuando se casó María Picci, la sobrina de León XIII,
éste le regaló todo el "trousseau" y dió terminantemente su_ opinión acerca de los colores que juzgaba más
propios para la mujer. Encargó que todos los vestidos
de la novia fuesen blanccs, negros o azules. "Son los
colo res que mejor armonizan con su edad,-afirmó el
soberano pontífice.-El gris, marrón y demás colores
oscuros, son para las ancianas; y en c uanto a los otros
colores, no me gustan."

RES PL'EST A DIFICIL
LE0NTOPODIO.- Muy pocas veces, estimada señorita,
había yo recibido una consulta como la que usted me hac e, ~n la_ cua! es tan peligroso emitir una opinión que
pudiera mflmr de alguna manera en la resolución del
conflicto. Hay contestaciones que, si se atienden, pueden traer en un asunto graves trascendencias; la de usted &lt;is una de esas preguntas en extremo difícil para ser
respondida con acierto. ¿Puedo yo presumir de tenerlo ?
Sin embargo; como nunca he tratado de evadir
una contestación, mucho más, si quien la solicita es
una persona tan inteligente y amable .:orno usted
lo es, intentaré ahora darle alguna luz soLrn su comnlicada situación actual.
Ya que el prometido de la hermana de usted, no ama
a su futura esposa y así lo ha confesado con franqueza,
aún cuando sea a una sola persona, ésta tiene "por obligación" que avisar al párroco al cual han comparecido
los contrayentes en su presentación, a fin de que se conozca esa circunstancia y se tome en cuenta, pues quizá sea un impedimento para que se verifique tal enlace.
Esa persona es usted, y creo que debe aceptar la indicada resolución, por supuesto que toma ndo todo géne·
ro de precauciones para realizarla bajo una conpleta
reserva.
En cuanto a la segunda parte de su consulta n,ás g rave aún que la primera. sólo puedo contestarle' con otras
preguntas, que son las siguientes: tendría usted valor para aceptar el amor del prometido de su hermana, causándole así a ésta una herida tan cruel y una decepción
tan dolorosa como inesperada? ¿ Podría usted otorgar su
confianza a un. h&lt;?mbre, cuya lealtad en su conducta y '
fineza de senhm1entos y de carácter, dejan tá nto que
desear? ....
Usted mism~ debe contestar a estas preguntas y obra r
en consecuencia.
¡Ojatá que su razón predomine sobre sus e fectos!
~fodelo de comedor estilo Regencia.

~o es a ven turado a firmar que ex iste entre estos dos adornos de la
cara humana, un indefin ido y misterioso lazo que tan estrechament e
les une , que la hermosura de los unos se realza con el brillo de los
otros. Tal vez de este fenómeno dimane la creencia popular de que la
pérdida de los cól millos, llamados '' d ientes del ojo, '' tenga por correlativo una d isminución de la vista;-creencia que no t iene fundamento
científico alguno, pero q ue demuestra ha sta cierto punto que el fuego
de los ojos pa rece apagado por una dentadura que a fean algunas mellas .-¿ Puede darse el epíteto de encantadora a la sonrisa de una hermosa mujer, si sus ojos no brillan y sus dientes no resplandecen de
blancura? Nuestras mi radas est ablecen instintivamente est recha c::irrelac ión entre estos dos órganos esencialísimos, y se sien ten h eridas por
los defectos de l uno o del ot ro. iCuántas veces ocurre que defectos de
esta índole, al parecer imperceptibles, sean la causa de que nos alejemos de las pe rsonas a las cuales aquejan, y aun si ntamos por ellas una
repu lsión injustificada!
Es ,·erdaderamente extraño que se conceda a todos los órganos
del cuerpo mayor atención y cuidado que a los d ientes! ¿ Vie ne esto de
que los dientes pueden cubr irse con los labios? Es probable. Hay tam bién gentes que li mpia n sol::tmente lo que se ve: el vestido, las manos,
la cara y la parte del cuello que sale de la ropa: todo lo demás, lo que
está oculto, queda s uc io. Una cosa es casi c ierta: los q ue no cuidan
s us di entes, tampoco cuida n del aseo del cuerpo. Pocas veces se equivocan aquellos que t ienen por dejados, s in energía y de pocos alcances
a las personas que dajan que se les pudran los di entes. A estas personas se les puede desear que caigan en la cuenta de que es mucho más
importante cuidar los dientes que lavarse las manos. L a naturaleza no
nos da una dentadura completa, sino una vez en la vida, Del estado de
los dientes depende toda la d igestión, por consiguiente nuestro bienestar; luego. en parte tambié n, la duració n de la v ida.
Si la limpieza de los dientes exigiese u n trabajo difícil , imponiendo al cerebro o a los múscu los un gran esfuerzo, se pod ría comprender
el miedo al aseo. Pero ies trabajo tan corto, fácil v cómodo! Todo
cons iste en acostumbrarse a lavados antisépticos de la.boca diariamente con el Ocio!. Aunque no fuese más que por la sensación de refrige-

u

rio y de bienestar que sigue inmediatamente a estos lavados, todos deberían practicarlos. Estos lavados antisépticos (llamados baños antisépt icos de la boca) se hacen guardando primero en la boca un sorbo
de agua odolizada por espacio de 2 o 3 minu tos, para que el antiséptico del Ocio! penetre bien por t odas partes; seguidamente enjuagándose
bien la boca con un segundo sorbo, de modo que el líquido pase por
entre los dientes, lavándolos luego con v igor; y finalmente haciendo
gárgaras: esto es lo que se llama odolizar. Los que se odolizan con regularidad por la mañana, la tarde y la noche, protegen en absoluto
sus d ientes contra las caries y purifican su boca de todo hedor. Por
tanto aconsejamos con buena conciencia a cuantos q uieran conservar
sanos sus dientes, y exenta la boca de malos olores, se acostumbre a
lavársela con el Ocio!. Las personas que tienen muelas picadas serán
las que más especialmente experimentarán la influencia benéfica de estos lavados: en este caso es cuando su acción es rápida y sorprendente. Acostúmbrense, pues, todos a lavarse con regularidad la boca con
el Ocio!. L os que sigan nuest ro consejo nos lo agradecerán más tarde.

'V@'ll"M.i&lt;Cll©llll ©líill!lll"IlMl ©!®Il !filM:l~= tada permanece sensiblemente en r eposo de veinticuatro horas del magnetismo, cuan- más grande en verano que en invierno y
durante la noche.
do no hay aumento sensible del período que ella es independiente de las capas inllll®\lll~Ilílil© 11®~\llf®
Esta influencia solar subsana una d ificul- magnético de doce horas producido por el feriares donde el poder ionizador de la r a-

M. Schuster ha demostrado que la variación diurna del magnetismo terrestre procede de una causa exter ior a la superficie
de la Tierra.
La hipótesis invocada por Schuster, es
que las variaciones son debidas a corrientes inducidas en el aire conductor por sus
desplazamientos en la porción fija del campo magnético terrestre.
Los cálculos demuestran que las variaciones diurnas y semi-diurnas son :iebidas a una oscilación de la misma naturaleza que la q ue produce las variaciones barométricas.
L as var iaciones barométricas y magnéticas están separadas aproximadamente de
una hora y tres cuartos y es imposible que
esta diferencia de fa z no pueda provenir
de una incertidumbre sobre los datos expe·
rtmentales.
· El p roblema está determinado si las variaciones barométricas son conocidas y se
puede calcular e l or den de magnitud de la
conductibilid&amp;d que sería necesaria para
producir los efectos magnéticos observados.
La conductibilidad que así se ha hallado es considerable.
Se puede observar siempre que las co·
rrientes eléctricas que producen las variaciones, circulan únicamente en las capas
superiores de la atmósfera en que la pr es ión es muy débil para obrar sobr e el barómetro.
Las dos variaciones tienen su origen en
las capas diferentes que pueden oscila r independientemente con cierta diferencia de
faz y una amplitud diferente.
No puede efectuarse el cálculo, pero la
conductibilidad debe ser todavía muy grande si no queremos ser conducidos a una
amplitud inadmisible.
El análisis matemático es simple hasta
que se suponga una ionización uniforme.
Por lo que sabemos de la ionización en la
s uperficie de la Tierra, es necesario hacer
intervenir una fuente extraña; e l sol es emás indicado y se sabe que las variacione·
magnéticas son mucho más grandes en ve)
ra no que en invierno, y que la aguja imans

tad que proviene del hecho de que la variación barométrica es una variación principal semidiurna, mientras que la variación
magnética es sobre todo diurna.
S i la conductibilidad es más grande durante el día que en la noche, se puede demostrar que el período de doce horas del
ba rómetro produce un período apreciable

peTiodo barométrico de veinticuatro horas.
La .hipótesis que de la conduc.tibilidad
es proporcional al coseno del ángulo de
los rayos solares, puede explica r completamente el aumento de amplitud de la variac ión magnética en verano.
Se puede suponer que la oscilación es

diación solar es incompletamente determinado por la posición del sol.
El aumento de amplitud durante los períodos de las manchas solares, se explica
por un aumento de conductibilidad correspondiente al aumento de actividad solar.
Todas las observaciones indican que e l
sol es la fuente ionizadora y la radiación

�EL
ultra violeta par ece ser la causa plausible
de ello
La observación de las variaciones mag·
néticas en el ecuador, permitiría pulsar el
valor de esta teoría: las variaciones presentan un término que no depende del tiempo

del TOCADO~
11
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..... cualtdade1 antte6ptloaa.

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de Parte, 8ll.pllcan la bo¡a de
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del tocador : Cuidado■ de 1Boc.!l i qu3 purifica, de ¡01
Cabelloa cuya calda detiene
Lootonee de la■ Crlaa, Cut:
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Á.pa~Jo 11()5,

■alar■aqu,

1
!iU:dco.

MUNDO

local, pero sí del tiempo del meridiano que
contiene los meridianos geográfico y magoético, y este término no tiene la mayor
importancia en el ecuador en el momento
del equioocio.
Un estudio de los efectos de 14 Luna,
puede también conducirnos a interesantes
conclusiones, puesto que deben explicarse
por algún defecto de la marea.
El valor de la conductibilidad necesaria
para explicar la variación diurna, depende
del espesor de las capasque son asiento de
las cor rientes.
Si E es el espesor y R la conductibilidad
de la capa, si la amplitud de la oscilación
de las capas superiores se supone del mismo orden que la de la que se deduce de
que la variación barométrica, se encuentra
R~~3 por 10.
.
. .
81 E es de 300 kilómetros, la conduchb1lidad sería_ d_e_3 por I0-;-I3, mientras q~e
la cond~chb1hdad del a1r~ ~n la superficie
de la Tierra en las cond1c10nes normales
es del orden de 10-24 a una altura en que
la presión está reducida a un centímetro
cuadrado, la conductibilidad sería de 10-r8,
· do que e 1 coefi ciente
··
d e recomb'1supon1en
'6
· d
d'
d 1
naci n es ID epen tente e a temperatu·
ra y que la producción de iones permanece constante.

•• •

¿ QUÉ

ES LO QUE NECESITAN

los DEBILITADOS, los FATIGADOS
aquellos que tienen d6blles los PULMONES y los BRONQUIOS!

Un ANTISÉPTICO y

un RECONSTITUYENTE

•i•lllIBf,ffl:i!fii'iliJ:J~ile~

que en forma apropiada, reúne el antiséptico y el reconstituyente más

poderosos, la Creosota y el Clorhidr ofosfato de Cal.
Constituye el remedio soberano contra los CATARROS, las BRONQUITIS
crónicas, la GRIPE, el RAQUITISMO y la ESCRÓFULA. Aumenta el
apetito y las fuerzas, agota las secreciones y previene la

&lt;....

",...

TUBERCULOSIS
"•eitGe•

•º'''·

-

COURBEVOIE-PARtB. y tn

1oc1•• "

1

f • 'f(I

ILUSTRADO========================

V tlTR ')tJ!n~es
d i di
O

.

Es casi seguro que no haya en el mundo
un general más joven que el sobrino del
anterior shah de Persia.
Es un jovencillo que aún no cuenta catorce años de edad, y ya tiene el grado de
capitán general de los ejércitos persas.
o o o

AGNEL,

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16, Avenue de l'Opéra. PARIS e'}

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El contacto de la CREMA FLOREINA, untuoso sin ser
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La 0·1speps'1a se cura .
El n,medio de Munyon para la Dispepsía cura toda clase' de indigestiones y males del Estómago, tales como Estreñimiento, Acedías con devolución del alimento,
Pesadez despué5 de comer, Entumecimiento del estómago, Palpitaciones del corazón
y todas las afecciones de éste, causadas por
la indigestión; Ventosidad en el estómago,
Eruptos de alimento, Desgano, Debilidad
del estómago, Circulación defectuosa, Lengua cargada de sarro, Cardialgia o Pir6sis,
Punzadas y Uluceraciones en el estómago,
Defecación dura, nudosa y difícil, Vahídos,
Flojedad, Falta de energía, etc., etc.
LO QUE DICEN:

En Louisville, Estados Unidos, se ha
constituído una sociedad que se denomina:
" L iga de casamenteros."
Al ingr esar en ella se comprometen los
solteros a contraer matrimonio en el término de un año, y si no cumplen la promesa, además de ser expulsados ignomi·
Dice el señor Juan Ochoa L., de Veraniosamente de la sociedad, tienen que pagar una multa de r25 duros, dinero que se cruz: "!he alegro mucho que se presente
la oportunidad de recomendar el Remedio
emplea en obras de beneficencia.
Muoyoo para la Dispepsia. Seguramente
o o o
que es un remedio maravilloso; no tengo
frases suficientes para decir cómo me curó;
Los dientes postizos de marfil montados Y me complazco siempre en recomendar un
en oro no son, como generalmente se cree, remedio que es tan beneficioso."
invento relativamente moderno.
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s~ ha podido comprobar examinando mo·
EL REMEDIO PARA LA TOS, cura la
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chísimos siglos.
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UNGUENTO PARA LAS ALMORRA·
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confidenciales ;y libres de todo gasto.MUNYON'S 53 ANO JEFFERSON, PHILADELPHIA, E . U. de A.

ACUDID
DR.

s~:;~i:~:l~nfl~ la~~n~3neutf!~ª1ri~rfas"~~~;:tª1l::r~:ct:~iÍloc;r:r:,;-:~c:~:.~~e

Cúrese Vd. en su Gasa

El cálculo está basado e n la hip6te~is de
que los iones que transportan la corriente
s?n idénticos a los que se obs_ervan a pres1on~~ elevadas cuando es posible que sus
mov1hdades sean mucho más grandes.
Pero haciendo intervenir todas estasprohabilidades, se llega a la conclusión de que
debe existir un age~t~ _ionizador poderoso
que da una conduchb1hdad elevada a las
capas superiores de la atmósfera, según M .
Moulin.

Emilio üKANUEL e&amp;. Co. Avenida 16 de Septiembre, 65.-c:JKE XICO

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>El tango brasileño</name>
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EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO I L USTRADO

Calendario de la semana.

El abuso de las bebidas

Ensueño muerto

EL TÓNICO PARA
DÍAS CALUROSOS

El buen vino de uva y las demás bebidas alcohólicas, cuando soo puras y se toman
coo moderación, fortalecen y soo beneficiosas. Pero si se abusa de ellas, obran como
L UNES 7.
uo veoeoo activo que va minando el sistema poco a poco basta consumar la d~struccióo completa de los tejidos o de los órganos del cuerpo. D e éstos, los más directaSao Epi faoio Obispo Coofesor.-Rito
mente afectados y dañados por ese abuso soo los riñones, sobre lo_s cuales recae la la boriosa eliminación del veoeoo alcohólico. Por lo tanto, al resentirse esos ó rganos de simple.
ese mal t rato, lo que se nota por los sfotomas bien conocidos, lo primero que debe
:.\IARTES 8.
hacerse es supender esa estimulacióo excesiva y ayudar a los ri::ooes a recobrar su
estado normal y sano. Para esto oo hay mejor r emedio que la_bien experimentada
Santos Alberto Patriarca de Jerusa lem,
receta siguiente, la que jamás ha fallado por grave que haya s_1do el caso: Extracto
compuesto vegetal Arvelioa r 5 g ramos, Jarabe compuesto de h1pofosfitos 45 g ramos, Amaocio y Dionisio Obispos Confesores.Jarabe compuesto de zarzaparrilla 6o gramos.
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y misa de la fiesta del día: rito doble de
p rimera clase coo Octava y ornamento
b lanco; se conmemo ra la Domínica. Se suprime este año el oficio de Sao Herme oe gildo.-Fuocióo e indulgencia plenaria en
Catedral vísperas cantadas por la tarde y
después procesión en la que se reza el rosario y termina con la letanía y salve.

El estiércol para el

E x&lt;1ulslta ay uda en
ehocador , wr&lt;1ue es
una clentfHcacomblnaclón de las virtudes d ulclflcaotes de
Verbena y de Clltnddll ,
Su u•o en -oocos dfas
atlr m a las ca roes y
embellece la tez, lm·
o artleodo la lozanía
y una vlvl8caclóo
oerf umada, com1&gt;arable sólo con la Qu e
se obtendría de ex1&gt;erto masa je dado
.:on volu1&gt;tuosos aceites orient ales.
Evita y cura la
cas1&gt;a, los barros y
las en termedades cutáneas, vhzorlza las
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•
sara.?
- ¿p or qué te nes,
- Abuela, me acordé de uo sueño que
tuve anoche. 1Dime, ¿ tú crees acaso e o los
sueños?.. ..
Uoa aociaoa que se encorva bajo el peso de ocht:ota años, sentada eo uo canapé
antiguo, adornado c-:,o uo paisaje borroso
y desteñido, hila eo su rueca que, bajo uo
impulso de los dedos apergaminados, voltejea vertigi nosa, mientras su nieta Sara,
que ha cumplido quince primaveras, seotada a su lado escarmena uoos copos de
algodón _. . .
El día es uo triunfo glorioso de luz. F lo·
ta eo el ambiente u o suave p erfume de
flores mañaneras. Uoa e n redadera sobre
la tapia del jardín se tiende voluptuosa
salpicada de campaoillds azules. Hay alegría de sol, y alegría de almas bajo e l ensueño de la mañana. Es verano. Eo la CaAnécdotas Taurinas
tedral las campanas dao uo repique dominguero, y como a uo conjuro mágico
r esucita corazón adentro la alegría del vi"Lagartijo" (el grande, el auténtico), era
vir. • • • •
.
.
.
uo hombre discreto y, dentro de aquella
- i!\buela! Soñé que. mi p nmo Luis me rudeza, más ap a reo te que reaJ, ocultaba
ofrec1a flores ea este ¡a r dio • · · · Mu_cbas uo ingenio rudo y peregrino que lucía tao
rosas bli&gt;:ocas: Y muchos claveles r o¡os Y sólo en ocasiones oportunas. De él st. cueomuch_os Ja_zmu~es. • - • Y par ecia que todo tao anécdotas graciosísiruas, y otras que
estuviera _1lu m1oado por uo rayo de sol. ··· 00 lo son, y hay moti.os pa ra c r eer que
Y}'.º seol!a. • • • ¿adóoce~ No lo sé, p e ro estas últimas son apócrifas.
!e ¡ur~, abuela, que seot_ia uo _ no sé q~é
Dificil es referir anécdotas de "Lagarti·
10exph_7able, qu':. oo habia sentido _m ,oca ... jo" que 00 sean conocidas y hasta vulgares
-H1¡a, tu s~e?o _es uo i:ioco peh~roso.... en fuerza de ser repetidas. Hay algunas,
1
--;--I PGr qué.__1'.\Iira. Si me da nsa. · ·• · sio embargo, completamente desconocidas,
Lms_estaba distinto de lo q~e es. Te01 a y de esta clase paréceme que son las silos o¡os mu_y 1:1e~ros y las _me¡11las , ch~pea- guieotes:
das como s1 v101era _de _tJe~ra fna. !.Qué
E o el período álgido de la memorable
bue? mozo ~staI;&gt;a mi pnmo. ESt a manaoa competen cia entre "Lagartijo" y " Frascuelo v1 y me. d1ó nsa el contraste · · · ·
.
lo,"muchos a migos y partidarios del priL a anciana se ha qu~dado 1:ensati va. mero Je ofrecieron uo banquete.
Ell~ a lg~oa vez tuvo quince '.'-00s, Y uo
Cuando llegó la hora de los b rindis, se
sueno as1, aunque r eal Y ~fechvo. · · · El levantó uo individuo y dijo:
: ecuerdo de uoos amores le¡ao_os, muy le-Brindo por Salvador , que es mi mata¡aoos, pasa rozando su memo ria coo ale- dor predilecto. Soy, pues, el único "frasteos de ternuras ya m uertas . . . . Y sus ma- cuelista" de esta reuoióo.
11 oos des?arnadas se _posa?- _sobre la cabeza
A Jo cual contestó "Lagartijo" eo e l acto:
de su 01e~a, com? s! qu1s1era defenderla
-Se eq:iivoca "usté," amigo: yotambiéo
de las pnmer~s 1lus1ooes del amor .... E l soy "frascuelista:" 00 está "usté" solo; sosol ha ido subiendo Y. traza u_oa _raya de mos dos los "frascuelistas" de esta reunión.
oro, que parte por mitad del ¡ard10.
. - Abuela, estaba lo más buen mozo!.. . .
o o o
Un gato, b lanco y negro, juega coo unos
Al señor Curro Cúchares, que eo muc':'pos de algodón, que ruedan por e l suelo chos casos ignoraba el valor y significado
dispersos, hasta que cansado! llega, eoar- de las palabras, le d ijo eo cierta oc..sióu
cado el cuerpo, a roz'.'-r su piel s~dosa coo- uo amigo suyo:
tra la _falda ~e la aoc1aoa y a tirarse des-Ya está usted viejo y cansado; los años
pués a los pies de Sara, perezo"."mente... - 00 pasan eo balde, y el mejor día los toros
E st'.'-..'. a ratos suspende su traba¡o, Y pasa pueden darle uo disgusto, 00 por falta de
canoosa uoa de sus manos blancas por el
lomo del animal que abre los ojos. la mira
uo momento, y torna a cerrarlos poco a
poco ruoruoeaodo cadenciosamente . ... . .
-/Eo qué piensas? ¿Acaso te ha enojado mi sueño ? M ira, ya o i me acuerdo. .. ..
-El amor es uo sueño ....
-lY qué es el amor, abuela ?
-Ya te he dicho que es uo sueño. U oa
cosa que no existe, hija mía! El fantasma
de uoa ilusión. Ver la vida t riste cuando
Asistencia científica de
es alegre, y alegre cuando es triste ... .
morfinómanos,
enajenados,
-Yo quiero sentir e l amor .. . .. .
- La vida es larga y é l viene con la
alcohólicos y quirúrgicos,
vida ... . . .
empleando los medios tera- L a abuela está filósofa ... .. .
Han llamado a la puerta cautelosamenpéuticosmás modernos. Efite. Sara se pone eo pie, se alisa el pelo
caz
atención para los ennegro y sedoso que cae sobre la espalda
eo ondnlacioo de caricia, s,¡cude los copos
fermos. Departamento esde algodón adheridos a la fa.Ida y se encapecial para señoras. Instamina hacia la puerta .... De pronto estalla eo uoa risa sonora eo que parece d islación eléctrica completa.
tinguirse uoa mezcla de llanto o de a leRayos X, corriente de alta
gria.
Uc joven alto. c'.elgado y moreno sonreí
tensión, mecanoterapia.
ante e l cuadro que se presenta a la vista.
Director Médico,
-Sara, buenos días! Abuela. ¿qué tal?
-Buenos días, Luis. ¡Milagro!
-&lt; Milagro? Ya voy para santo .... Hoy
vengo a darles uoa noticia. Al salir de mi·
sa te vi a ti, Sara, y no pude decirte nada
Médico encargado del deporque apenas me volviste a mirar uo mopartamento de enfermeda.
mento .... Pero, ¿por qué te ríes? Parece
que estás muy cooteo ta ..... .
des nerviosas,
- La abuela me daba clase de filosofía ..... .
-Tú me contabas uo sueño .. ... .
- l Y se puede saber?
Ad ministrador,
-Cuéntanos tú primero a qué debemos
el gusto de verte tao de mañana ....
-1 Conocen ustedes a Carmen Gómez?
- iVaya que sl!

l..---=============================:=---J
~

$1.25.

alumbrado
El doctor Calmette, del Instituto P osteur,
ha hecho experime ntos para sacar del estiércol gas para alumbrado.
Aparte d el ácido carbónico, del estiércol se desprenden amoniaco y numerosos
carburos de hidrógeno que arden ceo uoa
llama que sirve para el alumbrado. Una
tonelada de estiércol produce grandes cantidades.
Según parece, bastaría encerrar e l estiércol de manera que los gases que se
desprenden de é l pasaran por uo conducto
especial q ue los llevase a uo recipiente
lleno de agua acidula da. Dicho recipien te,
cubie rto con uo gasómetro, servirí" para
almacenar que podría distrib uirse desde
luego por m edio de tuberías.
Además de su economía indiscutible, y
gracias a l agua acidulada del recipie nte
la vador, eo la casa donde se empleara este
alumbrado se podría recoger el amoniaco
que se deja volatilizar ioútilmeote y utilizarlo como abono líqnido dejando precipitarse las sales amoniacales.
Es de desear que se ponga ea práctica
esta innovación coo procedimientos que la
bagan fác il, sencilla y barata, porque con
ella se obtiene uoa aplicación excelente de
la qoímica a la utilización de uo producto que abunda e o tocias 'las graojái.

Agencia de Inhumaciones

(Obsérmu sus resultados durute dos semanas)

I l.

Sao J ulio Pap~ Coofesor.-Rito simple.
- Eo la Basílica de G uadalupe Visita de
los Siete Altares y función de la Archidiócesis de Guadalajara. -Vísperas cantadas
eo Catedral.-Maitioes solemnes ea la iglesia de la Santa Familia.

contrae1ESTREÑIMIENTO
sus 'Consecuencias:
etc.

JABON DE VERBENA
CALENDULADO.

-1 Pues les aviso que me caso!
-lCoo quién, Luis?
-Coo Carmen.
Sara se ha puesto p álida como uo lirio.
Y otro .lirio,
blanca
. la cabeza
b
· t de la aociah
º'.'-• se ID&lt;:11';1ª so res~ Die a co~o. s1 ub1era rec1b1do uoa puoalada_ a tra1c1óo ....
~ºª, nube negra ha os~urec1do t:l sol, y el
¡ard10 ha tom~do uo tinte sombn o ....
-lY tu sueno, Sara ?
-No merece contarse. . ... .
._
Y _las tres personas se hao 9ued~d'? s1
leoc1osas, pre~cupad'.'-s con motivo d1stiot'?·
La 31buela a o ora. tiempos pasados, L~1s
soone a su por venir, y S'.1ra,_ coo los o¡os
clavad~s eo el fondo d_el ¡ar d10, rememora
uo s~eoo que se desho¡a. . . . . . .
_
. -_1 Ab~ela! Parece que estuviera el ¡ard10 ilumrnado por uo rayo de sol. ...
J. A. SANCHE Z GARCIA.

¿ QUl ES LO QUE NECESITAN
los DEBILITADOS, los FATIGADOS
aquellos qua tieaen dibiles los PULMONES y los BRONQUIOS?

Un ANTISÉPTICO y un RECONSTITUYENTE

~i•]!II8füTl~X1IfdiJ:1~;{ijj

qua en forma apropiada, reúne e l antiséptico y e l r econstituyen te m5.a
p od ero sos, la Creos ota y el Clorhi drofoslato de Cal.
Constituye el remedio soberano contra los CAT~RROS, l as BRONQUITIS
crónicas, la GRIPE, el RAQUITISMO y la ESCROFULA. Aumenta el
apetito 7 laa fuerzas, agot a las secreciones y p reviene la

&lt;....

..."~

'4(1ee,.

TUBERCULOSIS
-

Ge, couaanom-PAJ\lS, 1 "'

•º'ª'

1o&lt;1•• 1••

f•f"'

Quinta de Salud
''R• ta·t"
VIS a
Tlálpam, D. F.-•Teléfono 16.

EDUARDO UCEAGA.
Dr. A. Ruiz Erdozáin

J. Lavista.

�BlBL!PTECA

........--

UNIVER!IIA .~

ALFO.NSO

Re-v~s

FONDO RICARDO Ct)V~t(RUt31AS

• tos
,ten
frinnde..-,
S
deU
Ed
t
a , a
• F rl il
tlea emen

EL MUNDO ILUSTRADO

habilidad , sioo de facultades ¿ Por qué oo
se retira USted?
- Porque quie&lt;o, si puedo y Dios me da
"salú" y vida, dejarle uoa fortuoita, "ao·
que" oo sea más q ue uo pasar, a mis "aotepasao,,"-contestó el señor Curro " Cúchares''. coo toda la gravedad q ue el caso
requena.
o O o

De aquí que casi todos los oradores se
muestreo a última hora impacieotes por
acabar; soo como el mozo de cuerda que
está deseaodo soltar la carga tras de correr
con ella una larga distancia .
La mujer, en cambio, no se cansa tan
pronto y parece que nunca tiene gana de
acabar de hablar.
de!!t:o~=~t:!~/.:itt~:!~ot\ed~a.\:~i:r::~s~

MUCHO RUIDO
n o convence. Una. a firmación no
es más dig na d o f e p orque osté
i mpresa e n t ipos gra ndes y ocupe
una plana en ter a d el periódico.
M ncho ruido no con vence . R a zón, consüitenc ia y l a e n ton ación
n atu r'll d e l hombr o q ue cree lo
que dice, son el alma. de un a rgumento. S i l as p al abr a,; de lm
h om bre son d iscretas y r acion ales
y s u r eputación está l ibre de críticos, n os sen t i mos inclinados é.
c ree r le y á col ocar n uestr os int ereses en s u s m anos.
P e ro
n uestr2 sa l ud 03 una cosa demas iado precio&gt;'a par a q ue se c onfie
á l os charlatan es. L as per sonas
afligid ,s con u ua enfermedad
ambicionan s u p ronto alivio y
c uración ; y a&lt;Jegurarles q u e so l es
p ued e ayndar sabiendo q ue es
i mposible , n o es jus to. IIay q u e
h acer se cargo d el h ech o d e q u e la.

Para torear en una becerrada benéfica, aparato vocal.
uo aficionado, amigo del " T ato," le pidió
Para hablar, es p reciso que el aire pase
a éste, prestado, un traje de luces. E l [a. por las cuerdas vocales con una consideramuso torero lo lle\'Ó a su guardarropa y le ble presión E l hombre, cuyas medidas to·
dijo:
das son por lo general mayores que las de
- Aquí está todo lo que tengo Escoja \a mujer, tieoe tambiéo una laoringe más
usted el \'estido q ue más le guste
grande.
El hombre empezó a ver trajes, los vió S i enviase a través de ella la misma can·
Curadas con el Compuesto Vege• todos,
y, con cierta cortedad, acabó por tidad de aire que emite una mujer en la
tal de Lydia E. Pinkbam.
decir:
·
COO\ ersación ordioaria , el resultado sería
llueva. Orleans, E . U . d e A..-"Al llr- - Todos son muy ricos y muy booitos; casi imperceptible.
gar á mi edad c rit ica, fui presa d e la e,. pero .... ¿ no tiene usted alguno que no Para q ue se le oiga bien, necesita el hom·
:"
bilida d Y d el m areo, tenga rota la chaquetilla por el lado de· bre emitir cuatro veces más el aire que la
mujer, y si quiere hablar tan alto como és·
_
estando h in chada. recho ?
·
• .A.manecia. muy can•
A lo cual contestó el "Tato," con la ma- ta, oecesita esforzarse más todavía
· sada
cer nada
sin. pEoder
scribi
h a..á yor naturalidad:
Pocas personas tienen idea de \a ~nergía
la Sra. Pihkham y
-No, no tengo ninguno: eso es de "es que perdemos al hablar.
tomé s u Compuesto trecharme" con los toros y de entra r por E l doctor Marage asegura que, para las
V e ge ta. l, con ven- derecho a la hora de la verdad. Pídaselo personas que su fre o de exceso de traba jo,
ciéndome q ue va1e usted a mi suegro, que ese tiene siempre mucho mejor que un cambio de clima es
lo q ue pesa en oro. los trajes " nuevos" .... por "viejos" que uo cambio de idioma.
- Ahora. m e sien to seao.
Ir a algúo país cuyo lenguaje no se en·
muy bie :i." - SRA,
Sabido es que el suegro del "Tato" era tienda, y doude solamente se emplee la bo·
_,~......
DE G AST ÓN BLON• "Cúchares," y que a éste jamás le rozó el ca para comer , es el mejor remedio para
1 ~ _ ,
DEAU, 1812 'l'&lt;lr sich- cuerno de un toro. S iempre que iba a to· devolver la energía al que padece de de·
ore St., New Orleans, La., E . :J. de A.. rear, le decla a su mujer :
bilidad cerebral o de otros padecimientos
Racine, E.U. de.A..- "Tom é su Com--,Las chuletas, á las siete.
aoálogos.
PACO EL MALAGUE:S:0
P\Jesto V egetal duran te el Cambio d e
Vida cuando hacia a rduos trabajos,
Huelga de leprosos
fortaleciéndom e y conservando buena
la diges tión. Hará 7 años que pasé Por qué hablan tanto las mujeres En el Japón ha habido últimameote una
dicho periodo critico, ¡mes cuen t o 55 y
huelga extraordinaria , porque los huelguis·
estoy f uerte y sana."-SRA, CATARINA
tas eran leprosos.
KUBIK. R. No. 2, PO. Box 61, Racine,
LO QUE DICE L A CIENCIA
En Kameyano hay un hospital de lepro·
W is., E. U. de A.
sos bajo la d irección de unos padres fran·
Ningún otr o remedio para las muNadie podría esperar que el ser las mu· ciscanos franceses, los cuales, consideran·
jeres ha recibido una sanción tan ext.ensa y completa.; n i tampoco h !l. y jeres más charlatanas que los hombres, tu· do c~n razón que el pad~cimiento que
aque¡a a los asilados no les impedia hacer
remedio conocido con tantas cu ras viese una explicación científica.
Sin embargo, el doctor Marage, el gran algu~os _trabajillo~ de poc~ importa ncia,
r ealizada s á s u favor como el Com
puest o Vegetal de Lydia. E . Pinkh am. especialista de la voz, acaba de demostrar les d istribuyó van as ocupaciones señalán·
Por SO años ba c:•.rado los padeci q ue si los homb res no hablao taoto como doles una remuoeración muy pequeña, pe·
mien tos de la. m uj er, tales com o : i n fla las mujeres, se debe sólo a que les es cien· r? no !auto como a primera vista pa rece,
mación; ulceración, tumores fibrosos tificamente imposible.
s1 se tiene eo cuenta la pequeñez de los
periodos irregular.es y penosos y pos~ ua odo un orador hace esfuerzos para jornales e1;1 el Japón.
tración nervioso. Es sin Tival para la de¡arse oir de su auditorio, el ejercicio que La cantid:d no pasaba de unas cinco
suponen el paso del aire por su laringe y pesetas al ano y los leprosos de(;lara ron
«iad critica de la mujer.
La. Sra. Pinkbam de Lynn1~Iass, la serie de gestos que acompañan a su ora- que era poco.
E .U. de A. invita á, toda. moJer e.n.• toria, es tao graode como el que se hace Los padres franc iscanos se negaron a
aumentar 13: cifra y estalló la huelga con
fenna. á. que l e p id a un coPfe;u transportando un baúl mundo.
~r escr ito. Este eff grati8 JBl eDl• Para una mujer, decir el mismo número tan mal cariz que huto que recurrir a la
de pa labras eo alta voz oo supone más íuerza pública, ante 1~ cual se r indieron
\'re provechos o .
gesto de energía que lle\'ar un ligero saco los alborotados huelguistas a las cuarenta
- - - - - - de mano.
y ocho horas.

FLOREINE
CREMA DE BELLEZA

El c ontacto d e la CREMA FLOREINA, untuo so s in s er
graso, procura al cutis una s ensaci ón a gra.dable de fre s cura
de flexibilidad, d e bie_n_e star y l e r ecu b r e d e una capa d el gad~
Y protectora que fac1hta su funci ón s in trabarla y a u men t a
su t erciopelo y su diafan idad.
'

CREMA FLOREINE,
POLVO FLOREINE.
JABON FLOREINE

Registrado como a rt iculo de segunda clase er 3 de Noviembre d e 1894.-

Año XX .- Tomo l.

..

1mpreso en pa pel d e las Fáb ricas de S a n Ffa fael•

México, Abril 6 de 1913.

Número 14.

..
,.

P REPARACION de W AMPOLE
no se ofreció al llúblic o en genc1·al b ast a q ue se p robó d ebida.m ente en un gran número d e
casos d e ¡,q LLellas m i s m as enferm ed ades llara l as que se recomienda sin vaci lació n . En c uanto é.
s u s compon entes, ni si q uier a se
h a n mantenido en secr et o. K;
tan sab rosa como l a m iel y con tie n e una sol ución d e un extracto
que se obtien e d e Hígados Puros
d e Bacala '), combina.dos con Ili p ofo, Hto~, ) falta y Cerezo S ilvestr e.
E s um\ m ezcl a m edicinal d e la
m ayor eficaci a p a r a l as I mpur ezas d e l a S a n gre , y A fecc iones
d e la Gar gan t a y Pulmones. El
Dr. L u is E. R u iz, Profesor do
Hig ien e e n la. E scu el a. Nacion al
d e M ed ic ina de M éxic o, dice :
" L a Prep a r ación d e W a mpol e
reconocida ya en todo el mundo
y a ceptada por t o dos l o3 méd icos
ilustr a d oJ, es á no d udarlo un
p o d e roso r ecurso p ar a com batir
muchos estad os patol (1gicos así com o p ara p revenirlos ." E :J L'l fruto
d e la c ien c ia m o d e rna. y no pue d e
d a r u_n r esu ~tado inefica z . No h ay
engano posible. En 11\s Boticas.
BOCA D ELICIOSA. FRAGANCIA
e n el A LIENTO e - lae

VIOLETAS RUSAS
Perfuman los
labios y dan 1i la
boca sabor de am·
brosía, apasionan
y hace n divino el
beso de los amantes.
La 88'1)()8&amp; a ue

-o

S•

US&amp; las Putlllu
Ylolot u do Ru1i1, do

Quontln, ,roza de la
Ít
ternura de su m&amp;•
&amp;-"
rldo. lndlspeosable para los
aue aman l as exaulslteces. Cajita
artística de &amp;\ u
minio, 50 cvs. Por correo, certificada 60
&lt;;_vs.- En :'tléxlco :Johannun. Ftll% d.: Cia. '.1.11•

.san })'aneúco, SG.-J.

Labadú Suu. d.: Co Prore,a 5. -J. Uthttin, Stu:r• , -'&lt;&gt;. Bolloor ts.'

COGNAC

•

l
!\

Sr. General Por f ir io D íc&amp;z, H é roe de la gloriosa jornada del "2 de Abril," que acaba de con-

De A, GIBABD, Bue d' Al131\a 48, París

m e morars e por primera ve;i: como fi4'st.- nacio na l.

UNICOS A.GENTES para /a Rcpáb/ica Muicana

Emilio ú'KANUEL e&amp; Co. Avenida 16 de Septiembre, 65.- ~XICO

N i ng uno ta n d e l ici oso como éste .

�DIRECTORIO

EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA.

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16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

HAR
Es tan conocida para los asiduos de A. France, como
lo fué para los filósofos libertinos del tiempo de Constantino. Sólo que éstos no la oyeron cantar, como nosotros la otra noche, meiodías cálidas de Massenet. Les
bastó, para enloquecer e interrumpir sus eternas disputas, verla en los gestos de la mímica, en las palpitaciones de la danza, o bien tocando aires fáciles en la doble
flauta. Les bastó, para olvidar su sabiduría y presentarse en los jardinas de la cortesana coronados de violetas,
admirarla en la simulación de las pasiones, tan soberanamente expresadas por los poetas griegos con la magia
de los símbolos, representando en los teatros de Alejandría, las voluptuosidades prodigiosas que la fábula atribuye a Venus, a Leda, a Pasifae. Les bastó contemplarla en la colina funeraria, aplacando la sombra irritada
de Aquiles con el sacrificio de Polyxene, cuyo dolor
tranquilo ponía un sello trágico en las líneas egipcias
de su semblante, para que, copiando a Melantho, esos
sabios repitieran: oh Thais, necesitomos de tus auxilios
hasta para demostrar las propiedades de un triángulo.
Júzguese si Massenet, que no fué géometra, amaría a
Thais y si le estaría agradecido. El solo recuerdo de la
radiosa cortesana ( meretrix regina), Je permitió escribir
un bello poema musical. Por lo demás, sin negar la afirmación de Melantho, a primera vista puede creerse que
hay más simpatías entre Apolo c itareda y el arte de
amar, que entre una sonrisa y una ecuación algebraica.
Bien es verdad que Thais era también bailarina y aplicaba los principios de la Geometríd. a los movimientos
de la danza. Y es probable que el griego se acordara
de esta circunstancia cuando confesaba tan paladinamente la influencia de Thais en la definición de un problema científico. Pero yo no tengo autoridad para opinar sobre nada y abandono la exegesis del pensamiento
de Melantho a la penetración de los matemáticos. Prefiero irme con Pafnucio a la casa de la pecadora y antes de entrar en la "Gruta de las Ninfas," suspendo una
guirnalda de flores en el umbral, con la venia del escéptico Niceas y del propio anacoreta sañudó.
o o o
Fué en los días heroicos del cristianismo, cuando el
desierto se poblaba de capillas y monasterios y a lo largo de las riberas del Nilo se levantaban las cabañas habitadas por los solitarios. Todavía demoraba en la tierra la gentilidad moribunda, y no era raro que algunos
ascetas, más perseguidos que otros por las visiones malignas que dieron precio a la fervorosa piedad de Antonio y Serapión, se encontraran por la mañana, cuando
se dirigían a sus iglesias, huellas de centauros y de egipanes sobre los caminos que frecuentaban, ramas quebradas por las ninfas que corrían a ocultarse entre los
bosques, temerosas de los monstruos equinos, y otras señales semejantes que servían admirablemente para que
se' afirmara en el corazón de los cenobitas el sentimiento de glorificar al nuevo Dios, por medio de una v ida
ejemplar, consagrada al ayuno y a la penitencia.
Entre otros venerables varones, se distinguía Pafnucio, asi llamado en las Vidas latinas, o Serapión el Sidonita, que es el nombre que lleva en los manuscritos
g riegos. Con los altos ejemplos del gran Antonio y del
piadoso Efréo, del sencillo Palemón y de Macrino, rico
e n virtud, Pafnucio había fortalecido su fe y robustecido su piedad. No teoia la Tebaida e ntera un solitario

que llevase un cilicio de cerda más áspera, que resistiera más días sin alimentarse y que se flagelase más duramente. Bajo el tosco sayal ocultaba un jardin de sufrimientos y mortiticaciooes, y en frente de su celda, con
el claro de luna, solían verse siete chacales, inmóviles y
silenciosos. Se cree-agrega France-que eran siete demonios que él retenía en el dintel, por la virtud de su
santidad. Como se ve, Pafnucio era un digno sucesor
de Antonio, y se esperaba que cuando el Señor lo llamase a sí, vendría un león del desierto a cavarle, con
sus garras, la sepultura de los elegidos.
Cuando el fraile, antes de vestir el hábito, vivía la vida del siglo y su corazón ardía en la caldera de las falsas delicias, como él mismo afirmaba, conoció a Thais
en un teatro de Alejandría. Deslumbrado como los demás. por su belleza, que los poetas declaraban de esencia divina porque les mostraba la perfección de la forma, estuvo a punto de delinquir. Alguna noche de claro
azul, lo vieron las estrellas rondar el barrio de Racotis.
con la intención de entrar a la casa de la cortesana.
Quizás se tropezó a la sombra de los terebintos, con el
poeta Calícrato y con el hermoso Aristóbulo, que salían
borrachos de allí, repitiendo algunas elegías paganas en
cuyos versos celebraban la hermosura y el arte de la
cómica. Pafnucio tenía entonces quince años y poco dinero, circunstancia esta última que aumentaba la timidez natural de su edad. Pasó, · pues, de largo sobre la
tentación. Mas ahora, en la soledad de la celda, sintiéndose purificado por las aguas lustrales de la penitencia,
veía con horror ese recuerdo juvenil y le obsediaba la
imagen de Thais. La volvía a contemplar como la viera
en la noche de Alejandría, "tendida en un lecho transparente como una agua marina, c,,n la cabeza ligeramente levantada, los ojos húmedos y plenos de luz, las
narices palpitantes, la boca entreabierta, . los senos en
flor y los brazcs, frescos como dos arroyos." y un hondo
sentimiento de piedad lo poseyó, considerando que esa
obra maestra del Seíior continuaba mancillándose con
,odos los vicbs, inutilizando así el fruto de la sangre divina que corrió en el Calvario para la redención de los
pecadores.
Resolvió, en consecuencia, el heroico Pafnucio, abandonar su desierto y marchar a Alejandría, cou el santo
intento de detener a Thais en los caminos donde esta
pobre oveja perdida, iba dejando las más blancas galas
de su vellón. Parecía tocado por una fuerza invisible y
habían desaparecido las visiones inquietas que cruzaban
por sus meditaciones, llenándole el corazón de turbación y de duda. Sin entrar a t1ioguna iglesia de Alejandría , parque sabía que estaban profanadas por los
arrianos desde el destierro del patriarca Ataoasio, se
dirigió a la casa de su antiguo amigo Niceas, actual
amante de Thais, y le solicitó una túnica perfumada y
unas sandalias doradas, para no asustar a la cortesana
con el rudo sayal del cenobio.
"Teme ofender -a Venus-le dijo Niceas sutilmente,
cuando supo los motivos qne le llevaban a Alejandríasu venganza es terrible." Pafnucio no le oyó lleno como estaba del espíritu del Seíior, con el corazón henchido de uoa infinita piedad, hacia la bella culpable cuya vida se proponía rescatar ayudado por la divina gracia. Y alejándose del irónico amigo, se perdió en el mismo barrio de Racotis, donde diez años antes, las rosas
de Alejandría parecían más perfumadas. con el nombre
de Thais, Thais, que arrojaban sus temblorosos labios
de adolescente a los soplos de la noche Solo que aho ra,
fuerte ya contra los deleites y el atractivo del amor, se
encaminó sin miedo a la Gruta de las N iofas, en donde
Thais seguía hundiéndose dulcemente en las blanduras
de la voluptuosidad.
La iconografía de la época, no nos ha dejado los rasgos del monje, cuyo nombre, saliendo de los desiertos
de la Tebaida, se extendía como uo aroma de santidad
en el aire dorado de Alejandría. Así, yo imagino al cenobita algo semejante a mi Chucho Urueta. Un Urueta
erguido y barbudo, de color de ladrillo, los ojos brillantes por ti centelleo de las arenas líbicas, seco y nudoso
como un sarmiento y con nidos de páj~.ros en los cabe·
llos. Y considero el asombro de Thais cuando lo vió y
oyó su voz. definiendo con significaciones misteriosas la
expresión de un amor que la cortesana, eo su gentil ignorancia de las cosas místicas, creía de la tierra. Acostumbrada al meloso bordoneo y a las ironías sutiles del
perfumado Niceas, a los reclamos de los poetas que la
enamoraban con rimas artificiosas, a las conversaciones
de los filósofo$ que hablaban del amor como sofistas,
Thais h¡,_ de haber sentido el deseo irrefrenable y casi
doloroso, de ec:harse en los brazos del anacoreta, de colgarse a los cordones de su sayal y cr:izar con ese pastor
de elefantes, los duros caminos del desierto, dócilmente,
como una gacela de la Tebaida. Por eso se presentó con
él eo el festín de Cota y lo sentó a su lado orgnllosamente, provocando las envidias de sus compañeras y las
burlas, también envidiosas, de sus amigos, bajo la mirada tolerante de Niceas. Todos creían que su hermosura
omnipotente. había hecho salir del fondo del desierto, como una fiera de su espelunca, la bronca figura de Pafuucio. Y obediente y pasiva dejó que el monje destruyera
las telas preciosas. los mantos de púrpura. los estrigilos,
las tbeorbas y las liras, todo lo que recordaba su vida
de disipación y de pecado. Apenas se atrevió a abogar
melancólicamente por la conservación de un Eros de
marfil, regalo de Niceas. Era inútil. Nada fué per donado, y Pafnucio pudo ver, alrededor de la cabeza purificada de Thais, que se encendían los lirios de la mañana eterna y las rosas de la Jerusalem celestial,
Pero la profecía de Niceas tenía que cumplirse, porque Venus no permite que se dude de su poder. En

Tiene las ventanillas disimulac:'as.
ocultas a la vista, acaso por verdadera disposición de su anatomía,
acaso por efecto de luz. Y así, me
parece un órgano extraño e incomprensible. Apenas cabe en mí el
pensar que con aquella excrecencia
se puede oler; ni nunca llegué a imaginar que un órgano pudiera adquirir en ningún ser un aspecto tan intensamente grotesco, hasta conver
tirse en extra-natural.
En esta nariz extravagante encuentro un estímulo para emprender la
marcha curiosa a través de esta
compacta muchedumbre, cuyo olor
desagradable y complejo marea, cu-

vano el estilita, alojado en una columna, luchaba por
matar el recuerdo de Thais. En vano su perpetua qracióo subía al cielo, enredada en la lluvia que mojaba
sus huesos o'en los horribles fuegos de sol que aridecían sus labios. Seguía bajo el sortilegio de aquellas horas alejandrinas, iluminadas por la sonrisa y los ojos de
violeta de la pecadora. Por esto, cuando · esa sonrisa y
esos ojos se velaron con la sombra de la muerte, Pafnucio conoció que la vida lo maldecía y que Dios despreciaba su santidad. Y como no e ra humiidé, murió
atrozmente, como un réprobo, con todas las sierpes del
orgullo clavadas en el corazón.

o o o
Sacado de una novela de carácter psicológico, el libreto de Galle! resulta carente de interés y de fuerza
dramática. Hay que noner la música de Massenet sobre
el loto, el papiro y el eoforbio, que son como los manuscritos palimpsestos en los cuales estableció el maest ro France la verdadera historia de la cortesana, Así,
cuando el Athanael del libreto; dice la invocación:
"Voilá done la terrible cité .... " o cuando, después del
diálogo: "Nous nous sommes aimés une longue semaine .. .. " sigue el largo dúo en que Athaoael se esfuerza en convertir a Thais; cuando ésta pide gracia
para la estatuilla de Eros: "L'amour est une vertu rare . . .. " con un seotiniento de casta melancolía y de
fina gracia, nosotros únicamente hemos visto al Pafnucio descrito por la sabia pluma del maestro, a la Thais
que se complació eo cincelar en el más puro mármol
de su estilo. Vamos de la Tebaida a Alejandría, entre
los hermosos paisajes del Nilo; sentimos la tristeza del
helenismo que concluye al lado de las costumbres severas de los primeros cristianos y una emoción honda y
sincera nos acompaña, recordando las últimas frases de
Thais moribunda, cortadas por las blasfemias del infortunado Pafnucio y expresivante cantadas por Masseoet
o o o

..

Thais es dos veces ilustre por el símbolo que encierra

y por el talento de France que embalsamó su figura con
los perfumes de un arte supremo. Es verdad que el escritor francés, con su profunda penetración humana,
suprimió un santo de las antiguas hagiografías (muchos
siglos después de la muerte de Thais, los á rabes indicaban a los viajeros el 1ugar donde dormían el sueíio eterno, la Cortesana y Pafnucio, muertos en olor de santidad). Ea cambio, rinde parias al soberano imperio del
amor, reconstruyendo la verdadera · vida de Pafun :io,
en cuyo corazón puso las debilidades y !a$ pasiones que
hacen excelsa a la virt(ld. El infeliz anacoreta, por su
parte, no sabía lo que los padres de la iglesia han llegado a descubrir pósteriormente: que la piedad es a veces, el primer paso hacia la concupiscencia ..... .
Conque lectores, no seis piadosos. Es peligroso. Seguid también el consejo de Niestzche; haceos duros.
Acordaos del pobre Pafnucio.

yos inexplicables vaivenes son como
un enigma de movilidad. ¿ Qué descubren en las formas de su nariz estas personas congregadas en una plaza pública con el objeto de impedir
que los demás oigan la retreta y contemplar los fuegos de artificio?
Dejándome llevar por el flujo de
la multitud me pongo a observar las
narices de la gente con curiosa atención. Procuro desligarme por completo de la visión de todo lo demás;
desasirme de toda influencia ajena
a la nariz misma, no mirar a los ojos,
que son los órganos más hábiles para influir sobre nuestros nervios y
torcer la justicia de nuestros conceptos; concentrar únicamente toda la

RAFAEL LO PEZ.

l\JARICES
Hoy, día de fiesta pública, todo el mundo está en la
calle. Por las avenidas corren le!ltos ríos de gentes, En
los bulevares el tráfico se aumenta hasta hacerse difícil,
y ya en la plaza "Bolívar es imposible dar uo paso sin
mue?º esfuerzo. La gente medio sofocada se empuja,
se pisotea, resopla, como una manada de bestias sedienta, cabe el abrevadero.
Me repugnan estas aglomeraciones indignas y siento
el malestar de la muchedumbre, prisionero por azar entre sus mallas móviles y constricroras. Resígnome a dejarme llevar por la marea humana, que comienza a jugar conmigo como las ondas del océano con un leño
náutrago. Me lleva el flujo de un lado para otro, con
veleidad de mujer histérica.
De repente, me obligan a hacer una estación. La gente no av_anza oi retrocede: quién sabe qué espectáculo
presencian los que están delanteros, por.que mis vecinos estiran el pescuezo y se alzan sobre las ~ untas de
los pies con la avidez ardiente de ver algo curioso. A
mi lado una señora corpu lenta, de sotobarba fornida,
sigue con una pueril atención, regocijada, el vuelo de
los cohetes, y sonríe y resplandece de gozo en esta inocente contemplación.
Creo que no se le impo~ta u~ bledo que la magullen
y atropellen las personas 10qu1etas que se agitan ,. su
lado con el ansia de ver. En el oleaje de la muchedumbre ella está casi inmóvil, cual una gruesa mancha de
aceite sobre las olas turbulentas de un lago. Salta un
cohete y allí están persiguiéndolo sus ojos. El cohete va
elevándose, en curva graciosa, como lenta falárica de
ero, que deja en su curso una estela de fuego, una cauda de chispas.
Silenciosamente, porque la batahola y el tumulto impiden oír la detonación, se deshace eo lágrimas grue~as
y policromas. La señora tiene en este instante un aspecto de perfecta satisfacción. Y es entonces cuando
vengo a parar la atención en su nariz, ¡:.or la cual corre un lago y violento temblor de placer. Es su nariz
co~o u1:1 grueso tubérculo irregular; y más que órgano
ord1o;i-r,10, parece una verruga enorme, una fungosidad
patolog1ca en su carota sana.

atención de mi espíritu en el espectáculo nuevo y sorprendente de una colección de narices. Nuevo y sorprendente
resulta el espectáculo hasta un punto
que jamás h!!biera pod ido imaginarme.
Es pasmo lo que siento ante la inesperada e infinita variedad de formas, que
puede adquirir un órgano en la especie
humana. Aparatos enormes, corvos como armas, eri1.ados de vellos que asoman un bosquecillo rudo por las ventanillas amenazadoras, en donde diríamos que se cautela una celada. Narices
tenues, sutiles como lámioas,que parecen rehuir el comercio con el aire, adel gazándose en una desdeíiosa repugnancia de todo olor. Narices gordas, afables, benévolas, que parecen sonreir con indulgencia dulce a toda emanación del
ambiente. Narices nerviosas cuyas alas se crispan denunciando emociones agudas:
narices delicadas, ágiles, móviles, sensitivas, que tiemblan como pétalos de flor es·
tremecidos por el tenue hálito de los pulmones laboriosos.
Gruesas narices aplastadas de negritos, que parecen sufrir bajo la constante presión de un invisible puñetazo.
Narices romas y redondas como papas de ca roe. Largas narices, tristes, que testifican propensión al sentimentalismo gemebundo.
Naricillas llenas de gracia, cuyo provocador arremango delata la coquetería de
una señorita risueña, que pensando en su novio sonríe a todos los hombres.
Dóricas narices de matronas incorruptibles: narices dignas, taciturnas y circunspectas que parecen predicar moral con sus apariencias solemnes.
Unas se encorvan con brusquedad injuriosa, despreciativas y ávidas. Otras ondulan blandamente como una onda rizada por la brisa dulce.
Estas, rectilíneas, parece que están augurándonos un ceíio adusto; aquéllas, con
las alas ampliamente escotadas tienen un talento belicoso, un aspecto de cólera
y de crimen.
La gente no imagina siquiera que la nariz puede revelar sus pasiones. Todos
llevan la nariz con una naturalidad simple, enseñá ndosela a todo el mundo como
una presea: y oo se acuerdan casi nunca de que poseen una nariz que debían
vigilar cuidadosamente, cuyas congestiones son i nfieles, cuyos temblores p regonan
denuncias, cuya exhibición resulta, en ocasiones, insolente. No es, para los más, un
ó rgano vergonzoso, porque no tiene funciones ni relaciones sexuales. Y sin embargo, caben en ellas más vergüenzas que en los demás ó rganos.
¡Las gentes, qué van a pensar en sus narices! Miran complacidas la fuga luminosa de los cohetes, se molestan unas a otras con impertinencia maligna y sudan
con admirable buen humor.
De súbito me quedo parado, absorto y perplejo, como delante de uo prodigio.
Tengo enfrente una nariz suntuosa, de proporciones descomunales, una naríz
luenga y grave, digna del soneto de Quevedo, una nariz insólita. Dába ome ganas
de preguntarle al propietario, a manera de excusa, mientras por medio del tacto me convencía, como en el cuento de Poe :- "¿Son naturales?" Con admiración
curiosa las escudriñaba, admirando sus montículos, midiendo las curvas. calculando dimensiones estupendas.
Pero mi atención resultó imprudente de sobra. Un coro de r isas me sustrajo a
la noble contemplación. La gente que nos rodeaba advirtió mi curiosidad y la suponía premeditada burla.
El narigudo, q ue había dado eo la cuenta de la fisga, me miraba colérico, refunfuñando feroces palabras, y no en sus ojos advertí la ira, sino en su nariz; su
nariz temblaba como la hoja de una espada amenazante, enrojecía, se erizaba, se
erguía, hc~til y procaz. Escapé d iscretamente, prodigando codazos.
JESUS SEMPRUN.

•
Escenas de los juegos de prác tica, el domingo pasado en la escuela Industrial.El "team" de baseball de la escuela Industrial de Huérfanos con su nuc•
vo uniforme.

E l domingo próximo pasado estrenó uniformes ,Y jugó sus primeros juegos de
práctica el team de baseball de la Escuela Industrial de Huérfanos.
Con e~te motivo se organ izó una sencilla fiesta deportiva en el interior del edificio que ocupa la escuela en la plazuela de Santiago. Los jóvenes alumnos, portando sus uniformes, jugaron algunos juegos en los que demostraron una habilidad
impropia de una agrupación que está en vías de organizar:e.. Por lo que hicieron
los nuevos jugadores, se desprende que con un poco de practica el team de la escuela Industrial será uno de los mejore~ de ~u fuerza.
Publicamos en esta página algunas fotografías de los jugadores con sus nuevos
uniformes.

�A mi amigo Carlos Toro

Para "El Mundo Ilustrado."

-Bueno; pues ahora quédese con Dios, que yo voy a
ver dónde anda el ganado.
-Que te vaya bien, Pascualillo.
o o o
Aquel campesino mocetón, robusto, lleno de vida,
echó a andar por la campiña con tal pena en el corazón, que creía no llegar a donde estala su ganado.
T riste y encorajinado tiraba mentalmente todos los hilos
para salvar el honor de su amigo Isidro y la honra de
su prima Teodora.
Hasta entonces la vida había sido para él un sueño
dorado; algo (\Ue le pertenecía por derecho divino y
que nunca! .... así, nunca! se opondría la desgracia en
·e ) sendero que andaba día a día.
Envuelto por las sombras del dolor, buscó en el más
allá la salvación de su linaje; pero entre más pensaba más se le ofuscaba su espíritu paciente, pero indomable.
Cansado de luchar con sus negros pensamientos, a
voz en cuello echó al aire esas canciones qui, son la
expresión del dolor, que a veces calman las penas más
hondas del corazón.
El viento de la pradera arrastró con las quejas de
aquel que sufría profundamente, yendo sus lamentos a
retachar en los delicados tímpanos de Isidro que ya
andaba en busca de su amigo Pascualillo.
Is:dro, ansioso de charlar con su buen a migo, echó
el silbato al aire, el cual fué contestado inmediatamente por Pascualillo y ambos corrieron a reunirse.
Después de andar un poco por los vericuetos de la
serranía se encontraron, y con más cariño que él que lo
inventó, se abrazaron fuertemente, notando Isidro tal
tristeza en Pascualillo, que presumió que a lgo muy grave le pasaba a su buen amigo, y preocupado por aquello le habló de esta manera:
-/Qué tienes, Pascualillo?
- Nada, hombre.
-,Cómo nada? Yo noto en tí algo que te hace sufrir;
vamos, dime, , qué te pasa?
- iQué he de tener, Isidro, una poca de flojera y muchos deseos de platicar contigo!
-/De veras?
-Como lo oyes.
-Bueno, pues echemos una cana al aire.
- Dime, Isidro, ¿cómo te ha tratado la Teodora?
- Pues .. , . ,.
- , Pues qué, hombre?
- Bien, bien; uomás. que \ioy noté en ella algo que la
hace sufrir,
-Quizá le habrán contado algún chisme de tí.
-Tal vez, pero más bien creo que uo se trata de
cuento, sino de una pena venida a ella, uo sé por qué
motivo.
-Vamos, Isidro, 1cómo has notado tan semejante cosilla?
-Pues mira, siempre que voy con ella me dice que
me quiere, me habla más que una cotorra, me mira derecho y muy macizo, una que otra vez juega con las
barbas de mi jorongo y de cuando en cuando se divierte con los botones de mi chaqueta, y a l despedirnos, me
dice con tal gracia, con tal monada, que no me vaya a
emborrachar y que vuelva pronto á verla.
-IY hoy no hubo nada de eso?
-Nada .... absolutamente nada; las palabras se las
estuve sacando a fuerza, me miraba de una manera extraña y siempre que buscaba su cara, bajaba los ojos,
teniendo la pobre cierto temblorcillo, que la pura verdad vengo hecho una miseria y harto confundido.
-Tú no lo quieres creer, pero a mí me parece que
algo malo le han contado de tí.
- No, Pa~cualillo, yo al verla tan triste, la supliqué
me dijera si algo le habían contado de mí; que por qué
estaba tan triste, que si ya uo me quería, en fin, tanto
le pregunté, que me dijo que no tenía nada y que me
quería más que antes y que era mía y muy mía.
-Entonces, tú estás equivocado.
Pueda ser; pero . ... hoy encontré triste a mi Teodora y. . . . también a tí.
-Vamos, Isidro, no cargues e l juicio, entiende que
hay días muy tristes y su tristeza nos contagia.
-Tal vez .... pero yo no puedo convenir en lo que
hoy he notado en ustedes; yo quisiera adivinarlo y despachar muy lejos esta duda que se aferra a mi mente
como uu lobo hambriento; además, me parece extraño
que mi Teodora esté triste en vísperas de casarnos.
-No cargues la pena, no pasa nada; ya verás que
esto no llega a arroba-pueda ser.-Ya verás como pronto nos pasa esta tristeza; además,
la Teodora te quiere y tú la~ puedes en esta ranche-

-Señor Pedro, señor Pedro.
- ,Qué, hombre?
- Pues .... vaya amacizando las mandíbulas y preparando el estómago, porque muy pronto tendremos
boda.
- Vamos, Pascualillo, vamos; /quién es ese que intenta aumentar la prole del villorrio?
·
- / Cómo quién?
- Si, hombre, sí; di pronto, que ya sabes cuánto placer me causa que nuestros mozos hagan formales a
nuestras hembras
- Pues Isidro el del Bajío.
- 1Y con quién se casa el muchachón?
- Con la Teodora.
- /La hija de la señora Gertrudis?
-Con la misma.
-Muy buena me parece la pareja•
- Ya lo creo.
- Sin embargo ... . . .
- /Sin embargo qué ?
- Pues se dice que el amo Buenaventura le hace el
oso a la Teodora.
- IY eso qué?
- Pues .... na da menos que el amo se opondrá a ese
matrimonio.
-Qué se va a oponer, y menos cuando se dice que
tiene novia pedida en e l poblado.
- Ya ves, no!; pero .... estos patroncitos no son de
los que se andan por las ramas; pues en cuanto les
cuadra una mujer, ni ....
- - ,Ni qué, señor Pedro?
-N i les importa la honra de nuestras hembras ni les
preocupa los compromisos que tienen allá con los suyos.
- i Usted cómo lo sabe?
- Anda, hombre, qué burro eres, qué uo ves que a
mí se me ha acabado el pulmón en puro cargar la pena.
- l Luego usted ya ha vi,to que los amos se opongan
al matrimonio de los nuestros?
_._y muchas veces.
- Pues lo que es por hoy me parece que el amo no
amarra.
- Pero .... /por qué ?
-Porque Isidro es muy hombre y la Teodora muy
honradota.
- Ya lo ves, no!; pero a l señorito de seguro no le
faltarán mañas para hacer su gústo y menos pretextos
para despachar a Isidro a la sepultura.
-Ni lo mande Dios, señor Pedro, porque yo soy el
menos y de verdad que d amo moriría en mis manos.
-Calla, Pascualillo, calla, que las paredes hablan y
el amo fácilmente te puede despachar al otro mundo.
- Qué desventurados somos los pobres, señor Pedro;
trabajamos de sol a sol como bestias de carga, comemos
dos veces al día un poco de " esquite," dormimos a retazos, y tanto nuestras mujeres co¡no nosotros pertenecemos a esa gente sin conciencia.
- Qué quieres, así es la vida.
- - !\1uy cierto, señor Pedro; pero .... yo siempre estoy en las mías.
-,Cómo en las tuyas?
-Sí. ... lo que es por esta vez el amo uo hace su
agosto en el matrimonio de Isidro; pues juro a Dios y a
toda la corte celestial medirle mi espada al amo en su
santo •lomo. Además, tenga usted por seguro que Isidro
no es de los que tragan el santo a fuerza; no, lo que es
Isidro las puede y si no, pregunte a todo el mundo y
verá qué condición se carga el muchachóu.
-Sí, hombre; ya sé que es muy valiente.
--Pues tau valiente es, que donde raya nadie brinca.
--Dios no lo permita; pero .... en ochenta años que
tengo de vida he visto mucho. y no obstante que en mis
mocedades fuí el "pantera" de estas comarcas, un amo
que ya murió, manchó mi honor.
--1De veras, señor Pedro?
--Como lo oyes.
--i Y usted no se vengó?
- Iba a hacerlo cuando por orden del patrón me llevaron a la cárcel del poblado.
- IY por qué?
-Pues .... dizque porque me rob•ba las borregas
de la hacienda del señorito.
- 1Y cuánto tiempo duró encarcelado, señor Pedro?
- iSeis años, Pascualillo, seis años!
_ y cuando volvió todavía encontró a ..... .
ría.
-No, hombre, ya había muerto la pobrecita de pura
-Pero muchas veces las patrañas pierden al hombre
pena.
de resolución,
-!Ah, señor Pedro, cuánto me puede eso!
-Dices bien, pero cuenta conmigo y vive seguro de
- Calla, Pascualillo, calla, que cuando me acuerdo mi amistad.
me dan ganas de no sé qué,
-Bueno, caminemos hacia donde está el ganado y

conduzcámoslo al abrevadero; pues .:¡uiero que esta tarde me acompañes al poblado, para que entre mi madre,
tú y yo escojamos las donas que le he de dar a m i Teodora.
-Andemos.
- Pascualillo, ya que de donas tratarnos, dime, ,cómo
crees que se vea mejor mi Teodora, vestida de blanco
o de color ?
-Pues a mi me gustaría verla vestida de color.
-Mi madre cuadra contigo, pero quisiera vestirla de
blanco.
-Se vería muy linda ; pero mejor pregúntale a Teodora por su gusto en cuestión de colores.
-Platicando me ha dicho que le encantan los lienzos
color de rosa y muy cargados de flores.
-Entonces ni qué andarla hay; además uo imites a los
amos, sino a los tuyos, que las novias vestid~s de color
parecen reinas cubiertas con las flores de nuestros campos.
-Dices la verdad: de color y con más flores que las
las que se dan en el bajío.
o o o
M ientras Isidro soñaba en la mujer amada, Buenaventura tramaba la red para hacer caer en la ignominia a
la buena de Teodora. Prolijo sería mencionar los ardides
de Buenaventura para saciar su amor brutal eu aciuella
campesina que e ra la más bella de la comarca; sin embargo, diremos, aquellos que forman el prólogo de uu
drama verdaderamente trágico, Cúntado todavía por los
campesinos de aquella comarca con penosa tristeza.
El señorito Buenaventura comprendió que nunca cedería a sus iosiuuacioues brutales y que a l mismo tiempo no había otro recurso que e l ganarle la ventaja a Isidro, pidiendo eu matrimonio a Teodora. ·
Por varios días estuvo estudiando la manera de celebrar un matrimonio ficticio; y después de echar mil hilos, encontró la solución del problema.
Cuando Buenaventura estuvo seguro de su plan, se
presentó en casa de don Diego, padre de Teodo:a, en
solicitud de la mano de su hija.
El buen Santiago, que debía favores al amo, se vió
obligado a decirle que contara con su voluntad y que
podía casarse con su hija, siempre que ella le quisiera.
Buenaventura vaciló con la contestación de Santiago,
pues no contaba con el cariño de Teodora; pero pronto vino a su mente la manera de poner término a los
amores de Isidro y Teodora.
Pascualillo, que hasta entonces había creído imposible que e l amo le robase la dicha á s u buen amigo, se
convenció de la ruindad del señorito desde que éste pidió en matrimonio a Teodora; pero uo obstante lo sucedido, él tenía la esperanza de que su prima le cumpliese a su buen amigo, entre tanto, Isidro que ya sufría la
osadía del amo Buenaventura, contaba aún con el cariño de su amada, quien como de costumbre salía con él
a platicar.
En esa hora de profundo dolor, Isidro llegó a su amada y la dijo que la amaba; pero que era preciso terminar, porque sabía que el patrón la había pedido en matrimonio, y que también sabía que se le tenía preparada
una trampa para castigársele en caso de que no abaudooara sus relaciones.
Teodora, a l oír aquella resolución, rompió en llanto,
sin poder expresar la intensidad de su dolor y avergonzada de una perfidia de no era cómplice, le dijo a Isidro:
:._yo siempre seré tuya.
-Entonces, ¿por qué has consentido en casarte con
ese .... Buenaventura?
-Porque ha dicho a mi padre, que si no me uno a él,
nl.'s despide de esta comarca donde uací y viven todos
los míos.
-iY qué importa eso! ¿acaso no podre;nos vivir en
otra parte ?
-Dices muy bien; pero,. ,, cómo dejar a toda ern
gen te que es !a nuestra.
-Tienes razón,
Una tristeza indescriptible se apoderó de aquellos dos
seres que se am'lbac con delirio y sin decirse nada se
miraron ... , ¡mucho, mucho! y después de apreciar su
desgracia en todo su valor, Isidro le dijo a Teodora:
Mañana cuando Dios amanezca habré partido a otras
tierras donde pueda olvidar la afrenta, más uo a tí que
te quiero como a todas estas tierras que amé desde niño y donde se quedan todcs los míos.
Un adios tierno, doloroso, hizo brotar de los ojos de
aquellos seres que se amaban con frenesí lágrimas de
dolor; pero no obstante lo que pasaba, ellos- presentían
ser el uno para el otro.
Isidro montaneo en su caballo alazán é hincándole las
espueh,.s en los ijares, echó a correr por la hondonada,
donde muy pronto se perdió a la vista de Teodora que
se había quedado r ecargada en la barda, viendo alejarse
en violencia de barrer;,. al hombre que le perteQecía e¡¡
cuerpo y alma.

..,

•

-1 Cómo vamos, Pascualillo?
-Bien, señor Pedro.
-/Qué razón tienes del buen Isidro ?
-Ayer estuve en el bajío con sus padres y me dijeron
que estaba bueno y sin novedad, trabajando en un mineral.
-Pobre Isidro. ¡y la Teodora?
-Dicen que dentro· de tres semanas se casa con el
amo, en el templo de la Hacienda.
-Pues .. ,. ya tendrás amacizadas las mandíbulas y
preparado el estómago para la boda, /verdad ?
- i Lo que es yo .... ui en broma aporto por !afiestecilla!
-¿ Por qué Pascualillo ?
-iCómo por qué ! pues porque yo uo asisto a la fiesta de los malvados.
- l Luego tú estás siempre en las tuyas ?
- Claro. Y mire señor Pedro, no pierdo la esperanza
de que el amo la paga doble y redoble.
- Calla hombre, que a esos amigos el Diablo los proteje.
-Ya ve, no! ; pero hoy "mismo salgo para el p~blado,
con la santa intención de ponerle una carta a Isidro.
-Pues Pascualillo, mucho cuidado, que en estos casos hay que andar con cautela.
- Entre tanto Buenaventura se había marchado a la
ciudad, donde en compañía de los suyos, es decir, de
los vagos, platicaba la aveuturilla a esos que la dan de
tenorios afortunados.
La peripecia fué celebrada con entusiasmo por la caterva de perniciosos y entre copa . y C".Pª se tramaron
los medios de llevar acabo el matrimo010, quedando este arreglado de la manera siguiente:
El tenorio afortunado la haría de cura. y otro no menos audaz de Juez de lo Civil.
Tirado el hilo de aquella ignominia partieron oportunamente para la hacie:::da, donde se celebraría el matrimonio ficticio.
Llegado el d(a señalado para el desposorio, Isidro, que
había recibido la carta de Pascuahllo se encontraba ya
en el bajío, dispueito a jugar la vida con el amo por su
Teodora que no había olvidado ni un momento.
Verificada la ceremonia, los desposados partieron a
un Jugar de los más pi~to_resc&lt;;&gt;s de la haci_euda, y allí
se comió bueno, se bebió suficiente y se bailó harto.
000
La fiesta había pasado sin novedad; pero los aldeanos
dudaban de que todo aquello fuese de verdad. Los ~omeutarios iban y venían de boca en boca, los mozos ¡urabau vengar la afrenta del valieutre ;si?ro, los viejos
pronosticaban algo fatal, las mozas env1d1abau la suerte
de Teodora y las matronas renegaban de aquel intruso
que se había mezcladú entre los suyos.
La noche había entrado velada por los rayos de la luna que medio se ocultaba en el dombo de ~esadas nubes
que parecían extenderse por todo el espacio.
A las dos horas más o menos de que marcharon los
desposados se oyeron disparos_ ~e armas de fue~o ; las
detonaciones pusieron en mov1m1ento_ a los vecmos d_e
Ja comarca y se preguntaban el mohvo de aquellos tiros.
No había pasado una hora cuando se supo por toda
la ranchería que Isidro había asaltado _al amo Buenaventura y quitádole por la fuerza a su 1doladrada Teodora.
·
d
·
El hecho fué comentado por todos, reman o cierta
alegría en los campesino~.
.
Al siguiente día ocurrieron muchos vecinos al lugar
de tos acontecimientos encontrándose en él a l cadáver
· del Cura, de Buenaventura y a un invitado.
000
-Señor Pedro, ¿ya sabe lo que hay de nuevo ?
- No Pascualillo.
-Pu;s dicen que en el arenal del bajío se encontraron a tos cadáveres de Isidro y Teodora.
_¡ Cómo, Pascualillo!
-Sí. ... sí!
- /Pero cómo irían a dar allí? .
.
- Pues la verdad aquello es un m,steno.
- iQué horrible! con toda seguridad que allí hubo
una mano criminal.
-Sin duda; sin embargo ....
- Sin embargo qué?
- Prométame señor Pedro no denunciarme y yo le
cuento todo.
-Ya sabes que lo que entra eu esta cabeza no sale
ui a palos.
.
- Bueno. Bueno; pues hay tiene usted que Isidro
quitó por la fuerza al amo a la Teodora, montándola en
su a lazán echó a correr por el °:º:'te hasta -llegar_ al
río ; allí, creyendo que aun le seguman, o nos segn1nan,
porque yo también andaba _con él_. desmontamos y eut_i_:a
mos en una canoa , con la mtenc16n de. llegar al ba¡10
arrastrados por la corriente ; pero hay llene usted que
00 habíamos caminado ni m_edia _legua, cuand~ llegó la
creciente qoe con frecuencia ~a¡a de la serra01a, arrastrándonos por donde se lo auto¡a~a. Nos.otros al _ver e l
peligro luchamos por remar hacia la orilla del ri&lt;;&gt;, pe·
ro uos fué imposible darle dirección a la canoa; ".'eudo
que peligramos Isidro a~eguró a su Teo~ora y mehénd_ola debajo del brazo se hró a nado, haciendo yo lo m,s-

m~or mucho rato ví a Isidro que luchaba con el agua
a brazo partido por salvar a su Teodora; pero.la corriente arreció y yo apenas pude_ llegar_ a la 0~11la del
río, sin saber qué suerte les hab1a corrido a mis comp;.ñeros.

~

..

Retrato de sus hijos, por Rul eus, Museo de Lichteustein.
1

-Pues lo q ue sucedió Pascualillo, fué que la corriente los llevó hasta los arenales del bajío.
- Pues sin duda, porque allí resultaron.
-1 Y cómo estarían?
-Dicen que muy bien muertos y abrazados.
-iiPobrecitos!!
-Sí señor, Pedro; pero .. .. a mi ni me puede, porque
al fin Isidro y Teodora fueron el uno para el otro y el
señorito murió como lobo cazado por los valientes de
estas montañas que donde rayan nadie brinca.
El lector se preguntará por qué se le puso a esta historia los novios perdidos y uo otro nombre que siotetiiase el fondo y trama del cue11to,

H_e aquí la razón:
.,
.
.
L~s campesinas del ba¡10 o sea la ti_erra de . Pascuahllo, denominan e l lugar donde aparecieron b1e_u muertos y muy abrazados Isidro y Teodora, con el ht,ulo que
lleva este cuen to, quizá porque allí se encontraron a
aquellos dos seres que forman hoy día el abolengo de
aquellos rancheros que no permiten que extraño alguno mancha la honra de sus l¡embras demasiado hermosas y bien formadas.
Zacatecas, Noviembre de

1912.

LAURO G, CALOCA.

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.

,.fCASTelLANA
~f
Y al fio, ante tu cuerpo ya de hioojos,
bajo la sombra que cubrió tus ojos
t:&gt;do tu amor lo comulgué en uo beso!

I

A Fra•ncisco Cuevas Arguello
El montuno crapípedo ululando,
de Siringa iba en pos,
sintiendo dentro el alma la tortura
del puñal damasquino del dolor;
la ninfa se mostraba desdeñosa
al feo semidiós
que a sus fuerzas de másculo confiaba
lo que no pudo darle el corazón.
En los ojos de Pan, babia tiotes
de roja lumbr"rada de arrebol;
era el Deseo que locura eogendra;
de criminal molicie, era el furor.
Al fio, porente la velluda garra,
en la seda del músculo se biocó
y la virgeo detúvose temblando
como tremen las froodas a la voz
del crótalo gigante que sacude
furioso el aquilón.
Despliega de tus labios la a¡napola
- Pan, dolido clamó.y déjame que libe sus licores
más dulces que las mieles de Helicón,
hasta rodar beoda, en el nectario.
la abeja de mi amor.
En mis dominios tú serás la Reina
y a tus plantas pondré mi corazón;
mas, bríndame tus besos y tu encanto;
acalla tu de~déu...Escucha: yo
apelaré a mi clásico hibridismo
-mi empuje es de ciclóny mía tendrás que ser, ¡sólo mía!
cediendo a tu bondad o a mi rigor.
Y Siringa revueltos los cabellos
más rubios que las mieses en sazón;
el ónix de los ojos con más brillo
que un carbunclo, ¡detente! murmuró.
Y rechazaodo el atrevido ultraje
de la bestia, la garra separó
del seno y rauda c:&gt;mo el alado bólido,
po_r eotre el musgo de la selva huyó
gritando: ¡Socorredme, socorredme,
oh buen padre Ladón!
El viejo rio dormitata undoso
y oyendo en sueños el filial clamor
el espinazo de cristal eoarca.
,
prorrumpe en un rugido de león
y en sus propias entrañas deposi'ta
de Siringa el honor.
Después .... sobre la felpa de las aguas,
su guerrero penacho desplegó
una caña, gentil metamorfosis
de la ninfa que amara el semidiós.
Y desde entonces junto al viejo río,
Pan, lleno de dolor,
en los siete carrizos de su flauta
solloza sin tener cousolacién.

J. SOBREYRA ORTIZ.

Prrimav ,lr7\I
Para "El Mundo Ilustrado,"
Cuando llegué, tú vida sonreía
después de la nostalgia de mi espera
y fué el abril florido, Primavera
que en tu dulce mirar resplandecía.
El sol, como corola que se abría,
trazó en el infinito su carrera
lleuaodo de reflejos la pradera
donde locuaz pasara tu alegría.
Tuvo el parque sus músicas de agua
al llevar en las ondas la piragua
a nuestro amor ardieote como preso ...

DANIEL ROSS

Del Cemeoterio del Olvido
Tomé estos versos. iQué tristeza
me dió exhumarlos de sus tumbas
Ya coofuodidos con la yerba!
Allí, eo sileocio pavoroso,
Bajo una sombra siempre negra:
Estabao todos como hace años
(iQué du!ce paz la de la tierra!)
Estabao todos. Los he visto
Con su hermosura cadavérica
Resucitar a mi coojuro
E ir al diotel de mi conciéocia
Para clamar a graodes voces
Misericordia por sus peoas....
Y bien; si acaso oo les oigo,
Si acaso mi ánima altanera
Los deja hundidos en la sombra
Por evitar falsas vergüenzas,
Quizá más tarde me persigan
Sus melancólicas ideas,
Y ya sio vida yo, me nieguen
Dormir en paz bajo la tierra.
Por eso quiero hacerles caso,
Y destilarlos eo hileras
Ante los ojos de los hombres
Que en este mundo nada esperan.
Hoy como turba de murciélagos,
Como lechuzas agoreras,
Ante la luz de la Esperanza ·
Sin too ni son revolotean.
Después serán como esos locos
Que acurrucados en sus celdas
Tienen temor de que los maten
Los que por lástima se acercan.
Y allí estarán mis pobres versos,
Mis pobres versos de poeta
Gritando cesas incoherentes,
Mirando luz en las tinieblas.....
ULYSES CESAR SILVA.

Pata "El Mundo Ilustrado,"
Con la carga eternal de mis querellas
seguí la senda de la lucha impía,
euvue)to en el fulgor de las estrellas,
y camrnando entre las sombras bellas
en el esquife azul de uoa armonía ....
Miré en la cumbre un resplandor de gloria.
y seguí pertinaz por mi camino,
fascinado quizás por la victoria
o impulsaao tal vez por mi destino.
Miré la cumbre enhiesta
levantarse hasta el cielo, prepotente
sobre un límpido azul como los mar~s.
sobre un límpido azul resplandeciente
alumbrado por rayos estelares.
El halo de la luna parecía
triunfal corona de la altiva cumbre,
en cuya mole gigantesca había
el lumínico rojo de la lumbre.
Con la dulce sonrisa entre los J;,.bios
me. detuve en la senda fatigosa,
olvidé mis agravios,
y extraje de mi angustia quejumbrosa
un esfuerzo de amor, sin los resabios

de la pena incesante que me acosa.
Los vientos impetuosos que gemíao
por campos y Jlanuras,
quejumbrosos lameotos parecfan.
Y después .. .. el silencio misterioso ....
la sonrisa de todos los querubes
que mirando mi paso silencioso
desgarraban el seno de las o u bes . . ..
Me detuve otra vez. Mis pies caosados
esquivaron la lucha de amarguras,
y débiles, y exhautos, y exteouados
se riodieron, al fio, eo las alturas ....
Siotieodo los anhelos de la Gloria
y la garra implacable de mis males,
de la pálida e incógoita Victoria
oo traspuse los fúlgidos umbrales.
Uo torrente de espléndidos fulgores
hirió mis ojos en la ooche umbría,
y, presa de fatídicos temores,
grité eo la calma de la ooche fría ....

...

¡Caí despavorido,
llevándome los lazos
de uo espléodido amor desvanecido,
y el débil corazón hecho pedazos!
CESAR GAMACHO.

BESO
¿Te acuerdas? Fué en la tarde moribunda:
en el poniente el sol chisporroteaba:
nuestro amor era dicha en ese instante,
luz en nuestras miradas,
latido en nuestros pechos
y dulce fortaleza en nuestras almas:
mienltas que a legrando el viejo parque
de encinas centenarias,
de fuentes bulliciosas,
de hojazón verdecida y rosas blancas,
era el Zeuzoutle siogular Poeta
que un madrigal rimaba.
Y entonces me dijiste: ¿qué es un beso?
y el arrullo calló de tu palabra
y anhelante y curiosa en su defecto
me siguió interrogando tu mirada.
Yo no supe decirte qué es un beso
y respondí para calmar tus ansias:
no me preguntes más, tómalo y calla ....
y al estallar el beso en nuestros labios
quedaron desposadas nuestras almas.
Después, el sol rodó como un escudo
rojo, por la montaña,
y aunque el beso había muerto en nuestros labios
nos besamos aún con la mirada.
Han pasado los años,
y en esta auseñcia larga
sin fe que nos apoye,
sin tiempo y sin distancia,
s i vuelve la pregunta que me hiciste
a exacerbar tus ansias
adorables, por tuyas,
no la formules, calla,
y recuerda esa tarde moribunda
e~ que el occiduo sol era una ascua,
m1€ntras que a legrando el viejo parque
de encinas centenarias,
de fuentes bulliciosas,
de hojazóu vtrdecida y rosas blancas,
era e l Zeuzontle singular Poeta.
que un madrigal rimaba.
GREGORIO DE GANTE.

Siguiendo la costumbre tradicional, e l jueves de la semana próxima
pasada se celebró en el templo del
Carmen de la ciudad de San Angel
la festividad consagrada a dar grac,as al Supremo Hacedor por los dones de la Primavera, la cual festividad se conoce comuomente con el
nombre de fiesta de las Amapolas.
. Conservando las costumbres_ antiquísimas, hubo una misa solemué, pro·
cesión de las amapolas en el atno del templo y la típica feria de flores
tanto en el templo mismo como en sus alrededores.
Desgraci~dameute la cantidad de _amapolas que se ha dado este año
en las cercamas de San Aogel no ha sido tau abundante como en años anteriores, y en vista de esto se tuvo que suprimir la lluvia de amapolas que
es un~ de los detalles más pintorescos de la fiesta.
. Sin embarg&lt;&gt;, la festividad tuvo todo su sabor típico y para los no iniciados en ella, tuvo el g ran atractivo de la novedad.

AU
A la señorita Sara Prado,
Era el atardecer de un día del mes de Junio, era una de esas tardes
tristes, te~iosas, en _que inmensos nubarrones negros y sombríos encapo
tabau el cielo y cubnau las crestas de las elevadas montañas. La tarde era
triste y mi alma participaba de esa tristeza, sentía la indescripible pesadu_mbre que debe de seotir el que se encueotra completamente solo en
medio de un desierto, y acudían a mi mente como para hacer más dolorosa_ mi l?eua, lo_s recuerdos más felices y r isueños de mi vida, sintiendo
con rnfimta ansiedad la nostalgia de la ausencia y de la felicidad esfumada,
Pensaba_en ella: Pensaba en el querido terruño donde pasé mi juventud; el terruuo querido donde la conocí, el simpático pueblo internado allá
en las abruptas montañas de Jalisco, allá donde fué la cuna de mis
amores y donde al candente sol costeño, nació un amor tan ardiente como

él.
Pensaba en la ausente, y al pensar f'n ella me 1.-. .forjaba en mi mente
como en aquellos felices días en que ambos en alas de la fantasía nos for!11ábamos ideales risueños, creábamos días llenos de vt-ntura y felicidad
imperecedera, recordaba aquellos ojos esmeraldinos que muchas veces
m~ miraron coi; i:riirada lánguid~ y apasionada, aquella boca que al sonre1~me me hacia rnmensamente dichoso, y que al dejar escapar de sus
labios de grana palabras de amor, su voz de argentina y rítmica cadencia
hacía palpitar mi corazón de emoción inefable. ¡Ah! entonces era dichoso ; -las policromas mariposillas de la ilusión poblaban ttis dorados eosueños, entonces º? pensa?a e~ !_as luchas de la vida, no había para mí
más mundo, más vida, mas felicidad, que ella; todo se reducía para mí en
aquel sérque amo como a mi vida y todo en mi redor era dicha · era felici•
dad ; era ilusión.
'

La feria de las a mapolas. -Tres "estaciones" de la procesión en el atrio del Carmen.

�TRISTE NOCHE
Especial para "El Mundo Ilustrado."
!Qué fría estaba la noche! su frío parecía que no sólo
h elaba nuestros cuerpos, sino que pretendía hela r nues·
tras almas con enfados, tristezas y dolores. ¡Vano intento! las almas como las n uestras, en las que hay primavera con su canto de pájaros, con su brotar de hojas y
su besar de brisas matinales. en ellas donde hay vida,
calor y luz, no puede haber invierno, desolación y tris(€.zal Los mantos azules y de color de rosa con que la
Hada vistió a Cupido, no pueden tornarse en los mantos
blancos, anémicos y pálidos con que la muerte vistió al
Invierno! Almas como las nuestras: sólo tienen una es·
!ación; la Primavera, sonriente y acariciadora, envuelta
en rayos de sol y en rosar de a las de golondrina pardal
Las frentes donde han hecho sus nidos los ensueños,
donde se han grabado imágenes queridas, no pueden
tornarse jamás en cavernas tristes, monótonas, obscuras
y desleales. Los ojos que han brillado para mirar otros
ojos: no quieren permanecer cerrado" y esquivos! Los
labios que hao temblado trémulos y acariciador es para
besar a otros labios: no pueden tener presa la bandada
de besos que juega en ellos, parlera y bulliciosa! Los
suspiros y el aliento de dos almas, no pueden mirarse en
el viento a islados y sólos, se hao acostumbrado a que
se les mime y se les recoja, no les gusta ser errantes
mensajeros del amor, les agrada y les encanta que se
les dá entrada y se le~ abrigue en la morada donde hay
calor, mucho calor: el corazón que siente y amaJ
¡Qué horas tan tristtls nos hacen pasar nuestras nimie·
dades y tonterías de humanos! Hacemos que nos vamos
a dejar de q uerer, cuando es una verdadera, sublime y
honda adoración la q ue nos tenemos! He pasado una
noche de insomnio, una noche en la que por mi frente
han pasado en funeraria procesión tristezas y amargu·
ras. No pude dormir, me aburría en la cama, me des·
esperaba; recordaba con pena tus oj itcs medio húme·
dos, q ue fijos me miraban en el teatro; recordaba con
dolor la calle sola y callada, en cuyo trayecto no me
d ijiste nada; ¡qué distinta manera de caminar el uno a l
lado del otro en ocasiones anteriores, en que hemos ha·
blado mucho de amor y caminado del brazo! ¡Ay! no
q uiero acordarme más de este contraste triste! E n me·
dio de mi desesperación hubo un rayito de alegría, de
gozo, de satisfacción, que me aliviaba y me alentaba un
poco: el apretón de manos que nos dimos al decirnos

m.rtVItffiJllt
Una vez más, Amor, van mis letras a tí.
Y van comu siempre, también, a hablarte de viejos
motivos nuevos y de nuevos motivos viejos. Porq ue de se·
guro tú habrás comprendido ya que en materia de amor,
toda frase que tiene el aparente aspecto de la novedad,
es fundamentalmente antigua, y toda la que una consideración juiciosa encontraría caduca, es raramente nueva. f'.or eso nada anormal, nada criticable, nada punible
es m1 deseo de exaltar u na vez más, tus hechizos cor po·
rales y tus hechizos almos, con mis viejas frases de
ayer, con mis nuevas frases de ahora, con mis frases de
siempre.
Te he dicho una y mil veces q ue no podré olvidarte
nunca. Nunca, ¿ lo oís? Tal como si dijera que a través
del tiempo, y de la ausencia, y del o lvido, mi adoración
por tí per manecerá inmutable. Porque eso y más te me·
reces. Cómo no corresponder con ese pequeño esfuer•
zo de constancia, al gigantesco tuyo, de bondad y de
amor ?
.
Cuando en un lejano día -pero no por lejano menos
bello,- el a lado y desnudo Sagitario me disparó una de
sus adorables flechas, de rodillas caí a tus r eales plantas,
oh, Mía, rendidamente enamorado y cuerdamente loco. Llevaba el corazón poblado de ilusionadas mariposas, y el cerebro henchido de puras y embrionarias esperanzas, y los l..bios cuajados de estudiadas palabras
e róticas. ¿ Lo recuerdas?

.

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_!

r ..

F iestas de primavera en Tlacotalpam. alegórico de la Primavera.

Carro

son azules, y sacratísimos, y mansos como los de Palas;
que la línea y la forma- la línea y la forma que eternizaron a Veous,-caotao en tí, en toda tú, el admirable
y abrasador himno de la perfección y de la atracción.
Admirablemente resumes las características de estas tres
diosas. Eres, por lo tanto, tres veces divina.
Humanamente, tres veces d iosa eres . . ... .
JULIO OROZCO MUÑOZ.

''hasta mañaoa. 11

•

S r . don Sa ntiago Ballescá, distinguido comerciante español m uerto recientemente

¡Hasta mañana! y vino el nuevo día trayendo en sus
alas de luz nuestra a legría que fingimos por unas cuan·
tas horas, no desearla ni quererla, cuando estamos con·
vencidos q ue sin ella la vida nos es amarga, muy ama r·
ga, fastidiosa y cansada, muy cansada!
Nuestra alegría la hemos asegarado aún más esta ma·
ñana, olvidando n uestros enojos de anoche, sin hacer·
nos reproches, sin refer irnos vanas reminiscencias, sino
que en un a rranque sublime, cuando ya no podías fingir
tú, ni yo disimular los enojos: busqué tus ojos, nos miramos mucho, y a l poco rato el ''t,hiquitín de las fle•
chas" brincaba sonriente de tí para mí, de mí para tí!

En el hermoso y pintoresco puerto de Tlacota lpam se
efectuó el día 23 de marzo próximo pasado una entu·
siasta fiesta para saludar a la diosa Primavera. En el
programa de dicha festividad figuraron toda clase de di·
versiones públicas y privadas, pero la más prcminente
de todas fué el desfile de carros alegóricos a rreglados
con gran gusto y originalidad, y en los que tomaron parte señoritas distinguidas de la localidad.
Debido a los esfuerzos de nuestro corresponsal en'dicho puerto podemos ofrecer a nuestros lectores en ;sta
página algunas fotografías de los bellos carros de1 desfile.

FRANCISCO SANCHEZ MARJN.
Ahora estoy muy lejos del sér q uerido, muy lejos del
pueblo donde la conocí, las mariposillas de la ilusión
han huído, la felicidad tantas veces soñada se ha esfumado, y sólo que dan, en mi memoria m uchos recuer dos,
en mi alma mucho a mor y el dolor de la ausencia! Así
pe nsando, había llegado la noche.
La lamparilla t léctr ica susp endida sobr e mi escritorio, a l encende rse súbita me despertó de mi marasmo,
y la luz dió de lleno sob r e la blanca tarjeta con la efigie de mi amada; la contemplé largo tiempo; allí estaba retratada con su traje negro que la hace más bella,
con su gracioso rostro al que quisie r a darle vida, animación ; ¡oh ! qué diera por que esos divinos ojos se posaran
e n mí como antaño, y que sus labios dejaran oír dulces
palabras, llenas de amor, de poesía y de encanto. Tomé
el r etrato y lo llevé a mis labios con fervor, imprimieo·
do sobre aquel rostro impasible un ósculo de amor, co·
mo queriedo con aquella caricia ardiente, darle vida.
Y seguí p ensando en e lla .... en la bella ausente, _qne
allá muy lejos, q uizá es dichosa y es fe liz. Afuera, la
lluvia sin cesar caía monótona azotando los cristales
del balcón, e l re lámpago fulgía y el trueno tremaba con
ronca voz.
Yo. a solas con m i espír itu.

Carro de 'L¡i.s diosas ~1itológicas' en las fiestas
primaverales de Tlacotalpam.

Tú me miraste iogéo uamente, en tanto que en el rosa
de tus mejillas florecían las rosas rojas del rubor. Luel
go, inclinando tu soñadora y blanda cabecita, suspiraste,
más bien que murmuraste, el anhelado monosílabo que
era toda una afirmación. El mismo que ha sido desde
entonces el amuleto de mi culto, la aurora de la noche,
la primavera de mi vida.
iOh la ausencia! Ella es el obstáculo fatal que me impide contemplarte diariamente, con estos ojos pecadores
como en un éxtasis beatífico; ella es el océano de pro·
bauza que las circunstancias han puesto entre tu continente de cariño y el mío, de cariño y fervor; ella es el
purgatorio expiativo que me hará merecer la ambicionada posesión de tu a lma, ese incomparable paraíso donde no ha morado hasta hoy la serpiente del mal. Ma5
visto bien , con tu amor, con tu voluntad, con tu simpa·
tía de mi parte, hay ausencia posible? De hecho estás
muy lejos de mí. Pero tus cartas son tao tuyas, me hablan tan cordialmente, me penetran tao hondo, las siento vivir tan intensas y sinceras, que prodigiosamente re·
vocao en mí todo el desierto de la separación, acelerando
y embelleciendo las horas tr istes y tardas de mi existen·
cia. Además, como una sola vez no ha atravesado el es·
ceoario de mi mente, la dolorosa y trágica visión de
Otelo, e l espectro de la ausencia se ha convertido para
mí en uno de aquellos rubios muñecos con los que tú y
yo solíamos distraer nuestros frecuentes ocios iofao·
ti les.

"SYDNEY. ''

Pastel de alondras o de conjugadas
Desplumadas y soflamadas las aves, se abr en por el
dorso y se destr ipan, para r ellenarlas con una prep;.ra·
c ió n hecha con los mismos intestinos de aquéllas, picados y maja dos con tocino rayado y con finas hierbas. En
una cazuela o en un molde se adereza una pasta y se
guarnece el fondo con tocino, sobre el cual se colocarán )as alondras, sazooándolas, capa por capa, con especias finas, para cubrir la última capa con las hojas de
laurel y manteca, adaptar la capa luego y cocerlo todo
en horno durante dos horas y media próximamente.

Concurrentes al baile efectuado e l último domingo en el Centro español.

¿La condensada apología de tus encantos ahora ? Qué
más podré exalta rte si te digo que tu luengo cabello está, cerno el de Ceres, hecho de seda y oro; que tus ojos

" La Uoióo," carro que figuró en la fiesta del 23 de marzo en Tlacotalpam.

Fots. Diego F. de la Peña.

�En los altos círculos diplomáticos de Europa, en las
principales cancillerías de las naciones, en fin, en el
seno de la poderosa familia reinante alemana, no se habla de otra cosa que del matrimonio de la Princesa Vic·
toria Luisa, bija única de los Emperadores de Alema·
nia. con el P ríncipe Ernesto Augusto de Cumberland.
No hay para qué decir que los preparativos para la
próxima ceremonia uupcial son magníficos, y 9ue una
vez más veremos la descripción de joyas valiosas, de
vestidos fantásticos por lo brillaotes y lujosos, y en una
palabra, de todo lo que en casos a nálogos, sale a relucir en estas circunstancias, y tanto más cuanto que se
trata nada menos que del poderío y la prosapia del Kaiser alemán.
Más dejando este aspecto mundano, el cual ha de darnos motivo de amenos artículos caando tenga efecto la
boda de los citados príncipes, hemos de ver en estos
momentos, algo de la importancia de estas nupcias bajo
el punto de vista diplomático, por terminar con el citado
matrimonio, la rivalidad entre los Hoheozollern y la. casa de los guelfos, por ser el novio, nieto del último Rey
de Haonover.
Más de medio siglo tiene por fecha ese antagonismo,
y si bien el Duque de Cumberland, padre del novio, no
expresa su completa renuncia a la corona de Haonover,
que ahora es del Kaiser, que es Rey de Prusia, como
saben nuestros lectores, no cabe duda que al casarse su
hijo con la hija de Guillermo II, el futuro yerno renuncia a todo lo que no sea en pro de la casa reinante a la
que pertenece su novia.
Se comprende que el actual Duque de Hannover no
pueda renunciar a los derechos a la corona de este Reino, dados sus antecedentes y dado el tiempo en que fué
her€dero de la misma; pero su hijo, al casarse con la
Princesa V ictoria Luisa, mata las pretensiones de los
guelfos, desde el momento en que es oficial a las órdenes del Kaiser y está ligado por la disciplina militar
y por los lazQs de parentesco.
Desde que el joven priocipe vist, el uniforme p rusiano, se reconoce como tal y es súbdito alemán.
El partido guelfo apenas ha representado estos últimos años en la provincia de Hannover un gran papel.
De los 590,000 votos emitidos en tal provincia en 1912
para las elecciones al reichstag, obtuvo únicamente ....
79,600, esto es, un 13.5 por ciento, o sea, ni siquiera r -7
de votos.
El putido llegará indud,1blemente a ser un cero a la
izquierda.
Si los partidarios guelfos, con su insignificancia, a penas constituían un pelig ro para la existencia del Imperio Alemán, sin e mbargo, formaban un cuerpo extraño
en él, hasta cierto punto.
Bajo el aspecto político interno alemán, es de desear
que tal cuerpo extraño vaya desapareciendo.
No deja de tener importancia el noviazgo de la política exterior, pues con é l han de ser más íntimas las relaciones entre las cortes de Berlín y Londres.
Lo mismo la casa de Hannover que la de Hohenzollern, están emparentadas de ce rca con la casa reinante
inglesa.
El antagonismo entre los Cumberlaod y los Hohenzollern tenía que ser, por lo tanto, muy desagrarlable a
a los comunes parie ntes.
L a reconcilis.ción llevada a cabo, fomentará también,
por consiguiente, la intimidad entre la corte berlinesa
y la londinense.
Por lo demás, la novia reune grandes condiciones físicas y morales, habiendo recibido una educación completa, como todos los hijos del Kaiser,
Domina la bella Princesa los principales idiomas europeos, es una grao entusiasta de los " sports" y t iene
fama de e legante. Y, ya que de elegancia hablamos, d iremos que, según se asegura, no se ha mandado a hacer
en París ni un solo pañuelo para el "trousseau" de boda,
siendo todo confección alemana.
o o o
Ya que hablamos de la familia Imperial de Alemania,

las filas del ejército alemán, áuhque por corto tiempo,
un gran núrrrero de jóvenes oficia17s turcos? .
Para hacer una guerra se necesita, en pnmer lugar,
dinero; eo segundo lugar, dinero y siempre dinero.
L. Turquía, desde hace años, carece de este importante medio; hasta hoy día sufre, por ello, de las consecuencias de su última guerra con Rusia.
Eo vista de las economías, sus preparativos bélicos,
tanto como su instrucción eo tiempo de paz, co se han
efectuado conforme a los adelantos de los actuales
tiempos.
Estas son las c,1usas por las cuales ha sido batido el
antes tan valiente ejército turco.

ER

La Princesa Victoria Luisa, de Alemania.
El Priocipe Ernesto Augusto.
Que próximamente contraerán matrimonio
presentaremos a Guille rmo II bajo el punto de vista cie
Hace, por tanto, de Caden, una fábrica de arte y al
industrial y agricultor, a cuyo efecto tiene un dominio ·mismo tiempo, una fábrica de reproducciones de obras
en Caden.
extrangeras que son célebres ya y las cuales se venden
No hace mucho tiempo, en un discurso p ron unciado
a buen precio en todo el mundo. De manera que de
por e l Kaiser ante el Consejo de Agricultura, habló dt: · aquellos talleres salen bustos, estatuas, cabezas artístisus aficiones al campo y el desarrollo que había dado a
cas, copias de medallas antiguas, denominándose así el
diversas industrias e n la finca de Caden. Dichas palaKaiser un protector de las artes y amante de Jo bello.
bras tuvieron resonancia por tratarse de un aspecto nue- Y un almacén abierto en uno de los sitios más céntricos
vo del Emperador que cultiva cosas tan diversas; y e l de Berlín, expone los modelos y la cerámica de Cadiasombro creció al saberse que cerca de la residencia cinen, y el dueño Real de todo esto habla siempre con entada hay una fábrica de mayolica y de cerámica, que e l
tusiasmo del negocio y hace la "réclame" con el mismo
Soberano casi dirige, para lo cual pide modelos a los ardor de un comerciante a su clientela.
artistas y profesons de Berlín de sus obras más salien·
Igualmente en Cadinen hay un amplio y magnífico estes para la fá bric"- Real.
tablecimiento agrícola, que constituye un modelo en su
género, hasta el punto de que en cierta ocasión, hablan·
do G uillermo II de los animales que alli hay, dijo:
"Verdaderamente, los e.;tablos de los puercos que tengo,
son mejores que las casas de los obreros que trabajan
en el campo en las faena,, agrícolas." El deseo del s~berano ha sido probar que en Alemania se puede hacer
,f
que sea verdad el mejoramiento de la cla~e obrera por
medio de la riqueza de cereales y por las comodidades
de los jornaleros que emplea en el campo, los cuales viven cómodamente en "cottages" a la inglesa. habitando
cuatro familias en cada una de estas casas.
Es por tanto Cadinen una verdadera colonia por la
aglomeración de industrias, de labores agrícolas, de obreros, de agricultores, etc., etc. Situada a l oeste de Prusia,
levantada en un sitio donde hay abundancia de agua,
mucha vegetación, bastantes casas, escuelas, iglesias,
cementerios. En el discurso antes citado, añad ió Guillermo II: "Mi propiedad no está todavía a la altura que
deseo y pienso regir, por mí mismo, mi propiedad,''
La mo ral de esta pequeña historia de la residencia de
Cadinen, es que hay dos cosas en Alemao ia a las cuales
no es dable tocar, una es el amor propio profesional y
otra, la solidaridad corporativa.

1

454;
El Emperador de Alemania iospecciooando sus establecimientos agrícolas en Cadioen.

I'

El bombardeo de Adrianópolis .. .. El primer cañón que rompió e l fuego, contra la plaza al ssberse la ruptura
del armisticio.

AW~!fül&amp;W©&gt;IP\G)!Lil§ &lt;cAY©&gt; rtW !P'©l
~rtm. ~rt !L©l§ IBU!L~A~©l§

0

Nuestro grabado representa el primer cañón que rompió e l fuego contra el poderoso baluarte de los tu_rcos,
ya en manos de los búlgaros, después de hacer prisioneros a 38,000 soldados que había en la plaza.
De seguro que los lectores conocen ya detalles de todo esto por la prensa diaria y sólo hemos de h~cer consideraciones acer ca de la derrota del Imperio 1 orco, tan
poderoso hace más de un siglo y hoy vencido y humillado.
Se han querido explicar tan continuadas derrotas por
la inferioridad de los armamentos.
La Turquía ha confiado demasiado en la i?tervención
de las grandes potencias en el problem~ oriental. para
evitar una nueva guerra. Esto fué su primera falta.
El comando superior del ejército no estaba preparado para la guerra. ~sto f~é su seguoda gra? falt~.
En vista de su mov1hzac1ón retardada, fue obligada.
d esde un principio, a tomar la defensiva estratégica, y
con esto cometió la tercera gran falta , cuyas consecuencias son las ac:uales derrotas.
La Turquía quiso cerrar la entrada a sus territorios
a cada uno de los aliados, con ese objeto esparció sus
tropas en todas direcciones. Co&lt;1 esto ha marchado ~n
oposición al proverbio fuocfameotal de la estrategia:
"Quien mucho abarca poco aprieta."
Hasta ahora la Bulgaria ha sabido aprovechar enérgicamente los éxitos obtenidos por mectio de una ofensiva
r-in consideraciones. Por consiguiente, ha obrado con
acierto, tanto estratégica como tácticamente.
·
Las operaciones ejecutadas por los búlgaros se basan
sobre las hazañas de la historia militar, que actualmente
es propiedad común de todas las naciooes, y que coosis-

te en conservar en buen pie los ejércitos en tiempo de
paz y vela r por el perfeccionamiento en la instrucción de
los oficiales.
Por consiguiente, estas enseñanzas no son privilegio
exclusivo ni de la escuela alemana ni dt: la francesa.
No se puede formular cargos a la táctica alemana, si
durante la batalla de L ule Burgas, que duró varios clías,
los soldados turcos _han caído agotados con hambre y
completamente caosados, y se han rendido en grao número para obtener al fin un poco de alimento.
Ni la táctica alemana ni las fábricas alt-mana8 de a rmamentos son culpables de que en repetidas ocasiones
los turcos han disparado con municióo a fogueo, en vez
de tiros de guerra, y alÍn se han presentado casos en que
las municiones han faltado completamente.
Finalmente, la táctica alemana no tiene participación alguna en el defectuoso despliegue estratégico, al
comienzo de la campaña. Esto es cuestión de estrategia.
El único responsable de esto es la dirección del ejército turco, que en su irresolución parece que ha dejado
que los hechos resulten como lo quiera el destino.
Se había previsto que para todos los errores que han
sido cometidos, se buscaría y se hallaría "quien pagara
el pato de la boda."
Según not;cias turcas, se-achaca todo a la introducción del paso de parada prusiano. Este no tiene nada
que ver con el despliegue estratégico, con la táctica, oi
la defectuosa a limentación, ni el escaso amuoicionamieoto; pero es el mejor rr.edio para que la oficialidad
tenga alguna influencia sobre la tropa, y que ésta se
acostumbre al orden y disciplina.
Cabalmente, en vista del estado dt desmoralización
en que se halla el in:perio otomaoo, el orden y la disci·
plina eran muy necesarios al ejercicio turco.
¿ Quién puede asegurar que esta catástrofe no se hubiese producido antes, si el ejército turco no hubiese tenido instructores alemanes y si no hubiera pasado por

Pequeño presbiter io, de alegre verde, con tus golondrioas en el verano y tu nieve en el invierno, pareces
siempre rodeado del soplo de a las agitadas 6 de los cooos turbillonantes!
· No tienes como los demás presbiterios, árboles verdean tes que murmuren y canten en torno tuyo, y serías
el desierto absoluto si no tuvieras, para animarte, las
golondrinas y la nieve.
Cuando te contemplo, me siento conmovido: estás tao
pequeño, tan claro, tan solitario sobre el "fjelde," y tan
valientemente le bates contra la soledad!
Pero no te ocurrirá quejarte, porque no tienes árbol
eo tu compañía: te consuelas pensando que tienes más
golondrinas y más nieve que todo, los presbiterios del
país; y te has unido tanto a aquellos camaradas, que casi eres alegre como un pájaro y sonriente como un dominguillo de nieve.
Pareces q ue has venido de un país más alegre, de haber sido hecho para una villa cuyo corredor d;ese hacia las olas murmuraotes y dulces.
Aquí, tu corredorcillo, sepultado en montones de nieve durante las tres cuartas partes del año, parece casi
una parodia, pues durante el breve estío, cuando las
golondrinas hacen su nido bajo tu alar, hace a menudo
demasiado frío para sentarse a tu sombra.
Pero yo no quiero que destruyan tu corredor. Yo no
quiero que cambien nada a tu fisonomía,
Así como estás, te amo por los recuerdos que evocas,
recuerdos de villas alegres, como corredores cubiertos
de verdura, cayendo sobre olas murmurantes y dulces;
y te amo, sobre todo, porque está, ahí, tao bravamente
sobre el fjelde,
¿Quién tuvo la idea de pintarte de verde, de ese vf!rde a legre de los retoños de primavera ?
Sin d11da fue una jóven mujer de pastor, una de esas
mujeres pálidas y silenciosas como hay tantas en nues·
tro país de piedras y de nieves!
Yo no hablo de mujeres de pastores acomodados. de
las ricas regiones del Sud: ell;,s pueden ser regordetas,
redondas, alegres; yo pienso en las que están proscriptas al Nordland, a la región de los fjeldes,
Alguna mujercita pálida y triste se encontró aquí en
la nieve, y miraodo en torno suyo las montañas blancas,
se sintió completamente helada!
Quizá fué al fio de mayo.
Experimentó un deseo infinito de yerba y de hojas
verdes, luego agotada su paciencia, se revoltó. Sus miradas cayeron entonces sobre el pequeño presbiterio, que
debía ser blanco como es costumbre; y no pudiendo r esistir toda aquella blancura. golpeó la tierra con el pie
y dijo·a su marido:
-Vamos, es preciso pintar , a lo menos, el presbiter io
de verde!
.. -~
.
Acaso estaba ofuscada cuando lo ~lJJO; pero su mando, conmovido por su ardiente deseo de ver alguna cosa verde, hizo como ella quería.
Lo cierto es que el presbiterio es, verde: desgraciado
el pastor que osase jamás pintarlo denlanco!
Tendría en contra un ejército de mujeres encoleriza-

La residencia imperial en el dominio de Cadinen.

�l'-J"qe-\/ ci&gt; _r~o bflritad r d'lA

E.§i~©l~ d~) H'idal~,,

Acaba de tomar posesión de la primera Magistratura
del Estado de Hidalgo el señor don Ramón M. Rosales,
designado por la voluntad popular para dicho puesto.
La toma de posesión y la declaración del congreso local estuvieron llenos de peripecias, pues los enemigos
de la candidatura legal quemaron parte de los expedientes electorales, pero afortunadamente se salvarou
los comprobantes de la elección del señor Rosales y por
lo tanto el congreso pudo hacer la declaratoria y dar
posesión¡ de su puesto al electo.
La toma de posesión se efectuó en medio del entusiasmo general y cou beneplácito de las gentes sensatas
del Estado,

Señor general don Samuel García Cuellar, nombrado Gobernador del Distrito Fe~eral.
das, las·que han vivido aquí y las que vendrían, pues
no es poco ser llevado adonde no hubiese sino piedras
y nieve.
Se siente el hombre inmediatamente helado, porque
este blanco no tiene nada de los colores vivos de la
vida
Por fortuna, vienen las golondrinas para consolar.
ELEN LASSEN.

Para emplearla sabiamente, hay, ciertamente, que ser
un sabio.
Uno de los más serios obstáculos al prog reso de nuestra raza; es la caridad hecha sin discernimiento,
Para la humanidad sería preferible que los millones
de los iicos fuesen arrojados al mar, en vez de servir
para animar a los perezosos, los borrachos, los indignos.
De mil dollares consagrados hoy a las "soi-disantes"
limosnas, más de novecientos cincuenta están mal dados.
Sirven para producir los males que se trata de aminorar y curar.
Un muy conocido autor de libros filosóficos, ha reconocido recientemente que había dado un cuarto de dollar a un hombre quese le acercó a pedirle limosna, en
el momento de ir a entrar en casa de un amigo.

Teatro "Bartolomé de Medina" en Pachuca, donde
fueron incendiados los expedientes electorales.
Ignor aba las costumbr es de dicho mendigo y e l uso,
que haría de su dinero, Tenía todas las razones posibles para pensar que lo gastaría mal.
Este escritor hace profesión de ser un discípulo de
Herbert Spencer. El cuarto de dollar que allí dió aquella tarde hará, probablemente, más mal que bienes produjera todo el dinero que pudiera gastar en limosnas
bien entenclidas. Se dió gusto a sí mismo y se evitó un
mal rato.
Ese fué, probablemente, uno de los actos más m:,.los
y más egoístas de su vida, ya que, bajo todos los demás
puntos de vista es un hombre excelente.
El ,Punto importante, tratándose de caridad, es el de

ayudar a los que quieren ayudarse, de procurar a los
que q uieren mejorar su situación, una parte de los med ias necesarios para esto, dar a los que quieren elevarse
los medios de conseguirlo, de existir, pero jamás o raramente hacerlo todo.
Las limosnas no hacen mejores ni a los individuos ni
a la raza.
Es raro que sea solicitada la caridad por los que son
dignos.
Los hombres de verdadero valer no han recurrido
jamás a este extremo; exceptuando en caso de accidente o de cambio de fortunainesperado
Cl:uo est!i que todos tenemos ocasión de conocer gentes a quienes un auxilio temporal produciría un verdadero bien y se lo debemos conceder.
Pero el montante de las sumas que un simple particular puede, con prudencia, dar a otros particulares, está
necesariamente limitado por su ignorancia de la situación de éstos.
Sólo puede aspirar al título de bienhechor el que va
con tanto cuidado para no socorrer a gentes indignas como para auxi liar a las que lo merecen, debería decir
que se toma más, ya ql\e la limosna concedida al vicio,
es más perniciosa, que útil la que se conceda a la virtud.
E l hombre rico se halla, así, casi reducido a los ejemplos de Peter Cooper, d'Enoch Pratt de Baltimore, do!
senador Stdnford y aun de otros.
Estos hombres saben que el mejor medio de ser útiles
a sus compatriotas, es colocar a su alcance " las escalas
en que los que sientan ambición de entre ellos puedan
ascend,:ir"-es decir, bibliotecas públicas, parques, medios de distracción favorables al cuerpo y al espíritu,
obras de arte que procuran goces y refinan el gusto, y

.~
.,.
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.4

• - ••
ver el problema de la riqueza y de la pobreza,' y a conducir sobre esta tierra e l reino de " la paz para todos los
hombres de buena voluntad.''
ANDRES CARNEGIE.

(Gtl!lfillll~©&gt;

Illl y

11m

ffi.®Ilnifi~Ilil

El 9 de Febre ro se celebró en Berlín el Ceotenario
de la independencia y la liberación de Prusia.
Coa tal motivo, el emperador pronunció un discurso
ante los estudiantes de la Universidad, en el cual dijo:
"El pueblo prusiano no volvió a encontrar su grandeza moral hasta que volvió a la fe, a la religióo que
regula las relaciones del hombre con Dios.
"Hoy sólo se quiere.creer lo que se puede ver, demostrar y tocar.
"Nuestra generación muestra pocas aptitudes para la
filosofía trascendental. Esta generación que vuelve la
espalda a la religión, tiene necesidad de un guía para
que le enseñe el camino de la vieja fe de sus padres.
"Acordaos que el pueblo prusiano vió derrumbarse
todos sus pilares en 1806 porque había perdido su fe
poco después del reinado del g ran F ederico..,.,.Hay que
ver en esto la mano de Dios y no la de los hombres.
De aquella crisis surgió la nación alemana.
"Gracias a su fe eo Dios, ese pueblo vió realizarse
el renacimiento de toda una nación, prodigio único en
la historia. Esa no fué una acción humana, fué la acción de Dios mismo."

Señor don Ramón M . Rosalis, nuevo gobernador del E,t ,do de Hidalgo; a su derecha, el señor don Amador Castañeda, su probable secretario, a su izquierda el
secretario del gobierno saliente.

las instituciones de diversas clases que mejoran la situación general del pueblo,
De esta manera, restituyen a la masa de sus compatriotas el sobrante de su riqueza, bajolaformamásapropiada para presta rles ser vicios duraderos.
He aquí cuál será la solución del problema de las relaciones entre ricos y pobres.
L a acumulación y uso de las riquezas quedar án libres.
El individualismo será respetado pero el millonario
no será más que el depositario del pobre.
Tendrá, durante algún tiempo, e n custodia una g ran
parte del aumento de ids riquezas d_e 13: comunidad_. y
dispondrá de la misma, en su favor, rnfi01tamente me¡or
que hubie ra sabido o podido disponer é l mismo.
De este modo los espíritus mejores llegarán a un grado de la evolución de la raza en e l que comprenderá n
que, para los hombres previsores y serios, el único medio de d isponer del sobrante de su riqueza, es el de consagrarlo, anualmente, al bien de todos.
Vamos viendo ya ocultarse la aurora de este día.
Teniendo los hombres sus capitales comprometidos en
grandes empresas comerciales de donde no han querido
o no han podido retirarlos, capitales de los que aquéllos
legan la mayor parte a obras de interés general, pueden
todavía morir sin estar expuestos al desprecio de sus semejantes.
Pero, no está lejano el día en que el hombre que muera siendo poseedor de millones de los que podía hab~r
dispuesto en vida, se irá "sin lágrimas, sin honores, sin
cánticos," sea cualquiera el uso que haya hecho de las
escorias, que no ha podido llevarse consigo a la tumba.
De tales hombres es de quien se dir~: ··El que muere
rico, muere deshonrado.'·
Tal es, a mi entender, el verdadero Evangelio de la
Riqueza.
Siguiéndolo es como, un día u otro, se Jlegará a resol•

Al pié de J.,s pirámides .- El stilcr Min i~ho de In~truccióo y sus.acornpaüantes-En el rr.usw de Teotihuacán _
Fots, del día de campo ofrecido por el señor Ministro de Instrucción en San Juan Teotihuacán, el 2 del actual.

�tra de niñas, y_ de "Alberto" discípulo de aquel maestro
celebrado, recibe al pobre enfermo, Jo cuida con esmero, y todos están convencidos de que los ingresos de las
ºº".el'.'-s y obras escé':1i~as de Quirós, bastan para el sosten1m1ento de la fam1ha. Este engaño se descubre bien
pronto, resultando que el discípulo es el que sufraga todos los gastos con e l fruto de sus labores literarias lo
que da motivo a la esposa, a "Emilia" para que le diga
que salga de la casa, pues como ambos se amaban con
pur~ se_ntimien_to, puede atribuirse a otras miras aquel
~acnfic1~.del ¡oven. Cuando se están despidiendo y
Alberto v3: a besar 1'.'- !11ªºº de "Emilia" los sorprende e l paralfhco sobrev101eodo la escena consiguiente de
grao tensión dramática.
En el último acto el marido averigua que 00 hay nad:1 deshonras,, en la conducta de su esposa y de su disc1pnlo, los llama, les exhorta a que se amen expone
una at~evida teoría sobre los que en el mundo• ya para
na_d'.'- sirven, y son obstácul_o. a la felicidad ajena, y se
smc1da apurando una med1c1na que el facultativo dejó
~ara que la tomara solamente en gotas durante cierto
tiempo.
En pocas palabras tal es el argumento de "Sobrevivirse," drama atrevido rebosando verdad en lo del aban~iono de todo el mundo, cuando la fama deja de proteJeroos, obra en que se mezcla cierto romanticismo moderno, podría decirse, y que deja una fuerte impresión
de realismo atormentador.
J?i~enta, prefiere pres~ntarnos sobre todo el orgullo
artishco de su héroe, de¡ando para segundo término el
otro aspecto no menos interesante. La dea de que viva

TEATRALE~
TEATRO ARBEU
El público acude con entusiasme• todas las
noches a ver las preciosas operetas vienesas
puestas con un lujo fantástico y cantadas cor;ectameote El nombre de Esperanza Iris, es
s1_empr_e reclamo a la brillantez del arte, y no
bien pisa la escena sentimos el influjo podero•
so, que una maga hechicera produce con los
secretos del filtro de sus encantos.
"La P~incesa del Dollar" como siempre gustó mucho; los intérpretes
ya c~noc1dos cos_ec~?ron 3:plausos, y un tenorioo nuevo Alarcóo, gustó.
Las Blossons G1rls co':1s1guieron que los gemelos de los espectadores
no ~e apartaran de los o¡os, en tanto que se oían frases encomiásticas de
la hg~reza, de la gracia, de la juventud rubia de las danzarinas. En fin
un éxito completo.
•
En "El Con?e de Luxemburgo" se presentó Enriqueta Sala, la tiple
del género chico que p~rteneció a la última compañía del Principal.
Después tuvo el mal ac_1erto de ser cupletista, y recuerdo con pena sus
fi::acasos, que no todas sirven para género tan difícil aunque por fácil
se tenga.
Ah~ra,_ como cantante de opereta vienesa, puede ocupar un Jugar de
los pno~1pales u?a vez que deseche malas escuelas adquiridas en otros
e~cenanos. Y, as1 lo comprendió el público, que celebró su presentac ión ~on palmas, en las_ cuale~ iba el deseo de animarla, junto con el
premio a m~s de una pieza bien cantada. Cabello, a quien todos admiramos traba¡ó con ganas, y la opereta de nuevo se impuso.
Y: como no puede faltar "La Viuda Alegre" sirvió en esta ocasión de
mohvo p~ra que se,presentar_a un oue".o tenor, R_ica;do Pastor, que 00
gustó al sob~rano. Este, senor de éxitos y de 111d1scutibles fracasos,
pu::° en camb10, buena cara al barítono Parera, un gentil "Conde Daoi1?. Vo~, e(egaote presencia, fina manera de cantar y de valsar (esto úlhm~ es 10d1spensable) y el público se entusiasmó, llegando hasta hacer
la vista gor?a a cierto retraso en la entrada del conocido "raconto."
Se anuoi:1a el ~streoo de la opereta "La Hija de Príncipe." ¿Será esto el comienzo
de u~a )sene no 1':1terrumpida de triunfos, como los que presenciamos en la pasada temP?ra ";· El ;r?o1sta lo celebrará muy mucho, pues desea que sacuda el mards:no la
d1recc1ón arltshca de la Co~pañía "Esperanza Iris" presentándonos motivo de ·ue •nos
ocupemos de sus representac10oes como en justicia merecen.
q

de nuevo su glorioso pasado,
de que se refresquen los laureles alcanzados por "Cesar"
c_onstituye su principal obsesión, más dominadora más
inquietante que los cel~s nacidos de la proximidad de
"Emilia" y de "Alberto."
Verdad que e lsol dela fortuna se nubló de repente para
el mísero, después del fu lmín1:o ataque de hemiplegia suindo durante una fiesta cele-

brada en su honor, y que la misma rapidez desu anulación avivaba los anhelos de recobrarse,más también es verdad que cuando el deslumbramiento de la generosidad ajena le determinaba a aceptar el
cariño adúltero presentado, con la eliminación por el suicidio, nos parecía vislumbrar una obediente
renunciación literaria, impuesta por la implacable crueldad de la parálisis progresiva, y no un sublime acatamiento a la felic idad ajena. ¿No reaparece, en fin, la sed primordial, reduciendo el alcance
de los celos conyugales sugeridos por la pobre mujer perennemente desdeñada al ser contradichos
rotundamente por la honda amargura que produce la noticia de la defección de Felisa, la ex-amante, la orgullosa primera actriz, olvidada ya del ídolo que se derrumbó?
Si Dicenta hubiera igualado ambos lados de su construcción literaria entiendo que el efecto dramático hubiera aumentado el doble. El tipo del escritor nos hubiera manifestado todo el alma del
hombre comµletáodose en ambos aspectos, y dándonos un relieve enorme, del personaje, emocionante en grado sumo.
No digo nada de algunas obras que
recordé, viendo "SOBREVIVIRSE" y
no precisamente por el fondo de este
d rama, sino por el procedimiento, algun tanto antiguo, pero hay que decirlo
muy bello y sujestivo. Los tipos que se
mueven al lado del infeliz escritor , están hechos con arte, simpático y fino en
extremo y nos interesan desde el principio. Y, dicho se está, caro lector, que la

prosa del drama es maravillosa, que los
pensamientos son hermosos y se prodigan con genial desenfado, y que una vez
hay que proclamar el talento de Dicenta.
La interpretación estuvo correcta.
Maria Luisa Villegas lució lo flexible
de su talento, rayando a buena altura en
la escena del acto segundo con "ALBERT." Bien la Otazo, la Cires Sáochea y la Villa. Coss lució su talento
en el protagonista de la obra, siendo
aplaudido al final de todos los actos; y
Solares Mutio y demás actores estuvieron bien. En resumen, un triunfo más
para la estudiosa Compañía del Mexicano.

" LA BOHEMIA" tao admirada siemprr, tan conocida, se nos presentq no precisamente nueva por la interpretación
musical, que perttctamente cantada Ja
hemos oído en México, sino, por el derroche de "vis" cómica que todos los
artistas hicieron.
Qué detalles tau peregrinos los que
nos presenta.ron aquellos cuatro artistas
no "comprendidos." iQ ué "Mnsette" tao
alegre tao simpática, tan verdaderamente griseta la que e ncarnó la Cortez .... Eso de que los bohemios estén
tris.t_es por las dificultades que pasan en
la _vida, es un error; y. en él, hao incurrido muchos de los mtérpretes de la
'·Vida Bohemia" que Murger nos ha relatado, en páginas inolvidables.
En lo que toca al canto diré que la
"Mimí" de M me. Yeroa gustó sin entusiasmar ni mucho menos, demostrando
que dicha simpática artista sufre la altura de México todavía; quizás aclimatada obtenga mejures triunfos. Montano
el barítono celebrado fué el héroe de
noche, cantando de una manera notabilísima su "Marcel." Y de nuevo tengo
que censurar la medianísima manera de
poner la obra de Puccioi. ¡Cuánto descuido, cuánta pobreza en los detalles y
cuánta impropiedad!
La Compañía de Opera que actúa
igualmente en el Colón, está dando
muestras de muy buen gusto y de elevado arte en la manera de interpretar
las varias obras que hasta ahora se hao
puesto en escena. " Mam'Celle Nitouche" se presentó más bella que otras
veces con los adornos del francés que
la hacen aumentar sus encantos, ya
q ue en ese idioma se escribió. Además,
co~o en esta Compañía hay cuerpo de
baile, resulta que cuando se necesita
de las seducciones coreográficas para
brillantez de las escenas, como pasa en
el acto segundo, el público nada echa
de menos y aplaude con entusiasmo.
La Cortez hizo una "Dionisia" muy
buena y muy sujestiva, y Joubert resultó a maravilla en el intencionado ·•celestino."

¡¡

TEATRO MEXICANO.-"SOBREVIVIRSE."
.. Ha~í~. tiempo que Dicen:ª no ':scribía para el teatro. Recuerdo que su último drama
J?amel se estrenó hace cmco anos en el Teatro Español de Madrid pa b
fi · d
D~az 11e M~ndoza, y ~ecuerdo t_a~bién las protestas, las censuras, J¡s di:~ri~:se i~~tr!
o ra ena_ e at_re_v1m1_entos soc,ahstas, aunque muy bella en su forma
El dcromsta d1s1Jogu1do, el prosista brilJaote, había abandonado al parecer la escena
cu~o o ºº. bace apenas dos mesei: los carteles del teatro que acabo de c itar adonde Ira'.
ba¡an _MatJlde Moreno, y Paco Fuentes bajo la dirección artística del eximio Galdós
3:ounc1ó el estreno de "Sobr~vivirse," drama del insigne autor de "Juan José'' al oc~
h~mbli;X&gt; !ah Empresa del Mexicano nos ha dado a conocer producción tan bell~ qu~ el
pu 1c:&gt; a celebrado como se merece,
•
"César Quirós" literato insigne mimado por la suerte, en una fiesta que da en su h •
nor 1ª·¡ Coo~esa Paula, sufre un ataque de parálisis, y queda inútil para siempre El h~gar e escritor famoso cor1~puesto de su esposa de la cual apenas se ocu aba ~lvidáodola en brazos de otras mu¡eres; de sus hijos, de su cuñada, que da Jeccioo~s como maes-

TEATRO COLON

ººº
Con el nombre de ·'El Husar" conocíamos la opereta de H. Raymod y Anthony Mars, música de Víctor Roge r titulada " L os 28 días de Clarita " que se
ha puesto en e l Colón con g rao é xito
teniendo por intérpretes a la Cortez, a
Joubert, Brunat, a Gamy y a otros artistas no menos distinguidos.
Tea~ro ~olón.-~oa _escena..de "Manen L escaut" de Massenet.- Mlle. Battag1, pumera ~?danna en Manan Lescaut."- Uoa escena de "Maoon
Lescaut por la soprano Mlle. Yerma y el tenor M r. Pitzaoi.

Teatro Colón.-Mlle Charpent ie r en la "Reina Margarita" de " Los Hugonotes."-Mlle. Charpentier y el tenor Affre en
el duo del acto segundo de "Los Hugonotes"-Una escena de "Los Hugonotes" en que figuran " D e Nevers" (Montano)
"El Paje Urbano" (Mlle. Cortez) "Raul" (Affre) y "Saint Bris" (Bernard.)

LUIS DE LARRODER.

�BALADA
Especial para "El Mundo Ilustrado."
-Lesbia, ábreme, soy el amado de tu corazón, aquel
que te jurara amor eterno una tarde hermosa de crepúsculo maravilloso .... ¡ Abre me, Lesbia!
-No conozco tu voz, el amado partió para no volver
jamás. Me hablas de una tarde hermosa de crepúsculo
maravilloso y no la recuerdo, el tiempo me ha ofrecido
solamente tris~ezas; en la eterna noche de mi vida líe
visto sombras, muchas sombras, obscuridades y negruras.
-Soy el amado de tu alma que llega en busca de calor ...... y tengo frío, mucho frío; estoy herido y desde
que mi corazón te abandonó para buscar alegrías y placeres ha encontrado sólo desengaños, desesperación,
tristeza, llanto .... ¡Abre!
-El amado partió para no volver jamás, así lo dijo en
su última carta que aun conservo clavada como un pu
ñal; vete y no intentes hacerme creer que el amado
existe ....
-Pero mira, yo soy, ábreme, tengo frío, mucho frío,
el invierno me mata y vengo a tí animado por el recuerdo del amor profundo que me ofrecieras_ aquella tarde
otoñal ...... ¿recuerdas? ... ... iAbrel
-No te escucharé más; mis oídos se cerraron con la
última frase que el amado pronunciara antes de su partida.
-Abre, amada mía, abre, yo soy aquel que dijera esa
frase .... "¡Te amo!" .. . . "iTe amo!"

=:::::::::::::::=======================~::..-(Concluye)

Así es que era por Nelly por quien la había querido
abandonar su Juan, y era a la misma Nelly a quien había hecho sus confidencias aquella mañana! ....
Y, comprendiendo al fin la generosa mentira y el sacrificio magnánimo de su rival, Marietta se sintió conmovida basta el fondo del corazón.
VIII.
Treinta años han pasado desde entonces. y las dos viejas amigas que me contaron la histor ia, sentadas en un
banco de la explanada de los inválidos no son otras que
Nelly y Marietta.
Salidas las dos del pueblo y de la miseria, hao regresado a ellos en sus últimos años empujadas por su mala
suerte.
La fama poética de Juan Delhy fué un meteoro. Brilló un instante y desapareció en seguida. Poco tiempo
después del sucesos de la "Noche de Estrellas" y de un
torno de versos que prometió un grao porvenir, el poe•
ta cayó minado por la tisis en brazos de su amante Ma·
rietta y no volvió a trabajar más. A la edad de veinticinco años apenas, murió, y, egoista hasta el fin, no legó
su nombre a su amada. Esta trató de sostenerse con los
pocos recuras qut- dejó el poeta y estableció un taller
de costura, pero como no era ni buena comerciante ni
obrera muy babi!, no hizo fortuna. Con unos cuantos
francos compró un gabinete de lectura en e l que vendía periódicos. Sus sentimientos habían muerto a la ca-

becera del lecho de Juan durante las largas horas de velada y su corazón se agotó con el último suspiro del
poeta. Además, sus encantosfemeniles, derivados princi·
palmente de su juventud y su frescura, pasaron pronto.
Poco a poco, por el lento trabajo del pesar y de la po·
breza se envejeció y vistió la toca y la pelerioa.
Nelly, por el contrario, permaneció bella hasta más
allá de los cuarenta años, continuó su vida en locuras
en Sao Petersburgo, hasta que se sintió atacada de parálisis. Su decadencia fué pronta y terrible. Regresó a
París casi impotente y vivió algún tiempo con los restos
de su fortuna y los productos de una función de beneficio. Pero como no era previsora conoció pronto la miseria. Los adrniradors habían muerto o se habían dispersado. Tuvo que conformarse viviendo algún tiempo
a merced de antiguas amigas que le daban de vez en
cuando un traje o un franco de limosna, pero estas limosnas disimuladas acabaron y la miseria se presentó
en toda su fuerza. Entonces sacó poder de su de~esperación y se acordó de que alguna vez había vivido como
hija del pueblo y había comido chorizo picado en la casa del carnicero, Como antigua actriz, tenía derecho a
una pensión de la Secretaría de Bellas Artes, de esta
manera podía contar con algo mínimo pero seguro.
Vendió sos últimos trajes galantes, alquiló una maosarda en un barrio lejano, cerca del Campo de Marte, y se
r esignó a vivir corno una pobre, pero sin ignominia.
Un. día Nelly, con su aspecto de cardadora de colchones, se presentó al kiosko de la "Madre Marielta" como

Bellezas Veracruzanas-Sritas. Adriana Díaz, Ana Cosa y Fala Cbabat.

más .... ;Ay! es demasiado tarde ¿no sientes que los la·
ti dos de mi corazón se hacen cada vez más lentos? ....
Es:ucba ...-.iAy! siento que la vida me falta .... es una
fe 'icidad muy grande, amado mío .... acércate y mírame
con esa mirada de ternura ... . sólo una palabra .... deja
que recline mi frente sobre tu hombro .... así. ... asi. .. .
Sr. don Moisés Sáeoz, quien dió una coofueocia en la dame un beso tan dulce como el primero .... ¡oh! ¡qué
feliz me siento! i ...... Es muy tarde, amado mío! pronAsociación Cristiana, el último domingo, sobre:
to este corazón dejará de latir ¿oyes? ...... ¡Bendito
"La juveotu:! y nuestro porvenir social."
seas! tu último beso me ha matado ...... ¡Bendito seas!
-1 Sueño? .... ¿Estoy despierta? . . ; . Parece la voz del
amado .... ;Yo te amo! ¡yo te amo! ¿será él? No: el amado partió para no volver jamás.
-Abre, amada mía y mira un instante el amor que
sie nto por tí retratado en mis pupilas .... iAbre!
- Desde que mis ojos recogieron la última _mirada
del amado se cerraron para no ver más: é l, par!Ió y no
volverá, así lo dijo en aquella carta impía y cruel que
aún está clavada en mi corazón ....
- Abre amada mía, yo soy: Escucha una sóla vez
aquella frase que te hiciera estremecer de gozo ..... :
¡Yo te amo! deja que tus ojos recojan amorosos la mirada de mi alma como entonces o por lo menos permite que mis labios depositen en tu mano un beso dulce y
suave que te haga conocer que soy el amado.
-No; vete, el beso último que el amado depositara
en mi mano como suave caricia aun palpita y desde entonces es lo único que me alienta y me da vida ..... .
Vete y déjame morir feliz, me basta para ello su últi.ma mirada, su frase amorosísima y el beso que palpita
aú n en mi corazón.
- Por un sólo momento; abre, amada mía, he sufrido
crueles decepciones, mi corazón está herido, desgarrado
por un dolor muy graoae, sangra y busca un le nitivo
que cree encontrar ~n tu alma, abre ama~a mía y escucha mi voz que te pide perdón y que te 1m1_&gt;lora, ~bre
amada mía ...... ¡¡sufro tanto!! tanto como tu en m, ausencia y en mi olvido, abre amada mía, abre un momento y verás como desfallezco y casi muero!
_
-iSi eres el amado que sufre!...... ;Entra! Aqm
está mi corazón que permanecía cerrado ~esde ~u p~rtida: aquí está mi alma que te espera con 1mpac1eoc1a.
¡Entra! ...... Apoya tu cabeza sobre mi pecho y escucha los latidos de mi corazón- que dicen: "Aún te
amo" .... . . ¡Qué felicidad tan grande! ...... A~ércate
más amado mío y deja que te ame por una etermdad.
Sólo hoy porque sufres ouedo creer que me amas....
Esta felicidad es muy grande para ser duradeta; acércate más, quiero sentir el beso puro de tu alma, y que
la última frase que pronunciáras al partir sea hoy. la
primera, dí que me amas como entonces y acércate

CLOTILDE VILLEGAS LEAL.

-"Cuando estés en medio de la muchedumbre pro·
cura no perderte a tí mismo."
- " El hombre cuanto más posee, tanto me nos se po·
see."
-"L a virtud no consiste solamente en la obediencia
al deber, sino en buscar y dictar aquellos deberes que
no nos son impuestos por los demás."
HODIE.

Caballeros que contribuyeron a la parte musical de l_a conferencia y reunión social e n la Asociación Cristiana
e l domingo pasado.

Tríptico ele Sa¡¡ Udefo¡¡so. -Rubens.

se le empezaba a llamar en e l barrio, a comprar su pe·
riódico.
No se habían visto más que una vez en su vida, pero
en qué circustaocias, y, a pesar de lo ajado de sus rostros, se reconocieron al fin.
-Pero .... ¿no es usted la amante de J uan Delhy?
-Sí, iy usted es Nelly Robin!
Las dos ancianas se besaron con emoción, y a partir
de ese día se vieron diariamente para hablar del pasa·
do. Marietta contó entonces su inmenso agradecimiento
hacia Nelly por haberle cedido a Juan, y Nelly pudo
confesar que aquel amor, cedido ante la desgracia d e su
rival, había sido el único verdadero de su vida.
Después de algún tiempo de vivir amándose ante la
memoria del difunto, decidieron vivir juntas para consolar mutuamente sus miserias. Marietta enseñó a Nelly
sus costumbres de orden y fué una afectuosa enfermera
para la pobre y vieja comedianta que en otro tiempo
había incendiado las salas de los teatros con sus mira·
das.
-No se puede usted imaginar, señor, me decía Nelly
al terminar su relato. Pero esta Marietta es un tesoro. ..
¡Tan ingeniosa y tan económica! Con nuestros cuatro
céntimos no nos falta nada .... Y nunca profiere una queja, ni una impaciencia, por más que soy una enferma
poco cómoda. La madre más amable no sería mejor con
su hija ...... ¿Y todo por qué ? Porque una vez, hace ya
mucho tiempo, la vi desgraciada y tuve buen corazón,
por eso se c ree obligada . . ... .
Pero la otra vieja la interrumpió, y no olvidaré nunca
el dulce acento con que aijo las siguientes palabras:
- iSí, te estoy obligada para siempre! Tú me dejaste
un día lo que podías haberme tomado, y que tú no has
tenido nunca .... No lo olvidaré jamás, y jamás pensaré
haber hecho bastante por tí .... Porque, mire usted, señor, un poco de amor dichoso durante la juventud, es
todo lo que tenemos de bueno en la vida nosotras, las
pobres mujeres.

FIN.

�modelo lindísimo, hecho en paja de seda, blanco
marfil; la copa es _de bola y el ala muy recogida
y vuelta hacia arriba. En la copa lleva, por único
ador~o, dos alas de paja en color rojo obscuro, y
tao vivo contraste es del mejor guste que puede
imaginarse. También se aceptan, con verdadero
entusiasmo, las fantásticas "antenas," hechas con
plumas de pájaro del Paraíso, o con alambre forrado en terciopelo o seda de colores sumamente
obscuros, de _preferencia el azul acero, el café
bronce, el gns y el negro. Estas antenas se colocan_ sobre el s~mbrero, como en figura de interrogación, y en ciertas fisonomías femeninas graciosas, traviesas y picarescas, producen u~ efecto
sugestivo y encantador.
El terciopelo, la tafetta y el satín son los elementos más adecuados para forrar las citadas
"antenas" que representan actualmente el gran
"chic" parisiense. Los som1:&gt;reros de tagal azul 0
café arena, son muy apropiados para las joveoci-

CRONJCA
Sin duda tenéis deseos de que os hable de los sombreros de primavera, l no es cierto, queridas lectoras? y
atendiendo a esta justa curiosidad, voy a daros algunas
noticias que sin duda os serán gratas,
Después de haber pasado por esa época de transición
que antecede a todas las innovaciones de la Moda, después de haberos hecho constar las dudas y los misterios
que han flotado sobre las confecciones con las cuales
nos había de sorprender la bella estación primaveral,
he aquí que al fin podemos ofreceros indicaciones precisas y ciertas, como son las siguientes: es un hecho que
los grandes sombreros van desapareciendo del mundo
elegante. La primavera ha consagrado el triunfo definitivo
de las pequeñas formas, cuya copa es de bola; unas son
redondas con marcado estilo "bolero;" otras, con el ala
levantada o vuelta, muy retirada de la copa y ligera·
mente abierta en el borde, por el frente, de manera que
forme una pequeña punta saliente. Estos modelos se derivan de las tocas, pero con modificaciones y cambiantes que les prest¡,,n un sello de gran novedad.
Otros de estos modelos tienen una copa bastante alta,

y el ala o borde es muy estrecho; y aún cuando las citadas formas son en extremo elegantes, no nos atrevemos a recomendarlas a nuestras lectoras de un modo general, pues a pocas fisonomías harán favor semejantes
sombreros, que a su notoria excentricidad unen tan indiscutible audacia. Varios modelos afectan una forma os·
tensiblemeote alargada hacia atrás, y tienen el ala levantada por el lado izquierdo. Estos sombreros son lin·
dos y graciosos.
En cuanto al material con que se confeccionan las formas ya dichas, es ahora muy variado, pues se usa mucho
la paja de seda que tiene una extraordinaria flexibilidad y una encantadora ligereza: también se lleva, con
grande éxito, el tagal, la paja de arroz, la crin de diversos colores; y en cuanto a los sombreros poco lujosos;
podemos citar los que se hacen en paja inglesa, paja
"picot;" tagalina y "crino!." Casi siempre, en estos bonitos sombreros primaverales, la copa y el ala son diferentes entre sí; aquélla es negra, Jo más a menudo, y ésta es de matices vivos como el verde esmeralda, el oro
antiguo, el azul turquesa, rosa coral, blanco, y otros muchos tonos de este género. El contraste resulta muy
"chic;" no puede negarse que tal idea viene de la imaginación parisiense, la cual, como es bien sabido, tiene
el don de inclinarse siempre a lo más bello, con una in-

te al derredor del centro, la amplitud de estos pliegues
semeja un gracioso "béret" o boina, pero hay en ella
bastante moderación para evitar que la parte inferior
resulte drapeada o abullonada, ni tampoco debe caer
sobre el ala. Como guarniciones y adornos, recomendamos a nuestras lectoras una excesiva sobriedad a este
respecto: es el último dictamen de la Moda, y, ya lo sabéis, amigas mías, ese código nunca es poco respetado.
Pero precisamente en la sobriedad de adornos es donde ha de residir la gran novedad, y, aún si queréis, la
extravagancia eleg-ante de los sombreros.
Cuando éstos deban acompañar a los severos trajes
"tailleur," bastará rodear la copa con'una estrecha franja de terciopelo o con un angosto y bonito cordón de
seda adecuado al color de la forma; -por ejemplo: un
sombrero de paja blanca se vería muy •·chic," adornado
con un "passepoil" de seda rojo vino, azul antiguo o rosa de China.
También se guarnecen estos pequeños sombreros con
fantasías "Mefisto," o sea unos arrogantes "aigrettes" en
colores enérgicos como verde esmeralda, azul zafiro o
rubí obscuro. Se usan mucho las " orejas" o paletas de
fina paja en diversos matices, y a veces estos simpáticos
adornos resultan extraordinariamente atractivos, pues
semejan alas que van a tender el vuelo. Hfemos visto un

sajadas en la corte de las "tuileries."
La gracia deja sentir su predominio aún en el hombre mas indiferente.
Ahora bien, esa gracia depen·
de mucho del carácter y del buen
o mal humor.
Las mujeres mundanas, suelen
poseerla, porque están siempre
sobre sí, estudiando cuanto les
sea conveniente, para conservar
su encanto y ocultar sus defectos
y malas pasiones que las harían
sin duda insoportables, descartándolas de su lamentable vida.
El mal humor, es pues in, ompatible con la gracia.
Ved cómo cambia enseguida
una mujer mal humorada,
Cubre su rostro cierta especie
de velo o niebla, su frente se contrae y se frunce su entrecejo,
avanzando su boca en desagradable mueca, y su voz, y el acento,
es duro, seco, desagradable.
¡Cómo pierde su gracia en

rada expresiv1l;, una hgera atención o una palabra afectuosa pronunciada oportunamente, y el aire todo en eneral,
g_
1-- el tocado y otros .mil detalles, en fi n, que sena
P IJO e°:umerar, ~ontribuyen en gran manera, a la rac1a especial y _particular de cada mujer.
g
Suele_ ocurrir con _frecuencia, amar con más pasión a
una ~u¡er ~uy graciosa, que a otra que no lo sea aunque s1 excesivamente bella.
'
La gracia se manifiesta especialmente en. 1. manera
d e hablar
• ·
ª enc,mto
. y en 1os mov1m1entos,
con un cierto
que cautiva
Quien posea ese don, más codiciable aún que la hermos!lra, suby':'gará casi siempre.
S1 esa cualidad es nativa en la mujer, resulta más
agradable, pues es como un conjunto de dul
d
honda~ -l' natural elegancia, de buenas formas s:1:;":llle:
Y exquisito gusto, con una distinción en todas ~us maneras, que arrebata.
~~chas mujeres, sin más que ese atractivo, reinaron
casi e un_ modo absoluto en muchos corazones
La Valhére era tímida, algo reservada y no 1~ que se
pueda llamar una mujer espiritual; su belleza no era de
las más perfectas, pero ponía cierto graci.:iso encanto
era bue~a, Y aquel rey a quien se comparaba con el sol'
se postro a sus plantas.
'
La C~ttin q~~ tanta fama adquirió, entre 105 romanos, ten,a un fis1co bastante vulgar, y fué amada no ob,·
tante, de uo modo tan violento, que dos hombres se ma·
taron P'?r ella (lo cual no es por cierto muy envidiable
P!!es que tales i?cidentes deben cubrir de sombras
vida de una mu¡er )
Y e~ fin, la pr(ncesa Paulina de Matternich, era fea:
lo sabia y e!la misma Jo decía con frecuencia.
Más pose1a _una tal gracia y distinción, cautivaba de
tal modo su viveza Y era tan exquisito su arte en el tocador, que fué una de las mujeres más buscadas y aga-

:º

..

¡;

tas de poca edad, pero ya trataremos de este capítulo en la
próxima crónka, pues por ahora
temo haber cansado la benévola
atención de mis lectoras,
Cuatro elegantes-sombreros, últimos modelos parisienses.

tuición que le es del tcdo característica y particular.
También goza de una gran privanza el contraste de la
copa y del ala, por la manera de hacer una y otra, porque la primera se confeccicna en tafefü,. glacé o en
crespón de China, mientras que la segunda es de paja,
pero siempre de un color diferente al de la copa, la
cual unas veces se forra en la tela lisa, y en ciertas
ocasiones se cubre con el género fruoicdo circularmen-

MARGARITA.
-l

La gmia en la mujer
Las gracias son tres divinidades griegas, que se representan
en absoluta desnudez, para indicar sin duda, que la verdadera
gracia ha de ser ingénua y sencilla.
Muchas son las causas que concurren para formar un natural
gracioso; un movimiento, una mi-

Grupo de sombreros y tocados conforme a los más recientes modelos de la ciudad Luz.

aquel momento, y cómo la
perdería en absoluto si los
accesos de ma l humor se
repitiera o!
Se comprende desde lueJ?O, que aún a la persona
de mejor carácter le ocurra el exaltarse en un momento dado por alguna pa·
labra ofensiva, o por una
acción injusta.
l Pero no es bien injusto
dejar sentir sus efectcs sobre aquellos que en lo
más mínimo nos ofendie•
ron.
Cuando ocurra un Cóso
así, lo mejor será buscar
refugio en la soledad del
gabinete, mientras se calma una, y vuelve a aparecer ante los suyos otra vez
tranquila, sonriente y con
su gracia habitual.

�RAL,
AMA_
UNA SONRISA
C OLOMBINA: Aún cuando es usted muy joven no debe
ser tao inexperta, pues las mujeres estamos obligadas,
casi desde la infancia, a conducirnos con modestia. La
sociedad es implacable para juzgarnos; la mei::or falta,
la más pequeña debilidad eo una dama, se comenta entre los hombres con una dureza inflexible; así pues, no
olvide que todos sus actos hao de ser criticados con una
severidad extraordinaria, y quizá ya hoy mismo es usted
objeto de burlas o de comentarios maléficos por parte de
ese caballero.
¿ Cuál es su falta ? .. . ... Bien disculpable por cierto;
haber sooreido a un joven que la sigue en la calle, a l
cual le ha ocurrido la extraña idea de vestirse "de fantasía," porque usa unos trajes blancos, muy elegantes para asistir a fiestas campestres o a deportes de buena so·
ciedad, pero. transitar por nuestras calles con semejante
atavío: sombrero blanco, zapatos blancos, traje del mismo color, y, por último, aquella rizada y brillante mde·
na rubia, que flota bajo las alas del "canotier," es motivo muy suficiente para despertar la risa en una jovencita de quince a ños, que tiene un carácter alegre, bullicioso y agradable. Usted se ha reído ligeramente al ver
al "hombre blanco;" .!l se cree correspondido en su
amor, y notando que usted no se decide a darle una res·
puesta definitiva, comienza a indignarse y a criticarla
duramente, llamándola "coque ta, ligera" y otros epítetos
p0r el estilo.
¿Pregunta usted a "Margarita" la manera de resolver
esta difícil situación ? ...... No hay más que un remedio:
de jar de sonreír, · aunque sea a costa de un grao esfuer·
zo; responder negativamente a · esas cartas amorosas,
y . . .... resignar.se a ser ·víctima de los juicios acerbos
del hombre vestido de blanco, porque sería imposible
evitar esto, y, además, el tiempo todo lo borra; él olvidará su rencor y la dejará en paz. Solamente le reco·
mieodo que te nga mucho cuidado con sus sonrisas indiscretas, ¿ lo hará así ?
DO S RES PUE S TAS
U NA SUBSCRITORA TONTA: No debía firmar su booit~
carta con tal nombre, estimada amiga; tiene usted muy
delicados sentimientos y los e xpresa fácilmente.
Respecto de sus preguntas le digo lo siguiente: creo
que podía regalarle a su esposo, en el día de su santo,
un elegante tarjetero de paño obscuro b:&gt;rdado con cadeneta y flores de seda. Hay dibujos y modelos ya co-

menzados, que indican hábilmente e n la misma labo r,
el modo de t~rminarlos. Encontrará usted estos objetos
en "La Grao Sedería" o "El Paje. " También sería con·
veoiente que le hiciera una carpeta para su mesa de es·
cribir. Esta carpeta se puede confeccionar e n paño verde o azul obscuro, bordado con sedas matizadas en color
de oro antiguo. Por último; si los regalos indicados no
son de su g usto, haga una colcha de raso y encaje, un
"sachet" para corbatas o una pantalla para la luz, entre
éstas hay verdaderos primores de arte y de buen gusto,
como son los que se hacen con cuentas de colores, com·
binadas con flecos y con hilo de o ro o de plata.
~ En cuanto a su segunda pregunta, me parece que la
capita de su niño quedaría muy linda si la hace en seda
o en paño ligero, bordada con un angosto cordón de se·
da, o bien con aplicaciones de encaje grueso, como es
el Irlanda o de guipure. Si desea algo menos costoso le
r e comiendo el piqué, guarnecido con trencilla y con en·
cajes de bolillo. En ar,1bos casos, la citada prenda debe
ser blanca, pues es el color más apropiado para vestir a
los niños. Si elije que la capa sea de seda, ésta no debe
ser brillante sino opaca.
Tengo mucho gusto en contestar a sus preguntas, y
deseo que mis indicaciones le sean útiles de alguna manera.

í Historia de una Aventura]

Antes de r eferir esta historia, galla rda
y sentimental, he de hacer una confidencia: aborrezco los retratos. Me producen
malestar esos cartones en que se fija un sólo gesto del rostro, el q ue ha querido po·
ner quien delante de un aparato se coloca
y lleva la premeditada intención de aparecer con este o aquel otro aíre, en tal o
cual postura, digo cuando deja hacer el fotógrafo. pues por lo común, es él quien
dispone, a r regla , dirige, y &lt;le ahí es;,s posi•
cienes in variables en que la dirección del
rostro es la misma, esos fon dos decorati·
vos que no cambian casi nunca y sirven
igual para un triste como para un al.:gre,
para un viejo como para un joven ....
Vistos a cierta distancia de tiempo, los
retratos producen impresión dolorosa y algo cómica: los vestidos nos parecen ridículos; las maneras, convencionales; el mirar
estúpido, y por lo que hace a mí, piense
que ha de ser algo ingenuo quien encuentre esp ecial placer e n hacerse retrat4r a
menudo con el exclusivo objeto de obsequiar su fotografía al primero que se la
pida.
Pe ro no siempre yo he pensado así. Fué
la siguiente aventura que me dió tales ideas
del r etrato.

·~.Al
;.t.~~·- ~,
&lt;

1

1

000

RENCOR INF UNDADO
MAGDA: ¡Cuánta tristeza me ha causado su carta ! Y
es que en ella se lamenta y llora un corazón d estrozado. P ero no se entregue usted a esa pena con tan absoluto abandono, querida amiga; hay muchas razones filosófi cas que pueden consola rla en su dolor. E s c ierto;
debe sufrirse atrozmente al ser abandonada por un hom·
bre a quien se ama tanto, y no puede calcularse la
amarg ura que se experimentará cuando éste mismo diga
a la mujer que así lo quiere: "mi sensació n se ha ago·
lado; no te amo ya y no quiero engañarte." E sto es lo
que su novio le ha dicho; ¿ no es cierto ? Pues bien, si
desea saber mi opinión, se 1~. daré con franqueza. Su
prometido ha sido leal y no merece el enojo que usted
s iente hac ia é l. ¿Có mo había de casarse sin amarla, y
cómo, tambié n, había de continua r esas r elaciones que,
por su part~, ya no eran espontáneas ni sinceras ?
Q uerida ·'Magda;" el amor e!; una dicha tan grande'
es una revelación tan alta pa ra las almas, que nuuca ~e
ha de g uardar rencor para el hombre al cual se debe
e l conocimiento de esa felic idad. Las horas de ventura
que él proporc ionó a usted, no pueden borrarse d e su
recuerdo; son un tesoro, una posesió n q ue él le ofreció
con " ver&lt;lade ro y hondo a mo r." ¿ Po r qué , e nto nces,

Lujoso r incón de s:ila de recibir o hill .
gua rdarle r encor y desear ej ercer una c r uel v.:ogaoza
contra el perjuro?
No; sea prudente y agradecida ; tenga la más sabia de
todas las filosofías, q ue es la de estima r los bienes y no
olvida r a l bene factor ; su novio la h izo in mensamente
feliz, mientras le fué posible ha cerlo; hoy es sincero y
se a leja .. . . ¿qué impo rta ? Así se aleja la rá faga del
viento primavera l, después de habe r besa do a su paso
una flo r que languidecía, devolvié ndole la vida , la ale·
g ría y la espera nza. Esa flor ama rá al viento pasajero
y no le tendrá rencor, pues siempre le debe rá a q ue l
d ulce instante de d icha .... ¿No lo cree usted así?
M ARG ARITA.

De todos los muebles de la casa, ninguno merece taulo la atenció n de la mujer como e l costurero y e l peina dor ; estos mue bles son objeto especial de su predilección y en e llos pone un espec ial cuida do.
Y esta preferenc ia se explica perfectamente, sobre
todo por lo que hace al costurero, pues en é l g uarda sus
útiles de trabajo, sus bibelots preferidos y en muc hos
casos a ún su correspo ndenc ia.
Por lo tanto, además de estar en juego el costurero
con los demás muebles del budoi r de la dama su propieta ria , debe estar tambié n en relación con sus g ustos.
En el g raba do adjunto damos a lgunos modelos de costureros, muy gra ciosos y elegantes, los cua les esperamcs
serán del agrado d e n uestras lectoras.

\

Cu:itro elegantes y originales modelos de mesas de costura.

Consecue ntes con las ideas que expresamos en nuestro
numero a nterior, ofrecemos hoy a nuestras lectoras un
primoroso r incón de sala de recibo o hal l.
Todos los muebles que figuran en este modelo son de
una refinada e leganda y son mucho menos costosos de
lo q ue a primera vista pa r ecen.

El Odol es el primero
y el único den tífrico pue s
que !;U acción antisépt ica
y refrescan te o bra ·110 só- ·
lo d urante los pocos mo- ··
mentos que se emplea s inó dura esa acc ión ho ras
enteras .

Quien tenga interés en
la conservación de su
dentadura, d e be acostumbrarse al uso del
ODOL.

Cuando contabayo 15 o 16añosde edad,
gozaba de la vecindad de dos preciosas
muñecas, hijas de un honrado dependiente de comercio. L lamábase Esther la una,
la mayor , y Julia la otra, y ambas tenían,
con poca dife r encia, los mismos años que
yo, y e ra morena la una y rubia la otra y
de ahí q ue no se las creyese perman~s.
pues por lo gene ral, se piensa, no sin ra zón, que los miembros de una familia hao
de ser todos pa rt-cidos como los granos de
una mazorca.
E ran de humilde condic ión las chicas y
vivían modestamente con el sueldo que el
padre, D. Tomás L una, ganaba, y el cual
sueldo, aunq ue reducido, les permitía vestir _c on decenc ia y gasta r cierta represen·
tac1ón ; pero no la ambicion ada por ellas,
pues eran algo pr esuntuosas y hacía n consistir su sue rte, como casi todas las mucha- ·
chas, en t_ener var iada colección de trajes,
plumas, crntas y joyas.
Se engalanaban siempre con dijecillos
baratos q ue por lo limpios y lustrosos parecían de or o, pe ro eran de simple y vulgar
cobre. L o sé esto, porque hasta ahora guardo un pendiente que una de ellas me obseq uió, como r ecuerdo.
F r ecuentábamos su casa pocos amigos,
pero buenos. Esto de buenos, entiende le
d igo por los otros, cuyos nombres y pa~ticulandades meracen los honores de la cita , y lo exige, para mejor testimcnio, la veracidad de esta historia.
Eramos: D. F acundo Soliz, erudito maest ro de escuela y respetado ex·profernr
nuestro; merced a su admirable persever~ncia sa bfamos escribir, e llas y yo, en bomta letra mglesa, nuestros nombres; Alír io
Mootoya, prec?z y fecundo poeta, cuyas
estrofas se rec1 ta ban con alborozo en los
salones que la familia acostumbraba frecuenta r ; Dem.etrio B el mon te , el diestro cam
peón de los juegos atléticos entre los
hombrecitos de n uestra edad, y yo.
Este Belmonte era un tipo singular: su
car.S~t~r belicoso unido a una sorprendente ag1hdad de puños, le habían dado r enombr e de batallador en el barrio y era
respetado y por lo mismo querido por todos.
Sentía por mí esa semipiadosa conmiseración que experimentan los fuertes hacia
los débiles y me llamaba, un si es o no es
envidioso, "el letrado," pues sabía de mis
aficiones litera rias, pero me r endía cierta
conside ración q ue yo bacía lo posible en
acentuar con él, h ablándole siempre en
esas frases de los románticos personajes de
las novelas que me entreoía en devorar .
A su~ ojos pasaba yo como chico de grao
por vemr y no pocas veces puso sus puños
en defensa de mis holla dos derechos. Yo
!e profesaba inmensa gratitud y no menos
rn~enso r espeto, pero a solas no dejaba, a
m1 vez, de burlarme de su comprobada torpeza para los estudios.
Todos estos excelentes amigos les habían

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

H~Iº~!~:~~°!!!~.~

JARA!!!!~~~~ºDAoo

deteraivu yoloab'lullteaqu«
ban merecido al

Depurativo por excelencia

Coattar Sapontns
LB Bsul

PARA

PARA

LOS

IU admt■l~n en lot Bo■plta~"'J
de Parla, bpllcan la bo¡a dt
e■e producto para todos 101 u101
del tocador : Cuidado■ de 1,
Be&gt;&lt;.~ i qua purifica, de 101
Cabello• cuya calda detiene
Looton•• de lat Crlu, cut:
dado• IDU1.1toa, etn

lH•oo,aflcrH ~ 14u r•i.r/14M,-...
lltN

LAa

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P'A"MACIAa.

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8.RueYivienne, PARIS.

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Sed siempre jóvenes
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OrlentP,cuyos estudio• han sido
consagrados 11. em•
bellecer el rostro
y voluptoeear las
carnes de l•s mujeres del Harem
Inventó la fó rmu1, de la Crema

.

~

-• .

,._ ( deagraaado.)

· • La blanca trans •
mlte á la epldér'ff._.J-~
mrrane:io t~~~~.~
l)Orosa, bijas de las leyend&amp;&amp; del Rbln Oada unlL de las Imperceptibles :r adbe·
rentes partículas de la CREME SI RENE se
lncru•ta y se asimila en et cutl•, nutrléndole de f rescura JuTenll Y dttn4ole transvuencla alabastrlna •aturada de ms,.né•
tlco perfllme oriental - L■ Creme '•I·
rene" ro••· recomendada para la muler
trl~uei'ia ó moran&amp;, di!. , la tez suavidad
de azalllL y el tinte seductor de las voluptuosas ftor8" del gr&gt;&lt;ni\d.o.-Oon e: uso de
estas cremas la mujer burl..rll. l11a ailo• Y
couth•arll.11. lo~ hombres más soi11Ldorea Y
exigentes, - TARRO CON INTERESANTES
CONSEJOS $2.25. - OERTrFICADO POR 00·
R~~P~s~os: - J. J,1Lbadle Sucs, Oo. Ave.
San F r1&lt;nclscooo.-Ulhl"ln Sucs., Ave. Bo•
lfvar 2ó. -Jobannsen, Félix Oo., Ave. Sa.n
Francl•r.n 39.

'ltl

obsequiado sus retratos a l~s muchachas. Se lo di, pero antes, eo vPz de mi Dombre,
menos yo, y ellas oo se ca osaban en pedí.r· puse en el dorso esta sóla frase, sacada de
melo: especialmente la morena Esther se no mé acuerdo doDde, acaso de una de las
mostraba empeñadí~ima eo tenerlo
seDtimeotales novelas que acostumbraba a
Confieso que s1· no se lo d1', no fué por leer, frase vulgar e inadecuada :
"i;ecordar es sufrir: dP. aquí el olvido,
falta de voluntad sino porque los n,trntos
t
ta 1·
· d ¡
cues an eo es
ierra uu o¡o e a cara Y cu ya acción nada puede retener "
Inmensa fué la algazara de las chicas al
entonces mis recursos se reducían a lo que
buenamente me daban mis padres los do· r ecibirlo Me dic:rou las gracias con efumingos y días de guardar, que no era mu· ~ión uo fiogida, y as..g uráDdome DO sepa·
rarse nunca de él, tras prolijo exámea. lo
cbo.
Sin e mbargo. y tras algunas privaciones colocaron primero eu un marco de cartu(dos meses de oo ver carreras, cioemat6· lioa en cuyo borde había pintados lirios y
grafo. oi circos, oi cancha de pelotas,) lo- mariposas, y lt¡ego eDCima del piano, de
grl a lcanzar la entonces inmensa dicha de maDera que lo prímero que saltaba a la
...;..;.E;.;L;.;.;.P_E_R_F_U.M•-E-R_O_S_E_D_E_C_H_I_R_AZ
__ colocarme aute uo objetivo y tres días vista del ejecutante. e ra mi rostro de adodespués de ver la primera prueba de mi lescente. huraño y triste
Los amigos, al notar semejante distinde la casa F. Wollt y Son. recuerda la fragan- retrato, tiré.da ,ob1e papel brillante, de to·
cióo se me resiDtieroo, pues los suyos esta·
cla suave de las rosas de Persla.
oalidades suaves, discretas.
El primer ejemplar que me dió el fotó- bao prosaicamente clavados con tachuelas
grafo se lo llevé a ellas. orgulloso de ha· en la pared. hacia los áDgulos.
ber salido admirablemente bien, y se lo di.
Por aquel entonces en mi país los asuoaunque oo sin experimentar cierta vaga tos políticos no marchaban muy bien: las
Bolo 'Z'OPICO
inquietud. pues no olvidaba la suerte que luchas y motines de cuartel se sucedían
reemplauodo el
hego , io dolor D.l
correo allí algunos retratos: los colocan bo· con alguna precipitación y hoy mandaba
caidt1. del pelo. cara
ca abajo, eo la cocina, cuando el que lo don Pedro de los Palotes y mañana don
rapida y ae,rur.&amp; di
laa Cojerao. Eaparadió, por cualquier circustaocia, se aleja Mariano o don Hilarión, y 00 era raro que
'ftlln,Bobrehae-,
del trato de los que lo pidieron.
Torcedura1.et.c.,eto,
un individuo pobr~ y obscuro hoy día, maIndudablemente esto no deja de ser una ñaoa resultara gobernador o ministro, 00
--::111■
tontería, pero se comete con frecuencia . más por su filiación partidarista aunque
Parls, 165, Rue S41onoré J todas Fumaciu
fuera pobre de méritos, pues por sabido se
tieoe que los méritos oo se cueotaq para
nada donde impera la pasión política Uno
de estos cambios algo iott mpestivos c~odu·
jo a don Tomás Luna de gobernador a las
ricas regiones del Norte y p.)CO después de
coosul general a un país lejano.
Sola y Unlca Calidad
, .
_ .
. Iouul es ~?adir que_se fué llevan?~ consigo a sus h1¡as, y su mespe~ad~ v1a¡e fué
ca~sa de _que yo saborease m1 primera congo¡a seottmeotal, porque, francamente, _Es.Para conseguirla
y el Nombre ºCHRISTOFLE"
the~ ... . me gusta~a mucho. Fué ~(la quien,
a~ uempo de partir, me obsequio el peosobre cada pieza.
EXIJASE esta Marca
diente con algunos de sus cabellos dentro.

LINIMENTO GENEAU
::::'!10':.'J;..

·Plateria "CHRISTOFLE"
La Mejor

a

M"-XICO · B.a.USER

A cotón comparada

VICHY CÉLESTINS
VICHY GRANDE•GRfLLE
VI CHY HOPIJA L

Gota, Enfermedadesd, 11Piedra
y Afeccione, de la Vejiga.

1

e,, ·~

~

VICHY

Manantiale':J
del Estado
Francés.

BZBN BSPBCZlllCAR BL NOMBRE

'alrenl"
pa•
ra ■ mbellec■ r

·•.

,

~ Verdadera
Agua Mineral
Natural de

v ZIVY

Y

C••.

PIPERAC'
:El mayor
disolvente del Acido úrico
-~ara abreviar ;y evitar laa Crisis de

GOTA, ARENILLA,REUMATISMO
. CÓLICOS NEFRÍTICOS
tomad al

Ull&amp;II

medidaa

or dia.

o o o
Y pasaron los años. CiDcO .... ocho ....
diez, oo sé, no me acuerdo ; pero fueron
muchos, tantos, que eu el transcurso de
ellos }o me hice hombre.
De mis viejos amigos, don Facundo se
murió; Mootoya, desengañado de las musas, CODtrajo matrimonio con una mucha•
cha aDémica, pero rica; y Belmonte se fué
ignoro d ó nde oi por qué: acaso a tentar
fortuDa, quizás a correr aventuras. Adquirí nuevos a migos. corrí mundo, perdí oo
pocos de mis juveniles entusiasmos y supe
(¡gallardo saber!) que la vida no siempre es
pródiga en alegrías como algunos aseguran,
igDoro si con fundamento.
Mis variadas lecturas, ya que oo ciencia.
~e volvieron suspicaz, irritable y melaocóhco;. desarrollaron eo mí el gusto a la sotedad Y al encogimiento, Y era mi afán hac~r
minucioso análisis de mis inquietudes internas, nacidas por mis propias desilusio•
nes, Y, c~mo todo hon:ibre, aooré lo pasado
p~r consi~erarlo me¡or Y_ más _P&lt;&gt;éhco; de
~is pr?saicas aventuras hice o~¡eto ~e fe~oroso culto Y las rode? con cierta 1dea!1d_a d ageoa_ en ~llas al tiempo de producirse, es de~~r, hice lo 9ue todos, cayendo en
errores h1¡os del ego1smo, del orgullo exaltado. · ·; ·
.
.
Uo dia de esos (entonces, repito, miraba
yo el pasado al través de·mi experiencia de
ho?1bre he~ho Y derecho Y añoraba mis
primeras. iogeou~s aventu~as seotimeotales.) la vida ~pacible de m1 pueblo natal
fué sorprendida con la deslumbrante aparición de don Tomás Luna y de sus bijas.
Deslumbrante digo. porQue a poco de llegar se rodearon de un lujo algo ostensible
para ser acostumbrado en ellos.
Yo no me apresuré eo saludarlos, porque
supe que oo conservaban huella de recuer·
do de sus viejas amistades y mostraban cierta contrariedad cuando se les hablaba del
pasado.
Como e n todas partes sucede, y particularmente eo grupos reducidos, la sociedad.
eDtusiasmada. recibió a las muchachas ea
su seno y a poco eran citadas por todos como modelos de distiDción y buen gusto. S us
nombres aparecían siempre e o las crónicas de los periódicos mundanos. Cuando
una tarde de primavera yo las ví eo un
paseo público, radiantes de belleza todo
mi pasado se me ,·ioo a la memoria.' y, eo
un arranque iocooteoible, me llevé las manos al sombrero para saludarlas con el cariño que me merecían, pero ellas se hicieroD las distraídas (acaso lo estarfao) y p a·

Enfea:;::!." del

Enfermedadea del Estómago.

fASTILLES - SELS-¡ ,COMPRIMtS

VICHY·tTAT

saroa de largo, dejándome eD posición al·
-?fo sé: en el dorso debe estar el oomgo ridícula.
bre.
Me dí por ofendido. y. por una especie
-Xo está.
de reacción inexplicable. sentí vehementes
- Es extraño, pero "ese·• 00 tiene cara
deseos de "volver a conocerlas." Pedí a uno de filósofo; acaso sea más bien un poblade mis amigos, [mimo suyo, me llevara a oo,
casa de ellas.
-Cie rto, pero UD poblano algo singular.
Y fu_imo~.
.
porque, en vez de su nombre, que ltoy no
~l º!r m1 nombr~, m_e tendieron_ la ma- evoc_arfa_ en nosotros ningún recuerdo, ha
oo m_d1ferentes y d1stra1das, c~al s1 fuese e~crito s1mplemeute una sentencia, vulgar
1~ pnrr:era ve~ que lo oyera~. 1Me_ han ol- sto duda, pero que no deja de hacer ver un
v1dado. pe?sé, y ~a rato de 10genu1dad la- amable escepticismo oo comúoa los poblameotable, 1mprop10 de mis años y de mi nos.
experiencia, giré los ojos en torno del sunY dando vuelta al cartón, leí, acentuando
tuoso salón ~o que me encontraba, creyen- bien la última parte:
do hallar m1 retrato y los de _los viejos ami- - "Recordar es sufrir ; de aquí el olvido,
gos, per? en el salón no babia másque uno cuya acción nada puede retener."
al óleo, 1omeoso: el de don Tomás Luna.
-éEso dice?
Ostentábase de pie, el bueoseñor, apoy•do
- Xi lDás ni menos.
el braz" sobre una c~lumna rota y lucieDEntonces rió, con risa cascabelera, mi
d? en la solapa el ro¡o de una condecora· amiga, y acaric iándome con la mirada de
cióa • • • • • .
sus ojos, profundamente negros, dijo:
-Los filósofos, mi amigo, encuentran
particular satisfacción eo decretar la vuloºº
nerabilidad de los efectos humanos. HeCon perseverancia, galanteos y finuras, chos a analizar eo sus propias pasiones, a
llegué a posesionarme ¡otra vez! de la casa desmeDuzar sus sentimientos, sólo sabeo
y eo mis largas y frecuentes hor2s de visi· ver e l lado risible de las cosas. Antes que
ta háblábamos de los menudos hechos dia- a los filósofos, hay que creer a los poetas:
rios, de viajes, de literatura y arte, pues por lo menos, tienen éstos el mérito de haeran entendidas ea estas materias, pero cernos creer en la eternidad de las pasiosiempre cuidaba yo ,Je oo tocar el pasa- oes, y ya es algo para idealizar la vida.
do.
Por lo demás, usted bien · sabe que hay
Ellas eran ya mujeres. Esther no podía sent;mientos indestructibles: así el Amor,
ocultar una arruga harto acentuada sobre la Amistad ....
la comisura de los labios. pero Julia estaba
Volví a colocar la fotografía eu su sitio
fresca aún y de ahí sus numerosos galantes. Habían recorrido toda Europa y habla-.
DE:5CONF1Altf:8
ban francés, auDque arrastrando mucho las
O.E LAS i'ALSIFICAflO:'iEf: ll IMITACIONES
"erres·' y exagerando la pronunciación. A
veces fiogíao adorablemeote no poder eocoot!ar ciertos términos eo castellano, y se
Exigir la
serv1ao de aquella leDgua, con lo cual gozaban fama de eruditas entre sus compaFinna:
ñeras. Por lo demás, su trato era excelente
e inmejorables (as reuniones que daban eo
~u ~asa, y como eran frecueDtes, las amigas
1os1ouabao que buscaban DOVios.
Un_ día de e~os en que el aspecto adusto
del cielo_ convida '.1- hablar de cosas leja·
nas. y mientras Julia esforzábase por iDter·
pretar eo el piano uno de los valses póstu·
mos de Chopín. y Esther bordaba eo un
pañuelo de batista, ví debajo de una mesa
U? álbum de fotografías ligeraoneDte cu·
b1erto de polvo. Lo agarré y sacudiéDdolo
me colo9-ué juDto_ a la lumbre. y al abrirlo,
eo la primera h o¡a me sorprendió el ·retrato de don Facundo, el viejo y difunto profesor que a ellas y a mí nos había eDseñado a dibujar, eo bonita letra iDglesa, oues·
tros nombres. Creció mi curiosidad pues
supuse que también estaría el mío. '
Alli _estaba, eo_ efecto, pero el ú !timo. roto. sucio, con evidentes señales de haber
servido mucho ti.,mpo de lecho a las mos·
cas. Algún chicuelo,- uo precoz artista sin
duda.-había dibujado en el margen del
ca;ló~. con_ tinta roja, árboles, casas y, rara
co10c1d_eoc1a, av_es, lirius y mariposas.
(Sin Cop,ii,1 - ni lnyeccioaes)
Una idea traviesa me atenaceó el espíri·
tu La llevé a cabo
ó
Saqué la fotografía de su marco y aproxi·
máudome a Esther, le dije:
Cada
~--1-l_e_v_a_e_
I _•_
-Aquí tiene usted, amiga, e l retrato de
uo adolescente filósofo. ,Quién es?
cápsuia de este Modelo nombre:
Echó Esther una rápida h ojeada al cartón y. encogiéDdose de hombros, coDtestó:
PARIS, 8, R~: lltltDDI J II lldl" 1a, Wmaclu .

--··-··-

~

..-.~

~

.. ~:-::-

.-.

@[~g

PERFUMES

~0811\i
,

GRANDES EXITOS ACTUALES
BOUQUET GREUZE _ PAMPRES D'OR
ENIGMA_ SOLA MIA

Inolensivo J de una Pll!'eza absclnta

CURACION
RADICAL
v RÁPIDA

de los Flujos Recientes Persistentes

"ºY

�EL MUNDO ILUSTRADO
y sentándome junto al hogar, ya cubierto
de cenizas, dije:
- Tiene usted razón .... La amistad no
se olvida: es un sentimiento eterno .. . . ¿Es
que usted, Esther, me olvidaría?
Y ella, con voz de arrullo, respondió ,
prodigándome una de esas sonrisas que hacen dichoso por mucho tiempo:
-iJamás! ¡jamás!

Ra lioactividl\(l

Cúrese.usted en su
propia casa

Nosotros Jramos cuatro hermanos, y a los
cuatro nos encantaba montar a caballo, pero ~ólo nos permitían cabalgar en un viejo
alazán que se llamaba "Noble," porque los
otros eran animales de mucha sangre.
Un día, nuestra madre nos &lt;lió permiso
El doctor Alberto Coan de Aeildelberg,
para ir a caballo, y los cuatro cor rimos ha realizado pacientes estudios y experiapresu_r,adamei:ite en ~irecció,? a la c~adra. mentes para establecer en qué medida los
Ap&amp;.re¡o u_n criado a N::ible, Y el primero órganos del cuerpo humano están dotados
que monto fué_ el hermano mayor. El ca- del poder radio-activo.
o o o
balgó mucho _he~po. And_uvo por el P;ado,
Para sus investigaciones se ha servido
en torno del ¡ardtn, y mientras volvia, le del "emanómetro" Berker un instrumento
Desde entonces, aborrezco los retratos. gritábamos: "¡Ahora galopa un yoco!"
. extraordinariamente delic~do, que permite
Nuestro hermano, co~ los pies, Y ~?stl- apreciar los vestigios más tenues de radioALCIDES ARGUEDAS.
gán~ole con la fusta, hizo galopar a No- actividad y de medir en intensidad.
ble, pasando por d elante de nosotros.
Ha examinado cuarenta órganos, perteDespués subió e l hermano segundo. Taro- necientes a doce personas distintas. ~ada
bién cabalgó un buen rato, y a fuerza de órg~no, antes del exame~, era reducido a
fustigar a "Noble," le hizo correr. Como cemzas y se colocaban seis gramos de esas MARAVILLOSA CURACION DE UN
pretendiera. continuar, mi tercer hermano cenizas en el "e~anóm_etro:"
ANTIGUO y HONRADO PERIOTeníamos un criado viejo que se llama- le rogó que Je cediese el puesto. El tercer En todas sus 1nvesl!gac1ones el doctor
DISTA
ba Pimen,
hermano, como los otros puso al galope a Coan ha constatado la presencia de una
. ~cn~aba ya_ avanzados oc~;nta años Y ·'Noble." Cuando el pobre bruto regresó sustancia que conve;1-~a al aireen bu~n conv1via sm traba¡ar, en compan1a de un so- a la cuadra iba copiosamente bañado de ductor de la electnc1dad, lo que siempre
brino.
·
sudor.
'
constituye una propiedad típica de los
. .
Era todo curvo, caminaba apoyándose .
cuerpos radioactivos. No ha podido deter- ~ l decaoo_ de los periodiS!as cubanos, el
en un bastón y arrastrando los pies despaLlegó mi turno, y, con gran sorpresa de minar si esa sustancia era el radium, pero sencr Arsemo _F~;aández Cárc&amp;.va, de H acio, muy despacio.
mis hermanos, comencé a terribles fusta- todo hace creer que se t rata de un cuerpo bao~, nos escri?,1º c~n fecha catorce de
zos y espolazos con "Noble," que por nada radioactivo.
Abril de !9II: Escribo a usted_ con g_usto
del mundo quería abandonar la cuadra, y
Los varios ó rganos humanos no poseen para mamfesta rle que sus pr~c_1osas p1l~omucho menos galopar. Caminaba a l paso y el mismo grado de radioactividad. El más ras de Paw Paw son~º-ª bend1c1ón de Dio~,
volvi&lt;:?ndo la cabeza de vez en vez.
activo es e l cerebro, después los pulmones s~bre todo para los vie¡os como yo que d1Yo, colérico, r abioso, le golpee furiosa- y en menor grado aún el corazón y el hí- gteren mal por. falta de den~dura Y de
mente, pero todo inútil. "Noble" se resistía gado.
trastorno~ gastncos. Tengo 69 anos de edad;
a mi gobierno. Entonces volví a la cuadra La posición social, la profesión y el sis- ~e padecido mucho de las_muelas, cuan~o
y pedí al criado un látigo más fuerte. Pero tema de vida ejercen poca influencia so- ¡oven, Y unas me las extra¡eron lo~ denllsel servidor me respondió:
bre la radioactividad delosórganos. Por e l tas, Y_~tras me la~ arranqué yo mismo; no
•
contrario la edad ejerce una influencia permitiéndome mis escasos recursos el po-Ya habéis cabalgado bastante, bajaos.
' • bl
t
á
nerme una dentadura artificial Estuve bas¿Por qué atormentais al animal?
mduydaprecia ;: cua n odm s sde_avat~za edn !ante tiempo utilizando el Bi~arbonato de
e a , se acen1ua e 1 po er ra ioac 1vo e
Me sentí mortific-:1do, y repuse:
los órganos,
Soda P'.3-r~ ayudar a 13: digesti~n; pero este
Oa6arollados, Roconstítuídos1 i
Hermoseados, Fortificados
, --:-l Yo ? iA;penas _si he monta~o! Dame un
Por ¡0 que respecta al origen de la sus- procedimiento me obhg_aba a !r aumentanlal!go de mas castigo, verás como le hago tancia que hace radioactivos a nuestros ó r- do gradualmente la dós1s de B1carbon3:to, y
f.~
correr. .
.,
, ganos, o, para ser más precisos, la vía por tacto he tom3:do qu~ ~mpecé ª senl!rm~
El servidor mov10 la cabeza, y exclamo: la cual esa sustancia penetra en el orga- ~al, y d_etermmé susl!tmrlo con sus pro~1la firmeza del pecho sin causar
.
nismo, nada todavía se sabe de cierto. g~osas pildoras de Paw Paw, tomando d1adai!o algunoá la salud.Aprobado
-No tenéis corazón. ¿Para qué hacerle ¿p
.
d 1
t
.
.
.
namente al acostarme una de dichas pilpor l.!'• notablllclades medicas.
galopar ? El caballo tiene ya veinte años. Jºt«:ºe e as s~s anci~\Ju~ tng~nmos doras· hace de esto dos meses y observé
0
Está rendido, muerto de cansancio. E s lo ºA eb aihr~ 9ue. respirdamos
? . sa emosl. que die encuentro bien y hasta he engor5, Paaaage Verdeau, Paria.
¿Tú habrías m as ipo1es¡s pue en conci 1iarse con e d d 0 U
1 .
.
rrasco conillslruuiones en Ptris 6'3~ q ue ocurre al. vie¡·o Pimen
•
·
hecho,
que
puede
considerarse
definitiva- 3: · S? 3: _mismo he_mpo su excelente jaMexico :
maltratado a P imen, obl¡,gáodole a correr?
t
t bl .d
•
•
boa, y m1 f1s1co ha me¡orado mucho."
1
J. LABA.DIE, Sucesores y Clll, ¿No hubieras sen tido compasión?
lll:en e es a ec1 o por a c1eoc1a, que a medida que aumentamos en edad, crece el
LAS PILDORAS DE PAW PAw (PaMe acordé de Pimen, y, obedeciendo, poder radioacti'I'.º. de nuestros tejidos. Las paya), so~ las mejores que se conocen padescendí del caballo.
mayores pro~ab1h~ades est_án en favor de r~ el estom~go e hígado y un positivo y rá•
Y cuando le ví cómo respiraba fatigosa- la sep-unda h1pótes1s, en vista de la gran pido remedio para la Constipación, Ictericia, Biliosidad, Dolor de Cabeza y todos los
mente, dilatando sus narices con fuertes radioactividad de los pulmones.
resoplidos, cómo moví... abatida mente su co- También ignoramos cuánto se refiere a padecimientos causados por desórdenes del
la, sin crines, desnuda, lo comprendí. Y las funciones asignadas a la sustancia radio- Estómago e Hígado. Estas píldoras contiedesde aquel momento sentí tanta piedad activa en la actividad vitad! de las célu- nen las mejores virtudes del Tónico Paw
Paw, y están preparadas del jugo de la frupor "Noble," que comencé a besar su cue- las del cuerpo humaoo.
ta Papaya. 50 centavos.
llo sudoso y jadeante y a pedirle perdón.
Desde aquel día, cuando veo atormentar
~ ~ 0 0 alll\l&lt;tll©Jlfü&amp;~ &lt;§1®
EL JABON "HAMAMELIS" DE MUNa un caballo, pienso en lo que me dijo
ll&amp; jp&gt;~~
YON. Recomendado por el Mundo Civiliaquel hombre, y me acuerdo de mis dos
M hO
h
•¡
d
t
zado como e l mejor Jabón medicinal y una
amigos: de Pimen y de " Noble."
uc se ª es~n .º acer~a e_ 10~ . ~o- necesidad para e l Tocador.
vadores y del mov1m1ento hterano m1c1aRepresentante General en México,
LEON TOLSTOJ.
d? por ellos, s_in que ningún autor haya
EL REMEDIO PARA LA DISPEPSIA
Octavio Sarti, 1'!- Donceles 32.
v isto con claridad el verdadero, carácter
. mstantáneamente
.
.
a ¡·1v1a
y cura toda clase'
.
.
d e aque11os errab un d os poet as-musicos, cu- d
ya
cuna
fué
la
soleada
Provenza,
allá
por
e
Dispepsia.
50
centavos.
Marca 3 X,$ 2 .
Grand Prix Exposición Internacional de Higiene,
los siglos VIII y IX. La crítica docta nos
EL REMEDIO PARA EL REUMATISDresden 1911.
presenta al trovador co!I!.o un hombre seMO, corrige en unos días el reumatismo
riote, dado al estudio y a la meditación,
en todas sus formas. 50 centavos y un peso
algo i ntrigante, político, y por remate, más
Mar ca 3 X,$ 2.
amigo de las comodidades del hogar qu,;,
del libri, goce de la libre Naturaleza.
Con más certero juic io, el sentimiento
EL REMEDIO LIQUIDO PARA LA
popular tuvo siempre al trovador por cosa SANGRE (en pastillas) so tiene igual p_amuy distinta, viendo en él lo que fué en i_:a las af~cc}~nes sifilíticas de los huesos, las
realidad: un hé roe novelesco de pies a ca- ulceras s1fihti?as y las enfermedades Cutábeza.
neas. Desarraiga todas las impurezas de la
S i; eran los trovadores aquellos gallar- saogre. $4.
dos mozos que, laúd a la espalda y esto. que a l cinto, íbanse de castillo en castitlo
EL REMEDIO PARA LOS RTRONES,
y de corte en corte a cantar apasionadas cura prontamente los Dolores de Espalda
endechas, pastorales y baladas, tenzones y y todos los males de los R iñones. 50 centaserventesios, subyugando corazones feme- vos. Marca 3 X, $2.
ninos, engendrando odios, despertaodo celos ó removiendo las fibras patrióticas de
Munyon tiene Remedios para cada enlos pueblos.
fermedad, casi todos al módico precio de
Insuperables para conservar la
50 centavos. Se venden en todas las farmahermosura de la piel.
Para niños y
Alimento excelen- cias o puede hacerse el pedido directate para niños de mente.
cualquiera edad,
sanos o débiles y
Pida usted la "Guía de la Salud," de
retrasados en su Munyon, en las Droguerías d e J. Labadié,
desarrollo. Ningu- Sucs. y Cía., Av. San Francisco 43: J .
no le supera para Uihlein Sucs., 3a. Av. Bolívar 25; Johannsen,
evitar y combatir Félix y Cía., Av, San Francisco 39; Drola diarrea, el cóle- guería del Elefante, Av. Isabel la Católica
ra infantil, el cata- 6; y otras. Consultas por correspondencia,
adultos.
rro intestinal, etc. confidenciales y libres de todo gasto. "EI Niño de pecho," folleto instructivo MUNYON'S 53 AND JEFFERSON, PHIgratis en las droguerías y farmacias.
LADELPHIA, E. U. de A
De venta en todas las casas importantes del ramo.

liumaru.1

Los chicos

SENOS

Pilules Orientales

::i~~~c!\&gt; 3:a~~.gc;

W~

(REMA KAlODERMA

JABON KAI.ODERMA

POLVOS KALODERMA

f,WOLFF&amp;SOHN
KARLSRUHE

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>El Mundo Ilustrado</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Abuso de las bebidas</name>
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        <name>Anécdotas taurinas</name>
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        <name>Ausencia</name>
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        <name>Ensueño muerto</name>
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        <name>Escuela Industrial de Huérfanos</name>
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        <name>Fiesta de primavera</name>
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        <name>General Porfirio Díaz</name>
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        <name>Musa castellana</name>
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        <name>Narices</name>
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                    <text>��CAPITAL:

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�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Calendario de la semana.

Enfermedad
El término enfermedad significa cualquiera desviación del estado normal del organismo, ya sea mental o corporal. Cnando la estructura o el funcionamiento del organismo difiere marcadamente de su estado normal, existe enfer medad, que podrá ser
orgánica o sea con lesión de uno o más órganos. o funcional que significa solamente
alguna alteración en el funcionamiento de uno o más órganos. En cualquiera de los
casos, esa desviación o falta de normalidad. afecta el organimo en general, porque el
funcionamiento de los diversos órganos es mútuo y unisono
Igualmente, en cualquier caso la circulación de la sangre sufre alteración desfavorable, la que de por si constituye enfermPdad Además, esa misma alteración o cambio desfavorable de la sangre, puede causar cambios orgánicos o funcionales en alguno de los órganos. Esto demuestra la gran importancia de conservar la sangre pura Y
sana, para evitar esos males y las complicaciones consiguientes. Observando cuidadosamente las leyes higiénicas, se pueden evitar esos desarreglos y las enfermedades;
pero al sentir el menor síntoma de alteración anormal, conviene fortalecer el organismo en general, y por lo tanto la sangre, con un buen tónico reconstituyente, y se
recomienda la bien conocida eficacia, al efecto, de la fórmula siguiente cuyos componentes se pueden comprar en cualquier farmacia : Extracto compuesto vegetal Arvelina, 15 gramos; Jarabe compuesto de hipofosfitos, 45 gramos; Jarabe compuesto de
zarzaparr illa, 6o gramos. Mézclense bién y tómese una cucharadita después de cada
comida Agítese el fr:&gt;sco antes de usarse.

,~:;.;~::=;~:.::;;;~;; \1
I

A 25 CENTAVOS LA CAJA.

l---------------·---.:

Para loe luaa.rea donde no ee enoneotre, ae deepaohatranOO de pone, enTl&amp;ndo
oon el pedido en aelloe de oorreo eo.ao on. por O&amp;da a&amp;la., por docena. P,5Z,&amp;l Depoaltarlo reneral,
,.A,Al!L •• OlfTl!QA, 8" OALLlr o• 1t1AN,.1Qu• N9 ea,

ª"•

•

•

l

JUEVES 17.

Oon placer y satlsfacci6n declaro, que
la. PERUNA me salvó la. vida.. Después
de haber padecido de los bronquios y de
resfríos que ningún r emedio podfa
aliviar, me dispuse 11 probar la. PERU:s' A
y siento no haberme resuelto antes. Con
cinco frascos de Peruna r ecuperé la
salud de que h oy gozo. Leonarda
Barrera, Las Placetas, l\Iexico.

San Aniceto Papa Mártir y la Beata María Ana de Jesús Virgen.-Hoy y en los dos
días siguientes, oficio y misa de la Infra
Octava de Señor San José con rito semidoble. que permite la celebración de misas
privadas de difunto con ornamento negro,
en todas las iglesias del Clero Secular•
dentro del Arzobispado de México.

Pecas panos en el
rostro o el cuello
Y no quedan
la menor excusa
para continuar sintiéndose avergonzada y humillada
de tener pecas ó
paños en la cara,
pues existe-muy
bien experimentada por cierto la

VIERNES 18.

D, "•

Santos Per fecto Presbítero Mártir y Gal-

BANCO CENTRAL MEXICANO
OAPITAL SURSORITO ............. ..... 1 ao,000.000.00
DE RESERVA . ........... . .. . . ... . ... ••••.1 7.500,000

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anual. En Depósltoe 11. la vista tres por ciento anual, de IJ,OIO en adelante.
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Blelchroeder. BerUn, Oomptolr Nattonal y Escompte, París. S. 7 Ofe .. New York.-Na•
\lonalOttyBank. New York.-Flrs\. Natlonal B11.ulllerObmo tca«O Voc.-G'nk,O{a.

dino Obispo Confesor.
SÁBADO

19.

Santos Crescencio Confesor, Elfego Obispo y Expedito Mártires.

f

~
fj

D0M1SGO 20.
Los Go20s de María Santísima (su fiesta
el 14 de Mayo). La Octava de la Solemni·
dad de Señor Sao José, Esposo de la San·
tisima Virgen Maria, Santa Inés del Monte
P ulciaoo Virgen y Sao Crisóforo Mártir-

CEREVISINA

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La CEREVISINA da maravillosos resultados en el
tratamiento de los furúnculos. En los enfermos que padecen de psoriasis, herpbs ó eczéma, prod uce el mejor
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eº

M1fRCOLES 16.
San Benito José Labre Confesor, Santo
Toribio de Liebana Obispo Confesor y
Santa Engracia Virgen y Compañeras Mártires

Se parteo los pichones en dos mitades a

Las madres deben obligar a sus niños a las alas. Sazóneose bien de sal y p1m1enta
conducirse con sus herm:i.nas, como ten- y háganse cocer en 125 gramos de mantedrán que hacerlo más tarde con todas las ca a la que se incorporan cuatro cucharamujeres en la sociedad. Por ejemplo: dar d37 de keite. Vuélva~se varias veces y
su libro o su juguete favorito a la berma- dé¡eose cocer una ~ed1a hora a fuego leona menor 11e,·ar le sus libros a la escuela lo Retireose las mitades de la cazuela y
cederle eÍ paso para entrar en una habita'. déjense enf_riar. Echense en la cazuela
cióo, y ceder en las discusiones, cuando donde se frieron dos cuch~radas de setas,
Con el
Compuesto
Vegetal
de
Lyd·a
e11a tenga la razón de su parte, son cosas una ~e chalotas y una de hierbas finas, to.
1 con que el niño debe mostrar su cooside· do picado menudamente. Cuando esle ade• Pmkbam. Lease su carta : ra.cióo, porque él es el más fuerte.
rezo esté bien cocido, viértase por ambos
ELa B
z d C
p
Otro acto de cortesía, que no es muy ob- lados de cada medio palomo, y envuélvase
"Mis d~1ª' _ona e ana1• . anamá.- servado por los muchachos es el quitarse cada mitad en un papel aceitoso. Así dis_;::;;..;,..;~ enc1as eran co:ph~da¡; la el sombrero para saludar a las señoritas de puestos, van a la parrilla donde están me;,,
men\ uadCl 1}_ ve. sus propias familias cuando se encuentran dia hora. Retirense y sirvaose empapela' ,.
etas a un an..., Y O- con ellas en la ca11~.
dos. En una salsera, aparte, sirvase tam·
',
ras ~scasa;~ufrla de Todos estos actos de cortesía pueden ser bién una salsa rnbia alargada cc&gt;n medio
mudc "pesa ~z ªtre.
1 de tal manera impresos en el carácter del vaso de vino blanco y media taza de caldo,
or de
-- que 11egueo a formar casi. una segun- sazonad a con sa,
1 p1m1enta
· ·
· de e tab
b 1t·-'v1en
t re• orno
y una cuc haras
aa a 1...a; am- d •
da de i agr
1
. ·. bién tenia mucha a natura eza.
_
.
v o e.
¿
picazón y padac!a de . Las ~adres deben. de ensenar a sus h1ii!1¡;¡, · la vejiga. ~ Atribuia ¡os e h1¡as a q~1~ se sirvan mutuamente.
.
• mis male:i áque era En las_ fam1has nu~~n,sas_ ocurre con
REPOSTERIA
estéril
varios frecueoc,a
que predilecta
cada orno aehge
entre
sus __ B0L1TOS OE. HARINA DE MAiz.-Dos tac1.édi pues di'
her.nanas una
quien
confía
m
cos mtaeb Jebr'ln tocios sus pensamientos y' con quien com- tas de harina de malz y una de harina de
,..__ _...:.....11.;·l.!..-_¡ '&amp;:etenodes
ªas- parte tristezas y alegrlas
trigo, tres de leche agria, una cucharada
nte esarro 1ª· a
Cuando comienza el chico a ir al cole de azúcar o de melado si se prefiere, una
ner una cria- .
h d' d
d
t d
1
n o podiagrandemente
por Me
e s Osorprendí
ura.
des- g10 la hermana pierde parte de su cooñan- cuc ara ita e so a .Y o ra , e sa
pués de tomar s frascos del Com- za.
~ézclense _muy bien azucar, sal y las
puesto Vegetal de Lydia E, Pinkbam ;..Entonces debe obrar la influencia de la harinas de tr~go Y de. maiz. Bátanse los
de estar en estado y apenas si lo podia madre.
huevos muy hgeros. D1su~lv~se la soda _en
creer. Volv1 á ver al m édico uien me' fE11a debe hacer que la hermana escriba dos cucharadas de ag~a b1rv1~odo y anádijo que se me estaba formanao un tu- ;¡I hermano austnte, y recordarle que el dase a la leche: revo\".1endo bien y se agremor. Mi "sposo me aconsejó que no le hacerlo puede tener mucha influencia en ga a los otros rngr~d1entes, echando deshiciera caso al médico y que me fuera el concepto que el último habrá de tener p~és los huevos battdos Y se bate tocio muy
á mi ciudad natal-Kingston Jamaica de las mujeres. Por esto la joven 00 debe bien. Se echa en tarteras. engrasadas 11e-lo que efectué-Hoy tengo el orgullo rebajarse nunca en ocasiones ni en pala- náodolas como nn~ Y media p~lgada Y se
de decir que soy madre de una preciosa bras delante de su hermano.
ponen en horno vivo unos i5 minutos.
nHi.a de 7 meses. Apesar de haber es- Las condescendencias tontas de parte de
tado casada 9 años si no hubiera sido las madres y hermanas, hacia los niños,
por el Compuesto Ve!Jetal de Lydia E. vuelveu a éstos egoistas y faltos de caba11e·
El duque de Parma es el príncipe euroPinkham nunca hubiera dado á luz. rosidad hacia las mujeres. «Un hombre es peo que tiene la familia más dilatada.
Des.ie _entonces lo he recomendado á lo que la mujer hace de él,&gt; es un antiguo De su primera esposa, una princesa de
muchls1mas personas, tanto en Jamaica refrán, y el amor de la madre puede for- Barbón, tuvo nueve hijos, todos los cuale~
como en Balboa."-SRA. ROSA ROSINA mar en su hijo un nuevo «Sir Galahad&gt; viven, a excepción de la mayor, que fué
DONALDS, la Boca, Zona del Canal Que tenía la fuerza de diez hombres, por- princesa de Bulgaria.
Panamá.
que su corazón era puro
De su segunda esposa, una princesa de
La Sra. Pin k 11 a. m de Lynn
***
la casa de Bragaoza, ha tenido otros nue, e
Mass., E, U. de A. invita á las en:
Cosa natural
hijos, el menor de los cuales cuenta poco
fermas á que le pidan su consejo. F"
M d 1
·t . d.
d la más de un año de edad,
Ya ha ayudado á otras niiles a _ 1¡ese, ag a ena, gn a 10 1gua a
recobrar la salud. Este será senora,-que tocias las si11as están cubier
o o o
Hablan el malayo mas de cuarenta m1gratuito.
tas de polvo·
•
- :--o sé por qué se asombra usted, seño• Bones de persona. Dícese que es muy fácil,
- - - - - - - - - - - - - - - - - rita. Naturalmente, si todavía no se ha sen- puesto que casi carece de reglas gramalltado nadie en e11as ......
oales.

MARTES 15.
San Justino el Filósofo Mártir (del dla
anterior.)-Santas Anastasia y Basilisa
Mártires.

Pichones a la papillota

UNA SENORA
Mi~J,:'_o;,.1:S:11::::;e~,::~'.:":~:t ~ii!~lk:4:~ié~~f:r.~:~gi~I
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LA PERU/\A MB
SALVÓ LA VIDA.

Santos Pedro Goczález Telmo Confesor,
Justino el Filósofo Mártir (su fiesta el día
siguiente.) Santos Tiburcio, Valeriano
:\1áximo Mártires y Lamberlo Obispo Confesor.

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que debe tomarse." ¡ Pensar que
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sin repugnar y molestar al paciente! Y, según el público declara,
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Nacional de }Iedicina de Méxi&lt;'o,
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RECTOR DE SAAVEDRA.
No hay duda a lguna de que la murmuración es un agradable pasatiempo, y que
la casi totalidad de los mortales nacen con
admirables disposiciones para ejercerla.
Esta inclinación humana, esencialmente
del mejor y más perfecto de los animales.
tiene su origen en el sentido crítico que
cada individuo posee o de que se c ree do·
lado, y aunque alguoo3 filósofos la radican
en la envidia, haciendo notar que jamás
se es severo ni se buscan los defectos eu
las personas humildes y que nos son iofe·
riores, es un hecho que las cosas ajenas nos
interesan poderosamente, no por la cofa en
si, sino por el que la representa.
En el círculo de nuestro mundo social,
relativamente pequeño si se compara a la
esfera de acción que en otras capitales
existe, tenemos oportunidad de ocuparnos
con mayor frecuencia de asuntos que en
otros países pasarían desapercibidos y que
aquí pone de relive el trato casi íntimo
a que estamos obligados, y por el cual nos
enteramos de los menores pasos que en el
discurrir de la vida ertda cual tiene que
dar.
Ello nos lleva a cosas bien extrañas, co·
mo por ejemplo: a ioflueocia_r voluntades
libérr imas para que contraigan matrimonio,
porque se nos ocurre q.ie tales o cuales
personas deben casarse, y nos incomodamos con e llas si no lo hacen con quien quisiéramos, o si simplemente tardan en elegir, como si esperásemoi que se nos quitara un peso c!e encima.
Del mismo modo observamos con ioquie·
tud lo que nos parece un asedio a deter·
minados personajes, cuya prominencia pone de relieve la situación, y que vemos
preced idos y seguidos, constantemente, como los r eyes de teatro, de una nutrida compañía.
T odo ello es bien h umano, y así como el
difamador p ierde su tiempo, las más veces,
porque e l que escucha hace en su interior
el juicio del que habla, del mismo modo
aque l q ue n o puede moverse sin tropezar
con e l a migo oficioso, lejos de agradecerlo,

ALFONSO REYES"

piensa en la buena, la)oconmensurable dicha de andar solo!. ...

Los pies y la inteligencia
Las españolas y las francesas suelen reírse de las inglesas y de las alemanas, a
quienes acusan de tener los pies muy grandes. Los neoyorquinos hao emprendido una
campaña semejante contra las mujeres de
Chicago: pero mieutras que las alemanas
y las inglesas han soportado las sátiras con
resignación, las chicagüenses hau devuelto
la pelota.
-iQue tenemos los pies graodes!-ex·
clamao.-Es posible y hasta evidente, porque no se puede negar lo que afirman los
fabricantes de calzado. ¿Pero qué prueba
esto? Pues sencillamente que somos muy
inteligentes. Sepan las neoyorquinas que
el desarrollo de la inteligencia es propor
ciooal a las dimensiones de los pies. Las
mujeres de Nueva York, con sus pies menuditos no son más que muñecas frívolas;
las de Chicago, con nuestros buenos cimiento~ gozamos de mejor equilibrio.
Las neoyorkioas han oido esto como
quien oye llover y se atienen a la pequeñez de sus pies, porque lo c reen bonito, y
dejan que las de Chicago se enorgullezcan
de sus circunvoluciones cerebrales.
o o o
UN SASTRE CONOCE EL PAÑO

E l cliente.--&lt; Cómo, señor, me manda
usted juntos el traje y la factura ? Esto lo
considero como un insulto.
E l sastre.-iQué quiere usted! Tengo un
nuevo encargado que no conoce todavía la
cliente la y le ha coofuo i ido a usted con
los parroquianos que no pagan.

FONDO RICARDO COVARRUSIAS

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Registrado como artículo de segu n d a clase e,. 3 de Noviembre de 1894.- Imp reso en papel de laa Fá bricas de San Flafael

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Número 15.

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EL MUNDO I LUST RADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERAT URA.

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Teléfonos:-Mexicaoa, 20-85 Neri
Ericsson, 14-51
Apartado Postal 149.- México, D. F.
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
En la Ciudad.. .. . . . .. .. . .. .. . .. . . . . . . .. . $ r.oo
(pagadero por adelantado.)
En los Estados ........ . ................... $ 1.25
(pagadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjero .................. .. ..... $ 2.00
(pagadero por semestre adelantado.)
NUMEROS SUELTOS:
En la Capital ............. : .............. . $ 0.30
En los Estados............ . .. .... ......... . ,. o 35
En el Extraojero ......................... . lt 0.50
Atrasados ........................... . ... . "0.50
Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Pu·
blicité, 14 ruede Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

MANON LESCAUT
Es una antigua conocida, pero que no envejece nun·
ca. Al contrario, cada vez que se la encuentra, asombra
con el oro siempre nuevo de sus cabellos blondos, con
la risueña luz de su mirada, con la ternura de sus mejillas frescas, con el sonido de su risa donde se traiciona
la alegría de una indestructible juventud. Somos noso·
tros los que al saludarla en esos encuentros, nos halla·
mos más cansados y viejos, con una sombra de melanco·
lía en la frente y en el corazón,'un poco parecidos a des
Grieux, cuando retornó solo a París, solo y triste, acompañado únicamente con el recuerdo de sn admirable
amante. Somos nosotros los que nos hemos vuelto un
poco prudentes con la madurez. El aire se enfría en los
boulevares por las noches y por las madrugadas y Ma·
non quiere que se la lleve a los teatros y a los bailes fre·
cuentemente; que se pierdan algunos doblones en las
mesas de juego, que se le obsequien aderezos y braza·
Jetes de oro, donde chispean los fuegos fríos de los diamante:-s y que se premie a los cocheros con largas propi·
nas. También los años vuelven mezquino a uno y tama·
ñas exigencias inquietan. Y si eso fuera todo, acaso se
podría contentarla de vez en cuando. Hablo de los célibes. Pero Manon es una loca. No le importan las cosas
serias de la vida y se encoge de hombros en su presea·
cia adusta. Para agradarla hay que reñir con la familia
y con la policía, instituciones que no se dejan burlar fácilmente. Y sobre todo, hay que ser joveo, hay que te·
ner en los labios la miel de los veinte añof; que ella gusta tanto de las riquezas como de los dulces besos. Lo
demostró de sobra, puesto que por eso fué a morir en el
corazón de una lejana selva americana.
Es frívola, es coqueta, está llena de caprichos, es ado·
rabie. Es pérfida. además, pero con tanta ingenuidad,
que no se puede menos que perdonarla, como hizo el
gentil caballero. Y por eso, justamente, oo envejece. Li·
bre de los encajes y los falbalaes de su siglo, fuera del
cuadro de la sociedad exquisita y refinada, sutilmente
libertina, en donde le tocó vivir, se yergue Manon con
su perpetua juventud, dando pábulo a los sueños y ali·
mento a las quimeras del amor. Los hombres corren
ahora tras de su belleza, moldeada en las inquietantes
angosturas del traje sastre, como la seguían cuando gas·
taba tacón rojo e inflado tontillo. Está por encima de
las modas y de los madrigales alambicados. Es la ilu~ión
y todos los días se enciende una sonrisa en su boca y
una risueña mi rada en sus ojos para los des Grieux de cabellos negros.
Pero también es la realidad y el buen caballero, que
era muy joveu, en vano se desesperó cuando algún des·
engaño cruel vino a recordárselo. Contemporánea de
los amores pastoriles de St. Preux, Manon no llevaba en
la sangre, por cierto, las abnegaciones de la Nueva
Eloísa. A la rústica alfombra del campo prefería las al·
cobas bien tapizadas, al murmurar de los arroyos, el
ruido de las áureas monedas, a los colores de las rosas,
e l fulgor de las piedras finas. No, ¡¡o era bucólica y ca·

recia de cultura humanística para penetrar el sentido
estético de las églogas. Mas tampoc? fué una criatura
extraordinaria, como pensaba des Grieux. Era__muy na·
tura! que Maoon, siendo por naturalez:i, exqu1s1ta y de·
licada, quisiera rodearse de sedas y de Joyas &lt;Jºe poseen
con largueza esas cualidades, y m~ natural aun, q~e no
le importase conocer cómo se acuna el oro y la d1ficul·
tad que cuesta adquirirlo, sobre to_do ~ los e~aroorados.
Tales deseos no vuelven extraord10aria a 01nguna mu·
jer. El amor es el lujo de.. la vida y rec.lama la _caricia
de las cosas bellas, entre las cuales es más capitoso su
perfume. Manon lo sabía por i~stinto y le gustaba ?cul·
tar su5 amores en nidos de terciopelo, como una Joya.
Abrillantaba la cornalina de sus uñas, inconscientemen·
te felinas, en blandos cojines, sin darse cuenta de que, a
veces las hundía en el corazón dE su amante. No pod1a
prescindir de i?s ha lagos ~e la riquez_a y su desgra~ia
fué que des Grieux careciera de medios para alcanzar·
sela. Eo el delirio de sus amores, eu pugna con la poca
fortuna del caballero, rodó por cárceles húmedas y som·
brías, por celdas de conventos desmantel_adas y silencio·
sas, fué deportada a América en la senltna de una em·
barcación, al lado de una docena de lamentables mere·
trices, ella, la delicada y exquisita criatura, que bien
pudo, del br azo de un Richelieu o de un Orléaos, _ale·
grar con su gentil presencia alguna fiesta de_ Versa1lles
y lucir picarescamente en las cenas del Pala1s-Royal. .
Lo extraordinario fué que la rosa del amor se arra1·
gara tan profundamente en esos limos y floreciera des·
bordante de aromas y colores. La abnegación, el dolor
y la ternura, regaron sus raíce5 y la gracia, 1~ b_elleza y
la juventud corren por su t;,IJo como una savia mcesao·
te. La voluble muchacha, que tao fácilmente se olvida
de sus juramentos y cuyos frívolos caprichos pare~en
ser la única ley de su corazón, se salva del oprobio y
de la vulgaridad a fuerza de pasi6nyde dolor. No pue·
de ser más patético el drama que se desarrolla ~n el fan·
go social de París y que co_ncluye e~ el ~est1erro y al
muerte, la única que pudo imponer s1leoc10 al amoroso
dúo de los amantes. A veces se interrumpía la doble
canción; más era para reanudarse con nuevas melodías
y nuevos arrullos, con notas tan límpidas y tan puras,
con un sentido tan hondo de los secretos. del corazón y
de los misterios del amor, que por ella se conquista Ma·
060, un lugar entre las grandes heroínas de la vida y de
la fantasía, entre esas creaciones inmortales que pare·
ceo sonreír desde el fondo de los siglos animadas por e l
soplo genial de un Shakespeare y de un Goethe.
Lo extraordinario fué que la música ligera del clave•
cioo, a cuyo sonido se bordaban las cortesanas figuras
de la gavota y el minué, bubiera encontrado en sus no·
tas ese elocuente himno de amor y lo expresara tan so·
beraoameote. Como todos los que escriben libros mara·
villosos, el Abate Prévost, no supo que forjaba una obra
maestra, cuando modelaba a su Manón, tal vez con el
recuerdo ingrato de su joven querida, linda y voluble
como aquella y que un día le dijo sonriendo:, &lt;Adi?s,
me voy; at!lo a otro.&gt; El Abate, seguramente, solo quiso
consignar la memoria de un episodio juvenil, con la me
lancolía &lt;del que lleva en su corazón los rastros de sus
antiguas penas.&gt; Y resultó una admirable hist?ri~ de pa·
sión, de sufrimiento y de ternura; un breviario par:i,
amantes felices y infortunados, un dulce poema sentl·
mental para los corazones sensibles, Saint Beuve se ad·
mira de cómo puede despertar emociones tan hondas,
la llana relación del Abate, escrita en sencillo estilo y
con parca r&lt;itórica. Es que la poesía, e l sentimiento, la
gracia, están en la pareja misma, en esos dos mucha·
chos encantadore~, llenos de inocencia y de juventud,
no contaminados, sino idealmente, de la profunda corrupción de su siglo. Les basta su amor, para salvarse
de toda mancha, y si eso no fuera suficiente, allí espía
la muerte, que subraya, santificándolos, los extravíos de
los desgraciados amantes.

Otra vez hemos visto a Manóo, y con qué encanto, sus·
pirar su canción amorosa en uno de nuestros proscenios.
La hemos encontrado en la silla de posta de Amiens,
camino de París, todavía toda aturdida (Je sois eocore
tout étourdie) por el amor del Caballero que la lleva a
los placeres y la ruidosa alegría de la gran ciudad. Le
hemos perdonado su primera inconstancia, cuando se
presenta, palpitante de esper~~za de remo:dimieoto~,
en el Seminario de San Sulp1c10, 10terrump1endo el s1·
leocio del claustro con su vencedora voz de sirena, que
desde la primera hasta la úl_tima nota, coo~e.rva e l ton?,
la exaltación, el vuelo entusiasta de un d111rambo. Ft·
nalmente la hemos acompañado en su destierro, despi·
diéndonos de su juventud piadosamente y de su fragili
dad con un oculto sentimiento de simpatía. Porq!}e no
queremos que se convierta; la aceptamos tal como es y
sólo se siente no ser bastó.ole júven para seguirla ale·
gremeote en sus correrías. No olvidemos que el am_or
es el lujo supremo de la vida y nunca se paga demas1a·
do caro si se alcanza. Todo es poco para agradar a Ma·
n6n. Y si somos algo felices en este pícaro mundo, lo de·
bemos a esas bellas mentiras, donde algunos espíritus
escépticos, colocan al amor e n primera fila.

r

RAFAEL LO PEZ.

test

ridelidad ...:
(inédito).
(Para &lt;El Mundo llustrado)
De todo y todo lo que yo h~ amado,
solo las 'Rimas no me hao deJado:
Conmigo moran bajo la tienda
o vuelan ágiles a mi lado,
mientras claudico, ya fatigado,
por agria senda.
Doliente, triste .... mas resignado
a que niogu':10 mi mal coml?renda,
en el Misterio me he refugiado ....
En la comarca de lo Soñado,
frente al castillo de la Leyenda,
vivo ignora:lo....
.
Pero las Rimas no me han deJado:
Conmigo moran bajo la tienda!

•

&lt;Vae solil»-dice, rugiendo airado,
el Viento, en torno de mi vivienda:
«Vae soli!&gt;-aulla, desesperado!
Y yo, le grito (para que atienda):
-&lt;No estoy tan solo, Compadre ':"lado:
Te::go mis Rimas; ':1º me _han deJado:
Conmigo moran baJo la henda!&gt;
AMADO NEHVO.

El canto del Ruiseñor
Los dos escuchamos, mirando hacia el jardín. . .
El jardín se había confundido en una masa v1olacea,
rota aún por el relumbrar de la fuente.
.
Una zona de luz persistía, en los confin~s del cielo,
una larga zona tricolor: sanFuíoea en_lo baJo, luego n~raojada, después verde, de un verde de vegetal moribundo.
, 'd
f
En el silencio crepuscular, una voz hqu1 ;a. y uerte
sonó.
,
Cantaba el ruiseñor.
-Está en el sauce-susurró Juliana.
Los dos escucháb:1mos, mirando hacia la zona extre·
ma que palidecía bajo las cenizas impalpables de la
tarde.
.
· d
¡
Mi alma quedó, en suspenso, ca_s1 ..:orno s1 e aque
lenguaje esperase una alta revelación de ~n_i~r.
.
¿Qué probó en aquellos minutos de aud1c10n, a m1 lado, la pobre criatura? ¿ A qué encumbrado dolor alean·
z6 la pobre alma ?
El ruiseñor cantaba.
Primero fué como una explosión de júbilo me~odioso,
una lluvia de trinos fáciles que cayeron _en_ el aire con
un sonido de perlas saltando sobre los vidrios de un ar·
monium.
Sucedió una pausa.
.
Un gorjeo se elevó, agilísimo, prolongado extraord1·
nariamente, como probando su fue_rza con un _ímpetu
de arrogancia, para desafiar a un rival desconocido.
Una segunda pausa.
. .
.
Un tema de tres notas, con un s_eo~1m1ent~ 10terrog~tivo. pasó por una cadená. de . variac1o?es hgeras, rep1:
tiendo la pequeña pregunta cinco o seis veces, como s1
fuese modulado en una tenue flauta de cañas, en una
fístula pastoral
Una tercera pausa.
.
El canto volvióse en un tono menor, se dulcificó co·
mo un suspiro, se debilit~ co~o un gemido, exprimió la
tristeza de un amante sohtano, un deseo desco_nsolado,
una vana espera; lanzó un ll_am&gt;ldo final, repentino, agudo, como un grito de angustia; se ..pagó.
Otra pausa, más grave.
,
Se oyó entonces un nuevo acento, _que no p~r~c1a saliese de la misma garganta, tan_h~m1_lde, era_ !1m1do: débil. tan parecido al piar de los paJantos recten nac1d?:&gt;,
al piar de un pequeño gorri6?: luego, con uo3; volub1hdad admirable, aquel acento 10genuo ~e mudo e? una
progresión de ~otas si_empre más _r~p1das q1;1e brillaron
en vuelos de trinos, vibraron en 01t1dos gor¡eos, s~ des·
plegaron en pasajes osadísimos disminuyeron, crecieron,
rayaron las a lturas soberanas.
El cantor se extasiaba con su canto.
Con pausa tan breve que !_as notas casi no tern_iio~bao
de apagarse, difu?día su ebriedad en. una mel_od1a s1e~pre variada, apasionada y duke, sumida, y_ v1brant~, h ·
gera y grave e ioterru~pida ora por deb1les_ ger~udos,
por imploraciones lasttmeras, ora por repentinos 1mpe·
tus líricos, por invocaciones supremas.
.
Parecía que hasta el jardín escuchaba que el c1el? se
inclinase sobre el melancólico árbol, desde cuya cima
un ¡:.oeta, invisible. vertía tales efluvios de poesía.
La selva de flores exhalaba un suspiro profundo pero
tácito.
.
Algún reiumbrón amarillo, titubeaba en la z~oa occ1:
dental, y aquella última mirada del día era triste, casi
lúgubre.
Pero una estrella despuntó, muy viva y trépida como
una gota de rocío.
GABRIEL D'ANNUNZIO.

•

Presentamos en esta página los retratos de la señora nposa del Pre~ideote de la República y también de las esposas de algunos mioistros.-En lo alto en el medallón de enmedio, la señora Emilia Aguilar de Huerta. A su derecha, en primer té rmino, la señora Rdugio B orneque de de La Barra, esposa del mioi~tro de Rela·
ciones; y en segundo té1mino la señora Carmen Morales de Reyes, esposa del ministro de ]usticia.-A la izquierda, la señora Maura Torres de Esquive! Obregón, esposa del ministro de Hacienda.-En el centro de la plana, la señora Mercedes B. de Mondrag6o, esposa del ministro de la Guerra.-Debajo la señora María Luisa Sou,a
de Robles Gil, eswsa del ministro de Fomento.-Y a su derecha la señora Amelia Salas de De la Fuente, esposa del mini~\fQ qe &lt;;:o¡quq¡gacioq~~.

�..

Sr. don Francisco Díaz de León, Gran
filántropo mexicano,
Hoy hace diez años falleció el señor don Francisco Díaz de León, hombre bueno, honrado y
gran amante de la humanidad. Con su desaparición perdió nuestra patria urio de sus hijos más
preclaros.
En aquella ocasión dedicó a su memoria la
Elegía adjunta otro hombre bueno y honrado
quien, a su vez, pagó su tributo corporal a la
madre naturaleza en las postrimerías del año
de 1912.
Como homenaje a los dos publicamos la com ·
posición poética.

ltLlt(G!!A
A la memoria del esclarecido filántropo

~mí~ W!mfü~~

ID)!í~2' ~ ~mi

Si una Julce memoria
l:s el !-tUJarlo en que ~e envuelve el nombre
Entonces, al dejar. mezquino el suelo.
Astro se surge, en la reglón del rielo!

La sagrada memoria de 103 séres
Que c ruzan por la mísera existencia,
Revelando doquiera su presencia,
Por dejar á su paso bendecido,
Lauros inmarcesibles, de sus sienes!
Ejemplos de virtud, en todas partes,
En todas partes, bienes;
De esos heróicos séres la memoria,
Ornato de la edad en que vivieron!
Velada, e n su santuario por la gloria,
Durará eternamente,
Sin que pueda por ella ser temido,
El infierno execrable del olvido.
o o o
Los que saben hacer de la existencia,
La sublime epopeya del trabajo,
Y constantes, y nobles, y esforzados,
No cejan en la lucha,
Sino cuando de la implacable entre los brazos,
E l último ay! de su existir se escucha:
Esos,.... tienen derecho
A que al llegar a su mortuorio lecho,
Aquello~ qne apreciaron las lecciones,
De su labor preciosa,
Vengan a protestarle~ que su ejemplo,
Hallará dentro el alma pesarosa
Indestructible, magestuoso templo!
o o o
Los que supieron dedicar su vida
Con el ardor que la virtud imprime,
A brindar un consuelo al que padece ;
A calmar del q ue sufre los dolores;

El llanto a restañar, de aquel que gime,
Esos, .... tienen derecho,
.\ que al llegar a rn mortuorio lecho,
El que estim"r sus dones ha sabido,
Venga a bañar su nombre bendecido,
De gratitud ardiente con el llanto,
Q ue deja al qu • lo vierte satisfecho.
JI
Y así fuiste!
Varón esclarecido!
Y así pasó preciosa tu existencia!
Y allí están los talleres,
Q ue de tu esfuer zo y tu constancia al grito,
Vinieron, a poblar nuestras ciudades,
Cantando con su eterno movimiento,
Tu constante anhelar al infinito .... !
Sacrosanto anhelar que preconiza
Tu gloriosa labor de medio siglo!
Y hoy que podemos pregonar tus hechos
Sin que de tu modestia el denso velo,
Venga a empañarles el sublime encanto.
Q ue la Justicia y la Verdad les brindan ;
Trancida e l alma de mortal quebranto,
Ante el golpe terrible de tu ausencia,
Con profundo y eterno sentimiento,
Venimos a jurar a tu memoria
Q ue en medio de las faenas del traba jo,
Serán las cifras de tu santo nombre,
Que tanto bien, con su labor nos trajo,
El cantar que reanime nuestro aliento,
Y en la hora del triunfo y del contento,
El galardón mayor de la victoria!
o o o
Y así fuiste!
y no encuentro,
De nuestro suelo amado en los confines,
Plantel en que se asile la. desgracia.... ;
Lugat a que se acoja el que padece.... ;
Empresa que hacia el bien lleve sus fines,
Que no contara siempre entre los suyos,
Con el apoyo am:inte de tus brazos;
Y an.te e 1 grato recuerdo de las horas
De calma, de consuelo, de ventura,
Que en olvido dejando la amargura,
Con que luchaba en su penosa vida,
Debió a tu santo empeño el desvalido,
Ante la cruel verdad de tu partida.
Por el dolor el pecho comorimido,
Y presa el alma de mortal congoja,
De gratitud y admiración traocido,
Con el llanto que mana de sus ojos
Enternecido riega tus despojos.
o o o
Y así fuiste!
y por eso,
Así te acoge con amor la historia;
Registra entre sus folios imparciales,
Con caracteres de oro, tus acciones.... ;
.\ plaude tus lecciones..... ;
Deja sobre tu fosa sus laureles,
Y consigna tu nombre, a donde guarda,
Los nombres de sus hijos inmortales.
Mé,ico, Mayo de 1903.
ANTONIO CóllLLAR y ARGOMANÍZ.

Canción al modo italiano
I
Canción: dirige a eternidad el vuelo,
que se te cumple ahora,
sio tú forzarlo, el contenido anhelo,
de cantar, una vez, a tu señora ;
más ni la voz ahuenques, di•currieodo,
ni en trío órdenes la cadencia cana ;
que está vivieote, de quien vas diciendo,
lo ete rno toca sin salir d~ humana.
II
Com'l ella h•ce sus obras de la Vida
y esta es &lt;leida~ que se nos niega, oscura,
le ha puesto Dios, en toda la figura , •
un impulso inicial de acomtlida.
El arte suyo es dar en una presa
con tan certero instinto de domioio.
que de ella misma pasa a lo que expresa
una inefable unción de vaticioio...
Como conserva el agua los re5ab;os
de haber corrido en cési,ed de monta"as,
verso que contuvieron sus entrañas
de ellas guarda, al pasar entre sus labios;
a todo alcanza, porque asf se ignora
y hace tal donación de sentimientos
que tiene cuando ruge o cuando llora,
el alma en Dios, como los elementos

Entre Telones

llI

Como hija suya que es, humanizando
de su perfil el fatalismo griego,
un día, el Sol, la penetró, pasando.
y es ambarina en la color, mostrando
que lleva dentro un éxti.sis de fuego.
IV
No ·hace su arte; lo vive.
Y esta vida que un afán incansable despedaza,
se apura, en holocausto, consumida
de todos los dolores de su raza.

V
Y así, Canción es justo
que el pueblo Je abra paso, conmoviao
porque ve en ella como un dejo augusto
de las almas que en el'a ha conocido.
No es carne de mujer. ! ino sagrado
relicario con vida, esta mejilla
por donde esencialmente, han resbalado
lál!'rimas de una reina de Castilla;
la zarza en matorral de su melena
se agitó en las leyendas ance&lt;trales
y, regresando al mundo, quedó llena
de un resonar a muertos vendavales
no sólo tierra de hoy, para su gente
en ella hay luz de la inmortal q ue expresa,
y r ecogió esta luz divinamente
el nimbo, que quedó sobre su frente,
del rostrillo y las tocas de Teresa...

•

Vi
Ella, entretanto, al incentivo tierno
de su arte, cuando crea
nuevas almas, parece que las vea
en fervor de génésis materno;
cada nueva figura en su regazo,
honores tiene de recien n&amp;cida;
no en 1igidez de estudio, en un abrazo,
dirías que les da toda su vida.
Sabe cómo serán, presiente el brío
de sus almas el tinte de su cara ;
sólo están al nac"r, y las prepara
tocado, ciotas, joyas. atavío...

..

Si entrete~ido y agrada~le resulta todo espectáculo
teatral, cons,~erad? éste. simplemente en su principal
caráct_er de d1vers1óo, sin detenernos a profundizar en
los abismos del arte, mucho más entretenido y mucho
más divertido es generalmente ese otro espectáculo que
se desarrolla entre telone3, y al que oo llega. el ojo escudriñador del público.
En verdad que muchas veces sería preferí ble pagar
aunque fuera doble dt:l importe de la localidad pan..
abandonar ésta y pasar a ver la función entre bastid,,res. Pero esto no es posible. Aunque un espectador se
presente con dos eotradas, le valdrán, sí, para traspasar
los umbrales de la puerta principal del teatro. Pero al
llegar a esa puertecilla que existe a uno de los lacios
del escenario y que sirve para comunicar a éste con la
sala _de espectáculos, ~e encontrará con aue un no muy
gentil cancerbero le cierra el paso, hac iéndole ver, si
no lo vió antes. el cartelito que hay pegado subre la
puerta y que dice: &lt;De orden municipal se prohibe la
entrada a toda persona ajena al e;:cenario &gt;
Y el curioso espectador se verá compelido a acomodarse en su asiento y no eoterarse de lo que ocurre detrás del telón, mientras por el agujero de éste la gente
el~ allá d~ntro puede cbservar a su sabor las caras plácidas o tristonas, largas o redondas, juveniles o madi.ras
del respetable público.
Primitivos y o riginales rayos equis soo éstos que el
artista puede usar en su favor.
Pero al espectador oí e50 le queda para satisfacer su
natural curiosidad.
Roetgen no dió a su luz maravilloaa poder suficiente
para tr33p~sar aquellos cuerpos opacos.
Y es lástima, porque las esceoas que allí se desarrollan son en verdad dignas de verse, y más interesantes
muchas veces que las mismas comedias.
En l_as tablas, durante la represeotación de las obras,
se exhibe a l espectador la ficción de la realidad.
O~trás de aquellas bambalinas y bastidores, está la
realidad de la ficción. iQué pintoresco es todo aquello!
Los artistas andan entre bastidores con la caracterización y los trajes apropiados a los personajes que representan, y así se podría ver el cómico contraste que

r~sulta de uo viejo ~chacoso que camíoa jovial y alegre
p1ropeandu a las artistas, de un cojo que echa a correr
con las muletas al hombro, de una monja que detrás de
un bastidor está en ardoroso &lt;flirt&gt; con el galán joven,
de uoa santa virgen que se preocupa de dar la manutención a un reciente vástago, o de un joven paje que es el
portador de las luces, sin llevu ninguna en su cerebro.
Uo rey rico y poderoso discute en un rincón con un
si~ple a_labarde~o por cuestión de unos centavos, y una
altiva y Joven princesa vese reprendida agriamente por
uo viejo portero de palacio, que es su padre. Todo es
allí ,aro, original, estrambótico.
Si la razóo no estableciera lo contrario, dijérase que
aquello era una sucursal dt:l manicomio. Los unos con
las barbas en la mano porque en la cara les molesta, esperando ser llamados a escena para ponérselas; los otros
paseando febriles, leyendo sus papeles, mal sabidos y
peor ensayados; aquel guerrero sentado en un rincón
coo la lanza en el suelo y el casco en las rodillas, porque ambas cosas le pesan demasiado; esta dama viendo
por la primer caja los guiños que la hacen los pollos del
&lt;avant·scene;&gt; aquella otra enojada y nerviosa con su
traje de gran cola, que todos se lo pisan; aquí dos mamás dormitando; allí una feliz pareja que no dormita;
el empresario que en ninguna parte para y por todos lados gruñe; el bombero de guardia que a veces pierde
~u gravedad; los carpinteros que acaparan todos los aguieros de los telones para ver la función; los comparsas
que llenan las cajas; el maquinista atento siempre al timbre del apuntador; el traspunte con el libreto, dando las
salidas a los artistas, sin necesidad de la vela que hasta
no hace mucho se usó, todos, en fio, forman un conjunto estrafalario, digno de la más pagana fiesta que se haya conocido.
Todo ese movimiento de entre telo1fes se produce en
medio de uoa diversa cantidad de tablas, bastidores,
rompimientos, forillos. lámparas, muebles, armas, cachivaches y útiles de todas clases y formas, que son el
complemento de las obras teatrales para su representación escénica.
No citamos los clavos porque generalmente no son vi sibles, pe~o los hay, y bien p~ntiagudos en tablas y bastidores, siendo_ la desesperación de las artistas, que más
de ?ºª ".ez deian en ellos restos de sus trajes.
1 amb,én hay otra clase de clavos, y son las artistas
celosas.

Mas que clavos son &lt;escarpias&gt;, sín aludir al personá·
je de la &lt;Tosca&gt;.
Una artista celosa ve en cada compañera una rival y
conviértese por la menor nimiedad en protagonista de
edificantes y graciosas escenas de pugilato.
También en los ensayos se veo escenas curiosas y extravagantes. Sobre todo en los de conjunto, cuando se
trata de obras de espectáculo.
Débese a lo mejor ensayar un asalto en una nueva
opereta que asi lo requiere, y empuñando las armas todos los artistas tomao tan a lo vivo su papel, que se dan
la gran paliza al son de la música.
Y ya que de música hablo, quiero terminar refiriendo
lo que le sucede a uno de estos &amp;.rtistas de opereta, que
hasta para ensayar al piano se viste con el traje de la
obra que tiene en estudio.
- , Por qué se toma usted esa molestia ?-le pregunt/
-Porque si no estoy en carácter con el persona,
que interpreto, no puedo dar una nota-me contestó,
Misterios del organismo, ... ,.
EUGENIO DE LA RTVA.

VISION DEL SENDERO
Por entre los ensueños de mi vida
el crepúsculo asoma su melena
de viejo gris, que todo lo envenena
con el fastidio de su luz vencida.
Fuiste la enamorada preferida,
la visión cariñosa de mi pena
y el lábaro que luzco en mi condtna
y la flor que aprisiono entre mi herida.
En mi dolor de amar lo que se aleja,
y salmodia en el árbol de mi queja,
grabé tu nombre azul de pereg rina,
Es mi suerte, lo sé, más siempre lloro
cada vez que se aleja lo que adoro
bajo la gran tristeza vesper tina.

PA IS

VII

Si el áureo bronce de sus trazos fijos
quieres ver que palpita snavemeote,
contémplala una vez c uando su frente
se descansa en les hombros de sus hijos;
y verás, Canción mía, la eficacia
de la materna hoguera en sus destellos;
su fuerza, abierta en una flor de gracia,
su alma en renuevo por la infancia de ellos.
¡Vivo poema en viva poesía!
Son un descanso y han de ser su historia;
les dió su sangre uu día,
darles quiere, además, toda su gloria
¡no acabó de engendr•rles todavía! ....
Vlll
Cuando los tiempos de hoy hayan pasado
y los futuros hablen de inmortale_s,
de Ella dirán : &lt;es Una que ha encerrado
toda su raza en fórmulas orales&gt;.
¡La virtud de la voz!, .. Más exoresiva
virtud no atañe al barro de los hombres,
Dios hizo de la. voz esencia viva
y l~s cos•s creó, creando nombres.
Ella también. Si España. sucumbía
del tiempo y itel espacio en l'l distancia
por su voz, palpitando seguiría
de un verso en la inflo ita resonancia....
Y en l;i desierta eternidad, borrada
toita traza de patr:a, toda huella
de cosa nuestra, toda luz de -,sr,•da,
todo aparato de conquista, s i Ella
cantaba un verso en la tiniebl" fri•,
al oro y sangre ell que su voz se baña,
la tiniebl• irreal se ª"imaría
iy otra vez, resonante, surgiría
toda Castilla y lo demás de E spaña!

o o o
Canción: dirige el vuelo a tu Señora
y, mensajera tú del que te canta,
mi devoción ahora
deja con estos versos a su planta;
y dile : «si me envía agradecido,
mira que le tenías obligado;
que, porque tú eras antes, él ha sido,
y, porque tu cantabas, ha cantado.&gt;
EDUARDO MAR\¡UINA . ,

Baños pG.blicos en Colima,

I

OSVALO BAZIL

�~

'

-......,,,,_-;~~J

~-e. . . . .- . . .,.~,fe-u-.~~--,E~w=-_,:$-;
.
......¡ ~
Especia l para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
Era el mes de Noviembre, de luto, de sombras, de
tristeza. El astro rey majestuosamente se hundía entre
nubes de oro y grana. Los pajarillos arrullándose cariñosamente doblaban su piquito para dormir ese sueño
delicioso de los que aman.
Sentada allí en una banquita rústica admiraba la !in•
da puesta del sol y absorta en mi contemplación no hacía caso de lo que sucedía cerca.
El r uido q ue produce el pis;,.r de hojas secas hizo que
despertara a la realidad. Una parejita de enamorados
interrumpió mi sueño.
El, un jove~ como de veintidós años, alto, blanco, pá·
!ido, de pelo y ojos negros, parecía muy triste y c«;&gt;n e5:1
e xpresión del que sufre, nunca se borrará de la 1mag1nación. Su mirada, elocuente y soñadora; su cabeza
ensor tijada, cabeza de artista; su porte, correcto y elegante. Ella, más joven aún y no menos simpática, era
Emilia, la amiga de la infancia que parecía contenta y
feliz. Disimuladamente dejé mi asiento para tomar otro
no muy lejano, y entonces aquellos jévenes ocuparon el
que abandoné. Después, se creyeron solos porque me
pareció escuchar un beso suavisimo y más tarde su conversación amorosa.
- ¿Me quieres?
-Y lo preguntas; ¿acaso no lo sabes?
_,_s¡, pero .. . . me gusta cirio de tus labios, deseo q ue
lo digas siempre, siempre, Armando querido . .... ¡Soy
tan feliz asf! Mira , a unque es una misma palabra, cada
vez que la pronuncias me parece nueva y cada vez la
encuentro más hermosa.
-iOh, si, te amo, te ad:&gt;ro, soy tuyo, ¿qué no ves ese
amor retratado en mis pupilas? ¡Soy tan feliz así. .....
tan feliz!. ... Pero dime, amor mío, di que me amas
como yo a ti, que nunca me olvidarás, y con ello mi
dicha será completa.
El chasquido de un beso dulce, tiernisimo, que se
confundió con los arrullos misteriosos de aquella tarde
color de rosa, fué la respuesta que d{ó Emilia a su Ar·
mando.
¡El astro rey majestuosamente se hundía entre nubes
de oro y grana.
Los pajaritos dormían ese sueño delicioso de los que
aman, y él se alejó de aquel sitio de promesa~ y arru·
llos, de suspiros y besos, para volver a la realidad que
presenta una ciudad iluminada y con movimiento.

o o o
Sentada allí en la banquita rústica, contemplo como
de costumbre la hermosa puesta del sol y al mismo
tiempo recuerdo aquellas pro~~as de amor de _Armando y t:milia. Entre tanto los 0100s de la aldea ¡ugaban
alegremente, y tomados de las manos formaban un circulo extenso y girando al derredor de Rosita, niña que
dirigia el juego, cantaban alegres:

'

Doña Blanca está cubierta
De pilares de oro y plata,
Romperemos un pilar
Para ver a doña Blanca.
De pronto aquellos niños formaron una gran algarabia, se desunieron y gritaron con fuerza: &lt;Hay viene la
loca. . . . la loca. . . . la loca&gt;.
Yo, al tiempo que quise huir tuve deseos de verla, y
pálida, muy pálida semejando cadáver, Emilia se pre·
sentó a mi vista. Sí, era Emilia, la amiga de la infancia
a quien hacía tres meses, ale~re, contenta y al par~cer
feliz, había estado ali! precisamente en aquel mismo
lugar.
Al principio me llamó cariñosamente su Armando y
me besó con efusión. .
¡Pobre Emilia! Después, como pensando en algo triste, fijó su mirada en mi; tuve miedo, quise alejarme,
imposible, pues asida fuertemente de mi brazo lo im·
pidió.
Un rayo de luz quizá cruzaba por su cerebro y apre·
tando nerviosamente mi mano contra la suya, me dijo:
«¡ Ali{ viene! .... ¿La ves? .... ¡No me dejes sola, amiga querida! mirala alli viene&gt;.
Volv{ la cara hacia todos lados para buscar a la persona de quien me hablaba Emilia y no la encontré.
U na palidez mortal cubrió su semblante.
Después de algunos minutos y _quizá en un 1?º1?~nto
de lucidez, pues me habló por m1 nombre,. pr_10c1p1ó a
contarme el origen de su locura, de la s1gu1ente manera:
«El calor era insoportable. Salí a la ventana de mi
alcoba para tomar un poco de fresco. La obscuridad,
y ese ruido que produce el viento al encontrarse con
las ramas de los árboles me obligó a cerrarla de nuevo.

(
~,,,_..,..,.,._,,,,,=-_,,,,~.....

!Estaba yo tan nerviosa! ...... ;Qué triste era aquella .
noche!; parecfa que sus brumas lúgubres envolvían algo
siniestro. Un terrible presentimiento se apoderó de mí,
y queriendo alejar de la imaginación aquello tan terri·
ble, busqué la cama, pero no pude dormir. Despierta
veía mil visiones, mi cabeza con esa fiebre propia del
insomnio y una jaqueca espantosa&gt;.
&lt;La campana de la vecina iglesia sonó: doce campa·
nadas se dejaron escuchar lentamente y a intervalos y
después no sé si sería efecto del estado nervioso en que
me encontraba, o realidad: oí algo que me pareció una
carcajada irónica, burlesca y entonces mi sueño por
completo huyó. Tomé un libro para abreviar el tiempo,
deseaba que la aurora del nuevo día llegara y con ella
mi tranquilidad, pero léjos de conseguirlo la lectura me
puso aún más nerviosa después de haber leído un párrafo que dice: &lt;La joven recibió una carta que besó
con delirio y abrió con ansia ¡Desdichada! Había puesto como sello a su desgracia un beso puro y más tarde,
loca, sin conocimiento de lo que hacía, con el rostro
descompuesto y los labios temblorosos murmuraba estas
palabras: El ¿es posible? .... ¿muerto? .... cuando hace unas cuantas horas me estrechaba contra su cora·
zó:i!&gt; .... No pude leer más, amiga querida, hacia unas
cuantas horas él, el amado de mi alma me estrechaba
del mismo modo contra su corazón ...... Si, sí, me estrechaba contra su corazón.&gt;
&lt;Arrojé aquel fatal libro sobre un.;. mesa y me entre·
gué a tristes reflexiones.&gt;
&lt;La campana de la vecina iglesiadió el toque de «An·
gelus,&gt; los pajaritos anunciaban con sus cantos la llegada del nuevo dia.&gt;
&lt;Abrí la ventana de la alcoba y entonces me entre·
garon un mensaje que desde la tarde del d!a anterior
me babia llegado &gt; &lt;Un frío intenso invadió todo mi ser
al terminar de leerlo, decía: &lt;Armando grave. Ven pronto.&gt; Lo firmaba su hermana. ¡Imagínate querida amiga,
después del presentimiento de aquella noche el efecto
que produciría en mi ánimo la lectura de aquel mensa·
je l ... . No esperJ más, busqué pretexto para salir y tomé el primer tren que partió para la ciudad.&gt;
&lt;Por fin el tren se detuvo. sólo dos calles y había llegado, y me estrecharía contra su corazón; unos cuantos
pasos y le vería, segui caminando pero, de pronto sentí
que mi respiración se hizo acelerada, la sangre se agol·
p6 a mi cerebro, mis piernas flaquearon, un sudor viscoso y fr{o cubrió mi frente; quise decir a lgo y mi labio
enmudeció: una nube obscura lo envolvía todo: mis ojos
no podían. mejor dicho, no quisieron ver Aquella nube
estaba formada por las ondulaciones de un gran Ja7.o
negro que flotaba misteriosamente en el aire como queriendo burlarse de los que en é l fijaban su mirada.
Aparté la vista de allf, quería engañarme yo misma haciéndome creer que no era la casa de Armando. Después no supe como me encontré frente a su habitación
y entonces, querid.;. amiga, sabes lo que vieron mis ojos ..
¿sabes? ...• ¿sabes? Muchas flores que cubrlan una cama .... cuatro cirios que alumbraban con una luz macilenta, una joven triste, desolada, un anciano lloroso
que oraba por él y más allá, en un rincón, una vieja
alta, flaca, impenetrable, irónica, que al verm&amp; prorrumpió en terrible carcajada y. . . . me arrojé con fiebre,
delirante, sobre aquellas flores que, apartándolas con
furia me mostraron el cuerpo frío y sin vida del ser
amado y estrechándole fuertemente contra mi corazón
como é l lo hizo dos días antes al despedirse, permanecí
inerte como él no sin dejar de oír aquella terrible carcajada siniestra de la vieja irónica que se burlaba de
mi dolor.&gt;
Al llegar Emilia a esta parte del relato, su fisonomla
tomó una &amp;xpresión de terror, la vista fija en un punto
como si concentrara la mente en un recuerdo triste o
como si viera algo real.
Su aspecto me conmovió hondamente, quise decir al·
go a la amiga querida, no ~ude, las lágrimas ~~otaroo a
mis ojos. Me levanté del asiento para que Em1ha no me
viera llorar; pero antes que yo pudiera evitarlo se arro·
jó a mi cuello que rodeó con sus brazos juveniles y me
besó cariñosamente. Me creyó su Armando porque estrechándome contra su corazón murmuró a mi oldo es·
tas palabras: «Armando, dr:l0r mio, no me dejes sola.
¿Verdad que no has muerto ? ¿Verdad que todo ha sido
sueño? ¡Searr.os felicesJ. . . . Pero mira, Armando, allí
viene la vieja irónica ¿Ves? Se burla de mi dolor y se
ríe sarcásticamente de mi asi: y la pobre Emilia pro·
rrumpió en un ¡ja! Jja! ¡ja! ¡jal espantoso que me hizo
temblar y como si alguien la persiguiera se alejó corriendo.
Los niños de la aldea reunidos nueva mente jiraban
a l derredor de Rosita y cantaban alegres:

'

•

1

Doña Blanca, está cubierta
De pilares de oro y plata ;
Romperemos un pilar
Para ver a doña Blanca.
El astro rey magestuosamente se hundía entre nubes
de oro y grama.
Los pajaritos dormían ese sueño delicioso de los que
aman y Emilia corría deteniéndose de vez en cuando
para repetir aquel ¡jal Jja! ¡jal ¡jal espantoso,
Sentada ali{, en la banquita rústica y poseída de la
tristeza infinita que me causara el relato de Emilia,
no sé que tiempo permanecf. Cuando abandoné el lu·
gar era de noche; el viento silvaba fuertemente y en
mi~ oldos resonaba aún el eco de la carcajada siniestra
de la vieja irónica que había arrebatado a mi amiga al
ser querido.
CLOTILDE VILLEGAS LEAL.

Al S r. Lic. D . Feli pe T. Contre r as

Para &lt;El Mundo I111str11do&gt;.
Canta la lluvia con su voz sonora,
el cielo esconde su glacial pureza . ...
Todo invita a soñar .... Se llega la hora
de una dulce quietud... de una tristeza.. .
El viento, en los boscajes
que levantan sus frondas solitarias,
les arranca, al pasar por sus ramajes,
el rumor de las férvidas plegarias,
Se escucha lastimero,
en la inmensa inquietud de los alcores,
el grito postrimero
que lanzan, caminando, los pastores.
Los vientos quejumbrosos,
en la cúspide azul de las colinas,
dejan sobre los árboles añosos
la blancura sutil de las neblinas.
¡Qué enorme laxitud! ..... .
Todo parece
c¡ue solloza y se muere.
En la niebla tenaz se desvanece
la ilusión que la vida nos ofrece
un poco de placer cuando nos hiere.
En medio de esta paz, triste y austera,
el fulgor de un recuerdo candoroso
me muestra una distante primavera
llena de ensoñació n y de reposo ..... .
!Oh amada inolvidable. . . . Lo sombrío
me recuerda tu amor y mi ventura;
eres voz querellosa en mi desvío,
eres muerta ilusión en mi amargura .... !
Si la lluvia temprana
quiebra las ramas de la selva umbría,
nuevos retoños surgirán mañana
en medio de bucólica alegria.
Mientras que en mi la noche penumbrosa,
Y el sufrimiento que me roba calma,
no vend rán en la vida fatigosa
a dejarme un amor dentro del alma.
CESAR CAMACHO.

Al dejar a uu amigo, siempre corremos dos probahili·
rlades rle ao volver a ver: nuestra muerte y la suya.

o o o
El mundo es para el dialéctico una idea: para el artista una imagen; para el entusiasta un sneño ; sólo para
el sabio es una verdad.
o o o
Nada más común que el nombre de un amig&lt;&gt;; nada
má.s raro q ue la co~a misma.

El tren inaugural de la línea de Mexicaltzingo a Zapotitlán.
-La comitiva oficial recorriendo los terrenos adyacentes
a la vía y admirando sus productos.- La comitiva oficial haciendo el recorrido de parte de la vía a pié.-Regreso del
señor Ministro de Hacienda y del señor General Díaz.

Un nuevo ferrocarril
El domingo último se efectuó la ceremonia ina ugural de la línea férrea que, partiendo de l~s cercanias de Mexicaltziogo, recorre los terren~s que ocupó en otros he'!1pos el lago de Chalco y parte del de Xochi·
~•leo, y cuyos puntos term10ales son en el cita do Mexicaltzingo y Zapo·
t1tlán.
A 1~ och~ de la mañana del d~mingo antedicho partió de frente al
P~lac10 Nac1onal un carro especial de gran lujo en el que tomaron
asiento: el señor representante del Presidente de la República, el señor
general don F élix Díaz y demás invitados oficiales a la fiesta inaugural.
. A; las nueve llegó el carro a Ixtapa lapa, donde se trasbordaron tos
10v1tados al tren ~special que recorrió la vía por primera vez.
Pasados los antiguos terrenos de los lagos, que empiezan ahora a ex. piolarse, se llega a una región muy fér til y pintoresca que fué admirada_por los viaje ros.
. Al llegar a Zapotitlán los excursionistas fueron saludados con entusi~smo, y en la estación terminal se sirvió un banquete; el señor general
Dia~ 'j el señor ministro de Hacienda, que también formaba p~rte de la
com1hva, se excusaron a asistir a la comida, y regresaron a la capital en
un automóvil.
~urante 1:t comida reinó eÍ mayor entusiasmo, se brindó por la prosperidad_ nacional y especialmente por la de la región que recorre el fe·
rrocarri l _y se deseó_el renacimiento de las actividades naciona les q ue
tan atrofiadas estuvieron en los últimos años.
Por la tarde regresaron los viajeros en el mismo tren especial hasta
la metrópoli.
Desde el mismo domingo quedó e5tablecido e l tráfico de pasajeros y
carga por el nuevo ferrocarril.
. Nunca preguntes al que lienel;he~e lisa , porque es ~eñal de que
Jamá.~ r eflexiona.
o o o
Toda victoria innecesaria es un é rimen.-La Harpe.

o o o
La fal!&gt;a ciencia es una ignorancia adquirida. -Helvecio.

o o o
El espíritu humano avanza de contíouo, pero siempre en línea f'~pÍ·
ral.- Goethe.

�El señor director de la Beneficencia Pública imponiendo insignias y condecoraciones a los alumnos. -Ejercicios de bastones en el patio del
estaplecimieoto.-Uo clario y un tambor del minúsculo batallón escolar del hospicio

Premios y recompensas en el
Hospicio de pobres

Ilmo señor deo Ignacio Montes de Oca y Obregón, ( Ipaodro Acaico) Mantenedor
en los Juegos Florales de Sao Luis Potosí.

LA BELLEZA DE LA MUJER
El criterio de apreciación de la belleza es eminentemente individual y cada sujeto tiene su fórmula a este
respecto, impuesta por la orientación de su temperameo·
to. E llo no excluye un concepto objetivo de la belleza,
porque puede descubrirse, al menos basta cierto punto,
cuales son las cualidades susceptibles de provocar un
sentimiento estético en la generalidad de los individuos.
Pero en la emisión de los juicios de la belleza en la vida corriente, siempre queda un amplio margen confiado al factor individual de la sensibilidad que diversifica
las opiniones en relación con el mismo objeto.
Dentro de estas referencias muy generales va conte
nido el motivo de la diferencia y hasta de la oposición
de los juicios acerca de la belleza de la mujer, al extremo de que, salvo casos excepcionales de coincidencia,
cada sujeto tiene su modo de ver y de apreciar la belleza de cada mujer, con un criterio muy propio, imperativo, excluyente y hasta universal.
Desde luego puede observarse que en la apreciación
de la belleza femenina es tanto mayor la 11niformidad
cuando el juicio se limita al dibujo o al color de la figura y es tanto más diverso cuando se refiere a la expresión. En efecto, la relación de las líneas es más precisa y objetiva, mientras que el concepto de la expresión es muy subjetivo, pues depende de la inteligencia
y de la sensibilid;,d de cada individuo y espectador.
Todos bao de hallarse conformes en que son bellos
los ojos r..sgados verdes, negros o azules, porque tal impresión se impone ante el elemento sencillo y objetivo
del color y de la línea, pero las divergencias comien·
zan al juzgar el valor estético del movimiento de esos
ojos y la seducción de la mirada. Hay muchas mujeres
dotadas de hermosos ojos, que no sabeo mirar y que na·
da expresan con ellos.
Para el individuo dotado de una sentimentalidad es·
casa, sin tonalidades, sin música interior, esos ojos serán
bellos, y al reconocerlo así, sólo tendrá presente su ca·
rácter pictórico, pero el sujeto dotado de una fina, variada y exigente sensibilidad tratará de interpretar su
lenguaje.
Si es amoroso pedirá que hablen de amor; si dulce y
cariñoso que le hablen de ternuras; si es sensual buscará en ellos la fijeza honda y ardiente de la mirada; si
es soñador necesitará que le procuren la evocación de
en~ueño, la noción de un alma que se pierde en el misterio.
E n una palabra, el sensitivo relacionará la imagen de

El domingo próximo pasado se efectuó en el patio
principal del edificio que ocupa el Hospicio de Niños
Pobres en la calzada de T lalpam, una hermosa fiesta para premiar la aplicación y el adelanto de los educandos.
El señor director General de Beneficencia Pública
presidió la fiesta e impuso insignias y condecoraciones a
los alumnos que se hao distinguido por su aplicación y
aprovechamiento en los últimos cursos escolares del
plantel.
Ademá.~, el señor comisario de la inspección de policía del cuartel correspondiente obsequió a los mismos
niños con dulces y golosinas, así como con donativos en
n umerario.
Completó el programa de la fiesta la parte literaria
de la misma que se compuso de r ecitaciones por los
alumnos o los profesores del establecimiento, y. terminada la parte oficial, los mismos educandos hicieron a J
guoas evoluciones militares y ejercicios gimnásticos en
el patio donde se celebró la ceremonia.
En la presente página insertamos algunas fotografías,
como recuerdo de la hermosa y simpática fiesta esco·
lar.

I:oo Julio A, Delgado y Corona, Poeta premiado con la Flor Natural en los
juegos florales de Sao Luis Potosi.

esos ojos con su sensibilidad, y si no la conmueven, si
no la despiertan, si no la hacen vibrar, quedará indife·
rente, sólo sentirá la perfección matemática de la línea,
emitirá la opinión de que esos ojos no son de mujer sino de estampa, y permanecerá tranquilo ante la belleza
de esos ojos que para él no dicen nada.
Lo que b usca el hombre emotivo en la hermosura de
la mujer es una causa de emoción sentimental y aun
cuando atribuya a la belleza exclusivamente pictórica
el valor que tiene, no puede desvincular el rasgo, la línea, el color, la figura considerada en parte o en conjunto de la expresión de a lgún sentimiento dominante y
c.aracterístico cuya revelación ajuste con los suyos para
provocar una grata exaltación de su propia sensibilidad.
Como puede comprenderse, estas r eflexiones no se
aplican únicamente a los ojos sino a todos los rasgos de
la fisonomía y del cuer po de la mujer.
Hay mujeres cuya fisonomia carece de lenguaje, pero
cuyo cuerpo provoca emociones estético- sentimentales.
Para el que sólo aprecie lo primero, esa mujer será
fea o insignificante.
Para el que sólo o de preferencia apre-::ie lo segundo,
esa mujer será hermosa o por lo menos interesante.
En realidad, tiene más partidarios la belleza expresiva_ que la del dibujo, y ello se explica, pues wr poco
exigente que sea el sujeto en materia de sentimientos,
siempre lo es en algún grado.
Para determinar la índole de uno y otro género de
belleza podría decirse que hay que distinguir entre la
mujer bella y la mujer seductora.
La primera tiene desde luego la ventaja de poseer un
ele!11ento de seducción que se impone y que adquiere
relieve por poco que vaya acompañado de expresión de
sentimientos, pero, en lucha de situaciones, la seductora
biE;o definida tiene más probabilidades de atraer y con·
quistar que la que se halle dotada de una belleza fría,
inexpresiva, o sin originalidad, dentro del corte ambiguo que imprime a las mujeres lo que se ha dado eQ llamar conveniencias sociales, entendida en el sentido mezquino de la moda en los vestidos, en las ideas y en los
sentimientos, que se traducen en u.na uniformidad y re·
petición desesperante del mismo tipo, con los mismos
gestos, ignal horizonte, idénticas frases, de tal manera
que casi todas adquieren idéntico aspecto dentro de las
fórmulas de .un ritual que no tiene más que una medida.
Pero la mujer que en la sumersión igualitaria dt esta
atmósfera destaca una personalidad propia, individual
y caracter ística, posee un elemento de belleza superior a
la línea clásica de las estátuas, admirable en el mármol,
pero de un valor mucho menos exclusivo en las personas,

cuya definición envuelve un concepto complejo de hu•
maoidad.
La mirada, el gesto, la actitud, la sonrisa, el movi·
miento, la frase, son factores que aliados a no grado,
aún modesto, de belleza de dibujo, pueden provocar
una emoción más completa e integr;¡l de hermosura que
la línea más perfecta. S i se observa que, a mayor abundamiento, es rara la belleza perfecta en la mujer, puede
juzgarse de la importancia de la expresión par;,. realzar
y valorizar un grado relativo de encantos físicos. Sin
embargo, sólo de estos Ílltimos se preocupa la mujer,
tal vez porque la expresión es más difícil, y sobre todo,
porque para expresar con éxito es necesario sentir vivamente lo que haya de expresarse.
Una mujer fría y poco inteligente no hallará en su
repertorio expresivo la mirada envolvente ni el gesto
discreto, pero irritante, con que se hace valer una forma; no encontrará la frase velada y sugerente que va
en línea recta a despertar la pasión ; no sabrá la ciencia
del encanto terrible y delicioso que sacude y esclaviza,
que hace «vibrar como un arpa&gt; el corazón del hombre.
La mujer incapaz de hondas ternuras tampoco sabrá
el encanto de las sonrisas celestiales, ni conocerá el secr eto de la actitud protectora y maternal, ni obtendní
de su corazóu las frases de consuelo, de caridad, de
simpatía, que reconcilian al hombre con la existencia
en la visión infinita del cariño.
Pero aun sin poseer una personalidad sentimental
descollante, puede hallarse dotada la mujer de una ex·
presión relativa, y es la influencia de sus sentimientos,
a través de su envoltura física que con ella se funde
para hacerla más seductora.
Seguramente, no pretendo confundir en el sentido filosófico el concepto de la belleza física con el de la
calificación de los sentimientos, sean cuales fueren, con
tal que tengan un valor emocional, pues hay motivos
para separar una cosa de la otra. Sólo he tratado de
demostrar que la variedad individualísima de los juicios
acerca de la belleza de la mujer no se debe tanto a la
diversidad del concepto estético puro d" cada sujeto,
sino que deriva de la orientación de su temperamento y
se in~pira en la influencia orgánica dominante de su
propia sensibilidad.
CARLOS BAIRET.

ose;

,..

�TEATHO CO LQN
&lt;La Mascota&gt; es digna de verse por la manera admirable de cantar de la Bertieri que hace una &lt;Fiametta&gt;
incomparable de lo mejorcito que hemos visto por acá
La voz de esta cantante es muy buena como extensión y
como timbre, mereciendo que el público la estime en
todo su valor. La Cortez no es de mi agrado, la &lt;Bettina&gt; que interpreta n,, pasa de mediana, en cuanto a la
]Parte de canto. Ea cambio, como gracia,
üateacióa y malicia está a buena altura.
Muy bien Bruaat ea la canción de las Mascotas; y la orquesta por lo geaeril descuidada, supo brillar ea la obertura de la opereta, que fué ¡:uesta coa pobreza e impropiedades censurables.
&lt;LOS HUGONOTES&gt;

profundidad del pensamiento poético q\le entraña, hacen de ella una de las obras más completas y perfectas
que el hombre ha producido y que al mismo sea dado
crear.
xico por la obra grandiosa de Meyerbeer, la cual como
Los tiempos pasan, las corrientes musicales toman disucede coa los viejos edificios de mérito universal, siemrecciones diversas, y todo ello no es lo bastante, para
pre se encuentra ea ellos algo grande y bello que admique nos resulte pasada de moda, la sublime ópera que
rar y que se había e!capado a sus anteriores pesquisas,
coa grao ac ierto se ha puesto ea escena ea el Colón, y
as! ea la creación meyerberiaaa , tao rica de detalles y
filigranas finísimas, cuanto más se estudia y se oye, más ' que aun cantada ea francés resulta coa toda la hermosura de lo sublime.
se admira y más se descubren bellezas sin cuento, que
La Tberry supo encarnar coa arte la parte seotimen·
antes pasaron desapercibidas o poco meaos.
tal de «Valentina&gt; Discreta ea e l coccertante final del
Admirable cuadro histórico, prodigio de verdad, de
acto segundo, bien ea el dúo coa el bajo, del acto tercero,
inspiración y de saber profundo, los «Hugonotes&gt;, por
mucho que el arte avance, por distintos derroteros que
tome, no ea,·ejeceráa nunca, y si no escaparán a esa fat~l ley que a lo huma?º preside, por lo meaos quedarán
siempre como grandioso monumento del arte líricodramático del presente siglo.
Tal vez, dice uno de tantos admiradores de Meyerb.-er, estn. ópera no conmueva, al oirla por vez primera.
tao profundamente como &lt;Roberto il Diavolc&gt;; pero,
observándola atentamente, estudiando con cuidado sus
páginas, se ve la distinción de la forma, la pureza de las
lineas, el esplendor y brillo de la idea melódica, y la

&lt;licción irreprochable, aunque no resulte a los oídos
iamiliarizados con el italiano, triunfaron ea toda línea.
La concurrencia aplaudió; Raúl entusiasmaba. Y así de
-victoria ea victoria, lo vimos galante en el acto segundo,
-caballeresco ea el &lt;septimiao&gt; y por fin enamorado,
magnifico, coa ardorosa pasión ea el último, luchando
entre el amor y la muerte y haciendo gala de sus faculiades vibrantes y sonoras.
Puede estar satisfecho, el exceleote cantante de como interpreta el tipo del ~aballero hugonote. '
Montano, como siempre a grao altura ea el &lt;Nevers&gt;
_y nada hubo que decir del &lt;Marcelo&gt; interpretado por
Coiglio, y del &lt;Saint Bris&gt; de Beroard.
Los coros me_parecie:º ª pobres d_e personal, resultaa&lt;lo, por tanto, sin el reheve necesario, el de la disputa,

Mlle. Charpaatier estuvo admirable encarnando a maravilla el personaje de la joven pura, que por vez primera siente el amor ea el fondo de su alma. Cantó muy
bien el dúo del acto primero con la Cortez, pieza musical de una vaguedad dulcísima y ea la cual se babia
de ir a los jardines a coger lotos azules y a sentir las.
frescas brisas del lago. Después, cuando ve a &lt;Gerard&gt;,
al hombre que amará coa idolatría, cuando le increpa
por su conducta y le pregunta: &lt;¿Qué Dios sostiene tu

audacia?&gt; contestando él: «¿Qué Dios? .... el Dios de la
juventud, el Dios de la primavera, que nos acaricia con
sus ardientes besos; el Dios por quien se abren toda5 las
mañanas los cálices de las rosas .... ¡el Dios amor!. ... &gt;
la figura de la bella caataote se idealizó y escuchamos 5U
canto apasionado y encantador, arrebatando las almas.
Ea el segundo _acto el triunfo de la Charpaatier fué
como soprano ltgera, caataarlo muy bien la famosa
&lt;Campaaella&gt; o sea la &lt;Leyenda de la Hija del Paria&gt;.
Su voz dulce matizó con arte soberano las es·
calas difíciles que el compositor puso para lucimiento de la cantante, y limpias, puras, cristalinas, oímos las notas que emitió la garganta
de la celebrada tiple.

La sala del Col_6n repleta de gente, demostraba el entusiasmo del público de MéUna ovación entusiasta fué el premio a la·
bor tao hermosa.
E a el acto tercero &lt;Lakmé&gt; recoge el cuerp&lt;&gt; moribundo_ de su amado, al q ue coa un puna! había hend0 el padre de la joven india y
lo deposita en una choza de bambus, ocuÍta
ea el bosque. Toda esta parle la representó
la soprano de que me ocupo coa mucho talen·
to y tuvo frases muy bellamente dichas, alcanzando a dar el verdadero relieve a su pena,
cuaodo se ve abandonada por &lt;Gerard,&gt; que
no quiere beber el agua del misterioso manantial que une para siempre las almas enamoradas. El público entusiasmado aplaudió a la
cantante, que en ninguna ópera se ha mostrado a la altura que ea la bella partitura de
Leo Delibes.
Muy bien el bajo Beroard ea la parte de
&lt;Nilakaatha&gt;. Ea el segundo acto fué aplaudido por la manera brillante como cantó toda
la parte ea la cual ansioso de v,~agaaza, coutra el hombre que su hija adora, la obliga a
cantar, para descubrir de este modo quién es
el que robó el alma de &lt;Lakmé.&gt; La Corlez
como siempre bien, y lo mismo el resto de los
intérpretes, si se exceptúa el tenor Mr. Lucazeau, cantante mediano, de voz engolada, y de
escasas facultade•. Los coros cumplieron· lo
mismo que las bailarinas, y cosa rara, el' autor de danzas p reciosas, compuso para el segundo acto de esta ópera, unas de ritmo confuso y nada bellas. La orque.;ta mediana únicamente; el Director que no fué Mr. Alloo,
(aunque los programas lo aouaciabao) no estuvo acertado ea la &lt;Campaaella&gt; y me pareció que echaba a los instrumentos sobre el
canto de la soprano.

el del &lt;rataplán&gt; y el soberbio y maravilloso, de la bendición de los puñales.
Cuando se escucha esta página musical tan grandiosa
se piensa ea lo injusto que estuvo Reine al decir de
Meyerbeer sentenciosamente: &lt;Este hombre será inmortal, mieotras viva ..... . y,.¡tun dos o tres años más, pues
paga por adelantado&gt;. N ir, caaado se escriben obras como &lt;Los Hugonotes&gt;, se vi,·e toda una eternidad ea la
mente de las generaciones.

Teatro Mexicano. El actor
Joaqu!a Coss, ea la obra
&lt; Sobrevivirse&gt;. - Tealto
Colón. El bajo Mr. Beraard , ea &lt;Lakmé&gt;.

Teatro Colón -Mme. Therry Falcoo, soprano dramática.

remontó su vuelo_~ª el final de la ópera, ea aquel duó del que
Blaze de Bury d1;0_ que &lt;tenía _inspiración sublime, •ea la que
ª? se sab~ qué ~dm1rar más, s1 1« expansión de la idea melódica o la 1ctens1dad de la forma, haciendo pensar tal vez en
Mozart, ea Shakespeare&gt;.
El público aplaudió coa gusto a la simpática a rtista.
La Cbar_peatier, hizo un~ &lt;Reina Margarita&gt; muy bella y
elegaat~, siendo 01da con s impatía ."ª el acto segundo, bajo las
frondosidades del parque del casttllo de Cheaaaceau Bien
n_iuy bien, ~¡ paje que. interpretó la Cortez, y Jo di 5o como ¡~
siento, ha sido para m1 una revelación e l oir cómo supo con
talento vencer las difi~ultades dia1?&lt;5licas que puso Meyerbeer
ea_ esta pa:t.e, más propias ~e una tiple de &lt;Diaorab&gt; por el
lu~o de ag1hdades y_ cadencias, que de una cantante corriente.
Mis plácemes e ntusiastas pua la citada cantante.
El tenor _Affre era esperado coa ansia por el público. Los
buenos afic1oaados desPabaa cuanto antes escuchar el &lt;racoate&gt; del acto prim~r.o, el relato de la &lt;a,·eatura singular&gt; y las
sombras de Mass101 y de Stagao, las veíamos surgir ea ala,
del recuerdo.
El ~elebrado cantante francés cumplió como bueno, y su voz
maae¡ada coa talento, dulce ea los momentos necesarios, y su

Paso por alto una mediaaísima representación de&lt;.\i ·
da&gt; e a que solo Therry y Affre fueron dignos de alabanza. y daré cuenta del estreno de &lt;Lakmé&gt;, ópera de l célebre maestro francés Leo Delibes, y la cual obtuvo una
buena interpretación.
El reputad,, autor de &lt;Copelia&gt; no es tao conocido
como debiera ea los teatros de ópera, y ea México sólo
por la referida ópera se le conoce, ópera que se pone
coa largo espacio de tiempo .
La primera opereta que Delibes compuso después de
un largo calvario ea su carrera de compositor, se titula
&lt;Dos sueldos de carbón&gt;, quizás como recuerdo de las
angustias y miserias que por aquel entonces, ea 1849,
pasaba
Después se estrena otra obra suya llamada &lt;Los dos
viejos guardias&gt;, y antes de escribir &lt;Lakmé~. es decir,
antes del año 1883 ea que la conoció el público, había
compuesto 23 óperas, muchos &lt;ballets&gt; y basta una misa
que se cantó, por cierto coa poco éxito, ea la iglesia de
Saint Deois
&lt;Lakmé&gt; tiene como asunto los amores de una india
coa un militar inglés, ea los cuales se mezcla la superstición de los ritos brabamáoicos, coa la pasión ardiente
de la joven hija de un Grao Sacerdote. El autor se ba
inspirado ea aquella naturaleza enervante, cálida, de
lujuriosa vegetación, para llevar a l pentagrama aquel
combate de sentimientos y hay que confesar que lo consigue coa dulces melodías, coa una orquestación sobria
y siempre apasionada, y coa el desarrollo de motivos no
muy variados, ea honor de la ,•erdad, perc muy bellos e
intensos.

•::•¾:· *

Teatro Colón.-Mme. Charpaatier, ea el último acto
de &lt;Lakmé&gt;.

No gustó al público ea general &lt;Miss Helyett&gt; y si ea verdad su música es una delicia,
y así la hao juzgado todos los críticos europeos cuando se estrenó hace más de veinte
años, el asunto no es muy simpático, el libreto
es inve rosímil ea exceso, y quizás a esto se
deba el frío recibimiento que obtuvo ¡,or el
público del Colón ea la noche del último pasado lunes.
Además digaoslo coa justicia, ni la Cortez,
ni Brunei, estuvieron a buena altura ea sus
respectivos papeles de la protagonista, y de
«Paul Laadrin.&gt; De manera que coa tao medio,:,re interpretación, no fué raro que dicha
opereta, deseen todos que no sea de las que
se repitan, pues con una vez bast'I. y sobra.
LUCS DE LARRODER.

�silve~tre bienestar, resuc ita bajo los trajes abigarrados o
ambiguos.
. El baile tiene la gracia sensual y sutil de los mejores
d1as.
La pesadumbre h1&lt;brá ido a refugiarse lejos de las
plazas sonoras, lejos de las vías inundadas por la multitud_ cla~orosa y alegre, en quién sabe qué tugurios de
cavilación, de quebriJnto y de silencio.
Venguémonos a lguna vez del dolor, olvidándolo.
Q ue permanezca solitario en sus recintos funestos.
Pronto saldrá de nuevo de su escondrijo para apresar
entre sus dientes insaci2.bles al lastimoso animal humano.
S urgen y reviven amables personajes
~ierrot está alegre como unas flores y salta como un
pá¡aro, enseñando bajo la luz artificial su rostro de yeso, sus ojos sagaces, y la crispatura amorosa y ávida de
su boca bermeja.
Colombina ríe con frescura matinal Y los personajes
g rotescos, graves, somb ríos, ridículos, se confunden en
una batahola rápida.
Las murgas dan un alarido jovial. El aire se satura de
un acre perfume de gozo.
, La naturaleza también se place con la alegría de sus
hijos.
V iste de un azul de prodigio su cielo, lo abrasa con
crepúsculos sanguinolentos y áureos y su sol bondadoso
desparrama una lluvia festiva de luz. incendia el aire
con llamas de oro, aumenta la risa múltiple de los colo·
res violentos y fermenta un vino de juventud impetuosa
y vivaz en los corazones.
Unicamente la luna tendría derecho a ponerse un poco triste.
Unicamente la pobre luna ausente y piadosa, a quien

odia el antruejo, acaso porque turbaría muchos de sus
misterios que reclaman umbría de alcoba o de selva
como las nupcias; acaso porque la luna ha mantenid~
intacta en su celeste reclusión la túnica de la castidad.
Dionisia y Cipris le guardan rencor a la doncella solitaria.
Y co será en las noches de carnestolendas, doradas
de amor y de vino, y nunca por su resplandor de melancolía, cuando contemple el cortejo de los Pierrots fatigados, _que sonríen con malestar y tedio, casi arrepentidos, mientras muere la noche del martes y la ceniza se
apronta e n los altares del Cristo, para signar en el rito
de las purificaciones las frentes sembradas de besos de
pecado y llenas de hartura y de silenciosos fastidios ....

. o de cartas postales con la caricatura del futuro Presi- . yedañ nos parece una leyenda, mi ánimo se conrnueve
respetuosamente, cuando mis groseras botas de plebeyo
dente posible; en estos días de Jliebla y de sombra en
que a las once de la mañana brillan aún tristemente los pisan ruidosamente las blancas graderías de mármol d_e
la «gran escalera de la Reina», por donde en otros simecheros del gas en la atmósfera !urda y húmeda: en
estos días de invierno, ~in calor y sin sol-¿por qué no glos sólo trajinaban príncipes y princesas de sangre
viene el sol de América a prenderse como una rosa dé azul, cuyos tacones eran rojos, rojos como un símbolo
fuego en el sudario gris de este cielo de muerte?;-en de sangre ..... .
Y republicano de mi República-(bendito seas, generoestos días que parecen larguísimos crepúsculos, París
es odioso para los que venimos de Bretaña, donde toda- so terrón fértil, donde todas las ambiciones florecen como
vía hay un poco de luz, donde podemos andar libre- un jardín en primavera!- autosugestionéme _re.tli~ta
meate por las calles, donde podemos sentarnos en un (realista en poesía) calcéme de coturno y de b1corn10,
café a leer los periódicos, sin que nos asfixie la tangible eché sobre mis hombros mi capa milagrosa, regalo de
humareda de estos cigarros de Francia, más venenosos un Aladino misterioso, y en perfecto cortesano-poeta;
que el _o pio, y . contra los cuales nadie protesta, acaso cortesano! peregriné en la suave colina del realengo
porque son hechos por las manos augustas del Gobierno. palacio, donde amontonó magnificencias la fantasía po~yer, Parí~ estaba intolerable. A causa del «vergla~» tente de aquel gentilhombre, rey, y ademas, !rov~dor.
A:¡uí el dormitorio real. Hé ahí la balaustrada mac·
que había puesto jabón en el pavimento, el pavimento
' estaba resbaladizo como en el cuento de Blancafl01·. cesible, excepto a Boutemps. e l fiel valet de chambre;
· Los carruajes· iban lentos, muy lentos. Los pobres ca- hé ahí la chimenea, junto a la cual todavía en traje de
interior recibía Su Maje5tad a los que gozaban del raro
ballos, débiles, se caían no obstante, y el timón roto del
riacre que ponía en los groseros labios del cochero una privilegio del «petit-Jever;&gt; hé aquí el salón de «J~s
blasfemia, era en los ojos lacrimosos de la noble bestia grandes entradas: del «grand-lever,&gt; donde ya~ medio
un lánguido iris de contento, pues ese timón roto sería vestir recibía Luis XIV a los «grandes de Francia&gt;, con
para la noble bestia el descanso de unas horas en el aquel solemne ceremonial que provocó la sáti~a de Luís
pesebre sin pienso, pero sin nieve, sin esa nieve de ale- Courier: «La etiqueta es la muralla de Versa11les.&gt; Por
vosa blancura que cae en l.t pupila ami- de-acero de aquí desfilaron-favor muy especial-mariscales y genelas bestias, y deja en ellas, después de su caricia de al- rales, cardenales y obispos, gobernadores y presidentes
de Parlamento, y aquí entraban, sin previo anuncio, caba, la negrura eternal de la ceguera.
Ayer París estaba intolerable. Los caminantes a pie si familiarmente-loo eran ellos más monarcas que el
hatíamos de poner en cad:t uno. todos nuestros cinco rey mismo?-el trágico Racine, el clásil:o Boileau, e l
sentidos para no caer en las aceras jabonosas. Imposible cómico Moliére, (Oh! la palabra «cómico,&gt; cuánto se
ir a los Museos: no hay luz. Imposible permanecer en ha envilecido!)
Aquí el apartamento que habitó la viuda del poeta
el Hotel. Ah! el Hotel! Vivir casi una vida en los estrechos cuartos de un Hotel! En todos el mismo deco- Scarron, luego esposa del poeta Luis.
Y caminamos de prisa y los recuerdos se aglomer.ado: un reloj que no marcha, un espejo empañado, una
chimene~ sin lumbre, un armario sin llave que parece ran. Y cada mueble es una página. Leamos.
E~te magnífico reloj qúe sonó las bellas horas de una
urna de pie; sobre el Jecho donde ayer noche durmió
tal vez un tísico, una lilografía vil, sobre la chimenea gloria, hoy mudo de vergiienza y de tristeza, sintió en
dos candelabros de hierro dorado, en un ángulo el to- su mecanismo el andar inteligente de las augustas macador, un tocador de escolar pobre, frente al balcó n nos de su augusto Señor. Este berbiqui fué manejado
una mesa, sobre el tapiz marchito un tintero sin tinta, por el rey, cuando ocioso de política, se dignaba fabriuna pluma mohosa, a un lado un sillón. Confesemos que bar pequeñas cosas de carpintería. Este listón de cobre
tendido sobre el entabfado, frente al sol, fué colocado
un cuarto de hotel a 3 francos 50, no es atrayente para
por el mismo Luis, quien presuntuoso de astronomía,
permanecer en él.
Y yo h uí de París fúnebre. y de mi Hotel trágico, y arreglaba él mismo, al meridiano, sus relojes.
Y sería imposible seguir leyendo ~na a una cada_ páme fuí a Versailles.
En la Estación Saint-Lazare, p.tra utilizar el tiempo gina. Saltemos de r ,715 a 1774; prescindamos de Lu1sel
que el indecente ferrocarril del Estado emplea en re- Bien-Amado. que no lo fué tanto, y leamos las páginas del
corr er los 18 kilómetros que separan a París de Ver- pobre Luis XVI.
Aquí vivió la noble austríaca. Aquí soñó Maria Antasailles, compré un libro que habría de ser mi cicerone
nieta sus grandes sueños ampulosos. Cómo este esqueleen la antigua residencia de la Monarquía francesa.
El palacio de Versailles es la c;.sa de Luis XTV, co- ta de un pasado feérico todavía es bastante sugestivo
para suponer su muerta grandiosidad! Dios mío! Me
mo la &lt;Comedia Francesa, es la casa de Moliére.
El Estado soy yo, dijo el gran rey. Versailles soy yo, asombro de mirarme e n este gineceo, en estos sitios que
fueron sagrados para el público mismo de la Corte, enpodria r epetir desde ultratumba.
Ningún otro Luis dió a la Corte de Francia más ra- tre estas lujosas paredes cabe cuyo íntimo misteri? la
Reina y la mujer se armaba de cálculos como Rema,
d iante esplendor.
para vencer, y aderezaba su belleza para subyugar coUltrajado por la barbarie de la República, en 1789,
aniquilado por la barbarie de la Convención, en 1792, mo mujer ..... .
Aquí su sala de baño. H é ahí las huellas de su bañavilipendiado por la barbarie prusiana, en 181 5, devastado otra veú por la barbarie alemana en 1870, todavía dera arrebatada .... lJn día Napoleón para halagar a
Versailles es como un templo, sin dioses, pero intacto María Luisa, acaso para halagarse él mismo, cometió la
en su antig uo prestigio evocador de un reinado glorio- miní1scula rapiña ... .
H é aquí el «gran gabinete&gt; de sus audiencias -rarticuso, de un pasado grandioso que parecía deber durar
lares. Aquí en este elegante claro decorado, entre este
por toda la infinita eternidad de los siglos!
buen tono blanco y oro, donce aladas esfin ges desparra·
Republicano de una República donde la democra c ia
es un instinto, mi espíritu se recoge en llegando a la man una primavera de rosas; aquí donde María AntoPlaza de Armas, junto a la gran caballeriza construida nieta conoció todas las inefables alegrías del poder y de
por Mausart, y en cuyas cuadras se alojaron hasta 2,500 la gloria, virtió Gllick por muchas veces el armonioso
caballos, Republicano de una República donde la re- raudal de sus músicas divinas, y Forestier hizo como un

J ESUS SEMPRUN

En la Gasa de Luis XIV
Llt,ga un momento e n que París nos fatiga. En estos
días de pascuas y año n uevo en que los ferrocarriles
a~rojan s•&gt;bre
boulevard ~na_ incontable peregrina·
c1óo del extran¡ero y la provincia; en estos días en que
la Prefectura permite la· instalación de esas innume rables barracas tendidas sobre las aceras en bohemia teor ía desde la Magdalená hasta la Plaza de la Nación, y
e n .::1yas barracas, donde venden juguetes y curiosidades, se aglomera el público para ver el mecanismo de
un muñeco o para escuchar la chispeante charla de un
camelo!: mercader de jaboues para quitar toda mácula,

e!

Señor Lic. don Rafael de Alba, notable literato y
poeta, fallecido recientemente.

·Tristezas apócrifas
Solemos agregar un escolio lúgubre a la página de
gracia y de sonrisas en que el Carnaval prodiga sus claras locuras.
.
El comento luctuoso suele turbar la canción de ale·
gría, tal como un crimen brusco el exultante frenesí de
los joropos.
Una siniestra cinta de luto remata las rosadas y frescas vestiduras del alborozo.
Tras la hora rápida en que el alma se nos cubre de
ilusión y de regocijo, como un arbol de flores en efímera primavera, y pron unciamos el contento en frases sonoras, nos acordamos sin remedio del sombrío Dolor
hum¡¡.no que ronda y cautela su intención bajo los velosluminosos de la a legría; nos acordamos del viejo Dolor
que late en la frenética algazara de la muchedumbre,
como un pulso de muerte, trágico e irónico, en la momentánea ventu ra de un enfermo incurable.
Así mismo caen sobre el espíritu, ..:ual una tiniebla
mortuoria, el disgusto de l:l. vida y el tedio de los goces
difuntos, cuando agonizan las últimas lámparas de la
fiesta, exhalando un humo fétido y sordo, en vez de la
lumbre propicia a los deleites .... . .
La muchedumbre corre al vértigo del goce en un impulso unánime, ebria de vivir intensamente y acaso con
embriaguez menos pura y nobie.
Reside en el alma de esos seres el sedimento oculto
de pesares que suponemos escondido en todo corazón
de hombre ?
Cubre e l vivo color de las vestimentas de alborozo y
de extravagancia a la nefasta calavera que ríe con una
risa sardónica y cruel, apuntando los dientes como pu·
ñales pérfidos, a los corazones en que el placer rebosa
y donde ensayan las campanillas del antruejo un repi·
que hilarante?
Fantasías melancólicas de poetas; cavilaciones egoístas del hombre desencantado .... Triunfa e impera sólo
el placer, con el ardor de un monarca de reinado muy
c orto, que pretendiera gozar en contados días, tras un
destierro doloroso, todas las dulzuras del poder.
Ni anticipa ninguno el grave pensamiento de la ceni·
za en medio del estruendo locuaz de la fiesta.
Los matices ardientes y fogosos rompen la obscura y
monótona vulgaridad de los trajes corrientes.
Reinan los colores de la vida, los colores del entusiasmo, del deseo y del júbilo.
Esa sinfonía de los colores expresa la a legría profunda de los espíritus, canta silenciosa y ásperamente el
raudal de risa y de música que surge en los espíritus a
la hora de la fiesta pagana.
La harina es en las caras como un jalbegue de extraña virtud, que exalta el anhelo furioso de la vida plena.
Las bocas pintadas de c rudos carmines dicen una ardiente hambre de goce.
En los rostros abren las risas sangrientas rosas y las
muecas anormales son como de una epilepsia risueña.
Las cabriola~ tejidas por. calles y plazas, forman un
himno desenfrenado y jocunio.
_¿Donde ~st~la pesadumbre? No veo sino que predominan los rnstintos de fuerza y de salud, los instintq~de
la libre naturaleza.
La carne se venga anticipad.t y furiosamente de la
c ua resm_a católica, opaca y rígida.
Los_dioses fuertes y risueños del paganismo le roban
a l pálido nazareno tres días de rein.tdo feliz.
E l aotiguo fauno hambri~nto de vida y fecundo eu

'

Retrato de Lord Ph. \\harton, por Van D)ck.
De sociedad.-Bautizo del hijito de los señores Llamosa,apadrinado por el Sr. Gral. Dfaz y esposa.-Fot. Me lhádo.

Sr, Lic. Sebastián Hernández Serrano, nombrado
Juez tercern correccional.
Benvenuto, de cada cerradura un pooma de cobre, de
cada clavo una joya, de cada friso una bordadura de
minuciosa filigrana.
¡Cómo ser posible el consen·ar en la memoria tánlo
detalle esplendoroso!
Y esta puerta disimulada e n el muro? Esta puerta me:
nuda que pasa inadvertida ante tánta rica puerta coronada de arte ?
Ay! Esa puerta! Esa puerta es como una herida en el
corazón de Versailles! Por esa puerta se escapó el alma de la Monarquía asesinada por la República Por
ahí se fugó María Antonieta en busca del socorro de su
esposo, cuando el Pueblo irritado invadió furiosamente
el mal Palacio, vilipendiando al último Capeto. Esa
puerta al abrirse señala un fondo obscuro: diríase una
tumba . . ... .
Ya viene el prematuro crepúsculo. Estoy casi solo en
la inmensa «Galería de las Batallas,&gt; larga de ciento
veinte metros. Los primeros tiates de la noche dan a los
lienz0sguerreros una siniestra sombra de pavor. Me siento
fatigado de espíritu. Contemplo con embotamiento y con
premura desde el «San Luis en Taillebourg&gt; de Delacroix, hasta el «,Vagram&gt; de Horacia Vernet; leo los
nombres de ochenta y dos héroes muertos por la Fran·
cia en los campos de batalla, y aquí revividos por el
mármol. Lo antiguo y Jo moderno se barajan en mi estrecho pensamiento, y buyo.
Esta grandiosidad no es para tolerada impávidamente, de una sola vez, por la simplicidad de una alma rústica.
Y prometiéndome una nueva vista me alejo r eflexivo.
El aire de los jardines, como una caricia, me hace
b ien.
Aspiro ese aire voluptuosamente. Sobre los árboles
desnudos la niebla cuelga una túnica blanquísima.
El fiacre que me espera a la puerta de la gran reja
de la entrada me parece un pobre carro funerario-jcómo eran bellas las lujosas carrozas que se apostaban
otro tiempo frente a esa misma reja!-Antes de subir
torno los ojos al patio enorme de arena, y al famoso pequeño patio de mármol bajo las ventanas principales
del palacio, y viendo esas ventanas, mientras mi cochero rechoncho y rojizo me pregunta: adónde vamos?
pienso que como este cochero debió ser Santerre; y
vuelvo a ver aquellas ventanas, y revivo el 6 de octubre
de 1789, y veo al pueblo ebrio de estrafalaria libertad,
y veo la monarquía miedosa de la ira popular, y contemplo el bello gesto marcial de Lafayette, y siento que
en mi criterio libran una ruda batalla mis convicciones
republicanas y la sugestión que me inspira la distinguida y noble belleza de una brillante reyedad, comparada. bajo el punto de vista estético, a esta fealdad de la
moderna democracia ..... .
&lt;Lo bello en política es la Monar quía!&gt;
La hermosa frase del poeta me preocupa, casi me
gusta, estoy tentado a otorgarla ..... (Oh! literatura,
eres cosa de Mifitol)
Es ya de noche. El fiacre se desliza sin ruido por la
avenida húmeda, Los faroles del gas, velados por la
niebla arden sin brillo en una hilera interminable. A
través de los empañados vidrios del carruaje veo pasar,
recogidas hasta la corva, las obreritas que vuelven apresuradas del taller: las manos en los bolsillos, el cuello
del sobretodo levantado, los obreros que vuelven de la
fá brica. En la puerta de un café, bañada de luz, un
pordiosero, desnuda la cabeza canosa, arrodillado sobre
la acera fría, él sombrero en actitud ele sébila, suplica ,
una limosna, en tanto que a su lado una chiquilla canta,
como si llorara, acompañada de un acordeón. Todavía hay parias! Llego a mi hotel. Y cuando en mi Hotel, que fué vivienda de la Marquesa de Pompadour,
entro como en propios dominios por el derecho de unos
cuantos francos, una alegría infantil me subyuga, y me
dan violentas envidias de prorrumpir en un ¡Viva la
República! estentóreo, que repercutiera con estrépito
en la mía, donde todas las ambiciones florecen como un
jardín en vigorosa primavera!
RAFAEL SILVA,

�F.

-

..

p1aza &lt;!:tyó en su pnder, pt'oducieodo hoodísitna impre•
sión eo todo el mundo la derrota de los turcos.
000
La aviación ha sido utilizada por vez primera en la
guerra de Oriente, coo medianos resultados. El teoien·
te avi;.dor Mootoussio. de la armada de los griegos, al
romperse las hostilidades eo Lerneos, IJegó coo un hidroplano francés, con el objeto de prestar sus servicios
a las tropas reunidas eo Gallipoli. El aviador tuvo que
elevarse a ~ran altura, más de 1,300 metros, para evitar
los proyecllles enemigos, desapareciendo a la vista de
los ejércitos que iban a combatir.
Algúo tiempo después desciende y laoza una bomba,
buscan~o en un? de los barcos de su país refugio, por
no ma?10brar bien el aparato; más como no le hubiera
dado llempo, y como hubiese reventado un tubo del carb?rador, ca_e sobre el fuego de las baterías turcas, per•
d1eodo la vida, Tal ha sido el desgraciado éxito del primer hidroplano que se ha usado en los combates, lo que
prueba que se necesita aun mucho perfeccionamiento
para obtener triunfos con este nuevo elemento de lucha.
MARCONI CONDECORADO
. El gobier~o italiano acaba de condecorar a l célebn,
10ventor Gu!IJermo Marconi con la gran cruz de la Corona de !taha, ~r los valiosos servicios que prestó duran!~ !ª guerra_ 1talo-turca, en la organización de un
serv1c10 de radiotelegrafía para uso de los barcos y las
tropas combatieutes.
Vuelve a ser de actualidad la figura del sabio emineo-

te que a los 20 años empezó a ocuparse del estudio de
las ondas de Hertz y de los detectores primitivos que
se conocían, siendo el primero que trató de utilizar las
ondas electromagnéticas para el uso de comunicacio·
oes, y no tardó mucho en perfeccionar el cohesor de
Bramly, que hasta entonces no era más que un simple
instrumento de laboratorio, y convertirlo en sensible
&lt;relai,&gt; de capacidad suficiente para ser utiliza do eo telegrafía.
Fué después de esto que hizo conocer su gran descubrimiento consistente eo la anteca y en la conexión a
tierra del circuito productor de oodas electromagoéti·
cas.
Encontrándose en loglaterra, eo 1896, y habiendo darlo como definitivos los resultados de sus experiencias,
en las que fué eficazmente ayudado por la dirección
general de correos y telégrafos de la Grao Bretaña, pidió su primer patente de invención, y simultaoeamente
hizo una serie de demostraciones ¡,úblicas en el canal
de Bristoo, obteniendo comunicaciones a través de la
eoorme distancia [para aquella época], de siete millas.
Esto, que provocó congratulaciones de los sabios del
muodo entero, tuvo, sin embargo, una nota fria. El profesor Slaby, se presentó con rccomeodaciooes de altas
autoridades alemanas, pidiendo presenciar las experiencias eo el interés de la ciencia, y consiguió que le facilitaran todos los elementos, a fin de hacerle conocer los
detalJes de los aparatos empleados y los métodos de
usarlos.
El profernr Slaby, de la famosa uni, ersidad de Charlottenberg, escribió en el &lt;Century Magazini,&gt; después
de su visita a las experiencias de Marconi, entre otras
cosas lo siguiente: &lt;Era evidente que la producción de
las oodas de Hertz, su propagación en el aire, la construcción de su ojo eléctrico, todo esto era sabido aotes.
Es verdad; todo esto también era sabido para mí, y
sin embargo, nunca pude comunicarme a más de cien
metros.&gt; Y termina diciendo: &lt;Con este método sencilJo,
pero extraordinariamente eficaz, Marconi centuplicó el
poder de radiación de las fuerzas eléctricas&gt;
Considerando que la radiotelegrafía cuenta tan sólo

rra de alguna importancia, que no lo cuente entre iUS
elementos de seguridad.
Después de todo esto la vida de Marcooi se desliza
eotre el perfecciooamteoto de los inventos, y como ellos
sirvieron en gran manera en la guerra de Italia con los
turcos, de ahí lo justo y equitativo de la condecoración
que de ahora eo addaote brillará en su pecho.
Q. T&lt;.

OTOÑO
A la S eñ o rita B . R. R .

El inventor Marcooi que acaba de ser :ondecorado
pnr el gorierno de Italia.
con catorce años de existencia, su notable adelanto demuestra que no puede, por el momento, fijarse límites a
sus aplicaciones y desarrolJo futuros. Ya ~e ha hecho
auxiliar forzmo para la seguridad de los buques, al mismo tiempo que instrumento de valor creciente para la
vida comercial y social.
Es factor nuevo y de mérito inestimable eo la guerra
ofensiva y defensiva, y está en camioo de facilitar y
abaratar las comunicaciones entre las naciones. Ha llegado a considerarse necesaria e indispensable su insta·
)ación a bordo de todo buque que navega en el mar; y
puede decirse, que oo existe vapnr mercante o de gue-

Todo es silencio, somLra .... el núbil rncerío
Gemebundo ha calJado, la última cantata
Expiró, las estrellas y la luna de plata
Acuden al entierro del ardoroso estío.
El árbol se desnuda sin pudor de sus hojas
Cayendo amarillentas, cual tristes ilusiones,
Las ráfagas soo frías, los acentos tristones,
Las tardes melancólicas, tardes pálidas, rojas ....
Ya se apagó ese fuego que con ardores rudos
A mi ilu,ión doraba de dichas eternales ... .
i Loca ilusióo! Otoño te hizo dejar la vida . .... .
Ahora. .... sombras, silencios, sed, árboles desnudos,
Frío, IJanto, tinieblas, tristezas otoñales ..... .
Acuden al entierro de mi ilusión suicida.
J. S. G.

Con el presente oúmero recibirán ou estros suscritcres
una preciosa tricromía que, según costumbre, obstquia
&lt;EL MUNDO ILUSTRADO&gt; todos los meses. Es uoa
copia de un cuadro célebre que por el asunto y el colo·
rido seguramente ha de gustar,

Galería . artística

Delante de Adrianopvlis.-L:t oieve rodeando a
dos centinelas.

Todo lo que se refiere a la guerra de los búlgaros y
:le los turcos tiene interés en estos momentos; y es objeto de comentarios de todas clases en el mundo entero,
Siempre la guerra es horrible; pero lo es mucho más
cuando el clima y los elementos de la naturaleza se deseocadenao, y los que combaten tienen también que lucha.r con la intemperie.
El grabado que presentamos da una idea de lo que
ha sido la oieve eo la guerra a que oos venimos refiriendo Los centinelas eran como bloques de hielo pe1nficados. estando rodeados de nieve por tedas partes.
Los cañones se enterraban igualmente en la tierra cubierta de blanco armiño, costando un trabajo inaudito
,.J que funcionaran. Las tempestades destruían los cam¡nmento, de los sitiadores, pues los vendavales traían
cantidades inmensas de nieve que todo lo arrasaban.
Las trincheras obstruidas también por la oieve, requerían que aotes se limpiaran para que sirviesen, para el
combate; y en fio el frío hacía que los soldados sufrieran de una manera iocre!ble. Apesar de todo oada re·
sistió el empuje de los sitiadores, y al fio y al cabo la

La aviación eo la guerra de Oriente.-El hidroplano del T eniente Griego Mootoussio cae al mar después
de haber volado sobre Gallipolis, siendo remolcado cerca de Lemnos a 20 nudos pnr hora.

El Castillo de Bentheim por Ruysdael,

�tero puede impunemente fastidiarnos con el voceo chillón y ~stridente de sus productos, el escritor debe tra·
gar sahva y hacer lo que las solteronas: resignarse.
Granulillo.-Me parece que exageras . ...
Agustioi.-Y aun las mismas solteronas resultan con
mayore~ ventajas, pues tienen para ir secá ndose un santo a quien rezar, un Joro para educar y una humanidad
contra la cual vociferar. Y esto ya es algo en el agrio
vinagre de sus días.
_9ranulillo, _lírico. -Y el escritor tiene su alma para
sonar y su altivez para no desfallecer! Y eso también es
algo.
Agustioi.-iBravo! Muy bien dicho.
Larguía.-iJe, je, je!
Agustín, iodigoado.-1Hombre, Ud. parece un anteojo
de señora!
Largufa.-No sé por qué ..... .
Agustioi.-Por lo impertinente.
Largufa.-No val5 la pena de enojarse. Cosas de la
vida ... . IJi, ji. ji!. .. .
Agustioi, furioso. -E s lo único que faltaba, que se rie·
ra Ud. en i, después de haberlo hecho en todas las demás letras! Parece Ud. un abecedario de la risa ....
Larguía.-Abelardo, señor; Abelardo Larguía, para
servir a Ud.
Agustioi, fuera de sí.-iVáyase Ud. al demonio!
Graoulillo.-No, de ning una manera; quédese Ud., Sr.
1:-3,rguía. Me va pareciendo que Ud. es lo que yo oece·
s1taba para un cuento.
La:guía.-Y dale con lo mismo .... Pues yo, sin tanto
tra_b~¡o, tengo para un cuento cada día, y aun más s i
qu1s1era ..... .
Granulillo.-¿No lo decla yo? Pero me sorprende no
ver nada suyo en ningún periódico .. ..
:1,argufa.-Naturalmeofe; ¡como que yo no soy esc ritor !
Graoulillo.- Pues, ¿qué diablos hace Ud.?
Larguía.-iYo soy procurador!
Agustioi, a Graoullillo.-Hé ahí tu artículo.
G raoulillo soorieodo.-iClavado! ( A Larguía.) l\li
buen amigo, Ud. es una persona ideal. Tome otro bitter....
Larguía.-¡Ja ja, ja! Me alegro de haberle sido útil.
Ya veo Uds. que, los asuntos, como los clientes, aparecen
cuando uno me nos se lo imagina. Toda la cuestión está
en saber sacarl~s el jugo . . .. ¡Je, je, je!

El incendio de Roma.
Nerón en el circo.

í

El Festín.

XA VIER XIMENEZ.

:--'upcial- Señora Elena Mo~eno de Cruzado .\bril ¡ de 191 3.

Como se hace un cuento
PERSONAJES:-GRANULJLLO, literato ; AGusnN1,
periodista; L ARGUÍA, ambiguo.
La escena pasa en el salón chico del Cocktail- Bar a la
hora del aperitivo.
Granulillo, después de una pausa- ¡Uf! ¡Qué pesadez! ...... Hace cuarenta y ocho ho ras que busco asunto para un cuento y no encuentro nada .... T e ngo el cerebro más vacío que el estómago de Astorga.
Agustioi- Te compadezco, querido. Yo también conozco ese martirio. Ha habido veces de llegar el momento de dar mi crónica semanal, y no hallar oada•que
pudiera sacarme de apuros. En tales momentos de c ruel
infecoodidad he llegado hasta pensar que todo e l planeta no vaHa un cuento ....
Graoulillo.-Coo la circunstancia algo triste de que
tampoco un cuento tuyo vale el planeta, ni mucho me•
nos ...... ¿No tomarás a mal esta pequeña advertencia
eh?
'
Agustioi.- De ninguna manera. Mi vanidad. con ser
muy grande, no llega a ser tao planetaria. Me quedo modestamente en mi barrio ....
Larguía.-tJa, ja , ja!
Agustioi, incomodado.-¿ De qué se ríe usted?

L~rguía.-De nada.: .... Estaba pensando en algo muy
gracioso q ue me ocurrió ayer en La Plata con el Dr,
Perrupato: Es u? detalle sin impo rtancia. Continúe.
A_gushn_1, con_hnuando - En este siglo de vanidades, la
vanidad hterana es la que menos prospera. Al cándido
que pretende comer dos veces por semana en casa del
presidente de la República, mientras que lo que real·
mente hace es comer dos veces por semana, se le llama
snob. Al e nriquecido vulgar que desea deslumbrar a todo el mundo con e l brillo chabacano de su rumbosidad
grosera, ~e le llama rastaquoére. Al escritor que, con
razón o s10 ella, pretende tener tale¡ito, se le llama simplemente zonzc ...... Y esta pequeña vanidad del escritor, ingenua o legítima, no sirve en cualquie ra de los dos
casos más q ue para perjudicarlo en su profesión. Se le
desvía, se le aisla. Es casi un boycott.-Y esto, naturalmente, llega hasta indignar, p ues que ya pasa de largo ....
Larguía, ioterrumpieodo. -Larguía, señor. Abelardo
Larguía, servidor.
Agust!ni, fastidiado,-Pues no pareciera que tal fuera
su apellido. . .. ·
Laiguía._¿ Por qué, señor?
Agustioi.- Por lo .... corto.
Largufa.- iJe, j e, je! Cosas de la vida ....
Granulillo, contemporizador -Continúa. Me divierten
tus lamentaciones. Quizás, sin pensarlo, vayas a darme
asunto para un artfculo.
Agustioi. -Pues nada, querido; que mientras el zapa•

-

t(\:
...

(Teló n)

Se toma una senda que corta un matorral de saotama rias, esa pequeña crisa.n tema dorada de nuestros
campos, donde se estacionan brillantísimos insectos.
cual chispas de berilo, sobresaliendo la cocioela, to rtuguita de un nácar purpúreo matizado de perlas negras.
Las mariposas, cegadas del esplendor, van y vienen,
sin detenerse. S uaves rumores anuncian dulces secre•
tos.
La senda sube a una colina boscosa. Las ramas aca·
ric ian el cuerpo, y la luz, al penetrar en haces, finge
pulverizados ópalos. Abundan ciertas ranitas de vivos
colores, que saltan por el suelo. Unas son rojas, con dos
rayas amarillas en el lomo, que e n otras se cambia en
una mancha negra alrededor de los ojos y de las pie r
nas delanteras. l!.l más lindo ejemplar vive en los á rboles, de un he rmoso verde, con una lista de naranja con·
torneada de violado en la cabeza,
Sobre una roca que ha partido el esfuerzo de uo molle '.1-1 criarse, _aparece un ser pequeño y deforme. El
hocico es puntiag udo, los ojos salientes y brillantes.
P!esenta en el lomo tubérculos y asperezas y to&lt;la su
piel verde obscuro se halla cubierta de un humor vis·
coso, que le sirve de barniz. Tiene la cabeza en alto
el cuerpo levantado sobre las patas anteriores. El p ech~
blanquecino palpita como si paladeara una presa. Sencillamente es un escuerzo.
Toda su g racia está en la fiereza de su actitud. Si se
le teca la cabeza con la punta de un palo, se agita con·
vulsivo, abriendo sus largas patas posteriores. No pretendiendo hacerle daño, se Je deja ir a grandes. saltos;
pero un l!lovirnieoto de c uriosidad obliga a repetir la
operación. Esta vez rev uelve los ojos chispeantes que
la nzan espuma y su cuerpo se hincha inflamado por de·
)eté re o fluido, ha sta e l extremo que las rugosidades de
la piel bao desaparecido y sólo se mueve una bola ver·
dosa, con dos patas deformes, que arañan la roca. Si se
le piocha revienta y se recoge una inmundicia.
(La e?vidia toma esa actitud y tiene esa aparienc ia.)
Volvéis las espaldas. Sonríe la divina luz e n el aire y
una golondrina, como un pensamiento dominante, se re•
monta hasta perderse de vista en el azul c ristalino.

"QUO VADIS'' EN PELICULA
Nadie ign:,ra los progresos del C inematógrafo,
su utilidad para la enseñanza de la historia y la
aceptación del público para esta clase de espectáculo. Los sucesos cu )mio~ o tes de la vida se reconstruyen en la película, P"san las fronteras de
los pueblos. se divulgan, y con un espacio de tiem·
po muy corto, sabemos, mejor dicho, vemos lo que
ha pasado en sitios lejanos, y hast~ las leyendas
de los países se nos pr esentan con todos los colo·
res de la vida.
Decimos esto a propósito de la película de la
célebre novela de Sienkiewiez &lt;Quo Vadis,&gt; que
una casa de Roma ha presentado con una verdad,
con un realismo, con una fuerza dramática tao
sugestiva, que PS la admiración de todos los que
la veo. Para ello no se ha escatimado nada que
pudiera redundar en beneficio de la propiedad
escénica L os profesores, los más eminentes de la
Academia Romana, trabajar'on pa ra !a reconstrucción exacta de trajes y del decorado de las escenas: dos mil personas tomaron parte en el desarrollo de la película, y has~ 25 leones que fueron
indispensables, se trajeron para que nada echara de menos,
Los papeles principales han sido desempeñados por los artistas más eminentes de Italia y e l
grao actor Novelli, encarnó el personaje de Vini·
cío. Para dar a la película la más grande exacti·
tud, la Casa que la hizo transportó su &lt;troupe&gt;
a todo lo largo de la Vía .\ppia, a las Catacumbas, a l Coliseo, al monte Janículo, etc., etc., a
todos los sitios más principales donde la ac ción
de la novela ti€oe efecto. En fin, ccmo detalle último, diremos que la película, cuycs princi pales
pasajes damos en nue~tros grabados ha costado
3 00.000 francos.

1

..~A"-'. •1•"

Las catacumbas.

JOSE MARIA PERF.Z.

4)41
El beso de Euoice.

El foso de los leones

Ligia salvada.

�de seda, la cual se redondea en las orillas, simulando
una pequeña veste que cae sobre la falda.
Un grao nudo &lt;americano,&gt; hecho en listón de terciopelo o en satín, nudo gracioso y sencillo, plano, extendí·
do y casi cuadrado, se ostentará en el frente del delantero, y las mangas jopooesas, largas, vagas y rectas, disminuirán poco a poco su amplitud al bajar del codo,
hasta que lleguen a estrecharse bastante en el puño, pvr
medio de ua volante.
Los jaquets que acompañan estos trajes, justifican también su calificativo de atavíos &lt;tailleur,&gt; por la sobria
elegancia de su corte. La m'.lyor parte de ellos se abro·

ci«JNilCA
Mieotr;.s más av;,.oza la estación primaveral,-mis queridas lectoras, más favorece la Moda el movimiento de
las draperías y los graciosos efectos que en la &lt;toilette&gt;
femenina producen los &lt;paoiei-s &gt;:
En vano ha sido que algunas modistas afamadas hayan
anunciado la desaparición de los &lt;recogidos,&gt; pues aún
para los mismos trajes &lt;tailleur&gt; se usan esos bonitos

pliegues de las telas, en los cuales puede manifestarse
toda la fantasía y buen gusto de los confeccionadores.
Sólo los verdaderos &lt;trotteurs&gt; conservan la seocilln
y cooeccióo en la linea, circunstancias que, por otra
parte, se imponen en los citados atavíos por la naturaleza misma de las telas con que éstos se hacen, pues hay
determinados géneros a ese respecto, como son: el cheviotte, el &lt;homespuos,&gt; el &lt;cover coat,&gt; les paños &lt;mezclilla&gt; y otros por el estilo, que si bien se les ha cooce·
dido un lugar importante entre las colecciones de pri·
mavera y del próximo estío, y que se ha llegado a darles
una ligereza relativa, guardan, sic embargo, un espernr
inconciliable con la fantasía de las grandes costureras.
En los trajes sastre, hechos en tela de lana fü:xible o
en sarga fina, la falda tendrá un delantal del que se des·
prenderá, casi a media altura y por cada uno de sus la·
dos, una sardineta plegada , cuya amplitud se debe es·
trechar en los costados para extenderse por la espalda,
formando así un bonito estilo de &lt;paoiers,&gt; aunque es
preciso advertir a mis lectoras que esos recogidos no
hao de ir abullonados o en hueco sobre la falda, sino
completamenl'c! adaptados y ceñidos sobre ésta, a fin de
no alterar la línea recta, elegante y sobria de la silueta.
Algunas veces estas sardinetas son plissadas.
En otros modelos de &lt;tailleur&gt; vemos que por el freo·
te de la falda se ostenta un pliegue libre, es decir, no
planchado ni marcado fuertemente, del cual se deduce
una amplitud que forma las draperías o &lt;paoiers:&gt; éstos
van a perderse en la espalda bajo un pliegue semejante
al que se ve en el frente de la falda. Las esquinas de
los recogidos o draperías. cambian mucho: unas son redondas, otras triangulares y algunas tienen una forma
cuadrada que sorprende por lQ muy original y gracioso
de su figura.
Inútil parece advertir a mis amables lectoras que los
trajes sastre, hechos en moaré flexible en c respón de seda, en satín-crepé y en crepé de China, las draperías
serán más amplias, los movimientos más acentuados y
más eovolvieotes, por decirlo así, porque la seda es el
género propio por excelencia, para hacer los pliegues
más artísticos y bellos que puede haber "º cuestión de
confecciones. Estos bonitos &lt;tailleur&gt; de seda tienen una
falda de seda flexible que sirve de fondo: del talle se
desprenden dos elegantes draperías que· se crazao por
el frente y por la espal&lt;la, pero siempre ceñidas sobre
la tela del foodo, a fin de que no aumenten demasiado
las proporciones de la silueta. Otras veces esas draperías se hacen del modo siguiente: bajan del talle un po·
co, luego se levantan en los costados y van a la espalda
formando un ancho pliegue liso o placo, como le llaman
las modistas; el cual semeja una bonita estola que, drapeada y plegada sobre sí misma . caerá como una coca
plana a media altura de la falda.
Los corsés, con mangas largas, montadas sobre el hombro con una ligera costura, se abrirán sobre un chaleco
de muselina de seda, cuyo frente se adorna eco una hilera de pequeños botones o con una vaporosa pechera
de encaje mny fino. Otros corsés, hechos en estilo kimono, con las mangas cortadas de uda pieza y sin costura·
en el hombro, se cortan por el frente en dos amplias
sardinetas que se de~tacao sobre un fondo de muselina

El color rosa por e l contrario, da cierta belleza y
tir de blanco? Ese color tan poético, es a la vez el más
frescura al cutis, que el sufrimiento ha demacrado y
práctico.
El blanco no cambia jamás como el rojo, azul o vio· empalidecido.
Desvanece el tono acre y vuelve casi linda a quien lo
lela.
Se lava con suma facilidad, y queda siempre nítido, adopta.
El color gris u oscuro, es el que mejor encuadra a
inmaculado .... . . inmutable.
unos cabellos rojos.
.
El amarillo atenuado, o sea el color crema, es tam·
El color ardiente de esos cabellos y el cutis lechoso,
biéo muy elegante y tiene la ventaja de no oe:-cesitar
que
a
los
cabellos
corresponde,
no
puede
tener
marco
mucho adorno.
más apropiado.
Ese color, como el sol, atrae el gozo y la alegría.
Cuando se llega a cierta edad que se califica de &lt;meEl velo que llevaban las romanas cuando se desposa·
diana,&gt; se requieren con mayor motivo colores que no
bao era amarillento.
Amarillo también el traje de los budhistas cuando se sean muy fuertes.
El violeta es muy apropósito, y da corno suaves refleretiraban para entregarse completamente a la perfecjos a una tez descolorida.
.
.
ción.
Las jovencitas deben usar, en cambio, matices claros
El color crema sienta admirablemente bien a las moy suaves como su cutis delicioso, sus ojos brillantes y su
renas, si bien pueden llevarlo también impunemente las
aire de candidez.
rubias.
El negro no llega a ser color, es la anulación de toContribuye a esclarecer el color cetrino y verdoso del
dos los colores, y sienta muy bien a las mujeres robustas
cutis.
y exuberantes de salud.
El azul es un color dulcemente delicado. Suaviza to·
Una mujer de tez blanca, fresca y con mucho color
da excitación y por eso será conveniente lo usen las peren las mejillas, está admirablemente con un vestido nesonas irritables y nerviosas; pues desarrolla los sentigro.
mientos tiernos y afectuosos.
1 Mas creeréis que ese color va mejor a unos cabellos
negros que a una rubia?
Esta última, no puede usarlo impunemente, si no tiene
muy rojas sus mejillas.
El verde, color de las hadas según los escoceses, no
se puede usar así como así.
Una grao frescura en la piel, una blancura de nieve,
se requiere precisamente para que no desfavorezca.

charáu por un lado, y tanto en la espalda como en el
delantero se fruncen ligeramente en el talle, aproximándose así a las blusas rusas que en pasadas épocas hao
gozado de grao favor. Los faldones serán, casi todos,
redondos y abiertos por los costados, en el talle se fruncirán bajo una &lt;gaose,&gt; mas esto solamente por la espalda. Otros jacquets se hacen muy abiertos por el frente
y cerrados por un solo botón a la altura del talle: los
faldones, en e,tos jacquets, son redondos y por el frente
se abren mucho, siguiendo de este modo la iospiracióu
con que está confeccionada dicha prenda. Otros, en fin,
afectan una bonita forma de bolero por el frente, y por
la espalda se prolongan en un faldón bastante largo en
relación al frente, pues dicha prolongación comienza
bajo la costura del brazo y continúa aumentando en la
espalda, hasta formar un faldón cuadrado o redondo.
Estos jacquets se abren, generalmente. sobre unos chalecos de bordado de aplicación o de bordado inglés, los
cuales son muy graciosos p ues se hacen cruzando uno
sobre otro los delanteros.
Traje propio para paseo, en r aso de seda.
éste con manteca derretida, y con fuego encima
y por debajo, se le hace tomar calor.

MARGARITA.

?l©&gt;Il"m~

Traje y cubrepolvo de paño ligero - Original sombrero de verano

El color blanco, es el que más gusta al hombre ver en
la mujer.
Es un color luminoso sin ser llamativo.
El ropaje blanco tao celebrado por todos los poetas
del pasado siglo. sienta en toda edad.
Por lo menos, puede llevarle hasta el propio umbral
de la vejez, y ni aún se puede criticar, lo lleve una anciana, siquiera sea para andar en casa.
Es el color símbolo de castidad, que igual viste en la
gentil doncella, que en la digna madre de familia, que
en la venerable anciana.
Una mujer vestida de blanco, inspira al hombre más
respeto: está como rodeada de una aureola, cuyo circu·
lo no se atreve él a fraoq uear.
El canciller Bacon afirmaba, que las cosas inanimadas. influyen de una manera poelerosa en el alma huma·
na por medio de latente y secreta sim pt!a
El color blanco parece rechazar los malos impulsos y
las malas ideas. Ilumina las tinieblas, y es, según dicen
los sabios, no un color, sino el conjunto de todos los colores.
El blanco encierra en sí todos los matices del prisma,
y vosotras debéis saber, que cada color tiene un significado místico, una influencia bienhechora.
Los poetas aman ese color porque son algo clarividentes.
De blanco visten a los seres sobrehumanos, diosas, ninfas, hadas y santas.
Las vestales y las druidas, llevaban blancas túnicas,
cuyas orlas, rozaban la menuda yerba de los bosques
sagrados.
En fin ; ¡queréis un motivo más para auimaros a ves-

wi~•

Quitar las plumas, vaciarlos y rehogarlos en
manteca con sal, pimienta y aguardiente; encender el alcohol con una cerilla. Cuando se apag ue,
ponerle juego de carne, algunos granos de ginebra, trufas cortadas, un ramito compuesto y dejar
cocer. Después de cocido, ponerle los zorzales
en medio y echar la salsa encima.
Elegante tocado propio para teatro.
El encarnado en todas sus variantes, es el único color
llamativo que no resulta desagradable; salvo ese color
rojizo y anaranjado, tan sumamente antipático, que no
creo lo escogiera ninguna de mis lectoras.
Por lo demás, el grana, color fresa y granate, resultan
casi siempre bien, si la moda no los presc1ibe en absoluto.
El azul marino, es color que, como el negro, jamás
pasa de moda.
Nunca podrá encarecerse bastante, la importancia que
una mujer de buen gusto debe dar a la elección de colores atendiendo siempre al matiz de su tez, pues se
puede asegurar, sin temor de caer en exageración, que
el éxito de la «toilette&gt; depende de este punto prioci·
pal.

_ Traje para calle ó paseo.

Cortado el pescado en trozos, se saltea con una buena
salsa de chame!: se agrega un trozo de manteca, p'c!rejil,
setas picadas, pimienta y nuez moscada; se engrasa un
plato que resista al fuego, se echa en él un poco de miga de pan, y se coloca el bacalao formando montón. El
plato se guarnece con coscorrones remojados en huevo
batido: se echa miga de pan sobre el pescado, se riega

Mondadas y despedazadas las plantas, después de cocidas en agua salada, se rehogan en una cacerola con
manteca hasta que se pongan rojas; se remojan con el
agua en que· s~ hao cocido anteriormente, pudiendo
agregarse igual cantidad de caldo, las especies y sa l cor respondientes y miga de pan, y así que con una cocción debidamente prolongada se •ha.ya convertido todo
en puré, se sirve éste .
,

Desplumadas y soflamadas las aves, se abren por el
d?rso y se destripan, para r~llen~rlas con una preparac160 hec~a con los m1~mos 1oteshoos de aquéllas, picados y ma¡ados con toc100 rayado y con finas hierbas. En
una cazuela o en un molde se adereza una pasta y se
guarnece el fondo con tocino, sobre el cual se colocarán
las ~1oodras, sazonáodolas, capa por capa, con especias
finas, para c ubrir la última capa con hojas de laurel y
manteca, adaptar la capa luego y cocerlo todo en horno
durante dos horas y media próximamente.

,

�Talma
¡Cuán lejos estamos de aquellos tiempos
en que los cómicos eran vistos como seres
gratos a los dioses e inspirados del Olim·
po!

CONSU LTAS
UNA CARTA
MANIA DI:: LAS Mt.:R CEDE::i: Recibí su última carta, tan
bien escrita como la anterior; nunca había yp visto una
letra más linda que la ~uya.
Al mismo tiempo me es grato manifestarle mi simpa•
tia y afecto, agradeciéndole mucho la bondad con que
me juzga.
Celebro que le haya gustado el modelo que le ofrecí
eo algunos de los números pasadbs.

VARIAS RESPUESTAS

EVA'. Con toda satisfacción contesto a sus preguntas.
No creo que t:ea propio bordar un traje con bordado roca·
ca, pues dicha labor no se emplea para el oroato de los
atavíos. En cambio, el encaje inglés es sumamente dis·
tioguido y elegante a ese respecto .
Las formas de los sombre-ros se u,;an chicas; casi pue·
de asegurarse que no se llevarán para nada los grandes
sombreros que siempre han gozado el favor y la predi·
lección de ]as damas de buen gusto. Asi pues, le reco·
mieodo que mande componer su forma de gasa para

que se la hagan pequeña, porque esto es ahora lo más
c:chic.&gt; En el número correspondiente al día seis ::le
este mes, se publicaron en nuestro Semanario, varios
modelos de sombreros de última moda ; quizá alguno de
ellos le guste para elegir el suyo. Desde luego le hago
notar uno muy lindo que tiene la copa en forma de boi·
ca.

Eu efecto; el modelo que me adjunta ya es pasado de
moda, y por tal causa no creo que le convenga hacer su
sombrero bajo esa inspiración .
El grupo del cual le hablo esdigoo de llamar la aten·
ción. pues representa las novedades más originales y
bonitas que nos envían las revistas parisienses.
'.SORPR ESA GRATA

LEONT0PODIO: Puedo asegurarle, querida señorita,
que todo cuanto me dice en su carta ha sido para mí
extraordinariamente satisfactorio, y, más aún le digo: he
recibido con sus noticias una grata sorpresa, porque juzgué bastante•dificil que usted renunciara a ese cariño,
el cual se presentaba con síntomas tao alarmantas, que
ya iba ofuscando su criteri::;, hacié ndole ver aceptable
y posible lo que nunca debía admitirse, como es corresponder al cariño del prometido de su hermana. Ha he·
cbo usted muy bien en abrir ca tiempo&gt; los ojos, y pa·

ra consolarse de su noble renunciación, piense que, si
se casara con ese caballero, no podía tener la menor
confianza en la sinceridad ni en la firmeza de su amor. ,
¿Existirá la dicha sin la fe en el hombre a quien se
ama?
¡Ojalá que tampoco su hermana se deje aprisionar en
· e~ traidoras redes!
CONTESTACION

AMEI0CAN i:3EAUTY: Ya tuve el gusto de contestar par·
ticularmente su carta; ¿aún no recibe mi respuesta ?
Espero que en ella encontrará los consejos que tuvo
la bondad de pedirme, aunque ignoro si le parecerán
demasiado audaces. Sin embargo; en las situaciones obs·
curas y difíciles, lo más conveniente, a mi entender, es
&lt;despejar la incó_¡rnita.&gt; \"a que me dirijo •a usted eu
términos matemáticos le haré esta pregunta: ¿puede resignarse a seguir indefinidamente en e~ cfalsa posi·
cióo?&gt; No hay problema más fastidioso que éste; así
pu~s, no vacile eu seguir mis indicaciones.
MARGARITA.

¡Cuán lejos estamos de otrcstiempos me·
nos remotos en que eran despreciados y
perseguidos\
El estigma que sobre ellos pesaba por la
mala fama de unos pocos, ha sido borrado
por el genio de unos cuantos.
Los prejuicios de la burguesia han huído
entre la luz del arte, y hoy son los cómicos
amigos de los reyes, se sientan a la mesa
de los emperadores y se tutean con los pa·
laciegos; sin contar que la hermosura de
los artistas fué siempre dueña del co razón
de los príncipes.
Entre esos cómicos geniales, Talma se
contó entre los más ilustres, y bien merece
el monumento que en un pueblo del Norte
de Francia acaban de inaugurar con gran
pompa.
Los parisienses ya le habían concedido
los honores del mármol.
Yo recuerdo aquel ocho de Marzo de
mil novecientos.
Era una tarde diáfana y alegre. De repente, por la ciudad voló la noticia del incendio de la Comedia Francesa, y los que
amamos aquel noble-teatro hacia· allá nos
dirigimos tristemente.
El vestíbulo se caía al contacto implacable del fuego, y algunos hombres corrían
como locos, en medio de los bomberos para
salvar una estátua: la estátua de Talma,
obra admirable de Davidd'Angers,qu~mucbos solían confundir con la propia estátua
deLa
Napoleón.
semejanza del célebre trágico con el tarde e llos rayos de luz que iluminan la
No es menester particularizar, refiriéo· de dtstrucción. Al poc~ tiempo dejan bueemperador es proverbial, y aseguran que escena.
dose a los chiquillos, a los mendigos y a los co el árbol que escogieron por albergue,
él le enseñó a llevar las insignias reales y
No sé qué magia existe en la voz de este pastores, que suelen ser enemigos y no pe- destruidas y muertas sus ramas y roída toalgunos ademanes nobles.
hombre que desde los primeros acentos queños de la arboricultura, los unos incoas- da su frooda.
Talma fué_ el verdade:o creador del arte despierta la s!mpatía del corazón.
c1entemente o por perversión, aunque la
La ~ayor parte de las ma_riposas que. vede la tragedia en Francia.
¡Qué conoc1m1ento del corazón humano mayoría de las veces por coger los frutos, mos, ttenen a su cargo la vtda de mu1tttud
La reforma del traje teatral es obra suya: demuestra en el modo de interpretar sus los pastores y los mendigos por sacar leñas de árboles, pues solamente de lepidópteantes de é l los actores se vestían para re- papeles!
y cayadas.
ros que se alimentan de las raíces, las bopresent~r los personajes grie~os y romanos
El es un segundo autor, por sus acentos,
Enemigos formidables son, sin duda, esas jaso las ~amas de los ~rbo~es_. se conocen
con tra1es de la época de Lms XIV.
y por su fisonomía.&gt;
bandadas de mariposas que invaden los más de .crncuenta especies distintas.
Introdujo la toga y la clá~ide, el uso del
Su autor predilecto fué Shakespeare, eo bosques y los campos, y los animan con sus
Los árbo~es que más enemigos tienen encoturno, y la peluca aprop1ada a la ac- cuya obra veía la naturaleza entera, y la tonos brillantes y sus matices variados; y tre las mariposas cuando éstas se hallan en
ción.
más viva forma del drama, aunque admira· enemigos son esos verdaderos enjambres de su primer estado de orugas, son loS frutaSe ocupa~a de l~s. detalles de ~- ba e.l heroismo de Corneille, y la poesía de bichillos que hormiguean por el suelo, por les, los chopos, los_ olmos, los sauces y los
da obra, qu~neodo rev1v1r la época que 10- Rac10e.
los troncos, ramas, bojas y frutos de los ;ir- almeces.
terpretaba, cosa hasta entonces secundaria.
c:Hamlet,&gt; c:Otelo,&gt; c:Syla,&gt; c:Bruto,&gt; boles.
Mientras las mariposas en su estado priLos espect&lt;l:dores, buscaban la emoción cE~ipo&gt; y tantas oti:as _obras de fuerza, de
En apariencia, ni unas ni otros pueden mi!ivo destruyen el tronco, las. ramas o las
y la belleza sin pensar en la verdad.
pasión y de amor, s1rv1eron como pedestal causar daño: ¡son tan diminutos, tao insig- hoJas, los coleópteros Y los hemtpteros roeo
En cuaoto a sus dotes de actor, Madame a este grao trágico, honor y gloria del ar- nificantesl Más coa todo, y sin disponer de las raices, Y. eotre todos consuman la obra
de Stael decía: "Posee los secretos de to- te de la escena.
sierras de acero, de hachas, de cuchillos, de destrucción.
das las artes.
de piedras ni de otra clase de instrumentos
La obra de la Naturaleza no se detiene
Sus actitudes recuerdan a las más bellas
PEDRO CÉSAR DoMtNICI.
como los enun~iados, tienen a su alcance jamás
estátuas de l_a antigüedad.
.
uo arma; aún cuando no fuera más, que
Contra esos_ perjudiciales insectos, hay
La expresión de su rostro, la desu mira!!Mmmfi$@®
SllrTh:xti,Il vale por todas : la perseverancia. En todos otros que persiguen a aquellos con verdada, deberían servir de estudio a todos los
estos bichillos se cumple rigurosamente dera saña Y los devoraq ..
pintores.
además la Verdad que encierra el lema de
Entonces entr3: en ac~16n ~1 hombre, y....
A veces, aparece con los ojos casi cerraque la unión hace la fuerza. Un ejemplar se come 3: los p~1:3-ros, SID cu1~rse más 9-ue
dos, y de repente, el sentimiento hace hroEn general, el mayor enemigo del árbol cualquiera de éstos no podria por si sólo éstos de st son uules o no; m~nodo ú!31caes el hombre, por su afáñ de devorar cuan- destruir un árbol, porque. pronto represen- mente que le resulta un mao1ar apetitoso.
to la Naturaleza produce
taria unos cuantos agu1entos pequeños, al·
•
gunas ramitas perdidas y unas hojas o unos
.
frutos dañados. Pero anida, por ejemplo, - Papi,-dtce el hijo de Gedeón,-he
una familia de c:barrenillos,&gt; la hembra de leído ec una revista que hay plantas que
cada uno de los cuales pone cincuenta hue- se mueven. ¿ Puede ser eso verdad?
vos, y éstos producen otros tantos indivi,
·
,
duos que, a su vez, contribuyen a la obra . -S1, hombre, s1. Las plantas de los
ptés.

~

mil

El Odol es el primero y el único dentífricÓ pues que su acción
antiséptica y refrescante obra no sólo durante los pocos momentos
que se emplea sinó dura esa acción horas enteras.

Arreglo d e las h2.bitJ.ci,mes,-Prec icso rincón de hall estilo Regencia.

�EL MUNDO ILUST~R~A~D~O~~======-===== ============
fles&gt; de relieve, y esto era todo; ¡pero qué do _de vosotros mismos para comprenderos

EL MUNDO ILUSTRADO

---------•---------■: todo!
. de si misma,
.
Los ctrefles&gt; y tulipanes de la plata y de meJor:
Olv1dad1za
no _se p reocupa

\ Medalla de oro Exposición Universal.

)loso de su memoria, merece figurar en el
libro de oro de las celebridades.
Un día, en una reunión, pidió a uno de
sus a migos que le leyese en voz alta uno
de los grandes diarios de Nueva York, ele·
Entre los hombres de las edades primi- gido entre varios, y una vez llevada a cabo
tivas la memoria ha tenido un importante la lectura, Malkin repitió el diario, palabra
por palabra y de memoria.
papel.
No terminó ahí la aventura, pues para
Antes de la ioveoci6o de la escritura se
confiaban a la memoria las tradiciones na- demostrar el poco t rabajo que le había cos·
cionales y religiosas, las leyes y usos y la tado semejante hazaña, manifestó que era
capaz de repetir el mismo diario al repoesía.
Hoy día el arte de recordar está casi v~s.
Asi lo hizo sin la menor vacilación ni el
perdido, aún cuando goce aún de cierta
consideración en las diferentes religio- menor error.
oes.
Los libros santos de los Budistas son innumerables pero existe una especie de en- Los refinamientos del hogar
ciclopedia tibetana conocida con el nombre
de &lt;Graodia, y que se compone de 108 volúmenes que todo sacerdote budista debe
En sociedad y en la calle nos encantan
saberse de memori_a.
.
las grandes elegantes por el aspecto exteTodo letrado cb100, digno de ese oom- rior de sus &lt;toilettes&gt;; pero para conocer·
bre con_oce a fondo los únicos_ libros de las y apreciar los refinamientos de buen
Coofuc10, que con los comentarios de Meo· gusto que atesoran, es preciso conocerlas
cios forman por sí sól?s. u~a ~iblioteca, y en la intimidad de su hogar.
es hacerles una grave IDJuria citar_ más de Hay muchas señoras que se visten bien :
una o d~s palabras, c~aodo se. quiere ha- pero no las pidáis el menor detalle en su
cer alus160 a un pasaJe c-ualqu1e ra de estos casa, ni mucho menos en la mesa; esas &lt;pelibros.
.
.
queñeces&gt; las consideran inferiores a su
Entre los hbros sagrados de la India, el categoría de amas ele casa, y creen que
&lt;Rigoeda&gt; es el más antiguo y los mi_llares deben quedar a cargo de los criados ¿C6·
de brabamaoes conocen de memoria los mo pueden pretender que los criados sepan
diez mil vers{culos que contiene.
Jo que ellas mismas desconocen ?
La Biblia es indudablemente el libro Cuanto más elevada es la posición de
Agencia de Inhumaciones
más conocido de todos los sagrados.
. una mujer, mayor suele ser su cultura y
Muchas personas cooo1;eo de memoria su~ aficiones al arte, bajo todas sus faces,
paisajes muy extensos y los anabaptistas, en lejos de desdeñar lo que la ignorancia llaparticular, tienen por una gloria aprender ma pequeñeces, se complace y goza mar·
de memoria el mayor número de versículos cando con un sello personal cuanto la ro·
posiblo!s.
dea.
Se cita a este p ropósito el nombre de una Una bellísima Soberana , causando el
MARISCALA 3.
joven señorita americana de la Carolina asombro de ~us servidores, coloca las flores.
del Norte, Mar y Williams, que en Marzo de la meso siempr e que d ispone de tiem·
Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
de 1905 y a la edad de doce años tomó po, y hay quien asegura que las flores coparle en un concurso organizado po~ el rrespoodeo a las caricias de las manos re·
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.
reverendo F . Breodelle, pastor de la 1gle- gias, inclinándose sobre ellas para derra·
sia anabaptista,
mar su perfume.
TELEFON0S: ERICSS0N, 836.
Obtuvo el primer premio recitando d~ Para un observador no pasará ioadveruna sola vez 12.236 versiculos de la Escri- tida la ioterveoci6o directa del ama de la
MEXICANA, 1006.
tura, comprendiendo el nuevo T~stameoto casa o de sus hijas en el decorado de la.
que por si solo está compuesto de 7950 ver- mesa c uando reune algunos. amigos a cosículos y 190.000 palabras más de pasajes mer Fijándose en todos sus detalles se
elegidos al azar en el Génesis y el Antiguo verá que ninguno es casual, sino que, por
Testamento.
el contrar io, cada uno representa una ma·
La historia nos propcrciooa numerosos oifestacióo de arte, e,uyo resultado es un
ejemplos de memorias célebres demasiado conjunto mil veces más diffcil de obtener
conocidas para que merezcan ser citados que una &lt;toilette&gt; espléndida.
de nuevo.
Sobre las maotelerfas se puede decir
CONVALECENCIAS DIFÍCILES
No obstante, parece ser que en general mucho; las hay ideales.
ENFERMEDADES de los HUE S OS
se ignora el nombre de Antonio Magliab e- Recuerdo una preciosa, que fué premiay del S ISTEMA NERVIOSO
cbi, que merece ser indicado.
da en no sé qué Exposición.
PRETUBERCULOS18
Nacido e n F lorencia en 1663, de padres Era de Venecia, de puro estilo veneciamuy pobres, Magliabechi, sentía desde su no, no francés; ambos se diferencian sola·
más tierna infancia un gusto singula r por mente en el dibujo.
todo lo que era impreso y sin saber leer
Calando sobre la batista, o sea formando
hojeaba los libros.
una malla a fuerza de(sacar hilos y bordan·
.\ los doce años entró al ser vicio de un do encima, tenía cuatromedal Iones, reproReconstituyente Ideal
R
t t G eral en México librero que le enseñó a leer y fué entonces ducieodo monumentos célebres de Venecia.
Una sola coja de 60 01mpr1m•doe es auOclente
epre~enSan ~ aenD
' cuando se descubrió su p rodigiosa memo· de ma nera tan admirable. que parecía enJ&gt;O l'O m eJ.:'\r e ~~La.Jo gener o l.
Octav10 art1, I ·
once 1es 32 .
ria.
caje finisimo. Estos medallones estaban
Retenía cuanto leía y conservaba e n su unidos entre sí por entredoses del mismo
Lobol'alorio E.FRAUOIN. Bouloane (prés Parls)
&amp; ICN T OD-'~ u • P ._IIIU.CIAI•
cabeza libros enteros.
estilo, entrelazados con guirnaldas de flores
Se cuenta a este respecto una anécdota bordadas de relieve. Sin la menor exage·
interesante,
ración, puedo asegurar G!Ue parecía una
Un día un sabio de FINencia le di6 un obra de hadas.
libro manuscrito, Magliabechi se lo devol·
He visto ot.-o de Cambray, con una gre·
vi6 a los pocos días Al cabo de algún tiem- ca de Venecia, figurando tulipanes y &lt;tre·
y su• consecuencias: Jaqueca, Malestar, Pesadez Gastrica,etc.
po el autor 11egó muy triste y contó al joven Bes&gt; entrelazados; las servilletas e1 a n igualibrero q ue se le había perdido ellibroma· les, naturalmente, y todo el decorado de la
de
del
ouscrito que le h1.bía prestado.
mesa bacía juego con la mantelería Los
PURGATIVOS, DEPURATIVOS v ANTISEPTICOS
Lo lamentaba más aún por ser el fruto cubiertos, de forma DirPctorio, teoian unas
T . LEROY, 96, Rue d'A.msterdam. PARIS 11 tod1u l o, Farmacia,.
de muchos años de minuciosas y laboriosas guirnalditas cinceladas, con pequeños «tre
investigaciones.
Emocionado ante el disgusto del sabio,
c1e1
:\1agliabechi le consoló diciéndole que no
lo lamentase tanto y que él iba a ensayar
.tu cualldadH utia6ptlcia11,
reconstruir el documento perdido.
deteraivaa y oloab'L&amp;anteaqut
Se puso a escribir y rehizo el manuscririza el
ban merecido al
to entero tal y como el autor lo habla con·
los
y
cebido.
Magliabechi tenía memoria para los de·
asi como
talles.
El gran duque de Florencia le encargó
10 admt1l6n en 101 Boaptta~-.J
los
y
que le procurase cierta obrtt y el joven li·
de Parta, bpllcan la bo1a de
brero
Je
Tespondi6:
que suelen coineae producto para todo• loa u101
- Imposible, Monseñor: No existe .más
del tocador : Cuidadoa de 1•
cidir con las
que un solo.. ejemplar de esta ..obra en todo
Boc.s , qua purifica, de 101
el universo y seJia.lla en -poder del sultán
Cabello• cuya calda dallen•
de Constantinopla. Vos podéis verlo en la
t.oolon•• da la1 Crlu, cu1:
biblioteca del palacio; es el séptimo libro
.iadoa IDU:.a.oa, etn
de la séptima fila de la derecha, según se
o.,ao~rN ü la faul(laM,_..
entra.
otN LAa ~Al'IMACIAa.
En nuestr os días un periodista norteame.lp11te11Gu11l'lhtlm J ■alareequt
ricano llamado Malkin, a justo título orgu-

la mantelería volvía a figurar en la orna· del efecto que podrá p roducir sobre los
mentaci6n flor al de la mesa, la cual con- demás; _nada ~e parece nu!1ca e n e ~la a la
sistla en tulipanes japoneses, amarillo oro afectac16n, 01 a u_n gesto v1ole~to, 01 a una
- : PARIS 1900.
estriados de rojo y negro , y los ctrefles&gt; ro· máscar a. Es sen_c1l_la y armo01osa en cada
sa con sus cor respondientes hojas verdes. uno de sus mov11!11entos,_ en toda S':1 manera
Dos candelabros, con diez buj!as cada uno, de ser. )'. c?n:o llene_ la 10tehge~c1a del ~oreflejaban sobre )a mesa su luz rosa y do- razón mulhple y variada, pero s1empre_s1n·
rada, gracias a la ingeniosa combinación cer a, sabe dar a todos algo de su_ espiritu.
de las pantallas, hechas con seda transpa- . El ye_rdadero encantodelamu¡erno con·
rente de ambos colores, que amortiguaban s1ste un1cameote e_o la gravedad del alma,
la intensidad de )as bombillas eléctricas en la bondad o delicadeza del corazón Pa·
No creo preciso decir que varios focos co· ra s~~ p~rd_urab_le debe corresponder a un
Jocados en el techo iluminaban el comedor, equihbrio 10terior.
CURA POSITIVA PAR ,\ LAS
pues sólo con los candelabros hubiese re·
Y es por eso que algunas mujeres poseen
.\I.MORRANAS
sultado medio a obscuras E l viso del man· y difunden alrededor de eJlas a_l mod? de
te! era de seda tornasol. dorada y rosa, pa· una atmósfera de paz. Entran é 1nmed1atara completar el conjunto.
mente se siente uno apaciguado, su sola
Para concluir, citaré la mesa preparada presencia. disipan las tormentas qul: ame·
para tomar el té por una señorita alem_an~, nazabao el airE;, reti~ne en los la_bios las El Ungüento de Muny6n para las Almoque tiene alma de artista. Sus ¡:,adres 10v1- palabras demasiado v~vas, los términos ~e- rranas alivia instantáneamente. Es un nue·
taroo a varios amigos el día dela Pascua con masado vulgares que iban a ser pronuncia- vo método completamente limpio. El Un·
objeto de que viesen el arbol ~~ Noel, Y dos. Hay tanta ternura ensu voz, taot4 dul- güento viene envasado en un tubo de esta·
primero )es ofrecieron té y exqu1s1tas golo· zura en sus ademanes. que a su cootact? ño. Es el único instrumento que hace llesioas clásic:.s en su pals.
nos sentimos mejores, más serenos Y feh· gar el medicamento al origen de la eofer·
E l mantel, de batista blanca, bor dado a ces.
medad. Con dicho tubo medica usted las
)a inglesa, r ealzaba su bonito dibujo sobre
La seducción de tales mujeres es extre· partes inflamadas que no pueden alcanzar·
un viso de seda, ver de claro; e n el centr~ ma. Sus menores gestos, sus menores actos, se con los dedos. Precio: 50 centavos
de la mesa ha~1a un cacharodro de poJ\'f'ª sus palabras más sencillas son exquisitas. UN MEDI CO P ROMINENTE DE HA·
.:!a fo111erie
na, lleno de crisantemos,_ Y t O ª 1re e or, La edad O el infortunio, en vez de alterar
BAN.\ TESTIFICA:
en gracioso y bien estudiad~ deso_rd eo, ra· su encanto ¡0 hace resaltar. Una aur eola
,.
•
·
· ·
mitas de e ncina con sus hoJas brillantes Y d b
•
•
d
el
E l que suscribe. Médico C1ruJaoo, etc,.
1
p icudas de tono~ calientes, como dicen los e _e11eza 1as cir~n a, ¡~ed ~ ~~ Y r· certifico: Que he usado con bue~ éxito en
pintores con un cr isantemo rosa sobre ca- deSht~ tornand;
resp an ec es ~• r~ &gt; todos los clientes que han padecido de Heda una. '
. que a JUVentu e sus cor azones e e e
mor roides, el Uogüe!1to de Mu_oy6o para
No puede idearse nada más sencillo 01
las Al11;1orr ao•~• habiendo obtenido result~tampoco más elegante.
dos satisfactorios. Y para que conste e~pt·
No temáis, amables lectoras, ocupar vues·
do el presente en la Habana, a ocho de ju·
tro tiempo en «pequeñeces&gt;; las pequeñe/f' ~ ~IR\~
(C©)~~
nio de mil novecientos doce.-DR . JOSE
'l;Jll"i!.•;;;N,/1-wl
F. DAVALOS."
Se \'ende en todas las casas im- ces forman sólidos cimientos, y evitan que
el hogar se derru:nbe por falta de atrae·
EL REMEDIO PARA EL REUMATISti,·os.
MO, corrige en unos días el reumatismo
portantes del ramo.
_ Los pr incipales enemigos de los ci- en todas sus formas. 50 centavos. Marca
elisias e n la India, son los mosquitos. no 3 X, S 2.
solo porque pican a los hombres, sino por·
EL REMEDIO PARA LA DISPEPSIA,
que agujer~ao los neumáticos.
alivia instantáneamente y c ura toda clase
de Dispepsia. 50 centavos. Marca 3 X,$ 2.
EL REMEDIO PARA LA TOS, cura la
o o o
nunca
Tos, los Sudores nocturnos, y alivia los
La reina Victoria no se quitó
e 1 Pulmones. 50 centavos. Marca 3 X, S 2.
EL REMEDIO PARA EL ESTRES:ILa infanta Eulalia de Borb6o, que tanto a nillo nupcial.
MIENTO. E l más moderno, el más cientl·
Higiene. --- Belleza.
di6 que hablar con su_ libro &lt;Au fil d~ la
o o o
fico y eficaz para esa enfermedad. En tuvie&gt;, tiene en preparación otro que SE; titula «El E n canto&gt;, del cual st ha publicado En un cuatre nio, han muerto de peste bos, por 50 centavos.
EL REMEDIO PARA EL H IGADO,
como primicia un capitulo a l que pertene· bubónica solo en Bambay 52,270 personas.
ceo los siguientes fragmentos:
En el año actual en vez de dismin uir, ha cura positivamente la Biliosidad, la Icter i·
cia, el entorpecimiento del Higado, la sen«Si es cierto que una mujer in!eligente aumentado esa cifra.
Av. 5 &lt;fuJOO©lY~ ~~­
sación del Cansancio y Agotamiento, la
no puede ~er bue':1ª• n_o es rr_ieoos cierto qu_e
Ventocidad del Estómago, etc., etc. se cenla mujer nea en 1ntehgenc1a puede consho o o
tavos. Marca 3 X, $ 2.
Madame O. Liesta. tuir el más decepcionador ejemplo de va·
La medicina emplea hoy catorce pr epa- EL REMEDIO PARA LA SANGRE
oidad, de egoísmo; puede interesar y aún
raciones farmacológicas de la sangre.
extirpa todas las impurezas de la sangre'.
apasio':1ar a ~os ~intor~s y_psicól?gos, pero
50 ceota..-os. Marca 3 X, S 2.
ni su ttnte fno , 0 1 su OJO vivaz, 01 sus mao o o
EL REMEDIO LIQUIDO PARA LA
nos afiladas, ni, por fin, su sonrisa ambigua
contienen el menor poder de e ncanto.
.
.
SANGRE (en pastillas) so tiene igual pa·
E ncanto equivoco, encanto perverso, pe- A fines del verano el suel~ de Sibena es· ra )as afecciones sifiliticas de los huesos, las
ro encanto a pe~r de to~o, ~e. me podrá ta hel~do basta una profuo d idad, ?e metro úlceras sifiliticas y las enfermedades Cutá·
objetar . Ahora bien; el eJerc1c10 más ele· Y medio, Y se bao exhumado c:;ada,eresque neas Desarraiga todas las impurezas de la
mental del encanto implica una alegr ia cla- llevaban un siglo enterrados s10 n~t~rse en sang~e $ 4 .
ra.
ellos la menor señal de descompos1c16n.
EL REMEDIO PARA LOS Rl~ONES,
Esta alegría y esta plenitud, los difunde • - - - - - - - - - - - - - - - - - cura prontamente los Dolores de Espalda
y todos los males de los Riñones. 50 ceota·
Asistencia científica de el encanto en nuestro interior en la misma
medida que el aire fresco dilata Y embriavos. Mar ca 3 X , $2.
morfinómanos, enajenados, ga
nuestros pulmones. La mujer verdade·
~
LAS PILDORAS DE PAW PA\V (Pa\ '·
paya), son las mejores que se conocen pa·
alcohólicos y quirúrgicos, ramente eocantadcra es buena. Su eocan·
es la irradiación de su bondad. E l en•
·
ra el estómago e bigado y un positivo y ráempleando los medios tera- to
canto es siempre una victor ia vital. Tolstoy
pido remedio para la Constipación, Icter idice
en
&lt;Guerra
y
Paz&gt;,
a
propósito
de
esa
CUANDO
OTROS
FALLAN
cia,
Biliosidad, Dolor de Cabeza y tocios los
péuticos más modernos. Efiberofna que ha tratado con tanto amor, la
CONSULTE A
padecimientos caus.'\dos por desórdenes del
caz atención para los en- condesa María, símbolo viviente de la no·
L OS MEDICOS INGLESES
Estómago e Hígado. Estas pnd9ras contie(ESPECIALISTAS EXPERTOS)
nen las mejores virtudes del T ónico Paw
fermos. Departamento es- bleza interna:
«La fea condesa María se embellecía Ellos tratan v curan toJa clase de enfermedaJes Paw, y están preparadas del jugo de )a frupecial para señoras. Insta- siempre llorando. :-:o lloraba nunca de su- Crónicas Y Nerviosa, especiales.
enfermedaJes ta Papaya. 50 centavos.
· · tO DI· de despecho • sino •de dolor
y de
la EsterllldaJ
San¡:-re en yel toJa
hombre
y en
mu¡er. es¡,eclalmen•
te la
cla,,e
de In
enfermedades
denatu•
EL JABON "HAMA:\tELIS" DE MUNlación eléctrica completa. f rimien
piedad. Cuando llor aba sus OJOS brillan- raleza dellcada en ambos sexos_ que requieren exre- YON. Recomendado por el Mundo CiviliRayos X, corriente de alta de
'
u~
encanto
·1rres1
·
st1ºblt
&gt;
riencla
"h&gt;billJad.
Una
curaclon
Radical
y
Perma. Jab6o medº1c10a
. 1 y una
.
nente e; GARANTIZAOA en caJa caso.
zado como el meior
t es ten1a0 u
He ahí bien caracterizada, ~o su forma Si no ruede presentarse a su consultorio, sírvase necesidad para el Tocador.
tensión, mecanoterapia.
más elevada, el encanto femenino, que es enviarles un timbre Je a cinco centavos. para un traMuoyon tiene Remedios para cadá enDirector Médico,
una mezcla de compasión, de simpatía y de tes
tamlento
a Jomlclllo. Han curado yaa muc~o, paclen- f ermed a d , casi· t o dos al módºco
precio de
de esa maner:t.. a qulene~ no han visto Jamas.
1
amor.
h , b
Sin embargo, una visita es preferible en cada ca- 50 centavos. Se venden en todas las farmaLa fea condesa María se ~cia e 11a por· so.
..
cias O puede hacer~ el pedido directaque &lt;lloraba de dolor y de piedad&gt;.
Una cauoon de $500.00 oro. se da a cualquier rert
·
d d
t
t d
sona cuyo caso sea tratado sin éxito.
meo e.
L a mu1er_ ver a eramen e eocan a ora I NSTITUTO MEDICO BRIT ANICO
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Francisco. No. 23c¡.
comprend eros m~Jor.
.
.
NOTA ESPECIAL:
. confidenciales y libres de todo gasto.Administrador,
. Cuand_o os mira. º? hay e~ sus OJOS 01 E! Prof. W. H. Hale, Presidente de 13 lnstituclo~. MUNYON' S 53 AND JEFFERSON, PHIironía 01 ,·ana curiosidad, y s1, sola mente ~sta ahor~ a cnr¡?O Je nuestra oticlna rrtnclpal en Me- LADELPHIA, E . U. de A
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.lpa~do 806. Mbloo.

,

�ELIXIR FSTOMACAL
(ESTOMALIX)

de Sáiz de Carlos
.I

Hace quince anos dimos á conocer esta especlalidad far_macéutlca á los médicos y hoy lo recetan en las cinco partes del mundo, porque es el tratamiento más racional y seg-uro para la curación de las enfermedades del ESTOMAGO
é INTESTINOS, aunque tengan uoa antigüedad de treinta
anos y no se hayan curado con otros medicamentos~ siendo
sus efectos quitar el DOLOR y todas las molestias de la
DIGESTION , ABRIR EL APETITO Y AYUDAR LAS DIGESTIONES, TONIFICAR EL APARATO DIGESTIVO y laeconomla en general, pues el enfe1mo COME .'\\AS, DIG IE
RE MEJOR Y SE NUTRE.
CURA las ACEDIAS, AGUAS DE BOCA, EL DOLOR Y
ARDOR DE ESTOMAGO, LOS VOMITOS, VERTIGO ESTOMACAL, DISPEPSIA, INDIGESTIONES, DILATACION
Y ULCERA DEL ESTOMAGO, HIPERCLORHIDRIA, NEURASTENIA GASTRICA, FLATULENCIAS, COLICOS, DIARREAS Y DISENTERIAS, LA FETIDEZ DE LAS DEPOSICIONES, EL MALESTAR Y LOS GASES. Es un poderoso
VIGORIZADOR Y ANTISEPTICO gastrointestinal.
Los nlnos padecen con frecuencia DIARREAS más O menos graves que se CURAN, incluso en la época del destete
y dentición, hasta el punto de restituir á la vida enfermos
Irremisiblemente perdidos.
Con frecuencia muchos enfermos del aparato digestivo,
aunque no todos, presentan el siguiente cuadro de sintomas ó parte d, él: al levantarse, lengua sucia, mal olor de
aliento, aguas de boca, estado bilioso, lnapetencit, abatimiento y tristeza después de las comidas, eructos agrios,
gases, pirosis, vahfdos, pesadez de cabeza, ruido de oldos,
sofocación, opresión, palpitaciones al corazón, dolores al
estómago, vientre y espaldas, vómitos, extrenfmiento, alternando á veces con diarrea, el enfermo se altera con facilidad, está febril á veces, se Irrita por la menor causa, evita
el trato social, teniendo por la noche ensuenos, suel!o
agitado y respiración dificil.

1

Nuestro ELIXIR ESTOMACAL cura el 91! por 100 de los
enfermos que lo toman y por sus propios méritos es cono-

cfdo y de uso general en las cinco partes del mundo para
1as enfermedades del aparato digestivo.

SAIZ DE CARLOS. Cura la
NEURASTENIA y afecciones ner,losas, siendo el mejor TONICO para curar el RAQUITISMO, recetándolo los médicos en cuantos casos están Indicados el aceite de bacalao y emulsiones con blpoloslltos, tomándolo lo,; nfl!os con verdadero placer, á los que
transforma de PALIDOS y ANEMICOS en SONROSADOS y
FUERTES. CURA la ANEMIA, CLOROSIS, colores pálidos, por ser el mejor RECONSTITUYENTE para todas las

DINAMOGENO

edades y ambos se:a:os.

PULMOFOSFOL

SAIZ DE CARLOS. Cura
el CATARRO bronquial

agudo y crónico la TOS, la TISIS y ENFERMEDADES DEL
PECHO, produciendo los siguientes electos: la nutrición se
acelera, habiendo aumento de peso; los esputos, disnea y
fiebre dlsmlnuye11; la tos cesa y aumentan las fuerzas y el
apetito, notándose el alivio con uno O dos frascos.

SAIZ DE CARLOS. Cura el
REUMATISMO agudo y crónico, la GOTA, el ARTRITISMO y la CIATICA. Se elimina
el ácido 6rico, quita el dolor y aumenta la cantidad de orina,
tornándose de turbia y sedimeotosa en clara y transparente.

REUMATOL

PURGATINA

SAIZ DE CARLOS. Cura el u-

trel!lmleoto, pudiendo conseplr, con su uso, una deposición diaria los enfermos blllo1os y los que tienen Indigestiones y atonta Intestinal, por
un ser t6nlco-luaote suan y eflcu.

De venta en Farmacias y Droguerías. Pídanse folletos á
Carlos S. Prats, Apartado 468. México, D. F.

Pídase Catálogo Ilustrado,

7

7

Se remite gratis.

1

1
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a

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Casa de Luis XIV</name>
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                    <text>��CAP I T AL: $rn.ooo.ooo.oo.

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MÉXICO, D. F.

Teléfono Ericsson,

1501.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Calendario de la semana.

Las afecciones de la piel
Soo ionumerables y p roducidas por d ifereotes causas. Muchas de ellas y las de ca·
rácter más leve, provieoeo de iofeccióo exter ior por parásitos animales o vegetales.
Por ejemplo. las picadas de iosectos. o el contacto coo. alguna planta veoe_nosa, o el
roce casual con materias iomuodas o pútridas que contleneo gérmeoes ooc1vos. Esas
soo geoeralmeote afeccic-oes locales relativameote fáciles de curar ~i no llegao a ioteresar la sangre.
Las de gravedad y usua lmeote muy pertioaces. sao las causadas por las impurezas
de !a sangre: por ejemplo, la sífilis. la escrófula y las herpes. El tratamiento exterior
de éstas p:ld rá aliviar uo taoto los sufrimieotos del pacieotf': pero p-.ra efectuar su
curación es forzoso ateoder a la depuracióo de la saogre como (ueote de donde emanan.
La farmacopea cootieoe muchas recetas de depurativos de la sangre, y alguoos de
sus iogredieotes sao ,eoenos que a veces hacen más daño que beneficio al orga?ismo;
e l mercurio es uoo de e llos, del cual se abusa ·mucho y suele traer coosecueoc1as fu·
nestas. A continuación se hace cooocer la fórmula de uo depurativo recr:-ostituyente
que siempre es eficaz y s€guro. porque fortalece y ayuda la acción depurativa de los
riñones. y. no cootieoe veneno a lguno. La fó rmula es como sigue: Extracto compues·
to vegeta I Arvelina, 15 gramos; Jarabe co:npuest'J de hipofosfitos, 45 gramos; Jarabe
compuesto de zarzaparrilla, 60 gr¡¡.mos. En todas las boticas y farmacias se consigueo
estos medicamentos. Mézclense bien y tómese uoa cucharadita después de cada co·
mida. Agítese el frasco antes ele usarse.

.1... Verdadera

Agua Mineral
Natural de

VICHY

Vl·cHY CÉLESTINS

DE aRIPPB
LUNES 2 l.

Sao Anselmo Obispo Confesor y Doctor
de la Iglesia.- Comienza la oovena de Santa Catalioa de Sena eo su iglesia.

Saotos Sotera y Cayo Pootífices ~[árti·
res.-_Hoy y mañana rito semidoble, que
permite la celebracióo de miSas de difunto

Manantiale':'J
del Estado
Francés.

Gota,
EnfermedadesdelaPiedra
y Afecciones de la Vejiga.
91

Enfeuu:::::.

1

MARTES 22.

BIBN BSPBCllflCAR BL NOlJII.BRE

VICHY GRANDE-GRILLE
VI CHY HOPITAL

USADA C,ON MUCHO
ÉXITO EN CASOS

del

MIÉRCOLES 23.

Santo3 Jorge y Adalberto Mártires.
JUEVES 24.

Saotos Fidel de Sigmaringa, Alejaodro,
Leoncio Márti rc::s y Melito Obi,po Coofe·
sor,
VIERNES 25.

Sa..., Marcos Evangelista y San Her·
m1010 Obispo [ Confesor.-Procesión de
las letaoías de Catedral al Sagrario a las
nueve de la mañana; misa de Rogación en
esta iglesia, coa asistencia del V. Cabildo,
y el personal del coro, así como tambiéo
de todo el V. Cler o q ue se preseota. Terminada la misa. vuelve la procesión a Ca·
tedra l, daodo fin con el canto de preces y
oraciooes acostumbradas.- Eo la Basílica
.
.
.
.
y otras 1~les1as también _hay la p~oces1óo ~e
las letamas-Indu lgeor.1a pleuana y V 1s1ta
de los Siete Altares en Catedral.

te de· que tan elocueotemeote nos habló
Lainartioe.

II

La vida de Diderot es de las más sim·
ples. Nacido en Laugres, eo 1712, fué edu·
cado por los jesuit_'.1S- Al terminar, brillantemen te, sus estudios, tuvo que escoger una
Enfermedades del Eatómagó.
profesióo. «No quiero ser médico-escr ibía a su padre- por que oo tengo inclioacióu
para el homicidio. No quiero ser procurador, porque no me gustao las embrollos.
No q uiero ser comerciante, porque oo teo·
SÁBADO 26.
go coodiciooes para los negocios &gt;-&lt;EoNuestra Señora del Bueo Consejo. San- tooces-le cootestaba su padre-lqué quie·
tos Cleto y Marcelioo Pontífices ?.[ártires res ser?&gt;-&lt;Nad'.'--fué la respuesta,-Amo
.,
el estudio; estudiaré. Amo la verdad; trata(su fiesta el r3 de Mayo.)-Func100 eo la ré de buscarla, desde luego para mí, y en
Basílica de Guadalupe de la Diócesis de seguida la comuoicaré a los demás. ;i[o se·
Huajuapam.
ré ;,lguoa cosa, pero seré alguieo.&gt;
Fácil será adivinar cómo acogería el pa·
Sola y Unlca Calidad
dre de Diderot, cudr illero en Laogres, homDOMll':GO 27.
bre p ráctico ante todo, la profesión de fe
::S-uestra Señora de los Desamparados. de su h ijo. L é creyó perdido, y a fin de co·
Santo Toribio de Mogrovejo Obispo Coo· rregirlo, comeozó por suprimirle la peosióo. R~ducido Diderot a sus propias fuery el Nombre ºCHRISTOFLE"
Para conseguirla
iesor, Sao Aoastasio Papa Márti r y Santa zas, vivió durante diez años Jo que ,e ha
sobre cada pieza.
EXIJ ASE esta Marca
Zita Virgeo, patrona de las sirvientas - dado en llamar vida d e bohemio. Comía
Oficio y misa de Santo Toribio: r ito doble alguna vez, ceoaba por azar, pero trahaja\.1 P Y, ,,r,
'R A TISF.'R v 7.TVT v r.,•
de segunda clase y ornamento blaoco; se ba sin payar. Su mis~ria llegó a ser tanta,
_
que uo d1a cayó, casi muerto de hambre,
coomemora ouestra Seuora de los Desam· delaote de la p uerta de una frutera, bueoa
parados y la Domínica.-Fuoción a Santa mujer que lo recogió y le dió de comer.
Zita eo Jesús María y alguna otra iglesia. &lt;~ part(r de aquel día- ha escrito Di~eroty sus consecuencias : Jaqueca, Malestar, Pesadez Gastrica, etc.
h1ce el ¡urameuto que en taoto tuviera un
pedazo de pao, lo partiría con los que su·
de
del
freo&gt; Jurameoto que cumplió escrupulosaPURGATIVOS, DEPURATIVOS v ANTISEPTICOS
mente.
T . LEROY, 96, Rue d 'Amsterdam. PARIS ti todas las Farmacias.
Un hecho bieo curioso mostrará toda la
boodad y grandeza de a lma de Diderot.
Cierto día, un iodividuo de bastante mala
facha se presentó en casa de D iderot, llevaodo en las maoos varias hojas de pape l.
-Tomad y leed-dijo al filósofo .
D iderot tomó las bojas y leyó un innoble
libelo cootra su persona. Se le ultrajaba .
.
.
,
.
vilipendiaba y ridiculizaba en su per,ooa
D1derot, t'.1-n umversal como \ olta1re .Y y en sus ideas.
meaos retórico que Rousseau, les aveota¡a
-Esto es.abominable. ¿Lo habéis escripor su or iginalidad y su verbo. Fué e l cr ea· to vos? Y bieo, ¿por qué me mostrais es:t
dor de la critica de ar!e coo sus famosos igooraocia?
&lt;Salons;&gt; el q ue coutn buyó a la transfor·
-He pensado, señor-replicó el misna·
mación del teatro francé_s con _s,us &lt;Ensa· ble-que os sería agradable impedi r la pu·
yos;&gt; el que reoovó y re¡uvenec10 la filoso- blicacióo de ese libelo. Si me dais un poco
fía y la cien cia por medio de la Encielo· de d ioero ..... .
pedia y de sus lib ros tao profuodos acerca - Comprarlo-dijo Diderot, sonriendo. la «Inter pretación de la Naturaleza&gt; y el Os dedicáis a uo oficio vil, y lo haceis bas·
&lt;Sueño de d'Alambert.&gt; Ta_mbiéo le se· tante mal. Yo soy muy pobr e y no vs po•
mos deudores de uoa ob_ra dialogada. tau dría pagar esta ignominia eo lo q ue ella Vd·
bella como l_as más admirables de Shakes· le. Mis eoemigos serán más generosos. Aquí
peare, la litulada &lt;Ner eu de Rameau.&gt; tenéis la dirección del más r ico.
Sus cartas a Mlle. Volaud son tan pi nto·
Y Diderot le &lt;lió el nombre de uo acaurescas como las de Voltai re a la señora de dalado fioaociero b ien conocido El corsa·
Sevi_goé.
, .
rio de la pluma iba a retirarse, cuando de
D1derot, ese hombre de esp1ntu tau re- momeoto añadió:
fi~ado y de tan m aravilloso saber, fué tam-Señor Diderot, vuestro eoemigo, que
bien uno de los más bellos caractere~ y uno cooozco bieo , exigirá que le ponga al libe!o
de los corazooes más nob_l?s de sn l!em~o. uoa dedicP.toria, y coofieso que me veré alAmó a la.verdad con pas100, y pa_ra s_erv1r· go embargado para redactarlo.
la oo vaciló en e".ponerse a la miseria _Y a
--No os apuréis por esc-~espondió el fi.
la cárcel. Defendió con esa ternura ard1eo- lósofo.-Esperad uu momento

~STILLES - SELS-¡ iCOMPRIMis

VICHYªÉTAT

·Plateria "CHRISTOFLE"
La Mejor

a

contrae1ESTREÑIMIENTO

Exijase101VERDADEROS GRANOS SALUD D'f RANCK

Diderot

PUENTE DE CONFIANZA.
Debe habl1i,rse bien del puente
que le conduce á uno con seguridad al otro lado. Asi dice un
antiguo adagio, y en él se encierra
la h onradez y el sen tido com1ín
de los tiempos. La mujer que
ponía una vela encendida en su
ventana durante las noches oscuras para guiar á las gentes quo
Yiajaban, estaba poseída de un
.-erdadero sentimient o filan tr ópico, y más de un viajero la r ecor dará con gratitud. P er o acaso el
más profundo y durader o agradecimien to y obligación se siente
por aquellos que n os h an ayudado
en momentos de dolor y de enfermedad . P orque : ¿QuéalivioeG
mejor recibido que el alivio de un
sufrimiento? P or desgracia son
muy pocos los r emedios que pueden &lt;iar tan grandes y precioso::;
frutos. Y aúl". imtre ellos, miles de
personas dan el primer lugar á, la
PREPARACION de WAMPOLE
E n olla se hallan los mejores
r esultados. de las investigacion es
científicas y experimentos. Contribuye á la absorción de los alimentos y estimula todo el sistema
nervioso. Es t an sabrosa como
la miel y contien e una solución de
un extracto que se obtiene de
Hígados P ur os de Bacalao, combinados con Hipofosfitos, Malta
y Cerezo Silvestre. El gusto
nauseabundo, y el olor del aceite
quédan completamente eliminados. Este es un t r iunfo de la
medicina que nunca se había obtenido anteriormente, p orqtie en
esta forma cien tífica y original,
el sistema se nutre en seguida y
se refresca. Su acción en las Enfer medades Escrofulosas, Debilidad y Afecciones de los P ulmones
es convincente. El Dr. G. Mcudizabal, P rofesor de la Academia
Nacional de Medicina, de México,
dice : '' He usado la Preparación de
Wampole con los mejores r esultados, para entonar constituciones
debilitadas y pobres de n utrición."
No puede fallar. ~n las Boticas.

HIGIENE TOCADO

Y en uo saotiamén escribió la dedica·
-/Qué hacéisl- le preguotó sorprend ido
toria.
Gimro.
t1e1
-Escucho a esta flor. Me habla.
l.a1
oualldadea
anti8'ptloa-.
JU
-1 Y qué os dice ?
dat.er■ivaa y oioauJ.sant•• que
.
.
.
-Me habla del Dios Uoiversal de la Na•
han merecido al
. D1derot, hgno de dmero, pero rico de turaleza,
COGNAC
1de'.'-s. daba a sus amigos consejos e inspi·
La política de D iderot era tao elevad~,
rac-1ooes. Aquel homb~e dulce y geoeroso, como su filosofía era delicada y profuoda,
era ~o peosa?or atrev1~0. Eo filosofía, d e- dos cualidades que oo se excluyen en los
fe nd1~ uo de1smo ampho, mejor dicho, el graodes caracteres.
111 admt1!6n en 101 Hoaptt.a!1o,~
paote_1smo. Fué él quieo ':scribió esta grao
El autor de la Eociclopedia se contaba
frase. &lt;Engrandeced a Dios.&gt;
eotre los más ardieotes partidarios de go·
da Parta, e~pllcan la bo11 dt
Durante uo pas_€o que ha~ía po~ los al· bierno popular y de la libertad más am·
He produclo para todo• 101 u 1o 1
re~;dores de Pans coo su amigo G1mm. se plia.
del tocador : Cu tdadoa de ¡~
Ninguno tan delicioso como éste.
ba¡o para recoger una flor , '.1-!Jte la cual se
Fné de los primeros que pid ió el desar·
80(.!I 4 qua purifica , de 101
abismó eo muda cootemplac100.
me de la nación: &lt;Un país uo es libre es·
Cabello• cuya caiaa detiene
cribi6- sioo cnaodo cada ciudadano tieoe
Loolonea de lu Crtaa, Cui.'
eu su casa dos trajes: el tr:tje de soldado y
Jadoa tntt:ii.oa, et"
el de sus ocupaciooes habituales.&gt; Fué tam'&gt;#a1Jonpar•• ~• la • rmL•t/\t'larCN'\.a•
bién Diderot uoo de los primeros en glori·
..,~ 1.. • • ..- APIM A. I" , ,.. •
ficar el trabajo maoual, protestao:io del
Ap11tea
: Gu9 11,r,e1m T ■• • •" •" " '
prejuicio que hacía coosiderar como eovi, pa r i. Jo ,v •h \1 •,. l • 'U,,.
l~cedoras a cierta~ profesiones. A sus ojos,
siempre es eficaz. .Millares de personas curadas por ella testifican
s?lo erao envilecedoras la pereza y 1~ meo- ~~~---~
t
su~ maravillos~s resultados, y por eso es que se ha hec ho la pre•
fer1da del público. Basta u sarla una vez para tenerla siempre en
1 t1ra.

Coattar Sapontn8

LB 88Uf

~
¡
~!!!~~.,?.~~::::.
~~!~!~~ª
1
1

1

prevención. Produce efectos segurisimos en
QRANOS, TUMORES, Al-MORRANAS, HERIDAS, PUSTUI-AS, l-l-AQAS,
Ul-OERAS, QUEMADURAS, FISTUr..AS, ERUPCIONES, ETO,. ETC,
OE VENTA EN TODAS r..AS OROQUERIAS )' BOTIOAS,

1

A 25 C ENTAVOS LA CAJA,
Para loa lugares donde no se enouentre, se deepaoha traooo de porte, enviando
oon el pecttdo en sellos de oorreo $().80 ove. por nada oaJa y por docena $2.62,al Depositarlo general, SR , RAFAEi- B . DRTEQA, 5 '1&gt; º"'-'-E DE MANRIQUE N 9 ea

"IP"IRTAOO 4541,

•
l#E 1UOO,

o.

f',

1

SEÑORAS-

EL APIOL DE LOS

OresJORETvHOMOLLE
Cura las Dolores Retardos

Supresiones d,

,;s Men struos

F" SEGUI N, 166,i.S1-H;n~,Paris,ywdas fuou . 11

.

.VINO ARDUO
CA~NE • QU, J$ A _

•t- 1 o.,,~

,,,c.: ca ...

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Hv. &lt;'fAl5lllU\'COIC-

Enierto P,d¡;ld~.. &lt;: '1•:::\ E8-t~

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ooai:o y d~ I&lt;&gt;" lntest mos.Con•·•Jll'&lt; eoc•a~.
CootUlu &amp;( lQn d&lt;: Parto~. M o vu.0 11•ot~i,.
febr\l&lt;:&gt;s é lnOuen,1.0
c.:i11t• n, r 11&lt;'1iPt1. t► . ,~Jn_~.
T1 q

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t- 4 •• , ,A• •

,.

�BJBq ~rr c A UNIVERSITAíllA
ALFOf SO REYES"
FONDO Rl CARDO COVARRUBIAS

EL MUNDO ILUSTRADO

CONSEJOS.

FIESTAS DE BODAS

Cuando en 176o Federico I de Prusia
desposó a la Princesa Sofía Dorotea, baila·
ron de ig ual modo entre doce antorchas
sostenidas por Generales, Ministros y camareros de la corte; más tarde, sólo los
ministros conservaron aquel privilegio bas·
ta que cesó el uso.
Pero _e l_ últim? ~mperador 9uiso resucita r la v1e¡a trad1c1ón cuando celebró su boda en 1881.
También en la del actual Príncipe heredero se ha seguido la costumbre de bailar a la luz de las antorchas.

Hay entre las fiestas con que en todos los
pueblos se celebran las uniones, algunas
universales, por el sentido simbólico que
e ncierran.
Entre e llas figura, como la más antigua,
la costumbre observada hoy aún en muchos
pueblos, de arrojar confites sobre los recién
casados.
El simbolismo PS evidente: e l sacerdote
uoe a los esposos en la iglesia , deseándoles
todo género de bienes en la vida, y los con·
files y grnnos que se les a rroja son una de·
mostración de la fecundidad y riqueza q ue - - - - - - - - - - - - - - - - se apetece para ellos.
· En Ioglatnra existe la costumbre de
bombardearlos con granos de arroz a la
fflaS vuelta de la iglesia. Un estadista calcula
que la cantidad de arroz gastada con este
objeto r epresenta unas 900 tone ladas al año.
_ _
.
Las mujeres del archipiélagogriego a rroA las senoras 6 senontas qu!' s~fran jan sobre las nuevas esposas, semillas de
de alguna enftirme~ad _,;;e le~ 1Il1'1 ~:i. á a lgodón, y en las nupcias israelitas se bomponerse en comumcac16n mmed1ata bardean a las novias con semillas tostadas. Todos saben &lt;1ue laopulenclade las forcon la Sra. Pink.ham de Lyn-1, Mass., Entre los símbolos que la iglesia ha he· mas del pecho es muy apreciada de los
E. U. de A.
cho entrar
Y Que sus
mujeres
enbtenden
. en el santuario
.
• se encuentra el orientales
maravillosamente
el arte
de ad&lt;1ulrlr
esta
Sus cartas serán recibidas abiertas del cambio de anillos.
robustez, aue no siempre la da la Natuleidas y contestadas por mujeres." Un~ Esta moda es relativamente nueva: En rale1a.
e:,
mujer, por lo tanto 1:\ antigüedad oo se cambiaban, se ofrecían Fuera del Oriente, un hermoso pecho es
0 :JI~ puede asl exponer á por el novio como precio de la compra de lirualmente considerado en todas 11artes
11:
V,
N
cual la expresión más perfecta de la beotra con entera fran- su esposa.
lleza femenina; además, es el sliroo aproqueza sus padeci- Ya se sabe que en el derecho primitivo xlmadamente cierto de una salud ll.orem ie n tos priv~dos el futuro debía indemnizar a su suegro con ciente. Para ad&lt;1ulrlreste de,;arrollo &lt;1ue
"' ·
·d d
•
. . hace tan ele,:ante y tan seductora 11. la
mujer. no hay nada más eflcaz ni mejor
E s por esto á que se una canh a por pnvarlo &lt;le los serv1c1os para
debe la gr an confi- que le prestaba su hija.
la salud &lt;1ue 1118 PILULBS ORaN,., .,
~ anza que tienen las
Más tarde, entre los romanos, se introdu- TALBS.
"-' ·•¡-:r '..-1 mujeres de .América jo por primera vez, el hábito de cambiar
Estas píldoras tienen, en
V'&lt;=&gt;
~"ll
en la Sra. Pinkharn. anillos, cc,mo prenda de fidelidad recípro·
efecto, la virtud de desarro·
~v "" .•
&gt;&lt;H
á la cu~l ella siempre ca.
llar Y de reconstituir
los pe1
ha sabido. c_orresponder: Jam~s ha dado La iglesia adoptó, santificándola, esta
á~°'.'·d~e~~~~~ fo:r
:á 1~ publicidad un t~stlmomo 6 se ha costumbre, y hace próximamente un siglo
huesosos de los aombros 7
-valido de una carta sm antes provee rse que se añadió a la ceremonia la entrega de
de dar 11. todo el busto una
del consenti.miento
por
craclosa,iordura
~t
b escrito
· "dde la
I monedas.
Convienen á la joven
Relativamente moderna es también la
, &lt;1ue s11 desarrolla as{cofi rman.,., y ampoco a perm1tJ o a
Compañ!a que la correspondencia se costumbre muy extendida e n F rancia, e
'· · mo á la mujer iueno ha
Jleve fue~a _de su poder, lo que se puede Italia, de ofrecer medallas de matrimonio.
~~h~~o~!~~!mos~!dhe~
¡probar fac1lmente P?r los millares de Eduardo III de Inglaterra, enamorado
pecho. Obran estl·
.cartas que hay archnadas.
de la Condesa de Salisbury, elevo las ligas
mulando la natura. ·d d d o d
·
¡
1 ·
leza, 7 esto sin vioDe esta vasta expe1iencia, al alcance ª l ª d igm ª
e _r en na~iona · Y e s!·
lencla: de ahí su ac-de la Sra. Pinkham, es m ás que posible g~o XV a~enas r ecibía una ¡oven la ?end1clón ben611ca sobre
que cuente con el conocimiento n ecesa- c1ón nupcial. se le arrebataban (as hga~.
la salud y también
rio para darle un consejo sobre su enTodavfa en las cortes de Prusia las hgas a estabilidad del resultado producido el
fermedad. Nada pide en cambio y solo de las 3ecién casadas se dividen en pedazos eual se mantiene después perfectamente.
desea
vuestra buena
voluntad-sus
LasásPILULJCS
tienen, ypar
lo
·
•
.
. con . pequenos,
· · · ¡ d cadaduno- de
. dlosdcuate, lleva las d em
,una nomObRIEN:rALES
radia muy antl,:ua
un!·
seJos han soc orrido á rrales de muJeres. rnicia es e su ?ena, es e 1 793 esI ª cos- Tersa!. (Marca depositada seirún la ley)
Es casi seguro que toda dama, pobre 6 lumbre está esenia _en e l prot&lt;&gt;C?lo. .
Tratamiento de dos meses aproximada~
rica, se alegrará de este gener oso ofre- En . las e remomas del ma_tnmomo del mente, fácil de seguir.
cimiento de auxilio. Dirijirse á ]a Sra. Príncipe heredero de Alemania, se repar- Precio:
6 35 El frasco con noticia expllcatl·
Pinkbam c/o Lydia E . Pinkham Med- tieron pedazos de seda azul, como perle· vaD,i ·1 1rranco
s. ¡¡ D J
· C 'L
l'T d •
;
1 r
d ¡ p ·
c ·
r ,: rse a 1 se or . . Rat16, tarm11c6u ·
~ec.entes a as igas e a
nncesa eci- tlco de primera clase, 5, Passa.ge Verdea u
teme o., ynn, Mass., E. . . e A•
ha.
(Faubourg Montmartre) París.
En la casa reinante de Brandeburg toda
Cfa.
fiesta de boda termina con una danza a En México: J . LabRdle. Sucrs,
la luz de las antorchas.

6RATIS A

LAS DAMAS

Para obtener un

Se asegura la

hermoso Pecho

rigurosa reserva.

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~

l~1!!~;

-- ,lj~~C)~=~;;;~;-..- _____
Año XX. Tomo 1.

RegiSt rado como artículo de segunda clase er 3 de Noviembre de 1894.
.:.=_::.=_:..:_:::.:.._~ ~ i i = ~ ~ ~ ~ ~ ~ ; ~ ; ~=~l~m~p~re~s~o~e~n~p~a~p~e~l~d~e~la~s~F~á~b~r~ic~a~s~d~e~S~a~n~~~a~f~a~e~I

M:.:..:e·x=-•:..:·c:..:o:.'..,__:::
A~bril 20 de 1913.
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Limosnero en el atrio de Catedral. - Estudio de Tostado.

- Número
16.

�anhelo. y como nuestro anhelo, son ellas frágiles y queembelleciéndolas, y no necesita más decoro que el de su
bra.dizas.
alteza moral, para fascinar los ojos y el corazón de
Tiemblan como la. gota de agua, suspensa en la hoja,
\Verther.
Por
eso
ningún
pensamiento
sensual
calienta
cuando cesa la lluvia. La gota, al fin, cae pesadaEL MUNDO ILUSTRADO
la frente del amante, ningún voluptuoso deseo mancha
mente.
la franca pureza del idilio, y las notas epistolares en
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA .
El anhelo se ha que}:,rado y las fantasías que lo inte·
que \Verther nos refiere su mal, son las estrofas inge·
grabao han caído pesadamente como la gota, haciendo
cuas de un poema de niños enamorados, cuyas almas
de súbito la claridad en el mundo re.al de los objetos te·
DIRECTOR PROPIETARIO
ignoran la inquietud de la tentación.
·
·
Ciertamente, no necesitan conocerla para ser felices. rrerios.
Ese tremante anhelo es el lirismo, y el que sabe fijarL I C . ERNESTO CHAVERO .
A Carlota le basta· oir a - Klopstock, recitado por su ami·
lo en p":llabras ritmadas, el que puede detener la gota
go, para sonreír divinamente al través de sus lágrimas. en el momento mismo de desprenderse de la boja, ese es
En cuanto a éste, tiene con su embriaguez interior, im·
el poeta.
OFICINAS:
pregnada de un platonismo cordial, para sentirse fut!ra
Sería una investigación interesante la de por qué en
del mundo y del vasto universo. Todas las cosas que hanuestra literatura abunda tao poco la poesia verda3~ Calle de la Rinconada de San Diego No. 41.
bía visto Carlota, conservaban para él un sortilegio sinde ramente Hrica.
Teléfooos: -Mexicaoa, 20•85 Neri
gular; aún las más opacas, resplandecían. Eran- diceEn estos últimos años han surgido algunos poetas que
Ericssoo, 14-51
como la piedra de Bolonia, que puesta al sol absorbe
bao dado a nuestro tesoro literario trozos de iodiscuti•
Apartado Postal 149. - México, D. F .
sus rayos y luego a la noche, centellea en las tinieblas.
ble lirismo.
Por lo demás, su amor se alimentaba perpetuamente con
Menos, sin embargo, de lo que generalmente se pienhallazgos imprevistos de sensibilidad que recogía avara- sa, y no todos los que ordinariamente se estima.
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
mente sobre el corazón de su amada. y que daban páEn las obras de Rubén Dario, de los Machado (sobre
bulo a la llama creciente de su locura . Una noche, en todo de Manuel), mézclanse, con momentos de verdadeEn la Ciudad.... . ......... . ........... $ 1.00
que
la
luz
de
un
manso
plenilunio
hizo
a
Carlota
acor(pagadero por adelantado.)
ro sentirr.iento, otros puramente descriptivos, plásticos,
darse de su madre difunta, habló de ella con el deseo en los cuales, por decirlo así, pretende suprimirse el vaEn los Estados ............................ $ 1.25
de
parecérsele
y
con
la
esperanza
de
volver
a
verla
al(pagadero por trimestre adelantado.)
te y dejar que la poesía mane de las cosas mismas. Este
gún dia.-¡Si la hubieses conocido!-le dijo a Werther es el fermento positivista de los parnasianos. Ellos quit:En el Extranjero. . . . . . .
·
$ 2.00
apretándole
la
mano.
Eta
digna
de
que
la
conocieses.
(pagadero por semestre adelantado.)
reo reproducir la emoción particular.
Jamás se ha pronunciado-exclama \Verther-unapalaMas la emoción particular no es otra cosa que el tonu
bra m.is grande y magnifica en mi elogio. Estas eran las sentimental que colorea nuestras representaciones, la rtaltas
regiones
del
sentimiento
en
que
planeaban
las
dos
NUMEROS SUELTOS:
lacióo que éstas mantienen coo la íntima subjetividad.
almas afines y acordadas por su naturaleza idéntica,
Por eso, aquellos escritores limitan su tarea a darooo
$
0.30
para
confundirse
en
un
solo
sonido.
Y
había
otras
que
En la Capital. ..
con la más exquisita y brillante exactitud, la visión real
"0.35
tampoco
les
estaban
vedadas.
Werther
entretiene
su
anEn los Estados ....
del objeto.
,, 0.50
siedad y descansa en los intervalos de su fiebre, aspiranEn el Extranjero ..
Pero de ese modo agotan el lirismo en su fuente; uit.. ·,; . "o.so
do el alma de las cosas: la vida universal parece fluir
Atrasa.dos ........ .
ganse orgullosos a entregar su persona a la &lt;plebe carcomo de una fuente de su propio corazón y todavía él
nicera&gt;, esa persona en donde está, sin embargo, enct·
Para la publicación de avisos en este periódico, diriquiere beberla en la copa de la eternidad; &lt;tiene la ale·
rrada la llama viva de la poesía.
girse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre, gría del hombre que sirve a su mesa la col que él mismo
Porque el poeta es quien crea la poesía.
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Puha cultivado, y que le recuerda la clara mañana en que
Las cosas no son poéticas por sí mismas; poetizalas el
la plautó, las tardes traoquilas en que la regaba, el plablicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
lirismo que anima al visionario rimador. Cuando éste,
cer que sentía viéndola crecer&gt; Nunca más amplio coen un alarde de técnica, presenta ante mis ojos. con la
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
razóo se acercó a mujer más digna de ser amada, y nunacuidad de lo real, el retrato del Caballero de la mano
ca un dec:tioo más cruel sopló vientos contrarios para
al pecho, o labra en palabras de mármol el bajorelievi;,
separar dos flores generadas por no mismo tallo. Se qui·
de Hércules domeñando al toro, o pinta en fina miniasiera violentar la fatalidad y desterrar de los seoderos tura el gallardo ademán del aventurero soldado de loo
idílicos la sombra de la ooche, que se avecioa ; se que- tercios, admiro su maestría y su paciencia; mas no sienrría alejar la nube que se conden$a sordamente sobre
to en su verbo el hálito de un sentimie1..1to verdadero.
plácidos horizontes, y ea cuyo seno se forja la muerte : No es la emoción parti cular la que coosti!uye el contt:se desearía que el soplo trágico no sacudiera rudamente
nido del lirismo.
estos castos amores que se deslizan entre las rapsodias
La emoción particular-como el objeto particular a
Masseoet sigue de moda en el «Colón.&gt; .\yer nos de- de Homero y los cantos de Ossian, entre el risueño re- que está adscrit0--es discontinua, discreta, momentáleitaba con la música deliciosamente apasionada quepo- cuerdo de Nausicaa, la hospitalaria y los infortunios de
nea.
ne mieler. inebriantes de juventud en los labios florales
Fingal; se querría, finalmente, que la misma piadosa
Lirismo, en cambio, pide continuidad y persistencia.
de Manón, con las melodías vibrantes que hacen coro fortuna q_u e unió las manos de Hernán y Dorotea bajo Ni relatos ni descripciones, sino desbordamientos de la
oportuno a las palabras amorosas y a los suspiros del
la bendición de sus padres, en el dintel del hogar ale- intimidad, confesiones del alma inquieta y atormentada,
inquietante idilio, con el ardiente dúo pleno de arrullos
mán, renovase su gesto amable en favor del desgraciado son la materia de la poesía lírica. Esta es emineotemen·
de paloma, armoniosamente entrl!:COrtado por las risas,
\Verther, cuyo corazón ardió basta consumirse en su te subjetiva, individual.
las lágrimas y los besos de los primaverales amantes.
propia llama, basta destruirse a sí mismo en el esfuerzo
Brota de lo más hondo del ser y ha de buscarse en las
Hoy nos emocicna con las elegías sonoras que subra
fatigante de rechazar el peso del destino.
soledades del alma, cuando, ocupada consigo misma, se
yan los sufrimientos del joven \Verther ; nos encanta con
Hay que convenir en que tal desenlace, lisonjeando a
desarrolla en interiores diálogos, ricos en sorpresas, eu
la plácida canción de Carlota, que parece conservar en
las almas sensibles, habría hecho del ·w erther una obra vaguedades y en contradicciones, que se resuelven, sin
rns notas, algo de la honrada ternura, del candor leal,
maestra solamente, como tantas otras que legó el autor embargo, todas en la unidad continua del desbordctmieode la inocencia tranquila y la sencilla bondad de la ad- del Fausto a la admiración de una inacabable posteri·
to pasional.
mirable figura goethiana. Id a oir la música pintoresca
dad Pero fué algo más que eso. Sintetizó en un moHay ea las poe!iias de don Miguel de Unamuoo ( poede Massenet. Magistralmente Sd.cado de la novela epismento dado la expresión de un sentimiento universal, y ta éste de verdadero lirismo) una que lleva el título de
tolar del Wertber, el libreto proporcionó al maestro todavía responde a los cansancios de ciertas oaturale· «Denso, denso,&gt; y que expresa con sentida aceleración
francés, por el sentimiento escénico y la habilidad con
zas enfermizas que no tienen fuerza para reaccionar. este anhelo lírico:
que están arregladas las situaciones, la ocasión de desHay ~ituaciooes de alma que son más terribles que la
arrollar de un modo terso y sostenido, el acompasado
miseria física, que las angustias mismas del hambre, que
Y cuando sueltes la espita
vuelo de su inspiración. Le ofreció en los dos primeros las feas enfermedades que atormeotao la carne; y como
que cierra tu sentimiento,
actos, desde la escena en que Carlota da de cerner a los esos estados psíquicos no claudican, el espectro lamenque en tus cantos éste mane
niños, la oportunidad de iniciar esos bellos motivos que
table de Werther sigue ofreciendo a los desesperados
denso, denso.
con tan suave emoción traducen la poesía apacible , flodel amor, el arma homicida ; dando razón a Mad. Stael
tante en la luz hogaril del tranquilo cuadro familiar, y cuando afirmaba que la lectura de ese libro causaba
que luego se magnifican en una exultante alegria en la más suicidios que la más bella mujer del mundo. Suele
M_as, ¿dó!3de encontraremos el prio_cipio que unifique
invocación de \.Yerther a la naturaleza, aotes que ésta suceder, a la hora actual , que nuestros \.Yerthers con·
la vida pas1ooal y confiera la continuidad a la emoción?
se empañe con sombras de desesperación y de muerte.
temporáneos no quieren irse solos a la tumba, y a veces Ese yo poético, medula del lirismo, esa continuidad senEl nuevo dúo de \.Yerther y Carlota, en el cual parece
matan a la que adoran. Pero eso tal vez. tiene su expli- timental, espiga del alma, que en el alma crece y del
latir la voz de un presentimiento fuoesto, tiene una in· cación en una estética instintiva; quizás esos imitadores alma se nutre, no es uo individuo verdadero si no se reteosidad de expresión sorprend~ote. Pero yo no pretenquieren superar al modelo perfeccionándolo y embelle- fiere siempre a una segunda persona a un tú sentimenC.o sugestionar a mis lectores con un elogio que la músiciéndolo con ese nuevo rasgo. ¡Somos los mexicanos tan tal que entienda su habla y penetre su sentido. El hal::.la
ca de Massenet no reclama. Sólo quiero acordarme un
del alma lírica es habla de amor.
poco de ese pobre Werther, que sin embargo de haber artistas!
Sin amor andan las emociones sueltas, espárcense los
RAFAEL LOPE Z.
muerto célibe, ha dejado en e l mundo uoa descendencia
sentimientos en atómica multiplicidad y piérdense en el
numerosa y que aún no se acaba .
fluir de la vida indefinida. Sólo el amor puede anudarPocas veces el obscuro camino que lleva a un corazón
los y robustecerlos. Solo él puede levantar el ánimo basenamorado hacia el suicidio, estará bordeado por más
ta la belleza y la poesía.
gratos paisajes: pocas veces se iluminará con más dulce
El Eros que Platón en el banquete elevó a la digniluz, el sombrío sendero de la tragedia ; pocas veces redad suprema de principio plástico fundamental, es la
celará la muerte su mueca glacial tras las cosas más
condición primera de todo lirismo y hasta de todo arte.
amables, más inocentes y más puras de la vida. En Car·
Quién cantó sin ar;nor y sin dolor, creyó, en verdad, ha·
lota, la amada de Werther, se persouificao las virtudes
Un amigo mio, poeta, me explicaba una vez la esen- ber dicho alguna cosa; mas sólo articuló sonidos vanos
de la esposa, antes de serlo. Pertenece al número de las
cia misma de su arte, diciendo : &lt;Yo uso las cosas como que se pierde n en el viento.
vírgenes prudentes de que habla la Biblia; tiene su lámtrampolín, para saltar por encima de ellas&gt;
Pero este amor no es un amor satisfecho y for zoso,
para constantemente encendida, y para que nada falte
Efectivamente, hay momentos en que nuestro ánimo
al complemento de su belleza moral. se muestra a los se encuentra como deprimido y al mismo tiempo, sin em- sino amor doloroso y anhelante.
Satisfacción de amor es una emoción particular, ioap·
ojos adoradores de \Verther, en medio de un gracioso
bargo, exaltado.
ta, por tanto, para ser la fuente, el principio de una
grupo infantil. que da a su pura juventud el aspecto de
Un velo de bruma parece correrse sobre los objetos.
sentimental.
una inefable maternidad . No pu ede negar que es herPierden éstos algo de su actualidad , y ante nuestros ojos, continuidad
La unidad emocional no la confiere el amor más que
mana de Lilí, de Clara, de Federica, de Dorotea. De la
desmesuradamente abiertos, huyen las figuras precii;as, como movimiento, principio de movimiento, deseo y anprimera es el canario que picotea en sus labios la migaja
redondeando sus ángulos y esfumaodo sus rígidos limiconstante.
de pan ; Clara le dió la sencillez y la bondad; se cubre
tes. Pero a esta disminución de la realidad exterior co- helo
La lírica transforma e l amor en amor del amor, en
el pecho adolescente con el corpiño blanco de la gentil
rresponde una exaltación interna.
perenne inquietud, en tendencia infinita, hacia. algo más
Federica, y de Dorotea tiene sus simples y sanas virtuEn la borrosa neblina que cubre a.hora el universo ,
y supremo.
des, esa fuerte salud espiritual. que se delata en activi•
distingue nuestra mirada perdida contornos nuevos, for- alto
Así se nos presenta siemp re e l verdadero temperadad laboriosa, en el cumplimier.to de todos los deberes
mas irreales, increadas, fictivas.
y en la aceptación de cualquier sacrificio. Es µn angel
Tras ellas va nuestro deseo; ellas viven en nuestro mento lírico.
familiar, c uyas a las pasan por !a::; faepas Qomésticas,

Uo:1-s veces es apasionadísimo, violento, como en Cardl!cc1. Otras veces es añoraote y soñador como e v .
la1ne.
•
n er
. E:n este último, adopta el deseo mil formas diversas
distintas y heterogéneas, desde la sensualidad más a ud '
hasta la más sublime religiosidad que registra Ja poges·,aª
francesa.
Don Mi_g?el d~ Unamuno, nuestro poeta más verdaderamente hnco, tiene_ no lirismo ascético, severo y prof?ndo . En sus «Poestas&gt; y en su «Rosario de sonetos líneos&gt;, ha cantado el quejumbroso vagar del espíritu en
busca de su amado.
t Ydno :~ encuentra nunca p:)rque lo lleva siempre deo·
ro e s , mas lo va_ ~ncoo!rando al par que lo va bus·
cando_, pues su esp1ntu mismo es amor y es querer siempr e, sin aprehender nunca. Por este amor eolázase
Unamuno co°: nuestros místicos, que algunos de ésto~
han ~rprend1do _el secreto de la lírica y hubiéranlo sor·
pre1;1d1do tod.?s s1 pudieran librarse de precauciones dog·
máticas que 10teJectualizan a veces en demasía su puro
anhelo.
Un joven, que acaba de dar al público la más halag~eña prom~ de . futuras perfecciones, José Moreno
Villa,_ en ~u hbro titulado «Garba&gt; siente profuodamente la 1oqu1etud creadora.
Por t~d~ el t?mo corre, como uo motivo preferido, la
teodenc_ia 1nfin1ta e indefinida, la penetrante y dolorosa
progresión, el amoroso vivir del deseo:
_

DIRECTORIO

Vag~ anbe~ar en mis entrañas prendo
Y a la myecc1ón de caridad revivo.

•

Auu en aquellos trozos en que, frío y Parnasiano,

quie~e d~scubrir la brillante realidad, desvíase la. vena
poética siempre hacia sus imágenes y sentimientos ínti·
mos: Su Aoda_lucía es tan suya como su poesía toda .
IQuién sabe s1 no será, por eso mismo la m4s verdadera Andalucfa!
'
;:&gt;eseo, siempre deseo, anhelo y amor. El aliento que
an1ma_los psalmos y el cantar de los cantares, el ardor
de pastón que consume a nuestros místicos y a nuestro
l!namuno, el arrebato y la aspiración que templa exquisitamente el alma del soñador aventurero Verlaine son
los eternos motores y motivos de la poesía lírica'. El
poeta, ~ste poet~, pasa por la vicia viviendo eo constan·
t~ tensión~ cnaJáodola en perenne ritmo. ¿Hay acaso
vida más digna y más sublime?
MANUEL G. MERENTE.

Ojalá e1;1 tu alma se despierte
ese amor inmortal fuente de vida,
amor que torne en próspera mi suerte
y me devuelva la quietud perdida ...
am~r. que_ de~afiaodo hasta la muerte,
redima m1 existencia aborrecida.

Caminas como diosa despatriada
del Olimpo, trayendo a los mortales
un torrente de trinos celestiales
con que endulzas la vida ac iba~a-!a.
Provocas con tu voz apasionada
tormentas de afecciones inmortales
y s~ yergue en el mar de mundanales
pasiones de figura inmaculada.

Como oa_ve batida por el viento,
lucbanrlo sin cesar con. el destino
sigo incierto y sin rumbo mi cami no
buscando sin hallar, quietud y aliento.
1

La vida sin amor: es cruel tormento;
traosforn,.a el amor al sér divino
en humano ex)'.)iador que al mundo vino
tao solo por salvar al irredento,
'

Así como en la sierra la medrosa
trepadora encuentra en la maleza
un arbusto que apoye a su reate; a,
presta seguro y la levanta airosa:
un hombre encontrarás en la azarosa
contienda, que acrisole tu belleza.
HECTOR NUMA JEULLU.

WERTHER.

I

SOBRE LA POESIA LIRICA

Grupo de niños, alumnos del Coh-gio de los Sagrados Corazones , que 111c1eroo
· ·
su pnme
· ra comun ión
d .
de los Sagrados Corazones recibiendo su p . e I Comrng~ pasado en el ~ernolo dt; tqreto.-Los niños del Colegio
nmera omuo1ón.
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1~1_ __,;......iH\;,.____..:.·1.1'"_ _ ___,nL_ _ _--'1,i.._

Cabellos rubios

o

En prosa pretérita , a 13: que quise dar. la coosagracióo gloriosa y serena de
1?S mármoles. cent~ el prod1g10 de tus pupilas submar inas; que soo como crisobenlos que d esfalleciesen apenas en la tonalidad láctea de un ópalo.
Y ahora, ante la perfumada opulencia de tus cabellos r ubios, que haceo re&lt;'?rdar ti verso de Byron y la canción de Afrodita,-pienso eo lianas de oro pal·
pttantes en las aguas dormidas de los diminutos lagos verdes.
Por tus espaldas descienden, en uoa ficción de casco de Minerva coo el es·
plendor de un tri~al maduro por un campo de rosa.
·
Ellos cooverlldos en cuerdas, {ueron himno en la lira de Apolo y gemido eo
el arpa de David.
Tienen el mate mor ibundo de una moneda antigua: y parece que sus hilos se
trenz~ro~ en 1~ albura de un maoto de virgeo o en el foodo sangriento de una
clámide imperial.
. . Coronado por ellos, tu rostro es como una azucena milagrosa en la que cada
p1shlo fuese un rayo de sol.
Húmedos del baño, realizan el encanto de uo oro que se d isolviese en dia·
mantes.
Tieoeo entooces la frescura de una aurora que oo se ha ruborizado todavía.
Y semejan hilos de miel de colmena que las abejas hubiesen extendido sobre
una corola ... . . .
Yo quisiera apretar la l!'agnífica mata rubia sobre mi corazón, mc.ri~me de
besarla y desfallecer de aspirarla.
Ella me abrigarla con. el_ a'.oma de todas las cosas santas, de tedas las a ogéli·
cas, de todas las l,,zaoas v1rg101dades
Refrescar~a mi frente hundiéndola eo ese á ureo r (o luminoso que desata las
ondas de sus rizos por un suave cauce de mármol y de rosa .... . .

~..:.:;,·;:~:::::::~::::::::::
..
31:·~1:.:.:.:.:.:.:.:·:.-: .:.:.:.:.:.~,::.:.:.:.:.:.::;:::::::::1c:::::::::~n~;:::::::~1:r:::::::1J}
1

Juana se irguió daodo uo a larido que oada teoía de
entregárselo, pensando que era uoa a r ma preciosa en
-Es hora ya-dijo Luciaoo levaotándose coo pena.
humano; pero eo el mismo momento sus rodillas se do·
un camino largo y obscuro; pero Luciano ya había de·
Cooservaba eo sus macos las de su oovia y se ioclinó
blaron, y la hermosa niña rodó junto a l cadáver, uniénsaparecido en un recodo.
dose los dos rostros en uo beso sangrieoto que la muerte
para besar dulcemeote sus cabellos.
-1Si supieras qué pocas ganas teogo de dejarte!
hizo eterno.
- agr egó. -Me sieoto muy d ichoso a tu lado, JiJaoa mía :
JU.u; DE LUZ.
quisiera que estas horas sin testigos fuerao eternas para
poder sacia rme en tu contemplación. Pero no; no lo
conseguir ía : cuanto más te miro más bella me pareces y
Muy temprano, los c r iados circularon una 0011c1a sicada nuPvo be~ me despierta nuevas ansias de besartP..
niestra; unos vecinos habían hallado en e l camino, junJuana se levaotó y le ofreció temblorosa sus labios; to a un espeso matorral, el cadáver de uo hombre des·
luego, reclinando la cabeza rubia en el pecho robusto conocido, con el rostro hor riblemente desfigurado.
del joven ·
Debla haber sido asesinado la última noche, pues la
rLuc iano!-suspiró.--l Me querrás siempre como
sangre estaba fresca aúo.
ahora, verdad ? !Ah! S i un día me olvidaras . .. .. .
Nadie sospechaba quién pudiera ser aquel desdichaUo sollo zo la interrumpió, y apretáodose centra el jo·
do, al que hasta las ropas habíac. quitado, quién sabe si
,en pareció implorar piedad para aquel amor suyo tan
C uando el Rey de la G rao Bretaña, Eduardo Vll. era
por robar lo o para impedir una identificación inmediaPríncipe de Gales, hizo, muy joven aún, el viaje más he·
grande y tan confiada.
ta. Sólo se vela que era un hombre joveo y vigoroso.
- INiña!-dijo él coomovido. -Te adoro tanto que un
llo de que se tieoe noticias.
día sin verte es para mí la mayor desdicha: no te alejas
Visitó todos los dom inios del floreciente imp~rio colo
Juana, que había madrugado después de una coche
un instante de mi pensamiento y tu imagen arrulla siem·
nial británico y fué recibido en tedas partes con un io
intranquila , se estremeció de horror al escuchar los es·
pre mis ilusiones y mis ensueños. Arrostrarla por ti los casos detalles del crimen, adornados por la fantasía de tusiasmo y uoa magnificencia t-xtraordinarios.
más grandes peligros, jugar!a mi vida si_n vacilar si ello
Los rajahs salían a recibirle montados en elefantes
los criados.
fuera necesario para conservar tu cariño. Tú bien lo sa·
Instantáneamente penfó que el muerto podía ser Lu- blancos, sobre trenes de marfil, resplandecientes de pie·
bes, Juana, pero quieres hacérmelo repetir.
ciano; pero luego r eflexiono que su oovio era fuerte y dras preciosas, y le hacían presentes aladioescos.
-Sí, amigo mío~ dímelo otra vez, mil veces; q u iero
Las ciudades se engalanaban de sedas; desfilabao an
valeroso, y que, por otra parte, no tenía eoemigos eo la
oirlo sin cesar de tus labios ¡Ya ves! ¡Tengo taota fe en
te e l Príncipe cortejos históricos en fila s interminables
tí, salgo tao confiada a tu encuentro! Si me engañaras, comarca
de paqi.idermos, y efectuábaose ante él maravillosas
- Es una locura-se dijo Juana. Siempre se me ocu·
Luciano, moriría de dolo r . . ... .
da o zas sagradas.
rre imaginar lo peor. Luciano estará a estas horas durEstaban ambos en la edad dichosa de las heroicida·
Eduardo Vil escribió el relato de este viaje, edicióu
miendo tranquilamente. ¡S:o embargo, si fuera é l! ...
des y los sacrific ios románticos: ella, en la plenitud de
por cierto muy difícil d e encontrarse hoy, y por ende
sus dieciocho años, soñadora y apasionada, sin la va ni·
La pobre oiña se cubrió el rostro con las manos, pre· valiosísima para los biblió maoos, y que entre otras cosas
dad de una espléndida hermosura; él, vigoroso y gallar· sa de una hor rible angustia.
peregrinas refiere lo siguiente:
do, segu ro de sí mismo, enamorado tanto del adorable
Eo Bombay, en el palacio de la r esidencia, llevaron
Recordó que Luciano había olvidado el bastó n, su úo i•
candor como de la belleza de Juana
al rey un fakir que era el más r enombrado de la India
ca defensa en la soledad de la noche, y entonces se in·
Se veían diariamente en el jardío, vasto y sombrío, a
por lo que de él se refería
culpó la muerte del joven, como si ya no hubiera duda
la hora en que de la playa cercana comenzaba a soplar
Ni de Simón el mago se contaron jamás tactos milade que el cadáver encootrado era el de Luciaoo.
una brisa refrescante que amortiguaba lo; ardores del
En unos seguodos Juana sufrió los más atroces tor- gros como de este indio extraordinario.
Coog regáronse el príncipe y un inmenso cortejo en el
estío.
mentos: se imaginó a su a mante asesioado,iomó,·il eo un
La casa de Luciano estaba a media legua, en la falda
charco de sangre, extinguida para siempre aquella vida salón de hooor del palacio, y el fakir se presentó desnude una verde colina boscosa, en la que serpenteab;,. el
do, sio más que una baoda de lienzo enredada en la
tao adorada.
camino flanqueado de paraísos y cinacinas.
cintura y llevando en la diestra un saco, uoa piedra y
Corrió a su cuarto y se arrojó lloraodo sobre su leTodas las tardes el joven tomaba alegremente su bas·
un bramante, y en la siniestra a un rapazuel:&gt; como de
tón y pensando en su amada e mprendía la mar cha, can· cho.
ocho años.
turreando mientras castigaba las hierbas que se alzaban
Sí, debía ser Luciaoo el muerto; ella lo veía bien, lo
Saludó a su Alteza con una ágil y elegante revereo·
reconocía entre las hierbas del camino, apesar de estar cia, paseó luego una mirada de obsidiana sobretodos los
a su paso.
Merecía plena confianza a la familia de Juana, vincu· desfigurado ; el que e ra rlescooocido para todos no podía
coocurrentes, entre a ltivo y curioso, y en seguida ató la
Jada a la suya por uoa antigua amistad.
piedra a uno de los extremos del bramaote y la lanzó
serlo para ella.
De niños, los dos habían jugado juntos muchas veces ,
hacia la cúpula del gran salóo.
Y se arrancaba los cabellos huodida la cabeza en las
y cuando hombre ya y terminados sus estudios Luciaoo almohadas empapadas de lágrimas.
La piedra quedó fija, a cierta altura, en el vacío, peo·
volvió a su casa par a pasar el verano con sus p•dres
&lt;liendo de ella el bramante.
Despué,.
tomó
una
resolución:
iría
al
sitio
del
c
r
imen
;
antes de establecerse e n la ciudad, encontró a Juana con·
Hecho este primer milagro, el fakir a lzó al ni ño en
vertida en una bellísima muchacha y oo tardó en eoa· iría, si era necesario, hasta la casa de Luciano; oo po·
vilo e hizo que éste se asiese de la cuerda.
día
continuar
eo
a1uella
duda
desesptrante,
y
se
levao·
morarse con toda la fogosidad de sus veinticinco años.
El niño empezó a subir, hasta que desapareció en la
.\hora se amaban tiernamente y debían pronto unirse tó decidida.
lejanía de la cúpula, tornando a aparecer tras de algu·
La madre de Jua na dormía aún, y la joveo, eo un mo- nos segundos y desceodieodo por la misma cuerda con
para siempre.
mento de reflexión, no se atrevió a incomodarla.
símica ligereza, hasta llegdr al suelo como si tal co·
Pero sin vacilar llamó a una muchacha del servicie, y sa .. . .. .
Tomó e l fakir al niño e introdújole en el saco. Cerró
se hizo acompañar .
El sol ya estaba alto, y eo el camino muchos campesi· éste, lo ligó coo la cuerda y retirando de la banda que
- Debo irme, Juana-dijo Luciano.- Es tarde ya y en
nos comentaban el triste suceso; unos había n visto el ca - le ceñía los flancos un puñal, empezó a apuñalear eo
todos los sentidos ..... .
casa estarán inquietos por mi ausencia. Hasta mañana, dáver misterioso y formulaban los más diversos parece·
El niño se revolvía, a ullaba desesperado, y por los poamor mío.
res; otros iban a verlo, atraídos por la misma brutalidad
ros del costal brotaba abundante la saogre.
Se separaron del banco rústico en que habían estado del c uadro que todos describían con lujo de horrores.
Los numerosos espectadores lanzaron un grito de ho·
sentados la rgo rato y cogidos de la cmtu ra buscaron la
Juana marchaba con rapidez, dejando a trás a su a com· rror y el fakir sonriendo, abrió el saco y extrajo al oisalida de una obscura aveuida.
pañante ; oo tardó en d ivisar un grupo de gente eo una
El sol ya se había ocultado tras las lomas vecinas y vuelta de l camino. Se aproximó con la muerte eo el al· iio .. . . bueno y sano y tranquilo.
E l Príncipe de Gales, queriendo conservar recuerdo
las sombras se extendíao rápidamente sobre los campos ma, pero con gran valor; uoa mano piadosa había teodi·
gráfico de todo lo que veía, hacíase acompañar siempre
d il&lt;Ltados, misteriosos y solemnes.
do un amplio pañue lo sobre la cabeza del muerto, de- por uo excelente fotógrafo, el cual, esta vez, como de
Mil ruidos susurraban en e l jardín, en la orgía de los feodiéodolo de los insectos y de los ardientes rayos del
ordinario, había tomado algunas negativas de los prioci·
insectos que se embriagabao devoraodo las flores, eo el
sol.
pales actos ejecutados por el fakir.
desordeo de las hojas secas que el aire leve hacia rodar
Los vecinos, que conocían a Juana, le abrieron paso
Al dla siguiente, al revelar las placas, a parecía en tosobre la arena.
Luciaoo y J uaoa se detuvieron e o el liode del jardío. respetuosamente. Se esperaba a la policía y a l médico das, absolutamente en todas, el fakir en medio del saEntonces fué ella la que cogió las manos de su amado: del pueblo cercano; mientras tanto el cuerpo de la vícti· lón. . . . . sio niño, sin saco, sin puñal, sin bramante y sin
piedra. Inmóvil, rígido, clavando siempre en los espec- Luciano- le dijo- me quedo de•olada y ansiosa· oo ma no había sido tocado
Juana tuvo un desvanecimiento, pero logró re ponerse tadores las flechas de obsidiana de sus ojos ..... .
sé por qué .... pero siento que hoy te amo más que ~u oLa sugestión había hecho Jo demás ....
ca. iTeogo miedo por ti, querido mío : mira qué triste y haciendo un supremo esfuerzo; e n seguida, coo un valor
que asombró a todos, q uitó el pobre sudario que cubría
profuoda es esta hora y qné solo está el campo!
AMADO r-ERVO.
a l muerto. Retrocedió e spantada, al ver una cabeza
-!Qué miedosa eres!- repuso él con despreocupación
- El camino está hoy igual que siempre y únicame ote la cruelmeute he rida , en la que era imposible reconocer a
uadie. Indudablemente los criminales la habían desfigunoche ha avanzado demasiado. Juanita, hasta maiiao...
La estrechó entre sus brazos por última vez y al de·
rado de intento.
sasirse ella se arrancó de l seno uoa soberbia rosa e ncenJuana contempló el cadáver atentamente : uoa inmenPENSAMIENTOS
dida y se la ofreció
sa angustia la aoonadab•. Ella habría reconocido inme-Guárdala-le dijo - Mañana quiere- ve r si sabes con•
diatameote las ropas de Lucia no, pero el c uerpo había
Nada altera tanto el organismo social como las mediservar mis flores.
sido despojado ... . Retrocedía ya, ,·enc ida por el terrible das restrictÍ\ as que un Poder oponga a la esfera de acLuciano besó la flor y se :dejcí, aspi raodo de cuaod o
espectáculo, cuando llamó su atención una ma no del ción de los demás.
e n cuando su delicioso perfume.
muerto, c uya blancura resaltaba sobre la hierba verde
o o ')
Jua na se volviií apresuradamente y al pasar junto ai
como una mancha siniestra. Se inclinó rápidamente y
Un pueblo instruido es un pueblo salvado que deja de
banco donde habían estado sentados ootó que Luciano
cogió la mano llvida y pesada : una rrsa e,icaroada se ser uo sofisma en e l concurso intelectual de las nacio•
había olvidado el bastó n.
deshojaba entre los dedos crispados del mue rto.
nes.
Ioquietada por un extraño presentimie nto corrió para

EDUARDO VII YEL f AKIR

•

1La Nueva Letanía
To_?as m_is olas se elevan a tí, como otros tantos brazos s•1plicantes, maris stella
q11e banas m1 seoo con tus dulces claridades·
Scella matutina que palpitas en el azul ;maoecer de mis ensueños· diamante
celeste q~e eres como una gota de rocío sobre e l botóo primaveral de ~i espíritu;
.
Turns_ e~urnea q~e ha~es resaltar la ideal arquitectura de tus blancos eoca1es en los hm1te~ de m1 honzoote·
. Blanca torre de eocaoto hecha de lirios y de cosas castas a la que van todas
mis caravanas y sobre la que mi ilusióo hace revolotear sus pájaros;
Casa de oro _que fulgu'.as como uoa ascua de gloria ;
Puerta del cielo que giras para dejar pasar un haz de las inmortales clarida·
des y una r~faga de las eternas armonías; puerta que te entreabr es para dar paso
a un peregrioo que en sus noches de iovierno busca el coosuelo de una llama de
amor.

.,

Boda aristocrática eo Veracruz. -La desposada entrando al templo del brazo del
señor su hermano.

Ceremonia nupcial en el enlace de la señorita Rosario Goozález de Castilla y el
señor don José Lastra.- Veracruz.

�,,

Empleártinle, tomo " traio·boy,'' en llna línea de fe.
rrocarriles, para que vendiese a los viajeros ilustraciones, cigarros y frutas.
Él les vendía otra cosa más, las últimas noticias, en
un periódico, "The Weekly Herald," que redactaba,
componía y tiraba eo un furgón, con el tren en marcha.
Lo, viajeros se admiraban de aquel esfuerzo, no comprendiendo como un niño de doce años, sin instrucción
casi-estuvo ocho semanas en el colegio-podía ser periodista, tipógrafo, maquinista y vendeder a un tiempo.
Él, serio y grave, aprovechaba los descansos para leer
los "Principios" de Newton, su iniciación científica, y
ejercitar sus habilidades manuales, aprendiendo oficios
con que asegurarse el pan.
En el nuevo invento está seguro de arrancar al enigma su secreto.
Sólo quiere la vida para conseguirlo. Pide al hado algunos meses más, a fin de lograr la victoria que anhela.
Luego morirfa tranquilo y dichoso.
Y cuando expire, sus ojos, curiosos, que no tuvieron
miedo a nada, que penetraron hasta lo más hondo, que
atravesaron el velo de la esfinge, mirarán todavía; mirarán a la muerte amiga, sin recelo, sin tristeza, reuniendo en sus apagadas pupildS toda la ardiente interrogación de la Humanidad, de esta Humanidad, que, gracias
a los Argos del pensamiento, sube poco a poco su mon•
taña ....

de tierras del Emperador. Todos estos rasgos generoso,
tan oportunos, ha producido en las masas populares una
gran corriente de simpatía hacia la dinastía reinantes
1.JUe en las fiestas se ha visto siempre aclamada con entusiasmo.
En las catedrales de Sao Petesburgo, Moscou y Kief,
como en las más humildes capillas, hao tenido lugar nu
merosos &lt;Te Deum&gt; en acción de gracias, celebrándose
igualmente oficios sagrados, en los que se han elevado
preces por la felicidad de la familia imperial, asistiendo a estas ceremonias todo lo má5 saliente de la milicia, de la nobleza y de la intelectualidad moscovita,
En San Petesburgo el Czar y los grandes-duques han
asistido a las principales ceremonias religiosas, y se ha
visto, como cosa rara, aparecer en un coche descubierto a la Czarina Emperatriz y a toda la familia impe·
riil que con lujo y rica pompa fueron a las funciones
verificadas bajo las naves de la citada catedral. Una
multitud enorme llenaba las calles principales por las
cuales el cortejo había de atravesar, y las casas se vie·
ron lujosamente adornadas, en señal de regocijo, ondeando las banderas y gallardetes con los escudos de
los Romaoof· Por la noche el golpe de vista era saber·
bio, pues toda la ciud;;d, iluminada, presentaba un as·
pecto fantástico, pudiendo decir que millones de luces
eléctricas se han utilizado para ello.
En la sala de Malaquitas del Palacio de Iovierno tuvo efecto una brillante recepción, a la que asistieron
todos los altos cuerpos del Estado, las elevadas dignidades religiosas, los patriarcas de Oriente, los de Antia•
quía y el metropolitano de Servia. Y junto con este
cortejo y el de la nobleza, se vieron a los príncipes que
dependen del Imperio, como el Emir de Boukhara, el
Khao de Khiva y otros muchos dele¡(ados mongoles. La
familia imperial toda completa recibió los homenajea
debidos en este acto palaciego, y el Czar y el sucesor
a la corona, lucieron uniformes de grao lujo con el grar..
cordón de San Andrés. No faltaron los representantes
de la Duna, habiendo pronunciado el Presidente de la
misma un discurso patr iótico en alto grado.
También hubo otra recepción para los delegados de
las provincias que en grao número asistieron, y no hay
Hay aún en Rusia una devoción leal por el trono, para qué añadir que en todos los días de las fiestas la
ardiente y mística; una devoción popular, digámoslo as{, afluencia de forasteros a San Petesburgo ha sido enorme, habiendo un gran número de festejos populares en
lo mismo en los pueblos que en las ciudades, igual en
las aldeas que en el campo, y todo ello se ha manifes· todos los pueblo5, por apartados que hayan estado de
la capital moscovita.
tado con ocasión del tercer centenario del poderío de
los Romanof, de su elevación al trono del Imperio moscovita.
Las grandiosas fiestas de Jubileo tan solemne han
empezado en el pasado mes de Marzo, en medio de un
entusiasmo general y con una especie de éxtasis religioso, pues bien sabido es que el Czar reune a su alto poDe nuevo el nombre de este sabio maravilloso vuelve
der el de ser jefe de la Iglesia, lo que le da un caráca sonar para anunciarnos que en breve se habrá conseter sagrado.
El 6 de Marzo hizo precisamente 300 años que Zems- guido lo que se está intentando sin resultado práctico
hasta ahora.
ki- Sobor en una asamblea nacional, ofreció, después de
Nos referimos a unir la voz humana a las películas
un largo período de anarquía, a Miguel Feodorovitch
Romanof, fundador de la dinastía, perpetuada en el tro- cinematográficas para que se realice la ilusión por completo de ver y de oir al personaje que aparece en la
n o con nombres célebres en la historia por su heroísmo
pantalla.
y pujanza.
No es aventurado pronosticar que e l éxito ha de satisCon motivo de fecha tan señalada, el Czar Nicolás
ha publicado un &lt;ukase&gt; o decreto de amnistía, el cual facer todos los deseos, pues bien sabido es que Edison
era esperado con ansiedad, pues no se había otorgado consigue lo que se propone y que ha admirado al mundo con inventos sorprendentes.
otro igual desde el nacimiento del heredero en 1904.
El "brujo de Menlo Park," que nos dió la lámpara de
Un gran número de delitos políticos han sido comprenincandescencia, la prensa eléctrica, el telégrafo acústico,
didos en la referida gracia; a los cooden~dos a muerte
se les ha conmutado la pena por 20 años de trabajos el dinamo generador, el megáfono y el fonógrafo, todas
esas maravillas que aprovechamos indiferentes, sin penforzados en las prisiones de San Petesburgo,
sar en las vigilias y en los esfuerzos que costaron, no es
Diez millones de rublos han sido acordados para la
Fitlandia para el mejoramiento de sus .IJ.stablecimieotos raro que consiga lo que otros han intentado en balde. ~
El Edisoo de hoy, anciano y célebre, inspira admirade asistencia, y 50 millones también de rublos se han
dado a la P&lt;:blacióo rural, con el prod:icto de la_ venta ción.
El Edisoo, niño de doce años, inspiraba :tsombro.

misma isla de Creta, y serios descalabros la aventura
de Macedonia. A causa de ello y de las confabulacio!les militares, vió en peligro su trono y estuvo a punto
de abandonar con su familia el reino.
Pero en los últimos años le sonrió de una manera increíble la fortuna. Pudo amansar el ejército, tan airado
antes contra él, que se había negado a que sus hijos
tuviesen mandos efectivos, mejoró la Hacienda, dió
apariencias decorosas a la representación nacional,
creó una Marina, y al estallar el conflicto de los Balkanes, se encontró, gracias a su primer ministro, Vanizelos, en condiciones de desempeñar entre los aliados
un papel de primer orden.
El balazo de un degenerado ha puesto término a los
halagos de la loca fortuna.
Del atentado, n&amp;da se puede decir más que para lamentarlo, ni en lo que concierne a los presuntos motivos, ni en lo que atañe a las probables consecuencias.
En el asesino, que no es búlgaro, como dijeron los
. primeros despachos, sino griego, no se ve rasgo alguno,
cuando menos por ahora, ni del fanático ni del anarquista. Puede suceder que luego se descubran, si así
conviene a los intereses del Estado.
En 1867 el rey Jorge contrajo matrimonio con una
sobrina del emperador de Rusia, la gran duquesa Oiga
Coostantinowua, hija del gran duque Constantino.
El rey Jorge no había abjurado la religión luterana,
que profesaba antes de su advenimiento al trono de
Grecia; pero sus herederos, con arreglo a la Constitu·
ción, han sido educados en la religión griega ortodoxa.
De su matrimonio tuvo cinco hijos: cuatro varones y
una hembra.
Constantino, el primogénito, y por tanto heredero del
trono, ha llevado hasta ahora el título de duque de Esparta. Nació en 21 de Julio de 1868 y casó en 27 de
Octubre de 1889 con la princesa Sofía de Alemania.

I.

....s'W"t""t
~

v.

La realidad de la vida
-Oye linda niña, ven a contarme tu historia, ven a
disipar con tus encantos esta nube de tristeza que empaña mi frente, ven y enjuga con tus manos blancas el
llanto que brota de mis ojos. Ven...Veo ...
Xo puedo, no pnedo determe, voy a muchas almas
que me necesitan como tú una ocasión ¿recuerdas?
No, DO lo recuerdo.
- ¿Ves a una jovencita a lo lejos del camino?
.No la veo.
¿Ves a un gallardo joven que se encueotracerca de
Pita?
La luz del sol me lo impide.
¿Quieres acompañarme ?
El andar me fatiga,
Q • Aun es tiempo, reanudaremos la amistad ¿no quieres?
¿En alguna ocasión has sido tú mi amiga? ¿quién
eres ? No te conozco y temo que me engañes.
- ¿Ves a la jovencita y al gallardo joven sentados a la
orilla del camino? Pues mientras tú desconflas de mí
ellos me llaman como tú en otro tiempo.
- Dime, dime, ¿quién eres?
- i No has notado una venda en mis ojos? .... pues
soy la Fé. iAdiós 1•••• ¡Adiós!
o o o
-Oye linda niña, veo a contarme tu historia, ven a
disipar con tus encantos esa nube de tristeza que empa-

El más grande de lo~ inventores, Thomás Al"a Edisoo.
ña mi frente, veo y enjuga con tus manos blancas el
llanto que brota de mis ojos .... Ven ... . Veo ....
-Imposible detenerme, debo repartir lo que llevo en
la alforja que cargo en mis espaldas ¿la ves?.
-Sí, es muy grande /qué no te cansa ?
- Un po&lt;,;0 ; voy a darte lo que lleva y entonces podré
detenerme.
- Pero estoy cansada y me fatigaría esa carga.
- i Ah! .... te fatigaría, y ¿no recuerdas que en otra
ocasión fué tres veces más grande el fardo que te regalé y que recibiste muy gustosa ?
- iQuiéo eres?
_¿ No me conoces ahora 1
-Tu belleza me deslumbra.
- ¿No recuerdas que me llamabas tu diosa?
- No recuerdo.
- Fíjate un minuto eo mi vestidura, tal vez por su
color sabrás quien soy.
-Tu traje esmeralda sólo sé que te hace más her·
mosa.
- En vano he perdido el tiempo. Me voy porque aún
t&lt;!ngo que andar mucho para repartir lo que tú no quie•
res.
- Dime antes tu nombre ¿quién eres?
....,Soy la Esperanza .... ; Adios'. ... iAdios! ....

JE!L IIWVJEffir©IP-&amp; JEID&gt;Il~©W

El Czar y su hijo, el heredero, saliendo de la Catedral de
Kazan, después de la ceremonia religiosa.

La Familia Real de Gretia
El criminal asesinato del Rey Jorge I de G recia hace que en estos momentos sea de completa actualidad
todo Jo que se refiere a tao querido monarca, cuyo
nombre se había hecho famoso últimamente por la gul!rra de los Ba!kaoes.
Jorge I había nacido en 24 tle Diciembre de 1845. ·
Era el segundo hijo de Cristián IX, rey de Dinamarca, que hizo estudiar a Jorge para marino y Je nombró
luego almirante.
Tenía este priocipe dieciocho años cuando los grie•
ges, después de haber expulsado al rey bávaro Otóo,
comenzaron a buscar un rey en las familias reinantes
extranjeras y pusieron, al fin, sus ojos en él.
La Asamblea Nacional Constituyente, reunida en
Atenas, le proclamó rey constitucional de G recia en 31
de Marzo de 1863, y Francia, Rusia e Inglaterra acogil!roo favorablemente la elección.
Por un protocolo firmado en Londres el 5 de Junio
siguiente, la G rao Bretaña cedió a los griegos la posesion de las islas Jónicas.
El príncipe Jorge aceptó oficialmente la corona, y
después de haber renunciado a sus derechos eventuales al trono de Dinamarca en favor de su hermano menor, embarcó para Atenas, a donde llegó el 30 de Octubre de 1863.
Se dedicó en seguida a restablecer el orden, altamente perturbado en Grecia.
Llamó a Bulgasis a la presidencia del Consejo de
ministros; dió una amnistía a los militares condenados
por causas políticas, y el 28 de Septiembre de 1854 juró
fidelidad a la nueva Constitución.
Cuando estalló en 1866 la insurrección de los habitantes de Creta contra la dominación de Turquía, e l
Gobierno del rey Jorge no dudó ni un momento en fa
von,cer un movimiento que tenía caracter esencialmente nacional
Esto produjo una ruptura de relaciones entre Grecia
y Turquía. Entonces, Francia, Inglaterra y Rusia se
concertaron a fin de poner término a las diferencias, y
decidieron en 1869 celebrar en París una conferencia
para dirimirlas. Pero en la primera sesión, el ministro
plenipotenciario helénico, Raugabé, no habiendo conseguido tener voz para las deliberaciones, mientras que
Turquía gozaba de ese privilegio, se retiró.
La conferencia no por eso interrumpió sus deliberaraciones y adoptó medidas encaminadas a la terminación del coo~icto, y el rey Jorge dió su adhesión a las
medidas adoptadas por las potencias.
Grandes contrariedades le proporcionó más tarde la

--

Especial para "El Mundo Ilustrado.'·

o o o
-Oye linda niña, veo a contarme tu historia, ven a
disipar con tus encantos esta noche de tristeza que empaña mi frente, ven y enjuga con tus manos blancas el
llanto que brota de mis ojos . ... Ven .... Ven ....
-No puedo, imposible, tengo quP correr, correr siempre y pasar junto a los mortales, pero sin detenerme
jamás con ellos.
- Entonces dime quien eres, cual es tu nombre...
-Soy lo que tu deseas .... lo que desean todos, lo
que no se puede alcanzar nunca, nunca ni aún estando
cerca. Soy t~o fugaz como la luz que sucede al rayo,
como el suspiro, como el amor .... Soy la fe licidad ... .
i Adiós; .... i Adiós!
o o o

•

Un aspecto de las tropas formadas entre el Palacio de Invierno y la Catedral de Kazan.

La fa:nilia Real de Grecia. -En primer término el Rey Jorge I. asesinado y su esposa.-Detrás el actual Rey
Constantino.

-Oye hermoso, niño, ven a contarme tu historia, veo
a disipar con tus encantos esta nube de tristeza que empaña mi frente, veo y enjuga con tus manos blancas e l
llanto que brota de mis ojos .... Ven .... Ven ....
-ilmposible!. ... ¿Cómo detenerme a contar una his•
toria tan larga? Imagínate que existo desde la creación
del mundo y ahora estoy cansado. He jugado tanto, tanto .... y eo este día aún más, hoy quedan en mi aljaba
muy pocas flechas ¿las ves? Me sentaré un ratito a tu
lado para descansar y emprender eu seguida mi camino, Se me ocurre una cosa ¿sabes? como soy niño 00
puedo esta~ seot3;do mucho tiempo y voy a seguir jugando contigo. Mira, esta flecha que colocaré en mi arco es .... para clavártela en el corazón ¿quieres?
-iOb niño! ¿tendrías valor de hacerlo?
-¿ Acaso ignoras que eso es en lo que yo me ocupo?
No seas tonta, déjate y eo cambio te haré una concesión muy especial, la clavaré en la fibra más sensible
de tu corazón y en la del amado y les haré sentir a los
dos lo más bello y sublime, un amor intenso, puro, infi-

�nito, interminable ....... ¡¡Imposible hacerlo!! ...... .
-e Por qué te pones tan pensativo niño ? ¿estás cansado ?
-;-No; triste. Por la primera vez desde que existo he
¡&gt;odtdo ver el efecto de mi juego en tu corazón; quizá
en alguna ocasión cayó sobre él una de las much-s flec~a~ que arrvjo al acaso y sin consultar, perdóname, es
m1s1óo a la que se ~e ha destinado, perdóname, yo no
soy el culpable. ¿ De¡as que vea otra vez tu coraz6o ?
¡Sangra ! .... ¿Sufres mucho? .... ¡Pobre alma! .... y
pensar que aú,:i está c lavada aquella fl echa .... perdcíoame .... perdcíoame ....
1 Perdonarte yo, por qué ?¿ Por qué entristeces y lloras niño lindo?
- Cómo no he de llorar ... . i Cuántos y cuántos corazones _sangrarán como el tuyo por causa de mi juego!
:S:o q u iero ve1 más tu sufrimiento .... iAdios! .... ¡Adiós'
- T u nombre, hermoso niño, tu nombre, dime quién
eres ....
-S~y como dije antes, juguetóo, travieso, iocaosable;
con mis juegos produzco lo más terrible en el corazón
human~, po_r mi se . c_o ~eteo cr!meoes horrendos, guerras, su1c1~1os, hom1c1d1os: ~u.elos. Esta aljaba, flecha y
a_rco son s1g~os de exterm1010 y de sangre. ~lis alas me
s1~11e~ para 1r a todas partes y esta venda que tienen
mis o¡os es para no ver los estragos que hago .... ya ves
cuan malo soy .... sin embargo sin mi no habría humanidad .... Soy el Amor i Adiós! .... Adiós! ....
o o o
-Oye hermoso joven veo a cootarme tu historia veo
a disipar con tus encaotos esta nube de tristeza qu~ empaña mi frente, veo y eojuga con tus manos blancas el
llanto que brota de mis ojos .... Veo .... Veo ... .
- Dime antes q:1ienes hao pasado por este camioo.
. -;-La Fé, la Esperanza, la Felicidad, el Amor y alÍn se
d1st10gueo a lo lejos¿ ves ?
-Sí, si les veo. Me seo taré juoto a tí para seguir adela~te. Voy a ofrecerte lo único que puedo; es algo muy
tnsto.;, muy bello, muy suave y que en momentos te dará
lo que deseas, lo que desean todos; la Felicidad, ésta
será ~om~otáoea pues en seguida solo quedará la tristeza 10fin1ta que hoy te abruma, los deseos de vivir en
1~ soledad, la melaocolía la desesper acióo, el marti-

rio....

-iNo desfilan en este momento por tu mente, cual
bandadas de aves, las ilusiooes más bellas de tu vida
que te hicieron soureir; los jurameotos y promesas del
amado, los sueños color de rosa, las alegria, la Fé, la
Esperanza, el Amor, la Felicidad... ? Esto que te ofrezco ahora te dará vida y matará al mismo tiempo. Toma,
es el recuerdo.

o o o
Respetable aucia110, la tristeza iofi o ita que se ha
apoderado ?e mí al recordar la felicidad perdida para
s17mpre, mt fe desencantada, mis esperanzas muertas y
m1 amor sepultado en el olvido, con un corazón huma·
no me haceo que anhele la soledad y el retiro. Huye de
mí, huye ?e mí, de_seo que nadie me perturbe. Esto que
me ha deJado ese ¡oven que pasó poco antes que tú ts
el Recuerdo y quiero quedarme sola con él. . . . Yete ....
Vete ... ,huye de mí. ...
- Imposible, no puedo dejarte ni un momento.
-IQuiéo eres tao bueno y cariñoso?
-Soy !ª huella de todos aquellos que hao pasado por
este cam100 .... el tormeoto amargo y cruel del corazón
humano, lo más duro que puede existir; me acompaña
la duda. la desesperacióo, el llaoto, la tristeza, la amar·
gura, lo negro, la desdicha, las lágrimas, e l martirio ....
Soy el amigo fiel del corazón lrnmaoo, me llego a él y
me aferro a é l como la hiedra al tronco, le sigo como
1~ sombra al cuerpo y soy suyo como el fr!o es del inv1er,:o. . . . Soy la realidad de la vida. . . . ¡¡Soy el Dolor!!. . . .
·
CLOTI LDE VILLEGAS LEAL.

El animalejo
ya sube ya baja,
tejiendo a faooso
su tela de plata.
Con grao diligencia
los hilos afianza,
los une. los cruza
formando una malla,

Galería

y, donde convergen,
haciendo su casa,
colócase luego
astuta, la araña.
Y espera tranquila
la mosca confiada;
que vuela, ignorante
de tal acechanza.
Si acaso del viento
la pérfida rafaga
deshace traidora
la red argentada;
de nuevo el arácnido
asiduo trabaja,
recorre su tela.
los males repara ;
y vuelve a su sitio,
e inmóvil ;iguarda
la hora propicia
de hacer nueva caza.
Si llueve se oculta
detrás de una rama
del árbol en donde
está su morada.

•

Y fingen diamantes
las gotas del agua
que tiemblan, sujdas
del velo de gasa.
La araña es amiga
del hombre: le ama,
la araña campestre
que teje y trabaja;
aquella que al-aire
la:vida se pasa, haciendo labores
con su(ocbo. patas.
FRANCI SCO X. AZC'OITJA.

artística

LA ASOCIACIACION DE DAMAS
··CARIDAD Y PROGRESO"

..

Los Síodicos de Drapiers, por Rembraodt.

En la asamblea general que las socias de
esta institución celebraron el 12 del actual en
el teatro Bero.rrdo García, resultaron ele ctas
para el desempeño de varios cargos en la Mesa Directiva de la misma Sociedad, las señoras y señoritas siguientes, que pertenecen a
distinguidas familias de la Colonia de Santa
María:
Presidentas honorarias, señoras doña Emilia A. de Huerta, esposa del señor Presidente
de la República, y doña Beatriz González de
Hernáodez, que fué la primera presidenta
efectiva de la Sociedad.
Presidenta efectiva, señora doña Dolores
Muñoz de BarreiN; Secretaria, señorita Sole·
dad Martíoez Baca; Protesorera, señora Carlota Rodr!guez de Vigil; Vocales, señorita Luz
Huerta. señorita María Zavaleta, señorita Lucfa Zavaleta, señorita Luz Pérez Gallardo,
señorita Dolores Noriega, señora María lcaza
de Díaz Barreiro, señora Raquel Díaz de Torres Torija, señorita Rosa Martinez Baca.
En la misma asamblea se acordó nombrar
Consejero de la corporación, al señor Estebao
S. Castoreoa.
Se facultó a la Directiva para que diera a
la ociedad la organización que se creyera

conveniente, a fia de procurar su rápido engrandecimiento.

Mesa directiva de la sociedad ·•caridad y Progres:i··
durante la sesióo del sábado pasado.-Parte de la concurrencia a la sesióo .
Grupo a la puerta del teatro
Bernardo García

A esta junta, que foé muy importante, con·
currieron las siguientes damas:
Señora Emilia A. de Huerta, Margarita M.
de Díaz Barreiro, que presidió la asamblea;
Maria !caza de Dfa.z Barreiro, Ana D. de Ra·
mos, Concepción Garay de Loaeza, Carlota
l~odríguez de Vigil, Dolores Muñoz de Ba·
rreiro, Carmen S. de Ramfrez, María de Jesús
S. de Labastida, Odooa M. de Ruiz Saodoval,
Luz M. Laodero de Rubio, Elena Combaluzier, viuda de Piedras, Raquel Díaz de Torres
Torij•, Virginia C. de Rosales, Guadalupe V.
de Lira; señoritas, Luz Huerta, Soledad Martioez Baca, Luz Ruiz Saodoval, Elena Muñoz,
Luz Pérez Gallardo, Maria Zavaleta, Lucía
Zavaleta. Elisa Mart!ne~ Baca, Eugenia Ba·
rrei ro, G raciela !turbe, Dolores Noriega, Ame1ia Delgado, Rosa Martíoez Baca, Carlotita
Hodríguez \ 'igil, Fraocis Riveroll y otras muchas.

~
~

�•

Coa de las fachadas de la Secretaría de Comunicaciones,

MlElL&amp;~&lt;C©lL!IA~
Al señor L ic. don Ernesto Chavero.- S;oce ramente
A los pálidos fulgores de la tarde agonizante,
aparecen las estrella5 en la obscuri, inmensidad;
se reflejan en las aguas del arrollo murmurante.
destacándose del cielo en la negra obscuridad
Juguetean entre la fronda suspirando entre el ramaje
los murmullos cadencioso~ de la brisa de la mar;
y las aves se estremecen en lo espeso del boscaje
a los rayos moribundos de la luz crepuscular.
Interrumpen e l silencio de la selva solitaria,
las campanas del coovecto con su toque de oración ;
por los largos corredores murmurando una plegaria,
van los monjes lentamente como sombras de expiació n
En los viejos barandales del ruinoso campanario,
apoyado un joven monje ,·e la noche aparecer:
del cordón de su cintura pende el místico rosario,
como símbolo sagrado de su mudo padecer;
Al morir el son postrero de las fúnebres camp«oas,
dobla el monje la rodilla como mártir del dolor

Cuadro de distribución de las baterías.

Despacho para el público.

U§ Nll!l(e)Vm ©&amp;~ ~ Il íi~Il~~ «i&gt; Wm w&amp;1Il
Es el palacio de Comunicaciones. soberbio edificio, que se levanta pregonando
su grandeza. El público quP. se entusiasma ante su grandeza, apenas se da cuenta, oc
visitando el interior. de las bellezas que encierra. Pasada la primera impresión producida por el magestuow frontispicio, se experimenta aún más intensa al penetrar en
el vestíbulo de lineas severas, sobre el cual luce el exquisito &lt;plafood.&gt; Del fondo parteo los dos ramales de la escalera principal describiendo graciosa curva. Moderan la
sombría entonación plomiza de la piedra, unos medallones de cerámica a vivos colores y algunos discretos toques de oro en los capiteles de las columnas y filetes de los
frisos y artesonados.
Desde que el público pone los pies en la sala de mensajes para enviar un telegrama, admira lo hermoso del pavimento, lo artístico de la parte que separa a los empleados de la gente y lo bien combinado de los compartimentos, para que cada uno
sepa a donde depositará lo que desea que se trasmita fuera de la capital.
Es, en fin, el edificio un modelo de lujo y de arte, y por tal motivo debemos coo~igoar un r ecuerdo a tanta grandeza, ahora que se a caban de trasladar al Palacio de
que nos ocupamos, las nuevas oficinas del Telégrafo Federal.
Por los grabados que presentamos comprenderán nuestros lectores la magoificen·
cia de las oficinas de que nos ocupamos y el progreso implantado en ramo tao impor•
taote para la vida de l)(l país.

Oficina de aparatos de recibo y trasmisión de telegramas.

Un aspecto de la Secretada Particular del Director General de Telégrafos

E scalera que conduce a las ofic inas altas de telégra fos.

Parte de la galería alta donde están las secciones ele Telégralos

y fijando su mirada en las nubes más lejanas,
articula una plegaria para el Santo Hedeotor.
Y en las sombras de la noche que se extienden lentamente
por los ámbitos inmensos de la selva tropical,
las luciérnagas se encienden, y el murmullo de la fuente
interrumpe con su ritmo el silencio sepulcral.
Y los órganos preludian en las bóvedas sombrías
con sus notas semejantes a los ayes que exhaló,
el fantasma misterioso de las negras nostalgias
que al pasar por el convento una lágrima dejó.
Los fulgores macilentos de las lámparas doradas
iluminan los altares con medrosa palidez,
y parece q;ie se agitan las imágenes sagradas,
inclinándose ante el Cristo y besándole los pies
P or las puertas carcomidas de la iglesia del co nvento,
van los monjes penetrando con solemne lentitud :
al posarse sus sa ndalias en el sacro pavimento,
interrumpen "el silencio y la mística quietud.
Y los cánticos se escuchan cual salmodias funerarias,
pareciendo que solloza de los órganos la ,·oz ;
¡ Son suspiros del que sufre traducidos en plegarias,

Baterías de acumul:\dores.

Parte del cubo de la escaleta principal.

Motores eléctricos para cargar los acumuladores.
que se alejan de este mundo elevándose hasta Dios!
¡Son suspiros de las almas que recuerJao el pasado,
presintiendo los rigores del ob,curo porvenir,
que contemplan en silencio su dolor agiga ntado
y que van sonriendo siempre suspirando ha5ta morir!
¡Son suspiros que se escapan de los pechos doloridos,
que la vid~ van pasaodc. como lámparas sin luz,
con las hQndas amarguras que han dejado convertidos
sus ideales venturosos en fatídico capuz!
¡Son espíritus que vagan en las celdas conventuales,
que se extinguen lentamente ante un Cristo de madi.l .... !
¡Son cual lotos marchitados por los tiempos inve rnales.
son los mártires que inspiran la tristeza del pensil!
¡Son imágenes rnor tuorias!. ... ¡Son fantasmas de la ,·ida
que vagando viven siempre en la triste obscuridad ....
transitando por e l mundo como una alma que perdida,
va penando en esta tierra sin hallar la eternidad!
Los perfumes que se escapan de los viejos pebete ros
se condensan en las nave~ cual fantástico arrebol,
donde vagan los suspiros que exhalaron lastimeros
los jesuitas, que rezaron al morir la luz del sol.
Y las lámparas se extinguen en la iglesia solitaria,
a los últimos tañidos que llamaron a orac ión .... .
y en las celdas conventuales murmurando una plegaria
van los monjes penetra ndo como sombras de expia ció n.
LUIS G \ ' ALOESPIXO , Jr

Aparato para medir la resistencia eléctrica d" los conductores.

�De luz y armonía ....
Soo la melodía
Más bella del orbe, por eso le halagan .. .. !
o o o
C'\O importa que alieoteo eo tosco bohío
Albeaote pureza
Su alma embelesa
Cual rayos que esmaltan las flores de Estío.

o o o
Llenos de candores de polluelo implume
Sueñan coo arrullos ....
Soo cual los capullos
Que iocubao las galas de rico perfume
o o o

Dejad que los niños Jevaot~o el vuelo
Que cual aves heroas
Soo rimas eternas
&lt;.)ue suben del mundo, fulgentes al cielo.
.\GUSTIN ALFREDO :::--u:S:EZ.
Sr doo Agustín Alfredo C'\Úñez, inspirado poeta fallecido recieotemeote. Eo homenaje a su memoria publicamos la siguiente composic:óo inédita que fué eocootrada entre sus
papeles.

,C laro de Luna

EL ARTE DE CONVERSAR
Hace tiempo venía quel'iendo hablar_ de esto, lec(or
atentísimo: del arte de conversar, y quise tener contigo
uoa cooversacióo donde el precepto amplio y el ejemplo eficaz e imitable se bailasen juotameote.

Sr. Coronel Francisco H. García, nombrado Gobernador Interino del Estado de Sonora.
Dejad que los niños-avecillas tieroasLevaoteo el vuelo ... .
Y ílegueo al cielo ... .
Al cielo eo que flotan las rimas eternas .... !
o o o
Dejad que anhelosa vislumbre eo su meote
La vida, al reguero
de luz y uo sendero
Esmalte de flores la dicha espleodPote ....
o o o

·- Dejad eo sus almas la prístina esencia
De níveos candores ....
Los bañan fulgores
De luz argentada que da la iooceocia
o o o

Pensad que ellos tieoeo del á ngel las galas
Mirad los destellos
De sus ojos bellos
Mirad el empuje de sus níveas alas.

A tí y a mí nos gusta, nos deleita mucho ~b~r babla_r
cosas hermosas e ioteresaotes y tener coooc1m1eotos diversos y líneas generales de todos los asuntos.
Eo las horas de sosiego, nada hay más dulce que conversar.
_ . ¡Cuáo pocos soo los buenos conversaciooistas!
El conde de Cbesterfield era uo lord muy atento y
muy noble que recreaba coo su amable presencia y
agradaba coo su cooversacióo erudita y puntual; tenía
uo hijo, solo un hijo, doncel de rostro ovalado y cabello _
de oro; era el príncipe azul del pintor inglés, escribíale
uoas cartas blasonadas y cariñosas; leyendo las ya atenuadas líneas he aprendido cosas muy beJJas y útiles.
Nosotros oo somos niños y muchos pasamos de jóvenes, más siem¡&gt;re es loable recordar Jo que aprendimos
o aprender Jo que tal vez ignoremos.
«Infórmate, dice el buen conde a su hijo, del carácter
y circuostaocias de los -coocurreotes.
El referir casos o contar cuentos, debe ser muy rara
,·ez, advirtiendo sean oportunos y cortos.
S r. Lic. Carlos M. Saavedra, nombrado Secretado de
.\dapta tu conversación a las personas que trates, porGobierno del Distrito Federal.
que no has de hablar de los mismos asuntos a un obispo.

o o o
El silencio, dh·ioizado por Ma~terliock, es el tónico
supremo para las almas tristes, brumosas como los cre·
púsculos.
Para el ,imor, la pasión matriz, el silencio tiene reservados exquisiteces inexpresables. ¡Qué bello el amor
ele dos seres que jamás hablan de él, y que sin embargo,
sus.corazones lo saben, se comprenden! ..... .

silencio exparcido aquí y acullá del cm&gt;.! los per i6dicos
nada dicen. Eduaróo Zamacois habla en «Punto Negro&gt;
de ese amargo silencio, que no es porque «la labor inmensa que el genio o el artífice r ealiza en la sombra
durante muchos años de peoo5ísima brega .... El libro
que no se vende, el artículo que ningún periódico quiere publicar por atentatorio a su alambicado criterio, el
drama que no lle ga a representarse, los versos destinados a quedar inéditos por toda la vida, el cuadro pintado que se quedó 5in vender, todas las miserias inoÍlmeras que forman e l avinagrado calvario artístico, pasan desapercibidas para la generalidad cerno cosas baladíes, como silencio de principiante&gt;.
Nada tan conmovedor, nada tan tierno como el silencio de las almas.
Yo sé de un poema sutil, de un delicioso poema de
dos almas perdidas, de dos almas segregadas para siempre en ese delicioso período en que la voz de la oatu-

SABCNO DE AYALA .

El Cultivo del Silencio
Las abejas trabajan en la obscuridad; el pensamiento no trabaja
sino en el silencio, y en el secreto
la virtud.
M.

M AETERLINCK.

¡Oh, si lencio! Gran Imperio del
f'ileocio! más alto que las estrellas, más profundo que el reino
de la muerte ....
El artista supremo, el verdadero artis1a, no necesita
hacer ruido para que se le escuche. Las ideas, como
las religiones, sinceramente profesadas, las ideas- fuerzas o las ideas- estatuas que sean producto de un temperamento fue_rte o de un temperam~oto bi~erestético,
no tiene necesidad de exaltar las ba¡as pasiones de la
multitud-siempre mutable - para imponerse, para
triunfar ..... .
El silencio activo es más provechoso al artista, que el
aplauso del ru_do atleta, del soberano. Demos.. Porque
el silencio activo es el que traba¡a como la abe¡a en la
sombra, en el misterio y la soledad .... El artista su·
premo, el verd_adero artista, necesita pen~tra~ en el
reino del ~ilenc10 para sorprender la palp1tac1ón del
alma de las cosas, para escuchar los clamores lejanos,
oir las palabri,.s dichas en voz baja por el agua, la bri·
sa, las flores, el cielo. . . .
. .
Oh, Silencio! Quien no te ama con exqu1s1ta sensualidad es porque no tiene los sentidos suficientemente
rP.finados para poder percibir la suti lidad de tus vibraciones.
o o o

Coo dulces caricias de paz se iluminen
sus almas auroras
Y azás vibradoras
En brega incesante las penas fulmioeo ....
o o o
Que ignoren que el mundo acerbos rigores
Prodiga a raudales ....
Coo los ideales
Que eo su alma aoidao, a tad los dolores

o o o
Dejad que eo l:.s redes de plácido.s sueños
El bieo los cauti,·e
Pues su alma recibe
El póleo fecundo de castos ensueños ....
o o o

Haced que se eleven .... Borradles los rastros
Que deja. la lidia
de mísera envidia ....
Haced que los bañe la luz de los astros .... '.
e o o

Mirad cual despliega.o el ala vibrante ....
Huyendo a las brumas
Entre olas y espumas
Xavega su esquife veloz y radiante!

o o o
Los niños aohelao llegar a la cumbre ... .
Cual águilas, bieodeo
El éter y prenden
Sus nob!es ideas del sol e n la lumbre .
o o o

neos, sacerdotes de la Euritmia, tienen su espíritu abier·
to siempre a todas las complejas sensaciones, y en la
exaltación de su mistici~mo son capaces de «transformar en sonidos los matices, poblar de extrañas vidas la
penumbra, dar un sentido a todos los ecos, una voz a
todos los silencios, un alma gemela a tedas las cosas&gt;. ..
SublimtJ panteísmo que nos conduce «a la sabia certidumbre de que es voz divina toda voz, perfume divino
todo perfume, emoción divina torla emoción!&gt;

CARLYLE

o o o

Soo seres bendit:&gt;5 que a nsiosos se e mbriagan

que a una mujer; a un fi!ó;ofo, que a un palaciego; a
un fraile, que a un militar.
No te metas a con&amp;ejero, si el consejo no te fuese pedido.
Si observas verás que son más apreciables en la sociedad las personas que se presentan en una sala, con más
gracia, naturalidad y desembarazo; las que se manejan
en todo con aire fino, soltura comedida y noble agasajo~
El conde de Chesterfield, aconseja muy bien, porque
él era un caballero muy linajudo y considerado en todas
partes; nosotros debemos estimar sus hermosas~máximas
estando seguros de que al guardar una sola de sus reglas, habremos alcanzado mucha perfección en el arte
de conversar.
Varía, claro está, la conversación, según muchas circunstancia,;, la región, el Jugar, la familia, los acontecimientos; pero nosotros hablamos ahora de la conversación amabie y erudita de los salones y reuniones. Una
fiesta elegante con una converrnción frívola es una joya
de oro sin piedas finas.
Donde se habla con entretenimiento de diversas cosas exquisitas y selectas, nunca faltarán concurrentes.
En los salones antiguos se hallaba muy bien y con
grao divertimiento, cuando de lances amorosos, cuando
de lides 1rnerreras, ora de juegos y cañas, después de
pr!ncipes y trovadores. Hoy, por ventura, se oye en labios de una señora la palabra «poesía&gt; y ellas tienen un
alma sensible y perfecta para ser delicadas y llenas de
sentimientos.
Cuando la conversación faltaba, presentábase el buf6n de arlequinado traje y sonantes cascabeles; con sus
historias y chistecitos hacía sonreír y luego reír, y por
fin, alegrarse estrepitosamente.
El juglar era llamado en otras ocasiones cuando se
apetecía una recreación más serena e instructiva, entonces hacía sonar su arpa o el clavicímbalo de caoba
antigua y los nobiliarios caballeros escuchaban desde
sus sillones ojivales y Juego conversaban acerca de lo
que habían escuchado.
.
Hoy no tenemos tales medios de coove1sacióo y si algo pretendemos, tenemos que salir a públicas rec reaciones.
Son nuestras salas más monótonas y menos instructivas que las antiguas; pero hay en ellas ciertas melancolía y continuidad que algunos a man mucho.

.\lmuerzo e n Ja r:eremonia de instalación del Club Central Obrero del Distrito Federal, efectuada el
domingo último en Tacubaya.

El culto- del Silencio!-Compreosible únicamente
para los espíritus refinadamente sensitivos, para los
temperamentos capaces de sentir los estremecimientos
de las cosas innominadas «en la ci,.lma de las horas
muertas, en la pensativa actitud de las cosas inertes&gt;.
En el gran templo del d ios Silente sólo ofician los sacerdotes de lo exquisito, de lo imperceptible y de lo
impalpatle: todos los quinteseociados, todos los estetas,
todos los sonámbulos de ideales .. . .
Díganlo si no- entre los ilustres muertos--Alfredo de
Musset, Edgard Poe, Leconte de Lisie, Stéphane Mallarmé, Teófilo Gautier, Enrique lbsen, Julián del Casal, George Radembacb; .... entre los vi,·os Mauricio
Maeterlinck, Remy de Gourmont, Henri de Regoier,
Camilo Mauclair, Emilio Verhaer en, Eugenio de Castro Gabriel D'Annunzio, Ramón del Valle- Jnclán, y
M;x Heor!quez Ureña, Regino E .Boti y José Manuel
Poveda.
Todos estos artistas, todos estos poetas contemporá-

Las dos hermanas, cuadro de Horpner
No hay silencio más dócil-dice Maeterliock-que el
silencio del amor, el único que verdaderamente nace
de nosotros. Los otros grandes silencios, los de la Muerte, el Dolor y el Destino, no nos pertenecen.
El Oriente, sensual y maravilloso, hizo del silencio
amoroso un rito
Para el espiritual autor del «Tesoro de los humildes&gt;
hay varias c lases de silencio: el silencio activo, el que
trabaja en la quietud, en las horas profundas en
que sentimos el espíritu apto para recibir toda impresióo de belleza, idóneo, de manera extraordinaria, para
admitir la visita rngrada de las ideas; el silencio pasivo, e l del suefio, la muerte o la inasistencia; el silencio
material, el de los arfistas o escritores que durante las
horas lentas, las horas tranquilas, trabajan vigorosamente para más tarde obtener el fruto material de sus crea·
cienes artísticas o de sus esfuerzos intelectuales; el silencio inmaterial, el que experimentamos frente a l dolor, a la muerte o al amor....
Pero hay un grao silencio por ca~i todos ignorado, un

raleza, tao imperiosa cerno callada, despierta la seo•
sualidad,
Los protagonistas de ese poema intenso, de ese poema
ignorado, son dos seres dulces e inofensivos que se movían haciendo el menor ruido.
Dos almas que desconocían la alegría. Drs almas quP.
amaban y suh(ao en silencio. Un mismo ideal las aleotaba. Idéntico deseo !as hacía mover. Una misma pena
las hermanaba y una misma ptna las conmovía.
¡Pobres almas de infortunio! separadas cuando para
ellas todo empezaba a ser fresco, amable y sabroso ....
«¡Oh, Silencio! ¡Gran Imperio' del Silencio! más alto
que las estrellas, más profundo que el reino de la Muer
te&gt; .... Eres el acicate más eficaz de nuestras facultades y sentimientos.
¡Oh, Silencio! ¡quien no te ama es porque no tiene
los sentidos suficientemente refinados para poder percibir la sutilidad de tus vibraciones! ..... .
PEDRO ALEJANDRO LO PEZ.

�gracia y de ingenio. El asur.to basado en uoa herencia
en América, en México precisamente, que tiene un hambriento, sablista bastante cíoico, da motivo a situaciones
muy cómicas que hacen reir al público de todas ganas.
La obra gustó en extremo, siendo aplaudidos sus intérpretes, especialmente Coss que caracterizó el tipo de
«Don Calixto&gt; con mucho talento.
«LA PROSA DE LA VJDA:»

TEATRO ;\1EXIC.\:-;O

«PU~TO c\EGRO&gt;-&lt;TRAMPA Y C'.\RTO),&gt;
Dos obras eminentemente cómicas se han estrenado
en este Coliseo, y ambas fueron del agrado del público,
la uoa más fina que la otra, hay que confesarlo, pero
ambas regocijadas, alegres y bien interpretadas.
&lt;El Punto Negro&gt; es una comedia catalana vertida al
castellano por los señores Luis Piana y Juan Auli, que
salieron avante de su ~mpeño. El asunto fundado en las
palabras de Spencer, de que &lt;todos tenemos un punto
negro en nuestra conciencia,&gt; da motivo a escenas muy
cómicas, sieodo protagonistas de ellas el viejo &lt;Don Joaquín&gt; que tiene una buena fe excesiva, que es sencillo
y que todo lo cree, y que a todos les dice la frase &lt;lo sé
todo&gt; para descubrir la oscuridad de su alma. Y, como
resulta que la esposa del su&lt;;0dicho personaje ha tenido
algunos coqueteos con un joven que la corteja, resulta
que a ella precisamente no se atreve su marido a hacerla la trascendental preguntita.
La obra ha gustado mucho y merece muy sinceros
elogios el actor Cervantes que estuv':1 a gran alt~ra. Los
demás intérpretes coadyuvaron al éxito, y es lástima que
la distinguida actriz María Luisa Villegas no tuviera un
papel más brillante para lucirse.
«Trampa y Cartón&gt; es[un sainete de Muñoz Seca y
Pérez Feroáodez, cuyos solos n0mbres son garantía de

Esta comedia de Ramón Aseosio Mas no es, por su
factura, de las que han de pasar a la posteridad, si bien
algunas de las situaciones, como los finales de los actos
segundo y tercero, merecen ser elogiadas. El acto primero adolece de languidez diluyéndose mucho el asunto que, a mi juicio, pudiera haberse presentado en do~
actos sólamente. La moraleja de que para vivir hay que
dejarse de ideales y de representar obras elevadas, sino
puro género chico, sobre todo si es sicalíptico, oo merece grandes divagaciones, ni profundos pensamientos,
además de que es falsa en muchas ocasiones, es decir,
en muchos autores. Podrá, en el caso preciso de &lt;La
Prosa de la Vida&gt; ser cierta la tésis, pero hay que observar que si fracasa &lt;Mootoya&gt; en el estreno de su primera comedia, no es precisamente por su falta de talento, por su carencia de facultades, sino que ciego por su
pasión a &lt;La Navarro&gt; ha
quitado y alterado mucho de
lo escrito primeramtnte, y de
ahí Jo inconexo y falso de la
producción escénica, y así lo
declara él en uno de los momentos más críticos, cuando
conoce la falsa pasada que le
ha hecho aquella mujer. De
manera que si bien no siempre se puede vivir escribiendo obras serias para el teatro,
muchos de eso viven, por la
sencilla razóo de que poseen
talento, y sobre todo, por uoa
sola vez:oo se puede juzgar

de las cosas de la vida. Todas estas falsedades de la
obra de Asensio Mas han sido, a mi juicio, motivo~ has
tantes para que el público no entrara en la comedia todo lo que se pudiera desear, lo que n? fué obstáculo para que se aplaudiera en algunas oe:a5~one~.
,•
La interpretación excelente, d1st11~gu1én~ost! Ma;1a
Luisa Vi llegas en el personaje de_ &lt;A01ta,&gt; mllad cómico
y mitad dramático, que supo matizar con _talento amb?s
aspectos. Bien la Cir~s Sánchez y Dora Vil~ mu)'. gent~l,
lo mismo que la Castillo. La Otazo en &lt;Tia ;\f1lagro.&gt;
acertada en grado sumo; y de los a~tores merecen alabanzas Coss, un portento de naturah~ad y de finos det?·
lles, Mutio, Barreiro y trabajador 10ca~sable Solares
cumpliendo discretamente el resto de los intérpretes.
«LA DE LOS OJOS DE COLOR DE CIELO&gt;

Enrique López Marí1;1 posee la rara habilidad d~ condimentar un guiso exqms1to y sabroso con 10gred1e ntes
vulgares y antiguos, que ya gustaban los paladares de
nuestros gloriosos antepasados.
,.... Nada hay viejo en el mundo, con tal de que el pre;entador sepa remozar y atildar con su ingenio las cosas
ve!ustas y agrietadas por el tiempo. El público se divierte, ríe y aplaude.
Eso sucede con el juguete cómico &lt;La de los ojos de
cielo.&gt; que se estrenó en el :11:exicano con éxito francamente satisfactorio.
La obra, como queda apuntado, ¡:,ertenecía al antiguo

Teatro Colóo.-Dos escenas de la ópera &lt;\Verther,&gt; por la soprano señora Therry y el teoor señor Putzani.

régimen; pero la trama, graciosa y sencilla, y su desarrollo
hábil y ligero, revelan en el notable escritor un conocimiento
de la escena que sorprende, y una pasmosa segu'.idad ~n. los
efectos cómicos, que forzosamente han de ser bien rec1b1dos,
sin apelar a frases duras y de mal gusto.
El Dr. Villaverde acaba de llegar a su casa de Madrid. En el
ferrocarril ha sido el héroe de un cómico lance. Una mujer
sola, guapísima, de &lt;ojos de cielo,&gt; entró en el departamento
donde el médico viajaba. El doctor Villaverde quiso tomarse
algun:is libertades con la viajera Esta tocó el tia:bre de alarma. El tren se detuvo. El escándalo que se promovió entonces
no es para dicho. Y el doctor Villaverde fué detenido por la
policía, habiéndole costado grao trabajo, al llegar a :\1adrid,
que le permitieran trasladarse en libertad a su casa.
Pero lo más grave del lance es que los periódicos lo publican.
La viajera en cuestión es uoa amiga de la niñez de la esposa del médico y está cas..da con un fotógrafo, que la esperaba
en Madrid, donde acaba de instalarse en el piso de al lado del
doctor Villaverde.
Todas estas coincidencias dan lugar y ocasión a los mayores
enredos y a las más divertidas peripecias.
Las situaciones cómicas no son de mucha fuerza, pero sí de
efecto seguro. Los chistes surgen fácil y frecuentemente de la
conversación, y han sido celebradísimos algunos de ellos.
Así. por ejemplo, un personaje dice:
-Los médicos tenemos muchos enemigos eo este mundo.
Y otro personaje le interrumpe:
--tEn este mundo nada más?
Y los espectadores aplauden.
La frase no es muy sorprendente, pero es muy de teatro.
La Castillo, la Otazo, la Vila, acertadísimas en sus papeles,
comprendiendo muy bien la psicología ameoa de los mismos;
Barreiro y Catalá con tendencias a la exagerdción. que sería
bueno corregir, y Solares, perfectamente, obteniendo una ovación en cada escena en el tipo del italiano celoso &lt;Stefano Golfoni.&gt;
Anoche sábado se estrenó, supongo que con éxito, la última
obra ae Marquina &lt;Cuando florezcan los rosales,&gt; un primor·
• de estilo. Como se ve, sigue la Compañía del Mexicano dándonos los éxitos teatrales de España, con una premura y perfección, que hace que el público acuda con entusiasmo a tao
elegante teatro.
TEATRO COLON.-&lt;WERTHER&gt;
No podía faltar la obra de Massenet en el repertorio de la
compañía que actúa en este teatro, y como ya está juzgada 'ante la crítica seria como una de las partituras medianas que se
representan más por haber en ella motivos de lucimiento para
los artistas, que por el mérito musical ; resulta que no he de
pormenorizar detalles, que, por otra parte, en mis crónicas de
otras veces, están indicados.
Estoy conforme si que en esta ocasión se ha presentado la
ópera tal como es, sin variaciones ni adaptacionee de nioguoa
clase, y por eso me he aferrado más en mi opinión ele lo mediano de la misma como son medianas las hechas por el celebrado maestro, a lo menos las que conozco.
E ran los intérpretes principales en e~ta ocasión las can\an•
tes Therry y Yerma y el tenor Putzani, que sin entusiasmar ni
mucho menos pasaron sin pena ni gloria. como vulgarmente se
dice.
LUIS DE L ARRODER .

Teatro Colón. -Dúo final de &lt;Romeo y Julieta&gt; por la Charpentier y Affre.-Una escena del último acto por los mismos artistas.

�Las Grandes Báilarinas Modernas
de músicas seodllas, de diversas canelones de 1ogeouO
matiz criollo, que cantaban Isabel; :\lada, Lola, Hosa,
Eglé......
.
.
Ignoraba, hasta hoy, que yo llevara m, cemeoteno ro·
mántico en el alma . .. . . .
Amores muertos, músicas oidas una vez, ambiciones
marchitas, flores del alma agitadas por el viento de la
perfidia . ...
Enhebro historias que luego encuentro inverosímiles:
y siento qut el espíritu se me va poniendo como un ha·
rrio en el que hubiese llovido por la tarde.
Para ahuyentar mi tristeza, interrogo a la abuela
-¿Tú me quieres, abuela?
,
Ella levanta los ojos amorosos, se soone y me contes·
ta ¡&gt;lácidameote.
.
- Sí te quiero, muchacho .... Y te qmero más porque
eres huérfano ....
Su voz tiembla de amor al decirme estas últimas pa·
labras. Y me acuerdo de la cariñosa voz de mi madre,
ya apagada para siempre; y recuerdo que en un~ ~t!·
gua butaca,-tao amablemente cómod_a para la v1e1ec1ta delgada y buena que es el relicario de la casa-me
esperaba angustiosa y triste, fiogieo_do estar e~ojada, i:n
las noches en que yo hacia bohemia por alguo barno
lejano.

Estra¿

oficial y cuerpo de profesores de la Escueh. Libre de Derecho que asi~tier?n a la fiesta inaugural
del segundo período de labores escol3res, efectuada el 15 de los corrientes.
de las rosas; y mirándolas tao felices bajo el sol que los
enrubia, no acierto a saber si ellos se ríen como las rosas o las rosas como ellos. La brisa agita las flores y
desordena el cabello de los niños. La enredadera es un
milagro de florecillas azules Bajo su fresco verdor, la
L a casa se ríe con una higiénica risa de limpieta. La
abuela da la idea de una aparición. Un rayo solar que
abuela, .,,1 verme, viene hacia mi con nnos tamaños ojos
se filtra a través de los árboles. Sentada en una bu•
preñados de alegria, y al de~irme cbue~os d(as&gt; ~e da
taca de cuero, vieja como ella, se entretiene y sueña,
tiernas palabras en su afon1smo lánguido de anciana.
zurciendo la ropa de la casa.
¡Pobre abuela, tan buena y tan alegre!. P'."rece una de
A veces, en sus ratos de alegría, canta una canción
esas indispensables muñecas de los nac1m1entos de Pas·
de antaño, trivial y lánguida, que dió é xitos de amor
cua.
quizás a barítonos baratos y a tiples parroquia les.
La paz de mi espíritu y e.st:i- paz ?el hogar, son una
¡Quién sabe si esa canción es más vieja que la abuela!
bendita recompensa a ese v1v1r calle1ero, afanoso y vil.
Debe ser muy curiosa la historia de esa canción!
Y es más dulce esta paz del espirito y más buena la paz
Dime canción: ¿para cuántos corazones fuiste 1« llave
de la casa, cuando uno la siente como UD"- mllsica silen·
á urea que los abriera al amor? ¿Tú oo prendiste una
ciosa, muy cerca del jardín, bajo una bonach~n'." tran·
flor en el alma de la abuela?
quilidad de conciencia. y en ?ºª absoluta pas1v1d3;d de
Me quedo pensativo
ansia~, ruando sólo se llenen ideas b lancas y sensaciones
Y me imagino la vida como un largo, interminable
a 21 ules. Pienso que después de esta paz. sincera y gran·
rosario
de misterios oscuros, y a la vez como un brevia·
de, que abr aza el alma en el hogar, no hay otra que se
rio de palabras de estrellas.
le parezca en su dul_zura sino esa ot_ra lejaoamente_ páAhora soy yo quien canta.
lida de los cemeotenos, que se trasciende eo el pnmer
Me he acordado de una canción que cantaba Carmen
luceco de la tarde, se distiende por sobre los melancóliy de otra que cantaba Sofía,
cos sauces largos y vive como una paloma huérfana de
De súbito oigo dentro de mi un suave despertamiento
~uel~. sobre los brazos abiertos de las cruces.
Los chicos corretean en el jar dín, riéndose al igual
0

PAZ DEL HOGAR.

Señor Coronel don :\1anuel Goozález, hijo del ex-presiden·
te de la República, general del mismo nombre,
muerto el 9 del actual.

Gropo de caballeros asistentes a la ceremonia conmemorativa en el tercer aniversario de la muerte del señor
Líe don Ignacio Mariscal, l\lioistro de Relaciones Exteriores.

Y me recooven!a con amc.r, pagándome con caricias
mis locuras tri\'iales.
La abuela los re prende desde su amable butaca pro·
visiona!.
-lQuiereo ustedes estarse quietos, bandidos?
La voz de la abuela, que ella quiere hacer áspera,
resuena en la casa con esa úoica harmonía que tienen
sólo los padres dentro del corazón para hablar a sus hi·
jos.
El más grande le responde:
-Bueno, abuela, no gritaremos, pero ¿ y si las ros.is
del jardín nos llaman?
La anciana y yo nos reímos.
Y así va pasando el día, eo una pa1 pura y buena,
que no puede describirse.

Yetta Rianza.
Ha sido el gran éxito en la escena d-, la Opera Cómica de París
la aparición de la admirable bailarina Mlle. Yetta Rianza, en sus bai'.
les Slavos. Lo piotoresco de sus actitudes, la or iginalidad de su co·
reogra fía. la gracia de su cara, la infinita varitdad de sus pasos, en·
v'.1 eltos eo un encanto indescriptible, los trajes en fin, de tipo mO!C0·
vita que lu&lt;:e, hacen de la danzarina una figura de grao belleza, que
atrae las miradas y cautiva los espíritus.
Discípula de Mme. Mariquita, la célebre maestra de baile del cita·
do Coliseo, puede decirse que Mlle. Riaoza, ha convertido el a rte
coreográfico de la primera, en algo nuevo y moderno, en algo poético
que todos los que lo ven, lo califican en suprema noveda d eo el muo·
do de la danza.
La 1:elebrid:'-d rodea la figura de la famosa bailarioa, y la ccítica
Pocom1a el éxito de la misma, eo la «Sylvia&gt; que bailó en la Opera
de Moote Cario, y en la «Bailarina de Pcmpeya,&gt; que acaba de
ser una, d_e sus felices creaciones por lo escultural de la figura, y por
una estetlca que podríamos calificar de tanagriense Los bailes rosos
en los cuales se pueden calificar las danzas que baila Mlle. Ri«oza
hao tenido un grao éxito en París, no habiendo sucedido lo mism~
en Italia, adonde fueron muy criticados. &lt;Ayer noche- escribió un
critico de Roma-un público selectísimo llenaba de bote en bote la
sala del Cos1aozi para asistir a la primera representación de la Sociedad de bailes roses.
«Tengo la convicción- y me apresuro a maoife~tarla-que los es·
pectadores, como yo mismo, se habrán discretamente aburrido asietiendo a danzas tao distintas de las nuestras, y en las que domina una
a'llplia monote-oía.
«Los argumentos soo insulsos y sin interés: vale la pena de recordarlo.
«Decíase qne estos bailes se diforeociabao de los nuestros de un
modo completo y absoluto, y que, a diferencia del baile italiano eo
el que la acción se ioterrumre a cada instante para dar lugar al ~&lt;'D·
sabi_d? cooveocioo~lismo de actitudes,_pasos y contradanzas, en estas
oo,·1s1mas coocep1,1ooes del Sr. Fok10, música, mimica y danza sP
fuo?!ªº eo una admirable unida~, _dando viva expresién plástica a la
acc,oo. En ,·e~d~d. esta caract~ns!•c:i- no apareció aoocbe por oingu·
oa parte. La uo1ca caracterisllca 1ue .. , . la del aburrimiento
«Estos ru~s bail~~ admirablemente, con ligereza extrao;dioaria,
con eleg~n:1ª exqu1s1ta; y todos wn notables, desde los primeros ar·
11stas al ult1~0 soldado d~ fila N_o hacen el acróbata, sino el artista.
«Ya es s.1b1do: en Rusia el baile es muy considerado, y para él
existe una escoela sostenida por el Estado. Se ingresa en ella a tos
nueve años, y el número de discípulos es limitadisimo. Salen a )os
:li~z y seis y tienen !omed_i;'ltameote plaz_a asegurada en el cuerpo de
baile de les teatros 1mpenales. A los treinta y seis años salen del teatro con una pensión que les asegura una vida comodisima.
. «Las admisiones son muy rigurosas, para comprobar bien que el
1oveo alumno presenta, en efecto, todos los requi~itos para llegar a
ser un gra1;1 bailarlo, P!ofesióo qui: es estimada y respetada por
todos oo Rusia. Basta decir que la pnmera bailarina, la señora Tamar _Karsavio, es e.,posa ~e un egregio funcionario del ministerio de
J-!-ac•e~da, y sus demás COl~pañeras están casi todas casadas coo fuoc10oanos del Estado y oficiales del Ejército.
«Por lo taoto, supuesta esta pasión por el baile y el estudio consiLa ba:larioa Yetta Riaoza eo las Daczas Slavas, luciendo trajes típicos
guiente, los rusos bailan bien, como mejor oo es posible imagioárse·
del imperio moscovita.
lo; per? en cuanto_ a la característica antes eiluociada. oo la hemcs
descubierto por 01oguoa parte.
T rocárase tu pesar
cEI primero y el segundo «balleto&gt; oo están com,ti- coot!_alto, _una romanza para tenor, uu cduetto&gt; y una
en un donoso reir,
tu1dos sioo casi exclusi"ameote pos nuestro antiguo «paproh¡a ana de bajo a ntes de llegar al baile final.
soñando eo campos de azahar
so a dos,&gt; en el que los bailarines, uno después de otro,
, «Esta escena danzante final es verdaderamente grao·
allende el Guadalquivir.
lucen su destreza. La mímica, la expresión plástica, diosa. Los más difíciles ejercicios y las más or iginales
confieso francamente no haberlas encontrado.
danza~ rusas están__reproducidas con uo arranque, una
Y eo los ponientes rosados
«El mérito de estos bailes es la música magnífica que
faotas,a, uo freoes1 impresionante.&gt;
al agonizar el día,
los acompaña, y ya que los mayores maestros ruso,, des·
besara el sol los brocados
de Rimsky-Korsakow a G lazuoow, desde Glinka a Boro·
de tu almaizar de Almería.
dio, no se hao_descle~ado de escribir_sus mejores páginas para el baile; as, es que esas acc1ooes coreográficas
se veo comentadas pcr una rluma musical verdadera·
C.:;rdobesa, moro soy.
mente artistica, deslumbrante de colores, rica de or·
ltffil
~~ &lt;fil® ~
Y si en lugar de nacer
questacióo , elegante de forma.&gt;
e~ _la muerta edad de hoy
El articulista italiano prosigue después describiendo
v1v1mos eo la de ayer,
alguno de los espectáculos corecgráficos que ha visto a
los artistas rusos
fueras, logrando tu ideal,
La nieta de Abderramán
« Aye r noche, sin embargo, excepto «El príncipe lgor,&gt;
reioa en gentil mirador.
oo se encontró nada de eso
Yo... !moro de sangre real
Cordobe,a, moro soy.
«El primer baile tiene una música sin interés y sin
de las huestes de Almaozorl
Por eso oo hallo placer
valor, compue~ta por el maestro Tcherephio, profesor
eo la guitarra de hoy
de composición en el Coose1vatorio de Sao Petersbur·
MIGUEL DE CASTRO.
como eo la guzla de ayer.
go, y que dirige la orquesta.
«El segundo baile esta formado por alguoos valses de
Chopio, orquestados, y con escasa genialidad. Ahora
Debi ser yo poseedor
bien, una tal profanación artística es para protestar en
de aquel patio de arrayán
voz alta contra uo sistema antiestético que recae en des·
donde lloró su dolor
prestigio de eMa compañía, que se anunciaba como
el último Abderramáo.
guiada sólo por oobles ~eotimieotos de a rte. La música
de Chopio, escrita expresameoto para el piano, saca
Y tú cordobesa de ahora,
únicamente todo so efecto del equilibrio a r mónico de
flo~ de leyeod~ y poesía,
ese instrumento, de sus timbres especiales, del especial
tuvieras de estirpe mora
~·rancia, ~on sus derrotas gigaote~cas, sus cien mil
empaste de ellos,
galanes con bizarría.
«Y, ji.demás, la música de Chopio oo está hecha sólo
vahe~tes ~~•dos en los campos de batalla, sus trescieo·
de notas; es el alma del gran art'sta, interpretada con el
t~ mil pns1ooero_s ll~vados a tierra enemiga, sus cinco
famoso «tempo rubatto,&gt; y cuando se presenta reprodumillones de cootnbuc,óo y rescate, sus ciudades arroi•
Eovidiarao lo 4ue vales
cida con el ritmo acompasado, iodifpeosable para la
o~das, sus fort~lezas desmanteladas, sus provincias perlas musulmanas priocesas
danza, pierde todo su caráctt,r y su peculiar interés.
dida~. a los quince años de tao grao desastre, se halla
en los torneos reales
«El baile tercero, es!o es, la tercera parte del espec·
en pie! más ~erosa, más adelantada que ouoca eo
de las noches cordobesas.
táculo, no es otro que el segundo acto de Borodio. Aquí
artes, rnclustna, leye, y todos los ramos de la sabiduría
la música aparece llena de carácter, magnífica eo la
que son el · fundamento
de la prosperidad
y grand eza
Y_ haciendo ele tu amor prez,
E
.
forma, expresiva, ardiente, avasalladora: más .... ¿qué
del as oac,ooes. s porque en medio de su cataclismo
alguo rey te llevaría
el alma de e~te pueblo babia permanecido eoter 0
significa ese acto, truncado, sin preparación, que nos dé
sobre un potro de Jerez
h3;biéodole alcaozado sino al cuerpo los golpes delª• ~
idea exacta de la ópera del grao maestro ruso? Dos
por tierras de moreda.
m,go.
ene
tercios del acto están ocupados por un coro, un aria de
0

�jer tiene que prescindir de su natural co ·
quetería y amoldarse a las obligaciones
que impone el cuidado y dirección de una
casa.
Una señora que/Viva bien, no tiene que
ocuparse materialmente del arreglo de la
casa; pero debo inspeccionarlo todo, inclu·
so la cocina y el departamento destinado a
los criados, si oo quiere que el desorden
reine eo su hogar y que nadie cumpla coo
su deber.
Cuando los criados saben que la señora
no se ocupa, poco a poco vao aficionándose
a la holganza, y acaban por oo ser sopor·
tables.
No hay trabajo penoso, cuando está bien

CRONICA
Parece. mis queridas lector01s, que los sombreros pequeños y la tendencia de las draperías serán las novedades más importantes de la estación actual, pues según
os decía en mi pasada crónica, el estilo envolviente que,
tanto las draperías como los 4'panier&gt; imprimen a los
trajes, se verá hasta en los severos 4'taitleur,&gt; los cuales
por su naturaleza misma parecía que deberían quedar
excluídos en esta inspiración.
Inútil creo que será añadir la preponderancia absoluta con que reinará el citado estilo para confeccionar los
atavíos de paseo, ceremonia o t:eunión. En efecto, lectoras mías; los trajes de calle y paseo se har2n drapea-

dos en forma de «paniers&gt; abiertos por el frente, los
cuales descenderán por detrás ocultándose bajo un lar·
go paño que formará una pequeña cola, pues otra de hs
novedades que la moda nos trae es la de llevar estre·
chas colas en algunos atavíos de paseo.
En otras 4'toilettes&gt; la falda se fruncirá al rededor del
talle y será estrechada en el bajo por una ancha banda
de tela lisa o cubierta de encaje, sobre la cual la parte
fruncida caerá con cierto aspecto de abullonado, o, más
bien dicho, de túnica abullonada.
En algunos modelos serán los faldones · quienes impriman amplitud a las caderas; éstos se barán redondos,
abiertos por el frente, cruzados sobre un lado, desiguales en sus dimensiones, pues el izquierdo se hace más
largo que el derecho, a fin de que al cruzarse finjan
una caprichosa drapería, pues según dije antes, estos fa).
dones son plegados al rededor del talle. También vemos
lindos modelos en los que estos faldones, que semejan
más bien túnicas o 4:paniers&gt; de original corte, son más
largos por detrás que por el frente y terminan cortados
en punta de chal.
Estos trajes se hacen, generalmente, en sedas flexibles,
corno crespón de China, crespón de seda, 4'piel de cis·
ne&gt; velo o «satín crépe.&gt; Lo,, pliegues de las draperías,
sabiamente combinados, producen en estas telas efectos
verdaderamente deliciosos y de una gracia extrema. En
efecto; en este género de encantadoras4'toilettes&gt; hemos
visto un modelo en donde la exquisita sencillez, que oo
excluye uoa suprema elegancia, permite contemplar la
armonía de la línea en toda su belleza.
Dicho modelo está hecho eo 4'satín crépe&gt; gris topo,
luciendo en 1a cintura un listón &lt;Jscocés verde, azul y
blanco perla. Este listón se anuda en un lado, c asi por
el frent.¡, y cae en dos pequeños paños o puntas. El
cuerpo se abre basta la cintura sobre uoa camisola de
punto de espíritu, recubierta en parte por uoa cascada
de encaje valenciano que se desprende de cada lado del
cuerpo, al cual está cosida por los bordes. La falda lle·
va unos faldones o «paniers4' abiertos por delante, pro·
loogáodose por detrás eo punta de chal.
Otra elegante 4'toilette&gt; está confeccionada en eres·
póo de China color de jeráoio. La falda está drapeada
en el bajo, y sobre ella cae negligentemente uoa túnica
abierta sobre un lado recogida con pliegues drapeados.
El cuerpo, escotado en punta, luce uo cuello-chal he·
e ho en fino listón bordado el cual se recoge un poco por
el frente sobre la punta del escote que está terminada
por un nudo de satén negro. Cintura de terciopelo oe·
¡¡ro coo dos largos paños cayendo hacia atrás por el lado izquierdo.
_
.
No dejaré de señalar aúo, la elegancia sobna y d1s·
tioguida de uo modelo hecho eo crespón de seda color
de bronce. Este atavío está hecho en forma de grao cascada drapeada y cruzada, guarnecida toda al rededor
en el borde con fino plissado en tafetta del mismo tono,
abierto eo el delantero sobre un delantal de la misma
tela, adornado con un motivo eo bordados de estilo búlgaro de vivos colores, puesto en el bajo.
Este mismo adorno se repite en el cuerpo en el cual
e l pequeño escote deja ver una camisola de encaje ere·
ma. Uoa cintura drapeada, en crespón rosa antiguo de
un tono igual a alguno de los matices empleados eo los
bordados, completa muy liodamaole este traje e_o . el
cual la discreción encantadora compite con la d1stln·

La falda, en velo, será fruncida en la cintura al rede·
dor del talle, n,cogida en el bajo hasta la altura de las
rodillas por medio de una ancha b1oda de sarga o pañc,, igualmente bordada de soutache. Un jaquet de sar·
ga o paño con faldones redondeados por el frente y un
poco proloogad0s por detrás, guarnecido con soutache.
completará estas «toilettes&gt; de uoa elegancia sencilla y
práctica.
Se preparan, así mismo, para los paseos en el campo
y las quintas veraniegas, gran variedad de trajes hechos
en crespón blanco guarnecidos c00 seda pé11iké blanca
y de color. La falda, cerrada po'r un lado, lleva sobre
el borde. bajando de la cintura hasta la altura de la~
rodillas, pequeñas almenas bordadas con seda pékiné.
El cuerpo se abre sobre un chaleco de seda pékioé. El
jaquel se adorna con cuello, vueltas, carteras en las
mangas y pequeñas bolsas de seda pékiné.- MARGARITA.

De París
Dado el lujo de la "toilette" moderna, todo cuanto a ella se refiera
es interesante, y cada hora del día
tiene su traje especial. No se asusten ustedes; no crean que la moda
las obliga a cambiar de vestido diez
y seis veces por día, ¡qué horror! Al
decir que "cad• hora" tiene su tratraje especial, me refiero a la mañana, el almuerzo, la tarde y la noche;
}'. dentro de est?s cuatro períodos de
tiempo caben 10fioitas combinaciones.

Por la mañana, a primera hora,
hacen falta dos batas: una de piqué
blanco, que se pone al terminar la
primera parte de la "toilette" antes
de salir del cuarto, y otra de lana de
lo~ Pirineos para hacer la visita de
inspección, indispensable en toda ca·
sa bien organizada.
Más tarde, al volver del paseo matinal, antes de almorzar, es muy
conveniente cambiar el "troteur"
por un traje de casa cómodo, sin
grandes pretensiones, e l ''tailleur,"
encantador al aire libre, resulta "eti·
qué'' y mezquino en casa, y además
molesto quedarse con el vestido irn·
pregnado de humedad o de polvo.
Las señoras prácticas reconocen
que el traje de casa, sobre ser bonito, es económico, porque duplica la
duración del vestido de calle.

ción.

Para los días un tanto frescos de la estación primaveral se preparan gentiles trajes hechos eo sarga lige~a,
mezclados ceo velo de lana o paño muy fino en el mis·
mo color. Sobre el cuerpo, hecho eo velo, de forma ~imono y un poco amplio se aplicarán, a partir de la _c10tura, unas quillas de sarga o paño, bordadas vertical·
mente con fino soutache. Las extremidades de estas qui•
llas se perderán bajo una pala o aldeta que forma horn·
brera.

Riquísimo traje para comida o recepción.

El punto de Alencon, especialmente
si es antiguo, enloquece a las duquesas
francesas. Los encajes hereditarios se
conservan con las alhajas de familia.
¡Qué alegría tan altiva debe sentirse al
extender en randa el encaje con gue
una hermosa antepasada se presentó an·
te la corte de Luis XIV, o que procede
de la dinastía de los abuelos! ¿Quién
sería capaz de decir la edad de tan
aristocrática reliquia?
Los encajes góticos raros y auténticos
se pag, o a precios fabulosos por las americanas. Constituían la pasión favorita
de Isabel de España, que poseía una es·
pléndida colección, adornando con ellos
en ciertas ocasiones sus trajes de cere·
monia.
Muchos encajes, casi todos [y lo mismo los negros en caso de luto]. sirven
para guarnecer e l pañuelo de bolsillo,
que muchas veces es todo de encaje,
porque casi nada representa el pequeño centro de batista, que apenas si pue•
de cubrir la punta de uoa nariz blanca
y soo rosa da.
Los Valenciennes y guipures blancos
están indicados para la ropa blanca, así
como todos los que sou fuer tes y resis·
ten el lavado. Con ellos se puede guar·
necer también la ropa de cama y mesa,
las cortinas, colchas y toallas.
Los encajes que sirven para la ropa
blanca y para los muebles, suelen usarse tambié n en prendas exteriores. So·
bre ropa de balista y fina seda se ven
guipares y Valencieones; el encaje de
Luxenil adorna cuellos y pelerinas: así
como volantes de cortinas; el de Irlanda sirve también para varios fines.
Los magníficos puntos de Italia han
guarnecido ropa de mesa y tocador con
tanta frecuencia como trajes dogaresa.
El encaje fué el lujo predilecto en
tiempo ele Luis XIII. Las carrozas y
hasta los caballos, se adornaban con
punto de España (encaje de oro). Pal·
cos y lechos enteros se adornaban con
encajes que Venecia producía para
adornos de mobiliarios, en oro y plata.

Sombrero de paja de media
estación .

Original toilette para paseo o visita.

Pasada la hora del almuerzo en familia, y después de
haber descansado leyendo, haciendo labor o buenamen·
t~ tendida eo la 4'chaiselongue,» hay que pensar en ves·
t1rse para la hora del te.
Esta «toilette&gt; puede ser vir para comer, exceptuando
los días que haya convidados de cierta importancia, o
que sea preciso ir al teatro después, en cuyo caso es
preferible vestirse antes.
Ahora podemos detallar un poquito las diferentes
«t_o ilettes&gt; de que vengo hablando.
La bata V S de S, como decimos aquí, debe ser de un
género lavable y muy sencilla de forma, con objeto de
que resulte cómoda.
Las de piqué blanco con entredoses bordados, o enea·
je _gordo de Almagro, con mucha más amplitud que el
«kimono&gt; verdadero; pero de ese mismo corte, son in·
substituibles. Algunas señoras se inclinan a las de bri·
llantina; yo las juzgo demasiado lijeras para este tiempo,
aunque se tenga el cuarto muy caliente.
La bata de trajín (llamémosla así) será más práctica
en forma de gabán, con mangas y abrochada delante
con doble fila de botones.
A esta hora es quizá el único momento en que la mu-

Yo estoy eocaotada coo su reaparición, porque la
considero precisa para que uoa mujer resulte elegante,
aunque oo llega mi entusiasmo á creer que ella por si
sola baste para hacer elegante a la que oo lo sea.
Del traje 4'd'interieur&gt; de lujo, ya he hablado otras
veces; pero corno la moda camt.:'l. coostantemeote, pue·
do decir algo nuevo.
Hoy se iospirao los modistos para la creación de esta
clase de 4'loilettes&gt; eo los trajes del Renacimiento del
siglo XXVIII, reproducidos coo cierta faotasfa que no.
deseotooe al lado de algunos detalles de extraordinaria
fidelidad.
También hay gran tendencia al gusto oriental, coo
esa amalgama de coloridos diversos, bordados de oro y
plata; pero para atenuar su excesiva brillantez se cu•
bren con gasa negra bordeada de piel.
CONDESA D'ARMONVILLE.

La última creación en traje para soireé.
organizado. y por grande que sea una casa;
si se maneja bieo, en dos horas se ha revisado de arriba abajo, y dado las órdenes
necesarias para todo el día, con lo cual
terminan los deberes de mujer hacendosa
y empiezan los sociales. A las once, corree·
lamente vestida a la inglesa, se sale a rlar
un paseo higiénico y a recorrer tiendas.
Ustedes me figuro que visitarán diariarnen·
te la Exposición del Trabajo de la Mujer,
donde, según he oído decir, hay preciosidades.
Corno traje de casa para almorzar, pue·
do citar dos estilos. El estilo severo, y otro
mu~ suelto, _con cola de c1espón negro; la
«gmmpe,&gt; s10 cuello, de tul blanco, y una
«écharpe» de gasa «mauve» o celeste echada sobre los hombros.
Para una señora joven y bonita nada
mejor que un vestido también flojo y largo
de vuelo blanco. La cola, relegada desde
hace tiempo, es hoy indispensable.

Precioso sombrero de paja adornado con plumas.

�CONSULTAS
USOS SOCIALES
A CoRNELJA: Las señoritas pueden tener tarjetas en
hs cuales se imprima su nombre, pero "º su domidlio,
pues no les toca a ellas ofrecer la casa, sino a sus padres ·o hermanos.
El tamaño de dichas tarjetas debe ser pEqueño, lo
mismo que las dimensiones del nombre impreso.
En cuaoto a la pregunta que me hace sqbre las Ces·
lumbres del luto, le digo Jo siguiente: éstas varfau mucho según sea el duelo que se lamenta, pues depende de
las personas por quienes .se lleva el citado luto. Si ~s
muy próximo, como por ejemplo: de padres, esposos, ht·
jos o hermanos, a los seis meses aún se u&lt;an telas opacas adornadas con crespón, y el sombrero debe guarnecerse con gasa opaca o con crespón inglés, pero si el luto no es de persona tau allegada, puede aceptarse un
traje negro, hecho en diversas telas, como es el velo, el
paño satín, lana flexible y otros géneros por el estilo. En
estos casos, los sombreros se adornan con plumas, lazos
de terciopelo, taffeta o liberty.
Es muy propia la toca con velo largo para una seño·
ra de cierta edad, pero esto en las circunstancias de que
tenga un luto riguroso.
Mucho agradezco su bonda&lt;l para juzgarme, y correspondo cordialmente a su amable ~impatía.

MARIA DE LouRDES: Esperaba yo hace tiempo sus confidencias; así pues, he tenido verdadero gt.sto al recibir
su carta.
Hace usted perfectamente en obedecer las iodicacic·
ues de su familia, ta oto más cu.mio que tienen completa razón en oponerse a que usted se case con un joven
sin porvenir, y, lo qne es peor, sin deseos de formárse·
lo ni de emprende• ningún trabajo o negocio.
Esta obediencia l,m penosd la enaltece a usted en sumo g rado, y aun cuando por ahora sufre tristezas iude·
cibles, yo le aseguro que con el trduscurso del tiempo
encontrará consuelo, y tal vez muy pronto un nuevo
amor vendrá a quitar de su corazón ese afecto que hoy
tanto la atormenta. Sin duda alguna, su buena dCCión se
sabrá, aún CUdndo usted la oculte, y un.t dtmósfera de
si mpdtía Id rodeará como una aureol,t lumiuo~,t. hacien·
do que todos CUdotos J,, conocen la estimen en lo que
vale, y &lt;lCaso entre esas personds se encuentre algún
pretendiente, del cual recibd la felicidad d que es tan
acreedora por su rectitud y docilidad.
Respecto de sus demás preguntas le digo que use la
«Sudvisiua.» para quild.T de su tez esdS espinillas o barros. Es una prepc,ració n excelente que sin duda le da·
rá buen resultado.
En cuanto al modo de drreglar l&lt;1. habitación de que
me habla, creo muy apropiado el color fresa cl,tro, pues
de ese modo las cortinas, muebles, colcha de la ca.md y
demás accesorios esta rán de acuerdo con el l&lt;lpiz de l"pieu.
Tengo mucho pla cer en contestar a sus consultas, y
sabe que siempre encontrará en mí una amig"- siucerd.
LITERATURA
A NGELINA DOMO DI GORCE: Su composición es muy
linda; ya Id remití a quien corresponde para que, si fue•
re po!ible, se publique en las páginas de este SemdOd·
ria.
Me juzga usted con gran benevolencia, por Jo cu&lt;1.l le
doy lds más sinceras grd.cids.
BODAS DE PLAT.\
L1:so: ;\lucho celebro que le h"-)'d pdrecido bien el
progrdmd de Id fiest" que tuve el gusto de indicdrle:
ojalá que ésta resulte muy bouit"-, pues el objeto de ella
no puede ser más simpático.
C reo que a la señor"- su mdmá debían obsequi"rle una
medalla de plata , con la fecha de su matrimonio en un
lddo, y en el otro. el del aniversario que van .l celebrar.
A su papá, seria más propio ofrecerle un reloj con igual
inscripción. Ld. vajilla de plata es un detalle muy lindo
y elegante en la fiesta, pero ~i sus recursos no les per·
miten este derroche, creo q ue bastaría «doruar el co-

medor con flores blancas, como si nuevamente se cele·
brar...u ...quellas nupcias, formando con dichas flores,
sobre el follaje, las dos fechas ya iudicadds.
Ya sea en el brindis de Id cena, o en un intermedio
del cóucierto, deben ofrecer la fiesta a sus P"-PáS, por
medio de una ~entidd alocución.
Les deseo un éxito completo en tan conmovedora• solemuid"d doméstica.
MODELO
Ai111GA. ill!STERIOSA: En el pasado número me fué im·
posible darle el modelo que se sirvió pedirme. Le ruego que me dispense esta falta involuntaria.
Dicho modelo está hecho en raso crema bordado con
sedas de diversos matices y listón azul pálido.
¿ Recibió mi carta por correo?
INDICACION
JOSEFINA: Es digno de sincero elogio su caritativo deseo de ingresar como socia a la institución de la Cruz
Roja, la cual, como es bien sabido, goza de un justo crédito en todos conceptos.
Si se sirve darme su dirección particular, tendré el
gusto de ofrecerle algunas indicaciones sobre la manera más propia de solicitar su ing reso a la citada asociación.

CONFIDENCIA l"'TIMA
\,VALKIRIA: ¿Por qué tiene usted ideas tau raras, que·
rida amiga? Se muestra sorprendida a causa de mi res·
puesta a «Magda,» pues le parece indigno en una mu·
jer que conserve gratitud hacia un novio, del cual se
ha recibido en pasadas épocas el supremo don del amor,
y que ahora, por una involuntaria velP.idad de senti·
mientes, ya no se presta a continuar el dulce idilio, que
sólo pertenece al recuerdo.
Pues si en el afecto legítimo la priocipal condicióu
que se requiere es que sea sincero y fiel, ¿como se hau
de un:r en matrimonio dos seres, de los cuales uno de
ellos no se siente dispuesto a tener por el otro ese ca·
riño leal ?
Y, si no tiene las honradas intenciones de casarse,
1 para qué, también, prolongar por más tiempo esa comedia innoble en la que ni placer se encueutra ?
Del cambio de sentimientos nadie es responsable, y
lo único necesario en estos casos es ser franco y leal; el
novio de «Magda» lo fué, de modo que no existe ningu·
na indignidad en ésta, si recuerda con encanto y con
agradecimiento para ese caballero, sus pasadas veutu•
ras.
El caso de usted es rr.uy diferente: su novio la enga·
ñaba; tenía otro afecto en el corazón, al cual sacrificó
la dicha de la noble y generosa «Walkiria,» que hoy
se ha propuesto vengarse de su antiguo prometido, aun·
que sea a costa de su propia vida .... «La venganza es
el placer de los dioses,» decían los romanos de otros
tiempos; es cierto, será un· placer para los dioses del
paganismo, más nunca para las almas cristianas que sa·
ben sufrir y perdonar. Olvide ested la ofensa, y, sobre
todo, olvide al ofensor; esto es muy fácil cuando ya no
se estima a un hombre, y usted no puede estimar «al
traidor,» ¿ no es cierto? Pues bien; olvídelo, y, lo que es
más aún, olvídelo por otro, el cual sea digno de uu:i
mujer tan inteligente como usted lo es.
Esa será la mejor venganza, y para «vValkiria,» la
más grata; ¿verdad?
POSTAL
TALI0SER: ¿Aún se acuerda usted de míl Yo le creía
muy ocupada en su viaje de recreo a través de la bella
Italia. Mucho le agradezc~ que se acordara de "Margarita" en las catacumbas de los santos mártires; esa
oraci6n es la más dulce memoria con que podía favo·
recerme. Pero, no puedo menos de asegurarle que su
letra no es la misma de sus primeras tarjetas; éstas te·
oían el sello de una legítima feminidad, y las últimas
poseen un carácter netamente varonil, sobre todo por
su laconismo. Un notable escritor tuvo la feliz o desdichada ocurrencia de llamar a las mujeres: "el sexo elocuente.''

Por eso me llama la atención el cambio de su estilo;
pero. en fin, no tengo derecho para abrigar esa duda, y
me despido deseándole un feliz viaje y un pronto regreso a la patria.
PARA L AS U~AS MANCHADAS
Luc1LA: Procure usted quitarse esas manchas, usan•
do el "pulidor" con bastante frecuencia, pero si no con·
sigue lo que desea, póngase esa pomada roja que presta
a las uñas un bonito color sonrosado; así no se verán
los feos puntos blanco, de que habla, los cuales la tie·
nen tan triste y preocupaca. En este, como en otros
casos de la vida, amable señorita, cuando una mancha
no desaparece, lo mejor es ocultarla de un modo hábil,
pues lo más torpe es hacer ostentación de ella.
CORRESPONDENCIA ROTA
UNA AFLIGIDA: Quisiera yo, simpática señorita, darle
una respuesta que pudiera consolar su pena, pero cuan·
do ~e recibe un" confidencia debe corresponderse con
absf)JUtd sinceridad, y así Jo hago respecto de su pregunta. Si ese caballero la amase de verdad, babría insistido en escribirle, más aún si juzgo que usted se había ofendido por su declaración ; si no lo ha hecho de
ese modo, sino que, por el c.:&gt;nlrdrio, é l mismo propuso
romper la correspondencia epistolar que antes sostenían,
a usted no le queda más recurso que aceptar esa proposición y procurar que el olvido venga poco" poco a
quitar de su corazón un afecto que tacto la hace sufrir.
MARGARITA.

Lo que disti ngue de un modo especial al Odol de todos los demás
preparados para limpiar la boca. es s u notable propiedad de recubrir toda la
ca,·idad bucal con u na ligerísima y microscópica capa, pero s in embargo de
gran ·poder antiséptico. que aún durante algunas horas después de haberse
la,·ado la boca, conserva su efecto. Este duradero efecto, que ningún otro preparado posee, es lo que asegura a quien usa diariamente el Odol, de que su
boca e3tá protegida contra el efecto de las caries y materias de ferrne1úación
que destruyen la dentadura.

EL ARTE DE BAILAR
BIEN
Hay que confesarlo, nuestra prosaica
época cootamporánea, que lo es de tantos
danzantes, resulta una negación respecto a
la danza.
Si el hada encorsetada y barroca del minué, cubierta de encajes y polvos de arroz ,
acostumbrada al re,,peto religioso de sus
partidarios, viera lo que hoy suced~. vol ve•

ría a hundirse en su bombonera esmaltada
por Wateau.
Hoy se baila mucho, se baila en todas
partes, pero se baila mal.
Al parecer, nada más fácil que sacar a
bailar a una señorita.
Con cogerla de la mano y ceñirla el talle asunto concluido.
Eso haceo muchos osados, lanzándose de
cualquier manera entre los que bailan, introduciendo la confusión con su marcha loca como aquel cañón terrible de Ja noveJa 'de Víctor Hugo, «El noventa y tres,»

desprendido de sus amarras y balanceado
por los vaivenes del buque.
Aquí arriman un pisotón; allí sacan un
ojo con el brazo. convertido en un palo,
allá sacuden un cachete al dar la vuelta;
y a todo esto, la «pareja» sudando en po·
der de tal molinillo, y haciendo la triste fi.
gura como la ninfa que se llevara un ogro.
Nada más sencillo que moverse con ele·
gaucia y armonía.
He aquí la actitud debida: el brazo iz·
quierdo del caballero debe estar bastante
extendido, para imprimir al brazo derecho

de la dama, las diferentes direcciooes del
vals, )'. el hombro derecho de aqué l no debe deJar_ de per1;11a~ecer constantemente
perp~nd1cular al 1qm~rdo de ésta
As1 colocados se evitan los encoutrouazos que ~os reclutas º? saben impedir.
Conocida y~ la actito~ de los bailarines
no huel~~n ciertas máximas de exquisita
correccwn.
En el vals, la señora es la que debe ro·
gar al caballero el de~canso.
Es~a es la regla universal, salvo en el
Brazil, e~ que es él el 9ue la propone.
La muier no debe mirar nunca al hom•
bre a la cara, ni llevar los ojos bajos, sin
fijarlos con naturalidad en cuantos pu~tos
se le presenten al girar.
Conviene evitar lo mismo la gazmoñería
que el descaro.
Si el valsador es tímido, no es mal visto
que ella comience la conversación.
A veces una joven en el rigodóo habla
con el bailador que tiene a su lado, y que
es el de otra pareja y no con el suyo.
Es un acto incorrectísimo.
En cambio no lo es (i la vida es uua pa·
radoja!) .,¡ escurrirse de la reunión sin des·
pedirse de nadie
Para conducir al «buffet» a su pareja demostrará el caballero su buena crianza, pidiendo permiso a la madre de la jovencita
y a ella misma, no invitándola de hecho,
como se acostumbra. Un detalle inapreciable.
Los hombres deben llevar las dos manos
enguantadas, sobre todo para bailar.
La mano desnuda puede sudar y manchar el guante y el talle de la dama.
Las señoras irán provistas de un «car•
net» para apuntar los bailes que se las pidan y del abanico tau necesario e importante en la mujer, rn puñal o su varita de
virtudes.
La mezquita de Santa Sofía en Constantinopla es, según una autoridad competente, la iglesia más perfecta y hermosa erigida por un pueblo cristiane-pues, se sabe,
era iglesia cristiana antes de mezquita
mahometaoa En particular es imponente
el interior, con su maravillosa cúpula de
107 pies de anchura, diseñada eu un plan
hasta entonces desconocido. Hay en o cer·
ca de Constantinopla a lo menos c ien mez·
quitas que son imitaciones más o menos
aproximadas de la de Santa Sofía. El solo
rasgo característicamente maht meta no en
estos templos es el minarete.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Mc1rchita y arrugada á loa
dieciocho

Joven y seductora
á los sesenta años
La edad no !m
:oorta.-N!nón de
L'Enclo11 tuvo un
a p a s!on ado ad·
m!udor cuando
contaba 00 aiios,Las arrugas, la flo
jedad dd las carn es en el rostr o y
el cuello, la lax! •
tud del b usto los
c ..usa el despr en4lm!ento del cutis
y el reblandecl•
miento de los tejl·
dos subcut áneos
Par a evit ar todo
~o Que envej ' Ce porQue destr uye la ap ariencia Juvenil, nad a tan b ueno como la

Creme Sirene para embe-

llece.-

(desgrasada.) - Además de ser
un h igiénico hermoseador sin Igual, sol!•
d!flca lós tejidos, promue ve una circulación salu dable y satura de un magnético
p erf~me voluptoso,-Blanca para la ru·
bta.-Rosa par a la trlguella 6 morena.TARRO COK INTERESANTES CONSEJOS$ 2.25
CO8REOCER'l'Tló'10•DO, $,2.50.

- r oa

PRODUCTOS

DERMATALIS

EN LAS M I N As
Luis R. se desper tó después de una pe·
sadilla que duraba desde algunos horas.
Encendió un fósforo, miró el reloj: las siete, las siete de la mañana. Estaban prisio·
ceros desde tres días.
A la luz del fósforo, Marcos s. movió
las pestañas, abriendo luego los ojos como
un loco
Temblaba por el miedo y por la fiebre.
Antonio L. no se :iespertó.
- Duerme-murmuró Luis. -El puede
dormir!
Volvieron a entrar en las tinieblas.
-Ayúdame, Luis,-dijo Marcos queján·
do~e. agarrándole una mano en la obscu·
ridad.
-/Que yo te ayude?-La voz de Luis
sonó áspera, casi feroz.
-No q uiero mori r, Luis-lloró el joven·
cito-tú sabes tantas cosas! Busca, busca,
encuentra algo......
--L o pensé toda Ja noche-dijo Luis, con
len titud, como hablando a sí mismo.-Acabar así como un ratón. y 0 era fuerte, yo
era inteligente. H ubiera llegado a ser e l
jefe. Malditos todos! Malditos todos los vivos!
- / Moriremos, Luis?
-Como ratones.
Marcos se levantó de pronto. Una piedra
cayó despertan d o el eco d el su b terráneo.
-No te muevas-gritó Luis.-Te tiro al
agua si te mueves; te tiro, por Dios!
El otro volvió a acostarse lleno de miedo.
-Marcos-murmuró L uis, después de un
momento. Buscó en la obscuridad la mano
a rdiente del muchacho, Ja estrechó entre
las suyas.
La voz débil le contestó:
-Luis, sálvanos tú!
y volvió a reinar el silencio. Pasó otra
hora. Se oía siempre la respiración fuerte
y tranquila de Antonio L. que dormía.
-Qué respiración caliente!-murmuró
Luis.-/ No sientes qué aliento?
Marcos tembló como si despertara de
improviso; se movió c0n trabajo.
_y0 quemo,
-/No sientes el aliento de :\ntonio? Es
como fuego.

m•:º

-Yo he bajado en el agua esta nochedijo después de un momento.-He nadado
hasta la entrada de la segunda galería. El
agua baja siempre. Desde allá siguiendo
por la galería, virando a la derecha y después a la izquierda se puede alcanzar el
pozo. Si trabajan de aquel lado hay modo
de hacerse oír .... - Había hablado lenta·
mente, cerno si estudiara en su idea el ca·
mino que había que llenar.
-Quiero tentar -añadió.
Podíase casi oír los corazones que latían
como martillos. Antonio r eflexionaba: su
cerebro era un poco torpe.
-Dices, /virando a la derecha, después
a la izquierda? He comprendido, voy yo.
Se puso de pié.
-Dénme antes qué comer.
-Come-dijo Luis-y toma un sorbo de
agua. Después te sentirás mejor .
Rió con la risa silenciosa.
-/Hay todavía mucho pan?-preguntó
Antonio.
-No, dijo Luis. Y tampoco de aire hay
mucho. ¿No sientes?
Antonio no pidió nada más. Comió despacio, muy despacio. Era alto, fuerte, enor·
me: un coloso inocente.
-Pero-dijo cuando hubo acabado de
comer y de beber-no veré. ¿Cómo haré ?
-Es una empresa difícil-dijo Luis.Iré yo.
-Yo nado mejor que todoS--observó An·
tonio. Tenía vergüenza de su misma ham·
bre extraordinaria y quería ser útil a lo
menos.
-Dime otra vez el camino. Primero a
la derecha, después a la i zquierda.
-No vayas!-gritó MarcOS--no vayas,
tengo miedo.
- / Miedo de qué?-dijo Luis; y le estre·
chó la mano hasta hacerle daño.
'
-Antoni?, Antonio, no vayas!- sollc2ó
Marcos, quitando con fuerzasu mano de la
otra.
-Se quedará .\ntonio, voy yo.
Y también Luis ~e levan!&lt;&gt;.
:\tarcos sintió en la oscuridad que los
dos hombres estai)an de pié, uno al lado
otro. Abrió los ojos ·para mir~r: le parecía
de tener una necesidad de mirarlos en la
cara. Y no vi-'\ más que tinieblas· Sintió en
los o¡·os un dolor frío. una punzada; los

volvió a ce rrar, volvió a caer cansado, mur- el agua que había bajado por la noche y
Más ta1de, en las iglesias, las esculturas
murando:
que desde la mañana crecía, crecía con ra· que adornaban coros y capillas, represen·
-No, Luis, tú no....
pidez, misteriosamente. De allá no llega• taban personajes desnudos o en camisa.
Antonio empezaba a bajar, arrastrándo- ría nadie más: ni la salvación ni la muerte.
Los primeros eran los condenados, los
se. Cuando llegó al fondo se detuvo.
¿ Dónde estaba Antonio? Nadaba a tien· segundos los justos.
CUANDO OTROS FALLAN
-1 Cuánto tiempo se necesitará ?
tas .... Su aliento cálido, su hambre terri·
Conforme fué pasando el tiempo, la caCONSULTE A
-Nadando despacio, descansando a me· ble, vagaba para siempre en una oscuri- misa cambió de forma, abandonando la
LOS MEDICOS INGLESES
nudo para tocar la pared, se necesitará tal dad sin fin.,....
de túnica para convertirse en una prenda
(ESPECL\LISTAS EXPERTOS)
vez media hora. La vela puede du1ar aún
.... Y los periódicos hablaron después de graciosa elegancia.
Ellos tratan v cur.111 toJa clase Je enfermedades más. La dejaré encendida para la vuelta. de Luis R., quien había velado nueve días
Crónicas y N erViosas especiales. L:1s enfermedades
-Eociende! .\h! he visto la segunda ga· y nueve noches sobre la. vida de Marcos
de la Sangre en el hombre y en la mujer. especialmen Al margen de la vida
S., el pequeño minero de su pueblo; y to•
te la Esterilidad y toda clase de enfermeJaJes de n~uu- !ería.
La vela que Lu is tenía bien alta, alum· dos supieron cómo, calentándolo sobre su
No deja de ser curioso que en cierto
raleza delic.a&lt;la en ambos sexos que requieren experiencia y habilidad. Una curnción Radii:al y Perma- bró la gruta profunda, cerrada por una ga· pecho, dándole el último pedazo de pan, elemento femenino se haya iniciado &lt;el
nente es GARANTIZADA en cada caso.
culto del hombre», como dice con mucha
Si no puede presentarse a su consultorio, sírvase !ería. Antonio se sumergió entre el ruido lo hubiese devuelto vivo a la luz del sol.
gracia el escritorTery, cuando se pretende
enviarles un timbre de a cinco centavo~. v un cuestio- ligero del agua ; la voz repitió alta, lejos:
nario l e ser.i enviado para un trm.1.miem(J a Jomicilio.
-La segunda galería! He llegado!
TERESAH.
saplantarlo en sus funciones ¡:olíticas, y
Han cumJo ya a mt1chos pacientes de esa man~ra, a
Ac;tonio pasó la cabeza debajo de la ga- - -en cambio continúe la mujer, con su en te·
quienes no han visto jamás.
Sin embar~. una visita es preferible en cada ca- !ería; dijo:-entro!
LAS PERSONAS DE EDAD MUY ro beneplácito, sometida a la más impla·
so.
El coloso desapareció.
AVANZADA es muy frecuente que se que• cable de las tiranías, ejercida despóticaUna caución Je $500.00 oro. se Ja a cualquier per-/Cuánto tiempo empleará?-preguntó jen de postración de fuerzas, y debemos m~te ·por el elemt-n_to masculino.
d á
sona cuyo caso sea tratado sin éxito.
Marcos temblando.
esforzarnos en proporcionar a esas perso· q or pocof q~1e se p1e nse, sed compren e :
I:\'STITUTO :MEDICO BRIT.\NICO
Luis levantó los hombroF. Dejó encendi•
¡'6
· d
fá ·¡
ue nos re enmos a 1a mo a en e 1 ves1,r,
n~s u~a a ,mentac, o vana a ,
_c! mente que ha .llegado
a los límites extremos de la
da por algunos instantes más la vela sobre digestible y que a la par sea nutritiva. En .
.
H
h'
.
ta. Calle de L&lt;)pez, 8
el abismo, y después la apagó.
estos casos conviene ensayar alguna vez el rnconsc1e~c1a.
e a 1 una_ mu¡er que se
México, D. F.
i
Por
qué
apagas?-preguntó
Marcos.
KUFEKE,
que
reune
a
estas
propiedades,
rebela,
airada,
contra
la.
,mcua
conducta
Horas de Consulta: Je 9 a. m. a 6 p. m.
-Para ahorrar-contestó Lu is. Y espe· un sabor agradable, y que ha rnrvido ya en de lo:; hombre~ que la pnva de derechos
Domingos: de 10 a. m. a I p. m.
raron en silencio. Pasaron muchos minutos algunas ocasiones como alimentación exclu· q~e en_ su sentir la pert~necen, ~. vemo~- a
OTRAS OFICINAS EN:
lentos, angustiosos, fúnebres.
siva de personas ancianas que digerían con esla m1sm'.1 hmu¡der sorne edr.set a ,schrec,oln
Puebla, Pueb. Po rtal Hidalgo No. 5.
ME\riJa. Yuc. calle 61, No. 5I4Marcos seguía con el pensamiento el mu· dificultad.
a os capn~ os e un mo 1s o, .9ue oy a
Gufüfab ,jara, Jal. San Francisco, No. 235.
do viaje en la oscuridad. Primero a dere·
Pídase en farmacias y droguerías el Li· presenta h_mchada como un bun~e)o_y ma•
cha, después a izquierda .... Tocar siempre brito de cocina KUFt:KE que contiene nana 1~ f~Jª como a u~ tamal, hm1taodole
NOTA ESPECIAL:
la pared por no equivocarse ... . y mirar más de roo recetas de cocina muy ó.credi• el Emov1mt1ento dte las p,e_rónas.
t
I
El Prof. W. 11. Hale, Presidente de la lnstitut:i6n,
s con ra es a opres, n con ra a que
está ahora a cargo Je nuestra oficina principal en Mé- bien! L;i galería tieue otras salidas; se en· tadas
x i co. D. F.
tra e ntonces ~n un laberinto negro... . .
·
debía, en buena ley, iniciarse l;i rebeldía;
-iAn tonio!-gritó Marcos de pronto.
pero oo es aií y contemplamos, sooriendQ
Y el grito desesperado resonó terrible.
LA CAMISA
sarcásticamente, como haría Moliére, e l
EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ
-iAntonio, Antonio, oh, Dios mío, An•
hecho de que el hombre, por especulación
de la ca~a F. Wolll y Son. recuerda la fragan- tonio .... !
.
.
y con entero desprecio de las gracias fe.
Luis tembló.
Esta prenda rtel vestuar_10 femenrno e_vo• meninas, cambia la forma de los cuerpos,
cia suave de las rosas de Persia.
_ 1Que te pasa?
ca desde luego las telas ligeras; la batista rectifica la obra de la naturaleza y hasta
BOCA DELICIOSA. F.RAGA:SCIA
Marcos movía los brazos, mirando asus- transparente, envolvie nd o los tesoros de supr ime, por hacerse original, las formas
una plástica impecable.
en el ALIENTO c o n Is■
tado el precipicio.
que f ueron ¡a o b ra maestra y e ¡ encanto
La camisa aparece en nuestros días ele· d e ¡ os mas
, e él e b res escu¡!ores. D e ano
- en
- Tú lo mandaste a morir! No era aquel
- en guerra a b'1erta ¡os sen
- ores pon h'fi·
el camino. Tú lo sabías, no era aquel. ¡ An· gante, contrastando con la rudimentaria de ano,
nuestras lejanas antepasadas.
ces de la moda, se exprimen cada vez más
Perfuman los tocio, Antonio!
¿ C uándo se comenzó a usar camisa?
labios y dan á la
-Cállate-dijo Luis, con un grao tem·
e ¡ cerebro para presentar nuevos &lt;modeboca. sabor de am·
, Nos cuentan que la virgen tenía camisa: ¡os». p ara e ¡¡o suprimen
e ¡ ta¡¡ e, e ¡ pee h o
brosía, apasionan blor;-se apercibirá de la equivocación.
-No puede apercibirse! sollozó Marcos aun se encuentran fragmentos de ellas en y quién sabe cuántas cosas más, convir·
y hacen divino el
· d o a ¡a mu¡er
· en a ¡go muy d'1st1Dto
·
beso de los aman- desesperado-no ha trabajado nunca por ciertas iglesias, donde se veneran como !len
a ¡o
tes.
santas reliquias auténtic.,.s.
, . que reprodujeron Fidias y Praxiteles en
La esoosB o.ne ese lado. Tú, sí, Luis, tú sí.
Es casi seguro que antes se llamó tun1•
d · bl
E
d d
¡
usa las Putlllu de
En
horror quiso huír. Precipitó. Luis ca después fué camisa.
sus a m,Ea es esta~u~s- s ver a que a ·
Violetos de Ru sia, de
y le estrechó con fuerza.
R 1 .
•
h
h h gunas senoras cont10uan mostrando, basQuentln, goza. de li. le -cog10
1
- Mar cos. Marcos, óyeme.
evt, ac,ones se1:1saciona es s~ ª':' ec O tante apretadas y a despecho de la moda,
ternura de suma•
- Tú lo has mandado a morir, sollozaba et n ebste reshpecto, vwlat nddo el mis_tenod de la algunas partes prominentes del individuo;
r!do. lnd!spen'é
d
,
.
um
ra o mom1as e mu·
•
,
b
d
sa ble para
los Marcos, volv1 n o~e ng,do entre los bra· . r a·' se
¡ . ao encon
'd
. s
d' . p_ero_ ~s 1o cierto que aun. no se a pensa_ o,
Que Bman las ex- zos
de
Luis.
Y
Lms
sentía
el
horror
en
el
l
~
et
s
eég
pcias,
veSh
as
con
cami=,
en
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s1qu1era,
en
una
buena
hga
por
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sentido
o.uls!teces. Cajita
1ID as ¡:ocas.
_
d
,
artística de alu
pequeno cuerpo prepara o para escaparse.
Las .
f
.
h h
F
. comun.
minio. 50 cvs. Por correo, CArt!tlcBda, 60
, -Y él,di_l?OrLq~é nos siguió ? Yod no que· fueron ;:;:~;~ªrc;~~~:ivatc s~~/~e ~:n;~~
cvs.-En :l.léxl&lt;l&lt;&gt;:Js/u111ns.m, Félix&amp;, Oía. A -v.
RECTOR DE SAAVEDRA.
d'd
b
¡
·
f
San Franci8co, Se.-J. r,obad.te Suc,,. &amp; Cn,. Pro• na .... . 110 u1s con voz apaga a.
No habló del pan que había robado, D'J , o sa ~r que as mu¡eres ran_cesas usar,sa 5.-J. Uihltin, l'iwrs. Sa, Bolívar t5.
dijo q ue había rechazado a otros
bao cam,sas_con ba'ldas carmes1.
L os sollozos d e 1 mue hª~h 0 se e~1ma ban. ta Hasta
siglo la
VIropa
aparece
claramente es·
prendaelentre
femenina.
Poc_o a_poco el cuerpo se ,ba enfriando, se
En el siglo VII se comenzó a usar la ca.
hacia hgero como un trapo. Después un cam • d d
·
E 0t
t ,
¡
esca.lofrío lo embargó todo y fué creciendo: si'glo,saXIIIe ormt •~re e.s epofca Y '?
,
, 1os ra¡es mascu1rnos y emen,Cuando estoy triste, veo en cada una de
a h ora M arcos tem bla b a, mas no por e I f no nos , 1
dí
d
t- ·
·
ni por la liebre.
. so o compren .ªº os un!cas, una ID sus traves11ras la imagen de una desgracia
é
•
,
L
.
Q
tenor
y
otra
exter10r.
La
primera
se
ha•
que puede sucederle, y me pierdo ea mil
1
-:-¿Q u piensas.-mur~uro 1!1s---1 ,ue cía con telas demasiado burdas.
qmera deshacerme también de ti?
E 0 ¡ · ¡O XIV ¡
· f é
, presentimientos dolorosos.
tos ClGARILLOS y
d
13
El cora?óa de Mac eos tuvo un latido .
e s,g
ª ca?1 ª u ya mas Rompe una pierna a un títere, y yo pien·
i orna
AZOADOS
f
t
digna de envolver las gracias femen10as.
so: ¿ Se romperá una pierna en una caída?
tos PAPELESNDREU
ueNroe. d'¡·o L •s
L h h h
Se cuenta que Isabel la Católica, cuando Juega a la pelota y me p regunto: ¿Será un
1
,
u, -no.
o e ec o para 1 't' d z
h'
d
del DR.
los dos. Si lo hubiese hecho para mí solo, e si
e arago~a, izo voto e conser· jugador? Cuando hace sonar su tambor,
sería un asesino. Pero lo hice para los dos· var puesta la cam1s~ qu'? llevaba ha~t!'- que me imagino que puede morir en la guerra;
¿entiendes ?
· s~s arm_as fue~en v1ctonosas, y el sitio du- cuando derriba un altarcito, temo que lle,•
gue a ser un escéptico; cuando lo veo ac uMarcos no comprendió. Su corazón la· ro . · ·· id~s anos!
.
,
tía, latía, vivo únicamente por el susto. y . La camisa de dormir_ que apareció en el rrucado en medio de dos sillas, me parece
también en aquel corazón cansado los la- siglo VII no tuvo éx,_to, probablemente, que un día puede ser arrojado eu una pri·
Representante General en México, tidos se volvieron temblorosos.
~orque después se de¡ó de usarla mucho sión. ¿El? Son sueños.
Octavio Sarti, 1~ Donceles 32,
N 0 d..
d
á
L .
b
tiempo.
.Hastd que yo vi11a no le acontecerán des·
•
,¡eron na ª m s.
u,s pensa ª en
En esas épocas lejanas, las mujeres, tan gr_acias. Le seguiré como la sombra al cuervestidas, recubiertas como castillos, de la
cabeza a los pies, durante el día; las princesas, las reinas, todas, se acostaban des·
DE
nudas.
POLVOS ADHERENTES
La delicadeza femenina actual se espanINVISIBLES
ta ante esta ausencia de traje nocturno que
hoy es riquísimo y seductor , mucho' más
FINURA, PUREZA, PERFU~lE IDEAL. - Comunica al rostro una maravillosa
seductor que el cuerpo desprovisto de to•
l:u~f~c~:~o~e~~e~~•&lt;!.~~!abJ~nfousr~oro:::c~aost tnR~~~~ºfii~~~ ~~~~~~a~
da cubierta y adorno.
absolnla Son los polvos de arroz de las reinas y los reyes de los polvos de arroz
Todo el siglo XV se pasó sin que las mu•
AGNEL. PP.Af'UMJSTA, 16, Aven ue de l'Opéra, PAR.I S
jeres se cubrieran para dormir.

VIOLETAS RUSAS

~!

S'

L~

Higiene. --- Belleza.

Perfumería Francesa.
Av.

E L MUNDO ILUSTRADO

-Moriremos sofocados-dijo Luis sinies·
tramente.
Antonio se movió; ,·iróse de lado, suspi·
ró fuer te y volvió a dormir respirando con
la boca entreabierta.
Callaron.
-Estoy bien-dijo de pronto Marcos le·
vantándose sobre las rodillas Tenía algunos momentos así de delirio.
-Luis, /no sabes que estoy bien?
En la oscuridad Luis rióse con los dientes cerrados: pareció la risa silenciosa de
. n a. Después se levantó, encend1'6
una h 1e
otro fósforo, exploró el ca.m ino.
-Voy a buscarte un poco de agua.
Se dejó caer, arrastrándose ágil y atento
com~ ~º.ª ser pi~nte. Lleg~n1o al borde, del
prec1p1010 apoy~~dose al ultimo escalon y
est~ vez encend_10 un pedazo de vela que
trata en _el_ ~ls1ll?., M1:6 las aguas neg:_:1s
del prec1p1c10,
fi¡amente, escudnnó
con~tenc16n; susoios centellearon. Después
volv16 a subir llevando la botella llena de
agua.
-Toma-dijo.
Y Marcos bebió con avidez.
-Ahora sí-dijo Luis. Y volvió el silen·
cio otra vez. Pasó quizás otra hora, eter·
na, tristísima.
Antonio L , se despertaba al fln.
Oyeron la larga respiración del sueño
que acaba; el coloso tendió los brazos, en·
contró a Luis, se levantó sobre los codos,
aun medio dormido.
- Ah , -dl·¡·o- cómo dorm1'a 1· so-naba que
estaba en mi casa. ¿Qué hora es, Luis?
- N o t engo fós foros Para botar- Contes ·
tó Luis, malamente.
-Serán .... ¿Qué hora será ? Tengo ham·
b re.
•
-Tú siempre tienes hambre.
Entonces rióse también Antonio; pero su
risa fué gruesa y abierta, y tranquila como
su respiración.
-Para comer hay ; de tomar hay tam·
bién. Valor, Luis! Pronto ,·endrán a darnos
la libertad.
- / Los oyes que vienen? Desde 15 horas
00 excavan ya.
-Vienen por otro lado-afirmó Antonio
'd d
con segun ª ·
- Del lado del agua, ¿dices&gt;
' pero vienen,
·
¡ os h e o1'do.
- N o se,
· ca ¡¡o• me d't
L u,s
1 an d o.

~ ©J@ liW@y© ~(9).

DEL ALBUMDE UN PADRE

Madame O. Liesta.

ª

A CUDID

Quinta de ~alud

''R• LaVIS. ta"

A

Tlálpam, D. F.--Teléfono 16.
Asistencia científica de
morfinómanos, enajenados,
alcohólicos y quirúrgicos,
empleando los medios terapéuticos más modernos. Eficaz atención para los enfermos. Departamento especial para señoras. Instalación eléctrica completa. •
Rayos X , corriente de alta
tensión, mecanoterapia.

~

,

'º

[

Diredor Médico,

EDUARDO LICEAGA.

FLOR BELLEZA

4

Acción

Médico encargado del departamento de enfermedades nerviosas,

..

El mayor
disolvente del Aoido úrico
.'Para abrevlar y e vitar laa C ri•i• de

Dr. A. Ruiz Erdo1.áin

GOTA, ARENILLA, REUMATISMO

Ad ministrador.

.l. f.avista.

CÓLICOS NEFRÍTICOS
tomad alguna• m ed ida.t1

/

or día .

UMATI
•

LINIMENTO
GENEAU
".-:!~"~
118

Sol o TO P I CO

reempluando el
hego oio dolor nl
caida del pelo, cura

rapida y teRurA de
_lat Cojera■• E1para....,ea,Sobreh11e109,,

Torceduraa.etc..et.o,

Re-.111.i-.o • ll'MOlo&amp;1-.0 aumejórablo.

Parls, 165, Rue S1-Honoré J !Odas Fumacias

�EL MUNDO ILUSTRADO

~

po. Seré su amigo, su confesor, su cenline·
(( l.1. ¿Pero después?
-~{:•~-:-

i Ah! el peosamieoto de dejarlo solo en
el mundo, me aterró., tengo miedo de la
muerte, me he hecho pusilánime. Quisiera
vivir un siglo, quedar decrépito, ciego, paralítico, a rrodillado perpetuamente en una
silla, para que en los días de dudas y de
peligros pudiese aferrarle la mano, tocarle
la cabeza, suplicarle, si no coo la voz, al
menos con los gritos y las lágrimas, que jamás se aparte de la senda del honor.
Y siempr e me detengo eo el-peosamieo·
to de la belleza.
No creía que uo padre además del afee·
to que todos comprenden, pudiesP. a limen·
tar por su hijo un sentimiento tao semejan·
te al de un escultor por su estatua. Yo tam·
biéo espío, con trepidación, el rostro del
que lo mira, interpreto las sonrisas y co·
mento los cumplimientos como uo artista
incierto de su obra.

Agencia de Inhumaciones

EUSEBIO - GAYOSSO
MARISCALA 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.
TELEF0N0S: ERICSS0N, 836.
MEXICANA, 1006.

L===========~

Cada una de sus bellezas me parece un
mérito de mis manos; cada una de sus imperfecciones el efecto de una negligencia
mía.
Cada dia se me presenta en un aspecto
diverso.
Lo miro y lo remiro, de frente, de perfil, adelante, atrás, de arriba, de abajo; corrijo con los ojos ciertos de sus rasgos,
quedo perplejo, pero coocluyo siempre por
darme una refregadita de manos, y decir
que es un bello trabajo.
¡Son grandes niveladores del corazón
humano los niños!
Una pobre mujer con un niño en los bra·
zos, sentada en el umbral de la puerta, ve
pasar una señ&lt;,ra en carruaje, con un niño
en las rodillas.
El chiquitín de la señora e~tá vestido de
terciopelo; el suyo está vestido de andrajo;
aquél tiene un sinnúmero de juguetes; e l
suyo nunca ha tenido juguetes; aquél come
confites; el suyo roe un pedazo de pan negro.
Y sin embargo, de las miradas que cam·
biao las dos mujeres sobre sus propios hijos, la que expresa un sentimiento de eovi•
dia es la de la señora.
La pobre mujer lo observa, y exclama
con un estremecimiento de orgullo:
- iEl mío es el más bello!

Hoy le he hecho tomar un baño, y viéo·
dole desnudo y bello, chprreando agua y
rieodo, pensaba:
- Y sio embargo, a estas pobres criatu·
ras la fiebre las consume, la viruela las
ciega, la tos convulsa los sofoca, el crup
los estrangula, y es preciso ver las ponerse
negras, debatirse, revolver los ojos llenos
de lágrimas, pedir socorro agitando las ma·
oecitas y quedar rígidas; es necesario ver·
las encerrar en 1;n' (.'ajoncioto, ver que las
llevan envueltas ea un paño negro y las
arrojan en un foso y las cubren de tierra y
piedras, y después r egresar a la casa de
une pensando que quedan allí solas bajo la
nieve, en medio de un campo lleno de esqueletos; y al entrar en casa, ver de nuevo
sus juguetes y sus trajecitos, la cuna vacía,
la sillita vacía, la habitación vacía, todo el
uuiverso vacío. y sentir resonar en aquel
horrendo silenr.io la risa de los niños de los
vecinos!
¡Ah! cuando esto sucede me parece que
no se puede hacer más que un&amp; de dos cosas: o destrozarse el cráneo contra una pa·
red, o caer de rodillas y permanecer per·
petuamente con la frente inclinada sobre
la cuna.
Desde que mi vida está ligada a esta
criatura, no me aterra ya el pensamiento
de la muerte, o no me entristece sioo eo
cuaoto se relaciona al de su porvenir.
Pero si por su vida debie~a sacrificar la
mía; si con la seguridad de salvarla, debie·
ra hacerle escudo de mi cuerpo. y defeo
derla sin defenderme, inmóvil con ella en
lo~ brazos, y diez asesinos a mi espalda:
¡oh! tiemblo con no sé qué voluptuosidad
feroz y soberbia ante ese peo~mieotol
Creo, sieoto, juro, que me dejaría acribillar a puñaladas, cubriéndole la cabeza de
besos, sin abrir la boca pata gritar :- ¡Piedad!-y sin derramar una lágrima sobre mi
destino ..... .
EDMUNDO DE A'.\IICIS.

.

Cúrese usted IDISIDO en
su casa

.J

Se Debe Curar Toda Clase de

las Enfermedades de la Sangre.
Ningún daño pueden causar los microbios; y los gérmenos de las enfermedades se extenminan, cuando la
sangre está limpia y circulan.do con
actividad en las venas y las arterias.
En estas condiciones cual.quiera persona puede des-afiar los microbios.
Las full&lt;lionés de la sangre son las
de proteger y conservar la vida.
Cuando la sangre circola a perfooción, el cuerpo está saludable y activo, pues toda enfermedad es sNJ14&gt;lemen te el resultado de alguna obstrucción en la circulación de la sangre.

El Remedio de Munyon para la
Sangre, cura radicalmente todas las
impm,ezas de la Sangre los Barros
la Complexión defectu¿sa, Ilerpes;
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El Remedio Líquido de Munyon pa.
ra. la. Sangre ( en pastillas) no tiene
igual para las Afecciones Sifilíticas
de los Huesos, las Ulceras Sifilíticas
y las eniermedades Cutáneas y Escrofulosas; desarraiga toa as Jas impurezas de J.a Sangre. Precio $ 4.

Un Testimonio Entusiástico.
"Haba·na, JuUo 3 de 1912.
"Pendone la dilación de este testimonio, el que le ruego acepte unido
al mayor reconociJuiento y más profunda gratitud. Coauo usted sa•b e desde hace más de dos años el estado de
mi sao.gre ha sido bastante desfavorable, man,üestándose ,particulaT&gt;meote en el rostro esta descomposición
tan peligrosa como molesta. Las po'.
cas dosis del remedio '' Líquido para
la Sangre", por Ud. a mí recomendado con tanto acie-rto, hao sido suficientes p:.ira el completo restablecimiento, inclusive la curación de la
piel del rostro, cuyas buenas con.di:
ciones, obtenidas con su eficaz remedio, me obligan a recomendarlo por
c?usiderarlo un deber, tanto ,por gratitud a Ud. como 4&gt;or .humanidad a
mis semejantes; teniendo particular
placer en contestar lo que cuak¡uiera
persona interesada, se ,s irva interrogaT&gt;me.'' Ateot3Jlllente. Eduardo
Cardona.-S ¡c. Hwbana 151.
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y todas las enfermedades de los Riñones. 50 centavos. 3 X, $ 2.

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todo gasto.
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tlelphia, E. U. de A.
·

��</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Asociación de Damas Caridad y Progreso</name>
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        <name>Cabellos rubios</name>
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        <name>Eduardo VII y el fakir</name>
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        <name>El invento de Edison</name>
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        <name>Poesía lírica</name>
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        <name>Tercer Centenario de Romanof</name>
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                    <text>��EL MUNDO ILUSTRADO

LA BILIS
Lll bilis se forma en el higado y es substancia que hace un papel muy importante
en el procedimiento de la digest i So En un adulto sano la cantidad de bilis destilada
cada 24 horas es de un litro próximamente. No solamente sirve para a yudar a la digestión y la absorción de las substancias alimenticias, sino que impide que éstas fer
menten o descompongan durante su pas-:&gt; por los intestinos. También regulariza y purifica los desperdicios, o sea las materias fecales hasta su expulsión final. Se compone de un número de ingredientes, algunos de los cuales representan productos impuros recogidos del organismo. Si esas impurezas no se recogieran por el funcionamiento
hermanado del hígado y los riñones, sobrevendrían dolencias de carácter grave. Por
lo tanto, es muy importante conservar esos órganos en est~do sano. Al efecto y al notarse alguna novedad en esas regiones del cuerpo, conviene ayudarlos con un buen
tónico estimulante y no hay ninguno mejor que el de la siguiente· receta de un especialista de New York, que ha dedicado muchos años de estudio a esos órganos. He
aquí dicha fó rmula, que es bien conocida y está en uso general: Extracto compuesto
vegetal Arvelina I 5 gramos; Jarabe compuesto de hipofosfitos 45 gramos; Jarabe compuesto de zarzaparrilla 60 gramos. En todas las droguerías se consiguen estos medicamentos. Mézclense bien y tómese una cucharadita después de cada comida. ~o de·
je de a¡¡itarse el frasco antes de usarse.

Verdadera
Agua Mineral
Natural de

VICHY

Manantialeá;
del Estado

Francés.

BIBN BSPBCZlflCAR BL NOMB:RB

VICHY CÉLESTINS
VICHJ liRANDE•GRILLE Emü't;:::."
VI CHY HOPIJA L

Gota, Enlermedadead,taPi1clra
1 .ieccionea de la Vejiga.

clel

Entermedadea cltl Estómago.

hSTILLES - SELS-, ,coMPR1Mis

VICHY·lTAT

Calendario de la semana.
San Pablo de la Cruz Confesor y fundador de la Congregación de los Clérigos
Pasionistas. Sao Prudencio Obispo Confesor, San Vidal y su espos.1 Santa Valeria
Mártires. -Hoy y mañana a las nueve, va
la procesión de la letanía de Catedral al
Sagrario, donde se celebra la misa de Rogación con asistencia del V. Cabildo y el
personal del coro, as! como también de to·
do el V. Clero que se presenta. Te1mioada
la misa, vuelve la procesión a Catedral,
dando fin con el canto de preces y oraciones acostumbrads
MARTES 29.

DR B. 11/DALOO.
Sao Pedro de Verooa Má rtir.-Vísperas Sres. Peruna.Oo.
en Santa Catalina de Sena.
Muy Srs. mios : -Certifico que he
empleado la Peruna en los Ca.tarros,
Grippes, Menstruación Doloroso. y
Mn'!RCOLl!S 30.
Debilidad General, obteniendo un
resulta.do mara.xilloso, los cuales no
La Vigilia de la Asencióo del Señor, me han prestado otros medicamentos
s:;;;,;:;Catalina de Sena Virgen, Sofía Vir- que paro. iguales enfermedades estaban
-indicado.
Dr. E. Ilida.lgo,
gen Mártir y San Amador Presbítero Már- Avenida de la Independe ncia. No.146,
tir.-A las nueve de la mañana procesión
d';° la letanía en Catedral y concluida se
canta la misa de Rogación.- Función titular e indulgencia plenaria en la iglesia de
la primera santa. -Vísperas cantadas en
Catedral.
CONVALECENCIAS Dn'ÍCILES

Efecto inmediato
ANEMIAS - CLOROSIS

jUl!Vl!S 19.

sus maravillOBOB resultados, y por eso es que se ha hecho la pre•
terida del páblico. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
prevención, Produce efectos eegurfsimos en

1

1

Q/tllNOS, TUIIIO/tl!!S, 11.LIIIO/tltll.NII.S, Hl!!ltlDll8, l'USTU&amp;.A8, &amp;.LII.Qll.8,
U&amp;.01!!/tll.S, QUl/!IIIIDU/tllS, l'IBTULII.S, 11!/tUl'OIONIEB, l!!TO., 1"'0,
011! Vl!!NTII l!!N TODAS L"IS DltOGIUl!!/tlllS 'f •OTIOll8,

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111'11/tTIIDO 484t,

1

,..1000,

O, I',

1

DB CIBNFUBaos. CUBA.

LUNl!S 28.

MAYO

,~.~~~~i=~!.;;.,;~~

MB01co PROMINBNTB

La Ascensión del Señor, Santos Felipe y
Santiago Apóstoles y Sao Jeremías Profeta.
- -Oficio y misa de la fiesta del día; rito doble de primera clase con Octava y ornamento blanco. Se traslada la fiesta de los
Santos Apóstoles al díasiguieote.-Fuocióo
en Catedral, Sagrario, Basílica, Señor San
José y otros templos -Exposición de su Divina Majestad por cuatro días en Regioa.
- La Hora de ldS doce a la una en Catedral, Basllica y otr as iglesias.-Desde hoy

ENFERYEDADES de loe HUESOS
y del SISTE~ NERVIOSO
PRETtJBEl\CULOBIS

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Uno &amp;ola caja de 60 o-&gt;mprlm'doe "" auOclenle
µara meJt,.""t'l~Jo genera).

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&amp; ■K T OD.álll LU r.t.n11,cu1.

w

CÁPSULAS DE

MORRHUOL
CHAPOTEAUT

FLOREINE
CREMA DE BELLEZA

EL MORRHUOL suprime
el gust o repugnante del
aceite de h ígado de bacalao

EL MORRHUOL es mucho

LA GH.B.\L\. FLOJ{ElNB restituye al cutis la frescura
que los ca,nsancivs, las vigilias, las pesadumbres, la eniermeda&lt;l
le han quitado. Las caras las más deslucidas, las más tiernas,
las rnás marchitas, aún onismo que la decrepitud y la caiducida&lt;l
de la €dad, se en cuentrrun. bien del uso de la CRE1\lA FLOREINE. Su presencia invisible eautrva todos los homenajes y desempeña en mismo tiempo que un perfume discreto, uníls distinguidísimas gracias.

mas eficaz que el aceite,
del que contiene todos
sus principios.

EL MORRHUOL es popular
pa ra curar lus resfriados,
la bronqui1isy los catarros.

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FONDO

EL MUNDO ILUSTRADO

Contra el ESTREÑIMIENTO
y

sus consecuencias: Jaqueca, Malestar, Pesadez Gastrica, etc.

Exijase101YERDADEROS GRANOS de SALUD del o·fRANCK
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hasta el día 31 se practica el bellísimo ejercicio de l Mes de María, en San Bernardo;
San Francisco, San Hi¡:ólito, Santa Clara,
Jesús María y otros templos.
VIERNES 2 .

Santos Felipe y Santiago Apóstoles (del
día anterior. ) San Anastasio Obispo Confesor, Padre y .Doctor de la Iglesia Griega.
SÁBADO

3.

La Invención o el hallazgo de la Santa
Cruz. Santc.s Alejandro Papa, Evencio,
Teódulo Presbítero, Diódoro Má rtires y
Juvenal Obispo Confesor .
DOMINGO 4 .

Santa '.\lónica Viuda, madre de San Agustín·, Sao S ilvano Obispo y e l B. Ricardo
Reynolds Mártires.-Oficio y misa de la
Domínica; rito semidoble y ornamento blanco.

Medalla de Oro Exposiciión
Universal.-Paris 1900

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r---========i)

f. WOLFF &amp;SOHN
KARLSRUHE

Se vende en todas las casas importantes d el ramo.

NEOLIOENCIA FATAL,
Una tremenda mayoría de los
males eu este mundo proriP.ue de
mera negligencia. Las peores enfermedades que sufrimos, aquellas que acarrean la muerte, penetran en nosotros sin que lo adYirtamos. Una herida que sangra&lt;&gt;
un repentino dolor agudo no3
hacen coner en busca de un ali\·io
inmediato. Pero la pesadez do
cabeza, pérdida del apetito, tristeza y depresión sin causa especial,
¿por qué nos hemos de preocupar
por nada de eso? Seguramente
que se disiparán esas cosa~, y uno
se encontrar(L bien otra vez. X o
encontrando oposición y comprendido sólo á medi&amp;s, el de➔arreglo se propaga hasta quo
llega á convertirse en una lt,.fecciu local orgánica, difícil do
curar; en enfermedades mantenidas por alguna condición exteuuan te del sistema nervioso, ó
en alguna forma de debilidad que
p oco á poco consume la vida.
Eso puede evitarse usando la

Reg istrado como artículo de segunda clase er 3 de Noviem bre de 1894.-

Año XX.- Tomo 1.

impreso en papel de las Fábricas de San ~afael

México, Abril 27 de 1913.

Número 17.

México artístico y Monumental

PREPA RACION de WAMPOLE

Medalla de oro
Ex osición universal Paris 1900.

~

,
RICARDO covARRIJDIAI

¡

la cual, al fortalecer, limpia segura y r[1pidamente la sangre de
su peso mortal, estimula el apet ito, pone el aparato digestivo en
plena acción, y pronto renuev.1
todas las cosas. Pero no hay que
descuidarse :í uno mismo por mií~
tiempo, no hay que confiar en fo.
suerte. E ste eficaz 1·emedio es
tan sabroso como la miel y contiene una solución de uu extracto que se obtiene de Hígados
Puros de Bacalao, combinado~
con J ara be de Hipofosfitos Compuesto, y Extractos de Malta y
Cerezo Silvestre. El Dr. J . Valenzuela, Miembro de lás Facultadei
de México y París, dice : " La
Preparación de Wampole tiene la
ventaja de ser tan inocente como
los nií'ios, para quienes estít dest inada, los que la aceptan con buena voluntad."· No puede fallar
y obra desde la primera dosis. El
desengaño es imposible. De venta en las D -:-ognerías y Boticas.
Seductora belleza

Jabón de Verbena
COGNAC

Calendulado

( 'f'
-.

Purl fic.t. hecmosea, perfum:1
dulcificn ,. embe -

llece la p-lel. endurece las carne~
restableciéndole.,
su frescura cuando se han marc hitado.

Evita v cura la
caspa, IOs barro'&gt;
y las enfermeda des cutáne.1s, vi -

Ninguno tan delicioso como éste.

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goriza las raíce')
del cab~llo. delicioso para lavar la cabeza y bañar a
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ir...itaaones y nb:anonu ForhHca In unas y las da brillo 'J transpaNaca.a.
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EL MUNDO I LUSTRADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA,

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC.

fruto quemado P?r el ver,rno, no podía cuajarse eo las paooj...s, Ella eode;ezaba tas espi·
gas -~º~ 1~ Uu~ias enéficas Y como una Ceres compa5iva, proveía al sustento de ta comuoi a · ~ao o a guo~ peste 'lmeoazaba con sus horrores y la muerte pasaba aullando
como u1;1a.1o ª r r la ciudad espaot~da, todos los ojos suplicantes la imploraban y con
~n mov~m1fºt? e su mano purificaba el aire y conjuraba los maleficios Cuando los
ao_cos e a herra se es!remecíao y _temblaban como en el parto de un m~ostruo a ocaliphcto, apl3:dcabaddla horrible coovu!s160, poniendo sobre la cólera del terremoto 1.i elemeo
e su planta iográ
' con sns manos taumaturgas encerraba
b6e suav1 a
. vi·dª·. Y tod av1a,
ª 1 ~eas en su~ cavern_as glac1ales y pintaba el arco iris en el manto de la tem estad·
extrciz3:bda 13:s 10flueoctas funestas de ciertas señ~les astrológicas y destruía las bimbre~
Y ;s epi em1as que arra~trao en su cola los cometas malignos.
pc-r est"as
de milagrc, que pal~itao eo su veste de azur, y las misericordias que
00 se caos..n . e arecer en sus manos 10agotables, por las cosas buenas ue si ue a a~=ovtaoto ~á0?1d~f eote en lo~ plácidos ja~dines del Señor, la angustia de qlos m!xica~os
~e ve ac1a e ."- par3: decirle eo un grito de suprema esperanza: Virgen de los Re~~~!:~ e~ cr~e\tº5 antiguo pa~e_c7 haber resucitado y la sangre de la República vuelve
l d 0 P dra de los sacnf1c10s. Voces de rabia y muerte se oyen por todas partes
dpaka n el cdanto d 71 trabajo eo las sementeras, el ruido de las máquinas en las fábri'.
cas, e1drumor e la vida
.
eo los talleres. U na t remen d a 1oqu1etud
·
·
como nube de borrasca,
se co~ eosa en los cielos del Norte, cargada de amenazas. No consientas Señora que se
~ea 3: a~da u:a soberanía 9ue tieo_e en su tronco insigne, regado con la ~aogre de aquel
er6ico uau temoc que tu coooc1ste, los nombres de Hidalgo y de Juárez Im ide ue
~os ~ombre~se i:;a.teo entre si; desarma los brazos fratricidas; vuélvenos a. los pcarr?les
e 3: paz. ;
eies que el culto sangriento vuelva a manchar tu veste glorio•a de tequecigudata.1 torna a encadenar a Huitzilopochtli, ya que el respeto de la vida humana
es uno e os sellos supremos de la civilización.
'

f

dosaJ

ERN ES T O CHAVERO.

OFICINAS:
3' CaJle de la Rinconada de San Diego No. 41.
Teléfonos:-Mexicana, 20-85 Neri
Ericsson, 14-51
Apartado Postal 149. - México, D. F.

°

PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
En la Ciudad ............................ S 1.00
(pagadero por adelantado.)
En los Estados ............................ $ 1.25
(pagadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjero .......................... S 2 oo
(pagadero por semestre adelantado.)

RAFAEL LOPEZ.

NUMEROS SUELTOS:
En la Capital. . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . .... $
En los Estados ...............................
En el Extranjero ............•... , ..........
Atrasados . .................. ............. ..

0.30
0.35
0.50
0.50

Para la publicación de avisos en este periódico, diri•
girse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes eo Europa, la Societé MutueJle de Pu·
blicité, 14 ruede Rougemeot, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

La Virgen de los Remedios
La historia de la Virgen de los Rémedios merecería
escribirse en uno de esos romances maraviJlosos del
medioevo, eo donde la tradición se confunde con la leyenda, y la realidad parece esfumarse eo lontaoaozas
de fábula. Un romance de alientos épicos, de grandeza
sencilla y ruda. que dejara una impresión de canto de
gesta eo medio de su requerido misticismo y cuyas asonancias fueran uo eco de los episodios extraordinarios
eo los cuales está encuadrada la venerable y milagrosa
imagen. El marco de la crónica, hecho de cor rientes y
efímeras maderas, e~ indigno para contener su leyenda.
Necesita el oro castellano del romance antiguo; el oro
y el hierro eo donde está encerrada el alma de la raza
con su gesto feroz, cabaJler~co y heroico; reclama que
esa fragante flor del idioma se deshoje a sus plantas y
que su llrico perfume la acaricie eo estas regiones del
nuevo mundo, bajo cuyos cielos sostuvo el empeño de
los Conquistadores y levantó sobre la triste suerte de
·1os vencidos la dulce esperanza de no paraiso ultraterrestre.
Porque vino con aquellos hombres que desde la bor·
da de sus embarcaciones velan surgir ante sus ojos
asombrados &lt;sobre cielos desconocidos, estrellas nunca
vistas&gt;; conoció el astrolabio y oreó su frente la frescura de los alisios que cantaban leyendas rle gloria en las
velas latinas fijadas a los mástiles de los audaces barcos;
desembarcó en el Continente y vió cómo se desdoblaba
por delante del bridón de Cortés, la grao planicie azte·
ca como si fuera una prolongación de la Jlaoura caste·
llana; vino al frente de esa galopada homérica en la
cual parecen resonar los cascos de Babit&gt;ca, el bravo
palafrén del Cid y de Rocinante, el egregio cuartago
de Don Quijote, y muchas noches, después de alguna formidable tarea, enjugó con sus manos embalsamadas de
promesas el sudor de la ccoquista que oo cesaba de
mojar la frente de los aventureros insignes. Fué no ..
virgen batalladora y guerrera, una Peotesilea celestial
de esa iliada del siglo XVI en la que riñeron hombres
y dioses, haciendo retoñar la epopeya de los remotos
tiempos de llión.
Ahora la veneramos en uo santuario. cuyos vitrales
dejan filtrar con parquedad] una luz amortiguada y apacible; embucaramos sobre el ara y en los ángulos de su
altar, algunos pobres ramos de flores cuyas aromas la
incensan discretamente; depositamos en honor de su
culto alguna mísera moneda que nos sot¡ra en el rincón
del bolsillo. Entonces tenía por altar el tronco de una
ceiba y ramajes milenario!; eran su baldaquino; la luz
difusa de nuestro claro cielo pooia eo los pliegues de su
manto más resplandores que los que brillan eo las doradas lamas que la cubren, y una flora ignorada y espléndida derramaba a sus pies los dones imprevistos de
las primaveras aztecas. Sus joyas eran los jades, las ágatas, los chalchihuitls esmeragdioos, que pareciao conser·
var en sus aguas verdes un aspecto quimérico de oues·
tros lagos y uo reflejo de los maravillosos tesoros de
Axayacatl. Y sos limosnas eran los pueblos, las aldeas,
las ciudades domeñadas, que al mismo tiempo que se
engastaban como perlas eo la imperial ,;qrooa de Carlos

Señorita María Franyutti, gala preciada de la sociedad metropolitana.
V, y daban orguJlosos blasones a sus súbditos, lucían en
su pecho de ctequeciguata&gt; (gran señora) como los exvotos fabulosos todavía manchados de lágrimas y de san·
gre que el misticismo sombrío y formidable de sus ereyentes, la ofrendaba con la cruz de la espada.
Eo vano Huitzilopochtli, nostálgico de corazones hu·
meantes, exigia victimas para el esplendor de su culto y
la voz de sus sacerdotes reclamaba la sangrienta contri·
bucióo de la que siempre estaba sediento el terrible
dios. El ciclo de las &lt;guerras floridas&gt; que teñiao de ro·
jo la piedra de los sacrificios, estaba a pui:to de cerrarse y la legendaria imagen no tardaría en recibir las primicias del copa! perfumado y las resinas olorosas, cor,10
un signo de su triunfo sobre los dioses sañudos del Templo Mayor, que presidian en medio de espantables liturgias, los destinos del imperio teocrático y sacerdotal.
Pero todavia, para verse reverenciada por los nuevos
catecúmenos cuyos ascendientes oo habían muerto por
cierto en las Catacumbas, tuvo que presenciar los extremecimientos supremos y las furiosas sacudidas de la
religión moribunda. Ella misma se aparecía eo t-1 fragor de los combates y luchaba al lado de los suyos, como Santiago en las huestes de Pelayo. Asi decidió la
victoria de Otumba, tan imposible, que precisa creer en
su intervención para explicársela, y con la toma del
Templo Mayor, seguramente inspirada por ella, dió fin
al politeismo de Tenochtitláo, substituyendo a las horreodas hecatombes que disponían los bárbaros ritos, el
sacrificio incruento de la misa, adonde sólo por las pa)apr,is de la coosagracióo, se hace vino de la sangre y

pan de la carne del Salvador del Mundo. Los indios oo
son teólogos y les pasa lo que a ciertos poetas profanos:
aman el misterio sin preocuparse por demostraciones me·
tafísicas. Por eso desde luego rodearon a la Madre de Dios
y le ofrecieron las beJlas rosas de sus bosques, desagra·
viándola con sus homenajes sencillos, de la impacien·
cia que reveló Moctezuma H, cuando el buen padre
Olmedo trataba de explicarle, por medio de intérpretes,
las cosas profundas contenidas en estos inefables misterios.
Desde entonces la Virgen pe regrina de su santuario
a la metrópoli, cada vez que alguna grave conmoción,
provocada por la naturaleza o los hombres, aflije a la
histórica ciudad lacustre. Calleja, que era un Cortés
sin genio y sin la penetración política del grao capitán,
vió a la Virgen de Guadalupe eo la bandera del Cura
Hidalgo y se apresuró a lev:uitar en la suya la imagen
de la Virgen de los Remedios; pero ya Nuestra señora
no era realista y permitió que el movimiento iosurrecciona! llegara a feliz término en los tratados memorables de
Iguala. Se equivocó, pues, el sanguinario soldado de Venegas y los indios, por su parte, se sintieron más cerca de la
buena madre que había vencido a su Huitzilopochtli, y
como a una madre bondadosa y llena de clemencia la veoeraroo. Después hubo motivos para que su culto se acre·
ciara en piedad y devoción. Si los primeros pasosque,iió
en la época de la Conquista, se señalaron con ioeoarrables prodigios, oo fueron menos extraordinarios los hechos
que realizó posteriormente. En los años malos, de sequia, cuando el hambre llamaba a los hogares porque el

El general
I d fRubio
t ;s;avarrete
¡
d y su Estado Mayor·-Una
' pieza de grueso ca l'b
I re emEstrella -La artillería tomaod 0
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P aza a 1eo e a cerro e la campo
de maniobras.
posiciones en e

Maniobras de Artillería
El jueves de 1'." semana pr?xima pasada se efectuaren eo las cercanias del cerro de
la Estrella ~nas bnllaotes maniobras de artillería ideadas y dirigidas por el señor geoeral Gdon Guillermo Rubio Xavarrete, jefe del departamento de Artilleria de la Secretaría
'
d e uerra.
Obedeciendo al plan de operaci?oes, se _supuso que el enemigo se hallaba al lado
Sur, del ~erro por lo qu~, co'!1o medida prehm1oar de las operaciones el mayor de artillena, seoor Alberto Qu1roz, 1ef~ de la guardia presidencial, se presentó eo la hacienda
de la _Soledad, desde donde envió un destacamento para que reconocieran todo el cerro
meoc1003:do a fin de que no quedara eo él ninguna persona y poder!e hacer libremente
las prácticas
Una vez que se logró esto, se dió aviso a la columna del general Hubio Navarrete
que av3:nzab3: por la calzad~ de Tlálpam, que podían dar principio las operaciooP.s, por
~o que 10me?1atame~te se dieron las órdenes necesarias para que la infantería, acampanada de vanas secciones de ametralladoras, avanzara por uo punto denominado la Zanja
con el fi.o de atacar por el _13:do Norte el cerro de la EstreJla, mientras que el resto d~
la columna tomaba sus pos1c1oo_es en los terrenos de la Hacienda de la Soledad en donde fueron empl~zadas cua!ro piezas de artillería, sistema Scheoeider Canet, '
Las operac1ooes term1oar_o11 a l¡¡s c11alr&lt;&gt; de la t11rge.

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Era una vez un rey, mozo y valiente, stñor de un reino abundante en ciudades y mesnadas, que partió a ba·
tallar por tierras lejanas, dejando solitaria y triste a su
reina y un hijo, que aun vivía en su cuna, dentro de sus
pañales.
Aquella luz que le viera marchar, llevado por su sueño de conquista y de fama, comenzaba a menguar, cuan·
do uno de sus caballeros apareció: con las armas rotas,
negro de sangre seca y del polvo de los caminos, trayendo la amarga nueva de una batalla perdida y de la
muerte del rey, traspasado por siete lanzas entre la flor
de su nobleza, a orillas de un gran río.
La reina lloró magníficamente al rey. Lloró también
desoladamente al esposo, que era bello y alegre. Pero,
sobre todo, lloró ansiosamente al padre que así dejaba
al hijo desamparado, en medio de tantos enemigos de su
frágil vida y d~l reino que sería suyo, sin un brazo
que le defendiese, fuerte por la fuerza y fuer te por el
amor.
De estos enemigos el más temible era su tío, hermano
bastardo del rey, hombre depravado y a udaz, consumido
por groseras codicias, deseando sólo la realeza por cau·
~a de sus tesoros, y que hacía años vivía en un castillo
sobre los montes, con una horda de rebeldes, a la manera de uo lobo que, de guardia en su cubil, espera la
presa.
,
iAyl La presa ahora era aquella pobr e criatura, rey
con mamá, señor de tantas provincias, y que dormía eo
su cuna con el cetro de oro apretado entre las manos!
A un lado otro niño dormía en otra cuna. Pero éste
era un esclavito, hijo de la bella y robusta esclava que
amamantaba al príncipe. Ambos habían nacido en la
misma noche de verano. El mismo ¡:,echo los criala.
Cuando la reina, antes de dormir, venía a besar al
principito, que tenía el cabello rubio y fino, besaba también al esclavo, que tenía el pelo negro y crespo. Los
ojos de ambos relucían como piedras precill!'as. Solamente la cuna de uno era magnífica y de marfil entre
brocados, y la cuna del otro, pobre y de madera.
La leal esclava, sin embargo, para los dos tenía igual
cariño, porque si uno era su hijo, el otro sería su rey.
'Nacida en aquella casa real, tenía la pasión y la religión de sus señores.
Ningún llanto había corrido más sentidamente que el
suyo por el r ey muerto a la orilla del grao río.
Pertenecía, pues, a una raza que acredita que la vida
de la tierra se continúa en el c-ielc.
El rey su amo, de seguro, ya estaría por entonces reinando en otro reino, más alto &lt;i¡ue las nubes, abundante
también en mesnadas y ciudades. Su caballo de batalla,
sus armas, sus pajes, habían subido con él a las alturas.
Sus vasallos, los que iban muriendo, no tardarían en llegar a aquel reino celeste para rendirle de nuevo su vasallaje. Y ella, un día, cuando fuese su turno, remonta·
ría por un rayo de luz a habitar el palacio de su señor,
a hilar de nuevo el lino de sus túnicas, y a encender de
nuevo el pebetero de sus perfumes; sería en el cielo
como había sido en la tierra y feliz en su servidumbre.
¡También ella temblaba por su priocipito! !Cuántas
veces, con él colgado del pecho, pensaba en su fragi lidad, en su larga infancia, en los años lentos que corre·
rían antes de que fuese por lo menos del tamaño de uo9.
espada; y en aquel tío cruel, de faz más tenebrosa que
la noche y corazón más tenebroso que la faz, hambriento
de trono, y espiando desde la cima de su roquedo, entre
los alfanjes de su horda! Con mayor ternura que nunca
le apretaba entonces entre los brazos ¡Pobre principillo de su alma! Pero si su hijo lloraba al lado, hacia él
corrían sus brazos con un ardor más feliz. Aquél, en su
indigencia, nada tenía que recelar de la vida. Desgracias, asaltos de la suerte, nunca podrían apartarle más
de las glorias y bienes del mundo de lo que ya estaba
allí en su cuna, bajo un pedazo de lino blanco que r es·
guardaba su desnudez. La existencia,
verdad, era
para él más preciosa y digna de ser conservada que la
de su príncipe, porque ninguno de los duros cuidados
con que ennegrece el alma de los señores rozaría siquiera a su alma libre y sencilla de esclavo. Y, como si
le amase más por aquella humildad dichosa, cubría su
cuerpecito gordo de besos sonoros y devoradores, de los
besos que hacía sutiles al ponerlos en las manos de su
pr!ncipe.
Entretanto, un gran temor llenaba el palacio, donde
ahora reinaba una mujer entre mujeres.
El bastardo, el hombre de rapiña, que erraba por la
cresta de las sierras, bajo a la llanura con su borda, y
ya a través de las aldeas y los caseríos felices, iba dejando un surco de matanzas y de ruinas.
Las puertas de la ciudad habían sido asegur;i.das con
cadenas más fuertes.

"'º

En las atalayas lucían hogueras más altas. Pero faltaba la disciplina viril.
Una roca no gobierna como una espada.
Toda la nobleza fiel había perecido en la gran batalla.
Y la reina desventurada apenas sabía correr a cada ins·
taote a la cuna de su hijito y llorar sobre él su flaqueza
de viuda. Solamente la nodriza leal parecía segura, co·
mo si los brazos en que estrechaba a su príncipe fuesen
murallas de una ciudadela que ninguna audacia pudiera trasponer.
Pues bien; una noche, noche de silencio y de obscuridad, cuando se disponía a dormir, ya desnuda, en su
cama, entre los dos pequeños, adivinó, más que ofr, un
leve rumor de hier ros y pendencia, lejos, a la entrada
de los jardines reales. Envuelta aprisa e n un manto,
echando los cabellos hacia atrás, escuchó ansiosamente.
En la tierra aireada, entre los jazmineros, corrían paws
pesados y rudos.
Después se oyó no gr uñido, un cuerpo cayendo blandamente, sobre arena, como un fardo. Descorrió violen·
lamente la cortina. Y allá, en el fondo de la galería, divisó hombres, una claridad de linternas, brillar de armas .... En un instante lo comprendió todo: el palacio
sorprendido, el bastardo llegando a robar, a matar a su
príncipe! ....
Entonces, rápidamente, sin una vacilación, sin una
duda, sacó al príncipe de su cuna de marfil, le llevó hacia la cuna pobre de madera, y, sacando a su hijo del
lecho servil, entre besos desesperados, le colocó en el
lecho real, que cubrió con todos sus encajes.
Bruscamente un hombre enorme, de rostro iracundo,
con un manto negro sobre la cota de malla; surgió en
la puerta de la cámara, entre otros que sostenían linter·
nas. Miró, corrió a la cuna de marfil, donde lucían los
brocados, a r rancó de a111 a la criatura, como se arranca
una bolsa de oro, y, ahogando sus gritos bajo e l manto
s..!ió furiosamente.
El príncipe dormía en su nueva cuna. La nodriza
permanecía inmóvil en e l silencio y en las tinieblas.
Pero gritos de alarma atronaron de repeot~ el palacio. Por las ventanas pasó el largo flamear de las antorchas. Los patios resonaban con el batir de las armas
Y desgreñada, casi desnuda, la reina invadió la cámara,
entre las damas llamando a su hijo. Al divisar la cuna
de marfil, con las ropas maocbadds, vacía cayó al suelo,
anegada en llanto, deshecha.
Entonces, en silencio, muy lenta, muy pálida, la nodriza descubrió la pobre cuna de madera .... El prío•
c ipe estaba a llí, quieto. dormido, con uu sueñoque le
hacía sonreír, que le iluminaba todo el rostro entre sus
cabellos de oro. La madre cayó sobre la cuna, con uo
suspiro como cae un cuer po muerto.
Y en aquel instante uu nuevo clamor extremeció la
galer ía de mármol. Era el capitán de las guardias y su
gente fiel. En sus clamores, habÍl sin embargo, más tristeza q ue triunfo. ¡El bastardo murió! Tomado, al huír,
entre el palacio y la ciudadela, cercado por la fuerte
legión de arqueros, sucumbió él y veinte de su borda.
Su cuerpo quedó allí, con flechas en el flanco, en un
charco de sangre. Pero, ¡ay dolor sin nombre! El cuerpecillo tierno del príncipe quedó ..IJí también, envuelto
eo un manto, ya frío, rojo aún de las manos feroces que
le hablan extraogulado.
Por eso tumultuosamente lanzaban la nueva cruel los
hombres de armas, cu"ndo la reina, deslumbrada, con
lágrimas entre risas, irguió en los brazos, para mostrarlo,
al príncipe que habla despertado.
Fué un esp,,nto, una aclamación. ¿Quién lo salvó?
¿Quién? .... Allí estaba junto a la cuna de marfil vacia,
muda y yerta, aquella que le salvara. ¡Sierva sublime y
leal! Ella fué quien, para conservar la vida de. su príncipe, dió la muerte a su hijo . . ..
Entonces, sólo entonces, la madre dichosa, saliendo
de su alegría estática, abrazó apasionadamente a la ma·
dre dolorosa y la besó y la llamó hermana de su corazón. . . . Y entre aquella multitud que se apretaba en
la galer!a, salió una nueva, ardiente aclamación con súplicas, de que fuese recompensada magníficamente la
sier va admirable que salvara al rey y al reino
Pero ¿cómo ? ¿Qué bolsas de oro pueden pagar un hijo? Entonces un viejo de casta noble propuso que fuese
llevada al tesoro real y escogiese de entre aquellas riquezas, que eran como las m"yores de los mayores tesoros de l&lt;t India, todas las que su deseo apeteciese.
La reina tomó la mano de la sierva. Y sin que su rostro de má rmol perdiese en rigidez, con un andar de
muerta, como en un sueño, fué conducida hasta la cámara de los tesoros. Señores, damas, hombres de armas, seguían con uu respeto tan conmovido, que apenas
~e oyó e) rozar de las sandalias en el suelo.

Las espesas puertas del Tesoro giraron leotámente.
Y cuando un siervo abrió los ventanales, la luz de la
m'adrugada, ya clara y rosada, entrando por las rejas,
prendió un maravilloso y fantástico incendio de oro y
pedr erías!
Del suelo de piedra basta las bóvedas sombrías, por
toda la cámara, relucían, rebrillaban, refulgían los escudos de oro, las armas cinceladas, los montones de diamantes, las pilas de monedas, Jos largos hilos de perlas,
todas las riquezas de aquel reino, acumuladas por cien
reyes, durante veinte siglos.
Un largo «¡ah!&gt;, lento y maravillado pafó sobre la
turba enmudecida. Después hubo un silencio, ansioso·
Y en medio de la cámara, envuelta en la refulgencia
preciosa, la nodriza no se movía .... Apenas si sus ojosbrillantes y secos, se habían erguido hacia aquel cielo
que, más allá de las gradas, se teñía de rosa y de oro.
Allí en aquel cielo fresco y de madrugada, era donde
estaba ahora su hijo. Estaba allí, y ya el sol se levanta,
ba, y era tarde, y su pequeño Jlora_ba de ~eguro y bu_s;
caba su pecho! Entonces la nodriza sonrió y extend10
la mano.
Todos seguían, sin respirar , aquel lento moverse de su
mano abierta. ¿Qué joya maravillosa, qué hilo de diamantes, qué puñado de rubiés iba a escoger?
La nodriza extendió 1.. mano, y de un escabel próximo, de entre un montón de armas, agarró un puñal. Era
un puñal de un r ey antiguo, todo incrustado de esmeraldas, y que valía una provincia.
Agar ró el puñal, y con él apretado fuertemente en la
mano, apuntando al cielo, hacia donde subían los primeros rayos rayos del sol, encaróse con la reina, con la
multitud, y gritó:
-iSalvé a mi príncipe, y ahora ...... voy a dar de
mamar a mi hijo!
Y se clavó el puñal en e l corazón.
ECA DE QUEIROZ.
Mons. H&lt; rnán lez y Rodriguez, en el trono episcopal
dutaote la ceremonia de su consagración.
Para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
Ojos sin luz, los ojos de los muertos;
Ojos que con fijeza indefinida
Parece que nos muestran entreabiertos
El epílogo triste de la vida.
Ojos que ccntemplaron arrobados
Angelicales rnstros de doncellas;
O lloraron amores desgraciados
A la pálida luz de las estrellas.
Ojos q ue reflejaron tristemente,
Una tarde plomiza de misterio,
El dolor infinito que se siente,
Al llevar una madre al cementerio.
Ojos que se entornaroc con delicia
Una tarde de amor, en primavera,
Al sentir de la novia una caricia
Y lloraron de amor por vez primera.
Ojos q ue con tristeza aterradora
Vieron morir sus blancas ilusiones,
En la mar que se mece atronadora
Al impulso fatal de las pasiones.
Ojos sin luz, los ojos de los muertos;
Ojvs que con fijeza indefinida,
Parece que nos muestran entreabiertos
El epílogo triste de la vida.
LUIS G. V ALDESPINO, jr.

Sobre un ánfora de vino griego
De la noble Acaya agrícola y guerrera , de la almenada Pairas, que mira en las ondas la nostalgia de una
extínta gloria, trájomela un poeta amigo.
Frente al verde Jonio, alzando los ojos al cielo griego, fúlgido aún de mitos, columbrando aún, lejana en
la. historia, la sombra augusta de la Liga ; descifrando
sobre el suelo, vasto palimptesto vivo, los siglos bizantinos y los de la hermoH Venecia, y por último, el timbre cruento del Islam, el cual, entre las ciudades de la

En el centro el Ilustrísimo señor don Antonio Hernández y Rodríguez, nuevo obispo de Tabasco, cuya consagración se efectuó recientemente en la catedral de Chilapa, Guerrero. -A la derecha, Monseñor Campos, obispo de Cbilapa, consagrante; a la izquierda, Monseñor
Herrera, obispo de Tulancingo asi~teote.
Hélade, fué Pairas la primera que lo lávó con sangre
impávida, bajo el estandatte azul, firme en la altura del
torreón adusto; eot~e memorias tales y tao peregrinas,
ella recordó al amigo :=tusente, al amigo adorador de la
Belleza helénica, siempre florida ..... .
Entre tanto, en la tarde de oro las muchachas griegas venían a llenar sus cántaros a la fuente, con el mismo gesto rítmico y airoso de las princesas de Sófocles
y de Homero ....
Y hoy, ceñida de rosas, Ji rios y verbenas, está el ánf~ra sobre la mesa grata; y al fresco aroma de los jardines se une el •roma cálido del vino.
Hag~mos la libación ritual; y hagámosla con pensamiento relígiofo. El ánfora encierra una virtud arcana
y un sagrado prestigio ....
Pues el alma de los héroes y de los númenes, cuando
los hombres degenerados la pierden, se esconde en la
tierra genitora, habita en el bosque, en la pradera, en
la viña.
i Dioses! Q ue el vino puro no nos inflame en ululante
furor dionisiaco, en el hórrido deliric- formidable de la
pitonisa de Delfos.
Pero que cree en torno nuestro suaves y claras visic,nes, cc-mo aquella de Fausto en Tempe, contemplando
la flor más bella de la más bella estirpe, gloria de un
mundo, Helena!

lH!A~1iil©
Es un spleen profundo que me tortura,
es un hastío infinito que me anonadá:
spleen y bastlo, caudales de la amargura
de que toda mi vida se halla impregnada.
Desecho todo anhelo; ni una esperanza
abrigo en mi abandono: las ilusiones
huyeron, y no llega ni la añoranza
hasta mis lares . ..... ¡Ya ni las decepciones
me dan su cruel acíbar, no amo ni espero:
vivo, porque no puedo desear la muerte
ni marchar en su busca: así es mi vida,
como invernal estepa, sin un sendero,
sin punto fijo a donde me guíe la suerte ....
Oh! el hastío infinito que en mi alma anida!
CARLOS PADILLA .
Banquete ofrecido por Monseñor Campos, obispo consagrante, a Monseñor Hernáodez consagrado,

CARLOS MAGAl,HAES PE AZEREDO.

�Galerías de l segundo y del tercer piso del pat:o pr incipal, con parte de la escalera.

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Vista general de la casa de Correos de la ciudad de México, abarcando
las fachadas Norte y Oeste del edificio.

La Casa de Correos de la Ciudad de México.
Xuestra capital puede preciarse de contar, si no con la más bella, ~í con
una de las más bellas casas de correos del mundo entero.
El precioso edificio que se levanta en la esquina de la flamante calle del
Teatro Nacional y la de Tacuba, es un ornato digno de cualquier capital del
mundo, y en ninguna de ellas haría papel desairado.
Su fachada, de la que da idea la fotografía adjunta, es de estilo italiano,
anterior al renacimiento, se ha dicho, quizás con algo de razón, que es el palacio de los Dux de Venecia con la galería arriba. Con efecto, algo recuerda en
sus lineamientos generales la encantadora construcción veneciana, pero ni es
copia de ella, ni mucho menos la inversión que se quiere ver . La &lt;logia&gt; que
corona el edificio no es remedo del corredor bajo del palacio ducal, y si el coronamiento recuerda el estilo flamígero, está notablemente modificado, y es
más un encaje de piedra labrada que un resto de las a lmenas estilisadas de
una fortaleza como parecían ser las flamas de los edificios llameantes.
Fuera del terreno de las comparaciones y de las semejanzas y considerado
el edificio e n sí x. por sí, es original. elegante, a iroso y de una gracia que se recuerda en cualquier parte del mundo a donde se vaya.
Si es cierto que sobre la puerta principal de la fachada Norte hay dos ser ies de ventanas que recuerdan algo las casas d., Venecia, en niogún edificio
de la ciudad acuática vemos nada igual; si en la fachada Oeste hay una serie
de puertas coronadas por sendas ventanas, que re cuerdan quizás a algunas casas de Bruselas, tampoco hallamos en la capital belga un original dt:I que se
pueda haber copiado Jo nuestro. Y si esto pasa con las fachadas, el &lt;pan coupé&gt;
es original en todo en sus detalles, lo mismo que en su conjunto; la puerta sobria y severa con sus dos toros y su marquesina, la graciosa ventana que está
sobre ella, coronada a su vez por un par de ventanillas lindamente bordadas,
y como remate el relox en medio de su campo de primorosos labrados, dan una
idea tal de armonía, de gracia y de sencillez al mismo tiempo que es muy difícil olvidar este detalle cuando se ha admirado a lguna vez.
¡Cómo quisiéramos dar una idea medianamente aproximada de todas las
bellezas que encierra la preciosa fachada; pero ni el tiempo ni los conocimientos lo permiten, y tendremos que conformarnos con hdcer que nuestros lectores admiren en fotografía lo que tantas veces hemosadmiradoen el encantador
origin , 1.

..
Uno de los elevadores para pers: nas en el patio principal de la planta bljól.

Crugia occidental de la plaLta baja, con lz.s ve ntanillas de despac ho para e l público.

�El antiguo edificio ocupado durante mucbos atios por
la Administración de Correos en la calle de la Moneda,
había sido ampliado cada vez que la creciente importancia del país lo requería, las obras de adaptación se
sucedían casi sin descanso y cada día se notaba la necee
sidad de un edificio que, al mismo tiempo que estuviese
apropiado para los servicios del transporte, fuera digno
de los rápidos prcgresos de la capital de la República
en los últimos años.
En las postrimerías del siglo XIX se acentuó de una
manera muy notable esta necesidad, y al fin se pensó en
satisfacerla, para lo cual se pidió al arquitecto italiano
Adamo Boari un proyecto para la casa de correos de
México.
Presentado el proyecto, y aprobado por la secretaría
del Ramo, se dió principio a las obras el primero de
Enero de 1901. En Septiembre del mismo año, terminada la cimentación, se colocó la primera piedra del edificio.
Acerca de esta primera piedra hay un hecho muy curicso; depositado dentro de un cofrecillo el tesoro, con·
sistente en piezas de moneda de la época, medallas conmemorativas, el acta de la colocación, los periódicos del
día, etc., se puso un velador para que vigilara el dicho
tfsoro; este tentó al propio velador, quien se llevó todo
lo que había de valor dentro del cofrecillo. Fné aprehendido pocos días después en las cercanías dt Tula y
se le recogió parte de lo robado; se repuso el tesoro y
te dió curso a la obra de construcción.
La dirección general del enificio quedó a cargo de su
autor, e l arquitecto Boari. La parte de io¡¡eoiería civil
se encomendó al ingeniero mexicano don Gonzalo Garita. Las canteras y mármoles son todas mexicanas, con
excepción de algunos detalles de mármol de c ...rrara, y
trabajadas por obreros mexicanos. La parte de bronce
se fundió en la fundición del Pigeooe, Florencia, Italia.
Todo el resto de la decoración se hizo en México.
El edificio se puso al servicio público el 17 ce Fe·
brero de 1907, y desde entonces ha sido motivo de admiración, lo mismo para nacionales que para extranjeros.
LOS PRELADOS Q U E HAY.

He aquí el número de prelados que tiene en la actualidad la iglesia católica:
En Italia hay 286 obispos y arzobispos; en Francia,
84; en España, 56; en Austria-Hungría, 52; en Rusia, 13;
en Portugal, 12; en la Turqaía europea, 7; en Grecia,
7; en Bélgica, 6; en Flandes, 3; en Suiza, 5; en BosniaHerzegobina, 3; en Rumanía, 2; en Dinamarca, Bulga·
ria, Luxemburgo, Servia y Mónaco, r para cada nación;
en Irlanda, 28; en Inglaterra, 16; en Escocia, 6; en Malta, 3; en las Indias Orientales, 32; en el Japón, 4; en la
Turquía asiática, 3; en Persia, i; en el Canadá, 26; en
los Estados Un;dos, 93; en Terranova, 3; eo las Repúblicas Centro y Sud Americanas, 130.

Ju nto a diáfana linfa que serpea
entre guijas volcánicas su encaje,
rodeada de bucólico follaje,
como un nido, dibújase la aldea.
Cumbre glacial en el azul albea
por encima del rústico paisaje;
y el sol va recogiendo su ropaje
detrás del horizonte que pardea.
Esfumada la iglesia se descubre,
borrosamente, entre la niebla cana
con que la envuelve la frialdad de octubr.-,
iVésper va a descender a las colinas .
Y se escucha la yoz de la campana
que convoca a las prácticas diYinas.

·Ha prendido la noche su negrura
allende las regiones siderales,
y ha volcado los fúlgid"s cristales
de las estrellas por la vasta anchura.
Selene emerge rutilante y pura
cabe d!'l arroyuelo y los juncales;
y ululan pa,·orosos los chacales
hambrientos en Id lóbrega espesura .
El soplo de las gélidas montañas
entumece los miembros, y el poblado
se abriga en sus pajizas espadañas;
y cruza varonil por la calleja,
garrido mocetó n con desenf;ido,
y se detiene y $ilba ante una reja .

Modula taciturna serenata
un bardo rui,eñor eo la arboleda :
rechina la ,·eotaoa , y la vo7 queda
vibra como la música más grata.

Parte del patio principal y de la escalera de bronce;
en el fondo se ve la puerta de entrdda
de la fachada Norte.
El interior corresponde en magnificencia ccn la fachada; una feliz combinación de mármoles y bronces le
da aspecto de severidad;_los adornos y labrados de las
rejas que separan a los empleados del público, no des·
entonan del sabor general, y el conjunto, destacándose sobre la techumbre blanca y el piso de mosaico de mármol
produce una agradabilísima impresión; aquí tenemos
que lamentar que ni nuestra pobre descripción, ni la
fotografía puedan dar idea del precioso conjunto, pues
si bien es cierto que se apreciará la belleza de la forma, no se podrá tener idea de la feliz combinación del
bronce con e1 mármol, destacándose sobre el fondo claro.
Entrando por la puerta de la fachada que ve al Norte, se halla uno frente a un pasillo muy amplio, formado por los dos elevadores, y al fondo se ve la hermosa
escalera de bronce que lleva al piso alto y que ocupa la
planta baja del patio principal.
Este obedece en su estilo al general del eóificio, y
dentro de él es donde más se siente el ambiente netamente italiano, parece que de cada uno de los arcos va
salir la fig•ira de algún señor úux o va asomarse alguoa
Julieta a esperar a su Romeo.
En las platabandas de los arcos que rnstieoen el primer piso, hay inscripcioDes relativas a los progresos del
servicio postal en la República, y el cornizamento de la
parte alta está adornado con los escudos de todas las
naciones que forman la Unión Postal Universal.
Ya dijimos anteriormente que ni el espacio ni los conocimiento nos bastarían para describir una por una las
muchas bellezas que encierra el edificio; para el éxito
de nuestra tarea tendremos que seguirnos refiriendo a
las bellas fotografías que acompañan estas líneas, y que
forman parte de la gran colección del señor Khalo. En
ellas encontrarán nuestros lectores todo lo que falta en
nuestra descripción.

Para "El Mundo Ilustrado."
Para "El Mundo Ilustrado."

El disco de la luna se dilata,
y su luz deja el brillo de la seda
sobre de los arbustos donde enreda
arabescos miríficos de plata.
Un beso largo, apasionado y fuerte
dos vidas ha enlazado hasta la muerte
fundiendo eo una llama su albedrío.
Si me amds, dice el mozo, abre la puerta.
oo temas. que la calle está desierta,
y desfallezco de pasión y fria.

El boscaje suspira El viento tiene
cadencia de sollozo. El gallo toca
su límpida corneta .. iUoen su boca,
y ensueña la romá ntica Seleoe!
- Abre tu puerta, amor. que el alba viene,
tu cHicia de fuego me provoca;
si oó diré que cual la dura roca
tu pecho inconmovible se mantiene.
La doncella resístese medrosa .... !
el mozo implora el amoroso asilo.
Se pliega la ventana silenciosa;
a,·iva Diana su lustral derroche:
la puerta se ha entreabierto con sigilo ....
¡Plenilunio nupcial viste la noche!
ALOXSO G. DE CASTILLA.

Fotograf[a tomada desde la puerta de la fachada Norte.

Fots. Kahlo,

En las noches de invierno,
Cuando ruge sin tregua fuera el vient&lt;',
Y no brilla eo el ancho firmamento
Ni uo átomo de luz, acude a mi alma
Débil, llorosa, sola y maltratada
Por los tristes recuerdos de mi vida,
Tu imágen refulgente; y de la herida
Que punza el corazón, nunca cansada
De manar sangre roja y encendida,
-Se exhala suavemente,
Como el murmullo triste de la fuente,
Como el canto dulcísimo del ave,
Uo suspiro de amor, tan dulce y suave,
Que más bien que s:ispiro es un lamento
Que nace, brota y vuela con e l viento,
Entonces cariñosa,
Acude tu alma a consolar mi alma,
Y eo uo estrecho abrazo confundidas,
Encuentran juntas la perdida calma
Llorando juntas las venturas idas.
Y creo resucitar pasados tiempos
Soñando con vivir horas pasadas,
Y oigo el arrullo suave de tu acento
Dominando el rugir rauco del viento,
Y ve-0 brillar la luz de tus miradas
Eo la bóveda negra de los cielos,
Y renacen mis íntimos anhelos
Con nuevas ansias y con nuevos bríos,
Y creo rasgar del porvenir los velos
Por ver eo ellos los dolores míos,
Entonces a mi mente,
Acuden eo tropel, randas, aladas,
Cual bandada de alondras mensajeras.
Mil memorias de amor, nunca olvidadas,
Recuerrtos mil de dichas pasajeras.
Resurgen amorosas
Del alma las .perdidas ilusiones,
Y me transportan eo sus alas suaves
Eo el rítmico vuelo de las aves
Que emigran eo tropel a otras regiones.
Y siento el ansia de vivir ....Y sien,o
Surgir deotr:i de mí, cual de la nube
Surge el sol como pálido querube,
Desde el fondo del alma, el pensamiento.
Y acude a mi memoria,
Con la nostalgia de los días pasados,
Nuestro idilio amoroso, nuestra historia,
Cou detalles precisos, oo olvidados.
Y destellos olímpicos de gloria! .. ..

......................... ... .......... . ......
Te acuerdas de esas tardes,
Cuando eo el Occidente,
El sol muriendo de esplendor rodeado
Por su larga carrera fatigado
Reclinaba la frente,
Mientras que lentamente,
Envuelta en gasas y sutiles velos
La mansa luna aparecía en Oriente,
Como una estrofa blanca, que Dios mism:&gt;
Estampara en el fondo del abismo
O eo la página muda de los cielos? ....
Recuerdas nuestros líricos ensueños
A la pálida luz de las estrellas,
Que brillando en el tul del firmamento
Iridiscentes, lánguidas y bellas
Oyeron nuestro ardiente juramento? ....
Imposible olvidarlo!.., Los aromas
De las silvestres flores.
El tímido arrullar de las palomas
Y el nocturno trinar de ruiseñores,
Los ecos de las fuentes
Los cánticos c\olieotes
De los bubas diciendo sus amores,
El cielo sirr.ulaodo obscuro broche
Con sus abismos negros y profundos,
El misterio insondable de esos mundos
Brillando eo el silencio de la noche,
La grao ensoñación de l infinito
Que 'fingía uua alcora prodigiosa,
Todo era para mí maravillosa
Cr 111estaci6 0 de inescrutable mito!...

Mas ya todo pasó! .. sólo el recuerdo
De aquellas horas, dulces y amorosas
Ha quedado flotando en mi memor ia,
Con los destellos de perdida gloria,
Y las ternuras de pasadas cosas! ....

Afuera el vendaba! de furia lleno,
Con rabia insana sin piedad ahuyenta
Las aves de sus nidos, ruge el trueno
Dominando el fragor de la tormenta!
El viento entra en mi estancia
Agitando cortin•s y tapices;
Relámpagos de pálidos matices
Iluminan el fondo semi obscuro.
Si mulaodo sangrientas cicatrices
Que recortan sus bordes en el muro.
Me acerco a mi ventana,
Y entre mis manos mi cabeza ardiente,
Con tristeza letal y honda congoja
Reclino amargamente! ..
No siento el agua que mis sienes moja
Ni la lluvia que corre por mi frente!
Sumérjome eo profundo
Ensueño misterioso de atonía,
Mu;- lejos de este mundo,
De sus pompas, su gloria y su alegría!
Y así, de mi ventana
Reclin•do en b abierta celo~ía,
Me sorprende el fulgor de la mañana,
Y me encuentra la luz d el ouern día.
G . F U ENTES

J.

A Luis G. \'aldespioo, jr,

Sinceramente.
Como pá lidos espectros
Van pasando ante mis ojos,
En sus rostros demacrados
Se revela el sufrimiento.
Sus espaldas encorvadas
Se me antojan viejas arcas a rruinadas
Por la incuria de los tiempos.
En sus ojos ya sin brillo,
Cuantas ansias iofioitas se revelan,
iCuá o inmensos sufrimientos!
Sus cal&gt;ezas \'e oerables
Con la o ie,·e de los a ños
Se hao cubierto,
Y en sus rostros macilentos
Hay arrugas m:1y profundas,
Cual si fueran de la vida
Las señales del tormento.
Pasan, pasan los ancianos
Como pálidos espectros,
Fatigados por el peso de los añ&lt;&gt;!',
EocorYados, sin aliento,
Al mirarlos, eo mi pecho
Siento inmenso desaliento,
Y en mi mente sus siluetas
Blanquecinas, esfumadas las contemplo,
Y murmuro quedo, quedo ;
¡ Cuando llegue yo a ser viejo !
Pasan, pasan los ancianos.
Como pál idvs espectros ....
PA B LO :\l. SOSA.

�Justamente orgullosa se halla nuestra capital con su paseo fa,•or ito. Chapultepec, considerado por los que lo han visto,
como uno de los sitios de recreo más bellos del mundo, es digno objeto del orgullo citadioo de los habitantes de la metrópoli
mexicana.
En alguna parte h.:mos leído que Chapultepec reune para nosotros al mismo tiempo, un «Bois de Boulogoe&gt;, una «\Vhite
House&gt; y un «\~'est Point&gt;. Y efectivamente, el precioso bosque, que no es tan grande, pero sí tao bello como el de Boulogoe, borda la falda de la colina donde está la Casa B lanca de '.\léxico, la suntuosa rt:sideocia presidencial, admirada tanto
por su suntuosidad propia como por sus recuerdos históricos, y el Colegio Militar que no cede en nada en importancia ni en
tradiciones gloriosas a las demás instituciones similares del mundo.
Nuestra Primavera, que dura todo el año, da al bosque un aspecto bellísimo; bajo la sombra de los añosos y Yiejos árboles, los veteranos del bosque, 5e levantan los arbolillos de los últimos años, y debajo de ellos crecen las hierbas y plantas que
están brotando constantemente o las plantas de ornato que los jardin,,ros cultiv¡¡n con gran facilidad, gracias a la dulzura
del clima y R la feracidad del terreno.
.
Cuántas veces, recorriendo las calleci!las alineadas y tersas, oyendo en las. calzadas principales el ruido y modmiento
de los lujosos trenes, de los automóviles y de los peatones, hemos cerrado los ojos y,r,os hemos transportado a bosques muy
lejanos. Nos ha parecido que nos vamos a encontrar al abrir los cjos con el gesto risueño del guarda que se ha plantado delante de nosotros para decirnos «Pardon monsieur&gt;; salvo este,alle, todo lo demás contribuye a la ilusión; los domingos
por la mañana, especialmente, se diría uno transportado al «Bo ».
T renes y automóviles de gran lujo: restaurant confortable y ien servido, lago con botes y guapas muchachas remando,
y hasta un remedo de ja1 dín zoológico nos hace pensar en siti
recorridos hace muchos años y que se hallan a muchas
leguas.

....
Parque de Jos venado; en el jardín z'lológico. - Restaurant a la entrada del bosque.-El embarcadero del lago.-El lago.-Oycndo la música a la sombra d.: los ahuéhUt:tes.-Un aspecto del paseo do:nioical.-Un guarda de la policía especial del bos ¡ue,-- Otro aspecto del paseo de trenes los domingos por la mañana.

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lumbres o problemas sociológicos nacionales, siempre
niones, y en los consultivos por lo profundo de sus estuEl gobierno i_nterino constitucional de la República,
con acierto.
dios y lo luminoso de sus dictámenes.
ha tenido a bien designar al señor Licenciado don EmiEn cuanto a estudios jurídicos, meramente tales,
Ha ,·iajado el señor Rabasa por Europa y los Estados
lio Rabasa, para que ocupe el puesto vacante de embaUnidos y en sus viajes ha observado y ha estudiado, escribió el señor Rabasa el año de 1906 su libro scjador de nuestro país ante e l gobierno de Washir Jton,
bre el artículo r 4 constitucional, y, más tarde, en
aprovechando siempre. En el año de 1897 representó
designación que pronto surtir:I. sus efectos, y qu._ na si1912, escribió un estudio profundo, intitulado: « La
con brillo a nuestro país en el Congre&lt;;0 Comercial Pando reci bida con aplauso por todas las personas que coConstitución y la Dictadura;&gt; hemos hablado de la com_
Americano que se reunió en la ciudad de Ph1ladelphia.
nocen la idoneidad y pericia del designado.
petencia jurídica del señor Raba~a. y
~o podía ser de otro modo, puesto
por lo tanto huelga decir que los dichos
que la vida política del señor licenciaestudios son concienzudos y brillantes.
do Rabasa pronostica, no sólo un cumAdemás de sus conocimientos en deplimiento extricto de los altos deber es
recho nacional jurídico, el futuro señor
que implica el primer puesto diplomáEmbajador es un perito en derecho intico de nuestro país en el extranjero, si
ternacional, y seguramente no será este
que también una era de muy acertada
mérito el que menos le haya calificado
gestión, que indudablemente redundará
para su designación al puesto de Emeo bien del crédito nacional y el afianbajador, pues el conocimiento de las lezamiento de las buenas relaciones inyes internacionales es sólida base para
ternacionales entre. los dos países veciuna gestión acertada en la noble tarea
nos.
de fomentar el buen acuerdo entre dos
Con gusto aprovechamos la oportunipaíses.
dad que esta ocasión nos ofrece para
dar a conocer " nuestros lectores alguo o o
nos datos acerca de la labor llevada a
cabo por el señor Rabasa durante su laY ya que hemos visto al hombre des·
boriosa y fructífera vida polftica.
de el punto de vista de su valer en el
mundo de la ciencia, de la actividad
Nació nuestro biografiado eo Ocozoadministrativa y gubernativa, ahora lo
coautla, Estado de Chiapas, él año de
consideraremos desde el punto de vista
1856, terminados en su lugar nHal sus
social.
estudios primarios. pasó a la ciudad de
Hace varios años que el señor licenOaxaca, donde continuó los preparatociado ocupa, con su honorable familia,
r ios y los profesionales de la carrera
una casa situada en la alameda de Sandel derecho; obtuvo su título de abogata María; es reconocido en toda la ciudo· en leyes el año de 1878 y se dedicó
dad el «savoir faire&gt; y la distinción de
por algún tiempo al ejer cicio de su prolas familias que habitan en la colonia
fesi ón . .
de Santa María, y todas sus fie~tas soEmpezó su carrer a política en su Esciales tienen el privilegio de despertar
tado natal, con el caracter de Síndico
entusiasmo y animación aún en los badel Ayu1..tamiento de Tuxtla G utiérrez;
rrios y colonias más apartadas de aqu&lt;!l
fué en seguida d iputado a la legislatura
centro ; pues bien, dentr o de ese núcleo
local, por elección hecha el año de 1881,
la honorable familia del señor Embay el año siguiente ocupó el puesto de
jador futuro ocupa y ha ocupado siemDirector de Iostruccion Pública del
pre un sitio distinguido; tanto es así que
Estado.
al s~berse la designación hecha por el
El año de 1883 se radicó en la ciudad
gobierno en favor del señor Rabasa. se
de Oaxaca, donde contrajo matrimonio.
pensó en toda la colonia en una fiesta
En la capital oaxaqueña desempeñó
de carácter social para despedir a la
los puestos de Juez primero de lo Civil.
honorable familia.
secr etario particular del Gobernador
Circunstaucias ajenas a la voluntad
del Estado, General Terán y Diputado
de los organizadores de la fiesta han
a la Legislatura local.
hecho que esta se aplace por a lgún tiemVino a radicarse a la capital de la
po, pero no se ha dejado la idea de haRepública, y aquí sus dotes tuvieron
cerla; gracias a esta idea la familia Ramás amplio campo para manifestarse.
basa tendrá una muestra de lo mucho
Durante cuatro años, recorrió toda la
que es estimada y de los lazos de amiscarrera de la Guria de los tribunales,
tad que h1t formado e ntre sus vec inos,
empezando por el carl(o de defensor de
gracias a su amabilidad, tino social y
oficio; fué después Agente del Minist~distinción.
rio Públi&lt;io; en seguida Juez CorreccioOjalá q~e 1~ fiesta que se prepara pa•
nal, luego Juez primero Criminal: pasó
ra despedir dignamente a la familia del
al Tribunal Supremo de Justicia, con el
señor Embajador sea de ta I naturaleza
carácter de Magistrado, y finalmente
que deje un recuerdo imperecedero dell
fué Procurador de Justicia del Distrito
c~riño con que los mexicauosque apreFederal.
ciamos las dotes excepcionales de nuesEn 1891 fué electo Gobernador del
tro futuro Embajador, confiamos ec sus
Estado de Chiapas, puesto que desemmanos la representación más alta de la
peñó hasta Marw ele 1894 Solicitó por
Patria, la cual seguramente sabrá conentonces una licencia indefinida, y mienservar 3: 1:i, altura que exigen sus glorioSeñor Lic. don Emilio Rabasa designado por nuestro gobierno como futuro
tras disfrutaba de ella fué electo Senasas trad1c1ones y sus no menos gloriosos
embajador en Washington.
dor por sus coterráneos, a los que ha
recuerdos. Felices l&lt;is hombres capaces de recibir un
En el mundo de las letras tiene tambié n nuestro biorepresentado desde entonces en la alta cámara.
depósito de tan gran importancia con la seguridad de
grafiado un lugar prominente; fué fundador y primer
Tal ha sido, a grandes rasgos, la carrera política del
que entre sus manos no sólo no sufrirá ningún menosdirector de «El Universal,&gt; el primer diario verdadero
señor Rabasa; huelga decir que en todos los puestos cicabo, sino que :i,d9uirirá mayor valor y aquilatará sus
que hubo en nuestra capital. Por los años de 1897 y 1898
tados ha demostra do gran talento y habilidad, habiénenormes merec1m1entos.
escribió c.uatro novelas que fueron muy gustadas y que
dose distinguido en los puestos administrativos por su
hicieron bc,ga, tanto por su estilo literario como por su
iniciativa aguzada siempre en bien de sus gob ernados,
fondo político social. En ellas se estudiaban usos, cosen los judiciales ¡;or la fereoidad de sus fallos y opi-

Del álbum setreto del mar.
-¿ Que, ins iste usted en que le cuente algo de mi historia retrospectiva ?- le preguntó Blanca a su acompañante, fijando en él con dulce complacei:icia sus hermosos ojazos meridionales.
- Sí, sí-contestó José María con voz entre imperativa y suplica nte.
-Bueno, pues le contaré: usted me inspira ya cierta
confianza. Con tal de que no me arrepienta después ....
-¿Arrepentirse ? .... Es usted injusta conmigo. No,
no, la estimaré más; ¿~abe ? ¡la estimaré más!
· Mimoso y rendido llegaba hasta las vertientes de la
ribera el mar. La arena de la playa, t inta en semidorado por la luz del sol, parecía una a lfombra rubia Blanca y José María paseaban por la orilla el triunfo p~rsonal de su mutua juventud.

- Pues bien: ya que usted insiste, le contaré . .. .
Aquí Blanca se interrumpió, distraída, porque una
gaviota magnífica que o ndeaba en la seda del aire, pasé
casi por junto a su sublime r ostro femenino, como queriendo hacerle una caricia, con el plumaje, al pasar.
-iOh, qué linda! ..... .
-La gaviota - ingrata- se fué ..... .
- Y decíamos .... - continuó ella, haciendo con los labios un bello mohincito interesante.
-Decíamos que en su niñez .. . .
-iAh, sí! En mi niñez .... ¡Oh, qué dulce y qué amargo
al mismo tiempo es el profano atrevimiento de desenterrar la niñez!
Blanca suspiró. Un s,uspiro de mujer, por lo venerable,
es una hostia ne aire.
- iPor Dios! ¿Se emociona?
-Disculpe; s•. Pero no importa. ~ecesito tacerle esta confidencia: el alma se alivia cmndo con:unica sus

se_nsaciones. Mire, José María: yo soy de origen humilde; ¿sabe? 1 Pero no me desconceptuará usted por
eso?
- iQué cosas dice! i De,couceptuarla a u~ted ?
-Muchas gracias. Pues sigo. En Slntauder, cuando
yo era niña, recuerdo que mis padres eran trabajadores
del mar. Braceros; pescadores. Vivíamos en una choza
pobrísima con el producto 1ue lograb:t m i padre de la
pesca. U n día, salió y no volvió: un temporal lo ahogó
entre sus brazos de espuma y entre sus garfadas de tormenta. y quedamos solas, en el mayor desamparo, mi
madrecita y yo ....
Emocio nada Blauca, se detuvo. José María la invitó a
tomar asiento en una ~oca saliente del paisaje. E l mar
llega~a, ci:n voluptuosidad humilde y felina , casi hasta
los p1ecec1to_s de la joven: la ofrendaba, rompiendo ante
ella unas brillantes espumitas juguetonas.
- :'los amenazaba la miseria, esa fiera im·isible q 1e

El Presidente de la República en la escalera del Jockey Club, al salir del banquete
que este centro social le ofreció el lunes pasado.
g?sta de la carne pobre. Pero mi mamá, heróica, intrépida, por salvarme a mí, su niña de su alma, pidió trabajo al patrón.
-iPobre!
-Y recuerdo que, tan sufrida era, y trabajaba, por
mf, con tanta fe, que en las faenas de la pesca de la
sardina rivalizaba, en resistencia física, basta con los
pescadores más ..vezados a las labores e nervantes del
mar. La pesca de la sardina, en Sant~nder, es una faena inte~esante. Desde antes de desµertarse el sol, allá
van braceros de la playa a preparar las redes para internarse Cantábrico adentro. A hombro, a pulso, lanzan
los botes pesqueros al agua: luego, en fila la traíña, se
abre y boga, avante, avante ..... .
- i Con ser usted tan niña entonces lo recuerda tan
bien?
- iCómo no? Hay páginas en el álbum de la vida, que,
se nos quedan en la imaginación como grabadas al agua
fuerte. El difumino de los años, no las borra, y la película del detalle, queda indeleble. ¿Usted no tiene acaso
dentro de la memoria, como los tengo yo, menudos tatuajes de color?
- iOh, sí! Y qué bien se expresa usted, Blanca!
- Y recuerdo que al ponerse los soles de aquellos días
al temple, mi madre regresaba con la traiña traginan&lt;io
bravamente como un hombre. Ya en tierra, la sardina,
al sacarla de la red, palpitaba como _plata viva, formando montones de olor acre é intenso. ¡Qué contentos estaban entonces los marineros! Lógico ; como que, efectivamente, era plata lo que sacaban del mar.
- iVerdad!
-iOh, sí! Sigo: mi mamá, como la· gentetoda de ma r,
le profesaba a la virgen del Carmen cierta avasalladora
veneración. Pues un día, se quitó del cuello el escapulario sagrado y me lo dió. Estaba emocionada. «¿ Por
q ué me le das?&gt; preguntele inquieta. &lt;No sé,&gt; contestóme. «Es un presentimiento. Pero si me pasa lo que a tu
pobrecito padre que esté en gloria, aunque mi cuerpo se
pierda, quiero que el escapulario lo conserves tú.&gt; Recuerdo que yo entonces me puse a llorar .. .. y que ella
me agarró en brazos, y me b esó, y lloró también ... Se tranquilizó un tanto, fingió la amable &lt;pose&gt; de una
sonrisa, se enjugó los ojos y siguió:
-Fué así; ¿sabe? .... _. Mi pobrecita mamá, más tarde se fué con mi" padre al Misterio, a los corales del
fondo del Cantábrico, a la otra vida ..... .
- Sufre usted, Blanca; no siga, por favor. Otro día
concluirá.
___¿ Por qué? .... Hay dolores que consuelan ; aunque
a u sted le parezca rara la paradoja, mi dolor es así. Yo
siento a livio eo mis confide ncias con usted. Y sigo. Pues,

El general den Félix Díaz saliendo del edificio del Jockey Club después del
banquete efectuado en su honor el lunes pasado.

se~or·. ··· .. ¿En qué ,t amos ?.•· ... ¡Ah, sí! Y me quedé
sohta....
igme~on alll1ando José María Y Blanca, ya de regreso a _la cmd ad. Se ponía la tarde. Era lo que aún los
marineros llaman la hora de la oración. Blanca se desab:ocbó un botón ~;1 vestido, sacó el escapulario y lo
oe.ó. Luego se volvw, le echó, con los deditos perfumarhs color de . rosa, un beso al mar, y, decidida, siguió
uudando hacia el elegante caserío, asiendo del brazo a
su enamorado acompañante .... Su elegantísimo vestido

s· ·

blanco, acariciado por el aire, detallaba el precioeo escorzo d e su escuItura gentil.
'.'.'. cuando_ regresaban, el mar protestaba rugiente y la
gaviota volvió a cruzar ante la joven, acariciándola de
nuevo con las alas al pasar.
- )Pobrecita ave del mar! ¿Ve usted? Quizá me trae
recuerdos de «ellos,&gt; amables memorias de otro mu o•
do ..• .
FRANCISco:DE LA ESCALERA.

Grupo de empleados de la Contadurí~ Mayor· de Hacienda, que ofrecieron un b
recientemente nombrado.
anquete a su jefe,

�coros internos evocadores de la trágica leyenda, y la deliciosa, apasionante frase final, el canto de amor y de dolor de Romeo, que aparece como preludio
del cuarto acto, y cuando el infeliz amante lleno ele dolor besa a la que ct ee
mue~ta; después, en _el primer acto cuyas danzas tienen un carácter netamente
verd1ano, el académ1.:o pero gracioso vals de Julieta, y el exquisito dúo madrigal de ésta con Romeo.
En el segundo acto, que traspira poesía desde la primera hasta la última no-

TEATRO COLON

BENEFICIO DEL TENOR AFFRE - «ROMEO
Y JUUETA &gt;

No puedo entrar en la crítica de la interpretación que
esta ópera ha obtenido en el Colón sin consignar algunas reminiscencias de una obra que, si no ha llegado ni
mucho menos a la celebridad del &lt;Fausto,&gt; del mismo
autor-, figura en el repertorio de los buenos cantantes
hoy en día.
No erró un escritor francés al afirmar que las tragedias de Shakespeare están llenas de música.
La idealidad poética y la music~l, en verdad, mejor

que en las obras del escritor inglés, no podrían aspirar
a un más feliz connubio.
La prueba elocue nte está en los numerosos ejemplos
ofrecidos por los maestros de todos los tiempos y de tocos los países.
Para dar te a mi aseveración, citaré las óperas que
me vienen a la memoria en este momento: &lt;El ensueño
de una noche de veiano,&gt; de Meodelsrnbn; &lt;Rey Lear,&gt;
de Cagoooi; &lt;Ricardo II[,&gt; de Rasori; &lt;Amleto,&gt; Je Faccio y de Thomas; &lt;Otelo,&gt; de Rossini y de Verdi, q¡¡ien
también puso en música al &lt;Macbeth&gt; y el &lt;Falstaff&gt;
tornado de las &lt;Alegres comadres de Wiodrnr,&gt; terna
que también sirvió para;la brillantísima ópera dellalemán Nicolai.
Y los maestros que pusieron en música la tragedia pasional de &lt;Romeo y Julieta,&gt; son casi una legión. He
aquí algunos nombres: Steibelt, Ziogarelli, Bellioi,
Vaccai, Marchetti, Gouood y Ma!i!é. Berlioz se inspiró
en ella para su muy conocida grandiosa sinfonía. y
Tschaikowski para una bellísima «ouverture.&gt;
Todos esos artistas sufrieron el encanto d., la conmovedora leyenda de los amantes de Verana, e n quienes el

sumo trágico inglés casi comprendió la psicología y la
filosofía del amor.
Comprendieron que ningún otro tema podía abrirles
la inagotable fuente de la inspiración artística, como lo
pudo hacer el amor ardiente de la bija de Capuleto y
del hijo de los Mootecchi.
Pero no se puede afirmar que todcs hayan salido bien
en su empresa.
En cambio, es cierto que, pur ejemplo, Bellioi y Vaccai obtuvieron éxito muy feliz.
Ellos, en sus dos óperas, amontonaron verdaderos tesoros de inspiración melódica.
Mas me parece que la obra de Gouocd supera a la_de
lo3 dos italianos, tanto por la mayor elevación de sentido
estético, con que el músico se propone ilustrar la famosa tragedia, como por una mayor deferencia a la producción sbakespeariaoa.
Algunos pretenden ·que «Julieta y Romeo&gt; no sea otra
cosa sino una incorrecta reproducción del &lt;Fausto.&gt; Yo
no soy de esa opinión.
Acaso más que en el «Fausto,&gt; hay en «Romeo y Julieta&gt; una pintura más colorida, más cálida del amor.
Este sentimiento está expresado con frases ardientes.
con suavidad de melodías, con voluptuosidad espiritual
del alma, con gran efusión de poesía al priooipio, y después con tembl,1res de pesar, de congoja, con explosiones potentes de desesperación.
Es una música que ilustra todo este coojunto de goces
delirantes, de dolores profundos.
No sólo las voces y el canto de los dos amantes, sino
la orquesta susurra frases paradisiacas, expresa toda la
angustia, la desesperación de la pareja desdichada.
Sin entrar en más detalles recordaré como piezas mu·
sicales salientes el bellísimo prólogo sinfónico, con los

«Carmen,&gt; Mlle. Cortéz.-&lt;E~camillo.&gt; señor
Montano.
templar viva a su adorada. Affre estuvo magnífico como artista, expresando aquella pavorosa pena de morir en los comienzos de la dicha El público aplaudió con eatusiasmo al distinguido cantante, que según noticias nos abandona.
Mme. Cbarpentier hizo una linda&lt;Julieta&gt;venciendo en la parte musical las dificultades naturales a su voz algo quebrantada.
No obstante, siempre se la oye con gusto y se
la admira con placer.
LUIS DE LARRODER.

Teatro Colón.-&lt;Carmen.&gt;- Una escena
del último acto.
ta, el preludio, recuerdo el aire del tenor, el
segundo dúo suavísimo. envuelto en la paz, en
el éxtasis que los jardines italianos pueden
ofrecer en una noche encantadora de primavera.
En el tercer acto es memorable la hierática
ceremonia nupcial. y la trágica escena de la
disputa entre los Capuletos y los Mootecchi,
de sabor meyerbeeriano. El cuarto acto ostenta el encantador dúo de amor llamado de la a londrita, el pat&lt;!tico, emocionante episodio en que fray Lorenzo presenta el narcótico a Julieta. Saber·
bio, desde el principio hasta el fin , es el quinto acto, empezando desde el
delicado y patético preludio sinfónico: &lt;El sueño de Julieta ,&gt;que Mascagni
recordó para el preludio del cuarto acto de &lt;Ratcliff,&gt; basta el dúo trágico
de l,,s dos protagon btas.
En este acto Gouncd vuelve a presentar las melodías más hermosas de la
partitura, y las pre~eota con nuevos primores armónicos e instrumentales;
escudriña las íntimas fibras del corazón con la más sentida elocuencia de la
música.
Es una de las páginas más felices del teatro melodra!l'ático moderno.
o o o

Teatro Mexicaoo.- Escenas de la obra "Cuando Florezcan los Ro~ales," que se h a estrenado con gran éxito.

La interpretación de &lt;Romeo y J ulieta» en el Colón, fué de las mejores
que hemos visto en este Coliseo y el tenor Affre debe estar satisfecho del
éxito redondo, completo, que obtuvo encarnando el romántico personaje del
infeliz amante de Verana.
La noche del beneficio de tan notable artista la sala estaba brillante en
prueba de afecto al mejor cantante de esta compañía. Toda la noche hizo
alarde de su buena voz, sonora, extensa, de tonos dramáticos, manejada -con
arte. Dijo frases admirables en el dúo de la alondra, y en e l final de la ópe·
ra, cuando siente el venenn que en los momentos en que era feliz por con·

Escena final de la ópera

�©l® 1m hw.g:i o

amor, en que hemos llorado juntos;
yo también como tú lloré mucho, porque yo también como tú soy todo alma y corazón! Perdóname que haya
provocado tus lágrimas; pero esas lágrimas que mirándome dejaste caer
de tus ojitos, no caen en corazón esteril, caen en corazón como el mío
que ~s cual uoa mustia sensitiva que:
con sólo tocar lo con frases duras, con
miradas tristes, dobla su&amp; pétalos y
siente que va a morir!
Ya oo estés triste, olvida mis desvíos, olvida que has llorado por mí,
para que yo pueda o lvidar este remordimiento: haberte hecho llorar!
Las lágrimas cuaodo vieoeo de unos
ojos como los tuyos: ¡ay! cuanto duele ver las caer!
Voy hacerte aquí uoa coofe~ióo
de mi alma, que acaso oo debiera
hacértela saber: teogo miedo, mucho
miedo a los ratos de eofado eotre tú
y yo, porque quieo sabe _si eo alguo_a
ocasión de esas nos dom mara la vamdad y pretendiéramos dejarnos de
querer! No por Dios, que eso no
suceda nunca, porqoe no sé qué sería de mí si me faltara tu amor, no,
00 lo quiero v yo haré todo lo posi-

El estrado principal en el grao salón
ciega, puesto que nunca habías querido como quieres a tu pobre Bohemio, qLe
no te sabe querer y ha llorado por tí!
México, 12 de Octubre de 1912,

Fachada del Palacio, habitación del
señor Lic doo Francisco L. de
la Barra, Ministro de Relaciones Exteriores.

FRANCISCO SANCHEZ MARIN.

La consideración para con las mujeres es la medida del pro¡;reso de la
oacióo eo la vida social.-GREGUIRE.
Especial para &lt;El Muodo Ilustrad,~
Es imposible teoer uoa grao pasióo y allegar fortuna; el verdadero amor
cierra todas las vías a la opuleocia.-Mme. DE RIEUX.

En estos reoglooes, que como todos los que he escrito desde que para dicha mía te entregué toda mi alma y mi corazón entero, quiero dejarte vida mia, no uo r.,cuerdo de
tristeza, sino uo remordimiento; de

Eo amor, los corazones justos soo los primeros eo ser veocidos.-SE"sANCSU.

El Comedor y el Hall.

t

este remordimiento, acaso tú tengas la
culpa porque me has hecho abrigar para tí un amor y una pasión deseofreoados, o por mejor decir: me has vi;elto loco! Has hecho de mí un idólatra
completo de tu amor, me has acostumbrado ya a vivir pensando eo tí; cuaodo
me faltan uo momento tus palabras, tus
miradas y tus caricias amorosas, sieoto
que me voy a morir! ¡Remordimieoto,
decial sí, remordimiento grande y sincero por haber hecho que: esos tus ojos
de los que me has hecho dueño, los hubiera visto esta mañana nublados por
gotas de agua pura y cristalina!
¡ Qué ocasionó esa tristeza y ese dolor I mis celos tao grandes y tdo profundos como el amor que te he entregado!
Tengo celos, muchos celos, hasta el aire
que respiras, de las violetas que al dártelas por las mañanas las prendes en tu
pecho, de la luz que reciben tus ojos,
de los sonidos que llegan a tus oídos,
de la almohada en que por las noches
reclinas la cascada de oro que baña tu
cabecita; esto y nada más que esto, fué
la causa de que hubieras llorado tú y
de que también hubiera llorado yo!
iQué mañana! exclamaste pensativa y
triste. iQué mañana! repetí yo; fueron
del ela las primtras horas de nuestro

El portierey un elegante rincón del
salón priocipal,-El señor Ministro en su estudio.
ble para evitarlo, cerno que ceo
ello t:vito mi muerte y desgracia!
¡Quiero llamarte siempre mía, pero
mía só!a; quiero que nadie más que
yo, sea dueño de tus caricias, de tus
miradas y de tu aliE:oto!
El juramento que una tarde inolvidable me hiciste y que me lo has
repetido muchas veces, es mi fe

�U n~ de ellos, propio p~ra paseos en el campo, es de
c respon de lana azul pá}1do ; la fal?ª• lisa, recta y ceñida, es bastante cor ta; asi, pues, deja ver el calzado de
gam~tz~ blanca, adornada con anchas hebillas planas,
de hston grueso. E l cuerpo, con marcado estilo de bluaa, se recoge con una banda de taffeta del mismo e-olor
del traje, anudándose en e l frente con anchas cocas que
aumentan bastante el talle, por lo cual recomendamos
este modelo par a u na jovencita de silueta fina y delgada. En_ la espalda ~el c ue rpo se ven dos largos paños o
&lt;_recogidos&gt; que bajan basta el comienzo de la rodilla,
simulando unos faldones muy originales. El cuello, bastante escotado, se adorna con un ao.cho cuello de eccaje valenciano o de Cbaotilly.
Otro !iodo modelo, muy &lt;chic&gt; para excursiones en
auto, está hecho en lana esponjosa. gris palrima. La falda tiene un delantero que cruza sobre el fondo semejando una túnica. El corte de dicho delantero 'es elegante y novedoso, pues tiene forma r edonda, pero alargada,en ¡.,_ or illa, y se cierra con tres grandes br tones
de nacar obscuro, completados con presillas de soutacbe
·
de seda gris palom.... El c unpo es flojo, y siempr e con e l
sello de blusa que requieren
esk,s a tavío•. En el frente lleva por único adorno, una lin da y ancha pechera de tul
blanco, plegddo. el cual lleva
a las orillas, angostas franjas
de terciopelo negro. La cintura es de t ...ffeta gris palomd y se cierra por un lado,
sin nudo.
En cuanto a los sombreros,
parece inútil decir que son
pequeños, muy pequeños, y
poco adornados; pero ya hablaremos sobro este capítulo
con la extensión y los detalles que su importancia reclama de nuestra atención;
¿ no es verdad, queridas lectoras?
MARGARITA.

CRONICA
El principal objeto de la moda actual es el de evitar
tod~ tentativa q~e _pueda ser funesta para la graciosa
delicadeza y arhstica es~eltez de la silueta femenina, y
esto. a pesar de la 10vas1óo de las draperías, por Jo cual
no es raro ver, mis amables lectoras, que las jovencitas
hayan adop(ado las faldas rectas y ceñidas, acompañadas
de esos bonitos cuer poS-blusas, que forman pliegues al
derredor del talle, dejándolo en toda libertad de sus
flexibles y coquetos movimieo•os.
Esta liber1ad es de todo puc to necesaria para los juegos de &lt;sport&gt;, y como dichos juegos están en pleno favor de las jóvenes aristócratas, por esto se observa que
los !todos corpiños con forma de blusa se acepten para
· la confección de los atavíos netamente juveniles. Por
otra parte, el aspecto sencillo y elegance de las &lt;toi. JettP.s&gt; prim•verales. parece convenir de un modo particular a las finas siluetas de fas
jovencitas de poca edad.
Par a ellas, también , se bao
c reado, indudablemente, esos an·
cbos cuellos de ángulos rectos,
cayendo sobre los hombros y recogiéndose en el frente por medio de una bonita corbata de satín.
Nada más juvenil que esas pequeñas vestes de color con faldones fruncidos o aun plissadcs,
que se colocan sobre un sencillo
traje de muselina de seda impresa con dibujos de inspiración moderna.
Una cintura de taffeta, en colores vivos y frescos, un cuello
redondo o cuadrado, bajando por
el frente como una vaporosa pechera. y adornando así!el busto, es
lo suficiente para completar esos
encantadores atavíos q ue la Moda actua l reserva para las jovencitas.
Las transparente&lt; muselinas,
tao deliciosamente embellecidas
por el arte de los d ibujantes, se
veo más lindas aún, c uando se
guar necen con esas guirnaldas
de flores, hechas en seda o en
lana muy flexible, simulando flores, frutas de relieve, como cerezas, grosellas o pequeñas manzanas que r odean graciosamente
e l talle. un poco a lto y ligeramaote señalado. Esta novedad, lectoros mías, es d igna de todo e logio.
El borde de la falda se adorna
con un angosto ribete de seda del
mismo colur de la guirna lda que
rodea el talle, y tan lindos atavíos
no son costosos, sino todo lo contrario: muy fáciles de confeccionarse por cualquiera joven de
mqdesta posición
1

IL,ai fufüi~Il~ ll!l~©I
~llíli~ ~ ]~V~llíl~

•

!:,as faldas plissadas, hecha5 en telas escocesas, acompanadas de la flotante y poética &lt;vareuse&gt;, que se hace
en tela de un solo color y con cuello marino, cerrado
por el frente_ C&lt;:&gt;n un nudo flexible, constituyen . actualmente e l traie ideal para los juegos de &lt;sport&gt; y se disputan 1&lt;1; privanza de las jovencitas elegantes, con el
f~moso j~quet. &lt;Norfolk&gt;, el cual tiene un aspecto muy
hgero y jUveml, con sus grupos de pliegues dispuestos
de ~ste modo: dos en el f!ente y tres en la espalda, recog1~os ?e un modo negligente por un «martinga!P.&gt; 0
medio cinturón de cuero barnizado, del cual se despren_den .dos bonitas bolsas de cuero realzado, que formaran, s10 duda, el encanto de las jovenes. amazonas 0
cazador:is, pu_e~ en dichas bolsas pueden g uardarse muchos objetos otiles en esa clase de expediciones. Es seguro que esta novedad gozará de larga vida en los có-

Precioso· traje para baile o recepción.
digos. de la Moda, pues reune la gracia a las ventajas
prácticas.
~it~remos á 1:1°:estras lectoras a lgunos modelos de los
mas hodos y ong10ales que las revistas europeas nos
ofrecen a ese respecto.

Una joven, ddemás de conocer los secretos de la cocina y del ...rreglo de la casa,
debe cultivar su espíritu con
el estudio y la reflexión.
Si la ha dotado la Naturaleza con ioteligeoci" bastante para hablar con su padre
de ciertos asuntos y par« razonar con sus hermanos, será
un elemento más para el bienestar de la familia.
No solamente porque su
intervención puede ser útil,
sino porque será un punto de
atraccióa y acercara a todos a la casa, reteniéndoles
en ella algún tiempo más.
Por otra parte, de las conversaciones set ias con su padre y hermanos mayores, sacará provecho, porque muchas cosas se g rabarán e n su memoria sin esfuerzo alguno, y esas ideas y juicios discutidos y rectificados por inteligencias superiores, no tao sólo adquirirán
firmeza en su espíritu, sino que desarrollarán en él sentimientos de justicia, T ao es así, que si nos adelantára~os al momento de la vida en que nos ocupamos, dinamos que más tarde , como esposa y como madre, podría ser un auxiliar útil a su marido y una prudente
consejera en mome ntos dados.
. Debe, pues, una joven hacerse cargo de cuán veotajOSo será para ella, poseer un juicio recto y una cultu,-a
extensa.
En la edad madura, en la vejez, agrupa rá e n torco
suyo a muchas personas inteligentes, atraídas por e l en-

Traje de paseo.

Toilette propia para)eatro o soirés.
ca uto de su palabra, la firmeza de sus juicios, la oportu?idad de sus recuerdos y la originalidad de sus pensamientos.
S i no llega a contar número entre los «intelectuales,&lt;
de fijo será menos frívola que el resto de las mujeres
ocupadas, tan sólo de sus trapos y de sus frivolidades.
Per o también es necesar io que conserve los encantos
femeninos, y q ue se mantenga a igual distancia de la
pedantería que de la frivolidad, que no sacr ifique a la
ser iedad la gracia pr opia de la mujer . Para. ello, aun
suponiéndola convencida de su superioridad, procurará
ocultarla modestamente, dejando a los demás el trabajo
de descubdrla.
Resulta insoportable una mujer discutidora, contradiciendo por sistema las opiniones de los hombres. Podrá
ganar admiración por la ser enid;,d y acierto de sus juicios; pero segurame nte perderá simpatías, y éstas valen
más que a q ué lla. Tampoco quiere esto decir que sea
hipócrita. El silencio es también elocuente.
Si la preguntan, dará su parecer, de modo franco, natural y sencillo ; siempre con du lzura. Las disertaciones
la rgas y las contestaciones secas, son siempre reprobables. Su misión será persuadir a los demás, no imponer
su juicio, creyéndole mejor. E l hombre rarns veces
perdona la violencia que excita so org ullo. Al contrario. le place encontrar una mujer sin pretensiones,
amable, de espíritu abierto y cultivado. Una mujer con
la buena costumbre de pensar, será preferible a la que
dedique el tiempo a leer novelas y limite sus estudios a l
tocador
No ha terminado la educación de la mujer, cuando
sale del colegio. Necesita pensar , reflexionar, aprender
sin maestro lo q ue nadie puede enseñar.
En esa época de la vida, ejerce lo que se lee una
gran influencia en el espíritu, siempre predispuesto a
engrandecerse con las lecturas escogidas. L a literatura
frívola o inmoral, que no debe conocer Ir mujer en ninguna fase de su vida, puede ejercer influencia perniciosa en una joven y debe rechazarla.

ge;

Aquí la lira,
el joven poeta,
Una siringa y una paleta
Allí el ensueño,
Mi jardinera,
Una casita y una palmera.
Aquí y dl!í .. . .
¡Muchas ternuras,
Nuevas promesas, viej as locuras!
i Cuántas cosillas
Niña hechicera
Guardan los silfos en la pradera!

¿Quieres conmigo
Correr los llanos,
Libar las mieles de los bana nos?
Coge mi brazo,
•
Salta ligera,
Vente conmigo, huella la vera.
Mi ra la fuente
Mira ese cielo,
iCuáoto celaje bajo su velo!

Sombrerito de paja propio de la Estación.

¿ Te gusta el campo,
Las mariposas,
Las golondrinas. las chupa rrosas?
Todo me encanta,
Todo q uisie ra ,
Pero mi amado . ... i cuando yo muera!

P a ra "El Mundo Ilustrado."
Aquí el p encil ,
La novia hermosa,
La dulce calma, la fuente umbrosa.
Allí e l buril,
La triste queja,
La Venus blanca junto al« reja,

Vuelve silente,
Vuelve callado
Sobr e la senda y enamorado
Buscami q ueja,
Busca mi acento
Sobre las alas del suave viento.
LAURO G. CAL OCA

�Al margen de "Sur l'eau:·

Consultas
DOS RESPUESTAS
AzucENA: Le agradezco mucho el envío de su lin9a
postal, y más aún el ofrecimiento af_ectuorn de ~u a_m1stad que correspondo y acepto cordialmente. 1Sera usted' más fiel que otras amigas incó_gnitas?_ .
En cuanto a sus pregu11tas, le digo lo s1gu1ente: uso la
crema &lt;Favorita» que, a mi entender, es la más ª?ecuaJa para el caso a que usted se refiere, -pues suaviza ex.

.

..

ción se toque el órgano o el armonium, pero nada más
en ese transcurso de tiempo y no a la entrada y a la sa•
lid1. del cortejo nupcial.
.
De ninguna manera sería propia en este caso la orquesta o la música de a rco. .
.
El matrimonio civil debe verificarse en la misma forma que el eclesiástico: con 1~ asistencia de las familias
de los cónyuges y de los testigos.
.
No es conveniente que después de esta ceremo01a
ofrezca u~ted un c:lui:ch&gt; o cena a los invitados, porque
esto ya tomaría el carácter de una fie~ta y estaudo de
luto no es discreto hacerlo así.
L'c! deseo mil felicidades en su nuevo Pstado.
MARGARITA.

.

UNA COSTUMBRE QUE DESAPARECE

L as siluetas que se ven en el grabado adjunto mues•
tran cómo ha ido evolucionando, hasta desaparecer, la
galante costumbre de que el caballero of~ezca el brazo
a la dama que le acompaña. A fines del siglo XVIII vemos las elegantes figuras que parecen sacadas de un
cotillón, unidas fOr el brazo del galante cabdl1'1ro; al
finalizar el primer tercio del siglo XIX, a pesar de la
crinolina, la dama se apoya en el brazo galante. A me•
diados del siglo la pareja se estrecha más; pe ro en el
siglo XX el único rasgo de unión entre e l caballero y la
dama es el perrito.

Nuestro inolvidable y tierno Duque Job,
ese «parisiense mexicano&gt; como alguno con
justicia lo llamare, nos bab(a,_ en uno ?e
sus más bellos capítulos de v,a¡e, de vanos
escritore, franceses de su época. Entre
otros, cita a Pierre Loti , l1 Paul Bourget,
a Tbeofile Gautier y a Guy de Maupassant.
y a todos, con insuperable buen gusto, les
dedica un elogio lleno de cariño, de bondad y gentileza.
Así, hablando de la «Sinfonía en Blanca
Mayor,&gt; de Gautier, exclama con entusias
mo: «¡Qué deslumbrante blancura la de
ese trozo pentélico! . ... &gt; Y sigue hablándo·
nos del &lt;Apolíneo Theo,&gt;-como llama al
cantador de la belleza pagaoa,-y, en un
arranque de sentimentalismo, tan natural
en su alma de violeta compasiva, exclama
de este modo: &lt;No, la poesía de Gautier es
el paraíso de mis ojos; pero cuando cieno
éstos para recordar, para soñar, para oír
las voces de mi espíritu, busco a los poetas
que han sufrido y han amado, y a los que
hablarme sabeo de esperanzas.»
Y entonces abre un libro que a la mano
tiene. Es un libro de Guy de Maupassaot:
«Sur l'eau &gt; Y en él trata de encontrar el
análisis de su propio estado de alma. Y Jo
lee .... Y por fin compadece al poeta de la
eterna inquietud. Y exclama: «¡Oh, pobre
Maupassant, que estabas sólo! .... Ya.
Tu alma es un castillo solitario
Que habitan los fantasmas&gt; .... !

*"*

La obra de Maupassant, escrita en francés, y que lleva por título «Sur l 'eau,&gt; está
traducida al español con el nombre de&lt;En
el mar.»
«En el mar&gt; es un libro, en efecto, des·

t;,

f2

Jumbrador y maravilloso, impregnado de
tedio, de belle~a. de soledad, ~e inctifereocia, .de sensuahda_d, de desa_sos1ego, ~e nostalg1a y ?e filosof1a. Es u~ hbro escrito con
los ~erv1os, con el co_raz?º·. cooel alm_a. Es
un hbro de melaocohas 101lmas yde_ s10gulares desah~gos .. • , Maupassant, aqu,, es ~n
hombre oc?1deotal, un hombre del m~dto·
día, traba¡ador Y muodao~, Y a l mismo
tiempo e~ un rey, un r~y oneotal, uo rey
con omn1pote~c1a de dios, un rey despreoe upado y vele1dos&lt;;&gt;, que ve al mundo con
una mueca de !áshma _Y de horror. Todo _le
parece pequeno Y m1Serable sobre la herrá. Y al pensar que é l formlt parte ~e ese
todo, se siente descorazona~~ Y débil.• : •
«¡Ah!-exclama-lo he cod1e:1ado todo ~10
gozar de nada. Habríanme ~•do _oece~ana_s
la vitalidad de una raza, la 10tehgeoc,a d,versa diseminada en todos los seres, todas
las fac:iltades, las fuerzas todas Y una reserva de mil existencias, porq~e llevo d~ntro de mí todo género_ de ape_lltos Y cun?·
sidades, y estoy reducido a mirarlo todos10
tocar nada.&gt;

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y por eso, poco después, observa que el
único digno de compa~ión es é_l. él mfsmo,
que tiene la grao desdicha satisfactoria de
ser perseguido por el dolor, dolor que no
tiene por causa már, que el pecado de haber nacido poeta, de haber nacido vidente.
Su alma luminosa y aladd se transporta en
su vuelo frenético hacia la región etérea de
la luz, y en tanto su cuerpo humano y miserabie, va dejando la huella por el cieno en
que se arrastra . ...
- iY qué tristeza infinita, qué desesperacióo horrorosa embarga el alma del poeta al
reflexionar que el único yugo que tiene al
espíritu en su vuelo, e~ la vida corpórea y
material!....
Por eso el libro de Guy de Maupassaot
es tao triste. Sí ... . tan triste y a la vez tan
dulce. Encierra en sí Ja dulce y triste me•
lancolía del vivir . ... Encierra en sí la tr iste y dulce melancolía de los crepúsculos
teñidos de colores fugitivos......
P AB LO RUIZ DE LA PEÑA.

traordinariamente la tez y le quita lo quemado por el
sol.
.
Ld encontrará de venta en las p rincipales droguerias
de esta capital. Su precio es mode rado.
Doy a usted el modelo de peinado que se sirvió pedirme.
PARA UNA MORENA
M ARIA DE LAS MERCEDES: Los matices obscuros no
favorecen a las mujeres de piel morena, así pues 1~ recomiendo que su traje azul marino lleve una camisola
de tul, gasa o encaje ligero, de color crema o blanco
marfil. porque esta nota clara junto al_ rostro, hace que
no perjudique el tono sombrío del tra¡~.
.
Muy agradecida por el fino ob,equ10 de sus hadas
postales, be contemplado con delicia ese jardín de aspecto netamente oriental, en donde las esbelt•s y melancó·
licas palmas que rodean e l bonito kiosko, evocan esceOdS poéticas de lejanos y misterioso_s países.
.
•
En la tarjeta que representa la crndad_~a vista de pajaro&gt;, sumergida en un mar de ve~etac1on exuberant_e
y rodeada por una tranquila extensión de . aguas dormidas, busqué con el pensamiento la cas~ de «María de
las Merceder&gt;, para hacerle desde aqu1 una afectuosa
visita.
USOS SOCIALES

.,r-

JUANILLO: Coa todo gusto contesto a sus preg untas.
El matrimonio religioso puede efe~tuarse a la hora ~n
que me indica, siempn, que sólo asistan a la c~remon,a
las personas de la familia, pues el luto tan reciente que
usted tiene, impide hacer invitaciones par~ este acto.
No hay inconveniente en que durante la misa de vela·

~

Hablaba de la caridad. Sus ojos ardían
La Parábo Ia deI Leproso pestañas
como soles entre la sombra obscura de las
Sobre su túnica blanca con frao.
_
jas cenicientas, flotaban, desmelenados, los
Resplandecían las le1aoas montanas en· cabellos.
vueltas en la polvareda de oro del sol de El viento de la tarde bacía estremecer y
~izam. Largas caravanas de camellos se ondular sobre el pecho su larga barba de
perfilaban lentamente en los arenales. Gru• Nazareno, puntiaguda y acaracolada
pos de mujeres. con el ánfora_al hombro, -Sé geoeroso- decía,-pero no humiregresaba~. cantando, de las cisternas.
lles al d~svalido con tu generosidad. CuanUn ágmla negra, una de esas vora~es do des hmoso¡l, no mandes tocar delante
ágilas que anidan en los altos _promontorios de tí trompetas de p~ata, como hacen los
de la Judea, cerniéndose ma¡es!uosa en el hipócritas en las sio¡;¡;cgas y en las plazas
azul, proyectaba sombras movibles sobre Socorre en secreto. Aqu~l que oye y ve e n
la tierra.
.
secreto te recompensará.
Jesús, en compañía de tres de sus rl1scí- Su voz era lenta y suave. Las mujeres
pulas, iba a Bethletheem, llamado_por u_oa se paraban para oírle, mirándole con los
pobre viuda, cuyo único hijo ago01zaba 10· ojos húmedos de ternura. Los niños acuvocando febrilmente el nombre de aquel díao sonrientes a besar • las orlas de su
dulce Rabí de Galilea, tan amigo de los manto.
niños. a quien viera una tarde junto al bro- Desde los sembrados próximos, les labracal del pozo de Jacob, curar C?~ el sólo dores le saludaban, agitando los brazos.
bálsamo de sus palabras, a ua v1e¡o pa~tor
-iSe están cumpliendo las p~ofesías!
de las Idumeas, mordido por una serp,eo· ¡Hosana al hijo de David.al enviado del
•e venenosa.
señor! ¡Hosana! ¡Hosana!
Jesús continuaba:
-No seas como esos ricos licenciosos y
avaros que alimentan a sus siervos con las
sobras de sus festines. Sienta lo~ deshere·
dados a la mesa de tu corazón y parte con
ellos tu pan y tu vino. Si ves a tu herma·
no llorar, no intentes consolarlo con prudentes palabras .... Llora con él. Esta es la
verdadera caridad.
Caminaba lentameole. Bandadas de ci·
giieñas chispe~bao al sol como · flechas de
oro. Los rebaüos sesteaban a la sombra de
los olivos polvo_rientos.
Un pastor tañía un rabel, a compás de
una mooqtooa canción patriarcal, en la
que se hablaba de tiendas plantadas en mitad del desierto, noches de luna, maná del
delo, leche de camellas y vírgenes Prudentes que encienden sus lámparas para
espeorar la llegada del esposo prometido.
Atravesaron camp0s sembrados, viñedos
en flor, donde las tórtolas gemían, jardines
cubiertos de lirios. De pronto se detuvier on a orillas de una fuente que brota ba en
un hilo trémulo y quejumbroso, entre la
hendidura de las rocas.
En el recodo del camino, al pié de una
choza, cubierta de hojas secas de pa la, un
leproso, de~garradas las vestiduras, iomovil y de rodillas, aullaba lastimeramente
con las manos y los ojos elevados al cielo.
Su rostro lucía al sol como un bronce
antiguo carcomido por la herrumbre. La
frente era una sóla llaga. Los labios se
caían a pedazos lívidos y purulentos.
Mateo el Publicano, uno de los primeros discípt•los, que era rico en viñas y en
ganados, y tenía, además, una tienda de

�EL MUNDO ILUSTRADO

Quinta de ~od

''R. Lavista"
Tlálpam, D. F.--Te16fono 16.
Asistencia científica de
morfinómanos, enajenados,
alcohólicos y quirúrgicos,
empleando los medios terapéuticosmás modernos. Eficaz atención para los enfermos. Departamento especial para señoras. Instalación eléctrica completa.
Rayos X, corriente de alta
tensión, mecanoterapia.
Director Médico,

EDUARDO LICEAGA.

Médico encargado del departamento de enfermedades nerviosas,

Dr. A.. Ruiz Erdozáin
Administrador,

J. Lavista.
Los Barros y Granos
asquero~os a]gunas
veces
Afeadores Siempre Cura•
dos en Cinco Días.

Usted no Qu1ere es·
,,,, per ar IDdefüilda·
,¿. v..;(1 mente para que de·
se.parezcan esos be.·
rros. granos ó e~up·
clones en su cara ó
;"en su cuello. Lo
iacons.,Joble es cu.. •rt!;rselos pronto.• Quizá en la· semana
próxima, usted tentrá que concurrir á
algun baile ó banquete Y sin duda u~ted
no querrá que sea repulsivo el aspecto de
su rostro. Convénzase Ud , par sf misma
deque un tarrode Crema Sirene
contra los Barros, los extirpa en
pocos días y de Que no hay granos, erupciones y barros Que no se curen con certez~ con esta ma~avlllosa pomadlta curatl·
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tuoda.

Malana.

M'.!O~tru;,olOOCS

dolorosas, CalentW"l\t\.

ca.ue R1cnc11en.

~~.

J&gt;aris.

TUt'_..~ ,,fli,iU,l.,U•·• ...,__ ,

.
,
perfumes e~ el atno del , te_mplo, saco de
entre los pliegues
de
la
tu01ca
una
mone·
¡ ·
á d
•
d a Y, d ~sd e eios, vo 1te O O1ª en e 1 aire, se
la arro¡ó al leproso.

Pedro, el más rudo y hábil de los pesca·
dores de Capharnaum quitóse del brazo el
• •
'
cesto d e prov1s1ones
que
llevab a para e 1
camino, y andando cuidadosamente, le colocó junto al umbral de la cabaña.
Juan, el más joven y bello de los discípulos, el predilecto, aquel cuya cabeza de
niño había sido tantas veces acariciada por
manos divinas, desprendióse del manto de
lino que flotaba sot re sus hombros. Todo
pálido y trémulo, andando con la punta de
las sandalias, y extendiendo temerosamente
los brazos, le dejó caer sobre la espalda
del leproso.
Sólo faltaba el óbolo de Jesús. El sol empezaba a trasponer, coronando de rosas
sanguíneas, las montañas vecinas. Unos
mercaderes se detuvieron a dar agua a sus
camellos
El Rabí avanzó serenamente Su perfil
aguileño se destacaba a:ajestuoso, nimbado
por un rayo de sol.
Cogió entre sus manos sagradas, la cabe·
za monstruosa del leproso, inclinó la frente
y Je besó los labios.
el Compuesto Vege- Los discípulos quedaron inmóviles. Los
mercaderes, espantados, cayeron de rodillas con las manos tendidas al cielo .... y
Nueva Orleans, E. u:de.A..-"Al llP hasta los camellos alargaron hacia Jesús sus
gar á mi edad critica, fui presa de la dr melancólicas c2beza~ pensativas, en cuyos
bilidad y del roa re&lt;\ belfos temblaba un hilo de agua.
estando hinehada.
FRANCISCO VI LLAESPESA.
.A.manecia muy car..
sada sin poder ha.
cernad.i.. :Escribi á
la Sra. Pihkham y
tom6 su Compuesto
V e ge ta 1, convenciéndome quo va:e
lo que pesa en oro.
Ahora me sien to
En otro tiempo, cuando Rostand trabamuy bfo;:i." _ SnA, jaba, cuando era el poeta de cámara de
_,~-.
DE GA.STÓN BLOX· Sarah Bernbard, cuando llevaba todos los
-" ~ ~ ,
DEAU, 1812 '.l.(orsich- días un proyecto de comedia a su amigo
ore St., New Orleans, La., E. -:J. de A.. Coquelín, cuando para contestar a un poe·
Racine, E.U. deA.·-·"Tom6 r,u Com- ma de su mujer escribía un torno entero
puesto Vegetal durante el Cambio d1! de versos-en un &lt;otro tiempo,:,, que aún
Vida cuando hacia arduos trabajos, no está lejos, y que, sin embargo, parece
fortaleciéndome y conservando buena remoto-los periódicos hablaban de él a
la digestión. Hará 7 años que pasé menudo Y lo cubrían con frecuencia de flodicho periodo critico, pues cuento ó5 y res.
elltoy fuerte y sana."-SRA. C.\TARINA
Pero aquello no era nada, si se compara
Kmnx, R. No. 2, PO. Box 61, Racine, con lo que pasa hoy.
W'is., E. U. de A.
Hoy, en efecto, no tiene Rostand necesiNingún otro remedio para las mu- d-id de trabajar para que se hable de él.
jeres ha recibido una sanción tan ex- Su silencio ba~ta.
tensa y completa ; ni tampoco b 3, y
Los periódicos, las revistas, los libros, los
remedio conocido con tantas curas diccionarios, están llenos del rumor del
realizad.as á su favor como el Coro gran descanso.
.
1&gt;uesto Vegetal de Lydia E. Pinkham. De vez en cuando un enviado extraordi·
~ Por 80 años ha c:uado los padecí nario va a Cambo, seguido por dos fotógramientos de la mujer, tales como: infla fos, y hace una información minuciosa y
mación; ulceración, tumores fibrosos, apasionada sobre el oficio del maestro.
periodos irregula.res y penosos y pos- El maestro reposa. El maestro medita.
tración nerTioso. Es ain rival para hl El maestro calla. El maestro sonríe. El
edacl critica de la mujer.
maestro no dice nada. &lt;Pero-concluye diLa Sra. Pinkbam de Lynn,.MáSS. ciendo siempre el &lt;repórter:r&gt;-t:l maestro
E.U.de A. invita. á toda mujer e.n• -prepara tal vez una sorpresa.&gt; Y la gente
ferma á que le pida un con~~;(! piensa en aquel &lt;Chantenclair:r&gt; comenzan"°r escrito. Este ei, cratu J 1iem• do hace diP.z años, y que Coquelín espera,
yre provechoso.
con objeto de salvar de la ruina su pobre

Sufrimientos
t:Edad Cri=
tica Femenil
Curadas con
tal de Lydia E. Pinkbam.

El descanso del genio

- - - - - - - - - - - - - - - - - teatro.
La sorpresa aparece hoy. Pero no es
&lt;Chantenclair&gt;. Es otra obra. Es un &lt;Fausto&gt;.
- iUn Fausto de Rostand!-exclama la
gente de teatro.-i Ahora sí que van a saber
CUANDO OTROS FALLAN
los alemanes Jo que es un &lt;Fausto!:r&gt; Porque
CONSULTE A
entre nuestro poeta y el poeta de Weimar
LOS MEDICOS INGLESE-. )
la diferencia es grande. Nosotros somos un
( ESPECIALISTAS EXPERTOS
pueblo de poetas.
Ellos tratan v curan toda clase de enfermedades
Crónicas y Ner\liosas especiales. Las enfermedades
de la Sangre en e1 hombre y en la mujer. especialmen•
te la Esterilidad y toda clase de enfermedades de natu-

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J

Deseo que todo el mundo sepa qu:•
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o Inflamación de las Coyunturas, J
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ca 3X, $2.
AQUI ESTA LA PRUEBA:
El señor presb. P. Flores Valdt·
rrama, Av·e. del Instituto, Puebila,
nos escribió el lo. de Enero de 1912
"El remedio 3X para el Reumatismo, que vende la casa de ustedes, e,
inmejorable y por tanto insu.bstitui
ble. Yo fuí un pobre enfermo qu~
venia sufriendo, desde hace más de
20 años, de Reumati;;mo gotoso. Una
pe1,sistente enfermedad nerviosa hizo que la eliminación del ácido úrico fu era punto menos de nula en
mi persona; y alhí me tienen ustecle,
sufriendo constantemente da desa
fl'eglos gástricos y, Jo que es peor,
de todo ese cortejo de molestias, su
frimientos y dO'lores,--,jnclusos lo.~
de Cálculos renales--que trae aparejada una Diátesis Urica. Llegué
casi a estar paralítico. En vaho fué
que tomara una serie incontable de
medicamentos nacionales y extran
jeros; la condición ácida de mi organismo se modificó mu,y poco y el reu
matismo seguía su marciha devastadora, -hasta que se me ocurrió tomar
el remedio 3X p1·eparado por el profesor Munyon para esta enfermedad. Con este medicamento me hr
curado por completo en menos de
dos meses y con sólo tres frasquito~
Los dolores reumáiticos se han reti
rado como por encanto; los riñonc,
funcionan muy bien, y la elimina·
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Philadelphia, F.. U. de A.

��</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Los Paliativos
Cada enfermedad tiene su origen o asiento eo algún órgano del cuer po; pero mu·
chas de ellas proceden de sangre impura. Para combatirlas eficazmente hay q~e ~tacar la fuente de donde proceden o sea &lt;la causa&gt; de la enfermed..d Los paliativos
exteriores p:&gt;dráo aliviar los sufrimiento, del paciente ; pere &lt;no curan&gt; y a v~c~s son
hasta perjudiciales y cootraprodu~entes. En los casos de enfermedades que tieoeo
su origen eo las impurezas cooteo1das eo la saogr~, debe procederse a atender _Y auxiliar la :1.cción de los riñones que son el &lt;alambique&gt; de la _sangre Conseguida 1~
eficaz depuración de ésta, la enfermed~d cesa. ~or_no depurativo potente y reconstt·
tuyente sin igual, damos a conocer la formula s1gu!ente _que l'stá hoy en uso general
y en diferentes paises por ser adecuada en cualquier chma: _Extracto compuesto ve·
getal Arvelina, 15 gramos: Jarabe compuesto de zarzaparrilla, 6o g ramos; Jarabe
compuesto de hipofo,fitos, 45 gramos. Estos com_ponentes pueden ,,bten~rse en _cual·
-quier botica. Mézclense y tómese uo:i. cucharadita después de cad,1 comida, temendo
el cuidado de agitar el frasco antes de usarse

bilitados que están en el camino de la lo·
cura y que de seguro llegarán a ella, si no
es que encuentran, por decirlo así, otra
puerta de salida.
Si los locos auténticos se matan menos
que los demás hombres es sin duda porque
hao pasado ya la mayor parte al lado del
suicidio, lo hao dejado atrás, más debilita·
dos, en lo sucesivo, o más desequilibrados,
de lo que es menester para darse la muer·
te.

EN USO CONSTANTB
HACE MAS DB
TREINTA AÍVOS

o o o

Se poede, pues, considerar el estado de
ánimo del suicida, como una locura, y no
me parece que sea preciso encaminar por
el sendero recto, la opinión v·.1lgar en este
punto.
En conjunto es verdadera, suficientemen-te verdadera, si se piensa cuán elástica es
la palabra &lt;locura&gt; y cuán dificil dar su
defioicióo;-y es además muy saludable
por cuanto es una de las mejores y más
fuertes represiones de la maoia suicida ;
muchos hombres, o algunos por lo menos,
El número de los suicidios se ha cuadr u- se detendrán en su designio, ante la idea
plicado y aun quintuplicado en Europa de pas_ar, después de su m_ue_rte, por_lo~os:
desde hace un siglo
la vamdad humana es e l ultimo seotim1eo·
Luirns s
Europa se mata. El odio de la vidd au- to poderoso que nos acompaña hasta el se·
menta en ella sin cesar con fulminante ra- pulcro.
pidez.
. ~e.mi-locura, u otra cosa, e~a. ~aoía de los
La Conversión del Grao Padre Y Doc·
Como los progresos de la c ivilización C1V1hzados qu~ se llama su1c1d10, ¿cuáles
tor de la Iglesia Sao Agustín. Sao Pío V. material hao sido de rapidez extraordioa· son las cood1c1ooes en las cuales se en·
Papa Confesor y Santa Cresceociaoa Már- ria, exactamente en el mismo lapso de tiem· cueotra como en el terreno más favorable
po, algunos hao concluido, casi &lt;a priori,&gt; a su desarrollo?
tir.
por suponer que el suicidio es una eofer·
Desde loego, y esto cc~fi_rr_na 1~ q~e pre·
CUANDO OTROS FALLAN
medad de la civilización, y la civilización cede, las atmósferas de c1V1l!z'.'-c!óo intensa
CONSULTE A
MARTES 6.
la causa general de la ioclioacióo al suici· soo aquellas eo que el su1c1d10 abunda
LOS MEDICOS INGLESES
dio.
más.
(ESPECJ.\LISTAS EXPERTOS}
este puoto es que la &lt;;pioióo de todos El_sui~idio es mucho más urbaooque ru·
Sao Juan cante portam Latioam&gt; o sea esEn
unánime.
ral, 10fio1tamente
más.
Ellos
y curan toJa clase de enfermeJaJes
• •d
Crónlc:t~tratan
y Nerviosas especktles . L:,s enfermed:1Jes
el Martirio de Sao Juan Apóstol y Evao·
Ahora hay que entrar en ciertos porme·
E 1 su1ct io alcanza su mayor actividad de la S.,ngre en el hombre y en la mujer. e&lt;¡&gt;eelalmennores.
en la región central de Europa, donde la te la EsteriliJaJ y 10Ja clase Je enfermedaJes de natu_gelista. Sao Evodio Obispo Mártir
La civilización desarrolla el suicidio sim· vida civili2ada es más activa; y es menos raleza
en ambos
sexos queRaJIC3l
requieren
exrerlencl.:tJellcada
y hablllJaJ.
Una cumclón
y Permaplemeote
porque,
salvando
a
un
número
común
en
los
países
del
norte
Y
del
sur
de
nente
e,
GARANTIZADA
en
caJa
ca&lt;0.
MtbCOLES 7.
mayor de personas débiles, las deja en se- Europa.
SI no pueJe rresentarse a &lt;u con,ultorlo. sirvose
uida solas
en la lucha con las dificultades
y¡ más todavia:
en los países
septeotrio·. env!arles
un_ timbre
Jerara
a cinco
. Y aunJomlclllo.
c~,stlo.
·d·
•
nano le sera
envlaJo
un centavos
tr:u~mlenu.,
La Madre Santísima de la Luz, Patrona gde la vida, a las cuales sucumben)
na es Y men 1ooales, las regtooes más próx1- Han curado ya a muchos padcnte&lt; Je esa manera, a
Es, para mi, ¡,. principal razón.
mas a la Europa central, son también las quienes no hnn vl,to Jam:is.
t&gt;riocipal de la Diócesis de León Santos
En el estado de barbarie los débiles son más fecuudas en suicidios.
Sin embargo, una visita es r referihle en caJ• C.'.1.•
Estaoislao Obispo y Flavio Mártires.-Fuo·
suprimidos por los fuenes; en el estado de
J\Sí, el it~liaoo se suicida en e l norte de ' ºuno caución de $soo.oo oro. &lt;e da a cu,lquler percióo en el Sagrario, Santo Domingo y a l· civilización se suprimen asi mismos; y la It~ha Y el toglés en el sur de 1:1 Grao Bre· sona cuyo caso sea tratado sin , xito.
~una otra iglesia.- Eo la Basílica de Gua· implacable ley de Darwio continúa siem· tana, Y el belga al sur de Bélgica.
I~STITUTO ~1EDICO BRlT,\NICO
Del mismo modo, los países~~ _iostrui·
&lt;ialupe, función de la Diócesis de Cuerna· pre siendo verdadera.
, a. Calle Je López. S
En el fondo, si es la principal razón. La dos son aquellos en_ que más ~u1c1d1os ocuMé,lco. D. F.
civilizacióo es una aput&gt;sta contra la oatu· rreo: las clas~s soctales.~á~ instruidas pa·
Hora, Je Consulta: Je Q a. m. a 6 p. rn.
raleza y no podía ser otra cosa, y es cues· gao mayor tnbuto '.1"1 smc1~10.
Domingo,¡;¡: Je 10 3 . m. a r r. m.
JUEVES 8.
tióo de honra ganar el par1ido: peroesevi· ¿~s culpa _de la !ostrucc1óo~
OTRAS OFICINAS EN
dente que no puede ganarlo siempre.
);o se advierte bien la relación que pue· Puebla. Pueb.
Portal HIJalgo No. s.
La Octava de la Asceosióodel Señor. La
Por una parte, llamado el sér débil a la da tener u?a cosa _con otra.
.
.
Mérida, Yuc. calle 61. No. 514.
Pe_ro la 1ostrucc1óo es,.a un. n:11~mo hem· GuaJalaj.1r.1, Jal. S:m Francbco, No. 235.
Dedicación de las Catedrales de Colima y vida y manteniéndolo en ella durante un
NOTA ESPECIAL:
Zamora. La Aparición de Sao Miguel Ar· tiempo bastante largo, resulta victoriosa, po.. signo y c~usa ~e_ l_a vida c1v1hzada más
pero por un instante, y en la decadeoci.. activa, y 1~ vida c1v1ltza?~ ~s como un cal·
El Prof. W. H. Hsle. Pre,IJente de la Institución,
cáogel. Sao Acacio Mártir.
deplorable de ese ser débil, del cual ha do de cultivo para el su1c1d10.
es tá ahora a cargo Je nue..-.t ra oficina principal en México. D. F.
hecho un reproductor, es derrotada, en de·
o o o
VIERNES 9.
fioitiva, de una manera vergonzosa.
Por otra parte, la civilización no sólo
expone e l sér débil a las luchas con las diEl celibato y el matrimonio también tie·
Sao Gregario Naziaoceoo Obispo Con- ficultades de la vida, sin poder indefinida· neo, por último, su influencia sobre el suifesor. Padre y Doctor de la Iglesia Griega. meote ateouárselas, sino que !o e.,pooe tam· cidio.
Los celibatarios practican el suicidio con
- Comienza la novena de la Santísima Tri· biéo al peligro de los placeres de la vida,
para despreciar los cuales es demasiado mucha más frecuencia que los casados
COGNAC
oidad.
débil: y se convierte, por ejemplo, en un
~o es esta la única razón por la cual las
alcohólico o en un eterómaoo, o simple· personas casadas alcanzan edades mayores
mente en un desequilibrado; y el suicidio que los célibes; pero es sin duda uno de
SÁBADO ro.
lo acecha y es demasiado débil para resis· los motivos; y se puede considerar el ma·
tir a sus gestiones
trimooio como una suerte de seguro de lar·
Santos Antonio Obispo Confesor Gordia· Un Dios celoso quiso que cada progreso ga vida y como un preservativo contra el
E imaco Cirioo Mártires, Job Profesor de la civilización huma°:ª tenga su precio, suicidio.
'
.
que cada paso dado hacia adelante tenga
El matrimonio es bueno, como dice la N i nguno tan del icio so como éste .
00' P
y el Beato Juan de Av1la Coofesor.-Eo su contrapeso en un paso dado hacia atrás; opereta, de~de todos los puntos de vista.
Catedral, Basílica, parro-quias y vicarías, se y lo que es peor, que no podamos calcular
Esta opereta es tao buen sociólogo como
repite la bendición de la fuente bautismal, nunca, si hecho el balance, hay en defioi- buen moralista.
con la misma solemnidad del Sábado de tiva
g~oaoc!a,
.º compe_osacióo
Laaun
inmunidad
quealelhombre,
matrimo·
Ese Dios
existe ?pérdida
Sería bien
malicioso. De? oio,
sin hijos,relativa
confiere
no _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __
B OOA DELICIOSA, FRAGANCIA
la concede del todo a la mujer cuando el
Gloria.-Vísperas cantadas en Catedral hoy tollos modos parece que existe.
en el ALIENTO con las
Pero esto es aún muy general. Los débi· matrimonio no tiene hijos.
en los tres días siguit!otes.
les se matan. Sea. Pero en qué precisa·
La mujer casada y sin hijos no solameomeote son débiles ? Cuál es la naturaleza te se mata tanto como la célibe de la misde su debilidad? Son loL-os?
ma edad, sino que &lt;se mata con más freDOMINGO 11.
Parece que no. Los locos no se matan, cueocia &gt;
Pascua de Pentecostés o Venida del Es· Por lo menos los locos auténticos
Esto, señores, oo resulta, por cierto, en
No se suicidan con mayor frecuencia que nuestro propio honor.
píritu Saoto.- El Beato Juan de Avila tos demás hombres: ha.;ta se matan en me·
Probarla que no somos nosotros los ca·
Confesor y cuyo oficio se suprime este año. oor número
paces de hacer a la mujer feliz, sino los
- Santos Máximo Mártir, Mayolo Abad y
La locura, la locura auléotica y catalo· hijos; y que, sin ellos, es más de~graciada
Francisco de Jerónimo Coofesor. -Oficio gada, sería más bien un preservativo.
con nosotros que si permaneciera solte·
d d d'
·
Si alguien tiende a conservar la vida, sa· ra
Y misa de la solemoida
el ia: nto doble brá lo que debe desear
·Por lo demás, estoy convencido de ello;
de primera clase con Octava pri,·ilegiada Y Sin embargo. se nos dice que los suici· y no se requiere más que un poco de cbornameoto eocarnado.-Fuocióo e iodul· d«s son neurasténicos, y ciertamente que servacióo, de buen sentido, para ,·er no se·
:gencia plenaria en Catedral y Basílica _ los neurasténicos no son locos, pero son lamente .¡ue es así, que debe ser así, siro
enfermos, y enfermos de una enfermedad también que-aun cuando no supiérarros
que así es- deberiamos estar persuadic!os
También hay función en la parroquia del que p redispone a la locura
Se puede, pues, considerar, sin temores de que no puede ser de otro modo.
Espíritu Santo y en las iglesias de la En·
Lo que mata es la soledad.
carnación, Jesús Nazareco y alguna otra. de engaliarse, a los suicidas como seres de·

--------------- - - - -

Calendario de la semana.

- - - ----

Sobre el suicidio.

·R

oNtCO N

RAELCATA

VIOLETAS RUSAS

Ahora bien, la mujer casada y sin hijos, ri;a y me tendió una mano larga y fina,
está más sola que la mujer célibe.
donde el metal ha dejado su marca, una
La soltera, o vive con su fa~i_lia, Y es el mano de obrero, de hombre que ha mane·
caso más frec~eot_e, o aun v1vtendo_ sola, jado el martillo y la lima, mano sucia y su·
está ~eoos sohtana que la esposa pnvada blime; mientras sus ojos rientes preguntade h1¡os.
.
tao mi nombre y mi arte, y yo tenia ansias
:~ede ro~earse de. relac1ooes.
de arr odillarme ante aquel anciano y besar
r1eoe_ amigas, vec10as, c?m~~sales. Es humildemente su mano sucia.
n~cesano contar c&lt;;&gt;~ 1:1 soc1ab1hdad feme-No Je vendo esa cama porque la oece·
moa, q_ue no p~rm11tra que le falte o u oca sito, fueron sus primeras palabras.
compani3; y amistades..
..
.
Casi sordo. El silencio en que vive lo
La mu¡er casada y s10 h1¡os no tteoemá~ aisla del banal ruido para escuchar mejor
que a su marido, el cual, por sus negocios las voces ocultas de su cerebro fecunda·
o por sus placeres, o únicamente porque dor.
e_llo está en Id naturaleza del hombre, está
Oigo lo que quiero- me dijo entre car·
siempre fuera ~e casa.
.
. cajadas, cuando mostré, inocente, mi sor·
Pero ~é aqu1 el punto prec1~-e_l man· presa ante su defecto fisico,-pero fuerte
do, º'? diré_ que ~r ~u preseoc1~, s100 p_or en mis sesenta y seis años. Consagro mis
su ex1~teocta, le 1mp1de a la mu¡er relac10· energías a la perfección del fonógrafo y
narse. . .
del "kioetophooe."
~o qms1era, c~aodo llega, encontrar la
y a Ja sorpresa del vocablo, su locuaci·
~ llena de vec10~, o no eocoo~rar a su dad fué sorprendente. Tomó mis brazos
mu¡er porque estuviera de tertulia en la con su brazo fuerte y comenzamos una se.casa de enfrente.
.
rie de paseos a lo largo de la bibliote·
Resulta de esto que el mando no es com· ca
·
pañero sino &lt;un aislador&gt;.
· Esa es mi última manía! He logrado
:--o le forma una sociedad a so mujer, y unir a la acció n fotográfica, el sonido, con
le impide hacerse de ella. Permanece ais- tal precisión de tiempo que al terminar el
lada, predispuesta al pesar.
movimiento del labio expira la vibración
de la palabra. Todo sonido ~e reproduce
EMILIO F AGUET.
fielmente en la película, ya sea el disparo
de un cañó n, ya sea el eco de un suspiro.
Trabajo hasta las dos de la mañana y co·
rooaré con el triunfo este deseo. La fiebre
Fué el primer día de nieve de este ama- del éxito me embarga, como hace años
ble invierno. y los edificios de un color ro- cuando l~gré por vez primera en e_l mundo,
jo oscuro se apretaban unos contra otros r~p~oduc1r la voz humana o refle¡ar el mo·
como para calentarse ; abrimos• una puer- v1mteot&lt;;&gt;- Yo no descanso un momeot~, _ca·
a y nos encontramos en la biblioteca de d~ m~s taozo al mercado uo ~parato util y
1Tomás Alva Edisoo.
aun s1e?to en el f_oodo de m1_ cabeza e~a
Entre tanta cienc ia, entre tanto recuer· pugoi3~1dad d~ m1 raza amencaoa, de tr
do, entre tantos planos y modelos, entre más e¡os, de ir hasta el fin ..
.
escritorios rebosantes de documentos, cer•
y su_ braz~ ~pretaba el n_uo, en una d1·
ca de un bloque de cobre de dosciee:tos sooaoc1a dehc1osa, pues mi.entras hablaba
kilogramos de peso, al lado de una caja coa e1 c~lor d~ un cooveoctdo, no ~~ba
de cristel con un cilindro impresionado por de reir 1of_aot1l~~ote, rebosando de ¡ub1lo,
la ardiente palabra de Gladstooe; un lecho de salud, ce fehci~a~.
_
de campaña trata de ocultarse tras una es· . Frente a cada ".1tnoa me ensenaba alg_o
ta otería de libros de física : es el Jecho don· 10teresaot~, los primeros telé!ooos, los pn·
de el sabio duerme las pocas horas que su m~ros _tooograt~s'. ~us estudios en la fa.
cerebro se ¡ permite
bnc~ctóo de c.d1[1c1os d~ cem~oto, su per·
0
Aquella cama de hierro. estrecha y fría, fecc1óo_ telegrá~ca, sus 1nv~oc1ooes ~el _fe·
me pareció un altar un secreto tabernácu· ~r~carnl eléctrico, y )a simple maquina
Jo.
'
'd1ctograph" para el _dictado?~ ~artas
Piadoso contemplaba la almohad:l donde
-Yo creo qu~ sera un per¡u1c10 para la
la cabeza que ha pensado tanto ~ueña des· estenografía; m1lla_res de e~pleados ~esará o
pierto O piensa soñando: oculta fuerza tras ~ la labor mecánica que 1~veotó S1_r Isaac
a lgo que nadie ha percibido, deseo impe· . 1_ttmao, ante esta máquina terrible y
rioso de escudriñar un infinito invisible a util.
ojo humano v de apoderarse de un ele-La humanidad no puede ser seotimeo·
mEoto desconocido del cual ningún sér tal. Hay que simplificar y renovar. Si el
sospechaba la existencia,
emplea:lo sufre, el propietario gana. Yo in·
Y en esa contemplación me sorprendió vento para el mundo, no para favorecer
Edisvo.
una clase!
teda discusión
Se adelantó rápido, con una 5'lorisa casi
Diplomátieo.meote evitó

FLOREINE
CREMA DE BELLEZA
"Hermosa mano, blasón vale", d ecía Luis XIV. Para tener manos blancas, hermosas, finas, sin asperezas ni humedades importunas, para que las uñas estén tersas y rosadas como
digno coronamiento de dedos graciosos, aconsejamos que se
unten durante algún tiempo, al acostarse, con h: CRE~IA FLOREINA, poniéndose después toda la noche guantes de piel de
perro, anchos y flexibles. Por este medio se consigue tener unas
manos bonitas y aristócrátas.

CREMA FLOREINE,
POLVO FLOREINE,
JABON FLOREINE
De A, GIBABD, Bue ti' At~,,a, 48, París
UNICOS AGENTES para la República M~ricmno

-

El Trabajo de las
Mujeres No Tiene Fin
• En la mayoría de los casos, ésta es
la pura verdad. Las mujeres trabajan
desde por la mañana hasta por la nochE:,
cocinan, barren, sacuden, van al mercado y regresan á la casa con multitud
de paque t e s para proceder luego á preparar las comidas. Todo esto significa
un desgaste de energías nerviosas las
cuales el delic:ido sistema de la mujer
no debe perder.
P e ro el trabajo tiene que hacerse
y el cuerpo debe estar en buena condición, y para esto las mujeres deben de
tomar, cuandc, están malas,

EL COMPUESTO VEGETAL DE LA
SRA. LYDIA E, PINKHAM
HE AQUI UNA PRUEBA.
Providence. R. l. :-: "Le escribo para darle cuenta del mucho bien que
me ha he cho su med1cma y p:1ra que otras mujeres sepan que pueden encontrar ayuda en este remedio. Hace unos tres años estaba sufriend~ con
dolores tirantes hacia abajo, menstruacion irregular constipación y dolores
de cabeza. Estaba muy triste todo el, tiempo. Co~encé á tomar el Compuesto Veg~~l de la ~ra. Lydia E . finkham, las Píldoras del Higado y á
usar la LOCJon Sanativa y al poco tiempo estaba curada y tan bien como
estoy ahora. Tengo una casa de huéspedes y trabajo todo el día pues yo
soy la que atiendo_ á los hue sped~s_. Confío en que toda mujer que sufre
pruebe sus remedios. Sus med1cmas hacen esposas y madres felices.' ' Sra. .ANNA HANSEN, 579 Potter Avenue, Providence, R.I.

Si está Ud. sufriendo al~nna de estas enfermedades y desea un
consejo especial, escriba confidencialmente á Lydia E. Pinkl1am MediSu carta será abierta, leida y contestada por una sefiora y considerada estrictamente confidencial.

cine Co., Lynn, Mass., E. U. de A,

eogarzaodo en su frase netamente ameri· miran dos máquinas parlantes; e l foo6gracaoa, dicha con ese acento nasal del ·•yan· fo de Edisoo Y un gramófono de una coro·
vocabulario tao ama· paEñílagprariovaadªc·a
•• como aolt·
.
dkee"d y ese pintoresco
bl
o I o O gurna
e 1 o¡o
" e .este pue o.
.
.
e ipación de la sorpresa, ataca .-s u defectuoPasamos a \r"".és de 10fi01to~ talleres so oído al cuerpo del gabinete ; un disco t'S
donde ra ras ma quinas ~oo maoe¡adas por colocado, y el fonógrafo- canta una meloobreros de dulces soonsas.
día suave, redonda, poderosa, como si en
Por las ventanas se veo otros edificios de el interior de aquella caja de ma dera necinco y seis pisos, todos en labor, todos gra, viviese el hada barmooia; es una pleperfecciooaodo los inventos de este hom· garia de una ópera italiana, y la artista ha
bre sobrenatural: a un lado la fábrica de impresionado aquel disco con una sublime
baterías eléctricas, todas clasts de aplica· devoció n de arte.
ciooes domésticas; a otro el cinematógrafo
A la última nota, una nota grave y relicoo sus enormes chimeneas de ladrillos y giosa de contralto, Edisoo levantó la cabesobre todos la nieve lenta, blanca y tris- za mientras en una perlada risa me dice :
te....
· - Verá Ud. la diferencia- y tomando su
Llegamos al salón de audiciones, un pe· silla, va a la máquina rival que entona la
queño anfiteatro, donde frente a frente co· misma plegaria dicha por una artista del
modos pugilistas prontos a un combate, se Metropolitao Opera House.
es la misma sonorida d mística es un
canto vibrante. raspado, chillón , do¿de las
notas agudas tiemblan y se arrastran metálicas, mientras el final grave se pierde
en un rumor ronco como el estertor de un
asmático.
Y de una máquina a otra, Edisoo comienza una ~rie de. ".iajes deliciosos, juzgando su disco, cn hcaodo cada sonido
como si pudiese contar la millonésima par:
te de una vibración, frunciendo el ceño
cuando la menor aspereza alterase la me•
lodía, deteniendo el mecanismo para eoco;,trar la deficiencia.
- Vea U d., en mi fooó~r'lfo no se necesita ca~biar la aguja. La punta que tiene
es un diamante que dura para siempre. Esa
otra, y aqui sooreia mostrando el gramófo•
no donde un animal doméstico escucha la
vo z de su amo, es hija mía tambié n : pero
de ese alumbramiento de dos hijas la una
me ha salido perfecta, la mía ; la otra, muy
defectuosa.
T ímidamente Je mostré mi deseo de conocer el "kioetophe,oe" y su sonrisa se
agrandó aún má~ al complacer mi c uriosidad, como si tuviese piedad de mi sed de
ciencia, de mi profana impertinencia en
penetrar en recinto aún cerrado al filisteo.
- Dentro de diez díaz , arios teatros de
:--ueva York presentarán el ioveot&lt;; y ya
una compañí'l me ha ofrecido medio millóo de pesos por la e xplotación de esas
pellculas en la ciudad de \lueva York.
F. G. DE CI5~ERO S.

Emilio ú'KANUEL ~ Co. Avenida 16 de Septiembre, 65.-~XICO

"'º

�BIBL!!)TEC.11 UNJVl='Pc;fTAíll~
ALFO'' O R
EL MUNDO I LUSTRADO

Carta a un Amigo
Consejos Para Adquirir La Belleza
Se debe usar siempre un jabón que se se¡,a que es
sua1•e y ¡,1110 que limpia perfectamente eu lugar de
obstruir 6 abrillantar el cutis.

(Juerido a migo: •
Me parece ver tu rostro entre pasmado
y risueño, cuando te imagino leyendo estos
renglones. ¿Que por qué te imagino pasLo. mejor manera de mantener el cutis limpio y
sa1uda0le es usar sólamente el puro y legitimo
mado? .... La razón es muy sencilla: t:'.1,
como todo el mundo, al abr ir una carta, lo
JABÓN BORATADO DE
primero que tratas de leer es la firm«: y
¡cl:tro! cuando convertidc, en Ch~mpollion
has podido descifrar aquellos garabatos
que quisieron ser letras y hubiste leído:
Rui Gal, te has pasmado porque conoces
perfectamecite a es,;i seiior y sabes que es
perezoso para e~cr ibi r .... ¿Que por quií
te imagi no sonrient,;i ? Pues .... ¡vamos! he
Después del bai\o ydespuésdevestirscdebcn
de usarse los Polvos de Meneen de 'falco
sido franco al principio y lo seré también
Boratado. Absorve::i el sudor y otras secreahora. Te imagino sonriente, porque, pociones venenosas. mient:-as Que sLc:; cualidades
niéndome en tu lugar, creo q ue yo sonreisuaves calman cualquier irritación.
ría de contento al recibir la carta de un
El u so continuo de estas dos famosas preparaciones
dán por resultado un cutis más limpio, más salu~able.
amigo a quien quiero : y como yo me vanamás bello. C.rhard M....en Chem. Co., Newark, N. J.,[. U. de A.
glorio de ser amigo tuyo y de que tú me
A gen.el&amp; pan. la.d.l1tribuclon., eu lfextco· LA BOTICA NtrEVA,
llonterre7, Nuevo Leon. Se ven.den ea. tod.u la.a
quieres bien, creo que sentirás contento al
bottcu y f&amp;rm&amp;ciaa a 80 cen.tavoa plata la c..ia
leerme.
Y pues soy perezoso para escribir, g rave debe ser e l motivo para que, &lt;tomando
las ocios..s plumas&gt;. (al revés de Don Quijote) emprenda este viaje, no por los e:-teosos y conocidos campos de Montiel, como el enamorado de D ulcinea, ese &lt;geoey sus consecuencias: Jaqueca, Malestar, Pesadez Gastrica,etc. roso loco a quien la cuerda realidad ,·a
moliead o a palos y puñadas,&gt; como dice
Gregario Martíoez Sierra; sino por los diPURQATIVOS, DEPURATIVOS v ANTISIEPTICOS !atados vergeles de la imaginación y las
-■--•-----■T■-■LiíiiilEiiR■OÍoY■,111196;,;•:,;R;,;,;;u¡;;e.,;d¡¡,',¡;Am_,a;;,t¡¡e¡;r,.d¡¡a¡;m;,¡.
· 111P,¡&amp;¡¡R¡¡l.¡8¡¡.¡1f.,;l¡¡¡odll¡¡¡¡¡';,;'¡;;ª;
' ,¡F.;a.,rm_;oc;I¡;;ª;
' ;.
· _ , extensas llanuras de la razón. La causa es
~
esta: Leí un trabajo tuyo que me gustó
mucho. y no pudiendo estarme quieto, tomé la pluma y me preparé a darte mi opinión- aunque no me la pedías-a sabiendas de lo desautorizado de ella.
En ese tu artículo, nos presentas e l genio
inmenso de Laplace formando mundos.
Nos transportas a épocas geológicas para
Sola y Unlcá Calldad
mcstrarncs a la tierra en su infancia; nos
la haces ver después en su juventud, y nos
narras todas las peripecias de su vida. Xos
babias también de ese otro genio maravilloso, que con su libro &lt;Origen ne las esPara conseguirla
y el Nombri ºCHRIITOFLl"
pecies&gt; imprimió vigoroso empuje a la
EXIJASE esta Marca
sobre cada pieza.
ciencia del hombre y señaló brillantemenL
te • l período actual, según frase d el ilustra&lt;!o profesor. Nos babias luego de la
MEX/CO • ll&amp;USER y Z1VT -,, C ...
evolución y estoy confcrme. Yo también
creo que la existencia en este muodo no
es sino un tramo de la jornada q ue emprendemos hacia la m.. ta que es la perfección: un ,·iaje de retorno hacia un espíritu
p erfecto. C reo que la muerte es tan sólo
un descanso. El sér fatigado de caminar,
se sienta a la vera del camino, para dessiempre BB eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
pués levantarse transformado, ,·igororn, y
I sus maravillosos re&lt;Jultadoe, -, por eso es que se ha hecho la pre•
continúa su ma rcha; vuelve a caer y torna
ferida del público, Basta usarla una vez para tenerla siempre en
a levant?rse en otra vida cou ma)or esprevención, Produce efectos segurisimos en
fuerzo, y después de muchas caminatas y
Q/IAIVO8, TUMOlll!!.11. AI..MO/1/IAIVAS, Hl!!.IIIDA8, ,-uSTUI..AS, 1..1..AQAS,
muchos descansos llegará a la meta ambiUl..01!!.IIAS, QUl!!.MADUIIAS, ,-,sTUI..AS, 1!!.IIUPCIONl!!.8. l!!.TC., l!!.TO,
cionada. .
01!!. Vl!!.NTA l!!.N TODAS L.11S D/IOQUl!!./IIA8 '/ 80TICIIS,
Y bien , querido amigo, puesto que estoy
hablando con si nceridad, voy a hacerte un
A 25 CENT A VOS LA CAJA.
r¿proche.
Para ¡ 08 ill&amp;"ree donde no ■e eno11entre, as deapaohatranoo de porte annaneo
¿ Por qué escribes tan sólo trabajos ciendon el pedido en &amp;ellos de oorreo 1().80 on. por oada oaJa y por docena 13.52,al DeJl()1lt&amp;r10 reneral,
0/ITl!!.QA. s• OAl..1..1!!. DI!!. ••N"IQUI!!. N 9 e:,,
tíficos? ¿ Por qué cuando tus amigos te piA,-A/ITADO ,s,r,
den un trabajo literario, de imaginación,
te excusas diciendo: O científico o nada?
•e1uco, D, "•
Ya sé lo que me vas a responder: que no
puedes: y yo te respondo: sí puedes, pero
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - &lt;.
no has que r ido Es cierto que la ciencia
es muy hermosa: basta para ello que sea
una mujer rubia, blanca y de ojos ,-erdes
P ero tú estás perdidamente enamorado de
ella, y no te fijas que cerca de tí pasa, entre otras muchas, una muje r no menos bella: la Poesía.
!!:ntrégate a esa mujer, querido amigo,
de c uando en cuando; ella es ternura, es
sentimiento. Cuando aquella mujer rnbia
de q ue hablé al principio se muestre esquiva cuando estés fatigado. cuando estés
triste, la Poesía, mujer hermosa, tendrá
palabra~ caric iosas para consolarte. Xo es
una mujdr vulgar: es recatada, es pudorcInve11lada en 1.860, es la más antigua y queda superior
sa, mas no se entrega a ningún quidam.
&lt;La Poe5ía, señor Hidalgo, dice el cláá todas las imitaciones que su éxito ha hecho aparecer.
sico, a mi parecer es como una doncella
tierna y de poca edad y e n todo extremo
DE
hermosa .... No quiere ser manoseada, ni
SIN BISMUTO
traída p~r las calles, ni publicada por las
esquinas de las plazas, ni por los rincones
oñe los palacios .... Habrá de tener, el que
Á LA
-la tuviere, a raya, no dejándola correr en
Et»ijase la Marca de Fábrica: ~. SIMON - PARIS.
torpes sátiras ni en desalmados sonetos.
•
..111.. ~~
Conque concede un poco rle ame r a la
poesfa. );') se necesita ser pceta para amar-

Contra el ESTREÑIMIENTO
Ex-u·ase1o.YERDADEROS GRANOSdeSALUDdelD'fRANCK

:.Plateria "CHRISTOFLE'''
La Mejor

m

I·~l~~~!!~:M ~~!~=
1

ª"· ,..,.,..,..,. •.

1

m"-

CREME SIMON

Registrado como articulo de segunda clase er 3 de NOviembre de 1894.-

Año XX.- Tomo 1.

lmpreso en papel de las Fábricas de San Flafael

México, Mayo 4 de 1913.

•

&lt;La poesía, pug na sag rada,
Radioso arcángel de ardiente espada,
T res heroísmos en conjuncióu:
El heroísmo del pensamiento.
E l heroísmo del sentimiento
Y el heroísmo de la expansión.
RUI GAL.

JABON DE VERBENA
CALENDULADO.
(Obsérnm m multados darute Os se■am)
Ex&lt;1ulslta ayuda en
el tocador,wr&lt;1ue es
una cleDtíflcacomblnaclóo de las virtudes dulclflcantes de
Verbena y da Clltnddll,
Su uso en -pocos días
afirma las cunes y
embellece la tez, Impartiendo la lozanía
y una vtvltlcaclóo
perfumada, compara ble sólo con la Que
se obtendría de experto masaje dado
con vnluptuosos aceites orientales.
Evita y cura la
caspa, los barros y
las enfermedades cutáneas, vlirorlza las
raíces del cabello,
delicioso para lavar
la cabeza y bañar it
los niños. Precia de
la pastilla $1.00, Por
corren certificado:

1
1

.:&amp;f

La

FONDO RICARDO COVARRUBIAS
la, como no se necesita ser Narciso para
amar la belleza .... ¿ Poeta he dicho ?
Esta palabra me trae a la memoria un
a rtículo de nuestra amigo Florentino ....
Ya ves, Florentino, estudiante corno nos·
otros, cortejador de las ciencias como nosotros, en un momento de expansión, en, ía
en su artículo na beso a la Poesía. Nos
habla de los poetas, de esos afortun,ldos
amantes ele la mujtr que tanto queremos,
y que tú también quieres, aunque debes
quererla más. De esos graneles hombres
que si son Homero, son historiadores y
geógrafos; si son Eurípides, son psicólogos;
si son David, son legisladores; si son Dante, son filósofos. Dice Sbelley: &lt;Los poetas son hierofantes, de una inspiració n incomprendida; espejos de las gigantescas
sombras que el porvenir a r roja sobre el
presente; trompetas que llaman a la batalla; legisladores desconocidos del mundo&gt;
Ahí tienes maravillosamente descritos a
los poetas
Pero .. .. creo que dije a l empezar est;¡,
carta que era yo perezoso para escribir, y
como no quiero que se diga que soy mentiroso, aquí termino, recomeodácdote que
tu próxirao artículo sea literario. Tú, amigo mío. eres luchador, eres investigador,
eres soñador a fuer de joven: pues bien, la
Poesía es luch.. ; en e lla encontrarás na
campo de investigación; también es esperanza. Oye ahora lo que dice uu poeta
xicano:

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la firmeza del pecho sin cauSJar

~~~:.:irii~t/~~':!~~I=.
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Mexico:
J. LA.BAll!E, Sucesores y ()lo,

Monumento a doña Josefa Ortiz de Domínguez en la ciudad (:le Querétaro.
Obra del Ingeniero Carlos Noriega,
- - -·

Número 18.

��Es fábula corriente, sobre todo entre los turistas de
allende el Bravo, eo la que creemos a pie juotillas, que
nuestro país es uoo de los más bellos del mundo, tanto
por lo que hace a sus bellezas naturales como por Jo que
coocieroe a sus mooumeotos.
Y efectivamente lo es, la fábula descansa sobre hechos
comprobados y sobre observaciones hechas por personas
que han demostrado por México más cariño que nosotros mismos, Pero si preguntamos a muchos de esos turistas y al noventa por ciento de los mexicaoós dónde

están esas bellezas, seguramente que nioiruoo de ellos
oos sacarán de dudas.
Nos citarán frases hechas, nos dirá n que México es
el &lt;Egipto de América&gt;, que hay un Popocatepetl y un
Ixtaccibuatl y que en nuestro museo se cooservao preciosidades arqueológicas que la mayoría de ellos no entienden.
Y si a los que tal dicen pedimos que oos sirvan de
guías para contemplar tales preciosidades, seguramente
que no sabrán por dónde empezar. Algún explorador

fy~rta ge 1a casa de) seijor ~osendo Ri vera eo Querétaro,- Fot. Kahlo

alemán escribió acerca de nuestro México desconocido
y lo hizo coqsistir en los paisajes de la zona de los bosques cerca de la costa del Pacífico y las costumbres de
las indiadas nómadas que viven y recorren esos bosques.
Y, desgraciadamente, no es eso lo que se desconoce
de nuestro país; todo mexicáno sabe que hay muchos
indios eo nuestro territorio, y en Europa apenas si se
sabe algo más si no que somos un país de indios semisalvajes. Pero nosotros hemt'S contribuido eo grao parte
a entretener tal idea, ¿cómc queremos que los extranjeros tengan de nuestro país uoa idea favorable si DO!'otros mismos oo la tenernos mejor ?
S i nosotros no podemos enumerar siquiera sea someramente las grandes bellezas que encierra nuestro país, ¿cómo
han de llegar éstas al cooocimieoto de
los extranjeros?
Aparte de las preciosidades naturales, eo que abunda nuestro I\Iéxico, desde el punto de vista arquitectónico, sio
citar otros puntos, tenemos monumentos que enorgullece rían a cualquier
país; ¿por qué oo los conocemos ? por
pereza y por apatía.
Tenemos a pocas leguas de nuestra
capital la joya más grande quizás que
pueda hallarse en América del arte churrigueresco: el convento de Tepotzotláo; las vías de comuoicacióo son rápidas y fáciles; el sitio es pintoresco, y
sio embargo, cuán pocas personas se
han tomado la molestia de visitarlo. La
preciosa fotog:afía que publicamos en
la primera plana de nuestro número
anterior llenó de admiración a la ma·
yoría de nuestros lectores que no sospechaban teotr el alcance de la mano
un tesoro de belleza tan grande.
La ciudad de (Juerétaro encie rra
templos y patios de uoa riqueza y de
uoa belleza iocalculables; apenas hay
quien sepa de ellos. La catedral de TaxC'&gt; es uo primor; pocos son los q¡¡e la
conocen siquiera de nombre. La parroquia de Dolores, donde se proclamó la
independencia nacional, es bellísima y
oo hay quien lo sepa. El templo de Santo Domingo de Oaxaca bien merece un
viaje desde cualquier parte del mundo,
solo para verlo, pero nosotros no lo hemos hecho.
Sería tan larga la lista de edificios,
monumentos, etc., que pudiera citar, que
no cabrían en el poco espacio que debe
tener esta nota. la cual tiene por objeto
tratar de aficionar a nuestros paisa nos
a que conozcan nuestro país para que
puedan hablar de él cuando los extranjeros preguoteo dónde está su decdntada belleza
Hueoa muestra de lo que venimos diciendo soo las fotografías que ilustran
esta página y la frontt:ra.
Confesamos iogénuameote a nuestros
lectores que nosotros mismos, que ta nto
hemos visto, desconocíamos la casa del
señor Rivera en Querétaro, y sólo recorriendo la bella colección fotográfica
del señor Kahlo, nos dimos cuenta desu
existencia. La puerta, c ..racterísti ca de
la época. colonial, subyugó nuestros ojos
desde luego que la vimos, y los patios
entretuvieron nuestra atención por un
buen rato. Esperamos que nuestros l&lt;ctores encontrarán dignas de su admiración ias fotografías que ofrecemos de la
casa del señor Rivera.
Y, puestos e n este camino, iremos
ofreciendo, con la mayor frecuencia posible, fotografías de todo lo bello que
vayamos encontrando en nuestro país."
Ojalá que de esta manera C?~tribuyá-· ·
mos en nuestra esfera a que se quierá'
a México, por lo que en realidad es: y
no por lo que dicen las fábulas. El galante título de ciudad de los Palacios
que dió Humboldt a nuestra capital, se
encontrará casi justificado, y no se hab lará ya de él con sarcasmo. México, a
prin cipios dt:I siglo XIX, era una de las
capitales más bellas y más ricas del
mundo.

•
..

•
Piso alto del patio principal de la casa del señor don Roseodo Rivera, e n Q ueré taro. P lanta baja de la casa del señor Rivera .

F ots. I&lt;ahlo.

�"Rosa Musgo."
Especial para "El Mundo Ilustrado."

A mi distinguida amiga la señorita
Luz Aj&lt;1ria.

¿ Sabréis, señora, un remedio
para curarme este mal?
Pues que vos me Je habéis dado,
vos me Je haréis de quitar.
.... Yo no sé que haya en el muodo
tao cruel enfermedad.

,

¿ Diz que esto celos se llaman?
iStñora, y qué malos son!
¿ Y diz tambi.3o que los t¼les
son vástagos del amor?
iAy! iQue no sé si vos quiero,
y tengo celos por vos!
Bien me acuerdo de un domingo
de Mayo, en que fui a ruar,
luego de misa de doce,
sefor de mi libertad,
más finchado que un virr,.y,
la calle del Arenal.
Cruzaba por los Coloreros;
y hube de topar con vos;
guardábaos una dueña.
y babiais por rodrigón
un vejete avellanado,
que enfadoso me miró.

No parl yo grandemente
en vuestra rara beldad.
y cierto que si no oyera
al momento de pasar
decir: "Aquesa es primera
ea lo~ Caños del Peral."

¡juro a Dios! que a la hora desta
no hubiera aqueste escozor
que siento insistentemente
por tierras del corazón.
Que yo no sé si vos quiero,
y tengo celos por vos.

No había moza vistosa
ni almibarado galán
que atente&gt; oo vos mirara
al momento de pasar;
ella, muriendo de env!dia;
el, muerto de amores ya.

Y viendo que vos miraban,
empecé a miraros yo;
y vos, viendo que os vía,
mandásteis al rodrigón
que se vos pusiese junto
por velar vuestro primor.

¡Bienbaya la sireoica
de aqueste amoriado mar
que llama a los corazones.
y cuando cerca los há
húyese hacia la ribera
para verles naufragar!

Dígame la comedianta
(no me ande en cábalas yo),
s i es que maodóme en secreto
alguna vista de amor,
que yo no sé si vos amo.
y tengo celos por vos... ,
DIEGO SAN JOSE.

Ante una estatua

¿Qué llevas en la urdimbre de tus rizos
Y en tus labios.de nítida bl,lDcura,
Que la luna al hundirse en la espesura
Te bañ:t con sns célicos hechizos ?
¿Qué misterio se oculta en tu pupila
Y ea tu pecho de Diva candorosa,
Que Castalia al mirarte se perfila
:Cn dombo de la onda quejumbrosa ?
¿ Acaso eres celaje levantino
O presagio de triunfo perenoales,
Q ue engarzando lo humano y lo divino
lJeificas el ideal de los mortales 1
Quién pudiera expresar tu idealidad
Y arrancar de los labios de las olas
El dulce ritornelo de las violas
Para ensalzar tu augusta magestad!
¡Ah!, dicen que en tu cuerpo marmolioo
Se ocultan los pesares de los muertos,
Y que llevas cual viento peregrino
La queja que murmuran los desiertos.
¡Tal vez! porque silente y pensativa
Te mantienes al pié de los umbrales,
~eñalando el principio de la vida
Y el fío de los dolores mundanales.
LAURO G. CALOCA.

Para "El Mundo Ilustrado."
Deja que cante el himno de los amores
en la lira divina de los ensueños,
deja que tu camioo riegue de flores,
virgeocita hechicera, luz de mis sueños.
Deja que tus recuerdos vaya rimando
al compás melodioso de mis canciones,
deja que tus quimeras vaya cantando,
· tus dulces esperanzas, tu3 ilusiones,
Adorador rendido de tus encantos,
admirador ardiente de tu belleza,
para ti son, Oh Amada, todos mis cantos
cual sencillo homenaje de tu pureza
Eres de los jardines flor deliciosa,
que triunfa en los combates de la hermosura,
eres, Oh princesita, joya preciosa,
r eina por tus encantos y galanura.
Como un trofeo galante para mi dam'l
a tus pies deposito mis madrigales,
mi corazón r endido sn amor proclama
en rondeles galantes y arias triunfales.
Q uisiera yo en mi lira de amaute bardo,
caotar de tu belleza mis impresiones,
al sentir de tus ojos el dulce dardo
que pasa dominando los corazones.
Reina de mis ensueños. dueña :le mi alma,
virgeocita hechicera de mis amores,
tus frases cariñosas me brindan calma,
y alejan de mi pe.::ho los sinsabores.
Eres dulce sonrisa de p rimavera,
arrullo delicioso, flor sonrosada,
alba de mis amores. dulce quimera.
priucesita adorable, niña encantada.
Llevas en tu alma pura rico tesoro
de bontlades, amores y sentimientos,
y por eso rendido, niña, te adoro
y te ofrendo sincero mis pensamientos.
Por eso te proclamo reina y señora,
y p:tladio ~alante de tu belleza,
mis líneos trofeos, Oh eocaotadora,
son sincero homenaje de tu pureza.
Deja que cante el bimoo de los amores
eo la lira divioa de los eo~ueños,
deja que tu camino riegue de flores,
vi rgeocita hechicera, luz de mis sueñlls.
PABLO M. SOSA.

Yo conozco las crueles amarguras,
Que acibar;io las noches y los días.
Y las hondas y leotas agoofas,
Que siembran en el pecho las tristuras.
Por eso guardo en mi alma las ternuras
lomeosas de las grandes elegías,
Consolaciones de melancolías
Y bálsamo eficaz de las torturas.

¿Te arropan en su manto las Tristezas? ...
¡Yo oo quiero que sufras! Seca el llanto
Al limpio fuego de mi puro amor:
C ubriré tu pesar con mis ternezas,
Mitigaré tu duelo con mi canto
Y uogiré tu dolor con mi dolor!

Cuando nos tratamos por primera vez ¿recuerdas?
Nada hacia tí me atrajo; tus virtudes que boy conozco,
la sencillez que te caracteriza y tus bellas cualidades
ptsaron inadvertidas. Estaba en esa época en un estado
de iocoocieocia tal, que casi oo vivfa Un golpe terrible
sufrido eotooces, hizo que cambiara. Al saber que tocabas, (dispeorn, querida amiga, la franqueza) sentí disgusto y voy a decirte por qué. Yo amaba ioteosameote,
como se ama la primera vez; permite que te haga esta
coofideocia, amiga mía; quiz.i con ello cometo una falta,
pero quiero que hoy que me has hecho sentir algo muy
hondo y muy triste desahogar en parte esta pena que me
llevará al sepulcro, pena que sólo tú debes conocer, tú
que has sabido recordarme la época más feliz de mi
vida.

Era el mes de octubre.
Soplaba un vientecito helado.
Sentada_ allí junto a la ventana, deshojaba ioconscieotemeote ue&gt;a margarita para saber si él me quería. De
pronto y sorpreodiéodome, apareció él, el amigo de la
infancia y sin que se lo pudiera impedir, me quitó la
flor y siguió diciendo: si .. . . no .... si no, y al terminar
dijo tristemente ¿ves? ella no me quiere. Entonces comprendí que él como yo amaba en silencio. ¡Qué dulce es
amar así, querida amiga! Es el amor más puro y sublime
que existe.
Después, como pensando ea algo triste, dijo: ¿Qué im-

porta que la flor diga lo contrario, si al fin sé que ella
me ama!
Veo, voy a tocar un wals que estudié sólo para quetú
lo escuches, y tomándome la mano, nos dirigimos hacia
ti piano y tocó•
.
Nunca hasta entonces había oido música tao melodiosa y elocuente. El amor no se define, amiga mia, pero
si alguoa vez en un atardecer de otoño, cuando el sol
magestuoso se hunde eotre nubis de oro y gran:1, y !as
hojas de los árboles se desprenden para rodar s1len~10~as hasta el abismo que las sepulta en el eterno olvido,
cuaodo tu pensamiento esté oc upado por alguien.ª quien
amas, y cerca, muy cerca de 1í se encuentre, q!-11zá sentado junto al piano el sér querido, para deleitar a los
que oyeo; eotoncess, amiga mia, habrás sentido el amor
tal como debe ser, el amor no descrito aúo por los poetas, el amor que dá vida y mata al mismo tiempo, el amor
que convierte; e l amor que hace estremecer de goz~, el
amor intenso y puro que oo se acaba ouoca y que existe
auo después del más allá ..... .
Y tocó en aquella tarde otoñal el sér amado, y enviándome una mirada dulcísima, que oo olvidaré jamás,
murmuró en voz baja: ¡Te amo como tú a mí! Aun cuando tus labios nunca han pronunci;ido esa frase, sé que
me amas tú también, tus ojos me lo dicen y perdó name,
pero ...... iTe amo!. ..... ;Te amo !
Ante aquella coilfesióo inesperada no sé qué sentí, y
mientras con su maoo izquierda oprimía una de las mías,
con la derecha seguía tocando aquel trozo, que cual
marcha nupcial ameoizó la fiesta en que se unieron dos
corazones en un juramento de amor eterno. Y ea aquel
divino éxtasis permanecimos no sé qué tiempo, mudos,
sin oir más que la música que brotaba como eosueño
misterioso, como promesa de angel.
Uoa voz iofantil oos interrumpió; era mi hermana que
abrazándome cariñosamente me dijo al oído: iQué bonita pieza! dí que la toque otra vez. Y se dejaron oir como antes aquellas ootas que debían ser más tarde a la

vez que ml tormento, ei recuerdo dulce de la tarde más
feliz de mi vida.
El piano enmudeció ..... .
Llegó el mes de noviembre, de sombras, de luto, de
tristeza, y la irónica, esa a quien llamamos muerte, envidiosa de mi dicha y haciendo lujo de crueldad intensa
me arrebató al ser querido.
Hoy, al escribir tstos renglones es la media noche y
para desahogar en parte mi pena te bago esta confideocia: todo lo que me rodea duerme, el dolor solamente
vela conmigo y en mis oídos resuena aún el eco de la
música de aquella tarde y que tú con esa sencillez y
ternura que te caracteriza ejecutaste tao admirablemente hoy, sin imaginar al hacerlo que en ese momento sufría el corazón de quien tanto te quiere.
Pero olvidemos todo, querida amiga, ya que tú solamente has sabido hacerme seotir lo que el amado ejecutando el vals &lt;Rosa Musgo,&gt; que amenizó la fiesta en
que se unieron dos corazones en un juramento de amor
eterno.
C LOTILDE VILLEGAS LEAL.

UNA TARDE DE MI MAYO
Este era, en otro tiempo, el mes de los poetas y de ios
enamorados. Buena viejecita, viejecita de cuento de niños, que veo allá enfrente, haciendo calceta, detrás de
las vidrieras que desempolvan las primeras lluvias, ¿dime si no es verdad 1
En tus mocedades, decir mayo e ra como decir alegria.
Me acuerdo aún. en mirándote alzar y abatir la mano
con la aguja enhiesta, o subirte, sobre el fino dorso de la
nariz borbónica, las antiparras &lt;siglo diez y ocho;&gt; me
acuerdo de las amarillentas estampas, de los antiguos
grabados, de las viejas aguas fuertes, que representaban

AGUSTIN MANUEL DOMINGUEZ.

VIllt~fü)© IL.A IL.VUVITA••.•
Parece que las pupilas
En estas tardes de lluvia
Se dilatan contemplando
La más espantosa duda.
Parece que a nuestros ojos
Se asoma nuestra alma y busca
Detrás de los hilos de agua.
Lo que la existencia oculta,
Parece que ya presiente
Que más allá de la tumba
Se perderá nuestro espíritu
Otra vez en conjetur:ts
Que una contínua esperanza
Las mantiene y las perdura
Pero sin que nadie sepa
Si son o no son basura....
Parece que ya soportan
Desde hoy la inmensa tortura
De conocer que el descanso
No ha de ser posible nunca
Y que después, como ahora
Y como ayer, nuestra ilusa
Prisionera ha de agitarse
Viendo luz en la penumbra . ...
Espíritu que áomioa
Sobre todas las alturas
y a los problema~ bumaoos
Diz que les prestas ayuda,
¿Por qué te enredas en vanos
~ilogismos cuando escuchas
A "el más alla" de qué viene
Acompañada la lluvia?
¿Porqué sufres cuando la oyes?
¿Qué te hiere? ¿Qué te asusta?
¿ Acaso la propia sombra
De tus perennes angustias?

La lluvia sigue cayendo,
Y a cada rato es más dura
Nuestra expre~ión, que revela.
El pesar como oioguna.
Sigue la lluvia cayendo,
Y cual los vidrios, se nublan
Nuestros ojos .... una cosa
En nuestro cuello se anuda ....
Gemimos .... y en nuestro rostro
Deja su trazo otra arruga ....
iOb música mooorítmical
¡Oh monoritmica música!
ULYSES CESAR SILVA.
"Williams" al bat.-Team "Williams," vencedor.-El "Marte" veocido.-El pitcher del '·Marte"-Recuerdo del sensacional juego de baseball
del domingo pasado en terrenos de la Gacetilla.

�bailes campestres, correrías rústicas, paseos aldeanos,
juegos de jardín, y eo donde muchachas y garzones traveseaban eotre la yerba risueños y pulcros, y sentados
eo bancas musgosas conversaban jovialmente, o bajo uo
pórtico neoclásico, formaban parejaslde amaotes, como
en los frescos de Corot y en los paisajes de Boucher.
iPrimorosas estampas, símbolo y clave de uoa poesía
fresca y atildada que hizo latir aceleradamente el corazón de nuestros bisabuelos, a compás de la música martilleaote, de la melodía pura de las odas de Carpio y de
los sonetos de doo José Joaquín Pesado!
Eotooces, en la primavera de aquellos años, los pue·
blecicos de los alrededores eran como caoastillas colmadas de rosas y violetas, por entre cuyas hojas y follajes,
como por entre uoa verde y tupida red, asomaban sus
cabecitas, fragantes, las chicas del lugar, como adorables
flores animadas.
El bullicio y la algazara en cármeues y puques co
rría de cuenta de los jóvenes, abajo; y ar,iba, de cuenta
de las ramas y de los pájaros.
Calles solitarias y húmedas, sitios de sombra, fragante,
rincones escondidos por cortinajes de madreselva, ro·
toadas con sus fuentes de brocal bajo y pulido que io·
vitae, como los sofaes en el estrado, a coofideacias y cuchicheos; por todas partes lugares de amor y de misterio:
eso fueron , eo tus remotos mayos, los pueblecitos de los

alrededores, bueoil. anciana, de las manos secas y de los
ojos con antiparras.
Nuestros mayos no parecen los mismos, no soo los tuyos. Parece, buena viejecita, que el alma está fatigada de
esperar y de amar, y la tierra, como dijo el poeta, can·
sada de dar flores. Se diría que el hastío ha contaminado los gérmenes y envenenado y debilitado las savias.
Ya no hay fiestas campestres como antaño, ni de lo invisible y supuesta lira de los versificadores, salen los
versos en alabanzas de los lirios flamantes y de las azucenas recién abiertas; la Naturaleza, como contagiada
de la humana melancolía no tiene el regocijo de hacer
estallar eo pétalos los jugos de la campiña, oi el júbilo
de deshacer en alas el faogo de los nidos, ni la gloria
de abrir a la esperanza el corazón de los hombres.
No había, en tu tiempo, primaveras tristes, blaoca
viejecita de cuento; oo se leían eotom:es libros escépticos, ni novelas experimentales, ni filosofías de alienados.
Y has de haber visto con esos ojos que hoy guardan, como flores en capelo, los cristales de las antiparras, esos
lienzos de Watteau, doode pastores y pastoras forman
coro al desnudo y regordete amorcillo, 'que aljaba a la
esp3lda y arco al brazo, apunta, impaciente, a los corpiños de seda y a los jubones de encaje y blondas.
Esta tarde, mientras yo escribo, tú coses; haces calce.
ta, y con la calceta, recuerdos, y con los recuerdos, vi.

da, porque . ..... ¿me nguro o es cierto que te veo sonreír? Sí, alzas la cabeza que bien merece la confía en·
listona:la de una abuela legendaria, y tras de los cristales de tu ventana, desempolva-los por la lluvia, miras él
cielo.
Ese sí que es el mismo, inocentona. Ese sí ·que no ha
cambiado, como los jardines que ahora son menos floridos, como las rosas que ahora son menos fragantes, como
las gentes que ahora son menos buenas.
Sonríe, blanca viejecita; este crepúsculo de mayo, que
tú y yo nos hemos puesto a contemplar, es hermoso. En
el horizonte rosado y dulce puedP.n perfilarse tus memorias y desleírse en claridad mis sueños.
Somos dos rezagados de la primavera; somos dos antiguallas del mes de mayo; tú eres la enamorada y yo el
poeta.
Cose, cose, &lt;mamá&gt; Ilusión, yo escrito, escribo, en
tanto que la sombra que viene de fuera y la que sale de
nosotros, se unen y compenetran para obscurecer tus
recuerdos y mis devaneos.
Y, a manera de estribillo de balada arcaica, sigue
cantando mi corazón esta frase corriente: &lt;en otro tiempo, mayo era el mes de los enamorados y de los poetas .... &gt;
LUIS G. URBINA.

Temblaba la niña de miedo y de frío.
sintiendo del dento los soplos helados ... .
Lloró mucho, mucho, su duelo sornbrío ... .
Lloró como lloran los desventurados.
Para "El Mundo Ilustrado."
Tomó entre sus manos la mano del muerto,
besó con ternura su frente marchita;
los tristes aullidos del perro, en el huerto,
hacían más profunda su pena infinita.
La luz de los cirios, temblante y medrosa,
le daba a las cosas un tinte sombrío;
silencio en la estancia, quietud parnrosa,
quietud impregnada de muerte y de frío.

El viento soplaba moviendo las hojas
de aquella ventana, donde ella y su amante
sintieron la vida p&lt;J.sar sin congojas,
en gratt,S ensueños de amor delirante.
Ali\ traoscurrierou las horas más bellas;
allí sus dos almas, fuodidas en una,
soñaban mirando las blancas estrellas,
bajo una caricia de un ra}O de luoa.

Quedóse la estancia ~in lu z: dando tumbos
murciélago negro sintiendo delirios
de sombra y misterio, buscando otros rumbos
mató con sus alas la luz de los cirios.
Oyóse un ¡¡emido, después un sollozo:
quedóse en silencio la alcoba sombría ;
el negro ,·ampiro como ebrio de gozo,
paseó entre las flores su cruel ironía
¡Que triste cortejo! .... Llegó al campcsanto,
abriéronse lentas sus rejas de fierro:
t&lt; do era tristeza, tristeza sin llanto ... .
Los deudos: la niña, ya loca, y el perro.

.. ......... . .•. . . . . . . ........... . .. . .
............... ' ..................... .
¡Oh pobres dementes que miran sin calma
las luces ignotas de mundos lejanos;
son sombras que buscan la sombra de otra alma:
son se,es que:encierran profundos arcanos!
LUIS G. VALDESPJNO' jr.

Un halcón fe familiarizó tanto con su dueño, que tan
pronto como éste le llamaba acudía colocándosele en•
cima de los hombros.
E 'l cambio. un gallo propiedad del mismo dueño, huía
de él apenas le veía acercarse.
Cierto día el halcón le dijo al gallo:
-Vosotros los gallos no sois agradecidos; pertenecé is
a una raza se rvil y sólo os acercáis a vuestros dueños
por el hambre. ¡Cuán diferentes sois de nosotros, aves
salvajes! Somos fuertes, nuestro vuelo es más raudo que
el ,•uestro, y no ob,tante. no huímos de los hombres; al
contrario, nos posamos en sus manos cuando nos llaman ;
oos acordamos siempre de que a ellos les debemos el
alimento que' no~ dau.
A lo cual el gallo replicó:
Xo huís de los hombres, porque jamás habéis visto un
halcón asado, mientras que nosotros vemos constantemeotc gallos en la cazuela.
LEOX TOLS'f{Jr_

AIH la estrechaba besaodo sus manos;
los dos escuchaban cantar a la brirn.
allí descifraban los graodes arcanos,
que encierran los labios en uoa sonrisa.
Allí vieron juntos, crepúsculos de oro:
allí contemplaron oacer bellos días;
pasaban las aves cantando en grao coro
un himno a la vida, con mil arn:onías.

¡ Ab! pero la vida tiene sus intermiteccias de dicha y
de pesH! ..... .

I
Como de costumbre he ido hoy a visitar a mi amigo
predilecto.
Le encontré taciturno, melancólico y pensativo.
/Qué le pasaba?
Sólo él conocía la causa de su estado de ácimo, sólo
él sabía cuáles eran sus recónditos pesares!
Su serenidad habitual y su amabilidad caracterhtica
habían desaparecido para dar lugar a la meditación, al
ensimismamieoto.
Le hallé sentado en uoa silla mecedora, pero sio re·
costarse, ioclinado hacia adelante, coo los codos sobre
los muslos y la frente apoyada en las palmas de las manos.
Mi primera ioteoción fué interrogarle sobre el motivo
de su estado; pero me detuvo la idea de que tal vez en
aquellos momentos su imaginación vagaba por ignotas
regiones, y le causaría mucha pesadumbre que mi interrogatorio le volviese a su estado normal.
Tomé asiento algo lejos de él y esperé.
Mi temperamento es de tal naturaleza, que no me permite permanecer inactivo por mucho tiempo, y sentí la
necesidad de moverme, de hacer algo, de hablar y .•..
tosí!
Mi amigo levantó la cabeza y coo semblante demudado y lágrimas eo los ojos, me dirigió uoa mirada extraña, indescriptible y profunda.
- /Qué te pasa? articulé, algo intranquilo, viéndole
los grandes surcos que tenía eo la cara y que denotaban
uo-. larga y penosa noche de insomnio.
-· .Acerca la silla y escucha.
Le obedecí. Cuando me tuvo muy cerca de él, se expresó en estos o parecidos tJrminos:
II

i Mi esposa es uo ángel!
Yo ,s iento por ella una pasión intensa, rayada en idolatría; y, ¡bien se Jo merece! .... ¡es tan amable, tan buena y tan cariñosa! iah! cuán feliz me siento a su lado!. ... junto a ella, el mundo con todo su cortejo de
maravillas y de bellezas es nada para mí, ella lo constituye todo.
Tú sabes, amigo querido, que hará pocos días tuvo mi
amada esposa, la galantería de brindarme un angelito
que ha venido a llenar de alegría y de esperanzas halaglieñas, mi hogar.
Esa criatura que lleva en sus venitas sáogre de mi
sangre es hija de ella y .... ¡oh, dicha inefable! es también hija mía .... ¿Jo oyes? ibija mía! Su persooita angelical en medio de nosotros, semeja un lazo fuerte,
indestructible, que nos uoe más, que nos estrecha más y
más.
Si antes de que ese angelito viniese a mi hogar, yo
amaba con pasión a mi adorada esposa, ahora que mis
brazos balancean dulcemente ese cuerpecito de oro,
siento por ella, por la madre, uoa verdadera idolatría.
Un pequeño gemido de mi hijita es un golpe rudo,
doloroso, asestado en medio de mi corazón; pero su inmovilidad, su sueño reposado y tranquilo me causa también dolor, porque me parece que se ha quedado dormida y que así estará siempre!
Velo sin cesar .
Cuando ambas reposao, yo cuido de que nadie ni nada interrumpa la calma .... ¡Así soy e l más feliz de los
mortales!

III
Tengo un año de ser casado.
Sin embargo, c reo que aun no ha expirado el día de
mis bodas.
A ella la contemplo todavía radiante de hermosura,
con su velo de novia, blanco como el alma de un ángel.
Su semblante ideal, su albo vestido y una aureola de
virtud y castidad la hacen aparecer aote mis ojos, tan
,leslumbrante, como una sublime visión creada únicamente para inmortalizar mi amor.
Nada ha turbado mi felicidad porque son cortos, muy
cortos los momentos que para mí han transcurrido desde que tengo la dicha de llamarla &lt;esposa mía&gt;.
Ella me ama.
Y de~de el primer momento, mi alma y la de ella,
unidas estrechamente, confundidas en una sola, vagan
por mundos desconocidos, por regiones etéreas, en pos
de un ideal también desconocido.
¿ Cuándo tornarán a nuestro sér?
Lo dudamos. S in emt&gt;argo, ello no, proporciona una
indecible felicidad.

cunda mi hogar, todavía virgen de toda concupiscenci
Pres~nto que algo doloroso me espera.
- iAmor mío! exclamo con ansiedad indescriptible.
Ella sonríe y .... elevándose poco por poco va llegando hasta tocar coo su corona de a zahares el techo de la
habitación.
Siento ligeros vértigos.
Y extasiado la contemplo. Mi é xtasis llega al colmo
cuando con ojos espantados y llenos de admiración, veo
que el techo de la casa se abre y deja libre el paso a
mi amada esposa que se va, que sube, siempre sonriente.
Se eleva, se eleva y se pierde en el espacio infinito:
¡ya no la veo!
El cuervo negro, muy negro, tan negro como una no·
che de hambre y frío, vuelve a cruzar ante mis ojos, en
raudo vuelo, el espacio infinito.
Presa de un terrible vértigo, mi razón se escapa y caigo desplomado sobre el lecho de flores en donde estuvo
de pie mi amada esposa.

l\liró tritsemente los ojo~ del muHto ;
be~ó con ternura su boca entreabierta.
los roncos aullidos del perro, •n t:l huerto,
rompían el silencio cual grites de alerta.

V

Pasa un año.
Hay un jardín cuajado de bellas y perfumadas ftores
en donde se respira un ambiente fresco y aromático. El
IV
jardín está circundado por una verja de hierro pintada
de azul y blanco. Ocho avenid:is diagonales conducen
Es el día de mis bodas.
al centro. en el cual se destaca un monumento.
La veo aún sorprendentemente hermosa, una hermoSobre un lecho de musgo, de violetas y de no me olsura ideal, sin par; su corona de azahares colocada, por vides, se levantan imponentes y majestuosas cuatro comanos delicadas, en su cabeza de angel, sujeta el blanco lumnas de mármol blanco que sostien una especie de
velo que, al cubrirla toda, indica, denota la pureza de urna sobre la cual está un ángel en actitud de alzar el
su alma y la castidad de su cuerpo virgen!
vuelo. Con una mano señala el cielo y con la otra, el
La veo aún al pie del altar en donde ha pronunciado lecho de flores.
el ansiado ¡SI!; hace unos instantes ha jurado ser mi esEs la tumba que guarda los restos vírgenes, de mi
posa!
amada.
Aun repercuten en mis oídos las promesas de fideli- ' · A corta distancia hay una pileta circular, pintada tam•
dad que escuché de sus labios de jazmín.
bién de azul y blanco; sobre los bordes, se pasea una
El aromático humo del incienso aun nos envuelve y garza blanca~muy blanca, tan blanca como el alma de
las dulces y alegres notas del &lt;te deum&gt; resuenan por mi amada.
todos los ámbitos del Templo.
La garza se entretiene en r evolver el agua cristaliLa misa ha concluído. Y ambos, precedidos de las na y pescar de vez en cuando los pecesillos rojos y azu¡::.ersonas que nos acompañan, salimos de la Iglesia.
les que temerosos se esconden debajo de las plantas
Llegamos a la casa, la fiesta empieza, sigue, continúa acuáticas que embellecen la pileta.
y entre los expresivos brindis y los aplau~os que nos
Todos los dfas recorro las avenidas, contemplo los narprodiga la amistad, el día termina y con é l se concluye dos, admiro las adelfas, olfateo los estefanones y corto
la fiesta y la concurrencia se despide.
las azucenas para irlas a depositar al pie de la tumba.
Estamos solos, ¡solos! ¡al fin!
Allí postrado de hinojos, mi alma se desprende de mi
i Cuánta belleza!
cuerpo y traspasando los límites del universo infinito, se
Ella está de pie en el centro de la sala, al fondo, hay transporta en raudo vuelo hacia el lugar donde mora el
una puerta medio cubierta por una cortina de tul, al alma de mi dulce amada.
través de ella y merced a los resplandores del sol que
E~ta vez teogo en mis brazos la garza blanca, muy
debilitados penetran en la alcoba, se distinguen los mueblanca, tan blanca como el alma de mi amada. Es man·
bles y en medio de ellos ...... el &lt;lecho nupcial de mis sa y se deja acariciar.
amores!&gt;
De rodillas aote la tumba elevo preces y acaricio dulTorno mi vista hacia ella y la veo deslumbrante, con cemente la garcita blanca que semeja el alma de mi essu blanco vestido y su albo velo, los cuales caen per- posa.
pendicularmente sobre el piso que se halla cubierto, a
De pronto mi espíritu me abandona, mi alma se va!
su rededor, de nardos y adelfas, de azucenas y de esteY presa de terrible vértigo, estrecho fuertemente confanotes cuyo perfume exhalad-o con prodigalidad, la
tra mi pecho a la gar za que, dañada, lanza un quejido,
inunda.
un quejido que es un grito de ángel, grito que resuena
De pronto el cielo de mi dicha se cubre de densos c laramente en mis oídos y que me hace volver a la vida.
nubarrones.
Despierto y contemplo a la hija de mi corazón que
Al través de las ventanas veo cruzar el espacio, en
llorosa yace en mis brazos!
r a udo vuelo, un c uervo negro, muy negro, tan negro ca·
Durmitfodola, me había dormido! He velado tanto!
mo una noche de hambre y frío .
A. RAMIREZ P .
Mi espíritu se conmueve y un hálito de tristeza cir-

Inauguración de la capilla ele\ obrador para pobres, dedicado a Nuestra Señora de
la P,.z, iodngurado ti domiogo último.

S, ñorita Teresa Iturbide y señor Alfonso Castelló, que contraerán matrimonio el
· día 8 de mayo próximo.

�LA METROPOLI MODERNA
La antigua )léxico, la señorial urbe, asiento de IO!&gt; pode~es qu_e representaban a ~u
Católica Magestad el Rey de España, la que guarda las preciosas ¡oyas del arte colon!al
que hicieron que el barón de Humboldt, en un rasgo de_ entusiasmo, le llam'.1-~ª la Crn·
dad de los Palacios, conserv.i. mucho de su sabor monástico. La transformac1on que le
ha impreso el avance de la civilización, en algunos casos benéfica, pero en muchos d~sastrosa no le bao quitado por completo ese sello que hace recordar la España de Fehpe II., con todas sus grandezas y su arcaísmo.
_ . .
Pero al lado de esa antigua capital se ha levantado otra en la que nunca sonó s1qme
ra, no digamos ya don Luis de Velasco, pero ni siquiera el galante barón al~mán que
tan .pomposo título dió a nuestra metrópol'. Si abandonamos el centro comercial de la
ciudad, si dejamos la abigarrada avenida de San Francisco en la que, sobre los oropeles
.,,..de:los'escaparates de los modernos almacenes, se descubre de vez en cuando restos de
•. algún edificio señorial o conventual, si huyendo del bullicio de la ciudad, de l:1-5 comp~as
y las ventas nos dirigimos rumbo al occidente, llegaremos a las llamadas colonias, barn~das enteramente modernas que nos dan la impresión de haber sido tr'.1-5pasados rep~nt!·
namente a una ciudad de civilización mc,dernísima nacida a fines del siglo XIX o princ1·
pios del actual.
Las calles de estas barriadas son perfectamente alineada¡;, pavimentadas con asfalto
y con banquetas de cemento botdead.i.s pcr fajas de pasto inglés y con arbolillos a las
orillas. Eslas calles están limitadas por palacetes o verdaderos palacios, según sus proporciones, dignos de la más refinada civilización. Habitan estas casas palaciegas hombres
acomodados que pasan el día en el munda de los ne~ocios y que se recogen en sus horas
de descanso en estas preciosas posesiones Jrbanas que forman el conjunt~ más bello que
se puede imaginar.
•
·Para solaz de nuestros lectores publi ~mos en esta página algunas fotografías de esta bellísima parte de nuestra ciudad.
f
Casa del sefinr don Guillermo de Landa y Escandón en la e¡quina de las calles de las Artes y Ezequiel Montes-Costado Sur- Oeste de la plaza de Dinamarca en la colonia Juárez.--Monumento a Washington erigido por la colonia americana de México.-Calle de Berlln en la colonia Juárez.-Una residencia característica en la colonia J uárez.-Call~ de
Liverpool.- Lado Sur- Este de la plaza de Dioamarca.-Una calle en la colonia Roma.-Una parte del paseo de la Reforma.

�y preciosa que ví hace años en una exposición zoológi ·
ca.
Luego comprendí que en ambas se daban juntas, y en
proporc ión análoga, la ligereza y cierto aspecto de animalillo juguetón y cruel.
De pronto, la niña echó a correr h:cia el opuesto extremo de la sala y se paró ante un cuadro que repre·
sentaba un desafío. Dos caballeros se batían en mangas
de camisa y espada en mano : uno, acometiendo con furor; otro, colocado a la defeusiva.
Lugar de la escena, un jardín; en segundo término,
los padrin~; más lejos un coche envuelto entre la neblio~ gris de uo amanecer de invierno; los árboles, secos, y el suelo, tapizado de finísima escarcha.
Sin un gesto trágico, 5io una gota de sangre, el cuadro era horrible.
La niña lo contemplaba con indecible curiosidad, y
yo a ella con creciente interés, cuando vino a colocarse
a su lado una señora ricamente vestida.
Entonces la muchacha se apoyó en ella, rodeándole
con un brazo la cintura, y extendiendo la otra mano
hacia el lienzo, pronunció con acento dulcísimo estas
palabras:
-Di, mamá, ¿es así como se matan los hombres por
nosotras ?

Ba silencio sepulcral fué la respue~ta.
L a pobre niña repitió llorando:
- i Mamá, mamá!
Pero la madre no respondió: la g uadaña insaciable
de la Muerte había cortado una existencia llena de mi·
serias.
Ante tal cuadro de dolor. una lágrima brotó del pe·
cho emocionado de aquel hombre, y rodó por su de·
macrada mejilla, yendo á parar a la pálida frente de la
infeliz muchacha, donde se difu ndió en un eterno beso
de misericordia.
Y a rrodillado aote el cadáver, aquel hombre que solo
a nte el vicio se había doblegado, con voz trémula y vacilante balbució:
-&lt;Creo en Dios padre, Todopoderoso ...... »
Y su oración se confundió con los ar.gelicales sollozos
de Blanca.
. E ntre t«nto, el vi~nto silbaba su canción pasando iod,ferente, y un abe¡aruco negro se posaba en el apolillado marco de la puerta .... . .
México, Abril de r913.
ARMAX DO C. AMADOR.

JACIXTO OCTAVIO PlCOX .

BLANCA

Señor don Joaquín Pita, nombrado Inspector Gener a l de Policía del Distrito E'ederal.

Sangre ·Fría
Cuando entré en el salón me fijé e n aquella niña pálida, esbelta y ~lacial ; luego supe quien era, cómo se
llamaba y que asistía por primera vez· a un baile.
Estaba elegantísima: el traje era de gasa blanca, rizada en menudos pliegues desde la cintura basta el suelo;
por único adorno, una rama de jazmines que partiendo
del pecho, llegaba en preciosas curvas casi al borde de
la fald~; honestamente ~scotada, sin pendientes y el pelo sencillamente recogido en un moñete graciosísimo,
formado con estudiado desa ire.
Era rubia, blanca, fina, delicada, de manos aristocráticas y pies preciosos, semejante a la figura que pudiera
concebir un grao novelista para personificar todas las
suavidades y dulzuras que caben en el alma femenina
durante ese primer p_e ríodo de la juventud en que la
ingenuidad y.·,la-.inocéocia tienen aiÍ o mayor encanto que
la· gracia y,-1&lt;! belleza. . . · ·
Pa~écía el ·prótotipo de esas vírgenes tao niñas que
alejan del peo5amieoto la idea de la maternidad.
Sin embargo, en sus ojos grandes, azules, claros de color y misteriosos de expresión, había algo indefinible
que daba miedo.
Tenía la boca correctamente dibujada, de líneas p ur ísimas, pero s in esas suaves ondulaciones que, si.,ndo
apenas perceptibles cuando la fisonomía está tranquila,
bastan para indicar la ternura de la sonrisa y la dulcedumbre del beso.
Sus miradas parecían curiosas, ávidas, insostenibles.
pero incapaces de piedad; sus palabras debían ser astntas, cautelosas pero frías.
Sin que el recuerdo pudiera justificarse por la semejanza de las formas ni por nada, yo, al ver a aquella niña, me acordé en el acto de uoa pantera jovencilla, ágil

N_acida en la miseria, vivía en un apartado ba rrio de
l,i crndad. E n el mundo no tenia más amigos que lamendicidad y el ~ambre. Vagaba por las call"s todo un día,
para conseguir un mendrugo de pan que lle\'dr a los la bios temblorosos y febriles de su moribunda madre.
1Su padre ? No lo había conocido ; hija del crimen
había sido arrojada en medio del arroyo sin más protec:
tor que el frío y sin más bie nhechor que el hambre.
Désde muy pequeña la recogió una mujer: su madre,
plrque !e hab~ía cobrado afecto; su hermana, porque las
d,s hab1ao salido del mismo lodazal. Pero a pesar de
todo tenía un grao corazón; si conseguía un pedazo de
_pa.o, acallaba los_gritos del hambre para llevárselo a su
protectora Era 10oceote; a pesar de haber vivido en
medio del fango, había salido pura, con una pureza inmaculada.
Pasaba horas y horas con la ma no extendida, para
que al fin de tantas fat;gas, alguna voz ruda le dijera a l
pasar :
-iT rabaja!
Y qué había de hacer ella, debilitada por el hambre
y acosada por e l_ fño l Sem i cubierta de harapos y piltrafas, con los pies ensangrentados de tanto a nda r inútilmente y la boca seca de tanto balbucir a media voz:
-i Uo pedazo de pan para mi madre! ....
P~r la ooche, cuando rendida y palpitante e ntraba en
la miserable choza donde tendida en un jergón, sobre ~l
húmedo suelo yacía su miserable madre, no se atrevía a
hablar; d.e su exaogiie boca, sólo salia, atropellada y tímida, una palabra:
-iMadre!
Pero en su acento se leía todo el acerbo dolor de su
corazón; y sollozante, pálida, se dejaba caer sobre el
húmedo suelo, teniendo únicamente como abrigo el
agujereado techo de la infeliz choza.
'
Así vivió; en la desgracia, despreciada de la vil sociedad que no quiere manchar sus oropeles con el polvo
sutil de la miseria.

La ,·ida contemporánea es uoa ~ala inmensa de en·
fermos, que se retuercen víctimas de toda clase de enfermedades.
l\lAX. 1\0RDAU.
El honor y el provecho no se encuentran siempre en
en un mismo costal.
JORGE HERBERT.
Los grandes habladores son como los vasos vacíos, que
hacen más ruído que los que están llenos.
FOC!ON.
Los hombr es de carácter son la conciencia de la sociedad a que pertenecen.
EMERSON.

o o o

. Pero una tarde, cuando su madre estaba dormida, salto a la_ calle C•)ll. el fin de eacootrar algo q ue llevar a
sus a rdientes labios. Se paró en una esquina, esperaodo
que pasara por enfrente la Caridad; más la Caridad no
llegaba,_ y la muchacha cansada de esperdr, ya se ponía
e n cammo de su casa, c ua°:do acertó a pasar por ahí un
ho~bre elegantemente vestido, arropado P.D un hermoso
abrigo. Entonces ella balbució casi inconsciente :
- iUn pedazo de pan para mi madre!. .. ..
Detúvose el caballero. Era alto, bien formado, pero
en su demacrado rostro se adivinaba una vida viciosa y
disip1da. Miró a la mendiga, y adivinando entre sus lágrimas unos ojos negros y entre sus temblorosos labios
un~ dientes bla ncos y pequeños, la contempló con de te01m1eoto.
- i Cómo te llam«s?- le preguntó.
- Blaoc..,- susurró tímidamente la muchacha
- l En dónde vives?
- :\luy lejos.
- iTieoes familia ?
-iSólo a mi pobre madre moribuoda!- exclamó sollozante.
-Eres bonita.
Blanca lo miró atón ita.
- Y muy inocente
- tfo sé qué queréis decir.
- Pues bien,- exclamó el hombre,-llévame a tu casa.
La muchacha echó a andar tímidamente. El la siguió.
Atravesaron calles y más calles; por fin se detuvieron
frente a uo:i puert:3- c~rcomi_da y sucia. Ella abrió y el
hombre se mtrodu¡o s,o decir nada. Blanca se dirigió a
s u madre, e imprimiéndole un beso e n la marmórea
frecte, le dijo:
-:\famá, aquí te habla un señor.

SEMBLANZAS JOVIALES
RUBEN DARIO
¡El genio! tEl grao poeta\ iEl inimitable! Se lo han
repetido tanto, que Maese Rubén de?e sentirse a ratos
indigesto, como tras una de esas comilonas con que acos·
tumbra el vate poetizarse un poco más. Por ello, por
pleooástico ya, no le tocamos el bombo, que pocas veces
ha sonado después de todo, con tanta justicia.
Un verdadero tipo de gerente de hotel, a la francesa.
Ahora según he visto, ha resuelto eliminar la pera y el
bigote. Y es un perfecto canónigo, con lejanías taurinas.
Tímido como un cervatillo en la práctica, es un león en
la teoría, digo, en la copa. Junto a él, el propio Verlai•
ne, que en eso de meterse ei. el litro era un especialista, resulta un corderillo pas~ual. El ruiseñor &lt;wisky
and soda» le llamó un bromista. ¡Qué ruiseñor! ¡El ágm·
la de todos los licores!
Y. sin embargo, qué alcohol tan correcto. Bebe como
un lord, a sorbos, sintiendo cómo dentro de su ser van
despertando muchas cosas d?rmidas. Ha?la en fr'!-ses
cortas, semi-bruscas, como s1 la palabra 1~terrump1era
el mecanismo interior de su genio expectativo.
Un poco burgués, a pesar de todo, con el grillll del
del protocolo, ensayando postales diplomáticas donde
resaltan a veces genuflexiones de conserje .. , . y en el
fondo de todo eso, un punto dolientísimo e n toda la per·
sena, una especie de inquieta melancolía, como la de
un pájaro que le han deshecho el nido.

Discreto, bondadoso sin aspaviento, lleno de una silenciosa energía y con una urbanidad que ya la quisieran
para sí muchos de nuestros diplomáticos de zarzuela; la
urbanidad que se bebe junto con la leche en los pezones
de la madre.
Así es Nervo. Un Luis Churióo, pero con una cara
de Sao Luis Gonzaga.

criada lo llama a la mesa, el héroe ha recorrido toda
Europa, sin exceptuar a Turquía. Y todo esto sentado en
una mecedora.
Goce por muchos años de esta felicidad tan económica Santiago Argüello, mientras llega la Pelona y se lo
lleva a v_iajar por los siglos de los siglos. Amén.
ANDRES MATA.

Si se hubiera tratado de hacerlo presidente de la Re•
pÍlblica, no hallaría Andrés Mata tantos votos como para
primer poeta de Venezuela. De que lo es, lo es! Su fama de poeta es tao sólida como la del ferrocarril inglés.
Ahora lo tenemos hecho todo un periodista. Es el direc·
tor de &lt;El Universal,&gt; diariodemuchacirculación ycon
avisos económicos. Desde ahí tiraniza que es un gusto,
se retrata en posiciones sentimentales y alterna en el
mundo elegante.
Pero está verdaderamente in&lt;;0portable. A los que va·
mos a venderle una que otra crónica para no caernos
muertos de hambre en la calle, nos hace pasar por entre
media docena de porteros y otra media docena de puer·
tas. Al fin aparece con un gorro, como el Sultán de Ma·
rruecos, y un sobretodo viejo. Habla recio, como Guz•
mán Blanco, para asustar a los tontos. Se queja de mal
es que no sufre, de enemigos que no tiene, de ocupa,ciooes que no ejerce, y termina sonriéndose, como_.quieo
dice:
-iMe estoy desquitando!
·
Culto, donjuanesco, soñador, esclavo de sus caprichos,
poeta antes que todo, ya puede irse preparando unos
versos por el tono de los del gran Rubén:
Juventud! divino tesoro
que te vas para no volver ... .
e Por fortuna, la ciencia de teñirse el cabello está mu•
cho más avanzada que la navegación aérea.
Y cuando la &lt;pata de gallo&gt;, no hay como los masajes
eléctricos.

DIAZ MIRON

Este es el épico. A fuerza de tomarlo por lo tr ágico,
los amigos y admiradores lo han hech_o ir dos vece~ .ª
presidio. Lo conocí en Veracruz, dooae no pu:de v1v1_r
tranqnilo. La llegad~ del grao poeta es_ una senal de_h·
ros en el puerto mexicano que se gloria, cuand&lt;;&gt;_ · D1az
Mirón está ausente, por supuesto, de tener un h1¡0 tao
ilustre.
Cuando ésta o aquella circunstancia lo hacen ir de
Xalapa, donde reside, a la ciudad oativ'!-• los veracr?~anos, que quisieran verlo y;, en la Eternidad para erigirle una estatua, sacan del baúl el revólver casero y se lo

Sr. Lic. don Luis Pérez Verdía, nombrado ministro de México en G uatemala.

EMILIANO HERNANDEZ.

URSINA

Pequeño, algo rechoncho, coa un aspecto completo de
conserje. Ese es Luis G. Urbina.
Visto de espalda parece un baúl andando. Y ¡qué humorista, fuera del adorable poeta que cada día gustamos
con más amor, existe tras esa cootestura de aguama·
ni!!
Entre él y su espíritu hay un antítesis descoocert¡mte,
como en la mayoña de los intelectuales prominentes.
Pocos nacen con el individuo al nivel de su espíritu.
Pocos nacen bellos como Goethe y como Schiller. Cuan·
do nacen con figura de mono perfecto como Dumas, son
contrahechos o simplemente insignificantes.
Pocos pueden ufanarse de una presencia a lo Valle
Iocláo o Emilio Bobadilla, o como entre nosotros, a lo
Blanco F ombona o José Austria.
Pero dejémosle a cada cual su &lt;cachet&gt; y hablemo~ de
este Urbina, abierto siempre como un horizonte a todos
los matices de la jovialidad mental.
Una especie de nuestro inolvidable Alejandro Remanece, pero con más intención en sus chistes.
Agregad a eso una dirección en el Ministerio de_Be·
llas Artes y un contrato para sepultar personas, a cmco
o diez dólares por agujero.
En Urbioa, el poeta lleva siempre la levita del contra·
tista: y así vemos que el mismo que nos deleita con la
dulce languidez de sus versos, llenos de lejanas músicas,
gana la vida con opulenc ia relativa al número de los que
se marcnao para el otro barrio.
Como miel sobre hojuelas le caería ese contrato a Julio Flores que se la presenta clamando por un cemente·
río. Pero a Urbina ta!l p rimaveral y tan jovial! . .. .
SANTIAGO ARGUELLO.

Señor don Vicente Morales, jefe de la sección diplomática de la Secretaría de Relaciones,
Una de las cosas que allá en sus adentros no perdonamuerto recientemente.
Señor lag. don Andrés G. Basurto, nombrado dirá Santiago Argüello, es que Rubén Darío haya nacido
rector de la escuela de Agricultura,
en Nicaragua. ¡y no le falta razón ! Apenas el ilustre
autor de «Ojo y Alma&gt; rompe, pongo por caso, a rimar
ponen al cinto. El poeta que tiene más lfos que una la· «Las elegías del labrador,&gt; dignas de un Lugones, toda
su parroquia rompe a s-;i vez a decir: Muy bien; si se·
vandera llega vuelto un arsenal.
En la playa ignorada, sobre el rugoso tronco de un
ñor, muy bien; pero cuá ndo como Rubén Daría.
Cuando me despedí se volvió todo cumplirlo, afirmó
Argiiello a más de la lira, es como Semprúo, catedrá - árbol que nunca más ven,mos, reclinaste aquél día tu
estimarme y te rminó diciéndome casi paternalmente:
cabeza gentil. La ruda corteza no ha de olvidar la catico; y como Díaz Rodríguez, un propit-tario de fincas.
- Un viajecito muy feliz, amigo Rodríguez.
ricia tibia de tus cabellos ...... y yo no olvidaré jamás
A
más
de
los
lagos
azules
y
del
paisaje
maravilloso
&lt;Tableau.&gt;
de su hospitalaria tierra nicaragiiense, tiene el vate pa· qut- tus dedos finos y sonrosados peinaban los míos, co·
ra inspirarse, sus centenares de vacas y becerros que si mo un desfile de palomas blancas internándose en un
AMADO NERVO
zarzal.
pensaran sensatamente, no deja rían de extrañarse, te·
E n la playa ignorada, bajo la copa umbría de un ár- \
niendo
por
amo
y
señor
a
un
sujeto
que
tiene
la
manía
Este es el místico. Sencillo, con honestidades de viej'J
bol que nunca más veremos, la rgas horas pasamos mi·
de hacer versos muy hermosos.
presbítero, N ervo es un tipo original.
Muy sobrio, con una veoidad que le suena como un rando las dormidas ondas ..... .
Cuando lo cooocf. vivía en un caserón antiguo de la
Lejos, la palidez celeste de las a guas b ord'!-ba con_ un
estrombón, y un hogar que es espejo dt: fina honestidad.
calle de la Perpétua, en la capital azteca.
nadie es tan esencialmente provinciano, como este espí- diáfano encaje los montes de la escapada onlla. ;Mira!
La portera era una viejecilla asustadiza, como una
me digiste, que se asome a tus ojos toda el alma, que se
ritu esencialmente cosmopolita. Es en este detalle donde
grabe también en mis pupilas la márgen de ese cuadro!
monja.
se
acentúa
la
paradoja.
Un
día
viajó
á
Nueva
York,
y
Aquello era un claustro en toda forma. Tal sitio para
pocas horas después se revolvía , lleno de nostalgia, a su T u dulce mano blanca temblaba entre las mías, como
tal poeta. La &lt;pose» no podía ser más acabada.
avecilla temerosa, y una lágrima que rodó de tus ojos se
ciudad
nativa, la ciudad de León, una c iudad muy espa·
Cuando me hallé frente a él me pareció un fraile es·
.
ñola, llena de letrados, de conventos, de motines y de fué a perder e n las dorn_:iidas ondas. .
Y ahora, yo estoy aqu1 ¡tan solo! y m1 cabeza doloricapado.
mujeres
bonitas.
Lenta voz, como solemne el ademán que a ratos, al
Pero si en la r ealidad es muy casero, en teoría vive da quisiera reclinarse una vez más en el rugoso tronco,
juntarse las manos, hacen pensar en que aquel señor va
con la maleta en la mano. Es un turista imaginario. Sen- y mis cansados ojos quisieran dormir su último sueño,
a decir de pronto &lt;domious vobi•cum.
bajo la copa umbría, en la playa ignor ada que nunca
En pocos artistas el ente personal con el intelectual, tado a la puerta del hogar, a la caída de la tarde, el
más veremos.
hombre
dice
viaja,,,
,con
e
l
pensamiento.
Cua
ndo
la
El individuo en Nervo es un apéndice de s u oúmen.

EN LA PLAYA IGNORADA

Señor Coronel don Joaquín F. Chicarro, nombrado
jefe de las re$ideocias presidenciales.

�Teatro Arbeu - Josefina Peral ea el personaje de «~ofía&gt; de
la opereta «La Hija dd Príncipe.&gt;

TEATRALES

p~r la provinda de Avila, en la sierra de Gredos.
&lt;Agueda&gt; sufre aún; ciertos sacrificios sólo se realizan a fuerza de
pena!ijades, y tiene una cooferPacia con el arr.igo filósofo para despedirse de él. No cabe nada más bello, más sentimental, más dulce, más
hermosamente escrito que esta es·
cena.
Los corazones de los dos se abren,
la confesión del amor tanto tiempo
guardado, brota como manantial que
siente abierto el ugujero en la dura
peña, y al mismo tiempo ella, la mu·
jer cautivada por banalidad iosus·
tancial de &lt;Valtierra&gt; comprende la
grandeza del verdadero cariño, se
deje. esclavizar por aquellas frases
de su constante adorador, y bebe ei.:
sus labios con fruición e l relato que
le hace recordando el cuadro de las
Divinas nupcias de Rafael Sanzio,
inspirado en el florecimiento de la
rama de San José, lil cual ba de florear, cuando el amor profundo ha·
ga que echen raíces las flores, raí·
c.:s en el corazón cuya sangr~ es la
savia. &lt;Agueda&gt; siente como celestiales auras, mira al jardín triste, se
acuerda del símil que acaba de es·
cuchar, contempla los rosales sin ro·
sas y dice que cuando florezcan, se·
rá del hombre que ha esperado tan·
to, para celebrar sus nupcias entre
los amores de las reinas de la en·
ramada,
No tengo para que, ante la gran·
deza del pensamiento que encierra
esta comedia dramática, detenerme
a indicar algunos lunares que no
aminoran su mérito. Si este oo fuera tan grande, diría que el carácter
de «Valtierra&gt; es borroso, aunque
claro que de esto depende la fuerza
más intensa de la obra, pues no hay
que argüir el que eu el mundo los
corazones variables no existen, y el
de este joven vacila entre el amor a
«Lolío&gt; y lo que le gusta &lt;Agueda,&gt;
que es fuerte, sana, de colores en·
cendidos y figura sugestiva ¿ No pa·
sa esto ea la vida?
El carácter del doctor, de &lt;Doo
Gaspar,&gt; es uo verdadero acierto
Aquel hombre sufre al ver que se
pierde, que se acaba todo su cuida·

TEATRO MEXICANO.- &lt;CUANDO FLOREZCAN
LOS ROSALES.&gt;

Teatro Arbeu.- «La Hija del Pdocipe &gt;- -Escena fioal - Eoriqueta Sala ea esta opereta.

-Créame usted-me decía el distinguido actor Coss oo bace
inucho tiempo-estoy descorazonado; me faltan obras, oo vienen
de España; los estrenos de allí oo _!Jan tenido_ éxito.
-Aquí tiene usted-y me ensenaba uo e1emplar de &lt;Coaodo
Florezcan los Rosales:,,-esta comedia dramática de Marquioa, la
tengo miedo, no es teatral, me parece lánguida, coa escenas lar•
gas, a pesar de su brillantísi~a forma.
,
,
Si a esto 5e uoe alguna cnhca que yo babia leido de la ?b:a a
que me refiero, se explicará que la noc~e el.el estreno me s1ottera
algo predispuesto en cont:a de lo que iba a ver. Por fortuna, a
mi juicio, Marquina ha tnunfado no sol.amente por_ la forma he:·
mosísima en que está esenia la obra, sm dec':'-~enhsmos _de pés1·
mo gusto. oi teorías falsas de mentes desequ1hbradas, s100 tam•
biéo por el fondo, por la esencia, por el alma _que pa~pita en los
tres actos; el primero, bueno, e l segundo magmfico (d1galo la es·
cena del Doctor y Salazar, uo modelo en el teatrocontemp~r~oeo)
y el tercero admirable, sobre todo el final, aquel resurg1m1ento
de amor en el a lma de «Agueda&gt; ante el simil romántico del que
bacía seis años la adoraba en silencio.
Veamos el asunto. Un médico, es padre de dos mucb~chas,
«Agueda&gt; y &lt;Lolío,&gt; digo mal, una__?e ellas la_ engendró, la o_tra
la recogió huérfana, siendo muy moa. La_ primera _e~ fuerte, 1m-.
petuosa, apasionada: la segunda es enfermiza, clorohca, de orga·
nismo delicado.
Ambas se enamoran de un solo hombre, de «Jorge Valtierra,&gt;
frívolo, elegante, insulso, joven a la moda en fio, y en aquella
fiaca de los &lt;Rosales&gt; adonde veranea la familia, y en la cual to·
do debiera ser alegre, risueño, como edén de florPs, lo vemos triste, melancólico y sombrío. «Don Gaspar,:,, el médico, de nada se
ha enterado, ignora aquella sombra de amor, que todo lo oscure·
ce por ser necesario el sacrificio de alguno de aquellos corazones, y un amigo de la casa, &lt;Salazar,&gt; enamorado desde hare _mucho tiempo, ~in esperanza, de &lt;Agueda,&gt; le cuenta todo, m~01festándose su carácter de filósofo razonador.
Ea .,1 tercer acto, como es natural, el desenlace se presenta.
«Lolín&gt; enferma de cuidado, solo puede salvarse en los brazos del
hombre que adora. &lt;Agueda&gt; se nos presenta tranquila, fria, sin
asomos de restos de aquella pasión tan intensa, expresada en los
otros actos y dispuesta, por tanto, a que sed dichosa su hermana,
la «hija de la ciencia,&gt; como la llama el doctor.
Ha llegado Septiembre y la hacienda de «Los Rc;&gt;sales&gt; está
fría, la chimenea se ha encendido en el bogar; afuera, en el par·
que, los árboles ~e e mpiezan ':'- desnudar de sus hojas, una V~lfª
ttisteza se disemrna por doquiera , y «Salazar&gt; prepara su v1a1e
para ir a juntarse coa su madre anciana, que vive en una casita

Teatro Arbeu. - «La Hija del Prínc ipe.&gt;-Una escena d el acto III.-Enriqueta Sala y e l barítono P arera ea esta opereta ,

�do, toda su ciencia, todo su esmero, en haber salvado de
la muerte a &lt;Lolín.&gt; La terrible Parca triuufará si no
se casa la enfermita con &lt;Jorge;&gt; y el padre ve que sufre
horriblemente la hija querida &lt;Agueda,&gt; enamorada
igualmente del muchacho. ¿ A cual de las dos protejerá 1
A la segunda le dice «Salazar&gt; ahogando el cariño que
la tiene.
La interpretación fué aceptable, teniendo en su abo•
no los intérpretes, la mucha fuerza es.:énica de sus pa·
peles. María Luisa Vill&lt;'gas supo matizar el personaje
de &lt;Agueda,&gt; sin penetrarlo, valga la frase, en su profunda psicología. Se trata de una mujer impresionable y
al mismo tiempo dócil. Su vida junto a los enfermos de
su padre, con el mandil puesto constantemente para las
operaciones quirúrgicas, ha escuchado muchos lamentos, muchas quejas y ha visto el lado doloroso de la vi·
da. De pronto, percibe que el amor la domina, que con·
serva sus facultades, y como ella sabe que es fuerte,
experimenta hondas torturas al ver que una niña débil,
clorótica, anémica, pálida, la vencerá. De ahi los sentimientos que bullen dentro de su corazón, de ahí aquel
lamentarse más bien de fortaleza derrotada que de im·
potencia ante el obstáculo; por todo lo cual yo hubiera
querido ver en tan distinguida actriz, algo de más vigor,
de más fuerza, de mas rudeza se podría decir, en algunas de las escenas. &lt;Agueda&gt; tiene que ser. mujer fuerte siempre, para destacarse de la débil &lt;Lolín.&gt; Una sola excepción debe haber en estas líneas de carácter, en
el final del acto tercero, cuando se le presenta un cariño enérgico y vigoroso de hondas raíces, de intensa pro•
fundidad: entonces, vencida, enamorada por &lt;Salazar,&gt;
se abre a nueva vida, comprende que esa pasión debe
absorver su existencia, que lo otro fué torpe debilidad,
indigna de ella, y cae en los brazos de un hombre da·
paz de comprender la manera de hacerla feliz. La se·
ñorita Villegas fué muy aplaudida en varias escenas de
la obra.
La señorita Castillo encarnó una &lt;Lolín&gt; algo empa·
lagosa y, permitame que se lo diga. Es cierto que es una
enferma, pero hay que defender aquel cariño de las
garras de &lt;Agueda&gt; que es muy fuerte.
Para ello, nada mejor que mostrarse con un enamoramiento menos débil en algunas ocasiones, no en todas,
La bella actriz no matizó el tipo: siempre quejumbrosa,
dolorida, moribunda, para ella solo hubo un solo color,
y no es así. Ignora quizás la señorita Castillo en la
inexperiencia de la juventud, que nimba su vida, que
hay amores tan gracdes, que dan salud y vida, en apa·
riencia por lo menos, y en ciertos momentos a las más
enfermas: eso hubiera debido aparecer en el trabajo de
la artista a que me vengo refiriendo, para sacudir la
atonía en que nos envolvió su labor escénica.
Muy bien Coss en el personaje del &lt;Doctor,&gt; nos con·
venció y nos conmovió. En cuanto a Mutio, a lo menos
en la noche del estreno, lo ví muy indeciso en el personaje importante de &lt;Salazar,,. sobre todo en los dos primeros actos. En el último estuvo mejor, pero aquella es·
cena final ¡es tan hermosa! . . .... que es de las hechas,
apenas el artista tiene que hacer en ella. De todas ma·
neras el actor de que me ocupo, debe, en sus papeles,
darles más variedad, más relieve, pues en casi todos es
el mismo, lo cua! entraña escaso estudio del personaje.
Bien Barreiro en el &lt;Valtierra;&gt; lo vi más natural y menos preocupado en mirar al público que otras veces, La
señora Otazo cumplió con discreción, y Cervantes, en
su corta escena irreprochable.
TEATRO ARBEU.-&lt;LA HIJA Dl!.L PRINCIPE.&gt;

El público en general deseaba que algún estreno rom·
piera la monotonía de las funciones en este teatro, y por
tal motivo el anuncio de que una opereta de Lehar,
ocuparía pronto el cartel, fué saludado con entusiasmo,
acudiendo bastante público a )a prifnera representación
de la obra indicada, y en las noches sucesivas en que se
ha puesto en escena,
&lt;La hija del Príncipe,&gt; hay que decirlo, (aún yendo
en contra de la opinión general) es algo más que opereta, es una preciosa ópera, en la cual el autor de &lt;La
Viuda Alegre» ha dado un paso grande en cuanto a técnica musical, a factura, orquestación y a riqueza de
t:fectos. No se destaca en la música de la obra de que
me ocupo, esos sencillos motivos, empalagosos, dulces,
facilitos de retener, y que juguetean en nuestros oidos
sin dejarnos más que huellas de una alegría futil y ba·
ladí.
En &lt;La Hija del Priocipe&gt; su autor ha demostrado
que es un músico conocedor de los secretos de la com·
posición, y quizás por esto no ha entusiasmado su obra,
qui?.ás por esto, repito, el público que iba con el propó·
sito de oir la músiquita característica de la opereta vienesa, el eterno vals, servido con diversos condimentos,
pero siempre el mismo, se baya visto defraudado en sus
ilusiones, dando origen a la opinión de que su mérito es
indiscutible y de que hay que juzgar dicha partitura como las más mediadas de Franz Lehar. E ntiendo sí, que
falta la pieza culminante, la de siempre, de la que se
puede decir ¡qué magnifico concertante! o iqué delicioso dúo! o ¡qué aria tan magnífica!. ... pero de abino se
debe deducir que cart!ce de mérito una música elegante,
poéticamente atractiva y que recuerda en el &lt;leit metiv&gt; algo que trae a la memoria &lt;Las \Valkirias &gt;
El libro está inspirado en el viejo cuento de Edmundo Abaut, &lt;El Rey de las Montañas,&gt; con una pequeña
alteración en el desenlace, pnes en la opereta, el bandi·

do no se casa con la inglesita que conoció en sus abrup·
tas soledades. El acto primero se desliza en el palacio
de &lt;Sofía,&gt; la hija del Príncipe: el segundo en las moo·
tañas del bandido, padre de la muchacha, y el tercero,
a bordo de un barco del prometido de la joven, un marino inglés muy rico.
La fábula es por lo tanto, de un género anticuado, si
se quiere, pero de clase distinta a las que constituyen el
asunto de las operetas vienesas. &lt;Sofía&gt;.sabe que su pa·
dre es pcd~roso, riquísimo, pero ignora que es el bandi·
do dominador, rey de las montañas de Grecia. En el acto primero, suntuosamente presentado, con una riqueza
escénica que asombra, se destaca un &lt;dúo&gt; de tenor y
tiple, vigoroso, sentido y amoroso. En el acto segundo
hay una romanza de tiple, lindísima, y un dúo de barí·
tono y tiple, de gran mérito, donde lo fluido de la instrumentación, la riqueza de la melodía y lo sonoro de
los motivos hacen que se aplauda igualmente la otra
pieza que siguP., que es un vals armonioso en extremo y
de motivo muy nuevo. El acto tercerc, vale poco musicalmente considerado.
La interpretación de &lt;La Hija del Príncipe&gt; en Ar·
beu, ha sido aceptable, con tendencias a muy buena, y
digo solo con tendencias, por resultar toda la parte musical muy alta par:&lt; la generalidad de los artistas que la
interpretan. La señora Peral, que canta bien, que es incansable para el trabajo y que goza de simpatías bien
ganadas en el público, observé que en el &lt;dúo&gt; del acto primero atacaba las notas altas con sumo trabajo.quitándolas su lucimiento. La señorita Sala, cantó muy
bien la romanza pn,ciosa del acto segundo, y en el res·
to de la obra no pasó de regular. En cambio, el barítono señor Parera estuvo admirable como c11ntante y co•
mo ac.tor. Todas las piezas de la obra en que toma parte, que son muchas, las cantó, haciendo alarde de sus
excelentes facultades, de su buena escuela de canto, y
diciendo frases como la del final del acto segundo, con
entusiasmo, con pasión, con arte sumo. Además, este distinguido artista es un actor consumado y sabe declamar
muy bien, en una palabra, &lt;La Hija del Principe&gt;es un
triunfo completo para el citado cantante El tenor señor
Pastor no puede con su parte en manera alguna, y el
resto de los artistas cumplieron bien, lo mismo que los
coros y la orquesta. Con respecto a como está puesta la
obra, todo elogio es pálido; que las operetas las pone Gutiérrez admirablemente, con suntuosidad y con esmero:
Los trajes son modelo de perfección, y hasta el más pe·
queño detalle descubre un conocimiento completo de la
indumentaria de la época, que es en el año de mil quinientos y tantos!
LUIS DE LARRODER.

La carta para Dios
El tío Gerardo estaba muy disgustado; parecía que
todo se había conjurado para echarle a perder el humor, si es que conservaba alguno, desde que hacía cinco meses había muerto su mujer, la que fué su compa·
ñera de los buenos y malos ratos durante veinticinco
años.
Al despertar esa mañana, babia sentido un peso enor-

me sobre su corazón, el peso de la soledAd; se había
vestido, y, sin desayunarse, había ido a su oficina.
Al poco rato llegó un campesino que no pudo explicarle nunca lo que quería ..... . luego, hacia un calor
insoportable ... . y aquellas moscas que revoloteaban sin
cesar. En una palabra, el tío Gerardo estaba de malas.
Había tratado ya varias veces de espantar aquellos animalitos, pero inútilmente, pues cada vez que alargaba
la mano para asestarles un feroz golpe, las moscas da·
ban una vuelta y al poco rato estaban nuevamente sobre él.
Llamaron débilmente a la puerta; y entró un niñito
con el rostro encendido por el calor, y cubierto de poi·
vo, que en sus mejillas había formado surcos con el sudor.
/
-Buenos días-dijo el niño, tímidamente-quisiera
escribir una carta.
-Cuesta veinte centavos-contestó el tío Gerardo.
El pequeñuelo se volvió hacia la puerta, y mientra·s
hacía esfuerzos para abrirla, dijo con una voz apagada
en lágrimas:
-Perdone, yo no tengo plata.
El viejo Gen,rdo, emocionado por el dulce tono de la
voz, lo llamó:
-Un hombre no llora! Eres hijo de soldado?
-No, soy hijo de mi mamá.
-Ah, y quieres escribir un deseo tuyo?
-Sí .... si Ud. fuera tan amable! ....
El viejo se acercó a su escritorio de encina, y tomó
con aire de importancia papel y pluma.
-Bueno; dí luego lo que quieres.
El niño guardó silencio.
-Di, pues, cómo se llama la persona a quien quieres
escribir.
-¿Quién?
-Sí; a quién quieres hacer tu pedido.
-A Dios.
Pero cuando vió al pobrecito que lloraba amargamente, lo tomó en sus rodillas y le hizo cariños.
-Quisiera contarle que mi mamá está durmiendo
desde anoche, y le quiero dar las gracias porque le ha
dado un sueño tan bueno; pero ahora ya es bastante ....
que la dt.spierle otra vez .... porque yo he tratado de
despertarla varias veces ...... le doy besos, pero no se
mueve.
El tío Gerardo se estremeció como si le hubieran tocado el corazón con una mano helada; dos lágrimas ro•
daron de sus viejos ojos.
-Dios ha recibido Ir. carta, hijo mío; ven, iremos juntos a ver a tu madre.
Lleno de alegría, el niño se puso en pie.
-Pero por qué llora usted?
- Cállate .... los hombres no lloran, pero yo .... yo
también tenía una madre, y cuando se fué me dijo: &lt;Sé
siempre un hombre de bien&gt; .... y ahora me acordé de
ella.
Y tomando al niño de sus brazos como para mostrar·
lo a su madre en el cielo, dijo:
-Ves, madre, Dios me ha escrito una carta para que
cumpla su voluntad y sea el padre de este hué rfano!
H. FR. VON OSS:SN.

º''

GLOSAS
&lt;Palomita blanca
como la nieve,
me picó en el pecho,
¡ay, cómo me duele!... &gt;
¿De dónde venís, &lt;Paloma&gt;,
tan puestecica de gala,
con tanto fuego en el pico
y tanta nieve en las alas?
¿Dónde habéis, paloma, el nido,
allá arriba en las montañas
ó acá abajo en la llanura,
Palomita blancal
¿ Diráme la &lt;Palomica&gt;
(si en el decirlo no pierde
voto que tenga jurado)
en los remansos que bebe,
en los trigales que come
y en las ramitas que duerme ?
iPalomita blanca
como la nieve!
Diz que aunque sois tan pulida
y de tan medroso aliento,
·
picoteáis corazones
en manos de un halconero,
Líbreme Dios de palomas
con intenciones de cuervos,
iay, madre!, yo no sé cómo
me picó en el pecho.
Picadura de paloma
a fe que no lo parece,
que no hay paloma que hiera
tan hondo como tú hieres.
Tan grande, madre, es la herida
que no hay doctor que la cierre.
Palomita blanca
como la nieve,
me picó e n el pecho,
¡ay, cómo me duele!
«Tengo un marido celoso
que no me deja vivir:

Señorita Marta Parlauge, bella y distinguida dama que contrajo matrimonio
el primero del actual con el señor Lic. don Roberto Núñez P.

DIEGO SAN JOSE.

el otro griego tras los monstruos dañinos de las fábulas.

Salomé

Es seguro que no se hubiera conformado con la indul-

At illa praemonita a matre sua,
Da mihi, inquit, hic in disco caput
Joannis Baptistae.
MATEO,

XlV.-8.

San Juan el Bautista pertenece aún d. los viejos profetas. Aúlla y brama improperios contra los pecadores encenagados en el vicio; maldice poseído de indignación a
la mujer adúltera y al hombre corrompido. Las abejas
del cristianismo próximo no depositan en sus labios las
divinas mieles del perdón. Tenía de Ezequiel airado y
de lsaías inflexible. Hubiérase dicbo formado para fulminar su cólera en apóstrofes de fuego sobre la cabeza
de un antiguo rey de Judá, expoliador y gentil, como el
marido de Jezabel. Era bronco, seco y áspero. Alimen·
tábase de langostas y de miel silvestre; cubría a medias
su desnudez entre pieJ,es brutas. Olía como una bestia de
la montaña. Venía para los hombres sólo a escudriñar
pecados y delitos. Virtuoso, arisco y montaraz, sus contemporáneos creían que éStab.? posddo del demonio. Raro ejemplar de trashumante eremita, suerte de Hércules
hebreo que se aodaba tras los pecados y los vicio•, como

gencia dulce y hechicera que el Maestro infundía en
todas sus acciones. San Juan murió a tiempo.
Aquella virgen no le odiaba. Reconstruid el alma de
una princesa asiática, educada bajo la influencia de las
costumbres romanas del siglo de Augusto. El río enconado de vilipendios que fluía de los labios del anacore·
ta errabundo había de torcer su alma, como un viento
de tormenta a un rosal nuevo y endeble. Herodías era
culpada de amor y Juan era casto. Salomé era bella y
graciosa, y Juan abominaba la gracia y la belleza del
mundo. Anticipóse él con mucho al concepto del cristianismc, bosquejado después por Pablo de Tarso y hecho
ley de la vida en los siglos más lóbregos de la Edad Media. Juan es el primer cenobita, el primer solitario que
aborrece cuanto sea luz, hermosura y delicia. Cree que
es mejor evitar la tentación que vencerla. Hubié rase
mutilado gustoso d.otes que acceder a ser puesto en oca•
sióo de refrenar con intensa volunta d los despiertos ape·
titos. L a ira era su opio. La ira dominaba todos sus instintos de hambre ; y así era santo y hermoso en medio de
su violencia brusca, como un nubarrón iluminado de
centellas.
Imaginaos al dulce nazareno entre la madre culpada
y la hija inocente, frivola y perv~rsa.
Imaginaos que de su boca. surgiera una de _aquellas
parábolas sorprendentes, una de aquellas seoc11las fra·
ses que postraban a ~us pies las est~pef:ict:is muchedur_n·
bres, sacudidas de sub1to por el !dtlgo mv1s1ble del misterio,
¿ Hubiérase acaso cumplido la misma tragedia de la
degollación del santo?
¡Oh! no podía morir a manos de pecadoras de amor el
que perdonaba a María porque había amado mucho, el
que alzaba los .:,jos del s·,1elo para s_al_var a la mujer adúltera con el artificio de una frase d1vrna !
Salomé hubo de morder sus labios de virgen ante las
invectivas del tosco predicador.
Herodes cedió. Y la cabeza siniestra y erizada crispó
sobre el plato de ore; la mueca de su postrera maldición.
Y Salomé ha venido a encarnar un simbolo de la mujer inocente y pecadora, ingenua y criminal; y veinte siglos después de aquella tragedia ocurrida en un palacio
de Palestina, vemos resucitar a la doncella maligna y
hermosa, qne se enamora de Juan y pide su cabeza al
monarca amoroso para poder be~ar aquellos labios que
el sauto negaba a las farias de su celo.
Y vemos que amuchiguan las alm•s de Salomé, que
inconscientemente, co11 adorab'e ignorancia virgínea,
van rompiendo corazones de varón, y sonriendo perpétuameote, como si la sonri~a carmesí de sus bocas se e~tuviera alimentando con la sangre de aquellos corazones
destrozados. , .. ..
JESUS SEMPRUN,

Comida campestre ofrecida al señor Ministro de Instrucción Pública e l domingo pasado,
con motivo de su onomástico.

dese mal que se recela
dese mesmo ha de morir.&gt;
Mirad, Don Juan que vos pido
que me déis conversación,
agora que mi marido
tiene fija la atención
en vos desde que hais venido,
P ues qué, ¿no sabéis mi mall
No hay otro más fastidioso.
siendo una dama formal.
bacendosica y cabal
&lt;tengo un marido celoso&gt;.
Vos llegad si sois servido
aún más y habladme al oído,
aunque sólo digáis duelos,
que quiero matar de celos
al loco de mi marido.
¿Sabéis vosl Si no hay paciencia
que le valga a resistir ...•
A un convento he de ir
si sigue en su impertinencia,
&lt;que no me deja vivir&gt;.
Si plugo a Dios al traerme
al mundo de que no fuera
ninguna espantosa fiera,
¿sería bien esconderme
donde ninguno me viera?
¿No cayera en tontería
al prevenir tal ,;:aulelal
Demás, ¿que a quién cumpliría
el curarle la manía
e-dese mal que se recela?&gt;
Y e llo es, Don Juan, lo peor
que habiéndole de adorar,
tal me aburre el pecador,
que couozco que mi amor
se le comienza a eclipsar.
, , , . Aunque celoso recele
de mí, no he de consentir
más celos, q ue no es vivir.
Dese mal que así le duele
&lt;dese mesmo ha de morirl&gt;.

Srita. Juana R. Hüttich, quien contrajo matrimonio
coo el señor Campos el primero del actual.

Se calcula que hay más de 4.000,000 de acres de tierra en las estepas de Rusia, aptas para el cultivo dt: a l·
godón, si tuvieran riego apropiado.

Los rusos no toman el té en tazas, sino en unos recipientes llamados &lt;stakan,&gt; que son vasos de vidrio pues·
t:,s en un agarrader-, de metal.
Los elefantes hembras se domestican con más facilidad que los machos.
En Bélgica, todas las vacas deben llevar wlgando de
una oreja una drgolla con la fecha de su nacimiento.

o o o
Toda cárcel inglesa posee actualmente su biblioteca,
p ero no pueden hacer uso de ella más que los que están
condenados a más de seis meses de reclusión.

o o o
Las focas de Terranova no tienen pelo; pero se las
caza porque su piel es buena y dan mucha grasa. La.
piel sirve para hacer guantes de cabritilla.

Señor don Ricardo E . Campos, quien contrajo matri¡nonio con la señorita Hüttich el primero
(iel actual.

�CRONICA
En la seman"l pasada os ofrecí, mis amables lectoras,
que tratarí,i del importaote capítulo de los sombreros. y
hoy cumplo con gusto mi promP.sa. Los primeros mode·
los de paja que nos representan las revistas europeas,
tienen ya el sello de la moda actual y son muy peque•
ños. Los últimos modelos de la estación primaveral son
aún más reducidos que los anteriores, y podemos decir,
sin temor de equivocarnos, que deben llamarse minúscu·
los. La copa es muy baja; el objeto de esta innovación
es el de que sea posible colocarlos bastante hundidos
sobre la cabeza, i' los bordes sen levantados, ya sea en
todo e l derredor, ya sea solamente en un lado.
Las copas de bola o las que se clasifican con el nom·
bre de «casco&gt;, son las favoritas en esta clase de far•
mas, así como otras que se llaman «tiestos de flores&gt;,
las cuales merecen ciertamente su denominación. pues
toda la copa está cubierta de flores, semejando una pe·
queña cesta, en donde se hubiesen colocado artística·
mente un hermoso conjunto de rcsas, violetas, rnar¡?ari·
tas y lilas de diversos C&lt;'lores. En estos bonitos sombre·
ros la paja hace oficios de listón, pues se imitan con
ella lazos y ailornos de variados aspectos, para comple·
tar así el embellecimiento de tan graciosos sombreros,
netamente primaverales.
También se usan, adernás de los lazos de paja, dra•
perfas de satín que envuelven los bordes levantados de
esas formas, y se prolongan al derredor de las copas,
muy bajas por r egla general.
Las guarniciones de los sombreros actuales se colo·
can, casi siempre. en la parte de atrás. y para tal obje·
to vemos infinidad de penachos de avestruz, plumas sin
rizar, «aigrettes&gt;, pájaros del paraíso, levantados con
audaz movimiento o inclinándose horizontalmente sobre
la copa y bacía la parte de atrás. También gozan de
singular privanza las plumas de fantasía, muy frágiles
en su apariencia y que forman un signo de interroga·
cióo. Suelen hacerse dichas fantasías en satín ne¡?ro o
en taffeta del mismo color, lo mismo que las g raciosas
«antenas&gt;. de las cuales ya he hablado otras veces a mis
lectoras.
Bandas de plumas de avestruz, ya sean blancas o de
color, caen sobre las pequeñas alas que cubren casi por
completo; «aigrettes&gt; blancos o negros, colocados al uso
de los indios orientales; es decir, formando un penacho
compacto, y, por último, franjas de cierto listón de esti·
lo búlgaro, el cual se coloca sobre el sombrero en un
grao nudo que cae hacia atrás. Otras veces este nudo
se levanta ligeramente por medio de un voluminoso gru·
po de flores, o, por el contrario, el ramo se pone en la
parte superior, y de allí se desprende el lazo que ya es
del mismo color de las flores, o forma con ellas un ar·
tístico y vistoso contraste.
Estas son, lectoras mías, las principales guarni ciones
y los más exquisitos adornos de los sombreros de última
moda; pero creu que estaréis ansiosas por conocer la
inspiración de algunos modeles elegantes, y por tal cau•
sa os haré la descripción de varios \le ellos, que sobre·
saleo entre el bonito conjunto de lo/ g rabados parisieo·
ses en donde podemos ver el grao &lt;chic&gt; del momento
actual.
Uno es de paja iogleqa, negra, levantado por el frente
en un marcado estilo «Napoleón&gt;, que tanto favorece a
los rostros femeninos. Por único adorno tiene un g ran
&lt;;i.igrette&gt; de fantasía, en color rubí obscu;º• y en el
ala, levantada con audacia, ostenta un bomto ramo de
cereza~ que fioje prnnder el ala con la copa, muy baja.
Otro modelo, de los que iustamente se llaman &lt;tiesto
de flores&gt;, está hecho en crin café obscuro, cubierta por
completo de rosas pálidas. y el adorno se remata con oo
bonito nudo de paja rafé obscuro.
Vemos un delicioso modelo de sombrero para visitas
y paseos, hecho en &lt;tagal picot,&gt; negro, guarnecido con
rosas matizadas, pero siempre en el mismo tono rosa. La
forma es pequeña; por un lado tiene el ala levantada Ji·
gerameote, y en la parte de atrás continúa del mismo
modo, descendiendo después, con suave inclinación, por
el lado derecho, sin que pueda llamarse a esta mclioacióo un contraste completo con el otro lado del sombre·
ro, sino más bien una tendencia artística a que el ala
permanezca recta. No pasaré por alto un lindo mo·

delo, acaso más gracioso que los ya citados, h~cho en
forma de boina, para Jo cual se emplea seda gris acero,
drapeada; por el lado derecho se levanta mucho el. ala,
que sostiene dos grandes plumas de avestruz, del mismo
color de Ja seda. Por el lado izqnierdo, el ala baja sua·
vemeote, como si tratase de acariciar la mejilla. Este
modelo, lectoras mías, es lindo y elegante.
No olvidéis que para confeccionar las formas de mo·
da, se prefieren los siguientes elementos: la p~ja ingle·
sa, lisa o labrada; la paja belga, el «tagal p1cot&gt; y la
crío. Pero también se usa mucho cubrir las formas cot.
satín, helado de tul o con muselina de seda, impresa.
MARGARITA.

Tres elegantísimas toilettes para da•
mas jóvenes, propias para tea·
tro o soirée; el del centre&gt;,
especialmente para
baile.

El Arte de Conversar.
Menos cuidado que las relaciones íntimas exigen las
que nos impone la sociedad. Ea esto estarnas ya como
prevenidas para la representación, y no son fáciles los
descuidos, sino cuando en el interior, donde ·constante·
mente hemos de estar alerta con una ate.ación sostenida,
se olvidan las reglas de la cortesía.
Sin embargo, hay una multitud de reglas establecidas
para las ceremonias y relaciones sociales, que regulan
escrupulosamente éstas, a veces con detalles tan nimio;

que no merecen atención exagerada d" las
gentes verdaderamente sensatas y distin·
guidas, pero que se necesita conocer, por•
que algunas veces, entre cierta gente, se
hace un papel desairado si no se obser·
van.
Las relaciones de sociedad se fundan en
las necesidades de las relaciones mutuas,
que generalmente son las mujeres las en·
cargadas de cimentar y sostener.
Las visitas son las destinadas especial•
mente a sostener la mistad.
a
Es de buen gusto visitar a las personas a
las que estamos obligadas por algún ,acto
de deferencia, y a veces sólo por pasar el
rato en la agradable compañía de los que
nos son gratos y cuya amistad deseamos
obtener.
La costumbre de señalar un día para recibir las visitas es necesaria. pues resulta
molesto dejar las ocupaciones para ir a una
casa cuyos dueños se encuentran auseo·
tes.
La frecuencia de las visitas privaría a
las señoras de sus ocupaciones y paseos,
iláodose el caso de que a veces fuesen más
importunas que g ratas.
El día que se destina a recibir, la dueña
de la casa ya no tiene que atender a otra
cosa, el salón está preparado y todo dis·
pu.,sto de modo conveniente.
Hasta el ánimo libre de toda otra preo·
cnpacióo, se encuentra eu una tensión pro·
picia.
Generalmente las horas de recibir son
de cuatro de la tarde a ocho de la noche,
y las personas de poca confianza deben ir
de las primeras, haciendo la visita corta, si
c ircumtaoc-i•s especiales no les avisan que
la pueden prolongar.
Las señoras tienen que devolver la visi•
ta a sus amigas, en el caso de que estas no
las dispensen de esta obligación, por sus
ocupaciones, y siempre que algún suce;o
extraordinario lo exija, como un pésame,
una felicitación de casamiento, la vuelta de

Delicioso traje para teatro o reuoión.- La última creación para
baile.-Elegaote y original traje de paseo.

un viaje. las visitas llamadas de «digestión,&gt; que se ha·
ceo dentro de la misma semana, cuando nos han invita·
do a comer, en un caso de enfermedad o en alguna cir
cunstancia necesaria.
o o o
Resultan insufribles las señoras que hablan siempre
de lo que sólo a ellas les interesa, su casa, su familia,
sus trajes, ya con una gran vanidad o ya con fingida mo·
destia.
Del mismo modo una mujer elegante no usa esas fra·
ses «pintorescas&gt; del pueblo, graciosas en la boca de
éste, pero que nos sorprenden de un modo desagradable
en labios de una dama; pero aún es más ridículo usar
las grandes frarns en asuntos sencillos.
El lenguaje franco, espontáneo y elegante PS florido
por sí mismo y huye de las palabras anticuadas y de los
lugares comunes.
La poesía del lenguaje es encantadora cuando es na·
tura!,' pero resulta pretenciosa cuando de un modo far•
zado se habla de la blanca claridad de la luna, la carrera de las nubes blancas y se hacen frases propias del
lenguaje literario, o mejor aún, del lenguaje enfático
de los versos
Las frases hechas y el abuso de ,·ocablos extranjeros
intercalados en la conversación, que algunos creen de
buen tono, hay que evit•rlos.
Los recitados minuciosos, d_e las personas que narran
con los pequeños detalles las cosas sucedidas, en vez
de abrevi,;.r para dar idea de los hechos con pocas pala·
bras, se hace n cansados y fatigosos.
H ay que guardarse de las inelegancias en el orden
moral e intelectual lo mismo que en el material.
Sin contar grandezas de nuestra intimidad que pue•
dan hacernos parecer vanidosos, hay necesidad de no
referirnos a las contrariedades, economías o apuros que
podamos tener.
Amiel, el filósofo genebrino, dice:
&lt;En el mundo es preciso tener aire de v1v1r de am•
brosía y de no conocer más que las preocupaciones no•
bles. La necesidad, los cuidados y la pasión, no deben
existir. Todo realismo se suprimey se oculta como bru·
tal&gt;
El talento de la conversación es tan interesante en las
mujeres, que en algunas c iudades existen esculasde conversacióo.; y aquéllas, coa finura de espíritu, lo adquie·
reo fácilmente.

�La Colonia de la
Isla de los Piratas

..,·-'

Lo que fué de los amotinados
de la "Bounty.. .

Consultas
VARIAS RESPUESTAS.
EvA: Si el traje a que usted alude es de recepción,
baile o concierto, quedará muy lindo si lo cvnfecciona
del modo que me dice, pues las túnicas bordadas con
abalorios son las más b1::llas y elegantes a ese respecto.
En las ~asas de comercio, llamadas &lt;La Gran Sedería,&gt;
&lt;El Paje&gt; y &lt;El Surtidor,&gt; enco"otrará usted los accesorios necesarios para bordar dicha túnica.
Tengo el gusto de darle el modelo de peinado que desea.
En la Avenida de a Independencia y en el callejón
de Dolores, existen dos afamadas tintorerías, en donde
puede usted enviar su traje, a fin de que lo tiñan del
color que desea.
Reciba mis afectuosos recuerdos.

antes, pues me dijo que nunca dejarla de amar a una
mujer tan noble y tierna como yo lo soy. La felicidad ha
vuelto a mí; ¡gracias, querida «Margarit'\!&gt;
Si usted agradece mi consejo, simpática &lt;Magda,&gt; yo
me siento ampliamente recompensada con el éxito venturoso de una indicación, que nunca creí causa de semejante dicha, así, pues, yo también le ~gradezco la
alegría &lt;JJUe me ha dado con tao grata noticia.
PARA EL ROSTRO.
At'LIGIDA: No se preocupe usted por el color obscuro
de su tez y por h notable aspereza de ésta; use la crema &lt;Favorita&gt; y pronto coDseguirá, aunque sea en parte. lo que desea, es decir: tener un cutis moreno pero
suave, fresco y delicado. No olvide que las mujeres morenas siempre han triunfado sobre las rubias en cuestión
de belleza.
UNA CARTA

A UNA NUEVA AMIGA.
PRIMAVERA: Con todo placer acepto su amistad y la
correspando cordialmente. ¡Ojalá que no sea tan breve
como su nombre supuesto!
Respecto de su pregunta, le digo Jo siguiente: No hay
ningún obstáculo en que usted _le dé su re!rato 3; su novio, dado el caso de que éste tiene rectas mtenc1ones y
desea hacerla su esposa; pero debe usted recomendarle,
con discreción y prudencia, que entere de estos amores
a los señores sus padres, porque en relaciones formales
es preciso tener la aprobación de ambas familias: la del
novio y la de h novia, para evitar disgustos futuros, que
pueden traer la desgracia a varios hogares.
Por ahora, bastará con que su novio oculte ese retrato, pero siempre con la intención de obtener el consentimiento de sus padres para continuar las relaciones que
tiene con usted.
Inútil me parece decir a mi muy estimada &lt;Primavera,&gt; que le deseo una felicidad tan bella y tao soDrieote, como la deliciosa estación cuyo Dombre ha elegido
para dirigirse a su amiga &lt;Margarita.&gt;

TAH0SER: Mucho gusto recibí con ).,_ lectura de su
carta, y hoy más que antes me confirmo en la idea de
que dos tarjetas anteriores, firmadas con el nombre de
usted, son de alguna otra persona, la cual, por una causa incomprensible, se empeíia en pasar ante mí como si
fuese usted misma. ¿Por qué ese afán? No me lo explico, pero esté tranquila; las confidencias que se me hacen, aún cuando sea bajo un nombre supuesto, quedan
conservadas en mi recuerdo como en el interior de un
santuario; nunca saldrán de allí, parque un secreto es
un depósito sagrado.
Sin embargo, no puedo menos de notar que ese caba-

llero incógnito se interesa mucho por todo lo relativo a
&lt;Tahoser&gt;.
Ya escribí a usted por correo en la forma en que me
indica.
Reciba mis cariñosos recuerdos y mi agradecimiento
por su amabilidad.
CONSEJOS A UN ENAMORADO

UNA SORPRESA GRATA.
MAGDA: Pocas veces he tenido una satisfacción tan intima y grande, como la que he experimentado con la
lectura de su carta, de la cual me permito reproducir
aquí uno de sus párrafos, pues servirá de estímulo y de
ejemplo a muchas de mis lectoras, en cuestión de amores desgraciados.
Ese párrafo dice así: &lt;No vacilando en aceptar su
coDsejo, escribí a mi antiguo novio uaa carta, en la cual
le manifestaba mi gratitud por su noble sinceridad de DO
querer eDgañarme, y también por la dicha tan grande
que durante largo tiempo me había proporcionado con
su amor. Le devolví sus obsequios, pero sin emplear para esto, términos ofensivos, sino todo lo contrario; le decía que en coda una de sus cartash~bía depositado todo
mi corazón, al besarlas por la última vez. Al día siguiente de hacer dicho envío, vino él personalmente a devolverme esos objetos y .... su corazón, más eDamorado que

DE PARIS
Cojo la pluma estando bajo la impresión de algo parecido a una pesadilla, y todo lo veo desproporcionado.
Siguiendo mis impulsos, en vez de escribir estas líneas
hubiese telegrafiado a mis lectoras para decirlas sin
pérdida de tiempo: «¡Por Dios, no se pongan &lt;le bonnet
bebé!&gt;
Explicaré a ustedes la ocurrido, Pensando en dar
amenidad, o al menos interés, a mi crónica, por medio
de una información detallada y precisa de las modas
parisieones, ya que por su forma no he de conseguirlo,
visité esta mañana una de las casas más afamadas por
sus originales m0delos. Pregunté por el últimamente
creado, y una muchachita preciosa me le enseñó diciendo: &lt;Este es; se llama &lt;bonnet bebé&gt;. Y siguiendo la
costumbre establecida se le puso para que yo pudiese
juzgar mejor. Estaba monísirna con la gorrita de niño
chico, por debajo de la cual se escapaban sus rizos rubios; pero era extraordinariamente excéntrica: de glasé
color de cereza, guarnecida de &lt;skuogs1&gt;.
Sin faltar a la cortesía, me atreví a decir que aquel
capricho, porque en realidad no era un sombrero, no
traspasaría el umbral de la puerta; y cuál no sería mi
asombro al oir pronunciar a la muchachita rubia dos
docenas de nombres, pertenecientes a señoras conocidas,
que ya han adquirido el &lt;bonoet bebél&gt;. Confieso mi
pecado, no lo creí. Salgo de la tienda, y
los cuatro
pasos veo una señora vestida de negro, muy delgada,
con una piel inmensa llena de cabezas y de colas, que
unidas al manguito, DO menos volumiaoso, me trajo a la
memoria e l recuerdo de esos turcos que recorren las
calles cargados de pieles, y que duraate el verano ha•
cen un buen negocio vendiéndolas en el mercado de
Hendaya. Y para completar la visión, en vez de sombrero, llevaba la famosa gorrita, hecha de terciopelo
negro. &lt;Esta será una extravagaate&gt;, pensé; pero en el
trayecto que separ... la casa de la modista de la mía,
encontré siete.
¡Será posible que aceptemos esta moda? ¿Se vestirán
de niño llorón, lo mismo las bonitas que las feas? Tengo la esperanza de que el nuevo &lt;bonnet&gt; sucumba antes de quince días; si me equivoco, espero que ustedes
me bagan la justicia de decir que yo le rechazo ¡:or ridlculo.
Hay tantos sombreros bonitos para estos meses de
transición, que considero de mal gusto optar por las ex·
ceotricidades. T©do el mundo no puede, o no quiere,
adquirir un sombrero de mucho precio basta ver preci·
sada la tendencia de la moda, que evoluciona siempre
en los cambios de estación. o, al menos, hasta tener de·
cidido el color de los vestidos que piensen encargar.
Para esperar sin impaciencia este momento, es con·
venieote tener un sombrero mono que sirva para todo.
E sto resulta sumamente fácil, si ustedes quieren pres·
tar su valiosa cooperación a la modista encargada de
coofeccion;,rle.
Se elige un sombrero pequeño de paja inglesa negra,
con la copa alta y el ala vuelta, un poquito mayor por
el lado izquierdo que por el derecho; con un trozo de
c:liberty&gt; blanco, graciosameDte &lt;drapé&gt;, se cubre la
copa por completo, y colocando detr¡i.•, hacia el lado
izquierdo, una &lt;aigrette&gt; blanca de las que hayan ustedes utilizado durante el invierno, tendrán un preciorn
sombrero de tarde. Se le quita la &lt;aigrette&gt;, en su lugar se ponen dos camelias, y ya tenemos un sombrero
que puede usarse con el &lt;tailleur&gt; de mañana para ir a
tiendas o a paseo. Si se quiere transformar más radicalmente, se cambia el trozo de &lt;liberty&gt; blanco por
otro verde esmeralda con &lt;aigrettel&gt; negra, o con un
grupo de flor de manzano, que es la flor del día.

a

RESPUESTA.
IRENE: Recibí su elegante y fino obsequio, el cual
agradecf en extremo.
Me sorpreDdió mucho lo que me dice de ese 1etrato,
pues DO se ha publicado en ningún periódico. Me coofuDc!e usted con su boDdad, querida amiga, y me apena
la idea de no merecer esas maDifestaciooes de cariño,
tranquilizándome, sin embargo, la idea de que la simpatía es muy espontánea y caprichosa; no siempre se basa
en Ja., severas leyes de la estética y del inflexible razonamiento.
A sus preguntas sobre el uso de la leche para mejorar
la tez, Je digo que la nata es muy eficaz a ese respecto,
lo mismo que las lociones de leche de burra, pero no de
vaca, como usted me dice.
El corset, al cual hace alusión, no le pe1judicará en
su salud, y creo que Jo encontrará de venta el &lt;El Centro Mercantil&gt; o en &lt;La Gran Seder!a &gt;
El papel que desea lo hallará en la cas;,. de comercio
llam~da &lt;El Lápiz del Aguila &gt;
Le envío un cariñoso saludo y mi sincero afecto.

chos es ...... que los hombres no saben ser fieles por
completo.
P erdone usted mi franqueza, pero si he de manifestarle mi opinión sincera, creo también que «Cupido&gt; ya
no hace víctimas del sexo fuerte, pues en la tempestuosa vida moderna, &lt;e11os&gt; se consuelan fácilmente de las
decepciones amorosas. ¡Estoy tan cierta de que su novia
lo ama y sufre par usted! que no dudo en aconsejarle
que le escriba pronto, pidiéndole una disculpa por sus
anteriores deficiencias, ofreciéndole nuevamente su corazón, sin ocultarle las penas que padece por la ruptura de esas relaciones. l Lo hará usted así?
MARGARITA.

UNA VÍCTIMA DE CUPIDO: Tengo mucho placer en contestar a su coDsulta, más aún si pienso que con ella puedo aliviar la pena de dos cor,zones que se aman . Porque &lt;ella&gt;, estim...do señor, lo d.ma a usted sin duda alguna; si ahora ha correspondido aparentemente al afecto
de uno de sus adoradores, debe ser con e l objeto de
aumentar en usted el amor deficiente que le tiene, por
medio del tormento de los celos.
No se disguste al ver que ca,lifico de ese modo el cariño de usted, pero si su •novia est«ba siempre desconfiada y celosa, teoieado par esta causa continuos disgustos, es casi seguro que no se sentía plenamente amada y
esa misma exigencia es la mejor prueba de su amor; ¿no
le cree usted así?
Po~ regla general, 1as mujeres Duoca tenemos celos
infundados, sino que el amor propio de los señores llega
al extremo de querer ocultar a la exquisita iDtuicióo feir.eoioa, la verdad de los hechos, y la verdad de los he-

En cualquier enciclopedia o en cual·
quier diccionario geográfico, buscando la
palabra Pitcairn, puede leerse condensada
en cinco o seis líneas la historia romántica
de esta isla del Pacífico. Es la misma
historia que ha servido de base para iofi·
oidad de novelas, y que se repitió una y
otra vez durante los siglos XVII y xvm,
cuando el corso y la piratería estaban en
todo su apogeo y cuando los buques de
guerra andaban siempre a caza unos de
otros o, lo que era más cómodo y más prác·
tico, a casa de galeones y demás buqnes
mercantes del enemigo.
Precisamente sobre este asunto que vamos a referir escribió Julio Veme una no·
vela basada en Pstos mismos hechos v tito·
lada &lt;Los amotinados de la Bounty»

•

000

En el año de r789, la tripulación de la
fragata de guerra inglesa &lt;Bouoty:s, se SU·
blevó en alta mar. C1pitaneó el motín el
contramaestre Christiáo, el c ual, después
de apodera rse del comaadaote y de los de·
más oficiales del buque, los metió en un
bote con provisiones para varios días y los
abandonó.
Fuese miedo, o falta de unidad, o por
alguna otra razón desconocida, el hecho
es que, al contrario de lo que sucede en
tales casos, los amotioados, un;. vez dneños
del barco, no lo dedicaron a la piratería.
sino que, refugiándose en la primera isla
que después de muchos días de navegación
encontraron en su camino, hicieron desaparecer la &lt;Bouoty&gt; y se establecieron en
la isla. Era é~ta la de Pitcairn y la habitaba una reducidísima población de indígenas.
Tomaron las mujeres y 00 se sabe qué
hicieron con los hombres: probablemente
los mataron.
Mientras tanto, el capitán y los oficiales
de la &lt;Bounty&gt; tuvieron la suerte de ser
recogidos por un buque que pasaba, y que
los llevó a):,. isla de Timor, desde donde
fueron repatriados " Ingl•ten a , su patria.
El crimen cometido por Christián y sus
compañeros despertó en Iaglaterra una
irritación tanto mayor cuanto que el hecho
de insurrecciones semejantes veaía repi-

Una sensación
de bienestar indecible
pueden proporcionarse aquellos que adquieren la costumbre
de enjuagarse la boca
con ODOL por las noches al tiempo de acostarse. El ODOL impregna las membranas mucosas de la boca. Al respirar pasa el aire sobre estas membranas odolizadas y adquiere una frescura agrad able que
produce una sensación de bienestar enteramente especial.

tiéndcse con gran frecueacia y se hacía
necesario un castigo ejemplar.
Dióse orden de que los buques de g ue·
rra estuvieran cruzando los mares donde se
sospechaba que había podido refugiarse la
«Bounty,l&gt; y que no abandonaran la empresa hasta apoderarse del barco y de sus
insurrectos tripulantes.
Las órdenes fueron cumplidas fielmen te
y durantes mese~, y aun años, se buscó a
la &lt;Bouoty&gt; pero siempre sin resultado.
Creyóse que el mar se había tragado a los
insurrectos y a su presa.
Muchísimos años después, un buque
mercante, al que tormentas y tifones habían apartado del derrotero que habitual•
mente llevaba el comercio entre Asia y
América del Sur, se acercó a la isla de
Pitcairn, y manda ndo un bote a tierra para aprovisionarse de agua y de frutas, en•
contró cerca de la playa una colonia sumamente curiosa, de europeos que vestían
como salvajes y vivían en comunidad, bajo
e l gobierno de un \"eoerable patriarca, a
quien daban el nombre de John Adams.
E ste Adams era un superviviente de los
a motina dos de la &lt;Bouoty»; y compren·
diendo que había prescrito su delito, no
tuvo iocooveoiente en hacer la historia de
J.quella colonia de marineros, cuyo propó ·
sito al amotiod.rse había sido e l de dedica rse a la piratería, y que, según pa rece, a cabó por ser nna colonia de hombres de conduc ta ejempla r y de verdaderos puritanos
fanáticos en lo relativo a la religión.
E n efecto, a poco de llegar a la isla establecieron instituciones, cuya base e ra el
te mor de Dios y el cumplimiento absoluto
de sus maadatos ; y a tanto llevaron su a fán
de p urita nismo, que hasta p rohibieron , bajo penas severas, la bebida y el tabaco, y
e l tiempo que n© necesitaban pa ra el culti,·o de las tier ras lo pas.1ban en la iglesia

�EL MUNDO ILUSTRAD O

EL MUNDO ILUSTRADO

UNA DIFE RENC IA VITAL.

Cuando se ven cogidos por Uú
fuerte temporal en el mar, los pescadores de Noruega usan á menudo aceite de hígado de bacalao
para disminuir la fuerza de las
olas. El aceite en su estado 11atural, se adapta perfectamente ú
tal propósito. Pero cuando s,·
viene á pensar en él como un remedio para la tísis y otras dolencias
debilitantes, el caso es completa.mente diferente. Cualquier alimento feculoso, tal como el arroz,
engorda más que ningún aceite,
pero tod.os los alimentos fec nlosos
son en extremo indigestos, y eEO
mi8mo oc1~'.i·re al aceite natural dr
híga:V- Je bacalao; y una buen.
(~,~-- .ió~i es lq que más necesita_.-'
-"" inválidos. Por otra par te ~aceí te de h ígado db bacalao con
tiene principies medicinales dr,
alta categ·oría, pero p::.:·a que sean
útiles al enfermo, deben extrae:·se
previamente de las abominables
grasas y mezclarse científicamente
con otras sustancias de igual
valor curativo y nutritivo. Esto
es lo que ha realizado con éxito l~
P REPARAC!ON de WAMPOLE
la cual es tan sabrosa como 1:
miel y contiene una solución et
,m extracto que se obtiene d....
Híga&lt;l.os P uros de Bacalao, coni
binados con Jerabe de H ipofosf,•
tos Compuesto, Extractos de }la~
ta y Cerezo Silvestre. En estn
unión científica de ingredientes,
tenemos la sustancia mejor para
dar carnes, para dar vida; y
cuen La con una serie ele éxitos en
los casos de Tísis, Pérdida ele Carnes y Fuerzas y las Enfermet:;:;cles
de la Sangre. El Dr. J. R. de
Arellano, Director en la Escuela
Nacional ele Ciegos de :México,
dice : "La Prepar11ción de Wampole proporciona nn gran servicio
terapéutico en las afeccioEes de las
vías respiratorias, obteniéndose
resultados sorprendentes en los
estados linfáticos con tendencia,
á cscr.:&gt;fulismo." Eficaz desde r
primera dosis. En las Boticas

FANTASIA VERANIEGA

Quinta de Salud
' Re Lavista"

que al efecto habían levantado, y de la cual
se constituyó en pastor uno de los marine·
ros, el cual a l mismo tiempo ejercía las funciones de oficial de r egistro civil, de nota·
I
ria y de juez. L a colonia estaba gobe rnada En esta playa elegante, las olas, al cho·
por un consejo ejecutivo de siete ind ividuos, car contra las rompientes. tienen una gracon su presidente, elegidos unos y otros por cia muelle, c asi femenil, de lánguido abane! voto popular. Las muje res tenían dere· dono.
cho a votar y lo ejercían. Estas mujer es
Los veraneantes pasean a orillas del mar
Asistencia cientíñ.ca de
eran las indígenas que habían tomado los en la paz de h tarde que agoniza; dijérase
morfinómanos,
enajenados,
a motina dos de la «Bounty&gt; al llegar a la un gr an salón de baile al aire libr e, la ri·
isla, y a las cua les e nseñaron, no sólo su bera templada.
alcohólicos y quirúrgicos,
idioma, sino ta mbién a leer y a escribir y
En lo~. trajes c laros de las muchachas hay
empleando los medios terala religión.
igual vaporosidad que en las nubes que al
Durante muchos años, Chrislián, el jefe poniente envuelven en gasas flotantes el
péuticosmás modernos. Efidel motín, se pasaba la vida en una choza horizonte.
caz
atención para los enque construyó en un a lto de la isla, y desde
Semeja el fir mamento un enorme cielo
fermos. Departamento esa llí vigilaba constantemente el mar para raso, azul como las aguas.
prevenir a sus compañeros en caso de que
Pasan los g ru pcs de veraneantes cam·
pecial para señoras. Instaapar eciese alguna vela a la vista. En cuan· biando saludos, sonrisas.
to se veía pasa,· algún buque, todos los inCupido, invisible e irónico, pasa también
lación eléctrica completa.
dividuos de la colonia se refugiaban en los por e l aire templado, vacilando su carcaj .
Rayos X, corriente de alta
bosques del interior de la isla, pues cons·
Canta el mar su canción discretamente,
tantemente temían la llegada de a lgún bar· como un mar galante y cortesano.
tensión, mecanoterapia.
co de guerra inglés que viniera a prender·
El paseo se extiende amplie y hermoso;
Director Médico,
les. Luego, conforme fueron muriendo los a ambos la dos y al final, insinuan los focos
amotinados, sus hijos y nietos, no teniendo e léctricos sus primeros parpadeos.
nada q ue temer, salían en lanchas a l e n·
Una pa reja, algo apartada de un grupo
cuentro de los barcos q ue pasaban y trafi- de amigas y amigos, charla animadamente.
Médico encargado del decaban sin temor, ofreciéndoles agua, fruta, Ella es morena, esbelta , y en sus ojos obs·
partamento de enfermeda
pesca, etc., a cambio de telas, instrumentos euros, bajo su sombrero de verano, pasan
de agricultura y demás productos de la ci· relámpagos fugaces, al resplandor del se,!
des nerviosas,
vilización.
que muere.
La colonia llegó a contar doscientos in•
El es, en su aspecto, como cualquiera
dividuos. Lu~o. la población fué deseen· otro joven.
diendo hasta no tener más que ciento cua·
Charlan. En la voz de ambos, reprimida
Administrador,
tro, de los c'!ales cuare_nta y n_uevc eran y violenta. pdlpitan el amor y la ira alter·
hombres y cmcuenta y cinco mu¡eres.
nativamente
Por causas misteriosas los bosques fue·
EL--De modo que al marcharme maña·
ron secándose, y al escasear los árboles, na, no te veré más .... Todo ha concluído. - - - - - - - - - - - - - - - - perd:eron uno de sus elementos de alimen·
Ella.- Todo Después de lo q ue tú has
La conversación se generaliza.
tación los descendient~s de los amotioados hecho. . . .
Quedan ya pocos paseantes, q ue entran
de la «Bounty,» ademas, la falta de arbole·
(Un n uevo relámpago, más rápido aún de vuelta en la ciudad. rutilante y bulli·
da produjo sequías, las cosechas se perdían que un relámpago, cruza al través de los ciosa.
con frP.cueocia por falta de agua, y ésta lle- ojos obscuros, entornados. .\ la luz cada
Una campana toca a la oración; las notas
gó a escasear hasta para el consumo iodivi· vez más dudosa de la noche que avanza, graves del bronce se diluyen lentamente
dual.
no se percibe bien si aquella efímera lnz en la atmósfera, como el postrer gemido de
Las últimas noticias concretas y fidedig· es de dolor, de odio, de ansiedad, de des· uo amor qne 'muere.
nas que se tienen de esta curiosa colonia pecho o de amor).
JI
datan de 1897, cuando el capitá11 del buque
EL-(Con arrebato súbitamente conteni·
La misma playa. Dos años después.
de guerra inglés «Cosmos» la visitó . En el do). ¿Yo? ¡Yo! Y te atreves todavía a acu·
Corretean niños por la arena rubia.
informe que entonces d ió a su Gobierno, el sarme .... ¡Lo que yo he hecho! Mi única
Véase a ¡0 lejos brazos de nadadores que
capitán predecía la rápida extinción de la culpa, si alguna tuve, fué tal vez querer te un instante surgen del agua tranquila
colonia. Afirmaba que la población había demasiado. (Con un leve temblor en la voz.) cabezas que se mueven sobre el dZUl deÍ
degenerado de un mod? alarmante, y que Te amé como un loco, como un idiota, co· mar.
sin du?a a consecuen_c1a de los c~ntinuos mo un niño .. : . Y tú como a un niño me
Algunos jóvenes de ambos sexos conver·
casamientos entre parientes, se h_a~ta ere~· has tratado. S,, me lo merezco. P~ro tengo san y ríen, como hace dos ailos
do una raza poco menos que d_e idiotas, sin e l derecho al menos, ya que quieres _q~e
Los papás, como h•ce dos años, sin per·
co';ltar con que, a cons:cue1:c13: _de las se· todo concluya, tengo el derecho de ex1g1r· derles de vista, conversaban también.
qmas'. er:1
temer qu_e los 10d1v1duos que te que me expliques tu~ pa(abras. _¿Qué he
En el giupo de jóvenes los dos dialogan·
todav_,a v1v1an per_ecenan de ha_mbre y de hecho, cuál ha sido, mi crime?, st no ese I tes del d iálogo anterior se encuentran.
sed s1 por casualidad se__ espaciaban más E lla.-/Para que hablar? Bien lo sabes.
Insensiblemente vánse apartando tambié n
que de co~tumbre )as v1s1tas que casual· No me has querido nunca....
como dos ailos atrás ....
mente hac1ao a la isla algunos buques de
EL-iNo haberte yo querido! Dí que oo
los que pasaban por aquellos mares.
me q uieres y concluyamos. P ero no manLa profecía del capitán del &lt;Cosmos» se ches tus labios, que todavía adoro, a pesar
DESCOi'IFIARSE
ha cumplido. Hoy día, según todas las pre· mío, con una mentira .... (Animándose. ) Tú
DE LAS FALSIFICACIONES il DIITACIONES
sunciones, no q ueda ni un solo supervivien• sí que nunca me quisiste. ¿ Para qué entonte de la colonia fundada por los amotina- ces escuchaste mis palabras? ¿Para qué me
Exigir la
dos de la «Bounty.» La isla de P itcairn es diste esperanza? ¿ Por qué me digiste al ca·
una isla desierta. Así parece deducirse del bo que e ras mía?¿ Por q ué hiciste que lle·
Firma:
hecho de que, hace pocos años, un bergan· gase al frenesí mi amor, por qué envene·
tío norteamer icano pasó por ella y no vió naste rr.i alma, por qué te gozaste en en·
destacarse de la p laya a ningún bote, ni sombrecerla y llenarla de hiel?
señal alguna de vida en la isla, por más (Pausa) . . . . Yo soñé para tí y contigo, to·
que e l bergantín se acer có a ella todo lo das las felicidades imaginables. Construí en
posible y el capitán y sus oficiales estuvie· mi imaginac ión un mundo encantado, en
ron escuariñándola con sus anteojos.
q ue reinarías tú .... Poco a poco lo coas·
Lo m~s curioso respecto a la instalación truí, poco a poco y en cada sillar iba un
de los msurrectos de la «Bounty» en la pedazo de mi propio espíritu ...... Y tú lo
sla y de su vida e n ella es la gran cantidad has destruído todo. Sí, tengo .,_1 menos de·
de leyendas y novelas _que , a ese respe,cto, recho a pedir te cuenta de tu delito. ¿ Por
ha fraguado la fantas1a de los escritores. qué has hecho esto 1
Eo una de ellas se cuenta como a aquella
Ella.-(Vacilando). :-So sé .... no sé .. . .
colonia,-que empieza por suponer com· la culpa no fu é mía ....
puesta sólo de hombres,- se incorporó un
El.- No me desesperes, Aurora. ¿De
)labitante más: u na niña de pocos meses q1!'ién fué entonces?
que llega flotaodo sobre un madero proceE lla.-No sé .... yo te he querido ..... .
dente de un buque náufrago. Los colonos
El.- (Interrumpiécdola), No, no me has
cuidan a la niña y ésta crece y se hace una querido nunca, nunca, ¿oyes I Si ya no me
bella mujer. L lega un día en que con~ide- quieres, prefiero que mientas más, q ue me
ran los hombres que debe casarse y d1spu- d igas que no me quisiste nunca, así por Jo
tándose unos a otros el derecho a ser no- menos me queda el último derecho, e l de·
CURACION
vios, se hace aquello una trágica batalla en recho de aborrecerte.
RADICAL
la que la sangre corre a raudales y la jo· E lla.-(En voz velada.) Pues bien, sí,
ven, ante semejante truculento espectáculo, nunca ....
RÁPIDA
se vuel~e loca. Como los hombres se h:10
(Los ojos de él se nublan; _durante un
(Sin Oopaii&gt;a - ni Inyecciones)
extermmado todos, queda ella sola en la is· segundo es en ellos donde bri lla, clara, a
la y allí la encuentra? unos navegantes, pe· pesar de la obscuridad que ya envuelve las
ó
ro, d~mente. La r_eco¡en, la lleva~ a bordo, cosas, una intensa llamarada de angustia y
la cmdan_ y agasa¡an todo lo posible: pero de crimen. Se oye una ,·oz que parte del
la pobre ¡oven, completamente perdido el grupo Mamándoles).
Cada
lleva el •
juicio, se arroja al agu'&lt; al partir el buque - iYa nos vamos! ....
que la ha recogido, para ir a unirse «con
En el grupo que avanza, se ven súbitacápsuia de este Modelo nombre: MIDY
su espo,o »
mente confundidos los dos que dialogaban .
P!RlS, 8, Rne lltlenne J en tooa• las rarmacln

Tlálpam, D. F.-•Teléfono 16.

EDUARDO LICEAGA.

6

.jJ

CARNE · Q Ul~ A

, 11; ¡-m~~ 1;.,re,n&lt;;l11 1J ycntl' :,ül•t&gt;r:inn eo
l•''- e;, ... .,~ 1/\ Enfer m~dad':':- &lt;i~L EstO.-

ma"o y &lt;le los lntest1nos.Con•·,,1,·cenc1a!',
CootUlu&amp;&lt; ,on d&lt;: Pario~. Mvvu.owot..-11
fe.br1les é lnJluenLo
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!11Cl1l'IIPU,
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t&gt;, 1-un~.

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r

Dr. A. Ruiz Erdozáin

J. Lavista.

?e

-··- ··-

Inofensivo J de una PW'esa absoluta

VINO ARDUO

EI.- Hace ya dos años que no tenía el
gusto de verla a usted.
Ella.-Sí ...... el año pasado usted no
vino ....
EI.-Fuí al extranjero Estaba todada
convaleciente de uoa enfermedad ....
Ella -(Con malicid disimulada). ¿ Car·
diaca ?
EI.-Sí .... (ligera pausa ).
Ella.-¿ Me eocuentra usted cambiara?
( Con coquetería).
El.-(Galante). Más linda tal ,·ez. Por lo
demás ....
E lla.-(Banal). Usted está más g rueso,
más hombre.
El.-¿Sí? La vida .... He vivido bastar·
te en estos dos af:os. Pero, no hablemos dt:
mí, hablemos de algo más iuteresante. Y
usted ¿qué tal? ¿Tendrá usted novio?
Ella.-/Yo? no. ¿y usted novia? (Rubo·
rizándose, casi en seguiaa arrepentida de
su pregunta impremeditada).
El.-Yo sí ... ,¿No la conoce usted aún?
Debe venir muy pronto. Llegamos ayer en
el mismo tren. C reí que lo sabía usted
ya ....
(Nueva pausa ligerísima). (Ella vueh·e
los ojos a otra parte un instante. ccultán·
dolos de é l, de los demás, del mundo en·
tero).
Ella.-No lo sabía, no ...... Que sea en
hora buena . ...

Burlad los Años
Sed siempre jóvenes
y bellas.
Un Químl.:o de
Oriente, cuyos estudio■ h a n sido
coneagradoaáembellecer el rostro
-s voluptoeear las
carnes de las mujeres del Harem
lnvent6laf6rmu·
la1 de la Crema
~

'
alrenl ''
para embellecer
( desgrasad o.)

La blanca t r ansmite á la epldér mls esa albur a
diáfana de las -.a'l)Orosas hijas de las leyendas del Rhln Cada un a de las Imperceptibles y a dhe·
rentes par tículas de la CREME $IRENE se
Incr usta y se asimila en el cutis, nutrlén·
dole de frescura juvenil y d.tntl.ole t r ansparencia alabastrlna saturada de mal!'nét lco perta.me orlental.- La Creme " al •
rene" roaa, recomendadapua la m ujer
t rigueña 6 morena, dá á la t ez suavidad
de aza lla y el tint e seductor de las volup·
tuosas flores del gri&lt;na.do.-Con el uso de
estas cremas la mujer burlarll. lee años y
caut h •ará á los hombres más soña.dore5 y
exigentes. - TARRO CON INTERESANTES
CONSEJOS $ 2.25. - ÜERTIFIOADO POR CO·
RREO $% 50.
DEPOSITOS:- J. Laba.dle Sucs, Co. Ave.
San l?r anclsco 39.-Ulhletn Sucs., Ave. Bolívar 25, -Johannsen, Félix Co., Ave. San
Francl•co 39,

SE!í'ORAS EL APIOL DE LOS

OresJORET, HOMOLLE

E L- G racias. (Silencio breve).¿ Se acuer·
da usted (riendo) de mis impertinencias
de hace dos años' Creo que hace dos años,
ahora precisameote. ¿verdad?
Ella.-(Seria). :-So recuerdo.
EL-Perdone usted, creí que r ecordaría,
porque generalmente recordamos lo desa·
gradable, y los dolores de cabeza que le dí
a usted debieron de serle pesadísimos: di•
ga usced la verdad. . . . . .
Ella.-La verdad, no recuerde «apenas».
El -Más vale así, porque así no me guar·
dará usted re';lcor, ¿ no es cierto I
Ella.- ( Casi sombría, a despecho de sus
esfuerzos po1ra sonreír). ¿ Yo? De nioguna
manera. Son c0sas que pasan ... .
EL-Es verdad, cosas que pasan. . . .
(Un segundo se encuentran las miradas
de_ambos por primera vez; un ~egund_o se
abisman las unas en las otras, e mmed1ata·
mente se separan, como en una despedida
eterna).
El.- Mire usted, alli viene mi {atura
con su mamá, se las presentaré a usted, si
usted me lo permite.
. Se acer ~a una señora con su hija, muy
¡oven, vesttda~ ambas con sobria elegancia.
Todo el grupo se le,·anta a saludarlas. Los
papás, q ue: ya tocaban retirada, se acercan
asimismo. Saludos, besos, presentaciones.
E l grupo, engrosado por las recién lle·
gadas, parte lento hacia la ciudad, habla•
dor y risueño, Una campana repica en uoa
torre cercana, esta vez llamando a misa. y
1~ notas_jc,viales vuelan juguetonas por el
a ire matinal, como el «hosanna» y la anuo·
ciació n de uo amor oue\'O.

Cura las Dolores, Retardos
Supresiones de los Menstruos

LUIS RODRIGUEZ.

fi• SEGUIN, 166,l.St~H,;;;;¡¡,Paris,7 tod11 larau.

FLOR DE BHLEZ A
POLVOS ADHERENTES
INVISIBLES
FINURA, P UREZA. PERFUME IDEAL. - Comuoiea al ro~tro u na ntara,·Hlosa
y delicada belleza, una blancura perfect.:11 y un aterciopelado Incomparable

Cuntro tonos en cada una de los colores Rosa \; Raque.J Blanco de una pureza
absoluta Son los polvos de arroz de las reinas y los reyu de los polvos de arro¿
AGN E L .

1-'tt.l\PUMISTA,

El arroz sagrado
En la aldea de Isobe, en la provincia
japonesa de Shima, hay ciertos campos de
arroz que pertenecen al santuario de IzoKiu, al cual se entrega anualmente una
parte de la cosecha
D(chos campos son teatro de una ceremonta que no se celebra en ninguna otra
parte del país, ni probdblemente del muo·
do entno.
Cuando llega el día ea que han de tras·
plantarse las pequeñas plantitas de arroz
del semillero donde fueron sembrados los
granos, lo~ a ldeanos h3:cen fiesta y acuden
a presenciar la suprad1cha ceremonia.
Numerosos jóvenes de ambos sexos, ves·
tidos a !ª antigua usanza nipona, rodean
los semilleros y van descargando las pe·
queilas matitas, a la vez que entonan antiguas canciones alusivas al acto.
Después, proceden a plantarlas en hile·
ras en e~ campo sall;r~do, cuya ceremonia
aco~pana con su mus1ca uoa orquesta de
flautistas, a la que hace el ª;ompañamien·
to un tambor, _que e l tambo rilero lleva so·
bre un pequeno bote
- - - - - - - -- - - - - - - - Acreditado desde
hace muchos años
y recomendado por
las primeras auto·
ridades, como ALIMENTACIONPARA EL ENFERM o, XI s:; 0 0
ADULTO, en las
perturbaciones de la digestión, en la debi·
lidad y en la inapetencia. Comopuedepre•
pararse ~e _muchas maneras permite una
g ran· variación, resultando así un fortifican·
t~ ideal que toman muy '.bien los cocvale·
cientes y que estimula el apetito y favore·
ce la digestión.
_ E l librito de cocina KUFEKE que contiene 103 re.celas de cocina muy acredita·
d~s par'.1 sanos y enfermos, se puede adquirir gratis en farmacias y droguerías.

~

HIGIENE del TOCADO
Lu cu1Ud1dH anU.•pUoa-.
••t•raivH y oioaírJ&amp;aJat.•• qu,
laan merecido 1I

Coaltar Sopontnl

ls ·Bsut

16, A venue de l"Opéra, P A R I S

111 admt1!6n en lo■ H o• plta?-.i

d e P a rt-. eii.p llcan la bo¡ a dt

• H producto para todo, 101 u101
del tocador : Cutdadoa de 1Boc.s A qua purifica, de lo■
Cabello• ouya calda detiene

v

de los Flujos Recientes Persistentes

ADIOS ....
Tímidamente, como quien comete un sa·
crilegio, tomo la pluma para dedicarte este
homenaje, que yo quisiera que fuese, no
un puilado de líneas mol trazadas y p1cor
zurcidas, sino un aromoso ramillete de ro·
sas rojas y de nardos níveos. Símbolos del
amor aquellas ; de la pureza éstos. Porque
cuanto puedan tener de imperfectas, tie·
nen, en compensacióu, de sinceras. No se·
rán exquisitas y artí~ticas corno un vaso de
_Sevres, pero sí transoarentes y fuertes co·
mo pedazo de cristal virgen recién deseo·
trañado de la roca. Más que del cerebro,
son hijas del corazón. Más que el producto
de largas horas de paciente meditación,
son el producto de un espontáneo estreme·
cimle_n to en la compleja y diabólica maya
de rots nervios.
Y son ellas las que a I partir yo, van ha·
cia tí, temblando, con los ojos humedecidos, balbuceaotes, a arrojar ante tu ara de
diosa sin mancha. todo el :lolor de estas
cuatro letras, que son para mi alma cuatro
espinas,. cu'.1tro martillazos, cuatro gotas de
sangre: 1ad16s! . . ..
Son ellas las que van hacia tí, que, para
mi estética, fuiste, eres y serás la síntesis
d«: lo ~ello, la suma de lo q ue encanta, el
~tsterio de un arte magno, raro y predi·
g1oso. Lo que oo puede tocarse, porque es
ti polvo de oro de la aurora; lo que sólo de·
be rev~renciarse, porque es como la gloria,
qu_e ~uraba la frent~ de cien héroe~, de cien
marhres, de m,l apostoles .... Lo 1mpalpa·
b!e Y lo sacr~. L? infinitamente alto e infi·
n1ta?1ante cnstaltno: las estrellas.
S1 de ahora, en _el trans~urso de losaños,
he de volver los o¡os hactd el recuerdo de
t~dos_ los enca?tos, te llamaré ll11sión, y
anad,_r_é Imposible.
Adtos · · · · · ·
FELIX DE VANDENESSE.

Bl mayor
disolvente del .Acido úrico
~ ara abre vi ar y e vUar la.a Crisis de

GOTA, ARENILLA, REUMATISMO
CÓLICOS NEFRÍTICOS
tom ad a l

as m edid a11

or d i a ,

Looionea de las Crlaa, Cui.'

dado• lntlutoa,

etr.

~•oonfl•r•• u hu f•l•tfloael-

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.A.i11111•11Gu1■r1h ■ lm

1 ■alara■qu,
.A.partado 806. M,xloo.,

�EL MUNDO ILUSTRADO

Las abejas
Es un hecho demasiado couocido que
las abejas contribuyen singularmente a la
fecundidad de las plantas, transportando
el polen fecundador de flor en flor.
Según parece, en Nor mandía, en otros
tiempos, era de uso corriente sacudir los
árboles cargados de flores para diseminar
el polen; este uso es inne;;esario donde
existen colmenares.
Dura nte el buen tiempo, una abeja obrera lita en unas 500 flor es por día, y en un
colmenar hay de 4 a 5,000 insectos, si bien
es c ierto que, c on frecuencia, pasan las
una s después de las otras por las mismas
flores; sin e mbargo, basta n a lgunas colonias par a asegura r la fecundación en una
huerta de var ios centenares de árboles.
Estima un a utor competente en 40 o 50
francos el suplemento de proelucción en
fruto atribuible a la influencia de una colmena.
Se cita un rico pr opietario de las cercanías de Angen, que cultivaba en g rande
las c iruelas, tan renombradas, de dicho
país.
Este propietario había reconocido de tal
sue rte la utilidad de las abejas para sus
árboles fru tales, que colocó más de 6o colmenas en sus campos, no buscando otro
beneficio que un aumento de producción
frutal.
Es, pues, un hecho evidente y de positiva importancia la utilidad de las colmenas en todas partes.

•
Agencia de I nhumac io nes

EUSEBIO GAYOSSO
:\1ARISCALA 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.

Murió la esposa de Antero,
y aunque el dolor del esposo
no fué grande ni s incero,
llevó luto riguroso...
en la ropa y el sombrero.
Un amigo que lo vió
y que, engañado, creyó
sincera su pesadumbre,
consolarle pretendió
con las frases de costumbre.

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- i Ah! No llores a tu esposa,
con voz trémula le dijo;
como era tan candorosa
tan buena y tan cariñosa,
está en la gloria, de fijo.

Y el esposo resP.ondió,
dando un gran súspiro:- iAh!,
e lla, q ue el mundo dejó,
yo no sé dónde estará...
i pero en la gloria estoy yo 1
F . P. GOl\ZALEZ.

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Languidece el crepúsculo
por e l Campo del Moro
orldS tejiendo de encendida púrpura
sobre la verde copa de los olmos.
En la a renosa plaza,
formando alegres corros,
mil pequeñue los ágiles divierten,
con juegos gentfüsimos sus ocios.
Cuál, grita. enronquecido,
siguiendo, codicioso,
la ruta de su aro; cuál imprime
a su h inchado balón golpes sonoros.
Pasan rubias nodrizas
de exuberantes torsos,
y soldados de traza donjuanesca
que las persiguen con avaros ojos.
Una paloma errátil,
como nevado copo,
detiénese en el alto frontispicio
del opulento alcázar silencioso.
Por la umbrosa ribera,
!'&gt;da misterios hondos,
el dócil Manzanares se desliza
lanzando chispas trémulas de oro.
Hay cálidos silencios
que se interrumpen ptonto.
En la azul y bizarra le janía
se vau desvaneciendo los contornos.
Y un coágulo enorme,
un coágulo rojo,
diluye sus sangrientas bermejeces
en el cielo de nácares y ópalos...
F. A. DE LEO::-;.

Cúrese Vd. en su Gasµ

J

La Dispepsia se cura
. El rE:medio de Munyon para la Dispep·
sia cura to?a clase de indigestiones y males del Estomago, tales como Estreñimiento, Acedías con devolución del alimento
Pesadez después¡ de comer, Entumecimien'.
to del estómago, Palpitaciones del corazón
Y t?d&lt;l:' las.~fecciones de éste, causadas por
la md1geshon;_ Ventosidad en el estómago,
Eruptos de alimento, Desgano. Debilidad
del estómago, Circulación defectuosa, Lengua cargada de sarro, Cardialgia o Pirósis
Punzad3:5_ y Uluceraciones en el estómago'.
Def~cac1on dura, nudosa y difícil, Vahídos,
Flo¡edad, Falta de energía, etc., etc.
LO QUE DICEN:
Dice el señor Juan Ochoa L., de Verac1 uz: " lhe alegro mucho que se presente
la oportunidad de recomendar el Remedio
Munyon para la Dispepsia. Seguramente
que es un r_emedio maravilloso; no tengo
frases suficientes para decir cómo me curó·
y me complazco siempre en recomendar u~
remedio que es tan beneficioso."
EL REMEDIO PARA EL REUMATIS::\10, corrige en unos días el reumatismo
en .todas sus formas. 50 centavos. Marca
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Tos, los Sudores nocturnos, y alivia los
Pulmones. 50 centavos. Marca 3 X,$ 2.
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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�EL MUNDO ILUSTRADO

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EL MUNDO I LUSTRADO

Las Embarazadas

Calendario de la semana.

L'&gt; mujer aoé micd o de s3lu:l quebrantada po r otras caus«s, es muy propensa a
padecimientos de lo; riñones durante el período del embarazo, y algunas sufren mucho hasta el alumbramiento, si no s,brevieoe aot~s el parto prematuro o aborto. Y
a unque el p ..rto tenga luga~ a su debido tiempo, r esulta ea esos _casos difícil y hasta
peligroso, porque la parturienta carece de las fue r zas necesarias al !legar el momento.
Muchas madres se hao salvado a sí mismas y a la criatura de sus entrañas, con
el u•o del tratamiento tónico y especifico para los riñones, cuya fór -nula se publica
a cootiouacióo para conocimiento de otras en ese estado cr ítico. Extracto compuesto
veo-etal Arvelioa, 15 gramos; Jarabe compuesto de hipofosfitos, 45 gramos: Jarabe
co~puesto de zarzaparrilla, 6o gramos. Todos estos medicamentos se consiguen en
cualquiera drogue ría o botica y se pueden obte ner sin prescripción facultativa. Mézclense bien y tómese una cucharadita después de cada comida, teniendo el cuidado
de agitar el frasco antes de usarse.

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de tener peca s 6
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JUEVES 15.
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de los hermanos de la Doctrina C ristiana expide l a presen te en Pon ce, Puerto
Santa Dimpna Virgen Mártir
Rico, (i cuatro de Septiembre de 1907.
Doctor F . Suar ez,
VIERNES 1(1.
P once, P u e r to Rico.
Sao Juan Nepomuceno, Proto Mártir del
Sigi lo de la Confesión, Sao Ubaldo Obispo
Confesor y Sao Simón Stok Coofesor.-Io•
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Altares, en Catedral.

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nuestra máquina.

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MIÉRCOLES J 4.

t&gt;o\..VOS,

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j

Nuestra Seooradel Socorro.-SaotosCleto y ~larcelino Pontífices Mártires, Santos
\\lucio Presbítero Már tir, Juan Silenciario
Obispo y Pedro Regalado Confesores.

_.\

los señores hacendados, mineros, exploradores y partic ularmente a aquellas personas cuya residencia es en poblaciones de clima cálido. nos permitim-os recomendarles el u so d e

~

13.

lofra Octava de Peotecostés.-Los Gozos de María Santísima, Santos Booifacio
y Enedina Mártires.

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de uso doméstico para hacer HIELO.
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~
-

~

§

Pasando el Rato Cúrese usted en su
•
propia
casa
ªª1
1

~=i_
Los moralistas de Cbicago están cooster= nadasen este momento histórico. Hay que
advertir que los chicaguenses vienen de
tiempo atrás poniendo cara de pocos ami~ gos a todo lo que huele a argentino dado
§ que éstos pretenden hacerles una ruinosa
-~= competencia en el comercio de carnes.
El argentino, tenaz y astuto, mejora cada día y selecciona con detenimiento el
= ganado que manda a sus mataderos, y al
= encomiar los méritos indiscutibles de sus
c«roes no desperdicia la ocasión de recordar !a historia de los envenenadores de Chi=·=- cago. Esto. como es natural, les mantiene
envenenada la sangre a los chicaguenses.
p ro testao, neo
·
· · ·
1ro01cameote,
rugen, se
burlan y ......
~
Los argentinos, sio embargo, no se inmutan ..\ cada rugido de Cbicago, responden )JARA VILLOSA CUR.\CIO::-1 DE UN
ffi con un navío cargado de tasajo que sale
AXTIGUO Y HO_ RADO PERIOcon rumbo a E uropa y, a Ia e h'tta ca11aodo, ~on sutileza machiavélica. continúan
DISTA
po01endo veneno, por todos los medios po~ sibles, en la vida de los podero,;os chica- El decano de los periodistas cubanos el

"El ArGt1·c" ¡
] ndudablem ente
· que hasta ho~· 110
se conoce ninguna otra máquina
&lt;J ue. en su o b jeto, ofrezca las

.-1=.

====~=================~==

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~-; ;

ªª

ªª==

1=

gu~n~speor es que en Chicago van de sor- señor Arsenio Fernández Cárc;.va, de Hapresa en sorpresa con la audacia de los ar- bao~, nos escri?_ió c~n focha catorce de
~
~ gentinos, al grado de que, a estas horas, no Abnl de ~911: Escribo a usted con gusto
~
enfriar su agua.
¡i se dan punto de reposo con protestas y ju- para ma01festarle que sus preciosas píldo~
refrigerar sus b e·
ii ramentos ante la denuo.:ia que acaba de ras de Paw Paw son una bendición de Dios,
!!
bidas o hacer un
hacer Mrs. Gertrude Howe Britton, jamo- ~bre todo para los viejos como yo que di~
--~i&amp;tlloliilllOliÍillaiiii~i}i..i-~-··
exquisito he I ana muy r espetable que preside la Juveoile gieren mal por falta de dentadura y de
ª1
§ Associatioq.
trastornos gástricos. Tengo 69 años de edad'.
1
do.
ª1 )lo cabe dutla. Los argentinos se bao he- ~e padecido mucho de las muelas, cuando
;-ª
cho ya verdaderamente insoportables!
¡oven, Y unas me las extrajeron los deotisCon un gasto , ·enladerame11te insi,i:p1ifica11te, hará usted
Mirad Jo que ha descubierto, según Jos tdS, Y.~t;as me 1~ arranqué yo mismo; no
de 60 a So operaciones de la naturaleza indicada arriba.
cablfegramas del &lt;Diario de la Marina,&gt; perm1hendome mis escasos recursos el po1
Precio de la Máquina: $125.00.
esa defensora de las buenas costumbres nermeunadentaduraartificial.Estuvebaschicaguenses:
tante tiempo utilizando el Bicarbonato de
i
Pi da usted in formes a
•r
§ &lt;Mrs. Gertrude Ho" e Britton, presiden- Soda ~r~ ayudar a la digestión; pero este
ta de la Juvenile Association, declaró que proced1mtento me obligaba a ir aumeotaoi=
_=
&lt;]'=t)
&amp;
rr===:--,.
!E==i- e_l ~ogo ~ailado por personas de alta po- do gradualmente la dósisde B~carbooato,y
U
U
s1c1ón social, era causa de que las mucha• tanto he tom~do qu~ ~mpece a sentirme
_
ra . de Bolívar ~úm. 12.
.\partado Núm. 509 .
i! chas pobres en su afán de imitar a las ri- mal, Y determmé sustituir lo con sus prodili
ii
E
ª1 cas tomaran posiciones lascivas durante el g!osas píldoras de Paw Paw, tomando diaii
~I XlCO, D. F.
ª1 baile, y a su juicio el baile del tango ar- namente al acostarme, una de dichas píl~
iun11nnn1t111tq
·
gentioo ejercía más influencia que ningún doras; hace de esto dos meses y obser\'é
~4llltlllllfflllllllllllfflllllll1111111H11111HllllfflllllllltilllllllnlNIIIIIIII
lllllllllt111 MIIIIIIIIIIHIIIIIIIIIIIIIIUIIIIIIIIIIIIIIIIUUMllllllfatl\\~ otro sobre las niñas de Chicago &gt;
que me, encuen~ro bi~n y hasta he eog orDe donde saco yo estas terminantes con- dado. Us? al _mismo tiempo su excelente jaclusiooes: 1a. En Chicago las niñas r icas, bóo, Y m1 físico ha mejorado mucho."
tienen lascivas posiciones y ia. Con un tango no hay chicaguense que se resista... _.
1:'.AS PILDOR~S DE PA \V PAW (PaQue las aristócratas de Cbicago exhiban paya), son las me¡~res que se co~?ceo pasus carnes en todo su esplender y magni· r~ el estóm~go e bigado Y u_n ~1tivo y ráficencia, no debe asombrar a nadie tratán- P!do r~~e~io para la Coost1pac1ón, Icteridose del más colosal mercado de u roes eta, B!h?51dad, Dolor de Cabeza y todos los
del mundo; lo extraño es que :\frs. Howe padecimientos _causados por desórdenes del
Britton baya esperado llegar a la edad EStómago 1: Higa~o. Estas píldoras contieproyecta para apearse de su burro con la nen las me¡ores virtudes del Tónico Paw
noticia de que el tango es el corruptor de Paw, Y están preparadas del jugo de la frumenores ...... pobres.
ta Papaya. 50 centavos.
Porque, según el telegrama, la jamona
EL JABON "HA:\IA:'.\IELIS" DE MUNde este cuento, que debe ser aristócrata,
se indigna por espíritu de imitación de las YO);!. Recomendado por el Mundo Civilizado como el mejor Jabón medicinal y uoa
muchachas pobres, pues no parece desa- necesidad
para el Tocador.
probar que bailen el tango las personas de
alta posición social.
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Que esta :\Irs Ho" e Brittoo se las trae, alivia_ iom':diatamente y cura toda cla~
queda establecido ya de una vez para siem- de Dispepsia. 50 centavos. Marca 3 X, 3 2 .
pre; y para mí que su descubrimiento no
es más que una bueoa noticia para los mu- EL RE_MEDlO PARA EL REUMATISchachos solteros. Lo que en bueo roman- MO, corrige en unos días el reumatismo
en ,todas sus formas. 50 c~otavos. Marc a
ce quiere decir sencillamente:
3 x. S 2.
El que quie ra casarse
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,·aya a Chicago,
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ra las afecciones sifilíticas de los huesos las
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úlceras sifilíticas y las enfermedades c'utáneas. Desarraiga todas las impurezas de la
LAPJSL-\ ZC'Ll.
sangre. $4.
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P. AVELINE

A, DELALANDE.

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1)

EUSEBIO GAYOSSO

�EL MUNDO ILUSTRADO

ra el cual aquel h ueco eo el muro, y más
si está florido, es como una protesta y como
u o paso eo alto hacia la libertad.
Si Anvecs guarda el sepulcro de Rubeos,
Mas por hoy e_l cootempl..dor o lvida la
guarda también la gloria de haber sido la pradera :r no quie re saber oadadel torreocuoa de Van Dyck, su grao discípulo, y de te, profineocto rev_olotear con toda dulzura
Q uinten M a.tsys, su antecesor en Id sobera- eo ala:s de su manposa sobre el r?jo de los
oía de la cic i pintura de Flandes.
geranios y el azul de las celesullas, que
Van Dycl:, flor de elegancia, fuésea bus- son el manto tle María Virgen y la túnica
car a la. sombra del trono de Carlos de lo- de Salomé
glaterra, ~ras flores gala ntes y elegantes,
Tambié n trepa po~ una ~uerd~ tend ida
que cubrió de sang re la·fatalidad.
eo la pared una flonda pas1ooana; de sus
Sus jo)'antes sedas, sus encajes, sus biga- verdes, sus blanco; y sus violetas, ha brotes rabias y sus manos finas, sonríen eo tado la obra maestra de Q uinten Matsys, la
otros museos de Europa; el de Aovo::rs , s u c~al _guarda el l\Iuseo de_ Aovers,_ y es un
patria, guarda las flores místicas. Crucifi- tnettco, y pone ante los o¡os el entie rro de
xiooes, Des_ceodimiento, Visiones, que bro- C n~to Jesús. ,
.
taran del prncel mundano: flores extrañas . No van aq~1 a decir las palabras (como
e o las que Magdalena arrepentida sé viste dicen los sabios y los guías) que el grupo
de r?so como una reina.
de las madres y las mujeres llorando al HiPero j11oto a ella están vestidas de saoti- jo, es una majestad escultural o que son
dad y de re1lidad, la realidad en la sao ti- shakesperiaoas las figuras de aquellos homdad de su corazón devoto que mueve la bresque, cansados de serrar la madera de
mano sabia y paciente, las Vírgenes y Sao• la Cruz, comen y se solaza.o, o que el dotas de Q11ioteo Matsys.
lor está impreso en los rostros, eo los cuerMatsys na.ció eo Aovers eo 1 466, y murió pos, eo las manos con cruel realismo.
e o 1530.
Las palabras, más nobles y más tímidas
Dicen los críticos que es el último adicto que la ciencia y la ioform.. ción hao resuela la vieja escuela de los País es Bajos, y al to callarse frente a esta ventana
mismo tiempo e l primer precursor de la
La ventana pide c!ootempladores. Lasaoueva tendencia veo ida de Italia.
la del Museo está si le ociosa y casi solitaria;
Algo así como una quieta v sabia venta- la ventana florece casi eo vano, y hay otras
oa que diese vist~ desde la apacible prade- muchas, no menos ap..cibles, que abren
ra de Hubert0 y Juan Van Eyck, sobre el sobre la ya dicha pradera de los Van Eyck,
desatado torrente de Pedro Pablo Rubens. sobre el místico jardín de fra Angélico,
Ello es que las ventanas siempre tienen sobre el opulento de _R~ger Van d~r Wayuo poderoso encanto de serenidad ; así co- da~, sobre el de su d1sc1pulo Memhog, clamo los ojos de los puentes.
ro ¡ardía.
Sentados eo la misma ventana, el arte,
Y de éste la ventana que se abre eo el
ya q[!e ventana le llamamos, do Quinten ~useo de Aovers es todo un pórtico degloMatsys, tiene el alféizar florido, con los na, con todo el oro de una puesta de sol.
geranio, má; rojos y las más azules celesti- Jesús entre los ángeles músicos y cantores.
llas, sentados, digo, bien pueden nuestros
Y ,sabéis de dónde le ha venido a Bélojos vagar sobre la p radera o sobre el to- g!ca esta flor- roja, or¡rullo de toda una narren!" con :oda fortaleza y toda templanza, c1óo_?
•
porque aquel a lféizar es como uo trono, y
"'.tno, de un ':_Onve?to de benedictinos de
es contemplador, si contempla desde una Ná¡era eo el ano ano oo tao remoto de
ventana , se siente investido de cierta io- 1 896
contestable soberanía sobre el paisaje que
le tiende a sus pies y s~bre el interior, paJEAN DE LA HO UG UE.

FLORES MISTICAS

Registrado como articulo de segunda clase er 3 de Noviembre de 1894.-

LEZA

Año XX. - Tomo 1.

Impreso en papel de las Fábricas de San Flafael

México, Mayo 11 de 1913.

- ------------ ------------

o~

Dos armas
valen mas
que una
Los perfumes LUBIN soo
preparados amorosamente.
De ahi su perfección, unaaimamente reconocida por la
clientela refinada.
Si V. quiere tambien gastar
un perfume de primer orden,
pida una de las últimas crea•
ciones Lubin

•

ENIGMA
PAMPRES D 'OR
SOLA MIA
.BOUQU E T GRE UZ E

.._

...

Sra. Isabel Zárraga de Ruíz, Abril 30 de 1°913 .

Número 19.

�mala obra, una grandísima iniquidad; cuando veía que
el protegido de hoy era el pui:al de mañana, el alma
volvía a lace rárseme y pensaba muy mal, muy mal de
los hombres, y necesitaba un largo lapso de tiempo y de
aislamiento para reponerme, para que mi h~rida se ci·
catrizara.
Yo bien sé, de sobra lo ~é. que hay almas espesas, eo
mo hay conciencias turbias, deformes, borrosas o inde·
terminadas, que a esta mi manera de ser y de pensar, la
calificarán con uoa de esas palabras que sirven para to·
do y no sirven para oada; ya sé, de sobra, lo sé, que a
esta mi manera de ser ¡,. calificarw de inocente o de ro·
mántica, y que sin haber leido los que as{ me califiquen
al poeta teórico del dolor, al que no predicó coo el ejem·
plo, sine divirtiéndose y amando fuertemente la vida, a
Arturo Schopenhauer, coincidirán con él en sus desoladas aprtciaciones, acerca de la fOCiedad actual, y me
ecb" ran en cara mi escasa sagacidad y falta de arrestos
para no sobresalir en un mundo, en el cual suele triun·
far con harta frecuencia el cínico, el osado y no caba·
lle ro.
Y claro es también que esta fisosof!a del mal, de una
falsa fortaleza, de una ficción, no ha de atraer a mi ádmo el convencimiento ni la mudanza. porque yo sigo
pensantlo que la verdad discreta y oportuna, que la bon·
ra y el buen comportamiento son más cómodos que la
falsía y la mentira.
Yo, aun a trueque de pasar plaza de incorregible, si·
go haciendo m!ds aquellas sabias y santas palabras de
Sbakespeare, puestas en labios del primer personaje de
su drama "Medida por medida," que dicen: "El cielose
sirve de nosotros, como nosotros de las teas: las encen·
demos pero no para ellas; y si nut stras virtudes no irra·
d iasen dA nosotros, serla como si no las tuviésemos;" y
vuelvo a pensar que nada hay rr.ás cómodo, oi más rico,
ni más elevado, ni que más ánimo dé en las situaciones
dificiles, que la pureza de li. conciencia.
Volvamos al primitivo tema, a l de &lt;1ue ni todos los
que se llaman caballtros lo son de todo en todo: que
unos son di:, oro, otros de alquimia, y todos parecen ca·
balleros; pero oo todos pueden estar a la piedra de to·
que de la verdad
Cicatrizado mi corazón de la puñalada que una mala
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
obra, hecha por uno a quien disputara equivocadamente
por caballero, le infiriera, no tardaba mucho en volver
a ver a un necio queriendo ultrajar al hcmbre de talen·
to; al amigo traicionando al amigo, abrumándolo hasta
cegarlo con palabras dulces de falsa sinceridad.
. . . . Ni todos los que se llaman
Y entonces también he tornado otra vez a entristecer·
caballeros lo son de todo en todo, me; pero sacando una conclusión, penetrándome de lo
que unos son de oro, otros de alqui· q ue Cervantes escribiera: que ni todos los que se llaman
Decir mayo, es decir luz, perfumes, esperanza, joven·
mia, y todos parecen caballeros; caballeros lo so&lt;. de todo en todo; que unos son de oro,
tud, versos, alegría, vida. El opulento mes forma su ri·
pero no todos pueden estar al toque otros de alquimia, y todos parecen caballeros, y que sólo
q ue za de todas esas cosas gratas, y la derrocha como un
de la piedra de la verdad
son caballeros aquellos que resisten la piedra de toque
manirroto, cuyos tesoros soo inagotables. Las orugas se
sienten con alas y esmaltan la púrpura del dla como jo·
&lt;Don Quijote.&gt;-Parte segunda.-VI. de la verdad, aquellos que resplandecen por sus buenas
obras. por la luz del alm", que dirla el maestro fray
yas vivientes; las rosas, como princesas ori~otales, per·
Cogido del hilo de la vida, internéme en ella.
fuman sus vestes escarlatas con ricas aromas compradas
Pasando por todas sus callejuelas y laberintos, por 1&lt; s Luis de León, y que sólo de esos caballeros debemos
a mercaderes de Esmirna o de Bagdad; la esperanza de antros obscuros, por los lugares iluminados, dorados, per· fiarnos. y jamás de los que tienen su caballerosidad en
\os enamorados parece sonreír en el azul brillante de fumados; tratando hoy a hombr es quP. se decian caballe· los labios o tratan de que se les tenga por caballeros, a
las mañanas y la alegría de vivir se traduce Jo mismo en ros y no lo eran ni por asomo, y mañana a hombres que fuer de osados en la provocació n y de die• tros en el
la planta, que en el insecto, en las aves como e o el bom· no mentaban semejante palabra, y Jo eran por sus accio· manejo de las armas, sin perjuicio de conducirse de un
bre. El mes ftorido por excelenciá. regocija la tierra y
nes; estudiando las mil maneras que los hombres tienen modo censurable para obtener el ravor político o el fa•
los corazones, y bajo su influjo favorable se prende e n para componer, descomponer, adaptar, desadaptar y vor del rico o del superior, o para dar en uoa escalera
que conduzca directamente al medro, contando ya de
e l a ma ranto de la aurora el canto de l•s alondras, y ea desfi¡i;urar esa incopiable y movible máscara que se !la·
el fo\laje recién mojado por las prlstinas caricias del ma semblante humano; examinando las inesperadas antemano con inutilizarla.
DOMING O ALV ARh.Z .
a gua, sueltan su romanza los ruiseñores. Por eso es que transformaciones que la carencia o la abundancia de
ahora se ha ~olemnizado su advenimiento con la apari· dinero p roduce; viendo las mudanzas que ocasiona la
ción de dos revistas literarias, en c uyas páginas un gru· loca Fortuna, de la cual dice el Ariosto que cuando no
po de pájaros que empiezan a echar las primeras p!u• encumbra a algún necio, es que se baila moribunda;
mas, ensayan armoniosos vuelos y balbuten musicales
viendo cómo bienes y honores, caldas y ruinas truecan
sonidos, perceptibles ap"nas entre ei formidable roído de las maneras de ser y alteran los humores de los hombres
las discusiones pollticas y los estertores de muerte que
y les enseñan a amar Jo que desamaron, y a oo creer en
vienen del Sur, cada vez más siniestras y espantables.
quienes creyeron, porque en las horas prósperas les adu•
Encerrados en los &lt;hangars,&gt; los grandes &lt;pájaros de
Valientes muchachos, que coa ese gesto, casi heroico, laban, percatándose de cómo el tener o el no tener rom·
desagravian a la civilización, inmolada por tantos vili· pe vínculos, deshace amistades, dispersa familias, mues· hierro,&gt; reclaman la libntad. Y la bandera roja se muependios y por negras infamias. Al margen de los trastor· tra tal cual es la vida, analiza las almas, rasga todas las ve en el aire como una invitación, como una plegaria.
Al lado del changar,&gt; el aeroplano está al fio listo.
nos terribles en que se debate la República, cuando la artes de la bipocresla hasta desnuda ria, aclara todas las
El joven aviador, fuerte, sereno y seguro, está en su
indignación no ha inventado palabras suficientemente voces, aún las más dúctiles para mentir y para adular,
expresivas para protestar contra los sucesos tremendos fué como yo llegué a distinguir la eterna filosofía que puesto. •
Se prueba el motor: un ruido, un movimiento y se
de Nepantla, cuando la sociedad está amenazada de encierran las breves pdlabras que puse de eplgrafe a
vi.rse triturada y engullida en los maxilares zoológicos esta crónica, y que ha cerca de tres siglos salieran de oye que vibra con su latido regular. El corazón alado
del feroz Emiliano y del apocal!ptico Genovevo, cuyo la pluma imperecedera de nuestro Manco de Lepanto. empieza su vida.
El aviador besa en la frente a su esposa, que le mira
ape\lido de la O (sin significación ideológica alguna, y
Cuando mi candidez y mi hombría de bien sufr{an
inmóvil y muda; besa a su pequeña niña, que mira con
sólo exclamación tal vez descubierta por el hombre de
alguna cbafadura, algún desencanto, porque a uno que
las cavernas, para expresar lo inexpresdble, cuando sin· se decla caballero, una acción fea le despoja,a de ese curiosidad, sonde y va a sentarse en su sillita.
Los hombres ponen la hélice en movimiento; si:, oye
tió en su cerebro rudimentario el golpe furioso de las titulo, quedábame asombrado, anonadado. Era de todo
catástrofes primitivas) parece el agujero trágico por punto imposible el comprender tal desacuerdo entre la una voz, y todos se alejan .. . ... El aeroplano corre, se
donde se despeña como en un abismo, toda nuestra be· palabra y el hecho; como a uno que a toda hora se de· desl:za sobre la yerba, sobre sus ruedas, y después, con
reacia de cultura y de adelanto moral, esos valientes nominaba caballero no lo fuese, sino lo contrario, el re· lentitud, con dulzura, como si fuera un bote que entra
seguro en el agua, el aeroplano se levanta segur o en el
paladines, repetimos, levantan en el desencadenado bu·
la ant!tesis del caballero.
racán dos banderas pacificas, ea cuyos blancos lienzos verso,
Después, para reponerme de tan duro golpe, del que· aire
Todas las miradas son para él, todas las almas vibra n
han inscrito un bello y generoso ideal, bello como el branto, del sufrimiento de Id desilución y de la amargo·
entusiasmo y generoso como una esperanza.
.SI.
ra que lo inesperado y la falta de mundo me produje· con
La esposa siente un escalofrío . . . . . mira, mira, lepa·
Hay que loar el esfuerzo en todo lo que tiene de no· ran, porque yo creía que el obrar bien es la mayor co·
rece ver un pelie-ro; pero no: las alas tienen su equili·
ble y alto. Que esa meticulosa quintañona-la criticamodidad de los humanos, me acordaba de las palabras brio y el hombre sube, sube, sube alto, siempre más al·
no frunza el ceño molestada por tal cual arruga, que
de Hamlet: &lt;No hay nada bueno ni malo, si damos en
to, como un pensamie nto divino.
observe en el fino manto de la Belleza. Ya caerán, más
pensar en ello,&gt; y de Pascal y de Maquiavelo, que nos
Corre para ganar el premio de altura. ¿ Ganará?
tarde, con gracia, los pliegues verticales de la fimbria;
hacen comprender, el uno, q1Je el hombre no es ni un
Quien mira, casi no lo ve ya, pero lo siente o cree
ya lucirán después tersos tallados, las gemds policromas angel ni una bestia, y el otro, que niogún hombre es
de la fantasía, y se fuudirán suavemeote todos los tintes completamente perverso ni completamente bueno, sino sentir el soplo potente del motor.
La pobre mujer mira inmóvil, pálida, temblorosa: na·
del iris en las corolas tempraneras. Ahora sólo hay que
un conjunto de bien y de mal, impulsado por las cir· die casi se apercibe de la triste señora, de la esposa
saber agradecer a los jóvenes escritores ese suave arco
consta ncias y por sus pasiones y apetitos, y me volvía a
que sigue con el alma ansiosa al amado viajero del
de bonanza y de paz, que pretenden diseñar en sus pe·
quedar tranquilo, suponiendo, además, que aquella trans·
riódicos y estimularlos para que no se desmoraJic-,n ni
..... .
formación de un hombre aparentemente caballero en aire
La niña que está a su lado no sabe, no comprende,
se eofríen, agobiados bajo el peso de la pt\blica indife·
una realidad malhechora era un caso raro, aislado, casi
no
tiene
miedo ella por el padre que vuela, pero tiene
reacia, en el intento de una buena empreFa, cuya pri·
sin repetición inmediata.
miedo del silencio que reina a su rede dor; el silencio
mera manifestación ha tenido la animadora ayuda de los único,
Mas cuando, al poco ti.,mpo, con un intervalo muy
mayores en conocimiento y edad. En la lista de los co·
cono. la fosca y negra real idad volvía a mostrarme una de los hombres.
labora.dores con que cuenti:!9 •r.otas rle Tinta&gt; y &lt;t; J

Trovador,&gt; aparecen entre otros nombres prestigiosos,
los de Laura Méndez de C uenca y de Maria Enriqueta,
asaz conocidas en los bosques gratos al laurel y a ¡,.5
EL MUNDO ILUSTRADO
musas La primera publica un fuerte soneto, en cuyos
catorce renglones el bochorno de la naturaleza tropical
SIUIANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE V LITERATURA,
ondula cargado de lasitudes, como una serpiente que en·
redara sus anillos llenos de pereza en el tronco de un
DIRECTOR PROPIETARIO
manglar. La señora Méndez de Cuenca, se olvida de
las finuras anejas a su sexo cuando escribe. Posee una
LIC . ERNESTO CHAVERO.
notable fuerza mental y sus concepciones est~ plenas
de viril hermosura. Sio faltarles por ello la delicadeza
y la gracia, tienen algo del gesto de un efebo, al lanzar
OFICINAS:
el disco. Leed su bello soneto &lt;La Siesta,&gt; en donde
encontraréis la lumbre de nuestro sol chispeando gin·
3f Calle de la Rinconada de San Diego No. 41.
riosamente en la fronda del mexicano paisaje.
Teléfonos:-Mexicana, 20-85 Neri
En cuanto a Maria Enriqueta, sigue siendo la tórtola
Ericsson, 14-51
crepuscular que exhala su quejumbre cuando se despi•
Apartado Postal 149.- México, f'. F.
de la tarde. L a autora de tantos juguetes deliciosos, ple•
oos de secretas torturas y de ioqnietudes indecibles,
prende en la página más exquisita de &lt;El T rovad:ir,&gt;
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSIJAL:
una de esas flores empapadas eo rocio de lágrimas, de
las que es jardinera gentil. Y así, bajo el patrocinio de
Eo la Ciudad ............................ $ 1.qo
estas dos musas favorables, se presentan &lt;Gotas de Tin(pagadero por adelantado.)
ta&gt; y &lt;El Trovador,&gt; demandando un poco de atención
En los Estados .......................... S 1 25
y de interés a la sociedad, que no puede, que oo debe
(pagadero por trimestre adelantado.)
matar coo su desdén, esta palpitación de cultura, que si
En el Extranjero ........................ S loo
en tiempos normales reclama simpatía y aliento, abora
(pagadero por semestre adelantado.)
hay que admirarla como un prodigio Y también como
uoa esperanza. La aparición de las dos revistas, en es·
tos dlas en que la sangre de las víctimas se orea al calor
NUMEROS SUELTOS:
de mayo y parece avivar la púrpura de las rosas, y sus•
peoóerse eo las auroras de llama, encierra uoa dulce
$ n.30
En la Capital. . . . . . . . . . . . . ...... .
promesa de tiempos más tr,.oquilos. E~ como un ouocio
En los Estados. . . . .
. ........... . "0.35
de paz que se tiende eo cielos entenebrecidos. Es uoa
En el Extranjero .... . . .. . . .... ... ..... . "0.50
\'erbena perfumada, que mozos de veinte años van a
Atrasados ............................. . "0.50
depositar piadosamente en los altares olvidados del
arte.
Para la publicación de avisos en este periódico, diriAyudadlos, buenos lectores, en nombre de todas las
girse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre, ideas bellas y nobles.
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Pu·
RAFAEL LOPEZ.
blicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
D!RECTORlU

11

'FIT~l

,,.

!ª

_ El ministro de
Guerra y sus acampa·
na~tes en la presidencia de la fiesta de
Primavera efectuada el s;ibado de la semana pasada eu el Colegio Militar.

LA LUZ DEL ALMA

INFLUENCIAS DE MAYO

El Pájaro

r. •

-Mamá-dice,-mamá, ¿porqué papaíto
se va todos los días al cielo? ¿ Está cansado
de estar con nosotros?
-No, ?o-le &lt;;:nntesta la madre, siempre
con la mirada fi¡a en el espacio,- n?, va
buscando uoa nueva alegría.
- l Cuál, mamá ?..... .
- La del peligro.
Una nueva ansia pasa rntre el públi·
co. El pájaro rompt&gt; las nubes y desapa·
rece.
- Mamá- grita la niña,- pará se está escondien~o.
Per o la madre no contesta. S u alma está en los ojos.
Un minuto, dos, tres .... , una eternidad.
- Marcá, ya debe haber llegado al sol.
-No, no.
-lY por qué no? lQué es lo que le separa del sol?
-Un hilo finísimo.
- l Un hilo azul?
,- El hilo que separa la vid« de la muerte. Ruega, "e·
oe, ruega.
- J\lamá, dile que vuelva.
-Es inútil ; no nos escucha.
-Dile que.~o quieres. !)ile que yo tampoco quiero.
Ruega la n_rna sobrecogida de un extrañ:&gt; miedo, tal
vez porque siente temblar entre la suya, la mai:.o helad;.
de la madre.
-Está demasiado lejos, no nos oye
-Pero, ¿y qué b~ce que no vuelve?
- Lucha con el viento, con las nubes, con el sol; con
toda la Naturaleza combate él.
Se rompen las nubes y aparece un trozo de cielo azul
En aquel pedazo, en un altura que espanta. que da e Í
~értigo, aparece como un minúsculo punto negro.el &lt;pá·
¡aro de hierro&gt;.
El público ya no sabe contenerse.
-Bien, bien- le grita a través del espacio.
- Muy bien, papá-grita la niña. ¿No lo decía yo que
tú jugabas a los escondidos? Bien, bien-y aplaude con
las manitas, fel iz .
Ya n_o siente el miedo, porque ve que el blanco &lt;pája·
ro&gt; de¡a tras de si _el sol, )a montaña de nubes, el vien·
to y su~ca el esp~c10 y ba¡a_ c?n las ala~ abiertas y segu·
ras. ba¡a con rapidez descnb1endo una iomeosa curva.
Toca ahora blandamente el suelo, y se detiene. El
hombre ~e ~pea del aeroplano y, como antes, sonríe. •
Un grito inmenso lo acoge. El público, que ha sufri·
do y gozado, está contento y lo proclama el vencedor de
la altura. Pero él no escucha: corre a abrazar a su es·
posa, besa a su pequeñuela y le pregunta:
-lEstás contenta, Neoé, de tu papá ?
-Sí, papá; pero ¿por qué no me has traído el sol ?
-No, Nené. el sol está dema~iado lejos.
--,, Y las estrellas? ¿Me has tra!do las estrellas?
. - Las estrellas oo las vi; no estaban todavía encen·
d1das.
-lY entonces qué viste?
•
-Un cielo sin fin.
- l Arlónde estabas cuando te escondiste detrás de las
nubes?
-En Jo infinito.
-lTenías miedo, papá?
- Estaba _entre _lo azul, en la libertad, en la luz sin
confines y sin limites con mi fuerza y con mi ensueño
l Cómo podla tener miedo?
·
- l Y nos veías desde allá arriba ? Nosotros te mirába·
mos.
- No, no las vela, pero las sentía-dice mirando a la,

Un asalto á florete e n la citada fiesta.
mo cielos ofrecidos a la esperanza de un eterno vivir ·
desapare~en las horas, los siglos, todas las abrumacio'.
nes del tiempo presente y del pretérito, al cual está Ji.
g~do nuestro destine por gruesas cadenas, y se abre la
bienaventuranza que nos prometen todas las religiones
para otra vida, y sólo podemos gozar en esta merced a l
e~caD:t,? de la poesía, de su misericordiosa y santa fas·
c10ac1on.
!Bien venidos sean los poetas, como bien llegada la
p_nmavera después de ºD: sombrí~ invierno! Aves y ma·
nposas, prados esmeraldinos, palios de ramaje verdiclaro, nuevo, fon_ta~'.15 rumorosas que fluyen su líquido
mur~urando 1d1hos, nubes albas, rayos de sol, todas las
suavidades, todas las claridades, todos los halagos de la
Acabo de leer un tomo de poesías recientemente pu· Naturaleza en sus renovaciones periódicas, recogen les
blicado.
poetas_y nos las dan melificadas, como los pardos y do•
. _Leer, tratándose de verdadera poesla, no es la expre· rados rnsectos que, con néctares hurtados a las flores
s,on adecuarla.
fabrican su panal.
'
Be_ber, aspirar, libar un delicioso néctar, resulta más
Me&lt;!_icina de las almas es la poes!a; triaca contra las
propio.
ponzonosas mordeduras del dolor; sacerdotiza que su. La poesí_a ~o tiene de letra sino lo preciso para ves· blima nuestros espíritus ante el altar donde mora Ja Be·
hr un senhm1ento, un ideal; llega hasta nosotros envuel- lleza; diosa de la Libertad, que desnuda los fuertes lata en t:a.nsparentes y sutiles cendales; penetra en nues· zos ~on los cu_ales nos a ta e l negro Destino a la igno•
tro esp1nt1;1 como un perfume, como una esencia, como rancia y al crimen.
una luz, vibrando, centelleando, invadiéndonos, pose·
No son, pues, verdaderamente poetas quienes. guiados
yéndonos en absoluto.
, ¿Quién es el autor éle ese libro? Xo importa cual. La por )a va~1d_ad. labrat'. versos artificiosos o hacen tarea
l•ama se encarga de pregonar su nombre. Yo me refie- servil de 1m1tadores, aun cuando acierten con el primor
ro, al habl_ar de él. a todos los poetas, a todos los magos y deslumbren a los baldíos aficion;.dos a una retórica
huera; ?º lo son tampoco quienes pulsan su lira en loor
que depositau en nuestras ventanas, abiertas a la noche
de 1~ tiranos y adormecen al pueblo, ni lo son quienes
ofrend~s magníficas, juguetes brillantes de ilusión, mien:
prcshtuyen a la multitud, encanallándola con estrofas
tras sonamos y n~s perturban pesadillas monstruos,,s.
agradables al meretricio, la tasca, la tahurería, el bur•
De seguro, es ¡oven; lo son todos los poetas, cualquie·
ra q~e sea su. edad. La , poesla es juventud, una joven· del, don_d~ ~e ~bogan los nobles sentimientos y se trun•
tud 10marces1ble, que wlo puede y quiere manifestarse can las 1mc1ahvas más puras.
No. El poeta es un pájaro cantor, el rey de la melo·
en almas ta_mb!én jóvenes, c uyos cuerpos transfigura
d!a natural,. bo_nda, sincera, espontánea; su oficio, como
con sus sorhleg1os. yo hablo de todos los poetas.
C uando la mezqu!nd_ad ambiente nos asfixia y cuando el de 1~ rmsenores y las alondras, estriba en poemati·
zar la v,1da, en r_end1r culto eufónico a h Naturaleza y
hemos ?oblado la cus(?1de de nuestra virilidad, derivan·
d_o b~c:a las melancóhcas horas otoñales, nada hay tan en deleitar a quienes le escuchan.
hson¡e_ro y grato como encontrarse ante esa magia que
Per_? tam~ién es el flamígero arcángel que con su es·
nos re¡uvenece con sus elixires , de esa juventud que pada 1~cend1a las cavernas de Belial, el purificador de
nos trae su ramo florido y fragante, pleno de luz y co· !as pas1&lt;?nes enr1,;5cadas a nuestro pecho, el que, como
lores.
1!'1perahvamente dijo el clásico, ha de buscar, para baE~tonces, por cada recuerdo punzador, por cada ci· tirlo, el muro fuerte de los déspotas y amedrentar en su
ca\riz ensangrentada, por cada herida reciente, se nos angosto cubículo a la miserable avaricia.
bn~da c?a una flor--;--rosa, lirio, clavel, azucena, jazmío,
Homer? inmort~li~ó. luchas épicas; Tirteo enardeció
pas,onana,-que aphcamos sobre la llaga y hace el mi· a combatientes; V1rg1h? ensalzó la vida del campo; Scbi•
la¡;(ro de calmar nuestros dolores.
ller convocó a los patriotas con una campana ideal· Hu·
Ramo prodigioso y muolfico. tal como los panes y los go evocó un U niverso de justicia y de amor... . '
J)eces del Evangelio, 9ue ba•ta para embellecer y ,atu·
Todos los grandes, todos los verdaderos poetas bicie•
rar de aromas bal~m1cos a la Humanidad; que puebla
de armonías ~¡ aire desolado de la cárcel, de las mo· ron en sus días obra patriótica y humana, renovadora
'
rad3s paupé_rnmas, de todas las reclusiones donde pa· fecunda.
decen los tristes.
Y sus cr~ac!ones, corno estatuas de F idias, armoniosas,
Y e n ellas, _por virtud de la poesía, entra a r audales perfectas, ,uv,eron d~ntro un espíritu {gneo, una llama
el sol; despl~ega~ su vuelo unas aves blancas; desdó· 10mortal. que al mamfestarse, consumía lo malo, devo·
blan~ ~n ~¡ rnfi~1to perspectivas lurn!~O~, az~11es1 ~9 • raba los estorbos opuestos a la concepción del poeta,e

esposa, que aún pálida por la emoción le sonreía ahora
conteota.-Para ustedes be vencido.
- l Qué me trajiste entonces de allá, de la luz?
- A t! nada, alma mía. Pero a todo nuestro pueblo a
to~os los pueblos, les traigo un nuevo valor, un nue vo
tuunfo y una nueva gloria.
0

POESIA EN PRIMAVERA

�ilumioaba r:uauto oo habla aotes florecido por causa de
la obscuridad.
La poesía es luz vivificadora y es rayo que aoiquila.
Como la primavera, tiene céfiros acariciadores, vagos
murmurios, rosales en flor, cielos desplegados entrega·
sas blancas, amores iocipieotes en el corazón de las vírgenes, aleteos para todas las almas ...... Y huracaoes,
tormeotas. que se desatao o estallan de improviso; heladas tardías, qu" matan toda" uoa floracióo oo hecha a
resistir los fieros embates a cuyo rigor se templao las
criaturas destioadas a teoer próspera vida..
Y es que la poesía, como la primaver«, supooe uoa renovacióo, uo despertar del amodorramieoto, un sacudir·
se el frío y la pesadez invernal, uo salir de la semimuerte, de la prosa, de la mezquiodad ordioaria, para
mostrarse coo las galaouras y la pujanza de todo lo que
renace.
Y si carecieseo del empuje viril, traosformador, viví·
ficador, la primavera sería un otoño, uoa moribuoda estación del año próximo a extioguirse, y la poesía UDd
dec-adeote maoifestacióo del humano espíritu: Aor marchita sobre la losa de un repulcro.
BENIGNO PALLOL.

Como una colaboración a nuestro propósito de dar a
conocer las bellezas de ouestro pais en todo orden de
ideas, presentamos a nuestros leclores, en esta plana y
eo la frontera, uoas hermosas fotografías del aofiteatro
de la Escuela Nacional Preparatoria. Muchas veces se
hao publicado fotografias de este anfiteatro coo motivo
de las fiestas celebradas en él, pero eo oioguoa de ellas
se puede apreciar su belleza como eo estas que están
hechas exprofeso con ese objeto.

Bohemia
~--

Para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
Yo beodigo al dolor porque es fecuodo,
Porque es ímpetu y fuerza, luz y vida;
Es la neurosis que a luchar coovida,
Y es S'lCro luego salvador del mundo!
Oh, vosotros que vais por el sendero,
Todo heroísmos, eodulzaodo agravios;
Eoclavado en el pecho agudo aaero,
Y el bálsamo del alma eo vuestros labios!
¿Quién os sembró de espioas la existencia?..... .
¿Qué Profeta os dió la uocióo sublime
Del que acepta un baldón por su iooc~cia,
Y que, expirando en una cruz, redime?....
Ah, vosotros sabéis que en la jornada
Brota del fuego el oro reluciente,
Y que al golpe implacable de la azada,
Germioa productiva la simieo1e!
Porque es la ley del Arte y de la Vida
La que hunde en la tierra mil puñales,
Y desgarra del surco la honda herida
Para cubrir de oro los trigales!
Deja en la sombra lumioosos rastros
El llanto del Poeta, y s urge el verso;
Así se cuajao en fulgeotes astros
Las lágrimas que llora el Uoiversol
Es que convierte en ritmos sus dolores.
,\ote el misterio que su vida eocierra,
Como, al llorar las nubes en la tierra;
Cubreo los campos de aromadas flores!

Alma buena, alma grande, alma discreta
Que ha adquirido firmeza, temple y brillo,
Forjada con los golpes del martillo,
Tal es el alma noble del Poeta!
Coojuoto de sublimes ideales,
Aosias inmensas de infinita gloria
Que sujetao las iras terrenales,
Y que gravitao eo la chumaoa escoria!&gt;
Maoaoliales de amor puro y ardiente
Que el odio azota y la maldad consume:
lmpetu volador, vista poteote
De águila presa que se torna implume!
Y todo este coojunto da eoergfas
Que blinda una coraza de dolores,
Lanza su grito, y brotan armonías!
O al querer estallar, germinan flores!
Vosotros que cruzáis la &lt;selva obscura,&gt;
Reflexionad, si oís dulce concierto,
Que cava el ruiseñor su sepultura,
Pues ya lo asecha cazador experto!
Que la ¡:.lacta fructífera se inclina,
Trooch,rndo el muslo de sus verdes ramas,
Y por cada fulgor que os ilumioa,
Hay uu sér que sucumbe eotre las llamas!
Y si miráis que en la fatal jornada
Canta el artista con amor iogeote,
Pensad que lleva el alma lacerada,
Porque busca la gloria del Vidente:
Uu beso de los labios de su amada
Y uo giróo de laurel para su frente.
E:SRIQUE C. OLIVERA.

454;

ntal

•
I':

Galerfa oc;cideotal y sillería del aofiteatro de la Escuela Nacional Pre¡:,m:tc ria de la ciudad de México, desde la parte superior·

fot Kahlo.

Parte inferior de la gradería.

Fots. Kahlo

�Hurgando entre la hermosa colección de fotografías
que nos proporcionó el gusto de ofrecer a nuestros lec·
tares los detalles hermosísimo:, de la casa del señor Ri·
vero, aparecidos en nuestro número anterior, nos halla·
mas una nueva joya que poner ante los atónitos ojos de
los mexicanos que no conocen a México, los cuales ya
convenimos que son la mayoría.
·
Entre la lista de bellezas arquitee?tónicas a que nos
referimos en el artículo con que iniciamos esta serie,
hablamos del templo de Santa Rosa de Querétaro, el

cual e~ poco conocido, y tenido en mucho menos de lo
que vale por los que lo conocen.
Efectivamente, los que Jo bao visto se han contentado
con decir que es un hermoso templo del estilo churrigueresco o plateresco, pero no es solo eso, no es uno de
tantos ejemplares del arte de Churriguera que existen
en nuestro país, y conste que los hay muy bellos; el altar de los Santos Reyes de la Catedral metropolitana,
copiado del altar de los Reyes de la Catedral de Sevilla, según la leyenda, es muy hermoso, pero es un ejem·

piar muy semejante a otros; tanto en su conjunto como
en sus detalles, nos muestra el estilo en general, sin al·
go que le de personalidad propia y le distinga de una
manera siagular de los demás ejemplares de su estilo.
Poco más o menos, sucede Jo mismo con la mayoría de
los trabajos platerescos o churrigueresco,; de talla dora•
da que existen en la República, todos tienen los mismos
1ineamientos generales y están trazados sobre un plan
que, en fuerza de ser semejante, se llega a hacer manó·
tono.
Por eso es más notable el templo de
Santa Rosa, porque dentro de ese esti·
lo, algo empalagoso de por sí, se distingue muy marcadamente por detalles que
delinean su personalidad y su singulari•
dad.
En la fotogr..fía de la plana frontera,
que representa el coro del templo y une
de sus altares, nos hallamos un retablo
que rodea la reja del coro bajo, corona·
do por dos haces de palmas y completa·
do en el vano con dos ángeles que -parecen recoger la cortina que se supone
cubría la reja; salvo este detalle de los
ángeles, no recordamos haber visto nada
semejante en otra parte, y lo mismo po·
demos decir del medio punto calado,
verdadera filigrana, que cubre la parte
alta del coro.
En el altar vemos una ordenación
general y detalles especiales distintos
de lo común; especialmente las colum •
nas tienen un sello propio y característico. No son, ni las columnas cuadradas
con aplicaciones de ornato, ni las co·
lumnas de follaje estilizado, (general•
mente v.id), son algo nuevo, y; a falta
de brillo pictó rico en nuestra palabra,
remitimos a nuestros lectores a la con·
templación de la fotografía, para que
se den cuenta exacta d1:1 lo que es.
Y, a que ctecirmás; la misma fotogra·
fía nos releva de descripciones, las que,
la mayoría de las veces, no sirven más
que para hacer alarde de conocimien·
tos que no tenemos.
Pero sí nos permitiremos llamar la
atención de nuestros lectores acerca de
otro detalle del templo : su púlpito, Es
un precioso trabajo de incrustación,
formado por piezas de nácar, haciendo
mosaico Uoa vez más tenemos que enviar a nuestros lectores a la fotografía,
que aparece en esta misma plana, y les
invitamos a que se figuren lo que será
e l dibujo que muestra el grabado hecho
en mosaico de nácar.
Ojalá que el gusto que les produzca
tal figuración, les haga pensar en lo be·
llo que es la contemplación del original,
y se decidan a conocer por ellos mis
mas todas las joyas que encierra el tem·
plo de Santa Rosa, que es, seguram, n·
te, si no el más bello, sí seguramente
uno de lo más bellos de la República.

Para '·EJ Mundo Ilustrado "
Ojos, divinos ojos,
Luminares de ensueño,
Sois cual dulce beleño
Q ue quita los abrojos
Del dolor.
Ojos, radiantes ojos,
Al mirarlos tan bellos,
Al sentir sus destellos,
Pensé caer de hinojos
Por ellos.
Ojos, triunfantes ojos,
Cármenes de consuelo,
Flores de un dulce anhelo
Q ue quitan los abrojos
Del dolor .
Ojos, di vinos ojos,
Púlpito de la iglesia de Santa Rosa, Queré taro

PARLO M. SOSA.

Coro y altar lateral del templo de Santa Rosa, Q ueretaro.

�ID.«s&gt;llTI'il&lt;IDffil~ @Illl

llii!la.ufüoo ffilil@Illl©ll"

Para "El Mundo Ilustrado."
Amar con delirio
tu imagen sagrada;
decirte: mi amada,
mi grato martirio.
Pasar a tu lado
las horas tranquilas,
mirando extasiado
tus bellas pu pilas.
Contarte mis penas,
y en plácida calma,
escuches de mi alma
las frases serenas.
¡Oh virgen! mi vida
es soplo que pasa,
es brisa perdida
que envuelve y abraza.
Olvida el pasado,
fué sueño sombrío,
que vuela a·zorado
dejando el vacío.
Contempla el presente;
¿ no miras que te llama,
el ser que te ama,
bajando la frente?
Que tn alma de armiño
presienta que oculto,
una alma de niño
en cuerpo de adulto.
¡Oh virgen! quisiera
morir adorando,
morir estrechando
mi santa quimer~.
Pasión infinita,
tiene algo de santo;
es página escrita
con gotas de llanto.
Pasión de querubes;
es algo como una
caricia de luna
bañando las nubes.
Pasión que te alcanza,
pasión que te hiere ....
pasión y esperanza
que nunca se muere.

de la vida breve y triste
que así acabas con la fronda y las canciones ?
Si es un mástil, leñador, para que ostente
su escarlata guión la guerra,
no mereces que la tierra te sustente,
ni tu t,uella señalar sobre la tierra.
Mira,
leñador, ese árbol fué la lira
libre y franca
que escogió Naturaleza entre la selva;
el invierno lo cubrió de escarcha btanca
y el verano de hojas verdes,
para que la grao parvada pronto vuelva.
1 Por qué, dime, leñador, con tu hacha muer·
[des
ese tronco que es sustento
de las voces de las aves y del viento?
Oh! ...... no sigas
el cruel trabajo rudo de tu hacha;
vé y cosecha en la llanada las espigas,
deja el árbol a la furia de la racha.
¡Mira! ...... Busco
el ropaje de las selvas del Ajusco ..... .
Si sacude el sol su lumbre,
o su dulce haz la luna.
¡qué infeliz desolación en esa cumbre!
/Por qué el árbol te importuna?
1 Por qué buscas con su muerte tu fortuna?
No prosigas, leñador, tu vil tarea;
vea
tu estulticia sin;ular, sin luz ni vuelo,
cómo crece el árbol noble sobre el suelo
para darte grata sombra en esta tierra,
y atraer sobr'e los gérmenes que encierra
toda el agua de las nébulas del cielo.
Abandona
ese árbol que tus ímpetus encona.
Bajo el golpe destructor con que lo hieres,
tus afaneS-ruin provecho-son prolijos.
1 Cuáles sombras buscarán tus pobres hijos,
con los suyos y sus débiles mujeres ?
Por la saña de tu hachazo
ya la cima es eriazo
que gravita sobre el alma recogida
en un antro de tristeza.
En tu sórdida pobreza
vas matando hasta la vida
de los seres porque luchas;
/qué tú mismo no te escuchas?
1y en tu espíritu no sientes
que esos árboles dolientes,
que
abaten a tus golpes en la sierra,
gala son y son riqueza de la tierra?

se

Oh! las frondas oh! las sombras, oh! los cantes
de las selvas que cubrieron como mantos
las montañas de la América: el desierto
no es tan árido, tan triste, ni está r,rnerto,
porque tiene sus esfinges y sus sa otos.
JESUS E. VALENZUELA.

Luis G,

VALDESPINO, JR .

-~~--~
Y yo he llorado así, Victoria mía,
Sin comprender por qué ....

Cuaod-., en tus ojos
Miro impreso el dolor y la tristen,
Siento en mi corazón intensa pena
Y sufro si tu sufres, vida mía,
Y lloro si tu lloras .... porque entonces
Destila sangre el corazón amante.
Y esa sangre a los párpados atluye,
Los humedece y presurosa rueda
Por mis mejillas, convertida en lágrimas...
iY tú sabes bien eso!. ... Tú me has visto
Poseído de íntima tristeza
Verter, gota por gota, de mi pecho
La ardiente swgre convertida en llanto;
Tú has visto cómo de mis ojos brotan
Las gotas del dolor, y cómo ruedan
Por mis secas y pálidas mejillas,
Y has sentido quizá, como yo siento
En medio de mi amargo desconsuelo,
Que el alma se destroza y sus girones
Se escapan en la hiel de cada lágrima ....
Es que mi vida con tu vida se halla
Unida por no sé qué ocultos lazos,
És que los dos para el amor tenemos
Un solo corazón y una sola alma.
Por eso cada día mi amor aumenta
Y más me impulsa porque estés conmigo

Y mires con el fuego de mis ojos,
Y vivas con la vida de mis brazos,
Y sientas al arruyo de mis besos
La ansiada dicha coronar tu alma.

San Francisco, Cal., Abril de r9r3.
AJ'ENODORO HERRERA.

DELIRIOS
Persi'go los fantasmas del pasado
Y rehuyo la dicha del presente,
Aturdo con mi grito despiadado
Los buitres que se posan en mi mente.

A «ELLA&gt;
Para «El Mundo Ilustrado».
Si el corazón, como la flor se empapa
Con el rocío sublime de las lágrimas
Y brotan esas lágrimas sinceras
Y ardientes de lo íntimo del alma;
Si de los ojos, convertido en llanto,
Brota el dulce raudal de la ternura
Y las palabras en el labio expiran
O traducen sus ecos en suspiros;
Cuando al impulso del amor se llora
Si otras pupilas adoradas lloran,
Y se sufren tormeutos indecibles
Si al ~ér amado en el tormento vemos;
Entonces .... no es amor el que se esconde
Del corazón en el ignoto abismo,
Sino algo más ....

Kermesse
de Caridad

Combato con los ,::egros gobelinos
Y marcho con la turba vocinglera,

Armando con los fuertes torbellinos
El vuelo de mi intrépida carrera.

AMOREUSE
Suena un eco
persistente que atormenta mis oídos;
es del golpe duro y seco
que los pájaros esparce en la fontana,
el del recio leñador cuyos ruidos
interrumpen el cantar de la mañana.
Leñador, /a cuál objeto la madera
de ese árbol que era gloria de los montes
servirá? /a la vida o a la munte? ....
iQué follaje le prestó la primavera!
¡Cuántos pájaros de ignotos horizontes
en el árbol joven, fuerte,
¡ay! sus nidos suspendieron en las ramas!
A tus golpes, leñador, huyeron todos.
Ora, dime, ¿qué, tu no amas?
-- ?-Wueca fu-istc: •·
como fronda de ilusiones
por encima de los lodos

Cuando en el pecho amante;
Hay una hoguera de infinitas ansias,
Sentimos incompleta nuestra vida
Y buscamos al sér que ha de integrarla,
A la mujer que nos promete dichas
En el cáliz de rosa de sus labios;
A la que hizo nacer dentro del alma
Nuestras tiernas y blancas ilusiones,
Lo mismo entre el clamor de sus promesas
Que entre el arrullo suave de sus besos.

Blasfemo de los seres descreídos,
Adoro las vestales del pagano,
Destrozo los encantos fementidos
Y sueño con el mito del gitano.
Es mi sino luchar p:&gt;r la belleza,
Engarzar los cantares del creyente,
Incendiar las llanuras de maleza
Y vivir con los Dioses del Oriente.
Viandante, no os asombren mis delirios,
Penetrad al serrallo misterioso,
Alumbrad con la Ju, de vuestros cirios
El alcázar del verso prodigioso.
¡Sí! Penetrad al olimpo de los Diosesy veréis en su gótica arquería,

A los poetas llenando con sus voces
El templo de la arcaica fantasía.
LAURO G . . CA LOCA.

La Sociedad Suiza de Tiro celebró el
domingo pasado, en su c stand.&gt; de Guadalupe, una fiesta de caridad destinada a aproo·
tar fondos para los fines caritativos de la
Sociedad de Beneficencia F rancesa, Suiza
y Belga.
La forma que se escogió para la festivi dad fué la de una kermesse, la cual se vió
coronada por el éxito más Iisongero, tanto
desde el punto de vista social como el económico. A las diez de la mañana se pre·
sentaron en el local los invitados de honor,
que fueron los señores ministros de Francia y Bélgica y el señor cónsul de Suiza,
y se di6 principio a la fiesta que duró todo
el día y durante la cual no decayó la animación un sólo instante.
Las batallas de confeui se efectuaban en
todas las callecillas del parque. la tómbola
tuvo un gran éxito, y cuando al caer la tar·
de, se retiraron los invitados. llevaban una
grata impresión de la hermosa fiesta.
J

un

·
· d ora d e Ia kerme;se de caridad.-Escenas sorprendidas
ta diractivl de la SJciedad Suiza de Tiro,
orgamza
p::&gt;r nuestros fotégrafos durante la kermesse.

�otros altos jefes; después desfilaron ante el Jefe Nato del Ejército todos los
que tienen méritos contraídos por he·
chos de armas, y todos recibieron el
galardón concedido a sus mér ito~.
La celebración pasó en medio del
mayor orden y no hubo oecesidac! ni
siquiera de dictar medidas especiales
de policía para conservar la tranquilidad, la cual no fué alterada eo la metrópoli

La gloriosa fecha, legítimo.orgullo de
las a rmas nacionales, fué celebrada este año de una manerd suntuosa y solemne; aparte de las ceremonias acostumbradas como son la ofrenda de flores ante la tumba del heróico general
Zaragoza, la ceremonia cívica en la rotonda monumental de Chapultepec, el
desfile militar, en el que form"roo seis
mil hombres, los fuegos a r tificiales :t las
diversiones populares, hubo una ceremonia conmovedora y de gran significación desde el punto de vista militar:
la i-nposición de condecoraciones a los
militares que se h10 distinguido desde
el año de 185;¡ a la fecln. Desde el
Presidente de la R ~pública hasta los
soldados de línea, todos fueron condecorados según sus méritos y según los
a ctos militares a que hao coocurridoeo
defensa de la patria .
Recibieron medalbs de primera clase del mérito militlr el Primer Magistrado de la Nación, el Secret11rio de la
Guerra, e l geoer d do:1 F cllix Diaz y

000

El ópalo rr.ás grande del mundo pesa
on zas y vale 300.000 pesos o ro. Pee·
teoece al emperador de Austria.
17

000

Ha habido sólo un papa de nacionalidad inglesa.
000

E I Presidente de la República condecorando al ministro de la Guerra.-Otro momento del mismo acto. -La escuela de Agricultura
desfilando frente al Palacio Nac:ooal.-La escuela Na,·al en el desfile

Los supervivientes de la gloriosa joroada.-El ministro de la Guerra condecorando al Presidente de la República. -El Colegio
Militar ante el Primer Magistrado - El secretario del Ayuntamiento leyeo:lo el parte de la batalla.

Se calcula que en Nueva Zelaodia
se podrá exporta r madera en la proporció n en que se hace ahora, durante
35 años.

�La Hora del Diablo
( FRAGME~TO.}
(Comedia inédita.)
María.-A medida que han ido pasando los años,. se
han ido despertando en mí cosas nuevas, _dese_os, ans1~,
ívaya usted a saber! Y, sobre todo, una 10fi01ta neces1·
dad de alegría ... , ... o de Pl:ºª! que no esl?Y muy s~¡eura .... en fin, de vida. ¡Ch1q011las, las mu¡eres no v1·
vimos!
Carmen.-Puedes quejarte de la vida tú, que te has
casado a los veinte años con un hombre riquísimo, que
te adoraba que has corrido medio mundo, que tienes y
has tenido 'todo lo que se puede tener, que viste todo lo
qlle vale la pena de verse.
María.-Sí, sí; es verdad, lo he visto todo, he pa~do
por delante de todo, pero eso no es vivir, es ver la vida
co"mo una función de teatro, desde una platea ....
Carmen.-No eres tú nadie: ¡desde una platea! Hay
quien la ve desde la última fila del gallinero.
María -Es lo mismo.
Carmen.-iQué ha de ser! Ya te daría yo un marido
con cinco mil pesetas de sueldo, do ascenso probable,
y tener que arreglar los sombreros. para dos tempor_adas,
y que correr los saldos en busca de un retal baratito...
y veranear en Pozuelo ..... .
Adela.-iSí, pues quéjate tú que no tienes hijos!
C lara.-iJa, ja, ja!
Carmen.-¿De qué te ríes?
.
C lara.-De que si os lameotais vosotras, ¿qué debiera

hay que agradecer encima. A~emás, que yo_soy muy
nerviosa . ... no puedo con los mimos .... me crispan las
caricias. Mi abuel~. que me quiere a morir, la pobre se-,
ñora, viene todas las noches cuando me acuesto a arreglarme la ropa en la cama, y me besa, no sé euantas
veces, y me acaricia el pelo ...... yo y tengo que agarrarme al embozo con las dos manos, y que morder la
sábana por no tirarle algo o decirle alguna impertinencia.
Carmen.-Hija, ¡pe·
ro un marido no es una
a buela!
Clara.--iQuiál ¡Debe
ser muchísimo peor!
Todas.-iJa, ja, jal
Inés.-i Niñas, que soy
soltera!
Clara.-Figúrate que
le suden las manos, o
que se dé cosmético en
el pelo . ... .. Y yo, que
duermo siempre atrave·
sada. Debe de ser irri
tante eso de repartir la
cama con un hombre.

e n brazos; niñera de casa burguesa bien acomodada, con
delantal blanco y cofia.)
Adela.-Trae acá. ¡Qué poca maña tienes para callar·
Je. (Se dispone a darle de mamar.}
Niñera.- Señorita, si no es por poca maña; es que ~ste niño eo cuanto le parece que es S? hora, no _se distrae con nada, y oo sirve cantarle, 01 pasearle, 01 nada,
señorita.

Señora Dolores Ruiz de Aguilar y señor Jesús ;\'l.
Aguilar, 3 de Mayo de x9x3.

Lus desposados y sus padrinos durante la rni~a de ,·tlacióc .
hacer yo, q ue por no tener, no tengo ni siquiera ma·
rido?
María.-Tú eres la más feliz de todas.
C lara.-Es posible
María.-Porque piensas, porque te mueves, porque
trabajas.
C l~ra.- :\iás de lo que q uisiera algunas veces. ¡Qué
remedio! Al venir a q uí, me ha pedido limosna en Reco·
lelos una mujer con tanta cara de salud como yo: «Se·
ñorita, una limosna por amor de Dios, que no tengo
quien me lo gane&gt; . .. ,¡)l!_Yº tampoco! Se q u':dó hecha
una pieza, cuando se Jo d11e: no Jo habrá c re1do, como
llevo sombrero de últimd moda. )lo sab e ella q ue para
comprar estas plumas, be desgastado tan.tas de la~ otras,
escribiendo sobre los derechos de la mu¡er .... mie ntras
e lla tomaba el sol en una e5quina.
Inés.-Ove, y tú ¿te casarías ?
C iara.- Si me enamorase como una loca, sí.
Inés.-lY si no ?
C lara.- Si no, no.
Carmen.--l Aunque fue ra con un hombr.: muy rico,
que te quitase de trabajar ?
Clará.-!No. no !
Ioé, .-10 con uno que te q u1s1era muc hísimo, mu·
cbísimo ?
Clara.- :\leoo;: me figuro e l tormento de tener al lado un cariño a l que no puede una corresponder, y q ue

l nés.-JNiñas, que soy soltera!
María.-Eso no .... Yo soy también independiente, y
bastante .... nerviosa, como tú dices . ... pues en ocho
años de matrimonio y sin locura ... . .. nunca me hamo·
!estado la compañía. Es una suavidad especial ver a un
hombre dormido a nuestro lado, con tanta paz, con tanta
confianza ...... como si fuera un niño. Y eso que mimarido tenía muchos años más que yo .... pues a mi lado,
así, siempre me pareció una c riatura. Algunas veces
hasta me entraban ganas de llorar, mirándole dormir, y
Je besaba muy despacio para no despertarle.
C lara. -Lo malo es que no siemp re esta ría dormido.
Ioé,.-iNiñas, que soy soltera!
.
'.'daría.- ¿Lo malo? .... ~o. tampoco . . .... oi malo ni
bueno. Algunas veces sí, da uo poco de r abia, que a ellos
les entusiasme tanto lo que a una le hace tan poca gra ·
cia .... pero tampoco rabia contra él, sino contra una
mi~ma, por oo poder o no saber entusiasmarse como
ellos ..... .
Inés.- iAhl ¿De modo que a una oo le hace tanta gra·
cia.
María - N iña, que eres soltera.
Juana (desde la puerta.}-Con permiso, señorita Adela, q ue la niñera dice que el niño está inquieto y que no
Je pue de callar, que si Je trae.
Adela.- l No le dije ?, sí, claro; q ue Je tr aiga. ü uaua
se va.} Esto es un oo vivir. (Eotr;. la n iñera con el niño

Adela.-Bueno, márchate, que ya te llamaremos.
Niñera.- Sí, señorita. (Sale.}
Adela.-Sí, hijo, si no desmientes la casta; tao Ira·
góneres como tu padre. (~ieotras da de ~amar al
niño, las demás están en pie cerca de ella, m1ráodola
con cariño y casi con respeto.)
Inés. -Porque quiere vivir, ¿ve!dad? Míra_le qué
rico . . .. (con embeleso} y qué ansioso. (Arrod1llándo·
se delante de él.} Cuando acabe, me le dejas un rato,
¿verdad ?
.
,
Adela.-iHija de mi vida, todos los que quieras_! (loes
se sienta en el suelo y mira al chiquillo c~u ateo;1óo.}
Clara - La verdad es que por un muneco as1, se podrían llevar con paciencia unas cua':11~ cosas .. . .
Carmen.-A mí me dan pena los ch1q01llos. ( Con uo poco de aspereza.)
Adela - l Pena por qné?
Carmen.-No sé .. , .. por nada ...-.porque sí.
::'vlaría.- Tienes razón: un niño es una cosa tan pe ·
queña, tan frágil, tan desval!da; se pued~ h~cer con él
Jo qu.i se quiera, y todo lo tiene que sufnr, sin defensa,
en silencio, . . . . .
.
.
Adela.- Eo silencio. ¡Ya se conoce que no tienes siete
a domicilio! Ea, toma (da el niño a Inés, que se levanta
con él y Jo pasea con embeleso} para que vayas apren·
diendo.
Clara (a María.)- (fú nunca has deseado tene r un
hijo ?
María (uu poco confusa.)-)lo.
lnés -¿ No te gustan los niños?
María. -j-:\,luchísimo! Tal vez demasiado. No puedo
pasar junto a un chiquillo sin hacerle un mimo; al más
feo, al más sucio q ue encuentro por Id calle .... Pero,
por lo mismo, me parece que un hijo es una_ cosa extr~ña, sobrenatural, que tiene que ve nir a la vida, por ll'1·
Jagro, por locura de amor, eo un mo~ento
q ue el pa dre y la _m adre sientan la necesidad 1rnpenosa d~ con·

:º

fundirse para siempre, de eternizar en una vida nueva
la angustia de quererse .... y como yo .... eu fin, como
soy incapaz de esa locura ..... . no me he atrevido nun·
ca a desearlo. ¡No, no; un hijo es demasiada bendición
para lograrla en un mornecto de !tedio resignado o de
placer vulgar! No es posible que se merezca esa corona
de toda una vida por algo tan sencillo y tao indiferente
como beberse un vaso de agua cuando se tiene sed.
Adela.-iPul\s no eres tú poco romántica! Los hijos
nacen porque sí, y se les quiere porque se les quiere.
Todo eso de locura y de consagración de la vida, música
celestial, créeme a mí. Ya se conoce qne tienes mucho
tiempo de más para leer novelas.
María.-No son novelas.
Carmen -No son novelas, no. Yo'también he sentido algunas veces ese i.nsia
de algo que oo muera con uno, porque
yo .... no soy seria, y quiero a mi mari•
do ( con tristeza) puede que :más de lo
que. se merezca, y en más de una oca·
sióo:he clamado al cielo pidiéndole el
hijo .... Jo que es que luego me he alegrado mucho de que el cielo no me haya hecho caso .... porque la vida está
tan cara .... y la verdad, yo hecha una
cursi. ¡bueno!, pero hijos míos, con los
zapatos rotos, ¡no lo permita Dios!
María.-iMujer! Con los zapatos rotos ....
Carmeo.-0 con medias suelas ..... .
Eu fie, con necesidad disimulada y ves·
tida de lujo. ¡No sabes la envidia que te
tengo!
María-¿Envidia . ... a mí ?
Carmen.-Sí, pero no te a,ustes, que
no es de la mala. No quisiera quitarte
nada de lo que tienes, pero daría por
tenerlo yo también .... ¡qué se yo! Tú
hace tantos años que saliste de esta angustia constante de la clase media, que
ya no puedes ni darte cuenta de Jo que
es ... ,¡Esos cinco duros que siempre
faltan! .... ¡Esos cinco días últimos de
mes, que siempre sobran ! Cuando ven·
go a tu casa, me parece que entro en
un oasis. 1\fe olvido de todo .... Aquí no
hay apuros; aquí estas golosinas tan ca·
ras parecen la cosa más natural del mundo; aquí se enciende lumbre eo la chimenea hasta el mes de mayo, y se da
uno el gusto de ver arder la leña con
el balcón abierto; aquí están las flores
por los rincones, como si no costase más
que el trabajo de salir a cojerlas por el
campo. iAy, chiquilla! ¿Te acuerdas en
el colegio, cuando no nos gustaba leer
novelas más que de gente rica y aristocrática que lo pasaba bien? Pues, estar
en tu casa me hace el mismo efecto;
una novela de gente bien . acomodada,
que no q uisiera una que se acab~e oun·
ca. Aquí me pasaría la vida.
G. MARTINEZ SIERRA.

en el camino. Todos me persiguen, y yo paso de largo,
desdeñosa, altiva, dando mis dones como limosna, sin
importarme jamás quién los recoge.
Poeta, déjame besar tu frente, y tendrás de mis tesoros lo que quieras; tu riqueza será única; tu poderío
enorme; vencerás por tu oro; el mundo estará a tus
plantas, y Je,s placeres serán fabricados a tu capricho.
Y el poeta dijo:
-Tu oro hace el crimeo. L a riqueza es considerada
solamente por una locura de la humanidad. Aceptando
tus tesoros, que intrínsecamente no valen, yo valdría por
ellos, y en mi ánimo seguiría siendo Jo que soy: hombre,
es decir: miseria.
Una nueva mujer surgió: blanca túnica envolvía su

sas, y deshojaba violetas. Habló con voz -aterciopelada,
acariciadora, trémula, llena de pasión:
- Soy el amor; bebe en mis labios la esencia de mi
vida; reclina tu cabeza en mi seno; deja que mis brazos
mórbidos te ciñan. Experimentarás a mi lado la supre·
ma felicidad de los elegidos; olvidarás todo, y fortuna y
gloria pondrás a mis pies por una sonrisa de mis,_labjos
o una mirada de mis ojos. Soy el amor; mis besosda'!yel
1
nirvana de la abstracción. N inguna música prefeg{.@1 a
mi voz; ningún perfume a mi aliento. En vez de s~r-- fe ·
liz fuera de mí, querrás la infelicidad a mi lado. '· ·ven,
mi alma busca tu alma; mi cuer po tu cuerpo. Ca'o taremos juntos el poema siempre antiguo y siempre nuevo.
Serás feliz porque amarás y serás amado.
:
-Yo te conozco amor; tu nombre es
mentira. Eres embriaguez y locura. Ha·
bias de espíritu y eres materia. Co·
mienzas un poema que terminas en tragedia o en bufonada. Tu elíxir deja un
rasabio de amargura. Ofreces el paraíso
y das el averno . ...
Y las tres visiones hablaron en coro:
-Poeta, te ofrecemos fortuna, gloria
y amor; serás excelso, serás grande, ser ás feliz, ... .. Enmudecieron, porque
apareció algo indescriptible, extrabu•
mano ... , Un frío intenso se hizo en torno; fué mayor la quietud, e l silencio;
todo permaneció espectaote . ... Y habló
aquél sér; su voz era monótona, y penetraba como agud.1 hoja de puñal florentino.
-Hombre: mi abrazo hiela la sangre,
marchita los ojos, pone r!gidos los miembros; es negación de vida material. Soy
el misterio. Nada ofrezco y quizá daré
todo .... Yo haré que descifres la supre·
ma incógnita. Dejarás de ser para comenzar a vivir. Soy fin de lo perecede·
ro y principio de lo eterno. Veo ....

Para «El Mundo Ilustrado&gt;
El sol, ya próximo a hundirse, presta
tonalidades de sangre y fuego a los nu·
barrones quese cooglomeraoameoazao·
tes.
.
Hay una quietud infinita; no silba
el viento; parece que el alma de las co·
sas experimenta melancolía , dolorosa;
que la vida se suspende un momento
para dar Jugar a la contemplación de
esa otra vida que se l!ama muerte.
Nada turba la serenidad de la llano·
Señor don Ignacio del Castillo y señora E5peraoza Montero del Collado
ra, que se prolonga como uo mar gris.
quienes contrajeron matrimonio recientemente.
Un hombre camina con lentitud; lle·
va un fardo enorme a las espaldas; va
cuerpo de líueas puras como de estatua modelada por
encorvado, y sus ojos contemplan sin mirar; los tiene
Fidias; su frente altiva la coronaba una guirnalda iu·
abiertos, inmensamente abiertos, y en sus aguas profunmarcesible; plegaba sus labios una sonrisa de supremo
das de zafiro obscuro. hay como vértigo de abismo. Su
edad es indefinible: parece joven, y, el rictus amargo
desdén.
que plega sus labios, los surcos trazados en su amplia
-Poeta- dijo:-yo soy la gloria; te daré a conocer la
frente, color de marfil centenario, el tinte violeta que
embriaguez divina del triunfo; ceñirá tu frente una co·
rubrica aquellos ojos, le dan aspecto de haber vivido
rooa como la mía; llegarás a l pináculo desde donde la
mucho.
humanidad parece más pequeña y e l cielo menos inacDetiene su marcha; se libra del fardo y se abisma en
cesible; recibirás incienso como un dios; tendrás la sencontemplación suprema. Teje el imponderable poema sación de lo inmenso.
del espíritu que, venciendo a la materia se sumerge en
-No; tu gloria proporciona el vértigo a los espíritus
lo ignoto ..... ¿Qué piensa? Niél mismo podría decirlo.
mediocres. Nada vale el incienso de lo deleznable. Tu
El leng uaje humano no expresa Jo '.inexpresable, ...... .
expleodor es oropel; decora pero no perdura. Sentirse
Y de pronto surge una mujer, blonda, como el C'ro sin
glorificado sabiendo que oo se tiene a ello derecho, soliga; de nívea blancura; su potente cuerpo de matrona
lamente es humano.
romana, lo cubren vestiduras áureas bordadas con ge·
mas; una clámide de púrpura y armiño pende de sus
Y otra mujer, núbil, apareció: arrebolaba su tez blao·
hombros; la corona una diadema que brilla como Vequísima, un rubor como de manzana tierna; sus labios
nus en noche tranquila.
eran rojos corno sangre de paloma; sus ojos negros y briY así habló la mujer:
llantes, orlados por pestañas sedeñas y realzados por ce- Soy la fortuna. Es feliz quien logra eoccotrarme
jas perfectas. Coronaba su frente una guirnalda de ro-

-Sí, abrázame. No sé si e res el
principio, pero sí que eres el fin; y si
haces resurgir mi espíritu, calmaré la
sed que me consume, o me anegar é en
el piélago supremo del no ser .... , ...
Hubo como uo sollozo enorme; todo
se borró; el sol había ya muerto, y por
entre las gasas impalpables que tiende
la noche, marchó e l espíritu del po1tta
hacia lo ignoto.
ISMAR.
México, abril de 1913.

Genio benéfico, aogel de la g uarda,
ambiente puro y saludable; la madre
rodea al hijo, Je ve, Je cuida, le defiende por todas partes: delegado de Dios,
la madre penetra lo futuro: inspirada y
santa pitonisa, adivina los males que
hao de sobrevenir a su descendiente.
esa inquietud, esa palidez, esa amable
impertinencia con que nos favorece cada día, sólo es amor. Su corazón es una
fuente pura: bebamos en é l para crecer
sanos y virtuosos: su ;ilma es un divino
espejo: mirémonos en é l para corregir
nuestras deformidades. ¡Si nos dejáse·
mos a lumbrar por ella, cuán claro res·
de Castillo,
plandeceríamosl Si nos dejásemos inspirar por ella, cuán rectos camioadamos!
No hay ma.-lre que no sea un sabio, cuando se trata de
la felicidad de su hijo: no hay madre que no sea poderosa, cuando su hijo necesita de su protección; cada
cual en su esfera, todas son eficaces, desde la pobre desvalida que en una puerta de la calle tiene a su parvuli•
to en los brazos, hast;i la señora coronada que anda
mostrando a los pueblos el heredero del trono, todos viven y obran para su hijo: la una mira con sus ojos de
hambre al transeunte compasivo que Je echa uo sueldo
en el regazo; ya tiene pan pa•a su hijo: la otra se pasea
pomposamente en el imperio, derramando grandiosas
caridades, ya tiene simpatías para su hijo.
La madre, la madre para e l hijo: ni el peligro la intimida, oi el sacrificio es superior a sus fuerz as, ni su
ruina le contiene si va a salvarle y hacerle uu nuevo
bien.
·
Entremos en el seno de donde salimos y véamos her·
vir en él mil clases de opuestas sensaciones; si somos
felices, el gozo, la satisfacción ccrren allí en abundantes ondas: si desgraciados, un torcedor exprime su cora•
zóo, una obscuridad profunda reina dentro de ella.

�que la gente no haya ido con entu·
siasmo.

TEATRO COLO'.I\

&lt;MIRElLLA&gt;

Solo cuatro palabras dedico a esta ópera, retirada de
los carteles de todos los teatros hoy en día, y que la he·

mos visto, por desgracia, medianamente, (por no dar otro
calificativo) representada.
Cuentan que en una ocasión ponderaban al eminente
Verdi las bellezas musicales de &lt;el miserere&gt; de &lt;El
Trovador,&gt; y refieren que contestó: &lt;Es cierto que es
una pieza muy hermosa, pero contaba con un libreto
muy dramático que me proporcionó una magnifica situación para inspirarme.&gt;
Gouood, tenía en el admirable poema de Mistral campo propicio para que su talento se excediera en compo·
ner una música lindísima, y a pesar de todo, notamosen
la partitura de que mo, ocupo, pesadez en los motivos,
lan¡:uidez en el desarrollo orquestal y frialdad en mo·
mentos en que debiera desbordarse la pasión, como se
desborda en las páginas escritas por el Rey de los poetas provenzales.
Solo el famoso vals se destaca en el campo de lamonotonía lírica, y para su lucimiento requiere cantarse
como no se ha cantado en el Colón. Y, basta de escribir
sobre una ópera que desde que se estrenó, sólo desvío y
cr!ticas acerbas ha merecido.
Con respecto a &lt;Mignon&gt; diré, sin evocar recuerdos

bien recientes, que la Cortez salió avante en el per,onaje de la protagonista, diciendo algunos recitados con
sentimiecto artístico; que la Charpantier en &lt;Philine,&gt;
lució su elegancia, su buena escuela de canto y nada
más, hay que proclamar la verdad, pues la bella cantante está en completa decadencia, que Brenat no pa~ó de
discreto en &lt;Lotham,&gt; y hago punto en la crítica de lo
restante.
La temporada ha terminado y el cronista debe hacer
algunas consideraciones en general, prescindiendo del
resultado financiero, que deseará haya sido bueno.
Plausible es el propósito del empresario señor Gaspar
de Alba, en traernos espectáculos cultos y de importancia y la crítica no puede meoos de celebrarlo. Pero además de que los tiempos no son muy propicios para • 1
teatro, por la inquietud de los ánimos y lo difícil de la
vida, lo cierto es que esta Compañía de ópera, en ¡¡eneral muy mediana, y ponieodo las obras pobremente y
con impropiedad, ha venido después, poco después de la
que actuó en el Arbeu, la cual solamente con Bonci dió
motivo a que se gastara el dinero en oír esta celebridad,
lo que claro ha sido otra razón para que se recibiera
con frialdad al espectáculo del Colón.
Con respecto a las operetas presentadas por la Com·
pañía de que me vengo ocupando, hay dos motivos para

&lt;Wilhem Meister,&gt; (Mr. Luca zeau.)- Teatro Coló u.- Una escena de &lt;Mignon.&gt;- &lt;Mignon,&gt; ( Mme . Cortez,)

•

En primer lugar lo anticuado del
repertorio. Hay que desengañarse
que todos esos autores tranceses que
ootuvieron rnidosos éxitos y ganaron
mucho dinero con sus obras, allá, a
mediados del siglo pasado, hoy nos
aburren, nos parecen anacrónicos y
ha.!&gt;ta nos admiramos de que los asun•
tos hayan podido hacer gracia a
nuestros abuelos. La opereta viene•
sa, con sus defectos, triunfa en todas
partes; los grandes empresarios de
los primeros teatros del mundo la
cult1_van montándola con ,lujo y sun•
tuos1dad y como las corrientes van
por ese cauce, por insensatez tengo
el querer contr,rrestarlas,
En segundo lugar, y e~ta trazón hmb1én puede referirse a las
óperas que en el Colón hemos visto
el idioma francés ha sido un motiv¿
de la ausencia del público, pues
a.demás de ser aquí muy poco habla·
do, el estilo de los cantantes france·
ses es muy diverso del de los italianos y disuena al oído de la mayot!a
de las gentes. De modo que sale al
paso en estos momentos lo que más
de una vez he anotado en mis crónicas y no hace mucho escribí ante el
completo y redondo mal éxito de la
Compañía &lt;Gattini- Angelini&gt; que
actuó en el Principal. Entonces dije
y ahora repito, que la experiencia
de escribir onc-e años sobre teatros
en México, me ha enseñado el fra·
caso, tarde o temprano de todas esas
compañías extrangeras, que tienen
como principal obstáculo para su
triunfo, d idioma. Y, como además,
los precios tienen que ser algo altos
para la clase media, que es la que
generalmente concurre a los espec·
táculos, tenemos que creo atrevimiento el que vengan los reteridvs
espectáculos Y si a esto se añade o,l
lxito creciente del c1nematógrato
que vence en toda la linea, hay que
deducir como consecuencia, que los
empresarios teatrales se ve con difi•
cultades de mucha monta, para acer·
tar con el gusto d~I público que pre·
fiere siempre compañías que hablen
castellano, y no se olvide este dato,
que es la verdad, aunque digan lo

contrario cuatro sabios a la violeta
que creen de buen gusto el!ltusias·
marse con lo que no entienden. Dios
quiera, por tanto, que ni el &lt;Guig·
nol&gt; famoso, 01 la compañía de óperas y operetas que ha terminado el
último IIJDes, ,iuelvan para nada por
México.

TEATRO MEXICANO

&lt;CAMINO ADELANTE&gt;

Contrastando con el proceder de
las empresas que acabo de indicar,
la del teatro Mexicano siguiendo por
buen« senda, nos presenta con es·
mero, con celo y con inteligente
propósito las obras de mayor éxito
teatral en España, que ostenta, como es bien sabido, autor es de gran
talento y de alta inspiración,
Entre ellos figura en primera l!nea
Manuel Linares Rivas, tan aprecia·
do en México, tan conocido de to·
dos !os amantes de la buena literatura castellana, y que en la comedia
e~trenada en el Mexicano y que se
titula &lt;Camino Adelante,&gt; ha de·
mostrado una vez más su conocimiento de los secretos de la escena;
es una obra que deleita, enst:ña y
conmueve ¿qué más se puede pedir?
«Camino Adelante&gt; es un trozo de
vida llevado a la escena con inge·
nio, y que, como en todas las obras
de Linares Rivas, surge el conflicto
a l final y en dos escenas se soluciona para enseñanza del público. El
autor de &lt;María Victoria&gt; se propo·
ne, en la comedia de que trato, de
exaltar el poderlo de la fuerza de
voluntad, la valía de la fé, que &lt;remueve montañas,&gt; según la trase bí·
blica, y todo el lirismo de su imaginación Jo dedica a entonar un him•
no, al que solo viendo el camino recto, lo sigue sin desfallecimientos ni
debilidades, removiendo obstáculos
y salvando abismos.
El &lt;Agustín,&gt; protagonista de la
comedia, ha dejado todo su porv.,u1r

Teatro Mexicano - Dos escenas de.la comedia. de Linares Rivas, &lt;Camillo Adelante&gt; que aca ba de estrenarse con gran éxito.

�en una escena algo ñoña, entre ambos, descubre que
ella quiere casarse con . ..... otro precisamente. Aque·
llo es el primer desengaño de ese dia que tan dichoso
aparecía. El segundo lo constituye la visita de cierto
usurero que viene a que se le paguen ocho mil pesetas
que prestó a º'Clemente" y con cédula falsa, por ~er me·
nor de edad y que, por tanto, puede surgir la causa criminal, teniendo que pagarse el dinero desmembrando el
que se guarda para satisfacer la hipoteca. Y, eu fin, la
tercera contrariedad aparece con la presencia del suegr"l de "Anuncia" que reclama, en nombre de su hijÓ
la legitima de su nue1·a, pues si bien antes no quiso que
se sacara del acerbo común esa cantidad, a hora la reclama al enterarse de qui; se pagarán las deudas del hermanito ligero de cascos.
"Agustín" se desespera, toda su obra está por los sue
los, la realidad le enseña las ingratitudes y los egoísmos,
su sacrificio ha sido inútil, su labor estéril, el camino
recto se le presenta intransitable. Pero ahí está el administrador, hermoso tipo perfectamente dibujado, que
con su lenguaje tosco, sus frases ordinarias y su escasa
cultura, le anima, le fortifica, le alienta. Se pagará a to·
dos, quedara la fortuna mermada; ¡no importa! ..... .
iadelante!. ..... a trabajar como antes, con más brío,
con más constancia, con mayores energías y al caer el
telón, vemos al joven sostenido por su anciana madre y
por la prima, que confiesa se ita a casar por no eren·
se amada y alentado por aquel fiel servidor que deseo·
rre un velo de esperanzas en mediode las negruras que
se acumularon, engendradas por las miserias del muo·
do.
El público ha celebrado ~¡ éxito de "Camino Adelan·
tE:" con nutridos aplausos. El diálogo es correcto, inge·
01oso, brillante, según las situaciones; los caracteres son
humanos y bien observados y Linares Rivas demuestra
q_ue ''.burla burlando," sin pretensiones de predicador,
s10 aires de filósofo, se puede presentar una tesis, soste·
n~rla y solucionarla en un ambiente burgués, y con senc1lla estructura e~cénica.
La interpretación fué correcta en general. Bien estu·
v? la Otazo _y la Cires Sáoc~ez; con respecto a !a señorita Dora V1la, hay que decirla que sienta más los pa·
pel~s, que se compenetre del personaje; no basta con
recitar la pa1te, hay que poner en ella el corazón· de
lo contrario, la crítica siempre hallará defectos en' una
labor de esa naturaleza.
Muy bien Coss, aunque buscando efectos en algunas
frases que no son dignos de un artista tan notable como
el Director de esta compañía, Barreiro fué aplaudido y
e I resto de los intérpretes cumplieron y nada más.
LUIS DE LARRODER.

Venecia no es la única ciudad edificada en una i~la.
_ Amsterd~m y Ghent:lambién lo están en islas peque·
nas Venecia está construida en u 8 islotes unidos por
378 puentes; Amsterdam en unas roo islas unidas por
unos 300 puentes y Ghent en 70 islas unidas por 270
puentes.
o o o
Lomb~o~o dijo que el trece por ciento de los hombres cnm1na les que examinó eran zurdos y que eran
zurdas veintidós mujeres criminales de cada centenar
que observó.

los panegiristas del presente y militó en la derecha y das las miserias ocultas d el vivir mesócrata, tan falso y
amargo ..... .
comulgó en las doctrinas de los claros varones sesudos tanSánchez
conoció en todos sus horrores la pobreza de·
que juzgan honradamente que las transformaciones son
cente, que se oculta con vergüenza, como un crimen.
funestas.
Su sueldo del periódico y su nómina de empleadillo
Pero a poco ascendió. Su espíritu, irónico y sutil. disapenas le daban para las necesidades más apremiantes.
ciplinóse en la lucha con el estilo. La gimnasia desor·
S u frac, su levita, uniformes obligados e imprescindi- l Qué te ha dicho el médico?
denada y ruda de sus mariposeas poéticos sirviole pa· bles, herramientas de trabajo, le forzaban con sus reY Genoveva, ansiosamente, fijó sus gr,mdes ojos en su
ra poder expresar las ideas con justeza, exactitud y ele· novaciones a hacer equilibrios financieros estupendos.
marido.
gancia.
luego, el niño. . . . . .
·
-Pues me ha dicho que tenemos que llevar al peque·
Salió del reportaje callejero para elevarse a las infor- Y Y
he aquí que un especialista, un sabio, le decía q_ue
ño a un clima templado, por lo menos, dos inviernos se- maciones políticas. Y, por último, le dieron el definitisi su hijo, ya de seis a ños, había de vivir, era preciso
guidos. De lo contrario ..... .
vo espaldarazo, permitiéndole que, en ausencias y en·
llevarle al Mediodía, durante algunos invie rnos, para
- De lo contrario, ¿qué?
fermedades del redactor jefe, escribiera los famosos fonque el cierzo madrileño, el vientecillo del Guadarrama,
- Se agravará mucho.
dos.
qae no mueve una hoja y m'lta a un hombre, no introGenoveva, abatida, inclinó la cabeza.
Desee su nuevo puesto pndo conocer la política y la dujera en su pechito e nfermo uno de s'us traicioneros y
- lY cómo hacerlo?-murmuró.-Tendría yo que ir·
vida interna de los partidos, y su escepticismo, fundahelados puñales ....
me con él, vivir lejos de tí y de la casa. Tú has de que•
mentado ya, acrecentóse. Midió los grados de inanidad
darte en Madrid .... Doble gasto.
e ignorancia de los grandes figurones sonoro~ que elo·
Sánchez se paseaba por la salita, con las manos a la
giaba o combatía diariamente, sonriendo mientras lle·
000
espalda. De pronto se detuvo y dijo con voz grave y
naba veloz las cuartillas ....
Y poco a poco sintió que las primeras rebeldías, que
ené rgica:
Llegó a la Redacción Eran las once. Allá, en el piso
-No hay otro remedio. Venderemos. empeñaremos,
le subían en bascas a la garganta, se dulcificaban, tro·
frío y desmantelado, Genoveva, después de acostar al
pE&gt;d1remos dinero a rédito. El niño es lo primero.
cábanse en léves cosquilleos de la conciencia .... Por
niño, lloraba en silencio ....
Genoveva repuso, con gesto de cansancio:
último, acomo:lóse al medio. Sólo experimentó un can·
El director le llamó.
- -El niño es lo prin:;ero .... Sí .... ¿ A quién Jo disancio y un desprecio de todo mayores que nunca.
- l Sá nchez ? No ha venido el redactor jefe. T iene
ces ?. . .. Pero no tenemos nada qué vender, ni qué em·
Escribía mecánicamente, luciendo en el anónimo de
uno de sus catarros. Hay que ,hacer el fondo.
peñar, que valga algo .... Y tu paga del miuisterio tie·
la prosa sin firma su bello estilo, ágil, sencillo, elegan·
-Muy bien. ¿De qué me ocupo?
te, armonioso .. Era como una inteligencia servida por
ne dos retenciones.
- Siga la campaña de estos días. Ya sabe usted. Nada
Sánchez miró en torno suyo. l Cuánto le darían por
órganos, pero sin corazón ni voluntad. Creiase incapaz
de blanduras gubernamentales. Exponga el criterio del
aquellos muebles humildes, estropeados por el uso, que
de afectos.
periódico. Sie mpre la misma nota.
Y ya de madrugada, cuando se retiraba de la Redac·
faeroo comprados de lance ?
-Perfectamente.
~
Y abatido se dejó caer en una butaca, que crujió las· ción y ambulaba por las calles silenciosas, que la auro·
Sánchez sentóse a su mesa. Sobre la carpeta, debajo
ti meramente, y ocultó Eu rostro entre las manos, mien- ra, vaga aún, manchaba con sus primeras livideces, aco·
de un pisapapeles de bronce, había un montoncito de
tras Genove va, limpiándose los ojos enrojecidos, salía metíanle ideas siniestras.
cuartillas apaisadas.
de puntillas.
¿Para qué vivía ? ¿Qué existencia era la suya? Pobre albas
Se pasó la mano por la frente para ahuyentar la .vi·
galeote, trabajaba, asiduo al remo de la galera periodís- sión del hijo calenturiento, durmiendo fatigoso, y de la
o o o
tica, para que otros, que valían menos que él, subieran
madre llorando con mansa resignación. Luego, apartan·
y triunfaran. Bien sabía que, adulando a los victorio·
do el pisapapeles, se puso a escribir.
sos,
lograría
unas
migajas
de
poder
y
de
dinero.
Más
Transcurrieron algunos minutos. Subió el regente y
Sánchez, en aquella hora de meditación y recogi- aún quedábale algo elevado y altivo que Je vedaba añaalgunos redactores diéronle original. La voz del direc·
miento espiritual, pasó revista a su pasado ....
dir, a la adulación escrita y anónima, la personal, haVióse estudiante, viviendo en casas de huéspedes, es·
blada y directa. '&lt;o .. . . Ne podría .... Y seguiría inde· tor llegó a los oídos de Sanchez:
tudiando poco, paseando mucho, apartando su imagina· finidamente en su oficio, hasta que sus ojos no tuvieran
- l Cón:o va ese fondo?
ción del Derecho romano para fijarla en los versos y en
- Pronto acabo.
luz ni sus manos fuerzas para mover la pluma ....
Y leyó distraído:
las novelas.
En una de esas crisis negras conoció a Genoveva,
«Nosotros, representantes de las clases conservadoras,
¡Cuánto tiempo perdido! Corrían los años, y lenta·
una jovencita callada, blanca, fina, de grandes ojos y
no podemos aprobar las debilidades gubernamentales.
mente, con una pereza que causaba la :lesesperación de
pelo magnifico que, confundida entre el batallón de sus
La conducta del Ministerio frente a las provocaciones
sus padres, aprobaba las asignaturas y se acercaba al
hermanas, veía alguna vez en Recolectos a la caída de
de los enemigos del orden social, es inconcebible. Pedidoctorado.
la
tarde,
mos energía, mucha energía. No tenemos nada de co·
Era melancólico, flaneador, distraído, al vagar noc·
El padre, empleado de 12,000 con descuento, lucha- mún con les que aspiran a la subvención total de lo
támbulo, a las excursiones por las afueras, a las aventu· ba heroicamente por colocar a su prole.
rillas sentimentales que no dejan rastro. En el fondo de
.... &gt;
Era un hombrecillo resignado, siempre soñriente, con existente
-iQué malo es esto! .. . . -murmuró.- ¡Cómo brilla
su alma se aburría siempre ....
sonrisa pálida y tristona, que se llevaba a la oficina traMurieron sus padres, que vivían modestamente en
el lugar común!....
bajos particulares, estafando su tiempo al Estado con
El recuerdo de su hijo enfermo y de Genoveva lloro·
una ciudad de provincia, y quedó sólo cuando aún no una intrépida convicción. No bien hubo observado que
había acabado la carrera. Le faltaban dos años. Care- Sánchez y Genoveva se querían, precipitó los aconte- sa, Je asaltó de nuevo.
- No hay otra solución- dijo entre dientes. -Veré a
cía de bienes de fortuna, y si no pasó hambres fué por cimientos. ¡Una menos! Y lo arregló todo a la carrera,
ese usurero y le rogaré me admita una letra a tres me·
la protección del diputado del distrito, que le propor- temiendo que el novio se arrepintiese.
cionó un destinillo, de temporero primeramente, de
plazo .. . .. .
Se casaron. Y bien pronto un hijo, un angelito débil, sesReleyó
lo esc rito. Mojó la pluma y añadió penosaplantilla después.
llorón,
de
ojos
claros,
cabeza
grande
y
meningítica
y
pe·
M~s tarde, ya doctor t-n Derecho, pero con un odio cho mal conformado, aferróle la vida con fuertes lazos.
mente algunos párrafos.
Pero su pensamiento estaba lejos de allí, en el piso
enorme a leyes y procedimientos judiciales, pretendió
Sánchez lucía ya en qué pensar. Y sus pensamientos tercero de la calle humilde donde tenía su hogar, y don·
orientarse en la vida, ser algo más que un presupuestí· giraban
siempre
en
torno
de
pequtñas
realidades
ingra·
voco modesto y holgazán. El diputado que lo protegía, tas y prosaicas. Genoveva, paliducha, apocada, de salud de, respirando sibilante. con las mejillas arrebatadas
habiendo sabido que escribía versos y capítu)os sueltos vacilante, no pudo criar al bebé y tuvieron que resig· por la fiebre, dormía su hijo, mientras la madre, sin
de una novela inacabable, recomendóle para «repórter&gt;
fuerzas ni ~ara la protesta, lloraba ..... .
al yugo de un ama.
de un periódico defensor del orden y de los intereses narse
F ABIAN VID AL.
Luego siguieron meses y años de zozobra continua.
creados.
El heredero, salvado por milagro de la denticióu, no se
Y Sáochez, escéptico, desilusioocidO, cansado sin harobustecía. Enclenque, con la cabeza enorme, marchaber vivido todavía, lleno de rencores inconcretos con· ba por las estrechas habitaciones oscilando sobre sus
lra todo y coutra todos, convirtióse en colaborador de
La mejor manera d e goberna r es no gobernar dema·
piernecilldS delgadas.
Salía a su madre, ví clima, en su niñez y juventud, de siado.
RICH TER .
la nutrición escasa, de la vivienda sin sol ni aire, de to·

Er galeote

Señor Lic. don Robe rto Núñez, ex·suhsecretario de
Hacienda muerto en París, y cuyo cadáver fué
inhumado el miércoles pasado en el pan·
teón Español.
brillante de médico en Madrid, por la oscuirdad de la
d irección de una fábrica de hilados e n un pueblo desconocido, que constituía todo su patrimonio y el de su
madre ya vieja y el de sus hermanos "Anuncia" y " Clemente."

·

El padre de esta familia ha dejado una carta escrita
d!as antes de morir. en la cual participa a su primogé0110 el ma_J estado de los negocios, la hipoteca que grava la fá brica y la cual hay que pagar e.o poco tiempo.
Además, ~¡ honrado administrador, que de simple obre·
ro ha subido al pueEto que ocupa por su laboriosidad e
intelige ncia, dice que es preciso trabajar mucho y eco·
nomizar más, par~, que el negocio se salve, razones todas que convence,, al joven médico para abandonar sus
ilusiones y quedc. •se junto a su familia, pues su herma·
~o "Clemente" rec haza el trabajo y solo quiere su legí·
tima paterna para g;,starla alegremente.
H&amp;.n pasado seis i.i'ios y todo ha ido en bonanza; falta
un dí_a para pagar la mitad de la hipotecá que está en
la ca¡a, en dmero contante ahorrado con miles de tra·
bajos. " Agustín" y el viejo administrador están muy con·
lentos y hasta han rechaza-do la venta de la fábrica que
se les ha hecho. E l joven, para redondear aquella feli·
cidad, piensa ya en habla r de amor a "&lt;:.acra," prima
suya, pobre, recogida desde muy niña en aquel hogar y

Cortejo fúnebre que acompañó los restos de-! señor L ic. Núñez a su última morada.

s~ñorita Elvira Penagos, dama distinguida ne la
sociedad de Córdoba, muerta r ecientemente.

Cámara mortuoria de la señorita P enagos.

�CRONICA

Caprichosa y voluble como nunca, la Moda nos anunciaba hace ~co tiempo la predilección de que gozaban

En el mes de !\'layo, el más hermoso de todos los meses, aquél en el cual sonríen el cielo y la tierr;i; cuando
la naturaleza entera parece querer demostrarnos su
alegría, ya sea en la frescura de las plantas, cubiertas
de verdes hojdS, ya en la suave y delicada belleza de
~as flores primaverales _o en el canto gozoso de los pá1aros que descansan ba¡o la sombra de los árboles, nuevamente vestidos de lozanos retoños; en este &lt;mes de
las rosas&gt;, mis queridas lectoras, es el más apropiado
para hablaros de ; los vaporosos atavíos que la Moda
ofrece a las damas-distinguidas para embellecerlas y aumentar pro~
digiosamente todos sus
encantos
Así, pues, sin duda
será del agrado de mis
lecto, as &lt;JU e tratemos
de ese capitulo tan importante para la mayoría del bello sexo.
Tnútil parece decir
que los trajes de batista, piqué, muselina pritl·
cesa y linón de la Jr,
dia, son los más ade
cuados para los paseo,
en el campo, excursiones en auto y juegos de
&lt;sport&gt;.
Naturalmente que en
dichos trajes no figuran para nada las elegantes draperías con las
cuales se confeccionan
la mayor parte de los
atavios actuales, y la
razón de esto se presenta a la vista con la mayor facilidad,
pues las telas recogidas y los artísti·
cos pliegues, no dejan ninguna libertad en los movimientos y las graciosu jugadoras no podrían eje(:utar
esos simpáticos ejercicios si se sintiesen ~t,das entre las envolvientes
draperfas &lt;JJUe la moderna inspiración ha creado.
Pan los citados trajes de &lt;sport,&gt;
se usan mucho las faldas lisas y relativamente ceñidas, hechas en algún
género blanco, y, si fuere posible,
grueso, porque las telas ligeras no
resisten la violencia de los movi·
mientas, y suelen destrozarse desde·
el principio del juego. Así, puts,
el piqué, la batista consistente y el paño blanco, sumamente ligero, son las telas preferidas a ese respecto. El corpiño se hace, por lo general, en estilo.de blu·
sa, sumamente amplio y casi sin ningún adorno, porque
los volantes de enea je, las vaporosas pecheras y los lazos voluminoscs, tambié.... son un obstáculo, aunque pare,ca increíble semejante apreciación, para la libertad
absoluta de los movimientos,
Lo más bonito y cómodo en estos casos, es lo que la
Moda indica sobre el particular: unas angostas corbatas
de taffeta ó de terciopelo, que con sus colores vivos y
originales formen un contraste enérgico con la blancura
del traje.
Las mangas de estos trajes no siempre son de estilo
japonés, porque también impiden el juego del brazo; se
usan, pues, con costura en el hombro y son hasta el codo o un poco más bajos. Las faldas tienen un marcado
estilo sastre y se adornan, generalmante, con botones de
concha, de cristal, o bien se forman en la misma tela
del traje.
Pero no es debido hablar solamente de los atavíos
adecuados para juegos de &lt;sport&gt;, paseos y fiestas campestres; preciso es señalar algunos detalles interesantes
que se relacionan c;;on otras clases de «toilettes&gt;.

los encajes gru~sos, com'?. es el de Irlanda, el de guipure, el de Venecia y el te¡1do al &lt;crochet&gt;; pero he aquí
que de improviso nos profetiza el reinado indiscutible
y absoluto de los encajes ligeros, tan frágiles y ligeros
como un soplo de brisa. De modo que el punto de agu·
ja, al estilo de Alencon, el encaje de Malinas y el finísimo valenciano, tendrán todo e 1 favor de las damas de
buen gusto para confeccionar sus elegantes atavíos de
tarde o de noche.
Los dibujos de estos encajes son verdaderamente exquisitos y admirables: unos tienen marcada inspiración
persa, cambiando los asuntos tanto cuanto varía la brillante imaginación de
~
'
los fabricantes de tales
I"'
- ,,
artículos. Las combina,
ciones de flores y de
(
ornatos son inagotables;
muchas de ellas son copiadas de los magníficos y antiguos encajes
de Ioglaterra; otros, de
los incomparables encajes de la poética ciudad de Brujas, y los
unos y los otros se destácan sobre fondos increiblemente finos; casi
impalpables por su misma delicadeza. También hay algunos encajes cuyos fondos tienen
fantásticos dibujos, inspirados en figuras de
geometría, como ¡hexágonos, triángulos y polígonos. La manera de
colocar los citados encajes cambia mucho,
c o m o comprenderán
· mis amables lectoras;
pero allí es donde reside, más que en nin~una otra parte, el talento y la graciosa
habilidad de las modistas y costureras.
Uno de los modos más aceptables para la colocación de esos suntuosos encajes, es ponerlos en c;ilidad de túnicas
cortas, cuando se trata de trajes de etiqueta, o también se emplean para hacer con ellos artísticas draperias, ligeramente plegadas o recogidas, a fin de
que no se pierdan los hermosos detalles
de los dibujos. Cuando el traje es blan•
co, cubierto con encaje negro, o de
algún color obsr.uro que contraste con .
la blancura del traje. el efecto no puede ser más bello. Así es un atavío que
hemos visto, representado en algún mo·
delo de las últimas revistas europeas,
el cual se hace en seda liberty azul
a,:,ero, cubierto con encaje Chantilly blanco. Para los
trajes de tarde, el encaje se coloca en volantes que imitan draperías; pero ya hablaremos de este asunto en la
próxima crónica.
MARGARITA.

Sombreros parisienses para veraoo.-Ultimo modelo de
tra jl;l estilo §astre.

Las jóvenes solte ras entran en el baile después de su
madre, del brazo de su padre o hermano; a falta de pa·
rientes próximos, van solas detrás o al lado de su ma·
dre, a la que da el brazo el dueño de la casa.
Se sientan delante o al lado de ella y sólo se separan
de la misma para bailar. Durante la cena se colocan
también a su lado, o por lo menos en la misma mesa.
Una joven casada o soltera no puede desairar a una
pareja que le desagrada bajo pretexto de cansancio, so
pena de no bailar en el resto de la &lt;soirée&gt;. Un cabaHero desairado de este modo tendría derecho para pe·
dir una satisfacción a su padre o a sus hermacos, si la
viese bailar con otro.

. Jvidando que ha ofrecido un baiS 1, o
. d b
1 cepta nueva pare¡a, e e excusarse
c~nª los dos caballeros y PE:rmanecer en
su s;tin ñur,.ote dicho b:tile: ~n este
ca.~o el último comprom~hdo 10s1ste cerca d·e ella. para que baile con el otro.
Este es un acto de buen gusto, tacto
más meritorio cuanto que cues~
al
amor propio de un caballero. - - . .
Una mujer da una prueba de d1go1d d O mostrándose ofendida cuando es
a · 'tn de semeiante olvido ¡;or parte de
o b ¡e o
. .
s
un caballero. Debe ª?m1t1r sus excusa
,•.concederle en segmda el perdón que
suplica.
b"
Al llegar los hombres, cam 1an un
apretón de manos eón el dueño de la
casa o se inclinan ante é_l y van a
saludar a la .dueña. En segmda se mezclan en los grupos ya formados o se
mantienen de pie en medio del salón,
en el hueco de un ):&gt;alcón o donde encuentren espacio hbre. .
.
.
Van a saladar a sus conocidas lll!De·
diatamente que éstas han tomado asiento; pero sería de mal gusto ~abiar con
ell.&lt;s, a no ser que baya _un asiento desocupado al lado ne las mismas y les au·
toricen para sentarse un momento.
· Ningún hombre debe permanecer de
pie delante de las damas sentadas alrededor del salón del baile. De este modo podría impedír que se invitase no
sólo a la dama delante de la cual se
encuentra, sioo también a_sus vecin_a s
de derecha e izquierda.
Unicamente cuando el primer salón
está lleno, pueden los invitados extenderse por los demás a su capr_icho; . sin
embargo las jóvenes deben permanecer en eÍ salón del baile.
Los caballeros que llevan uniforme,
colocan la espada de pie junto a la s!·
lla de su pareja, pues no se puede bailar con espada y espuelas. Bajo ningún
pretexto pueden los caballeros bai_lar sin
guante~. pues ~ería (!n ello? una rncoo-

veoiencia t;-.o grande como en una mujer.
Un hombre bien educado no estrecha nunca a su
pareja: únicamente la sostiene rodeando ligeramen•
te el talle de la misma con
su brazo. Esta debe apo·
yar su mano sobre la del
caballero, el cual no deja
dicha mano mientras baila
un vals o una polka. Bien
sea la pareja uoa mujer casada o una soltera, la actitud es la misma, pues am•
bas tienen derecho a igual
respeto.
Desde el momento en
que ella manifiesta tal de·
seo, deja de bailar y se se·
para de ella a cada descanso. Conservar su mano
en la suya o el brazo al·
rededor de su talle, sería
dar prueba de no tener
educación.
Evita el llevar a una jo·
ven fuera del salón en que
su madre está sentada, y
bajo ningún pretexto debe
encargarse de su «bouquet&gt;o su abanico. Si le
habla, -debe hacerlo en tono bastan!-, alto para que
los que está n cerca oigan
lo que dice.
Hablar mientras se valsa o polka, es tao inconveniente como incómodo. Toda mujer bien educada
de be ;,bstenerse de ello
igualmente que de toma;
una actitud de abaudono
sobre el hombro de su pareja.

!'.?:.s

Caprichosas tocas para vera¡¡p.-Rjca tojleHI" 9e paik

�El almi de los perros

Consultas
UNA CARTA
TAH0SER: Con toda oportunidad recibí su hermosa
carta; la cual conservaré con grande interés, pues por
todos·conceptos lo merece. Mil gracias, querida amiga;
no sabe usted cuánto placer se experimenta al verse favorecida con frases tan amables como las suyas, y, por
mi parte, tan inmerecidas. En ellas se adivina, más que
otra cosa, la espontánea simpatía de donde nacen.
Co¡i todo gusto volví a ver la linda postal que se sirvió devolverme. l Acaso pronto recibiré alguna otra, del
misterioso viajero que desea conocer a fondo el dulce
corazón de «Tahoser?&gt;
Las piezas de piano a que alude en su carta, pueden
ser las siguientes: «Elevación&gt;, «Lolita&gt; y la «Lisonjer..&gt;,
de Cecilia Cbaminade; «Airám&gt;, «María Luisa&gt; y «Soñadora&gt;, de nuestro inspirado compositor Ernesto Elor•
rluy, y una linda serenata del maestro Ponce, que se publicó ¡en uno de los números pasados, en este semanario.
¡Ojalá que con la suave y deliciosa influencia del arte
musical, su alma vaya encontrando poco a poco el olvido de ese amor sin vemural
MODELO
E~IILIA: Doy a usted el modelo que desea de traje
para reunión; está hecho en charmeuse azul Nattier,
adornado con &lt;ruches&gt; de ¡¡asa del mismo color que van
colocados a la orilla de la túnica y de las mangas, cortas hasta el codo. El corpiño tiene cruzados los delante·
ros, cerrándose por el lado izquierdo con un pequeño
ramo de flores de seda, blanco marfil. La cintura es de
t...ffeta azul Nattier.
Como usted verá este traje es muy adecuado para una
joven de poca edad.

SOBRE USOS DE SOCIEDAD
MARY: No se acostumbra que los amigos, aunque és·
tos sean íntimos, acompañen a sus amigas en la calle, ni
mucho menos que vayan a pasear con ellas al campo,
sin llevar entre los invitados a alguna señora de respeto.
Esta costumbre será muy bien admitida, como usted dice, en los Estados Unidos del Norte, pero en nuestra
sociedad no se ha podido aceptar nunca la referida costumbre, y para ello existtn razones de importancia, que
sería largo, y quizá indiscreto exponer a usted en las presentes lineas. Basta con decir que ni el carácter ni el
criterio de las personas de nuestro país se adaptan a
ciertas costumbres de las señoritas norteamericanas,
aunque éstas nos lleven una indiscutible ventaja en civilización y buenas maneras.
·
UN IDILIO ROTO
M1~u: ¡Cuánta tristeza me ha causado su carta! ....
Al ver que el tiempo transcurría sin que usted volviese
a escribirme, la juzgaba feliz; pensé que su vecino ya le
había declarado su amor, y me complacía en imaginarme su reciente ventura, sin tener ningún resentimiento
por su silencio, pues demasiado sabemos que la dicha es
un poco egoísta y gusta del aislamiento para dejarse sentir en toda su plenitud.
Pero grande y triste fué mi sorpresa al ver cuál ha
sido el motivo de su silencio. Una larga enfermedad;
una fiebre de muchos días. acabó con la vida de su vecino y con la naciente felicidad de ambos.
No k• ~ude usted, querida amiga; las grandes alegrías
son pasajeras, y sobre los amores verdaderos, flota casi
siempre una sombra funesta.
Su vecino era un joven inteligente, honrado, laborioso y de nobles sentimientos; ya le había declarado su
amor y le aseguraba que al terminar su carrera la haría
su esposa; gozaban los dos de ese primer capítulo de la
exetnsa historia del amor, cuando vino la muerte a rom-

per el bello idilio, separando dos almas que ya no formaban más que una sola! !Pobre «Mimí!&gt; ahora si que
podrá decir como la dulce protagonista de la célebre
obra de Puccini: &lt;volveré a l solitario nido&gt; .... Volverá,
sí, pero no sola como a ntes; llevará a su lado el recuerdo que es un fiel y afectuoso compañero. «Mimí&gt; amó
y fué amaQ;t; ya no est;.rá su cor«zón abandonado por
completo; no habrá en su alma una obscuridad abs'J)uta,
porque la historia de ese breve pe ro intenso amor, será
como una lámpara siempre encendida, que iluminará
las tinieblas de su existencia.

fan las rubias de un modo indiscutible; desde la rubia
que ostenta cabellos de oro mate, hasta la que tiene en
fUS rizos el color rubio rojizo de las admirables pintu·
ras venecianas. ¿Está usted contenta, rubia y linda «Marietta ?&gt;
MARGARITA.

La Moda.--EI Corsé

PARA L.\S MANOS
La moda tiene sus exigencias; pero cuando esta moda
en busca de la elegancia va en contra de las leyes de
CLARA: Use ustecl la siguiente fórmula para quitar a la higiene y compromete la salud y la estética, es pre·
sus manos, antes tan blancas y tan lindas, esas manchas ciso intervenir seriamente.
Las damas de la antigüedad se conformaban, en cuan·
de que me habla.
Se mezcla una cucharada de agua de Colonia con to a cors6, con una faja de tela sencilla, pues se envolvían en las severas y largas túnicas tan cómodas y lindas.
La Edad Media dejó también a las mujeres sus amplios vestidos que b~jaban basta el suelo; en la época
de Juana de Arco se empezó a usar una especie de coraza exterior, de piel.
Pero la moda del corsé auténtico, parece haber nacido en Italia y precisamente en Venecia.
Hecha de tela y ballenas, tuvo por fin de cambiar las
proporciones del talle. De Italia esta moda pa.:;ó a Francia, y la form3. entonces se modificó hasta llegar a ser
un objeto de molestia y a veces un verdadero martirio.
Más tarde, siend&lt;&gt; demasiado flojas las ballenas, se
hicieron de hierro, una verdadera coraza que encerraba el estómago e impedía algunas veces los mc,vimientos, puesto que hasta los cuellos llevaban finísimo alambre
España no quiso ser de menos y preparó e i corsé
más largo, una verdadera cárcel en la que las pobres
elegantes parecían puestas en un tubo.
Y parece que muchas damas bordaban su corsé o escribiesen alguna frase; dícese que Ana de Austria llevaba sobre su corsé estas palabras bordadas: «Descanso
sobre el corazón de mi señora&gt;. ¡Pobre corazón!
Después, en la primera mitad del siglo XVII, el mundo elegante se olvidó del corsé. En aqut,l tiempo la moda imponía la caza, y para cabalgar hubiera resultado
imposible el instrumento de tortura que dejaba las fi ·
guras inm6viles.
Mas al principio del siglo XV, el gusto de las damas
se fué modificando; se dejaron las corazas de hierro y
se volvie ron a usar las ballenas. M.ás tarde, los médicos,
los moralistas y los autores cómicos, se lanzáron. contra
esa bárbara costumbre.
La forma fué modificándose al principio del siglo
pasado en España. Con los trajes anchos se usó el corsé 1,rguísimo.
El corsé moderno tiene una forma más higiénica y
que permite la completa libertad de movimiento, con
muchas ventajas para la salud.
En muchísimos colegios de Ioglaterra, Alemania y de
los Estados Unidos, se prohibe el uso del corsé, adoptaodo una simple fajita cómoda.
Cuéotase también una pequeña anécdota sobre el
corsé y las ideas del ilustre hombre de ciencia, Cuvier.
Este, que deploraba la horrible moda femenina, quiso
un día convencer a una elegante dama, pálida y demacrada, que vivía encerrada en un horrible corsé.·
El culto hombre eoseñóle en día una espléndida flor
otra de glicerina y dos gramos de tintura de benjuí; se
añade el jugo de un limón grande y se pone esta prepa· abierta y olorosa y díjole: &lt;Esta flor es vuestra imágen,
ración dos veces al día, hasta conseguir el objeto que se señora; ella se os parecía ayer y se os parecerá mañana&gt;.
desea.
El día siguiente, Cuvier acompañó a la señora en P-1
mismo jardín; fué con un grito de asombro que l« bella
dama se apercibió de la flor que tan hermosa el día anA UNA RUBIA
tes, se bahía marchitado sobre su tallo.
Sin decir una palabra, el naturalista le enseñó a la
dama el tallo sobre el cual había hecho, con un hilo,
MARIETTA: No se disguste con «Margarita&gt; porque un nudo estrecho.
L'L comparación era buena; pero no sabemos si la
ésta ha dicho que las morenas siempre triunfan sobre
las rubias en cuestión de belleza: no es opinión perso- elegante señora baya quedado convencida ....
nal, estimada señorita, sino que la mayoría de los hombres piensa de tal modo, y por eso me atreví a dar aquella respuesta q ue a usted Je ha parec ido poco fundada.
Sin embargo; tal vez la razón está de su parte, a lo
menos en Jo que se relaciona con la época actual, pues
en París, la capital del mundo civilizado: la ciudad en
que con más empeño se rinde culto a la belleza, triun-

,,,.

¿Tienen los ~erros un a lma semejante a
la nuestra y son posibles las comunicacio·
nes telepáticas entre ellos, perros y nos·
otros hombres?
El astrónomo Camilo Flammarión plan·
tea el problema, sin resolverlo, en una car·
ta dirigida al &lt;):'ew York Herald &gt;
En tal escrito refiere el hombre de cien·
cia un hecho verda\ieramente curioso.
El astronómo Graeser de Losana po·
sP.ia un hermosísimo perro de San Bernardo,
llamado «Baby&gt;, que era su fiel compañero
y guardián.
«B:iby&gt; no se separaba un momento de
su amo, echado a sus pies en tanto estudiaba, siguiéndole luego en el paseo y en la
alc-oba por la noche; ~iempre se veía juntos
al astrónomo y a su liermoso can.
Los visitantes eran acogidos por &lt;Bob¡ &gt;
en forma tan amenazadora, que la familia
del astrónomo decidió deshacerse de él,
dándole muerte, y &lt;Baby&gt; fué conducido
al sacrificio, ocultando la cruel decisión a
su amo.
Graeser estando en su estudio sintió abrirse la puerta para dar entrada a l perro. El
animal parecía sufrir y se plantó eu el din·
tel. El amo lo llamó inútilmente. · Una segunda orden decidió a «Boby.&gt; a ac~rcarse
lentamente a su amo, dirigiéndole una mi·
rada tristísima al tumbarse a sus pies.
Graeser se inclinó para acariciarle; pero
su mano se agitó en el vacío; allí no había
nada ; «Boby&gt; era unl. S(•mbra.
El astrónomo buscó entonces a su hermoso perro y supo que lo habían matado. El
instante de la muerte coincidía exactamente con el de la aparición.
Flammarión formula la hipótesis de que
en el punto de recibir «Boby&gt; el golpe
mortal, había pensado en su amo con la intensidad de la desesperación, y una onda
etérea había cruzado de su cerebro al de
su amo
Fl
·d
b'é
ammanon r~cue_r a t~m .' n que en Ios
«!'--nales de las c1eoc1as ps1q~11cas&gt; han re·
g,st_rado muchos casos seme1antes de tele ·
palla e ntre los perros y sus amos.

)lo pretendía cerrarla, del lado de los

Campos Elíseos, por arcadas y pórticos
La resurreccmn del Pa- adornados
de estatuas ?
Yo amo aquella inqu ietud en el hombre
lais-Royal.
de Santa-Elena y en el hombre del Gran.Dios uos da las nueces . ..... pero

00

las

rompe.
. Ei que tenga miedo a los pájaros, que no
siembre.
El hombre capaz de hacer fortuna en
un año merece ser colgado doce meses aotes.
'
El obrero es amo; el trabajo, esclavo.
Debe escogerse la mujer con las orejas,
no con los ojos.
No son las mujeres ,·irtuosas las que más
En un tribunal:
E l presidente:-Diga, testigo: ¿ usted pre· se resisten a las acometidas del amor, son
las mal formadas
senció la reyerta '
El testigo:- Sí, seoor presidente.
El presidente:-¿ Recuerda cuáles fueron las palabras que provocaron la agre·
sión?
El testigo;-&lt;Es usted un imbécil&gt; señor
presidente.

4140

Los más grandes espíritus han tenido la
inquietud de lo que se llama en nuestros
días, un poco enfáticamente, «la estética de
las ciudades.&gt;
Napoleón, para no citar sino uno.
París le debe, al menos, el proyecto de
la estrella de avenidas que resplandece al
rededor del Arco del Triunfo, y tiempo le
faltó para erigir sobre la colina que hace
frente al Campo de Marte y en donde está
hoy la mezquita concierto del Trocadero,
el imperial palacio del Rey de Roma.
Y Chateaubriand! ¿ No debemos a su mano un diseño de embellecimiento de la Plaza de la Concordia ?

Bé.
El!os son los patronos de tantos humildes
ciudadanos que su~aan, también, con el es·
pleudor de la ciudad y su belleza arquitectónica.
Cada quien tiene su proyecto conocido o
su plano secreto.
Cada uno, en su imaginación, supoce,
dispone y propone.
Tienen sus ideas, sus deseos. Tienen sus
insignias de bufón,
Todos dirigen, en su fantasía, grand es
trabajos.
.
Son felices. París es el tablero rnbre el
cual jutgan su partida.
Resumen en sí mismos los días de Haus··
mano o de Alpbaud y las noches de Pira
nesi!
Yo tengo por amigo uno de estos soñadores.
Es un sujeto amable, inteligente y erudi·
to, pero su cerebro está arreglado arqui·
tectónica mente,
Cuando uno va a verlo lo halla en su
mesa de labor o, más a menudo, tendido
boca abajo sobre las alfombras, delante de
él desplegados los planos de París y las
largas hojas de papel cubiertas de r asgos.
El lápiz en la maco. el ojo atento. Mide ,
estudia.
París es él, su París, sobre el cual reina
como amo.
Cuando por acaso descubre una combi ·
nación, la apunta.
Eosancha calles, redondea plazas, tala ·
dra bulevares, siembra parques ....
Su principal ocupación es el Sena. ~ o
c reáis que procura dar sombra ni fbres a
sus ribas.
No creáis que construye puentes. ~ o.
Hace algo mejor.
Cambia el curso del río. Juzga que el
Sena corre mal.
Y hé ahí que lo toma en Neuilly--0h !
pasa todo entero, con la mitad sería suficiente!-Y esta mitad del río dividido lo
conduce por la Gran- Armada, lo hace pasar bajo el Arco del Triuufo,descenderlos
Campos Elíseos, atra,·esar las Tullerías y
detenerse en la Plaza del Carrousel, trans-formada en lago! Después de lo cual la
restituye a l resto rlel río.
¿ Qué opináis? París tendría así un G ran
Canal que ,•a ldría t,rnto cerno el de Veos·
cia!

Pero si París no tiene aún su Gran Ca·
nal que le sueña mi amigo, tiene ya casi
su plaza de San Marcos.
. Esta plaza San Ma rcos de París es nue,--

�EL MUNDO ILUSTRADO

Peligro Entre Los40 y 50 Años
En nin~n otro tiempo está la mujer mb
propensa a sufrír física y mentalmente como
cuando Je llega la "Edad Crítica" ó "Cambio
de Vida."
El problema estriba entonces en la
habilidad de arljustar el sistema á las
nuevas condiciones.
Algunos de los síntomas del malestar
nervioso que se experimenta son aquellas
sensaciones terribles como de llamas
interiores que parecen afluír toda la
sangre al corazon hasta que este órgano
pai:ece que va á explotar y aquel desvanecimiento que se siente después el
cual viene acompañado de escalofríoi;, en
cuyos momentos se llegaá creer que el corazón dejará de latirpara siempre.

El Compuesto Vegetal de la Sra, Lydia E. Pinkham
fué preparado para llenar las necesidades del sistema de la mujer en este
terrible período de su vida y todas las mujeres que lo toman pasan por este
cambio con seguridad y sin sufrimientos.
. ~u1!!ord, Alab~ma. - ~ •~staba tan nerviosa y d~bil cuando llegó la "Edad
Cr1t1ca· que tem1a morir a _c~da momento. M1 marido tuvo que poner
pedazos de goma en !os qu1c1os de las puertas pues el menor ruído me
afectaba muchísimo.
"Tenía también dolores de espalda y sensación de llenura en el e11tómago. · Leí que el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham e ra
recomendado para estos casos y co~pré una botella. Me causó tanto provech? que seguí tomándolo y me d1 perfecta cuenta de que sus reclamos
son sinceros. Recomiendo el Compuesto Ve~tal á todas las señoras que
sufren como yo gufrí. "-Sra. F. P. Mullendore, Munford, Alabama.
Si est:i Utl. sufriflndo nlguna de f'Stas t&gt;nfermedades y 1lesea 1m
~use~o l'SJl~cinl, ~~~iriha, Mnfülencia)mente ;\ Ly11ia ~• Piukl!fllll Medi•
eme ('o., L) 11 11, )l.1ss,. },. U. ele A.. su carta sen\ abierta, le1da y COR•
testatla 1ior nna ~e:)om y considerada estrictamente eonftden~ia l.

a traer un poco de actividad y de su movi·
miento de otra época; nioguoode estos proyectos ha sido adoptado y el viejo PalaisRoyal continúa desmoronándose lentamente.
Yo no creo, por otra parte, que se llegue
a devolverle su antiguo esplendor y su antigua fama. A pesar de todo, el Palais-Ro·
ya! no volvera a ser jamás lo que antes
fué.
El árbol de Cracovie está bien muerto,
lo mismo que el castaño de Camilo Des·
moulios. Ha termioado irremediablemente su existencia de galantería, de fiesta, de
política, de frivolidad. Ya no será más el
Palais-Royal de Restif de la Bretonne y de
Louvet. sino apenas el que describía Balzac en la "Peau de Chagrio."
Con todo, habría acaso un medio de restituirle un poco de vida, no de vida ruidos~ y alegre, sino de vida tranquila y digca,
e n proposición con la nobleza de su decoro, en a rmooía con su ,·ejez.

EL MUNDO ILUSTRADO

Quinta de Salud
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aquellos que lieaen débiles los PULMONES y los BRONQUIOS!

Un ANTISÉPTICO y un RECOIIST#1UYEIITE

~i•l!IIRI•lTIE"iJEifü ~ ¡{ij ~

que en forma apropiada, reúne el antiséptico y el rec . .. atituyente más
poderosos, la Creosota y el Clorhidrofoslato de Cal.
Constituye el remedio soberano contra los CAT~RROS, las BRONQUITIS
crónicas, la GRIPE, el RAQUITISMO y la ESCROFULA. Aumenta el
apetito 7 lu fuerzas, agota las secreciones y previene la

TUBERCULOSIS

&lt;,,.,.
ll-,.

◄fle,r.,

-

GE',

C0URJ11:VOIE-PAB18 1

,n

••1••

o&lt;t•• i•• f•'"'

1

EDUARDO UCEAGA.

Uno de los comercios más florecientes en
París es el de las antigüedades o, para llamarlo con un nombre menos ostentoso, el
Médico encargado del dedel «bric·a-brac&gt;.
Este comercio es, además, una industria,
partamento de enfermedaporque los comerciantes de curiosidades
des nerviosas,
son gentes industriosas.
Abundan demasiado, pero este exceso
viene quizás de las exigencias del público.
La pasión por las &lt;vejeces&gt; y &lt;traperías&gt;
Administrador,
se ha extendido de tal manera que los anticuarios, para satisfacerla, se ven en ocasiones obligados a secundar la obra del
tiempo.
Sea lo que fuese, yo no conozco nada
más divertido que sus tiendas, que su desorden de muebles, de cuadros, de objetos
curiosos, donde se aglomeran mil reliquias
del pasado.
Amenizan la calle en q ue se hallan. Son
un placer para los ojos. Detienen al transeúnte y atraen al aficionado.
Los anticuarios poseen sus centros de
EL DESARME
predilección.
El malecón Voltaire Y el muelle l\IalaEl famoso escritor Stead. que murió en
quais, la calle de los Saints-Péres, la calle la catástrofe del &lt;Titanic&gt;, a propósito de
del Seoa, la calle de Renoes, comparten la iniciativa del Zar para el desarme de los
Suavi,.a la piel y la da una bl~ncura naca,ada p&lt;rfecla. ' cura radica¡m;.,,
sus favores con la ca lle de Chateaudun Y· ejé rcitos europeos, escribió al humorista
irritac1oncs y s:ibanoncs Forllfie.:t las unas)' las da brillo, lranspart.ncta.
alg~nas otras.
.
~Iark Twain, preguntándole su opiniónres·
AGNEL, n•:ttYt:MtSTA, t6, Avenue de l 'Op6rs, PAR.IS
Es es~o lo que les atrae u na chentela pecto del asunto.
.
,
.
fiel, paciente y numerosa.
~Iark T waio se apresuró a contestarle
ti:o 1ard1_0 del Pala1s- Royal, con sus galePero, ¡cuál no sería el _placer de lo~ afi- por un cablegrama, t!D el que decía:
nas cub1er_tas en los ángulos.
.
cionados si hallaran reunidas en uo mismo «Querido Mr. Stead.
La seme1aoza es real por la extensión Y paraje sus tiendas preferidas
El z
·
d
yo tam b"é
.
d d" ·
,
«
ar qmere esarmar.
I o
por la forma ·
.
, .
S1
todas,
en
vez
e
1spersarse
aqui
Y
desarmo.
Con
esto
no
tendrá
usted
mucho
O
La plaza y. el 1ard1n
tienen
poco
más
llá
t
bl
·
por
·
mplo
ba1·0
las
•
•
•
.
.
b
a , se es a ec1eran,
eie
•
traba¡o para de1ar asegurada la paz uo,vermenos las mismas_ d1meos1ooes. Am os es· galerías del Palais-Royal, locales que pa· sal.
táo rodeados de hendas.
.
recen ciertamente dispuestos para su ioMARK TWAIN.&gt;
Eo París, como en Venecia, las palomas teo~ió~!
.
.
,s e posan y arrullan sobre las cornisas. Sólo
S1, sie mpre m~ ha pare?1do que el Pala,sDESCO~F IAllSE
El bello sexo se
que nu1:stras galerías parisienses resultan ~oyal se prestan_a ma rav1ll~mente a s1;r·
01!. LAS f'ALSlPICACI011"ES É IM.lTACIONBS
complace al saber
desiertas y melancólicas, comparadas a las v!r de una :spec1e de P~lac10 de la Curioque una sola aplide Venecia, tan alegres y frecuentadas!
s1d,ad, de Cmdad del Bnc-a-_B_rac. ,
cación del Real
Quién, en efecto, no dudaría hoy que el
Qué buen_ ~fecto producir!ªº alh todas
Exigir la
Palais-Royal fué un lugar a la moda? El esas i;osas v1~¡as, en el día discreto de _las
E xtirpad or que ahora se aventura a entrar allí no pue- galen~s cub1er!as, donde estarían al '.1-bngo
Firma:
de V ellos de menos de experimentar una impresión de la mtempene y donde se les podna exa,
,,
de soledad y abandono.
min~r cómodam~ntE;_, sin trab_ajo!
' Sirene es
Cada año esta decadencia va acentuáoComo amorn1zanan de bien con el de·
suficiente para hacer
dose. Poco a poco los p;iseantes se hacen suso del lugar.
.
~~:a~'l~~c;.~0e~ 1~; más raros, los a lmacenes y cafés cierran
Cémo ~e bermo~eanan ag_rada~lemeote!
iQué bien _estanan e!1 su silencio!
.
I)tllos defectuosos en cualquier.. parte del s11s puertas. El comercio abandona aquel
Sí, ya es tiempo de JDstalar el comerc•o
cuerpo, sin molestia, Irritación, aolor 6 lo- sitio que fué uno de los centros más briconv&lt;!Dlencla.-El cutis queda fresco, suave, lldntes.
del Pasado.
.,, llmolo como si jamás hubiese estado cuLa caída data de lejos. Sin embargo, ¿El_ Palais-Royal no. encoo_traría en _el
bierto de pel06 Ó pelusilla -El Real cuando yo recuerdo el Palais-Royal de mi cambio una_ man:':rª, lógica y cierta de aproiofancia, lo vuelvo a ver aún con sus tol- vechar su situac10n,
Extirpador de Vellos " Si- das
de provisiones de pescado y di, legum• _1~º- c~tá todo preparado en esta nueva
rene' 1 solo cuesta $2.60 (Perfumado $3 00) bres primerizas, con sus muestras de joye· d1sP_Osic1ón?
.
, .
Por correo certlftcado :.!5 cta. 111 ás. Muestra ría resplandeciente y lujosa, con sus vitri~ID perder nada de_ ~u caracte~,anhguo
sudc!ente para una apl1caclóo 30 cts. Se en- nas de tafileterías elegantes y ricas.
y sJDgular, se cooverttna en un pintoresco
vía oor correo caraoando el fran queo.
No es el mismo de hoy. Del comercio pas:o que teo~ría pronto sus conc~rre~tes,
Depósitos: JOHANSEN, FÉLIX Co.,
Avenida S. Francisco, 43.-J. LABA· de lujo ha venido el comercio de pacotilla venidos a rendir sus deberes al dios B1beDIE Sucs. Co., Avenida S. Francisco y hasta el de peores industrias. Allí se lot; y, bajo los ár~les, a_l red~r t.\el es·
39.-J . UIHLEIN Sucs., Av. Bolivar venden cosas chocantes y ridículas, que no tanque. se les v«:_na med1tando_sobre algu•
parecen tener sino muy raros compradores. na compra, o sonando en el balla.'.!gO ma25. - MEXICO.
Pero por más pasado de moda y más so- rav!lloso_ que ~recuenta el espíritu _de todo
CURACION
litario que él parezca, el Palais-Royal tie- ~ntii;uano, m,1entras que las palomas del
ne todavía su encanto, un eucanto debido ¡ardm les hana pensar en la arcada donde,
RADICAL
a su disposición arquitectónica, a su aban- caso de lluvi_a, amonton!rían lo que li:nen
dono, a su soledad misma.
de más precioso, es decir, todos los ob1etos
RÁPIDA
Más de un&amp;. vez se han buscado explica- inútiles, enca'ltad?~e~ y frági!es, que son el
·SlaOopalba - al iaJtcclaHS)
CAANIE - QUINA • HIERRO
ciones a cada atrofia progresiva y los· me· tormento y la delicia de ~u vida!
o
El mai 1,-:cot1,t1lt1V•ntfl sohel·~nc, tri
dios de remediarla. Muchos proyectos hao
HE~RY DE REGI:--ER.
lo c.M&lt;&gt;• .i. : Cloroa1!l, An cn\la pro•
sido elaborados. Se ha pensado en romper
el circuito tao estrecho que aisla este rio•
tunda. ~&amp;l.an,,. M&gt;=ll'lU-W&gt;OlO0CS
o o o
eón de París y aleja la vida de él.
dolorosas, Calentu.r1te.
Cada
~ lleve. el•
s~ ha pensado en abrir una larga vía
C&amp;J.Je R1, Dc11eu, i~. J&gt;ans.
cápsuie. de este Modelo nombre: IIDT
que
lo
ponga
en
comunicación
más
direcEn
Persia
hay
un
Eombre
diferente
paror-.t ·•fllllCAU•·· - -·
ta con los barrios vecinos y que le vuelva ra cada día del mes.
P!RlS, 6, Rne llYIIDUI J ID totta· 12! rar11ac1u.

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ANEMIA

-:::~o'!:ej/r!:i':111-

Del arte y de la vida.
Sin ser yo un Edg:ird Poe, sin haber lle·
vado jamás en mi cerebro las siluetas de
fantásticos duendes, ni escuchar los pavoro·
sos graznidos de los lúgubres cuervos, he
sido en cierta ocasión de mi vida acosado
por una infernal alucinación, que de no
haberla combatido ¡Jrootamente con la eficaz acción de la ciencia, ya hubiese dormido en la mansión del eterno reposo.
Me volví hace algunos años un desesperado buscador de las &lt;fórmulas.&gt; Busqué
las más inusitadas y laberínticas fórmulas para resolver las ecuaciones de la vida, y a
fe mía, que observé, con asombro, mi gran
facilidad para encontrarlas.
Mas un día .... un día cuando leía tranquilamente el &lt;Eclesiastés,&gt; me asaltó la
brusca impresión de un deseo .... Yo deseaba buscar la fórmula de la Felicidad.
Pero en vano luché, llamando con mi mano
crispada a la infranqueable puerta del Ar·
cano; en vano corrí con pie inseguro hacia
aquel horizonte sin horizonte; en vano . ... ,
sí, todo en vano; mi espíritu se esfumaba y
la fórmula no venía.
En una ciudad populosa, me detuve cierto día ante una lujosa vitrina, porque el título raro de un libro, llamó mi atención.
Pasé al interior del grao establecimiento ..
y, ¡oh!, terrible acceso de la más espantosa
alucinación: allí vi cierto joven, a quien he
llamado por muchísimos años &lt;el iluso,&gt;
cuya faz sonreía irónicamente, sonreía como un imbécil, como un necio, pero sonreía ....
Desde aquel día, mi familia me declaró
«maniático de la sonrisa.&gt; El médico que
me asístió se sonrió tranquilamente; todos
los que me visitaban sonreían, y yo, yo
también sonreía y veía en cada lugar una
sonrisa ....
No me ha sido posible recordar todo el
proceso de la penosa enfermedad, pero
siempre he conservado ua vestigio de la
infernal alucinación, la cual suele hacérseme real, cuando en alguna parte veo la ex·
traña sonrisa de un &lt;iluso.&gt; Allá diviso el
fatídico gesto, eu la cara de aquel que son·
ríe a causa de su no discutida superioridad
s-:,bre todos. Aquí cruza la calle, cou airoso
t,laote, ese que sonríe porque todos te llaman el supremo escritor. Ahora viene uno
que sonríe olímpicamente, sonríe porque é l
es orador y poeta. Y allá, sobre un banco
de piedra, aquel otro sonríe por su traje
lujoso y su lazo impecable en la roja corbata.
·
Pero al fin mi familia me ha declarado

Parls, 165, Rue St.ttonorE J todas Farmacias

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VINO ARDUO

v

de los• Piojos Recientes Persistentes

~--

HAY QUE SER FUERTE,
Para obtener en la vida dicha
6 provecho es necesario poseer
cierto grado de fortaíeza. Las
personas débiles se ven siempre
prirndas de las cosas que constituyen la crema y nata de lo que
el mundo puede ofrecernos. Esas
personas darían sin vacilar todo
lo q ne poseen por adquirir fuerza
y vigor, pero no saben donde podrían efectuar el cambio. Taltls
personas se fatigan en seguida y
caen en un estad.o de depresión
y melancolía. Con facilidadpierden peso y se quedan delgadas y
enclenques. Lo mismo los jóvenes que las personas de edad
mediana y aún los niños sufren
frecuentemente y hasta se mueren
de lo que parece ser un desgaste
visible y debilidad. El desaITeglo
se halla en los nervios y en el
sistema digestivo. El remedio es,
pues, un tónico seguro y poderoso,
que limpi~ y fortifique, como es la
PREPARACION de WAMPOLE

Lt cual nunca fa Ha en su empresa
de hacer fL•~rte al débil. Es tan
sabrosa como la miel y contiene
una solución de un extracto que
se obtiene de Hígados Puros ,de
Bacalao, combinados con Hipo."
fostitos, ~falta y Cerezo Silvestre.
Los productos de la ciencia médica más adelantada entran en su
compos1e10n. l\files de personas
la deben renovación de sus fui. rzas y sus ánimos para trabajar y
para estar alegres. En Anemi.1,
Escrófula, Debilidad General y
Enfet·medades de los Pnlmonc;i,
no t iene igual. El Doctor lH.
Gutierrez, Profesor en la Escuela
Nacional de l\fedicina de México,
dice: "La Preparación de W am~ole se toma tanto por los adul.
tos como por los niños con el
mejor gusto, porque se vigorizan
con la mayor facilidad. Por estt&gt;
motivo hace muchos años que yo
uso esta medicina y siempre he
obtenido los mejores resultados. 11
Un~ bot~lla basta para convencer.

Pe venta en todas las Boticas.

FLOREINE
CREMA DE BELLEZA

El contacto de la CRE)IA FLOREINA, untuoso sin ser
graso, procura al cutis una sensación agradable de fr.escura,
de flexibilidad, de bienestar y le recubre d~ una capa delgada
y protectora que faeilita su función sin trabarla, y ~úmenta
su terciopelo y su diafanidad.

CREMA FLOREINE,

libre de la penosa enfermedad, y mi v1e10
doctor deja de sonreír. Ya estoy c urado,
mas sin la infernal alucinación, veo que
también esta vez yo he encontrado mi fór·
mula, &lt;mi última fórmula,&gt; la fórmula tor·
turante de la suprema felicidad ..•. Un millón de «dólares&gt; hao ofrecido por la an·
siada rt:ceta, y allá va de balde: ¡Felices
los imbéciles, los necios. los que en la vida
y en el arte, tao sólo aprenden a de~preciar
y sonreír!., ....

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A,artacl• I06. Kbl«..

�a._,

a

va

ELIXIR ~TOMACAL
(ESTOMALIX)

1

de Sáiz de Carlos
Hace quince allos dimos • conoc.er esta especialidad farmacéutica • los -médicos y hoy lo recetan en las cinco partes del mundo, porque es el tratamiento m•s racional y sec.uro para la curación de las enfermedades del ESTOMAGO
é INTESTINOS, aunque tencan una antigüedad de treinta
allos y no se hayan curado con otros medicamentos, siendo
sus efectos quitar el DOLOR y todas las molestias de la
DIGESTION, ABRIR EL APETITO Y AYUDAR LAS DIGESTIONES, TONIFICAR EL APARATO DIGESTIVO y lallCOnomla en general, pues el enfermo COME MAS, DIG JE
RE MEJOR Y SE NUTRE.
CURA las ACEDIAS, AGUAS DE BOCA, EL DOLOR Y
ARDOR DE ESTOMAGO, LOS VOMITOS, VERTIGO ESTOMACAL, DISPEPSIA, INDIGESTIONES, DILATACION
Y ULCERA DEL ESTOMAGO, HIPERCLORHIDRIA, NEURASTENIA GASTRICA, FLATULENCIAS, COLICOS, DIARREAS Y DISENTERIAS, LA FETIDEZ DE LAS DEPOSICIONES, EL MALESTAR Y LOS GASES. Es un poderoso
VIGORIZADOR Y ANTISEPTJCO gastrointestinal.
Los nlllos padecen con frecuencia DIARREAS más ó menos graves que se CURAN, incluso en la época del destete
y dentición, hasta el punto de restituir á la vida enfermos
lnemlslblemente perdidos.
Con frecuencia muchos enfermos del aparato digestivo,
aunque no todos, presentan el siguiente cuadro de sintomas ó parte de él: al levantarsl', lencua suda, mal olor de
aliento, aguas de boca, estado bilioso, lnapetencls, abati•
■lento y tristeza después de las comidas, eructos agrios ,
cases, pirosis, vahldos, pesadez de cabeza, ruido de oldos,
sofocación, opresión, palpitaciones al corazón, dolores al
estómago, vientre y espaldas, vómitos, extrelllmlento, alternando á vetes con dlanea, el enfermo se altera con facilidad, está febril á vetes, se Irrita por la menor causa, evita
el trato social, teniendo por la noche ensuefios, sueflo ,
agitado )'. respiración dificil.

Nuestro ELIXIR ESTOMACAL cura el !j8 por 1oe de los
enfermos que lo toman y por sus propios méritos es cono-

cldo y de uso general en las cinco partes del mundo para
enfermedades del aparato digestivo.

1as

SAIZ DE CARLOS. Cura la
NEURASTENIA ., afecciones nemosu, siendo el mejor TONICO para curar el RAQUITISMO, recetándolo los médicos en cuantos casos están Indicados el aceite de bacalao y emulsiones con hlpofosrttos, tomándolo lo,; nlllos con verdadero placer, á los que
transforma de PALIDOS y ANEMICOS en SONROSADOS y
FUERTES. CURA la ANEMIA, CLOROSIS, colores pálidos, por ser el mejor RECONSTITUYENTE para todas lu

DINAMOGENO

edades y ambos sezos.

SAIZ DE CARLOS. Cura
el CATARRO bronquial
apdo y crónico la TOS, la TISIS y ENFERMEDADES DEL
PECHO, produciendo los slculentes efectos: la nutrición se
acelera, habiendo aumento de peso; los esputos, disnea y
fiebre disminuyen; la tos cesa y aumentan las fuer.zas y el
apetito, notándose el alivio con un_o ó dos frascos.

PULMOFOSFOL

SAIZ DE CARLOS. Cura el
REUMATfSMO apdo y cr6nlco, la GOTA, el ARTRITISMO y la CIATICA. Se elimina
el ácido úrico, quita el dolor y aumenta la cantidad de orina,
tornándose de turbia y sedimentos• en clara y transparente.

REUMATOL

'PURGATINA
'

SAIZ DE CARLOS. cura el utrelllmlento, pudiendo conseculr, con su uso, una deposición diaria los enfermos bllloaos y los que tienen lndlcestiones y atonta Intestinal, por

un ser tóolco-luante suave ·y efic;u.

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IL&amp;

1

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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lSo consienta ser "El E~auelPfo ,le la Reunllin" El remrdlo Sargo! hace que las
personas débiles, delgado§ y despreclubles, seun rollizas y populares.
E.1 esta una Jnv-Jtaelón á. la que ningún
hombre ó muier üebJer&amp; &lt;leMir. Le diremos el
porqut'i: Ilallámo.inOS dJspuestos i proporcionarle
uu clescubrtmtl'nto marn,·llloso que le- 2)·ud3rt. i
(lJgcrlr los alimentos: que come y como conse•
cuenl'la ú afütcllr sólida y cs:c~lente cnrne sobre
sus huesos. Xo hnoorta cu:-il sea. la cnusa de
su delgndez, este gran dc'k!ubrimte.nto banl que
el altinento se comlerta en maM em"e.fiillt:a
.
en
unu 5 horns Y en s:rni::re en 4, enrlqucelcndo
además ft. esta dl' glóbulos rojos, los Que son
de necesidad indispensable pnra tocio l1ombre
6 mUjer. ¿ Cómo podemos hacer toc:lo estor La
cJencta 11-. descubierto un asombroso trnta.rulento
concentrado, el cuál aumenta. la células (de
l as que uuestro cm~mo se compone) notable..
mente. Esta maravmosa invención, J1at,-e Que
la 1ndlgesttón y demás enrermedactes del estómn¡::o. d~apare,c,m como w r encanto y que
los antiguos dl.sPo(!ptlcos, enfermos de nervios

u~llg•~~

~80.:.ltal{~t~·

~efac\~s
n~e,~ei;~;~~r~~Wo
considera como llllrt bendlC'lón l)ara las pcr:-onns
,le&lt;.,;aldltS se J1nma HSara:o1... No olvide su
nombre f:,•-A·H-C-O-L.
Nnda. como él nl
ii:cmejnnte &amp; él se conoció nntes. F.~tc remedio
es una ,·ert1adera re\'claclón para las mujere!I que
nunca pudieron presentarse A gu.-llo en la
sociedad por sentarles horrJblemente los vestidos
A causa de su del1rode1.. Es un enrío cele!itfal
para los J10mhrcs faltos de peso, energía. Y
fuerza de nen·los. ~ deseara hermosa y per..
11
1
fl1~!rao~~~tlr~:;:~~ .~:r:~l~:~d~en:..
cuerpo txuberante en tueru Y enera:ra. escrtba. i
"The ~a,rgol Co.. tllU B HC'rnld Dldir.• Blnghamton,
N. Y., E. U. A. Y le ern-Jaremos nhsoJutamente
graUs una caja de Sargol \·,11lorada en
1A cual Je, demostrnrá la rerdad de Jo mantres•
tado. Tome una pnslllla cada comida y cinco
mJnuto9 de!1J)ués de tomar la prtmera. de e8te
c•xcelentc 11roducto conccnlrndo, emt&gt;ezari ,
producir sus ,·1r1udes y e.rectos. dándose CR.SM
en los que se ha notado cou él huta un aumento

~~~ª

EL SR. C'l.AY ,JOUNS O N dice:

DICnCSE" t'll\'la11ne otro trntnrnlento pnra 10
dí:is. Estoy sum:101ente satisfecho de los ~n•
tC'rlores e(('(•tos del remedio Sara:ol. Esta rnedt•
c1na. ha sido la lur. que me ha mostrndo ml
futuro blcnneftar pues vueh·o 6. ndQulrir el
P&lt;'SO que en otro t1c111pa tuve. Cuando empc•
eé , tomarlo, sólo r&gt;esaha 138 libras y ahora
(4 Hmauas después) pe.:,;o 156 y me hallo
adem,s en perfecta ,ialud. Ya no tengo et
aspecto desnaradnble Que tenfa antes y el grnn
mnlestnr Que sentfn todas )as nrnñnnas ha
dl'Sapar«-ldo. Me encuentro como nunca: sólo
de~ añadir al ptN&gt; (lue ahora. ten~ S libras
más y creo Que efto será 1&gt;:1stante.
E~~nhal~itr~AJt~9i~1rn"r:1~:i~ Que empecó
, usar el tr,1tamlento Sargol: Tengo 61 aiíos 7

estaba profundamente postrado Por la debUldad

QUO mo dom1nnl)a. Tau abatido rue hnll:tba que
me era del todo punto 1mposJbJe dedicarme ,
ningún trabaJo. Al presente, gracias al Surgol.
1&gt;art1.co un hombre nuP.ro. He ganado 22 Ubraa
en 23 días de tratamtento: no puedo mantres•
tarle cuan feliz me hallo al vrese:nte. Tod&lt;&gt;s
mis veslldos me vienen prietos, mi eara tiene
un perfecto y 11aturtl color y nunca he sido tan
0
11

Qi,t f~rEl ~R~m~ik~'Ji:
ii'oosE dice:
Trataniteuto Sargol, es sin eluda

$O.SO

~~ ~~IC~~ª
ne~e:;f
Jns encontrnrá; en ellas podrá enterarse de la
01&gt;lnt6n de nrlrt11: n~na&lt;11 eme l o han u1.'ldo,
aoe estan comenctoas ae sus erectos y que
nftm11m l:\s Hetlenclas de esta preparación
ninra\'lllotn:
·

J:&gt;r~ dt~éerl\l:,;~nrd.m~~.~~¡fl~:.

EL REVERENDO GEORGE W, DAVIS
dlce:

Ho 1,robndo loa et'edos del tratarnlenTo Sargol
y Ju• notndo con él uue\·a ruerza y yJgor; ~o
20 libras más y ml salud es mucho mejor, me
encuentro como sl hubiera ,·ue1lo á los aUos de
ruJ ntnez · esta medicina. h&amp; sJdo Ja causa de un
cambio r&amp;dlcal en ml vida. Ilállome tan bien
CJ11e 110 necest~o tomu nln¡una otra medicina '1
nl quiero vohcr 11 hacer uso de ellas.

LA

hl&lt;'e.
:Mis nmJgos, acostumbrados ii terme
siemore del¡nda manlfléstanme su asomhro '/
ml padre Y mailre están completamente satls·
techos rtenclo Que ho podido 11.lcaoiar un peso
aue nunca antes pudo conseguir.

SRITA
e...,crlbe:

A.

I.

VE N GA.

alguna
el mejor que lle us11&lt;lo, prot.luclendo eu ml
rC'Su1lnclos asombrosos. Apenas sl podía eomer
y iara era la semana en que no me hallaba 4
dlns enrem1a del e~tómago. Solttmente tom.S
dos cajas do Sar,ol, acabadas Jas cuales ruo
bnllnba yn en condlclones ele J&gt;Od('r comer
cuanto F.e me antojaba. sin que me hiciera daiio.
}~l ()olor de eah(-1.n. ttne nnh~! casi siempre
tenía ha. desaparecido com1&gt;leL'lmente. I•e~ba

_ _

_ _ _ _ ~YJJ.~RSES J 7. _ __ _ __ _

San .\ntonio .\bad, Patró~-~1e~1os pri~
cipal de la ciudad de :\[é:,,ico y Santa Leonila J\lártir,- Función solemne e indulgencia plenaria en la parroquia de Sauta Cruz
:\catlán, por el primer santo.- En la mi~ma
parroquia comienza por la tarde la bendición de animales que dura hasla el ,s de
Febrero.

El Tónico Más Enérgico
el mejor nutritivo y el reconstituyente más poderoso es e¡

VINO DE STEAR~S
de Ext. de Hígado de Bacalao
Ferruginoso.

No tiene rival

para la cura de la tisis, escrófula, anemia y es lo que debe
comar todo el que desee estar

fuerte, vigoroso y cr. salud.
Pí,:lasc siempre el rle STEARNS.

~!º':.,lt:~~l~O h~~}~n::m:lng~

~~l~m~bw:m:o
años Que no me encontraba.

Estoy tan gorda

como lo deseo y no CCSAré de recomendar Snrgol

á cuantos Jo nect"Sltnrau. pues rerdaderamente
hace lo Que Yds. vrometen.
J.os anteriores testtmonlos están tomados sólo
de Jlersonns residentes en la cluclod de I•'lla&lt;lelfla Y s1 lo deseara J&gt;Odemos remitirle su c01u..
J&gt;leta dirección para que se entere directamente
de t11os de tos benéficos Y marulllosos erectos
de el Sa1·1ro1.
Quizás dude, aun de lR. ,·erdad de lodo lo
que nrrtba hemos mnnlrest:u1o. Cese su tncer..
3 ~~:º\!a1!,,..~a e~~
$0.50. La experiencia le demostrará Que estas
J&gt;nstllJas son superlol'es á cuanto le acnbamo11

~\~~~!&gt;::• co':~~~~U1~~~

RODENHElSER de lndlc.u.

He l!lnado inmensamente desde que tomá el
remedio S:ug~l pues sólo pesaba 106 11brR!t
cuando empecé i 11sarlo y 11hor;, J)eso 180 de
modo aue he ohtentdo 21 Jlhrt1s de peso. Sléntome m,s fuerte y hermo•:1 que nunca. y tenro
&lt;'ll 1&amp; actualidad rosadas nieJllln.s, COSA &lt;1ue
nunca pude lograr antes Por mh egfuen.:os que

1(&gt;.

Santos :\larcelo Papa :\lártir y FulgPu·
cío Obispo Confcsor.- Oficio y misa du la
Domínica .w. clesputÓs de Epifanía que no
tiene cabida en su lugar. El rito es semidoble y el c,rnamento \'erde; se hace conmemoración del primer santo y se prohibe
la celebración de misas pri--adas de difunto. :Se recuerda que en la Catedral los lunes y miércoles de cada semaua , por especial privilegio, se puede decir misa. pri,·ada de difunto, aun siendo el rito doble, con
sólo excepción ck tit,stas de primera y segunda clase: ferias. \'igilias ~, octarns pri,·ilegiada•;_

No Jmoort• cual sea la causa do

la delgadez, Sargol hará tuettn y robustM ,
1:ts personns débiles. Pero i pesar de tocio lo
que acabamm, el&lt;' manifestarte no esperamos que
Yd. crea nuestra. palnbra, mas corte el cupón
de &amp;bajo, 11cUunte unos 10 centnos .Americanos
pua ayudar los gastos de franqueo, r Teciblrá
, rnelta de correo el má~ :tDrtelable paquete
Que en su ,·ldn. entera. á sus manos llegó.

COI\IA CON NOSOTROS A

Santa Prisca Virgen J\láriir 1· S:w Lrobardo el emparedado.

de

NAFÉ

Do~wwo 19.
El Dulce :-;-ombre de Jesús. La Dedicación de la Santa Iglesia Catedral de Mérida, Yucatfln Santos Canuto Hey. ~lario,
Maria, .\udifaz, .\bacum o .\baco 1\1ártir.,s
y \Volstano Obispo Confesor.- Oficio y misa de la ])omínica: rito semidoble y ornamento morado.

LANORENI
contra

la Tos, el Catarro
laBronquitis

NUESTRO COSTO.

Este cupón da derecho t una C&amp;Ja. de Sa-ra:ol (Siempre Y cuando que no se la
l1ubtt.!ramos )ti. remttldo) el remedio concentrado vor excelencia. onra. ena:ordar. AdJunto
hallnd. en t'StamPillas de corree unos Ju centt\\'os Amerlcnnos para. ayudar los: rastos
de franqueo.
Len. detenldnmcnte nuestro anuncio nmerlor y escribanos hov mtsmo
adJuutiuulo &lt;'J\ 1111 &lt;"llrfll 1!)!1 10 N'ntal'0.1:C menl"JonncJos y este cuoón &gt;' á vuelta de toraeo
reclblnl nu,stta cala de Sargo!. Dirección: The Sargo! Co., 910 B Hernld "Bid&amp;.• Blnghamton,
N. Y.. E. U. A. Eserlba su nombre y dirección con dnrldad y 1dlunte este cupón i

au carta.

S

Pureza
Esta debe ser la primera consideración
al escoger una preparación para e l tocador.
Someter el cutis delicado á la acción irritante
decomposiciones químicas que son deseo•
nocidas es invitar los males.
El Jabón Boratado y los Polvos de Talco Boratado rle

(Levadura seca de cerveza)

La CEREVISINA da maravillosos resultados en el
tratamiento ue los furúnculos. En los enfermos que pauu•
ct•n de psoriasis, herpes ó eczéma, pruJuce el mejul'
éxit~ mcjornntlo rapidamente su cslauu e;euerul, asi como
en el acné, la urticaria, cte.
~~===P=A=R=I=S=,=8:::,=r=u=
e:::::V=i=v=ie=n=n=e=y=:::ª=º=t=o=
d=a:::
s:::::la=s:::::F=
ar=m==ac:::i:::a:::s:=:=.J~

Un heGho y un diGhO del

to que en uno de sus versos babi~ "de sí
mismo en estos términos:

Dr. Wilson

coaltar Saponlnl

,,
S) , "'--- · - - -

..

H~l

0

Lt;NES 13.

El Mundo llustrádo

EL

PRESIDll:-ITE F1mRov1A1uo

v

"For beauty 1 am nota star.
There are others handsomer by far,
But my face- I don't mind it,
For I am behind it,
This the people in front that J jar."

Po~:TA.

El Dr. \Voodrow \Vilson, el nuevo presisidente de los Estados Unidos que ha de tomar posesión de su cargo dentro de tres
meses y medio, es un hombre muy cliferen•
te de todos los que desde algunos años a
esta parte ,•iene precediéndole en la Casa
Blanca. Su carácter, como su figura, son
más bien los de un estadista inglés que los
de un político yanqui. Director de la Universidad de Princelon hasta hace dos años,
gobernador luego de Nueva-Jersey, puesto
que debió a su seriedad y honradez, eo su
historia no hay esas aventuras pintorescas
ni esas proezas de novela que han hecho
populares a algunos de sus antecesores. Es
un hombre de pa_sado sencillo y laborioso,
de quien hace menos de diez años no se
hablaba más que en el mundo universitario. Eso no obstante, puede reconocérsele
capaz de hacer cualquier cosa que se atre·
van a llevar a cabo sus adversarios políti·
cos.
~o hace mucho, en plena campaña elec·
toral, Teodoro Roosevelt se enorgullecía
de haber con(lucido por sí mismo, durante
una "tournée" de propaganda, el tren espe.
cial que le lle\'aba en compañía ele sus
partidarios más activos.
.\1 tener noticia de las aclamaciones con
que "Teddy" había sido recibido por sus
partidarios al llegar a distintas poblaciones,
el Dr. \\'ilson decidió mostrar a sus amigos
que no es necesario haber sido coronel de
,·oluntarios parn saber manejar noa locomotor a. Habiendo pagaclo él también un üen
especia.!, tomó el puesto del maquinista y
consiguió lle1·ar su máquina a una velocidad mucho mayor que la de Roosevelt. Y,
Jo que es más importante, hizo el recorrido sin no sólo tropiezo, mientras que el terrible "Teddy," por una falsa maniobra,
hizo sufrir a su tren un choque sumamente
desagradable para los viajeros.
El Dr. \Vilson difiere especialmente de
Roosevelt y de Taft en su oratoria. Xo tie-

(En cuanto a la belleza no soy ninguna
estrella. Hay otros muchos más hermosos
que yo: pero 1io me preocupo de mi cara,
porque yo estoy detrás de ella. La gente
que hay adelante es la que yo discuto.)

-.:',~ -..-=

1c.........

El estandarte turco

Los Barros y Granos
asquero~os algunas
veces

contra los Barros,

ne la virulenta elocuencia de aquél ni la
charla campechana de ése. Es 1111 Yerda.
.
.
dero prosista, de estilo armomoso y e 1egante. También tiene algo de poeta, y por cier-

Quida de Salud
''R. Lavista"

La Salsa

Tlálpam, D. F.·•Teléfono 16.

LEA &amp; PERRINS
aumenta. en extremo el sabor de

La verdadera Salsa

las sopas, guisos, salsas, etc.

origen d e WORCESTERSHIRE.

Venb ILl por mayor por LEA &amp; PERRINS en Worcester, Inglaterra; CRORSE &amp; BLACRWELL, Ltd., en Londres,
y por todos los Exportadores en gencrnl.

Asistencia cientmca de
morfinómanos, enajenados,
alcohólicos y quirúrgicos,
empleando los medios terapéuticosmás modernos. Eficaz atención para los enfermos. Departamento especial para señoras. Instalación eléctrica co~pleta.
Rayos X, corriente de alta
tensión, mecanoterapia.
Director Médice,

EDUARDO UCEAGA.

no solamente son absolutamente puros. sino Que sus cualidndcs los
hacen ideales para el cutis 1nás irritado )r delicado. El uso con•
tinuo de estas preparaciones dán por resultado una tez mi\s lim•

pia, más saludable, m:\s bella.

Se vtnden ell todas las boticas y farm:lcl.'.!s
:.i. 50 centavos pla.ta la caja.

DE OR.IPPE

El estandarte sagrado del Profeta está
envuelto en catorce envolturas de tafetán
verde y encerrado en un estuche forrado
de tela verde que contiene también un Corán, escrito por el Califa Ornar, y las llaves
de plata de la Kaaba o sepultura de Mahoma que Selim l recibió de manos del jerife
de la :\foca.
E l estandarte mide tres metros de alto y
el ornamento de oro, una mano cerrada,
que lo remata contiene otro ejemplar del
Corán escrito por el Califa Os.man IIT, sucesor de Mahoma.
En tiempo de paz se guarda este precioAfeadores Siempre Curaso estandarte en el salón del "Noble vestidos en Cinco Días .
do," nombre que seda al traje usado por el
Usted no auiere es·
profeta. En el mismo salón donde se con•
,,,,, De r ar Indefinida·
serva la túnica se guardan también otras
,/,- .,..;;1 mente para aue de·
, , sap,.rezcan esos b .. ·
reliquias venerand~s del imperio: los dienrros. eranos ó erup·
clones en su car" ó
tes sagrados, la santa barba, el sagrado
/,en su cuello. Lo
estribo, el sable, ;- el arco de Mahoma y
iacons ..Jb ble es cu.. ' rárselos pronto.las armas y armaduras de los primeros ca·
• Quizá en la semana
Efas. En tiempo de guerra se arma una próxima, usted tentrá aue concurrir it
al¡¡un baile ó ba.nauete Y sin duda usted
magnífica tienda de campaña para guardar no auerrá aue sea repulsivo el aspecto de
el sagrado est.indarte sujeto con anillos de su rostro. Convénzase Ud. por sí misma
de aue un tarro de Crema Sirene
plata a un asta de ébano.
1°' exttrpa en
Esta cosrnmbre trae a la memoria el pedías y de Que no hay granos, erup•
queño templo en que se depositaba el Agui- pocos
clones y barros aue no se curen con certela de las legiones romanas, según cuenta za con esta. mar1&lt;vtllosa pomadlta cura.ti·
VIL• antiséptica y hermoseadora - T ARRO
Dionisia Casio. Al finalizar la campaña e] $2.00.- POR CORREO OERTIFIOADA $2,25.
En Méxtco: J. L•badlé Sucs. Avenida.
sagrado trozo de seda verde, que constituyt:
San Franclsco43.-Juhannsen, Féllzy Co.
el estandarte, se \'Uelve a guardar con toda Ave. San Fr..nclsco 39,- J. Ulhleln Sues.
.
.
solemmdad en un arca ncamente ornamen- Ave. Bollvar 25.
d
-----------------ta ª·
Hasta la época presente el estanda1ie ha

-- MENNEN
Gerhard MennenChemicol Co. , Newark, N.J.,E. U. de A.
Ase.ocia para la dhtribacio11 en Mcxico:
LA BOTICA NUEVA, Mo•terrer, Nuevo Leoa.

USADA C,ON MUCHO
ÉXITO EN CASOS

Médico encargado del departamento de enfermeda
des nerviosas,
4

El mayor
disolvente del Aoido úrioo
~ara abreviar 7 evilar laa Criaia de

GOTA,..ARENILLA, REUMATISMO
COLICOS NEFRITICOS
tomad al

nas m edidaa or dia.

•

Dr. A. Ruiz Erdozáin
Administrador,

J. Larista.

�l31BLI OT1='CA UNIVF"~:T,AíllA
•·1
r ·•-o R C) ...

-UNA SENORA

DE PANAMA

El Mundo Ilustrado

FONDO

sido UD v~rdadero 1.alismáo para los turcos
y ha servido para mflamar el valor de los
defensores del islamismo en sus batallas

El progreso industrial

~:~:r:~: c•~:tiadn:~l~:~ola:u:!:ª::s:::;
~!timo extremo. Es la sena! para poner en
Juego todos los esfuerzos Y salvar el imperio. A los cristianos no se les permite dete~erse ante el estandarte ni mirarlo siquiera,

A pesar de la terrible crisisque acaba de
atravesar China, su despertar industrial se
ha manifestado recientemente con la construcción de numerosas fábricas, según el
informe del agregado comercial británico
en Pekín.

cuRADA

_ _

Limitándonos a enumerar las más importantes ele las nuevas fábricas, citaremos:
una gran destilería instalada en Hong-Kong
para la explotación de las viñas chinas; una
fábrica de ladrillos montada en Cantón, de
una capacidad de producción de 40,000 ladrillos diarios; una fábrica ele cemento estilo Portlancl, en Tongcahn, cerca ele TienTsio, que puede producir 500,coo barriles
a l año.
Shangai posee ahora una fábrica de bu-

Con el Compuesto Vegetal de Lydia
E. Pinkham. Lease su carta :
La Boca, Zona de Canal, Panamá." Mis dolencias eran complicadas ; la
menstruación á ve.
ces abundante y otras escasa;sufria de
· much~ pesadez alrededor del vientre,
estabaabatida; también tenia mucha
picazón y ~ad.ic!a de
la vejiga. "'Atribuia
mis male&amp; á que era
estéril pues varios
médicos me dijergn
que no estaba baS,___ _,,;:_2!._..i tan te desarrollada
y por eso no podía tener una criatura. Me sorprend1 grandemente después de tomar 8 frascos del Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham
de estar en estado y apenas si lo podia
creer. Volv1 á ver al médico quien me
dijo que se me estaba formando un tumor. Mi esposo me aconsejó que no le
hiciera caso al médico y que me fuera
á mi ciudad natal- Kingston, Jamaica
- lo que efectué-Hoy tengo el orgullo
de decir que soy madre de una preciosa
nii'ia de 7 meses. Apesar de haber estado casada 9 años si no hubiera sido
por el Compuesto Ve~etal de Lydia E.
Pinkham nunca hub1er;;. dado á luz.
Desde entonces lo he recomendado á
mucbisimas personas, tanto en Jamaica
como enBalboa."-SRA. ROSA ROSINA
DONA.LDS, la Boca, Zona del Canal,
Panamá.
La. Sra. Pinkham de Lynn,
Mass., E, U. de A, invita á las enfermas á que le pidan su consejo.
Ya ha ayudado á otras miles a
recobrar la s a 1 u d. Este será

~.
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irratuito,

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jías de enorme producción y una gran fábrica de hilados de algodón.
En Cantón existe una fábrica ele cueros
con aparatos de los más p erfectos; en HangChav una ·c1e cerillas y ell Hankow una de
papel.
Tres g,andes ciudades han puesto e n
marcha fábr icas de energía eléctrica para
el alumbrado.

PUENTE DE CONFIANZA.
Debe hablarse bien del puente
que le conduce á uno con seguridad al otro lado. Así dice un
antiguo adagio, y en él so encierm
la honradez y el sentido comí;u
de los tiempos. La mujer quo
p onía una vela encendida en su
ventana duranto las noch:s oscuras para guiar á las gentes quo
7iajaban, estaba poseída de un
verdadero sentimient o filantrópico, y más de un viajero la recordará con gratitud. P ero acaso el
más profundo y duradero agradecimiento y obligación se siente
por aquellos que ll0S han ayudado
en momentos de dolor y de enfermedad. Porque : ¿Quéalivio es
mi:ijor recibido que el alivio de un
sufrimiento? P or desgracia son
muy pocos los remedios que pueden dar tan grandes y precioso~
frutos. Y aún entre ello~, miles de
personas dan el primer lugar á la
PREPARACION de WAJ\liPOLE
E n olla se hallan los mejores
resultados de las investigaciones
científic:ts y experimentos. Contribuye ú la absorción de los alimentos y estimula todo el sistema
ner vioso. Es t an sabrosa como
la miel y contiene una solución do
un extracto que • se obtiene do
Hígados Puros de Bacalao, combinados con Hipofosfitos, Malta
y Cerezo Silvestre. El gusto
nauseabundo, y el olor del aceito
quedan completamente eliminados. Este es un triunfo de la
medicina que nunca so había obtenido anteriormente, porque eu
esta f orma científica y original,
el sistema se nutre en seguida y
se refresca. Su acción en las Enfermedades E scrofulosas, Debilidad y Afecciones de los Pulmones
es convincente. El Dr. G. Mcndizabal, Profesor de la Academia
Nacional de Medicina, de México,
dice: "He usado la Preparación do
Wampole con los mejores resultados, para enton ar constituciones
debilitadas y pobres de nutrición."
:No puede fallar. En las Boticas.

Registrado como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.-

Año XX.---Tomo l.

Impreso en papel de las Fábricas de San l'¡afael.

MéxlGo, Enero 12 de 1913.

I
•

o --------•----•----------■---- o

,~l~~~~~=m~=.::, ~~::~~~
siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
sus_maravillos~s resultados, y por eso es que se ha hecho la pre•
ferida del público. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
prevención . .Produce efectos segurisimos en

1
f
riza el Rujo mensual,
rta los retrasos y
supresiones asi como
los dolores y cólicos
que suelen coincidir con las
épocas.

Q"IINOS, TUM0,,118, 141..MORRIINAS, HIIRID/48, PUSTULAS, L.LAQ/48,
UL.011/tAS, QUlltrlAOURAS, FISTULAS, ERUPCtONl/8, IITO., l!TO,
01! VENTA EN TOOAS L~S DROQUElttllS ¡I SOTIOAS,

A 25 CENT A VOS LA CAJA,

1
1

Pua 1011 lugares dOllde no 1e enouentre, se deapaohatranoo de porte1 en,lando
oon el ~do en aello1 de oorreo I0.80 on. por 911da oaJa y por dooena SU;o,al
Depo1ttarlo aeneral, SR, RAFAEL •• ORTEQA, a• OALLE 011 trlANRIQUII N9 ea.

SALUD

DE LAS

SENORAS

1

o---•:,:----•----•---•---- ---o
o, I',

FLOR DE BHHZA

POLVOS ADttER[NHS

~

1
1

APIIRT/40D 41541,

lll!XIOO,

I NVIS IBLES
FINURA, PUREZA, PERFUME IDEA L. - Corountca al rostro u oa ntara"illosa
y delicada. belleza, U04 blancura perfecta y un a.terciopelado Incomparable.
Cuat ro tonos en cad:1 una de los colores Rosa \&gt; Raquel Blanco de u na purtza
absoluta Son los poh·os de arrot d e las reinu y los reyes de los pol•os de arro1..
AONEL. PPftf'tl.HJSTA, 16, A venue de !'Opera, PAIUS ,:

,·oYARRUBIAS

k l\,,f"ll\t.J O ...

Grupo de damas distinguidas, asistidas por distinguidos caballeros, con los trajes
de fantasía que lucieron en la fiesta de Reyes, celebrada en la residencia de los
señores López, el seis del actual.

Númeró 2.

�DIRECTORIO

sable de Marengo al cinto, ni la estrella de los bravos a l dicos, otros dan lustre al calzado; éste implora la fepecho, ni la mecha histórica sobre la frente, entraba en- mentida caridad pública, aquél nada pide porque alivia
el salón del brazo de una "china poblana" que hubiera
de lo que puede al transeunte descuidado. Vemos a
inspirado un romance al viejo Guillermo P r ieto. Luego,
unos, en libertad de gorriones granujas, a saltos y b rinSEMNNARIO DE A c n : ALIDADE S, ARTE v LtTERATIJRA.
Blanca de Nieve, con la man,:ana del encantamiento en
cos por calles y p lazas; a otros, vestidos con el dril oprola mano; Pierrot, color de luna, en busca de la señor ita
bioso de las escuelas correccionales, custodiados por uu
DIRECTOR PROPIETARIO
Colombina; dos parejas del más puro Luis XV bailando gendarme con el maliser cargado -cuando les basta ría
LIC . ERNESTO CHAVERO.
un ceremonioso " minuet;" un "clown" bosquejando una
con una niñera- ; a unos enfermos, abatidos, solicitando
pirueta frente a una aldeanita estupefacta. . . . . . Y des- casi la muerte, a otros sanos y llenos de bríos, como bespués, marqueses, rpariposas, mosqueteros, capitanes ele
OFICINAS:
tias jó venes ... . . .
guardias, oficiales de zuavos, campesinas normandas y
Y nos decimos ¿ cuántos de estos niños se pondrán al
3~ Calle de la Rinconada de Sao Diego ~o. 4r.
provenzalas, marinos, arlequines, un cocinero vestido de
margen de la ley? ¿ Cuántos irán a presidio? ¿ C uántos
T e léfonos:- Mexicaoa, 20-85 N eri
raso que no esperaba los mariscos de Vate!, un caballero otros caerán bajo la puñala da alevosa, en la riña calleEricssoo, 14-51
D es Grieux que todavía no encontraba a su Manon;
jera? ¿ Cuáles de estas chiquillas descalzas vestirán maApartado P ostal 149.- México, D. F .
Francia , Inglaterra, México; la Edad Media y la época
ñana de seda y de ignominia ?. . ... .
contemporánea; la realidad y la ficción; la vida y el
PRECIOS DE SUBSCRIPCION ME::-SSUAL:
arte.
T e rmina el baile dorado de la infancia dichosa. En la
En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . S r .oo
Y la tómbola de juguetes, con premios para todos, y el
puerta, un grupo de niños, curiosos y semi-desnudos tiri(pagadero por adelantado. )
gran comedor lle no de luces, las mesillas dispuestas ca·
ta d e frío a l cierzo acerado de enero. ¿ Por qué ocurriEn los Estados ............................ $ r.i5
da una para cuatro invitados. el rico chocolate humeanrán estas lúgubres filosofías en noches tan llenas de as(pagadero por trimestre adelantado. )
do en las tazas, las fuentes desbordantes de confituras,
tros y de risas?
En el Extranjero ................... . .. .. . . $ ,.oo
la corona de Reyes dorada y apetitosa, con incrustacio( pagadero po r semestre adelantado.)
n es de frutas en almíbar eu la corteza y el bebé de porFRANC ISCO M. DE OLAGUIBEL.
celana acurrucado en la miga tierna. Después, la alegria
XUMEROS SUELTOS:
del hallazgo - ·' Je roit boit! le roi boit!- y más música
y más baile. Y luego el a brigo bien caliente, el automóEn la Capital .... ........ . ......... .
$ 0.30
vil o el coche bien cerrados, la casa y la camita, y la
En los Estados ........ . .................. . .. o.35
bendición de papá y el beso de mamá, ya con los párpaEn el Extranjero ... .. . ... . ....... . . .
.. 0.50
dos medios cerrados, y el sueño de doce horas, poblado
Atrasados .................. . . ... .. . .. ... . "0.50
de Reyes Magos y de juguetes ¡Díos mío, que felices
Para la publicación de a visos en este periódico, diri- son los niños ricos!
000
Estamos profundamente agradecidos.
girse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida r 6 de Septiembre,
H ay otros-y son uumerosísimos- que no conocen a los
Esperábamos para nuestra labor uo éxito lisonjero, ya
r6. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de PuSa ntos Reyes, ni reciben regalos. ni hao probado una que habíamos puesto en ella nuestro mayor cuidado, peblicité, 14 ruede Rougemeot, (9 e).
golosina, ni son invitados á los bailes, ni vau al ''Cer cle
ro confesamos que nunca lo esperamos tan amplio y ta,;i
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
Francais." Asisten a las fiestas desde la puerta, para ver franco. La acogida que el público ha dispensado a nuessi un señor les compra el periódico de la tarde o les retro número de Año Nuevo, supera a lo que esperábamos
gala un centavo que les permita el lujo de dormir en un
y esto nos obliga profundamente.
mesón, entre bestias y gente maleante, pero con menos
¿ Cómo corresponderá EL MU~DO ILUSTRADO a
frío que en el quicio de una puerta y con menos mieeste favor del público ? En primer lqgar, manifiesta su
do al gendarme que no consiente la libertad de dormir agradecimiento a las personas que l~ao enviado cartas
al aire libre.
laud~torias, y en segundo renueva sus,propósitos de perNo tienen padre o por lo menos no le conocen. La severar por el camino de las mejoras q ue tan apreciadas
fueron en e l número anterior.
·
madr e, que para todo niño tiene dulzuras de hada y suaN iñ os fel ices e hijos del arroyo
En el presente iniciamos la publi&amp;ción de una previdades a ngélicas, está representada, para ellos, en una
ciosa novela ilustrada, debida a la galana p l umade Franmujer regañona e iracunda que maltrata y pega cuando
c isco Coppée, académico de la lengtia francesa, y una
uo se le lleva dinero. Y como es tan difícil llevarle diL a imaginación in~aotil, evocando la piadosa leyenda
nero, poco a poco se deja de ir por la noche a la,pocil·
de las glorias de la literatura de su pa.is. Recordamos con
de hace siglos, ha realizado ana vez más el milagro. Len- ga, hasta que se acaba por no volver más a ella, y se
cuanto gusto recibieron nuestros lecto'tes la publicación
tos y solemnes, a los di\"inos fulgores de la estrella que
de la novela "Enriqueta," del mismo Autor, y esto, unido
proclama la independencia trashumante y sin freno anesplende en las páginas sagradas del Evangelio, los tres
al mérito intrínseco de la obra escogiqa, nos hace espetes de los doce años.
Reyes Magos venidos de Oriente para adorar al Dios herar que la que hoy iuiciamos sea también del agrado del
Para los desheredados que, de esa suerte, pululan en
cho hombre han emprendido de nuevo la santa peregripúblico.
los bajos fondos sociales puede decirse que la infancia
na ción, rumbo al establo de Belén. Negro el primero,
Por lo demás, en todos los d etalles, tanto ele presentano existe. De ella sólo tienen la debilidad corporal y
de cabellos ensortijados y crespos,- amarillo el segundo,
ción como de selección de material literario, artístico e
restos- muy pocos-de candor: nunca la inconsciencia,
de diminutos o jos oblícuos,- blancü el tercero, de luenga
informa tivo, este número se halla a la altura del a ntela coofiauza, la sencillez. usuales atributos de la edad
barba nevada,- Baltasar, Gaspar y Melch0r han pasado feliz, que dicen los poetas, El niño abandonado fuma.
rior, y por el mismo camino hemos de seguir, pues creepor los sueños de los niños; uno á horcajadas sobre la j/mos que esta eq la mejor manera de corresponder al fajura y blasfema, bebe cuando hay ocasión, juega la rara
ba montuosa de un dromedario del desierto; otro. insvor público que tanto nos ha a lentado en nuestra carrevez q ue dispone de unas cuantas monedas, se inicia en
talado en un trono de marfil y seda que balancea el a nra periodística.
el desencanto nforal y en el mal físico a los años en que
dar pa usado de un elefante: el último rigieodo un corlas inoceucias dichosas 1·ezau todavía a l ange l de la, gaarcel raudo y orgulloso.
da. Es uu escéotico de primera hora, un descreído inSólo que ahora n o traían-como hace casi dos mil
maturo, un vividor cuyas malicias dau tristeza, por anoraño5--:- el tributo de oro:. incienso y mirra que entonces
mdes v monstruosas, y cuya alegria, artifidal y enferdepositaran en el regazo.!Ila_ternal y vírgen de María. sino
miza, duele en el corazón.
juguetes y dulces para sus rngénuos creyentes, los fieles
Eso, cuando el clesheredado tiene la miseria jovial y
adoradores que, después de _dejar en el balcón el zapaqué- me-importista. Porque la ¡rran mayoría de la
hto, se duermen con la sonrisa a flor de boca. y miran
hampa desnuda s uele padecer una eterna y como incuPara '·EJ Mundo Ilustrado:·
el desfile tcadicional, la caravana prestigiosa, aira vesar
rable tristeu: v nada puede haber más aflictivo que un
Bendigo a Dios por tu existir divino,
las calles de la cindaa. invisible para las personas maniño triste. T odos conocemos a esos parias que, en actiporque en él alientas mi existencia,
yo r es, callada y silenciosa como si caminara sobre nubes,
tud de resignada apatía, dicen bien a las claras qlte n apues cual la flor m e brindas suave esencia
De las alforjas de los monarcas orientales. de !ns enorda esperan ni desean nada de la vida. Canijos y desy cual estrella alumbras mi camino.
mes cajas que custodia su séquito, snlieron las maraviga rrndos han pasado rozándonos con sus sórdidos harallosas muñecas, los sonoros tambores y t'os prodigios de
pos de mendigos; nos han tendido, en ad,emán suplicanPorque te amo, le ruego a mi destino
juguetería científica que alegraron en la mañana del día
te, las manecitas en flaquecidas que ya conocen el trame conceda estar siempre en tu presencia
seis el despertar satisfecho de los niños pobres. Desgrabajo que lastima y la limosna que envilece; nos han
y que nunca, en mi mal, la fiera ausencia
ciadamente, la misión de la celeste embajadil que aquécontemplado con sus pupilas que parecen cargadas &lt;je
me haga vagar cual vaga el pereg'rino.
llos presiden consiste en dejar regalos en todos los zareproches y que no i~radian ya con el pnsmo infantil
Eres noble, mi madre, y·yo te adoro;
p atitos que a s u paso e ncuentren; y jamás hallan los de
porque están acostumbrados á mirar de frente a la potu nombre santo, como timbre de oro
los niños pobres .... porque éstos - como es bien sabibreza. Y nosotros nos hemos conformado con una palavibra en mi p echo y mis dolores calma,
do- no tienen zapatos.
bra de piedad hipócrita, con un óbolo presuroso . . . y
Gaspar, Melchor y Baltazar no traían sólo polichinehemos corrido a buscar un consolador contraste e n nuesPues si a ttt lado, en mis tristezas lloro,
las y c aramelos: traían también las invitaciones para el
tros hijos, porque nada hay más ·egoísta que la ventura
m e das tu corazón, me das tu alma;
baile infantil del "Cers;le Francais" fiesta de regocijo v
propia ante el infortunio ajeno.
y por eso al Creador tu vida imploro!
de buen gusto que año por año reune en los salones dé'!
¿y qué es de esos.piños que tan pobres nacen y tan
Círculo a un centenar de niños felices y risueños y a un
desvalidos crecen ? ~ d,¡5.nde van esos frutos podridos de
grupo d e padres más risueños y más felices todavía, s i
los hime neos sin am·o-r? ¿En qué.-abismos de desamparo
VIRGILI0 AZAMAR.
cabe.
!
se vierten esos vasos·re!,)osllltes' de la hi e l ele la amarguEsta vez el baile fué de trajes-"bal costumé, s. v. p ."~
ra y en dón~ferme.otap los impuros sed imentos de toC u adro encantador el' de diez docenas de p equ eños per- das las heréµ,cias mo rbosas, desde la enfermedad hasta
sonajes, arrancados a 1a historia. a la novela o a la vida.
el crímen? L o sabeo las septioas del vicio, los antros
primorosamente ataviados y 'saltando a 1 compás de una
del delito, las gem~nía$,_¡lel sufrimiento, las salas de l0s
La buena aducac-ión de la juventud es la primera bamúsica incapaz de ritmar e l movimiento endiablado de
hospitales, los ambulatorios d e los manicomios, las celdas se de la felicidad humana,- LEIBNITZ.
tanto danzarín menor de d iez años! Las Mil i una Node las penitenciarías: todos los infiernos donde se tritura
. ches y sus sultanas, Perrault y sus héroes. La Fontaine y
la carne y se desgarra el espíritu del hombre con las imLa fe, la esperanza, la caridad en una hora bendita.
,.sus animales pensantes. . . . . . . todo barajado e n la
placables tenazas del dolor.
crearon una estatua: " la P acieocia."-vV. G oETHE.
-animación más pintoresca y anacrónica. El cuento, la
Allá. como a un·)p.menso y negro golfo de desahogo,
fábula, el ªP?lo~o ~ncarnados en deliciosos muñécos .y van a dar. las o):&gt;_¡;curas c orrientes, nutridas con llanto y
Los hombres virtuosos son caritativos hasta para con
adorables cluquillas que ríen, cantan. juegan, bai lan y ·· sangre que pasa~por el mundo, sinuosas y atormenta d as,
los seres que vale n poco.
.saturan la atmósfera de un olor a limpieza. a mimos, llevándose a la deriva las scoluntades lacias. las eaergias
( fdl vez la luna deja de aclarar con su blanda luz Ja·
a salud, a dicha.
•
a trofiadas y los'•rigores anestesiados por el abandono y
choza del · pobre?- Pensamiento Indio.
L a esce na habría dibujado una sonrisa en los labios
por el hambre; allí d esembocan los tristes ríos ele tantas
ptó[ellcos y paternales de Hugo, ei soberbio burgrave existencias, concebidas en el famélico hacinamiento del
Procuremos pen sar s iempre en el b ien. Esto es el
de la lírica que cantó la gloria de ser abuelo .... Aquí,
tugurio, y q u e se derrumban. para dormir el sueño e terprinc ipio de la moral. - B. PASCUAL.
un soberbio D'Artagoan de seis años -prometía a Capeno. en la promiscuidad anónima y repugnante de la fosa
rucita Enca rnada d~fenclerla d e las acechanzas del Jo común.
El sufrimiento nos enseña los secretos de la fue rza de
b o ; más lejos una japonesa en miniatura pasaba, acomD e.aquí.que sea tao penoso e l espectáculo de los -ni- _ la esperanza y de la fe, aun cuando lloramos.
pañada por un desholl inador, negro de humo; por otro
ños abanclonados por la desgracia· o por la infamia · en
lado un Napoleón auténtico a quien nada f¡iltaba. ni e l
las p layas desoladas de la orfandad. Unos venden perió-

EL MUNDO ILUSTRADO

ººº

El maestro Elorduy a los 18 años de edad .

Acaba de morir a los 59 años, uno de los hombres más
simpáticos, más buenos y talentosos que he trata~~ en ~1
vida. Su nombre, que perten ece al_ de una famil~a antigua y prominente. originaria de Bilba~, ha cornclo de
boca en boca, apenas la suya se cerro en presencia_de
una santa mujer, de dos hijos adorados y de una legión

padres, y, en bu~ca ?e alivio a s_u d_ol?r, a la vez q_i:_e impulsado por sus rnchnac1ones p1an1s11cas, desde orno reveladas marchó a Europa antes dé los diez y o~ho años.
Visitó primero Alemania, pasando el mayor tiempo en
Berlín y en Frankfort. Allí estudió armonía y c?ntrapunto, y allí su trato, posición y relacione~ le abr~eron muchas puertas cerrad_as para los_ exfrao¡eros, ~s1 como su
dedicación al estudio, su rntehgencia y entusiasmo le señalaron en el Conservatorio como a uno de los discípulos predilectos de dos eminencias, de R~ff y de_ Clara
Shumann, ya viuda entonces. Más tarde oyo en . Edii:nburgo y en Hamburgo al coloso del pi_ano, Ru~mstern, de
quien alcanzó recibir algunas lecc iones, e) ¡oven. E}orduy, "su noble amigo azteca. " A Rubrnste'.n ..deá1co su
primera composición, un vals qu~, ~.eoommo A Onllas
del Efoa," y poco después _e~cnb10_ La_ Légende du Foret Noire," ambas composiciones 1mpregoada;5 de_teri:ura, apasionamiento, ingenuidad y melancoha nsuena,
verdaderos "suspirillos germánicos," como llamó Teófilo
Gautier a las primeras rimas de Reine.
.
Pasados siete años, emprendió un viaje a Oriente. Recorrió toda Turquía y los países balkánicos, penet:ándose tao bien de los usos y costumbres de la región levantina, hoy en cruda guerra, que má~ tarde ~u-afin,ado
y exqu-l'sito temperamento pudo pr?d~c1r la belhs1ma o_pera ··zulema" esencialmente descnphva, llena de msp1ración suave como una vaga armonía que adormece, y
fuerte a la par por los aromas artificiales de que lasa turó aquel olfativo.
Si la luz de la luna germánica plateó una parte de su
fisonomía, el sol de Oriente doró la otra. Sentimental
primero y siempre, fué sensitivo después, cuando comprendió la armonía volu¡:_&gt;tuosa del tal&amp;nte, el a1;1dar y el
gesto de circasianas y asinas: ~us cantos melod10sos, ~~s
danzas lascivas, el hablar poetlco, la dulzura melancohca de los ojos, la molicie de las posturas. "Zulei_na" y
más de cien obras de carácter morisco que produ¡o, bastan a probar que Elorduy ha sido en América un cultivador inimitado e inimitable dE la música oriental.
Aquella golondrina \"Oló una primavera desde un minarete de Constantinopla. dijo adiós al Bós_f?ro, a Creta_y
al Epiro y se plantó en París. Allí ap;eod10 e_l ~engua¡e
preciso y "espirituoso" ~el pueblo: alh _le ca~hv~ el perfume de la cortesía, alh conquisto la s1mpatta vtv':' y espontánea de los bohemios de buena cepa que miraban
en E lorduy un camarada ingenioso. sutil. ':rllsta, en una
palabra, sin que los distanciara la elegancia, finura y es-

El maestro ·pocos días antes d e morir.

música en los salones. ele México y éu las audiciones teatrales que se prepararon.
··
El vals "Toujours," contemporáneo del vals "Amor" de
Villanueva, el nocturno "Je vous implor'e" y la canción
oriental "Airam," provocaron e ntusiasta admiración y
decidieron el prestigio del músico.
: ·
De tantas obras como produjo el fecundísímo artísta,
quedan escritas más de cuatrocientas entre Danzas, Hojas de A lbum, Mazurkas, Valses, Romanzas, Berceuses,
Polonesas, Nocturnos, Caprichos, etc.
Elorduy es autor de los "33 Misterios del Mes de María," colección de estrofas tiernísimas a manera de un
epistolario, triste como la vida, y sagrado asilo de los pecadores en horas de tribulación.
'
Las danzas "Alma y Corazón" dulces y arrulladoras,
alcanzaron tal éxito que la casa editora ganó más de
quince mil pesos con su publicación, mientras que el
Maestro Elorduy apenas recibió cien depreciados por la
propiedad.
Sus "Viajeras," impresas en postales, a ún están e_n boga porque esa música es deliciosa y té1;1ue: comu01ca la
sensación de fuentes que corren hendas por una luz
ecuatorial.
L as "Playeras," elegantes y ricas, acar ician el oído
como acariciaría los ojos la suntuosidad de la galera de
Cleopatra con su popa de oro, con sus velas de púrpura
y remos de plata, deslizándose por el r ío Cidno, ai:_rullacla por los sones de las flautas, de los oboes y las citaras.
FRAKCISCO GÁ::-iDARA.

A JM!Il liWM!F-?,!ID

Acompa ñantes del cadáver del maes tro al salir de su casa en San Angel.

de fieles amigos, todos pugnando, sumergidos en llanto,
por conservar aquella preciosa existencia. Y tanto dolor
causa el fatal acaecimiento, que se ha alterado hasta esa
misma indiferencia asiática de nuestra gente por todo lo
que se refiere a Ja vida cerebral ...... Eso quiere decir:
"'Qu'oo tresse; pour son front, d'une immor'.ell~. main
Aux myr tes de l'amour le lanner de la glotre.
Es e l mirto blanco que de vez en cuando aparece, más
ahora sea bienvenido sin sorpresa, porque ~anta al más
dulce y legítimo representante del arte musical en México, ERNESTO ELORDUY, corazón sano y fragante
como la granada, cuya corteza r?mpe la madurez, y elevado espíritu de original potencia creadora..
Recordaré algo de su vida. muy poco a m1 pesar, en
los estrech os límites de esta página luctuosa.
Nació el compositor Elorduy en la v!lla de Gu~~alupe
el día u de Diciembre de 1853. Muy ¡oven perd10 a sus

plendidez del caballero. En P ~rís se_acentudroo sus, cuaJidades de orfebre y de pa1Sa]Ista mus1co y se torno más
delicado y dulce su estilo de intérprete Y de compositor,
recibiendo las enseñanzas del ilustre Mathías, último superviviente de los discíp':los de C~opí~, y a _la sazón
Director del Conservatorio. En la 1gles1a de Samt-Agustín de la misma Ciudad-Luz, se casó en r883 con una
bella dama mexicana, modelo de educación y de cultura,
de alma buena y grande, Trini Payno, hija de don Manuel, conspícuo político y literato que desempeñaba en•
tonces el Consulado General ele México en París. De
esa unión vinieron al mundo Eisa y Raul, los dos artis•
tas como su progenitor.
Al cabo de una breve temporada que pasó en Marsella con el cargo de Cónsul de nuestro pais, viajó Elorduy por España durante año y medio y regresó asu patria en 1885.
Allllque su fama d e compositor inspirado y genial empezaba a despertar, hasta entonces pudo ser conocida su

El f éretro del maest r o al llegar al Tepe yac

�o
. ¡Mucho tiempo hace ya! .... mas lo recuerdo cual si
música favorita. nosotros, rodeados de él, le escuchába[uese ahora mismo ... •... Aquella extraña influencia que
mos con religioso recogimiento, y a! terminar, cuando en
llegó -a ejercer sobre mi ánimo, no poco soñador, el vieel piano moría el último acorde arrancado por sus majo Conservatorio que, casiderruído por el peso de los años,
ravillosas manos de artista. nadie hablaba, todos quedáse alzaba medio sombrío en el fondo de la i;alleja solitaria;
bamos mu&lt;ios, suspensos de aquel sonido vago que cru·
y luego, aquellas .dulces veladas transcurridas allí, al lazaba despacio el salón y huía por la ventana abierta ....
do del Maestro Floriani.~ ... .
Entonces Floriani, al ver nuestra admiracion devota.
iAh! el viejo Conservatorio! ...... Me parece estar mi- sonreía levemente y nos decía emocionado.
rándolo. Aquellos anchos y extensos corredores, donde
-Ustedes me comprenden; ustedes son mi familia.
las golondrinas colgaban sus nidos; las toscas puertas de
iYa lo creo que le comprendíamos! Y razón le sobralas clases, adornadas de alegóricos relieves; el inmenso
ba para llamarnos su familia: le queríamos con toda e l
jardín misterioso y sombrío; los altos cipreses besando el
alma.
coronamiento del edificio; el vientecillo penetrante que
Aquella clase que nos daba, era ya una necesidad pase deslizaba por los pasillos, y, dominándolo todo, aque·
ra nosotros, Yo estudiaba todo el día en mi viejo piano,
lla salvaje confusión de notas que, al trasponer el dintel
bastante desafinado para regalar el oído con efectos herde la puerta, se dejaba oír, ensordecedora y tenaz; ex·
mosos; pero al sentarme delante del piano Steinway de
traña algarabía que se escapaba de todos los ámbitos del
la clase, sometido fielmente a la batuta del Maestro, inedificio, y que era producida por les más diversos ins·
fluído por él, y dando a cada pasaje su matiz correspondiente. se me figuraba qne. al cabo de pocos años y estrumeotos. Aquello era una queja, una carcajada, un
murmullo, donde se mezclaban los gorjeos de la flauta.
tudiando bajo la dirección de aquel hombre prodigioso,
los acordes del piano, el llanto del violín, los gritos del
llegaría a ser tan artista como él. ¡Vanidosas pretensiooboe, los mugidos del contrabajo .... Era una confusión
nes de muchacho!
Entre los discípulos habíalos de todas condiciones,
que ens&lt;&gt;rdecía, pero que a la vez halagaba, prestando
desde la más alta hasta la más humilde; pero al reuniral viejo edificio una atmósfera especial y atrayente.
nos en la clase, todos se olvidaban de su posición y paYo era de los que llega.bao a las nueve de la noche,
hora en que todos se ocupaban de sus estudios en el in· saban a ser hermanos. Floriani lo decía; para el arte no
terior de las clases. Subía las anchas escaleras, dirigía hay más que corazones Y por cierto que los nuestros
una mirada indiferente a los ya conocidos cuadros his·
eran bien grandes y estaban rebosados de ternura.
tóricos que decoraban los muros, y avanzaba por los am·
El Maestro no se concretaba a enseñarnos a mover los
dedos con más o menos precisión. Comprendía que las
plios y lóbregos corredores.
Aquella abanicada dé sonidos, parecía alzarse para ir almas elevadas interpretan de mejor manera las grandes
en pos de las estrellas que palpitaban tímidamente en la obras clásicas, y nos educaba el espíritu. leyéndonos para ello a Dante, a Homero, a Virgilio, al Tasso.
altura ...... ¡Qué ilusión! ¡Qué misterio! .. . ... Detenía
Encantábanos que Floriani tomase la palabra y nos
mis -pasos, y apoyado en e l barandal del corredor, diri·
refiriera este o aquel episodio de su vida. Había oído
gía la vista hacia el oscuro jardín .donde los árboles se·
tocar a los más notables a rtistas; había viajado por los
rnejaban fantasmas negros .. ,. ... Después d e meditar un
más bellos países; había leído los más hermosos libros, y
momento entre la so\edad de los córredores, me dirigía
como tenía fácil palabra y vigorosa imaginación, nos arrea l sal9n del fond,o, empujaba suavemente la puerta, y
ciando una'última mirada a los cipreses, entraba. Iba yo bataba, haciéndonos perder hasta la noción del tiempo.
A la hora de dar la clase. era otra cosa; se tornaba
a recibir mi clase de piano. aquella clase que era la i lu·
;,erio y se volvía tan exigente, que jamás mereció un elosión de mi vida.
gio suyo ni siquiera un compás tocado por nosotros; y
Penetraba en el salón, saludaba discretamente al maes·
eso que, a nuestro modo de ver, no dejábamos de tener
tro y a mis camaradas, colgaba e l abrigo y el sombrero
momentos felices en los cuales imitábamos muy acertaen la percha, e iba a sentarme a mi ricón favorito, don·
de en el misterio de una deliciosa semioscuriclad, podía \:!amente el ritmo de esta o de aquella frase musical explicada por él con toda conciencia.
yo dar alas a mi loca imaginación y echarme a soñar.
Era intransigente hasta e l delirio. Jamás llegábamos a
Desde aquel rincón nunca olvidado, lo miraba todo,
escuchar la ejecución de un estudio completo: cada seis
más qne con los ojos, con el alma. L as tres bancas lle·
o diez compases. el Maestro nos interrumpía diciendo:
nas de alumnos siempre atentos a la voz del Maestro,
''No, no; eso está mal comprendido: más delicadeza en
del gran Maestro Floriani; el pesado candil suspendido
esa frase, más dulzura .... " Y a poéÓ, volvía al eterno y
en el centro; los extremos del salón un tanto oscuros; los
reglamentario: "No. no; sin marcar tanto ese acento ....
estantes llenos de libros; los atriles diseminados desor·
ligeramente, con suavidad .... con gracia ...... "
denadamente; los dos hermosos pianos de cola.simétrica·
Jamás nos alabó como pianistas; elogiaba el talento de
mente colocados; y, destacándose en el fondo de aquel
éste, el ingenio de aquel, la bondad de uno. la paciencia
cuadro, el Maestro que, batuta en mano, dirigía con ar·
del otro; más como ejecutantes, nunca nos pasaba de pédor la interpretación de un estudio o de una pieza, ~je·
simos; aunque llegamos a conocerle tanto, que al fin pucutados al piano por alguno de los discípulos.
dimos distinguir cuándo lo hacíamos a su g usto, revelaAun me parece estar mirando a Floriani: alto, la freo
ción que comprendíamos por cierta expresión en los
te noble y espaciosa, la .nariz recta, negro e l bigote, la
ojos, por•una disimulada y ligera sonrisa, por un impercabeza artísticamente encrespada, los grandes ojos, ne·
ceptible movimiento de cabeza. No quería volvernos vagros también, soñadores, ardientes. La mirada de aque·
nidosos y por eso no nos tributaba elogios.
llos ojos se inspiraba en la música, bebía en rayos y fulAl llegar los exámenes, era diferente; entonces nos
gores las ondas sonoras.
_ .
,
.
alentaba, nos daba ánimo y hasta llegaba a decir que
A la ejecución de alguna romantlca e leg1a. esos OJ OS
tenía plena-confianza en nosotros. Hubo vez que ya an
se velaban; la poética balada de amor ponía en ellos to·
te el jurado, al decirle yo con la voz temblorosa: "Maesques de ternura; la marcha triunfal los pintaba con lu·
tro, van a reprobarme sin remedio," hubo vez digo, que,
ces de incendio; el g racioso rondó los tornaba jugueto·
llegó a responderme estas frases imperecederas; "Déjanes y los hacía son reir. ¡Qué ojos tao sujestivos! Con
te de tonterías, Juanillo. tus estudios están perfectamenellos nos dominaba el Maestro: ellos le prestaban aque·
te." Pasó el exámeh, salí aprobado con una calificación
lla atmósfera de autoTidad que le rodeaba como un nim·
que a poco andar olvidé, pasó el día, pasaron los años,
bo.
pero lo que no se ·me olvida aún, es la impresión que
¡Hace ya tanto tiempo! .. .. y sin embargo, no he_olvirecibí al oír decir a l Maestro Floriani: "Tus estudios
dado ni el más pequeño detalle de aquella clase. Cierro
están perfectamente."
los ojos y veo a mis condiscípulos, uno a uno, con el paCon frecuencia íbamos a visitarle a su casa, pequeña
pel d e música en las manos, acercándose al gran Stein·
y bien decorada habitaci6u, donde en artístico desorden
way ...... Y veo, claro, como si lo tu~ier_a en este_mo·
se ostentaban bronces, jarrones, bustos de músicos y poemento ante los ojos. al Maestro, de pie ¡unto al piano,
tas, cuadros. estantes con libros, dos pianos de media collevando nerviosamente la batuta ....
la y un armonium.
Floriani era italiano; muchas veces le habíamos oído
Allí Floriani nos tocaba cuanto queríamos. Beethoven
contar su historia, una historia que al ser evocada por
era su autor predilecto, aunque adoraba la música de
él, conmovíale profundamente. Su madre y su padre
Cbopín y sabía interpretar exquisitamente a Grieg. Desmuertos en Pale1:rno cuando él era casi un niño; su vida
pués nos hacía conocer sus propias obras, composiciones
bohemia recorriendo Italia; más tarde su viaje por Ale·
bel)ísimas, de un sabor clásico múy marcado, llenas a la
mania, donde se había formado maestro bajo la direc·
"ez de arranques apasionados y de vaguedades ideales
ci6n del gran Palowsky, y por ú!timo, _su llega,da a nues·
Al terminar la clase en el Conservatorio, era de rigor
tra patria, llamado.por .el ~Conservatorio pafa la clase de
que todos los alumnos acompañásemos al Maestro hasta
piano.
su casa; y si era noche de luna, íbamos con él ai parque,
Cuando a instanGias nuestras el maestro nos tocaba su

o
donde sentados en algún banco, nos hablaba siempre sobre cosas bellas e interesantes. No faltaban los temas: la
inmensa desesperación de Beethoven al sentirse sordo
cuando estaba en la plenitud de su genio; el cruel amor
que Jorge Sand inspiró a Chopín; la muerte de éste producida por una tísis que poco á poco había ido 1]1inandosn
vida; las extravagancias de los gr,andes músicos; los triunfos alcanzados por ellos; las decepciones que emponzoñaron su existencia .... Y corrían las horas, él hablando
con pasión, nosotros, llevados por su fácil palabra a sitios lejanos para presenciar esta o aquella escena .. . .
Así, suavemente, y casi sin darme cuenta, se habían
deslizado cinco años de mi vida, en los que, día por día,
aquel cariño hacia el Maestro había ido echando raíces
profundas en mi corazón.
Una noche fría y lluviosa en que nadie hubiera osado
salir a la calle, yo, cobijado bajo las amplias alas de mi
paraguas, salí de mi casa con rumbo al Conservatorio.
Era noche de clase y por nada de este mundo habría
faltado a ella.
Bien sabía yo que casi todo el plantel estaría vacío;
pero me halagaba la idea ciertísima de que en nuestra
clase, y sin faltar el Maestro, debían de estar ya todos
reunidos entregándose al divino arte. Me adelantaba con
el pensamiento y sentía ya en mi cuerpo aterido por el
frío el confortante calor que allí reinaba; y veía yo
a Floriani llevando el compás febrilmente mientras
murmuraba su inseparable: "No, no .... con más delicadeza, con más dulzura .... "
Caminaba yo de prisa, chapoteando entre el lodo, empapado, temblando de frío. ¡Cuánto se iban a reir mis
compañeros de verme llegar más mojado que un perro
de aguas! Y ya oía la voz de Floriani diciendo: "¡Pobre
Juan! hoy, con los ~~dos tiesos, va a darme su lección
peor que nunca . . ..
Apresuré mis pasos y pronto estuve en el Conservatorio. Subí de pronto las amplias escaleras, y sin echar
una ojeada al jardín porque el viento hería los ojos, me
dirigí hacia la clase.
Por fin llego a ella, abro la puerta y entro; mas¿ qué
veo? La clase. siempre tan silenciosa y tan tranquila,
ahora estaba revuelta; nadie en su sitio de costumbre;
todos hablando, y, lo que era aun más extraño: el Maes·
tro, ausente .... ¿Qué había sucedido? ....
Al verme, todos prorrumpieron en esta. exclamación:
"¡Por fin llegas! ...... isólo a tí esperábamos ya! ...... "
¿Qué quería decir aquello? .. . .. .
- Pero ...... ¿qué pasa?- les pregunté asombrado.
-Nada·, casi nada-me respondió con voz dolorosa
uno de los compañeros;- poca cosa: que el Maestro Flo·
riani parte para Francia, donde le ofrecen un puesto
en el Conservatorio de París, y nos deja; ya ves . . .. poca
cosa.
Y a continuación, sin darme tiempo de hablar, me
mostró una tarjeta del Maestro en la que nos anunciaba
su partida y nos citaba para su casa.
- Y puesto que ya estás aquí, salgamos en seguidadijeron los compañeros.
Yo era un autómata que aun no tenía tiempo de reflexionar sobre mi desgracia, mejor dicho, sobre la desgracia de todos: aquello nos hund,ía. El Maestro Floriani
era el orgullo del Conservatorio y estaba reputado como
el primero en e l profesorado. Ido él , ¿con quién íbamos
a substituirlo? Esto por una parte, y por la otra, nuestro
inmenso cariño al Maestro ...... Aquello era aplastante.
Salimos medio atontados por la brusquedad del golpe,
y nos echamos a caminar , como ebrios, por las obscuras
calles encharcadas y llenas de lodo. La lluvia era más
menuda, pero más picante, y oleadas de un viento de
hielo nos azotaba el rostro.
Era tal la rapidez de nuestra marcha. que no tenía·
mos tiempo de hablar, y cada uno se entregaba por su
lado a meditar sobre la brusca sacudida que nos .daba el
destino cuando nos sentíamos más seguros.
Por lo que a mí se refería, no hay palabras bastantes
para expresar la infinita pena que me embargaba al
pensar e n la pérdida del Maestro: aquello no tenía nom·
bre, aquello era inconcebible; yo casi no lo creería sino
hasta que la desgracia fuera evidente: hasta que el Maes·
tro Floriani estuviese ya lejos de nosotros.
Después de caminar largo tiempo entre la· lluvia y las
brumas de esa horrible noche, llegamos por fin a la casa
del Maestro.
Sonó el aldabón, abrió el criado y entramos. Confieso
ingénuamente que cuando me ví en ese pequeño salóq
donde habíamos pasado tantos ratos deliciosos escuchando al Maestro, y pensé que todo aquello se perdía, poco
me faltó para soltarme a llorar como un chiquillo.

•

,1

•

Iba a hundirme en hondas reflexiones, cuando Floria·
ni entró en el salón.
Al verle, ninguno pudo hablar; ¿qué íbamos a decir·
le? .... Pero él, con aquella ternura que reservaba para
los grandes momentos, vino hacia nosotros, y abrazándonos uno a uno:
-"Comprendo vuestra pena-dijo;-yo también lamento de corazón alejarme de vosotros, pero . .. ... ¡qué
remedio tiene! . . .... el arte me lo exige."
Y nos hizo ver la necesidad para él de ocupar un puesto de esa categoría; la esperanza que abrigaba de que
en el Conservatorio de París fuese adoptado su método,
un método rigurosamente progresivo, en el que había
trabajado por largos años: las promesas halagadoras que
se Je hacían; el anhelo inmenso que tenía de ir a esa
gran capital para ganar la opinión que lo consagraría
como artista legítimo y como maestro; la ilusión que
abrigaba de ver sus obras publicadas allí, y ae escucharlas instrumentadas por aquella orquesta maravillosa del
Conservatorio ...... iAh! nosotros no sabíamos cuánta era
su ambición de gloria; él se sentía subyugado por ella, y
luchaba, lucharía hasta alcanzarla, hasta sentirse llevado
en sus enormes alas ... .
Y todo esto lo decía con voz temblorosa, emocionado
por la pena que le causaba la idea de abandonarnos.
En cuanto a nosotros, le escuchábamos conmovidos, y
ninguno se atrevía a murmurar una frase de queja.
El volvía a tomar la palabra para demostrarnos q,ue su
partida era precisa, necesaria.-Sin embargo-repetíael vacío de vosotros me seguirá por todas partes .... ¡Estoy acostumbrado a vuestra compañía! .... ¡tan acostum·
brado a quereros! ....
Aquí hubo una explosión y todos hablamos. Nos dejaba y esto era lo único que comprendíamos; prefería la
gloria a nosotros, que éramos "su familia," como él nos
llamaba; iba en pos de nuevos alumnos y abandonaba a
los que le querían con todo el alma ...... Esto era lastimoso. Pagaba con ingratitud nuestro cariño; sacrificaba
a sus pobres discípulos sin ver que, por él, ellos hubieran dado hasta la vida ..... .
. - Pues bien-dijo en ese momento Floriani;--probadme que sabéis sacrificaros por mí, dejándome partir sin
tacharme de ingrato . . ..
r El golpe estaba dado. Sin embargo, ninguno quería
declararse vencido. Cada uno tenía algo propio que alegar, algo íntimo que decir ...... La lucha fué reñida y
larga;·nos defendíamos como soldados, como leones ....
Pero al fin tuvimos que ceder: la determinación de Floriani era irrevocable y había sido pensada despacio; nada le haría cambiar de voluntad; la tenía de hierro, y,
además, la razón estaba de su parte. ¿Quién hubiera po·
dido convencerle de lo contrario? ...... Tuvimos que ce·
der. Agachamos la cabeza yfdejamos que el destino pasara sobre nosotros, arrasándonos con su ola arrolladora ....
Callamos y sólo Floriani habló en esa noche. El Maes·
tro desplegó su fantasía de un modo brillante y deslumbrador. Habló como un inspirado; nos mostró hasta el
último rincón de su alma, dejándonos ver todas las fulguraciones de su genio. Y después, cuando a instancias
nuestras sentóse ante el piano y tocó para cada uno su
pieza favorita, yo, abrumado por el exceso de tantas impresiones me levanté bru~ca_mente .. del sillón, llegué al
piano, y abrazando a Flonam, le d1¡e con arrebato:
-Maestro, el piano ha muerto para mí; jamás volveré
a tocarlo.
No quiero ya referir nuevas escenas. Sólo diré que
diez días después de aquella noche inolvidable, antes
que el sol despuntara en el horizonte, un grupo silencioso de jóvenes se paseaba a lo largo del andén. Eramos
nosotros que habíamos ido a dar el último adiós al Maestro Floriani.
Este, profundamente conmovido, caminaba a nuestro
lado dirigiéndonos la palabra a media voz. Nos daba los
postreros consejos, nos hacía las últimas recomendaciones, nos exhortaba al estudio constante, y acabó por repartir entre nosotros unas hojas_ de papel escritas de su
p~opia mano, e~ las c~1ales hab1a anotado los defectos en
que podríamos mcurnr y el proced1m1ento más seguro
para evitarlos.
- Por lo que hace a mí- le dije,-no rezan con mi
persona esos consejos: he dicho que no vuelvo a tocar y
lo cumpliré. Anoche mismo eché la llave a mi viejo piano y aquí la traigo para dárosla: tomadla, Maestro, es el
único presente que puedo haceros.
Y al decir esto, se la introduje en uno de los bolsillos
del abrigo de viaje. Quiso decir algo, pero no hubo ya
tiempo; en esos momentos daban la última campanada y
el tren comenzaba a moverse.
Rápidamente nos estrechó a todos en sus brazos y subió al vagón. La máquina silbó estrepitosamente arrastrando los carros con violencia, y poco después, el tren
se perdía a lo lejos entre el humo y la distancia ....
Cuando no quedó ya nada en el horizonte, nos volvimos silenciosos y tristes, sintiendo en el alma un vacío
infinito. Y al llegar a la ciudad, cada uno tomó por su
lado; ya no éramos una familia: cada uno seguiría distinto rumbo en el camino de la vida ....
Aquello fué un desconcierto completo, un desórden;
todos andábamos a la desbandada.
Al día siguiente, fuí al Conservatorio a recoger mis
libros. La clase estaba polvosa, obscura y fria .... Tomé
los estudios y me salí a tocia prisa.
En los corredores, los mozos, armados de largos escobones, sacudían el techo. Los nidos caían al suelo produciendo un golpe ~co, y las golondrinas, piando asustadas, hufo n a la desbandada ... . -"Como nosotros," pensé.
•••••••••••••••• •

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¡~{f;i-~.,,.
-.

Hoy, ya soy viejo: las canas orlan mi · frente como la
hiedra orlaba en aquel entonces las paredes ruinosas del
viejo Conservatorio. Pero cuando escucho a mi pequeña
Lilí que con sus deditos color de rosa intenta modular
en el piano algún cantarcillo, una olt&gt;ada del pasado
viene a herir mi cansado cerebro, ¡ olvidando por un
momento las realidades de la vida, me echo a soñar como entonces: vuelvo a sentir mi corazón rebosante de
entusiasmo; vuelvo a ser jov~n; vuelvo a conversar con
aquel inolvidable Maestro, y así, medio adormecido por
los recuerdos, me hundo en grata somnolencia.
De pronto, la impresión producida en mi frente por
un beso tibio, me saca de esas ensoñaciones plácidas: es
mi pequeña Lilí, que al oirme balbucir un nombre, me
pregunta con dulce curiosidad:
- Papá, ¿ quién es Floriani?
-Floriani eres tu ahora, vida mía-le respondo atrayéndola hacia mí.
Y así, abrazados los dos, vuelvo a soñar en el pasado.
MARIA ENRIQUETA,
Fara "r 1 Mundo Ilustrado."

, ~~

----.. ::rf..!--

Las pardas golondrinas que vemos hoy al vuelo
En busca de algún nido y en busca de un amor,
No son las que partieron en busca de otro cielo
Dejando entre los aires su canto de dolor.
Las hojas con que cubren en esta primavera
Los árboles desnudos su triste ramazón,
No son las que ya secas el viento desprendiera
Cantando al arrastrarlas su fúnebre canción.
Y así si contemplamos hermosas a las flores
abriéndose tan frescas ,en un amanecer,
No son las que marchitas perdieron sus colores
Dejando poco a poco sus pétalos caer.

Pasó una prima,•era dejándote llorando
Y acaso alguna heri&lt;la tend,;á tu corazón,
:\fas vuelve ya otra aueva y vuelve ya cantando
Trayenrlo nuevas flores para esa ramazón.
ERNESTO ORTEGA,.

�En el Teatro Colón.

Para EL MUNDO ILUSTRADO.
La Empresa dirigida por el laborioso empresario J.
Gaspar de Alba ha inaugurado en el teatro "Colón" una
brillante temporada presentando un cuadro dramático
que lleva el título significativo de "Gran Guignol."
¿Qué cosa es "Gran Guignól. ... ? se han preguntado
las gentes.
- Un espectáculo de mimos, dij~ron u,os, en el cual
la acción se reduce a los pliegues más o menos sugestivos del gesto.
-La repetición de los cuadros presentados por Molasso: algo así como mímica con acompañamiento de música, de danza y de evoluciones escénicas.
- Títeres .... marionetes .... ,afirmaron otros sac ud i endo su memoria a fuerza de repetir el título ..... .
- Pornografía "plástica" y morbosa, aseguraron un buen
número de esos a quienes aplicó el Padre Coloma un
verso memorable en '·Pequeñeces," y qne por el estado
de descomposición de su espíritu no conciben manjares
sin gusanos, ni placeres sin lascivia, ni delectaciones sin
sensualidad.
Otros, los prudentes y no documentados suficientemente, no dijeron nada y fueron al teatro a escuchar, a juzgar ...... y finalmente a aplaudir.
Pues bieu, el "Gran Guignol," ni es espectáculo de
mimos, ni es colección de danzas enfermizas, ni está desempeñado por marionetes, ni mucho menos es pornografía .. . ... ¡qué atrocidad'
El " Gran--Guignol" es uri espectáculo supremamente
teatral. artístico, ·dramático, sugestivo, acondicionado con
suma habilidad para producir rápida y vivamente la
emoción.
No es sino la reproducción sintética de los cuadros
punzantes y trágicos de la vida misma, con su ineludible
fatalismo, con su inevitable causalidad; solo que el espectáculo es breve. repentino, por decirlo así;- como las
cosas se realizan generalmente, sin preparativos hábilmente dispuestos, en un abrir y cerrar de ojos.
Es el tipo eterno del drama, del excelso drama humano que es siempre el mismo, ya vestido con las opulencias del arte clásico, ya envuelto en terciopelos y fastuosidades; ya desprovisto de galas y desnudo de atavíos, en
los tugurios, o bien resplandeciente de gemas pero siempre implacable en las mansiones de los prócer es.
1 El drama es el mismo, el perdurable; reside en
las flaquezas de la voluntad, en las impetuosidades del
' amor. en las represalias del celo, en las inquietudes del
afán, en la pasión humana en fin que nace, se agiganta,
ciega y triunfa para suscitar el deleite, la venganza o el
crimen.
El "Grao Guignol" presenta pues la trama humana
análogamente a como lo han hecho "en sustancia" los
géneros todos del teatro antiguo y moderno; únicamente
que procede de manera especial,
Los asuntos se exponen dentro de una precisión y exactitud estrictas, el desarrollo se desenvuelve rápidamente
para conducir hacia el fin; pudiera decirse que los cuad ros, sin perder su interés ni su prestigio de p inturas, se
reducen al primer término: es decir que verdaderamente no existen figuras secundarias ni ambientes subalternos.
El teatro clásico del siglo de oro presentaba problemas y tésis y adornaba su forma dentro de los troqueles

soberanos de los versos de Lope, de Tirso, de Calderón
y de Moreto; los ilustres poetas de esa era gloriosa, aprovechaban los momentos culminantes de sus dramas para
pintar las emociones y los episodios, dejando volar su
oúmen excelso, y cada personaje era también un poeta
cuyas imprecaciones y cuyos megos alcanzaban las esferas más altas y más diáfanas de la lírica.
El teatro clásico francés resucitando las formas antiguas, vestía, por el contrario, la dicción, con el ropaje
suntuoso de la retórica más pura, convirtiendo a sus personajes en símbolos ele un culteranismo irreprochable.
Después las influencias íntimas del teatro en la novela y recíprocamente, del realismo y del naturalismo en
ambas manifestaciones del arte y en suma la evolución
general de la cultura, han conducido a formas tan especiales como el teatro alemán o noruego, y a escuelas tao
exclusivas como la de la producción netamente italiana.
Ha llegado el momento en que la abrumadora tarea
de la cultura necesita simplificarse por decirlo así: es
tan vasto el horizonte apropiado para la especulación en
sus diversas fases que no bastarían cien vidas para apercibirlo medianamente; se requiere abreviar, presentar
los problemas en sus términos más re!h¡ciclos, expresar
en palabras precisas las\ soluciones, explotar las fugacidades del tiempo: ir de prisa, volando, robar sus energías al minuto para aprender, planear, adquirir cultura,
enriquecer el pensamiento, sentir la emoción. saborear
el triunfo.
. Este afán moderno. insaciable de novedades pero justificado por la complexidad tremenda de nuestra vida.
tenía que refluir en el teatro que es la manifestación
suprema, tangible, insuperable de esa ,·ida nuestra.
Y así, a semejanza ele otros géneros análogos surgió de
improviso el "Gran Guignol."
No hagamos cronología: ignoro fechas exactas y episodios_ puntualizados; pero no se necesitan propiamente
esas riquezas de estadística, basta percibir claramente el
fondo mismo y significativo de la cuestión.
Partiendo pues de que tenía que conservarse impecable el troquel sustancial del drama humano por lo mismo que es lo que nos importa y nos atañe, el propósito
era presentar este drama desnudo, sintetice, sin diluir su
interés en vaguedades ténues, sin enmascarar la terribie
consecuencia con diálogos estériles, siguiendo solo el hilo inevitable del episodio culminante.
¿ Es pues este género extraño y flamante el "non plus
ultra" del arte dramático? de ningún modo. El arte es
un reino singular en el que empuñan muchos reyes e)
cetro, a condición de estar subordinados todos bajo ei
imperio sobrenatural de la Belleza ... . !
Ya se ha dicho mil veces q ue en el arte cabe todo lo
que sea bello. es decir sincero, siguiendo el consejo de
Goethe; y por lo mismo han podido caber en él todo el
siglo de oro, el romanticismo francés, el realismo, el teatro de Ibsen, el de Sudermaon, el de D'Annunzio, las
producciones regionales de Cataluña y de Sicilia, las de
Tolstoy y Dostoyewsky, la de Osear Wilde ¡todas estas
diversas .... ! y cabrá también el Guignol siempre que
en él haya sinceridad, emoción y belleza.
Evidentemente es muy fácil que este género, por su
naturaleza, quede expuesto a degeneraciones morbosas,
por prestarse a explotar lo espeluznante. lo terrorífico.
lo macabro en suma; pero sin talento y sin arte han fracasado también los imitadores de todos los géneros aburriendo a la humanidad tediosamente con plagios, copias y parafrasis de tantas obras maestras de los grandes
creadores. ¡Frente a un Miguel Angel hay siempre un

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O la de Reyes.-Arbol de la rifa y asistentes a la
f iesta de Reyes en e l Casino Alemán.

Bernino que lo profana, y al lado de Berlioz que in\"oca
a Beethoven, figura Fetis que enmienda sus sonatas!
El "Guignol," por lo dicho, es un género absolutamente
teatral por su estructura y emocionante por su objeto:
salvo las exageraciones explicadas y conducido con cordura, será, a no dudarlo, uga de las formas predilectas y
apropiadas para el teatro rlloderoo.
En París ha triunfado y en Madrid ha hecho temporadas famosas; apenas comienza, por decirlo así, no se
ha impuesto con energía por faltar aún el '·hombre representativo" como diría Emerson, que sintetice el géne·
ro en una obra maestra dando con ese ejemplo el tipo,
el canon, el modelo supremo que los demás talentos sigan, a semejanza de lo que ha sucedido en todas las
conquistas del arte humano.
¿Llegará ese representativo dentro de poco? quizá no ;
pero llegará, -el género lo exige: es producción legítima,
necesita como Diógenes, encontrar su hombre.
Cabría finalmente contestar dos preguntas para satis·
facer a algunos curiosos; ¿ El teatro Guignol es moral?....
¿ Tiene trascendencia? . . .... El Arte no es sustancialmente ni moral ni inmoral, (léase entre otras defensas
expresivas de esta tésis la "Cuestión P alpitante" de do·
ña Emilia Pardo Bazáo); el arte es arte puramente, no
lleva más objeto que cumplir las exigencias de la belleza; si la belleza existe, la Salomé de vVilde, e l Partenon
el Satanás de Milton, la Mesiada de Klopstok, son obras
de arte, y por lo mismo fraternizan en la esfera diáfana
del arte las más reñidas filosofías, las creencias más
contrapuestas, las tésis más encontradas, los exclusivismos más agudos.
Por lo que toca a trascendencia, el Guignol puede tener la de toda labor artística, ilustrar y sobretodo emocionar y hacer sentir.
No entr.rré en detalles acerca de la labor de los artis·
tas; me reduciría a repetir los elogios calurosos que los
cronistas todos y el público les hao tributado con abso·
!uta justicia. Básteme consignar que la señora Starace es
una excels~ artista, gallarda, vi?rante, de supremas fa.
culta~es tra!l"1c~s, de gesto ductil, de voz admirable; que
el senor Samatl es actor notable, culto, de gran dominio
escénico y que la compañía es modelo en su género, realzando fielmente la interpretación.
¿Tendrá éxito esta temporada que parece habe~ veni·
do como un auge! exterminador para hacer olvidar por
un momento las variedades y cinematógrafos que saturan
nuestra metrópoli? ¿prestigiarán nuestros ricos el brillante_ espectácl!lo? ¿ habrá por fin un renacimiento qué fulmme, al menos, en parte, las diversiones de permanencia voluntaria? ..... .
De todos modos, merece un aplauso el empresario del
"Colón" por haber intentado esta labor de regeneración, esa medida para salvarnos del naufragio .... ¡Adelante! formulemos votos porque estos espectáculos dignos
y renovadores lleguen a imponerse; enseñan y educan,
son formas selectas de levantar los ideales de un público que se respeta.
MANUEL

/
I

TORRES TORIJA.

Grup,o de niños tomado en los salones del Círculo Francés durante la fiesta de Reyes.

Fols. Mack y Clarck.

J

�mo, en los momentos en que llega e1 .ºb re ro entonando
e
sar
el himno de su triunfo. Tod~ este umverso r ~os
de dolor, fué pertecfamente_ ~nterpretado. Po
la obr.i
. • y e1 pu'bl.ico ª pl·tud10
con entusiasmo,
Sa1na11,
'
asional en su
0
desgarradora, tan falsa en su fondo, com p
concepción.
d
b . s más inten·
"La Puetta Cerrada" es otra e 1as o ra mentira qu&lt;'
o
sas que hemos visto últim~~1ente, y pa_rec! ánimo de moo o
siendo tan corta de extens,on, sobre~01ª e misma olvidana acertada dirección escénica del "Grand ~uignol" do tan horrible. Y, es que el au~o~. e 1:sables de vero·
h L ciado con obras netamente de su repertono,éalgu· do hasta los rudimentos más m ispe
r recargan·
a mez
caen dentro de las fronteras de su g ne_ro, similitud, pasa por todo con tal de con:r~v\~mo en los
nas que
. el e Dolor" del autor catalán Adnan do los efectos de una manera ~u rda, P que el conjunto
"Elno•·
!'i,1steno
c?m01 d 1 ue hablé Jargamenre al ponerla en escena lienzos de asuntos pavorosos, e caste~rocha gorda No
Gua
, e :.1unoz,
a g y no he de repetir Jo que entonces conmueva aunque las figurads ~~tn a sido ni mucho me:,1iguel
creo que "La Puerta Cerra a ay ·
elije.
b'10 h os celebrado el intensísimo dr':~ª nos un acier~o.' el ~~erla ~n esce;;· la primera actríz
En cam
em .
t
de esta Compan,a.
En ''La V1s1onana e1 ta ento
me El tipo de
" Lui" uno de los éiotos comp1e os .6 d 1 od'o
. d a, raya a una
enor
·
1 • el aleo- tantas veces cita
. .
ás b · la depravac1 n e
b alturarto
el marido
lo , e
~~!~º~~:entoªJ:stitutivo azotanjo i~~se:ef~ose:cu:: la esposa que después de h~ er muela acompaña; hast,,
por doquiera, lo ev?ca '! s1emi~e1ce olvidar todo, pero
ta llegar al crim;n, ~ e:at~~dcer•~i:~. fealiza el delito,
qut&gt; el médico la hipn~ii~¡ )~¿tic¿ siente que la faltan
Das de la obra. . 1 mise .cía busca al autor del acto cuando
vuelve del su~no P fi muere estuvo encar·
mata a una anciana, la pohd
· f me temiendo que
sus visiones para la vida: Y _por . °i-sta obteniendo calu·
·
la amante e1 m ª •
dehctuoso, Y
b'é
delata
a
la
justicia
para
nado
a
maravilla
por la ms1gne ar , '
I
algún día )a mate tam , r~• etfr una vez más, la gran rosas ovaciones.
que lo castigue. ¿He de ñ P Bella Starace y el s eñor
altura a que rayan, la.sel ortªores supondrán el partido TEATRO ARBEU.- " FRIZZIO "
·
·1
No· mis ec
Samall • • · · · · ·
• oda la obra, la manera como ma·
&lt;l
la noche del jue\'es
Con este nombre ha debuta ? en ue
r el mundc
~otable que sac~n d!~ culminantes, y el terror que por
t,zan los momeo os
titudes con sus ademanes, último uno de tantos transformd1stas eqvo s:°encuentra en
.
d
d
es
que
na
a
nu
.
doquiera siembr~ con sus:: uel ~undo tan tenebro· existen, y 1a ver a
, . e 11 sucesi,•as represenl,t·
con su gesto refle¡and~
o6ras de esta naturaleza cu· su trabajo basta ahora: no. Se si
so, q~e oscur~eds~sa~tor que del autor, requieren io· ciones se verá algo l~amahv\ fué el conocidísimo de
El programa de dicha noc_ eC
rt" con la encarn;i.yo éxito es m
e
ue se borre en mucho
.
térpretes notables, Y no c~eo 1q "Martinet" representado ·'Noche de Amor". Y el. "Pans laonce
imitación de vanos au1
tiempo de nuestra memoria e
ción de d!versos ttpos incuso
ular Toreski, por r:ocos
por Sainati.
. , .
de una intensidad dramá· tores musicales,. que hasta .e\r~ota en Frizzio cierta
Obra dolorosa, lnSllSima Y , 1 d ·'Sabotage" he· centavos lo exhibe. Adema~
, escasa voz, lo cual es
e
con
el
titu o e
tica enorme es 1a q u
f
de los arrebatos obre· lentitud en las transformbac,ooes: 0\eligencia de lo que
· t
ue plantea una ase
.6 un obstáculo para la uena '
mos vis o Y q
d r .
que conduce la pas, n
ros, de las locuras Y e m~~:ha magna del capital y el dice.
.
Id
algún otro, que ha
contra los patrones eo esa
El inolvidable Frégol_i, .\ ~·'teatro Principal, y cuvenido
a
México
Y
por
cierto
a
escotaron
)a última patrabajo. .
. .
.
atográficas las exaltaciones dE:
Eo vanas v1s1tas ~,nem
tos contraproducentes, aqUt yo nombre ahora_ no recuerdo, Pfas transformaciones, por
los obreros. produciendo efef obrero creyendo que va a labra, puede dec1rs~ e~ esto hde l producir gran efecto.
en el drama de que ~ab!º• e la fábrica corta la corrien- lo que creo que Fnzz10 no a , e
producir un mal pro un ª
momento a un hijo suyo, con su trabajo.
u :is DE L.\R RODER.
·
en aque1 mismo
•
.
¡
te elé ctnca, Y
'ón de la traqueom1a la cua .
le están haciendo ladope;ªtitar la luz y muere el enferclaro está, se suspen e a a

rs~

.
h d
xperimentar sensación estética,
clistracc1ones, ª e e
1 do la última palabra
profunda/ pl~~-~~te;~u~~~!e:~ ita una degeneraci?n
~lel
art~ ~~~ d;I drama• todo lo cual no ha de ser ob)e·
,mpres1oms
to de estas líneas en este momento.

TEATRO •·~IEXIC.\NO."~"LA POBRE ::-;15:A."
Sil:i.lterando las costumbres establecidas, antes de empezar la función hubiera salido uno al escenario diciendo: "Señores y señoras, la llamada comedia por el autor
que van ustedes a ver, no tiene más objeto que hacer
reír," seguramente que el público no se hubiera llamado
a engaño y hubiera pasado por inverosimilitudes, falsedades, golpes preparadísimos con anticipación, con mucha anticipación (como el de la liga para coger pájaros
del último acto) y nada más se hubiese demandado.
Pero como el señor Arniches llama comedia a lo que
no lo es por uiog una parte que se la mire; como desde
el principio hasta el fio, solamente se persigue provocar
la hilaridad: y como además el protagonista "Don Silverio Doriga" es el mismo "Terrible Pérez, " o "El pollo
Tejada," o aquel de "La Alegre Trompetería," es decir.
un Yiejo Tenorio, el que pasa por la burla más afrentosa
de "La pobre uiña" que solamente es una bribona hipócrita a lece ionada por su mamá, una lagarta de tomo
.&lt;Jomo, r esulta que el interés no existe, que desde las

primeras escenas sab~mos lo que ~sará y q_ue por lo
tanto el ánimo se fatiga con tauto disparata, siendo esta
la impresión que ha producido en el público de México
el último engendro escénico de Carlos Arniches.
La obra, apesar de los cortes que coa buen acierto se
han hecho, resulta lánguida, pues el asunto es pequeño
para tres actos, y los tipos secundarios, como el del seminarista, uno de los mejores trazados; el del amigo re¡:añóo, el del jo,•en neurasténico, el de "Campitos," el
del tío cazador, con aureola de ,•aliente cuando sólo mata inocentes pajarillos; no son lo bastante para encadenar la atención del auditorio, no precisamente por falta
de matiz cómico, sino por carecer de conexiones preci;as y fuertes con el asunto principal.
Y sin embargo, dígase esto en obsequio a la verdad,
Arniches no ha fantaseado en la esencia del asunto. Por
desgracia, la busconcilla hipócrita es un tipo muy común, y las mamás que viven de eso, las encontramos a
cada instante, y ya en las obras del siglo de oro, tapadas
o sin tapar, nos las presentaron los ingenios agudos de
Tirso y de Lope. De modo que la indumentaria habrá
cambia.do; pero las costumbres persisten y el popular
autor de tanta obra regocijada, echóse por los Madriles
á buscar y encontró como no podía menos, "Auroras" y
no matutinas precisamente, y muchas"Doña Luz" capaces de embaucar al más listo.
"La Pobre :-Siña" ha sido interpretada con cariño por
la compañia que actúa eo el "Mexicano." María Luisa
\'illegas estuvo muy bien eo su papel oo muy largo,
aunque algo exagerada en el acto primero. Creo que
sobra algo de color en el tipo; hay demasiada hipocresía. Xo lo recargue la distinguida actriz )' ya verá cómo
la resulta mejor. Emilia Otazo estm·o a buena altura, lo
mismo que Harreiro. Mutio (,·aya un aplauso por la pri-

mera escena en que aparecen juntos, muy bien hecha
por ambos), Cen•antes y demás actores. El señor Coss
encarnó a maravilla el tipo del viejo pintado y aún, Tenorio incorregible, más por cooser~r la aureola de conquistador en el Casino del poblacho donde vive, que por
,•erdadero sentimiento amoroso, y tU\'O algún "muti.s"
muy celebrado. La obra sP. puso con esmero y no me
atrevo a decir con propiedad, pues el candil que aparece es muy lujoso y bello; pero no para despacho.
TEATRO "COLON".- "GIUND GUlGNOL.,'
Continúa esta compañía trabajando con éxito artístico
y ante un público escogido, nada más: pues el otro, el
gran público, el que hace las ganancias de las Empresas, el que llenó el "Arbeu.' cuando la opereta de la
Iris. se retrae y no acude, al "Colón," lo cual se puede
ver asistiendo a él cualquiera noche .
No ha de entrar el cronista en largas disquisiciones
sobre lo sucedido con el "Grand Guignol" en México,
ni decir quién tiene razon en este pleito, pues sobre to·
do descuella el acierto del Empresario o por lo menos
su buena voluntad, que le llevó a traer a México un espectáculo de gran éxito en otras ciudades cultisimas. Y,
si a esta, repito, buena voluntad, se añade el otro factor,
el referente al talento de los artistas que actúan en el
"Colón," tendremos que sólo queda en contra de esos
dos elementos, uno solo, la apatía del público, nacida de
su gusto especial por los espectáculos teatrales. Esto me
llevaría a examinar, si en el fondo hay razón para ello,
si la gente que aplaude a rabiar a Toresld, puede aplaudir a la Bella Starace y a Sainati, y si la muchedumbre
de la "permaner,cia ,·oluntaria" que tiene espíritu cándido, mente sencilla, y hasta cierta virginidad en sus

:;:i

°.

T e a t ro Mexican o.- " L•

Teatro Colón.- " Gra nd Guignol. "- Dos escenas de la obra " U n conc ierto e n un m a nic omi o."

Pobre Niña," -Una e sce na

d el a cto primero . • Otra del

m is m o . • [ I final d el acto segundo

�'
N

\

....

• '''lí:

s

(Para "El Mundo Ilustrado")

. fCASTelLANA

.\ "C \R \ IEN

~

Y teñirá el rubor su faz de grana
cuando salga, infelice, del castillo,
la juvenil y rústica villana.
V

I
LA RELIGIOSA

iQuiernd en torno! ¡Calma vespertina'
Yace ahí, pensativa y silenciosa,
en santa unción, la herrpana religiosa,
cual mística doncella bizantina ....
La casta virgen ve, tras la colina
hundirse el sol, en pompa luminosa,
y entonces torna á su mansión dichosa
en chras,s &lt;¡ue al cielo la aveciua ....
l En que: sueña la monja de alma pura,
de. sayal y de tosca vestidura,
de o jos zaf:reos y de faz rugosa,

1

boca inviolada y virginal decoro?....
iA la isla azul, en góndola de oro,
vuela la be lla hermana religiosa!

EDAD MEDIA

Gloriosa Edad de amor y poesía!
Sueño con tu guerrera capitana
y tu doliente y religiosa hermana,
que se esfuman en vaga lejanía.. ..
Y en la alta noche, entre la fronda umbría ,
sueño yo con tu hermosa castellana
y tu infeliz tristísima villana,
llenas las dos de encanto e hidalguía
Mágica Edad de honor, de fe y de hierro,
de claustros mil de perdurable encierro,
de amor fiel de inextinguible llama;
de Guzmanes, y Cides y Bayardos
que a mor ir iban, fieros y gallardos,
"por su Dios, por su rey y por su dama!
FELIX MARTINEZ DOLZ

II

LA CASTELLANA

111n11m111nnn111111n1111

j~och~ de azul y nácar, noche fría!
Ah{ en el marco de ojival ventana,
está la hermosa noble castellana
detrás de la discreta celosía ....
Fija la ,·ista, ansiosa, por la vía
que a so castillo ,·a .. . .. y escucha ufana
el eco de u na cítara lejana
que lleva el ,·iento en lánguida harmonía ..
Filtra sus rayos pálidos la luna
por entre el melancólico frondaje ..... .
_::-iOh noche medioeval. fresca y galana!y bendice la dama su fortuna,
pues lle((a el trovador, y en homenaje
un b~o cla a la hermosa castellana.
7

·,..

Ill
LA GUERRERA

¡Vien~ d sol fuego y oro en la calzada!
A pasar va , calada la visera,
la entusiasta e impávida guerrera,
en una ye ((ua arábiga enjaezada,
¡Oh, cuán gentil, de pnnta en blanco armada ,
en alto 11,,"ª la feudal bandera,
1uce casco y loriga, y marcha fiera
al frente de su intrépida mesnada! ....
Va a l son de los clarines y atambores,
entre ,·ítores r épicos rumores,
a dar mandobles con su grao tizona.
a cona r testas de árabes infieles:
y a conquistar magníficos laure les
,,a en sc&gt;n de guerra la inmortal varona!

IV
LA PECHERA

¡Cuán c·i,ueiia despunta la mañana'
En un escaño, rústica doncella
seniada está . . . . Por juvenil y bella
parece rt&gt;&lt;;.1 de Corfú temprana.
Pasa y , ·e, en tanto, a la gentil villana
el joven' conde, que al mirarla, huella
su virginal pudor y que destella
fulgor de abi!:mo en su pasión insana .. ..
¡Suerte criiel la de la "vil pechera! "
Apagará el apuesto conde el brillo
de su gala na y fresca primavera....
(1) Premiadas en los Juegos Florales de San
Luis Potoo y recitadas por su autor en la sesión
extraordinaria que celebró el "Liceo .\ltamirano.'

Para EL :.HUXDO ILUSTRADO.
Rubia que encantas por tus hechizos,
cuando te asomas a tu balcón,
con qué donaire tus grandes rizos
al viento flotan como un a irón!
Cuando te miro por la maíThna
tras de los vidrios aparecer,
tras de los vidrios de tu ventana,
son tus mejillas de rosa y grana
una sonrisa para mi ser.
Tu faz de ,-irgen, tus labios rojos,
tu talle esbelto, leve tu pie;
hondos y bellos tus grandes ojos,
forman contraste con tus sonrojos
y con la gracia que se te ve.
Dulce esperanza, feliz ventura
de aquel que logre para su hogar,
con los encantos de tu hermosura,
virtud y halagos, dicha y ternura,
cielos sin nubes para soñar,
Siento quebrantos cuando te veo,
porque-delirios de trovador!
cada esperanza de mi deseo,
es como el buitre de Prometeo,
desesperante, desgarrador!
Cuando te miro, pareces una
visión de gloria, suave y fugaz;
porque eres blanca como la luna,
porque eres bella como ninguna,
ardiente e ingénua como locuaz,
Rubia que encantas por tus hechizos,
cuando te asomas a tu balcón,
con qué donaire tus grandes rizos
a 1 viento flotan como un airón!
B. ROMERO ROZTA~ .

Para "El Mundo llustrado."'
" Mi espíritu está pronto, -pero
la carne es flaca."
Señor, si en mi plegaria no escuchas los la mentos
Con que las a lmas tímidas, componen su oración ,
Si no imploro venturas, oi te hablo ele tormentos,
Por más que cruel me hiera
Con impiedad de fiera ,
Hincándome sus uñas el buitre del dolor.
Señor, si en las borrascas tremendas de la vida
Acallo mis gemidos y esconde el corazón
Las lágrimas que brotan candentes de la herida ;
Es sólo porque creo!
i~o soy el Prometeo
De los escepticismos, sin fé ni redención!
Y mi creéncia es honda, y mi creencia es santa:
Más firme que el granito, más grande que el amor ;
Mi fe, cual sol de fuego triunfante se levanta
Y alumbra mi camino,
Con un fulgor divino
Disipador de sombras, de dudas y temor!
Yo sé que en este mundo tan lleno de tristezas,
Los hombres todos tienen idéntica misión:
iHacer el bien! La senda plagada de asperezas
Es solo del valiente:
Mi espíritu creyente
Anhela en esta lucha ser púgil gladiador!
En esa lid ansío que me armes caballero:
Dispuesto es~oy a darte mil pruebas de, valor ;
Yo velaré mis armas de reluciente acero,
No en la noche con luces,
En la noche con creces:
La pavorosa y triste tiniebla del dolor!
Yo templaré la hoja de mi cortante espada
En yunque de infortunio con sin igual tesón;
Así como Quijote, la dedicó a su amada,
Es para tí la mia:
La esgrimiré a porfía
En los diarios combates. iEn tu nombre, Señor!
Eternamente en ristre yo llevaré mi lanza ,
Para destruir los velos de falsa tentación:
Resistir~ y venciendo la pérfida acechanza,
Proseguiré en la senda,
Arrancando la venda
De ojos ciegos que ignoran lo que es luz de tu amor:
No renuncio a dolores que prodigue tu mano;
Lo que busco y te pido es firmeza mayor ;
Salvar_quiero mi nombre del mundanal pantano;
Del crimen espantoso
Que es un mar tormentoso,
En que naufraga y se hunde la nave del h onor!
Señor, yo lo confieso contrito y vacilante,
Es un misterio ingente que turba al corazón,
l }:'od~é como lo quiero seguir siempre adelante,
S10 n10guna caída
En la escabrosa vida,
O vencerá en las lides traidora tentación .... ?
Perdóname esta duda. Conozco que en la tierra
El mal toma mil formas, y espiando la ocasión.
Halaga los sentidos, y pérfido se encierra
En la ilusión del beso
Que en lujurioso exceso,
Domina la conciencia y acalla la razón!
Mi espíritu está pronto para el combate fiero,
Mas temo la flaqueza de todo pecador :
Señor, por eso ansío que me armes caballero:
Que yo pondré en mi lanza
La luz de la esperanza,
Que alumbrará mis triunfos de eterno vencedor!
Mas si otro es mi destino, si acaso se quebranta
A pesar de mis fuerzas y a pesar de mi amor,
Esta fe que me alienta, esta fe que es tan santa;
Si me resisto en vano,
Si ya no está en mi mano
Vencer en los combates la artera tentación!
Entonces, si sucumbo sosteome entre tus brazos'
Al gener~ i~pulso que dicte tu perdón:
Entonces, s, m, alma se rompe en mil pedazos
Co:no un crisial al fuego,
Senor, yo te lo ruego:
La hi~toria de mis luchas acepta ea expiación!
S.\LVADOR PALENCIA Y LLERE:S.\.

()

CASTILLO" 1:-loPIRADA POETIZA YUCATEC.\

Sobr.e e l cal&gt;allete se ,·é uu enorme lienzo sin comenzar, a un lado trajes de época antigua, las mesas llenas
ele objetos artísticos, aquí una acuarela, allí grupos de
boceto,, _un retrato a medio hacer, cajas de pinturas, paletas y pmceles, todo lo que revela el estudio de un pintor.
Reclmado de codos sobre la me~a y eu actitud melancólica está Enrique. En su hermosa frente irradia el
destello del genio; sus expresirns ojos amortigüados un
tanto por el pesar, lanzan al animarse, Yh-idos fulgores,
que re\'elan una inteligencia superior, uno de esos seres
pr ivilegiado,. que a veces quedan obscurecidos porque
la carencia de fortuna les impide alzar el vuelo. mostrándose tal cual son, o se agostan desilusionados, faltos
de aliento a impulsos de hondas penas, de .tmargas decepciones, malográndose antes de nacer, obras que cansarían admir.tción y cubrirían su nombre de gloria.
Enrique es uno de esos seres, artista de corazón, de
superior inteligencia, logró ir pensionado a México por
un señor entusiasta del arte que, ansiaba protegerle, para que el nombre ele un yucateco se uniese al de Morillo. Miguel Angel y otros célebres pintores.
Los brumosos dfas del im·ierno le entristecen, siente
nostalgia por Yucatán en donde siempre brilla explendente el sol, recuerda con delicia las extensas plantaciones de henequén donde correteaba con delicia cuando
era niño y donde latió su corazón de amor por ,·ez p r imera. Piensa en su madre idolatrada que ya no existe y
en su vida tan llena de dolores y amarguras.
A su mente acuden-en tumultuoso tropel los· recuerdos de su infancia en que huérfano y pobre. tuvo que
trabajar desde muy niño para ganarse el sustento, robando al sueño las horas de estudio, que si le hicieron adquirir coooc imientos, fueron también causa de otras desventuras

De soc1edad.-Damas y caballeros asistentes al almuerzo dado en San Angel lnn el domingo
pasado con motivo del onomástico de la señorita Fanny Morán .

asunto que le agrade, no acude la inspiración que con
tanto afán solicita!
¡Espera ansioso la carta de su Amelía idolatrada. a
quien ha pedido le diga que idea le parece buena!
¡Pobre Amelía! Aquella mujer le adora, sufre con sus
penas y goza con sus triunfos. Le ofrecía dejar las comodidades, el lujo que lo rodea para uuirse a él, para
ser su esposa amada, aunque tuviese que pasar días de
mísera pobreza.
Enrique idolatra a su .-\melia; pero prefiere sufrir solo y q ue sus almas estén unidas en puro e indisoluble lazo y así se lo ha manifestado a su amada, noble y dignamente.
Se levanta presuroso, porque ha oído llamar y vueh"e
con una carta en la mano, rompe el sobre y lee con avidez lo siguiente: "Enrique del alma mía: Tu negativa
de aceptar que yo desobeciese a mi padre para ser tu
esposa y compartir contigo penas y alegrías, produjo en
mi a lma el efecto de acerada hoja de un puñal, hundiéndose en mi pecho.
Los celos. unos celos violentos se apoderaron de mi
y ví a tu lado una mujer muy bella a quien tu adorabas.
Creí morir ele dolor, pensé en tu madre y todas las tardes fuí al cementerio a depositar flores sobre su tumba
Tengo Enrique idolatrado la pretensión de creer que,
tu madre y yo, somos las dos mujeres, que más te hemos
amado en el mundo Ella en la aurora de la vida, meció tu cuna, te arrulló con sus dulces cantos. se embelezó con tu primera sonrisa. ro pensc, que podía con mi
inmenso amor, apartar las zarzas de tu camino, ayudarte solícita y cariñosa y allá en el ocaso de tu vida, l'erte
sonreír complacido de tenerme a tu lado, dulcificando
tus pesares. tus amarguras, tus decepciones.
Dios no quiere que así sea, noble y desinteresadamente me dices que mi padre padece del corazón y podría
morir si yo le causaba tao grao disgusto y alegas otras
muchas razones que yo en mi dolor, tomé por fútiles
pretextos y por indiferencia hacia mí, por amor a otra
mujer. La ofuscación de mi mente ha desaparecido, mi
dolo1· se ha calmado, y la resignación ha invadido mi alma.
_iSeré fuerte! ¿ ~ices que tu alma es mía y lo será
mientras respire ,·ida? i.\ceptado! Yo seré para tí !oque
Laura fué para Petrarca, lo que Beatríz al Dante: tu
númen, t u musa. tu inspiracióu.
Carezco de mérito; pero sé comprender el tuyo, sé lo
Señor licenciado don Joaquín Casaaús, electo que tú ,·ales. ¡Oh Enrique mío, no te desanimes! Pinta
presidente de la sociedad de Geografía y
con entusiasmo ese cuadro y obten un premio, y cuando
suene tu nombre cubierto de gloria ; yo seré felíz, dichoEstadística durante el año actual.
sa, porqu e me parecerá que parte ele esa gloria me perLa envidia forjó la calumnia y los que 11•&gt; podían trastenece, puesto que me amas.
ladar al lienzo los mágicos colores de la paleta quedaiMe dices que he de ser yo la que te he de dar la idea
ban obscurecidos y rezagados. ante él. como humildes
que has de trasladar al lienzo? iOh gracias, amado mío,
luciérnagas ante el astro rey, como pajarillos ante el
porque me juzgas capaz de compartir contigo, trabaio e
águila alti\'a. Esos envidiosos procuraron llenar de obsinspiración!
táculos su camino, amargando sus triunfos artísticos, reCastos. puros irrealizables han de ser nuestro~ amores
gateándole la gloria y haciéndole dudar de la amistad.
y a mi mente acude el nombre de ··xochiquetzal," la diEnrique solo ansía que ,-ea su protector, no es indigno
,·inidad azteca, casta cual ~lioen·a y como ella prudente
de sus fa,·ores. Sueña con el cuadro que ha de pintar
y discreta.
para llevarlo a la Exposición y obtener el anhelado preCompuesto está su nombre de la palabra "xochitl' que
mio; pero ahí está sobre el caballete el lienzo en blao·
significa flor y de la palabra "quetzal " pájaro que simco. ¡No se le ocurre ninguna ide.i nue,·a• ¡~o encuentra boliza la belleza.

La morada de esa diosa azteca, era el "Tamoachan,"
paraíso donde estaba el árbol prodigioso llamado "xochitlicaan" cuyas bellísimas y perfumadas flores, hacian fieles y castos a los que las aspiraban.
¿ No te parece, amado mío, un buen asunto para tu
cuadro, pintar a "Xochiquetzal," pura y bella con su túnica azul salpicada de floripondios. con la roja diade111a
en la cabeza formada de cuero y plumas de "quetzal,"
llevando en la mano el simbólico cetro de flores?
Trasládala al lienzo, en el día de su fiesta denominada " xochithuit," en que los pintores, plateros y tejedo·
res, depositaban en el a ltar de la diosa los utensilios de
su oficio pidiéndola inspiración.
Pabellones de rosas cubrían a la diosa, todos la ofrendaban flores, vestíanse niños de pájaros y mariposas. saltando de rama en rama, fingiendo aspirar las flores del
mágico "xochitlicaam."
Todo cuanto se refiere a "Xochiquetzal" respira poesía, amor, pureza, encanto.

J&lt;::Sta idea que te doy Enrique idolatrado, revestida
con las galas de tu exuberante fantasía, trasladada al
lienzo, con los colores de tu mágica paleta, resultará bellísima. ser;í simpática a los mexicanos porque verán a

J

S 3ñor don José T. Lanz Gutiérrez, quien a c a ba de obtenea el título abogado de l a
facultad de Campeche

�(Para "El Mundo llustraclo")

ll V l

.... . .............. , ... ........................... .
Hoy se ensancha mi pecho ....
Se apaga ya la luz de mis pupilas ..... .
.\! mirarme llorar ...... ¿por qué rncila,?
¿ Te arrepientes. tal vez, de lo que has hecho?
¿ Por qué cuando sonrío
Sientes pavor y hasta de mí te alejas,
Será tal vez porque ante el lobo impío
Se agitan y dispersan las ovejas?

~

\

t'I vda ,; d,1 p,)c f c,1d~c:,&gt; C&lt;&gt;p~'), cl,J

)1

\)

h\ :\c&gt;ad~)((\\';\ cr ¡&gt;'&lt;l&lt;~t)S;L

((

Traducido especialmete para 'El :\lundo Uustrndo"

Sr. Lic. don Miguel Macedo, nombrado consejero
del Banco ~acional.

Exmo. señor don Manuel Márquez Sterling. nuevo
ministro de Cuba en México.
'

EUSEBIO O. CUEVA

I

\'istos en conjunto. la Esplanada y el Hotel ele los In, álidos ofrecen □ no ele los aspectos más grandiosos de
París. El ,·asto espacio, los árboles ,·it:jos, y - allá en el
tondo, más lejos que los fosos de parada y los cañones
triunfales - la cúpula de oro de :llansard bajo la cual
reposa el léretro legendario trnído ele Santa Elena; nada más noble y más magnífico El menos impresionable
de los touristas extranjeros traído por cualquiera agencia de ,·iajes. con su "ulster" de cuadros y su Baedecker
en la mano, experimenta aquí una emoción solemne.
piensa en el gran rey y en el ¡.(riln emperador. Admira,
a vect:S em·iclia En esta Francia que posee tan graneles
y duraderos monumentos de su gloria, clelx&gt; haher pensado Bismarck en Ferrieres cuando. respondiendo a Ju·
les Fane. que pedía la paz para la República, y preE;Untaba un poco tontamente "¿ Pues a quién hacen uste·
de~ la guerra'" contestaba·".\ Luis XI\'"

Señor lng. don José Hamón ele lbarrola. nombrado
presideote de la Sociedad ele Ingenieros y Arquitectos.

la divinidad azteca inmortalizada en el cuadro que tu
~~

.

¡Qué te parece mi idea? Consúl~ame todo Enrique
mío, refiéreme tus penas y tus alegnas que con ello proporcionas placer y consuelo a tu
..\)IELIA"

A medida que Enrique iba leyendo la carta, se awma-

ba su semblante y al terminarla, se había disipado por
completo su tristeza.
Levantóse alegre, y con pulso fir!fle y seguro, trazó en
el lienzo el suave contorno de la diosa, sobre un fondo
de follage. Tomó la paleta, mezcló (ebrilm_ente los colores y se puso a pintar coo ardiente entusiasmo.
Al fuego sagrado de la inspiración del artista. se unía
el dulce recuerdo de su amada madre, evocado por ,\me·
lía, uniendo en amoroso lazo a aquellas dos mujeres que
le amaron con cariño puro y santo.
Su corazón se inflamaba ausioso, sediento de gloria, de
laureles, sabiendo que había un alma, un corazón que
palpitaba por él, que gozaría con sus triunfos y qi_1e la
distancia que los separaba, que los obstáculos que 1mpe·
c1ían su unión, lejos de amortiguar su afecto, lo aumen·
taba. purificándolo, elevándolo hacia lo ideal, lo que.ºº
muere, ni se olvida, ni se acaba, porque es t.manac16n
divina, unión de dos almas que se estiman. que se com·
prenden, que son \toa sola, y que hasta después de la
muerte han de ir unidas e inseparables,
Ah. sí! ¡La casta diosa ''Xochiquetzal" surgir,~ radi_a~te y bella en el lienzo, a la sombra del arbol xoch1thcaan" despidiendo lúcidos fu_lgores!
...
¡Enrique presentía la gloria, sentíase ac_anc1ado _por
el beso de la Fama! Yucatán, su Yucatán Jamá:; olvu,lado, tendría un pintor de alto ,·uelo, so protector, u~ cuadro hermoso y su Amelía, su _bue~a y dulce ,\meha, ht
íntima satisfacción de ser la 10sp1radora _de su obra, la
que animó su abatido espíritu, dándole ahentos para alcanzar fama., g 1oria, honores ....
PILAR FONTANILLES DE RUEDA.
Yucatáo. 1912 ,

La e,p¡anada

'
E,;cena final de la pie?a dramática "Jacinta," representada en el Teatro Arheu durante la fi.-,ta escolar del día 8.

:1

~===========~~

Hoy cuando suelo con, er~ar cootigo
De los pasados días.
Y preguotarte si me quieres tanto
Cual antes me querías:
RetrOCt!dO de espanto
Al escuchar que dices
Con tu voz incierta:
- No seremos felices
Primero que tu amor ...... que caiga muerta.
Grupo de niñas de la escuela "Doctor cos·· que bailaron el baile sueco en la fit:Sta escolar celebrada por las escue·
las de la tercera zona de la capital, el dia S ele los rorrientes t'n el Teatro Arbt.u.

~
~)

iAdiós .... !
Qué triste fué tu adiós,
Qué triste la partida
Cuando estrechándome la mano yerta
:\Ie digiste atrevida:
- Olvidarte jamás ...... primao muerta

Sin embar¡.(O, a lc•s ojos del parisiense. causados ele
contemplar t:ste espectáculo pomposo, la Esplanada de
!~ I1wáliclos presenta muchos cll'lalles melancólicos. El
"Gros-Caillou," a dos pasos de ;tllí, es un barrio muy
pobre, y. cuando la temperatura es agradable, o siquiera
soportable, derrama en el suntuoso decorado a sus ociosos que se pasean llenos de har.ipos Como grotesco Filem6n, un ,·iejo lleno de medallas y llevanclo gorrn de
cuartel, claudica sobre su pierna de palo cerca de una
:B.1ucis con camisa sucia l."na abuela, de espalda eucorlnda, empuja o arr.1stra a tres ? cuatro muchachos enfermizos. Sobre un banco. cubierta la cara con un fieltro grasoso, duerme 1111 rn¡:abundo quizás soñando en algún crimen terrible.
Este contraste de la miseria sórdida junto al lujo Real
mi, ha producido sit•mpre nna impresión dolorosa.
En Yenecia, las mujeres ele chal largo, que pasan
arrastrando la chancleta) rascando su tiña rojiza, me
echan a perder San ~Tarcos y el Palacio Ducal; y, en
Hyde Park, en Londres, los haraposos con los pies rlesnu
dos, echados &lt;le ,·ientre en el pasto, me hacen odioso el
torrente ele trenes lujo&lt;.os y el e legante desfile ele amazonas.
Por lo demás el pueblo me ·,trae. Gusto de mezchrme con ~I
Por eso es por lo que mis caprichos me llevan con
frPcuencia por la Esplanada y por el "Cros-Caillou"

Codeándome con las gentes pobres he ¡(Uardado en mi
corazón la dulce llama ele la piedad Quien la deje apa;{ar dentro de sí es muy culpable. Pensad en ello. ,•osotros que no os dais cuenta de la miseria mas que por las
miradas altaneras que le dirigís al pasar cerca de ella. a
tra,·és dij los vidrios de \'Uestro carruaje.
Y precisamente fué paseándome bajo los "iejos árboles
ele la esplanacla de los Inválidos como conocí a dos vie•
jecitas.
Eran los últimos días ele Febrero, y el sol de la tarde, tibio ya, hacía brillar en las ramas los brotes color
ele bronce. No atreviéndose a sentarse en descubierto,
las dos ,·iejecitas caminaban a pasos menudos, y la mayor, encorvada y vacilante, se apoyaba pesadamente en
el brazo de su compañera, persona flaca y desmedrada.
pero que se mantenía erguida y parecía llena de ener¡(Ía. Las dos estaban ,·estidas pobre, pero limpiamente.
Sus chales negros estaban prendidos con cuidado, sus
tocas de tela deslumbrantes de blancura. ,\ fiu de que
la enferma pudiera sentarse al menor signo de fatiga, su
compañera llevaba una silla plegadiza debajo del brazo.
Arreglaba su paso de manera que concordara cou el suyo y a cada rato parecía envolverla en una mirada de
protección. Aparecía como diez años más joven que la
otra ruina humana, lo menos sexagenaría-y, sóla, to·
ciada conservaba algo de salud y vigor. Esto bastaba para las dos. Al verlas pasar se pensaba, aun sin quererlo,
en esos tiros de caballos de los cuales uno es ciego y el
otro tuerto. y que sin embargo caminan y tiran.
Las dos mujeres me interesaron desde el primer momento y me propuse observarlas.
Sin duda la impotente debió haber siclo muy bella. La
toca contenía mal los cabellos abundantes y muy blancos. En su cara inmóvil y amarilla ele paralítica los
rasgos se conservaban puros; y, bajo sus cejas, siempre
negras, dentro de sus cuencas profundas, los ojos tenían
una chispa de fuego febril.
La otra ,·ieja-una anciana rosada d" piel fina y de
hermoso color,-clebió haber sido bella también. Pero el
tiempo es cruel para las muecas, las bellezas del diablo.
);o quedaba más que arrugas y capen s.-.. Esta pobre
cara agradaba aun por la dulzura de la mi rada y la
bondad de su sonrisa.
!\o eran hermanas, no se parecían en nacla.
La vista de estas dos pobres creaturas. apoyándose uoa
en la otra, asociando sus dos debilidades, me había conmo\'idq sinceramente. Una prima\'era precoz me hizo
dirigir ,·arias veces mis pasos de ese lado, y ,·arias veces
encontré a las dos ,·iejas.
En ciertos detalles. en sus manos t'nguantaclas siempre
decentemente de algodón gris. en yo no sé qué de "come
il faut" que había en todas sus personas. yo sentí que no
habían llevado siempre los pobres ,·estidos de ahora. que
en otra época debieron "tener sus pesares," como se dice comúnmente. Su apresuramiento para aprovechar del
mínimo raIO de sol, para salir a pesar de la edad y las
enfermedades, me hacía adivinar su existencia cautiva
durante el largo invierno en algún cuarto sombrío del
"Gross Caillou," en donde se hallaban solas con sus recuerdos y los pies sobre la hornilla. Cada día excitaban
más mi compasión y. debo confesarlo, mi curiosidad también.
Ya me conocían de vistq. Un elfo que la dulzura ex·
traordioaria de la temperatura les permitió tomar asien·
to en uno de lo~ bancos, me senté junto de ellas y tr:tba·
mos coO\·ersación en seguida Su instinto femenino,
siempre roncho más se¡(uro y más despierto_ que el del
otro sexo. les inspiró confianza en mí. En una palabra,
al cabo de una hora, vo conocía toda su historia.
Es conmovedora y ÓS la quiero contar.

H
, Existe aún alguno de los viejos &lt;lerntos del Vaucleville, que se acuerde de Nelly Robín?
Q uizás no. Pero en el invierno de 1859 era una de las
más bellas huríes del paraíso musulmán que ofrecía entonces la troupe de aquel teatro.
l\lorena, con cierto tinte marmóreo, con la cabellera
tenebrosa; alta y delgada, pero graciosa y llenita; con
una cintura que. según el decir común, se podía rodear
con las dos manos. pero con unos hombros soberbios y
lo; correspondientes alrededores; ojos profundos. ensimismados siempre en un ensueño ,·olnptuoro, tal era
.:--dty Hobin.

Su belleza de diosa, en la que la majestad se uoía a
la gracia. hubiera entusiasmado a los maestros del Renacimiento. :--o obstante lo cual, tenía por padre, humildemente, a nn pobre sombrerero agobiado de familia, y su infancia había pasado por las calles de Charonn1:, en compañía de otros chiquillos vagabundos. Secuestrada por la fuerza o casi-por un vecino, maquinista del teatro de Belleville, había dividido su ju,•entud
entre el escenario como figurante y la buhardilla de
aquel borracho, donde tenia que barrer, hacer la sopa
y recibir malos tratos. Llegaba a sus rnintidós años
cuanclo el gran galán M. Lamorli~re, que seguía siendo
el pachá del escenario, a pesar de sus cincuenta años,
su pata de gallo y el negro poco ,·erosímil de sus bigo-

Trabamos coo\'ersación ..

tes, se dignó fijarse en ella. La vagabunda se sintió pcseída de respeto la primera noche que entró á la modes
ta habitación del actor,que éstaba "en sus muebles" y
que había adornado las paredes con anuncios antiguos
y coronas de papel dorado, gloriosos testimonios de sus
pasados triunfos en el Mediodía. Una perdida llevada
a presencia de Luis XV no hubiera experimentado mayor em0ci611. El viejo actor estaba acostumbrado al
amor de las mujeres, y más de una familia había perdido la tranquilidad por su culpa; pero la inocente admiración de la pobre chiquilla enorgulleció a aquel corazón de mariposa ,·ieja, fatigado de \·olar de flor eu flor
Estaba convenido que la despediría al día siguiente:
pero pasó una semana y ya la chiquilla se ocupaba de
repasar la ropa.
Fué un verdadero afecto. Nelly ,·ivi.í cerca del primer galán en un continuo estremecimiento de emoción.
Le llamaba "el señor i\forlierre" ahuecando la voz,
cuando hablaba de él á las vecinas: le servfa como una
escla\'a amorosa. Le prestó los sen·icios más íntimos;
conoció los secretos de su tocador, aprendió a teñirle
los cabellos, que Yeía pasar bajo la acción ele los fi.
jati\'OS, del color de hortensia al de negro profundo.
sin que por esto dejara ele considerar al señor Lamorlierre comoal más jo,·en y helio de los mortales
El e ra un buen hombre E-n el fondo. Se conmo"ió de
verse admirado basta ese punto, tao bien servido; se interesó buenamente por ;'(elly, reconoció que, a pesar de
su ignorancia, no era una tonta; le dió algunas lecciones
de declamación, y al fin la hizo debutar en papelitos de
poca importancia. Al cabo de seis meses ya desempeñaba papeles ele coqueta con bastante perfección

�Vida Social.- Grupo de trajes de fantasía vistos en el gran baile dado en la casa del señor doctor don Fern~ndo López
!con motivo del día de Reyes.
'

navegar; ...... que ha palpado en su infancia y en su
adolescencia los restos p:tlpitantes y abrasadores aún de
la antigua monarquía que precedió al 89; que ha podido
conocer a la Delfina y a la Duquesa de Berry, almozar
en 1835 al lado del \'iejo Talleyrand, empedernido de
mentir, y habitar las trágicas Tullerías, donde hacían
eco todavía los acontecimientos del 10 de agosto y de
1830, por cuya puerta, ella. a su vez, tuvo que escaparse,
con el alma llena de rebe(día y de dolor, clamando, sin
cesar, al Rey su padre: "Es preciso batirse! Hay que
combatir?"
Y si se considera, además, que esta mujer privilegiada en la grandeza y en el infortunio, por injustas ad"ersidades, jamás. en ninguna ocasión, perdió el ánimo ni
el valor que tm·o siempre con asombrosa y rara serenidad, y mantuvo siempre alto su pensamiento, tao equili-

' ' '
Por HENRI LAVEDA~ ,
Traducción de Rafael López
de la Paz, tomada de L'Il ustration." -Xo\'. 30 de 191z,
o;

Yo tengo la certeza: en el carro que, rodando a través
de las conquistas, le sirve de tienda militar; sobre la mesa llena de mapas y de planos; en medio de todos sus
recuerdos; en el lugar de honor de sus miradas y de su
pensamiento triunfante, el Zar Fernando I no ha dejado
de colocar, como la imagen de uu santo patrono, el retrato de su madre incomparable.
Cada noche, antes de cerrar sus ojos frente a las victorias, y cada mañana, al abrirlos ante nuevas auroras
gloriosas, ha contemplado esa imagen que es el retrato
de su vida, el espejo de su pasado, de su presente, de su
porvenir, de todo su espléndido "Destino," ...... y, absorto en la contemplación de esas facciones veneradas,
se ha concentrado entre su madre y Dios. Entrevista secreta, conmov&lt;:dora y sabia! El hijo, de rodillas, espera
los consejos de la boca sublime, llena de prudencia; de
la boca muda , cuyos labios, no obstante, delinean las palabras que pronunciarían; y su corazón de rey, su corazón adolorido por tantos sufrimientos que le abruman,
reciben diariamente la santa ablución de aquellas pálidas pupilas, de un azul sereno y dulce, como el color de
aquella alma tau bella . . . . .. siempre llena de vida..\mbos a solas, como antes se explayaba su confianza en los
momentos difíciles, tienen un coloquio rápido y febril:
"Madre, qué haríais? Qué es necesario hacer? Debo
avanzar o detenerme? Tenéis en vuestras manos mi espada, y la brida de mi caballo! Quién fijará el límite de
mi carrera? Quién será mi consejo, mi esperanza, mi
ambición, mi voluntad, mi freno .... . . sino ,·os? Habladme! Inspiradme, puesto que ,·os habéis hecho cuanto he
sido: niño sin esperanza de reino, hombre, príncipe, rey,
vencedor .... ~o sois vos quien supo mirar eo mi porvenir todo lo que no pudieron ver ,•uestros ojos terrena-

dO el esfuerzo después ce! fracaso, a abordarlas,_ a ~itia rlas, a conquistarlas de todos modos: por la diplomacia, por las bayonetas. a través_de los obstáculos, de las
emboscadas y del peli11ro. Como ella conocía muy bien
la temible labor de dirigir imperios, se la enseñó con
sus palabras, con sus co1:1sejos y con su ejemplo.
Reina :,\ladre era, en realidad, la Soberana, No babia
un rey, en ni;igún trono, que a menudo y en secreto no
le hubiese pedido consejo. Poseía todo aquello que constituye, en la nobleza de las alturas, laperfecc!ón de una
criatura selecta, de un ser supenor que domina las cosas y los hombres. Era Catalina de Médici~ santificada
por Blanca de Castilla. Tenía la perfección, esa perfección sagrada, imponente y de origen div:no, que es la
diadema de las frentes a través de cuya transparencia
resplandecen el genio y la fe. Tenía bondad tenaz; dulzura y ardiente fervor; moderación y serenidad; paciencia y valor; miras amplias, profundas, que llevan lejos,
muy lejos, .... y también resoluciones francas, v1,·as, espontán eas. Para ella, la prontitud del acto acababa y
cerraba con broche de oro la madurez del proyecto. Fina, delicada, sutil, a la vez que soberbia de rectitud e
intiansigente de conciencia, así dotada de todos los dones que hacen las grandes organizaciones políticas, valía más que un parlamento y un ejército.
O 00
Si una~madre vulgar , una pobre mujer sin facultades,
de cortos alcances, que oo es más que una pobre mamá
y no tiene más que su corazón, revela ya una virtud capaz
de todo, tratándose del hijo a quien ella pertenece y que
para ella vale uo mundo, .. . .. . cuál será la virtud omnipotente que puede a lcanzar una madre, cuando es bija de un Rey de Francia, nacida eu el ''Palais·Royal,"
entre flores de lis; que se ha llamado :.\Ille. de Beaujolais, y después Princesa de Sajonia-Coburgo-Gotha, emparentada con Jas Reales Casas de Inglaterra, de Bélgica y de Portugal; que desde su jll\·entud precoz, por su
inteligencia magnífica, se ha engolfado en los grandes
acontecimientos de la Historia los que, sucesivaroante, la
han halagado, la han sacudido, la han arrastrado como
resto precioso de un naufral(io ,aobre cuya~ olas parecía

brado, tau lleno de ideas, de ardores y de vida, y elevado hasta sus últimos días como un santo sacramento de
sabiduría y de grandeza, ...... hay que convenir forzosamente, inclinándonos, que Fernando I fné objeto de
un inusitado y especial favor de la Providencia el día
en que le hizo nacer de esa madre que le daría cien veces, mil ,eces más que la vida, para honrarla y perpetuar su memoria!
Eo efecto, sin haberla pedido, obtuvo la gracia que
envidiarían todos los monarcas, de tener durante muchos
años, en su madre-refugio de ternuras y asilo de consuelos-un ángel custodio, una hada de su corazón, una
guía política iluminada como por el Espíritu Santo. La
Princesa C lementina fué el Richelieu de su hijo. "Es el
mejor estadista que be conocido en mi larga vida," ha
dicho el viejo Emperador Francisco José. Ella dejó, en

1:ª

Sal a ambigú en la elegante fiesta de Reyes ofrecida por los señores de López en su residencia de la calle de las Arles.

Empleados del Banco de Londres, reunidos en fraternal banquete el domingo pasado para celebrar el principio del año.

la memoria de todos los que la conocieron y admiraron
su obra, un emperecedero recuerdo, un benéfico ejemplo. Los que se acercaban a ella, por poco que fuera,
se sentían grandes a su lado. Esplendía en torno suyo
magníficas reflexiones, profunda serenidad, grandeza ea
las ideas . ..... Evoca las bienhechoras e imponentes figuras de la Historia, y habría merecido un lugar preferente en la de su país natal, de donde estaba como expatriada, que era la verdadera patria de todos sus deseos, de sus ideas más justas y más fecundas. Verdadera
princesa y Princesa reinante al fin, a propósito de la
cual todo lo que hay de más alto y majestuoso en la admiración del hombre no seria bastante para escribir su
elogio, celebrar el esplendor de su inteligencia, las magnificencias de su bondad y el tesoro de sus virtudes. Lástima grande que Bossuet no pueda ya expresarse con
aquella voz de la que no hemos oído más que el eco,
que dura todavía, porque yo me imagino que la única
oración fúnebre digna de él y de ella, sería la que hubiese pronunciado a pementina de Francia. •
oo o
, ..
Y, entretánto, cualquiera que sea en sus detalles la
apoteosis del desenlace de esta terrible y espléndida
epopeya de los Balkaoes, sea que Fernando I de Bulgaria entre a Constantinopla, o que no entre, obedeciendo
a las leyes del "Inevitable," o mejor dicho, cediendo una
vez más a los consejos de suprema sabiduría venidos de
ultra-tumba, es indudable que llevará a la grande y
venerada Victoriosa de su ,·ida, de su reino, de su "Destino," en su pensamiento. en su corazón, a donde quiera
que sean entonadas las acciones de gracias del triunfo.
Entre el oro de los mosaicos bizantinos encontrados
por doquier bajo las piedras calcinadas del Islam, en el
perfume de las ffores y eo las nubes de incienso que subirán a las bóvedas de los santuarios, verá destacarse, en
su nimbo de cabellos blancos, a la imagen augusta de h
madre, sonriente y dolorosa, cuyos ojos, húmedos de
llanto y llenos de alegría, le dirán: "Bien! Basta!" Entonces, él, a sus pies. ofreciéndole las banderas y los
trofeos, botín de las conquistas que a ella, en el Reino
donde está, le parecerán ahora menos preciosas, la dirá: "Tomad, madre; todo es vuestro!" Y en tanto que su
pueblo, en un arranque de reconocimiento.infinito, entonará e l TE DEUM ...... a estas dos palabras, el unirá
estas otras, esenciales: TE MATREM! .... TE MATREM
LAUDAMUS!
~léxico, dic. 29 de x91 ¿_

�veces ha surgido en el campo de la diplomacia y que por
unas razones o por otras se ha ido aplazando.

a
Impresiones Intern~c;ionales
No es precisamente en estos momentos la situación de
Europa muy tranquila, y si dirigimos la vista bien a su
política interior, o bien a la exterior, vemos que el horizonte se llena de nubarrones oscuros que amenazan
trastornos.
España, que por tantas razones nos debe preocupar,
que por motivos que el lector se le ocurrirán es tanto
para México, no bien ha terminado su lucha en Marrue·
cos con un Tratado con Francia, favorable hasta cierto
punto a los intereses hispanos, tiene encima el pleito, el
eterno pleito, de los liberales y conservadores, empezando desde los comienzos de la Restauración Alfonsina, y
qne ha seguido tomando diversas fases, hasta recrude·
cerse por la muerte de Canalejas.
Elevado a la Presidencia del Consejo de Ministros el
Conde de Romanones, político de valía a no dudarlo,
pero de escasa talla, para la jefatura del partido liberal (y es sabido que en España, el llegar a primer Ministro es consecuencia, ·de ser jefe del partido que man·
da) todos creyeron menos la mayoríd, que dicho gabi·
nete ministerial sería interino, y los conservadores con
Maura a la cabeza, vieron próximo el día de subir al
poder, olvidando la situación de Cataluña, y las amenazas de la parte más radical del partido republicano, que
por boca de Lerroux, ha lanzado amenazas pavorosas, que se dqminarían en último término, pero a
costa de perturbar la paz, a cuyo extremo siempre es
peligroso llegar.
Resulta por tanto que el Rey Alfonso al regreso de
una cacería en una finca del Conde de Valdegrama, ra·

¿QUIÉN SERÁ EL SUCESOR DE MR.
FALLIERES.

franJQra

tificó su confianza a Romanones, y con alguna variación
to el gabinete, nuevamente han seguido los liberales en
las esteras del poder.
•
De aquí ha surgido el conflicto, y parece que Don
Antonio Maura según las últimas notici:is, se muestra
reacio a seguir en la vida pública, deja la dirección del
partido conservador, se retira a la vida privada, y pierde con este motivo su fuerza esta fracción política tao
vigorosa siempre, tan llena de vina, como si guardara en
su seno el alma entera y' la inteligencia privilegiada de
aquel gran hombre vilmente asesinado por uno de
esos infames, que pertenecen a la secta odiosa del anarquismo, que debería ser exterminada, en todo el orbl'
sin la más pequeña consideración.
¿Es que con esto queremos decir que .-1 partido conservador queda acefalJ al retirarse el señor Maura de
la-política? No, en manera alguna, pues hay hombres como Don Eduardo Dato, que a no dudarlo asumiría la
jefatura, con bastantes simpatías por parte del país, y lo
mismo se puede decir de otros varios, aunque, hay que
decir, que ninguno de ellos, puede ostentar los méritos,
los antecedentes, el talento personal y la energía del citado señor Maura. Y, en tanto Don Alfonw recibe muchas felicitaciones por la solución dada a la crisis en
sentido liberal.
Cuando el crimen de Angiolillo hizo que desapareciera'. Don Antonio Cánovas, el partido conservador ya mi nado en su unidad por la escisión de Don Francisco
Silvela, uniose·todo bajo las banderas de este último político, que sin tener ni mucho menos los arrestos de su
protector y de su jefe por tanto tiempo, condujo con
prudencia y tino a las huestes a él encomendadas, por
buen camino para servir los intereses de la Monarquía
Ahora muere de la manera semejante el señor Canalejas, jefe del partido liberal y el conservador sufre otro
trastorno por creer (no nos atrevemos a decir si bien o
mal) que los liberales deberían haber desaparecido de El rey Nicolás de Montenegro visitando á sus sóldados
heridos, en el hospital de la Cruz Roja en Cetinge.
las esferas del gobierno, hasta reorganizarse y proclamar otro jefe en sustitución del asesinado cobardementoria. Según las últimas noticias, parece que Maura sóte. Ambos hechos tienen cierta analogía a no dudarlo y
lo dimitirá la jefatura del partido conservador y se añala crítica los tomará en cuenta, al emitir su fallo pasade, que se propone formar otro nuevo, con elementos
do el tiempo, y con la serenidad que debe presidir al
avanzados de la derecha a los cuales se unirán otros lidictaminar para siempre, en el alto tribunal, de la bisberales moderados, todo lo cual ha causado honda sen-

Tropas servias entrando a Uskub, antigua capital de Servia, que pe'rmaneció bajo el dominio turco desde 1389.
sación entre los elementos que antes acaudilló, pues al
parecer, es una prneba elocueutísima de que el infigne
hombre de Estado considera imposible gobernar con el
viejo credo conservador, y anhela irse en parte a las
fronteras del liberalismo.
Capítulo importantísimo ha sido el de las conferencias
celebradas en Londres, para arreglar la paz que solucione la guerra balkánica, presididas por sir Edward
Grey, Ministro de Negocios extranjeros de la Gran Bretaña. Asistieron Mr. Paul Cambon por parte de Francia; el Conde de Benckndorff por Rusia: por AustriaHungría el Conde A. de Mensdorff-Poui_lly Dietrichstein; el Príncipe Lichnowsky por Alemama: y el Mar·
qués Imperiali por Italia.
_
. .
.
Empezaron dichas conferencias por un 10c1deote
latorio de esos que tan a menudo surgen en las reu010·
nes diplomáticas. Este incidente se redujo a que pregun·
taran los plenipotenciarios a sus gob\ernos, si era posi~le
discutir las condiciones de paz ta.mb,én con la Grecia,
Jo que probó por una parte la solid~ridad de} bloc Balkánico, y por otra, que las negoc1ac10nes senan largas y
laboriosas,
El Presidente sir Grey presentó los puntos de vista
así en globo, que deberían tratarse en el discurso pro·
uunciado en la primera sesión. El l?rogra11;a era realmente extenso; pues habría que partir de ciertos puntos
de vista, tratando de la cuestión de las is!~, de los pro·
blemas financieros, y de otras no menos delicados, sobrn
todo por la intervención de Austria. Más todas las_ ?1squisiciones fueron eu vano, pues bien pronto se v,o la
actitud de Turquía, rechazando los delegados oto~anos
el "ultimatum" de los Balkanes en el cual se ex1g1a. la
entrega inmediata de la ciudadela d~ Adrian~polis y del
territorio que la separa de Constantmopla as, como tam·
bién la mayoría de las islas del mar Egeo.
La indignación de los jefes del ejército tt!rco fué g_r_an·
de al saberse dicho "ultimatum." Por doquiera se no el
deseo de reanudar las hostilidades, y con esperanzas ~e
triunfo, pues si bien los búlgaros cuentan con los _mismos elementos de que disponían al terminar el pnmer
período de las hostilidades, los turcos han reforzado htR
tropas en las líneas de Tehatalia, por lo cual se_ha
en mejores condiciones para defenderse de (~ eiérc,tos
balkánicos, en cas:&gt; de reanudarse las bost1hdades, lo
cual no se haya muy lejos.
Ha habido un momento en este asunto, en el cual la
Puerta, haciendo nuevas concesiones a los aliados Balkánicos, parecía conseguirse el que _hnyera el fant:"sma
de la guerra. ¡Todo en vano! Los aliados no re1,1unciaron
a sus pretensiones hasta el punto de que M. Dandi: Presidente de la Delegación Búlgara en las conferencias de
la paz reunidas en el Palacio de Saint James dijo:
·'Adrianópolis debe ser y será nuestra," palabras que
prueban hasta qué punto la intransigencia informa la
conducta de los hasta hoy vencedores en el campo de
batalla. Precisamente la Puerta renuncia de bneD grado
a sus derechos sobre Creta y hasta se encuentra en bue·
nas disposiciones para modificar la frontera de Trac!a.
negándose en absoluto de nuevo a la entrega de Adnanópolis.
Colo.cada la situación en términos algún tanto absolutos, las potencias Europeas están estudiando la manera
de evitar que la gue.rra estalle de nuevo, y así lo ha declarado Sir Grey hace unos días en la Cámara de los
Comunes, y no olvidemos que el Pontífice Pío X ha enviado un mensa.je a los representantes de los países mediadores, para que igualmente interponga~ ~u influencia
en favor de Palestina, alejándola del domm,o de los turcos, o si esto no es posible conseguirlo, que trabajen pa·
ra dar garantías a los peregrinos que ,·an a la tierra
Santa.
y en fin. en los momentos de escribir estas líneas, nos
enc¿ntramos con dos hechos muy decisivos para llegar a
la paz. Uno se refiere a la Servia, que promete retirar
,., .

?•·

Han

Cómo, van ahora los generales á la guerra.-El general Savoff, jefe del ejército búlgaro tomando su automóvil para dirigirse al campamento.

sus tropas de las costas del Adriático en cuanto se firme
el convenio por el cual cesan las hostilidades. Y otro,
referente a la capitulación de Adrianópolis, según el
mensaje enviado por el general Michet Savoff al Ministro de la Guerra en Bulgaria.
En resúmen, por una razón o por otra se aclara la incógnita de la guerra balcánica, que hace"un mes se presentaba con caracteres amenazadores para la tranquilidad de Europa. Ahora, y si como parece, terminan las
hostilidades, empezarán los gabinetes europeos a pensar
en la manera como queda Turquía, problema que tantas

.

Enfermera de la Cruz Roja socorriendo a un herido en
Sioek]i

En la próxima semana, se elegirá en Francia la persona que ha de ocupar la presidencia de !ª _República.
Si Mr. Fallieres. con su profundo conoc1m1ento de 1~
vida pública francesa, no hubiese eliminado su candidatura para tan alto puesto, posible, muy posible hubiera
sido que saliera reelecto.
Hasta hov, la elección presidencial ha sido falseada
por exigencias del momento en que ella se ha produci·
do, y la República no ha tenido, fuerza es declararlo,
al presidente soñado; Tbiers era un embrollón; Mac
Mahon, uo embrollado; Grevy, fué nombrado contra
Gambetta; Carnot contra Jules Ferry;;Casimiro Perier y
Félix Faure fueron vencidos por una crisis anormal y
no estaban a la altura de su misión: la misma corriente
que los arrastró encumbró a Loubet y a Falliéres. Nadie podría afirmar que ninguno de ellos ha ejercido con
completa libertad, las altas funciones a que han sido
llamados.
La elección de Presidente en Francia para el próximo período, ha de revestir gran importancia, por tenerse
que tomar decisiones de suma importancia sobre temas
vitales como la educación, las materias religiosas, asuntos sociales, etc., etc. Veamos algunos nombres que se
mdican como probables triunfadores y que son los seño·
res Bouxgeois, Poincaré, Dubot y Ribot.
La carrera del primero ha sido fiel y de miras desinteresadas. El partido radical lo deseó como jefe, y en la
actualidad se encuentra al frente de la fracción de ese
partido más moderada y d iligente. Pero, partidario de la
representación proporcional, ha roto con muchos de sus
correligionarios. Su mérito constituye su demérito a los
ojos de quienes lo desechan por las mismas causas que
sti personalidad se ha agrandado ante la opinión del
país.
Con respecto a Mr. Poincaré, actual Presidente del
Consejo de Ministros, es uno de los más conspicuos re·
publicanos del mundo. Sus cualidades de hombre de Estado nadie las desconoce. Es joven aún, es ardiente. es
grave, no es ambicioso; preparación única para una presidencia gloriosa ... ... pero sobre él pesa la túnica de
Neso, de ser "leader" de la causa proporcionalista.
Si persiste la tradición de que los Presidentes del Senado en Francia asciendan a Presidentes de la República, se impone la elección de Mr. Dubot, el cual ocupa
dicho puesto y se ha hecho estimar por múltiples merecimientos, pero la Cámara Baja reclamará a su vez.
¿ .\caso no le ha llegado su turno? Y M. Deschaoel entraría en la liza. Tiene fama, ingenio, elocuencia, brillo;
está perfectamente rodeado y preparado ...... pero la
campaña en pró de la representación lo perjudica.
Hemos reservado para lo último, la candidatura posible de M. Ribot, personalidad tan importante ea la República francesa que la honraría aceptando la presidencia. Después de 42 años de lucha en los negocios públicos, permanece firme y enhiesto, como en los años de
su mocedad No ha servido más que a las buenas causas
y las ha hecho mejores defendiéndolas con honradez y
talento. Ser a la vez una conciencia y una inteligencia,
son títulos más que suficientes; pero la endiablada cuestión de la representación proporcional puede, de no momento a otro, lanzarlo en la arena para diseminarlo o
comprometerlo.
LEON ROCH .

�Al comenzar el nue1.co año, mis queridas lectoras, se
abre una temporada de visitas y reuniones entre las personas de buena sociedad: así pues, nada más a propiado
para las presentes líneas, que tratar de los sombreros con
los cuales se acompañan las "toilettes" de visita y de paseo. Es cierto que los trajes son muy importantes en
cuestión de elegancia, pero, ¿acaso los sombreros no
complementan de un medo definitivo el atavío de las damas distinguidas?

Digamos, pues. algunas indicaciolles sobre el particular, porque sin duda mis lectoras tendrían una justa impaciencia por conocer las últimas noticias que tr-aen a
ese respecto las revistas europeas.
Las grandes formas, tan hermosas y arrogantes, están
ahora un poco abandonadas en el mundo del buen gusto, y se concede una marcada preferencia a los sombreros pequeños, ligeros y graciosos. ¡Quién se podría imaginar semejante capricho de la Moda, mis amables lectoras!
¿ Cómo creer que los suntuosos y grandes sombrercs
de terciopelo, fieltro o satín se habían de ver postergados y caídos de un trono, que por todos conceptos les
pertenecía, y ver colocados en el sitio preferente a esos
picarescos gorritos de piel o de terciopelo. a los audaces
bonetes de estilo ruso, y hasta los diminutos sombreros
de paja gruesa, sin adornos de ninguna especie que
prestan a las jovencitas de poca edad un aspecto travieso y risueño, más propio de la niñez que de la adolescencia? Imposible hubiera sido admitir esta predilección, si no la tuviéramos delante de nuestros ojos. Pero,
es inútil oponerse a la evidencia, mis buenas amigas, y
no pienso deciros nada nuevo, si os aseguro que las "toquets" Enrique II son actualmente el gran ·'chic" en
materia de e legancia, Ya conoceréis, indudablemente,
esas lindas tocas que !~nen las alas vueltas hacia arriba,
hechas en pana o en terciopelo, y adornadas con '•aigrettes" o con pájaros del Paraíso, ya sea conservando
éstos su color natural o teñidos en un matíz semejante a
del sombrero.
ti ,- Las plumas se colocan casi siempre en estos casos,
tendidas sobr·e el ala, inclinadas un poco hacia las sienes,
o levantándose airosamente en forma de "cuchillos," algo extravagantes en su colocación, pues se ponen en la
parte de átrás del sombrero, lo cual le presta u!I aspecto
original, atrevido y elegante. Hay que advertir una cosa
'a mis lectoras, y es que tan bonitas tocas no solamente
'c onvienen a las jovencitas de quince a dieciocho años,
sino también a las señoritas o señoras jóvenes, no habiendo más condición a ese respecto, que la de colocar
dichas tocas de una manera diferente, pues las jovencitas de poca adad pueden adoptar algunos "prendidos"
audaces, como es el de inclinar el ala sobre la sien, con
atrevimiento de chiquillo, y de tal suerte que el "aigrette"
o el pájaro del Paraíso bajen a acariciar la parte superior de la mejilla. En cambio, una señora ó señorita deben retener la toca en un sitio normal, sin permitir que
se incline sobre' las sienes, si no es ligeramente.
Al mismo tiempo que la ·'toquet" Enrique II, se lleva.
rá mucho la toca de piel, adornada con grandes nudos
de terciopelo, cuyas largas cocas se levanten en la punta
de atrás, o con "aigrettes" y pájaros del Paraíso. También se usarán mucho, en el fin de este invierno, las tocas de skung y de chinchilla, guarnecidas con voluminosos lazos.. de terciopelo, hechos en colores vivos come¡

el turquesa, rosa de China, verde esmeralda, Yerde luz
y verde Imperio. cereza y otros muchos tonos llamativoº. '
cuyo enérgico contraste sobre la piel obscura, es de lo
más bello y elegante que pueda imaginarse en cuestió,t
de buen gusto.
Como última novedad, señalaremos a nuestras lectoras
la linda toca "búlgara," muy alta de copa y casi sin bordes, hecha en piel o en terciopelo, guarnecida con un
enorme "aigrette," que sale de un "cabochon" dorado,
embellecido por gemas de color o por piedras preciosas. Otras veces, el arrogante "aigrette" surge de un
moti~o ele azabache bruñido, del cual se desprende una

7
Toca de tela abullonada con "aigrettes" Isabel,

Traje.de baile de liberty blanco: túnica morovingia
abierta. bordadas en perlas blancas y acero.
larga agujeta de azabache. que se mezcla artísticamentn
á las fl.otanles plumas del ·'aigrette." Esta nota es de ue
gran "chic', y ha gustado mucho a las damas parisienses
que tanto admiran lo original.
Aún quedan por dar otras muchas noticias referentes. a los sombreros de visita y de paseo; pero lo haré
en la prúxima crónica, a fin de no cansar la benévola
atención ele mis amables lectoras.
MARGARITA.

De Madrid

Traje de satín azul bordado con plata y diamantes,
falda y corpiño de encaje,

Sombrero de terciopelo gris adornado con plumas;
de avestruz.

Traje de noche hecho, en ''charmeuse" crema y muselina de seda con flores pintadas y bordadas.

La industria, que es a la vez un arte del traje y el
adorno del bello sexo, atraviesa en Francia desde hace
dos años una c r isis que en los momentos actuales ha llegado al período álgido, y como este asunto entraña verdadera importancia, juzgo que mis queridas lectoras le
prestarán la atención que merece.
Desde tiempo inmemorial, París ha dictado al mundo
en tero los. preceptos de la Moda, tanto en lo relativo a
la indumentaria de la mujer elegante, como en la disposición y ornamentación de las casas y en las costumbres·de la vida social. Pues bien, desde hace dos años,
como antes he indicado, este prestigio, este ascendiente,
esta influencia, han ido perdiendo terreno y ha llegado
el momento en que Berlín por una parte y por otra Lon-

dres Y Nueva York, han id? ganant1u lo que sin ciarse
cueuta ele ello ha ido perdiendo la capital de Francia.
Por un_a parte, el desarrollo del feminismo induciendo
a grao nu~ero d~ señoras a adoptar los trajes corte de
sastre de 011gen mglés que el gusto norteamericano Jm
exagerado h~ta el pun_to de asemejar el vestido femenino al_ masculmo, que dicho sea de paso. dentro de las
cond1c'.ones de la forma británica oo deja de ser práct,.
co Y_ comodo! f por otra las novísima~ creaciones de los
modistos pans,enses, que sin darse cuenta de ello han
exage:ado a su vez las de sus colegas neoyorki nos, han
supeditado la sencillez y el arte de la Moda de París,
ta? elegante y tan bella, a las excentricidades, atre,·imientos, Y ¿por qué no decirlo? inconveniencias de ]os
que han. aspirado a suplantarla y en grao parte lo han
conseguido.
Eu la cap}tal. de Francia aparecen tres grandes grupos de las subd1tas, llamémoslas así, que atacan los pre~eptos de la encantadora deidad: el que forman las sen?ras de la antigua y ya un tanto decadente aristocracia; el de la~ numerosas mujeres que figuran y bullen en
el extenso circulo de la. vida alegre parisiense, a la que
contribuyen con su oc1os1dad y su riqueza numeroso~
extran¡eros y no pocos franceses cuya única misión parece ser derrochar fortunas de antiauo abolengo ó de
modern_a data adquiridas por el gr:n desarrollo de la
rn?u~tna o de los negocios financieros de la cada día
mas mflu~~nte pl~tocra.cia, y por último, de Jas señoras
d~ la nov1s1ma anstocracia del dinero y de la clase media, que sin vivir solamen_te consagradas a lo que he llamado antes vida alegre, srn e l descoco de las que én esa
vida se encuentran en su elemento, no se desdeñan en
alt~rna_r con ellas en los teatros, en las fiestas hípicas, en
el B?1s de Boulogne," en las estaciones invernales o
veramegas y e~ los demás parajes en los que el lujo, la
riqueza, la vamdad, la sed de goces y el deseo de brillar forman_ esa vida artificial que parece un paraíso y
que en realidad es un verdadero infierno.
Las que figuran en los dos últimos grupos, son las que
verdaderamente preocupan a los creadores de la Moda
que si son ~rtistas _en ciertos momentos, son ante todo ;
sobre todo rndustnales, comerciantes, ávidos de explotar
las flaquezas, los caprichos y los absurdos humanos con
tal de enriquecerse pronto y abundantemente.
El primer grupo, sin dejar de incurrir en debilidades,
procura establecer una línea divisoria entre él y los
o_tros dos; por tradición conserva un delicado, monopo\iza,. por decirlo así, la verdadera elegancia, la que se
rnsp1ra en lo más noble y bello del arte y modifica las
nuevas modas que adoptan las de las dos clases citadas,
y hasta para esas señoras hay en París, en Viena, en
Londres y en Italia periódicos· especiales que, ofrecen
modelo~, no_ sólo de irreprochable belleza y ele suprema
elegrnc_1a, s100 hasta de moralidad y podríamos decir de
decenc,a.-Pero el segundo de los grupos citados, que
en la actualidad forma el extenso y fascinador grupo de
las que hacen un tráfico de las fllaquezas humanas, es
el que más preocupa a los creadores de la moda francesa.
BLANCA VALMOKT.
o

o o

FIJATIVOS l'ARA CUADROS AL PASTEL. Los dibujos al
pastel tienen una frescura que no puede dar la pintura,
pero en cambio son muy frágiles. Cuando no se los quiere protejer con uo cristal es prudente protejer la superficie con una ligera mano de fijativo. Operando con precaución sirviéndose de un pulverizador no se corre
ningún riesgo de alterar el original.
El mejor de todos los fijativos según Ostwald, inveutor
del nuevo procedimiento de pastel decorativo es una

Gran abrigo de terciopelo adornado con piel
de zorro, azul.
mixtura a base de caseína que se puede preparar ele este modo. Se mezclan 20 gramos de caseína, 4 de borax
y unas cucharadas de agua. Despues de algunas horas
se añade agua al jarabe obtenido hasta 750 centímetros
cúbicos. Entonces se agregan 240 centímetros cúbicos
de alcohol a 90 grados, se deja en reposo durante unas
horas y se decanta el líquido claro.
El pulverizador usado para la aplicación del fijativo
hay que limpiarlo muy bien después del uso, porque de
lo contrario, la mezcla caseinada obstruirá rápidamente
los tubos de salida. En caso de ocurrir esto hay que bañar el aparato durante varios claís en una solución acuosa de borax a 1 20 por 1 oo.

El dolor, como el trabajo, fortalece nuestras aptitudes
para la felicidad. Él nos enseña en el difícil sendero que
nos lleva hacia lo alto. du Ices flores que los profanos
nunca podrán conocer.-CHARLES \VAGNER.

�f-r:,--~¡;-

_J(..___ _

-

'--

Para las damas

ti

ALEGRIA Y TRISTEZA
UNt,. LECTORA: Su carta es muy jnteresante; la he leído
con verdadero placer. Desearía contestar minuciosamente a tedos los puntos que en ella trata, pero creo sufic!ente manifestarle mi opinión de un modo general, diciéndole que, en efecto, las personas de carácter triste
debían ser más queridas y estimadas, tanto en la familia
y en_ 1-:t sociedad, que las de un natural a legre, risueño y
bullicioso, pues en éstas se adivina un espíritu frágil,
quizá egoísta, porque no se afectan con las penas de los
demás, ni se impresionan por las suyas propias, en tanto
que l¡¡.s almas inclinadas a la melancolía, demuestran tener una exquisita sensibilidad, y una fina apreciación de
los séres y de las cosas.
Toqo esto es cierto, mi estimada "Lectora;" pero también lp es que en la humanidad entera hay un gran cansancio de sufrir; todos, cual más cual menos, tenemos
algo que lamentar, y por esto la alegría es un diamante
precioso por el que todos suspiramos, deseando contemplarlo siquiera unos breves instanres. Así pues, las personas de carácter agradable son muy simpáticas; su compañía se busca con anhelo y en todas partes hacen falta ..... ,¡Ya lo creo! como que la risa y el buen humor
es un¡¡, verdadera nece~idad en medio de las amargnras
de la existencia. Al procurar la compañía de esas personas amables se realiza un acto de egoísmo, pero éste no
es nocivo para nadie, y, en vista de ello, no se le puede
censurar.
Ya que usted trata de "elegir carácter ," pensando jusamente en la influencia que tiene la voluntad a ese res-

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De una carta que tenemos a la vista tomamos los siguientes párrafos sobre modas:
"No cambia_ la mod'.'- sino para ser siempre la misma
cosa. Pero la mnovac1ón verdadera, en el "tailleur" de
?,º?'• _e~. la falda p}egada. Se hace en pliegues finpg sin
b1~1s, derecha o aplastada, muy ligeramente apretada
aba¡o. Se usan poc? los géneros diferentes, lo que no es
un m&lt;l;I, pues !a unidad de color es preferible a todos
los ab_rgarram1entos, por armoniosos que ellos sea.o.
El ¡aquet se usa ligeramente ondulado, un poco más
que antes, sobre los costados y más largo, con la unión
de faldones cortados en punta.
También se confeccionan los bolsillos en " biais" sobre
las caderas, y para abrocharlo se usa sencillamente un
motivo de pasamanerí~ colocado bastante alto y siempre
por u1:_ lado. A _estos ¡aquets se les añade también una
peque.na p_ercahna o un cuel}o " incroyable," que no tiene más ob¡eto_ que hacer mas pesado el traje. Por eso
no se generaliza esa moda, lo mismo que la del saco
"bolero,,' bastante ancho y adornado con pompones, como lo_ u5'.'-n. los torero~ Estos son los ensayos y pruebas
de pnnc1p10 de estación, y temo mucho por el éxito del
saco "bolero,', llevado con faldas plegadas, lo que verdaderamente favorece ~uy poco. El paño, las sedas, los
terc10pelos novedosos sirven para los trajes de otoño.
Ta"?-bj.én se habla mucho de danascos, de rayados y de
pekmes.
Por otra parte, siempre tienen sus fieles la ·'charmeuse" y el tafetán. Los colores "hoja caída" y albaricoque son los más usados para los vestidos de tafetán
que también tienen reveses de seda y faldas con peque'.
íios pliegues y graciosos " relevés" sobre el costado. En
cuanto a la "cher meuse," el color musgo con encaje y
pequeños plegados de tul dan muy buenos resultados
Los "railleurn" se hacen mucho en azul oscuro con s61~
un pequeño " relevé" de género de lanaazul plata en
el cuello y en los reveses.
La b lusa.es layieza d&lt;: ropa más socorrida que ha inventado el mgemo femenmo en materia de indumentaria. Así nos dice nuestra corresponsal y agrega:
".S:omo el verano europeo no ha sido tal verano, y el
otono lleva trazas de no s1;r tal otoño, las elegantes que
no pn_e?en co1_1solarse de ~1as hermosos que les hubieran
pe,:m1t1do l~c1r las su_gestiv11;~ toal_etas propias de las estac10nes estival y otonal, se mgeman para suplir las deficiencias del tiempo con mil recursos de confección.
Pero el invierno llega, y la primavera nos hará volver
á las blusas en consonancia con el resto del ,•estido.

y

pecto, yo le aconsejo, amiga mía, que sea alegre y risueña con todos; guarde su seriedad y su tristeza para sí
misma, porque la mejor regla de moral y de virtud es
esta: ''Tratar con dulzura a los demás, reservando todo
el rigor del criterio propio para juzgarse personalmente.11

MODELOS
AURORA: Tengo el gusto de darle los modelos que desea. Los trajes de baile que verá en el presente grabado, son muy sencillos y bonitos; uno de ellos está hecho
en velo de seda, rosa pálido, guarnecido con bordados
de perlas y tubillos de cristal blanco. Tanto el dibujo
que rodea el escote, como el adorno de la falda, de las
mangas, y también el angosto cinturón, están confeccionados de esa manera. El tocado es muy lindo y frágil:
una fina guirnalda de pequeñas rosas, colocada en e l
frente, cerca del rostro. constituye todo el adorno de tan
gracioso peinado.
El otro modelo es encantador, pues está hecho en taffeta azul pastel; la túnica se abre por el frente, dejando
ver un fondo de la misma seda, bordada con rosas de
plata. El cuerpo es de gasa en igual color, y el efecto
de transparencia es delicioso, pues bajo la vaporosa gasa se ve el fondo de taffeta, bordado también con rosas
de plata. Las hombreras y las redondas orillas de la túnica, ostentan pequeñas perlas.
El tocado es de lo más hernioso y sencillo que puede
haber a ese respecto, porque solo está hecho con dos
angostas cintas de tela de plata, y un elegante "aigrette"
blanco, colocado en el lado izquierdo del rostro, un poco hacia atrás.
El modelo de pantalla que se sirv10 pedirme, es de
taffeta rosa antiguo, velada por un exquisito encaje de
estilo "Renacimiento."

..

PENAS DE AMOR
LucfA: ¿Está usted muy triste por la infidelidad de.

su novio? No le niego la razón de que sufra por tal causa, pero no me es posible participar de su opinión, pues
no creo que una pena de amor sea eterna, cuando solo
se tiene dieciocho años. A esa edad, mi querida amiguita, las impresiones cambian con la rapidez de las películas cinematográficas; después de llorar por la contemplación de una escena dramática, es preciso re!r de alguna historia cómica, que pone de relieve la nota ridícula, con la cual se ~ezclan casi todos los acontecimientos de la vida.
Por tanto, no se entregue usted a esa negra tristeza, y
procure asistir a las reuniones a que dese en llevarla sus
papás; acaso muy pronto encuentre otro " Rodolfo," cuyo amante y noble corazón sepa consolarla de las contrar iedades que le ha ocasionado, éste por quien llora
sin cesar. Guarde esas lágrimas para cuando llegue la
edad en que "de verdad" se sufre y se llora; boy, piense usted en que juega a amar. a sentir y a padecer,
PROMESAS VANAS
AzucENA: No me llama la atención cuanto me d ice
en su carta. Un hombre de poca caballerosidad y de
sentimientos perversos, nunca cumple a la mujer que ha
sido complaciente con él, las promesas de matrimonio
que le hace con el único objeto de alcanzar sus locas
ambiciones. ¡Pobre "Azucena"! .... pensó aprisionar su
ensueño en las suaves redes de un tierno beso; concedió
en muchas ocasiones el mismo favor, y ha visto inútiles
todos sus esfuerzos para retener a su lado un corazón
que no sabe ni amar ni agradecer. Compadezco su just0
dolor, deseando muy sinceramente, que pronto venga el
olvido a consolarla.

UNA PREGUNTA
GENERAL PR1M: Soy yo quien hace a u~ted una pregunta, en lugar de contestar a su rara consulta. ¿ La guerra es e l estado "normal" de los países modernos? Esto
es lo único que deseo saber, por usted mismo, para poder manifestarle mi opinión sobre las audaces cuestiones
que trata en su carta.
MARGARITA.

HIGADO DE CERDO A LA CÁZADORA. Se coloca en una
fuente sopera en que haya aceite renado, un hígado de
cerdo que se tiende a lo largo por la mitad sin que se
separen los dos trozos, para que resulte como un riñón
de can er o abierto.
Después se hacen incisiones a lo largo y a lo ancho
como si se cuadricultura como una libra de chocolate y
los surcos o huellas de los cortes se rellenan con picadillo de tocino, peregil y chalotos recortadas.
A las dos horas se moja la superficie del hígado con
agua y se espolvorea con sal y pimienta. Entonces se cierra el hígado que estar á abierto como un libro, se mecha con hojas delgadas de tocino y se asa al horno o sobre la placa en una bandeja de asar.
Cuando el hígado está bien cocido se coloca en la
fuente de servir, se desengrasa el jugo del asado y se
cuela para echarlo sobre el manjar , reforzado con sumo
de limón,

Por cansas ajenas a nuestra voluntad en el artículo
INVIERNO, del señor Agustín Alfredo Núñez, publicado en el 'número anterior de EL MUNDO ILUSTRADO,
deslizáronse algunas erratas.
El tercer párrafo comienza diciendo: ''En el PELO,
debiendo ser: "En el peplo ...... "
En el quinto párrafo, primera linea. dice: EXTINSION, por "extinción."
En el sexto párrafo, sexta línea, dice ESPUMEANTES, por "espumantes."
En el octavo párrafo. tercera línea, dice: ENTREGANDOSE, en medio de una UNIFICANTE . ... " en
vez de: "entregéganse, en medio de una munificente . . . "
Y en el mismo párrafo, cuarta línea, se lee: "entre el
rítmico crepitar del LECHO .... " debiendo ser: "entre
el rítmico crepitar del leño .... "

Este es el dentífrico que ha conquistado el mundo.

Millón y medio por
recobrar et· apetito
Uno de los hombres m,i., ricos ele l\ueva
York, James Buchanan•Brady, vicepresidente de uuo de los más importantes "trust' 1
de la libre .\mérica vió tqrbada, hace tiempo, su felicidad por la dolencia peor que
puede sufrir un hombre aficionado a comer bien. Enfermó del estómago de tal
modo que perdió por completo el apetito.
Cansado ele sufrir y quizás más de no poder comer se decidió a consultar con un
especialista e ingresó en el hospital de San
Juan, de Baltimore, para recibir los cuidados que exigía su estado.
En el hospital permaneció largo tiempo
y tuvo que someterse a uua delicadísima
operación, pero por fin, hace un mes escaso, fué dado de alta y el médico lo autorizó para comer a su antojo.
Un poco escéptico, Mr. Brady organizó
un banquete e invitó a una porción de amigos. El menú era extremadamente refinado y el anfitrión hizo grandes honores a
cada plato.
Con gran sorpresa suya, al día s iguiente
se encontró tan perfectamente que decidió
dar otro banquete digno de Lúculo y tam•
poco salió malparado a pesar del exceso.
Por todo esto, como Mr Brady es tan-

�•

El Mundo Ilustrado

Alas señoras que tienen
horror á la maternidad

ELIXIR ~TOMACAL
(ESTOMALIX)

Comiendo anguilas por metros

de Sáiz ·de Carlos
Hace quince ano·s dimos á conocer esta especialidad farmacéutica á los médicos y hoy lo recetan en las cinco partes del mundo, porque es el tratamiento más racional y se¡uro para la curación de las enfermedades del ESTOMAGO
é INTESTINOS, aunque tengan una antigüedad de treinta
anos y no se hayan curado con otros medicamentos, siendo
sus efectos quitar el DOLOR y todas las mole~tias de la
DIGESTION, ABRIR EL APETITO Y AYUDAR LAS DIGESTIONES, TONIFICAR EL APARATO DI GEST!VO y laeconomla en general, pues el enfermo COME MAS, DIG IE
RE MEJOR Y SE NUTRE.
CURA las AC EDIAS, AGUAS DE BOCA, EL DOLOR Y
ARDOR DE ESTOMAGO, LOS VOMITOS, VERTlGO ESTOMACAL, DISPEPSIA, INDIGESTIONES, DILATACION
Y ULCERA DEL ESTOMAGO, HIPERCLORHIDRIA, NEU·
RASTENIA GASTRICA, FLATULENCIAS, COLICOS, DIA·
RREAS Y DISENTERIAS, LA FETIDEZ DE LAS DEPOSI·
CIONES, EL MALESTAR y LOS GASES. Es un poderoso
VIGORIZADOR Y ANTISEPTICO gastrointestinal ,

Con una
sola aplicación

Los pelos super•
fluos desaparecen

"La Semana Ilustrada"
IIHIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIHIIIIIIIIIIIIIIIIIIIHIIH@

Consérvese Bella

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~111111111111111111111111111111111111111m1111111111111111111111111111111111111111111111i!.li

Pecas paños en el
rostro o el cuello

En Rusia y en Sajonia la edad mínima
es de diez y ocho y diez y seis, y en Su iza
los catorce y los doce.
En Turquía pueden contraer mati:imonio
]os niños y las u iñas en cuanto pueden seguir las ceremonias religiosas.

o

Salvavidas para Automóvil

l&gt;e este modo el chauffeur tiene tiemw
La frecuencia de los atropellos por los para parar y el "paciente" sale de la red
automóviles no podía menos de tener 1111 con másmiedoquedaño. Asípor lo menosse
eco en el mundo de los inventores. Uno de ha quedado demostrado en los ensayos ofitQulere Ud. dar vida á nlilos f uertes y
ellos acaba de experimentar en el a.utodro- ciales de Brooklands. Un automóvil marsanos sin Al menor suf rimiento ni pena en
mo de Brooklands, cerca de Londres, en chanclo a 30 y a 40 kilómetros por hora reel •cto del alumbramiento?
E l Dr. J. II Dye ha. coos •gra.do su v1da
presencia de los delegados del gobierno in- coge un muñeco "reventable" sin produá aliviar lo• •nfrlmlentos
de
las
mujeres
glés
un dispositivo para atenuar ht grave- cirle la menor contusión. Falta ver el rey bar.e y 11, aJiru
nos aí'ios que T IA•
dad de los accidentes.
soltado cuand&lt;i_ el "revenlable" sea un indi•
ne dAmo, t r ..ndo
que, las penal!·
La delantera del coche va prO\:ista de ,-iduo de carne y huesc,
dades
del a.lu
bramlento.
som-n
una J)arra colocada ele modo que tropieza
al peatón en las corvas e instantáneamente,
~-a;1"a-~ d~~nJ~vi~!8:~lel choque pone en m0vimiento dos especies
Uo ma.r avllloso
iEs usted capa1. l1e cc:-:ierse de una sen- de brazos metálicos que se cierran sobre el
r ~medlo r.nnqcl• tada t 1 ,
d
.
d cuerpo del peatón para mantenerle en e(
TEJIDOS DE PAPEL
do ¡¡or T•bleta.•
a numero e angu11as, que suma as .
.,
nrlo,ldas
Mlt
el
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el
Com ~
sus 1ong,1u es respec ,vas e nn tota I d e aire. durante una fracc,on ele segundo y elecbella de t IJr. U.ve, ha. ayudi&lt;do á m!llans
t'
. aJ
d
t
el
pos,tarle en una red suspendida ele dichos
dt&gt; madres en el m undo p~t.ero y los mi- cen ,me1ros 1gu. a1 e sn es atura e usLos tejidos de papel no puede decirse
les de cert ificados exoo, tá ,eos r&lt;Clbldos tecl? Si es así, es usted elegible como miem- brazos.
oor D0HOtros, de señor11• sa.~lst,cbas y
que son una noveclacl, pero sus usos se mulagrlldecld.s, pr ueban ijln género de duil " clro del Club de comedores de anguilas ele
tiplican rápidamente: se los utiliza en la
llUe puedPn l,.Mmadres, enel difícil período dt&gt;l embarnzo conf iar ab;olut..mtnle Long Islancl, donde se celebran periódicafabricación de esteras y de cables eléctrien la. pflr.•clu. de este remed io.
·
d
1,ll Mlt"h•lla comprimida h•r.e rápido mente comidas
e campeonato. :\ctualcos y sobre todo en la. confección ele sacos
Y t~cll el alumbramiento, aceler a. el resmente es el campeón 110 individuo que mi·c1e embalaje en lo cual compiten con la art i&lt;blec,mlento de lu. madre después del
,111,clmlen•o d•l niño, pr t1vleoe todo géne ele 177 centímetros y medio ele estatura y
pillera.
ro dt&gt; com¡¡l 1C&gt;&lt;C'lnn e, y asegura. un 11, bue
h ¡
d
d
na cant idad de leche s1t.na que fa.•• lllt1t. el que a ogra o comerse 208 centímetros e
Estos tejidos se hacen con tiras de papel
crecimient o .V dt!S1t.rrollodel vá,t •go Evl· anguilas, es decir, 30 centímetros y medio
empleando como primera materia la .celuta. todo c,,nt r•t1empn, lnc,usl •·e l•s c•u
sas de esterilidad. c ura. i..s d~bl l!dades fe• más que su talla.
losa pura o una mezcla de celulosa y pasta
menln aH, t ale~ como ulc•rllclon• s, lecuo
p
el
rrea, ln! lamH.Clones 6 lrregularldades
or supuesto, en estos banquetes e camde madera.
.v 1&lt;lej , todos los sfntom1t.H moles• peonato no se sirven anguila.~ gordas, porSegún la revista alemana "Kunstsffe''
t os Y J;Jt!lhtrosos, Que se pr es , nt • n m• cbas
vectls dur•nt11 el " c e mblo d• vida ."
que no habría hombre capaz de engullirse
existen
actualmente en Alemania bastanLa Mltc b•lla. co mt&gt;r lu,ld a es r.nnocldA las necesarias para llenar las condiciones
desde h ,ce 30 11,ilos. No pierda. Ud, t!emtes fábrica~ ele tejidos ele pa¡:el para sacos
l)O. Escriba hoy mismo,
de los concursos. Las anguilas ele campeoy embalajes. En Ador t se fabrica también
lNSTiTtTOMEDICO DEL DJl, J. H. DYE
nato miden poco más ele uu centímetro ele
grueso.
un producto llamado textilosa compuesto
174 Lew!s Block. B utta.lo, N . Y .. U. S A.
Para que los concursantes "luchen" en
ele algodón y tejido de papel que sirve ex·
Se
soJtctt" corres¡¡ondencla
·
Ida cJ cJe con c1·1c10nes
·
lle vend"dº
" '" r ~• nn~1&lt;bl••·
,gua
se h acen pasar Jas
clusivamente para la fabricación de sacos.
.__ __.,_. ._,;;;.;.¡,,,,;,,;,_;,;,.::.,;;;,._,;..._ _,. anguilas poi: un calibre a fin de elegir las
En Rethel (Francia,) se acaba ele montnr
que tienen el mismo grueso exactamente.
otra fábrica ele textilosa. El precio de esDespnés de examinadas por los jueces, se
tos tejidos de papel viene a ser igual al de
fríen las anguilas en unas grandes sartenes
la arpillera, pero ofrece la ventaja de su
y cada socio va comiendo ha.~ta hartarse.
ligereza.
En los•concursos de comedores de pasteles, por ejemplo, se señala uu plazo y gana el premio quien come mayor número en
el tiempo marcado, pero en los concursos
ele comedores de anguilas no se limita el
tiempo. Cada cual come más o menos de
prisa y cuan do se clan tocios por har tos, un
El pello sexo se
complace hl saber juez miele las raspas que quedan delante de
que una sola apli- cada concursante, poniéndolas en nla y la
cación del Real fila que mayor largo alcanza es la que gana
Ya no queda ni
la me nor e xcusa
Extirpa- el premio.
pa r a continua r sindor de Ve·
t ié ndose ave r gonzada y humillada
llos ' 'Sirede t e n er pecas ó
ne'' es sufi·
paños en la cara,
· ciente pl\ra bacer
pues exis t e -muy
LA EDAD DEL MATRl~IONIO
desapa. r ec er I n
bien experimentapooos minutos 10s
da por cie rto la
pelos defectuosos en c ualquiera parte del
cuerpo, sin molest ia, Irritación, dolor 6 lnconv.,ntencla.- El c utis queda fresen, suave,
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y llmolo oumo si ja más hubiese estado cuLa edad ideal de la boda en foglatcrra
las pecas,
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que d esvane ce positivamente toda
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a los catorce y doce años respectivamente
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y los protestantes a los diez y ocho y quince.

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agracleciclo como tragón, llrú de talonario
ele cheques y extendió uno por valor de
millón y medio que envió en el acto al di·
rector del hospital de San Juan, de Baltimore, con la siguiente carta:
"Deseo que esta modesta suma, débil testimonio de la gratitud que le guardo, sirva
para cuidar a los enfer mos pobres que padezcan del estóma!!o
.. o de los riñones ....

nn

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OAPITAL sunscRITO .... .... ... .. ..... $ 30.000,000.00
DE RESER VA . ......... ...... .. ...........$ 7.500,000
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y cobros sob re t odas las ¡¡la.zas de la. Repúblic a y el extranjero, y en general toda clase
de overaclones bancarias con ba ncos, comerciales, 1n&lt;lustrlales, propietarios Y 8.&amp;'J'I·
=ul~~~:ii B ONOS DJC 0.1.JA de too, 500 y 1,000 pesos: sin cupón, ll&amp;lladeros á seis meses.&amp;'&amp;•
uaodo un interés de cin co por ciento a.l aí'io. Sobr e Deoósltos á ¡¡la zo{ cinco por ciento
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y dentlciqn , hasta' el punto de restituirá la vida enfermos
Irremisiblemente perdidos.
Con frecuencia muchos enfermos del a parato digestivo,
aunque no todos, presentan el siguiente c~adro de sintomas ó parte de él: al levantarsl', lengua sucia, mal olor de
aliento , aguas de boca, estado bilioso, inapetench, abatimiento y tristeza después de las comidas, eructos agrios ,
gases, pirosis, vahídos, pesadez de cabeza, ruido de oldos,
sofocación, opresión, palpitaciones al corazón , dolores al
estómago, vientre y espaldas, vómitos, extreflimiento, alternando á veces con diarrea, el enfermo se altera con facilidad, está febril a veces, s e irrita por la menor causa, ~vita
el trato social, teniendo por la noche ensueños, suel!o
agitado y respiración dificil.
Nuestro ELIX!R ESTOMACAL cura el 98 por 1 00 de los
enfermos que lo toman y por sus propios méritos es cono-

cido y de uso general en Las cinco partes del mundo, para
1as enfermedades del aparato digestivo.

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tán Indicados el aceite de bacalao y emulsiones con hipo·
fosfltos, tomándolo lo'i nlflos con verdadero placer, á los que
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fiebre dlsmtnuye11; la tos cesa y aumentan las fuerus y el
apetito, notándose el alivio con uno ó dos frascos.

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REUMATISMO agudo y crónico, la GOTA, el ARTRITISMO y la CIATICA. Se elimina
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tornándose de turbia y sedlmentosa en clara y transpa·
rente,

REUMATOL

SAIZ DE CARLOS. Cura el ex•
t refllmlento, pudiendo conse¡ulr, con su uso, una deposición diaria los enfermos biliosos y los que tienen lndi¡estlones y atonla Intestinal, por
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Ernesto Elorduy</name>
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                    <text>��CAPITAL:

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1

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.\partado, 1336.
;\1ÉXICO, D. F.

·

Teléfono Ericsson, 1501.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

,,.

Calendario de la semana.

El Estreñimiento

.

es lli:l mal muy común que coa frecuencia se descuida o se intenta corregir coa purgantes más o menos fuertes. Ambos casos son improcedentes. El mal es motiYado generalmente por deficiencia de la cantidad de la bilis necesaria para ablandar la materia
fecal en los intestinos, r el consiguiente e oveoeoamieoto de ésta Los purgantes facilitaa inmediato alivio; pero su efecto posterior es causar la continuació n o reproducción de la dificultad y, por lo tanto, son cootraproduceote5. Por otra parte, si se descuida puede dar lugar a trastornos más serios y hasta peligrosos. Lo que se necesita
es ao. l,uen estimulante tónico para restablecer la emaoaciúo adecuada de la bilis; o
sea tiara estimular la acción del hígado y los riñones. l'o facultati"o eminente y especialista dió :. conocer hace muchos años la siguiente fórmula que ha sido adaptada
en general por s u bien probada eficacia eo casi todos los países del mundo. Hela
aqué: Edracto compuesto Yegetal Arvelioa, 15 gramos: Jarabe compuesto de hipofosfitos. 4'.i gramos: Jarabe compuesto de zarzaparrilla, 6o gramos Todas estas sustancias se pued.,o comprar en cualquier botica sin necesidad de prescripción médica.
Mézclense bien y tómese una cucharadita despllés de cada comida, agitando el fraseo a11tes de usarlo.

Lu~ES 19

l
1

siempre ea eficaz, Millares de personas curadas por ella testifican

v:: :::a te!1e~1~e~~~~~!:

::J:ªJ:r::~:e,&lt;la~~~~~s!rfaru!!°
prevención, Produce efectos segurisimos en

1·

QltllN08, TUll01fll8, IIL.IIOlflfllN118, Hlllf/0118, ,.USTUL.118, L.L.IIQIIS,
UL.0lllfll8, QUllllll0Ulfll8, ,-ISTUL.118, lllfUl'OI0Nll8, llTO,, llTO,
011 VllNTII llN T00ll.8 L.118 0lf0QUlllflllS '/ 80Tl0118,

1

MIBRCOLES

2 I.

88

A 25 CENTAVOS LA CAJA,

Para loa l11&amp;&amp;N1 donde no ■e enouentre, ■e deapaohatranoo de porte, en't'luldo
con el pectlclo en aelloa de oorreo I0,80
por oada oaja y por docena 12.&amp;Z,&amp;l Depoaltarlo sener&amp;l, 8/f, lfll,.IIIIL. •• 0lfTIIQII, In' 011.L.L.ll 01! •IINlflQUll ,v9 •••
~lllfTIIOO 4Nf,

°"'·

1

...,uoo.

A nuestros LeGtores de

º· ,.,

1

San Juan Butista de la Salle Confesor
(del día r5.}- Saotos Valente Obispo, Hospicio Confesores y Santa Virginia Virgen
Mártir.-Comienza la novena del Sagrado
Corazón de Jesús en varias iglesias.- A las
tres y media de la tarde procesión coa el
Divinísimo del Sagra r io a Catedral, donde
queda expuesto a la a:loracióo de los fieles
d urante las vísperas, maitines y laudes, que
terminan a las seis.

Dice el Sr. Balleza después de haber
u sado la P eruna: Soy natural de M e jico,
pero hacen cinco atlos que resido e n Los
Angeles, California, adonde padecí por
largo tiempo de catarro, constipados,
dolores de cintura, agriedad en e l estómago y mala digestión. Tomé seis
frascos de PERUN A . Aumenté l0libras
y r ecuperé la salud. Fermin Balleza.

Espejos
Engañadores

___
.
.
El prcfe~rde la Un1ve_rsidad de Muo1c~.
M. José S~htock ha publicado los tres pri~ero~ vol~meoe~ de una obra de extraord10anas d 1mens1ooes, consagrada en su totalida~ al estudio de &lt;Haml:t.&gt;
Se titula &lt;Corp1;1s 1!amlet1cum,~ y le ha
co!ta.do más de ~•sanos de traba¡o.
.
_,::rata de reumr t.°: ella !as leyeod_as pnm1t1vas, las obras literarias, a rtísticas o
plástica.$, las notas o escritos, cualesquiera
q11e seaG, qae tengan alguna r e lación con
la leyenda, cuya versión más admirable
teatralmente. tiene por cuadro e l castillo
del señor de Dinamarca
El primer volumen de esta recopilación,
contiene h.s tr~ducciooes de textos sacad!ls
de lenguas antiguas ea UlO entre los bud1s~ _de las r~i?oes ve:ioas del Ganges m_end1ooal, se1,c1entos anos antes de Jesucns·
to, del sancristo, del chino, del turco, del
g riego, del árabe, t:tc.
Se ve, por esto, cuán diseminados están
los r ~gos principales de una leyenda, y qué
ioterés puede presentar dote el sabio el es·
todio de todas las moddidades humanas
que se revelau coa infinitas variedades ea
c1da idioma : es algo análogo al trabajo de
investigación y clasificacióu del naturalista,
y de este trabajo sobre u_na leyenda pueden desprenderse conclus1ones de una alta
psicologh. sobre los caracteres de las razas
~:':ad:t::i:!nación en los difere ntes países
El segundo volumen de &lt;Corpus Hamle·
ticum•, encierra versiones europeas de la
leyenda. y el tercero se ocupa de sus emi·
graciooes a través de todos los países, desde
l.1 India y la China hasta la Islandia.

La .irimera meocióa que se hace del
ÜO)IISGO 25.
piano ·data del 16 de Mayo de 1767.
Eo el cartel que anunciaba el concierto,
La Octava de la Santísima T1 ioidad.
se decía que el anista Buckle cantaría uoa Santos Gregario \'11 Papa Confesor y Urcanción de Judith, acompañado de uo bJ.oo r PapJ. Mánir
nuevo instrumento llamado "forte-piano."

El Agente exclusivo de
nuestros semanarios 11 El
Mundo Ilustrado" y II La
Semana l lustrada'' en esa
Ciudad, es el Sr. Manuel
Sancho, con domicilio en
la 1l1- calle de Juárez N &lt;:&gt; 6.

.Un estud'10 de "Hamlet''

NOTAS CORTAS

¿De qué? De muchas cosas lo ha sido
Nestor \Vilmart, hombre de cincuenta y
L os niños ¡:,equeños no son seos1bles al
dos aiios, que acaba de desaparecer de Pa doctor. Un doctor calcula que la sensibilirís, después de haberse gastado, en quince dad no se demuestra claramente e n ellos
de
del
años, unos cuarenta millones de francos. hasta 4 o 5 semanas después de nacer, y
PURGATIVOS, DEPURATIVOS v ANTISEPTICOS
Y lo curioso es que este hombre de tao antes de este tiempo no e chan Ir.grimas
T . LEROY, 96, Rue d'Amsterdam. PARIS U todas la, Farmacia,.
fáciles tragaderas no ha tenido ni una pe· cuando lllorao
seta que pudiera decir que era suya; gastaba el dinero de los demás, y los demás
000
se quedaban tao tranquilos creyendo haber
colocado su dioerc, en forma soberbia.
- .
Porque )séstor-ya lo habréis comprendíEa tiempo de guerra, Fran':'1ª paeilti per
do-era un hombre de negocies: a los oer en el _campo de ba~alla 376 &lt;le_ cada
veintidós años fundó en Bruselas, al abrí- r,ooo habttaotes,Alemama 310 y Ru~•:1310.
go de su padre, banquero de gran crédito.
Sola y Unlca Calldad
una sociedad por acciones para e"p!ot.;r
ººº
un ferrocarril: las acciooes eran amortizables ea uo plazo de doce años, y 00 p roDe cada 1 .5 personas, sólo una tit oc les
duciríao interés basta cinco de~pués de !a ojos perfectos. Ob~érvHe que los individe su emisión. La Bolsa se las be- duos que tienen el cabello muy abun!l.ante
Para conseguirla
y el Nombre "CHRISTOFlt" fecha
bió, como si fueran tendidos de sombra de son los que poseen la vista m,is defertnoEXIJASE esta Marca
sobre cada pieza,
uoa corrida e o que torease Joselino, y .... Sd.
comenzaron las obras del ferrocarril. Aún
° 00
MEXJC(I · 11.AUBER '!11' ZJVT '!11' C ...
oo se hao acabado, ni llevan camino, pues
.
.
.
•
se suspendieron al mes de empezadas, y
La cantidad de c~mzas que deJ:1 e.!- te
los habitantes del país que la grao línea cu3:odo se _quema, s~rve para ,Prec1sax su
había de cruzar . continúan haciendo sus cahdad. Cuanto mas bueno es el té menos
viajes ea silia de posta; ahora, con )a no· cenizas deja.
ticia de la desaparició n del g rao financiePOLVOS ADHERENTES
ro Wilmart, ha coincidido el hundimiento
1·
ele uno de los puentes de la única carrete1NVISIBLES
ra del país. ¡Es la muerte de la comarca!
FINURA, P UREZA. PERFUME IDEAL.. - Comunica al rostro un.a maravillosa
Entre tanto, ::S-éstor se llevaba en P arí,
DE QUENT IN
bJ!ºr::~f:::Chªo¿
R~t~~~J°f:~~C:, ~~co~~•~
la siguiente vi&lt;L: tenía diez automóviles,
absoluta Son los polvos de arroz de las tt1na, y los reyes dt los polrot dt arro,
una cuadra con cien caballos y una piano- MIMOSAS para los amantts
AGNEL, PRAl"UliUSTA, 16, Avenuo de l'O~ra. PARJS
C
la con roll,s de &lt;La Generala&gt;. El ::-i'abad
de Daudet resucitaba al cabo de los años;
pero un dia-hace muy pocoS- Néstor
vido algunos años, la abandonó con uo Wilmart se levantó a las ocho de la maiiatierno infante, para casarse coa una rica oa, mándó que le echaran uo pienso soheredera; siendo CdUsa, con su ..bandono. berbio a sus cien caballos y .... desapare·
de la muerte del niño y de la prostitución ció por e l boulevard Malesherbes, tara·
Todos estamos conformes ea que, para la de la madre.
reaodo &lt;la Tookiooise&gt;.
vida en sociedad, son necesarias ciertas Y y Pedro era para todas las gentes dedeterminadas reglas morales que sirvan de
d
d'
¿Dónde está? No se sabe : en Bruselas
.
'd
. d
ceotes el caballero Pe ro, el 1goo,e1 I1ush d . d
.
d d e'I
norma al io?iv1duo en su v1 a pnva a y trado don Pedro, citado con elogio por la se a e¡a o una mu¡er enamora a e ,
en sus relaciones con Jo~ demás hombrt,s. prensa respetado y admirado por todas qoe le espera, a pesar ?e todo. Acaso oo
Uoa :noral, es necesaria una moral-ex- las cl~es sociales, socio de mérito de ios- V\1elva: malas lenguas dicen que este maesclam_ª.nos ea todos los. t_ono_s.-Uoa moral ti·tuc,·ooes benéficas y hasta pres,·deote de tro de_ tantas co_sas se encuentra ahor3: con SI es para '·novia.'· ¡,orque su s•b·J• &lt;élesll,d•lc haI
1
] b J
b
1
d
\ d
ó rá su,pirar ror un beso.-Sí es r ~u.'l un novio. vor--1ue
r ~hg1os3:,óuna_ mobrl~1 u~1ó1tana, una . mora una cofradía.
os,. ubgaros da¡ol osb mi uros. e . o non . su suave frag,ncla embriagará su !ernura La /'1tutis10 sane, o DI o 1gac1 ~- .. . poco 1m~rGozaba leoameote del bienestar en la po 1s, uscao. o e e e monre que ooore da.. es¡,osa atraerá a su maridornn ,,, .,VtOI L'TAS.
tao las bases; lo esceoc,al es que exista t·,erra, y popr ao-adt'dur a, teoi·a bt'eo ganada tutta l_a sua v1tta&gt;.
porque la Jarón una boca sabro:a. Et mariJo ,l&lt;&gt;sa=y 51 00 ¡0
d
1
con esta"- VIOLETAS compl.lced a s'u ,"-posa.
una moral.
.
la felicidad en el cielo, gracias a su esencuentra,. cuan
ª g~erra Jo,
pues aunque fume o oeh )Icores, &lt;u ,1oon10 &lt;1•ied:rrá
Ea todos los órdenes de la vida, lo que I d'd
.
a
las
muchas
acabe,
fundará
una
soc1egad
por
acc1ones
Jellctoso.
LAS \-rOLETAS RUSAS DEQUFNTIN
1
vale es la representación soci«l que se ob- P ~o I ez hcobo. 1adg1edsia_ Y
t para un ferroearril de Varna a Aodriooó- son el alma seJunora Je la muj,&gt;r y ~, ,ru•t~ r•~n1e a su muer e.
.
h
.
.
misas
que
a
1an
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r
.·
E
quisrndor Jel hombre.-"C..1jita :trli-"1r1 Je .,tum•T'i•=&gt;'.
tiene, por la ereoc1a, por 1as riquezas, Garantizo la autenticidad del botón de po is y, ,cev~rsa o aque1 terreno mon- so cs. CenlficoJa por correo 6o cs.-Er,- M•'•i, o, J.
por la osadía, por la fuerza, por los mé- muestr
Como ést . podrían presentarse tuoso las acc1ooes h1brau de ser más ca- L.,bnJl_é Suc~. &amp; Co., Profesa 5. J \liUlem, ',11, s. 3, .
ritos.
h a.
'
e;
ras.
Je Bohva:- numero 25. Joh;:nn~en f ., ... &amp;. 1 o .•A..v ~
I
•
d
mue os.
nlJa S.,n f rancisco. ¡,.
Uo P0L re que cump ª cooc,eozu a~enPor cada hombre que triunfa en la vida
JOAQl11:-S BELDA.
te t?&lt;1°s los d~beres, que , ~o haga daoo a exclusivamente por sus méritos, cuéntanse
oad,e, que eSt1me ª su pro!'m'&gt;, que sea, ea millares que sólo lo consiguen por acc;ooes
su~a, _un dechado de pro~idad Y honrade%, reprobables ea abierta contradicción coa
serasiempr_e&lt;uopobrediablo.&gt;
las reglas morales. Pero el éxitolesab
Su_ °;lorahdad pasa µerfectameote desa- suelve de todo pecado.
perc1b1da, cuando 00 le es ob~táculo para
Poco importan tos medios: la cuestión es
p r&lt;?sperar, 0 cuaod o 00 se convierte en ma- conquistarse cuna posición ~ocia),&gt; que
El autor de &lt;Cyrano&gt; tiene escrita destena explot'.1ble.
una vez conquistada, todo se dispema, to- de hace mucho tiempo una traducción en
En cambio. el osado que sepa faltar.con do se disculpa todo se justifica, todo se ol- verso, de la primera parte del &lt;Fausto&gt;,de
&lt;arte&gt; a todos los deberes, que practique 'd
'
Goethe.
la máxima del «yo antes que nadie, y al v, La.
d
, •
d
,..
.
• tá
a mora 1 e 1 ex, 10.
Lo empezó hace veinte años, cuan o leía
pro¡tmo contr~ una _esquma,&gt; _cooquis oSubid, trepad, escalad la altura ... . Cui- correctamente el alemán y había trabado
dos~ a fuerza de_ ~¡ezas,. rntrigas Y haSt a dad ~ólo de no caer porque e ntonces la una grao intimidad con la. genial obra de
dehtos,duoa &lt;pos,ci~o social,&gt; ~ue~e f~ r sociedad, celosa de ;u moral, os recordará Goethe Al emprender la traducción de
s•guro de i:ierecerd ª revereboc,a d'ebl 0&gt; como afrentas lo que antes os dispensó co- «Faust~&gt; Rostaod se propuso dar un trase 1 muo o, 10c1uso e 1os &lt;po res 1a os
d'd
1·
d 1 ·d
•
•
11, •
¿Ejemplos? .... ¿Quién o_o pudiera pre• m;
'q: : : : / ¿~:g~egl:s ª ~~r!ies )~~o exacto y poético del gran poema teuseotarlos
por. docenas,
tomaodoles de sus d e una soc1e
· d a d , h ao d e respoo d er a 1a es·
•
•• que Rostand había
.
~
Hace
tiempo
se d1¡0
mismas re1ac,ooes.
· 1
·
·- d é t . ¡
h
h
Recuerdo un caso típico. Hacía aiios que pec1a o_rgao1zac100 e s a , _as : l?ues, en entregado su «Fausto&gt; a Sara . Bern ard
fdltaba de una gran ciudad. Al volver a una so_c~edad donde vale el 1od1v1duo por para su teatro, y que la gran a rtista se eoella, de dos amigos, de la juventud flor ida, la pos,ció~ que ocupa, .Y por la co?qu•stª cargaría del papel de l\Iefist6feles. Este
me acordé. La antítesis el uoo del otro de esa posi~ióo se convierte ª la vid~ . en rumor era cie1 to: según ha confesado Roserao: Juat1, un excelente muchacho, bueno, una lucha s,o t~egua, ea 13: que so~ hc1tas taod ; pero por d iversas razones la obra no
cariñoso, trabajador, sostén de su madre todas las ar~as, e~ tal sociedad,. i qué mo- pudo represeot~rse en el teatro Sarah
"iuda; Pedro, disoluto, vicioso, holgazán, ral_puede pnvar sino e~ la del "xito?
Berohard, Y paso a poder de Le Bargy.
eterna pesadilla de sus padres.
Seamos francos, arro¡emos la _careta de
Aunque el &lt;Fausto&gt; se halla completa_¿ Qué es de Juan? - prel(uoté.
una moral auSt e ra que 00 practicamos.. ea mente terminado, ~ería preciso, para repre-Por ahi anda, hecho UD desgraciado- :a quet DO ,creemo;,·l~r~ roclamar abier- sentarle, hacer en él modificaciones a que
fué la piadosa rtspuesta.
amen e &lt; a mora e ex, o&gt;.
Rostaod no se siente muy inclinado. Ade_¿ y de Pedro?
má~, el éxito que este año obtuvo en el
-iOh l Ha hecho ciirrera. Es todo un
.\DRl ,\N DEL VALLE. Odeón otra versión del «Fausto&gt;, hará que
caballero,. muy estimado y respetado.
el estreno se retrase.
Así era. Juan, coa toda su bondad y boaY sobre todo, Rostaod está encariñado
radez, era &lt;un desgraciado.&gt; Se había cacon la idea de que Sarah Berohard y Le
0
0
0
sado por amor, estal:a cargado de hijos,
Bargy sean los intérpretes de Mefistófeles
vivía casi en la miseria, prematuramente
y del doctor Fausto.
C.\RN€ • QUINA • l'tlER~
envejecido por el trabajo excesivo y lds
Hablando de &lt;La deroié re oui1 de Doo
El :ne~ ~~c.0~ ,tllu, ~Ot41 9o b.c.1'1N&gt; ~11
privaciones.
El pensamiento se mue"e a la velocidad Juan,&gt; recientemente ha manifestado Ros·
le. • r.a •ua ,1, Cloros1e, A ·,onla pro•
Era para todo el mundo el ¡&gt;Obre Juan, de 33 metros por segundo.
taod que es uo poema bastante largo, que
tunda. :'tl al.i.rt,1, M l!o·n1-w.01oocs
el desdichado Juan, el imbécil Juan. Es Una persona que no sea tarda de peosa- lo escribió hace unos quince años, y que
dolorosas, Calen! ura1&gt;.
todo lo q ue babia ganado con su vida mo- miento invierte dos quintas partes de se- tiene un corte muy original.
caiit- fl 1cnc11e&lt;1. ~~. Pann
ral y ejemplar.
guodo en recordar el nombre de un país, &lt;La derniére nuit de Don Juan&gt; está en
ft)r ... P• M"l.a•,.~• . - Por su parte, Pedro, después de seducir de una ciudad o de un objeto que le sea poder de Le Bargy, que la e~treoará en la
una modistilla, de cuyo trabajo había vi- familiar.
próxima temporada.

consecuencias: Jaqueca, Malestar, Pesadez Gastrica, etc.

11

La Mejor

Los volúmenes en preparación recogerán
JUEVES 22 .
todos los estudios y criticas consagradas ª
Conocerse a sí mismo es una de las ba&lt;Hamlet&gt; en todos los idiomas, las versio. .
.,
d 1
1
b'é
oes musicales de la leyenda y la bibliogra·
Cor pus Chnslt o sea La Coomemorac,oo ses e a mora, y es taro I n una de las
fía.
solemne del Santísimo Cuerpo de Nuestro bases de la el,.gaocia distinguida.
Conocerse bien a sí mismo. físicamente,
El número de obras musicales, compues· Señor Jesucristo. Santa Rita de Casia Viu- es tao dificil, y por tanto, poco común, cotas sobr': &lt;I:Jamlet&gt;, es coosid~rable. Ha}: da, de la Orden de Sao Agustío,abogada de mo conocerse moral mente.
ó peras 11ahanas de Domen1co Scarlatt1 .
.
_
.
p
·
¡
h
Santos Torcuato, Ctesifoote,
ocas mn¡eres 1ay que no se agao ilu( 171 :&gt;-), de Gasparioi ( 1735 ), de Caruso 1mpos1bles
s
d
r
d
siooes engañosas sobre su persona, ilusio( 1790), de Me rcadante (1822), de Franco eguo o, o :&gt;.lecio, Cecilia, Hesiquio y aes que a ,·eces 11 eoao d e espanto.
Faccio (1865) y de Adstides Hignard Eufrasia Obispos Mártires, discípulos del
No hablo sólo desde el punto de vista de
(Nantes, 1888.) .
Apóstol Santiago. Santos Casto y Emilio la belleza, pues todas somos, respecto a esEa otras ocasiones se han hecho muchos Má .
Ofi .
.
te particular, completamente ciegas.
poemas musicalessobre&lt;Hamlet&gt; Los más . rltres. - c,~ y m1sade la fiesta del día:
Hasta añadiré, aún cuando se extrañen
conocidos son: el de Marsczek (Bruno, rito doble de primera cláse coa Octava pri• mucho los señores q ue critican coa tanto
1848;) el de Alejandro Stradtfeld (Darms- vile~iada y ornamento blaoco.- F uoción afán nuestra coquetería, q ue a su vez, se
tad, 1857;) el de_ A_mbrosio_ Thomas (París, ea Catedral y solemoísima ¡&gt;rocesióo des- hacen tantas ilusiones como nosotras, y tal
1868). y de Anst1des H1goard (Nantes,
.
.
d
·
_)
pués de la misa, con asistencia del Prelado vez mas, respecto a sus se ucc1ooes.
1888
D'
C • E
•- .
.
.
Hay hombres que, afligidos por un ab1ocesaoo. una c 1esia5 t1ca, Universidad d6men imponente se figuran tener un torCONSERV.\R SA:,:O A UN NIXO es Pontificia, Seminario, Rectores de los tem- so de atleta, y .._1g~oos, completamente calmucho más fácil q ue ayudarle a recobrar plos, Clero Secular y Regular y diversas vilos, se c reen provistos de abundante cabela salud perdida. S \ se quiere . preserva: al Asociaciones religiosas, porta odo cada una era.
,
.
niño de las tao ter~ubles afecciones e~tlva- de ellas sus respectivos estaodart
El d..
La c09uetena natural _e~ las muieres, las
1
les, el cólera, la diarrea, el catarro 10tes- . . .
es.
galaotenas que se les dirigen, aumentan,
tioal, e tc., aliméntesele con el único ali- v101s1mo permanece expuesto ocho días a sin duda,_ esta ceguedad oaturdl, y he aquí
m,oto conocido ea su género, "K uf e k e .. la adoración de los fieles, habiendo por las como mu¡e res gordas se creen delgadas y
que da excelentes resultad~s en el niño~- tardes ,isperas cantadas. -En este día ha esbeltas. . . _
.
d'd .
.
.
Y Pero la 1lus100 más general es. la relatl00, ea el que padece afecciones gastro-10testioales y también ea e l débil y retrasa- cooce '. ª IDdulgenc,a plena ria Yotra para va a h juventud. Todas conocen su edad ;
do eo su de!arrollo.
cualquier día de la octava. -En la B1sílica hao _contado con gran amargura los años
de Guadalupe, función, procesión y e,po- ternbles que hao hecho desaprecer poco
sicióo del Di,·ioísimo toda 1 0 t v - E 0 a poco sus eocaot~s, demacrado tos ro~·
Los ciegos del Japón no llevan perro ni
.
.
. ª eª ª·
- tres, apagado el brillo de los ojos
lazarillo para que los guíen por las calles, Sao Fehpe de Jes us, función solemne.
Y, sin embargo. generalmente, serias ansino un pito, como el de los vigilantes, pete el espejo, no notan las líneas que cruro de sonido triste y especial, con el que
zao los párpados, ni los surcos de los caadvierten su presencia y obligan a los
\'tERSEs 2 3
rrillos, ni las tiranteces angulosas de los
transeuntes a dejarles el ¡,aso libre.
cootoroos de la boca, tan bien modelada
lofra Octava del Corpus-La aparición algunos aiios antes.
o o o
del Apó~1ol S ,01iago, S rntos Epitacio O bisEa u?a ~alabra : conozco mujeres que 00
po l\'Iámr y Juan Bautista Rossi Confesor. notan s1qu1era que el esmalte de sus dienKempis escdbió su cilebre obra "La -Toda la lnfra Octava de Corpus el oficio tes se altera poco. que la barba Sel pone
imi1acióo de Cristo" cuando tenía treinta
.
d
'd d
.
arrugada. que la tez se vuelve áspera y to·
y cuatro años de e¿ad.
Y m'.sa S'&gt;D e esta so1em~i d : el rito es ma esos tonos de ocre alrededor de los
semidoble, pero no permite la celebración ojos y de los labios, que caracterizau uno
o o o
de misas privadas de difunto.
de los síntomas de la vejez
Así es que si se quiere permanecer beEn los tiempos de Catalina de Médicis
lla, si se quiere vestir con distinció n y eleno se lavaban las mujeres, porque supogaocia, la primera condición es conocerse
. d' . 1
1
s,:sAOO 24.
o Íao que e 1 agu1 e ra per¡u 1c 1a par• e
a ~í misma, es decir, no hace rse ninguna
cutis.
Iofra Octava de Corpus.-;s;ucstra Seiio- ilusión sobre el estado de su rostro y las
Lo que hacían era pasarse por el rostro
proporcioiles de su persona.
un trapo mojado ea leche.
ra del Auxilio del Cristiano, Santos DonaCuando ~e mira una en el espejo, hay
c iaoo, Rogaciaoo y S usana Mártires.
que tener presente que ese espejo, por muy
o o o
bueno que sea sólo refleja la mitad de los

lSan Luis Potosí

MAESTRO

Contra el ESTREÑIMIENTO

y sus

·Platería "CHRISTOFLE

20.

Sao Beroardioo de Sena Coofesor.-Rito semidoble, que permite la celebración
de misas privadas de difunto.

UN

Exijase1o1YERDADEROS GRANOS SALUD D'FRANCK

Sao Juan "1epcmuceoo Mártir (del día
16) celebrándose con r ito doble de segunda clase y los días que faltan de su Octava
hasta el ¿3,-Santos Pedro Celestino Papa, Duostaoo Obispo Confesores y !Santa
Pudeociaoa Virgeo.-Fuoción al primer
santo en Catedral, Sagrario, la Profesa y
alguna otra iglesia.-Hoy y mañana función
ea la Saot!sima.
MARTES

~~'!.~~m~~~:,. ~~!~~ 11

·"'

AUMENTv JO LIBRAS
RECUPERÉ MI SALUD.

;;~~~J~:~n~~~~ ~~:m}Je~iza:~p;j~r i:e
tambiJc los hdy que a largan
'
Se puede por tauto, decir coa mucha
justicia que los espejos son e ogaiiadores, y
que no de~~ darselt,s un créJico iocoodicioua 1

11

FLOR or BELLEZA

tu:::!.~!~o:,e~~e:d:~:.

V o Ietas rusas

tº

LA MORAL DEL EXITO

°

0

Un "Fausto" de Rostand

~~:~::e

VINO AROüD
0

�1.i1t:JLlOTECA UNlVERS!lARIA
''ALFON . O REY ~
FONDO RICARDO CO\IARRUBIAS

EL MUNDO ILUST RADO

¡ATRAS CIUDADANO!
¿ QUÉ

ES LO QUE NECESITAN

Así dijtron al prefecto Ranc las fuerzas
revolucionarias que él había colocado pa·
ra impedir el paso por la calle de Drouet
en una de las jornadas de la &lt;Comrnune.&gt;
-No se pasa sin autorización del prefecto-gritó el centinel'l., poniendo a Ranc
la bdyoneta al pecho.
-Pero si el prefecto soy yo-replicó
Ranc.
- No me importa, hace falta uoa autori·
zación.
Entonces Ranc sacó del bolsilo un cua·
derno de apuntaciones, y sobre una hoja
escribió:
&lt;Dejadme pasar.
&lt;El prefecto H.anc.&gt;
Y entonces pasó el prefecto, y quedó
consignado para la Historia que entre los
comunistas también existían las ridícula5
fó rmulas burocráticas.

los DEBILITADOS, los FATIGADOS
aquellos que tienen d6biles los PULMONES y los BRONQUIOS?
Un ANTISÉPTICO y un RCCONSTl1UYENTE

f.i•)!IIijf,ITIUi\lIEífü~¡Jij~

en forma apropiada, reúne el antiséptico y el rec~,.etituyente mlia
poderosos, la Creosota y el Clorhidrofosfato de Cal.
Comtitu.ye el remedio soberano contra los CAT!RROS, las BRONQUITIS
CNÑlicas, la GRIPE, el RAQUITISMO y la ESCROFULA. Aumenta el
6l.petito 7 lu fuerzaa, agota las secreciones y previene la

q110

.

&lt;-.-4

TUBERCULOSIS
-

""..(/...,.Q

e,

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todll tal

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COURJIEVOtE-PAl\IS. Y ,n

J:IL.!\'2
-

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ME
SIMON
CRE
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·. i
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J

t

~.

_ _,.__

·

La (Jra,n ·xa,rca, de las Crema,s de :Belleza,
· I1iventada e,i 1860, es la más antigua y queda superior
á todas las imitaciones que si, éxito ha hecho aparecer.

OLVO

DE

ARROZ 81111 Q N
SIN

ABÓN
,
,

Á LA

•

e

'

duquesa Oiga, h1¡a mayor del czar, y su
hermana la gran duquesa Tatiana, Esta,
aun cuando sólo tiene quince aii.os, es co·
ronela de na regimiento de lanceros.
La primera mujer que obtuvo el grado
de coronel fué la pricesa Carlota de Prusia, que se casó con el czar Nicolás I y
quién al quedar viuda, pidió a su herma·
no: entonces rey de Prusia, que le d iera
el título de ooronel del sexto regimiento de
coraceros prusianos.

Un rasgo de sinceridad
La novia.- iQué desgracia! ¿No sabes?
[ :l;:! ba perdido toda su fortuna en la

El nov!o -jQué contrariedad! Afo_rtuoa•~'"-•ii,,1~~..;;;:a11111-..~~ &lt;lamente, no nos hemos casado todav1a ..

ERACINA. MIDY
Bl mayor
disolvente del Acido úrico
~ar• abreviar 7 eviear l&amp;11 Crisis de

GOTA, ARENILLA, REUMATISMO
CÓLICOS NEFRÍTICOS

B,i l114H1ú Fcr111dcia1 r Dro1111nc,.

OTOSO
~

UMATIC

FLOR El NE
CREMA DE BELLEZA
·'He1,uosa mano, blasón rnle ... decía Luis XIY. Para tettet' man0s blancas, hermosas, finas, sin asperezas ni humedades rmpc;,-rtunas, para qne las uñas estén tersas y rosadas, como
digno coro·namiento de dedos graciosos, aconsejamos r¡ue se
nuten durante algún tiempo, al acostarse. con i,) CRE:JlA FLOLtE:lN .A, poniéndose después toda la norhe guantes de piel d e
perro, anchos y flexibles. Por este medio se consigue t ener unas
manos bonitas y aristócrátas.
4

CREMA FLOREINE,
POLVO FLOREINE.
JABON FLOREINE
.. -,- - ' fJMCOS .AGENTES para '4 Repriblica Mexicana

. ;:,.:·: _"_:~~ ú'KÁNUEL e&amp; Co. Avenida 16 de Septiembre, 65.-c:JKEXICO
l

Año XX.- Tomo 1.

Impreso en papel de las Fábricas de San Flafael

Méxito, Mayo 18 de 1913.

Número 20.

DESCONFIAR!,E
01!. Li\S l'ALSIFICAf.1O:'íF:S É UIITACIONBS

-··-••-

México Artísti-e,o y Monumental

:]É~,~;;;¡:,;~;:;;:,;;::;;

__;c&amp;.$!a ~ - ~ ~ . . .

tomad algunas medida. por dia.

Registrado como artículo de segunda clase er 3 de Noviembre de 1894.-

-

o o o

•- E0ijase la Marca de Fábrica: ti■ SIMON - PARIS.

Para Caballeros y Se·
ñ oritas. Ultima ñovedad
Parisiense. Se envía este hermoso anillo por
Sr.oo, oro americano y
se le graba el monograma gratis. Mande la
medida de s:i dedo en una tirita de papel
y las letras que se lt h~n ~e grabar. Oro
Brillante o Romano. Env,e billetes de banco o giro postal. Ferd Durand Co. 313 W
4th Street. New York. N. Y. U. S. A.

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--~ lleva
Cada

el •

cápsula de este Modelo nombre: IIOY
PAP.IS, 8, Rni

mtem Jea t1a1· tas rarmac111.

Para obtener un

hermoso Pecho
Todos-saben que la opulencia de las for•
mas del pecho es muy apreciada de los
orientales y que sus mujeres entienden
maravillosamente el arte de adquirir esta
robustez. uue no siempre la da la Naturaleza.
Fuera del Orle11te, un hermoso pe&lt;"bo es
lt;rualmente considerado en todas partes
cual la ,;xpreslón más perfecta de la belleza femenina; además, es el signo aproximadamente cierto de una salud floreciente. Para adquirir este de&amp;arrollo que
hace tan elegante y tan seductora á la
mujer, no ha.y nada más eftcaz ni mejor
vara la salud que las PILULES ORIENTALES.

Estas vfldoras tienen, eo
efecto, 1a virtud de desarro·
lla.r :r de reconstituir los pechos, de fortalecer los tell·
dos, de borrar los relieves
huesosos de les bombros y
de d1&lt;r á todo el tusto una
grllclosa gordura
Convienen á la Joven
que s,i desarrolla así como á la. mujer que no ha.
tenido nunca 6 que ha
perdido la hermosura del
vecho. Obran estimulando la na.turaleza, y esto sin violencia : de a.hf su acción benéfica sobre
la salud y también
a establllda.d del resultado producido, el
cual se mantiene después perfectamente.
Las PlLULES 0RIEN:rALES tienen. vor lo
demá9,una nombradía muy anthrna y un!·
versal. (Marca del)OSltada según la ley).
Trata.miento de dos meses aproximadamente, fácll de se¡rulr ..
Precio: El f rasco con noticia exvllcatl ·
va, 6,35 francos.
Dirigirse al seil.or D. J. ·Ratié, fa.rmacéu ·
tlco de primera ele.se, 5, Passa.ge Verdean
(Faubourg Montmartre) París.
F.n México_: J. La.badle. Sucrs.

era..

t
I¡
1

Fachada de_la Colegiata de Ocotlán , Tlaxcala,

Fot. Kahlo.

�DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE y LITERATURA,

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC.

ERNESTO CHAVERO.

OFICINAS:
3~ Calle de la Riocooada de Sao Diego No.
Teléfooos:-Mexicana, 20-85 Neri
Ericsson, 14-51
Apartado Postal 149.-México, D. F.

41.

PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . S 1.00
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r6. Sus agentes eo Europa, la Societé Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

Las Colonias Metropolitanas
No hay nada más elocuente que estos días de sol y
polvo asfixiantes, abatiéndose despiadadamente sobre los
habitantes de la ciudad, para deleitarse por contraste,
pensando en las gratas sombras que ofrecen algunas de
las colonias más cercanas y más o menos urbanizadas,
que limitan hacia el Poniente los términos de nuestra
bulliciosa y jadeante urbe. Mientras los obreros, los horteras, los empleados, los comerciantes, y en general los
hombres de negocios se desparraman al medio día por
todos los rumbos de la ciudad, dejando las huellas de
los tacones en el asfalto reblandecido por el calor, para
ir a comer de prisa en habitaciones incómodas, faltas de
aire y de luz; mientras otros tripulan trenes que ostentan los rótulos de Peralvillo, La Viga, El Rastro, Don
Toribio, etc., más copiosamente repletos que la célebre
barca de Caronte, algunos, que en este caso son los elegidos, emigran, aunque sea por breves momentos, hacia
las colonias claras, adonde no se ha proscrito todavía el
árbol, y cuyas casas, del justo tamaño para contener un
idilio, se levantan con gracia a la orilla de calles interminables, amplias y silenciosas, como las de ciertas ciudades provincianas,
Dejemos la Colonia Juárez, que no obstante de llevar
el nombre del presidente demócrata por antonomasia,
es elegante y aristocrática como una estirada dama del
segundo Imperio. Si hubiera alguna lógica eo cuestión
de nombres, esa Colonia bien podría llamarse, i;fo.• mengua, Colonia Marqués de Mancera, Brancitorte,11;María
Luisa o de una vez Colonia Carlos IV, a pesar de que
este último personaje ha sido tan motejado última.mente
eo un irreverente y caprichoso soneto de Esteban Flores. En efocto, la distinguida Colonia es para nuestra
clase media, algo así como las posesiones de Versalles
para el estado llano de la época de Luis XIV. Una brillante serie de palacetes y chalets, erguidos gallardamente entre jardines geométricos, donde hasta el natural desbordamiento de la vida veget«l, se afina y se
alambica como uo pensamiento amplio en la cárcel dorada de ur. verso madrigalero, y donde respira la aristocracia del billete de banco, ya que la de sangre azul
es cada vez más rara eo la actual invasión de reivindi~aciooes populares. Pero oo sólo la riqueza vuelve inaccesible esta ':'l':'gaote barriada a la mayoría de las personas de pos1c1óo modesta. Hay otro serio inconveniente
que la hace inhabitable para las gentes de corazón sencillo, y ese iocooveoieote es el trazo zigzagueante de
sus calles pequeñas. torcidas y laberínticas, como si las
hubiera dibujado el vuelo errante de una mariposa loca
o de un abejorro arquitecto. Es indudable que se necesita de cierto refinamiento cultural para oo extraviarse
en ellas, de haber leído cuando menos a Mallarmé de
naber ejercitado la facultad comprensiva, siquiera' eo
tal c_oal ioi_otel ig!ble vista de cinematógrafo. Y la clase
media no lteoe !tempo para estas cosas. Es laboriosa y
amiga de la simplicidad. Quiere las calles, como sus
i~eas, ti~adas a cordel. 1:'asemos, pues, de largo, por la
••~a y prntoresca Colonia, en cuyas moradas S\Jotuosas

él deseaba, y caminó, caminó mucho, el cansancio lo
agobiaba casi cuando se presentó a su vista algo que lo
hiio horrorizar, quiso retroceder, pero se sintió asido
fuertemente por mil manos que en vano pretendieron
acariciarlo. Ali! había besos, fuego, mucho fuego, palabras engañosas, blasfemias, maldiciones terribles y
acercándosele una alma, le dijo con desesperación, con
ansia, con fiebre, con locura. Amame como yo amo, sólo
así lograrás mi libertad; veo, acércate, y todos mis besos
y caricias serán para tí; ven .... ven ....
No, hermano, retrocede; no aceptes nunca el amor de
una alma si tú oo la amas, porque serás la causa de su
perdición y de la tuya misma, retrocede, vete .... así me
engañaron, vete, porque sufrirías los tormentos crueles
a que se nos sujeta: aquí hay besos ardientes pero queman, porque los labios que lo~ ofrecen no los sienten,
aquí hay caricias pero son falsas, aquí hay fuego, mucho
fuego el de las palabras que también queman los oídos,
aquí hay amor, pero no como el que tú anhelas .... vete .. .. no des uo paso más porque estarás perdido para
siempre. Aquí caen las almas que no aman con un amor
verdadero; aquí también han caído las almas ingénuas
que escucharon con agrado los halagcs, las almas buenas e inocentes que tropezaron con la maldad, con la
mentira, con el vicio. Vete .... vete, porque aquí es el
Infierno de las almas, ¡vete! Y aquél mago retrocedió
horrorizado, y siguió caminando. Por segunda vez se sintió atraído por un abismo semejante al anterior, iba a
caer en él, el cal::ir se lo impidió: allí también había
fuego y caricias; besos y promesas, pero no se escuchaban las blasfemias que en el sitio anterior, y se sintió
asido nuevamente por mil manos que le acariciaban con
dulzura; algunas almas murmuraron a su oído tiernas
canciones de amor, una en su delirio le imprimió un
beso con vehemencia: se disponía a entrar cuando escuchó una voz que le dijo:-Vete, hermano mío, oo es aquí
el lugar que tú deseas, vete. Aquí hay almas que amaron intensamente, pero nunca fueron correspondidas,
otras que confesaron su amor antes que guardarlo; vete,
no es el lugar que tú anhelas, y si crees a l« que te ha
besado, tr-ndrás que permanecer por mucho tiempo aquí
hasta que te purifiques de la mancha de sus besos y caricias, vete y no correspondas jamás el amor cuando no '
lo sientas verdaderamente; vete porque aquí se encuentran las almas que amaron, pero que nunca fueron correspondidas, y esperan ser purifi¿aclas por las llamas
de un dolor intenso. Aquí está mi alma, que te amó con
locura ¿recuerdas? iAh! y pensar que nunca comprendiste mi cariño .... y pensar que las llamas me besaran
hasta que me purifique la mancha que el amor no correspondido y confosado ingénuameote imprimió en m~
alma!. ... Vete .... vete, porque aquí es el Purgatorio de
las almas .... ¡Vete!. ... Y siguió su camino aquel mago
con una tristeza infinita, indescriptible, con la tristeza
que se apodera de las almas cuando aman profunda y
apasionadamente, y se sentó a llorar eo silencio allí sobre la mullida alfombra que le ofreciera la naturaleza,
De pronto parecióle escuchar una canción dulcísima.
entonada por mil voces, se aproximó al lugar de donde
parecía brotar, y por tercera vez se sintió asido fuertemente. De nuevo se oyó la canción dulce, y aquellas almas se disponían a celebrar la llegada de una nueva
hermana, cuando escuchó una voz que le decía:-Vete,
no es aquí el Jugar que se te ha destinado. Vete. Tú
tienes la facilidad de amar, nosotras almas frías, indife·
rentes, sin ilusiones, sin esperanzas, somos muy felices;
pero más feliz eres tú.
-Y, ¿.,caso podré encontrar ui:a felicidad más grande que la que se presenta a mi vista?-murmuró el mago que iba a penetrar a aquel recinto.
-Sí, le dijo otra vez aquella voz. Vete, sigue tu camino porque si tardas un momento, mis hermanas envidiosas de la felicidad que te espera se interpondrán en
tu camino y te harán caer. Vete .... Aquí no se sufre ni
se goza, es el lugar destinado a las almas que se han
purificado, y a las que, como nosotras, oo tuvieron ilusiones ni esperanzas, y fueron frías, indiferentes, y no
amaron jamas .... Aquí es el Limbo de las almas ..... .
Y siguió su marcha aquel mago, que aún amaba intensamente, y que nó sabía en qué sitio podría encontrar
la felicidad envidiada por aquellas alma, ssoñada por los
poetas, no descrita aun y buscada por él.
Una brisa suave y perfumada acarició su frente, el
Especial para
eco de una música celestial, melodiosa y dulce, llegó a
"El Mundo Ilustrado."
oídos, y acercándose al lugar donde la felicidad lo
¿Qué podía desear aquel mago eo su palacio de oro, sus
esperaba, !oh Dios! infinito y bueno, se sintió entonces
marfil y nácar? Nada absolutamente, y, sio embargo, se acariciado por diminutas manos que con ternura le mossentía triste, muy triste, con esa tristeza que no se define, traron aquel cielo; allí todo era azul y blanco, las almas
y que se apodera de las almas cuando desean algo que reían, gozaban y eran felices; allí no había fuego ni
no es material, y que sólo en uo palacio de ternura, bon- blasfemias, oi desesperación, ni IJant.), ni amargura: todad, abnegación y sacrificio, puede existir, algo que no do era deleite, había besos, pero besos sin ansia, sin fiepodría encontrarse ni en los palacios de oro, marfil y bre, sin locura; besos tibios, besos puros, besos blancos
nácar. Así es que el rey mago, presintiendo que un nue- los que envía el alma en la mirada y en el suspiro, los
vo súbdito tendría que perderse para siempre, lloró que no se dan con los labios y se sienten aun más dulcon amargura y mostrando la puerta al mago triste, le
ces.
dijo:
Era aquello una felicidad muy grande para pertene-He ahí la puerta que ha servido para dar salida a
aquellos que, como tú, anhelaron lo que este palacio en· cerle y quiso retroceder cuando una voz argentina le
tre tanta magnificencia no puede ofrecer, he ahí el ca- dijo al oído:
-Ven, amado mío, ven, este es el cielo que se tiene
mino que conduce a la desgracia más grande que existe:
al amor, y tú amas así, lo has dicho; pero, ¿puedes de- preparado para las almas que no han manchado su vescirme a quién, de qné modo? ¿ Cuál de las hadas te ha tidura con el fango del amor vulgar, quédate: aquí hay
cautivado? ¿No respondes? Bien, allí está la puerta; si almas purificadas por el sufrimiento y tristeza infinita
te empeñas aun en salir, sal, y ojalá no encuentres como que produce el amor intenso, puro, interminable, bello;
el amor soñado por los poetas, el que no se dice con los
tus hermanos, los abismos hondfoimos, a los cuales conlabios, el amor comprendido solamente en la mirada, el
duce el amor.
Y aquel mago salió del magnífico palacio en busca de amor sentido por las almas buenas, el más puro y subliun sitio, a propósit0 para poder entregaree al amor cerno me de los amores, el que no se secara al soplo helado

palpitan las inquietudes del oro y se guardan los trascendentales secretos de la diplomacia.
No nos detengamos tampoco eo la Colonia Roma. Carece de n_ie,rca~o y de iglesia, los ejes sobre los que gira
nuestra vieja vida española, y hay que convenir en que
e~as cosas tienen su iraportaocia; como que en ellas está
vrnculada la existencia material y la felicidad eterna.
Además, esta Colonia es indecisa. No es ni abiertamente
elegante, ni francamente burguesa. Es una Colonia de
transición. Dicen que viven en ella los ricos que han
venido a menos, y los pobres que van a más. Yo no sé;
pi:ro es cuerdo esperar que se defina su situación, y
?11entras eso sucede, sigamos andando, sin que nos dejemos tentar por la alegría y la animación, ciudadanas
de la Colonia de Guerrero, demasiado ruidosa para
nuestras costumbres de solitarios y nuestro aire de meditabundos. Aires y costumbres, no tan excesivos por
cierto, que nos decidan por la Colonia de San R~fael,
la soledad de cuyas calles es alarmante. Y si no fuera
por lo peligroso que es ahora hablar de ciertas cosa.~
diríamos que todos sus habitantes conspiran; mas no va'.
mos hasta allá, y más bien pensaremos en un vasto priorato, cuyos afiliados están sujetos a una regla rígida y
austera. Hasta el nombre de sus calles, Manuel María
Contreras, García Icazbalceta, Gabino Barreda, etc.,
predispone a la meditación y al estudio. Apenas si el
nombre de Guillermo Prieto pone en tanta seriedad una
sonrisa pecadora con el recuerdo de su romancero y el
de Rosas Moreno alegra piadosamente el ánimo con la
evocación de su musa espontánea y sonora. Los hombres de ciencia y en general, toda clase de personas
trascendentales, deben buscar un refugio en esta Colonia, adonde abundan seguramente las moradas de silencio y de paz rie que habla Teresa la santa.
Por fin llegamos a Santa María, la Colonia de la alameda riente y de las muchachas guapas, floridas como
los nombres de sus calles en las que, como en cierto
cuento infantil, hay de todo, ruido y silencio. La cuestión es elegir. Algunas son bullangueras y charlatanas
cual comadres de buen humor; ostentan orgullosamente
el sello metropolitano de &lt;los eléctricos&gt; y la tersura del
asfalto citadioo. Estas son las más inc!lsmodas para los
enamorados que como es sabido, gustan de la tranquilidad. Eo cambio hay otras en que el poco tráfico ha hecho crecer la hierba en las junturas de las piedras y en
cuyas casas medra la bugambilia espléndidamente. Eo
estas sedosas tardes de mayo que parecen acostarse en
el Poniente vestidas de violeta, esas calles toman aspectos románticos y cree uno estar muy lejos de México,
en alguna ?iud~d silenciosa del Interior, esperando que
una cara nsuena asome por entre los claveles andaluces de la ventana, mientras se deshace en los labios un
suave verso de Rodenbach. Más allá descuella el toisón
verde de la Alameda florecido en la mañana dominguera de rosas, de niñas y de doncellas en estado de mere·
cer, como cantaba la vieja retórica. Algunas muchachas
de ojos árabes se acuerdan bien con el pabellón morisco, y no me extrañaría que se llamasen Fátimas o Zoraid~s. De cualquier modo, todas esas caras alegres y juvemles, parecen corresponderse secretamente coó la ale·
gría de las casas y con los nombres.floridos de las calles,
por cuyas banquetas pasan las bellas habitantes de la
Co_lonia, llevando tras las chalinas y los rebozos de seda,
quizás un dulce secreto o una indefinida inquietud.
Ya veis que esta hermosa Colonia tiene que ser la
preferida de la clase media. Los muy exquisitos la en·
cuentran algo cursi. Peto yo he hecho la observación de
que muchas cosas cursis son bellas. Ejemplo: el teatro
de los hermanos Quintero y los versos románticos. Por
lo cual, bondadosos lt,ctores, me permito aconsejaros
que en este verano, en que el sol parece batir uo heroico record de calor, con su manto de púrpura, emigréis a Santa María, la clara Colonia de la riente alameda y de las muchachas guapas
Yo ya comencé a buscar casa.
RAFAEL LO PEZ.

El Paraíso de las Almas

DAVALOSARCOCHA
10 de Mayo de
1913

...

/

La señorita Arcocha y su corte de amor llegando
al templo.
sin fe que lo alentase, sin esperanza que le reanimara
en la contienda de la vida, el pobre trovador habíase
transformado en un autómata; demasiado idealista, de·
masiado bueno, no podía soportar las groseras realida·
des de la vida, las traiciones del mundo: todo dejaba en
su sensible alma huellas indelebles, era imposible más,
y vino el epílogo trágico, pavoroso; desbordóse la copa
rle la amargura, se sintió el vértigo del sufrir; el corazón quiso estallar en llanto y no pudo, y entonces 5onó
una carcajada estridente, histérka,-llanto que ríe, pe·
nar burlándose de sí-el pobre, el idealista, el pálido
soñador estaba loco.-ANGELINA DOMO DI GORCE

La misa de velación.
de la indiferencia y del olvido, el amor que une a las
almas haciéndolas sufrir y las acerca. a Dirs. Quédate,
ya que tú amas eo secreto como yo y sé feliz como aquellos que supieron sufrir con resignación las torturas de
ese amor que hace la vida imposible aún eo los palacios
de oro, marfil y nácar y cerca de los hombres y de las
alegrías mundanas. Quédate, aquí puedes entregarte a
tu amor sin que nadie te perturbe. pues todas estas almas aman como tú. ¿ Escuchas/ Es el gorgeo de los pajaritos que amenizan con sus cantos la llegada de tu alma; es la canción de las hojas que comprenden lo subli, me de tu amor ; el murmurio del río que ya adivina que
tu alma le hará una confidencia ¿sientes ? son las flores
que te mandan su perfume, es la brisa que te habla del
ser amado y el beso que te envía con el rayo de plata
el mensajero celestial de los que aman en silencio.
Quédate en este bosque y serás feliz como el ermitaño del cuento,
Quédate aquí en la misteriosa soledad.
Quédate, porque aquí es el sitio que tú anhelas para
vivir feliz etern«meote.
Quédate, que aquí es el Paraíso de las almas que aman
en secreto ....
CLOTILDE VILLEGAS LEAL

Un Soñador
Erase un s?ñador pálido, un ideal trovero, ei:amorado de lo sublime y de lo bello; parecía oo haber nacido
para este mundo de groseras realidades, y en sus trovas
delicadas Botaba su espíritu bostálgico de la región de

las estrellas; caminaba por en medio de este valle de
amarguras con la frente levantada, la sonrisa en los la·
bios, y llevando en el alma todo el precioso c11.rgamento
de sus poéticas quimeras. de sus doradas fantasías. Creía
eo su ingénuo candor que todo el mundo era bueno, tenía fe en el amor y amaba mucho, con esa sutil pureza de
uo cariño ideal, eran sus má~ suaves cánticos a ensalzar
grandes virtudes, y así, velados sus ojos por prismático
vidrio que le hacían entrever sonrosadas lontananzas,
vivía cantando, siempre cantando.
Más un día, aquella frente siempre serena, nublóse,
aquellos ojcs ensoñados, viéronse plagiados por amargo
llanto, y los labios sonrientes dejaron de marcar las ingénuas alegrías de otros tiempos. ¿A qué ese contraste?
¿Por qué hoy llora el ayer sonriente soñador? iAh! es
que a las puertas de su corazón, llegó el penar con todo
su cortejo de males, los golpes fueron muy rudos y se·
guidos, los desengaños inmensamente cruele5; cayó la
venda de tintes rosas, y vió la descarnada realidad de la
vida, derrumbáronse los fantásticos castillos de sus ilusiones, disipáronse sus poéticas quimeras, y todo en su
derreder tornóse hosco y sombrío: ya no salen de su lira
alegres trovas de alma sin pena, tan sólo desgarraba sentidas elegías de tristeza infinita- reveladoras elocuentes
de sus peS'lres hondos,-ya no cantaba, pues ojos le faltaban para llorar su desventura, y así vivía llorando,
siempre llorando.
Pero aun hubo más; el dolor subió hasta lo intenso;
cada día era una nueva flor tronchada en su jardín, y
los pocos claros azules de su cielo desaparecieron, velados por negros nubarrones, y vino la noche, carente de
luna, desprovista c!P. estrellas, sombría, desesperante; ya

El sábado de la semana próxima pasada vistió el tem·
plo de ~anta Brígida su atavío nupcial de gran gala, pa·
ra servir de foodo y escenario a uno de los enlaces más
elegantes registrados recientemente: el de la señorita
Octavia Arcocha, con el capitán don Federico Dávalos.
A las once de la mañana, la hora solemne de las gran•
des ceremonias nupciales, los desposados se presentaron
a la puerta del templo.
El Rev. Padre Duráo, al presentane los novios, ella,
espléndida y gracio~amente ataviada, y él luciendo un
bizarro uniforme militar, les dirigió las consabidas 'exhortaciones, subsecuentes a la lectura de la epístola de
Sao Pablo.
Mientras se celebraba la misa solemne, oficiando el
referido sacerdote, una orquesta de cuarenta profesores
ejecutó &lt;Les Nuages de Debussy,&gt; una fantasía del
&lt;Parsifal&gt; de Wagner; el &lt;Ave María&gt; de Luzzi y la
arrebatadora Marcha Nupcial del &lt;Lohengrio &gt;
Fueron padrinos: de manos, el señor don Rafael Portillo y la señora Guadalupe Cánovas de Braniff; y de
velación, el señor licenciado don Frar.cisco León de la
Barra, Ministro de Relaciones Exteriores, y la señora su
esposa, doña Refugio Boroeque de de la Barra.
Todas ellas lucían vaporosos trajes azules. azahares al
pecho y grandes sombreros negros.
El matrimonio civil tuvo lug;, r a las 5 de la tarde, eo
la residencia del señor Osear Braoiff, 1~ de Berlín número 6, y fueron testigos el señor Presidente de la República, general don Victoriano Huerta; el señor licenciado Francisco L. de la Barra, Ministro de Relaciones;
el señor general Manuel Mondragón, Ministro de la
Guerra; el señor licenciado Toribio Esquive! Obregón,
Ministro de Hacienda; el señor general Samuel García
Cuéllar, Gobernador del Distrito; el señor don Tomás
Braniff, por sí y en representación de su hermano el señor don Osear, quien se e{!&lt;;:"eptr¡¡, en Nueva York, y
otros varios caballero§.

�..
UNA NOVELA DE DICENTA
LOS BARBAROS
(FRAG~IENTO.)

El interno aguardaba en la puerta. Cuando llegaron
Alejandro y Tomás, éste, con los ojos, sin atreverse a
proferir palabra hizo la pregunta.
El alumno echó al cuello los brazos y no habló palabra tampoco.
-iMuertal ¡Muerta! ..... ,¿Cuándo fué? ¿Cómo fué?
-A las doce, en una extinción lenta. Sin dolor, sin
conciencia de que moría.
-Quiero verla .... ¿podría verla? ....
- No hay obstáculo. Está en el depósito. Venid. Aun•
que-añadió, mirando a Tomás-mejor fuera dejarlo.
Será un rato muy duro.
-Razón de más para que vaya.
Guiados por el interno, atravesaron extensas gale•
rías.
Ganaron un jardín, descendieron tres escalones, cru·
zaroo un pasillo, hizo girar el alumno una puerta y se
hallaron en el depósito.
A su fondo, sobre un ancho estante aforrado con cinc,
había tres cadáveres.
El de la izquierda era un varioloso. Su cabeza constituía una pasta roja, un amasijo blando por donde chorreab~,el ;pus; el otro cadáver era un herido en riña:
sobre sus cejas se dibujaba el agujero cónico de la
bala.
Entre los dos hombres dormía su último sueño Encarnación.
Tomás, empinándose sobre la tarima, trepando por
ella, arrodillándose en el hueco que dejaba la cabeza
del varioloso, se inclinó hacia la muerta y besó aquellos
labios entreabiertos por una contracción que parecía
una sonrisa.
El frío de la muerte, ese frío a oioguoo otro igual, se
le entró eo la sangre con el beso.

Por un segundo se imaginó muerto también, sepultado
con Encarnación en una urna de cristales de hielo. Al
bajar del estante, al recular hacia la pared, hubo de
sostenerse contra ella para no caer redondo.
Entonces vió realmente a Encarnación. AJ penetrar eo
el depósito, más que guiado por sus ojos, impulsado por
su alma, fué iocooscieotemeote hacia aquel bulto de
mujer del que sólo se aparecían precisas. llamándole con
dulce imperiq, las pupilas engarzadas eo los párpados
lapislázuli.
Ahora contemplaba el cadáver clara, totalmente, como
lo dejaron la agonía y los hombres.
La agonía había desfigurado el rostro y tumefacciooado el cuerpo; el vientre, con su bárbaro abultamiento,
remarcábase sobre la ropa como· si quisiera hacerla estallar; las manos daban contra el zinc.
Eo la comisura de los labios burbujeaba uo espumarajo negruzco; los párpados eran dos brochazos azu·
les.
Los hombres fueron más crueles que la agonía con la
muerta.
Sus cabellos, sus largos y rizosos cabellos habían desaparecido.
Trasquilados por tijeras inhábiles, se erizaban contra
la piel del cráneo formando escalones, dibujando en
ella calvas irregulares que recordaban los cabellos de
los tiñosos.
La ropa con que ingresó al hospital oo ceñía su
cuerpo.
Sólo dejaron, para mal cubrirla, el gabaoote que puso
encima de su traje cuando fué en busca de Tomás.
Ni ioteocióo pusieron eo abrochar todos los botones
del gabán.
La carne surgía por los desabroches del paño; abierto el gabán en su parte inferior, se tendía a uo lado y
otro del estante, mostrando unas piernas sin calzas y dos
pies desnudos, amoratados hacia el tercio inferior de 11s
uñas.
El alumno les dió explicación de estos hechos. Las ropas se guardaban para devolverlas a las familias, si és·
tas las reclamaban; si oo, para repartirlas entre gl'otes

MEXICO

menesterosas; el pelo se cortaba para evitar obstáculos.
Las hermanas se lo vendían a los a los confecciona·
dores de peluquines y añadidos.
.
&lt;iDespués de todo! .... El cabello oo se estudia eo las
salas de disección.&gt;
-iSalas de diseccióo!- dijo roncamente Tomás.-¿Vao
a llevarla allí?
-Como a todos. Le harán la autopsia para que la
Ciencia estudie sus despojos. Al fin y al cabo, son estas
criaturas, que P,l desamparo nos entrega, quienes cum•
pleo más ooblemeote su misión. Después de muertas
cootioúao siendo útiles al bien de las humanidades.
-iNol ... . ¡Nol-gritó el joven.-No quiero que la
descuarticen; que su carne, ya de todos en vida, siga
siendo en muerte de todos. Tiene derecho a que en la
muerte, siquiera en la muerte, la dejen los hombres en
paz. Habrá medios para evitar ese nuevo ul!raje. Iodí
camelos.
-Reclamando el cadáver, haciéndole entierro de pago, oo es dificil arreglar el asunto. Como el envenenamiento y sus causas están diagnosticados y declaiadc s
con absoluta precisión, el médico de la sala, rogándoselo
yo, no hará hincapié en la autopsia. El !_)elo y las ropas
te serán devueltos si quieres conservarlos. Eso sí, de
resolver el enterramiento de pago, hay que hacerlo ao·
tes y con antes. El cadáver debe pasar hoy a Sao Car·
los, si nadie Jo reclama.
- iAguardadme, aguardadme!-dijo Tomás.-Logra·
ré, alcanzaré que este cuerpo vaya a la fosa entero, sin
que nadie vuelva a manosearlo.
Fué su madre quien Jo hizo. «No hay dinero en casa
-dijo a Tomás doña Dolores,-No importa. Mira-si·
guió, abriendo un mueblecito de caoba con incrustaciones de marfil, resto único de sus bienestares anti·
guos,-estos pendientes, estos dos brillantitos, son la
sola alhaja que conservo. No quería desprenderme de
ella; fué el regalo de boda de tu madre. Empéñalos o
véndelos. Con lo que te deo por ellos entiérrala. Y trae·
me su pelo. Lo guardaré en la caja don'd e guardo la
cruz laureada. Eo la caja de las reliquias&gt;.

......-

-

DESCONOCIDO

Interior de la Capilla Real de Cholula.

Exterior de la Capilla Real de Cbolula,-Las sesenta y cuatro cúpulas de la Capilla Real, en el fondo el santuario levantado sobre
la a11tigua pirámide cholulteca,

�I

¡Oh, Jardín del Alcázar! Maravilla
de paz por el silencio perfumada,
que envidian fos jardines de Granada
y los floridos patios de Sevilla...
El alma en tus umbrales se arrodilla

¿Dónde tus pabellones ideales?
Nada recuerdas de la antigua fiesta,
cuando a compás de la morisca orquesta
y entre blanco revuelo de almaizales
con un cr6ta!o de oro en cada mano,
incitadora y ondulante y muda
como perfume de áureo pebetero,
la hija de uo poderoso rey cristiano,
gloriosa de impudor, danzó desnuda,
a nte el dosel de Abderramáo tercero,

bajo el dose l gemado de los cielos,
se amaron e l lean y la pantera ?
IV
¿No recuerdas ? Bajo arcos de laureles,
a compás de los roncos alambores,
desfilan tus guerreros vencedores
de la bárbara cruz de los infieles.
Piafan estremecidos los corceles ...
De todas las ventanas llueven flores ...
Laozao las armas áureos resplandores,
bajo la albura de los alquiceles.
Tú sueñas con las nubias prisioneras,
cautivas a cuidarte destinadas,
y de orgullo te esponjas y palpitas,
mientras abren al sol sus primaveras
los estandartes de las Omniadas
sobre las torres de tres mil mezquitas.
ENVIO

iLa lucha va empezar! Tu adargaabraza
enrristra tu lanzón y el acicate
hunde ea tu potro, Antnoio; en el combate
sé digno de tu pueblo y de tu raza.
Desprecia de la envidia la amenaza,
y del odio brutal el rudo embate,
que coraza de orgullo oo se abate,
iy el orgullo ha forjado tu coraza!
Recoge el polvo ele tus vestiduras
tras de cada combate, y que le encierren
en las coplas más nobles y más puras.
Cuando al oli,ido a sepultarte vayas
como Almanzor, ordena que te entierren
entre d polvo de todas tus batallas.
FRANCISCO VILLAESPESA.

LOS "MURILLO" EN MEXICO

Monumento erigido a Morelos en la ciudad de Morelia, inaugurado el día

y evoca faustos de la edad pasada...
Para amar y morir no existe nada
como los laberintos, donde aún brilla,
bajo la claridad lunar del cielo,
negra pupila tras un blanco velo..,
El canto de los claros surtidores
que perla tus lunares palideces,
¿no es una gu,la suspirando amores
al pie de los marmóreos ajimeces?

2

del actual

III
l Acaso doras tu dolor presente
con los tesoros de la edad distante,
cuando fuiste esmeralda en el turbante
de la altiva Sultana de Occidente ?

En la plana frontera publicamos una reproducción di'
la Virgen con el Niño, cuadro de Morillo que existe ea
la Catedral de nuestra &lt;noble y leal&gt; ciudad de México,
que decían los virreyes nuestras dominadores.
Y al hacer esta publicación no hemos podido meaos
que pensar: ipara cuáotas personas va a ser una revelación esa página! Porque efectivamente, muchas personas se pasan buenas horas de su vida suspirando por conocer los museos de pintura de Europa; admirar los
Rembraodt, los Rafael, los Velazquez, y sobre todo, los
Murillo; apenas habrá quien no haya soñado uo éxt•sis
sacro- profano ante alguna de las muchas «madonas de
Morillo&gt; caot~das ea todos los tonos por los poetas faltos de mejor asunto, y término de comparación muy socorrido cuando se trata de alabar uoa cara hermosa.
Pues bien, si estos señores, en lugar de suspirar por
el viaje, se dedicaran a informarse mejor acerca de lo
que hay en nuestro propio país, sabrían que no hay necesidad de ir a los museos de Europa para extasiane
ante los cuadros de Mu~illo porque entre nosotros hay
muchos cuadros del célebre pintor español, y algunos
de los mejores.
Antes de que Murillo se hiciera célebre piot6 muchos
cuadros de santos, Purísimas y Vírgenes de Guadalu¡:e
que se vendían en América y esoecialmente en México.
Después, habiendo tomado cariño por el país que tanto
le ayudó en sus primeros años, mandó a México muchos
y muy bellos cuadros.
Para hablar solamente de los que tienen perfectamente probada su autenticidad, citaremos dos cuadros
que hay en la Catedral de México, de los cuales reproducimos uno; dos en las galerías de la E~cuela Nacional de Bellas Artes; uoo en la Catedral de Guadalajara
y dos en colecciones particulares.
Y lo que sucede con Morillo pasa con otros maestros;
ea las galerías de la Escuela hay primores y en las colecciones particulares hay otro tanto, solo que hay que
tomarse el trabajo de buscarlos .... y de saberlos conocer.

¿Ea el cristal insomne de qué fuente
mostró la palic!ez de su semblante
la dulce Umm-al Kiram, cuaodoel amante
besó la media luna de su frente ?

lI

De tus magnificencias orientales
- ioh, trágico j;.rdín!--apeoas resta
un ensueño de oro en la floresta
y un perfume de plata en los rosales.

/ Ea qué sendero, junto a qué footaoa,
la maoo de Almazor rasgó los velos
de la orgullosa y lúbrica Sultana ?
¿Al pie de qué rosal, por vez primera,

La muerte de los grandes hombres siempre es prematura.

La Vírgen con el Niño; cuadro de Murillo, existente en la Catedral de Mé xico.

�,..fCASTelLANA

..

vf
Fuente Azul
(ROSALBA)
Para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;
Para &lt;El Mundo Ilustrado.&gt;
Cuando llega la noche tenebrosa
ocultando «marguras y tristezas,
prende en el alma su ondulante cauda
el amor de mi infancia lisonjera ... .. .
iQué distancia tan grande
existe entre los dos ..... .
Mi alma se llena
de penumbras que arrojan en mi vida
tenues visiones de nostalgias viejas ....
Y en medio de las sombras
de mi noche tan lenta,
siento el vago aleteo
del amor que se queja.
Viene el recuerdo que en mi vida canta
una caoci6o de plácida terneza,
y alumbra con su luz resplandeciente
gratos asilos de venturas muertas ..... .

•

¿Te acuerdas? ..... .
En las sombras de la noche
dejamos del amor todas las penas,
y al arrullo del viento quejumbroso
que pasaba robando las esencias
de los frescos rosales de tu estancia,
me dijiste tus cándidas promesas ....
/Te acuerdas? .... En un éxtasis divino,
mis pálidas tris tezas,
volcaron en la noche tenebrosa
la música elegiaca de sus quejas ....
Vidas que se redimen al contacto
de las bocas amantes que se besan,
y ensueños que florecen en el alma
·en un noble frescor de primavera..

/ Te acuerdas? .. .. Una noche
en cuyo c ielo, pálidas estrellas
brillaban dulcemente,
dejamos en tus rejas,
una estela de amor adormecido
y el eco de mis últimas endechas .. . .
iQué distancia tan grande
ha ocultado el amor .. .. Y ya no llega
a tu frágil memoria mi recuerdo,
ni el eco de mis ansias postrimeras!

***
.... Abro otra vez, con plácida esperanza
de mi pasi6n las puertas,
y en esta noche 16brega y sombría
s61o el viento pregona sus tristezas.
Busco un fulgor .... Y al cielo oscurecido
mi súplica no llega .... . .
Es en vano mi afán, y s6lo escucho,
en la orilla sinuosa de mi senda,
los pasos presurosos
de la muerte triunfante que se acerca.
Agostadas las rosas que dejaste
de mi vida en la augusta primavera,
s6lo conservo en mis aciagos días,
un perfnme que vuela, .. . . . .
un recuerdo sombrío . .. . .
y las hojas ya muertas.
Y en esta noche en que la vida duerme
y mi pasión se queja.
abro otra vez con plácida espera nza
de m1 pasi6n las puertas,
y .... s6lo el viento, al susur¡ar, entona
una canci6n de a ngustias y tristezas.
C E SAR CAMAC HO.

1Fuente: ... Fuente sombría
llena de ritmos y de voces tantas,
yo he escuchado en la calma de la noche
el rumor de tus férvidas palabras .... !
Yo he e~cuchado en mis horas de sosiego
el constante sollozo de tus ansias;
yo he escuchado tus vagos soliloquios
y tus voces sonoras, cuando cantas.
Fuente risueña que en tu seno copias
todo el azul con tus fulgencias flavas,
en mis horas de gozo eres arrullo
y er. mi torva tristeza una plegaria ..... .
Cuando la brisa matinal desvía
el penacho plateado de tus aguas,
eres fuerte rumor, y me parece
que en esa hora de calma,
son tus notas vibrantes
ecos lejanos de una voz que canta ....•.
Cuando llega la tarde, eres sollozo
que en mis horas aciagas
me deja la caricia embriagadora
de sus lentas palabras . .... .. .
En tu ritmo constante, me parece
que hallo las notas de una voz amada,
los últimos suspiros de unos labios
que me hablan dulcemente con voz .baja ....
i Fuente ...• fuente sombría,
el arrullo sutil de tus palabras
es nota quejumbrosa que penetra
en los hondos arcanos de mi alma ...... !
Deja que salgan de tus ondas leves
todas tus voces de armonía vaga;
no apagues tu rumor, que yo te escucho
y siento la caricia de tus aguas.

Cuando llega la noche, tus rumores
son más ténues, tal vez, que en la mañana,
y traducen mejor todas mis penas
con el lento vibrar de sus palabras.
Y el chorro cristalino,
al llegar a tus ondas argentadas,
forma estrellas sutiles que deshacen
los vagos movimientos de tus aguas.
iOh, fuente azul, tus ondas intranquilas
llenas de arrullos que al ambiente exhalas,
en mis noches tediosas,
me hablan serenamente con voz baja ...... !
CESAR CAMACHO.

SER CLASICO EN LO NUEVO
Ser clásico en lo nuevo. He aquí mi a mbici6 n.
Hacer un campanario del propio coraz6n
y que las oquedades de los bronces de hogaño
aniden los gloriosos alcotanes de antaño.
Loar en la arn:onía de mis alejandrinos
la hidalga fe de aquellos devotos peregrinos,
que iban a Tierra Santa a pedir al Señor
el perd6n generoso de un pecado de amor,
y bordar en el clásico bastidor de una reja
un madrigal, rimado a la manera vieja,
en que llame a mi dama doña Inés, doña Sol,
u otro nombre cualquiera de abolengo español.
Yo quiero que mis versos sean fuertes y sanos,
cual los de Castillejo y Juan Ruiz, mis hermanos,
quiero que sean recios y viriles. y quiero
que en sus sonoridades toquen a somatén
los roncos atambores de nuestro Romancero
y los claros clarines del divino Rubé n.

A la luz de una luna, redonda y castellana,
de doña Dulcinea, haré mi barragana;
y luego con un gesto lleno de excelsitud,
jinete en el pegaso de mi audaz juventud,
iré a clavar mi lema en una cumbre extraña:
«¡Por la inmortalidad, por Dios y por España!&gt;
EL LAZARILLO DE TORMES
Por el dolor an6nimo de los largos caminos,
que reseca la llaga refulgente del sol,
gui6 del viejo ciego los andares cansinos,
a través del moo6tooo territorio español.
Una noche de e5tío d urmi6 con Sancho Panza
en la camada de oro que les brindó nn trigal,
y desde entonces sabe que en la humana balanza
al platillo del bien vence siempre el del mal.
La tuerta Maritornes le inici6 en los placeres,
de cuya caja guardan la llave las mujeres,
conoce las angustias de los días sin pan;
y gracias a la ciencia del sabio Tagarote,
logr6 romper sus férreas cadenas de galeote
y acogerse a la insignia del turco Solimán.
JOSE LLOVET.

Tardes de Mayo
Tardes de Mayo, tardes
como ningunas gratas,
que con ser tan hermosas
no sois cual las lejanas
tardes de Mayo, aquellas
que en mi niñez dorada
llenaron de visiones
celestiales a mi alma ... .
Tardes de Mayo, tardes
que al son de las campanas
congregáis en los templos
en dulce caravana
a los seres que ignoran
las verdaderas lágrimas,
y van con muchas flores
frescas y perfumadas
a ofrendárselas todas
a la -virgen sin mancha .. ..
Oh niñas, blancas niñas
que lleváis rosas blancas
en estas bellas tardes
a María Inmaculada,
rogad por los que llevan
únicamente a su ara
recuerdos melanc6licos
de una dicha pasada;
rogad por los que sufren
una e xistencia amarga,
por los que ya no sienten ,
por los que ya no aman;
rogad por los que tienen
un nudo en la garganta,
y ni cantos ni lloros
pueden salir de su alma;
rogad por los que buscan
a Dios y no lo hallan,
y pierden una a una
todas sus esperanzas;
rogad por mis hermacos
que sin fe s6lo aguardan
dormir bajo la tierra
el sueño que no acaba;
y sin pensar que pronto
pasará la mañana,
cantad y dadle flores
a la virgen sin mancha ....
ULYSES CESAR SILVA.

Los &lt;teams&gt; de l&gt;a~eball &lt;Pre parato ·
ri~&gt; y &lt;2a. de Marte&gt; en el diamante
durante el sensacio•
na! juego del domingo pasado.

lt!L ©Wil(Cil© ID&gt;lt
ltOC!rulir@ffi.
¿ Produce el oficio de escritor? ....
Hay que ser franco, ua
buea escritor puede ganar holgadamente su vida, aún en la
hora preserte en que es enorme la competencia por el consumo de lectura, novelas, crónicas, estudios, variedades,
etc ....
¿ Cuánto pagan a lo, literarios de moda, los que tienen
fama en los campos de la literatura y del peri6dico ?
Blstante difícil es contestar
este punto, porque el escritor
jamás divulga lo que gana para no excitar la murmuración
de los colegas que lo acusarán
d e malbaratar su trabajo o de
acaparar los mejores precios.
Ea el periodismo, y tomo a
París como ejemplo, un colaborador de periódico se fija, es decir que tiene uaa especie de indemaizac i6n mensual que se le entre¡: 1 ea c::I
caso de que el peri6dico no haya nect-sitado de sus ~ervicios du rante el mes.
\ ' aría, por Jo común, de t 50 a 300 francos eo ciertas
p )blaciones.
Además de eso se tiene de 30 a 300 francos por cada
artículo que aparece
Las &lt;gc,rdas&gt; sólo caen cuando hay un artículo sensacional.
Ahora bien, como la mayoría de los escritores están
en dos o tres peri6dicos, y e n provinciales y extranjer,&gt;s,
pueden colocar holgadamente tres o cuatro artícu los semanales.
Como se ve, la ¡,(ananci., no es poca, pero p1ra tenerla hay que hacerse Jugar en medio de todos.
Un jugador preparatoriano.
Pero un escritor no se contenta con escribir sus crón icas del pe riódico.
.
.
.
.,
T .. mbiéo hace su novela, sus cuentos, algunos estudios y esta es nueva fuente de ganancias. eQu ien
de entre los periodistas no tiene su novela que duerme olvidada en algún cajón, esperando el día
foliz en que se deslice por la rampa editc,rial ?
Una novela es una fortunita.
¡Quién creyera que los novelistas po pula res de primera fila se ga nan cada año doscientcs mil
frnncos por hacer literatura con la eterna indicación de &lt;continuará!&gt;
Y ustedes se pregunta rán el c6mo. De una manera muy sen cilla. La novela es adquirida a muy
buen precio por el peri6dico que la ha recibido inédita.
Ese periódico paga a un franco la línea. Total, veinte mil líneas, veinte mil francos poco más o

edici6n. H aced el total, multiplicad por dos o tre:. según
t:1 número de novelas que han aparecido en el ano Y se
formará una idea cabal de lo que puede gaizar Y gana
un buen novelista.
Q ue conste que no hablo de autores d ramáticos: con
el porcentaje de los derechos del autor se ganan cantidades inmensas.
Viviendo S udou, &lt;Madame Saos Géne&gt; le dió cerca
de cu~tro millones y hasta ahora tienen los herederos
ganancias pingües.
.
.
S i se pregunta a Lavedan, a Ca,llavet. etc, de E;ie~s,
a Capus, a Pierre \\'olff, a Kistemaeckers, a Tnsta~
Beroard, Jo que ganan con sus piezas de teatro se vera
que más les produce el oficio. que plantar coles en el
huerto ....
Los únicos que parecen alej..dos del festín son los
poetas.
; Pobres poetas!
Uu volumea de sonetos es cincelado, adornado la rgos
meses, muy largos y los tditores siempre miran q&gt;n r ecelo a los que no estáa &lt;coosagrados.&gt;
En cambio, cualquier periodista hac". sus vers?s más
o menos malos, que los &lt;poetas de oficio&gt; y los 1Dserta
en a)guaa revista, quitándole a
estos a I g u o o s
francos que les
caerían demaravi:las Pero, me
dirá el lecto,, el
buen poeta se
impone, claro está, y si triunfa
sobre les demás
no tiene ya por
qué p,eocuparsP.
del ¡.,uchero. Lo
mismo su ce d e
con el periodista
d~ iogeoio y de
t,dtcnto,que logre
,obrepa~ar a los
de má&lt;, e l que
por demasiado
acostumbrado al
oficio, se g~na.
mi l francos en
dos horas . cuan·
do hay &lt;; •plo»
p-1pt:I blanco y
bucoavolu,Had.
PAUL CII.\UMET.

n1eoos.

Sin embargo, para lo que se llama la primera reproducci6n y son diez a quince mil francos los
q ue caen a su escar cela.
Agreguemos a esto otras copi«s que hacen ks demás periódicos y tendrerr.cs que una tola nonla sensacional puede dar cincuenta mil francos.
:-.o .s todo: la novela se vende a un editor, el q ue, además de comprar la exclush·a, con alto pre·
cio, paga unll'.'.prima de·40 a 50 céntimos por ,·olnmen vend ido, y ~ay novelas que tstán en Ja 50~

Interesante momento del juego.-El «s~on:-keeper.&gt;

�1f\. F\VIF\CION EN MEXICO
Desde hace bastante tiempo, desde que los progresos
de la aviacióa fueroo adelantos cooseguidos eo todo el
muodo culto, vimos eo ouestro país, pruebas d~ las mís
eficaces y de las mis atrevidas del grao ioveoto, oo so·
lameote llevadas a cab:&gt;, p:&gt;r aviadores extranjeros, sioo
tambiéo por mexic,oos, que coo arrojo y cooocimieoto
de la m1teria, asceodieroo p:&gt;r lo, aires, prop:&gt;rciooáo·
dooos espectáculos ioteresaotísimos.
Todavía el domiogo pas1do, invitados especialmente
por el ioteligeote aviador, señor Miguel Lebrija, pre•
senciamos pruebas muy notables eo el aerodromo de
Valbueoa, y coo este motivo tuvimos oportunidad de saber que el novísimo &lt;sport&gt; oo era eo México de mero
divertimiento. sioo que bieo prooto teodría aplicaci?oes
prácticas, sobre todo para las g uerras.
Eo efecto, el gobierno de México tieoe ya establecido
de uoa maoera defioitiva, su servicio militar. coa el
persoo'll siguiente: Es Mayor del mismo el señor doo
Miguel Lebrij1, y capitanes los señores Horacio Ruiz,
Eduardo y J nao Pablo Aldasoro. Eo breve llegarán
veiote máquinas Bleriot, de París, las cuales serán entregadas en México, y aquí se recibirán bajo cierta~
coudiciooes, es decir, después de hacer uo vuelo coa uo
p1Sajero, y 25 kilos extra, a 1,500 metros de altura, en

me:iia hora, y llevan:io c:&gt;:n'n;tible y lul:&gt;ric;iote bastaote pira tres horas de m uc~n .
Uaa vez recibid,; las míquin 15 , se lnrá~ !o; ensayos
de laonmieoto de b:&gt;mbn de ,aa a 1 ,ooo metros de altura, pua ver si lo; resultados · son bueoo;, utilizar los
aeropl toas eo las guerras.
[g-ualmeote se h to pedido cuatro dirigibles del tipo
semidirigido &lt;Astra-Torre;,&gt; que p:irece ser está daodo
ma¡¡oíficos resultados.
Todo lo que acabamos de expresar, demuestra lo que
ª?tes iodicamo;, el deseo de aplicar el domioio de los
aires, a resultados prácticos y útiles, para las luchas y
los combates, que siempre claro son delameotarse, pero
que las circuostaocias lo exigen, tal y como camioa la
humaoidad.
Por lo demás, es necesario confesar que la aviación
es peligrosa en extremo. La mañaoa a que aotes nos hemos referido, contemplando los vuelos arriesgados del
seiior Lebrija, pensábamos que el novísimo &lt;sport,&gt; como el de la motocicleta, el automóvil y otros aoálogos,
encierran graodes peligros para la ,·ida. Para dirigir uo
~ auto, se necesita mucha práctica y mucho ojo, por str
facilísimo estrellarse eo la primera boca-calle; mientras
que ea la aviacióo la saogre fría debe superar a la práctica.

Por cooocerla poco-oos decía hac e algúo tie:npo uo
osado aviador-por hablar de ella después de ver UO d
caída, sio mirar los millares de vuelos triunfales dia·
ríos, es por Jo que el público eo general le ha tomado
cierto horror. Dedicarse a aviador, es hoy ir eo busca
de la mtterte, del suicidio más o meaos voluotario.
Cada ¡:s-&gt;rsooa que sube, ya sea como piloto o como
pasajero eo uo aparato, teodrá que confesar, si es frao·
co, que tuvo miedo aotes de partir, pero no durante el
vuelo, segúo coofiesao los entusiastas de la aviación. El
temor a lo desconocido, aquello de &lt;lanzarse al espacio&gt;
asusta a más de uoo que ha de partir eo el aparato. Pero cuaodo ha pasado el momento terrible, se ha colocado eo su sitio, el motor ha fuociooado regularmente y
el aereoplaoo vuela, esa impresión desaparece y la sustituye un placer iomenso, uoa emoción desconocida. Y
así como el automovilista mientras más ,·eloz va más
quisiera acelerar su coche, así, burlándose quizás fríamente del peligro, se desea ir más alto cada vez.
El vértigo-los sabios sabrán el moth·o-no se sieote,
y de allí que el espectáculo sea maravilloso. Momentos
como ese no admiten discusión y para una naturaleza
poética, matarse después de uo seguodo así, tao dichoso,
no constituiría una desgracia, sino uo digoo epílogo.

--~-~- 7

---.&gt;.: j~- - - - -- - - - - ~....,

1

Uo v~elo del señor Aldaso/o E . eo uo Bleriot --• Aeroplano tipo Deperdussio construido en ~léxico, por e l joveo Gu illermo Villasaoa.-3 Seiior Eduardo Aldasoro tripulan~o uotBleriot.-4 . Un emocionaote; ''vol-plaoé" por el ~ .ayor señor Lebrija:.- S· El ~~yor seño,i; Leb_nia, j fe d.-1 s~rvicio ele a~iación militar de México - 6 El capi,áo Horacio Ruiz volando
en un Deperdussio -7. El mecánico lleoaodo los taoqu.;s antes de emprender un vuelo.-8. Ei grupo de aviadores: mayor Sléñor Miguel Lebrija, capitanes señor.es Ho_rac10 R
y Ed_~ardo r J~ao P~blo Aldasoro -9. Uo arnesgado_vuelo del s~oor Lebn¡a eo ~o Blenot. - 10 Revisando la maqu10a aote~ de parur.- 11 . El capitán Juan Pablo AJdasoro eo el momeoto de partir o uo Deperdussio.- u. El señor Ministro de la Guerra geoeral DJo ~1aoud Moodragón, ~xplicaodo al ¡efe piloto, sei! r Lebn¡a el [uoc1ooam1eoto de las graoada, que se arro¡aron hace d1as coa mucho éxito, sobre unos blancos eo el Ae1odromo de \ albuena.
.

'

�E_IAtentado contra el Rey de España

..

.

"
Sr. Ingeoiero Feroaodo Dubláo, peosio·
nado po_r el gobinno mexicaoo para que
perfecciooara rns eHudios , o Italia y en
Egipto.

U n Rico Pobre

'

¡
..,

"

'

'

yk
~.~, -.

Hubo un hombre que, h abiéndose acostado, no pudo
dormir en toda la noche.
Pen,;aba:
. . . . ¿Por qué la vida es tao penosa pHa los pobres?
¿y por qué los ricos acumulan tacto dioero? Tienen cajas llenas de oro, y, sin embargo, prívanse de todo para
seguir amontooando. Si yo fuera rico, no viviría de igual
modo; daríame b•1ena vida ,. procuraría que no fuese
\
peor que la de los demás.
De p,onto oyó uoa voz que le decía: .... ¿Quieres ser
rico? He aquí una bols«; oo hay en ella más que uo es·
cudo, pero en cuanto lo saques, otro lo reemplazará. Sa· Obras de sobrelleoacióo del dique de A•ouao en el Nilo, Ee:ipto, en las que trabajaron nuestros paisanos les señores
ca todos los escudos que quieras, y en seguida echa la
ingenieros Dublán y Ostos.
bolsa al río. Mas a u tes de echar al río la bolsa, no gas•
dado que deseó ,·ivir para su placer y el de sus seme·
tes ninguno de los escudos, porqué el resto se te volverá guiente, más, al otro más ...... Xo podía decidirse a C:e·
jar la bolsa.
james.
piedras.
Entonces sintió hambre, y entonces recordó que sólo
De ,·ez en cuando toma una resolución ; aprcximarse
El pobre h•Jmbre estaba loco de alegría. Cuando se
disponía de alguno que otro pedazo de pan negro.
al río para arrojar la boha al agua; pero se arrtpient&lt;&gt;
sintió algo más tranquilo, cuidóse del regalo.
Ir a comprar otra cosa era imposible; porque habría
y se retira al punto. Hoy está viejo, amarillento cerno
Y apenas había sacado uo escudo, en el fondo de la
querido comer, pero de ningún modo separarse de la
su oro, más no puede cesar en su tarea.
bolsa vió que surgía otro.
Y así muere, pobre, sentado sobre un banco y con la
.... iLa felicidad es mía! .... murmuró .... T oda la bolsa. Comió, pues, el desgraciado ele aquel pan negro
bolsa entre las manos.
noche pasaré sacando es;udos, y mañana seré rico. Ma· y duro; luego continuó sacando oro.
Ni aun por la noche descansaba.
ñana echaré la bolsa al agua, y desde entonces viviré
Pasó de esta manera, una semana, un mes, un año.
LEOC\ TOLSTOY.
cómodamente.
¿Quién no se hubiera contentado teniendo cierta can·
Pero, llegada la mañana, cambió de parecer.
-Si quiero tener doble que esto .... se dijo .... con tidad ? iTodo el mundo quiere acaparar !o más que puede!
estar un día más ante mi bolsa. lo tendré.
El cultivo del opio est«rá fo rmalmente prohibido t n
El hombre aquel hace una vida de meodigo; ha olvi·
Y también pasó aquél día extrayendo escudos Al si·
China, a partir de r917. Las cc,sechas se irán reducien
do anualmente &lt;&gt;n 11n décimo. Defd esa fecha todo fu
mador de opio será desterrado del Celeste Imperio

.. ,, ........
"'

Bien_saben los lectores el efecto prc~ucido por el atentado contra e l Rey
de Espaoa, que tuvo efecto hace alguo hempo, en la ceremonia solemne de la
Jura de la Bandera.
No hemos _de añadi~ detalles nueves a los ya conocidos por todos, sólo sí
d~mos la versión del mismo Rey de cómo fu é el atentado. S. M. dice: &lt;Yo rr,e
di cuenta de '!ue un hombre se adelantaba armado con un revólver, para dis·
parar sobre mt. Llegó hasta el caballo haciendo fuego por primera vez. En·
tooces refr~né la cabal~adura y la dirigí hacia el lado donde estaba la perso·
oa en cuesh~n. Esta hizo entonces el segundo disparo, que hirió al caballo y
me chamusco el guante con que llevaba cubierta mi mano derec-ha.
!iré de _las riendas y al dar la vuelta rápidamente, el caballo siotiéndo~e
~endo derribó con su grupa al autor de les disparos. Yo ví caer al mifmo
tiempo a otras personas que intentaban sujetarlo y desde tierra ví que hacía
e l tercer disparo.
Afortunadamente nada me ha ocurrido y así se lo dije a los que me rodeaban Y me ~reguntaban en aquellos _momentos, dando orden de que volvieran a
sus respectivos puestos, y que contmuara la marcha.&gt;
Exteo~as consideraciones saltan a _la pluma sobre suceso tao lamentable y
tao repeh?º· Pocos Soberanos h~ n s1dG tao acechados por la intención y la
maco asesina como J?on Alfonso XIIL Su generosa disposición, hacia cuanto
favorezca la prospendad de su patria; y mitigue los dolores del proletariado;
su ab;ioluto re~peto ~e aquellas normas constituciouales que, excluyéndole de
tod~ _mtervenctóo d1rect_a .e? los actos de gobierno, alejan de él toda respon·
sab_1hdad mo:al en las vtc1s1tudes de la política y en los errores y deficiencias
sociales; la piedad que tao profundamente ha derramado en el ejercicio de
sus prerrogativas; todas las bellas muestras de su entendimiento de su cora·
zón y de su serenidad grandes, no le hao servido de escudo coot;a la criminal
locura de los malvados.
Sobre los culpables caerán, junto a las condenaciones de teda conciencia
h~lOrada, las s_everida~es de las leyes que, al través del castigo, buscan la iodtspeosable e¡emplandad que refrene los brutales instintos de los desalmados
capaces del crimen.
~stos críme~es. son las r_eve)aciooes súbitas de una podredumbre social. La
teona de los cnm1nales sohtanos es muy cómoda porque exime de todo tra·
bajo ~iscurs ivo y adormece la obligación de busc~r los orígenes. En torno de ca·
da cnmeo hay que buscar el ambiente; su motor es la pasión; y en el delincuPD•
te ~olítico la pasión que lo impele, política también, es el fruto de una prepa·
ración, de un ambien_te, de una zona social donde está el deber del gobernan·
te. Los ateotad~JS se ~ncuban por un caldeamiento de ciertos espíritus que más
propeoso_s a !ª 1~fam1a del crimen o más accesible s a la sugestión, ponen por
obra las msp1rac1ones latentes de una atmósfera espiritual, torcida y exaltada.

S. M. el Rey Alfonso XIII, y su)gres:ir Rafael Sancho Alegre. ·

0

L1 pa:te más se_nsible del cuerpo :,umaoo es la punta
riP. la lecgua , s1gu1eodo luego en orden de sensibilidad,
la punta de lo, d~dos y los labios.

Las lechuzas no pueden mo,·er los ojos.

Barrage en la cabeza del D~lta, para elevar el oivel del Nilo, Egipto, obra estudiada por los ingenieros mexicanos
Dubláo y Ostos
• • !!

s~ñor Ingeniero don Javier Ostos quien
hizo notables estudios en Italia y en Egip•
to, pensionado por el gobierno mexicano.

Un mome nto después de la agresión en Madrid contra el Rey Alfonso XIII. -El públicc, que preseoc1'ó J • •
atentado de q ue fué objeto el Rev en la calle de Alcalá
f rente a la calle del Turco, rodeando a S. M. mientras la policfa ese cnmmal
apoderaba del asesino.

�TEATRO PRINCIPAL.- «POR LOS PECADOS
DEL REY.&gt;
El poeta Eduardo Marquioa pertenece y recuerda en
sus obras a dos distinguidos escritores espaíiioles, " Don
Tomás Rodríguez Rubí y a Don Luis de Eguil~z. que
en "Isabel la Católica," "Las querellas del Rey sabio,"
"El patriarca del Turia," "Una virgen de Murillo" y
otras composiciones llenas de espíritu caballeresco y de
versos elevados, imitación del romancero, fueron el deleite de nuestros abuelos, brillando como astros de menos magnitud junto a los soles que st: llamaron Zorrilla,
García Gutiérrez, Hartzeobmcb, nombres inmortales
en la dramaturgia castellana del pasado siglo.
Pero si tiene con los citados literatos esos puoto·s de
sem.ejaoza, en cuanto a la elección de los asuolvs para
sus dramas, en cuanto a su predilección por revivir la
historia de España, (no siempre en sus glorid.S, dígalo
"En Flandes se ha put:sto el Sol" y la misma obra de
que me estoy ocupando) en cambio difiere de los mismos en lo que teca a la versificación. Marquioa, es un

poeta de más talento, que inspiración; de mayor cultura
que fogosidad; en tanto que los otros arrebatados, fogo·
sos, ardientes, elevaron sus concepciones a lo sublime,
a lo inolvidable; conmovían hondamente, al revés de lo
que sucede con el autor de "Las bijas del Cid," que no
es lo mismo hacer poesía, que hacer, versos.
Todo esto sobre poco más o menos pensaba yo la noche que asistí al estreno del último drama de Marquioa
"Por los Pecados del Rey" en el Teatro Principal,
oyendo aquella versificación monótona, de forma y de
pensamiento, aquel martilleo constante, sin elevarse con
espíritu erguido, sin que la idea, el astro de la poesía,
salga de una esfera de mediano nivel, que no es ni con
mucho, el esbozo del teatro poético que al parecer constituyó la meta de las aspiraciones de este celebrado escritor.
Es por tanto el d rama de que hablo rígido y frío,
evocación triste de una época de desastres, página ne·
gra en que están escritos los nombres de Portugal, de
los Países Bajos y de Rocroi, y que sin embargo en el
mundo del arte irradia el genio de Lope de Vega, de
Cervantes y de Velázqu,;:z; pues parece que desde los
tiempos en que se inicia la material pérdida de los dominios hispanos en todo el mundo, el talento viene como a compensar, aquellos días de trastornos para las armas, haciendo que la fama del escritor sobrepuje a la
del guerrP.ro.
EJ drama de Marquioa en líneas generales, es endeble, de escaso interés, de factura mediana, limitado a
presentarnos los tenaces empeños de Felipe IV por con·
s•guir el amor de una hija del pueblo que no acc-ede a
las súplicas constantes del Monarca; súplicas y desde·

aes que se suceden, abrumando el ánimo del especia·
dor.
Pero el drama, hay que confesarlo, se hace muy teatral en el último acto. La escena pasa en un salón del
Palacio del Buen Retiro en Madrid, donde como es bien
sabido en los tiempos de los Felipes de Austria se verificaban fiestas, bailes, autos sacramentales, comedias, e
intrigas amorosas, no siempre muy caballerescas. El
Rey enamorado cada vez más de "María Candado" la
lugareña de Castilla, que sigue aun vestida con su traje típico, sin que hubiera logrado ponerse las ámplias
faldas de las damas y de las "meninas," acude a todos
los medios para seducirla, lo que no es fácil, pues la
honrada joven saca un puñal para darse la muerte antes de sucumbir a un capricho del Soberano, como una
"Calderooa" cualquiera.
En esto se oye el chocar de las espadas, "María" ve
por el amplio ventanal, que su prometido, el hombre
que ella adora, "Juan del Soto" que marchó a Portugal
a pelear a favor de Castilla, es atacado por varios, en·
tre ellos el Conde· Duque de Olivares, pues el favorito,
había puesto en prisión al mozo, para que no entregara
a Felipe IV, pliegos importantes del ejército que luchaba, en el reino Lusitano, y sobre todo para que no diese noticias del desastre.
"María" suplica al Monarca que entren todos, y grita
a su amado que resista unos instantes; por fin, se abre
el tapiz de terciopelo con las armas imperiales de Car·
los V, y penetran los combatientes en la estancia. El
validv, intenta que no hable "Soto;" el Rey desea saber
el por qué de la insistencia del soldado en verle; este
le entrega pliegos en los cuales se anuncia la próxima
pérdida de Portugal, y acusa al de Olivares, de haber·
lo aprisionado, obteniendo la libertad merced al Duque
de Maqueda que deseaudo la pérdida del favorito, consiguió que la cárcel se abriera.

Teatro Principal -''Por los Pecados del Rey,"-Una escena del acto Ill.

Teatro Priocipal-«Por los• pecados d e 1 R ep- U na escena del acto II- Una escena del acto III-«EI Rey Felipe IV&gt; (Señor Palacios) «María Candado~
N
(Señorita Nevare~.)

�Alrededor de Andrinópolis

digo en ?torgar la merced de grandeza, lo que dió
g~n al
dice
así:picante soneto del conde de Vil!ame dº1aaa,

La toma de Andrioópolis ha sido, a no dudarlo, una
de las acciones de la guerra búlgara de más import&lt;1.D·
cía, y en l¡l cual se ha demostrado el poderío de los
triunfadores, y los medios de combate modernos que
po:een.
La plaza tomada era uno de los últimos baluartes de
los turcos ; en las primeras Conferencias de Loodres
para la Paz, siempre Andrin6polis fué el punto oegro,
la dificultad que se preseotaba para llevar a feliz éxito
las negociaciones. Los turcos por nada la queríao ce der; los búlgaros por nada tampoco se resignaban a
perderla, y en esta disyuotiva, no hubo más que dejar
a las armas el decidir la suerte de los conteo.dientes.
El seoeral Ivaoof, que tenía su cuartel militar en
Kara Ioscufof, dió la señal decisiva del bombardeo de

REINANDO FELIPE IV.
SONETO

Cierto que es buen señor el "Almirante"
;"; el_ de "lof~,ntado" es hijo de vecino:
'
Penaranda, buen sastre a lo divino
Y a "Lerma" le va bien ~on la meog~aote:
" El "Co~.destable" es pobre vergonzante;
~astrana las apuesta al más pollino ;
'!:'•gura _de .~a rtó':1 "Hijar" mezquino;
Aham,ra, oficial de pujabaote.

"Oropesa"
., Y "V eraguas," en la cuna;
Estatua es Santa Cruz" de "aquí reposa ·"
Bracero de Jimeoa, "Villabermosa."
'
Garnacha dió a ''Los V~lez" la fortuna;

Señor profesor Miguel Eduardo Sbultz nombrado profeotor de Geografía en la Escuela de Altos Estudios.

El ca~itá~ N_arter, j~fe del crucero cSbeerwater&gt; de la
martoa ~ng esa qui.en _acaba de hacer una visita de
corteSla a. las pnnctpales autoridades de la Re·
pública.

.J'eli~~ 1y, au~ . cree en el dominio dE&gt; Portugal; y des·
P~ e a Olivares de su lado, y dice a "Soto" que vuel·
va a Portugal a lechar como lo ha hecho "Im
'bl
Port~gal ya oo es vuestro," noticia c:Íue a:i:.~ a~
110 .. e Fel~pe .~IL ·1:?dos los cortesanos se retiran me·
nos María Y Juan. Lo que pasa por el alma del Mo·
narca está perfectamente expresado; sus ideas místicas,
s~ voluotad volubl_!• sus aficiones seosuales, su orgullo
s10 1uodameoto, noen en terrible combate.
Y, en _aquel desmoronamiento de parte del poderío
de Espana, en aquellos instantes de melancolfa, de pe·
sar, de aba~d oo.o, sólo vislumbra a la pareja amorosa
de ios dos JÓve~es, ella criada en la vieja casuchll de su
pa re, y _él, valiente y esforzado que acaba de pelear
por el tr~unfo del pendón morado castellano; )os une
los bendice, con frases tristísimas y muy bell.1s y 0 ~
hay que ser ~uy ducho . para eoteoder, la idea sÍmbóli·
ca de Marqutoa en su obra, que consiste, en que sobre
~odos los trastornos, los descalabros, las derrotas espa·
ocias, queda~a &lt;::astilla, capaz de hacer de nuevo otro
mundo, ~astilla stemp_re leal, y siempre sufrida, Castilla,
que ensena ,con sevendad y lealtad los deberes a los
R~yes Y resiste los desmanes de estos; Castilh,, en fio
or~geo de todo el poderío y de toda la grandeza de Es~
pana.
Los enamorados marchan a su tierra, el Rey se quecompletamente sólo; una cMeoioa&gt; intenta distraer·
e, lo ve llorar y se admira, el monarca la ruega 00 Jo
cueot~; se escuchan por los jardines del Buen Retiro
carcaJadas ~ooras de las traviesas damas, y Felipe IV,
cae eo su s1ll6u pastrado por el sufrimiento, y viendo
todos los desastres, todo el aniquilamiento de su patria
en pavorosa visión eogendrada cpor los pecados deÍ
Rey&gt;

.~ijo a ,','Medinaceli," poca cosa;
Sessa, lechuza; carbonero, ''Osuna."
El soneto ha acabada
Y sólo a "Mooterey" he olvidado,

Que, entre grande.za tanta,
Le hallé como escarpín entre una manta.

r~º~•

fª

No-sé si teogo pena
De o~ ª"eotar "los Grandes de docena ;' '
Más siéntense en la Cámara en cuadrilla
Que el soneto no es banco de capilla.
•
000

Señor do'l Antonio Revilla nombra-to secretario de la
Escuela Nacional de Bellas Artes

000

"Por_ los Pecados del Rey" ha sido montada con lujo
Y proe1edad, en lo que respecta al mobiliario, a las de·
~o~ac!ones y a los trajes; por todo ello, la Empresa del
nocipal merece plácemes entusiastas.
Estos no pu.edeo hacerse extensivos, en rigor de la
verdad, a la ~oterpretacióo de la obra defectuosa en
Jr~do sumo, St se exceptúa a la señorita Nevares que di·
t~ ostefsosdmduy,,bien, Y que supo encarnar el tipo de
ar a a_n a o correctamente, aunque a mi juicio
co~ demasiada fi_nura. Siendo como era hija de modes·
tís1ma cuna, debiera mostrarse más torpe en los adema·
aes, más brusca en sus modales, mas vulgarota en todos
los momentos del dr.tma.
El señ~r Palacios lo encontré cansado, falto de alieo·
t~ al decir _los. versos, pronuociaod-.1 sin la debida JimT)¡e.za de d1cc1óo, aunque el tipo de Felipe IV, está. bien
observad~ en los detalles, y perfectamente vestido.
_Muy bien Cervantes en su pequeña escena del acto
pnmero. El resto de los actores dejaron mucho que de·
sear; observé un cDuque de Maqueda&gt; sin sabuse su
parte. Y un cCoode Duque de Olivares&gt; sin dar carác~r omguno al personaj_e, declamando defectuosamente.
on respecto a las actrices cumplieron en su corto pa•
pe!. En resumen : la obra no satisfizo al público ni co·
mo producción teatral, ni como trabajo escénico:
LUIS DE LARRODER.

Más, si la cbra decae en su desarrollo, en cambio es
laudable por todos conceptos el propósito de Mar uioa
de p~eseota~oos u_n Felipe JV, idealizado, simpátic¿, com? st ~!:.tuviera hbre de las fuertE&gt;s acusaciones que la
Historia ha hecho; como si oo fuera el pintado por v .
l~zquez eo sus lienzos inmortales, perezoso e indoleot:
st o eoer,fa alguoa, y dejáodolo todo en manos de aqueÍ
Doo 1:,uis de Haro, después, y aotes del Conde-Duque
de Ohvares, hombre de mayor sagacidad de la que s •
contemporáneos le supusieroo.
us
No he de ser de los que tieoen por defecto importaote eo esta cl:3-5e de producciooes teatrales la mayor ver·
dad en los tipos que se represeutan, y eo esto me en·
cueotro conforme con el distioguido crítico Manuel
Bueno, que arguye con sobrada razón, dicieodo e¿ Acaso fuer~m l°:' reyes que evocó Sbakespeare, en sus dra•
mas de u~a irrecusable autenticidad bi"ltórica?&gt; ... .
. ~o J;&gt;odta esperarse de Marquina, una completa reha·
b1h_tac1ón de ese Rey más desdi&lt;.,;hado, que culpable. Se·
meJa~te empeño estaba muy lejos de su misión de poet"l.
As1 es que nada de extraño tiene que su Felipe IV
sea-aunque lo presenta. eo tiempos de Olivares-el d~
la segunda é~a, el de las cartas a Sor María de Agre·
da, Y el que deJÓ co!r~~ los sucesos por indolencia 0
P?r no creer a .i;:u JUICIO que había medios para remed!arl~. Conste por tanto que la leyenda. ha sido la insp1rac160 del celebrado escritor, y legendaria es cMaña
Candad?&gt; cuya virtud tuvo en la realidad del siglo ....
XVII, e1eo:i~Jos com.o el de María Riquelme que ne to·
das eran hv1anas, 01 todas consideraban los caprichos
de los Mooarcas como leyes que habta que cumplir.
Alrreded?r del Rey ha agrupado Marquioa como figu·
ras d:corahv3:- a una pcr_ción de nobles, y grandes de
J:..spaoa, q~e s1 nada s1go1fican p:1,.ra lo seocillo (dema·
s1ado seoc1Ilo) del argumento. en cambio, dan car.icter
a la t§poca, que bieo sabido es que Felipe JV, fué pró ·

Después del comb1.te.-Uo soldado búlgaro comp~deci•
do de un herido turco, le dá de beber guiado por un
seolimieoto humanitario Que templa en algo los horr0res de la guetra.
la plaza, después de los indispensables preparativos; los
cañones acometen con un furor terrible ; los obuses en
un número enorme, no se quedan atrás en vomitar me·
tra.lla, y durante ocho horas no cesa el combate basta
que las sombras de la noche cubren la tierra, imposibilitando la continuación de la batalla.
Pero los búlgaros o.o permaoeceu• inactivos, pues el
general en jefe ba pensado, como primer objetivi.&gt; de su
plan de combate, apoderarse de Maslak, por ser un

La Hecatombe de Adrioópolis.- Artilleros que serviao una pieta de artillería de fortaleza y que cayeron muer·
tos en la posición de Aiva.&lt;t-Baba.
algur.os actos de verdadero heroismo tuvieron lugar, y
punto ofentivo de suma importancia al oriente de la
según la relación de las personas que entraron las pri·
ciudad. Al favor de la noche, la iofaotería búlgara
meras al rendirse la plaza, resulta que vieron grupos
atraviesa los ríos que rodean las colinas de Mal-Tepe,
de muertos que delataban, por su apostura, la lucha tisobre )as que se asienta el punto que desean domioar,
táoica ~osteoida. Los artilleros que operaban en las
y a la una y media de la madrugada lo consiguen, y las
piezas se les encontraron muertos sin retroceder ni una
primeras luces del alba alumbraron la sorpresa de los linea del sitio en que debieran estar, y aquellas terri·
turcos, los cuales, después de una pequeña resistencia,
bles bocas de fuego parecían que guardaban con su im·
abandonaron aquel punto estratégico, dejaodo bastantes
ponente masa de hierro, los cuerpos de los infelices
prisioneros y grao oúmero de piezas de artillería y acribillados a balazos.
A la tarde siguiente del dia en que comenzó el sitio
parque.
Todo el perímetro de Andrinópolis estaba ya rodeado
de An.\rioópolis, los fuegos de la plaza empezaron a
p'lr )as fuer.zas del general lvanof. que coa un fuego
disminuir, lo que probaba el estermioio que habían he·
intenso pretendió apagar el contrario, eo toda la línea
cho los búlgaros, en las filas de los turcos. A la noche
de las fortificaciones turcas. Las fuerzas sitiadoras se se enviaba metralla sobre los muros, y en balde, no era
extienden en poderoso y enorme triáogulo, y tres líoeas
contestada ni poco ni mucho. El asalto tenía que empe·
de fuertes con fuegos de cien cañones, defieudeo las
en breve.
maoiobras de la infantería que ataca las trincheras con zarAsí
se hizo: la brigada que mandaba el coronel
singular denuedo.
1..::ahrdjie[, compuesta del décimo batallón y del .:3 re·
En tanto las baterias de la parte del Este de los si· gimiente, como estaba cerca de Aidjiolou, que era el
tia.dores dirigían sus tiros al punto orieotal de la colina punto más fácil de abordar de la plaza, embistió a la
y parte interior del perímetro, detrás de la cara Norte
bd.yoo.eta sobre las trincberd.S eo.~migas, protegiendo los
de la posición en que operaba la artillería . De esta ma· obuses este movimiento. Al primer embite fueron recha·
oera se interrumpía por completo toda comuoicacióo de
zados ; los búlgaros caiao a millares como barridos por
la plaza con la villa de Aroautkeoi, por donde los sitia·
la artillería de los sitiados, que comprendiendo la estra·
dos podrían recibir socorros, pues hay que advertir que
tegia eoemiga habían reconcentrado grao parte del
estos últimos eran difíciles de llevar, por [alta de cami· ejército en el punto referido, y parte de sus cañones.
o.os, de rutas, de sitios transitables, lo cual imposibilita,
El general búlgaro vió el desastre próximo, y com•
puede decirse, la defensa de una ciudad.
prendiendo que todo lo ganado podia perderse, envió
Los turcos se batían ferozmeote y caían coo honor ; gruesas columnas a proteger a los combatientes, y tal
fué lo rudo del combate, que murieron 310, y fueron
heridos má, de dos mil turcos, lo cual decidió la bata·
lla M,omeotos después, Choukri Pachá enarbolaba la
b .1 0dera blanca, empezándose a tratar de las condiciones de la rendición de la plaza ,

¡Silencio corazón!
Especial para «El Mundo Jlustrado&gt;
¡Silencio corazón 1.... sollo.zas tao.to
f'.or quien tan sólo tu desdén merece
iSileocio cora.1:ón!,, .. sufre y padece······
Pero no lo demuestres con tu llanto.

iSilencio corazón 1, ••• en tu quebranto
No aparezca el dolor que no eoteroece
A un corazón de hierro en que se mece
La perfidia más cruel. ..... seca tu !hoto.

Sofoca esa pasión, vuelve a la vida
Despierta ...... ya no esperes a 1 amado,
No torna nuoca la ilusión perdida,

Silencio cor~zón abandonado ... .. .
D~spierta, ya no sueñes, sufre, olvida ... .
iS1leocio corazón .. . ,¡Cuánto has llorado!
CLOTILDE VlLLEGAS LEAL.

Señor do?tor J~slls Diaz: de Le ón, nombrado profesor
de f1lolog1a ea la escuela de Altos Estudios.

Blllgaros muertos en la toma de Adrio.opóliscayeodo en los fosos de las trincheras.

Choukri Pachá rindiéndose al li!:'"neral Ivanof en el ca•
mino de Kirk-KiFssé.

�CRONICA
R_eina una gran ~antasín y uua inagotable,
variedad en las &lt;to1lettes&gt; de visita o paseo
lectoras mías. Parece que los pliegu~s dispuestos en drapería, los cuales continúan
obteniendo un grao favor entre las damas
han abierto un amplio campo a la imaginació~
creadora _de_ los confecc!onadores parisienses, multiphcando los eH1los y las combinaciones, encontrando sien,pre pliegues novedosos quedan
a_los atavíos un aspecto absolutamente personal y apropiado a la dama que lo lleva. En efecto, mis querid;.s
lect?ras, estos trajes: hechos casi siempre en sedas muy
tlex1bles, son armomosamente drapeadas, ya sea en echarpe por el frente, hacia el bajo por pliegues negligentes
que se cruzan, suben, bajan o se redondean procurando siempre descubrir el pie.
. Para visi~a ? paseo ele tarde se hacen unos trajes muy
hados y practicas, compuestos de una falda de satén o
paño de seda, toda recta y plana por el frente y por
detrás, ligeramente drapeada en los costados y de una
blusa rusa basta.9te corta, hecha de una tela de seda
adecuad~ a la falda, como crespón de seda; pero con
la llamativa novedad de que estas telas son Jamadas de
plata, imitando las telas chinas. Otras son de &lt;satén ele
ele la reina&gt;, charmeuse, charmante, &lt;satín chateyant&gt;,
en los cuales el bajo de la falda es plissado y sobre él
cae una blusa rusa con doble faldón escalonsdo, for•

En lo tocante a los perfumes, hay que llevarlos bue•
nos o renunciar a usarlos. Lo mismo sucede con las jo·
yas.
Nada indica más mal gusto y vanidad que el abuso de
joyas, qne no tiene nada de artístico y sólo expresa el
deseo de exhibir la riqueza de un modo insolente.
Las mujeres que saben vestirse no llevan nunca más
de un brazalete a la vez; una o dos sortijas sólo y alguoas veces, cuando tienen una linda garganta. se dispensan de llevar collar.
Los perpetuos cambios de aderezos y piedras preciosas no favorecen a la mujer, porque es signo de frivolidad.
La elección de joyas exige gran delicadeza. Durante
mucho tiempo la moda las prohibió a las solteras, y hoy
se les permiten, pero con moderación.
Una mujer de buen gusto huye del exceso de joyas, y
no se las pone nunca por la m~ñana ni en las visitas del
día. Las joyas deben usarse en la intimidad, con los trajes ele casa, para agradar a las personas queridas, o reservarlas para los bailes y las ~raneles fiestas.
Habitualmente no debe llevarse más que un brazalete, los aretes, el reloj, algún &lt;pendentif&gt; y alguna sortija.
Cuando se ponga un aderezo de una clase de piedras,
no se mezclará con otras alhajas diferentes Si se posee
una joya suelta, el día que se use no se pondrá ninguguna de otra clase.
En las joyas hoy dos valores: el de su mérito y el de
su gusto artístico. En España se usan unas joyas de hierro adamasquinado e incrustado en oro y plata, que son
de un gran valor por su sólo trabajo.
En Inglaterra, las joyas se distinguen por la riqueza
de sus piedras, mientras que en Italia domina el arte
con el trabajo delicadísimo de los mosaicos y de los corales. Rusia recuerda con sus joyas los esplendorPs de
Bizancio, y en Dinamarca la filigrana d" plata hace
lindos modeles. La India posee el secreto de los esmaltes transparentes y los japoneses el de las joyas de acero y cobre de un trabajo maravilloso.
Todas estas alhajas son propias delas mujeres elegantrs, elegidas con buen gusto; pero las joya, falsas no se
pueden tolerar, por perfectas que sean.
La elección de piedras no es indiferente para el tipo
de cada uoa. Las morenas deben usar con frecuencia
las joyas de plata, y las de oro las rubias
Para las primeras se indican rubíes, granates, esmeraldas, amatistas y corales rojos, y para las segundas,
turquesas, topacios, zafiros y corales blancos. Las perlas y los brillantes les sientan bier. a todas, por lo cual
pueden usarse de un modo indiferente.

La elegancia

mando dos túnicas, llegando-la más larga a la altura de
las rodillas, y abierta una y otra en los lados; guarneciendo la abertura con una especie de sardineta de seda o gran presilla que une, negligente, dichas aberturas. Algunas, por último, hechas en seda pékiné, tienen
uua falda lisa con la tela puesta horizontalmente, de
manera que las rayas forman círculo mientras que la
tela del jaquet o veste abierta por el frente, va di~pues·
ta con la tela vertical, a fin de que las rayas se vean de
alto a bajo.
Otros 11entiles trajes, cuyo ai pecto está lleno de gracia, son de crespón. velo, satén japonés, crespón de China; se fruncen al rededor del talle, y el cuerpo kimono
se frunce igualmente en la cintura, siendo éste un peco
abierto en punta hacia lo alto, completándose por un
pequeño fichú cruzado y drapeado hecho en tul blanco
bordeado de un encaje plissado. Estos atavíos tienen un
aspecto gracioso y juvenil en extremo.
Otra de las notas cuacterísticas de la Moda actual,
es la predilección por los colores vivos, y favorece también la asociación de las más audaces combinaciones
respecto a matices contrastados Constantemente encontramos reunidos en las &lt;toilettes&gt; de tarde, muy elegantes, el verde y el azul vivo, el violeta y el cerezo o el
amarillo; el azul marino y el cobre rojo o el rojo ladrillo. Podemos notar, sin embargo. que los colores búlgaros de matices tan llamativos y vulgares, ban perdido
su prestigio, lo cual habla muy alto en favor del buen
gusto de las damas, pues no se dejaron influir por la
moda que trató de brindarle su favor, a despecho del
a rte y de la armonía en las &lt;toilettes&gt;.
Los trajes de noche continú~n siendo de una suntuosidad verdaderamente alarmante. Muchos de ellos son
hechos de bellas telas Jamadas de oro y plata, o hermosas sedas brochadas, en las cuales las tintas albaricoque
y &lt;mandarine&gt; con &lt;paneaux&gt; de encaje cayendo sobre
los lados de la falda drapeada, y el cuerpo flojo en muselina de seda o encaje, ornado de perlas y guirnaldas
de piedras de colores, son los matices más frecuentes y
preferidos por la Moda.
Las muselinas de seda, enteramente bordad~s de per·
las, los velos de seda con dibujos impresos, donde los
coutornos se bordean con filas de perlas o pequeñísimas
bolitas de plata, lo mismo que otras telas donde el decorado japonés está compuesto de lentejuelas, flores y
perlas de oro y acero. perlas de ámbar sobre tul de
plata; ricas telas bordadas en estilo Richelieu de una
suntuosidad un poco pesada; sedas bordadas en estilo
egipcio, formando enormes relieves, etc.. son las más
bonitas novedades que actualmente se emplean para
confeccionar los trajes de noche.
Los escotes varían de forma y de tamaño, pues se ha·
cen cuadrados o redondos en la espalda y en punta por
el frente; o PD punta por el frente y por la espalda,
descendiendo más por detrás que por el frente. En ge·
neral, los efectos de transparencias, obtenidas por la
superposición de tul o de encaje sobre muselina de seda rosa &lt;chair&gt;, hacen aparecer los escotes más grandes de lo que son en realidad, pero estos efectos no los
aconsejo a mis lectoras, a no ser que usen de ellas con
exquisita moderación, pues podría perjudicar la discreción y elegancia del atavío si se empleasen sin tener en
cuenta estos detalles.
Las mangas de los trajes de baile o reunión son sumamente cortas y estrechas, ce-asistiendo casi en una
pequeña hombrera plana y corta. Pero al mismo tiempo. las grandes mangas &lt;alas de a ngel,&gt; hechas en telas
impalpables ornadas de perlas o de piedras de imitación, son el más bello adorno de los ritados trajes dándoles un aspecto alado, aero, de exquisi1"- elegancia y
distinción.
La próxima vez, os hablaré de otras novedades que
la Moda nos trae, pues hoy temo haberos fatigado con
tan larga crónica. Así pues, me despido hasta muy pronto.

En lo que más se distingue la mujer verdaderamente elegante de la que no lo es, es en los detalles, que si separados parecen nimios, reunidos
revisten la mayor importancia. Un traje bien hecho y costoso, de última moda, se puede tener
con poco esfuerzo si se poseenmedios de fortuna, merced al gusto de un gran modisto; pero los
detalles elegantes y selectos se escapan a la perspicacia de las mujeres poco distinguidas. Son el sello
.¡ue las caracteriza.
Los perfumes, tienen una gran importancia. Su historia nos dice que del culto de los dios~s. en el cual se
empleaban entre los antiguos pueblos egipcio y hebreo,
pasaron al culto de los muertos y más tarde al tocado
de las mujeres Cleopatra tuvo uoa verdadera afición a
las esencias, y entre los judíos jugaban papel importante en la purificación de las mujeres.
En los puebles orientales ha habido en todos los tiempos una desmedida afición a los perfumes, que al fin logró desterrar el cristianismo, hasta que después de las
cruzadas tuvimos como un renacimiento.
El uso de los perfumes necesita gran discreción; es
recomendable usarlos de una flor s&lt;Jla o una mezcla
muy selecta. Las damas que se perfuman con exceso,
cada vez atrofian más su nervio olfativo y aumentan sin
darse cuenta la dosis, hasta producir neuralgias y hacerse insoportables a las personas que las rodean.
El perfume ha de ser débil, suave, como si en:anara
de nuestra propia carne. Hay que buscar &lt;nuestro perfume&gt;, según los gustos y e l tipo, y cambiarlos con discreción. Algunas damas adoptan perfumes hechos para
ellas, que las distioguen lo mismo que el aspecto a la fisonomía de todos los derr ás.

todas sueñan con poseerlas en n1í mero suficiente para
hacer un collar (el más bonito de los adornos) y además,
tienen una nueva aplicación. E ngarzadas del mismo modo que las del collar, con igual número de hilo e idéntico broche, so hacen pulseras, y uniéndolas en sentido
diagonal, hasta formar una c iota de tres metros de an•
cho, con un brillante en cada extremo, se obtiene la novedad que está haciendo furor en París entre las personas aficionadas a reformar y modernizar las joyas.

La Elegancia de las Damas
Las mmos de la mujer han tenido siempre apasionados de su belleza, que con el pincel o con la pluma can·
!aron su encaoto y su espiritualidad.
Así los grandes pintores se h an superado a si mismos
en la representación de las manos femeninas. Antonio
Van Dick, el pintor de las elegancias, nos ha dado la
distinción suprema en ias pálidas manos de mujer que
caen sobre obscuros terciopelos y salen de los encajes
blancos como flores de su cáliz.
Leonardo no puso más misterio y ensuelo en los la
bias de su &lt;Gioconda&gt; que en la r.:iística plegadura de
sus rqanos: Miguel A~gel ha olvidado la fuerza de sus
figuras para ponerles un~s manos tan espirituales, tan
desecadas, tan puras como las que tiene la estatua del
cardenal Caraffa en la cripta de la Catedral de Nápoles. Unas manos orantes. de plegaria.
Porque las manos, com'.l el rostro, tienen su fisono•
mía, su gesto, su ademán, su carácter. Parece si se ar1mite la teoría de Sangel respecto a los centros nerviosos de la médula, que no pensamos sólo con el cerebro,
que pensamos también con las manos.

Traje &lt;dernier cri&gt; para te o recepción

Receta para perfumar
armarios

I
'

He aquí una buena receta para perfumar vuestros armarios con saquitos de flores. En el momento de la floración, recoged una cantidad de pétalos de lirio y rosas,
y ponedlos a secar bien al sol o en un horno poco caliente. Metedlos después en saquitos de batista de colores claros, en los cuales pondréis también un poco de
polvo de iris
Cerrad los saquitos por medio de una cinta lindamente anudada y dispersadlos sobre los estantes. El perfume será entonces suave y persistente de un año a otro.
Si queréis, además, salir de viaje sin temor de
encontrar vuestras ropas perjudicadas por la polilla, he aquí un medio muy sencillo de preservarlas.
Comprad en casa de un herborista o farmacéutico, tallos de espliego que se parece algo al
estragón. Poned esos tallos con sus hojas en un
frasco lleno de alcohol común.
Dejad todo en infusión durante cincc• o seis días.
Echad después con un vaporizador chorros de agua de
esa esenci" sobre todos los objetos sujetos a ser destruidos por la polilla.
Es el más seguro y el más inofensivo medio de c0nservar intactas durante los calores, las tapicerías de valor y las telas de todas clases.

1

Las perlas

MARGARITA

.. Eleg!lnte traje para soirée o teatro
Deliciosa toilette para baile.

Túnica propia para recib:r en casa.

Se a firma que las perlas empiezan a pasar de moda,
y que los brillantes, obscurecidos por ellas durante mucho tiempo, vuelven a recuperar su puesto.
Perdóneme el que esto asegure, si me permito decir
lo contrario; pero, en prueba de ello, véanse los escapa·
rates de las principales joyerías y será fácil convencerse de la verdad de mi opinión.
Las perlas siguen siendo el encanto de las señoras, y

Traje de estación, para paseo o calle.

�Las alianzas europeas

EL ODOL es el primero y el único dentífrico
que contrarresta con absoluta seguridad las causas de la caries

DECEPCION PREMATURA.
MOSQUETA: A la edad de usted, estimada señor ita, no
es posible pe r der las esperanzas de ser feliz en lo suce·
sivo, pues se encuentra en plena juventud. ¿ Sería fácil
impedir que los pájaros cantafen, y que las flores se
abriesen exhalando sus perfumes embriagadores, cuando
llega la hermosa estación prim«veral? .... , . Imposible, y
del mismo modo no puede evitarse que el corazón de
una joven de veinte años vuelva a sentir el amor, aún
cuando haya recibido una dolorosa decepción, como le
ha sucedido a usted.
Si quisiera atenerse a mi consejo, ya que tanto me favorece con sus bondadosas palabras, y más aún, con su
confianza, me atrevería a rogarle que no escriba la his·
toria de ese amor desventurado, sino que, por el contra·
rio, procure olvidarla cuanto antes, borrándola de su
corazón y de su recuerdo, así como se hace todo lo po·

flotante, pues el manto ya no se usa para esta clase de
ceremonias. La toca debe ser de crespón inglés y de
gasa opaca, y el velo debe armonizar con el aspecto de
dicha toca, la cual puede tener en la orilla u na franja
muy aog;,sta de gasa blanca. Esto no altera en nada el
luto rigoroso.
Las señoritas sus hijas, también deben llevu sombre·
ros de crespón o g•sa opaca, pueden suprimir, si lo de·
sean, el velo flotante.
Mil gracias p,or la amabilidad con que me juzga.

buscar ese consuelo, no en el aislamiento de un dolor
egoísta, sino en el noble ejercicio de la caridad. Las pe·
nas personales se endulzan, cuando pueden aliviarse las
de nuestros semejantes; esto es indudable.
Usted quiere ingresar a la benéfica Asociación de la
Cruz Blanca,! para asistir y curar a los heridos, olvidando así la honaa herida de su propio corazón ... . .. ¡qué
hermosa idea Con todo empeño voy a tomar los informes que usted me pide, y a la mayor brevedad ~e los

DIRECCION.
AzucENA: Mucho gusto he tenido, al ver sus letras y
la hermosa postal que se sirvió obsequiarme, la cual
agradezco sinceramente.
No recuerdo cuál es la crema a que alude: ¿tendría
inconveniente en escribirme otra vez, diciéndome el
nombre de dicha preparación?
De todos modos, no dejaré de recomendarle, por aho·
ra, la deliciosa crema &lt;Favorita,&gt; que se vende en la
botica de Sanboro, situada en la Avenida de Sao Franci:;co. Esta crema es muy eficaz para mejorar la tez.
Me causa verdadera satisfacción que haya sido de su
gusto el modelo de peinado que le ofrecí hace tiempo.
Acepte mis afectuosos recuerdos.
UNA IDEA DIGNA DE ELOGIO.
JuLrA: Si todas las mujeres pensaran como usted,
¡cuántas penas se aliviarían y cuántas vidas serían útiles a los demás! Tiene razón en desear un consuelo pa·
ra su desengaño amororn, y mucha mayor es su razón en

Arco formado con troenos recortados sobre una
puerta de entrada al jardín.
daré en esta página, a fin de que se cumplan sus gene·
rosos proyectos.
DUDA ANGUSTIOSA.

1

..

UNA: Pocas cartas me han preocupado tanto como la
suya, y en verdad que la solución de ese problema es
difícil por demás. Su novio ha padecido un ataque al
cerebro, que ha hecho cambiar su modo de ser, y ya
persiste en casarse con usted o ya le dice que estando
enfermo, no es prudente hacer infeliz a una mujer, es·
poniéndola a sufrimientos futuros, cuyo alcance no es
posible preever. La duda de ustelll es muy justa, y, al
mismo tiempo, sumamente dolorosa: ¿Jos recelos del enfermo son sinceros, o desea romper su compromiso? ....
El problema es arduo, no Jo dudo; pero creo que un mé·
dico acreditado podría dar a usted su opinión, sobre la
influencia &lt;le la enfermedad de su novio, respecto de este asunto. Sin embargo, de un modo o de otro, no es digno que usted insista en llevar a cabo estas relaciones, no
obstante esa vacilación de su prometido. Cuando le bable de una ruptura, muéstrele su amor con tona franqueza; asegúrele que usted lo querrá de tcdos modos, y
que está dispuesta a hacer por él cu~lquier sacrifi•
cio, pero si él desea destruir su compromiso, lo deja en
absoluta libertad, aunque esto sea para usted un gran
dolor.
\Ojalá que tan extraña situación se resúelva de un modo favorable.
MODELO.

,.i , r

11111n11nl\t1l!!I' 11ÍUÍ11Hn1~l

~~-Pórtico al pie de la escalera de la terraza, formado
con rosales y coronado con un pequeño palo·
mar; el conjunto es de aspecto muy
gracioso.
sible por curar una llaga que atormenta. ¿No sería una
verdadera locura, en vez de buscar alivio a una enfer·
medad ffsica, emplear varios procedimientos que la em·
peorasen, aumentando así las penas que se padecen?
Pues las enfermedades morales deben tratarse del mis•
mo modo; es preciso buscar la salud del alma con ma·
yor empeño, aún que la del cuerpo.
Y usted no lo conseguirá si hace lo que desea: grabar
indeleblemente esa tr iste historia, a~udiendo al talento
de una sentimental escritora, para conservar siempre su
dolor actual, y no permitir que el olvido le traiga el an•
helado descanso, o la dicha codiciada con un nuevo y
sincero amor,
He dicho a usted todas mis razones, pero si no la con·
vencen, darl a usted la dirección de la escritora por
quien me pregunta, lo cual no hago ahora porque no la
sé, pero fácilmente puede informarme a ese respecto.

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USQS DE SOCIEDAD.
AFECTÍSIMA: No hay ningún inconveniente en quesea
usted madrina de su hijo en el matrimonio religioso,
pues el luto nunca impide estos actos solemnes de la vida social.
Me parece más propio que lleve usted toca con velo

AURORA: Doy a usted el modelo que desea de traje
para calle. Está hecho en tela ligera, blanca, adornada
con bordados a la inglesa.
MARGARITA.

Para adorno del Jardín
Uno de los adornos más bellos para el jardín, muy
propio para nuestro clima, es la planta trepadora o rastrera levantada sobre armazones de madera en forma
artística.
De otro carácter, y no menos bellos, son los dibujos y
ornatos que se pueden hacer, recortando los pequeños
arbustos eo formas caprichosas.
Y como tercer forma de ornato, tenemos el empleo de
bardas o puertas rústicas que, debidamente adornadas
con plantas, producen un precioso efecto; de estos es·
tilos damos a nuestras lectora$ muestras en esta plana. y
esperamos complacer su gusto con nuestras ligeras in·
dicaciones.

Aun cuando desaparezcan por el mo·
dental. Esta acción positiva que está probada científicamente
mento los temores de una guerra europea
es lo cierto que . h situación general de
Europa es incierta y dominada por el pu· consiste· en la propiedad peculiar
gilato de los armamentos marítimos entre
del Odol de penetrar en los dienAlemania e Inglaterra.
No es precisamente el número de solda·
tes picados y en las mucosas de
dos, de caballos, de cañones y de buques
Jo que constituye la fuerza de uo Estado,
las encías. que embebe é impregsino que a ella constituye mucho la habilidad y rapidez en el servicio de los ios·
trumeotos bélicos.
Las escuadras marítimas tienen sobre los
ejércitos la-ventaja de poderse lle,·ar rápi·
damente de un lugar a otro, de poder sor·
prender al enemigo coa un ataque impre·
visto.
Los estadistas ingleses supierou ha~ta
ahora servirse de manera admirable de es·
te instrumento de guerra, sin necesidad de
hacerlo entrar en combate.
hasta cierto punto. Co mDesde hdce cerca de diez años. Ioglatepréndase la importancia capi• a ejerce con su flota una presión simpre
más fuerte sobre Alemania en asuntos de
tal de esta nueva y peculiarípolítica internacional, teniendo en et mar
del Norte a sus buques siempre prestos a
sima
acción. :Mientras que tola acción.
Para Inglaterra, cuyas arterias vitales
dos los demás medios usados
pasan por el Mediterráneo y oo por el
para
limpiar la boca y la denmar del Norte, esa dislocación de sus fuer·
zas 1lavales no puede durar mucho tiempo
tadura sólo obran durante los pocos momentos que se em.
sin producir sus inconvenientes. Duraote
uo siglo, la política inglesa se inspiró en el
plean en esa operación. el Odol deja en las mucosas _,· en las
principio de tener en el Mediterráneo su
flota mayor, para impedir en Oriente el
muelas picadas un depósito antiséptico cuya acción dura hoaumento de la potencia rusa o turca, y en
ras enteras. Así se logra una~acción antiséptica contínua que
Occidente el de la potencia francesa.
Cuando el período álgido de la alianza
limpiará seguramente la dentadura de todo gérmen infecciofranco rusa, Inglaterra tenía eo el Mediterráneo una flota tan fuerte que la flota
so hasta en las más pequeñas hendeduras. Claro está pues,
francesa de Tolón y la rusa del mar Ne·
gro unidas, oo hubieran podido combatirla
___..,__.,.,¡¡¡.,.¡¡¡¡¡_,..,;íi,,i...,;i:.;...,;r
que las peri'onas que se lavan diariamente la boca con el
con esperanza de victoria.
Odol protegen con toda seguridad su denta.dura contra la
La disminución de la potencia rusa con
motivo de la guerra con el Japón, tu,·o por
caries.
consecuencia el permitir a Ioglaterra el
aligerarse de su fuerza marítima: la flota
francesa, por sí sola, ya no era temible, y mana y la americana en el mercado mua·
Veamos las fuerzas de que a principios tria, 6 acorazados, 1 crucero y 4 3 torpedepor otra parte, Francia se mostraba propi- dial, comenzó a turbar a InglatQrra.
del año de r9r 2 d isponían la &lt;triple inteli- ros.
c ía a tratar con [oglaterra para obtener el
De ese estado de cosas debía originarse gencia&gt;, formada por Inglaterra, Francia y
De estas cifras r esulta evidente la supeapoyo de ésta en sus proyectos respecto a l la &lt;inteligencia cordial&gt; anglo-francesa. Rusia, y la &lt;triple alian za&gt;, o sea Alema· r ioridad de la &lt;triple inteligencia&gt; sobre
Africa Septentrional. Para garantizar la A su nueva aliada, foglaterra encomendó nia, Austr;a e I talia.
la &lt;triple alianza&gt;. Aun en el Mediterrá·
tranquilidad en el Bósforo y en Egeo, le h defensa de sus intereses en el Medite·
En el mar del Norte, Inglaterra tenía 37 neo, donde la relc:ción n úmérica es casi de
bastaba a Inglaterra una pequeña fuerza; rráneo, asumien do en compensación lapro- acorazados, 24 cruceros y 141 torpederos: uno a uno,_ la cuahdad de cada buque y la
el desenvolvimiento de Italia y la crisis bal· tección de las costas francesas en el Océa· Alemania 18 acorazados, 5 cruceros y 66 homogeneidad de la escuadra, y por lo tan·
kánica procedían tan lentamente que oo no Atlántico.
torpederos.
t&lt;;&gt; la eficiencia bélica, son sin duda supe·
era de temerse un imprevisto desequilibrio
El cootribuyente inglés se ha visto obliEn el Mediterráneo, F rancia tenía 18 nores en la flota francesa, no obstante el
gue viniera a turbar la situación.
gado a los mayores sacrificios por el fan- acorazados, 9 cruceros y 18 torpederos; descubrimi~nt? de
fomosa pólvora B.
Al mismo tiempo, la concurrencia ger· tasma amenazador de una invasión ale· Inglaterra, 4 acorazados: Italia, u acoraLa supenondad rnglesa en el mar del
mana.
zados, 10 cruceros y 22 torpederos; Aus- Norte es evidente Al~mania. para equilibrarla, debería por lo menos aumentar de
17 a 25 el número de sus· acorazados de
primera clase.
El sistemático y bien ordenado !lumento
de las construcciones navales en Alema·
nia, tiende indudablemente a buscar el
equilibrio de las fuerzas marítimas, coa
desventaja para Inglaterra. Esta está sin
duda en condiciones de batir a la flota a le·
mana, pero no sin grandes sacrificios, ¿ No
vería Inglaterra declinar su imperio mundial, si después de una guerra larga y cos·
tosa, se viera obligada a buscar en un período de calma la recuperación de sus fuerzas?
Verdad es que su estrecha intimidad con
Francia y la cooperación de Rusia contra
la triple alianza, constituyen para Iglate·
rra garantía de seguridad, y que las flotas
de la &lt;triple inteligencia&gt; tienen la posibilidad de ~eunirse. y prestarse recíproca·
mente directa ayuda, lo que oo pueden
efectuar las flotas de la &lt;triple'.a lianza&gt;, da·
das las condiciones geográficas; pero no
debe olvidarse que estas últimas flotas, en
el Mediderráneo y en el mar del Norte,
pueden operar, con un objetivo común, de
modo de distraer las fuerzas navales de los
contrarios. Malta, Túnez y Egipto, serían
puntos adecuados para tales operaciones.
La retirada del mayor número de las
fuerzas n~vales inglesas del Mediterráneo
y del Mar Negro, ha mejorado la situación
de Italia y de Austria. Estas, aprovechando las lecciones de la Historia, se aprestan
a construir buques para e\"Ítar que en el
Mediterráneo, en luitar de la suprem:1cia
inglesa, se establezca la supremacía fran·
cesa permanentemente.

!ª

wc;

�EL MUN DO ILUSTRADO

EL

ra dutar como las rosas, "l'espace d'un
matin!" Los folicuarios abundan; pero no
así los verdaderos periodistas; y a pesar de
todo, 1 puede negarse que existen resortes
vírgenes en este complicaclo mecanismo de
Cada vez que salga Ud. de viaje,
la difusión de la cultura? Y cada uno tie•
aunqu e no sea sino para estar ausente
ne su Hombre predestinado que no sabede la casa unos pocos días, no olvide
mos dónde está; cada uno tiene su Lobeo·
de poner en su maleta una bo~eili.
grin que ha de venir, si no tirado por cis•
del Compuesto Vegetal de la Sra.
nes precisamente, tirado al menos por el
Lydia E. Pinkham. Se dará Ud.
jamelgo de un coche de punto. Thiers, con
cuenta de que es un remedio muy valioso
su laconismo enumerativo, tenía razón.
cuando se apode re de Ud. un cansancio
El papel periódico de nuestros tiempos,
general. El cambio de alimentos y de clima
y sobre todo, de nuestr.. patria, no conoce
muchas veces causa irregularidades en el
más que dos formas: el rotativo de comba·
sistema de las muj eres, cuyas irregularite y la revista literaria, elegante y munda·
dades se complican y agravan si no son
na; el primero es, con raras excepciones,
atendidas desde el primer momento. Ninpolitiquero, mercantilista y frívolo, aunque
guna mujer enferma se hace justicia á sí
barato si 110 lo compramos todos los días, y
misma si no prueba este simple remedio
compramos uno solo, porque para seguir
h echo de hierbas y raíces que ha devuelto
los pugilatos y los altercados hay que comla salud á mu! ti tud de m ujeres qu e sufrían.
prarlos todos; la segunda es, algunas veces,
He aquí un testimonio de la Sra. Luz Sanza
artística y sincera, pero tiene el inconvedeGu tiérrez de T izayuca, Hgo. , Méxuiente de ser poco popular. Dedicada a
ico ; lea lo que dice del
una culta minoría,. requiere ser bien paga·
da para poder subsistir.
Y ese punto virtual y equidistante de am•
bos géneros es el que está aún por explo•
rar.
El rotativo, por gigantesco que sea, no
T_izayuca, H go. , México. - " Estaba sufriendo o.e un flujo terrible,
PREPARACION de W AMPOLB
resuelve sino muy débilmente e l problema
~entia peso en todo mi cuer po, dolores de r iñones y me dominaba la trisque conti ene u n a soluci ón d e un
cultural. Aparte de la ligereza inconcebi·
teza. Estos síntomas me h acían s\lfrir mucho. Tomé el Compu esto Vegeble con que hay que organizar la informa·
tal de la Sra. Lydia E. P inkham y m,á la Loción Sanativa y mi enfermedad
e xtracto que se obtiene de Hígación, hay otra fuente de males, inagotable:
cesé. Toda mujer que s ufre debería tomar en consider ación este hecho y
dos Puros de Bacalao, combi nallegan días de una estupenda intensidad
tener fé en estas admir ables remedios, el Compuesto Vegetal y la Loción
dos con J arabe d e Hipofosfitos
informativa, en que todo ~uplemento es
Sanativa. No encuen tro palabras adecuadas para dará Ud. las gracias
Compuesto, Extractos de Malta
poco; pero lleganotros en que no hay nada
por la ayuda que m e presté. Puede Ud. publicar este testimonio si así lo
que decir, en que no ha pasado nada, y
tuvi"ere por conveniente. " - Sra. L uz. :!ANZA DE GUTIERREZ, Tizayuca,
· y Cerezo Silvestre. Es tan sabroHgo. , México.
sin embargo se echa el diario a la calle
sa como la miel, y como rem edio
con el mismo número de páginas, como es
SI está Ud. sufriendo alguna de estas enfermedades y desea un cons('jO
para las enfermed ades p r oced Pnnatural rellenadas trabajosamente con sanespecial, escriba confldenciolmente á Lydla E. Pinkham Medic~'le Co.,
tes de debilidad, se col oca á la
deces y perogr ulladas.
Lynn, Mass., E. U. de A. Su car ta será abierta leida y co11test11da por
"Para du a luz las noticias teatrales de
cabeza en el progr eso de la
!llla señora y consider ada est rictamente confidencial.
la
una
de
la
noche,
bien
redactadas,
en
un
medicina.
Purifica la s a n gee,
periódico que entra en p rensa a las d0s de
.
promu e,e la digestión, . a viva. el
la mañana, hay que ser algo profeta." y v~ela ·: · · P:r0 00 tan ~e prisa que no J?er- porque desde entonces desaparecería el
apeti to natu ral y reor ganiza t0do
esto lo dice t&lt;1mbién Léo Claretie. ¿No se· mita disputar;=ela al Tiempo, el esc~ttor hondo por qué de la existencia.
rá ese vertigo devorador de actualidad, que ~on algunas hneas-fulgurantes Y el d,bu- Imaginad un mundo triste y horrible en
el sistema. L os que sufren de
llega a anticipar el futuro, una causa del ¡ante con algunos bellos monos.··•
el que ha desaparecido el noble instinto de
Pulmon es D ébiles, D ol or en el
"surmenage" contempor áneo? Ese látigo
SERGIO CARBO. sobrepujar, puesto que todas las metas es·
Pech o, Bron quit is y D esór denes
del perMdico matutino, enorme, donde pa·
,
tán a la misma distancia, y todas las Volun•
de l a Sangre, p u eden atestiguar
ra en contrar una idea hay que leer una
tades,_ todos los _Corazones y tod~s las Al·
columna, congestionado de telegramas fúmas tienen el mismo poder, el mismo seo•
s u mér ito transcendental. El Dr.
tiles, repetidos y glosados tres y cuatro ve·
~jj© fi&amp; lfü©J&lt;Clfü(!!)
timiento y la m(sma clarividencia.
Germán Díaz L ombardo, Prof esor
ces cada uno, con la crónica policiaca co·
.\nte ~ales gritos, el O~gullo,_Ia Sangre y
de Clínica externa en l a Escu ela.
mo una gran mancha de fango siempre
el Nervio de nuestros vemte anos, han es·
Nacional ele l\fedicina de México,
fr_esca, ostentando siempre el divino galar·
tado a punt_o de ~stallar, como cuerdas ~idice: · • La P reparación d e Wamdo~ de entenebrecemos el espíritu un poco
F r ag m ento.
brantes y d1stend1das por ~as cuales hub,emas .... Y no hablo del desembolso coti·
sen pasado un arco demasiado rudo.
p o le puede ser un b u en recu rso
diano con que purgamos la perversa curio·
«Y los sembradores co,Qué hacemos, Maestro?
eam h acer la medicación tóm ca.
sidad de enterarnos de las miserias de
secbarán y se holgarán.&gt; El Maestro, majestuoso y tra nquilo, ha•
recon s titu yen te, sobre todo en
nuestros semejantes, de cómo se matan y
bló as!: Observo C_?o J?ena, iO? amados aoil os casos en .los que por a lguna
cómo se ayuntan, sacudiendo así cada vein·
gos mios! que os habéis perdido en seode·
ticuatro horas el delicado minarete de
ros de inquietud y de alarma estéril. ¿ Dóocausa no s e pueda u s ar el aceite
nuestra personalidad íntima, que no puede
¿~o escucháis, Maestro ? Hacia nuestra de está la serenidad de vuestras a lmas ? ¿El
tle bacalao puro. " A cambio de
elevarse más que en el duro silencio de la cohna ~on~grada f0r el puro espíritu de noble templ~ del que es~á se~uro de sí misla desgracia de la enfermedad,
concentración volitiva.
la med1tac1ón y la belleza, han llegado rno porque tiene la conc1enc1a de su con·
ofrece la dicha de una salud
¡Oh, la venenosa prensa cotidiana! Di• frases inauditas de un desacato increi- ciencia y sabe disponer de su fuerza como
ríase un ajenjo literario que bebemos abú- ble.
,
·
un expe_rto q_ue lanzase uaa flecha seguro
robusta. F.n todas laE Boticas,
licamenle, no sin comprender el daño que . Entre la misera patulea de los de_formes de su d1_recc1ón y de su. alcance?
nos hacemos, esperando oír tañer en la le· libertados por la piedad de Jesucristo, se
Por cierto que habláis con mozcs pusijanía la bien sonada campana de la libe· ~a iniciado un canto de rebelión y de con· lánime~ _que ~n el círculo cornú!1 de la caración. ¿ Cuándo llegará el supremo vino? ¡ura.
.
.
sa fam,ha ~ la ~chara;'1 de vaheo tes, p~ro
El ideal del periodtsmo
Todos presentimos un Mesías del perió•
Queremos, han_ dicho,
sólo la igual· que al !.ahr ~ac1a cam,~'?s obscuros gr )taelico, un selecto periódico donde confluyan dad ante la ley, smo también ante la be· sen cual necws que d1¡erao haber visto
• .
,
.
la virtud ele la pur eza a rtística con Ja de lleza.
fantasmas.
En .toda m1 v1da-dec1a
Th1ers•
.
. superar en . N uest ro seoor
- J~~ucr~s· to que está en ¡os ¿Qué .os .pasa , pue s ? ¿Ha bé.1s per d 1.d o ¡a
.
. .
. no he la actuahdad
emoctonante
sm
coooc1do más
• a una h o¡a
• caJI eJera;
.
d cque ¡hes periodistas.
" y Lé0 ClRemu• e¡ precto
pero tan cielos y que padec10 ba¡o el poder de Pon· noble d1gmdad de callar despreci·a11·va _,,
sat, A
. rman
arre Y Yº· ,
aret_ie, discreta meo te distribuido a través Je los cío Pilatos, fué el gran liberador que sao• elocuentemente ? 1O es que queréis portarespirando una dulce 1roma, argulle: "m· d'1
t .é
f
, ciooó tal código para h vida
ros como gandules borrachos ?
dudablemente que había otros.•., .. " Sí,
qu\ uvid ramo~ 1-1tempo, entre ubn
He aquí que desde ahora Ías almas ten·
Ante «la sere na sonrisa de ·la belleza&gt;es
0
había algunos más que merecieron escapar m
un ~o~o so re
dráo el mismo anhelo y la misma esperan· estéril el alarde de los e•píritus ch; tos y
1 0ro, el~¡~·
a la rígida censura de Thiers; cuando ha• apren
en] te ub !rnºc1• oh sbu c ienl1~d para za
las voluntades blandas i.;-capaces de colobl b
· 1 ·d b
h b'
d compensar e ra a¡o e a ero
1 e1 o con ·
,
a a ast, o vi a a que ya a ia sa1ta o la asimilación de un átomo de verdad O
He aquí que desde ahora ninguna cabe· car sobre los hombres y sobre la vida , Ja
en la arena aquel rayo de la Prensa que
¡
d
.d
d
za
humana
osará
erguirse
•obre
el
nirnl
tabla
de
los
grandes
valores
de que hab la
tuvo la voluntariedad de llamarse a sí mis· cotnét~ goce e ~na pequeoadvo1u_ptuos , _a. común · porque además de ;er esto un pe· «Zaratustra.&gt;
mo EmTo
es 1ca, que sena un grano e tierra uttl
d
'
N b
.
.
1 1 de e· d.
,rai: m.
.
.
en esta vasta trinchera de nuestra v·da
ca o contra la moral de Jesucristo, noso·
o ay que 10q,11etarse porque los «bár·
,Qué razón teodna el terrible tnbuoo s·1
• d
. ás '. ,. 1..0 Iros que representamos en la tierra el gran baros&gt; quieran que todo en el mundo sea
para condensar en tan pequeño · cristal
, se ~aciert
JustÍpreciador de las quinientas
cabezas, barbarie, vileza o identidad de aspiraciod.
dto· h u b ,era
mven aa d oosG_veced~•
· 1r ar m.qu,z si ya
.
d a Ia tormeotosa nu b e d e 1 peno
1smo e
.
.
.
lanzaremos nuestros odios y rencores con• oes. .
su época ?
. ,E~te dio~mismo enfer_m_o ele nuestro tra el que se atre".a a decir que es de día
La vida ha probado_demasia_do que te-do
Pudo ser una humor~da a udaz de grao• si_glo. Más bten es un dehf1º . de persecu- cuando nosotros digamos que es de noche. entre los hombre~ es diferente; · no importa
d~ bo~bre, para a~emzar sus fun.ciooes ció1;1 que pr~voca, por anhtesis, una gr:io ~Véis, Maestro? Cuando un hombre de que hayan espíritus tan ciegos y tan impud1~estivas; o más ~ten una cerebrac1óo lu- aosi~ de desie~to. D~bem?s desear u_oa u~- espíritu chato, de miradas sin luz y de vi· ros que allá en las profuodidaqes de su vo
~mosa sobre la dificultad, que ha bab!do teostdad cent~ifuga, trr•diaote, que !mpn • sión sin vuelo, os diga que sois un loco por- traten de desmentir a la vida.
·
siempre, de ser oportuno en esa profesión ~a algo pr~pio Y durad~ro al me?'º am• que os empeñáis en exaltar la divina sensa- Confieso noblemente que nuestra época
que ilustró sus años glor iosos. ¡Es tan raro bieo~e _caprichoso; , senl!r la necesidad de tez de pensar, debéis de asentir si no que- es de fiebre, de conquista, de lucha y de
encontr ar la verdadera necesidad de un convivir con la farandula humana en to- 1éis que os encierren en el Manicomio de p redcmioio; por eso será de voluntad c ás
país y cub r irla con acierto! "No hay nada dos los momentos es como pr?di!far peda· la picota pública; sitio de honor que tiene noble aquel que haya logrado tremolar por
nuevo bajo el sol," pontificaba el Predica- zos de corazón. El hombre'. si, lt~oe que la locura universal para la d ignidad del encima del rebaño enfur ecido la oriflama
dor de Jerusalem ; hemos llegado en una busc_a~se Y amarse, pero Hn olvidar que pensamiento y el equilibrio de la razón.
triunfal de su espíritu.
época en que, al parecer, to_dos los reduc- emptri?amente, ~stamos separa?os unos de , Qué decís a esto, Maestro?
Dejad que griten las bocas rencorosas
tos están tomad~s y todo pie cuadrado de otros, mconmovtbles Y ~armonos como ¿Es posible que bajo los cielos trate de que las almas bajas lancen sus bajas fr :
planeta está registrado}' documentado.
las columnas de un bexáshlo. · · ·
cometerse tamaña locura e igncminia tan· tas sobre las cosas más altas de la -i~a· eo
Hablar de crear algo nuevo, y no preci- La hora que pasa, el momento efímero, ta ?
por eso ha de quebrarse el eje soi ' 00
samente un i:sc~lofrío, es una pet~lancia. pero no tanto que no nos deje una eose·
Yo sentiría vergüenza de mostrar mi freo· descansa Ja vida misma.
re que_
¡C uántos periódico~ surgen, a porrillo, pa· ñanza ; la hora que pasa, la sensación qut: te ante la luz del Sol si tal ccrn sucediera, 1:-?. virtualidad de vuestras volco:.ades y

CONT RA LA CORRlBNTE.

Las Mujeres Que Viajan

E l remar con tra l a cor riente es
un traba.jo muy d uro, aun cuando
c;;l bote sea ligero y el remero sea.
fuerte. Cada golpe de remo se
lleva nn poco d e fuerza.
Los
pulmones trabajan mucho para.
ir cian do oxígeno á la sangre.
Las cosas que están en l a orilla
no parecen pasar sino con una.
19ntitud. descorazonadora.
Los
hr~zos y la es palda dul:llen y el únimo decae. El enfermo qu e tie ne
el hígado pesado, la sangre mala
y la digest ión p eor , es como el
hombre que se empeña en i r con tra l a corriente. S u lucha para.
J onservar la vida da pena. K cccdita un tratamiento, pero n ingún
b e neficio d u radero puede esperarse del que quedó fuera de su uso
y e Jtú ya enmohecido por el pasa do. El t r atamie1lto s egur o es la.

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.lpa•1C1111111ll1lffl 1 8ala1'98q111
,.____1.:..pa~~d• 806. Mblc».

COGNAC

•

Ninguno tan delicioso como éste .

Marchita y arrugada á loa
dieciocho

Joven y seductora
á lossesenta años
La edad no lm
oorta.- N!nón de
L'Enclo~ tuvo un
•paslonadoad·
mlrodor cua ndo
contaba 90 afios,Las arrugas, la flo
jedad d~ las carnes en el rostro y

:~ci'U3!lºb~~J,ªf¿;

..usa el despr endel cutis
el r eblandecl•
miento de los tejidos subcutáneos
P.ra evitar todo
:'.;o Que • ovd•ce POrQue destr uye la apariencia juventl, nada t an bueno como la
~

~d.lmleoto

'".1

Creme Sirene para embellecer (des11:rasada.) -Además de ser
un bl11:léolco her moseador sin 111:ual, soll•
dlllca los tejidos, promueve una circulación oaludable y s•tur a de un m•rcoétlro
oerfome vo!upOO!Jo.-Blanca para la rubla.-Ros" 1&gt;1&lt;ra 11&lt; trlirueiia 6 morena.TARRO co~ tNTER&gt;:S.U ,'Tl!!S OONS&amp;JOS $ 2 .25
-1 OR C'OKREO C ER1'lFICAD0, $2.50.

MUNDO I LUSTRADO

de vuestras inteligencias, según aconseja raciones de aquel espíritu, al cual enviaba
«Zaratustra,&gt; deben dirigirse como velas conmovido los efluvios de su tierna simpa·
COLORl:S PALI OOS
infladas hacia remotos horizontes.
tía y de su eterno reconocimiento.
OEB/LIOAO
A eso debe aspirar el anhelo de ,-uestra Y cuando alguna vez le vió flaquear fa!•
EXTEKUACIOI
Ciencia, de vuestro ,\rte y de vuestro Es· to de valor y de fortaleza e n la tremenda
fuerzo.
lucha, le mandaba envueltos en la brisa de ,
AGOTAMIENTO
d
e
la
s
FUERZAS.
efe
P ero ante todo es preciso que seáis si- la tarde, pensamientos consoladores, que
curada, radlcalm,nt, par 11
leociosos; pero también inquebrantables. interpretados horas después por el Genio
¿Qué impor ta que los sordos no oigan, ni de la noche, le jecían: «¿Acaso, alma herlos ciegos no vean ?
mana, no es la vida terrest1e una etapa en
«);o oigo ni veo nada,&gt; dice el hombre el infinito de los tiempos, que ha de con•
vulgar, bajo el cielo cubierto de estrellas y vertirse en dichas también infinitas para el
sobre la tier ra agitada intensamente como que ha sabido alcanzarlas?&gt;
un seno repleto de fecundidad.
e¿Acaso los seres de quien nos separa el
El no oye ni ve nada y sin embargo &lt;el destino por nuestras imperfecciones, no se
mundo marcha&gt; como una sorda voluntad encuentran por fin allá, en los espacios ili·
a través del espacio y del tiempo.
mitados, o en los mundos paradisiacos, donde a no dudarlo, llegaremos por nuestros
LUIS FELI PE RODRIGUEZ.
sacr ificios y merecimientos ?&gt;
_
.
. . .
.
«Acaso son inútiles nuestras penas en la aranas, escorpiones e mf1mdad de msectierra, inútiles nuestras aspiraciones hacia tos, sazonándolos con el jugo de ,·arias hier·
,
la dicha, inútiles las pruebas a que nos so• bas.
.
.
mete la ley de la justicia y la equidad ?e
E;stos fanáticos ~stáo en perpetua ~ed1·
U
«I Acaso es perdido el lamento de las al· tac1ón, con los puoos cerrados y la mirada
mas heridas, desamparadas, agónicas por elevada _en alto, demostrando con ello su
la fuerza del dolor?&gt; a
desprecio a las cosas terrenas.
E l había venido al mundo como impul•
«¡No, bien lo sabes tú, iniciado como _te
sado por una fuerza extraña como ob d • hal_las en el se~reto, en los arcanos del mis·
o o o
'
e e terioso
po
ciendo a una ley fatal aunque
necesaria
.
. rvenir&gt;·,
,
.
L
b
•
d
'
1Sí bien lo sabia! y de aqut qu e pudiera
os o reros Japoneses, cuan o salen al
0 bl" d 0
1 á0 ¡
C?mo
ig: p~r e
:e Jue 1le prote- enten'der el lenguaje enigmático para las trabajo por la mañana, llevan co;'1sigo una
gdtera, a ec_ 1ª r ~ rehsus'ld om ros.da carga¡ multitudes de la pálida y esbelta mujer.
pequeña tetera llena de té, lo mismo que
e u na exts enc1a um1 e, sum1 o en e
D
,'
b.é
.
d. los ¡·or alero euro
JI
b l ·
desconsuelo de sus antiguas faltas acoo 0 _
e a9u1 tam , n que su _tristeza pu 1e•
n
s
r eos evan su o st1a
·¡ad o por ¡a crud eza d e ¡ presente,' amargag ra suavizarse
su
desesperac16n
hallar
cal·
con
el
almuerzo.
f
'
•
do por sus pensamientos sobre el futuro, ma, su e encontrar nueva sohdez y s_u es•
que e ntreveía en su desconfianza brumoso peraoza r~oacer al c~lor de sus. )~grimas,
o o o
mez uino
corno aterida golondrina a los v1v1ficaotes
.
y y e{travi~do en los rimeros años de su rayos de un ~ol ~e Juo_io
, .
.
En Coos~anti~opla, se establ~ció el año
vida, como corcel que ~ n desenfrenada ca• Y la voz aoad,a: «Sigue, esp1ritu amigo, pasado un,1 1gles1a donde se oficia en Es·
r rera no mira obstáculos, ni 0 e excitacio- )a senda que te has traza~o, hasta el fin, la peranto..
..
nes, ni teme a menazas, se o~ó en desbo· rndorn~ble_eoergía del leoo unasveces,_con Su ob¡eto os.~rocurar fac1hdades pa_ra
jar las d-licadas flores de lagvirtud, en bo- la pac1enc1a del camello cua;'1do atraviesa el culto a 105 v1s1tantes de todas las nac10llar, estrujándolos, todos los afectos, e n sal· las candente~ arenas del de_s1erto otras, y oes.
tar pcr encima de todas las conveniencia~. cuando_ el s1moun se avecina es ater rao o o
cayendo a l fin en esa a tonía desesperante, dor Y ciego, _espérale ser e~o, en la confianen la que parece que todas las fuerzi.s di- za del 9ue llene u_o _refugio seguro allá, o_o
rígidas al bien se agotan y los delicados muy le¡os, en el o..s,s seductor: donde re1La c úspide o remate de!ª corona d~los
sentimientos quedan atrofiados, rotos uno a nao_la ca~ma y la bonaoz:i _mas perfectas. reyes de I~gl~terra lo conshtu~e un e¡em·
uno, como ricas cuerdas a la presión de
Sigue s10 _desmayar _u? ap1ce en tu vale· piar notab1lfs1mo de agua marina, en for•
tosca e inexperta mano.
rosa. resoluc1~n, bend1c1eodo la .m~oo que ma de globo.
¡Cómo gimió entonces el áogel que le t': hter~, sonriendo ~nte el propio 10fo:tu•
.o o o
guiaba, y que en la esperanza de su rege- 010, en¡ugando burn1ldemeote cada lágrima
neracióo, le empujara en aquella vía llena ~e fuego que resbale por tu abrasada me·
de escollos, donde su voluntad se mostraba ¡tila. .
.
Las a nanás.se hacen ma~u.rar en Lon·
casi nula incapacitada casi para domar el
Y st tus _P!es y tus mao?s. sangran. acuér- dres por m~d1~ de la electr_1c1dad. Se cuel·
impulso de ~us pasionales deseos
~ate del t;nsto, que e! d1vmo modelo for- gan en_ hab1t~c1ones berméllcam_eote cerra·
Una luz se hizo· sin embargo en la pe- hficará t_u alma y h~ra brotar tu espera;'1za das. e tlurn,oad~s _con luz eléctrica.
r enne noche de su espíritu.
como chispa esc.;ond,da e ntre las cenizas El poder lum101co de las lámparas, pro·
El ángel dolorido la había hecho brillar del recue rdo• • • · &gt;
duce el efecto de la lnz del sol: y la rna·
para él, en su desesperacióo por aquella
durez de la fruta puede ser fac1lmente re
lenta agonía
CONS UELO ALVAREZ. guiada.
Y la hermosa luz, poniendo de maoifies·
o o o
to las lobregueces de su conciencia, le hi•
zo temblar! Tembla r, si, por su pasado de
El país q ue necesita más caballos para
sombras, por su porvenir sembrado de tris·
poner su ejército en pie de guerra, es Aletezas, convencido como estaba de quedar
mania , c uyas tropas exigen precisamente
sujeto a una expiación leot'l y cruel y de
pasar por rudas pruebas ante las que su
La línea de fer rocarril completameote un millón de cabezas de ganado cab, llar.
ánimo retrocedía acobardado.
recta, más larga del mundo es la que se
Ya le pa recía oir los martillazos del Des· extiende en e l ferrocar ril de Rhod~sia,
o o o
tino forjaodu su alma para las grandes lu· d_esde Bulawayo hasta las cataratas V1ctochas, y le parecía sentir también el des· na.
.
En Londres, con su población de seis
prendimiento de todas aquellas molécuh,s Su ~xteos160 alcanza uoos I 16 kilóme- millones de almas, no ocurren más que 1 g
pesadas, de toda aquella grosera materia tror s10 una sola curva.
ase5ioatos al año; mientras que en los Es·
que en,·ol\·ía a su espíritu con tenacidad,
lados Unidos, con una población de ochen·
como ea las últimas convulsiones de la
o o o
ta m illones, ocurren 10.000.
muerte.
¡Su alma tenía que pasar forzosamente
Las valijas de cuero fueron usadas en
o o o
por el c risol de los dolores, para despojar- Roma , en la remota époc:.. de Césa r.
se al fin de toda escoria, basta parecer pu·
En Inglaterra se importan de Tasmania.
o o o
ra a los ojos del Señor !
manzanas del tamaño de melones. El costo
Oh, córr.o sufrió esta vez, cuando al pun·
de cada una es el de unos veinte centa vos
zarse en los breñales del sendero que con - Algunas compañíai; de seguros de vida de nuestra moneda.
duce al bien, se encontró solo con sus re· norteamericanas consideran que el teñirse
mordimientos, sin sus antiguos compañeros el cabello abrevia la vida, y al efect&lt;?, reo o o
de vicios. de los que huía horrorizado, y busan los seguros a las personas que llenen
sin el consuelo que pudier~n prestarle a bo· esta costumbre.
De L ond res se trasmiten al día 475 oco
ra otros espíritus simpáticos que llamaba
telegramas; en París, sólo 120 oco.
o o o
en su vehemencia coa cariñosa solicitud
lín día, parecióle ver la imagen de su
o o o
más divino sueño en una mujer esbelta y
En París, se venden relojes para ciegos
pálida, q ue también vino a la tierra en en los que ésto&lt; pu~den apreciar la hora
La única fiera que se conoce en Austratriste peregrinación, como en aprendizaje mediaote el tacto sobre pequeños y movi· Jia es e l diego o perro silvestre.
de amor, d e experiencia y energías.
bles botones que sobresalen en la superfii Ay! desde aquella hora, las espinas del cie de la esfera .
o o o
camino le hi rieron más intensamente, y el
Una resistente mano indica solamente los
dolor se redobló en su alma, que ya empe· rr. ioutos, en tanto que las horas pueden co·
El pez botete o tetrotóo es el único pez
zaba a regenerarse, marchando hacia su cocerlas por la deptesióo que sucesiva• capaz d e nadar y de mantenerse boca
glorioso fin. el que nos lleva poco a poco a mente se va proi uciendo en los botones arriba.
las mansiones de celeste paz .. .. . .
cuando llega la hora que repnseotao.
Y la pálida mujer de esbeltas formas,
o o o
seguía su ruta, en pos de más y más perfec·
o o o
ciooes, en busca siempre de un ideal puEl muodo consume al año botones por
rísimo. con los ojos fijos en el cielo, pero
En la India existe uoa secta rt:ligiosa cu- valor de más de e ioco millones de Iibras
estremeciéndose por las sombrías desespe- yos miembros sólo se alimentan de moscas, esterlinas.

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Las madres de las sufragistas

Cúrese Vd. en su Gasa

iQué infelices fueron!
Es decir, no todas, y ,·amos a e&gt;-plicarnos.
Sesenta años hace estaba arraigadísima
la idea de que el único destino natural de,
la mujer era el matrimonio.
Cuando una muchacha llegaba a los
veinte años, sus padres comenzaban uoa
gran serie de fiestas, banquetes, paseos.
recepciones, para procurar ocasión de que
se acercasen a la niña mocitos solteros y
tropezar coo un espow en buenas condiciones.
CURA POSITI\'.\ PAR .\ LAS
Si a los veinticuatro años la señorita no
.\ LMORRA:-:As
había pasado a ser señora. acababa la vida
brillante, los festivales y saraos se sopri
mían y pasaba la infeliz a la situación de
tr~sto inútil, de carga de fa~ilia, en el
El Cn¡¡t(en!o de :.\Iunyóo para las Almomismo punto de cerrar el periodo de ex ,anas alivia instantáneamente. Es uo oueposicióo en el mercado matrimonial,
o método completamente limpio. El UnLa doncella debía cl&amp;.usurarse dentro de liento viene envasado en un tubo de estalos mu~o~ de la casa pateroa, convertirse o. Es el ú?ico instrumento que hace lleen ce01cienta y la quedaba negado el per- ar el medicamento al origen de Ja enfer·
miso de salir sola del domicilio y siempre pedad. Con dicho tubo medica usted las
acompañada.
.
artes inflamadas que oo pnedeoalcaozar•
1:,as c~sturn_bres del heml:&gt;o de la gran e con los dedos Precio; 50 centavos.
Re10a V1ctona hao cam~llado mu~l.10 rn UX MEDICO PROMIXEC\'TE DE H.\·
e~tos otr:o~ en los que gobierna el hi¡o dt:I
BAN.\ TESTIFICA:
populans1mo Rey Eduardo.
Las solteronas forman parte de la dd~
"El. que suscribe. Médico Cirujano, etc,.
común, dedicándose al comercio y a los certifico: Que he usado con buen éxito eo
empleos, donde el número de solteras (al todos los clientes que han padecido de Hecontrario de lo que ocurre en Francia) su· morroides, el Uogüento de Munyón para
pera al 11úmero de las casadas.
las Almorran•s, habiendo obtenido resultaLa soltera, además, ha entrado en los dos satisfactorios. Y para que conste expiComités de beoeficeocia, ha seatado plaza do el presente en la Habana. a ocho de ju.de oradora de las muchedumbres y se io· nio rle mil novecieotos doce.-DR. JOSE
F DAVALOS."
mi,cuye en las agitaciones políticas.
Hasta no h~ce mucho usaban, sólo con
EL REMEDIO PARA EL REUMATISdiscreta dignid.d, de las libertades conquistadas; pero ahora hacen alarde de una MO, corrige en uoos días el reumatismo
ultraemaocipacióo que no se limita a fu. en todas sus fo rruas. 50 ctnta,cs. Marca
mar cigarrillos en público ni a señalar 3 X, S 2 .
cierta predilección ea las cooversaciooes .E.L ~EME:DIO PARA LA DISPEPSIA,
por los argumentos algo escabrosos.
ahvi3: 10m".d1atamente y cura toda clase
Para demostrarlo ahí estáo las sufr.gis- de D1speps1a. 50 centavos. Mar ca 3 X, $2.
tas rebeldes, perturbador'l.S, agresivas, ioEL RE:\IEDIO PARA LA TOS, cura la
ceodiarias, que a la fuerza preteoden apo· Tos, los Sudores nocturnos, y alivia los
derarse de )os derechos del hombre.
Pulmones. 50 ceotavos. :.\Tarea 3 X, $ 2.
iQué solteritas, válganos Dios!
EL REMEDIO PARA EL ESTRE~IPorq~e de seguro, y esperamos a que la MIE);TO El más moderoó el má · t'estadísllca lo demuest ¡
.
t d '
•
·
•
s cien 1
.
re , a mayor par e . e fico y eficaz para esa enfermedad. En tu·
las sufragistas deben ser solteras agrana· b
da
1
'd
.d .
os, por :,o ceo1avos.
. s Y ~a _avem ~s con pasar 1a n a visEL RE!\1EDIO PARA EL HIGADO,
hendo imagenes rnertes de sacros varones cura yositivamente la Biliosidad, la Icterique
fueron.
·
· ·
d e ¡ H'1gado, la sen·
y t
h..
.
cia. e eotorpec1miento
es as soo Ias :ias O metas de aquellas sacióo del Cansancio y Agotamiento. la
qu.e ha?e sese_nt~ anos se ence rraban a los \'eotocidad del Estómago, etc .. etc. se ceoveintlcrnco, a1slauclose del mundo ) de sus tavos. :.\larca X, i¡ 2 •
3
pompas Y peleas
EL RE:\IEDIO P.\R.·\ L.\ SANGRE,
extirpa todas las impureias de la sangre.
50 centa,·os. :.\Iar~a 3 X, S 2.
EL RE:.\IEDIO LIQUIDO PARA LA
SA:KGRE (eu pastillas) EO tiene igual para las afecciones sifilíticas de los huesos, las
úlceras sifilíticas y las enfermedades Cutáneas. Desarraiga todas las impurezas de la
~oo el diablo, (ilfbreoos Dios' 1, esos yan sangre. s .
4
qu1s.
~
Ahora resulta que hao enseñado a hablar
EL RE:.\IEDIO PARA LOS Rh~ONES,
en inglés a un perro.
cura prooramente los Dol?_res de Espalda
s llama ¡
d
·
X bl
y todos los males de los R10ones. 50 ceutae
e ora or cao100 &lt;. o e&gt; y es vos. Marca X, 82.
3
de ,raza escocesa ,
.
LAS PILDORAS DE PAW PAW (PaSu profesor y amo es mister Charles \V.
)
•
Bery, habitante de Pickfords Camps.
paya¡ • ~!1 1as meJh~resd que se co??cen páaA
I t I Ch ¡
h
- d ra e e~tomago e iga o y un positivo y r .
segura e . ª
ar es que ª ensena O pido remedio para la Constipación, Icteri·
a s~ perro cmco palabras ea un m~s ; .es cia, Biliosidad, Dolor de Cabeza y todos los
?efir, 1ne cada palabra hacosta.dose1sd1as padecimientos causados por desórdenes del
ª e:ci n.
.
.
Estómago e Hígado. Estas píldoras contie&lt;Xoble&gt; sabe. decir c.o n magr.1fico acent? oen las mejores virtudes del Tónico Paw
y perfecta clandad: &lt;¡Oh!, oo, how, papa. Paw y están preparadas del jugo de la fruont.&gt;
•
.
Y el maravilloso perro no se limita a la ta Papaya. :,o -~_entavos.
"
1
facultad de sostener un diálogo, s ino que
El; JABON HA:.\IA:.\IELIS DE M.U.Nrespoode al teléfono también, como un YO:::-.:. Recomend_ado por: ej :.\I~~do Civihhombre que responde bien, ;porque hay zado ?orno el meior Jabon med1c10al y uoa
muchos!. . . .
nec.esidad para el ;tocador.
Cuaodo &lt;Xoble&gt; oye su nombre, s,dta a
:\Iuoyon tiene ~&amp;'medios para cada ecuo banquillo de tres pies, y si no llega al fermedad, casi todos al módico precio de
prodigio de decir «de zapatero es&gt;, contes- 50 ceutavos. Se ,·eoden en todas las farrnata: «iguau!&gt;, lo mismo que no pocos ciuda- cias o puede hacerse el pedido directadaoos.
mente.
Si le prE&gt;guntao «¿ me quieres mucho:&gt;, . Pida usted la "Guía de la Salud," de
entonces el perro comienza a saltar, «mao· :\lunyon, en las Droguerías de J. Labadié,
da besos&gt; y menea el rabo, de seguro
Suc,.. y Cía., Av. San Francisco 43: J.
Nos da tao sorpreradente noticia el &lt;~ e"' Uihlein Sucs, 3a. Av. Bolivar25; Johannseo,
York American&gt;
Félix y Cía, Av. Sao Fraocisco 39; Dro·
¡Estamos&lt;epatés!&gt;, y propcnemos al pre· guería del Elefante, A,·. Isabel la Católica
citado Charles, profewr y amo del perro, 6; y otras. Consultas por correspondencia,
que pruebe a enseñdrle al piano la sooata confidenciales y libres de todo gasto patética y a que haga una ch:1que1a de agu• :\IU~Yox·s 53 AND JEFFERSON PII f·
ja de crochet
LADELPHIA, E . U. de A,

¡Ay, que americanitos!

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 1, No 20, Mayo 18</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Colonias metropolitanas</name>
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        <name>Dávalos-Acorcha</name>
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        <name>El jardín de Alcázar</name>
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        <name>El paraíso de las almas</name>
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        <name>Los Murillo</name>
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        <name>Musa castellana</name>
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        <name>Novela Los Bárbaros</name>
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        <name>Rey Alfonso XIII</name>
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        <name>Un rico pobre</name>
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                    <text>��EL MUN90 ILUSTRADO

La Ventilación Defectuosa
Por ventilación defectuosa o deficiente se entiende quf. las habitaciones o locales car ecen del suficiente oxígeno necesario para refpirar en los pulmones y aerear
así la sangre. Al mismo tiempo hay en los locales demasía del carbono que el cuerpo
exhala con~tantemente y que obre como veneno en la sangre. La sensación de sofocación y letargo que se siente e n las localidades donde hay mucha gente aglomerada,
po r ejemplo un teatro. es el efecto de la falta de oxígeno y demasía de carbono en
la atmósfera; por eso resulta grato el salir a respirar el aire libre y puro. La venti!ación defectuosa conduce a enfer medades de la sangre, como por ejemplo, el reumatismo. Para contrarrestar esos males y r establecer la normalidad en la circulación
de la sa~gre, conviene forta lecer el híga~o. y los riñ~nes y auxili_arlos en su faena
depurabva constante, tomando un buen tonteo reconshtuyente; y ntnguno se conoce
más eficaz y seguro que el de la fórmula siguiente de un afamado especialista, y cuyos ingredientes son bien conocidos y se pueden comprar en cualquier farmacia:
E xtracto compuesto vegetal A rvelina, r5 gramos; Jarabe compuesto de hipofosfitos, 45 gramos; Jarabe compuesto de zarzaparrilla , 6o gramos. Mézclense bien y agítese el frasco antes de ser usado. Tómese uaa cucharadita después de cada comida.

1

1!:~~~!m~:ffl ~~~!~¡!!!~

L~siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican 1
1

11

sus maravillosos re'laltados, y por eso es que se ha hecho la pre•
ferida del público. Basta usarla una vez para tenerla siempre en

1

prevención . Produce efectos segurisimos en

1

QlflVIOS. TUMORl!S. ALMORlt .. NAS, HERIOAS, PUSTULAS, LL.. QAS.
I.ILOER•s. QUEM•oulf•s. FISTULAS, ERUPCIONES, ETO., ETO.
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LUNES ,6.
Infra Octava de Corpus.-San Felipe
• C f
f d d
d ¡ C
re
e~'; on esor Y •un ª or ~ a ong •
gac10n del Oratorio, cuyo oficio se traslada
al día 3 r. Santos Eleute rio Papa y Simitrio
Presbítero Mártir. Función titular solem·
, .
.
.
.
ms1ma en la Profesa, rndulgenc,a plenaria
y exposición del Diviaísimo por tres días,
de las cinco de la mañana a las seis de la
tarde
·
N

Infra Octava del Corpus. San Beda Venerable Presbítero Confesor y Doctor de
la Iglesia, Santos Juan I Papa y Rannlfo
Mártires.

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1

TÓNICO Y APETITIVO
INMEJORABLE
PARA MUJERES

Calendario de la semana.

JUEVES 29.

DBSCONFIARSE
O.E LAS PALSIPICACIONES B IMITACIONES

- ··-··-

La Octava de Corpus. Santas María
Magdalena de Pazzis Virgen, Teo:losia
Mártir y San Maximino Obispo Confesor.
-Función en Catedral y solemne procesión después de la misa, con asistencia de
algunos miembros del C lero y diversas Asoc:aciones religiosas, portando cada una de
ellas sus respectivos estandartes. Por la
tarde a las cuatro y media se repite la procesión para llevar el Divinísimo al Sagrario.-En la Ba5ílica i e Guadalupe igual
solemnidad,
VIERNES 30.

El Sagrado Coraz'5n de Jes\Ís. Santos
Fernando Rey Confesor, Félix 1 Papa y
Emelia Mártires.- Oficio y mi•a de la fiesta del día: rito doble de primera clase y
ornamento blanco Se suprime este año el
oficio de San Fernando y la conmemoración de San Félix.~Función en Catedral,
Sagrario, Basílica, La Profesa, la Eocaroacióo, Jesús María, Sao Fraocisco, San Hi-

1Dofel18ivo J de noa Pnreza absoluta
CURACION
RADICAL
Y RÁPIDA
(Sin Copaiba - Di lllyeccioDts)

de los Flujos Recientes ó Persistentes

FLOREINE
CREMA DE BELLEZA

La CREMA ~~LOREINA impide al cutis desecarse y descostrarse bajo la acción del aire y así permite á las Señoras
abandonar la ' 'violePte" que congestiona la nariz y las mejillas, reb:itando la sangre en las venas de la cara y oeasionrundo á esa última m ' baño de vapor permanente é inteI111Pestivo
principales causas del desarrollo tan frecuente de la caparrosa'.

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�ftllLIPTECA UNIVERSITAíllA
ALFONSO REYES''
RkOO ~lCARDO COVARRL,BJAI

EL MUNDO ILUSTRADO

pólito, Santa Inés, Santa Catarioa, Santa
María, C;Lpuchioas de Guidalupe y otras
iglesias.

Consejo da Madre

S.(BADO

La madre es en gran 1¡1arte responsable por el futuro de la hija. Élle debe
ejercer la debida influencia y dará la
muchacha información de vital interés
en tiempo oportuno. Consejos de
madre á tiempo no sólo salvan las vidas
de muchas hndas señoritas sino que
les proporcionan una existencia feliz.
Cuando la señorita comienza á sentirse
indolente, á sufrir dolores de cabeza, - desvanecimientos, mareos ; cuando
demuestra una disposición anormal
para d~mir, siente dolores de espalda
y en las piernas, tiene la vista empañada, deseos de estar sola y evitar la
sociedad ó compañía de otras señoritas,
cuando, en fin, es un misterio para si
misma y para sus amigas, la madre
debe acudir en su ayuda al ll',omento.
El este tiempo, el mejor socorro y ayuda á la natura1ezae11

El Compuesto Vegetal ·de la Sra. Lydia E. Pinkham
. Este r emedio prepara el sistema de las jóvenes para el cambio que
viene y es muy seguro cuando llega la hora de prueba.
Monterrey, N.L., México.- " Por algunos años sufrí de-inftamación del
útero, dolores en la espalda, riñones y abdomen. Tomé el Compuesto
Veietal de la Sra. Lydia E. Pinkham y dicho remedio me ha curado.
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remedio. Puede Ud. usar mi nombre para un testimonio .1e b excelencia
del Compuesto Y egetal, cuya meuicina continuaré recomendando. Acepte
de nuevo mis gracias." - CIPRIANA PEREZ. Barrio de las Fijerimis, Contiguo
á Calzada B. Reyes, Monterrey, N. L., México."
11
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Si está Ud. sufriendo al~na de estu eaferme4ades y desea un consejo esp11clal, escriba confidencialmente 4 Lydla E. :Plnllbam Hedlcine
Co., Lynn, Mass., E. U. de A.. So earta será abierta, leida y contestad,.
por una señora J considerada estrictaaeate couadenclaL

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CONSERVESE EL Pt:SU .

31.

Festivid~d de la Santísima Virgen María
Reina de Todos lo~ S:intos y Madre ilel
Amor Hermoso. Santa Angelr Mericia Virgen, fundadora de las Ursulinas, Santa Pe·
trooila Virgen y Sao Pascacio Diácono.Función en algunas iglesias por la conclusión del mes de María.
JUNIO

DOMINGO 1 9.

Santos Pánfilo Presbítero, Segundo y Re·
veriaoo Obispo Mártires.-Oficio y Misa
de la Domínica: r ito semidoble y oroamen·
to verde; se conmemora la primera santa.
-Función titular de la Asociación del
Saot!simo en la Parroquia de Sao Miguel,
y en otras iglesias se celebra hoy la función del Sagrado Corazón de Jesús.-Des·
de este día hasta el 30. se practica e l ejercicio del Mes de Jesús en Santa loé,, Sao
ta Catarioa, Jesús María, Sao Hip6lito,
Sao Francisco y otras iglesias.
La Beata María Ana de Jesús Paredes
Virgen. Santos Marcelioa, Pedro, Erasmo
y Blaodioa Mártires.

Seductora belleza
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restableciéndoles
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Cuando el hombre cesa de ,:,r&lt;!
cer, empieza. á disminuir de ta .
m:iño. A lo menos, así lo aséguu
un doctor alemán, y lo prueba.
con cifras. Pero mientras podao os l'enovar nuestro cuerpo en la
misma proporción en quG se va
¡¡astando, no se vanar.'.l, mucho
de peso ni de medidas. Cuando
ne está demasiado grueso, será
bueno sin duda. perder unas
ct1antas libras ; cuando se está demasiado delgado, es conveniente,
nor el contrario, combinar el régim~n alimenticio y las costumbres para conseguir ganar algunas
libras. Muchas personas pierden
carnes-carnes que n ecesitan- sin
comprender el por qué. Comen
mucho, pero siguen flacas y débile::i del mismo modo. La causa
de ello es una digestión imperfacta. U nas cuantas tomas de la

Registrado como artículo de segunda clase er 3 de Noviembre de 1894.-

Año XX.- Tomo l.

lmpreao en papel de las Fábricas de San Rafael'.

México, Mayo 25 de 1913.

MEXICO

Número 21.

PINTORESCO

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b arreglarán todo. Está hecha
para. combatir esos casos de eníl!tqnecimicnto. Es tan sabrosa
como la miel y contiene una solu•
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engendra la gratitud de la? per•
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Farmacia en la Escuela Nacional
de Medicina de :M:éxico, dice:
' ' He analizado la Pr•. Ja.ración dP,
Wa.rupole de higad'j de bacalao y
la he encontrado ::bre de sustancias nocivas y correspondiendo
en t odos sus c:·: _cteres con las in•
dicacione!" que dan sus autores."
Es ci:m'jfica, n o un específico
cualquiera. Su olor y sabor satis·
hcen y auradan al p:i.ladar. No
puede fallar. En las :íloticas,

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Médico encargado del departamento de enfermedades nerviosas,

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EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC. ERNESTO CHAVERO.

OFICINAS:
3t Calle de la Rinconada de San Diego No. 41.
Teléfonos:-Mexicana, 20-85 Neri
Ericsson, 14-51
Apartado Postal 149.- México, D. F.
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . $ 1.00
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En el Extranjero ...... . . . ................. $ 2.00
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En los Estados ...... ........ . ............. . .. 0.35
En el Extranjero ............... .......... . .. 0.50
Atrasados ......................... . ..... . .. 0.50
Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Pu·
blicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

Musas de Francia
La política es una cosa crnel para la crónica literaria
de un periódico como EL MUNDO ILUSTRADO. A
partir de la decena trágica, parece haberse recrudecido
la enfermedad de esa molesta señora, contagiando a to·
do el mundo. Es una maligna epidemia que invade el
organismo social, im¡:-idiéndole cualquiera actuación
digna de que la crónica semanal la exorne con el co·
mentario más o menos sugestivo y feliz. En vano se dPs•
pliegan los dia :íos informativos a la hora del desayuno,
con la esperanza de encontrar, como un remanso entre
la furia de las olas, un pacífico &lt;entrefilet,&gt; adonde se
anuncie, un vago estremecimiento de vida y de salud, el
intento de una mejora pública, un noble deseo consa
grado a honrar el arte y la belleza, algún debido home·
naje a una memoria ilustre, un soplo cualquiera de cultura, en fin, que purifique un poco el aire cada vez más
denso y más turbio, surcado por el ruido inútil de discu·
sienes bizantinas, y por el vapor de sangre que se le·
vanta en los campos de la lucha, pregonero de nuestro
prolongado mal y de nuestro estado irremediable. Ocioso afán. Federales y carrancistas se di,putan el triunfo
en las hojas periódicas, y el lector se ve obligado a con·
cluir el almuerzo entre las infamias colectivas que pa·
trocina el nombre de Zapaia·y el reportazgo en que se
refiere la muerte de una mujer alemana, apuñ;ileada por
las manos brutales de un asesino vulgar, que no conoció
seguramente a Thomas de Quincey. Y el comentario del
cronista se queda sin posible aplicación. Huye, como un
pajaro, del humo de la pólvora y del fragor del combate,
y menos gusta de sacar enseñanzas morales del charco
de sangre donde se retrata con repugnantes perfiles el
hombre del sombrero carrete.
Por fortuna, hay cosas amables de que hablar, más
prestigiosas y más gratas, mientras es más sombrío el
círculo dantesco en que nos debatimos. Y entre ese número está, sin duda, un hermoso libro recién llegado de
E~piña, el cual fija, a grandes y precisos rasgos, la evo·
lución contemporánea de la lírica francesa, haciendo
desfilar algunas composiciones de sus más connotados
poetas, generalmente bien traducidas a nuestra lengua,
por hábiles plumas habituadas a la labor preclara de la
rima.
Enrique Diez Canedo y Fernando Fortún, conocidos
con ventaja entre la gente de letras, han sido los felices
ordenadores de esta preciada antología. Ellos mismos,
especialmente el primero, firman varias traducciones; y
gradas a su cultís;imo esfuerzo, todos los que ignoran el
francés, podrán aspirar en su pureza casi nativa, des.:ontada la índole peculiar del idioma, el perfume de las
bellas flores extrañas. trasplantadas cuidadosamente al
noble terrón que glorifica el sol en la llanura castellana.
En cuanto a los que están familiarizados con el olifante
sonoro de Rugo y con la siringa católica de Verlaine,
tienen en este claro jardín, ancho margen para confrontar corolas y para verificar aroma~, bajo el frondaje florido en que ruiseñores dúplices cantan con trinos diversos la misma canción.
En la imposibilidad de poder citar a la mayor parte
de los poetas consignados eo estas bellas páginas, y aje-

na la índole de estas líneas a nacer crítica literaria, a
propósito de las versiones castellanas, sólo saludaremos
los nombres más insignes, aquellos cuya obra, ha influenciado de alguna manera nuestro actual movimiento artístico, aquellos que siguen presentes en la vasta produc•
ción poética de España y América. Todas las liras que
allende y aquende el mar, se afinan con clavijas castellanas, tienen en sus cuerdas persistentes, resonancias
di, Baudelaire, de Heredia, de Verlaine, para que los
inciensos rituales de la más alta admiració:i, no se que·
meo una vez más en loor de los armoniosos orfeos.
Allí está Baudelaire, entre los P recursores, exprimien·
do como un faquir indio, zumos de mandrágoras y cara•
zones de serpientes, para perfumar sus flores del mal.
Parece sonreírse téouemente del ceño adusto con que
lo miran Lombroso y Brunetiére. Sabe que una sensualidad inquietante, sutilmente perversa, es ·golosina que
se antoja con frecuencia a las gentes de bien, y espolvorea esa substancia sabiamente en pétalos y corolas, a
pesar de las críticas académicas, que protestan. Se co•
nace que los coleccionadores, tal vez por motivos edito·
riales, tuvieron especial cuidado en no publicar los poe·
mas más característicos de la obra baudelairiana. En
cambio, ofrecen la versión de &lt;La Cabellera Negra,&gt;
húmeda de esencias como la de una esclava oriental:
&lt;Cabellos azulados, pabellón extendido,- dejad que como nuevo cielo nocturno os vea;-en el bozo rebelde al
mechón retorcido-dejad que aspire ansioso el olor con·
fundido-del Eándalo ferviente, del almizcle y la brea.&gt;
Y la no menos bella de &lt;Las Viejecitas,&gt; en donde un
amplio sentimiento de humanidad y de piedad lleva a
las alm.1s el &lt;frisson nonveau,&gt; provocado en otras composiciones por el toque eléctrico de un agudo y pungente realismo .
Del grupo de los parnasianos había que citar forzosamente al impecable José María de Heredia, el artista
del único libro, pero en el cnal cristaliza una forma de
perfección absoluta tallada, en mármol de serena impa•
sibilidad. De aqní la difícil tarea de traslad;ir al espa·
ñol con todos sus esplendores, sus tersos y brillautes sonetos. Heredia, como los rhunas, creía que las palabras
ocultaban un alma, y se dedicaba a evocarla con una
paciencia sacerdotal, hasta que se realizaba el prodigio.
Sus magistrales sonetos son diamantes de catorce facetas desenterrados de una Visapur ideal, y en cuya superficie ondulante chispea gloriosamente el sol de Gre·
cia y la luz escarlata del Renacimiento Fué el último
de los conquistadores y como tal, su flecha de Sagitario
clavó luceros nunca vistos en las banderas siempre flotantes de sus Trofeos.
Y llegamos al círculo de los poetas malditos que se
agrupan al derredor de los harapos de púrpura que cuel·
gan de la pierna anquilosada de Paul Verlaine. Esta
Antología ofrece del más ilustre de los líricos contem·
poráoeos, una veintena de traducciones espigadas en la
obra genial que tan variadas resonancias ha dejado en
la literatura española moderna. Los violinesque tremo·
Jan en las &lt;Fiestas Galantes&gt; alternan cr n las oraciones
inefables de &lt;Sagesse&gt; y las inquietud•s exquisitas de
los Poemas saturnianos, se edulcoran con la miel grata,
cuajada en los panales de La Bonne Chauson. Como un
homenaje al poeta divino y lamentable que pasaba por
los polvosos senderos, modelando la figura de Nuestra
Señora de la Miseria en su bordón de peregrino, mien•
tras se extendía sobre su olímpica cabeza, el espléndido
techo de Guido, engarzamos aquí, el siguiente soneto re·
verentemente ajustado al castellano por la culta pluma
de González Martínez:

Pierrot
Ya ne es, como en la vieja canción, aquel rendido
amante de la luna que alegre se reía;
a un tiempo se apagaron su vela y su alegria,
y hoy vuelve exangüe y mustio como un aparecido.
Al fuego de un relámpago de súbito encendido,
su blusa, cual sudario, flota en la racha fría.
y su boca se abre de dolor, cual si impía
mordedura de larvas le arrancara un aullido.
Con el rumor que causa noctívago mochuelo
sus mangas van volando y haciendo con su vuelo
señales que contesta el silencio profundo;
sus ojos son dos astros de luz fosforescente,
y enharinado mirase más lívido y doliente
su rostro de aguzada nariz de moribundo.
El admirable libro de Diez Can~do reg:stra, además,
numerosos trabajos de poetas nuevos, que dan forma a
nuevas,y variadas tendencias, entre las que descuella la
llamada whitmanista, alentada, como su nombre lo indi·
ca, por la potente y sencilla inspiración del extraordinario lírico americano El empleo del verso libre sigue
haciendo prosélitcs entre los últimos poetas franceses. y
eso explicará, sin dud'1., la tendencia que empieza a ser
frecuente en los líricos de habla castellana, de escribir
poemas sin ritmo ni asonancia, en los que se mutila el
verso de las fundamentales virtudes que lo distinguen
de la prosa.
Pero dejemos estas cuestiones a los eruditos. Sólo hemos querido, con pretexto del vino galo que Diez· Canedo nos ofrece espiritualmente en artísticos vascs caste·
Jlaoos, dar un poco de gusto a la fantasía y echarla a

volar por jardines de ensueño, donde cantan aves de
maravilloso plumaje y florecen rosas de divino perfume.
Así entretenemos un peco la terrible inquietud de
estos tiempos cargados de amenazas y de duelos. Y por
eso mi crónica recuerda la gentil conducta de la dulce
prince•a Scherezada, que r efería cuentos hermoscs,
mientras la mandaba matar el Sultán.

Un divorcio
Hacía un mes de su matrimonio ..... ¡Cuánto se quisieron de novios! ...... ¡Qué deliciosa pareja formaban
despuls de casados! ..... .
¡Cómo se paraba la gente en la calle cuando salían
juntos, para señalarlos, ensalzando en él los prestigios
de un nombre conocido en el mundo del arte y en ella
la hermosura, la inocente coquetería de los ademanes,
el azul resplandor de sus ojos, velados por largas pest;iñas, el suave cimbreo de su cuerpo y la deliciosa armonía de su conjunto, don-ie se confundían, en crepúsculo
encantador, la virgen que ha dejado de serlo y la espoEa
que lo empieza a ser!
El in•pirab« simpatía con su aspecto de luchador, su
perfil atrevido, sus ojos tenaces, dirigidos hacia delante
como una sonda que penetrase para medirlos y vencerlos, los abismos del porvenir; su frente, bruñida por el
continuo ir y venir de los pensamientos; su bigote, t-ri·
zado sobre unos labios voluntariosos; su barba firme y
su cuello ele atleta. Agil, nervioso, trajeado con inñiferente desaliño que llegaba al descuido, sin tocar en la
dejadez, y le prestaba una elegancia personal que no
era deudora de vasallaje a los figurines de sastrería, era
un hombre del que ella podía mostrarse orgullosa.
Y ella ..•... A ella daba gozo mirarla, tan peripuesta,
tan bonita, tan satisfecha de su casorio; aganándose
muy fuerte al brazo de é', como si quisiera decir a todos que era suyo; nada más que suyo aquel pintor fa.
meso, y marchando a su lado con los párpados medio
caídos y la boca entreabierta, como si aun sioti~ra, agitada su sangre por el primer beso de amor, ese beso a
cuyo contacto la mujer adelanta los labios y cierra los
ojos, porque a la vez tiene codicias de recibirlo y ver·
güeoza de verlo.
Esbelta, delicada, respirando su felicidad y moviendo
a compás sus piecesitos, holgadamente prisioneros por
una bota de tafilete, era, vista en la calle, si su alma
respondía a la estructura de su carne, la más hechicera
imagen donde pudo encarnarse el porvenir.
-iQué buena pareja hacen!-exclamaban todos al
verlos.-Han nacido el uno para el otro.-Y no era co·
sa de dudarlo, puesto que ellos lo creían también. Se
casaron como dos locos; seaucido él por su belleza, por
la bondad de su carácter, por la modestia de sus aspiraciones, porque no dudaba de que fueran tales signos
exteriores anuncio de un futuro dichoso, donde las ¡¡l·
mas se compenetrasen al primer choque como los cuer·
pos se habían compenetrado al primer abrazo. Así se
casó él; como ella lo hizo sugestionada por el gracejo
de sus palabras, por la fantasía de su imaginación, por
el afán de poseer a un hombre de quien todos se deshacían en elogios y calurosas alabanzas. ¡y se entenderían
perfectamente! ...... ¡Vaya! ... . .. ¿ No se habían entendido hasta entoncesl-¿Me quieresl-Sí-Tu eres mi
dicha.-Tú la mía.-¿ Verdad que sientes como yo 1-Co•
mo tú y contigo.-/Verdad que eres mía,completamen•
te míal-Ni.da más que tuya.
Nunca discreparon en esto, desde que empezaron a
conocerse hasta que el cura les echó su bendición, bus•
cando la del cielo con su• pupilas de anciano creyente,
mientras ellos buscaban el cielo en el fondo Je sus ojos,
húmedos de ventura, y los convidados les auguraban dichas sin fin, y los padres sonreían de satisfacción o lloraban de enternecimiento.
Verdad es que después de los quince primerns días,
durante los cuales vivieron c:&gt;mo viven los pájaros en
primavera, embelleciendo el oido coo sus trinos, con
sus caricias y con sus locuras, que parecen locuras de
ángeles, porque abren las alas y se perpetran cerca del
cielo, notó ella que un artista es un sér muy raro, distinto de los otros; que no eran todo esplendores en su
presente, ni goces en su vid;i_de recién casada; que más
abundaba en tarros de pintura 1:l estudio de su m:trido
que en billetes del banco los cajones de la mesa de su
despacho: que el dioero podía faltar de un momento a
otro. y q~e él no trabajaba mucho por adquirirlo, porque no era seguramente trabajar aquello de pasarse las
horas muertas tumbado boca arriba sobre uta &lt;chaisselongue&gt; arrojando humo por las narices y por la boca,
sin hablar palabra y con los ojos fijos, inmóviles, sin darse cuenta de los objetos exteriores, como si mirasen hacia dentro y hubieran cegado por funa ........ Pero
aquello no tenía importancia ........ Al mes de matrimonio no podía exigirle que entrase en la normalidad
de la vida; natural era que ~ólo pensase en adorarla;

El secretario de Relaciones, Lic. don Francisco L. de la Barra, en el sitio ce honor en el banquete con que celebró la colonia española el natalicio del Rey Alfonso XIII
el 17 del actual.-EJ Excmo. señor ministro de España, en el sitio frontero.-Aspecto general de la mesa.

..
1

natural que se entregara a descansos forzosos; que el
trabajo le repugnaba ..... Más adelante sería otra cosa:
no iba a fallarle nada ...... ni lujo, ni distracciones, ni
placeres .... Un artista de tanto renombre está libre de
miserias, de privaciones y de ayunos. ¡Pues no faltaba
más! .... Estaba segura de no engañarse.
Esto es lo que notata ella en su marido ; y él .... palabra de honor que no había notado nada en ella, sino
que era muy &lt;mona&gt; y que sería la impresión viviente
de la novela soñada por él en su juventud .•..
Claro que su educación burguesa y un si es no es ru·
linaria, la obligaba a no comprender ciertas cosas ....
pero era demasiado pronto; en el fondo del espíritu de
su mujer había todo lo qu~ él necesitaba. Hallábase
cierto de encontrarlo el día que necesitara pedirlo ....
Era su otro &lt;yo&gt;; el áogulo complementario de su vi·
da ...... iTan seguro se encontraba de ello como del
cariño de su mujer!. .....
¿Quién mejor, para ser depositaria de sus esperanzas,
que la hermosa criatura que tenía en frente; aquella en
quien había vinculado su porvenir ?. . .. . .
A ella se volvió, y cogiendo entré las suyas sus manos, clavando en sus ojos azules los suyos relampagueantes de fiebre, de ambiciones, de sueños de gloria, le dijo:

-Mira, vida mía. /Ves ese lienzo a medio pintar,
esas figuras indecisas que sobre él se abocetan, esa cosa
que parece una mancha obscura y una tela grosera ?, ..
Pues es algo muy grande : una matriz fecunda y potente
d?~de _mi cerebro va a arrojar el gérmen de una concepc1on vigorosa.
Ahí está, ya lo veo, un triunfo, a cuyo lado valdrán
pvco todos cuantos haHa ahora obtuve. Mi cuadro será
algo sublime, porque lo tendrá todo: idea, forma, armonía &gt;'. color; yo lo miro, lo miro tal y como ha de ser, y
al mirarlo gozii..... . No más victorias regateadas y
vulgares, quiero no triunfo definitivo, y ese triunfo está
aquí. Con este cuadro venceré a la envidia, afirmaré
mi nombre, seré grande . . . .
No Jo dudes, yo te lo juro. O no valgo nada o estoy
loco, o esta obra que miras será la columna más firme,
de mi reputacióa y de mi gloria. ¡Oh, qué dicha ..... .
Vencer a todos! . . .... ¡Ser superior a todos! ..... .
1 Comprendes mi gozo; comprendes lo que esto representa para mí .... pa ra nosotros, porque mis victorias
son tuyas ? Lo comprendes. / Verdad que lo comprecdes
bien mío ?
-No he de comprenderlo-respondió Julia con el
rostro colorado por la alegría

- Si tu cuadro es como Jo imaginas, vamos a ser muy
felices.
- iMucho, amor mío!
-Ya lo creo que sí. Lo menos te dan por él diez mil
duros. i Cuánto dinero!
El pintor miró a su mujer con asombro.
- I Nada más que eso-le preguntó con una sonrisa
-se te ocurre, después de oírme 1 1 No e~peras nada
más?
-iTe parece poco!....
El artista se puso pálido; sintió algo así como si le
hubieran hundido un puñal en el alma, y arrojó al suelo con desesperación los pinceles y paleta.
- /Qué tienesl-dijo ella.
-Nada. Es el cansancio del trabajo; hoy no trabajo
más.
Y dirigiéndose hacia su cuarto, exclamó en voz baja:
-Mientras yo pensaba en la gloria, ella pensaba en
el dinero . ... El artista sólo es para ella una letra de
cambio .... Se acabó. Ya no tengo mujer. Acaba de di·
vorciarnos con uo¡¡ frase,
JOAQUIN DICE NTA.

�..

A:tar mayor del templo de la Enseñanza, o¡ue existe eu la ciudad de México, a dos cuadras de la plaza principal.

Altares laterales, a la derecha, del templo de la Enseñanza,

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Il..©1

llilllll!l®lffl®

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JJ~,~

" .... y ví a través de los rela·
tos de Mateo y de Marcos, no
ya un sér abstracto cuya e~is·
tencia parece dudosa, s100
una admirable figura humana
llena de vida y de movimiento."
ERNESTO RENAN.
I
La tierr" estaba en raz; en el sereno
crepúsculo brillaba la blancura
de la Jerus'llem rebelde, impura,
que arrojara uu profeta de su seno.
El suplicio empezó y el Nazareno,
apurando su cáliz de amargura,
fué clavado en la cruz, que lo tortura
en expiación de su crimen: el ser bueno,
Y al sentir el dolor, no ardió la ira
alterando su heróica mansedu-:nbre;
!ólo dice la pena que le inspira
La ruidosa y violenta muched~mbre .
que ansiando sangre y convulsrnnes, mira
las tres cruces erguidas en la cumbre.
II

El sol agonizaba lentamente
alcanzando el final de su carrera;
su enorme disco ensangrentado, era
lámpara funeral, bella y doliente.
El Rabí atormentado alzó la ~.rente
al reino éelestial que presintiera,
y su mirada naufragó en la esfera
misteriosa, impasible, transparente.
y en su tierna bonda&lt;i, su voi sagr~da
consuela a Dimas, el ladrón, que siente
tras el duro dolor llegar la nada.

Míen.t ras el sol declina lentamente,
manchando con su roja llamarada
la tranquila tristeza del poniente,
III

...

En medio del horror de la ~gonía
que sacude su espír!tu a~gustiado,
J?arece ténuemente 1!um10ada
su rostro por un rayo de alegría.
Es que ahí, entre la turb1, está María
con el obscuro manto de~garrado
por el trágico duelo, y a su lado_ ,,
:;!lq~jl_a quien Jesús tanto quena.
'

~'• Q

(

y ahí también, con :a mirada fiera

~onde prende el.dolor.su lumbre extraña,
el *aitón de su rubia 'cabellera., •
.,..
f 1

~

~

,;-

ro.,,, . :ry

La fe antigua del pueblo, que era un ca.oto
de elocuencia magnífü:a y piadosa,
se ha tomado feroz y ruge, en tanto
que en la cruz el Rabí sufre y solloza
invocando a su padre, fuerte y santo
que creó todo sér y toda cosa.
V

¡Oh sangre de Israel, que le das vida,
y al impulso de fuerza mila~rosa:

como una fuente interna y s1lenc1osa
palpitas en constante sacudida!
Sus manos y su cara enflaquecida
unge con tu caricia dolorosa,
y embellece el dolor, finge un~ rosa
de corola viviente en cada herida.
El Cristo tiene sed, ¡Oh sangre, bro!a:
que ennoblezca tu púrpura el maldito
madero de la cruz, que fué picota,
Y cuando el Justo su postrero grito
lance, y se hiele tu post~era _gota,
El saciará su sed en lo 10fi01to.
VI
Fué su l!mpido verbo miel hi~lea,
bálsamo de ilusión, fuente de vida:
su cándida parábola tejida .
fué con rayos del sol de Gahlea.
Mu~ió como el cordero que desea
inmolarse en el ara, y ver teñida
su blanca lana por la abierta herida,
sobre la tierra dura de Judea.
Ante la turba innoble de paganos,
y el sectario tropel de ceño adusto,
sus vocablos tao débiles y humanos

~.J.·
~'

1f: .
,_..

..

Con gran lucimiento se están efectuando
en este año las tradicionales fiestas que
han venido a substituir a la antigua feria
de San Agustín de las Cuevas.
Cambiado por completo el escenario,
cambiado el medio y hasta el nombre del
sitio, que ahora se llama Tlalpam, natural
es que haya cambiado también el carácter
de las celebraciones. A la feria iban les
chalanes a comerciar en caballos; los puebJ03 de los alrededores se surtían de mercancías para todo el año, y los paseantes
que iban a divertirse, pensaban el viaje
durante mucho tiempo.•--;
: -- Ahora las cosas ha.a cambiado po~-~pleto, en la feria se venden flores, confetti
y golosinas; los pueblos de los alrededores
pueden surtirse cada vez que les venga
en gaua, y los trenes eléctricos llevan a los
paseantes en cuarenta minutos desde el
Zócalo hasta el propio San Agustín, y muy
cerca de las antiguas cuevas.
Por lo tanto, la feria solo tiene el oombre de tal, y se señala por una serie de
reuniones sociales, más por diversióu y por
tradición, que por s3tisfacer una necesidad.
Uno de los números más brillantes de las
tiestas de este año, fuJ la kermesse efectua•
da el domingo último en la plaza de Tlalpam,

ALFONSO TEJA ZABRE.

Especial para &lt;El Mundo Ilustrado .&gt;
La turba, como tigre sanguinario
que acecha )as torturas de su presa,
ve caer y doblarse la cal;&gt;~za .
del Maestro amoroso y v1s1onar10.
Termina Ja tragedia del Calvario,
y de su rara y fúnebre grandeza
quedará nada más polvo y tristez:i,:
un cadáver envuelto en un sudario.
Más la esencia escondida en lo profundo
de tu cuerpo mortal, Hijo del Hombre,
cual gérmen que el dolor hizo fecundo,
Ha de crecer con magestad q~e asombre,
y por siglos de siglos, en el m_undo
como un himno de amor se 01rá tu nombre.1
ALFONSO TEJA ZABRE.

¿Que vives tú sin luz ?... .. ¿Y quién !;_pie.asa?
¿Quién te juzga sumido en ooch~ umbna, •
cuando fulgura en tí con llama 1.atensa
tu alma que resplandece como el día?
Dios, que te tiene amor, cerró_tus ojos
para que, lleno de dolor .ao vieras .
cómo es el mundo, páramo de abro¡os ....
que cruzan los reptiles y las fieras.
Sereno así, sin ambiciones loca~ .
de la existencia en el amargo v1a¡e,
si hallas duro y prosaico lo que tocas
tú Je prestas poético ropaje.
y en el amor universal te i.a~amas,
y ocultas tus dolores y tus cmtas;
y del consuelo el bálsamo derramas
tú, que tantos consuelos necesitas.

Mas no todo e; la vida corresponde
al mal que daña, al dolo que consume;
seres-violetas hay que el mundo esconde
y vierten mil oleadas de perfume.

IV -.~

Lanzan 'gritos de· burla, y sus febriles · ,·. :,..,
arrebatos y tú¡,µ_!&gt;rei clamores,
~
0
.' denuncian sus fanáticos rencores
\ y tur.b an la expresión de sus perfiles.

\

. ... .. . ..... .. ......

VII

-

~orno turbión que· cho- :~ en los cantiles
y b;ama en la, explos!ón_clf SUJ furores,
asc\ieñden·a J;¡' cumbre·1os Doctores,
·"
y plebey~s; es?ribas ~ gent~es:
};: , ';; •

q~~-

· · · · L·a· fl~·r·
~~ i1ama y es boca,
Entre el ruido que disloca
De los crótalos sonantes,
Cierra sus labios llameantes
Sobre la melena loca,
Una tempestad provoca
La niña airosa y morena.
Entre un rumor de alabanza
Termina lenta la danza
Y en el aire llora y suena
La música macarena.

Dijo Já vez postrera el labio augusto;
se contrajo su faz y habló: e-En . tus manos
pongo mi alma, Señor&gt;. Y murió el Justo.

La Magdalena agita y enmarana;
y el. haz de }1~'1r~as d1¡ !uz. qu: reverbera,
alegra la aridez ·é(e ~a .montana.
~ •
' :,.,_ ,

Se enreda el mantón crujiente
Sobre el cuerpo adolescente,
Ciñendo las curvas sueltas,
Las lineas largas y esbeltas
Como de ánfora viviente.
Dulcemente, dulcemente
Brillan los ojos gachones
Cuajados de tentaciones,
Con ternura y con malicia
Con una fluida caricia
Que disuelve corazones.
Con los sentidos abiertos,
Aguzados y despierto~,
Sigo en la danza lasc1v1&gt;
La palidez atractiva
De los hombres descubiertos.
¡Cascabel de pandereta!
¡Maja ondulante y coqueta(
¡Anadyomena gitana!
Eres reina y capitana
Por la potencia divina
De tu mirada felina.
Por la gracia de tus cantos.
Y por los suaves en~antos
De tu danza serpentma.
Daré mis goces futuros
Y mis ensueños más puros
Y mi suerte y salud,
Por dejar mi juventud
Presa en tus labios maduros!

En el aire caóta y suena
La músi,:,a macarena,
y entre ún rumor de alabanza
Se inicia lenta lá dan:,;a
i.a niña airosa y morena
C'uée -eñ la ooscura melena
, ¡p.
Ut1a flor como úna boca
Que el beso ·eocie'nd~ y provoca,
Una flor como una lla~a
Que la negrura reclama
De la cabellera loca. •

Entre ellos vives tú .... de .e!los arrancas
el gozo puro que tu pecho siente;
mientras bandadas de ilusiones blancas
aletean en torno de tu frente.

¡.
~

Sigue así . . . . que raudales de ventura
-:,. te,acaricien con gratos embeli:sos, . ..
y te brinde el hogar paz-y, tetnura
y las musas . . .. sus lauros •Y sus bese~.
CLOTILDE VILLEGAS LEAL.

.,

,1'

..,

Los puestos principales estuvieron a cargo de las familias distinguidas como sigue:
banca, señoritas Macedo; helados, señoritas
Velázquez; cerveza y tortas, señora de
Pliego; flores, señoritas Vázquez y Sánch~z: confetti, señoritas de G1ray; soda~,
señoritas Buenabad; refrescos, señora Lavista; té, señora Bra.aiff; confetti, señoritas
Vaquier; tómbola, familia Robalo; tamales
y atole, señoritas Peralta.
Después del comercio, cuyos productos
se destinaron a mejoras materiales de la
localidad, el elemento joven se apoderó del
jardín y se dedicó al baile a los acordes de
las músicas militares. La fiesta terminó ya
entrada la noche, y su éxito fué muy halagador, tanto desde el punto de vista social,
come el económico.

Puesto de flores,-Grupo de niños y damas frente a la Banca.-Una decidora de la ventura.Señoritas paseante&amp; ea la kermesse.

�JUVENTUD
Ya estamos lejos del tiempo en que el joven José M.
de Heredia, presentado a Carlos Baudelaire, obtenía
por toda acogida una mirada desdeñosa acompañada de
un seco: &lt;Yo detesto a los jóvenes, señor,&gt; que puso fin
a una entrevista a raíz de la cual. el poeta de &lt;Los Tto•
feos&gt;, debo decirlo, no habíi guartlado rencor al ¡:tóeta
de las &lt;Flores de mal&gt;, a quien aümiraba profundamen•
te.

. E~a sali~a. lo sé bien, no debe ser~-tomada en serio y
significa simplemente que Baudela1re no se interesaba
más que mediocremente de lo que podía decir de él el
j~ven. Las opiniones de la juventud le párecían poco
dignas de tenerse en cuenta y no hacía de ellas gran
caso.
Sobre ese punto Baudelaire no parece estar muy lejos de. la manera que consideramos hoy. en día a las g~nerac1ones nuevas. Las relaciones actuales son Elisün:tas entre los jóvenes y sus mayores y no hay ya ningunÓ.
de éstos que quiera adoptar por su cuenta la frase de
Baudelaire que ya he ~tado.
La juventud de hoy en día, en efecto, goza de la in-'
contestable simpatía de sus anteG,.esons. Ocupa en nuestras preocupaciones un lugar avanzado. H~sta diría que
conoce, en estos momentos, una frase de extremado-fa••·
vor. La cualidad de ser joven confiere al que es feliz
poseedor de ella, una importancia particular.
Tomemos, por ejemplo, uÍr'debutante en las letras.
No niego que, no hac.t mucRo.._hi;biera tenido que vencer, para llegar al apogeo;''.iJ.1ficuij~ que se han atenuado notablementi,._ ¡Qué progreso, desde hace solamente veintici.nco a,ffos, se ha hecho" ' para facilitar al
autor joven la ·exl?osición de su valor! '
iQué entente g4neral para ponerlo en condiciones de
exhibirse! Ya n~.ncuentra en sus primeros ensayos, la
indiferencia que 'ácogió a los nuestros:
•
Las academias, las sociedades literarias, los dia\'jos,
les ofrecen premios, de los cdales algunos considera;.•
bles, y que le servirán de apoyo para solicitar la ate~
ción benevolente del públicv.
Porque, y esto también debe lrácerse constar, el Pllii:
blico de hoy día está admirablemente dispuesto para
con los nuevos llegado.s. Hay el gusto. de la juventud, y
es un gusto que no existía en la época en que nosotros,
escultores que ya bordeamos los cincuenta, tofl}amo¡¡_
contacto con él.
.
•.':
Por el contrario, ese público que ahora no pide ~ás
que novedades, y que podría quej . rse con toda razón
de que n:J se le ofrecen muy nuevas, era entonces sin
gularmente refractario a todas las innovacione3, No las
aceptaba más que con cierto mal humor y una visible
desconfianza.
•
En el combate que nos fué preciso librar, nuestra juventud nos perjudicaba acerca' de o.quello que teníamos
que conocer y conquistar, y nos hacía más bien sospechosos, si bien la única esperanza que podíamos acoger
de nuestra edad, es que nos permitía operar en nuestra
tenacidad.
.
Todo lo que acabo de decir no implica en lo más mí·
nimo una recriminación contra un estado de cosas, por
otra parte normal. Entre la genención que llegó a la
madurez y la que intenta sus primeras realizaciones, el
antagonismo es natural.
:•; ·,
La obra de la generación préc;ed;mte parece ~iempre
a la que sigue, inferior.:a la. que 1istá última descuenta
ya que todo lo que realiza, bueno o malo, está sujeto a
una depreciación inevitable. De esJ surge, en algunos,
cierta decepción, y, ea los otro5, ciertas amarguras, an·
te la malera presuntuosa y caba,lleresca con que son
tratados.
~
De eso también deriva g-eneralmente el malentendido
que separa a los que vienen de los que se van.
Ahora bien, este malentendido, 6, mejor dicho, ese
antagonismo que padría ,realizarse hoy en día, como en
todo tiempo, e~ seg'ttro,que no se ha producido. No es
que los jóve[!fs nayan' modificado su :ictitud tradicional,
sino que ext§te el hecho ge que, en casa de sus may0res, los tratos._de..qne•són· objeto no provocan ninguna
represalia de sen;imiento.
Por un_ fenódieno muy curioso, el est;.do, de espíritu
de la_iuventfi'd-&gt;~~'U'-}• has_t¡¡ en lo. q~e tie~e de .más in·
tran•1geQ.te, ha s1do•·aclptado casi srn res1stenc1a y admiti?o jn ~n~ing?lar facilidad por los mismos que
hubiera debido sentirse más contrarios a ella. Por otra
parte me;¡.apr.esuro a agregar que no hubo en e~a acep·
tación nPcále,ulo, ni precaución, sino más bien una es·
peC'ie de homenaje ,a un movimiento de opiniones tan
espontáneas, tan 'sinceras y tan radicales.
El re§ti,ltado, si no de ese recuerdo, por lo menos de
esa treguá, me parece en extremo interesante, porque
nos ofrece el curioso y ráro espectáculo-que tenemos
ante nuestra vista-de una juventud que, por la nitidez
y franqueza de sus. apreciaciones, y hasta diría por su
brutalidad y,_su violencia, ha sabiáo imponer sus maneras
de ver y ha ganado con esa fran-q'tieza el no ser más ob·
jeto de los desdenes ordinarios. Mostrándose tal co~es, ~e ha conquistado las simpatías y adquirido consiqe;í,-

i

Señoril~ María Teresa Contreras y Elizondo,
muerta el lunes último.

:&amp;--·

-,.

. •

1

=~

¡UNA ROSA MEÑOS!

Cuando todo parecía sonrelr eól!':-vida, cuando la
edad de la ilusión ofrecía un porvenir ·lleno de promesas halagadoras, Teresita, como la llamaban sus amista·
des, desapareció para siem¡:,re dejando u.na madre desolada y una familia que sentirá eternamente el vacío:
imposible de llenar.
Hija de un artista privilegiado, y miembro de cultísima familia, contaba con todos los elementos que hacen
esperar la felicidad en la vida, pero la parca le había
negado esa felicidad, y en un rato de artera perfidia la
hirió con terrible dolencia que había de arrojar a la
nada el conjunto ·de gracias y promesas que formaba
aquella vida privilegiada.
Ante el profundo dolor de la atribulada familia el
consejo y el consuelo son impotentes, unimos nuestros
sentimientos sinceros a los profundos de los señores Con·
treras y Elizondo.
Para dar álgún valor a esta nota, dictada sólo por la
sinceridad del dolor, adjuntamos una bellísima campo·
sición que dedica a la señorita Contreras su tío el dis·
tinguido literato don José F. Elizoodo.

Así en la tierra como en el cielo.....
-Díme, jardinero:
¿ tristeza es tu mal ?

-Sí, porque adivino
un botón divino
muerto ea el rosal!

0

'&gt;

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"';,:....

.....

,. •· fí¡ rdfn: fsla vida. _.
é)~Ill':_ ~¡ más all!,-(
~ ~*'. - .
=f.':;,-_

~~.=~-- ~

~-~ ·

~.,, .., ·~·

Y murió .la vir&amp;en
llena de bon.i;l~.&lt;"
Y ave y jardinero
dijeron al par:
-iUna rosa menos!_,., pi'
-iUna estrella más!
]OSE F. E LIZONDO.

Mayo 2r.-- r9r3.

Ojos que vísteis la gracia,
gentileza y hermosura
de la rica más que el oro
y más bella que la luna.
Que admirásteis la grandeza
de Dios, en los infinitos
del mar y el cielo, y rondásteis
al Amor por mil caminos.
Que incendiásteis corazones
con vuestra llama sin fin . .. .
No os ufanéis, que en cenizas
os habéis de convertir.
o o o
Labios frescos de mi boca,
del dulce Amor pregoneros,
cuna de nobles palabras
y blando nido de besos.
Que sois sabios en decires
de perdón y bendiciones,
y en el ca ntar a la vida
ponéis los ritmos mejores.
Que por frescos y lozanos
parecéisme flor de Abril ....
No os ufanéis, que en cenizas
os habréis de convertir.
000

- Alondra que cantas:
•.·
_¡ muy al gre estás!
,, /cuál es tu contento?
"' ~í4,l.lf \_,. :És que presiento,.:;,
un.1;~trilla más! · '

r

Tendría numerosas pruebas que ofrecer, pero hay una
que, entre todas, me parece notable. En estas horas de
graves conjeturas, en que frente a los.. ¡:¡_eligros de toda
clase, un país hace su examen de conciencia y el balance de sus fuerzas, la juventud ha tenido libertad de voz
en la deliberación que debía determinar nuestra actitud
nacional. Ha hablado alto y ha sido escuchad_a . La prue·

,.¡

ba fué de tal manera en su favor que hemos abrigado el
deseo de conocerla mejor y de proporcionarle las ccasiones de explicar lo que es, qué quiere y dónce va.
Es ese sentimiento, el que ha dado lugar a las últimas
encuestas por medio de las cuales se ha ofrecido a la
juventud la ocasión de formular públicamente su concepción de !a vida, tanto desde el punto de vista literario como religioso, filosófico como político, y e, as en·
cuestas no han hecho más que inclinar hacia los jóvenes
las disposiciones de benevolencia atenta de sus ma•
yore,.
Hemos tenido el placer, lo repito, de ver entrar en rn
existencia hombres tales como nosotros no los hemos hecho y de saludarlos amistosamente en el umbral de su
destino viril.
Sería fácil trazar un retrato del joven contemporáneo. Pero Enrique Massio y Alfredo de Tarde se han
preocupado de esa tarea en el libro que publicado re•
cientemente bajo el título de &lt;Los jóvenes de hoy en
día&gt;. Los vecinos caracterizados por su deseo de acción,
su realismo y su aceptación franca y entera de las condiciones actuales de la virta. Los vemos, en fin, con su
optimismo. Porque, opitimista, la nueva generación lo
es iostintamente y voluntariamente, y es en eso quizá,
en lo que refiere más completamente de la nuestra. Es
por otra parte, es,i diferencia la que contribuye principalmente a hacerla un poco dura a nuestro respecto y
que nos merece de su partil ta ,calificación poco consoladora de generación sacrificada. A los ojos de los jóve•
nes, el pesimismo de que fuímos atacados en los alrededores del ;,ño vigé3imo, es nuestra lacra más grave.
Habría mucho qge decir sobre ese reproche que nos
ha,4irigido. Y, por1'tra pal':fe, ese pesimismo deque fuí·
mos los primeros en sufrir las consecuencias, somos enteramente responsables y, además, ¿nos ha esteriliz;¡do
acaso tanto como lo pien•an los jóvenes optimistas de la
hora actual ? ¿Se nos ha quitado algo del placer de vivir, nos ha impedido acaso vivir, a pesar de todo, valien~ente y laboriosamente?
'
!l#'EI punto debería examinarse. Pero no toca a mí el
resolverla, c:irresponde a los jóvenes de hoy, que serán
los hombres de mañana, demostrarnos la superioridad
de su concepción vital.
De todos modos, es con a legría y simpatía que los vemos a su vez. y coa otros medios y otras aspiraciones,
tomar posesión de la exiftencia.
¿ Tendrán razón en preferir la acción al suPño, el
poste del telégrafo sin hilos a la torre de marfil? El por·
venir decidirá.
HENRY DE REGNIER,
· De la Academia Francesa.

Manos tiernas y suaves,
prodigiosas en caricias, '
para daros al caído
con el óleo santo ungidas.
En la defensa, prudentes,
y en el ataque, seguras;
tan blandas que ya os envidian
las lágrimas la blandura.
Mis manos sacerdotales,
llenas de ardor juvenil ....
No os ufanéis, que en cenizas
03 habréis de convertir.
000

Corazón tan orgulloso,
tan redivivo en afanes,
tan anheloso de gloria
y tan lleno de ansiedad es.
Corazón que al mundo entero
llenar quieres con tu vida,
tan amante, que quisieras
un amor por cada día.
Como un Quijote de loco,
con la arrogancia de un Cid ... . . .
No te ufanes, que ea cenizas
ya te habrás de convertir.
J. MUROZ SAN ROMAN.

El arte social
La nueva obra de Roger Marx, el libro al que pudo
intitular felizmente "El arte social," es un librode doc·
trin;i. y do combate, de iniciativas y de reformas, de filosofía y ele arte, de estética y de sociología.
Ese libro evoca. para nosotros una feliz alianza de
justicia y de belleza, nos invita a creer en el progreso
deseable que dará a los hombres la más bella de las
libertades, la de pensar y sentir.
1Con qué derecho una minoría de privilegiados, dota·
dos por el azar del nacimiento de una educación y una
sensibilidad particulares, han de privar 'a los artesanos y
al pueblo de las riquezas incomparables que componen
el patrimonio de la humanidad y dan a quien las prac·
tica goces infinitos ? ¿No es rehusar los goces estéticos a
esos mismos que paciente y largamente trabajaron y sufrieron para cre;irlos, conquistarlos y conservarlos?
Siempre nos ha parecido injusta y desgraciada esa
distinción entre lo3 destin03 sociales que no proviene de
la naturaleza.
La•expansión de las bellas artes, y de, las artes dec orativas resulta de la íntima constitución de las . socieda·
des; es digno de la huma.nidad permití! que ~todos los
seres p~nsantes participen de las nobles emocione(pro•
vocadas por las obras de arte; es loable qüerer eo.riéfúecer la vida de los hurnildes emeñándoles a &lt;¡(!~prender
y am;i.r las hellezas del arte y de la naturale~a. ,
A imitacióu de la savia que nutre el tronco y las ramas del árbol v hace la frescura del fQl¡aje, el brillo de
las flores, el sabroso perfume de las frutas, las lecciones
de belleza comprendidas por bs artesano3 enriquecerán su espíritu empobrecido por engañoso3 trabajos y
esas sanas visiones dará a a sus pensamientos un giro más
armonioso.
·
Es a obra tan útil y buena que Roger Marx, con la
autoridad de su elevada conciencia y de su gran :íalen•
to, se ha. consagrado desde hace veinticinco años.

&lt;La Leyenda. de los sacos&gt;, representada en. la fiesta
infantil de caridad con que los niños del Krnder·
garten &lt;Herbert Spencer&gt; celebraron t:1
sexto an;versario de su fundación,
el 1 7 del actual.
Han de leerse con placer los capítulos consagrados a
los fundadores del arte social moderno en Francia. Ga·
lié, Cherer, Lalique, las líneas que pintan k,s m~gicos
espectáculos, coloreados de la Loie Fuller, seml'jantes
páginas ponen de ma nifiesto el mérito del escritor y atestiguan la persistencia de sus convicciones y el éxito de
sus empresas; prueban que en el esteta y el filósofo se
unen al artista para bien juzgar y bien decir.
Apóstol incansable que sabe luchar mejor que nadie
para hacer pasar sus ideas a la acción y a la práctica,
nunca se ha entregado tan en absoluto como en el es•
fuerzo que hace para mezclar el arte consolador a la vida cotidiana, para ornar con él las existencias más humildes, para revestir con él a la sociedad entera.
A fin de resumir en conjunto su trabajo, sus tentativas
y sus éxitos, aplicaré a su espíritu batallador esta definitiva frase de Emerson: &lt;iBendit-o sea el que agita las
masas, disuelve el entorpecimiento y hace nacer el movimieritol&gt;
ANATOLE FRANCE.

Una escena &lt;J¡! &lt;La Leyenda de los sacos&gt;.
En las exceleotes páginas de su nuevo libro Roger
Marx nos presenta bajo una luz feliz, el papel civiliza•
dor y educador del Arte en la sociedad moderna. Nc.s
Jo representa sútil a todos progresos, reclama para él
la ayuda del maquinismo, la división del trabajo, todas
las aplicaciones Cle los inventos cie_ntíficos, in~entos que
espíritus mal humorados han querido denun?tª: y combatir como raras. Roger Marx, en contrad1cc16~ con
Ruskin, los coloca en primera fila entre las necesidades
esté ticas· nos los señala como auxiliar indispensable pa·
ra quien' quiera realizar este maravilloso problema: el
arte para todos, en todo y por todo.
Como Emerson en América y Mvrris en Inglaterra,
Roger Marx es ea Francia el gran apóstol del. a_rte ~o·
cial. Ha preconizado el principio de una expos1c16n 10teroaciooal de arte decorativo, ha hecho abrir a las ar·
tes las puertas de la escuela, ha obtenido la entrad': de
los artesanos a los Salooes anuales; le debemos la idea
de los más hermosos símbolos que decoran hoy nuestra
moneda.
Grnnde es el agradecimiento que le profesamos por Jo
que ha combatido en favor de las artes decorativas para
ha.cerles lugar junto a las bellas artes.
¿Por qué aberración se concebían artes superiores y
artes inferiores? ¿Había que entender, pues, que las artes industriales, demasiado enterradas en la materia, no
se elevaban a la belleza. pura? A cauia de esa desgra·
ciada distinción, se empobreciernn y se emvilecieron las
arlas industriales, que es a la vez industrial y grande, y
al mismo tiempo las bellas arlt:s, : isladas y privilegia·
das, viéronse expuestas a los peligros de aislamiento y
amenazadas con la suerte de los privilegiados.

Los niños del Kindergarten cantando el Himno Nacional.

�ll.-

La impresión que produce a l mexicano que por primera vez va a la F ábrica
de San Rafael, es de ascmbro, aHmbro de no saber que en su país ve repetidos y supe rados los grandiorns paisajEsde Suiza, ese país que con ta nta ilusi? o
van a buscar nuestros ccmpatr iotas, sin s;, ber que a las puertas de su casa h e·
nen bellezas na turales tao grandiofas , cerno las que contt mplamos desde la lle·
gada a la Fábrica.
Al acer carnos más y más a el la, las bellezas aumentan a nuestros ejes Y el}
asombro crece, no ya !ólo ante el paisaje, sino ante el trabajo humano, ante
esa colosal Fábrica, de la que ni rtmotamente rn tiene ¡:or lo general una
idea.
Larga sería la descripción de la F ábrica y sus contornos, ¡:orque si la Natu·
ra leza ha reunido allí cuanta belleza puede uno imagioarfe, y dan en pa_rte
idea algunos de los grabados que publicamos, la mano del bcmbre y el capnal
han hecho también de este lugar un centro indmtrial que sEgurameote ;iada
tiene que envidiar a nioguoo semejante del muoco entero.-Con ra zon el
Gerente de la Compañía está or gulloso cuando puede enseñarla a perscoas que
él sabe que aprecia r án la labor en ella llevada a cabo con los años, tra nsformándola de una fábrica sin importancia en un colorn de la industria moderna.
L a majestuosa facha da impresiona ya muy favorablemente para lo q ue se

espera ver en el interior, y c iertamente q ue corresponde a la grandiosidad del
conjunto, pues el espacio q ue ocupan las siete má quinas de papel q ue trabajan
en esta Fábríca, no puede apr eciarse con solo dar las medidas de sus líneas;
hay que verlas pára juzgar lo grandioso del efecto de esta colmena humana,
porque decir siete máquinas de papel, no es decir nada para quien no conoce
Jo q ue es una máquina de papel; pero significa mucho para el que lo vé, para
e l q ue conoce esta clase de industrias, y pr incipalmente si se tiene en cuenta
el tamaño de ellas.
Allí contemplamos con verdadero asombro la máquina monstruo n úmero 3,
y decimos monstruo porque así aes par eció cuando la vimos, y nos llamó la
atención porque en ella se fábrica el papel en que se imprim~n todos los pe·
riódicos de la República, pero indudablemente que ese calificativo no le con·
viene hoy, porque muy cerca de ella se está instabndo otra máquina para pa·
pel de periódicos de mucha mayor capacidad productiva, y, por consiguiente,
de mucho mayor tamaño.
Si de la Fábrica se pasa al Pueblo de San Rafael, como así lo llaman en la
fábrica porque en él viven los empleados y trabajadores en casas coostruídas
por la Compañía, y que se proporcionan gra tis a los empleados y obreros, debe mos también admirar, no sólo el aspecto de él enclavado en el bosque pre -

Arriba ~ a l_a izquierda: Casino, hotel y habitaciones de empleados. -En el centro::EI gerente general de 1a Compañía, señor don José de la Macorra, _re«:orrif:ndo las depe~de!'cias de 1~ fábrica.-A la derecha: El gerente general , señor de la Macarr a , en sv despacho en las ofici nas de México.- En medi o ,
a la 1zqu1erda: Sala de Cortadoras y de Empaque. -En el centro : Vista general de la Fábrica de San Rafa el .- A la derecha: Uno de los hermosos paisaJes visto desele la fabrica. - AbaJo, a la izquierda : La máquina 111 que actualmente hace el papel para los periódicos diarios que se publ ican en la Aepú blica .-En el círculo: Tanque de agua para la fab r icación, uno de los bonitos paisajes.- En el círculo de la derecha : La soberbia alameda de cedros.- Abajo, fachada de la fábrica , que mide ciento veinticinco metros .

�se domina todo el Valle y los montes circunvecinos, y
puede observarse a distancia de más de 5 kilómetros
cualquier movimiento. De noche el potente r eflector de
14.000 bujías ilbrfuna los puntos de observación, pudien·
do leerse a su ruz, y a una distancia de 4 kilómetros,
un periódico con la facilidad con que se leería a la luz
incandescente-de_ un despacho. Este reflector fué impar
tado" por lá Comp¡tñía de Francia y del m'.ldelo que usa
la Marina,d~Guerra Francesa.
El aspecto que pudiéramos llamar militar de la Fá• br\ca está, como todo lo demás que a ella concierne,
bien estudiado y establecido y difícil vemos que pudiera
ser atacada impunemente dada su espléndida situación
y los medio; de defensa tao eficaces con que cuenta, así
como por la organización de sus defensores.
Si fuéramos a detallar todas las cosas que nos hao admirado en aquella fábrica, sería uoa relacióo demasiado
larga, y como no hemos podido estar alli el tiempo
necesario para ver todas las instalaciones que tiene hasta tocar las nieves del Ixtlacihualt, que es donde empiezan lo; trabajos para la conducción de l;.s aguas a las
diferentes plantas eléctricas que la Compañía posee, y
que suministran en parte la fuerza que ésta necesita, no
podremos hacer una descripción como quisiéramos, de
toda la grandiosidad de aquel contorno y de los trabajos
e n ellos realizados por la labor humana, pero cuando
más nos acordamos de este viaje, más deseo, tenemos
de volver a hacerlo.
Bástenos atora decir que ha sido para nosotros una
revel_ación esta visita a la fábrica de San Rafael, que es
propiedad, como se sabe, de la Cía. de las Fábricas de
Papel de S 1n Rafael y Anexas, S. A.
Allí y usando la leña que producen nuestros montes,
se fabrica una gran parte de la materia prim_a que se
emplea en la fábrica para la ,;,laboración de papel, prinSeñor Iogeniero don Octavio Bustamante,
nombrado profesor de ge~graiía descr iptiva en la Escuela cipalmente para el de periódicos, y así mismo tiene
Nacional de Iogenieros.
,,
":r•
0

GENIO Y BELLEZA

,

.....,,

cioso de ceqros y a orillas de los bosques de pinos, si=o
la atención que la Compañía ha p restado al bienestar
material de sus emp'eados. Allí se;o~tenta en primera
línea el Casino q ue indudablemente muchas ciudades
pequeñas envidiarían, y que es el centro de. reunión de
los empleados, donde tienen su biblioteca, sala de billar.
etc., etc, anexo al cual está un hotel y restaurant instalados ambos en un soberbio edificio coa terrazas que
dominan al pequeñ l v.11le que cruza el Ferro.:arril de
San Rafael y Atlixco.
Los grupos de las casas de lo, trabajadores, con am·
plias calles y edificios higiénicos, dan la verdadera idea
de Fábrica, sólo por su agrupación, pues aisladamente
son casas que reunen condiciones de comodidad e hi·
giene, q .ie sería de todo punto imposible ¡,_ los trabajadores conseguir en oioguna ciudad por el jorca! que
pudieran ganar.
Otro de los aspectos interesantes es el Cuartel donde
se alojan lo; v:&gt;lu ntarios que la Compañía sostiene a sus
expensas y que están perfectamente uniformados y ar·
mados y cuentan con b:itería.s de artilleria. que, según
nos dijo el Capitán Primero señor Saavedra que es el
Jefe de estas fuerzas, ya saben manejar con toda pre·
visión.
Partiendo de este Cuartel en camino zig- zag hacia la
cumbre se llega a la " Torre del Reflector ," que a la vez
que es un punto de vigilancia y de defensa, es importan·
tísimo como lugar estraté;¡ico Je exploración; desde allí

Señor Ingeniero don Salvador Altamirano,
nombra".lo profesor de mecánica aplicada en la Escuela
Nacional de Iogenieros.

Nuestros lectores admirarán indudablemente las fotografías que hoy presentamos con algunos de los detalles
que a grandes rasgos hemos consignado, pero nunca se
tormarán una ide'l de lo que es Ja fábrica de San Rafael, como no la teníamos nosotros antes de hacer esta
visita de tan gratos recuerdos.
No terminaremos e;ta breve impresión de viaje, sin
manifestar nuestro agradecimiento por las finezas y aten·
ciones de que fuimos objeto durante nuestra visita, tanto de parte del señor de la Macorr a, como de todos y
c 1da uno de los empleado; de la fábrica, con quienes
tuvim:,; el gusto de hacer conocimiento.

¡Qué de torturas y cuántos siglos de enseñanza y buen
ejemplo necesitarían ciertos hombres para infundirles
carácter!
o o o

El mandatario debe tratar a su pueblo con amor, pe·
ro al mismo tiempo con firmeza.
o o o

Nada desprestigia más a la autoridad como la vacilación o debilidad en aplicar el castigo que merece el
que ha delioqui".lo.
'•

Señor don Belisario Becerra,
quien acaba de obtener su título de abogado después de
un brillante examen en la Escuela Nacional
de Leyes.

Señor Ingeniero don Manuel Torres Torija,
nombrado profesor de matemáticas superiores en la
Escuela Nacional de Iogeoiero~.

otra instalación para hacer las pastas al sulfito lo mismo
que las que se producen en Europa, dand::, así a esta
Fábrica un conjunto de' productora de materias primas
para sus propios produ~tos y los qu'e sirven para la
propagación de las ideas.
No hemos podido reproducir hoy la fotografía de la
casa del Director Té:nioo rodeada de un precioso jar·
dín, que está materialmente enclavada entre flores. Mr.
Austín M. Ward que es el Director de quien hablamos,
dirige también personalmente bs trab•jos del jardía y
es un gran perito en la materia; con su buen gusto in·
glés tiene aquello convertido en un vergel. J:&gt;ero no es
de admirarse ésto, que parece ser ley d" herencia, si se
considera que es hermano de Cyril \Vard, B A, el au·
tor del precio30 libro &lt;Royal Gardens&gt; que acaba de
publicarse en Londres ,¡ cuyas acuarelas originales, hechas por el mismo S r. Ward, fueron adquiridas por la
Reina Viud¡,_ Alexa.ndra.
Como dato interesante diremos que en aquella fábrica se producirán 100 toneladas diarias de papel cuando
esté montada la nueva máquina grande para papel de
periódicos a que al principio nos hemos referido , debiendo hacer notar qtie toda. la m~quinaria y edificios
están listos, y que de un momeoto a otro la montarán y
pondrán expedita. para el trabajo.
Si además se considera que la Compañia posee otra
fábrica &lt;El Progreso Industrial&gt; d•mde f•brica . los pa·
peles finos de impresión y escribir, se comprenderá la
enorme importa!!cia de esta Empresa y lo que ~ignifica
en el México industrial.

Señor General don Eduardo Paredes,
nombrado magistrado del Supremo Tribunal Militar.

-Antes no asentaba nunca la tristeza en mi corazón.
En•mí'mente bullían l~s ideas alegres. En la intimidad,
corño•en las 01gias, disipaba 1..s pesadurr.bres que aoi·
quilan las almas.
Mi risa era la risa fresca y sonora de quien no ha conocido ningún dolor y sólo turbaron sus rosados sueños
ligeras nubecillas. Más ahora .. , .. , Ahora .... es otra
cosa.
-Pero lno eres todavía hermosa, mi gentil Ofelia?
¿No derribas a tu paso hombres de presa. formidables?
l No sometes a tu capricho sabios y artistas ? Entonces
¿de qué te quejas?
'
-De qué me quejo me preguntas tú, que disecas las
almas, lees en el pensamiento y sonríes al sorprenderlo
en contradicción con la apariencia. ¡Bah! ....
-Más, lo qu" a tí te causa tristezas y filo~ó6cas consideraciones, mi gentil Ofelia, ¿ crees que no se las produce, y muy dolorosas, al hombre de genio que pierde
su característica, la facultad de crear la obra de arte,
o de dar a luz la nueva ley científica; al ~enio que
asombró con su palabra, con su pincel.cor. su pluma; al
sabio que, resistiendo impasible las mordeduras de las
v!boras, arribó al templo de la Fama, y, como tú, pres1ent~ q ue llega su flaqueza que empieza a decae~, que
no dispone ya de la fuerza, ni de la agilidad de que disponía ~n su exaltación, en su cenit, en su apogeo; que
se repite en sus obras, que ni una sóla de las que nue•
vamente crea supera a las geniales que le dieron renombre?
iOh, mi querida y gentil Ofelial Los momentos que
preceden a la desgracia, que la preludian, que la inician, son muchísimo más desgarradores que la desgracia misma.
Vamos a ver: tú sabes a qué saben los triunfos fáciles
v plenos que obtiene la Belleza. Conoces el inmenso po·
der, la fuerza inmensa de que dispone, Jc,s estragcs que
causa, !.,s víctimas que ocasiona, las conciencias que
perturba, las almas que lastima y ennegrece, los cora·
zones que desgarra, los lazos que rompe, las familias
que desune, las perturbaciones que ll6'va a los hogares,
las deshonras que reparte, los crímenes que comete.
Tú conoces, porque los has paladeado, los éxitos de
la Belleza; los azares a q ue empuja a los hombres, aún
a los de más tímida condición, aún a los más cobardes;
tú conoces los imposibles que borra, las energías que
doma, los avaros que transforma en pródigos, los morigerados que arroja. al torbellino de las disipaciones, !03
hombres veraces que trueca en mentirosos y en hipócritas.
Tú conoces, mi adorada Ofelia, porque los has sabo·
reado, los goces más refinados de la Belleza; las riva·
les que mata, las influencias de que dispone, las puertas que se le abren; tú-sabes las murmuraciones que
acalla y las que levanta, las imitadoras que tiene, las
bolsas que vacía, tú sabes que hace a los hombres a su
antojo: a l fuerte, débil; al truhan, educado y formal; al
pendenciero, circunspecto; al necio, discreto, y a l discreto, necio; al destemplado, sobrio; al altanero, dúctil;
al negligente, ávido; pero tú, que conoces t'Jdo lo que
con la Belleza se alcanza, desconoces lo que cuesta el
adquirir un cierto poder secreto, un cierto poder oculto, que lo siente un hombre sólo y con él domina a las
multitudes.
Tú, que con la olímpica crueldad de la Belleza paladeaste los infinitos placeres que proporciona; ti sometimiento de aquellos que por su poderosa voluntad y
por su oro te miraban despectivamente o con indiferen·
cia, desconoces el poder oculto que posee el Genio, y
filosofas y te tornas triste al notar que tus manos no pueden sustentar el cetro; que desde el brillante carro en
que te exhibes ya no produces la admiración ni el entusiasmo de acles, y que tus facilísimos éxitos, hoy y;; no
los obtienes sino por mediación del Arte.
Tú te entristeces porque presientes el final de tu reinado. Pero, ¿y el Genio, la sabiduría, la llama crea·
dora, la ciencia que inventa, el Arte que crea, educa y
perpetua formas e ideas, te imaginas acaso que no filosofa. que no se apesadumbra, que no vierte lágrimas
cuando presiente que su celebridad se conmueve, se debilita, que el sol de su gloria comienza a eclipsarse y
que habrá de dejar su puesto a otros genios. acaso al
charlatismo y a la Jamploneria, hasta que después, pa·
sados muchos años, quizás siglos, desgastadas las envidias, amortiguadas un tanto las luchas que su aparición
produjera, otros sabios, otros genios, otras generaciones
le hagan justicia, al tiempo mismo que otros necios.otros
cándidos, otros malos engendros remuevan sus cenizas,
se sirvan de su nombre y d., su gloria, para escarnecerlos y hacerse notar de la estupidez y de la ignorancia?
- iOh! ¡Sí! !Muy bien, mi querido sabio! Toda esa pe·
ro ración es hermosa, es muy bella; pero .... la encuentro un defecto.
-lCuál?
-Que tú hablaste de la Belleza en general, de les ruidosos triunfos de la Belleza plásticá, de los esclavos que
unce a su carro en la gran feria de las vanidades humanas, en la embriaguez de la victoria; pero no te has
referido, no has dicho absolutamente nada de la Belle·
za q~e se ve_nde, ?e la Belleza que se alquila, que co·
merc1a consigo misma, de la Belleza que a sí misma se
destruye cada día, cada hora; de mi belleza.
Tú no has hablado, mi querido representante del Genio, de la belleza que, al deformarse, se le acaban las
rentas, los medios de vida.
-Pero, mi gentil Ofelia, ¿ crees tú}: que es menos in·

fortunado el genio que se obscurece, el genio que des·
oiende de su trono. que la belleza que. atacada por los
añ:&gt;s y los combates del vivir, desciende, y, cuando más,
sólo inspira lástima a algún hombre que lo tildan de
original por ser compasivo?
Si tal crees, desde luego te aseguro que ignoras a qué
precio llega a ocupar el Genio su trono, reinado fugaz.
siempre discutido, e ignoras las amarguras, las hondas
penas que devora en silencio el hombre de genio antes
de serlo. para serlo y después de serlo; los cálices que
ha de apurar con la sonrisa en los labios, la altivez en
el semblante y en el porte, para que la turbamulta de
impotentes mediocres y deslenguados q ue le acecha no
le estorbe el paso.
-En suma, ¿cuál de esas dos potencias es entonces la
más desdichada en la caída, mi querido sabio, el Genio
o la Belleza?
-lY -1uién lo sabe, mi gentil Ofelia? Cada ser siente
con mayor intensidad sus propios dolores, y tiene la evi·
dencia de que ningún dolor es comparable alsuyo.
DOMINGO ALVAREZ.

E l Centena rio
de la Chistera
Entre los centenarios de diversos géneros que caeo,
como suele decirse, dentro de este tatídico a ño de 13,
hay uno que para mucha gente-los elegantes y lossom•
brereros, en especial-tiene más importancia que el del
nacimiento de \:Vagner y el descubrimieoto del Océano
Pacífico por Vasro Núñez de Balboa.
Es nada menos que el primer centenario de la castora, la bimba, la chistera, la canatiera, la canea; que to·
dos estos motes, y algunos más, ha dado ei vulgo zumbón
al sombrero de copa alta, como le llamaban nuo;,stros
papás, en vez de &lt;sombrero de copa&gt; a secas. Y decían
muy bien ; porque todo sombrero tiene copa, de cual·
quier forma y época que fuere.
Cierto que antes del año 1813 tuvo predecesores este
horrible y malsano tapachollas, qne ha recibido un culto
verdaderamente fetichista durante casi todo el siglo
XIX.
No hay más que recorrer los museos, y por donde·
quiera se hallarán muestras, al menos en las líneas generales, de los remotos abuelos _on que cuenta la
bimba.
La actual tiene por progenitor directo aquel sombre·
rón con que vemos a nuestro excelso don Francisco Go•
ya y Lucientes en el más popular y expresivo de sus
autoretratos. Es el rr.ismo cubrecabezas que el duque
de Orleans (el futuro Felipe Igualdad) lle~ó desde Londres a la corte de Luis XVI poco antes de la Revolución.
Pero aquel era un sombrerón peludo, y aun peludo a
contrapelo, con un hebilla por delante, y relativamente
blando y flexible. Podía recibir un par de bastonazos
sin grave detrimento.
Y algo más que bastonazos podía aguantar también.
En las curiosísimas estampas de los Sitios de Zaragoza,
hechas a raíz de la epopeya y &lt;de visu,&gt; se contempla
a casi todos los héroes cubiertos con el som brerón go·
vesco.

El verdadero sombrero de copa alta, armado, rígido y
lustroso, de c:a.stor fino o de seda., fué realmente lanzado,
como un globo, o botado, como un nav!o, en Londres, y
en 1813 Y de la furiosa fuerza con que empezó su imperio, responde la duradera vida que todavia goza, aun
cuando se le haya relegado a funciones y actos de estric·
ta ceremonia.
Entre las muchas antonomasias con que se ha designado al siglo XIX, creo que la más adecuada, sería la
del &lt;siglo del sombrero de copa alta.&gt;
¿Cómo te imaginas, lector amigo, a don Carlos María
Isidro, el primer Pretendiente, en sus andanzas por los
montes de Vasconia, Navarra y alguna parte de Castilla?
Dirás que con la consabida boina blanca y su pomposa
borla de oro. Pues no hubo tal. Cuando no vestía el uní ·
forme de capitán general (que era muy raras veces) con
el correspondiente sombrero apuntado y emplumado que
duró en nuestra milicia hasta el año 1882, si no recuer·
do mal, el bisabuelo de don Jaime iba de continuo por
aquellos agrestes andurriales con el sombrero de copa
encasquetado.
Y no te rías, amigo lector, si además de amigo, fueres
liberal; porque
en esta postura
y de esta mar.era
se batieron en las barricadas don Nicolás Maria Rivero,
don Manuel Becerra, y tantos otros hombres de pro, ya
con la bimba metida hasta las cejas, ya &lt;tirá p'atrás,&gt; a
estilo de Pucheta, ya elegantemente ladeada y con los
alirones anchos y abarquillados, al modo del impotente
é incoogruente don Joaquín Barruha, de grata y madrileña memoria.
Con lo cual quiero significar que el Centenario de la
Chistera no debe pasar desapercibido-como dicen los
q ne no saben hablar ni escribir-en este país de los
sempiternos e irremediables precedentes, Hasta gloriosos y todo, como se acaba de leer, los tiene la castora,
así para los blancos como para los negocios, según se
decia
cuando Fernando VII
gastaba paletó.
Y eso el gacetero infrascrito es tan devoto de la bimba (nuevas se le quedan todas las que compra,) como
don José Ferreras lo era de los hombres que se rizan el
pelo, que usan tenacillas de plata para fumar, y que to·
man pasteles de vainilla.
Mas no hay que atacar los gustos ajenos porque no
cuadren con los propios. Yo, norabuena lo digo, soy algo
menos puritano-{jue el señor \Voodrow Wilson, nuevo
presidente de Yanquilandia. Este austero varón ha de·
clarado guerra a muerte a la castora, lo propio que a
sus correspondientes complementos la levita y el frac.
No ha muchas noches, el sucesor de Taft se plantificó
en Washington, y en una función teatral de gala, muy
tirado .... de americana de color. Y por añadidura, de
tal corte, que parecía procedente de un ramplón almacén de ropas hechas ... ,&lt;¡Shocking!&gt;
La chistera todavía prevalece en muchas ocasiones
aunque esté repudiada por la higiene, la comodidad y la
estética. Basta, sin embargo, que a muchos les parezca
bien, para que en Madrid se festeje dignamente el Centenario de la Chistera.
MARIANO DE CAVIA,

Aniversario de la in~epend1:n~ia de Cuba-Su :eñorí_a _el encargado de Negocios de la República Cubana,
recibe la v1s1ta del Excmo. senor M101stro de España, el 20 del actual.

�critores, se siente muy hondo, y las almas experimentan
sacudimientos que a veces valen por una larga serie de
especulaciones intelectuales Y precisamente &lt;Nena Terueb es, a mi juicio, una de las obras que pertenecen
a esa categoría, aunque el donaire y la gracia salten
muy a menudo, en tipos como los :le las criadas, que
parecen arrancadas de alguna comedia de Bretón, por
lo castizas, por lo iogéoua~, por lo netamente cspaño·
las.

TEATRO MEXICANO
&lt;NENA 1 E 'WEL&gt;
Uo nuevo acierto de los hermanos Alvarez Quintero,
o_os ha traído un ambie?te humaoo, si se quiere" superficial, pues tal es la téco1ca de las obra5 de esos inspirados escritores sevillanos, pero no por eso menos bello,
ni menos interesante. Si la característica de sus obras
escénicas tiene por líoeas, lo que observan, lo que ven
a diario, lo que les sale al paso, sin enrevesada5 psicologías, ni trascendeotafümos profundos, ni deseos de hacernos mejores de lo que somos; si la evolución de la
vida moderna en sus manifestaciones de todas clases, pasa como resbalando nada más, por el ingenio de los autores de &lt;El Genio Alegre&gt; y en todo esto, quizás, estri·
ba su originalidad, en no ser originales en sus ailantos,
/por qué se les pide lo que al parecer no quieren o no
pueden dar? ¿ pues qué no es arte escénico el que vienen haciendo, dándonos pedazos de vida, sazonados con
gracia y delicadeza, para que olvidemos por algún tiempo, sentados en la luneta, las crueldades de la existencia, la duda que todo lo mina, el desengañoqueahuyenta a la ilusión?
Sí y mil veces sí. Atacar la extensa labor quinteriana.
porque a juicio de &lt;algunos&gt; no es profunda, intensa,
simbólica; es pueril en extremo, y los que tal hacen, olvidan que en muchas de las comedias de los j.9venes es-

•

En &lt;Nena Teruel&gt; como en &lt;Pepita Reyes&gt; se nos
presenta la vida del teatro por dentro, solo que la protagonista de la comedia que acaba de estrenarse en Mé·
xico, se hizo actriz, no como la segunda, para sostener
a su familia pobre, sioo contra viento y marea de sus
padres. Llega. a la celebridad, se enamora de un inge·
uiero, de &lt;José Manuel,&gt; enemigo de iarándulas y de
relumbrones escénicos y se casa con él. En el primer
acto, que e5 entretenido en extremo, asistimos a la últi·
ma función, a la despedida de la mimada artista, y entre todos los que van a rendirla pleito homenaje, lamentando el que el amor arrebate aquella celebridad, se
destaca n dos tipos, uoo de ellos sc-bre todo, que es a mi
juicio el más acabado de la obra. Me réfiero a &lt;Diego
Espinosa,&gt; cómico viejo retirado, que ha sido una celebridad y que sus últimos años los pasa en mísera buardilla, recordando sus glorias, pero altanero, orgulloso,
de soberbio espíritu.
El otro, es &lt;Román Olmedo,&gt; joven quf' empezó con
&lt;Nen~&gt; la curera,que hicieron siempre juntos los pap~les de amor, lo mismo en &lt;Romeo y Julieta&gt; que en

Teatro Mexicaco - \farí:l Loba Villegas y Mutio en la obra de los Quintero &lt;Nena Tcruel.&gt;-Una escena
de &lt;Nena Teruel.&gt;

«Don Alvaro,&gt; y de ahí nació una pa. 1on inolvidable
para el galán, muerta para la dama que enamorada del
que va a ser su e, poso, recibe con indiferencia la despedida de aquel, que acarició su alma en la primera y
dorada ilusión de su vida.
Enel segundo acto, que pesa un poco, ya &lt;Nena&gt; se
hace llamar, por orden rigurosa de su marido, &lt;Elena,&gt;
Aquel ingeniero de espíritu positivista, de temperamento ae:eno al arte, y que en el teatro solo ve la falsedad
de la tramoya, sin dejarse alucinar por la belleza de la
acción, aparta a su esposa no solo de cuanto pueda guardar la menor relación con la vida escénica, sino que trata de arrebatarla hasta el pensamiento íntimo, el recuerdo de su gloriosa vidá de otros tiempos. iloútil empeño! ...... el eco de los aplausos y de las ovaciones del
público, las caricias del entusiasmo provocado por su
talento escénico de antaño, se guarda en lo íntimo del
espíritu de la protagonista ; de la misma manera que el
&lt;José Manuel,&gt; por encima de su prosaico practicismo,
gusta también el alto goce de ser útil colaborando por
medio de su profesión al bienestar de sus semejantes.
¿No hay profundidad en estos dualismos ? ¡ No se han fi.
jada los que sólo en el teatro oyen y no escuchan, ven y
no miran, que esta acción dobl", caminando por diversas sendas, es toda la obra, y que a pesar del poco movimiento de la acción, la comedia se eleva, se sublima
en altas concepciones?
Hay una comedia italiana- cita un crítico a este pro•
pósito- titulada &lt;Los desertores,&gt; con argumento igual,
parcialmente, al de &lt;Nena Teruel &gt; Allí, la actriz, casada coa un conde, no lograodo sobreponerse a las nos•
talgias del teatro, se fuga del hogar, incorporándose a

una compañía de comediantes, de paso. Ese
desenlace, que viene a ser la reivindicación de la independencia espiritual de una
mujer, no podrá tentar a los hermanos Alvarez Quintero, por Jo que tiene de rebelde.
En su obra, &lt;Nena Teruel,&gt; puestaa elegir entre la gloria artística y la monotonía
del hogar burgués, opta por lo último; solución, en mi sentir, tan honrada como la

gresos de taquilla que otras, es cierto, pero profunda y
bella, obtuvo en el Mexicano una interpretación correcta. La señorita María Luisa Villegas encarnó bien el
personaje de la prota~onista, recibiendo aplausos al terminar los dos acto5 y el epílogo, Coss estuvo admirable
en el viejo "Don Diego Espinosa," sacando todo el par•
ti&lt;lo posible de personaje tan simpático y de líne..s tan
dramáticas. Mutio y Barreiro, a buena altura; la única
escena en que trabajó el último la hizo con naturalidad,
con sentimiento, sin desplantes de mal gusto; así se tra·
baja, señor Barreiro. El tipo que nos hizo Catalá, no es,
ni mucho menos, lo que debe ser, pues nos recordaba
al "Requejo" de "El Nido," que está a cien leguas de lo
que es el "Tarazana." Este es un riojano acomodado,
instruído, había viajado por Europa y muy aficionado al
teatro. De manera, ¡ que ; todo ello prueba cultura, y
de n inguna manera hay que representarlogroserote, con
gritos y ademanes incultos, que fué como lo vimos. La
obra fué puesta con lu jo y propiedad.

de la comedia italiana y más conforme a la realidad, dada la
psicología de la mujer española.
La obra podía haber acabado aquí, después de regocijarnos
la escena del matrim&lt;,nio con aquel riojano &lt;Tarazona,&gt; que
loco por todo lo que sea teatro, lleva al hogar del ingeniero las
remembranza~ del pasado glorioso de &lt;Nena Teruel,&gt; y de
presentar aquel toque sentimental en alto grado, y sobre todo,
prueba del conocimiento profundo de los Quintero, de las argucias teatrales , cuando el cómico viejo, &lt;Don Diego,&gt; pide a
la retirada actriz que trabaje en un beneficio que se ha organizado para favorecerle, lo cual da lugar a una protesta durísirr.a, cruel, egoísta en alto grado del esposo ; pero los celebrados autores comprendieron que allí faltaba algo, que las nostalgias de la cómica, subyugadas por el cariño de la hembra,
por el realismo positivo de la vida, que tanto puede, que tantos romanticismos ahoga, nevesitaba un desahogo; y por eso en
el epílogo, que es una maravilla de factura escénica y de sen·
timiento, de lenguaje galano y de intensidad pasional, la vemos
gozar en la fría vivienda del viejo cómico, que con toda su pobreza se sulfura y grita que no está visible, cuando tocan a la
puerta del tugurio y la vieja y charlatana vecina que le sirve
por compasión, le anuncia que podrá ser un mercachifle sin
conciencia, que desea comprar la espada que, colgada en la
pared solitaria, es lo único que resta de las galanuras teatrales
de que en sus tiempos hizo inmortales tipos como el &lt;Pedro
Crespo&gt; de &lt;El Alcalde de Zalamea&gt; y el &lt;Don Juan&gt; de Zorrilla.
"Nena Teruel" se asombra de la pobreza de ' ·Don Diego;"
deja con disimulo, sin que se aperciba de ello el viejo actor,
un billete de banco en una caja; f Juego. sentándose junto a
él, se lanzan por el mundo de los recuerdos teatrales. i Cuánto
gozan en aquella excursión a tiempos lejanos! iCon qué tino
se han escogido por los Quintero trozos de obras encantadoras! ...• y al terminar el relato de uno de ellos, caballeresco,
galante, del siglo de oro del teatro español, cae t:I telón, que·
dando los protagonistas en actitud teatral, como en sus mejores
noches de triunfo, aunque ella viste elegante traje de dama Ju•
josa, mujer de uo ingeniero rico, y él, capa pobre de cómico
viejo. Y el ·público aplaude con entusiasmo aquel lirismo seductor que 'le -ha hecho sentir hondamente, sin dejarle sombra
alguna de amarguras.
o o o
"Nena Teruel," que en resúmen. es una obra de menos in-

TEATRO LIRICO.
"EL PAIS DE LA METRALLA.'

Teatro Arbeu.- Un grupo y una escena de la opereta .. Maniobras
de Otoño."- Espernnza Iris en In misma obra,

La zarzuela de José F . Elizondo y del maestro Gascón que con este título se representa con éxito todas las
noches, merece el triunfo conseguido por la manera co·
mo está hecha y por el ingenio como se han aprovechado algunos sucasos de la decena trágica. No pasa, en la
obra de que me ocupo, lo que en otras similares, donde
se e xtrema la nota cómica o se llega a las fronteras de
lo atrevido. Pepe Elizondo, con buen sentido, ha tocado
la nota patriótica discretamente y la gracia envuelve someramente la irónica intención, dándole frescura y galano aderezo.
El maestro Gascón ha quedado a buena altura; sien•
do muy bello el coro de las sombrillas y cascabeles; el
cantable de las cruces blanca y roja, y el terceto del pri·
mer cuadro, en la fotografía, donde luce su gracia la
Caballé. Tanto est:1 tiple, como Mimí Derba, la Milla•
nes, Etelvina, Gavilanes y demás artistas, interpretan, ¡

�~rn thv;n d~} C,1 n()&lt;t,), q tonó vJl ,) )
~n~~""""'_:~,. . . -~--•~ll._ _ __,l-1_¡~·,..__~-/-~~

;il_,_........__~n.______
Acaba de inaugurarse la décima Exposición de canoas•
automóviles con asistencia del Prfncipe heredero de
Mónaco y de M. Camilo Blanc, presidente del "Interna•
cional Spor ting Club." El éxito de este certámen ha sido
completo, pues en él se ha conseguido unificar los mé·
todos de construcción y el tipo único y definitivo.
M. Camilo Blanc, funilador del ·'meeting" de Móna•
co puede mostrarse satisfecho por los diez años de experiencias, al cabo de los cuales la canoa-automóvil ha lle·
gado a su mayor apogeo, a su progreso más grande.
Nueve dfas han durado las carreras de este novísimo
"sport" en Mónaco, siendo el triunfo para la industria
fr"ncesa, que triunfó en el "Campeonato del M...r," (dos
mil kilómetrcs) con "Signe" de M, Soriano, llevando motor Despuljos; en "La copa de las Naciones" (ciento
cincuenta kilómetros) con "Santos Despuljos" de M .
Santos; y en la "Copa de S. A. S. el príncipe de Móna•
co" ganada por la misma canoa que acabamos de citar.
Y debe mencionarse, igualmente, el recorrido de una
milla que hizo el "Vonna" con motor Clément.
El triunfo de Francia en esta lucha ha sido, por tan•
to, completo, sobre las otras canoas suizas, italianas, inglesas y alemanas.
Después de la inauguración de esta Exposición que
tuvo efecto en el puerto de Mónaco, se realizó el con·
curso de Hidroplanos para disputarse el "Gran Premio

El &lt;Va:ina,&gt; veloz hidroplano &lt;l ! Mr. Emile D~ibounest.-El &lt;Je..n Veux,&gt; rápido cruce:o de Mr. Schntider
-r: ....

aviación marítima" ofrecida por M, Jacq~es Schneider,
que ha sido bautizada muy justamente _la copa GordonBennett del agua. La casa Deperdussin había ya con·
quistado en los Estados Unidos para los franceses, la co·
pa Gordon-Bennet, por sus vuelos en la tierra, &lt;!hora ha
sido igualmente sostenido ese pabellón; para Ías luchas
de aviación sobre el mar. El Jefe, M. Depe~dussin y su
hábil ingeniero M. Bechereau han realizado en Mónaco
un esfuerzo prodigioso que ha sido al fiu coronado por
el éxito.
·
.
Las condiciones del cvncurso han sido bastante luer·
tes; los que tomaran parte en él debían navegar por 1~
menos dos millas y media o sea un vuelo. de !-5-0 milla~
marinas (272 kilómetros) Los vencedores, lo mi;!"P que
todos los concurrentes a la lucha fueron recibidos después por S. A. S, el príncipe de Mónaco que·los-CeJicitó
cordialmente.
· -~"
Aristocrático enlace en Guadalajara.-Srita. Luz González Rivas y señor don Manuel Fernáodez del Valle Newton, que contrajeron matrimonio en el iagrario Metro·
politano de la capital de Jalisco el ro del corrriente.-La señorita Gonzátez Rivas y sus damas de honor.- .Fots. Lup.
maravilla su cometido, dándose el caso de que todos los
números se repiten, y el público llena el Lírico con el
mismo entusiasmo de la noche del estreno.
TEATRO PRINCIPAL.

"EL ECO."
El señor don Ramón Coy de Silva, distinguido literato español, autor del drama que se estrenó el P"sado úl·
timo miércoles en el teatro Principal es desconocido en
México, pues nioguoa de sus dos obras dramáticas ante·
riores, (una de ellas se llama "La Reina Silencio") han
subido a la escena de niogúo coliseo mexicano.
Días antes de estrenarse en el Teatro Español de Ma·
drid el drama &lt;El Eco,&gt; su autor dijo en una carta di·
rígida al distinguido escritor señor Catarineu, &lt;que se
traraba de uoa tragedia fotima, pasional, sin interés oi
simbolismo, sobre cuyos personajes la fatalidad inexorable pesaba coo todo su rigor, obedeciendo a la ley mis·
teriosa del destino.&gt;
&lt;Es una hi~toria-añadia en la eplstold-que me fué
referida por una voz trémula, espantada aún al recuer·
do de los acontecimientos fuo~stos.&gt;
Respecto de la técnica y del ptocedimieoto, maoifes·
tó el señor Goy de Silva, lo que sigue: &lt;todo mi trabajo
se reduce, pues, a llevar a la escena uo drama familiar,
respetando l..s leyes de nuestra técnica teatral; pero con
cierta independencia de ;.cción y evitando, aún coo per·
juicio del éxito teatral, los efectismos.&gt;
&lt;No quiero-añadfa-buscar uo triunfo fácil siguien·
do cómodamente cualquiera de los caminos que otros
autores avezados, más avezados y expertos que yo, se
han abierto con su propio esfuerzo, y he preferido afron·
tar el peligro ioternáodome por sendas escabrosas con el
único propósito de hallar un &lt;nuevo punto de vista&gt; que
es creo yo, a lo único que se puede aspirar, lo mismo en
el mundo p"sional que en el mundo artístico, donde to•
dos los horizontes ya están descubiertos.&gt;
He copiado los párrafos anteriores de la carta indica•
da antes, para que se vean los ant~cedentes de &lt; ~l Eco&gt;
que, a mi juicio, es una obra mediana, sin interés algU·
no, y solamente teatral en una escena del acto tercero,
éo la cual aparece el efectismo, que al parecer no gus·
ta al señor Coy de Silva, y que, sin embargo, es tocla el
alma de la obra escénica, cuando se maneja con líabi·
lidad y talento.

En dos palabras se puede referir el argumento. Un
aristócrata, el conde de Ancels se casa eoamoradísimo;
y al poco tiempo, en plena ilusión, la muerte le arreba·
ta a su esposa. Lleno de pena, desolado, conoce . a &lt;Ele·
na&gt; y se casa con ella; la voz de esta segunda mujer le
recuerda mucho la de la primera y esto le cautivó. Pero dicho encanto cede pronto, la actual mujer no vale
lo que la otra, a juicio del marido, y como es hosco, bru·
tal, egoísta, huraño, la maltrata, y la indiferencia más
dura es su norma de conducta. Más la muerta no era,
ni mucho menos, lo que el Conde crefa; y sabemos por
&lt;Jorge&gt; que este fué amante de la condesa, y ahora apa·
rece tal personaje para recoger unas car tas comprome·

tedoras que guarda la madre de la segunda esposa.
Pero la señora, fiel depositaria de los documentos, no
)(Js entrega; y &lt;Jorge,&gt; lleno de remordimientos, se lo
confiesa todo a la segunda esposa, (en vez de hacerlo al
marido para tranquilizar la conciencia) y así se prepara
el desenlace, pues "Elena," cansada de quejas, de com·
paraciones, de malos tratos, se lo revela todo al Conde y
este lo extrangula.
Todo esto, tal y como lo presenta el señor Goy de Sil·
va no produce sino horror, ni interesa ni es bello, es ho·
rripilante y nada más.
LUIS DE LARRODER.

~

.~('.L.f
j ~J•~,:

Lanzamiento al agua del &lt;Jeansson Colliese,&gt; fuerza de 230 caballos.-La hélice dd hidroplino &lt;Jeauson Colliex &gt;
de Hidroplanos de Mónaco" toman~o parte magnfficos
aparat?s de marcas tan conocidas como J,.s de Nieuport,
Deperdussin, Borel, Morane ,$aulnier, Farman, Bregue!.
Astra, etc., etc., los ruales efectuaron pruebas de altura
y magn:ficos "vol plané" mostrándOS" los aviadores con
fiados en su pericia y en la solidez de sus aparatos. Des·
pués de diversos incidentes se fijó la primera escala en
Beaulieu, siendo el premio de 25 ooo francos, ganado
por Gaubert, el cual, con una "tempestad muy fuerte, lle·
gó a l punto indicado, regresando a Mónaco, sin inciden·
te alguno en su biplano Farman.
Después la "Copa Schneider," el premio de 25.000 fran·
cos y un objeto de arte de ¡?ran valor, fu.,ron disputados
por Prevost en un Deperdussin, Espanet en uóNeiuport,
y Garros en un Morane-Saulnier, ganando el primero
d"spués de una lucha muy viva por parte de los compe·
ti dores.
"'
Ha sido, por tanto, una magnifica jornada "~portiva"
en la cual se ha disputado la •·copa internacional de

Lacanoa-automóvil &lt;Le Socram 11&gt;,&gt; tripulada por Mr. Pinto, su dueño.- La canoa &lt;La ~Iusellesa,&gt; que tomó
parte en las carreras de hidroaviación en Mónaco.

EN ALTA MAR

Una de las damas de honor de la señorita González Rivasllegando al templo.-Fot. Lup.
El hidroplano Deperdussin vencedor del concurso de Mónaco.

Es domingo ...... Los toscos
marineros
preparan el altar.
y yo, cual otros muchos pasajeros,
recostado en la borda, admiro el mar.
Al soplo de la brisa oliente y suave
aliviase el tormento del calor,
que atravi~sa la nave
el cálido Ecuador ..... .
El alma llevo henchida
de una angus tia mortal,
de esas hondas angustias que en la vida
se despiertan al mal
q ue sufre nuestro prójimo ..... .
&lt;Bendito.
Señor, Dios Infinito,
por ellos, por los pa rias

que viajan a la América del Sud ,
elevo mis plegarias!
Infúndeles virtud,
pues van como corderos
en fétido vagón;
no viajan como libres pasajeros
los que sufren inicua explotación ;
alienta a los humildes emigrantes,
que de tanto sufrir
quién sabe si anhelantes
de, tí esperan la gracia de monr."
Los toscos marineros
desarman el altar,
y exclamo: c ¡Todavíd los negrerr.s
dominan en e_l mar!&gt;
F RANCISCO DE l RACHJ::TA.

�CRONI CA
La persistente preferencia de los cuellos
bajos ha dado uo verdadero éxito a esos deliciosos &lt;collerettes&gt; que la Moda llama &lt;pierrot&gt;, ligeros como la brisa primaveral, y de
los cuales la excesiva delicadeza pone al de1redor del rostro como Ulja aureola de juventud; algo fresco, gracioso y acariciador.
Todos estos cuellos están hechos, por regla general,
en finísimo tul blanco, plissado, o exquisitamente plega·
dos en tubos de acordeón, y se cierran por un lado bajo
un nudo de satín; elementos muy sencillos y muy monótonos eo la apariencia, pero que sin embargo de esto se
prestan a muchas y variadas combinaciones, pues dichos cuellos son a veces de un solo color o bien de do~
matices diferentes, pero mezclados con arte, como por
ejemplo: lavanda y violeta; a'zul pálido y azul más fuerte; cereza y color de maíz; blanco y negro, mordorado
y amarillo suave; parma y malvd; en fin, otros muchos
matices que sería largo enumerar a nuestras lectoras,
pero que todos ellos son muy lindos eo sí mismos, y mucho más aún combinados de esa manera.
La mayorfa de los citados cuellos se cierra por medio
de una grao rosa de seda, sombreada en los dos matices
de que están hechos tao bonitos accesorios, que eo verdad favorecen mucho al rostro.
Como una gracios" variante, debemos citar los &lt;ruches&gt; o escarolados de tul, negro o blanco, los cuales se
afirman sobre uo fondo de satín de color contrastado
que forma una linda traos~arencia, y, eo este caso, el
nudo de listón debe ser semejante al tono del satín.
Al mismo tiempo que vemos la privanza extraordinar ia de estos coquetos cuellos &lt;pierrot&gt;, también notamos
el favor de que gozan los &lt;collier de chian&gt;, cuyo calificativo se ha tomado al pie de la letra de esos gra ciosos collares que usan los perrillos consentidos por las
damas elegantes Estos collar~ se hacen en plumas de
avestruz, sumamente rizadas, cerrados por el frente o
por la espalda con un &lt;chou&gt; de satín, eo forma de grao
crisantemo, y en otros modelos vemos que la pluma se
prolonga en largas puntas. y éstas terminan en bellotas
de seda o eo motivos de pasamanería, muy artísticos y
originales.
Estos collares tienen una marcada semejanza con las
echarpes, y ya que hablamos de tao hermosas prendas
de la &lt;toilette&gt; femenina, oo dejaremos de hacer notar
a nuestras lectoras que hoy, como nunca, se tiene pre·
fereocia por las echarpes, cuyo reinado parece ahora
más glorioso que en parndas épocas, y los modelos se

renuevan sin cesar con una fantasía inagotable y prodi•
giosa.
Se hacen, actualmeote, de una manera muy original:
en mus~lioa de seda de colores muy vivos, velados con
tul negro, y eo la orilla llevan una franja de seda, bastante doble y consistente para evitar que el viento descomponga esta bonita prenda que tanto ayuda al embe·
llecimieoto femenino. Esta franja de seda suele adornarse con aplicaciones también de seda, y en estilo de
bordados búlgaros,
Sin embargo; debe preferirse la eleg.iocia sencilla
pero infinitamente más distinguida de las echarpes de
Chantilly negro; de ese encaje fino e impalpable que se
coloca sobre uo fondo de muselina de seda blanca, or-

trenzas, que lucen en toda su extensión, ~n. tr~feos que
no deben caer bajo las tijeras, so pena de 1o¡una grave;
pues ya en aquella época la cabellera era una señal de
nobleza; y los historiadores de aquel tiempo censuran la
crueldad de la reina Fredegonde, que mandó cortar y
colgar a la puerta de sus habitaci~oes la opulenta cabellera de la mujer amada por su h1¡astro. .
.
En la ciudad Eterna un asalto de elegancia hace decir
a Luciaoo: &lt;Lo que más tiempo cuesta es el riza,lo del
cabello.&gt; Unos instrumentos de hierro calentados a fuego
lento, obligan al cabello a eorollane form~odo la~gos
anillos, cuyos bucles, conducidos con un cmdado m1ouciorn hasta las cejas, no dejan a la frente más que una
estrecha superficie, en tanto que las trenzas fletan soberbiamente sobre los hombros &gt;
Esos instrumentos de hierro, embriones de nuestras
mediacañas, fueron, sin duda, importados de Grecia, y
desde alli a las Galias, puesto qJe ya hemos comprobado que las mujeres francas luciao el rizado después de
la invasión romana. Las relaciones más estrechas que
principiaron entre el Imperio greco latino y los i_efe~
francos, para defenderse contra los ataques ~e célticos,
sajones y hunos, acabaron de borrar la sencillez ~ala e
introdujeron tal lujo en sus costumbres desde el siglo V

leada de plumas de avestruz, b'aocas o negras, y también de marabout. Estas echarpes son encantadoras.
Como una novedad digna de encomio, recomendamos a nuestras lectoras las echarpes hechas eo &lt;encaje princesa&gt;, eo blonda de &lt;Greoade&gt;, bordadas a mano, y el tul
de Alencoo bordeado de un encaje de seda,
extremadamente fino y ligero. Ciertas echarpes, muy amplias y propias para envolver el
talle, tienen un marcado aspecto de pequeños
mantos; es decir: se les concede mayor importancia que las otras y por tal motivo tendrán una
ventaja indiscutible para aquellas damas de cierta
edad, que aun en los días más calurosos sienten alguna
repugnancia para salir sin abrigo y con el talle descubierto.
Dichas echarpes se hacen con muselina de seda negra, forradas de seda negra muy ligera, y se fruncen
transversalmente de distancia en distancia y en toda su
longitud. Todos esos fruncidos se marcan o señalan
con pequeñas bellotas de pasamanería de seda, y en las
orillas ~e adornan con marabout. También hay otras
que se hacen en satfo negro, forrado de satín blanco;
las extremidades se cortan eo grandes puntas dentadas,
que dejan ver el fondo de satín blanco. Al borde de
estas puntas se coloca una franja de marabout bastante
ancha, y para que la echarpe sea más abrigadora, puede ponerse entre las dos telas una ligera capa de &lt;ooate&gt;, propia para acolchar.
Por último, se hacen algunas de estas prendas, en velo de seda bordado, y en la orilla se adorna con un
abullonado de la misma tela o con no volante de tul
plissado, el cual les presta un aspecto gracioso y juvenil, pues aun cuando os he dicho, mis amables lectoras,
que esas echarpes pueden ser muy útiles para las damas
de alguna edad, esto no impide que las usen mujeres
jóvenes, sobre todo aquellas que por ser muy delgadas
necesitan de una prenda adecuada a su~ circunstancias,
porque as_í su busto y sus caderas tomarán proporciones
más amplias; y ademas hay muchas señoras y señoritas
que por llegar de países cuyo clima es más cálido que
el nuestro, se ven obligadas a usar, aunque sea en d!as
calurosos y llenos de sol, algún abrigo discreto , y ligero
como es el que ha ocupado nuestra atención eo las presentes líneas.

MARGARITA.

Los Peinados en Epocas .Remotas

Toca de Verano con va liosas plumas - Elegante traje de paseo -Toca de paja de Italia.

más que el placer de ser bella, y las miradas del joven
paje que suspiraba a sus plantas al lado del fiel leb~el.
Los cabellos trenzados o enrollados se _llevaron as!
hasta el siglo XIII. Las cruzadas tr...erio, sin duda. oue·
vos elementos al peinado, a~f como a los ":domos de la
cabeza. El Oriente, más suntuoso que O~c1deote, ~~sarrolló el gusto a J..s joyas, perlas, ped~enas, telas te¡1das
con oro, que se llevaron a profusión, y como todo lo que
es nuevo, parecía encantador. Para sostener toda esa
joyería, era preciso, como es natural, colocarla sobre uo
terreno sólido, y aquí es cuando vemos_ aparecer 1~ pufos que ahuecaron las cabezas. Ese pe1oad_o oece;i1taba
una abundante cibellera, pero se remediaba la 1osu~cieocia, sosteniendo esos pufos con telas; este fué el ongeo de los crespones.
Desde entonces el peinado tomó mayor desarrollo,
nacido de esa coquetería ansiosa de novedad; el r~tro
que hasta entonces se vió en un marco de cabell_os hsos,
recibió con las &lt;cocas&gt; enrolla.das sobre las ore¡as, otra
expresió1; los cabellos se recogieron descubriendo las
blancas frentes, ocultando las sienes, aureolando las me•
jillas con trenzas enroscadas.

Al lado del arte de la Grecia y de ¡,. Roma antigua,
ejerciendo su iofluenci3: sobre R~ma fast~o•a Y ?Pulen:
ta la Galia aun sumergida eo la 1gooranc1a ru?1meota
ria y bárb~ra, no sospechaba siquiera las deh~adezas
del t.cado Las mujeres oo se cuidaban del peinado Y
sólo por instinto dejaban flotar hacia atrás sus largas
c:i.belleras esparciendo sobre sus hombros las re~plaodecieotes ~aseadas de oro en efusión. La falta de arte
la suplia Id inteligencia, dejando a la naturaleza toda ~u
simplicidad, sin estorbos oi torturas eo la cabeza. ~ 1?
embargo, algunas mujeres ¡;re~eotían ya ese arte y d1v1·
dían sus cabellos eo forma de vendas con las que cubrían sus frentes, para venir a recogerlos eo la nuca Y
s ujPtarlos con una larga aguja de las empleadas_ en los
vulgares trabajos de la costura Era el peine rud11r:eota·
rio, la horquilla naciente
Pno he aquf que a través de los :.\lpe~ avaouo las
águilas romanas, las cohortes de Julio Cesar trayeod~
aquellos efluvios de lujo que las m_ujere~ galas, mar~v1lladas, adoptaron con algunas mod1ficac1oo~s, c~o ciertas variaciones Las rubias hijas de Lutec1d m1rá~onse
eo las ondas. y las cristalinas aguas del Sena relle¡aron
sus imágenes embellecidas por las modas nuevas. Las
cabelleras trenzadas empiezan a enrollarse sobre las cabezas, formando encima unas borlas rizadas y los bucles
sedosos flotan alrededor de los rostros de líneas puras.
Otras recogen en forma ~e rodete sus treo zas. Y. se levantan el cahello de encima de la frente, pe1oandolo
hacia atrás Desde el siglo TU ha~ta el V, el pf-ioado
queda estacionario con la particulari_dad de que 1~ sencillez continúa siendo el g•je de las JÓ\"eoes, que siguen
dejando flotar libremente sus lar1tas cabelleras Las m~jeres casadas reciben por ese adorno natural una cons1·
deracióo que la menor mutilación destruye. Sus largas

al X, que los padres de la Iglesia comenzaron a agi·
tarse.
El nacimiento de la monarquía fué el que desarrolló
la elegancia; desde la cima de las castas "S de donde
parte el movimiento. La corte de Carlomagoo fué suntuosa, y para ello hubo una razón; la de que el grao
emperador poseia unas joyas raras, joyas incomparables
de belleza: la reina Luitgarde, su mujer, cuya cabellera, según dice un ~oeta de aquella época, resplaodecf_a
con un brillo má~ vivo que Id escarlata; después sus h1j•s. Rothrude roo cabellos dorados como la.• ef pigas,
Berta, Gisela, Rodaita, Teodrata, Hiltrude, que sufrían
)a influencia de Oriente y se peinaban a la chizaotioa.&gt;
los cabellos separados por la mitad, flotaoito libremente
o trenzados Ese ramo de flores animaba el palacio del
grao en:,perador; las cortes de amor a legraban los días
en tiempos de paz, y las mujeres desplegaban toda su
coquetería. La simplicidad del origen ha vclddo, la m t•·
jer conoció el prestigio del lujo, y si durante varios siglos fué constante eo sus adornos; evt&gt;luciooaodo lentamente, corno temerosa, ahora va a acelerar, bajo la influencia de los acontecimientos políticos y religiosos, la
marcha hacia adelante, no contentándose ya con tocados
rudimentarios, sino lanzándose a la faot~sia más txtremada.
El sombrio período de la Edad ~Iedia coa sus continuos sobresalto,, sus guerrds y sus persecuciones ligio•
sa.• oo alimentó mucho l'l historia del peinado; la casteliaoa vivía casi prisionera en su torreón, rodeada de
damas en medio de una soldadesca. siempre dispues a
dar el 'golpe. En aquellas moradas soberbias, el lujo tomó uo aspecto altivo, la silueta de la mujer nos aparece
hierático, cual un hermoso lirio erguido en la extremidad de su tallo; el peinado era casto; los cabellos sepa·
rados formando vendas y largas trenzas; pero, entre
tanto ' la joven castellana se moría de hastío entre las
espesas murallas de su castillo, sin tener para distraerse

,e

0

Al..rigo s.,Jida de tPatro.- Toca modelo parisieo Sllrnbrero eco lujcsa pluma.-Toilette para carreras

�=====================E=L~M=U~N~DO ILUSTRADO=====================
El genio musical más fecundo y más inspirado que ex iste,

iALABANZA AL ODOL!

PIETRO MASCAG ::'\I,
escribe del ODOL.
&lt;El O D OL es el ideal de los dentífricos.
Me sirvo de él diariamente y declaro que no
he encontrado nunca nada más higiénico y útil
para la boca.»
rado, y para comprobar lo dicho, pueden ustedes hacer
la siguiente prueba: procuren tener con él una entrevista que aparezca como casual; la señorita le contará,
con absoluta tranquilidad, que tiene un pretendiente al
cual no sabe si debe corresponder o no, pues se baila
indecisa n:specto de sus propios sentimientos. En seguida le pedirá su opinión sobre el particular y .... la
prueba estará hecha, porque si ese joven la quiere, al
ver que hay quien puede arrebatarle su dicha, se apre·
surará a declararse y a conquistar el c.:or.,.z6n de su
amada; pero si no hace nada de esto, claro es que no
tiene por ella un verdadero afecto; porque sería una
torpeza increíble que oo defendiese su propia felicidad.
¡Ojalá que su amiguita no sufra con esta prueba un
nuevo y cruel deseogaño!
•

Consultas
JULIA M.: En el número correspondiente al domingo
18 de este mes, se publicó la respueEta que tuve el gusto de dar a su interesante y hermosa carta.
Aún no he podido obtener los datos que d:seo ofre·
cerle sobre el asunto de que me habla; le ruego
dispense mi tardanza involuntaria; pero creo que muy
proJto cumpliré su encargo, lo cual me será altamt nte
satisfactorio.

ELEO NORA DUSE.
La encarnación más fiel y palpitante de la
verdad en la escena, escribe sobre el ODOL:
«El ODOL es excelente y me sirvo de él.»

«Lodo'l Odol, lo dolce licor
Che lo dolor del dente
Scaccia di sovente
Lo lodo la sera
E la m'.lttina in acqua
E il dente mio dolente
Va stritolando allodole
Ch'odo lanciar per !'aria
11 canto del cemente
Mimi, Rodolfi tutti
Che avete denti brutti
Adoperate l'&lt;Odol»
E a modo li terrete
&lt;Odol»lari piovete!»

OBSEQUIOS
MODELO
PRIMA VERA: i Cuánto me conmueve la graciosa inge·
nuidad de mi simpática amiguita &lt;Primavera!&gt; Su pre•
gunta res¡:ira candor y ternura, pues¿ cómo ha de haber
algún obstáculo para que tanto usted como su novio
usen los obsequios que mutuamente se han ofrecidc?
Sólo deben conservarse con sumo cuidado los retratos,
los rizos de cabellos y cualquier otro recuerdo de uso
personal, pero los demás obsequios putdtn y deben
usarse, prtcisamtnte como una demostración de afecto
bacia la per~ooa de quien se ha recibido el r,ga,o ¿No
se hace esto con las sortijas. relicarios y demás objetos?
Sabe usted, querida ami 5a, que mucho la estimo y
que le deseo mil felicidades

LAURA: Doy a usted el m_o delo que desea de cubreteclado para piano. Está hecho en moaré color de marfil, guarnecido con bordado rococo.
:ÓIRECCION
J. V. AcosTA: Sírvase darme su dirección particular,
para tener el gusto de contestar detalladamente a su
pregunta.
RESPUESTA DIFICIL
MARTHA: Mucha tristeza me causa aumentar con mi
respuesta la pena tao grande que tiene usted; pero debo
ser franca, y por este motivo le diré que, a mi entender,
las vacilaciones de su novio indican la carencia absoluta de un verdadero amor. Acaso el citado caballero es
de carácter débil, y pór eso, cuando usted le manifiesta
con el silencio su desagrado, ll vuelve a buscarla, impulsado quizá por la compasión; pero usted, querida
señorita, debe tener valor y dignidad para sacrificarse,
rechazando de un modo enérgico ese jueg,&gt; cruel en el
que está padeciendo tanto su pobre corazón.
Le deseo ese valor, que tan necesario es en un caso
como en el que usted se encuentra.

USOS SOCIALES
/

ETOILE DE FRANGE: No hay ningún inconveniente en
que sea usted madrina en el matrimonio religioso de su
amiga, oi mucho menos en que asi•ta a dicha ceremonia. Puede hacer ambas r.osas sin que por esto quebrante el luto d~ su querida heripanita.
El moño negro se coloca-en la puerta de la casa, oo
sólo por la mue, te del padre o de la madre de la familia, sino por cualquiera de los miembros de ésta.
Hay vendedores ambulantes del jabón de que me ha·
bla; pero si oo lo consigue ust,.d fácilmente por ese
medio, creo que podría obtenerlo enc-argáodolo directamente a la ciudad eo doodt lo fabrican, pues allí deben existir varios establecimientos comerciales que su·
ministrarán sus pedidos con toda regularida&lt;i.
Si tampoco así logra lo que desea, le recomiendo el
uso del jabón de lechuga, porque es muy .eficaz para
mejorar el cutis Lo venden en las drogue,ías y boticas
de esta capital.
Tengo mucho guEto en coote~tar a tocas sus preguntas.

El tenor de la omnipotente voz, escribe sobre el ODOL:
«Conozco el ODOL hace tiempo y me s1n·o
de él con placer, porque lo hallo excelente como preservador de la dentadura, refrescante y
desinfectante para la boca, productor del más
agradable ali en to.»

D e allí se podrá uno persuadir:
I.-Que el ODOL debe ser considerado como el dentífrico que responde con más perfección a las exigencias de la higiene dental.
2.-Qne el ODOL es usadó con predilección
en todos los círculos, hasta en los más altos
por su delicioso sabor.

El autor de estos versos, que forman un juego original de palabras y dedicadas al mejor
dentífrico del mundo, es el autor más sentimental que la música italiana glorifica ahora:
Giacomo Puccini.

LUTO
GERALE1: La~ visitas de pésame deben devolverse
hasta los seis meses después de haberlas recibido. De
ningún modo puede corresponderse una visita con el
envío de una tarjeta.
No hay inconveniente en que lleve usted en sii.viaje
sombrero en vez de manto. Este sólo se usa eo los tres
primeros meses del duelo. Lo más a propósito en su ca·
so, es la toca de crespón inglés, con largo velo flotante;
ya sea de gasa opaca o del mismo crespón con que está
hecha la toca.
·
MARGARITA.

DUDA SOBRE AMOR
EsPERA'.'iZA: Su carta encierra una contradicción evidente, mi estimada señorita: puPs al comenzar su confidencia me dice: &lt;Tengo mi novio a quien quería mucho&gt;. Al babl«r de ese cariño en ti:mpo pasado, parece
significar que hoy ya no le ama; pero al terminar su
carta dice así: &lt;Qué debo hacer? Por una parte mi corazón &lt;entregado&gt; y por otra; un amor tal como yo lo
había concebido y que me ha hecho llorar&gt; . .'.... La
contradicción es evidente, según ya le digo, pues si el
cariño que le tenía a su no, io se ha debilitado basta el
extremo de aceptar una nueva impresión, ¿cómo dice
que su corazón aún está entregado a su antiguo· amor?
¿Se refiere usted, acaso, a un compromiso que ya le es
pesado y que desea romper? Pues si así fuese, mi res·
puesta es la siguiente: hágalo cuanto antes; no dude,
no vacile ni un momento; la hora del amor es caEi sa·
grada; ningún prejuicio debe detener a dos corazones
que se quieren y que mutuamente se buscan y se necesitan; corresponda usted al dulce, sincero e impetuoso
amor de ese joven, cuya clara inteligencia y vehemente
corazón se manifiestan en los bellos párrafos de la car·
ta que envió a usted, los cuales me transmite en la rn·
ya. Sí; rompa su antiguo compromiso, porque esos vínculos, cuando ya no son gratos, se convierten to pesada
cadena; ame con toda su alma a su nuevo pretendiente,
ya que éste, por sus raras cualidades y extraordinario
atractivo merece ser querido con una grande y sincera
pasión.

CARUSO.

Ha sido raro el caso de que los últimos decenios se dieran tantos juicios por p arte de la
c iencia y el arte, todos concordantes, sobre un
producto industrial como sobre el ODOL, y
sus cualidades excelentes.

POSTAL
MARÍA DE LAS MERCEDES: Mil gracias por su linda
postal, y más aún por la inspirada cuarteta con que se
sirve dedicármela ; ya casi presentía que el alma de usted era esencialmente poética, y ahora lo compruebo de
esa manera.
He tenido mucho gusto en complacer tod«s sus anteriores indicaciones.
SITUACION SIN DEFINIR
TAHOSER: Hoy, como siempre, me ha sido muy grato
recibir su hermosa carta, y con todo placer con.esto a
la consulta de su amiguita.
Creo que el joven cadete no la ama de un modo cla•
ro, pues cuando los hombres se enamoran &lt;de verdad,&gt;
no hay nada que les impida manifestar su afecto a la
elegida de su corazón, si no es c11ando hay ob~táculos
insuperables que los obliguen a guardar un doloroso
silencio. Pero en este caso, siendo libres los dos, ¿ ¡;:or
qué callar un amor que flOdía ser la felicidad de ambos? Cuando un joven, colocado en estas cilcunstancias, no habla francamente, es que no se siente enamo-

Adivinar lo secreto de los seres por el estudio de sus
füooom{as, tiene un interés extraordinario.
Hay quieu lee en los ojos; otros observan la boca y la
nariz; algunos se fijan en el ritmo de los pasos o en el
movimiento de los brazos, reconociendo a diez metros
las cualidades de una persona a quieu jamás hao visto.
La manos hablan y dicen mil cosas; un movimiento
suyo aleja para siempre, y si oprimen cariñosamente otra
mano pueden ganar un coraz6a,
.
Los pies pequeños o grandes, impacientes o tranquilos, aunque se les presta menos atención que a la cara y
a las manos, suelen traicionar un estado de ánimo o un
temperamento.
Antiguamente, en Francia, se llamaba a los villanos
&lt;pied plat,&gt; y al aristócrata &lt;ta· 60 rouge &gt; Esto prueba
que el calzado era algo así como el caráct•r repre~eotativo del estado social; desde el pie envuelto en uoa
hoja de palmera que usaban los egipcios, hasta la bota
de los almibarados personajes dd Directorio: aquéllos,
libres, marchando lentamente sobre la arena; é;,tos prisi~neres entre hebillas. El siglo XVJII, espi,itual y licencioso, ::e nos revela por la audacia de sus tacones,
el lujo desenfrenado de las telas y la absurda punta de
las suelas, que hacía un pie ridículo.

Una tarde lluviosa y sombría,
cuando mi¡es pasar el cortejo
que acompañe al panteón mi cadaver,
donde yacen millares de muertos;
cuando escuches los tristes aullidos
de los canes.. . Los ayes del viento,
no suspires¡ mi bien, reza y llora
por las almas de todos los mue~tos.
Cuaudo mires la tarde murieote;
una tarde rojiza de invierno,
cuando escuches tañer las campana~
de la iglesia de algún cementerio,
no suspires, mi bien, reza y llora,
que tu llauto tr,1Dquilo y sereno
ha de ser cual plegaria bendita
que se eleve llegando hasta el cielo.
iOh mi virgeo!....Uoa honda tristeza
me atormenta implacable si pienso,
que al morir he de estar entre sombras
donde solo hay eterno silencio....
No suspires, mi bien, reza y llora
pues tu llanto es rocío de los cielos,
que caerá sobre mirtos floridos
en la. tierra. que cubra mis restos.
LUI.5 G. VALDESPt:-i'O JR.

Yl.N\S""

�EL MUNDO ILUSTRADO

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EUGENIO TALLERI YCIA.
Ja, Nuevo México, 65 y 69. · Sucursal: Sa. Tacuba, 73

México, D. F.

su casa
Nadie ignora cómo Balzac estuvier a
siempre rodeado de acreedons y que, por
mucho que se preocupara de ello, dejaba
pasar el tiempo sin perder su insólita serenidad y su talento.
Cuéotase que uo día Balzac fué convidado a comer en casa dP un notario, el
cual, viéndole tao afligido, le preguntó cuál
fuese el motivo de su silencio.
-Querido notario- contestó el autor de
«Papá Goriot,&gt;- mi silencio tiene un motivo y os lo voy a decir. ¿ Creéis que un
hombre pueda estar contento la víspera de
la fecha de uo pago, sobre todo cuando le
faltan los medios necesarios? .. . .
-1 Cuánto necesitáis?
- Mil francos.
- Aquí están. Me lo devolveréis con la
ganancia de la primera obra que publicaréis.
-No-contestó Balzac,-prefiero de la
«mejor&gt; obra que publicaré.
Y firmó lo siguiente:
«Me comprometo a devolverle al notario
D. la cantidad de mil francos sobre la ganancia de mi mejor obra.&gt;
La declaración quedó olvidada durante
tres años en la cartera del notario. quien
al fin un bonito día escribe al autor de «Eu ·
géne Grandot&gt;: «Permitidme deciros, querido amigo, que es una obra maestra vuestro último libro, que es la mejor de vuestras obras&gt;
Balzac contestóle: &lt;¿ Crelis que ya me
haya agotado? Esperad y veréis.&gt;
T rece años después, el notario escribió
a su amigo: «Mi querido amigo, he leído
«Les Parents Pauvres.• Es la coronación
del edificio; no llegaréis nunca más a una
mayor 11ltura.&gt;
Y Balzac le contesta:
&lt;Haré a lgo mejor.&gt;
Y quizás hubiera manteo ido su promesa;
pero d año siguiente murióse e l ilustre escritor, y, desde luego, sin haber pagado su
deuda.

Los Barros y Granos
asquero~os algunas
veces
Afeadores Siempre Curados en Cinco Días.
Usted no Quiere es-

-_¿.

fi!: perar !ndefinldH.·

ment e para Que de·
· Sil.parezcan esos bH. ·
rros, granos ó erup·
.clones en su cara 6
, en su cuello. Lo
1 acons ..Ja ble as cu. r:trselos I&gt; ron to.. Qulz:t en la semana
próxima, usted tentrá Que concurrir á
alguo baile ó banQuete y sin duda uoted
no Querrá Que Sello r epulsl vo el as1&gt;ecto de
su rostro. Convénzaoe Ud. J;&gt;Or sí misma
de QUe un tarro de Crema Sirene
1

contra los Barros, los extirpa en
pocos días y de Que no hay granos, erup
clones y barros Que no se curen con certez~ con esta maravlllos,. J;&gt;Omadlta curatl·
v,.. a.ntlséptlc~a y berm&lt; se..~ora-TARRO
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Se Debe Curar Toda Clase de
las Enfermedades de la Sangre.
Ningún daño pueden causar los microbios ; y los gérmenes de las enfer•
meda.des se exterminan, cuando la
sangre está limpia y circulan,do con
actiJviidad en las venás y las arterias.
En estas con diciones cualquiera persona puede desa.fia:r los mi.erobios.
Las funeiones de la sangre son las
de proteger y conservar la vida.
C_~an.do la sangre eircnla a perfeccrnn, el cuerpo está saJuda:ble y activo, pues toda enfermedad es sqlemente el resultado de alguna obstrucción en la circulación de la sangre.

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monio, el que le ruego acepte unido
al maiyor reconocimiento y .más pro•
funda gratitud. Cmno usted saibe, des•
de hace más de dos a ños el estado de
mi sangre ha sido bast ante desfavora.b-le, mamiifestán,dose rparticula.rnnen·
te en el rostro esta &lt;lescoonposición .
tan peligrosa CO'lllo molesta. Las po·
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cientes p3Ta el completo restableci•
miento, inclusive la curación ,de la.
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Centenario de la chistera</name>
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        <name>El arte social</name>
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�= == = = = == = = = == = = = = = = = ===E=L=M
==
U N=D=O
= l=L=U=S=T=R=A=D=O= = = = = = = = = = = ==== = = = = = = = =

E L MUNDO I LUSTRADO

Una escena d e l acto 1o . de" El Secreto .••

PARA PROLONfl AR LA VIDA.
Un niño se levanta muchas
veces sin el menor daño después
de una cf1ida que h abría roto los
huesos de su abu elo. ¿ Por qué ?
Porque el cuerpo del niíio es
flexible y elástico, mientras el de
su abuelo es duro y quebradizo.
La sangre deposita materias que
tienden á obstruir el corazón y
las arterias é impedir la ci rculación; la mayor parte de las personas que tienen más lle sesenta,
allos sufren más ó menos do ese
desart-eglo, el cual las trae al
03tadp que se conoce por el nombre d~ vejez. Eminentes autoridnde¡¡ pretenden que si pudiéramos ilimentar convenientemente
el cuerpo y deshacernos de lo~
residnos inútiles, la vida p:&gt;dría
prolongarse casi indefinidamente.
En todo caso se puede vivir noventa· años lo mismo que cincuenta, siempre que tengamos un
En el teatro de los Bufos Parisienses se
cuidado inteligente de n osotros
mismos. Consérvese el sistema ha tstrenado la última obra del celebrado
francés Henry Berstein titulada &lt;El
· limpió de gérmenes múrbido3 y autor
Secreto, con un éxito excelente.
los nervios con pleno gobierno do
Se trata de ut'l matrimonio que tiene
una amiga íntima, viuda, la cual ;e va a
3tt8 varias funciones, mediante el
casar con un joven tímido y celoso, que
uso de un vitalizador como la,
quiere saber si en el pasado de la novia
PRE PA RACION de W AMPO LE
hay alguna tacha. Lá esposa dice que ni
y, descontando los accidentes, to- aún amó a su primer marido, que era egoísta y brutal; siendo lo cierto que había tedo el cuerpo permanecerá fuerte
nido un amante, un vividor vicioso, lo cual
y elástico mucho más tiempo del se calla Ya casados. se encuentran todos
que sería posible de otro modo.
en la casa de la r.ondesa de Savegeat; taml!Js tan sabrosa como la miel y bién está el ex ·amante, el cual desea saber
contiene una solución de un ex- la razón def rompimiento brusco con el de
tracto que se obtiene de Ilígados
Puroi de Bacalao, combinados
CALENDARIO DE LA SEMANA
con Ilipofosfitos, Malta y Cerezo
LUNES 2.
Gil vestre. Para Desórdenes de la
La Beata María Ana de Jesús Paredes
Sang1:e, Enfermedade3 Agotantes Vi rgen. Santos Marcelino. Pedro. Erasmo
y Tís\s está por encima de todas y Blandina Mártires.
las d~más. El Dr. D. M. Vclez,
MARTES 3.
Profef.,OT en la Escuela K acional
San Isaac Monge Mártir, Santas Clotilde Medicina de México, dice:
de Reina y Oliva Virgen.
"Desde hace varios años uso la
MIÉRCOLES 4·
Prep&amp;mción de Wampole -0n caSan Francisco Caracciolo Confesor.
eos de afecciones oculares infan,
JUEVES 5
tiles ~ostcnidas por anemia ó csSantos Bonifacio Obispo. Doroteo Pres·
bítero y Zenaida Mártires
crofulosis, quedando muy comVIERNES 6.
placido del benéfico resultado obSan Norberto Obispo Confesor y fundatenido." Eficaz desde la primera
dor de los Premonstratenses.
dosis: De venta en las Boticas.

LA PERUNA ELOGIADA
POR. LA STA. FABREOAS.

L a muy popular actriz Sta. Fabregus
dice como sigue acerca de la PERUN A:
Tomé dos frascos del gran remedio, la
PERUNA , y me sorpren dier on sus mar avillosos resultados. No sola.mente
desapar eció el catarr o , sino que sentí
tal at1mento de salud y vitalidad en mi
constitución que me h izo sentir mas
fuerte de l o que siempre he estarló.
Virginia Fa bregas de Cardenas,
su amada. Esta dice que por no haber
Teatro del Renacimiento, M éjico.
quetido casarse con ella. y en este diálogo
íntimo los sorprende el esposo. Sobrevieoe
una escena violenta. y en ella se ve bien
claro que la esposa, que dió buenos informes. fué la causante de la ruptura por en- :ece escrita en el país de los p asajes risue vidia de la feliciaad de su amiga.
nos.
En el tercer acto, mientras el recién caDe la tarantel'l que Nora danza un inssado gestiona una permuta de destino para !ante. el autor obtiene un efecto de valor
alej~rse de su mu)er; 1~ otra confiesa a su psicológico; este es el único rasgo aparenmando todas las 10fam1as que ha hecho só- te que la obra conservó en armonía con
!o por envidia y maldad instintiva, y aquél los lugares en que fué compuesta.
procura y lo consigue unir aquella pareja
"Los fantasmas, " obra más sombría fuesepara~a solo por artes perver~as. El triuo- ron escritos en Sorrento dos años de;pué~.
f~ ha sido, en gran parte, deoido a Mad. Como la tarantela de Nora, el sol evocado
S1moo.
por Oswald puede recordar el golfo de
Nápoles solamente a los que conocen que
el terrible drama fué concebido )' escrito
ante la contemplación de ese paisaje.
Ibsen creía en el cuadro y en el influjo
del ':°ismo en la obra pensada y en la obra
escrita.
E ~ nombre y la personalidad del g ran
En su cor respondencia o riginalísima, el
escritor_ Ib~en aumenta cada vez más, y la dramaturgo deja entrever. y hasta maoip_ren:sa 1tahana en estos días. según los pe· fiesta expresamente, la influencia ejercida
riód1cos que tenemos a la vista, recogen en en su labor por el escenario italiano.
sus columnas datos curiosos sobre la resiIbsen pasó en Italia una gran parte de
dencia de Ibseo en dicho país.
su ex:stencia, permaneciendo a veces duComo en México las obras de Ibsen han rante algunos años consecutivcs.
sido siempre muy gusta:las. creemos que
En I talia compuso sus obras más caractieoe_ io~erés todo lo ~ue se relaciona con t~rísticas; '"Brand," en Roma y en Aricel ex1m10 dramaturgo.
c1a, en 1865; en Roma ideó también '"EmIbsen pasó en Amallfi tres meses del ve- perador y Galileo," tragedia en dos actos
rano de 1879, durante los cuales escribió sobre Juliano el Apóstata.
.
"Casa de muñeca."
En 1867 escribió "Peer Gyot," en Ischia
Los propietarios del "Albergo della Lu• y en Sorrento.
na," cuando Ibsen permaneció allí, así coLuego volvió dos veces a la bahía de
mo el "maitre d 'hotel" y el cocinero, vi- Nápoles para componer "Casa de muñeca"
S ÁBADO 7.
ven hoy todavía; al segundo le obsequió y "Los fantasmas. "
Santos Pablo Obispo Mártir y Roberto
Ibsen con un frac, q ue el obsequiado lleEn Roma compuso igualmeote "Un eneAbad -R ito simple.
vó durante mucho tiempo.
migo del pueblo" y el "Pato silvestre.
DOMINGO 8
Los tres personajes han suministrado
Santos Maximino, Heraclio, Medardo y detalles de una p recisión rigurosa sobre
las comidas de Ibseo, lo, cigarros que fuGildardo Obispos Confesores.
maba y las horas que permanecía ioclioa- UIID ~Wlllfilllllll®lfili©&gt; lfilll
do ante las cu,&lt;rtillas en su mesa de trabajo.
Ló. hostería de la Luna es un antiguo
.
--- '
convento. cuyo claustro se conserva ?Ún . De .1ª mis~a manera que hay teatro al
donde se hospedaron en diversas épocas ª!re l!bre, existe un pa_rlamento también al
Víctor Hugo, León XIII, cuando era obis· aire libre, ~o cual sera muy bueno para
Uriloa Ca li dad
po; Gladstone y Mac Kinley· en el come- que las pasiones no se acaloren, como pasa
dor de la misma se ve un retrato de lbsen en los Coog:esos cerrados
y uua carta autógrafa en italiano, que el
No\rf~i~os ~
ca;t~nes de Uri, Apdramaturgo envió desde Cristanía. a fin de penze Y O en, ª s e oiza.
testimoniar el buen recuerdo que de Amallfi
Ttodos }do_s elector:s son diputados du1 N b 11CHRISTOFLEº cooservara.
ra? e un 1a. y se reune? en la plaza pú:
y e s:: rer:ada pieza.
Pero ninguno de estos pormenores- ad- bhc~ para el ncmbram1eoto de ediles y
vierte un Potusiasta de Ibseo-esclarece magiSt rados
.
.
mur.hn ''C::t~a rh~ mnñPr;:1." nhr:: aue nn f':l.•
Los parlament;:inos SdCan para ese día
el fondo del cofre y lucen la ropita de los
días festivos.
.
Poco hace aún llevaban para e l acto solemne, at~do c~n el paraguas, uo gran sable que s1mbohzaba rn dt:recho a votar
. Músic?s y tamborilero~. ,estidos con ira¡es del s1gl" XV, acompañan a la comitiva
del
parlam•ntaria en su entrad_a a la plaza.
~ ar• abreviar y evitar 1&amp;11 Criai11 de
Un heraldo y hombre de a rmas propone
a grito~ los nombres y proi:lama el resultado de la votarióo, como en tiempos de
Clodo\'eo ''el Peludo."
'
Es un anacronismo pintoresco para este
tomad al una• medida. por di&amp;.
, ig'o d., teléfonos y aercplanos.

IBSEN EN ITALIA

W@ Ilnlli&gt;ll'\e

,; ~a ll'!ejar
~ára conseguirla

L

E~p ASE esta Marca
11,f fi''r{/{!r)

A oc ó p .c o m parada

IIIPERACINA
¡:
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i'º~

!lffl

lilll ·

El ma.yor disolvente

Aoido úrico

GOTA, ARENILLA, REUMATISMO
CÓLICOS NEFRÍTICOS

Evitad Operaciones

las caricias de los hombres. ~sos padres
criminales traficarán con su plenitud de
• • Las mujeres no debían someterse
mujer, como de niña comercian con su
á operaciones q_uirúrgicas sin a n tes
cesto de gardenias.
probar lo suficiente el Compuesto
- Hoy traes dos duros para emb:&gt;rraVegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham.
charnos!- le gritarán-y empezará entonConsiderad qui casi toda operación que
ces la desYeoturada su viaje d e culpas y
s~ practica
las mujeres en los hos,
de abyecciones por los mismos puntos por
p1tale!l ha s 1d? hecha necesaria por
donde paseó en no remotos días los floreci?escmdos_ de ciertos síntomas como
mientos de su virginidad.
1~regulandades y desvíos. Es muy
Luego se convierte en una belleza estracierto que los males progios del sexo
falatia, una belle7.a de gestos lascivos, de
puede1'. ]legar á ,ui:i estado en que la
ojos áridos y de mejillas pletóricas de vioperac1on sea el umco recurso posible
cio. Y allá irá en carrera hambrienta a es· .
pero muchas señoras han sido curad~s por
perar la salida de los teatros, para abonar
a sus padres el escote de su vida; trepará
las escaleras de cervecerías de barrios bajos y franqueará la puerta de sotabancos
sombríos. acabaadv por ser iornrvible al
amor y a los placeres. así estrujada, manoseada, rebajada, pasteada por jovenzuelos
después de creerse q u e sólo con una operación sanarían.
libertinos y por chulos indecentes ....
Cienfu~gos, Cuba.-" Por much os años he estado enferma• tenia u n
Pobre Cera .... ! Cuando veo que te aletu_mor, ca!da de la matriz, h emorragias y el corazón casi no látía Er"
jas con tu trajeciro sujeto por el pequeño
n:11 creencia no en_contrar salvación para mí. Entonces ví uno de ios Jild~lantal de rayas; con tu madejita de pelo
r~tos ~e la Sra. Pmkham y me decidí á hacerle una consulta Se uí sucastaño atado sólidamente sobre la nuca;
direcciones Y 4 _frascos del Compu esto Vegetal de Lydia E. P inkh!m m ;
con tus flores que se apiñan en el cesto, insen~arof maravillosamente. Al presente encuéntrome en perfecta salud
' cl iaaado sus pétalos desmayados por el boU n a a scensión a ,as m onta ñ as de
Y mi_en ermedad Y los sufrimientos de antes han desaparecido. No pued~ 1 chorno de la tarde, pienso qu,. te marchiSnowd on .
reumr p~labr_a~ para concertará Ud_. mi agradecimiento por el socorro qu~
tarás también como ellas en un día.
mC ha pxopoicionado con sus marav1llosos remedios y consejos valiosos "
Qc:e como tus antecesoras, Eoriqueta.
- ONCEP~ION PRIETO, Vda. de Abreu, Cienfuegos, Cuba.
.
María, Gloria, Luz, las de los nombres de
Varios aficionados al &lt;sport&gt; ele las ex·
. Por tremta _años ha sido el Compuesto Vegetal de la Sra L dia E
diosas y de_estrel as, de rosas y d-, vírge- cursiooes, organizaron Ílitimamente en el
hamd el m~Jor remedio para los males femeninos y ha devueito fa salud
nes, irás a sen·ir de sombra en las ,,rgías; País de Gales, UJa asceosión a la cumbre
a m11es e muJeres.
y que como ella~ emprenderás también tu •ie las montañas de Snowdon con el objeto
lastimera marcba ~1 Hospital.
de vivir entre la nieve tao abundante en
Si está U cl. ~u frien~o a l gun a d e estas e n fer m edad es ·
Nadie se acordará eo,ooces de la floris- est« parte del año. La expedición se veri~es:.~111 ~~f coi~,;I·eJo_e~pecmJ, escriba con fi&lt;le nc ia lmcnte á Ly&lt;li!
1
/ ·
~ am
~&lt;ltcm e Co., L yn n, 1'1 ass., E . U. d e A . Su carta ' ta del trajecito Jih . . .. Morirás sin dejar fi~ó sin ~ovedad alguo3; y cuando descenuu recuerdo, sin despertar una pena. sin d~eroo d1¡eron_ que_hab1 '_º encontrado más
,erá; abier ta, _h•ula y contestada p or una señora y c 1&gt;nsidera da
estrictamen te c onfide n cial.
que el d-'lor en forma de neblina SE con- nieve que hacia vernte ano~, y que el Hodeose para caer en lluvia de lág rim•s tel que existe para de•caoso de los viajesobre tu blauca máscara de muerta!
ros se encontraba en un estado lamentable,
Mme. Simone e n " El Secreto ."
Pobre Cora .... !
siei:do necesaria s&lt;1 reconstrucción. El graMIGUEL EDUARDO PARDO.
b _a do representa_~ tre~ de los expediciona·
nos en la Estac1on mas alta de la cumbre
nevada, después de haber vencido bastantes dificultades para ascensión tao peligrosa.
Nació por casualidad, por sorpresa allá
en el fondo del cuartucho húmfdo Lamadre la arrojó del seno como un estorbo. y . S~ecia ha hecho
la gi_moasia una re,
como un estorbo rodó aquella criatura so- hg10n. E':1_aquel pais, lo mismo los adultos ~mor: la gota d~ roc10 que_ se prestó como
bre los jergones de paja podrida.
que los mnos, _ded_i~ao gran ¡&gt;arte de su ¡o_ya p_ara la &lt;to!lette&gt; matinal. la sencilla
Educada por unos padres abyectos, Ira- he_ml;'o a los_ e¡erc1c1os g1moásucos_: aun los h1stori~ta refenda p_or el céfi, o hablador,
tada como un mueble alimentada un día cnm10ales llenen clase de g1moas1a en la la mariposa qu!! parn con orgullo. mostrangolpeada otro, pegaj~sameote sucia vivió cárcel donde se les e?cierr'.'. Un gran oú- do sus exqu(sitos c?lores .
·
esa infeliz eo su &lt;cubil humano&gt; repleto mero de so~1edadesg1mo~sticas, con la ayu- . Pero llego un dia d': tnste_za para los
de miseria falta de a i re y de luz hasta la da del gobierno, proporcionan profesores a tiernos amantes. Laduenadel ¡ardín.-uoa
hora en qde fué lanzada a la calÍt con su las escuelas públicas. Todo niño que asiste niña de ojos azule~ y cabellos de dorada
pañuelo de colores vistcsos atado a la gar· a ellas ª.'!.rende, ante todo, a andar.
seda-con sus dPd1tos rosados. arrancó el
ganta y colgado al brazo el cesto de flores,
Los u10os s1:ecos pasan, ~os meses en ~I cl_avel r_Jo tra~plantó a otro t!esto solitario.
de cuyos senos vírgenes brotan como eflu- campo cada:'-ºº· los raq_mt1cos, los aoém1- :31 la nma hubiera comprendido el leog, avíos de primavera mP-zclados a los vahos cos y losdébil_es son eov1~dos todos los ve Je de las ~~ores, ;cómo !ª hubieran movido
todavía calientes de la tierra de donde fue- ranos a colonias establecidas en las menta- a compas10n las angustias del pobre clavel!
roo arrancados.
ñas. Los gastos de estas colonias corren a Pero en el mundo nadie más que las flores
Todas las noches absolutamente todas cargo de sociedades benéficas, y los ferro- conocen ese id ic m«, en quelaspalabra~son
viene la Cor&lt;1 al C;fé donde suele concu'. carriles del gobierno transportan gratis a exhalaciones d e perfume.
rrir. repartiendo gardenias automáticamen- los niños.
.
_
.
L~ rosa se entristeció mucho por la a ute a todos los parroquianos.
El e~colar su_eco d1sfrut~ de b~oos gratis senc1a de su ama_ote, y no quiso oi r más los
Cora es todavía una niña, de grándes Y méd&gt;eo, deoti~ta _Y oculista, . igualmente cuentos de! cefirillo mentiroso. ni le camaojos láo¡(uidos maravillosamente sombrea- de balde; por aoad1dura, los libros se les bao los t1b10s ra}OS de sol, aira cosa que
dos de pestañas negras; cuando se sonríe dan, oo_se_les venden. Los paseos:scolares melancolía. recordando a_quelfos otros felideja ver unos dientes menuditos. como toda no se hm1~an, con~o en otros pa1ses, a la ces que alumbraron su dicha. Pero a poco
ella: lleva el pequeño cuerpo arqueado, tar_de del_ ¡neves, SI?~ que duran a veces est~vo a~ompañada. La niña rubia plantó
flexible sostenido por dos pies "naooscomo qumce d1as A l~s omos de los pueblos _~e un ¡azm10 donde e l clavel vivía y la rosa se
de paloma; la piel es satinada. blanca, hue• les lleva a las cmd_a~es, y a los de las cm- co~solaba, conversando con su nuevo comle a carne de ángel si cabe; y dP- sus labios dades se les ?ace v1a¡ar por los pueblos.
panero.
frescos y medio entreabiertos por una eterE i:1 _Ias r~g1ones poco Pº?ladas, o d~ po- El pob~e clavel, en uo rincón del jardín
na sonrisa sopla uno c~mo perfume de vio- blac1on mas pobre que nc;a. el gobierno se marchitaba de dolor por la ausencia y
!etas.
ayuda al médico o le paga su sueldo com- el recuerdo más dulce se t rocaba punzador
-Ayer 1., compraste a la Miquelina- pleto La carrera de médico en Suecia al sentirse tao lejos c;le su adorada Los ra&lt;lice. ponié ndome una flor en el ojal-y 00 comprende once años de estudio.
yos de sol le parecían tristes destellos de
debía prenderte hoy con mis c laveles.
Después de leído esto le entran ganas a un cirio agonizante. Las horas y les días
-Bu"ºº· ... y qué!
uno de «hacerse e l sueco&gt;
pasaban. y ya el color había huído de sus
- iQ ué vamos a reñir!
pétalos, doblegándose su cor'Jla marchita.
Yo me sonrío de la amenaza y la veo
Un día (había de ser el último de su vida)
En París ha sido un éxito la última obra alejarse ondeando acompasadamente su
I}{j~\t©&gt;ffl @1® 1l!lllll (Clllfilv®Il
le trajo el airecillo una historia que le hizo
de Bernsteio titulada &lt;El Secreto&gt; y hay trajecito lila.
eSt remecer d e dolor Y celos, y doblando
que decir que en gran parte el triunfo se
Uoa noche llegó muy aprisa.
aun más s.i cabecita, e xpi ró enviando su
ha dtbido al talento de la conocida actriz
-Ahí va la mejor gardeni• !-exclama
Eran un clavel rojo como los labios de última esencia, como uo su~piro, a su adoMme. Simoo, en d p•pel importantísimo con una voz que parecía un gemido de una niña y u t•a rosa blanca como la nieve. rada.
de «Gabriela Jeaonelot&gt; la heroica del dra- esos que están aprendiendo a balbucear el Habían nacido en la misma maceta, y el priLa brisa se encargó de llevar a la rosa
ma. Es un carácter difícil en extremo, por dolor -Pero me das dos reales.
mer rayo de sol que recibieron, encendió aquel ú ltimo alien~o: mas la trist~za de la
la lucha de maldad que tiene lugar ea el
- Y para qué quieres tú dos reales?
el amor en sus frescas corolas. Ambcs que- rosa dur~ un ,ólo 1?sta nte. pues ¡unto c on
alma baja de aquella mujer, y por tal mo-Porque hoy es sábado, día ea que se va rlaroo admirados mutuamente al verse· él a el mensa¡e del monbuodo fué a ella tamt ivo se necesitaba una artista de talento su- de «juerga&gt; mi papá y si no llevo dos rea- ella tao hermosa y lo,aoa, ella a él ta~ele- biéo e? ala~ de la_ brisa el perfu,:nado hálipenor para encarnar el personaje. Toda su les más me castigan.
gante y a puesto .... ¿Habrá Que decir que _to del ¡azmrn vecrno que 1~ e~v1aba pr~sensibilidad, tocia su penetración. todo su
Aquellas palabras me revelaban un pre• se amaron en el instante en que se vieron? t~st ªs dulces de un amor 10c1tante y dehtaleoto. se ha puesto eu juego en esta obra. sentimiento de pena , me indignaron contra Estaban tan cerca entre sí. que cada vez .cioso.
revelan'1o en el curso d~ la misma con ar- aquel monstruo anónimo, que guardará de que la brisa los mecía. se besaban .... iqué
FERNANDO DE Z .-\ YAS.
te supremo, prcgresivo. irresistible. lento, fijo, sus iras y sus vejáme,:ies para esa ni- dulces deben ser los besos de las flores! Se
la maldad de un corazó n que sufre por la ña a quien se le exige hoy media peseta, vesa.bao embriagándose en perfumes suasola felicidad de una amiga suya, compa- y mañana, cuando esté ya crecida, hecha a bes y enloquecedores.
ñ era que fué de colegio -Wme.
las solicitaciones del deseo con las C3deras
Nunca falta bao temas a sus coloquios de

2:

~ Plateria "CHRISTOFLE",
Sola y

amplias y curvosas, con la garganta y el

~---•l!..J'-- amor
s,no hiuchados de juventud, repleta de
comprimido, ávida de entregarse a

o ..

UMATI

El Compuesto Vegetal de la
QSra. Lydia E. Pinkham

f m~

¡

LA FLORISTA

?e

�EL MUNDO ILUSTRADO

GOMEZ CARRILLO Y BENAVENTE

Cosas de los médicos

- . -..
_No sé en 9ué periódico sur~mencano ~e
leido:_ &lt;Enrique Gómez Carrillo _calumnia
a Jacmto Be~avente&gt;, con motlvu de la
obra &lt;La comida de las fieras&gt;.
E d
•· t
· f
•d bl 11
s e re,i~ encia . or~i
e
ega~óa
creer-pe_ro ni peosa_no s1qu1~ra-:-que. meL Ca~nllo ~~lumme nadie, si se llene
en. c~nsidera~i~n, ante todo, la cultu~a ex·
qu1s1ta del babi! cton1queur, reconoc1doen
et _mundo_ de las letr~s,. sobre todo en_ los
pa1ses lau~os, como unico. Es contrariando l_a propia vol':'ntad que se pued; ?ªr
cab1da a ~o publicado en aquel penodico.
Hemos leido, en todos sus te_mperament~s,
al célebre autor de &lt;Alma ¡aponesa&gt; sm
haber observado la mas tnvial nota que
pueda afoctar el concepto que se ha far~ado de la vida literaria como de la cienllfica.
.
.
.
&lt;G?mez Car:nllo ha sido mal mform~do,
ha dicho Jacmto Beoaveote;&gt;, Efectivamente no es otra cosa. Ha mformado lo
que ha sido como verdad; y los que conocen ne\ asunto hao leído y considerado
como una información afectada de fundamento y aun más de certidumbre.
¿Quién ha podido informarle tal? Nadie
sabe; es más, nadie desea saber. Gómez
Carrillo guarda y guardará silencio; é l sabrá ser leal; él asume y asumirá la respon·
sabilidad mor al.
Gómez Carrillo ha tratado de desvirtuar,
por causa de un informe mal adquirido, la
originalidad propia de Jacinto Beoaveote.
A nadie le es desconocida &lt;La comida
de las fieras&gt;, como a nadie le es extr&lt;1ño
&lt;Le repas du !ion» ( La comida del león)
de Cure!. No existe entre los dos títulos
simil itud alguna, ni si deseara el traductor
tomarse la libercad de traducirlo a su antojo. Cuanto al argumento de las dos obras
nadó. más diferencial. Basada está la primera en acontecimientos netamente de la
capital de la Península madre; y la segunda en una fábula que a nadie J., es ignora•
da, sobre todo el pasaje aquel, &lt;qui,. nominar leo ( por&lt;Jue yo me llamo el león).
No se necesitan conocimientos profundos de literatura para comprender la diferencia en asuntos esenciales y de fondo de
las dos obras como la de los dos a utores;
pero ni a nadie, que haya escarbado una
biblioteca, pase por ignorancia la existencia d e las dos comedias. Salve, vamos a l
decir, a un amnésico.
La Sociedad rle Autores franceses como
la de españoles sabe y comprende i. o riginalidad de &lt;La comida de las fieras&gt; que
G5mez Carrillo quiere arrebatar a Beoavente por un mal informe ¡;ublicado de
bu~na fe. A estds Sociedades corresponde
el deber, aún más, la oblig&lt;1ción de poner
fin a tal asunto por ser ellos las autoridades sobresalientes para un fallo de esta
naturaleza y responsabilidad,
Los que medio hemos traficado en el
campo literario; los que conocemos las dos
obras, !a de Cure! como la de Beoaveote,
podemos decir - sin interés alguoo-que
ti&lt;oto el periódico que ha presentado a
Enrique Gómez Carrillo como calumniador de Beoaveote, como el mismo Gómez
Carrillo, trafican por un· camino incierto.
E s lástima que ~crit:ires del rango de
Gómez Carrillo tratc,o de desrntnrizar los
conceptos de ¡.,. prensa española, emitidos
ya ea el universo.
H~y más que ouoca la admiración por
Beoaveote es .1uyor. El defieod, su, propiedades adquiridas y traspasadas legalmente por su talento y su conciencia El
mundo !iteró.ria lo comprende y lo r"cooo-

Cierto a.ctor inglés se puso enfermo, lo
que sucede a todos los mortales, llamó al
médico, le ,ece:ó una pósima y dijo que no
la tomaba. El médico ingenioso, interesado
1
·
· d ¡ , ·
h.
en vencer a res1stenc1a e com1co, izo
que ésta le fuera servido en una copa, en
la cual tenía que beber un veneno.
Llegó el momento culminante. Después
de uoa magnífica tirada de versos, el actor
se acercó la copa a los labios, aspirando la
fétida emanación de una droga. Vaciló e l
actor un instante, pero no había tiempo que
perder, La propiedad escénica exigía apurar hasta la última gota del apestoso líquido .... Cerró los ojos y bebió el brebaje...
El doctor soltó una carcajada entre hastidores, a la que respondió el actor sordame t .
~¡~e vengaré!
Y, en efecto, se vengó. El actor muna
años después, sin que el médico pudiera
cobrarle sus honorarios.

.ª

ª

DBSCONFIARSB

EUSEBIO GAYOSSO
MARISCALA 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.
TELEFON0S: ERICSS0N, 836.
MEXICANA, 1006.

L.-============~·

Año XX.- Tomo 1.

México, Junio 1&lt;.&gt; de 1913.

Número 22.

MEXICO PINTORESCO

•

DE LAS FALSIFICACIONES É IM ITACIONBS

Exigir la

-··-··-

Firma:

Inofensivo y de nna Pore1a absoluta
CURACION
RADICAL
y RÁPIDA
(Sin Copaiba - ni Inyecciones)

de los Flujos Recientes ó Persistentes

--~
--~
el ~
. Cada
lleva
cápsuia de este Modelo nombre: MlDY
PARIS, 8, Roe YIYienoa J en 1oa1· 1as rarmam1.

Hlliltllf del TOCAUO
t.. 011•lld1dH antta,ptlci•~
cleter1tvaa y olo•itrl.r:•nt.eaqu,
bao mere,!ido al

Coa1tar Sapon1n8

LB Beut

adml1!6n et\ loe Boeplta~..,.
de Parta. 9lllpllcan la bo¡a d4
••• produoto para todo, loa u101
del tocador : Cuidadoa de •~
80&lt;.11 á qua purifica, de loa
Cabello• cuya calda detiene
Loolone■ de laa Crlae, Clli,
IQ

Jadoe

lntl:.a.o■,

et,,

ce así.
••oonf1•r••
"• l«• r•IH,ltoaolMM
Ea a lgunas de sus obr-t, Beoaveote lle11':N LA.a ~AJIIMAc•••·
ga a compararse con Maett!rliok que es
'-P■INiGui•nhelm
8alaraaqu,
1
hoy, en el mundo del teatro. la más noble
Á.partado Mlí. M4:doa,
y eficaz expr.,sión de la vida.
Pero si no ba,tarao tod ,s estas cooside- _ _ __
1

Agencia de Inhumaciones

Registrado como artículo de segunda clase er, 3 de Noviembre de 1894, - Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael

•

'

~-=====:-:-:

racione; podemo, decir que Cure! jamás
produjo una sola obra p •ra el teatro francé, como &lt;Nido aj&lt;'oo:&gt;. Cure l poárí, eavidiar al comediógrafo más autorizado,
hoy por hoy, de la escena española.
EDMUNDO DE FRANCESCO.

Ea el Japón hay uail nueva moda que
consiste ~o coger gu,auos de luz y gudrdarlos en una j n1la para cuando hay convidados A la 11.,garia de é,tos sueltan los
gusanos en el jardín produciendo un t:fecto
decorativo b astdate origi nal.

A

nullstros LllGtorlls de
s L, pt
\J

an

\J

UIS

\J

oOSÍ

El Agente exclusivo de
nuestros semanarios "El
Mundo Ilustrado" y "La
Semana l lustrada'' en esa
Ciudad, es el Sr. Manuel
Sancho, con domicilio en
la 1'!- calle de Juárez N &lt;.&gt; 6.

"El Pocito" cerca del Sant1,1ario de Ocotlán, Tlaxcala.

Fot. Kahlo.

�tidores y el rumor armónico de las cascadas. Encantó
las umbrías llenas de secretos de los artísticos bosque·
EL MUN DO ILUSTRA.DO
cilios, coo el milagro de la perspectiva ÁJlfioita, por me·
dio de la amplia a lameda donde la vi,t'll se prolonga so·
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA.
bre una alfombra de agua inmensa, para ir a perderse
en loutanaozas marinas. El supremo artista sembró con
estos variados prodigios las moradas regias de Versai·
DIRECTOR PROPIETARIO
lles y Triaooo, de Chantilly y St. Claud, de Saint. Ger·
man, etc., prepara.oda así las decoraciones para el esce·
LIC. ERNESTO CHAVERO.
nario del siglo XVIII cuya rosada aurora le sirvió de
mortaja. Murió en 1700.
De otra manera, a vivir má5 sobre esa tierra que de·
OFICINAS:
coró exquisitamente, hubiera visto la enorme influencia
de su .arte brillante de originalidad y finura. Esas pas·
3• Callé de la· Rinconada de Sao Diego No. 41.
toras que huellan con el tacón rojo alfombras de grama
Teléfooos:-Mexicaoa, 20-85 Neri
al parecer recortadas en una fábrica de tapicería, sobre
Ericssoo, 14-51
las telas de Watteau; esos bellos paisajes envueltos en
Apartado Postal 149.- México, D. F.
la clara luz que se desvanece gradualment" en las man·
sas lejanías de los cuadros de Fragonard; esas regula·
res froodazooes a cuya sombra muestran su gracia las
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
figuras pastorales de Greuze, todos esos elementos de·
En la C iudad ............................ $ 1.00
corativos que aprovecharon ventajosamente los mejores
(pagadero por adelantado.)
pintores del siglo XVIII, proclaman el grao talento y el
En los Estados ......... ................... $ 1.25
extraordinario gusto del poet'L de los jardines. Sin con·
(pagadero por trimestre adelantado.)
tar que sin é l, sin la realización de su obra delicada y
En el Extranjero ......... ·................. $ 2.00
brillante, disminuirían quizás los esplendores en que vi·
( pagadero por semestre adelantado.)
vieron La Valliére y la Mootespan, la Pompadour y la
Dubarry. Esas preciosas figuras de porcelana, tan finas
NUMEROS SUELTOS:
y tao exquisitas; esas últimas flores de lis que adornaron
el manto de la realeza tan locamente, perderían algo
En la Capital . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . $ 0.30
de su esmalte y de su perfume, si se las sacara de los
En ·1os Estados ............. .. ................ 0.35
c uadros en que las contempla la historia, de los tersos
En el Extranjero ............... .. ......... .. 0.50
jardines de Le Notre, por cuyos senderos siguen derraAtrasados .................................. 0.50
mando las risas de sus am-Jres y las lágrimas de su me·
Para la publicación de avisos en este periódico, diri- lancolía. Tampoco Maria Aotoniet«, la de los días ale·
girse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre, g res, se nos aparecería con los prestigios de Cloé y ar·
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Pu· mooiosa como una rima de Tibulo, en los boscajes de
blicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
Triaooo.
Por eso la culta Francia ha honrado con un bello mo·
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
aumento la memoria de su grao jardinero. De hoy en
adelante presidirá desde los jardines histó ricos de Las
Tullerías, la fiesta renovada de las primaveras. Las ro·
sas serán sus sacerdotisas y sus custodios. Año por año
levantarán sus turíbulos en torno del Dios vegetal, que
tal vez sentirá ascender pur su tronco marmóreo, la
fresca savia de los abriles y de i!.S mayos, acumulados
en su risueña inmortalidad de dios Término.
Un cablegrama de estos últimos días, refiere cómo ha
Quien pudiera dejar tras de sí, un recuerdo tao gracelebrado la Ciudad Luz el tercer centenario del oaci· to y tao bello como el del insigne Le Notre. Es la más
miento de Andrés Le Notre, el jardinero ilustre de Luis perfumada inmortalidad que conozco.
XIV. Dice que se le erigió un monumento en el jardín
del palacio de las Tullerías, en cuya inauguración pro·
n unció un discurso, seguramente florido, Maurice Ba·
rrés, el exquisito artista de «El Jardín de Berenice.&gt;
DIRECTORIO

El jardinero Le Notre

ARCADES AMIIO.

La noticia es simpática y merece el homenaje de un
comentario cordial. El recuerdo amable de Le Notre,
es digno de vivir marmorizado en medio de los jardines
que enr iqueció con tao regia opulencia, con un gusto
refinado y sutil, con un arte delicioso y encantador. S u
memoria, dulce y sonriente, se sentirá fortalecida, entre
los inciensos de l&gt;s flores y el canto de los pájaros. Cabe la sombra glauca de los bosquecillos que se copian
en las pupilas extáticas de las fuentes, le parecerá más
ligero el fardo insi¡¡ne de la gloria. Es un inmortal cu·
ya vida terrestre sólo despierta sentimientos plácidos y
risueños, engastados en una admiración pura y que no
a medr enta. Y este es, sin duda, e l mejor premio que
prefiere, ya que cuando vivió, desdeñó los gules y los
azures de los blasones.-&lt;Poned en mi escudo-dijo al
Rey- Sol que pretendía conferirle títulos de noblezatres caracoles con una col por cimera&gt;. Tenía razón.
No hay gules como lo" de las rosas que sueñan bajo el
azul heráldico de una mañana . de Mayo. Y él las amó
extraordinariamente, como amante y como artista. Era
preciso que naciera en el mes florido, para que esa~
buenas criaturas de Dios en plena hermosura y pródigas
de su eterna juventud llegaran a tiempo a la fiesta del
aniversario y desempeñaran la má5 bella parte del pro·
grama en loor de aquel que supo darles trato eminente
en los jardines principescos de Versailles. Por eso las
rosas de Mayo cubrieron ahora el altar de Le Notre y
glorificaron su dulce memoria, en un culto de reminiscencias paganas, levantando sus turíbul.os en torno del
pacífico dios vegetal.
Le Notre fué un revolucionario genial de campiñas y
praderas. Fué el Euclides de los jardines y de los par·
ques. Poseía el número y la geometría para normalizar
y ordenar el desarrollo anárquico de la ciega vegetación que se produce libremente sin obedecer a otra re·
gla que a l calor de la tierra y a la caricia fecunda de
la lluvia y el sol. Pero Ee necesitaba un país como Frao·
cía, par a que el talento de Le Notre pudiera manife5•
tarse. Y un protector espléndido como Fouquet, para
hacerlo que transformara los desiertos en oasis y los jar·
dices en trasuntos de los Campos Elíseos. Gracias al
doble beneficio de la riqueza y del poder real, por
primera vez embellecieron los jardines, las grutas, los
pórticos, los rocallos y los laberintos. Las verdes ca·
belleras d~ los árboles se tendían sumisas a las tije·
ras del jardinero que las recortaba a su capricho.
Las rocas amontonadas artificialmente fingían desfila·
deros minúsculos en cuyas oquedades ondulaban flores
exóticas. La generación divina de las estatuas se mul·
tiplicaba ilustremente, haciendo resplandecer las blan·
curas del mármol eu la profundidad di! los aliñados fo·
llajes. A !a belleza de los parterres, supo Le Notre in·
fundir un temblor de vida con la palpitación de los sur~

•

El Reino del Amor
l.

Era una espléndida mujer, linda, delicada, con yo no
sé qué en toda su persona que me dió la sensación de
una de aquellas bellezas de los trópicos que yo tanto he
admirado.
Y además, sus ojos, unos ojos negros, grandes y rasga•
dos no pude en un priociRio caer a que otros ojos me
r ecordaron; porque aquellos eran ojos amigos, acaso tao
amigos que yo no debiera haberlos nunca olvidado.
Pasaba yo junto a ella, por no estoy seguro que calle
de Madrid, y como la gracia del cuerpo me había cau•
tivado, quise saber hasta qué punto la belleza del rostro la acompañaba; y no bien le hube dirigido la mira·
da, algo, algo, lo repito, en aquella car;,., los ojos más
que nada, removieron en mí ciertos recuerdos que no
podría decir si eran de ayer o eran de una época Jeja·
na. Tal imprecisión había en ellos o tal coojusióo se
había operado a fuerza de haber ido amontonando re•
membranzas.
Seguí andando y más de uua vez volví la cabeza para confirmarme .... de que me era imposible dar con la
persona, si no e r« ella misma, que esta otra persona me
recordaba.
Cuando atravesé la Puerta del Sol, camino de la ca·
lle del Arenal, fué la última vez que torné a mirarla, y
llegado a mi alnjamiento penetré en él, pensando que
seguramente se trataba de una deliciosa madrileña a la
que, por mi larga ausencia de la corte, difícilmente po·
día haber visto en parte alguna, pues en aquel supuesto
y dada su excesiva juventud, no era fácil que hubiese
llegado a las lejanas tierras de que yo procedía.
Y todo quedó aquí, en aquel día.
Al despertarme al siguiente, el 1"amarero dPI hote l me
entregó un sobre, que, abierto, contenía esta misteriosa
misiva:
&lt;Le he comprendido ayer perfectamente, es usted un
olvidadizo, no pudo recordarme; y sin embargo, no una,
sino cien veces, esos mismos ojos que ayer me miraban
dudosos, parecían, aún hace meses, devorarme .... Inú·
til, no se acuerda usted. Por si desea intentarlo, y que
le ayude, de tres a cinco pase usteá por frente al nú·
mer9 ...... de la calle de Zu rbaoo, y quien sabe, acaso

le sea posible recobrar la memoria. ¿O es que ado me
guarda asted rencor?
C. V.&gt;
No había manera de dudarlo: la esquela procedía de
la gentil mujercita que yo había encontrado la víspera,
que me había visto entrar en el hotel y que a él le ha·
bía dirigido la carta. Pero ¿quién tra y de dóLde a mí
me era conocida?
Se me ocurrió que habría sido una falta de galante·
ría peor que lo de no acudir a la cita acudir a ella, pa•
ra decirla: &lt;ya ve usted, tan poca impresión me produ·
jo su belleza, que ni uoa idea remota de donde la pude
ver por primera vez tengo al presente&gt;.
: ·No, o yo recordaba o renunciaba al placer de verla.
¡Y era necesaria abnegación para tal renunciamiento!
Pero quiso la suerte que no fuese preciso poner a
prueba· mi tenacidad, pues aquel mismo dla otro en•
cueotro afortunado vino « despejar la calígine que a mi
memoria envolvía.
Un amigo cubano con quien tropecé en un café fué
·et que entre otras nuevas me comunicó en esta forma la
p«ra m{ más interesante.
-1Sabes también a quién he visto aquí ? A aquella
chiquita que tanto te gustaba; a Coochita Valero, de cu·
yos ojos .. . .. .
-No hables más .... ¡Esos, esos eran los ·ojos que
«yer tarde vi! ¿y es posible que los hubiese olvidado?
I I.

Mi extrañeza tenia fundamento, porque hubo un tiempo, muy próximo ciertamente, en que yo estuve a punto
de enamorarme de Coochita Valero, no ya porque su
belleza fuera mucha y bastante para ello, sino porque
además algo ocurrió entre nosotros la única vez que ha·
blamos que me predispuso a un amor !lº el que eoteo·
dí que tenía yo suficiente adelantado en el camino de la
correspondencia.
Pero mi inmediato regreso a España dejó en proyec·
to aquel nuevo capítulo de mi novela erótica seotimeo·
tal, que poco a poco fuí transponiendo los límites mis·
mos del recuerdo para estacionarse más allá de la me·
moria en un nimbo de vaguedad, que es de donde a
veces desciende a l cor;,.zóo del hombre la angustiosa
dulzura de una inexplicable melancolía.
Más un sentimiento de orgullo, uno de esos arranques
de vanidad, que la simpatla que Conchita me inspiraba,
con ser mucha. me decidieron a acudir a la cita que la
ingéoua me daba, porque para mí no había duda, la po·
brecita estaba enamorada, y si su embarada confidencia
en la Habana indicios me dió de ello, la carta de ahora
era una prueba irr ~fu table.
Conozco pocas cosas más estúpidas que la actitud del
hombre en esos lances, en que seguro de su triunfo,
tratando de ser galante y hasta tieruo, tal es su preocu ·
pacióo de parecerlo, que dificil mente puede ocultar con
una hipócrita modestia la exacerbación de su orgullo de
macho solicitado.
No olvidé el menor detalle en mi tocado; el espejo me
confirmó que estaba &lt;irresistible&gt;, y yo que no suponía
tampoco encontrar una mayor resistencia, a la hora
oportuna me encaminé hacia la calle de Sursano, hil·
vacando el discurso que había de acabar la obra de se·
duccióo.
Eran más de las cuatro, pero todavía no las cinco.
cuando de la calle de Génova a la de Doña B lanca de
Navarra, por la de Zurbaoo, había yo dado por lo me·
nos dos paseos.
En el tercero, al pasar por frente al número que me
fué señalado, en uno de los balcones del principal ví
aparecer a mi cubaoita, hacer una bolita con un papel
que llevaba en la mano, echar luego la bolita a la calle
y desaparecer en seguida con la mayor naturalidad, no
sin antes haberse convencido de que yo estaba siguien·
do con la vista todos sus movimientos.
Como aquel papelito estrujado no podía ser más que
una misiva para mí. acerquéme con disimulo y disimuladamente también me bajé y lo rec:&gt;gí del suelo.
«Pensaba que me hubiera ~ido posible salir, pero no
ha sido así. Tenga usted paciencia: le recompensaré con
creces.&gt;

SPORT.-Team de baseball "Agricultura,'' vencedcr del "Marte" en el juego del domin
en terrenos del primero.
Al siguiente día amanecí con esa dicha interior del
hombre que aguarda una gran ventura. La alegría de
vivir, yo no la he gozado como en aquellas horas de dul·
ce esperar, de ese esperar sin impaciencias d , quien "s·
tá segtfro de que h~cia é l avanza la felicidad.
As{ transcurrió aquel día para mí; así pasó el otro.
Al tercero, de aquella beatitud en que yo me hallaba,
vino a arrancarme una nueva esquela, en que Coochita
me decía:
&lt;Tampoco esta vez ha querido mi suerte que mis ao·
helos se realizasen.
&lt;El mismo día en que le escribí recibimos un cable
de la Habana anunciándonos u1:1a grao desgracia, !agra·'
ve enformedad de mi hermana Aogelita, y hoy desde
Santander, momentos antes de embarcar, le escribo a
usted, para decirle adiós, y que si en su corazón existe
algo de lo mucho que en el mío hay, conserve, como yo
conservo íntegras. todas mis esperanzas&gt;.

c. v.

Por segunda vez se frustraba aquel idilio que con tan
buenos auspicios naciera y con mejores todavía indicaba todo que iba a reanudarse.
Pero esta vez, yo estaba enamorado de Conchita.
Ya no fué una vaga melancolía lo que ahora me pro·
dujo su ausencia; fué verdadera tristeza, que durante
mucho tiempo aun me perseguía, con esa tenacidad, y
tao intensa, que me hizo penSd.r más de una vez que mi
mal sólo hallaría remedio yendo tras ella aunque fuera
al fin del mundo.
Tanto me encariñé con esta idea, que un día al cabo
me decidí a llevarla a la práctica y me marché a Cuba.

....

lV

c. v.

A mi decepción primera, a mi casi despecho, sucedió
la más alentadora de las confianzas.
Esto es hecho, me dije.
Y continué mi camino hacia la calle del Barquillo,
p•nsando de qué modo, cuando se le antoja, viene a
vernos la fortuna.
I II

Aquellas horas, las que transcurrieron desde la cita
frustrada hasta que de nuevo volví a saber de ella, sirvier~o para reintegrarme en mi verdadero sn y estado,
y de¡é de ocuparme de mí para pensar en la dulce cric·
llita, con toda esa ternura, con toda· esa gratitud que su
espontaneidad, su sinceridad, su ingenuidad merecían
por parte del hombre que, era cierifsio10, no se conside·
raba con mérito:: bastantes para aspjrH a la conquista
de tao admirable criatura.
.,
Tales ideas crearon e11 mí yo no sé. si ficticio o real,
un estado que era si no el del mismo ec¡amoramieoto,
cosa a él muy cercana.
Pasé la noche pensando en Coochita y el sueño me
sob~ecogió pronunciando su nombre, mientras mi imaginación se recreaba en evocar la belleza espléndida de
aquel cuerpo ideal, dechado de perfecciones.

'

¿Pódría asegurar que los tres meses que t-o Cuba pa·
sé amando y siendo amado de Coochita fueron de abso·
!uta felicidad?
No me acuerdo.
Lo que sí tengo bien pre~enle es que cuando otro va·
por me reintegraba a España tuve más de una vez oca·
sióµ de pensar que «había sido aquella mucha aventura
para tan poc« pasión&gt;.
Aquel amor que en mi corazón había prendido artificialmente estaba condenado a morir al hallarme en con·
tacto de la realidad ; y así ocurrió.
1Pero es que, a !ir: de cuentas, no es esa la suerte de
todos los amores?
Nacer, crecer, dar su fruto de goces y morir ....
JY felices aquellos en que la muerte es rápida y oportuoal
TOMAS OHTS HAMOS.

Mi vida fué un fracaso
De mi propio albedrío. . . . . .
,
Varias manos mundanas me ofrecieron. uu vaso
D.e amor, que_yo orgulloso desprecié por el mío.
Mala o buena, a la gente
~o le doy importancia,
Y sin contar a nadie lo que ninguno siente
Me envuelvo en los harapos de ¡ni propia arrogancia.

¿Para qué unir mi vida
A la de los mortales,
S i soy bastante altivo para curar mi herida
Con la sal de los siete pecados capitales?
¿Para qué, si ha notado
Mi ánima siempre buena,
Que nunca falta un Judas hipócrita y malvado
Que nos venda por treinta monedas en la cena?
Cootíouamente solo
Me consuelo yo mismo,
Y en los santos altares en que al dolor inmolo
Mi llanto es el incienso de mi propio egoísmo.
4
¡juventud! eres vana
Expresión de mi empeño,
Yo seré cuando viejo lo que hoy en mi mañana,
Y se me irá la vida soñando que es no sueño.
Sólo así estoy tranquilo,
Y al hundirme en la sombra en que desde hoy me pierdo,
No dejaré ni el rastro que al buscar un asilo
.
Va dejando en las almas el paso de un recuerdo.
ULYSES CÉSAR SILVA.

AMOROSA
Especial para «El Mundo llustrado&gt;.
I
Feliz .... enamorada, te escribo, dueño mío, para de·
cir que te amo; para decir que el frío que lleva anterior carta es fuego aún más ardiente que el que a mi
pecho mata.
Te escribo, dueño mío; el alma se desata cual nube
tempestuosa, la pluma me maltrata cu;il rayo .... y fue•
go ardiente, al escribirte, manda ccm el papel mi mente.
El fuego que tao sólo mi enardecida frente, en su
éxta~is prof?odo, por tí, mi_ bien, lo siente; es fuego que
da vida al tiempo, que a m1 pluma la torna entumecida;
es fuego que te dice que mi alma nunca olvida, que
cerca de tí goza; que lejos y aun dormida de amor en
el exceso te manda como ahora en un suspiro., .... un
beso.
II
.
No hay canto que describa mi amor y mi embeleso;
te mando en esta carta con el eterno beso, mi alma, mi
ternura y en cambio tu recuerdo disipe mi amargura.
No_ tem~ el olvido,_quieo ama con dulzura, quien
ama 1deahzaodo, ¿olvida por ventura ? . . .. ¡Jamás!. ...
un pensamiento en cambio sólo pido de tí en este momento,
Termino de e5cribirte y ¿sabes Jo que siento? ....
que mi alma a li ha volado y un hondo sufrimiento
se queda en el vacío que espera la llegada de tu al•
ma, dueño mío. Escríbeme, y que vengan cual go·
tas de rocío a refrescar mi mente, tus letras, dueño
mío .... Escríbeme, esperarme, no puedo ya con calma, y mándame cual mando en un suspiro ¡un bEa·
,sol. ... y en ese beso .... ¡tu alma!
CLOTILDE VILLEGAS LEAL.

Casas, el terrible capitán del &lt;Agricultura~ a
..¡uien se debió el triunfo.

�{[

Altar mav,cir d el templo d e .San Francis-:o Acate
- pee, (Cholnla)
• Acatepec. (Cbolula.)
'forre y campanar·io d el templo de Sao Franci•co

Fol. Kahlo.

Fot, lühln,

�Despertad! ya principia en la floresta
Una suntuosa y animada fiesta
Primaveral: los campos de esmeralda
Lucen penachos de nevadas gemas.
Y el Orto, matizado de oro y gualda,
Esparce por los bosques sus diademas!
Oíd! s9n los jilgueros y clarines
Que cantan a la Musa de las flores,
Y llevan de la tierra a los confines
Un•efiuvio de ensueños y de amores!
Despertad. oh Poetas!
Pulsad la lira! conmoved las almas '
Ya os ofrece Natura sus violetas,
Grutas de encantos os darán su sombra,
Y los musgos que brotan de sus grietas,
Os servirán de a lfombra
Recamada de mirtos y de palmas!
Sorbed aquí la inspiracióa helena;
Que os bese el aura leda y gemidora,
Y al fulgor purpurino de la aurora,
Cantad al Losque y olvidad la pena!

Con vuelos triunfadores,
Surcando van la sideral esfera,
- Y trinan su canción de Primavera,
Con entusiasmo ardiente que convida...
Todo es placer y juventud y vida!

'
¡Oh, que bella mansión donde se goza
De las delicias de la dulce calma,
Donde tranquilo el corazón reposa,
Se adivina al Creador en cada cosa,
Se ama la vida y se engrandece el alma!
Caminante de espíritu abatido
Por la lucha cruel de la existencia,
Olvida tu dolencia,
Y tntre efluvios salvajes confundido,
Al ver al astro rey que te ilumina
Como ig.niscente floración divina,
Ven del bosque al recinto sosegado,
Y en él escucharás emocionado
El canto misterioso de la tierra;
Es el poema que Natura encieua:
El Himno consagrado
Al Autor de los gérmtnes fecundos
Que alimentan la vida de los mundos!
ENRIQUE C. OLIVERA.

o oo

Oís?... es una tierna sinfonía
De fulgores, de trinos y de aromas:
Bandadas de palomas
(Jue prenden a las brisas sus arrullo;s
Maripos'\S que rasgan sus capullos,
Azucenas que viercen ambrosía,
La púrpura sangrando los rosales,
E incendios, crepitantes de armonía,
(Jue tiñen de rubor los manantiales!
La araña-la selvática hechiceraColoca sus telares
Pendientes del madroño y la morera;
Y cuelgan de los robles seculares
-Custodios del recintoHicos panales de jugosas mieles,
Más dulces que las uvas de Corynto,
Que se antojau fantásticos joyeles!
Qué bello es ~nntemplar, bajo la fronda
De la encorvada eucina,
·
El temblor de la gota cristalina,
Diáfana cual brillante de Golconda '
Surge un rayo de luz,
La hiere bruscamente en el espacio,
Y es un fluido topacio,
·
O una perla de Ormuz !
Mirad el pastorcillo que indolente
Va lanzando guijarros con la "honda;"
Que busca el lecho de la clara fuente,
Y viene a descansar bajo la fronda
Del sauce de esmeralda,
Y al recostarse en la tendida falda,
Hace vibrar su flauta dulcemente!
Entre tanto ya trepan por las peñas,
Ya saltan µor los riscos y las breñas
Sus corderos de alburas de la· nieve,
O bajan en tropel por la ll•nura,
Y semejan un lago de verdura,
Copos de espuma que la brisa mueve!
Las ninfas danzan en alegre coro,
Cual corolas de pétalos de oro
Que vagan por el aire,
Al impulso de manos misteriosas,
Y detienen su vuelo con donaire
Para libar el néctar de las rosas!
El zafir inviolable de los cielos
Ha quitado a los nidos sus polluelos;
Pechirrojos, turpiales, ruiseñores ...

~====
- ========

Mi amada es blanca y rubia,
mi amada es rubia y blanca
como una eucaristía de purificaciones,
como una margarita de amor y de esperanza,
que sueña con los beso'l de las estrellas rubias,
de las estrellas rojas y de las lunas pálidas.
Tiene algo de Francesca doliente y sensitiva,
con algo de la Ofelia sentimental y casta;
sonríe con la risa de las sonrisas hondas,
y llora con e l llanto de las tristezas trágica5.
Las ro~as de la tarde, meciendo sus corolas,
derraman los perfumes mientras mi amada pasa ;
y los claveles rojos y azules campanillas
le envían en su aroma besos de luz lejana,
para la nieve- rosa de sus mejillas tersas, ·
para su frente pálida . .... .
Cuando su mente agitan las vagas impaciencias
de una ilusión truncada,
se acoge en el regazo de sus divagaciones
y tiembla como un lirio .... Suspiros y plegarias
palpitan en sus labios; y en ronda silenciosa
las líricas visiones del heroísmo pasan
por la celeste cumbre de sus sue-ños de gloria,
por el celeste imperio de sus gloriosas ansias.
De nuevo se re~nima su espíritu a la vida,
y tórnanse caricias sus cálidas miras .... . .
¡Ah, las penumbras suaves de sus pupilas negras!
¡Ah, las miradas tiernas .... 1 1Ah, las ardientes llamas
de sus pupilas dulces
que saben de las cosas sublimes e ignoradas!
Con el celeste hechizo de sns divinos ojos
omite las palabras;
y en líricos conjuros de amor y de ventura
penetran sus miradas
en la región más honda del pecho del creyente,
en la región del alma,
hablando de placeres y glorias no vividas,
hablando de no halladas
sublimes embriagueces
y de ilusiones raudas ...... !
¡Oh, amada de mis sueños!
¡Cuán bella estás! ¡Cuán blanca!
¡La rubia cabellera
sobre tu frente pálida
y tus pupilas negras.
clavadas en mi alma .... !
Corónenme las flores
de tus ardientes gra::ias,
mientras la luna brilla
y las estrellas pasan
bañando tus cabellos
de luz riente y clara,
soñando con tus besos,
soñando con tus manos tan finas y tao blancas.

Para el espíritu de María Te·
resa Contreras.-Devotamente.
¡Aun canta tu juventud dentro de mi corazón! iAun
están en mi alma tus últimas miradas y brillan en el fondo de ella como gotas de agua bendita!
Canta aun en mi corazón tu juventud, tu juventud, tu
santa y noble, radiante e inmaculada ju~entud que ~ué
alondra mañanera que pasara como el s1~00 de una 1lu·
sión bajo los cielos infinitamente azules.
Fué tu juventud, oh, amiga mía, un surtidor de agua
clara y murmuradora que de pronto se agotara.
Fué tu juventud como una estrella matutina que se
apagara en una noche clara de plenilunio.
Fué tu juventud botón de rosa que se abriera al rayo
de la luna, y se marchitara en una triste noche para no
ver ya la luz del claro día ..... .
Fué tu juventud una ola de mar que viniera cantando
la esperanza, y al llegar a la ¡:laya se deshiciera en leve
espuma que llevara su murmulJo hasta el infinito ....
Fué tu juventud blanca gaviota que 0xtendiera, con
los ojos siempre puestos en el cielo, sus a las sobre Jcs
mares, sobre los tristes y azules mares.
Fué tu juventud, tu amada juventud, una esperanza
mutilada.
Fué como lámpara de un altar que se consumiera
cuando solo iba a hacer el milagro, y dejara un punto de
luz en las sombras.
Fué como una tórtola que de pronto cegara; fué como
una sonrisa que se extinguiera, como un inmenso amor
que se muriera. en plena primavera; como una lágrima
que se evaporara; como un suspiro que se perdiera, com'l una nota que vibrara suavemente, como el toque de
una campana que se perdiera en las campiñas, como
una pleguia no acabada, como una ilusión deshecha,

Adóraose en el triunfo de. las constelaciones
de las sublimes horas de las esencias vagas,
de las palabras dulces ·
que vibran en el alma,
de todos los amores,
de todas las ternuras, de todo lo que exalta,
de todo Jo q Je huye,
de todo Jo que pasa ....
¡Oh, amada de missueñ0s!
¡Cuán bella estás! ¡Cuán blanca!
JUAN

J. GEADA.

Mueve la mariposa en paralelo
Giro sus alas de satín, y sola
Va en el aire estival como amapola
Que se tronchó en la plaot~ y alzó el vuelo.
Son dos pétalos de oro y terciopelo
Que la lumbre de Febo tornasola,
Y van cual vela diminuta en h ola
Profnndamente azul del vasto cielo.
Es un suspiro hecho color. Saludo
Primaveral que flota en los risueños
Parques, como una dalia al sol abierta:
La sonrisa con alas que del mudo
Misterioso país de los ensueños
Nos manda la amorosa madre mnuta.
MARA VELO.
Coyoacáo, MaJo r9r3.

Alma mía ....
Para «El Munio I111strado&gt;.
Noche lóbrega y sombría . ...
llora el viento en los cristales su doliente sinfonía
y en mi espíritu suspiran los Recuerdos, su canción.
Evoquemos la dulzura de las horas que pasaron
y al marcharse, nos dejaron
su fragancia sobre el muerto corazón ....
o o o
Si el rosal de las caricias en tus labios no florece
y tu vida se parece
a un jardín donde el Invierno no dejara ni una flor.
Alma mía, ¿por qué evocas
el recuerdo de las locas
turbulencias del Amor ?

Nuevo estandarte del Colegio Salesiano, bendito
el domingo pasado.

CRYSANTHEME.
A la memoria de la

bella señorita

María Teresa Contreras
Para la estimabilísima Señora
Carmen Elizondo Vda. de Con·
treras, respetuosamente.
Te fuiste, como todo lo que un día
nos da el consuelo de íntimos dolores;
como una dulce y suave melodía
que nos brindan los pájaros cantores.

•

Te fuiste, como tierna poesía,
como se van. los débiles rumores
que el prado pueblan al morir el día;
como se va el perfum~ de las flores .. ~ ..
As! te fuiste, oh virgen hechicera,
cuana"o la encantadora Primavera
envidiaba tu vida transitorir. .....
Y0 hoy que «una estrella más hay en el cielo,&gt;
su lu z enciende tu inmortal memoria
¡ay! entre sombras de indecible duelo ....
JUAN CASTRO.

01&gt;

?LJ

como una flor cortada del rosal en pleno florecimiento,
como una puesta de sol tornada en noche, en noche infinitamente triste y amarga ....
Por eso, amiga mía, aún tu juventud canta y ):¡ril)a en
mi corazón, y tu recuerdo está en el fondo de m1 me·
moria como una estrella en el fondo de un lago tran·
quilo; porque tu juventud la siento y la veo en la flor
que se abre, en la estrella que cintila, en la fuente qu_e
canta y suspira, en la plegaria que asciende, en el ave
que pasa, en la esquila que llama a oraciones, en la ho•
ja que cae, en las auroras y_ en los crep~s~ulos, y e!'
todas partes, porque tu espíntu, ese tu esp1ntu está diluido en todo mi ensueño, y por eso pienso en tí y me
extasío en la contemplación de las tristezas que dejaste, porque fuiste mi mejor cariño, mi amistad m~s cordial y más noble, mi consuelo más suave, y siempre
encendiste en mis dolores la esp~raoza y la resignación.
.
Desde aquí, desde el fondo de· la vida de la que ape·
nas te asomaste al obscuro abismo, de la triste vida por
donde pasaste regando las azucenas de tus encantos y
de tus misericordias, levanto los brazos en las sombras
de mis penas, para recoger un soplo de tu esperanza y
de tu espíritu, de tu esphitu que encendió mis melan·
coUas como cirios para que alumbraran tu cuerpo ya·
cente ... .. .
Y ¡oh, Dios mío! mi plegaria se pierde en las som·
bra~ en el infinito de mis penas, en el silencio de mis
ama;guras, porque tu juventud, amiga mía, tu juventud
que tanto amé y que. en uno de_ los más dulces días de
mi vida coroné de violetas, tu ¡uventud que fué lo mas
de mi ensueño, se ha extinguido ... .
Un dulce aleluya resonó en los cielos cuando tu vida
se extinguía serenamente; tu vida que se deshizo en
llanto y en dolores,. pero que a p~sar de todo, amiga

E l Excmo. señor ministro de Italia presidiendo las fiestas del domingo pasado en el Colegio Salesiano.
mía, te hizo feliz y puso en tus ojos el misterio y en tus
manos la santidad; porque tu juventud morará en los
jardines paradisiacos, donde oirás suspirar a las fontanas, cant,lT a las alondras, verás estrellas erráticas que
brillen como ojos de. niña, verás flores rojas como labios
de santa, los ángeles te coronarán de mirtos y la•ireles,
y a Jo lejos, sobre las márgenes murmuradoras, verás
largas teorías de alm!l_s silenciosas que van rumbo al País
del Ideal en bajeles divinos que llevan una enseña blan·
ca, blanca como aquellas almas, blanca como tu alma,
blanca como los lirios que brotan a la orilla &lt;le las már·
genes, bhncas como el pensamiento de Dios cuando
pensó en tí. .....
Y desde allá, desde donde estás, en una roca de oro
o en un bosque de laureles, en un jardín de margaritas
o en un lago trr.nquilo, verás, en la noche, como en la
sombra, cuando hrillen las luciérnagas fa ntásticas, llora•
rán sobre tu tumba mis recuerdos y mi ilusión, y siem•
pre ahí estará mi espíritu, mi espfritu que de continuo
escucha la última no'a que arrancara tos ái¡iles manos
-dos palomas asustadas-de tu piano, de tu piano que
hoy. empolvado y silencioso -corno un féretro-guarda
la última caricia de tus dedos ..... .
Allí estará n sobre tu tumba, mi pensamiento y mi ilusión, y de continuo oirás, amiga mía, -cuando desde el
cielo baje hasta ella una estrella, como mi espíritu mur•
mura silenciosamente, unciosamPote, mientras tu sueñas
y duermes dulcemente en tu tumba, las palabras de la
primera oración que mi santa madre puso en mis la·
bios:
Dios te salve María,
llena eres de gracia,
el Señor es contigo,
bendita tú entre todas las m11jeTes ....
CARLOS SERRANO (Jr.)

Juegos deport ivos de los a lumnos salesianos en las fiestas del domingo

�r-1

Sr. Ingeoiero Maouel V. Larios, electo Presideote
de la Asociacióo del Colegio Militar.

Las plumas del pavo
Cuando hube desembrollado el asueto de la quieta de
las Lilas y echado la zarpa al culpable, mi ¡efe Cronard
me -estrechó· la mano en un rincóo obscuro, embolsó la
gratificacióo del ministerio y cuidó de que le ensalzase
la prensa que le era adicta, en detrimeoto de mi per·
soca.
Sentíame ofendido, pero nada dije, pues todos ooso·
tros conocemos cuánto vale el silencio en algunos casos;
sólo aguardaba la ocasión del desquite.
.
No tardó ésta en ofrecerse con motivo del extraño ro·
bo de los diamantes de la princesa Poli, una de las ex·
tranjeras má~ acaudaladaf.
Además de la circunstancia de estar su esposo a la
embajada, el parentesco de dicha señora con la reioa
de Austrasia h izo que el r obo interesara a los extraoje•
ros tanto como a las gentes del país.
Durante la mañana funciooó el teléfooo muchas ve•
ces con ocasión del robo Crooard, por orden del pre·
fecto, fué enviado a la plaza de Beauvau, de donde vol·
vió con algunos elatos.
Yo me guardé mucho de hacer indkación alguna pa·
ra iutervenir en el asunto; pero el prefecto, que me te·
nía ocupado en una tarea que exigía no poco tiempo,
hablóme del robo de los diamantes con el aire bonachón
que le e ra habitulal.
·
-iOh!-dije;-ahf tiene usted a Crooard que pum en
claro lo de la quinta éle las Lilas; es seguro que dará
con el ladróo.
Mientras esto decía, yo pensaba: Vamos a reiroos
mucho.
Fuí por mi cuenta a husmear por los alrededores del
Palacio Poli, uoa aotigua caSd. señorial de los arrabales.
En el primer momeoto me pareció aquello poco menos
que impenetrable; más tarde hallé la clave en casa de
Auvergoat, que sirve vino y veode leña en una esquina
inmediata.
Allí iban los criados, no tacto pua beber como para
descansar y fumar y hablar coa toda libertad.
Yo conocía al cochero de la casa, un buen hombre
que tenía mucho apego a sus amos. Abrióme el corazón
en lo tocante al robo.
-Mi amo, me dijo, está trastornadísinio. Me envió a
la pr efectura y al regresar se digoó manifestarme que
teoía esperaozas de que pronto serían. tomados los l:t·
drones. Mostréle mi satisfacción, porque en asuntos dé
este géoero fácilmeote se. acusa a la servidumbre. · La
de la casa se compone de cinco italianos de ambos sexos
y cuatro franceses, servidores modelos a cual má~. La
princesa es muy bue oa con nosotros.y la queremos mu·
cho, lo propio que el príncipe.
Desde hacía mucho tiempo sabía yo que el príocip?
era jugador, que tuvo una aventura con cierta actriz y
que como coc.secueocia de la misma había sonado un
tiro de revólver, si bien la bala le rozó solamente el
cráneo. Pero aunque tenía importaocia lo dicho, n '.l m
atuve a ello, y rogué a mi hombre que cootiouara hae
blando.
-Después de haber estado &lt;in la prefectura, añadióel príncipe quiso ver al joyero que había arreglado el,
collar recientemente.
El joyero le dió las señas de la casa donde v1v1a un
oficial eo la Folte-Mericourt. Allí fuimos, al salir ex•
clamó mi amo: «Le tenemos ya no se nos escapa.Jo
_:_y luego, repliqué, volvió: usted a la prefectura.
_ ¿ Cómo lo sabe usted ?-exclamó e l cochero, con aire
de desconfianza.

-=~

-!Pardiez! Lo adivino. El oficial señalaría ciertas
particularidades que permitirán tornar al ladrón.
-Eso mismo. Pero, en verdad, tiene uoa cabeza co·
mo hay pocas.
Después de apurar uoa copa, nos separamos como
buenos amigo•.
Al día siguieote, el prefecto volvió a hablarme del
asueto. La cooducta de Crooard le tenía inquieto: no
parecía sino que iba a prender a todos los habitantes
de París.
-iOhl-le dije.-1Crooard tiene en su a1?ono el pre·
cedente de las Lilas!
-1 Sabe usted que me ha pedido muchas veces que
destioara a usted como auxiliar suyo eo esta cuestión?
-Es sencillameote uoa preocupación suya; cuando
uo hombre cuenta coa luces propias, oo ha meoester
de nadie.
Transcurrieroo cioco dí•s. La preosa oo cesaba de
censurar a la policía. Europa entera teoía puestos los
ojos eo nosotros. El trabajo que me había coofiado el
prefecto, me tenía sumameote ocupado; pero yo lograba
efectuar alguoas escapatorias. En uoa de ellas, y enc~&gt;n·
tráodome en la estacióo del Norte, ví allí al pdoc1pe
Poli, sio la priocesa, que esperaba el expreso de Ca•
lais.
·
Uoa coche, al llegar a mi casa, eocootré a Crooard;
me estaba aguardaodo desde hacía dos horas
.
-Vaya Bartold-me dijo-uo poco de complacencia.
Olvidemos ouestros agravios. Me siento reodido; mis
fuerzas se agotao ...... ¡Ah! ¡He tragado sapos y cule·
bras! ¡Cedo a usted la recompeosa entera; veinticinco
mil .... oada meaos!
•
-Acepto- cootestéle- coo la condicióo de que u;:ted
se retire.
-1 Cómo puedo hacerlo?
-La «grippe&gt; no es eofermedad de perros. s ino de
hombres.
· - Vamos a casa del prefecto-balbuceó.
Este oos recibió en segu ida. Sólo pronunció dos pala·
bras:
- - _¿y los diamaotes?-pues estaba esperando coa las
re :rimioaciones del público.
-El señor Cronard- dije-está enfermo. Desea obteoer alguoos días de licencia.
E l prefecto nos miró con cierta estupefaccióo.
-1 Y e~ usted, Bartold, qoieo va a substituirle ?
-Si lo permite e l señor prefecto . .... .
-iCómo oo! .... Es oecesario que el señor Cron:i.rd

Sr Jogeuiero don Gonzalo Garita, electo vice-presidente de la Asociacióo del Colegio Militar.
descaose. Además, eso hará que la opioióo se impacien·
te. Crooard oo ha teoido bueoa mano. Espero que ustecl ,
Kartold, oo se andará coa dilaciones.
- Podríamos, señor prefecto, dejar terminado e l asun•
to esta misma noche.
El prefecto hizo un movimieoto especial, y Cronard
vaciló cual si fuera a desvaoecerse.
- - i Esta coche ?
-Sí.·
-1 Cómo es eso?
-Telefonee usted al príocipe Poli que veoga; yo me
eocargo de traer al iodividuo que tiene los diamantes.
-No,-le repliqué;-soy, por el cootrario, uo hombre
seocillo; eo materia crimioal no acostumbrado a creer
eo las grandes complicaciones
-iSencil o este asuoto!-exclamó Crooard. Ha removido todos los adoquioes de París.
,
-iNo se empiedrao fas calle_s ·coo diamantes!-le' ob·
servé.
-Esto es un decir: he practicado registros eo todas
partes: eo el teatro, ea las botellerías, eo los arroyos, y
oacta he encootrado.
-Pues bieo-respondí;-yo oada he registrado, y es·
tarán aquí los diamantes dentro de una hora
-Si el señor prefecto lo consieñte, puede usted que•
darse y gozará sin tardaoza de tal satisfacción.
-Vaya, Butold-exclamó el prefecto:-no oos teoga
usted impacientes. Telefooear~ al príocipe; ya está
acostumbrado a ello. iQué hombre más impaciente! Yo,
ea lugar suyo, ya hubiera maodado a ta policía de pa·
seo.
Uoa hora después conduje a aquel sitio a no hombre
pálido y febril. Allí eMa el príocipe; creía que iba a
caerse de la silla.
-Ahí tiene usted a su ladrón- dije -al prefecto.
El hombre me echó una mirada suplicaote. Yo me di·
rigí al príocipe:
-1 Podemos declarar mañaoa en los periódicos que
ha eocootrado usted los diamaotes eo el fondo de uoa
alaceoa?-preguotéle.
-1 Cómo 1- txclamó el prefecto.
-Deje que el señor Poli conteste- repliqué.
-Sí-balbuceó el aludido,-sí, sí, eso es, eo el fondo
de una alaceoa.
El prefecto compreodió que el mismo príocipe había
d istraído los diamaotes y que el iofeli t iodividuo que
había venido coomigo, más bien que cómplice suyo, ha·
bía sido por él eogañado.
-Será oecesario echar tierra sobre este asunto- ex•
clamó. Y, dirigiéodose a mí, añadió:
- M is felicitaciones, Bartold. Crooard se halla fati·
gado, y le claremos otro cargo. Usted, Bartold, será
quien ocupe el suyo.
He ahí cómo tomé el desquite del oegocio ele la quin'
ta de las Lilas.

J. H . ROSNY.MENOR.

P a r a evit a r e l a t a q11e d e la poli lla a las a lf omb ra s

Eotre los muer.os procedimieolos que existeo, el más
seocillo es tal vez el que coosiste en arrojar sobre ellas
uoos puñados de sal, aotes ele barrerlas.
Para limpiar vasos d e cristal y porcelana .

Sr. brigadier doo Carlos García Aguirre, oombrado
Magistrado del Supremo Tribuoal \1ilitar.
F ol. Schlattman.

Sucede coa frecuencia que en los vasos de esta íodo·
le que se emplean para poner flores, se forma uo depó·
sito que es difícil hacer desaparecer con sólo restre·
gar. El mejor sistema para limpiarlos es lavar con uqa
ligera disolucióo de ácido muriático.

t

Por esta vez la cámara fotográfica abandonando el ilumioa?o
escenario, las par edes de cartóo, los muebles de guardarrop1a,
las luces eléctricas, y los adornos de talco y de or_o falso, h_a ~eflejado eo su lente, a una de las artistas más queridas del publico
de México, si, pero eo pleoo sol, eotre perfumadas flores, . Y ver·
dt s enrramadas, sin más aliño que su natural belleza, y s10 pre o·
cuparse de las manifestaciooes del público, pues lo~ que la rodean
se les conteota con muy poco, coa un beso muy -~prelado. Y uoas
cuantas golosioas.
.
Esperaoza Iris gusta mucho de pasar las horas que sus traba¡os
teatrales la dejan libre, en su precioso jardío de su casa de la A"e·
nida de Oaxaca, eo la colooia Roma, gozaodo de los encantos del
bogar, y sobre todo buscaodo entre las frondas algún descao~o a
la vida ficticia de las tablas. Sus hijos Garlitos el mayor de cinco
años. y Ricardito el que le sigue de tres añ?s, la hacen t?da e;lase
de diabluras, y auoque ella los desea dom,oar resulta 1mpos1ble,
que es más fáci l seducir a uo público cantando una opereta, que
obtener el domioio absoluto de dos pequeñuelos, que la verdad
aua uo eotiendeo de música.
Nuestros lectores que han visto a Esperanza Iris en trajes tan
diversos, la admirarán ahora en su seocillez campestre; y su cara
sio afeites oi aliños de cantante, se destaca fresca y sooriente en·
tre las de sus amados hijos. ¿Cómo la prefieren ustedes? preguo·
tamos; resérveose las r espuestas; la nuestra es de .... las dos ma·
neras.-L.

�LA EXPOSICION DE PINTURAS DE
'
ANA SAENZ.
Si en los tiempos normales en que nuestro país gozaba de paz y de relativa tranquilidad una exposición de
pinturas era acontecimiento digno de señalarse con piedra blanca y recordarse por mucho tiempo; en los que
corren, un acontecimiento de esta clase es insólito por
lo raro y heroico por lo grande.
Cuando llegó a nuestra mesa la esquela en que la se-

purísima y hasta su copia es·
cogida con gran cariño, ejecutada con profundo respeto
y guiada en todos sus detalles
por un alto ideal de entusiasmo por lo bello.
De entre las notas recordaremos el &lt;coro primitivo de
Santa Clara;&gt; el Coro &lt;delle
Carceri&gt; cerca de Assisi, sobre el que hemos de insistir;
la &lt;Cocina de Camp1:sioos en
Bagnaia&gt; y la &lt;Puerta ruinosa
en Assisi,&gt; ante todas estas telas se siente la persecu:ión
del ideal de la belleza, el deseo vivo de algo que satisfaga
las aspiraciones del artista y
el entusiasmo grand(simo al
enconttar ese algo.
Al hablarnos de su coro
&lt;delle Carceri&gt; nos contaba la
señorita Sáeoz que se lo encontró por casualidad recorriendo una montaña; después
de un paseo fatigoso, llegó,
sola cop un guía, a este retiro
a donde el Santo de Assisi iba
a ora~; el ambiente de leyenda
&lt;:¡ne se respira en la tierra
del grao Santo, la preparación del viaje y la belleza
propia del sitio despertaron
el entusiasmo de la artista y
d-ieron origen a la preciosa
tela a la que no vacilamos en
dar el primer sitio entre todas
las pinturas de interiores y
entre las notas de impresión
&lt;1rtística, intensa.
Y si esta nota eocootraca
en condiciones que predisponen el ánimo a la contemplación de la belleza es tan reveladora de un temperamento
cuanto más Jo es la &lt;puerta
ruinosa,&gt; nota llena de belleArcos del palacio de Septimio Severo.-Palatino.-Roma.
za que encontró la artista en
medio de una calle sucia y lodoza; tal era la suciedad del sitio que temió contraer por la luz y por el tratamiento cariñosa y delicado conalguna enfermedad, pero venciendo la repugnancia y el firman el gusto artístico de su autor; los &lt;Castaños&gt; que
peligro se puso al trabajo y volvió cuantas veces fué ne- están en la sala de paso revelan cariño por la naturalecesario hasta terminar la nota, que nos hace pensar en za entendida y explicada a través de un temperamento,
y el estudio de &lt;amapolas&gt; afirma aún nuestra idea.
todo menos en una calle suc-ia y lodoza de As• isi.
Y la copia del cuadro de Lorenzetti nos afirma una vez
Tales datos, unidos a la contemplación de los cuadros
más, nos acaba de convencer, por si hubiere alguna dunos han llevado a confirmar nuestra afirmación de que
da, de que hay un gran gnsto en su ejecutante. Ese saen la señorita Sáenz hay una grande alma de artista.
Lo mismo nos dicen los estudios. Su admiración por bor aun arcaico de los iniciadores tlel renacimiento italiano en que se siente la influencia del bizantinismo
la ciudad de Assisi, llena, como dijimos ya, con las leyendas de San Francisco, que han inspirado a todos los mezclada a la poderosa de Nicoló de Pisa y a la deciartistas, desde el Dante hasta nosotros; es buena prueba siva del Giotto, tenía que ejercer un grande sobre el espara un temperamento y los estudios más cariñosamente píritu delicado y altamente tierno.
Aquella virgen tan intensa amante de su divino hijo,
hehos son de esa ciudad privilegiada. Los interiores del
el niño que parece consciente de ese cariño y los santos
templo de San Funcisco, por la elección de los ;puntos,

-poseídos de una respetuosa ternura influyeron con su
armonioso conjunto en el alma de la artista, quien, a
pesar de su aversión por la copia, se vió tentada a copiar y copió.
. .
.
.
Su copia nos ha hecho v1v1r por un 10stante la vida
deliciosamente poética df' los artistas que iniciaron la
~poca más bella y más importante del arle pictórico en
ltalia.
o o o
Ahora veamos cómo ha expresado en la tela la artista todo eso que tan profundamente ha sentido. La observación de la técnica de Ana Sáenz nos lleva de la
mano por su vida de estudio y de trabajo; la notable di·
ferencia que hay entre sus cuadros nos dice la evoludón educativa de la pintora, se ve que ha buscado sus
sistema propio de expresión y antes de adquirirlo ha
pasado por las influencias de los maestros y de los compañeros de arte.
Dotada, como hemos dicho ya, de un i;¡ran temperamento, y dedicada al estudio técnico, ha habido veces
en que el sentimiento domina al oficio y otras en que
este se muestra ampliamente a expensas de aquel. El
temperamento de la señorita Sáenz es delicado por excelencia y lo muestran asi su copia de Lorenzetti, sus
interiores de la iglesia de San Francisco, su estudio de
cabeza de Campesina y aún su disposición de los Alcartaces y de las Amapolas.
Cuando se deja llevar de esa delicadeza de temperamento y se encariña con su obra o con su modelo su
técnica se resiente de ese cariño y parece poco segura,
como algo vacilante y sin gran amplitud En cambio,
en las naturalezas muertas. en las que se ha tratado ca·
si exclusivamente de e~tudios de técnica, esta es amplia,
los estudios de los Duraznos, las Cebollas, y sobre todo
los Limones, son pastosos, amplios y de gran vigor; el
color está puesto con gran facilidad y soltura, son obra
de un pintor de gran aliento.
Otro tanto pasa en los cuadros en que la pintora ha
tlejado obrar libremente su entusiasmo, como en el coro
&lt;delle Carceri&gt;; insistimos en que esta tela es la más
alta de la exposición tant•&gt; desde el punto de vista artístico como en el técnico; es el interior más intensa·
mente sentido y más valientemente pintado.
Hay otra tela en la que el entusiasmo artístico dió
valor a la pintora y permitió más soltura y más fuerza,
nos referimos a los Castaños que ya hemos citado. El
Otoño en Bagnaia participa también de estas cualidades.
En el retrato creemos encontrar el.punto vulnerable,
el dibujo es impecable, pero la técnica es débil, el color está puesto con temor, se ve el trabajo y para bo·
rrarlo se siente la necesidad de más trabajo.
Y ya que de dibujo hemos hablado, observaremos
que, es impecable en todo los cuadros; quizás en alguno de ellos el colorido no sea. todo lo armonioso que
fuera de desear como pasa en los arcos de Septimio Severo en Roma y en la Terraza de Santa Clara, pero en
todos el dibujo no tiene reproche posible.
Para explicar el colorido de estos cuadros se nos dirá
que así es la naturaleza, pero a una alma de artista tan

AmapoJ...s.
grande tenemos derecho a pedirle la naturaleza no como es, sino como debiera ser.

o o o
De lo dicho creemos poder concluir lo siguiente: la
exposición de la señorita Sáenz nos ha revelado a un
gran temperamento artístico, a una pintora estudiosa y
dedicada al trabajo.
No hemos de decir a la expositora que ha llegado al
sumum de la perfección, ni que descuella como astro de
primerísima magnitud en el campo del arte pictórico;
no gustamos de tales exageraciones. Pero sí no~ creemos
en el derecho de poderle decir que cuenta con todos los
elemento~ para el triunfo: sabe sentir y sabe expresar;
cuando llegue a determinar el justo equilibrio entre su
temperamento eminentemente emocional y las necesida-

des de la técnica, de las cuales ha probado 4ue conoce
el valor, habrá triunfado, y como ha dado también pruebas de una dedicación y de un cariño grande por el estudio, creemos que no está muy lejano el día en que ese
equilibrio se establezca. En su último cuadro: las Amapolas, vemos una tendencia marcada a dominar esas necesidades de la técnica por medio de la energía; cree·
mas que si insiste por ese camino nuestra profesía, será
pronto un hecho. Cuando todos sus interiores sean como
&lt;le Carcieri ;&gt; cuando todas sus naturalezas muertas sean
como los Limones, y cuando vea toda la naturaleza como en Bagnaia, contaremos con una grande artista y con
una excelente pintora.
o o o
Y ahora, en otro orden de ideas, ¿por qué seTá que
nadie va a la exposición de la señorita Saenz? Las invi-

Señorita Ana Sáenz.
ñorita Sáenz nos invitaba amablemente a su expos1c1on
de pinturas, sentimos al mismo tiempo cariño y admiración por quien era capaz de ello; cariño porque venía
a consolarnos en nuestra vida ambiente de zozobras y
sinsabores, admiración por haber tenido el valor de
afrontar nuestro medio, que si antes era indiferente,
ahora es perfectamente hostil para todo lo que se refiere al arte o tiene con él alguna relación.
Y cuando llegamos al edificio donde se exponen los
&lt;:uadros de la valerosa dama, sentimos más aún su heroicidad di ver que en la misma calle y en la acera de
enfrente se reunía un &lt;mitin&gt; de protesta contra cualquier cosa, el caso es protestar.
Estas ideas tristes y pesadas nos abandonaron al penetrar en el salón, para du paso a una ardiente curiosidad por conocer personalmente a la artista. Nos fué
presentada y !a simpatía latente que venía dentro de
nosotros tuvo ocasión para desbordarse.

o o o
Conocimos a h,. artista antes que a su obra; nos habló
oe su cariño por el arte, nos contó de sus trabajos en
Europa ante un mundo que es tan distinto del nuestro, '
nos dijo de sus desfallecimientos ante las primeras dificultades, que parecen invencibles, y de los esfurzos que
hubo de vencer para poder t:mpezar siquiera a trabajar,
Y al relatar estos trabajos y dificultades; al enuncia-r
tlespués las satisfacciones de la obra llevada a cabo, los
entusiasmos ante los progresos obtenidos, el placer de .
las sensaciones sentidas y trasmitidas a la tela, pudimos
v~r dentro de aquel cuerpo delicado una alma sedienta
de sensaciones artísticas y un temperamento capaz de
n,crearse con lo bello y hacerlo sentir a los demás
Al contemplar la obra confirmamos estas opinion~s;
en la señorita Sáenz hay una artista por inclinación y
por tem!Jeramento. Buena prueba de ello son todas sus
notas llenas de sinceridad y de entusiasmo, sus estudios
pensados y llevados a cab:, sobre un ideal de belle:i.a

Campesina. ( Cabeza de estudio.)

Interior de la iglesia de San Francisco - Assisi.

Foro romano y Palatino.

taciones han sido repartidas profusamente, y el día de
la inauguración apenas fuimos una docena de personas;
en la semana transcurrida desde entonces, apenas habremos ido otra docena, o quizás la misma . Harían bien
todas las personas invitadas en ir, aunque solo fuera por
curiosidad, hay muchas cosas bellas que admirar y muchas lecc iones que aprender; estamos seguros que aun
como pasatiempo, sería muy agradab'e.-J. M. C.

�Literatura Mexicana
IMPRESIONES.
La traducción de "El Cuervo" (The Raven)
de Edgard Poe, hecha por el señor
Licenciado Don Ignacio Mariscal

Refrescos.

Para cEI Mundo Ilustrado.&gt;
Aunque igr.oraote e imposibilitada por ende para expresar la belleza, como el arte conmueve el alma, movi·
da ha sido la mía por la bdleza de la composición del
poeta anglo-americano y movida para aquilatar el tra·
bajo y mérito de la traducción.
¿Llamaréla traducción o paráfrasis? Dejaré a las per·
sooas letradas el fallo. Para mi es tao dificil traducir·
poesía inglesa al castellano, como si dos ejecutantes, po·
seyeodo el uno un violín y el otro un arpa, trataran de·
interpretar la misma melodía. La interpretan, sin duda~
llevan al alma de sus oyentes la misma emoción. pero de
sus instrumentos sacan efectos diver~os, pues mientras el
violín gime con sonidos ligados semejantes a la humana
voz, insinuantes y persuasivos como ella., el arpa, de sonidos cortados, canta de diverso modo, lleva en sus no·
tas la sinfonía del viento y los murmullos de la fronda,
y parece también la intérprete del céfiro. Son sus len·
guajes diferentes; pero ambos, concertando la gama de
sus notas, hao expr esado el mismo pensamiento musical,
y llevado al oído la misma impresión. Algunas veces el
vencedor arco del violín acentúa la belleza de la melo·
día, mas en otros pasajes es el arpa, con sus mágicos ar·
pegios, la vencedora. Y en la traducción de "El Cuer·
vo" la vencedora es nuestra castellana lengua.
En algunas estrofas la traducción es casi literal; en
otras es imposible que lo sea, pues resultada incohereo•
te o sin 5entido. Hasta tal punto es fantástico en "El
C uervo" el idioma inglés. Cambia el tra:iuctor el giro
poético, aunque nunca la idea. No hay cuidado de que,
al destapar el vaso, el precioso bálsamo se adultere ; se
exhalará puro y la melodía, interpretada con diferente
instrumento, llevará en sus alas el mismo C0Dfepto de
quien la compuso. Y iqué pensamiento! con ra2ón tentó
la pluma del traductor.
Esta composición "El Cuervo" es de gran profuodid ..d para mí, en su siniestra y fatíd ica forma: la fatalidad, entrando así, familiarmente, como siempre nos viene artera. El poeta se encuentra en su estudio, entre·
gado a sí mismo; mas .... no está entregado a sí mismo;
está entregado a ella, pues le embarga el dolor de su
amada ausente layl por la muerte. Llaman y va a abrir,
creyendo que será "un necio y nada más" (este ambiente nos es tan familiar, que por eso es más impresionan·
te) y entra el ave fatal que viene "tapping, tapping,"
"rappiog, rappiog," dando saltitos y produciendo sonidos secos al caminar, y que repetidos con apremio gol·
pean el corazón del poeta, y son como el preseotimien·
to. Estas palabras onomatopéyicas "tappiog, tappiog,"
"rappiog, rappiog." naturalmente no las ha traducido el
Sr. Madscal; pero ¡cómo se veoga de esta cortapisa del
idioma, coo el empleo de los esdrújulos! Estos, con el
martilleo que producen en el oído, completan lo fatídico
y sioiestro de la composición, y seo a manera de bronces y latones en una marcha fúnebre.
Esta composición es hasta simbólica, según creo. Ese
negro cárabo que, posado sobre el busto de Palas, obscurece la gloria de su marmórea blancura y alarga su
sombra basta proyectarse en eltapiz, es el símbolo de la
tristeza posada sobre nuestra alma. Ya no brillará la luz
. de la abierta ventana sobre el blanco busto de Palas;
velada está por el capuz de las negras alas del cuervo,
y sólo tiene opacidades tristes el mármol. Tal es nuestra
alma cuando en ella se ha posado la tristeza; ya no re•
cibe ninguna luz ni la refleja; ya sólo tiene opacidades
tristes de mármol de sepultura. Ya no recibe ni la luz
de la ciencia, pues está muerta para toda aspira.:ión. Y
la luz de la esperanza ...... tampaco, pues las negras
alas del cuervo impiden que la inunden sus claridades.
El cuadro va obscureciéndose,• el ave de flamígero
mirar, posada está para siempre sobre el b asto de Palas;
su lúgubre revolotear ha enlutado la estancia y con des·
templado graznido dice llamarse "Jamás."
El poeta se siente sobrecogido por este misterio, y en·
tonces, rasgando el fúnebre capuz de este ambiente, y
como s i fuera el orto del día, brota la décimacuarta es-

al fin be de encontrar a mi Felícitas
y absorto en su belleza virginal
a par de los querubes darle un ósculo .... &gt;
El respondió: &lt;Jamás!&gt;
¡Jamás!, contestó el odioso oráculo a la suprema inte·
rrogación: cjJamás!&gt;
Quien se haya penetrado de la inmensa ventura de los
amantes- condenados por fina ironía del Dante a girar
en un eterno círculo, unidos por inacabable beso, puede
comprender lo contrario: la eterna separación . ¡Sólo
así!
l E~cogió, e_otre las otras del p e,ela, esta composición
el senor Mariscal, porque partee condensarse y sioteti•
zarse en ella todo el espíritu de Edgard Pee? Tal vez;
parece_ distinguirse el númen de este poeta por su vuelo
faotást1co que arrastra en pos de si auras de sentimiento; númen que a un haz de fuegos fatuos, fantásticos y
fugaces, reune un apacible rayo 1e luna, que es el alma
delicada del poeta!
DOLORES MU~OZ DE BARREIRO.

El Jardín de la FeliGidad
Cuenta el sabio Almosnino que en tiempos antiquísi·
mos, un rey muy poderoso y también de clara inteli·
gencia y sabiduría intensa, había promulgado una ley
según la cual sólo podría obtener honores y empleos
aquel qu_e los mereciera de verdad y que hubiese de·
mostrado palpablemente su propio mérito.
Había en la corte del mencionado rey tres nobles
jóvenes a quienes el monarca quería tanto como si fuesen hijos suyos, los cuales no teniendo en tal sitio oca·
sión de dar pruebas terminantes de su valor, resolvie·
ron, por consejo del mismo soberano, salir de la corte
y andar por el mundo. Pusiéronse, pues, en viaje y
llegados a la orilla del mar se embarcaron en una n¡ve
en busca de otros países, de aventuras y de fortuna,
por más que les fuese necesario desafiar a la onda y a
la tempestad. Por fin llegaron a uoa isla floridísima
desembarcaron y, complacidos con la suerte que a ta~
buen puer to les había llevado, enea mioáronse hacia un
pcóximo jardín que era el más hermoso de la tierra.
Entraron en el jardín y en cuanto estuvieron dentro
se encontraron con tres guardia nes. Uno de ellos se
acercó a cada uno de los jóvenes.
-Bellos señores,-dij-:&gt; el primero, -no piensen que
van a poder pasarse aquí toda la vida. Llegará un mo•
mento en que tendrán que abandonarlo sin remisión.
-Tengan ustedes presente,- dijo el segundo,-que
estarán en pleoa libertad de gozar de todo Jo que hay
de b?e~o y hermoso en este jardín, pero que les está
p roh1b1do llevarse nada de lo que hay aquí, ni siquiera
una piedrecita o una flor.
-Moderen su inclinación a los placeres que les brinda este jardln,--dijo el tercero,-y no hagan nada que
no sea bueno y honesto. Esta conducta les ayudará a
conservar la vida del espíritu y del c uerpo. Pasen, pues,
adelante
Los tres jóvenes avanzar on entonc;es por los floridos
y sombreados valles y se quedaron asombrados ante las
maravillas que se presentaban ante sus ojos. Ld belleza
de las flores, la fragancia de las frutas, la mórbida lu·
cidez de los verdes céspedes, la armooía fresca de las
aguas, todo distraía agradablemente. Por entre el tupi··
do ramaje di! los árboles pasaban como cintas de brillante oro los rayos del sol, mientras resonaban armo·
n_i?sos los trinos de los ruiseñores cantando con rego·
CIJO.

El encanto del conjunto dominó de tal modo a los

jóvenes, que no supieron decidirse a tomar determina•
ción alguna y marcharon al azar.
El primero, que tenía buen apetito y espíritu alegre,
se fué hacia un lado buscando cómo vivir divertido sin
pensar en nada, comiendo, bebiendo y durmiendo sin
mayor preocupación
El segundo encontró un sitio donde había un gran
depósito de oro, de plata y de piedras preciosas: y ante
ese espectáculo se dejó llevar por el frenesí de poseer
tal tesoro y no pensó sino en el modo de apoderarse de
él, por lo cual ni comía, ni bebía, ni descansaba.
El tercero, por t-1 contrario, recordando las palabras
de los tres guardianes, se dispuso a gozar de aquel pa·
raje encantado; pero sin abusar y estudiando, al mismo
tiempo, con intenso amor, la soberbia naturaleza que le
presentaba generosamente sus maravillosos prodigios.
Y tanto más le maravillaba todo aquello cuanto que no
veía por ninguna parte jardinero a lguno que cuidara
de ello Sin embargo, sentía la invi~ible presencia de
un amo poderoso, de un mago que lo manejaba todo, de
un mago a quien él amaba, puesto que tan buenas cosas
ponía a su alcance.
Así pasó el tiempo hasta que llegó al jardín un meo·
sajero del rey, quien dijo a los tres jóvenes que habla
llegado el momento de regresar a la corte.
Obedecieron los tres prontamente, dirigiéndose a la
puerta del jardín; pero en cuanto estuvieron fuera, el
primero, acostumbrado a comer mucho en plena beati•
tud, se enfermó con el cambio de aire. Como tenía un
apetito enorme y no disponía0 de les alimentos a que es·
t"ba acostumbrado, se atracó y se indigestó de tal modo
que no tardó en morir. El segundo, que había transfor•
mado su traje en alforjas e iba cargado como un asno,
de oro, plata y piedras preciosas, tuvo que abandonarlo
todo por orden de los guardianes y emprender el viaje
de regreso medio desnudo y sin un centavo, de tal mo•
do que cuando llegó a la corte nadie quiso reconocerle
y le arrojaron a palos, y como protestara le encerraron
en una obscura p r isión, donde lloró a lágrima viva su
poco juicio. El tercer joven salió del jardín con mucha
alegría en el corazón, sin llevarse nada de las cosas
maravillosas que había visto.
-Sire,-dijo el joven,-estuve en un delicioso jardín
donde aprendí a conocer y amar a la naturaleza y a mí
mismo, donde a dmiré lo que vale el orden y donde me
convencí de que para vivir feliz, lo mejor es practicar
la virtud. No ví al amo de aquel jardín, por lo cual de·
seo conocerle para agradecerle la hospitalidad.
- Pues bien, dijo el rey.-Soy yo quien gobierno
aquel jardín. ~s imagen del mundo y yo soy quien die·
ta sus leyes, mientras que tú y tus dos compañeros re·
presentan las tres especies de hombre quto andan por el
mundo: una busca el placer, otra la fortuna y la otra
prospera en el bien y obtiene el premio de una concien&lt;;ia t ranquila. Ven, hijo mío, a mis brazos, tú has
vencido porque eres bueno; tú te sentarás a mi lado.
Calló el rey y la corte aplaudió entusiasta al joven
juicioso, que vivió muchos y felices años.
A. M. GIANELLA.

El bien hubiera querido encontrar alguien que le in·
dicara el buen camino, y sin poderlo lograr se d_e jaba
llevar a la aventura, marchando delante y hasta parán·
dese de vez en cuando para leer alguno que otro epi·
talio.
Un ruido de sollozos interrumpió su marcha. E~cucjlp
y miró después .... Una mujer joven en aparienci1'.. )
de porte distinguido, arrodillada sobre una tumba llora•
ba amargamente. Emocionado por una tao grande pe•
na, Leopoldo consideró atentamente a la mujer.
··
Leopoldo tosio débilmente en primer lugar, luego
más fuerte, y después hasta de~gañitarse. La mujer en•
lutada es estremeció y secó nerviosamente sus lágrimas.
Era, verdaderamente, una mujer bonita, y esto iba
pensando Leopoldo sin atreverse a dirigirle la palabra.
La entrada en materia le parecia muy difícil en seme•
jantes circunstancias.
Al fin, tomando una actitud seria se acercó a ella.
-Perdonadme, señora; pero· me he extraviado, y de·
searía que me indicárais el buen camino.
-Es dificil de explicar .... Yo me marcho, seguidme.
Ella empezó a andar, cabizbaja, y Leopoldo a su la·
do.
-IAh, señora1 !Cuán dura es la vida cuando se ha
perdido algún ser amado! . ...
La mujer no respondió, Leopoldo añadió:
- iMi pobre mujer!
- ¿Vuestra mujer?
-Sí, murió hace cuatro meses.
Leopoldo no reflexionó que su corbata verde y sus
zapatos amarillos desmentían tal desgracia. La enlutada no pareció darse cueot:&lt; de nada.
- !Pobre señor!, dijo. Hoy hace un año que murió mi
marido.
-iYueslro marido! ¡Viuda a vuestra edad! Debéis
sentiros muy sóla.
-Sí, mucho.
Leopoldo se aventuró a decir :
-Deberíais casaros de nuevo.
-No, eso nunca.
- iBah! Yo pensaba lo mismo, y, sin embargo, des·
pués he sentido una necesidad imperiosa de constituir
und familia.
Ella calló. Reflexionaba. Eil este momento, el ce·
menterio les parecía un parque delicioso con sus ar·
bustos y sus flores.
Leopoldo se aventuró de nuevo:
-Sois muy hermorn, señora.
-iQué habríais dicho entonces si no me hubiera des·
figurado el llanto!
Y algunos meses después, un matrimonio se celebra•
ha en París, del que se hicieron muchos comentarios,
pero sin que adivinara nadie que el idilio principió en
el cementerio Pére· Lachaise, llorando al difun10.
·
EDUARDO ORMONT.

Leopoldo · atravesaba el cementerio Pére-Lachaise.
Debiendo tratar un negocio sobre las alturas de Menil~ontant, había verificado algunas horas antes la ascensión de la colina, y para acortar el camino, al regreso
había decidido atravesar la vasta necrópolis. Pero Leo
poldo se había extraviado en el dédalo de senderos bor·
deados de tumbds y erraba a la aventura.

trefa:

Cervezas. -l&lt;ermese efectuada el 2 r de Máyo en Córdoba, en celebr..cióo de la Primavera.
l¡ . '

&lt;Mas al pronto un aroma preciosísimo
cde incienso comenzóme a circunda r,
cy el eco me airulló de blanda música
cque ahuyentaba del seno todo afán.
c¡Desdichadol&gt; clamé; ce! Señor benéfico&gt;
&lt;te envía con sus ángeles la paz:&gt;
&lt;apura, apura, el delicioso bálsamo,&gt;
cy cese tan continuo lamentar,
&lt;olvida para siempre a tu Felícitas .... &gt;
Gritó el cuervo: &lt;Jamás!&gt;
El cuervo, convertido en oráculo, niégale el olvido.
No llegarán piadosas las ondas del Leteo a las playas de
su alma para llevarse consigo su amargura. Entonces en
angustioso, en supremo grito, él implora la esperanza. de
su alma: la unión con su amada en un mundo mejor.
&lt;Profeta de dolor, inmundo oráculo
ministro aterrador de Satanás,
por ese cielo de esplendor magnífico,
por su Dios que obedecen tierra y mar,
díme si de la tumba tras el límite,
en la región de inmensa claridad.

L

Mitin polftico del club &lt;Pu y Reforma&gt; efectuado el domingo último en el teatro Ar beu .

Niña que tomó parte en el programa m11sical del rritiq

�tado en la fiest'I, como ingeniero industrial, próximo .ª
partir para el Canadá, por el pintor &lt;Gootran de L1·
meul,&gt; un hombre sensible, impresionab_le, y el cual_ lo
ha cuidado y educado,_ de~de la infan_c1~ del expósito,
figuras culminantes, se mueven en no fondo verosímil, sin decirle nunca la historia de su-nac1m1ent?·
interesante y muy b ien combinada,;. Véamos el asunto.
En aquella terraza animada por las músicas_ de_ los
"Juan G~eret," constructor d~ automóviles, hombre &lt;tzganos&gt; y por- las perfumadas brisas de los 1ard10es
de grandes iniciativas, de 42 años, luchador, una fuerza, que la rodean, aparecen tipos admirablemente prensen·
en fin· da suntuosa fiesta en su casa de Niza, junto al tados; un general ruso que rompe las copas de cham:mar, a la cual asiste ese mundo cosmopolita, mezclado pagne, después de apurar el líquido, y hace una mu1t1:
de ricos comerciantes, aristócratas, artistas y bellezas de tud de incorrecciones con un orgnllo netamente sl:tvo,
fama, que tanto abunda en los centros de placer de la un jeveo tísico, cuya vida acabará, según los médicos,
dentro de cinco meses, y, por tanto, sólo anhela go~ar
Costa Azul.
Los negocios de Gueret no marcha~ mu}'. bien, lo qr_e los encantos de la existencia; y &lt;Cristiana de Servats,&gt;
no es obstáculo para que procure, l~c1r mfls de 1~ d~~,- aventurera, rusa, moscovita muy bella, la verdadi:ra tendo, con objeto de mantener el cred_1to de la negoc1ac1on . tación de «Gueret,&gt; que la ha deseado con ansia, reEn dicho baile conocemos a su muier, una hermosa ru- sistiendo ella, con el fin de enloquecer~~ Y ob!e!l~r lo
bia, de 38 años. algo romántica y muy arrogante,. y ñe deje todo, por marcharse en su compam~, a d1rig1r nn
la cual ha tenido una hija &lt;Ana-María,&gt; que empieza a negocio de acero, que_ posee el!~ en sn pats.
gozar de los albores dP. la vida, y nos enteramos que
La fiesta va a terminar; el h110 ha hablado con la ma·
&lt;Madame Gueret,&gt; aJlá en sus juveniles primaveras, fué dre sin saber con quién hablaba; y &lt;Gneret,&gt; que sabe
.seducida por un infame muerto en una taberna de Ve- que el joven ingeniero ha inventado una máquma espe·
·necia en noche de borrachera , siendo el fruto de aque- cial para los automóviles, comprende que esto puede
lla debilidad, el joven &lt;Roberto Marce!,&gt; que es presea-

y

TEATRO'MEXICANO.-&lt;LA EMBOSCA~A.&gt;
El autor de la obra, estrenada en este teatro, Mr.
H&lt;inry Kistemaeckers, es ventajosamente alabado en la
escena francesa, por dramas que alcanzaron fama, y co·
·mo "La Blessure," "L' Iostinet," "La .Rivale," "Marchand de bonheur," "La Flambée," y que hao dado motivo a que la crítica parisiense, escriba entusiastas elogios. En México nada hemos co~ocido antes ~e ahora
del literato a que me vengo refiriendo, y que bien merece ser conocido por las condiciones que muestra, en el
drama, .con tendencias melodramáticas, que con el titulo
&lt;La Emboscada&gt; admiramos en e~tos días.
Por los cuatro actos de la obra pasa como un huracán
de vida, que transforma, y da pujanza y bríos a los personajes, apoderándose del público de tal manera, q_u e los
sucesos no Je dejan tiempo de reflexionar, por la mane·
ra como se presentan, por la fuerza potente que desenvuelven. El melodrama surge con serias dificultades; el
talento del autor las vence, las domina, y saca de ellas
una emoción estética, ptofunda y snjestiva. No por es!º
se pudiera aducir que el argumento se _desenvuelve s•~
las gradaciones debidas; todo lo contrario, la compos1ción es ordenada· !ns colores del cuadro no pecan de
dilnídos, ni tampo~o de abigarrados, y los personajes, las

oo es obstáculo pata que ciertas medidas, tomadas por
&lt;Gueret,&gt; con los obreros, respecto a multas y otros de·
t~lles hayan engendrado honcJ,os o.isgnstos en los opera·
nos. ~Roberto&gt; está de parte de los trabajadores; cree
que tienen razón, y esto crea rozamientos con el dueño·
&lt;Crist_iana&gt; viene a despedirse del hombre que dese~
seducir, éste la rechaza de nuevo, manifestándose enamorado de sn mujer, y como ésta ha visto aquella escena
entrando en un momento de ternura de ambos, recrimina a su esposo por medio de cierta historia que le con·
~neve hondamente, l~aciéndole prometer que nunca se
irá del lado de &lt;Serg1oa,&gt; de la madre de su hija.
&lt;Ana-María&gt; con un candor infantil, habla con &lt;Robe~to&gt; de que la quieren ca~r con uno que ella no
qmere, y en una escena primorosa, por lo delica·
da y sutil, emite la jovep ideas encantadoras sobre el
matrimonio. Desea que el preferido por su padre influya para que no la casen a la fuerza, y él promete hacerlo, aprovechando para el cumplimiento de sn prome·
sa n1 momento en que está a solas con &lt;Madame Gueret,&gt; la cual rechaza aquella intervención de &lt;Roberto&gt;
en asuntos de familia, y le llega a decir con el alma la·
cerada, que él es &lt;solamente nn empleado! ...• &gt; El alma del muchacho se pa rte ante aquella invectiva, sufre
horriblemente, y entre sollozos recuerda de nuevo su
origen oscuro, su nacimiento de expósito. En esto se
oyen gritos en la fábrica; la huelga amenaza; la insn·
rreccióo es inevitable; "Gneret" entra rabioso contra
"Roberto," diciendo que él tiene la culpa de todo; le
ordena que vaya a aplacarlos, él rehusa, con energía, y
echa en cara la prosperidad de la fá brica por sus esfuerzos Este final es grandioso en extremo; conmueve
hondamente, y la impresión en el público es intensa en
grado sumo.
En el acto tercaro es de noche ; el matrimonio "Gneret" viene de la Opera donde han recibido el homenaje de multitud de persouas, que ignoran la difícil situación financiera de aquel negocio a punto de la ruina,

No he de ser riguroso al apreciar la manera Como se
por la huelga de los obreros, de la que lleva ya algún
tiempo. Un criado le dice al dueño, que a la una de la ha puesto esta obra eu el Mexicano, en gracia a habérmadrugada vendrá un delegado de los huelguistas a pre- nosla dado a conocer en una traducción discreta, y por
sentar su correspondiente "ultimatum." Por palabras los esfuerzos que a no dudarlo se han llevado a cabo
entrecortadas de los esposos se viene en conocimiento para presentarla decorosamente. No desconoce la dide que la calumnia lanzada por la rusa " Cristiana" al rección escénica que si hubiese presentado, por ejem·
verse despedida por ··Gneret," en el acto aoterior, refe- plo, la verdadera decoración en el último acto tan herrente a que "Alberto" era el amante de "Sergina," ha moso como poético, con la aurora iluminando aquellas
producido sn efecto, y que si no ha estallado la ira del ruinas de la fábrica, en vez de que lo veamos todo desmarido, ha sido por lo crítico de la situación obrera que de el ventanal del despacho de la misma, el efecto hn•
biera sido enorme, y la impresión magnífica.
preocupa hondamente al patrón.
Pero repito que no hablo de ello, y paso a la interEl delegado es "Roberto;" la situación es hermosamente conmovedora. Si "Gneret" no firma el documento pretación, muy correcta por parte d e María Luisa Viq ne se le presenta, volarán la fábrica los h uelgnistas. llegas, que lució elegantes "toilettes " Me permito deLos minutos correo, el dueño se resiste; las invectivas cirla que en el acto cuarto debiera salir con un abrigo
entre ambos son terribles, los insultos aumentan, ll?ga o nn velo o mantilla en la cabeza, de cualquiera maneel momento en que el patrón coge del cuello al joven, ra, pues la catástrofe la ha cogido de noche, y no hay
este lan,a terribles alaridos, y aparece "Sergina" que tiempo de vestirse y ponerse sombrero, y hasta una bolérita: JEs mi hijo!! ...• y en el mismo instante suena la sa en la mano en momentos tan tremendos. La señorita
Castillo admirable en sus cortas escenas, sobre todo en
gxplosión.
La obra termina por el sacrificio de "Gneret." Al la del acto segundo con "Roberto," sn declamación fné
principio decide irse a Rusia con la seductora slava y natural, el acento poético como se pide ; en resumen,
dejarlo todo ; pero la aparición de "Ana-María" hace una ingenua magnífica. Discreta Matilde Cires Sanchez; hay que matizar un poco más al decir el papel.
cambiar sn resolución.
-Contéstame con sinceridad, hija mía----la dice.-Yo estimada actriz; de lo contrario la monotonía mata el
he tenido no h ijo fuera del matrimonio; deseo recogerlo efecto. Bien el señor Coss, aunque el papel por el tipo ·
que representa no "le va," valga la frase vulgar. Mntio y que vin con nosotros. ¿Qué piensas de esto? ....
-Pienso-dice la niña-que si ha sido una grao cul· tuvo una noche muy buena; creo que el "Roberto" que
pa, se puede enmendar de esa manera. El hombre pne· encarna es de lo mejor que ha hecho; lo ha comprendido y le da sn doble carácter con tino y arte. Los de•
de tener un pasado de cierta índole; la mujer, no.
"Sergina" admira aquella generosidad; el esposo con· más cumplieron nada más; con excepción de Barreiro
movido se sublima en aquellos momentos; llama a "Ro- que dijo perfectamente su c,,rta relación del acto priberto" y le dice señalando los escombros de la fábrica, mero ; y de los señores Vargas y Rivas, que fracasaron
que esa es sn obra, que con el trabajo se puede cons- por completo en sus personajes, y es lástima que el del
pintor "Limeuil" no tnvie1·a el relieve debido. De todos
truir de nuevo.
-iAI trabajo! .... yo me retiro a mi casa . ... mañana modos "La Embo~cada" debe verse por todo México
a las diez te espero para que recibas mis órdenes.
LUIS DE LARRODER.

TEATRO MEXICANO.-Dos escenas
del drama "La Emboscada," es·
trenado con gran éxito.

salvar sn negocio, y le convence de que
no se vaya a la Australia, y que se quede
con él en la dirección técnica de los talleres, con un gran sueldo, lo cual acepta
&lt;Roberto;&gt; noticia que Jlena :de estupor y
de -p ena, al mismo tiempo a su madre.
El segundo a cto tiene Jugar .en el despacho de la fábrica; han pasado dos años
y merced a las iniciativas del joven ingeniero, el negocio va viento en po¡;a, Jo que

Señorita Julia Bulle,

Señor ita \\largot F ourcade.

�.11-

Carta a María--Cruz
(Dícense en ella razones del
matrimonio a la manera que al au·
tor se Je alcanza )
María-Cruz: En comenzando esta carta, viéoeoseme
como de propósito ciertos decires con los que doña Isa·
bel la Católica aderezase una muy sabrosa suya que a
Fray Hernaodo de Tala vera enviare: &lt; ... . querría tanto decir-escribe la reina-, y teniendo tao poco espacio, coofúodese el entendimiento; de manera que sé
muy menos de Jo que sabía con más espacio, y dexo de
deé_ir muchas de Jo querría, y Jo que digo, muy desconcertado.&gt; Y advertida ya de inis temores, paso al ro•
maoce.
María-Cruz, háome dicho que sales de soltería para
entrarte en matrimonie, con varón inteligente y puesto
en bondades. Bien hallen los cielos que así disponen el
encadeoi.r de las cosas, para que no tú te ayuotases a
~tormeotadoras demencias, cuando por gracia de aquel
1oc_omparable amor en que un tiempo vivimos, estuviste
a punto de ser mi esposa. Con mucho susto de nuestro
proplo amor que parecía iba a devorarnos entrambas
vidas, nos apartamos uno de otro, y una serena calma
dióoos olvido y paz, paz y olvid.o...q.:¡e en mí fuer:io fortaleza y atalaya en tí de tu virtud. Hoy no he de decirte si seguí amándote; callemos siempre-y sean nuestra,
almas en el recuerdo como esos ríos tao silenciosos que
parecen inmóviles. Y no me niegues tu amis•ad, ya que
no podamos vivir, como las hojas de un libro, eternamente presos uno en otro.
Te casas, María-Cruz, y yo, que ni tengo otra hacien·
da que mi melancolía, ni por hoy taño flauta ni zurro
alboges en el corro del amor, como envío de bodas, te
hago regalo de los razonamientos que a continuación se
ponen, harto sensatos y vencedores de mis viejas rebel·
días. Así mismo, con ésta recibirás un ramo de olorosas
lilas y la fragancia de unos lirios de los que ya se hao
erguido esta primavera en las acequias de mi huerto.
Poco es si piensas que hay lirios silvestres en el fondo
de los valles y discretas razones en los corazones doli·
dos, habiendo de éstos, por añadidura, en demasía. Más
distrae un punto tu venturoso amor, y para los ojos en
la rusticidad de mis palabras. Ellas sólo quieren afian·
zar tu pensamiento y no renovarle, pues bien sabeo que
le llenó de honestia y verdadera virtud el libro sin má·
cula del nunca bien loado fray Luis, que llaman &lt;La
perfecta casada &gt;
Juzgo que en esto del matrimonio errado está nuestro
siglo y muy descoocertados por diversos modos los espíritus que el amor debiera concertar. De un lado, el
mundial ruido; de otro, el obligado ayuno a que la va•
nidad nos encamina, y, en fin, el sensual apetito impe·
raote tuercen los mansos cauces del cariño para hacerle
despojo de miserables tercerías.
No sospeches que hay en mí un macetado Savooarola,
pues de cierto no hay en mí sino un endurecido peca·
dor; mas de igual manera que al decir del arcipreste:
«Sobre la espina está la noble ros::&lt; flor,&gt; eociéndeme
esta misma impureza en ansias purificadoras,
El matrimonio ni es el triunfo de la carne ni el impe·

UN-CONCURSO DE VENTANAS Y
BALCONES ENFLORADOS

•

La organización de un concurso de ventanas y baleo·
oes enflorados es mucho más difícil de Jo que parece a
primera vista, pues debe buscarse que todo el mundo
tome parte en él, lo mismo ricos que pobres, eocootran·
do estos últimos todas las facilidades para participar de
los resultados y de los premios.
La flor es el lujo, y si bien a menudo es el solo lujo
del pobre, es preciso que no le sea oneroso.
Pdra guía de los qut! deseen orgaoizaruo concurso de
los que venimos hablando, vamos a decir cómo fué organizado, no hace mucho tiempo el de Thooon-Eviao,
en Francia, cuyos resultados fueron magníficos.
La sociedad de horticultura de Chablais, en TbooooEviao, hdbía anunciado el concurso con mucha anticipación, y c~meozó por enflorar los monumentos públicos. como la Casa de Correos, el Ayuntamiento, las
f~eotes públicas, para que sirvieran como modelos, po01eodo a los 0oncursaotes las condiciones siguientes:
,~ hacer un trabajo de preparación entre los aficiona·
dos y los profesionales, miembros de alguna sociedad de
1.iorticultura, y
hacer la adquisición de un material
especial, para venderlo al público muy barato, distribuyendo gratuitamente las plantas y el follage para los
fondos de verdura.
. Es preciso hacer que el grao público comprenda el
1_oterés de estos concursos para animar el patriotismo local, con el fin de que la ciudad prfseote un hermoso
golpe de vfata. Les hc&gt;rticultores deben unirse cou los

•-··••••

,...,

i•

(

::srita. Carlota Collaotes, que contraerá matrimonio próxirrameote con el señor don Jesús M. García.
rio del espíritu. No a todas horas te entres por las excel·
citudes del alma; mas tampoco esperes con livian"- impaciencia, durante el día, el holgar de la noche, ni te
emperezc:rn el placer del lecho y el esposo para el trabajo del día. En el sano equilibrio de entrambos está el
secreto de tu dicha ...... Porque un infatigable prodigar de besos mataría tu amor con presteza, como rígido
y frío quedaría en una fiebre de espiritualidades ....
No uses más•afeite que el natural adorno, pero no lle·
gues al descuido, que torna tantas gentiles mujeres en
pandorgas sin ánimo, ni hagas como esas otras que an•
dan en greñas haldilla parda en casa, y póoense muy
ataviadas para regalar con su hermosura al ojo ajt:oo.
Tú, que eres hermosa cual Saraí, ponte en casa a todas
horas como de reina, que tu reino es el hogar, y sólo los
ojos del esposo han de decirte: &lt;Toda tú eres hermosa,
amiga mía, y en tí no hay manchas.&gt;
Ten la gracia de bien parecer, y, como sin quererlo,
te llegarás al alma de cuantos te vean: muestra a todos
estar muy enamorada del tuyo, para que nadie intente
remediar una sed que no sientes. No hagas como Cami·

Oficiantes y asistentes a la: so_lemne cere_mooia religiosa efectuada el domingo pasado en el temFlo
de Merced de las Huertas,

la que, aunque Anselmo «era el bl•nco de sus deseos y
el cumplimiento de sus gustos,&gt; al fin. rendida, fué por
la diligencia de Lotario. Sé honesta y corta las alas al
atrevido pensamiento.
Como eres alta y espigada, no te tuerzan tal gallardía
los trabajos ni los hijos.
Tienes claros y serenos los ojos a lo Cetioa: tienes la
boca graciosamente plegada en sonrisa hermética, que a
veces se abre como rosa bermeja en la hostia de tu faz,
pues oi tus ojos se empañen con la de~ilusióo, ni tu boca tenga el gesto del dolor. Sonríe al esposo en sus lar•
gas veladas de trabajo, y cuando el cansancio le riada,
sooríele.
Tus manos, que hoy Pmergeo de la transparente y es·
¡:,umosa gárgola de encajería en que remat: o tus ceñidas mangas: tus manos maravillosamente cinceladas pa·
ra tejer con perfección de araña sutiles telillas exagona·
les, presos los cabos eo los seis pétalos de una flor, no
se estéo nunca pulidas por el ocio, que ellas hao de co•
ser el Jioo y hao de envolver en finos pañalillos al hijo
de tus entrañas. El ocio es enemigo de las madres, y tú
vas a ser madre.
Tus dedos, de marfil y espiritualidad, largos y blancos
orno los de las santas, que engarzan maravillosamente
las cuentas del rocío o abren uo cabello a lo largo en
dos hebras, mejor hao de a prisiooar una flor que ser
aprisionados de un anillo; quise decir que nunca te co·
mala ambición, y que oo atormentes al espeso para tu
regalo; antes bien, hazle creer que te s-:ibra eco lo que
tienes y quieres menos de lo que te da .... Sea más ele·
vado y excelso tu corazón que uo lucero en la noche estrellada.
Si tu ef poso no hiciere de tí la merecida estima y fa ere a los campos del prohibido amor, no seas tú como la
esposa infiel del romancillo, porgue al fin de cuentas
!labrías de entregarle la espada de tu amante, di~iéodole;
Clavadla, señor marido,
clavadla en mi corazón,
que bien la muerte merece
quien a uo marido engañó.
Recuerda siempre las virtudes de ctc.ña Blanca de Navarra .... Y a tu paso recuerden todos aquellos versos de
Petrarca:
Non sa con Amor sana e come ancide,
chi non sa come dolce ella so~pira,
e co:ne dolce parla e dolce ride
No te dejes seducir por la moral al uso, que, como de
allende los Pirineos, es tentadora y frívola: sé como es
la tradición de nuestras mujeres, acas-:i uoa de las po·
cas acertadas y verdaderas tradickoes españolas.
Y, en fin, pon prudencia en las amigas y en el manejo
de la haEienda.
Y termino ésta, demasiado Jarga,coofiando en tu bUfo
entendimiento, porque, y perdona la última pedantesca
erudición, como escribía el preclaro padre Isla a su
hermana Mariquita, &lt;el tuyo es muy superior aún a los
que son de clase más elevada&gt;
Olvida mis palabras si nada te añadieron de enseñanza. Mas cuando remudes cuidadosamente el ag_ua del
J?úca,o eJ:l qu~-h~g~~ su~to. _d~- l~s_..J!ores~g_u_c;._.~!l~C.'il"ío,
recuerda el agradecimiento de mi rendido corazón, tanto
por el consuelo que prendiste en é·I cuando descaecía,
como por haberme vuelto hoy a la melancolía de mi serena soledad . .. .. . - LUTS FERNANDEZ ARDAVJN

Primer premio de ventanas enfloradas en el edificio del Hcspital; se adorna ron 38 veutaoas.

aficionados para enseñarles los detalles que quizás i¡¡oo·
reo, vulgarizando de esta manera los adornos de flores,
"diciéndoles los precios de las mismas y la manera como
se obtienen con más facilidad. De esta manera la Sociedad de Horticultura elabora un plan, procurando no
reparar eu los gastos, como pasó eo el concurso de Tho000-Jes-Baios, que se dedicaron sumas de importancia,
para la adquisición de buenos m-ateriales, coosiguiéodo•
se que se cc,mprara al cincuenta por ciento de su costo.
Antes de terminarse la confección dP.) material el co·
mité de organización pondrá eo conocimiento de todcs
el reglamento de puentes y calzadas y lo cooceroieote
a la vía pública, es decir, las dimensione~ que bao de
tener los adornos según la altura de las casas; facilitando jardineras y el hierro necesario para los postes y b:,.ses de los adornos.
La experiencia de Thooon-Evíau nos permite recomendar la disposición siguiente: se hace un cultivo de
plantas en grao desarrollo con el fondo de verdura indispensable a la deroración. después se pueden poner
orquídeas rodeadas de plantas y flores.
El balcón de la Casa Ayuntamiento decorado por la Sociedad de J Iorlicultorts.-EJ primer premio de
Por las macetas o tiestos pueden caer las guirnaldas,
balcones enflorados, coo campánulas blancas.
recogiéndose eo las flores de los mismos, como se ven
en algunos de los grabados que presentamos.
Hay concursos para tiempo breve y otros para tiempo más largo, por ejem·
P10 , para uo mes. En este caso, no basta decir, señoras, , aflorad vuestras
~eotaoas, vuestros balcones, vuestros huecos de las casas, sino que precisa
igualmente decir la manera como hay que gobernarse, para que las planta~.
las _flores, los adornts florales que el tiempo ba tenido que estropear oece~nameote, sean sustituidos por otros frescos y si es posible con dibujos
dH·ersos, con difereotes combioaciooes, y por tanto, el concurso rr;;ul !ª ne solamente hermoso, sino cambiado en el decorado y eo el con•
JUO!O.

Uno de lo pri meros premies.

Ventanas dt!coradas por la Soc iedad de Horticultura, con el objeto de
presentar un modelo.

El seguodo premio de ventanas enfloradas.

�CRONICA
Entre las mil fantasías que las modas pri·
maverales ofrecen a las damas elegantes, es
preciso señalar los chalecos sobre los cuales
se abren con mayor o menor amplitud, los
jaquets, los boleros y las pequeñas vestes, que
son el complemento obligado de los &lt;tailleurs,&gt;
prestando a estos una nota de graciosa y en·
cantadora coquetería.
Los chalecos citados son ceñidos y lisos, hechos en tela
de· Jony o en gruesa tela con dibujos impresos, en género
esponjoso, rayado en cuatro colores difereutes. Otros cha·
leeos se hacen ensed:i. pekioée, en taffeta a mil rayas, con
las vueltas adornadas sencillamente con un plissé muy
reducido y fino, o coo un ribete augostísimo y a bullooado. Hay, también. chalecos-blusas, hechos en paño ligero y en ottcmaoo de color claro o blaoco, ceñidos al ta·
lle por medio de una presilla adornada con botones de
nácar, concha o perlas de imitación. A veces, la maoera
de estrechar estos chalecos-blusas es sumamente original, pues consiste en uoa cintura drapeada que sube
hasta el escote del chaleco y allí forma un.. especie de
cuello chal, muy angosto y bieo adoptado. En otras oca-

siones, el chaleco se cierra por un lado con una hilera
de botones ribeteados de una seda de color diferente a
aquel con el cual se forran los botones, y por el frente
se ciñen al cuerpo muy ajustado y preciso en su corte.
No olvidemos, en fin, lo• innumerables adornos destinados a completar las blusas, corpiños y jaquets: peche·
ras dobles o sencillas, hechas en E'ncaje, tul, gasa y mu•
seliua de seda; vaporosas corbatas confeccionadas en linón blanco. plissado o encañonado, las cuales ostentan
una bonita originalidad, como es la de tener las puntas
cortadas en diferentes, figuras, destacándose sobre un
fondo de linón de otro color.
Citaremos, así mismo, los cuellos de variadas formas
que la Moda nos ofrece actualmente; los unos colgantes,

para todas las diversiones peculiares a la her·
mosa estación primaveral en que actualmente
nos encontramos.
Un lindo modelo, adecuado para jugar al
«tennis,&gt; y que también ¡;nede servir para regatas, partidas de &lt;golf&gt; y demás deportes, es·
tá hecho en batista blanca. La falda, bastan·
te corta, pues se vé todo el pie, se dispone en
pliegues o tablas, completamente marcade,s,
retenidos en el talle por medio de una cinto•
ra de satín en color vivo, como azul Sajoni;.,
cereza o amaranto. El corpiño es de estilo kimono y se
escota en punta sobre una camisola de linón blanco. El
escote se guarnece con un angosto cuello de satín, del
mismo color que la cintura, y este cuello tiene una for•
ma original, pues baja a adornar los hombros con dos
largas puntas, y luego va disminuyendo su anchura por
el frente, basta reducirse eo pequeños ribetes que bor·
deao la batista. Una bonita sardineta de satín, adornada
coa botones de concha, cierra ese c uello y embellece el

tren cómodos pueden marcharse pa:ra- de·
jar sitio a los demás.
-·
¡y menos mal si fuese la causa de esto el
deseo de recibir a sus amigos y de no dejar
olvidado ninguno de sus conocidos! Pero no
hay nada de oisto, sino la vanidad de hacer
decir: &lt;Había un sinnúmero de invitados.&gt;
Para esto van mendigando de salón en salón los desconocidos y amigos de ocasión.
Cuando se da un baile, uno de los prin·
cipales cuidados es procurarse el mayor
número posible de personas que bailen. Al
presente los jóvenes no se muestran muy
aficionados al baile, y muchos hombres, a
causa de su edad o de la gravedad de sus
funciones, no puede n bailar. La necesidad
de proveerse de bailadores, es actualmente
una de las preocupaciones materiales de un
baile.
Los dueños de la ca~a no tienen más re•
curso que invitar a los jóvenes agregados
de embajadas, a los oficiales de los regi·
mientos y a los funcionarios, también jó·
venes, de los ministerios. De es:e modo
consiguen, por medio de sos amigos o de
sus propias relaciones, un personal joven,
bien educado y de buena voluntad.
Poiro como por una y otra parte faltaría
tiempo para tan numerosas presentacicnes,
las cosas no se hacen dentro de las reglas de
la etiqueta; es decir, el joven invitado se
abstiene de hacer la visita preparatoria,
limitándose a hacerse nombrar al dueño de
la casa por el amigo que le presenta. Des·
pués hace una visita.
La orquesta se instala en un estrado ro·
deado de plantas y a rbustos y preparado al
efecto.

delantero de la blusa. En los puños de las
mangas semi cort..s, se ven, igualmente,
sllrdioetas de satín, adornadas con botones.
El sombrero es de fieltro delgado, blanco;
la forma es muy pequeña, y por única
guarnición tiene un gracioso lazo de satín
del mismo color del que se ha empleado
para confeccionar el cuello, la cintura y
las sardinetas.
Otro modelo, muy propio para traje de
excursión, está hecho en sarga verde seco,
guarnecida con botones y presillas de son·
tache en un color más obscuro. La falda
es cruzada y se cierra por medio de cuatro
grandes botones con sus respectivas presi ·
llas de soutache. La orilla del lado supe·
rior de la falda, se corta redonda, así es
que deja ver todo el pié. El jaquel es amplio, corto y recto; ninguna forma altera la
senciila y elegante sobriedad de su corte.
En el cuello se escota ligeramente sobre
un·a camisola de batista blanca, bordada.
El t1nico adorno de este jaquet, consiste
en cuatro botones y cuatro presillas de
soutache para cerrar el delantero derecho,
cruzado sobre el izquierdo, y en derredor
del busto, más alto que el talle, pasa a trechos, una angosta franja de satín, retenida
en el frente por una bonita hebilla de ná·
car obscuro. En las mangas también lleva
adorno de botones y de presillas de souta·
che. El sombrero E'S de estilo boina, hecho

Suntuoso traje para teatro.
en fieltro gris claro, adornado con una fantasía de plumas grises.
MARGARITA.

Al!plfu©~ C©llilMl]©~ 00~1]"$ Il~

Original &lt;toilette&gt; para el campo.

Elegante sombrero de paja.

W&gt;!J"®~!r@~llV©~ ~® Il©~ ~®$

lisos .y redondos, hechos en encaje o en
batista bordada, exactamente iguales a los
que usaban nuestras abuelas; los otros, más
importantes, formando vueltas o cnellos
chales, ya sea por un &lt;rabal&gt; de encaje, ya
por un fichú redondo, drapeado en tul,
guarnecido coo un aocho encaje plissado.
Cuellos cuadrados, cuellos ma rioos, cue·
llos de ottomaoo o en piqué blanco, ador·
oado con lindas corbatas de foulard o de
cachemira en estilo búlgaro, en satfn de un
color vivo que contraste con la blancura
del cuello o de la vaporosa pechera de en·
caje.
Como última y encantadora novedad,
señalamos aún los cuellos lisos y vueltos,
ya sean rerloodos, cuadrados y puntiagudos. con una pechera que de ellos mismos
se desprende; la cual se hace en tul blan·
co, muy ligero, guarnecido de un volante
de tul,.finamente plegado, en cuya orillase
pone un angostísimo encaje valenciano.
Estos cuelfc;,s·pechera son sumamente lindes y &lt;chic.&gt;
No terminaremos la presente crónica sin
dar a nuestras amables lectoras una interesante lista de algunos modelos de trajes,
propios para juegos de &lt;sport,&gt; paseos en
el campo, excursiones en auto, y, eo fin,

La hora de empezar los bailes es de diez
a once. Dad las órdenes oportunas para
que todo esté alumbrado media hora antes
de empezar. La misma dueña de la casa,
ya dispuesta, debe inspeccionar los preparativos; hay detalles que habrá que retocar
a última hora y los invitados empezarán a
aparecer antes de lo que se desearía.
La antigua costumbre de parar todos los
péndulos durante la &lt;soirée&gt; no se observa
ya escrupulosamente.
Desterrad las flores de aromas fuertes.
Los follajes de plantas exóticassuministran
los más ricos e inofensivos adornos. Ade·
más, no faltan flores sin perfume; hasta con
frecuencia son las más bellas por su~ formas y colores.
Uno de los primeros deberes de un dueño de cas.. es poner a disposición de los
invitados el mayor espacio posible. Espre·
ciso desamueblar y preparar el mayor oú•
mero de habitaciones, o restringir las invi·
taciones al justo límite.
Esta es una de las prescripciones de buena educación que no será probablemente
observada jamás con exactitud, Partiendo
del principio vulgar de que &lt;donde caben
dos caben tres,&gt; se invita trescientas per·
sonas, cuando eo sus habitaciones no cabe::1
apenas doscientas. Los que no se eocuen·

Traje de paseo.

Modelo parisién de traje estilo sastre.

Traje de verano para el paseo de la mañana.

�Consultas
UN PROBLEMA
OLGA. Ciertamente, querida amiga, puede usted llamarme con ese nombre, porque así considero a todas
aquellas lectoras mías, que me honran y favorecen con
so afectuosa confianza.
En contestación a so carta le digo Jo siguiente: es de
inferirse que so novio ha cambiado de sentimiento respecto de usted, pues si ese amigo de quien me habla,
sabe que el novio de &lt;Oiga&gt; está en Europa, gozando
de buena salud y de los placeres de un viaje de recreo,
es justo suponer que ya no la ama, y aun quizá que ese
viaje fué combinado con el médico para romper el compromiso que lo uofa a usted. Y si le hablo con tanta
franqueza, es porque así debe manifestarse la verdadera amistad.

misma esa triste historia de amor, ya que desea usted
conservarla para siempre, encerrándola en el fino relicario de una producción artística? Tiene usted suficientes dotes intelectuales para emprender en esa obra, y
como prueba de ello, citaré una de sos frases. Dice usted así: «¡Es muy dulce llorar sobre un recuerdo!&gt; .. ..
Por Estas bellas palabras, se comprende cuán exquisito
es so modo de sentir, y qué fino es so talento de apreciación.
Y teniendo tantas facultades, ¿qaiere usted encomendar el relato de sus penas amorosas a una persona, que
si bien es delicada y sentimental en sus obras espontáneas, acaso no daría un sello de emocionante verdad a
la que usted inspirase?
En fin, puede hacer lo que desea, pero no he querido
dejar de manifestarle mi opinión sincera, ya que con
razón me llama amiga suya.
MODELO
Doy a usted el modelo que desea de traje pa·
ra asistir a una partida de &lt;teo nis&gt;. La descripción de
este atavío, la encontrará usted en la página dedicada
.. la Crónica sobre modas.
PETJ1':

(i
•

SOLUCION DE UN CONFLICTO
AMPARO: Muy bien me acuerdo de usted, estimada señorita, y nunca he podido olvidar la difícil y rara situación en que se encontraba, teniendo en su casa a un
huésped; un joven extranjero, enfermo de fiebre, el cual
se hallaba en nuestro país, solo, pobre y sin auxilio de
ninguna especie.
Usted me preguntó si debería enviarle a un hospital,
no obstante la tristeza que el pobre enfermo manifestaba por ser llevado a un sitio semejante; comprendí el
conflicto en que usted estaba, pero juzgando el asunto
de un modo absolutamente caritativo, le aconsejé que
atendiese al enfermo, pensando sólo en hacer una buena obrii, y amparada para esto con el respeto que le daba la señora su mamá.
1-loy, el extranjero se siente fuerte, alegre y lleno de
salud; pero usted n~tó, desde el tiempo de su enferme·
dad, que él atribuía todas aquellas delicadas ateocioocs

y heróicas fatigas, a un amor naciente que la abnegada
enfermera no habla tenido la dignidad de ocultar. Esta
suposición la ha visto usted comprobada en una carta
escrita a un amigo que por descuido dejó el ingrato caballero en cierto libro que usted Je proporcionó para
distraer su hastío.
El desengaño ha sido cruel, no lo niego; pero considere usted, querida amiga, que la gratitud es una flor
que no nace en esta tierra de castigo; aquí sólo brotan
espontáneamente cardos y espinas que nos desgarran si
los tocamos. Es preciso &lt;hacer el bien por el bien&gt;. sin
esperar otra recompensa que la consumación de una
obra benéfica. Si el enfermo está sano y no sufrió las
tristezas de la estancia en un hospital, usted ha recibido
ya su premio.
PARA UNA MORENA
CLAVELLINA'. Por regla general, el uso de las cremas
de tocador, no es de lo más adecua,!o para las mujeres
morenas, porque su piel no se presta a esa clase de ar·
tículos, sino, que, por el contrario, la blancura de la
crema forma contraste con la hermosa y ambarina tez
de las damas de ese color. A ellas convienen los polvos
rosa o crema, y para. que éstos se adhieran al cutis de·
ben ponerse antes •&lt;Kaloderma&gt;, &lt;Suavisioa&gt;, o cualquiera otra substanda por el estilo.
SOBRE MODAS
A. M.: Los trajes sastre se llevan mucho en la esta·
cióo actual, pero con la innovación de· las faldas drapeadas, pues en eso se cifra principalmente, el carácter o
el sello de las modas primaverales. En cuanto" los som•
breros grandes, han desaparecido casi por completo de la
escena del mondo elegante; sólo quedan algunos de estilo &lt;jardinera&gt;, cuya forma es muy extensa, hecha en
paja de Italia, y guarnecida con una corona de rosas,
lilas, jazmiues o cualquiera otra guirnalda de flores en
matices claros.
MAHGARlTA.

.. Sin embargo; es preciso que usted reciba contestación,
aun cuando sea a la última de sus misivas, pues yo le
aconsejo que le escriba por la postrera vez, certificando
su carta con acuse de recibo, y en dicha carta. le· debe
pedir enérgicamente una resouesta dtfloitiva, porque su
papá se ha decidido a entregarle su dote, y queda en
espera de una resolución clara.
Si responde a esta carta, después de no haberlo hecho
así en las anteriores, el problema quedará resuelto: su
novio buscaba una dote y no un corazón ; entonces el de
usted, resfriado por tao hondo desengaño, aceptará Qtra
impresión amorosa, por lo cual le aconsejo que no 1echace a su nuevo pretendiente, el que tal vez sea muy
digno del cariño de una mujer tan inteligente y sensible
como usted lo es,
DJRECCION
M OSQUETA: Recibí su linda postal c¡oe agradezco sinceramente. Habiéndome informado sohre lo relativo a
so pregunta, he sabido que puerle usted escribir-a la se·
ñorita de quien me habla, dirigiendo su carta a esta Redacción. Pero, si no le parece inrliscreta mi pregunta,
le ruego que me diga, ¿ por qué cansa no escribe usted

Arreglo de las habitaciooes.-Sala de madera negra brill.aote, adornada con rosas rojas y follaje vude. El
espejo sólo va encuadrado con una delgada guirnalda.

L;,.sor
señoras
muy bien q,1,." su eo ·antadora
· eierce
·
· fl uenc1a
· a 1a que nadie
· puede resistir.
•
~ es pre·
ciso que
d á saben
d
•
soonsa
una 10
Mas para eso
no
rest
etr s e 10 ~ rosados labws apare::can unos ?•eutes hP.rmoso~ deslumbrantes de blancura. Por eso no hay mujer sPosata que
uet se ~ el m~y~r cuidadoª la cooserv~c•o~ de sus dientes en las meJores condiciones. Para este fio es el Odol la preparación ·usta,
ios di~nt!~.º la opimón de los hombres de ciencia} oorrespoode perfectamente a las exigencias de la higiene moderna de la boca ~

!L@§ ll1lllmÍ@§ ~w Il@~ Ilifilm-@~ @:(P)

ño para inspirar tanto odio, para merecer manito, él, el pobre Pablo, es olvidado &lt;'n
tao ta desgracia ?
no ria eón, y él, para. consolarse, , a a donHabía cometido el delito de desceuder de está el abue'o que Jo adora,
Vlí&lt;Cíc@Il" l}fül!l$@
de una familia de tiranos.
''La aurora y el crepúsculo-dice el roela-van siempre juntos: juegan y hablan, y
El grao poeta que nos ha hecho sentir ,"Ai-je le bonheur de mourir?
hondamente y que o ~s entusiasmó cou sus Duo cbat1meot saos fin, laoguissante victi· descansan juntos."
Pero un día-un triste día,-el abuelo
libros rebosantes de amor, con sus cuadros D
.
(me
d, una realidad desconsoladora, quiso que e ma uge arraché ccmme un tend~e ar· oo ,e despierta más, y Pablo, que no com•
en todas sus páginas mejores se sintiera J', .
. . .
[bnsseau p·eade, que no sabe, le acompaña al Ceun soplo fresco y puro
'
etais proscnt bteo Jeuoe, et j'igoorais que: meoteri?. Más vuelve a empezar para PaY ~ste rayo de luz, este perfume dti vio- J'
crime blo la vida de abandono y ~e sufrimiento
de antes ...... y el niño, cansado, va en una
1eta que pasa por todas las obras del viejo avais commis daos moa berceau.
poeta francés, se desprende de la iofa.ocia.
Y piadosa en su humildad es la historia noche helada de io,·ierno a buscar~I abutt•
de la infancia despreocupada y grnudc, t:o que el Poeta oos cuenta de un oiño que ha lito que du.,rme bajo una cru&gt;.. Toda la
su misma miseria.
quedado huérfano de madre. y a quien Ja noche lo llama:
Muchos hao sido los escrit0res, los poe- madrastra 00 ama Cuando nace ot•o h • r ·
-IPapá! ¡Papá!
tas, que hao descrito en sus bellos párrafos o en sus rimas profundas el mundo infantil que se agita alternando las ale,,,rías
inmensas con los inmensos dolores.
''
Y al, lado de Víctor Hugo, bastaría poner
a Daudet, quien con su ''Jack" nos preseo·
ta una joya literaria en el género.
Más en las obras de Víctor Hugo, estos
rostros infantiles. alumbradosddntima alegría o mojados en lágrimas, los vemos asomarse a cada instante. Ea medio de una
escena de crueldad o de terror, en medio
-ie la maldad o del vicio o de la miseria,
llegan a purifiear y a suaviza.r, por medio
de su cándida expresión, todo lo que hay
en rededor de ellos.
Miremos a la figurita que inspiró los ver·
sos que llevan un título tao tierno: "L'art
d'etre gran-pére." El poeta oye que la niña
dice, en su misma ignorancia. cosas sublimes; habla con el mar y el cielo y le pide
al abuelito la blanca luna. Y cuando lacastigan y el abuelo¡., lleva algunos bombones.•
la niña, agradecida, le dice, fijándolo con
una expresión suavísima:
"Cuando a IÍ, ahuelito, te pongan en penitencia, yo también te llevaré los dulces"
Y aquellos niños rtales que tdmbiéo gozaei y sufren mientras el destino se desarrolla en torno de ellos, i cuánta graorleza
tienen, y cuánta gracia exquisita!
Es por eso, dice el poeta, que cu rnrlv allá
en la soledad de Santa Elena el venc- dor
de la mirada de águila pensaba triste ensu
patria lejana, veía surgir de entre las olas
del mar:
.... la sombra blanda y rosada .
de un niño bello que duerme, su boca en.
( treabit:rta,
grachso como el oriente;
Y la imagen del hijo, del pequeño Rev
de Roma, llenaba de noslálgico deseo el
alma del glorioso vencedor.
¿Y el infeliz Luis XVII?¿Qué hizo el ni-

Más en vano .. .. Y al otro día se encuentran al pequeñuelo que también se ha dormido parn siempre allá en la puerta del
Cemente1io

¿ Y quién puede resistir al encanto de un
puro rostro ia!aotil?
Un día-es siempre Víctor Hugo que
cueata,-el populacho, sediento de muerte
y. de sao_g:e, lleva a un hombre, a una guar·
dia, al s1 t10 del fusilamiento.
Por el camino se encuentran a su hijito
que le vé, y corre y lo abraza.
La gente grita, mira, pero luego se ca lma al ver aquel niño sin madre que dentro
de algunos minutos se quedará sólo en el
mundo. El hijo se asusta, y vuelto hacia el
r11 ~1--1f'. Tt1ee;1

11or.:inrio:

�EL MUNDO ILUSTRADO

CURESE UD. MISMO EN
SU DOMICILIO

EL MUNDO ILUSTRADO

'lti:: l~~~a.,?!m~:=:., ~~!~:;a 11

La electricidad en la navegación

El actor M. La Bargy en el "Cyrano
de Bergerac.' •

Nadie dud_a de que la electricidad lo va
dominando todo, y sus aplicaciones en la
v ida práctica aumentan cada vez más.
siempre -es elicaz. Millares de p e rsonas curadas por ella testifican
La última aplicación que se ha enconsus maravillosos re~ultados, y _.por eso es que se ha hech o la pre•
para la electricidad es la propulsión
1 ferida del p1fülico. Basta usárla una vez para tenerla s iempre en 1 trado
de buques, y el primero de éstos así movip reven ción. Produce efectos segurlsimos en
dos ser_á el barco carbonero &lt;Júpiter&gt;, de
la manna de los Estados Unidos, botado
QRANOS, TUIIIORES. ALIIIOlflfANAS, HERIDAS, PUSTULAS, LLAGIAS,
en los astilleros de Mare Islaod (Estado de
ULCERAS, QUEIIIAOURAS, FISTULAS, ERUPCIONES, ETC., ETO,
OE VENTA EN Too•s LAS OROGIUERIAS .,. BOTICAS.
California).
Es el &lt;Júpiter&gt; el buque mayor que se
A 25 CEN f A VOS LA CAJA.
ha la:izado eo el Pacífico, siendo su desplaza~iento de 20,000 tone ladas, su eslora
Par&amp; loa tusrares donde no se encuentre, ae deepaoha tranoo de porte, enviando
oon el pedido en selloe de oorreo f().30 on. por oada oaJa y por docena $2.62,al Depo572 pies y 6 pulgadas La capacidad de
altarlo general, SR. RAFAEL B. ORTEQA . is• OALLE OE IIANRIQUE N9 sa.
sus carboneras será de 12,500 toneladas de
APARTADO 41541.
carb?o y 375,000 galones de petróleo comfll!XIOO, O, P ,
b~stibl~. Para ~n buque de semejantes
d1meos10nes ha sido, pues, necesario, inno quiero
Pero la más viva figurita de niño.aquella ventar una maquinaria eléctricasumamen-No hagan sufrir a mi papá;
que resulta más llena de atractivo, por sus te poder~sa.
que te lleven, oo.
mismos contrastes, es quizás, la de Gravo•
En Ju!~o de 19rr el gobierno de los EsY el padre ioteota calmarlo:
cbe , Gravocbe el ver dadero tip;, del pillo ta?os Unidos celebró c,.n la General Eléc-Vete- le dice.-vete y espérame en ca· infaotil, con todas sus maldades y su bon- tnca Cía, de Scbeoectadi (Estado de .Nuesa de nuestra vecina; yo voy a dar una vuel- dad angelical
v~ York) un contrato para equipar el &lt;Júta coo estos señores, y luego vuelvo.
EI es como todos los pilluelos de la ciu- p1_ter&gt; con maquinaria de propulsión elécY cuando el niño afligido s~ ha alejado, dad: canta, bestemia, se faja con los com· t n ca según el sistema propuesto e invenel hombre rec0bra su energh., y vuelto ha- pañeros, entra eo las tabernas, es capaz de tado por W . L . R. Emmeot, ingeniero d e
cia el pueblo que Je s ig ue, · pregunta con cualq uier acción atravesada y de cualquier la compañía. Por el contrato los fabricanindiferencia:
sentimiento de espontánea generosidad. Co- tes se c0mprometen a que la velocidad del
-Ahora bien, ¿dóode tengo c¡ue poner- me cuanto puede; se ocupa en todos los buque no sea menor de 14 nudos por hora
me ?
trabajos; todos los portales y sótanos son Y que el peso total de la maquinaria ño
Pero entonces, sobre aquella muchedum- su habitación ; no sabe nada de su familia e~ceda del de las máquinas de vapor orí·
bre obsesionada pasa un soplo de piedad, Observa, ríe, sufre y·es valiente; miserable ginalmente proyectadas para el mismo buy vuelta hacia aquel p•dre, grita conmoviy generoso al mismo tiempo.
que.
.
da:
En la lucha del 32, en aquel episodío de
Las pruebas realizadas han demostrado
-Ve a donde está tu hijo.
la calle de S. Dénis, en medio de aquellos qu~
fólo se han cumplido todos los reY de toda esta io faocia que llora y expía jóvenes utopistas, Gravoche es el primero qu,s1tos, sioo que también dieron resultafaltas ignoradas. Víctor Rugo le da su tier- en lanzar el g rito de la protes!a, en luchar, d?s mucho mejores de los exigidos. En
na piedad: uoa sombra coo rizos dora- en correr, en ayudar .
v 15ta de ello el gobierno ha decidido adop·
U n niño,
(dos
Va de uoa en otra fila, lleva los recados, t~r el nuevo medio de propulsión para va·
Ya proscrito, sio ser hombre todavía.
socorre a los heridos, pasa por ~ntre e l sil· nos de sus buques.
Otra figurita delicada y sensible, ¿ no es bido de las balas cantando, y con su loc a
E l &lt;Júpiter&gt; pc,drá suministrar carbón
Se acaba de pooer en París la inmortal
tal vez la pequeña Cosette de "Los Misera· alegría anima a los que luchan.
a un buque de guerra, a razón de 100 o_bra de Rostand «Cyrano de Bergerac&gt; y
bles?" Cosette, para quien la madre ha daValiente y lleno de calma como un pe- toneladas por hora, Y petróleo 125.000 ga- s1 antes se decía que el &lt;Cyraoo&gt; ioimita00
0
do todo, basta su belleza, ¡ pero ioútilmeu- queño héroe, desafía la muerte sonriendo. Iones por hor a.
ble era Coqueliu , muerto este, ¡ es el
•
te!
y la muerte llega: una bala del enemigo
tabl_e actor M. de La Bargy Bien puedeCuáoto sufre la niña que no tiene jue· interrumpe uoa a legre canción que se asodecirse. que el alma de la obra, el espíritu
gos, sino e l trabaj0 pes do: que oo tieoe maba 'l sus labios, y se lleva a la peq ueña
que a01ma sus cioco actos, está en el alma
ni carici:is ni besos afectuosos: para ella a lma valerosa.
Y e n el espirito del artista q ue Jo inter·
sólo hay ca~1igos y golpes.
Muchos han querido ballar un poco de
preta.
Y por tSO la vemos e mbargada :le júbilo retórica en las páginas de Víctor Rugo; peQue F rancia se d~spuebla es indudable;
El grao actor francés ha dado novedad
y de respeto e l día eo que un señor deseo· ro no es con la simple retórica que se pue- el rigor de 1~ estadística ¡0 demuestra, y hasta en lo posible, a la ioterpretacióo denocido y bueno le regala una linda muñe- den expresar los sentimientos más íntimos con ~ste motivo _se toman por el gobierno personaje tan interesante y en todas las esca vestida con 110 lujo magnífico.
y delicados, y es un corazón lle no de amor medidas conducentes a cooseguir remedio cenas se ha visto el dominio que posee de
Cosette la coloca sobre una silla, y luPgo, el que v ibra en todas estas narraciones el mal
las tablas La crítica parisiéo ha calificadopuesta de rodillas delante de ella, la con- conmovedoras.
Con este motivo la Cámara popular fran- de sublime_ la improba labor de Mr. Le
templa extasiada y muda, sin atreverse ni
Son las palabras de un ver dadero padre cesa ac~~a de votar uoa ley en favor de Bargy, y ~1en puede a~egurarst: que no hay
a tocarla. . . . . .
y abuelo estas que nosotros comprendemos las familias _numerosas, Cll)O designio es el obras v1e1as, para actores superio ·es. .
Es éste uo cuadrito tan vivo, que arran- Y que llegan a tocar las cuerdas más seosi· acrecentamiento de la población.
ca del corazón, junto roo un gri to de pro bles de nuestra alma.
Dispon e la oueva ley que c uand o un pa-·
EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ
·t
· d d
testa,
por
tantas in(dmias, lágrimas de infi·
dre tenga más de tres hi¡'os, y sin contar de I a ca,a F. wolft y Son. recuerda la fragan01 a pie a y teruura.
~
c~&gt;D. recu•sos
suficientes
para
re- cia suave de las rosas de Persia.
c!~1rá
60 francos
anuales
poreducarlos,
cada ouevo
b1¡0, hasta que éste cumpla los trece años; .. -"'
-- ...,...
/°~·=-=!:·~"';:::':!;'=';"'=~=;;:=::,;=~
el Estado subvenciona con 6o francos
La caballería '.:"arroquie indígena desfilando delante del Rey de Esanuales_el cuarto hijo y los sucesivos, si
~
pana en el campamento de Carabanchel.
los hubier e, y el tercer hijo de la viuda
desde que oace basta los trece años
-w•u..,,
l!ssaralladas, RscanstituidD!i,
'
A esta edad la educación escolar. se su•
oon
~srmossados, Fortificadas
pone terminada y al oiño en disposición
les
de g~ oa r una parte por lo meo os de Jos
•l unloo producto au• en doe
gastos que ocasi?ºª eu el hogar
Los ~omenta~1stas_ de est • ley ~oosiderao,
~~~:,:S~g~/g~ud.Aprobadc,
como s!empre, 1ome1•,rables las rnteociooes
· ;r, RATIÉ ;," ::edlcas.
que an1maroob.a l J.,g,slador
al
5 , p aasage Verdeau,
' h •P aria..
·
. .formularlas
. .
P ro, en ca'." 1o. JU'!l'ªº ca•, rns,gmficaoJraseoeouinstrueeionesenParis6'3t,.
tes l~s cantidades as,goadas. y d udan, por
Mexico :
lo_ mismo, de que la nueva disposición conJ _LABADIE, SucesoresyQII.
tribuya a que veogao al mundo cuartos
111■■1
vásta~os, y meaos todavía los sucesivos a

Una caricia carne
de tus labios bermejos:
beso que en mí derrame
sabor a vinos vie jos.
Un néctar que me embri,.gue
de azul y cte quimeras,
en donde mi alma vague
soñando primaveras ..

1

1

Ko una caricia roja,
sensual y pervertida,
tal como esa que arroja
la escoria de la vida.

1

Nó! q uiero un beso santo,
suoremo, sobrehumano ;
que tenga el dulce encanto
de un fresco del Tiziano.

EL REUMATISMO SE PUEDECURAR

1

R. CAB E ZAZ O.
o o o

Quiero que todo el mt ndo sepa que mi
'Remedir, para el Reumatismo alivia los dolores de las Piernas, en los Bra2os, en la
Espalda. la Rigidez o Ioflamación de las
Coyunturas, y Cura en Muy p: co Tiempo
Neutraliza los ácidos y expele del organis'lllO todoel Veneno Reumático, 50 centavos
y uo peso. Mar ca 3 X, $,.

Añoranzas
Dulce r ecuerdo d e

.ºº

Orillando un terreno reciéo roturado
oiremos la sinfonía del crepúsculo: el do'.
liente susurrar de los platanales, que evoca
las selvas del Afric¡¡, y la canción de las
cañas, marcial como 110 himno de triunfo

Una de las principales calles de la
ciudad de Prizend en la Albania

La Albania _que hace algún tiempo ape·
nas era conocido c?mo país, es decir para
el vulgo eo genera1, ahora con motivo de
las tur??lencias de Turquía y el dominio
de lo&lt; Jovenes turcos, resulta de gran interés todo_lo referente a los a lbaneses, cuya
larga e 10teresante historia no hemos ahora de invocar.
La capital albanesa pre~enta un conjunto muy moderno ; los cafés cantantes los
boteles, los edificios al estilo europeo'. los
r estaurants, etc., etc., abundan de tal manera que se comprende que la vida europea pasa por allí dejando impresas las huellas d e su cultur a .
Un verdadero &lt;pandemonium:1&gt; de razas
all_í se ven; albaneses: búlgaros, servios
griegos, tzí~garos, italianos, judíos, que for~
man u n abigarrado conjunto. Los alrrededores ofrecen intereses por la fertilidad
del suelo, y la variedad de flores y de frutos.
En la parte oeste de Adriático baña las
costas y alli se encuentran villas misteriosas com? P ~izend, Diakovo, e Ipek en las
cuales s1 bien hay f l carácter indígena
P. F lores Valderram,."
también bri_lla el progreso en algunas p ar tes ~e las ciudades, ll_eoas de vjajeros d e
EL REMEDIO PARA LA DISPEPSIA, un tiempo a esta parte', de turistas que de,alivia inmediatamente y cura toda clase sean conocer el territorio albanés.
-de Dispepsia. 50 centavos. Marca 3 X . $2.

ME olDA IN Ef ICAZ

s EN os

Pal ules Orientales

r.:er~:~~~ho ~·~::'ser

Q

S -

Cura las Dolor es

·

Bolo 'Z'Of&gt;IOO

reemplazando el
Fuego aio dolor ni
ca1da del pelo. cura.
:--¡¡, 111da 1 n,rnr¿ da
JH Cojeraa. Espara•
vaaea,Sobrehueaos,
Torc• duraa.ete._etc.
- ReTulai..-o y reaolativo lüul~JOrable.

Parls, 165, Rue s•-Honoré y lodaslumacias

Retardos

,;s Menstruos

Supresiones d,

-lQué tom'Tía para esta ronquera ? Estoy completameote afónico.
-Toma huevos
-1 Y eso es bueno?
- iFi~úrate ! Las gallioas, cuaodo los po·
oen, cacarean.

UNIMENTO
GENEAU
.,.",~~~e,

{.

Dle3JORETy HOMOLLE

Un argumento poderoso

todo los detalles de la iofaotería yde la caballería mora, pues bieo sabido es que son
los moros excelentes jinetes.
Al día siguiente, parte de las tropas acampadas en C~rabanct.el hicieron la gua rdia
en el Palacio Real e o su~tituci(n del Regimienio _d e León que lo custodiaba, coo
cuyo motivo se reanudaron las mue~tras de
1::terés de_ los madrileños que acudieron
en grao oumero a presenciar el cuadro origioa Jí,in:o de los moros en el Alcazar Re·
gio

-

ENOitAS
EL APIOL DE LOS

tse numero.

Bieo sabido es el triuof,-, que E sp,ña
acaba de obtener en M'arru.-ccs. y cou ~ste
motivo gran parte de tropas iodígeoas establecieron su campamento en el pueblo de
Carabanchel, cercaoo a Madrid
El Monarc:,, los generales y la alta ofi·
cialidad militar de la capital española fueroo al campamento c itado y allí tuvieron
lugar interesantes maniobras efectuadas
por los marroquíes c~o suma precisión.
' El acto r esultó cu, ,eso en extrt mo, y una
multitud inmensa estuvo distraída viendo

EL REMEDIO PARA LA TOS , cura la
Tos, los Sudores nocturnos, y alivia los
Pulmon es. 50 centavos. Marca 3 X, $ 2.

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50 centavos. Se venden e n todas las farma·
-cias o pueden pedirse directamente.

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CA~NE • Ql)fHA

. .. 1 Cllf\~ Hv.&lt;'t, fl~tllU')1 C Olf\ •:.fd• t\ r :,nn f?O

t•''- ca . . ,,~ ':1(\ EnJerm ~dad·. . &lt;: 1i,:-1 E.tJtf'.),,,
auuc o y ti'! lo~ l ntestlnos.Con"'sl t.' , enc,a9,

Cootwuac ,on dt· P a,..1¡;,.,., Muv1w1• ot..,,..
febrtlP!\ é lnOu,:&gt;n¿..,
CJllt..' Jt1(h, \IÍf'llJ.
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6; Y otras. onsu1tas por correspondencia,
confideoc.iales y libres de todo gasto_
MUNYON'S 53 R&lt;I. AND JEFFERSON
S•s. PR¡LADELPRIA, E. U. de A,

am 1 la, vea a mí.

Ven; lla muerto el sol. Dirígete coomi ·
go, a través del campo, hasta la casita dis·
tante ea doo :le crecen rosas blancas y flotan lejan ,s memorias.

AQUI ESTA LA PRUEBA:
El señor presb. P. Flores Valde·
rrama, Ave. del Instituto, Puebla,
nos escribió el lo. de Enero de 1912,
'' El remedio 3X para el Reu:natismo, que vende la casa de ustedes, e,
inmejorable y por tanto íus-ubstitui ·
ble. Yo fuí uu pobre enfermo qu•
venía sufriendo, d esde hace más dil
20 años, de Reumatismo gotoso. Una
persisten&lt;te enfermedad nerviosa hizo que la eliminación d'el ácido úri·
-ca fu el'a punto menos de nula en
mi persona; y a,hí me t ienen 11stedes
sufriendo constantemente da desa ·
rreglos gástricos y, lo que es peor,
de todo ese cortejo de molestias, su·
frimieutos y dolores,--'.inclusos ks
-de Cálculos renales--que trae apa·
rejada una Diátesis Urica. Llegué
c asi a estar paralítico. En vano fué
-que tomara una serie incontable &lt;l ?
medicamentos nacionales y extran
jero-s; la condición ácida de mi or
ganismo se modificó .muy poco y el reu
matismo seguía su marcha devast,!
-dora, basta que se me ocurrió tomar
el remedio 3X preparado por el pro·
fesor 1-,funyon para esta enferme·
-dad. Con este medicamento me hr
curado por completo en menos de
-dos meses y con sólo tres frasquitos
Los dolores reumálticos se han reti
raño como por encanto; los riñone,
funcionan muy bien, y la elimina·
eión del ácido úrico es completa y
perfecta. •

11

Las' priinerasautorida_d es· r e c o miendan K U FEK E para niños co•
mo el a limentomejor en casos de cólera infantil, diar rea, catarro ictes·
tina!, etc.
&lt;El niño de pe·
adultos
cho,&gt; folleto ius·
t~ucti vo g ratis en las d roguerías y fa rmac,.as.
Para niños y

Para limpiar los guantes de cabri-

!

tilla

_Se tomÍ _una parte de j~bóa blando v.-se
d 1su.:1ve en ~uatro veces su _peso de agua;
,.
se an~den unas gotas de. esencia de limón
.,
Y tambien el yeso prec-i-pitado necesario
para formar una past&lt;!, .spesa.

El misterio nos acompañará por bajo de
los artocarpus en fruto, y junto a los nar~njos y cafetos, en donde hay pájaros y
01dos.
- Entraremos, c0mo en el seno de un mar
de verdura por estre:ha senda que separa
las frondas de do; canaverales, en los que
la orquesta de insectos_ e ntona cánticos en
qu_e se_ destaca e_l estridente y monótono
cn- cn de los grillos.

M ifitares Franceses examinando

el "Zeppelin núm. 4"
Fué el caso que habiéndole faltado com·
bustible a un globo, cayó cuando menos se
esperaba, en territorio francés, en los al·
rededores de Luneville.
La gente al principio r ecibió con ciert
hostilidad a los militares que venía
~
aparato. pero después reinó el buen ~ue~o~,
1
la a egría y confraternizaron todos, visitando las gentes el interior del &lt;Zeppelin,&gt;
que pronto se elevó camino dd Metz sin
Luego atravesaremos, como por una Apia que sucediera nada de agresión ni d¡ vioVí~. extenso intercolumoio de palmeras, lencia l?ºr parte de dos pueblos que apa·
ba10 las que parece verse circular los per · recen rivales a juicio de la opinión pública.
files femeninos que a la sombra de los árboles veía huir el Dante.

Y en el soportal r ústico, a l suave res•
plandor del cielo azul, nos deleita;á el
abanico que una sencilla joven agita con
la gracia de Celimene ; y su voz, de angé·
lico timbre, que habh al corazón de sen·
sibilidad y de cariños ....

Pecas panos en el
rostro o el cuello

Debía nombrarse Psiquis; pero la llaman
Esperanza.
FRANCISCO ROBAINAS.
.. .-.. .. .
'-,.,-:_ :._- ·
.·

ººº

Para conservar fas flores

No hay más que sumergir los tallos en
agua caliente y dejar que ésta se enfríe.
1:,as rasas pueden soportar agua muy caliente, y cu'lndo se enfría se la añade un
poco de bicarbonato de sosa, y de este mo·
do se logra que las flores estén frescas lo
menos queoce días.
'
Pureza del aire de las habitaciones

P~ra. averiguar la~ p~re~a del aire que
respi ramos en una bab1tac1ón, hay un método muy Sdacillo, pues sólo coo~iste en
llenar uu vaso h1sta la mitad con agua dP.
cal. Cuanto más pronto se poog,. el agua
blanca, tanto más ácido habrá en la atmósfera.

Ya no queda 01
la menor excusa
para continuar sintiéndose a vergonzada y humillada
de tener pecas ó
paños en la cara
p~es existe-muy
bien experimentada por cierto la

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las pecas,
que desvanece positivamente toda
claR!l de paños y pecas en d rostro.
Aphquese durante unas cuantas noches al acostarse y obsérvese que
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quedRndo el cutis limpio y alabastri~
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Ya que México es tan extenso, pues su
territorio inmenso causa la admiración de
los que los que le conocen, justo es que di·
gamos algo del extremo opuesto, o sea de
una República, cuyos límites son más 1edu·
cidos que los de los principados de "Móna·
co, de Lichtenstein, y que el de las Repú·
blicas d • Andorra y San Martín. y es e l
pequeño listado de Talovara, sito en la
costa noroeste de Cerdeña, sobre la isla de
Terrano,·a.
Esta fte¡:ública de Talovara cuenta sólo
170 babitantes. y su historia es la siguiente:
en 1882 reinaba allí como monarca absoluto Pedro I, perteneciente a la dinastía de
los Bartholsai, y reconocido solemnemente
como tal soberano por Carlos Alberto de
Italia. Cuando en 1882 murió Pedro 1, es·
talló la revolución y se proclamó la Repú·
blica, cuyo presidente es elegido cada diez
años En esta nación tienen derecho elec·
to ral 1•s mujeres
Ya lo saben las sufragistas inglesas; en el
país que acabamos de citar las mujeres, es
venlad que serán pocas, y esto será el mo·
ti vo de su triunfo político.

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Médico encargado del departamento de enfermedades nerviosas,

La escuela futurista no cesaen su propa·
ganda, y la verdad es que bien la necesita,
pues sus adeptos no son muchos. Acaba de
dar un manifiesto que se llama &lt;El a rte de
Ad ministrador,
los ruidos&gt;, y en él se leen cosas curiosas
como ésta:
&lt;Todos nosotros hemos amado y disfrutado las armonías de los grandes maestros, 1111111111---------------■
Beethoven y Wagner hansacudido deliciosamente nuestro corazón durante muchos
COGNAC
años Ya estamos más que saciados d e ~u
música. Por eso ahora encontramos un pla· •
cer infinitamente mayor en combinar ideal·
m·ente los ruidos de los tranvías, de los autos, de los coches y de las multitudes alborotadas, que en escuchar t~davia, por ejemplo, la &lt;Pastoral&gt; o la &lt;Quinta sinfonía.&gt;

Dr. A. Ruiz Erdozáin
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Amorosa</name>
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        <name>Ana Sáenz</name>
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Apartado, 1336.
MÉXICO, D . F.

Teléfono Ericsson,

1501.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNÓO iLUSTAAOO
MARTES

Muy Enferma Para Trabajar

Sauta Margarita Heina de Escocia Viuda
y Sao Primitivo Mártir -Hito semidoble
que permite la celebración de misas privadas de di[uotos.

•

i. Se ha sentido Ud. alguna Yez demasiado enferma para poder trabajar Y :,e
le ha diticultado en alguna ocasión el
lavar y planchar la ropa del día perencontrarse muy cansada y sufriendo terribles
dolores de cabeza y espalda y aquellos
m11reos que causan debilidad gcueral ?
Si tiene Ud. estos sin tomas y 1lcsea saber
lo que debe hacerse ; lo que olras miles
de muchachas han hecho en iguales circunstancias, acuda á In botica y pida un
frasco del Compuesto Vegél.a l de la Sra.
Lydia E. Pinkham. Es un remedio muy
simple hecho de hierbas y raíces y cuidadosamente preparado para males femeninos. Lea este testimonio de una scñom
que vive en Bethlehcm, N.H.,E. U.deA.

S:io Bernabé Apóstol. Patrón principal
de la ciudad de Mérida (Yucatáo) Sautos
Félix y Fortuoato hermanos Mártires.
JUEVBS

VrnRNBS 13

En la pasada prima,:cra mi_ madre me compró una botella del Compuesto
Vegetal de la Sra. Lyd1a E. Pmkham y ahora me s iento una nueva persona.
Me ~nfermo reg~larme_n!c y no ~ufro _los dolores que me obligaban á
~atdar cama. Contare a todas mis amigas los beneficios que estoy obteniendo con el Compuesto. " -Srta. GRACE B. Dooos Bethlehem k artado 133, N.H.
'
' .•,

Si eshí .U•l. s11frie111lo ali:-1111~ de estas eufcrmetlades y desea u~ oon•
sejo espt1ernl, escn bn coufldcncrnlmc11tc á Lydia E. Plnkl1am Medicine
Co., Lynn, _Mass., E. U: de A. Su ~arta sení a hierf a, leidn y contestada
por una seuora y considerada estricto mente conlltlcueial.
OBSCONFIARSB
•
O.E LAS l'ALSIPICACIONES B IMITACIONES

Ezigir la

-··-··-

__,,
7

Firma:

,~~-&lt;..,,_-_.

San Antonio de Padua Confesor.-Función titular en las parroquias de San Ao·
tonio Tomatlán y Sao Antonio de lasHuer tas.-Función solemne en San J uan de Dios
y otras iglesias.
SÁBADO 14.
Santos Basilio Magno Obispo Confesc r,
Padre y Doctor de la Iglesia Griega y Eliseo Profeta.

Efecto inmediato
ANEMIAS - CLOROSIS

DOMINGO 15.

CONVALECENCIAS DIFÍCILES
ENFERYEDADES de los HUESOS
y d e l SISTEMA NERVIOSO
PRETUBERCULOBIS

Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.
Santos Vito, Modesto y Cresencia Mártire~.
-Oficio y misa de la Domíoica: rito semidoble y ornamento verde: se conmt&gt;moran
Saatos Vito y compa ñeros.-Fuacióu solemne por la advocación de la Virgea eu
la Santísima, S an DiPgo, Saata Veracruz
y alguna otra iglesia.

TRIXYL
FRAUD.I N

Agencia de Inhumaciones

EUSEBIO GAYOSSO
MARISCALA 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio FOnebre por Ferrocarril.

Reconstituyente ideal

TELEFONOS: ERICSSON, 836.

Uno solo cu.in &lt;l'! 60 oom1wlmidos ca suílclenLe

1,t,ra meJC'l'B~Jo general.

Laboratorio E.FRAUDIN. Boulogne (pres Parla)
ll

&amp;f(

T0f\A8

u.a

MEXICANA, 1006.

Pi\RVlCUI-

EL JUBILEO DE UN NOTA·
Burlad los Años
BLE PUBLICISTA

Medalla de Oro Exposiciión
Universal.-Paris 1900
Medalla de oro

Ex osición universal Par,s 1900.

12.

Santos Juan de Facundo Confesor, Basilidis, Ciriuo, Nabor. Nazario Mártires y
Ooofre Anacoreta.- En la Basílica de Guadalupe Visita de los Siete Altares y función
de la ..\rcbidiócesis de Yucatáo.

Bethlehem, N. H. -"A consecuencia
de haber trabajado barriendo, sacudiendo nlfombrns, lavando, planchando
y de haber levantado pesadas canastas llen_a de ropa, llegué á sentirme
muy mal. :ipstaba muy cansada, muy nerviosa, no podía dormir y cada
mes me sent1a muy enferma durante muchos días.

de la cua F. Wolft y Son. recuerda la fragancia suave de las rosas de Persla.

pido esfuerzo por alcanzar la claridad
constituyen la razón del éxito que sus
obras han logrado fuera de Dioamarca.
Así se explica, por ejemplo, que Hoeffdiog
escr ibiera hace quince años uo volumen
reducido sobre Rousseau considerado en
Francia como un modelo de examen objetivo.
Creemos que en México, donde hay hombres tan eruditos, se podía haber hecho algo, si •no para vulgarizar, por lo menos para que fuera más conocido el nombre de
este publicista y filósofo tan diguo de- conocerse.

..

MIÉRCOLES 1 l.

EL COMPUESTO VEGETAL DE LA
SRA, LYDIA E. PINKHAM

EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ

RECETA DE UN
MÉDICO
EMINENTB

10

Sed siempre jóvenes
.Eu la parte uorte de .Europa se ha celey bellas.
brado el jub;ieo de un poeta dinamarqués
que gozó de grao fama. Nos referimos a
Un qulmt.:o de
Harald Hoeffdiog cuyas obr«s más impor·
OrleatP,cuyosesl
f'
tudlo1
bao ásido
tan tes sob re fi oso 1a contemporánea puecuas.grados
emdeo leerse en todos los idiomas conocidos.
bellecer el rostro
Siguiendo la costumbre escandinava los
Y voluptoaear Ja,i
estudiantes daneses festejaron al nombre y
carnes de l•s mu·
la fama del escritor con una manifestación
l~~ePsn:tfa r~:~~
pública que recorrió las callt&gt;s de Copeola lle 1• Crema
bague terminando en los umbrales de la
' ' SIR~NE ' ' pa•
vivienda del escritor.
, : ..':i'!'aba':.'~eo~r'
El maestro tuvo ocasión de experimeoL&gt;&lt; bt•nos tran•·
J
lar un día de verdad• ra dicha con el seo·
mlte á la epldértido homenaje de la juventud, a la cual
gj~9tane:ie t~~~,~
CURACION
consagró buena parte de su existencia;
PorOS&amp;li bijas de las leyendas del Rhln .
. .
.
o..da una de las Imperceptibles y ad be·
RADICAL
porque H oeffd 10g no se 11m1ta a explicar
rentes partículas de Is CREMl!l SJRENE se
en las aulas de la Universidad, congrega
lncru•ta y se asimila en et cutlR, nutr én·
RÁPIDA también en su casa a sus discípulos, y en dole
de frescura juTen ti y dándole trans(Bla Copaiba - 1i la71ccioa1s)
los coloquios que mantiene con ellos les
-o•rencla alabastrlna •aturada de m11,rnéttr&lt;&gt; perta me oriental - La Creme " S1deja libertad completa en la emisión de
RENE" rosa. r ecomendada para la muler
ó
sus ideas.
trhrueña 6 morena. dá 11. la tez suavidad
Los discípulos llaman al maestro su &lt;vie·
de azalla Y el tinte seductor lle las volup·
tuo•as flores del 1rr1tnado.-üon e: uso de
jo Sócrate~,&gt; expresión afectiva que resestas cremsq la muJPr burhná 111a ailo• y
• Cada
lleva el •
poode al carácter del profesor. a la viveza
c•utlTará á lo• hombres má• soñ•dorP&amp;y
ex•ir11ntes. - TARRO CON INTERESANTES
cápsuia de este Modelo nombre: I IDY de su espíritu, a la ecuanimidad de su alCONSEJOS $2.25. - ÜERTJFJCADO POR CO·
ma y a la actitud interrogativa de su rostro
BREO U oo
P!RIS, 8, RO! ,1,1em J en IOdl" 111 rarmac111.
ante la vida y sus enigmas; envidiables
DEPOSITOS: • .J. J,abadle Sucs. Oo. A ve.
.d
d
·
t
d
11
J
d
·
San
r1tnrlsc089.-UlblA1n
Ave. Bocua l1 a es, aJenas o as e as e pe anl!s.Jfvarl&lt;'25.
-Jobann~en, FélixSocs.,
Oo., Ave. San
roo afirmativo.
Francl•co 39.
La revista 1aoesa &lt;Til~kueren&gt; ha con- - - - - - - - - - - - - - sagrado DO numero especial al maestro.con
ocasión de su jubileo,
.
.
cuart&gt;nla años, es decir, que durante el
LUNES g.
E n ella e~cn~ Hoeffd1og compen,hosas transcurso de una juventud ¡uiciosa con·
N t S _
d
G
.
. cotas autob1ograficas, eo la~ c uales habla centró sus fuerzas para una vejez que 00
1
ues r~ . enora e.Ia rac1a Santos Pn- solamente de sus l_ibros y expone su pare- enfría ni su cuerpo oi su espíritu.
mo Y Feltc1aoo Márl!res.
c~r sobr e las ~orneotes filosóficas que sur- Los amigos de Hoeffding i,ocueotrao
g1eron en su l!empo.
la observación justísima.
. Jorgl: Brandés, en _un extenso trabajo,
E l maestro distrae sus graves tareas le·
nnde s10_cero bomeo~Je al maestro, y ha- yendo diariamente a Sbakespeare, y afirma
bla también de sí mismo, comparando la que sólo le ha sido dable satisfacer sus an ·
soledad en que actualmente vive con las sias poéticas con las obras de los poetas
simpatias qu_e a ~u colega envuelven.
suecos contemporáneos
~~o el 10!1010 moral de uno y otro
E l filósofo ha sido muy dado a frecuenpubltc1sta, o _por lo me~os ~¡ empleo qu_e tar el trato de artistas y escritores, de quieuno y otro dieron a su 10tehgeoc1a. ha d1- ues afirma haber aprendido muchas co·
ferido mucho, el gran crítico escribe que sas.
Hoeffding es un hombre que siempre tuvo
Esta variedad de cultura y de ioterrum·

PINTURA PREPARADA
PARA

ÚSO INMEDIATO
"LA ESTRELLA."

"U ECONOMICA"

Inofensivo de una Puresa allsolnta

EN

v

25

de los Flojos Recientes Persistentes

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El "Pío IX" enfila gallardo l¡t bahía. Por
babor la niebla del amanecer lentamente
se disipa rasgándose como una cortina que
deja ver esfumado apenas Sao Juan de
Puerto Rico, la penúltima colooia de Es·
paña.
La Dispepsia se cura
Repujad.o a martiJlo, s-,bre ue brazo de
tierra, ''El Morro," el famoso fuerte que se
• defeodió con sólo dos cañones costeros ....
El remedio de Munyon para la Dispep·
En sus muros se gu-irda todavia, incrust..·
da, la metralla americana y en el torreón sia cura toda clase de iocligestiones y ma·
más alto, donde antes tremolara el pabe- les del Estómago, tales como Estreñimienllón rojo y gualda, flamea ahora la baode•
.
.
ra de doce listas.
to, Acedias coo devoluc1óo del ahmento,
_ T ras el fue rte, la capital portorrique- a la boca, Pesadez después de comer, Fla·
na
Empinado racimo de casas multicolores tulencia, Palpitaciones del corazón y tocias
forman la ciudad, coqueta, riente y pinto· las afecciones de éste e2.usadas por la inresca en la policromía de sus edificios.
.
.
.
•
Abierta al mar verde uva, como un aba- digesttón; Ventosidad en el estómago, Erupoico. de industria_ chinesca.
.
tos de alimento, Desgano, Debilidad del
Vibran en el aire tres largas pitadas.
Pensamos en cualquiera formalidad de estómago, Defecación dura, nudosa, y
reglamento.
difícil, Lengua cargada de sarro, Cardial•
-Es el saludo a las monjas, dice el capitán.
gia o Pirósis, Punzadas y Uluceraciones en
Miramos alrededor sin entender gran
cosa la explicación, y la vista tropieza con el estómago, Vahídos, Flojedad, Falta ele
una casa verde de tres pisos, que se eleva energía, etc., etc.
sobre una prominencia, en cuyo balcón
divisamos un enjambre de negras siluetas .
LO QUE DICEN:
Desde el balcón se agita uoa bandera
española, que salada al buque que llega
d~ la península luciendo en el tope los Dice el señor Juan Ocboa L., de Veramismos colores.
Y la ronca bocina del buque contesta cruz: "!'ne alegro mucho que se presente
al salude, con tres largos gritos que son ~o- la oportunidad de recomendar el Remedio
mo !hurras! coreados por toda la gleba 10•
migrante.
Muoyon para la Dispepsia. Seguramente
Las dulces monjitas que habitan la casa que es un remedio maravilloso; no tengo
que es templo y escuela y asilo de ellas;
las tiernas hermanas ••Siervas de Jesús," 'rases suficientes para decir cómo me curó;
desde hace quince años, a raíz de la gue·
rra, entre otros deberes que cumplen cris- Y me complazco siempre eo recomendar un
lianas, se imponen el triste, piadoso y pa- emedio que es tan beneficioso."
triota de sal ud«r a todas las naves que arriban de España, trayendo en su seno carne
española y españolas ansias.
¡ Pobres monjitas! Hu mildes, sencillas
"Siervas de Jesús."
LAS PILDORAS DE PAW PAW ( PaiQué bien aprendieron el arte divino de
con mover corazones y arrancar lágr imas paya), son las mejores que se conocen pa·
de pura emoción!
ra el Estóma o e Hí ado
un
··
Porque ese saludo, tao lleno de pena y
.
g
g
Y
positivo Y
dulce añoranza es una caricia, cálida y rápido remedio para Biliosidad, Dolor de
santa, que habla a las almas de la patria Cabe a toe!
d · ·
d
ausente trayendo a los ojos la visión lejana
z Y
os 1os pa ecimientos causa os
de uo "rancho" modesto perdido ent,¡:e ris- por desórdenes del Estómago e Hígado. 50
cos, del cortijo alt&gt;gre de 110 campo anda· centavos.
·
luz, del hogar sereno dejado hace poco,
allá en una peña dei golfo vizcaíno. ..... .
Y a esa visión que engendra nostalgias pro- EL J ABON "HAMAMELIS" DE MUNcede el amargo recuerdo cruel, de fuerzas
tronchadas, de saogre vertida en cien epi- YON. Recomendado por el Mundo Civilisodios de cruenta contienda.
zado como el mejor Jabón medicinal y una
La enseña guerrera que antaño en mano
de los conquistadores llenara al mundo de necesidad para el Tocador. 50 centa,·os.
asombro y espanto, ogaño agitada por blancas manos de claustro inspira todo el resMunyon tiene Remedios para todas las
peto, todo el amor de las cosas que se sobreviven.
Enfermedades casi todos al módico precio
"Estos Fabio lay dolor! que veis abo- de 30 ceotavos, Se veoden en todas las farra" ...... )lada más le queda a España en
las Aotillas.
.
macias o pueden pedirse directameñte.
Nada más que estas monjitas españolas y
por torriqueñas, que, desde hace quince
Pida Ud. la "Guía de la Salud"' de Muoaños, al ¡;aso de los barcos que van o vienen de la península, agitan la bicolor bao- yon, en cualquier d rcgnería.
dera, trazando ~n el espacio un "Adiós" o
un " Bienvenido" contestado por la ronca
Consultas por corre~pondeocia, conliclt&gt;nbocina del buque y por cieo pañuelos que
se estremecen en el aire y por 110 grito for- cias y libre de todo gasto.
midable que exhaltan al unísono mil pechos
españoles exclamando: " ¡Viva España!"
Muoyoo's .'i3 y Jefferso n, Philadelphia
Nada más, y oo es p'Jco.
E.
U. de A.
TITO L. FOPPA.

�BIBL!PTECA UNIVERSITAíllA
ALFONSO REYES"
FONDO RICARDO COVARRIJ§JAAJ

EL MUNDO ILUSTRADO

SABROSA COMO LA MIEL.
Antes de conocerse la caña de
azúcar, hacE\ unos 300 años, lo
único "dulce" que el hombre
poseía era realmente la miel, libada por las industriosas abejas en
los cálices de las flores. Durante
muchos siglos, la miel ha simbolizado lo sano y agradable al paladar. Las gentes dicen que nuestro
remedio es tan sabroso como la
miel. Así es en efecto. ¡ Qué
contraste con la mayoría de las
medicinas, muchas de las cuales
son tan nauseabundas que las
personas de gustos refinados no
pueden soportarlas, prefiriendo
sufrir antes que asquearse y enfermarse á causa de ellas ! Y
tienen razón, porque tanto las
medicinas como los alimentos,
para ser beneficiosos, deben sentar
bien á la persona que los usa. La
PREPARACION de W AMPOLE
al mismo tiempo que es agradable
al paladar, no por ello deja de ser
un antídoto cierto y poderoso
contra el mal; no se ha prescindido de una sola de sus facultades curativas. Es · tan sabrosa
como la miel y contiene una solución de un extracto que se obtiene de Hígados Puros de Bacalao, combinados con Jarabe de
Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo Silvestre,
lo que forma un remedio distinto
de todos los otros, eficaz desde
la primera dosis, y tan agradable
al paladar que las personas de
gustos más difíciles ili cen: " Es
tan sabrosa como la miel." Sí, y
como remedio, es mil veces mejor
que la miel. Debe usarse en los
casos de Anemia, DPbilidad N erviosa, Influenza, Pulmonía, Tisis
y se qnedará seguramente satisfecho. El Sr. Profeso r Roque
Macouzct, de México, dice: ''Hace
muchos años que receto á mis
enfermos con el mejor éxito la
Preparación de Wampole como
tónico reconstituyente." Es el
dulce favorito de los inválidos.
De venta en todas las Boticae.

Animales luminosos
Tratando de la luminosidad en la vida
animal del fondo del mar, el abate Moreux
comenta el aserto de Lamarch y Daruio,
según los cuales no existen seres con ojos
en las vastas profundidades del Océano,
porque serían inútiles ea aquellas regiones
donde penetran los rayos del sol, y habla
de los descubrimientos modernos, que demuestran que semejante teoría es errónea
a pesar de su lógica aparente.
Cierto es que existen especies como el
Gastrotomus de Baird, que no poseen órganos visuales; pero en sus cuerpos hay
filas de placas fosforescentes, y si no tienen ojos, ¿ para qué necesitan iluminar su
camino? ¡Misterio!
En cambio el Photostomia, capturado a
r,138 metros de profundidad, tieae un par
de ojos con los cuales ve, y cerno habita
en una región de sombras tenebrosas, ilu·
mina su camino con ayuda de unos órganos luminosos situados debajo de los ojos
y diseminados por todo el cuerpo.
Grao número de peces son fosforescentes, y algunos llevan en la cabeza una especie de faro o reflector, igual que los
automóviles, que encienden y a¡J3gao a
voluntad. Otros llevan un cebo viviente
colgado de una larga fibra, y eociP,odeo
sus luces cuando van a pescar.
Pero aún hay representantes más per-

fectos de esta forma singular. Sus ojos ex·
teosivos a voluntad, están provistos de ver·
daderas lentes, cuya convexidad varía según el foco y los hace de rayos luminosos
que proyectan a distancia, tomando diversos colores.
Antes se creía que todo ese mundo submarino vivía sumido en la obscuridad,
cuando realmente, a falta de rayos solares,
se alumbra con la fantástica luz que él
mismo produce y muchas veces los habitantes de los abismos marinos resplandecen
con 'brillantes colores.
Hay peces vestidos como de terciopelo
azul, crustáceos de escamas de ópalo y esmeralda, erizos marinos de oro y de vermellón transparentes y esponjas que rtflejao los matices del zafiro.
Montones de piedras preciosas fulgurando a los rayos del sol, no podrían darnos
idea del mágico espectáculo que disfruta•
ríamos en estos abismos, rebosantes de vida
y de colores.
\,U!Jj}a)

ffi'(C©l©~ &lt;ill®

Ser Bella
La belleza es la gloriosa corona de la
mujer. El don más apreciado y más
deseado. Y toda mujer pnedeaumentar su belleza de una manera maravillosa dándole el debido cuidado y
atención. No se debe poner nunca
en el cutis nada que no se sepa que
es pnro y suave. Nunca debe rle
usarse nada que obstruya 6 esmal te
los poros.

Cuentan que cuando fué Mme. Falliéres a pasar una temporada en Rambouillet le sorprE:odió ver casi acabado el ga·
!linero. Se hizo traer 34 de las que poseía
ella en Loupilloo y el gallinero prosperó
rápidamente. Al dejar de ser Presidente
Falliéres su esposa reclamó el gallinero.
El intendente apresuróse a remitir 34
gallinas.
La ex-presidenta observó entonces que
en siete años sus gallinas se habían multi·
plicado, y que por lo tanto, eran mucho
más de las que ella tenía derecho a recia·
mar.
A esto, el intendente objetó .:¡ue los gallos pertenecían al Estado, y que sin ellos
no hubiese habido polluelos.
-Perdone usted- replicó la señora de
Falliéres-Losgallos del Estado murieron
de viejos hace mucho tiempo, y los dos ga·
llos que hoy constituyen el orgullo del corral de Rambouillet, fueron procreados
por mis gallinas.
-Es cierto-cootestóla el intendentepero ellos son hijos también de nuestros
gallos.
Como ninguno de los dos contendientes
quiere ceder un ápice de su derecho, el
Consejo de Estado-sPgúo afirma el &lt;Cri
de París&gt;-deberá emitir su ilustrado dictamen para declarar en definitiva si el ¡!"a•
llioero de Rambouillet, pertenece a la señora de Falliéres, que trajo las gallinas, o
al intendente del Patrimonio que procuró
los gallos.

Año XX.-Tomo l.

1mpreso en papel de las Fábricas de San Ftafael

México, Junio 8 de 1913.

Número 23.

Los poros del cutis y del cuero cabelludo deben mantenerse siempre
limpios y abiertos con el legitimo y puro .J&amp;bón Boratado de

México· artístico y monumental

MENNEN
Esto clevolverá al cutis su limpieza natural y al cabello sus
s11aves ond11laciones. D espués de vestirse y después del bal'lo
siempre deben usarse los Polvoscle'I'alco Borataclode:Menneo,

~:i~~~~:~~Í~~!~:::1osh~~~°¿id!~J~! :~:;~•1Yc~~f;~~::!:!~'l; ~:tt~:J0C.U•
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Registrado como articulo de segunda clase er 3 de Noviembre de 1894.-

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que en forma apropiada, reúne el antiséptico y el rec::...stituyente mrui
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Constituye el remedio soberano contra los CAT~RROS, las BRONQUITIS
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CREMA DE BELLEZA

La CREMA FLOR,BINA impide al cutis clesecarse y descostrarse bajo la acción del aire y así permite á las Señoras
abandonar la ''violctJtie" que congestiona la nariz y Jas mejillas, reh:i tan do la sangre en las venas de la cara y ocasionallldo á esa última lll' baño de vn.por permanente é intempestivo
principales c11nsas del des11rrollo 11\.n frecuente ele la caparrosa'.

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UNICOS AGENTES para lo Rep-66/iea Muieana

Emilio ú'KANUEL e&amp; Co. !venida 16 de Septiembre, 15.-ú'\1EXICO

BAJO-RELIEVE QUE SE HALLA SOBRE LA PUERTA PRINCIPAL DE LA BIBLIOTECA NACIONAL DE
ANTIGUO TEMPLO DE SAN AGUSTIN.

MEXICO,
Fot. Kahlo.

�DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA.

DlRECTOR PROPIETARIO
LIC.

ERNESTO CHAVERO.

OFICI1'AS:
3~ Calle de la Rinconada de Sao Diego No. 41.
Teléfouos:-Mexicaoa, 20-85 Neri
Ericssoo, 14-51
Apartado Postal r49.- México, D. F.

PRECIOS DE SUBSCRIPCIO::-S MENSUAL:
Ea la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . $ 1.00
(pagadero por adelantado.)
Ea los Estados ........ - .............. • • •,, S 1. 2 5
(pagadero por trimestre addaotado.)
Ea el Extranjero .................... . ..... S 2.00
(pagadero por semestre adelautado.)
NUMEHOS SUELTOS:
Ea la Capital. . . . . . . .
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Ea los Estados. . . . . .
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" o.35
"0.50
"o.5o

Para la publicación de avisJ; ea esté periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goets:hel, Aveaida r6 de Septiembre,
r6. Sus agentes ea Europa, la Societé Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rougemeot, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

JUAN DE DIOS PEZA
Ea el lugar ea que duerme el último ,ueño Juan _de
Dios Peza acaba de erigir una figura votiva el Cas100
E 5p 1 ñol, c~o el piadosod~seo de quelagloriase_ñale_coo
Sll índice de mármol, la tumba del poeta cuya hra vibró
cordialmente ea honor de la Madre Patria. Uoicameote
es de lamentarse que hayau sido los españoles, y no lo5
mexicanos. quienes realizaran este simpático acto, ll&lt;!no
de fraternidad si se qu~re por parte de la laboriosa colonia, y que por lo mismo, no nos recomienda como afectuosos ni corno agradecidos. Especialmente a las madres
mexicanas, se les ofrecía una ocasión de manifestar su
gratitud al dulce cantor del hogar. El sencillo autor de
«F'usiles y Muñecas&gt; acudió, para la música de sus mejore5 ca.otos, a las puras risas infantiles, a la alegría de
la flor humana que despierta ea la vi ia iluminándola
coa ¡,. luz inefable de su iooceoria, al iotroducible encanto de los niños en cuyos ojos límpidos se purifican
los corazones como eu fue ates ,le gracia y de bendición,
a Ja paz de los hogares tranquilos ea donde preside un
ángel bueno y silencioso, coa un dedo sobre los labios.
Fué uno de los pen &lt;tes de la familia y como tal debe
honrársele. Bien pudieran pues, las gentiles damas, tejer siquiera una corona de siemprevivas para perfumar
el recuerdo de su dios doméstico. Una ofrenda floral es
Jo meaos qne puede ofrecér~eles a los inmortales, aun
de mediocre estatura. Y Peza era un poco más alto que
Micrós. De ojos obscuros y bigotes de pláta, esto es. el
verw alterado de Darío Porque lo conocí 6 o 7 a_ños
antes de que enmudeciera finalmente. Una mañana alegre en que le fuí presentado por ocasión, por mi inolvidable Jesús Valeozuel•, el grao príncipe lírico de mis
cariños y de la faotasÍ"-.
Peza se ea aootrab, en e l quicio de una puerta, llenando su pali•cate de duraznos. Pedía a la vendedora
lo~ de amaraot&lt;&gt; más encendido, porque eran para uo
obsequio, según dijo. La frutera lo atendía penosamente. Era uoa mujer veotrudci que se movía con dificultad ea medio de los frutos, como una Ceres familiar deformada por infinitas maternidades; e~pectáculo que sirvió a Valenznela para despeguoos coa alguna sátira
sutil, de la io~vitable fealdad humana. Después oosdespedimos al final de un cogoac y de una calle en que se
habló de la s..lud, del f,ío y del calor, de cualquier cosa mecos de lo que yo hubiera qutrido e,fr Habrh sido
iotere!&gt;llote una conversación literaria, entre el director
de la &lt;Revista Moderna&gt; y el autor de &lt;Horas de Pasión&gt;. Un instante hubiera vibrado en el aire,,.¡ moribundo perfume de una flo r deshojada, y el temblor de
un lirio recién abierto, pleno ya de uo aroma triunfal.
Ot•a vez lo ví sentado en una banca 1el &lt;Zócalo&gt;,

una tarde maesa de otoño, que convidaba a gozarla con
largueza, y a hundir la frente ea sus cabellos dorados,
como un consuelo para la melancolía. Ningún lugar ~s
más favorable que los jardines públicos, para combatir
el tedio de las academias y demás sitios de reuoióo. ~e
siente más cerca de sí el alma colectiva del pueblo, 10génua y alegre; insensiblemente interesa, se desea confundirse con ella y su vecindad deja vigorosas levaduras
para la lucha.
Finalmente, como sitio de breve descanso, también tiene un jardín frecuentado por la masa, la ventaja
del anonimato tan recomendable para procurar el reposo. Que nadie lo conozca a uno ¡qué delicia! Verse
extranjero en su país momentáneamente! ¡qué sensación más exquisita! Por desgracia, para fa soled:i.d que
quizás ib \ a bascar allí, era demasiado conocido D. Juan
de Dios Peza, y su popularidad, llana y corriente como
su estilo, lo denunciaba en aquella banca, bajo un gran
árbol que se extendía sobre su cabeza de penate doméstico, meditativameote. Gentes de todas las clases se lo
señalaban entre sí. Algunas lo saludaban con familiaridad no exenta de reverencia; otras le estrechaban la
mano, de paso. Llegaron dos viejos solemnes metidos
ea sendos levitones y se sentaron a su lado. Parecían,
por lo ceremoniosos, antiguos servidores del imperio, y
el arcaísmo de su indumentaria demostraba su definitiva cesantía. Cuando se fueron, ya no resistí; me acordé
de la presantación de Valenzuela y me acerqué a saludulo con un movimiento cordial. Me recibió glacial,
pero cortés, y sobre este pie, era difícil atraerlo a una
charla en la q ue dejara abandonar su espíritu con alguna sinceridad. Fué la última ocasión que le hablé, separándome de su lado con una vaga pena, al pensar en
los desengaños que oo50ttos rumiaremos en la vejez,
cuando las nuevas generaciones vengan con su hervor
de marea, a sepultarnos sin piedad bajo lo~ infinitos cantos que les ponga la eterna belleza en los labios juveniles y frescos.
El viejo poeta estaba por completo desarraigado de
la juventud, que era ya su posteridad, No quiso, no pudo c reer eo la fuerza latente que ésta llevaba en las
a las para ascender a cumbres y su desconcierto ha de
haber sido visible cuando se dió cuenta de la labor llena de tenacidad, de conciencia y de esfuerzo creciente
que ha sabido realizar. Es el último espécimen del vate
propiamente dicho, del poseído por el divino fuego, que
sin ninguna disciplina mental, hace convergir asu mesa,
como sobre una trípode, el rumor de los vaticinios y el
poder de lasadivioaciooes. No es posible negar la fa.
cultad extraordinaria que distingue a los poetas de los
demás hombres. Lo que hay que poner en duda, es que
esa facultad baste por sí sola, para sintetizar en una
armonía el latido enorme del universo, o para dar en
un poema, la revelación de un misterio. Moisés tuvo el
dóo de las profecías, porque le era familiar el pasado
de Israel. Así pudo predecir los destinos de su pueblo.
Y la actual juventnd se parece en eso a Moisés,:del pasado saca la luz par.. alumbrar el porvenir; cree, con
Carlyle, que el talento es sólo una larga paciencia. Por
eso también, ella a su vez, se alejó del cantor popular,
pero de tal manera, que la lira cincelada por el escultor al pie de la figura simbólica, alli se quedará sin remedio. Ningún fervoroso discípulo se inclinará a recogerla.
Lo que no ob,ta para que hoy que el Casino Español,
en un noble sentimiento de confraternidad, le ha erigido su monumento, nosotros nos acordemos melancólicamente del viejo poeta que cantó las glorias del hogar,
con amor y dolor. Sus sufrimientos morales nos lo hicieron simpático y como desrle p•queños aprencimos
sus versos, hemos querido, como un homeoaj .. a su memoria, revivirlo un momento, tal como lo vimos en aquella tarde otoñal, mansa y dorada, sentado bajo aquel árbol de fronda profusa entre los viejos ceremoniosos del
Segundo Imperio, recibiendo en forll"a de halagadores
cuchicheos, dé saludos reverentes y de apretones de mal
nos c9rdia1es, la admiración ingenua de la gente, cuadebido tributo a su franca popularidad, fácil y llana como la melodía verbal de sus cantos.

Era una apacible tarde de mediados de Dic_iembre,
el mes de la sandía y de la cigarra e n el t_róp1co. E l
seminarista iba por una inmensa llanura, hm1tada por
una selva dilatadísima que se extendía paralela al Alto
Paraoá. Pacían ea dispersión por la pradera, manadas
de vacas, toros y c;i.ballo,. Veíase de trecho en trecbo
un avestruz que corría velozmente, a través del seco
espartillar. Ea las marismas y los pasos del val_le, permanecían inmóviles las cigüeñas ea forma de 1oterrogaciooes. De la ribera de algún estero próximo alzábase en precipit,.do vuelo una bandada de garzas blancas
o de flamencos. Al paso del caballo, de· las matas d e
espartillo se levantaban perdices &lt;_!Ue volaban silbando
en dirección da! monte y a las caoadas. Cortos y ralos
espioillares interrumpían de rato en rato la continuidad
del valle.
De divagación en divagación, Emilio volvió a formularse la eterna pregunta que constituía el objeto de sus
reflexiones: ¿ tenía verdadera vocación para el sacerdocio? Muchos son los llamados y pocos los elegidos Examinando implacablemente su conciencia, con aquella
sutileza que da el hábito de la meditación, parecíale
que él no era de los últ!~o_s. H3:ll:1ba amarga como_ la
hiel y áspera como un c1hc10 la v1s1óo que le ofrec1an
c'e la v ida &lt;Los ejercicios de perfección cristiana&gt; del
Padre Rodríguez, el «Combate espiritual&gt; del teatino
Lorenzo Escupoli, &lt;Las moradas&gt; y &lt;Camino de perfección&gt; de Santa Teresa y demás tratados religioso~.
Su adolescencia opulenta y pura no estaba hecha para
e l altar. Era, sin &lt;luda, superior a sus fuerzas la gloria
de pertenecer a la orden del sumo sacerdote Melquisedec. Lo veía claramente en el mariposeo placentero de
su pensamiento en torno a la delicada figura de Enriqueta, su compañera de infancia. El deleite que sentía
al verla, no era ciertamente impuro, pero tampoco parecía totalmente inmaculado, puesto que lo perturbaba.
Y había vuelto a verla, más seductora que nunca, acaso
por la distancia que iba c reándose entre ambos.
Marchaba agobiado bajo la pesadumbre de sus inquietudes. Un demonio interior tentaba su espíritu coa
la duda, con la horrenda duda que apaga las luces in
ternas y entenebrece el entendimiento. Imaginábase su
alma como metida en el primer aposento de Las Moradas; en la vía purgativa aún, lejos de la cumbre de la
perfección moral,
El sol, de un acentuado color de naranja, asaetaba
con sus radios de oro la región occidental, evocando en
el seminar ista la imagen del ojo inscr ipto en el triángulo radiado, coa que se representa la divinidad. Impregnado de lecturas clásicas, el menor accidente de 1
paisaje que iba contemplando, despertaba en su mente
reiñioisce.ncias de la antigüedad mística e idílica y al
mismó tiémpó· los recuerdos de su infancia. Las Pspesuras que convidan al descanso, los rincones de sombra,
las glorietas agrestes, los claros boscosos, le h, biaba a
de la edad de oro, en la' que las diosas se confundían
con los pastores, en la más amable de las libertades. a
la amena sombra de los árboles. El desierto de los anacoretas no estaba tan poblado de seducciones del mundo y de pompas del siglo, como la umbría en que posa·
ba s.u vista con complacencia pagana. El mugido del
toro, que resonaba e,1 todo el valle y repercutía en ia
selva, causábale una vag" impresión geórgica.
Descubría formas peregrinas en las nubes que ~e
amontonaban en el Poniente, y a través de las cuales
brillaban los rayos solares con esplendor velado. ¿ Rerncitaba eo la arcaoidad de su alma, el hombre salvaje,
nostálgico de la paz de las praderas y de la soledad de
los bosques, o el ser primitivo, idólatra de las cosas? No
se hallaba en estado de definir la compleja emoción que
lo embargaba . Pero sí sabía coa certidumbre total una
cosa: que se espiritualizab'&lt;, como si el libérrimo viento
del campo hubiera borrado sus contornos materiales y
desvanecido los sobresaltos de sus sentidos. Sentíase sutil, sensibilísimo, leve; parecíale flotar en un elemento
fluído, en un ámbito etéreo. Un amor místico, uoa veneración religiosa por la naturaleza, lo poseía por com•
pleto. La concebía a esa hora coa apariencias humanas,
como una m:&lt;dre amorosa que abra7a a todos los seres,
sin distinción de formas. vidas, ni colores, Con su sensibilidad aguzada, percibía todos los aspectos armoniosos del paisaje, que era el mundo que le rodeaba, y en
el cual él ocupaba el centro, perdida su p&lt;;&gt;quedad humana ea la infinidad cósmica.

r ]ación de

la imagen amada pasó de 7. uevo a la del panorama. Las torrts de la igle~ia del pueblo se anunciaban a lo lejos, por encima de les oa,aojales y los cocoteros. La ruta que r&lt; corría ahora, le era familiar. Por
las zanjas por que iba, correteó más d e una vez, siendo
niño. Teatro de las primeras turbaciooE s, penas y alegrías de su infancia era el esctoario fD que espaciaba
su mirada, con deleite sttwal. T odo lo transporta ha y
repercutía en él como en una caja de r esoo a ocia: el siléocio de la pradera, la majestad del ocaso, la vaguedad
del horizonte. S oorr ía iovolu ntariameote nmigo mismo, con la flor humi lde que hollaba n las pata s de rn caballo, coa los escuetos H pinillos que d ibuja bao su silu•ta retorcida y dfrnlada fD la lejan ía. El sol, de color
de miel, languidecía . .l:i&gt; fu má baose las penpectivas,
confundiéndose la llanada eco la selva y e l cielo. Creyérase que •e reintf g raba la unidad primera. univer sal,
iocread~. Y est:i unidad eta uoa totalidad a, moniosa y
divina. Emilio rreteodía ~er las vé, ttbras del mag~o
Pan en todas las cmas, cerno fD el canto órfico. N otaba
en sí mismo los eft-ctos de una grau fuerza bieoli'f chora
y clemente, que lo impelía a diluirse como un eco en el
infinito.
Un indefinible deseo de correr le accmetió; picó e~puelas al caballo y se lanzó a teda carrera por el camino re•I. mientras salía, desde lo m ás hondo de su alma. un grito salvaje que retumbó en la selva y fué a
perderse en la inmensidad como una saeta de luz en la
bóveda constelada de estrellas.
ELOY FARIÑ A NUÑE Z.

Declinaba el crepúsculo con la maravillosa policro·
mía de los ocasos tropicales. El sol, antes de hundirse
ea el horizonte, irradiaba con la intensidad luminosa de
un sol naciente, convirtiendo en un vasto arcoiris el firmdmento, en que ridabao mares de nubes trizadas. Uoa
quietud infinita se extendía sobre el valle y la selva.

Las Ve'rtebras de Pan

Emilio experimentó el sobrecogimiento universal de
la hora. Agobiado por la hermosura del crepúsculo, Je
acometió un dulce deseo de llorar, de cantar, de lanzar
un grito estentóreo que desahogase su corazón y expandiese sus emociones. Cambió de parecer respecto de la
Al cabo de tres años de ausencia de la tierra nativa,
naturaleza; no era humana, sino divina. La armonía,
a la_ que_ &amp;.baodonara para ir ah 1;iudad. 3: seguir ea el que descu~ría, ea ~~s aspectos, accidentes y relaciones,
1
seminano a carrera del sacerd?c,o, Emll,o lo hallaba
era ua atnb11to a lt1S1mo de su condición superior a la
todo nuevo a su alr_ededor. Mientras su _cabalgad~ra
humana Recor~ó en ese momento, con cierto espanto
marchaba con 1~ bnda _suelt.. por el polvoneoto cam100 - que su pensamiento era heresiarca. Pero la duda había
real, su peosam,eoto divagaba _como ~~r~llado por ti pe_o~trado ~n su inteligencia•, y ahora ponía en tela de
m onótono_aodar del bruto Venia de v1s1tar a su padre, 1u•c10 la evidencia del dcgma. ¿No era. por ventura
que t raba¡~ba en uo obraj;situadoen u_n punto deoomi· b_ello y divi~otodo cuanto_ alcanzaba su mirada ? La vi'.
o~do Palm1ra. donde hab1a abundancta de palmares, s1ón de Ennqueta apareció ante su vista obligándole a
distante tres !.-guas del pueblo
cerrar los ojos en un deliquio de dicha De Ja contem _

La reina de Noruega

Primera regata del Club-Un paseo por el lago.-Los "clubmen."-El señor ministro de íoglatnrn y el I residente del club izando la bandera inglesa durante la fiesta inaugural el domingo pasado en Xochimilco

Inglesa, según se sabe, la Reina Maud, es, como la
Soberana rumana, escritora muy estimable.
Autora dramática, siente por el teatro especial devoción, y son varias las obras que ha escrito destinadas a
la escena.
Por lo demás, sus hábitos: son de los más democráticos.
Cuando no sale de paseo con el Rey o con su hijo el
príncipe heredero, disfruta saliendo sola, sin esccIta ni
compañía.

�La Sed de Cristo
Acab.1b.1 de levantarse. Tomó un libro y subió al
santuario. Hacía cinco años que era capellán de la familia de Arredondo y poco más tiempo que había dicho
su primera misa. Cuand~ cruzaba el salón de las Madonas cálido y triste en su aspecto señorial, una vaga
impresión de arte llenó su espíritu, sumido e n las me·
ditaciones de Semana Santa. Al llegar a la puerta un
criado le cerró el paso, entregándole una carta del cura
de la parr oquia, quien le pedía que al día siguiente
fuer a a predicar a sus fieles. Era el se1món de Viernes
S.into. No sólo por amistad, sino también por devoción,
debía acceder a aquella solicitud honrosa, agradeciéndola.
Entró en la sacristía. A través de los cristales se veía
el cielo sombrío con nuburones de tempestad asoladora. La voz de un órgano r elataba el Encantamiento de
&lt;Parsifal&gt;. De una de las paredes pendía ua Cristo con
su corona de espinas. Le contempló en éxtasis divino
de mística ternura y se dió a preparar el sermón. El
p1dre Ernesto no g ustaba de la oraroria sagrada. Sabía
que para llegar al corazón de sus oyentes hacía falta
exuberancia de imágeces, tonalidad de voz, apostura eo
el ademán, todo eso que constituye el éxito individual,
ante In espectación pública. Y él por temper'lmento
odiaba lo te,üral. Hablaría sobriamente, como con parábolas, tratando de buscar así el convencimiento y la
persuasión. Sus propósitos no eran otros que practicar
el bien por el bien mismo. ¡Cómo había cambiado! No
psnsaba igual cuando estuvo a punto de ser abogado y
soñaba con triunfos jurídicos. Recordó los años idos,
los sacrificios del padre para hacerle bachiller, la

•
•

Celebración del Natalicio del Rey de Inglaterra.El excmo. seíior Ministro delaglaterraesperando a sus compatriotas a las puertas de la
legación.

Miembros de la colonia británica llegando a la
legación el 3 del actual.

cegaba a dar su nombre. Agregó que parecía demente.
La primera idea del padre Ernesto fué negarse a recibirla, pero luego accedió, llevado por su benevolencia
y piedad para con todos. B.,jó al recibidor. En un s illón estaba la visitante, quien al verle venir, se puso de
pie, respetuosamenté. Para el padre Ernesto, que la reconoció en el acto, aquello fué como una aparición. Iba
a retroceder suplicándola que se fuera, pero ella le detuvo con un gesto de infinita súplica. Estaba arrepentida. Dijo que de miseria en miseria había rodado hasta
allí, límite de su vida. Enferma, con el rostro desencajado y cubierto de llanto, se sentía morir . Era una pecadora miserable y pedía perdón. La confesión fué breve. Enseguida, ella, envuelta en su nimbo inconsolable
partió. El cura quedó anonadado. / Qué diría el criad~
del extraño suceso?¿ Y los señores si por acaso se enteraban? El q~e nunca recibía a nadie se veía torturado por
la calumnia más monstruosa. Sereaóse. Su espíritu puro
le salvaguardó de toda murmuración; su conciencia estaba tranquila.
Durante todo el día permaneció recluido en su cuart1&gt; trabajando coa fruición. Cuando le avisaron que la
mesa estaba puesta, y que los seíiores le esperaban para cenar, concluía de trazar el plan de su sermón. En
el comedor el señor de Arredondo le felicitó cordialísi~o. Ya le b~bíaa dic~o en la iglesia que al día siguiente iba a predicar. Mamfestó deseos de oírle. El padre
Ernesto bajaba los ojos humildemente.
Otra vez en su cuarto volvió otra vez sobre sí mismo
Había sido la suya sed de amor, y ahora era sed d~
ideal, sed de justicia. Como Cristo. C r isto repetía )as
mismas palabras.
J. E. BARANDA ICAZA.

amargura de los suyos el día que entró en el Semina·
rio, renunciando al mundo por un amor no correspondido. Sin saber cómo toda su alma casta se fué hacia
unos ojos dulces. Y se preguntó qué sería de ella. Temió una profanación, un desmán que hería sus sentimientos y retornó a l sermóu de las siete palabras.
El padre Ernesto comprendía como filósofo y como
creyente que ellas eran el compendio de la civilización
humana. El libro que aún conservaba en la mano, libro
muavilloso de un sociólogo, advertía que Cristo, si
existiese, repetiría hoy las palabras de hace veinte siglos. Siguió:
&lt;El Nazareno dió su sangre para que los hombres
pudiesen vivir en un mundo mejor. Cerró los ojos diciendo: Tengo sed. Sed de ideal, sed de justicia era la
suya; era una sed que no podía satisfacerse con todo el
agua de los arroyos más frescos sino con lágrimas de
arrepentimíento mojando enteramente la faz humana.
Al través de las edades, la obra de Cristo sufrió lentamente esas reformas coa que la ambición y la vileza no
podían meaos de ayudarla. Y en los días consagrados
por la cristiandad al recuerdo de la gran efemérides,
los pneblos adoptan, unánimemente, la indiferencia ab~oluta o el lamento que sale, apenas, de los labios.&gt;
1
&lt;Continuemos usando insaciablemente del don mejor
que Dios nos concedió entre todos los demás, el más
pnro, el lÍnico genuinamente grande, el don de amarle
puesto que no nos otorgó el don de comprenderle. Amemos toda su obra, amemos hasta esos vastos seres que
parecen no necesitar de nuestro amor, que inicialmente encerrados también en la mano de Dios y hechos de
nuestra substancia, no nos aman, ni tal vez~_nos conocen.&gt;

Sonaron varios golpes en la puerta de la sacristía.
-lQuién es-preguntó el sacerdote ?
El criado repuso que era uaa mujer ~•joven y que se

Edificio de la legación británica en la 3a. calle de Lerma.

Tras larga ausencia vuelve a aparecer en las columnas de "El Mundr, Ilustrado" e.I nombre siempre grato
de nuestro querido poeta
No hay necesidad de que ponderemos a nuestros lectores los méritos de N ervo, sería tanto como desconfiar
del profundo conocimiento que nuestro público tiene '
del célebre literato mexicano. Frescas están en la me·
moria de todos los amantes de las bellas letras sus hermosas composiciones poéticas repetidas en todos los periódicos literarios de habla española; todos han admirado sus galanas crónicas y nadie ignora los grandes
triunfos que ha obtenido en el mundo de las letras a su
llegada a Madrid.
Desde la capital de la madre patria, desde ese Madrid que ha sido siempre el emporio del buen decir de
la bella lengua hispana, nos envía Nervo sus artículos,
los cuales escribe expresamente para nuestra publicación, distiocióa que mucho agradecemos.
Con la seguridad de que nuestros lectores estimarán
en tod ~ lo que vale e~ta telicísima adquisición. terminamos este exordio y dejamos el campo al primer artículo del poeta e l cual deleitará a nuestros lectores mucho
más ..¡ue cualquier cosa que nosotros podamos~ decirles.

y aún por las vidas humildes; y millares de seres bascaa en el _éter, en la morfina, ea el opio, un lenitivo pa ra el terrible mal de vivir .
. Sabemos &lt;:~ertameate i:nuchas cosas; pero ya el Eclesiastés nos dtJO que &lt;quien a ñade cieoc ia añade do·
lor&gt;. ..... .
Al opio se acude especialmente, porque, según los que
lo hao tomado, produce uoa serenidad de dios.
El a)m.,. parece desligarse del cuerpo, flotar en una
a tmósfera de misterio apacible .... La pequeñez de la
vida la hace son reir. Se cree manumisa .... Ha vencido
al dolor .... Una suprema indiferencia amable reina en
ella y la satura de paz ...... Se c ierne en un plano mihgroso ~esde el cual el universo aparece como ea una
perspectiva confusa y ultra lejana. Ha entrado en el
mundo ~e la verdad ...... Se ha ~ustraído al número y
a( e~pac10 ...... iQ ué mísera es la humanidad! Cuántas
01m1edades la preocupan ...... Ella sí que descubre
ahora el verdadero sentido de la existencia!
. - .... Pero, hay que aumentar diariamente las dósis :
Una pipa, dos, diez, veiote, hasta cincuenta diarias llegda a s7r precisas para mantener el éxtasis, Ea T'olón
hay muJeres que fuman hasta ciento y que en un año
en _dos, no han pisado los umbrales del fumadero par~
saltr a la calle. El muodo exterior no las interesa. ¡Para qué contemplar el fastid io eterno del s&lt;,)!
Ea la aperlada penumbra de la ' estancia escondida
pasean diáfanas, casi ingrávidas, mostrando una palide;
qu_~ ya no parece de este mundo. O bien yacen entre
COJtnes de_seda, co_a _la mirada fija ea un edén lejano...
Solo sus OJOS, unos OJOS desmesurados, tienen vida en
aquel _cuerpo de cera ...... Son ojos que parecen año·
rar olimpos remotos ...... No les habléi~: Su reino ya
no es de este planeta ...... Pertenecen a otra dimensión.
Están más que muertas!
El despertar es espantoso. Hay que volver cuanto
antes a la droga despótica .... El cerebro ha naufragado .... El hombre que fuma tres veces opio, se vuelve
fa_atasma .... La voluntad en él es impotente basta para
1!11rar ... .
He aquí lo que la &lt;civilización&gt; hace de los pueblos
iCuá?do, oh gran Bergson, la humanidad cansada de )~
mentira, volverá al sabio instinto ancestral tan lleno de
mesura, de sabid uría y de dignidad !

El Miedo al Dolor
Ea las grandes naciones europeas, ha surgido de años
atrás y medra de un modo alarmante, una nueva pldga,
peor que la falta de natalidad y que el propio alcoholismo: Trátase de una trinidad lívida, que se llama la Morfina, la Cocaína y el Opio. Medio París busca en estas
drogas los viejos paraísos artificiales de Baudelaire, (en
el poeta más iogéauos y &lt;esnóbicos&gt; que otra cosa )
Entre las fobias ultramodernas, hay una inmensa: e l
miedo al Dolor,
Gómez Carrillo, en sus admirables &lt;Flores de Penitencia.&gt; nos recuerda las expiaciones espantosas a que
se sometían los Aatoaios, los 'Falemoaes y los Pakomios
en las Tebaidas, y cuando leemos esas páginas, parécenos que los hombres que realizaban tales mor tificaciones no eran de este planeta: los hombres de ahora no
solo huyen aterrorizados ante la menor de las penitencias, sino que, en cuanto desaparece la harmonía de sus
funciones orgánicas, la euforia de su vida, cor ren ansiosamente a buscar la pastilla de cocaína o la pipa de
opio que adormezca su mal.
¿Es que hemos o lvidado e l divino secreto de sufrir
coa resignación?¿ Somos por ventura inferiores en quilates de voluntad a los antiguos bárbaros?
No, yo no creo esto; creo por el contrario que somos
superiores a ellos y q ue nuestro miedo al Dolor no viene
sino de la afinación cada vez más extraordinaria de nuestro sistema nervioso.
La civilización nos ha traído a este puntó: No se lo
.agradezcamos.
No cabe duda que, un chino, un negro o un a ustraliano, sufren muchísimo meaos q ue un hombre de raza
.europea. De allí su estoicismo ante el dolor físico.
Un amigo mío que fué secretario de nuestra Legación
-ea China, vió cortar en pedazos a algunos celestes, con,deaados por fechorías con~iderables a esta odiosa pena.
Y referíame que antes del suplicio charlaban y reían
y cuando éste empezaba, el cuchillo del verdugo oo
.acertaba a a r rancarles un grito y a poner uu gesto de
angustia en la amarillenta impasibilidad de sus rostros.
.¿ Se trata por ventura de una milagrosa fuerza de voluntad ? No: Se trata solo de organi•mos extraordinariamente menos sensibles que los nuestros.
Comparemos a un hombre de esos, capaces de reírse
-del &lt;jardín de los Suplicios&gt; de Mirbeau con un europeo sibarita y refinado, a quien el menor cambio de temperatura le produce una bronquitis!
Se refiere que, cuando el barón de Moatcalm visitó
las cataratas del Niágara, era ea lo más crudo del Invierno. La milagrosa cabellera de la catarata estaba helada. El barón iba envuelto en pieles y le acompañaba
un indio, guía, casi desando, que no daba la menor se·
ñal de frío.
-1 Cómo es que puedes resistir una temperatura se-

o o o

Amado Nervo, nuestro distinguido literato con cuya
colaboración se honra desde hoy
"El Mundo Ilustrado"
mejante, sin cubrirte ?-le. preguntó el barón asombrado.
Y el indio a su vez le dijo:
- i Por ventura tú tienes frío ea la cara ?
Respondió el baróa:- )lo por cierto!
-Pues yo todo soy cara-replicó lacónicamente el
indio.
Y_ nosotr?s éramos_ cara también; pero vino el regalo.
La 10dustna nos traJo el roafort, los caloríferos respi~aroa su tibio aI!ento en ~u estros hogares ...... y ahora
-10ermes ante_ la 10t,impene, apenas si con los deportes
logr~os p~har un poco nuestra inadaptabilidad a los
cambios y nuestra excesiva y vidriosa sensibilidad ante
las menores molestias físicas.
En tanto, el berebere corre aún coa los pies desnudos
sob:e las zarzas y los.espinos_ y el indio del norte expone impunemente su piel cobriza a todos los cierzos
Las cincuenta mil tazas de café de que morfa ·Balzac. la pe~pétua vibración '!loderna, el &lt;aprisismo,&gt; el
~ercuna_hsmo de_ nuestra vida; el vértigo de los negocios, resttran, casi hasta reventarlas, las finas cuerdas
doloridas de nuestro sistema nervioso.
Ya los aristócra tas europeos no pueden más: El menor soplo exterior destruye el inestable ritmo de sus
funciones. La menor contrariedad acaba con su quebradiza pacieacid. Tres minutos de retardo en el sacramental: &lt;Madame est servie,&gt; sumen en la desespera•
cióa más profunda al ama de casa. Nuestra Señora la
N eu rasteaia pasea su espectro ,·erde por la vida prócer

iEI Dolor! T~nemos un miedo indecible al Dolor y
esta~os muy leJOS de exclamar como María Alacoque:
&lt;Il n y a que la dauleur qui me rende la vie supportable&gt;, o como Santa Teresa: &lt;Padecer o morir&gt;
. Y sin em?argo, e l Dolor es la razón esencial de la
vida. El obJeto de la vida es el conocimiento (cuando
de_scubrí esta ve_rd~d, dice Nietscbe, me llené de alegria) y el conoc1m1ento solo se adquiere por medio del
Dolor.
No podemos ni imaginar siqu:era un mundo sin dolor. Tendríamos que suprimir en ese mundo la Belleza
la elevación del :i,lma, e l Amor .... todo Jo que aquilat¡
y ennoblece los instantes ....
Só!o el Dolor qea, y es mil veces preferible su fecundidad todopoderosa que sostiene los mundos a los
aburridos deliquios de los paraísos. . . .
'
Al Dolor y a la Muerte hay que verles cara a cara·
Sl:&gt;n dos océanos imponentes y terribles desde la orilla:
pero cuando en ellos nos sumergimos resueltamente:
cada una de sus olas nos trae una delicia nueva
. E_I a lma humana está hecha de manera que ~e famihar!za con las _inmensidades, porque no hay abismo superior a los abismos de que está hecha .... El Dolor y
la M~erte son infer iores a ella: sólo el Amor es de su
tamano y por eso vence todas las muertes y todos los
tormentos
La ~~raleja de estas filosofías, debiera ser, por tanto,
no huir Jamás d~l Dolor ni temer a la Muerte: este es
el ve_rdadero opio que produce la serenidad.
As1 como frotándose con hielo se deshielan los miembros congelados, así sumergiéndose virilmente en e l
Dolor se mata el Dolor .... .
A::\IADO NERVO.
l\Iadrid_. Mayo de 19r3.
~

�Homenaje a la musa
del señor Doctor don Enrique González Martioez.
Tiene la montaña
donde está mi choza,
no sé qué de triste, no sé qué de extraña;
como que medita, como que solloza
bajo las torturas de una pena huraña.
Si ambiciona el cielo ¿quién su afán do?stroza?
¿o en qué abstruso arcano se hunde la montaña ?
Cuando Cloris viene
con su desbordante cuerno de Amaltea
provocando frescas risas a Hipocreoe,
y en el musgo rieg!l trébol y tomillo
y t,1 morrión del árbol en el aire ondea
como el estandarte de imperial castillo;
y hay dulces exordios
en el caramillo
de las aves ledas
y Favooio ensaya sus orquestaciones en los clavi(cordios
rle las alamedas,
la melancolía ·
siempre lo acompaña ..... .
iQué psicología
tao ioes~rutable la de la montaña!
Hay en su figura,
la expresión de un gesto como de pavura
y en la sombra incierta
de sus mudas abras,
las d.e solaciooes de una boca yerta
donde se cuajaron todas las palabras.
Cl,JCis o Cibeles,
Pan que pace ovejas y cultiva mieles:
¿qué panal produce mágica ambrosía
que curar pudiera la melancolía
contumaz y extraña
que hace, tal vez siglos, ,.iente la montaña?
Cuando los inviernos prenden albornoces
de glaciales brumas en las crestas bravas
donde el Sol sacude sus melenas flavas
y desgcaoa el Euro las gigantes voces
de su siofooia,
¡es muy más intensa su melancolía!
La montaña vive siempre taciturna:
ya en el misticismo de la paz oocl'Jroa
o en las opulencias de la luz que estalla
cual si de colores fuese una batalla.
Y en el abandono de las soledades,
Jo que lleva oculto, burla las edades.
A veces sospecho
que su mal se infiltra dentro de mi pecho
y al morderme el alma, deja la cicuta
que ha de acibararme la gloriosa ruta
de los Ideales y de la Belleza .. .- .
¡Ya me siento enfermo del mal de tristeza!
Y ella Jo comprende porque me interroga
con la voz con que habla la Naturalez•:
Rabadán: ¿qué sufres? ¿qué pesar te ahoga?
¿por qué hay densa bruma sobre tu cabeza?
Yo que mis quebrantos en el pecho escondo
como el mu las perlas de su joyeri•,
es que ya en el alma-- quedo le respoodo--me infiltró el veneno tu melancolía.
Yo alentaba ensueños, abrigué esperanzas
que ya no fulgurau como las auroras en el frio
(polo ....
Ya se marchitaron las lozanas flores de mis veotu(raozas
y me siento aislado, solo, solo, solo ....
Y la inmensa mole no sé qué murmura, no ~é
(qué me dice

tal vez condolida de mis desencantos y mis hondos
(males;
y yo me imagino que musita rezos y que me b~o(d1ce
porque mis estrofas tengan la graocl_eza de sus pe·
(ñascales.
Y así voy cruzando la candente arena de lahu·
(mana vía,
sin temer que el mundo ceo indiferencias oiga mi
(lamento;
ya sé yo que el ave, la montaña, el rio, la flores·
ta, el viento,
son buenos hermanos que hacen suya toda mi me•
(Jancolia.
J. SOBREYRA ORTJZ.

Amorosa
( De rimas del alma)

Especial para «El Mundo llustrado&gt;.
Pienso contigo en mi delirio ardiente, con ter·
oura infinita, con ardor, como piensa sencilla pas·
torcita en el desconocido cazador. Pienso contigo
en mi éxtasis profundo como el creyente piensa
en el Creador; como los niños con los cuentos de
hadas, como piensan los ángeles con Dios.
Sueño contigo en mi delirio ardiente, como la
primavera con el sol, como sueñan las florts al
rocío, como la mariposa con la flor. Como sueñau
las flores con el canto del pajarito alegre, arru·
llador .... como sueñan las aves con su nido, como sueñan los ángeles con Dios.
Busco en mi soledad eterna y triste, tu mirada
purísima de amor, como buscan las aves a la fror. ·
da, como las golondrinas el calor. Busco en mis
noches d~ nostalgia eterna, la luz de tu mirada
en mi dolor porque tao !Ólo tu mirada basta para
que yo te adore como a Dios.
¿Y dices que no te amo, dueño mío, cuando
pienso contigo y con tu amor, como los niños con
los cuentos de hadas, como piensan los ángeles
con Dios? Y dices que te olvido, dueño mío, cuando sueño contigo, dulce amor, como sueñan las
aves con su nido, como sueñan los ángeles con
Dios!
¿y crees que no te busco, cielo mío, si ea mis
horas de tedio y de dolor una mirada tuya sólo
basta para que yo te adore como a Dios! ..... .
Y .. . ... no puedo escribir más, mira, vuelve en
cambio de lo intenso de mi amor: un beso que me
mande en un suspiro tu dulce y amoroso corazón.
CLOTILDE VILLEGAS LEAL.

ltW!ffifilltlf1A
\

A la mem o ria de R isela

Para "El Mundo Ilustrado."

Cuando con voz temblorosa
me anunciaste tu partida,
murieron mis ilusiones
y también mis alegrías.
Q ueriendo calmar mi angustia
y mis penas infinitas,
me dijiste con voz b•ja ... .
me dijiste que vendrías ... .
El rumor vago .... muy vago
de tus palabras queridas,

se apagó cuando la tarde
en el Ocaso moría ..... .

................................. ·· ·· · ...... .
Te fuiste.
Mis ilusiones,
como rosas ya marchitas,
se agostaron lPotameote
viendo alejarse la vida ....
II

Ha p.1Sado mucho tiempo,
y en las tardes pensativas
ya no llegan a mi estancia
tus palabras y tus risas ....
En las sombras de la noche
busco tu imagen querida,
pero en vano ... . Sólo encuentro
en las sombras infinitas,
muchos recuerdos que flotan,
muchas visiones sombrías .....
Busco el consuelo que hallaba
en tu boca purpurina,
y ~ólo encuentro amarguras
que, como lentas neblinas,
cubren con su manto austero
los ensueños de la vida ..... .
Hao pasado velozmente
muchas ansias .... muchos días,
mas nunca vendrás, Risela,
a alegrarme con tus risas ..... .
CESAR CAMACHO.

Con el fulgor de tus pupilas negras,
el horizonte de mi vida alegras!
Y errante peregrino,
~ al cruzar el otoño de la vida,
las busco en el crepúsculo opalino
que a soñar en la muerte nos convida.
En _el fulgor de tus pupilas, hallo
una tristeza hermana de la mía,
y el seductor desmayo
de las tardes de amor, en agonía.
Mientras pasa el silencio pasajero,
quiero en tus ojos reflejada verte;
y esa visión de amor, llevarme quiero,
a las playas azules de la muerte ...
Yo soy un peregrino
a quien tus ojos marcan el camino
del país del amor, o la brumosa
y temida comarca del olvido...
;Yo soy ante su llama voluptuosa
una azul y coqueta mariposa
que al mirarla de cerca. se ha extinguido!
Con el fulgor de tus pupilas negras!
el horizonte de mi vida alegras!
Apoyado en tu mano
como en las tardes del ayer lej~oo,
quiero s-,guir la senda de la vida
bajo el hechizo de tns negros ejes
y de tu d:ilce voz enternecida.
que es aura fre~ca entre claveles rojos.
Y si no puede ser, el peregrino
que atraviesa el otoño de la vida
buscará en el crepúsculo opalino
la mirada adormida ;
la mira~a de fupgo que consume
les cuerpos de coquetas mariposas
que llevan en las alas el perfume
fragante. de los cálices de rosas,
porque en un tiempo hao sido
llamaradas de amor que hao consumido
la vida que me alegras
con el fulgor de tus pupil.. s negras... !

Siempre llego tarde
al lugar de cita
con mi carga inmensa
de melancolía.
Siempre llego tarde
.para la vendimia.
siempre llego tarde
por la Eucaristia.
Mirando paisajes
que nada me indican,
respirando un aire
que a ratos me asfixia,
soy un desterrado
que apenas camina
con el alma triste
y el cuerpo sin vida .,
A veces la encuentro
cruzar por mi vía,
y oigo que me dice
con voz de agua viva;
soy tuya, viajero
soy la que te anima,
soy la que contemplas
de noche y de día
clavada constante·
mente en tus pupilas.
soy la que te mueve
a estar en vigilia,
soy tuya, viajero
de las elegías.
Sígueme, que al cabo
de tantas ~spioas.
con mi cuerpo y mi a lma
labraré tu dicha....
Yo, ciego de ensueño,
falto de fatiga,
sin caer al peso
de tantas h eridas,
sintiendo en mi pecho
no sé que alegría
besando mi carne
su carne bendita,
la sigo, la sigo,
corno seguiría
un ciego el arco· iris
o un verso la rima....
Y bien ¿qué me queda
después? En las ruinas
casi ioumerables
de mi fantasía
otra cruz, y en ella.
como ave fatídica
la fé vacilante
diciendo: es mentira
la voz que has seguido
hasta hoy, es perfidia
de Aldooza la zafia.
No ves las cenizas
de tu Dulcinea
muerta por tí ?1Mira
aún las espirales
del humo allá arrib3....
Has llegado tarde
al lugar de la cita
con tu carga inmensa
de melancolía.
ULYSES CESAR SILVA.

JULIO A MUÑIZ.

Las •·almas gloriosas."-Dos áogeles.-Salida del Temelo.-Bellas escena,: sorprendida~ por nuestro fotógrafo el 31 de Mayo en el último ofrecimiento de flores
a Mana en templo de la Sagrada Fam1ha, Colonia Roma.

-

�QUISICOS.AS DEL ROMANCE
!L,&amp; ~Il~'lf&amp;
En el capítulo XII de la primera parte del «Quijote&gt;
se lee: "Y cuál hay que, sin dar vado ni tregua a sus
suspiros, en mitad del ardor de la más enfadosa siesta
del verano, tendido sobre la ardiente arena, envía sus
quejas al piadoso cielo." El cándido lector habrá leído
este párrafo, y se habrá quedado tan fresco con &lt;el ardor de la más enfadosa siesta,&gt; creyendo haberlo entendido tan 1 las claras, como lo escribió Cerva.otes. Si no
lo llevara a mal, y me atrevería a apuntarle que se me
ocurre no haberlo bien entendiño; ruégale lo vuelva a
leer.
-Pues, sí señor; a usted se le podrán ocurrir todas
las ocurrencias del munJo; pero yo he entendido bien
el párrafo, porque es limpio, corriente y castizo castellano.
- Y tan limpio, castizo y corriente en nuestros clásicos, que por serlo tanto se les fué de entre las manos a
la Academia y a los comentadores del &lt;Quijote.&gt; ¿ El
lector sabrá lo que es la siesta 1
-El sueño que se toma después de comer y el tiempo destinado para dormir o descansar después de comer
y ....
-Eso es según la Academia de hoy; según la primitiva Academia, no significa nada de eso. Y cierto, convendría se echasen a buscar autoridades los nuevos académicos para confirmar estas acepciones, como las buscaron los académicos de antaco para confirmar el valor
que le dieron de «Tiempo después de mediodía. en que
aprieta más el calor&gt; Verdad es que ni los de antaño
ni los de hogaño mentaron para nada otra significación,
limpia, corriente y castiza, que de esta primitiva rnlió.
y es la de Cervantes.
El cándido lector, si llega a paciente, volverá a leer
aquí el párrafo, y dando a la voz siesta el valor acadé·
mico, se dirá para su solapa:-Pues, en verdad, que no
lo entiendo: &lt;en mitad del ardor del más enfadoso sueño de despoés de comer del verano, tendido sobre la
ardiente arena, envía sus quejas al piadoso cielo.&gt; Este
endino se nos va a echar la siesta «tendido sobre la ardiente arena,&gt; y allí en medio del enfadoso sueño, o
siesta académica, &lt;envía sus quejas al piadoso cielo&gt;
Las enviaría entre sueños, sin duda; además, el dormir
a esas horas, no puede ser «enfadosa,&gt; a oo ser que se
vaya a echar como este papanatas, &lt;tendido sobre la ardiente arena.&gt; La Academia hace decir a Cervantes
que un fulano se va a dormir en la fuerza del calor
tumbado sobre la ardiente arena, y que allí, dormido y
todo, envía sus quejas al cielo.

-Ese será alguno de tantos deslices como, al decir
de Jo, comeotadons, se le escaparon a Cervantes.
-O se les escaparon a elloS-digo yo-por. o~ con?·
cer otro castellano que el que encierra el D1cc1o~ano
de la Academia. A ver si con él se entiende la siesta
del capítulo XV de la primera parte: «Vinieron a parar
a un prado lleno de fresca yerba, junto del ~ual corría
un arroyo apacible y fresco; tanto que convidó y forzó
a pasar allí las horas de la siesta, que rigurosamente comenzaba ya a entrar.&gt;
El sueño no comienza a entrar rigurosamente; antes,
con tal suavidad, que no la echa de ver y harto a gusto
del que se duerme.
.
.
,
Y no se pase algún otro de hsto, repo01endo que aqu1
se suple &lt;el calor,&gt; propio de tales horas, porque tamaña elipsis no la comete ningún buen escritor, y a ser
así, Cervantes hubiera escrito: &lt;La siesta, cuyo calor
rigurosamente comenzaba ya a entrar:&gt; pero . no, Cervantes escribió: «La siesta , que rigurosamente comenzaba ya a entrar.&gt;
-El que rigurosamente comenzaba ya a entrar, dirán todos, es el calor. Y tienen razón que les sobra.
-1 Luego, siesta significa calor ?
-Justo y cabal.
-Pues, ¿por qué no lo dice la Academia?
-Porque ese es su significado castizo.
- IY Jo de sueño que se toma después d~ comer?
-Allá la Academia con esa acepción. A ella le toc_a
buscar autoridades que la confirmen, ya que los anti·
guos académicos no la pusieron. A mí me b~stará confirmar con otras, fuera de las dos del &lt;Quqote,&gt; que
siesta significa calor, y no ~ólo el de la hora ,:ext~,. de
después de comer, sino aun en general. En la Cro01ca
de Pedro Niño" (1 , 2): ·'Cuando face en aquella tierra
la mayor siesta, ca era en el verano." No hacía sueño,
señores académicos, créanme. hacía siesta, porque era
en el verano, hacía calor. En el romance que trae Gallardo (título 1, col. 1,216.)
&lt;La infanta se aparta dellas
que sola se quería andar;
con la gran siesta que hace
dormido s'a so un rosal:,,.
En el «Diálogo de las transformaciones de Pitágoras&gt;,
escrito por Villalón, al folio 15: &lt;Con tempestades, pluvias y siestas&gt;. No dice &lt;Con tempestades, pluvias y sueños&gt;, como no die&lt;' Cervantes en el capítulo 73 de la segunda parte del «Quijote:,,: «Podrá v. m. pasa~ e~ el
campo &lt;los sueños del verano y los serenos del 10v1er·
no&gt;, sino &lt;las siestas del verano, los serenos del invierno&gt;. Y Fr. Bartolomé de Villalba escribe: &lt;Después que
todos hubimos reposado y que fué caída la siesta&gt;. Quiere decir, después que decayó el calor, al atardecer.
Y no sólo &lt;siesta&gt;, sino «siesto&gt; se dijo también el calor, y ahí está el Poema de Alexandre, verso 2,396, que

me dejará mentir: &lt;Eran a mayor si esto los días allegados&gt;. En la Academia, donde hay muchos que confunden
el dativo con el acusativo, término de la acción verbal,
pudiera haber quien tomase por :icusativo de té~mino
de la acción de reposar y de dormir el vocablo &lt;siesta&gt;
de .~stas frases del &lt;Quijote&gt;: «Había dormido más de
dos siestas con&gt; (r,26); «Durmieron la siesta&gt; (2, 3);
«Fué a reposar la siesta&gt;. El sueño después de comer
no se reposa ni se du 7rme ; «siesia&gt; º? es aquí ac_usativo, término verbal, sino acusativo hbre adverbial de
tiempo. Es como si se dijera: !Du;mieron durante el
calor y tiempo después del medio dia&gt;. &lt;Fué a reposar
durante ese tiempo&gt;.
Cuentan las crónicas de los pasados días que habiendo preguntado dicho señor visitante a uno de los muchachos del corro, que formaban junto al mapa de Europa, si sabía dónde estaba Florencia, respondió al punto: &lt;Florencia es una ciudad de Italia .... &gt;
-Muy bien, basta. Y el verbo heder, ¿sabes lo que
significa?
Como se parase cortado, le sopló su vecino: «Hiede
que apesta&gt;.
-Eso es oler mal-dijo el docto varóo.-Bien, pues
ahora me vas a decir si en una frase que escribió cierlo autor sabes distinguir el acusativo del dativo. La frase fué esta: &lt;Me hiede Florencia&gt;. IQué es aquí el
«me?&gt; ,
-Dativo-dijeron esta vez todos los muchachos.
Torció el gesto algún tanto am:ihinado el empingorotado visitante, porque cabalmente días atrás se había
decidido en la Academia que el &lt;me&gt; de esta frase era
acusativo, y que en la nueva edición del Diccionario se
había de añadir que el verbo heder es también verbc:F
activo.
-e Cómo dativo ? ¿En qué conoces tú que no es acusativo?
El arriscado muchacho, como quien recita de coro
una regla, ufano de sabérsela muy bien sabida, alzó la
voz con el tonillo acostumbrado: «Para conocer el acusativo, se vierte la oración por pasiva, poniendo el acusativo en nominativo y el nominativo con &lt;por&gt;. Luego.
bajando la voz: «Yo soy hedido por Florencia&gt;.
Todos soltaron la carcajada.
-Muy bien-añadió el maestro.-No puede decir·se
&lt;yo soy hedido por Florencia&gt;, de manera que el &lt;me&gt;
de &lt;me hiede Florencia&gt; es dativo, ¿verdad?
-Sí, señor-dijeron a coro todos los muchachos.
-Me hiede a mí, me apesta, me huele mal,-acabó
el maestro.
La decisión académica de dar por activo el verbo
heder, no saldrá en la nueva edición del Diccionario.
Los niños de la escuela han enseñado a los que no lo
sabían que el verbo heder no puede ser activo.
JULIO CEJADOR.
00

GALERIA ARTISTICA.- Cristo y San J uan, por Rubeos.

El Secreto de la Felicidad
Los do; rapaces cabían muy bien debajo de una escudilla, cuando el padre cerró los ojos a este valle de
lágrimas.
Y en la lucha diaria, sostenida con la cruel indigencia, se for jaron los caracteres de los herm¡u1os; los lanc es diversos por que pasara la viuda para ir sacando a
ilÓte la frágil navecilla de la orfandad, fueron templando de distinto modo el alma de los muchachos, y así, vinieron a reunirse en el mayor los afanes d e la madre
por allegar recursos con que p revenir el mañana iose·
guro, y en el pequeño cayó, como una siembra, toda la
resignación de los momentos de adversidad.
Esto vino a determinarse con mayor relieve a punto
de ser mozos los dos y haber ele mirar cara a cara al
destino, para elegir la senda de la vida. Entonces sí que
se notaron claramente los gustos y las inclinaciones de
cada uno; entonces sí que pudo verse la condición del
niayor,-egoísta. ladina y socarrona; y la del pequeño,
paciente y retraída.
Habían entendido opuestamente la ciencia de la vida.
P edro Lt.is cuidábase mucho de lo aparente, y el buen
parecer y las vanas galas eran su constante preocupación. Se acicalaba como el más remi lgado petimetre y
tenía a orgullo pasar por el homb~e más mnodano de
la sociedad y el que mayor número de ami,:os con•
taba.
En cambio, Leaodro lucía sin inquietud su abandono
exterior, y no frecuentaba oiro trato que el de sus
libros, a los que dedicaba todas las horas libres y algunas más que se sustraía del sueño. En esta pasión era
donde Pedro Lui• disparaba todos los dardos de su socarronería. ¡Los libros!. ... ¿Para qué le servían a Leaod ro todos aquellos libracos que con tanta fruición
leía? .... Ya veríamos lo que sacaba en su provecho al
final de aquellas andanzas; que siguiese apartáodo~e de
todo el mundo y quedándose sólo con sus libracos, ya
sabríamos qué le daban esos «buenos amigos,&gt; como él
los denominaba .... Consejos y refranes, cosa de mucha
lindeza par.,_ la teoría.
y se reía cada vez que se tocaba a este p2lillo. Ahora bien, que contra la opinión de Leandro. se estrellaban bravamente, lo mismo las advertencias que las punzantes ironías del mayor. No dejaba de reconocer los
triunfos de su hermano; poseía·a-la perfeccióo~Ja! ciencia
de la simpatía, y de ella había sacado gran provecho,
pues todo cuanto se propuso, por amista&lt;;!, y no por justicia, lo consiguió; preci~ameote al revés que él, que
por no tener un mal empeño, no había logrado algunas
cosas para las que le sobraban méritos. ·
El final nadie lo había visto; per o el presente, forzorn
es confesar que se h~ bía decidido abiertamente por Pe dro Luis. Su desmedido egoísmo no hallaba obstáculos
para lograr su fin; como su corazón no era un nido pro·
picio a los afectos nobles, podía caminar en línea recta
hacia la meta de sus aspiraciones, que no era otra que
el brillo vano del fausto y la riqueza.
Así .pudo separarse tao fácilmente de aquella heróica
madre, a quien tantos sacrificios debía el muy ingrato. ..
¡Válgame el S eñor, qué hijos! Cuando podía aliviar e l
peso de la vejez, se apartaba del amoroso corazón maternal por unas viles monedas que sonaba n en la dote
de uoa damisela desabrida y fatua, a quien llevó la únic amente a aceptar el enlace la liviana satisfacción de
atrapar un buen mozo.
¡Buen golpe fué para la pobre vieja! Emooces se vió
que no era Leaodro t«n uraño como las.apariencias le
mostraban; a la par de todos los momentos de a dver~idad, también las lágrimas del desengaño materno caye·
roo como triste sembradura en los surcos del corazón
filial, y las raíces se ahondaron más y florecieron de
continuo con palabras de esperanza y de consolación.
-iNo se apure, madre, que él volverá!
y el ingrato, bien orondo en la corte, adonde se trasladó coa rn esposa, no mostraba trazas d e confirmar las
profecías del hermano.
De mucho le servían a la madre· las protestas de cariño que de Leaodro escuchaba,; pero su inquietud era
continua; -porque aquel enlace sin amor le hacía presagiar grandes desventuras, y aun tengo para mí que la
causa que la arrebató de este mundo fué el deseo de
verse cuanto antes en presencia del Señor, para rogarle
por la felicidad del hijo ingrato, cuyo nombre vino a
ser la última palabra que se escapó de sus labios.
Entonces, con motivo de este luctuoso trance, supo
Leand ro de su hermano: el cielo le había concedido
una hija, y su propósito se veía cumplido, porque, caso
d e fallecer la esposa, la fortuna q uedaba entre sus manos. Fué la única vez que se desprendió de unas monedas para ayudar al sepelio; pero aún aprovechó estas
circunstancias para zaherir a Leaodro .... ¿Todavía andaba tao escaso? Pues, ¿y !os libros, los buenos amigos,
para qué le habían servido ' ....
y no volvieron a escribirse.

iQué de casualidades y de sorpresas reserva el tiempo
en las encrucijadas de su ruta ! Se veían a hora casi
anci.. oos, viudos los dos y padres cada uno de una hija,
casadas ya, pua mayor coincidencia. Pero el capírulo
de las sorpresas, desventuradas por d esgracia, estuvo a
cargo de Pedro Luis; su hija le había abandonado ; así
le pagaba el desvelo continuo invertido en su bienestar
y los consejos puestos- a la proa de su felicidad .... i Ah,
pero cabalmente por estos consejos, la muchach'a se
prendó de un truhán con aspecto de rico hacendado,
pero que no tenía sobre qué caerse muerto! Tarde lo
supo, porque ya no había otro remedio que dársela en
matrimonio y con ella también la herencia de la mad re; y así que el ladino seductor vió su obra coronad'&lt;
por el éxito, ya supo darse buena tr.,.,a para desentenderse de la compañía paternal.

momento se le podía hablar a la enamorada pareja de
separarse del padre! ¡Si os juro que en trance de pr~7ba no sé yo quién se hubiese sacrificado antes: la h11a
o el yerno!
Entonces, cayendo rnbre Pedro Luis todo el peso de
una claudicació n amdrga y tardí~, preguntó al hermano:
-Pero, dime, ¿cuál fué el secreto d e tu ful icidad ?
Y Leaodro, con su típica eutooacióo de juglar legendario. descubrió su conseja:
-Verás: había en un r, ioo fastuoso una princesa ~an
discreta y prudente. que llegada la hora de compartir
su trono, se vió rruelm~nte acometida por el deseo de
no ser sólo poderosa, sino también feliz. Para tener
ocasión de elegir mejor, fueron pasadas invitacio nes a
todos los que se hallaban en circunstancias de poder

NUPCIAL

Sra. Belem Méodez Armeodáriz de Sala.-29 de Mayo rle 1913.

.... Y allí estaba el experto Pedro Luis, al término
de su vida, triste, pobre y abandonado.
iQ &lt;1iéo lo creyera! ¿ Y a q uellos amigos en quienes
tanto había tia do siempre ? ... . Se habían perdido en
las revueltas de la vida, y los que restaban, como la vejez es una cifra negativa, ya no hicieron caso d e Pedro
o o o
Luis. Pero me diréis aún, iy el amor filial ? ¡Cómo había de saber el hijo iograto iofuodir la gra titud! El no
Cuando de nuevo sÚpieron el uno del otro había pasado mucho tiempo, mucho; juzgad si serían años los se ocupó más que de cultivar el afán de la riqueza y
qu;e. ba.biaa transcurrido, que. ya Leaodra tenía .u.n lindo.. no bu.bie.ra cooseotido para su hiia otro . con~jo..que.
aquel que viniese a aumentar la fortuna; de las prenpimpollo, recién casado con el hombre más bueno de
toda la cristiandad y había perdido la amorosa compa- d as morales no se ocupó jamás.
ñ era con quien oyó ante el altar la epísto la de San PaAsí se sor prendía ahora al ver la paz y e l amor en
blo y compartió el agr idulce sabor de la vida.
q ue se hallaba envuelto su rermaoo. ¡En cualquier

elevarse hasta ella.
Los más apuestos y poderosos monarcas desfilaban
por su palacio ; pero conforme los fué aceptando, así
los desechó después, d escorazonad a y triste. E n tan difícil trance. Ta dijo una de sus azafatas: ••si queréis, mi
señora princesa. salir aircsa de ese cuidado, recibid a
los p~etendieotes con u na venda en los ójos; de esta
guisa, ellos tendrán que h ablar para comunicaros sus
pretensiones, y ~l rico porte y ge'ntil continente-que
son yaoos.-01:opeleS-00 se.l.'á-ent-es- -Jo. q,ue -habrá ·de
b'lstarles para cautivaros, sino la palabra, que es el mejor n uncio de la inteligencia y del corazón" ... .. .
Pues así h ice yo en la vida para juzgar a las perso•

�Altar Mayor de la Colegiata de Ocotlán, Tlaxcala.
Detalle de la fachada de la Colegiata de Ocotláo, Tlaxcala,

Fot. Kahlo.

Fo.t. Kahlo-

�Señor Magistrado don Francisco Carvajal, presiden·
te saliente de la Suprema Corte de Justicia
de la Nación.
Fot. «El País.&gt;
oas: escucharlas, nada más que escucharlas, pero ce•
ri-aodo los ojos.
Quedó perplejo Pedro-Luis, con esa perplejidad cla·
r~videote por la que pasa de improviso todos los errores de la vida, y agregó finalm~ote:
-iQuiéo te enseñó hermano, Leandro, el secreto de
la felicidad ? .. ..
Y el hermano Leandro, el acusado de novelero v de
iluso, tendiendo la diestra hacia su biblioteca, respon·
dió:
-¿No lo adivinas? .... Mis libros, mis buenos amig,o;!
J ULIO HOYOS.

De Marie Bloede.
Traducción del inglés por Rafael Nieto.

El Poeta, en un¡,_ tarde triste y lluviosa entró ioespe·
radameote en la boardilla, y se encontró llorando al
Niño Inválido. El Duende de la Soledad, instalado cer·
ca del pequeño lecho, lo torturaba con sus diabólicos
gestos.
«Basta ya po~ hoy _de este odioso personaje,&gt; exclamó
él poeta, cogiPndo por una pierna al rebelde Dueodecillo y arrojándolo por la ventana. &lt;Y ahora,&gt; dijo, &lt;voy a
contarte el cuento que te prometí.&gt;

&lt;Había en cierta ocasión una madre que no tenía hijo ninguno. Tú creerás esto imposible, ¿verdad? que
pueda haber madre sin hijos? Pues yo te aseguro que
lleno está el mundo de ellas; pt-ro si no quiere~ creer·
me, entonces, no tienes más que decirte a lí mismo: &lt;esto
no es más que un cuento de hadas.&gt;
&lt;Esta madre vivía sola; trabajaba todo el día, y aun·
que encontraba al Duende de la Soledad acechando
siempre en algún rincón de la t-norme casa, jamás le
permitía reposo, sino que al extremo de su grao plome·
ro, lo iba arrojando de una en otra habitación. En las
noches, en que ella reposaba con sus párpados cerrados,
era cuando el implacable Dueoder.illo, sin ser molesta•
do, venía a instalarse al lado de su lecho. Ella no podía
verlo, pero lo sentía allí, y oía su voz murmurando,
murmurando siempre, acerca del hijo que nunca había
sido suyo; del hijo que pudo haber siito... . .
«Y entonces sollozaba en la obscuridad, y las lágrimas fluían bajo sus párpados cerrados, y caían, caían. ..
pero, ya pronto sabrás lo que sucedió con sus lágrimas.
&lt;Había un Hada,-naturalmeote, ¿no ha de haber
siempre-un Hada ·en ·un· cuento de hadas?-que todas
las noches, cuando sonaban las doce en el reloj, abría la
puerta sigilosamente, deslizándose en la alcoba de la
Madre sin Hijos. Suavemente arrodillábase junto a l lecho, y una tras otra, iba recogiendo las lágrimas en una
ánfora de cristal, luminosa y tra~parente como ellas.
Cuando las lágrimas cesaban, cuando todos los niños
fantásticos al servicio de 1 Hada del Sueño, misteriosamente aparecían, retozando en torno del lecho de la
Madre sin Hijos, la gracios1 y gentil Hada, retirábase
como había venido, quieta y suavemente, oculta la preciosa ánfora entre los pliegues de su blanca túnica.
«Te advierto que si el Hada hubiese ocasionado el
mayor ruido, nada hubiera importado, porgue ¡eran tao
exultantes el alborozo y la algazara de los niños en el
sueño de la Madre!
&lt;A menudo, en las grises horas de la madrugada, algún niño de cabeza rubia, cansado de jugar, precipitáb,.se en los brazos de la Madre. En su sueño, ella lo
a~etaba ansiosamente contra su pecho. Era el niño que
nunca había nacido; el hijo que pudo baber sido suyo,
pero que había permanecido en el Reino de los Sueños
«Cuando se hacía de día y penetraban los rayos del
sol por !a ventana, el Duende de la Soledad estaba allí
otra vez, y la Madre sin Hijos, que estrechaba amor~amente .,m sus sueños al pequeño, Jo sentía siempre desp renderse de sus brazos antes de despertar. Y cuando
sus ojos se abrían, el niño se había marchado; pero allí,
instalado al pie del lecho, cou las piernas cruzadas, el
Duendecíllo fatídico reía sarcásticamente. Así empezaba el día.
«Una noche, en que la luna llena inundaba la alcoba
con su luz de ('Osueño, la "1adre sin Hijos repentinamente abrió los ojos, maravillándose al contemplar al
HaJa al pie del triste lecho. Pensó sin :luda que sus
ojos, ofuscados por las lágrimas, la engañaban, pues que,
con una mano, los restregó precipitadamente, y miró, y
volvió a mirar
-&lt;!Qué hacéis aquí? dijo al fin.
-&lt;Vengo a recoger vuestras lágrimas-contestó el Hada.-Y viendo la mi rada de asombro que respondía a
sus palabras, prosiguió suavemente:-¿No sabéis que
nioguna lágrima se pierde; que cada lágrima es un te·

Miembros del foro de la Capital que se re micron en fraternal banquete el sábtdo ¡:.asado,

Sr. Magistrado dou Manuel Olivera Toro, nuevo presidente de la Suprema Corte de Justicia. Fot. &lt;El País.&gt;
soro; que cada mortal que sobre l:t tierra mora, tiene
un Hada bondadosa que las recoge y las conduce al
Gran Laboratorio ?
-&lt;Pero si las lágrimas-protestó la Madre-son cosas tan inútiles, tao feas!
-&lt;i [nútiles, f~as?- repitió el Hada con uoa su2x e ironía en la melodiosa voz.-¿Desearíais visitar el Gran
Laboratorio y convenceros por vos misma de q ue las
cosas más bellas se fabrican de lágrimas?
-&lt;Si no iuera un sitio demasiado triste!-mur muró
la Madre.-Estoy tan abrumada de tristeza!
-&lt;iOh, no!- contestó el Hada.-Es el Gran Laboratorio un sitio alegre y venturoso.
-&lt;Entonces vamos.
&lt;No voy a decirte cuál es el camino que, a tra,·és de
las estrellas, conduce al Gran Laboratorio. El Hada lo
ha prohitido. Algúo día tal vez, ¿quién sabe? ella quiera llevarte allá y permitirte C&lt;&gt;ntemplar las.bellas cosas
que con lágrimas se fabrican.
«Cogió el Hada a la Madre entre sus brazos, como si
fuese un niño; sigilosamente atravesó la puerta ; desplegó sus alas de gasa y oro, y, a través de la noche, levantó el vuelo hacia una rara y brillante estrella, de radiaciones azules, que cintila en la obscuridad como un zafiro.
&lt;No, no puedo quebrantar la prome~a que hice a l Hada: no puedo decirte el nombre de la estrella; pero debes saber que en ella se congregan las Hadas de todos
los mortales, para laborar con las lágrimas que vierten.
&lt;Afanosamente atareadas se en.:ontraban todas ellas
cuando NUESTRA Hada apareció con su asomb rada'."
visitante. Una mirada apenas lanzaron a las recién lle•
gadas. tan absortas por su trabajo se encontraban. De
las ánforas de cri•tal, dejaban caer las lágrimas. gota a
gota, en los grandes calderos dorados que colgaban sobre el fuego. Contemplando las llamas que se retorcíao,
en lenguas de intenso brillo, la Madr e sin Hijos comprendió inmediatamente por qué aquella estrella era.
más resplandeciente que las otras; y comprendió también que si sólo esa estrella fulguraba con azules radiaciones, entre sus doradas hermanas, era a causa de la.
acritud de las lágrimas que hervían sobre el crepitante
fuego.
&lt;La mano del Hada, posándose sobre su homb ro, la
arrancó de su abstracción.-¡ Mirad-dijo-al ca ldero·
que ten.;is más cerca!
&lt;Levantába_se de las. hirvientes lág:imas, ~na ténue yb!anca nubecilla, seme¡ante a cualquier ord10aria nubecilla de vapor, como las que h~s visto, por ejemplo. levantarse de las marmitas que hierven en el hogar. y al
alzarse la b!aoca nubecilla, llenóse el aire con un tierno y -~isteri_oso can!º· iOh, dulce canto! iOh plegaria
exgu1S1ta e 10matenal! La Madre contuvo su aliento y
olvid:5 todas las lágrimas que en el mundo había ,.e;ti,to. Escuchaba con tal arrobamiento, que no se apercibió de que MA S lágrimas,- lágrimas de éxtasis, lágri!!1ªs de gozo,-:- fl uían de sus ojos en aquel insta nte, banando sus me¡1llas.
&lt;La pequeña nube se alejaba, se alejaba; e l dulce·
canto se percibía más débil, cada vez más débil. La
blanca y ténue nubecilla se esfomaba en la dista ncia; el
canto se escuchaba como un eco, vagaroso, tremulante.
Por fin la nube se perdió en la distancia, y la melodía
suspirante se extinguió.
- &lt;Estaba hecha de lágrimas, ele lágrimas vertidas por
un ciego- dijo el Hada.
-&lt;i Y a dónde ha ido?-suspiró la Madre levantando
sus ojos asombrados.
··
-&lt;Al torbellino riel mundo,,-respondió el Hada_
_P_ero, mirad! mirad! El segundo calde ro comienza a hervir.
·
·
&lt;~e este segundo dorado recipiente, levaotábase marav1llosa nubecilla, indescriptible, irradiando en innúmeros colores, como un ópalo, como un arco-iris porte_otoso. Tambié n esta nubecilla se fu é esfumando en la
distancia ; también fu é a perderse en el torbelli no del
mundo.

El Presidente de la República, el ministro de la
Guerra y su acompañamiento en el lunch ofrecido por los jefes y oficiales del primer
regimiento de artillería el miércoles
último con motivo de la imposición
de condecoraciones á la tropa.
- &lt;Hecha de lágrimas,-repitió el Hada,- de las lágrimas de un hombre que vivió en una boa~dilla, hambriento y solitario; hambriento de pan, hambriento de
amistades.
-&lt;iOh, qué bella! qué soberanamente bella! Y decidme, ¿qué es Jo que significa?-Suplicó la Madre.
- &lt;Es un poema-contestó el Hada,-uo poema para
enriquecer de belleza al mundo ingrato que lo olvidó.
&lt;Un nuevo caldero comenzaba a hervir, y luego otro
y otro. Sucesivamente desprendíanse pequeñas y tenues
nubecillas, cau" una diferente, cada una maravillosa y
exquisita,
-&lt;Mirad! un pensamient0-dijo el Hada señalando a
una.-T ao solo un pensamiento, pero un pensamiento
que va a agregarse a la belleza universal.
Juegos deportivos ejecutados por la tropa
del regimiento.
&lt;Señaló otra después. -¡Uo sueño!-explicó,-para
llevar un consuelo a un corazón herido.
&lt;Y volvió a señalar.- Una inspiración para un cuadro
en cuya contemplación se extasiará n los ojos, otra para .
una estatua, ante cuya pureza se elevarán las almas; y
todavía otra para un libro en el que las multitudes elevarán su espíritu. Inspiraciones todas nacidas de la s lágrimas.
&lt;La Madre sin Hijos posó su mano sobre el hombro
del Hada suplicando:-iquisiera ver la transformación
de mis propias lágrimas!....
&lt;Si!enciosame_nte_ asintió el Hada y levantó su ánfora
de cristal. Las lagrimas resonaron cristalinas dentro del
dorado recipiente. En breve la nubecilla se alzó. Ba
madre, anhelante, la vió esfomarse en la distancia en
camino hacia la tierra.
•

cm Poeta hizo una pausa. El Niño Inválido, insatisfecho y clamoroso, rogó al Poeta terminase el cuento.
&lt;Lo ll!ás_herrnoso es el final-dijo el .~ Poeta,- porque
de las lagrimas de Ja Madre ha brotado una bellísima.
idea.
&lt;Ella es una Madre sin Hijos. Necesita, por tanto un
Niño sin Madre para llevarlo a su hogar, para e;trecharlo en sus brazos, pa ra llenar su vida. Ella me ha
encargado,-continuó el Poeta suavernente,-buscarle
ese niño .... y ya lo encontré: eres tú! Mañana te llevaré a sus brazos. Y con ternura infinita besó en la frente
al Niño Inválido.

'

El P r esidente de la República llegando al cuartel de •·La Libertad"

�nos deslumbran. Hay artificio violento en la mayoría de
las e;scenas; hay vulgaridad en el conjunto; pero en
cambio debemos celebrar por lo sentido y bellamente
ideado aquel final del primer acto, por ejemplo, cuando se ve huír a dos enamorados, que buscan para su nido otros horizontes, lo cual hace que llore aquella jo·
ven aristocrática y casquivana, envidiosa de un cariño,
que nunca sintió ni tuvo la suerte de inspirar.
En toda la obra hay naturalidad, no se buscan efectos de relumbrón, y en su misma sencillez el público saborea el desarrollo de la fábula, sintit ndo el corazón
placidez encantadora. Además lo cómico y lo sentimental, alternan en debida proporción, y &lt;Veletas&gt;en resumen sería una obra modelo para los &lt;sábados blancos:)
que en cierto tiempo tuvimos en México, en el mismo
teatro precisamente donde hemos visto la obra de que
mé ocupo.
Yo creo que el señor Garbea tiene delante de sí un
ancho campo de la escena, y hasta puedo asegurar que
en las obras sucesivas, que pronto han de presentarse y
que se titulan &lt;Lo que estorba&gt; y &lt;La noria sombría&gt;
se habrán corregido deficiencias de técnica ~eatral. .
La interpretación de "Veletas" en el Mexicano ha s1·
do de las más iguales que he visto en lo que va de temporada.

"vis" cómica que hizo las delicias de! público que a_d·
mira los visibles adelantos de este artista; Y nada mas,
pues no quiero hablar de la manera media~a como recita y como representa el señor Pérez Rod1lle, que pa·
rece que interpreta el "Tenorio."
Espero que esto se corregirá. L~ obra fué perfec!a·
mente montada y dirigida a maravilla, y conste que lle·
ne mucho que dirigir.
TEATRO COLON.-&lt;EL JUGLAR DE NUESTRA
SE1'ÍORA&gt;
Una de ]as obras de Massenet en que se manifiesta
más el carácter especial de su genio, es en !ª ópera &lt;El
Juglar de Nuestra Señora&gt;, que por vez primera hemos
visto en México en la pasada semana. Estrenada en
Monte Cario el año de 1902, no llegó a París a la Opera Cómica hasta dos años después, en 1904, confirmándose el éxito obtenido en su estreno.
El libretista Mauricio Léna tomó el asunto de .una
vieja leyenda de la Edad Medí~ que refiere, que en
cierta ocasión en la célebre Abad1a de Cluny. entre un
juglar, un histrión traído allí, por haber~o encontrado
un lego del citado convento, compadeciéndose de la

.
1 .
erece en cuanto al
defectos de técmca, :ólo _e ?g,o~ 10 de religiosidad en
modo como se supo 1mpnm1r e se .
ular
las piezas culminantes. Desde el ammadodctot po~e la
del acto primero en la plaza de Cluny, : ~n e d I caconocida Abadía, incluyen.do la fías~ m~l~d~~:vi!ones
cinero del convento que viene! caVr~a o d'abord voici
de flores cantando &lt;Pour ª
ierge
. ' • ·
les fleurs qu'elle aime&gt; basta la ú_ltima ple~:r::/e~~~:
sa que el prior canta ante el cadav~r del l g &lt; • e el
reux les simples car, ils verrout D1eu&gt;, todo . um
espíritu en hondas contemplaciones y conmueve profundamente.
El se undo acto es muy bello, y rec?rdan;os la tras~
de Gaufier cuando dijo que era &lt;una smfon!~ en¡ bl~nco mayor&gt;. pues todo es blanco, la decorac1?º• os r:bitos de los frailes, el altar, etc., etc_. El dehcado P el
Judío y la pastoral, son piezas de primera. fuerza .Y
genio del compositor se eleva a las superiores regiones
de la inspiración.
Desgraciadamente el desempeño de esta_ ópera no
pasó de mediano; pues si se exceptúa al ~antono Mon·
tano ya se sabe la inferioridad de los artistas que com·
pooí~n la Compañía de ópera Francesa, que hEmos
tenido en el Colón y que por fortuna ya se fué.

1f

Teatro Arbeu.-Coro de tambores del acto seguudc.
TEATRO ARBEU.- &lt;MUJERES VIENESAS&gt;
Un éxito completo y en toda línea, ha sido el
estreno de la opereta :le Franz Lebar titulada
&lt;Mujeres Vienesas&gt;. Pertenece esta obra al género, que podríamos decir. de aquellas en que la
música es fácil, sencilla, de la "que se pega" fácilmente, y donde las piezas más culminantes derraman melodías alegres y animadas. No hay como en &lt;La Hija del Príncipe&gt; dificultades vencidas, orquestación ampulosa, carencia de motivos,
· amplitud en el desarrollo.
No, en manera alguna, esta música parece ostentar la seductora coquetería de las jóvenes que
vemos desfilar entre los tres actos en que se desarrolla un argumento, disparatado, (por eso es
opereta) pero que sin interesar distrae, que al fin
y al cabo es su objeto, y su fin.
Aquellos casados que en la noche de bodas y
al quedarse sólos ven aparecer al hombre que
tuvo amores con la novia.y al que la madre de esta, dió dinero para que se marchara a América y
se hiciera pasar por muerto en un naufragio, y
ahora surge de afinador de pianos en la misma
casa, en que la boda se ha celebrado; aquellas
tres niñas casaderas, &lt;Fioi&gt;, &lt;Tini&gt; y &lt;Lioi&gt; cuyo padre no logra casarlas, apesar de llevarlas a
los &lt;Cines,&gt; aquella persecución al afinador para
que se case con algunas de ellas, que termina en
una carrera desesperada, cayéndose todos por
una rampa de madera; dá motivo a escenas grotescas, a no dudarlo, pP.ro que hacen reír al público.
Este aplaudió con entusiasmo, las piezas culminantes de la obra, como el coro de los tambores, presentado con mucho lujo y sumo gusto;
las dos romanzas del badtono, en motivos de vals,
y la preciosa canción española de tiple, que cantó a maravilla Josefina Peral.
La interpretación fué muy buena, distinguiéodostl como acabo de manifestar la Peral, que tuvu una de sus mejores noches; Enriqueta Sala
que caracterizó bien el personaje de la pizpireta
"Juanita;" el tenor Alarcóo que canta con sumo
gusto; y Villarreal siempre gracioso.
Las segundas tiples y los coros cumplieron satisfaciendo a la concurrencia; y la opereta se
montó con un lujo inusitado, saliendo al palco escénico a recibir muchos aplausos el Director señor Gutiérrez que una vez más ha probado lo
que sabe. En resumen "Mujeres Vienesas" es
una obra muy linda, muy movida, con bastante
gracia el arreglo que se ha hecho del libro original; y merecedora de que el público llene toddS
las noches la sala del Arbeu.

Una excepción tengo que hacer en lo que se
refiere a la manera de interpretar el barítono
Parera su papel, y como yo prodigué alabanzas
a dicho artista en "La Hija del Prí.1cipe" ahora
para ser imparcial, debo decirle que no entendió
el personaje del bohemio, dándole el carácter de
broma muy acentuado, lo cual no es así, ni mucho m€nos.
Además la noche del estreno, no estuvo bien
de voz, cantando con acento fatigado, y sin la
frescura que otras veces.
TEATRO MEXICANO.-"VELETAS"
En un concurso abierto por "E! Liberal" de
Madrid hace unos tres años obtuvo el premio un
bello poema teatral titulado "La muñeca de los
viejos" cuyo autor resultó ser Don Eusebio Garbea Lemmi, militar distioguido que ostenta en
el pecho cruces ganadas en la guerra de Ma·rruecos.
Poco tiemp:&gt; después el referido escritor se
presentaba en la escena del Teatro de la Princesa. a recibir los aplausos, por su comedia "Veletas" que la Guerrero y Mendoza, habían representado con cariño, y cuya obra se ha estrenado con éxito, por la compañía Villegas·Coss,
en la última semana.
La tésis de "Veletas" constituye una constante
galantería y creo que el bello sexo no queda descontento, de las ideas del autor, para el cual como las veletas, se mueven a impulsos del ;;ire
que sopla.
Son ¿casquivanas, ligeras? los padres las educaron negligentemente; son ¿algo más que coquetas? el novio, o el marido deben cargar en su
conciencia con tales culpas; y de esta manera resulta que el ~exo fuerte es el causante de las virtudes o los vicios, del débil, y por tanto Garbea
cual otro Dumas (hijo) se nos presenta como paladín arrogante de la mujer.
Biea está la intención y nG be de ser yo quien
entre en la discusión de la tésis, ni en citar excepcio~es por desgracia numerosas, de la teoría del
distinguido comediágrafo, excepciones que al fin
y al cabo, quizá~ confirmen la regla.
Por lo dicho se comprenderá que "Veletas" es
una comedia honrada, sana, de altos fines, y hasta docente, por lo que toca a la educación que
los padres han de dar a sus hijas. Pero; ¿ es además de todo esto, una obra interesante, bella, teatral en una palabra?
.
Por tal la teng'&gt;, sin que llegue ni mucho menos a ser una de esas producciones geniales que

Eo1ique1a S.1la.

El barítono Parera.

Josefina Peral.

En una escena de la opereta "Mujeres Vienesas."

El bajo cómico Señor Villarreal, tambor mayor.

La "Anita" de la Villega, es un tipo de ~ll:jer ~omántica perfectamente comprendido por la d1s!)ngu~d.~ actriz. En el final del acto segundo tuvo _un mutis admirablemente hecho; y en toda la obra mantuvo el carácter de esposa desgraciada, efecto del abandono Y de
las malas cualidades del marido, y supo dar el ver~ad~ro matiz al sentimiento amoroso y puro, que la msp1ró &lt;Eduardo.&gt;
En la escena final de la obra que termina (y esto como defecto lo considero) de la misma manera que "El
Amor que Pasa" de los Quintero, la artista de que h~blo y la Castillo estuvieron a grao altD;ra. Esta s1~páhca joven sólo elogios merece por su mter~retac1?n d~
la "veletilla" "María Teresa"; verdad, reahsmo, rntu1cióo artística, sentimiento, coquetería felina, todo lo s~po expresar baci~ndo algunas ~scenas como el rompimiento c:&gt;n el úllimo de sus quince novios, con ta lento
profundo.
.
Mis plácemes más entusiastas. El resto de las actrices estuvieron m4y bien, y he de mencionar a la V1Ja
en la escena con Coss de la carta, por la intención que
supo dar al personaje.
De Jos actores descollaron Coss, magnífico en el tipo
cel padre despreocupado, esmaltándolo con _detalles de
mucha gracia ; Mutio, bien y correcto; Barreiro con una

penuria en que estaba y las burlas de que era objeto,
del populacho en las plazas y calles.
·
Una vez bajo las naves de la Abadía, según se refiere,
observó que todos los monjes ~acían algo que f~era un
homenaje a la Virgen; unos pintaban, otros decian poesías, otros esculpían figuras, en una palabra, las ai:te_s
t,ellas servían como de plegarias ante la Jmage~ D1v1na. El infeliz juglar nada podía hacer, nada sabia, todo
lo ignoraba, y sin embarg0, en el fondo del_ alma sentíase abrasado por el amor a 1:1 Madre_de Dios. En tales apuros, se le ocurrió practicar sus ¡u~gos de malabarista de danzarín, de bufón, y he ah, que se puso a
bailar ~jecutando sus habilidades delante del ar~ donde
se veneraba a la Virgen. ¡Estupor en lo~ ~on¡es, sorpresa profunda! .... a~uello era un sacnleg10; mas subió de punto la admiración al ver que una noche, coa ndo dormía &lt;Juan&gt;, la Imagen salió de su _ca!Darín y c_on
los brazos abiertos pareció recoger el ultnno suspiro
del infeliz, y cuando a la ~añaoa siguiente le encentraron los monjes muerto, vieron en su frente la aureola
de los santos, como premio a su se_ncillez, a la pura
buena fe con que ofreció Jo que rnb1a a la Imagen \'eoerada.
.
, • d
Massenet se inspiró bien en el a~b_1ente m1sllc_o e
la leyenda, y hay que confesar que s1 llene la partitura

LA COMPA5:ÍIA C AR°ALT
Una verdadera novedad se habrá inaugurad~- anoche
en el Teatro Colón. Me refiero a una coa:p;ima excelente, según se dice, y en español, lo cual ya es una garantía para que el público acuda, y que pondrá en escena obras policiacas, sin esto . ser obstáculo para que
represente algunas del "Gnigool" las cuales a no dudarlo than de gustar más oín,e en castellano. Como. es
sabido, de algún tiempo a esta par~e en el mundo litera rio se ha introducido una colecc1ón de obras en las
cuales ladrones elegantes y policías ingeniosos, luchan
por conseguir, los unos, el triunfo d~ sus maldades y los
otros el echar el guante a los que VIV_en fuera. de ~a ley.
A no d11darlo, el género parece que llene partidarios entusiastas y de ahí la idea de explo~ar lo~ dramas de esa
naturaleza, algunos de eJlos esenios c~n verdadero talento. Por Jo dicho me rarece que el éxito del ~spectácuJo de que hablo ba de ser grande, sobre todo s1 se ponen
las obr~s con esmero y los artistas saben encarnar los
personajes. Podría citar opiniones muy favorabl_es a la
compañía Caralt, pero no
bago J?0r desear 1:!1e_l~r que
el público juzgue por sí, sin necesidad de pre¡mc1os de
ninguna clase.
LUIS DE LARRODER.

!º

�Jean Paul Laurens.-Meditación.

E. Maxence,- El libro de paz.

Como siempre, llegando la estación del Estío se abre
-el Salón de París y constimye una nota mundial de suma importancia sobre todo el llamado "barnizado" en
cuyo día salen las bellezas femeninas de más nombre
-con sus "toilette5" ele supremo buen tono.
En el Salón que acaba dP. abrirse, a jutgar por las
;noticias que recibimos de París oo !lay nada sensac.iooal, nada sorprPndente, y que marque una huella en el
-camino del arte pictórico.

Las obras de artistas célebres no admiran por adetan·
to alguno, es el mismo tecnicismo, y son semejantes por
tanto, a las ya juzgadas,
Hemos por tanto de indicar algunos de los lienzos
que se destacan de la vulgaridad. "La muerte del tore·
ro" de Vázque?. Díaz, muestra los personajes bien agru·
pados y en un justo contraste. evitando la exageraqión
o el carácter teatral que suele darse a esta clase : de
obras de asunto análogo,
·
No merece elogios, en cambio, el cuadro titul~do
"Bañadoras" de M. Ozenanfact, cuyo colorido demasía·
do pálido, y alguna incorrección en el dibujo, hacen
que el artista no se haya esmerado g ran cosa en su
obra.
El grupo de artistas de M. Lammert es un buen cuadro aunque algo exagerado en el fondo, pero de exqui·
sita luz y de un colorido correctísim,,.
Pero el más bello cuadro de la Sala primera, d~que
nos venimos ocupando, es debido al pincel de M. Hu·
gues de Beaumont, y que se titula "Los Herederos,"
ostenta una realidad muy buena y una expresión admirable, cosas que suelen faltar aun en obras que por bue·
nas se tienen. "Los Herederos," en fin, es una obra dig·
na de un gran museo.
En la sala segunda descuellan tres retratos del maes•
tro Gervex y de los cuales supera a los otros, uno de
mujer en negro, por su fuerte contraste y la perfecta
factura del conjunto.
También merece elogios el cuadro "Le Reveil" de M.
Muennes, una obra delicada y sugestiva. La luz de nn
claro sol de Estío penetrando en una habitación a tra·
vés de unas blancas cortinas, está perfectamente expre·
sado. El fondo de la habitación, el lecho en el fondo, la

Salida de Juana de Arco para libertar a:orleans.- Boutet de Mouvel

G. Seignac.-Pierrot vencedor.

joven iinda que ayudada por su camarista se está vis·
tiendo, todo ello es poético, encantador y delicado,
Siguen, como dignos de mencionarse, los cuadros
"Retrato de Mlle. Gladys," "Stuart Richarson" por M,
Glehn y un p1isaje de estío por M. Houyoux.
En h sala tercera los cuadros de M. Guignard son
dignos de que el público y la crítica los alabe. Especialmente hay uno que se titula "Claro de luna en las
landas" verd1deramente hermoso, y junto a él atrae las
miradas un retrato de mujer de M. Morrisset agradable
por el color de l'!.S carnes, lo mismo que otro retrato
de joven seductor, y muy bien entendido el conjunto.
El nombre del pintor de la Gándau no podía pasar
desapercibido y por tal ruón la gente pregunta en seguida el sitio de su cuadro. E,te representa "Don Qui·
jote" y es un lienzo vigoroso y original, y tiene mérito
hallar originalidad al héroe de Cervantes, después de
Gustavo Doré.
Rusiñol, el genial catalán, ha. enviado algunos lienzos
todos ellos de un sentiniento justo y poético; tambiénse
admiran allí un retrato de M. Guirand de Scevola de
grandes dimensiones, aunque algo duro; M. Lucien Simón en un bello "desnudo" muestra la manera de pintar a lo Rubens; y un retrato de "Mlle. Edith B. G." de
M. Raymond-Wood se destaca con dibujo correcto del
fondo de la tela.
"El vals chaloupée" de ·wmette es un ancho "pan·
neaux" decorativo en el que la composición es a la vez
elegante e irónica. Aquellas figuras que se mueven'en

Gabriel Nicolet.-Enigma
lanza vertiginosa, aquellas mujeres abrazadas fuertemente a sus parejas, dan un efecto fuerte, pero se nota
la buena agrupación del conjunto. Los apaches se mez·

clan con marqu~sas empolvadas &lt;lel siglo XVUI, y los
abates almibarados, alternan bailando danzas modernas. Un fondo de elegancia da valor al lienzo.

El secreto del Artista.

Monteoard.-Primer encuentro de Cristo y la Magdalena.

Había una vez un artista que pintaba un cuadro.
Otros artistas tenían los colores más ricos y más raros y
pintaban unos cuadros de mayor valor; pero él poseía
un lindísimo color: un espléndido rojo, y la gente lo ad•
miraba diciendo: "¡Qué cuadro magnífico; cuánta luz! "
Los otros artistas contemplaban aquel cuadro diciendo: "¿Dónde habrá podido hallar uo color semejante?"
Se lo preguntaron. El sonrió contestando: "No os lo
puedo decir. "
Y trabajaba, trabajaba.
Y uno se fué hasta el lejano Oriente y compró algunos colores rarísimos y empezó a pintar, pero después
de algún tiempo el color cambió. Otro estudió en unos
libros dntiguos y compuso un color muy raro, pero cuando quiw ponerlo en el cuadro, cambió de tono.
Mientras tanto el artista pintaba, pintaba. El cuadro
se ponía cada día más lindo y rojo y él cada díd más
pálido ....
Un día le hallaron muerto delante de su cuadro.
Los pintores observaron entonces todos los tubitos de
los col?res y las paletas, pero no hallaron nada que ya
uo tuviesen.
Mas cuando el médico quiso reconocer al muerto, vió
a la izquierda de su pecho la huella de una herida.
Era una antigua herida que debía estar allí desde mu•
cho tiempo, pues ya estaba dura y seca Pasó el tiempo
y siempre la gente preguntábase: 1Dónde hallaría aquel
espléndido matiz rojo1

�::::~~~====::::::-..._==-:::===:::.(o)_---_:-_-j

CRONICA
Iadudablemente habréis notado, lectoras mías, qne la
primavera ha sido casi una prolongación del invierno,
pues tanto por las mañanas como por las noches se ha
dejado sentir uu viento frío y tenaz, que obliga a llevar abrigo, como si aún estuviésemos en los meses invernales. Esta circunstancia ha hecho que la pintoresca
aparición de las sombrillas se haya retardado un poco
en el presente año, pero a pes,r del referido retardo,
podemos aseg.irar que tao bonito accesorio tendrá este
año una importancia capital debido, tal vez, a la moda,
siempre en boga de los sombreros pequeños. De manera que, además de ser estos sumamente vistosos y decorativo~. tanto por sus formas como por los adornos y colores que se emplean en ellos, nos traPrán la ventaja de
usar la sombrilla como un accesorio indispensable, el cual
formará parte integrante del atavío en general.
Dediquemcs. pues, lectoras ..¡ueridas, estas líneas, pa·
ra hablar un poco del elegante y coqueto accesorio, que
tanto encanto prestará a nuestras "toilettes" de prima·
vera, y más aún a las que se lucirán en el próximo verano,
·
Desde luego notamos una innovación muy dichosa en
la forma de h.s sombrillas, pues se renunciará definitivamente a las que se llevaron el año anterior que imitaban campanas, pagodas, sombrero de púlpito, cúpula~.
etc.; las cuales u, prestaban ninguna comodidad oí uti•

de una ancha banda de ottomaoo a rayas multicolores
dispuestas verticalmente; en surah negro con la orilla de
satén rayado a dos colores contrastados; en falla escoce·
sa o en "tablero de damas" blanco y negro o blanco y
de color con puño de madera lacaJa en faota~ías diferentes, t;das adecuadas a la sombrilla 9ue completan.
Cualquiera de estas acoml?añará muy lindamente a los
trajes de 11stilo sastre seoc1llos.
.
Le reina Moda, siempre iocamable para idear nov_e·
dades con que embellecer a sus adeptos, no desdeoa
ninguna oportuoidan por ajena y estravagaote que Pa_:·
rezca, a fin de obtener el objeto que se propone. ~si,
pues, contamos entre ellas los ecos de los a contec_imieotos ba lkánicos, y en la serie de las noved_ades mas elegantes nos encontramos, en efecto. sombrillas en surah
blanco, negro, verde, rubí o azul Nattier, borcleadas cnn
un galón de estilo búlgaro; parasoles :n _tussor_ crono
con anchos entredoses impresos con d1bu¡o~. bul~ar?s,
seguidos de un talón liso, y algunos otros en t\~11, prn•
tado de estos mismos colores bárbaros y llamativos.
_
Sin embargo, esta violencia d~ tintas fulgor ,~~es, e~ta
combatida por los tonos que pudiéramos llamar futunstas," pues su reciente a_~venimie~to es una noveda~ qt)e
causa no poca admirac100, ~spe~1almente a las per.onas
q~e se habitúan a las comb~oa~1ones _usuales y que con
dificultad a&lt;.:eptan los cambios imprevistos de la moda.
Pero para aquellas que ~speran ansiosas las _novedades
últimas, tendrán oportunidad de volver lo_s o¡os de los
matices citados antes, para posarlos deleitosamente so·
bre las encantadoras suavidades que nos ofrecen las
sombrillas rosas, azules, malva, hacia las orillas ~rises
en la cúspide o cumbre, verificándose este cambio de
colores poco a poco, pasando e 1 uno sobre el_ otro y for·
mando las tonalidades más finas y más delicadas que
puedan soñarse Indudablemente este género de sombr!•
llas ha de ser en el próximo verano uno de los prefendos por las damas de buen gusto, pues el . ~fecto que se
consigue es por demás encantador y exquJSJto.
.
En el mismo estilo, pero d&lt;&gt; un efecto menos ?º.'11~0 a
pesar de su novedad, cita~é aún las sombrillas d1v1d1das
en dos o tres zonas del mismo color, en las cuales el ma•
tiz va cambiando desde el más claro hasta el más obscuro terminando eu una banda de satén blanco. Aún
cuan.do estas sombrillas son muy lindas y oovedcsas,
siempre me parecen de :nejor gusto y más feliz efecto
las que antes he citado.
.
Otro género muy nuevo y elegante también, lo fo~man las sombrillas de surah tornasolado en una tooah·
dad uo poco obscura, como por ejemplo: azul mar:oo
tornasolado de rojo o de verde, marrón tornasolado de

\

\\W·

lid1d práctica por el reducido espacio que
velaban de los uyos del sol. Todas estas
formas serán reemplazadas por una forma
racional, de medianas dim~osiones, bast.. u·
te a\rnecada para adaptarse a la altura de
los nudos, "aigrettes" y paleta_s de rlu~a
de avestruz, que se levantan siempre hacia
atrás eo nuestros sombreros actuales.
Haciendo una selección entre los numerosos modelos que se nos presentan para ~l
uso diario, damos. sin duda, la preferencia
a las sombrillas de seda glaceada hechas
en dos colores contrasta-los, por ejemplo:
llevando en la orilla una banda de seda
pekiné en negro y blanco y alto ta}ón de
satén negro, siendo toda la sombrtlla de
tafetta glaceada. azul, verde, roja, blanco o
gris. Otra~ son de tafetta lisa, bordeadas

azul, negro tornasolado de violeta, gu~rnecidas con un
pequeño volante de_ tres o cuatro ce~IJ°!e.tros de ancho,
tPoiendo la orilla picada o con un hgens-1!110 calado.
Aún hay otras variaciones en las s~mbnllas, pero creo
que con lo dicho bastará pa_ra qne mis lect_oras se baga_n
cargo de Ja gran importancia que este bomto accesono
de la "toilette" femenina tendrá en el fin de esta estación y durante la que próximamente vendrá acompañada de 5 , s mañanas ardientes y de sus tardes tempestuosas.
MARGARITA.

Mucha~ páginas se han escri•to y muchos discursos se
han pronunciado sobre les incon,enientes de la ense·
ñaoza fuera de la familia.
Preciso es reconocer que semejantfs aprensiones provienen de la oposición que, por lo general, existe, y ~e
acentúa por modo muy visible e_n_ ouest~os días, entre la
instrucción externa y la educac10n.
El ideal sería que el niño no abandonase el medio en
el cual se abren sus facultades, medio que es el verdadero terreno de cultivo en el que puede desarrollarse
su inteligencia y fortalecene su alma.
•
Hágase lo que se haga, e l niño confiado a manos fX·
trañas es un "desarraigado."
Muchos de los maestros más eminentes. de los que
mas han profundizado la grave e inagotable cuestión de
la enseñanza, se han pronunciado resueltan:ente comra
el internado,
Par·a las niñas sobre todo, parece más anormál y peligroso semejante alejamiento.
, La futura ama de casa, que debe ser la guardiana del
bogar, la crganizadora de la dicha íntima, la reina
contestada de la mansión en que nace y crece la s« c1ed;,d en germen; esta mujer de lo porvenir es apartada,
desde su tierna edad, del medio en que deberá dernrro•
!Jarse toda su vida.
En este caso, ¿qué aprendizaje habrá hecho de s~s
futuros deberes, qué experiencia podrá aportar a la d1·
rección de este pequeño reino, tarde o temprano confiado su cuidado ?
Tendrá una instrucción escogida, un bagaje científico
oficialmente acreditado por un diploma oficial.
Se habrá hecho de ella una mujer sabia, p~ro difícilmente una esposa que ame su hogar, una madre conocedora de sus deberes y atribuciones.
Y gracias que no se convierta en_ una señorita presuo·
tuosa, en una joven vanidosa y altiva, para qmeo . las
ocupaciones caseras son un rebajamiento, y aun quizás
en una de esas lindas literatas petulantes cuya solemne
dignidad en manera alguna puede descender a la cocina.
Se objetará sin duda que para !íuardar eo. casa a _l?s
hijos, y darles a domicilio el mínimum de rnstrucc100
que exige su categoría social, preciso es po_seer recursos
suficientes y medios materiales para organizar la ense·
ñanza en familia.
Respondemos a esto que muchas madres capaces de
emprender esta empresa hallan excelentes pretextos pa·
ra no encargarse de ella.
.,
.
,
Menos egoísmo y más abnegac1on, un ~e~hdo rr~s
exacto de las responsabilidades y un conoc1m1ento mas
razonable de los graves perjuicios que resultan del aba1;1·
dono momentáneo de los niños, sería excelente remed10
a esta dificultad.
Sin tratar de sentar un principio abs?luto, creem~s
permanecer en los límites de Jo verosímil y d~ lo pos!ble afirmando que muchas mujeres podrían, ~1 lo quisieran, instruir a sus hijas.
Quizás no logren el diploma oficial, cuyas tres cuartas
partts de los conocimientos que supone para nada les

!º·

servirán nunca, pero en cambio, se formarán en lo3 de·
beres prácticos de la vida y estudiarán de hecho la eco·
nomía domé3tica y la buen1, administración de una
casa.
L1, ciencia adquirida al lado de la madre será también apropiada a su inteligdncia, y el espíritu no amenazará matar el corazón, lo cual siempre es un desas·
tre.
Tendrán a toda hora a la vista el ejemplo que afirma
la lección y la hace provechosa; harán el aprendizaje
de las virtudes familiares, desarrollarán el sublime ins·
tintp de la m iternidad bebiendo los principios en las
verdaderas fuentes.
Será esto un trabajo completo; jamás se consideran
como extrañas, y nunca olvidarán la dulzura y la fuerza protectora que emana del bogar, única escuela en
que se forma la mujer completa, conocedora de sus deberes y armada para las luchas de la vida.

Cuando estemos en situación de hacerlo, enseñernos
babi lidades a nuestros hijos; embellecerán su vida, pue·
den serles útiles, y los harán agradables al mondo.
La música, el dibujo la pintura, deben serles enseña•
dos por maestros, si se puede.
Estas artes afinan al hombre, y desarrollan en su
corazón el amor a lo bello.
Pero si los niños no están dotados de sentido artístico,
en vano se intentará hacerles aprender estas cosas; val·
drá más no pasar de las primeras nociones, que proseguir en una educación artí~tica de la que no sacarían
ningún provecho, y les haría perder mucho tiempo.
Por el contrario, cuando un niño muestra dotes extraordioárias. se debe cuidar mucho de su educación.
Desde su infancia se observan sus gustos y sus tendencias, y st- los guía por el camino que la Naturaleza les
señala.
Los padres dignos de este nombre no reparan en sacrificios para realizar el aestino de sus hijos.
Hay además otras artes que pueden completar su educación.
Los niños necesitan lecciones de paseo y baile.
.l!.stos ejercicios son excelentes para la salud y dan a
los cuerpos jóvenes agilidad y gracia en los movimien·
tos
La equitación es también conveniente, pero no está
al alcance de todas las familias, sobre todo para las hijas.
L1. esgiima es también ejercicio recomendable para
los jóvenes,
Pero estos estudios complementarios no deben apartar de los estudios serios cte nuestra é poca, ávida de saber.
No bay que consagrarles más que una tercera parte
del tiempo,
No encuentro ventaja en que una madre deje vagar
sobre el piano durante todo el día los dedos de su hija,
a oo ser que pretenda ser profesora o artista.
E~to desarroll~ demasiado la sensibilidad nerviosa.
E~ bueno variar las ocupaciones de una joven; que borde, pero que sepa preparar un plato.
Al volver de la lección de baile o de una visita, debe
ayudar a su madre en el arreglo de la casa.
En una palabra, recibirá las lecciones necesarias para llegar a ser Pn su día noa buena dueña de casa.
· En general, una mañre debe asistir a las lecciones d e
sus hijos, y hacerlos trabajar en ausencia de los profesores.
Esto se impone cuando son hombres los profesores de
las niñas, sin hacerse reemplazar por una doncella,
cuando no esté completamente segura de su carácter y
su rectitud.

Algunas mujeres sorprenden hasta a sus amigas ínti·
mas. por el modo elegante con que van vestidas con poco ,;asto.
Es que tienen en supremo. grado el gusto y el inge·
nio.
O, aseguro que no hay necesidad de gastar mucho
dinero para ir bien vestida. B isla &lt;saber arreglarse.&gt;
Una de las primeras cosas que se deberá hacer, es
establecer su presupuesto. He hablado aquí ya muchas
veces del presupuesto de la mujer, y cómo debe arreglarse para no pasarlo.
Séame permitido hablar todavía un poco, aunque só·
lo fuera pára refrEscaros la memoria, sobre ciertos puntos.
La cosa más oeligro,a. es dejarse arrastrar a pa~arlo,
so pretexto de hacer economías el año siguiente. Nunca, entendedlo bien, se tapa el agujero hecho en el presupuesto.
Es necesario, pues, ser razonable y restringirse a no
gastar sino lo que se ha previsto. Saber equilibrar los
gastos es un arte que se aprende como todo; los demás.
Por ejernpl.J, uo afio se comprará una hermosa piel,
el siguiente r"novará la ropa blanca; otro año las joyas
se remontarán al gusto del día, etc., etc.
Por último, se deberá arreglarse para no hacer estos
grandes gastos al mismo tiempo.
Al principio de la estación se deberá hacer una revisión del guardarropa y contentarse durante las primeras semanas con trajes del año anterior, algo renova·
dos.
Siempre es prudente no encargar nada al principio
de las estaciones, porque generalmente. tal moda que
parece ser admitida, resulta al contrario rechazada y se
lamenta entonces amargamente haberse apresurado demasiado.
Si una moda es muy original, es preferible dejar a las
demás, lanzarla y esperar que sea adoptada. La mujer
elegante no obra de otro modo, y estoy con,encida de
que todas mis lectoras opican lo mismo.
Así, pues, primera fase de la estación, arreglos y composturas de las &lt;toilettes&gt; del año anterior. Despué,
lanzarse a encargar algunos nuevos trajes. En eso también es preciso obrar con precaución y no dejarse
arrastrar. Se sobreentiende que digo todo esto para las
mujeres, cuyo presupuesto restringido las ob liga a ser
muy razonables.
No escoger nunca telas demasiado visto,as y formas
demasiado excéntricas, que no son permitidas sino a las
que pueden satisfacer la fantasía de tener muchos trajes
y no ponerlos nunca mucho tiempo. ¿Os figuráis toda

una estación con el mismo traje rojo vivo o verde esme•
ralda ?
Mient ras que si habéis tenido el b uen gusto de escoger colores neutros, negro y blanco, o todo blanco, po·
dréis salir impunemente toda la estación con el mismo
traje sin llamar la atención.
Este año los trajes negros dominan. Es, pue•, muy fá·
cil encargarlos; pero esta clase de &lt;toilette&gt; exige más
que los demás una perfección de forma y de materiales. Nada es tan feo como un traje negro hecho a poco
precio. Si es de terciopelo, el terciopelo deberá ser de
primera calidad, muy flexible y de un hermoso negro.
Lo mismo para los trajes &lt;pailletées&gt; o de tul o de muselina de seda.
Por Jo demás, €S un cálculo b 1stante bueno no esca·
timar dinero para un traje negro. E~ una &lt;mueble&gt; que
se lleva mucho tiempo y en todas circunstancias. Conviene siempre tener un traje negro en el guardarropa.
El gran recurso para las mujeres que no pueden emplear mucho dinero eo su &lt;toilette&gt; está en el traje
&lt;tailleur &gt;
Con dos por estación, el uno para la mañana y el
otro para vestirse de dí l , se puede hacer muy buena fi.
gura. Pero estas &lt;toilettes&gt; deben sdlir de una buena
modista con un corte irreprochable y telas flexibles y
de pura lana. Se ven tantos, que las tiendas baratas Jan·
zan al mundo, que es preciso justamente distinguirse
de ellos por estas dos cualidades: el corte y la tela.
L1, &lt;toilette&gt; más fácil dP. suprimir, o al menos que se
debe tener en muy p.:ica cantidad, es la &lt;toilette de la
tarde de vestir.&gt; Basta una por estación. El traje &lt;tailleur&gt; con una linda camiseta es muy suficiente para las
&lt;matinées&gt; y las visitas.

~

Seré menos razonable para hs sombre•
~os: Deben ser sie_mpre mu~ recientes y al
ultimo g usto del dta. Un tra¡e a lgo ajado se
realza con un lindo sombrero. Por eso
comp_rendo muy ? ien que se anticipen las
estaciones. Por e¡emplo, que se exhiba la
paja antes de fin de invierno, y 1:J terciopelo y el raso al principio del otoño.
Respecto a la cuestión de los abrigos
es tan importante, que la divido en aos:
los tapados de día y &lt;le noche.
·
Un tapad? elegante, bien a la moda, puede economizar una o dos &lt;toilettes&gt; de
vestir de día, en invierno sobre todo.
Los grandes abrigos de terciopelo negr0
liso, forrados de raso de cc,br, se lle,·a
0
mucho.

Tocas y SfJml reros Jara la e!lacióo .
Tocas Y sombreros para la estación

�.,

EL MUNDO ILUSTRADO

Divagaciones

che los humoristas entonaban una marcha abandono más dulce, al conservar de su úlfúnebre con aire de polca.
timo paso por la vida una carici.i de buen
,
.
Y así llegó la comitiva al término del amigo.
Pans ha dado una lec-c1ón a !º?ºs lo~ viaje; así rindió su tíltimo servicio el último Hay que ser espirituales.
De noche. Por los abiertos balcones pueblos avanzados que temen el, nd1culos1 ómnibus de París.
de una Sd!a emergen a la calle los acordes tamdan laós cosashdedl pasado: Pdan~dha mols- Acaso esto parecerá ridículo a todos Y@ jp&gt;llU~®llil 'ilf®ll" Il©)~ «tlli~©:~
•
U
h' •u
.h .
ra o e mo se a e ser agra ec1 o con as
d
. t
d
e un piano. na e 1qm a, casi a rap1en·
h
t d 0 , fl
. a que IIos e entre nosotros que no se in eHace meses había ingresado en el HosI
ta dice: &lt;Oiga, la marcha de &lt;Aida!&gt; Pi- C?sas que nos ao pres ª
u es servi• resan, no ya por las cosas viejas de la calle, pita! llamado Ovven Harris en Filadelfia,
cado
le pregunto: ¿ Cómo ciops.ans
, se ha d esped'd
d
. •
ó . de nuestra
bde 1la Tcuriosidad, d'
I o e su u 111mo mm• .
. . historia,
.
d de nuestra
d naturaleza,
t h un ,.__1·ego por efecto de un accidente que
1
osa es &lt; orna-me ice-en casa tene- b s El I g p 's 1 e t d b n hu- sino 01 s1qu1era e 1as cosas e nues ro o- le abrasó
los dos ojos.
mos el d_isco&gt;.
.
m:¡, no ah:
quªe 1u:s: :rri~~onado ~a~ de nuestra familia, de nuestra intimi- Los facultativos se decidieron a curarle
Y es cierto, el fonógrafo ha populanza- el coche ni vendido sus caballos sin hacer a ·
injertando en sus órbitas bisuales tejidos
do sobremanera la mtísica. La re5puesta ostensible mue~tra de su cariño~ las cosas París es una urbe completa. Ama lonue• vivos de otros órganos sanos.
de la chiquill'l no debió de asombrarme, que dejan de ser por los servicios que han vo y lo viejo, el presente y el pasado, sin
Hdce pocos días ingresó en el Hospital
por el contrario, debió de haberme sugeri· rendido.
'
tener miedo a que se le tilde de retrógado. un individuo con un ojo saltado y que de·
do la contestación que me iba a dar. Hoy El último ómnibus orlado con coronas Por otra parte, allá saben dar a los act&lt;'s bía extirpársele.
De este ojo se tomó la cantidad de teji
1por hoy, a pesar de que se . ha hecho un de laurel, y ocupado' completamente por la debida proporción.
~strumento de tortura d~b1do a las_ can- una mul1itud de gente bullaDguera, atraveParís se ha 5entido con humor para dar dos nece5arios y se les injertó en las pupi
c!ones popularfs, que OJ son. ~anc1ooes só la plaza de Sao Sulpicio, ostentando en un adiós, que no e5 uoa lágrima, 5ino un las muertas de Ovven Harris, cubriéndo
ni populares, ( lds cuales martirizan por la plataforma, entre guirnaldas, la cabeza abrazo de amigo, de amigo ligero que deja las con un vendaje apropiado.
horas ~nteras los tímpanos más _rebelde_s), del noble brnto, -con uoa frase : ¡Mercí!
una afeccióD por otra, con lasoo risa en los Después de nueve días de permanencia
el fooog~afo ha hecho el gran bien: ~l 10- Detrás del ómnibus, atronando el espa- labios:-Me has servido bien; toma un po- en una habitacióü obscur;,, se le quitó la
mens? bien, de despertar un sent1m1ento cio con sus bocinas, ibáo centenares de co de alegría.-Luego reposará en el c!e- venda a Harris y éste vió perfectamente
artístico en el alma popular.
automóviles, mientras en el interior del co- pósito de las r,o~as iosnvibles. con un por efojo injertado.
D1sie lo, antiguos cilindros de cera cu·
yo manejo era complicadísimo y que al
menor choque saltaban en pedazos, a los
discos de doble cara, hao pasado por la
máquina que inveDtara Edison y que perfeccionara la industria yanqui, todas las
piezas habidas y por haber, de cierto mérito artístico.
Cuantos grandes cantantes hao desfilado
por los escenarios más sancionadores de
celebridades, confído a la bocina el tesoro
de su voz, para deleitar lo mismo a los gomosos de los salones de Viena o de París,
que a los salvajes de la Papuasia
Cierto es' que la inexperiencia de algu
nos dueños de discos y máquiDas parlantes
CODVierten la argentina voz de Booci, en
un chirrido desagradable Todo es cuestión del tornillo, pero sea como sea, el ero·
nista, el observador, hasta el psicólogo y
con mayor razón el sociólogo estudian de·
teoidamente el fenómeno de evolución y
le consignan en sus infolios como un ade·
lanto del saber artístico y del sentimiento
musical.
Algún escéptico me decía : «El fonógrafo acabará por matar las representaciones
de ópera, del mismo modo que el cinema·
tógrafo acabará con el teatro&gt;. Mentira
grande, en mi concepto. El peligro está lejano todavía, suponit:ndo que exista tal peligro. ·
Yo creo que no puede aplicarse en el
caso actual el dicho del viejo Hugo; no
no estamos autorizados para afirmar &lt;que
~sto matará aquello&gt;. Eo una é poca, cuan·
do aparecieron los daguerreotipos se dijo
que la fotografía daría el golpe rle muerte
a la pintura
Y esto no ha sucedido. Son muy distintas, como dijera algún eximio cronista español, las tendencias de la escena de aquellas del cinematógrafo; a éste le falta la
palabra, la voz, la divina comunicación
del sentimiento del alma por medio de la
fonación.
Y la rapidez de la cinta del cinematógra·
fo no puede, no podrá nunca sustituir la
conexión que existe entre los diferentes
actos de una comedia y un drama. En las
tablas vemos pasioDes de bulto, si cabe la
frase, vemos gente de carne y hueso, y las
situaciones de las obras vald rán siempre
más cuando son hechas de una manera
plástica que reveladas al público por una
pantalla blanca.
Igual pasa con el fonógrafo, la voz de
un cantante encerrada en la antipática bocina del aparato, aún cuan-io este sea tan
perfeccionado que percibamos hasta la
Lo que distingue de un modo especial al
respiracióD del cantante y los menores de·
talles de su escuela de canto, no podrá
Odol de todos los demás preparados para
nunca competir con la plasticidad, con el
limpiar la boca, es su notable propiedad de
movimiento del artista en un tablado, cou
recubrir toda la cavidad bucal con una li el estudio del fuego de 5U fisonomía, con
gerísima y microscópica capa, pero sin emel cuadro que le rodea.
bargo de g ran poder antiséptico, que aíin
Nunca la bocina suplantará el decorado
los trajes, y más que nada la impresión de
durante algunas horas después de haberse
ver al artista, de saber que es &lt;él&gt; quien
lavado
la boca, c~rva su efecto. Este
caDta, En otras palabras, la fonación fisioduradero efecto, que ningún otro preparado
lógica privará siempre sobre la fonación
mecáDica.
posee, es lo que asegura a quien usa diaY he aquí cerno del espectáculo Ele un
diariame nte el Odol, de que su boca está
balcón abierto y de la &lt;repartie&gt; de UDa
protegida contra el efecto de las enries y
chicuela de la calle, he tenido el gusto de
materias de fermentación que destruyen la
cenversar con mis lectores Bien se vé,
dentadura.
que las pequeñas causas ..... .

:~erfJ~

Consultas
A UNA AMIGA.
AzuCENA: Recibí su amable cartita, muchas gracias.
Espero que obtendtá buenos resultados con esa crema,
pero, si no es así, tendré el gusto de recomendarle alguna otra que pueda complacer sus deseos.
.
· Cuando no se nota ningún éxi~o c.º°: las preparac1~nes
para mejorar la tez, no se debe ins1~hr en el !ratam1ento sino que inmediatamente es preciso cambiarlo, pues
1a' piel del rostro es muy d~!icad~, y mu~h~s veces_ ,se
maltrata de un modo defimhvo, s1 se ~onhnua someh~ndola a la influencia de una substancia que le es per¡u-

RESOLUCION DEFINITIVA.
~M MA: En su misma carta encontrará la solución del
difícil problema que tanto le preocupa. Le re_~_ordaré
algunas de sus frases. Dice as(: &lt;Al ve~ a las hi¡1ta~ d_e
mi novio, sufrí mucho; allí mismo veril ~margas l_agnmas, y quizá mi profundo dolor llevó a m1 enebro ideas

Pues bien, querida señorita; ¿cómo ha de ser posi?le
unirse en matrimonio con un hombre que h:KJ•contra1do
esa clase de vínculos, los cuales serían, constanteme?te.
un motivo de disgustos y de poco afecto entre dos seres
que, sin esa causa, podrían vivir_~elices ! tranqui_los. :.. ;
El no debe abandonar a sus h1¡os; sena un delito que
lo hiciese, y usted nunca tendrí&lt;?- paz ni aleg~~a. mirándolo atado con lazos indestructibles a esos nmos, cuya
existencia constituirá siempre para usted un recuerdo
en extremo doloroso, ¿no es cierto?
Así, pues, si se atiene a mi consejo! resuélvase .a_se·
pultár ese amor, como sepultó al primero que aguo su
corazón, y así como de aquella tu~ba brota la rosa en·
ceodida de UD Duevo afecto, también de asta otra nacerá una maravillo5a floración que será en lo sucesivo
la ventura de su alma, lo cual sinceramente deseo para
la simpática &lt;Emma,&gt; a quien mucho agradezco las be névolas frases con que me juzga.

dicial.
, d o1e tod o b'1en.
Le envio recuerdos afectuosos, desean
RESPUESTA TARDIA.
INDICACION.
JuuA: En esta página verá usted, mi estimada seño•
rita, la respuesta que doy a una de mis amigas descooocid«s, indicándole a dónde puede dirigir su solicitud
para ingresar como socia a la &lt;Cruz Blanca.&gt;
Le ruego que dispense mi tardanza involuntaria para
contestar a su pregunta.

JOSEFINA: Le ruego me dispense que. conteste_ su c_a_rta en esta página, pero se me ha extraviado la_ d1recc1on
que se sirvió enviarme, y de ningún modo quiero retardar mi respuesta
.
Si desea ingresar a la benéfica Asoci3:c1ón de la Cruz
Roja, puede tomar los ioformes_ ne_cesar!os al caso, en ~l
centro principal de dicha As~c1ac1ón, situado e? la primera calle del Alamo, Colonia de Santa Mana de la
Ribera.
, .
t d J Cruz
En cuanto a la oficina mas importan e e a
Blanca, se encuentra en la primera calle de la Perpetua y debe usted hablar con el Dr. Franco, que es
qui~n se ha hech~ cargo, como director de esta loable
institución de e-andad.
¡Ojalá que pronto consiga usted realizar sus nobles
· deseos a este respecto!

UN RETRATO.

UNA DUDA CALIGRAFICA.
lBANUEL URzA: Suplico a usted, estima~º. señor, que
tenga usted la bondad de volver a escn~irme, con el
objeto de aclarar su nombre, pues desgraciadamente no
Jo entiendo, y por esto no puedo tene_r ~1 gusto de contestar su carta y de complacer la petición que en ella
me hace.
d d' d
Tal vez no creerá que estas !!neas son e 1ca as a
usted, pues, como ya le digo, no ente~dí su nombre y h~
puesto el que me pareció más aproximado a la verdad,
pero, en este caso, esa certidumbre puede !!amarse &lt;La
verdad sospechosa,&gt; como la célebre comedia de un autor clásico,

que me hicieron retractarme de mi palabra dada; me
hicieron tomar una &lt;r,isolución definitiva:&gt; separarnos,
porque comprendí que con sólo ver a sus hijitos, mi ca•
riño para él se trocaba en repulsión .... en ira, en no
sé qué ... . &gt;

ARMANDO: Mucho me ha sorprendido su extraño relato, pues aunque ya me imaginaba que era mted UD
cab~llero y no una señorita, como parecía serlo por el
nombre femenino con que firmaba sus cartas; hoy, al
contemplar la severa figura de UD señor, vestido contra·
je de equitación, revelando en su fisonomía la gravedad
ceremoDiosa del carácter británico, no puer'fo menos de
sorprenderme, y quizá de sonreír ligeramente, al iden·
tificarlo con aquella misteriosa &lt;Tabostr,&gt; cuyas cartas
tenían un sello de virilidad muy diferente de otras misivas, graciosamente femeninas, que recibo algunas ve•
ces de cierta querida amiga a quien mucho estimo.
Gracias por sus explicaciones, y le aseguro que ni &lt;Ta·
hoser&gt; ni yo nos hemos ofendido por su inocente misti·
ficacióo.
MARGARITA.
,.._.,. "-n e..,,.._. ~v

SITUACION PELIGROSA.
AmA: Mucho me ha preocupado ~u carta, y c?moúnica contestación a ella, puedo decirle lo s1gu1ente: su
amiga merece tan digno y elevado nombre, po_rque los
coDsejos que le prodiga son los más rectos, ¡u1c1osos y
conveDientes, que pueden darse en un caso _como en el
de usted. Sígalos siD vacilar; se_ráD su salvación, yo se lo
aseguro; hay momentos en la vida: de los cuales depende casi definitivamente nuestra dicha o nuestra de~gr:cia; su amiga es para usted un angel bueno; no desdene
sus indicaciones y después, cuando la_ tempestad haya
asado. le conservará una eterna gratitud.
.
p Lo mismo que ella le acoc..seja, exacta~eote !º mismo
le acoDsejo yo, y le aseguro que &lt;Margarita&gt; tiene mucha experiencia en asuntos como el suyo; así, _pues, UDO
mis súplicas a las de su estia;able y buena amiga.
MODELO.
AMALIA: Doy a usted el modelo que desea de traje
para visita; está hecho en crespón de seda, color de

amaraDto, adornado con bordados de seda, tono sobre
tono. La camisola y los vuelos de las mangas s~n de encaje. El sombrero eR de tagal negro, guarnecido con
&lt;rosas reinas&gt; y una fantasía de plumas negras.

Original y elegante arreglo de jardín que tiene como elementos principales de decoración
un tanque con plantas acuáticas, un surtidor y una pérgola.

JOSÉ P . MICOLÓ.

�'
EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

,.

Quinta de Salud
''R. Lavista''

Sobre el Trono ensangrentado de la Grecia

'

Tlálpam, D. F.-•Teléfono 16.
Asistencia científica de
morfinómanos, enajenados,
alcohólicos y quirúrgicos,
empleando los medios terapéuticosmás modernos. Eficaz atención para los enfermos. Departamento especial para señoras. Instalación eléctrica completa.
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tensión, mecanoterapia.
Director Médico,

EDUARDO LICEAGA.
Médico encargado del departamento de enfermeda,
des nerviosas,

Dr. A. Ruiz Erdozáin
Administrador,

J. Lavista.
El Rey Jorge I y su hijo el actual Monarca de Grecia, a su entrada en
Salóoica.

CREME DE LUXE

La muerte a levosa del Rey ~e Grecia
ba sido una de las notas sensac1ooales de
esa guerra de los Búlgaros contra los tnr·
cos que de un tiempo a esta parte está impresionando al mundo entero.
Cuando Salónica es representada por los
grie_gos después de cuat!o siglos de domi~~::~
nación o_tomaoa, es _asesinado_ el Rey J~rge
0
caciones de Creme de Luxe. de ~recia como s1 la fatalidad qu1s1era
Empiece usted a usar esta protestar contra la conquista efectuada.
crema hoy mismo y jamás
F
d·
d
d
le pesará haber leído este
El coronel raocon 1s,ayu ante e camanuncio.
po del Soberano. y varios oficiales JlevaDepósitos: Johansen. La- roo el ~uerpo ~osangreot~do del Monarca
badie y Droguería del Ele- al _hosp1ral m1htal, teod1énd5&gt;le sobre ti
fante, México.
pnmer lecho que se encontro.
Avisado el príncipe Nicolás, tercer hijo
del Rey, y gobernador de Salónica se pre·
sentó enseguida a la orilla de la cama
adonde estaba el moribundo, en tanto que
se examinaban las heridas.
Uno de los proyectiles, penetró por el
oualldadH ant1a,ptloa1,
homóplato atravesando el corazón, y sa·
••t•Hlva■ yoioatrtante■ que
liendo por la garganta, derramándose la
llaa mereoido al
sangre a borbotones por la boca, man·
chando la placa de diamantes que llevaba
Jorge l., el cual bien pronto exhaló el ¡:os·
trer al iento.
Entonces, en medio de sepu lcral silen·
n adml116n en 101 Bo■plta~w
4• Parta, e11pllcan la bo1a d1 c io, alzóse la voz vacilante del Príocipe
Nicolás que dijo: Tengo la profunda peua
•n produoto para todo■ 101 u■ot de
la muerte de mi venerado pa·
del tocador : Cuidado• da 1~ dre,anunciar
el Mooarca de los Griegos. ¡Jurad fiB0&lt;.a i qua purifica, da lot delidad
al nuevo Rey Constantino I ! Un
Cabello• cura ca1da detiene
grito uná nime contestó a las palabras di·
LoolODH de 1.. Crlu,
chas, y la frase ¡Viva el Rey! escuchó•e
liado■ IDUuto■• etn.
en medio de aquella escena tao lúgubre.
0.1001&amp;/f41r11 ü 111, f•III/IOM,.._
Horas después al entrar en Jaoina el
RN LAa rA .. MAOIA••
ejército vencedor e l Príncipe heredero re.A...ai..1G1u1■nh ■Jm 1 ■alar■equ,
cibe la fatal nueva; y en medio de la intensa pena que alberga su alma, se escu
Apartado 806. Mbloo.
chao los tambores y las corneta, de los re·
gimientos, imponiendo silencio para lee r

CONSERVA LA BELLEZA Y JUVENTUD 0EL
CUTIS.
Evita y cura los barros
!as pecas. las erupciones. Y
las manchasen la piel. Desvanece las arrugas. El cutis áspero, marchito, pálido y quemado del sol. ad-

1i:v:~~dro'i;:~~~;7'.'.

una n1;1eva orden. del día, en la que se
anun~1a que ha sido ~levad~ al trono de
Grecia, el general en Jefe, D1ádoque Coos·
tan_tino, Duque de ~spa ria, Jo cual en síatesis se puede decir que un soldado ha
sucedido a un diplomático.
Más por necesidad, como por gusto, el
difunto Jorge I fué un verdadero diplomático. Diez y siete años tenía cuando Ja di-

fícil situación europea de 1863 cogió a este infeliz Rey, hijo segundo del Rey Cristian IX de Dinamarca llamado a recoger
la herencia del Monarca Oton de Baviera.
Entonces todas las miradas convergían en
el pueblo heleno, mirando con inquietud
las ambiciones de los griegos. En el interior
del país había que . vencer aquella oposición al extrangero que venía a ocupar un
trono que nunca estuvo en manos de un
descendiente de una raza del norte, que
ostentaba el bigote rubio y los ojos azules,
tao contrarios al tipo de los antiguos due•
ños de los destinos de la Grecia.
A fuerza de tacto, de talento, de seoci·
Hez, de buen criterio, el Rey Jorge I durante cincuenta años de reinado, logra el
~mor de sus súbditos. Y aún mtts, él consiguió que ciertas dificultades encontradas
en su camino de Monarca, no surgieran
ea manera a lguna, en la senda que recorriera por necesidad su sucesor, consiguiendo que tanto éste como sus otros hijos nacidos de su matrimonio con la Princesa Oiga, fueron verdaderos ciudadanos
griegos, en toda la extensión de la palabra.
Para ello, la educación d" los príncipes se
dió conforme las costumbres y usos ,· e
aquel país, siendo cbjeto de singular pre·
dilección el idioma heleno y la historia
de esta Nación, hasta tal punto que en el
seno del bogar no se hablaba ni el inglés
ni ninguno de los otros idiomas que dominaba e l Monarca, mandando que toda la
etiqueta palaciega fuera conforme a las
tradiciones griegas, es decir, lo más sencillas posibles.
Esta fami liaridad del pueblo con su Rey
constituyó en Jorge I una especie de nueva
naturaleza, que nunca pudo abandonar.
Todos recuerdan en sus contínuos viajes a
París, capital que amaba en extremo aque·
lla sencillez que Je caracterizaba; t.1maba
los boletos en los teatros con la mayor na·
turalidad, asistiendo sobre tcdo a la Comedia Francesa muy amenudo, como un simple particular.
,
H_e aqu1 u_na ané_cdo_ta conta_da_ por M.
¡
d
J
Xav,er Pao 1. co~1sano e po 1c1a encargado _de la cus(od1a del Soberano. _he leno:
cierta ocasión regresa~a
A,x a Pa_
ns, llegó el treo a la estación}, Y unos mo

E:º.

Los gusanos de scda salvajcs
En el Uganda, en-el Africa oriental alemana, ha comenzado la explotación de los
gusanos de seda salvajes. L as orugas que
producP.o l,1 seda están muy extendidas así
como en el Congo.
Siete u ocho semanas después de nacer,
se reunen las orug;,s para construir sus sed.,ñosnidos, cuyo color varía desde el amari·
Jlo al rojo y cuyo tamaño oscila desde el de
uo huevo de gallina al de una cabeza de
niño. Cada nido encierra de diez a cien
capullos.
Una vez salida la mariposa, se trata se·
paradamente la seda de los nidos y la de
los capullos.
De cada seis kilos de seda bruta se saca
uno de hilo de seda.

El reloj más grande del inundo

Las princesas Reales de Grecia, prodigando sus socorros a on herido
en los combates de )aguerra búlgara.
meotos en que estuvo sólo el régio viajero, que domina la plaza de la Constitución en
en tanto que sus servidor es cogían libros y el centro de los barrios e legantes' de Ateperi6dicos del vagón en que había hecho nas. Es un enorme edificio de forma cúbiel viaje, vió que una mujer no podía abrir ca, con innumerables vent:1nas, construído
la portezuela para salir al andén.
en tiempos de la dinastía bavaresa, por un
Jorge I. acude con prontitud, abre la arquitecto alemán.
portezuela y recibe en sus brazos a la viaEs un delicioso rt-tiro donde magníficos
jera ayundándola_ a descender con caba- jardines lo hac~n enca~tador, y la vista re·
lleresca galantena.
.
corre un mag~~fico honzoote, desta~fodo·
Cuaod? regresaba. a_ Atenas, ste,!l1pre se la A_cró~ohs, e! Partenon y el Htmetto.
mandaba 9ue se supnm1esen los c~nona· D_e ord1nano el difunto ~ey empezaba su
zos anuoc1ando su vuelta; y pare:1~os a d1a paseando muy de manana en coche por
e~tos pormenores otros m~chos podnamos los alr~dedores de Atenas.
. .
citar en abono de_ la seoc!llez de costum;. Vol~ta cerc_a _de las n~e~e a pres1d1r el
bres que caracterizó al d1fusto monarca. conse¡o de m101slros, as1st1enclo a l relevo
Du~ante e l i~vierno, la Corte habita el de la guardia rl~_Palacio; des_p!lés el desaPalac10 Real, situado sobre una terraza yuno, en compa01a de su fam1ha, y parte

d~

coattar Saponlnl
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d~l. día lo dedi~aba a re·
c1b1r a los miembros de
las Cámaras que deseaban
vd~r,lo Y dª. qui~n haya ._Pe·
1co au 1enc1a.
_:-:
Nada de bailes ni de
.
fi eSt as, 1_as mfi ás. precidsas
ceremonias o. c:1a1es,
y
f - U·
ran t e e I E s t10 1a ami 1ta
real lo pasaba en una fin·
ca del Pireo.
La educación chda al
heredero fué netamente
militar bajo la dirección
del capitán Sapouodzakis,
que ha sido uno de los
héroes de la reciente cam•
paña. A los r7 años era
COGNAC
el príncipe uno de los
más brillantessubteoientes
de la cabalJería helénica;
y además domit"taba la mayor parte d-, los &lt;sports&gt;
consiguiendo gran robuste,:.
Estuvo en la Academia Ninguno tan delicioso como éste.
militar de Berlín, teniendo aJlí como condiscípulo
a Essad-Pacba, que fué
ahora su adversario en el
sitio de Jauioa.
La figura del actual
Rey de G recia &lt;.s imponente, viéndose al hombre
fuerte y de buena inteligencia. La campaña de
Tesalia fué una de lasque
le dieron nombre, y la de
ahora está en la mente
de todos.
El engrandecimiento na·
cional de Grecia ha de
tener &lt;1 no dudarlo en el
nuevo Rey, su gran autor.

.tu

l

Lo poseerá muy pronto Nueva York co·
Jocado en el edificio más alto de que se
tiene noticia y que una sociedad de segu·
ros sobre. la vida está construyendo ea
i\1adison-Square.
En dos importantes descubrimientos bao
El_ reloj ~~oyorquino tendrá 8 metros Y
contribuido Jas ranas, en el galvanismo y ~edto de d1ametro; cada una de sus aguen los rayos X En el primero no bay para J~S 4 metros de largo, y cada uaa de las
qué decirlo, pues por vulgar se calla. Con cifras roma,as que marcan las horas, un
respecto al segundo, diremos que el pro· metro 40 ct-~tímetros de altura, de mane_ra
fesor Roeotgen descobrió los famosos r&lt;1yos que ~e podra leer la hora a una gran d 1s·
por casualidad. Un día cogió un tubo de taoc1a.
.
Crookes que, como es sabido, consiste en
Este_ re!oJ ocupa~á el z5, 26 y 27 pisos
una ampolla de la, que se ha extraído el del ed1fic10, es d~c1r , que el centro del
aire y que al pasar por ella una corriente cuadrante estara colocado a I I l metros
eléctrica produce el peculiar resplandor del suelo.
llamado fluorescencia, se bailaba suspE&gt;n· - - - - - - - - - - - - - - - - dido sobre una mesa y debajo, en uno de
los cajones, había una caj, de cartón con
CAMARAS
una docena de placas fotográficas nuevas.
Encima del c«jón, sobre el lugar ocupa·
do por las placas, había unas llaves. Más
adelante, cuando se usaron las placas y se
revelaron, resultaron veladas, pero en to·
das aparecía la im&lt;1gen del manojo de lla·
ves.
.
Esto hizo suponer que el tubo de Croo·
d
d' ·
d'
t
kes espe 1a ciertos rayos que po tan a ra·
vesar el tablero de la mesa, pero no el
metal de las )laves. Evidentemente se ha
b'1a d escu b'1er to un nuevo ¡1e cho . fís1·co e
.
t t
tmpor an e.

Las ranas descubridoras

HIIIENE•1TOCIDO

siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
sus maravillosos re,ultados, y por eso es que se ha hecho la pre•
ferida del póblico. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
prevención. Produce efectos segurfsimos en

El actual Rey de Grecia haciendo
cálculos en los campos de
Janioa.

li'.l actual Rey de Grecia aclamado por el pueblo.

La Reina de Grecia y J¡¡s PriQce5as.-El Rey Jorge.

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En las principales
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ELIXIR ESTOMACAL
(ESTOMALIX)

de Sáiz de Carlos
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Hace quince anos dimos A conocer esta especialidad farmacéutica A los médicos y hoy lo recetan en las cinco partes del múndo, porque es el tratamiento mAs racional y seg.uro para la curación de las enfermedades del ESTOMAGO
é INTESTINOS, aunque tengan una antigüedad de treinta
aftos y no !le hayan curado con otros medicamentos, siendo
sus efectos quitar el DOLOR y todas las moltstlas de la
DIGESTION, ABRIR EL APETITO Y AYUDAR LAS DIGESTIONES, TONIFICAR EL APARATO DIGESTIVO y la•
economfa en general, pues el enfermo COME MAS, DIG IE
RE MEJOR Y SE NUTRE.
CURA las ACEDIAS, AGUAS DE BOCA, EL DOLOR Y
ARDOR DE ESTOMAGO, LOS VOMITOS, VERTIGO ESTOMACAL, DISPEPSIA, INDIGESTIONES, DILATACION
Y ULCERA DEL ESTOMAGO, HIPERCLORHIDRIA, NEU·
RASTENIA GASTRICA, FLATULENCIAS, COLICOS, DIA·
RREAS Y DISENTERIAS, LA FETIDEZ DE LAS DEPOSI•
CIONES, EL MALESTAR Y LOS GASES. Es un poderoso
VIGORIZADOR Y ANTlSEPTICO gastrointestinal.
Los nlllos padecen coa frecuencia DIARREAS mAs ó menos graves que se CURAN, Incluso en la época del destete
y dentición, hasta el punto de restituir A la vida enfermos
Irremisiblemente perdidos.
Con frecuencia muchos enfermos del aparato digestivo,
aunque no todos, presentan el siguiente cuadro de sin·
tomas ó parte de él: al levantarse, lengua sucia, mal olor de
aliento, aguas de boca, estado bilioso, lnapetencl,, abatimiento y tristeza después de las comidas, eructos agrios,
gases, pirosis, vahidos, pesadez de cabeza, ruido de oldos,
sofocación, opresión , palpitaciones al corazón, dolores al
estómago, vientre y espaldas, vómitos, extreftlmlento, alternando A veces con diarrea, el enfermo se altera con facilidad, estA febril A veces, se Irrita por la menor causa, evita
el trato social, teniendo por la noche ensueftos, suel!o
agitado y respiración dificil.
Nuestro ELIXIR ESTOMACAL cura el 98 por 100 de los
enfermos que lo toman y por sus propios méritos es cono-

cldo y de uso general en las cinco partes del mundo para
1as eafermeda¡\es del aparato digestivo.

SAIZ DE CARLOS. Cura la
NEURASTENIA y afecciones nerviosas, siendo el mejor TONICO para curar el RA·
QUITISMO, recetAndolo los m~dlcos en cuantos casos estAn Indicados el aceite de bacalao y emulsiones con hipo•
losfitos, tomAndolo loe; nlftos con verdadero placer, A los que
transforma de PALIDOS y ANEMICOS en SONROSADOS y
FUERTES. CURA la ANEMIA, CLOROSIS, colores pAlldos, por ser el mejor RECONSTITUYENTE para todas las
edades y ambos sexos.

DINAMOGENO

SAIZ DE CARLOS. Cura
el CATARRO bronquial
acudo y crónico la TOS, la TISIS y ENFERMEDADES DEL
PECHO, produciendo los siguientes efectos: la nutrición u
acelera, habiendo aumento de peso; los esputos, disnea y
liebre dlsm1ouye1J; la tos cesa y aumentan las fuerzas y el
apetito, notAndose el alivio con uno ó dos frascos.

PULMOFOSFOL

SAIZ DE CARLOS. Cura el
REUMATISMO agudo y crónico, la GOTA, el ARTRITISMO y la CIATICA. Se elimina
el Acldo drlco, quita el dolor y aumenta la cantidad de orina,
tornAndose de turbia y sedimentos• en clara y transparente.

REUMATOL

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SAIZ DE CARLOS. Cura el u·
trelllmlento, pudiendo conseguir, con su uso, una deposición diaria los enfermos biliosos y los que tienen Indigestiones y atonta Intestinal, por
un ser tónlco-luante suave y eficaz.

PURGATINA

De venta en Farmacias y Droguerías. Pídanse folletos á

1
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Carlos S. Prats, Apartado 468. México, D. F.

1

Pídase •Catálogo Ilustrado.

Se remite gratis.

a

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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MIÉRCOLES

BISMUTO

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JUEVES 19,

~-&gt;&gt;'!«-~

Grand Prix Exposición Internacional de Higiene,
Dresden 1911.

18.

Santos Marcos, Marceliano, Ciriaco y
Paula Virgen Mártires.

CREIIIE SIIIION

Á LA

17.

Santos Manuel, Sabe!, IsmaPI e lsauro
Diácono Mártires.-Hoy y mañana rito
simple.

ARROZ SIIIION
SIN

Santa Juliana de Falconeris Virgen y Oon placer y S(l.tisfacción declaro, que
Santos Gervasio y Protasio Mártires.
la PERUNA me salvó la vida. Después
de haber padecido de los bronquios y de
VIERNES 20.
resfríos que ningún r emedio podía
aliviar,me dispuse áprobar laPERUN A
San Silverio y el B. Francisco Pacheco y siento no haberme r esuelto antes. Con
Mártires.-Rito simple.
cinco frascos de Peruna r ecuperé la
salud de que hoy gozo. Leonarda
SÁBADO H.
Barrera, Las Placetas, Mexico.
(Vigilia de San Juan Bautista con ayuno.) San Luis Gonzaga Confesor y Santa
Alicia.-Función en la Profesa y alguna
otra iglesia. -Vísperas en Catedral.

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Santos Juan Francisco Regis, Aureliano
Obispo Confesores y Lugarda Virgen.

Inventada en 1860, es la más antigua y queda superior
á todas las imitaciones que su éxito ha hecho aparecer.

aE

Caminó tranquilamente largo ~t ~ ,

LA PERU!'.A ME
,¡

LUNES 16.

:M:a,rea, de las Crem.a,s de :Belleza,

POLVO

EL MUNDO ILUSTRADO

Todos saben o.ue l a onulencla de las formas del necho es muy anr eclada de los
orientales y o.ue sus mujeres entienden
maravillosamente el arte de ado.ulrlresta
robustez, que no siempre la da la Naturaleza.
·
Fuera del Oriente, un hermoso necho es
gualmente considerado en todas partes
cual la. exnresl6n más verfecta de la belleza femenina; además. es el signo anroxlmadamente cierto de una salud floreciente. Para ado.ulrlr este desarrollo o.ue
hace tan elegante y tan seductora á la
mujer, no hay nada más eficaz ni mejor
na.ra la salud o.ue las PILULJCS ORIENTALES.
Estas níldoras tienen, en
efecto, la virtud de desarro·
llar y de reconstituir los nachos, de fortalecer los tell•
dos, de borrar los relieves
huesosos de los bombros y
de dar á todo el 1::usto una
graciosa 1r0rdur a
Oonvlenen á la joven
o.ue se desarrolla así como á la mujer o.ue no ha
tenido nunca ó que ha
nerdldo la hermosura del
necho. Obran estimulando l a naturaleza, y esto sin vio, lencla: de ahí su accl6n benéfica sobre
la salud y también
a estabilidad del resultado producido, el
cual se mantiene desnués nertectamente,
Las PILULES ORIEN\rALES tienen. D0r lo
demás,una nomhradfa muy anthrua y un!·
versal. (Marca deoosltada según la ley),
Tratamiento de dos meses aproximadamente, fácil de seguir.
Precio: El frasco con noticia expllcatl·
va, 6-35 francos.
Dirigirse al sei'lor D. .T. Ratlé, tarmacéu,
tlco de nrlmera clase, 5, Pass11,ge Verdeau
(Faubour¡r Montmartre) París.
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..

UMATI

Ofa.

DOMINGO

22.

La Natividad de San Juan Bautista, Pre·
cursor del señor, santificado en el vientre
materno, Patrón principal de la ciudad de
Tulancingo, San Paulino Obispo Confesor.
-Oficio y misa de la fiesta del día: rito
doble de primera clase con Octava y ornamento blanco; se conmemora la Domí·
nica. Se suprime este año el oficio de San
Paulino.-Función e indulgencia plenaria
en Catedral y víperas cantadas por la lar•
de.-Función eo el Sagrario, y en San
F rancisco las que celebran las dos Congre·
gJ.ciones de San Luis Gonzaga.

Un joven caminante se extr,&lt;Vió en un
bosque.
Durante mucho tiempo trató de ballar la
salida pero en vano.
La desesperación invadió su ánimo y se
apoyó contra un tronco, gritando:
"¡Tengo miedo! ¿Qué será de mí?"
Un geniecito del bosque le oyó. y como
el joven fuera de su agrado, quiso hacer de
él todo un hombre.
Se le apareció, pues, en forma atrayente y le dijo: "IDe qué tienes miedo, chiq uilín ?"
-"Tengo miedo de la inmensidad del
bosque, de la monstruosa grandeza de los
árboles, de la sombra que lanzan sus gigantescos t roceos y su espeso follaje, de los
susurros misteriosos que el viento arranca
de la cscuridad; de las fieras que se ocultan en la selva, p rontas a caer sobre su
víctima, de los ladron6s que acechan al
viajero extraviado."
El genio del bosque contestó r iendo:
- •·ya no volverás a tener miedo en adelante"
Desde entonces el joven ya no se asustó
de peligros ni de sombras, y siguió avanzando sin vacilaciones durante mucho
tiempo.
Pero llegado a cierto punto sintió uoa
dolorosa fatiga. Y exclamó:
-"Estoy rendido, los pies me escuecPD,
parece que mi cuerpo se hace pedazos."
Oyendo esto, el genio del bosque se Je
apareci6 de nuevo y le dijo:
-"Ya no volverás a sentir dolor."
Y en efecto, en lo sucesivo, el caminan·
te que iba creciendo en años y en robus·
tez, no tuvo ya que sufrir el peso de ¡a fatiga ni los tormentos del dolor físico.

4
f

DIOASE LA VERDAD.
ejercitándose en las luchas salvajes contra
Las exequias-a Madame Antony Poincaré
'« Allan Armadale, 11 refiero el las fieras y contra los elementos, y saliendo
Señor Wilkie Collins, " decia la. siempre victorioso y cada ve,: más fuerte,
porque despreciaba el miedo, el cansancio
verdad á derecha y á izquierda y el dolor.
11
bajo todas circunstancias. Eso - iAhora sí que este hombre es una nole ocasionó algunas veces dificul- bli, y hermosa criatura!-se dijo el genio
tades con cierta clase de gente, del bosque y se dispuso a realizar grandes
cosas con ayuda de tan buen discípulo.
pero le dió una reputación que Este había adquirido un as¡:ecto mageshacía su palabra tan buena como t,oso y terr ible, y hasta el león le miraba
el oro; para Allan, era lo más con respeto.
natural, decían sus amigos "por, Pero a veces el rostro del hombre fuerte
se nuhlaba de tristeza y cor rían de sus ojos
que no sabía hacer otra cosa." las Já~rimas, como cuando era ni ño y dé·
El hábito de decir la verdad eru bil.
tan bueno para él como para El genio se inquiet6
los demás. Si se desea establecer -iQué es lo que te falta?-le preguntó
un dta.
un negocio que dure aún des- -iMe falta el consuelo de volver a ver
pués de qua el fundador desa- a mi país, de abrazar de nuevo a mis pap1rezca, véndanse buenas mer- dres y a mis hermanos!
L
.
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p .
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can cías-,· y dígase la verdad so1're Debí haberlo comprendido repuso el gea muerte e me. orneare ma re e I ca e 1as u 1timas ctcgra 1as e es a a·
ellas mientrus se pued11,· mover la nio. Acuéstate hombre, hijo' de hombre; actual !"residente d~ la Re¡í~blica France- ma ~e hizo D:~ hace _n:ucho tiempo al ser
reclínate a la orilla de Ja fuente que ves sa ha sido muy sentida, venficandose sus eleg1~0 su h1¡0 pr':s1dente.
.
lengua. Desde el primer momen- brillar a la luz de la luna y bebe copios~ - funeral_~s con so(emne pompa
S.nora d~ sencillas c~stumbres: buena
to de SU introducción, nosotros mente sus cristalinas aguas, y tú me darás s.': h1¡0 ha tenido profunda pena, ?ºr el p9r educación, nunca ~ahó de la ~,ida pro.hemos dicho la verdad acerca de la Jas gracias en seguida.
c~nno grande q_ue la pr~f~saba. Hab1a na- p1a de u1;1a_ dama d~ la _clase media no d~El hombre bebió co:i afán y sobre su pa- c~do de una antigua fam1ha _de Lorena ha• seando v1v1r ':n Pans n1 ah_ora que pod1a

PREPARACION de W AMPOLE sado descendió una niebla que ninguna luz bténdose casado con Mr. Pernearé en 1858. hacerlo con cierta ostentación.
y ahora el público la compra, sin podía penetrar.
hacer ninguna pregunta. Se ha, ¡Era el a¡¡ua encantada del olvido!
descubierto que efectúa ahora y Una vez más el egoísmo de la naturale•¡ t
medio por ciento. y todo el mundo se ha.
l
za selvática, simbolizada por el genio del
UQlla
O
guerrero
lla dispuesto a soportar el sacrificio.
siempre O que nosotros prome- bosque, lo había separado dela humanidad
En Francia se solicitan créclito, dinero,
timos, Y así se confía Eln ella que se apasiona, compadece, sufre, tiem
hombres. Francia se pone en pie de guecomo un hombre tiene confianza, bla, sueña Y ama.
rra. La ley llamada de los fres años, a peen el sólido y vetusto puente de iAh_ora ya es un h_ombr~ perfecto!-pen- N .
. sar de la oposición de los sccialistas será
· d
h
'd l t áfi
s6 la implacable deidad.
adie ~n Europa pe~~anece tranquilo aprobada. Porque en Francia en los actua•
))le ra .que a SOi!t~m O 8 ,r co El es la fuerza que no vacila ni se do- en eSlos tnS!antes ~e dma que en los Bal- les momentos sólo se respira ambiente
de varias geueramones. Es tan bla; es la antítesis del sentimentalismo que canes se eSI~ hacieodo el ensayo d~ la guerrero. Ya vuelve a venir la locura de
sabrosa como la miel y contiene desbarata las más atrevidas empre5as, para magna :ragedi:1 que dentro de breve llem- la &lt;revancha&gt;. Hasta en los teatros solo
t o quo cuantoh se bpropongab.
po, manaoa mismo, puede estallar. Europa t •unf 1 1
t ºót·
Al . N
una so.1uci.6dn dH'
e undext rae
fi
d
está fumando una pipa sentada sobre un n
a e ema pa n 1co:
sacia, apou
d 8 El om re I Iega a en esto a 1 na I e Ia
.
león.-&lt;iLe drapean!&gt;
bt
se o iene e . iga os ruros
selva, y salió de allí con una lanza y una barnl de pólvora ..1:-ª menor chispa puede Antes de poco tocará el turno a España
Bacalao, combmados con Jarabe clava, v:stido de pieles de fieras, soberbio. provocar la expl?swn.
en esos preparativcs bélicos. Se aumentará
de Hipofosfitos Compuesto, y rígido y terrible, como el espíritu de con- Pu_e blos ~pacibles, tranquilos, como la el contingente de guerra; se castig¡¡rá al
1
Extractos de Malta Cerezo Sil- quista.
pr~I? ª Bélgi~a. lugar de agra?able tran- contribuyente. ·
t
T
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Bien pronto a fuerza de golpes se hizo qu1hdad, la berra de los Ceffro1 y de las Europa se prepara. L es síntomas no
ves ~e. • orna a an es . e as respetar y se vió al frente de una legión kermeses, se ven impulsados hoy día ª re- pueden ser más alarmantes. España no se
comidas aumenta el apetito y e.\ de guerreros, a los que sometió a una fé- forzar sus arm:imentos. No pueden perma- verá libre del conflicto_
com]&gt;letamente distinta del nau• r rea disciplina.
necer neutrales. La misma Ioglat~rra co- Se diría que la sangre vertida en los
seabundo aceite de hígado de Como no conocía el cansancio, el miedo, mo contempla ndo desde su alto asiento _el Balcanes ha embriagado a -Jos Pjércitos.
bacalao Y de BUS emulsiones En ni los recuerdos de dolor alguno, tampoco sl?ec~ácu:o qu': se )repara, lf aco?~e¡a, y en buena parte de América .se imita
.
. .
• .,.
supo lo que era la derrota r llegó a ser el e rnvita, e ex~ita ~ ª i:ueva ey militar, ese pugilato guerrero. Por todas partes se
C~SOS de ;~-nemia, Debilidad N er- primer conquistador de ~u tiempo, lanzán- ª refor zar su _e¡ércit_o, ª ca~gar su arma- pide la reorganización del ejército, se
YlOSa, T1s1s Y las Enfermedades dose con éxito a las empresas más ternera- ~ent? como st e?tuvi~ra en visl?eras de una compra armamento y se contratan militaAgotautes ha merecido la con- rias.
i1;1vasión, c~mo si _peligrara su 1?dep:?den- res instructores de Europa. Basta leer los
E n una b a t ª 11ª gigan
·
te seª· gana d ª a eta,
• d e p araguay, B o 1v1a
. . e p eru,
, Cofianza que' en ella ponen los doc
• comos,d Bélgica- por su s1tuac1oc tu- d"1anos
1
1
1
za de valor sobrehumano, recibió dos vieór~ que eflsempe1;1ar un gran pape1 en la lumbia, el Ecuador, Venezueia, etc.
t ores y e1 pu, bl"lCO de t odas part es,• fuer
graves heridas de flecha.
pr x1ma con agrac16n.
.
El Dr. G. Parra, Profesor en la Su guardia ¡0 traslad6 al campamento, y _El ~,lado alemán reclama al Re1chsta_g
Escuela Nacional de México, dice: el bravo conquistador quiso dirigir las ~1I millones para las nuevas reformas m1EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ
"Esta magnífica preparación pro- operaciones de los. médicos: que trata~an litare~. Esos gastos serán pag.dos por ~l
de extraerle las ho¡as de hierro, hundidas contn~uyente en una . sola vez por medw de la casa F. Wolft y Son. recuerda la fraganduce excelentes resultados en en
las carnes
de un impuesto excepc1onal, úmco, sobre
d
d P
numerosas afecciones del aparato -Son dosprofundasypeligrosasheri.:las, la fortuna. Se reclama cada menos que el cIª suave e Ias rosas 8 ers1a.
respiratorio." E n las Boticas, murmuraban entre sí los cirujanos.

p

f

-No tal, son tres, repuso el herido.
Como ellos insistieran respetuosamente
en que eran dos, les ordenó que buscaran
con mucho cuidado, porque estaba bien
seguro :le lo que decía.
Entonces, para ao desmentirle, mientras
lo curaban, decidieron practicarle una leve herida en el costado.
Los trozos de flecha fueron extraídos
con facilidad, mientras el enfermo sonreía,
como insensible al dolor fí~ico; mas al
abrirle la tercera en el costado izquierdo,
lanzó un rugido tal que les hi?O estremecer Pero al mismo tiempo, el rostro del
hombre se dilató en una sonrisa de felicidad.
Y es que con el renacimiento del dolor
físico y del miedo, vueltos a él por las
grandes vías del corazón, que da sangre,
sufrimientos y grandes emociones, había
vuelto a su espíritu la memoria.
Parecíale volver a ver su casa, su tierra
natal, y se volvía a sentir joven, delicado,
con la imaginación abierta a los más dul•
ces ideales
Veía inclinada junto a él a su cannosa
madre, que lo cubría de besos y le decía:
&lt;IQué te sucede, hijo mío? Has tenido un
mal sueño ¿no es verdad? _
.
El viaje de Alfonso XIII a la canital
-Sí, madre mía, un sueno. muy triste, francesa se verificó sin novedad alguna,
porque ha_bía ~anado la ~uahdad de ser habiendo recibido el monarca español el
fuer!e.&gt;'. victorioso a cambio de pe~der la homenaje de cariño no solamente del Pre·
sens1b1hdad del corazón Y de olvidar el sidente de la República, sino también de
amor a mi patria.
todos los habitantes de la metrópoli, que
lo vitorearon en las diversas fiestas que
ERNESTO SERAO. tuvieron lugar.
La gran revista de la guarnición de Pa-

El viaje del rey de España a París

LINIMENTO GENEAU
Bolo 'Z'OPZCO

reemplazando el
Pae110 1io dolor ni
caid• del pelo, cur•
rapida '1 se,rur1. ci•
lu Cojera■, Espara•
· nne1,Sobrehoe.,._
'l'orctdura1,etc..et.o;

::!'!1a':.'Jo~r::,ia-

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ris; la visita al Palacio de Fontenebleu;
una gran fiesta de aviación; los banquetes
de rúbrica; etc., etc, todo ha dado motivo
a que don Alfonso haya pasado una temporada agradable entre un pueblo culto
que lo admira y estima, hace palpable en
todas las ocasiones, la fraternidad de ambos pueblos.

�DOS FABULAS~MOOERNAS

Contestad ÁEsta Pregunta
- ., {:'-!ando un remedio ha vivido por más de
treinta años, aumentando continuamente su popularidad é influencia, y miles de miles de mujeres
declaran que deben sus vidas á él, no es
lógico suponer que es un artículo de
gran mérito ?
Desafiamos al mundo entero á que
se nos presente otro remedio para
cierta clase de enfermedad que haya
obtenido la inmensa demanda y mantenido la misma por tantos años como el
Compuesto Ve¡;etal de la Sra. Lydia E.
Pinkham, el famoso remedio para enfermedades de señoras. Solamente siendo
una medicina que produce resultados
maravillosos y muy honrados los reclamos 'f'&gt;!&gt;:l de ella se hacen, es posible
alcanzar el admirable éxito obtenido
por este remedio.

EL COMPUESTO VEGETAL DE
LA SRA. LYDIA E PINKHAM
• "Elkhart, Indiana.-" Por espacio de catorce años estuve sufriendo de
inflamación orgánica, debilidad femenina é irregularidades. Los dolores
en mis costados a umentaban cuando camim.ba ó permanecía de pie y tenía
terrible dolores t irantes hacía abajo. Además, estaba triste, sentía mis
ojos pesados, y me volví flaca y pálida. Seis :.loctores intentaron curarme,
pero el alivio que me proporcionaron fué sólo temporal.
Decidí probar el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham y usar
la Loción Sanativa. Durante cuatro meses estuve haciendo uso de los citados remedios y no tengo palabras ahora para darle las gracias por los
beneficios obtenidos. Si estas líneas pueden serle útiles, tiene Ud. mi
I&gt;_ermiso para publicarlas."-Sra. SADIE WILLIAMS, 455 Ja,mes. Street,
Elkhart, Indiana.
., Si esbt Ud. snfrirndo alguna &lt;le estas enfcrme&lt;lades y desea un consejo
especial, escriba confidencialmente 1t Lydi11 E. Pinkham Medicine Co.,
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1 - Comediantes

Los bueyes querían elegir uo nuevo
mandatario, y para eso mugíao duraote
siete horas los uoos cootra los otro5,
Cuando el hambre llegó a domin~rlos,
uno de ellos, que era una estrella de 10~enio, logró hacerse notar. &lt;H~roes y Dio·
ses&gt;, bramó, &lt;nada es más fác1_l que hall.ar
para vosotros el jefe mejor io_d1cado, Qmero mostraros la manera seoc,lla como po·
déis hacerlo&gt;.
Los de recios pulmones alzaron con estrépito la voz,
&lt;Ensayad vuestras voces los uoos contra
los otros, y elegid al más fuerte de los mugidores. Así seréis dominados por el que
os supe ra eo la sola virtud digoa de oota
que poseéis&gt;,

BlBLIOTECA UNIVERSITARIA
"ALFONSO REYES"

DESCONFIARSE
~
DE LAS FALSIFICACIONl;:S É IMITACIONES

Erigir la

-··-··-

COYARRUBJA!l

Firma:

Registrado como articulo de segunda clase er&gt; 3 de N oviembre de 1894.-

Año XX. -Tomo l.

Impreso en papel de las Fábricas de San i=¡afae1:

México, Junio 15 de 1913.

Número 24.

2.- Fundamento de la sociabilidad

El leóo, el grao solitario, se -~~ravillaba
de la miserable manera de v1v1r de los
mooos.
&lt;Por qué vivís siempr e&gt; preguntó él &lt;eo
montones y eo hordas I&gt;
&lt;Nosotros no podemcs vivir eo la soledad&gt;, respondieron acongojados los mo·
nos.
c¿No podéis vivir eo la soledad?&gt; dijo el
leóo con expresión meditabunda. c¿Y por
qué oo podéis?&gt;
&lt;Tenemos que quitarnos unos a otros
las pulgas&gt;, respondieron coo acierto los
animales sociables.
ROBERT WALTER.

LOS FEBRICITANTES NECESITAN
MUCHISIMO DE ALIMENTOS LIQUIDOS. &lt;Kufeke&gt;, cocido en agua y coo uo
poco de sal, es mu y ventajoso en estos ca·
sos, porque, además de calmar la sed,
contiene principios alimenticios muy útile5
para el organismo debilitado por la fiebre
y para conservar las fuerzas.

Inotenslvo J de nna Pureza absolnta
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de los Flujos Recientes óPersistentes

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DIRECTOR PROPIETARIO
LIC.

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3~ Calle de la Rinconada de San Diego No.
Teléfonos:-Mexicana, 20-85 Neri
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Apartado Postal 149.- México, D. F .

41.

PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . $
(pagadero por adelantado.)
En los Estados .................. ......... . S
(pagadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjt:ro ....... . ......... .. .. ..... $
(pagadero por sem.,stre adelantado.)

1.00

1.25

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NUMEROS SUELTOS:
En la Capital. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
$ o.30
En los Estados ............ .. .... ..... ....... 0.35
En el Extranjero .... . ..... ., .. .. ... .. .. . ... 0.50
Atrasados ...................... . ........... 0.50
Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetscael, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Pu·
blicité, 14 rue d" Rougement, (g e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

XOGHIMILCO
Las primeras lluvi..s que comienzan a refrescar el
suelo de nuestro hermoso valle, llevan en la punta de
sus canutillos d e cristal, poderes misteriosos que generan u na juventud inagotable sobre la tierra, como las
mágicas influencias que remozan en el maravilloso poema, e l rostro arrugado y envejecido del doctor Fausto.
Los pueblecillos de los alrededores, secos y polvorientos hasta hace poco, se visten con un verde de todos los
matices, salpicado de flores de variadas tintas y brillante por las últimas car¡ci"s del agua. Es un placer para
los qi:e están obligados a respirar el aire de la ciudad
toda la semana, emigrar, siquiera sea los domingos, a
esos sitios que multiplican sus notas risueñas por todas
partes, y que ahora se ostentan con los dones de la estación florida. Los extranjeros, sobre todo, cultivan el
amor del campo como uno de sus deportes preferidos, y
saben estimar las naturales bellezas, diseminadas con
tan rica profusión en torno de la vieja ciudad azteca.
·
Por eso, seguramente, los alemanes organizaron en
honor de su Kaiser, unas regatas 111ne tuvieron lugar en
el lago de Xochimilco, el último domingo. Hicieron bien·
Ese rincón es _el más espléndido del Valle y digno, por
ende, de feste¡ar a un emperador , aun de tan linajudos
mostachos, como los que subrayan el perfil del Hohe nzollern. El país de las chioampas, además, reclamaba
en cierto modo, ese honor, porque fué estudiado en su
curio;a estructura por Humboldt, el genial alemán que
tan interesantes disquisiciones nos dejó sobre todo Jo
que alcanzó. a ver e n estas regiones. Tienen, pues, los
bellos lagos de Xochimilco, hdsta el prestigio de haber
fijado las miradas de un hombre de tan superior valer
como Humboldt. Pero les basta su hermosura y las sombras legendarias que en las noches propicias parecen
surcar todavía sus liguas colmadas de silencio y .de misteriosas s ugestiones. Y ese domingo, mientras los alemanes se disputaban el triunfo al golpe de los remos unánimes; y las músicas y el bulliaio de la fiesta se derra•
maba en el a ire, de vidrio por la transparencia y sonoro
como un tímpano, nosotros, desde on:i canoa conducida
por un solo remero,-un indio que parecía llevar en la
mirada obscura la melancolía de su raza-a la rr.ooóto·
na cadencia de la vara que hundía con el acompasado
movimiento ancestral, suprimíamos imagioativamente,
las multitudes contemporáne¡,.s, diseminadas en las barcas, los restaurants improvisados en las chinampas, ya
inmóviles, todos los aspectos de la vida europea que interrumpe el sueño secular del antiquísimo pueblo, y volvíamos a convivir momer.táoeamente, con la noble raza
de los xocbimancas, que aleccionados por la necesidad
y obligados por las condiciones de la tierra, form:iron
campos y huertos flotantes sobre la misma superficie de
los lagos.

Po rque el · pueblo de Xochimilco, es quizás, el primero que tunda.roo las razas peregrinas de Aztlán. Sus
c ampos, los prime ros que cultivaron, después que el
águila anunciada les indicó su establecimiento en Te·
noxtitláo. En ellos cosechaban el maíz y todas las otras
plantas necesarias par a su sustento Multiplicados es·
p &gt;ntáneamente, o por su industria, pudieron destinar
varios de esos campos movibles ajardines de flores y de
yerbas aromáticas, que se em¡ileaban-dice C lavijeroen el culto de los dioses y en el recreo de los magnates.
Cuando el amo de un hue rto- 3grega- o de una chinam·
pa, quiere pasar a otro sitio b ien para alejarse de un
vecino perj udicial, ora par~ aproximarse a su familia,
se pone en su barca, y con ella sola, si el huerto es pe·
queño, o con auxilio de otras, si es grande, lo tira a r emolque y lo conduce a donde quiere. Est" ventaja hace
preferir las chinampas a las casas edificadas en tierra firme, sobre todo en los tiempos que correo, tan
abundantes en conmociones politicas, que bien q uisiera
cualquier c iudadano pacífico, lleva rse a remolque sus
propiedades a regiones menos agitadas, en las que nose
conspirara; o se conspirara poco, en último caso.
El comercio de las flores, de las yerbas y de las hortalizas, h¡,.bía llevado, no sólo la prosperidad, sino la
opulenc ia, a los indios dedicados a é l. En la fam_osa
&lt;g11erra fl~rida&gt; que les dió Itxcoatl, rey de los mex1ca·
nos, y en la c ual perdieron s u autonomía, eran tan nu·
merosos, que cubrían las llanuras, y estaban tan rica·
mente alhajados, que en las rodelas y divisas brillaba el
oro, entre los variados colores d e las armas, verdes,
azules, amarillas. Calcúlese oor esto el esplendor de sus
fiestas ctomésticas y de sus liturgias, la extraña suntuosid:i.d de los s ,crificios, en med io de una naturaleza tan
plácid, y tan pródiga en dones. En la fiesta solemne de
Xochiquetzal, la diosa del plumaje de rosas, los indios
se despedían de la estación estival, esto es, de las rosas
que ya estaban a punto de morir, con actos de regocijo
y :ie contento, pero impregnados de una refinada melancolía. Esos días enramaban sus habitaciones, sus templos y calles, y ellos mismos no lucían otro adorno que
el de las flores, dispuesto con arte y gusto delicados.
Xochiguetzal era la diosa abogada de los pintores, de
los tejedores que bordaban en lienzos hechos de finas
raíces , las rosas y sus tintas imitadas con una perfección
que fué el asombro de los Conquistadores. Y así, enflo·
rados, ebriO'S de a romas y de sangre, los indios se entre·
gaban a la danza rituál en honor de la diosa que ore·
sidía la grandeza de su culto feroz, enigmática y
cruel, como una divinidad asiática. Entretanto, las víc·
timas esperaban, pero sólo por poco t iempo. Los dioses,
con las mismas inclinaciones de sus criaturas, no se cansaban de exigir corazones bumeantes, y pronto las piedras
de los sacrificios se empapaban en el preciado licor rojo, propicio lo mismo a Xochiquetzal que a Huitzilo·
poxtli.
Pensaba. yo, evocando estas antiguas memor ias, en el
lago surcado ahora por los súbditos alemanes, en que no
hemos heredado de Ut•a manera completa a nuestros
abuelos. Ellos amaban las flores, tanto como el espec·
táculo de lo~ sacrificios. Sólo entre los chinos se encuentran nomb res tan e xpresivos, como los que escogierGo
los aztecas para bautizar las joyas vegetales. Cuetlasúc hil, quiere decir &lt;flor que se marchita;&gt; sochicahuite,
&lt;flor generosa:&gt; yolosóchil, &lt;flor que tiene la figu ra de
corazón &gt; Nosotros únicamente conservamos la afición a
la sangre. En cuanto a las flores, casi las hemos olvidado, y apenas si e n las comidas de ceremonia. permitimos q ue un ramo insignificante y anémico,recuerdeque
hemos nacido en la tierra de la florida Xochiquetzal.
Pensábamos también, cuando la tarde comenzaba a
inundarse de tristeza crepuscular, y el poniente fingía
una hecatombe gi¡¡antesca, bajo cuyas llamas desaparecían los dioses y los hombres de una fabulosa ciudad
bárbara, en que esas cosas, ya tan lejanas de nosotros,
y sin embargo, como embalsam,das en un fuerte perfume de leyenda, están esperando aún al poeta que las
cante y las aliente con el soplo divino del arte. Con los
elementos de las aguas, de las flores y de la sangre,
podría escribirse un bello poema de voluptuosidad y
muerte.

Juanilla
(Del libro &lt;Bocetos Metropolitanos&gt;)
- [Tengo hambrel-murmuraba con desfallecida voz
la pequeñuela Jnanilla, colgándose a las harapientas fal•
das de la pobre viuda de R amírez.
La chiquilla, tiritando lastimosamente,ocultaba su ca·
becita rubia bajo el manto verdoso de la madre, y ésta,
llorando en silencio, oprimía aquella pálida frente con·
tra su enjuto pecho d el cual brotaban los sollozos los
gemidos desgarradores que le arrancaba la implac~ble,
la maldita miseria.
-Tengo hambre, mamá, dame pan!-repetía la niña,

limpiando con su maogd desgarrada las lágrimas que
temblaban en sus párpados enrojecidos por e l llanto.
Y la mujer afligida, ge'l'.lía dolorosamente, besando con
sus labios amoratados por el frío, la frente pu ra y los
resecos de Juanilla .
-i Pobre hija mía!-barbotaba. Espera ... ... espera,
tu abuelito va a venir; él traerá pan .... mucho pan!
Pero e l abuelo no llegaba.
Afuera, el viento bel.ido se colaba por los vidrios em·
polvados, sucios, húmedo, y rotos de la car comida ven·
tana a través de la cual se veían caer los copos de nieve, desprendiéndose de un cielo plomizo, triste y som·
brío. iQué invierno tan crudo el de aquel año! Cuándo
se había visto una nevada así en México ?
Los poores sufrían mucho. Pasa bao tiritando, materialmente congelados. Los coches y los automóviles se
deslizaban allá abajo en las casi desiertas calles, rodan·
do sobre la a lfombra de nieve que cubría e l adoquinado. Y los descarnados árboles de San Juan susurraban
melancólicamente, alzando sus ramas cenicientas que
recibían la menuda lluvia de copos, albos como el más
puro armiño; algunos de éstos arrebatados por el cier·
zo, peaetraban a la desmantelada bohardilla oscura don·
de la pobre viuda esperaba con febril impaciencia la
llegada de su padre. Pdro sonaron las diez en el reloj
de &lt;El Buen Tono&gt;, y el anciano Pedro no parecía. Un
pesado silencio invadía el cucbitril de estcs de~gracia·
dos.
-iQué frío, mamá! Y mi abuelito q ue no parece!. ..
-iYa vendrá, ya vendrá!
- l Pero hasta q ué horas? ¡Tengo mucha hambre!
Oye cómo me hacen las tripas . ...
Marta desesperaba. Su hija, para entretener el ham·
bre masticaba una vieja liga de hule. En aquel vasto y
húmedo desván, lóbrego, destartalado, fétido, las paredes ruinosas destilaban gotas salitrosas, lloraban, esta es
la palabra. Y por qué no? . ... También los mudos ed;ficios toman parte en los dolores y en la miseria de sus
habitan,es.
Veíanse allí los últimos restos del antiguo menaje:
desvencijados muebles salvados del naufragio, en la te·
rrible lucha por la vida. Un lecho informe, asqueroso,
indescriptible; un su~io jergón amarillento; dos mrntas
llenas de remiendos y costurones, cuyo fleco de harapos
caía en desorden sobre el pi~o accidentado, surcado de
grietas y hoyaocos y cubierto de montículos pequeños
que despedían un olor repulsivo de humedad, de ollín
y de miseria.
Más allá, en un rincón tenebroso, se disting uían dos
s illas viej'ls, rotas, desfondadas, que se sostenían gracias
a la red de nudosos cordeles que ligaban sus rígidos
miembros; uoa mesa de tos'cas patas remachadas con
gruesos clavos de hierro mohoso y sobre la cual desean·
saba una enorme marmita abollada; ahumada; un girón
de mantel mugroso, grasiento y dos o tres fragmentos
de oxidadas cucharas con el mango roto.
En frente y arriba de un gran hacinamiento de repugnantes guiñapos, de t rozos de hierro y restos de ro·
jizas herramieotos, de calzados viejos, torcidos y enlodados, de correas salpicadas de fango y de paja húme·
da y podrida, sobre una gran mancha de la pared eri·
zada de piedras blanquecinas, se hallaba suspendida
una vetusta imagen de nuestra Señora de los Remedios,
encuadrada por un marco negro de madera cubierto
de moscas y telas de araña.
Y ésto era todo. Se respiraba un ambiente i mpuro,
nocivo, helado, como el olor de la tierra removida de
las fosas. Reinaba ahí un silencio de muerte, sólo interrumpido por lo, sollozos d~ aquellos dos infelices y
por la vol tierna y lastimera de la chica que rept:tía
sin cesar:
- iAy, qué dolor de estómago, mamá; desde ayer no
hemos comido ni un pedazo de pan! .. .. Qué, tú no tie·
aes hambre I Asómate a ver s i viene mi abuelito .. . .. .
Yo tengo mucho, mucho frío. ¡ P or qué no tenemos ni
qué comer? Mira: Carlota, h hija del señor que vive
ahí enfrente, en el 10, siempre tiene q ué comer y se po·
ne muy buenos vestidos y hasta trae botas bronceadas.
Es muy rica. Cuando va a la escuela dice 'que su papá
le da todos los días un tostón nomás para que compre
dulces; pero es muy hambrienta; no nos quiere convidar
de lo que compra ... . ¿Por qué nosotros no somos ricos,
mamá? ¿ No dices que Dios es muy bueno, y que les da
lo necesario a sus hijos? .... .. Han de ser mentiras tu·
yas. 1Cómo a nosotros nos tiene 1-.asta sin comer ? ..... .
¡Ah, cómo me arde el estómago!
Marta callaba, y ardientes lágrimas seguían resbalan·
do por sus escuálidas mejillas. Mientras que su hija contemplaba tristemente los cardamomos q ue crecían en
los coloniales pretiles del corralón, el viejo Pedro, en·
vue !to el rostro con una larga y grosera bufanda deste·
ñida. tembloroso y enfermo, tiritando bajo su abrigo ro·
to a través del cual se veía la flaca musculatura azotada
por la escarcha, encorvado, triste, pensativo y desespe·
rado, recorría en vano los desiertos barrios de la fastuo·
sa Metrópoli, en su decrépito coche, buscando una re·
zagada &lt;carga&gt; que no llegaba, unos miserables centavos con q ué llevarles aunque fue ra &lt;pambazos&gt; a su
afligida hija y a s u pequeña Juanilla. ¿Qué dirían ? ¿Qué
harían en aquellos angustiosos momentos?¿ Cómo había
~e. pr~s~ntarse ante ellas sin un mendrngo ? ¿ No eran
1n¡ustlc1as de la suerte ?. . .... ¿Cómo no había de r ene·
gar ?....
Pero el ansiado pasajero, la Providencia de aquella
des&lt;;ilada familia, se ocultaba siempre, y entre tanto, el
a nciano tosiendo débilmente, gastado, sin alimento, in·
tentando apretar con sus manos rugosas y engarabitadas

la.s riendas del escuálido caballo dosalvo, miraba con infinita
amargura las calles desiertas, a lzaba la vihta h:i. cía lo alto y escu·
•chaba los sordos crujidos de su pesado vehículo que, como él, ca·
minaba trabajosamente , apolillado, ruinoso, pase~odo su vejez a
la dudosa luz de las lá mparas que con sus pupilas funerarias,
semejantes a enormes huevos cocidos y luminosos, partcían con·
templar a través de la brum3 a aquel lastimoso grupo de viejos
en su l,.rga y melancólica peregrinación nocturna.
"Rico," el hambriento "Rico," arrastraba con lentitud negra la
'calandria" que rechinaba sin cesar haciendo estremecer al co·
chero en cuyo dolorido pecho resonaban cruelmente aquellos
postreros gemidos. A cada balanceo producido por algún bache
profundo, chillaban lúgubremente las mohosas muelles, y la fa.
ligada bestia se detenfa resoplando, jadeando, negándose a proseguir el doloroso Calvario.
-iAnda, " Rico," mi valiente "Rico!"-e xclamaba el desveÓ.·
turado auriga con su voz cascada y macilentá, interrumpida por
violentos accesos de tos áspera y seca.
Y el noble animal, sacudiendo las velludas orejas con filosófica
resignación, ver ificando un supremo, un desesperado esfuerzo
-seguía a vanzando lentamente entre las sombras ..... .
-Mira-dijo un currutaco a su ebrio compañe,o:-a esa chu-parrosa, ya se le cansó el "penco.'

!3anque:e ofrecido por la b;,nca de '1éxico al señor secretario de
H~c1e':1da, Lic. Toribio E~quivel O';&gt;regón, el sá babo pasado, por el
éxtto hsoogero del empréshto de dos::1entos millones de pesos - Aspecto
del restanrant de Chapultepec durante el banquete.-La mesa de ho•
nor.-Otra mesa,-Eu el medallón, el señor Ministro.
- iUf! iQué "canciones" e~tán los tres!
-Oye, Padre ~terno, _l~ndas en busca de tu compadre Mam 5 a)em ?
"R~olt.~ron u~abnsotada 1d1ota. El no los escuchaba. Su coche c ru¡·ía má•
1co agoniza a.
v Y más.
Repentina!11ente, al dar vuelta por la callejuela de la Teja, tropezó en un hoyan~o Y cay~ brusc~mente. lJ_~a de las ruedas del tosco y pesado vehículo Je
pas por ~ncima haciendo cru¡1r sus huesos, y el anciano Pedro, lanzado 'des·
de ~u ~stent?, fué a estrellarse el cráneo centra el poste de la esquina rebotan ° espue~ rnbre la rala capa de nieve que se enrojeció con la sao re' de Ja
espan\o~a henda. Cochero Y caballo lanzaron un débil grito sofocado fe agitaron
convu st vamente al¡¡unos se~undos, y después quedaron inmóviles, y~rtos, sal i•
~a~os por la; plu~1tas d~ meve que seguían cayendo, cayendo siempre . ... El ia4, 0 parecta reir plácidamente, como dicién dole a su amo:-Estamos me ·or
1
as1......
.
T ranscurrieron algunas horas.
Allá, en la bohardilla, Juaoilla lloraba sin descanso
. - iNo llores, pobre hija mía!-repetía la viuda. Espe;a . ..... tu abuelo va a venir, y t~aerá pan ...... mucho pan ! ..... .
Al mismo tiempo se escucharon sordos rumores en la estr echa escalera, pasos
que res~naron después en el sombrío corredor. Una voz di¡·o:
-Aqui es.
. Abriórn la puerta que giró chirriando rnbre sus enrrobecidos gcznc s y apareciere-u en el umbral dos hombres, llevando a cuestas un cuerpo envuelto or
ccmpleto en una manta. Otro vecino, vestido con traje azul ce obrero, alumla-

�ba con una linterna sorda la fúnebre comitiva; y dejando el cadáver sobre el miserable lecho, se alejaron
silenciosamente como sombras. Al llegar a la puerta,
un" de ellos se volvió hacia la viuda que contemplaba
!.,, esceoa con ojos espantados y le dijo:
-Ya lo ve "asté" doña Marta,' jué" allá en la esquina de la Teja .... Allí mero nos Jo encontramos tirado,
éste y yo ... El "penco" también está muerto y la "calandria" quedó hecha astillas .... Puede que ya la haya
"vicentiao'' el "tequis" .... Nosotros, como buenos vecinos, cargamos con el "dijuntito" y "ái" lo tiene "as·
té" .... No se había de quedar tirado como un perro ....
"Ora," si quiere .... este .... iremos a dar parte a la Comisaría ..... .
Esperó, y viendo que no le contestaba, se fué, eotor·
oaodo la puerta mientras el otro murmuraba:

-"iProbe" tío Pedro!
-iBah, bah!-exclamó el remendón de la li°'teroa.
Déjenlo. "Siquera" el "dijunto'' nos heredó sus chan·
clas, sus trapos y su gorra ...... ¿Qué ~ás "quereo" eo
pago del viaje ? Al cabo el viejo oogruñtrá ..... .
Un coro de conteoidas risotadas celebró el macabro
chiste y el repugnante hurto, y los tres caritativos l~drones se alejaron, reinando otra vez un pesado St·
leocio.
La chiquilla no comprendió y batiendo palmas ale·
gremente, gritó:
-iCuánto pan, mamasita, cuáoto pan ! ''¿Verdá" qoe
todo ese pan lo manda mi abuelito? ¡Qu:! bueno es mi
abuelito! ¡A mí ya me andaba de hambre!
,
Y corrió con precipitacióo hacia el lecho; apa.~to 1:1
manta con cuidado, para que no se cayeran los boh·

llos" y se fueran a enlodar; pero retrocediendo horro·
rizada ante el desfigurado y sangriento cadáver, chilló
eco acento que desgarraba el alma: .
.
-i Mi abuelito! ¡Es mi pobre abuelito! .... 1Y encuerado! .... ¡Muerto!
La infeliz madre lanzó un rugido penetrante, horri•
ble, extra-humano; alargó los brazos y rodao~o por el
pavimeoto quedó sin sentido, mientras que Juan1lla, tam•
baleándose, llorosa, espantada, hambrienta, de~esperada,
caía sobre su cuerpo fiío, be~áodolo, estrechaodolo en·
tre sus bracitos delgados y .. uesosos . ...
El alba empezó a clarear. La portera barría el patio de
la vecindad coa su escoba de ramas. Una saltapared
gorieaba. La vida se¡?"uía su curso.
¿Qué le importa todo esto al mundo?
S EVERO AMADOR.

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Desde Cullera a Saguoto, en t1da la valenciana vega
no había pueblo ni poblado donde no fuese cooocido
Apenas su dulzaina sonaba en la plaza, los muchachos
corrían desalados, las comadres llamábanse unas a otras
con ademán gozoso y los hombres abandonaban la taberna.
-&lt;iDimóoi!&gt; .... i&lt;Ya está ahí Dimóoi!&gt;
Y é l, con los carrillos hinchados, la mirada vaga per·
dida en Jo alto y soplñodo sin cesar ea la picuda dulzaina, acogia la rústica ovación co.1 la indiferencia de
un ídolo.
Era popular y compartía la general admiración coo
aquella dulzaioa vieja, resquebrajada, la eterna campa·
ñ·era de sus correrías, la que, cuaodo no rodaba eo los
pajares o bajo las mesas de las tabernas, aparecía siempre cruzada bajo el sob...co, como si fuera uo ouevo
miembro c reado por la naturaleza en uo acceso de filarmonía.
Las mujeres que se burlaban de aquel insigne perdido, habíao hech::i uo descubrimiento. &lt;Dimóoi&gt; era
guapo. Alto, fornido, coo la cabeza esférica, la frente
elev'lda, el cabello al rape y la nariz de curva ~udaz,
tenh en su aspecto reposado y majestuoso, algo que re·
cardaba al patricio romano, pero oo de aquellos que en
el período de austeridad vivían a la_ espartaoa y se ro·
bustecían en el campo de Marte, SJOo de los otros, de
aquellos de la decadeocia, que en las orgías imperiales
afeaban la hermosura de raza colorando su nariz con
el bermellón del vioo y deformaodo su perfil con la
colgante sotabarba de la glotonería.
&lt;Dimóoi&gt; era uo borracho. Los prodigios de su dulzaina, que por lo maravillosos le habían valido el apodo, no llamaban taoto la atención como las asombrosas
borracheras que pillaba ea las g raodes fiestas.
Su fama de músico le hacía ser llamado por los clavarios de todos los pueblos, y veíasele llegar carretera
abajo, siempre erg uido y ~ileocio, con la dulzaina en el
sobaco, llevando al lado, como gozquecillo obediente, al
tamborilero. algún pillete recogido eo los caminos, con
el cogote pelado por los tremendos pellizcos que al des·
cuido le largaba el m'lestro c uando no redoblaba sobre
el parche con brío, y que, si caosado rle aquella vida
nómada abandonaba al amo, era después de haberse he•
cho tan borracho c.:&gt;mo él
No había en toda la provincia dulzainero como &lt;Dimóni&gt;; pero buenas angustias les costaba a los clavarios
el gusto de que tocase en sus fiestas Teoíanque vi~ilarlo
desde que entraba en el pueblo, amenazarle con un garrota para que no entrase ea la taber u hasta terminada
la procesión, o, muchas veces, por un exceso de coodesceodeocia, acompañarle deotro de aquélla para deteoer
su brazo cada vez que lo teodía hacia el porróo. Auo
así resultabao ioútiles tantas precauciooes, pues más de
una vez, marchaodo g rave y erguido. aunque coo paso
tardo ante el estaodarte de la cofradía, escaodalizaba a
los fieles rompieodo a tocar la «Marcha Real,&gt; freo te al
ramo de olivo de la taberna, y eotonaodo después el
melaocólico &lt;De profuodis&gt;, cuaodo la peaoa del saoto
patrono volvíaa e~trar en la igles_ia. .
.
y estas distracc1ooes de bohemio JOCorreg,ble, estas
impiedades de borracho, alegraban a la gente ~a chiquillería pululaba en torno de él, dando cabriolas al
-compás de la dulzaina y aclamando a "Dimóoi;" y los
~olteros del pueblo se reían de la gravedad con que
,muchaba delante de la cruz parroquial, y le enseñaban
-.de lejos un vaso de vino, iovita~ió_~ a la que contestaba
-con uo guiño malicioso, como s, d1¡era:-Guardadlo para después.
. Ese después en la felicidad de "Dimóoi;" pues r~presentaba el momento en qu_e: term1n.,da la fiesta Y. hbre de vigilancia de los clavanos, entraba en posesión
de su libertad en plena taberna.
.
Allí estaba en su centro, junto a los toneles ptntados
de rojo obscuro, entre las mesillas de zioc jaspeadas

por !as huellas redondas de los vasos, ~spira~do el tufi1lo del ajoaceite, del bacalao y las sardrnas frita~ que se
exhibían en el mostrador tras mugriento alambrado, y
bajo los suculentos pabellones que formaban, colgando
de las viguetas, las ristrds de morcillas rezumando acei·
te, los manojos de chorizos moteados por las moscas, ldS
obscureis longanizas y los ventrudos jamones espolvoreados con rojo pimentón.
La tabernera s~otíase halagada por la presencia de
uo buesped que llevaba tras sí ia concurrencia, e iban
entrando los admiradores a bandadas; no habían bastantes manos para llenar porrones, esparcíase por el ambiente uo denso olor de lana burda y sudor de pies, y a
la luz del humoso quinqué veíase a la respectiva asam·
blea, sentados unos en los cuadrados taburetes de alga·
rrabo coo asiento de esparto y otros en cuclillas en el
suelo, sosteniéndose coa fuertes manos las abultadas
mandíbulas, como •i estas fueran a desprenderse de tanto reir.
Todas las miradas estaban fijas en &lt;Dimóoi&gt; y su dulzaina.
-&lt;iLa agüela! ¡Fes J'agüela!&gt;
Y &lt;Dimóni&gt; sin pestañear, como si no hubiera oído la
petición geoeral, comenzaba a imitar con su dulzaina el
gaogoso diálogo de dos viejas, con tan grotescas in6exiooes, con pausas tao oportunas, con esca pes de voz tao
chil!ooes, que una carcajada brutal e interminable con•
movía la taberna, despertando a las caballerías del inmediato corral, que unían a la baraúnda sus agudos relinchos,
Después le pedían que imitase a la &lt;Borracha», una
mala piel que iba de pueblo ea pueblo vendiendo pañuelos y gastándose las ganancias en aguardiente. ·y Jo
mejor del caso ts que casi siempre estaba presente la
aludida y era la primera en reirse de la gracia con que
el dulzainero imitaba sus chillidos al pregonar la veo·
ta y las r iñas con las compradoras.
Pero cuando se agotaba el repertorio burlesco, cDimóoi». soñoliento po r la digestión del alcohol, lanzába·
se ea su mundo imaginario, y ante su público silencioso y embobado, imitaba la charla de los gorriones, PI
murmullo de los campos de trigo en los días de viento,
el lejano rnoar Ele las campaoas, todo lo que le sorpreo•
día cuando por las tar:le~ despertaba en medio del campo sin comprender cómo le había llevado allí la borrachera pillada ea la noche anterior.
Aquellas geotes rudas oo se sentían ya capaces de
burlarse de "Dimóoi," iie sus soberbias chispas, ni de los
rr.pelooes que hacía sufrir al tamborilero. El arte, algo
grosero, pero ingenuo y genial de aquel bohemio rústi·
co, causaba hooda huella en sus almas vír¡?"enes y miraban con asombro al borracho que, al compás de los arabescos impalpables que trazaba con su dulzaina, parecía crecerse, siempre con la mirada abstraída, grave,
sin abandonar su instrumento más que para coger el
porrón y acariciar ~u seca leogua con el &lt;glu glu&gt; del
hilillo del vino.
Y así es,taba siempre. Costaba grao trabajo sacarle
una palabra del cuerpo. De él sabfase únicamente por
el rumor de su popularidad que era de Beioicófar, que
allá vivía en una casa vieja que conservaba aún porque
nadie Je daba dos cuartos por ella, y que se había bebido, en unos cuaotos años, dos machos, un carro y media
docena de campos que heredó de su madre.
¿Trabajar? No y mil veces no. El había nac ido para
borracho. Mientras tuviese la dulzaina ea las manos no
le faltaría pan, y dormía como uo príncip.e cuando terminaba una fit:sta. y después de soplar y beber toda la
noche, caía como un fardo en uo rincón de la taberna
o en el pajar del campo, y el pillete tamborilero, tao
ebrio como él, se acostaba a sus pies cual un perrillo
obediente.

II
Nadie supo como fué el encuentro; pero era forzoso

que ocurriera, y ocurrio. &lt;Dimóoi y la Borracha&gt; se
juntaron y se confundieron.
.
Siguiendo su curso por el cielo de la borrachera, rozáronse, para marchar siempre unidos, el a~tro rojizo
de color de vino y aquella estrella errante, lívida como
la luz del alcohoi.
La fr«ternidad de borrachos acabó en amor, y fuéronse a sus dominios de Benicófar a ocultar su felicidad en aquella casucha vieja donde por las noches,
tendidos en el suelo del mismo cuarto donde había .nacido &lt;Dimóoi&gt;, veía o las estrellas que parpadeaban maliciosamente a través de los grandes boquetes del tejado, adornados con largas cabelleras de inquietas plantas.
Aquella casa era una muela vieja y cariada que se
caía en pedazos. Las noches de tempestad tenían que
huír como si estuvieran a campo raso, perseguidos por
la lluvia, de babi.ación en habitación, hasta que pcr fin
encontraban ea el abandonado establo uo rinconcito
donde entre pc.lvo y telarañas florecía su extravagante
primavera de amor.
¡Casarse!. ... ¿para qué ? Valiente cosa les importaba
lo que dijera la gente. Para ellos no se habían fabricado las leyes oi los convencionalismos sociales. Les bastaba el amarse mucho, tener un mendrugo de pan a
medio día y sobre todo algún crédito en J:, taberna.
&lt;Dimóoi&gt; mostrábase absorto, como si aote su vista
se hubiese abierto ignorada puerta mostrándole una felicidad tao inmensa como desconocida. Desde la niñez,
el vino y la dulzaina habían absorbido todas sus pasiones; y ahora, a los veintiocho años, perdía su pudor de
borracho insensible ; y como uno de aquellos cirios de
fina cera que llameaban ea las procesiones, derretí ase
en brazos de la &lt;Borracha&gt;, sabandija escuálida, foa,
miserable, ennegrecida por el fuego alcohólico que ardía en su interior, apasionada hasta vibrar como una
cuerda tirante y que a é l le parecía el prototipo de la
belleza.
Su felicidad era tao grande, que se desbordaba fuera
de la casucha. Acariciábanse en medio de las calles con
el impudor inocente de una pareja canina, y muchas
veces, camino de los pueblos donde se celebraba fiesta,
huían a campo traviesa, sorprendidos en Jo mejor de su
pasión por los gritos de los carreteros que celebraban
con risotadas el de~cubrimieoto. E l vino y el .. mor eogordabao a &lt;Dimóui;&gt; echaba panza, iba de ropa más
bien cui9-ado que ouoca y sentíase tranquilo y satisfecho al lado de c)a Borracha&gt;, aquella mujer cada vez
más seca y negruzca que pensando únicamente ea cu idarle, no se ocupaba en remendar las sucias faldillas
que escurrían de sus hundidas caderas.
No le abandonaba. Un buen mozo como é l estaba expuesto a peligros; y no satisfecha coa acompañarle en
sus viajes de artista, marchaba a su lado al frente de la
procesión, sin miedo a los cohetes y mirando con cierta
hostilidad a todas las mujeres.
Cuando &lt;la Borracha» quedó embarazada, la gente se
moría de risa, comprometiéndose con ello la solemnidad
de las procesiones.
En medio él, erguido, con expresión triunfante, con
la dulzaina hacia arriba como si fuese una descomunal
nariz que olía al cielo; a un lado el pillete, haciendo
sonar el tamboril, y al opuesto &lt;la Borracha&gt;, exhibien·
do con satisfacción, como uo segundo tambor, aquel
vientre que se hinchaba cual globo próximo a estallar,
que la hacía ir con paso tardo y vacilante y que ea su
insolente redondez subía escandalosamente el delante·
ro de la falda, dejando al descubierto los hinchados
pies bailoteando en viejos zapatos, y aquellas piernas
negras, secas y sucias como los palillos que movía el
tamborilero,
Aquello era un escándalo, una profanación, y los cu·
ras de los pueblos sermoneaban al dulzainero.
-Pero, ¡grao demonio! Cásate al menos, ya que esa
perdida se em¡:;eña en no dejarte ni aun en la rroce·
sióo. Yo me encargaré de arreglaros los papeles.

P ero aunque él decía a todos que sí, maldito lo que
le seducía la proposición. ¡ Casarse ellos! Bueno va ... .
cómo se burlaría la gente. Mejor estabao así las cosas.
Y en vista de su tozuda resistencia, si no Je quitaron
las fiestas, por ser el más barato y mejor de_ los dulzai·
o eros, despojáronle de todos las honores anexos a. su
cargo, y ya oo comió más en la mesa de los clavanos,
oí se le dió el pan bendito, ni se permitió que entrasen
ea h iglesia el día de la 6esta semejante.par de here·
jazos.

III
E lla no fué m:idre. Cuando llegó el momento, arraccaron en pedazos, de sus entraña.~ ardientes, aquel iL·
feliz engendro de la embriaguez.
Y tras el feto moostruoso y sin vida, murió la madre
ante la mirada asombrada de &lt;Dimóoi&gt;, que, al ver ex·
tinguirse aquella vida sin agonía ui coov~lsiooes, n~
~abía si su compañera se había ido para siempre o s1
acdbaba de dormirse como cuando rodaba a sus pies la
botella vacía.
El suceso tuvo resonancia, y las comadres de Benicófar se agrupaban a la puerta de la casucha para ver
de lejos a &lt;la Borracha&gt; tendida en el ataúd de los pobres y a &lt;Dimóoi&gt; ea cuclillas junto a la muerta, volu·
minoso, lloriqueando y con la cervíz inclinada como un
buey melancólico.
)ladie del paeblo se digoó entrar en la casa. El duelo se componía de media docena de amigos de &lt;Di~óoi&gt;, harapo;cs y tao borrachos como éste, que ¡,o~d10seabao por los caminos, y del sepulturero de Ben1cofar.
Pasaron la noche velando a la difunta, yendo por
turno cada dos horas a aporrear la puerta de la taberna
pidiendo que les llenasen una eoorme bota, y cuando el
sol entró por las brechas ?el teja~o, desp~rtaron todos,
tendidos ea toroo de la difunta, 01 más 01 menos que
los domingos por la noche cuando en fraternal confianza caían ea algún pajar a la salida de la taberoa.
¡Cómo llorabau todos! .... Y ahora la J?Obrecita ~staba
.allí, en el cajón de los pobres, tra~qmla como s1 durmiera, y sin poder levantarsE. a pedir su parte. ¡Oh, lo
-que es la vida! .... ¡y en esto hemos de parar todos!
y los borrachos lloraron tanto, que al conducir el
cadáver al cementerio todavía les duraba la emoción Y
la embriaguez.
.
.
.
Todo el vecindario presenció de le¡os el eotterro
Las buenas almas reían como locas ante espectáculo
tan grotesco.
.
.
,
Los amigotes de &lt;D1món1&gt; marchaban con el ataud
al hombro, dando traspiés que hacían mecerse rudamente la fúnebre caja como un buque viejo y desarbolado. Y detrils de aquel los mendigos iba &lt;Dimóoi&gt; con
su inseparable instrumento_ bajo el sobaco, siempre co~
aquel aspecto de buey moribundo_ que acababa de rec1·
bir uo tremendo golpe en la cerviz.
Lo~ chiquillos gritaban y daban cabriolas ante _el
ataúd, como si aquello fuese una fiesta, y la gente reta,
asegurando que lo del parto era uoa farsa y qu~ &lt;la
Borracha&gt; había muerto de un hartazgo de aguardiente.
Los lagrimones de &lt;Dimóoi&gt; también hacían reír.
¡Valieote pillo! Aún Je du_raba el &lt;c~ñamón&gt; de la noche anterior y lloraba lágrimas de vino al pensar que
y'l no tendría una compañera en sus borracheras nocturnas. .
Todos Je vieron volver del cementerio, donde ,por
compa~ióo habían permití?º el entierro de aque!la gr_ao
perdida, y le vieron tamb~o cómo con sus amigos, 10cluso el enterrador, se mella en la taberna para agarrar
el porrón con las manos sucias de la tierra de las tumbas.
·
.
.
d'ó
Desde aquel día, el cambio fué radical. iA 1 s excur·
siooes gloriosas, triunfos alcanzados ea las taberna~. se·
reoatas en las plazas y toques estruendosos ea las procesiones! "Dimóoi" no quería salir de Beoicó~ar, ª! lo·
car en las fiestas. ¿Trabajar? .... eso para los 1mbéc1Jes.
Que no contasen con él los clavarios; y para afirmarse
más ea esta resolución, despidió a l último tamborilero,
cuy« presencia Je irritaba.
.
Tal vez ea sus ensueños de borracho melaocóhco había pensado, mirando el hinchado vieo_tre de la "Borracha &gt; en la posibilidad de que coa el !tempo un muchacho' panzudo con cara de pillo, un "Dimoniet," acompa·
ñase golpeaodo el parche las escalas vibrantes de su
dulzaina A.hora sí que estaba solo. Había conocido la
dicha para que después su situación fuese más triste.
Había sabido lo que era amor para conocer el desconsuelo: dos cosas cuya existen.:ia ignoraba antes de tropezar con la "Borracha."
Eotregóse a l aguardiente con el mismo _fervor que s i
rindiera un tributo fúnebre a la muerta; iba r?to, mugriento y no podía revolverse en su casucha SJO notar
Ja falta de aquelldS manos de bruja, secas y afiladas como garras, que tenían para él cuidados maternales. .
Como un buho, permanecía en el fondo de su guarida
mientras brillaba e l sol, y a la caída de la tarde salía
,del pueblo cautelosamente, como ladrón que va al acecho, y por una brecha del muro se colaba en el cerneo·
terio, un corral de suelo ondulado que la naturalez_a
igualaba con matorrales en los que pululaban las man·
posas.
y por la noche, cuando los joroalercs retrasados vol;,íao al pueblo con la _azada al hombro, ~íao ?ºª musiquilla dulce e interminable que parec1a sahr de las
tumbas.
-iDimóoil. . . . ¿Eres tú ?
.
La musiquilla callaba ante los gntos de aq uell~ gente
,supersticiosa que preguntaba por ahuyentar su miedo.
y luego, cuando los pasos se alejaban, cuando se res•

tablecía ea la iomeosa ,·ega el susurrante silencio de la
noche, volvía a sonar la musiquilla, triste como un la·
mento, como el lloriqueo lejano de una criatura llaman·
do a la madre que jamás había de volver.
VICENTE-BLASCO IBAíiÍEZ.

Una Heroína Búlgara
. ·.. , Por mucho que la dominación turca hubiera ~asado dolorosamente sobre los búlgaros, nunca los. CIU·
dadanos de Svioleogrand sufrieron tanto como desd~
que empezó a gobernar 4:caimacan&gt; Galaledío-Effeo?1.
Este no era un hombre, sino una fiera: y para él los bulgaros no eran hombr~s.
Era el espanto del pueblo. Los pobres búlgaros, griegos y hebreos tenían mucho cuidado en defenderse de
sus acciones y de su contacto.
.
Pero sus deseos habían de ser ley, y aquel que hubiese pensado en oponerse, podía contar con el inmediato
castigo del &lt;caimacau&gt; o gobernador.
¿Cómo salvarse de un s~mejaote hombre-6era ?
La población obligada a callar, envilecida, débil, había llegado al grado más bajo y vergonzoso.
.
. .. . Un día el párroco de Svilengrad, Pepe ~1colás,
cansado de tantos ultrajes, habló al pueblo de defensa,
de honor y del amor de patria, y su voz era cálida y
profunda, sus p,labras altas t puras como llamas. .
_
El &lt;caimacao&gt; lo puso e hizo llamar a Pepe ~1colas
para decirle rabioso y serio: &lt;Que esto no se rep1t:1. ~e
lo contrario tu cabeza pagará por todo&gt;. Pepe N1colas
oada contestó, pero su mirada llena de desprecio y de
dignidad impresionó a Gelaledin-Effeodi.
.... Pasaron así algunos días. Pepe Nicolás acababa
de celebrar su misa, cuando en la penumbra de la ca•
pilla desierta, vió a una joven coa la mirada fija y los
labios tembloros0s.
-/Qué tienes hija mía?-le p reguntó el anciaoo.

-Tengo que pedirle un consejo.
-Te escucho: habla.
El alma simple de la joven se estremeció.
-Habla, /cómo te llamas, quién eres ?
.
-Me llamo Faoca Simidova, soy huérfaoa, he venido hace poco de Andrioópolis ......Ayer me encootr~
por la calle al &lt;caimacáo&gt; y me d1¡0:-&lt;Esta tarde tu
vendrás a mi Kooack&gt;.
-Le contesté que no podía ser y entonces_me declaró
que me haría busc• r a la fuerza. Es horrible; Y&lt;? no
conozco a nadie, estoy sóla en el muodo; acoosé¡eme
usted! ·
Y fijó su mirada llena de lágrimas eo el rostro pensativo del anciano.
Pepe N icolás bajó su cabeza encaoecida; y después
de una reflexión:-Veo-le dijo-dentro de una hora y'
yo te daré la contesta&gt;.
.... Fanca esperaba eo la oscuridad, cuando de una
puertecita del patio salió una sombra envuelta en uoa
manta negra.
.
..
.
-Pues biéo, este es mi conse¡o-le d1¡0 el aoc1aoo a
Fdoca: dándole un cuchillo fino como una oavaja.
Una l'lcha tremenda combatíase eo e l corazón de
Faoca; Pepe Nicolás se dió cuenta, pero no dijo n:ida.
Fanca quedóse sóla por un momento e°: el pallo o~;
curo, después como si tomara una resoluc1óo se ale¡o
resuelta a cumplir su debP.r.
,
. ... El &lt;cairnacán&gt;se hallaba acostado en un sofa; de
prooto levantó la cabeza porque vió algo q ue brillaba
en el aire y sin el tiempo de darse cuenta ca_yó s~J:&gt;re
los cojioes con la garganta cortada. Un débil que¡1do
cerró la íntima e ioapercibida tragedia.
En la mism1 noche Pepe Nicolás y Faoca desapare·
cieroo de Svileograod. Dos semanas después se presen•
taroo a una compañía de insurrecto~ y más tarde ~n~
el ejército vencedor entraron en Svileograd que fue hbertada del dominio turco.

GALERIA A.RT-ISTrcA.-Autoretrato por Jan Steeo.

�REGATAS

en honor

DEL EMPERADOR

Guillermo
(DE RIMAS DEL ALMA)
Para &lt;El Mundo Ilustrado.&gt;
Alma mía, defiende tu quimera,
la realidad es siempre dolorosa,
que perdure constaute la primera
ilusión de amor color de rosa.

ARPEGIOS

Especial para &lt;El Mundo Ilustrado.&gt;
- [Háblame!
-Nunca, sufre, olvida . ...
-Háblame sólo una palabra
- iNo!
-Y después .. . . que se cierren mis oídos
y enmudezca tu labio a mi pasión.
-iMírame!
-Nunca, sufre, olvida . ...
-Mírame amado
-Nunca, nunca más.
-Por la postrera vez hondo, muy hondo.
-No te puedo mirar.
-Por la postrera vez amado y luego
que se cierren r_nis ojos .... Sin tus ojos
;Quiero la obscuridad!
-iBésame!
-Nunca, sufre, olvida ....
-Por la postrera vez .... dulce, muy dulce.
-No te puedo besar
-Un beso . .. . sólo un beso ...... una caricia;
una caricia, un beso y nada más,
y después .... ¿para qué quiero la vida?
¡Mátame por piedad?

Conserva en el castillo de tus sueños
el recuerdo feliz de aquellos días,
y olvida en la ilusión de tus empeños
el dolor de tus lentas agonías.
Es muy dulce vivir enamorado
de una novia lejana que no viene,
porque así el corazón va ilusionado,
y sus negros dol&lt;&gt;res entretiene.
Una novia lejana deliciosa,
novia que se forjó la fantasía,
una novia muy buena, cariñosa,
llenó. de amor, de luz y de poesía.
Amala con la fe pura y sencilla
de tu primer amor de los quince años,
cuando libre de penas. sin mancilla,
no sabías de los negros desengaños.
No busques en amores del momento
el consuelo que borre tu tristeza,
ni quieras olvidar tu sufrimiento
man&lt;.:hando del recuerdo la pureza.

Alma mía, defiende tu quimera,
la realidad es siempre dolorosa,
que perdure constante la primera
ilusión de un amor color de rosa.

Para "El Mundo Ilastr,do."

PABLO M. SOSA.

MIS VERSOS
Al Sr. Lic. D. Ernesto Chavero,
respetuosamente.
Aquí están, como pétalos dispersos
de perfumadas flores, esparcidos
de este álbum en las páginas, mis versos
conjnnto de sonrisas y gemidos.

Cuand0 muere la tarde pensativa
llevándose lamentos y amarguras.
muere en el alma una ilusión esquiva
y surgen las 5iniestras amarguras.
Enorme cataclismo
vuelca en el alma sus estragos fieros,
y en el cielo, fantásticos querubes
encienden en el seno de las nubes
el tibio resplandor de los luceros.
Ya nada puede
mitigar el dolor de mi amargura;
al rudo cataclismo todo cede:
el goce, y el ensueño, y la ventura,
En esta soledad aterradora,
muy lejos del amor y la fortuna,
brilla en el alma un resplandor de auror., ,
brilla en mi frente, &lt;palidez de luna&gt;....

Nacido al parpadear de esa mirada
que al fondo del espíritu penetra,
es mi canto fulgente llamarada
con centellas de amor en cada letra.
¿ Qué llevas en los ojos? 1Quién te ha dado
ese modo de ver, hondo, profundo,
que en sus radiantes luces condensado
tanto guarda, ignorado para el mundo?

~

Yo he sido la Bohemia que supo de la vida
la efímera alegría y el hondo suspirar ....
Yo fuí la Soñadora que vió desvanecida
su pálida quimera, y triste y dolorida
cerró los grandes ojos, cansada de soñar ....
En mi p~sada vida de am·r y de pecado
yo fuí la ap1sionada que se llamó Mimí,
romántica y ard;ente, tal vez habré llorado
soñando en las caricias de un príncipe encantado
que nunca conocí .. ..
CRYSANTHEME.

Me encontraba tan tri~te. me encontraba tan solo,
sin tu amor todo risas, sin tu amor todo besos,
que mis sueños de antaño
que cantaron un tiempo como flauta de Eolo,
eran ya sólo penas: sueños ho•cos y aviesos
que lloraban, lloraban, como si un desengaño
los hubiera zaherido;
como si mis amores florecientes y bellos
en lugar de los claros y amorosos destellos
de tus ojos, tan sólo poseyeran tu olvido ....
Pero tú ai:areciste y tornó la altgría
y en la noche de mi alma luego se hizo de :lía.
Y cantaron mis versos como el ave canora
que madruga y que dice su canción a la Aurora
en un himno feliz.

Y es en vano mi afán.

Aquí la lira del amor palpita
elegías cantando o madrigales,
de mi ardiente pasión la ansia infinita,
expresando en renglones desiguales.

¡

Los labio~ de Rod,lfo su aroma me habrán dado
y habré gustado en ellos las mieles del Amor.....
y en una oscura noche de invierno desolado
igual que una avecilla friolenta, habré ocultado
mi faz sobre su pecho, con vivido rubor ....

CLOTILDE VILLEGAS LEAL.

Guarda la dulce flor de la añoranza
en un rincón azul de tu memoria,
mientras viva esa flor habrá esperanza
de amores, en tu vida transitoria.

j

En otra edad remota sin d uda mi alma ha sido
el alma bulliciosa y alegre de Mimí
romántica y ardiente, tal vez habré vivido
soñando ea la llegada de un príncipe aguerrido
que nunca conocí.

¡Quién sabe!. ... El corazón ea ellos vive;
es como el Fénix esa entraña loca;
agonizante ya, se alza Y revive
al fuego que le mata O le sofoca.

Busco una sombra que me dé consuelo,
busco un abrigo que me dé ternezas,
clavo mi vista en el azul del cielo,
y navego, con hondo de~con_suelo,
en el piélago azul de mis tristezas ....
Una voz en la calma se avecina,
y en medio de la sombra,
conozco aquella voz, dulce y divina,
que me llama y me nombra ....

y ioh supremo placer que en mis querellas
me abismas con tu voz arrulladora,
viertes en mi alma resplandor de estrellas
y en mis tri~tezas placidez de aurora!....

y de tus cjos al fulgor incierto,
escala de la dicha la a Ita cumbre
y se irgue como el león ea el desierto
del sol bañado por la roja lumbre. . . . . .

Y mientras dur:l la caricia extraña
de la brisa que llora su elegía
escucho aquella voz que no me engaña
y grito en mi dolor ¡oh madre mía!

Mayo 8 de 1913.
VICTOR DIAZ DE LEON.

.

CÉ SAR CAMACHO.

Y estas rimas, bien mío, que te digan mi gozo,
porque ya soy dichoso,
porque ya estás aquí.
CARLOS PADILLA.
México, r91 3.

Noble señora que yo adoro: unidos
en el viejo balcón que ve al poniente,
hablamos tristemente, largamente,
de dichas muertas y de tiempos idos.
De los rústicos tiestos florecidos
desprendo rosas para ornar tu frente;
y hay ea los fresnos del jardín de enfrente
un escándalo de aves en los nidos.
El .:repúsculo cae soñoliento,
y si coa tus desdenes amortig uas
la llama de mi amor, yo me contento
coa el hondo mirar de tus arcanos
?jos, mientras admiro las antiguas
Joyas de las abuelas en tus manos . ...

RAMON LOPEZ VELARDE

U na regita.-La pr imera caooa.-Señoritás·vencedoras.-Otra regata.
-La meta. - Instantáneas toma das
durante la fiesta depor tiva con q ue
celebró el domingo pasado, el Club
Alemán de Rega tas, el a niversar io
de la exaltación al trono del Emperador Guillermo.

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~(_.sw¼~,\~..sw-t,,,,~~~~A~~.Ío\~..sw-t,,,,_)4

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�íi~fULTITK

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1

'i
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pa que parecía transportada expresa-

Originada por el más bello de los

mente del la 5o de Xochimilco.

pretextos, la Caridad, y a iniciativa del
Gobernador del Distrito, se efectuó el

Aquella feria deslumbradora de be-

domingo pasado, ea los alrededor"s
del Automóvil Club, una deliciosa ker-

lleza se vió todo el día concurrida por

messe ea la cual tomaron parte los ele-

que a manos llenas contribuyó al fin

mentos más valioSOII y distinguidos de

caritativo de la fiesta que fué el arbitrar
recursos para la fundación de uc asilo

la crema de la sociedad capitalina, la

la alta sociedad mexicana.
El elegante edificio del club se veía

para ancianos y otro para huérfanos,
ideas que se deben a la iniciativa del señor Gobernador.

rodeado df, un paisaje cosmopolita en
el que se reunían: uc precioso molino

t

Campesinas holande :as, señoritas expendedoras de cocfetti en ,.J Molino Holacdés.-Grupo de chicas poblanas
• •
.
"Pompad our " en e J puesto d e fl ores.-Dos bellas turcas que atecdieroc a la clientela ecel"Caféor·
ea e1 ongmal puesto
JI "chmampa"
· - Damas
ien ta.,
,J

•

holandés, el r etrete turco ea el que se

Duradero recuerdo dejará esta pre-

ofrecía delicioso café, el kiosko francés

ciosa fiesta, pues mue-he ha de tardar

al estilo de los Luises, un puesto arrac·

para que se efectué otra que pueda
opacarla.

cado de la feria de Sevilla y la cbinam·

Odaliscas, manolas, japonesas, chicas... poblanas, toda la belleza femenina del
mundo, representada por las bellas damas mexicanas que
atendieron los puestos de la kermt-sse.

�Ioterior de la Cámara de Diputados tomado desde la entrada dAl salón de sesiooes.

Fachada de la Cámara de Diputados del· Congreso Federal.

Edificios de la Ciudad de México
La Cámara de Diputados
En los primeros días del mes de Febre ro del año de 1909, se incendió el antiguo teatro Iturbide, local que ocupaba la Cámara de Diputados, desde que el
fuego destruyó su local propio en el interior de l Palacio Nacional.
Como las obras del Palacio del Poder Legislativo, del que oos ocupamos en
otro sitio, se hallaban aun poco adelantadas y u querían mucho tiempo para
s u terminación, se pensó en construir un edificio pr ovisional, en el mi~mo sitio
ocupado por el que acababa de ser destruído por el incendio.
Se acomodó el salón de actos de la Escuela Nacional de Iogenieros, para
que en él se efectuar an las sesiones de la Cámara de Diputadns, mientras duraran las obras de construcción, y se encomendó e l trabajo al arquitecto mexi•
ca no don Mauricio Demaria y Campos, quien proyectó y dirigió la construcción
del edificio hasta su terminación.
Las obras de construcción, decoración y acomodación del nuevo Edificio,
duraron alrededor de dos años y quedaron terminadas en los primeros meses
del año de 19 n ; se había pensado que la inauguración de la nueva Cámara se
efectuara durante las fiestas del Centenario de nuestra Independencia, pero no
estuvo terminada la construcción para entonces, y el ecificio se inauguró el 2
de Abril de 19u, con la lectura del último mensaje que presentó a las Cáma·
ras el general don Porfir io Díaz.
E l edificio es bello y prop:ircionado en su conjunto, lo mismo que en sus detalles; el vestíbulo es muy hermoso y la sala de sesiones, decorada severamente, da idea de la majestad de la Ley.
Si tenemos en cuenta que el edificio se construyó con el carácter de provisional, mientras se termina el Palacio suntuoso que ha de ocupar definitiYamente la Representación ~acional, se comprenderá que no sólo se cumplió con
la misión de albergar a los representant~s del puEblo, sino que se les albergó
dignamente en un edificio bello y rico.

El mismo salón, tomado desde h plataforma presidencial.
Vestíbulo del edificio de la Cámara de Diputados.

F ot. Kahlo.

�Su señoría Estepbao Hedri de Hedry nuevo encargado de Negocios de
Austria-Hungría ante el gobierno mexicano.

En ·et Espacio
El joven piloto, diestro ya eo el manejo del aparato,
que le obedecía ahora con la fidelidad de un organismo
viviente, experimentó la embriaguez del domador '}Ue
hacer tascar el freno a un potro, cuando se cernió en
el espacio inmenso, en un vuelo elegante y gallardo.
El tiempo era magnífico para intentar cualquier &lt;record&gt;: una ligera brisa soplaba en las alturas y no había
indicio alguno de que pudiese arreciar el viento o alte·
rase la atmósfera, en cuvo seno luminoso. volaba, contento de sí mismo y de la sumisión del aeroplano. La luz
era perpendicular.
Desde la elevación en que se bailaba, veía confusamente, entre zonas de sombra, la mancha verde de la
arboleda de Palermo, más allá de la cual se dilataba la
inmensidad rojiza del estuario, cuyo término visible se
fundía allá a lo lejos con la línea del cielo. Más que
ver, adivinaba el hormigueo de la multit'!d diseminada
por el Jardín Zoológico y la avenida de Las Palmeras,
muchedumbre que estaría eo ese momento pendiPnte de
las evoluciones de la parda libélula errante en el espa·
cio, y que batiría palmas en honor del intrépido nefelí•
bata.
Parecíale llegar a su oído el rumor de la admiración
popular, amortiguado por la distancia.
Miró rápidamente hacia abajo y co'1sideró mísera la
condición de los millares de seres que se arrastraban
penosamente eo el polvo, esclavo cada cual de las materialidades de la vida, y sujeto, por la ley humana de
la gravitación vital, a la tierra.
Desconocían la indecible emoción única de sentirse
solo en la inmensidad, de aletear entre el cielo y la tierra, en la infinita región del vacío.
Morirían ignorando el inefable deleite de articular
una palabra eo los dominios de las nubes y de los vien·
to~. y escuchar coo supersticioso temor sus ecos, di•
ríase dilatados por la acústica de la bóveda celeste.
Jamás experimentarían en su precaria existencia el seo·
timieoto religioso del conquistador del aire en pleno espacio, fascinación de lo desconocido que le invade intermedio entre dos inmensidades, la sugestión del misterio que lo avasalla en me'lio del excelso silencio de
las alturas, el encanto de la lejanía que lo ~ubyuya en

Maqueta del Palacio del Poder Legislativo (en construcción, )

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rr~u ~tcli©
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~

En páginas anteriores hablamos del local que ocupa provisionalmente la Re~resentacióo Nacional. Bello como es éste, no es ni con mucho lo que será el grandioso
· de •res,·deoc1a
· a 1 má s alto poder de la República, ema·
palacio pMyectado para servir
nado de la voluntad popular y depositario de los más altos intereses del pueblo.
El edificio proyectado, ahora en construcción.se levantará en el centro de una pl~za elíptica, creada ex profeso, y que se llama plaza de la Repú~l'.ca. El :royec'.o del edi~
ficio, del que verán nuestros lectores un conjunto en esta pag10a, es graodio.o Y d
0

una grande belleza. Se debe al arquitecto francés Benard, quien ha hecho de él la
obra de su vida.
El proyecto fué seleccionado por medio de un concurso abierto por el gobierno
de la República, que pagó uo premio de diez mil peses a su ,autor. .
Actualmente las obras de construcción se reducen a la c1meotac1ón Y el arm~•
ál.
que están terminadas por completo; durante las fiestas del centenario
zoo met ,ca
...
ocia N aciooal se colocó \a primera piedra del ed1fic10, y de entonde 1a I od epe nde
'b' ndo las obras de escultura y decorado mandadas hacer
ces acá se han estad o rec1 ,e
• principales centros artísticos del mundo.
10
a º
• d
Cámara popular esté terminado será un ju~to orgullo paCuaodo el pa1ac10 e Ia
ra la capital de la Nacióu.
Armazón de hierro del Palacio del Poder Legislativo. (Terminada.)

Sus señorías don Jorge de Pottere y don Stephan Hedri de Hedry Encargados
de Negocios saliente y entrante (respectivamente) de Austria•Huogría.

presencia de los horizontes ensanchados, y el sagrado
temor que acomete su corazón, al bailarse fuera de su
centro natural, de su condición de sér sin alas, en la
órbita de los pájaros, y en el ámbito de las tempestades.
Llevado de tales pensamientos, asaltóle un impulso de
soberbia, la antigua pasión que llevó a !caro a precipi·
tarse en la profundidad del mar.
Juzgóse por un breve ra:to como impelido por una
fuerza centrífuga hacia lo alto,. al revés de la mayoría
anónima regida por una fuerza centrípeta hacia lo
bajo.
El no era como los demás: tenía alas. Estaba de tal
modo identificado con el aparato, que parecíale que era
éste una prolongación de su ser mismo, el cuerpo de
acero de su espíritu, el vehículo alado de su voluntad.
Palpitaba con el motor, consustancial con la fuerza fí.
sica que hacía estremecer el aeroplano. Figurába~e que
era como uoa especie de ser ambiguo o de criatura
nueva, con caparazón metálico y alas potenciales.
El sentimiento del valor heróico, que en ese momento
prodigaba, lo sublimó a sus ojos. Era un héroe del aire,
superior a todos los héroes de la tierra y del mar. ¿Qué
valía, eo efecto, uo marino luchando con la tempestad
en la inmensidad del océano, o un militar peleando con
la muerte en un combate, comparado con un oefelíbata?
No tiene ninguna rama de que asirse, oiogún rincón en
que 'esconderse, eo el espacio; navega en el vacío, con
el aliento de la muerte, otra inmensidad sobre sobre su
cabeza.
Un remolino de aire, uoa de~compostura del motor,
el menor desperfecto del aparato, lo precipita sobre la
tierra.
No; oo era posible conjugar la temeridad ciega de los
valientes de antaño, con el heroísmo razonado y tranqui·
Jo de los esforzados de su clase.
El piloto pr(lstó atento i&amp;ído para cerciorarse del re•
guiar funcionamiento del motor; todo marchaba admirablemente, y aprovechando la ocasión propicia, empezó
a remontarse más arriba, para conquistar el &lt;record&gt; de
la altura en aeroplano.
El imponente y realmente absoluto silencio, reinante
en las regiones superiores del espacio, lo impresionó a
tal punto, que, al llegar a los cinco mil metros, siotió
flaquear su ánimo, amilanado por la distancia que lose·
paraba de la tierra, cuyos relieves y contornos habían

desaparecido para éL El joven piloto no recordaba ha·
berle embargado la emoción plena'y total de soledad y
de silencio que allí le invadía. Hacía frío también. Es·
taba verdaderamente solo en la inmensidad, sin otra
compañía que el latido de su corazón, pues el roído del
motor se perdía hacia abajo. Se hallaba lejos de la tierra y de la mirada de los hombres, que apenas lo dis·
tinguirían como un indeciw punto móvil en la atmósfe·
ro luminosa.
Habituado a espaciar la vista en !l'orizootes estrechos
y a posarla en perspectivas limitadas, causábale ioquie•
tud la monotonía del espacio inconmensurable y sin tér·
mino.
A los cinco mil quin ientos metros, novicio en las altas ascensiones, recobró la noción de la altura, y, con
ella, el instinto del pelil!ro. El silencio ambiente pare·
cía!€ cada vez más emocionante y resolvió descender,
después de haber comprobado que había conseguido un
&lt;record&gt;. No pudo menos de sonreir de su valor, al
pensar que habí,. retrocedido ante el magnífico y terri·
ble misterio del silencio etéreo. Bajaba curado del ím·
petu de orgullo que lo acometió al subir, haciéndole
creer que estaba hecho de la esencia superior de los hé·
roes: era igual a los demás seres, y nada había cambiado en su naturaleza humana.
Descendía de un hermoso vuelo placeado. Tornó a
ver con una alegría nueva, con uo asombro infantil, to·
dos los pormenores del panorama que abarcaba desdearriba; como nunca, hería su retina el tono verde de la
arboleda, su imaginación, algún claro del bosque y su,
sensibilidad, la superficie tran..¡uila del lago de Palermo. Ni remotamente había wspechado antes la belleza
del árbol, la poesía del agua dormida y el encanto de
un sender o solitario
El eco del sordo clamoreo de la muchedumbre que
aclamaba su nombre friunfalmuote, en un frenesí de
entusiasmo, volvió a reconciliarlo con ella. No todo era
lucha egoísta y brutal entre los hombres, sobre los cua•
les descendía en ocasiones un rayo luminoso de lo alto.
Entonces comprendió, por primera vez, que la mora·
da del hombre oo dejaba de ser hermosa, y ~ue la vida
valía la pena de ser vivida eo su sentido más alto y duradero.
ELOY FARlf1'A NU~EZ.

�María Luisa Villegas en la obra
"Mlle. de Belle-Isle."

TEATRO MEXICA?\O
&lt;M LLE. DE BELLE- ISLE.&gt;

Teatro Colóo.-El actor Caralt eo &lt;Nick
Carter&gt; (acto segunde.)

Bien. sabido es que antes de tener Alejandro Dumas
(padre) la gran fama que tuvo como novelista, adquirió
r enombre como autor d ramático, y de eotooces, es de·
cir, por los años de 1830, data la comedia &lt;Mlle de Be·
lle·Isle&gt; que hemos visto en el Mexicano, arreglada a la
escena española por Jacinto Beoaveote.
El 2 de Abril del citado año de 1830 se estrenó eo el
Teatro F rancés a obra referida, y el insigne autor de
&lt;Los Intereses Creados&gt; la arregló no hace mucho tiempo
representándose eo Barcelona. Los cinco actos son bre·
ves, interesan por grados, y los dos últimos son bastante
teatrales.
Uoa intriga de amor y celos, asunto que tanto gustó
siemprtt a Dumas, es todo el motivo de la comedia y al
a utor de aquellas inolvidables "Memorias de uo Médico" en las cuales supo con arte mágico evocar las figu•
ras ma.s culmioaotes de los reinados de los Luises en
Francia desde Luis XIII, muéstrase ya dominando las
costumbres de aquellos tiempos con habilidad e inge·
nio.
Hay por tanto mucho ambiente en "Mlle. de BelleIsle&gt; y el diálogo cortado, irónico a veces, galante siem·
pre, perfectamente en consonancia con los personajes,
siu descripciones que distraigan, ni nada q:it desvíe la

Teatro Lírico.-Escenas de "Les Apaches
de París. "
mente de la intriga que se desarrc,lla, ha sido perfecta·
mente conservado por Benavente, por lo cual hay que
decir que es uno de los más bellos ornamentos de la co·
media.
De uoa aldea apartada de la Bretaña ha llegado a
Santilly donde a la sazón estaba la Corte una joven
cándida e inocente, "Gabriela de Belle Isle," para pe·
dir la libertad de su padre y de su l¡ermano que llevan
tres años encerrados en la Bastilla sm motivo a lguno y
por una de esas falsas denuncias tan generales en aquellos tiempos.
La joven encuentra en su camino al enamorado duque de Ricbelieu que ve en la muchacha una buena
presa para sus costumbres disipadas y la promete la libertad que solicita, pues bien sabido era el favor del
noble aristóc•ata en la corte galante de Luis XV
También tenía influencia la marquesa de Prié, que
hasta entonces había sido la favorita del duque y que
deseaba conc;icer la que había ido a sustituirla en el co·
razó n del voluble caballero. Sabe quien es por confe

s1on del mismo (cosa muy frecuente
por aquel entonces) y se propone dos
cosas, vengarse de su ex-amante y sal·
var a ·'Gabriela" de una asechanza de
mala ley, del que según cuentan, en
nada se paraba al tratarse de satisfacer un capricho, Y como además había
apostado mil luises con otros caballeros
a que pasaría la noche bajo el techo de
aquella joven, era preciso cuanto antes remediar la baja maniobra que se prepa·
raba.
Para ello ofrece habitación a la muchacha en su mismo palacio y la noche en
que se temía todo, la envía con uoa carta para el gobernador de la Bastilla, con
el objeto de que conceda a "Gabriela" el estar algunas horas con su padre prew.
Todo esto se complica con unos amores que tenía la joven con el caballero de
"Aubigny," con el cual iba a casarse en breve.
El conoce la apuesta, él ve que su novia le despide pronto, y él, en fin, embc,
zado delante de las puertas de la mansión donde vive su amada, ve entrar al duque y recoge, en fin la carta en que participa a sus amigos haber ganado la
apuesta. ¿Qué más se necesita para sospechar? ¿Qué p~cho enamorado no entra
en celos creyendo la deshonra de la mujer amada? Y como además "Gabriela" no podía revelar en donde pasó la noche, por juramento hecho a la marquesa, en tanto estuviera de primer ministro el duque de Borbón, se comprenden
las torturas del enamorado.
Dan las diez de la noche; Richelieu entra en la casa por una puerta falsa, el
salón está oscuro por col!lpleto, siente el contacto de una mano de mujer y cae el
telón. El duque cree haber conseguido su objeto y de esta manera los celos, la
venganza, el amor se unen para engendrar la ictriga, la cu~ 1 se deshace por ha·
ber visto el galante seductor que l;,. letra de la marquesa es la misma que escribió
las cartas que él creía recibir de "Gabriela" y por la calda del primer ministro,
la cual deja en libertad a la muchacha para contar a su novio todo y por tanto,
concluye la comedia, diciendo el caballero de Aubigny que •·Cabriela" es su futura esposa y que Richeliu su mejor amigo.
El público aplaudió algunas escenas, y la interpretación estuvo corecta.
TEATRO LIRICO.-"LOS APACHES D E PARIS. "
Un éxito completo, tuvo el estreno de la zarzuela en dos actos libro de Ventura

Teatro Mexicano.-Dos escenas de la obra "Mlle. de B elle·I~le.

�de la V "ga, actor y autor, y música de las renombradas
firmas Valverde y Fo~lietti titulada "Los Apaches de
París."
El primer acto es superior al sPguodo, porque en
aquel se reunen dos cuadros sainetescos de mucha fuer·
za cómica, y un tercer cuadro que la volcánica imaginación del libretista ha colocado en lo que pudiera llamarse residencia oficial de los apaches parisienses, y en
el que, si no hay mucha, ni poca, ni ninguna verosimilitud hay, en cambio. un derroche de gracia y de visto•i·
d,\d para transportar al espectador desde el plácido
campó'qe .la zarzuda, al del "vaudeville" más eotrete·
nido.
·.,..
El segundo ~cto, aunque menos movido y con recur•
sos má, seocijfos para mantener despierto el ioter~s. lo·
gró también aplauso unánime, aunque no muy calllloso.
Las ocasiooes de lucimiento para cantantes y daozaot~s
están muy bien buscadas, las frases felices tienen igual
fuerza que en la primera parte de la e bra, y una situación cómica habilísimameote preparada para el desenlace, que es gracioso y de iogeoio.
La música es alegre, animada, y a ratos brillante,
siendo siempre apropiada a las situaciones del libreto.
Sobresaleu uoos cuplés mita:! cantados y mitad silbados,
un tango muy lindo del "pelele," una danza de i&gt;paches
en tiempo de vals y una bella tarantela, por cierto muy
bien iostrumeotada.
La interpretación fué _cQrf'ecta, distinguiéndose Feli·
cidad Pastor y Eduardo Pastor, y el resto de los artistas
no descompusieron el cuadro. La obra se montó réguJarmeote. nada más. He oído decir que la Empresa trae
de España dos tiptes; ese es el camioo; reforzar la par·
te femenina de la compañía, poner más esmero en moa·
tar bien las obras y ¡a ganar dinero! que el género chi·
co, ni está muerto ni es ese el camino y si no que Jo digan los llenos casi diarios de este teatro.

TEATRO COLON.
COMPA~IA DE OBRAS POLICIACAS.
No se equirncó el cronista al augurar un buen é , ito a
la compañía española que bajo la dirección de don Ra·
móo Caralt, está obteniendo diarios triunfos por su es
merado trabajo y por la manera excelente como ponen
las obras.
Ya oigo a los Aristarcos baratos, a los que nada les
gusta, para hactrse ilustrados, a los exquisitGs de guard ..rropía, que la obra policiaca no es verdadero arte es•
cénico. que su desarrollo tiene a veces complicaciones
infantiles, que en fin, (no faltan señores de moralidad
profundísima ) dt:bierao prohibirse por ser ese uela de
malas costsmbrts
Todo esto no es más que pura exagerd.ción y de~eos
de mostrarse refinado~. con un refioamitnto que delata
desconocer lo que pasa en países tan cultos o más que
México. ¿No se da y se ha dado y se está dando en to·
das las capitales del muodo el mismo repertorio que en
Colón, por fortuna tenemos? ¿No se dieron 500 noches
seguidas en Nueva York y bastantes en Madrid el dra•
ma "Nick Cartee"? ¿ No está en manos de todos las novelas de policía? ¿Por qué si de novelas se han sacado
dramas y comedias y a diario Jo vemos, no !:a de pasar
lo mismo con las que tienen por asunto un delito o varios ? Y, con respecto a que se enseñan malas arte~. afi•
ciooes al robo en esas representaciones, he de decir que
entonces el teat•o no debe existir, pues en multitud de
producciones escénicas, las bajas pasiones, la ambición,
la sensualidad, la avaricia, el juego, la embriaguez, son
objeto de e!J:1s.
Las obras policiacas reflejan un aspecto de la vida
como otro cualquiera, y como están hechas con talento
hay materia de arte, y hasta como el malvado suele ser
cogido en sus propias redes, el fin de aquellas fS bueno
y cumple con el precepto categórico de los melodramas
que coosi~te en el triunfo del bien y en i,J castigo del
mal. ¡Si se fuera a examinar el fondo de obras que pa-

san por ser de tésis, qué doctrinas tan tristes se deducirían! ¡Cuanto más daño hace el constante adulterio,
asunto de las comedias y dramas modernos, presentado
de una manera sujestiva, poética, elegante entre encajes
y perfumes, esmaltado de b1illantes que deslumbran y
por mujeres bellísimas y delicadas que la astucia de un
"detective" en lucha con el atrevimiento de un ladrón!. ... . .
Tuvimos el "Guignol" y en italiano, y claro, cerno la
mayoría de la poca gente que iba no entendió uoa pa·
labra, parecióle de perlas el género, y eso que, señores,
se pusieron unas obritas que revolvían los más bajos fondos sociales. Y ahora, muchos de aquellos asistentes al
Colón, hacen remilgos de empanada, se suben al púlpito, le ponen el paño correspondiente, y lanzan invectivas en nombre de ideas falsas y absurdas.
Felizmente la concurrencia llena la: sala del teferido
Coliseo y los aplausos cootínuos prueban el placer con
que se admin. la compañía Caralt, que en su género es
muy buena.
"Nick Carter," "El róbo de la Diadema," "El perro de
Basckeville" son, hasta el momento de cerrar esta crónica, las obras puestas en escena y cuyo argumento no he
de relata r, por entender que e n esto estriba todo el mérito de este novísimo teatro. Baste decir que las referí·
das obras impresionan, que los cambios de personas y
los juegos escénicos están perfectamente hechos, y los
intérpretes cumplen coo talento.
El primer actor señor Caralt conoce perfectamente
el medio en que se desarrollan las obras en que traba·
ja, y se ve que ha hecho de él cierto estudio. Declama
con naturalidad, se caracteriza bien, viste con elegan·
cía y llega a el alma del público. Las actrices stñoritas
Gil, Gaspar, Villaoova, lucen bue na figura y buenas
"toilettes" y han gustado bastante por su discreto traba·
jo, y el resto de los artistas dominan igualmente sus papeles, obteniendo constantes muestras de aprobación
En resumen, la temporada se presenta brillante y sigo
creyendo que el público mexicano ha do:: gustar del espectáculo del cual acabo de hablar.

ORFEBRERIA LITERARIA
Bueno; pues déjate de mandangas y de garliborle...1.
y cuando tengas que decir a lgo y no puedas guardarlo
dentro de tí porque se te salga. dilo. Y dilo derechamente. Sobre todo, dilo, l eh? Decir no es escribir. Una cosa
es escribir y otra decir por escrito. Y debería tene&lt;se
cuidado con eso de "dice Fulano .... " cuando no dice
sino escribe. Otra vez más, y no será la última: que ha:
ble tu pluma!
Todo eso de las cacofonías y las asonancias y demás
bobadas no son más que eso: bobadas.
¿De dócde has sacado que al repetir una misma sílaba en pocas pal«bras es cacofónico?
T_oo~erías de preceptivos que, no teniendo nada que
decir, mveotan dificultades técnicas artificiosas para
atribuirse el mérito de vencer las.
La mayor parte de esas reglas que se dice fundadas
en principios intrínsecos de buen gusto, no son tales Se
han hecho un oído preceptivo, artificioso, falso, y están
sordos por dentro.
Y no quiero decir sordos a la idea, al pensamiento
desnudo del lenguaje-si es que tal cabe,-sioo sordos
a la música íntima, a la entrañada armonía, y armonía
acústica, por supuesto.
Porque hasta como música, esa prosa de ebanistería
es insoportable. Y monótona

.:--'·--

~~

-- - -

¿ :: -=-:~:_~~_,. --

--

LUIS DE LARRODER.
Soldados del servicio militar de puentes haciendo pruebas de una canoa portátil en el lago de Chapultepec.

Ofrecidv por varíes jóvenH de la buena sociedad a l as bellas senont¡;s
- ·
Maua
' Amparo. ,Mercedt s y Lilly Martine 2 y Amparo Castillóo .

Se oye en ella el chirrido de la muñequilla, que da
dentera.
iQue se te quite la manía de la perfección, hombre!
Si andas con eso de la perfección, acabarás por no hacer nada vivo. Y lo que no es vivo, ni se tiene en pie ni
dura.
La manía de la perfección es cosa de solitarios; pero
en el peor sentido de esta palabra, /sabes? euaquel sen·
tido que no es decente poner más claro.
Déjate, pues, de eso y convéocete de que todo lo vivo, de veras vivo, es obra de dos, por lo menos Ni el
parto literario es partenogeoésico. Y deja, por tanto, que
hagan tus obras tus lectores tanto corno tú.
No, no tienes razón en eso. Casi todos los más grandes escritores han sido fecundos, muy fecundos, se
han repetido mucho, muchísimo: a fuerza de repe·
ticiones h'ln llegado a las formas definitivas de expresión, y ha sido el público el que ha seleccionado sus
obras. ¿Por qué has de ser tú quien seleccione 1.o tuyo?
Déjate avasallar de ese modo.
En vez de andarles dando vueltas y más vueltas a tus
cosas, a la busca siempre de su expresion perfecta, deja
-que ellas rueden por el mundo. Es inútil todo cuanto me
digas al respecto.
No me cabe en la cabeza-vaya una cacofonía, ¿eh?
-que un hombre que se encierre en su gabinete y se
pase "llí solo, solo y solitario, ocho, diez, doce o veinte
años trabajando en una obra de arte, pueda llegar a hacer nada duradero y vivo.
Lo mejor es que haga, en medio de la calle y en
mangas de camisa si hace bochorno, hoy una cosa, mañana otra, pasado mañana otra, y así cada día la del día,

y acabará, no Jo dudes.haciéndola más perfecta, si es
que de algún modo h•bía de hacerla.
Y eso que me mandaste es un horror; irómpelo. rómpelo!
. Apesta a reb:isc'lmieoto, Cuando pasen cien, tal vez
cmcuenta. acaso menos, no más que veinte años, se dirán las gentes que lean esas colinetas que armáis con la
pluma. ¿ Pero de veras hablaban así esos hombres? Todo
eso es mentil"a, todo eso no es más que mentira, y hasta
P?r muy verdad que sea, cua~t&lt;;&gt; de esa manera escrib1s.
Porque hay una mentira de expresión, no te quepa de
ello la menor duda.
Se puede escribir las más grandes verdades de una
manera mentirosa.
Figúrate que uno expone las leyes de Kepler de un
modo grandilocuente, Jo que llamamos grandilocuente;
pues bien, aquella exposición será .una mentira.
Y si presentas la ley de Mariotte con un fingido calor,
mientes.
Y hay muchos, créemelo; pero muchos, que están mintiendo mientras exponen grandísimas verdades.
Y toda mentira sale al estilo, que es como la cara, espejo del alma,
¡Afeites. afeites. afeites, colorete en las mejillas, menjurjes y nada más!
Y en ello entra hasta cierta atectación de sencillez y
de sobriedad.
Esa; cosas no se dicen, te lo repito, se escriben. Mira,
haz de modo que qui-,n te haya oído hablar sienta dentro de ,¡ al leerte el timbre v la entonación de tu voz, y
si no te ha oído, se figu re una rnz que le hable. Que te

oigan al leerte, sobre todo esto, que te oigan, que te oi·
gao, y no sólo que te lo::ao.
Y para que te oigan y no sólo te lean es preciso que
les hables, que digas, y oo sólo que escribas.
Ya sabes aquello q ue es tao antiguo, pero que hay que
repetirlo tanto: '·No un escritor, sino un hombre que escribe. "
El escritor oo es más que para los escr itores, para los
del oficio; el hombre que escribe escribe para los hombres que Jet n.
/Quién ha visto un sastre que no vista sino a sastres,
un zapatero que sólo a zapateros calce, un barbero que
no afeite sino a barberos?
Pues de esta monstruosidad no están lejos los escritores, que no suelen escribir sino para los otros escritores
¡Hao hecho una literatura para literatos, y así anda
ello!
¿Pues cómo, me dirás, se lee tanto a ese cuyo estilo,
según tú, no es sino artificio, rebuscd.miento, mentira?
Muv sencillo: porque apenas leen sino los mismos que
escriteo.
Cuando no van a los conciertos mas que músicos de
profesión, éstos soportan el que un "virtuoso," como le
llaman, ~e les vaya con estudios y habilidades de prestidigitación,
Y cuandooigo decir de un poeta, pongo por caso, que
es un orfebre, ya estoy cerrando su libro.
Esa supuesta orfebrería sedicente, poética, es lo más
hórr ido que conozco. Ni es orfebrería ni es poesía.
U_na_vez allá, en_mi pueblo, un cierto confl.tero que
se s1ot1ó e:;cultor hizo con pasta de mazapán :10 bajo relieve, remedando, de un cromo, un cuadro que repre·
sentaba los últimos momentos de María Estuardo. E l
velo de la reina era de tul de verdad, y las lanzas de
unos soldados eran de palo. Y todo ello pintarrajeado. Y habiéndome detenido a verlo, entre una tropa de
P":paoatas que. boquiabiertos ante el escapar ate, lo admiraban, con un pintor amigo mío, hombr e ingeniosísimo y muy a¡¡udo, exclamó éste: "¿Pero qué caraocho es
esto? El que ha hecho esto ¿ es escultor o confitero? Porque si es confitero, yo le eocerraría en un calabozo y no
saldría de allí hasta que comiese todo eso con el tul y
las lanzas y hasta la caja en que está todo ello " Aplica
el cuento, y aplícalo a los orfebres esos.
-El de escribir es un oficio-me dijo un día no sé
quién.
Y yo le contesté:-Sí, y nadie tiene peor letra que los
calígrafos.
Porque ¿has visto cosa mas horrenda que esa letra
que llamao caligráfica?
En cambio, casi todos los buenos dibujantes no calígrafos tienen una hermosa letra, hermosa en el buen
sentido. Y en otro respecto no sé de nadie que escriba
peor que los profesores de Gramática. ¡Claro! Como que
la Gramática es, según dicen los pedantes, el arte de hablar y escribir con corrección y propiedad.
¡No hagas orfebrería literaria, por Dios, no hagas orfebrería literaria!
MIGUEL DE UNAMUN'O.

�Usos de Sociedad

CRONICA
Al hablaros semanalmente de las elegancias
femeninas, mis queridas lectoras, no creais
que lo hago pensando en que trato con vosotras de un asunto poco importante, no; la cuestión de la &lt;toilette&gt; femenina ha llegado a
ser de graves trascendencias para la mujer
moderna, porque en la época actual se le concede a la elegancia una supremacía absoluta
sobre la belleza, y siendo para las damas una necesi·
dad tao grande la de agradar y presentarse hermosas,
para inspirar afectos y simpatías que forman en torno
suyo, una atmósfera de bienestar, de dicha y de alegría, preciso es tambié n que se le otorgue a h Moda una
importancia extraordinaria, pues que de ella depende
un resultado casi descisivo a ese respecto.
A fin de apoyar esta opinión, citaré a mis amables
amigas unas líneas que a tal propósito ha escrito el insigne literato, Enrique Gómez Carrillo, en una de sus
más lindas obras. Al tratar de la elegancia femeniaa,
dice así: &lt;La Belleza ha pasado de moda. Lo que nosotros adoramo es algo menos grande y menos raro, algo que nos es divino, algo que tiene su parte de aTtificio y su parte de capricho, algo que puede llamarse
gracia, encanto o &lt;jobiesse&gt;, pero no belleza.
La belleza, ya ustedes lo sabeo, ha hecho bancarrota ..... .

sienten, absortes, en acordar a Mlle. Arlette
Dorgére lo que pide a cama de su traje, de su
sombrero y de su sonrisa .
No hay duda_: la importancia del traje, del
adorno, del afeite, es j!randísima. En el tea!ro como en todcs los lugares en que las mu¡eres más elegantes se ofrecen a la admira·
cióo del público, lo que más interesa es la &lt;to·
lette&gt;. Los cronistas que antaño hablan del
talento de las actrices, hoy no analizan sino
sus trapos.
el arte y toda la literatura es un himno a la divinidad
femenina, los filós,ifos proclaman la bancarrota de la
belleza.
Parece un absurdo y es una realidad
La primera causa de la ruina, del &lt;Krach&gt; de la belleza-dice Marce! Prevost-es la pasión del nivelamiento, el odio de los privilegios. La tiranía de un admirable rostro femenino ha humillado siempre a las
mujeres. Preciso es confesar que ninguna tiranía es tan
grande, por lo mismo que ninguna se ejerce con menos
esfuerzo A sí pues. era necesario suprimirla y se ha
suprimido.-Pero diréis-¿ cómo puede destruirse la belleza cual si fuese un orden político? El mismo Prevost
nos contesta: &lt;Por un maravilloso trabajo ejercido en
el espíritu de los hombres, por cien artificios de peina·
do, de afeites, de tinturas, de pinturas, por la deforma·
ción sistemática del tipo natural o clásico&gt; Y e~to es
cierto, muy cierto. Ved lo que hoy gusta; preguntad
cuál es la mujer más admirada, más halagada, contemplad en las exposiciones de bellas artes los retratos que
más éxito tienen; ved, en fin, en los teatros quienes son
las actrices más aplaudidas, y notaréis sin dificultad la
transformación del gusto. La elegancia ba matado la
Belleza.
Y así los jueces parisienses que probablemente harían
encerrar a Triné en Saint Lazare si Triné se presentara
ante ellos en el esplendor de su divinidad natural, con·

En efecto; esas "toilettes" que en las noches de estren?s encantan a los revisteros y quitan el sueño a las modistas, esas "toilettes" algo caprichosas pero de un gusto perfecto y de una armonía impecable, son los modelos ~ los cuales se somete sin murmurar el universo femen100.
. Porque el cambiar de régimen, lo único que las mu·
¡er:s han _hecho es cambiar de dolor. Huyendo de las
anhgua_s tiranías de una Teresa Cabaoús, de una Mme.
Recamier, d~ una Castigliooe, las parisienses han creado un despotismo menos feroz. Las reinas de la belleza
~an sido sustituídas por las reinas de la moda. Una mu¡er _bella, es el concepto de la alta sociedad, es una
mu¡er algo vulgar, algo ordinaria, algo plebeya.
Re~riéndose a una de _esas muchachas del pueblo que
atra~1esan las calles desiertas de los barrios bajos de
Pans, envueltas ~n sus pobres faldas sin gracia, y con
la cabeza descubierta, la gente dice: "les belles filies."
Más . o u ocJ. tal ~rase saluda el paso de una dama
de lu¡o y de prestigio. Se dice: "la deliciosa señ&lt;'ra
tal," "la exquisita señora cual," "la elegante señorita
esta." La elegancia, sobre todo, es el título de majestad. "La mayor parte de las mujereS-escribe un psicólogo-prefieren la moda a }a belleza."
El culto ~e la moda reemplaza al culto de la belleza. Una mu¡er puede no ser linda, con tal de • ser elegante. La que no es elegante, por linda que sea no tiene adoradores.
Y como en todo hay grados, como en todo h ay esfuerzos, como en todo hay dolores, el triunfo no es en nuestros días más fácil como en las épocas pasadas. Las elegantes, sin duda, son innumerables. Las bellas lo eran
tambi~o; eno_ se _dice en francés como en español, "una
bella, para 10d1car que se trata de una mujer? Sólo
que, así como en antaño había bellas entre las bellas
h~y hogaño elegantes entre las elegantes. En l'I teatr¿
mismo, a medida que el triunfo de la moda se acentúa
la selección se agrava.
•
No todas las que ll_evan t~ajes de muselina ·Liberty
color de rosa marchito y sombreros con cintas doradas
que caen hasta la cintura, son de igual casta. No todas
mere~en igual c rédito como catedráticas en la escuela
práctica de altos estudios suntuarios
Y si no decís: "De cualquier modo· la democracia femenina ha salido ganando al destr~nar a la belleza,
puesto que es mucho más fácil llegar a ser a fuerza de
trabajo, muy "chic" que muy bella-Si m~ decís esto,
os contestaré: "No os hagáis ilusiones. La gracia es tan
r~ra _como la perfección. Se nace elegante como se nac1a hada. Y más aún os diría si no temiera entristecer
ª. alg~oa de las que tienen fe en la victoria de la pac1en;1a y de la constancia."
Habéis oído, mis queridas lectoras, la opioi6n de uno
de los escritores modernos cuyo talento apreciativo, so·
b re todo en asuntos femeninos, ,es digna de tenerse eo
cuen~a; así pues nada raro es que concedamos a la ele·
ganc1~ y a las modas_ un lugar tan importante, pues que
de alh depende el triunfo o la derrota de la mujer, ya
s:a en los centros de sociedad o, lo que es lo más grave
aun: en los corazones que desean conquistar con sus
encantos.
La próxima semana os hablaré de las novedades que
el cercano estío nos prepara; hoy sólo he deseado hace·
ros ver, una vez más, la preponderancia que en nuestra
época se otorga a las mujeres Elegantes, y la necesidad '
en que estas se encuentran de estar ampliamente iofor·
madas de todos los graciosos caprichos de la Moda.
Por tanto amigas mías. me despido de vosotras hasta
muy pronto, y entonces complaceré vuestros justos deseos de conocer las más lindas creaciones de las modas.
estivales.
MARGARITA.

Traje de Sarao.
¡La bancarrota de la Belleza! Parece un absurdo
que en nuestra época, en que tanto se habla de concur·
sos de &lt;beauté&gt;, en que tantol se envidian entre sí ·los
pueblos el prestigio de sus mujeres, en que se proyecan templos consagrados ~ los ídolos vivos, en que todo

Traje de pa,eo.

Hay personas que tienen fama de saber conversar
porque nada las detiene: ni piedad, ni caridad, ni be·
nevoleocia. Manejan sin ningún escrúpulo el arma
cruel de la crítica y la sátira, sin cuidarse de las heri·
das que causan. Estas, aunque complazcan por el momento a los que las oyen y a las personas aturdidas, no
son estimadas jamás.
El axioma de un sabio antiguo dice que &lt;hay que
pensar siete veces las cosas antes de decirlas&gt;. Esto se
refiere a todo aquello que imprudentemente dicho puede dañar a alguna persona.
El aturdimiento es censurable. A veces, por él decimos cosas que no tardan en pesarnos, mientras que de
una palabra bondadosa, galante o amable no tenemos
por qué arrepentirnos nunca.
Sin dejar de ser sinceros, podemos callar en muchas
ocasiones, más bien que ofender con un alarde de exce·
siva franqueza.
La contradicción es un feo vicio peligroso, que puede
dar al traste con la amistad y el afocto en muchas ocasiones.

cer dP. un modo disimulado la selección de sus relaciones es de los talentos más ditícilcs que se le exigen a la
mujer de sociedad.
Es necesario ser cortés con todos y cultivar la amis·
tad de los que verdaderamente son amables y nos con·
vienen para formar la familia espiritual de elección.
Una dama casada no debe tener amigas íntimas, pero
sí amigas fraternales, con las que puede ser más franca
y sincera, pero no menos cortés que con las demás personas.
Con ellas puede permitirse en la intimidad bromas y
risas que jamás se permitirán en el salón.
La risa es grotesca. Una mujer elegante, con los íntimos puede reir discretamente, jamás con carcajadas
estrepitosas y contorsiones; en sociedad sólo debe sonreír.
Los sentimientos que excitan a la carcajada son el ridículo, la burla, lo cómico; y esto, desprovisto por lo ge·
'Oeral de delicadeza, debe evitarlo el espíritu distinguido de una mujer elegante y cuila.
Por fortuna hay un auxiliar poderoso para facilitar la
amenidad de la recepción en la costumbre de ofrecer
el té a los visitantes.
La aromática bebida oriental ha introducido un cam·
bio en nuestras costumbres.
La generalización del uso del café dió origen a los
establecimientos creados para expenderlo y en los que
los hombres establecieron círcul&lt;&gt;s y casinos, en los que
durante mucho tiempo trataron sus asuntos.
El té fué más aristocrático, más delicado.
Un encantador pretexto de reuniones selectas y de
&lt;flirts&gt; ingeniosos.
En la actualidad ocupa plaza importante en la vida.

Hay casas de té donde se reúnen !~s. damas todas las
tardes al volver de sus paseos y sus v1s1tas.
Deliciosos tés íntimos que estrechan lazos de· amor y
amistad; grandes tés de ceremonia que substituyen en
algunos casos a los banquetes.
.
En la vida ordinaria, el té ocupa una plaza importante para reunir a la familia en una hora de descanso.
Para tomar el té en el salón se dispone una mesita
cubierta con artístico mantel en uno de los ángulos del
salón, y sobre ella se coloGao las servilletas, los dulces
y las pastas.
La dueña de la casa o sus hijas son las que han de
hacer los honores, ayu ·adas por algún amigo, y van
ofreciendo las tazas a los invitados, empezando por las
señoras de más respeto y continuando con las que tienen más cerca.
Al mismo tiempo que se presenta la taza de té se
ofrece el azucarero y se pregunta si quieten leche o
qué pasta prefieren. Es preciso escoger una sola.
Cada persona conserva su taza en la mano, o se acomtoda en una mesita cercana, yendo luego a dejarla en
su sitio.
La etiqueta permite servirse hasta cuatro o cinco tazas de té, pero sin tomar pastas más que una sola vez.
Las pequeñas mesitas que se desdoblan son muy Ílti·
les, porque p~rmiten formar animados grupos.
Esto en los tés habituales. Los de ce remonia siguen
las leyes de los banquetes y los &lt;lunch&gt;. Se hacen para
ellos elegantes &lt;toilettes&gt;, que participan &lt;le! lujo de !.is
de baile y de las formas sencillas de los trajes de casa
y se denominan &lt;tea gowo.
Los guantes se conservan puestos en todos los tés. Se
asiste si'empre de sombrero.
La costumbre de fumar en los salones o delante de
las damas después de una comida no está autorizada por
la etiqueta y se consiente sólo cuando la dueña d~ la
casa lo autoriza de un modo especial y explícito. En nin·
gún caso un caballero puede pedir permiso parafumar;h~y
que esperar a que se Jo ordenen. Siempre antes de con·
sentirlo, la dueña de la casa ha de enterarse de que no
molesta a sus amigas concediendo esta libertad.

Preciosa &lt;toilette&gt; de noche.
Hay que huir discretamente las co,ntroversias y_ aún
prohibirlas de un modo explícito en caso de nec;es1dad.
La voz ya hemos dicho, en otras ocasiones, la iofluen·
cia que tiene en el encanto de conversar. Hay que va·
lerse de ciertas fórmulas graciosas de cortesía, dando
con oportunidad los títulos y tratamientos, a fin de que
se vea que en medio d:. la cordialidad de una coover·
sación no se olvida la jerarquía de la persona con quien
hablamos.
Esos pequeños y ceremoniosos detalles de cortesía no
deben olvidarse nunca.
Uno de los escollos de la dueña de casa es el demasiado número de relaciones que pasan por su salón si es
persona de alguna importancia. Esto ha hecho suprimir
las presentaciones y ha autorizado a los visitantes para
irse sin previa despedida, lo que hace perder a la cordialidad dc1 la reunión. S .ber atenderlos a todos y ha-

Traje de baile.

Modelo de traje de visita.

�EL MUNDO ILUSTRADO

El Otoño

RESPUESTA.-RosAURA: Tuve mucho gusto al recibir su carta, y no fué poca la sorpresa que me causó
sater coa! es la figura con que eu su imaginación se
representa a &lt;Margarita&gt;. Y digo sorr,resa, pues todas,
o casi todas las personas que me han hecho una pregunta semejante a la suya, han &lt;visto&gt; en su peosami~nto
otro tipo absolutamente diverso al que usted me atribuye. Han creído que soy páli~a: rubia, de ?jos claros y
de fisonomía suave y melancohca. Usted piensa que soy
alta, robusta y morena ..... .
Pues bien, amiga mía, no soy Ele este ni del. otro modo; perv esto no importa, pues lo que doy a mis lectoras
es el alma, y ern ... .. . la conocen perfectamen\e, se lo
aseguro.
Sin embargo, le agradezco inmensamente si; afectuoso deseo, y no tengo el menor inconveniente en satisfacerlo, ~i las circunstancias ayudan a ello.
Quedo enterada de su cambio de nombre, y con todo
placer seguiré recibiendo sus simpáticas cartas.
PARA LAS MANOS.-MARÍA EvANGELJNA: Sin duda alguna que le será muy útil la receta a la cual se refiere pues precisamente en casos como eo el suyo. produce' resultados excelentes. Las substancias indicadas
deben usarse dos veces al día: una después de haberse
lavado las manos con agua tibia, y otra antes de acostarse, para que durante toda la noche la piel absorv_a
dicha preparación. El modo de aplicarla es muy senc1llo, pues basta con poner una pequeña cantidad en el
hueco de la mano, y en seguida se mojan ambas en esa
pequeña cantidad, hasta que se h?medecen P?r completo, eojugándolas después con un heozo fino, sm secarlas
demasiado. Luego se aplica con la borla, polvos de&lt;An•
thea,&gt; y las manos adquieren blancura y suavida~.
Mucho agradezco sus bondadosas frases para ¡uzgar·
me son del todo inmerecidas por mi parte; pero en
cu~nto al fino y cariñoso modo con que se cespide de
mí, ese sí lo acepto con profunda gratitud y lo correspondo cordialmente. .
.
.
Su carta está muy bien escrita y me¡or redactada; no
tiene razón para estar descontenta de su estilo epistolar.
MODELO.-EM1L1A: Doy a usted el modelo que se
sirvió pedirme de cubierta para mesita.
Está hecha en moaré azul antiguo, guarnecido con

bordado cte P.Stilo rococo. El listóu con que se confeccionan lds flores, es rosa pálido, y los pequeños «nomeolvides&gt; son de listón azul claro. El follaje es de verdes
secos; la lentejuela y el galón son de oro mate.
Espero que dicho moddo será de su agrado.
VARIAS INDICACIONES.-JosÉ N.: El sudor de la
nariz, proviene del tempenmento linfático; puede corregirse tomando cv\:ampole&gt; o Emulsión de Scott.
En cuanto al catarro frecuente, también se rPtirará
con el uso de estas preparaciones: los baños fríos son
muy eficaces para preservar el organismo de tan molesta enfermedad, pero antes de seguir esta indicación,
creo que debía consultar con uo médico acr~ditado.
También le recomiendo que tome una substancia, llamada &lt;El Rey de los Pectorales,&gt; pues produce result~dos inmejorables en las Pufermedades de las vías res·
piratorias. Dicha substancia se vEnde en la Droguería
de Labadie, en esta capital.
Respecto de ese defecto de las uñ1s, creo que s~lo
podría darle un consejo acertado, algún doctor especialista para las enfermedades de la piel o cualquiera de
esas señoritas que se dedican al cuidado de las manos.
En cuanto a lo que tiene en los ojos, se mejorará si se
los lava con solución bórica al dos por ciento.
No crea usted que sus pr eguntas me rnn inoportunas;
contesto a ellas con todo gusto, deseándole un alivio
completo eo todas sus molestias.
RESPUESTA PARTICULAR.-X. X. X.: Ya tuve el
gusto de contestar por correo su ca na; espero, si el correo lo tiene a bien, que habrá usted recibido mi respuesta.

mucho tiempo, que no recibía ninguna carta suya ; por
esto me he sorpren3ido al ver su nombre, el cual me
recuerda a un am;go desconocido, hoy tan lejos de nuestro país, viajando por las encantadas regiones de la India Oriental.
Gracias por su recuerdo; quizá no vea estas líneas
hasta que regrese a su patria, lo que. según me dice,
será dentro de poco tiempo. «Hasta la vista&gt;, pues, señor Alfredo.
MARGARITA.

El Tocador
Hay un rincón del cuarto, piso o cas•, donde el espíritu y el corazón de la señora se encuentran mejor que
en otra parte, y es ahí doode hoy quiero acompañar a
mis benévolas y amadas lectoras: el tocador, denominado ahora en Francia «petit salon&gt;, y que para muchas
mujeres laboriosas o intelectuales se ha convertido en
&lt;gabinete de trabajo&gt;.
Es allí donde la dueña de la casa toma el té con su
mejor amiga .... o con su marido. Allí sueña, escribe,
echa sus cuentas, lee la última novela, borda tejidos maravillosos, SP. aplica a brocados preciosos y prepara sus
caridatles. Es allí donde se conversa amablemente,
donde se discute o murmura un poco-hay que confesarlo-donde se charla mucho.
Con ropas de interior holgadas y frescas, que en otro

HISl'ORIA DE AMOR.-MOSQUETA: Tengo a la vista
su linda postal y lo que en ella me dice. Ya sabe mi opinión a ese respecto, y por tal causi no le repito aquí lo
que otras veces le he dicho; pero insisto en creer que
si usted se dedicara a la literatura, dirigida por hábiles
inspiradores, conseguiría dos nobles fines: desah~gar su
corazón por medio de la producción artística, y cultivar
sus facultades intelectuales, que sin duda producirían
más buenos resultados de lo que usted SU{)One
)so tenga desconfianza en sí misma, pues así no se
triunfa en niogún combate; ni con la lucha por la vida
ni en las batallas de amor
RECUERDO LEJANO.-ALFREDO: Hace mucho,

lugar no se permitiría, la señora es en verdad ahí más
hermosa que en los ricos tapices de su salón, y más interesante que en las reuniones m,undanas, puesto que
ahí se percibe entera su alma y se a precia su corazón.
¿Qué cuadro conviene a este precioso rincón ?
El que se quiera, con tal de que en él todo sea delicado, fresco, en perfecta armonía con &lt;la mujer&gt;.
La luz llega allí por las ventanas. o por los &lt;bowwindows&gt; tendidos bajo una ancha banda de blonda
&lt;guipure&gt; o de punto antiguo. por encima de la cual
caen ligeros visillos de tafetán, adornadvs en los bordes
con aplicaciones de blonda
La decoración de las parerles será armónica en cuanto a color; éste se escogerá que permita destacar el b1 illo de cachivaches, &lt;bibelots&gt;, mue bles y e5tofas.

.
.
Ornada de guirnaldas y gractosos ~estonti pasa opulenta con sus frutos óp1mos,
sus auroras carmesfes, sus oo_ches de luna
perfun:iadas y azules, la estación fau~ta _de
Jos esttvos meses, de los blando~ des1gmos
del cuerpo y del alma que sólo llenen fuerzas para amar!
¡Oh! q~é dulce es entonces, _atravesando
la cam~rna alfombrada de cerinto, d: fragante a¡edrea, _?Uscar e I secreto as1~0 de
los bosques, sonar a la so~bra_ d~ los arbo·
le, veslldos de_ gala, cua_l s1 as1st1esen a las
sagradas nupcias de la tterra y el rnl, r~fre~car la sa?gre ardiente en el r'.1-udal cnstala no. -sentir, oreándonos la s1én, el sahumerio de la brisa impregnada en el olor
montaraz ~e las mirtáceas,. las tuber~sas,
las_bromehas. agreste efluvto ~uyo_ origen
se 1~nora, y qu_e parece la a_g1tac1ón pro·
duc1da en el :11re por el abanico de plumas
de leves odaliscas, que derramasen sobr~
nosotros al opio blaod_o de su vol_ul?tuos1•
dad, para darnos dormidos sus caricias celestesl
El viñador ve amarill_ar los pámpanos
en las cepas mad~ras; p1~rden l~s valles
su corona; ~n háhto de viento,_ fno, pene·
t~ante, contiene la fermentación ~e la sa·
via en los tro:icos robustos, cual s1 les hubiese llevado 1:is confidenc!as de la mue~te.
Caen las ho¡as descoloridas y mustias.
Remolinean co_n estridente _roce sobre _el
musgo en caprichosa confusión , eo faotas·
ticos giros, al impulso del cierzo qúe las
r:vuelve, las arrastra, las desmenuza, las
dispersa. . .
.
.
La ~c~c1:1 s1mbóhca de arrac1ma_das ~or~s, la b1b(1ca palmer:1, el tamarrndo_ 10d1a!1º• el s1coa_ioro ?nuodo_ de la griega
Chipre, el p~hdo ohvo antiguamente consdgrado .ª Mrn~!va, el umbroso _árbol de
que Ale1des te¡1era su corona, el 1aurel de
Pafos, la magnolia espléndida de Amér!ca,
el o~bú solit:irio ~e la_ P'.1-mpa argenttna,
guarida hospitalaria al rnd10 errante, todos
esos hijo~ lozanos del d~sierto Y las selvas,
estremecidos se despo¡an de sus frescos
adornos.
Otro tanto acontece con las plantas ~odebles semejantes a la doncella tímida
que, después de un3: fiesta en que se desencontrara con su oov10, esparce desconsola·
da en derre~or de su lecho las cintas Y l~s
rosas marchitas al calor del seno palp1tante.
No todos lo_s ár':&gt;oles, empero,. pierden su
verdor, langu1dec1endo al senti r la ausen-

cia del ambiente estival tan plácido a la
gárrula hojarasca .. ..
Algunos vienen de climas rigorosos, son
fuertes y severos.
Resignados soportan el alejamiento del
astro que destella el día de su frente, y parece como los tamariscos, las sabinas, los
enebros, y especialmente los cipreses de
que se coronab" el monte Ida, vivir en perpetua plegaria, envueltos en su ramaje som·
brío.
Triste está el prado, triste está la colina.
Mirad al cielo; en vano buscaréis en la re·
gióo olímpica el esplendor mag, ífico. las
fulgurantes ráfagas q ue os deslumbran en
las alboradas del estío.
No hay en el horizonte oi esrallidos de
volcanes, ni oleadas de topacio, ni monta·
ñas flamfgeras.
Son menos vivos los matices, los torna·
soles de las nubes livianas.
La luz y los colores dilúyense armoniosamente en el éter produciendo sonrosadcs
celajes que van desmayando hasta per~erse en una tenuidad vaporosa: así expiran
los dorados ensueños de la juventud; así d
pensamiento, después de haber iluminado
las verdes cumbres dt: Ja vida , siente debilitarse sus fuerzas hasta desvanecerse en
el océano sin riberas de la inmemidad
¡Oid! ha cesado el rumor de los campos;
no canta en la espesura la cigarra, ni zumba el grillo en los trigales.
De vez en cuando se escuchan sólo los
mugidos prolongados dt las vacas bravías,
llamando a sus terneros, El balido de los
corderillos friolentos, el cencerro de las
cabras ramoneando en las cañadas, el humilde cantueso y los sauces amargos. la
voz de algún p 1 stor solitario que más que
canta se lamenta, y al caer la tarde, allá a
lo lejos, el tañido de la campana de la er· ,
mita, que según la expresión del grande y
taciturno bardo de Florencia &lt;parece llo- ·
rar al dia que se muere&gt;.
¡Qué inefable tristeza!
•Es la dulce hora de la oración y del re· ·
cu~rdo! .. ... .
¡Oh, tú cuya alma sistemática y doliente
se armoniza con esa serenidad religiosa,
con esa melancolía sublime, ven, y desde la
cima de nuestra montaña desolada, salude·
mes juntos al Otoño-el otoño que ha he- campanillas silvestres, p~ra coronar tus cacho énmudecer demasiado pronto en tus bellos más negros que mis penas.
vergeles el coro alado de los tiernos amo- l Enjuga, enjuga tus lágrimas por no caures.
/ sar envidia al ángel del dolor.
As[ reverderean aquellos para tí brin- \! Las lámparas de tus altares están llenas
dándote de nuevo sombras y frescura; así toda~ía de óle? perfumado; una m(rada de
vuelvas a deleitarte un día al canto alegre ,tus ºJ?s bastaria a e_nc~nde:las, y tu puedes
de las aves amantes en los matorrales flo- 1 ser aun la sacerdottsa rnsp1rada de un culr idos, y se te vea otra vez vestida de blan_l·to mis•erioso y di,vino.
. , .
co, recogiendo entre el césp"ed ~violetas yl J En cuanto a m 1, he dado ya m1 ultimo
1

l

adiós a la juventud Y a la esperanza.
Jamds retoñarán las ramas, entre las
cuales abracé las castas visiones de la feli·
cidad.
Ya no ~ay misterios ~n la selva callada
que transito; ya no hay imágenes flotantes,
oi voces incógnitas haciendo al oido tier·
nas promesas que hoy ni comprender sabría
el corazón.
En cambio penetra allí más luz, más directamente pueden mis pensamientos remontar hasta el cielo, en donde tengo una
cita inmortal! , ... . .
En otro tiempo hubiera escrito en verso esta alegría; pero idyl mi lira está cubierta de crespón y ha enmudecido para
siempre!
CARLOS GUIDO Y SPANO.

Los peligros de la radiografía
La facilidarl con que los aficionados a la
telegrafía sin hilos pueden montar un apa·
rato para enviar y recibir mensajes, ha hecho que las áutoridades de Nueva York se
preocupen de regulatizar el uso d,i la radiografía, pues muchos aficionados, guasones y de mal género, se entretenían en enviar señales simulando que algún buque
estaba en peligro e interrumpiendo a veces
el servicio de las Compañías que se dedican a la transmisión de mensajes radiográficos.
Ultimamente un empleado de la Central
del sistema Marconi ha descubierto un
método para que los aficionados que se
dedican a esas bromas reciban el correctivo que merecen.
La primera prueba se hizo hace pocos
días y como resultado de ella cuatro curiosos se encuentran en el hospital, pues recibieron en sus aparatos una descarga tan
fuerte que el mejor librado q•1edó privado
de s,mtido cerca de dos horas.
La Compañía de Marconi ha resuelto
instalar definitivamente ese invento en todas sus estaciones para asegurar así el secreto absoluto de los mensajes que transmita, pues la descarga eléctrica aunque es
fuerte no se siente en los ~paratos de los
buques ni en los de tierra que estén debi·
dameote instalados.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL

MUNDO ILUSTRADO
BOOA D ELIOIOSA, FRAGANCIA
en el ALIENTO con la l

BANCO CENTRAL MEXICANO

EITEIUAC

AIIENTO de las FUERZAS,

VIOLETAS RUSAS

CAPITAL SUBSCRITO ............ ...... $ 80,000,000.00
DE RESERVA........ .......... .. .. .......$ 7.500,000

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t lonalOlt:vBank, New York.-Flrst. N&amp;tlonal B&amp;ulller mo Chllc&amp;1ro Voc.- G'nk,Cía.

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del tocador : Cuidado■ de J~
Boc.a i qua purlfloa, de 101
Cabello• OUJa ca1da detiene
LoolODH de IH CrlH, Clll,
dado• IDtiuto■, etn.

El g ran periodista argentino, doctor José
G . Paz, que ha fallecido hace algunos me·
ses en París, fué el fundador, como se sa·
be, del acreditado diario &lt;La Prensa&gt; y
quizás el que ha dado mayor impulso al
per iodismo argentino. Por tal motivo su
nombre es venerado por todos conceptos,

en Buenos Aires, y ahora, con motivo de
la ceremonia que representa nuestro grabado, se ha visto bien palp able el cariño
del pueblo a rgentino y de todas las clases
sociales al venerable escr itor, que tanto
hizo en pr o de la cultura por inedio del
periódico.

La freGuenGia del pulso, modlfiGable

a parece cuando hay taquicardía; y lo mismo cuando la persona ejecuta m1,vimieotos
respiratorios a la vez que acelerados y su·
perfkiales.

!:~~8;.~!}!=:N ~~!~:8 1

siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
sus maravillosos re.'!ultadoe, y por eso es que se ha hecho la preferida del público. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
prevención. Produce efectos segurfsimos en

QtfANOS, TUIIIOltES. A&amp;.1110/flfANAS, Hl!lflDAS, ,.USTULAS, &amp;.&amp;.AQAS,
U&amp;.Ol!RAS, QUl!IIIADURAS, ,.l8TULA8, l!lfUf'CIONl!S, l!TO,. ETO,
DI! Vl!NTA l!N TODAS &amp;.oll8 DltOQUl!ltlAS f 80TIOA8,

A 25 CENTA VOS LA CAJA.
Para loa Jugares donde no ae eno1u1nt re, ae deepaohatranoo de porte, enviando
oon el pedido en aelloa de oorreo $0.80 ova. por oada o&amp;Ja y por docena $2.62,&amp;I Depo.
altarlo general,
lfolll"olll!&amp;. • • OlfTl!QA, .,. OAL&amp;.I! Df! lllollNltlQUE N 9 ea.
A,.AffToll00 4841,

l
La Infanta en el Ferrol

Se ha preguntado: ¿ puede el hvmbre
La infanta Isabel, lía del Rey de Espa
modificar la frecuencia del pulso volunta·
ña, ha ido ea representación del gobierno
r iamente y eo reposo?
a fa botadura del acorazado &lt;Alfonso XIII&gt;
Sí, puede, según los resultados obtenidos E n condicion:s normales, diez centime; al Ferro!, en Galicia, que como se sabe
4- la f•'-Cffoce,.,,_
por
r
ecientes
investigaciones
del
doctor
t
ros
de
meve
ca,da
r~pr
esentan
un
cenll
existe
uno de los mejor es a rsena les espaltN LAe l"A"'MAOIA•.
Putzig, r elativas a la influ encia que la res- metro de agua de lluvia.
ñoles.
J..pate■1Gu1■nh■lm 1 ■af1r■equ1
piración puede ejercer en la frecuencia de
El recibimiento que se hizo por los fe.lpartado ~ M4x!OQ.
las contracciones cardíacas. Estos r esulta·
.
.
r rolanos a tan augusta dama, ha sido muy
dos se pueden resumir en la siguiente for- E¡n ~USla la m~rt~hd1 es mayor qut! en cariñosa, pues bien sabido es que goza de
ma:
cua quier ot_ro pa s :. uropa, pues ega generales simpatías la hermana del maloE n una persona que r espire normalmen- al 4 1 por mil Y por ano.
grado monar ca Alfonso XII.
te y cuyo pulso tenga frecuencia media,
Los festejos han sido muchos y estuvieésta aumenta en las inspir aciones y dismiron muy animados, alabándose en general
nuye en las expiraciones., La mayor difeLa_ r ei!la Guillermin~ de H olanda es al nuevo bar co de la marina de guer ra
J
CA~NE • QUl~A
r._, mns Hv.C(,05lll ll\'COIC- :,Col•!'r:rnn e !l rencia notada entre el numero de pulsa- p ropietaria de una gran¡a lechera que le española, que reune todos los mayor es
t,,c.: fa.-.•"~ 11\ E,n1e rm ~dad·~C:-. IÍ•:' l f::til ó-- ciones en uno y otro caso respiratorio _ha produce muy buen r esultado.
adelantos, por haberse hecho por exper tos
Cll&amp;t.!(• y d~ I'&gt;~ l n t..est.1nos.Coc"··11t.', enc 1a~. sido de 12 (en un minuto). H a ascend ido
ingenieros náuticos.
CootUluac ,un d&lt;.• Pa r to .... Mvv1w11·ol~,. basta 26 pulsaciones cuando la persona en
fE'brtl P9 é l nOu,en,..,
observación ejecutaba movimientos respi- Se sabe que las águilas vuelan hasta alratorios for zados. La influencia de la res- turas de 2 ooo metros.
piración en la frecuencia del pulso des0

ª"·

lll!lCIOO,

CREME DE LUXE
CONSERVA 1A BELLEZA Y JUVENTUD DEL
CUTIS.
y las
cura
los barrosy
lasEvita
pecas,
erupciones.
las manchas en la piel. Desvanece las arrugas. El culis áspero, marchito, pálldo y quemado del sol, adquiere suavidad. lozanía y

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Depósitos: Joh~nsen, Labadie y Droguenadel Elefante, México.

Quinta de Salud
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alcohólicos y quirúrgicos,
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La CREMA FLOREINA impide al cutis d,esecarse y descostrarse bajo la acción del aire y así permite á las Señoras
abandonar la ''violetJte" que congestiona la nariz y las mejillas, r eb,tando la sangre en las venas de la cara y ocasionrund o á esa última Ul' baño de vapor permanente é inteID1pestivo,
principales causas del desar rollo tan frecuente de la caparrosa.

Director Médico,

EDUARDO LICEAGA.

CREMA FLOREINE,
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· De A, GIRARD, Rne d'Al43,,a, 48, París
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Una linda aGtriz parisiense
En el teatro Michel de París, que como
se sabe es el más pequeño y también el de
más lujo de toda la capital, se destaca por
su elegancia y belleza una actriz, Mlle.
Lucienne Guett, que está adquiriendo una
gran notor iedad, escogiéndola los autores
para intérprete principal de sus obras.
Su talento sugestivo en extremo, su figu•
ra netamente bulevardesca y las &lt;toiltttes&gt;
de sumo gusto que ostenta, la hacen una
de las Reinas de la moda.

l

0, I",

No aparezcáis n unca más sabio que lo
que sois, ni más prudente que aquellos con
quienes os halléis; llevad vuestro saber lo
mismo que vuestro reloj, en un bolsillo
particular, de donde no lo saquéis n i lo ha·
gáis sonar únicamente para que veamos
que lo tenéis.
000

Pertuman los
labios y dan á la
boca sabor de ambrosía, &amp;P&amp;&amp;lonan
y hacen divino el
beso de los amaJJ•
tes.
La esposB que
usa l&amp;&amp; Putlllu ,,
Vlolttu de Rual1, d1
Quentln, goza del&amp;.
, ternura de su ma•
••
rldo. Indlspen11"!:
sable par&amp; los
·
Que aman las exquisiteces. C&amp;jlt&amp;
artística de &amp;lu
minio. 50 cvs. Por correo, certltlcad&amp;, 60
cvs.-En Méxlco:Johannsen, Féli:t, &amp;: 0/ll. Av.

San ~anci8co, t/6,- J. Labadíe Suu. &amp;: Co. Pro•
f,Ba 5. -J. Ui.J&gt;.Ui n , Sucrs., /Ja, BoUvar t5.

-------------CASOS Y COSAS

La verdaderd. grandeza es la que no ne·
cesita de la humillación de los demás.

o o o
El primer museo fué fundado 2 80 años
.
.
.
antes de Jesucristo.
La razoa que se deJa llevar ne la calera
llene la misma suerte del error.
El comercio consnme más de un millón
de pieles de gato cada .iño.
000
La policía no es otra cosa que la diplo· E n cier ta época, en Turquía, estaba
prohibido fumar so pena de muerte.
macia en harapos,
o oo

•

F.LOREINE

1

o oo

Hay una probabilidad contra ....... .
ooo ooo para que una persond. tenga
Hay algunos que para nad;t sirven colo- las lfneas digitales que dan la presión
E ntre los manuscritos del Museo de }iis- cados en segunda línea.
identificadora, igual a otra persona.
toria Musical de Colonia, el mismo conser·
La tuberculosis causa la muerte de más
000
vador de aquel centro artístico ha descupersonas de 25 a 30 años que cualquiera
b 1'erl0 una compos1c1on
· · , me
· 'd't
Np hay veneno más activo que la lectu- otra enfermedad.
I a d e 1 su bl'1me
maestr o.
ra de malos libros.-Chateaubriand.
o o o
Se t rata de una melodía adaptada a la
o o o
·
d ¡
,
·
El tiempo de existencia de un barco de
primera e as tres poes1as de Mattb1sson,
guerra moderno se calcula en 20 años.
que llevan por título &lt;A Laura.&gt;
Un hermaoo es un amigo dado por h,.
Todo hace suponer que fuera escrita en- naturaleza.-Proverbio chino.
tre 1
L
os anos 1790 Y 1792. os versos, un poO O 0
co mediocres, han sido ennob lecidos por
las notas de Beethoven ; pero el principal En un teatro,·
é •
. .
•
m rito de la composición esta en el acom• - Acomodador, mi butaca está ocupada
COGNAC
pañamient~ de piano.
por aquel caballero. Dígale usted que se
? esgrac1adame~te, falt~ el principio de vaya a otro sitio.
la rnteresante págrna musical.
-ilmposible! ¡Es un magistrado!
64-00 0

Un trabajo inédit o de B eethoven .

Ouoo,.,,.,..,

VINO ARDUO

1

La mu;er menos coqueta sabe que es
am...da un poco antes que Jo sepa el mismo
de que se enamor a.

Médico encargado del departamento de enfermedades nerviosas,

Dr. A. Ruiz Erdozáin
Administrador,

J. Lavista.
LEA USTED

'La Semana Ilustrada'

0 0 0

-lY qué tengo yo que ver con eso?

-lPero no sabe usted que los magistraEn la tumba de un r ey asirio se encon- dos son inamovibles?
tró un pan que debe tener más de 2,500
años.
o o o

Ninguno tan deflcioao como éste.

�EL MUNDO ILUSTRADO

1) Los Mal'.)damientos
Belleza

hir,~!
':

+
* •. t

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los secretos de la &lt;toilette&gt; femeoioa, coodeosa los preceptos de su experieocia eo
diez artículos fuodameotales, que iotitula:
&lt;los diez maodamieotos de la belleza&gt;.
r. Cuaodo el espejo te dice que estás
uo poco indispuesta, descansa.
2.
Para conser var el cabello hay que
lavarlo una vez por semana.
3. La higiene de la boca exige un lige·
ro masage diario aplica ndo un dedo a los
labios y a la parte superior e ioferior de
los labios,
4. Hay que practicar todos los días el
mas.,ge de la barbilla.
5. La nariz requiere un masage diario MARAVILLOSA CURACION DE UN
con los dedos.
ANTIGUO Y HONRADO PERIO·
6. S i se enrojece la puota de la nariz,
hay que aplicarle comprensionescalientes,
coo un pedazo de tela muy fina.
DISTA
7. Para evitar las arrugas llamadas vul·
. .
garmente «p~tas de gallo&gt;, es preciso lavar ~1 decano_ de los penod1st1;5 cubaoos, el
coo frecuencia los pár¡:,ados con agua tao seocr Arsemo _F~;nandez Carc;,.va, de Ha·
caliente como se pueda sufrir.
han~, nos escn~,10 c~n fecha catorce de
8. El brillo natural de los ojos se coo· Abnl de ~gu: Escribo a usted_ coo gusto
serva bañáodolos con &lt;agua de rosas&gt; y para mamfestarle que sus pr~c,1?5'1s pfl~ousaodo para ello un recipiente especial.
ras de Paw Paw son una bend1c1on de Dios,
9 Para que no aparezca la vulgar bar- s~bre todo para los viejos como yo que dibilla o &lt;papada&gt;, hay que d0rmir con la gteren mal por. falta de denl_:ldura y de
cabeza muy baja tan baja como sea posi- trastornos gástricos. Tengo6ganos de edad:
ble.
•
he padecido mucho de las muelas, cuando
ro. La piel se refresca coo baños muy joven, y unas me las extrajeron los dentiscalientes.
tdS, y otras me las arranqué yo mismo; no
Las prevenciones generales pueden, en permitiéndome mis esca5?S _recursos el po·
principio, condensarse en las líoeas que nerme uoa dentadura arhfic1al. Estuve hassiguen
tante tiempo utilizando e_l B!carbonato de
En la práctica:
Soda para ayudar a la dtgesttón; pero este
En toda clase de lavados, y hasta en el procedimiento me obljg_aba a (r aumentan·
baño, debe usarse agua destilada. Si se do gradualmente la dosis de Bicarbonato, y
emplea el coldcream procúrese puro, pues tanto he tom3:do qui: :mpecé a sentirm~
cuando tiene plomo causa mucho daño a ~al, y d_etermtné sushtu1rlo con sus pro~•la piel.
g!osas p1ldoras de Paw Paw, tomando d1aE l masage tiene real y positiva impor- namente al acostarme, una de dichas píltancia. Debe practicarse en todo el cuer· doras; hace de esto dos · meses y observé
po, porque hace circular la sangre y evita que me encuen~ro bi:n y hasta he eng?r·
la formación de grasa.
dado. Uso al mismo tiempo su excelente¡a·
Jamás dtbe unt..rsevaselina en los cabe· bón, y mi físico ha mejorado mucho."
llos. Ninguna substancia mineral puede LAS&gt; PILDORAS DE PAW PAW ( .
hacer que crezca el pelo.
.
.
Pa
La receta empleada con éxito para evi- paya), son las me¡".res que !e conoc~n pa·
tar la caída del pelo se denomina «loción r~ ~l eSl6mag? e htgado Y un__ P?Stttvo. y
de camomille&gt; y debe aplicarse sólo en las ra~t~o re.~e~to para el estren 1m1ento, te·
raíces. Hay que usarla con cuidado, para tenc1a, b1,ho_s1dad, dolor de cabeza y todcs
que no salte ninguna gota sobre la cara, los padec1m1entos causados por, desórdenes
porque deja fuertes manchas amarillas.
~€1 e~tómago .e híga~o. Estas p1ldo~as conLa «camomille&gt; se fabr ica de este modo: heoen las r_ne¡ores virtudes del !ómco Paw
Echese en un litro de agua un puñado Paw, Y esta o preparadas del ¡ugo de la
bastante grande de yerbas de manzanilla. fruta Papaya 50 centavos.
Se_hace ~ervir la mezcla durante doce o
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.
zado como el mejor Jabón medicinal y una
D:~pués se echa en un J~rr~,. que no sea necesidad para el Tocador. 50 centavos.
metahco colocáodolo en un sitio fresco.
Para mantener la piel de las manos EL REMEDIO PARA LOS RTÑONES
si_e~pre lisa y ~uave, se emplea el proce· cura prontamente los Dolores de Espald~
d1m1ento que sigue:
y todos los males de los Riñones. 50 ceniaLavarlas primero cnn agua de jabón vos. Marca 3 X, 32.
cambiando el agua tres o cuatro veces y
dejarlas secar sin hacer uso de la toalla. Munyon tieoe Remedios para todas las enCuando estéo relativamente secas, hay fermedades, casi todos al módico precio de
que bañarlas con una mezcla compuesta 50 centavos. Se venden en todas las farma·
de treinta gramos de glicerina, noventa cias o pueden pedirse directamente.
gramos de agua de rosas y diez gotas de
Pida usted la "Guía de la Salud," de
zumo de limón.
Munyon, en las Droguerías de J. Labadié,
Suc». y Cía., Av. San Francisco .¡3: J.
Uihlein Sucs., 3a. Av. Bolívar 25; Johanosen,
Félix y Cía., Av. San Francisco 39; Droguería del Elefante, Av. Isabel la Católica
Los amigos de las aves venían quejándo• 6; y otras. Consultas por correspondencia,
se desde hace mucho tiempo del enorme confidenciales y libres de todo gasto número de volátiles destruídos por los fa- MUNYON'S 53 Rd. AND JEFFERSO N
ros de gran potencia.
S's. PHILADELPHIA, E. U. de A,.
Estas mortandades eran grandísimas, so·
bre todo en la época de la emigración.
Hasia hace poco se creía que las aves,
a~ra1das por los rayos luminosos, se precipttabao con Id.) ímpetu sobre la linterna
del faro, que caían atontadas o muertas
por efecto del golpe; pero las detenidas
observaciones llevad«s a cabo por muchos
El Agente exclusivo de
torreros han permitido determinar la ver·
dadera causa.
nuestros semanarios "El
Las aves muereo extenuadas después de
haber seguido durante horas enteras, en su Mundo Ilustrado" y "La
movimiento giratorio, los rayos de les pro · Semana Ilustrada" en esa
yectores. Generalmente, después de fatigarse en vano, concluyen por caer al m~r Ciudad, es el Sr. Manuel
a tierra o a los tejados de las casas.
' Sancho,' con domicilio en

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N9" 6

��</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��EL MUNDO ILUSTRADO

Recordad Este
Paquete

LUNES 23.

Ninguna otra rrc:licina en el
mundo, exclusiva,nente para mujer ci, ha hecho tantas curaciones
verdaderas ni se ha vendido en tan
grandes cantidades como el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E.
Pinkham.
Miles de mujeres han recuperado
la salud con este remedio, cuya.
brillante historia es por mérito.
La mujer que está enferma y sufre no tiene
excusa en seguir sufriendo pues no hay duda alguna
dP. que este antiguo y gran remedio cura los males
femeninos.
Cárdenas, Prov. de Matanzas, Cuba.-"Estuve ,
,.ifriendo por muchos años de males en el útero y
en los ovarios y seguí tratamientos que me estuvieron el.ando notables médicos por espacio de 12 años. Estos trütam:ent.os
no me curaron y finalmente, los doctores opinaron que era necesaria una
operación, pero yo no accedí á ello.
"Después de leer un folleto que publicó Ud. determiné probar el Compnesto Vegetalele IaSra.LydiaE.Pinkham aunque sin fé alguna, pero
después de tomar siete pomos estaba curada. Esto sucedió hace seis años
y desde entonces no he experimentado la menor molestia. Antes de tomar
su remedio tenía to:los los años fuertes dolores en el vientre los cuales me
obligaban á guardar cama por espacio de tres meses. Sólo siento no haber
conocido antes su medicina pues me hubiera evitado muchos rnfrimientos.
"Puede U d. hacer público este testimonio para beneficio de las mujeres
que sufran. Cualquiera muier puede venir á verme ó escribirme. Estoy
segura que la convenceré de"to excelente que es el C,1m¡)uesto Vegetal
d e l a Sra. Lyclia E. Pink!lam."-Sra. REBEGA FLORES DE MORALES,
calle Ang!-:ma No. 153, Cárdenas, Prov. de Matanzas, Cuba.

Santos Zenón y Agripina Mártire~.-Hoy
y mañana cficio y misa de la lnira Octava
de San Juan Bautista, con rito semidoble.
MARTES 24

Santes Fausto Mártir y Sim¡ licio Obispo Confesor.

f

MIÉRCOLES

J UEVES

1

1

A 25 CENTAVOS LA CAJA.

"ª·

APARTADO 4641,

1

NEXIOO.

PARA

Santos Juao y Pablo hermaJJos Mártires
y_Aotelmo Obispo Confesor.

~CATARR

La Dedicación de la Santa Iglesia Cate- - - - - - - - - - - - - - - - - - 1
dral de Aguasc.lientes. Santos Ladislao
~
COGNAC
Rey y Sansón Presbíterc-.
S ÁBADO 28.

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:-R

26

VIERNES 27

,~
l~~~t}!~~:M ~~~!~~:ª 1
1
siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
sus maravillosos res11ltados, y por eso es que se ha hecho la preferida del público. Basta usarla una vez para tenerla sien1pre en
prevención. Produce efectos segurfsimos en

25.

Santas: Guillermo Abad, Eloy Obiipo
Confesor, ~Febrcnia y Lucia Vírgtoes
Mártires.

Si esk'í U,I. snfrienclo al¡,"lma de estas enfermrdal!PS y dPsea •m ronsejo es¡rncial, escriba confidencialmente á Lydia E. Pinldrnm Medicine
Co., Lynn, l\iass., F,. U. de A. Sn carta será ahierta., lritb y conte~tada
por una seüorc. y considerada estrictamente c.:&gt;nfldencial.
)

1

RECOMENDADA
POR MÉDICOS
PROMINENTES

Calendario de la Semana

1

D. "'•

(Vigiliad~ los Santos Apóstoles, con ;.yu·
oo y abstioencia de caroH. )-Santcs León
II Papa Confesor, Irento Obi~po y Plutarco Má,tires.-Rito _semidoble que permite
Ninguno tan delicioso como éste.
la celebración de misas privadas de d1funto.-A las tres y media de la tarde se can-, _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _,.;
tan en :Catedral las ví~peras, signen la salve, m ,tines y laudes_

CAMARAS

NETTEL

DOMINGO 29-

Sao Ptdro y S;,n Pablo Ar óstd~s y la
OctHa de San Juan Bat füt2. Olilio y misa de la lieita clel ola: r ito de ble de prime·
ra clase y ornamento encaroado;se conme
mora la Domínica 0curreote y n• da se hace del día octavo ae San J uan.-F unci ól'.
solemne en Catedral, indulgencia plenaria
y Visita de los Siete Ahares oficiando de
Pontifical el limo. seiior Ar:i:obispo. Por la
tarde h ..y vis peras cantadas-También ha y

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EL MUNDO ILUSTRADO

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frecuencia los escollos más peligrosos en las aguas tranquilas,
y vemos á :menudo buques quf.
escaparon indemnes de las furiosas olas del Océano, chocar y
hundirse á la vista del puerto y
de la patria. En el mar de la
vida, el golfo entre dieciseis v
treinta es especialmente peligroso,
y el número de naufragios es incalculable. Es en ese período
cuando las afecciones de los pulmones, de los nervios y de la sangre recog~n su presa, y las semillas de las enfermedades que estaban adormentadas desde la niiiez,
brotan y se desarrollan. En el
joven la ambición sobrepuja á la
resistencia, y en la muchacha
ia, misteriosa transformación que
ia convierte en mujer, está llena
de especiales riesgos. En esa
época-para ambos sexos-un remedio y un preventivo como la

Registrado como artículo de segunda clase er, 3 de Noviembre de 1894.-1 mpreso en papel de las Fábricas de San ~afael

Año XX.-Tomo 1.

México, Junio 22 de 1913.

Número 25.

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Señorita Raquel Méndez Armendariz.

Fot. Mack.

�un bosque pleno de músicas y de murmullos. \Vagoer
sólo puede ser glorificado por Wagoer, y el maestro_Meoeses es acreedor a una felicitación cordial porlos 1001·
EL MUNDO ILUSTRADO
vidables momentos que nos proporcionó, interpretanclo
tan bellamente con sus compañeros, algunos trozos de la
SEMANARIO DB ACTUALIDADES, ARTE y LITERATURA.
estupenda obra wagneriana.
El autor de la Tetralogía fué uno de los hombres que
pudo morir en paz porque vió terminada su labor. Es
DIRECTOR PROPIETARIO
uno de los representantes más completos ~e esa fuerte
raza teutona que ha dado a Goetbe y a B1smark. ~on
LIC. ERNESTO CHAVERO.
el ritmo- afirma un critico contemporáneo,-contribuyó a la unidad de la Prusia. Su firme~a p_ara sobreponerse a los días adversos, es extr&amp;.ord1oaria. Como la
figura que ernca de Enrique el Caz3:dor, levaot~odose
OFICINAS:
al pie de la vieja encina para combatu, pretendió conquistar el amor de sirena de la Ciudad- Luz. Se sabe
3~ Calle de la Rinconada de Sao Diego No. ,p.
que allí tuvo que hacer párrafos en los periódicos para
Teléfooos:- 1'1exicaoa, 20-85 Neri
• no morirse de hambre. De vuelta a su país se le comEricssoo, 14-51
bate despiadadamente, la pr: osa está en su _contra, se
Apartado Postal 149.- México, D. F.
le cree ioceodiariQ, se le atribuye hasta un 1n!eot~ de
suicidio Pero no tardaría el instante de la victoria Y
en que las frentes opacas se iiumioaseo, y las bocas,
contraídas por la vociferación, se entreabriesen ante la
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
maravilla. vVagoer pudo exclamar entonces, c~mo la
walkyria de su leyenda, &lt;gloria al sol&gt;,_ &lt;gl~ria a la
En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . $ 1 .oo
luz&gt;. &lt;gloria al día radiante&gt;, &lt;largo fué m: sueno; _pero
be dPspertado&gt;. Efectivamente, ¿qué sueno de triunfo
(pagadero por adelantado.)
brilló jamás con llamas má~ purpúreas? ¡qué esfuerzo
En los Estados ............................ 11 1.25
pudo igualar al suyo? ¿qué águila pudo ce! nerse en
(pagadero por trimestre adelantado.)
más alta y luminosa cumbre? Pudo. pues, morir en paz,
En el Extranjero .......................... S 2 .00
el poderoso germano, porque vió su obra gigantesca
realizada, la obra que sigue fluyendo como un manan(pagadero por semestre adelantado.)
tial inagotable, de una indefinida profundidad. .
NUMEROS SUELTOS:
Murió en Venecia, en la ciudad de los palac1os de
mármol y de los collares verdes, en el mismo lugar
Eo la Capital. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . S 0.30
donde, herido de amor y de melancolía, acabó su Tr!sEn los Estados .............. . ................ 0.35
táo, el drama maravilloso de sentimiento y de embriagadora tortura, en que la noche y la muerte exaltan la
En el Extranjero ........... ................. 0.50
vida efímera del amor. El divino D'Aonuozio, canta esAtrasados ....... .................. ......... 0.50
te lírico responso sobre el cadáver del formidable aniPara la publicación de avisos en este periódico, diri- mador: &lt;:SI mundo parecía haber dismiouído de valor.
girse a B. &amp; G. Goetscbel, Avenida 16 de Septiembre, El muerto estaba allí encerrado en la caja de cristal.
La segunda caja, de metal bruñido, brillaba a':&gt;ierta so·
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Pubre el pavimento. Todrs mirab•n fijos al !'ieg1clo de l:t
blicité, 14 rue de Rougemeot, (9 e).
vida y de la muerte. Una infinita sonrisa 1lumio?~ª la
faz del héroe tendido; infinita y distante como el ms de
la nieve por el brillo del mar, como la reverberación
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
de los astros. Los ojos no podían sostenerlo, pero los corazones, con una maravilla, con un ascmbro y un es¡:ao·
to que los hací« religiosos, creyeron recibir la revelación
de un secreto divioo.-La barca fúoebn, esperaba ante
la puert.&lt;. Sobre la caja se extendió el paño. Los seis
compañeros esperaron con l:t cabeza descubierta, qu~
la familia descendiese. Bajó reunida y apre12da. La
viuda pasó velada; pero el espleorlor de su semblante
quedó para siempre en la memoria de los testigos.-Los
La Colonia Alemana sigue de moda. A las eipléodi- seis compañeros sacaron el féretro dP- la barca y lo lledas fiestas que organizó para celebrar el jubileo impe- varon en hombros «l carro. Entonces avanzaron dos arrial. hay que agregar el homenaje preparado por la Se- tesanos con sus haces de laureles traídos del Jaoículo.
cretaría de Iost~ucción Pública y Bellas Artes en cco- Membrudos y fuertes, elegidC's entre los más bellos, pamemoracióo del primer centenario del nacimiento de recían forjados en el antiguo molde de la estirpe roma·
Wagoer, y en el cual, fueron los miembros de la expre- na. Estaban graves y tranquilos, con la libertad salvaje
sada colonia los invitados de honor. Sea esa fie~ta un del agro en sus ojos con venas de sangre. Sus líneas
noble desagravio de los espíritus cultos, a las calamida- enérgicas,--la frente baja, el pelo corto y crespo, las
des que hao sufrido en estcs tristísimos tiempos, los ex- mandíbulas iólidas, el cuello taurino, recordaban los
tranjeros que vienen a nuestro país a fecundarlo con perfiles consulares. Los seis compañeros en competecsus reconocidas cualidades de inteligencia y de la borio- cia, iguales en fervor, cogiendo los ramos de los haces,
sidad, como es, indudablemente, palmaria demostraci6o, las esparcieron scbre el féretro del héroe.-Nobilísimos
de que esta adolorida patria, procura en medio de sus eran aquellos laureles latinos, cortados en la selva de
crisis borrascosas, mantener encendida, una antorcha la colina, donde en tiempos remotos descendían las
luminosa y pía, como esperanza de días tranquilos y ri- águilas a llevar los presagios, donde en tiempos reciensueños en que los hombres cultiven las mejore• facul- tes. y sin embargo fabulosos, tantos ríos de rnogre vertades de su ser, y puedan las buenas ideas traducirse tieron por la belleza de Italia les legionarios del Libe·
en actos dignos del antiguo nombre de México, en cuyo rador. Tenían los ramos derechos, robustos, obscuros,
solar se conserva por tradició'l, un reverente y fervoro- las hojas duras, fuertemente enclavadas, con los bordes
so respeto a la ilustre memoria de los graod~s desapa- ásperos, verdes como el bronce de las fuentes, ricos de
recidos.
un aroma triunfal ... ... Y viajaron hacia la colina báLa velada tuvo la grandeza y la solemnidad Hqueri- vara, aún adormecida en el hielo; mientras los troncos
das por una gloria tao brillante como la del genial crea- insignes· d•bao ya los nuevos retoños en la luz de Rodor del drama lírico. Wagoer únicamente puede ser ma, al rumor de las fuentes ocultas&gt;
glorificado por Wagoer . El esplendor de la oda, el freEs tan soberanamente bello este fragmento de 1 gran
nesí dionisíaco del ditirambo, la quejumbre más seo1ida poeta latino, que hemos querido encerrarlo en la pobrede la elegía, cualquier poema en donde la iospir«cióo za de esta crónica, como el más puro homenaje a la gloalcao~e su mayor potencia lírica, palidece junto a la ria de vVagoer Jamás cayeron palabras más egregias de
música de las olas armoniosas perpetuamente socoras labios· humanos, sobre la radiosa frente :le un creador
del &lt;golfo místico&gt; y de la cual tuvimos una humosa muerto.
resonancia la noche del viernes. Trozos escC'gidos del
Tanohauser, de Lobeogrio, de Tristáo e !solda, de Los
Maestros Cantores, fuerro desempeñados por la orquesta del Conservatorio dirigida por el maestro Meneses
con la conciencia y el entusiasmo artístico que todos le
recooocen. También algunas partes de la gigantesca Tetralogía, transportaron al auditorio 3teoto y recogido a
quién sabe que países de leyenda y de sueño, a las grutas en donde S igfredo, después de matar al dragón, corr.preode el lenguaje de los pájaros. El trozo descriptivo
imprego:tdo de una insuperable belleza, conocido con
el nombre de cLos Murmullos de la Selva,&gt; y ·que comenta ese episodio de la leyenda, dejó en todas las almas, una infinita orquestación de csileocios sonoros,&gt;
( EJERCICIOS ESPIRITUALES)
como dice Maeterliock en cLe Trésor des Humbles.&gt;
Las almas se sentían vestidas de luz y por un momento
Viendo nacer el sol. en el alba del primer día, los
todos fuimos cerno Sigfredo: entendíamos el idioma de
las avPs disperso en los maravillosos sonidos, y parecía hombres caminaren hacia el Oriente para ser dueí':os
que se encontraban significaciones imprevistas, en el ru- de la luz.
Agiles y saltaotes, iban con ellos los sátiros, los faumor de las bojas, en el correr de los arroyos en las voces blandas de los vientos, en los mil ruidos que tradu- nos y los silvanos.
Trenzaban los sátiros las patas de chivo con el impulcía la orquesta, tran~formada por el soplo creador en
DIRECTORIO

:º

EN HONOR DE RICARDO WAGNER

El Matiz

so sagrado de correr la tierra ; reían los faunos: se coronaban de acanto los silvanos, y los hombres cantaban
con el ,itmo alegre que conduce las almas a través de
los sueños:
- iMás allá! ;Más allá!
Les anocheció lejos, durmieron bajo arcos de follaje;
al nuevo sol volvieron a cantar:
-iMás allá! ¡Más allá!
Pero durao:e la noche, baj" las estrellas, los hombres
habían sentido nacer el enigma del porvenir; Un enigma rudo como aquel primer sendero que abrían peregrinando sobre la tierra, para llegar a los reinos del
Sol.
Desde entonces el pensamiento del mañana se hermanó con cada una de sus jornadas, y fué creciendo eco
ellas.
Aquel primer sendero abierto en los bosques abría
otro sendero de lu7 en la conciencia de los btmbres Y
cantaba siempre la tribu nómada:
-!Más allá! ¡Más allá!
N iogaoo llevaba el cuento de las jornadas Debía hacer mucho tiempo que peregrinaban, porque el enigma
del mañana cubría sus almas, como la sombra de las
montañas cubre la llanura cuando el sol se pone. Algunos hombres ya tenían las barbas blancas, y el mañana
comenzaba a definirse para todos como la vejez. Sólo
en la juventud había sido la aurora.
Caminando por el bosque vieron que bajo la arcada
de una cueva esta ba sentado un viejo desnudo y sin ojos,
que clamaba, levantando sus barbas blancas:
-1 Es de día o es de noche ?
Toda la tribu se detuvo:
- El sol está en la ahora. Mañana pensamos lltgar a
sos dominios-y penetrar en sus selvas.
-iNo se lleg« nunca!
-Ayer y hoy hemos visto que se levantaba por encima de esos montes. ;Detrás tstán los Reines del Sol!
-iNo se llega ouoc~ !
La tribu miraba temerosa al viejo. Compreodl"a que
para aquel hombre desnudo, sentado bajo la arcada de
la caverna, no había mañana porque tenía vaciadas las
cuencas de los ojos.
Viendo indecisa a la tribu, los faunos, los sátiros y los
silvanos tocaban sus flautas de caña y bailaban con una
incitación para seguir adelante. El viejo, iocorporáodose bajo la arcada de la caverna, que llenaba su voz de
resonancias, clamó:
-iQuedad aquí esta noche, y sabréis del más allá!
Tengo ciegos los ojos y puedo ver las sombras que vagan al otro lado de la vida. ;Esta noche moriré!
Ninguno sabía lo que fuese la muerte; pero todos quedaron allí porque la voz cubría la risa de los faunos y
la música de las flautas paoidas.
Aquella tribu errante vió morir al viejo antes del alba. Cuando los hombres supieron que no eran inmortales, lloraron comprendiendo que jamás llei¡aríao a los
remotos Reinos del Sol.
Fué una, desde entonces, en las conciencias, la idea
de la muerte y de la vida. Pero la risa de los faunos y
la siringa de los sátiros, y la danza trocaica de los silvanos aun estremece los bosques, y los hombres no han
dejado nunca de oír a los genios inmortales.
"I - El Arte griego, creación de páoidas, se deseuvuelve en el Universo, guiando bajo nuestros sentidos
exaltados los divinos ccrceles del ritmo. El arte ¡¡ótico
se desenvuelve en la conciencia. Es una noción míftica
sutilizada por los sentidos, como la vida en el hilo de
los sueños. Lo que en el uno la gracia, en el otro el
matiz. La gracia es el ritmo de la vida, y el matiz es el
enigma."
o o o
Cuando las ideas nacen de una sensación difusa formada con nociones de todos los sentidos, es muy extremado empeño alumbrarlas en palabras y fijarlas en
signos de letras. Sol&amp;.meote lo que en palabras nos fué
dado hallamos fácil transmitirlo en palabras, y así acontece que sean siempre las menos nuestras aquellas ideas
que expresamos con más fluida verba.
·
El reónstruo de nuestra conciencia es lo más difícil de
conocer y definir. Apenas sabemos balbucear el secreto
sentimental que nos hace distintos, porque cuando creemos vivir para nosotros vivimos para la especie. Nos
gusta su instinto lo mismo en el dolor que en el delei!e.
Conocemos las cosas con un cooocimif'nto que busca
la razón de utilidad, y esclavos del impulso oscuro del
eterno semen no podemos descifrar el sentido esotérico
del ?.Iuodo. Para llegar a tan sutil y trascendente estado hay que amar todas las cosas en un supremo alejamiento de CUd0to en ellas d ice utilid«d.
)! uestras potencias hemos de consagrarlas a entrever
más allá de la vida mortal. El conocer de los ojos y de
los oídos, todo el humano y carnal conocimiento dice
dolor, porque encubre siempre el d _seo üe perpetuarnos sobre el haz de la Tierra.
Los sentidos aprenden a distinguir las cosas, no por
lo que ellas son, sino por el aspecto que conviene a
nuestro egoísmo, que es el egoísmo de la especie: y
cuando creemos conocer mejor, solamente aumentamos
el caudal de ocestras acciones utilitarias.
Para amar las cosas hay que sentirlas imbuídas de
misterio, contemplarlas haHa ver surgir en ellas el
enigma obscuro.
·
Y este enigma es el matiz. Solamente cuando nuestra

Sala del teatro Arbeu durante la distribución
de premios a los alumnos de las
escuelas primarias.
conciencia deduce un goce ajeno a toda razón de
utilidad temporal, comenzamos a entrever el significado místico de la rosa, del cristal, de la estrella.
Contemplación, meditación, edificación, son camiobs de luz por donde el alma huye de su cárcel oscura.
. &lt;11 -El mati,: es la emoción última de las cosas
en el goce estético.&gt;
o o o
Yo conocí a una santa siendo niño, muy niño, y nunca
me fué acord«da mayor ventura. Después d.: muchos
años he vuello como un peregrino a visitar el huerto de
rosales donde en la tarde azul, la tarde que es como el
símbolo de toda mi infancia, tuve la revelación de
aquella santidad.
~ /
Al final del camino de cipreses estaba sentada mi Madrina en la escalinata de piedra, y leía bajo un vuelo de
p~lomas con el libro devoto abierto en la falda. Aun rec•1erdu cómo me sentí penetrado de la gracia de su mirar ideal y cándido: Aun evoco y revivo en mí la emoción sagrada
Otras muchas veces había visto a mi Madrina en igual
actitud, al término del camino de cipreses que se juntaban 1,n una sucesión de pórticos, y solamente en aquella
tarde de leyenda piadosa gusté tao inefable alegría al
contemplarla.
Bajo la sombra de los viejos cipreses, mi alma de niño enlazaba la emucióo estética y la emoción mística,
como se enlazan en la gracia de la rosa color y fragancia.
Acaso fué aquella mi primera intuición literaria: Yo
había llegado a encarnar en la sustancia de la vida y en
sus sombras más bellas las historias piadosas y los
cuentos de princesas que mi abuela me contaba.
La tarde azul en el huerto de rosales fué el momento
de una iniciación donde todas las cosas me dijeroó su
eternidad mística y bella.
Yo guarrié aquel secreto de emocioues con el recelo
del niño, que advierte cómo no pu•de ser entendido el
misterio de su alma y teme profanarlo.
Así callandC', celando un día y otro día, el secreto in•
faotil y .:áodido se convirtió en un anhelo doloroso que
llenó de angustia mi infancia, que hizo gemir como un
arco mi adolescencia, que ahora en la vejez me salva y
me vuelve a Dios.
A los nueve años me enamoré de mi Madrina. Y no
he comprendido jamás cómo aquella sombra amable y
bella que pasó tan de prisa por el mundo, se me reveló •
en la tarde lejana con su encanto de azucena celeste, cuando tantas veces la había visto sin alcanzar nada
de su perfume ni de su gracia.
Pero desde aquel momento todos sus actos se me aparecieron llenos de un divino significado
Mi Madrina me mostraba las estampas de su libro devoto. cortaba las rosas, sonreía mirando una estrella, y

El señor Secretario de Instrucción Pública, Lic. Manuel Garza Aldape, entregando
sus premios a los alumnos de las escuelas primarias
todas sus acciones, al sucederse, m~ parecían la misma,
!?º~que todas estaban ungidas de una emlcióo igual y
UDICa.
Mi Madrina era llena de gracia, y ninguna cosa en el
11!-undo podía cambiar el sentido de su vid.1, que decía
siempre Amor.
Contemplando a mi Madrina durante horas enteras,
yo experimentaba una soh. emoción inefable y sutil que
ascendía por luminosa escala a divinas estancias: Transito Arrobo Deliquio Extasis.
Mi alma era entonces en su amanecer de cristal, y
hallábase apta para comprender el sentido esrytérico del
mundo: 1'odo nacía para dila y todo le contaba el misterio del nacer.
Y mi Madrina, en la más leve d, sus sonrisas, decía
su destino celeste, como si en cada una de ellas volviese
a ser y se contuviese toda entera.
Tal en la forma eucarística la sustancia Eterna. Y
amaba yo a la santa en su sonrisa, presintiendo acaso
nuestra estética decadente. ¡Oh, el matiz! ¡El divino ma·
tiz!
i ¡ cllI.-El matiz en las cosas y en los sentimientos, es

aquel leve indicio que alcanza a darnos viva la emoción
del todo. Una emoción estética y mística.&gt;
o o o
La musa de los poetas menores. insinuante como la
sonrisa de un andrógino, ha trocado la gracia griega en
cierta pueril emoción que algunos confunden con el
enigma del matiz.
Cuando el arte se torna decadente, busca perpetuar
la forma fugaz de las cosa~: Los sentimientos fugaces se
enredan hoy a nuestras liras. Esta relación efímera de
las conciencias con el mundo es como el polvo de los caminos cuando pasan los rebaños, y el arte qu~ engendra
tampoco vale más que una ráfaga de polvo. Pero lo efímero no es siempre aquel momento que vuela más ligero
en las horas, sino aquel otro que apenas labra surco.
Ninguna cosa es como la vemos, y todas son como las
recordamos.
La chispa luce fugaz en el pedernal, y, sin embargo
lo define mejor que la forma, porque va unida a toda;
sus mudanzas, y en todas las horas puede brotar. La
chispa reve!a la íntima sustanci«.

�El matiz verleniano, de un conocimiento casi místico,
surje del enigma. Abre el arc.i.no de las diferenciacio·
nes y el arcano de las afinidades; como aumenta la luz
aumenta la sombra. Es la revelación del sentido oculto
que duerme en todo lo creado, y que al ser advertido
nos llena de perplejidad.
El matiz inicia una visión más sutil de las cosas, que
al mismo tiempo oscurece su conocimiento porque presiente en ellas el misterio. Cuando los ojos quieren mirar fuera de la cavern l osc:::ra, quedan c iegos. Para el
místico nada se define.
El enigma se le muestra en todo incitándole a una
comprensión del mundo más allá de la acción temporal
con que el instinto conduce los rebaños humanos. Todas
las cosas, aun aquellas que se nos muestran más llenas
de claridad, esconden un enigma. Presentirlo es empezar a descifrarlo. Para nuestros sentidos es algo geométricamente definido una línea recta, y geométricamente
la recta no puede existir.
clV. -El matiz es la significación más expresiva de
las cosas, en un nuevo entrever&gt;.
o o o
¡Viejas catedrales! ¡Celestiales cristales! ¡Sol!
El motivo flamífero en el arte ojival es una interpretación teológica y mística de la Vida Eterna.
~
Bajo el pico de un cantero devoto, la llama fugaz, indecisa y mudable, se perpetúa en una evocación estéti·
ca sobre la piedra dura. obstinada y terca, rebelde a
modificar el perfil de su artista.
.
.
Lo ingrávido se enlaza con 1~ substancia gráv1d:i, t D
una divina armonía de contrarios. ¿Dónde aprendió el
viejo cantero a labrar en la piedra el temblor de la llama?
¿Qué brujo maestro de masonerías, imbuíd_o por los te·
rrores del milenario, definió y labró el primero, con su
pico en la piedra, la expresión de la llama en el viento ?
Cantero mediceval, con tu oración de terror ante el
misterio de la Muerte, el viento y su instante en la lla·
ma, tornaste en llama y en viento de piedra.
¡En la llama viste, eo la piedra revestiste temblando
al decir Amor de Dios!
Devoto cantero, místico cantero, brujo cantero, abren
las alas en tu oración Viento Instante Tiempo. Vi.,jo
cantero que alumbraste como un cirial, tres ángeles re·
beldes~"º esclavos en la piedra de las catedrales que
tu pico beato labró ¡Viento! ¡Instante! ¡Tiempo! Tres
enemigos de Dios.
&lt;V.-EI arte oj ival interpreta, teológico y místico, la
quietud y el vuelo del tiempo en la piedra. L a llama
fug,.z, indecisa y mudable, se perpetúa en una evoca·
ción Estática y Estética : FIDES AMOR DEI&gt;.

dente algún impulso a las expresiones corporales re·
presentativas de la turbación medrosa, termina más
tarde por encaroahe en los órganos y producir un es·
tado fijo de conciencia. La obsesión y la fobia son los
últimos términos de este proceso biopsíquico que exteriorizado a veces bajo la fo rma ingenua del &lt;vergon·
zoso en palacio&gt;, suele también irrumpir bajo el triste
aspecto de un temor generalizado, intenso, incoercible.
La timidez no es, empero, una emoción, ni un sentimiento, ni una pasión constante, es un esta do afectivo
particular distinto del &lt;feeling&gt; caracte rizado por la
forma permanente de reacción de una persona en pre·
sencia de otra o de su imagen conmemorativa; en una
palabra, más bien que un estado sentimental, es un mo·
do de ser y obrar. Difiere de las afecciooes orgánicas
más comunes e n que mientras éstas son debidas a la
fusión de varias sensaciones inconexas, aquella es e l
efecto de una biperexcitabilidad sensitiva provocada
por una sola excitación: la presen.:ia de la persona hu•
mana o de su respectiva imagen, representativa.

N

u ·p

LOS DOS POLOS

Esta c ircunstancia, sugiere sie mp re en el tímido la
idea de una opinion adversa de que podría ser objeto,
y como consecuencia el deseo de substraerse a ella por
la simulación, la humildad, la modestia y la contención
voluntaria.
La cortedad de genio no excluye la voluntad para el
combate ni la heroicidad. El tímido de la opinión pri•
vada o pública, es sólo un sobreexitado de la vergüenza, y como tal, un monomaníaco, normal en todos los
casos de la vida, menos en los puntos baladíes de la
vanidad, de que es un pobre y delicado enfermo.
CARLOSRODilGUEZETCHAR~

- El mejor predicador es el corazón, el mejor maestro el tiempo, el mejor libro el mundo; y el mejor amigo Dios.

•

C I AL

RAMON DEL VALLE-INCLAN.

EL TIMIDO
Mirémoslo con afecto porque el tímido está siempre
e nfermo de desconfiaoza de sí mismo. Tiene miedo de
ver, oír y hablar; se ruboriza y tiembla como joven pú·
dica al contacto del mundo y sufre al azar de la vida
sombras en la mirada, confusión en la mente, y, por
doquier cancelación de ritmos. Aunque malic ioso en
el peosamiento, es en el hecho un casto. La experien·
cia, que para otros es coraza, para é l sólo es leve y
trasparente lámina.
E l tímido es un pusilánime a fectado de poquedad,
rubor y angustia. Sus signos externos semejan los del
lánguido, belancéase taroíamente al marchar, y actúa,
por todos medios, como quien ansía no ser sospechado
de ambición, ni existencia.
E l apocado, como el que siente intensamente el frío
del invierno, contrae los finos capilares q ue al exterior
del cuerpo se diseñan, y, como éste, muestra también
marcada tenden cia por los cálidos goces de la vida ín·
tima.
La riqueza de su seosibilidad Jo inclina a la trepidación sensitiva, a la cavilación, a la incoordinación mus·
cular y psíquica, a l autoacálisis, al temor del ridículo,
al retraimie nto, a la contensión de los movimientos, a
la simulación de energías, a la vanidad y al orgullo
S i al pr incipio se presenta tierno y medroso como on
cervatillo, después concluye mostrándose desapacible y
tétrico como un misántropo. Los accesos de vergüenza
y miedo, de rubor y desconfianza , acrecen y se complican en relación con los años, sexo, raza y medio social.
S i el apocamieuto sigue un curso normal, grábase
bajo forma de recuerdo intelectual y afectivo en la conciencia del tímido y le acompaña siempre; en 1'11 ca.•o
la emoción aumenta los latidos, enrojece la faz, ahoga
la voz, apaga la inteligencia, suscita la envidia, la aver~i6n y el odio de sí mismo y he ahí su menor mal. Pero
si la afección se intensifica aún más, la cortedad se .
convierte en temor, emotividad paroxística, obsesión y
fobia. El elemento ideal o sensitivo Que en la primera
etapa de la evolución de l tímido daba sólo por acciSra. Concepción Palacios de Thacker y señor Isaac N. Tbacker . 7 de JuoiJ de 1913.

El periód ico japonés &lt;Jiji S bimpo&gt; nos da una nueva
receta para vivir cien años.
Esta receta se compone de doce mandamientos:
! . -Levantarse temprano y acostarse temp rano.
!!.- Dormir de seis a siete be-ras en una habitación
perfectamente o bscura con la ventana abierta.
III.-Pasar la mayor parte del tiempo que sea posible a l aire libre.
IV.-Comer carne una sola vez al día.
V.-Beber moderadamente té o café. Huir del taba•
co y del alcohol.
Vl.- Toma r un bañ,&gt; muy caliente ted as las mañanas.
VIL-No vestirse de seda sino de telas gruesa.
VIII. -Consagrar un día de la semana a l descanso y
no leer ni escribir en ese día.
IX - Evitar los sitios demasiado calentados, sobre todo si lo son por un si~tema de calefacción central.
X.-Restaurar l'&gt;s órganos que se gastan con la edad ,
comiendo órganos semejantes de animales.
XL- Evitar las emociones fuertes y e l cansancio in·
telectual.
XIl.-(E,te mandamiento se refiere especialmente a
los hombres): Si eres célibe, cásate. Si eres viudo,
vuélvete a casar.
o o o
Yo imagino que un lector obediente y tozudo, pone
en práctica todos e,tos sanos consejos, que, en suma, no
son difíciles de practicar, y que, eu virtud de ellos, vive cien años.
¿Qué ha ganado con ese siglo de existencia el lector
obediente y tozudo?
Pues cien años d e hambre... o cien años de tedio.
Es muy curioso nuestro deseo de vivir. Queremos a
toda costa prolong:u nuestra permanencia en el planeta
y en c uanto esta permanencia se prolonga un poco, ya
no sabemos qué hacer de la vida.
'
Nos ¡&gt;uecemos a los niños perezosos que cuando p:&gt;r
casualidad han merecido una recompensa, piden al
Rector d el Colegio que los deje estarse todo e l día en
la cama. Y se desesperan después porq ue no pueden
dormir ..... .
La vida humana fluctúa fa.talmente entre estos dos
polos: el Hambre ó el Tedio, según he dicho.
¿Qué .nos trae el hambre ?
Leed el siguiente diálogo que voy a traduc iros.
Es de Marce! Roland, en su libro &lt;La Conquete
d' Antbar&gt;, que se está publicando ahora mismo en un
g ran diario francés:
-&lt;Mirad en un microscopio una gota de agua y ve·
réis a los infioitamente pequeños devorarse entre ~í, no
de otra suerte que el leó n mata al antílope y el zorro
estrangula los vo 1átiles. De arriba abajo de la escala,
desde cualquier á nl(ulo que os coloquéis, la Naturaleza
está. llena de esta realidad incontestable: la matanza,
resultado de otra realidad no menos brutal: el ha:nbrel&gt;
&lt;La Naturaleza es el hambre. El hambre es la matanza.
-&lt;Los animales matan para comer, para obedecer a

un ne~esid ld fí,iu, p~ro no pua servir intereses pu·
rame nte convencional.,s, como les que el hombre se ha
fabricado.
-&lt;En efecto, hay una d iferencia. La guerra no te·
nía-que yo sepa-la disculpa de la antropofagia.
&lt;Tal cual se practicaba en los siglos XIX y XX, ( 1)
no respondía sino a móviles financieros o económicos y ser vía para resolver conflictos aparentemente in•
solubles por la vfa del arbitraje. Digo aparentemente,
puesto que más tarde e l .nundo se dió cuenta de la po·
sibilidad de arreglar todo eso sin derramamiento de
sanl(re. Pues bien, hay que reconocer que tales problemas financiero~ y económicos eran los tristes productos
de la c ivilización.
&lt;Así pues, la civilización trae consigo un ele mento
peligroso, cuyos efectos no alcanzan a Jo menos a los
animales&gt;.
-&lt;Para mí, las razones de la bestia y las del hombre
son idénticas y no establPZCO matiz alguno entre el ase·
sinato individual y el colectivo. Bajo las difereocias
internacionales de, que acaba usted de hablar hay la
misma Hambre que se esconde, más o menos disfrazada, más o menos direct~, la misma hambre que impulsa
a la bestia carnicera a buscar una presa. Siempre el
hambre, siempre los apetitos (y notad que no empleo
estos términos en el sentido figurado sino en el estricto).
e¿ Por qué se quería en Europa poseer colonias y se
batían las gentes para obtenerlas?&gt;
&lt;Para vivir, para cultivarlas y explotarlas; para sembrar en ellas el trigo y extraer el oro. Para comprar
granos, traficar, pagar territorios. Todo se liga y enea•
dena, ¿y a dónde van a dar esos encadenamientos? Al
estómago&gt; .. .. . .
Ya Campoamor nos había dicho esto mismo en versos
de un desencantado humorismo:
&lt;El hombre por su infamia o su inocencia-se puso
en el &lt;estómago&gt;, y no es broma,-la augusta cualidad
de la conciencia.
&lt;El hambre o interés deshacen o hacen-cuanto ofrece aumentar nuestra opulencia,- pues como dicen los
que pobres nacen:
&lt;El &lt;hambre&gt; es quien regula la &lt;conciencia&gt;
o o o
Pero ¿y el otro polo de la vida materia l de que hab laba al principio?
El otro polo ..... . es el tedio.
En cuanto el hombre está harto se fastidia.
Del hombre rico se forma el hombre ávido de po·
seerlo todo, y del hombre ávido, el hombre &lt;blasé&gt;.
Y esto es cierto desde hace muchos siglos y quien
dude de su inmortal certid umbre que lea los amargos y
maravillosos versfculos del Eclesiastés:
&lt;Di je yo en mi corazón. Ven ahora, te probaré con
alegría y gozarás de bienes. _Mas be a q uí esto también
era vanidad.
&lt;A la risa dije: Enloqueces; y al placer: ¿ De qué
sirve esto ?
&lt;Propuse en mi corazón agasajar mi carne con vino
y que anduviese mi corazón en sabiduría, con retención
de la necesidid, basta ver cuál fuese el bien de los hi( r ) Se trata de un libro "de los tiempos futuros ."

jos de los hombres, en el cual se ocuparán debajo del
c ielo todos los días de su vida
&lt;Engrandecí mis obras, ed ifiquéme casas, p lantéme
viñas;
&lt;Híceme huertos y jardines y planté en ellos árboles
en todos frutos.
&lt;Híceme estanques de aguas para r egar de ellos el
boo¡que donde los árboles crecían.
&lt;Poseí siervos y sier vas y tuve hijos de familia ; tam·
bién tuve posesión grande de vacas y ovt:jas, sobre to·
dos los que fueron antes de mf en Jer usalén.
&lt;Alleguéme también plata y oro, y tesoro p reciado
de reyes y de p rovincias; bíceme de cantores y canto·
toras, y los deleites de los hijos de los hombres, instrumentos músicos y de tedas suertes.
&lt;Y fuf engrandecido y aumentado más que todos los
que fueron antes de mí e n Jermalén.
&lt;A más de esto perseveró conmigo m i sabiduría,
&lt;No negué a mis ojos ninguna cosa que desearan, ni
apar té mi corazón de placer alguno, porque mi cora·
zón gozó de todo mi trabajo.
&lt;Y esta fué mi parte e n toda mi faena.
&lt;Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis
manos y el trabajo que tomé para hacerlas: Y be a-1uí
todo vanidad y aflicción de espíritu y no hay provecho
deba jo del sol. ..... &gt;
¿Qué haremos, por tanto, amigos, de ese siglo de vida
q ue nos promete el higienista japonés?
¿Qué haremos de ese siglo y medio (por lo menos)
que nos promete p ua un cercano futuro el sabio
MetchniKoff ?
¡Cien años de hambre o cien ai:os de tedio!
Cien años de guerras, de sangre, de expoliaciones,
de injusticia ó cien años de bostezo &lt;bajo e l fastidio
eterno del sol ....
P ero ¿y no cabe por ventura la suavidad de un término medio entre estos dos angulosos y punzantes ex·
Iremos?
¿ No hay acaso una agua clara con que llena r esta
á nfora que ya se colma de amargura . . .. . . o de miel
aburrida y empalagosa ?
Sf la hay, y es el espíritu. El cultivo tenaz del espfritu, del &lt;Dios escondido&gt; que existe en cada uno de
nosotros ....
Más allá de nuestro yo concreto y limitado hay un
amplísimo, ¡;rofundo, en igmático, que usa nuestros pobres días de la tie rra como si fuesen otros tantos esclavos, para extraer del p laneta el oro de las enseñanzas
y aumentar asf su secular bagaje mental.
Procuremos acrecer las rique zas espirituales de ese
yo que no muere.
Leamos. meditemos, amemos. No dejemos ioactiva
ninguna función de nuestra alma. Fabriquemos nosotros
mismos nuestra eternidad como piensa el idealista alemán Euler, y asf, vengan en buena hora los a ños a
escarcharse sobre nuestras cabezas!
Ante la perspecHva de un siglo o siglo y medio de
vida, en vez de sentir el tormento de la &lt;cronofobia&gt;. y
sabiendo que todos nuestros años estarán llenos d : bien,
exclamaremos c¡Encorel ¡Encere!&gt; como el melónamano jamás saciado de la magia sublime de las sinfonías!
AMADO NERVO.

�Elegía
• V alparaiso-1f11T Caracas-18gc¡.

Bajo uo Cristo de mármol, que sombrea una palma,
descaosa para siempre la amada de mi alma.
Bajo uo Cr isto que se alza con los brazos abiertos,
la amada de mi alma ·desca?:sa entre los muertos.
E ra uo lirio eo figura de mujer. Era uo lirio
que la vida apagaba como llama de uo cirio.
Abstraída eo sus sueños, a todo indiferente,
vivía vida interna, vivía mentalmente,
porque fué la incansable, la errabunda viajera
del azul y lejano país rle la Quimera,
doode abrirse veía, bajo un cielo risueño,
los lirios oo tocados, las rosas del Ensueño.
Del tropel de los hombres esquivó.la alegría,
flor pálida, flor triste, flor de Melancolía,
Desligada de cuanto seduce y enamora,
oo pidió a las tinieblas de la noche, la aurora,
porqu ~ en su mente ardía siempre una clara estrella,
y su mundo de sueños iba siempre con "ella."
Ya, bajo extraños cielos, en edades remotas.
desde alcázar sombrío, junto al mar, las gaviotas
volar miraba, mientras entre las grises brumas
llegaban a la playa deshechas las espumas:
y a la senda lejana, que alumbraban los rojos
rayos del sol poniente, dirigía los ojos
en vano. Y no llegaba su señor, el guerrero,
el del cabello árabe, el del cortante acero,
el del penacho blanco.
Ya era Beatriz o Laura;
ya en los Juegos Florales era Clemencia lsaura;
y, Reina de la fiesta, bajo luces y flores,
los cánticos oía de errantes trovadores,
que eo el feudal castillo loaban su pureza,
y al són de bandolines cantaban su belleza.
De negro terciopelo vestida, y larga cola,
de perlas adornada, y al cuello blanca gola,
por verdes alamedas con el amado iba
eo noches estrelladas y diáfanas.
Furtiva,
la luna, los miraba tras el ramaje espeso.
eo tanto que vibraba la música de un beso.
Y alzábaose eu su mente fantásticas las calles,
llenas de luz y cantes, de un ideal Versalles,
y de acordadas músicas al dulce y vago són,
de damas y galanes poblábase el Triaoón,
y sobre altos tacones descansando su pie
era allí por su garbo la reina del minué...
Porque fué la incansable, la errabunda viajera,
del azul y lejano país de la Quimera.
Amó el silencio. Vida de quietud fué su vida ;
de uo ideal Ensueño la casta prometida,
buscó el silencio siempre, buscó el recogimiento,
y asl nutrió en la calma de h,z su pensamiento.
Amó los versos tristes, los que cantan dolores
r ecónditos y mudos, y b3blan de secas flores
que marcan una página; de soles extinguidos
que alumbraron la dicha de dos almas; de nidos
donde cayó la nieve ; de los blancos pañuelos
que eo la playa se agitan diciendo Adiós; de anhelos
impositles; de plantas que punzan los abrojos...
de nombres que son lágrimas eternas en los ojos!
E n su alma cantaba la Armonía.
El piano,
amado confidente, fué dócil a su mano,
y evocaban sus notas las leyendas del Rhin ;
la barca con el cisue del rubio Lohengrln;
la luna sobre campos cubiertos--por la nieve;
la luna sobre lagos y sobre el mar ; el leve
rumor del aura; el beso de un labio en la agonía ;
las flores del sepnlcro; la cama dura y frfa
de tierra donde duerme lo que en la vida amamos;
la trenza de cabellos que en lágrimas bañamos;
por el sér que agoniza la postrimer pleg"ria,
y el grito en las tinieblas del alma solitaria.

A mi memoria vuelve, como eu felices día~.

a evocar del pasado recuerdos y alegrías;
la muerte de sus sombras calladas, la devnelve
intacta ante mis ojos, y torno a verla ...
Y vuelve
de traje gris vestida, su color preferido,
un ramo de violetas sobre el pecho prendido ;
(las flores que "ella" amaba); la cabellera oscura
y crespa, en dos partida; d elgada la cintura;
esbelta; el busto breve como de estatua griega ;
pálida como lago tranquilo donde riega
su luz la luna como noche de invierno; las pupilas
negras como puntos de oro, y eo torno azules lilas;
la voz nerviosa y rápida, larg:,. y fina la mano;
la boca, dos botones de rosa en el verano,
y como perla de agua que el claro sol se irisa,
como radiante estrella su púelica sonrisa.
Así fué, y así vive. Vive así, casta y pura,
en mi memoria, espejo do esplende su hermosura
de nostálgica virgen, con nostalgia del cielo,
con nostalgia de mundos que conoció su anhelo
con nostalgia de edades remotas. Es la estrella
que surge de las sombras, más diáfana y más bella.

······ ·· ······. ··· ······ ·············· .... .. ······
Como tronchado lirio la ví sobre su lecho,
como una flor de nieve; las manos sobre el pecho
y uo cru cifijc eo ellas; el cuerpo frío, inerte:
eo sus mejillas pálidas las huellas de la muerte;
entornados los párpados; la nariz afilada ,
y mustia ya la boca como una rosa ajada.
Entonces, junto a ella, mudo cal de hinojos,
postrada el alma, y llenos de lágrimas los ojos,
y como ofrenda última de no casto y triste amor,
cubrí de blancas flores aquella muerta flor.

······ ·····. ········· ······· ······ ·· ·· ·· ..... .
Amó? Cruzó sus éxtasis una imágeo querida?
De un ideal E nsueño fué prometida ?...
Cuando en las tardes grises, sentada eo su ventana,
hundia las pupilas eo la extensión lejana,
el que la amó en silencio, y ambicionó la gloria
por "ella" solamente, pasó por su memoria ?
Eo todas las noches sin sueño, cuando callaba todo
en su alcoba de virgen, y, en la almohada el codo,
a la luz de una lámpara, dejaba el pensamiento
libre vagar cual ave que va a merced del viento,
no evocó su memoria los tristes corazones
que vieron en silencio morir sus ilusiones,
que ouor.a so ternura quisieron compartida,
y sin amor pasaron callados por la vida?...
De níveos azahares la cabellera ornada,
de blanco, y con el velo de casta desposada,
vió su noche de bodas, y vió ti hogar tranquilo,
la alcoba eo la penumbra, de un puroamur asilo,
y con el alma inquieta, y el corazón opreso,
sintió sobre sus labios el anhelado beso ?
Amó? Cruzó sus sueños una imag"o querida?

. ····· ·· ...... ········ ·· ···· ········ .... ······

Dormid, dormid con ella, secretos de su vida,
eo tanto que eo silencio, y en noche sin aurora,
un alma, sola y triste, sobre su tumba llora!

ISMAEL ENRIQUE ARCINIEGAS.

A LOS QUINCE
A la señorita Amparo Francés, eo su
cumple afies, con todo mi cariño.

1Nií!a tierna como hermosa
que ves risueña la vida!
Sin saber que es un fosa
esa edad que está cumplida;
que violenta la deshoja
cual el cáliz de una ro~a
¡el Huracán de la Vida!. .....
E DUARDO FRANCE S.

Ricardo Wagner
Composición leida por su autor en la velada coome
morativa efectuada el viernes pasado.
Una voz iofioita que en su rodu profundo,
corre como los mares, a lo largo del mundo,
ondulante, armoniosa, tumultuosa, orquestal;
voz que envuelve a la Tierra como uo viento clemente,
y decora el silencio maravillosamente
como una rara selva de trémulo cristal.
Un insólito ritmo que tiene difundida
su fuerza en el enorme corazón de la vida.
Un grao ritmo que alienta con uo beodo temb lor
la embriaguez exultante del a mor, y que alcanza
a renovar el canto de la vieja esperanza,
de la antigua alegría y el antiguo dolor.

•

Uoa lira de Jiras, hecha eo troncos de abetos
cuyas almas supieron los lejanos secretos
que en su alcázar de nieve guarda el gris Septentrión;
una lira que en torno de sus mágicos flancos,
ve agruparse las piedras como los osos blancos,
cual si hubiera caldo de las manos de Anfión.
Son los signos que indican t-o la suma eminencia
de una cumbre bañada de alma luz, la presencia
solitaria del bardo, del fuerte paladín;
el poeta y el héroe del esplendor sonoro,
el brazo formidable que eo uo yunque de oro
forja, como una espada, la voz de su clarín.
La tempestad preside su ruda caminata.
Al brillo de uo relámpago, las velas escarlata
de su buque fao_tástico, sa~grao eo el capuz;
y entre las multitudes hostiles atraviesa,
iluminado el fiero perfil de ave de presa
por una estrella sacra y ubérrima de luz.
La luz celeste d_e su numen, el que hizo
que_del pla~eta Inste y opaco, uo nuevo hl'chizo
radiara al cielo, absorto sobre el divino afán ·
que rompe las tinieblas con é pico derroche '
de llamas y de músicas, p&lt;1.ra anular la noche
donde resuena el beso de Isolda y de Tristáo
La tierra m!lagrosa de la leyenda escarba
en donde el mbelungo de enmarañada barba
tiende sobre los míticos tesoros, su segur ;
y errante en las brumosas montañas de los Eddas
oye a las dulces diosas, las de gargantas ledas,
'
las de cabellos de ámbar y pupilar de azur.
Esos rumores claros de una varia armonía
sacuden las flore~tas de la Tetralogía,
'
como c~ntos ~rfe_1cos de uoa espiral sin fin ;
co?1o ~1 aves !º~umer~ de encontradas regiones
y ele cielos d1s1totos, ¡untaran sus canciones
para alejar los tedios incurables de Odfo.

Mesa de honor en el banquete al señor de
la Barra -Grupo de los principales
empleados de la Secretaría.

~ por esto el bu~o rey Loi5 Segundo, que eo vaoo,
quiso ver aquí aba¡o los sueños del germano
en lai. trágicas ondas fué á buscar su visión '
Allí ve c!-1al se pie~de, eo la hora oportuna:
Loh~ogn_o eo su cisne, mientras sube la luna
en s1leoc10, como una favorable oración ...

Más la Tierra está eo gracia. Su divina tarea
sella el héroe del ritmo. Cual gozosa marea
el r!-1mor desbordante de una fueote lustral '
purifica el sendero. La voz de una victoria
se esculpe en el silencio. y uo cántico de gloria
y uo resplandor, anuncia que llega Parsifal.
Aunque yo tengo sorda y oscura el alma, lejos
de esa voz y ese ritmo cargado de reflejos,
honro al ast~o del Norte con mi verso español,
porque outnó en el seno de la oocbe sombría
el germen ;iO~r~humano de una iomecsa aleg;ía
como el D1001s10 de los países del Sol.
Hasta el Walhalla, donde centellea y fulgura
clavada en el gr~o pórtico de mármol, su armadura ;
allá donde Bruo1lda le escancia el hidromiel
vuela el águ!la azteca de la cumbre remota '
en que la cr10 dorada de la Osa Mayor, flota :
Vacoo uo ala prócer, eosangretada y rota.
más las garras hundidas eo haces de laurel.
RAFAEL LOPEZ.

•

El lunes de la semana que hoy termina
celebró el señor licenciado don F rancisco
León de la Barra, Secretario de Relaciones Exteriores, el aniversario d e su natalicio y con este motivo los empleados sus
subalternos le ofrecieron uo banquete que
se efectuó el sábado anterior en el pat io
del edificio del Couotry Club eo Churu·
busco.
Tomaron asiento a la mesa todos los em·
pleados de categoría del mioisterio, quie·
nes quisieron de esta maoera mostrar su
geoeral simpatía por el señor de la Ba·
rra.
A la hora del champagoe, e l señor :,ub·
secretario del ramo hizo uso de la palabra
para ofrecer al obsequiado el banquete a
nombre de todos los presentes. A las corree·
tas frases del señor Pereyra contestó conmovido el señor de la Barra dando las gra·
cias por la muestra de afecto.
Durante la comida se observó grao cor·
dialidad. Uoa organización musical amenizó el banquete.

Parte de la mesa geoeral.-El seror de la E arra, haciendo uso de la palabra.

�... ,,_~ilL'- -:-

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.....,~;,,,_.~

-'f"" 7- .

.

do, al menos de las «interviús&gt; literarias, des
pués de aquel famoso libro de Julio Huret.
¿ Cuándo vendrá el jefe de escuela porque
suspuan muchos?
Juan Muller y Gastón Picard, autores del libro
a que me refiero, han interrogado a no ~ocos literatos del día, a fin de saber lo que opinan de
la orientación de la moderna literatura francesa.
Les han interrogado sin esa ironía que cule·
brea al través del libro de Huret. Yo los veo ir
de casa en casa, llenos de audac;a ingenua, pero
no muy seguros de la necesidad de su misión.
Con qué respeto penetran en el estudio dal
pensador, mostráodonosle entre libros y papeles!
Para ellos el arte de escribir es cosa seria. En•
tiéndase cuando el que le ejerce es hombre cul•
to, escrupuloso e inteligente. En su galería figuran Paul Adam, con su «careta de centurión me:litabundo&gt;; Henry de Regoier, sonriendo entre
«b:belot,&gt; extravagantes; Henry Berostein, el co·
nocido dramaturgo, y otros.
La juventud es ilusa. Cree en muchas cosas,
que la vejez se encarga de probar que son frá·
gi les.
Los autores de este libro revelan ser demasiado jóvenes. ¿Es esto un defecto? Según.
Cervantes escribió el «Qui jote&gt; siendo v1e¡o, y
Goethe compuso el segundo «Fausto&gt; cuando pei·
naba canas, La juventud es una edad de derro·
che inconsciente. No es la crítica precisamente
lo que la conviene, sino el entusiasmo, dígase el
enemigo de la crítica, La crítica es análisis, disolución, y el entusiasmo es síntesis.
La critica no es santo, ni con mucho, de la de·
voción de los escritores a quien~s interrogan Mu·
ller y Picard. Hirsch no mira con buenos ojo5 al
crítico.

Carta autógrafo de S M. Nicolás de Montenegro, re·
conociendo al gobierno del Gral. Huerta.

i~fc1!.Ufftl"fil!Il@
:,e acaba de publicar un libro sobre las teoden•cias
de la literatura francesa contemporánea
Yo creía que el período de las «ioterviús&gt; había pasa·

.

-i;;Y,; J

G'\
Su señoría Rudolf de Cardoff, encar¡?ado de Ne·
gocios de Alemania, que presentó el martes pa·
sado la carta aurógrafo del Emp, Guillermo.

non

@@tutsdJtr&amp;

tn ®)

e.,~~~0)

Nótese que e~te,s escritores no se jactan de ser naturalistas ni románticos Paul Adam abc&gt;ga por el predo·
minio de la imaginación y Luis Bertrand declara que
hay que volver a la novela tal como la concibieron los
realistas.
¿ No exageremos, no hay que abusar del lirismo ni del
pormenor superfluo como los naturalistas Huyamos de
la novela del sigo XVIII y de la novela ultranaturalist"-.
Defendámonos de los simbolistas, pnr cuyo conducto se
han ingerido en la literatura francesa los delirios de los
rusos, de los alemanes, de los escandinavos ...... Huya·
mos ..... .
FRAY CANDIL.

Primera página de la carta autógrafo .del Emperarador de Alemania recooocieLdo el gobierLo
del general Huerta.

Sr. Lic. don Francisco León de Ja Barra, quien
presentó la carta autógrafo del rey de Montegro.

Si la crítica no tiene hoy muchos admiradores, lamo·
ral les tiene menos. La mor;,I. iQué «blague!&gt;
Según Paul Brulat. Rubelais no hubiera ~ocootrado hoy
editor para sus libros, porque al público ya no le guMa
la pornografía, ¿Qué me cuenta ust~d?
Cualquiera cn,ería que los libros que se publican hoy
en Francia respiran castidad y pur eza. ¿Dónde están
esos libros? Q ue me los traigan.
Yo veo que en los quioscos abundan las caricaturas
obscenas y que las tarjetas postales de mujeres desnudas llenan las paredes de las tiendas en que se vend;en
estas cosas.
P~ul Rebuex se muestra a;queado de este desbordamiento de moral. En su sentir, los discípulos de Jorge
Ohnet abund'ln que da grima.
Lo que yo noto es una superabundancia de novefas
novelescas para uso de porteras candorosas y modistas
sentimenteles, y novelas de aventuras más o menos bis·
tórica~, al estilo de las de Duma~. padre.
-No comprendo en qué se funda este escritor para
afirmar que los cuentos de Maupassant y las novelas de
Zola no hallarían un hueco en el folletío de los perió·
dices.
·Estas protestas mueven a risa porque carecen de base.
No constituyen, sin embargo, la principal de la «enque·
te&gt; de los señores Muller y Picard.

Para festejar dignamt:nte el vigesimo quinto aniversario de· la exaltación al trono del emperador Guillermo de Alemania, la colouia residente en nuestra capital
organizó una serie de festejes entre los cu_a les sobresalió la kermesse

efectuada e 1

domingo pasado en el parque del Colegio Alemán.
Los puestos de la kermesse estuvieron a cargo de bellas damas de la colonia y
algunas de la buena sociedad mexicana. La fiesta fué muy entusiasta y dejará re·

Segunda págin'l de la carta del Emperador Guillermo.

Puesto típico suizo.-Damas alemanas y mexicaoas.-El correo de la kermesse -Trajes típicos mexicanos. onagraciosa bailarina.

cuerdos gratos entre los a~istentes.

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i )

A la distinguida Señorita
Concepción Carrere y Gómez Farías.
Acere'!. de l'l obra iom 1rtal del perenne preclarísimo
DJo Miguel de Cervantes Saavedra, se ha escrito tanto
y tao bien, que sólo me atreveré aquí a consignar en
breves líneas la hood I y duradera impresión que ha dejado eo mi á 1imo la agrad1ble serie de mujeres que
ap:1.receo ea esa imperecedera obra, que cada vez se
lee y estudia con creciente deleite, sien io la postrera
lectura la más sabrosa.
Coetáo~os del ilustre alcalaioo fueron el portentoso y
fecuodisim'.&gt; L"&gt;pe de Veg\ y el festivo Tirso de Molioa.
¿Cóm"&gt; el m1oco de L~paoto, de vida militar y azarosa,
si las bub'.&gt;, cu 11 la suya, trató a la mujer ea su obra
m 1estra coa especial miramiento, en tanto que los otros
dos alto, ingenios, hombres de profesión religiosa, eo
sus admirables producciones dramáticas, casi se complacen, por decirlo así. y coa pocas excepciones, eo
preseot.r a las mujeres con deseovo'tura, ora doooraisas, ya sin má, donaire que el de su gallardía? Contraste es este q•1e no he eocootrado explicado en ningún
cervantista, eiltre tantos que se bao ocupado eo comentar la joya más preciada de las letras espsñolas, explicación que no h~ hall&gt;1do desde el respetable señor

,-:

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f@l©)ffi. JtIL, IL.Il&lt;Cltlíl&lt;C!!AID&gt;© JIUIL,Il© ?l&amp;ffi.Aíiltº

&lt;jeres. Pero admitido esto, ¡cuánto ingenio en la inven·
&lt;cióo, cuánta habilidad ea la intriga, cuánta digoidad
«ea la mujer, cuánta viveza y cuántas escenas dramáti&lt;cas eo la acción! ¡Cuán digno, noble y bello se pcesen&lt;•a todo, y al mismo tiempo cuánto vigor, cuánta pro&lt;fundidad y dignidad encierran! Calderón es el depósi«to y arsenal de tesoros que los poetas de otros países,
&lt;cootemporáoeos y posteriores de tao esclarecido poe&lt;ta, hao saqueado para engalanar sus obras coa las de
&lt;tlste ingenio eminente» ..... .
El muy docto Meoéndez Pelayo al resumir un estudi'.l
crítico suyo del insigne Calderón dice así: &lt;Sus defec&lt;tos son del ingenio español; su grandeza se confunde
ccoo la de España, y no morirá sino con ella. ¡Privilegio
csiogular y poco envidiado! Pero aún hay otro más aleto: el ser a un mismo tiempo poeta admirable, "de su
&lt;raza y de su siglo," y poeta y m:i.estro y delicias de la
&lt;humanidad en todas las e:iades, como lo son Shakes&lt;peare y Cervant~s »
Compláceoos en sumo grado que la autorizada opinión del más eminente de los polígrafos españoles d, 1
siglo XIX, aproxime Calderón a Cervantes. Sí, ambos
fueron poetas admirables &lt;de su raza y de su siglo;&gt;
y ambos rindieron culto " las virtudes de las mujeres
españolas de su tiempo. Por eso en los dramas y comedias de Calderón aparecen sus damas coa tanta digoi-

.

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/,f. í,,.-;:}.
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Dulcinea del Toboso eocaotada por el socarrón Sancho Panza.
Hartzeobusch y el cuidadoso Clemeodo basta el iomeoso Menéodez Pelayo:
Y téngase presente, que cuando desapareció el grao
Lope de Vega, empezó a elevarse y a deleitar a todos
el peregrino don Pedro Calderón de la Barca, talento
el más coosp!cuo ea el teatro español en todo el siglo
XVII, y que por GUS dramas debe de ser colocado entre
los más eminentes poetas de todos los tiempos. Lejos de
seguir a Lope y a Tirso, diríase que Calderón hereda
de Cervantes-cuya obra aparedó ea el primer tercio
de aquella centuria, e imit~ el miramiento que este último dedicó a la mujer. No sin razón dijo el crítico alemán Pbilippsoo: &lt;Los motivos y pasiones, al rededor de
&lt;los cuale; giran los dramas de Calderón, son el amor
&lt;y el honor; aquel amor ardiente meridional que oo re&lt;trocede ante el crimen y arrulla los obstáculos a viva
&lt;fuerza, y una honra que nada tieoe que ver con lamo&lt;ral, que a veces más bien la lastima, y que geoeral&lt;mente se C'.&gt;nteota coa m1otener incólumes el valor y
&lt;la verdad de los hombres y el buen oorr.bre de las mu-

(

Tllft t' Rl~ t~ t~,

f.}~

-

l

f)

dad, y aunque enamoradas, guardadoras cuidadosas de
su honra. como aparecen en la novela inmortal de su inmediato predecesor. Uno y otro se inspiran en la sociedad que les rodea; eo el dramaturgo, romántico e independiente, ceden sus defectos de aberraciones de gusto,
sus ligerezas de ejecución y su poética caprichosa y
exuberante, y su arreglo arbitrario de las tres unidades, al poteotísimo aliento nacional que informa, palpi•
ta y vivifica todas sus producciones; en el egregio novel(sta, su ob_ra que es alta y trascendental por su coot~u1do, su ob¡eto, su fin, su belleza e importancia, la acción es coutemporáoea con h vida del autor, pues el libro empieza así: &lt;En un lugar de la Mancha, etc. &lt;no
ha ~u cho tiempo .... &gt; y de creerse que los tipos feme?1oos que apar~ceo en el Quijote s.:,u copiados de la
soc1edae1 en que vive, en plena época del tesoro de los
Felipes de España, en todas las esferas que aquella
of;ecía en su tiempo, desde la Duquesa hasta la rústica
e ignorante lugareña Teresa Cascajo, mujer del escudero Sancho Pauz:i..

E

•

Pero la personalidad femenina en la novela es, sin dad 1, la de Dulcinea, la de más relieve; y la más radiosa;
ella es la que siempre inspira, ella es la invocada eo todo
trance duro y apretado por ei:c:..bdlero de la &lt;Triste Figura.&gt; Ella es la finalidad de los actos y hazañas de este', y
el norte, cunea móvil e iodeclioable de sus pensamientos. Dulcinea, su numen invisible, determina eo el ilustre
caballero andante un estado particular fisiológico, psicológico, y dentro de su rara insania, uno también patológico. En la ruda tempestad que ha devastado la razón del pobre Alonso Quijal'.o el &lt;Bueno,&gt; sálvase la
celdilla cerebral en que quizás se hallaba depositado
cariñosamente, en toda su integridad el recuerdo de
«Aldonza Loreoza, moza labradora de muy buen pare&lt;cer, que vivía en un lugar cercano del de don Alonso,
&lt;de quien él un tiempo aoduvoeoamorado, aunque según
&lt;entiendo, dice el autor, ella jamás lo supo, ni se dió
&lt;cata dello .... A esta Aldooza, le pareció ser bien a
&lt;Don Quijote, darle el t!mlo de señora de sus peusa&lt;mieotos; y buscáudole nombre que oo desdijera mucho
&lt;del suyo, y que tirase y se encaminase al de princesa
&lt;y grao señora, vioo a .llamarla &lt;Dulcioea del Toboso,&gt;
&lt;porque era natural del &lt;Toboso:&gt; nombre, a su pare&lt;cer, músico, peregrino y significativo, como todos les
&lt;demás que a él y a sus cosas había puesto.»
En uno de sus raptos de inimitable lirismo, Lamartioe dijo: ...... &lt;la poesía es el sueño de la mañana de
las grandes vidas; contiene en sombras todas las reali&lt;dades futuras de la existencia; es el preludio de los
&lt;peosamieotos y eI;preseotimiento de la acción. Las ricas
&lt;naturalezas comienzan por la imaginación y la poesía;
&lt;es el lujo de las savias superabundantes en los hombres
&lt;de grao fantasía. ¡Desgraciado ctel que no ha sido poe&lt;ta una vez en su vida!&gt; Pero la poesía es eseocialmeute amor. y si al amor hubiérase referido el grao poeta
líric&lt;&gt; fraucé;, seguramente, habría dicho también: ¡Desdichado del hombre que no ha amado una vez en su vi·
da! ..... .
La memoria de la mujer amada en su edad juvenil
por Alonso Quijaoo sobrevivió en el naufragio que anegó la razón del hidalgo manchego; pero esa memoria se
irgue y surge con todo su presugioso encanto, y perfuma con su aroma seductor-como las rosas castellanas
que exhalan quizás su más preciosa fragancia, cuando
parece que van a morir-la acalorada fantasía del caballero andante, agravando en él ese estado patológico
dentro de su rematada insania, que antes dijimos. Ese
recuerdo del amor u afición juvenil se apodera de todo
s!-1 ser, ascendiendo impet!-1oso del corazón a su desiquihbrado cerebro, y determtna en él un amor platónico
que en sus delirios Je lleva hasta el deliuquio. Casi la
deifica en su platonismo, tanto más ardiente, cuanto es
invisible e intangible su a mada; es para él, Dulcinea Ja
suma de todas las perfecciones físicas y morales. Don
Quijote no imita en esto a los caballeros de sus libros
que aspiraban a grandes alturas, en cuanto que no quiere ser emperador ni rey; lo contrario de su rústico escudero Sancho, quien en su corpezuelo, harto de ajos y
saco inextinguible de refranes-como le llama su amc&gt;comilóo y voraz como Milóo de Crotona, y aunque medroso de suyo y doliente de sus costillas por los estacazos que _llueven sobre ellas: alienta una grao codicia que
se acre~1~~ta en él a compas de los golpes que recibe, y
l'.'- amb1c1on desaforada de alcanzar el gobierno prometido de una ínsula; Don Quijote, aparte de su alta mi·
sióu a que se cree destinado, la defensa y cumplimiento
del derech? )'. la protec_ci?o al desvalido, se deja guiar
por el senum1eoto platon1co que le subyuga, tierno de
amante rendido, hacia un &lt;desiderátum&gt;-que a cada
momento Jo proclama: "todo ladrón, malsín o gigante
vencidos por él, hao de ir al Toboso, y postrados a lo;
piés ~e Dulcinea hao de decirla: "domeñados por el inveuc1ble brazo del caballero Don Quijote de la Mancha, tu amador. nos tenéis aquí, señora de la iucomparab'e hermosurd, para que hagáis de estos siervos lo que
os plazca ..... . " Poco importa que Dulcinea no descienda de la excelsitud a que la eleva Don Quijote para
que figu!e eo la accjóo animada de la_ novela. basta que
sea un s1mbolo .... s1mbolo que refle¡a la subjetividad
de Cervantes en que respira el espíritu de su nación y
de su tiempo.
Atendiendo a la cronología de la novela, pasamos desde luego a la simpática figura de "Marcela," "la desdeñosa. " Esta hija'de rico labrador de un lugar del sur de
h Mancha, más opulenta en belleza que en bienes de
fortuna, era pers-guida y asediada por muchos hidalgos y zaiales de toda aquella tierra, entre los que se
d1sttogu1:'- por sus requiebros y pretensiones amorosas. un
ex estud1aute de Salama,-,ca, llamado Grisóstomo, hijo
de _un labrad_or, rico también, de aquellos contornos y
la ¡oven mehudrosa Marcela no daba oídos favorables a

Una escena de la novela &lt;El Curioso Impertinente.&gt;

La duquesa oyendo los discursos de Sancho.

l

sus amadores, decidiéndose un día irse al campo, con
las demás zag".las del lugar, pira guardar su mism) gmado de cabras Sabido de lo cual, Grisóstomo, vestido de pastor también, coa pellico y cayado, se
fué p'.&gt;r despoblados en p)s de M ,rcela, quieo no movid:i. p:&gt;r ruegos, ni poesías de su amrnte apisionado, le
opuso, lo mismo que a su, demh pretendientes, los desd~ues que so!ía. C1yó enfermo y murió el ap1siou:1.do
Grisóstom'J; cougréganse varios amigos suyos y llevan a
sepultar el c1dáver del desdichado ex-estudiante salm 1utino, al pié de uoa h 1ya, sitio en que vió el pretendiente pnfiado por primera vez a la amada desdeñosa.
A ese entierro se halla presente el caballero de la "Triste Figura " Ambrosio, uno de los amigos, dice una tierna tierna despedida al extinto, a la orilla de las fosas, cuando he aquí que se presenta la misma honesta Marce la, lo
qu~ m1tiva a Am~ro,io para dirijira la hermosa pastora
un ardieote"ex-abru¡:,to" achacándole la muerte de Grisó;tonio, y que viene a ufanarse en su obra ... . "No veu"go -contesta la bella labradora-a ninguna cosa de las
•'que h1s dicho ¡oh Ambrosio! sino a volver por mí mis- .
"ma, y a dar entender cuán fuera de razón van todos
•·aquellos que di: sus penas y de la muerte de Grisósto"mo me culpan, y así, ruego a todos los que aquí estáis"me estéis atentos .... Hízome el cielo, según vosotros
"decís, hermosa, y de tal macera, que sin ser podero"sos a otra cosa, a que me améis os mueve mi hermosu"ra; y por el amor que me mostráis, decís, y aun que,
"réis, que esté yo obligada a amaros . . . . Siendo esto asi
"¿por qué queréis que rinda mi voluntad por fuerza,
"obligada no más de que decís que me queréis bien? Sí
"o.o, decidme: si como el cielo me hizo hermosa, me hi"ciera fea, ¿fuera justo que me quejara de vosotros por"que no me amábades? ...... Cuanto más, que habéis de
"considerar qu" yo no escogí la hermosura que tengo;
"que tal cual "es, el cielo me dió de gracia, sin yo pedi'·lla ni escogella .... que la hermosura en la mujer ho·
"nesta es como el fuego apartado, o como la espada
"aguda; q ue ni él quema ni ella corta a quien ellos no
"se aqerca. La honra y las virtudes son adornos del al"ma, sin las cuales el cuerpo, aunque lo sea, no debe de
"parecer hermoso Pues si la honestidad es una de las
"virtudes...gue al cuerpo y al alma más adornan, ¿por
"qué la ha de perder la que es amada por hermosa, por
"corresponder a la intención de aquél que por sólo su
"gusto, procura con todas sus fuerzas e industrias que
•'la pierda? Nací libre, y para poder vivir libre escogí
''la soledad de los campos: los árboles de estas mouta"ñas son mi compañía, las claras aguas destos arroyos
"mis espejos; con los árboles y con las aguas. comunico
"mis pensamientos y hermosura ...... ¡Fuego soy aparta''do y espada puesta lejos! A los que he enamorado con
''con la vista, he desengañado con palabras; y si los de•'seos se sustentan con esperanzas, no habiendo yo dado

11

"ning 1a1. a G ·i;ó;tom'J, ni a oteo alguoo el sí," a nio•·guoo dello,, bien se pu!de decir que antes le m ltÓ su
"porfía que mi cruel:ia:l; y se m~ hice cugo de que
"eran b &gt;oestos sus pensa mientos, y que por esto estaba
"obligada a corresponder a ellos, digo que cuando en
"este lugar, me de,cubrió la b:Jnd,d de su intención, le
"dije que yo fa mía era vivir en perpétua soledad, y que
"sola la tierra gezase el fruto de mi recogimiento y los
"de,p:Jjos de mi herm'&gt;sura; y si él, con todo este deseu" desengaño, quiso porfiar contra la esperanza y nave·
"gar contra el viento, ¡qué mucho que se anegase en la
"mitad del golfo de su desatino! .....• Si yo le eotretu"viera, fuera falsa; si le contestara, hiciera contra mi
"mejor intención y prosupuesto. Porfió desengañado,
"de,esperó sin ser aborrecido; mirad ahora si será ra·
"zóo que de su culpa se me dé a mí la peoa. Quéjese el
"engañado, desespérese aquel a quien le faltaron las
" prometidas espereuzas, confiese el que yo llamase,
" ufáuese el que yo admitiese; pero no me llame cruel
" ni homicida aquel a quien yo no prometo, engaño, lla" mo ni admito .... El cielo, aun hasta ahora , no ha que"rido que yo ame por destino; y el pensar que tengo de
"amar p1r elecció.u es excusado, y entiéndase de aquí
"adelante q ne los desengaños oo se bao de tomar en
"cuenta de desdenes. El que me llama fiera y basilisco,
• déjeme como cosa perjudicial y mala; el que me llama
"ingrata, que no me sirva; el que desconocida que no
"me conozca; quien cruel, no me siga ; que este bas;lis·
"co, esta cruel, asta ingrata y esta desconocida, no los
" buscará, servirá, conocerá oi seguirá en oioguoa ma"oera; que si a Grisóstomo mató su impaciencia y arro"jado deseo, ¿por qué se ha de culpar mi honesto
' ·proceder y recato? Si yo conservo mi limpieza con la
"compañía de ios árboles; 1 por qué ha de querer que la
"pierda el que quiere que la tenga con la de los bom"bres? Yo, como sabéis, tengo r iquezas propias, y no co"dicio las ajenas: tengo libre condición, y oo gusto de
"sujetarme; oi quiero ni aborrezco a nadie; no engaño
"a este, ni solicito aquél, ni burlo con uno, ni me entre" teugo con el otro. La conversación honesta de las za·
"galas destas aldeas y el cuidado de mis cabras me en" tretieneo : tienen mis deseos por término estas monta"ñas, y si de aquí salen, es a contemplar la hermosura
"del cielo, pasos con que can¡ina el alma a su morada
uprimera."
Y terminando así su briosa y altiva defensa y de su
libre albedrío, la limpia, digna y honrad~ Marcela, sin
querer oír respuesta alguna, voivió las espaldas y se entró por lo más cerrado de un monte que allí cerca estaba, dejando admirados, a todos los que a!H se bailaban, tanto de su discreci6o como de su hermosura; y algunos, que heridos estaban de la poderosa flecha de los
rayos de los bellos ojos de Marcela, dieron muestras de
querer seguirla; a lo que se:opuso Don Quijote, quien po-

nieudo la mano en el puño de su espada, dijo con esforza:la voz : "Ninguna persona, de cualquier estado y con• dición que sea, se atreva a seguir a la hermosa pasto"ra, só pena de caer en la furiosa iudiguacióo mía . Ella
''b .. mostrado con cluas y suficientes razones la poca o
"ninguna culpa que ha tenido en la muerte de Grisós"tomo, y cuán ajena vive de condescender coa los de··seos de ninguno de sus amantes; a cuya causa es justo
"que, en lugar de ser seguida y perseguida, sea hocrada
" y estimada de todos los buenos del !llundo; pues es me"oester que en él halle estima la que con tao honesta
"intención vive." Ya fuese por las amenazas del caballero andante, o porque Ambrosio les dijo que concluyesen con lo que a su buen amigo debían, ninguno de
los pastores se movió ni apartó, hasta que acabada la sepultura de Grisóstomo, se separaron.
Dorotea, una bella y discreta andaluza, bija de un labrador rico de un lugar de la fértil Bética, y que era
vasallo de un grande de España, se presenta por primera
vez, disfrazada de mozo labrador, lavándose sus blancos y
hermosos piés en las aguas de un cristalino arroyo, de
los muchos que serpean por las quebradas aspérrimas
de la Sierra Morena y quejándose del mal de amores.
Así la ven el cura y el barbero del pueblo de Don Qu ijote, quien por aquellos vericuetos se entregaba a la
penitencia que sueña le ha condenado la señora de sus
pensamientos; los dos amigos del pobre caballero man·
chego van con el caritativo propósito de reducirle a que
vuelva a su lugar y a su casa. a fin de que se cure desu
rara manía y peligrosa locura. Dorotea refiere, can galanura y discreción admirables, su vida y desgracias a
los dos favorecedores del caballero andante. La disfrazada moza cuenta que : &lt;Hija de padres, vasallos de
&lt;aquel señor grande de España, que humildes por su li&lt;oaje, pero tau ricos, que si los bienes de su naturaleza
&lt;igualara n a los de su fortuna, ni ellos tuvieron más que
&lt;desear, ni ella (Dorotea) no temiera verse en la desdi&lt;cb? en que se vé, y que tal vez nace su poca ventura
&lt;de la que ne tuvieron sus padres en no haber nacido
&lt;ilustres, aunque era verdad que oo eran tao bajos que
&lt;pudieran apartarse de su estado, ni tan altos que a ella
&lt;le quitaran el pensamiento de que su humildad viene
&lt;su desgracia. Ellos, labradores, gente llana . . . ... pero
&lt;tan ricos, que su riqueza les va adquiriendo poco apo·
&lt;co nombre de hidalgos, y que la mayor riqueza y no&lt;bleza que ellos se preciaban, era de tener a ella por
&lt;hija. Que ella era el espejo en que se miraban, el
&lt;bác;;ulo de su vejez, el ~ujeto a que encaminaban todos
&lt;sus deseos.&gt;
( C OXTIN UARÁ)

�seno vibran y se yerguen las incitaciones y en tus mejillas tienen su edreclón los ardimientos . . . .. . ; porque te
a mo así, an gel y mujer, caricia y llama!
TI

E L DESENGA~O.
¡Pobre amigo mío! ¿No sabes que tcdo muere?
Mi aliento será miasma; mis redondec es será n áogulos; mis abr azos caerán en prisiones del entumecimiento, el carmín de los ósculos encanecerá e n el hueso árido, y la fuente de los senos se agotará en el despeñade·
ro de las costillas secas .... . .
Si adoras mi carne, habrás gusanos de la tumba, si
ambicionas m i espíritu lo incógnito te disputará la posesión.
¿No sabes q ue los besos de h amistad se contagian de
amor, y q ue los del amor se contagian de hastío ?
El arrullo se torna sensualidad, y la sensualidad se
vuelve crimen.
¿Olvidas que un aogel cayó del cielo, y que una mujer fué arrojada del paraíso?
¿No sabes que u n apetito mancilla el labio, y que el
fuego d¡, un ansia cuece el corazón ?
Huye, amigo: la belleza se marchita, la brasa se apaga, la saogre se coagula, los deseos se postran, los nudos
&amp;e desatan ...... y la insaciabilidad se sacia!
Huye: que Lucifer se rebela, y .Eva se condena, y la
cari,ia se borra y la promesa se pie rde.

m

EL AMOR.
E~cuchad: soy inmortal, en m i refugio seréis felices.
Por mí cuando el aliento ~e corrcmpe, y las curvas se
aplaoao, y los brazos se rinden, y la boca se descarna
y los senos se agostan . . .... aun está hermoso corazón.
Por mí hay pájaros que no tr inan en la alborada porque
sonríen ante la ofrenda del gineC€o , o sus oidcs; por
mí la brisa caldeada de la siesta se baña en e I remanso
de la sombra d e los árboles; por mí se renuevan los colores cada primavera; por mí las estrellas vencen la no•
che.
Yo cobijo en m i palio sueños que hacen despertar en
lo infinito. Yo poogo rosas e n los sepulcros.
Por mí si un aogel se rebeló, mil rebeldes se hao sometido, y si una mujer insinuó la culpa otra venció el
pecado.
Por mí los besos con ansia calman la sed del alma,
por mí las ansias con fuego tiemplan el corazón.
iOh, amigos míos, cuando no tengáis juveotud ya no
la pediréis; cuando no responda vuestra a lma ya no habrá quie n la solicite!
No temas, amiga mía, que si la belleza pasa el espíritu queda ; si el hogar se apaga cenizas se avientan; si la
sangre se coagula, el vaso no reclama; si la atadura se
afloja, es a fuerza de oprimir, si el apetito se sacia, ya
el hambre no da torturas.
No huyas, amigo, que -el angel caído se perdona, y la
mujer pecadora se redime, y la caricia disipada se renueva y la llama sofocada se revive.

Señor general don F elipe Mier, nombrado subsecretario de G uerra ,
radas, aparecía la inscripción tierna y
acercamos a leerla ..... .
Decía así, libremen te traducida:

delicada y nos

"¡Reposa en paz!
i basta que nos veamos
en el cielo,
si hay sitio todavía!'.'
iEI comerciaote había padecido un error al interpretar la or:ien que le daba la buena amiga de Francisco
Latouche!
O ¡quién sabe .. .. ! Acostumbrado a hacer coronas
pua todos los que van al cielo, e l pobre hombre sospecha que en efecto debe quedar ya poco sitio disponible y teme que de un momento a otro pongan el «¡Completo!&gt;, como e n los tranvías.
La ceremonia fúnebre ba dado fin mientras los invi·
tados sonreían discretamente ..... .

o o o

- Y tú tamhién, pobre poeta, tú también habrás sonreído allá a rriba, e n el cielo . .. . sí, como dice tu buena
amiga, has encontrado un rinconcito todavía ... . !

Así dijeron, y el Desengaño, arrojándose en brazos de
la Pasión, desde e ntonces fundidos en el Beso, se des·
!izan por e l mundo, en seguimiento del Amor.
ISMAEL CLARK.

Señor general don Aureliano Blanguet, nombra do secretario de G uerra y Marina.
JOSE JUAN CADENAS.

LA MUERTE DEL POETA
No lo conocéis .... La glo ria no le había abierto sus
puertas aún .... Coqueteaba con él por el ventanillo,
dábale esperanzas, le sonreía amante; puo prometiéndole la dicha de un beso para □ás tarde ...... El poeta
era joven, muy joven ...... Llamábase Francisco Latouche .... Ha muerto de una manera horrible .. . . i Le ha
aplastado un autobús!
Francisco Latoucbe tenía talento y bubiera triunfado al fin . ... Si su nombre no había llegado aún al gran
público, conocíale ya la gente del oficio, y sus obr¡;s
íbanle conquistando poco a poco una reputación envidiable .... C rean estedes que para que un literato joven
y pobre triunfe en París, necesita valer mucho. La competencia es mayor : el público, más oumercso .... Todos
los poetas no tienen la sue rte de llama rse Mauricio
Rostaod y encontrarse con una celebridad fabricada
, qor su señor padre ..... .
Ya era mucho lo que Francisco Latouche había conseguido; las gentes de letras augurábaole una t.rillaote
carrera, y el joven poeta podía considerarse feliz ....
Y jabí tienen ustedes! Prcmesas, esperanzas, juventud,
sueños de gloria, todo ha perecido aplastado por el peso
de un autobús .....
La muerte fué horrible ..... Francisco Latouche di•
rigíase al domicilio de su jefe, caminaoco a buen parn
para no llegar tarde, cuando de repente un autobús se
desvió é invadió la acera, chocando contra la pared ....
El infeliz Francisco Latouche encontróse de prcoto
cogido, aplastado, entre la pared y el enorme vehículo .... Cuando, después de grandes esfuerzcs, retiraron
e l autobús, apareció el cuerpo de Franci!co Latouche
en pie, crucificado en la fachada, exánime .... Sólo p udo articular ' traba josameote su orILbre y las stñas de
su domicilie .... E l portero de la ca,a inmediata le recogió, y en un coche le llevó al bo~pital a escape, vif odo que aquel bcmbre se o:oría a d:orrc:· . . .. .. El pebre

Latoucbe suspiraba: &lt;iMe ahogo! ¡Me ahogo!&gt; Media
hora después había muerto . . . .
La policía francesa está de duelo, porque acaba de
perder un futuro poeta .... .. Nosotrcs ignoraremos una
colección de lindas estrofas .. .. Las musas llorarán inconsolables la muerte trágica d e uno de sus amantes
predilectos, ungido por el beso de la d i".ioa Poesía.
Ayer hicieron pedazos el cuerpo del poeta, a petición
de la Compañía de Autobús, que solicitó la autopsia para averiguar si , en efecto, Fraocisc? Latouche babia
muerto a consecuencia del atropelle .... o de las viruelas .. .. ¡La Compañía genera l de Autobús gasta unas
bromas verdadarameote macabn s!
E n tanto, la buena amiga de F;aocisco Latoucbe, enterada de la de~g raocia, dispúrnse a rendir al difunto
el último tributo, y fncargó una corona de llores naturales. grande y linda, con anchas cintas de seda y la inscripción siguiente:

Señor dcctor don Aur eliano Urrutia, oombraco min istro de Gobernación .

Tres Voces
BALA D A.
I

&lt;Repose en paix! au revoir!&gt;
Pero horas antes del entierro, la buena amiga de Francisco Latouche pensó q11e la inscripción no estaba corn•
pleta, y guiso agregar algo más expresivo, más tierno.
más poéticc- ....
Torturó breves momentos su imagioacióo, y, por fin,
encontró lo que a su juicio faltaba ..... .
Sin perder tiempo 1:scribió una tarjeta al comerciante
e ncargado de hacer la corona, diciéndole: &lt;Haga usted
el favor de ~gregar en las cintas de la corona, a continuació n de la inscripción, lo siguiente: &lt;au ciel&gt;, si hay
sitio todavía .. ... .
Hoy hemos a sistido al entierro del malogrado poeta .. . ... Los despojos ne Francisco Latouche, encerrados en una caja, iban cubiertos de flores y coronas .... .
La ceremonia r esultó hondamente conmovedora .... .
Al arrojar sobre la tumba los cbouguets&gt; y ramos de
flores enviados por los amigos de F rancisco Latouche,
pudimos admirar la famosa corona encargada por la
buena amiga de l poet2 . . . . En las cintas, en letras de-

Sr, Lic. deo Jgoacio PérfZ Vargas, ocmbrado ag€nte,
del Ministerio Público.

LA PASION.
¡Amada mía, amada mía ! Te adoro. Q uiero vivir para
tí en tí; quiero sorber tu hálito; asirme a tus curvas y
palidecer contigo de seo~acióo, de fatiga, de ansia; que
me ateo tus cabellos y me encadenen tus brazos; que
me cieguen tus ojos y me amordacen tus lab ios; que me
agobie tu carne sensual, y besarte .... besarte ...... besarte ... . !
Quiero vivir unido a tí, fuodido contigo; que a los
claros de la aurora trine tu boca en la mía; que en los
abrasadores rayos del sol a medio día tu aliento r efresque el mío; que al lang uidecer la tarde mi frente a nide
en tu seno; que en la noche tu mirada conduzca mis
pasos; que el sueño me sorprenda en tus hombros para
dormir en tí y soñar contigo.
Quiero adorar tu alma y tu carne; que te entregues
a mi en espíritu y en mate ria ; que me unjas de amistad y
me embalsames de pasión; quiero el arrullo que adormece y la sensualidad que mata ; que me guardes como
abgel y me pierdas com0 mujer, que me quemes con
a nsias y me ansíes con fuego; que me des y que me pidas; que me llames y que me respondas.
¡Porgue eres bella, amada mía, bella como la encarnación· del deseo! Porque tas órbitas con lá mparas del
infierno y tus manos hostias en estrella ; porque en tu

E l S r. Dr. Urrutia y distinguidas damas que le felicitaron el lunes pasado en Ccyoacán tanto con motirn
de su nombramiento, como por su onomástico.

�patrios; poner el nombre de la patria en labios de actores .Y actrices Y apo·
derarse del ánimo de los espectadores, en terreno tan fértil para las emo·
ciones intensas, se ha hecho y se hace comuomeote en el teatro, todos los
días, y nada tiene de particular.
.
.
Pero mezclar ese amor a la tierra donde se ha nacido, con el resurg1·
miento de otro amor santo, el conyugal, haciendo que un corazón q_~e ar·
dió en fugaz llamarada, vuelva a sustentar el fuego sagrado del canno al
esposo, es de lo más nuevo en la escena, y de lo más dramát!co .~uP. pu:de
idearse. Y, si a esto se añade, la presencia de Prelado católico, Moosenor
de Jussey" que enterado del divorcio de "Mónica i;:ett" al verla nu~vameote cariñosa con su marido, lo atribuye a obra de Dios, cuando h3 sido_ con·
secuencia de las circunstancias humanas, tan huJilaoas como un cnm~n,
tener un argumento impresionante, realista, humano, y de esos que sostte·
neo al espectador en contíoua tensión nerviosa.
.
Algo hay en el fondo del corazón de aquella mujer, no muy claro, qui·
zás por lo difícil que es si.-,mpre presentar la psicología fe!11eoina; digo con·
veociooal, es el pronto cariño di esposo que t anto la hab1a malt~atad?, al
que minutos antes odiaba, y del que se encontraba dispuesta a d1vorc1arse;
y sin emb:i.rgo al conocer que había matado al espía ·'Glo~ao" de pronto,
siente adoración por su marido, le salva, le jura que seguirá su suert~, Y
se muestra amantí~ima mujer. Yo, hubiera deseado que el autor hubiese

&lt;Mónica Felt&gt; (María Luisa
Villegas).-&lt;El coronel
Felt&gt;.-Ooaquín Coss.)

TEATRO MEXICANO. LLAMARADA"

"LA

En mi crónica de "La Embos·
cada" y al ocuparme de su autor,
Heori Kistemaecker, cité varias
de sus obras que habían obtenido
éxito en París y entre ellas hube de consignar "La Llamarada" que hemos tenido la profunda satisfacción de ver pronto en
bs carteles del Mexicano, traducida al español por el señor Al·
berto Michel, que ha hecho una
versión correcta, fluida, y con·
servando bastante, la fuerza de
los caracteres.
Es "La Llamarada" uno de los
dramas mejores del teatro francés contemporáneo, pues reune
la teatralidad, en grado sumo, es
muy original, y conserva el inte·
rés basta las últimas escenas. Pocas, muy pocas veces, he visto
entre las producciones escénicas
contemporáneas, una obra que
se destaque con relieve más grande, con pujanza mayor, con caracteres mejor sostenidos, para
llegar al desenlace bellísimo, sentí mental, admirable por losobrio
y poético. Excitar los sentimientos

Teatro Arbeu.-Esperanza Iris en la noche de su b•oeficio. -Teatro Me,icano.-Esceoa final dtl drama &lt;La Llamarada&gt;

saogriento zarpazo, y ella no Jo niega; la pureza d e aquellas relacio·
nes la hacen que sea franca, pero
hay que despedirlo, y no vacila e':
áecir detrás de la puerta, que esta
indispuesta, que la deje.
Nada se oye; cBeacourt&gt; se ha re·
tirado cou la desencadenada tor·
menta en su corazón y como las ho·
ras pasan, y hay que ocultar el ca·
dáver, la mujer decidida, valiente,
más serena que el esposo, coge con
una mano un candelabro de plata
encendido que hay sobre su escrito·
rio, en tanto que con la otra arras·
tra a su espo~o debilitado, dolorido,
medroso, ¡él que tanto alardeó de
valor y fortaleza en su vida!. ... y
penetran en el cuarto teatro del cri·
meo. El telón baja lentamente.
El interés del espectador aumenta por momentos y por tal motivo el
acto tercero es sensacional en extremo. El despedido adorador de
&lt;Mónica&gt; arde en cólera, y como
sospecha quien es el autor del ho-

insistido sobre el carmo maternal, que cita es cierto, que
sirve de apoyo, en algo a la
transformación de aquella al·
ma femenina, pero no tanto
corno fuera de desear.
Una esposa ultr,ijada, que
odia al esposo, puede en mo·
mentos dados compadecerle,
¿quién lo duda ? Pero de abí,
el autor ciego, al cariño intenso, a la pasión arrolladora,
a todo ese mundo de ilusiones
muerto ya, me parece una
transición muy rápida, algo
falsa, y que no es posible jus•
tificarse. En cambio, si se to·
ca el cariño maternal en toda
su profundidad, si se insiste
en el porvenir del hijo, en su
abandono, en su deshonra,
por ser hijo de un asesino veríamos explicado a maravilla
la metamórfosis de &lt;Mónica&gt;
en hacer todo lo posible y
aún lo imposible, por el pa·
dre de su hijo. Y, repito que
esta parte del cuadro escéni·
co, no tiene todo el color, to·
do el relieve que debiera.
Más, todo esto se subsana
con un derroche de bellezas, Teatro Colón.-EI Jurado en "El Secreto del Cuarto
y sobre todo de profundas
Amarillo."-Teatro Arbeu -Beneficio de Esperan·
ideas. ¡Qué escena tan bermoza Iris.-Una escena 1e "El Flechazo."
sa la del esposo &lt;Coronel
Felt&gt; y la de &lt;Marcelo Beaucourt&gt; el político insigne, ministro socialista, cuando deslindan los campos de sus relaciones con &lt;Mónica.&gt;. . . . ¡Qué fina observación la que se
desta~a de ese diálogo, modelo de su clase, y esmaltado con intensas ideas! .... iQué ele·
vación de conceptos hay en la escena ,!el Prelado con la mujer próxima a divorciarse,
que se irrita contra las esclavitudes de ciertas creencias, que protesta contra ideas que
de nada sirven en los conflictos humanos, y que ante palabras tan duras «Monseñor Jussv&gt; no puede hacer más que mirar al cielo, y disertar sobre atavismos femeninos de una
vaguedad desconsoladora!. ... Y, si alguien (que no creo que haya nadie de buen sen·
tido por lo menos) dudara del valor del drama que examino, ahí tiene como magnífico
todo el acto segundo, sin más que dos personajes, como en &lt;El Ladrón&gt; de Bernstein,
cuyo acto vale por toda la obra.
«:Mónica&gt; se ha retirado a su habitación en el Castillo, de los nobles Stettio, en el
Jura, que es donde pasa la acción de la obra, con el objeto de descansar. Es de noche,
y ha dejado la puerta sin pasador para que venga a hablar con ella, «Marcelo de Bea·
court&gt; que no es en maoer... alguna su amante, sino su futuro, en tanto ter mine el expe·
diente de divorcio que ha incoado. Es por tanto profunda la sorpresa de la dama al ver
entrar al esposo, descompuesto, pálido, en una situación nerviosa extrema.
Le recibe mal; piensa que viene a recobrar sus derechos de marido, y le manifies•
ta que jamás ha de conseguirlo, añadiendo, que la deje, que desea dormir. El, iosi~te,
en que desea hablarla, pues el porvenir del hijo de ambos está en peligro. Entonces la
madre, depone la actitud hostil y anhela escuchar al coronel "Felt." Este la explica que
acaba de matar a un hombre, a "Julio Goglan" que estaba igualmente en el castillo vi·
viendo con todcs.
¿La causa? dicho personaje bajo la máscara de banquero, es un espía de los enemigos de Francia, y poseyendo fuertes créditos contra su matador le propuso o hacerlos
efectivos y por tanto arruinarlo inmediatamente, o romper los documentos que los am·
pari,ban a cambio de la copia de los planos de unas fortificaciones, que dirigía el pundonoroso militar. Este no le dejó ni aún concluir la proposición, y saltando a su cuello
lo abogó. Allí, en la habitación inmediata, está el cadáver.
El alma de "Móoica" resurge en aquel momento, y sacudiendo las miserias de odios
al marido, lo ve grande, sublime, en aquel arraoque patrióti,:o que le ha cooducido has•
ta el crimen. "1:,o _que sea de tí será de mí," exclama; "¡yo te be de salvar!"; y cuando
sufre este sacud1m1ento en su alma de mujer fuerte, suenan pasos en el pasillo, alguien
se acerca a la puerta.
Es el hombre amado, que viene a la cita, ya olvidada por la esposa que es toda de
sn marido. Este, lo comprende todo; sus celos poderosos saltan, rugeo, van a herir en

Uoa escena de &lt;El Secreto del Cuarto Amarillo&gt;.

�micidio, eo veogaoza lo del•tará, eo veogaoza de amor,
pues oo igoora que eo aquel soñado cuarto de "Mónica" estaba el coronel "Falt" cuando oo pudo él, trasponer los umbrales.
Pero el noble milita r se lo confiesa todo; y eo una
patética escena, escrita con verdadero genio le dice
el motivo que le impulsó a matar, y entonces ambos entonan un sublime canto a la patria, y se estrechan la
mano, en aras de sentimiento tan hermoso. "Marcelo
Beaucourt" le promete salvarle; marcha a París, y con
su gran influencia probará qne uoa veogaoza personal
fué la causa del crimen cuyo autor ha huido. Ambos
hombres antes rivales se comprenden y se despiden con
cariñoso abrazo, y al salir del salón encuentra a "M6·
nica" llorando, y que le dice eotre sollozos ¡"Perdón
Marcelol .... el hombre tan amado se inclioa con respeto, y termina la obra
La interpretación fué muy buena por parte de María
Luisa Villegas, que estuvo muy inspirada. Los diversos
sentimientos que sucesivamente impresionan a ''Mónica" fueron perfectamente eotP.odidos por la aplaudida
actriz. Esos personajes de coostaote tensióo nerviosa
sabe encarnarlos con talento, esta inspirada artista; el
públi.;o premió con justicia trabajo tan excelente. Coss
y Mutio cumplieron, sin hacer nada de extraordinario.
Eoriqu~ Catalá muy acertado en el antipático personaje de "Glogan," y aprovecho con gusto esta ocasión
de alabar a este actor que en otras ocasiones le he ma·
nifestado sus deficiencias. Vargas en "Monseñor de
Jussey" muy mediano, l::ay que decir esta parte con más
calm3, con m~nos nerviosidad, se trata de un Prelado y
además de un viejo.
Y, con respecto al actor Alfredo Macías, me permito
recomendarle menos gritos, pues en el teatro debe ha-

blarse en igual diapasóo, y menos payasadas. Esos tipos cómicos de obras delicadas y finas, no son los de
brocha gorga de bulgares sainetes. El resto de los intérpr~tes cumplieron y la esceoa estuvo bien puesta,
TEATRO LIRICO.-"LAS MOCITAS DEL BARRIO"
¡Qué satisfacción qne el nombre de Chueca lo veamos en los carteles! .... Cuentan que Casero y Larrubiare dieron al popular maestro el libro de un sainete, y
cuando ya tenía pute de la música hecha, la muerte le
sorprendió, y entooces los antes citados escritores modificaron el argumento para aprovechar los números de
música escritos por la fresca inspiración d!l autor de
"La Grao Vía."
E l éxito de la obra ha sido completo. El asunto es
bien pequeño; los padres de una joven, mortifican a
otros que sufren el disgusto de la huída de su t.ija para
correr aventuras por esos mundos de Dios: y luego resulta que la fugitiva vuelve, y la mocita modelo filial,
se escapa. Esto es todo; pero hay tal derroche de gra·
cia, el ingeuio de los libretistas se derrama en raudales tan brillantes que las carcajadas no cesan, y sólo
descansan en un pequeño sentimentalismo colocado con
buen talento en el desarrollo del argumento.
Aquel gracioso zapatero remendón, que se siente
moscovita y que quisiera ver a Marconi ante una compostura difícil : aquella &lt;señá&gt; Potamia, que compara a
un gendarme con Robespierre: todos los otros con sus
incoherentes ocurrencias, muestran perfectameote al
celebrado poeta de los barrios bajos madrileños, autor
de conocidos romances de rompe y rasga. En "Las Mo·
citas del Burio" me parece que Casero tiene persona·
lidad propia, algo oscurecida en sus obras anteriores co-

mo "El Miserable Puchero", ' 'La Familia de la Sole·
dad" y "Música Popular" en las cuales se nota la imi·
tación a López Silva.
Confieso que no sin emoción escu_ché la músi~a. escrita por Chueca, que es un preludio y unas segu1d1llas,
que preceden al duo lleno de pasión, y preciosa cadec.cia. Surge en este número el genio que supo hacer can·
tar a la pobre chica, a los tres ratas, al viejo verde, y a
multitud de chulos: el que ilominó la musa castizameo·
te madrileña, picaresca y alegre, descarada y zumbooa,
rebosante de majeza y de rumbo, y llena de frescura,
desenfado y donaire. Las maoos de la concurrencia
aplaudieron con entusiasmo; y el recuerdo para el simpático, para el bneno. para el inolvidable maestro, lo
sentimos todos en el fondo del alma.
La interpretación fué bueoa por parte de la Caballé,
de Etelvina Rodríguez, esta última admirable; de Ote·
ro, Arozamena, Ruanova, y demás artistas.
En este mismo teatro ha tenido lugar el beneficio de
los señores Elizondo y Gascon autores de "El Pais de
la Metralla" cuyo éxito no se aminora con las cincuenta y tantas represeotaciones que ya lleva.
El aumento de algunas coplas relacionadas con la última crisis ministerial, y el estreno de un nuevo número "El amor a obscuras" cantado por la señorita Caba·
llé, fueron atractivos bastantes para que el público
aplaudiera con entusiasmo haciendo salir a escena el
autor, señor Elizondo.
El estreno de "Los Efectos de la Metralla" no gustó
mucho al público. Yo creo que si le hobieran puesto al
"apropósito" distinto título hubiera satisfecho; pero se
esperaba algo distinto de lo que la obrita es.
LUIS DE LARRODER.

A la memoria de Catulle Mendes
Ante un público numervso y distinguido, compuesto
de los individuos más conocidos en la literatura francesa, de periodistas, de artistas, actores y actrices, etc.,
etc., tuvo lugar en el cemeoterio de Montparnese, de
París, h. inauguración de un monumento elevado a la
memoria del insigne escritor Catulle Mendes.
La obra sencilla pero de artística severidad, se debe
al escultor Maillard, que ha sabido imprimir en el rostro del célebre poeta, todo su aspecto genial y altamente simpático Alrededor de la tumba se congregaron
personas tan conocidas como Rostand, Richepe1n, Cour·
telain, Leroux, Kistemeak ~rs, Croisset, Brissoo, de
Flerz, Lessuer, Mme. Severioe, Leconte, Nozieres,
Hahn y otros que no recordamos.
Mr. Bérard, subsecretario de Bellas A1tes, se excusó
por razones de negocios urgentes y entre todos los dis·
cursos pronunciados en homeoaje a la memoria del
muerto, el d~ Edmundo de Rostaod, fué el más elocuen·
te y el que puso más alta la gloria del finado.
Entre los párrafos de oración tan hermosa, se encuentran algunos altos conceptos digoos de traoscribirse: &lt;Fué - dijo-uo hombre extraordioario. uno de esos
h'.lmbresque dejan tras de sí, una estela de gloria, y que, a
¡&gt;esar de su alegría ingénita, la nostalgia había devorado, pues eo su mente superior podemos decir que lo
quería todo. Parecí• poseedor de uo secreto de algún
mito antiguo, mágico, que le hacía esclavo del misterio,
y al mismo tiempo era un orfebre maravilloso, una es·
pecie de &lt;Don Juan&gt;, de las id,as que anhela poseerlas
todas de una vez y para siempre, para él solo, para que
no fueran &lt;le los demás."
Cuando terminó e! discurso del autor del "Cyrano"
Hermoso castillo en Schleswig-Holsteio donde viven los Príncipes Enrique de Prusia,
el Presidente de la Sociedad de Autores M. Roberto de
Fleurs: habló de una manera admirable también, enal· todos los que le oían •·yo le debía todo-dijo-desde el
de la Crítica dramática, recordó los servicios y la glotecieodo las prendas que adornaban a Meodes, y acto primer luis que gané con mi pluma."
ria que Mendes di6 al teatro; después se escucharon
continuo. Mr de, Courtelaioe. gran amigo del poeta, lleMme. Daniel Lessuer tomó la palabra en nombre de
con emoción las palabras que dijo Sebastián-Carlos Levó el tribµto ardiente &lt;!e un viejo cariño, al ánimo de la Sociedad de Literatos; Adolphe Brissoo, presidente
coote, eo nombre de los poetas franceses, Camilo La
Senoe, habla en nombre del "Souvenir Fraocais·" y
Fernando Hausser, enviado por "Le Jouroal," enco~ia
. en elevadas frases los méritcs del escritor, cuyo recuerdo estaba eo la mente de todos en aquellos momentos.
El nombre de Catulle Mendes evoca un género literario que ha estado de moda, más por el talento del au~tor, que por la elevada idea que Jo informara
Las novelas, los cuentos, las narraciones del cc.nocid? poet~ ostentan uo carácter e~pecial, que inspiran
ciertas ideas no muy morales, pero que presentadas de
1~ manera 9ue las presentaba el _insigne lite;ato, seduc~ao y cau1111abao, con redes de oro y con éadenas de
piedras finas.
Nadie como Meodes pa_r~ presentar a la mujer mod~~na sobre todo a J'!' par1S1ense, en sus lujos, en sus deb1_hdades. eo sus ansias de alegría, eo sus desfallecim1t&gt;otos de placer.
_Por eso los libros del autor de que hablamos hao sufndo acres y duras censuras, y sie embargo el hombre
célebre ~e que nos 4:1cupamos tenía un hogar respetable
compar_hendo sus triunfos, su gloria, con la compañera
de su_ vida, tal vez colaboradora , pues ella también es
una literata de nombradía en París.
El último triunfo de Catulle Meodes en el teatro fué
con &lt;Scarron&gt;, pues la &lt;Santa Teresa&gt; del mismo autor
· sólo por la firma salvóse de un completo fracaso. Y. sin
Edmond Rostand leyendo su di~cuno.
Mr. Courteline ekgiando los méritcs del pceta.
embargo, el asunto de la obra primeramente citada no

es propio de la escena y la crítica eo general as! loco~sider6. Pero los versos fueron tan s~noros, . tao mago ficos, tan brillantes, que el drama triunfó s1 ~o por los
detalles ni por el fondo, por el hermoso ropa¡e de que
se revistió.
¿Quién no recuerda la muerte de_ Mendes en un carro
del tren subterráneo de Paris? ¿Quién no tu~~ palabi:_as
de compasión, para el conocido escritor pans!ense, victima de aquel choque tremendo del Metropohtaoo? · 'ci'
Desde entonces no se le ha olvidado y por ew no es e
extrañar que toda la intelectualidad fraoce~ le t,aya
rendido el debido tributo de cariño con m?ttvo de lace·
remooia, a la que hemos a.ludido en estas hoeas.
o o o
Los Príncipes Enrique de Prusi.. gozan de gran po·
pularidad Jo mismo en Alemania que en Inglaterra, Y
ha dado Ja casualidad de que bao_ celebrado su~_bodas
de plata el mismo día del casam1~nto de la h1¡a de~
Kaiser. Con este motivo puede decirse qu; las cere:0
nias han revestido más interés, y en ese dta, se tom e1
grupo fotográfico que presentamos en nuestro grabado.
Jur a de la bandera po r e l Batallón de Cadetes.

La ceremonia se efectuó eo el campo mil~tar; en su
discurso el Rey de Inglaterra, dijo a los ?fic_1ales_ ~. ca·
balleros cadetes, entre otras cosas lo s1gu1eote. Me
causa grao pl~cer presentar nueva ~andera al ba:tallón y perpetuar la costumbre establec1dd por la Reina
CarÍota en 1813. En un regimiento la bandera es el
recuerdo de las glorias ganadas, el acto _de su consagración Je comunica un significado especial. Ya no son
simples banderas, sino emblemas sagrados_ que recuer·
dan a quienes se confían sus deberes, hacia el_ Rey: su
patria y bacia sí misme. Vuest_ra ~andera no tiene 1ns:
c ritos nombres de campañas victoriosas, pero es el peo
dón de esta graodic:,sa institución, deo!r~ de cuyos mumuchos soldados distinguidos, rec1b1eron su educaros.
.
d ..
cióo durante el siglo pasa o.
L UIS DE LARRODER.

EL ABANICO
Es muy natural que e l ~ c o haya sido creado Pº:
al una dama de la antigüedad : y antes que Pila, por a 1
gu~a iod!gena qu~ usó las anchas hojas de palma para
aminorar el excesivo calor - .
..
bl
Así, pues, resulta casi imposible fi¡ar por ~ué pu~ o
'do creada la costumbre de este gracioso ob¡eto.
h aya s1
· ·11zac1
•
'6 en los
Los chioos -que tuvieron tanta c!v1
°
tiempos antiguos-pretenden haber sido los. creadores,
ara afirmar su aserto cuentan una graciosa ley_eo~ ~ "En una ciudad de Ja China se celebraba una fie~t:~~ntuosa en honor de .... la luna. El_templo. rebosaba
de gente y el calor era_ intenso. Lam- s1. bellis1ma da~~
h" d un mandarín neo y poderoso, que llevabd uo
11ª e tifaz se lo quitó agitándolo apresuradamente p;;~=riar~~r J; penosa opresión ; y desde_ aqnel día .~odas
las señoras imitaron el ejemplo de la ¡o~en dama.
De alli parece surgió el uso del abanico.
Los primeros qoe se usaron en Europa &lt;lran de piel
ada a dos solas varillas.
.
pelo el siglo XV y XVI el ab~nico llevaba también uo
e'ito unido con una cadeo1ta de oro o de pla!ª·
es~l período triunfal del abanico fué cle~de el siglo ~JI
hasta el siglo XVIII, y tuvo casi siempri; una clara ID·
fluencia en la vida pública y privada. D1cese que Car·

El príncipe y la priocesa Enrique de Prusia que han
celebrado sus bodas de plata.

t'--s

La jura de la bandera por el ba1allón de cadetes del Rtal Col&lt; gio Militar de Sai:dhu1st.
lota Corday cuando se presentó a !"larat para asesinar·
lo tenía entre sus manos uo abamco.
.
'y si quisiéramos hablar de todos los abanicos en l_as
edades de Jas grandes revoluciones, tendrh mo~ material
para un volumen.
.
d ·
En los viejos y grand_es museos artísticos se a mira·
rl?n espléndidas colec..:1ones q1 ~ son unas verdaderas
páginas de historia de este gracioso cbjeto dP. la indumentaria femenina.
b
Durante los reinadcs de Luis XIV, XV y XVI, 1os a. anicos revelan en las pinturas un carácte~ románhco
ro io de la época. DEspués con los cambios de la_ poÍ'tic~ cambiaron también los motivos de los abamccs.
~espués de la muerte de Robespierr~ se empEZaron a
usar )os abanicos con los colores nac10nales. .
E l 1700 fué un período de oro para los abamcos: .~e
crearon unas verdaderas joyas de arte y de elegancia.
Ta oani, Bouchrt, Coodez y el célebre \Vatteau nos
ha! dejado preciosas muestras de sus finas y elegantes
miniaturas.
• • 1
d 1 b
En la corte de Versailles se proh1b1ó e uso e a a·
nico delante del Rey y de la Reina, a menos que se !:atara de ofrecerles algo Jo cual se hacía con el abamco
abierto.
·
r la
En muchos casos ha resultado d'f'
1 1c1·¡ e¡ asigna
é oca y el autor de un abanico antiguo puesto que no
ptáo firmados· es preciso Estudiarles a través ~e l_as
~~lumbres de' uua época histórica y según el vanlla¡e.
Los abanicos españoles tenían por lo ~Eg~lar las va~
rillas riqu!simas de marfil_ y nácar con d1hu¡o~ de oro:
los italianos son más senc11lcs; les alemanes tienen va
rillas de marfil pintado y_ los hol~ndests de marfil deco·
rado con el célebre ba~n1z Martlo. .
Ahora el buen gusto ousca uo motivo de arte y una
revelación de genialidad_ en todo lo que nos preocupa,
en todo Jo que nos entusiasma.
.
y resultaria ioteresaot!simo el trabajo de colecc1onar
estos pequeños objetos graciosos que ~o a_ la p~r q~e
fina s obras de arte, mudas páginas de historia, h1stona
de otras épocas y de otras costumbre.
_
Muchas veces se hallan desterradas, estas peque~as
obras de buen gusto y de P:1-ciencia, ~n el tºº~º dde v1e_· v·sta del monumento elevado :t la memoria de Catulle Meo·
jos muebles cerrad~; abanicos, enca¡ts y or a os, to
J
des en el cementerio de Montparnasse de París.
do duerme en el olvido.

�CRONICA
Según ofrecí a mis lectoras en la pasada
crónica, quiero hablarles hoy de las noveda·
des que el estío t,a traído en las "toilettes" femeninas. Parc,ce que el tiempo un tanto frésco no había permitido que las telas ligerá:s y
vaporosas tuviesen mucha aceptación, pues
durante la p ·imavera notamos días tan fríos y tan desa·
pacibles, que más bien parecían de un otoñ'l avanz ..do
o de un invierno que toca a su fin. Pero ahora que e l
verano se presenta clara y distintamente, creo oportueo
dar a conocer las novedades a que antes me refit,ro, por
ser en el momento presente de grande e indi~cutible
importancia.
Entre las nuevas creaciones vemos algunas que ao
merecen ser mencionadas a causa de su aspecto poco
agradable; ea cambio. hay otr ..s que iadudablc,mente
complacerán el buen gusto y la coqu~tería de nuestras
jóvenes lectoras Entre ellas señalaré los bonitos "trot·
teurs," en lo; cuales, la sencillez encantadora ao impide que tengan un aspecto lindo y seductor. Uaossoo to·
dos blancos, hechos en piqué, ea "cóte de-ch,-val" ea
tela de lino ea "aeigeuse" de algodón, con cuello y ador·
nos en faya o satén de colores vivos, como: rnjo, azul
bandera, mimosa, verde Imperio, etc. Otros se hacen en
estas mismas telas ea matices menos vivos como violeta
de Parma, rosa antiguo violín, ladrillo, cobre, etc, coa
cuello y adornos blancos.
Nosotros recomendamos de una maneraespecial a las
señoritas y a las m·Jjeres muy jóvenes, los trajes hechos
en crespón blanco rayado muy finamente de color, com·
puestos de una falda fruncida en el talle, toda lisa o ro·
dea~a de uno ancha alforza en el bajo y ua cuerp0-blusa ktmoao con cuello de lencería, vuelto sobre el borde
de ua escote bajo, cintura de cuero barnizado adecuado
al matiz de las rayas.
Para las mañanas y las reuniones de confianz:t están
!11uy ea boga los trajes .hechos ea crespón de algodón
¡apoaés, sembrado de minúsculos bouqut:ts
pompadour sobre fondo blanco, rosa o azul
cielo. sea con una cintura "bayadera," sea
coa cintura redonda, drapeada, hecha ea
satén Liberty, estrechando un cuerpo· blusa escotado ea lo alto sobre una camisola
de tul punto de espíritu o de muselina de
seda. Las "toilettes" blancas realzadas por
una nota de color, se llevarán también coa
mucho éxito. La falda unida al cuerpo se
hará plissada verticalmente, de alto a b.i.·
jo, ea pliegues cosidos, terminando en el
bajo por dos o tres alforzas de tamaños es·
. c:i-loaados. El traje se completará con una
crntura drapeada a la cual se añadirán
si se desea, unos pequeños faldones almenados, ua poco más largo por detrás que
por el frente, en muselina de seda de co·
lor. Estas •·toilettes" tienen grandes venta·
l~s: no solamen,e son resistentes y sólidas
s1ao que pueden lavarse perfectamente sin
que se descompongan, y se empacan fácil·
, mente ea una petaca pequeña sía que se
arruguen, por lo cual son particularmente

recomendables para las excursiones estivales a las que
tan afectas se muestran nuestras damas elegantes.
Las telas de algodón de las cuales es ahora el reinado, tienen ua aspecto especialmente bonito, pues ape·
nas se diferencian de las telas de seda que tratan de
imitar. Los crespones y los velos de algodón son real·
mente deliciosos por su flexibilidad, ligereza, frescura y
delicadeza PO el colorido. Nunca como hoy habíamos
visto estas telas tao extraordinariamente seductoras. El
encanto del color se encuentra fácilmente ea las eta·
minas mercerizadas, las telas "épooge" lisas o brocha·
das, tono sobre tono, la tela tussor, la "piel de guante"
y los terciopelo• rizados.
También se llevará 1 mucho, los foulards con pt queños dibujos negros so'lre fondo blanco, hecbos coa falda for rada sin guarniciones, ligeramente drapeada y le·
vaatada por el frente. El cuerpo-blusa se abre en punta sobre una camisola de linón bordado, completando el
ata\'Ío una cintura drapeada, de color. Ea un género
más elegante, estos trajes se compondrán de una túnica
abierta por el frente sobre un delantero de tafetta blaaco velado con muselina de seda negra, cayendo por detrás en punta, y ua cuerpo-kimono escotado en forma
de corazón sobre una camisola de tul punto de espíritu,
blanco, velado de negro, con ancha cintura drapeada,
hecha, una parte de satén negro, y la otra de terciopelo
de color vivo como: cereza, rosa, verde esmeralda y
aznl turquesa.
Se verán, frecuentemente, liados atavíos de paseo o
visita hechos ea etamina blan ca, en los cualEs la falda

No debemos reir delante de los que lloran. La~ per·
sonas de edad o enfermas no pueden tampoco asociarse
a la alegría ajena.
Conviene escatimar las carcajadas delante de ellas.
No bromeéis demasiado. Hay personas que ao ent1en•
den las bromas, aunque sean inocentes; que se ofenden
con la más ligera ironía desprovista de toda maldad.
Pero no quiero por esto condenar la alegría.
Cuando es dulce, discreta, Ddtural y nada burlona, es
casi una virtud.
La alegría es, por lo demás, el patrimonio de las almas sanas. de los caracteres bien equilibrados. Consue•
la, reanima; es un rayo de sol bien acogido por todo el
mundo, porque es comunicativa.
No estéis tristes, o, por Jo menos, desechad vuestra
tristeza cuando no estéis solos.
Si no son muy generosos, vuestros amigos y basta
vuestrcs parientes más cercanos, huirán de vosotros. Son
muy raros los que permanecen al lado del afligido.
Por Jo demás, no cooseguirias nada con
obligarlos a llorar coa vosotrcs: esto dis·
minuiría vuestras fuerzas morales.
Hasta que podáis soportar el pPso de las
penas que abruman vuestro corazón, retugiaos en la soledad, tan saludable para
tcdos los dolores.
Junto a las gentes alegres o d ichosas,
¡cuánto disonaría la ocia de un rcstro triste, de unos ojos llorosos. de una pena inmensa! Parecería una reconvención a su
felicidad.
Es muy natural que cuando el alma re·
cibe ciertas heridas, permanezca abatida
mucho tiempo; a veces, hasta la muerte.
Pero tenemos-el deber de disimular nuestras penas, para no entristeeer a los demás; a aquellos mismos que han sido afli•
g1dos por la misma pena, aunque no tan
profundamente, o que la soportan mejor.
La sociedad admite una melancolía se·
rena; no ignora que, unos tras otros, todos
tenemos nuestros pesares.
Pero nos agradece que no la asociemrs
a nuestros dolores, que ocultemos nuestras
lágrimas, nuestros infortunio~ para no obligarla a compadecernos.

será plissada en pliegues planos y el cuerpo abierto sobre un chaleco bordado en estilo búlgaro de
colores muy vivos. Otros, tendrán una falda lisa
terminada por ua ancho doblés cosido a punto
calado, y sobre ella caerá una túnica corta formando como largos faldones cortados ea punta
de chal por detrás, plegada al r ededor del talle.
Esta túnica irá bordada con grandes flores ea las
ti atas. búlgaras, las cuales son sumamente llamativas y violentas. Para completar estos trajes ~e
les pondrá cuello, vueltas y cintura con largos
paños, en seda, de los colores antes citados, es decir:
verde, amarillo o azul eléctrico, etc.
Aunque la Moda impone estos trajes, nosotros damos
la preferencia a otros de matices más suaves, los cuales
también tienen grao éxito en e•te momento, por ejemplo: las "toilettes" hechas en batista rosa pálido, azul
cielo, malva o marfi1, adornadas del modo indicado.
MARGARITA.

La Risa y la Tristeza
No os riáis de todo. A pesar del célebre axioma, o;
crearíais muchos enemigos, disgustaríais a mucll'as per~ooas.

Ea general, excepto en el niño, la risa no nace de los
mejores sentimiectos del alma: la provoca la vista de
ua defecto físico ea una person a, el recuerdo de una
co•a rar~ , el sentimiento del ridículo
Cuando tiene este origen, la bondad la reprueba por·
que molesta a alguien.
No critiquéis, no o• burléis de nadie; guardaos del
e•píritu burlón
Acordaos de que. en estas condiciones, la risa es una
mueca que afe,. mucho.
Este argum_en:o de estética os convencerá, tal vez-~~1or que otros. de la neces i:lad de reprimir
la risa.
·
·
Las ~~rson'ls burlonas y thorda"cesse ha·
cen odiosas: no lo o'vidéis. ,, _
. Hista_uaa alegría ino:eate p?ro demasiado ruidosa, puede desagradar a más de
una persona.
Fatiga a los que ao pueden compartirla,
Y_J. porque tengan penas, ya porque necesiten un pJco de r.alma.
L~s pusonis graves t'lcban de ligeras a
las que son d ➔ masiado alegres; las perso·
n'ls h1ea educad 1s dicen que carecen de
di ,tinc,óa.
_ L'l alegría ruidosa sólo agrada en los ainos.
· Ea 11. adolescencia, ya gustaría meaos
~xuberaacia, más moderación en la expresión de la alegría.
~~(ante de las pe•sonaq de~graciadas,
afltg,das, una alegría demisiado viva constituye una falta de tacto.
Esto las molesta. la~ hace entregarse a
amuga, retlexioaes sobre su suerte.

Sobre todo, no hagáis o aparentéis hacer a los demás
responsables de vuestras desgracias. como hacen algunas mujeres, que porque sufren , se creen autorizadas a
ser desagradables, injustas con cuantos las rodean
La tristeza, cuando no sabemos dominarla, aleja de
nosotros hasta ·a los mismos que venían a consolarnos.
Por el contrario, una meli.ncolía, dulce y resignada, que
sabe sonreír, atrae muchas veces.
En cuanto a la tristeza sin objeto, no interesa a na·
die. Es basta censurable.
Podemos librarnos de ella haciendo un esfuerzo sobre
nosotros mismos, y para desterrarla, no hay nada mejor que buscar una ocasión para sacrificarnos.

Hay quien supone que basta con ir a París y encar·

llos defectos físi::os que con tanto empeño ocultamos o
disimulamos ante los dtmás.
Adquirida la costumbrt: de estudiarocs, con el wlo
objeto de gustar, nos convencemos de que los elogios
son banales, no satisfacen el alma, y p rofundiza mos un
poquito más para encontrar el medio de que nuestra
moral de~pierte tanta admiración como el físico, y tras
un detenido estudio vemos que el egoísmo nos priva de
afabilidad para escuchar sin aburrimiento lo qu e a
otros intere~a; la iuóolencia nos quita actividad para
correr al encuentro del que nos nectsita, y la indife·
reacia refleja en nueMra mirada una frialdad capaz de
apagar el más vehEmeote entusiasmo.
Hecho este descubrimiento, quenmos poner el remedio, y en vez de decir a la modista que modifique y
adapte la moda a nuestro físico, somos nosotras mismas
las que modificamos nuestras costumbres y dominamos
nuestros caprichos, teniendo una inmensa ventaja rnbre
la modista, porque ella sólo consigue disimular las im·
perfecciones físicas, y nosotras podemos
llegar a C"Dvertir las imperfecciones mora·
les ea virtudes.
o o o

!P'~ffil~IIi!Nffili@.
Suelen );1; mujeres moqtrarse celosas del
trabajo intelectual de sus maridos. ¿Será
porque en él vea una prueba de la supe·
rioridad del hombre, o porque las horas
consagradas por éste al estudio y la inves·
ligación las consideran perdidas para
ellas?
Aunque ha y quien sostenga ambas opiuioues, creemos que la ra zón es otra. La
mujer se siente contrariada al ver que el
hombre ''hace alguna cosa que ella no pue·
de hacer."
Observad, si no, cómo a este respecto se
parecen la criada más humilde y la dama
máq eacopeta,fa. Ambas procurarán dis·
traerse valiéndose de los menores pretex·
tos, de las pequeñeces más iasigaifican·
tes ......

..,,11111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111,,

,,,1111111111111111111111111111111111111111111111111111,.

Traje de baile.

Peinado para teatro.-La gran moda de sombreros ce verano - Peinado de C'.1.lle.

,

gar a madame Paquin ua "trou!i!eau" para ser ele gante.
Esta es una idea ccmpletamfote errónea. Todo el
que aprende a pintar no es artista, y todas las que se
~onea bonitas "toilettes" no poseen el arte de ves·
llrse.
Este arte consiste, primero en conocer los defectos
propios_(~oa pocas las que no los tie,,ea), y segundo ea
saber d1s1mularlos o aprovecharlos.
Ea eso coasiHe el secreto de ser elegante, la verdadera ciencia que no &lt;e improvisa ni se adquiere más
que haciendo uo profua:fo estudio de estas frivolidades,
estudio que precisamente por la íodcle del asunto debe
~er muy minucioso y detenido, tratando de buscar algún
interés en el fondo ya que en la superficie fólo se encuentran gasas que se chafa o a la primera postura y flores que se deshojan al contacto del aire.
Pe~o- com~ en el fond o de todo podemos tropezar coa
algo uh) sab1éodolo aprovechar. el estudio de nuestro
físico puede sernos muy provechoso, puts al cabo de algunos minutos de contemplación ante el espejo, y des·
pués de_ habernos pr~bado va rios sombreros y otros ta o·
tos vestidos, descubrimos que el cuello es una pizquita
cort? para soportar el cuello Médicis, los 1-ombros demasiado caído;: para la hechura "kimono" el tobillo poco fino, las orejas m~ grandes _de lo que nos figurábamos, y por lo tanto, srn reouac1•r a la moda, decimo; a
la modista: "Suprima el cuello Médicis, sustitnyeadole
por ~tro vuelt?; póogame las mangas un
poquito fruncidas en el hombro y simule la forma "kimono" con una "draperie" sobrepuesta, y alárgu~me la falda
sin que llegue al , ueio. lo suficiente pa:
ra que cubra el tobillo. "
Luego, al peinarnos, ea vez de levan·
tar el pelo imitando aquella cabeza que
nos gustó, le bajamos de modo que tape
la mitad de la oreja, y nos presentamos L.
en público tao bien arregladas que nosotras mismas llegamos a olvidar aque-

Traje para banquetes.

�EL BESO

CONSULTAS
FELICITACION. -TAHOSER : ¡Cuáoto le agradezco
su amable felicitación y el envío de esa lindísima postal! He leído sus versos con verdadera delicia, y puede
crer que sus deseos son agradecidcs por cMargarita&gt;
con el m.is cordial y sincero afecto,
UNA CARTA,-MANUEL MEZA: Ya tnve el gusto de

contestar su carta por correo; sin duda que habrá recibido mi respuesta
~ ,.MODELO.-ANITA: Doy a usted el modelo que desea
de traje para desposada.
Está hecho en seda brochada y en charmeuse, blan·
cas. El velo, preo 1ido en esttlo de cofia , lleva a la ori·
lla un pequeño volante de finísimo encaje valeociauo :
tanto en el tocado como en el cc.rpiño, tiene flor~,s de
azahar.

UN CONSEJO -AMIGA MISTERIOSA: Verdadero placer tuve al recibir su carta y su linda postal; ¿acaso es
el retrato de mi buena amiga, esa encantadora figura fe·
meoina que he contemplado en dicha tarjeta?
Respecto de su pregunta, me permito aconsejarle que
corresponda al amor de ese caballero, que tan fielmente
la ha querido, !1-in esperanza de ver aceptado su afecto.
Yo le aseguro que mi cverdadero&gt; amor tiene el mágico
poder de comunicarse a quien lo ha inspirado; usted
llegará a tener por su pretendiente una pasión tao pro·
funda y tan sinr.era. como la que él le profesa desde ha·
ce tanto tiempo. Todas las facultades prominentes, como
el ta lento, PI genio y la voluntad, se imponen tarde o
temoraoo, cualesquiera que sea la forma en que se manifitsteo. Pues bien, querida amiga; un amor sincero,
grande y constante. llega a imponerse y el triunfo de
quien así s::i.be querer, es tan seguro, que no debe po·
oerse en duda.
Olvide usted a ese pretendiente indeciso, tímido o po·
co leal, que sólo ha sabido inquietar el corazón de mi
camiga misteriosa,&gt; sin satisfacpr lasansiasque en él ha
despertado: corresponda a su fiel y devoto adorador, para que uronlo disfrute de la dicha que yo le deseo.
INDfCACION .-RouERT0: Creo indispensable que
consulte usted con uro médico especialista para enfer•
medades de la piel, pues ese defecto de la:; uñas, sin
duda depende de una afección de tal género.
También podrian indicarle un tratamiento adecuado
las señoritas que se dedican al cuidado de las manos.
Mucha pena me causa no responder asu pregunta como
yo quisiera, pero por falta de conocimientos en el asunto, me veo privada de tener esa sdisfacción.
AMI STAD INCOGNITA.-D1ANA: Siempre que re·
cibo alguna carta suya, me sorprende con las noticias
que me comunica. Hoy, la sorpresa fué triste: su esposo
ha estado sumamente gra~·e de la herida que recibió en
un brazo, y desde bace tres meses se encuentra sufriendo las consecuencias de este grave accidente. Nunca
creí que la causa del silencio de mi querida amiga, fue·
se tan desagradable . Pero, no obstante esto, hay algo en
su carta que me ha sido grato conocer .... veo en todas
sus frases un espíritu de sumisión, una dulzura de carácter, que antes no tenía la rebelde y poco reflexiva
cDiana &gt; Hoy me dice : cHe pasado largos y tristes días,
lúgubres noches angustiosas al lado de Fernando ; lo be
visto entre la vida y la muerte: he luchado como una
leona contra esa horrible agooia de tanto tiempo, y al
verlo así, casi moribundo, débil entregado por completo
a mis cuidados, me he arrepentido hondamente de mis
antiguos arrebatos, y me he puesto a sus pies, cuando lo
creía perdido para siempre, llorando con inmensa ama,gura . El, aunque gravemente enfermo, no ha manifesta·

Puede decirse que boy el cboudoir&gt; se ha trasladado
al tocador, ya que esta habitación es la de mayor y más
refinada intimidad femenina.
Ya las Romanas concedían una extraordinaria impar·
tancia al tocador.
Las damas de aquella época poseían verdaderos ejércitos de fraitcos y de pomos, que guardaban pr~ciosa·
mente esencias y bálsamos.
Durante la operación harto larga y miou.::iosa del tocado, y en tanto que a ella se aplir.aban las esclavas, la'mujeres patricias distraían sus ocios contemplando las
grotescas piruetas de sus mon&lt;&gt;'i domésticos, y escuchan·
do la parlera algarabía de sus loros, encerrados en jau·
las de plata.

0

A UNA. AMIGA .-BER_THA Mt\ RIA : No ti•ne nada qtae
agradecerme; soy Y" quien se apresura a maniff'starla
mi &lt;:3'riñosa simpatia por las pa¡labra s benévolas con q,ue
me ¡uzga.
En cuanto a su pregunta, le digo lo siguiente: el estilo '!pistolar debe ser claro, sencillo y correcto; las frases rebuscadas y la afectación pomposa. han de excluirse por completo de las cartas de amist:i.d y aun de las
que s irven para sostener relaciones solamente sociales.
Nada le digo de la correc-pondeocia amorosa, pues
ésta, mientras más espontánea y sencilla. más conmueve
y convence mejor Las galas de la literatura se quedan
para la oratoria y la declamación, pero no para el e!lilo
epistolar. Si desea leer buenos modelos a este respecto,
le recomiendo las obras de Mme . rle Sevigoé, que la fama ha consagrado para siempre, Las encontrará en la
libridria de Bouret, en esta capital.
Me parece más propio que so;; dirija a su amiga, del
primer modo que me indica en su carta.

!ºu!~t:ti:i~:t~s~:t:s!l~~u d ~1i~:t~:í:m~:q~:~áe~=~;m~~
ralmeote: por esto ahora lo a.me y lo respeto más que
antes. Quiero ser dócil, Margarita , pero \cuán difícil es
esto para mí! Ya convaleciente, pero reducido a la quie•
tud por el dictamen de los médicos, desde su sillón o en
su mismo lecho, sigue siendo cel amo ;&gt; me habla con
severo acento si pretendo algo que indique mi amor a
la independencia ; reprende al niño si comete alg una
falta, y los cr_iados se someten al oir su voz, grave y
firme, como s1 en é l solo se encontrara toda la autoridad
de esta casa. Yo siento en mi espíritu una agitación vio·
lenta, pero ... . le obedezco, lo cuido con inmensa ternura y no le muestro mi rebeldía, sino que .. .. lo reser·
vo para mejor oca,ión.&gt;
Mi querida &lt;Diana ;&gt; su carta es muy bella y revela
que en usted se ha efectuado un cambio sorprendente ;
pero ya que este milagro es un hecho real, ¿por qué intenta volver a sus antiguas dificultades? ¿Por qué ere·
servar para mejor ocasión&gt; sus pasadas rebeldías? Esto
no debe ser, y si sucede semejante cosa, yo no tendré
ya para usted ~I mi'&gt;mo cariño, pues me indicaria que el
corazón de &lt;Diana&gt; no es tao noble como yo lo he creído siempre.
MARGARlTA .
o o o

El Arte de la dueña de la Casa
E L T O CADOR

El ~budoir&gt; de que .hablábamos en nuestra plática
anterior SP. ha convertido en el sa)Un íntimo, perdiendo
de tal modo su veróadero carácter.

Con no menos lujo que sus tocadores, las damas Ro~anas di"poniar;,. sus cuartos de baño, verdaderos palacios de mármoles y alabastros, sobre cuyas piscinas se
deslizaba, mansa y perfumada, el agua transparente y
tentadora.
Pero las Romanas eran exageradamente limpias, y la
escrupulosidad y el detalle de ii;u cuidado corporal excluían del tocador toda sociedad que no fuera la de sus
esclavas.
No_ ocurría lo mismo con las marquesas versallescas
del siglo XVII[, que si pródigas en ingenio y elegancia,
º? lo eran de igual modo en aseo personal ni en lim·
pieza.
Por esta razón ér ales posible recibir a sus ami gos en
el propio tocador, y a la hora crítica de sus someras
abluciones, seguidas. en cambio, de interminables em·
polvamieotos, de complicadísimos peinados, y de sutiles
y poéticas charlas.

Bruscamente, vibrante, atronador, estalla
el cohete en el espacio, esparciendo oor to•
da la ciudad su estampido guerrero Y hacia
el cielo limpio de nubes se el eva en segui·
da una columna de estrellas rojas, verdes,
azules, que hace palidecer el fulgor de los
astros, mientras que un inmenso clamor se
extiende a través de la población El pue·
blo testimonia su alegria al ver aquel pro·
digioso fuego de artificio, ofrecido por los
ediles al rey que se acaba de coronar .
Cuando los cohetes, como canastilla de
espigas luminosas, caen suavemeDte rayan·
do el cielo con una lluvia de oro, el príncipe de Whismaon aparece en el alto mirador del palacio, del cual parteo las dos
e~caleras, que , formando espirales, condu·
cen al parque.
Después de haberse asegurado con rápida mirada de que nadie le sigue, el príncipe lanza un profundo suspiro d~ satisfacción y de sus labios se escapa la frase ex ·
presiva como ninguna, del cansancio:
- iAl fin, solo\
Hacía tres días que duraban los festejos
oficiales µor la coronación del rey, a la
c ual habían a-.istido represen! mtes de todas
bs naciones del mundo . El pobre pdncipe
no se había quitado durante ellos su vistoso uniforme de coronel del regimiento de
la Guardia Real.
Desciende las escaleras ~ozoso de disfrutar un momento de libertad y de poder
fumar un cigarro a sus anchas, y experi·
mentando uo vivo placer al sentir que el
aire fresco de la noche acaricia su rostro.
¡Ah! ¡Qué imbéciles son los que envidian
a aquellos que, favorecidos por la suerte y
la. alcurnia, se veo obligados a asistir a las
recepciones
pa.lacieg~s
¡Si sup iese•
cuáotas tfatigas lisicas,cuáo• guota tao seoéii\a. Ir6oicameote coote,ta:
-Mico .... co....
de podres y abuelos amaotísimos son ioúti·
l'5 preocupaciooes morales teodr!ao que
-Si, soy yo.
-Aquí 00 hay co.,., co.,., que valga. les, todos los recu'50S que prodigan médi·
experimeolar, qué soorisas lor,adas, qué
lomediatameote una mujer se precipita ¡Qué hacías eo el jardio ?
ces emioentes seo estériles. La ciencia de·
fiogimieotos se veriao precisados a hacer, eo sus braws, imprime eo su boca des ar·
-Esperaba a mi novia.
clara que seguirá lucbaodo, pero sic espe·
se alegrarla• coo su absoluta iodepeodeo· dientes besos, y apenas sin tiempo p.r.
_ 1Quiéo es tu oovia ¡
raoza de remedio eo lo humaoo. A esto
cial
respirar, le dice:
-Mi coronel, es una criada de palacio. exclama el abuelo:
¡Dios sabe a qué hora se verla libre
-Amor mio, ceo la recepcióo de esta Me babia prometido veoir aquí a \as die,.
-Aúo hay recurso, Queda la Provideo·
aquella noche de la opresión que el unifor· noche me es imposible permanecer un rato
El príncipe se echa a reír: aquellas pa· cia.
me le producía, de los cuinplictos y de cootigo, como te había prometido. Para labras acababa• de darle la clave del mis·
Desde eotooces todos soo a pedir Y a
acompañar damas tao cargadas de títulos compensarle y para que to sirva de coo· terio. La aparicióo 00 e ra la de uoa dama rogar y a suplicar al cielo; se acude a la
de nobleza como de años !
suelo, toma este pedazo de crosbif&gt; y estos enamorada. de él, no: una mísera criada le intercesión :ie los santos, se apela a una
¡Ah! ¡Con qué placer trocaría todas a.que· céntimos para que bebas a la salud del babia contundido con un simple $Oldado. novena al Santo Niño de~ Remedi~- Trans·
llas ceremoni3.s por un momento de liber· rey .... A más de mi corazón y de este
-Tu novia no vendrá-le dice al pobre curren los días .con creciente ~nstedad, Y
tad, por gozar de aquella noche de verano otro beso de despedida .. . . Buenas noches, muchacho;-el servicio de palacio 00 se ¡0 al _fin la enfermita, que ya comienza a son·
en medio de los jazmines y a orillas del basta mañaoa, y que no bagas ninguna lo· permite; pero me ha suplicado que te en· reir _como los ángeles sus hermaoos,qu~. ya
lago del jardio florido y umbroso! \Poder cura......
tregue este peduo de «rosbif&gt; y estas mo· com,eoza a poder v~r ceo aquellos 01&gt;1os
pasear libremente fumando un habano, coY la joven desapar eci5 como un fa.atas· nedas de cobre para que bebas a ta salud por donde antes venta la muerte, va r~cogldo del brazo de su hermosa mujer! ¡De ma. dejando al príncipe, coronel de la del rey.
br~odo la vi~a, la salud , la vista.
una mujer moreoa, de abuodaote cabellera Guardia Real embobado, como si fuese uo
El soldado quisiera que se abriese en
,Qué alegna ya en todos los cor~zooesl
nejiit:ra y de ojos de fuego .... !
colegial, con el crosbif&gt; en una mano y Jas aquel momento la tierra bajo sus pies.
¡Qué hac1oam1entos de gracias a Dios por
El príncipe cierra los ojos para recen· piezas de cobre en la otra.
El príncipe continuó diciendo·
el favor recibido!
centrarse mejor en su halagador ensueCo.
Permanece absorto sin decidirse a lla
- También me ha dado un be~ para ti;
Pe ro el abuelo, que invocó a la Pr :.viy en el ensueño cree oír unos pasos ti- mar a la desconocida para sacarla de su pero supongo que 00 querr ás que yo re lo dencia en días de angustia y desesperanza,
geros, de pisar suave, que avanzan por el error, cuando de pronto, iluminado por la dé
Me lo quedo en pago del recado. es en el mundo un hombre político, y ce·
jardín. V?• vo, fresca y joven, vibra soco· claridad de la luoa, ve a u~ soldado de su Pe~~- para recompensarte, dotaré a tu 00 • dieodo a exigencias de radicales descreí· ·
ra a su 01do:
regu~uento qu~ no ~uy le1os p~rmanecía via el día de vuestra boda.
dos,. contrae los llamados compromisos del
- ¿Eres tú~
en pie como s1 estuviera d" centloela.
gobierno y se dispone a decretar que el ca·
Imposible dejar de respoo1era una pre·
-¿Qué h:1.ces tú aquí?- le preguntó con
tecismo no sea obligatorio para todos eo
mal humor.
fl '"" ""l!ll,ml'R\Ó~
las escuelas de su patria, es deci r. que DO
El sold::i.do, al reconocer a ~':'- jefe, se
Vuu ~ ~ uuu.~ 000 00 u,¡;¡¡ '-&amp;l,'ll"IJl.l,,',\,ll
se acerquen para conocerle y amarle a ese
e~~ó a temblar, !'laludando m1htarmente
Santo Niño del Remedio, a Jesús divino,
ri¡d'l como una. estatua:
que a los que le invocan, ahora, como
Con el título de cLa nietecita Y el abue· cuando vivía en Galilea, da vista a los c1e·
lo&gt;, escribe cEl Universo&gt;, de Madrid :
gos y salud a los enfermos y vida a los
e En la alcoba de suntuosa morada, en muertos, que cura los cuerpo!'! y salva las
cuna preciosa, descansa la recién nacida, almas .
victima de una oftalmía purulenta que po·
ne en peli,ro su vida . Todos los cuidados ¿Te gusta el cuento, discreto lector?

Ihl~!l!!:a.l!......::-

El Odol es el primero y e! ú nico den tí :L ico ¡ t.:t s c; ue ~u ;.cc:l n
antisé ptica y re frescante obra no sól o durante lo:-- ¡-ce- os mc. 1r .e nt c 5
En ~uestr_os dias, la higi.ene y la elegancia imponen a
la mu¡er cmdados, que exigen, para la habitación destinada a tocad_or, uo aspE.-cto y unos elementos eminentemente prácticos; por ello, esta nota ha de ir íntima·
mente ligada a la del lujo, si el toc;i.dor ha de reunir
las c~ndiciones de estJtica y de utilidad que nos son ne·
cesanas.
Las paredes se hacen decorar con colores claros o se
visten con sedas pálidas,
•
1:,-as ventanas s~ adornan coc grandes cortinas de muselina, cuyo mahz ha de responder al del mobiliario.
Los aparatos de alumbrado eléctrico han de disimular
el b~illo excesivo de las lámparas, tras de los pétalos
opahoos de grandes flores de cristal deslustrado.

q ue se empl ea sinó dura esa acc'.ón hortis erte1 ne·.

�EL MUNDO ILUSTRADO

~ Pues es uo sucedido. La eoformita es la
(( h1¡a de Jo-; duques de l:'astra~a, el ábuel_o
el conde rle Romaoooes. Quien esto escn·
be, que ha unido sus oracioo e~ a las de
esa famil ia , sigue pidiendo a D ios que les
conserve b uena y sana la e nfermita y que
cu re también de la ofta lmía del alma a l
abuelo que puso ~u e~pera o za en la Divina
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ñía de ópera, cuando h.&lt; termioaco ya l~
estación y van a aparecer las modas de,
ver a no, ha p rod ucido e n &lt;Tina&gt; un trastorno incalculable.
-lA quién se le ocurre-exclama llena
de cólera-hacer una temporada de ópera
en el mes de Mayo! Esta es una estación
de cinematógra fo con acertijos ....
-Todas las épocas son b uenas para oír
música excelente-dice &lt;el Señor&gt;.
-iPero no cuando una ha agotado sus
vestidos! ¡Cómo me voy a presentar eco
todos esos &lt;horrores&gt; del invierno que ya
todo el mundo me couoce!
-iPara el frío que hemos tenido!. ... mur mu ra e l &lt;Señor&gt;.
-De todos modos-dice Albertina re·
sueltameote-yo no voy a i r a l teatro con
los mismos trajes.
-Nos quedaremos en casa-responde
filosóficamente &lt;e I Señor&gt;.
_¿ Con qué pretexto? ¿Qué razón vamos
a dar ? ¿ Qué será lo que diga la gen ce
cuando vea que no nos abonamos?
&lt;El Señor.&gt; se encoge de hombr es.
-iYa veo que a tí todo te es indiferente! Sin embargo, debía preocuparte, aunque no fuera más que por el papel que
haces
-¿Yo?
-jNo sé! Mañana dirán q ue estás arruinado, que tenemos q ue hacer ecooom!as,
¡qué sé yo! Y todo por culpa de ese Misa,
que se le ocurren las cosas al r evés.
-Ha hecho un gran esfuerzo, hija mía.
¿Tú sabes lo que es conseguir cantantes en
ioviero&lt;9 ?
-Se m e ocu rre una idea que todo pue·
de salvarlo-exclama Tina, después de reflexiom,r un momeoto.-No podemos abo·
oaroos porque has caído gravemente eof~rmo . .... .
-iPero si van a verme bueno y sano en
la calle!
- No te verán, porque guardarás cama
todo el tiem·po que esté a q uí la Compañía . .... .
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medad. Con dicho tubo medica usted las
partes inflamadas que no pueden alcanzar·
se con los dedos. Precio; 50 centavos.
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BANA TESTIFI CA:
"El que suscribe. Médico Cirujano, etc,.
certif\co: Que he usado coa buen éxito ea
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las Almorrao•s, habieado obtenido resulta·
dos satisfactorios. Y para que conste expi·
do e l presente en la Habana, a ocho de ju·
oio de mil novecientos doce.- DR. JOSE
F. DAVALOS."
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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¿por qué nos· hemos de preocupar
por nada de eso? Seguramente
que se disiparán esas cosas, y uno
se encontrará bien otra vez. No
encontrando oposición y comprendido sólo á medü;,s, el desarreglo se propaga hasta que
llega á convertirse en una afeccin local orgánica, dificil de
curar; en enfermedades mantenidas por alguna condición extenuante del sistema nervioso, 6
en alguna forma de debilidad que
poco á poco consume la vida.
Eso puede evitarse usando la
·PREPARACION de WAMPOLE

la cual, al fortalecer, limpia segura y rápidamente la sangre de
su peso mortal, estimula el apetito, pone el aparato digestivo en
plena acción, y pronto renueva
todas las cosas. Pero no hay que
descuidarse á uno mismo por más
tiempo, no hay que confiar en la
suerte. Este eficaz remedio es
tan sabroso como la miel y contiene una solución de un extracto que se obtiene de H~gados
Puros de Bacalao, combmados
con Jarabe de Hipofosfitos Compuesto, y Extractos de Malta y
Cerezo Silvestre. El Dr. J. Valenzuela, Miembro de las Facultadc;:;
de México y París, dice : " La
Preparación de Wampole tiene b
ventaja de ser tan inocente como
los ni!los, para quienes está destinada, los que la aceptan con buena voluntad." No puede fallar
y obra desde la primera dosis. El
desengaño es imposible. De ven- _
ta en las Droguerías y Boticas.
f

LA CURA DE STEARNS ALIVIA
Too~ (LAS[ D[ OoLOI{

11
1

-¡
º-~

PIDASE SIEMPRE LA DE

(ABEZ,\

Sru
-

1
'

Porque es la única legítima y
la única en que se puede confiar

LA CURA DE STEARNS

nuevos alimentos se efectuaba con la más
perfecta regularidad, y sus fuerzas y salud
se desarrollaron de una manera notable.
Pero Julián recibía también sensaciones
más o menos agradables cuando comía sus
. hierbas, lo que le condujo a distribuir éstas
En Cataluña es refrán ''que en ocas10- en tres categorías distintas. En la primera
nes de guerra, las mujeres .. .. no lo. son." figuraban la pimpinela, las mielgas, los pámY no es vano y fanfarrón el aserto m t3:m- panos de la cepa, las hojas de la patata, los
poco grito de farándula, que _pruébase bien botones o yemas del roble, las bojas de molargamente con los claros e¡emplos de su rera, del rosal, etc., Estas plantas agradavalor y donosura que vamo~ a dar a cono- ban sobremanera a su paladar. ~a segunda
cer ª) lector:
.
, categ?ría, que no Je hací_aexper~mentar tan
Ambal, aquel remoto caudillo, tan ba~- superior goce, comprend1:1 los diversos carbaro como grande, en cuyo honor el gem? dos, las bojas de zanahoria silvestre, d~ los
formidable de Flaber compuso el marav1- nabos1 del hinoio1 de la col, de la paneta• etc., y los tall~ .t~ernos
•
d e 1os cerea_
lioso poe~a ~e ,' Salamlll:bó"
.. atacó con nu,.. - tana,
meroso e¡érc1to a los pnm1hvos del Rose· les. En la tercera d1v1s1ón se encontraban
!Ión. En gran aprieto puso su pericia y es- las hojas del pino de la jara, del roble
. a éstos y bu b"1era ob tem"do sob re blanco, de la enema,
·' del romero, d e 1 o ¡·1vo,
trateg1a
ellos buena victoria a no ser por el refuer- etc. Estas últimas no causaban a nuestro
zo de las mujeres, que cuando más com- hombre otra satisfacción que la que proprometido estaba el combate, se precipita- viene de una necesidad satisfecha.
ron en él con grandes gritos e inusitada fie- Un carácter dulce, bueno y compasivo
reza, poniendo en vergonzosa huída a los distinguía a Julián. y sus costum?res _e ran
cartagineses. . . .
sencillas y tranquilas, aunque su mtehgeny esta hazaña les valió a las mujeres del cia estaba suficientemente desarrollada. Su
Rosellón ser admitidas a las consultas de sueño era reposado y ligero como el de la
paz y de guerra, dando en ellas su voto Y mayoría de los hervíboros, y el ~uido más
parecer. . . .
. . suave, el más lejano, bastaba para 1nterrumy va otro caso: Se hallaba Tortosa sitia- pirle. Su sensibilidad cutánea estaba por el
da por los moros, y _c?mo éstos ~!ese°: suya contrario mu y poco desarr~llada; las rola conquista no quisieron admitir °:mgun saduras y cortaduras no ocas10naban absoconcierto con los habitantes de la ciudad. lutamente en él los agudos y súbitos dolores
Entonces, los sitiados no pudiendo con- que determinan en los demás. Por eso, en
sentir en una afrentosa entrega, decidieron razón de esta disposición sensitiva, no senseguir el_ heróico ejemplo de S~gunto Y de tía el frío, cuando t'?dos los . que estaban a
Numancia: dar muerte a sus h1¡os Y espo- su alrededor se que¡abao vivamente de los
sas y quemar todos sus tesoros por no ver rigores de la estación.
prendas tan amadas. víctimas de la barbaridad.
Sabida por las mujeres esta horrible re¿·Tensh'1 O M'1kado?.
· Y luego
solución, se juntaron en la Iglesia
de orar devotamente enviaron a sus esposos una e11;1bajada diciendo: "Que aquella
.
.
. .
. , .
noche subiesen al muro y que antes de esto
No existe ni ha existido n1ngun ¡efe de
que echasen dos hombres al real de_ los Estado a quien se haya tratado con ta~ta
enemigos para que cuando éste los cogiera reverencia como al emperador del Japon.
prisioneros dijeran que aquella noche la
Aún viven japoneses que recuerd_an el
ciudad había recibido un_gran_ refuerzo tiempo, no muy lejano, en qu_e se castigaba
con el cual sería segura 1a v1ctona. Y que con la pena de muerte eI mirar caraª cara
entonces ellas, vestidas de soldados. subí- al soberano, por cuya r~zóu h&lt;1;5ta los nobles
rían también al muro con mucho ruido de de más elevada alcurnia teman que encetambores, marchando los hombr es al ata- rrarse en su casa cuando el monarca se haque mientras las mujeres quedaban a la liaba en los alrededores. .
.
defensa .... "
Todavía hoy existen millones de ¡~poneTanto agradó a los varones elconsejoque ses, chapados a la antigua, q1;1e consideran
ejecutándole al pie de la letra, fueron_tan como un sacrilegio pronunciar e l nombr_e
dichosos que derrotaron y degollaron infi- del emperador. Sin embargo, todos los mnitos moros, quedando señores del campo. pones, pobres y ricos, reservan en sil: casa
y por este hecho tan glorioso el conde una cama llamada "toconoma," destmada
Don Ramón Berenguer concedió grandes exclusivamente a l m~narca en caso de qu~
privilegios a las mujeres, y entre ellos e-1 por casualidad necesite pasar la noche alh.
de más agrado fué que sobre un escapulaPero lo más curioso es _que así como la
río pudiesen llevar por armas un hacha de inmensa mayoría de los Japoneses no han
carmesí en memoria de su valor, como un oído mencionar jamás el Jap6a, porquevulsímbolo militar.
garmente sus habitantes lo llaman '·N1hon,"
y va otro caso en el que hasta los niños casi ningún japonés usa ni conoce la palatomaron parte con su valor Inv~dieroo la bra "Mikado.''. ~ su .~o_Ilarca lo _lla~~n
villa de lila, en Rosellón, tres mil france- Tenshi que s1gmfica H1¡0 del Cielo, y
ses y volando una torre donde había gran también, aunqu_e men~s frecuent~mente,
cantidad de pólvora, se apoderaron de Tenno, que eqmvale a emperador.
gran parte del pueblo, degollando a los
hombres alevosamente.
Entonces y cuando ya creían segur~_su
cobarde victoria, las mujeres y los mnos
les atacaron con loca fiereza y fué tal el
pánico que les entró a los franceses que
huyeron a la desband~da . dejan~o muchos
. _
muertos y gritando: ' ¡Sois !Ilu¡eres, pero
Un médico rnglés da la voz de al~rma
por fuerza tenéis el demomo en el cuer- contra los gigantescos sombrer&lt;?s de senora,
po .... !
diciendo que muchas de sus clientes se van
poniendo cargadas de espaldas a consecuencia del exagerado peso de los cubre-

El peligro de los sombreros grandes

Un preGursor de los vegetarianos
..,.Hace ya muchos años, más de sesenta,
~e el doctor Layet presentó un "hombre
hervíboro" como le llamaba la gente de su
tiempo, que constituía un caso !l1uy cUI:10so.
Antonio Julián, nacido en N1za, hab1asufrido tan espantosa miseria en_su juventu~.
ue se vió precisado a recurrir a la mash¿ación de hojas y plantas crudas para remed' r Ja insuficiencia del pan que le daban.
P:ro ¡0 que no fué en un pri~cipio sino
especie de adición a su alimento, se
una 'rtió bien pronto en el único objeto de
~~º:sto, y al cabo de algunos meses Julián
no ~omía ya sino plantas y hierbas, a las
ue añadía solamente tres o cuatro onzas
pan al día, y un poco de v~no, del que
edía privarse con suma facilidad. Su es~ºmago se acostumbró sin gr::w E:s,fuerzo a
este régimen particular; la d1geshon de sus

para el DOLOR de CABEZA
se prepara en pequeños caCh ,.ts muy fáciles de tomar que
'-se disuelven en el acto, haciendo así su efecto instantáneo.
,1
Cura todos los dolores neura gicos, reumatismo, J.aquecas,
etc.
d.
No se acepte otra que la de
• , Stearns."

ca~~z;:~ie:~d:~agerar - dice- los peligros que ofrece_ el encorv~oüento de la _e_,spalda alproduc1r.unapern1c1osacompres10n
en diversos ó_rganos vitales, y no hay duda
que de ello tienen mucha ~ulpa esos sombreros tan grandes que obl!gan_ a la portadora a llevar el cuerp_o mchoado hacia
adelarüe, _Un peso seme¡ante en,(ª cabeza
impos1b1hta para andar ?ere~ho.
Otro h_ombre de c1~nc1a op1na_que e l aspecto físico de la mu¡er va perdiendo _mucho por efecto de los som~r~ros demasiado
grandes y de otras exceotnc!dades que la
moda impone al sexo fememno,acarreaodo
hasta la degener'.1-ción de las razas. L&lt;:1- i:n~jer moderna se irroga un gra~ pequ1c10
con los sombrerones que se estilan, y con
los tacones altos, porque unos y otro~ no sólo dañan al pecho y los pulmones, smo todo el cuerpo.

AGUA PURA

No use Mas
Bragueros

El ao-ua libre de o-érmene, nocivos y otras impuresas, es la bebiJ.1
provista por la sabia n~turaleza para todo ser v_iviente. Sirve parn ilm·
piar y refrescar tanto el bt0ti0?· como el exteno;r del cu~rpo humano,
ayuda el aparato digestivo y , s el ~ejor. de todos l?s est=.ilan~~s. Es
un auxilio muy va1ioso para el fu,1cionamiento especial d~ los rmones,
y conviene tomarla en buenas cantidades diariamente, cmdando de su
pureza y frescura. Pel"o su acción benéfica ,para esos órganos no b~sta
cuando están desor-d enados por cualquier causa. En ese caso conviene
combinarla con la si!!'Uiente fórmula eficaz que ioYariab-Iemente ha •proporciO'llado resuJtado:' altamente satisfactorios, la cual se puede_ obte
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no uso arneses, ni engaños.

BL TÓNICO PARA

Calendario de la semana.

DÍAS CALUROSOS

LUNES 20.
E l Dulce nombre de Jesús (del día anterior), La Dedicación de la Santa Iglesia
Catedral de San Luis Potosí, San Fabián
Papa y San Sebastián Mártir, Patrón principal de la ciudad de León. -Funcióu titular en la parroquia de San Sebastián.
MARTES 2I.

Extraeto Compuesto Vegetal Arvelina. .
J ara,be Compuesto de Hipofosfitos. . .
Jarabe Compuesto de Zarzaparrilla. . .

.15 gramos.
.45 gramos.
.60 gramos.

Festividad de la Oración del Huerto. Santa
Inés Virgen Mártir, Santos Fructuoso Obispo, Augurio y Eulogio Diácono Mártires.Función solemne en la Concepción.

Cómprense los ingredientes separada?Jente y mézclelos un? mismo
en su propia ca,;a, to-mando una cu3hara:dlta de la mezcla despues de cada comida ó sea tres veces a-1 dla.

·R

M1ÉRC0LES 22.

EL

Santos V icente y Anastasia Mártires.

0------------------------0
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siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
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Ciudad••••••••••••. Pals .••••••••••• , • • , •
Sirvase escribir claramente.

Para obtener un

hermoso Pecho
Todos saben Que la opulencia de las tor•
mas del pecho es muy apreciada de los
orientales y &lt;1ue sus mujeres enblenden
mara vlllosamente el arte de adquirir esta
robustez, Que no siempre la da la Naturale•a.
Fuera del Oriente, un hermoso pecho es
Igualmente considerado en todas Da.rtes
cual la expresión más Dertecta de la belleza femenina; además, es el signo aproximadamente cierto de una salud floreciente. Para adQuirlr este desarrollo Que
hace tan elegante y tan seductora á la
mujer, no hay na.da más eficaz ni mejor
para la. salud (IUe las PILULES ÜRIRNTALES.
'Estas 1&gt;íldoras tienen, en
efecto, la virtud de desarrollar y de reconstituir los pechos. de fortalecer los tejidos, de borrar los relieves
huesosos de los llombros y
de dar á todo el busto una.
graciosa. i.-ord ur a
Convienen á la joven
Que Sil desarrolla a.~f como á la m uier &lt;¡ue no ha
tenido nunca 6 Que ha
perdido la hermosura.del
pecho. Obran estimulando la natura.... leza, y est o sin vio' lencla.: de ahí su l\Cción benéfica sobre
la salud y también
la establlldad del resultado producido, el
cual se mantiene después perfectamente.
Las PILULES ORIENTALES tienen. l)Or lo
demás,una nomhradla. muy antigua y unl·
versal. (Marca depositada según la ley).
Tratamiento de dos meses aproximadamente, fácil de seguir.
Precio: El frasco con noticia expl!cati·
va, 6,35 francos.
Dirigirse al señor D- J. Ratlé, tarmacéu ·
tico de primera clase, 5, Passage Verdeau
(Faubourll' Montmartre) París.
En México: J. Labad!e, Bucrs.

Cfa.

1
1

1
1
o

QlrAN0S, TUll01'l!S, ALII0lrffANAS, Hl!fflOAS, l'USTULAS, LLAGIAS,
ULOl!RAS, QUl!IIADUlrAS, ,.ISTULAS, l!RUPCIONl!S, l!TO., l!TO,
DI!

:N;~I!~;;;~

Para 108 lugares donde no ae enouentre, se deepaoba tranoe de porte, en,-l&amp;ndO
oon el pettldo en sellos de oorreo so.ao ova. por 9&amp;da oaJa y por dooena '2.62,al Depositarlo general, Sff. ffAFAl!L 8, OlrTEGIA • .,. OALLI! DI! IIAN1'1QUI! N9 •••
l#l!XIOO,

D, ,-.

Santos Ildefonso Obispo, Raymundo de
Peñafort Confesores y Santa Emerenciana
Virgen Mártir.
VIERNES 24.

Nuestra Señora de la Paz. Sa n Timoteo
1 Obispo
Mártir.
SÁBADO 25.

~~~~U{:A~:~::.AS•

APAffTAD0 484',

JUEVES 23.

GRAN

~
f

ONI

EL VINO de STEARNS

Enriquece la Sangre y
fortif,ca a las' Personas
Debiles.

·

1
1

~--=====-----

Señora de Belem. La Conversión
Pruebas y Hechos Prácticos
1 delNuestra
Apóstol San Pa blo (conmemo ra ción de
San Pedro). Santos Juvencio o Juventioo,
Máximo y Elvira Virgen Mártires.

---o

DOMINGO 26.

Festividad de la Santa Familia, Jesús,
María y José. Santos Policatpo Obispo Mártir y Paula Viuda.-Oficio y misa de la Domínica: rito semidoble y ornamento morado; se conmemora La Santa Familia y Sao
Policarpo.-El E vangelio nos recuerda la
parábola del Sembrador.-Función a la
Santa Familia en su templo.-En el Santuario de Xaltocao, parroquia de Xochimilco. función a los Dolores de María Santísima, que duran ocho días.-El cuarto domingo 'd e mes, función en San J uao de Dios
que celebran los Legionarios de San Benito Abad. En Corpus Christi o San Diego
función de los Terciarios Servitas y en Santo Domingo función a la Santísima Virgen
de Covadonga y procesión.- En San Hipólito el último domingo de mes (sea cuarto
o quinto) función de la Archicofradía del
Inma culado Corazón de Ma ría.

tUna Isla en Venta
::-So todos los días se presenta ocasión de
comprar una isla. de suerte que el q ue po·
sea millón y medio de duros y quiera gastárselos, ahora está a tiempo para hacerse
due ño de dos mil y pico de hectáreas de ter reno y señor de los 28.000 habitantes de la
isla Lewis que es la que está en venta por
tan módica cantidad.
Lewis es la isla principal de las Hébridas
Occidentales o Exteriores y pu ede calificársela de paraíso de los sportsmen, porque
en ella a bunda la caza y la pesca. Sólo en
una temporada pueden pescarse mi l salmones de 8 10 libras en el Grimesta, río principal de la isla y en uno de sus bosques
pueden cobrarse anualmente r 50 ciervos
de gran alzada,
La capital, Stornoway , es una población
completamente a la moderna con gas, alcantarillado y red de conducción de aguas.
Los bosques ocupan una extensión de cerca de 250 hectáreas y sus árboles fueron
plantados por Sir James Matheson, tío del
actual propietario, que en r840 adquirió la
isla por cinco millones de duros y construyó un castillo y varias carreteras.

han demostrado al público que
err tre todos los tónicos y reconstituyentes se encuentra en
primera línea el célebre

VI NO DE STEARNS
De Ext. de Hígado de Bacalao
Ferruginoso.
Hasta los niños lo toman con
agrado. No tiene rival para la
cura de las afecciones del pecho y ?s el reconstituyente más
enérgico.
No se acepte otro que el de
· 'Stearns."
Marchita y arrugada á los
dieciocho

Joven y seductora
álos sesenta años
La edad no lm.D orta.-Nlnón de
L'Enclo" tuvo un
a p a slonad o ad•
mire dor cu ando
contaba. 90 añgs,Las arrugas. la flo
,
jedad de las carJ . nes en el rostro y
• , • ,,. J• ~ / 1l ~ el cuello, la laxl -;;."' /1'"' 'ltud
del busto los
Ji -,.,_,
·c a.usa el des1&gt;reo~ ,"'~
,,_ dlmlento del cutis
,
- ~y el reblandeci~E.,
~
,,'1,,1~
, - ~
miento de los tell{/¡
...,,__---..._
....... dos subcutáneos
7 ~
P sra evitar todo
eso que enveJ,ce l)Or Que destruye la. apariencia Juvenil, nada tan bueno como la

d
~

~

Creme Sirene para embe-

llece.-

(desgrasada.) - Además de ser
un hlrlénlco ltermoseador sin Igual, soll•
dlflca los tejidos, promueve una clrcula.clón saludable y satura de un mall'nétlco
vert ame voluptoso,-Blanca :para la rubla.-Rosa para la trlgueíla ó morena.TARRO OO!f INTERESANTES CONSEJOS $ 2.25

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Se Debe Curar Toda Clase de

las Enfermedades de la Sangre.
Ningún .daño pueden causar los microbios; y los gérme,ne,s de las enf.ercrnedades se extenminan, euando la
sangre está limpia y circulan.do eon
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"Habana, J ulio 3 de 1912.
"Pendo.ne la dilación de este testimonio, el que le ruego acepte unido
al qnlllyor reeonoeimie11to y ,más profnnda gratitnd. Coono usted srube, desde hace rnlás de dos años el estado de
mi sangre ha siido basta-ntc desfavo,rable, llllarnifestárudose rpartícularmenie en el rnstro esta descOllJlJposieión,
tan peligrosa coano· :U1olesta. Las poca,s dosis del remedio '' Líquido para
la Sanfile", por Ud. a mí recome,ndac1o conº tanto a.cierto, han sido sllficientes paTa el completo resta,bleeimiento, iliclus,i ve la curaeión de l_a
piel del rostro, cu¡yas buenas condiciones, obteniidas con su cfieaz reme(1io, me obligan a recomendarlo por
con.sidera•rlo un ,deber, tamto ,por gratLtud a Ud. ,c omo ipor hUJtDanidad a
mi s semejantes; ten!iendo pa,rticular
placer en contestar lo que cual.quiera
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gaT1me.'' Atentaimente. Eduardo
Cardona.-Sle. Hwbana 151.
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FONDO R1C 1-1 R1.JO COVARRUBIAS

El Mundo Ilustrado

NUESTRAS COSTUMBRES ANIMALES
En el Congreso de Eugénica, celebrado
hace algunos meses en Londres, declaró
Mr. Balfour que el hombre es todavía un
animal salvaje y aunque parezca exagera~º él está basado en amplias pruebas cieobficas.
i Tiene usted miedo a la obscuridad? Casi
todos los ni~os y no pocas personas mayores lo experimentan. Hasta el hombre más
valeroso, e°: una casa que conoce palmo a
palmo, se siente más tranquilo cuando están las luces encendidas que cuando está
todo a obscuras.
La razón d~ .esto es,_ según los psicólogos, que las !tmeblas rnspirabao siempre
terror de peligros a nuestros salvajes antecesore_s. Cuando_ el ·hombre no era más que
un animal salva¡e, que vivía al aire libre
~on otros animales, su ingenio le hacía
igual a ell9s a la luz del día, más por la
noch~ se hallaba desamparado contra el
enemigo que se acechaba y la obscuridad
significaba muchas veces la muerte. Hoy,
oo obstante nuestra civilización, sobrevive
en nosotros, aunque en forma atenuada el
instintivo horror a la obscuridad.
'
Hay pocas personas lo suficientemente
despreocupadas para no mirar nunca atrás
al marchar por camino solitario sobre todo
si está bordeado de árboles.
'
Un sentimi_e°:t? instintivo nos hace pensar en la pos1b1hdad de que nos sigan los
pasos y nos aceche algún enemigo. La mirada atrá~ n~ tiene hoy razón ninguna, pero es un mstmto heredado de nuestros antepasados y tan profundamente arraigado
que no podemos olvidarlo por completo.
Al ver_ a no conocido en la calle, ¿no
han seottdo nunca nuestros lectores un imp~lso que les obliga _a volver la cara y fingir que no se ha visto al conocido? Este
impulso suele sentirs~ de vez en cuando, y
generalmente SE: domma en una fracción
de segundo, pero es una reliquia de la antigua inhabilidad animal para soportar una
mirada de frente. Todos los animales ofrecen esta peculiaridad. Si se mira de frente
a un perro, el animal desvía su mirada inmediatamente.
Much~ personas sienten una ligera repugnancia al sentarse en un sitio, en el
tranvía, por ejemplo, y notar el calor dejado por el ocupante anterior. Nuestros salvajes antecesores sabían que el encontrar
un sitio con el calor de un animal, significaba que el animal estaba cerca y presentía el peli¡¡ro. Esto no lo hemos olvidado
todavía en el siglo XX.
Hay muchos individuos que se desmayan de m iedo. Otros se asustan de tal modo ante un peligro que se quedan inmóviles en vez de huir. Ambos hechos corresponden exactamente, según los psicólogos,
a l ardid que muchos animales emplean de
fingirse muertos ante la presencia de un
animal más poderoso. Moverse sign ifica llamar la atención é imitan a la muerte. Por
eso los animales que han sobrevivido mejor son aquellos que poseen el instinto de
permanecer inmóviles ante el peligro. El
antiguo instinto subsiste.
Despertarse bruscamente soñando que
nos caemos de una altura, es un atavismo,
según algunos hombres de ciencia; es que
en nuestro sueño volvemos a los tiempos en
que los hombres dormían en los árboles.
El pequeño surco que tenemos en el centro del labio superior es la señal que nos
queda de cuando los hombres tenían ese
labio dividido en dos partes como los roedores. El corte se fué cerrando a medida
que pasaron los siglos, pero aun es tan recie nte la historia de la humanidad que e l
pelo del bigote no cubre bien la cicatriz.

Mueren sin dolor los aviadores?
Es muy posible que morir a consecuencia de un accidente de aviación sea una de
las formas de muerte menos dolorosa que
existen. Según los médicos, la persona que
cae velozmente, a través del espacio, no sufre dolor ni miedo y sin embargo se da
cuenta exacta de lo que está sucediendo.
Las facultades del pensamiento de la víctima se aumentan de uo modo extraordinario. Su pasado revive como un relámpago
coa todos sus detalles, en sus oídos resue-

Invitamos á Cuantos Hombres ó Mujeres
Leyeran Esta Publlcaclon á Engrosar
á Nuestro Costo
Registrado como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894..., ,1

Año ·xx.---Tomo

l.

Impreso en papel de las Fábricas de San Ftafael.

MéxiGO Enero 19 de 1913.

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No consienta ser "El EsqneJ.,to ile la R eunión" El remedio Sargo! hace que las
personas débiles, delgadas y despreclubies, sean roillzas y populares.
Es esta una tnvttaclón á la que ntngún
hombre 6 muJer debiNa desoir•. Le diremos rI
porQué: lfallámosnos dJsvuestos á vroporclonarle
un descubrimiento mara,·1110s0 Q.Ue le arud:m\ á
digerir los alimentos que come y como cansecuencla á añadlr sólida y excelente carne sobre
sus huesos. No importa cual sea. l a causa de
su delgadez. este gran de~ubrimlento hará Que
el alhnento se conderta en masa. encefálica en
unas 5 horns y en snngre en 4, enriqueciendo
además á esta de glóbulos rojos, los Que son
de necesJda&lt;l indispensable vara todo hombre
6 muJer. ¿ Cómo Podemos hacer todo e:sto 1 La
cJcncla ha, descubierto un asombroso trntamlen~o
concentra&lt;lo. el cual aumenta la. células (de
las que nuest ro cuerpo se compone) notablemente. Esta maravll1osa. invención, hace Que
l a indigestión y demás enfermedades del estórn:igo. desaparezcan como J)Or encanto Y que
los antiguos dispépticos. enfermos de nervios

~era~~s ~ia:.ltaJ~ii• n:ev~tei;~ra~f~fo u~u:i~~
considera como una bendición para las personas
&lt;legaldas se JJnma ..Sargal.'•
No olvide su
nombre S--.A-R-G-O-L.
N'nda. corno él ni
semejante á él se conoció antes, Este remedio
es una verdadera revelación para las mujeres Que
nunca pudieron presentarse á gusto en l a
sociedad 1&gt;0r sentarles horriblemente Jos vestidos
á cnusa de su delgadez. Es un enTfo celestio.l
J')ara los hombres faltos de peso. eneri;::ía Y
fuerza de nervios. flJ deseara hermosa Y J)er1
~~!~a. flf::~fa~~~t:~~~:~~':r:ri::iª~es_d~ea Q~~
cuerpo exuberante en tuerza Y energía. escrtb&amp; i.
•'The Sargol Co.• Yl0 B lferald Bldg., B inghamton,
N. Y .• E. U. A. Y l e enviaremos absolutamente
gratls una caja. de Sargol valorada. en $0.50
la cual le demostr:irá 111. '\Jerctad ele Jo manlfes-tado. Tome una Pastilla cada. comida Y cinco
minutos de~óués de tomar la primera de este
excelente prodm::to concentrado, emoe1.ará á
producir sus Virtudes Y efeotos. dándose ca.~os
en los Que se ha notado con él hasta. un aumento

:a.

1:
~te~~~a J:!.~ d~~eeri\l!.,~n\di11~;~~-1fl~:. ne~;í
las encontrará;_ en ellas I&gt;Odrá. enterarse de la

hire.
Mis amigos, acostumbrados á verme
siempre delgadn manffl éstanme su asombro y
ml padre Y madre están completamente satistechos \'Jenclo Que he podido alcaniar un peso
Que nunca antes pude conseguJr,

EL SR. C'LA Y JOHNSON dice:

Dígnese e1winnne otro tratamJento para 10
dfas. Estoy sumamente sausrecho de los antertore9 erectos del reruedJo Sargal. E sta medlclna. ha sido Ja. luz que me ha mostrado mi
futuro biennestar pues vuelm á adquirir el
1&gt;eso Que en otro tierul)O tuve. Cuando empecá á tomnrlo# sólo Pesaba 138 1lbras y ahora
(4 semanas desvués) veso 156 y me hallo
además en ))Crfect&amp; salud. Ya no tengo el
aspecto desagradable Q.Ue tenia. antes y el gran
mnJestn r Que sentía tCKlas las 01afianas ha
desaparecido. Me encuentro como nunca: sólo
deseo afütdlr al De!O que ahora tengo 5 libras
más Y creo QUO esto será bastante.

E~ci~/?hfii&amp;rf~~i~1fJlr~~~ Que empecá
, usar el tratamiento Sargol: Tengo 67 año! y
estaba 1&gt;rofundamente 1&gt;0strado por la debilidad
Que me domlnabn, Tan abatido me hallaba Que
me era del todo punto imposible dedicarme á.
nJngún trabajo. Al presente# gracias al Sargal.
tm re1.co un h ombre nt1iPVO, He ganado 22 libras
en 23 días de tratallllento : no puedo manires•
tarle cuan feliz me hallo al Dresente. Todos
mis vestidos me vienen prietos. mi cara tiene
un perfecto y natural color y nunca he sido tan

f~ºfRi~iik~1iº~·ousE

dice:

El T ratamiento Sargol. es sin duda alguna.
el mefor Que he usa&lt;lo. produciendo en ml
resultados asombrosos. Apenas si podía comer
y rara era. la semana en que no me hallaba 4
d1ns enferma. del estómago. Solamente tomé
dos cajas de Sargal. acabadas tas cuales me
hallaba ya en concltciones de pode-r comer
cuanto Re me antojaba sin &lt;1.ue me h iciera daño.
El dolor de cabeu Que antes casi siempre
tení&amp; ha desaparecido complet.1.mente. Pesaba

:;l~m~b~1!mlo ~!or:a1J&gt;d~o~!º h~~}i'ª~~mgin:~
años Que no me encontraha. Estoy tan gorda
opJnlón de varfoq ,ersona~ nne lo han usado# como lo deseo y no cesaré de recomendar Snra:ol
aue están convencraas ae sus erectos y Que á cuantos lo necesitaran. vues verdaderamente
nflnnRn las excelencias de esta preparación hace lo Que Vds. prometen.
mnraviJlosa:
Los anteriores testimonios estlin tomados sólo
EL REVERENDO GEORGE W. DAVIS de personns residentes en la cludnd d6 Fllndeldice:
fla Y sl Jo deseara podemos remitirle su comHe probado los etec..1os del tratamiento Sargal Pletn dirección parA. que se entere directamente
Y Ju, notado con él nueva fuer.za y vigor: ~so do ellos de los benéficos y maravillosos erectos
20 ltbras mh y ml salud es mucho mejor, me de el Sargol,
encuC'ntro como si hubiera vueJto á los nños de
QuJzli:s dude aun de la verdad de todo lo
mi 111ñez; esta med1cJna ha sido la. causa de un Que arriba hemos ml'lnlrestnclo. Cese su tncercamhlo radical en ml vida. Hállome tan bien tldumbre. escríbanos inmell.latament,e Y le en• que no nccPSlto tomar ninguna otra medicina. , vinrrmos como prueba una caia valorada en
ni Quiero volver á hacer uso de ellas.
leá d::a~stt:~: ~~:b:~:
0
LA SRITA A. l. RODENHEISER de Indicar. No Importa cual sea la. causa de
escribe:
la. delgadez. Sargal hará. ruertes y robustos á
He ganado inmensamente desde que tomé el las personas débiles. Pero á pesar de todo lo
remedio s ~ugol pues sólo pesab&amp; 106 libras Que acabamos dei mantrestarle no esperamos QUe
cuando empecé A usarlo JI nhora peso 130 de Vd. crea. nuestra. palabra, mas corte el cupón
modo aue l}e obtenido 24 libras de t&gt;eSO, Slén.. de abajo, adjunte unos 10 centavos Americanos
tome más fuerte Y hermosa QUe nunca y tenao J)ara ayuda.r los gastoS de fran&lt;1.ueo, y rectblrá
en la. actualidad rosadas mejillas, cosa que á vuelta de correo el má!j apreciable paquete
nunca pud e lograr antes por rnb esfuerzos Que que en su vida. entera. t s us manos llegó.

~~s1riias~ :x:~:rl~~!s

VENGA, COMA CON NOSOTROS A NUESTRO COSTO,
Es~e cut&gt;ón da derecho i u na CaJ1 de Sara:ol (Siempre y cuando que no se la
hulJleramos ya remit.ldo) el remedio concentrado por excelencia para. engordar. Adjunto
hnllnrá en estampillas de correo unos 10 centarns Americanos para. ayudar loa gastos
de franaueo.
Lea detenidamente nuestro anuncio anterior y escríbanos h ov mismo
acUunt:mdo en R11 r.nrt.1. l os 10 et.ntavos mendonados y este cuoón y á vuelta dft correo
recibir! nueetta cal• de Sargo!. D irección : The Sargol Co., 910 B Rerald Bldg.• Blnghamton,
~• c!rta~· U. A. Escriba. su nombre Y dirección con claridad y adjunte eate cupón \

nao dulces armonías y lentamente se apaga todo al producirse la inconscieo_cia.
~ste es el est~do en que caen a yerra los
av1ad~r es _en op101ón _de los médicos, y la
ezpenenc1a de los aviadores que han sobrevivido a caídas graves confirma el aserto.
.
Vednnes, por ejemplo, el famoso aviador
francés que se cayó con el aeroplano desde gran altura ante un treo en marcha, recuerda coo toda nitidez todos los inciden·
tes de la caída y dice que al caer calculaba, coo sorprendente frialdad, si quedaría
delante del treo o iría a parar encima de
la chimenea de la locomotora.
Otros aviadores que al caer sufrieron
graves fracturas, no tenían idea de que estaban heridos y algunos aseguran que no

supieron cual era el miembro afectado hasta que intentaron ponerse de pie. .
.
La explicación de tan extrañ:3- mmu01dad para el dolor, se explica qmzás por el
hecho de aumentarse la actividad menta l
en grado tan extraordinario durante la caída, que la víctima oo tiene tiempo parasentir ansiedad ni dolor.
0 0 0

Las bananas se llevan verdes a Inglaterra
y allí las maduran en depósitos donde hay
uoa temperatura de 5 0 grados.

µn pintoresco momento de la fiesta de regatas celebrada el domingo
Una tonelada de gordura de ballena da
unos quinientos kilos de aceite.

último por el Club Alemán.

Número 3.

�DIRECTORIO

EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARIO DE ACTUAl,ID.\OES, ARTE Y L1TEltATUltA

DIRECTOR PROPIETARIO

LIC.

ERNESTO CHAVERO.
OFICINAS:

3~ Calle de la Rinconada de San Diego ~o. 4 1.
Teléfonos:- Mexicana, 20-85 Neri
Eric.=n, 14-5 r
Apartado Postal 149.- México, D. F.

PRECIOS DE SUBSCRIPCION MEc'&lt;SUAL:
En la Ciudad ............................ $
(pagadero por adelantado.)
En los Estados . . . .......... . .... .......... $
(pagadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjero ........ . ................. $
(pagadero por semestre adelantado.)

1.00

1.2,

·
2 .00

NUMEROS SUELTOS:
En la Capital ...................... .
$ O. JO
En los Estados. . . . . .. . . . . . .. . ... . .. . ..... . "0.35
En el Ext ranjero.. .. . . . . .. .. . .. .. . .. .. .. .. 0.50
Atrasados ................. . .... . .. . ..... . . , 0.50
Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 ele Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé M utuelle ele Publicité, 14 me de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGI NALES.

objetiva que a algunos espíritus aprm•echa por más que
a mochos dañe. Nada hay más inútil, por ot ra parte que
e_ntrar en imposibles paralelos. y sobre todo suspirar por el
tiempo pasado, glosando el célebre decir de Jorge Manrique. Y toda la magia evocadora del recuerdo resulta impo·
t~nte para deseocauzar las inclinaciones, las prefer eocrn.s y e l gusto de una época. L a d ivina persuasión, adorada como virtud excrlente por los griegos, es menos
eficaz que en ninguna otra cuestión, en materia de arte
literario. No hay crisóstomo bastante elocuente para
obligar á una generación nacida en una edad bursátil
y mediocre a conversar de empresas altas con el noble
don Alonso de Quijano en vez de deleitar~e con las pornografías baratas de cierta p rensa, u i a medir la distancia que separa, en el teatro, al ilustre alcalde de Zalamea del innoble y bufo alcalde de Majalandrín.
Por lo demás, al lado de aber raciones de gusto y de
extravíos de criterio que es lícito comprender, aunque
no disculpar, aparecen manifestaciones de fuerza literaria que sorprenden y desconciertan por lo poco usuales, pero que dejan percibir con claridad a través de la
forma un tanto extraña, en el fondo bastante obscuro,
un rayo de arte que empapa una escena de realidad
,·ivida, una hendedura de luz por donde se bosqueja un
drama palpitante, a lgo en suma de lo que p retendía-y
consiguió-el eximio Eca de Q ueiroz cuando, en una
de sus obras más prestigiosas, quiso tender "sobre la
\'lgorosa desnudez de la verdad el diáfano manto de la
fantasía." Y una de esas muestras. convincentes y plausibles, de lo que sabe y p uede suscitar la tendencia colectiva de una sociedad que no tiene tiempo que perder y que en todo y para todo va muy de p risa, está
en el espectáculo extraño y original, muy conocido en
Europa, singularmente e n Francia y en Italia, y trasplantado hace varios días e ntre nosotros. Está nombrado el Gran Guignol.
o 'Jo

La existencia moderna, ajetreada y presurosa como si
alguien la aguijonease sin piedad para hacerla ir más
rápidamente, el vértigo de la agitación actual en
que los minutos pesan oro como troquelados por el bestial "time is money'' del mercantilismo sajón, han despertado en el mundo con temporáneo un gusto exagerado de cuanto es coñcreto y preciso. A la antigua a mplitud, ya pasada de moda, con que en la~ viejas épocas
se disponía del tiempo como de cosa propia e ioagota ble
y se le gastaba lentamente con la fruición de quien despilfarra un tesoro cu yo fin no se ha de ver jamás, ha
sucedido una ansia de vivir intensamente y de condensar cuanto más se pueda las alegrías, los dolores, las
emociones, los placeres y todo cuanto constituye la trama de la vida, que antes se creía amable regalo de los
dioses misericordiosos y que hoy parece ser considerada
como implacable castigo de un demiurgo violento y criminal.
Bajo el imperio de una ley que se dice de suprema
civilización, todo ha ido concentrándose y reduciéndose.
Se siente eu extracto, se piensa en síntesis, se habla y se
escribe en clave. E l arte literario, especialmente, en su
calidad de reflejo exacto del medio social, ha llegado a
las formas más abreviadas y eu su aborrecimiento de la
d ifusión, usa, para vaciar sus creaciones, de los moldes
menos vastos: el poema pequeño, de u nas cuantas estrofas, el soneto, por ejemplo, en verso, y en prosa, la novela corta, de limitadísimas páginas, o mejor aún el
cuento, fórmula brillante del pensamiento moderno, extraordinariamente embellecida por Maupassant y por
Osear \Vilde, y frecuentada por todos los escritores del
último barco
Ya no más líricas tiradas, como las de la falange romántica, ni interminables diálogos como e n las obras de capa
y espada, ni minuciosas descripciones coa aspecto de detallados inventarios, como en los capítulos monumentales de la escu ela oaturali3ta: el fresco e ingéuno episodio
de Pablo y Virginia cabría dentro de las estrechas columnas de un solo folletín: el duelo más gallardo de los
Mosqueteros de Dumas se acomodaría fácilmente en las
cuatro líneas de una nota de pol icía; y los cuadros enormes trazados en los Rougon Macquart por la mano vigorosa de Zola, no ocuparían cinco minutos el lápiz a
carrera abierta del repórter. La fiebre de condensación
llega a tanto, que los Miserables con sus enormes problemas sociales y sus tremendas interrogaciones religiosas, con sus grandes soplos épicos y sus encantadoras
penumbras idílicas, con e l presidio y el convento, el hos·
p ita! y el campo de batalla, con sus criminales y su~
santos, con sus ángeles y sus demonios, con Juan Valjean y Javert, y monseñor Bienvenido y Gavroche, y
Caseta y Mario, con todo lo humano y lo divino desparramado en el libro i nmortal por el genio resplandeciente y sombrío de Víctor Hugo, están en algunos centena·
res de metros de película cinematográfica. desenrollada
en cuatro tandas en todas las salas de espectáculos de la
ciudad.
Ciertamente, no hay que protestar con demasiada energía en contra de semejante tendencia, que, a falta de
o tras ventajas que quizá tenga, ofrece la de una fácil y
e con ómica di,·u lgación. así como la de una enseñanza

El título despierta la idea de algo inocente, sencillo e
infantil: un diminuto escenario al a ire lib re, instalado
en el jardín florido de una metrópoli suntuosa; un público de bebés satisfechos, de pilluelos azorados, de niñeras
elegantes, de soldados candorosos, de pueblo boquiabierto; y en el tablado estrecho, bajo las cortinas desteñidas,
man ejado por las diestras y ocultas manos de un ignorado Maese Pedro y hablando por la invisible boca de un
"camelot" ingenioso y risueño, el mundo colorido de la
comedia lionesa o italiana. Allí están el propio Gu ignol
y su heredero Gringalet: ó bien Arlequín y Casandro,
Colombina y Pantalón, Pierrot. y Polichinela. Polichin ela sobre todo. con su doble joroba, su perfil de cascanueces, su voz atiplada y maligna, su bico:nio majestuoso y el bastón ceo que golpea a todos y desenlaza el cándido enredo en medio del regocijo del puer il auditorio.
Pero no se trata de eso. Es u n espectáculo b r eve, torturante, con frecuencia doloroso y casi siempre cruel,
inspirado no en la jovial ficción de la fábula sino en la
desenvuelta realidad de la vida, y en donde la enfermedad, el vicio, el crimen y la muerte encarnan e n extraños personajes, lastimeros, repu lsivos, patibularios, que
transportan a la escena dramas intensos y momentáneos
que se presencian con calosfríos y se aplauden con enfermiza y casi dep ravada admiración.
Tipos que vienen de quién sabe qué bajos fondos inexplorados, r epresentantes de hampas desconocidas, ejemplares de faunas anti-sociales; y degeneraciones patológicas, neurosis atormentadas, locuras ululantes; y la embriaguez, la codicia , la lujuria; y e l robo, el suicidio, el
asesinato . . .. cuanto hay de negro, de pestilente, de crimi nal e n los abismos del alma human a . 'Rostros pálidos
de anemia 6 rojos de alcohol, miembros sacudidos por la
histeria o inmovilizados por la parálisis; taras fisiosógicas, delirios aterradores; el puñal dt&gt;l apache y el frasco
de vitriolo de la vengadora. Y todo rápido, sin largas
frases, sin situaciones escén icas rebuscadas, sin compl icaciones laboriosas: todo como en la vida.
Y bien, ¿eso es teatro? ¿Puede dárseletal nom bre? No;
no es la tragedia clásica, con sus reglas a rbitrarias y
convencionales, con sus cinco actos y sus tres unidades;
ni el drama romántico, en sonoros alejandrinos de dos
piezas. No pasa por el escenario la impecable peluca de
M. Boileau, ni se oye entre bastidores el cu erno de Heroaoi, ni tiene los soberbios apóstrofes de Ruy Bias la verba
canallesca de ese rotidador de los bulevares exteriores,
ni ,·uela la sonrisa de doña Sol sob re la faz casi imbJci l
de aquella a,,ilada de la Salpetriére. Pero teatro sí es.
Exótico, desconcertante, raro; pero ¿ no h a dicho el artista francés q u e lo raro es casi siempre lo bello?
El goce que en él se experimenta es de una naturaleza especial: consiste no en la dulce mentira que nos engaña al oído, si no en la ,·erdad brutal que se nos arroja
a la cara; está hecho de un sufrimiento morboso difícil
de definir, de angustia creciente y de ansiedad opresora.
E l público- no el que ríe en los momentos más trágicos.
con el suave pretexto de que no t:ntieude el italianosino el inteligente, sufre un placer hecho a base de congoja: ea su aplauso al final hay como la acción de gr acias por una liberación.
Pero en el teatro es sien¡pre así. De las dos máscaras
del arte escén ico estudiadas por Paul de Saint Víctor.
una- la Comeclia, - ríe, en tanto que la otra-la Tragedia- llora. ¿Y qué hay en el fondo de ambas? Una sola
cosa: el sufrimiento humano. Vamos a l teatro a contemplar la desgracia agena, el dolor del semejante. Cuando
ese dolor y esa desgracia son rudos y grandes, lloramos;
cuando, por el contrario, son leves y ridículos. reímos;
pero en uno y otro caso vamos a di,·ertirnos. El talento

inquisitivo de Faguet ha desarrollado esta tésis que hace extensiva al teatro, a la literatura. a la poesía y hasta
a la con,·ersación, que tienen por base- d ice-la pintura de las desgracias de la humanidad. nuestros errores,
nuestras locuras, nuestras alu'c ioaciones-la tragedia de
la existencia- y· nuestras flaquezas, nuestros defectos,
nuestra necedad- la comedia de la ,·ida.
De todo eso-más de lo primero que de lo segundohay en el nue,·o espectáculo. De allí que atormentando
deleite y estrujando el á nimo lo suspenda. Fuerte alimento para paladares gastados y rápida impresión para seres
que están de prisa en la vida, en ese d u ro e implacable
y rapidísimo Gran Guignol.
FHANCISCO 1\1. DE OL\GUIBEL.

~

Tengo en mis balcones un cactus especial, oblongo,
que no da más que una flor en el año.
Esta flor es de un maravilloso lila encendido, que
confina con el violeta.
Un áño se está allí silenciosamente la planta, circu ndada de espinas, para producir su flor única. Un año
alimenta con enigmático mutismo su designio escondido.
que florece al fin en una gran corola delicada y aristocrática.
¿No es esta planta, por ventura, el emblema de algunas grandes almas solita.rías, hoscas. ceñidas por las espinas de todas las contra~iedades y de todos los dolores.
y que al fin, un día, dan una flor magnífica de heroísmo,
de arte, de ciencia, de santidad?
Pero el adusto cactus que fragua su corola imperial.
su verdadero "lilium ioterpi nas," tiene un enemigo tan
pequeño como form idable: trátase de cierto arácnido,
de tal suerte minúsculo, que apenas si mi excelente vista a lcanza á percibirlo como un átomo amarillento, sobre el verde jade de la planta.
Este arácnido se multiplica cou esa rapidez de fecundación con q ue la naturaleza defiende c iertas especies,
y posee una cualidad, propia por lo demás a casi todos
los insectos, pero que me ha enseñarlo más que muchos
libros: la tenacidad, la perseYeraopia, elevadas hasta Jo
absoluto.
o o o

Todos los d ías, entre las espinas, que le sin·en á ma.
ravilla para su fin, tiende redes de un cri;.tal tau tenueque casi llega a la in materialidad, y todos los días agarro yo u n lar go alfiler y Je destruyo su tela, digna de
vestir a una diminuta Cenicienta en un país h ádico.
Invariablemente, después de! a lmuerzo, a l salir a mis
balcones buscando por breves instantes la pálida caricia de este ictérico sol del otoño, la tela peoelopéica
está tendida en e l telar de espi nas, e inrnr iablemente
con a lfilerazo b rutal la desgarro.
La araña no me ve; no puede ,·erme (vive en otro
pl~no): la d ia ria catástrofe debe ser para ella tan inexphcable como algunas de las que al hombre aterrorizan
y que lo han becho, en el albor de las edades, forjar
cóleras de dioses imaginarios .... Pero, al revés de muchos hombres, sin lamentaciones inútiles, sin detenerse
en escollos filosóficos, emprende resueltamente la restauración de su tela, como el héroe de "La Débacle," de
Zola, agarra el arado para construir la Francia desh echa, al día s iguiente del desastre.
_Esta pertinacia serena y laboriosa me recuerda también la noble voluntad del yanqui que, algunas horas
después de la quiebra_. se pone a trabajar por unos cuantos centavos, para fundar de nuevo su fortuna.
o o o

,IQuién se cansará primero: la araña que "quiere"
te1er su tela, 6 yo que "quiero" defender mi flor rara y
preciosa?
He aquí el choque de dos ,·oluntades, las dos consc ientes, quizá ..... .
¿ Cual ha de ser la ven cedora?.
Confesémoslo humildemente: la \'eocedora será la ara·
ña, a menos que un tercero en discordia, un "outsider,"
el invierno, mate al insecto.
Vencerá la a.raña, sí, porque yo ignoro los medios de
destruir los gérmenes microscópicos y ella tiene contra
mi tenacidad nativa, la fecunda pequeñez de sus huevos.

Pero vencido yo, debo a este animáculo una de las
mejores lecciones de mi rida.
Este animáculo ha sido para mí un "profesor de energía" (como dicen los locos de hoy).
Amiga araña, yo he de vencer como tú, porque soy
como tú laborioso, paciente, sereno, tenaz.
_Nada_ en la tierra me impedirá, ¡oh insecto enemigo,
te1er m1 tela de plata y de cristal ingrávido, y aprisionar en ella a muchas-voluntades, al parecer más firmes,
corpulentas y ruidosas, como las moscas zumbadoras
que tú aprisionas en la tuya.
AMADO NERVO.

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~~&amp;}~©)~

@l®Il

CilllLThi

Ail®liilllállt
El Club .-\.lemán de Regatas acostumbra
celebrar animadas fiestas deportivas con el
o b jeto de saludar la llegada del Año y la
de la Primavera.
Si el club se hallara en la madre Patria,
la fiesta de principio de año no podrfa ser
de regatas, a lo más sería de patines sobre
los lagos helados, pero en nuestr a capital,
gracias a la benignidad del clima, el club
de regatas puede saludar al año dedicándose a su deporte favorito.
Por lo tanto, se decidió que la fiesta de
principio de año se efectuara el domingo
pasado en los canales del pintoresco lago
de Xochimilco y, puntuales a la cita, se
reunieron los socios del club a las primeras horas de la mañana. Por demás está el
decir que el día se pasó en medio de la
mayor,an imación y cordialidad; se brindó
por la patria ausente, por el feliz principio
del año de 1913 y se &lt;lió espaosióo al espíritu en medio de los placeres propios del
viril deporte.

Escenas sorprendidas por nuestro fotógrafo en la fiesta de regatas efectuada el domingo último en los
canales de Xochimilco por e " Club Alemán de Remadores. "

�&lt;ledos delicados, lo mismo que la familiaridad tierna y
riente, todo lo que formaba para mí el concepto de Valeria Deane.
EL ENC.\KTO CESA .

JF©ffi.. W'llIL,IL.IlhlMJ Jlo lL.©(GU.

- l Cómo se siente usted hov?
Ninguna palabra podría expresar la música fluida que
hi cieron estas sílabas al caer en mis oídos a tranis de la
inmovilidad y las tinieblas.
- No muy brillante, señora enfermera.
Imagioad algo hecho coa agua vi\·a y claro de luna , v
tendréis uoa idea del ruido de la risa que me contestó.
- No soy la enfermera. ¿No oota usted ninguna diferencia? Soy la hija del doctor Deaoe.
,_¿ Del doctor Deane ?
- llgoora usted, entonces, dónde está ?
- iTodo se embrolla aún eo mi cerebro!
~1e ciaba :vagamente cuenta de que se me había trasportado a alguna parte en ferrocarril, que se me había
puesto en uµ lecho y que manos delicadas habían vend ado y curado mis ojos. En cuaoto a l lugar eo que me
hdllaba, no lo sabía, ni procuraba sabe rlo: los tormentos de la ceguera habían sido más que bastantes para ocupar mi espíritu.
~ se halla usted, continuó la voz, en la casa d el d octor Deane, &lt;¡¡ue es hermano gemelo del señor Deane, el
g ran oculista de Grandchester, a quien se mandó lle"ar
a Shepton-l\1arliog el día ele su accidente. ¿Quizás recuerde usted que sufrió un accidente de tiro ? ¿Sufre
usted muchq? preguntó con tono de simpatía mi im·isible
interlocutora.
- ~o tanto, desde que se halla usted en el cuarto
- Mi tió, continuó, juzgando que la casa de su amigo
no era lo más a propósito para el tratamiento que reclamaba su está.do, hizo que le trajeran a Graodchester. y
así es como 71egó usted al sitio en que se encuentra.

--No comprendo, dije yo, cómo puedo haber llegado
a ser huésped de usted.
- No es usted mi huésped, respondió riendo. Entró
usted aqní en las condiciones más sórdidamente comerciales. Su amigo, M : Mobray, arregló las condiciones
con mi tío. Nuestra casa es g rande y la clientela de m i
padre pequeña: en vista de esto hemos establecido una
casa de safud para los enfermos de mi tío. Naturalmente tenemos excelentes enfermeras.
- é Y usted hace el oficio de tal?
-?\o precisamente. Gobierno la casa, pero bie 1J pue do enderezar esas almohadas que le están molestando.
Sentí al rededor ele mi cabeza y de mi cuello la trescura d e sus manos diestras. Un segundo o dos, mis ojos
dejaron de hacerme mal, y deseé que se me permitiera
"erla. Le e xpresé este deseo al darle las grac ias, y ella
rió con su deliciosa risa
- Si usted pudiera verme, no estaría aquí: y no podría
\'e rme tampoco.
- Podré ,·erla alguna ,·ez. suspiré.
- Sin duda! '.\o sabe usted que Enrique Dea ne es uno
de los mejores oculistas d e Inglaterra.
Hablemos de mi caso y de la habilidad del oculista
Deane. Despu~s se marchó, prometiéndome ,·oh·er. El
souido de su ,·oz pareció dejar una estela en la oscuridad, como un perfume.
LA PRESE;\;CIA l:'.\YISIBLE
Así empezaron las cosas Era el amor, oo a la prime r
mirada, sino al prime r sonido..\ la hora de las ,·isitas,

cuando ella se ocupaba de la s mil cosas que h ay que
arreglar en el cua rto de un e nfermo. la escuchaba cou
más gusto que si hubiera sido la música de las esferas.
--/ Qué significa eso ' me preguntó una mañana. La
enfermera dice que usted está nervioso e inconsecue nte.
- Tnsistió en torturarme con sus buenos servicios. Además, muero del deseo de ver su cara de usted.
- Y ¿desde cuándo está usted muriendo i
- Desde el instante en que oí su ,·oz preguntarme:
"¿ Cómo se siente usted boy?" Es irritante tener una
amiga e ignorar por completo los rasgos de su fisonomía.
La voz ele usted es tan bella que su cara segura mente
se le asemejará.
- Ella rió.
-Su cara se pa re ce a su risa, clecla ré.
- Si mi cara tuera mi sóla fortuna, aviad:1 estaba yo.
- La enfermera. dije, mintiendo delibe radamente, me
ha estrechado demasiado este vendaje ,
La oí mo\'erse , )' sus dedos se apresuraron al rededor
de mis ojos. L.-vaoté la mano y toqué sus dedos. Ella
separó mi mano con un golpecito.
- No hacer locuras, dijo. Cuando vuelva usted a la
posesión de sus ojos y \"ea la vulgaridad de mi persona.
que no puede ser mayor, se irá usted como los otros sin
querer ,·erme más.
-¿ Cuáles otros ? pregunté a~ombrado.
...¿ Pero cree usted que es mi primer enfermo'
- Hábleme de usted misma. dije. Sé por el doctor
q ue se llama usted Yaleria. ¿Qué edad tiene usted '
- Oh! replicó riendo. so,· bastante joven. Veintitrés
aücs. Ter¡;o cinco pies y cuatro pulgadas de alto. y algo
de b:'. l '.l qnpaque. pero en c uanto a cara, ni lo núnimo.
- Descríbame usted su persona, elije con impaciencia.
Debo sabe r .
- Tengo el color desabrido}' la piel defectuosa ; tengo la frente baja .... mis cejas y mis ojos cor&gt;ren en líneas casi paralelas. lo c ual es desastroso. Y como re mate una cabellera escasa y n egra.
Permita usted que la toque .
Seguramente que no. En c uanto a mis ojos son de
un azul húmedo de porce lana, y demasiado pequeños.
11i nariz, sin ser una nariz horrible, es una nariz carnuda, una de esas narices que parece que tieoen catarro constante. Mi boca es grande, me estoy mirando
en un espejo, y mis dientes blancos, pero largos y salientes ¿sabe usted, erns dientes que nos dan a las inglesas en las caricaturas que nos hacen en Francia. Pensándolo bien, soy el tipo de la " miss' ' inglesa que aparece en los periódicos franceses de caricaturas.
.No creo nada de eso, protesté yo.
- Sin embargo, es la rnrdad
- No, insistí, porque sospecho que se está usted calumniando sólo por gusto . Además. la belleza no está
principalmente en los rasgos aislados sino en la manera
como están armonizados.
- Los míos están armonizados de una manera bastante agradable. ~ o me quejaré de ser monstruosa .
- Debe usted ser la dulzura misma.
Ella suspiró y dijo en tono de meditacióu:
- Es una gran desgracia para una joven ser tan desesperadamente cualquiera. El sentimiento de esta desgracia cae sobre uno como una ducha de agua fria cuando
se sale en compañia de jóvenes de su edad. Es lo que
sucede cuando salgo con mi prima ......
- / Cuál prima ?
- La hija de mi tío Henry. ¿Quiere uste d que le hable de ella ?
- Su prima no me interesa lo menos del muodo.
R ió; la llegada de la enferme ra puso fin a nuestra conversación.
Lo confieso, había quedado gravemente desilusionado.
La descripción que me había hecho Valeria de sí misma como una persona d esg raciada y vulgar me despertó
brutalmante del sueño que me la representaba como una
diosa radiante. Pero pronto se presentó a mi vista una
cara; al principio una Cü ra imprecisa pero que se fué
precisando poco a poco hasta que adquirió un brillo vi''º y brusco para oo volver a separarse de mi visión
mental. Su persistencia me ccnvenció de su exactitud.
Era tan real, que yo podía \'er la cara de Valeria cambiar de expresión según el humor de la joven. La \'Ulgaridad, por no decir fealdad, de la cara me era repulsiva. Al cabo de un momento, sin embargo, coosirleraciones de más alta importancia me hicieron hallar en ella
un atractivo singular. Veía brillar a tra,·és de ella una
alma tierna }' valerosa. Una expresión ele inteligencia
alerta endulzaba los rasgos m,ís groseros: la boca grande.
la nariz carnuda, la frente baja y, acosta do en
mi lecho, pensando e imaginando, se despertó repentinamente en mí una harn10n ía perfecta catre la cara y
la voz. Desde ese momento Valeria Deane se re,·istió a
mis ojos de una helleza particular. Amaba la cara vnlgar
lo mi~mo que arnaha la preciosa ,,oz; lo mi~mo que los

I

Si hubiera tenido la audacia ele Young Dochinvar . en
,·arias circunstancias h11biera c;leclarado mi pasión. Pero
una desconfianza natuql mé obligaba a contemporizar. Pierdo los minutos preciosos, como otros pierden el
paraguas. Pero no hay o~cina de cosas perdidas para l~s
minutos, y por lo tanto pierden de una manera definitiva.
Y sin embargo yo lo atestiguo ; aunque entre nosotros
no se hubiera cruzado una palabra precisa, nuestras relaciones, cuando ocurrió el desenlace imprevisto, eran
las de dos novios.
Mis ojos ya n.o me causaban niugún sufrimiento; me
había levantado, vestido y estaba libre para circular a
tientas en medio de las tinieblas. Maña.na, por fa primera vez, después de tres meses de reclusión' volvería a tener la visión de las cosas. Estaba muy alegre. Valeria
me pareció muy abatida durante su visita matinal. .
- Figúrese usted! exclamé en un arranque de ego1smo
muy excusable, mañana podré verla! Es una felicidad
tras de la cual he languidecido más que tras el deseo de
ver el cielo azul!
- El c ielo azul! .... No hable usted más de c ielo azul,
dijo ella. Yo no sé como decírselo, continuó trágicamente después de una pausa. Mañana no estaré aquí. Una
de mis tías está muriéndose en el. país de Gales. Acabo
de recibir un telegrama y es necesario que parta.
Se sentó a la milla de la "chaise-longue" y me tomó
la mano.
-No es culpa mía, continuó:
,
- Tanto valía permanecer ciego, balbucee.
- Ya me e,peraba esto!
Una lá.,.rima cayó sobre mi mano. H;tcer llorar a Valeria era "'una crueldad de su tía. ¿no hubiera podido la
buena señora posponer su muerte para días mejores? Susurré algunas palabra~ de co~dolencia:
.
- Gracias señor Wmter, d110 Valena. Quiero mucho
a mi tia. M~ había complacido tanto la idea de que iba
usted a verme. Y ~uizás tenga ella toda~ía para algunas
semanas! El año pasado estuvo mucho tiempo a dos dedos de la muerte, y acabó al fin por re¡&gt;onerse.
. _
-Si no me apresuro voy a perder m1 tren, suspiro.
Como Carlos II, la tía tardó en morir más de lo que
era regular. El día que recibí una carta de Valer(a
anunciándome su pronto regreso a Grandchester, saha
ya provisto de anteojos azules. ?&gt;legocios urgentes me
llamaron a Viena.
Inmediatamente que pude arreglar mis negocios, salí
de Viena y me dirigí a Inglaterra con la idea. de visitar a
Valeria en seguida. La mañana misma de m1 llegada a
Londres me dirigí a la estación de Euston y tomé el tren
que había de conducirme a Grand~hester, Había tele:
grafiado a Valeria, y, para dar un tmte de pretexto_ a m1
visita, solicité una entrevista con el señor Deane, m1 oculista..
Me hallaba solo en el departamento.
Al ir a partir el tren s_e sacudí~, re_pent!namente se
abrió la portezuela, Una 1oven salto al mtenor, un mozo
de cuerda, corriendo a lo largo del tren arrojó dentro
las maletas y las mantas y cerró de nuevo la puert3:.
joven estaba de pie y me volvía la espalda. Su eqmpaie
se hallaba esparcido por el suelo. Me bajé para recoger
su saco al mismo tiempo qne ella hacía otro tanto; nuestras manos se junta.roo buscando las agarraderas.
- Oh! no se moleste usted, se lo suplico, me dijo en un
tono de voz cuyo timbre familiar me hizo saltar de gozo
el corazón.
LA OTRA VALER!.\

- Sí.
- Valeria Deane, entónces, no ?
- Sí.
- Pues en ese caso no queda más siuo deciros, exclamé perdiendo toda mi sangre fría, que no se atormenta
de ese manera a un hombre para negarse después a reconocerlo. Semejante conducta es un ultraje. Es odiosa. No hallo palabra para calificarla.
Ella permanecía en pie teniendo en la mano el cordón de alarma, y mirándome con aire de terror.
.
- Decidamente, voy a llamar al jefe del convoy, me
amenazó.

- Como usted guste. Pero yo me defenderé. Enseñaré
sus cartas. Por que no quiero ir a pasar el día en una
estación de policía .
Soltó el cordón y volvió a sentarse,
.
-,Qué quiere usted decir con eso demiscartas? ¿Qué
significa todo esto?
-Saqué de mi bolsa un paquete de cartas y le arrojé
una. Ella la recorrió rápidamente, se estremeció, como
sorprendida en el más alto punto y me la. devolvió sonriendo.
-No soy yo quien escribió esa carta.
-Pues si no fué usted, quisiera saber quién fué su
autor.
,
- Mi prima Valeria.
-No entiendo.
- Pues lo único que yo puedo entender es que usted
me ha confundido con mi prima.
- Las voces ele ustedes son idénticas.
-Pero nuestras apariencias ..... .
- Nunca he ;,isto a la prima de usted. Ella partió antes de que hu hiera recobrado la vista

1:ª

La miré, y los latidos de mi cor':zón se rodobl_aro~.
Era su cara, la misma cara que hab,a dummado mis t~nieblas como una aurora, la cara que yo había aprendido a adorar. La miré y me quedé absorto de sorpresa.
Ella se dirigió, iudiferente, al rincón más apartad~ d~l
departamento, Me seuté en el sitio frontero y me mchné hacia ella'.
- ¿Usted es miss Deane? pregunté con ,·oz temblorosa.
Ella se irguió como a la defensirn.
- Es mi nombre, en efecto. dijo.
- Valeria! grité en un arranque.
Pero ella se incorporó:
-e De dónde saca usted el derecho para dirigirme la
palabra?
-Soy Harold Winter, expliquédesconcertado por su
actitud. ¿Quizás ya no me conoce usted ?
.
- Jamás os he visto, me contestó secamente; ¡amás en
mi vida he oído hablar de usted; espero que no me obligará a tomar medidas de protección contra su impertinencia.
Me dejé caer en los cojines El asombro me quitó la
respiración.
-Pido a usted perdón, dije, luego ~t~e me ~epuse u~
poco pero no creo ser ni importuno m 1mpertioente. He
aquí 'que hace tres meses que te ngo mi espíritu lleno con
]a cara de usted, y como voy ahora directamente a Grandchester con el solo objeto de verla oor la pri~E;r~ vez,
quizás pudiera usted excusarme de haberle dirigido la
palabra.
.
,
.
Sus ojos buscaron ansiosamente el cordon de. a larr1'.ª·
después, voh·ien do a mí, se me clavaron como s1 estuviera loco.
- Usted es indudablemente, insistí yo, la señorita Deane, de G randr.hester, la hija del doctor Deaue ?

La criada que vino a abr irme me recibió con una
sonrisa. La señorita Valería estaba en el salón.
- Conozco el camino, le dije.
Subí la escalera con un solo aliento; eotré en el salón, y me detuve de golpe en la puerta ante una joven
desconocida, maravillosamente bella. Magestuosa y deldcla, tenía una frente admirable, sobre la cual los cahelios ondulaban en masas luminosas. Sus ojos, de un
azul profundo como zafiros. tenían el brillo de estrellas.
Su color, se hubiera dicho pintado por el Greuze. Esa
d iafanidad que se atribuye a las hadas se mezclaba en
ella con esa radiación de salud que es la característica
de las mujeres inglesas. Me quedé mudo de estupor ante esa maravillosa aparición.
- Perdone usted, balbuceé. me habían dicho que ....
La aparición, inmóvil hasta entonces frente a la chimenea, se adelanta hacia mí tendiéndome la mano:
- Sí, seguramente, lo informaron bien, Harold, yo soy
\'aleria.
Mis ojos se ofuscaron, todo el mundo · me pareció rodar, sin pies ni cabeza. La voz de encanto me acarició
los oídos. pero no se armonizaba con el encanto igual
del rostro. Tendí la mano.
- i Cómo está usted? pregunté estúpidamente.
- /No parece ust-ed contento de ver me? preguntó la
mujer exquisita.
- iSeguro! He venido desde Viena solo por eso.
- Pero parece asted contrariado.
- La verdad es, tartamudeé, que me la había figurado
tan diferente, itan diferente ! La cara que me deseribió
usted me ha perseguido durante tres meses!
Tuvo el descaro de reir, y sns ojos brillaron con malic ia .
- i Pero es que realmente me creyó usted espa ntosa
hasta ese pu oto?
- No tenía usted nada de espantosa, respondí, recordando a mi compañera de daje.
Y, en un relámpago, tuve la percepción clara de su
conducta para conmigo.
-&lt; Por qué me describió usted a su prima eo vez de
describirse usted misma?
-¿ Mi prima? ¡Cómo sabe usted eso?
- Poco le importa. Pero lo cierto es que su ca ra fué
la que usted me describió.
,
Valeria se irguió llena de dignidad.
-Si es una explicación lo que usted desea, la tendrá .
Otros jóvenes le han precedid0 en esta casa como enfermos. No teniendo otra cosa que hacer, se entretenían
en cansarme con sus requiebros amorosos y en fingirme
un cariño loco. No queriendo que sucediera lo mismo
con usted, hice de mí nna descripción poco agraciada, y
para dar cuerpo a esa descripción tomé como modelo a
mi prima.
- Entonces no ha hecho usted otra cosa más que burlarse de mí a todas horas.
En su cara se pintó una expresión de dulzura adorable; su voz se hizo de nuevo semejante al murmullo del
,·iento en las selvas.
-No a todas horas, Harold: corrigió.
- - Entonces, ¿por qué no haberme desengañado d.,sde
luego?
- Temía, dijo confusa, sí .... temía que .... le apesadumbrara ver que no soy tan fea.
-En efecto, Valeria, me apesadumbra, y aquí está lo
doloroso de la historia.
- iHa.bía deseado tanto el día en que me pudiera ver!
gimió.
Después, golpeando violentamente el suelo con sus
piecesitos:
- iEsto es horrible para usted! ¡horrible! ¡terminemos
de una vez!
Esta frase terminó con un sollozo. E lla se precipitó
hacia la puerta. Quise retenerla, me rechazó y se deshizo en lágrimas.
EL ALMA Y L.\ CARA

- Pero cómo, entónces, puede usted decir que mi cara le ha ocupado el espíritu durante tres meses?
- Temo, mis Deane, haberme equivocado en esto como en todo lo demás. Yo hablaba de la cara de ella, de
la que me tenía formacla una figuración mental.
Mi contestación pareció sumirla en el mayor estupor.
- Y ¿con el auxilio de esa figuraci6n mental pensaba
usted reconocerl::t ?
-Sí,
- Renuncio a comprender.
Hacia el fin de un viaje demasiado corto, de cuatro
horas, miss Deane me expresó g r aciosamente 1'1. esperanza de que nos volviéramos a ver.
-Me ha hecho usted encontrar a las horas que he pasado en su compañía la brevedad. de cuatro minutos.
Esto es habei:me hecho uo servicio del que bien puede
usted mostrarse orgullosa.
En el mismo momento el tren entraba en la estación
de Grandchester.
CONFESION DEL SUBTERFUGIO
Deposité mi saco de viaje en el hotel de la estación y
me hice conducir inmediatamente a la calle de Stavertoo. Olvidé a miss Deane. Mis pensamientos y mis deseos se concretaban sobre esta otra Valeria tan tierna, de
unas maneras tan acariciadoras y cuya voz, gracias a
una sutil inflexión tenía más ~racia que la que acababa
de oír.

:.Jiserable y atormentado por los remordimientos, erré
por Granchester esperando la hora de mi entrevista con
el señor Deaoe. Esta fué breve y de ella salí tranquilizado por lo que hacía a mis ojos.
:No dormí en toda la noche. Las dos Valerias se mezclaban, se fundían inextricablemente en mis deseos y en
mis esperanzas. Adoraba una quimera mixta. Cuando la
luz del alba penetró por ¡ni ventana, la quimera se desvaneció, pero para dPjar mi alma en el gris de la incertidumbr e. Después la luz de un día brumoso entró en
mi cuarto. Me levanté tembloroso y buí de Graodcbester' en e l primer tren que salió.
:No he vuelto por allá. Héme aquí en Viena, a donde
regresé a gran prisa por el Oriente-,Express_. Me acuesto .
deseando que esta n oche disipe mi duda. 'Ladas las mañanas me levanto coa la misma indecisión. Lo único
cierto que háy en mi existencia es que me consumo por
una de las dos Valerias. Pero ¿por cuál es por la que
me consumo? esto es lo que quisiera saber aún al precio
de mi propia existencia. Si yo encontrara a una mujer,
ya que las mujeres son más perspicaces que los hombres,
que me sacara de esta dud;., terminando así este celibato eterno, tendría derecho a mi reconocimiento imper durable.
WILLL\M

J.

LOCKE.

(Arreglo especial para El ~fundo llustraco.)

�A MI HERMANO HORACIO

de lágrimas que arranca mi saeta.
y .... bajo mis delirios adormidos
surgirán mis ideales de poeta ... .
A. L. FEffN .\NDEZ.

(SO)(ATA)

I

(Para "El Mundo Ilustrado.")

Princesa gentil,
d ime q ué se dicen
las flores de Abr il.

J:Iay en mi lira v,ibraciones tiernas,
Tristes suspiros que ele mi alma brotan,
Notas errantes que en mi vida vuelan
Como enjambre de blancas mariposas.
No es que sufra y que llore, ni que evoque
El recuerdo fatal de mi pasado;
~o. es la voz persistente, es el reproche
Que da mi corazón a su adversario.
.
La ingratitud, como serpiente, fiera,
Me atacó sin piedad. me hirió traidora,
Pues oculta del mundo entre las selvas
Me preparó su golpe y su ponzoña.
Fué ultrajado mi amor, y e n su venganza
Ha esgrimido como arma la nobleza,
Faro glorioso que cual sol irradia
En el campo siu luz de mi existencia.
VIRGILIO AZAMAH .
Cosamaloápam, \'er., Abril 8 de 1c¡o9.

Dicen que las flores
se cuentan mil cuentos,
cuentecitos dulces,
cuentecitos bellos:
d icen que sus voees
son notas, gorjeos.
melodías suaves
de un canto poético:
d icen que se dicen
amores de ensueño,
que se hablan susurros
y susurran besos ....

Para ''El Mundo Ilustrado."
MATINAL

Al Ocaso la niebla se confunde
con el cielo plomizo, y al Oriente
apenas se adivina la creciente
coloración que por instantes cunde.
Un amable misterio se difunde
por la vaga extensión, y de repente
la son risa graciosa de la ausente
es carcajada que I;:. vida infunde .
Preludia el ave su canción de aurora;
se oye la risa del arroyo: Flora
perfuma los jardines; y en e l rico
sembrado de mazorcas amar illas,
un labriego, cayendo de rodillas
da un hossana al espléndido abanico.

Princesa gentil,
dime si ellas hablan
asi.
[[

Princesa gen ti l.
d ime cómo ríen
las flores de Abril.

EL SOL

¡Noche de luna!. ... Cual jirón de nieve
v ienes incauta a importunar qué duerma,
como raudal de inspiración se mue,,e
tu rayo tenue sobre mi alm"- enferma.
¡Noche de luna!. ... Mi pasión secreta
viene anhelosa a sorprender tu calma,
¡Dios del espacio que soñó el poeta!
¡Musa d ivina que soñó m i alma!. ...
Vienes aquí donde por tantos días
tuve el reflejo de tus rayos preso
bajo las frondas, do bañar solías
la quieta fuente en tu mi rar travieso.
Amo de tí la calma .. . . la ambrosía
la nostálgica luz de tu m irada,
¡Noche de l una! .. . . ¡Noche de poesía!
)loche que acoges mi pasión cuitada!
Dame a sentir en m i constante exceso
sobre mi frente de dolor henchida,
tu rayo nácar que en mi boca ... . ¡es bt'so!
tu luz difusa que en mi pecho .... jes ,·ida!
Quiero dormir bajo tu velo níveo
para soñar en tu reflejo leve,
para aspirar entre tu ambiente tibio
la languidez de tu mirar de nieve.
Arrebuja tu luz allí, en mi lecho
¡allí! ...• donde llorosa mi alma inerte
volará fugitiva de mi pecho
cuando venga ya próxima la muerte.
iAllí! .. .. donde mi cuerpo sosegado
dejará un corazón sensible y tierno,
. . . . allí. ... donde en la vida me he soñado
quiero dormir por siempre el sueño eterno.
. ... iAlli . . . . donde mi último suspiro
recogerá la Intrusa en su reproche,
allí quiero mirarte, donde miro
disiparse las sombras de la noche!. ...
Allí quiero mirar tu luz difusa,
tu luz .... velo de plata que me arroba.
allí quiero mirarte .... icual mi musa
para cantar e n tí mi última trova!
Y luego..... ¡allá en la tumba que andrajosa
labrarán con afán sepulturero,
sé tú .... ¡antorcha! .... la novia que llorosa
vaya á dejar de su alma al compañero!
Y mi arrullo .... ¡sollozo placentero
vagará como tu alma en el espacio!
y será nubecilla en tu lindero
y será ruiseñor en tu Palacio.
Voy á alejarme .... jNoche de tristeza!
¡Noche de inspiración!. ... Noche que siento
trascender en el mal de mi aspereza,
¡Noche!. ... de nacarino firmamento.
Adiós, y que tu racha de poesía
siga adornando la azarosa calma,
que nunca vuelva el pernicioso día
a destrozar la inspiración del alma.
Voy á cerrar mis párpados henchidos

Conforme asciende el sol. así tomamos
Yigor y majestad, a el sol debemos
el tónico más fuerte que bebemos,
el placer menos malo que gozamos.
Si no fuera por él, los que llevamos
en nuestra alma la noche, y recogemos
para cada esperanza que perdemos
una espina en la senda que cruzarnos,
mur iéramos bien pronto, mas en tan to
que la muerte cubriera con su manto
nuestra perplejidad ante el hastío.
el alma entre las sombras se perdiera
imaginando un sol a su manera
que le aten uara el malesta r y el frío.
VESPERAL

:vlira en los cielos la última sonrisa
de la tarde que muere, y la tristeza
con que reclina su triunfal belleza
en la sombra letal en que agoniza.
Oye su últi 1TJO aliento ¿ qué es la brisa
sino su último aliento? Ora y reza
por la madre común Naturaleza
tú que eres su filial sacerdotisa.
Yo también rezaré si te contemplo
rezar. cabe la bóveda del templo
que tiene como cirios las estrellas . . ..
Y estaré de rodillas, sacerdote
ele la eterna hermosura, D. Quijote
Que sueña en renacer viejas querellas.
LA NOCHE

Sobre el boscaje de belleza rara.
el fulgor de la luua vacilante
cae como un manantial dulce y fragante
de agua bendita, transparente y clara
• La nieve del volcán finge la cara
de un exánime cuerpo, que adelante
perfila su figura de gigante
la cordillera, de la vida avara.
Frente a mis ojos pasa una caricia
de bienestar, percibo con delicia •
la iniciación ele mi alma en el misterio.
y a l hundirme en la sombra, de mí mismo
brotan, como del fondo de un abismo,
fuegos fátuos c ual los del cementerio.
ULYSES CÉSAR SILVA.

(

Dicen que las fl:&gt;res
ríen alegrías,
júbilos excelsos
de su excelsa vida:
dicen que se ríen.
y que con sus risas
cantan sus amores,
cantan sus caricias:
dicen que en su amable
sonreír destilan
mieles soberanas,
mieles de ambrosía ....

Té servido en la terraza del Automóvil Club , el viernes de la semana pasada , ofrecido por los señores Bernabé de La Barra
y esposa a sus amistades.

Princesa genti l,
dime si ellas ríen
así.

llI

Princesa gentil.
dime cómo miran
las flores de Abril.
Dicen que las flores
se miran: y cuentan
que son sus miradas
dulces como el néctar;
dicen que se miran,
y mirando, besan,
y en miradas-himnos
sus amores trenzan ;
' y que sus aromas
son miradas tiernas
que de sus almitas
una parte llevan ....
Princesa gentil.
dime si ellas miran
así,

Dime. priocesita,
dime cómo cantan,
dime qué ,ae dicen
en sus lindas charlas:
cómo son sus risas.
cómo son sus lágrimas.
cómo son sus mimos,
cómo sus miradas;
cuéntame su vida,
muéstrame sus almas ....
Princesa exquisita,
princesa gentil,
reí na de las flores
de Abril.
JOSE PA.R EJ A .
Concurrentes al té ofrecido por los señores de L a B arra, en el salón principa l del edificio del Automóvil C l.ub.

�TOMADA DEL ALflU ~t DE L.\ SEÑORITA CO:-. CEPCIO:-.
ORTEGA P.)

os cantaría un himno lleno de ternura; ungiría, con el
óleo de los versos, tu cútis, blanco como la pulpa ele los
"claveles de la India;" blanco como las alas de los cisnes;
blanco como las camelias blancas; blanco como la nieve
de las cumbres! ...... Más. ya que no llevo colgado al
cuello el "toisson" de los artistas, doblo reverentemente
la rodilla y beso, con no beso del alma, esas hermosas
manos, esas manos divinas y milagrosas!
EDUARDO MELO Y A:--IDRADE.

Tus manos son de hada. Tienen trasparencias de lirio
y alburas de jazmín. Cuando corren, con la graciosa coquetería con que lo acostumbran. sobre el pentágrama
aurt;:o que fingen las cuerdas de tu arpa, parecen palpitación de alas de c isne sobre un caf!lPº de dorados trigos.
Tus manos son de vírgen. Tienen irisaciones de nácar
y limpideces de plegaria, y cuando las juntas como para
que tomen r eposo, después de que han desgranado un
reguero de armonías, parecen hablar al alma soñadora
de anhelos de inocencia y nostalgías de cielo. Tus manos son de virgen, acaso porque lle,•as el dulcísimo nombre de la Vírgen.
Tus manos son de princesa. Tienen suavidades de seda y fragilidades de aristocracia. Hechas están para le\'antar a medias, con gracia infinita, esas tus guedejas
negras - negras como la noche- cuando descienden , silenciosas y triunfales, a acariciar reverentes, los satines
perfumados de tu frente inmaculada. Hechas estáu a

l\Iéxico.
~

El hombre salía del letargo de la generación, despertaba a la Vida, experimentando una especie de deslumbramiento doloroso ........ una ,·oz interior le or denó:
"Míra hacia adelante! Avanza! Y cuando hayas alcanzado esa sombra, habrás encontrado la felicidad absoluta, la sabiduría por excelencia."
...... " La Sombra" principió a marchar y " ti .hombre-niño" vacilante y débil. a seguirla .... "La Sombra"
burlab,L su inocencia y casi se dejaba tocar por él. Una
vez para más com-placerse en la desesperación de su pequeño perseguidor, se hizo chiquita y se escondió en un
juguete. El ·'hombre-niño" toma la bicoca y lanza un
grito de júbilo; más, en ese instante, al levantar su rostro infantil, queda sorprendido al ver que "La Sombra" está ya lejos y lo soorié con sarcasmo. El "hombreniño" destroza el juguete. y torna a andar, vacilante y
débil ................. .
. . . . . . . . . . . . . . . . El "hombre-niño" ha crecido un poco,
ya concurre a la escuela; le han dicho que tras el estu-

dio y el esfuerzo, atrapará a "La Sombra" que no .ha
podido alcanzar. y que es su constante obsesión.
. ..... Y eo las tardes somnolientas, hojea el libro con
afán; pero, luego. se pone triste ...... "La Sombra" se
va dibujando ~ada vez m.~ \~jana e?, el horiz_onte ~~ul ..
.......... El hombre-nmo es ya hombre-¡oven. Las
pasiones poderosas hierven en su pecho fuerte y la plena lozanía de la vida reviste de hermosura su organismo. Ha estudiado mucho y aprendido mucho. "La Sombra" sigue huyendo ante sus ojos; más ahora, no desmaya, confía en sus múltiples fuerzas que lo alientan siempre, que lo levantan siempre. en las peripecias de la jornada fatigosa.
Una melodía le ha dicho a su pensamiento: "Amor"
Es la Revelación! Un ansia le ha mandado a su cuerpo:
"Ama" Es la reproducción!
Y él, subyugado por el misterio de aquellas frases dulces, supone que ya va dando alcance a '·La Sombra."
...... Entonces, destacándose entre flores que se inclinan a besarla, desnuda, magnífica, ruborosa; la mujer
aparece ante él, con una lágrima de deseo en sus pestañas rizadas. Y el '·hombre" cree descifrar en las desnudeces luminosas el cruel enigma: '·L a fórmula verdadfelicidad, la condensaba a quella divina hechura de oítida
carne ... . .. Avaro, la oprime en sus brazos y bebe en la
boca jugosa un instante de vértigo. Después, le agita la
angustia; ha visto, al asomar la cabeza sobre el hombro
de la amada, que "La Sombra" huye ...... huye ...... y
le atrae irresistible, y dejando el lecho do suspirara el
amor, sigue en pos del húmeo fantasma ... .... ..... . .

El señor Lic. don Pedro Lascurain, secretario de
Relaciones, y su s~ñora esposa, al reg~eso de su
recient~ viaje a los Estados Unidos.
hundirse en la bordada escarcela y a regar después, no
un puñado de doblones, sino un puñado de perlas.
Tus manos son de diosa. Colocadashieráticamente, en
actitud de ensueño, sobr e las curvas de oro del bíblico
instrumento, parecen oficiar, a lbas luminosas, eo un rito
en loor de la Belleza,
Tus manos son de reina. Graves y magestuosas, conceden donos de ventura a magnates y pecheros: sabeo colocar sobre tus sienes de madona la corona de las reinas
y, llenas de piedad., derraman el bálsamo del consuelo
en las heridas abiertas por la Tristeza.
Tus manos son de artista, Blancas, frágiles, trasparentes, aristóeratas, sabeo a lzarse en radiaciones nacarinas,
en los éxtasis de la plegaria; saben resbalar, con suavi··
dades de beso, sobre las cabecitas de los niños; sabeo
deshojar, con terouras de muj~·. nardos recién abiertos:
sabeo desflorar cariñosamente los libros - almas vivientes de los a rtis t ~ y sabeo, en fin, aladas, finas. miseri cordiosas, elegantes y btllas, robarle al monstruo de oro
- tu arpa-ara cuando rimas la "Danza de los silfo~,'·
o ra cuando despetalas la "Ultima rosa de estío," todo el
tesoro de armonías que guarda avaramente,
¡ Oh eucantadoras manos; oh manos augustas y conventuales! ¡Manos de artista, manos de hada, manos de ví rgen, mano,, de reina, ma oosdediosa: yoos bendigo! \" si fuese poeta.

Los señor es secretario y subsecretario de Relaciones eo la estación de Buenavista al regreso del
primero de ~u reciente viaje a los E. U.

NUESTRO SUPLEMENTO ARTISTICO
Cumpliendo con el ofrecimiento que tenemos
hecho a nuestros suscritores, de obsequiarles
al mes un Suplemento Artístico, con el presente
númer:o repartimos una preciosa tricromía titulada &lt;Puesta de Sol». copia de un célebre
cuadro, que esperamos sea de su agrado, y
que deben exigir todas las personas que reciben nuestro semanario por suscrición.

. . . . . . El "hombre" está soñando en la gloria, pu Isa
una lira y la llama insinuante: "¡Ven! tú curarás el desencanto y la incertidumbre, que me causa eso negro, terrible o sublime, que esquiva mis afanes .... ¡Ven! ¡Corona mis sienes de frescos laureles! i El suspiro se lleva
el alma, y mis suspiros te buscan! ¡Veo .. _. !
La Gloria y la Fama escuchan el canto del '·hombre"
y acuden a su reclamo, besan la blanca frente al artista;
pero_ ..... su ósculo es frío .... . . la multitud aplaude
entusiasmada; pero ...... el grosero aplauso molesta el
delicado oído del poeta ...... Y él, implora a .. La Sombra" que, inexorable, sigue huyendo . . ..... .
...... El " h ombre" se ha hecho viejo. Su cuerpo enervado se inclina al suelo; en su rugoso rostro surcado de
estrías, se denotan el cansancio y el sufrimiento; de sus
cabellos de nieve, penden las penas y los años.
Se ha detenido al borde del camino de la vida y piensa amargamente en la inutilidad del esfuerzo.-Para qué
sirven- se dice- la gloria, el amor, el saber, el dinero:
todo; si "La Sombra" se ,·a, se va siempre y nunca se
alcanza.
Quiere detenerse bajo aquel árbol que le brinda quieto abrigo, suspender la marcha fatigosa; mas, la voz suena inarticulada: ¡Levanta! ¡Anda!
...... "La Sombra" casi se pierde en lontananza ....
el ·'hombre" vé de pronto que tropieza con una cosa negra y caé. Eleva una acción de gracias y avanza con
lento paso ...... se acerca y encuentra un ataúd, "La
Sombra" está allí. Se escucha uo corto diálogo: - Soy
tuya.- Al /in ...... ! Y une sus labios tibundos a . l a boca
descarnada, bebiendo eo el beso letal, las fuentes irreveladas de la excelsa sabiduría, de la super-dicha. Ha
lle~~do al objeto de la Yida; ha alcanzado "La Sombra ........ . .
FERNANDO DEL CORRAL.

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Señor don C a rlos de la Fuente, nombrado sub-director d el d epartamento del trabajo de la
secretaría de F omento.

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w.K . HENocnsow .

En otra vez dijimos, y lo repetimos ahora, que de todas las fiestas celebradas para saludar el año actual, ninguna había tenido la importancia que el bai~ le de trajes celebrado la noche de Sao S ilvestre en el "Couotry Club."
Consecuentes con esta 'idea, y tenienco en -cuenta la b elleza y suntuosidad
de los trajes que se lucieron esa noche, hemos qt:erido reunir eo una página
algunos de ellos, como .recuerdo de una de las liesias más bf llas que registra la
historia social de nuestra metrópoli eo les últimos años.

�Ya disuelta la compañía del famoso actor, la Adamuz
ha trabajado en e l teatro de la Princesa, donde ha des·
tacado su personalidad con luz propia en aquel escenario donde tan finamente se aquilatan los méritos artís·
tices.
La noche en que se estrenó "La cena de las burlas"
se reveló Anita Adamuz como una de las jóvenes actrices más capaces de seguir firmemente la senda de la comedia.
Entusiasta y animosa. al conocer el requerimiento de
Borrás no ha vacilado en abandonar su puesto en la
compañía de María Guerrero para lanzarse a la aven·
tura de un viaje a América, de una excursión de Arte
fén que dará la pauta del trabajo la portentosa actividad
del gran trágico catalán.
Anita Adamuz, que además de muy hermosa y muy
sngestiva es muy inteligente y muy estudiosa, hizo de
seguro una fructífera y ejemplar campaña en su excur·
,ión a las Américas. Anita tiene en los ojos la luz de su
pasión y en su boca el gesto de la delicadeza. ¿Qué más
necesita para triunfar en las situaciones violentas del
repertorio si esgrime ambas armas con buena voluntad.
La elección hecha por Borrás, de su primera actriz,
le acredita de buen catador.
TEATRO "LIRICO.''

na, examinen el archivo de ha·ce tres años a la fecha, y
verán que existen joyas no estrenadas en México, por
no haber habido compañías que valieran la pena de representarlas; y conste que soy de los que entiendo que
puede haber éxitos de importancia, saliendo del teatro
de los Quintero, el predilecto, según observo, de la Empresa del "Mexicano."
TEATRO "COLON."-"GRAND GUIGNOL."

TEATRO "MEXICANO."
"SUSANA DE MERIGNAC"
Entre los modernos autores franceses no se destaca el
nombre de Luis Artus como de gran mérito, ni mucho
menos. De manera que sus obras aU11que no las conozcamos en castellano, no importa y vivimos muy bien sin
dicho conocimiento. -Ya que la Dirección artística del
"Mexicano" gusta del teatro francés, debe seleccionar
bien lo que ponga en escena; no basta con que haga reir
con algunos chistes que en el original de seguro tienen
más fuerza cómica que traducidos, es necesario que se
examine bien si posee condiciones a_rtísticas de buen
éxito, y "Susana de Marignac," dígalo quien quiera, 1:s
un saiuetón mediano, monótono, con una trama conoc,dísima hasta la saciedad.
Hago, por tanto, a los lectores, e l favor de no referirles el argumento, y es lástima que los artistas del ''Mexicano" hayan perdido su tiempo en estudiar los pape·
les, que enhonor a la verdad desempeñaron correctamente, Se remediará en lo sucesivo eso de echar manci
de obras francesas a "troche y moche" sin depurar bien
sus cualidades? Esperamos que sí, para satisfacción del
público y del arte escénico. Y, si creen que no hay
obras españolas que valgan la pena de ponerse en esce·

No podía faltar el infanticidio en la clínica que tiene
el género del "Guignol" por objeto, y valga al talento
incomparable de la Bella Starase el éxito de la obra
"El Calvario" de Traversi, que al fin y al cabo sólo es
un sentido monólogo. La infeliz joven refiere ante e l
Tribunal que la vá. á juzga r por haber dado muerkl á
su hijo, sus miserias, sus pobrezas, su pena continua en
la existencia, y como resµltado de todo ello, e l haber
matado al niño. Nada de esto es nuevo, claro está; pero
lo nuevo, lo sorprendente, lo maravilloso es el trabajo
de lá citada actriz que con un talento superior rayano
en Jo sublime, presenta todo su "calvario" de una manera que sacude los nervios del espectador más frie.
Hay que tener la inspiración de artista tan genial para

TEATRO COLON.-Susana de Merignac.
escen;a del último acto.

do en el joven actor Saltamerenda, que en una de las
ú !timas escenas rayó a buena altura.
TEI\TRO ARBEU.-LA TEMPORADA DE BORRAS
El día 22 del mes que corre. tendremos en el Teatro
Arbeu a la Compañía del insigne actor señor Enrique
Borrás que de nuevo nos visita, pues como recordarán
los lectores, estuvo últimamente en el entonces Teatro
Virginia Fábregas trabajando con la distinguida actriz
mexicana y los artistas que por aquel entonces actuaban
en el citado Coliseo.
Borrás viene ahora después de una jira triunfal por
la América Latina habiendo e narbolado el pendón del
verdadero, del genuino teatro hispano, con poca mezcla
del extraugero. Y, es que el talento deh insigne actor catalán todo lo abarca, en estos momentos en que se encuentra en la madurez de su talento.
"Tierra baja," "Maria Rosa," "El abuelo," "El
místico," "Otelo," "Los viejos," "El alcalde de Zalamea" '·La vida es sueño," "García del Casta·
ñar" otras muchas o~ras, así mod~_rnas como
clásicas, cuya enum~racu?n fuera proh¡~, han da·
do ocasión a sus éxitos msuperables, siendo a la
vez prueba palmaria de la flexibilidad de su ta·
lento y de sus facultades.

Enrique Borrás, caricatura por Robledano .

y

subir ese calvario como ella lo sube, y transfigurarse en
la cumbre de lo admirable como un nuevo Tabor de su
fama y celebridad.
000

Enrique Borras en el " G ianetto" de La Cena
de las Burlas.

Mucho se había anunciado' el estreno de la'obra de
Lorde y Binet titulada: "EL HOMBRE MISTERIOSO"
y la verdad es que no ha defraud~~o las e,;peranzas del
público, qne muy numeroso acud10 a llenar la sala del
Colón.
El drama tiene una inmensa tetralidad, sobre todo en
el acto tercero, pues los dos primeros constituyen la preparación del desenlace, q_ue e:onsiste en que el protagonista que está en un mamcom10, es declarado sano, puede por tanto volver a la sociedad, a su bogar, y en un
arrebato de locura mata a su hermano. Antes ha tenido
arrebatos contra su esposa acusándola de adulterio, al
principio parece como que todo es una intriga contra
la libertad de "Raimundo" para tenerlo en el manicomio, pero bien pronto nos convencemos de lo contrario,
y vemos sus delirios, su!'t ceguedades, ms locuras en fin.
La obra por su factura, por la manera de conducir la
acción entra de llel.0 en el "GUJGNOL" y no faltan por
tanto escenas violentísimas, situaciones de enorme emoción, y detalles que sacu?e.n el espíritu fuert_ement_e, todo ello requiere mayor relte,·e por la maravillosa mterpretación de los artistas que interpretan el drama. Sainatti hace un demente admirable, sin recurrir a las exageraciones en las cuales es fácil caer en papeles de esta
clase. Ni un sólo instante deja de expresar con sumo talento la demencia al principio tranquila, pero demencia
simple, luego arrebatadora, criminal. El público no se
cansó de aplaudirle con entusiasmo por el acabado estudio que demuestra el haber l\echo de un loco atacado del delirio de per9ecución. A gran altura ¿cómo no?
la sin igual Bella Starace; y los de~ás artistas muy bien

Es laudable la campaña que están haciendo en este
Teatro los buenos elementos que alli actúan, casi todos
pertenecientes antes al Teatro "Principal." El público
llena la sala todos los dias y se recrea con las obras que
se estrenan, que si bien hasta ahora no son una gran
cosa en general, y no vemos los grandes éxitos de Ma·
drid eu el género de zarzuela, opereta y tandas, no obstante lo que se presenta está bien, y los artistas procur an esmerarse, lo cual siempre merece que se celebre.
Yo entiendo que sería bueno reforzar algo la compa·
ñía en lo tocante a tiples y esmerarse en poner las obras
con lujo, que éste fué el éxito del teatro antes citado en
sus buenos tiempos, no limitándose solamente a opere·
tas, Ja5 cuales retraen a la gente, pues ante la perspec·
tiva anual de la Compañía de la Iris, no hay quien vea
el referido género, esperando verlo soberbiamente montado, como acostumbra el inolvidable Gutiérrez. Ven·
gan por tanto, algunas buenas zarzuelas del antiguo re·
pertorio y a lgunos estrenos como el de "L a Hija del
Mar;" un éxito en Madrid ; vengan tandas donde Gavi·
Janes, Arozamena, los Pastor y demás buenos elementos
de la Compañía luzcan sus facultades, y nada de repe·
tir obras que se estrenaron en otra época no muy bonancible del "Lírico," y así el negocio seguirá viento en
popa, y los que creían que el "género chico" había
muerto por haberse cerrado el "Principal" para con·
vertirse ¡oh novedad! en cinematógrafo, con novedades
t'\mbién, como las "mañas," cuyo mérito consiste en servir de motivo para gritos de plaza de toros, se convencerán que el público sigue gustando de él, poniéndolo a
buen precio, con artistas regulares, y sin abandonar
por completo la selección de las tandas, como última·
mente sucedía.
LUIS DE LARRODER .

TEATRO COLON .~La distinguida actriz
Van Riel.

mereciendo el ser mencionados la actriz Van Riel y el
actor Saltamerenda.
"Aprés l' Opera" nos presenta el conocidísimo argumento del adulterio con la correspondiente venganza del
marido ultrajado que busca y consigue la muerte del
que ofendió su honra. Sea efecto de lo conocido de-J argumento, pues en caso de infidelidades conyugales llevamos cerca de un siglo de teatro en todos los países ex·
plotando el mismo tema, o sea oonSfcuencia de lo poco
efectista de la obra, en comparación de otras, que ya
hao templado los nervios del público, el caso es, que el
éxito de esta producción _no ha tenido mucha resonancia, pasando casi desapercibida, y no por medianía en
el desempeño de los papeles, pues la esposa culpable
tuvo una magnífica encarnación en el talento de la señora Saioati, y el amante lo vimos muy bien representa·

De Borrás se puede decir lo que se dijo de Antonio Vico.
Si va a trabajar a una población donde no lo c?oozca na·
die y sale en una obra que tampoco sea conocida, al pre·
sentarse en escena dirá el público unáoimemeote:-Ese
es e} primer acto!".- La fi~ura, el ge;to, la actit~d. todo
en el revela que ·es el primero, el numero _u~o ..... .
Hay quien cree que_ en 1~ que más se d1strngu~- "!30·
rrás es en la nota trágica, siendo ésta, como s1 d1¡era·
mos, su especialidad, el pedestal de su fama. Eso parece
a simple vista, porque lo trágico-jnaturalm_en~e!-produce mayor y más acentua?o efe':'to que lo com1co; pero
Enrique Borrás, por la nmversahdad de s~ talento y la
flexibilidad de sus facultades, aborda con igual fortuna
todos los géneros.
y únicamente el actor completo (como fué Vico y como es Borrás) puede en justicia llamarse primer_ actor.
Co~o primera actriz viene una artista descono_c1da en
México, Anita Adamuz (y no Alamuz, como he v1st~ que
hao puesto en los anuncios con el retrato de la misma)
la cual, además de hermosa presencia parece que tiene
talento, según las noticias que de ella tengo, y que son
las siguientes:
Dotada de una• vocación finísima por el teatro, se consagró a la vida del a.rte siendo casi niña.
En la Escuela de Declamación de Málaga, famosa por
el gran número de famosos artistas que ha dado al Teatro, aprendió los primeros rudimentos de su_ Arte. _ .
Al terminar los estudios del Conservatorio participó
de los aplausos que muchos públicos tributaban a Villagómez y a Lola Bremóo.
Después tuvo al lado de Thuiller_ noches triunf'.1les y
consolidó su naciente fama de actnz fina y expresiva.

Maria Luisa Villegas primera actriz del Teatro Mexicano.-Susana de Merignac, final de la obra.

�como ojos de diablos (¡bisojos, jorobados, malditos!) . . ..
Y en las noches de tormenta salen los muertos a pedir
oraciones a I caminante, y al que las niega, le hielan el
alma. que después sólo Dios puede sanar. ... .. .
Cuando la vieja a ldeana terminaba el relato. decía la
oración que tenía el poder de apartar las malas intenciones. Su voz sonaba cascada y chillona, conduciendo
los dóciles rezos de las otras mujeres llenas de fe. E l
corro se deshacía, y aquellas buenas almas marchaban
por sendas misteriosas, chocleando cou estrépito. Las
portaladas de roble íhanse cerrando bruscamente. Algún
gallo. lanzaba su alerta de feudal celoso .... Y en la paz
augusta de la noche serena, la aldea íbase adormecie~do
suavemente, mientras el ramaje frondoso de la enema
milenaria, movido por brisas de cumbres agrestes, se
mecía, desgranando entre el murmullo de sus hojas revueltas, el hilillo sutil de la añeja leyenda.

de Anvers siempre dorará en mi recuerdo con lumbre
amable la piedra blanca de su Museo.
Es un gran edificio plantado en una_ gran explanada:
amplias escalinatas y corredores amplios conducen a los
amplios salones donde la fría luz se hace majestuosa como en un templo.
Allí se van los ojos, y la recién nacida admiración con
ellos, a orar frente al tríptico que llaman los catálogos
"Cristo sobre la paja."
Tres hojas de oro contienen el poema del dolor y habéis de aprender, ojos, cómo supo p intar los dolo res la
mano que ha pintado " El jardín del amor."
.
Carne marchita y llanto como las casi sangrientas lágrimas que corren por el rostro de María Virgen, manando de los ojos, ciegos de llorar; loca de madre como
vaso lleno de dolor; manos que tiemblan al acariciar las
llagas del Hijo, cuerpo que el dolor rinde y que la misma intensidad del dolor sostiene.
Digo que por sólo guardar este poema de 5&lt;?brehumano sufrimiento, bien puede Anvers llamarse b1euaventurada. Y por la amarilla túnica de Magdalena y por su
cabellera blonda y desolada . ... . . JACQUES LOTL

ººº

('oucurrencia a la fiesta social ofrecida a la sociedad mexicana por la ,\sociación Cristiana de Jóvenes
el I unes pasado.

MILITARIZACION DEL INTERNADO NACIONAL. -EI director del plantel y dos alumnos del mismo
portando su nuevo uniforme , en compañía de los oficiales del Ejército que asistieron a
a la jura de bandera del establecimiento.

El mar del Norte ha hecho en las tierras bajas una
cortadura profunda; en lo más hondo de ella desembocan las aguas del Escalda.
. El río, ancho allí como un__ prazo de mar. ab).'e paso a
los grandes bajeles que -traen y llevan la riqueza del
mundo: los rubios trigos; las maderas más rubias que los
trigos que vienen de Noruega la blanca, y aún huelen a
bosque y a r esina; el cafe de Oriente; el tabaco de Occidente; las pieles preciosas del Septentrión extremo.
Estos bajeles, gloria del mundo, puesto que traen su
riqueza, éntranse río ab ajo, pasan con desdén a la vista
de unas cuantas aldeas que parecen dormidas en las
márgenes, entre praderas verdes y canales azules, y vienen a atracar en la orilla derecha, a l amparo de las fortificaciones de Anvers.
Anvers, orgullo del antiguo comercio de Flandes, hoy
primer puerto traficante de Bélgica y una de las plazas
fuertes más temibles de Europa.
Como una mujer que ha sido muy feliz guarda flores
y versos, reliquia de sus días azules, y so~ríe en la prosperidad de su madurez al humo romántico de aquellos
recuerdos; Anvers, hoy maduramente próspero, guarda
de sus tiempos de historia más romántica reliqui&lt;l:s _de
abundancia también de riqueza: de. mercaderes patnc1os
que gastaban e l oro en art~s, de pomposos brocados_y
otros y terciopelos: de festines, de cuadros; y como roJa
y soberana flor de todas estas flores de placer, de riqueza y de gloria, guarda el nombre de Rubens, el pintor
de las telas opulentas y nobles, del gozo y del vivir, y se
enorgullece custodiando sus lienzos en sus museos y en
sus iglesias, guardando en el sepulcro sus hueso~ y habiendo levantado su estatua como fantasma fam1har en
la mejor de sus plazas.
Rubens vive en Anvers y Anvers parece vivir por Ru- ·
bens. Sus calles anchas tienen como un eco de la amplitud soberbia de su genio.
Desde nuestras tierras latinas .solemos tener para esta
gloria flamenca un poco de desdé~; par_écenos que al
poema de sus lienzos le falta ese r~t1?o llltenor _q1;1e és
corno el alma misma de nuestro espmtual romanticismo,
hasta la belleza peculiar de sus figuras de mujer se nos
antoja demasiado florida, desprovista de alma.
Pasando por París vemos la suntuosa apolo~ía_ de sus
Marías de Médicis, naciendo. triunfando, g1m1endo y ,
nuestro espíritu aún no llega a embelesarse en una comunicación simpática.
Pero llegando a Anvers y recorriendo los salones que
la patria del pintor ha convertido en te_mplo de ~u gloria, no sólo reuniendo en ellos una cantidad casi abrumadora de sus lienzos más importantes, sino reproduciendo merced al grabado y a la fotografía la totalidad
de su obra, la labor que tal vez juzgábamos, con cierto
desdén, demasiado profusa, sobrecoge por formidable, y
frente a frente, el espíritu comprende al espíritu, y el del
contemplador se inclina ante la soberanía del creador
infatigable.
Imaginad un inacabable revuelo de poderosas figuras

soberbias; imaginad al desbordarse como cascada del
atrevimiento siempre inspirado, la fuerza hecha ligera
y llevada a las nubes. la materia trocada en espíritu por
el impulso de invisibles alas, la fuerza en su más noble
glorificación, el color y la luz en su más variante y triunfal apoteosis.
Por la serenidad en él al parecer desenfrenado movimiento; por la sabiduría en el color al parecer desenfre- ·
nado; por la intensidad de su vida; por los rojos magníficos; por los azules hondos; por el amarillo imperial y
la luz gloriosa, el himno interior surge, los ojos se detienen y el alma se para a conversar con la obra de arte, su hermana.
Es bien gr ato el recuerdo de una ciudad donde ha
Sr. don Enrique Santibañez, pri mer secretario
nacido al espíritu una nueva admiración; por eso el sol
de la Legación de México en Guatemala
quien se halla de visita entre nosot,-os .

.~-....,.....__ -

El director del internado nacional portando su uniforme mi l itar en compañia del oficial
instructor del plantel.

Era un prodigio del demonio . ... Los aldeanos, cuando pasabap por la vereda que flanqueaba la casona emtrrujada, se persignaban píos, mientras, fervorosas, salían
de sus labios añejas oraciones y arreniegos contra Satán.
Las madres, al otear la ruinosa vivienda, apretaban
contra su seno al hijín y palpaban sobre la ropilla los Santos Evangelios, bendecidos por el señor abad. Las mozas
suspendían la plática de amores, arredradas por malagüeros y maldiciones, y los rapaces marchaban rodeando por no pisar la tierra del diablo. En diez leguas a la
redonda, no se oiría hablar del hechizo sin murmullo.
La casona estaba embrujada desde hacía muchos siglos.
Por la campiña fértil, se extendía la vegetación exuberante, triunfadora, avasallándolo todo con su vigor magnífico de vida lozana y deseosa .. . . Pero ante el caseron,
las madreselvas, los bojes, los zarzales, se detenían como
impedidos por la malicia ele un endriago. De las altas
montañas que sellaban el horizonte con sil'lleta ciclópea,
llegaba la brisa saturada de tomillo, de albahaca y hierbabuena; bautizada en los romerales, henchida en los
plantíos.
.
Pero el efluvio no azotó jamá5 los muros terrosos del
hechizo .... En los bosques cercanos oíase de mañana.
de dia, de noche, trinar de verderones y jilgueros, y por
bandadas salían grises gorreones a picotear en los sembrados, en los majuelos, en los olivares. Pero sobre el
tejado de la casa no vió nadie que un pájaro descansara,
y sólo en las noches del sábabo, cuando de la lejana
abadía llegaba el rumor del lento toque de las doce, los
buhos lanzaban su chillido estridente.
Una vieja aldeana era famosa por su bien contar de
la leyenda. Era una vieja arrugada, de ojos brillantes y
cabellos nevados. En otoño, las muertas hojas caían sobre la plata de su cabeza con la suavidad de un beso.
Sentada bajo una eucina milenaria, rodeada por las demás mujeres (ancianas que adpraban su virtud, moi~s
que envidiaban su saber y rapazas que ignoraban el misterio), contaba la remota leyenda. Antes rezdba tres
Avemarías y pedia protección a Santa Orosia. Las gruesas cuentas del rosario caían por sus dedos huesosos como una cadena arrastrada por un esqueleto en i:ioche de
Animas. Y en la penumbra misteriosa de l sol que moría, la voz de la ,·ieja sapiente sonaba con un dejo de
beatitud angélica.
Muchos años, muchos años, muchos años ha. tantos que
ni los abuelos de los abuelos lo barruntaron, vivieron en.
aquella casona (¡de ella líbrenos Dios!) un aldeauo fuerte como un roble, con más doblas que un judío (¡maldecida sea su casta!) y más orgullo que un rey. Yade muy
viejo, cansado de perseguir doncellas honestas y de pecar
sin tino, trájose una esposa más blanca que la nieve de
Enero y más bonita que la Virgen de los Angeles. Ansioso de su tesoro, vigilábala como un águila, sin dejar
que entráse a besarla el viento de la mañana. Y ella lloraba y lloraba y pedía la dejase ver el campo y el sol y
correr por los semprados y triscar por los cerros, jurándole ser arisca como una Virgen. Pero él cada vez la
encerraba más y más y ni aún la dejaba sentir el ruido
de una voz.
Un día, el obscuro encierro de la cautiva fué iluminado por un rayo de sol, que entró no se sabe por dónde.
Y al mismo tiempo una canción de amores resonó, prometiendo cortejo}' libertad y vidi La incauta puso sus
manos ateridas en el rayo del sol. .... - Y la canción de
amores le entibió el corazón, de una manera tan rara, ·
,,np le pHcció como si 1:n alt'teo nue\'O comenzase a

palpilar, naciente. Lloraba sin que se oyera c,ómo gemía, y todas sus lágimas de amor se convirtieron en perlas que brillaban en las t inieblas del encierro como mi·
radas de ángeles.
Llegó el marido y fuese el sol y fuese la canción. y
todo quedó callado, y él la riñó y hasta golpeó su cara
de rosa.
Marchó el carcelero, y toruó la luz y tornó el rondador. De la noche de San Juan a la noche de San Andrés
duró el encanto. Entonces el demonio (iarrenegado sea!)
entróse en el encierro y empezó a seguir a la doncella
y a hablarla, de manera que ella no le veía, y pensaba
que lo que sonaba dentro de su cabeza y le llegaba al
corazón era su conciencia. Y no era sino la voz del Malo (ila Virgen te pisó, maldito!) que se le metía en el
alma.
Otro día oyó palabras más dulces que la miel de colmenas y más hermosas que la vida, y oyéndolas empezó
a turbarse y a temblar, y sus labios se abrieron con una
sonrisa que de amor era y para amor iba. Y en esto Satanás (iválganos San Gabriel!) hizo que el marido llegara, y viendo a su mujer de tal modo que no parecía sino
que el corazón se le saltaba, con más rabia que un león
y más maldad que una víbora, la ahogó. sin dejarla en·
comendar a Dios su alma. El viudo, que huyó de la justicia, se ahorcó en un árbol. que desde entonces secó sus
ramas; se ahorcó como Judas ....
Por eso en las noches de luna salen de la casona ruidos que son besos y gritos y lloros. y brillan las perlas

Or¡:aoizadores y participantes

01

Fué inútil que el señor abad. disgustado por la herejía de los crédulos, que llevaban al lugar sanadores y
ancianos engraciados, subiera un día a exorcisar la casona. Cada vez era mayor el hechizo. Ya algunos habían
sentido llegar hasta sus cas35 las sombras de los muertos,
pidieado misas para sus alm:'ls condenadas. Y, sin embargo, le encanto se rompió un día sin saber nadie como. Llegaron a la aldea, pidiendo acobijo, dos extranjeros esposos, CdSÍ niños, con mucho amor que brotaba de
sus ojos al mirarse. Supieron la ma licia de la casona y
rieron delante dé las caras asustadas de los buenos aldeanos. Aquella noche durmieron en el lugar maldito.
Y la otra .... Y siempre. Formando cor(osen el pueblo, .
se hablaba ele aquellos poseídos con terror fanático, presintiendo una desgracia : . . Y sucedió que llegó una
dicha.
Un día, cuando el extranjero volvía del bosque con
un haz de leña a la espalda, encontróse a su mujer en
plática con un mozallón, tan entretenida, que apenas le
sintió llegar. Sólos los dos, se alzó retador, hirviente:
-iBonitas cosas te diría, que así me olvidaste!
Coo malicia de mujer y pasión de enamorada, vió ella
e l relámpagó ....
- /Tienes celos?
- iiLos tengo y me matan, me rompen el alma 11 ¡¡Pobre de tí y pobre de mí, si me ciegan!! ....
Un momento quedó callada la tierra., .. _El sortilegio
vacilaba entre el triunfo y la muerte .... Pero la victoria
fué del amor . . . . Un beso ardoroso, mordedor, brutal'
estalló pujante .... El hechizo fué abatido. Y al otro dia.
cuaoclo los plateados tintes de un amanecer espléndido
besarao la campiña, las madreselvas, trepando por los
muros, por el tejado, por los huecos de la casona, la
unieron en un abrazo de hermana con la tierra redimida.
o o o
Lectora: Lectoc El autor ha creado una bagatela que
pensó dedicarla a los niños. Pero también sirve para
los mayores. Si algún día en vuestra vida feliz surgen
los ce los, "el demonio de los celos," ved q ne es preterible a la tragedia que hace estéril una vi&lt;fa, el idilio que
los ahoga en un beso ele amor. Tal es la moraleja de esta fábula infantil, que bieu puede ser leída por vosotr .)S'
con el convencimiento que sois niños todavía, si el corazón se retuerce en algún torm~nto amoroso.
JO.\QUI:-1 AD:\'.\.

el programa de la ,·elada social de la .\sociarión Cristiana ele Jóvenes.

..

�ºlilV AlL
(S IMBOLISMO )
( PARA E1_ Ml' XDO lLt: sTRADo. )
RESPETl' OSA\IEXTE. AJ. HOXORABLE Co~11TÉ

D1-

RECT1\·o DF: J'&gt;A:\IAS HER~JOSILI.ENSJ::S, DE L.\
" so cn:DAD

FtLA;\TRÓPIC.\

DE ~ O NORA.

1

'

Enn1elta en el manto imper ial ele todas las ternuras y
tocios los amores, manto salpicado ele albas perlas- lágrimas recogidas en las playas solitarias del Dolor, el Hacia
de la Caridad avanza sublime y magestuosa por entre
zarzas y malezas; al aire va flotando su cabellera rubia,

1' 0 , c'?mo estrellitas que se desprendieran de la diadema
ele ~1os, son las vírgenes dolientes que cayeron al abismo, impelidas por las rachas del Destino o del Amor;
aq~ellas amar illentas hojas que en perenne torbellino se
agitan, son los dementes que sin conciencia ni voluntad
hacen el éxodo triste ele la Vicia; veis esas raquíticas
plantas que se inclinan hacia la tierra y que matan con
su sombra a las que crecen junto a ellas? son los enfer~os i~curables que en vano imploran los auxilios de la
c~enc1a; más allá, entre las ruinas, besan el polvo las
h!_edras mustias y solas, desprendidas de los troncos de
anosos árboles o de jóvenes arbustos barridos por el huracán, que les pres!Arao apoyo: sc,n las viudas indigentes que lloran la eterna ausencia del esposo amado; y

ele a!b?s perlas, que son lágrimas recogidas en las playas
so litarias del Dolor .

................. . . ... ................ ····· ....... .

Por una de esas gracias inherentes al sexo, la chiquilla vagabunda de otros días, que muchas veces había almorzado con dos centavos de frituras. aceptó el lujo como su medio natural, sin hacerse por e llo interesable.
En el fondo se fastidiaba de su nuevo estado. En compañía de su amante, un bonito de provincia, con sólo
cuarenta años ele edad, orgulloso de su barba rubia sin
una cana, y gracias a quien Nelly tenía cochero, cocinero y recamarera, echaba de menos el tiempo en que tenía que ocuparse todas las mañanas de rejuvenecer al
señor de Lamorliere por medio de uoa tintura especial,
y por las noches tenía que preparar su cena antes de

Ya las vírgenes dolientes que rodaron al abismo, tendrán un asilo donde enjugar su llanto; la mendicidad
encontrará seguro abrigo contra el hambre y la intemperie: !os enfermos incurables no serán _rechazados por
la Impiedad; los dementes, pobres máquinas desquiciadas, recibirán lns auxilios de la Ciencia; las viudas indigentes atenuarán sus penas y sus hijos estarán lejos de
las mordeduras del crimeu y los vicios; y los tristes huer-

acostarse.

(Continúa)
Lamorliere, que recorría la legua desde hacía mucho~
años, tuvo una feliz ocasión. Se le contrató para e l gran
'.f eatro de Lille, donde lanzó los últimos rayos su gloria
provincial. Los que no la hayan visto entonces en "Los
Piratas de la Savaoa" desempeñar la gran escena de la
locura o morir enveoaclo por el licor de Java, lanzando
grandes carcajadas, no conocen hasta donde pudo llegar
lo patético en el "viejo juego" del melodrama.
' Precisamente por aquellos días acababa el actor ele
recibir una pequeña herencia, y gracias a ella pudo Nelly presentarse con trajes decentes junto a su protector.
E r a, y debía de ser para siempre, una mediana comediante; pero su belleza estaba en todo su esplendor y su
triunfo como mujer fué sorprendente. Todos los , iejos
verdes se sintieron arder en e l fuego que desprendía
aquel ser feme nino, pero todos perdieron su tiempo.
Nelly, loca de admiración y ele reconocimiento por Lamorliere, le era fiel, y durante tres años, los habitantes
de Lille vieron a esta admirable criatura hacer comedias vestida de harapos y llegar al teatro colgada paternalmente del brazo del viejo actor.

una polvareda en los pasillos; "i Vaya una niña!" Los par isienses del segundo Imperio- y en eso se les parecen
los ele la República-no eran muy virtuosos, y perdían
la cabeza ante una hembra guapa. En el "foyer" una
multitud ele personas de corbata blanca se hicii:ron presentar. rodearon a Nelly, y su director, un poco pariente
de Paodarus ele Troya, estaba encantado entre el grupo
de admiradores. ''Mi querida amiga, tengo el gusto ele
presentarle al señor Hauptmann." Y el banquero judío
mostraba su enorme vientre. "El coronel Sagé, de lanceros ele la guard ie," Y el militar, todo piernas, bacía su
saludo. Pero r epentinamente se separó todo el mundo
respetuosamente ante la aparición de un hombre de sesenta años, con la mirada desanimada ele los viejos licenciosos, y el director se lanzó a so encuentro: "Excelencia!" Era el conde de B .. .... consejero del Emperador. Tomó aparte a la comediante, le habló muy cerca con gestos de cochinilla sobre una rosa, y le dijo cosas que Nelly oyó con los ojos bajos.
Al fin pudo entrar a su cuarto y desvestirse; pero a cada in,tante: itan, tan! Era la vestidora con uoa tarjeta
y flores. Esa noche se despoblaron todos los puestos de
flores de las cercanías del teatro.
Pronto se hizo N ell y una de las reinas de la galanter.a; una cortesana pródiga y magnífica. Tuvo un hotel.
tocados extravagantes, descendió la avenida del Bosque
arrastrada por un par · de caballos de mil quinientos
Luises. En todos los escaparates se veía su retrato. L as
señoritas se morían de envidia delante de él y las muje·
res de mundo copiaban cada detalle de sus fantasías en
todo. Un hábil compositor de vaudevilles le arregló dos
o tres papeles en los que pudo mostrar algo de talento.
y con esto hizo furor en su teatro. A causa de ella el
banquero Hauptmann quebró y tuvo que refugiarse en
Bélgica; la duquesa de Esmont se vió precisada a vender sus últimas propiedades y establecer el derecho ele
interdicto sobre su hijo, a r ruinado por Nelly en hes meses.
( CoNT1:-.t:ARÁ.)

Traducido especialmente para
NellyRobin.

Ejército de espigadoras . -Cuadro de Jorge Langée que figuró en el Salón de París de 1912.

y en sus ojos inmensamente dulces, inmensamente misericordiosos- diáfanos c ristales por donde Dios coote~pla a la Humanidad, se refleja la imágen de ese Dios
Infinito: y en sus labios flota una sonrisa indefinible, como el suave aleteo de una blanca mariposa sobre el cáliz de una flor ..... .
Y llega al fin de su jornada; se detiene ante las tapias
derruidas de un jardín abandonado, donde zum):&gt;a~ en
pavoroso concierto los vientos de la Muerte y el Olvido ;
donde el Invierno tiende su blanca sábana de escarchas,
corno uo inmenso sudario hecho girones ...... Es e l árido jardín de los Infortunios.
Y la divina Maga cruza por entre escombros y penetra
a I solitario recinto; allí la esperan sus her manas me_oores, la Esperanza y la Fe; y las dice extendieodola d1est~a hacia aquel cuadro desolado y triste:- Somos los
mensajeras del cielo; cumplamos nuestra misión. Escuchadme: Esos blancos azahares que ruedan por el pol-

estas pálidas violetas que en vano buscan abrigo entre
las hojas secas, son los tristes huerfaoitos que ounca sintieron el suave calor del regazo de la madre; que no
conocieron las caricias de la que les diera el ser; que
no oyeron su voz dulcísima ni recibieron jamássus ósculos benditos: hostias envueltas en blancuras de alma!. . ..
Calló la Caridad, y avanzando entre la Fe y l a Esperanza, se acercó a las ruinas, tocólas coo su maoo inmaculada, y de súbito brotaron las fuentes de la Vida;
Y un suave calor derritió los hielos; y diáfanas corrientes cruzaron por los prados; y un sol . magnífico llovió
haces de luz sobre la tierra estér il; y las flores abrieron
sus corolas y elevaron sus perfumes al cielo como una
oración; y en las alturas entonaron los ángeles himnos
dulcísimos de Amor! ..... .
El Hada de la Caridad continuó su marcha por el tris·
te camino de la Vida, envuelta eu el manto imperial de
todas las ternuras y todos los amores, manto salpicado

fanitos, burbujas que nacen y se apagan en la vertiginosa corriente de la Existencia, ya tienen una madre
amorosa que los aduerma en su regazo: La Caridad!. .....
Hermosillo, Diciembre de

1912.

F.\CUKDO BERNAL.

Gibraltar es la menor de las posesiones británicas:
mide menos de dos millas cuadradas. Canadá es la mayor: mide tres millones setecientas cuarenta y seis mil
millas cuadradas.

Lamorliére.
Pero todo termina y, Laroorliere, que se había exaltado mucho un día de su beneficio haciendo el papel
principal de "Gasparclo el Pescador;" se si~tió resfriado
al entrar a su casa, y a los pocos d1as ~unó de un catarro a l pecho. El dolor d~ Nelly fué mmenso, perocosa inevitable - a l poco tiempo tuvo que c~nsolarse co~
la compañía de uno de los ma_gnates_de la cmda~. u~ h1laodero, cinco o seis veces 1D11lonano, que no hmJ?iaba
los lentes de sus gemelos más que cuando aparecia la
bella criatura en la escena. Este hombre, dotado de
buen gusto, comprend ió que aquella piel m~te y aquella
cabellera sombría necesitaba verdaderos bnllantes para
lucir. La van idad del señor hizo vestir a la bella de satín color de oro y la hizo rociar en carruaje.

"EL i\IUNDO ILUSTRADO"

Aun cuando había conservado siempre con ella el tooo
ele director de escena y la actitud d e actor mimado del
público, que oo hacía nunca "Treinta años o la vida de
un jugador" sin ser llamado a escena al final de cada
acto, Lamorliere había tratado a su humilde amiga con
indulgencia. Le perdonaba e l haber salido del pueblo y
conservar ciertas costumbres: su risa jacarandosa, sus
romances cantados con voz chillona cuando arreglaba
su guardarropa. Ella, ante estas consideraciones, había
ciado origen a un sentimiento mezcla de r espeto y gratitud para el viejo actor, mientras que junto al señor
Mallet-Deschaumes, este era el nombre del hilandero,
se sentía coh ibida.
Era un poco solemne el bello lilés; pretendía qoe su
amante tuviera buen as maneras y resultaba insoportable
MI modo de decir a cada instante: "Queridita, no se dice
esto, o no se hace esto o tro," mientras que se ~rreglaba
la barba con un peioecito de concha que llevaba siempre consigo. Fastidiada de esta manera durante cuatro
años por su amante, demasiado correcto, Nelly se aburrió, pero se educó al mismo tiempo; se convirtió en
"dama" sin perder por ello su fondo ele alegría y buen
humor.
Ahora, he aquí t;ue el director del Vaudeville. que había ido a Lille para juzgar del mérito de un actor cómico, vió a Nelly y quedó deslumbrado. Tenía entonces
veintiocho años, que es la edad resplandeciente para las
mujeres verdaderamente bellas. Por ese tiempo el empresario reclutaba un harem, porque trataba de poner
eu escena "Las Bribonas," una de esas comedias satíricontra el lujo reinante entonces, y para justificar las
tiradas moralizadoras, era conveniente exhibir algunas
personitas bellas cubiertas de diamantes. El empresario
subió al palco de N elly con un contrato en la mano.
Pronto, venga tinta y nluma. La ''dama" firmó el papel
que se le presentaba, sobre su mesa de tocador eu medio de las tintur as y las pomadas. Porque ya estaba harta de la provincia y de los provincianos: harta de oir
hablar todas las noches de la alza o de la baja del algodón y harta de su bello caballero de barba dorada ele·
corativa.

=

La misma noche quebró con su amante y. seis semanas después. debutó en el Vaudeville con un papel de
··Las Br ibonas."
El papelito no tenía ninguna importancia; veinticinco
líneas del tercer acto. Pero desde la "primera" se hizo El coronel Sagé, de la guardia de lanceros del Emperador

..

�franJe:ra
estos términos diciendo que las Potencias Europeas des·
aprueban la guerra en absoluto y han acordado en Lon·
dres enviar una nota a Turquía intimidándola para que
acepte las condiciones de paz.
La nota fué redactada y aprobada en la conferencia
que sus embajadores celebraron en el 'Ministerio de Negocios extranjeros. En dicha conferencia estuvieron re·
presentadas las siguientes potencias: Francia, M, Paul
Camboo; Alemania, C. M. Lichnowsky; Rusia, Coude
Benckendorff; Italia, G. Imperiali, y Austria-H ungría.
Conde .\. de Mensdorff-Pouilly-Dietrichsteio,
La mayor parte de los periódicos de Londres al hacer
comentarios sobre la uota que las potencias van' a enviar
a La Puerta, se muestran excesivamente pesimistas respecto a sus probables resultados.
Unos declaran que es muy posible que Turqu ía haya
preparado ya, a estas horas, a lgún plan para seguir contestando con evasivas a las potencias, y prolongar el ac-

~np@llíl Il@~ rru~©ccfüaici©lñl@$ &lt;dl® ~ p&amp;

i@ll"!lililnrrum Il@ p®n&amp; ~rurll~m&amp;
Diferentes aspectos han tomado las negociaciones de
p_az para concluir_la guerra_de los Búlgaros y no es posible hablar en primer térmrno de otro asunto, al dirigir
una ojeada a Europa.
Turquía con una fuerza de voluntad grande sigue resisti_éndose a ciertas imposiciones, y eón este objeto, es
decir, para obligarla a ceder se habla de una manifestación naval de las Potencias contra la Sublime Puerta, y
se a~ade que Rusia ha movilizado su flota del Mar Negro. Los griegos por otra parte no retiran sus demandas
e insisten con denuedo en la cesión de las Islas de Imbres, Lemnos, Tenedos, Mytiline, Chios y Rhodas.
No, lo curioso en esta lucha q ue parece más cruda desd~ e_l momento en que se abrieron en Londres las negoc1ac1ones de paz, es que los mismos aliados a!iora, combaten entre sí, con d iferentes exigencias. Por un lado,
Rum_anía exige de Bulgaria la cesión pronta de Silistria
mamfestando que de lo contrario movilizará su ejército;
por otro lado los mismos ·comisionados para conferenciar
sobre la paz, se di,·iden y apoyan a unas o a otras Po-

Bulgaria. pues, es el candidato más idóneo para constituir el país fuerte que puede substituir en Europa a l
poder turco. Si se llega a confinar a los turcos en el otro
lado de los Dardanelos, á Bulgaria, en &lt;1rado sumo se
deberá este cambio de tanta transcenden~ia en el po;venir de nuestra civilización.
Otro factor importante en esta diíícil cuestión de las
negociaciones de paz, es la actitud de .\lemaoia definida
por las declaraciones hechas por e l canciller.
Los pei_:iódicos austriacos expresan, en general, la gran
sat1sfacc1on que les causa el discurso de Bethman-Hollweg, haciend?. notar la forma precisa en que está concebido y que d1s1pa todo equívoco.
El oficioso_ "Fremclenblatt" estima que las declaraciones del canciller. tendiendo a decir las cosas tales como
sou, y definiendo claramente. sin retóricas inútiles la
dirección de la política alemana en la cuestión balkáoi'
ca, constituye? una prenda de completa sinceridad. Añade que este d iscurso será acogido con gran satisfacción
en todas partes donde quiera que se dt:see el mantenimiento de la paz.
La_ "Nene Freie Presse" ju1.ga que el discurso del
canciller muestra que la situación es ciertamente seria,

pero atestigua, '.' la ,·ez. que :\T. de l:3eihman-Holl\\'eg
consen•a toclana la esperanza de una pacífica solución.
El canciller ha querido poner en guardia a Rusia contra todo equívoco respecto ele la POiítica Alemana y
ha hablado de guerra, precisamente porque quiere la
paz.
En parecidos términos se expresan los primerns ¡;,eriód icos austriacos.
·
" Le News \\'ieoer Journal." por su parte. estima que
el discurso del canciller no ha causado ninguna sorpresa: porq ue, sah-o los intrigantes que trabajan por la dislocación de la ''Tríplice," todo el mundo sabía, por adelantado, lo que ioa a decir aquel diplomático.
Los periódicos italianos difieren algo en su opinión y
en sus apreciaciones relativas al discurso.
El "Popolo Romano" deduce esta conclusión: que será más fácil m,10tener el acuerdo entre las grandes potencias que entre las pequeñas, que se disputan ya el reparto de los territorios conquistados.
La "\'ita" dice que las dedaraciones del canciller
confirman la común esperanza ele que la paz europea no
será ya turbada.
SS. MM. Jorge V y María de Inglaterra, llegando de
visita al palacio del duque de Portl.tnd.

..

1
1

.·-:

~-

Soldados búlgaros en las trincheras cerca de
Tchataldja.

~.. P.tt-~
;!

-:; ~--,

"Los búl~aros se pa:ecen a los japoneses y luchan como ellos. T ienen la misma caballerosidad de sentimientos y la misma fuerza de voluntad. Su pot_encia ofensiva
resulta enorme, .Y a ella puede aplicarse fo que el almim1rante Togo d1¡0 referente~ sus paisanos: "que esa potencia no descansa solamente·_sobre fusiles y cañones, sino sobre factores morales que son alma de los fusiles y

,..

~

.

cañones,''

::V[arinos ingleses jugando cartas en la embajada
en Constantinopla, con las armas a la mano.
(Fot. tomada desde los balcones de la misma embajada.)
tual "statu quo" en e l cercano Oriente, que tantos perjuicios está ocasionando a Europa.
Como se vé los bú lgaros parecen llevar la batu ta, valga la frase, en estos asu n tos de la paz y de la guerra,
probando su indiscutible superioridad, sobre los o tros
aliados. ¿Son o no superiores? Creemos que sí, y estamos conformes con lo escrito por un estimado cronista
que dice:

Fuera de esto, Bulga'.ia aventaja a los otros tres pueblos, en e l ;~mrno que ¡untos emprendieron, pot antecedentes h1stoncos. Verdad es q ne Serbia se adelantó cronoló,gicame_nte en su emancipación a Bulgaria y aún empezo por disputar a este país la hegemonía en los Balkaues: pero la guerra serbia-búlgara de 1885, en que resultó derrotada Serbia, demostró claramente la superiondad de Bulgaria.
Bu!9ar ia ha jugado y juega el papel principal en la
cuest100 de Oriente. La nobleza de esta nación de héroes, que mueren (algunos ha~1 muerto ya) con esas preo~upac!ones que yo llamo sublimes Yerdades sociales, es
1mpas1ble c?mo el des_ti1w. No conoce la ignominia de
las corrupc10nes mushm1cas, la monstruosidad de los imperios orientales.
Por último, la situación geográfica hace dueña a Bulgaria de las comunicaciones entre Europa y Constantinopla. Sofía es el centro estraté&lt;&gt;ico más impor tante de
t~da Península: desde ella se p~ fácilmente a l Danub_10 por el Is~er, sa marcha a Constantinopla por el Mantza, a Serbia por el Morava, o se desciende a Macedonia P';)r el Struma. La guerra actual ha demostrado las
ventaps de esta posicióo estratégica.

res, siendo el objeto ele socialistas y radicales e l desacreditar la candidatura para la Presidencia Poiocaré.
'M. Lebrun. actual Ministro de la Guerra que era :O.[inistro de las Colonias, 110 reemplazará ciertamente a '&gt;I illerand, porque eomo Ministro de la Guerra había moralizado mucho al ejército y era recouociclo por amigos
y enemigos corno excelente laborador en la obra patriótica a la que había dedicado todas ~us energías, pero es
amigo personal de Poincaré y está identificado con la situación, por lo cual ha triunfado apesar ele lo dicho por
"Le Galouis."
.\! escribir esta crónica todos son preparativos en París para la elección Presidencial y el Decano de los Diputados e n la sesión preparatoria de las Cámaras dijo
que el sucesor de Mr. Falliéres tendrá que ser "un buen
lrancé s" no debiendo elegirse a ningún hombre de partido.
La reunión plenaria del Luxemburgo tuvo efecto el
día 1 5 y en los círculos políticos prevalece la idea de
que a última hora modificará su actitud M. León Bourgeois actual Ministro del Trabajo a quien se ofreció en
no principio la candidatura contestando a los llamamientos que se le hagan. Unánimeote se opina que ele ocurrir
esto perderá probableroente la candidatura. Mr. Poincaré. y comentando este cambio, el Diputado M. Bourely
defondió acaloradamente la candidatura del :\1ioistro Poin.caré, teniendo como adversario a :\1. Dalimier
R.

s.

El cólera en Turquía.- Soldados turcos atacadOs del cólera , llevados a los hospitales e11 procesioues de carretas.
Esto no obstante. la opinión más general en este asun•
to pa rece haber sido expresada por el ",V. :s,aggero. " ti
cual dice:
"'Las declaraciones del canciller no pecan por la claridad. Alemania está por la paz; pero, si es nece~ario.
combatirá al lado de sus al iados. Por nuestra cuenta podemos asegurar. desde ahora, a nuestros aliados de la
mano dert:cha, que oo tendrán que bajar a la arena ni
sufrirán grand.:s molestias por culpa de Italia
•·Hallándose resuelto el problema albanés, por consentimiento, casi unánime, según nuestras aspiraciones y
nuestros intereses, la demanda de Serbia. relatirn a la
cuestión de una desembocadura en el Adriático, nos encuentra favorables o. en el peor caso, i ndeferentes, de tal
manera que nadie en Italia sueña en la posibilidad de
una conflagración europea por una cuestión de tan me-

Turcos regalando cigarros a los marinos ingles,·senviados a guardar la embajada britáuica
en Constantinopla.

diana iinportét ncia .

teQcias; Austria-Hungría simpatiza con Rumania y hasta
hace abrigar esperanzas a Turquía para que conserve l;i_
plaza de Andrianópolis y ea fin se concede una gran impor tancia a una con_ferencia de Fernando I con Kismil
Pachá, todo lo cual significa el fracaso de las negociaciones de paz, Turco-Balkánicas.
Las ñltimas noticias acusan este hecho, pues los representantes de la Liga Balkánica cansados de las evasivas
turcas aseguran estar preparados para seguir la guerra,
advi rtiendo que con solo cinco mil hombres bastará para que caiga Andriooópolis. El jefe de la Misión Otomana en las conferencias de L ondres, ha hecho responsables a los representantes de la Liga Balkánica, de la suspen~ión de las -mismas, a unque consintió en dirigirse a
Constantinopla pidiendo ,¡l-g(&gt;bi-eroo ouerns instrucciones, sin que se le oculte que los turcos se hallan preparados para continuar la lucha haciendo grandes preparativos, concentrando doscientos mil hombres en las líneas de Tchatalja en tanto que sesenta mil se encuentran en la península de Gallipoli listos para impedir
cualguie~ desembarco.
En estos momentos puede calificarse la situación en

El Rey Pedro de Servia y oficiales de su Estado :\fayor.

..

.\rchiduque Francisco Fernando, heredero :i-1 trono
• de Austria Hungría, cuyos instintos bélicos
tienen preocupada a toda Europa .

Son muy comentadas. como no podía menos las crfa,is
ministeriales en Francia estando tao cercano el momen·
to de la elección Presidencial. Entre los cambios ministeriales el mássignificati,·o ha sido el del ministro ele la Guerra Mr. Lebruu,quehasustituidoaMr. Millerand. La izquierda democrática se está moviendo bastante. yes muy
significativo que el Senado francés se haya reunido para rehabilitar -al famoso coronel Paty de C lam que estaba en la sombra desde el asunto Zolá, y cuya reh~bilitación motivó la crisis última a que nos acabamos ele referir.
Con este motirn. el diario realista ·'Le Calouis." dice
que la rehabilitación de ~aty de Clam. que fué e l orig-eo de todo. fué e l resultado de un complot meditado y
lle,·aclo a efecto por los socialistas unidos a los radicales,
r¡ ue lograron eles! i zar entre infinidad de docmnentos qu e
dt:bía. firmar el primer ministro Raymond Poincaré. el
rle la rehabilitación que estaban seguros provocaría una
oleada &lt;le indignación pública y que, efectirnmente, _e l
jefe del gabinete firmó esa rehabilitación sin leerla; 1n1r·ga en que h iciei:oo también cae~ al Prl'sidente Fallié-

Señorita María Josefa M ussó y Gan-igues, en cuyo favo r
d ictó el Tribunal Supremo su sentencia condenando a "El
Liberal" y a la Sociedad Editorial de España a indemnizar
a la demandante en l 50,000 pesetas, por una noticia equivocada que publicó dicho per iódico

�, I I /,,
\ ..:' .. '

'I} . ,;::

.!t
_..,._

En la semana pasada hablé a mis lectoras de los gra·
ciosos y bonitos sombr-.ros que la Moda nos ofrece para
completar las "toilettes" ele calle, visita y paseo; prome·
tiéndoles, al mismo tiempo, tratar de los elegantes trajes
que se usan en esas circunstancias; así pues, hoy cumplo
con todo gusto mi promesa, dan'd o algunas indicaciones
sobre el particular.
Para los atavíos de \'isita se usará mucho la falda he·
cha en "charmeuse" negra, con el jaquet de terciopelo,
o confeccionado en la misma tela de la falda y adorna·
do con piel, tanto en el cuello como en los puíios de las
mangas. Cuando los jaquets no llevan esta guarnición,
entonces se completa el conjunto, llevando una linda es·
tola de piel negra.
Estos trajes son de una elegancia discreta y distinguí·

da, por cuya causa pueden sen·ir también, para teatro,
reuniones de tarde y comidas de media etiqueta. En al·
guoos modelos vemos las faldas, prolongadas en una co·
la pequeña, formando una ligera draperia en la parte
inferior, y dicha drapería se pierde hábilmente en un
costado. bajo un pliegue plano. Aquellas de nuestras lec·
toras que tengan la costumbre de salir a la calle a pie,
más bien que en carruaje, podrán hacer estas faldas de
un modo muy práctico. redondeándolas para el día, y aña
diéndoles. a voluntad, una cola postiza, que tenga simu·
lado el pliegue y la drapería, a fin de colocarla sobre la
falda, por medio de broches de presión.
El corsé, adecuado siempre a la índole del traje, se
confecciona en "charmeuse" y muselina de seda negra,
acompañado, igualmente, de un bello encaje blanco, y
en la fantasía de la modista debé estar el arte con que
se arreglen las draperías de la tela o de la muselina, pues
ese es ahora el gran "chic" parisiense: adornar los cor·
piños con draperías o con fichús ele encaje.

.\lgunas veces se alargan las puntas de la espalda o
del delantero, colocadas de tal suerte que semejan una
prolongación de la falda.
El conjunto de estos corpiños debe ser muy amplio y
"negligente," por decirlo así, procurando velar el enea·
je con muselina de seda, a fin de que las telas tengan
una apariencia flexible y cambiante en sus movimien·
tos.
Cierto es que los encajes muy transparentes no necesitan de este recurso artístico; sólo se empleará éste,
cuando se useu encajes algo pesados, como es el de
Cluoy, el de Irlanda y el de punto de Venecia.
La parte superior del corsé se abrirá discretamente
en punta o en cuadro, sobre una pequeña camisola transparente, hecha en tul blanco, ya sea liso o con dibujos,
de la cual, el gracioso escote deja ver el cuello, completamente libre. A la orilla de ese bonito escote deben llevar las citadas camisolas, una hilera de perlas o una aogostísima franja de piel, sino es que también .se adornan

/

Lujoso traje para teatro.

Sombrero de terciopelo, estola y. manguito de zorro. -Gran manto para sallda de teatro.

Abrigo de piel de nutria.- Toca de terciopelo negro.- Sombrero de terciopelo con plumas.

con alguna fina guarnición de bordados de fantasía, o
con un pequeño entredos de encaje ligero.
Sin embargo, las damas de cierta edad no deben vacilar en añadir a esas camisolas un cuello alto, hecho en
encaje, que puede ser transparente, pues de lo contrario
resultaría pesado comparándolo con el tul.
Las mangas l argas se hacen en encaje o en muselina
de seda, cerradas del puño al codo por una hilera de
doce o catorce botones pequeños, los cuales se reempla·
zan, en ciertas ocasiones, por lindas perlas, que no pocas veces se colocan al lado de un "plissé" que sube también hasta el codo.
Estas elegantes "toilettes" negras, propias para los casos ya indicados, se pueden hacer algo menos severos,
añadiéndoles una nota de color vivo, lo cual se hace, casi siempre, poniendo una cintura de matiz fuerte, hecha
en pana o en satín, ligeramente drapeada, sin lazos flotantes y cerrada en el talle por medio de un artístico
nudo plano. El violeta es un color muy adecuado para
esta clase de cinturas, lo mismo que los tonos enérgicos
del frambuesa, azul antiguo. verde luz, turquesa y rosa
marchito. Por otra parte, lectoras mías, nada más fácil
que tener diferentes cinturas, para cambiar totalmente
el aspecto del traje, dándole así siempre una apariencia
diversa, con el objeto de evitar la monotonía que no deja de ser uno de los defectos más grandes en cuestión
de elegancia. La mujer distinguida debe cambiar constantemente su "toilette."
En cuanto a los jaquets con los que se completan los
trajes de calle, visita y paseo, deben adornarse, cuando
están hechos en "charmeuse," con una pasamanería de
seda negra, y si se confeccionan en terciopelo liso o labrado, se guarnecerán con piel, colocando ésta en el
cuello y en los puños de las mangas. No importa que la
falda sea de tela lisa y el jaquel de terciopelo labrado;
los caprichos de la Moda se apoyau, generalmente, en
los contrastes más audaces.
La piel apropiada a ese respecto, es la cibelina, la de
oso o la de zorro negro, sin olvidar, tampoco, la de nutria teñida.
MARGARITA.
o o o
En estos momentos todo el mundo se ocupa de los
!(U antes. 1Se deben o no usar de noche?

La cuestión es dificil de resolver, porque no se trata
ele un accesorio insignificante de la "toilette" femenina,
sobre todo, en esta estación. Horroriza salir sin guantes y con mangas cortas. Aun yenclo en coche, el aire
se introducirá por las mangas amplísiml.S del gabán y
los brazos se convertirán en mármol.
Los que intentan desterrar los guantes alegan que no
permiten l ucir las sortijas, el adorno más bonito de una
mano bonita. Es cierto; pero para que las manos puedan
ser admiradas, es preciso que sean blancas, finas, con
los dedos muy afiladitos y las uñas sonrosadas y brillantes, y esto no se consigue más que preservándolas del
aire, del sol y de los cambios bruscos de temperatura;
en una palabra: usando guantes a todas horas.
Entre los guantes recomendables, sin el menor género de duda, los de Suecia son los mejores para conservar las manos bonitas.
Su flexibilidad tiene una influencia directa sobre la
piel, la suaviza y evita todo género de manchas de las
que suelen salir cuando se usan guantes de seda, porque la luz penetra a través de su tejido, y en los puntos
menos resguardados puede asegurar que ninguna renunciará a su uso.
Es una equivocación creer que los guantes gordos, llamados de "sports," son convenientes, porque, si bien es
cierto que preservan las manos del aire y del polvo, tam·
bién lo es que las costuras y la dureza de su piel entorpecen las articulaciones y quitan delicadeza y elegancia
a las manos. El guante de Suecia será siempre el predi lecto de toda la que sepa presumir, y se puede asegurar que ninguna renunciará a su uso.
El pretexto de las sortijas no tiene fundamento, porque sobran ocasiones de lucirlas, cuando se recibe en
casa y las comidas, que es para donde las señoras se visten más y reservan sus mejores joyas
000

Toilette de invierno para paseo.

El loco entusiasmo que han despertado las tarjetas
postales tenía que probar necesaria.mente una nueva invención.
Ahora se trata de un pequeño dije en forma de tarjeta
postal en miniatura.
Es de plata sobredorada y esmaltada; el esmalte reproduce \'istas de París perfectamente hechas. El an-

verso está en blanco, dividido, para poner en un lado la
dirección, y en el otro escribir lo que se desee, como
en las verdaderas postales. En estas se graban iniciales
o nn nombre y se pone un pensamiento, más o menos
inspirado.

�El Mundo Ilustrado

Liberalidad de los catalanes para
con sus príncipes

FLOR DE l\IAGXOLIA: Mil gracias, querida amiga, por
su amable carta y por su linda tarjeta; yo también Je deseo mue.has felicidades en e l presente aiio, y correspondo cordialmente a sus sentimientos de amistad hacia
n1í.
Respecto de su asunto, quisiera decirle algo que animara su espíritu abatido; algo que hiciera renacer sus
esperanzas agonizantes, pero ...... ante todo, debo ser
s1Dcera con usted, y me parece que ese caballero no le
profe3_a u~ verdadero ~or, pues cuando éste existe, y
no lo 1mp1de nrnguDa circunstancia, se hace saber cuanto antes, pues nunca se puede ocultar, sin objeto, un anhelo del cual se vive y del que se espera la felicidad si
se llega a realizar. ¿Por qué ese joven no se atreve a
declarar a u~ted su amor? Sencillamente porque su corazón no lo impulsa a tener este desahogo, y, en vista
de ello, usted necesita olvidar tan desventurado afecto
y procurar que su alma tenga otro dueño, Esto no es
imposible; baga un intento enérgico para libertarse, fomentando cualquiera impresión de la misma índole, y
ac,a so pronto una nueva ilusión vendrá a darle la dicha
que yo le deseo.

_Ci;R10,..,:_ Si prefiere atenerse a mi opinión, le aconse¡o ql:le asista a la representación de "Tierra Baja," pues
a l decir de personas entendidas en el arte dramático,
esta es la obra en que se pone de relieve el talanto admirable del afamado.actor, don Enrique Borrás.

cinos cerca de su casa; no le es posible pagar una persona competente que cuide al pobre joven que alquiló
la pieza vacía, con cuya renta han aumentado ustedes
su presupuesto, autes tan escaso .. . ... ¿ qué hacer en semejante conflicto? Una sola cosa, señorita; dejar usted a
un lado su grande timidez: recordar que la caridad es
un santo y sublime deber; pensar qu~ es usted en estos
mom~ntos, una ,·erdader'!- "Hermana de la éaridad," y
por cierto que estas admirables heroínas no se fijan en
que su enfermo sea joven, extranjero y desconocido· son
"hermanas" de t&lt;;&gt;dos los 4ue sufren y uecesitan de ~llas.
Haga uste? lo mismo, y no se detenga por necios prejuicios; el_pnmero en respe_tar su con_ducta alta y abnegada, sera el enfermo a quien \'a, qu,za. a salvar Ja vida
y a dernh-er la salud.

MADRESELv..,: ::So tema usted que sus consultas se extravíen con moti,·o del cambio de oficinas que se ha verificado en este periódico, pues su carta me llegó con
toda oportunidad..\ fin de que esté usted perfectamente, cierta de la nuev'!- dirección, me permito repetírsela.
aun cuando en el Directorio la encontrará usted segurameute. Las nuevas ofic10as de este Semanario, están situadas en la tercera calle de la Rinconada de San Diego número 4r. Espero con ansia la confidencia a que se
refiere.
En c_u~nto a la pregunta que me hace. pidiéndome
u_na _op101ón acerca del asunto de su hermano, Je diré Jo
siguiente: Procure ust~d evadir toda respuesta definitiva,
pues los enamorados piden consejo para tener el gusto
de desob~eecerlo, o al menos, con el objeto de hacer rec:3-er que¡as y ~argos contra quien les dió dicho consejo,
s , por desgracia les sale mal su empresa. En el caso presente~ m_ucho m7 temo que este sea el desenlace, pues
la senonta a quien tanto ama el señor hermano de us•
ted, me parece que no es sincer'l ni juiciosa en su manera_de conducirse, pues si_ lo fuese, no mostraría igual
cann_o por sus dos pretendientes, haciendo que ambos
conciban esperanza de preferencia. Pudiera ser que
e lla_ creyese no comprometerse con su actitud cariñosa,
debido a que a los dos jóvenes les brinda su amistad·
pero, si ellos le han hecho saber que las distinciones d~
que son ?bjeto los hacen tener esperanza de una correspondeoc,a absoluta e n sus sentimientos amararas ella a
su_ vez, debía retraerse, a fin de no alimentar u~ sedtin:_uento que no está dispuesta a corresponder. Así, pues,
s, prefiere atenerse a mi opinión, procure evitar una
respuesta a las preguntas de su hermano, o dígale suavemente lo que piensa.
_Respecto ~~¡ manguito q_ue desea cc,mprar, le aconse¡o que lo e_h¡a de alguna piel obscura, de preferencia
ne~ra, pt:es estos se ven elegantes, acompañando a cua lqmer tra¡e. La estola debe ser igual al manguito.

lp&gt;wai ll!llfu Illl!IW

EVA1'GELI1'A: Puede usted usar calzado de ante pero
no de terciopelo, y respecto de los sombreros, me parece que esos velos son más propios para señoras jóvenes
o de alguna edad, que para señoritas como usted y como su hermanita menor. El velo flotante se usa poco,
aunque es cierto que no se ha suprimido por completo.
Tengo mucho gusto en contestar a sus preguntas, y
sabe que estoy a sus órdenes para todo cuanto de mí solicite.

CLARA: Doy a .usted el modelo que se sirvió pedirme
para traje di¡ visita. Está hecho en "charmeuse" negro,
adornado con ,pasamanerías y bordados de seda, en color
turquesa. La falda, artísticamente drapeada, se recoge
en el lado jzquierdo, por medio de dos broches hechos
en forma de •media luna. Dichos broches son de plata
antigua y perlas. El cuerpo está guarnecido con pasamanerías y borda.dos. La camisola, de tul blanco, ostenta en el cuello uf'lin~o bordado de_ plata y perlas. El
sombrero es una graciosa toca "Enrique II," de terciopelo negro, cuyo único adorno es lln ,·aluminoso "aigrette," también negro.

~IARGARITA.

El que quiera vivir muGho tiempo, que baile
FLOR DE Lu;: He tenido un verdadero placer con las
noticias que me comunica en su carta, pues nunca he
creído sincero el ¡¡,mor que su novio decía tenerle. Ya
ve usted como aceptó fácilmente la ruptura de las relac iones amorosas que los unían, no obstante hab~r fingido
aún, grande pena al saber la determinación de usted.
; Es esa la conducta de un enamorado?
· En cuanto al otro joven que la pretende, rpe basta saber su buena conducta respecto de su madre, para asegurar a usted que es un corazón noble y generoso, muy
capaz de hacer feliz a la mujer a quien elija para su
compañera. Creo que debe usted coucederle el favor de
darle su retrato, y no hay ningún inconveniente en complacer sus deseos, visitando a la señora su mamá, mientras éi vuelve de ese viaje que va a emprender. En su
ausencia, usted necesita captarse el afecto y la estimación de dicha señora, pues así será más tácil que su pre
tendiente la quiera con mayor ternura, porque si es un
hijo cariñoso tendrá mucho placer en segui,r los consejos de su madre para elegir esposa.
'
' Le agradezco en extremo el envío de su bonita posta l, lo mismo que los deseos con los cuales me fa,·orece,
haciendo ,·otos por mi feliciead en el nuevo año.
·

A)tPARo: En efecto, q lierida señorita; el c¡¡so de usted_ es muy difíc_il de 'resolverse, porque su huésped, que
es Joven, e;&lt;tran¡ero, y de buena presencia, tiene una fiebre contagiosa: la mamá de usted, también se encuentra
enfern_:¡¡.; las criadas son muy torpes y no podrían desempeoar los clehcados oficros de enfermera. ~o hay ve-

Cuando Luis XlV fundó la Academia ele baile, hizo
constar en el acta que se levantó en la sesióa inaugura 1,
que el baile era útil al hombre, no solamente para acostumbrarle a tenerse bien, sino además como preparación para la guerra.
No sabemos qué conexión puede tener el baile con el
manejo del fusil, y quizá fuese pretender demasiado el
exigirá la tropa que valse; pero lo que sí es cierto es
que los baila,·ines célebres han llegado a edades fabu·
losas.
Gaetan Vestris murió a los ciento dos años; Petitpas
iba a cumplir noventa y seis, y su hermano, que actualmente es maestro de baile en San Petersburgo, tiene
más de ochenta.
Francisco Lerante, que hizo su carrera en Italia, murió en 19oi, pocos días después de cumplir los cien
años. Se había retirado a los sesenta y cinco, vivía en
una aldea al lado de Rouen, y gozaba de perfecta salud.
~noca supo lo que era un dolor de reuma, ni una mala
digestión, y coosen-ó hasta sus últimos días una agilidad
extraordinari a.
Esto; ejemplos demuestran que el baile prolonga la
,·ida \' evit;¡ los achaques de la vejez.

Nunca han abandonado los hijos de Cataluña a sus príncipes, que siempre que
vieron apuro en ellos, fué antes que el avío
de sus casas el esplendor de sus palacios, y
este homenaje llegaba a exaltación amorosa, como se verá, en casos de guerra.
Y pruébase en que al rey Don Pedro sirvió Barcelona con mil infantes, sesenta soldados de a caballo y once galeras pagadas.
En que al rey Don Alfonso sirvió con
quince galeras pagadas y armadas.
En que al rey Don Jaime le desempeñaron su patrimonio y le dieron trescientos
mil d ucados y esto haciéndose de honrados
y festejados.
En que el rey Don Alfonso III le dieron
diez galeras gobernadas por un conseller al
que Don Alfonso hizo gala del título de almirante.
En que el infante Don Martín, para ayuda a un viaje que hizo a Sicilia, le dieron
veintisiete mil escudos.
Y, por último, a más de otros muchos
que pudiéramos aducir pruébase en que a
la cesarea majestad del emperador Carlos
V sirvieron además de doce artillerías y
trescientos mil escudos el sacrificio de las
vidas de sus esposas. Como se ve, si los catalanes no han sido voceros de vanaglorias,
han sabido hacer realidad ese refrán ya un
tanto olvidado de "&lt;?,bras son amores y no
buenas razones ....

La HeGhlGera

en la Landa Bretona

En la landa de Bretaña, el pueblo sigue
c r eyendo en lo sobrenatural; se tiene tanta
fe en los filtros y en los sortilegic,s como
en los santos que venera la Iglesia, y las
brujas, cuya profesión, facultad o como
quiera llamársele se hereda de madres a
hijas, son respetadas y queridas; respetadas
porque en ocasiones pueden ser peligrosas;
queridas, porque se las cree capaces lo
mismo de curar unas sencillas calenturas
que de vencer al cólera.
La bruja b retona es una de las figuras
más típicas de su país. Joven o vieja, soltera o viuda (porque, o no encuentra quien
se quiera casar con ella, o si lo encuentra
pronto le hace mal de ojo), vjve en una cabaña antiquísima, en compañia de una vaca, de una cabra o de alguna~ ovejas que
cada día hace pacer en un sitio distinto, para enterarse mejor de las voces que corren
por el país. Lleva siempre un manto de
grandes pliegues, y se apoya en una nudosa
estaca. No se ríe jamás. Se ti tul a cristian;i,
y los domingos va a misa, aunque no está
nunca más que hasta la bendición. Si preguntáis acerca de ella a un campesino bretón, os dirá que cuatro veces por semana
se levanta después de media noche; que
asiste al aquelarre; que puede cambiarse
en galga o en loba, que destruye los pastos,
origina incendios, sube a lo alto de los pinos y se sienta a descansar en los nidos de
las cornejas.
Las ocupaciones de la bruja consisten en
hacer maleficios, confeccionar filtros, echar
la buena ventura, embrujar, y curar enfermedades. Además, casi todas practican la cabeza de un negro que haya comido carcartomancia, la quiromancia y el magn~tis- ne humana durante cinco días, un murciémo. Ellas mismas están por lo general con- lago abogado en su propia sangre, los cuervencidas.de su poder, porque no son ellas nos de un macho cabrío, el cráneo de un
las inventoras de sus prácticas; estas se ba- parricida y una cajita conteniendo perfusan todas en fórmulas escritas en libros de mes, áloe, alcanfor o ámbar gris, amasados
magia que guardan celosamente, o en ins- con sangre de topo, de macho cabrío o de
trucciones recogidas de los labios ya fríos murciélago. Dispuestos todos estos objetos
de sus madres agonizantes. Algunas de es- en la forma que minuciosamente explica la
tas fórmulas datan de los tiempos medioe- fórmula, se pronuncian ciertas palabrascavales, y revelan a la vez la ingenuidad de balísticas, y aparecerá el d iablo, que ha de
la época y la barbarie de los primeros que conducir a la hechicera al conciliábulo. No
en ellas confiaron. Para ir al aquelarre, por menos extraña es la receta para embrujar.
ejemplo, la bruja debe ayunar durante Según los libros de magia, cada persona esquince días, no haciendo más que una co- tá simbolizada por un animal. Hay pues,
mida ligera y sin sal después de ponerse el que empezar por procurarse este animal,
sol.
así como algunos cabellos o ropa de la perCada cinco días se emborrac,1ará con vi- sona que se desea embrujar.
no, en el que haya puesto en efusión seis
Por medio de estos cabellos o ropa se pone
cabezas de adormidera y cuatro onzas de al animal "en relación magnética" con el
cañamooes majados. Escogerá luego un si- sujeto en cuestión, se le da luego su nomtia solitario y pavoroso, tal como un cernen- bre, y se le mata de un solo golpe.
terio, unas ruinas, un altar druídico o el siEn seguida se le abre, se le arranca el
tia en que se baya cometido un crimen, e corazón y, durante tres días, se clavan en él
irá a!H provista de dos velas de sebo huma- espinas, clavos y alfileres enrojecidos al fueno, dos coronas de verbena, un vaso coote- go, pronunciando al mismo tiempo todo géniendo sangre de persona, cuatro clavos nerodemaldiciooes... Lapersonaparaquien
arrancados del ataúd de un ejecutado, la se hacen todas estas maniobras irá sufrien-

do tantas torturas como si alfileres, clavos
y espinas se hincasen en su corazón; enfermará, y al poco tiempo morirá de un mal
desconocido.
Las brujas tienen también ciertas palabras para calmar las penas del corazón y
las perturbaciones del entendimiento, así
como pases que ellas llaman mágicos y que
acompañan de consejos a veces muy juiciosos, lo mejor, indudablemente, de su repertorio cabalístico. Con ciertas hierbas que
recogen cuidadosamente. curan en realidad
una porción de enfermedades. A veces, los
médicos de aldea, más bien celosos de sus
éxitos que alarmados por sus pretendidos
poderes sobrenaturales, las hacen perseguir
por la justicia; pero esto aumenta la fama
de la hechicera; todas las amenazas del código no podrán impedir jamás que las brujas bretonas den consejos, vendan sus panaceas y digan la buenaventura.
Claro está que la exi~tencia de la hecbice ria en los días que corremos, supone un
ambiente todo simplicidad y atraso. Para
que se comprenda Jo que en este terreno
son los campesinos de la landa bretona, basta citar un hecho. En Trégnier hay una
iglesia de San Jbo, donde hasta hace muy

pocos a[os existía un altar dedicado a
Nuestra Sei:ora del Odio. Desde muy lejos, a marchas forzadas, acudían allí peregrinos, muy cristianos todos ellos, y algunos
hechiceros, a pedir por cuenta propia o de
sus clientes la ruina y la muerte de las personas aborrecidas!

El huerto del Canadá
En 1901, época en que se hizo una estadística, el Canadá poseía los árboles frutales siguientes; 15 millones de manzanos,
1.300,coo melocotoneros, perales 900,000,
2.4co,ooo ciruelos, 1.200,000 cerezos y ••• .
180,000 diversos, o sea un total de cerca de
21 millones de árboles frutales a los cuales
hay que añadir 2.700.000 viñas.
Estas cifras se han aumentado desde entonces en enorm"s proporciones; sólo los
propietarios de la Colombia inglesa han
plantado 4.500,000 árboles en diez años.
Calcúlase que en los huertos del Canadá hay
actualmente treinta millones de árboles frutales que a razón de 125 pesetas de valor
medio por árbol, representan un capital de
3.000.750,cco pesetas oro.

�El Mundo Ilustrado

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Uno que desprecia el premio gordo

profesión, domicilio, etc., de cada adquirente.
Y llegó . el sorteo, y salió agraciado un
Miss Maud K · • • •• de Baltiº more, es una empedernido
á dsolterón que se hizo el .sueco
-soltera joven, aunque no muchacha ni tam- no presen~ n ose a reclamar el premio.
4eter1Jvaa yotoabiaazátea qu,
poco jamona; guapa de verdad-una bellePudo miss M_aud K · · · · c3:llarse, embol- . ~ab_íamos q uedado, o habían quedado los
ban merecido al
za en pleno florecimiento,- inteligente y sin~ose tranquilamente el_ importe de la h1g1emstas, en que el tacón alto y el corsé
con algunos posibles, aunque 00 muchos.
\ª•.~«=;ro honrada Y c~mp}1dora del deber, SI?º dos azotes o plagas para la salud femeLa linda yanqui no encontraba quien la e cnbw al solter~n nohficandole su suerte. mna, y basta para la belleza !dem. (Aunque
dijei:a "por ah! te pudres," y como no pareEste _co~pare~)Ó:
.
. hay varone~ que usan corsé y_ tacón a lto,
ce dispuesta a quedarse para vestir imágeSen_onta- di¡o.-es usted bella, mteh- no se refenan a e llos las ensenanzas y ex10 adml1!6n •" l01 Hoaplta!~
nes, y como además eran muchos los varo- ~ente,_ di~creta, honesta, , hace_ndosa, dulce, periencias de los facultativos.)
de Parta, e.pllcan la hora d,
nes solteros que se hadan lenguas de su mst rmda, el ~ombre_ m~ ex1g:nte, el más B~eno; pues a hora resulta que donde di•H producto para todo■ lo■ u,oe
palmito, de su labia y de sus buenas cuali- d~scon~entadizo, sl:ra fehz teméndola _por go d igo, no. d igo digo, sino digo Diego.
del tocador : Cuidado• de 1~
dades, resolvió rifarse. El ganancioso al e mpanera de _la vida Y madre de sus h1¡os.
Dos médicos berlineses han "cogido" dos
adquirir la papeleta contraía el compro- Pero .· · ·· . yo Jugué por puro compromiso, muchachitas, dos mujeres de "edad media"
Boc.!l
' qu3 purifica, de loa
Cabellos cuya calda detiene
miso formal de casarse con ella, y el pro- pensando que la_suerte no me f~v?recería, -más bien de "edad moderna"- y dos sedueto de la renta de b illétes serla el dot Y como no soy dign? de tanta fehc1dad, co- ñoras de "edad antigua."
Loctonea de laa Crlaa Cui
que llevara Miss Maud K......
e ~o he resuelto morir soltero, le agr~dece- . Después, y muy científicamente, las su.iadoa IDtiUloa, etn
'
st
Para vergüenza de la juventud de Balti- na a u ed c¡ue acept~ra estos tres mil do!- ¡etaron a l uso del corsé, y han encontrado
í&gt;•1oonp.ru ü 141 ffllatfl4U&amp;o,-..
10
more hemos de registrar el hecho de que lars a cam? de mi hbertad, Y conste que y _declarado que, si bien este "artefacto"
":N LAe ~A .. 114ACIAa.
las papeletas se colocaron con a lgún traba- no es desaire.
dificulta un tanto la respiración, en cambio
.l,.11te1: Gu11nhelm y ■ al■ reeque
jo, pero se colocaron, llevándose un talona- Y aquí concluye la historia .
desarrolla la parte superior del pecho á ex!partado tl06. M'blco.,
rio en que consta el nombre, apellido, edad,
pensas de la parte inferior.
Por tanto, el corsé, lejos de estimular las
afecciones tuberculosas, es un medio de - - - - - - - - - - - - - - - - prevenirlas.
""\hora bien;" cuando ya los pulmones
funcionan mal, el corsé no es saludable,
¿
porque los órganos respiratorios, en vez de
los DEBILITADOS, los FATIGADOS
d_esarrollarse, realizan un trabajo exceu~~&lt;:~ Bolo 7'0P:ICO
aquellos que tienen débiles los PULMONES y los BRONQUIOS!
sivo.
...;~'gP
!f:a~:for11ni
Y
todo
exceso
es
malo.
Un AIITISéPTICO y un RECONSTl'J'UYEIITE
cau!a deJ pelo, cura

El corsé, vindicado

H~I!?!:~°!~!.~
Coa/tar Sapon1n,
Ls Baur

UNIMENTO GENEAU

QUÉ ES LO QUE NECESITAN

liIJ111efüTiir1Itfü:1 ~ ilB ~

que en forma apropiada, reúne el antiséptico y el reconstituyente má
po~erosos, la Creosota y el Clorhidrofos1ato de Cal.
Oon~ti_tuye el remedio soberano contra los CAT~RROS, las BRONQUITIS
cronrca_s, la GRIPE, el RAQUITISMO y la ESCROFULA. Aumenta el
apetito ¡ las fuerzas, agota las secreciones y previene la

TUBERCULOSIS
-

&lt;...,."
1',4t,8

t1tGe:

• COt111J11:vom-PA J11$, 1 '"

..,.,.
ª'

tod•• 1

farf11

NIEVE

rap1da y •e~ r, de
• Jaa Cojeraa, Eaparaftlln,Sobrebaeao,
~. Torceduraa.etc..etc,
Revul•i• ~ y resolaUvo 1ume¡orable.

Parls, 165, Rue S1•Honor6 J todasFarmacias.

Es tao blanca la nieve!
La nieve que en las mañanas de invierno borda las cimas de las sierras, es tan
blanca como tu ·cuello, Zagala. La nieve
de
más blanca que yo conozco es la de tus
manos y la de tu frente. Paloma blanca
flor, estrella: tu blancura me hiere, tu blan~
c-ura me maltrata el corazón. Oh, tu casta
y adorable blancura!
La nieve de tus manos me enferma, y
contra
esa otra que está sobre los dos milagros de
tus ojos, la nieve de tu frente, esa que, a l
la
Tos,
el Catarro
menor_ soplo de viento que la roza, parece
la
Bronquitis
derrehrse, ah! esa nieve me mata!
_Nievecita: sé buena conmigo; entra e n
m1 alma para que no vuelvas asalir de ella·
la,·a mis culpas; santigua mis pecados . . . :
sálvame!
~ieve ...... !
Ala _blanca, nido blanco, cigiieña blanca, - - - - - - - - - - - - - - - -Zagahta; tu blancura me llena de escalofrío, tu bla ncura es ingrata. Mi alma va
a monr, tu blancura la ha herido. La nieve de tus manos, y la de tu cuello, y la de
tu frente. Oh, qué nie,·e tao blanca! Nieve .. . . Nieve . . .. !
La nieve de tu corazón es más fría que
y
todas las nieves. Zagalita, mi alma va a moCura las Ootores, Retardos
rir; qué nieve tan fría! Zagalita, se muere
m1 alma .... Nieve .... ! Nievecita ... • !
Supresiones de los ,Menstruos

NAFe

VICHY

Ma.na.ntia.Jet..,
del Esta.do
Francés.

BIBN BBPBClB'lCA.8 BL NOMBRE

VICHY CÉLESTINS G~t¡1:::::d::!:;!jr::~ª
VICHY GRANDE•GRfLLE
VICHY ff OPIJAL
Enfer;:;:::.ea del

Enfermedades del Estómago.

fASTILLES - SELS - ( COMPRIMtS

VICHYªÉTAT

DESCONFIARSE
DR. LAS FALSIFICACIONES É IMITACIONES

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Exigir la

Firma :

lnolenslvo Jde una Pureza absoluta
CURACION
RADICAL
v RÁPIDA
(Sin Copaiba - al lD7eccieus)

delos Flujos Recientes óPersistentes

~

Cada
lleva el
cápsuia d e este M odelo nombre: MIDY

LANORENI

.l Verdadera
Agua.Mineral
Natural de

El Mundo Ilustrado

SEÑOB.AS

EL APIOL oe Los

Ores J0REJ

191 2.

F. RESTREPO GOMEZ.

HOM0LLE

F;• SEGUIN, 166,l.St ~ ,Paris,y lf&lt;lu far■"'.

P! RlS, 8, Bue, 1,1m1 J en roaa, las rarmaclaa.

V

~~SUL4
DE

d'

QUININA
PELLETIER
Las Cilpsulas
de Quinina de Pelletier
son soberanas contra
las Fie.bres, las Jaquecas,
las Neuralgias, la tnnuenza,
los Resfriados y la Grippe.
EXJGIF\ EL NOM BREt

Contra los vagos. .. . sin dinero
!!!Jlllllllllilllilllllllllllllillllllllllllllillllllllllilllllllllillllllllflllllllllilllllllll

s~::l::c1~ªnfsi~ la~~ndoªneºs"ªF!~~f¡~rr~u.":~;:~~ 1f:r~~Clb~1Íloc;r:ra::~~~:i~~e
1

AGNE.L,

1•i-;10-1.:,11sT.-.,

1.6, Avenue de l'Optra, PARIS

~

~ u~:"~!::ed:~~:e i

En ::-;oruega se han dicho: un individuo
que n? trabaja es forzosamente nocivo para
la sociedad, porque irremisiblemente tiene
que Yi,·ir del trabajo ajeno.
Y en virtud de ese principio, rigurosamente exacto, los legisladores han resuelto
concluir con la ociosidad y el vagabundaje
LA UNTCA PERFECTA
de toda persona válida, con una sola excepción: si el ocioso y vagabundo tiene diDe venta en las mejores farmacias
nero, la ley no reza con él.
Se ordena que por primera providencia
IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIHIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!
la J??licía_ invite a todo vago a tomar profes10n y a todo vagabundo a tomar domi- - - -- - - -- - - -- - - - -cilio.
¿ Que no hacen caso? Pues se les da traPara curar las ampollas
bajo e n casa de un particular ó en establecimientos libres del Estado, la Provincia o
el municipio.
Las ampollas que se forman en las ma¿ Que ni por esas? Pues se los encierra, nos y en los pies, a consecuencia de un
y no como criminales, y se los obliga a tra- trabajo excesivo, se curan abriéndolas con
bajar por medios no violentos.
unas tijeras o un bisturí, sin quitar la piel.
¿ Que ni a un as!? Pues encierro hasta de par a sacarles el líquido seroso que contieseis años y trabajo por medios más persua- nen y después de abiertas se cubren con
sivos ... . . .
compresas empapadas en un líquido comiQué útil es el dinero! Hasta para ser puesto de 50 gramos de alcohol alean·
,·ago y \"agabundo sirve.
forado y dos gotas de subacetato de plomo,

~
~

VINO
JARABE
CAPSULAS

de FOSF0GLICERATO
de CAL de CHAPOTB!UT
recetados en
la Tisis,
la

6rippe,
1a

Anemia,

la Neurastenia,
las Conoalescenclas.
Exi gir lu ~rmd ,

&lt;;f. ü. , En todas las Farmacias.

Azúcar contra el hipo

Lo que se siente al volar

Todo e l mundo sabe lo que es e l hipo,
porque no hay nadie que no haya experimentado los desagradables espasmos que
produce. El mal no es grave; pero muchas
ve_ces, sobre todo en los niños. produce vómitos· mucho más cuanto que los espasmos
, · ' suelen ser consecutivos a la rnges.
ntrmcos

Graham White, el aviador, cree que dentro de diez años los voladores serán tan co~i:nes como _los a_utomóviles y que la aviac;on ofrece_rn casi tan pocos peligros como
e automovilismo,.
.
Mucha gente, dice el aviador, duda que
JIegue ~ ex t end erse l a av1ac1_
· -6 o porque,1a y

tión del alimento.
A los mil medios recomendados para
combatir el hipo, hay que añadir uno ouevo que recomienda el Dr Petit de Beaumont, por haber comprobado su eficacia
durante muchos años. El remedio no puede
ser más sencillo. En cuanto se presentan
los primeros espasmos se traga lo más rápidamente posible, una cucharada de azúcar
molido. A los niños se les da una cucharada de las de café, y a los adultos una de
las grandes, pero no completamente llena.
" El hipo desaparece en cuanto se traga el
azúcar; pero en caso contrario se toma una
nueva dosis.
¿ Cómo obra el azúcar ? Probablemente
por acción refleja; la deglución del polvo
requiere una contracción violenta de los
músculos de la faringe y del exófago, y detiene la convulsión espasmódica del diafragma. Indudablemente el azúcar no ejerce ninguna acción específica, y quizás dé
iguales resultados cualquiera otra sustancia en polvo.

g_enerahdad de las personas Sienten el verllgo e~ cuanto se asoman a ~na gran altura, y srn em~argo, P?r ~x_trano que parezca, ha:y m_ulhtud ~e rnd1~1duos que se mar ean si miran hacia a~a¡o desde 1~ alto de
una torre. Y en cambw_ ?,0 expenmen_tan
esa s~nsac,~n cuando, v_ia¡ao por el aire.
Yo mismo siento el verhgo apenas me en~aramo en lo alto de un pico de las montanas Y en el aeroplano voy perfectame!lle.
Muchas personas me preguntan qués1ento al volar. A esto debo contestar que me
parecl: que vo)'. a bordo de un buque. La
s~~sación po~na compararse a la que sen!1namos ,~entandonos e~ un gran trozo de
J~~ea. N I un solo nervio se pone en t~ns1on. 1:os que crean que el volador_reahza
a)go milagroso cuando va por los aires, estan en un error.
0 0 0

PARA ESCRIBIR EN LATA
Acido n!trico .... . .. . . . . . ... 10 partes
Agua ... ................ . . . 10
,,
Cobre . ........... . ......... 1 parte
Disuélvase el cobre en el ácido nítrico
d
é
h
cuan o 1o est , se ec a e 1 agua.

Lavado de los teJ'idos de lana

Póngase a remojar durante un buen rato en agua ligeramente enjabonada el tejido que se trate de lavar, y frótese con las
manos dejándola después en reposo durante algunos minutos; al cabo de un rato se
frotará nuevamente y se aclarará en agua
limpia.
Si lo que se lava es un vestido, bastará
pasarlo por una segunda agua de jabón un
poco más caliente que la anterior, agitarla
bien, y después de bien limpio exponerlo
al azufrador por, algunas horas y dejarlo
secar.
Si fueran medias las que se lavara es
preciso no quitarlas el jabón ni azufrarlas.
Ni el jabón ni el azufre convienen a las
El descubridor del gas del alumbrado almillas de lana O franela que se usan junfué un individuo de Birmingham llamado to al cuerpo ; basta quitarles la suciedad
Murdock. En 1792 instaló en su casa el con agua de afrecho.
alumbrado por gas; pero hasta el año 1802
no fué ensayado públicamente.
Papel para calcar instantáneamente

Las gallinas-barómetros
Un barco de 106 años

Un labrador de Coureyaux-Loges (Francia), tuvo la ocurrencia de teñir de color
rosa pálido el plumaje de unas gallinas
blancas que posee, empleando para ello el
sistema que suelen usar algunos criadores
de canarios, y que consiste en mezclar con
la comida pimienta de Cayena. Las gallinas, en efecto, cambiaron de color; pero
ahora resulta que lé. composición química
de éste atrae la humedad, y en cuanto va
á llover las gallinas adquieren un bonito
color escarlata.
Por si alguien quiere copiar el procedimiento del labrador francés, hemos de añadir que, según afirma él mismo, el sistema
no perjudica en nad~- a la salud de las
aves, ni a la producc1on de huevos.

Mézclense íntimamente negro de marfil
o de índigo pulverizado con jabón verde, y
aplicar uniformemente, con ayuda de una
brocha, la composición sobre una hoja di·
Al lado de los buques maravillosos que papel resistente, pero delgado.
cuestan millones y que se estropean al cabo
Cera para modelar
de veinte años, se ha podido ver recientemente en el puerto de Nueva York un barquito de madera que cuenta ciento seis
años de existencia: el ' ·P olly."
Para hacer una cera que se preste fáci lEs una goleta de 20 metros de largo que mente al moldeo, fúndase cuatro partes de
empezó a navegar como buque corsario a cera blanca en una de trementina de Veprincipios del siglo pasado y después de necia. Después se añade ocre rojo o amaser apresado por una fragata inglesa, se rillo o bermellón ( es preferible emplear
destinó al comercio y continuó su carrera. colores que no sean venenosos). Para darSu propietario actual afirma que el bar_co la color, puede echarse de la tintura que se
se halla en t~n bu_en e:!'ado como c_ualqu1e- desee.
ra otro con solo diez anos de traba¡o.

�El Mundo Ilustrado

LA SUDDITA

LLEVO AN_,'OS

las tropas inglesas dispararon 15 millones
Cerveza de Saltamontes
de cartuchos y sólo mataron 21,000 rusos,
ó sea una muerte por cada 700 disparos.
- ·
UN COMBUSTIBLE NUEVO
Los franceses dispararon 29 millones y
En un notable estudio sobre bebidas inmataron 5r,ooo rusos, o sea uno por cada dígenas, publicado por el "Philippine JourEn el Sudán escasean mucho la leña y el 590 balas. Los rusos ~ispararon 45 millones nal of_ Science," se des~rib": el más extraño
carbón, por lo cual son bastante difíciles y mataron 48,000 abados, o sea uno por breba1e que se puede 1magmar.
allí las tentativas industriales.
cada 910 diez disparos.
El "sa-fu-eng," muy del gusto de los igoPara remediar esta pobreza, se les ha
Cuando los alemanes sitiaron Meziers en rrotes de la isla de Luzón, se prepara del
ocurrido a dos ,demanes utilizar como com- 1870, dispararon 193,000 proyectiles y sólo modo siguiente: Se cuecen separadamente
bustible la hierba que flota en el Nilo y que mataron 300 personas, una por cada 643 arroz, camote, saltamontes y carne de cerse multiplica con rapidez tan extraordina- balas. En Trouville no murieron más que do, se echan todos estos ingredientes en
ria que muchas veces entorpece la navega- dos personas de 30,000 granadas, y en una tinaja medio llena de agua fría, Y se
ción y hasta el curso del río.
Lorgny no mataro_n a una sola persona las añad~n huesos_ machacados despue_; de la
Esta h ierba llamada "sudd," seca y com- 30,000 granadas disparadas.
cocción. Se de¡a en reposo la mezcla una
primida e n forma de brinquetas, está dando
En Alma, donde luchaban rusos, france- decena de días, y se obtiene al fin un líexcelentes resultados.
ses e ingleses, los fran~eses perdieron el quido fermentado, a~rio y con un olor es·
Hacen falta dos toneladas de suddita pa- 40, los rusos el 47 y los tngleses el 75 por pantoso para las nances _d~_uneuropeo. Los
ra reemplazar una tonelada de carbón; I ,ooo de sus soldados.
igorrotes beben con fru1c1on esta cerveza,
pero la tonelada de los comprimidos de . En la famosa batalla de Sudá1;1 sólo mu- que_en muchas tribus ~onstituye la única S. Andrés Sierra, México. _" Tan
hierba cuesta veintiocho pesetas en aquel nó el 9 por 1,000 de los co!Ilbattentes ale- bebida durante las comidas.
agradecida le estoy á su Compuesto
país donde la tonelada de carbón vale un manes. Los frauceses perdieron el 2 4 por
Vegetal que recomiendo á todas las que
centenar de pesetas.
r,ooo de sus soldados.
--creo lo necesitan á
Durante los siete meses que duró la gue, .
.
_
que lo compren. He
. rra franco-prusiana, las bajas totales fueron
Dur&lt;l:nte los ulttmos qu10ce anos el costo
r eco bra d o de las
de 5 por 100 en ambos ejércitos. En la de la _vida ha crecido en Inglaterra un 25
afecciones siguien.
guerra civil de los Estados Unidos murió por ciento.
tes: pérdida de fuer.
La Mortalidad en las Batallas el 7 por roo..
.
zas, mareos, palpita.
Puede decirse que el nesgo de muerte
Terranova exporta por año, mas de cinco :
ción en el corazón
.
-.- - ..
en la guerra es de 1 por 14 ª zo.
millones de pesos oro de bacalao.
dolores de cabeza Y
D~ce un proverbio m1htar que hace falta
en el costado, Sé
media tonelada de metralla para matar un
____
por experiencia,que
hombre en la guerra, y los hechos lo prueCuarenta y ocho materiales distintos enel Compuesto Vegehan_
~
trao en la construcción de un piano, procetal fortalece los órCalcúlase que en la guerra de Crimea
dentes de diez y seis países.
ganos generativos,

DE SUFRI=

MIENTOS

Curada por ultimo con el Com•
puesto Vegetal dela Sra. Pinkbam

'-"'"-'-'""'-'-'-__,.,_..__...., siendo ~sible de tal
modo la procreación de criaturas saludables y evitar los abortos á las mu.
jeres débiles."-SRA.. FRANCISCA. B EL·
r RAN, S. Andrés, Sierra, Dgo., Mexico.
E l Compuesto Vegetal de Lydia E,
Pinkham, elaborado de raices y hierbas,
no contiene narcótico ó droga dañina
y es la medicina actual que ha reau.
iado mayor número de curas de enfermedades feminiles, que sepamos. Millares de testimonios espontaneous hay.
archivados en los laboratorios de Pinkb.am en Lynn, Mass., E. u. de A ., extendidos por damas curadas de casi
dodos los achaques del sexo, como: in6.amación, ulceración y desvio del útero,
tumores fibrosos, menstruaciones ir.
regulares y penosas, dolor de espaldas,
indigestión y póstración de los nervios.
Toda mujer enferma debiera probat
el Compuesto Vegetal de Lydia E.
Pin kham.
Si desea cons ejo pa r ticula r, el•
cr iba á la Sra. P inkham, Lynn1
E. u. de A . Este siempre ea beneficioso y gratis.

FLOREINE
CREMA DE BELLEZA
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que los camsanci0s, las vigilias, las pesadumbres la enfermedad
le han quitado. Las caras las más desluc~das, las más tiertDas.
las -más marchitas, aún mismo que la decrepitud y la cwdu-cidad
de la -edad, se encuentralll bien del uso de la CRE~IA FLOREINE. Su presencia in visible cauti-Ya todos los homenajes y desempeña en mismo tiempo que un perfume discreto unas distinguidísimas gracias.
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Emilio úKANUEL e&amp;. Co. !venida lG de Sept~mbre. 65.-cmEXICO

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des nerviosas,

Dr. A. Ruiz Erdozáin
Administrador,

J. Larista.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Club Alemán</name>
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        <name>Costumbres animales</name>
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                    <text>��. El Mundo Ilustrado

CONSEJOS.
fl VINO Df STfARNS
De Ext. de Hígado de Bacalao
Ferruginoso
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los tónicos y el reconstituyente más enérgico. Estimula el
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Boc.!l , qua purifica, de 101
111

Cabello■ cuya calda detiene
Loolone■ de IH Crlu, 0111:
1). .0011,,.rH

O,:N

LAS DAMAS

LUNES 27.

PERUNA RECETADA POR
DOCTORES PROMINENTES.

San Juan Crisóstomo Obispo y Confesor,
Padre y Doctor de la Iglesia Griega, Patrón de los oradores sagrados.
:'.IARTJ;S 28.

Festividad de la Pasión del Señor, Santos Julián Obispo Confesor. T irso Mártir y
la segunda fiesta de Santa Inés.
::\1JÉRC0LES

,9.

Santos Francisco de Sales Obispo, F undador, Confesor y Doctor de la Iglesia, Va lerio y Sulpicio Obispo Confesores.- Fuocióo "º Santa Iaés y en la capilla del Colegio Salesiano.- E l día ,9 de cada mes,
DOCTOR F. SUAREZ,
A las senoras 6 señoritas que sufran velación nocturna para hombres en la paEl
facultativo
que subscribe certifica:
de alguna enftlrmedad se les invita á rroquia de Sao Miguel.
que en varias ocasiones ha hllChO uso
ponerse en comunicación inmediata
JuEvEs 30.
con buen éxito de "PERUNA" en afeecon la Sra. Pinkham de Ly!D, Mass.,
E. U. de A.
..
.
.
. .
ciones catarrales del a.para.to r espir&amp;Santas ::\Ia rt10a Virgen Marhr, Aldegun- torio. y para satisfacción de su autor,
Sus cartas serán recibidas, abiertas,
leidas y contestadas por mujeres.• Una da Virgen y el B. Sebastián Valfré Coofe- expide la presente en Ponce, Puerto
mujer, por lo tant o sor.-Rito semidoble.- Aniversario en Ca- Rico, ácuatro de Septiembre de 1907.
0
~lfr puede asi exponer á tedral, a las nueve de la mañana, en sufraDoctor F. Suarez,
~ otraconenterafrangio del alma de los señores sacerdotes que
Ponce, Puerto Rico.
queza sus padecimurieron
en
nuestra
Ar,;hidiócesis
de
Mémientos privados.
Es por esto á que se xico, el año de 19Il.
debe la ¡ran confiVIERNES 3 1.
., ,,,,,
~ anza que tienen las
'A
mujeres de América
Sa·, Pedro Nolasco Confesor y fundador
v-c:&gt;
,:o"ll
en la Sra. Pinkham,
~v
s "
á la cual ella siempre de la Orden de redención de cautivos o
ha sabido corresponder: jamás ha dado Mercedarios. San Ciro Médico Mártir.á la publicidad un testimonio ó se ha Función solemne en Belem y absolución
CÁPSULAS DE
valido de una carta sin antes proveerse
del consentimiento por escrito de la del Escapulario.
firmante y t a mpoco ha permitido la
FEBRE HO
Compañia que la correspondencia se
lleTe fuera de su poder, lo que se puede
SÁBAD O i\l.
CHAPOTEAUT
probar fácilmente por los millares de
cartas que hay archivadas.
Santos Ignacio Obispo Mártir y Severo
De esta vasta expe1iencia, al alcance Obispo Confesor.
EL MORRHUOL suprime
de la Sra . Pinkham, es más que posible
el g usto r epugnante del
DOM I NGO l.
que cuente con el conocimiento necesario para darle un consejo sobre su enaceite de hígado de bacalao
La Purificación de María Santísima. La
fermedad. Nada pide en cambio y solo
desea vuestra buena voluntad-sus con. In,·eoción o el hallazgo del Niño Jesús en
EL MORRHUOL es mucho
sejos han socorrido á miles de mujeres. medio de los Doctores. Sao Cándido Mármas eficaz que el aceite,
Es casi seguro que toda dama, pobre ó
rica, se alegrará de este E[eneroso ofre- tir.-Oficio y misa de la Domínica: rito sedel que contiene tc-dos
cimiento de auxilio. Dinjirse á la Sra. midoble y oro.amento morado; no se con·
sus principios.
Pinkham, c/o Lydia E. Pinkham Med- memora ningún Santo.
icine Co., Lynn, Mass., E. U. de A.
EL MORRHUOL es popular
para curar los resfriados,
la bronquitis y los cata r ros .

Se asegura la mas
rigurosa reserva.

~ "' ·•;-:..r

HIIIENE11e1TOCIDO

.iadoa IDUuaoa,

ORATIS A

Calendario de la se mana.

etn.
ffdaf,,_,__

a ,..

LAe ........ MACtAe,

ÁpDIN1Gu1enllelm '1 ■alareeq111
-'.parlado 906. Múleo.

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�B!BUOT~r" UNIVE: pc- rTAíl\A
•·1 r
O Re.
,

El Mundo Ilustrado
UNA DIFBRENCIA VITAL.

Cuando se ven cogidos por un
fuerte temporal en el mar, los pescadores de N ornega usan á menudo aceite de hígado de bacalao
para disminuir ía fuerza de la9
ola3. El aceite en su e3tado natural, se adapta perfectamente ú.
tal propósito. l'ero cuando S\J
-viene á pensar en él c~mo un remol io para la.tisis y otras dolencias
tlebilitantes, el caso es completamente diferente. Cualquier alimento feculoso, tal como el arroz,
·.mgorda más que ningún aceito,
pero todos los alimentos fecnlosos
son en extremo indigestos, y cm
·nü,.:no ocurre al aceite natural do
:1íg:1dv de bacalao; y \¡na buena
ligestión es lo qne más necesitan
103 in-vá1idos. Por otra parte 11!
aceite de hígado de bacalao con tiene principies medicinales d11
alta categoría, pero p~:·a que sean
útiles al enfermo, deben extraerse
previamente de las abominables
grasas y mezclarse científicamente
con otras sustancias de igual
valor curativo y n utritivo. Esto
e3 lo que ha realizado con éxito la
PREPAIUC!ON de WAMPOUJ
la cual es tan sabrosa como la
:niel y contiene una solución d•.)
-;.m extracto :qué . $e oh tiene d:i
lfigados Puros de Bacalao, com 1Jin:1dos con J!l,rnbe de Hipofo1:C.tos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo Silvestre. En esta
unión científica de ingredientes,
tenemos la sustancia mejor para
dar carnes, para dar vida; y
cuenLa con una serie de éxitos en
1os casos de Tisis, Pétdida de Oarnes y Fuerzas y las Enfermedades
de la Sangre. El Dr·. J . R. do
.Arellano, Director en la Escuela
Nacional de Ciegos de México,
dice: "La Prepal'ación do Wampole proporciona un gran servieio
terapéutico en las afecciones de las
-vías r espiratorias, obteniéndose
i-esultados sorprendentes en los
estados linfáticos con tendencias
á escNfulismo." Eficaz desde la
_primera dosis. En las Boticas.

CO\/Ar&lt;KlJBIAS

El Melón del Desierto
En las regiones desiertas del .\frica ale·
mana del Sudoeste, y más especialmente en
el territorio de la bahía de la Ballena, existe una planta que puede ser considerada
como la Providencia de las míseras tribus
que habitan aquellas comarcas.
El " Narrah" es una cucurbitácea, pero
contra lo que ocurre con todas las demás
plantas de dicha familia, ésta no tiene hojas. Para hablar con más exactitud, en su
tallo se forman hojas pero apenas se far·
man se secan, se caen y son reemplazadas
por largas espinas muy agudas y muy re·
sisteutes que brotan siempre en parejas.
Estas espinas protejen eficazmente los frutos contra los ataques de los mamíferos y
de las aves, y los dejan a la disposición de
los hombres que saben cogerlos sin pin·
charse.
El fruto de la mencionada planta contiene materias eminentemente nutriti,·a~ y
constituye el único recurso de numerosos
nómadas que estarían condenados a morir
de hambre si les faltase la cosecha, por
una causa o por otra.
Las raíces de la planta muy semejante; a
las de la zarza, se hunden profundamente
a tra,·és de las dunas de arena hasta que
encuentran el suelo húmedo el cual se halla a veces a veinte metrcs de profundidad.
La ausencia de hojas es otra prueba de
la maravillosa adaptación del "narrah" al
terreno. Como allí se desencadenan frecuentemente terribles tempestades de are·
na, si tuviera hojas se cargar ían de una masa considerable y harían el efecto de grapas prolongando el entierro de la planta,
la cual florecería muy pronto. Libre de es·
ta impedimenta, el tallo enterrado busca
solidez a tnwés de las dunas y no tarda en
reconquistar su puesto al aire libre donde
puede recibir los rayos del sol.
EL PROCURAR UN DESARROLLO
NORMAL DEL TEJIDO OSEO es uno de
los cuidados que no se deben desatender
en el niño de pecho, si no queremos expo·
nerle al raquitismo, tan temido de las ma·
dres. A fin de evitar este peligro, bay que
prestar atención especial a la alimentación,
la cual debe satisfacer todas las necesidades del organismo infantil, dándole con tal
objeto un alimento como "I&lt;UFEKE," caso
de que no le pueda amamantar su madre o
una nodriza.
"KUFEKE" contiene la cantidad conveniente de principios minerales y albuminoideos que se requieren para la formación
de los músculos y de los huesos.

.l'JJUIII' ,, DEBILIDAD
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Gota, Enf&amp;rmedadeadel~~edra
y Afecciones de la Ve11ga.

Registrado como artículo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.-1 mpreso en papel de las Fábricas de San Rafael.

Año XX. ---Tomo l.

Número 4

MéxiGo Enero 26 de 1913.

Enfei:;:::.ea del

Enfermedades del Estómago.

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siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
sus maravillosos re'!ultados, y por eso es que se ha hecho la pre•
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por la Asamblea Nacion2.I.
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EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITE!lATURA.

DIRECTOR PROP IETARIO
LIC .

ERNESTO CHAVERO .
OFICINAS:

3~ Calle de la Rinconada de San Diego No. 41.
Teléfonos:-Mexicana, 20-85 l\eri
Ericsson, 14-5 1
Apartado Postal 14y - México. D. F.
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
En la Ciudad.. .. .. . .. . . . . . .. .. . . .. .. . . .. $ 1.00
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Eu los Estados ..... . ...... . ............... $ r.25
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En el Extranjero . . ........................ $ 2.co
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NUMEROS SUELTOS:
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En los Estados ... . ..... . ........ . ......... . "0.35
E n el Extranjero ...... . .............. . .. .. "0.50
Atrasados . . ... . ..... . ................... . .. 0.50
Para la publicación eje avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetscbel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

INSTANTANEAS DE INVIERNO

pétalos de todas las formas, en hojas de todos los colores,
en cálices de todas las esencias. Y por eso hay siempre
flores en nuestros jardines: son promesas de besos.
-Ahora, los grandes deseos se vuelven bosques, los
anhelos desesperados se hacen montañas.
Y b ien, icuán distinta esta primavera opaca, con
su poco de bruma en los confines y su lenta lluvia de
hojas secas en los senderos, a esa dolorosa agonía, a esa
tremenda muerte de la naturaleza, que deja la tierra sin
una gota de savia, los troncos sin un ramaje, los nidos sin
ua pájaro, y que ocu lta el cielo con un fatídico coóinaje de brumas. desde el que la n ieve cae, cae, cae, con
inacabable y angustiosa monotonía! . ...
iAh! pero la nieve es la hermana de la leyenda. En
la bruma se arropan mejor los sueños. E l invierno con
sus árboles secos, sus desiertos blancos, sus lloros,1s ventiscas, es el padre de la poesía.
De aquellos países donde los días de enero no tienen
claridad, nos llegó el "hed-," nos llegó la balada, y nos
llegaron las fábulas milagrosas, las personificaciones dulces y amable;, las "willis," los g-nornos, las hadas, todos
esos cuentos infantiles y suaves, llenos de unción, de
amor y de piedad, todos esos viejos peregrinos de largas
barbas de armiño y cándidos ojos turquíes que traen en
su alforja juguetes para los chiquitines; todos esos genie ·
cillas de testas rubias y hombros alados que vienen en
procesión a proteger a los inocentes y a visitar a los desamparados; todos esos encantadores vestidos de plata
que abren de pronto la puerta de las cabañas, y con su
presencia alumbran las tinieblas, y se acercan a la cuna
del niño enfermo, y, para salvarlo. le tocan la frente
con la varita mágica en cuya punta resplandece una est rella . ...
Allí, en los hogares cerrados herméticamente, mientras afuera canta el viento cosas desesperadas y tristes,
y la nieve cae, cae, junto a la lumbre se juntan los cuerpos, y se calientan, y las almas se juntan también y se
aman. Y frente al roj izo resplandor del hogar, la fantasía forja sus poéticas leyendas en el yunque del sueño.
Este sol es hermoso. ¡Cómo alumbra! ¡Cómo calienta!
N ue:.tra tierra no tiene frío, no tiene nieve.
Y me pongo a soñar en un invierno muy blanco y muy
helado, que trajera mucha poesía y mucho amor para mi
espíritu,
Siento frío por adentro.
LUIS G. URBI NA.

ignoraría aún vuestra existencia. Solamente a fuerza de
andar en las oficinas he terminado por encontrar un ujier,
que es el del pueblo donde yo fuí educado. Sin saber nada, él ha hojtado mi papeleta y me ha dado copia de la
nota escrita al margen con lápiz azul, y dice: "Señora
Vegrán, 26, calle Legeadre, se interesa por la salud del
niño de parte de su madre que reside en provincia. Se
puede infor marla en caso de fallecimiento.' ~
Esta preciosa indicación me ha llegado ayer; como lo
veis, no he perdido el tiempo.
- i Si yo pienso con frecuencia en mi madre? Con decir, señora, que no hll pasado un día desde que yo tengo la edad de la razón sin que haya reflexionado en los
medios de descubrir su retiro .... iEs tao triste se[Jtirse
aislado, sía ningún ser en el mundo que nos dé su afecto! Cuando por la mañana desciendo por la calle Belleville, y considero el hormiguero de negociantes que me
rodean, tengo conciencia de estar más sólo en medio de
ese mundo de gt:ate que un explorador en el desierto.
Es verdad que hay muchos provincianos desorientados
en París, pero ellos han dejado a la sombra del campanario natal padres queridos cuya ternura llega hasta
ellos

-iApenas dos meses! ¿ Pero entonces.mi padrt:?

=M¡'

~;dreno lo conocía? ¿Qué pretendéis vos? Yo
oo os comprendo. Continuad, os lo ruego, habéis dicho
demasiado para callar ahora ..... .
- iEs posible, Dios mío! Yli madre eso y mi padre el
huésped anónimo ..... .

•

-Ciertamente, yo hubiera preferido ignorar esta ignominia, pero esto muy lejos de pensar que mi madre no
merezca alguna indulgencia. Adivino que no todo ha sido rosado en su existencia y que ha debido expiar crudrneote su falta. La miseria ha debido ser su más fiel
compañera, y me explico que haya sido forzada a abandonarme,

•

-No, no soy yo el que debe juzgar su conducta, y no
permito que se le insulte en mi presencia. i-\h ! vos sois
una amiga singular; desde hace media hora ao cesáis de
pintármela como la más vil de las criaturas. ¿Quién me
asegura, después de todo, que vos no mentís? ¿ Puede
ser que persigáis algún objeto? Y aúu cuando vos no hubiéráis hecho sino reproducir la ,·erdad. no tendría razón en rechazaros, porque es abominable borrar una madre del espíritu de su hijo.

-iOh! /Cómo se puede decir que una m_a dre no se
alegre de volver a ver a su hijo? Cuando yo le diga lo
dispuesto que estoy a amarla, a venerarla, a rodearla de
respeto, estoy seguro que ella me abrirá los brazos.
- Vos deseáis que entre tanto os cuente mi historia.
Ella es muy sencilla. Hasta la edad de doce años he sido educado en una aldea, por u na familia de labradores. Y a pesar de haber conocido más papás que gallinas, de haber recibido más co,cachos que besos, yo no
he sido tratado ma l.
Durante muc;:ho tiempo creí que los buenos aldeanos
eran mis padres. pero un día, en la escuela, un camarada se vengó de mí tratándome de niño eucootrado. Todo e l día bailaron estas dos palabras en mi cabeza, sin
poder explicarme su sentido preciso, y en la noche, a l
volver· a casa, interrogué a la madre Martina. Es verdad, me ha dicho ella, que tú no eres nuestro, y quien
te lo ha dicho es un malvado. ¿Pero qué importa eso
desde que mi marido y yo te queremos mucho? Y ella
me abrazó para consolarme.
Y entonces comprendí una multitud de cosas que me
parecían obscuras: por qué yo me llamaba Bertbelín, en
vez de llamarme Mooteaaxí, por qué un hombre de la
aldea, que se llamaba el señor Director. venían periódicamente a revis,1r una libreta que me pertenecía ... ,
Poco tiempo después, el Director de la agencia declara que yo era demasiado iuteligeote para guardar vacas y me envían a Onzaúo a apr-,ader a cerrajero. Meses después murieron los que me habían nutrido y experimenté gran dolor, pues habían sido buenos conmigo, y
me dediqué al trabajo sin descanso, hasta dominar m i
oficio, y entonces me trasladé a París, coa la esperanza
de esclarecer las sombras que ocultan mi nacimiento. . .
Y entre tanto, señora, decidme si mi madre vive aún.. .

Est~ sol de invierno es una delicia. ¡Cómo alumbra!
¡Cómo calienta! Entra, por el balcón de mi cuarto, una
Por encont rarse enfermo nuestro cronista, don Frangran ráfaga de transparencias ambarinas, dentro de la
cisco M. Olaguíbel, privarnos a nuestros lectores en este
cual, en una alegre ebullición, chispean los átomos.
número de su acostumbrada y espiritual crónica.
Está muy brillante la mañana, muy azul, muy limpia,
En su sitio reproducimos un fragmento de antigua cróy si no fuera porque los verdinegros cerros de allá e anica debida a la galana pluma de Luis Urbina, la cual
trente se hao dejado el gorro de dormir hecho de felpa
fué muy elogiada en su tiempo cuando apareció en este
gris y pesada, nadie pensara en que es éste un día de
mismo semanario, y que esperamos sea recibida ahora
enero.
con el mismo gusto por nuestros lectores.
En el campanario de la vecina parroqu ia oscila apre·
lll!l!lllllllllllllllllllllllll 11111111111111111111111111111111
suradameate la campanita oxidada y desde aquí, desde
mi me&amp;T de trabajo, alcanzo a ver la asoleada plazuela
!Hl©llílil®Il'Ml))®
@ll lll.fü@~\°tll°©
por donde cruza una caravana de beatas con el mantón
- / Vive? ¡Dios mío, qué feliz ~oy! ¡Yo sabía bien que
encapuchado sobre la cabeza, y en la mano temblona la
ella no había muerto! Le he visto tantas veces en mis
gruesa camándula enroscada al libro de oraciones. Las
sueños ....
EL MUNDO ILUSTRADO, deseando honrar la mevendedoras ambula ..tes pasan llevando al hombro sus
moria del delicado compositor mexicano que acaba de
canastos henchidos de fresca verdura; vuelve la madrurendir el doloroso pero indispensable tributo a la natu- l Cómo me la figuro? Alta, bella, d istinguida, joven
gadora vacada al establo, después de haber surtido de
raleza, ha obtenido permiso de la familia del maestro
todavía, con ojos dulces y tristes, y une. diadema de caleche a la barriada populosa; el tranvía, de ruedas chibellos blancos ... .
para t'eproducir y obsequiar a sus lectores una comporriantes, viene sonando el timbre con monótona y jovial
sición inédita del llorado autor.
impertinencia; un muchacho, trasnochadorrezagado, coAdemás de ser esto una muestra de respeto y estima- iAh, ella no es más alta que vos! ¡Cómo se forma
rre por en medio de la calle, trayendo a cuestas su oruno las ideas!
ción al inspirado compositor, constituye un valioso obseganillo y arrastrando su palo de bohemio; u na bandada
quio para nuestros subscriptores que estamos seguros
de niños pobres con libros y pizarras bajo el brazo, va
apreciarán debidamente.
----:-Ciert3:meotE:. Muchas _veces me he preguntado qué
rumbo a la escuela, a lborotando el camino a gritos y silEste obsequio lo recibirán nuestros abonados con el
razoo tan imperiosa la obl igó a abandonarme a la Asis·
bidos; lejanos clarines ensayan a peq ueños intervalos un
próximo número.
teocia. Pern jan_iás, os lo juro, he admitid.J ei por un instoque militar; un desvencijado coche de alquiler atravieEL MUNDO ILUST RADO cumple también un grato
tante la h1pótes1s de que ella tuvo intención de deshasa la vía, y por sus ventanillas se asoma una piña de cadeber mostrando su agradecimiento a la familia que se
cerse de mí. Po_r muy malos sentimientos sería inspirabecitas de cromo-sombreros empi.ngorotudos, moños vosirvió acceder a nuest ra petición.
do yo s1 supos1c1ooes tao afrentosas germinasen en mi
lantes de listones, y mejillas que se inflan, baje el polvo
cerebro.
111111111111111111111111
de arroz, en contagiosos gestos de car cajada.
Ya pienso que la pobre mujer ha obrado bajo el impeNadie, al parecer, tiene frío: ni un transeunte abrigario de una dolorosa necesidad, y que un terrible drama
do: ni una actitud entelerida. La luz es de oro diáfano y
se ha desarrollado alrededor d,, mi cuna. A veces me fisonríe; el aire acaricia con un soplo húmedo que huele
gur~ '.'- mi madre bajo los rasgos de una joven hija de
a heno, y sonríe; en lo alto, el horizonte es una sonrisa
-Perdonadme, señora, de presentarme en hora tan
fa?J•_ha, educada_eo los ~usleros principios de la religión
de zafiro; y los ojos imitan la claridad matinal, y los lacnst1aaa y cuya 10ocenc1a cae en las garras de un indiginoportu na, pues he sido retenido en e l taller hasta las
bios pagan la caricia del a ire: unos y otros sonríen. Es
no seductor: a veces como una pobre mujer casada con
ocho de la noche, y he querido presentarme a vos en
que todo sonríe. Hasta el mismo campanario produce la
traje de trabajo ....
un hombre celoso y brutal y que escucha las proposicioimpresión de estar aún caliente porque abrigó en la nones del amante que ella adora.
che golondrinas.
Yo imagino las torturas de este amor disimulado hasta
-Yo soy Carlos Berthelín, el niño huérfano por el
Sin embargo, ésta es una mañana invernal, sí, de incual vos os habéis interesado ....
lo inve~osímil Y_,:l alumbramiento clandestino y la desvierno, qu e así llamamos a la dulce m¡llancolía de la
apanc100 del amo, traza viva de la falta.
primavera. Y no es de extrañar que aquella rapazuela
-Pero vos sonréis, yo me equivoco sin duda.
-En efecto, yo hubiera debido preveniros de mi visitraiga, apretada al pecbo, una brazada de rosas, tao
ta; había pensado en escribiros: pero estaba tan impagrande y tupida. que ao parece sino que, como en los
ciente y además ... . tenía miedo de que vos rehusáseis
-Mi buena madre /empleada en un restaurant? ¿Esjuegos de p restidigitación, las flores se multiplican mienrecibirme ....
táis segura de ello?
t ras más las apr ieta, con s us roj izos brazos. la chiquilla.
Es q ue nuest ros campos no h an aprendido el verso del
- Serenaos, señora, yo soy un joven honrado y no tenpoema:
Desconcertado no es la palabra, estoy espantado. Es
go, creédmelo, ninguna mala intención. Vos adivináis
rerdad que Y-! no babia peos~do jamás en que pudiese
qué es lo que me trae aquí: yo sé que vos cooocísteis a
" L a tierra está cansada de dar flores."
ser una traba¡adora; yo la ve1a elegante, esbel ta, con las
mi madre y yo vengo a rogaros que me ayudéis a enconmanos blancas.
trarla.
i&lt;;Jué cansada va a estar! No ha sentido nunca tal faEn mis gustos, en mis ideas hay ciertas intuiciones
t iga. Nuestra tier ra es una pe r petw, enamorada del cie- Porque he sabido que vos íbais con regularidad a la
inexplicables; yo me supcnía venido de más a lto orilo; lo ve siempre tan lindo, tan azul, tan bruñido y lugen.
Asistencia Pública a preguntar noticias mías.
minoso por el día, y tao lleno de estrellas por la noche,
Puede ser que mi nodriza sea la responsable de esas
que todo su afán es acercarse a él par-a besarlo. Y sus
-No acuséis a la Asistencia de falta de discreción . Si
q uimera~: ella ~e repetía con frecuencia que yo debía
deseos pequeños, son. caprichos infinitos de amante, sus
supiéseis cuántos falsos manejos he tentado antes de obser un h1¡0 de neos, porque me había recibido envuelto
m últiples y variadas tentac iones, saleo a la superficie en
tener el menor dato. Si no hubiese usado del engaño, yo
en una mantilla de batista, ornada de valencianos. De

- / Lloráis? .... . . ¡Qué tonto soy yo! ...... ¡Mi madre!; yo la buscaba lejos y la tengo delante de rníi iOh!
perdón. iEra una prueba que vos me imponíais sin duda! . ..... no protestéis ...... ¡Qué necesidad tengo yo
de saber tantas cosas villanas! ¡Además, qué importa el
pasado puesto que os encuentro!
¡Madre, abrázame, madre'

_l.\ CQUES COl\STAXT.

Los novios al salir del templo.
Fot. Roqueñi y Pich?rdo.

Templo del Carmen de Toluca, durante la ceremonia religiosa del enlace Romero-Madrid.
Fot. Roqueñi y Pichardo.
imitación sin duda. ¡En el campo oo se conocen estas
cosas!
- Afirmáis vos que eso pasaba en 1879; yo soy del 8r:
¿este idilio ha durado más de dos años?

En la ciudad de Toluca se efectuó el día quince de
los corrientes un en lace que ha sido la uota social de
este principio de año, tanto por la elevada posición de los
contrayentes como por la selecta y distinguida concurrencia que asistió a él.
El templo del carmen, escogido para dar margen a la
solemne ceremonia, lucía elegantísimo adorno floral realzado por una iluminación feérica.
A las once de la mañana se presentaron a la puerta
del templo los contrayentes, que eran la bella y virtuosa
señorita María Teresa Madrid y el distinguido caballero
don Alfredo Romero. La ceremonia de las arras, llevada a cabo por el cura Chaparro, fué apadrinada por los

señores doña Guadalupe :Madrid de Garduílo y don Joaquín Madrid Velez.
En la misa·de velación apadrinaron el s¡,ñor Gobernador del Estado, don Manuel Medina Garduño y la señora doña María Goazález Viuda de Romero.
Después de las felicitaciones de estilo. la fAliz pareja,
lo mismo que la distinguida coacurreocia se dirigieron
al Palacio Municipal donde se efectuó el matrimonio
civil.

ltil@~ll1lY

EL · HIJO

Enlace Romero Madrid, con su Corte de Honor, formada por las señoritas Clarita y Lupe Pliego y Madrid, Eva y Carmen Berriozábal, Mariana Madrid y Velez,
Carmen Pliego y caballeros Hilario Avila Vázquez, Agustín Pacheco, Francisco Sánchez, Licds. Ernesto Goazález y Franco, Agraz y Sr. Pedro
Madrid Vélez.
Fots. Roqueñi y Pichardo.

�~·
J~

CASTelLANA
.:r
Al mirarte brillar en mi camino,
no sé qué oculta voz me habla de tí
¡Quién sabe los secretos del destino! ....
¡Siempre hallarás un corazón en mí!
II

Para hablarte de amor, tan sólo una hora
concédeme, señora,
en el huerto cerrado,
o en el bosque respuesto y sosegado,
o en el campo desierto,
al aire siempre y a la luz abierto.
Cualquiera S&lt;,ledad que nos ampare
se tornará en manida de ventura,
si la luz de tus ojos la alumbrare
y si en ella su encanto derramare
tu espléndida hermosura.
IlI

Una noch" me diste
para que algunas páginas leyera,
un libro tan hermoso como triste.
Mas nada leer pudf', no veía;
pues de c erca los astros nos deslumbran,
y las leteas aquellas
e l poder de tus ojos las había
convertido en estrellas.
IV
Aonqu" tu imagen en el alma llevo,
como quiero tenerla ante los ojos,
'
un retrato te pido.
Cada vez que le mire, un goce nue,·o
inundará mi espíritu; y de hinojos
mi cor~zón te ofreceré rendido.
V

Quisiera ser ese libro,
mdS no solamente así;
sino con vida, con alma ....
1Entonces fuera feliz!
Me tomaras en tus manos,
me pusieras junto a tí,
y al volver las blancas hojas
con tus dedos de marfil,
qué caricias, qué caricias
las que vertieras en mí!
S i alma tuviera ese libro,
¡oh, qué libro tan feliz!
VI
Al tt:,ttro no fui. porque temía
alh encontrar de Tántalo el tormento
querer verte de cerca y adorarte
¡y no poderte ver sino de lejos!
Por eso huí las músicas sonoras,
los melodiosos cánticos y versos ....
y en el fondo del alma, do eres mía
y tienes un santuario muy secreto.
n, , recogí, cual me recojo siempre,
• n la honda obscuridad y en el silencio,
p,1ra ver y adorar tu imagen pura
" " la nube gentil de mis ensueños,
p,ira adornar tu inmaculada frente
con un laurel de e spirituales besos,
,:¡ue tiene, como gotas de rocío,
-:n sus hojas, las lágrimas qne vierto.
bs que tu amor me arranca por las noches
Citando, en la obscuridad y en el silenc io
i ,¡ me llego sin que tú lo s ientas.
~n la nnbe gentil ele mis ensueños

VII
Como iamás e n mí tus ojos fijas,
,,, da logro e ntre ver en tus miradas
r amor, ni dulce compasión, ni enojos
,tt ensueños vagos, ni desdichas ciertas
:; i puertas del alma son los ojos,
p,,ra mí las de tu alma están cerradas:
Jamás las miro abiertas.
l\fas aunque así tu corazón se esqnh·e.
coa l,J.S más encantadoras anes
te mí tus ojos c1rntelosa apartes,
vo, po ~que tu amor en mi a'.ma ,·in,.
Y s, vida me das con sólo verte,
con 1.mor me vieses I qué sería;

L

El exceso de dicha da la muerte ....
al punto moriría.
Si, en vez de amor, me vieras con enojos,
tu mirada también me mataría
Pues morir quiero al rayo de tus ojos.
¡Mírame, diosa mía!
VIII
Desde la aciaga noche en que, se,·era
porquo te hablé de mi pasión profunda
al triste son de mi arpa lastimera,
te volviste hacia mí, cual corza herida;
desde entonces (escúchalo, señora)
sólo es noche de lágrimas mi vida.
FRANCISCO PASCUAL GARClA.

ltl l
Para ''El Mundo Ilustrado."
I.
Yo no le pido a la vida
Jo que la vida no tiene;
la dicha cuando es pedida
nunca viene.
Sufre el hombre porque ansía.
lo que nunca el hombre alcanza ....
¡no hagas locura, alma mía,
tu esperanza!
Si llegan horas de calma,
gózalas intensamente,
que en ellas se duerme el alma
dulcemente.
Para que después, soñando
con las pasada5 venturas.
vaya alargando, alargando
sus dulzuras.
Yo no le pido a la vida
lo que ella no puede dar;
corra el tiempo sin medida
ly a soñar!
I I

No es el amor carne ardiente,
más no es Ideal el amor
que el perfume no se siente
sin la flor.
Y como el vino divino
de Lesbos, sácia la boca;
pero no se liba el vino
sin la copa.
Yo quiero para beber
copa de oro cincelada,
más quiero amor de mujer,
no de hada.
Y cuando el amor imploro
sueño unos labios de fresa
que me digan: "Yo t~ adoro ... .
pero besa ....
Pues si la carne no impera
para hacerlo sólo ardor,
tampoco es una quimera
el amor.
I I I

La gloria, por no humillarme
no he de buscarla en la vida,
más si ella viene a buscarme
¡bienvenida!
'.\1intiendo, las alabanzas
halagan siempre el orgullo
y nacen las esperan zas
a su arrullo.
Porque nos dan la conciencia.
de nuestra propia medida.
y el conocerse es la ciencia
de la vida.
Todo aquel que se convence
de que se puede elevar,
tiende las alas y vence
sin dudar.
Quizá resulte después
fugáz la gloria adquirida ....
más ¿ qué cosa no lo es
en la vida?

IV.
Amo el arte, porque siento
que por él vive y palpita
la forma que el pensamiento
necesita.
Milagro suyo el que expresa
y hace tangible la idea;
sin el arte, no hay Belleza
que lo sea.
La vida con sus pasiones,
que jamás nuestra sed calma,
va acumulando emociones
en el alma.
Y lo mismo que la flor
la emoción germina y brota
y se hace ritmo, color,
línea o nota.
¡Bendito el arte que alcanza
hacernos amar la vida,
porque es la única esperanza
no mentida!
V

Yo a la vida no le pido
la dicha en el loco empeño
de todo deseo cumplido,
que es un sueño.
Que de cada ilusión muerta
otra forme el corazón,
que siga siempre despierta
la ilusión
Y así, ver pasar en calma
la existencia, sin temores,
sin que aniquilen el alma
los dolores.
Sentir siempre nuevo aliento.
Si la dicha no se alcanza,
que nazca del sufrimiento
la esperanza.
Y sin que ella sea ilusoria,
bajo la humana medida,
fundir arte, amor y gloria
con la Yida.
Cl,;ST..\\'O F . ..\.GWL..\R.

Para "El Mundo Ilustrado."
Como el arabe ausente y desterrado
suspira por la tienda de su aduar,
así yo, ~in consuelo, abandonado,
suspiro por las dichas del pasado
y la bendita calma de mi hogar.
El ángel celestial de mi ventura,
mi madre. no consuela mi aflicci6n;
ya no siento d calor de su ternura,
sus besos hoy no alivian mi amargura,
ya no me da su santa bendición
En la triste jornada me acompaña
un amigo tan solo: el padecer:
es cruel y dolorosa la campaña
y en las tinieblas de la tierra extrníia
doliente muero, sin ning ún placer.
Extinguida la luz de mi esperanza
no tengo quien alivie mi orfandad .
busco, en vano, la dicha y Yenturanza
y tao solo diviso en lontananza
el angel de la negra ad,•ersiclad.
,:\ti madre! al recordarla sufro y lloro
v se estremece el alma de dolor;
en dónde están ¡oh, madre! yo te imploro
y te busco y te llamo, pero ignoro
si llega hasta tu oído mi clamor.
Y sigo solitario mi camino
envuelto del dolor en el capuz,
cual sigue el ignorado peregrino
la senda que le marca su destino
sin hallar en sus sombras una luz.
Tal vez voy a morir abandonado
sin sentir las delicias de mi hogar,
llo rando por las dichas del pasado,
como el árabe ausente y desterr.tdo
se muere lejos del tra nquilo aduar.
ENR[QUE V.\RGAS BENITEZ.
Campeonato internacional de foot-ball del "Reforma Athletic Club" jugado el domingo último. (empatado),-Torneo de tennis, del mismo club y el propio día.
En los óvalos, escenas del campeonato de foot-b:.11.- En el centro y abajo, Golf en terrenos del Country Club, el domingo pasado.

�.... El sonar del clavicordio en vetustos castillos medioevales. bajo la presión de una mano ebúrnea, de princesa histérica y soñadora ....
. . . . Una ola del mar inquieto y rumoroso, acariciando
con beso de espuma la playa solitaria en un paraje ignoto ....
. . . . Una flor entre-abriendo su corola en el mi$lerio
santo y sosegado de la fronda, o muriendo enamorada
en el busto de una hermosa, durante un baile orgiástico,
~n el que luces titilen y se destapen botellas, y a lo le¡os suene nostálgico y cadencioso el vals, mientras partj:is de bellos amantes se esfuman en la quieta penumbra
del "parterre."

•

.... El vibrar de un organillo, bajo uo cielo napolitafrente al Mar. en una quinta blanca, mirando a lo lt,s la silueta trágica del Vesubio; una noche de Luna.
n que la ciudad del amor y los lindos hoteles asemeje
1rgir del misterio recordando la grandeza de Pomptya
, el fausto de .Herculano ... .
10,

♦

. . . . Un seno de mujer exuberante y perfumado, ánfo•
·a de deltite! temblando ruboroso, rozando estremecid.i,
d cojín de raso de uo h-.rem morisco, decorado en arabescos y filigranas m:irmóreas; la esclavas encienden pebeteros y nubes aromadas se esparcen por la estancia:
suenan pífanos ocultos y uo sultán gallardo de negros bigotes, le¿ broncínea y ojos de selvático león; se inclina
rendido, besando fervoroso. fanático. aquel blanco cuerpo de la favorita, expresamente traída para su halago,
de tierras lejanas, del país de Afrodita ....

Sr. Lic. don Rafot:I Frías CHmacho, nombrado Agente del
Mioisterro Público en la Procuraduría Gral. de la Nación.

El KaleidesGopio de la Vida
Poesía! Divina palabra, sacro concepto! Poesía es el
prisma que lo colora todo! Poesía es sueño, es dulce sensación, es algo que alegra y entristece. Es lo que despierta eo nuestro íntimo, vago i,ndefioido, con horizontes de esperanza, con lineamientos de inquietud, con perfilaciones 9e amor ....
Poesía es el beso de la madre, los ojos de la amada, el
cielo de la patria ....

. . . . En el silencio grave de una catedral, un monje
medita, sus ojos brillantes por la penitencia, enamorados
se fijan en el rostro hechicero de una vírgeo purísima:
es ya tarde; en la igl~sia desierta vibran extraños rumores, cual si los muertos entonaran huecas aleluyas: las
campanas en lo alto hao dado las doce; una lámpara votiva colgando del arco dorado. sus rayos verdes proyectan
sobre la sombra del monje hierático. que sueña en la
gloria que le prometen los negros ojos rasgados, de la
inmaculada, sus labios exangües, rezan fervientes, la oració~. se pierde en la nave y subiendo vá al "Hacedor ....
. ... Una aldea bretona; tarde de brumas. de nostalgia
de Sol; una cabaña de techo pajizo; h nieve azota insistente: un trozo de carne frié el azador. dos viejos callados ven el chisporroteo del hogar muge quedamente
la marmita: los rostros rugosos de los ancianos están
tristes, sombríos, extrañan el "Sol" .. . . al otro linde de
la villa, hay un cementerio y enterrada yace allí, la hija
de so ·amor, muerta aquel invierno por el frío inexorable.
Y les provoca una lágrima, una idea fija que refleja un

Sr. D. Ernesto Feroández y Arteaga, Encargado de
negocios de México en Honduras, de visita en
esta ciudad.
paisaje: "Una loza cubierta de nieve; noa cruz negra ..•
.... Y la Vida, la Muerte, el Amor: en todos los países bajo todos los cielos; son Poesía. Poesía es el dolor
y la dicha; las lágrimas y las risas. Poetizar es sentir,
sufrir. amar y vivir ....
FERNANDO DEL CORRAL.

.I

Salón del "Stand" de Guadalupe, durtnle la reunión celebrada el domingo último por la Sociedad Suiza de Tiro.
-iY qué deseas?
-Sólo tu amor tan inocente y tierno,
sólo tu amor mi corazón anhela.
Recuerdo que muy niño,
allá, en la edad aquella.
mis pequeños amigos de la infancia
llamaban a mi puerta
a que fuese con ellos
las flores a cortar de la pradera.
Recuerdo que más tarde,
gallarda y hechicera,
una mujer de dieci~iete abriles
llamaba ante mi puerta.
para invitarme a recorrer del mundo
la peligrosa senda.
¿Quién eres?-pregi:ntéle,
-Me llamo la mujer.

La contemplé un momento
y amé por vez primera,
me sedujeron tanto,
los mil hechizos de la niña aquella,
que abandoné por conquistar sus berns
a mi madre en la tierra.

Muchos años después,
y casi en la miseria,
regresé a la cabaña de mi madre;
estaba muy enferma,

'\

Su señoría don Otto Reinbeck, nombrado encargado
de negocios de Honduras.
cuatro día.~ mas tarde
llamaron a mi puerta
y dos hombres entraron
con una caja negra,
donde guardaron luego
el cuerpo santo de mi madre muerta.

Hoy el recuerdo impío
de la desgracia aquella,
con sus fúnebres sombras
de diario me atormenta;
paréceme que llaman,
cual antes, a mi puerta
y que pasan dos hombres
con una caja negra;
mas me convenzo luego;
enmedio de recuerdos de tristeza,
que es solo el huracán desenfrenado,
cual salvaje pantera,
al sacudir con furia
lus hojas de la puerta.
EUSEBIO DE LA CUEVA.
11111111111111111111111111111111

Un coleccionista de objetos curiosos, de Detroít, ha'.
hecho una mesa compuesta de 8,200 piezas de maderas'
diferentes recogidas en todas las partes del mundo.

Caballeros y damas asistentes a la fiesta social del Centro Español el domingo r,or la tarde.

Grupo de asistentes a la fiesta celebrada por la Sociedad Suiza de Tiro, el domingo pasado en su
"stand" de Guadalupe.

Tang Teong, chino residente en Los Estrechos -(Malaca), ha sido multado en cien duros por vender en cin.
cuenta una hija adoptiva para comprar un féretro para su mujer.

��TEATRO "MEXICA:t\0,"-"LA FIEBRE DEL ORO."
Con gran éxito se ha estrenado esta comedia dramática, arreglo de la obra francesa "Un negocio de oro,"
de M. Marce! Gerbillon, y cuyo arreglo castizo, brillante
y muy bien hecho, se debe a la pluma del conocido literato mexicano don José J. Gamboa.
Trátase de una comedia de sumo interés en la cual se
hace un estudio acabado y con ribetes de ironía y cruel
sarcasmo de J.,. vida y del modo de ser de los amer icanos ricos, de los que todo se encierra para ellos en la
palabra "negocio" y que arrebatados por la vorágine del
dinero, viven desgraciados a l fin y al cabo en sus palacios de oro y entre cientos de servidores, exorbitancias
de lujo.
El tema esencial de la obra es que la riqueza no constituye la felicidad. El lugar de la acción es Nueva York,
y todos los pi,rsonajes ideados por Gerbillon son muchas
veces millonarios, lo han sido o aspiran a serlo.
E l primer acto es el superior y puede afirmarse que
perfecto. Constituye una especie de prólogo.
Gibbs, secretario de¡ banquero Hutchisoo, recibe la
visita de una joven francesa llamada Germaioe, que aspira a ser taquígrafa del B anco. Gibbs, que es un yanqui de pura raza, la recibe mal; pero como tiene necesidad de ganarse la vida, suplica y es aceptada al fin.
También recibe Gibbs la visita de su padre, un astuto
labrador del Estado de Nebraska, que ha r egado de pepitas de oro una de sus propiedades para centuplicar
con esta astucia su valor. El banquero Hutchison, que
no sospecha el fraude, trata de engañ:1r a l labrador,
comprándole su finca a muy alto precio. Ignor a que su
empleado es hijo de éste. Es e l labrador qnien engaña
al banquero, pues su dominio, que no vale trescientos
dollars, se lo vende en trescientos mil.
E l segundo acto pasa doce años después. Gibbs se ha
casado con Germaine y es fabulosamente rico. Los esposos Gibbs tienen un hijo de nueve años, el cual es
educado en el lujo de los americanos del Norte, y que
a fuerza, sin duda, de los muchos cuidados que le prodig~. tiene una salud muy delicada. Gibbs es modelo
de esposos; pero Germaine no es dichosa, porque su marido sólo piensa en los negoeios y consagra pocos momentos a la vida familiar. El extremado atrevimiento de
muchos de los asuntos de su esposo espanta a la pobre
mujer, la que se propone evitar uno de gran alcance
que prepara Gibbs acaparando el carbón en los Estados
Unidos, y cuyo negocio, que considera, con sobrada razón, un crimen, arruinaría a millares de personas, entre
ellas al banquero Hutchison .
Germaine divulga e l proyecto de su marido, y cuando
aquél se realiza provoca numerosas ruinas y suicidios;
pero los que debían ser las principales víctimas resisten
el golpe, porque advertidas a tiempo han hecho venir
secretamente carbones de la Australia y de Europa.
G ibbs queda arruinado, y cuando sabe que todo es
obra de su mujer, la arroja de su casa. El padro de
Gibbs llega oportunamente para arreglar todo y poner
de relieve e l principio moral de la comedia. Reconoce
que Germaine no ha desempeñado correctamente su deber de esposa y que su hijo ha cometido un acto indigno de un hombre honrado. Se retiran todos a las propiedades de Nebraska, del viejo G ibbs, donde su hijo
medita explotar grandes negocios de ganados, siempre
devorado por la fiebre del oro, y donde ella cree que
bailará la felicidad e n la soledad de los campos.
Que la obra es de esas que impresionan hondamente,
no cabe la menor duda; que hay caracteres retratados
de mano maestra, huelga el decirlo, y que su teatralidad
se revela hasta en sus menores detalles, salta a la vista
desde el principio de la obra, pues el primer acto es de
lo mejor que se ha escrito y se ha concebido en la vida
escénica francesa contemporánea.
Pero ahondando un poco ¿no es cierto que resulta
falso aquellas predicaciones de moralidad en boca del
-viejo marrullero "Timethy Gibbs," que había htcbo negocioa tan sucios, por no decir completas estafas? ¿No
es ver dad que el desenlace de la en.media queda,iocorr.-

pleto y cuando parece que ha triunfado el buen sentido
de la esposa del multimillonario, y q ue su intriga dió
éxito, la víctima de la fiebre, "Jhon Gibbs," concibe en
seguida otro nuevo negocio, lo que prueba que si se hace rico, "Germaine Lesage" tendrá que idear nuevos
complots para arruinar al contumaz negociante? Todo
esto salta a la vista, por cuya fazón yo entiende que "La
fiebre del oro." como obra anecdótica (valga la frase),
como comedia que ha recogido en sus componentes sucesos verídicos, hechos palpitantes, fotografías de personas y de actos, (todo esto se dijo en París al estrenarse en el teatro "Antaine") es un modelo; pero no lo es
ni mucho menos, a l tra tar de presentarnos la psicología
de algunos de los personajes.
La interpretación ha .-esultado correcta. María Luisa
Villegas caracterizó bien el difícil tipo de "Germaine
L esage," estando a mejor a ltura e n el acto primero que

observo que no las pr?fundiza, pasando por ellas como
sobr~ ascuas, y es lástima,_ porque echa a perder, en
ocas1ooe~, momentos culmtoa~tes de la obra. Hay, pues,
que sentir m~ hond_o, entendiendo por "sentir" no sólo
las escenas tristes, stno todas en general.
Muy bien el señor Coss caracterizando al viejo "Tº~
1
methy Gibbs." En una sola escena no me convenció
la que trata el uegocio de· las falsas minas de oro co~
banquero "H_utchison.'.' Es cierto que debe hacerse el
!º?to, el senc11lote, el 1gnora?te, el cándido; pero 00 el
1~1o~a. b~ta e l punto de fingir la voz y dejar caer el labio mfonor,. con...marcada
exageración • Es c ierto que e r
b aoquero d 1c_e: ,este h ombre es un idiota!;"
pero Jo dice en el_seohdo que por lo general, en la conversación
se usa dicha palabra. para manifestar la tontería de una
persona. En el res~o de la obra repito que el citado acto r hace una creación del personaje.
Mutjo salió avante con e l largo
co~pl:cado papel de " Jhon Gibbs" mfrec1endo ~n justicia los aplauso~ que
se le prodigaron; igualmente estuvo bien
Solares, y el re~to de_ los intérpretes a
buena alt~ra, srn_ o!v1dar al niiio Iscaray,
un pequeoo prod1g10 de actorcito.
E l de~orado en genera l bueno. No
me gusto que se aprovechara el salón
de la obra "Madame Saos Gene," con
las NN de_ ~apoleón y todo, para sala
del mulh;r.1Jlonario "Gibbs." Buenoque se pu&amp;iera el estilo Imperio que se
usa ~n el mobiliario moderno; pero se
hubieran podido quitar las letras características del César, Y, menos aún puede resultar que en e l palacio de la
quinta Avenida de Nueva York, donde
vive !an potentado banquero, se saque
una ¡ofatna de peltre, y una tohálla
de dos reales, para curar una herida
a dicho Creso americaoo. En cambio
las libreas de los criados merecen elo:
gios por lo elegantes y ricas.

:r:-

TEATRO COLON. GNOL."

Teatro Principal.-El célebre Enhart cuyo doble beneficio tuvo lugar la pasada semana. Fot. ''Mars"
en los otros dos. Yo desearía que la estimada actriz
sintiera más los papeles, en todas las gamas del sentimiento; es decir, que de la misma manera que exterioriza con acierto la pena, el dolor, el disgusto, las lágrimas; manifestara la ironía, el afecto, la amistad sencilla,
la altanera dignidad, etc., etc.; pues e? estas s ituaciones

Aquel tipo de hombre senrnal que llrga al crimen,
ahogando a una mujer por el solo motivo de haberse resistido a los torpes deseos del vicioso, estuvo ioterprt tado por Saioatti de manera magistral, sin que se perdiera
un solo detalle del proceso que se desenvuelve en lo
profundo de aquella alma perdida. El personaje de la
criadita. campesina, todo candor, toda pureza, en la alcoba donde se revuelca "Bernardt" en sus iotepsas aflicciones, es una nota romántica y deliciosa que ilumina algo la oscuridad de la alcoba en que se torturll el protagonista. Y, como luego ofmos un canto delicioso de los
campesinos a 1a aurora como en el prólogo de "Fausto"
resulta el drama bellísimo y de gran efecto, terminado
por lanzarse a los espacios el desdichado, muriendo estrellado contra las losas de la calle.
Vaya un entusiasta aplauso para todos los intérpretes,
para la genial _Bella Starace, y para Saltamerenda, Martello y Van Riel.
Entre los dramas espeluznantes que el "Grand Guignol" ha representado basta ahora, ocupa uno de los primeros lugares el que con el titulo "La Vieja" hemos
visto, y cuyo argumento, como casi todos ellos, tiene una
sencillez aterradora. "Verdier" sabe que la vieja Tibón
tiene dinero, pero ignora dónde, y como las deudas le
agobian, comprende que no sHía malo apoderarse de
é l. En efecto, averigua en un viaje que hace con la an·
ciaoa, que lo guarda bajo un cofre, la asesina , lo en·
c uentra, y c uando ante el comisario declara algo de rn de·

"Como la mayor parte de los buenos actores. Enrique Bcrrás cnmpooe sus personajes despacio, evocando
lecturas, recordando figuras y costumbres y trajes, visros
por él en la realidad. Más tarde, ya metido dentro del
" tipo," un fenómeno de invasora autosugestión va robl\ndole su legítima personalidad, hasta permitirle enrojecer
o palidecer, según exigen las diversas situaciones por
que el personaje va hallándose. Borrás "siente lo que
dice ;" más dentro de este sentimiento auténtico, importa
sentar la división siguiente: que con los "tipos dramáticos" de pasiones muy definidas y que se mueven en escenas borrascosas ,· terribles, el actor se rinde a lo ficción artística de tal modo, que su risa, como su llanto,
como todas las manifestaciones de su ambición, de rn
indiferencia o de su odio, son fenómenos verdaderos
que remueven su ánimo y agitan sinceramente y hasta
lo más hondo su sensibilidad; mientras los tipos que
él llama "frívolos," por ser de mesurados afectos y
propósitos, cual hechos para moverse en el campo tranquilo de la comedia, los representa sin identificarse
con ellos, sin sufrimientos ni graves pérdidas de ener-

Teatro :\fexicano.- "La Fiebre del Oro. "
Germanía Lesage (l\faria Luisa Ville¡.:as)
la ,·trdad no disgustó al público del teatro
"Apolo" de i\Iadrid, a donde se presentaron
las primicias de la obra.
Pero aún hubo m-Js. En el teatro "::-;" oveda
des. " también de Madrid, di6se el caso de que
se presentara otro arreglo, de la misma opereta. que según e l arreglador se llamaba "El
Campesino Alegre" y al cual puso por título
"Los Lugareños." El maestro Ubeda también
entró a ~co en la partitura de Fall, y como
ésta, repito, que es bella, el éxito coronó al
estreno, dándose por tanto la coincidencia de
haber de un mismo original dos versiones,
He citado el caso, no como raro, pues suced~ a menudo en e l campo de los arreglos, deb1en~o decir que la zarzuela u opereta, como
se d ice en los carteles del "Lírico," ba gustado,
mereciendo los intérpretes muchos y merecidos aplausos.
L';'- compañía del "Lírioo" va por muy buen
camino, y no es raro, por tanto que la sala se
llene todas las noches.

"GR AND GUI-

El inmenso repertorio de la Compañía Saioatti la permite cambiar el car tel, puede decirse que casi todos los.
días, por Jo cual el cronista no puede extenderse en su
crónica todo lo que quisiera, examinando con atención y
largo análisis, cada uno de los dramas que se representan.
"La Angustia" es un drama bellísimo que tiene por
base el espiritismo y e l hipnotismo. Hay una modelo de
un escultor, que es al mismo tiempo una notable " vidente" la cual descubre el sitio donde se encuentra el cadaver
de una mujer que fué amante del artista, que áotes tuvo
aquel estudio, y a la cual abogó por celos, volviéndose
loco. E1 criminal está e n un manicomio, y la infelíz debajo de un sofá, por cuyo motivo el que tenía dicho estudio, sentía a menudo como la presencia de otro ser
bajo el mismo techo.
Tal es a grandes rasgos el asunto de la obra de Pierre
Lille cuya teatralidad es inmensa y el desenlace muy
sensacional. La interpretación, un modelo de arte fino y
realista; Bella Starace admirable en la vidente; y el escultor "Dastez" tuvo en Sainatti su mejor intérprete.
"Vida de Apaches," s i he de manifestar la verdad, no•
ha sido de las ooras que hao gustado debido sin duda a
lo ingrato del asunto, y a la completa semejanza con lo
que bacía Molasso en pantomima, y hasta con lo representado en las danzas llamadas de apaches, tan vulgares.
de algún tiempo a esta parte. Curie) ha hecho un drama
con la canalla más baja de París. Hombres y mujeres se
revuelcan en el lodazal de los crímenes y de los vicios.
Uno de aquellos, '·Mathieu" asesina a su amante por haberle sido infiel, y para evitar que la policía vea el cadáver, lo coge y baila la danza de los apaches, como si
estuviera viva la asesinada.
El asunto se desarrolla rápidamente, apenas se esboza.
el más pequeño detalle, con lo cual gana la intensidad
dramática, y el público nada pierde, conque desaparezc-a del escenario semejante cuadro repulsivo en alto,
grado.
De índole bien distinta, con bellos toques de elevada
poesía recordando un cuento de Maupassant, vimos con
gusto e l drama de Lorde y de Chaioe, titulado "La
Piccola Roque" en cuyo asunto se ponen de manifiesto,
las torturas del remordimiento, que producen al fin e}
suicidio, después de agudos sufrimientos morales.

les se hablará con e logio de su ameritada labor y de Ja
de los artistas que Je rodean.
Con este motivo no puedo menos de transcribir la
opinión autorizada de un cronista espa ñol, sobre el ~alento escénicode Borrás.

Una escena del acto primero ele "La Fiebre
del Oro."

Una escena del acto primero de " La Fiebre
del Oro. "

Jito, re!!ulta que en el testamento de la muerta lo nombn
heredero, por reconocerle como hijo, ante cuyo descu
brimieoto enloquece, se denuncia por entero y arroja J,
riqueza adquirida sobre el cadáver:
El público que sufrió hondisima impresión con el
drama, no pudo menos de admirar el talento de los itn
térpretes, de Saltamerende que encarnó perfectameneal protagonista, y de la señora Coloonelle, la cual, a pesar de hablar poco, supo en el momento de la agonía
expresar muy bien las torturas de la muerte, y la declaración de ser su hijo el asesino, todo ello con ademanes,
gestos y medias frases, que entusiasmaron a la concurrencia.
No tengo tiempo para ocuparme del drama lírico de
Rusiñol "La alegría que pasa," por haberse representado en la noche del jueves. En mi próxima crónica
haré de é l un examen detallado, como se merece todo
lo que sale de la pluma de Rusiñol.

l

gías nerviosas, y más cual "crítico" de su propia labor que como "sujeto," de suerte que, no bien termina una escena, y por muy oblfcua y diffcil que ésta
haya. sido, la superchería artística desfallece en él, y
quédase tan ser eno, tan dueño de sí, que su voz, poco
antes turbada, recobra su timbre normal, y de sus mejillas desapdrece "hasta el frío, a ras de epidermis, de la
palidez."
··
Conviene, pues, estudiar a l:lorrás en los raptos de
más temible exaltación trágica. Aunque capaz de expresar los ligeros medios tonos sentimentales- como Jo demuestra el magnífico estudio q ue hizo del alcoholizado
"Don Pedro Ca.ruso,-su rostro, moreno y ancho, tiene
siempre la austeridad afirmativa de la pasión; su gesto
ofrece aquella sobriedad e legante, a la vez fría y ardiente, que Napoleón pedía a Talma. y su voz. ducha en PJl
arte de traducir el sollozar fragoroso de los celos, de la
pena y del dolor, conoce las notas rotundas de la cólera,
el bipar entrecortado y sibilante de la ~o~ustia y esas
inflexiones del ruego o del supremo aballmieoto, que ci-•
ñen a l rededor de su garganta un ou do 'e lágrimas."

TEATRO LIRICO
"LOS CAMPESINOS"
La obra que con este título se ha estrenado en el teatro que acabo de indicar, tuvo buen éxito, rnlvaodo el
pabellón la mercancía; es decir, que la música de Lto
Fall nos hizo que olvidásemos las deficiencias del argumento, sin interés y con escasa gracia.
Constituye ya una verdadera manía eso de los arr eglos
de las operetas, y se ha dado con esta un caso por demás extraño, que confirma lo que acabo de manife,;tar.
L a opereta austriaca se llamaba "El Aldeano Alegre;"
el arreglador escogió de la música las piezas más bellas,
y sin encomendarse a nadie presentó su engendro, que

LUIS DE LARRODER ,

·'Timethy Gibss" (Señor Coss)
TEATRO ARBEU
A es'as horas la compañía d, Eorrás habrá obtenido
un gran éxito, y seguramente que en los círculos teatra-

�_i'P\

LA

s

"'
•

u

A

•

Un gran hotel Sanatorio en Randa, a mil seiscientos
metros de altura sobre el Viege, al pie de las hieleras
de Fieste y de Kien. La vista se extiende maravillosamente por sobre todo el valle del Zermatt hasta el Monte Rosa y el Cervino.
Al rededor del sanatorjo se desarrolla el espléndido
decorado de los altos paisages alpinos. Abajo el torrente; después las laderas de bosques, las pasturas; más arri-_
ba la hierba raquítica de las últimas vegetaciones, la,
hierba florida de gencianas azules, de silenes rosas y de
ranillas. Más arriba la espléndida aridez de las nieves.
En el primer piso del hotel, el mejor departamento
(terraza, vista completa de los Alpes, calorífero . . . ) está arrendado por un joven matrimonio riquísimo que lo
ocupa hace dos meses.
Ella, menudita, apenas algo más grande que una niña,
con el encanto dulce y triste de sus ojos de tísica, demasiado brillantes, en su pobre cara enflaquecida.
El, casi tan joven como ella, y, como ella, de esos seres que parect::n marcados por el dolor. Enfermo, con
el brazo izquierdo inerte desde la infancia y su¡eto al
sufrimiento de una imaginación demasiado viva y una
sensibilidad extremada, al mismo tiempo que al de sentirse desprovisto de la fuerza física y de la plena potencia del hombre.
Es medio día, un hermoso sol de octnbre, victorioso
de las brumas que cubrían la montaña hacia una semana, alumbra las cimas y eleva el termómetro. Un poco
de calor tibio, deslizado por sobre la nieve, se esparce
por la atmósfera.
Ella.-Tengo tanto gusto de ver el sol! .... Por qué
no quieres quE; me levante, amor mío? Me fastidio en
esta "chaise-longue" .... Necesito salir, respirar! ... .
EL- Ha hecho tan mal tiempo en los días pasados! .. .
sería una grao imprudencia.
Ella. -Por la ventana abierta se siente entrar un viento casi caliente ....
-EL-Porque el sol viene de este lado; pero fuera el
aire está helado. . . . Te lo aseguro queridita. . . . Es necesario no . ... Te voy a acercar a la ,•entana .... bien cubierta; pero salir no. . . . hoy todavía no. . . . recuerda
que ayer en tuviste muy fatigada . ...
Ella.- Pero esta mañana me siento muy bien .... Tengo una fuerza como para andar cincuenta kilómetros!
El, •·sonriendo tristemente,"- Ya será algo menos!. ...
- Ella.-Mirando su espejo.-Ya lo ves, una apariencia espléndida . . .. mira mis mejillas!
EL-Mirando con inquietud esas manzanas teñidas de
carmín vivo como si fueran de una muñeca. -SI, no lo
nit"go estás sonrosada!. ...
Ella.- Casi hermosa, l no es así? .. Te repito que nunca me he sentido mejor. .. Ni un sólo dolor; ni siquiera
toso .... Tengo en todo mi cuerpo una sensación de expansión, de tranquilidad! . . . . l Por qué no me respondes? .... Te fastidia que me sienta tan bien! . .. .
El.- No, de ninguna manera .. :. pero tengo miedo ponerme demasiado contento .... y quisiera estar más seg uro de ésa mejoría antes de hacer uso de ella! .. . . Por
eso es que....
·
·
Ella. -Por eso l).aces de gendarme. -eres muy malo ..
estoy segura de que el doctor ... .
EL_:.._Oyeo90 llamar.- Precisamen\e p.llí está .... Vamos a ver qué opina! ....
Efectivamente, uno de los médicos del establecimiento, especialmente dedicado al servicio del matrimonio,
entra a hacer su visita matinal. Muy admirado por la
exifacióo tan característica en que encuentra a la enferma, le hace un examen detenido; la ausculta prolongada, profundamente.
Ella, al doctor.- ¿Le sorprende a usted hallarme curada?
El doctor, preocupado.-Si ....
"Ella.-Figúrese usted que Rogerio me prohibe todo
fo que quiero .... y quiero tao tas cosas hoy ....
El doctor.-Pues hay que concederlas todas.
Ella, a ·su marido.-Lo ves! .... Primero tuve antojo
-de un gran almuerzo con champaña .. y flores en la mesa!
.. Después quisiera sentarme en la terraza, bien afuera,
.al cielo descubierto, y respirar .... respirar infinitamente todo ese azul que veo .... Meterlo en mis pulmones
.... Después un buen paseo ... . después ... .
El doctor.- Despoés!. ... -Y después ..... Empecemos
por el buen almuerzo en la terraza. Después, si no se
siente usted muy fatigada .... Aunque de todos modos
vendría bien acostarse un. rato-antes del paseo!. ... En
-fin . . .. lo permito todo, haga usted todo lo que quiera. . .
Ella.-iQué amable, doctor!
El doctor.- Estrechando la mano diáfana de la enferma más largamente que de costombre.- Adiós, señora!. ..
Ella, admirada.--c! Por qué adiós? .... ¿Se ausenta usted? ¿No vendrá esta noche? ....

"'ª

El doctor, embarazado.--Sí, có:no no, vendré esta nomos en los pueblecitos ...... dormiremos en las posadas,
che! .... Seguramente! . ...
iqué hermoso será todo eso! Y es curioso que tenya yo
Ella le sigue con los ojos y sorprende una seña que
todas esas ideas locas el dia de hoy, sólo porque hace un
hace con la cabeza a su esposo, quien le acompaña fuepoco de sol y que me siento mucho mejor! .... iA pesar
ra del cuarto.
de todo es buena la vida! ....
El, sólo, frente al doctor, que no se atreve a hablarle.
Esta vez, la antítesis demasiado violenta, la palabra
demasiado cruel, sobrepasan la energía del pobre hom-iQué h.ay?
El doctor.- Grave.- Hay que, tener valor, señor mío. a bre que, vencido, deja escapar un sollozo.
Ella (palideciendo repentioamente).-i Qué sucede,
Esto es el fin!
El, perdido.-¿ El fin?
Roger? ¿Lloras? .... ( Comprendiendo repentinamente).
El doctor.-Nuestra pobre enferma no terminará el
¡Dios mío! . ... Ese médico que te llevó aparte. que me
dijo adi6s .... sí, eso es .... lo adivino .... me has mentidía.
El, desesperado. - Pero si se siente mejor.
do .... (Lanza un grito) ¡Estoy perdida!. ... iVuy amorir!. .. .
El doctor - i La mejoría de la muerte!
El.- iLa muerte! ¡No, eso no puede ser! ¡Es una locuEl.-iNo!. ... ¡No! .... no es cierto, no ha d;cho nada
ra .... un horror! .... Doctor, se lo ruego .... se lo supli- &lt;le eso.
Ella.- iSí, lo siento! .... ahora estoy segura de ello ....
co . ... vuelva a su lado .... ¡Sálvela! . ...
¡Voy a morir! ...... (Lo atrae con sus dedos crispados).
El doctor. -iLa ciencia no puede más! . .. .
El.- No, no diga usted eso .... soy rico ... . lo daré to- ¡Amor mío !. ... . . ¡Sostéome! ...... ¡Guárdame! ..... ¡No
me dejes ir! . . .... ¡No quiero! ..... .
do .... . se puede tentar lo imposible!..... .
EL- No es cierto, te lo digo ..... El doctor ha menEl doctor.-No hay nada que hacer ya. lo repito, ....
más que endulzar ese fin dejándola morir en la esperan- tido ...... Vivirás, te lo juro, o no hay ya poteocia_humaza¡ .... Y ese es el deber de usted . ... su último deber na! ..... .
de cariño ...... Lo dejo solo para que lo cumpla. (OpriEl quiere levantar en sus brazos a la pobre condenada
me afectuosamente las manos del desgraciado que pera muerte, pero ella se debate en nna crisis espantosa,
manece inmóvil, agotado.) ¡Valor! ..... .
cae sin conocimiento sobre los cojines del si llóo, mientras que de su boca sale una espuma sanguinolenta.
(Se aleja).
El -(Perdiendo la cabeza)-iQueridita! . ... ¡esposa
mía! . .... . Yo soy quien te ha matado, yo sólo ¡miseraEl, solo, a sí mismo.- iOh! si .... ¡valor! .... ( Reunienble! .... yo que te adoro .... que aceptaría los peores tordo en un esfuerzo prodigioso sus escasas fuerzas). ¡Es
mentos por salvar un minuto de to existencia .... tod,i el
necesario! ¡Sí, es necesario dominarme! ....
corazón siento perdido de considerar que ya no me miCon la cara 'estragada, pero con algo como la sombra
ras! .... ¡Que ya no me hablas! . ... (Se arroja a sus pies.)
q.e una sonrisa, vuelve al lado de su esposa.
¡Mina! .... ;Mina! ....
Ella. -iDe qué te hablaba el doctor?
Ella.- (Después de una larga pausa como despertando
EL- De ...... de algunos detalles de precaución que
a medias de un sueño que la agobia, con la mirada perhay que tomar todavía . .. ... pero te encuentra realmendida en el infinito del más ;,.llá, y con una voz que parete mucho mejor.
ce recitar un recuerdo.- i Mina! .... ¡qué nombrecito,
Ella.-¿Pero qué tienes? estás muy pálido.
pequeño y deleznable, lo mismo que la cosita pequeñita
El.-lYo ? me golpeé mi brazo enfermo al subir la esque soy yo! .... Esta es la primera frase que te contestó
calera y me hice daño. (Se arrodilla cerca de su mujer
mi amor cuando me preguntaste mi nombre!
y le besa los dedos). Pero no hablemos de mí.
Ella.- Mirándole a los ojos.- lEs verdad que el médiEl.- ¡Habla! .... ¡Háblame! .... ¡Te sientes mejor!
co te dijo eso? ...... ¿Lo juras? ..... .
Ella.- ( Con un poco más de fuerza. )-l Mejor? ... .
EL- Ciertamente lo juro. (Se levanta para ocultar su
era una ilusión .... e l espejismo de hace un momento ... .
emoción). Bueno, ¿y el almuerzo?
Pero el fin está allí. ... dentro de un momento ... . den•
Ella.- Ya lo pedí mientras que estabas fuera .. . . pero tro de unas cuantas respiraciones .... Acércate amor mío,
para después ...... para dentro de una hora .... Quiero
acércate más, quiero que todas sean para tí, que has sitener mucha hambre para hacer honor a las buenas codo tan bueno y tan devoto .... Ya lo ves .. ahora ya no
sas que he pedido ...... y, sabes, tendremos rosas . .... .
me rebelo .... La vida es tan pequeña, y la paz del más
de esas rosas-té que adoro .... acaban de llegar en una allá tan grande! .... ¡tan larga! .... No hay que tener miecaja al hotel. . . . a precio loco .... He dicho que las com- do .... Prométemelo . ... júrame que no atentarás contra
pro todas ..... .
tí. ... que vivirás con mi recuerdo.
El.- iHas hecho bien!. ...
EI.-(Aterrado.)-iTe lo prometo! .... te lo juro ....
Ella.-iEspera! no me ayudes, quiero ir sola hasta la
Ella,- Que quieres, mi chiquitito, nos habíamos forjaventana (Llega aturdida, desfalleciente). No estoy muy
do un ensueño demasiado bello para dos pobres sé res cofuerte todavía, pero ya vendráu las fuerzas. ¡Siento que
mo nosotros, ¡Nuestra novela se originó en la compasión
se aproximan! ¡Ponte aquí, cerca, muy cerca, quiero_ que
mútua por nuestras miserias .. ,. hace dos años, en Hyehablemos! .... ¡Bien podríamos sentarnos en el mismo
sillón, somos pequeñitos como dos pájaros!. ... (Mira el ·res, cuando, llena de frío, tosía ya, invadida por este terrible mal, que, a pesar de todos mis millones, nadie me
admirable paisaje de los Alpes). ¡Qué bello es es!o! ....
había deseado!
Con esta luz, ese azul intenso ...... el azul del cielo de
EL- Y yo., enfermo, que con toda mi fortuna no haItalia que se adivina detrás de las montañas!. ... Hay un
gran placer en gozar de todo eso sucesivamente. (Sin bría podido pagar un verdadero afecto! ....
volver la cabeza). ¿No es verdad?
Ella.-Teniamos que tncontraroos para poder gozar
El, con la garganta oprimida.-Sí.
de nuestra parte del amor universal, y la hemos tenido
Ella. -El me~ que entra, cuando me halle bien por grande ...... muy grande. por no haber amado más que
completo, iremos a Italia. ¿Te parece? Pasaremos el l~- po r el corazón! ....
vierno en la costa napolitana ..... . después iremos a S1El, desesperado.-Pero es lo que hace precisamente
cilia ...... a todos los sitios donde vivimos nuestros pri- más horrible la espantosa desgarradura!
meros ratos de intimidad ...... hace dos años ...... l te
Ella, con voz más debil. continuando en su recuerdo.acuerdas?
y algunas semanas después, el matrimonio en Vallieres,
El, dominándose con gran pena.- iOh, sí, ya lo re- en medio de una profusión de flores, mientras •. ue alrecuerdo! ..... .
dedor de nosotros :os pobres de dinero decían: "Helos
Ella.-(Miraodo siempre al horizonte). Pero en la alli, a los felices de la vida! " . . .. (Repitiendo maquinalmente. ) Los felices) La felicidad .... la cosa maravilloprimavera, por ejemplo, seremos razonables y juiciosos.
Hay que cuidar los bienes, las propiedades, volveremos sa .... Y después la muerte . ... Oh, no, no llores . ...
a Vallieres. Por ricos que seamos. hay que prever el No quiero dejarte entregado a las lágrimas .... Quiero
tu sonrisa .... para alumbrar mi camino en la inmensa
porvenir, y si no se prevé!. ... Además, el mes de abril
noche! .... Y flores ....
es delicioso en Vallieres, con los árboles cargados de flores y los campos que huelen bien ...... l ~e ac1;1e_rdas que
Dos criados entran con el servicio de mesa. Roger los
el año pasado estuvimos allí? ...... Un día h1c1ste caer detiene con una seña.
sobre mí todas las flores de un manzano, - estaba-entera-Ella.- Sí, precisamente las rosas-té, me las pondrás
mente cubierta de ellas ...... ¡Cómo nos reímos! (Sigue todas! .... (Pierde el conocimiento.) Tu mano, ya no
sin volver la cara). Me oprimes la mano demasiado, me siento tu mano! ... .
haces mal. (Una pausa). Para el estío tengo un proyecEL-Aquí está, la tuya! ... .
to .... ¡un gran proyecto que imaginé esta mañana! ....
Para entonces yo estaré perfectamente bien ...... har~Ella.- Oprime más tuerte! .... más! .... Oh!.... tomos un viaje ...... adivina cómo .... .. En aoto_móv1l, davía un minuto, un segundo! .. . .
para ir muy de prisa y respirar mucho ...... respirar el
EL- Esposa mía! .. . .. .
aire que entra con fuerza en los pulmones .... Parare-

Ella.-No digas nada ... . sin hablar oigo tu corazón . ... sólo ... . con tu voz alta .... dí mi nombrecito . .. . el pequeñito . . ..
EL-Mina!
Ella.-Así. (Delirando.) Ya no hay aire en las hieleras!. ... Nada . . .. Frío!. .....
Con sus dedos contraídos trata de hacer una última
seña, después sus ojos se detienen fijos, mientras que sus
labios esbozan a lgo com0 wi adiós que, a l mismo tiempo
-que su alma. vuela con el último suspiro.
En medio del silencio espantcso de las soledades, la
noche desciende, dando a las cimas un color azoloso de
acero. En el cuarto anónimo del sanatorio, el hombre
mira, espantado la pequeña cosita que resumía la inmen,sidad de su amor huhiano.
Después, inconscien~mente, toma de la mesa brazadas
,de rosas, y, regresando junto al cadáver, se pone a re.garlas sobre el cuerpo, con movimientos acompasados,
-como si estuviera loco!
MIGUEL PROVINS.
(Traducido espr.cialmente para "El Mundo Ilustrado.")

Las flores maldi1eas
-Mi cuerpo producirá
flores malditas.

toria; y todos la respetan; y todos temen ser víctimas de:
las flores malditas.
Yo había oído algo, alguna vez, de esa leyenda, pero
en mi escepticismo se estrellaban todos los vi,os de certidumbre que podía tener. ¿Quién me prueba-pensabaque es el cadaver de la india maldiciente el que se encuentra bajo estas flores? Y. aun suponiendo que esto sea
cierto, ¿qué efecto pueden tener en nosotros sus maldiciones?
Y raciocinios por el estilo me obligan a sonreír cada
vez que alguien, al reterirme la leyenda, procuraba, con
mal disimulados aspa,ieotos, infundirme temor a esas
flores alimentadas con los despojos de un cadaver.
o o o

P";S"ron muchos años y ya, de la leyenda, no guardaba m el recuerdo. Mas un día primaveral, uno dt: esos
días llenos de luz y de calor, de vida y de encanto, p:isé,
otra vez, en compañía de mi novia, por aquel país: y, al
cruzar_ la calzada que conduce al cementerio, una piedra gns y uuas tlores blancas despertaron en mí, los recuerdos.
Form~ un ~amiHete con_ dos o tres de ellas y. ~1 dárselo a m1 novia, d,¡e, con ironía que no comprendió: •
-~oarda estas flores, que son prodigiosas ma-,cotas,
y quizás 00s den la felicidad
Y nos alejamos murmurando una frívola lt,tanía de
ternezas,
o o o

(Para "El Mundo Tlustrado.")
No, no es esta una leyenda vulgar, n i tampoco vulgairizada, pues apenas si la conocen unos cuantos de aquel
lejano país; pero eso sí los que la conocen la conocen
b ien; no discrepará la relación de uno a la de otro en
11ma sola sílaba; y todos creen en la veracidad de la his-

Poco tiempo después la encontré con otro
Entonces, a pesar de mi escepticismo, creí en las flores malditas.
E. ABREU GOMEZ.

El suspiro
La blanca espuma del mar tiene más pureza si se
pierde entre las embravecidas olas que la quiebran cual
cristal.
Es más sonoro-el trino del ruiseñor si su canto se funda en la brisa primaveral que lo lleva desde el bosque
de verde follage basta la árida montaña que atraviesa el
caminante.
Es más triste también un suspiro cuando está el alma
enternecida, cuando al corazón lo agovia un sentimiento
de amor, cuando el pensamiento después de sumergirse
en el mar de los recuerdos halagadores flota en el presente. en donde se esfuman los divinos colores y queda
tau sólo la luz blanca de la esperanza que rasga la densa niebla del porveuir.
Es doloro$o contemplar una niña de belleza virginal
exh,i lar un suspiro si en su rostro se adivina honda tristeza. porque ·este aliento perfumado es símbolo de una
alma pura. de un corazón que sufre callandito ante el
dolM, como la flor de rojos pétalos al sentir e l aguijón
de la colmena.
'
El suspiro es el colmo del sentimiento íntimo, profu~do, misteriow y elocuente. Es la emoción que experimenta el alma cuando siente un grao pesar o adivina la
desdicha que pn,cede a la alegría del ser humano.
l lna ilusión desvanecida, una realidad que alumbre
nue.stra té, nos arranca un suspiro de lo más recóndito
del ;,lma y entonces. es bello como las azuladas aguas de
un riu que. en vertiginosa carrera se desata alumbrado
por los plateados ra) os dt: la luna que se reflejan sobre
la superticie en diáfanos colores.
Al \"er dilatado un hermow pecho por la acción de
este aliento soberano se piensa en el volcán que agita su
seno para dar salida a esa bocanada de fuego que !astí·
ma sus entrañas.

¡Ah!, el suspiro es lo más triste y lo más bello.
-RAUL MIER P. SEDEG.

Regreso del campo. -Cuadro de Regnault que figuró en el Salón de F'aris de

191¿_

J

�(1895), luego Vicepresidente de la Cámara, fué electo
Senador en 1903.
Entró al Gabinete Sarrier con la cartera de Hacienda, y conforme a la declaración ministerial, preparó un
proyecto de impuesto sobre las rentas. Por su desacuerdo con la comisión de impuestos, rehusó en 1906 formar
parte del Ministerio Clemenceau.
En 1909 entraba a la Academia Francesa, reemplazando a su compatriota Gebhardt.
Sin desinteresarse de la política, vivió luego en gran
actividad parlamentaria. Se le creía dispuesto a retirar~e de la vida pública, cuando en 1912 un llamamiento a
su abnegación lo hizo aceptar la presidencia del Canse•
jo, que antes habfa rehusado reiteradamente. Pero en
cuanto se le dijo: "la situación es grave," el peligro atrajo su alma generosa.
La crisis balkánica reveló a Mr. Poincaré como emi·

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11:

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El nqevo .Piresiik)ntle de 1~
·it~pl!lblic~ 1 rranca$a

Eran las seis de la tarde .del 17 cuando se supo el resultado del segundo escrutinio que probaba el triunfo.
de Poincaré por 483 votos contra 296 que obtuvo el cou·
triocaote. La llegada a París del vencedor fué verdaderamente triunfal, dirigiéndose en seguida al Elíseo
donde fué recibido por Falliéres que lo felicitó cordialmente y al retirarse de esta visita a su alojamiento, en
la Avenida de los Campos Eiiseos, miles de personas seguían al Presidente electo, que dicho se está admitió
las dimisiones de todo el ministerio, formando uno nuevo que según noticias es como sigue:
M. Aristides Briand, Primer Ministro.
M. Jonnart, Relaciones Exteriores.
M. Klotz, Finanzas.

Con todas las formalidades de ley ha sido electo Pre·
sidente de la República Francesa Mr, Raimond Poinca
ré y haciendo un examen retrospectivo de los anteriore,
que han ocupado la alta primera magistratura francesa
tenemos que el primero fué Thiers, cuyos méritos, ta
lento y servicios no hay para qué encarecerlos en esti
momento; la historia los ha de juzgar como es debido.
Después de Thiers, que encarnaba el alma de la clas,
media francesa, republicana y lógica, subió al poder u,
general lleno aún de imperial prestigio, Mac Mahór
Entre sus manos la idea de libertad estuvo a punto d,
perecer. El vuelo de las águilas heridas en Sedán fu,
para su cerebro una tentación. El pueblo, entonces co
mo ahora deseoso de paz, le c,bligó a retirarse.

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El "tzarevitch" cuya salud está preocupando a toda
Europa por padecer de una enfermedad cuyas
causas no se hao pueEt:&gt; aún muy en claro.
t.a Sala del Congreso en Versalles donde se ha reunido la Asamblea Nacional.

Madame de Poincaré, esposa del nuevo Presidente de
la República Francesa.

El tercer Presidente fué Grevy que tuvo también que
irse del poder antes de tiempo. Un pariente suyo, M.
Wilsoo le comprometió en asuntos antipopulares. Era sí,
el elevado funcionario, una encarnación del alto espíritu
francés. Amable, liberal. ingenioso, conciliador, su elocuencia no tenía brillo, pero en cambio era de una clara
precisión de matemático. No entusiasmaba, convencía;
era un cerebro más que ur alma.
Con el Presidente Carnot se inicia la época actual.
El nieto del ilustre "organizador de la victoria" organizó
también una victoria nacional haciendo ver al mundo
que la Francia republicana pensaba en trabajar y no en
conquistar. El fué quien en 1889 abrió las puertas de la
Exposición a los representantes de Europa a los Reyes
y Príncipes que le visitaron. Su carácter frío en apariencia, escondía un alma ávida de justicia; los caricaturistas Je representaban como un muñeco de madera;
su frac fué el más correcto y el más invariable de Europa; su elocuencia se parecía a su frac. Y la suerte irónica o ciega quiso que este hombre muriera como un
personaje de epopeya.
Casimiro Perier que reemplazó a Carnot, no hizo sino pasar por el Elíseo. Su renuncia no sorprendió a nadie; en los círculos políticos se sabía que su carácter, su

La fachada principal del Palacio de Versalles donde aeaba de reunirse la Asamblea Nacional para la elección
del Presidente de la República Francesa,

modo de vivir, sus ideas, todo, en fin, lo hacían soportar
sin gusto el peso del poder. De su trato, ¿qué decir que
todos no sepan? En el Elíseo, como en su casa, nadie
tiene ni ha tenido mayor elegancia social."
Este hombre, que algunos consideran alejado de todo,.
ha conservado un prestigio muy grande y una muy grande influencia. ¡Ah, si quisiera volver a la presidP,i·
cia!
Y he aquí a Félix Faure, a Félix Primero, al más ex-traño, al más solemne, al que dió al Elíseo esplendores.
de regio alcázar, al que, olvidando sus orígenes plebeyos, pensó hasta en poner flores de lis en su vajilla. Este viajó con pompa igual a la del czar de Rusia. Este·
se creyó primo de reyes y de papas. Este llegó a hacer·
creer que basta era capaz de soñar en tronos, en cetros,
en conquistas. Su elegancia fué legendaria. Nadie comoél para esc,Jger corbatas y pantalones. ¡y sus levitas! ¡Y
sus camisas! Los periódicos satíricos le flamaban el hom-·
bre de los dos mil chalecos.
,Qué contraste entre Faure y Loubet! Este último era
la sencillez misma, la bondad misma. Todos recuerdan la
sesión del Congreso de Versalles, en que, sin quererlo.
fué elegido. ¡Los gritos de Deroulede! Y luego, graciasª su serenidad sublime, entre las complicaciones de las .
luchas dreyfusistas, se le ve pasar ganando cada día una
simpatía. ¡Lo que va de ayer a hoy! Hoy todos desearían que el período presidencial se eternizara. El que·
entró en París entre silbidos, se irá entre aclamaciones.
Fué el más popular, el más querido, el más respetado, el
más francés, el más "cbarmant" de los presidentes de la
República Francesa.
Su ingenuidad era proverbial. En su pueblo todavía
solía durante las vacaciones, jugar partidas de dominó coll!
el boticario y con el barbero.
Suave, deseoso de ser agradable, generoso, liberal,
merece en verdad el nombre de "papá Loubet," que ·
las muchachas de Mootelimar le han dado entre flores y
sonrisas.
Tras de Loubet viene Falliéres que triunfó sin que ·
nadie Jo esperara venciendo a Doumer, representante·
del centro y de la derecha del radicalismo. El Presidente que acaba de bajar, representó el prototipo, el pequeño burgués. Rico, no mucho, por su trabajo y por la dote de su esposa, le ha permitido disfrutar de una honrada independencia. y en el tiempo de su gobierno si bien
nada de notable ha hecho, ha sabido conservar el prestigio de la Francia, la buena armonía con los demás países, desarrollando todos los elementos sanos del país, .
que lo ha despedido con pena,
o o o
Mr. Raymond Poincaré triunfó de su contrincante ·
Mr. Paros no por muchos votos, es cierto, pero los bastantes pera obtener la victoria. No es Poiocaré un desconocido ni mucho menos; a los 53 años llega a la más .
alta magistratura de su país, despues de haber ocupadoaltos puestos incluso el de jefe del gabinetb. que en los momentos de su elección desempeñaba.
Hizo los estudios de derecho con grandes aptitudes,.
dedicándose c0n preferencia al cultivo de las bellas le- tras._ En 1886 entra en la política que a principios de·
su vida, según su propia frase, "no le seducía" y siete·

·meses después sale diputado por Meuse ocupando su
puesto en la Cámara durante tres años sin hablar uo3.
,sóla vez. Pero un día cuando hubo dominado las cuestiones financieras, sube a la tribuna, se expresa con elocuencia y traza con una clarividencia extraordinaria, el
problema haceodario de la Nación francesa.
Sus asombrosas aptitudes de financiero le dieron pront3. fama en toda Europa. Su programa estaba contenido
-el esta frase: "debemos practicar una política de econ~mías sinceras y reales, por que la salud de las fioanz3.s sólo se obtiene a ese precio." Tal principio lo practicó constantemente.
Ministro de Instrucción Pública en el Gabinete Ribot

Miss Marso célebre domadora que a los acordes del piano consigue que un feroz león la oiga con deleite.
nente estadista y diplomático de primer orden, tal vez
el más avisado y prudente de toda ~uropa.
Sólo veinte dí;is antes de la Celebración del Congre•
so de Versailles re,·eló Mr. Poincaré su condición de
candidato a la presidencia.
Mr. Poincaré llevará en su política futura una intervención decisiva y autorizada a la solución de los grandes problemas que actualmente preocupan a Europa.

La condesa de Flandes, que ha fallecido últimamente, rodeada de sus nietos los pñncipes Leopoldo y Carlos y la princesa María hijos de los reyes de Bélgica.

Ningún inciden!! particular tuvo efecto en la elección
de Poinc~ré para Presidente de la República Francesa.
El aspecto de Versailles fué el de siempre en estos ca•
sos: es decir que la concurrencia era muy numerosa, no
solamente de los que debían por obligación de estar
allí, sino tamhién de curiosos. En el primer escrutinio
ya se vió la mayoría a favor del primer ministro y antes
d~ verificarse el segnodo, los amigos de Mr. Pams deliberaron caluros;,meote acordando apoyar su candidatura con la aprobación del ex-ministro M. Combes.

M.
M.
M.
M.

M.
M.
M.
M.
M.
M.

Etienne, Guerra.
Baudio o M. Guisthau, Marina.
Vallé, Justicia.
Jules Steeg, Instrucción Pública.
Juan Dupuy, Obras Públicas.
Paul Moret, Trabajo.
Lebrun, Colonias.
Fernand David, Comercio,
Mougeot, Agricultura.
Chaumet, Subsecretario de Correos y Telégrafos
y M. Leon Bernard, de Bellas Artes.
R. S.

�¡Oh danzas! ¡oh aires de tiempos lejanos, que resonábais en el templo secular o en la virginal estancia, que
resonábais dolientemente bajo las blancas manos.-manos de mujer sedienta de amor; pero que ya ni es joven
ni es amada, suscitais vosotros esos tiempos lejanos que
ya no existen!
¡Oh perfumes de tiempos lejanos, que en el fondo de
las redomas encantadas, ambarinas y huecas, dejasteis.
tan profundamente vuestra dulzura esencial, de la que
parece como si emanara algún espíritu! (Acaso en las.
almas tiernas no se desvanece uno sólo de esos recuerdos!) ¡Oh perfumes que despertais vanos sueños de tiempos que ya no existen!
¡Oh, imágenes de tiempos lejanos que animáis el pálidoreflejo en que se reproducen las ninfas de los ríos; las.
cazadoras armadas tras los cornudos ciervos en los hermosos bosques paganos (Diosa de Delos! en las ardientes.
noches de verano quien te admiraba no dormía!): reís,
imágenes de estos sueños vanos, como en los tiempos queya no existen!
Mujer: tú que viviste en tiempos lejanos, como tus.
da~zas olvidadas, como tus perfumes en las redomas;
m_u¡er que tienes manos tan blancas: tú que viviste sedienta de amor, que ya no eres joven, ni serás amada,
pasa hoy en estos sueños vanos, ¡oh, tu, muerta de tiempos.
que ya no existen!

jeta de visita, llena de grasa, en la cual la comediante
leyó el siguiente nombre:
SAINT-FIRMIN
Segundo apunte del teatro imperial del Odeón.
(segundo teatro francés.)

GABRIEL D'ANNUNZIO.

(Continúá.)
El campeonato del "polo-club."- Escena del juego efectuado el domingo en el hipódromo de la Condesa.

En el declinar de la bella estación, las uvas colgaban
pesadamente de los muros de la casa. Algunas hojas
caían mariposeando, sobre el sueño del estanque, bajo el
viento ~ie:npre dulce.
Apenas un poco de silencio en el corazón de la floresta, hacía presentir que el sol moría. No se escuchaban huir, dos a dos, por las sendas, los amantes que daban gracias a las estrellas ausentes. Toda labor estaba
cumplida, y la tierra maternal decía su oración antes de
dormirse. Unicamente una campana turbaba a lo lejos
la paz de los horizontes, como la colmena de oro que
canta en la época de la miel.
La campiña se llenaba con la púrpura del sol poniente. Ahogando nuestras voces y amortiguando el paso, tomamos el camino que conduce hacia la fl.orest... Y no
sentíamos- ioh dulce desfallecer!--sino el mudo anhelo
de adorar el santo silencio.
De repente, alzando los dos brazos al cielo, dejaste

caer el toisón de tu cabellera sobre los ojos . . .. Y yo recogí, a pesar de tu gesto esquivo entre su blondo fulgor
la rosa de tu boca.
Y en medio de tus gritos y tu reír de espan to, creí ha-.
ber besado el sol, pues miré, como una ciudad de oro
incendiada por un rey bárbaro, al través de tus cabellos
toda· la gloria del crepúsculo.

Aquel 9ello jardín de los tiempos lejanos parece perdido entre las nieblas, entre las som ,rns. Las fuentes
límpidas y claras con claridad de ó ,alo. guardan en su
seno extraños y misteriosos sonidos. De los rosa les caen
extenuadas las rosas: caen, casi per lido por completo su
perfume. El alma languidece, y los t11'f&lt;' cl,.J ~•ma. tristes y vanos. evocan tiempos que ya no existen, perdidos
en el limbo de la memoria.
0

Sra. doña Isabel Pesado de Mier, condesa de
Mier t en París la semana próxima pasada.

El típico jugador de ¡,uw,

"º t:l ca111pcu,.1.,tu u.,, r'vlu L-IUb

Nada tan simple como la caída de las hojas, que es-.
una acción trivial de los árboles, el cambiarse de pren·
das de vestir y endomingarse para Primavera.
. Hay ocas!o.nes, sin em~argc,, en que una fuerte presión de esp1ntu nos predispone a conmovernos mirando•
las pobres hojas muertas, y muchas, también, a prorrumpir en violentas injurias contra el Otoño; acaso porque·
en el fondo de nuestro sér se ha despertado el sentimiento de unción infinita hacia la vida vegetal; porque·
hubiéramos querido ser una rosa en el crepúsculo y una.
hoja verde en la copa del árbol eterno.
En la última tarde, yo experimenté de manera maravillosa este cruel estado de espíritu ante la sencilla aparición de una hoja seca en forma de corazón, que yacía~
aislada de las otras, en la avenida discreta por donde el,
brazo de la Acariciadora me llevaba al amor.
Hubiérase dicho, ciertamente, que era una víscera
abandonada en medio del camino por la pareja que nos.
había precedido en la tarde. Cuántas veces no dejamos
por ahí el corazón, en el parq_ue, en la calle, en el Café." ...
A pesar de la muerte, todavía la sangre parecía circu!ar por aquel corazón amarillo_. Yo tuve ímpetus de arro¡arme en pos de él, de recogerlo piadosamente y abrigarlo contra mi ¡_&gt;e_cho, de ~alvar esa existencia extinguida; pero la Acanc1adora, siempre cruel y enemiga, me·
tenía abrazado horriblemente y se reía con risas menuditas que se mezclaban al caer de las hojas ..... .
Ella adelantaba su bota hacia el sitio donde yo mira·
ba el pequeño corazón, colgada de mis labios, sobre mi
pecho.
-No la pises!:-g1:Íté iracun_do, con acento en que iba
envuelto todo m1 odio, todo m1 roocor, hacia aquella per·
versidad largo tiempo sufrida.
Pero la Acariciadora tenía puesta ya su botina de claro charol, en que moría el sol, sobre la pobre hoja muerta, y sentí un dolor súbito aquí dentro, como si me hubiesen pisado el corazón.
STUART MERRILL.

Pero hay que confesar que era merecedora de su éxito. Buena, inteligente. muy natural y posedora del más
preciado de los tesoros para una mujer de mundo: la alegría, encantaba y divertía por el contraste de su belleza
de patricia y su buen humor y su alegría de la vida. Encantaba a todos sus amantes. Se decía que Sagé, el coronel de los lanceros blancos, a quien el Emperador pagó cien mil francos de deudas contraídas por ella, se había hecho matar en Solferioo del pesar de no poder
verla más.
¿Gustaba Nelly de esta existencia? ¿Se sentía felíz ?
Seguramente que si. Ya no le sucedía echar de meaos
su vida al lado de Lamorliere. ¿ Cómo no esperar que
gustara de una fortuna tan admirable, una pobre muchacha sin ninguna educación moral, abandonada al vicio
desde sus más tiernos años?
Ea veinticuatro meses tuvo cuatro o cinco amantes,
los soportó sin repugnancia, fué hasta encantadora para
ellos; les dejó los mejores recuerdos, pero los obligó a
todos aún sin quererlo, a vender hasta su última camisa.
Era en ella un don. El oro se evaporaba ea sus manos
como el agua sobre un metal caliente, Gastaba enormes
sumas de dinero con la inconsciencia de un animal que
cumple con sus funciones naturales, A los hombres a
quienes arruinaba no !OS' compadecía, y hacia bien, ellos
no la habían amado, eran vanidosos. Ea la inmensa fiesta del París &lt;Imperial - y ea sus mejores tiempos, al dfa
siguiente de los grandes triunfos- la hermosa niña se·
dejaba amar embriagada de ser una de las flores de la
orgía, mareada como por un grao valse y sin siquiera
darse cuenta de que tenía una vísera llamada corazón.
III.

Una tarde de noviembre, cerca de las cinco, Nelly
acababa de regresar a su casa, un poco fatigada por un
largo ensayo.
Antes de vestirse pa ra la comida, se había tendido en
una "chaise-longue" y fumaba un cigarrillo ruso cuando
su ca marera, con un gesto de disgusto, le pasó uua tar-

- iCómo! /aún vive el pobre hombre? Hazle entrar ea
seguida. exclamó Nelly sonríeodo coa alegría,
Esto le recordaba sus tiempos de la juventud. SaiolFirmio era un cómico que había trabajado ea Belleville
con ella y Lamorliere.
Apareció _ea la puerta, hizo una reverencia y, aunque
ella no Jo había visto desde hacía mucho tiempo, Nelly
reconoció luego al hombrecito de cara lisa como de patata cocida, coa el cabello pegado al cráneo como si fuera una peluca, y vestido de cualquier manera, pero coa
un brillante falso de a cuarenta centavos en la corbata.
Ni siquiera le pareció envejecido; Saiot-Firmin tenía
esa edad dudosa de los actores que envejecen pronto, pero que se defienden heróicameote contra los estragos de
los años,
-Buenos días, Saint-Firmin. dijo cordialmente Nelly
con su voz caliente. ¿ Cómo te va? ¿Qué te haces? ..... .
Qué buena idea has tenido de venir a ver a tu vieja
compañera.
La pobre cara del cómico se iluminó. La mirada hostil de la camarera y las tapicerías de la aotecamara le
hadan temer una recepción muy diferente.
Se irguió en toda la altura de su pequeña talla y tea·
dió la mano coa actitud teatral.
-iVamos! Veo que sigues siendo una buena chica, como en los tiempos de Lamorliere.
Continuó, exagerando su emoción verdadera y limpiándose la lágrima q ueo las gentes de teatro tienen siempre a su disposición:
-Por más que digan .... No hay como los artistas!
Lo !::izo sentarsP- cerca de ella, en un amplio sillón.
- Vamos a ver, Saint-Firmin, ¿qué es lo que puedo
hacer por tí? ...... Por tu tarjeta sé que trabajas ahora
en el Odeón, ea un teatro imperial, pero .... dispensa
que te Jo diga, me parece poco eso de apunte .... Qué
¿ya no haces comedia? ....
-No, respondió él, me he retirado de la escena por
algún tiempo .... Solo me ocupo de la administración.
En reaíidad, sus funciones principales ea el Odeón
consistían en hacer los ruidos entre bastidores y recorrer las escaleras tocando una campana. El era el rayo
que truena, la lluvia que crepita, el viento que gime. El
era el rodar de la silla de postas que se aleja, el perico
de la señora que grita: "¿Ya almorzaste, Juaoito?" la pila de trastos que quiebra la cocinera, las doce campanadas del reloj que da la media noche cuando entra el
traidor; el pistoletazo del desesperado que se levanta la
tapa de los sesos. Pero gracias a la imaginación de los
comediantes, y a su don de engrandecerlo todo, pronunció la palabra administración como si se hubiera trata-

Pronto fué una de las reinas de la alegría... ,.

El e rn el r ayo que truena ..... .
do de la gerencia de un bauco o de la presidencia de
una compañía de ferrocarril.
-Ya me doy cuenta, dijo Nelly eon una sonrisa de
complacencia. Unos ciento veinte francos al mes, ¿ 0 o es
así? .... Si tienes necesidad de dinero en el momento, ya
lo sabes, no te apenes . ...
Pero el viejo titiritero, aunque muy pobre, era uu altivo, con su gran dignidad. Hizo el gesto clásico de la
negativa ; el gesto de Hipócrates ante los prese ntes de
Artaxerjes. Y, sin disgustarse, conmovido por el ofrecimiento de Nelly, dijo:
- Gracias, Robio . ;'/o necesito nada. No soy rico, pero la paso como puedo .... No, vengo a pedirte algo más
importante .... Protejo a un joven poeta y se me ha
puesto en la cabeza hacer representar su primera pieza.
Ante la pob1e cara del bueu hombre, Nelly, que sabía
que la influencia de un segundo apunte no podía alcanzar a más que hacer figurar entre las comparsas a la
hija de un portero de barrio, no pudo contene r una sonrisa
-No te burles de mí, replicó Saint Firmin, y admírate aún más No se trata de un papel para tí, ni de una
obra que se pueda representa r en el Vaudeville .... Ea
el teatro. francés y por . los có micos del Empera dor es
como quiero ver representada la obra en c uestión. Y
sería justo .... Mira, tú tiene; magníficas relaciones- lo
sabemos todo, bella dama-hasta en los ministerios, hasta e n la Tullerías, y si te interesas por mi joven recomendado, puedes hacer mucho por él .... Ya ves, mi querida Robín, Jo que espero de tí: una ayuda enteramente
desinteresada .... Ten ea cuenta que no te hablo de una
gran máquina continuó, sacando de la bolsa un cuaderno de exíguas proporciones ...... Nada más que un acto
en ,,erso ...... Pero delicioso ...... o yo ya no entiendo
de estas cosas. Y creo entender ...... ¿Te acuerdas en
Belleville? Me llamaban el pión. porque corregía ea los
e_o sayos l~s "morcillas" del galán -joven, aquel que había
sido eba01sta ...... Vamos a ver. ¿he estado acertado a l
contar coa tu buen corazón ?
( Contim,a rá.)

�ve~ ~ás repudiada por las costumbres modernas; las
eg1pc1as. adornadas con flores de loto, muestran ya pendientes en las orejas.
Bárbara es la costumbre de perforar la carne para
mostrar colgando de ella una piedra y un pedazo de
oro.
Desde los pendientes de las mujeres romanas, que rasgaban los lóbulos con su peso, hasta e l sencillo diamante
llamado solitario que se atornilla delicadamente, el cambio es tao notable que indica la decadencia. Es un grao
paso dado hacia la sencillez que exigen el arte y el buen
gusto, si bit:n es cierto que últimamente hao vuelto a
aparecer en el mundo elegante, los pendientes largos.

:\Iuy antiguo es su uso: aparecen entre los egipcios y
los griegos usados hasta por los hombres. Se hacían de
oro para las personas de calidad y de cobre o hierro para el populacho y los esclavos. Las mujeres los llevaban
más generalmente en figura de serpiente o bien de un
cordón o una trenza redonda terminada por dos cabezas
de serpiente; en Oriente las fabricaban de cortezas de
árboles. Las mujeres turcas ,. africanas ks usan en las
piernas.
Los brazaletes se hao hecho formando juego con los
pendientes y los collares, conociéndose las tres prendas
con el nombre de medio aderezo

~-

e~t () rll C1\
Aun ~uaodo mucho~ cronistas de modas aseguran, lectoras m1as, que los tra¡es actuales son poco artísticos y
de mal gusto, hay modelos tao hermosos y exquisitos, que
demuestran todo lo contrario, porque aquellos en los cuales hay una iosp_iración marcada de algún estilo antiguo,
adaptado d los tiempos modernos, pueden considerarse,
sin exagerar en lo más mínimo como una verdadera obra
de arte.
Con excepción de los trajes "tailleur," hechos en la-

nas gruesas y consistentes, todos los demás atavíos son
drapeados y esta disposición favorece tanto su diversidad, que sería imposible encontrar dos modelos idénticos en su confección. En efecto, ninguna regla fija impera sobre el particular; ningún traje se arregla, si no
es en el mismo ma.oiquíe; de manera que allí, bajo la
delicada y hábil mano de la costurera, los pliegues se
recogen y se forman, siguiendo solamente los impulsos
de la fantasía creadora. Las draperías son un amplio
campo para el desarrollo de esta fantasía: ya se indican
nada más en la parte inferior de la falda; ya también
desprendiéndose de lo alto del talle, bajan por el costado o por el frente; unas veces caen por la espalda, otras
por el delantero, bien sea flotando con toda libertad o
bien recogiéndose por medio de broches, muy hermosos,
los cuales son, en ciertas ocasiones, un exoui-sito trabajo
de arte y de buen gusto. Esos broches ya lo sabéis, mis
queridas lectoras, se hacen en pedreria o en finos metales de diferentes clases: la plata antigua se confunde
con las perlas y las turquesas; el oro con los granates y
los topacios; el azabache, por sí mismo, no necesita de
ningún otro elemento para realzar con su hermosura los
atavíos de colores obscuros o negros. También se emplean para la confección de estos broches, la pasamanería de seda; las aplicaciones de soutache, las borlas de
seda, de bellotas de oro, plata o tubillos de cristal, ya
sea en forma alargada o redonda, como perlas lisas.
Muy a menudo. en estas elegantes draperías, la túnica,
se levanta por alguno de sus lados, dejando ver el fondo
del traje que casi siempre debe ser de seda Cuando los
pliegues se fijan en la parte infer ior de la túnica, vienen
a recogerse a la altura de la rodilla, por n,edio de un
fino cordón de seda, un artístico nudo de listón, un "chou"
de gasa o de seda, una aplicación de perlas colgantes, o
por grandes fk•res de seda, hechas a mano y apropiadas
al maúz del traje.
Algunas veces, la túnica, abierta sobre una falda ligerísima, plissada finamente en acordeón, se drapea de un
modo particular que las modistas llaman: "esquinas de
pañuelo," lo cual equivale a dejar algunas puntas de la
tela, flotando con gracia exquisita, y en cada una de esas
puntas se coloca una bellota de seda, a fin de asegurar
"la caída" con el arte que en estos casos se requiere.
Se ven, igualmente túnicas redondeadas en la orilla,

un poco fruncidas al derredor del talle, en donde se ostenta una línea de pliegues, que después se recogen eo
la parte inferior, en el frente del delantero, y suben hasta la altura de la rodilla. Las túnicas ligeras, hechas eo
tul, gasa o muselina de seda, se colocan sobre un fondo
de satín flexible, teniendo una amplitud de un metro setenta centímetro~, en la r~rte inferior.

Traje de noche, de gran lujo.
Cuando el fondo se hace más estrecho, lo cual
sucede a menudo, entonces es preciso abrir un
poco la faldn en la parte inferior, por un costado,
o de alargar éste lo bastante para llevarlo hacia
atrás con la ayuda de los pliegues drapeados, a
fin de formar la cola, que, en semejantes casos,
es pequeña y termina en punta. Sin e,tas precauciones, los movimientos carecerían de libertad,
y el paso sería imposible . Aún así no deja de ser
difícil y estorboso.
En cuanto a los corpiños. ya hablaremos de
-ellos en otra ocasión; por ahora sólo diremos que
algunas grandes casas de confección se empeñan
en sostener la línea del talle, muy alta, pero en
otras casas de este mismo género, se fija ya en su
sitio normal. Las cinturas que lo marcan se hacen
ligeramente drapeadas, o, por mejor decir, casi
sin pliegues; otras son lisas, planas y sencillas, cerrándose con un gran nudo cuadrado, del cual, el
centro igualmente liso y sin pliegu~s,_ pasa sobre
las cocas sin estrecharlas; y como u ltima novedad
se emplea para confeccionar estas cinturas, hermosos lazos de listón, ya sea de moaré, saúo o tafetta. Nada más elegante, mis queridas lectoras,
que estas lindas cinturas de la moda ar:tual, pues
los trajes más severos y sencillos, toman un aspecto de graciosa coquetería, cuando se les añade esta nota de color, cuyo vivo contraste con las telas obscuras, es de tan buen gusto.
MARGARITA.

Muy antiguo es el uso de esta alhaja, que parece cada
Traje de soirée, último mcdelo Parisieo.

Traje de luto en crespón, adornado con tul.

Abrigo de terciopelo negro, adornado con piel
de armiño.
fabricados de distintos modos según el arte de los
artífices creadores.

Los collares son quizás las más antiguas de todas las joyas Eo los tiempos prehistóricos, hombres y mujeres llevaban collares de dientes de
animales o de conchas perforadas. Más tarde el
collar de ámbar fué considerado como un amuleto, y en las primitivas épocas históricas se hallan
los collares de hombres y mujeres hechos en oro
y plata con pedrería. Los egipcios los llevaban
con el escarabajo sagrado. Conocidos son los fastuosos collares de los romanos, algunos de los cuales llegaron a valer un millón de sestercios, o sea
aproximadamente, 200,000 pesetas. Los distintivos
de órdenes célebres, como la del "Espíritu Santo" y la del "Toisón de oro," son collares.
Muchos collares de mujeres bellas se han heDiadema de brillantes y collar de perlas.
Generalmente las mujeres libres lo llevan en el brazo
derecho y en e l izquierdo las casadas o prometidas.
En estos últimos tiempos se bao hecho los brazaletes
o pulseras con reloj, Jo cual presta a esta joya una utilidad verdadera e indiscutible. Se llevan de piel o metal,

cho célebres en todos los tiempos, y tristemente el de
María Antonieta, que marcó ya en su garganta la huella
para la guillotina; en el siglo XV el de la reina Ana de
Austria y en nuestros d ías. entre otros, los de perlas de
la bella Cecilia Sorel.

�RAL
AMA
UNA CARTA INTERESANTE
ANGÉLICA: Si todas las mujeres pensasen como usted
piensa, querida señorita, acaso la sociedad no sería lo
que hoy es. Porque, en efecto, de la virtud femenina se
forman las buenas familias y de las buenas familias se
forman las buenas sociedades. Del interior de los hogares brotan las virtudes de los pueblos, y por eso se observa que mientras más se desorganiza la familia y
mientras menos unión, respeto y cariño hay en su seno,
más se acrecientan los males colectivos. Se acabaron ya
los felices tiempos en que el padre y la madre eran profundamente respetados, amados y obedecidos en su casa;
terminó ya la dichosa época en que los hermanos se queúan y se ayudaban entre sí: no se consideran tampoco,
como entonces, a los criados y empleados de una familia
.como miembros de ella. Todo se ha roto; todo se ha degradado a ese respecto; es inútil negarlo. El padre es el
juguete de los caprichos de su esposa y de sus hijos; la
madre sólo se ocupa de trajes y de vanidades; las hijas
imitan su ejemplo y los hijos no piensan más que en gozar de la vida, sin tener en cuenta la moralidad y el respeto de sí mismos. Los sirvientes siguen el ejemplo de
sus amos ...... 1Qué hacer para que la sociedad se reforme? La pregunta de usted es la misma que todas las
mujeres nos hacemos, sin encontrar respuesta; pero, teuiendo en cuenta la influencia decisiva que tienen los
ideales religiosos sobre el criterio humano, es de inferirse, con fundadas razones, que sólo esa 10fluencia
puede salvar de la ruina a nuestro pobre país.
Con ese objeto se ha fundado la respetable "Asociación de Damas Católicas" y el ilustrísimo señor Arzobispo desea que pertenezcan a dicha asociación todas las
damas de la sociedad mexicana. Si usted tiene, como me
dice, tan vivos deseos por ver cambiadas nuestras costumbres, procure hacer propaganda de esta obra tan
útil y benéfica; sólo así quedarán satisfechos, aunque sea
eo parte, los nobles anhelos de su generoso corazón.

su matrimonio, ya que, según dicen, han sido completamente felices durante todo este tiempo.
En cuanto a la forma eo que desean ofrecer esa fiesta,
me parece sumamente apropiada, pues las dichas íntimas deben celebrarse del mismo modo. Basta con que
inviten a las personas de su familia y a los amigos de confianza; así todo el auditorio estará contento y tendrá esa
alegría cordial y comunicativa, que sólo se disfruta en
ocasiones semejantes. La etiqueta oo admite expasiooes
sinceras y francas; es como uoa máscara de mármol que
se adapta al rostro, para ocultar todas las emociones intensas.
Uo concierto formado de pocos y selectos números de
música, h~rá las delicias de los invitados por espacio
de dos horas o algo más; después, servirán ustedes uo techampaña y la fiesta concluirá en medio de una general
alegría. Eo cuanto al programa del concierto, debe de
estar en armonía con la índole de la citada fiesta; creo
que deben elegir ustedes algunas composiciones de nuestro inspirado compositor Ernesto Elorduy, cuya desaparición ha sido tan lamentada entre las personas de la sociedad mexicana. Esta elección dará al concierto uo toque de seotimeotalismo, muy apropiada al caso. y Jue¡;o,
para cerrar el programa de uo modo oportuno, sería conveniente que los artistas tocasen algunas producciones
del exquisito maestro Ponce, de quien se admira actualmente su delicado y raro talento.
Agradezco mucho a ustedes sus amables frases oara
juzgarme.

muy indulgente con ellos. Si bien se observa en los círculos y los salones donde concurren, les sonreirán acaso
amablemente, pero bajo esta sonrisa se descubre un rasgo de conmiseración o desprecio, espectáculo bastante
triste y tao común, que no hay más que volver los ojos
para encontrarlo.
Es engañar a la juventud o educarla mal oo decirle
que la sociedad vive sobre un fondo de moral muy sólido y que contra los que faltan a ella tarde o pronto ejerce su más justas severidades.
Puede recibir a los culpables y hasta infames, cubiertos por su fortuna o su rango; pero esto no influye sobre
la posición inferior que les asigna la consideración pública.
Al entrar eo el mundo debemos tener la convicción
de que entramos en un ambiente honrado, en el cual los
actos no siempre están de acuerdo con las máximas; pero sabiendo que el mal es mal, se respeta el honor y se
sostienen los caracteres legales.

VESTIDOS Y SOMBREROS
AM"LIA: Los trajes de terciopelo no han tenido la
misma aceptación que hace un año; hoy triunfan por completo los atavíos confeccionados en "charmeuse" y taffeta. En cuanto a los sombreros, aconsejo a usted que
elija el suyo de forma pequeña, porque éstos son sin
duda alguna. los favoritos de la Moda.
MARGARITA.

RECETA
L1Lí: El color del rostro se altera mucho cuando se
recibe con frecuencia el ardiente beso del sol y las rudas caricias del viento, pero no crea usted que su mal es
incurable. Lave su tez con agua tibia a la cual se le
mezcla un poco de almidón en polvo. jugo de limón y
diez gotas de tintura de benjuí. Después, enjuáguese suavemente la piel con uo lienzo fino y póngase la crema
"Favorita" que deja el cutis tao fresco, terso y suave como uo pétalo de flor.
CONCIERTO INTIMO
VARIOS AFICIONADOS: Es digna de elogio la idea que
11stedes hao tenido de celebrar el primer aniversario de

Cuello &lt;le crochet rr.o jerno.

En el seno de la sociedad nueva, como en el seno de
la antigua, nada se adquiere sio voluntad y sin esfuerzo:
esta es una ley de la Naturaleza, pero aplicada a la , oluntad, y hecho el esfuerzo, las personas estudiosas y
arregladas alcanzan hoy éxitos extraordinarios.
Para llegar a vivir eo paz con su conciencia, hay que
tener presente una palabra, una palabra de sentido pro·
fundo, de la que hay que penetrarse de tal forma, que
sea la regla de todos los actos: "el deber." Un ilustrt:
americano escribió a uno de sus hijos las siguientes líneas:
"Esfuérzate siempre por ser franco con todos: la fran
queza es hija del valor y de la honradez; debemos decir exactamente en toda ocasión Jo que tenemos intención de hacer, sin dejar dudas acerca de nuestra sinceridad. Si un amigo te pide un servicio, hay que prestárselo si es razonable. y en caso contrario, decirle francamente por qué se lo negamos: todo subterfogio sería
indigno de uno y de otro. Jamás ha de obrarse mal por
adquirir o guardar un amigo: quien se da a este precio
nunca valdrá el sacrificio que se hace .....
"En cnaoto Jo que es al deber, voy a contarte lo que
sucedió hace cerca de cien años en un día de eciipse
conocido bajo el nombre de "día negro," en el que a. la
luz del sol quedó extinta durante algún tiempo. La
Asamblea Legislati,,a de Connecticut estaba en sesión:
en presencia del fenómeno, los miembros sintieron un
terror general; muchos de ellos creyeron llegado el fin
del mundo; en aquel momento un viejo puritano se levantó y dijo que si efectivamente era el día fatal, quería que a él lo encontrara en su puesto, cumpliendo su
deber, y a este fin propuso que trajeran luces para que
cont10ua, .. , d sesión. En aquel hombre brillaba una calma sobre natural y resplandecían una voluntad inflexible y una grao tranquilidad de espíritu. La palabra "deber" es la más sublime de nuestra lengua; procuremos
imitar en todas cosas al viejo puritano y que jamás por
una falta nuestra salga un cabello blanco en la cabeza
de nuestros padres."
Pues bien; en la sociedad se encuentran muchos hombres y muchas mujeres que comprenden el deber como
el viejo puritano. Cierto es que hay otros que oo observan la misma conducta, pero sabeo que hacen mal aunque su posición social sea buena y el mundo se muestre

No exageremos con eso de la higiene
privada

Detalles del cuello de crochet.

Ofrecemos a nuestras lectoras un modelo de cuello de
crochet, de estilo moderno cuya labor consiste en estrellitas reunidas por un fondo calado, compuesto de presillas de punto de ca., adornadas con piquitos.
Un festón almenado remata los contorno,.
Por separado damos también detalles de las estrellitas,
agrandados para qne nut:stras lectoras se den cuenta ele
la labor.

Está bien eso de bañarse; pero un doctor
Lymao. que estudió este a,unto, aseguró
que es una necesidad artificial, no natura J.
más impuesta por Jo que llamamos civilización, es decir, algo tan artificial-y tao
necesario, dada. nuestra vida-como el sombrero, las botas y la ropa. a saber: camiseta, faja. camisa, chaleco, cazadora y gabán.
o capa por Jo menos, que " les·· hay que,
además, llevan corsé, peto y chaleco . de
Bayona ....
"Regresando·· de esta digresión á los baños, el Dr. Lyman-que no los condena.
como Ventura de la Vega no condenaba el
hongo-, dice oue el hombre en esta.do
salvaje o natural no tendría necesidad de
b"l.ño alguno, porque "expuesta" la piel al
sol, al viento v a la llu,·ia. se mantendría
siempré limpi;;, con la ,•entaja de una circulación muchísimo más acti"a que aquella
que disfrutamos nosotros los civilizados
Pero como lo que no ,·a en costuras '"ª
en bebederos, esta mayor actividad de la
circulación sanguínea se consigue a expensas de una menor acti,·id&amp;d uen·iosa.
Ahora bien· como hay ci,·ilizados que, a
pesar de eso del aumento de actividad
nerviosa, como si no. pues á éstos les resultan unos depósitos de agua y de grasa, que
en las mujeres son deliciosos, siempre que
no se exagere la morvidez ....
Y de todo este lío, querido lector, resulta que debemos bañarnos, no solo por limpieza, sino para activar la circulación , y
que esta necesidad ~s menor p:ira las individuas e iodi,•iduos de poca ropa.
¡Pero qué bien arregladito está todo!

-ll.
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su clase,
&lt;t~UJftfl!lf, ~

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DEPÓSITO GENERAL:

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�El Mundo Ilustrado

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1 ? de Febrero de 1913.

&amp;¡~rfüi¡ur.m ©!® Il@ 11@11mifpXó)!l"@©lcID
©!® V W@i!Mil ®llíl ll@ ~

usanjenis".
Quien acaba de recibir todas las
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L'Enclo.o tuvo un
a 11 a slonado ad·
mirador caando
contaba. 90 años.Las arru¡as, la flo

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el cuello la. la.xi-

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tud del ousto los
el despren_ " C&gt;Lusa
cl!mlento del cutis
1?J.,1. ~ ~
~:v el reblandecl"//,1,~
miento delos t ejl,..,,,_.._,___...,.
dos subcutáneos
'I - Para evitar todo
eso que env•i ' Ce p0rque dest ruye la. a.pa.rtencla Juvenil, nada tan bueno como la
-

/li

/f; ~
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(des11:rasada.) - Además de ser
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dl6ca los tejidos, promueve un.. clrcufaclón saludable y s..tura de un ma,rnétlro
perfome voluotoso,- Blanca para. la. ru·
bla..- Rosa pa.ra la trl¡¡:uelia 6 morena.TARRO OOJII' INTERESANTES CONSEJOS$ Z.25
-POR CO RREOOERTIFICADO, {2.50.

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ali.,
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dolor de cabeza.
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otras drogas peligrosas. Insista :;iem pre en que le den la d e
"Ste,1rns" qu;:! es la única legítiTPa.

"La Semana Ilustrada"

de

NAFB
LANORENI
contra

la Tos, el Catarro
laBronquitis

- ,Sabes quién estámuygravel-diceuo
pintor boemio a otro.
-,Quiéol
- El pobre Ramírez, ese chico que tao
bieo pinta los toros.
- iY qué tiene?
- Pues que le ha dado dos cornadas uo
modelo.

Misterios que han preotu- Cúrese usted mismo en
pado al mundo
su casa
Se Debe Curar Toda. Clase de
las Enfermedades de la. Sangre.

La pérdida del "President"

:Ningún daño pueden causar los microbios; y los gérmene-s de las enf-ermedades se exter1U1inan, -cuando la
sangre está limpia y circulando eon
actividad en las ,,ena,s y las artel'ias.
En e3tas condiciones cualx¡uiera persona puede des-afiax los !IIlicrobios.
L as funciones de la sangre son las
de proteger y conservar la Yida.
CuaDJdo la sangre circula a pemecci6n, el cuerpo está saludable y aetivo, pues tooa enfe1·.medad es siunlJ.)l e1meute el resultado ele alguna abstrucció u en la cireulación de la sangre.

El día rr de Marzo de 1841 zarpó de
::\Tueva York, para Liverpool, el vapor correo "Presiden!" y oo se ha rnelto a saber
nada de él.
Era un barco hermoso. nuevo y el más
grande y el mejor de aquella época e iba
lleno de pasajeros.
Hoy sería difícil darse cuenta de la tremenda agitación que causó en Inglaterra la
desaparición del buque; algo así como la
impresión que causó en España y en
todo el mundo la desaparición del inforEl Remedio de Munyon para la.
tunado crucero "Reina Regente."
Durante muchos meses después de faltar Sangre, cura radicalmente todas las.
a su llegada e l trasatlántico no se hablaba impur.ezas de la Sangre, los Banros,
de otra cosa en Inglaterra y todo el mundo la Complexión defectuosa, Heripes,
hacía cálculos y suposiciones acerca de la E}cz,eana, y todos los desarreglos dela Sangre. 50 centavos, Marca 3 X,
suerte que había corrido.
Según una de las teorías, había sido co- $ 2.
El Remedio Líquido de Munyon pagido por los hielos y rotas sus máquinas y
falto de gobierno, había sido arrastrado por ra la Sangre ( en pastillas) no tiene
las ccrrientes bacia las regiones árticas. igual para las Alecciones Sifilítica-sAtendiendo a esta explicación se envia- de lo3 Iluesos, las Ulceras Sifilíticas
ron buques de guerra en su busca al estre- y las enfermedades Cutáneas y Es·
crofulosas; desarraiga todas Jas im_cho de Davis y a las costas del Labrador.
Luego indicó otro sabihondo, que e l tran- piurezas de la Sangre. Precio $ 4.
Un Testimonio Entusiástico.
satlántico podía haber desviado en otra dirección y que era muy probable que estu"Ifabana, ,Julio 3 de 1912.
viese detenido entre las algas del mar de
'' Pe1x!oue la dilación de este testilos Sargazos.
monio, el que le ruego acepte unido
Al leer esto, el público creyó ,·er a l gi- al mayor reconocimiento y .má.s progantesco buque preso en el centro de una funda gi·ati tud. Co,mo usted saibe, desmasa de vegetación marina de millones de de haee rn.á.s de do3 años el estado demillas cuadradas, y comenzó a pedir que mi sangre ha si,do bastánte des.favose le e nviasen socorros, pero la oficina de rable, lllla n,ifes,tándose ¡particularmenHidrografía del Almirantazgo publicó una te en el rostro esta descomposieión,
nota diciendo que las algas flotantes del tan peligrosa COimo molesta. Las pomar de los Sargas no tenían suficiente den- ca,s dosis &lt;lel r emedio "Lí.quido par.a
sidad para impedir el paso a un barco.
la Sangre", por 1.'d . a mí reeomen,daSegún otra teoría, debía existir una roca do con tanto acier to, han sido sufioculta en pleno Atlántico. El Almirantazgo cientes pa1'a el completo restablecitomó en consideración esta idea y mandó m,iento, iDJClusfre la curación ,de la.
hacer sondeos a lo largo del presunto de- piel d el rostro, cuyas buenas eon&lt;lirrotero seguido por el '·President." Estos ciones. obteni,da,s ton si1 efieaz remesondeos revelaron la existencia de varias dio, 1111e obligan a recomendarlo por
montañas submarinas. pero la cumbre de cons i derarlo un deber, tanto por gra la más alta de ellas quedaba a más de se·
tituod a Ud. eomo por hU!IIlanidad a.
seota metros bajo la superficie del mar, por
mis semejantes; teniendo partieula r
lo cua l no constituía ningún obstácu lo para
placer en eontestar lo que cualquiera
la navegación.
Mientras tanto a umentaba la excitación persona interesada, se .sirva intenoEduardo
a medida que transcurrían las semanas sin ganme.'' Atentannente. noticias. E n todos los cerros de Inglaterra Cardona.-Slc, Hwbana 151.
El Remedio para. los Riñones, cura
se prepararon hogueras para encenderlas
en e l momento que se supiese algo del prontamente los Dolores de Es,pa&lt;lida
"President." La reina Victoria se. trasladó y todas Joas enfermedades ,de los Ridel palacio de Buckingham al de Windsor , ñones. 50 cenfavos. 3 X, $ 2.
El Remedio para. el Estreñimiento.
dejando instrucciones para que estuviesen
siempre preparados unos mensajeros, de El má.s moderno, el 1111-á.s oientí.fi.co y
noche y de día, y la llevasen noticias en el efi.caz para •esa enfeJ·medad. En tubos, por 50 cen.tavos.
acto.
El Remedio para la Dispepsia., aliNo faltaron bromistas de mal g usto que
aprovecharon la ocasión para divertirse. via insta·ntánea.mente y cura toda
Alg unas de las bromas fueron verdadera- clase de Disp~sia. 50 centavos. };larmente crueles, como. por ejemplo, la de un ca 3 X, $ 2.
individuo, bien portado, que llamó a un
Ungiiento para las Almorranas.
cochero de punto y le &lt;lió cinco duros y Nuevo método completamente J:ümuna carta para que la llevase al g.tlope a pio. A1Jivia instantáneamente. Cura
las oficinas de la compañía naviera, dicien- posiiti.va. 50 centa.Yos.
do que contenía noticias de la llegada del
El Remedio para la. Tos, cura la
"President" a un puerto.
Tos, los Sud.ores nocturnos y alivia
E l cochero medio reventó al caballo por los Puil,mones. 50 centavos. Marca 3
llegar pronto. Por la calle iba dando voces x, $2.
y diciendo q ue estaba a salvo e l buque, y
El Jabón " Hama.melis" de Munla noticia corrió por todo L ondres como un
rayo. H asta los jueces suspendieron las vis- yon. Recomendado por el Mundo Citas que estaban celebrando para correr a vilizado como el ,mejor Jabón medicilas oficinas de la compañía en busca de na/1 y un.a n ecesidad rpara el Toeador.
:Munyon tiene Remedios ,para ca.da
más noticias. El parlamento suspendió la
sesión y los diputados se unieron al público Enfenumdad, casi todos al anódieoque corría y vociforaba alegremente por pr,ecio de 50 centavos. Se vendem en
la aparición del transatlántico. Inútil es de- todas las farmacias, o puede hacerse
c_ir_ que la carta no contenía ninguna oo- el pedúlo dfrectamente.
ttc,a.
J&gt;ida uste,d la "Guía de la Salu&lt;l ",
También se recogieron en el mar muchas de Munyon, en las Droguerías de J.
botellas con falsos mensajes de los supe rvi- La,ba,dié, Sucs. y Cía., Ave. San Franvientes del naufragio. Según uno de estos cisco 43; J. Uihlein Su·cs., Ave.
mensajes, los pasajeros y la tcipulación es- Bolfrar. 25; ,Jobannsen, Félix y Cía.,
ta b~n refugiados en _un iceberg, y se man- Ave. Sau .Francisco 39; Droguería
teman de carne de tiburón.
del Elefante, Ave. Isabel la Ca,tóliPero en realidad no llegó ni ha llegadº ca, 6; y otras. Consultas por eorrestodavía el menor resto del naufragio a ma· porudencia, co116 denciales y libres denos humanas, y el misterio de la desapari- todo gasto.
ción del "Presiden!" sigue siendo un mis}funyon ·~ 53 ancl .Jefferson, Philaterio.
&lt;lelphia, E. r. ele A .
..;.

,

��</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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